<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<itemContainer xmlns="http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance" xsi:schemaLocation="http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5 http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5/omeka-xml-5-0.xsd" uri="https://hemerotecadigital.uanl.mx/items/browse?collection=206&amp;output=omeka-xml" accessDate="2026-05-18T14:07:37-05:00">
  <miscellaneousContainer>
    <pagination>
      <pageNumber>1</pageNumber>
      <perPage>20</perPage>
      <totalResults>2</totalResults>
    </pagination>
  </miscellaneousContainer>
  <item itemId="12616" public="1" featured="1">
    <fileContainer>
      <file fileId="10682">
        <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/206/12616/ANALES_DEL_INSTITUTO_DE_INVESTIGACIONES_CIENTIFICAS._1945._Vol._1._No._2._0002014607.ocroct.pdf</src>
        <authentication>61167c4bc8cf9adeb9549584f36925b1</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="4">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="56">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="348172">
                    <text>UNIVERSIDAD DE NUEVO LEON

.

.
...

ANALES
DEL
INSTITUTO DE INVESTIGACIONES
CIENTIFICAS

ARO 1

MONTERBEY, 1945

NUMERO 2

��MIDO~,

�UNIVERSIDAD DE NUEVO LEON
\\UJ Ot

,....&lt;"t...

~

~

~

LlOTECA

-~
I

,,~~.

ANALES

DEL INSTITUTO DE
INVESTIGACIONES CIENTIFICAS
Publicados Bajo la Dirección del
Secretario del Instituto
DR. HECTOR CANTU GARZA

An. Inst. lnv. Cien!.• Monterrey.

Tomo l

Monterrey, 1945

Número 2

�CONSECUENCIAS MATEMATICAS DE LA ECUACION GENERAL DE RENDIMIENTOS AGRICOLAS
Por el Q. T. Manuel Rangel,
de 1, SKd6n de Quimlc, 4kt lmtitvto.
Cu mi 19radcci111m1to pau d Sr. Dr. Hoaordo •
Cl\lro, por m nUGUS llldiUClo-.

1.-Las bases cientificas de la fertilldad.-Durante muchotiempo la agricultura no ha tenido sino bases cmpiricas fun&lt;iadas en observaciones aisladas y no sometidas a una critica rigurosa. Las cosechas dependian completamente de factores desconocidos y de procticas rutinarias que aún buenas en unas tle1-ras, podlan ser inútiles o nocivns en otras.
En 1840 el qu1mlco Uebig, abre una nueva era al publicar
sus investigaciones sobre qulmlca agrlcola; aunque sus conclusiones fueron erróneas, tiene el mérito indiscutible de haber convertido la agricultura, de arte en ciencia.
Según él, la producción agricola dependía de los fertillzantcs presentes, de donde bo.starfa aumentarlos indefinidamente
para aumentar en la misma proporción la cosecha. Pensaba también que la producción serla función del elemento que estuViera en menos proporción (ley del mlnlmo). Se ha comprobado
aue este punto de vista sólo es cierto en el caso limite, es decir
en que un elemento esté presente, entonces la producción será
nula.
Otro qutmico, Mltscherllch, demostró que las conclusiones de
Llebig no eran correctas; en efecto al aumentar un fertilizante,
no aumenta la producción paralelamente, sino que a cantidades iguales de fertilizante agregado, corresponden cada vez menores rendimientos; esta observación es la base de In Ley de
los incrementos decrecientes.
Por otra p:i.rtc, el rendimiento agricola depende de factores intrlnsccos y !actores extrinsecos: pertenecen a los primeros,
la variedad de semilla, su grado de conservación, etc. Los segundos pueden ser: factores climatéricos, fisicos, qulmlcos, biológicos y llmltadores. El resultado final es el producto de todos los
factores mencionados.
Podemos considerar a cada factor por separado y buscar la
manera de calcular su infiucncia relativa. La expresión matenm-

3-

�tica de la ley de Mltscherlich nos da el medio de e!ectuar este
calculo; la ley de los incrementos decrecientes se expre a asi:
1)

=- C (A - y)

dy
dx

•

siendo:

por lo tanto:

dy, el aumento de rendimiento
dx. el incremento del factor estudiado
C, constante de proporcionalidad
A, el rendimento máximo
y, ln. producción actual.

Este hecho permite fijar la unidad de un factor cualquiera.
Se define esta unidad como: La cantidad necesaria para
1&gt;roducir un 50% del rendimiento máximo. A esta unidad se le
llama "Baule" y es fundamental en la agrobiologia cientlfica.
Haremos notar que según la ley de los incrementos (1) decrecientes el aumento de unidades Baule daria los siguientes resultados:
rendimiento
50%
darían
1 U. B.
,,
2 U. B.
3 U. B.
10 U. B.

75%
87.5%

"

--

99.9%

"

Y corno 99.9% podemos tomarlo como rendimiento máximo,

(A-y) es lo que .falta para que la producción sea

máxima.
decir que el Incremento de la producción es proporcional
a lo que falta para que ésta sea máxima. Si falta mucho (rendimiento actual bajo) el incremento será muy grande; si falta
poco, el incremento será pequeflo.
Es

la unidad Baule puede definirse también diciendo que es la décima parte de un factor capaz de producir un rendimiento 100%.

Volviendo a la ecuación con iderada, vemos que la definición
de unidad Baule hace posible encontrar el valor de la constante
de proporcionalidad (C); sabemos que cuando x .... 1 y = 50; por
lo tanto
'7)

lg (100-60) =- 2 - C

La ecuación anterior integrada da:
2)

yo

J

_.'!. A-y

[Y

e

dx

1

Jo

ln (A-y)

....

lnA - ex

4)

lg (A-y)

...

lgA - C

X

Si el rendimiento máximo (A) es de 100%

x

2.3

6)

lg(l0O-y) - 2 - C

x

2.3

Mitscherlich observó que para cada elemento babia una cantidad capaz de producir un 50% de rendimiento y que otra. cantic.ad igual, sólo incrementaba el rendimiento en 25% &lt;&gt; sea la mitad del primero.
-4-

e
e

-==

.6923

-

.301

2.3
Es decir que la "ecuación general de rendimiento" será:

2.3
lg(l00-y) - lg 100 - C

1

2.3
de donde
8)
o
9)

3)

5)

"
,,

10)

lg (100-y) -- 2 - ,3

X

En esta ecuación se ha fundado Earl Stoire para calcular
11uméricamente el valor agrícola de un suelo; su procedimiento,
de base absolutamente científica, se ha extendido rápidamente,
siendo utllizado por la C. N. l.
ll.
onsecuenrias teóricas de la ecuación de rendimientos.
La ecuación de los rendimientos se presta a numero as especulaciones matemáticas, nos proponemos analizar algunas de éstas
-y ver su posible aplicación práctica.
Deciamos antes que la cosecha depende de factores lntrinsecos y extrlnsecos; los métodos empleados para el estudio de los
lll SI se toma como unidad la cant,dad de fert,llzante capaz de· producir un rendimiento de
SO%, al aumer•tar unidades d! futihzante según I serie 1, 2, 3 • . • • los rendi•
mlcntos se lncr m nun como l, ½,
• • . • y la cosecha total será Igual a la suma
de estos Incrementos.
1

-5-

�primeros han sido expuestos en diversas obras entre ellas en
"Métodos fitotécnicos" de H. K. Rayes y F. R. Immer. De los
factores extrtnsecos, unos, los climatéricos, no son gobernables
por el hombre; otros caen dentro de las actividades del ingeniero,
del biólogo o del qulmico; a estos últimos nos referimos en particular.
En las siguientes lineas consideraremos tres aspectos de la
ecuación.
a) Cálculo de rendimiento máximo
b) Cálculo de la unidad Baule
c) Cálculo de abonos.
a) Cálculo de rendimiento máxlmo.-El rendimiento máximo de una cosecha depende del producto de tres factores: 19
factores físicos (Ff), [l] 29 factores quimicos (Fq) y 39 factores
limitadores (Fl) [2]. El producto de estos tres factores, da el factor valor agrícola (Fva) y multiplicado por 100, el valor agrlcola
o sea el rendimiento probable.
11) Va -= y .,_ 100 Fva ..... 100 (Ff x Fq x Fl)
En un terreno dado, el cual se quiera abonar, tendriamos que:
12 Ff x Fl ..... a (constante)
13) Va - y = 100 (a) (Fq)
y substituyendo en la ecuación 10)
14 lg (100-100 aFq) = 2 - .3 u
u, representa las unidades Baule actuales.
Volvamos nuevamente a la ecuación 10) para interpretar el
significado de los factores mencionados.
lg ( 100 - y)

=

2 - .3

y -= 100 - 10 !?

-

.3 X

el factor cuyo significado buscamos es la centésima parte del
rendimiento, es decir
1'7)

f -

y -

males, sembrar parcelas en las que se varia. el factor en estudio
y medir el % de variación; se obtienen asl frecuentemente valores superiores a 100% de rendimiento, lo que dificulta el cál•
culo y es además inseguro pues no se tiene la certeza. de que
utilizando una cantidad mayor de la experimentada no se obtenga un rendimiento todavia mayor.
Veamos Si es posible derivar de la ecuación de rendimientos un método que permita el cálculo seguro del rendlmlento
máximo.
Empecemos por construir la gráfica correspondiente a la
ecuación 10)
~

ICO

"

• ..., 50

....

s

X

(X) representa el número de unidades de un factor cualquiera, por lo tanto (y) representará el % de rendimiento debido a ese factor, asi tendremos:
15) 100 - y - 10 2 - .3 X

16)

Actualmente f'l método experimental, consiste en suponer
un rend.imiento teórico 100% .fundándose en las cosechas nor-

1 - 10-.3x

100
como se ve, para conocer el valor de un factor se necesita conocer bien sea el rendimiento máximo o bien el valor de la unidad Baule.
Se hace abstracción de los factores blol6gicos y climatérico\.
(2) Véase Introducción al estudio de los suelos. A. González G., AIIAlisis de tierra. Tesis Jng.
Quím. Angel Sepútv,da O. (Fac. ClenciaS QuímiW. Universidad de N. L., 1945).

(1)

-6-

X

=U.B.

'º

Consideremos ahora la ecuación 1).
dy
-

-= .69 (100 - y)

dx

dy
- representa la pendiente de la curva en el punto de or(denada (y).

dX

Supongamos que se hace una serie de experiencias variando la cantidad de fertilizante estudiado y midiendo la cosecha
obtenida; llamemos:
Cantidad de fertilizante
cosecha
a
b
b,
a,
b,.
a,,

a.,,

b,,,

etc.
-7-

�26)

tendremos en el intervalo a a,
~

18)

bt

= b, - b

y

100
27)

B
bt =

A

=--

UB = valor de la unidad B

UB
incremento de abono
b
100
20)
Y= -

B,

-

A,

Prácticamente las experiencias se podrían planear de dos maneras diferentes, una seria establecer tres series con las cantidades a a, y ª" de fertilizante y en suficientes lotes para que la media tenga un valor representativo. La otra, emplear pocos lotes para cada cantidad de fertilizante y más de tres series, calculando
la UB entre cada tres y promediando los resultados obtenidos.
Ejemplo de cálcnlo.-La Srita. Olga Chavarrta en su tesis [1]
empleó este último procedimiento. La tabulación de sus datos y
resultados es la siguiente:

a. - a = A [ 11

y

= .69 (100 - b 100)
bt

A
22)

UB
B.100.UB

23)

bt .A
UB -

Rendimiento máximo de plantas de rábano para fertilizante K20
.69 (100 -

.69 AbT

69 (

b 100)

bt
(100 - b

TABLA 1

---

kg K.,0/ Ha

100)

kg mat.
seca/Ha

A-A,-A,, etc.

510

300
100

550

400

bt

100 B

B-B,-B,.

etc.

A:t

_

:

15

565

500

)

100
600

A,bt

1

700

_ A,b, )

582

B,

B,

595

(ll

69 (- A:t

_

:

) -

.69 (

A,bt

A,b,)

B,

B,

-----

En esta ecuación A representa la diferencia entre dos cantidades de fertilizante Y por lo
tanto tiene sign1ficación diferente que la A de la ecuación l.

-8-

900
1000
ClJ

¡

578

-20

400

638

+37

1370

612

+14

197

572

-26

680

605

+7

49

590

-8

64

15
610

800

Dif. con la
media x

1

7

100
igualando 23) y 24)

1

100

5

615

Cuadrado
errores x2

bt

12

100

UB = .69 (

l

~

100

y entre el intervalo a, a,,

25)

B,

b.,.

bt

24)

B

B
B,
Como se ve seria posible calcular el rendimiento máximo con
tres medidas: a a, y a,. y los correspondientes rendimientos b b, y

Bt

rendimiento inicial
haciendo
b, - b = B
y sustituyendo en 1)
21)
B .100

UB -

A,b,

Ab - A,b,

a, - a
6.X

Ab

-----

B,

B

bt
bt = rendimiento máximo
incremento de cosecha
19)

e~-~)

13

100
628

1

Rend,míento biológico de las plantas en funci6n de los fertilizantes. Tesis. Oiga Chavarría.
Fac. de Ciencias Químicas, U. de N. L., 1945.

-9-

�Como los valores encontrados en las tablas I y II van a servir como base para nuevos cálculos, es conveniente asegurar
que en la medida no intervienen errores sistemáticos; para
este fin y por indicación del Sr. Dr. de Castro, aplicaremos
el criterio de Abbe. Según él solo existirán errores accidentales cuando se cumpla la condición:

-2

('asecha medta, x =598
E. .x.
2760
error medto cuadra be o del resultado, m = Vf;. 2 ="'(2 760 =9.6

error probable, w, 1/3 m

++-

rn-,¡n

/3

-= 2

5Jt.b

96 = 6.4

valor probable
598
6.4
valor practico
598
19.2
rendimiento máximo (Bt) = 617.2

2A

1- (n)-1.12

Rendimiento máximo de plantas de rábano para fertilizanteP2O11
TABLAII
Cuadrado de

kg mat.

kg P,0 0 / H • ~ seca/ Ha

B B, B,, 1

bt

Dif. con la
media x

los errores
x2

580
100

200
100

1

1

605

1

615

300
100

620

400
100

615

500
100

613

600
100

612

700
100

)

25 1

+
+

10
5

617

-

5

-

1!

-

1

611

800

o

100
611

900
100

610

1000
100

609

1100
100

606

1200
,..1

j

-

1

-

1

-

,

·

-

4

16

+
+

-10-

d2

1

638

1

612

-20
+37

+14

-26

572

-

9

3

+7

605

-

-- - -

(d, -

144

1370

+ 57

3249

-------

-

-23

529

197

1

-40

-- 1

1

1600

+33

-- - 1089

-15

225

680

--

49

-

1

-8

-/38

,/#,;

~=- 138 = 262
_ -2
4 )( 5

s

s 3595
media = 598

B

1-(6)·1 /!?

2

A

=

1

2760

X

-

s 6836
=B

=A

1-(n)-l/'!.
2

64

0.593

2760
0.812

6836
-11-

--

--

~

590

d,,)2

400

-------

1

--

d,.l

-12

----

578

(d, -

1

1

1

-

.

probable 2/ 3 X 2.62 = 1.75
probable
615
1.75
práctico
615
5.24
máximo
620.24

4

611

error medto cuadral,co del resultado, m- ,~-l)n
error
valor
valor
'\'alor

2

9

E,)(. 2
615

+
+

3

3

-

cosecha meu1a; x ~

d

Medidas

100

10

-

612

+ (11)-112

Aplicando este criterio tenemos en la Tabla I:
TABLA I

612
2

1

siendo:
n, número de medidas
A, suma de los cuadrados de la diferencia de los errores
B, suma de los cuadrados de las diferencias entre cada dos
diferencias consecutivas.

-625

&lt;

B

1

100

&lt;-

�1

+ (n)-t.1• -

1

minados entre '100 y 1100 kg. 81 desde el puntio de v1ata mat.emittco este beebo no se Podfa preveer, desdé el punt,o de .s.ta blolóllco, ea perfectamente claro; el crecimlento de 1u plan• co-

+ (8)-1/2 -

1.40'1
0.593&lt;0.812&lt; 1.401

mo la mayor parte de los fenómenos biológicos debe presentar

No atst.el1 errores st&amp;temlttcoa

una curva ascendente, una meseta co:rrespondleme a condlclo-

TABLAD

+

820

612
611

-

4

138

Media - 815

-

A

B
1

+

138

280
(n)•l/2 -

l

84

-5

2S

-1

1

+1

1

_..

-

+

8

-

dlmtento nv\mDOTamblén la ecuación 10) ae puede emplear para Mié clla1l10: 1" primera (24) trabaja con tncrementoa y por lo tanto, 111
nsuBado aerl aolo apzox1mado, multlplicé.ndoae el error por el
comet1do en el c61cwo del m,dlndento mh1mn; por 61t.o • níAI
apropiada la 10), la que hemos uttJUMdo para el c61culo de la
unidad Baúle de Kt1&gt; y de P,A. En uno y otro caso la ecuaclóa

emp¡euaea:

2-.3x

lg (100-y) -

2GU

Bend.

B

actual

1- - - - - -

0.552

1-(5)•1/I X

-8

9

8

2

189

16

8 ~,.,
-

-13

8

3

612

d,,&gt;t

4

2

3

td,

d,,)

100

10

+'

81'1

(d, -

di

d

"1edldls

nea ópttcaa y una curva delcendeDte. Bn el rm que noa ~
la meseta ae encuentra entre 300 y 500 q de PA,.
3'-Cuando menos para el caao de fertfflantea, Jo anterior
darla UD medio para calcular grtflcamente el rendimlent.o miztmo, bastando llevar el aUl'áellU) ele agente estudiado basta que
la cuna fuera fr&amp;11eamente d ~.
b) CAiculo del valor de la unidad Baule.- Conocido el rendlmlent.o m4x1JM se puede calcular el valor de la unidad Baule.
La acuaclón H} da un medio para este calculo, conociendo
el aumento de fertillzante, el aumento de reRdlmlentio y el ren-

TABLA

L06
Cilculo del

(5)•1/2 - 1.448
0.552&lt; 1.08&lt;1,448

No maten errorea slakmlittcoe.

OBSBRVACIONBS:
19-1- rendlmlent.ol m{t:áJDos en función del potulo "1 del

f6Bforo pd.cttcamente colnclden. Es de suponer que élto auceclen alempre que el etementio en menor proporctlm se encuentre
en cantidad superior a una unidad Baule, porque la pendiente
de 1a curva disminuye ñpldamellte y la diferencia de las tangentes aem menor.
29--La cuna de rendlndentoa no tiene mUlmo, es decir c¡ue
el aumentio en 1a prodUcclón debla ser tndeflntdo. Vemos en 1al
valorea de f6rforo que ex1lte UD m6Y1mo para 600 te de PA,
1a consecuencia es la aparlcl6n de una serte de ftlorea mdem-

m

valer de la unklad Baule para

U -

~

2 - 1¡(100-y)
X

...

,

610

U.I

118&amp;

91.8

Cosecha

-- ....
•.2

tu

118
811

91.l
99.t

-

1g
(100,.yJ

lH

1.G34
0.9U
0.'116

UN

o.a
1

lct

firtll

2
--

UB
(valor&gt;

"""
X

lfflll' )12

ü

2.53

300

J18

-'l

3.22
3.0

400
600
800
700
800

125

--- ..

4.28

ut

-O.MI 8.82
10.
-1.

800

-13-

.100

Benct m4xtmo

138

HO

140
U'l

1

100

o

+1s
+16
+1&amp;

-8

o

181
221

M

�valor

mecho de tJ.B x= ,2,

error mee/to cuadra'ftco

t:x 2

= ,357
del re5u/tado; m~f357 = 5 .7
6X7

error probable: 2/3 5.7 = 3.8
valor probable 125t- 3.8
valor práctico 125t- 11.4
valor minimo de la U. B. = 113.6 kg K20
TABLA IV
Cálculo de la unidad Baule
para P 206
2 -

lg(l00-y)

X=------

03
Cosecha \
actual

580
605
615
620

y

\ \g(l00-y)

1

X

1 kg FerL \ valor U B
;

93.2
97.8
99.0
99.9

3.89
0.832
0.342 I 5.53
o 1 6.66
10.00
1

100
200
300
400

25.'7

1 36.2
45.0

40

error x \ erro~~ xZ

-13.5 · 182
9
33.6
5.8
0.6
0.8

-+ 3.0 1
+

I
..1
..J IJB EX2 =2252
1Ja1or
mea10 ae . x , 39. 2
, r::::;:;
cuaárático del re5ultado; m" 3X4
er ror

v~

memo

ª 4 -32

error probable 2/3 4.32 = 2.88
valór probable 39.2i- 2.88
valor práctico 39.2t- 8.64
valor minimo de la U. B. = 30.56 kg P:iOs
comparación de los valores encontrados con los propuestos
por Wilcox.
Encontrados
Wilcox
113.6

82
f'~O;;

como se ve aunque no coinciden exactamen~e unos Y otros
valores, son semejantes por lo que puede con~lutrse que la deducción matemática es correcta y solo faltaria repetir las experiencias en una escala suficiente para que los resultados sean
correctos.
11
c) Cá.lcnlo de abonos.-Hasta el presente, los datos a~1a ticos solo tienen un valol' cualitativo pero no se pueden uti.li2.ar
para el cálculo exacto de abonos, el camino seguido hasta ahora es el siguiente:
-14-

19-Anallsis de la tierra por métodos que den fertilizantes
utilizables y no por procedimientos que determinen cantidades
totales.
29-Considerar las necesidades y reacción biológica de la
planta por sembrar, (los frutales ya desarrollados solo necesitan nitrógeno, la cebada responde enérgicamente al nitrógeno,
la calabaza al fósforo, etc.)
39-Sembrar parcelas en las que se agregan cantidades crecientes del o los fertilizantes francamente deficientes o más necesarios para la planta.
49-Comparar el valor de los aumentos de rendimiento con
el costo de los fertilizantes.
59-Seleccionar la mezcla de fertilizantes que de éptimo rendimiento económico.
Los pasos anteriores, requieren una condición científica de
las experiencias, lo que sólo pueden hacer establecimientos especialmnte dedicados a ello: por ésto en E. U. los colegios de agricultura dan anualmente la norma apropiada para cada región.
Otra dificultad estriba en que los resultados tienen que calcularse de un año para otro.
Meditado lo dicho arriba, llegaremos a la conclusión de que
en nuestro medio, la aplicación de abonos tiene que ser puramente empirica y los resultados imposibles de preveer.
Examinemos las condiciones del problema. En general, a
medida que aumentemos los fertilizantes en una tierra, aumentará la producción y por lo tanto las entradas por concepto de
venta.
Por otra parte se ha gastado en fertilizante, tanto más
cuanto mayor sea la cantidad agregada.
Hemos visto también que el aumento de producción no es
proporcional al aumento de fertilizante, sino que cuando la tiena tiene 2 o 3 unidades Baule, se necesita agregar mucho abono para aumentos de rendimiento relativamente pequeños (ver
curva de rendimientos). De ésto resulta, que llegará un momento en que las entradas por concepto de aumento de rendimiento, sean iguales a las salidas por compra de abonos; a partir de
este punto, será incosteable continuar abonando.
¿Cual debe ser la cantidad de abono para obtener una ganancia máxima?. Analiticamente, tendremos un máximo [1]
cuando:
d (ganacia)
28)

d (fertilizante)
-15-

o

�Empleemos las siguientes notaciones:

fva =
R =
e=
ff =
fl

=

fq =
ff n =
fN

=

fP

=

fK =
fq =

/3 =

factor del valor agrícola
rendimiento agrícola máximo
valor de la unidad cosecha.
factor físico
factor limitador
actor químico
a
factor nitrógeno (N)
factor fósforo ( P20¡¡ )
factor potasio ( K20 )
FN . fp . tK
fva Re
a fq Re

=
= R e a fN. tp. fl{
x, z, t = unidades Baule agregadas de N, P205 y K!?O respectivamente.
q, q1 , q11 = costo de la unidad Baule de N, P::05 o K 20 en el fertilizante empleado.
a = qx
q,z
q,,t
\lN, uP, uK = unidades Baule actuales en N, P 205 y K20

+

+

Substituyendo en la ecuación 28), tendremos:
281 ':Jf:fi¡¡·. 0
•
29) J!tit, 'o . 'Í!¼f,' • ti..Ílli 0 (:,f,C11);ftx."' . • ni

lJ)4..J.B.f~ ( 1 ,n••u, ..,...,&gt; . . 10

oH .... • LI)(¡

Despreciando los términos que contienen mezclas de fer-

twzantes,

{J = precio de cosecha
a = costo del abono

10•11t( ...... _. ••••• ,+10

35)

+ X)
= q/ h
-0.3(uP + Z)
10
= q,/h
-0.3(uK + t)
10
= q.,/ h
Despejando (uN + x), (uP + z), (uK + t)
-0.3(uN

10

36) uN

uP

uK

lg q/ h

+ X= -

+z=
+t

0.3

lg q,/h

0.3

lg q,,/h

= 0.3

Resumiendo: Para calcular la cantidad de cada fertilizante
para obtener una ganancia máxima se necesitará conocer:
19 las unidades de elementos fertilizantes actuales (uN, P, uK)
el costo de la unidad Baule de cada uno de los fertilizantes
0

29

(q, q,, q,,)

39 el rendimiento máximo del cultuvo propuesto (R)
49 el valor de la unidad de esta cosecha (C)
59 los factores fisico y limitador ( a = ff. fl)
Análisis de las ecuaciones 36)
La suma de unidades presentes más las agregadas tiene un
intervalo de O a 10.

utt11.o•t.1&lt;(••1tt

•a.,,,. •r

Cuando

U +

X =

0

= o
q/h = 1
+ X = 10

)g q/h
~?·33)

Q.,!;ii;

1.) 11( Reo tO

•Oj(1.1., ~

-1:}

"º ~~ 71

Reo ro

o:tli,, .. u) •OJ'~,)

Ska tO

o Ha.._., ¡'· 2lQ.J), 1 J. Rea 10 Uhf., .. .., .... . ,,

'"2JI..03X2J Reo 10 .,, ... ~ ... • c•IJ•ZtOl•2'.1 R('o •Oª'"•,"'•'''º,

"' h0l11'l Rea :0· 01 '"'• · •,.• 4. ·~ •.i·U_'l·i ~q_

34-)

h • ou23,..Rca

-16-

U

lg q/ h = - 3
q/ h = 0.001

w()

La ecuación o•le rior puede desco,,.. ponerse &lt;!'" l,.,s
•i.t•.. ·• .. • . . •il i 10••1,•.. · ··•-,• •· ••tt.-9/1'1

10•0U .. ., ... . , -to•ll.tlw., • ""••T•:JJ_,o

luego
cuando

Los únicos valores que tienen significación para el cociente
serán los comprendidos entre 1 y 0.001.
Dentro de este intervalo lg q/ h será negativo, luego
- lg q/ h
- - - - será positivo .
.3

-17 -

�-lg q/h

&gt; u la diferencia será

la cantidad de fertilizante
(en U. B.) que da máxima ganancia.

.3
-lg q/h

u, no es económico abonar

&lt;

.3

ESCALA

TABLA VI

TABLA V

R.eloc/onfi"s ll.8.-fadore&gt;s ele proo't.,,-,.,',f,,
Cll
;:::j

...;
&lt;.&gt;

~

~

o~

);;

,.::,

. ".
ctl,

&lt;;_f 1.~

~

~

~

~

'oq;

8N
0.1.
,1

o:z..

5

9i

1

1.1

.2

O.◄

,, ....
~

,3

06

OJ

+

o.e

26

.o
,li
.
&lt;&gt;

35

,6
IS

~1

~

t!,
q

•7

-.....,

.

,¡-.

2

58

i~., 30
-.

.9 10~ !t"'".. 21o

4

.!e
o

f

"º

~,

.,

~"

~~
.:ir;

116 • 750

~

. ~ ~~

1:1..-:t

150.

..,.,.,1(:z..t,
1

o

o•

.l(

º'

273

0.l

72

,...

~

º'

26_

~

H'l

&lt;Í

e

.

T

1)

:s

e

118

2+

·H

092_ 126_ 820 • ló5. 300.

182. 0,93_ 133. 860_ 172_ 31S _

o

.

7'I

"

lb6. 33

0.5

'O

.

1.0

4.07_ 0.94. 142- 915 _ 183 _ 333 _

w .. ,1t;r,ll

85'

·~~

...

'I)

IS

:s

e
o
(1

GOOIO

··T

ss ,_l

...

o

~75 ~

f:-5

'º'

IOo.

~

:~ 78

o 510

3

&lt;r

~

,,.
.,_

....

142

,04. 1,0

'O

E,.

4 ◄O
.,.e:

.

no rso

~

_,." .,Qlí
ee:
65
9
&lt;i 4
J o 1 H

-

m.
.

m• 450 810

·~r

i.S

·-·

o.oso

coas.o

ocio

61

l.O

0,0QlO

ºº'º

0-0.n

,.,,(,.ll

lS

,.u

,.

80

1.&gt;.oan
OOOJO

e.,
00025

Oll

20

OOll

-

90

ous 7.S

l6L 10-40_ 210 _ 392-

6,0

Q.97 _ 17&amp; - 114-0 _ 128 _ 415 _

'
S.67 _ 0.98 _ 198 _ 1170. 255 _ 4&amp;3.
6.bS. 0,99

232_ 1500. 300_ 548.

770

270_ 1740

347

l. . 350_ 2250_ 4S0

-

0.001&amp;0

00,S

9.&gt;

-

-

s.~_

ooozo

o.ozo

0-10

Q.0011S

'4.b&amp;_ 0.9(1 -

10._

18 ._

o....

000-40

0..t.lD

e

5

2
8 •

2'8- 60-

11,._

5.5

4.35. 0,95. 152 _ 989. 196 _ 355 _

T

%

ªº'º

0••
on

'/h

01&gt;&lt;$

OIO

-

60.

h ~ Ob9

0.0110

••

IZ

G.

.,

~o.:~

"I~

... ~ ~ o

lli 45 82

15

,l

........,
~
o.~

3.3)

"

.~ 45
-9

.\i

~

o

2S 2

¡g

s

1~ ,-1.

¡~

.]

4-5- ...

~

3

o

.,s

~

.8 81

!

...

&lt;&gt;

1)1

""

., .

a :t

...~ "'-.::,

34 116

...

Q

:::-a

"'X

~

~~

o ... a o

........

!.ill.
03

350_ 0.91 _ 122- 790 _ 1S8 _ 287

73 6 .+
66 .5

&lt;&gt;

~

1-

¡,.

o,q

·.

.
...

&lt;-t

1 . .5

...

84, ,1 ~

18

o;:,

o¡,, mt

90 9_5f

o,

05

~
i11
~... . "' .l

1,.

~

-

o
.,

O.~

:t

~

&lt;J

u•:,, (Z, t) • •

Ampl1Q(tÓ11 tabla V er,lre f
0.9 '/ /.
1

1

UNIDADES PARA GANANCIA MAXIMA

o.ocms
0,,1

0.011$

3

u
0 04100

o'º'

00100
3.4

u

680
820_

-19 -

'º

�m.-APLICACION PRACTICA

bll

.!i4

o
o
o

-....~
::l ..

Q,)

- - --t- - - - -

1--------bll bO bO bll

p..

lli
~

z

.~•UA .!i4 .!i4

&lt;OOO&amp;no:&gt;
O'JCO&amp;t.&gt;CNCN
M C',I (NIN r-1

Solo la experiencia podrá. indicar la validez de las ecuaciones deducidas, de todos modos, vamos a aplicarlas a un caso concreto y -,er si los resultados son del mismo orden que las recomendaciones de abono dadas por algunas autortdades.
Los datos necesarios son:
Perfil
Textura
Esqueleto grueso
Nitrógeno total
Anhidrido fosfórico
Oxido de potasio
Nivel freático
Piedra superficial
Topografía
pH
o en su defecto álcali blanco y negro.
El primer grupo constituye los factores fisicos, el segundo los
quimicos y el último los !imitadores.
Conocidos estos valores se busca el factor de cada uno de
ellos. En las tablas V y VI hemos tabulado en forma de escalas
los valores empleados y además las unidades Baule correspondientes a cada factor.
Como ejemplo tomamos el resultado del análisis de una tierra de Marin, N. L.
DATOS DE ANALISIS

z
bl)

.!,4 (IS
U')

:g

r;:l
IN~
CN

~

§
u ..

t1D bll bD bD
.!o: .!,4 ,!( .!,4

ºººº

O'&lt;t'OM
,i:j4 &lt;O '&lt;t' ....

.... ....

Perfil 2 mts.
f
Textura m.ig. arenoso f
Grava 21% .
f
Nivel freático 10 mts.
Piedra superficial libre
Topografía ondulado
pH
7.8
N
1036 kg/Ha
P~05
K!!O

z-('$~
O)~
'!jQ,)

128
276

"
,,

= .98
= .9
= .91
f = 1
f = 1
f = .9
f = .89
f = .960
f = .856
f = .904

U. B . ...., 4.6
U. B.= 2.8
U. B.=- 3.4

Datos complementarios

lli~
~ ::i

Cultivo malz
Rendimiento teórico
máximo

6000
-21-

-20-

kg/Ha = R

�Valor de la tonelada
s 240
Fertilizantes
Superfosfato 20%
$ 120 Ton.
Cloruro potasio 60%
$ 300 ton.
U. B. Superfostato """ 225 kg $ 27
u. B. Cloruro potasio -- 136 kg $ 40.80

Costo de fertllizante por hectárea

C

Superfosfato ---- 48.60
Cloruro
---- 22.45
Total
Estudio económico.

(TABLA VII)

Cálculos
a ,_ f{. f} = (.98 X .9 X .91) ( 1 X 1 X .9 X .89) ,_ 0.64
h = .69 R C a =- 0.69 x 6 x 240 x 0.64 == 636
para el superfosfato:
27

q/h -= -

71.05

Cosecha probable actual: 6 x 0.64 x 0.96 x 0.856 x 0.904 ~ 2.86 Ton.
Valor actual 2.86 x 240 .... s 686.40
Cosecha probable después de fertilizar
6 x 0.64 x 0.960 x 0.96 x 0.945 ... 3.21 Ton.
Valor
3.31 x 240 - $ 794.40
(0.96 y 0.935 nuevos factores P y K respectivamente; tomados de
tabla VI)

0.0425

-

$ 794.40
- S 686.40

636

en la escala I encontramos que para este valor u
4.6 (calculado 4.64)
como

u .... 2.8
z = 4.6 -

+z-

2.8 ,,,. 1.8 U. B. de P_0.,

40.80
636

en la escala I encontramos que para este valor
u ..L. t = 3.95 (calculado 3.97)
como u - 3.40
1; ..... S.95 - 3.40 - 0.55 U. B. de K!!O
cloruro de Potasia por Ha.
0.55 X 136 -= 74.8 kg
$ 22.45

479.8
16.7

-22-

$

36.95

405 kg
150 kg

$

48.60
45.00

Costo fertilizante

S

93.60

9.3

$

Biológicamente la tierra está balanceada, pues contiene
4.6 U. B. de N, P::0s y K 20
fq -

Fórmula del fertilizante:
kg por hectárea
405 --- 81 P::0:1
de superfosfato
74.8 --- 44.8 K!O
de cloruro

O-

71.05

Superfosfato
KCl

-= 0.0643

Total

Fert.

108.00

Comprobación de que este valor representa la máxima ganancia.
Supongamos que se emplearon

para el cloruro de potasio

-

$

Ganancia neta

Superfo fato por Ha
1.8 X 2.25 -,: 405 kg $ 48.60

q/h =

Ganancia

0.960 X 0.960 X 0.960 -

.882

Cosecha probable: 6 x 0.64 x 0.882 ..... 3.37 Ton.
Valor: 3.37 x 240 -

S 808.80

- 686.40

Ganancia
Fertllizante

S 122.40
93.60

Ganancia neta $
-23-

28.80

�Consideraciones finales.
Comparando los resultados obtenidos con lo dicho en la
literatura, encontramos en "Soils and fertfüzers" de Bear, que,
para el malz' recomienda 493 lb/ acre, lo que representa una
cantidad semejante a la encontrada. Por otra parte en "Farm
Soils"· de Worthen, propone para el maíz, la fórmula O - 20 - 10,
que también es semejante a la calculada.
BIBLIOGRAFIA

WORTHEN, E. L.-Farm. Soils.
BEAR, E. F.-SoiLc; and Fertilizers.
GALLARDO A. G.-Introducción al estudio de los suelos.
HAYES, H. K.-Métodos fitotécnicos.
STOffiE, R. E.-An Index for rating the agricultura! value of soil.s.
WILCOX, o. w.- A. B. c. of Agrobiology.
BOREL, E.-Erreurs Probabilites.

PUNTEROS PARA OBSERVACIONES DE
ESTRELLAS CON EL ASTROLABIO DE
PRISMA DE CLAUDE Y DRIENCOURT
EN PUNTOS DEL EDO. DE N. LEON
Por

el Dr. Honorato de Castro I

del Instituto de Investigaciones Cfontíficas
de 13 Univeriidad de Nuevo Le6n.
Trnbaio presentado en el Segundo Congreso N.icíona1
de Matefllá~íc.as celebrado en Guadalajara, )al.seo, Ses16n del día 31 de Mayo de 1945.

Permite el astrolabio de prisma observar las estrellas
cuando tienen una
distancia cenital de
30 grados. Para que
el paralelo diurno
p
diurno de una estrella corte a la almicantarada de 609 es
H rt------=::,-,i~+-----1 H imprescindible que
su declinación esté
, comprendida entre
1
p las que corresponA
den a los puntos B
y A de la figura la.,
donde se han situado en una sección
de la esfera celeste:
el eje del mundo
8' 1
PP', la vertical ZZ'
z
de un lugar de latitud ~; su horizonte HH,; almicantarada de 609 AB· el ecuador
EE' y los paralelos correspondientes a los puntos A B.
Es decir que la declinación 8 de una estrella cuyo paralelo
de declinación corte a la alrnicantarada de los 609 en un lugar
de latitud 'P deberá satisfacer las condiciones:
'P - 309 &lt; 6 &lt; 'P
30Q
Para formar una lista de las estrellas obsel'vables en el Estado de Nuevo León deberemos examinar aquellas estrellas de
declinación comprendida entre 239 10' - 30 = - 69 50' y 289 +
309 = 589,, o sea - 60. 50' &lt; 8 &lt; 589.

y

+

-24-

-25-

�Para preparar un programa de observación deberemos comenzar por calcular los punteros de cada estrella, es decir. deberemos calcular el acimut de la estrella a su paso por la almicantarada de 601? y el valor del ángulo horario para determinar
Un problema elemen1 &gt;or su intermedio la hora de observación.
tal de trigonometría esférica nos permite conocer uno y otro puntero, que on o están relacionados con ángulos del triangulo de
posición del cual conocemos sus tres lados (complemento de la
latitud, complemento de la declinación del astro y 309 grados).
como la resolución directa del triángulo de posición para cada uno. de las estrellas que intervienen en el programa de obser~:ación es un poco laboriosa. aunque sea elemental. e ban construido algunos ábacos que permiten determinar estos puntos en
un brevísimo lnp o de tiempo. Se han construido estos ibacos
con la amplitud necesaria para que puedan ser empleados en
cualquier punto de la superficie terrestre, y esta gran amlllitud
en cuanto a latitud, que lleva aparejada igualmente una gran
r mplitud en cuanto a declinación, es incompatible con la obtención de un resultado de alguna precisión. La aproximación de
los resultados puede ser mayor si construimos un ábaco que se
extiende tan sólo a nuestras necesidades. Por esta razón hemos
abordado el problema de la construcción de estos ábacos para uso
cie observadores en el Estado de Nuevo León que trabajan con
el A~trolabio de Prisma.

Para preparar las fórmulas que permitan la construcción de
un ábaco que nos dé el horario, partiremos de la la. de las f órmulas del grupo de Bessel aplicada al triángulo de posición, o sea
cos z -==- sen , sen S
cos r; cos o cos t
que para z -- 309 da

+

y,-6

sen (15 + - ) s e n (15 - - - )
2
2
sen~ ,~ t = - - -- - - - - - - - - - cos \P coso

tp-o

y

poniendo -

2

u será

sen (15

+ u) sen (15 cos f cos 8

y por transformaciones elementales
sen2 15 - sen2
1
2
sen ,2 t =-

cos

cos

s

u

u)

sen~ 15 -

sen2 u

~

F -

D

-p

1

o

1

N
D

( 2') o F D _,

1

(3)

1 1= 0

!

( -l - 1
1
1
Que tiene forma nomográfica y pemute construir un nomograma

q

1

o

+q

ele puntos alineados para determinar el punto correspondiente a
F conocidos uno de p y otro de q.
De manera emejante la expresión (2') se puede escribir en
la forma
F 1 o
' F o 1
' F o
1¡
F
1 o 1;

¡

(4 )1o D 1
1-N o 1

= O-

o 1 D = o 1 (I + D)
1
-N 1 o

1

-N 1

1,

=1o (-1
-N

-) 1 - o

..t1

D

.

1 1

j

que tiene también forma nomográfica y permite construir un nomograma de puntos alineados.
Las determinantes uomográ'ftcas (3) y (4) tienen común
la la. horizontal, siendo nulo el segundo término, lo cual quiere
decir que en los dos nomogramas está la escala de F en coincidencia con el eje Y; y sl se construyen ambos nomogramas en
un mismo plano con los mismos ejes de referencia, no precisará
determinar la graduación de la escala F pues el punto del eje de
-27-

-26-

-

La e;-..-preslón (l ' ) podemos describirla en la forma siguiente :
Fo
1
' F
o
1 1

o

PUNTEROS E~ HORARIO t.

.,-s

Expresión que podemos describir en la siguiente forma:
sen 2 1-i t
- -- - - -- - - F - sec ¡: sec 8
sen 2 15 - -;en2 u
La expre Ión
F - sec 1 sec s
(1)
nos permite calcular el valor de F' que corresponde a una pareja de valores particularc ,;'. S', y conocido este valor F' se puede calcular el valor t', de t por la expresión
sen2 ½ t - F (sen 2 15 - sen2 u)
(2).
Las expresiones ( 1) y (2) ·e pueden escribir fácilmente en forma de determinante nomográficas. Para abreviar su escritura llamaremos
En este caso las relaciones (1) y (2)
p - sec
tomarán las formas
q - sec 8
seni: ¾ t e=' N
( 1' )
F - p q

�la Y determinado por dos valores de ., y de 6 será el mismo para el segundo nomograma que con él y un valor de D permitirá
obtener el valor t.
Si hubiéramos de construir nomogramas partiendo de las
determinantes (3) y (4), las escalas de las diferentes variables
~erian:

Pero siendo u U' -

x0 = l

p

-

Y'I ..... o

XQ

Os

x0

-

x· = o yo ... o xº

yN =

== - -

0.967
El valor minimo de

-==- - -

-

N

E CALA F.

El valor máximo de yr .... F corresponderá a los valores máximos de p y de q por ser F - p q.
ps - 1.1326
Pero el valor máximo de p es
qs =- 1.8871
y el de q es
Por tanto será y - 2.1372.

Fs

El valor minirno de yF corresponderá. a los valores minlrno.s
de p y de q.
Pero el valor minimo de p es p' - 1.0877
y el mínimo de
q es qj ... 1.000
Sera por tan to y - 1.0877.
Fi
Las dimensiones de la escala en F son pues 1.0495 unidades.
Las dimensiones de la escala en p serán de (p - p ) unidaCes o sea de 0.0449 unidades, y las de la escala q serán dos decimas de unidad.
1
-

1

l

+ ql

-== -

1

-

+ qs

-

0.5 -

0.3

=

l
xD -

l

J..

D

l

=- -------- oca ------sen 15 + cos!! u
sen!! 15

. La amplitud de la escala en D seria por tanto igual a 0.067
urudades.
Un nomograma construido con estas escalas no podria darnos resultados de aproximación raronable y por ello procede que
acondicionemos los nomograrnas, operación que podemos conseg~ir por el método ordinario de multiplicar la determinante ori·
gmal,. o una transformada, por otra distinta de cero formada con
un numero suficiente de coeficientes indeterminados que determinaremos después por medio de las condiciones impuestas.
Multipliquemos la determinante (4) después de transformada en forma nomográfica por la
1 o o
a. b:: c2
o

para obtener
F
o
1

F+

+ 1-

sen 2 u

-28-

2

1 o o1

( F
1

+

a3

o

)

a.11

1

o

Cs

1

1

0.937

1.067

0,2

El valor máximo de N será igual al y el minimo será O, sienco por tanto igual a una unidad las dimensiones de la escala en N.
El valor máximo de x1&gt; corresponderá al máximo de u porque

x0 corresponderá al valor cero de u o sea

1
·- - -

xN =- 1

1+ 0
La posición relativa de estas escalas, asi como su extensión
dependerán de la unidad de medida que adoptemos y de los limites a los cuales hayamos de extender las graduaciones respec•
Uvas. Será por ello conveniente examinar cuales sean los ,·alo·
res de las coordenadas de los puntos extremos de cada una de
l:\S escalas, para ver si hay posibilidad de construir directamente el nomograma sin necesidad de un ulterior acondicionamiento.

1.034.

- - ,_.

Cf y 1 -= F

8), el valor máximo de u será
el valor

1ií ( 9 -

+ 69 50') -= 179 25' que dá para. x
1

1

x' = o YP -=

Y -=- F

~ (289

1

a:: +
c!! +

1
-N

1

(1

+ D} ªª

+ D) Cs
+ az + aa
(1

C~

+ C3

- o

b ::

c+ (1 + D)
b2
C::

+

C3

1

1
C3

-29-

(5)

�Se ve que la base de la escala de P es el eje de las Y, siendo
una paralela a dicho eje la base de la escala N.
La base de la escala D es w1a linea cuya ecuación podemos
obtener eliminando D entre las dos siguientes relaciones:
a:i + a3 ( 1
D)
b2

+

Y=
Cz

+

c3 (1

X =

+ D)

c~

+ C:¡

(1

+ D)

a::

+ --

x
que es la ecuación de
Y = -----b 2 C::
c~
una recta que corta a los ejes en los puntos

ªª
~

Xo

= o"

Y1

= o"

X1 ,

= -

~~-~~

Para determinar los valores de las indeterminadas a'.l , b~ ,
c:: , a:i , C:: impongamos las siguientes condiciones:
la.- Dimensiones de la escala F cuarenta centímetros.
2a.-El valor mínimo de F en el origen de coordenadas o sea
Fi = o.
3a.-Dimensiones de la escala en N igual a 40 centimetros.
4a.-La base de la escala de N a 20 centimetros del origen,
o sea
xN = 20 ctms.
5a.-El valor minimo de yN en el eje de las x.
Fs - Fl
De la primera condición se deduce 0 3 = - - 40
Pero como F = p q el valor superior Fs alcanzado por F será
ps - ps qs y el inferior F 1 será F i = p' q . Asi pues tendremos

para valor de

yF =

Escala F

+a

3

XF

C:;

yo=

F.scala D
Escala N

+ a (1 + D)
Cz + C (1 + D)
- N + ª2 + ªs

a2

3

XD

yN

C2

C2

C2

= ---- -

C3

40

De la 4a. condición se deduce b2 = 20 (Cz + C3)
Y de la 5a. condición sale el valor de a2
a.2 = NI - Ra
Aparecen expresadas aqui las indeterminadas a 2 , b2 , c2 , a:;
e en función de valores de los extremos de las graduaciones Y
vez que éstas sean adoptadas obtendremos para tales inde-

un:

-

30 -

+

xN

+ ~ (1 + D
b2

=
C2

Cs

+ Ca

o

1

1

o

1

1

o

q

1

Cs
p

De la 2da. condición sale a 3 = - pi qi
De la 3a. condición se deduce

=

b2

=

Calculados los valores de las graduaciones de estas escalas
podemos construir un nomograma de puntos alineados que nos
permitirá conocer un valor de N, o sea de t, que se corresponda
con otro de u, o sea de ½ (ip - 6), y otro de F.
El valor de F se puede determinar por medio de otro nomograma de puntos alineados deduciendo de la expresión F =
sec 1 sec 6, de la que ya hemos deducido la determinante (3) de
forma nomográftca.
Si hacemos que este nomograma y el anterior sean coplanarios y referidos a los mismos ejes podemos conseguir fácilmente
que las escalas de F en uno y otro nomograma sean idénticas, con
lo cual eliminaremos el trabajo de calcular y dibujar su graduación así como el error producido por la lectura del valor de F en
una escala y el situado de ese mismo valor en la otra.
Para conseguir este propósito debemos transformar la determinante (3) en otra que tenga su primera linea. horiwntal tdéntica a la de la determinante (5).
Esta transformación elemental se puede hacer de la sigmente manera:
F

ps qs - pi ql

= o

Ca

40

y

F

3

Que nos da la ecuación
a:? C3 - aa C::

Yo = - -· ,,

terminadas valores numéricos que nos permitirán graduar las
diferentes escalas por medio de las fórmulas

-p

1

o

o

q

1

Ra

-=-

o

(6)

C3

No tiene esta determinante forma nomográfica, pero antes
de transformarla en otra que la tenga vamos a multiplicada por
otra distinta de cero que conserve su primera linea, es decir, que
conserve la escala en F y que nos permita establecer la.s concli-

-31-

�mu

puedan IDt.eruarnoL La determlDallte por Ja
que va.moa a multiplicar aeri tuncl&lt;m de tres tDdetermlDadal
As, B, 1 e,. que nos permlttrin lmponer tres condlctones para
111 determtnaclón.
La tranatomuu:lón a que alucllmos es la siguiente que parte
de la aprealón (6).
•

cloDel que

+ &amp;a

F

o

1 o o

.

1

o

q

1

La iereera dan. el valor de As toda vez qae slendo:
Y -Y -40 aeriAscp
ql

-

Ca

(1

,,_

BacaJaenq

1

a.+Aseaq
111-

Ca

AsCa-P

-

1

-

o

('1)

OJ Ca

aa+Aseaq
Ca (1

1

+ Ca q)

(11)

s,--

0a Ca
o

(10)

B,, Ca por laa fórmulaa que anteceden, (8), (9) y (10), podalGI
paar a calcuJar 1aa p-aduactonea de las eacalu a p y en q por
Ju apreslonea:
Baca1a en P
B,
AsCa-P

o o 1

+ &amp;a

a.Ca

)- - -

qs)

Cs
F

+ C2 (ql + qs + ql qs)

Ca
Ca1culadoa los valorea numéricos de Jaa IDdetermlDadu A.,

(ql -

X

--

0a
B, q
(12)

Oa(1-fC1q)
Oaq+l
Bs ficl1 ver que 1a base de la eacala en q ea una recta porque al eJtmtnar q entre Ju relac1oDel (12) obtendremOI unanlacl6n de ter. grado entre XII e yq.
Bn afecto de 1a 2a. de las relaciones (12) cle411clmol:
X

q - - - - - y sutttuyendo este valor en la 1L de Ju •Ba-xO,

Para determmar loa valorea de 1aa IDdetermtnadas As. B,, e,.
bemol tmpueato 1aa stgulentea condldones:
1L-Laa dlmenalones de la escala en p han de ser de 40 cen-

ttmetros.

prealonea (12) se obtiene:
sx+ T
1 - - - - - , oaea, Br-Sx-T-o

(13)

R

B1 dedr deberi aer J -1 - 40.
ps
p1
· 2a.-La cUsta,ncla entre 1aa bases de 1aa escalas en F Y en P,
que aon pa.ralelal ba de ser de 20 centtmetros.
sa.-Las $menalones de la escala en q han de ser de 40 cen-

donde aon:

Umeuoa.

ta la ecuacl6n ( 13) que ea la base de la escala en q.
Loa punt.oa en que esta recta corta a loa ejes aon:

La primera condlctón noa da el valor de la Indeterminada Cs
pcm¡ue da
· p1-ps
pi-ps

----40
Oa Ca

o sea

(1)

0a

'°

1

Ca
-P

La aegunda da el ftlOr de B, p1lflldo que lleDdo
B,
- 20 aeri B, - 20 CJ

e, - - - 40 Ca

-•-

(8)

s-Asc.-a.Ca
T-a.B,
R-B,Ca

como loa '9ll1orel de 8, T

10-0

y R, IOD constantes,

sen. ua Ne-

T

&amp;a

T

a,B,

B

Ca

8

AA&amp;A

·

yo-- --,.xi--------.y,-o
-U-

�Como la declinación de las estrellas observables va desde
-69 50' hasta 589, deberíamos utilizar estos valores extremos pa-

ra la construcción de los nomogramas. Pero si lo hacemos asi la
graduación de la base de la escala en o nos dará puntos muy
próximos unos de otros, coµ perjuicio de la precisión. Por esta
consideración hemos calculado los valores de las indeterminadas
para tres intervalos de la declinación que son:
lo., 8 varia desde - 69 50' hasta 149 45'
20., 8 varía desde 149 45' hasta 369 20'
3o., s varia desde 369 20' hasta 589 O'.
Obtendriamos asi tres nomogramas diferentes en los cuales
las variaciones de u serán:
lo. u varia desde 49 12• hasta 179 25'
20. u varia desde -69 35' hasta 219 23'
3o. u varia desde -179 55' hasta -49 10'
Los nomogramas correspondientes a estos tres intervalos se
ban dibujado sobre una hoja de papel única, con tintas azul, roja y negra para los intervalos lo., 2o. y 3o.
-

PUN'lERO ACIMUTAL -

'P+ o

=

2

+ u) cos (15-u')
sen (15-u) cos (15 + u')
sen (15

-34-

u')

+

½ sen 8 -

½ sen

ip •

será

+ 0.67 sen rp + ½ sen 8 - ½ sen 'P
----------- ....
0.25 cos ip + 0.67 sen ip - ½ sen O + ¼ sen 'P
0.25 cos 'P + 0.17 sen rp + 0.5 sen a
0.25 cos ip + 1.17 sen , - 0.5 sen o
cos rp + 0.68 sen rp + 2 sen 8
cos rp + 4.68 sen
2 sen 8
y de aquí
2 cos + 5.36 sen ,
1 + tg 2¾ A = - - - - - - - - - cos , + 4.68 sen
2 sen o
S ponemos F = cos r¡ + 4,68 sen rp - 2 sen 8
(14)
0.25 cos

'P

ip -

ip

1

será

1

+ tg

2¼ A

,+a

1

(15)
F
2 cos rp
5.36 sen rp
Las fórmulas (14) y (15) están ya dispuestas para la construcción de dos nomogramas de puntos alineados con una escala común, la F.

+

Llamamos, para simplificar la escritura de las determinantes nomográficas.

+ tg 2 h A = f (A)
+ 5.36 sen = y
+ 4.68 sen 'P = W
1

ip

ip

+
+-)

s-,

+

0.25 sen u cos u' = ¼ sen (u

2 cos
cos rp

st ponemos u en lugar de - - , y u' en lugar de 2
2

será

2

1

sen (15 +--) cos ( 1 5 - - - )
2
2
~2¼ A = - - - - - - 8-,
ip
8
sen (15---) cos (15
2

2

ip -

Para construir los nomogramas de puntos alineados que nos
den el Puntero Acimutal hemos partido de la. conocida fórmula:
seno = sen ip sen h - cos rp cos h cos A
donde son:
8 la declinación de la estrella observada
rp la latitud del lugar
h la altura de la. estrella = 609
A su acimut
De la fórmula anterior se deduce fácilmente la relación siguiente:
8-ip

+ sen 15 sen (u' - u) + sen u cos u'
sen 15 cos 15 cos (u - u') + sen 15 sen (u' - u) - sen u cos u'
Y como u' - u = rp , u' + u = 8 , sen 15 cos 15 = ¼ sen 309'
sen 15 cos 15 cos (u - u')

con estos valores, las relaciones (14)
(15) tomarán la forma
(16)
F=W-2send
(17)
F. f (A) = y

Estas fórmulas se pueden escribir en forma de determinantes de 3er. orden de la manera siguiente:
F

o

1

f (A)

o

- y

1

o = o
1

(17')

F

1 1

w

1

o

-2 sen 8 o 1
- 35-

= o (16')

�Para acondicionar el nomograma correspondiente a. la (17')
multiplicaremos la (17') por
1
o
o

de que los dos nomogramas tengan una escala común. Las transformaciones fueron las siguientes:
F+a!!
~
1
1 1
F
2 C1

a3

o

b3

y démosle después forma nomográfica.

F

.

+ a2

w

Obtendremos as1:

-

1 1

C3

-

-2sen8
o 1
C3

b2

f (A)

1

(18)

-o

C2

b2

C3

y

1

C!! y - C3
~ y - C3
se ve que la base de la escala de F es el eje de las y, siendo
paralela a dicho eje la base de la escala A. La base de la. escala
de y es también una recta cuya ecuación, obtenida al ellmlnar
y entre las relaciones.
y -

10

(-2sen8) o 1

(-2 senó) o 1

1 +a2 f (A)

a!! Y -

w+~

w+a.2

-

1

o

Ca

C2

lo

-----

x - -----

es
~

y .... - - - - - -

1

1

2

1

o

1

sen 8

- 4

(19)

-o

Ca

Para acondicionar este nomograma podemos multiplicar esta determinante por otra distinta de cero que nos conserve la
escala. Esta determinante puede ser
1
o
o

x+Ca

recta que corta a los ejes en los puntos

A2

B2

C2

o

o

1

y el producto será
F T' ª2

-

o

-

o

1

o

Ca

X, -

~~-a!!Ca

Las condiciones impuestas a las dimensiones y situación de
las escalas de este nomograma nos han permitido ha.llar los valores numéricos de las indeterminadas t½ , b!! , ~ , a 3 Y Ca·
Una vez calculados estos va.lores hemos procedido a transformar la determinante (16') en otra que tenga la la. horizontal
idéntica a la de la determinante nomográfica ( 18), con el fin

B2

2W + 2a2+ A!!Ca

+ C2)

C3 (l

4 sen

«S

C2 -

+A

2

1

1

ca

+C

2

B.2
0 2 -1

-37-

-36-

1

1

(20)

�L$,s condiciones impuestas a este nomograma, coplanario con
el de la expresión (19), nos han permitido deducir los valores de
las indeterminadas A2 , B 2 , 0 2 y con ellos calcular la-s graduaciones de las escalas en intervalos de declinación idénticos a los

adoptados para los nomogramas del horario.
-DR. HONORATO DE CASTRO.

GEOLOGIA DEL ESTADO DE NUEVO LEON
(CONTINUACION Y FINAL)

Por eJ Dr. Federic;o K. G. Mullerried,
Profesor Extraordinui~ de Geología y
Paleontología del Instituto.

GEOLOGIA DE LA PARTE SUR DEL ESTADO DE NUEVO LEON
INTRODUCCION

Conforme al programa, expuesto en el Prefacio de la Parte
Primera de esta "Geologia del Estado de Nuevo León", el autor
en noviembre y diciembre de 1944 hizo la exploración geológica.
de la parte sur del Estado. Pero, estando ésta más bien ligada
por sus caminos a regiones del Estado de San Luis Potosi, con
excepción del camino carretero de Galea.na por Iturbide a Linares, parecia más adecuado hacer la exploración del sur de
Nuevo León en una soJa jira, que se llevó a cabo de preferencia
en la región montafíosa, puesto que ésta corresponde casi por
completo a la parte sur de Nuevo León, con excepción de la
zona plana de Linares que está al este de las montafl.as, y que
es de extensión muy reducida.
Siendo el sur de Nuevo León poco conocido geológicamente,
puesto que tenemos datos de referencia solamente sobre el oriente, regiones de Linares, Galeana, Las Vlrgenes, Mezquital, Ara.mberri, Zaragoza, Peña Nevada, Doctor Arroyo y Mier y Nortega,
Y en vista del reconocinúento tectónico necesario para los fines
de esta publicación, se hacían los recorridos de preferencia del
este al oeste, o en dirección opuesta. Pero, por las rutas de tránsito eXistentes, y por razones de la geologia local que encontré,
se llevó a cabo la exploración geológica, como sigue (véase Mapa No. 4):
!.-Desde Linares al oeste y suroeste, por las Orucitas, Las Adjuntas, Cafíón de Santa Rosa, Iturbide, Galeana, Cerro Potosi, Galeana, Sa.n Pablo, Tokio, La Avena, El Carmen, San
Juan de Dios, El Peñuelo a San Salvador, Zac. Del último
lugar fui en tren hasta Matehuala, S.L.P., y de ahi en camión a San Antonio, N. L.
2.-Desde San Antonio al este, por San Gregario, El Jarro, hasta Doctor Arroyo.
3.-Desde Doctor Arroyo al sursureste, por Rancho Largo, Madrugaderos, San José de Flores, San Rafael de Martlnez,
Ollitas, hasta Mier y Noriega.
4.-Desde Mier y Noriega al oestesuroeste, por Cerritos Blan-

-38-

-39-

�cos, La Presita, La Joya, La Moreña, hasta Puerto del Aire
y la Sierra Azul.
5.-Desde Puerto del Aire al noreste, por La V1bora, Los Panales, Lagunitas, Boquillas, San Isidro, hasta Doctor Arroyo.
6.-Desde Doctor Arroyo al estenorest.e, por El Capaterito, La
Presita, La Bolsa, San Antonio Pefía Nevada, santa Lucia,
hasta el Cerro de San Antonio Peña Nevada.
7.-Desde Santa Lucia al nornoroeste, por San Juan de la Cruz
(Borrego), Tanquecillo, Jesús Maria, SOiedad, hasta Puentes.
8.-Desde Puentes al oeste, hasta Cerros Colorados y regreso a
Puentes.
9.-Desde Puentes al este, por la Sierra del Tigre, La Escondida,
hasta Aramberri.
J0.-Desde Aramberrl se hizo la exploración geológica. hacia el
oeste, norte y este.
11.-Desde Aramberri al noreste, por Los Cuartos, Mezquital,
La Joya, Las Vtrgenes, Boquilla, Sierra de la Ventana, hasta El Chorrito, Tamps.
Durante estos recorridos se estudiaron sobre todo los sedimentos y rocas, su edad y posición geológicas, para obtener as1
los datos indispensables y fundamentales para el mapa, los perfiles geológicos y para esta stntesis de la geologia del s de Nuevo León, lo mismo que para la morfologia del terreno y los recursos de minerales y rocas útiles.
El s del Estado de Nuevo León incluye todos los terrenos
desde la linea de La Pamona por Linares al oeste hasta Carbonera, y los respectivos llmites del Estado en el O. S y E. La
extensión de esta parte sur del Estado de Nuevo León es de 180
km. de N. a S, y la anchura media es de 100 km. del E al O,
siendo esta última variable, de 40 a 165 km.
CAPITULO I

MORFOLOGIA (OROGRAFIA) DE LA PARTE SUR
DEL ESTADO DE NUEVO LEON.

A causa de los limites del Estado de Nuevo León, su parte
sur es más angosta que su parte norte, por lo que aquélla no
tiene la variedad orográfica del norte del Estado (Mapa. No. 4).
Efectivamente, la parte sur pertenece principalmente, en lo relativo a la morfologia (orografia), a la Sierra Madre Oriental y
oriente de la Altiplanicie Mexicana, subdivisión centro-norte
(Ordóñez, 81, 82), mientras que al este de la Sierra Madre Oriental queda parte de la Planicie Costera del Golfo (81), o mejor
dicho, del "piedmont" (85), zona baja, de nlgo de relieve y formada de estratos del Cretácico Superior.
De las tres zonas, la oriental ("piedmont"), por la guarda-

40 -

dib, Dr. F.K.G. Mullerried
MaTzo de 1945.

�Mapa Nc-.4: M6rfología, zonas morfológicc:ts
e hidrografía del sur del Estado de Nuevo León .

;&gt;

\\

//

{ Ó-

'f\
(

\

'-

\"'

e

v- 0
{ &lt;

1

c.

,4~ 0

2400 m.

&gt;&lt;

so."'

o

1895
ºPeñu~lo

&lt;

\

o-

&lt;

1

•

(\/
.

.,

,

\

\

\

e).

e).'(\

0

8

ita

Std. R

°

e

\,

0

'

\,,..-"\

r r

\

CE&gt;rr

.
\

Can el O ,-,
o
&lt; 'I'

(.,,..

S; e

•

,-,

1

V

\

o, ,

'f\

&lt; &lt;

1

1

4 Sm.
o mares

•\

.--\
O•

ISl

~

\,\

\

0

~

~º
i "'

')

1610m.
\ ) _.J.
Galeaná.
ó.
o
oO"'· eó.'f\

1

\l-

\

ll'

.--

\

\

0

11

:Hualahuises \&lt;,~o.'O\i\\O

::J
i::,O"'
óeS\-0·'°' !.!,as Ad_¡u.ntas
7V--.._~
1840
o. m.
&lt;º ofiOl'I f"'\ I , \ 550m.
V/
.s&gt;
o "' '.'.) \
San rabio ,.._c;e'O 0C
r.,i \ ·
.
-,,1 turb1de
"'
· 865
., ~
\
, 0 s'.'.) O ,;. ';)
~,:.O
1375m.
¡
m•
.,
O
,;.
'
.
'
.
)
...
,ToK,o
i&lt;
e
,
0
J\)"''(\ 0
,- o\
"\
,/
o2010m
~ 9
sierras • ✓
~~;\ola Avenao
\
serran,os
,,,,
El Carmen
.
idPablillo
,,.,,..
0
() r&gt;
R6.ices
(t)

Est._ºSan \ \
Salvador, Zac.,

'g )( 363~

,

0

"'"' •
"'o

1'
1
El Peñúeto

0

\

P otos, ~-

1

,

(\

"'

,¡ e

'1

¡\ \\j\)\

•

\

Qs

ºs

\

•

:-)

\

'6scensión \.,
\!'2B00m,c,

6'¡

º"'

/4.í

,......✓

\
/

)

/

\ 12aoom. G)C.AscenSie
,...-, ~.de los Alazanes
s.Juan

\

y

'

\
\

• Límite cie la zonas morfolÓglcas.

~

/

Sierra, serranía o cerro.

/

~020 mf

I

gene~~ /s~g~Íáventana
Cumbre de sierras, serran(as
1
i~º sofl
La Ja°Y
El Chorrito, Tamps.
1
'!
ó- 1 2000m.t,.\l64Sm.o')l"s'OifCOS
980m 1200m. O
750 m.
o e erro s.
1
', es.Colorados'-'
~.!-- \'\ S.del Tigre
ezqu.ital
1
&lt;:'
Puentes
) x1BOOm,
'
oc·, u ci a d o pu e b I o.
0
1
elo
\ La E1,5Joonmdido )ramberrl ' ,
i
&lt;(
(
~ (),
S I d d
, 1050 ffl,
'
0 Ejido, colonia agrícola o ranchería.
(
'
e
serronio, sierro.
'
e
e
...,
1\ ':,
e,
'("
1525m,
Ce r r OS Y
?2600 • ......__,
' , Ruºcio
&lt;&gt;
(S)certos 21obm.
-.__r
,.e.La Vieja
\
\'
-&lt;
~~
Temquecillo
aragoza
\
\
~
';
-, ~
1sssm.
XC.El Viejo
\
O
10
20
40
50
\
~
-,
\
72600m.
,-.~
Km.
1---+--+--+--1------1
5
\
P
P
• Borrego
ó.
1
Nota: La extensión de mu.chas
1o 1560m.
\
i,f'
-:,
S \ e
/1
sierras es aproximctda.
1
f!'' rf
-~
'
~
1
p
/
l .._"c,,3'' 1775m.
rf'
;/ f'.'
erro de S.A. eña
1
0
u8rro ,,&lt;&gt;· L Presbta; San Sta, uda
Neva· a,
0
'
&lt;:'
• 169_0m. / AntonioP.N.
3480m.
(/)~'.01645m.
ó
ol730m. /
/
¡;;· • an Antonio0 &lt;&lt;
DrJrroyo ~
1
~ 2300m,
e:, 1620m.
~
/
en
/
p
"
o
-&lt; •
/
1
o
5 an Isidro o ,
, /

o ªo\

d.

~ºr.(e

'( '(

u parte

élla no
No. 4).
n lo reiental y
ro-norte
e Orieno mejor
e y for-

X

,o""'~"---- __ ./

1555m.

~~f200m.:,

1e 0
ºBoquillas
o;
1
1
1s1om.
ºSan Rafael
Q \
1550
1
Laguriitas
•· !
"' \
1
Las Ciltorces
,siom.
\
Ul~
1~60m.
oMier
y
Noriega
0
► 2300m
LaJoya
~o-t¡----J
N ~ o reosm.
C:io (\\).' / •
~ l.' uertc¡
· ~20m, 01360m,( \
del /:{tr¡a (
\\o-('\
'- ,
1
11 &lt; s ~ Cer-ritos / \
\ e,\ e ( o
Blancos ¡ ,
\
e&lt; r------J
1
\ e
1

Oº
o

\,.., _ _J

ªº

ó
&lt;:'
(
o • e
'\, ':, '

&lt;

o

dib. Dr. F.K.G. Mullerried
Mal'zo de 1945,

�raya, está presente únicamente en la región de Linares, y algo
más al sur de esta población, de donde pasa a terrenos del vecino
Estado de Tamaulipas. Pero esta zona en la región de Linares no
tiene más de 55 km. de anchura, mientras que la continuación
en la parte norte de Nuevo León llega a la anchura de 60 a
70 km. En la región de Linares el "piedmont11 a igual que más
al norte, es terreno bajo que desde el pie oriental de la Sierra
Madre Oriental disminuye gradualmente de altura, desde 550
mts. en la boca del Caflón de Santa Rosa al OSO de Linares, en
el lugar Las Adjuntas, a 435 mts. en Linares, y más o menos
350 mts. a 40 km. al ENE de Linares, por La Pamona, igual que
mas al N. El relieve de la zona de referencia es algo variado estando formado por lomerio, cerritos y mesetas, mientras que faltan las cerros y serran1as que si existen más al norte. Los primeros no tienen mayores alturas de 50 a 150 metros sobre la planicie. Por lo tanto, el "piedmont" en el E. de Nuevo León continúa hacia el sur, y aún en la región de Linares, donde es casi
idéntico al del norte y mórfológicamente es la m.lSma zona.
Al oeste de ésta se levanta la Sierra Madre Oriental, pero
la guardara.ya toma rumbo al sur desde cerca de Linares, por
lo que en el sur de Nuevo León el ancho total de la Sierra Madre Oriental solamente existe al oeste de Linares, mientras que
más al sur las cadenas orientales de la Sierra Madre Oriental
están en terrenos del vecino Estado de Te.maullpas y dentro
de Nuevo León queda solamente la porción oeste de la Sierra Madre. Al oeste de Hualahuises y Linares la Sierra Madre Oriental
::;e levanta bruscamente, pero con contrafuertes, desde altura de
550 mts. Consiste en el sur de Nuevo León en buen número de
cadenas, más o menos paralelas, con dirección NNO a SSE, a
veces N a S y NO a SE, y aún NNE a SSO, como al E y NE de
Aramberri, siendo la dirección principal de las cadenas de NNO
a SSE. Estas son longitudinales en la Sierra. Madre Oriental,
lo mismo que los valles entre aquéllas, que son angostos, es
decjr de la anchura de las cadenas y longitudinales, pero exis. ten también bastantes caf1ones transversales. Los valles entre las
cadenas tienen :fondo que se eleva gradualmente en dirección
poniente, hasta aproximadamente 1600 m. de altura sobre el nivel del mar, y a lo largo de la linea desde Potosi por Tokio,
Raices, Puentes, Soledad, Tanquecillo, La Presita., hasta Mier y
Noríega. Es linea algo quebrada, pero con dirección general de
NNO a SSE. aunque en tramos toma el rumbo de N a S, y aún
de NNE a sso, a igual que las cadenas de la Sierra Madre Oriental. En la parte sur de Nuevo León, la Sierra Madre Oriental es
región extensa, de 170 km. de largo, y anchura basta de 60
km. con dirección general del NNO a SSE, y continua en el S
en terrenos del vecino Estado de Tamaulipas y hacia el NNO en
el centro de Nuevo León.
-41-

�En la parte sur del Estado las cadenas de la Sierra Madre
Oriental son relativamente angostas, de aproximadamente 3 a
5 km. variando su largo entre 5 a 10 km. No existen cadenas muy
largas, porque los cañones transversales ya han disecado las sierras. La altura de las cadenas es variable, en partes muy considerable. En el oriente las serranías y sierras llegan a alturas de
1700 a 2300 mts. lo que queda demostrado por las siguientes cifras: Sierra de Galeana (al este de la población del mismo nombre} 2300 mts. sierras al NE y SE de Iturbide 2,200 mts. Sierra
de la Ventana al E de Las Virgenes 1900 mts. Sierra al E de
Aramberri 1800 mts. Hacia· el occidente las sierras se elevan a alturas mayores, y hasta existe la cumbre más alta del Estado de
Nuevo León, la del Cerro Potosi,. que está a 15 km. al oeste de
Galeana. En el limite poniente de la Sierra Madre Oriental se
encuentran alturas de 2300 a más de 3600 mts. sobre el nivel del
mar, a saber: del NNO al SSE, el Cerro Potosi 3635 mts., sierras al
E de Puentes 2300 a 2500 mts.; Cerro de San Antonio Peña Nevada 3480 mts. El Cerro Potosi es, como ya dije, la elevación mayor
de Nuevo León, lo que ha sido reconocido desde mucho tiempo,
porque ya González (41) en 1873 indica que el cerro ut1ene cumbre próxima a la. región de los hielos", y Velasco (105) en 1890
lo llama Nevado de Potosi, e indica que no tiene nieve en el estio, pero ambos autores no dan la elevación del Cerro Potosi, que
según medida con mi altimetro es de 3635 mts. sobre el nivel
del mar, elevándose desde altura de 2000 mts. al pie oriental. El
dia de la ascensión, el lro. de diciembre de 1944, habia manchas
de nieve desde 3560 mts. en el .sur, y más arriba, en la. cumbre,
la. capa de nieve tenia medio metro de espesor, y en el descenso
hacia el N la nieve llegó en pequeñas manchas hasta 3490 mts.
de altura. Existian dos manchas grandes de nieve, la una en la
cumbre, y la otra algo más abajo, al noreste de la cumbre.
También en la parte central de la Sierra Madre, existen cerros muy altos, como por ejemplo al sur de Ascensión el Cerro
del mismo nombre; y al este de éste, el Cerro de Salazanes; al
sur y oriente de Zaragoza, por ejemplo el Cerro del Viejo, el
Cerro La Vieja, etc., siendo la altura de éstos de 2700 a 3000
mts. probablemente.
Al oeste de la zona montañosa de la Sierra Madre Oriental
se extiende otra, la Altiplanicie, con cerros, serranías y algunas
sierras, de distribución irregular, entre los planos extensos, de
1650 a 1850, y hasta 2000 mts. de altura, sobre el nivel del mar,
elevándose los cerros y serranías hasta alturas de 100 a 300 mts.
y las sierras hasta de 500 mts. sobre la Altiplanicie, siendo la
altura de las prominencias entre 1750 a 2500 mts. Los cerros y
sierras más altos son los siguientes: Cerro El Peñuelo 2400 mts;
sierra cerca de San Antonio (al oeste de Doctor Arroyo) 2500
mts; la Sierra Azul al oeste de Puerto del Aire 2300 mts. y la
-42-

�Perfil geológico No.S: desde el Cerro Peñuelo por la. Altiplanície, el Cerro Potos( Galea na, y la. Sierra Madre Oriental,
a Lino.res y la planide ha.sta La Pamona.

o.s.o.
.,.

()
J\)-,

-o
C'I)

::,,
~

(\) rn
o "'O o
o,. ...
3 ::,1
.Jir..º

y&gt;

r11

(_

()

o..
ti)
o

Q

'11

o

&gt;

&lt;::

~

3

.

::,

I'\)

_J

o

())

_.

\O

...o u,
~A

r

C'I)

::,

C'I)

,-J

. e

E . N. E.

r

p
-o

r

-·

...o

--'

o
3

~.::1

\.O
I'\)

wQ

ºº
1;ja~n

o

01...¡

:j

.Q

:t 1/J(D

.

~

o

1

f

a. nici.e

O

••••••
.
K:z:::¡:~~---=•:---:....:...::....:.,~~J:~"S~;~~½ r etá e ico Superior
• • • • • •

Nivel del Mar

.
Perfil geológico No.6: desde Rucio pot la Alt~plah 'i cie, Los Puentes,y la Sierra Madre Oriental (La Escondida,Arotnbert{, Mezquítol 1 Las V1rgenesJ 1 hasta el pie de ésta, en El Chorrito, Tamps.

0.5.0.
.o

a.

:s
...o

...o

-'

-.

Q.

o

o

&lt;JI

:j

-+
(D

1/1
'lit;

__,

o

o
A·

:ji

s:(D l\lQ

g

(l)

O'I

3

..,o

...o

__,

,, •, ..,.,

~

s:ti)

())

::a.

~

l

u,

u,

n o
C/)

(1)

(1)

ll
r=
o

o. r

""O

~

(J1

1\)

Ulcn W
..,

n

o

..

•

n
o

g

:::5

Q.

Q.

º· o"
º~º3g3-i
•

r
o
m
en

-·

.g
-,

E. N. E.
r

1/1

r &lt;
p -,
,.

p

3

(_

lO

o

:j

_.'&lt;

(1)

(J)Q

.._1/J

o(1)

..~-

-·

.,.,"
o
&lt;
11

Q

.,.

)&gt;

-·p. .,
o

..._.

u,

O'_.

....::,

('j

g

o.,

o::,

Cl)

~

"'1~.
Ul-+

Q..O

o"'
o o

..,ff

m

1\)

.~-t
o

~

3

'O

y&gt;

Nh el del

Sierra Madre

ierra Madre
amente 3 a
adenas muy
ado las sie-

Perfil geolÓgíco No. 7: desde San Antonio y Doctor Arroyo eh la Altiplanicie,a la Sierra Madre Oriental (Cerro de
S.A. Peña Nevacta&gt;
&lt;.n

0.5.0.

Q
:,-

&gt;

ismo nommts. Sierra
rra al E de
elevan a al1 Estado de
al oeste de
Oriental se
el nivel del
., sierras al
Peña Nevación mayor
cho tiempo,
"tiene cum-

,.,.o

rv-

.__,o

o~

~
~

WQ'I

O Ul

~

g

;t
)&gt;

&lt;...

-~ .....
..,-- o
:,
., -·
-ª .o

,""'O

,..,

C'I)
(/)

'&lt;

➔

--p

o
o

...

-

"

~

"'-1
t.lJ

o

01

3
A

(f)

r

o

ti) ::,

?

.3

E.N.E.

:t&gt;
-o
&lt;D

~:u
~Q
"'-1

oz
~~

'2

Sierra

a.

a 3490 mts.
a una en la

Cr.-tácico Medio

t J. i p

Cretácico Inferior
Jurásico Superior
Nivel del Mar

Perfil geológico No. 8: desde lo Sierra Azul, Puerto Aire y Lo Joya en lCÍ Altiplanicie, hasta Mier y Noriego, y Carden-....,
en lo Sierra Madre Orlental.
1

E.N.E .

0.5.0.

umbre.
existen ceón el Cerro
lazanes; al
el Viejo, el
2700 a 3000

-o

o 2400 mts;

oyo) 2500
O mts. y la

r
o
V)

~
-· &lt;ll

n

:; ➔

o.,
n

(/)

11

g

re Oriental
s y algunas
xtensos, de
el del mar,
O a 300 mts.
e, siendo la
os cerros y

Madte Oriental

o

05) en 1890

ve en el esPotosí, que
bre el nivel
oriental. El
fa manchas
la cumbre,
el descenso

Mar

"'t

o

...e► )&gt;
-·
,.
1T)
._ -

Q

-+

&lt;D

..111
_,

°'ex&gt;
o
3
·t

'

()

..,,

....

C'I)

_, -+

wo

O)(/)

Oa,

o

,

C1)

_,

Q

.,.

O)'&lt;

Q.
Q

O&gt;z

ºº
3c
3 ~.
:,

("').

o
(l'l

'"'

n

•

:,

(1)

Q

tO.
Q

...

e , e

'

Madre Orl ental

Cretcícico Medio
,
C retácico Inferior
Jurásico

Superior

Nivel del Mar

dib. Dr . F.K.G. MullerrtPd
Marzo de 1945.

�.'

serrania al oeste de Cerritos Blancos (cerca de Mier y Noriega)
2200 mts.
La distribución de cerros, serran!as y sierras es aún desconocida y tampoco se conocen las dimensiones de ellos, pero si alternan con planos más o menos extensos. Los hay de pocos km.
de anchura y de longitud, mientras que otros tienen de 10 a 20
km. de anchura y hasta 40 km. de extensión, como el plano que
se extiende al oe te de la linea que pasa desde el sur de Soledad,
por Puentes, San Juan, hasta San José y Texas.
Pero tanto los planos como la aglomeración de lomas y cerritos, lo mismo que las serranías y sierras tienen direcciones
iguales a las cadenas de la Sierra Madre Oriental, a saber todo
de NNO a SSE, también de N a S, de NNE a SSO y aún de NO
a SE.
Pero la Altiplanicie presenta problemas todavía. El suroeste
de Nuevo León tiene extensos planos, con buen número de cerros y sierras. En la exploración anterior, del centro del Estado,
entre Hediondilla y Rayones, m1 altímetro estaba descompuesto,
por lo que no tengo datos de las elevaciones en esta región, que
evidentemente por su morfología general es igual a -la del suroeste de Nuevo León, es decir parte de la Altlplanicie. Aceptando esto, podemos prolongar el limite entre la. Altiplanicie y la
Sierra Madre Oriental desde Potosi, por San Pablo a Zertuche.
Esta linea no es recta, y se dirige de Potosi al NO y ONO, debido a que alli termina la Altiplanicie hacia el norte por el sistema montafioso con dirección ESE a ONO.
Esta adición a la investigación anterior, demuestra que la
zona¡ montafiosa con dirección ESE a ONO atraviesa la Sierra
Madre Oriental y la Altiplanicie norte-central (81, 82), desde
Monterrey-Linares al ONO en terrenos de los Estados de Nuevo
León, Coahulla, Zacatecas y Durango, dividiendo la Altiplanicie
en una parte norte y otra central, por lo que la. porción suroeste
de Nuevo León, delineada arriba, pertenece a la parte central
de la Altiplanicie, correspondiente a la parte sur de la Altiplanicie norte-central y que podemos designar como Altiplanicie
central.
La parte sur del Estado de Nuevo León tiene entonces tres
div:tsiones morfológicas distintas: la Altiplanicie central del suroeste del Estado, la Sierra Madre Oriental al este de aquélla y
el "piedmont" en el este. Las tres dlvlsiones morfológicas tienen
cada una sus caracter.lsticas, y su diterencia orográfica se debe
en primer lugar a la posición geológica distinta de los sedimentos del Mesoroico, que componen las tres zonas. Como voy a
mostrar todavta, el "piedmont" tiene subsuelo, compuesto de
margas y pizarras del Senoniano Inferior; la Sierra Madre Oriental demuestra pliegues fuertes que explican la alternación de
-43-

�sierras y valles; y la Altiplanicie se caracteriza por pliegues su.a' es y angostos de las capas del subsuelo.
Pero localmente, la roca puede ser de suma importancia
para el relieve. La caliza es muy frecuente y tiene grandes extensiones en la Sierra Madre Oriental y también en la Altiplanicie central del sur de Nuevo León, y forma las pefias y peñascos y los cafiones. Las capas superficiales del Cuaternario, que
ocupan grandes extensiones en la Altiplanicie central, son causantes de los planos en ésta, lo mismo que del fondo de los valles en la Sierra Madre Oriental, mientras que la superficie bastante plana del "piedmont" se debe a los sedimentos suaves que
afloran. Algo especial de alguna regiones en el sur de Nuevo
León, son los cerritos blancos de forma cónica, compuestos de yeso, en la región de Aramberri y Soledad, y de Santa Lucia en
camino a Zaragoza.
El relieve en el sur de Nuevo León es bien visible, porque
por el clima semi-árido la vegetación necesariamente es muy
reducida. Consiste, generalmente, de arbustos y arbolitos y existen zonas extensas de vegetación espinosa con gramm.eos; pero
en las grandes alturas, por el clima algo húmedo, indicado por
la nieve que temporalmente existe en las grandes alturas del
Cerro Potosi, hay vegetación bastante densa, de robles, pinos,
pifiones, etc. Los pinares se observan arriba de 2550 mts. en los
cerros altos, como en el Cerro Potosi, Cerro de San Antonio Pe:ña Nevada, Cerro El Viejo, etc.
El clima generalmente semi-árido del sur de Nuevo León explica también la escasez de agua en la superficie y basta su falta en la estación de secas en terrenos extensos, sobre todo en
la Altiplanicie central, donde no hay ríos ni arroyos, con excepción de algunos arroyitos en la región de Puentes y algo más al
norte, que se deben a manantiales cuya agua brota en el contacto de la caliza y marga, pero que luego se sume en el plano
al oeste de los manantiales. En la larga. estación de secas no hay
un solo arroyo, con excepción de los muy pocos ya, citados, en
toda la extensión de la Altiplanicie central, que en el sur de
Nuevo León es de 8500 km. cuadrados.
Al este de la Altiplanicie, en la Sierra Madre Oriental, brota
en el fondo de bastantes valles agua de manantiales, que forman rios y arroyos, pero que se sumen muchas veces en su curso,
por la caliza del subsuelo que es extensa y en cuyas grietas desaparece el agua de la superf1cie. Existen varios rios con algunos
afluentes en la Sierra Madre Oriental (Mapa No. 4), que por
los cañones transversales y por el declive general del fondo de
los valles hacia el este, forman una red hidrográfica, cuyo desagüe está dirigido al oriente, desembocándose en el Rio Conchos
y R. Soto la Marina, que llevan las aguas del oriente, en el sur
de Nuevo León, al Golfo de México.

-44-

CAPITULO II
LOS ESTRATOS Y ROCAS, SUS FOSILES Y EDAD GEOLOGICA
EN EL SUR DEL ESTADO DE NUEVO LEON

En contraste con la parte norte del Estado de Nuevo León,
existe en su parte sur, aunque es más reducida que la parte norte, mayor variedad geológica, puesto que he podido descubrir
rocas del Precámbrico; soa conocidos ya: roca verde e ígnea, tal
vez de fines del Paleozoico, estratos del Mesozoico; he encontrado roca intrusiva, probablemente de principios del Cenozoico y
existen capas del Plioceno (?) y cuaternario (Mapa No. 5). También se encuentran en bastantes localidades, algunas ya conocidas ~on anterioridad, y otras que he descubierto en mis exploraciones, fósiles, tal vez del Mesozoico Inferior, y otros muchos seguramente del Mesozoico Superior, y he reconocido por
primera vez la existencia de restos de elefantes fósiles en el
Cuaternario.
·
Seguidamente se da la descripción y explicación de las diferentes series geológicas, desde la más antigua hasta el tiempo
reciente, que son las rocas metamórficas del Precámbrico, la roca
verde e ignea de fines del Paleozoico tal vez, los sedimentos
(conglomerado basal, capas rojas y calizas sobrepuestas) del Mesozoico Inferior, y los estratos potentes marinos, del Mesozoico
Superior; la roca intrustva probablemente de principios del Cenozoico y las capas del Plioceno(?) y del Cuaternario.
a. Precámbrico.-El Precámbrico no se conoc!a anteriormente, pero fué descubierto y reconocido por el que escribe ésto, el 17
de dicien1bre de 1944, al atravesar a caballo la región montañosa
de Puentes por La Escondida a Aramberri. Entre las últimas localidades encontré a ambos lados del camino que conecta Aramberri con La Escondida rocas metamórficas, bien laminadas en
parte, del Precámbrico, y al dia siguiente regresé de Aramberrl,
para estudiar el afloramiento desde el camino, que va de poniente a oriente, rumbo al sur, y sobre todo al norte y noreste, donde
encontré algunos otros afloramientos del Precámbrico. He podi-·
do localizar 4, tal vez 6 anoramientos de rocas precá.mbricas (Fig.
1), al E de la Escondida, y al N y NO de Aramberri. En conjunto
la extensión de 1os afloramientos es de 5 km. cuadrados, aproximadamente, pero puede resultar algo mayor, puesto que no fue
posible recorrer toda la zona detalladamente, ni siquiera los limites de los 4 ó 6 afloramientos.
Estos están en terreno algo quebrado, de lomas, cerritos, cerros y serranías, que corresponde al interior de un enorme anticlinal de unos 12 kms. de anchura de oriente a poniente, que
está ya abierto por la erosión, y aparecen los citados afloramientos como en "ventana geológica". El flanco oriental del anticll-

-

45 -

�nal es el Cerro Grande al este de Aramberri, cuyos estratos del
Mesozoico Superior son inclinados al oriente, mientras que las
capas supramesozoicas al oeste de La Escondida, en la Sierra del
Tigre, tienen inclinación hacia el poniente.
El fondo del anticlinal está abierto por la erosión, y aparecen formaciones geológicas más antiguas, sedimentos tal vez del
Mesozoico Inferior, el Paleozoico (?). y las rocas metamórficas
del Precámbrico, en parte cubiertas por capas del Plioceno (?)
y Cuaternario.
Casi en el centro del anticlinal citado están los afloramientos de rocas del Precámbrico. El afloramiento mayor está de 2
a 4 km. al este de La Escondida, extendiéndose como kilómetro
y medio en dirección norte a sur, a ambos lados del camino que
conecta La Escondida con Aramberri (Fig. 1). Otro afloramiento bastante grande está a 3 km. al NNO de Aramberri, y dos afloramientos pequeños hallé como a 4 km. al noroeste de Aramberri. Como a 2.5 km. al norte de esta población parecen estar
otros dos afloramientos, y más pueden estar sobre todo al norte
de la zona, señalada en el mapa (Fig. 1).
Los afloramientos hallados están a altura de 1005 m en el
este de la zona, hasta 1380 mts. en el oeste, pero existen en los
cerros a alturas de 1525 mts. (cumbre del Cerro Colorado), y
aún a alturas algo mayores, probablemente.
La extensión total de la zona. de afloramientos de rocas precámbricas es limitada en todas las direcciones, porque se levantan cerros y serranias, compuestos de formaciones geológicas
más recientes, sobre todo del Mesozoico, a saber: del Mesozoico
Inferior tal vez, del Jur~co Superior, del Oretácico Inferior y
Medio. Pero, por lo quebrado del terren-o y su altura reducida en
dirección al noreste, donde está el valle del Arroyo del Contadero y de sus afluentes, deben encontrarse por alli otros afloramientos de roca precámbrica, lo que solamente puede comprobar la exploración detallada. de esta región. De la zona del Precámbrico hacia el noroeste y sur se levanta el terreno, y no existe terreno bajo como en el noreste, por lo que allá hay menores
probabilidades de hallar otros afloramientos de roca. muy antigua, aunque no es imposible que se encuentra debajo de sedimentos mesozoicos en pendientes de cerros o al pie de ellos. Hacia
el sur y suroeste la zona de roca precámbrica es limitada, porque el Arroyo del Contadero al sur del catntno de La Escondida.
a Aramberri no tiene guijarros bien redondeados de roca precámbrica, sino más bien guijarros a.ngUlares y bloques hasta 1.5
mts. de largo de esta roca, lo que es indicación clara de que
los afloramientos de donde ellos proceden, no se extienden mucho del citado arroyo para arriba.
También deseo indicar que los afloramientos de la roca precámbrica aparecen sobre todo al lado del citado camino de La
-48-

Q

h

o

bre las capas r

cjas
erado basal
de roca
,¡ ehtO
I

\ de 1
1

1

Precamb

�f'-i g. l.

( r o q u is

g e o I o'g t e o

y

Escondida,

La

de

Ios

N . L.

te r r e ñ o s
según

P r e e á m b rico

d eI

e)(ploracioh

la

2
1
Km. 1
- ------•____._______,
0.5

e '

.\

I

circunvecina}

F. K. G. M ullerried

de

del

entre

17 ol 21 de

Aramberri

dic. de 1944.

s

o

o

•

reglan

y

s

o

o s

e

·-,_

CI

i JS

1485

-

o

ramienstá de 2

· ómetro

30•

t/)

,

"I

·no que
ramiendos afloe Aramen estar
al norte

e

CM?' so·

Q

L.

o

s

a,
ocas prese levaneológica-S
esozoíco

a.

y

s
U)

Aramberrí ro

e

r

nfer1or y
ucida en
I Contaros afio-

os. Hacia

ada, porscondlda

Cr et á. e ico M e di o

CI

Cr etácico

JS y

Jurásico

=

Inferior
Superior

YesoJ capas basales del

Jurásico Superior

f'

Q

s
Ca.

CM

h

I

menores

P.= Plioceno

1050
Q

dib. F.K.G. Mull erried :
•marzo de 1945.

uy antl-

secllmen-

,..

e r.
e b.

= Caliza
= Capas
==

,,.,..-)=
\. ___...,

sobre fas capas rojas
Mesozoico Inferior

rojas

Conglomerado

basal

Afloramiehto
de 1

de

m etamÓrjico

roca
I

•

Pre cam b r 1cc

�l

,

Escondida a Aramberri, a causa de las excavaciones que en fechas recientes se hacfan, mientras que poco se observa respecto de la roca muy antigua en la superficie de la zona o en las
1iberas de los arroyos, donde las rocas precámbricas están algo o
bastante desintegradas.
Tanto la roca desintegrada como la otra sólida, del Precambrico, son bastante variadas, pero metamórficas sin excepción. En
el campo he podido observar, colectar y clasificar los siguientes
tipos de roca metamórfica: gneiss(?), micapizarra, micapizarra
con Ientejones de cuarzo, filita(?), esquisto, esquisto con len tejones de cuarzo, esquisto de brillo fuerte de color obscuro, esquisto
de brillo con Ientejones de cuarzo, esquisto de brillo con Ientejones de roca verde, esquisto "manchado" de colores variados, esQtlisto umanchado" con lentejones de cuarzo, esquisto verde, esquisto verde con lentejones de cuarzo, pizarra negra, pi1.arra neg·ra con lentejones de cuarzo, esquisto de talco y talco laminado.
Seguramente, el estudio petrográfico de estas rocas metamórficas
por medio del microscopio petrográfico y el examen mineralógico
el.e la roca, resultará en una determinación más exacta de ella.
Por el momento, puedo dar solamente la descripción de ésta,
tal como se presenta con la ayuda de lente fuerte, El gneiss (?)
se compone de cuarzo, feldespato y mica desintegrada, tal vez
biotita, y es de grano mediano 1/ de color bastante claro, aunque
la desintegración no permite clasificar la roca con seguridad como gneiss. La micapizarra se compone de cuarzo y muscovita,
es bien laminada y contiene en partes lentejones de cuarzo. La
filita{?) es de grano fino, de color gris oscuro, pero no he podido apreciar los minerales componentes, por lo que la determinación es insegura, pero es roca laminada. El esquisto es muy variado, siempre bien laminado, y en partes contiene lentejones de
cuarzo, que por su color claro se distingue bien de la masa gris a
gris oscuro del esquisto; los lentejones tienen 10 a 50, a veces
100 ms. de largo y hasta 30 cm. de grueso. El esquisto de brillo
es bien laminado, y en sus planos aparece la mica de color plateado-gris, par lo que da mucho brillo a la roca. Otro esquisto con
mica tiene color oscuro, tal vez por ser éste de biotita. La roca
metamórfica que aparece en lentejones en el esquisto de brillo, se
compone aparentemente de varios minerales básicos, es de textura microcristalina, y de color verde. El esquisto "manchado" es
de color oscuro a gris oscuro, pero tiene partes de otros colores
(gris, verduzco, etc.), por lo que la roca aparece como "manchada". El _esquisto verde es de textura microcristalina, pero no se
han podido determinar los minerales que lo componen. La piza.na negra es :t)erfectamente bien laminada, de textura fina y
de color negro. El esquisto de talco es laminado, de textura casi
Censa, de color verde claro a verde, a veces rosa y tiene todas
-47-

�las características del mineral talco. El talco laminado es del
mismo mineral descrito arriba, pero se encuentra en láminas de
algunos milimetros de espesor.
Precisa indicar que la roca metamórfica más frecuente es
la micapizarra, el esquisto, y éste con lentejones de cuarzo. Las
rocas más escasas son la pizarra negra, en partes con lentejones
de cuarzo, el esquisto de talco y el talco laminado. Hallé la pizarra negra solamente en capas o lentejones en la micapizarra al
oeste de Cerritos Blancos, en la subida a la cumbre del Cerro Colorado, y el talco ocurre en capas o lentejones únicamente a 3
km. al NNO de Aramberri, en la pendiente noroeste del cerro que
alli se encuentra.
Toda la roca metamórfica encontrada es laminada a veces
perfectamente, como la pizarra y parte del esquisto· a v~ces bastante bien, como la micapizarra, parte del esqUisto' y el talco; a
veces mal como el gneiss(?), y parte de los esquistos.
La dirección de la laminación varia, pero es principalmente
de Na Sen un 50% de los afloramientos; también NNE a SSO y
ONO a ESE en un 20%, cada uno, y a veces NNO a SSE en un
7%, pero raras veces de NE a SO, en un 3%, La inclinación de
las láminas es esencialmente vertical a 70 grados, en un 50%, de
60 a 30 grados, en un 30%, pocas veces de 20 grados o casi horizontal en un 10%.
Es de mencionarse que las láminas de la roca metamórfica
demuestran ondulaciones, en parte pliegues angostos de pocos
metros de anchura, o son plegadizas, y aún laminadas-plegadizas en miniatura, lo que demuestra claramente que las rocas
metamórficas han sido plegadas interuamente. muchisimo más
que los estratos del Mesozoico del sur de Nuevo León, y las capas del Paleozoico y Mesozoico de otras partes de México. También difiere la dirección de las láminas de la roca metamórfica
en la zona citada en el sur de Nuevo León de la de los estratos
posteriores, puesto que el rumbo de aquélla es sobre todo de N a
S, también de NNE a SSO, y ONO a ESE, muy poco de NNO a
SSE, y menos de NE a SO, mientras que las direcciones princl.
pales de los estratos del Mesozoico en el sur de Nuevo León son

rado basal, las capas rojas y la caliza, tal vez del Mesozoico Infel'ior, respectivamente de la base del Jurásico Superior según
Imlay (121), y existen estratos supraju.rásicos. El conglomerado basal descansa visiblemente sobre la. roca metamórfica en
varios lugares al S\lr y norte del camino que conecta La Escondida con Aramberri, como a 2 km. al este de la primera. No he
visto las capas rojas directamente sobre la roca metamórfica,
pero en el lugar denominado La Virgen, en el Arroyo del Contadero, ~ en otra localidad, a 3 km. al este del anterior, las
capas roJas están muy cerca de la roca metamórfica, y de ésta
son separadas por el conglomerado basal de algunos metros de
espesor. La caliza, que descansa en otros lugares concordantemente sobre las capas rojas, está directamente encima de la roca metamórfica en una localidad que está a 150 mts. al ENE del
lugar "La Virgen" en el Arroyo del Contadero, y casi sobrepone
la roca metamórfica, a 400 mts. al SE o ESE del primer lugar,
al st.u' del Arroyo del Contadero. También he observado las capas
de yeso, de la parte basal del Juxásico Superior muy cerca de
la roca metamórfica, al pie oeste y suroeste de los Cerritos Blancos, donde solamente 1 m. de aluviones en lo vertical cubre el
contacto, que existe aparentemente entre el yeso o la arcilla yes1fera y la roca metamórfica.
Seguramente las rocas metamórficas son anteriores a los
sedimentos mesozoicos, porque éstos están sobre aquéllas. Además, los tipos semejantes o idénticos a estas rocas metamórficas, encontrados cerca de la parte sur de Nuevo León, a saber
por Peregrina al oeste de Cd. Victoria, Tamps., en Sonora y en
el sur de México, son precámbricos, en parte seguramente del
Proterozoico (Sonora), en parte tal vez o probablemente del
Proterozoico y Azoico, a igual que las rocas correspondientes en
el suroeste de los Estados Unidos. Por lo tanto, las rocas metamórficas, descritas arriba, de la zona al oeste y noroeste de
Aramberri, en el sur del Estado de Nuevo León, son precámbricas, tal vez de las dos serles geológicas. del Proterozoico y del
Azoico, o únicamente del Proterozolco, por lo que las he designado como precámbricas.

de NNO a SSE, Y ONO a ESE, también de NNE a SSO. Es de

b. Paleozoico(?)

indicarse que la laminación de la roca metamórfica demuestra
fuerte inclinación, mientras que la de los estratos del Mesozoico
es en general de bastante fuerte a poco.
La superficie de la roca metamórfica en la zona indicada de
Nuevo León es muy irregular, puede ser ondulada o quebrada,
puesto que se notan actualmente elevaciones mayores de 1005•
y hasta más de 1525 m. sobre el nivel del mar.
Discordantemente encima de la roca metamórfica hay sedimentos de edad mezosoica, algo variados, a saber: el conglome- 48 _;

En las exploraciones en el sur de Nuevo León, hallé también
roca verde al oeste de Mezquital. Como a 150 mts. al oeste de
esta rancheria aflora la roca verde con vetas de cuarzo hasta 40
cm. de anchura, y en otro lugar, a 100 mts. al oeste del anterior
· existe la misma roca verde, completamente desintegrada, per~
con bastante cuarzot sin que sea posible reconocer si se trata de
roca metamórfica o ígnea. La roca verde contiene vetillas de
cuarzo, y se observa cierta laminación con dirección N a S, y

-49-

�verticales, que es la misma laminación de los estratos mesozoicos de la región, y que es probablemente de principios del Terciario.
La roca verde puede ser idéntica a la roca ignea, descubierta ya por L. C. Reed, E. R. Silliman y CH. L. Baker del lado norte
del Rio Blanco, cerca de Mezquital (59, 121), donde no se observó el contacto inmediato con los sedimentos superpuestos, los
aue hallé sobre la roca verde a 250 mts. al oeste de MezqUital,
en el camino a Los Cuartos. Los sedimentos superpuestos son
arenoso-arcillosos con caliza de color obscuro.
Respecto a la roca ígnea, hay que mencionar que Nason (79)
ya habia .hallado sedimentos arcillosos laminados suaves con roca ígnea (serpentina) al oeste de Las Adjuntas, N: L., y los consideró tal vez anteriores al Triásico. Los afloramientos de roca
verde que encontré, no demuestran metamorfismo de contacto
en los sedimentos superpuestos, por lo que ésta es anterior a
aquéllos, cuya edad geológica no está bien conocida, puesto qu~
pueden ser del Mesozoico Inferior, mientras que Imlay los considera de principios del Jurásico Superior. Pero existe en Mezqui
tal según Imlay, conglomerado compuesto de guijarros de roca
ignea, y sobreponiendo las capas rojas. El conglomerado inici::i.
según Imlay (59, 121) el Jurásico Superior, por lo que la roca verele debe ser a.nterior, y como ya expuse, anterior a las llamadas
capas rojas, cuya edad puede ser del Mesozoico Inferior. Por lo
tanto, no es imposible que la roca verde sea anterior al Mesozoico o sea de fines del Paleozoico, como sucede en otras partes
de México, respecto a las rocas ígneas antiguas. ,1.¡a serpentina,
no muy lejos del sur de Nuevo León, al ONO de santa Engracia,
Edo. de Tamaulipas. es tal vez de edad paleozoica. Parece poco
probable que Ja roca verde o ígnea sea prec{tmbrica, porque al
oeste de Mezquital, en la zona entre Aramberri y La Escondida,
aflora solamente roca metamórfica del Precámbrico, µero no
he observado roca verde igual a la de los afloramientos al oeste
de Mezquital.
Bien puede ser que la roca verde o 1gnea al oeste de Mezc¡ uital. y al norte del Río Blanco, sea de fines del Paleozoico.

de Aramberri, donde afloran rocas más antiguas, del Precámbrico.
Los estrato¡; del Mesozoico en el sur de Nuevo León han sido
reconocidos como tales, por vez primera, por Nason (79) en 1909,
mientras que los fósiles característicos del Mesozoico, han sido
descubiertos y clasificados por primera vez por J. G. Agullera
(3), quien mencionó la existencia de fósiles supracretácicos.
Desde entonces hasta la fecha los estratos y fósiles mesozoicos se reconocen en varios lugares, pero casi exclusivamente
en faja angosta del oriente, por Galeana, Iturbide, Las Vlrgene3,
Aramberri, Zaragoza, Doctor Arroyo, a Mier y Noriega. En mis
exploraciones he podido encontrar estratos y fósiles del Mesozoico en otros muchos lugares, a tal grado que la extensión del
Mesozoico en casi todo el sur de Nuevo León está bien establecida.
Ya con anterioridad se han reconocido por lo menos dos
series distintas de estratos, a saber: la serie inferior, sin fósiles.
de origen continental, y otra superior, con fósiles variados, n1arinos, de edad del Jurásico Superior y Cretácico. Esto, por la exploración del autor, puede aceptarse en general todavía, aunque,
por bastantes hallazgos de nuevas localidades, respecto a las capas y fósiles, se puede indicar más acerca del Mesozoico en el
sur de Nuevo León.
Seguidamente se da la descripción acerca de cada una de
las dos series de estratos, respectivamente de los periodos distintos de la era mesozoica.
l. Serie inferior de estratos continentales y marinos,
tal vez del Mesozoico Inferior.

Esta era geológica ha dejado en el sur de Nuevo León extensiones grandes de estratos que en la actualidad están cubiertos en parte, por ~edimentos casi recientes del Plioceno (?) y
Cuaternario, pero llegan en muchos lugares a la superficie y
además, son las rocas constituyentes de casi todo el sur del Estado de Nuevo León, con excepción del Cerro El Pefi.uelo, donde
los estratos mesozoicos son perforados por roca intrusiva de principios del Cenozoico y en una pequeña región al norte ·y oeste

Existen estratos anteriores al Mesozoico Superior, pero son
paco conocidos todavia, y no contienen fósiles característicos
que permitan indicar la edad geológica exacta de tales sedimentos.
Ya Nason (79) informa en 1909 acerca del descubrimiento
que hizo, de sedimentos al oeste de Las Adjuntas, N. L., y lo;,
considera. tal vez anteriores al Triásico como se indicó ya en este
capitulo, pero según Muir (74) las citadas capas son tal vez del
Triásico. Hay estratos de arenisca de 200 mts. de espesor, y con·
glomerado basal. La única sección completamente conocida, se
observó al N del Río Blanco, cerca de MezqUital, y ha sido descubierta y estudiada por L. C. Reed, E. R. Silliman y Ch. L.
Baker, e interpretada por Intlay (121) como sigue:
Estratos del Jurásico Superior
Inconformidad.
55 m. capas de caliza, marga de color r.Iaro, y arenisca roja,
en alternación.

-50- .

-51-

c. l\Iesozoico.

�55 m. conglomerado de roca fgnea, colores rojos y verdes.
110 m. capas rojas, también marga apizarrada con mica, de
color pardo.
Contacto no observado.
Roca tgnea.
Imlay tiene opiniones variadas acerca de la edad geolóe-lca
de las capas rojas, a saber: Permo-Triáslco (59, p. 1492), principios del Jurislco Superior o sea D1ves1ano (OXfordlano Interior)
(59, ftg. 8), y probablemente principios del Jurisico superior (59,
p. 14'16), lo que demuestra la inseguridad que existe respecto a
la edad geológica de la serie sedimentaria en cuestión. según
Imlay, los estratos sobrepuestos a las capas rojas, pertenecen a
la formación Novlllo o Zuloaga, ciaslflcada por este mismo autor
como del Argovtano (OXfordiano superior] (59, p. 1492). Pero,
seg1lll Helm (46), las capas rojas tienen mayor inclinación que
los estratos sobrepuestos, lo que Imlay (59, p. 1415) explica como secundario, orlglnaclo por falla inversa ("overthrusting")
después del CretAcico, pero según los investigadores citados, existe en la terminación superior de las capas rojas inconformidad,
por lo que éstas bien pueden ser anteriores al Jurislco Superior
Y contemporáneas a las s1mllares capas arcilloso-arenosas deÍ
Triásico Buperior(?), del Jurásico Inferior y Medio de otras partes de México, por lo que en este capitulo la serie en cuestión es
considerada como tal vez del Mesozoico Inferior. Kellum (66)
considera las capas rojas como depósitos continentales del Trllslco Y uri.slco Inferior y Medio, con lo que puede uno estar de
acuerdo, hasta el hallazgo, tal vez, de fóslles caracteristicos.
La.1 exploraciones que hice han dado algunos resultados interesantes, que voy a indicar seguidamente.
Observé estratos bastante variados respecto de la lltologia
en localidades desde el oeste de Mezquital, basta 2 km. al e~
de La Escondida, en la región del Precá.mbrtco, extensión de
11 km. Y desde 1400 mts. de altura en el oeste hasta 950 mts.
sobre el nivel del mar, en el este. La serte de estratos se compone de conglomerado basal, sobrepuesto por capas rojas, y encima de ellas hay caliza.
He observado el conglomerado basal al este de La Escondida, a ambos lados del camino, y en los cerrttos al N y s del camino, desde 1.5 km. al este de La Escondida hasta una distancia
de 2 km.; en el lugar llamado "La Virgen" en el Arroyo del contadero, lo mismo que a 1.5 km. al N de Aramberri y a 2.5 km.
de esta población. En los lugares citados el conglomerado es casi
uniforme, lltológicamente. Tiene varios metros de espesor en
una localidad por lo menos 3, y en otra más de 7 metros' sin
que alll la base sea visible, que al E de La Escondida es la 'roca
metamórfica del Precá.mbrtco. El conglomerado forma bancos
-52-

medianos o capas, en parte con estratwcación cruzada. Tiene
color rojo a rojo pardo, y se compone de pedazoS bastante angulares o poco arredonclados, con longitud hasta de 10 cm. de
roca variada, pero sobre todo roca metamórfica lamtnada, principalmente esquistos variados y bastante cuarzo blanco; a veces
este último es muy frecUente.
La composición del conglomerado demuestra que se ba formado de roca., del Precámbrico, lo que se expllca fáctJrnente, porque sobrepone, como yá dije, la roca metamórfica del Precámbrico. La tncllnac1ón de los estratos del conglomerado basal ea
Ugera, :y casi uniforme, de 15 a 20 grados, por lo menos al B de
La Escondida, donde la direcCtón de los estratos de referencla
es NNO a SSE, y excepclonalmente O a E.
El conglomerado es superpuesto por capas rojas y ca.111&amp; respectivamente, a saber: por las primeras en el lugar "La Virgen", en otro a 400 mts. mu al este, y en una local1dad a 3 km.
al N de Aramberri, mientras que la cal1za sobrepone el conglomerado basal directamente en un lugar que está a 0.5 km. al
N de la localidad anterior.
Las llamadas capas rojas (red beds en publicaciones de loa
norte-americanos) afioran en baStantes lugares en el Arroyo
del Contadero y basta Mer,qu!tal al oriente, en zona d1rlg1da del
oeste al este. En dos lugares las capas rojas sobreponen el conglomerado basal y sin mostrar desconformidad.
Las capas rojas son arc1lloso-arenosas, o arenosas, es dectr arcilla, marga, arcilla o marga arenosas, renisea, arentsca
con gutjarrttos. Estos sedimentos son de color rojl.zo, rojo pardo,
o rojo oscuro, a veces amarillento. El espesor de las capas roJu
varia considerablemente, desde sólo 2 mts. en el lugar de "La
Virgen", basta más de 15 mts. en otro. Es de mencionarse que
en Mezquital, al norte del Rio Blanco, las capas rojas tienen espesor total de 100 mts. (121).
Donde yo observé las capas rojas, tienen inclinación de 15
a 20 grados, igual al conglomerado basal, pero a veces existe tncllnación mucho mayor, de 40 hasta 80 grados. La dlreCC16n
de las capas rojas es NNO a SSE, a veces oeste - este, igual a la
del conglomerado basal. También se obsen-an 112eros anticlinales, angostos, de 10 a 50 metros de anchura, y al oeste de Mezquital se nota laminación con dirección NNO a SSE e tncl1nac1ón
fuerte de 70 a 80 grados al SSO, efecto de la tectónica de principios del Terciario, como se explicara más adelante, mientras
que más al oeste, en la región del Arroyo del Contadero, no se
observa tal laminación.
Probablemente hay otros afloramientos de capas rojas en
la reglón al norte y noroeste de Aramberri, lo que bien se puede
averiguar al recorrer toda la zona de referencia, donde también

�se encontrarán otros lugares en los cuales faltan las capas rojas, siendo, como ya se indicó, el conglomerado ba.sal sobrepuesto por caliza.
Esta, en general, está sobre las capas rojas, y forma oancos
delgados y capas, siendo la caliza de textura microcristalina, en
parte cavernosa, de color gris pardo, y en esta serie hay también capitas de caliza arcillosa, siendo el espesor total de la serie de 100 mts. o más todavia.
La exteñsión mayor de estas calizas se observa al noroeste
de Aramberri, en la región del Arroyo del Contadero, donde la
caliza aflora como muralla en lo alto de la incisión del arroyo
citado y de sus afluentes. En la muralla, la caliza tiene espesor
de más de 15 metros, y hasta tnás de 30 metros. La serie de calizas sobrepone en varios lugares concordantemente las capas
rojas, como en el lugar de 41 La Virgen'' y en el flanco este del
cerro que está al norte de Aramberri, pero a 2.5 km. al norte
de esta población la caliza puede estar sobre el conglomerado
basal, mientras que a 0.5 km. al este del lugar de "La Virgen"
superpone discordantemente la roca metamórfica del Precámbrico.
La citada muralla de caliza demuestra bien las ondulaciones de ésta, lo mismo que las capas rojas subyacentes. Sin anticlinales ligeros, de 150 a 200 mts. de anchura, con inclinación
cte las capas de 10 a 25 grados, a veces de 40 grados, y hasta de
'10, lo que se menciona ya de las capas rojas, por lo que éstas y
la caliza sobrepuesta forman una unidad estratigráfica. Se nota
en la caliza al oeste de Mezquital la citada laminación con di1ección NNO a SSE, e inclinación de 70 grados al SO.
Contiene la caliza en el cerro al norte de Aramberrt fósiles
marinos, de forma ovaloide, y de tamaño microscópico. Estos fósiles no han sido determinados todavía, pero tal vez pueden
servir para fijar la edad geológica de las calizas citadas.
También quiero mencionar que la caliza en cuestión compone la parte basal de la terminación norte del Cerro Grande que
está al este de A1:amberri, tiene ligera inclinación al oriente, pero está sobrepuesta por potente serie calcárea, de bancos y capas con bastante inclinación hacia el este, siendo esta serle superior del Jurásico Superior (?), segUl'amehte del Cretácico Inferior y probablemente del Cretácico Medio.

•

2. Serie superior de estratos marinos del Jurásico Superior
y Cretácico.

Encima de la serie anterior, tal vez del Mesozoico Inferior,
descansa otra, inconformemente, de estratos muy potentes, marinos, del Jurásico Superior y Cretácico. Seguidamente se da la
descripción de ellos y de sus div1.siones.
-54-

.K-G. Mullerried

tnorz.o de 1945.

�MAPA

No.

5

Mapa Geológico de lo parte

sur del Estado de Nuevo

e

s

t,.

a

León

tos

e

\
d

e 1

d e 1

•

\•
\, e

e

\•

o

r

e t

a e

Cuatetnario: no aparece en el mapa,
1

porque es presente en casi todo
lo extensión del mapa.

\

T ere i ario : Plioceno

?=co. &lt;Conglomerado)

Roca intrusiva de prihcipios

I

n f

e

t

, o r

del Terc,ari o:

1

Cretácico:

+++ + +
+ +

Cretácico Superior:
tambien

d e1

Senoniano Superio,-: no existe.

• • ~ • •

Senoniono Inferior:

• • • •

Turoniano:
Cretácico Medio:

1¡ l ¡ I 1 l ¡ 1

Cretácico Inferior:
Jurásico.
Jurásico Superior:
;

Jurosic.o Medio e Inierior
y

Triásico Superior (según Imlay

base del Jurásico Superior o Meso_

z.oico Inferior)~

ea p a s

Pcllco,o~co1. 10,~uuh

rojos . •

(Íj~u.) •

■

•

■

Precámbrico : ~

o

dib.

10

Dt. F.~-G- Mull erried

m O rz O d e

1

94 5•

20

30

40

50 Km.

�Estratos del Jurásico Superior.-Los estratos suprajurásicos
del sur de Nuevo León han sido mencionados por vez primera por
J G. Aguilera (3) del Cañón del Chueca, en la región de Mier y
Noriega, y los primeros fósiles suprajurásicos colectó F. Rodriguez
según Burckhardt (115, 116, 20) en la zona de Doctor Arroyo, y

¡

éste colectó y determinó amonites del Jurásico Superior entre
las Vírgenes y Boquilla, y observó perfiles.
Después del estudio de otros perfiles geológicos par geólogos
petroleros y la recolección de más fósiles, algunos geólogos, so~
bre todo E. Boese, c. Burckhardt, y R. w. Imlay, han investigado
más detalladamente la serie suprajurásica en el sur de Nuevo
León, y sus resultados se resumin\n seguidamente.
La región, donde en el sur de Nuevo León han observado
afloramientos de estratos del Jurásico Superior, es la. de algunas partes de la Sierra Madre Oriental. Las mejores secciones
observadas hasta ahora, son de las siguientes localidades: al
este y sur de Galeana; entre Boquilla y Las Vírgenes; a 1.5 km.
al N de San Lázaro; a 1 km. al sur de la cumbre de San Lá.zaro en el camino de San Lá.zaro a Zaragoza; y del lado norte
del Rio Blanco cerca de Mezquital. En este ultimo lugar se conoce el perfil geológico más completo del Jurásico Superior en
todo el sur de Nuevo León.
De las secciones observadas hasta ahora, es posible reconstruir la siguiente sucesión de las divisiones del Jurásico Superior, respecto de s11 espesor, litologia y fósiles:

Cretácico Inferior
concordancia
hace falta ..........................
formación La Casita: 270 mts. de espesor
caliza
caliza en alternación con pizarra
pizarra de color oscuro, y caliza
arenosa
pizarra negra y arenisca en alternación, caliza arcillosa laminada de
color gris negro, pizarra gris y
rosa, concreciones fosfáticas con
Idoceras y otros fósiles ("Terebratula", Exogyra, Alectryonia)
formación de Olvido:
20 m. bancos gruesos de caliza con
vetillas de calcita
160 m. yeso, de color rosa, blanco y
verde
110 m. arenisca, de grano fino y
grueso, y pizarra rojiza y gris
-55-

Titóntco
Portlandiano
Bononiano
Havriano

Kimeridgiano

Sequaniano

�110 m. yeso, de color rosa, blanco y
verde
disconformidad
formación de Novillo o Zuloaga:
60 m. capas de caliza y marga de
color claro, e intercalada arenisca roja de grano fino.
60 m. conglomerado de color rojo y
verde, de material igneo
capas rojas (pizarra de color pardo,
con mica)

1

1

La correlación estratigráfica de las capas descritas arriba,
no es exacta, porque los únicos fósiles encontrados hasta ahora, son exclusivamente del Kimeridglano Inferior y parte del
Medio.
Los fósiles hallados son numerosos, y proceden de las siguientes localidades: entre Boquilla y Las Virgenes; a 11 km.
de La Escondida (en camino a Soledad) ; flanco occidental del
anticlinal de San Lázaro, región de San Lázaro; al N de Cafión
Diablo en el flanco oriental del anticlinal de Santa Lucia al
Cerro de San Antonio Peiía Nevada; al pie de este últilllo; MezQ.Uital; Doctor Arroyo y Mier y Noriega.
Seguidamente se da la lista de los fósiles encontrados y determinados, en las llamadas capas de Idoceras, del Kimeridgiano Inferior y parte del Medio:
La parte inferior del Kimeridgiano Medio está caracterizado por Idoceras d gr. durangense (Burckhardt) y Glochlceras
d. gr. fialar (Oppel), y contiene las siguientes especias y génei-os: Glochiceras fialar Burckhardt (not Oppel), Glochiceras
fialar (Oppel), Haplocera.s transatlanticum Burckhardt, Haploceras zacatecanum Burckhardt, Haploceras fialar Oppel, Haploceras sp. div., Idoceras sp. div., Aspidoceras d. gr. unispinosi,
Glochtceras diaboli lmlay, glochiceras aff. cllaboli Imlay, Involuttceras aff. mazapilense Burckhardt, Involuticeras sp. juv.,
Sutneria aff. cyclodorsatus (Moesch).
El Kimeridgiano Inferior se caracteriza por Idoceras d. gr.
balderus (Oppel) Burckhardt y contiene las especies y géneros
siguientes: Idoceras balderus (Oppel) Burckhardt, Idoceras involutum Imlay, Idoceras striatum Imlay, Idoceras aff. striatum
Imlay, Idoceras tamaulipanum Imlay, Idoceras densicostatu.m
, Imlay, Idoceras cf. densicostatum Imlay, Idoceras zacatecanum
Burckhardt, Idoceras aff. zacatecuanum Burckhardt, Idoceras
cf. santarosanum Burckhardt, Idoceras aff. santarosanum Burckhardt, Idoceras humboldti Burckhardt, Idoceras submalleti
Burckhardt, Idoceras soteloi Burckhardt, Idoceras aff. infla.tum
Burckhardt, Idoceras viverosi Burckhardt, Idoceras sanlazaren-

se Imlay, Idoceras sp., Glochiceras fialar (Oppel), Haploceras
transatlantlcum Burckhardt, Haploceras zacatecanum Burckhardt, Involuticeras sp. juv. aff. mazapilense (Burckhardt),
Ochetoceras sanlazarense Imlay, Ochetoceras sp., Rasenia profulgens Burckhardt, Rasenia sp., Perisphinctes sp., Taramelliceras aff. nereus Fontannes, Subneumayria aff. ordoñezi {Burckhardt), Metahaploceras aff. nereus (Fontannes), sutneria aff.
c:yclodorsatus (Maese}?.), Neobrodites n. sp. aff. N. doublieri (d'
Orbigny), y los bivalvos Aulacomyella neogeae lmlay, Aulacomyella sp., Pseudomonotis tamaulipana Imlay.
De los fósiles enumerados arriba, 9 especies son nuevas y
pertenecen a 3 géneros conocidos con anterioridad.
Es de mencionarse todavía que los fósiles enumerados son
&lt;le determinada parte del Jurásico Superior, de modo que el Oxfordiano, parte superior del Kimeridgiano Medio y el K. Superior, el Portlandiano y Titónico no son comprobados por fósiles.
Existen nombres locales para designar a las series estratigráficas, como por ejemplo según Imlay (59): la formación ZuIoaga, estratos con conglomerado basal; la formación Olvido,
capas yesiferas gruesas; y la formación La Casita, de pizarra
etc., con las capas de Idoceras en su parte basal.
Pero, según Imlay falta la parte superior del Jurásico Superior en el flanco occidental del anticlinal de San LáZaro, puesto que all1 el Valangtniano sobTepone las capas del Kimeridgiano
Medio (53, 59 p.1143), y a 1 milla al N de San Lázaro el Valanginiano sobrepone el Kimeridgiano Inferior con capas de yeso (53, 59 p. 1143), pero en el contacto existe concordancia.
Algunos hechos, expuestos en lo anterior son, según Burckhardt (20), prueba de que los sedimentos supra.jurásicos en la
región de Doctor Arroyo, y Mier y Noriega han sido depositados
en bastante profundidad, mientras que Imlay (59) opina que
se han formado lejos de la costa, en profundidad reducida. Para
la región de Las Virgenes Burckhardt acepta facies litoral, mientras que lmlay indica la existencia de facies de aguas poco profundas, con bivalvos, respectivamente fósiles variados, para las
regiones de Las Virgenes, La Escondida y San Lázaro. Kellu.m
opina que hubo mar (66) durante el Jurásico Superior en todo
Pl sur de Nuevo León, con excepción de terrenos de una isla de
40 km. de largo, en el sureste, isla que se estrechó hacia el su1·este, en terrenos del Estado de Tamaulipas, mientras que la extensa península, al pie oriental de la Sierra Madre Oriental, que
existió según Imlay, no es aceptada por Kellum.
Las exploraciones que en diciembre de 1944 pude llevar a
('abo, demuestran la existencia de los estratos suprajurásicos en
toda la extensión del sur de Nuevo León, puesto que a las localidades ya conocidas hay que agregar los lugares siguientes, don-

-56-

-57-

Argoviano
Oxforcllano
Divesiano(?)

�ele afloran tales estratos o han sido encontrados fósiles característicos: a.-lugares donde hallé fósiles característicos: Cañón
de Santa Rosa al este de Iturbide; tal vez en lo alto del Cerro
Potosi; a mitad del camino de Santa Lucía a San Miguel; al
oeste de La Joya; en el flanco occidental de la Sierra del Tigre,
entre Puentes y La Escondida; a 1.5 km. al E de La Escondida,
en el camino a Aramberri; a 1.5 km. al NO de Aramberri en el
cerro. b.-Lugares donde los estratos suprajurásicos son comprobados por capas de yeso, serie yesUera de colores vivos, pizarra
negra, pizarra caliza, o concreciones de caliza: Pozo del Gavilán, a 5 km. al OSO de Galeana; camino de Galeana al SO hasta cerca de Tokio en bastantes lugares; entre Santa Lucia y
San Mi~el; en el camino de San Antonio Pefla Nevada a Zaragoza; Cerritos Blancos, a 5 km. al NO de Aramberri; flanco
oriental del cerro a 2.5 km. al NO de Aramberri; a 200 m. al E
de Mezquital; flanco occidental de la Sierra del Tigre; a 1.5 km.
al NO de Aramberri; al oeste y suroeste de La Joya, en el camino a Mezquital. c.-Lugares donde tal vez afloran los estratos
suprajurásicos, que pueden ser indicados por pizarra negra y pizarra caliza: al ple sureste del Cerro El Peñuelo; entre San Gregario y San Blas, camino de Doctor Arroyo a Matehuala; a mitad del camino de San Blas a El crucero, en el camino de Doctor Arroyo a Matehuala; en la serrania a mitad del camino de
La Joya a Cerritos Blancos, entre Mier y Noriega y Puerto del
Aire; en las lomas al oeste y OSO de Mier y Noriega; al N de
Lagunitas, en el camino de Puerto del Aíre a Doctor Arroyo;
Sierra de la Ventana, entre Las Vírgenes y El Chorrito, Edo. de
Tamaulipas.
.
Solamente en un lugar he podido observar un perfil geológi•
co bastante completo, que puede ser considerado adicional a la
serie de estratos, observada ya por Boese (19) en la región de
Galeana, y que es como sigue:
Valanginiano
estratos de yeso, marga y caliza
caliza del Oxfordiano y yeso
arenisca y conglomerado, de colores vivos.
En adición al perfil anterior, he podido observar en el flanco
occidental de la Sierra de Galeana, como a 2 km. al SSE de la
población, la sección geológica siguiente:
Cretácico: capas y bancos de caliza, etc.
50 m. pizarra y arenisca; a la mitad de los estratos hay con·
creciones gigantes de arenisca.
100 m. capas y capitas de pizarra y arenlsca en alternación.
-58-

75 m. pizarra caliza, pizarra con concreciones "aplastadas··
de caliza negra, caliza con pequeñas concreciones de
limonita.
50 m. cubierto por depósitos aluviales.
Serie de estratos arcilloso-arenosos con yeso y capas de yeso.
Respecto a los fósiles encontrados por el autor, hay que indicar que son amonites, etc., de géneros y especies ya reconocidas, por Imlay y Burckhardt, en las llamadas capas de Idoceras,
conocidas en varios lugares en la Sierra Madre Oriental, a los
cuales hay que agregar algunas localidades, que he enumerado
arriba. La presencia de capas de yeso, de la serie yesifera, de
pizarra negra y pizarra caliza, y de concreciones calcáreas, según los lugares citados arriba, indican claramente que los estratos del Jurásico Superior ocupan no solamente la extensión de
la Sierra Madre Oriental en el sur de Nuevo León, sino también
la de la Altiplanicie al oeste, y probablemente continúan del
otro lado de la guardaraya en los Estados vecinos.
Seguramente la serie de estratos suprajurásicos en el sur
de Nuevo León es potente, de muchos centenares de metros de
espesor, arcilloso-calcárea, con capas de yeso, etc., y según mis
observaciones al pie de Cerritos Blancos, a 3.5 km. al ENE de
La Escondida, el yeso o la serie yesifera del Jurásico Superior
~obrépone casi-el intervalo es de sólo 1 m. en lo vertical, cubierto de tierra, por lo que no se ve el contacto del yeso con la
roca basal-la roca metamórfica del Precámbrico, mientras que
según el perfil geológico de Imlay (59) cerca de Mezquital, al
norte del Río Blanco, los estratos suprajurásicos sobreponen las
capas rojas, sin que el autor hable del contacto entre las dos
series, por lo que no se sabe si hay concordancia entre el Jurásico Superior y las capas subyacentes.
Estratos del Cretácico. Concordantemente sobre las capas
clel Jurásico Superior descansan los estratos del Cretácico, que
igual a los del Jurásico Superior son esencialmente marinos, de
considerable espesor, y de gran extensión. Quedan divididos los
estratos en tres partes, a saber: del Cretácico Inferior, Medio y
Superior.
1.-Estratos del Cretácico Inferior.

Ya Nason ('79) afil'mó la existencia de los estratos del Cretácico Inferior al oeste de Las Adjuntas, N. L., y Boese e Imlay
han estudiado las divisiones, capas y fósiles. Los estratos son
variados, puesto que hay caliza, caliza apizarrada, caliza con lentejones y nódulos de pedernal. marga, arenisca y algo de conglomerado en alternación. Ya se han observado fósiles invertebrados marinos. Los estratos infracretácicos han sido reconocidos en localidades de la Sierra Madre Oriental, a saber por Ga-59-

�leana, Mezquital, Aramberri, Cerro de San Antonio Peña Nevada y Valle del Carmen.
Ya se conocen tres perfiles geológicos, pero no han sido
· comprobadas las divisiones del Berriasiano y del Hauteriviano.
Los perfiles han sido observados cerca de Galeana. (19, 20); como
a 1.5 km. al N de San Lázaro; en el Cañón Tijera y en el lado
occidental del arroyo de San Lázaro; y en el flanco occidental
del anticlinal de San Lázaro, como a 1 km. al sur de la cumbre
del camino entre San Lázaro y Zaragoza (57). Seguidamente se
da el perfil geológico combinado de todas las observaciones:
Cretácico Medio
Aptiano
bancos medianos y delgados de caliza. caliza
laminada, caliza. que huele fét1damente, caliza dolomítica, caliza con lentejones y nódulos
de pedernal
'
Barremiano
Hauteriviano:
110 observado
caliza, caliza apizarrada, marga, marga areValanginiano:
nosa, arenisca, con muchos amonites
Berriasiano:
no observado
- - - - - concordancia - - - - - - - - - - - - - Jurásico Superior.
Las formaciones, establecidas por Imlay, son la formación
Taraises, corr€spondiente a la parte inferior del Cretácico Inferior (Berrlasiano al HauteriViano), y el grupo de Nuevo León,
contemporáneo a la parte superior del Cretácico In!erior (Barremiano y Aptiano).
El espesor de los estratos infracretácicos no es bien conocido, pero es mayor de algunos centenares de metros, aunque por
los fósiles, conocidos solamente en la. porción inferior de la serte,
se admite que la extensión vertical de los estratos y formaciones es insegura.
Los estratos del Cretácico Inferior se componen, agregando
mis observaciones, de caliza microcristaUna, caliza laminada,
caliza con lentejones y nódulos de pedernal negro, marga en capas, marga arenosa, arenisca y conglomerado, en alternación.
Los fósiles son escasos, pero han sido encontrados ya bastantes amonites, en parte de la Porción inferior del Cretácico
Inferior, que corresponde al Valanginiano. Seguidamente se da
Ja lista de los géneros y especies, reconocidas hasta ahora: Astieria d. gr. A. A.stieri d'Orb. (Olcostephanus d. gr. O. Astiere (d'
Orb.)) ; Neocom.ites d. gr. neocomiensls, Acanthodiscus cf. A.
ottmeri Neumayr ,e t Uhlig, Crioceras sp., Thurmannltes sp., Thurmannites angusticostatus Im.lay, Thurmannites miquihuanensis
Imlay, Rogersites filifer Imlay, Rogersites bakeri Imlay, Roger-

-

60 -

sites sarlazarensis Imlay, Rogersites prorsiradiatus Imlay, Rogersites &gt;aulicostatus Im.Iay, Rogersites tenuicostatus Imlay, Rogersites angusticostatus Im.Iay, Valanginites tijerensls Imlay,
Favrellasp., Dlstoloceras aff. D. parrisense Imlay, Olcostephanus

.

~-

En :e. exploración del sur de Nuevo León he reconocido los
estratosinfracretácicos por sus capas caracteristicas, aunque sin
fósiles, m los siguientes lugares: Cañ.ón de Santa Rosa, a unos
km. al e;te de Iturbide; pendiente occidental de la Sierra. de Galea.na; (erro Potosi; varios lugares entre Tokio y Carmen; algunos hgares al oeste de Carmen en dirección a El Peüuelo; lomas al (Ste de San Antonio en el camino de Matehuala a Doctor
Arroyo; varios lugares entre Doctor Arroyo y La Presita en el
camino a San Antonio Pefía Nevada; varios lugares entre Cerritos Bancos y La Joya, al OSO de Mier y Norlega; al oeste de
Tapona Moreña entre La Joya y Puerto del Aire; Cerros Colorados a oeste de Puentes; naneo occidental de la Sierra del
Tigre a.1 oeste de La Escondida; Cerro Grande al este del Valle
de Aranberrt; Sierra de la Ventana.
Pro\ablemente se encontrarán los estratos del Cretácico Inferior e1 otros muchos lugares en el sur de Nuevo León, entre
las rutm que he recorrido.
La .itologla de los estratos y sus fósiles indica un mar de
poca pnfundidad, y según Imlay no contradice los amonites
del Valmginiano. Pero babia. una isla a igual que en el Jurásico
Superio· en el sureste de Nuevo León, que continúa hacia el
sureste en terrenos del vecino Estado de Tamaulipas, e Imla.y
indica h existencia de una peninsula larga de NNO a SSE al pie
este de la Sierra Madre Oriental.

2.-Estatos del Cretácico Medio,
Co1cordantemente sobre las capas infracretá.cicas descansan los estratos del Cretácico Medio, esencialmente calizas marinas, ce espesor considerable. No se conocen perfiles geológicos
y se mmcionan pocos fóslles.
Esos son amonites desenrollados mesocretácicos de un lugar al :q de Aramberri según Burckhardt (20), pero del Albiano
Superi&lt;l', fespectivamente Albiano o Cenoma.niano según Imlay
(212), : algunos paquiodontos y miliólidos en el oeste de la Sierra Mme Oriental según Imlay (122). Al este de Aramberrl
aflora.D según Burckhardt (20) calizas, en parte del Cretácico
Medio, de gran espesor, y de facies batial.
Liblógicamente los estratos del Cretácico Medio son bancos
grueso! a delgados de caliza, en parte con lentelones, capitas y
uódulo, de pedernal negro o sillcificaciones, también marga.
Se puede establecer el siguiente perfil geológico muy gene•
ral del Cretácico Medio:
-61-

�Cenomanlano(?) y Alblano Superior, bancos delgados de caliza con lentejones y nódlllos de pedernal negro, y hacia el oeste
facies de marga y caliza, respectivamente de caliza con mlliólldos y paquiodontos
Albiano Medio y final del Albiano Inferior, bancos medianos y gruesos de caliza oscura, con amonites de rica. ornamentación y hacia el oeste con paquiodontos.
Albiano Inferior. no reconocido.
Es de indicar que los fósiles, citados arriba, son mencionados
por Burckhard.t e Imlay solamente respecto a grupos, y no genéricamente.
Imlay ha establecido f or,maciones l)ara el Cretácico Medio,
Q.ue de abajo para arriba .son la caliza Aurora, la caliza El Abra
y la formación Agua Nueva.
Estas series mesocretácicas han sido reconocidas por Las
Virgenes, Aramberri, y tal vez por el Cerro de San Antonio Peña Nevad.a. He de cubierto afloramientos extensos de los estratos del Cretácico iedlo en otros lugares. Las calizas mesocretáetca . caracterizadas por ciertos paqulodontos y miliólidos afio.
ran en la Sierra de Galea.na en su parte superior; en la' sierra
al este de Iturbid.e; tal vez al oeste de Iturbide, en camino a
Galeana; tal vez en el lomerio de Tokio; en el camino de Tokio
a El Peñuelo· en la Sieria Azul al oe te de Puerto del Aire; en
el Cerro de San Antonio Peña Nevada; en la Sierra de San Marcos al e te de Puentes.
Probablemente afloran lo estratos mesocretácicos en otras
sierras y cerros en el sur de Nuevo León, que evidentemente ha
sido ocupado durante el Cretácioo Medio totalmente por el mar,
de poca profundidad por la litología y fó~nes de los estratos.
Los fósiles que he podido hallar y reconocer son los siguientes: Toucasla texana, radloUtidos, caprinidos, ostras, Nerinea,
Trochus, y millólidos.
3.-Estrato del Cretácico Superior.
Concordnntemente encima del Cretll.cico Medio descansan
los estratos del Cretácico Superior, que contrario a las capas
subyacentes afloran únicamente al e te de la Sierra Madre
Oriental, y en pequefias partes en la cadeJ1a este de la Sierra
Madre Oriental, mientras que hacia el oeste han sido ya removidos por la denudación, si no es que jamás hayan sido de1&gt;9sitados. Es probable que solamente la porción inferior del Cretácico
Superior, ha sido ~edlmentada en el oriente del sur de Nuevo
León, porque en otras partes del NE de México el mar comenzó
n retirarse durante el Senouiano Inferior.
Los estratos supracretácicos han sido poco estudiados en ~l
sur de Nuevo León, pero los he reconocido en lugares, y be encontrado algunos fósiles.
-62-

De las tres divisiones del Cret.Acico Superior no ha sido reconocido el Senonlano Superior, pero si el Senoniano Inferior y
el Turoniano.
El Turoniano se compone de 250 metros de arcilla oscura
laminada, con Inoceramus bercynicus Petrascheck 1 en Los Ahorcados, al sur de Montemorelos, y en el Caftón de Santa Rosa en
la cadena este de la Sierra Madre Oriental (20). En el últimO
lugar, como a 3.5 km. al ENE de lturbide existen en la serle de
caliza y pizarra en alternación, sobre el plano de estratificación de la pizarra algunos f óslles, a saber Inoceramus y amonites (?).
El Senonlano Inferior se compone de potente serie de pizarras, que en su parte interior alternan con margas y capas de
caliza, y contiene Inoceramus d. gr. balticus, que según Boese es
idéntico al Inoceramus d. gr. Cripsi auct. (19), pero según Imlay
tal vez idéntico al Inoceramus en la formación del Austin Chalk
(122), y probablemente idéntico a una especie del Santontano
Inferior en la parte media del Austin Chalk (20). Ea su parte
superior la plzarra si? despega en "long splinter-llke pieces" según Imla.y (122), lo que se debe a la tectónica según mis observaciones, y no tiene que ver nada. con caracteristicas estratigráficas. Esta serle de pizarras es en otras partes del NE de México la serie de Méndez, y ha sido reconocida ya entre Linares
y Cafías, entre Linares y carmen, pero se observa en la planicie
!ll este de la Sierra Madre Oriental, desde la frontera noroeste
de Tamaulipas hacia. el NNO, lo mismo que en lo alto y en el
flanco oriental de la Sierra de la Ventana.
Los estratos del Cretácico Superior son bastante uniformes,
lltológicamente, pero no se conocen perfiles geológicos, el espesor, y la extensión que tenian anteriormente, al formarse. Kellum (66) únicamente admite poca exc.ensión de los estratos supracretá.clcos, pero pueden haber cubierto todo el sur de Nuevo
León o gran parte, lo que solamente se puede saber al hacer un
estudio detallado de la región de la Sierra Madre Oriental o
gran parte de ésta.
d. Cenozoico (Neozoico).
A esta era geológica pertenecen en el sur de Nuevo León,
la roca intrusiva, tal vez de principios del Terciario, y los depósitos sedimentarios del Plioceno(?) y del Cuaternario.
1.-Roca intrusiva, tal vez de principios del Terciario.
También en el sur de Nuevo León existe roca intrusiva. puest.o que el Cerro El Peftuelo, que se levanta al noroeste de El Peftuelo, está constituido de tal roca. El citado cerro está en parte
en Nuevo León, y otras partes son de los Estados vecinos de Za-

�catecas Y CoahuUa. Se levanta en terrenos algo quebrados· tiene forma de cúpula, de 2 a 2.5 km. de diámetro. Al pie hay 1910
m. de altura y la cumbre llega a aproximadamente 2400 m. sobre
el nivel del mar. Se notan en distintas partes peñascos y cañadas, lo mismo que depósitos de talud en forma de bloques
grandes de roca intrusiva, que es sienita. Es algo variada de color claro a bastante obscuro, de textura macrocristalin~ a casi
microcristallna. En la masa de la sienita hay a veces cuerpos de
color obscuro, compuestos de la misma roca, y se notan diques,
hasta de 40 cm. de anchura, de roca sienítica de color claro. La
roca de los diques es el extremo ácido de la sienita, y la otra de
los cuerpos es del extremo básico de la misma roca intrusiva.
Dentro de los terrenos de Nuevo León, al sur y sureste del cerro
El Peñ.uelo, al pie de éste y cerca, aflora roca metamorfoseada
por la roca intrusiva, en zona hasta de 200 m. 1de anchura siendo aquella piz~rra con mala laminación y de color casi n~gro a
obscuro. La p12arra al sureste del cerro tiene dirección N 40
gra~os E, e inclinación de 80 grados al SE, pero cambia la dirección gradualmente, y al pie sur del Cerro El Pefiuelo la pizarra tiene dirección N 80 grados O, e inclinación de 60 a 70
grados al sur, lo que indica en esta sección, como probablemente
igual alrededor de todo el cerro, que hubo un levantamiento
fuerte de las capas de pizarra alrededor de todo el cerro por la
masa de intrusión en forma de escudo. A causa de la intrusion
se formaban también los diques de sienita, que observé al pie
sureste Y sur del cerro, en la pizarra, tal vez de edad infracretácica, porque 3 km. más al este, en el camino de El Peñuelo a El
Carmen, afloran capas de caliza con capitas de pedernal negro
probablemente del Cretácico Inferior.
'
Los diques de sienita en la roca metamórfica indican que la
intrusión tuvo lugar después del Cretácico Inferior (?). Como en
otras partes de México, las intrusiones tuvieron lugar probablemente a principios del Terciario; podemos aceptar esta misma
edad geológica para la intrusión del Cerro El Peñuelo.
2.-Depósitos sedimentarios del Plioceno.
En varios cafiones de la Sierra Madre Oriental existen ex- ·

tens~ones limitadas de conglomerado caliza en bancos gruesos a
medianos. Este conglomerado caliza es igual o semejante al llamado c?nglomerado de Reynosa, conocido en partes del noreste
de México y también en el noreste de Nuevo León (véase Parte
Primera de este estudio). En el sur de Nuevo León lo observé al
este de Iturbide en el Cañón de Santa Rosa, al sur y suroeste de
Las Vírgenes; a 2 km. al ONO de Aramberri en el camino a La
F.scondida, etc. Los bancos son casi horizontales, con inclinación
de 5 a 10 grados, y el conglomerado caliza se compone de guijarros mal arredo,ndados de caliza y también de pedernal negro.
-64-

Descansa este conglomerado sobre los estratos mesozoicos de pisos variados, y sus características son las del conglomerado de
Reynosa, por lo que debe tener edad geológica igual, es decir
Plioceno.
3.-Depósitos sedimentarios del Cnatemario.

Los depósitos sedimentarios más recientes son más bien superficiales y de poco espesor, pero de gran extensión, sobre todo
en los planos y planicies en el sur de Nuevo León, pero también
en el fondo de valles y en las pendientes de sierras y cerros.
.
Son sedimentos arcilloso-arenost&gt;s, aglomerados de guijarros
fluviales, estratificados horizontalmente y de espesor hasta de
50 metros. Cubren las rocas y estratos del Precámbrico al Plioceno.
Se observan capas arcillosas y loess, de origen terrestre, y
bancos y capas de arena, guijarros, etc., de origen acuático. Los
depósitos acuáticos existen en el fondo de los valles, a lo largo
de rios y arroyos, pero también a alguna altura arriba de éstos,
donde el r1o corria anteriormente. Los depósitos terrestres se
encuentran en todas partes y a éstos pertenece también la capa
delgada de tierra vegetal, de color gris a ligeramente obscuro,
a.Igo humosa, que es sobre todo gruesa en las grandes alturas de
algunos cerros, porque alli hay clima algo más húmedo que en
general en el sur de Nuevo León. Otra variedad de los depósitos
terrestres es la llamada caliche, costra calcárea, de color gris
claro, sobre los afloramientos de rocas y estratos, sobre todo calcáreos, como por ejemplo la caliza.
Singularmente interesante es que en la región de Las Vírgenes existen depósitos arenosos, ya disecados por la erosión,
que contienen huesos de "gigantes" y muelas, que según mis 1nvestigaciones son de elefantes fósiles. La descripción que me hizo la gente de la región acerca de las muelas encontradas, demuestra que son de mastodontes y elefantes.
Estos fósiles indican que los respectivos estratos son del
Cuatemario, como se sabe bien en otras partes de México por
los estudios estratigráficos. Por esto, los descritos depósitos sedimentarios en el sur de Nuevo León pueden ser considerados
como de edad del cuaternario.
CAPITULO III
TECTONICA O POSICION GEOLOGICA DE LOS ESTRATOS Y
ROCAS EN LA PARTE SUR DEL ESTADO DE NUEVO LEON.

Los estratos y rocas, descritos en el capitulo anterior, tienen diferente posición geológica, como lo indicaron ya autores
anteriores, de modo general 1 como por ejemplo Nason (79), Boese
-

65-

�119), Imla.y (53 a 59), y Kellum (64 a 67), y lo que pude investigar de manera más detallada. La posición geológica de estratos Y rocas de las diferentes eras geológicas es distinta, como lo
voy a mostrar seguidamente.
Rocas del Precámbrico. Las rocas metamórficas del Precám-

f

brico son laminadas y frecuentemente plegadizas. ta laminación
demuestra las siguientes direcciones: la dirección más !recuente es en un 40% casi N - S, a N - S; las direcciones bastante
frecuentes son NNE a SSO en un 20%, ONO a ESE en un 15%,
Y NNO SSE en un 15%; y las direcciones restantes son escasas
como O - E en un 7%, y NE a SO en un 3%. La inclinación d~
la laminación de la roca metamórfica es vertical a muy fuerte
90 a 70 grados, en un 70%, mientras que la inclinación de 50 ~
35 grados se observó en un 15%, lo mismo que la inclinación ligera, de 20 a 15 grados.
De todas las medidas hechas en mis exploraciones, resulta
que la dirección de la laminación es de preferencia en un 75i
entre NNO a SSE y NNE a SSO, y que la incllnación es princl~
palmente vertical a muy fuerte, 90 a 70 grados, en un 70%.
En pocos lugares observé pliegues angostos, de pocos metros de anchura, de las láminas de la roca metamórfica y pude
medir en un caso que los pliegues tienen la dirección ONO a ESE
Y son verticales, y en otro caso la dirección de los pliegues es
N 10 grados O a SSE. y la inclinación es de 40 grados al E.
Pero la tectónica evidentemente fuerte de la roca metamórfica es mayor en realidad, porque las láminas de ésta demuestran no solamente ondulaciones, sino que son frecuentemente
plegadizas.
Roca verde o ignea de fines del Paleozoico (?). Los pocos
afloramientos de esta roca son tan reducidos en su extensión
que no es posible indicar algo acerca de la posición geológic~
de la referida roca.
Estratos del l\Jesozoico: La serie inferior, tal vez del Mesozoico Inferior, demuestra otra posición geológica que la superior, del Mesozoico superior.
La serie inferior aflora únicamente al norte de Aramberri
en región de extensión reducida. Aunque la serle está compuesta
de estratos variados, a saber el conglomerado basal, sobrepuesto por las capas rojas, que son subyacentes a calizas, la posición
geológica de la referida serie es uniforme. La dirección de los
estratos de la serie inferior es generalmente de NNO a SSE a
veces también O a E, y NE a so, y la incllnación es gene~lmente ligera, a veces bastante fuerte a fuerte, de 40 a 70 grados. Lo último bien puede ser consecuencia de alguna falla La
inclinación fuerte de los estratos de referencia no debe ser tdentu1cada con el efecto de alguna presión tectónica de las capas,
-66-

que resulta en cierta laminación, cuyos planos casi uniformemente tienen dirección de N 30 grados O a SSE, con tncllnactón de 80 grados al SO. El efecto de la presión tectónica se
nota desde Mezquital hasta la planicie al oriente, y es igual en
los estratos de la serie superior del Mesozoico superior. Las capas de la serie inferior demuestran eVidentemente ligeras ondulaciones, siendo los anticlinales más bien angostos, de 10 a 50
metros de anchura.
En contraste con las capas del Mesozoico Inferior, demuestran los estratos del Mesozoico Superior en general plegamiento
y atallamiento. Las fallas no han sido localizadas todavia de
manera exacta en lugar alguno, mientras que los pliegues son
bien visibles en la Sierra Madre Oriental, y aún más al oeste, en
la Altiplanicie. Pero la tectónica es distinta en las tres regiones
orográficas, de la Planicie al oeste, la Sierra Madre Oriental al
oeste de aquélla, y la Altiplanicie que queda muy al oeste, por
lo que explicaré seguidamente la posición geológica. de los estratos del Mesozoico Superior por separado para cada una. de
las tres regiones orográficas.
Planicie al este de la Sierra Madre Oriental. Afiaran únicamente los estratos supracretácicos, pizarras, con diferente inclinación y dirección, pero con laminación uniforme, debido a
presión tectónica. La laminación tiene dirección de NNE a SSO,
aproximadamente, e inclinación de 90 a 80 grados, y se observa
también al oeste de la planicie, en la Sierra de la. Ventana, y
hasta la región de Mezquital, no solamente en los estratos del
Mesozoico Superior, sino también en las capas del Mesozoico
Inferior, aunque por el Mezquital aparentemente con otra di1ección, de NNO a SSE, pero también con inclinación de 80 sirados. Bien puede ser, que esta laminación sea uniforme en su
origen, y debe ser posterior al Mesozoico Superior, porque se observa en todas las capas mesozoicas. Probablemente esta laminación es de principios del Terciario, que era tiempo de tectónica extraordinaria.
Sierra Madre Oriental En esta reglón amplia, los estratos
del Mesozoico Superior son bien plegados y se distinguen anticllnales largos y amplios, que alternan con sinclinales. Frecuentemente un anticlinal corresponde a tma serranla o sierra. Y el
sinclinal al valle, entre dos sierras. Pero las sierras frecuentemente son cortadas por caftanes transversales, por lo que no se
conoce la extensión de los anticlinales. Estos seguramente tienen varios a muchos kms. de largo, y algunos kms. de anchura.
Tienen de preferencia la dirección NNO a SSE, en segundo grado
ONO a ESE, y en tercer grado NNE a SSO, como lo demuestran
las muchas observaciones que hice y las medidas de la dirección e tncliñación de los estratos del Mesozoico Superior, cuyo resultado presento seguidamente:
-67-

�Dirección de los estratos del Mesozoico Superior en la Sierra
Madre Oriental en el sur de Nuevo León:
NNO a SSE en un 40%, ONO a ESE en un 16%, NNE a SSO
en un 12%, N a S, NO a SE, y NE a so en un 8% cada una
ENE
en un 6%, y o E en un 2%.
'
La inclinación de los mismos estratos es como sigue: vertical a 70 grados en 35%, 60 a 40 grados en un 40o/í y 30 a 10
0
grados en un 25%.
•
Est_as cifras demuestran que la dirección de los estratos del
~esozo1co Superior en la Sierra Madre Oriental es de preferencia NNO a SSE, Y que la inclinación de las capas es bastante
.fuerte a vertical.
Respecto de los anticlinales, mejor visibles que los sinclinales, porque se ven perfectamente bien en las paredes largas
Y al~as de los cafiones transversales de sierras y serranias hay
que indicar todavía que e~ general son anticlinales normale; con
los .flancos .b~tante inclinados hacía afuera, porque también
existen anticlinales inclinados algo hacia un lado otros con
flancos casi !erticales, y otros demuestran ondulaci~nes de los
estratos o phegues angostos y secundarios al anticlinal, 0 pliegues con parte perpendicular a la otra.
Altiplanicie al oeste de la. Sierra Madre Oriental En esta
parte del sur de Nuevo León los afloramientos no son tan extensos como en ~a Sierra Madre Oriental, porque hay planos ext:ensos de depósitos cuaternarios, pocas sierras y más bien se◄
I:an1as, cerros y lomas, que no permiten ver la posición geológica de los estratos del Mesozoico Superior y obtuve el siguiente resultado:
'
Dirección de los estratos, NNO a SSE en un 60% N a s en
un 25%, NNE a sso en un 7%, NE a SO en un 4% 0 NO a SE
ONO a ESE solamente en un 2%.
'
Inclinación de los estratos, verticales a 70 grados en un
55%, 60 a 40 gra~os en un 35%, y 30 a 10 grados en un 10%.
Como en la Sierra Madre Oriental, la dirección principal de
los estratos. es NNO a SSE, pero difiere de aquélla en que ONO
a ESE no tiene importancia en la Altiplanicie, y aqut la inclinación de los estratos es en general algo más fuerte que en la
Sierra Madre Oriental.
Este resultado concuerda con la:( observaciones que hice
acerca de los pliegues de los estratos en la Altiplanicie que en
ge~eral son más angostos que en la Sierra Madre Oriental Ademas, en esta última los estratos son sobre todo del Cr¡tácico
~edio e Inferior, mientras que en la Altiplanicie afloran principalmente infracretácicos.
~ comparación con los terrenos que están más al norte
ES evidente que en el sur de Nuevo León los pliegues y estra~

a?ªº.

a

y

lo mismo que las sierras y valles, tienen de preferencia la dirección NNO a SSE, y mucho menos ONO a ESE respeoto de la
Sierra Madre Oriental, y también NNE a SSO, mientras que al
norte de estas regiones, la dirección de las sierras y serranias
es casi exclusivamente ONO a ESE.
Debo admitir que no ha sido posible ex.plorar suficientemente el interspacio entre el sur de Nuevo León y los terrenos que
están algo más al norte de éste, por lo que no se sabe todavía
dónde se efectúa la desviación de las sierras con dirección SSE
a NNO, a otra de ESE a ONO, o si haya tal vez la interrupción
brusca de la Sierra Madre Oriental por otra zona cuyas sierras
tienen la dirección ESE a ONO.
Estratos y rocas del Cenozoico. La roca ígnea de principios
del cenozoico existe únicamente en el cerro El Peñuelo en forma de intrusión, entre los estratos del Mesozoico Superior, y no
demuestra posición geológica, por lo que no se sabe si haya habido movimiento posterior a esta intrusión.
El conglomerado del Plioceno tiene ligera inclinación hacia
el oriente lo mismo que en el norte de Nuevo León, pero se desconoce si se trata de posición geológica primaria o causada por
algún movimiento tectónico posterior a la formación del conglomerado, lo que en el sur de Nuevo León no ha sido posible
aclarar, por tener el conglomerado extensiones muy reducidas.
Los estratos superficiales del Cuaternario demuestran estratificación horizOntal, lo que es indicio que han sido depositados
en esta posición y que no han sufrido trastorno tectónico posterior.
CAPITULO IV
GEOLOGIA HISTORICA DE LA PARTE SUR DEL

ESTADO DE NUEVO LEON.
El descubrimiento del Precámbrico en el sur de Nuevo León
durante las exploraciones geológicas de este autor, permite completar la Geología Histórica del N de Nuevo León, y comenzar
respecto del sur del Estado esta Geologia Histórica, con algo más
concreto sobre las eras geológicas más antiguas.
Durante éstas, el Azoico y Proterozoico, o solamente la última, se formaron rocas, tal vez de origen sedimentario, o en
parte de origen 1gneo, que, durante el Proterozoico, fueron plegadas y afalladas y sufrieron ondulaciones y presiones mayores,
que resultaron en lo plegadizo de la roca, y en su metamorfismo.
Las fuerzas de presión obraron sobre todo en dirección oeste
- este, por lo que hay pliegues y laminación con dirección principal NNO a SSE, por NS, a NNE - SSO. Lo anterior es conforme con lo que sabemos sobre el oeste y este de México, y aún

-69-

68 -

�al sureste de Nuevo León, donde en la región de Cd. Victoria,
Tamps., afloran las rocas metamórficas muy antiguas: los gneisses y esquistos.
Después, en el Paleozoico, la Geología Histórica es tan obscura en el sur de Nuevo León, como para el N del Estado, porque no conocemos rocas o estratos de esta edad geológica, pero
Posiblemente hubo era marina, puesto que cerca de Nuevo León,
Por Cd. Victoria, Tamps., y Las Delicias, Coah., afloran sedimentos marinos, lo mismo que en otras partes de México, del Paleozoico Superior, respectivamente del Paleozoico. En el sur de
Nuevo León no ha sido posible encontrar estratos marinos del
Paleozoico encima de la roca metamórfica del Precámbrico, pero tal vez han sido remoVidos o nunca fueron depositados. Kellum
(66) opina que, por la proximidad de las capas marinas suprapaleozoicas que afloran por Cd. Victoria, Tamps., el mar del
Pérmico se extendió sobre el sur de Nuevo León.
El Paleozoico terminó, como en otras partes de México, probablemente por causas orogénicas, y los terrenos correspondientes en el sur de Nuevo León quedaron levantados sobre el nivel
del mar, y hubo, en partes, afallamiento y tal vez erupciones de
magma, por lo que se formó la roca verde o 1gnea.
Siguió el estado de tierra firme hasta el Jurásico Superior,
como lo demuestran los sedimentos terrestres de la época geológica del Mesozoico Inferior a saber: el conglomerado basal y
las capas rojas sobrepuestas a aquél, que afloran en la reglón
de Mezquital hasta cerca de Aramberrt y La Escondida, y que
bien pueden estar presentes en otras partes del sur de Nuevo
León.
También hay caliza marina, encima de las capas rojas, que
indican cierto cambio en las condiciones naturales en aquella
época geológica. Es de mencionarse que Imlay (59) opina que
estos sedimentos, que son anteriores a las capas yesfferas y del
Jurásico Superior, sean de la base de éste, mientras que yo, par
comparación de la serie con la del Mesozoico Inferior en otras
partes de México, quiero considerarla como de esta edad geológica.
Seguramente el estado marino para todo el sur de Nuevo
León, comenzó ampliamente con el Jurásico Superior, y continuó durante casi todo el Cretácico. Se depositaron las arcillas,
margas, calizas y areniscas, de espesor considerable, y con fósiles marinos variados, sobre todo !nvertebrados, como foramlniferos, corales, braquiópodos, bivalvos, gasterópodos y cefalópodos (amonites), conocidos esencialmente de la serie del Kimeridgiano, Valanginiano, Albiano Medio, Turoniano y Senoniano Inferior. Los sedimentos formados y sobre todo los fósiles incluidos, indican su formación en mar de poca profundidad,

mar nerftica, aunque Burckhardt para la región de los amonites
quiere aceptar mar profundo, lo que según Imlay no es aceptable, como ya se expuso en la Parte Primera de este estudio. Hay
otro problema que tocar todavía. Según Imlay existió una peninsula al este de la Sierra Madre Oriental, de poca anchura, en
dirección NNO a SSE, pero que no parece aceptable, como lo he
indicado ya en este estudio. Si parece haber existido, según Kellum e Imlay, una isla en el sureste de Nuevo León.
También hay que indicar que con el Turoniano y Senontano
Inferior comenzó la retirada del mar hacia el este, opinión sobre todo de Kellum. Si hubo depósito terrestre ya durante el
Cretácico Superior se ignora, y ciertamente no han sido encontradas capas o roca de esta edad geológica.
Durante todo el Jurásico Superior, el Cretácico Inferior Y
Medio, seguramente todo el sur de Nuevo León estuvo invadido
por el mar y tal vez con el Cretácico Superior comenzó a retirarse el mar hacia el este, al iniciarse los movimientos orogenéticos, más fuertes en el Senoniano Superior probablemente, como sucedió en el N de Nuevo León. A consecuencia de estos :movimientos, todo el sur de Nuevo León quedó fuera de las aguas
del mar.
A principios del Cenozoico hubo fuerte moVimiento tectónico acompafíado por cierta actividad ignea, a la cual se debe la
intrusión de la sienita y la formación del Cerro El Peñuelo, con
el metamorfismo de los estratos vecinos del Cretácico Inferior.
A causa del moVimiento tectónico en el sur de Nuevo León, con
excepción de la Planicie en el oriente, los estratos del Mesozoico Superior quedaron plegados y afallados. Los pliegues amplios y largos se notan sobre todo en la Sierra Madre Oriental,
donde son orientados NNO a SSE de preferencia, lo que puede
indicar que la presión tectónica ha sido de ENE a OSO, en general, y lo mismo se nota al oeste de la Sierra Madre Oriental,
en la Altiplanicie, donde, en general, los pliegues son menos
amplios.
convertido todo el sur de Nuevo León en tierra firme a principios del Cenozoico, comenzó el trabajo geológico de la erosión
y denudación, que no ba cesado aún. El efecto ha sido la orografia tal como está en la actualidad, pero por otra parte hubo
sedimentación.
Durante el Plioceno se formaron conglomerados caliza, que
demuestran cierta inclinación, causada por movimiento tectónico lo mismo que en el noreste de Nuevo León y otras partes
de México, durante el Plioceno. En el Cuaternario se depositaron sedimentos fluViales y terrestres, que están en formación
hoy en dia. Los fósiles, restos de elefantes, encontrados en el
Pleistoceno (Diluvio) indican clima bastante húmedo, mientras

-70-

-71-

�que, posteriormente, en el Holoceno (Aluvio) hubo clima semiárido, bien conocido en la actualidad en el sur de Nuevo León.
CAPITULO V
GEOLOGIA ECONOMICA DEL SUR DEL
ESTADO DE NUEVO LEON
'
En contraste con el N de Nuevo León, existe en el sur del
Estado, variedad geológica mayor respecto de las formaciones y
rocas, en parte porque éstas son anteriores al Mesozoico superior
y desconocidos en el norte de Nuevo León, pero si tienen en el
sur extensión muy reducida, y contribuyen poco a la riqueza
mineral del sur, la que es más o menos comparable a la del norte, lo que mostraré seguidamente.
La historia de la explotación de minerales y rocas útiles es,
1eferente al siglo pasado, igual a lo que ya se indicó en la Parte
Primera de este estudio, pero, como he podido saber para el sur
del Estado, la explotación de los minerales de plomo y zinc, con
ley de plata, que se encuentran en muchas regiones del sur, y
han sido la verdadera riqueza minera, fué abandonada a principios de este siglo. Después y hasta la fecha, ningún autor se
ha ocupado de las posibilidades mineras del sur de Nuevo León
lo que pienso hacer ahora, y con mayor razón porque existe
cierta riqueza mineral, aunque es de indicar que las rutas de
comunicación existentes son pocas, y por ellas el sur de Nuevo
León tiene mayor contacto con el vecino Estado de San Luis
Potosi que con el norte de Nuevo León.
La Geologta Económica del S del Estado es casi igual a la
de la Parte Primera, y se mostrará. sucesivamente, respecto de
los minerales no-metálicos, los minerales metálicos, las aguas,
tierras y rocas.
1.-Minerales no metálicos.-Las diferentes formaciones geológicas del Precámbrico, Paleozoico (?), Mesozoico, la roca 1ntrusiva de principios del Terciario, los sedimentos del Plioceno y
Cuaternario, y su composición litológica muy varlada, hacen es•
perar de antemano cierta diversidad de minerales no metálicos.
Efectivamente, se conocen ya el cuarzo y variedades, la calcita,
el azufre, yeso, salitre, fosfato de calcio, talco y petróleo.
El cuarzo se encuentra en forma de lentejones frecuentemente en las rocas metamórficas del Precámbrico. Estos se componen de cuarzo de textura densa y de color blanco a claro y
.son de pequefios a grandes, hasta de varios metros de largo y
un cuarto de espesor. Tales lentejones se observan en muchas
partes de la región, entre Aramberri y La Escondida, y desde
aquí al norte y sur, en terrenos donde afloran las rocas precámbricas.
-

72 -

El cuarzo denso y de color claro existe también en las capas rojas cerca de Mezquital, pero ocurre únicamente en forma
o.e vetillas en aquéllas, y como vetas hasta de 40 cms. de anchura.
Otra forma geológica de cuarzo existe en El Carmen, y a 2.5
km. al oeste de esta colonia, donde afloran algunas capas smcosas de textura densa y color claro, de 5 a 15 oms. de espesor,
en la serie de caliza y pizarra caliza con dirección NNO a SSE,
e inclinación de 65 grados al OSO, o verticales.
El cuarzo exi11;te en ciertas variedades también en la caliza
del Cretácico Medio e Inferior, que ocupa grandes extensiones
de la Altiplanicie y Sierra Madre Orientar en el sur de Nuevo
León. La variedad pedernal se encuentra en forma de ca.pitas
hasta de 10 cms. de espesor, de lentejones y nódulos o i-ifiones,
siempre paralelos a la estratificación de la caliza o en zonas paralelas a ésta. El pedernal es de color gris obscuro a casi negro,
y de textura densa. En las miSmas series geológicas ocurre también la caliza sillci11cada, de color gris, en forma de rh'íones o
nódulos irregulares, aunque no en los bancos que contienen el
pedernal, sino en otros bancos y capas, intercalados en la serie
de estratos del Cretáclco Medio e Inferior.
También existe el cuarzo en forma de cristales sin color o
blancos, traslúcidos u opacos, en parte como verdadero cristal
de roca. Pero los cristales que he encontrado son pequefíos, hasta de 7 cm. de alto, y están en pequeñas cavidades del cuarzo,
aue se halla en los lentejones de la roca metamórfica precámbrica, en las capas silicosas intercaladas en la serie de caliza
y pizarra en la región de El Carmen, y en vetas de minerales
de cobre, también al oeste de Mezquital, donde afloran las capas rojas.
Otros minerales no metálicos, como los silicatos, no han
sido encontrados en el sur de Nuevo León, basta hace un afio,
cuando comenzaron la explotación de talco en dos minas, situadas al lado derecho de la Barranca del Contadero, como a 2.5
km. al NNO de Aramberri. Las dos excavaciones solamente tienen pocos metros de profundidad, pero seguramente el talco está entre la roca metamórfica laminada del Prec1mbrtco, que
tiene dirección de NNE a SSO y es casi vertical. El talco esta
en forma de lente de ¼ a ½ m. de anchura, entre la roca le.minada, pero tal vez es capa o solamente en forma plegadiza en
la serie precámbrica, lo que no se puede aclarar dado que apenas hablan comenzado la explotación. El talco en parte es laminado, pero parece de buena calidad, puesto que es de color
verde ligero, a veces rosa obscuro, pero siempre mantecoso al
tocarlo con los dedos y compacto. Entre las dos excavaciones
hay distancia de 50 m. y están sobre una linea NNE a SSO, que

.

-73-

�es la de la dirección del talco y de la roca metamórfica encajonante del Precámbrico.
Otro silicato, la mica, es frecuente en la micapizarra y parte de los esquistos del Precámbrico, entre La Escondida y Aramberri, pero las láminas de la muscoVita son pequeñas y algo onduladas, por lo que no se puede hacer uso de esta mica.
Es frecuente en el sur de Nuevo León la calcita, que ocurre
en masas macrocristalinas de color blanco, en caVidades y vetillas de la caliza meso e infracretácica, y en pizarra caliza y pizarra de edad del Cretácico Inferior y del Jurásico Superior, lo
mismo que en las vetas de minerales de cobre, plomo y Zinc.
Otro mineral no metálico, muy frecuente en el sur de Nuevo
León, es el yeso, pero aflora en cierta región del oriente, en la
Sierra Madre Oriental, donde se extiende desde la región de La
Laguna al SO y s de Galeana, rumbo al sur y suroeste, hasta
cerca de Tokio; desde La Joya, al sur de Las Virgenes, se extiende hacia el suroeste por distancia de 1 km; se encuentra también a 1.5 km. al NO de Aramberri, y a 4 km. al ONO de ésta
en el camino a La Escondida, y al norte de éste; aflora al pie y
en el flanco occidental de la Sierra del Tigre, al oeste de La
Escondida; en el flanco occidental de la serranía al este del
Valle de San Antonio Peiia Nevada a Soledad, y a 5 km. al
norte de Santa Lucia; existe en la parte inferior y pie occidental del Cerro de San Antonio Peña Nevada y a 1 km. al NO de
La Joya, al oeste de Mier y Noriega. Estas regiones son tan distribuidas en el oriente del sur del Estado de Nuevo León, que
podemos aceptar que en las regiones intermediarias existen también afloramientos extensos de yeso, de lo que resulta una zona
de yeso de gran extensión, que se estrecha desde el NNO de
Galeana hacia el sur y sursureste hasta el limite sur de Nuevo
León, distancia de 170 km. y anchura de 30 km. No es que en
esta zona enorme exista el yeso en todas partes, puesto que haY
regiones de afloramientos extensos, pero en otras está cubierto
por sedimentos o ya comido por la denudación.
Pero la extensión enorme del yeso en el Estado de Nuevo
León ya ha sido reconocida en 1873 por J. E. González (41), lo
mismo que en el sur del Estado ya hace afios por Ch. L. Baker
(20), y nuevamente por Im.Iay (59, 121). A la indicación sumaria de estos autores hay que agregar el resultado de mis exploraciones, respecto de las regiones citadas arriba, del yeso, sobre
lo que voy a hablar todaVia detalladamente. A veces he obser-vado únicamente capitas de yeso de 1 a 2 cm. de grueso en serie
de pizarras, como a 1 km. al NO de La Joya, pero frecuentemente existen bastantes capas y bancos de yeso en serie de estratos
arcilloso-arenosos, y hasta tienen tanto espesor que el yeso puede ser trabajado en canteras, como por ejemplo al SO de La
Laguna.
-74-

Ya Imlay (121) da un espesor de 50 m. para capas de yeso,
que ocurren en la serie del Jurásico Superior cerca de Mezquital. Otra prueba del espesor considerable de las capas de yeso,
s1n intercalación de arcilla, etc., es el hecho que existen lomas
y cerritos, de 30 a 100 m. de altura, y hasta 150 m. de diámetro
al pie, como por ejemplo a 1 km. al NNE de Santa Luc1a, en
camino de San Antonio Pefia Nevada a Zaragoza, y a 2.5 km. al
ENE de La Escondida, lo mismo que a 3 km. al NO de esta población. Estas lomas y cerritos son de importancia orográfica y
además, en contraste con los cerros y serranías vecinas de otra
clase de roca, porque son de yeso de color claro, por lo que
uno tiene que fijarse necesariamente en estas prominencias, y
cuya causa es que se componen de yeso de color claro. Otras manifestaciones del volumen enorme de yeso consisten en muros,
formados por pedazos y trozos de yeso, como en la región de La
Laguna, y que en arroyos al pie occidental de la Sierra del Tigre
hallé guijarros grandes de yeso, lo mismo que entre Galeana Y
Tokio.
Las capitas, capas y bancos de yeso frecuentemente tienen ·
Ja dirección principal de los estratos mesozoicos, de NNO a SSE,
pero la inclinación varia mucho por lo ondulado y plegado de
los estratos, desde casi horizontal hasta vertical. Esto explica
que dentro de la señalada zona de yeso, existen muchos afloramientos, pero éstos no ocupan toda la extensión de la zona.
Por otra parte, es probable que desde la zona de yeso, en
dirección este y oeste, aquél quede cubierto por estratos posteriores, y que haya gran extensión de la serie de yeso debajo de
aquéllos.
No obstante esto, los afloramientos extensos de yeso, éste
no es explotado en la actualidad en lugar alguno.
No es imposible que la sal gema (balita) exista en la misma
formación geológica, puesto que esta especie mineral frecuentemente se asocia con el yeso, cuya existencia en partes del sur
de Nuevo León ha sido comprobada, pero actualmente no se sabe nada si ocurre también la sal gema en la zona sefialada de
yeso, o en alguna otra parte del sur de Nuevo León.
Deseo mencionar también, que puede exl;stir el azufre, porque algunas gentes afirmaban que por Santa Cruz, al NE de
Tokio, ocurre este mineral en forma de vetas y bolas en las
masas del yeso.
Hay también salitre en tierra salitrosa y en la superficie de
amplios planos, como por ejemplo en la llanura de 5 km. de
anchura, al oeste de la linea Soledad - Puentes - San Juan, y
que sigue tal vez por distancia de 100 km. hacia el NNO, hasta
donde se conecta con el plano, también salitroso, de Hediondilla a San Rafael, lo que ya mencioné en la Parte Primera de
este estudio.

-75-

�Otro mineral no metálico, más frecuente que el anterior, es
el fosfato de calcio, que está mezclado en concreciones calcáreas en los estratos del Kimeridgiano, lo mismo que existe caliza fosfática y pizarra con fosfato de calcio, lo que ha sido
indicado ya por Nason, Aguilera, Burckhardt, y sobre todo por
Imlay. Estos autores citan el fosfato de calcio mezclado de varios lugares a saber: Doctor Arroyo, Las Vírgenes, San Lázaro,
flanco occidental del anticlinal de San Lázaro a Pefia Nevada;
a 11 km. al sur de La Escondida; flanco occidental del Cerro
de San Antonio Peña Nevada y Mezquital.
He podido encontrar concreciones calcáreas con fosfato de
calcio en otras localidades, como al oeste de La Joya (al sso
• de Las Virgenes); cerca del pie occidental de la Sierra del Tigre,
entre Puentes y La Escondida; a 1 km. al E de La Escondida,
en camino a Aramberri; a 1.5 km. al NO de Aramberri en la
cumbre de la serranía.
Todos los hallazgos numerosos de fosfato de calcio tal vez
no tienen importancia práctica, porque el contenido de éste
parece muy reducido, y seguramente el fosfato de calcio es más
reducido aue en otros depósitos, descritos en la Parte Primera de
este estudio.
Tal vez existe en el sur de Nuevo León el carbón, porque
según Nason (79) hay capas de carbón al oeste de Las Adjuntas, N. L., lo mismo que al norte de Las Vírgenes en el rio, según
W. F. Cummmins (20). Pero, en otra localidad al SSE de Las
Vírgenes, a orillas del ria, no existe carbón, porque alli aflora,
según mis investigaciones, la pizarra negra. Otra localidad existe a 2 km. al NO de La Joya, entre Mier y Noriega y Puerto del
Aire, donde según me contaron, aflora una "veta" de carbón de
1 m. de anchura. En esta región existen los estratos del Jurásico
Superior, pero tal vez se trata allí, lo mismo que por Las Vir•
genes y Las Adjuntas de pizarra negra, carbonosa o bituminosa,
lo que habrá que aclarar todavía, para resolver asi el problema
de la existencia de carbón en el sur de Nuevo Leó.n.
otro problema es lo referente a la existencia de yacimientos de petróleo. Ya W. F. Cummins en 1915 (74) encontró al N
de Las Vírgenes al lado del río una pequeña salida de petróleo
en estratos del Jurásico Superior, pero durante la investigación
que hice en esta región, nadie pudo darme razón acerca del
petróleo. Si encontré, como a 9 km. al este de Iturbide, en el
Cañón de Santa Rosa, en un bloque suelto de caliza mesocretácica, sustancia negra, aparentemente bituminosa, que huele fétidamente, al romper la caliza con martillo. Existe también pizarra negra, tal vez bituminosa, en la serie del Jurásico Superior, como en el flanco occidental de la Sierra de Galeana, en
el Cerro Potosi, en el Caiíón de Santa Rosa al este de Iturbide,
-76-

en la región de Las Vírgenes, al sureste y sur del Cerro El Pef'l.uelo, a 1.5 km. al NO de Aramberri, al oeste y este de La Joya
(entre Mter y Noriega y Puerto del Aire), pero no se sabe si de
esta pizarra puede obtenerse por destilación, petróleo en cantidades suficientes.
Las manifestaciones petroleras sefialadas arriba, son de estratos que afloran y no se sabe si existen yacimientos subterráneos en esta región, pero es poco probable porque tanto en
la Altiplanicie como en la Sierra Madre Oriental en el sur de
Nuevo León, los estratos son abiertos ya por la denudación hasta el Jurásico Superior, y aún hasta el Precámbrico, mientras
que el petróleo, como en otras partes de México, debe encontrarse en el Cretácico o Jurásico Superior, en estratos que en el
sur de Nuevo León están ya abiertos por la denudación, con excepción de los terrenos al este de la Sierra Madre Oriental, donde aflora el Cretácico Superior, por lo que hay cierta posibilidad de encontrar alll yacimientos petroleros en la serie del Cretácico Medio, o en la del Jurásico Superior. Pero habrá que estudiar bien estos terrenos respecto de las estructuras, y hay
que fijarse bien en el efecto de la presión tectónica que se- mencionó en el capitulo anterior, porque estos planos verticales, numerosos, bien pueden haber abierto los estratos subyacentes Y
puede haber escapado ya el petróleo.
2.-Minerales metálicos.-Las rocas igneas que son de tanta
importancia para 1a formación de vetas y cuerpos metallferos, ca.si no existen en el sur de Nuevo León, con excepción de la roca
intrusiva del Cerro El Peñuelo. Pero he descubierto la roca metamórfica del Precámbrico y existen extensiones de estratos de
gran espesor, donde pueden formarse minerales metálicos a causa de fallas y dlaclasas, que permiten la subida de soluciones
cargadas con metales, o pueden haberse formado metales cuando se depositaron los estratos. Los minerales metálicos encontrados hasta ahora, son de fierro, cobre, plomo y zinc con ley
de plata, que voy a describir seguidamente.
En la intrusión de la sienita en el Cerro El Pañuelo y roca
vecina no se conocen minerales metálicos pero si pueden existir, lo que solamente una investigación detallada puede aclarar.
En la roca metamórfica del Precámbrico en la reglón de
Aramberri he encontrado la hematita, en forma de vetillas delg-aditas en cuarzo, en dos lugares, entre Aramberri y La Escondida. Existe también un mina de cobre, como a 3.5 km. al N de
.Aramberri, cerca de las minas de talco. No se trabaja la mina
en la actualidad, pero en el socavón se ve claramente que la
roca. encajonante es esquisto y gnesis(?), algo plegado, y la veta
con dirección NNE a SSO tiene 80 grados de inclinación al noroeste, y contiene cuarzo con malaquita, chalcopirita, y llmonita.
-77-

�En los sedimentos del Mesozoico Superior existen varios metales: fierro, cobre, plomo y zinc con ley de plata.
El fierro se encuentra en forma de limonita. y pirita en uno
que otro banco o capa de caliza y pizarra, en forma de concreciones o agrupaciones de cristales. Estos últimos son de pirita,
que, en parte o completamente, está transformada en limonita.
Las concreciones de ésta probablemente también se originaron
de la pirita por oxidación e hidratación. La callza con estos
minerales es del Cretácico Medio, en otros lugares del Cretácico
Inferior, y la pizarra y marga pertenecen al Cretácico Inferior
y Jurásico Superior. Tales concreciones y agrupaciones de cristales no son frecuentes, y se encuentran en una que otra capa o
banco de la serie del Jurásico Superior al Cretácico Medio. Los
dos minerales no tienen importancia práctica. Los lugares donde
los he observado son los siguientes: en el flanco occidental de la
Sierra de Galeana hay concreciones de limonita y otras de pirita
en calizas del Cretácico Inferior; en el Cañón de Santa Rosa
existen concreciones de pirita en pizarra negra supraJurásica,
como a 3.5 km. al este de Iturbide; hay nódulos de limonita en
marga y caliza del cretácico Inferior (?) a 1 km. al N. de Santa
Lucia; y concreciones de limonita encontré en marga del Jurásico Superior en el flanco occidental de la Sierra del 'I'igre.
Existe el cobre en los estratos del Jurásico Superior, como
a 2 km. al N de La Joya, que queda al oeste de Mier y Noriega.
Es una mina abandonada, pero es bien visible la veta en roca
cncajonante de los estratos ya citados. La veta tiene dirección
de NNE a SSO, es vertical, y se observan masas de calcita cristalina de color blanco, con malaquita y limonita. Siendo esta
veta paralela a la otra en la Barranca del Contadero, es posible
que se trate de cierto sistema tectónico, indicado también por
1&amp;.s láminas debidas a presión horizontal y con dirección NNE a
SSO en la Planicie al este de la Sierra Madre Oriental. Pero
la roca encajonante de las dos vetas de cobre es de diíerente
edad geológica, Precámbrico y Jurásico Superior, lo que demuestra indudablemente la importancia de este sistema tectónico, por
lo que me parece adecuado hacer un estudio e investigación
detallada de éste, que es de dirección distinta de la que es general en el sur de Nuevo León, donde es de NNO a SSE.
Los demás minerales metálicos en los estratos del Mesozoico Superior son de plomo y zinc con ley de plata, que son más
abundantes que el cobre y fierro, y tienen cierta importancia
práctica, aunque actualmente no están en explotación, como sucede desde hace muchos aíios en casi todo er sur de Nuevo
León. Todavia se ven los socavones y excavaciones en cerros, serranías y sierras de la Sierra Madre Oriental y en la Altiplanicie. En las calizas mesocretácicas y en otras del Cretácico In-

78 -

�I

I

,

Mapa No. 6:, Geolog1a Econom1ca
de la parte su.r del Estado
Nuevo León.
\
SO,

cu.
p

?

\

p

p

lona de minerales
y rocas Útiles.

cu.= cuarzo

Zona -petrolítera

cr.= crisral de ruco
p
pedernal y sil icificaciohes
t = talco

=

"m

=mica

ca.= calcita
y= yeso
CJ

pirita en uno
de concreson de pirita,

en limonita.
se originaron
· a con estos
del Cretácico
ácico lnferior
iones de criS-

e otra capa o
co Medio. Los
lugares donde
cidental de la
otras de pirita

e santa Rosa
supraJ urásica,
e Umonita en
al N. de Santa
arga del Jurádel 'l'igre.
uperior, como

·er y Noriega.
veta en roca
tiene dirección

e calcita cnsa. Siendo esta
ero, es posible
o también por
irección NNE a
Oriental. Pero
s de diierente

lo que demuestectónico, por
e investigación
e la que es geO a SSE.

atas del Meseta, que son más
ta importancia
ación, como susur de Nuevo

s en cerros, seen la Altipla1 Cretácico In-

= azufre

sa.= salitre
f = fosfato de calcio
c=corbón
b i. p etróleo 1 sustancia
l i . l t m oni. ta

=
=

pi.= piritct
Cu.= e obre

p l.= plomo, 2 inc, ley de p lo.ta
s 'i. == sienita

0

ºººº o0

ºo O O 0 o

o

Zona de minerales de
plomo, zinc, con ley de plata,
en caliza del Cr elácico Medio
e Interior.
I

•

Zona de ca.liza. del Creta.c1co
Medio e Interior, en parte con
p ede rn al y silicificacion es, con
calcita, y con limonita y piri,ta.

�ferior hay bolsones irregulares, de preferencia en bancos gruesos, llenos de galena, blenda, y bastante limonita, etc., y la galena tiene cierta ley de plata. Aparentemente han explotado solamente los bolsones, visibles en la superficie por el crestón de
llmonita, pero deben existir muchos bolsones subterráneos, puesto que las calizas son de considerable espesor y en parte están
debajo de capas más recientes.
3.-Aguas, tierras y rocas.
Aguas.-En el sur de Nuevo León hay suficiente agua ünica-

l-

mente en el este, en la Sierra Madre Oriental y en la Planicie al
este, donde hay ríos y arroyos, y buen número de manantiales,
que brotan en la Sierra Madre Oriental, porque all1 la alternación
de estratos impermeables con otros permeables del Jurásico Superior al Cretácico Superior, su posición geológica variada, y la inclinación general de los terrenos hacia el oriente, permite la
acumulación subterránea del agua y su salida en forma de manantiales, lo mismo que la formación de arroyos y rlos. Hay que
mencionar algunas peculiaridades de esta zona, por ejemplo varios "volcanes de agua", que corresponden a fuertes manantiales, cuya agua brota de aperturas y cavidades de roca caliza,
en el fondo del Cañón de Santa Ro:sto., y que no tienen nada
que ver con el vulcanismo.
Otros manantiales contienen ciertas sustancias, originarias
de rocas en el subsuelo, por ejemplo el manantial de agua sulfática que brota cerca de La Joya, al sur de Las Vírgenes, en
lugar donde el subsuelo contiene yeso que aflora poco más al
oeste, en el camino a Mezquital.
En contraste con estas condiciones hidrogeológicas favorables, existen en los terrenos al oeste de la Sierra Madre Oriental
pocos manantiales, bien di5Persos en zona de 50 km. de anchura. Estos manantiales no son fuertes, y por la poca inclinación
de los tenenos, la extensión grande de la roca caliza impermeable, donde no puede sumirse el agua, es imposible la formación
de arroyos y ríos. También interviene otro factor geológico que
consiste en los pliegues angostos y fallas en terrenos de caliza
mesocretácica de gran espesor, en las que se sume el agua de llu\.ia, que por el clima árido es reducida.
Los únicos arroyos, por cierto pocos, que existen en el oeste
del sur de Nuevo León, brotan en linea dirigida de NNO a SSE,
al norte y sur de San Juan. Pero los arroyos al norte de éste
nacen al oriente en la montaña, Y se sumen al entrar a la llanura; y los manantiales al sur de San Juan brotan probablemente de una falla al pie occidental de las sierras, dlr1giéndose
el agua hacia el oeste, a la llanura, donde se sume después de
correr poco (Mapa No. 4).
Queda. para el oeste del sur de Nuevo León únicamente, abrir
-79-

�norias, lo que se hizo ya en siglos pasados, pero no siempre ha
dado buen resultado, porque bastantes norias tienen agua salobre debido a las capas superficiales, que a causa del clima semiárido contienen sustancias salit"rosas1 o las norias quedan secas,
porque las capas superficiales no tienen agua por las pocas lluvias que caen.
Se entiende que la gente de la región ha llegado ya hace
siglos a acumular el agua de lluVia en presas o en cisternas sobre los techos de las casas. En el extenso Valle de Doctor Arroyo, por ejemplo, la gente aprovecha casi exclusivamente el agua
de lluvia, y esto sobre todo porque según me informó la gente,
los pozos más hondos nunca han encontrado agua en el subsuelo
de la llanura al sur de la población grande de Doctor Arroyo.
Habrá que buscar entonces el agua por medio de petforaciones
bastante hondas, que abran los estratos permeables con agua
subterránea entre otros impermeables, para obtener suficiente
agua en el citado Valle de Doctor Arroyo, donde en tiempos de
sequia a veces no hay más que el agua turbia de las presas para
gentes y animales.
Tierras. Se trata de depósitos muy superficiales y variados
porque han originado de diferentes clases de roca. Por la
extensión de caliza, de marga y pizarra en el sur de Nuevo León,
se entiende fácilmente que las tierras son principalmente calcáreas, aunque existen también otras arcillosas o arenosas, que
tampoco son buenas, y aún hay tierras salitrosas que son peores,
como en partes de )as llanuras de la, Altiplanicie, donde la vegetación es reducidisima. Hay también extensiones de terrenos
sin tierra, donde la roca no se desintegra y hay pe:fíascos y superficies rocallosas, como sucede en los terrenos extensos de la
caliza, y en zona reducida de la roca 1ntrusiva. Además, por el
clima semi-árido la acumulación y formación de tierras es necesariamente reducida, por lo que la tierra vegetal es superficial
y de poco espesor. Unlcamente en las grandes alturas de varios
cerros en la Sierra Madre Oriental, arriba de 3,000 metros, es
donde hay tierras de bastante espesor, cubiertas de bosques y
pinares, por el clima húmedo o bastante húmedo a causa de la
altura.
Rocas.-Ya en el Capitulo m se ha indicado lo relativo a la
variedad de roca que existe en el sur de Nuevo León.
Hay en la superlicie, sobre todo, grandes extensiones de
caliza, arcilla, marga y pizarra, pero no faltan terrenos reducidos de arenisca y conglomerado, como por ejemplo a pocos kil0metros al sur de Galea.na y en la región de Mezquital. En estos sedimentos la caliza puede ser de importancia para la fabricación de cal y esta roca, lo mismo que la arenisca. y los conglomerados, pueden servir para piedra de construcción. La arcilla,

marga, y los depósitos fluviales, a saber la arena y los guijarros,
también sirven de material adiciona.! necesario para las obras
de construcción.
Casi la única roca de ornamentación en el sur de Nuevo
León es la citada sienita en el Cerro El Peiiuelo, que se presta
para ser pulida y que por la distribución y colores variados de
los minerales componentes puede originar una pequeña industria local de piedra de ornamentación. También se podrá usar
para tal piedra, cierta clase de caliza mesocretácica con f óslles,
pero esta caliza prácticamente no tiene valor económico, porque
los afloramientos de referencia aunque abundantes, distan mucho de caminos y en parte están en lo a.Ito de sierras y cerros.
Por último, hay que mencionar las rocas precámbricas, porque son variadas, tanto en su composición como en colores, pero existen en lugar de extensión reducida y además, se trata
sobre todo de piedra laminada, por lo que dificil.mente se podrá usar como roca de ornamentación o de construcción.

-80-

-81-

gran

Distribución geográfico-geológica de los minerales y rocas
útiles y zonas de tales (Mapa No. 6).-Los minerales y rocas
tttiles y otras que pueden serlo han sido descritos en este capí-

tulo. Pero, aunque existe gran variedad de ellos, hay pocos minerales útiles y en explotación.
Los minerales y rocas útiles, de valor económico o de probable importancia, son únicamente el yeso, el talco, los minerales de cobre, y sobre todo el plomo y zinc con ley de plata. En
Etl Mapa No. 6 se hace referencia a todos los minerales y rocas,
posiblemente útiles, que existen en el sur de Nuevo León.
Desde luego se nota en el mapa citado que la planicie al
oriente tiene casi nada de minerales útiles, pero se puede considerar esta zona como petrolifera, aunque como lo he indicado
arriba, de pocas posibilidades.
En contraste con esta planicie existen en las zonas montañosas al oeste bastantes minerales y rocas útiles. Son zonas de
calizas del Cretácico Medio e Inferior, en parte con pedernal y sillciflcaciones, con calcita, limonita y pirita, pero más bien sin
valor económico. Pero dentro de estas zonas existen diseminados los bolsones de minerales de plomo y zinc con ley de plata,
de cierto valor económico, aunque los fundos no estén en ~xplotación desde hace muchos aflos. Existen en las mismas zonas
otros minerales útiles, como el fosfato de calcio, pero en concreciones calcáreas, y en pizarra y caliza del Jurásico Superior,
lo mismo que el carbón, petróleo y sustancia bituminosa. De estas sustancias puede tener en el futuro algún valor económico
la pizarra bituminosa, pero faltan investigaciones y experimentos acerca de la extensión de la citada pizarra y de su contenido
en sustancia bituminosa.

�En la parte correspondiente a la Sierra Madre Oriental existe además extensa zona de yeso, tal vez en parte con azufre, y
aflora la roca metamórfica del Precámbrico, estando el talco
ya en explotación, y hay una veta cuprífera, que en la actualidad no está en explotación. También en la. Altiplanicie al oeste
existe veta con minerales de cobre, que no se explotan, y hay sienita, que bien podria servir de piedra de ornamentación.
Las regiones al oeste de la Planicie en el oriente, tienen mayores probabilidades económicas, respecto de minerales y rocas
útiles, porque se constituyen de formaciones geológicas variadas, además plegadas y afalladas, por lo que existen vetas de
cobre, tal vez de hematita, capas de yeso, tal vez con azufre, capitas de pizarra negra, bituminosa y bolsones de plomo y zinc
con ley de plata, de valor económico. Algunos minerales y rocas
útiles han sido originados en fallas y cavidades, a consecuencia
de la actividad ignea, y también por cierto metamorfismo, aunque de edad muy anterior a la otra que es del Cenozoico.

Anexo a la Bibliografia geológica del Estado de 1'uevo León:
contenida en la. Parte Primera de la Geología de Nuevo León.

Este anexo se refiere a publicaciones de fecha reciente
o no citadas en la Parte Primera de este estudio.
113.-Anónimo.-La minería en VaUecillo, Nuevo León. - Min.
Méx. , t. 12, No. 25, sept. de 1885.
114.-Anónimo. - Informe sobre la región petrolífera de Villaldama, N. L. - The Tampico Tribune, 24 de nov. de 1923. - Bol.
Petr., t. 17, No. 2, febr. de 1924. págs. 91-94.
115.-Burckhardt, c. - Nuevos datos sobre el Jurásico y el Cretá ..
cico en México. - Parerg. Inst. Geol., México, III (5) 1910.
págis. 281-301.
116.-Burckhardt, C. - Neue Untersucbungen ueber Jura und
Kreide in Mexiko. - Centralblatt Min. Geol. 1910. págs. 622·
631, 662-667.
117.-Diaz Lozano, E. - Informe sobre las posibilidades petrollferas de la región en que se encuentra la presa de Don Martln. - Bol. Petr., t. 24, No. 5, nov. de 1927. págs. 614-517, 1
mapa.
118.-Foshag, W. F. y C. Fries Jr. - -Tin deposits of the Republic
of Mexico. - U. S. Geol. Survey, Bull. 935-C, 1942.
119.-Garfias, V. R. - La región petrolifera del Noreste de Méxlcc.
(Traducción). - Rev. Petr., t. 2, 1916. No. 3 - 8.
120.-Heim., Arn. - The Front Ranges of Sierra Madre Oriental.
Ecl. GeoL Helv., x:xxm (2) 1940. págs. 313-352.
-82-

121.-1.mlay, R. w. - Upper Jurassic ammonites from Mexico. Bull.
Geol. Soc. Am., vol. 50, 1939. págs. 1-78, 18 láms., 7 figs.
122.-Imlay, R. w. - Cretaceous formations of Central Amer1ca
and Mextco. - Bull. A. A. P. G., vol. 28, No. 8, 1944. págs.
1077-1195, 16 figs.
123.-Imlay, R. w. - Correlation of the Cretaceous formations of
the Greater Antilles, Central America, and MeXico. - Bull.
Geol. Soc. Am., vol. 55, 1944. págs. 1005-1045, 2 láms.
124.-Instituto de Geología. - El Paricutin, Estado de Michoacán.
Estud Vulcan., México, 1945. 166 págs.
125.-Kane, w. G. - Wells drilled in northeastern Mexico. - Bull
A. A. P. G., vol. 20, No. 4, 1936. p. 478.
'
126.-Martinez, M. F. - Datos de la Junta Auxiliar de Monterrey.
Abril de 1893.
127.-Martfnez, M. F. -Noticias referentes al Estado de Nuevo
León. - Bol. Soc. Geogr., 4a. época, t. 3, 1894-97. págs. 95-128.
128.-Mullerried, F. K. G. - Geologta del Estado de Nuevo León.
Previsión y Seguridad", Almanaque anual, etc. - 1946. págs.
173-175, 2 fígs.
129.-Souder, H. - Las minas e instalaciones de la Compañia Minera del Carmen, Villaldama (Nuevo León). - Min. Mex., t.
29, No. 4 y 5, julio, 1896.
130.-Vlvien de Saint-Martin. - Rapport sur l'état actuel de la
Géographie du Mexique et sur les études locales propres á
perfectlonner la carte du pays. - Arch. Comm. Scient. Mextque, t. 1, 1865. págs. 240-327.
131.-Waitz, P. - Estudio geológico del Sistema Nacional de Riego
núm. 4, (Rio Salado, Coah. y N. L.), Mem. Descr., 1930. págs.
26-59, 28 fotos. - Mem. Soc. Alzate, t. 51, 1930. págs. 35-66.
132.-Weber. - Note sur des ossements fossiles trouvés dans le
nord-est du Mextque. - Arch. Comm. Scient. Mexique, t. 3,
1861. págs. 56-61.

-

83 -

�,

PARASITISMO INTESTINAL EN LA TROPA RESIDENTE EN EL CAMPO MILITAR
DE MONTERREY, N. L.
Enrique Beltrán,
lutituto ele ~l■bridld y En~1111eudft Tropicales.

Eduardo Aguirre Pequeño,
lnstit11to ele lftff1tlg,clones Clutíffcas
de 1, Uniftftídld de Hff'lo La6e.

I

La ciudad de Monterrey, N. L., cuenta con un amplio y bien
acondicionado acantonamiento militar, capaz de alojar crecldol
contingentes de tropa y, en consecuencia, constituye uno de loS
sitios de concentración milltar en la parte Norte del pals.
Durante el afio de 1944, aposentó a la 4• División de Conscrtptos y, seguramente, en el futuro seguiré. slrviendo para nue-vos contingentes.
En tal virtud, nos pareció interesante investigar las condiciones parasitológlcas de los soldados alojados en el Campo Militar de Monterrey, N. L., trabajo que llevamos a cabo durante
el me$ de diciembre de 1944, después de que hablan sido licenciados los conscrlptos de la clase de 1926, y cuando sólo quedaba
una corporación (el 1:J Batallón de linea), que se encuentra
permanentemente en la ciudad.
Debido a que la corporación mencionada tiene ya un periodo
de mé.s de cinco afios de estar acantonada en el sitio de referencia y que la mayor parte de sus componentes pertenecen a
ella desde hace largo tiempo, estimamos que el estudio de un
grupo de soldados de la misma, podria considerarse, en cierto
modo, 1ndlce adecuado para estimar la parasltación de la tropa
que resida en el tantas veces mencionado Campo Mllltar.
Queremos hacer presente nuestro más profundo agtadeclmlento a las autoridades mllitares de la. 7a. Zona, por las facilidades que gentilmente nos prestaron para el desarrollo de
nuestro trabajo. Igualmente agradecemos cumplidamente la colaboración obtenida de parte del personal de Sanidad Mllltar
adscrito al hospital del campo, as1 como la ayuda técnica de
diversas personas, conectadas con el Instituto de Investigaciones Cientf!lcas de la Universidad de Nuevo León, que participaron en nuestro trabajo.
MATERIAL Y METODOS

El 13 Batallón. objeto del present.e trabajo, tiene una tuerta aproi'.imada de 450 piazas, de las cuales se tomó, sin previa

�selección, un conjunto de 100 individuos, que representan el
22% de los efectivos.

romonas hominis, Retortomonas intestinalis), se prefirió no to-

marlos en consideración.

Los individuos examinados (clases y tropa exclusivamente)
tenian edades que oscilaban entre los 18 y los 42 aiíos y el
tiempo medio de su permanencia en el Batallón era de aftos
y 7 meses.
Las muestras de materias fecales se obluvteron previa adm.1nistración de un purgante de sulfato de sodio, y se examinaron dentro de un tiempo que osciló entre una y seis horas después de la evacuación.
El examen se realizó primeramente en fresco, en dos muestras, una en solución salina y otra en solución yodoyodurada ·
Posteriormente se examinó un concentrado de cada muestra ob:
tenido con el método de Faust de centrifugación-flotactón1 con
sulfato de zinc. Cada muestra fué revisada por un periodo de
cinco minutos, con aumentos de 100 a. 600 diámetros.

2

RESULTADOS.

Los resultados obtenidos con el examen practicado pueden
verse en el Cuadro I.
CUADRO L
Resultado parasitológico del examen de materias fecales en 100
Individuos de tropa, alojados en el Campo Militar de
Monterrey, N. L.

Número examinado: ..........................................................................
Positivos para parásitos intestinales: ........................................
Endamoeba coll: ................................................................................
E. histolytica ......................................................................................
Endolimax nana ... ,........... ...... ................... .................. ... ...................
Jodamoeba williamsl ....... ............................... ......... ... .............. ........

100.

Giardia lamblia ..................................................................................

10.
6.

Trichomonas hominis ......... ....... ............ ...... ........ .... ...... .......... ........
Chllomastix mesnili .... .... ......................... ...... ................. .............. ....
Ascaris lumbricoides ...... ....... .................... .......................................
Trichiurus trichiura ... ......... .... ...... .... ...... ............ .... ............ ... ...........
Enterobius vermicularis ..................................................................
Hymenolepis nana ................. ...... ............................... ......................

74.
51.
29.

34.
28.
7.
3.

6.
2.
5.

Taenia sp. ...... .... .... .. .............. .......... ....................................................

l.

Necator amerioanus ..........................................................................

2.

NOTA:-En la posibilidad de que en las condiciones de trabajo pudieran pasar inadvertidas algunas infecciones por protozoarios de
baja incidencia y dificil diagnóstico (Dientamoeba fragilis, Ente-

DISCUSION.
Parasitaci6n por protozoarios.- Comparando la parasttación
encontrada con otras observadas en investigaciones previas llevadas a cabo por el Laboratorio de Protozoologia del Instituto
de Salubridad y Enfermedades Tropicales, encontramos lo siguiente: en una investigación de 866 individuos, de diversos grupos sociales y en distintos sitios de la República, con el empleo
de muestras purgadas y el examen de preparaciones frescas únicamente, se encontraron positivos el 81%, e infectados con E.
histolytica el 25% (Hegner, Beltrán y Hewitt, 1940); en 410 escolares, de un internado en malas condiciones higiénicas en la
ciudad de México, con muestras purgadas y exámenes en fresco
y en preparación fija: positivos el 91% y con E. histolytica el
47% (Beltrán y Larenas, 1941); en 489 exá.menes de rutina en
individuos de diversas procedencias, en muestras en su mayor
parte pasadas sin purgante, y examinadas en fresco exclusivamente: positivos el 64% y con E. histolytica 27% (Beltrán y Larenas, 1943).
Para comparar adecuadamente esos datos con los obtenidos
en el Campo Militar de Monterrey, hay que tener en cuenta que
los resultados en este último sitio se obtuvieron con examen de
muestras de materias fecales purgadas y usando el doble procedimiento de la investigación en fresco y previa concentración
con el método de Faust, lo que, como se sabe bien (Beltrán, 1944)
aumenta notablemente el rendimiento de positivos.
Podemos pues considerar que, por lo que hace a la parasitación general, la situación encontrada en el Campo Militar de
Monterrey compara favorablemente con las que se presentan en
grupos civiles de carácter general, ya que, de las tres mencionadas anteriormente, la primera dió 81% de positivos y la segunda 91 %. Es cierto que la tercera sólo arrojó 64%, pero no hay que
olvidar que las muestras a que la misma se refiere eran en su
mayoría pasadas espontaneamente, y que se examinaron sin usar
métodos de concentración; por lo que, si estableciéramos los correspondien~s factores de correcctón, veriamos que excedia del
74% de positivos encontrados en Monterrey.
Por lo que respecta a la incidencia de Endamoeba histolytlca,
la misma (29%) es notablemente más baja que la de 47% encontrada en los escolares por Beltrán y Larenas (1941) y sensiblemente igual a las encontradas en otros grupos de Hegner, Beltrán y Hewitt (1940), que dió 25% y por Beltrán y Larenas (1943),
con 27%. Pero si hacemos la misma consideración que en el pá-

-87-

�nafo anterior, y recordamos que no se utilizaron métodos de
concentración, veremos que hay justiticaclOn para suponer que
el número de individuos intectados por E. histolytica en Monterrey, es relativamente moderado.
ConclJciones de los inclJvtduos con E. histolytica.- Nos pareció interesante establecer, hasta donde tuera posible, las relaciones entre la parasitación por E. histolytlca, y las concllclones
de salud de los indiViduos que la presentaban.
De los 29 individuos positivos para E. hlstolytica, 12 no pudieron ser posteriormente localizados, por estar desempefiando
diversos servicios militares. Los 17 restantes :fueron exarntnados e
interrogados cUmcamente por el Dr. Pedro Chapa TreVi.flo, del
Instituto de Investigaciones Cientificas de la Universidad de Nuevo León, encontrando que ninguno podia considerarse cUnicamente eb.!ermo en el momento del examen, n1 tampoco relataba antecedentes cllnicos de alguna gravedad. Diez de los examinados
manifestaron no habr padectdo nunca ningún síntoma abdomiñal, mientras que los siete restantes relataron bistorla.s de antecedentes de ligeras molestias que, en su mayor parte, curaron espontaneamente, y que los sujetos relacionan con transgresiones
al régimen alimenticio.
Parasitaclón por helmintos.- La parasitaclón por hélmintos
puede considerarse baja, en relación con el grupo examinado. Llama. sin embargo la atención que en dos sujetos se encontraron
Necator americanos, parásito no reportado previamente en Monterrey. Pero en el interrogatorio a que se les sujetó, pudo averiguarse que uno de ellos babia residido en Ciudad Mante, Tamps.,
y el otro en TapaéliUla, Chis., donde se supone deben haber adquirido sus in!ecciones.
RESUMEN Y CONCLUSIONES.

1.-Se examinaron las materias fecales de 100 individuos de
tropa alojados en el Campo Militar de Monterrey, N. L., desde
hace largo tiempo, y que se consideró pod.ian tomarse corno indice de las condiciones parasitarias en dicho Campo, punto importante por tratarse de uno de los centros de concentración militar ms grandes en el pals.
2.-La situación encontrada, tanto en lo que hace a protozoarios como a helmintos, puede considerarse satisfactoria, a
lo menos comparada con las que se presentan en otros grupas
de población.
3.--Se exammaron e interrogaron clin1camente 17 individuos parasitados con E. hlstolytlca, de los cuales '1 manifestaron
haber tenldo algunos síntomas intestinales de poca consideración; mientras que los 10 restantes nunca padecieron trastornos
-

88-

gastro intestinales, que recuerden. Ninguno de los sujetos examinados tenia s1ntomas en el momento del examen, ni relataba
padectmiento grave anterior.
SUMMARY AND CONCLOSIONS.

1.-Fecal samples of one hundred sold.iers llv1Dg at the Military Camp in Monterrey, N. L., were examined for intestinal
parasites. As the corps to wllich they beloug has been there tor
a long time, it was considered as a representatlve sample of para.sitie conditions of the Camp.
2.-The situation, in regard both to protozoa and helmlnts,
may be constdered satisfactory; at least compartng 1t wtth results of other surveys, carrled on cllfferent populatton groups.
3.-Seventeen subjets parasltized by E. bistolyttca were submited to a cllnical examination and questioning. seven told of
former sllght abdominal symptoms; the other ten never had
any symptomatology, that they recalled. None of the tncllViduals have symptoms at the exam.1nat1on's moment, nor told
any story of serious dtsease before.
REFERENCIAS.

BELTRAN, E. 1944 "Resultados comparados de cllversos métodos
para el diagnóstico de protozoarios intestinales". Rev. Inst.
Salub. y Ents. Trops., 5:175-184.
BELTRAN, E. y R. LARENAS 1941. "Protozoarios intestinales en
una comunidad escolar de la ciudad de México". Rev. Inst.
Salub. y Enfs. Trops. 2:193-212.
BELTRAN, E. y R. LARENAS 1943. "Resultados de 489 exámenes
protozoológtcos de materias fecales, en fresco, realizados
en el Instituto de Salubridad y Enfermedades Tropicales". Rev. Inst. Salub. y Enfs. Trops., 4:323-326.
HEGNER, R., E. BELTRAN y R. HEW!Tr 1940. "Protozoarios intestinales en México". Rev. Inst. Salub. y Enfs. Traps.,
1:151-1'18.

-89-

�BRUCELOSIS
Versl6n taqaigráfia de las conferanclu sustentadas
por el Dr. M. Rulz CihaReda, en la Facultad de Modlclna dr la UniYersldad de Nuevo le6n, fl!'lisada por
el Dr. Raúl M. Toy¡r.

CAPITULO I
Datos Generales sobre el desanollo y extensión de la.
Brucelosis en el mundo.

Se supane que la Brucelosis era una enfermedad ya conocida en tiempos de Hipócrates (aflo 400 A. C.), pero las descripciones más antiguas conocidas son las de Cleghorn (1751) y el
estudio de la enfermedad adquirió impartancia cuando se verificó la guerra de Crimea (1854-1856), en que la incidencia de casos de fiebres prolongadas con un aspecto ellnico no conocido
hasta esa época, avocó a los investigadores al estudio del padecimiento.
Asi: en 1859 Marston hizo estudios clinicos y autopsias de
casos de fiebres mediterráneas remitentes.
En 1886, Bruce descubrió el agente causal en el bazo de personas muertas de fiebre de Malta, también aisló el germen y demostró la virulencia del l\Dcroccocus melitensis en el mono.
En 1897, Hughes presentó la mejor monografia que se conoce sobre la Brucelosis y en el mismo ai\o Wright y Semple desa.rrollaron el método de aglutinación como procedimiento diagnóstico.
En el año de 1897 Bang en Dinamarca, descubrió el agente
causal del aborto infeccioso bovino y sólo hasta 21 afios más tarde, Alice Evans relacionó el Micrococcus de Bruce con el bacilo
de Bang, conocimiento que tantos rendimientos ha dado a la
patología humana.
En 1904, se integró una comisión que encabezó Bruce y que
estudió la Brucelosis en Malta, pues para entonces ya se hablan
dado cuenta de la alta morbilidad del padecimiento.
En 1905, Zam.mit, miembro de la misma. comisión, reportó
haber encontrado aglutininas en el suero de las cabras. Más
tarde, Horrocks encontró el Micrococcus melitensis en la leche
y en la orina de las cabras.
En 1904 se calculaba que en Malta. enfermaban 6 a. 7 de cada 1,000 habitantes observándose esa misma proporción en 1934.
La frecuencia de casos del padecimiento fué aumentando en las
zonas baftadas por el Mediterráneo, siguiendo a Malta la isla- de
Córcega, luego S1cllia y en 1935 se consideraba a Italia el país
mé.s 1n1'ectado de Brucelosis en el mundo. La infección tnvade
-91-

�luego Grecia, Turquía, Argel, Túnez, Egipto, en donde existe en
forma endémica.
En 1893, en Portugal se diagnosticaron casos de fiebre ondulante. En España sólo fué confirmada la presencia de esta
enfermedad hasta los trabajos de Cajal y Durand Cottes.
En 1900, la Brucelosis habia alcanzado los siguientes limites
geográficos: al norte, el litoral mediterráneo desde Espaiia hasta
Esmima; al este, de Beirut a Jerusalem; al sur, de Túnez a Argel y Egipto. Después fué aumentando la incidencia de ca.sos en
Franela, Italia, Portugal, Espaiía; los palses de Europa Central
Y del Norte no se han escapado a la lnfección. En Af rica, desde el Nilo a Casablanca y de ahi al Cabo de Buena. Esperanza
India, China, FUipinas y el Archipiélago Malayo también se ha~
llan invadidos.
En América se cree que la Brucelosis fué conocida desde
(1885) (Texas y Nuevo México) y los primeros casos bien estudiados se deben a Craig en 1905. Durante algún tiempo se creyó
que el padecimiento se , hab!a traido al importarse unas cabras
de la Isla de Malta, luego se dilucidó la cuestión al demostrar
Eva.ns las relaciones entre el Micrococcus meutensls y el B.
abortus.
En 1938, Gould y Hudd.leson calcularon que el 10 por ciento
d.e la población rural americana se encontraba infectada de Brucelosis, pero sólo un número reducido presentaba manifestaciones cllnicas.
Desde México a Patagonia existe la Brucelosts desde épocas
muy remotas. Huddleson ha creido que las prtmeras cabras infectadas fueron traidas a. América por los conquistadores, pero
también se hace notar que los primeros casos encontrados en el
Perú fueron hasta el ai'ío de 1912.
En 1920 Placeres demostró la infección humana por la Brucella en México.
En 1923, Morales Otero encontró casos de aborto infeccioso en el ganado bovino de Puerto Rico y también en Argentina,
Brasil y Chile, se hizo aparente el aborto infeccioso, pero sólo
hasta 18l0 se diagnosticaron casos humanos en estos paises.
OAPITULO 11

Desarrollo y extensión de la Brucelosls en México.

En la literatura. mexicana apareció en 1906 la primera. descripción de fiebre de Malta, se debe a carvajal.
Los cllnicos mexicanos de principios del siglo, Carmona y
Valle, Terrés y Valenzuela, creian que muchos enfermos con fiebres prolongadas, con Widal negativa y que no pod1a.n atrtbutrse
a una causa determinada, padecían en rea.Udad Brucelosis.
-92-

En 1910 se importaron al pais las primeras cabras "Murcianas" y habiéndose popularizado la costumbre de consumir leche de cabra, apareció en 1912 una epidemia de una enfermedad
caracterizada por fiebre prolongada interrumpida por periodos
sub!ebriles, apiréticos, sudores profusos, etc.; llegó a hablarse de
Uebre de Malta.
En 1920, en el VI Congreso Médico Nacional Vergara presentó una "Memoria" sobre la existencia en el Estado de Puebla de 7 casos cUnicos semejantes a Brucelosis y de los cuales
Placeres aisló Micrococcus análogos a los de Bruce.
En 1922 en el Congreso Médico de SaltUlo Placeres hizo la
demostración bacteriológica de la existencia d~ la Brucelosis en
México.
En 1924, Ocaranza observó un caso en el Distrito Federal que
fué comprobado bacteriológicamente por Varela. Desde entonces el número de casos observados ba ido en aumento, cervera, Gutiérrez, Villegas, Placeres, Farha y otros bacteriólogos los
confirmaron.
La Oficina de Epidemiologia entre los afios de 1935 a 1938
informó las siguientes curas:
1935 ............................. ... .. ..........
39 casos.
1936 ............................................ 261 casos.
1937 ............................................ 467 casos.
1938 ............................................ 1060

casos.

La. mortalidad entre los aiíos 1936-1938 fué calcula.da en 3.26
Por 100,000 habitantes, bastante baja si se compara con 601.73
que corresponde al paludismo.
López Portillo informa que la Brucelosis ha sido encontrada. en todos los Estados y Territorios de la República: Coahulla,
Durango, Chihuahua, Querétaro, Guanajuato, Tamaulipas, Nuevo León, Quintana Roo y el Distrito Federal. Los demás estados
y territorios aparecen con una morbilidad inferior a 2.12 siendo
de 10.13 por 100,000 habitantes en Coahuila.
En 1938, con motivo de aumentarse la incidencia de la fiebre de Malta, los médicos de la Laguna organizaron el Primer
Congreso Nacional de la Brucelosis.
En 1939, se realizó el Segundo Congreso Nacional de Bru~
celosis en Gua.dala.jara y en 1940 el Tercer Congreso en Guanajuato.
Hasta ahora en México sólo se ha hecho mención de los casos clinicos de Brucelosis, pero muy poco se ha. hecho para determinar la incidencia general de la infección del hombre. como primer esfuerzo en este sentido se pueden citar los trabajos
presentados por Gutlérrez Vtllegas y por de la Borbolla Mora
en los que el primero, en 68 casos de empleados de rastro estu~
-

93 -

�diados, encuentra un 32% con aglutinación para la Brucella
abortus y el segundo menciona que un 31% de personas quemanejaban ganado vacuno en Tlalnepantla presentaban reacción de
Buddleson positiva.
De las exploraciones epidemiológicas en el Distrito Federal
hecbas por Torres, resultó que por lo menos un 3% de los habitantes, aparentemente están potencialmente infectados de
Brucelosis.
CAPITULO 111
Etiología de la BruceJosis

La Brucelosis humana es causada por un grupo de micro-organismos de aspecto y propiedades patógenas semejantes que se
dlferencian por su fuente animal y por ciertas peculiaridades de
orden bacteriológico.
En 1886, Bruce aisló del bazo de un cadáver un germen Gram
negativo el que por su pequefíez y por haberlo encontrado en un
caso de Fiebre de Malta, lo denominó Micrococcus melitensis.
Zammit en 1905 demostró la presencia de Micrococcus en la
leche y la orina de las cabras.
En 1896, Bang en Dinamarca aisló de la secreción uterina
de una vaca que babia abortado, un germen pequefío de forma
bacilar Gram negativo y que fué relacionado con el aborto in:reccioso de los bovinos.
En 1911, Schroeder y Cotton lo aislaron de la leche de vaca y en 1912 Theobald Smith y Fabyan aislaron el germen de la
ubre de la vaca. Durante 21 años los gérmenes aislados por
Bruce y Bang se consideraron stn relación hasta que en 1918
Allce Evans sefialó por primera vez la estrecha relación entre
el Micrococcus melitensis y el Baclllus abortos y sugirió entonces que dada la frecuencia con que se encuentra. el Bacilo de
Bang en la lecbe de vaca, bien podia ser que causara en el hombre una enfermedad semejante a la producida por el Micrococcns
melitensis al consumir la leche de cabras infectadas, ésto se confirmó plenamente en 1927 en que Carpenter encontró en la sangre de un en!ermo un germen igual al Bacilo de Bang.
En 1914, Traum, encontró en fetos de puercas un germen que
más tarde fué considerado como causante de aborto en dichos
animales. Algunos de sus caracteres son semejantes a los de
la Brocella. melltensis, pero serológicamente resulta tndiferenciable del Bacillos abortus. Este último germen ha sido encontrado con relativa frecuencia en casos de fiebre ondulante humana,
Ademá~ de estos tres gérmenes se han atslado otros cuyos
caracteres serológicos los diferencian de aquéllos. Se les ha de-

94 -

nominado para-ruPlltensis, para-abortus, para-suis, según su semejanza con uno u otro tipo. Se sabe que estas cepas presentan
diferencias serológicas tales, que muchas veces no son aglutinados por sueros tipos y QUE' el suero de enfermos infectados con
para-melitensis y para-abortus puede no aglutinar las cepas puras de abortas o melitensis.
Meyer y Shaw consideran los 3 gérmenes causantes de la. infección humana como pertenecientes a la familia de las bacteriáceas formando el género Brucella que se subdivide a su vez en
Br. melitensts Var-melitensis para la variedad caprina, Br. melitensis Var-abortus para el Bacilo de Bang, Br. melitensls Varsuis para el germen descubierto por Traum en el puerco.
Para Huddleson la variedad suis es la causante de los casos
de mayor gravedad en el hombre siguiéndole en severidad, la variedad melitensis y por último la variedad abortus. Para otros
autores la variedad melitensis ocupa el mayor grado de tnfecciosidad y en México la variedad melltensis es la que da lugar
a las infecciones más severas.
Es interesante sefia.Iar que desde 1938 hasta julio de 1942,
se han aislado en el Hospital General de México 220 cepas de
Brucellas de las que sólo diez tienen caracteres de Brucella abortos y cuatro de sois.
CAPITULO IV
Epidemiologia

El mecanismo de transmisión de la Brucelosis de sus fuentes de origen al hombre, está determinado por numerosas circustancias que dependen del modo en que actúa el virus en sus
distintos huéspedes, como de las relaciones existentes entre éstos y el hombre.
Los animales por cuyo contacto se adquiere la infección, son
las vacas, las cabras y los cerdos, pero se ha demostrado que también pueden transmitir la infección las ovejas, caballos, perros,
gatos y aún roedores. Hasta ahora no se ha demostrado el contagio interhumano, sin embargo, se ha considerado la posibilidad de que una madre pt¡.eda infectar a su hijo lactante al eliminar Brucellas en la leche.
El hombre puede contagiarse por contacto con animales infectados, particularmente cuando éstos aborten, por contaminación llevada por excreciones y aún por aspiración de polvos que
provienen de los establos y probablemente se pueda. infectar por
conducto de las moscas que pululan en esos lugares (Huddleson).
La infección en estas circunstancias se adquiere a través de la
piel particularmente si ha.y erosiones que permitan la fá.cU entrada del germen a los tejidos. Los veterinarios son frecuentes

-96-

�victimas de este tipo de contagio. El manejo de material contaminado puede infectar por via digestiva. si se tocan los alimentos con las manos contaminadas. En la mayorla de los casos el contagio se realiza por consumo de leche cruda o sus derivados no sometidos a la ebullición,
Asi se considera que:
La leche de las dos primeras especies (caprina y bovina.) 'Y
la carne de la tercera (porcina), son las fuentes principales de
infección humana.
La Brucelosis en los bovinos

,

.

SINTOMATOLOGIA ESCASA: - Rara vez reacción febril Y
cuando la hay es muy moderada.
En el macho: - Se observan lesiones inflama.tortas en testiculos, vesiculas seminales y en las articulaciones.
En la hembra: - Las lesiones se locallza.n en la ubre, el útero, tracto genital y articulaciones.
Birch clasi!tca las vacas infectadas en varios grupos:
I.-Que no llegan al aborto y hay signos serológicos de infección.
II.--Que llegan al aborto, son moderadamente susceptibles, tiene serología positiva, recuperan su fertilidad al cabo de pocos aiios.
m.-Que son susceptibles, que recuperan su fertilidad, pero continúan siendo reactoras y portadoras de gérmenes.
IV.-Animales susceptibles que no recuperan sus funciones reproductivas.
se considera probable que las cifras de animales reactores
que nevan vida de reclusión en los establos de las grandes ciudades de la República, fluctúan alrededor de 25%. Se supone que
los ganados que viven en libertad tienen cifras considerablemente más bajas de reactores, excepto ciertas zonas como La Barca.
Jal.• donde la incidencia del aborto infeccioso eS" elevada, A
ésto debe agregarse que las vacas suelen infectarse con el contacto de las cabras, lo que las hace particularmente peligrosas
dada la alta virulencia de la B111cella melltensls.
Pocos datos pueden sefíalarse sobre la incidencia del aboroo
bovino en Nuevo León, pues solamente conocemos las cifras sefialadas por el Dr. Julián Garza Tijertna, quien encontró 20.78%
de vacas reactores en un estudio de 2,353 animales.
Brucelosis caprina

No tiene otra manifestación aparente que el aborto. Este se
hace epidémico cuando aparece en un ganado limpio llegando a
alcanzar proporciones cercanas a 90%, lo que indica la extraor-

96-

dina.ria virulencia del germen infectante. Los animales que han
abortado pueden recuperar su fertilidad, por lo que a pesar de
su aparente salud se hacen muy peligrosos para el hombre, ya
que continúan eliminando Brucellas por tiempo indefinido.
Brucelosis porcina

La sintomatologia de la infección porcina se reduce a manifestaciones ganglionares y aunque el aborto es frecuente no parece ser tan frecuente como en las otras especies seflaladas. Zozaya encontró en México un alto porcentaje de animales reactores sin haber, sin embargo, logrado aislar el germen de las visceras de los puercos. El hecho de que la Brucella suis tenga localizaciones de predilección tales como ganglios submaxilares.
explica no sólo la dificultad de aislar el germen, sino las bajas
probabilidades de transmisión al hombre. De hecho, sólo se observa este tipo de Brucelosis en los que manejan carnes frescas
de cerdo.
CAPITULO V

Bacteriología

Los microorganismos que producen Brucelosls forman un
grupo especial que constituye el género Brucella con las especies melltensis, de las que se señalan tres variedades: melitensis,
abortus y suls. Las variedades para-melitensis, para-abortus y
para suis, se consideran como variantes "rough" de las variedades
tipo.
Morfologia.-La variedad melltensis de las brucellas es generalmente cocoide, en cambio, la abortus y la suis tienen el aspecto bacilar. En su variedad "Smooth" se observan cápsulas
lHUddleson).
Las brucellas miden de 0.4 a 2.5 micras de largo por 0.4 a
0.6 micras en su diámetro transversal. El tamafio varia de acuerdo con las condiciones en que se les cultiva.
No son móviles. Toman los colorantes de anilina y son Gram
negativas.
Caracteres eulturales.-Las brucellas se desarrollan con lentitud en los medios ordinarios de cultivo. Los hemocultivos requieren hasta 10 o más dias de incubación, y las resiembras a
medio sólido de 72 a 96 horas. Una vez establecida una cepa,
el máximo desarrollo se obtiene a las 48 horas. En medio sólido
las colonias aisladas son pequeñ.as, translúcidas primero, haciéndose opacas con el tiempo. En desarrollo confluente tomau el
aspecto de capa espesa de color blanco marfil. El abortus y suls
suelen aparecer con el tiempo con una pigmentación café amarillenta.
-97-

�La temperatura óptima de crecimiento es de 37 grados centígrados pero pueden desarrollarse entre 20 y 40 centígrados.
En gelatina el desarrollo es escaso sin producir licuefacción.
El cultivo en papa es amarillento pero al envejecer puede
tomar color chocolate.
La Brucella abortos requiere para su primer aislamiento,
una atmósfera conteniendo de 10 a 40% de CO2. En cambio, la
Bru.cella melitensis y la suis se desarrollan tanto en CO2 como en
atmósfera ordinaria.
En medios que contienen azufre la Brucella abortos y la suis
producen H2S. Es excepcional que la Brucella melitensis presente
este fenómeno.
Recomendamos para el aislamiento de las Brucellas los medios de cultivo siguientes:
1.-Medios líquidos:

(1).-Bacto-triptosa al 2% citratada al 1% en agua destilada..
(2) .-Infusión de hígado con peptona, la que se prepara de
acuerdo con los métodos usuales.
(3).-Infusión citratada de hígado. Este medio que substituye al medio número 1, se prepara de la manera siguiente:
Higa.do fresco picado de ternera
sin grasa ni ligamentos .............................. 1 kilo
Agua de la llave ............................................ 1 litro.
Esterilizar a 20 libras de presión durante 30 minutos; decantar y poner en la refrigeradora 12 horas; sifonar evitando la
grasa Y residuos de hígado sedimentados. Diluir al doble con
agua de llave; agregar citrato de sodio Q. P. al 4% y filtrar
a través de papel; repartir y esterilizar a 15 libras 20 minutos.
Acostumbramos repartir este medio en cantidades de 7 ce. en
tubos de cultivo. En caso de que el medio resulte turbio, puede
filtrarse antes de la esterilización a 15 libras.
11.-Medios sólidos.

(1).-Bacto-triptosa agar. (Difco).
(2).-Gelosa hlgado según fórmula de Stafsetb.
Para hemo-cultivos: se siembran 5 ce. de sangre del enfermo en cualquiera de los medios 1 ó 3, incubando en atmósfera ordinaria y con te11$i6n parcial de CO2. Por este procedimiento la sangre no se coagula, los elementos rojos se sedimentan, cubiertos por la capa leucocitaria donde se observan verdaderas colonias de brucellas. Esta manera no da Jugar a enturbiamiento del liquido sobrenadante.
Es fácil reconocer cuales cultivos son positivos y transplantar directamente las colonias de brucellas a los medios sólidos.

-98-

Acción bacteriostática de los colorantes.-Se recomienda em..
lear como medio de base la Bacto-triptosa agar (Difco). A este
medio se agrega Fuchina para dar una concentración final de
1 x 100,000 y Tionina al 1 x 200,000.
La Brucella melitensis crece en presencia de los dos colorantes; la Brucella abortus es inhibida por la Tionina pero crece en
la fuchina; la suis solamente crece en presencia de la tiontna.
El fenol al 1 x 100 es suficiente para destruir las Brucellas
en quince minutos.
La formalina al 0.2 por 100 actúa a un tiempo que varía
entre algunas horas y 96 horas, de acuerdo con la concentración bacteriana.
Las Brucellas en la leche mueren con rapidez cuando se acidifica ésta, como ocurre también en el queso y la mantequilla.
El merthiolato en concentración al 1 x 10 000 las destruye
rápidamente.
'
Aislamiento de Brucellas en productos huroanos.-Las Brucellas se han aislado de la orina utilizando gelosa-agar conteniendo cristal violeta al 1 x 200,000 sembrando el sedimento del centrifugado de 50 centimetros cúbicos de orina. De
las heces humanas se aislan en un medio de gelosa-hfgado conteniendo eosina y azul de metileno distribuidas en cajas de petri,
conforme el método de Poston y Parson.
Determinación de presencia de Brucellas en la leche

Se practican cultivos en separado de los cuatro gajos de la
ubre. Las muestras de leche son mantenidas en reposo de 12 a
24 horas en la refrigeradora hasta la separación natural de la
crema o se centrifugan 10 minutos. Con una torunda de algodón se toma parte de la crema para depositarla en las cajas de
petri cont~niendo gelosa-higado adicionada de violeta de genciana al 1 x 200,000. Las cajas inoculadas se incuban en atmósfera conteniendo 10% de 002 durante 7 dias y son examinadas practicando frotls de las colonias sospechosas.
Existen métodos para diferenciar las variantes "rough" de las
Brucellas; mencionaremos el procedi.miento de termo-aglutinación de Bumet, que consiste en calentar a la temperatura de
ebullición emulsiones de Brucella; las variantes "rough" se aglutinan. Otro procedimiento consiste en hacer pruebas opsonocitofágicas utilizando la sangre de personas o animales no infectados. (Huddleson). Los leucocitos polimorfonucleares de la sangre normal no tiene capacidad fagocitaria para las Brucellas no
alteradas, aún cuando ocasionalmente se pueden encontrar en
reducido número en el citoplasma de los leucocitos. En cambio,
las Brucellas "rough" son fagocitadas en gran número.
-99-

�Acción de los agentes ffslcos y quimicos.-Se sabe que a 609
centfgrados durante quince minutos destruyen las cepas aisladas tanto de personas como de animales, aun cuando se asegura que la suls resiste mejor esa temperatura.
CAPITULO VI

Inmunología y Alergia
Las Brucellas introducidas en el organismo humano o animal dan lugar a fenómenos inmunológicos, que se ev1denclan
por procedlmlentos de laboratorio.
El examen del suero sanguineo de personas o animales 1nfectados, indica la presencia de aglut1nlnaS, sensibill.za.trices, bacteriollsinas, precipitinas y opsoninas.
El organlSmo infectado puede dar lugar a, fenómenos de
alergia que consisten en reacciones diferentes a las presentadas
por el organlSmo normal cuando se introducen pequefias dosis
de antigeno por via parenteral.
Dada la especificidad de los fenómenos inmunológicos que
provocan las Brucellas, se ha recurrido a pruebas de aglutinación, opsónicas y alérgicas, para establecer el diagnóstico de la
infección.
La prueba de fijación del complemento por su mayor delicadeza no se ha empleado con fines prácticos.
Wright y Semple demostraron que el suero sanguíneo de enfermos de Brucelosls tiene la propiedad de aglutinar cultivos de
Brucellas. Las aglutininas aparecen desde el quinto dla de haberse iniciado la fiebre, pero es hasta la segunda semana cuando el titulo 2.lcanza cifras máximas. Se considera como titulo
de importancia diagnóstica desde el 1 x 100 en adelante.
Reacción de Buddleson.-El antigeno usado por este autor
consiste en una suspensión concentrada de Bncella ábortus, la
cual es arreglada "{)ara mostrar aglutinación clara y con rapidez,
mezclando cantidades variables de suero y constantes de antlgeno.
Manera de practicar la prueba.-En una placa de Vidrio iluminada convenientemente, se distribuyen con una pipeta de
Khan cantidades de suero del enfermo como sigue: 0.08, 0.04,
0.02, 0.01, 0.004 de c. c.. Luego con una pipeta estandarizada para distribuir gotas de 0.03, se agrega el antlgeno a cada cantidad
de suero: con un palillo de dientes se mezcla partiendo de la menor a la mayor cantidad de suero. Se imprimen movimientos de
vaivén al vidrio para activar la reacción. Se hace la lectura entre uno y los tres minutos. Los titulos de aglutinación de la mayor a la menor concentración son de 1 x 15, 1 x 50, 1 x 100, 1 x 200

-100 -

y 1 x 500 respectivamente. Huddleson considera de valor dlagnósttco definitivo los títulos de 1 x 100 en adelante.
El estudio del indice opsónico en la Brucelosis adquiere ca-

da vez mayor importancia ya que no sólo ayuda al diagnóstico
de la enfermedad, sino que para algunos autores es una guia
para estimar las defensas del organismo infectado. En nuestro
laboratorio la prueba opsónica se ha simplificado mucho empleando suspensiones estandarizadas de Brucellas muertas y métodos rápidos de t1nc16n.
Las ventajas del método son obvias puesto que se ellmina
el peligro de infectarse manejando gérmenes vivos y la pru ba
opsónlca se pone al alcance de todos.
Slmpllficaclón de las pruebas de aglutlnael6n.-En nuestro
laboratorio hemos estudiado las ventajas e inconvenientes del
empleo de los diversos antlgenos recomendados para el diagnós•
tico serológtco de la Brucelosis. Como resultado hemos decidido preparar y estandarizar nuestro material en Vista de la irregular senslbilldad de los productos comerciales. Nuestros anttgenos se titulan por comparación con pruebas hechas en tubo
ev1tando el empleo de preparados muy sensibles.
Los antlgenos contienen B-r. melltensls y abortus en proporciones adecuadas y se tifien en azul con el objeto de poder emplearlas con sangre del en.termo. Basta mezclar una gota de
antlgeno con una pequefía cantidad de sangre del enfermo en
una lámina porta-objetos y después de medio a un minuto de
observación frente a una fuente luminosa (ventana}, manteniendo la mezcla en movimlento se puede observar, en casos de
Brucelosis, separación de los dos colores reactivos y formación
de grumos azules de ant1geno, los glóbulos rojos liberados imprimen al fondo el color rojo de contraste. En reacciones negativas la mezcla permanece de color café verdoso y se mantiene
homogénea, no hay formación de grumos.
Lo interesante de la prueba es que solamente se observan
pruebas positivas con la sangre de personas con títulos de aglutinación superiores a 1 x 100, que son justamente los de importancia diagnóstica.
como este antlgeno está estandarizado de acuerdo con las
recomendaciones de Huddleson puede emplearse, si se desea, en
la misma forma que los antigenos usuales. También mediante
pequefias modificaciones de técnica puede emplearse para la
búsqueda de aglutininas en la leche de vaca o de cabra.
El estudio de la aglutinación se ha llevado en nuestro laboratorio a etapas más avanzadas. Puede, mediante nuestro método de aglutinación selectiva, determinarse en poco tiempo el
tipo de Bncellas que infecta al paciente.
-101-

�ALERGIA

Los primeros trabajos con relación a los fenómenos alérgicos
en la Brucelosis, se deben a Me. Fadyean en 1909. Este autor usó
un producto glicerinado con cultivos de Brucellas abortus siguiendo los métodos para la preparación de la Tuberculina. Morales Otero y González, prepararon un alergeno precipitando con
acido tricloracético un extracto acuóso de Brucellas. El precipitado se redisuelve en concentración adecuada y produce reacciones especificas en personas y animales infectados.
Hemos empleado desde 1938 el M. B. P. como alergeno.
El M. B. P. se obtiene de la siguiente manera:
Se mezclan partes iguales de Br. abortos, melltensls, y suis,
se lavan por centrifugación, se suspenden en una solución de
mertiolato al uno por 10,000, se concentran luego en emulsión
bastante espesa y se someten a la acción de un molino para triturar bacterias. Después de 72 horas de trituración se lavan en
solución salina formalinizada al 0.2%, se centrifuga a alta velocidad Y se obtiene una solución de material brucelar que es poco
tóxica para personas normales y da lugar a fenómenos alérgicos
tan especificos como las bacterias muertas.
Se emplean 0.2 ce. de antígeno por via intradérmica en la
cara anterior del antebrazo; en personas normales sólo se aprecia la huella de herida producida por la aguja.
La reacción positiva se manifiesta por zonas congestivas eritematosas e infiltrativas de extensión variable entre 2 y 10 centlmetros de diámetro.
CAPITULO

VII

Hematología de la Brucelosis

Según Simpson, en las dos terceras partes de los casos aproximadamente, la Brucelosis produce leucopenia con aumento de
los linfocitos a expensas de los Polimorfonucleares Neutrófilos.
En la otra tercera parte hay moderada leucocitosis o cuenta normal; en lo referente a los hematíes hay moderada anemia secundaria y aumento de la sedimentación globular.
Las modificaciones hematológicas de que informan Munger
y Huddleson, se pueden resumir asi:
BEMATIES:
En cantidad menor de cuatro millones.
HEMOGLOBINA:
Disminuye ligeramente.
VALOR GLOBULAR: Ligera modificación, a menudo por
abajo de uno.
-102 -

FORMULA LEUCOCITARIA PROMEDIO EN ENFERMOS DE

BRUCELOSIS:
Leucocitos ..........................................
Neutrófilos ........................................
Linfocitos ..........................................
Monocitos ..........................................
Eosinófilos ... ................................ ..
Basófllos ...................... ......................

5.700
43.1 %

45.0
7.6
0.35
O.O

En un tercio de los enfermos se presentó:
Retardo del tiempo de coagulación e imperfecta retracción
del coágulo.
En un estudio de 115 enfermos de Brucelosis veri:!icado en
el Hospital General, encontramos: 55 leucopénicos, 28 con cuentas normales y 32 con leucocitosis. Al hacer la clasificación se
encontró en todos los grupos cuentas que se representan en el
promedio total:
Neutrófilos ........................................ 53%
Linfocitos .................... ...................... 42.1 %
Monocitos .......................................... 4.4%
Eosinófllos ............................... ....... .... 0.65%
Basófilos ............................................ 0.25
CAPITULO VIII

Valor diagnóstico de las pruebas de laboratorio
La gran diversidad de manifestaciones a que da lugar la Brucelosis, hace que en ella lo mismo que en la Sifilis, el diagnóstico requiera su comprobación con métodos bacteriológicos e Inmunológicos.
Sucede que enfermos afectos de Brucelosis pueden tener diversos trastornos sin presentarse reacción térmica. Otros casos
permanecen por tiempo variable asintomáticos o latentes. Asi resulta que la labor del clínico es insuficiente si no justiprecia todos los recursos para el diagnóstico del padecimiento.
La reacción de Huddleson si bien resulta l)ositiva en muy alto porcentaje de Brucelosos, algunas veces resulta negativa aunque las Brucellas se hayan encontrado en la sangre.
La prueba intradérmica con cualquiera de los alergenos ha

demostrado su especificidad. Según Evans, aparece después que
las aglutininas y desaparece mucho más tard1amente que aqué-

llos. Sin embargo, en el 39% de casos crónicos resultó negativa.
(Evans).
Prueba Opsónica.-Algunos no sólo le consideran valor d1agnóstico sino también como indice del estado de inmunidad. Una
-

103 -

�prueba negativa o ligera, significarla falta de defensa orgl1nlca.
La Fagocitosis intensa revelarla un fuerte grado de inmunidad
que llevaría a pronosticar la curación. Con frecuencia. dicha
interpretación es errónea, ya que los indices opsónicos más intensos que hemos observado, han sido los de los casos mortales.
Hemocultlvo.-Se le considera prueba. definitiva de la. infección, pero tiene el inconveniente de requerir un laboratorio bien
equipado para poder reallzarla.
Después de un cuidadoso estudio de estas diversas pruebas,
llegamos a la conclusión de que ninguna de ellas es por si sola
suficiente como medio eficaz para el diagnóstico de la Brucelosis.
En laboratorio bien equipado debe recurrirse a todas ellas,
pues en ocasiones sólo una de ellas resulta positiva. Sin embargo, puede decirse que en casos de Brucelosis en evolución, es
raro que no haya aglutl.nlnas en el suero sangulneo, por lo que
para fines prá.cticos, la prueba de aglutinación es de valor considerable.
Para estudios epidemiológicos en el hombre, recomendamos
se haga primero, una exploración para determinar el porcentaje
de individuos alérgicos y solamente en los positivos hacer pruebas de aglutinación. En esta forma se determina por la primera prueba la incidencia de la infección en un grupo determinado
y por la segunda, los casos clinicos que hay en este grupo de reactores.
CAPITULO IX

Sintomatologf.a
Brucelosls clá ica.-Se acostumbra llamar aguda a la Brucelosis que se presenta con cuadros pirétlcr)s que se asemejan a las
infecciones de evolución cicllca, pero que evolucionan dentro de
un periodo de tiempo que raras veces es menor de ..tres meses.
Es cierto que hay casos de menor duración pero lo frecuente
es que al periodo febril inicial de duracion variable, se sucedan
periodos de recrudescencia seguidos de otros de aparente allvio;
asi la enfermedad se prolonga por meses y hasta por afios constítuyendo las formas crónicas.
Incubación.-Este periodo se calcula que dura de cinco d1aS
a tres semanas, considerándose como de mayor probabilldad quince dias.
Período de Estado.-Manlfestaciones consistentes en malestar general, sensación de debilidad, cefalalgia, dolores de huesos,
anorexia, náuseas y a veces trastornos respiratorios. se agrega a este cortejo sintomático, elevación térmica con esca.lofrios o sin ellos y por lo general sudores nocturnos. Al prtnci-

104 -

pio la fiebre presenta oscilaciones con remisiones matutinas que
pueden llegar a la normal, pero luego se lnstala definitivamente
según la forma clinlca, ya que según la localización de gérmenes
en los diversos órganos, puede dar lugar a la aparición de otros
sintomas o a la exacerbación de los ya existentes. El descenso
de la temperatura se hace gradualmente hasta llegar a la normal, pudiendo ser hasta sub-normal. Cuando desaparecen los
sintomas del periodo febril y a veces durante éste, aparecen manifestaciones articulares. suele suceder que el periodo apirético
sea el principio de la convalecencia, pero en la mayoria de los
casos es seguido de nueva elevación térmica con la mejoria de
las artralgias y de los demás fenómenos articulares.
Formas Clinícas.-Se han descrito cuatro formas: la maligna, sub-aguda, ondulante y crónica.
Brueelosis Maligna :-Se caracteriza por su brusca aparición
Y por la gran intensidad de los sintomas, la fiebre elevada, el aspecto tifoso y su terminación muy a menudo fatal.
Brucelosis Sub-aguda:-Se consideran dentro de esta forma los caso de Brucelosis de principio agudo, que simulan infección de aspecto tifoso y de intensidad variable, aún cuando
pueden terminar fatalmente como consecuencia de diversas complicaciones o por el contrario, después del periodo febril, cuya
duración varia de dos a tres meses. Se establece la convalecencia y el enfermo se recupera sin volver a presentar signos de enfermedad.
Forma ondulante :-Se caracteriza porque después del periodo agudo sufren recidivas interrumpidas por periodos de alivio.
En Mexico esta forma se ajusta en lo general a la forma clásica
con las vartaciones correspondientes a las diversas complicaciones. En esta forma clinica que a veces puede ser oligosintomática el diagnóstico diferencial con otros padecimientos de evolución lenta suele ser muy dificil, particularmente con la tuberculosis.
INTOMATOLOGIA ESPECIAL Y COMPLICACIONES
PieL-S~ han observado eritemas escarlatiniformes que pueden ser generalizados o localizados a algún segmento cutá.neo.
Puede haber erupciones papulosas o bemorrágicas acompañadas
de dolor y prurito. Se han observado casos de púrpura hemorrigica con aislamiento del germen de las lesiones cutá.neas.
Aparato Locomotor.-La Brucelosis da. como complicación
más frecuente, fenómenos articulares que pueden ser desde la
artralgia hasta la artritis supurada. Los huesos pueden llegar
a presentar ostiomielitis y fenómenos degenerativos cuya frecuencia ha llamado la atención últimamente. A.si también se

-105 -

�han observado espondilitis y en los músculos se presentan mialgias y miositis de grado e intensidad variables.
Aparato Digestivo.-En realidad, son raros los casos en que
las manifestaciones patológicas del aparato digestivo pueden ser
atribuidos directamente a la Brucelosis.
Bazo, Hfgado y Vías Biliares.-La esplenomegalla y la hepatomegalia son signos que se han considerado muy frecuentes en
la brucelosis.
Aparato Respiratorio.-En el curso de la Brucelosis se han
sei'íalado manifestaciones catarrales con expectoración a veces
abundante, purulenta y hemorrágica. También se han observado
bronquitis, congestiones pulmonares, bronconeumon1a Y neumonía. Radiológicamente se han encontrado infiltraciones neumónicas peribronquiales. La epistaxis es frecuente.
Aparato Genital.-La orquitis, complicación característica en
la brucelosis bovina, se observa con frecuencia en el hombre infectado con Br. melitensls. En la mujer son frecuentes las salpingitis, ooforitis y metritis. El aborto es frecuente cuando el
embarazo ocurre en el periodo septicémico de la infección.
Manifestaciones Nerviosas.-Estas pueden ser centrales o terminales; las primeras pueden ser meníngeas, mieliticas o meningo-encefaliticas. Las periféricas más comunes son las neuritis
del ciático acompañadas a veces de atrofia muscular. Se observan también neuralgias del plexo braquial y de otros nervios.
Manifestaciones Oculares.-Se citan neuritis óptica, edema
papilar, congestión papilar, neuro-retinitis, a~gio-esc~erosis retiniana, edema de los nervios ópticos, iritis, ir1docicllt1s, coroiditis atrofia del nervio óptico, paresia del motor ocular externo.

'

CAPITULO X
Tratamiento de la Brucelosis

El tratamiento de la Brucelosis continúa siendo un problema
cuya resolución dista mucho de ser satisfactoria, ya que se tiene
gran dificultad para sentar conclusiones en una enfermedad cuyo polimorfismo cllnico y evolutivo, puede hacer extraordinariamente dificiles las valorizaciones d.e los distintos recursos terapéuticos empleados.
La terapéutica de la Brucelosis se puede dividir en:
a) .-Quimioterapia.
b) .-Proteinoterapia.
c) .-Fisioterapia.

d).-Terapéutica especifica (Biológica).
Quimioterapia.-Entre las diversas substancias que se han

utilizado para combatir la Brucelosis, figuran los colorantes co-

106 -

mo el azul de metileno, violeta de metilo, mercurocromo y acriflavina. Si bien algunos casos han sido influenciados favorablemente, en otros se han observado serios accidentes sobre todo
con la acriflavina. Con los arsenicales, Neosalvarsan, Metaphen
y la Arsfenam1na, se han obtenido resultados contradictorios y
frecuentemente adversos. El colargol y otros coloides han sido
empleados a veces con éxito y a veces han fracasado.
Las sulfanilamidas y sus derivados han sido utilizados como
terapéutica contra. la fiebre de Malta (Prontosil, Sulfatiazol, Rubiazol, con resultados muy contradictorios y aunque experimen1,almente (in vitro), se habla probado el poder bacteriostático y
bactericida de estos compuestos.
Proteinoterapia.-Se han empleado cultivos de salmonellas
(Tilico, paratifico A y B) en inyecciones subcutáneas, intramusculares o intravenosas, tratando de producir "choques''. También ha sido empleada la leche estéril con resultados muy vaIiables.
Fistoterapia.-La hidroterapia, la fiebre artificial, la luz ultravioleta y la diatermia, han hallado aplicaciones tanto en las
formas agudas como en las crónicas de la Brucelosis.
Tratamiento Específico.-Se han empleado vacunas, filtrados tóxicos, alergenos y sueros.
Estudios de conjunto demostraron que el empleo de las vacunas en los estados agudos fueron desfavorables, obteniéndose
mejores resultados en las crónicas.
El filtrado de cultivos envejecidos de Brucellas (Brucellna),
i.'ué recomendado por Huddleson, quien determina primero la
sensibilidad de cada enfermo inyectando por via intradérmica
0.1 ce. del filtrado y aplicando después dosis crecientes por v1a
intramuscular de uno hasta 5 ce. del preparado. Por lo general
los enfermos presentan intensas reacciones térmlcas y exacerbación de sus molestias después de la inyección.
El tratamiento con sueros inmunes, fué preconizado por
Wright en 1898. Se han empleado sueros de cabra, caballo, de
bovinos con resultados muy variables. También se ha empleado suero de convalecientes o de enfermos recién curados.
En México se ha empleado el M. B. P. en dosis que van au-.
mentándose gradualmente, evitando provocar reacciones generalizadas y manteniendo un ritmo de dos inyecciones por semana,
evitando aumentarlo sin estar seguro que la dosis anterior no
produjo aumento de temperatura superior a un grado centfgrado
sobre la máxima del dia anterior. El tratamiento se aplica hasta lograr un periodo apirético prolongado, se suspende por semanas y se vuelve a reanudar, pero siempre calculando la susceptibilidad del enfermo, aumentando la dosificación en forma
gradual. La curación clínica debe estar respaldad.a siempre por
-107-

�el control bacteriológico, pues muchos enfermos sin manifestaciones ·cllnicas, siguen teniendo Brucellas en la sangre por perio•
dos prolongados.
Es de importancia fundamental la terapéutica sintomática,
procurando siempre evitar la administración de ciertas drogas
particularmente aquéllas que pueden lesionar el sistema retfculoendotelial. Hay que tener siempre en cuenta el efecto destructor de las Brucellas sobre los leucocitos (polimorfonucleares) para no asociar a ese efecto el de las substancias tales como el piramidón y las sulfamidas.
Un sintoma muy molesto eD los brucelosos consiste en los
intensos dolores que se presentan al nivel de la articulación sacroiliaca. Hemos lov:rado mejortas rápidas con recuperación d~
las funciones locomotoras del paciente mediante inyección local
de anestésicos tales como el painodol o procaina, en el sitio doloroso. Las inyecciones se practican en días terciados.
La mayoria de los casos con fiebres rebeldes y prolongadas,
de tipo intermitente, se debe a la existencia de focos sépticos
(dientes, senos, amígdalas, oidos, vesicula biliar, próstata, etc.),
por lo que para obtener la curación, es indispensable .suprimirlos. Se ha obtenido éxito inmediato mediante la extracción de
dientes con abscesos. de las amlgda1as y alÍil la vesícula blllar.

Es interesante señalar la observación hecha por Ga.rza Ti•
jerina en Nuevo León, quien encontró que la mayoría de los enfermos registrados en las Oficinas Sanitarias, provenían de las
zonas rurales del Estado y una exploración hecha en los ganados caprino y bovino, reveló que en las zonas rurales las cabras
presentan un alto porcentaje de reactores, contrastando con la
baja incidencia en el ganado bovino; en cambio, en la ciudad de
Monterrey, las vacas arrojaron cifras elevadas y sólo una o dos
cabras resultaron positivas. La baja morbilidad en Monterrey,
prevalece a pesar de que se consume gran cantidad de leche cruda y debe insistirse en que ésto no justifica que se continúe en
esa práctica, lo que, sin embargo, no debe justificar su consumo
en esas condiciones ya que no sólo por las Brucellas es peligrosa
la leche cruda.
Es evidente que el principal objetivo de lucha en Nuevo León,
es la Brucelosis Caprina y las medidas llevadas a cabo segregando o destruyendo los animales infectados, deben seguirse realizando con persistencia.
Debe señalarse también, que desde el punto de vista económico, la Brucelosis es de los más serios problemas que afectan a
la industria pecuaria y toca a otras Autoridades que las Sanitarias, vigilar esa fuente de riqueza nacional.

CAPITULO XI
Control de la Bmcelosis

La lucha contra la Brucelosis constituye un problema muy
complicado puesto que intervienen en él factores de orden médico, veterinario, económico, de educación y de costumbres.
Si se tiene en cuenta que la causa más frecuente de contagio es la ingestión de alimentos contenienño Bmcellas, debe suponerse que la supresión de la infecciosidad de esos productos;
reducirla al m1nimo la incidencia de la enfermedad humana.
Es sabido q11e la leche y sus derivados se presentan para su
consumo de distinta manera en el campo y en las ciudades, por
io que se considera indispensable analizar cuidadosamente los
datos epidemiológicos que sea posible recoger: por ejemplo, en la
ciudad de México, la infección es producida por la Brucella me..
lltensis en un porcentaje de 94 por 100. La infección de tlpo oovino es muy reducida, lo que parece depender de la vieja costumbre de hervir la leche que se consume. En cambio el queso
de cabra es tomado sin m.ngún reparo.
Las Autoridades Sanitarias hau determinado que toda la leche que se consuma sea pasteurtzaoa, los resultados de esta medlda no se pueden determinar todavía.
-108-

-109-

�LA PUNCION ASPIRADORA EN EL DIAGNOSTICO DE LAS LESIONES TUMORALES DE LA MAMA.
Dr. Alfredo Gómex Alanís,
del Instituto de Investigaciones Científicas
de la Universidad de Nuevo León.
Trabajo elaborado en el Instituto del Radium "JUAN
BRUNO ZAYAS", Centro anti-canceroso del Hospitai
da Nuestra Señora de las Mercedes de La Habana, y
presentado al 2o. Congreso Nacional de Cancerología,
verificado del 7 al 12 de Mayo de 1945 en La Habana, República de Cuba.

Me ha llevado a la realización de este trabajo el espiritu de
poder contribuir en una pequefia parte, a la ponencia sobre Cáncer de la Mama.
Son de todos bien conocidas las innumerables criticas de que ha
sido objeto la biopsia aspiradora en el diagnóstico de los tumores en general. Pero también sabemos valuar los enormes beneficios que ella nos proporciona en el diagnóstico de los mismos.
Si bien es cierto que la técnica general ha sufrido, con el tiempa,
numerosas modificaciones de parte de quienes la han utilizado
en los distintos centros hospitalarios, su principio en si no ha
variado.
Es el seno uno de los órganos en que más se ha preconizado
el uso de la punción aspiradora.
Revisando la literatura al respecto he encontrado un gran
número de trabajos que tratan el problema en una forma general y junto a las punciones de otros órganos, nada he visto excepto en algún texto referente a padecimientos del seno, que
se ocupe en particular del tema.
Uno de los prejuicios más arraigados en el ánimo de los
médicos es la diseminación metastática que pudiéramos originar al practicar la punción, o la estimulación del tumor para un
crecimiento más rápido. Ha sido ésto lo que me ha llevado a
dirigir este trabajo a la revisión de 539 historias cUnicas de enfermos asistidos en el Instituto del Radium de La Habana, de
las cuales he tomado toda una serie de datos que ere! pudieran ser de utilidad y contribuir as1 a la resolución de este tan discutido problema:
¿Aumenta la rapidez y frecuencia de la metástasis la punción?.
Otro punto de gran interés ha sido el de revisar un corto
número de errores de diagnóstico y tratar de establecer hasta
-111-

�donde fuere posible los datos sobresalientes que nos ayudaran a
evitarlos.
Trataré en este trabajo de los siguientes capítulos:
Datos generales sobre la punción y técnica de la misma.
Influencia de la punción en la evolución de los tumores malignos.
Caracteres citológicos primordiales que nos permiten en lo
posible un diagnóstico diferencial entre un tumor maligno y uno
que no lo es.
DATOS GENERALES SOBRE LA PUNCION DE LA MAMA.
Historia:- Por la literatura revisada parece ser que no fué
sino hasta los trabajos de Martin y Ellis (1927) que empiezan a
practicarse las punciones del seno, como un medio sistemático
para el diagnóstico de los tumores que le afectan. A partir de
ellos gran número de autores han seguido la misma conducta.
Los preceptos generales que rigen a la punción sirven de
base a la del seno.
1.-La biopsia por punción es sólo uno de los recursos de
que se dispone para el diagnóstico y en ninguna forma un sustituto de los demás métodos empleados.
2.-Aqul como en todas las punciones, la pericia de quien
la practica y la experiencia del patólogo, son fundamentales para
obtener un resultado satisfactorio.
3.-El conocimiento del caso cllnico será un factor que nos
ayude decisivamente.
4.-Aqui como en todos los demás órganos, la biopsia falla
en ocasiones; será entonces forzoso repetirla cuantas veces sea
necesario.
5.--st la interpretación dada al material obtenido, no está
de acuerdo con el criterio cllnico establecido, deberá hacerse
siempre un estudio extemporáneo durante el momento de la
operación, procedimiento que no acarrea complicación alguna al
enfermo y que es de un beneficio extraordinario. Sobre este punto deberá insistirse siempre, y esta será una forma de contribuir mejor al beneficio que nos proporciona la punción, y a evitar en lo posible errores injustificados.
Las ventajas de la punción, son:
1.--Senclllez en la técnica.
2.-Menor riesgo para el enfermo.
3.-Ausencia de complicaciones locales.
4.-Falta de reacción aparente del tumor.
5.-No se producen hemorragias ni hematomas.
6.-Puede llegarse profundamente y a distintos sitios de la
lesión.
7.-La punción en si nos proporciona una. serie de datos de
la mayor importancia cllnica: resistencia del tumor, pre•
:...._ 112 :_

sencia de una cápsula, si es duro o blando, si es de consistencia homogénea, si tiene tabiques fibrosos, si es
quisttco y contiene liquido, si éste es claro, purulento o
sanguinolento, si hay sustancia mucoide, etc. (Dr. Puente Duany).
8.-Los enfermos la aceptan como una operación de rutina, cosa que no sucede con la biopsia por escisión.
9.-Puede practicarse en el consultorio, aún por personas no
especializadas que se hayan familiarizado con la técnica.
10.-No entraña ningún inconveniente para que el enfermo
sea operado o sometido a las radiaciones.
11.-No excluye la biopsia quirúrgica si ella se hace necesaria.
Los inconvenientes imputados son:
1.-La pequeñ.ez del fragmento. (Téngase en cuenta que la
punción aspiradora es un procedimiento para diagnóstico y no para el estudio de la patologia).
2.-Que la punción es ciega y puede herir órganos vitales.
(Esto es cierto para algunas regiones del organismo, pero
no lo es para la mama).
3.-Que la biopsia por aspiración da resultados incompletos
e insuficientes.
(Martín y Steward en 1936 manifestaron que todo lo que
puede ser esperado en la punción es el informe de si la.
lesión es o nó un tumor maligno).
4.-Necesidad de colaboración anatomo-patológica muy completa. (Indiscutiblemente que ésto es cierto y a'Íl.ll más, en
ocasiones será necesario tener la impresión clinlca del
caso).
Agregaremos que influye de una manera decisiva en la
obtención de un buen resultado la simpa.tia que se sienta
por el procedimiento y que en ocasiones habrá que revisar
dos o más preparaciones de una misma punción detenidamente, para llegar a una conclusión definitiva.
Técnica:- A este respecto diré que nosotros en el Instituto del
Radium de La Habana, utilizamos la técnica de Ma.rtin y Ellls,
tanto en lo que se refiere a instrumental y modo de obtención del
material como a la práctica de los frotis tan criticada por diversos
autores.
Es interesante señalar que un gran número de instrumentos, modificaciones del original han sido descritos; todos ellos
construidos con el fin de obtener un verdadero fragmento que
pueda tratarse como una pequeña biopsia quirúrgica y algunos
de los cuales actúan como un verdadero punch: Hoffmann (1931)
Corriero (1937) Silverman (1938) Frank y Feder, Mác tean, etc.
Los elementos ordinariamente utilizados son: uña. aguja calibre 16 6 18 de 10 cmts. de longitud, de bisel corto, pr9¡vista de
-113 -

�su mandrin y que tenga buen filo; una jeringa de ajuste perfecto de 20 e.e.: un bisturí de catarata o un tenotomo, una jertn•
guilla de 2. e.e. para hacer la anestésia local, porta objetos perfectamente bien limpios y desengrasados con éter y un frasco
con formol al 10% por si es obtenido un fragmento de tejido
susceptible de ser tratado como una biopsia corriente.
Procederemos en la forma siguiente: después de enyodar la
región, se infiltra con novocaina al 2% el sitio donde va a practicarse la punción. Siendo la piel la que ofrece mayor resistencia, practicamos una incisión con el bisturí de catarata o un
tenotomo, evttando al mismo tiempo que el material extratdo
pueda ser contaminado con las células epiteliales de la piel y
falsear asl los resultados. En seguida llevamos la aguja con su
mandrin al interior del tumor; retiramos el mandrln y tratamos con la aguja de remover el tejido y facilitar así su paso al
interior de la misma; conectamos la jeringa y hacemos el vacío
en varias ocasiones al mismo tiempo que empujamos la aguja
hacia la masa tumoral y en distintos sitios: si el vacio se hace
manteniendo la aguja en un mismo sitio corremos el riesgo de
no obtener tejido, pues no es sólo la succión lo que lo hace
penetrar sino también el paso a través del tumor.
Cuando el tumor es fibroso obtendremos en ocasiones muy
pocos elementos, cuando es muy vascularizado, saldrán algunas
gotas de sangre y cuando es blando podrán extraerse porciones
sólidas y cilindricas. Una vez que se considere que se ha hecho
succión suficiente se retira la jeringa y en seguida. la aguja.
Es en el modo de proceder con el material obtenido donde
existe mayor número de divergencias; algunos dicen que sistemáticamente hacen ~artes y frotls; en el caso de la mama creemos que el frotis es suficiente en la mayor1a de los casos en
que se ha obtenido material. Para ello procedemos en la forma
siguiente: con la jeringa cargada de antemano de aire y conectada a la aguja, tratamos de llevar el tejido obtenido a los portaobjetos, esta maniobra no debe ser brusca pues podemos perder los elementos obtenidos; es conveniente hacer pasar el ma.ndrin por el interior de la aguja para hacer salir algún fragmentito que bien pudiera significarnos el diagnóstico. Una vez los
elementos en el porta-objetos deberán reducirse por medio de la
presión a una delgada pellcul.a; ésto se consigue haciendo deslizar con bastante presión pero sin exagerar, pues puede romperse el cristal, un porta sobre el otro; generalmente y aún
cuando haya sangre en la lamlnllla, es posible por su coloración
y aspecto especial darnos cuenta de que hemos obtenido tejido.
Las laminillas pueden fijarse de inmediato al calor, pero es
preferible dejarlas a la temperatura ambiente durante aJ.gdn
tiempo; haremos dos coloraciones: Hematox111na- Jlmlna y el
Otemsa o Ma.y Orünwald Otemsa, Lelshman, Wrlght.
-11¼-

Epitelioma de la mama. Punción.

Epitelioma de la mama. Punción.
-

115 -

�La técnica para la primera es la siguiente:
1- Alcohol. ........................................ . 1 minuto
2- Agua ............................................ .. 1 minuto
3- Hematoxilina............................. . Tiempo suficiente controlado al
microscopio.
4- Lavado en agua.
5- Eosina........................................... Controlar al microscopio.
,Lavar, deshidratar y montar en bálsamo de Canadá.
1
•
Las coloraciones de Giemsa, May Grünwald, Leishman, etc.
se practican como para un frotis de sangre.
INFLUENCIA DE LA PUNCJON EN LA EVOLUCION DE
LOS TUMORES MALIGNOS.
En la bibliografía consulta.da he encontrado que ya diversos
autores se han ocupado del problema de las metástasis o complicaciones a que la punción pudiera dar origen.
Mac Lean Y Sugtura concluyen que las aspiraciones moderadas o excesivas practicadas repetidamente en el carcinoma
transplantable de la rata y el ratón, no aumentan el porcentaje
de la metastasis a distancia, no producen ningún dafio demostrable a la cápsula del tumor, ni implantación del mismo en el
trayecto de la aguja.
Alberto Rivera refiriéndose a la biopsia por incisión, que a
todas luces pudiera dar lugar a mayores complicaciones que la
punción, dice que la influencia de la incisión sobre la frecuencia de las metástasis ha recibido atención especial de Greenough
Siemens y Roux-Berger, Monod y de Bloodgood. Greenough
Siemens hiciero_n las observaciones en cáncer del seno, comparando la supervivencia al cabo de cinco afias en un grupo al que
le fué practicada la biopsia y otro que sirvió de testigo. Entre 42
enfermos de Greenough con biopsia hubo 50% de supervivencia
_al cabo de cinco años; constrastando con el grupo de control de
"310 enfermos con una supervivencia con igual periodo en sólo
33% de los casos. Las estadísticas correspondientes de Siemens
fueron 70% entre 63 casos con biopsia y 43.3% entre 284 testigos. Bloodgood basandose en el estudio de su archivo personal dice que puede extirparse un tumor y esperar el resultado an~tomo-patológico para verificar entonces la amputación radical si
ello fuere necesario. Rou:x Berger y Monod manifiestan que en
el Instituto Curie de Paris, donde se les practica biopsia preVia
a todos los enfermos antes de la operación, no se ha podido comprobar de manera concluyente que la complicación surgida fuera debida a la biopsia practicada, según análisis de 825 casos de
cáncer de la lengua.

y

-116-

Cathie dice que en una. serie de 637 ratas con tumor de Flexner Jobling se observó entre los sometidos a biopsia un 22.1% y
un 21.8% en los no sometidos.
Martin y Ellis en 3,500 biopsias no han podido comprobar
el aumento en el porcentaje de las metástasis.
Nosotros hemos revisado las historias de 539 enfermos con
cáncer del seno y hemos visto la evolución en aquellos que no
se les ha practicado biopsia y en los que se ha hecho, ya por
incisión, ya por punción.
Los casos fueron comprobados en la inmensa mayoría bistológlcamente. Se recogieron de cada una de ellas los siguientes
datos: edad del paciente, tiempo de evolución de la enfermedad, presencia de metástasis en el momento de hacerse el diagnóstico; si fueron puncionados, si fueron operados y st presentaron metástasis post-operatorias y en qué ti.empo después.
En una enferma de 19 afi.os las metástasis se presentaron al
quinto mes de evolución.
De 23 enfermos entre los 21 y 30 años de edad, 11 presentaron metástasis, siendo el número mayor de ellos al año de
evolución.
De 104 enfermos entre los 31 y 40 afi.os, 60 presentaron metástasis alcanzando el má.ximo al séptimo mes y al segundo afio.
se presentaron en mayor número de enfermos.
De 153 enfermos entre 41 y 50 años, 75 presentaban metástasis, alcanzando al tercero (17) y octavo mes (10) y primero
y segundo años, cifras mayores.
De 128 enfermos entre 51 y 60 años, 72 presentaron metástasis, alcanzando al segundo afio la cifra mayor.
De 94 enfermos entre los 61 y 70 años, 53 presentaron metástasis alcanzando el máximo al séptimo mes y al segundo afío.
De 26 enfermos entre 71 y 80 aftos, 10 presentaron metástasis alcanzando el máximo al primer año.
De 10 enfermos entre los 81 y 90 aiíos, 7 presentaron metástasis, alcanzando al segundo año la cifra mayor.
Vemos que de los 539 enfermos 289, ó sea el 54% presentan
metásta.sts a la hora del diagnóstico.
De los 23 enfermos entre los 21 y 30 afíos fueron puncionados 2, y operados 13; 11 no puncionados; de ellos 8 presentaron
metástasis post-operatorias alcanzando la cifra mayor al cuarto mes. De los 8 uno fué puncionado.
De los 104 enfermos entre los 31 y 40 años, 19 fueron puncionados, se operaron 65, 46 de ellos no puncionados; se presentaron metástasis en 31 de ellos, alcanzando al primero y segundo afias cifras mayores; de los 31 fué puncionado l.
De 153 enfermos entre los 40 y 60 afl.os, 22 fueron puncio-

11'7 -

�Epitelioma de la mama. Punción.

Epitelioma. de la mama. Punción.
-

118 -

nados, se operaron 103, 84 de ellos no puncionados; 45 de ellos
presentaron metástasis post-operatorias alcanzando la. cifra ma- .
yor al primer afio; de ellos fueron puncionados 2.
De los 128 enfermos entre los 50 y 60 afios 13 :fueron puncionados, se operaron 80, 67 de ellos no puncionados, 44 presentaron metástasis post-operatorias alcanzando la cifra mayor al primer año; de ellos 6 fueron puncionados.
De los 94 enfermos entre los 61 y 70 aftos, 16 fueron puncionados. Se operaron 54; 39 de ellos no puncionados; se presentaron metástasis en 24 alcanzando cifras mayores del primero, segundo y tercer años, 2 fueron puncionados.
.
De los 26 enfermos entre los 71 y 80 años, dos fueron puncionados, 15 de ellos fueron operados, 13 no puncionados. Se
presentaron metástasis post-operatorias en 8, alcanzando cifras
mayores al segundo mes.
De los 10 enfermos entre 81 y 90 años fueron operados S,
ninguno puncionado y hubo uno con metástasis al primer mes.
Conforme a los datos obtenidos nos parece que las metitstasis son tanto mas precoces y se presentan en mayor número de
enfermos en la edad temprana; y nada parece indicar un número mayor de metástasis post-operatorias en los enfermos puncionados, sobre los no puncionados.
De entre los enfermos operados, pudimos tener el control
por algún tiempo de 71 de ellos o sea del 22%.
De ellos tres correspond.lan a los de la edad comprendida.
entre los 21 y 30 afíos, 1 de ellos puncionado, el periodo mayor
de tiempo con ausencia de metástasis fué de 6 afíos.
De 17 enfermos comprendidos en la edad de 31 a 40 afl.os,
8 fueron puncionados; las cifras mayores de ausencia de
metástasis fueron entre el primero y segundo afio.
De 28 enfermos entre los 41 y 50 afios 9 fueron puncionados
las cifras de ausencia de metástasis fueron mayores entre el segundo y tercer a.fío.
De 15 enfermos entre los 51 y 60 años 1 fue puncionado;
la cifra mayor de enfermos sin metástasis fué al afio.
De 7 enfermos entre los 61 y 70 años 1 fué puncionado; la
cifra mayor de ausencia de metástasis se alcanzón al segundo afio.
Un enfermo entre los 71 y 80 afíos estuvo sin metástasis
basta el quinto mes.
Estos últimos datos no indican sino el tiempo durante el
cual se siguió vigilando al enfermo; muchos de ellos tal vez tardaron tiempo en no presentar metástasis, otros tal vez nunca
las tuvieron.
De los 539 enfermos estudiados, el 54% de ellos presentaron metástasis a la hora del diagnóstico.
-119 -

�Se operaron de ellos 333, 74 de ellos puncionados; no habiendo podido comprobarse influencia alguna de la punción tanto en lo que se refiere a la aparición y precocidad de metástasis
post-operatorias, como a la evolución del enfermo.
El último punto a discusión es el de los factores de error.
No me voy a referir aquí a los casos en que no se extrae material suficiente, ni a aquellos en los cuales el material extraido
no ha sido bastante para diagnóstico, sino a aquellos casos en los
que basándose en un fundamento más o menos sólido, se ha hecho un diagnóstico.
Nuestra estadística arroja un pequeño porcentaje de errores, que se refieren en su mayoría a adenomas que han stdo
diagnosticados por la punción, como epiteliomas. Hemos hecho
una revisión de todas las lam1nillas y trata-do de establecer caracteres diferenciales.
En la literatura se encuentran numerosos trabajos referentes a los caracteres de la célula tumoral, a sus diferencias con
los procesos reg.enerativos y procesos benignos.
Mac Carty y William Carpenter conceden una enorme importancia al reconocimiento de los elementos celulares y sus características, sin previa transformación con los reactivos. Sus estudios los han llevado a asentar que no hay tal irregularidad de
la célula cancerosa, ni las mitosis y monstruosidades que generalmente se mencionan y considera de una importancia de primer orden en el diagnóstico del cancer incipiente, el número de
nucleolos y la relación núcleo-nucleolar.
La relación núeleo-nucleolar en los procesos regenerativos
benignos es de 17:1 a 21:1 según los diversos autores. En el
cáncer variaría de 11:1 a 17:1. En el papiloma benigno la relación seria 13.51: l. En 1925 Mac Carty asentl) que las células de
los procesos reparativos y malignos poseen uno o más nucleolos
pero como una regla los de las células malignas son más grandes en proporción con el núcleo, que aquellos de los procesos reparativos. No siempre es posible distinguir la célula cancerosa
de la célula regenerativa normal; sin embargo, frecuentemente
esto puede hacerse porque hay una diferencia en la relación de
los nucleolos, núcleo y célula entera, en los procesos reparadores y en los malignos.
Asimismo las áreas de los nucleolos de las células malignas
son más grandes que las no malignas. (1933)
Enrich W. E. dice: fácilmente se reconoce que en las mamas
puerperales el núcleo de las células es mucho más grande que en
las mamas de la misma edad no puerperales, yendo el crecimiento del 26 al 100%.
En los tumores benignos hay un crecimiento que no va más
allá del 50%,
-120-

Epitelioma de la. mama. Punción.

-h~.

~r-;___...'- - - ~

~ ~·:

~ ..

,!

~

•

...,
'\

r

-¡
Adenoma de la mama. Islote de células epiteliales.

-121 -

�Las células malignas están caracterizadas por crecer de dos
a cuatro veces el tamaño de las células madres y dice que la
célula maligna no es una célula embrionaria, pero si una célula
especial que sólo se presenta en los tumores malignos.
En nuestras observaciones hemos encontrado los datos siguientes:
Los elementos obtenidos por la punción de adeno-epiteliomas pueden ser: células aisladas, pequeños grupos celulares constituidos por un número variable de elementos, o verdaderos bloques epiteliales que semejan un corte.
Si hacemos el estudio de uno de esos pequeños grupos en
que hay de 3 a 10 6 12 elementos perfectamente limitados y con
caracteres claros, observaremos células de distintos tamafios y
forma irregular. Respecto a la forma veremos que algunas de
ellas son redondeadas o ligeramente irregulares, en tanto que
otras son realmente monstruosas; por lo que se refiere a su tamaño diremos que alcanzan 4 ó 5 veces el tamaño de los leucocitos, elementos estos muy frecuentemente observados en estas
preparaciones; algunas de estas células crecen tres y cuatro veces más que la generalidad de ellas, siendo verdaderas monstruosidades.
El protoplasma de las células en la mayoría de los casos
es poco notable y muy a menudo afectado de lesiones degenerativas; la vacuolización es un fenómeno muy frecuente.
Los núcleos son muy aparentes e hipercromáticos; su forma
es muy variable: redondeada en las células neoplásicas más pequeñas, toma forma ovali arriñonada o en reloj de arena en
las células más grandes; su tamafio es siempre grande en relación con el protoplasma, ocupando en ocasiones casi toda la
célula.
La cromatina en algunos elementos tiene aspecto reticular
condensándose en algunos puntos; otras veces es compacta y
sufre procesos degenerativos (cariosquisis y vacuolizaciones). En
ocasiones algunas células presentan dos o tres núcleos.
El nucleolo de las células en ocasiones es muy aparente y
a veces se observan dos o más; tiene forma ovalada y siempre
es voluminoso en relación al núcleo.
Por lo tanto los fenómenos más frecuentes observados en
los frotis de punción de los adeno-epiteliomas son: desemejanza en el tamaño y forma de los elementos celulares; núcleo
monstruoso a veces múltiple y fenómenos degenerativos tanto
del protoplasma como del núcleo.
En los frotis de punción del fibroadenoma, los elementos celulares son más regulares, más coherentes, existiendo pocas variaciones en la forma y tamaño de los elementos. Los núcleos son

siempre regulares y redondeados y su relación con el protoplasma es siempre conservada. Casi nunca se observan mitosis.
En ocasiones como en los adenoepiteliomas se observan islotes epiteliales que vistos de un modo superficial se asemejan mucho a los del epitelioma; un estudio más detenido de los elementos celulares nos conduce a un buen diagnóstico.
La cromatina nuclear conserva su afinidad tintórea normal.
Debe confesarse, sin embargo, que en muchas ocasiones se
dificulta el diagnóstico; en estos casos, nos pueden ser de gran
utilidad los datos clínicos; si existiere la duda, hacer biopsia
por congelación en el acto operatorio.
Resumen: lo.- La punción aspiradora es un valioso medio de
&lt;iiagnóstico en los tumores malignos de la mama.
2.- No se ha comprobado que la punción complique en forma alguna la evolución de los citados tumores.
3.- Hemos comprobado algunos datos que nos facilitarlan el
diagnóstico diferencial de las neoformaciones malignas y procesos de naturaleza benigna.
BIBLIOGRAFIA.

BALL R. P.-Needle aspiration biopsy. J. Tennessee M. A. 27:206,
1934.
BALL R. P.-Needle aspiration biopsy J. M. M. A. 107: 1381, 1936.
BARTOLOZZI M.-Diagnostic examination of pathological material extracted by puncture; parafin inclusion. Riforma
Medica. 55:637, 1939.
BLADY J. B.-Aspiration biopsy of tumor in obscure or difficult
locations under Roentgenoscopic guidance. Amer. Jour.
Roent. 42:515, 1939.
BENZADON J.-Breast cancer. Early diagnosis. Rev. Med. de
Rosario. 31: 1098, 1941.
CATHIE, I. A. B.-Aspiration biopsy. Brithis J. Surgery 26:324,
1938.
CORRIERO W. P.-New tipe biospy needle. Am. J. Surg. 37:311,
1937.
CURIEL JOSE DE J.-Algunos casos de punción biopsia por aspiración. Medicina. México. 22:85, 1942.
CHRISTIANSEN. H.-The aspiratlon trepan for tissue biopsy.
Acta Radio!. 21:349, 1940.
DUPONT. R.-Extemporaneous biospy. Bull. Med. París. 46:195,
1932.

F.LIZALDE. P. I.-La biopsia. Rev. Oral de Ciencias Médicas.
3:17, 1936.
ELLIS E. B.-La biopsia por aspiración. Medlc1na. Mex. 21:149,
1941.

-123-

122-

�ENRICH, W. E.-Nuclear sizes in growth disturbances, With special references to the tumors cell nucleus. Am. J. M. se.
192:772, 1936.

EWING J.-Breast cancer biopsy. Bol. Liga contra el Cáncer.
8:63, 1933.

ESTRADA, A.-Blopsy value of citopuncture from diagnostic
point of view. Compt. Rend. Soc. de BioL 23 :624. 1936.
FORESTIER, J.-Technic and instruments for medica! biopsy.
Comt. Rend. soc. de Biol. 110:186, 1932.
FRANSEEN C. C.-Aspiration biopsy, with description of new
type of needle. New England J. Med. 224:1054, 1941.
FRIEDMAN M.-Clinical value of puncture diagnosis. Rad.iology.
23 :429, 1934.

GESCHIKTER, CHARLES F.-Diseases of the Breast. 11:89, 1943.
GOMEZ ALANIS ALFREDO.-Valor Diagnóstico de la Biopsia

por Punción.
GUTHRIE C. C.-Gland puncture as a diagnostic measure. Bull.
John Hopkins Hosp. 32:266, 1921.
HAAM, VON E, Y H. G. ALEXANDER.-Citological studles of malignant tumors. Am. J. Clin. Path. 6:394, 1936.
HEINDERICH, A. J.-La biopsia de los órganos internos mediante la técnica de las dos agujas. Rev. Oral. de Cien. Med. 16:37,
1937.

HERRMANN, J. B.-Aspiration and surgical biopsy tecbnic. Connecticut M. J. 7:250, 1943.
HOFFMAN W. J.-New technic and instrument for obtaining,
biopsy specimens. A. J. Cancer. 15:212, 1931.
HOFFMAN, W. J.-Punch biopsy in tumors diagnosis. Surg. and.
Obst. 56:829, 1935.
IVANISSEVICH, 0.-La punción exploradora, complemento del
exámen cllnico. Bol. y Trab. de la Sec. de Ci:!.". de Buenos
Aires. Abril 1937.
LEVINE MICHAEL.-Studies in the citology of cancer. A. J. Cancer. 15:144., 1931.
MAC C.A:R.TY, W. C.-The citologic diagnosis of neoplasma. J.
A. M. A. 81:519, 1933.

MAC CARTHY, W. C. and E. HAMMEDER.-Has the cancer cell
any diferrential characteristics? A. J. Cancer 20:403, 1934.
MAC CARTY W. C.-Identification of the cancer cells. J. A. M.
A. 107:844, 1936.

MAC LEAN J.- An instrument for needle aspiration biospy of
· tumors and tecbnic for its use. Soc. Clln. North Amer.
19:519, 1939.

MAC LEAN J. and K. SUGIURA.-Does aspiration biospy ot tumors cause distant metastasis.?
-124-

MARTIN H. E. and E. B. EILIS.-Biospy by needle puncture and
aspiration. Surg. 92:169, 1930.
MARTIN H. E. and E. B. ELLIS.-Aspiration biospy. Surg. Gynec.
and Obst. 59: 578, 1934.
MARTIN H. E. and F. W. STEWARD.-The advantages and llmitations of aspiration biopsy. A. J. Roengenol. 35:245, 1936.
MASSON, P.-Biopsy. Value, methods and dangers. J. de !'Hotel
Dieu de Montreal. 4:149, 1935.
'
MONSERRAT J. L.-Técnica e indicaciones de la biopsia. Rev.
de Cir. 373, 1936.
NAIDU W. R.-The value of enlarged nucleoli in the diagnosis
of mallgnancy. Proc. Staff. Meet. Mayo Clin. 10:356, 1935.
PAVIE, P.-Biospy; practical value. J. de Med. et Chir. prac, 100:
626, 1929.

PUENTE DUANY, N.-La punción exploradora y su valor diagnóstico en oncología. Bol. de la Liga contra el Cáncer. 8:51,
1933.

PUENTE DUANY, N.-Nuevo método diagnóstico de los tumore:;
del seno por medio de la sensación tactil que se obtiene al
puncionarlos. Bol. de la Liga contra el Cáncer. 10:161, 1935.
PUENTE DUANY, N.-Cáncer de la mama. Tratamiento y resultados lejanos. Vida Nueva. 54:293, 1944.
RIVERO ALBERTO.-La biopsia. Bol. de Hospitales. 5:267, 1944.
RUBIN, P.-Histologic diagnosis: biopsy in medlcal practice.
Clug. Med. 13: 166, 1932.
SAYAGA, C.-Aspiration and surglcal biospy. Am. J. Roeng. 48:78,
1942.

Sil..VERMAN, I.-A new biopsy needle. Am. J. Surg. 40:671, 1938.
STEWARD F. W.-The diagnosis of tumors by asptratton. Am.
J. Part. 9:801, 1933.
TENOPm, J. and I. sn.VERMAN.-The importance o:t b1ospy 1n
tumors diagnosis. Report of experience with new biopsy needle. Radial 36: 517. 1941.
VICENA, J. P.-Ptmcture value and indications in various tu~
moral and infflamatory processes. Rev. Med. Rosario. 29:401,
1939.

WEINSTEIN, M. L., M. SCHINDLER and E. L. ADAMS.-Improved punch. Surg. A. 115:880, 1942.
WREEN, F. and FEDER, J. M.-A new instrument for aspiration
biopsy; technical procedure combining principie of tissue
punch and improved aspiration siringe. South. Med. J.
32:320, 1939.

WREEN, F. and J. M. FEDER.-Aspiration biopsy. Further observations with an improved instrument. Surgery. 11 :456,
194-2.

-125 -

�VALOR DIAGNOSTICO DE LA
BIOPSIA POR PUNCION
Dr. Alfredo Gómez Alanís,
del Instituto de tnvestiguiones Cltntíficn
de 11 Universidad de Huno t..6n.

Trabajo elaborado en et Instituto del Radium "JUAN
BRUNO ZAYAS, Centro anti-canceroso del Hospital de
Nuestra Se/lora de las Mercedes de La Habana Rep. de
Cuba, y leido en la Sociedad Cubana de Cancerologr•
para ingreso del autor, en la Sesión del dla 19 de
Febreto de 1945•

. U:ISTORIA:

Parece ser que Leiden en el afio 1883 fué el primero en practicar una punción con fines diagnósticos; él lo hizo en un enfermo afecto de pulmonla, método que usó con el objeto de obtener
microorganismos.
En 1886 Menetrier hizo el primer diagnóstico de carcinoma.
pulmonar; Grec y Gray utilizaron la punción en ganglios linfá.ticos con el objeto de investigar el agente biológico de la enfermedad del sueño, habiéndose extendido su uso para la búsqueda.
de los gérmenes causantes de las enfermedades tropicales y la
espiroqueta de la Sifills.
Su empleo para el diagnóstico de los tumores fué preconizado por Ward (1912) y Guthrie (1921). La extensión de su uso y
t:I empleo sistemático de la misma se debe a los Ores. Rayes H.
Martín y Edward B. Ellls del Memorial Hospital de New York,
quienes desde 1927 la utillzaron. En Cuba fué el Prof. Puente
Duany uno de los que establecieron y propagaron su uso.
LUGAR QUE OCUPA LA BIOPSIA POR ASPIRACION EN EL
DIAGNOSTICO DE LOS TUMORES.

Debe establecerse claramente que la. biopsia por aspiración

es solamente uno de los recursos de que se dispone para el diag-

nóstico del cáncer, y en ninguna. forma un sustituto de los demás métodos empleados, cllnicos o de laboratorio, excepto aquel! os casos en que la biopsia por incisión está :fuera de nuestro
alcance. Por regla general es la punción el procedimiento de que
primero echamos mano para establecer un diagnóstico histológico; si la prueba resulta positiva, se evitarán al enfermo maniobras más bruscas; si negativa, ningún dafío le habremos causado y podemos recurrir a la biopsia por incisión.

-127-

�VALOR QUE DEBE CONCEDERSE A LA BIOPSIA ASPIRADORA.

Dos cosas tienen una importancia m!xima: la pericia de
quien practica el procedimiento y la experiencia del patólogo
que la interpreta. Ahora bien, cuando es la misma persona quien
hace ambas cosas y si aún más, tiene un criterio cllnico establecido del caso, el porcentaje de un buen diagnóstico aumenta
y es entonces que la biopsia por aspiración alcanza su mayor valor.
BIOPSIA NEGATIVA.
Nadie que tenga experiencia cancerológica aceptará sin reparo el resultado negativo de una biopsia, sea por punción, sea

por incisión, si está. en total desacuerdo con los datos cllnicos
obtenidos. En estos casos la biopsia deberá repetirse y en ocastones sólo después de varias tentativas se llega a un diagnóstico positivo. Asi pues, sólo cuando es positiva la punción, tiene
todo su valor.
Estas limitaciones del procedimiento en ninguna forma deben menoscabar su gran utilldad, ya que con su uso, tan simple, rápido e innocuo, pueden evitarse al enfermo mayores molest1as y probables diseminaciones, cuando hay que llegar a las células del tumor a través de una inclsión.

Los elementos ordinariamente utilizados son: una aguja calibre 16 6 18 de 5 a 10 cms. de longitud, provista de su mandrin
Y que tenga buen filo; una jeringa de ajuste perfecto de 20 e.e.
En ocasiones, para tumores profundos, se requieren agujas de lS
ó 20 ce. de longitud. Además debemos tener a la mano un btsturi de catarata, o un tenotomo, una jeringuilla con su aguja
r,ara practicar la anestesia local, porta-objetos perfectamente
limpios y desengrasados con éter y un frasco con formalina al
10% por si es obtenido un fragmento de tejido susceptible de ser
tratado como una biopsia corriente.
Se procede en la forma siguiente: después de enyodar la región, se infiltra con novocaina al 1% el sitio donde va a practicarse la punción; en regiones particularmente sensibles se hará necesario llevar la anestesia a lo largo del trayecto hasta el
tumor. Siendo la piel la que generalmente ofrece mayor resistencia, habrá que incindirla con un bisturl de catarata o un
tenotomo, evitando al mismo tiempo que el material extraido
pueda ser contamina.do con las células epiteliales y falsear los
1esultados.
En el tiempo siguiente algunos acostumbran insertar la aguja y su mandrin hasta el tumor; otros la llevan ya ma a la jeringa de 20 c. c. con que va a verificarse la aspiración. Una
vez la aguja dentro del tumor, se aconseja (Puente Duany) mo-

QUE ES LA PONCION ASPIRADORA.
SUS INDICACIONE .
Se entiende por biopsia aspiración la obtención de una porción del tejido para examen microscópico por medio de una aguja de mediano calibre, N9 16 ó 18, y cuya longitud varia según el
órgano a puncionar entre 3 y 20 cms., y una jeringa de 20 c. e.
Es el procedimiento ideal para la obtención de especimenes situados debajo de la superficie de tejidos normales. Puede ser hecha en pocos minutos y con minimas molestias para el enfermo, no requiriéndose hospitalización ni preparación previa. El
rtesgo de la diseminación metastá.sica a lo largo del trayecto
causado por una aguja de calibre 16 ó 18, por la catda de células malignas en la sangre o la linfa, es sin duda menor que en
la biopsia por incisión. El procedimiento es aceptado por el paciente como parte de los exámenes de rutina. Sin duda que una
de las mayores ventajas es el ahorro de tiempo para establecer
un diagnóstico e instituir una terapéutica apropiada, ya que en
30 6 -i5 minutos podemos obtener un resultado.
Técnlca:-Haré una somera descripción de la técnica general, indicando después, al hablar de cada órgano, algún detalle
especial.

-128-

Pnnd6n ganglionar. - An tesla del sltJo a pmaclonar.

-129-

�vilizarla con el objeto de facilitar la extracción del tejido, pues
en esa forma se remueve. Una vez hecho esto, se conecta la je ringa (si previamente no se ha hecho) y se hace el vaclo en va1fas ocasiones profundizando varias veces en la masa del tumor
y cuidando de que el descenso del émbolo no se haga con brusquedad. Otras veces el vaclo se hace manteniendo la aguja en
un solo sitio; esto origina el que en ocasiones no se obtenga tejido, pues no es sólo la succión la que lo hace penetrar en la aguja, sino también el paso de ésta a través del tumor. En ocasiones cuando el tumor es fibroso, se obtendrán pocos elementos,
ctras veces, cuando es muy vascular, algunas gotas de sangre podrán pasar a la aguja y cuando es blando, podrán extraerse porciones sólidas y cllindricas. Una vez que se considera que se ha.
hecho succión suficiente, se retira la jeringa y en seguida la aguja; con la jeringa cargada de antemano de aire y conectada a
la aguja tratamos de llevar el tejido obtenido a los porta-objetos;
esta maniobra no debe ser brusca, pues podemos perder los elementos extraídos; es bueno después de esto, hacer pasar el mandrin por la aguja, pues esto nos puede significar la obtención de
algún fragmentito de gran utilidad para el diagnóstico.
Una vez los elementos en el porta-objetos, deberán reducirse por medio de la presión a una delgada película; esto se consigue haciendo deslizar con bastante presión, pero sin exagerar
pues puede romperse el cristal, un porta sobre el otro; generalmente y aún cuando haya sangre en la laminilla, es posible por
su coloración y aspecto especial darnos cuenta de que hemos obtenido tejido.

L

Incls16n de la piel con el bistul'I de catarata.

Cómo proceder con las la.minillas:-Estas pueden fijarse al
calor de inmediato, pero es preferible dejarlas secar a la temperatura ambiente, pues asi habrá menos alteraciones celulares;
también pueden fijarse con alcohol metllico hasta evaporación.
Se recomienda hacer dos coloraciones, y muy en especial cuando
son punciones ganglionares. Las coloraciones más usadas son la
de hematoxilina-eosina o el Giemsa o un derivado de Romanowski (May Grunwald, Leishman, Wright).

Los t1empor para la primera son los siguientes:
Alcohol................................................. 1 minuto.
Agua .................................................... 1 minutu.
Hematoxilina..................................... Tiempo suficiente para buena
coloración, controlándola al
microscopio.
Eosina .................................................. Como para la hematoxilina;
controlar al microscopio.
Lavar, pasar al alcohol de 95 grados, alcohol absoluto, carbolxilol, xllol y montaje en bálsamo del Canadá.
.\gu,ln llPntro dc•l tumor. - As11iracl611 ele! tl'ji&lt;lo.

-130-

-

131 -

�La coloración de Giemsa o cualquiera de sus similares se
practica como para un frotis de sangre.
Es indudable que en la interpretación de los elementos es
donde se encuentra mayor dJficultad; sin embargo, ésta puede
vencerse con la práctica y yo creo que la mejor manera es practicando exámenes en punciones de órganos de autopsia, tumores
extraidos quirúrgicamente y cuyo diagnóstico tenemos, pues en
esta forma podemos hacer comparaciones.
QUE ES LO QUE DEBE ESPERARSE DE LA BIOPSIA POR
PUNCION.

Pm;o &lt;lel pl'odurto obtenido al 1&gt;01·taob,leto .

-

132 -

·

Sus errores.-Toda vez que lo que vamos a examinar son células aisladas, que han perdido la mayor parte de las veces sus relaciones, no debemos pensar en diagnósticos de filigrana con la
punción, y en ocasiones sólo tendremos que conformarnos con saber que existen células neoplásicas. Son los datos clínicos, los obtenidos por la punción en el momento de ejecutarla, el conocimiento de la histologfa de los tumores de la región y el cuadro
microscópico, los que nos permiten obtener una especie de fotografía total del pr0ceso.
Ahora bien, no debemos considerar como error en la punción
el hecho de no obtener material suficiente para diagnóstico, ni
tampoco el no encontrar células neoplásicas en la punción de
un tumor; estos son más bien errores en la técnica muy comunes en el principio de esta maniobra, pero que van disminuyendo con la práctica. Muchas veces no encontramos las células
porque no hemos ido donde ellas.
El porcentaje de errores está muy lejos de establecerse con
precisión toda vez que está en relación directa con la experiencia del que practica la obtención del material y el patólogo que
lo examina.
Qué otros datos nos proporciona la punción.-Como dije en
un principio no son sólo los elementos histológicos los que nos
llevan a un diagnóstico, ya de antemano hemos adquirido una
serie de sensaciones al practicar la punción que nos serán de
gran utilidad. Como nos lo hace notar el Prof. Puente Duany
rn uno de sus trabajos, la punción 110s indica sobre la resistencia
del tumor, si tiene una cápsula, si es duro o blando, si es de consistencia homogénea, si tiene tabiques fibrosos, si existe liquido,
pus o sangre, sustancia mucosa, cartilago, zonas óseas o calcificadas, si es quístico, etc.
Sólo estos datos bastan en ocasiones para sentar el diagnóstico; cuántas veces un pronóstico sombrlo de una afección ganglionar se disipa al ver salir por la jeringa varios cms. de pus.
-133 -

�I
APLICACIONES CLINICAS.

Son sin duda los ganglios y los tumores del seno los que mejor llenan las indicaciones de una. biopsia por punción.
Adenopatías Cervicales.-Buen número de casos son enviados
a los centros anticanceroses a causa de nódulos y tumores cervicales. En muchos de ellos el examen de las vias respiratoriaS y
digestivas superiores descubre la lesión primaria.. En otros no
es posible hacerlo, y es entonces que se suscita la cuestión del
diagnóstico diferencial. En el Servicio del Prof. Puente Duany,
en el Instituto del Rado, es un procedimiento de rutina. el puncionar todos los ganglios infartados de naturaleza desconocida.
A menudo se descubre que se trata de un carcinoma metastá.81co epidermoide; un examen ml1s detenido encuentra entonces
una pequef'la lesión tartngea o de la base de la lengua que pasó
desapercibida en un primer examen.
Las lesiones que más frecuentemente podemos descubrir en
estos exámenes ganglionares son: metástasis, hiperplasias ganglionares, adenopatta.s purulentas, tuberculosas, leprosas, leucémicas, enfermedad de Hodgkin, llntosarcomas, quistes, etc.

Punción ganglionar. Célul de , t.enberg blnucleada con
nucleolo m tacromátfco.

-134-

Punci6n ganglionar.

Epitelioma metastásico. Célula polimorfas J
mon troosa ; do d ella en .mJto$ls.

-135 -

�Como detalle de técnica señalaremos que pueden usarse
agujas de 3 a 5 cms.
Tumores de la mama.-En muchas ocasiones el diagnóstico
clínico del epitelioma se establece definitivamente y entonces la
punción sólo nos servirá como un dato más; pero en aquellos casos en que el médico está frente al problema de recomendar una
amputación de mama en un caso que pudiera ser benigno o hacer en el momento de la operación un examen por congelación
y continuar una amputación en caso necesario, debe recurrirse
a la punción.
Generalmente puede conseguirse del paciente el consentimiento para verificarla si se le explica que después de ella se estará más en condiciones de darle un diagnóstico definitivo.
Algunos autores temen la diseminación y evitan en lo posible
las maniobras bruscas y la punción. El Prof. Puente Duany dice
que la incisión y la punción no han producido complicaciones y
estima que el problema de las metástasis es más bien de orden
biológico: humoral y tumoral.
Tumores del Pulmón.-Leiden en 1883 reportó el primer diagnóstico por punción del pulmón, método que él usó con el objeto
de obtener microorganismos en una neumonía. El primer diagnóstico de carcinoma del pulmón por aspiración de tejido fué he Punción ganglionar.

Leucemia hemocitoblástlca.

~' : ,~

. -t

• 't

·~

~--

4~

.
.

4
Punc•iGn &lt;lP ¡mhnt.n.

J&gt;m1ci611 flllnfllion.ar.

-

136 -

\'m·ios i~lotr-s de N'.ih1las &lt;'pitellnll's IH"A&gt;plústicus.

Linfosnl'comn.

-137 -

�Punrión clt• 1mb116n. I lote de céluJas cpitcliall's en uu carcinoma del
1&gt;uJm6n. (C'ortl'sia del Dr. Juan Llambé .)
El caso anter.lor a gl'an aumento.

El caso anterior a gran aumento.

élulas neo1&gt;lú tiras en el liquido rk rrutrifugado de una punción 11leural.
(Corte ·ia del ])1•. Jwm Llamhés.)

-138-

-139 -

�cho por Menetrier en 1886. Craver, Blady y Binkley han 1·eglado perfectamente su téc1úca.
Es en aquellos casos en que la broncoscopia. no nos proporciona mayores datos cuando está indicada la punción pulmonar.
Se requiere para ello una aguja de 15 a 20 cms. de longitud
de bisel corto. Se recomienda hacer de antemano por medio de la
fluoroscopia, la localización del tumor, de sus relaciones con los
espacios intercostales y su aproXimación a la pared anterior o
posterior del tórax. En los tumores profundos, los Rayos X son
un valioso auxiliar como guia para llevar la aguja aspiradora.
Se recomienda como preparación un poco de morfina al enfermo con anterioridad y una anestesia local que incluya la.
pleura.
En ocasiones no se obtendrá ningún fragmento de tejido y
ello puede deberse a la situación profunda del tumor, a mala.
posición del enfermo o a que no se ha hecho una buena succión.
Otras veces la presencia de liquido intratumoral hace difícil la
obtención de tejido sólido y por último un tumor fibroso que por
su resistencia no deja pasar tejido a la aguja. En casos como estos habrá que repetir la punción.
Tumor mixto de la parótida. Islote &lt;le células con',luntlvas.

Punción tle parótida. Tumor mixto. Ii-lote de células epiteliales en el
centro de elemc-nto conjuntivos.

-140 -

P11Dci6n de parótida. Célulns de aspecto sarcomatoso en nn tUillor mh:to,

-141-

�Los incidentes que a veces se producen, dolor, tos, pequeñas
hemoptisis, colapso parcial, debido al neumotórax, son siempre
pasajeros.
Cavidad oral, faringe nasal y oraJ.-,Algunos tumores de la
hase de la lengua se presentan mamelonantes, al igual que en
la pared posterior de la faringe (linfosarcomas, sarcomas), tumores del etmoides, de las amigdalas, que pueden ser puncionados. A menudo quistes o abscesos son descubiertos por la punción.
Parótida.-En ésta la punción puede ayudamos al diagnóstico entre un tumor mixto esencialmente quirúrgico y un carcinoma infiltrante no quirúrgico.
Tumores abdominales. Tumores del bazo.-En los tumores
del abdomen en que se tiene la seguridad de no penetrar al vientre la punción pu~oe sernos de gran valor.
En el bazo es un procedimiento que se utiliza a menudo en
el diagnóstico de leucemias, enfermedad de Gaucher, Hodgkin,
reticulo-sarcomas del bazo. La técnica, ·sin embargo, encierra
algunos pormenores y es de uso delicado.
Tumores de los huesos.-Muy a menudo utilizada en el diagnóstico de los tumores de éstos la punción nos da datos no sólo
por lo que se refiere a la histologia, sino a sus caracteres físicos.
Tumores de la próstata.-Ferguson fué el primero que utilizó la punción de este órgano en 1930. Se usa una aguja NQ 18 de
15 cms. de longitud. Se anestesia la piel y el tejido celular del
perineo teniendo como gula un dedo introducido en el recto que
la dirige hacia la tumoración; se retira el mandrin, se acopla la
jeringa y se procede como en la técnica general.

e

,o

~
f0.

..o

E
o

(.}

C/)

LIJ

°'
&lt;
z
o

¿

,o

ue

::,

.

0.

o

--'
t,

0.

.,e,;
o

z

&lt;
o

(/)

LIJ

z

o

1

· o
üe: ..
ut
::, e

Q.

¿
,o

'ü

""

.!:!

-¡¡¡
u
o

..J

u

z

ó

::&gt;

l

c..

u

ü

C'l'&lt;l''&lt;l'C,:,OO,INC"1COCO
E:- E:- C'1 10 ,-t lt') IN O t.n '&lt;I'
00)('),-tt:-l:-ML0-.!'0&gt;
00 ta CO O&gt; 00 00 E:- r:- 00 t,-t ,-t,... ,-t..➔ .-1 .-4 ,-t ,-4 ,-t

-142 -

-143 -

0,ll)C:00C'1rfMMCOu,
.-fOll)O)..-j,-t'&lt;!'C')'S!ltMlt)'&lt;flC')lt)CJ;).-.'&lt;flOC'1
r:O&gt; 00 1:- 00 O&gt; C:O r:- t- t,... ,... ,... ,... ,... ,... ..,. .r-1 ,-t ,-.

�H. C.

Edad.

19206
19007

48

18709
18709
17089
17769

Oiag. Clfnico.

--------

Punciones .

localización.

Comprobación

Dlaq, por punción.

Inguinal

1 Adenitis,
1 Leucemia hemoctto-

54
59

Metástasis.
Metástasis.
59 Metástasis.
60 Metástasis.

Cuello.
Cuello.
3upraclavicular.
Axila.

1
1
1
1

Adenitis.
Leucemia hemocitoblástica.
Eplt. metastáslco.
Epit. metastásico. Laringe
Adeno eptt. metastásico.
Adeno epit. metastásico.

19280

24 Metástasis.

SUbmaxilar.

!t

18531

57

I

19316

10 Metástasis
linfosarcoma.
Leucemia
hemocitoblástica.
H Metástasis.
23 Hodgkin.
45 Metástasis.
53 Metástasis
hepática.
20 Nicolás y Favre.
37 Hodgkin.

Supraclavlcular.
Supraclavicular.
A.x ilar.
Cuello.

blástica.
Epit. metastásico.
Inflamación.
Epit. metastásico.
Adeno-epitelioma.
metastásico.
Linfosarcoma.
1 Epitelioma metastásico.
1 Epit.? Linfosarcoma? Epit. metastásico
Rinofaringe.
Linfosarcoma
1 Reticulo-sarcoma.
meta.stáslco.
Leucemia aguda
2 Leucemia
h.emocttoblá.stica.
hemoci toblástica.
Epit. metastástco.
1 Epit. metastáslco.
Enf. de Hodgk.in.
1 Hodgkin.
Epit. metastásico.
1 Epit. metastásico.
Metástasis hepática.
1 B1op. insuficiente.

Inguinal.
Supraclavicular.

1 Biop. insuficiente.
1 Células epiteliales

Afee. ganglionar?
Enf. de Hodgkin.

19473
17133
17484
19179
17856
17798
12645

Submaxilar.

Leucemia.
t

Afee. ganglionar.

Supraclavicular.
Cuello.
cervical.

degeneradas?

PUNCIONiES DE LA MAMA

~

~

1

H. C.

Edad.

16434
17242
17015
18602
18598
18290
18816

40

19200
17876

71

64

72
51
43

57
20
52

18172 49
18392 43
'17990 46
18270 22
18983 31
\8524 58

Dlag. Clfnlco.

--------

Carcinoma.
Carcinoma.
Carcinoma.
Neoplasia.
Carcinoma.
Sarcoma?
Fibroma gigante?

--------

Tumor del seno?
Absceso?
Tumor sólido.
Carcinoma.
Mastitis.
Quiste.
Carcinoma.

--------

locallzaclón.

Cuadrante.

Izq.

Der. Cuad. sup. ext.
Izq. Cuad. sup. ext.
Izq. Cuad. sup. ext.
Der. Total.
Izq. Cuad. sup. int.
Der. Total.

1

l
1
1
1

Ftbroadenoma.

Mastitis.
Ad e no-carcinoma.

----------

Der. Cuad. inf. ext.
Cuad. sup. ext.
Izq. Cuad. inf. ext.
Izq.
Der. Cuad. sup. lnt.
Izq. Cuad. sup. ext.

Adeno-carcinoma.
Biop. insuficiente.
1 Mastitis.
1 Fibroadenoma.
1
?
1 Carcinoma?
Fibroadenoma?
1 Fibroadenoma.
2 Adeno-carcinoma..
1 Biop. insuficiente.
1 Blop. insuficiente.
1 Biop. insuficiente.
1 Quiste simple.
1 Epi telloma.
1 Fibroadenoma.
2 Fibroadenoma.

Izq.

--------

Quiste.
Carcinoma.
Fibroadenoma.
Fibroadenoma.

Der. Cuad. sup. int.
Izq. Cuad. sup. ext.

17752

Pezón sangrante.

17.q.

Izq. CUad. sup. ext.
Der. Difuso.
Izq. Cuad. sup. ext.
Der. Cuad. sup. ext.
Der. Cuad. sup. int.

--------

Izq.
Izq. Cuad. sup. ext.

--------

1

Comprobación.

No malignidad.
Adeno-epitelioma.
Adeno-epi telioma.
Biop. insuficiente.
Adeno-epi telloma?
Adeno-careinoma.
Fibroadenoma.

1

--------------Carcinoma.

53

1
1

Diag. por punción.

Izq. Cuad. sup. ext.
Izq. Difuso.

18989 37
18868 66
18874 35
18968 47
17686 40
18449 62
18809 57
18008 36
17554 30

Carcinoma.

Punciones.

1

1

Carcinoma.
Carclnoma.
Carcinoma.
Carcinoma.
Ftbroadenoma.

----------

Mastitis.

Carcinoma.
Carcinoma.
Mastitis.
Flbroadenoma.
Carcinoma.
Fibroadenoma.
Fibroadenoma.
Carcinoma.
carcinoma.
Quiste simple.
Quiste simple.
Quiste simple.
Carctnoma.
Fibroadenoma.
Fibroadenoma.

h un•
1 :~•;1~1
ulllf

Adenlt1B catarral.

Pezón sangrante.

�Puncro-

Local!-

ti• . e, J

Edad.

18136 · 50
12

i~:;7:

195~f.
14124
19264
17344
17783
17130
1959419586
19555
18478
18855
18721
18744
19105
18856
18637
19024

40
52
62

- 33

.....,..
e,

....

~

-a

42

32

51
48
44
52
63
49

42
39
45
41

63
47

OJag. Cllnlco.

Carcinoma.

---------------

--------

Carcinoma.
Carcinoma..
Fibroadenoma.
Carcinoma.
Carcinoma.
Carcinoma.
Carcinoma.
Carcinoma.
Carcinoma.
Carcinoma.
Carcluoma.
Neoplasia.
Carcinoma.
Tumoracl0n.
Tumoración.
Carcinoma.

18518
18448
18675

24

Carcinomatosis.
Sin diagnóstico.
Fibroadenoma.

18923
17149

60
39

Mastitis.
Sarcoma.

17429
17288
17429

34

57

Sarcoma.
Tumoración.
Sarcoma.

60
39

34

zacl6n.

nes.

Cuadrante.

Izq. Cuad. sup. ext.
Der. Cuad. inf. ext.
Izq. Cuad. sup. ext.
Izq. Cuad. sup. ext.
Izq. Cuads. infs.
Der. Cuad. sup. ext.
Izq. Cuad. sup. ext.
Izq. Cuad. sup. ext.
Izq. Cuad. sup. ext.
Izq. Cuad. inf. ext.
Izq. Cuad. sup. ext.
Izq. Cuad.1nf. ext.
Izq. Cuad. lnf. ext.
Izq. Cuad. sup. ext.
Der. Cuad. sup. ext.
Der. Cuad. sup. ext.
Izq. Cuad. sup. ext.
Der. Cuad. sup. lnt.
Der. cuad. inf. lnt.
Der. Cuad. sup. ext.

1
1

1
1

1
1
1

1
1
1
1
1

1
1
1
1
1
1
1
1

Olag. por punción.

Comprobación

Adeno-carctnoma.
Adenoma.
Biopsia insufic.
Adeno-carclnoma.
Adeno-carcinoma.
Adeno-carcinoma.
Fibroadenoma.
Adeno-carcinoma.
Carcinoma.
Adeno-carcinoma.
Adeno-carcinoma.
Ade110-carcinoma.
Adeno-carcinoma.
Adeno-carcinoma.
Biop. insuficiente.
Carcinoma.
Biop. insuficiente.
Adenoma.
Adenocarcinoma.
Biop. insuficiente.

Carcinoma.
Bibroadenoma.
Carcinoma. ·
Cai·cinoma.
Carcinoma.
Carcinoma.
Fibroadenoma.
Carcinoma.
Carcinoma.
Carcinoma.
Carcinoma.
carcinoma.
Adcno-carcinoma.
Adenocarcinoma.
Ca1·cinoma.
Adenocarcinoma.
Fibroadenoma.
Adenocarcinoma.
Fibroadenoma
papllar.
Adcnocarcinoma.

Biop. insuficiente.
2 Mastitts.
1 Biop. insuficiente.

Ambos.Total.
Der. Cuad. sup. lnt.
Der. Encima de la
areola.
Der. Cuad. sup. ext.
Der. Difuso.

!
1

Der. Cuads. Exts.
Der. Cuads. Exts.
Der. Cuads. Exts.

2
1
2

1

----------

Fibroadenoma.

----------

Mastitis.

Fibroadenoma con
degen .. sarcoma.
Epit. sarcoma.
Adenocarcinoma.
Epit. sarcoma.

Sarcoma.

Biop. insuficiente.
Adenocarcinoma.
No se observa
_malignidad.

PUNCIONES EN: DIVERSAS REGIONES
- - - - - - -- ~- -·
Puncio-

H, C.

Edad.

14128
19194

37

Dlag. Clfnlco.

Localizacl6n.

nes.

Neurofibroma.
Pierna.
23 Hodgkin? Neo.
Pulmón Izq.
pulmonar?
18427 15 Tumor de Ewing. Anteprazo.

1
2

17266
17718

27
15

18378

24

Tumoración.
Quiste dentario.

Tumoi· partes
blandas.
18850 57 Sarcoma partes
blandas.
18151 49 Tumor del
mediastino.
18103 68 Quiste branquial.

1

Dlag. p0r puncl6n.

Fibrosarcoma..
Fibroma?
Epitelioma?
Mieloma.
Tumor de Ewing?
Lúes?
Inflamación subaguda.
Coágulo.

Masetero.

1

l\fi\xilar sup.

1

Brazo.

l

Abdomen.

l

Región yuxta

1

Biopsia
tnsuflcien te.
Linfosarcoma.

l

Quiste dermoide.

1
2

Comprobación.

Fibro-sarcoma.
Neurofibro-sarcoma.
Sarcoma.
Goma sifilitlco.
Quiste dentario.
Hematoma en
reabsorción.
Neu1•ofibro-sarcoma .
Linfa-sarcoma.

hillar.

Cuello.

Quiste branquial del
cuello.
Enf. de Hodgkin.
Sarcoma de faringe.

17390

17

Enf. de Hodgkin. Pulmón.

17442

11

Fibrosarcoma.

18050
18712

38

44

Quiste dermoide. Cuello.
Quiste branquial. Cuello.

1
l

Epitelioma?
( 1 Biop. insuficiente
(2 Inflamación aguda.
Biop. insuficiente.
Ttm1or cromafintco.

18328

43

Tumor parotideo. Parótida.

1

Tumor mixto.

Tumor parotideo. Parótida der.

1

Adeno-epitelioma.

Pulmón.

1

Epitelioma.

Tumor mixto de la.
parótida.
Tumor mixto de la
parótida.
Epit. metastáslco del

Escápula.

1

Fibrosarcoma.

Sarcoma óseo.

17035 .

17423
16698

Metá.stasls
pulmonar.
51 Osteosarcoma
tte la escá.pula.
57

Faringe.

Quiste dermoide.
Tumor simpático cervical.

pulmón.

�Del libro de registro del Laboratorio para Anatomia Patológica del Instituto del Radium "Juan Bruno Zayas", tomé 106
casos de punciones, correspondiendo:
Glándula mamaria .............................. 52.
Ganglios ................................................ 37.
Punciones diversas .............................. 17.
De las 52 punciones mamarias se obtuvieron los siguientes
resultados.
Diagnóstico correcto en .................................. 35 casos-: 67.38%
Biopsia insuficiente ........................................ 12 casos-: 23.08%
Errores de diagnóstico .................................... 2 casos-: 3.84%
Reportes dudosos ............................................ 3 casos-: 5.75%
Si hacemos a un lado las biopsias insuficientes, es decir aquellas en las cuales no se obtuvo material para examen o no fué suficiente el obtenido, tenemos un porcentaje de diagnósticos correctos en el 87% de los casos. De las 37 punciones ganglionares se obtuvieron:
Diagnósticos correctos en .............................. 24 casos:- 64.86%
Biopsia insuficiente ........................................ 6 casos:- 16.22%
Errores de diagnóstico .................................... 2 casos:- 5.14%
Reportes d!!dosos ............................................ 5 casos:- 13.35%
Excluyendo las insuficientes tenemos correctos .......... 77 .42%
De las 17 punciones en diversas regiones (pulmones, tumores
óseos, cervicales, etc).) resultaron:
Diagnósticos correctos .................................... 10 casos:- 58.24%
Biopsias insuficientes ...................................... 2 casos:- 11.76%
Errores de diagnóstico .................................... 2 casos:- 11.76%
Reportes dudosos .............................................. 3 casos:- 17.59%
Excluyendo las biopsias insuficientes tenemos un 71.5 %de
diagnósticos correctos.
En resumen de los 106 casos obtuvimos:
65.89% ........................Diagnósticos correctos.
18.35% ........................ Biopsias insuficientes.
5.50% ........................ Errores de diagnóstico.
10.09%........................Reportes dudosos.
Excluyendo las biopsias insuficientes tenemos un 80.58% de
resultados positivos, cifras semejantes a las que ofrecen los americanos que reportan un 85%.
RESUMEN.
Debe recomendarse la biopsia por punción como un procedimiento sencillo que en ocasiones puede sernos de gran utilidad.
En ninguna forma se considerará aisladamente como capaz
de sustituir algún otro procedimiento de diagnóstico.

-148 -

SUMMARY.

Aspiration biopsy 1s a valuable diagnosis procedure, very simple and sorne times very useful. In any way it is a section biopsy
sustitute procedure when used alone. In the Radium Institute
of Havana, 1 find a porcentage of 80.58% of positive cases; around same porcentage is obtained by North American research.
BIBLIOGRAFIA

BLADY J. V.-Aspiration Biopsy of Tumors in Obscure or D1ficult Locations under Roentgenoscopic Guidance. Am. Jour.
Roentgenol. 42: 515-524, 1939.
BIDOT CARLOS H.-Significación Clínica de los hallazgos obtenidos con la punción esplénica y de los Ganglios linfáticos.
Rev. Med. Cubana. 10: 787-809, 1944.
COLEY B. L., G. S. SHARP and E. B. ELLIS.-Diagnosis of bone
tumors by aspiration. Am. Jour. Surg. 13: 215, 1931.
CRAVER L. F.-Carcinoma of the lung. Diseases of the Resplratory System. Graduate Fortnight. New York Academy of Medicine, Philadelphia. W. B. Saunders. Co. 1939.
CRAVER L. F., and J. S. BINKLEY.-Aspiration Biopsy of Tumors
of the lung. J. Thoracic Surg. 8: 436-463, 1939.
CRAVER L. F.-Diagnosis of Malignant lung tumors by Aspiration Biopsy and by Sputum Examination. Surgery. 8: 947-960,
St. Louis. 1940.
FERGUSON R. S.-Prostatic Neoplasms. Their Diagnosis by needle puncture and aspiration. Am. Jour. Surg. 9: 507, 1930.
FORSTER E.-La valeur des methodes biopsiques pour le diagnostic des tumeurs du systeme nerveux central. Rev. Neurol.
8: 1-15, 1931.
ILAMBES JUAN F., PEDRO L. FARI&amp;AS, FUIS FARIÑA$ y VICENTE BANET.-Carcinoma Primitivo del Pulmón. Biblioteca Médica de Autores Cubanos. 1942.
LLAMEES JUAN F. y RICARDO FUSTE.-La punción diagnóstica
en cancerolog19.. Trabajo leido en la Sociedad de Medicina y
Cirugta de Santa Clara, Cuba. 1944.
l\1ARTIN H. E., and F. W. STEWART.-The advantages and Limitations of AsPiration Biopsy. Am. Jour. Roentgenol. 35:
245, 1936.
:tl-lARTIN H. E., and E. B. ELLIS.-Aspiration Biopsy. Surgery, Ginecology and Obstetrics. 59: 578-589. 1934.
PUENTES DUANY NICOLAS.-Nuevo método Diagnóstico de los
Tumores del Seno por medio de la Sensación Táctil que se
obtiene al puncionarlos. Trabajo leido en la Academia de
Ciencias en Abril 5 de 1935. Liga Contra el Cáncer. Habana.
10: 161-179, 1935.
-149 -

�PUENTE DUANY NlCOLAS.- Cáncer de la mama. Tratamiento y resultados lejanos. Vida Nueva. 54: 293, 1944.
PAVLOVSKY ALFREDO.-La punción Ganglionar. Buenos Aires,

LA DOLANTI NA Y SU OBTENCION
Por el Dr. José Giral.

1934.

SHARP G. S.-The Diagnosis of Primary Carcinoma of the Lung
by aspíration. A.m. Jour. Cancer. 15: 863, 1931.
STEWARD F. W.-The Diagnosis of Tumors by Aspiratíon. A.m.
J. Path. 9: 801, 1933.
VAN ALLEN C., L. HRD!NA and J. CLARK.-Air Embolism From

the Pulmonary Vein. A Ollnical and Experimental Study.
Ann. Surg. 19: 567, 1929.

Profesor fdraordinario del
fn5tituto de fnv~lígaci~ncs Cientlficas.

Con el nombre de Dolantina fué registrado, hace ya unos
quince años, (por la conocida firma alemana "Farbenfabrik
Meister Lucius, de Hochst; patente alemana número 431,166) un
medicamento anestésico cuya estructura química correspondia a
la del clorhidrato de para (beta-metilctilamino) benzoato de beta-piperidino-etilo: o sea clorhidrato de para-beta-metoxietllamino-benzoil-piperidino-etanol. Su fórmula de constitución es la
siguiente:
CH:;O-CH:?-CH:?-NH-Cr,H4-COO-OH:!-CH:!-N(

~!:=g:~

):CH!! , ClH.

(I)
con un peso molecular de 342.69.
En la actualidad, y sin que conozcamos lns razones, la Casa
alemana Bayer propo.ga con el mismo nombre patentado de Dolantina otra substancia química de constitución algo diferente de
In anterior pero de propiedades terapéuticas muy análogas. Este
moderno cuerpo se denomina Demerol en Norte-Amél'ica, y es el
clorhidrato del ester etlllco del ácido l-metil-4-fenil-piperidin-4carboxilico o clorl1idrato del ester etilico del ácido 1-metll-4-fenil
isonipecótico; su estructura química se expresa por la siguiente
fórmula:
ClH CH -N,.... CH2-CH:? 'C.,.. C,i H.,
(ll) .
'

3

...._

CH~-CH:.:

~

' COOC:?H:;

El cotejo de las dos fórmulas permite apreciar las analogías
y diferencias. Los dos cuerpos son derivados del núcleo piperidico
con sustitución Pn el N; con una larga cadena en I y con un

solo metilo en II: sin otra cadena lateral en I y con dos cortas
de fenilo y carboxifenilo en II; con grupo de ácido p-amino-benzoico esterificado en I, y sin él en ll; dicho grupo es de acción
marcadamente anestésica.
Son muchos los derivados piperidinicos actualmente conocidos y que poseen acción anestésica; su obtención sintética se
fundamenta en la existencia del núcleo de la pipertdina en las
moléculas de alcaloides como la cocaína y la atropina; entre los
principales anestésicos de esta estructura merecen citarse las
cucainas y la meticaina. Pero también se ha demostrado que los
ésteres diversos del ácido para-amino-benzoico son anestésicos;
entre ellos se encuentran la anestesina, escuroformo, novocaina
y tutoca1na. Asociando estas dos clases de radicales anestésicos
-150 -

-

151 -

�-

(piperidina y ácido p-aminobenzoico) deberian obtenerse cuerpos con esa acción exaltada; este fué el objeto de la producción
de Dolantina l. La acción antiespasmódica de la atropina indujo
a producir cuerpos de constitución química análoga a la de este
alcaloide; el Demerol o Dolantina ll es uno de ellos. Estas indicaciones somerlsimas que hacemos aqui pueden verse ampliadas en muchísimos trabajos de investigación aparecidos durante estos últimos años. Citemos como principales, los referentes
al Demerol por sus descubridores Eisleb y Schaumann (1), por
Batterman y Himmelsbach (2) que hacen un estudio detallado
de sus acciones fisiológicas y terapéuticas resaltando las tres
principales (analgésica, espasmolitica y sedante) y considerándole superior a la morfina; por Kiessig y Orzechowski (3) que
prueban que la acción central del Demerol es marcadamente
analgésica; por Andrews (4) que demuestra los efectos profl.Ulctos de este cuerpo sobre el sistema nervioso central; por Climenko y Berg (5) que evidencian la inhibición de la amplitud de
contracciones de los uréteres mediante aplicación de este medicamento; por Himmelsbach (6) el cual asegura que el Demerol, sustituyendo a la Morfina, crea también hábito pero poco
acentuado. Los referentes a derivados antiespasmódicos del ácido p-fenilacético por Blicke y Grier (7); la demostración, por
Rohmann y Wilm (8 y 9) de que se intensifica la acción de un
medicamento ácido, anestésico, esterificándole con alcohol piperidinico; la Patente de Walter y otros (10) (de la Casa Matbie
Chemical Co.) sobre anestésicos derivados de clorhidratos de los
esteres beta-2-piperidiletilicos de los ácidos amino-benzoicos (Y,
por tanto, de constitución muy parecida a Dolantina I); los trabajos de Hunt y Fosbinder (11) acerca del poder anestésico de
los derivados de la piperidina.

***
Nos propusimos llevar a cabo la sintesis de la primitiva Dolantina I, estimando que este valioso medicamento babia sido
injustamente relegado al olvido. El problema de la obtención
sintética de un cuerpo de estructura quim.ica tan complicada como la del que nos ocupa, presenta muchas dificultades, acrecentadas par la imposibilidad de informarse en libros de consulta o
en revistas cientmcas que nada dicen de la preparación de cuerpos que se encuentran amparados por alguna Patente. Es lógico
que se proceda por etapas para ir construyendo la complicada
molécula; y es natural que una de ellas sea la obtención del alcohol piperidino-etllico, conseguida por Ladenburg hace ya muchos afios (12) condensando la piperidina con la monoclorhidrina del glicol:
-- 152 -

CH1 ::'.

g:~=g:: &gt;Nli +
g::=g:~

CIH + CH2(

ClCHrCH:!OH =

)N-CH2-CH2OH

(A)

La otra fase puede ser la. producción del para-beta-metoxietil-aminobenzoato de etilo; Lebeau (13) le describe mediante acción del p-aminobenzoato de sodio con el cloruro de beta-metox.ietilo:
NH2C0H4-COONa
C1CH2-CH2OCH3 ==ClNa HOOC-C 6H,eNH-CH2CH2O CH3
(B)

+

+

y esterificación subsiguiente, con alcohol, del ácido asi producido.
La copulación de los dos cuerpos originados en (A) y (B) producirá el siguiente:

CH3 O-CH2-CH2-NH-C 0R 1-COOC2H;;
HOCH 2-CH:i- N ::'.

g:~=g:~

+

)CH:! = C:!H3OH

+

CH3 O-CH:!-CH 2-NH-C 0Ht-COO
., CH2-CH2 ....,.,H
(C)
-CHrCH2 N...., CH::-CH:.! .,,,..., :!
el cual tratado con ácido clorhídrico, dará el clorhidrato que es
la Dolantina I.
Hemos seguido la pauta anterior COI! modificaciones diversas que se detallan a continuación. Consideramos que las primeras materias más convenientes son: Piperidina la cual puede obtenerse por hidrogenación de Piridina si no se encontrase
en el mercado; ácido para-aminobenzoico, producto comercial
corriente pero que también puede prepararse en el laboratorio a
partir de tolueno; monoclorhidrina del glicol o monocloroetanol,
también susceptible de preparación. El cloruro de betametoxilo
o éter metllico del anterior; puede obtenerse a partir de él, pero
nosotros lo hemos sustituido con ventaja por el éter monomet1lico del glicol que se encuentra fácilmente en el comercio ....... .
HOCH:i-CH20CH3, porque se utiliza mucho como disolvente de
resinas, lacas etc. (es uno de los llamados Celosolves) .

***
TECNlCA SEGUIDA.

1.-Alcohol piperidino-etilico.-Se colocan en un matraz de
fondo plano y de 500c.c. de capacidad, 85 grs. (un mol) de Piri-- 153 -

�dina (P.E.93 º ) y 80.5 grs. (un mol) de monoclorhidrina del glicol
(P.e. 41 "/ 17 mm): la mezcla, hecha en frio, de las dos substancias, se calienta espontaneamente quedando un liquido homogéneo de color amarillo pálido; se introduce en seguida el matraz
en agua helada porque la reacción se embala y se hace violenta·
el liquido se cuaja en masa pardo-clara; se calienta entonce~
suav~mente el matraz, a fuego directo hasta fusión total de la
masa Y se mantiene así durante quince minutos. Se deja enfriar
algo Y se le agregan 56 gs. (un mol) de hidróxido de potasio disueltos en 200 ce. de agua, agitando fuertemente. Es más conveniente el empleo de KOH que el de NaOH. El álcali libera el
alcohol piperidinoetilico de su clorhidrato primeramente formaª?: Se pasa todo el conjunto liquido a una ampolla de separac1on y se observa la formación de dos capas liquidas no miscibles: se recoge la superior oleosa la cual se trata en la misma
2.mpolla, y repetidas veces, con éter (unos 200 e.e. repartidos en
4 porciones) ; se separan los liquidas etéreos de extracción se
reúnen y destilan para recoger el éter; con el residuo se co;tinúa la destilación en bafio de aceite recogiendo ahora lo que
pasa de 197 a 200°. Es más conveniente llevar a cabo esta destilación a presión reducida, ya que se trata de un liquido de elev~do punto de ebullición. Liquido incoloro, de olor tenue a piridma, oleoso, muy soluble en agua y de reacción débilmente alcalina. P.e. 199" .- Rendimiento: 100 grs. (teórico 129 grs.)
2.-Para- beta-Metoxietilaminobenzoato de etilo.-Se colocan
en un vaso de 300 e.e. de capacidad 137 grs .. (un mol) de ácido p.
aminobenzoico en polvo y se le agrega, poco a poco y agitando
c.isolnción acuosa de hidróxido sódico al 20% basta que se di~
suelva y quede liquido ligeramente alcalino a la fenolftalelna
(unos 200 e.e. o sea un mol de NaOH). Esta disolución de p.amino-benzoato i;ódico ligeramente parda se evapora a b.m. hasta
consistencia de jarabe espeso el cual se pasa aún caliente a un
matraz Er1enmeyer de 500 e.e.; se añaden 77 grs. (un mol) de éter
monometílico del glicol de modo que se forme una papilla espesa
a través de la cual se pasa una corriente no muy rápida de
ácido clorhidrico gaseoso y seco; la reacción que se produce calienta espontaneamente el matraz; al cabo de una hora queda
en él un magma cristalino rojo-gris, muy soluble en agua fria y
en alcohol caliente, que es una mezcla de cloruro sódico y ácido
p.metoxietilaminobenzoico:

+

+ ClH =
+ ClNa

NH:!-CnH-1- COONa
HO-CH!!-CH!!-OCH.,
CHJO-CH!!-CH2 -NH-CJf 1-COOH
H 20

+

Se añaden al matraz 100 e.e. de alcohol de 96° (un exceso
sobre un mol de alcohol necesario) y se continúa pasando ClH
gaseoso con el objeto ahora de agente condensante para produ-

154 -

cir el éster etilíco dél citado ácido. Dicho éster es un liquido oleoso de P.e.:200°/8 mm. cuya formación se percibe claramente,
quedando mezclado con el cloruro sódico procedente de la reacción anterior; al cabo de una hora de pasar ácido clorhidrico, se
coloca el matraz en b. m. hirviendo con el objeto de desalojar
parte del exceso de. este ácido y del alcohol asi como todo el
cloruro de etilo que hubiera podido formarse por la acción del
ácido sobre el alcohol. Se filtra en caliente y a. presión reducida,
p~r e~budo de Buchner; el filtrado slrnposo se cuaja por enfl1anuento en masa cristalina y sobre el filtro queda la mayor
parte del cloruro sódico.
3.-Dolantina 1.-A la masa cristalina anterior se agregan
los 100 e.e. de alcohol piperidinoetilíco obtenido en 1; se agita
bien y se pasa el conjunto a un matraz de 500 ce.; se añaden
unos 3 grs. de etilato sódico, unos 100 ce. de alcohol y unos 25
ce. de ácido acético cristalizable (para producir acetato de etilo
el cual en mezcla con el alcohol es un buen disolvente de la Dolantina). Se calienta a reflujo durante treinta minutos· se añacie como un gramo de Norita y se filtra aún caliente, ~on rapidez; el líquido filtrado de color amaiillo, se concentra a b.m. hasta un tercio de su volumen primitivo y se lleva a la nevera; a la
hora queda cuajado en un magma cristalino blanco el cual se
filtra por embudo Buchner y a presión reducida. Las aguas madres pueden dar más cristales los cuales se purifican cristalizándolos de su disolución en una mezcla de alcohol y acetato de
etilo.- Rendimiento: 197 grs.
Observaciones: La técnica seguida difiere fundamentalmente de la consignada en el libro de Lebeau (Loe. Cit) que es el único que da detalles acerca de la preparación de la Dolantina. I. No
se utiliza cloruro de beta-metoxietilo sino éter monometilico del
glicol en presencia de ClH gaseoso y seco, el cual actúa primeramente como clorurante y luego como condensante o esterificante, simplificando considerablemente las operaciones. En 3 no
se elimina totalmente el alcohol para añadirlo luego, sino que
se le deja en exceso añadiendo ácido acético para que parte se
transforme en acetato de etilo y quede un liquido que es un excelente disolvente de Dolantina. I. Tampoco se añade al final ácido clorhídrico disuelto en alcohol para formar el clorhidrato de
la base porque ya los liquidas retienen cantidades suficientes de
estos dos cuerpos. No se produce primeramente el ácido parabeta-metoxietilaminobenzoico para purificarlo por cristalización
en alcohol (funde a unos 160 ° ) y luego esterificarlo, sino que se
esterifica dil'ectamente sin separación previa del cloruro sódico
originado en la reacción primera.
Propiedades. Hemos completado las conocidas de este cuerpo, determinando sus solubilidades, constantes fisicas, propiedades quimicas y algunas acciones fisiológicas.
- 155 --·

�Dolantina I es un cuerpo que se ofrece en cristalitos brillantes, blancos, inodoros, fusible con descomposición a 140º.
Muy soluble en agua fria siendo su disolución de reacción neutra.
Muy soluble también en etanol, sobre todo en caliente; en d1oxano, éter, cloroformo y acetato de etilo; moderadamente soluble
en metano! y en alcohol amllico. Su sabor es amargo salino, y
produce en la lengua un efecto anestésico intenso pero no muy
duradero.
Se puede diferenciar fácilmente de la Dolantina nueva o
Demerol porque da la reacción especifica con el furfural ( color
rojo carmesl) del ácido p.aminobenzoico y de todo.s sus derivados; esta reacción es original del autor de este trabajo y a(m no
ha sido publicada. Se puede llevar a cabo poniendo una. particula
de substancia en una tira de papel de filtro humedecida con ácido sulfúrico al 10% y colocando dicha tira en la boca de un tubo
de ensaye en cuyo fondo hay unos e.e. de furfural; calentando
el tubo, los vapores de furfural tifien de rojo carmesi intenso la
particula de Dolantina I; la sensibilidad puede llegar hasta descubrir una décima de miligramo de la substancia. También puede efectuarse la reacción disolviendo aquélla en alcohol y añadiendo unas gotas de furfural y otras de ácido sulfúrico; la sensibilidad de este modo es algo menor que en la forma anterior.
La nueva ~lantina o Demerol no da esta reacción porque su
molécula no contiene ningún grupo derivado del ácido p.aminobenzoico.
La acción anestésica de la Dolantina I viene a ser doblemente intensa que la de la Novocaina y es análoga a la de la Tutocaina; es menos tóxica que cualquiera de éstas y no produce,
como ellas, hiperhemia ni dolor en el sitio de la inyección. Sus
disoluciones acuosas se pueden esterilizar sin alteración y pueden también asociarse con adrenalina.

NOTA BmLIOGRAFICA.
( 1 ).-0. Eisleb y O. Schaumann. Deutsch. med. Wochenschrlft,
65, 967 (1939).
( 2 ) .-C. Batterman y C. K. Himmelsbach. 1. Am. Med. Assoc.
122, 222 ( 1943).
( 3 ).-H. R. Kiessig y G. Orzechowski. Schmerze, Narkose, Anesthesie, 14, 41 (1941).
( 4 ).-H. L. Andrews. J. Pbarmac, 76, 89 (1942).
( 5 ).-D. R. Climenko y H. Berg. J. Urol, 49, 255 (1943).
{ 6 ).-C. K. Himmelsbach. J. Pharmac, '15, 64 (1942).
( 7 ).-F. F. Blicke y N. Grier. J. Am. Chem. Soc, 65, 1725 (1943).
{ 8 ).-C. Rohmann y H. D. Wilm. Arch. Pbarm, 280, 76 (1942).
( 9 ) .-C. Rohmann y H. Bergstermann. Arch. Pharm, 2'18, 425
(1941).
(10).-L. A. Walter y R. J. Fosbinder. Patente norteamericana
(21 Enero 1941).
(11).-Wm. H. Hunt y R. J. Fosbinder. Anesthesiology, 1, 305
(1940).
(12).-0. Ladenburg. Ber. 14, 1876 (1881). (13). P. Lebeau y G.
(13).-P. Lebeau y G. Courtois. Traité de Pharmacie chimique.
Vol. II p. 1132 (1938).

Expreso aqu1 mi agradecimiento a los Sres. Q. T. Manuel
Rangel y Q. T. César Ayarzagoitia, por la ayuda y colaboración
prestadas.
RESUMEN.-Hemos obtenido, con nueva técnica y buen rendimiento, la Dolantina I o antigua, que es el clorhidrato de parabeta-metoxietilamino-benzoll-plperidino-etanol.
Hemos estudiado diversas propiedades de este anestésico.
Hemos encontrado una reacción diferencial entre Dolantina
I y Demerol.

-156-

- 157 -

�BIBLIOGRAFIA DE LAS ENFERMEDADES
DE LOS CITRUS
Por el Dr. Jeannot Stern,
Jtft dtl 0epto. ele Fltop,11tologla dlll
Instituto de lnvestigaciOllfl Cltntlflcu.

La presente Bibllografia, debe considerarse como un ensayo
para reunir una lista más o menos completa de las publicaciones
que se han hecho, relativo a las enfermedades de los Citrus.
Se entiende por si solo, que en un trabajo de esta tndole
siempre tendrán que encontrarse lagunas, en éste caso especial
faltan muchas de las publicaciones editadas de 1937 a 1940, por
no haber podido encontrarse, tanto en Monterrey como en México los datos necesarios.
Al presentar éste trabajo me permito dar las más expresivas
gracias, a las personas que han contribuido con su ayuda personal o con material bibliográfico para el méjor éxito del mismo, especialmente: a la Sra. Ana Maria F. de Stern, a los Sres., William
E. Stone, al Dr. Agusttn Navarro Cardona, al Dr. Alfonso Dampt,
al Sr. Manuel Rubtn H. y al Sr. Bernardo Grajales F.

ABBOT E. V. 1929.-Diseases of economic plants in Peru. Phytopathology 19:645-656.
1931.-Further notes on plant diseases in Peru. Phytopathology
21:1061-1111.
ACU:&amp;A B. 1927.-La gomosis del limón y de los demás árboles de
espina. Bol. Soc. Nac. Agric., Chile 59. 259-260.
ADAM D. B. 1923.-Experiments in Citrus fruit storage. Jour.
Dept. Agr., Victoria, 21:307-317, 2 Figs.
ALBORTA VELASCO O. 1943.-La gomosis en el Oriente de Bolivia. Ministerio de Agricultura, Ganaderia y Colon. Rev.,
1(4) :33-34 Mayo-Junio 1943. Phytophthora parasitica. on Citrus. Bibl. Of. Agr. Vol m No. 6/EI82.
ALDABA V. C. 1929.-0bservations on Citrus gummosis and its
metbods of control in the Philippines. Philip. Agric. Rev. 22,
345-352, 1 Pl.
ALDERTON, GEORGE E. 1884.-Treatise a.nd handbook ot orange
culture 1n Auckland, New Zealand. '17 pp. Wellington.
AMUNDSEN, EDWARD O. 1913.-Black rot of the Navel Orange.
Callfornta Com.n. Hort. Mo. Bul. 2: 527-534/5 figs.
ANON. 1875.-The disease of Iemon and citrus trees In Slclly.
Gard. Chron. Ser. 2,3:566 May l. 1875.
-159-

�ARENTSEN s. SIGRID 1943;"--Estudio de la susceptibilidad presentada por diversas especies y variedades de citrus al ataque de Phytophthora citrophthora (Sm. and Sm.) Leon (Chile) Depto. de Sanidad Vegetal. Boletin de Sanidad Vegetal
2:54-60, Enero-Junio 1940. Bibl. of Agr. Vol m No. 4/E/91.
1944.-Rajadura de las frutas cítricas. Campesino. (Santiago de
Chile) 76:228.
-229-262. Mayo 1944. Bibl of Agríe. Vol. V No. 4/16279.
ARRILLAGA, J. G. 1935.-The nature on inhibition between certain fungí pasitic on citrus. Phytopathology 25:763-775,2 figs.
ASBHY, S. F. 1920.-Notes on two disease of the coconut palm
in Jamaica II- Leaf stalk rot caused by fungi of the genus
Phytophthora. West Indian Bul. 18:61-73.
1925.-Withertip and blossom bllgbt of limes. (Gloeosporium)
Proc. Ninth West Indian Agr. Con. 172-174.
1927.-Macrophomina phaseoli (Maubl) Coinb. Nov. the pycnidial
stage of Rhizoctonia bataticola (Taub), Butl. Brit. Myc. Soc.
Trans. 12:141-147 I fig.
1928.-The Oospores of Phytophthora nicotianae Br. de Haan.
With notes on the taxonomy of P. parasítica Dastur. Brit.
Myc. Soc. Trans. 13:86-95. 6 figs.
1929 a.- Strains and taxonomy of Phytophthora palmivora Butler (P. faberi Maubl). Brit. Mycol. Soc. Trans. 13:86-95. 6
figs.
1929 b.-Further note on the production of sexual organs in palred cultures of species and strains of Phytophthora. Brit.
Mycol. Soc. Trans. 14:254-260.
1929 c.-Diseases of limes and sugar-cane in the West Indies.
Proc. Bot. Gard. Kew, Bul. Mise. Inform. 7:209-214.
ASBHY, S. F. and W. NOWELL 1926.-The fungi óf stigmatomycosis. Ann. Bot., 40:69-83. 2 pls.
AVERNA-SACCA R. 1912.-Report of the division of vegetable
Patbology, May-Dec. 1911 Bol. Agr., Sao Paulo 1 Ser. 13(3)
pp. 208-247, 6 Figs.
1917 a.-Moléstias das laranjeira. Bol. Agr., Sao Paulo, Ser. 18(4)
pp. 334-346, 5 figs.
1917 b.-Diseases of orange and rose in Pernambuco. Bol. Agr.
(Sao Paulo) 18 Ser. 5. 417-425, 5 figs.
1920.- Diseases of orange trees (Gummosis). Bol. Agr. Sao Paulo 21. Ser. 220-222.
AYERS, E. L.-Progress Texas in making toward the eraclication
of Citru canker. Bul. Agr. and Mach. Col. Texas 3, Ser. s.
37 and 38.
AY0UTANTIS A. 1930.-La "Maladie de Poros" des Citrus en
Gréce. Rev. Path. Veg. Ent, A:gr. 17:78-81.
-160 -

BACH, W. J. 1929.-Cotton root rot. Texas Agr. Exp. Sta. 42d. Ann.
Rpt. pp. 147-148.
1931 a.---Citrus diseases and their control. Texas Citriculture
7(9) :9, 13, 37. Pop. Ser. 428 Texas Agr. Exp. Sta. pp. 6.
1931 b.---Cotton root rot on Citrus. Texas Citriculture 8(4) :10;
BACH, W. J. and F. A. WOLF 1928.-The isolation of the fungus that causes citrus melanose and the pathological anatomy of the host. (Phomopsis citri; Diaporthe citri) Jour. Agr.
Research 37, 243-252 1 fig.
BAHGAT MONffi. 1928.-The action of Phomopsis californica
in producing a Stemend decay of Citrus fruits. Hilgardia
3:153-181, 4 figs. 2 dlags.
BAINES, R. C. and M. W. GARDNER 1932.-Pathogenicity and
cultural characters of the apple sooty-blotch fungus, Phytopathology 22:937-952, 3 figs.
BAKER, R. E. D. 1934.-Gummosis of citrus in Trinidad L Marsh
grapefruit on sour-orn. nge stock. Trop. Agr. 11:236-239, 3 figs.
1935.-Gummosis of Citrus in Trinidad II The causal organisms.
Trop. Agr. 12: 36-42, 10 ftgs.
BAL, S. N. 1920.-Macrosporium (Fries) growing on Citrus medica (Var. acida) and other species of Citrus. Jour. Dept. Sel.
Univ. Calcutta 2 (Bol): 1-2, 1 pl.
BALLARD, c. W.-1921.-Tbe elements of vegetable histology.
26G pp. John Wiley &amp; Sons. Inc., New York. Illus.
HANGROFT, c. K. 1910.-Fungi causing diseases of cultivated
11lants in the West Indies. West Inclies BuL 10:235-268 1 pl.
llARGER, W. R. 1925.-Treating oranges with borax solution
for control of blue and green mold. California Citrograph.
10: 149, 2 figs.
1926.-Coloring Citrus fruit in Florida. U. S. Dept. Agr. Bul. 1367,
22 pp. 11 figs.
1928.---Sodium bicarbonate as Citrus fruit disinfectant. California Citrograph 13:164, 172-174, 1 fíg. 1 graph.
BARGER, W. R. and. H. S. FAWCETT 1928.-Relation of temperature to Growth of Penicillium italicum and P. digitatum
and to citrus fruit decay produced by these fungí. Rep. from
Jour. of Agrie. Research. Vol. 35 No. 10 Nov. 1927. Wasb.ington, D. C.
BARGER, W. R. and L. A. HAWKINS 1925.-Borax as a disinfectant for .Citrus fruit, Jour. Agr. Research, 30:lS!l-192.
BARRET J. T. 1915 a.---Some obscrvations 011 withertip in 1914.
California Fruit Grower.s Convention Proc. 45 :242-244.
1915 b.-Fruit stain and witbertip of Citrus (ABs.) Phytopathology 5:293; Science n. s. 42:582.
¡918.-Armillaria root rot of Citrus tree~. California Citrograph,
' 3 :77-'78, 2 Fl
-

161 -

�1919.-Internal browning of lemons. California Citrograph, 4.
292, 1 Flg.

1920.-Some important fungus and bacteria! diseases of Citrus.
California Citrus Inst. Ann. Rpt. 1:153-158, 1919-1920.
BARRET, J. T. and H. S. FAWCE'IT 1919.-Citrus fruit spots,
stains, and blemishes. California Agr. Exp. Sta. Ann. Rpt.
1918-1919, p, 17.

1922.-Withertip, tear-stain, and control of brown rot. California
Citrograph, 7 :232-233-254, illus.
·
BATES, G. R. 1933.-Wastage durtng the 1932 export season. Brlt. •
South Africa Co. Pub. No. 2, pp. 151-176.
1934.-Studies on the infection of Citrus fruits l. Sorne methods
of infect1on by the green mould Peniclllium dlgitatum Sacc.
Mazoe Cltrus Exp. Sta. Ann. Rep. for 1933. pp. 83-101.
1935.-Storage tests with Rhodesian oranges during 1934, Mazoe
Citrus. Exp. Sta. Ann. Rep. for 1934 pp. 107-133.
1936.-Report of the plant Pathologist for the year end!ng december 31 1935. Mazoe Citrus Exp. Sta. Ann. Rep. for 1935
pp. 63-72, 1 pl. 2 figs.
1937 a.-Report of the plant Pathologist for the year ending december 31 1936. Mazoe Citrus Exp. Sta. Ann. Rep. for 1936.
pp. 155-168.
1937 b.-Diseases of Citrus fruits in Southern Rhodesia. Mazoe
Citrus Exp. Sta. Ann. Rep. for 1936 pp. 169-208 5 PI. 2 Ap.
1938.-Report of the plant Pathologist for the year ending December 31 1937 Mazoe Citrus Exp. Sta. Ann. rep. far 1937.
BARTOLO:MEW, E. T. 1922 a.-Bearing of water relation to interna! decline of lemons. California Citrograph. 7: 126, 128129, 2 figs.
1922 b.-Intemal decline of lemons. Phytopathology 12. 106.
1923 a.-Altemaria rot of lemons. California Citrograph 8:262,
263, 294, 2 figs.
1923 b.-Internal decline of lemons. II Growth rate, water content, and acidity of lemons at different stages of temperature. Amer. Jour. Botany 10:117-126.
1924.-Alternaria rot of lemons. Phytopathology 14. 120.
1925.-Report on tntemal decline (endoxerosts) of lemons. California Cltrograph 10:274, 294, 308, 3 figs.
1926 a.-Internal decline of lemons. m Water deficlt in lemon
fruits caused by excessive leaf evaporatlon. Amer. Jour. Bot.
13: 102-117, 7 flgs.
1926 b.-Alternaria rot of lemons. Callfornia Agr. Exp. Sta. Bul.
408, 32 pp., 3 pls.
1928 a.-Internal decline (Endoxerosis) of lemons V. Concerntng
the comparatlve rates of water conductions 1n twigs and
fruits. Amer. Jour. Botany 15:497-508, 1 flg.
-

162-

1928 b.-Internal decline (endoxerosis) of lemons. VI Gum formatlon in the lemon fruit and its twlg. Amer. Jour. Botany
15:548-563., 2 pls.
1937.-Endoxerosis or internal decline of lemon fruits. Bull. No.
605 Univ. of Cal. College of Agr. Exp. Sta. Berkeley Cal.
BARTHOLOMEW, E. T., J. T. BARRET and FAWCETT H. S. 1923.
Interna! decline of lemons. Amer. Jour. Botany 10:67-70, 1 pl..
BARTOLOMEW E. T. and W. J. ROBBINS 1926.-Internal decline (endoxerosis) of lemons. IV The carbohydrates in the peel
of healthy and endoxerotic fruits. Amer. Jour. Botany 13:
342-354.

BARTHOLOMEW E. T., w. B. SINCLAIR and E. c. RABY 1934.Granulation (crystallizati1&gt;n) of Valencia oranges. California Cltrograph., 19:88-89, 106, 108, 3 figs.
1935 a.-Granulation of Valencia oranges. California Cltrograph
19:88-89, 106, 108. 3 figs.
1935 b.-Granulation of Valencia oranges. Califor:úa Citroe-raoh
21(1):5, 30.
BARTHOLOMEW, E. T., W. B. SINCLAIR and F. M. TURRELL

1941.-Granulation of Valencia oranges. Univ. Callfornia Bul.
647 feb. 1941. College of Agriculture Agr. Exp. Sta. Berkeley.
Cal.
BARTOLOMEW, E. T., W. B. SINCLAIR and D. L. LINDGREN
1942.-Measurements on hydrocyanic acid absorbed by ci-

trus tissues during fumlgation. Hllgardia 14(7)373-409 May.
1942. Literature cited.
Injury by night fumigation seems to depend on condition of time while day injury appears to result from effects of sunlight. Bibl. of Agric. Vol. I No. 1 D 14.
BAWDEN F. c. 1943.-Plant Viruses and Virus Diseases XI+294
pp. Chronica Botánica Co.
BEATTIE, K. R. 1914.-The Citrus canker s1tuation. Phytopathology 4. 397.
BECKMAN, H. J. 1945.-I-VI Subtropical tree decline. (in avocado and citrus) California Cult. 92:193, 213, 223, Apr. 1945.
Bibl. of Agr. Vol VI No. 5/24441.

BENLLOCH, M. and J. DEL CANIZO 1926 a.-La lucha contra las
plagas del naranjo en Espafia. Bol. Estac. Patolog. Vegetal
l. 94-98.
1926 b.-Las plagas de los naranjales espafioles. Producción Madrid 8 Nr. 120. 262-265.
BENNE'l, J. P. 1931.-The treatment of llme-1nduced chlorosis
with iron salts. Californ. Stat. Circ. 321. 12 P., 1 fig.
DENSAUDE, MATHILDE. 1926-1927.-Inventario das moléstias da$
plantas agricolas de S. Miguel. Bol. Agr. e Econ. da Soc. Cor-

163 -

�rectora Ltda. (Azores). 2(11):1; (12):1-3; 3(1):1-3; (2):1-2,
1926 3(3):1; (4):3-4 1927.
1929 a.-0 mildio das laranjeiras e dos limoneiros. A Vinha Portugueza, Lissaboa 38. No. 448- 4-5, 3 Fig.
1929 b.-Note sur le Phytophthora, parasite de Citrus au Portugal. Compt. rend. Soc. Biol. 101 :982-984.
BENSON, A. H. 1916.-Notes on the dying of citrus trees. Queensland Agr. Journ. n. ser. 5 1916, 258-266.
BENTON, R. J. 1926.-Borax treatment of Iemans for store. Agr.
Gaz, N.S. Wales 37, 94.
1931.-Prevention of decay in oranges. Agr. Gaz. N. S. Wales
42. 411-413.

1944.-Agosto. Poncirus trifoliata-as a stock for commercial citrus -varieties. Value of its innmunity to Phytophthora root
rot (to be cont.) Agr. Gaz. N. S. Wales 55:342-343, Bibl of
Agr. Vol. V No. 5/21262.
1945.-I-IV Poncirus trifoliata as a stock for citPUS varieties. va.lue to its inmunity to Phytopthora root rot (cont.) Agr. Gaz.
U. S. Wales 55:384-386 September 1944. Bibl. of Agr. Vol. VI
No. 1/1315.
BERGER, E. W. 1908.-Whitefly contro1-introducing the friendly
fungi. Florida Agr. Exp. Sta. Press Bul. 82, 2 pp.
1909.-Whitefly studies in 1908. Florida Agr. Exp. Sta. Bul. 97 pp.
43-71, 19 figs.
1910.-Whitefly control. Florida Agr. Exp. Sta. Bul. 103, 28 pp. 2
figs.
1914 a.-Citrus can.ker in the Gulf Coast country, with notes on
the extent of Citrus culture in the localities Visited. Florida.
State Hort. Soc. Proc. pp. 120-127.
1914 b.-Citrus canker-II. History of Citrus can.ker. Florida Agr.
Exp. Sta. Bul. 124 pp., 27-30.
1914 c.-Prohibition against the importation of any and all kinds
of Citrus into Florida. Mo. Bull. Sta. Com. Hort. (Calif.) 3.
213.
1914 d.-----Citrus Canker. Florida grower 10, g.
BERGER, E. W. 1917.-Linseed oil bordeaux. Florida State Hort.
Soc. Proc. 1917. pp. 44-47.
1921.-Natural enemtes of scale insects and whiteflies in Florida.
Florida State Plant Bd. Quart. Bul., 5:141-154, 10 figs.
1932.-The latest concerning natural enemies of Citrus insects.
Florida State Hort, Soc. Proc., 45:131-136.
BERTELLI, J. C. y L. K. BERTELLI 1945.-I-VI Notas Fitopatológicas: Podredumbre (tristeza) de las raicillas de los citrus.
Uruguay, Dirección de Agronomia (Cartilla). 71, 23 pp. Montevideo 1944. Bibl. of. Agr. Vol. VI No. 2/5705.
-164 -

BERTONI, M. S. 1911.-Contribución al estudio de la gomosis del
naranjo. Agronomia (Puerto Bertoni), 5:77-89, Paraguay.
1919.-La gomosis de los citrus y un nuevo medio preventivo y
curativo. Anales Cient. Paraguay., Ser., 2 pp. 408-421, 2 figs.
BERTUS, L. S. 1931.-Spraying against canker of Citrus. Trop.
AgriculturJst, 76:337-339.
BESSEY, E. A. 1907 .-Report of committee on diseases, insects,
and method of control. Florida State Hort. Soc. Proc. 20:58-60
1935.-A text-book of mycology. 495 pp. 139 illus. 1 P. Blakiston's
Son &amp; Company Philadelphia.
BEWLEY, W. F. 1923.-Diseases of glasshouse plant.s. 195 pp., 47
figs., Ernest Benn, Ltd., London.
BIGG, J. C. 1944.-How growers and nurserymen outwuted the
psorosis virus. Calif. Citrog. 29: 254-256. July 1944. Bibl. of
Agric. Vol. V No. 3/11614.
BIRAGHI, A. 1935.-Rilievi, su alcuni Citrus a frutto acido presenti in India in relazione alla rlcerca di forme resistenti al
"mal secco", Bol Staz. Pat. Veg., 11. s., 15:424-441.
BffiMINGHAM, W. A. 1923.-An uncommon condition of manda.rln fruit, Agrtc. Gaz. N. S. Wales 34. 815-818, 4 figs.
1924.-Black spot on dried orange peel from China. (Phoma citricarpa). Ag. Gaz. N. S. Wales 35. 1924, 845.
BffiMINGHAM W. A. and W. B. STOKES 1921.-Experiments for
the control of Armillaria mellea. Agr. Gaz. N. s. Wales 32:
649-650.
BITANCOURT, A. A. 1933.-A podrida.o do pé das laranjeiras.
Inst. Biol. De1esa Agr. e Animal, Div. Veg. secc. de Phytopath.
12pp. 5 figs.
1934 a.-Stomiopeltis citri n. sp. agente da "fuligem" dos citrus
no Estado de Sao Paulo. Arch. Inst. Biol. de Defesa Agr. e
Animal, 5:251-262, 2 pls. 14 figs.
1934 b.-As manchas das laranjas. Descricao das principais manchas podridoes e outras alteracoes das laranjas, e dos meios
para combate-las. Inst. Biol. Defesa Agr. e Animal, Folh. 53,
135 pp., 6 col. pis., 57 figs.
1935.-As doencas de Virus dos citrus. o. Biologico, 1:255-262, 1 pl.
1936.-A podridao do pé das laranjeiras. Inst. Biol. de Defesa Agr.
e Animal. Folleto No. 81 Sao Paulo 1936.
1940.-A podridao das radicelas dos citrus na provincia de Corrientes, Argentina. O. Biol. 6:285-288 y 356-364.
1943.-Recomendacoes para combater e minorar os estragos da
podridao das radicelas dos citrus. O. Biol. 9:41-44 Feb. 1943.
cause of the disease uncertain. Bibl. of Agr. Vol. m No. 4/E89.
1944.-Um teste para a indentificacao precoce da tristeza dos
Citrus. Biologico 10:169-175 Junio 1944. Bibl. of Agric, Vol.
V No. 5/20851.
-165 -

�BITANCOURT, A. A. and H. S. FAWCETT.-Statistical studies
on distribution of Psorosis-affected trees in citrus orchards,
Phytopathology 34:358-375. Apr. 1943. Bibl. of Agric. Vol. V
No. 1/1222.
BITANCOURT, A. A., J. P. FONSECA e M. ANTUORI, 1933.Manual de Citricultura, n Parte. Doencas, pragas e tratamentos. Ed. de Characas e Quintaes. Sao Paulo, 212 pp. 183
figs.
BITANCOURT A. A., H. s. FAWCETI' and I. M. WALLACE 1943.The relations of wood alterations in psorosis of citrus to tree
deterioration. Pbytopathology 33 :865-883 October. Bibl. of
Agr. Vol. m. No. 6/E184.
BITANOOURT, A. A. and H. V. S. GRILLO 1934.-A clorose mnada. Una nova doenca das cttrus, Arch. Inst. Biol. de Defesa Agr. e Animal, 5:6 pp., 6 pls.
BITANCOURT, A. A. and A, E. JENKINS 1934.-Sweet orange
fruit Scab caused by Elsinoe australis, Journ of Agr. Research Vol. 54 No. 1 pp. 1-18 January 1932 Washington D. C.
1935.-Aerolate spot of citrus caused by Leptosphaeria bondari.
Phytopathology, 25:884-886, 1 fig.
1936 a.-Elsinoe fawcetti, the perfect stage of the Citrus scab
fungus. Phytopathology.
1936 b.--Sweet orange fruit scab. Jour. Agr. Research.
1936 c.-Perfect stage of the sweet orange fruit scab fungus. Mycologia Vol. XXVIll No. 5 pp. 489-492 Sept. Oct. 1936.
BITTENCOURT, P. V. Q. 1944.--Consideracoes sobre a presenca
do nematoide Tylenchus semipenetrans Cobb em raizes de
citrus. Biologico 10: 47 feb. 1944. Bibl. of Agr. Vol. 5 No.
2/6722.

BLANCHARD, E. E. 1930.-Principales insectos y enfermedades
que perjudican los cultivos citricos en la República Argentina. Min. Agr. Nac. (Buenos Aires) Secc. Prop. e Inform. Circ.
815, 1~4 pp., 8 Pls. (7 col.), 42 figs. 2 diags.
BLANCHARD, V. F. and R. W. HODGSON 1923.-Rebuilding
frost-injured Citrus trees. California Citrograph 1 8:263, 294,
295.
BLACKFORD, F. w. 1943.-Four major diseases of citrus. Queensland Agr. Jour 57:353-358. December. Black Spot, Melanose,
Scab and Brown Spot. Bibl. of Agr. Vol. IV No. 4/12686.
1944 a.-Five minor fungous and virus diseases o! Citrus. Queensland Agr. S. 58:95-99 February. Blbl of Agr. Vol. V No. 1/1073.
1944 b.--Citrus fruit rots and blemishes Queensland. Agr. Journ
58:33-38 January 1944. Bibl. of Agr. Vol. IV No. 6/23115.
BLANK, l. H. 1944.-Studies in the physiology o! molds. IV Moulding of chrome tanned skins. Jour. Amer, Leather Chem.
Assoc., 28:583-593.

-166-

BLA1T, R. J. 1930.-Trunk diseases in cltrus. So. African Fruit
Grower, 17, 11, 1930, 197-200, 6 Figs.
BLISS, D. E. 1935.-The relation of Penicillium vermoeseni to a
Disease of Ornamental Palms. Phytopathology 25:896 (Abs.).
1945.- I/V Controlling Armillaria root rot in citrus. Callf. Citrog.
30:130-131, 154-155 March 1945, Bibl. of Agr. Vol. VI No. 4í
14770.
BONCQUET, P. A. 1919.-Bud abortion, twig and leaflet drop on
the orange; íts possible relation to june drop. Calif. Citrog.
4. 1919, 346, 347.
BONDAR, G. 1929.-Insectos damninhos e molestias das laranjeira no Brasil. Bahia Imprensa Official do Estado.
BONDARTZEF, A. 1929.-(Note on diseases of lemons observed
under faulty storage conditions.) Morbi plantarum, Leningrad 18. 1929, 168-171.
BOODLE, L. A. 1921.-Mistletoe on lime-trees. Roy. Bot. Gard.
Kew 1921, 212-215.
BORG, J. 1900.--0range culture and diseases. Bul Bot. Dept. Jamaica, n. s. 7:129-142.
BOYCE, A.M. and H. S. FAWCETT 1928.-An Aspergillus attacking mealybugs in insectaries in southern California. (Abs.)
Phytopathology, 18:948.
BRANDAO FILHO I. S. 1943.-Doenca dos Citrus; medidas indicaqas contra a podridao do pé, Rio de Janeiro, Ministerio
de Agr., Servico de.Informacao Agrfcola (S. J. A. 763) Bibl. of
Agric. Vol. V No. 6/25055.
BRICKET, S. 1944.-Production d' agrumes 1942-1943 reduite par
une méteorologie défavorable et une culture déficiente ou
intempestive. Le Die-back, sa genése, ses manifestations, ses
conséqüences. Fruits et Primeurs de l' Afrique du Nord 13:
10-11 Jan. 1943 Bibl. of Agric. Vol. IV No. 5/17502.
1945.-I-VI Une mala.die redoutable qui se repand dans nos orangeries. Fruits et Primeurs de L' Afrique du Nord Ed: Maroc.
14:228-230. Dec. de 1944 Bibl. of Agr. Vol. VI No. 5/19470.
BRIEN, R. M. 1931 a.-Pathogenicity of the Bark-Blotch organism. New Zealand Jour. Agr., 43:341-347, 6 figs.
1931 b.-Dormancy period of the Citrus bark-blotcb organism.
New Zealand Jour. Agr., 43 :421.
1932.-Host range of Sclerotinia sclerotiorum in New Zealand.
New Zealand Jour. Agr. 44: 127-129, 2 figs.
BRIGGS, L. J. JENSEN, C. A., and J. W. McLane 1916.-Mottle
Ieaf of Citrus trees in relation to soil conditions. Jour. Agr.
Research, 6:721-739, 3 pls.
BRIOSI, G. 1878.-Intorno al mal digomma degll agrumi. Staz.
Chimico-Agr. Cl. Sc1. Fis. Mat. e Nat. Ser. 3a. 2:485-496,
1908.-Rassegna crittogamica dell' anno 1908 con notizle sulle

-167 -

�malattie dell' erba medica causate de parassiti vegetali, Bol.
Min. Agr. e Idus. Com. ed Lavoro. T. G. Ser. C. 13 pp. (Rev.
Centbl. Bakt. (1)2 Abt. 42:102 1914-1915).
BRIOSI, G., and R. FARNETI 1904.-Intorno alla Ruggine Blanca dei limoni. Atti. Ist. Bot. R. Univ. Pavia, 10:1-60.
BRITON-JONES, H. R. 1928.-West Indies root disease. Root disease in British West Indies and a note on Diaporthe perniciosa, Marchal or a closely related species. Trop. Agr. 5 :79-82,
107-110.

1931.-Trinidad plant diseases. Notes on sorne diseases of main
crops in Trinidad. Trop. Agr. 8: 300-302.
1933.-Control of scab disease (Sporotrichum citri Butler) in the
British West Indies. Trop. Agr. 10:40-42.
BRITON-JONES, H. R. and R. E. D. BAKER 1934.-Thread blights
in Trinidad. Trop. Agr. 11 : 55-67, 9 p1s.
1935.-Control of grapefruit diseases by cultural methods in Trinidad. Trop. Agr. 12:119-125, 7 figs.
BRITTLEBANK, c. c. 1912.-Eruptive disease or "Exanthema" of
orange trees in Australia. Jour. Dept. Agr. Victoria. 10:401404, 2 pls.
1915.-The gray mould or Botrytis disease of Citrus trees, Jour.
Dept. Agr. Victoria, 13: 605-608, 7pls.
BRIZI, u. 1903.-Sulla Botrytis citricola n. sp. par~ssi~a degll
agrumi. Atti R. Accad. Naz. Lincei Rend. CL ScL FlS. Mat.
e Nat. Ser. v. 12 :318-324.
BROCK, A. A. 1929 a.-Controlling scaly bark. 1929 Monthl. Bull.
Agr. Calif. 18. 367-369.
1929 b.-Oil spray damage to citrus. Monthl. Bull. Dept. Agr. Calif. 18, 572-573.
.
1929 c.-Ripe fruit spots on oranges. Monthl. Bull. Dept. Agnc.
Calif. 18.
1929 d.-Anthracnose caused by Colletotrichum (Citrus). Monthl.
Bull. Dept. Agr. Calif. 18.
BROOKS, F. T. and W. C. MOORE 1926.-Silver leaf disease. Jour.
Pomol. Hort. Sci. 5:61-97.
BROOKS, F. T. and A. SHARPLES 1914.-Pink disease. Fed. Malay States Dept. Agr. Bol. 21, 27 pp., 13 pls.
BROWN THOMAS, w. 1924.-The propagation and cultivation
of Citrus trees in Egypt. Egypt, Min. Agr. Tech. and Sci.
Serv. Bul. 44, 48 pp., 33 pls.
.
BRUNER, s. c. 1917 .-Diplodia fruit rot, dieb~ck and gummosis
of Citrus. Agric. (Cuba) l. 1917, 17-20, 1 F1g.
BRYAN, M. K. 1928.-Lilac Blight in the United States. Jour,
Agr. Research 36:225-235, mus.
BRYDEN, J. D. 1927.-Sheet for fumigating citrus trees. Agr. Gaz.
N. S. Wales 38. 944.
-168-

BUNTING, R. H. and H. A. DADE 1924.-Gold Coast plant dise~
ases. 124 pp. 22 pls. Dunstable and Watford, London.
BURGER, o. F. 1920.-Causes of decay in citrus frllits. Fla. Univ.
Ext. Bul. 24. 22-25.
BURGER, O. F. 1920 a.-Decay in citrus fruits during transportation. California Comn. Hort. Mo. Bul. 9:365-370.
1920 b.-Decay of Citrus fruits in transit. Florida Agr. Exp. Sta.
Press. Bul. 322, 2 pp.
1921.-Variations in Colletotrichum gloeosporioides. Jour. Agr.
Research 20: 723-736.
1923 a.-Report of Plant Pathologist, (Citrus cliseases) Florida
Agr. Exp. Sta. Rpt. for Fiscal Year Ending june 30, 1923 52R58R.
1923 b.-Citrus stem-end rot. Citrus Idus. 4(9): 14.
1923 c.-Melanose control. Florida Grower, 28(20) :7, 17.
BURGER, O. F., E. F. DE-BUSK and W. R. BRIGGS 1923.-Prellminary report on controlling melanose, Florida Agr. Exp. Sta.
Bul. 167 pp. 123-140, 5 figs.
BURGESS and G. G. POHLMAN 1928.-Citrus chlorosis as affected by irrigation and Fertllizer Treatment. Univ. of Arizona
Col. ot Agr. Ex. Stat. Bul. No. 124 Tucson, Arizona, 580.
BURT, E. A. 1916.-The Thelephoraceae of North América VIl
Septobasidium, Ann. Missouri Bot. Gard., 3:319-344, 14 figs.
BUTLER, E. J. 1918.-Fungi and diseases in plants, 547 pp., mus.
W. Thacker &amp; Company, Calcutta.
1930.---Some aspects of the morbid anatomy of plants, Ann. Appl.
Biol., 17:175-212, 4 pis.
BUTLER, ORMOND. 1919.-A study on gummosis of Prunus alJ:d
Citrus, with observations on Squamosis and exanthema of C1trus. Ann. Botany, 25:108-153, 3 figs. 4 pls.
BYARS, s. P. 1921.-Notes on the Citrus-root nematode, Tylenchus semipenetrans. Cobb. Phytopathology, 11 :90-94, 1 fig.
CALVINO, MARIO 1914.-El injerto de aproximación en arco. De
los chupones silvestres del pie de los Citrus con el objeto de
combatir la gommosis. Bol. Soc. Agr. Méx. 38. 1914. 603-605.
CAMP, A. F. 1921.-Convenient chambers for inoculation of
plants where high hu.midity and moderate temperature are
required. Phytopathology, 11 :510-512.
1923.--Citric acid as a source of carbon for certain C1trus fruitdestroying fungi. Ann. Missouri Bot. Gard., 10:213-298, 1 pl._
21 figs.
1943 a.-La podredumbre de las raicillas. Corporación frutícola
Argentina. Rev. of 9 (98) 7-21 Febr.
1943 b.-Report on his trip to Argentina to study root rot of citrus. Bibl. of Agríe. Vol. IV No. 3/8600.
1943 c.-Letter to Dr. L. Batchelor, March 1943.
-

169 -

1

'

�1943 d.-Una visita al Brasil y a la Isla de Trinidad. Corp. Fruticola. Argentina. Rev. of. 9(100) :5-8 Abril 1943. Study of cltrus root rot in Brasil. Btbl. of Agric. Vol. IV No. 3/8601.
CAMP, A. F. and B. R. FUDGE 1939.-Some symptoms of citrus
Malnutrttion in Florida. Bul. No. 335. Unlv. of Florida. Agrtc.
Exp. Sta. June 1939.
CAMP, A. F., H. MOWRY and K. w. LOUCKS 1933.-The effect of
son temperature on the germinatlon of Cltrus seeds. Am.
Jour. Bot., 20:348-357.
CAMPANil,E, O. 1922.-Su di una malattia della frutta di mandarino, (Cytosportna cltrtperda Camp.), le Staz. Sper. Agr.
Ital., 55:5-12, 4 figs.
CAMPBELL, J. A., and w. H. TAYLOR 1921-1922.-Lemon culture: Directions for New Zealand growers. New Zealand Jour.
Agr. 22:340-347; 23:330-335, 1921; 24:205-210, 1 pi., 1922.
CARNE, W. M. 1923.-The occurrence of blue mould on cltrus
frutts (penlcillium spp.) Western Austral. Dept. Agr. Leanet
114. 3 P.
1924.-Cltrus diseases. Brown rot and leaf blight. Jour. Dept. Agr.
West. Aust. Ser. 2, 1 :519-522.
1925 a.-Citrus brown rot. Jour. Dept. Agr. West. Aust. Ser. 2.2:369
1925 b.-A brown rot of Citrus in Australia (Phytophthora hibernalis 11. sp.) Roy. Soc. West. Aust. Journ. and Proc., 12:13-41,
4 pls.
1925 c.-Blue mould on oranges (Penicillium italicum) Journ.
Dept. Agr. West. Aust. 2 ser. 2. 286-292.
1926 a.-Citrus pit (Pseudomonas citriputeale C. O. Smith). Journ
Dept. Agr. West. Aust. Ser. 2, 3 :378-381, 3 figs.
1926 b.-Exanthema (A die-back of orange trees). Journ. Dept.
Agr. West. Aust. Ser. 31 :59-62 4 figs.
1928.-Crinkle of oranges. Journ. Dept. Agr. West. Aust. 2 Ser.
5. 1:292-293 1 fig.
CARTER, C. N. 1915.-A powdery mlldew on Cltrus. Phytopathology, 5:193-196, 1 pl.
CARRERA, c. 1933.-Informe preliminar sobre una enfermedad
nueva comprobada en los Citrus de Bella Vista (Corriente)
Reporte del Bolettn del Ministerio de Agr. de la Nación. Tomo XXXIV No. 2 y 3, pp. 275-280.
CARVALHO, R. de S. 1932.-Contrlbulcao ao estudo das causas
de algumas podridoes dos frutos cítricos no Estado de Sao
Paulo. Publ. par autor. 20 pp., 3 figs. 8 pls.
1943.-0 nematoide das raizes das plantas citricas. Tylenchus
semipenetrans Cobb a ma possivel relacao con a doenca "podridao das radicelas" Rev. de Agr. (Piracicaba) 1'7:423-434
Dec. 1942. Blbl. of Agr. Vol. m No. 3/E58.
-

170 -

OAVARA, FRID. 1891.-Note sur le parasitisme de quelques champlgnons destructeurs. Rev. Mycol, 3:177-180.
CESAR H. P. 1928.-A Infiuencla do "cavallo" sobre a gommose
da laranjeira. Rev. Agr. Plraclcaba 3. 39-41.
CRABROLIN, CH. 1932.-Contributlon a l' étude des maladies des
arbres frutt!ers en Tun!sle. Ann. du Servtce Bot. et Agron.
de Tunisie, 9:177-200, 8 pls.
CHACE, E. M., c. P. WILSON and c. G. OHURCH 1921.-The composltlon ot Calilornta lemons. U. S. Dept. Agr. Bul. 993, 18 pp.,
4 figs.
CHANDLER, W. H., D. R. HOAGLAND and P. L. HIBBARD 1931.Little-leaf or rosette 1n fruit trees. Amer. Soc. Hort. Sci. Proc.
28:556-560, 1 pl.
1932.-Little-leat or rosette in fruit trees. II Eftect of zinc and
otber treatments. Amer. Soc. Hort. Sci. Proc., 29:255-263, 1
ftg,

CHAPMAN, O. W. 1931.-The relation ot iron and manganese to
chlorosis in plants. New. Phytol., 30:266-283.
CHAPMAN, H. D., and S. M. BROWN 1942.-SOme fungal intections of Citrus relatlon to nutrttion. Sel. 54(4) :303-312. October 1942. References Potassium nutrition and Phytophthora parasitica and Alternarla cltri infection; phosphate and
Thielavia basicola infectlon. Bibl. of Agr. Vol. 1 No. 5/D164.
CHAPMAN, H. D., S. M. BROWN and D. S. RAYNER 1945.-Nutrient deficiencies of citrus, stmpt. cause and control. Cltrus
Ieaves 25(3) :17-28 March 1945. Bibl. of Agr. Vol. No. 5/19584.
CHAPMAN, H. D., S.M. BROWN and D. S. RAYNER 1945.-Nutrient deficiencles of citrus. Calif. Citrograpb. 30:162-163
April 19. Bibl. of Agr. Vol. VI No. 6/24443.
CHARDON, C. E. 1930.-Reconocimlento Agro-pecuario del valle
del Cauca. 342 pp. San. Juan. Puerto Rico. (Chapter on plant
diseases by J. A. B. Nolla, pp. 306-330).
1932.-New or interesting tropical American Dothideales, m,
Jour. Dept. Agr. Puerto Rico. 16:167-192, 3 pis.
CHARDON, C. E. and R. A. TORO 1927.-Plant disease notes from
the Central Andes. Phytopathology., 17:147-153, 1 fig.
1932.-Exploraclones micologicas en Venezuela. Bol. Soc. Venezolana Cien. Nat. 8:281-294.
CHAUDHURI H. 1933.-Injectlon of salts in the control o! cblorosis in Citrus (Abs.) Indian Sci. Cong. Proo., 20:320.
CHAUDURI, H., and G. SINGH 1933.-The Withertlp disease or
Citrus plants. I. Journ and Proc. Aslatic. &amp;,c. Bengal. n. s.,
26:523-532, 3 pls. (1 col).
CHEEMA, G. 1921.-Die-back orange. Bombay Dept. Agric. Ann.
Rpt. 101-122.
CHEEMA, O. and S. S. BHAT 1929.-The die-back c.Jtsease o! ci-

171 -

�trus trees a.nd its relation to the soils of Western India. Part
L Bombay Dept. Agr. Bul. 55, 48 pp., 11 figs. 14 (iiags., 6 graphs.
CHESTER, K. s. 1942.-The nature and Prevention of Pla.nt dlseases VII-)--584 pp. The Blakiston Co. Philadelphla..
CHILP, MARION 1932.-'rhe genus Daldinia. Ann. Misoouri Bot.
Gard. 19:429-496, 4 figs., 8 pls.
OLAUSEN, c. P. 1931.-Two Citrus leaf miners of the Far East.
u. s. Dept. Agr. Teeh, BUL, 252, 13 pp., 6 f!gs.
CLAUSEN, R. E. 1912.-A new fungus concerned in withertip of
varieties of Cittus medica. Pbytopathology., 2:217-234, 1 fig.
2 pls.
CLEMENTS, F. C. and C. L. SHEAR 1931.-The genera of fungi.
496 pp., 58 pls., H. W. Wilson Company, New York.
COBB, N. A. 1895.-Gray scab of lemon. Agr. Gaz. N, s. Wales,
6:865.

1914.-Cttrus-root nematode. Jour, Agr. Researcb, 2:217-230, 14
flgs.
coccm, F. 193L-Un rnarciume dei limoni dovuto a Pleospora
herbarum (Pers.) Rabenh. R. staz. Pato!. Veg. Bol.,, n. s.
11:179-213, 1 COL, pi. 12 f!gs,
COCK, S. A. 1928.-Rind marklng of Citrus fruits. Finding the
canse. Journ. Dept. Agr. Victoria 26. 549-556, 1 Fig.
1929.-Rind, mar:king of Citrus fruits. Journ Dept. Agr. Victoria.
27. 593-596.

COIT, J. E. 1910.-The brown spot of the Navel orange. Pr~c. Hort.
Sci. 7:62-67.
1915.-Citrus fruits. 520 pp. illus., The McMillan Company, New
York.
1916.-Citrus blast, a new disease in California. Univ. Oallf. Jour.
Agr,, 3:234-235.
1922.-a--Outbreak of citrus blast in South Carolina. Calit. Citrograph. 1. 242.
COIT. J. E. and V. F. BLANCHARD. 1922.-The shell bark disease
of Iemon trees. California, Citrog. 1:259, 292, 3 figs.
COIT. J. E. a.nd R. W. HODGSON 1916.-The ca.use of June drop
of navel oranges. (Al.ternaria} Univ. Caill. Journ. Agr. 4, 8-10,
2'1-29, 5 figs.
1918.-Tlie June drop o! Washington navel oranges. A progress
report. Calif. Agr. Ex:p, Sta. Bul. 290, pp. 203-212, 3 figs.
1919.-An investlgation of the a.bnormal shedding ot young :Cruits
of the Washington navel oranges, Univ. Calif. A.gr. Sci. 3:
283-36ll, 18 pis.
cOLBY, A. s. 1920.-Sooty blotch of pomaceous fruits. Illlnois
Sta.te. Acad. Sci, Tram. 13:139-175,3.;, 13 pls,
-

172 -

COLE, C. F. 1921.-A new Citrus disease (Pythlacystis citrophtora). Jour Dept. AgI'. VicOOria. 19:363-366.
COLLINS, J. F. 1914.-Practical tree surgery. u. s. Dept. Agr. Yearhook 1913/163-190, 7 pis.

1934.-Treatment and care of tree wounds. U. s. Dept. Agr, Fa.rmers Bul. 1726, 38 pp., 24 figs.
COLLISON, S. E. 1919.-Citrq.s fertilizer experiments. Florida
Agr. Exp. Sta. Bul. 154, 48 pp., 11 figs.
COMES, O. 1891.-Crittogamia Agraria I:l-600, 17 pls., Napoli,
COOK, A. J. 1914.~Citrus canker, Mo. 1914. Bull. Com. Hort. cal!!. 3, 520 and 521.
COOK, M. T. 1906.-Gomosis. Primer informe anual. Estac. cent.
Agr. Cuba, 1904-1905, pp. 154-156.
1913.-Diseases of Citrus .rruits. Diseases of Tropical Plants, 311
pp. illus. (Citrus frwts1 pp. 116-130) McMillan &amp; Co., Ltd.,
London.
1926.-Epiphytic orchids a serious pest on Citrus trees. Journ.
Dept. Agr. Port. Rico. 10. 5-7, 2 Pl.
1931.-La rafia de la toronja en Puerto Rico. (Citrus scab; Sphaceloma fawcettii) Este. Exp. Insular Río Piedras, Circ. 92~15
P., 3 Figs,
COOK, M. T. and H. L. DOZIER 1925.-Spraying Citrus Fruits in
Porto Rico. 88. Depart. Agr. Insular Experiment Sta. San
Juan, P. R. 23 P. 5 Figs.
COOK, M: T. and W. T. HORNE.-Insects and diseases of the ·
orange. Estac. Centr. Agr. Cuba Bul. 9, 40 pp., 19 pis.
COONS, G. H. and RAY NELSON 1918.-The t&gt;lant dlseases of
importance in the tra.nsportation of fruits and vegetables.
Amer. Ry. Perishable Freight Assoc. Circ. 473-A, 59 pp., mus.
COTTON, A. D. 1914.-The genus Atichla. Roy. Bot, Gard. Kew.
Bul. Mise. Inform. 2 :54-63, 1 fig.
COUCH, J. N. 1935.-Septobasidium in the United States. Jour.
Elisha Mitchell Scientific. Soc., 51 :77 pp., 44 pis.
COUTINHO, M.F. P. 1929.-(A new disease of tangerlnes). (Pleospora hesperldearum) Bol. Agr. Econ. Soc. Corretora Ltda.
(Azores) 5. 1929, 1-2.
COWART, FRED F. 1042.-The effect of magnesium deficlency
in grape fruit trees uPon the composition of the fruit, Amer.
Society Hort. Sci. Proc. 40:161-164 May 1942 Literature cited. Bibl. of Agr. Vol. I No. 2/D49.
CULBER'l'SON, J. D. 1922.-Preparing tor the frost. Are you ready?. California Citrograph. 7:4.
CUNNINGHAM, G. H. 19-21.-Bark blotch, Ascochyta corticola
McAlp., a dlsease ot Jemon trees. New zealand Frult Grower,
4:134-135.

1925.-Fungous dlseases of fruit trees in New Zealal'l.d at1d their
-

173 -

j¡

�remedial treatment. New Zealand Fruit Orowers Federation,
Ltd., Brett Pr1nt1ng and Publlshing Co., Auckland. pp. 1-382,
17'1 tigs.
CUNNINGHAM, H. s. 1928.-Htstology of the leslons produced
by Sphaceloma fawcettt Jenk.tns on leaves of Cltrus. Phytopathology, 18:539-545, 2 figs.
CURTISS, A. H. 1888.-Footrot, sore-shin, or gum d1sease. Florida Agr. Exp. Sta. Bul. 2, pp. 29-35.
1915.-Citrus ca.nker in America. The outbreak ot a new disease.
Agr. Gaz. N.S. Wales 26. 517 and 518.
DARNELL-SMITH, G. P. 1916.-Control ot black spot and brown
spot in Citrus. Agr. Gaz. N. s. Wales, 27:844.
1917.-Brown spot of Emperor mandarlns. (Colletotrlchum gloeosPoroides) Agr. Gaz. N. S. Wales 28. 190-196.
1920.-Root rot of fruit trees due to Armillarla mellea, Dept. Agr.
N. S. Wa.Ies. Plant D1sease Leaflet, 18, 4 pp.
DARNELL-SMITH, G.P. and EWEN MACKINNON 1914.-Fungus and other diseases of Citrus trees. Agr. Gaz. N. S. Wales
25: 945-954, 4 pls.
1916.-Fungus and other diseases of Citrus trees. In W. J. Allen,
Citrus culture N. S. Wales Dept. Agr. Farmers BuL 90 pp.
90-120, 2d ed.
DASTUR, J. F. 1913.----0n Phytophthora pa.rasitica nov. spec., a
new disease of the castor oll plant. India. Dept. Agr. Mem.
Bot. Ser. 5, pp. 177-231, 10 pls.
1916.-Phytophtora on Vinca rosea. India Dept. Agr. Mem. Bot.,
Ser. 8 pp. 233-242, 14 figs.
DAVIDSON, J. 1932.---Some observations on the causes of thc
surface blemishes of oranges in South Australia, Journ. Dept.
Agr. S. Australia 35. 1932, 1381-1387, 2 Pl.
DA VIS, R. A. 1924.-Citrus groWing in South Afrlca. 309 pp., illus.,
Speciality Press of So Afrtca, Cape Town.
DAVIS, WARD B. 1932.-Deposite of oll in the juice sacs of Citrus fruits. Amer. Jour. Botany. 19:101-105, 4 flgs.
DEIGHTON, F. c. 1933.-Mycological work. Sierra Leone Dept.
Agr. Ann. Rpt. 1932 pp. 20-23.
DE FRANCA PEREIRA COUTINHO 1918.-Gummosis of citrus
plants. Bol. Assoc. Cent. Agric. Portuguesa 20. 28-33, 1 fig.
DENNY, F. E. 1924 a.-Hastening the coloration ot lemons. Jou.r
Agr. Research, 27:757-769, 3 figs.
1924 b.-Effect of ethylene uPon resplration of lemons. Bot. Gaz.,
77: 322-329.
DEY, P. K. 1933.~tudies in tbe physiology of the appressorium
ot Colletotl'ichum gloeosporloides. Ann. Bot. 4'1:305-312, 1 pl.
DIAS MARTINS, JOSE ENRICO 1942.-Causas determinantes de
reverdeclmiento de laranjas maduras en colhetta pendente
-

1'14 -

e do secamento das macro-células da polpa dos frutos, na
regrau ~edun~ular. Boletin do Inst. de Experimentacao Agrícola. Ministeno da Agricultura. Centro Nacional de Ensiso e
pesquisas agronómicas. Rió de Janelro.
DOIDGE, E: M. 1915.-A bacteria! spot of citrus fruits. Agr. Journ.
So. Afnca. 2. 180-182, 2 PI.
1916 a.-The origin and cause of Citrus canker in south Africa
Unlon _so. Africa. Dept. Agr. Sci. Bul. 8, pp. 1-20, 10 pls.
·
1916 b.-C1trus Canker in South Africa. Union so. Afrlca Dept
Agr. Bull. 3-8 6 pls.
.
1917.-A bacteria! ~ot of Cltrus. Ann. Appl. Biol., 3:53-80, 10 pis.
1918.-The caractenstics of Citrus canker and its eradicatlon.
Union So. Africa Dept. Agr. Bul. 3, 9 pp., 13 figs., 1 map.
1920.-The eradication of citrus canker. Union So. Afrtca Dept.
Agr. Jour., 1:124-134, 2 mps.
1924 a.-A ?reliminary check list of p1ant diseases. Bot. survey
So. Afnca Mem. 6, pp. 1-56.
1924 b.-Citrus diseases. In Davis' Citrus-growlng in south Africa, pp. 200-240, Cape Town.
1925.-Brown rot in Citrus frutts (Pythiacystis citrophthora R.
a4nftd E. Smith). Union So. Afrlca Jour. Dept. Agr., 10:499-503,
gs.
1926.---Scaly bark (psorosis) of Citrus trees. Union so. Afrlca.
Jour Dept. Agr. 12:Gl-67, 2 figs.
1928 a.-Parasitic flowering plants on cltrus trees. (Loranthus).
Farming South Africa. 3. 843-844, 2 F1gs.
1928 b.-Dry root rot of Citrus trees. Farming in south Afrtca.
Pretoria. 1928 Vol. m No. 29, pp. 943-945, 1 fig.
1928 c.-Citrus scab or verrucosis (Sphaceloma?) Farming So.
Africa. 3, 1031-1032, 4 figs.
1929 a.---Some diseases of Citrus prevalent in South Africa. so.
African journ. Sci., 26: 320-325.
1929 b.-A study of some Alternarias affecting Citrus in south
Africa. Dept. Agr. Union So. Afrlca Sci. Bul. 69, 29 pp., 12 flgs.
1929 c.-Further Citrus canker studies. Dept. Agr. Union So. Africa Bul. 51, 31 pp.
1929 d.---Sudafrikantsche Union: Bestimmungen zur Bekampfung
der "Psorosis" oder "scaly bark" genannten Cltrus-Krankheit. Int. Anz. Pflanzenschutz 3. 108-109.
1931.---Sooty blotch in oranges. (Gloeodes pom.1gena.) Farming
So. A!rica 6, 173-174, 2 figs.
1932.-Fruit rots ot oranges. Citrus Grower, 30: 15-21, 3 figs.
DOIDGE, E. M. and E. J. BUTTLER 1924.-The ca.use of Citrus
Scab. Brit.•Mycol. Soc. Trans., 10:119-121, 1 fig.
DOIDGE, E.M. and J. E. VANDERPLANK 1930.-Concentric rlng
blotch of Citrus. Farming in So A!rica, February, Reprint 11.
-175 -

�1931.-Sooty blotch in oranges. Farming in So. Africa. 6(65) :173174, 2 figs.
DORSETI', P. H., A. D. SHAMEL and WILSON POPENOE 1917.The navel orange of Babia with notes on some little-known
Brazilian fruits. U. S. Dept. Agr. Bul. 445, 35 pp., 24 pls.
DORYLAND, E. D. 1916.-Cit_rus ca~_er ~vestigation at ~he Singalong Experiment Stat1on. Phillpp_me. Agr. R~v. 9.133-135.
1917.-Effects of formalin-bordeaux mixture on C1trus canker.
Philippine Agr. Rev., 10:51-54.
DOZIER, H. L. 1924.-Insect pests and diseases of the Satsuma
orange. Gulf. coast. Citrus Exchange Educational Bul. 1, 101
pp., mus.
DRECHSLER CHARLES 1931.-A erown rot of hollyhocks caused by Phytophthora megasperma n. sp. Jour Wask. Acad.
Sci., 21 :513-526, 5 figs.
DUFRENOY, J. 1925.-Maladiés du cédratier et du citronnier en
Corse. Bull. Off. Rég. Agr. du Midi. 26 P., 18 Figs.
1926.-Les champignons de la gommose des citrus et de la pouriture des fruits. Rev. bot. appl. 6. 747-754, 4 figs.
1927 .-Les maladies du cédratier (Rapport presenté au Congres
National pour la Lutte contre les Ennemis des cultures.) París, service Agricole de la compagnie P. L. M. Tenue a Lyon,
june 28-30, 1926, 13 pp., 8 figs.
1928 a.-Le grape-fruit en Floride. Agron. Colon. 17. 177-188, 6
Figs.
1928 b.-Le Phomopsis citri Fawcett. Ann. Cryptog. exot., PariS
1 349-352. 1 Pl.
DUFRENOY, J. and H. s. REED 1934.-Effets patho~giqes de la
carence ou de l'exces de certains ions sur les feuilles des Citrus. Ann. Agron., Paris, 4:637-653, 10 figs.
DUGGAR, B. M. 1909.-Fungous diseases of plants. 508 pp., 240
figs., Ginn &amp; Company, Boston.
D'UTRA, G. 1901.-Molestias, inimigos e tratamento das laranjeiras. Bol. Agr. Sao Paulo, Ser. 2, (6), pp. 351-363.
EAMES, A. J. and L. H. MacDANIELS 1925.-An introduction to
plant anatomy, 364 pp., illus., McGraw-Hlll Book Company,
Inc., New York.
EARLE, F. s. 1920.-The cultivation of citrus fruits in Puerto Rico. Puerto Rico Insula Exp. Sta. Circ. 28, 20 pp.
EARLE F S and JOHN M. ROGERS 1915.-Citrus pests and d1sea'.se; at San Pedro in 1915. San Pedro Isle of Pines, Citrus
Path. Lab. Ann. Rpt. l. 5-41. 19 figs.
EATON, F. M. 1935.-Boron in soils and irrigarton waters and its
effect on plants. U. s. Dept. Agri, Tech. Bul. 448, 131 pp., 4
pls.
-176-

EDGERTON, C. W. 1914.-Citrus canker. Louisiana Stat. Bul. 150.
3-10, 2 figs.
EDSON, H. A. and M. SHAPOVALOV 1923.-Parasitism of Sclerotium rolfsii on Irish potatoes. Jour. Agr. Research, 23:41-46,
illus.
ELDEN, EWALD 1926.~Kalteschutz der Orangenhaine. Gartenflora 75. 468-469.
ELIJS, RAYMOND 1926.-Suggestions on grapefruit culture in
Imperial Valley California. Agr. Ext. Serv. Circ. 7, pp. 1-18.
ELZE, D. L. 1934.-Some experiments on the combined effect of
Dip1odia and green mould inoculations on oranges. Hadar,
7:223-225.
ENDO, SHIGERU 1931.-Tbe host plants of Hypochnus centrtfugus (Lev.) Tul ever. recorded in Japan. Tottori NogakuKwaiho Tottori Soc. Agr. Cii. Trans. 3:254-270, 4 pls.
ENGLER, A. and K. PRANTL 1897-1900.-Die naturlichen Pflanzenfamilien. Fungi, Band I Teil 1, Abt. 1, 1897, 513 pp. Abt. 1
1900, 570 pp., W. Engelmann, Leipzig.
1928-1933.-2e Auflage, Band 6, 290 pp., Band 7a. 122 pp.
ESSIG, E. O. 1911.-Withertip of Citrus trees. Pomona Col Jour.
Econ. Bot., 1 :25-56, 7 figs.
1915.-Injurious and beneficial insects of California. 2d ed., California Comn. Hort. Mo. Bul. 4( 4) : Sup., 541 pp., illus.
ESSIG, F. M. 1922.-The morphology, development, and economic aspects of Schizophyllum commune Fries. Univ. California Pubs. Bot., 7:447-498, 10 pls.
EVANS, J. B. P. 1918 a.-Citrus canker eradication. So. Afric. Fruit
Grower, 4. 192.
1918 b.-Citrus canker in the Transvaal. So. African Fruit Grower 5, 44, 49.
FADGE, B. R. JAN. 1939.-Relation of Magnesium Deficiency 1n
Grape Fruit Leaves to yeld and Chemical composition of
Fruits. Tech. Bol. 331 Univ. of Florida Agr. Exp. Sta.
FARLOW, W. S. 1876.-0n a disease of olive and orange trees occurring in California in the spring and summer of 1875. Bus.sey Inst. Bul. l, pp. 404-414.
FAWCE'IT, G. L. 1915.-Enfermedades de citrus resultado de las
condiciones del suelo. Rev. Indus. Agr. Tucuman 6. 1915, 83
y 84.

1920.-La verruga o "scab'' de los citrus. Rev. Idus. y Agr. Tucuman, 10: 124-128, 3 figs.
1922.-La gomosis de los naranjos. Rev. Idus. y Agr. Tucumán,
12:149-157, 5 figs.
1927.-La gomosLs o pie podrido de los naranjos. Rev. Idus. y Agr.
Tucuman. 17:166-171, 2 figs.

-

177-

�1929.-Departamento de Botánica y patologia vegetal. Rev. Idus.
y Agr. Tucuman 17:207-209, 1 fig.
1931.-La verrucosis de los citrus. Rev. Idus. y Agr. Tucumán
21 :59-62, 3 figs.
1933.-Departamento de Botánica y Patologia vegetal. (Memoria
Anual del año 1932) Rev. Idus. y Agr. Tucuman. 23:243-247.
FAWCE'IT, H. s. 1907.-(Scaly bark, Citrus scab, gumming of Citrus. fungi parasitic on Citrus Whitefly) Florida Agr. Exp.
Sta. Rpt. for Fiscal Year Ending June 30, 1907, pp. 43-49, 3
pls., 2 figs.
1908 a.-Fungi parasitic upon Aleyrodes citri. Special studies 1,
Univ. Florida, 41 pp., 19 figs., 8 pls.
1908 b.-(Citrus diseases; para.sitie fungi on whitefly.) Florida
Agr. Exp. Sta. Rpt. for Fiscal Year Ending June 30, 1908, pp.
64-75, 3 figs.
1908 c.-History of plant pathology. Florida Ariculturallst. 35(2):
7, 15.
1909 a.-Scaly bark of Citrus (a preliminary report). Florida Agr.
Exp. Sta. Bul. 98, pp. 75-80, 3 figs.
1909 b.-Stem-end rot of Citrus trees. Florida Agr. Exp. Sta. Press.
Bul. 131, 2 pp.
1909 c.--SOme diseases of Oitrus trees. Florida State Hort. Soc.
Proc., 22 :75-88.
1910 a.-An important entomogenous fungus. Mycologia, 2: 164168, 2 pls.
1910 b.-Cladosporium citri. Mass. and C. elegans Penz. confused, Mycologia, 2:245-246.
1910 c.-(Stem-end rot, gummosis, nall-head rust, Citrus scab,
Aegerita webberi, Cephalosporium lecanii) Florida Agr. Exp.
Sta. Rpt. for Fiscal Year Ending June 30, 1910, pp 45-65, 13
tigs.
1910 d.-Stem-end rot. Florida State Hort. Soc. Proc. for 1910,
pp. 73-79.
1910 e.-Webber's "brown fungus" of the Citrus whiteny (Aegerita webberi n. sp.) Science, n. s., 31 :912-913.
1911 a.-Stem-end rot of Cltrus fruits (Phomopsis sp.). Florida
Agr. Exp. Sta. Bul. 107, 23 pp., 9 figs.
1911 b.-Scaly bark or nail-head rust of Citrus. Florida Agr. Exp.
Sta. Bul. 106, 41 pp., 31 figs.
1911 c.-Fungi x 4000. Florida Pennant. March-Aprll, 1911, pp.
27-31.
1911 d.-Whitefly fungus from India. Calil'ornia Cultivator, 36:
165-166.
1912 a.-C1trus scab. (Cladosporlnm citri Massee) Florida Agr.
Exp, Sta. Bul. 109, pp. 49-60, 7 fig~.

1912 b.-The cause of stem-end rot of Citrus fruits (Phomopsls
citri n. sp.) Phytopathology, 2:109-113, 6 figs. 1 pl.
1912 c.-Stem-end rot, black rot, Diplodia rot, Diplodia natalensis as a gum.inducing fungus, scab and Aegerita webbert.
Florida Agr. Exp. Sta. Rpt. for Fiscal Year Ending June 30,
1911, pp. 48-68, 3 figs.
1912 d.-Citrus galls. California Comn. Hort. Mo. Bul., 1:937-940,
4 figs.
1912 e.-Fruit rots. California Comn. Hort. Mo. Bul., 1 :649-653.
1912 f.-Report of plant pathologist. Florida Agr. Exp. Sta. Rpt.
for Fiscal Year Ending June 30, 1911, pp. 58-67, 3 figs.
1912 g.-What are fungi and bacteria? California Comn. Hort.
Mo. Bul., 1:406-412.
1912 h.-Prevention of fungous attack in frult trees. California
Cultivator, 39 :604-605.
1913 a.-Report of former plant pathologist. (Stem-end rot, combination inoculations, effect of spraying, gumming, Diplodia natalensis inoculations into trees.) Florida Agr. Exp. Sta.
Rpt. for Fiscal Year Ending June 30, 1912. pp. 65-92.
1913 b.-Two fungi as causal agents in gummosis of lemon trees
in Callfornia. California Comn. Hort. Mo. Bul., 2:601-617, 12
Figs., Phytopathology, 3:194-195.
1913 c.-Tear staining of lemons. California Comn. Hort. Mo. Bul.,
2:560-561.
1913 d.-Orchard sanitation. California Comn. Hort. Mo. Bul.,

-178-

-179-

2:371-374.

1914 a.-Citrus diseases. Cuban Natl. Hort. Soc. 8th. Ann. Rpt.,
pp. 21-30.
1914 b.-Fungous gummosis. California Cultivator, 42:99-102.
1914 c.-Does Bordeaux paste cause injury when followed by fumlgation? California Comn. Hort. Mo. Bul., 3:41-43, illus.
1914 d.-Psorosis or scaly bark of orange trees. California Cultivator, 43:340-341.
1914 e.-Fungous gummosis of citrus in California. PhytopathoIogy, 4, 54.
1914 f.-Grey fungus gummosis of lemon trees. (Botrytis.) Ca11fornia Cultivator. 43. 340.
1914 g.-Brown rot gummosis of citrus. (Pythiacystis citrophthora.). California Cultivator 43. 1914. 124.
1914 h.-Rot of Citrus fruit. (Diplodia natalensis?) Porto Rico
Prog. 8. 5-7.
1914 i.-Citrus canker in Florida and the Gulf states, Mo. Bull.
State. Comn. Hort. (California) 3. 512 and 513.
1915 a.-Citrus diseases of Florida and Cuba compared with those of California. California Agr. Sta. Exp. Bul. 262, 62 pp. 24
figs.

�,

1915 b.-The known distribuition of Pythiacystis citrophthora
and its probable relation to mal digomma of Citrus. Phytopathology, 5: 66-67.
1915 c.-Spotting of Citrus fruits.California Comn. Hort. Mo. Bul.
4:434-435.

'

1915 d.-Melaxuma of the walnut. Juglans regia (A preliminary
report.) California Agr. Exp. Sta. Bul. 261, 20 pp., 5 flgs.
1915 e.-Pointers in fungi. California. Comn. Hort. Mo. Bul. 4:
309~312, supplementary number, which is 45th. California
Fru1t Growers Convention Proc. Los Angeles Nov 10-14
1914.

'

'

.

'

1915 f.-Bordeaux mixture as a citrus spray. Porto Rico Prog 8
6 a.nd 7.

. '

1916 a.-Spotting of Citrus fruits due to the action of oíl liberated from the rind. California Agr. Exp. Sta. Bul. 266 pp 259269, 2 figs.
' ·
1916 b.-Citrus scab. Phytopathology 6:442-445.
1916 c.-A Pythiacystis on avocado trees. Pbytopathology 6 ·433435.
' .
1916 d.-Brown rot control. California Citrograph, 1(7) :17.
1916 e.-A comparison of sorne Citrus conditions in Florida, cuba, and California. Cali!ornia Oomn. Hort. Mo. Bul., 5:321337, mus.
1916 f.-Fighting a fungus, Pythiacystis citrophtbora, in the Cl~rus orchards. Univ. California Jour, Agr. 3:339-343, 366.,

mus.
1917 a.-Geographlcal distribution on the Citrus diseases, melanose and stem-end rot. Johns Hopkins Univ. Circ. n. s. 3:
1
190-193.
'
1917 b.-Preliminary note on the relation of temperature to the
growth of certain parasitic fungi in cultures. Johns Hopkins
Univ. Circ., n. s., 3:193-194.
1917 c.-Melanose of citrus (Phomopsis citri.) Mo.Bull. Calif.
Comn. Hort. 6. 280-281, 1 Fig.
1919 a.-Citrus blast. California Citrograph, 5:3. 3 figs.
1919 b.-Psorosis (scaly bark) of orange trees in California. California Citrograph. 4:107, 133, 139, 5 figs.
1920.-Pythiacystis and Phytophthora. Phytopathology 10:397399.
'
1921 a.-Temperature relations of growth in certain parasitic
fungi. Univ. Calif. Publ. Agr. Sci. Ser., 4:183-232, 11 figs.
1921 b.-Some relations of temperature to growth and infectfon
in the Oitrus scab fungus, Cladosporium cttri. Jour. Agr. Res.
21 :243-254. illus.
1921 c.-Control of brown rot of citrus fruits (Pythiacystis cltrophthora). California Citrograph. 7. 2.
-180-

1922 a.-A new Phomopsis of Citrus in California. Phytopathology, 12:419-424. 2 figs.
1922 b.-Citrus diseases. Citrus Leaves, 2(2) :5-7; (3) :5-6, 4 figs.
1922 c.-Psorosis (scaly bark of orange trees.) California Cltrograph, 7:224, 241.
1922 d.-The relation of Citrus blast to certain environmental
factors. (Abs.) Phytopathology, 12: 107.
19221~~A phomopsis of cltrus in California. Phytopathology 12.
1923 a.-Gummosis of Citrus. Jour. Agr. Research, 24:191-236 Sl
pls.
1923 b.-Gum diseases of Citrus trees in California. California
Agr. Exp. Sta. Bul. 360, pp. 370-423, 15 flgs.
1923 c.-Experim~nts in bridge grafting and inarching in connection With gummosis of citrus. California Citrograph, 8:
68-95, 4 figs.
1924.-shell bark (decorticosis) of lemon trees, sorne investiga.tions and observations. California Citrograph, 9:330, 2 figs.
1925 a.-The decay of Citrus fruits on arrival and in storage
atf_eastern markets. California Citrograph, 10:79, 98, 99, 103,
5 1gs.
1925 b.--Observations on bark diseases of Citrus trees in Sicily.
Phytopathology, 15:41-42.

1925 c.-Maintained growth rates in fungus cultures of long duration. Ann. Appl. Biol., 12:191-198.
1925 d.-Bark diseases of Citrus trees in California. California
Agr. Exp. Sta. Bul. 395, 61 pp., 19 figs.
1926 a.-Alternaria problem in relation to Navel oranges. California Citrograph, 12:30-31.
1926 b.-Observations on Citrus fruit decay on the eastem markets. California Citrograph. 12:33.
1927 a.-Mistake scaly, gumming Citrus trunks for scaly bark
gummosis. California Citrograph. 12: 106.
1927 b.-Recent decay of Navel oranges. California. Citrograph.
12:219.
1927 c.~ontact decay in lemon fruits. California Citrograph.
12:432.

1928.-Nematospora fungus found in Citrus, Pomegranate fruits,
and cotton bolls in Imperial County, Plant Disease Rptr., 12:
145-146.

1929 a.-Nematospora fungus found in Citrus, pomegranate, coton bolls. California Citrograph., 14:124.
1929 b.-Nematospora on pomegranates, Citrus, and cotton in
California. Phytopathology, 19:479-482, 1 fig.
1929 c.-Regarding spraying experiments for June drop and
splits in Tulare County. California Citrograph, 14:280.
-

181 -

�1929 d.-Temperature experiments in germinating orange seeds,
California Citrograph. 14:515.
1929 e.-Citrus psorosis (scaly bark). California Citrograph, 14:
235, 238, 5 Figs.
1930 a..---Citrus diseases in Palestine. Hadar., 3 :83-85.
1930 b.---Citrus disease problems in Palestine With suggestions
regarding their solution. Hadar, 3:196-198.
1930 c.-Brown rot of Citrus in Mediterranean countries identica.1 with that here. California Citrograph, 16 :81.
1930 d.-Interesting data concerning citriculture in the mediterranean countries. Citrus Leaves, 10(12) :5-6, illus.
1931 a.-Observations on Citrus conditions in Mediterranean countries:
I.-Italy. California. Citrograph, 16: 94, 132, 5 figs.
Il.-Spain. California Citrograph, 16:154, 157, 5 figs.
IIl.-Tunisia and Algeria. California Citrograph, 16:208, 244,
2 figs.
IV.-Egypt. California Citrograph, 16:339-340, 4 figs.
V.-Palestine. California Cttrograph, 16:374 1 392, 5 figs.
1931 b.-The mal secco disease of Citrus proves serious in Slcily.
Citrus Leaves. 11(5) :4, illus.
1931 c.-The importance of investigations on the effects of
known mixtures of microorga.nisms. Phytopathology, 21 :545550.
1932 a.-Some Citrus diseases. Texas Citriculture, 8:(10) :6, 14.
1932 b.-New angles on treatment of bark diseases ot Citrus, california Citrograph, 17:406-408.
1932 c.-Two Phytophthoras of citrus found in new localities.
Plant Disease Rpt. 16:130.
1932 d.-Citrus brown rot control. California Citrograph, 18:3,31.
1932 e.-Diaporthe citri (Faw.) Wolf. the perfect stage of Phomopsis citri and P. Californica. Phytopathology, 22:928.
1932 f.--Citrus Experiment Station in Sicily. California Citrograph, 18:36, 55, 4 figs.
1933 a.-Prevention of brown rot gummosis on young citrus
trees. California Citrograph, 18: 84.
1933 b.-New locations for Phytophthora citrophthora and P. hibernalis on Citrus. Phytopathology, 23:667-669.
1933 c.-New information on psorosis or scaly bark of Citrus. California Citrograpb. 18: 326.
1934.-Is psorosis of Cltrus a virus disease? Phytopathology. 24:
659-668, 3 figs.
1936.--CITRUS DISEASE and THEIR CONTROL. XV +656 pp. Me
Graw-Hill book company, Inc. New York and London 2 ed.
1943.--SOme advances in citrus diseases problems facing us thir-

-

182 -

ty years ago. California Citrograph. 28:244-245 July 1943.
Bibl. of Agr. Vol. ID No. 2/E28.
.1944 a.-Lemon tree deterioration as it is related to psorosis virus. Citrus leaves 24(4) :13 April 1944. Bibl. of Agr. Vol. V No.
1/1225.
1944 b.-Prevention of Psorosis. California Citrograph. 29: 187
May 1944. Bibl. of Agr. Vol. V. No. 1/1226.
1945 a.-A Starch test for Qulck Decline. California Citrograph
30:122 february 1945. Bibl. of Agr. Vol. VI No. 4/14732.
1945 b.-Psorosis and related virus disorders on Citrus. California Citrograph, 30:14-15 Nov. 1944. Bibl. of Agr. Vol. VI No.
1 1956. u. S. Dept. of Agr.
FAWCETT, H. S. (BIGG, I. C. pseud.) 1931-1932. A trip through
a Citrus tree.
Cbapt. !.-California Citrograph, 17:53, 193i, illus.
Chapt. II.-California Citrograph, 17:104, 107, 1932, illus.
Cbapt. m.-California Citrograph. 17:132, 1932, illus.
Chapt. IV.-California Citrograph, 17:243, 258, 259, 1932,
illus.
FAWCETT, H. S. and W. R. BARGER 1927.-Relation of temperature to growth of Penicillium italicum and P. digitatum
and to Citrus fruit decay produced by these fungi. Journ.
Agr. Research, 35:925-931, 3 figs. Phytopathology 17, 1927, 746
FAWCETT, H. S. and A. A. BITANCOURT 1943.---Comparative
simptomatology of psorosis varieties on Citrus in California,
Phytopathology 33:837-864. October 1943. Bibl. of Agr. Vol.
rn No. 6/E184.
FAWCETT, H. S. and O. F. BURGER 1911 a.-A. gum-inducing
Diplodia of peach and orange. Mycologia, 3:151-153.
1911 b.-A variety of Cladosporium herbarum on Citrus aurantium in Florida. Phytopathology, 1: 164-166.
1912.-Spraying and the Citrus purple scale. Florida Agr. Exp.
Sta. Press, Bul. 183, 2 pp.
FAWCETT, H. S., W. T. HORNE and A. F. CAMP 1921.---Citrus
blast and black pit. California Citrograph. 6 :234, 3 figs.
1923.---Cltrus blast and black pit. California Agr. Exp. Sta. Tech.
Paper, 5, 24 pp., 6 pls.
FAWCETT, H. S. and A E. JENKINS 1932.-Scab and canker
found on Citrus in herbaria of England and the United States. (Abs.) Phytopathology, 22:14.
1933.-Records of Citrus canker from herbarium specimens of
genus Citrus in England and the United Sta.tes. Phytopathology, 23 :s·20-824, 1 fig.
FAWCETT, H. S. and L. KLOTZ 1932.-Diseases of the date palm,
Phoenix dactyUfera. Univ. CaUfornla Agr. Exp. Sta. Bul. 522,
47 pp. 23 figs.

-

183 -

�1934.-A procedure for inducing the production of the sporangial and swarm stages in certain species of Phytophthora.
Phytopathology, 24:693-694.
1936.-A decay of Citrus fruits dueto a new species of Candelospora. Mycologia.
FAWCETT, H. S., L. J. KLOTZ and A. R. C. HAAS 1933.-Water
spot and water rot of Citrus fruits. California Citrograph,
18: 165, 175, 4 figs.
FAWCETT, H. S. and H. A. LEE 1926.-Citrus diseases and their
control. Me. Graw-Hill Book Co. Inc., New York 1926, 582
pp. 12 J. 205 fig. 15 Pl.
FAWCETT, H. S. G. C. PERRY and G. C. JOHNSTON 1944.-The
stubbom disease of Citrus. California Citrograph. 29:146-147.
April 1944, Also in Citrus leaves, 24(4) :8-9 April 1944 with
title. Stubborn disease of oranges, Blbl. of Agr. Vol. IV No.
6/23079.
FAWCE'IT, H. S. and H. J. RAMSEY 192&lt;:l---Observations on Lemon decays at eastern markets. California Citrograph. 10:
12, 22.

FAWCETT, H. S. and C. L. SHEAR 1929.-Discovery of the perfect stage of a Phomopsis on lemon bark. (Abs.) Phytopathology, 19:1138.
FAWCETT, H. S. and G. M. WALLACE 1944.-Wood discoloration
in Psorosis delayed by treatment. California Citrograph, 29:
364-365 October 1944. Bibl. of Agr. Vol. V. No. 6/25283.
FAWCETT, H. S. and R. WEINDLING 1934.-Types of Trichoderma rot of Iemons and oranges (Abs.) Phytopathology, 24:
1144.
FAWCETT, WILLIAM and A. B. RENDLE 1920.-Flora of Jamaica. London, The British Museum, 1910-1926 (Citrus: vol. 4,
pp, 183-190).
FELT, E. P. and W. H. RANKIN 1932.-Insects and diseases of
ornamental trees and shrubs. 507 pp., 243 figs., The MacMiUan Company, New York.
FERNANDEZ, F. A. 1945.-Sanidad de las plantaciones cítricas.
Argentina U. Nal. del Litoral. Fac. de Agrc. e industrias afines Bol. 2 pp. 13-35 1944. Bibl. of Agr. Vol. VI No. 5/19360.
FERNOW, B. E. 1910.-The care of trees in lawn, street and park,
with a llst of trees and shrubs for decorative use. 392 pp.,
illus., Henry Holt &amp; Company, New York.
FERRAR!, G. B. 1646.-Hesperides; Sive, De Malorvm Avreor~
Cvltvra et Vsv Libri Quatuor, 480 pp., mus., Hermanm
Scheus, Rome.
FERRARIS, T. 1900.-Di nuovo ifomicete parassita nel frutti d1
arancio. Malphigia, 13:368-381, 1 pl.
1913.-I parassiti vegetali delle piante coltivate od utili. pp. 449-

184 -

1032, Alba. (Fase. 13 of Trattato di Patologle e Terapia Vegetale).
1930.-Il mal del secco dei limoni e la batteriosi (Bacterium),
(Phytomonas citriputeale, Gloeosporium limetticolum, Colletotrichum gloeosporioides) Rev. Agr. Romm. 26. 17-18, 1 Fig.
FEUILLE E. LOUIS 1714.---Journal des observations physiques,
matematiques et botaniques. Depuis l'anée 1707 jusque en
1712, Griffart, Paris.
FINK, G. J. 1922.-Investigation of whitewashes and aqueous lime paints. Ind. Eng. Chem., 14:503-511, 6 figs.
FLOYD, B. F. 1912.-(Problems in Citrus nutrition: Fertillzation,
dieback, melanose.) Florida Agr. Exp. Sta. Rpt. for Fiscal
Year Ending june 30, 1911, pp. 68-81, 5 figs.
1913.-Experiments With Citrus dieback. Florida Agr. Exp. Sta.
Rpt. for Fiscal Year Ending June 30, 1912, pp. 102-114, 7 figs.
1914 a.-(Gumming of Citrus trees produced by chemicals.) Florida Agr. Exp. Sta. Rpt. for Fiscal Year Ending June 30, 1913,
pp. 30-42, 2 figs.
1914 b.-Gum formation in citrus as induced by chemicals. Phytopathology 4. 1, 4 1915. (Water table experiments.) Report
of plant physiologist. Florida Agr. E:xp. Sta. Rpt. for Fiscal
Year Ending June 30, 1914 pp. 30-34, 1 fig.
1916.-The air in the soil. Florida Agr. Exp. Sta. Press Bul. 247,
2 pp.
1917a.-Dieback, or exanthema of Citrus trees. Florida Agr. Exp.
Sta. Bul. 140. 31 pp., 15 figs.
1917b.-Injury to citrus trees by the improper use of ground Limestone. Florida Stat. Rpt. 35-46.
1917c.-Some cases of injury to citrus trees apparently induced
by ground limestone. Florida Stat. Bul. 137. 161-179, 6 figs.
FLOYD. W. L. 1924.-Citrus insects and diseases in Florida. Amer.
Fruit. Grower 44, 42-43 5 figs.
FLOYD, B. F. and H. E. STEVENS. 1912.-Melanose and stemend
rot. Florida Agr. Exp. Sta. Bul., 111. 16 pp. 9 figs.
FONZO, M. A. 1945.-La sanidad de los cítricos. Argentina. U.
Nal. del Litoral. Fac. de Agric., Ganad. e Industrias Afines
Bol. 2 pp., 49-53. 1944. Bibl. of Agr. Vol. VI No. 5/19362.
FORBES, A. P. S; A common Citrus disease (mottle leaf) in Nyasaland. Nyasaland Agr. Q. J. 4: 6-8 October 1944. Bibl. of Agr.
Vol. VI No. 3/9577.
FOUQUE, F. 1837.-Voyages geólogiques aux Acores. m. Les cultures de San Miguel. Rev. Deux Mondes, 104:829-863.
F'RANCO, C. M. and O. BRACCHI. 1945.-Investigaoes sobre a
"tristeza" dos citrus. Alteracoes da pressao osmotica. Bra-185-

�gantia 4: 541-551 Sept. 1944. English sununary. Bibl. of Agr.
Vol. VI No. 5/ 19595.
FRAZER, LILIAN. 1942a.-Citrus decline in the Murrumbidgee
irrigation arca. Agr. Gaz. N. S. Wales 53 (9): 415-419. illus
Sept. 1942. Importance of Phytophthora root rot (P. citrophthora). Bibl. of Agric. Vol. I No. 5/ D 164.
1942b.-Phytophthora root rot of Citrus. Austral. Agr. Sci. Joul'Il.
8 (3): 101-105. illus. Sept. 1942. References. Bibl. of Agrlc.
Vol. I N9 5/D164.
1944a.-Citrus root rot active in saturated overwatered soils, rootstock susceptibility. Citrus news 20; 4 January 1944. Phytophthora sp. Bibl. of Agr. Vol. IV N9 6/ 23124.
1944b.-Phytophthora root rot of Citrus, Agr. gaz. N. S. Wales
55: 197-200 May 1944. Bibl. of Agr. Vol. V N9 3/ 11568.
FRESA, ROBERT. 1943.--La presencia del nematode Tylenchus
(Sic.) semipenetrans Cobb en las raicillas de Citrus. Revista
Argentina de Agronom1a. 9(4) :382. Dec. 1942. Bibl. of Agr.
Vol. ll N&lt;, 3/ Dl20.
FREZZI, M. J. 1942.-Podredumbre morena de los frutos citricos
y parásitos que la producen en Corrientes, Argentina. Rev.
Argent. de Agricultura. 9:216-220. Sept. 1942. Phytophthora
boehmeriae. P. citrophthora. P. megasperma and P. parasitica
were 1solated from brown rot of Citrus and listed as casual
organisms. Bibl. of Aglic. Vol. IV N9 5/ 17576.
F'REZZI, M. J. y TULIO MACOLA. 1943.-Phytophthora palmivora. causante de la "Podredumbre morena" de los frutos
citricos en Córdoba, Argentina. Rev. Argentina de Agricultura 10:227-230. Sept. de 1943. Bibl. of Agric. Vol. IV N?
1/ 701.
FRIENDs W. H. and W. J . BACH. 1932.-Storage experiments
with Texas Citrus fruit. Texas Agr. Exp. Sta. Bul. 446, 40
pp. 4 figs.
FROGGART, w. w. and w. B. GURNEY. 1916.-Insects pests.
Dept. Agr. N. s. Wales, Farmers Bul. 90. 2d. ed., pp. 77-89.
FUDGE, B. R. 1932.-Further studies on hydrogen-ion concentration in Citrus grove soils Ridge section. Citrus Indus. 13
(7): 5, 20-21, 24.
1939.-Relation of Magnesium Deficiency in Grapefruit Leaves
to yeld and Chemical composition of fruit. Tecn. Bul. NQ 331.
Univ. of Florida. Agric. Exp. Sta. Jan. 1939.
FULLER, c. 1924.-Insect pests. In Davis Cltrus-growing in South
Africa, pp. 241, 278, Cape Town.
FULTON, H. R. 1917.-,Spraying for Citrus d1seases; Its use:fulness
and its limitations. Proc. Florida State Hort. Soc. 30 1917.
60-65.
-186 -

1920.-Decline of Pseudomonas citri in the soil. Journ. Agr. Research 19: 207- 223.
1925.-Relative susceptibility of Citrus varieties to attack by Gloeosporium limetticolum Clausen. Journ. Agr. Research 30: 629635.

FULTON, H. R. and J. J . BOWMAN. 1924.-Preliminary results With
the Borax treatment of Citrus fruits for the prevention of
blue mold rot. Journ. Agr. Research 28: 961- 968., 5 graphs.
1927a.-Effect of spraying with fungicides on the keeping quality of Florida Cltrus fruits. U. s. Dept. Agr. Circ. 409. 13pp.
5 graphs.
1927b.-The effect of spraying with fungicides on the keeping
quality of Florida Citrus Fruits (ABS). Phytopathology. 17:47.
1929a.-Infection of fruits of citrus by Pseudomonas citri. Journ.
Agr. research. 39; 403-426, 5 figs. 1 graph.
l929b.-Decay of citrus fruits in transit. Phytopathology. 19, 1929,
89-90.
FULTON, H. R. and W. W. COBLENTZ. 1929.-The fungicida!

action of ultra-violet radiation. Journ. Agr. Research, 38.
159-168, 3 pls.
FULTON, H. R. and J. R. WINSTON.1924.-Controlling blue mold
rot of Citrus fruits with borax solutions. Florida Grower, 30
( 18): 7pp., I fig.
GALOWAY B. T. 1889.-Gum d.iseases or foot rot of the oran.ge.
U. s. Dept. Agr., Bot. Div. Bul. 8 pp. 51-54. 1892.-Report of
the chief of the d.ivision of vegetable pathology, Citrus fruit
disease in Florida. U. S. Dep. Agr. Rpt. Secretary Agr. 1891
pp. 373-374; also Florida. Agr., 19:369.
GANDARA, G. 1920.-Enfermedades y plagas del naranjo. Estac.
Agr. Cent., México. Bol. 111, 40 pp. 62 pls.
GAREY, THOMAS A. 1882.--0range culture in California. 227pp.
The Pacific Rural Press, San Francisco.
GASSNER, GUSTAV. 1944.-Narencige agclarinder Goru len damar sariligi hastaligi il mücadele (Anleitung zur Bek.ampfung del Gelbnervigkeit der Citrus Baume) 16. Ankara Bas-mevi 1939 (Merkez Zuraat mücadele enstitüsü calismalarindan) Translation in Turkish by Osman Ari. Bibl. of Agr. Vol.
5/ 6411.
GAUMANN, ERNST 1922.-Uber das Septobasidium borgoriense
Pat. Ann. Mycol. 20:160-173, 9 figs.
GILCONCA, J. A. 1927.-Defensa contra las heladas en el naranjo. Bol. Agr. Tec. Econ., Madrid 19 1927, 160-172.
GILLETT, D. C. et AL. 1917.-Report of citrus canker committee.
Proc. Florida State Hort. Soc. 30. 1917, 51-59.
GIOELLI, FELICE, 1930.-Sopra un caso di cascola dei frutti di
mandarino. Riv. Patol. Veg. 20:73-77, 2 figs.
-187 -

�1932.-Fenomeni di antagonismo in Penicillium digitatum (Pers.)
Sacc. e. P. italicum Weber in natura. Riv. Patol. Veg., 22:
195-200, 3 figs,
GmOLA, C. D. 1922.-Fruticultura Argentina VI (Citrus) Anal.
Soc. Rur. Argentina 56. 1922, 345-355, 7 figs.
GmTON, R. E. 1927.-The growth of Citrus seedlings as influenced by environmental factors. Univ. California Publ. Agric.
Sci., 5: 83-117.
GODFREY, G. H . 1943a.-Citrus gummosis and Scaly bark. Progress Report 841 Texas Agr. Sta. And. M. College of Texas.
April 1943.
1943b.-Control of Melanose in grapefruit by spraying and dusting, Progress Reprt. 825. Texas Agr. Sta. and M. College of
Texas February 1943.
1945.-A Gummosis of Citrus associated with wood necrosis.
Science n. s. Vol. 102 No. 2646 Agr. 3. p. 130.
GOUGH, L . 1914.-The fumigation of Citrus trees. Agr. Journ.
Egpt. 4: 17-29.
GOWDEY, C. C. 1924.---Citrus Cultivation. Jamaica Dept. Ent.
Circ. 10, 10 pp.
GRAFE, VIKTOR, 1911.-Gummisubstanzen, Hemicellulosen,
Pflanzenschleime, Pektinstoffe, Huminsubstanzen. In. Abderhalden. Emil. Biochemisches Handlexikon, Band 2, 1-113, Julius Springer, Berlin.
GRAY, GEO, P. 1915.-Standard insecticides and fungicides versus secret preparations. California Agr. ExP- Station Circ.
141, 4 pp.
1916.-Phenolic insecticides and fungicides. California Agr. Exp.
Stat. Bul. 269, pp. 329-381, 9 figs.
GRAY, G. P. and S. E. COLBY. 1924.-Economic poisons 1922
and 1923. California Stat. Dept. Agr. Special Publ. 44, pp.
1-59.
GRAY, G. v. et H. I. RYAN. 1921.-Diminution d'acidité dans les
oranges causée par certaines pulverisatrons. Monthl. Bull.
Dept. Agr. Station California. Chemistry Numb. 10, 11-13.
GREEN, F. MARY. 1932.-The infection of oranges by Penicillium. Jour. Pomo!. and Hort. Sci. 10:184-215, 6 figs.
GREENE, HENRY, D. 1932.-Some pest control problems of the
Argentine fruit grower. California Dept. Agr. Mo. Bull 21:
258-268.

GREEG, A. M. W. 1944.-Recognition and control of citrus di··
seases in New Zealand. New Zeal. Dept. Agr. Bul. 20, 7 p.
(Welllngton). Rev. February 1944. Bibl. of Agr. Vol. V 2/6612.
GRILLO, H. V. da S. 1930.-Studo sobre o "Septobasidium albi-

188 -

dum" da lanjeira. Agronomia Brasil. l. 1930, 265-276, 2 PI. ..
GROSSENBACHER, J. G. 1913.-ExPeriments on the decay of
Florida oranges. u. s. Dept. Agr., Bur. Plant Indus. Circ. 124,
pp. 17-28, 3 figs.
1916a.-Some bark diseases of Citrus trees in Florida, Phytopa.thology, 6 :29-50, 9 figs.
1916b.---Sour scab of citrus in Florida, and its prevention. Phytopathology 6, 127-142, 4 Fig.
GROSSENBACHER, J. G. and B. M. DUGGAR. 1911.-A contribution to the life-hlstory, parasitism., and biology of Botryosphaeria ribis. New York Agr. Exp. Stat. Tech. Bul. 18, pp.
113-190, 1 fig. 12 pls.
GUILLOCHON, L. 1921.-Culture des agrumes en Tunisie. Vle
agríe. et rurale. 18, 28-30, 1 Fig.
GUISCAFRE, J. R. 1932.-The brown rot fungus in Puerto Rico.
Jour. Dept. Agr. Puerto Rico, 16: 193-202, 2 Pls.
GWYNNE-VAUGHAN, HELEN. 1922.-Fungi, ascomycetes, ustilaginales, uredinales. 232 pp. mus., Univ. Press (John Wilso11
and Sons. Inc.) Cambridge, Mass.
HAAS, A. R. C. 1927.-Relation between fruit size and abscission
of young orange fruit. Bot. Gaz. 83: 307-313.
1928.-Water solubility of dry matter in relation to Calcium nutrition of normal orange and lemon leaves. Bot. Gaz. 85:
334-340.

1929a.-Composition of walnut trees as affected by certain salts.
Bot. Gaz. 87; 364-396, 3 figs.
1929b.-Composition of avocado trees in relation to chlorosis and
tip-burn. Bot. Gaz. 87: 422-430.
1929c.-Mottle-leaf in citrus artificially produced by Litbium
Bot. Gaz. 87 :630-641, 4 ftgs.
l929d.-Toxic effect of Boron on fruit trees. Bot. Gaz. 88: 113131, 13 figs.
1930.- Boron as an essential element for the healthy growth of
Citrus. Bot. Gaz. 89: 410-413.
1932a.---Some nutritional aspects in mottle leaf and other physiological diseases of Citrus. Hilgardia, 6: 483-559, 35 figs.
1932b.-Injurious effects of manganese and iron deficiencies on
the growth of Citrus. Hilgardia, 7: 181-206, 15 figs.
HAAS, A. R. C. and F. F. HALMA. 1928.-Physical and chemical
characteristics of expressed Citrus Ieaf sap and their significance. Bot. Gaz. 85: 457-461.
1929.-Chemical relationship between scion and stock in Citrus,
Plant Physiol. 4: 113-121, 1 fig.
1931.-Sap concentration and inorga~c constituents of mature
orange leaves, Hilgardia 5: 407-424, 11 figs.

-189 -

�1932.-Relative transpiration rates in Citrus lea ves. Bot. Gaz. 93 .
466-473. 4 figs.
HAAS, A. R. C. and L. J. KLOTZ. 1930.--Some pathological changes induced in Citrus by a deficiency of Boron. Phytopathology 20. 885-856.
1931a.--Some anatomical and physiological changes in Citrus
produced by Boron deficiency. Hilgardia, 5: 175-189, 4 pis;
4 figs.
193lb.-Further evidence on the necessity of Boron for health in
Citrus. Bot. Gaz. 92: 94-100, 6 figs.
1935.-Physiological gradients in Citrus fruits. Hilgardia 9: 181217, 4 figs.
HAAS, A. R. C. and H. J. QUAYLE. 1935.-Copper content of Citrus leaves and fruit in relatíon to exanthema and fumigation injury. Hilgardia 9: 143-178, 9 flgs.
HAAS, A. R. C. and H. S. REED. 1926.-The absortion of ions by
Citrus and walnut seedlings. Hilgardia, 2: 67-106, 9 figs.
20 tables.
1927a.-Significance of traces of elements not ordinarily added
to culture solutions for growth of young orange trees. Bot.
Gaz., 83: 67-84, 6 figs.
l927b.-Relation of desiccating winds to fluctuations in ash content of Citrus leaves an phenomenon of mottle-leaf. Bot.
Gaz. 83: 161-172, 3 figs.
HAAS, A. R. C. and E. E. THOMAS. 1928.-Effect of sulphate on

lemon leaves. Bot. Gaz. 86: 345-354, 2 figs.
HABERLANDT, G. 1914.-Physiological plant anatomy. Translation from the 4th German ed. by M. H. Drummond 177 pp,
Illus. New York.
HAHNE, B. 1931.-Reports on inspection of packingouses in various South African Citrus areas. Dept. Agr. Union So. Africa Bul. 98 pp. 5-20.
HAIGH, J. C. 1930.-Macrophomina phaseoli (Maubel). Ashby
and Rhizoctonia bataticola (Taub.) Butl. Ann. Royal. Bot.
Gard, Peradeniya, 11: 213-249, 7 Pls., 4 figs.
HALMA, F. F. 1929.-Quantitative diferences in palisade tissue
in Citrus leaves. Bot. Gaz. 87: 319-324.
1931.-The propagation of Citrus by cuttings. Hilgardia, 6:131157, 3 figs.
HALMA, F. F.and A. R. C. HAAS. 1928.-Effect of sunlight on
sap concentration of Citrus leaves. Bot. Gaz. 86: 102-106.
1929a.-Citrus root stock identification. California CitTograph
14:162.

!929b.-Identification of certain species of Citrus by colorimetric test. Plant. Physiol. 4:265-268.
-

190 -

1931.-Solubility changes of inorganic constituents in Citrus cuttings. Bot. Gaz. Sl :213-218, 2 figs.
HALMA, F. F. , K. M. SMOYER and H. W. SCHW ALM. 1945.Rootstock in relation to quick decline of Citrus. California
Citrograph, 30: 150-151. Marcb 1945. Bibl. of Agric. Vol. VI.
NQ 4114736.
HAMBLIN, C. O. 1922.-Control of collar rot of Citrus trees.
Agric. Gaz. N. S. Wales, 33: 294-296, 1 fig.
RARA, K. 1917.-Small brown, round spot disease. Jour. Hort.
Soc. Japan . 29: 9, 6 figs. (Translation by Tanaka in Mycologia 9:367-368).
1918.-Dark spot of surnmer orange. (Citrus aurantium var. sinesis) . Qua-Ju (Fruit culture) 188: 22-24, 3 figs. (Rev. in
bot. Abs. 1: 215).
HARLANE, P. W. 1945.-Quick decline of Citrus. Citrus leaves
25(2): 9, 12 Feb. 1945. Bibl. of Agr. Vol. VI NQ 4/ 14738.
HARLAND, S. C. 1926.-Witber-tip disease of limes. Trop. Agr.
Trinidad 29, 74-75.
BARRISON, J. B ., C. K. BANCROFT, and G. E. BODKIN. 1916.Diseases of the lime tree. Journ Board. Agr. Brit. Guyana 9,
122-126.

HARTER, L. L. and J. L. WEI:rvrER. 1922.-Decay of various vegetables and fruits by different species Rhizopus.
Phytopathology 12: 205-212.
HARVEY, I. V. 1!344.-Fungi associated with decline of Citrus and
avocado in California. Plant Dis. Rptr. 28:565-568. Processed
June of 1944. Bibl. of Agr. Vol. V NQ 3/11509.
1945a.-Fungi associated with decline of avocado and Citrus inCalifornia II Plant Dis. Rptr. 28:1028-1031. Processed. October of 1944. Bibl. of Agr. Vol. VI NQ 2/ 57'73.
1945b.-Fungi associated with decline of avocado and Citrus in
California II Plant. Dis. Rptr. 29:110-113. Processed. Feb. 1945.
Bibl. of Agr. Vol. VI Nó 5/ 19421.
HASSE, CLARA, H. 1915.-Pseudomonas citri, the cause of Citrus canker, Jour. Agr. Research M. 4:97-100, 2 pis.
HAUMAN-MERCK, L. 1915.-Les parasites vegétaux des plantes
cultivées en Argentine. Centbl. Bakt. Abt. 2, 43 :420-454.
HAWKINS, LON, A. 1921.-A Physiological study of grapefruit
ripening and storage. Jour. Agr. Research 22:263-279, 1 flg.
1925.-Investigations of the freezing of Citrus fruit. (Quotations
from address to Lemon Men·s Club) California Citrograph,
10:181-182.

HAWKINS LON. A. and W. R. BARGER. 1926.-Cold storage of
Florida grapefruit. U. S. Dept. Agr. Bul. 1368, 3 pp.
HAWKINS, LON. A. and J. R. MAGRESS. 1920.-Some changes
in Florida grapefruit in storage. Journ. Agr. Research 20:
357-373.
-

191-

�HAYWARD, A. J. 1937.-Normas para la preparación del Caldo
Bordelés que deberá ser usado sobre Citrus. Bol. Frutas y
Legumbres Año 2 NQ 22 Ministerio de Agricultura de la Nación. Septiembre de 1937. Buenos Aires.
HEALD, D. H. and F. A. WOLF. 1912.-A plant-disease survey in
the vicinity of San Antonio Texas. u. s. Dept. Agr. Bur. PI.
Indus. Bul. 226, 112 pp.; 19 pls.
HEALD, F. D. 1933.-Manual of Plant Diseases 2ed. XII
951
pp. Me. Graw Hill Book Co. New York and London.
HEDGES, FLORENCE 1911.-Sphaeropsis tumefaciens, nov. sp.;
the cause of the lime and orange knot. Phytopathology I:
63-65, Ipl.
HEDGES, FLORENCE and L. S. TENNY. 1912.-A knot af Citrus
trees caused by Sphaerapsis tumefaciens. U. s. Dept. Agr.
Bur. PI. Indus. Bul. 247, 74 pp; 8 figs. 10 pls.
REMMI, TAKEO. 1921.-0n the Pathagenic nature of Nishida's
anthracnose fungus of Citrus. Japanese. Jaurn. Plant Prot;
8: 173-177.
HENDRICKSON, A. H. 1925.-0ak fungus in archard trees, Calüornia Agr. Exp. Stat. Circ. 289, 13pp., 7 figs.
HENNINGS, P. 1902.-Fungi S. paulenses I., Hedwigia, 41: 104134.
HEWITT, J. L. 1931a.-Scaly bark. I. favored by soil and water
cond1tians. II varies with seasons and graves and is controllable. Calif. Citrog. 16: 547, 582-583; 17: 16, 19, 32, 7 charts.
1931b.-Scaly bark treatment. Calif. Citrag. 17: 54, 70-71 I fig.
1932.-Economical methods for the commercial control af Citrus
scaly bark. Citrus Leaves 12 (3): 8-9.
1935.-A survey concernlng a native pathogen, Armillarla menea
(Abs.) Phytopathology, 24: 1142.
HESLER, L. R. 1917.-Progress report on Citrus scab. (Cladosporium citri). Porto Rico Sta. Rpt. 30 and 31.
!IlGGINS, B. B. 1919.-Gum formation With special reference
to cankers and decays af woody plants. Georgia Agr. Exp.
Sta. Bul. 127, pp. 23-59, 2 figs. 6 pls.
HIGGINS, J. E. 1905.--Citrus fruits in Hawaii. Agrlc. Exp. Sta.
Bul. 9 pp., 7-31, 7 figs. 3 pls.
HILL, G. F. 1918.-History of Citrus canker in Australia, with
a brief account of the occurrence of the disease in the U.S.A.
and South Africa. North Terr. Australian Bul. 18, Bpp., illus.
HILL, R. G. and LON. A. HAWKINS. 1924.-Transportation of Citrus fruit from Porto Rico. U. S. Dept. Agrlc. Bul. 1290, 19
pp. 8 figs.
BINO, I. 1931.-The bebavior of the Citrus canker organism 1n
the son and in water. Studia Citrologica 4 (2): 167-178, 1 pl.

HODGSON, R. W. 1916.--Citrus blast, a new disease. Pacific Rural Press 92: 124.
1917a.--Citrus blast a new bacteria! disease. California Comn.
Hort. Mo. Bul. 6: 229-233, 1 fig.
1917b.-Some abnormal water relations in Citrus trees of the
arid South west and their possible significance. Univ. Calif.
Publ. Agr. Sci. 3: 37-53, 2 figs. 1 pl.
1918a.-An account of the mode of foliar abscission in Citrus.
Univ. Calif. Publ. Agr. Sci. 6:417-428, 3 figs.
1918b.-Citrus blast (Bact. citrarefaciens). Quart Bul. Plant Bd.
Florida 2:123-130, 3 fig.
1923.---Saving the gophered citrus tree. Calif¡ Agr. Exp. Sta.
Circ. 273, 19pp. 9 figs.
1925.-Citrus trunk and root disease treatment. Amer. Fruit
Grower 45.44-45 3 figs.
HOPKINS, J. c. F. 1929a.-Investigations into "Collar-rot" disease of Citrus. Rhodesia Agr. Jour., 26:137-146, 8 figs.
1929b.-Süd-Rhodesien: Bemerkungen über eine Wurzel-und
Wurzelhalskranklleit an citrus. (Rhizoctonia.) Int. Anz.
Planzenschutz 3. 70-71.
1930.-A Iist of plañ.t diseases occurring in Southern Rhodesia.
SuppL 1: Rbodesia Agr. Jour., 27:413-418, 523-529, 647-652.
The Southern.
1931.-A list of plant diseases ocurring in the Southern Rhodesia.
Suppl. 1; Rhodesia Agr. Jour., 28:663-669.
1932.-A list of plant diseases occurring in Southern Rhodesia.
Suppl. 2 Rhodesia. Agr. Jour., 29:462-467.
1933a.-Rhizoctonia lamelligera Small: A distinct s?ecies of the
Rhizoctonia bataticola group of fungi. Rhodes1a. Sci. Assn.
Proc. 32:65-79, pls., 5-8.
1933b.-A list of plant diseases accurring in Southern Rhodesia.
Suppl. 3 Rhodesia Agr. Dept. Bul. 896, 4 pp.
HORI, s. 1916.-Kank.itsu Sokabyoshi (history of Citrus scab.)
Horis's Shokubutsu Byogai Kowa (lecture an plant diseases).
Tokyo. Seibido, T. 5:280-289, 1 fig. (En japonés).
HORNE, w. T. 1910.-Root rot of Citrus trees, California 37 tb
Fruit Growers Convention Proc., pp. 93-97.
1912.-Fungous root rot Calif. Comn. Hart. Mo. Bul. 1:216-225,
7 figs.
1914.-The oak fungus disease of fruit trees. Calif. Comn. Hort.
Mo. Bul., 3: 275-282, 3 figs.
.
1915a.-Oak fungus ar Armillaria menea in cannection with nursery stock. California Comn. Hort. Mo. Bul., 4:179-184, 3 figs.
1915b.-Wood decay in orchard trees. California Agr. Exp. Sta.
Circ. 137, 9 pp., 2 pls.
1922.-A phomopsis in grape!ruit from the Isle of Pines, W. I.

-192-

-193-

+

�wlth notes on Diplodia natalensis. Phytopathology, 12:414418, 1 fig., 2 pls.
1934.-Avocado diseases in California. Calif. Agr. Exp. Sta. Bul.
585, 72 pp. 34 figs.
HORNE, W. T. and D. F. PALMER. 1935.- The control of Dothlorella rots on avocado fruits. California Agr. Exp. Sta. Bul.
594, 16 pls., 3 figs.
HOUSTON, D. F. 1914.-Letter to the Secretary of Treasury (regarding government aid to fight citrus canker in Florida).
Florida Grower. 1: 18.
HOYMAN, W. G. 1944.-Condition of the Citrus groves in the Salt
River. Valley Phoenix, Arizona, U. S. Bur. Plant. Indus. Soils
and Agr. Engin. Plant. Dis. reports 28: 163-164 processed February and March 1944. Survey of Fungus and deficiency diseases mainly. Bibl. of Agric. Vol. IV N9 6/ 23087.
HUBBARD, H. G. 1885.- Insects affecting the orange. Govemment Printing Office. Washington, 227 pp., 14 pls. (6 col).
HUME, H. H. 1900.-Some Citrus troubles. Florida Agr. Exp. Sta.
Bul. 53, pp. 145-173, 5 figs., 6 pls.
1904.:...__Anthracnose of the pomelo, Florida Agr. Exp. Sta. Bul.
74, pp. 161-172, 4 figs.
1926.--Cultivation of Citrus fruits. 561 pp., Tbe Macmlllan Company, New York.
HUNGERFORD, C. W. and H. S. FAWCETT.- The relation of temperature and other factors to the etiology of plant diseases
( Abs) . Phytopa thology 12: 448.
RUTCHINS, L. M. and B. E. J..,MNGSTON. 1923.---0xygen-suppling power of the soil as indicated by color changes in alka.
line pyrogallol solution. Jour. .Agr. Research 25:133-140.
IATSHEVSKI, A. A. 1904.- (Gummosis of lemon and orange
trees on the Black Sea shore of the Caucasus) Fruit groWing, 15 (3) :216-223.
1917.-Bureau of Mycology and Phytopathology Dep. Agr. Russia
Yearbook Plant diseases and injuries 7 tb. and g th. years.
(1911-1912), p. 423 .
IDETA, A. 1911.-Zotei Nippon sbokubutsu. Byorigaku. (Handbook of Plant diseases of Japan). 4th. Ed. Tokyo Shokwabo.
M., 44:737-738. (En japonés).
1927.---0pinions communicated between Miss Jenkins on Citrus
scab organism. Studia Citrologica 1 (2) :24-25.
1930.-A brief hlstory of plant pathology in Japan. Ann. Phytopathological Soc. Japan 2:197-206.
IKATA, SUEIDKO. 1927.-Studies in the casual organism of
the Citrus scab. Studia Citrologica 1 (2): 1-21.
JANINI-JANINI R. 1923.-The chief diseases and pests of the
orange and lemon groves in Spain. Intern. Rev. Sci. and
Pract. Agr. n. s. l. 61-73, 2 pls.
-194-

JARVIS, E. 1914a.-A gumming disease affecting lemon fruits.
Queensland Agr. Joürn. n. s. I: 345-348.
1914b.-Notes on diseases of Citraceous plants. Queensland Agr.
Journ. n. s. I: 268-271.
JEHLE, R. A. 1916.-Means of identifying citrus canker. Florida State Plant Bd. Quart. Bul. I: 2-10, 9 pis.
1917a.-Susceptibility of non-citrus plants to Bacterium citri.
Phytopathology 7: 339-344, 3 figs.
1917b.-Characteristics of Citrus canker and of the causal organism. (Pseudomonas citri.) Quart. Bul. Plant. Bd. Florida
I: 24-47, 20 Fig.
1917c.-Citrus canker investigations at the Florida Tropical Laboratory. (Ref.) Phytopathology 7 and. 59.
1918.-Effect of desinfectants upon Bacterium citri. Florida state. Bd. Quart. Bul. 2: 112-123, 2 pls.
JENKINS, ANNA E. 1925.-The Citrus scab fungí. Phytopathology 15: 99-104, 4 figs.
1930.- Insects as possible carriers of the citrus-scab fungus. Phytopathology 20: 345-351, 2 figs.
1931.-Development of the citrus scab organism, Sphaceloma
fawcetti. Journ. Agr. Research, 42: 545-658, 1 col. pl., 5 figs.
1933a.-Application of the terms "Anthracnose" and "scab" to
plant diseases caused by the Sphaceloma and Gloeosporium.
Phytopathology 23: 389-395, 1 fig.
1933b.-Additional studies of species of Elcinoe and Sphaceloma.
Mycologia, 25 :213-220, 2 pls.
1933c.-A sphaceloma attacking Nave! Orange from Brazil. Phytopathology, 23: 538-545, 1 fig.
1934a.-A species of Sphaceloma on av,Jcado. Phytopathology 24:
84-85.

1934b.-Sphaceloma perseae, the cause of avocado scab. Journ.
Agr. Research, 49: 859-869, 4 pls. (1 col.).
1936a.-Australian citrus scab causecl by Sphaceloma fawcettl
scabiosa. Phytopathology. 26: 195-197, 1 fig.
1936b.-Citrus scab on Hesperethusa crenulata from India. Phytopathology 26 : 71.
1936c.- Present generic status on the Citrus scab organlsm. Phytopathology 26: 68-70.
.fENKINS, ANNA E. and H. S. FAWCETT. 1933.- Record of Citrus
scab mainly from herbarium specimens of the genus Citrus
in England and the United States. Phytopathology 23: 475482, 1 fig.
JENSEN, c. A. 1917.-Composition of Citrus at various stages of
mottling. Journ. Agríe. Research 9: 157-166.
1918a.-June drop and its relation to the weather. Calif. Citrog.
3:255, 277, 5 Fig.
-

195-

�l918b.-Effect of disinfectants upon Bacterium citri. Quart. Bul.
Plant Bd. Florida 2: 112-133, 2 fig.
JOHAR, D. S. 1931.-Leprosis or nailhead rust of Citrus trees.
Inclian Sci. Cong. Proc. 18, pp. 262-263.
1932.-Citrus canker due to Pseudomonas citri in the Punjab.
Indias Sci. Cong. Proc. 19, pp. 294-295.
JOHNS, B. 1926.-Anthracnose or Black spot (Colletotrichum gloeosporioides). So. African Fruit Grower 13. 165, 1 Pl.
JOHNSTON, F. S. 1944.-Warning sounded against losses from
citrus decay. (blue mold) citrus, may 6-8; 7, February 1944.
Bibl. of Agric. Vol. IV N&lt;:&gt; 4/12706.
JOHNSTON, J. c. 1933.-Zinc sulfate promising new treatment
for mottle-leaf. California Citrog. 18: 107, 116-118.
1934.-Experiments in mottle-leaf Control. Calif. Citrog. 19: 148,
159.
JOHNSTON, J. R. 1914.-The Citrus canker. Modern Cuba 2. 63,
1 Fig.
JOHNSTON, J. R. and S. C. BRUNER. 1918.-Enfermedades del
naranjo y otras plantas cítricas. Cuba Estac. Exp. Agron.
Bol. 38, 54 pp., 15. figs.
JONES, W. S. 1890.-The Citron tree "Frw.t culture in foreign
countries". C:1lifornia State Bd. Hort. Rpt. 1890, pp. 404-405.
KAMAT, M. N. 1925.-Gummosis of Citrus trees. Poona Agr. Col.
Mag. 17: 86-88.
1927.-The control of Mosambi (Citrus aurantium) Gummosis.
Agr. Journ. India, 22:176-179. 2 Pis.
KAR, P. C. and J. C. SAHA. 1943.-Controlling fruit scab (Sphaceloma fawcetti) of pumelo, Citrus grand.is Osbeck (C. decumana Linn.) Sci. and. Cult. 8:422-423. April 1943. Bibl. of
Agr. Vol. Il N9 3/E57.
KAUTZPROWSKY, S. 1931.-The nature of the "new disease" of
sweet lime stock and its control. Hadar 1931. N&lt;? 2.
KAY A. O. 1925.-Report on soil moisture conditions in Breward
County, Florida. Florida state. Hort. Soc. Proc. 38:40-50, 1 fig.
KELLERMAN, K. F. 1916.-Cooperative work for eradicating citrus canker. U. S. Dept. Agr. Yearbook 1916. 267-272, 4 Pl.
1929.-Citrus canker eradication. Jour. Econ. Ent. 22. 1929, 656.
KET,I.EV, W. P. 1920.-The present status of alkali. California Agr.
exp. Sta. Circ. 219, 10 pp.
KELLEY, W. P. and S.M. BROWN. 1928.-Boron in the soils and
irrigation waters of southern Caliiornia and its relation to
Citrus and Walnut culture. Hilgardia 3:445-458.
KELLY, W. P. and A. B. COMMINS. 1920.-Composition of normal
and mottled Citrus leaves. Jour. Agr. Research. 20:161-191.
KELLEY, W. P. and E. E. THOMAS. 1920.-The effects of alkall

on Citrus trees. California Agr. ~- Sta. .Bul. 318, pp. 305337. 2 figs.
KENDALL, T. A. 1931.-Soil aeration used in treatment for oak
root fungus. California Dept. Agr. Mo. Bul. 20:165-166.
1932.-Anthracnose spots, Colletotrichum gloeosporoides, on mature Valencia oranges following a llme-sulfur spray. Month.
Bull. Dept. Agr. California. 21. 1932. 221-224. 2 figs.
KIDD, M. N. and R. G. TOMKINS. 1927a.-Fungal diseases of imported fruits. Great Britain Dep. Sel. and Indust. Res. Rpt.
on the Food Invest. Bd. for the year 1927, pp. 45-48.
1927b.-An analytical study of the mortality of orange fruits on
various constant temperatures. Dept. Sci. and Indust. Res.
Rpt. Food Invest. Bd. for the year 1927, pp. 35-36.
KIME, c. D. 1918.-Scaly bark a disease of citrus trees. (Cladosporium herbarum citricolum.) Proc. Fla. Sta. Hort. Soc. 31.

-196-

-197-

86-89.

KmK, THOMAS. 1885.-Diseases of lemon and other trees in New
Zealand, 5 pp. Wellington.
KLOTZ, L. J. 1927a.-The enzymes of Pythiacystis citrophthora
Sm. and. Sm. Hilgardia 3:27-40.
1927b.-Inhibition of enzymatic action as a possible factor 1n the
resistance of plants to disease. Science, n. s. 66:631-632.
1929a.-Red blotch and peteca of Citrus. Callf. Citrograph. 15:
32-33, 2 figs.
1929b.-Furth~r studies 011 Penicillia of citrus. Pbytopathology
19. 1144.
1930a.-Petec1 and red blotch of lemons. Phytopathology 20:109110.
1930b.-Some microscopical studies on Penicillium decay of Citrus. Phytopathology 20:251-256, 2 figs.
1932.-A resume of some aspects of disease resistance in plants.
Compt. H.end., 10th. Cong. Internatl. d'Hort. pp. 87-93.
1933.-Possible vitality test for lemons, California Citrograph. 18:
154-155 1 fig.
1934.-Tbe use of uitrogen trichloride and other gases as fungicides (Abs.) Phytopathology 24: 1141.
.
1936.-Nitrogen trichloride and other gases as fungicides. Hllgardia.
1943.-Phytophthora infections of citrus and their control. Calif. Citrog. 28:200-201 June 1943. Bibl. of Agr. Vol. m N&lt;:&gt; 3/E6.
1944.-Protection against brown rot and gummosis. Calif. C1- ,
trog. 29: 366-367. October 1944. Also in citrus leaves 24
(10): 10-11 Oct-0ber 1944. Bibl. of Agr. Vol. V N9 6/25262.
KLOTZ, L. J. and A. J. BASINGER. 1938.-The Influence of variou.s Types of rind inj ury on the incidence of water spot
of Navel Oranges. Bul. Dep. of Agric. State of Calif. 1938.

�KLOTZ, L. J. and H. S. FAWCETI'. 1929.-The relative resistance of varieties and species of citrus to bark disease. (Phytophthora, Pythiacystis citrophthora). Phytopatology. 19: 1136.
1930.-The relative resistance of varieties and species of Citrus
to Pythiacystis gummosis and other bark diseases. Jour.
Agr. Research, 41 :415-425.
1932.-Black scorch of the date palm caused by Thielaviopsis
paradoxa, Jour. Agr. Research, 44: 155-166, 5 figs., 2 pls.
1934.-Valencia rind spot. California Citrograph 20: 4, 1 fig.
1935.-Rind breakdown of navel orange. Calüornia Citrograph.
20: 124, 1 fig.
1941.-Color Handbook of citrus diseases. University of California Press, Berkeley and los Angeles 1941.
1942.-Brown rot control. California Citrograph. 28(1) :18 November 1942. Bibl of Agr. Vol. I N&lt;? 5/D164.
1944.a-Treatment of brown rot gummosis. California Citrograph. 29:194-195. May 1944. Bibl. of Agr. Vol. V NQ 1/1179.

1944b.-Progress report on "decline" of Citrus. Calif. Citrogr. 29:
294-295. Aug. 1944. Bibl. of Agric. Vol. V NQ 4/16457.
KLOTZ, L. J., H. S. FAWCETI', and HUILLIER, L. L. 1934.-Laboratory experiments on the control of brown rot of lemons
(Abs.) Phytopathology. 24:1140.
KLOTZ, L. J. and A. R. c. HAAS. 1933.-Some differences between
button-blossom halves of Citrus fruíts. California Citrog. 18:
318. 14, 1 fig.

KLOTZ, L. J. and V. P. SOKOLOFF. 1943a.-Relation of injury
and death of small roots to decline and collapse of citrus
and avocado. Citrus leaves 23(1) 1-3. 22 illus. January, 1943.
References. Toxic materials in the soils may be the primary
cause. n is likE&gt;ly one of this in nitrites which damage the
fibrous roots making them more susceptible to brown rot
and gummosis fungí. Bibl. of Agr. Vol. II N&lt;? 2/D 69.
1943b.-The possible relation of injury and death of small roots
to decline and collapse of Citrus and avocado. Calif. Citrog.
26(4) 86-87, illus. Feb. 1943. References. Bibl. of Agric. Vol.
II NQ 2/D 69. (Found experimentally to be associated with
nitrite injury to the roots).
KNIGHT, H. 1928.-A micro-technique for observing oil penetration in citrus leaves after spraying. Science n. s. 68 1928, 572.
KURISAKI, M. 1919.-The relation between Phyllocnistis saligna
Zell. and the Citrus disease. Wakayama Agr. Exp. Sta. Rpt.
20 pp. (En japonés).
1920.-0n the life history of Citrus leaf-miner, Phyllocnists saligua Zell. and the relation between this miner and citrus canker, Pseudomonas citri, Hasse. Konchu Sekai (Insect World),
24: 39-44. (En japonés).
-198-

LAMSON-SCRIBNER, F. 1886.-Notes on the orange Ieaf scab.
Bul. Torrey Bot. Club, 13: 181-183.
1887.-0range leaf - scab; Cladosporium sp. U. S. Dept. Agr. Rpt.
1886 pp. 120-121, 1 pl.
LANPHERE, W. M. 1934.-Enzymes of the rhizomorphs of Armillaria menea. Phytopathology, 24: 1244-1249.
LAYCOCK, T. and G. H. JONES. 1927.-Fungoid pests of cotton.
Proc. First. West African Agr. Conf. Ibadan, Nigeria, pp. 146158.

LEE, H. ATHERTON. 1917.-•A new Bacteria! Citrus disease. Jour.
Agr. Research 9:1-8, 3 pl. (1 col.).
1918a.-Further data on the susceptibility of rutaceous plant to
Cltrus-canker. Jour Agr. Research, 15:661-666, 4 pls.
1918b.-Further data on the Citrus canker affection of the c1trus species and varieties at Lamao. Philippine Agr. Rev.,
11 :200-206, 7 pls.
1918c.-Early occurrence of Citrus scab in Japan. Phytopathology,
8:551.

1919.-Plant pathology in Japan. Phytopathology, 9:178-179.
1920a.-Behavior of the Citrus canker organism in the soil. Jour.
Agr. Research 19:189-206, 2 pls.
1920b.-Action of sorne fungicides on the Citrus canker organtsm.
Philippine Jour. Sci. 17:325-341.
1920c.-Black spot of Citrus fruits caused by Phoma citricarpa Me
Alpine. Philippine J our Sci. 17 :635-641, 4 pls.
1921a.-The relation of stocks to mottled leaf of Citrus trees.
Philippine Jour Sci., 18 :85-93, 3 pls.
1921b.-The increase in resistance to Citrus canker with the advanee in maturity of Citrus trees. Phytopathology, 11 :70-73.
1921c.-Citrus-canker control: a progress report of experiments
(Pseudomonas citri) Philipp. Journ Sci., 19:129-175.
1922a.-Relation of the age of Citrus tissues te the susceptibility to Citrus canker. Philippine, Jour, Sci., 20:331-339, 4 pis.
1922b.-Observations on previously unreported or noteworthy
plant diseases in the Philippines. Philippine Agr. Rev., 14
422-434, 8 pls.
1923a.-A disease of Satsuma and Mandarin orange fruits caused
by Gloeosporium foliicolum Nishida. Philippine Jour. Sci., 22:
603-614, 1 col. pl., 1 fig.
1923b.-California scaly bark and rot of Citrus trees in the Philippines. Philippine Agr. Rev. 16:219-225, 8 pls.
1924.-Dry rot of Citrus fruits caused by a Nematospora species.
Philippine Jour. Sci., 24: 719-733, 2 pls., 1 fig.
1925.-The comparative resistance to foot rot of various Citrus
-

199 -

�species as root stocks. Philippine Jour. Sci., 27:243-254, 1 fig.
1 pl.
LEE, H. ATHERTON, and E. D. MERRIL. 1919.-The suscepttbility

ot a non-rutaceous host to Citrus canker. Science, n. s., 49:

499-500.
LEE, H. ATHERTON, and A. SHINO. 1922.-Citrus canker control

expertments in Japan. Philippine Journ. Sci. 20:121-150, 4 PJ.
1 fig.

LEE, H. ATHERTON, and. H. S. YATES. 1919.-Pink disease of
Citrus. Philippine Jour. Sci., 14:657-673, 7 pis. 2 figs.
LENFEST, R. E., 1923.-Dieback of citrus trees. Citrus. Indust. 4.
Nr. 12, 5-7.
LEONE, G. 1918.-La pourriture des racines des agrumes, dans
l'oasis de Trípoli. L'Agr. Coloniale 12: 209-215, 4 figs.
LEONIAN, LEON, H. 1925.-Physiological studies on the genus
Pbytophthora. Amer. Jour. Bot., 12:444-498, 5 figs. 13 pls.
1934.-Identification of Phytophthora species. West Virginia Agr.
Exp. Sta. Bul 262, pp 1-35, 7 figs.
LESTER-SlMITH, W. C. 1932.--Cltrus mildew. Phytopathology, 22:

870.
LE SUEUR, A. D. C. 1934.-Care and repair of ornamental trees
in garden, park, and street. 257 pp., mus. Country Lite, Ltd.
London.
LEWCOCK, H. K. 1926.-A citrus bacteriosis occurrlng 1n South
Australia. Phytopathology, 16:80.
LEWIS, H. C. 1932.--Citrus dusting equipment. California Dept.
Agr. Mo. Bul., 21:324-339, 9 figs.
LINDAU, G.1907.-Fungi imperfecti: Hyphomycetes. Band I., Abt.
VIII von Rabenhorst, L. Kryptogamen-Flora von Deutschland
Oesterreich und der Schweiz. 2. Aufl., Eduard Kummer.
Leipzig.
LINK, G. K. K., and M. W. GARDNER. 1919.-Market pathology

and market diseases of vegetables. Phytopathology, 9:497-520.
LIPMAN, c. B. 1914.-The poor nitrifying power of soils a posslble
cause of "diebac.k" (exanthema) in lemons. Science N. S. 39.
728-730.

1921.-A contribution to our knowledge of the ,soil relationships
witl1 Citrus chlorosis. Phytopathology, 11:301-305.
LIPMAN, c. B. and A. GORDON. 1925.-Further studies on r.ew
methods in the physiology and pathology of plants. Jour. Gen.
Physiol., 7 :615-623.
UTTAUER, F. and G. MINZ. 1944.--Citrus wastage investigation, review of work carried out at the Agr. Research Sta.
Rehovet 1940. 1941. 1942. 6. 7p. processed Jewish Agency for
Palestine., Inst. of Agr. an Nat. History, Agr. Expt. Sta. 1941
1942.--Control of Fungus diseases, Bibl. of Agr. Vol. V NI?
2/ 6415.

1945.-Citrus wastage investigations, review of work carried out
at the Agricultural Research Station Rehovet in 1942-1943. 15
pp. Processed Rehovet J ewish Agency for Palestine Inst. of
Agr. an Nat. Hist. Bibl. of Agr. Vol. VI N9 5/19150.
LIVINGSTON, B. E. and H. S. FAWCETT. 1920.-A battery of
chambers with different automatically maintained temperatures. Phytopathology, 10:336-340.
LOUCKS, K. W. 1930.-Some physiological studies of Phytomonas citri. Jour. Agr. Res., 41:247-258. 1 fig., 2 graphs.
LYON, H. L. and H. A. LEE, 1921.Citrus canker in the Hawaiian
Islands. Phytopathology, 11: 377.
MANCHERON, P. 1920.-Malattie degli agrumi nel Marocco. La
Colonis. Franc. au Maroc l. 7.
MANGE F. 1944.-Enfermedades y plagas de los árboles cf.tricos
en California. Informe Consular 1944.
1945.-Enfermedades y plagas de los árboles citricos en California. Fomento. 1(12) :19, 23 Oct. 1944. Bibl. of Agr. Vol. VI N9
4/14750.
MANVILLE, H. A. 1883.-Practical orange culture. Ashmead
Bros Jacksonville, Fla.
MARCHIONATTO, J. B. 1926.-La "gomosis" del naranjo en Bella Vista. Rev. Facult. Agron. La Plata. Epoca 3: Tomo 17:
15-21, pis.
1928.-La gomosís o pie podrido del Naranjo (rectificaciones fitopatologicas) Physis, Buenos Aires, 9:94-98.
1934.-Argentine Republic: Plant diseases observed in the country. Internatl. Plant Prot. Bul. 8(11) :241.
1944.-"Mompa" hongo perjudicial a los citrus. Argentina. Ministerio de Agric. Almanaque 19:191-192. 1944. Bibl. of Agr.
Vol. V N'? 5/ 20936.
1945.-:--"Mompa" (Septobasidium guaraniticum), hongo perjudicial de los Cltrus. Suelo Argentino 4:175 marzo 1945. Bibl. of
Agr. Vol. VI N9 6/ 24334.
MARLOTH, RAIMUND H. 1929.-An apparatus for the study of
mat-forming fungí in culture solutions. Science, 69:524-525.
1931.-The influence of hydrogen-ion concentration and of sodium bicarbonate and related substances on Penicilium italicu.m and P. digitatum. Phytopathology, 21: 169-198, 6 figs.
MARSHALL, E. 1910.-Diseases of cultivated plants and trees.
602 pp. mus. The Macmillan Company, New York.
MARSHALL, RU~H P. 1931.-Th~ relation of season of wounding
and shellacking to callus formation in tree wounds. u. s.
Dept. Agr. Tech. Bul. 246, 28 pp., 25 figs.
MASON, T. G. 1923-Ligneous zonation and dieback in the lime
(Citrus_ medica) var. acida in the West Indies Roy Dublin
Soc. Sc1. Proc., n.s., 17:255-262, 4 pls.
r-

-

200-

-

201-

�MASSEY, A. B. 1914.-Citrus canker (Phoma.) Phytopathology
4. 397.
MATZ, J. 1919.--Citrus spots and blemishes. Porto Rico Dep. Agr.
Sta. Circ. 16. 8 p., 3 Fig.
1920.-Citrus and pineapple fruit rots. Puerto Rico Insular Exp.
Station Bul, 24, 12 pp.
MAYET, M. v. 1891. Une maladie affectant les citronniers dans
l' arrondissement de Calvi. Min. Agr. France, Année 10,
Bul. 5, pp. 449-456, Paris.
McALPINE, D. 1899.-Fungus diseases of Citrus trees in Australia, and their treatment. 132 pp., 31 pls., Gov. Printer, Melbourne.
McCLEERY, F. c. 1929.-Exanthema. of Citrus in New South
Wales. Agr. Gaz. N. s. Wales, 40:397-406, 4 figs.
1930a.-Lemon scab and íts control. Agr. Oaz. N. S. Wales, 41:
27-30, 2 figs.
1930b.-Melanose of Citrus. Dept. Agr. N. S. Wales. Plant Disease
Leaflet 22, 2 pp., 1 fig.
1931.-Citrus scab. Dept. Agr. N. S. Wales, Plant Disease Leaflet
20, 4 pp., 2 figs.
McCLEERY, F. C. and W. B. STOKES, 1929.-Control of exanthema of Citrus in New South Wales. Agr. Gaz. N. S. Wales.
40:523-534, 5 figs.
McGREGOR, E. A. 1927 .-Lygus elisus a pest of the cotton regions in Arizona and California. U. S. Dept. Agr. Tech. Bul.
4, 15 pp., mus., diags.
1932.-A peculiar spotting of oranges in Central CalUornia. Jour.
Econ. Ent. 25: 139-140.
Me KIE, D. B. 1916.-0bservations on the clistribution of citrus
canker. Philippine Agr. Rev. 9:278-281, I Pl.
McLEAN, F. T. 1921a.-A study of the structure of the stomata
of two species of Citrus in relation to Citrus canker. Bul. Torey Bot. club. 48: 101-106, 1 fig.
192lb.-'rhe permeability of Citrus leaves to water. Philippine
Jour. Sci. 19: 115-128.
MCLEAN, F. T. and H. A. LEE. 1922.-Pressures required to cause
stomatal infection with the Citrus-cank.er organism. Philipine Jour. Sci., 20 :309-320, 2 figs.
MELCHERS, L. E. 1931.-A check list of plant diseases and fungi
occurring in Egypt. Kansas Acad. Sci. Trans., 34:41-106.
MERRILL, E. D. 1917.-An interpretation of Rumphius's Herbarium amboinense. Manila Bureau of Sci., Publ. 9, 595 pp.
MERRll.L, E. D. and H. A. LEE. 1924.-A consideration of the
species Cítrus maxima (Burm.) Merrill. Amer. Jour. Botany,
11 :382-384, 2 iigs.
·- 202 -

MERTZ, W. M. 1924.-Windburning of citrus trees. Calif. Dept.
Agric. Mnth. Bull. 13:46-53.
MILLER, C. C. 1918a.-Bud cure of the lemon tree. Mo. Bull. Calif.
Com. Hort. 7. 515-519, 5 Figs.
1918b.-Treatment of gummosis with carbolineum (Pythiacystis
and Botrytis.) Mo. Bull, Com. Hort. California 7:488-493, 4 figs.
1919.-Injurious lemon roots. California Citrograph, 4:356-359,
2 figs.
MILLER, E. V., J. R. WISTON, and G. A. MECKSTROTH. 1945.Studies on the use of formaldehyde and sodium ortho-phenyl
phenate in the control of decay of Citrus fruits. Fla. Statc
Hort. Soc. Proc. (1944) 57:144-148. Bibl. of Agr. Vol. VI N9
5/19377.

Mll.LS, J. W. 1902.-Citrus fruit culture. California Agr. Exp. Sta.
Bul. 138, 46 pp., 23 pls.
MITRA. M. 1929.----Some diseases of crops in the Andaman Islands.
Agr. Research Inst., Fusa, Bul. 195, 14 pp.
MITRA, S. K. 1928.-Mycology. Assam Dept. Agr. Rpt. 1927-1928.
pp. 36-37.
MITRA, S. K. and P. C. KHONGWIR. 1928.-Orange cultivation in
Assam. Bull. Dept. Agr. Assam. 2. 19 p.
MIYABE, K., andK. SAWADA. 1913.--0n fungi parasitic on scaleinsects found in Formosa. Jour. Coll. Agr. Toboku Imp. Univ.
Sapporo. Japan, 5: 73-90, 2 pls.
MIZUSA WA, Y. 1929.-Preliminary report on gummosis of Citrus
trees in Japan, caused by Phomopsis sp. Kanakawa-Ken Agr.
Exp. Sta. Bul. 56, pp. 1-39, 6 pls. {en Japones).
MONIZ, DA MAIA, R. 1925.-Um nuovo Oomycete, parasita de arvores do género Citrus? Rev. Agronom., Llsbon, Ser. IV l. 11 pp.
2 Pl.

MONTEMARTINI, L. 1931.-L'osservatorio fitopatologico di Palermo negli anni 1929-1931. Riv. Patol. Veg., 21:257-279 (Malattie degli agrumi, pp. 268-271).
1934.-I parassiti e le malattie delle piante coltivate nena Sicilla occidentale durante i1 biennio 1932-1933. Riv. Patol. Veg.,
24: 11-36, 1 fig.
MOORE, E. C. 1944.-Sclerotinia twtg blight of citrus, California Citrograph 29:301 August 1944. Bibl. of Agr. Vol. V N'?
4/16352.
MOORE, GEO., T. and K. F. KELLERMAN. 1905.--Copper as a.11
algicide and desinfecta.nt in water supplies. U. s. Dept. Agr.
Bur. Pla.t Ind. Bul. 76, 55 pp.
MOORE, P. 1945.--Citrus foot rot control California Cult. 91:
533. Oct. 28, 1944. Bibl. of Agr. Vol. VI N9 1/921.
:MOORE, T. W. 1881.-Treatise and ha.ndbook of orange culture
-

203 -

�in Florida, Lousiana and California. 2d ed., 184 pp., E. R.
Pelton, New York.
MORADA, E. K. 1930.---0bservations on the important diseases
of Citrus at the Lamao Experiment Station. Phllippine Jour,
Agr., 1 :195-229, 11 figs.
MOREffiA SYLVIO. 1943.---0bservacoes sobre a tristeza dos citms, ou podridao das radicelas. Biologico 8:269-272 Nov. 1942
Cause undetermined. Bibl. of Agr. Vol. III N&lt;? 1/E6.
MORRILL, A. W. and E. A. BACK. 1912.-Natural control of Whiteflies in Florida. U. s. Depart. Agr. Bur. Ent. Bul. 102, 78
pp., 9 pls.
MORRILL, A. W. and W. W. YOTHERS.-1919.-The treatment
of canvas to prevent mildew. California Citrograph. ~:2.20221. 2 ftgs.
MORRIS, H. M. 1932.-Insect pests and fungus diseases of Cyprus and their control. Cyprus Dept. Agr. Ent. Ser. 3 pp.
1-56, illus., figs. 1-12.
MOWRY, H., and A. F. CA..\fi&gt;. 1934.-A preliminary report on
zinc sulfate as a corrective for bronzing of tung trees. Florida Agr. Exp. Sta. Bull 273 pp., 7 figs.
MULLER, A. S. 1933.---0bservations and notes on Citrus diseases
in Minas Geraes, Brazil. Phytopathology, 23:734-737.
NAGORY, P. J. 1930.-(A short survey of plant diseases in Abkhasia in 1929). Publs. Agr. Exp. Sta. Abkhasia 41, 20 pp. 6
figs. (Russian with English summary).
NAKATA, K. 1934.-Plant diseases illustrated 603 pp., Yokendo
Pub. Co., Tokyo.
NARASIMHAN, M. J. 1927.-Wild plants affected by koleroga.
Mysore Agr. Calendar, 1927, pp. 36-37.
NATTRAS, R. M. 1932a.-Annual report of the mycologist !or
1931.Cyprus Div. Agr., Ann. Rpt. 1931, pp. 56-64, 2 figs.
1932b.-Citrus leaf gum spot. Cyprus Agric. Journ. 27. 1932. 2425, 1 fig.
1933a.-Gummosis of Citrus trees, Cyprus. Agr. Jour., 28:49-52,
2 figs.
1933b.-A new species of Hendersonula (H. toruloidea) on deciduous trees in Egypt. Brit. Mycol. Soc. Trans., 18:189-198,
5 figs., 2 pls.
1933c.-Annual report of the m,-cologist for the year 1932. Cyprus Div. Agr. Ann. Rpt., 1932, pp. 44-49, 1 fig.
1933d.-The diplodia rot of Citrus fruits. A posslble menace to
the Cyprus Citrus industry. Cyprus Agr. Jour., 28:24-27, 2 figs.
NELLER, J. R. and R. V. ALLISON. 1935.-A machine for the sub-

surface treatment of soils with chloropicrin and With carbon bisulfide for nematode control under fteld conditions.
son. Science, 40:(2):173-180, 1 pi.

-204-

NELSON, E. 1916.-Eradication on a large scale (Pseudomonas
citri). Phytopathology 6. 114.
NELSON, RAY. 1933.-Some Storage and transportational diseases of Citrus fruits apparently due to suboxidation. Jour.
Agr. Research, 46:695-713, 6 pls.
1-'EWELL, W. 1916.-Citrus cankerf investig*ions. Quart. Bul.
Plant. Bd. Florida. l. and 2.
1917.-Citrus canker. Mo. Bull. Com. Hort. California 6:263-268,
3 Pls., 7 figs.
1919.-Citrus canker eradication in the State of Florida. Calif.
Citrograph. 4: 313-323, 1 fig.
1923.-Report on citrus canker eradication work in cooperation
with the bureaus of plant industry, for quarter ending de•
cember 31, 1922. Florida Plant Bd. Quart. Bull. 7, 1923, 145146.
1929a.:-Special report of plant commissioner to state plant board. Gainesville, Florida. April 1929. Month Bull. Florida PI.
Bd. 13: 122-124.

1929b.-The citrus canker menace (Phytomonas citri). Monthl.
Bull. Dept. Agr. Calif. 18:128-133.

1929c.-The citrus canker menace. En Mon. Bul. Dept. Agric.
Proc. of the Sixty-first Conven. of Fruits Growers and Farmers. Vol. XVITI N&lt;.&gt; 2 pp. 128.
NIGGHAM, B. S. 1934.-Effect of excessive humidity on the resistance of Cltrus plants to sun scorch. Amer. Jour. Bot. 21:
351-354, 3 figs.
NISIIlDA, T. 1903a.-Kankitsu no shippei ( diseases of citrus
fruits). Kankitsu (Citrus Fruits), 1(3) :3-4. (En Japonés).
1903b.-Kankitsu no Sokabyo (Citrus scab.) Dainippon Nokwaiho (Jour. Agr. Soc. Japan), 23(258) :1-4 (En Japones).
1914.-Shinpen kankitsu byogai to yoboho (new treatise on Citrus disease and prevention). Pp. 40-41, Tokyo, 1914 (Texto
en Japones).
1927.-Lectures on parasitology of Citrus fruits. Studia Citrologica, 1(1) :106-114.
NOACK, F. 1900.-Pilzkrankheiten der Orangenbaüme in Brasilien. Ztschr. f. Pflanzenkrank., 10:321-335.
NOBLE, R. J., 1932.-Australia; a disease of citrus recorded in
New South Wales for the first time. (Septoria depressa).
Bull. Intern. Inst. Plant Protect. 6. 131.
NOLLA, J. A. B. 1926.-The anthracnoses of Citrus fruits mango and avocado. Jour. Dept. Agr., Puerto Rico, 10 (2) ~25-63
6 pis.
~
NORO, KIMIJIRO. 1928.-Unshiu mikan no Hen'ishi ni kwansuru Kenkyu. First Preliminary Rpt. Shidzuoka Agr. Exp. Sta.
Bul. 1, 3 pp., 1 f1g.
-

205 -

�NOTTAGE, J. L. 1943a.-Protection against verrucosis. New
zealand Journ. Agr. 67:290. October 1943. Scab or verrucosis on Citrus. Bibl. of Agr. Vol. IV NQ 2/14897.
1943b.-Citrus notes. Bark blotch (Ascochyta corticola) and borer (Aemona hista). New Zealand. Joum Agr. 67:366 November 1943. Bibl. of Agr. IV N9 3/8444.
NOVAES DE CAMPOS, J. A. 1928.-Cura da gom.mose das laranjeiras. Pythiacystis citrophthora. Bol. Agríe. Sao Paulo ser.
648-689, 1 PI., 1 Fig.
NOWELL, WILLIAM. 1917a.-Rosellinia root diseases in the Lesser Antilles. West. Indian BuJ.. 16:31-71, 12 pls.
1917b.-The fungi of interna! boll disease. West Indian Bul., 16:
152-159.

1919.-A root disease of cacao in Trinidad- Rosellinia pepo. Trinidad and Tobago Dept. Agr. Bul., 18:178-199, 5 flgs.
1923.-Diseases of crop-plants in the Lesser Antilles. X.IX
383
pp., 1 col. pl. 150 figs., 1 map. The West India Committee,
Trinity Square, London. .
OCFEMIA, G. O. and ROLDAN, E. F. 1927.-Phytophthora blight
of Citrus. Amer. Jour. Bot. 14:1-15, 4 figs. 2 PI.
OKABE, NORIO. 1932.Bacterial diseases of plants ?curring in
Formosa. I Jour. Soc. Trap. Agr. 4:470-483, 5 F1gs.
ONDA, T. 1905.-Kankitsu no Kasabyo ni tsukite (on scab ~f Citrus) Kwaju (Fruit Tree) 40:20-23 41:16-19 (Texto en Japonés).
OSBORN, T. G. B. and O. SAMUEL. 1922.-Some n_ew records_ of
fungi for South Australia. Part II, together with a description af a new species of Puccinia. Trans. Roy. Sac. So. Australia 46: 166-180 4 figs., 1 PI.
OWENS, G. P. 1897.-Melanose. Agr. Gaz. N. S. Wales 1897, 8:
610-611, 2 pls.
PARBERY, N. :a:. 1935.-Mineral canstituents in relation to chlorosis of orange leaves. Soil. Scíence, 39 :35-45.
PARK, M. 1932.-Report on the work of the Mycological Division. Ceylon Admin. Repts., Rpt. Dir. Agr. for 1931, pp. D-

+

103-D-111.

1933.-Citrus canker. Trop. Agriculturist, 80:124-125.
PARKER, E. R. 1933.-Loss of oil from orchard heaters while
standing. Its posslble effect 011 trees. California Citrograph.
18: 163, 184, 3 figs.
1934a.-Experiments on the treatment of mottle-leaf of Citrus
trees. Amer, Soc. Hort. Sel., Proc., 31:98-107.
1934b.-Effect of certain zinc sulfate sprays for mottle-leaf of
Citrus. California Citrograph. 19:204, 3 figs.
1935.-Experiments on mottle-leaf by spraying with zinc. California Citrograph, 20:90, 106-107.
-206 -

PARKER, E. R., C. O. PERSING, and E. C. MOORE.. 1945.-Mottle

leaf control methads of applying zinc spray to correct deficiency in Citrus. Citrus leaves. 25(3): 6-7, 30. April de 1945,
Bibl. of Agr. Vol. VI NQ 6/24470.

PARKlN, JOHN. 1906.-Fungi parasitic upan scale insects (Coccidiae and Aleurodidae): a general accaunt with special
reference to Ceylon farms. Ann. Roy. Bot Gar. Peradeniya,
3:11-82. 4 pls.
PARSEVAL.&lt;von. 1929.-Gammose (Orange). Der Landwirt, Porto Alegre, Nr. 2.
PASSALACQUA, T. 1932.-Sul "mal della tena'' dei frutti di
mandarina. R. Osservatorio Fitopatologico di Palermo. Lavori, R. Inst. Bot. di Palermo. 3 :3-9, 2 pls., 2 figs.
PATTERSON. FLORA W., and VERA K. CHARLES. 1910.-Some
fungous diseases of economic importance. U. S. Dept. Agr.

Bru. Plant. Ind. Bul. 171, pp. 1-41. 8 pls.
PEETS, E. 1925.-Practical tree repair. 270 pp., Robert M. McBride
&amp; Company, New York.
PEGLION, V. 1901.-Uber die Nematospora coryli Pegl. Centralbl.
f. Bakt., Abt. 2, 7:754-761, 1 pl.

PELTIER. GEO. L. 1918a.-Susceptibility and resistance to Citrus-canker of the Wild' relatives, Citrus fruits and hybrids
of the genus Citrus. Jour. Agr. Researcb, 14:337-357, 3 pls.
1918b.-A sununary of the Citrus canker investigation in south
Alabama. Proc. Gulf Coast Hort. Soc. 4, 21 and 22.
1920.-Influence of temperature and humidity on the growth of
Pseudomonas citri and its host plants and on infection and
development of tbe disease. Jour. Agr. Research, 20:447-506.
1924a.-Citrus varieties resistant to canker. Amer. Fruit Grower
44. 7, 21, 25. 3 figs.
1924b.-Present status of citrus canker prablem (Pseudomonas
citri) Amer. Fruit Grawer, 44, 5, 19, 5 figs.
PELTIER, GEORGE L., and J. WILLIAM FREDERICH. 1920.-

Relative susceptibility to Citrus canker of different species
and hybrids of the genus Citrus, including the wild relatlves. Jour. Agr. Researcl)., 19 :339-362, 12 figs.
1922a.-Weather and its relation to citrus epidemics in Alabama. Phytopathology 12. 57.
1922b.-Relative susceptibility of citrus plants to Cladosparium
citri Massee. Phytopathology 12. 57.
1924a.-Further studies 011 the relative susceptibility to Citrus
canker of düferent species and hybrids of the genus Citrus,
including the wild relatives. Jour. Agr. Research, 28:227-239.
J924b.-Relation of enviranmental factor to Citrus scab caused
by Cladosporium citri. Massee. Jour. Agr. Research, 28:241254, 2 figs.
-

207-

�1926a.-Efects of weather on the world distribution and prevalence of Citrus canker and Citrus scab. Jour. Agr. Research,
32:147-164, 1 map. 8 graphs.
1926b.-Further studles on the overwintering of Pseudomonas
citri. Jour. Agr. Research, 32:335-345, 3 pls.
PELTIER GEORGE L., C. J. KING, and RAYBURN W. SAMSON.

1926.-0zonium root rot. U. S. Dept. Agr. Bul. 1417, 27 pp.,
11 pls.

PELTIER, GEORGE L., and DAVID C. NEAL. 1918.-0verwintering of the Citrus canker organism in the bark tissue of
hardy Citrus hybrids. Jour. Agr. Research, 14 :523-524, 1 pl.
PENZIG, O. 1882.-Funghi agrumicoli; contribuzione allo- studio
dei funghi parassiti degli agrumi. 124 pp., 136 col. pls., Padua. (Text pu'blished also in "Michelia" vol. 8).
1884.--Seconda contribuzione allo studio dei funghi agrumicoli.
Atti del R. Inst. Veneto di Sci., Ser. VI, Tome II. Venice.
1887.--Studi botanici sugli agrumi e sulle piante affini, 590 pp.
58 pls., Rome.
PERROTT, W. H. 1925.-A spray for Citrus trees. Rhodesia Agric.
Journ. 22:970-971.
·
FETCH, T. 1907-1910.-Revision of Ceylon fungi. Ann. Roy. Bot.
Gard., Peradeniya, 4:21-68, 1907; 374-444, 1910.
1911.-Physiology and diseases of Hevea brasiliensis. 268 pp., 16
pls., London.
1914a.-The genera Hypocrella and Aschersonia. Ann. Roy. Bot.
Gard. Peradeniya, 5: 521-537.
1914b.-Notes on fungus diseases. Ceylon Agr. Soc. Yearbook,
1914, pp. 65-67.

1915.-Citrus mildew. Phytopathology, 5: 350-352.
1919.-Citrus mildew: a correction. Phytopathology, 9:266.192la.-Studies in entomogenous fungi: II. The genera Hypocrella and Aschersonia. Ann. Roy. Bot. Gard. Peradeniya, 7:
167-278, 4 pls.
1921b.--Studies in emomogenous fungí. Brit. Mycol. Soc., Trans.
7 :89-132. 133-166, 3 pls.
1924.--Studies in entomogenous fungi V. Myriangium. Brit.
Mycol. Soc., Trans., 10:45-80, 1 fig., 2 pls.
1925a.-Entomogenous fungi and their use in controlling insect
pests. Dept. Agr. Peradeniya, Bul. 71, 40 pp., 2 pls.
1925b.-Studies in entomogenous fungí. VI Cephalosporium and
associated fungí. Brit. Mycol. Soc. Trans. 10:152-182, 1 pl.,
1 fig.

1932.-Notes on entomogenous fungi. Brit. Mycol. Soc., Trans.,
16:209-245, 8 figs.
PETRI, L., 1924.-Stato attuale di alcuni problemi di fitopatologia. Conferenza tenuta in Roma al xvm congresso delle
-208 -

cattedre ambu°ianti de agricoltura Italiane, il 10 maggto,
1924, 16 pp.

1925.-L'agente del marciume radicale degli agrumi. Annali del
R. Istituto Sup. Agrario e Florestale, Ser. 2, 1, 7, pp., 4 figs.
1926a.---&lt;:lorosis maculata intemervale delle foglie degli Agrumi. Bol. R. Staz. Pat. Veg., n.s. 6:380-384, 2 figs.
1926b.-Ricerche sulle cause del disseccamento dei limoni in
provincia di Messina. Bol. R. Staz. Pat. Veg., n.s., 6:108-118,
2 figs.
1927a.-Ricerche sulle cause del mal secco dei llmoni in provincia di Messina. e sui mezzi per combatterlo. Bol R. Staz. Pat.
Veg., n.s. 7:229-284, 13 figs.
1927b.-Un batterio parassita di alcune Phytophthoreae. Bol. R.
Staz. Pat. Veg., n.s. 7:457-464, 4 figs.
1927c.-Rassegna dei casi fitopatologici piu notevoli osservati
nel 1926. Bol. R. Staz. Pat. Veg., n.s. 7: 1-45.
!927d.-Il contenuto di calce nel terreno .i n rapporto ad alcune
malattie deglí agrumi. 13 Congresso int. Agric., Rom. Actes
4. 391-398.

1927e.-Effetti del solfato di manganese sulle piante di limone
attaccate dal Colletotrichurn gloeosporioides Penz. Bol. R.
Staz. patol. Veg. Firenze 7. 213-214.
1927f.-Effettl del solfato di manganese sulle piante di limone
attaccate dal Colletotrichum gloeosporioides Penz~ Citrus,
Messina, 1927, ser. 11 anno XIII, s. 8 p. 2'78.
1928a.-Rassegna dei casi fitopatologici osservati nel 1927. Bol.
R. Staz. Pat. Veg., n.s., 8:1-50, 4 figs.
1928b.-Il "mal secco" dei limonl in rapporto all'incultura. Bol.
R. Staz. Pat. Veg., n.s., 8:216-221, 3 figs.
l 929a.-I metodi di cura del marciume radicale degli agrum.i.
Bol. R. Staz. Pat. Veg., n.s., 9:255-272, 4 figs.
1929b.-Batteriosi dei rametti e mal del secco dei limoni in Sictlia. Bol. R. Staz. Pat. Veg., n. s. 9:282-290.
1929c.---Sulla posizione sistematica del fungo parassita delle
piante di limone affette da "mal del secco". Bol. R. Staz. Pat.
Veg., n.s., 9:393-396, 1 fig.
1930a.-Lo stato attuale delle ricerche sul "mal del secco" dei
limoni. Vol. R. Staz. Pat. Veg., n.s., 10:63-107, 5 figs. 2 col. pls.
1930b.-Ulteriori ricerche sulla morfología, biologia e parassitismo della Deuterophoma tracheiphila. Bol. R. Staz, Pat. Veg.,
n.s., 10:191-221, 13 figs.
1930c.-I risultatti di alcune ricerche sperimentali spora 11 "mal
secco" degli agrumi. Bol R. Staz. Pat. Veg., n.s., 10:353-359.
1930d.-La riproduzione sperimentale del "mal del secco" del limoni. Atti della R. Acad. Naz. Lincei, Rend., Ser. 6, 11:146-149.
-209-

�1930e.-La nutrizione minerale delle piante in rapporto alla
predisposizione o alla resistenza di queste a cause patogene .
. Bol. R. Staz. Pat. Veg., n.s., 10:121-152.
1930f.-La formazione degli organi della riproduzione sessuale
della Phytophthora (Blepharospora) cambivora in coltura
pura. Boll. Staz. Patol. Veg., Firenze 10:361-365, 1 fig.
1930g.-Attivita dell osservatorio istituito a s. Teresa di Riva per
lo studio del mal secco dei limoni. Citrus, Messina 15 :246-248
281-283.

,

1931a.-Nouve osservazioni sulla biología della Deuterophoma
tracheiphila. Bol R. Staz. Pat. Veg., n. s., 10:437-447, 4 figs.
193Ib.-Sur une méthode pour effectuer les injections de virus
dans les feuilles. 2d. Congr. Internat. de Path. comp., Paris. 2
Compt. rend. et Communications, pp. 439-441, 2 diags.
193lc.-Variegatura infettJva della foglie di Citrus vulgaris Risso.
Bol. R. Staz. Pat. Veg. n. s., 11 :105-114, 1 col_ pl., 3 figs.
193ld.-Il metodo d'isolamento della "Phytophthora cambivora"
Bol. Staz. Pat. Veg .• Firenze 11 :214-221. 3 Figs.
1932a.-La lotta contra il mal secco dei limoni. Citrus. Riv. camera Agrum., Ser. 2. 18:268-271.
l932b.-Lapplicazione della terapia interna contro il "mal secco" dei limoni. Bol. R. Staz. Pat. Veg., n.s., 12:236-237.
1932c.-Rassegna dei casi fitopatologici osservati nel 1931. Bol.
R. Staz. Pat. Veg., n.s., 12:1-64. 4 figs.
1934a.-Rassegna dei casi fitopatologici osservati nel 1933. Bol.
R. Staz. Pat. Veg., n.s., 14:1-78. (Mal secco, pp. 41-47).
1934b.-Alcune conslderazioni sopra i generi "Deuterophoma" e
"Blastophoma". Phytopath. Zeitschr., 7:117-119.
1935.-Deuterophoma tracheiphila, e malattie da virus degli
agrumi. Della R. Acad. Nazionale dei Lincei 21:301-306.
PEYRONEL, B 1926a.-Studio morfobiologico e sistematico di un
fungo parassita dei limoni nel Mesinese. Bol. R. Staz. Pat.
Veg. 6: 118-134, 8 figs.
1926b.-Di alcune Peronosporaceae inferiori causanti alterazioni
dei frutti degll agrumi Boll. Staz. patol. veg. Firenze 6. 1926
171-173.
'
PHILLIPS, EDITH H., ELIZABETH H. SMITH, and RALPH E.
SMITH. 1925.-Fig. smut. California Agr. Exp. Sta. Bul. 387,
38 pp. 15 figs.
PIER~E, N. B. 1901.-Black rot of Navel orange. California Cult1vator, 17: 181, 1902. Black rot ar navel rot of orange. Bot.
Gaz. 33:234-235.
PITTMAN, H. A. 1932.-Brown rot of Citrus. A serious disease
that can be easily prevented. Journ. Dept. Agr. West. Australia, 2d. Ser. 9: 286-289.
-210 -

PLAKIDAS, A. G. 1925.-Fusarium rot of the peach. Phytopathology, 15: 92-98.
POLE EVANS, I. B. 1910.-The structure and life history of Diplodia natalensis n. sp. Union South Africa, Transvaal Dept.
Agr. Sci. Bul. 4, 18 pp. 8 pls.
1917a.-Citrus canker in South Africa and its eradication. South
Africa Journ. Indus., 2.
1917b.-Citrus canker. Union South Africa Dept. Agr. Bul., Local
Series 30.
1920.-Report on cold storage conditions for export fruit at Cape
Town. Union South Africa Dept. Agr. Bul. 2, 9 pp., 1 pl.
1931.-Handling of Citrus fruits in relation to subsequent wastage. Union South Africa Dept. Agr. Bul. 98, 2 pp.
POLE- EVANS, l. B. THOMSON, MARY R. H. fUTTERILL V.
and GEORGE HOBSON. 1921.-Further investigations into
the cause of wastage in export Citrus fruits from South
A:frica. Union South Africa Dept. Agr. Bul. 1, (1921) 48 pp.,
20 pls.
POPE, W. T. 1923.-The acid lime fruit in Hawail. Hawaii Agr.
Exp. Sta. Bul. 49, 20 pp. 6 pls.
POWELL, G. H. 1908.-The decay of oranges wbile in transit
from California, U. S. Dept. Agr. Bur. Plant Ind. Bul. 123, 71
pp., 8 pls.
1911.--Cooperation in the handling and marketing of fruit.
Yearbook U. S. Dept. Agri. 1910, pp. 391-406.
POWELL, H. C. 1926.-The control of blue and green molds of
oranges. Negative results from borax. South African Fruit
Grower 9, 1926, 232.
1928.-The citrus industry in Palestine. Palestine Dept. Agric.
Forest. Agríe. Leafl. 4, 9 ser., 35 p., 5 flgs.
1930.-The culture of the orange and allied fruits. Pp. 355 Central News Agency, Johannesburg.
PRILLIEUX, EDUARD E. 1874.-Etude sur la formation de la
gomme dans les arbres fruitiers. Compt. Rend. Acad. Sci., París, 78:135-137.
PRIZER, J. A. 1915.-Some experiments in treating Citrus trees
for gummosis and heart-rot. California Comn. Hort. Mo. Bul;
4: 7-19, 7 figs.
PUTTERILL, v. A. 1921.-Plant diseases in the western province.
n Colarrot in orange trees (Gummosis). Journ. Dept. Agric.
So. Africa 3: 259-263, 4 figs.
1922.-The biology of Schizophyllum commune Fries; with special rerence to its parasitism. Union South Africa Dept. Agr.
Sel. Bull. 25, 35 pp., 5 pls., 5 texts figs.
1923.-Plant diseases in the Western cape province XI. Union
South Africa Journ. Dept. Agr. 7: 403-406, 4 figs.
-

211-

�1930.-The prevention of mould wastage in orange. S. Africa
Dept. Agr. Bull. 64, 20 p.
1934.-Citrus wastage tnvestigations. Progress report 2. Season
1933. Union South Africa Dept. Agr. Bul. 131, 40 pp., 4 figs.
QUAYLE, H. J. 1911.-Citrus fruits tnsects. California Agr. Exp.
Sta. Bul. 214, pp. 443-512, 74 figs.
1912.-Red spiders and mites of Citrus trees. California Agr.
Exp. Sta. Bul. 234 pp. 483-530, 35 figs.
1914.-Citrus fruit tnsects in Mediterranean countrtes. U. s. Dept.
Agr. Bul. 134, 35 pp., 10 pis.
1915.-The control of Citrus insects. California Agr. Exp. Sta.
Clrc. 12, 9, 35 pp., 18 figs.
1933.Bordeaux spraytng and fumigation injury. California Citrograph. 18: 166, 184.
QUAYLE, H. J. and A. R. TYLOR, 1915.-The use of the fungus
Isaria for the control of the black scale. California Momn.
Hort. Mo. Bul., 4: 333-338, 2 figs.
RABINOVITZ-SERENI, D. 1931a.-Perdita della facolata germlnativa delle spore di Deuterophoma trachelphlla alla fine
del periodo prtmaverllla. Bol. R. Staz. Pat. Veg., n.s., 11:154157, 3 figs.
1931b.-Azione stlmolante del biossido di carbonio sulla germinazione delle spore di "Deuterophoma tracheiphila". Bol. R.
Staz. Pat. Veg., n.s., 11:143-152, 3 graphs.
1932a.-ll grado di resistenza di alcuni funghl all'azione del raggi
ultravioletti. Bol. R. Staz. Pat. Veg., n.s., 12:115-144.
1932b.-D'azione del raggi luminosl visibll di differente lunqhezza
d'onda sull accrescimiento, sulla sporiflcazione e sulla pigmentazione del funghi in coltura pura. Bol. R. Staz. Pat.
Veg., n.s., 12:81-114, 3 figs.
1932c.-Ricerche biologiche sulla Rhizoctonia del semenzal di
citrus. Bol. R. Staz. Pat. Veg., n.s., 12:187-209, 5 figs., 1 graph.
1932d.-Sopra una malattia batterlca del limoni. Bol. R. Staz.
Pat. Veg., n.s., 12:278-284.
1932e.-Come prevenalre el marciume della frutta degli agrumt.
Citrus Riv. Camera Agrum., Messina 11, 18:1-3.
RAISTRICK, H., et al. 1931.-Studies in the biochemistry of microorganisms. Roy. Soc., London, Phll. Trans., ser. B., 220:
1-367, 3 diags.
RAMSEY, H. J. 1915.-Hand.ling and shipptng Citrus fruits in the
~lf States. U. S. Dept., Agr. Farmers' Bull. 696· 28 pp
10 figs.
'
·
.,
1921.-Need of care to prevent blue mold decay in translt. Callfomla Citrograph 6:170-171.
1925.-Economic lessons from 1924 lemon crop. California Cltrograph, 10:197, 216.

-212-

RAMSEY, O. B., M. A. SM1TH and B. C. KEIBERO. 1945.-Fungistatic action of diphenyl on cltrus fruit pathogens. Bot.
Oaz. 106:74-83 Sept. 1944. Blbl. of Agr. Vol. VI NQ 1/86'7.
RANT, A. 1912.-Studies on Corticium javanicum. Bul. Jard. Bot.,
Bu.ltenzorg, Ser. 2, 4:50 pp., 9 pis.
RAYNER, M. c. 1933.Mycorrhlza in the genus Citrus. Nature, 131:
399.
REED, H. s. 1922.-0bservations on the fruit industry in costa
Rica. California Citrograph, 7 :261, 292, 4 flgs.
1930.-The swelllng of Cltrus truits. Amer. Jour. Bot., 17:971-982,
6 figs.
REED, H. s. and E. T. BARHTHOLOMEW. 1930.-The effects of
desiccatlng winds on Citrus trees. California Agr. Exp. Sta.
Bul. 484, 59 pp.
REED, H. s. and J. DUFRENOY. 1934.-Effects de l'affection cllte
"mottle-leaf" sµr la structure cellulalre des citrus. Rev. Gen.
Botan., 46:33-44, 10 figs.
1935.-The effects of zinc and iron salts on the cell structure o!
mottled orange leaves. Hllgardia, 9:113-137, 2 col pls., 11 figs.
REED, H. S. and THERESE FREMONT. 1934a.-Les arbuscules des
mycorrhtzes endotrophes. Compt. Rend. Soc. Blol., Parls,
116:201.
1934b.--Sur les reacttons des cellules de racines de Citrus a l'infection par les mycorrhires. Compt. Rend. Acad. Sel., Parfs,
199:84-87, 2 figs.
1935.-Factors that 1nnuence the formatlon and development of
mycorrhlzal associations in Citrus roots: Phytopathology,
25:645-647, 1 :fig.

REED H. s. and A. R. c. HAAS. 1923a.-A effect of sodlum chloride and calcium chloride upon growth and composltton of
young orange trees. California Agr. Exp. Sta. Tech. Paper.,
4:21 pp., 6 pls.
1923b.-Growth and composition of orange trees in sand and
soU cultures. Jour. Agr. Research, 24:801-814.
1923c.-Studies on the efects of sodium, potasslum and calctum
on young orange trees. California Agr. Exp. Sta. Tech. Paper, 11:23 pp., 5 pls.
1923d.-The pseudo-antagonlsm of sodium and calcium in dllute
solutlons. Jour., Agr. Research, 24:753-758, 1 pl.
1924a.-Some effects of certain calcium salts upon the growth
and absortion of Citrus seedllngs. Amer. Jour. Botany, 11:
15-18.

1924b.-Some relatlons between the growth and compositlon of
young orange trees and the concentration of the nutrtent
solution employed. Jour. Agr. Research, 28:277-284, 1 pi.
1924c.-Iron supply in a nutrient medlum. Bot. Oaz., 77:290-299.

-213-

�1924d.-Nutrient and toxic effects of certain ions on Citrus and
walnut trees with special reference to the concentration
and pH of the medium. Californla Agr. Exp. Sta. Tech. Paper, 17:75 pp., 29 figs., 3 diags.
REED, H. s. and E. R. PARKER. 1936.-Specific effects of zinc
aplications on leaves and twigs of orange trees, affected
with Mottle leaf. Journ. of Agr. Research Bul. N9 53, NI? 5 pp.
3'95-398. Washington D. C. 1936.
REHM, H. 1911.- Fungi nova vivenda citrus. Pomona Col. Jour.
Econ. Bot. 1, 106.
1914.-Ascomycetes Philippinensis. Leaflet Philipp. Bot. 6:22572281.
REICHERT, I. 1925.-The control of dehydratlon of orange trees
in Palestine. Zionist. Organ. Inst. Agr. Nat. Hist. Agr. Exp.
Sta. Circ. 9: 3-10.
1926.-Damping-off in citrus seed-beds. Zionist Exec. Agric. Exp.
Sta. Tel. Aviv. Yedeoth 1926, Nr. 4.
1928.-0n the investigation of Citrus diseases in Palestine. Palestine Citrograpb (Hadar), 1(11-12): 16-17.
1930.-Díseases, new to Citrus, found in Palestine, Phytopathology, 20:999-1002, 1 fig.
1932.-A new root rot of Citrus trees in Palestine. Hadar., 5:254256, figs. 1-3.
1934.-The state of research in Cltrus diseases in Palestine. Hadar, 7:115-117.
REICRERT, I. and H. S. FAWCETT. 1930.-Citrus diseases new
to Palestine. Phytopathology, 20: 1003.
REICHERT, I. and E. HELLINGER. 1930a.-Control of Diplodia
stem-end rot of Citrus. Hadar, 3: 136-139, 1 fig.
1930b.-Internal decline- a physiological disease of Citrus fruits
new to Palestine. Hadar, 3 :220-224, 4 figs.
1931a.---Control of mould wastage in oranges by careful handling. Hadar, 4: 115-117, 3 figs.
193lb.-Further experiments on the control of Diplodia stem-end
rot of Citrus fruits by debuttoning. Hadar, 4:215-217.
1931c.-Citrus fruit diseases newly recorded in Palestine. Hadar,
4:276-278. 3 fig.
1932a.-Further experiments on the control of Diplodia stem-end
rot of Citrus by pruning and spraying. Hadar, 5: 142-143,
2 graphs.
1932b.---Conditions affecting the apprearance of Diplodia rot in
Citrus fruits. Hadar, 5: 203-206, 5 graphs.
1932c.-Blemishes and their lnfluence on the keeping quauty of
oranges. Hadar, 5:287-292, 6 figs. 5 graphs.
1933.-Penicillíum rot of oranges and the conditions affecting its
appearance in Palestine. Div. of Plant Pathology J. A. P. Agr.
-214-

Exp. Sta. Rehobotb. Hadar Vol. VI NI? 4 Abril 1943. Tel. Aviv.
6 graphs.
REICHERT, I. and F. LITTAUER. 1928.-The decay of c1trus
fruits in Palestine and its prevention. Palestine Citrograph
(Hadar), 1(8): 4-5, 6(9): 5-6, 5 flgs.
1931a.-Preliminary desinfection experiments against mould wastage in oranges. Hadar, 4: 58-60, 92-93, 2 figs.
1931b.-The casual agent of gummosis disease in Palestine. Hadar
4: 145-150, 4 figs.
REICHERT, l. and J. PERLBERGER. 1928a.-The blast disease o!
Citrus, a new Oitrus disease in Palestine. Palestine Citrograph
(Hadar), l. (4): 5-6, 5 figs.
1928b.-Observation and investigation of seed-bed diseases of Citrus trees in Palestine. Yedeoth, 9-10: 417-435, 6 figs.
1931.-Little-leaf disease of Citrus trees and its causes. Hadar,
4: 193-194, 2 figs.
1934.-Xyloporosis, the new Citrus disease. Hadar. 7: 163-167, 193202, 15 figs.
REININGER, C. H. 1942.-Contribucao ao estudo dos posiveis insectos, vetores do virus dos "citri" no Brasil. Brasil. Escuela
Nacional de Agronomía. Vol. 2 pp., 225-257, 1941. Deal mainly
With aphids and thrips. Bibl. of Agr. Vol. IV NI? 5/20119.
REINKING, O. A. 1918.-Philippine economic-plants diseases.
Philippine Jour. Sci., 13:165-274, 43 figs., 22 pls.
1919.-Diseases of economic plants in southern China. Philippine
Agriculturalist 8: 109-135 1 3 pls.
1921.-Citrus diseases of the Philippines, southern China and
Siam. Phillippine Agriculturalist, Agr. 9:121-179, 14 pls.
RHOADS, A. S. 1925a.-Observations on citrus Wilt. Florida State
Hort. Soc. Proc., 38:26-39,
l925b.--Citrus blight 1nvestigations. Ann. Rept. Florida Agr. Exp.
Stat. 1924, 91-94.
1926a.-A new method for treating foot rot. (Phytophthora parasitica) Amer. Fruit. Grower 46. 1926, 7, 24, 2 figs.
1926b.-Progress report on citrus blight 1nvestigations. Florida
Stat. Hort. Soc. Proc. 39:143-146.
1927a.---Citrus blight or wilt, water injury, and related troubles.
Psorosis. Rpt. of Plant Pathologist. Florida Agr. Exp. Sta. RPt.
for Fiscal Year Ending June 30, 1927, pp. 68R-70R.
1927b.-Investigations on citrus "blight", Wilt or leaf-curl in Florida. Phytopathology 17, 1927, 58.
1928.-Water injw-y to citrus trees in Florida. Citrus Industry
9(5) :7-11, 7 figs.
1929a.-Foot-rot of Citrus trees and its treatment, Florida Agr.
Exp. Sta. Press. Bul. 417, 2 pp.
-

215-

�1929b.-The cause and control of melanose. Florida Agr. Exp. Sta.
Press Bul., 421, 2 pp.
1929c.-The cause and control of Citrus scab. Florida Agr. Exp.
Sta. Press Bul. 422, 2 pp.
1930a.-Citrus blight or chronic wilt. Florida Agr. Exp. Sta. Rpt.
for Fiscal Year Ending June 30, 1930, p. 95.
1930b.-Some new or little known Citrus diseases observed d~g
·the past year. Florida State Hort. Soc. Proc., 43 :80-88.
1931a.-Treatment of gummosis and psorosis of Citrus trees. Florida Agr. Exp. Sta. Press Bul. 432, 2 pp.
193lb.-Clitocybe mushroom rot of Citrus and other woody trees
in Florida. Citru.s Indus., 12(9) :5-9, 7 figs.
193lc.-Gummosis and psorosis of citrus trees Florida Agrc. Exp.
Stat. Press. Bul. 431, 2 p.
(Unpublished) A nonparasitic disease of Florida Citrus Trees
known as blight. Florida Agr. Exp. Sta.
1932.-Clitocybe mushroom root-rot-a new disease of Citrus trees.
(C. tabescens) Phytopathology. 22. 23.
1937.-Desinfectants pastes and washes for treating bark diseases of Citrus trees. Fla. Agr. Exp. Sta. Gainesville. Press. Bul.
420, Sept. de 1929 (Rev. 1937).
1939.-Nature and cause of Psorosis of Citrus trees. Press Bol. NQ
540, Univ. Florida Agr. Exp. Sta. October 1939.
1944a.-Diseases and injuries on Citrus trees in central Florida.
U. S. Bur. Plant. Indus. Soils and Agr. Engin. Plant. Dis. Rptr.
27:690-693 processed December 1943. Bibl. of Agr. Vol IV NQ
3/8446.

1944b.-Conditions of Citrus groves in Fla. Plant. Dls. Rptr. 28:
568-573, processed in June 1944. Bibl. of Agr. Vol. V N93/11524.
RHOADS, A. S. and E. F. DEBUSK. 1931.-Diseases of Citrus 1n
Fla. Florida Agr. Exp. Sta. Bul. 229. 213pp., 100 figs.
RHOADS, A. S., G. D. RUEBLE, and W. L. THOMSON. 1940.-The
cause and control of Cltrus scab. Fla. Agr. Exp. Sta. Gainesvllle Fla. Press bul. NQ 554 October 1940.
RlDGWAY, ROBERT. 1912.-Color standards and color nomenclature. 44 pp. 53 pls. 1115 colors, Washington, D. C.
RODRIGUEZ CARRILLO, TEODORO. 1943.-Problema fitosani~
tario de la región naranjera del Estado de Nuevo León. México, D. F. 1943. Tesis Chapingo.
RODRIGUEZ VALLEJO, JOSE. 1942.-El cultivo de los Citrus y
algunas de sus plagas y enfermedades localizadas en la región de Acapulco, Gro. Tesis Chapingo 1942.
ROGERS, J. M. and F. S. EARLY. 1917.-A simple and effective
method o! protecting Citrus fruits against stem-end rot.
Phytopa thology, 7 : 361-367.
ROLFE, R. T. and F. W. ROLFE. 1926.-The romance of the tun-

-

216-

gus world; an account of fungus life in its numerosus guises, both real and Iegendary. 309 pp., mus., J. B. Lippincott
Company, Philadelphia.
ROLF~, W. A. 1930.-Sulphurlng cítrus trees. Journ. Dept. Agr.
Victoria 28. 732-733.
ROLFS, P. H. 1904.-Withertip and other diseases of citrus trees
an~ fruits. U. S. Dept. Agr. Bur. Plant. Indus. Bul. 52, 20pp.,
1 fig., 6 pis.
1905.-Report of committee on diseases of Citrus. Florida State
Hort, Soc. Proc. 18 :29-32. (Blight pp., 31-32).
1910.-Plant-bugs in orange groves. Florida Agr. Exp. Sta. Press
Bul. 155, 2 pp.
1915.-Seeking adequate means of control of citrus canker. Florida Grower 11. 20 and 21.
ROLFS, P. H., and H. S. FAWCETT. 1908.-Fungus diseases' of
scale insects and whitefly. Florida Agr. Exp. Sta. Bul. 94
17 pp., 21 figs.
'
1913.-Fungus diseases of scale insects and whitefly. Florida
Agr. Exp. Sta. Bul. 119, pp. 69-82, 20 figs.
ROLFS, P. H., H. S. FAWCETT and B. F. FLOYD. 1911.-Diseases
of Citrus fruits. Florida Agr. Exp. Sta. Bul. 108, pp. 27-47
13 figs.
'
ROLFS, P. H. and C. ROLFS. 1931.-A muda de Citrus pedra angular ~a. industria citricola. Sec. Agr. Officinas Graphicas
da Est1st1ca. Bello Horizonte, Minas Geraes Brazil 126 pp
37 figs.
•
•
·•
RORER, J. B. 1915.-Fungous diseases of limes. Proc. Agr. Soc.
Trinidad and Tobago. 15. 14 and 15.
1919a.-Gloeosporium limetticolum, mélancouiée nuisible a Citrus aurantifolla dans Ille de la Trinité, Antille. Bull. Dept.
Agr. Trinid. And Tobago 18. 1 and 2, 1 pl.
1919b.-Tbe withertip or limes (Gloeosporium limetticolum.)
Trinidad and Tobago Dept. Agr. Bul. 18. 1-3, 1 Pl.
ROSE, D. H. and L. F. BUTLER. 1927 .-Pleospora rot of lemons
and apples. Phytopathology, 17: 47.
ROSE, D. H. and others 1941.-Market diseases of fruits and
vegetables, citrus and other subtropical fruits. u. s. A. Mise.
Pub., 498. 57pp,¡ Ref. pp. 51-57. Blbl. of Agr. Vol. m N9 3/A 32.
ROSEN, H. R. 1935.-Rose blast induced by Phytomonas syringae
Journ. Agr. Res. 51:235-243, 6 figs.
ROSS, C. 1914.-Report on sorne of the diseases of citrus fruits.
Queensland Agríe. ,Journ. N9 1 :48-54.
ROSSETTI, V. 1945.-0 teste do Iodo na identtlicao da tristeza
dos Citrus. Biologico II: 13-21 Enero 1945. Bibl. of Agr Vol
VI N9 5/19385.
.
.
-

217-

�B01J1Ul8, K. B. 1922.-IDdhtdual tne care. oantomla Oltrua ID8t.
Ann. Rpt, 1921-1922, pp. M-80.
ROUNDS, X. B. and B. 8. PAWcr:rT, lta.-Cltrua 1"l,rk an4
root dtse8lea tn 1" Angeles CountJ. UniV. callfomla. u. s.
Dept. A.gr. Exp. sen. m lAI Anaelel county. :wmeosnpbed,
8 pp.
RUDLB, o. D. and w. KUNTZ. lMO.--Melanoae of Cltraa a.nc1
tu eommerctal control. Bu1. MI tJDlv. F1a. Agr. lllp. ma. sept.
tMO.
R1JBIILB, o. D. and W. L. TBOMPSON. 1939.~mmerclal control of Cltrua acab 1n Fla. Plortda Agr. BQ. Sta. Galneavllle
Pla. BuL N9 33'1. Sept. 1939.
JWQOIBRI, 0. 1931L--8ulla presunta 1nfluema di certl temD1
nel rendere restatentt "al mal aecco" le plante di J1memf.
Bol R. 8taz. Pat. Veg., n.,., 11:1'10-l'll.
1931'b.-Note teehDiche au1 "mal aecco" dqll agrumt (Deuie?ophoma). Rtf. "Cltnll" camera Agrum. MelBIDa. 1'1. 15 p.
1933&amp;.-Marclume del ramettt dl araneto amaro prodotto da
Sclerotinia sp. BoL R. 8W. Pat. Veg., n.s.; 13:140-142, 1 flg.
lt33'b.--Ossenazloni aopra l al1ierulone del mandartD1 prodo\ta
dalla "Cytoaporlna cltr1perda". camp. Bol R. staz. Pat.
Veg., n.s., 11:9pp., 2 flgs. '
1935a.-l,a diversa reslstema a1la defogUactone prodotta dal vent.o
1D alC11De specle dl Cttrua, tn Rapport.o aUa struttura anátomlca del ptcctolo. Bol. R. Staz. Pat. Veg. n.s., 13: 33 pp. 11
ftp.
1935b.--Sopra 1 presentt rapportt genettct col. Ltmone e col. cedro. d1 una partlcolare varleta en Umone aaat. realatente
a1la "Deuterophoma traehelphlla" Petrt. BoL R. Stas. Veg.,
n.s., 13! 498-499.
RUPRECBT, R. W. 1923.-Dleback of Ottrus. Florida Sta. Rpt.
48-48. 192'. Dlebact of 01trus. Florida state Rpt. 4'1-49.
1925.-Dlebaek of 01trua. Florida Stat.e Rpt. 28-IO.
RUSHTON, w. A. 1915.-A preUmlnary mveattgatton as to the
eaurie of rottinl of oranges trom Brull (Pentcilllum ltall•
cum). Ann. AppL BtoL l. 1915, 385-389, 1 flg.
RUTBBRl'ORD, D. M. 1944.-And tbeD there are 01trus cUaeaaelCalH. Cltrograph 29: 342 October 1944. BibL of Agr. Vol. V
N9 8/25234.
.
R,YAN, R. l. 1929.--I)lacuaatOn of tbe Cltrus canker and quarantlne. Monthl. Bul. Dept. Alf. Callf, 18, IU-142.
RYBRSON, K. 1923.--BfflctencJ tn scalY bart and Bhell bart
control (Oltrus). California Oltrograph 8, 3'11-401, 8 ftp.
SABASRABUDDBB, D. L. 192'1.-A remedJ for a dle-baet dlleaM
of oranae tre8I Agr., .Jour. Indla., 22:114-11'1, 2 plL
BAIMOIT, B. 8., and R. WORIIAW, 1915.-Leaf-lPOt dlleUe 111

-na-

lime. (GJoeoaporlum twaeeolmil) Qard. dlron. 3 aer. u, 1ft
and 194, 2 flp.
SANCHBZ COLJN, SALVADOR. 1M2.-Cultlvo del Umonero. InduGraUliLdón del 1tm6n. 1161lco.
SAVASTANO, O. 1930.-Tra lll agrumett di 41Derica. Aspett1 eolturall ed orpnizlatln. ADn. R. Stu. Sper. Agrumtc e Prutttc, Aetreale, 10:131-295, pl8. 20.
1932&amp;.-Una gomrnosl del Umone causata da "DOtbiorella". Bol
R. 8tu. Pat. ver., n.s., 12:2'5-2'1', pla. 6-11.
ltub.---1.'endoXerosl del llmone en 81eWa. Bol. R. staz. Pat. ver.
D.S., 12: 169-186.
1932c.-Rtcerche spertmentale 8111 marcio del frUttt degll 811'11·
m1 L Specle ~ c h e e tungtne tsolate ed alcune loro caratterlstlque btologlque. Bol. R. staz. Pat. Veg. N., s., 12:
• 308-341, p)B, 12-18, 2 grpbs.
1033.-011 mluppl plu recenti delle rlcerche aulle mal&amp;ttte degD
agrumi ln Italia. Italia Agr. '10:343-350; Aba. 1n Hort. Abstracta, Imper. Bar. Pruit Prod., 3(2) :82.
SAVASTANO, O., and H. S. FAWCffr. 1828.-The effect of mtxed 1noculattons of certa1n cltrua frult-rottlng organlaml.
Phyt.opathology 18. 949.
1929.-A study of decay tn Cltrus frults produced by tnoculattom
with Jmown mtxturea of fungt at dlfferent conatant temperatures. lour. Agr. Research 39:183-198, 2 Ogs., 8 lfllpba.
19308..-Rtcerche spenmentall su1 decorso patologlco de mal seceo nel umone. Ann. R. Staz. Spertm Agrumlc e Frutttc Aclreale, 11:1-3'1, 8 pls., 1 flg.
1930!&gt;.-Investigattons on mal secco of lemon in SlcDy due to
Deuteropboma trachelphlla, Petrl. 5th Internatl. Botan. cong.
Proe., Cambridge, Bng)an~ pp. 408-40'7.
SAVASTANO, L. 18M.~mrnoae caullnalre et radlcate dans

les auranttacees amygdaléea, le tJgoter, 1' ollvler et notrcl-

ssement du noyer. Compt. Rend Acad Sel., Parls, 99:98'1-990.
1910.-Patologla arborea app)lcata, lesione, 20, Oommoal delll
agrum1. pp. 12'1-141. Tlp. B. OlanDSnt &amp; Fllllt Napolt.
1918.-Le auberosl ed ll gruppo delle malattte costttmtonall seUo11al1 ne1 truttt degl1 agruml. ADn R. Staz. Sper. Agrumlc
e l'rllttlc., Aclreale N9 4/105-112. 3 pls. 2 col.
191la.-Dl alune prattche eolturalt nel marclume radlcale degil agrum1. staz. spertm. d1 agrum e fruttlc. Bol 38.
192lb.-Bécherches ulMrleures su la gommoae aéche des apumea. R. sw, spertm. Agrum. e Frutttc. Bol. a, 1-e, 9 flp.
192lc.-Oommoal secca negU agrumt. Bol R. Btaz. Sper. Agrumlc. e Prutue., Aelrtale, !Ml, pp. 5-'l.
1ma.--stud1 ec1 eapertmentt au1
radlca1e c1e111 agru1111. Ana. a. Stu. Sper. Agrumle e l'rutUc., Aclreale, e:118-131

llarclmne

---

�1922b.-Contributo ano studio del male dello scopaccio negli
agrumi. Ann. R. Staz. Sper. Agrumic. e Fruttic. Acireale, 6:
119-124, 6 pis.
1923.-Delle epidemie italiane del mal secco negli agrumeti. Albicoccheti Ficheti, Noceti e Gelseti. Ann. R. Staz. Sper. Agrumic. e Fruttic. "Acireale, 7:89-170. 6 pls.
1925.-La cura del mal secco negli alberi fruttifer. Bol. R. Staz.
Sper. Agrumic e Fruttic., Acireale, 51: 15 pp., 3 figs.
1926a.--Sulle cause aggravanti il mal 'Secco negli agrumeti del
vesante orientale della Sicilia. Bol R. Staz. Sper Agrumic.
e Fruttic, Acireale 54:7 pp., 1 fig.
1926b.-La poltiglia solfocalcia "Formola della stazione di agrumicoltura" e l'arboricoltora 5. ediZione. R. Staz. spertm.
agrum. frutt. Bol. 58. 21 p., 4 figs.
SAWADA, K. 1927.-Descripttve catalogue of Formosan fungi III.
Dept. Agri. Res. Inst. Formosa Rpt. 27, 73 pp. 4 pls.
1935.--Studies on prevention and spreacling of Citrus black spot.
Formosan. Agr. Rev. NQ 345, 712-730 (En Japonés).
SCHNEIDER, ALBERT. 1916.-A parasiti.c saccharomycete of the
tomate. Phytopathology. 6: 395-399, 4 figs.
1917.-Further note on a parasitic saccaromycete of the Tomato.
Phytopatbology, 7:52-53.
SCHOONOVER, W. R., R. W. HODGSON, and F. D. YOUNG. 1930.
-Frost protection in California orchards. California Agr.
Ext. Serv. Circ. 40, 73 pp., mus.
scoFILED. c. s. and L. v., wn,cox. Boron in irrigation waters,
U. S. Dept. Agric. Tech. Bull. 284. 65 p. 5 figs. 1 Pl.
SHAMEL, A. D., C. S. POMEROY and R. E. CARYL. 1923.-Pruning citrus trees in the Southewest. U. S. Dept. Agr. Farmers Bul. 1333, 32 pp. 24 figs.
1924.-Bad selection as related to quality of crop in Washington
Navel orange. Jour. Agr. Research. 28:521-525, 4 pls.
SHAMEL, A. D., L. B. SOOTT, and C. S. POMEROY. 1920.-Frost
protection in lemon orchards. U. s. Dept. Agric. Dept. Bul.
821. 30 p. 3 PI., 15 figs.
SHAMEL, A. D., L. B. SCOTT., C. S. POMERY, and C. L. ~YER.
1920a.-Citrus-fruits improvement: A study of bud vanatlon
in the Eureka Lemon. U. S. Dept. Agr. Bul. 813, 88 pp. 22 figs.
7 pls.
1920b.--Citrus-fruit improvement: A study of bud variation in
the Lisbon lemon, U. S. Dept. Agr. Bul. 815, 70 pp. 14 tigs.,
8 pls.

SHARANGAPANl, S. G. 1930.-Appendix I. Annual report of the
economic Botanist to the Government of Bengal for the year
1929-1930. Bengal. Dept. Agr. Ann. Rpt. 1929-1930 pp. 37-46.
-

220 -

SHEAR, C. L. 1918a.-Patho1ogical problems in the distrtbution
o! perisbable plant products. Brooklyn Bot. Gard. Mem. 1:
415-422, 3 pls.
1918b.-Pathological aspects of the federal fruit and vegetable
inspection service. Phytopathology, 8:155-160.
SHEAR, c. L., N. E. STEVENS, and M. s. wn.cox. 1924.-Botryosphaeria and Physalospora on currant and apple. Jour. Agr.
Research. 28: 589-598, 3 figs., 2 pls.
1925.-Botryosphaeria and Physalospora in the Eastern U. S.
M.vcologia, 17:98-107 1 pl.
SHEAR, C. L. and ANNA A. WOOD. 1913.-Studies of fungus parasites belonging to the genus Glomerella. U. S. Dept. Agr.
Bur. Plant. Indus. But 252, ll0pp., 18 pls.
SHERBAKOFF, C. D. 1917.-Buckeye rot of tomato fruit. Phytopathology 7: 119-129 5 figs.
SHERWOOD, E. c. 1926.-The nature of plant dtseases. West
Virginia Agr. Exp. Sta. Circ. 41, 36pp., 42 figs.
SHIRAI, M. 1918.-0n the development of plant pathology in
Japan. Ann. Phytopath. Soc. Japan, 1: 1-4.
SIBILIA, C. 1929.-Alcuni parassiti dei frutti di llmone. Bot. R.
Staz. Pat. Veg. n.s., 9:292-297.
1931.-Studi su lo Sclerotium rolfsii. Bol. R. Staz. Veg. n.s., 11:
306-309.
SIEMASZKO, V. 1915.-Contribution to the mycological flora of
the district. oí Suchum (Russia) (Abs.) Intematl. Rev. Sel.
Ann. Pract. Agr. Rome, 7:611-612, 1916.
SlMMONS, C. 1944.-Nursery (Citrus and avocado) virus control
point. Pacüic. Rural Press (South ed.) 148:198. October 1944.
Bibl. of Agr. Vol. V NQ 6/25287.
SIMMONDS, J. H. 1930.-Report of the plant Pathologist. Queensland Dept. Agr. and Stock Ann. Rpt. 1929-1930, p, 67.
1931.-Cobweb or pink disease of citrus, Queensland Dept. Agr.
and Stock Path. Leaflet 15, 4 pp., 2 pl.s.
1932.-The work of the pathological branch. Queensland Dept.
Agr. Stock Ann. Rept. 1931-1932, pp. 56-57.
SIRA.O-EL-DIN, A. 193la.-The citms twig gum disease in Egypt.
Min. Agr. Egypt, Mycol. Res. Div. (Plant Protect. sec.) Bul.
109, 63 pp., 17 pls. (2 cols). 2 graphs.
193lb.-The diseases of Citrus. Min. Agr. Egypt. Mycol. Res. Div.
(Plant Protect. Sect.) Leaflet 12, pp. 1-60, 27 figs.
1934.-Citrus gummosls in Eggpt. Min. Agr. Egypt. Tech. and Sci.
Serv. {Mycol. Sec.) Bul. 131, 44 pp., 6 col. pls., 23 figs., 3
graphs.
SMALL, W. 1927.-Further notes on Rhizoctonia bataticola
{Taub.) But1er. Trop. Agriculturist, 68:73-75, 1 pi.
1928.--0n Rhizoctonia bataticola (Taub.) Butler. as a cause of

-

221 -

�1902.~ parasltum of Botrytis clnerea. Bot.
a root dlleaae in the troplea. Brlt. MycoL Soc. Trana., 13:
'6-88, 2 pls.
SMALL, w.. and L. BERTUS. 1929.-0n the parasltta of Spbaeroattlbe repens B. and Br. Ann. Roy Bol Gard. Peradentya,
11:189-202, 2 pls.
SMITH, O. O. 1910-Cottony mold of lemom. Oallfornla OUlt.
36:196-197, 2 f1gs.
1912.-1'11rther proof of the cause and infecttousneas of crown
plL Oallfomla Agr. Exp. ata. Bu1. 235, pp. 531-55'1, 28 ftgs.
1913.-Black plt of lemon. Phytopathology, 3 :2'1'7-281, 5 ftgs.
1916&amp;.--00ttony rot of lemons 1n Oallfornla. Phytopathology, 8:
288-2'18, 5 flgs.
1918b.--OOttony rot of lemons in Oallfornla. California Agr. Exp.
Sta. Bul. 285, pp. 237-258, 11 figS.
191'1.-Sour rot lemon 1n Oallfornla. Phytopathology, '1:3'1-41, 2
ftgs.
1926.---S1mllarity of bacterlal diseases of avocado, lilac, and 01trus in California. Phytopathology. 16:235-238.
1928.-A study of cltrus blast and some allled organlsms (Bac.
cttrtputeale). Pbytopathology 18:952.
1934.-Inoculations showing the wide host range of Botryosphaeria ribis. Jour. Agr. Research, 49:461-476, 3 pis.
SMITH, c. o. and J. T. BARRETI'. 1931.---Crown rot of .T11ngJans
1n California. Jour. Agr. Research, 43:885-904, 9 flgs.
SMITH, C. O., and B. S. FAWCE'M'. 1930.-A comparatlve study
of the Oitrus blast bacterlum and some other allled organtsma. Jour. A.gr. Researeh, 41:233-246, 3 pis. 1 f1g.
SMITH, ERWIN, F. 1920.-An introductton to bacterlal d1seaSe8
of planw. 688 pp. w. B~ saunders eo., Phlladelphta and
London.
8111TH, F. B. V. 1931.-Stem-end rot of Oitrus fruits. Jour. Jamaica Agr. soc., 25 :543-MS.
1932a.-8tem-end rot of Oitrus and ita control in the pactlng
house. Jour. Jamaica Agr. 8oc. 36:59-84.
1932b.-C1trus scab. .Tour. .Jamaica Agr. SOC., 36:500-502.
8MITII, BARRY, S., B. O. ll'S8IO, B. 8. PAWCffr, OBOBGB M.
PBTBRSON, B. J. QUAYLB, R. B. 8MlTB and BOWARD R.
TOLLBY. 1933.-Tbe efficaey and economic effecta of plant
qua.ranttnes in california. cautornta Agr. Bxp.: Sta. Bul.
553, pp. 1-2'18.
8111TB, R. E. 189'1.-The "aoft spot" of oranges. Bot. OU. 24:
103-104.
1900.--eotr,Us ami SClerottma: Thelr relatlon to certaln plant
dileale8 and m each other. Bot. Gu. 29: 389...af., s flga.
3 p)a.

-m-

au., u: at-aa.

2 ftgs.
190'1.-Report ot the plant pathologtat to Ju.Jy, 1906. Callforma
Agr. Dp. Bta., Bul. 184, pp. 219-266.
1909.-Report of the plant patbologlst and S11perlntendent of
southern C&amp;llf. stattona July 1, 1906 to J'une 30, 1909. Callfomla Agr. Exp. Bta. Bul. 203, 83 pp., 23 flp.
1915.-The investlgatton of "Physiolollcal" plant dl.leaaea. P.by~
t.opathology 5: 83-93.
SMITH, R. E., and O. BUTLER. 1908.-0um dlseaae of Oltras
treel in O&amp;Jifornla, Oalif. Agr. Exp. sta. Bu1. 200, pp. 235-2'10,
14 t1gs.
SYITB, R. E. and E. B. SMITB. 1906.-A new fungus of eeonomic lmportance. Bot. oaz., 42:215-221, 3 flp.
1911.---Callfornta plant diseaaea. Oallfornla Agr. Exp. Sta. B&lt;1L
218, pp. 1039-1193, 102 f1gs.
1926.-Further stuc:ttes on PbythlaceOus lnfectton of decldioWI
frult ttees in california. Phytopathology, 15:389-4M, 8 flp.
SMITB. R. F., B. J. RA)ISEY; E. B. SMITH, E. B. BABOOCK, anci
o. o. SMlTB. 1907.-The brown rot of the lemon. O&amp;lifornla
Agr. Ex¡&gt;. ata. Bu1. 190, pp. l-'10, 29 flg8. 1 col pl
SYITB, R. B. 1932.--0bserVatlons on the reactiom of Oitrua tfeeª
in Califomla to oll Sl)rays. Oitrua leaves, 12: (1) :6-8, 25.
SM1TB. R. H. and E. R. PARKBR, 1935.-Use of ztnc wtth oll
sprays. Calltomia Oitrograpl!, 20:37,.
SOKOLOl'F, v. P. and L. s.~- 1943&amp;.-Decllne and
of eltrus trees 1n relatlon to nttrate in orchard 8011s. oallf.
Olt.rograph. 28:290, 308. sep. 1943. Blbl of Agr. Vol. m N9

conapae

f/B 108.

1M3b.-Further nltrate gullt found. Oitrua leaves 23(8) :8-10
August 1943. Decline and collapse of cttrua trees 1n assoctatlon with temporary presence of nttrate in soU. Btbl. of
A.gr. Vol m N9 4/B 106.
SOKOLOff, V. P., L. S. KLOTZ and FRANKLIN M. TORRBL.
1M3.-PhJBlOloglcal dlsturbance in leaf cauaea mesopbJ'll colla~ Cttrua Leavea 23 (3) :8-10 mus. (incl. map.) JlarCh.
11M3.- In Wasbington navel oranae 1n oautornta. Btbl. of
A&amp;rtc. Vol U N9 4/D/169.
SOUlJER. PA'OL. Um.-Etntge Beobaehtungen tber gummibtl•
dung. LandW. Vetí. Sta. 15:454-486.
SOUTH, F.
1910&amp;.-The control of scale tnsects on the Brlttsh
wed Indles tw meana of tunaold parultea. West IndlM BIIL
11: 1-30, J pl8.
1910b.--8oot d1aea98 ·,;,r cacao, 1tme an4 otber l)lantl. Ap. 1'eWI
Welt llldlel 9: ~38'1.

w.

�1921.-An importante root dlsease on Borneo camphor. Fed. Malay. States Agr. Bul. 9: 34-36.
SPEARE A. T. 1922.-Natural control of the Citrus mealybug ln
Florida. U. S. Dept. Agr. Bul. 1117, 18 pp., Ipl., 2 figs.
SPEARE. A. T. and W. W. YOTHERS. 1924.-Is there an entomogeneous fungus attacklng the Citrus rust mite in Florida.
Sclence: 60: 41-42.
SPEGAZZINI, CARLOS. 1920.-Sobre algunas enfermedades y
hongos que afectan las plantas de "agrios" en el Paraguay.
Ann. Soc. Cient. Argentina, 90:155-188, 1 pl.
1926.-0bservaciones y adiciones a la Micologla Argentina. Bol.
Acad. Nac. Cienc. Córdoba, 28:267-406, 27 tigs.
SPERONI, H. A. 1937.-Informe sobre la naranja negra "Sus causas y medios de control". Bol. Frutas y Hortaliza;;. Ministerio
de Agricultura de la Nación Año II N9 13 Buenos Aires, Febrero de 1937.
1943a.-Tizón gomoso de las , ramitas de los Citrus. Argentina,
Ministerio de Agricultura (Almanaque) 1941; 16:111-112, 2
col. pls. Phytophthora c1trophthora and P. parasitica. Bibl.
of Agr. Vol. Il NI? l/D20.
1943b.-Tiz6n gomoso de las ramitas de los Citrus. Campo (Buenos Aires) 27(319)- 36-37 Marzo 1943. Blbl. of Agr. Vol. m
N9 3/E.57.

SPINOSA, J. P. 1922.-Apuntes sobre el cultivo del naranjo referidos especialmente al Territorio Nacional de Misiones. Bol.
Min. Agr. Nac., Argentina, 27: 3-185, 31 mus.
SPRINOER, J. R. 1924.-Insects, pests and diseases 1n a nursery
and thelr control. Florida Grower, 29 (4): 7, 20, 21.
STANER, P. 1929.-Maladies du Citrus au Congo Belge. Bul. Agr.
Belge, 20: 364-373, 7 figs.
STANFORD, H. R. 1928.-Psorosis or scaly bark of orange trees.
California Citrog. 13: 112, 136.
1929.--Citrus diseases psorosis California Citrograph, 14:268, 296.
1930.-Warning on scaly bark treatments. Callf. Citrog. 15, 119.
STEINER, G. and HELEN HEINLY. 1922.-The posslbillty of control ot Heterodera radicicola and other plant-injurious nemas
by means of predatory nemas, etc., Jour. Wask, Acad. Sel.,
12:367-386.

sTELL, F. 1924.-Wither-tip of limes in Domlnlca (Gloesp. llmetticolum). Proc. Agric. Soc. Trinidad and Tobago 24:181185.
STERBEECK, FRANCISCUS VAN. 1682.--Citricultura oft Rege-

ringhe Der Uythemische Boomen te Weten Oranien, Citroenen, Limoenen, Granaten, Laurrieren. En Andere. 296 pp.,
Joseph Jacobs., Antwerp.
STERN, JEANNOT. 1934.-Bacteriologfa y Fitopatologia. Apun-

-

224 -

tes Mimeografiados. Escuela Nacional de Agricultura. Chapingo, México.
1945.-La PsoroSis de los Cftrtcos. Bol. NI? 6 del Instituto de Investigaciones Cienti!icas de la UniverSidad de Nuevo León. pp.
177-183. Monterrey, N. L., México.
STEVENS, F. L. 1913.-The fungi which cause plant disease. 754
pp. mus., The Macmillan Company, New York.
STEVENS, H. E. 1912.-Melanose and stem-end rot. Florida Agr.
Exp. Sta. Press. Bul., 199, 2 pp.
1914a.--Citrus canker. A preliminary bulletin. Florida Agr, Exp.
Sta. Bul. 122, pp. 113-118, 4 figs.
1914b.-Studies of Citrus canker. Florida Agr. Exp. Sta. Bul. 124,
p. 31-43 3 figs.
1914c.-Citrus cankcr and picking implements. Florida Grower
11. 15.
1914d.-Melano e. Florida Agric. Sta. Press Bul 222, 2 p.
1914e.-No cure for citrus canker. Florida grower 11, 17.
1914 f.--Citrus canker. Floridn growers and Shtppers League. Bul.
1. 6-8.
1914g.-Eradication of citrus canker. Florida Grower and Shipper
Bul. 1, 9-16.
1915a.--Cltrus canker m. Florida Agr. Exp. Sta. Bul. 128, 20 pp.,
6 figs.
1915b.--Sour scab attacks sweet orange. Florida Grower, 12(30):
18-19.

1915c.-Cause of citrus canker. Florida Grower 11. 15.
!915d.-Nature ¡nd cause of citrus canker. (Fung. 1mpert.) Florida Crower 11, 5 and 6.
1917a.-Report of tbe plant pathologist. Florida Sta. Rpt. 1916, 6679, 2 1lgs.
1917b.--Citrus scab in Porto Rico. Porto Rico Dep. Agr. Sta. BulL
· 17. 16 p.
1917c.-SOme disease problems or the season (Citrus). Proc. Florida State. Hort. Soc. 30. 37-43.
1918a.-Florida Citrus dlseases. Florida Agr. Exp. Sta. Bul. 150, 96
pp., 54 figs.
1918b.-Melanose II. Florida Agr. Exp. Sta. Bul. 145, pp. 103-116, 7
figs.

1918c.-Lightning injury to Citrus trees in Florida. Phytopatl}ology, 8:283-285, 1 f1g.
1918d.-Cltrus dlseases of Porto Rico. Joum Dep. Agr. P. R. 2, 43123, 23 flgs.
1920.--Cltrus scab. Florida. Grower 21, 9.
1943.-Identiflcation of Psorosis in the citrus nursery. Fla. State.
Hort. Soc. Proc. (1942) 55:45-51, 2 Pis. Bartow 1943 References. Bibl. of Agr. Vol. VI NQ 3/Dl21.
-

225 -

�STEVENS, N. E. 1922.-Environmental temperatures of fungí ln
natlrre. A.roer. Jour. Bot., 9:385-390, 1 fig.
1924.-Physalospora malorum on currant. Jour. Agr. Research,
28: 583-587. 2 pls.
1925.-The life history and relationships of Diplodia gossypina.
Mycologia 17: 191-201, 20 pls.
1926.-Two species of Physalospora on Citrus and other hosts
Mycologia, 18: 206-217, 2 figs.
STEVENS, N. E. and ANNA E. JENKINS.-1924.-Ocurrence of
the currant cane blight fungus 011 other hosts. Jour. Agr.
Research, 27:837-843, 1 fig., 2 pls.
STEVENS, N. E. ancl MARGUERITE S. WILCOX. 1925.-The Citrus stem-end rot "Diplod1a", its life history and relation to
Sphaeropsis malorum. P,h ytopathology 15:332-340, 1 pl.
STEVENS, W. C. 1927.-Plant anatomy. 4th ed., rev., 398 pp.,
. Blakiston's Sons &amp; Company Philadelphia.
STEVENSON, JOHN, A. 1917.-Wood rot of Citrus trees. Porto
Rico Dep. Agr. Exp. Sta. Circ. 10. 10 p.; Spanish ed. 10 p.
1918a.-Citrus diseases of Puerto Rico. Jour. Dept. Agr. Puerto
Rico. 2:43-123, 23 figs.
1918b.-A check list of Puerto Rican fungi. and a host index.
Jour. Dept. Agr. Puerto Rico. 2:125-264.
1920.-Enfermedades del citro en Puerto Rico (Cont.) Rev. Agr.
Puerto Rico. 4. 31-38.
1926.-Foreign plant diseases. U. S. Dept. Agr. Contrib. From. Fed.
Hort. Bl., 198 pp.
STIRLING. FRANK, 1914a.-Eradication of Citrus canker. Florida Agr. Exp. Sta. Bul. 124 pp. 44-53, 3 figS.
1914b.-Citn.ts canker deadly enemy to orange trees. Florida
Grower 10, 13.
1917a.-Citrus canker condition. Proc. Florida State Hort. Soc.
30. 48-50.
1917b.-Citrus dlseases. Porto Rico Dept. Agr. Stat. Rpt. 78-83.
1917c.-Department of citrus canker eradication. Quart. Bul.
Plan t. Florida 1:50 and 51.
1918.-Report on (citrus canker) eradication work for quarter
ending December 31, 1917. Quart. Bul. Plant. Bd. Florida 2.
1918, 130 and 131.
1920.-Citrus cank.er eradication. Florida &amp;tate Plant Bd., Quart
Bull. 3. 122 y 123, 134 y 135: 4. 1920. 14 y 15, 35 y 36.
1924.-Department of citrus canker eradication. Reprt. on eradication work in cooperation with Bureau of Plant industry. U. S. D. A.; for quarter ending June 1924. Florida State
Plant. Bd. Quart. Bull. 8. 1924, 115-116.
STREETS, R. B. 1934.-The treatment of decidious frult trees
and nut trees infected by Phymatotrichum omnivorum with
ammonium compounds. Science. 79:417-418.
-

226 -

STUBENRAUCH, A. V., H. J. RAMSEY, and LLOYD S. TENNY.
1914.-Factors goveming the successful shipment of oranges from Florida. U. s. Dept. Agr. Bul. 63, 50 pp., 26 figs.,
15 pls.
STOFBURG, F. J. and J. c. ROU. 1945.-Citrus nemátode investigations (Tylenchus semipenetrans) Forming in South Afrlca 18:259-269. April 1943. Bibl. of Agr. Vol. m N9 2/E32.
SUMMERVILLE W. A. T. 1944.-Deficieucy diseases of Citrus.
Queensland Agr. J. 58:362-366 June 1944. Bibl. of Agr. Vol. i/.
NQ 4/16502.
cUMSTINE. D. R. 1913.-Studies in North american Hyphomycetes: The tribe Oosporae. Mycologi.a 5:45-61, 3 pls.
SUNDARARAMAN, s. 1928.-Administration report of the government mycologist. Coimbatore, for 1927-1928. Rprt. Deprt.
Agr., Madras, 1927-1928,. pp. 355-372.
SUTHERLAND-CAMPBELL, H., and O. A. PLUNKETT. 1934.Mucor paronychla. Arch. Dermatol., 30:651-658, 3 figs.
SWINGLE, WALTER T. 1914.-Citrus. In Bailey, L. H. Standard
Cyclopedia of Hort. 2 :780-785.
SWINGLE, WALTER, T. and MAUDE KELLERMAN. 1914.---Ci ·
tropsls, a new tropical African genus allied to Citrus. Jour.
Agr. Research, 1 :419-436.
SWINGLE, WALTER T., T. RALPH ROBINSON, and EUGENE
MAY. JR. 1924.-4uaranti11e procedure to safeguard the introduction of citrus plants: a system of aseptic plant propagation. U. S. Dept. Agr. Dept. Circ. 299, 15 pp.
1928.-Experiments on boron tolerance of citrus plants and their
wild relatives. Amer. Joqrn. Bot. 15. 616-617.
SWINGLE. WALTER T., and HERBERT J. WEBBER. 1896.-The
principal diseases of Citrus fruits in Florida. U. S. Dept. Agr.
Div. Veg. Phys. and Path. Bul. 8. 42 pp., 6 figs., 8 pis.
TAKAGI, M. 1937.-(Upou the extermination and prevention o!
Citrus Melauauster. Preliminary report.) Hortic. Trop. Taihoku, 7, 27-34.
TAKEUCHI, H. 1929.-Penicillium rots of Citrus fruits. Bul. Sel.
Fakult. Terkultura, Kjusu Imp. Univ. 3: 333-349, 3 figs. 1
graph.
TAKIMOTO, SEITO 1931.-Gummosls or brown rot disease of the
lrumquat. Studia Citrologica, Tanaka Citrus Exp. Sta., 5: 55-60.
TANAKA, T. 1918a.-A brief history of the discovery of Citrus
canker in Japan and experiments in its control. Florida State Plant. Bd. Quart Bul., 3, 1-15.
1918b.-New japanesi fungi. Notes and translations- IV Mycologia, 10: 86-92.
1920.-New Japanese fungi. Notes and translations- vm Mycología, 12: 25-32.

-227 -

�1923a.-A brief history of Cltrus scab in Japan. Phytopathology
13: 492-495.
1923b.-Citrus industry in Japan. !nt. Rev. of the Sci. and Proc.
of Agr. n.s., 1: 25-36.
1927.-Symposium on the pathogenic organism of Citrus scab.
(1) Historical view of discussions on Citrus scab organism.
Studia Citrologica, Tanaka Citrus Exp. Sta. 1 (2): 22-24.
1929.-Citrus survey in the Orient region. California Cltrograph.
14: 122, 140-141.
1933.-Kankitsu no Kenkyu (Citrus studles). 443 pp. tllus. yokendo shoteu. Tokyo (en Japonés).
TAUBENHAUS, J. J. 1919.-Recent studies on Sclerotium rollsii
Sacc. Jour. Agr. Research. 18: 127-133 4 pls.
TAUBENHAUS, J. J. and W. N. EZEKIEL. 1930.-Studies on the
overwintertng of Phymatotrichum root rot. Phytopathology,
20: 761-785. 4 figs.
1931.-Cotton root-rot and its control. Texas Agr. Exp. Sta. Bul.
423, 39 pp. 8 figs.
TAUBENHAUS. J. J. and W. N. EZEKTEL, and D. T. Kll..LOUGH.
1928.-Relation of cotton root rot a and Fusarium wilt to the
acid.ity and alkalinity of the son, Texas. Agr. Exp. Sta. Bu.l.
389, 19 pp. 5 figs.
TAYLOR, A. L. 1944.-Citrns root n11matode in Florida. Plant.
Dls. Rptr. 28. 320-322, processed April 1944. Bibl. of Agr.
Vol. V NQ 4/1241.
TAYLOR, W. A. 1931.-Report of the chief of the Bureau of
Plant Tndustry for the year ending June 30, 1931, 38 pp.
TENNY, LLOYD, St. 191;\.-Tbe canker situation in Florida. Florida Grower's and Shippers League Bul. 1, 16.
1915.--Citrus canker situation. Florida Grower. ll. 20-21.
1929.-Discussion of the Citrus canker campaign in Florida.
Monthl. Bu1. Dept. Agric. C~llfornia 18, 134-135.
THOM, CHARLES. 1910.-Cultural studies ot species of Peuiclllium. U. S. Dept. Agr. Bur. An. Ind. Bul. 118, 107 pp., 36 figs.
THOM, CHARLES, and MARGARET CHURCH. 1921.-Aspergillus !lavus group, A. Oryzae and associated species. American
Jour. Botany 8: 103-126, 1 fig.
THOM, CHARLES. and J. N. CURRIE. 1916.-A.spergilius niger
group. Jour. Agr. Research, '7: 1-15.
THOMAS, E. E. 1913.-A preliminary report of a nematode observed 011 Citrus roots and its possible relation with the mottlc
appearance of Citrus trees. California Agr. Exp. Sta. Circ. 85,
14 pp., 8 figs.
1923.-The Citrus nematode, Tylenchus semipenetrans. California
Agr. Exp. Sta. Tech. Paper, 2: 19 pp. 8 pls.
THOMAS, E. E. and A. R. C. HAAS. 1928.-Injectlon method as a

means of improving chlorotic oranges trees. Bot. gaz. 86:
355-362, 3 figs.
THOMAS, H. E. 1934.-Studies on Armilla.ria menea (Vahl.) Quel,
lnfections, parasltism. and host. resistance. Journ. Agri. Research, 48: 187-218, 11 pls.
THOMPSON, D. J. 1934.-Develop method for using ztnc for
brown rot gummosis. California Citrograph, 19:65, 1 fig.
TIDD, J. s. 1944.-California Citrus psorosis survey. Plant. Dis.
Rptr. 28:633-634 processed July 1944. BibL of Agrlc. Vol. V.
N9 4/16323.
TINDALE, G. B. and s. FISH. 1931.-Blue and green moulds of
oranges. Journ. Dept. Agr. Victoria 29:101-104, 2 graphs.
TISDALE, W. B. 1934.-Diseases of lime trees. Florida State. Hort.
Soc., Proc. 47: 123-127.
TOMKTNS, R. G. 1930.-The effect of acetaldehyde on the growth
of molds. Gt. Brit. Dept. Sel. Indus. Res. Food Invest. Bd.
Rpt. 1929, pp. 57-59.
1934.-Xodized wraps for the prevention of rotting of fruit. Journ
Pomol. and Hort. Sci., 12:311-320.
TOMKINS, R. G. and s. A. TROUT. 1931.-The use of ammonia
and ammonium salts for the prevention of green mold in
Citrus. Journ. Pomol. ond Hort. Sel., 9: 257-264.
1932.-The preventio11 of decay of stored fruit by the use o! volatile compounds. Gt. Brit. Dept. Sci, and Indus. Res. Food
Invest. Bd. Rpt. 1931, pp. 117-119.
TOWER, W. v. 1923.-Citrus scab. Puerto Rico Agr. Exp. Sta.
Agr. Ext. Note p. 53, and Rpt., 1922 pp. 13, 14. Reprinted in
Trop. Agriculturist, 60: 224-226 ( 1923).
TOXOPEUS. H. J. 1930.-De gomziekte in Djeroek manls (Citrus
sinensis Osbeck) en hare bestrijding. Korte Inst. voor Plantenziekten Meded., 13, 6 pp. 4 figs.
1932.-Nadere gegevens over de gomziekte in Dierock manis
(Citrus sinensis Osbeck) en haar bestrijding. Inst. voor
Plantenziekten Meded., 80, 27 pp. 1 diag. 2 graphs. 1 map.
1934.--0nderzoekingen over den tnvloed van temperatuur en
vochtigheid op de Ievensprocessen van Phytophthora parasitica. Landbouw, 9:385-421, 5 figs. 6 graphs (Engllsh summary.)
1936.-Die Züclltung von Unterlagen für Citrus sinensis Osb.
immun gegen Phytophthora parasítica, die Ursache der gumdisease in Java. Der Züchter 8: 1-10 1936.
TRABUT, L. 1898.-La melanose des mandarines. Compt. Rend
Acad. Sci. Paris. 126:549-550.
1901.-Les taches noires des mandarines. Bul. Agr. de L'Algerie
et Tunisie 7:112-113.

1

-

228 -

-229 -

�1915.-Dépérissement des oranges causé par un nematode. Compt:
Rend. Acad. Agr. FRANCE. 1:222.
TRIERENBERG. 1932.-Xeromorphosls, eine Kalimangelkrankheit bei Citrusgewachsen. Ernahrung del Pflanze 28, 1932,
109-110.
TRINCHIERI, G. 1915a.-Su la nuova malattia degll agrumi denominata Citrus- canker negll Stati Uniti d" America V. Bull.
Uff dell' A. J. P. l., Sanremo 1915, 4 p.
1915b.-Ancora sul Cltrus-canker. Bull Uff del A. D. P. l., Sanremo 1915, 2 p.
TRYON, H. 1889.-Report of insect and fungus pests. Queensland
Dept. Agr. Repr. 1, 138 pp.
1894.-The disense affecting the Orange Orchards of Wide Bay
and the Insect Pests prevalent thereln (Bull. Dep. Agr.)8
vo Brlsbane, 1894. Pm. Ento. Ec.
1907.-Report of t11e entomologist and vegetable pathologist.
Queensland. Sept. Agr. and Stoc. Rpt. 1906-1907, l)p. 71-83.
'l'SCHIRCH, A. nnd O. OESTERLE. 1895.-Anatomischer Atlas der
Pharmakognose und Nahrungsmittelkunde, 351 pp. mus. Leipzig. {8 pp. 2pl. on Citrus).
TU, C. 1933.-Notes on diseases of economic plants in south China, Ltngnan Sci. Joum. 11 :489-504, 10 pls.
TUCKER, C. M. 1926.-Phytophthora bud rot of coconut palms 1n
Puerto Rico. Jour Agr. Research, 32:471-498, 20 tlgs.
1931.-Taxonomy of genu Phytophthora de Bary, Missourl Agr.
Exp. Sta. Res. Bul. 153 208 pp. 30 figs.
1933.-The distribution of the genus Phytophthora. Missourl Agr.
Exp. Sta. Bul. 284, 80 pp.
TUCKER, E. S. 1914.-Notice relating to cltrus cnnker. Louisiana
Agric. Exp. Stat. Crop. Pest Notice l. 2 p.
TURREL, FRANKLIN, M. and ELBERT T. BARTHOLOMEW. 1943.
-Differentlating abnormal cells in Valencia Orange vesicles. Stain Te hnol. 18 (2): 73-75 mus. Aprll 1943. Bibllographica1 footnotes. Bibl., of Agr. Vol. ll NQ 15/D224.
UNDERWOOD, L. M. 189\.-Diseases of the orange in Florida.
U. S. Dept. Agr. Jour. Mycology, 7:27-36.
UPHOF, J. C. T. 1931.-Schutz der Cltrus-Pla.ntagen gegen
Kalte. Tropenpflanzer 34: 513-515.
1932.-Schutz der Citrusplantngen gegen Kalte. Der Landwirt,
Río Grande d. Sul 1932. 60-62.
1942.-A Ferrugern das cltrica . Fasenda. 37(2) :57, mus. Feb.
1942. Sphncelomn cltri v. Bibl. or. Agr. Vol. n NQ 5/d165.
UPPAL, B.N. 1930.-Summary of the work done under the plant
pathologist. Dept. Agr. Bombay Presldency Ann. Rpt. 19281929, pp, 199-204.
-230-

1933a.-Summary of work done under the plant pathologist to
Government Bombay Presidency, Poona far the year 19311932. Dept. Agríe. Bombay Presidency Ann. Rpt. 1931-1932,
pp. 225-230.
1933b.-India. Plant diseases in t11e Bomba.y Presidency. Intern.
Plan t. Protection Bul. NQ 7.
VAN DER GOOT, P. 1928.-Ziekten en plagen der cultuurgewassen in Nederlandsch lndie in 1927. Inst. voor Plantenziekten, Meded, '74, 85 pp.
VANDER PLANK, J. E. 1931.-Exanthema of citrus. Farming SO
Afrtca 6: 219-220, 4 figs.
1932.-Sooty blotch of oranges. Farming in S. Afrlca 6:504 Citrus
Grower. NQ 27 pp. 15-21.
1933.-Sooty blotch on Citrus rruits. Union So. African Dpt. Agr.
Sci. Bud. 121, 12 pp. 2 figs.
1934.-0bservation on the infection of Navel oranges by green
mould (Penlcillium digltatum Sacc.) Union So Africa Dept.
Agr. Sel. Bul. 127, 20 pp. 1 pl. 3 graph .
VEITCH, R. and J. H. SIMMONDS,. 1929.-Pests and diseases of
Queensland fruit and vegeto.bles. Queensland Dept. Agr. and
Stock 198 pp., 64 pls. 6 col.
VOGLINO, P. 1923.-I funglú plu dannosl alle piante cotivate
osservati nella Provincia di Torlno e regioni vicine nel 1921.
Ann. R. Acad. Agr. Torino 65 (1922) pp. 53-64.
VOORHEES R. K. 1943.-A comparis!on of sorne copper fungicides in controlling citrus melanose. Fla. State. Hort. Soc.
Proc. (1943) 56:44-55. Bibl. of Agr. Vol. IV NQ 5/17609.
VORONICHIN, N. N. 1927.-(Contrlbutions to the fungus flora
of Caucasus) Concerning Citrus; pp. 98, 112, 113, 114, 121,
1'71, 178, 199, 236. Leningrad.
WAGER, V. A. 1931.-Dlseases of plants in South Afrlca dueto
members of the Pythiaceae. Union So. Afl'ica. Dept. Agr. Sci.
Bul. 105, 43 pp., 18 figs.
1942.-Pythiaceous fungi on citrus. Hilgard.ia 14 (9}: 535/548
illus. Agust. 1942. Lit.erature cited. Bibl. or Agr. Vol. I N9
6/ D202.
WALDRON, MAX. 1923.-Effect of ligbthning on Citrus. Florida
Grower, 280):5. 1927. Dusting of citrus trees. Proc. Florida
Hort. Soc. 40, 69-72.
WALLACE, G. B. 1931.-Report of the mycologist, Dep. Agr. Tanganyika Terr. Dept. Agr. Rpt. 1930. 53-55.
1932.-Prelimlnary list of fungi diseases o! economtc plants in
Tanganyika Ter., Roy. Bot. gard. Kew. Bul. Mise. lnform.
1932, pp. 28-40.
WALLACE, T. 1929.-Investigations on chlorosis of frutt trees,
IV. The control of lime induced ch1oros1s in the field. Jour.
Pomol. hort. Sci. 7:251-269.

-231-

��WILLIAMS, G. 1915.-Die-back ot Cttrus trees in the northem
districts. Queensl. Agr. Joum. 3, 22 and 23.
WILLIAMS, R. C. 1929.-Llmes and withertip (Gloeosporium 11metticolum) Trop, Agr. Trinidad 6, 1929, 187-191 12 figs.
WILLITS, R. L. 1916.-The causes ot unnecessary decay 1n lemons. Mo. Bull. Com. Hort. Calit. 5; 213-216.
WILTHSHIRE, S. P. 1925.-The wither-tip disease of limes (Gloeosporium limetticolum) Roy, Bot. Gard. Kew Bull. 1925
401-403. 2 pi.
'
WIND, J. L. 1945.-Breakdawn of Citrus Ieaves. Tex Farming and
citric, 21 (8) 16 Feb. 1945. Bibl. of Agr. Vol. VI NQ 5/19399.
Wll.SON, O. T. 1918.-Notes upon a market disease ot limes.
Phytopathology. 8: 45-50, 5 flgs.
WINSTON, J. R. 192la.-Buttering the Citrus pest control sttuation. Calif. Citrog. Los Angeles 1921. 1 p. 1 flg.
192lb-Tear stain of Citrus Fruits. U. s. Dept. Agr. Bul 924, 12
pp. 2 pls.
1922~ommercial control of Cltrus scab. u. s. Dept. Agric. Circ.

1923a.-Citrus scab: lts cause and control. U. s. Dept. Agri. Bul.
1118, 38 pp., 16 pls.
1924a.-Commerclal control of Citrus melanose in Florida in
1923.-Fla. State. Hort. Soc. Proc. 37. 127-129.
1924b.-(Citrus scab) (Phomopsis citri) Uruguay Defensa Agr1cola. Bol. Mens. 5, 27-42, 18 figs.
1933.-Some factors influencing decay in Fla. Citrus Fruits. Citrus
lndus. 14(5) :20, 24.
1934.-Preparation and packlng of oranges for shipmem:. Ind.
Engin. Chem. 26:762-765, 1 diag., 3 graphs.
1935.-Reductng decay in Citrus fruit wlth borax. U. s. Dept. Agr.
Tech. Bul. 488. 32 pp. 21 figs.
1943.-Degreening of oranges as affected by oll sprays. Fla. Stat.
Hort. Soc. Proc. (1942) 55:42-45, Bartow, 1943. Bibl. of. Agr.
Vol. II N9 3/D 122.
WINSTON, J. R. and J. J. BOWMAN. 1922.-Melanose control.
Florida grower 25 (11) :7.
1923a.-A preliminary report on the control of stemend rot of
Citrus fruits by the removal of stems during the coloring
process. Florida State Hort. Soc. Proc. 36:177-179.
1923b.-Commercial control of Citrus melanose. u. S. Dept. Agric.
Dept. Circ. 259, 8 pp.
WINSTON, J. R., J. J. BOWMAN, and YOTHERS, W. W. 1923.Bordeaux oil emulslon. U. S. Dept. Agr. Dept. Bul. 1178, 22
pp., 3 figs.
WINSTON, J. R. and H. R. FULTON. 1919.-The field testlng ot
copper-spray coatings. u. s. Dept. Agr. Bul. 785, 9 pp., 4 figs.
-2M-

WINSTON, J. R., H. R. FULTON and J. J. BOWMAN. 1923.--Commercial control of Citrus stem-end rot. U. S. Dept. Agr. Dept.
Clrc. 293, 10 pp., 7 ftgs.
WOGLUM, R. s. 1939.-Report of a trip to India and the Orient
in search of the natural enemies of the Citrus white fly. U.
S. Dept. Agr. Bur. Ent. Bul. 120, 58 pp. 2 figs. 12 pls.
1920.-Fumtgation of Cltrus plants with hydrocyanic acid; conditions influenctng tnjury. U. S. Dept. Agr. Bul. 907, 43 pp.
4 pls.
1924.-Seasonal helps on tnsect pest control problems. California
Citrograph. 9:226, 227, 245.
1927-1932.-(Water Rot in) Handbook of cttrus insect control.
Bureau of pest control. California Fruit Growers. Exch. Bul,
4 pp. 31-32, 1927; 6 p. 3, 1929; 7 p. 42, 1930; 9, pp. 18-21, 1932.
1929.-Brown rot Bordeaux and fumigation. California Citrograph 14:180.
1935.-Zinc-copper "Bordo" for fumigated groves. California Ci·
trograph. 21: 22.
WOLF, F. A. 1912.-Gummosis, Plant World 15:60-66.
1916a.-Citrus Canker. Jour. Agr. Research, 6: 69-99, 4 figs.
1916b.-Sclerotium rolfsii. Sacc. on Citrus, Phytopathology, 6:302.
1926a.-The perfect stage of the fungus which causes melanose
of Citrus. Joum Agr. Research, 33:621-625, 2 figs.
1926b.-Something new about m.elanose. Phomopsls- Diaporthe
citrL Florida State Hort. Soc. Proc. 39: 153-154.
1930.-A parasitic alga Cephaleuros vtrescens Kunze, on citrus
and certain other plants. Journ, Elisha Mitchell Set. SOc.
45, 187-205, 5 pis.
WOLF, F. A. and A. B. MASSEY. 1914.-Citrus canker. Alabam3.
Polytech. Inst. Circ. 27:97-101.
1927.-The thread blight disease by Corticlum koleroga (Cooke)
Hohn., on Citrus and pomaceous plant, Phytopathology. 17:
689-709, 10 figs.
woLLENWEBER, H. w. 1931.-Fusarium-Monographle, Fungi
parasttici et Sftprophyticl. Ztschr. Wiss. Blol. Abt. B. Para.si.
tenkunde. 3 Bd. 3 Heft, 269-516, 71 figs.
WOLLENWEBER, H. W. and O. A. REINKING. 1935.-Die Fusarien. 361 pp. Paul Parey Berlin.
WOODWORTH, C. W. 1902.-0range and lemon rot. Calif. Agr.
Exp. Sta. Bul. 139, 12 pp., 5 pls.
WRIGHT, CARLOS and SYLVIA MOREIRA. 1934.-Experlencl&amp;
de pulverizacao para se combater a berrugose da laranja doce
(Phaceloma fawcetti var. viscosa) Rev. Agr. (Piracicaba)
9:3-9.
.
WRIOHT, E. A. 1914.-The war on citrus canker at close range.
Florida Grower 10. 1914, 14 and 15.

-235-

�YOTBERS, W. w. 19H.-The use of lime and sulphur solutton on
cltrus treea. Florida Orower 10. 1914, 10 and 11.
1918.a.-Spraying for the control of tnsects and mites att.acking
Oitrus trees ln Florida U. s. Dept. Agr. Farmers Bul. 993, 38pp.
1918b.-Some reasons for spraylng to control tnsects and mite
enemies of Citrus trees ln Florida. U. S. Dept. Agrl. Bul. 645,
19 pp.
YOTHERS, W. W. and J. R. WINSTON. 1924. Mtxtng emulslfled
mineral lubricating olls with deep-well waters and llmesulphur solutlons, U. s. Dept. A.gr. Bul.1217, 5 pp.
YOUNO, F. D. 1927a.-Wtndbreak effectlveness 1n southern callfomia orchardB. Cal. Cttrog. 12, 424, 2 flgs.
1927b.-Desert wlnds and windbreak proteccion. California Cltrograph, 12, 455, 484-487, 9 flgs.
1929.-Frost and the prevention of fl'ost damage. U. 8. Dept.
Agr. Farmers' Bul 1588, 62 pp., 39 figs.
YOUNG, P. A. 1929.-Tabulatlon of Alternarla and Macrosporium. Mycologia 21: 155-166.
YOUNG, W. J. and F. M. READ. 1930a.-The preservatlon of cltrus fruit. Progress Rpt. of the Citrus Preservation Committee, Aus. Council. Sel. Indus. Res. J'our. 3: 69-76.
1930b.-Experiments of the preservation of citrus fruits. Proc.
, 1 Imp. Hort. Conf. London, Part. 3, 50-51.
1931.-The export of Citrus fruit: recommendations by Citrus.
Preservation commtttee. Aus. Council Bel. Idus. Res. Jour.
4: 96-99.
1932.-Cttrus Preservatlon commtttee- Progresa Report (October 1932) Aus. Councll Set. Idus. Res. Jour., 5:201-204.
YU, T. F. 1934a.-Notes on the storage and market diseases of
fruit. 1 Contrib. Plant. Path. Lab. Bot. Dept. Univ. Nanklng.
Bu1. 25, 12 pp., 12 figs.
1934b.-Notes on storage and marltet d1sease8 of fruits (II). D1plodia stemend rot of Cltrus truits. COL A.gr. Forestry. Univ.
of Nanking, Bul. 29, 32 pp., 5 pis.
ZEUJNOA, A. E. 1931.-Wortelvernieuwlng b1J gomzlekte citrusboomon. (Phytophthora parasitlca) Landbouw 7, 372-384.
ZERBST, G. H. 1915.-Citrus Bark rot. Pblllpplne Agr. Rev. 8.
95-97.
ZIMMERMANN, A. 1901.-Uber etn1ge an troplachen Kulturpflanzen beobachetete Pilze l. Centbl. Bakt. 2 Abt. '1: 101-106,
s flgs. 139-1'7, 24 ngs.
Z""U""'BER,....,... N. D. 1918.--Citrus canket eradlcatlon. Ann. Rpt. Com.
Agr. Teus 11. 1918, 47-49.
ANONIM08

1918.-A bacterial d1sea8e of citrua. (Baclllus cltrtmaculaDa.) et.Uf. Cltrogr. 3. 1918, 273.

1921.-A spray schedule for Citrus. Quart. Bul. J'lorida stat. Bct
5: 159-160.
1924.-A poasible cause of mottle leaf, llttle leaf, etc. of 01tru&amp;
Callfornia Btat. Rpt. 37.
1929.-A leaf spot of rough lemon stocks. (Alternaria), FarJDlng
so. Africa 4. 1929, 130, 2 figs.
1914.-Black root dlsease of nmes. (Rosellln19. bunodes). Agric.
News Barbados 13. 1914, 364 and 365.
1914.-Black spot ot the mandarin, Agric. oaz. N. s. Walea 25.
1914. &amp;M. Queensland Agric. Journ. n. ser. 2. 1914, 143 and 144.
1932.-Black spot of cttrus. (Phoma cltricarpa). FrUit World
Australasia 33, 1932, 76.
19'1.-Brown rot ¡ummosts; its prevention treatment thls autumn by Pest control Bureau, callf. Fr1l1t orow Ex. 'flle callf. Cltrograph Nov. 1941.
1940.--cape of cttrus groves injured by cold. Unlv. of Florida.
Agric. Exp. Sta. Galnesville. (Citrus Exp. Sta. Lake Alfred
Fla).
1914.-Citrus canker II. Florida stat. Bul. 124, 25-53, 9 flgs.
1923.-Citrus blast and black pit caused by same bacteria. Citrus leaves Nr. 12, 1-3, 4 figs.
1923.-Common gum diseases of ~allfornia citrus frults and thelr
treatment. Cltrus Leaves Nr. 12, 6, 7, 9, 16-18, 4 figs.; 1924 Nr. 1
1-4, 3 figs.
1923.~ttrus disease control. California Sta. Rpt. 405.
1925.-Citrus canker scouting report. MlSS1ssiP1· State Plant Bd.
Quart Bull. 4. Nr. 4, 18.
192'1.-Citrus canker found near Fort Lauderd.ale. Monthl. Bu1L
State Plant. Board Florida 12. 130-131.
1927.-Citrus canker scoutlng report for the period January 1.
1926. to decemJ;&gt;er 31, 1926. Mtsstsslpl State Plant Bd. Quart.
Bull. 6, 28.
1929.-Control measures for Citrus scab. (Sporotrichum cltri.)
Agrtc. oaz. N. s. wa1es 40, 1929. 714.
1931.--Control of Cltrus gummoslS. (Pbytophthora). BombaY
Dept. Agric. Leafl. 7. 1931.
1915.-Dle-back of Ume trees in Montserra.t. Agr. News Barbado&amp; 14. 1915, 318 and 319.
1919.-Departament of plant pathology (Fla. Plant Bd. Quart.
Bu1. 3 (1919), N9 2. pp. 82-85).- Expertmentation wlth practtcallJ a1l of the noncintrua trees commonlY found in Florida
- - lndlcates that the only one suceptlble to 01trus canter, evell
under inoculatlon, was the ao called wlld llme ( ZanthCJXYlum tagara). In thil tree typlCal cttrus canur spots deftloped, froiD wblch the canter could be made to lnfect gras--

- 23-'1 -

�frult leaves, but in no case have the Will:l limes themselves
been found to be injured by th1s disease.
The most effective and economlcal sterillzer for clothing and
tools 1s a 1: 1000 corrosive subllmate solutton. No cure was
found for this disease when once established on the cltrus
host.
1924.--Diseases of frutt and nut crops in the Unlted States in

1922, 1923. u. s. Dept, Agric. Plant. Disease Bull. Suppl. 28,
1923; 33. 1924.

1926.-Detecting !rozen oranges. Rep. Secret. Agrtc. Washington
1926. 88-89.

1932.-Dle Fruchtf:lule bei relfen Citrusfruchten (stem end rot).
(Diploc:Ua natalensis). Joum. Jamaica Agrtc. Soc. 35 Nr. 12;
36 Nr. 2; Ref. Tropenpfianzer 35, 1032, 297-298.
1925.-Enfermedad de los naranjos. Bol. Agrtc. Jndus. Com. Guatemala 4, 19:?5, 159-160.
1929.-Eradication ot seály bark (PsoroslsJ. Farming so. Africa
4, 70.
1925.-Further experlments in the ~..orage of lemons. Agrtc. Gaz.
N. s. Wales 36, 52.
1931.-Frost protection of cltrus trees. Joum. Dept. Agrlc. Victoria 29, 176.
1929.--0umming of lemons, Treatment of affected trees. Frult
World Australia 30. 1929. 94-95.
1924.-D mal dell inchiostro i cedul, 11 fuoco e i maiall. n Coltivatore 70. 1924, 371-373.
1930.-Importation of Citrus trees into southem Rhodesia. Rhodesia •Agric. Journ. 27, 1930. 184-185.
1929.-Italien Prelswettbewerb für die Entdeckung eines Wirksamen Mittels gegen das "mal secco" Int. Anz Pnanzenchutz
3, 1929, 108.
1930.-ltalien: Verbot der Ausfuhr trostbeschadigter Orangen.
(Oazz uff. Regn. Italia 70, 1929, NQ 276.) Int. Anz. Pfianzenschutz. 4, 1930, 10.
19-H.-lrrlgation research Extension COmmitee New South Walea. Report on Cttrus decline on the Murrumbidgee trrigatlon areas. 13 pp. Leeton 1943. A Pbysiologlcal d1sease due
to varlous causes, the outstanding one excesive son molsture. Bibl. of Agrlc. Vol. IV N9 1/489.
1919.-Lemon stem - end rot in California. Cal. Citrog. 4. 1919,
298.
1920.-La lotta contro la &gt;blancarossac degli agrum1 nella provincia di Catana. Boll. mena. Roma 1, 1920, 78.
1924.-La "gomosls" del naranjo. Min. Agrlc. Nac. Buenoa Aires,
secc. Prop. lnform. etrc. 339, 1924. ,tP.
1942.-Mlnlsterlo de Agricultura. Depto. de Sanidad Vegetal. Chile.

. ..

"Plldrlál(m parda" de III fMOI ~ 8Ultla&amp;O lid. BlbL
of Ap1c. Vol V 119 1/1181.
1131.--Meld fllfeetten of fnllt. (Penlcllllm lWlcilm). 8elenee n.

í.. '14. 1911, ll - ü.
1944.--Mutual oranse Dlstrlbutors, Redl&amp;Dda Callfotnta. A manual fGt' ClW8 íhrftra, Bd. 2 rev. and enL 118 p. JledlMII
Callfornla 1943, Includea ch&amp;ptera on culttutton metbodl, cltroa treta dtaeuel and tnaeet pea\ control. BlbL of Agrtc. Vol
IV N9 3829'1.
18H.-MaranJOB 1 Hmollfll atacadGI por 1aa heJadU (Prolt).
eoc. !faé. Acrtc. 0hl1e 11, 581-IOI.
1921.-Naevaa luvéstlpclones dte la OoDiollL
80c. kac.

.,t

Agrtc. Chlle 81, 1929, 289-2'10.

•1

1m.--Ptnentton of wute in exportlng el.trua frUll AlflC. NIWI
Barbados 20. 1921, 254-255.
19H.-Plant diaease inffátiptlODI
Úl8 tltrul lbperlme!lt
Statlon, california Sta. Rpt. 1923, 98-98, 1 fll.
1932.-Para prevenir la Oomosla del naranjo. Bol soc. Mae. Agric.
Chile M, 1932, 450-451.
1843.-"Pudrlclón parda" de laB trutaa Citrleas, Unión Agr. clel
Sur. 1. (41&amp;):45-47, Mayo 1943. Chile. Blbl. of Agrlc. Vol. IV
N11 6/23099.
1920.--Report on (citrus canter) eradlcatton work (in :rtorlda)
ln cooperatton With the Bureau of Plant Induatry, for quarter ending June 30, 1920. Fla. Plant. Quart. Bul. 4, 1920, 118119.
1921.-Report on eradtcation work in cooperatton wtth the Bureau of plant induatry for quarter endlng June 30, 1921 (Cltrus canker). Florida Plant. Bd. Quart. Bul. 6. 1921, 173.
1922.-Report on cttrus canker eradlcatlon work in Florida in
cooperation wlth the Bureau of Plant Industry, for quarter
ending December 31, 1921. Florida. Pl. Bd. Quart. Bul. 6, 1922,
59.
'
1923.-Report on Cttrus ca.nker eradlcatlon work in cooperation
wtth Bureau of Plant Industry, U. S. D. A., for quarter
ending sept. 30, 1923 and December 31, 1923 (Pseudomonaa)
Florida Stat. Plant Bd. Quart Bul. 8. 1923, Nr. 1, 28 p. Nr.
2. 14 p.
1944.-Reasonably well establlshed facts concerning the quick
decline disease of orange trees. December. 1944.
1921.-Stem epd rot of Cltrus fruit durlng shlpment. (Dlplodla
natalensis). The Agrtc. News Barbados 20, 1921, 334-335.
1925.-Spray injury to Citrus trees reduced by spreader. Journ.
Dept. Agrtc. So. Afrlca 10, 1925, 544.
1925.-State plant board revides rullng on Cltrus scaly bark.

a,

---

�(Cladosportum herbarum var. citrtcolum). Quart Bul. State
Plant Board Florida 9, 1925, 134-135.
1926.-Storing Lemons. - Efficacy of the Borax Treatment. En
"Queensland Journ. of Agric". Vol. XXV Part. 6 p. 544, Brtsbane, Qd.
1928.-Scaly bark or Psorosis of Citrus trees. Fa.rming So. Afrtca
2, 1928, 597-653.
1929.--Some Cttrus fruit rots. Farming so. Afrtca 4, 1929, 305306. 2 figs.
1931.-Supreme court rules that Brodgex patent is invalid. (Citrus; Penicilllum). California. Citrogr. 16. 1931, 276-279.
1917.-The Cltrus canker danger. SO, African Fruit Growers 4.
1917, 33 and 34, 1 fig.
1925.-The successful control of blue mold decay in Citrus fruits.
Citrus Industr. 6, 1925; 5-8.
1925.-The withertlp and blossom-bllght of lime (Oloeosporium
Umetticolum). Trop. Agric. 2, 1925, 251.
1928.-The action of phomopsis callfomlca ln produclng a stemend decay of Cltrus frutts. En "Hilgardia" Vol. 3 N9 6p. 153
Berkeley, Cal. 630. 72(79.4).
1931.-The export of Cttrus fruit: recommandattons by cttrus
preservation committee. Joum. Austral. Counc. Sel. Ind. Res.
4, 1931. 96-99.
1927.-Un pericoloso fungo parasslta degll agrumt. Phomopsts
citrt. Bol. R. Staz. patol. veg. Firenze 7, 1927, 227.
1932.-U. s. Departament ot Agrtculture. Plant quarantlne and
control administration. Modiflcation o! quarantlne on account of the cltrus canker and other citrus diseases. 1932, 1 p.
1925.-Verrucosis and tts treatments (Sporotrichum citri). New
Zealand Frultgrower 7. 1925.
1930.-Velvet bllght on cltrus twtgs. (Septobasidlum bogortense).
Farming So. Africa 4, 1930, 584.

INDICE
Consecuencias matemáticas de la Ecuaci6n General de rendimientos a(ricolas.
MANUEL RANGEL ..................."...............................................
Punteros para obsenaclones de estrellas con el Astrolabio
de Primu\ de Claude y Drlencourt, en pontos del Edo. de
Nuevo Le6n.
HONORATO DE CASTRO ........................................................

3

25

Geolopa del Estad(! de Nuevo Leon.
(Continuaci6n y final) •
FEDERICO K. G. MULLERRIED ..........................................

39

Parasitismo intestinal en la tropa residente en el Campo
Militar de Monterrey, N. L.
ENRIQUE BELTRAN Y
EDUARDO AGUffiRE PEQ~O ..........................................

85

Brucelosls.
M. RUIZ CASTA:AEDA ..............................................................

91

La puncl6n aspiradora en el dlagn6stlco de las lesiones tumorales de la mama.

ALFREOO

ooimz ALANIS ....................................................

111

Valor dlapóstlco de la biopsia por punción.
ALFREOO OOMEZ ALANIS ............. ...................................... 127
1t

*

La Dolantlna y su obtencl6n.

JOSE OIRAL ................................................................................ 151
Bibllografia de las enfermedades de los Clf.1'118.......................... 159

-240-

�•

Se km,in,i de imprimir en los falle~
de Ll IMPRESORA MONTERREY, S. A.

~I

di~

2S

de

febrorn

d11

!~.

1

t

•

��</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="206">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="3135">
                  <text>Anales del Instituto de Investigaciones Científicas</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="41">
              <name>Description</name>
              <description>An account of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="479192">
                  <text>Revista del Instituto de Investigaciones Científicas dirigido por Eduardo Aguirre Pequeño. Incluye información científica y médica, biografía de doctores, etcétera.</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <itemType itemTypeId="1">
      <name>Text</name>
      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="102">
          <name>Título Uniforme</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="347646">
              <text>Anales del Instituto de Investigaciones Científicas</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="97">
          <name>Año de publicación</name>
          <description>El año cuando se publico</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="347648">
              <text>1945</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="55">
          <name>Tomo</name>
          <description>Tomo al que pertenece</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="347649">
              <text>1</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="54">
          <name>Número</name>
          <description>Número de la revista</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="347650">
              <text>2</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="101">
          <name>Día</name>
          <description>Día del mes de la publicación</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="347651">
              <text>1</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="100">
          <name>Periodicidad</name>
          <description>La periodicidad de la publicación (diaria, semanal, mensual, anual)</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="347652">
              <text>Anual</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="103">
          <name>Relación OPAC</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="347669">
              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaBasica&amp;bibId=1753304&amp;biblioteca=0&amp;fb=&amp;fm=&amp;isbn=</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </itemType>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="347647">
                <text>Anales del Instituto de Investigaciones Científicas, 1945, Tomo 1, No 2</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="39">
            <name>Creator</name>
            <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="347653">
                <text>Aguirre Pequeño, Eduardo, Director</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="49">
            <name>Subject</name>
            <description>The topic of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="347654">
                <text>Ciencia</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="347655">
                <text>Investigación</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="347656">
                <text>Investigaciones científicas</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="347657">
                <text>Medicina</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="347658">
                <text>Biología</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="347659">
                <text>Publicaciones periódicas</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="347660">
                <text>Revista del Instituto de Investigaciones Científicas dirigido por Eduardo Aguirre Pequeño. Incluye información científica y médica, biografía de doctores, etcétera.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="347661">
                <text>Universidad de Nuevo León, Instituto de Investigaciones Científicas</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="37">
            <name>Contributor</name>
            <description>An entity responsible for making contributions to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="347662">
                <text>Cantú Garza, Héctor, Secretario </text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="347663">
                <text>1945-01-01</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="51">
            <name>Type</name>
            <description>The nature or genre of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="347664">
                <text>Revista</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="42">
            <name>Format</name>
            <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="347665">
                <text>text/pdf</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="43">
            <name>Identifier</name>
            <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="347666">
                <text>2014607</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="347667">
                <text>Fondo Universitario</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="347668">
                <text>spa</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="86">
            <name>Spatial Coverage</name>
            <description>Spatial characteristics of the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="347670">
                <text>Monterrey, N.L., (México)</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="68">
            <name>Access Rights</name>
            <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="347671">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="96">
            <name>Rights Holder</name>
            <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="347672">
                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="25618">
        <name>Biopsia</name>
      </tag>
      <tag tagId="25617">
        <name>Brucelosis</name>
      </tag>
      <tag tagId="25620">
        <name>Citrus</name>
      </tag>
      <tag tagId="25619">
        <name>Dolantina</name>
      </tag>
      <tag tagId="25613">
        <name>Geología</name>
      </tag>
      <tag tagId="25616">
        <name>Rendimientos agrícolas</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
  <item itemId="12615" public="1" featured="1">
    <fileContainer>
      <file fileId="10681">
        <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/206/12615/ANALES_DEL_INSTITUTO_DE_INVESTIGACIONES_CIENTIFICAS._1944._Vol._1._No._1._0002014606.ocroct.pdf</src>
        <authentication>81e2c1bdc47d72168e46b05a849109b7</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="4">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="56">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="348171">
                    <text>��6-€•

i--

~~,✓V

) --Capilla Alfonsina
'Biblioteca Universital'Í4

�UN IVERSIDAD DE NUEVO LEON

ANALES
DEL INSTITUTO DE
INVESTIGACIONES CIENTIFICAS
Publicados bajo la direcci6n de
E. AGUIRRE PEQUEílO
Director del Instituto

An. In·,1. lnv. Cien t.• Monterrey

Tomo I

Monteney, 1944

Número 1

13961

�DR. D. EUSEBIO GUAJARDO
Oirector de la Escuela de Medicina de Monterrey, N. L.

1918-1919

1924-1925

1927-1928

3

1934-1937

---

·~ ~ c:v~

1 :tt&lt;A

.-=.m

llfCº ..r r:.i: 5"
.,:u ~ .rcr..

11

�PROEMIO

U

NO de los m:.'1s graneles idc.tlcs realizados por la
UniYcrsidad de ~llC\' O León, ha sido d de fomentar Ja lnYcsligaci&lt;'m Científica. rreando por
Ley un Instituto 1m1·a el clesarrullo de tan noble fin.

Esto se ad\'icrlc en el .\rtírulo Quinto de la Ley
respedi\'a que dice: "En su función in,'('stigadorn, la

Universidad .st' inl&lt;•rc•sarú no sc'&gt;lo ('11 los problemas
generales a fin de acrC'reutar el acervo cicntifico; sino
también por los problemas cspccifkos de ~UC\'O León,
singularnit.•ntc el conocimiento de sus n•cursos naturales, las probabilidades ele su aproYcehamicnto y la
mejor producli\'idad del trabajo humano en todos sus

órdenes.''

Este Instituto de reciente creación, de acuerdo
·con sus posibilidades y siguiendo las normas fijadas
por estnblecimientos afines, µrcstar{1 por medio de
estos Anak•s (su órgano de publicidad). los modestos
trabajos de sus colaboradores.

Estrechar intimas y cordiales relaciones con las
gentes de ciencia de las Socicdndt•s Científicas Nacionales\ Extranjeras, a quienes se em·ía un respetuoso
saludo a tnn•és de esta HeYista, son los nuis firmes
prop&lt;'&gt;silos del Instituto de In,·estigacioncs Científicas
de Ja lJ ni ,·ersidad ele ~ ue,·o León.
)Iontcrrey, N. L., Oct ubn• 30 de 19-14.

Dr. Eduardo Ayuirre Pequeíio
5

�APUNTES BIOGRAFICOS DEL
DR. EUSEBIO GUAJARDO
Por el Dr. Enrique C. Livas,
Rector do La U1unniud de Nuevo t..611.

L

A historia de lo que justamente podría llamarse el período moderno de
la Facu tad de Medicina de la Universidad de Nuevo León, está
estrechamente ligada a la actividad y entusiasmo creadores del Dr.
Ei.1sebio Guajardo, ins,gne nuevo!eonés que pagó con creces a su escuela
los benef1c1os que de ella recibiera.
Después de la fundación de está institución que antes se llamó Escuela
de Mee! c1na de Monte·rey y cura primera época está llena del talento
ejemplar y la perseverancia apost61rca de J Eleuteno Gonzá•ez, no tuvo
la hoy Facultad de Medicina un paladín de la talla del Dr. Gua¡ardo; pues
si bien es cierto que le prececheron varios médicos de grandes capacidad
y Virtudes, no hubo en ellos aq1Jel fuego abrasador-que no puede llamarse
de otro modo-aquel entusiasmo y diligencia que él puso con cariño sin
límites al serv1c10 de su escuela, procurando su engrancl&lt;&gt;címiento en todos
los órdenes.
Nació Don Eusebio Guajardo el 11 de agosto de 1874 en la villa de
San Francisco de Apodaca, N L, lugar en que hizo sus primeros estudios;
ingresó al Colegio Civil donde cursó los Preparatorios y a la Escuela de
Medicina (que va había logrado su existencia independiente del Colegio
Cn,I desde 1877), el año de 1888. En 1895 casi un imberbe, obtiene en
la Escuela mencionada el título de lv'édíco Cirujano. Antes de obtener su
título profesronal, ya bullían en él las inquietudes de la enseñanza y, dos
años antes de graduarse como Médico, se hizo cargo de la cátedra de
Historia Natural en el Colegio Civil, estando al frente de ella durante
25 años; período éste que sirvió para que se s"ntiera unido indisolublemente a la noble causa de la enseñanza y durante el cual se significó
por su conc1enc1a de responsabilidad en la cátedra y riguroso apego al
cumplimiento del deber.

En 1915 hizo un via¡e a Estado$ Unidos de Nortea:nénca, donde obtuun grado académico de post-graduado en justa correspondencia a los
conocimientos que en un examen demostró, en materia de Pediatría, especialidad que s1err&gt;pre cultivó con éxito. Fué representante dé México y
Vice-Presidente en el II Congreso Internacional de la Infancia, que se
celebró en Bruselas, en 1921. Asistió a varios Congresos Nacionales y en
ellos presentó varios trabajos sobre diversos tópicos de Ped;atria.
\"O

Cuando mediaba el año de 1918 fué nombrado, por primera vez, Director de Ja Escuela de Med.cina, puesto que desempeñó hasta l 919. Estuvo
7

�al fren e de dicha Escuela, nuevamente en 1924-25, 19:7-28 y 1934-38.
fatos períodos, casi siempre cortos-pues con e ·cepc1ón del último, de
4 años, todos los restantes fueron de 1 año- fueron suficientes para que
se dejara sentir su influencia benéfica y ya para el año de 1925, la F.scuela
de Medicina ccntaba con un Laboratorio de Orugía Experimen al, Gabine e de Fis,ología, Laboratorios de Ouímica Fisiológica, M,crcbiología y
Ana omía Patológica, Anfltea ro para Prácticas de D1secc1 y Técnica
Quirúrgica. Con certera visión de las orientaciones que debe seguir la
enseñanza de la med c,na dent'fica, impulsó vigorosamente la enseñanza
de la Fisio ogía y procuró que el aprendizaje de los alumnos fuera eminentemente objetivo.
Para proveer a su escuela de aparatos e instrumental para los diversos
laboratorios y gabinetes que se organizaron al amparo de su actividad
fecunda, colectó dinero entre particulares, interesó a las autoridades y
su peculio personal no fué ajeno a las adquisiciones valiosas de la Escuela.
Organizó varias Convenciones Médicas que, desarrollándose en la misma,
le dieron pres1igio y sirvieron de estímulo a los que le sucedieron, de
modo que su obra np pudiera verse interrumpida.
Eran tales su entusiasmo por la Escuela de Medicina y el desinterés
que presidfa siempre su febril actividad en favor de la misma, que no
era posible colaborar con él sin sentirse obligado, todo el personal, a trabajar empeñosamente por el engrandecimiento y prestigio de su institución.
Profundo conocedor de la conducta humana, exigió siempre una rigurosa
disciplina en el plantel y supo, al mismo tiempo, ser amable y rígido
Solía decir, con sínc:era modestia, que su único mérito consistía en hacer
trabajar a los que con él luchaban por que la enseñanza de la Medicina
en Nuevo León fuera a la vanguardia en el campo de la cultura superior.
Inquebrantable en sus principios, firme siempre en sus propósitos,
decidido y valiente en la acción, jamás claudicó ni toleró dobleces en el
campo de la lucha. Trabajador infatigable, f ué en !ado tiempo ejemplo
para sus colaboradores y en más de una ocasión sacrificó sus impulsos
afectivos en bien de la causa a la que se dedicó con verdadera nobleza.
El 7 de abril de 1939, después de pasados varios meses de haberse
separado de la Escuela por motivos c!e salud, murió en esta ciudad. Dejó
un vacío difícil de llenar en nuestro medio y su muerte constituyó una
pérdida sensible para el Estado. El Instituto de Investigaciones Científicas
de la Universidad de Nuevo León rinde homena¡e respetuoso a su memoria
en estas páginas y lo señala como- uno de los más nobles y vigorosos exponentes de la causa universitaria nuevoleonesa.

MAL DEL PINTO
(Auto-observación de la enfermedad

Eduardo Aguirre Pequeño

Jefe de r, Sección di! Parasitología
I, di! l. C. da 1~ U. de N. L.

del

Tr1bajo PIHenlado il la Aumble;a ;inual de 1,
AMERICAN .SOCIETY OF TROPICAL MEDICINE como miembro de dicha Sociedad.

H

ABIENDO sido descubierto el T
agente pa ógeno del mal de! r~~nema ca~a eum_ (Brumpt) (1 ),
animales, el que ésto escribe pm O Y no siendo 1noculable a los
conoc1m1ento de esta enfermedad, ~;ibf6s:¡;erv,ent~s de contribuir
, cuatro rnocufac,ones: tres in rad' .
de noviembre de 1939
prac ,cadas en la cara an erior d I
erm1cas_ Y una por escarrficación
un enfermo del mal del pinto del eE atndtebderazGo izquierdo, con serosidad d~
5a o
.
uerrero.
.
Primer Período: A los siete dí s a
..
m,oculación, clásica lesión inic,ar
decada un~ de los puntos de
1
Y as gentes de las r
•
'
antano por los médic
(3) (4). Esta lesi6~~~ ~nt~ .con el_ nombre de "J iote" o "Empeine~
años por algunos médicos Y e~ s~r/º~oc1da y descrita desde hace varios
5), Y no por primera ve.,. por' Franc;~' ar P?r Saucedo Y Andrade O929)
referido erróneamente, él mismo r5)°
Blanco (193_9) como lo han
autores.
, Y algunos indocumentados
Los caracteres de la lesi • • .
Sauceclo Y Andrade en 1Q"ll\ on pr,m?n~ concuerdan con los descritos por
•,
.
, L7, qwen aec,a que el "J. t ,, "E
.
n
u .a 1es,on en tema to-escamosa.
de . .
io e o mpe1ne" era
tncoficia, etc.
' una rm,t,s con prurito, que simula una
En el mismo año de 19291 1 . ,
por López Aranda (8).
- a esron primaria o "Empeine", fué descrita

7i

la

c::-':desen

Tñn

a

1 Segundo Período: A los cuatro meses ecr
.
ac 1or.es refer1oas se presentó el
•00 m . ro de practicadas las inocuen !a aparición de lesiones sem:~te~ el drseminación (9), consistente
e cen neo 10), ligeramente nm in a ,as _primeras: con crecimiento
tema o-acrom,antesl siendo
g osas, ,errtemato-p1gmentarias Y eriesc.1mosas ( 1l ); las' lesione as q~ se pr~ntaron en la cara muy
o
pal,:nas Y dorso de la
r12: d1seminac,on también aparecen eo'1s
regiones del cuerpo 114 ,.
, en el cuero cabelludo (13) y otras
.Para estas lesiones, conocidas d d
médicos (Terrés en lSú7) Cl5)
e_hace muchos años por algunos
r,rop!iesto el nombre de "pint,dei'' ()~~1t(L P:"r Latapí en 1940, se ha
periodo roseóhco" (9) (Agurrre Pe eon Blanco, 1940) Y el de
dedica esta denominación al e . q~eno, 1?42); el que ésto escríbe ha
minen e prntologo mexicano Dr. Guillermo

t

man/

ck

8

experimental durante cinco años )

9

�Téllez, quien en 1889 decía (41 que el mal del pint~·_"En su man~f~st~1ción
morbosa en la piel simula, en su modo de ser, una s1f1lis exantemat1ca .
Más de 120 lesiones de diseminación l 17 ) me aparecieron en la superficie del cuerpo· dando las de las regiones glúteas un aspecto semejante a
l.1s de la lepra' maculosa. La descamación en los miembros inferiores y
antebrazos llegó a ser extraordinaria, dando las escamas al desprenderse
un fenómeno parecido al que se observa al frotar un olote fr~~co; (as~cto
tamoso característico) ( 18). Posteriormente la descamaoon va siendo
menor y las manchas terminan por un}rse unas con otras y a _yeces el
eritema predomina sobre la descamacion, dando un aspecto ropzo a la
mancha como sucede en la cara (cara vu Itu osa l rl 9) y dorso de las
manos· en estas últimas las lesiones son muy semejantes a las de la pelagra. P~r últ·imo, aparece en la superficie de la piel un eritema generalizado,
que da un aspecto más o menos rosado (ajamonado).
Una vez desaparecida o atenuada la descamación (fenómeno que se
observa aproximadamente a los tres o cuatro años), el aspecto moreno de
la piel se ha transformado en blanquecino, exceptuando la cara y el dorso
de la mano donde generalme~te es rojizo.
1

1

'

Tercer Período : Muy comple¡o resulta establecer la división entre el
segundo y el tercer período, llamado este último discrómico, por ser las
discromias los fenómenos más característicos. En este período son afectadas las mucosas y semimucosas ( labios, mucosa bucal, mucosa balanoprepuc,al) · las palmas de las manos y las plantas de los pies (queratoderrnias ~lmo-plantares); los anexos de la piel: uñas, ~ello, cabello, ,bulbo
piloso (estudio de biopsias por el Dr. l. Costero), glandulas sudonpar~s
y sebáceas, cuero cabelludo (estudio histo-patológico practicado por pri mera vez por el Dr. l. Costero en material de biopsia de E. A. P.) (20~.
Son características las atrofodermias del dorso de las manos y del tercio
ínfero-externo de las piernas.
,
En este período, llama la atención la simetría de las lesiones; así se
observan las de los codos, rodillas, tobillos, etc. Las de los tendones de
los extensores de los dedos gruesos de los pies se presentan escamosas,
semejando lesiones sifilíticas.
.
En m1 caso particular, las acromias se han presentado en los tob11los,
codos y dorso de la mano izquierda, a nivel de la articulación metacarpofalang1ana; ·1as queratodermias plantares (14 l se han desarrollado extraordinariamente.
Cuarto Período : Creo que no carece de fundamento mi proposición,
al introducir en este cuarto y último período, las afecciones del Sistema
Nervioso y de algunos otros órganos (aortit1s, lesiones esqueléticas, como
periostitis).
No son pocos los autores que han encontrado la reacción de Wassermann pos1t1va en el líquido céfalo-raquldeo de los pintos y aún con
"reacción meníngea marcada como lo expresó la Comisión Mexicana que
practicó esta investigación en 1930 (21 l; Pardo Castelló (22}, en 1936,
11 ,

10

encontró el Wassermann y Kahn positivos así como el aumento de las
g_lobulinas en a~gunos caratosos de la Habana; Grau Triana (231, postenormente (193 /J, encontró al investigar el Iíquido céfalo-raquídeo, aumento de_ '.as albúmi_~as y positivas las reacciones de las globulinas, as{
como_ pos1t1vas tamb1en las reacciones de Meinicke y Lange. Resultados
seme¡antes a los obtenidos por estos investigadores &lt;24) (25l, han sido
comprobados por autores de los diversos países de América en donde se
encuentra esta enfermedad (mal del pinto).
Conviene recordar el enorme porcentaje (80%), de aortitis encontradas en los caratosos de Colombia por Thonnard-Neumann, Camacho
Moya y Brews ter l 261; Grau Tria na en Cuba e Iriarte en Venezuela han
comprobado las mismas lesiones.
, A todas estas 1nvestigac1ones me permito agregar una nueva forma
~li~1ca, ~asta ahora no 5E:ñalada en la literatura: la Mening~-Radiculitis
pmtosa , resultan te de m, enfermedad experimental en un periodo aproxi1
mado de 5 años.
A ~ontinuac,ón se anotan en breves palabras los datos relativos a este
nuevo sm~rome q~e viene a estrechar las analogías entre "pinto" y sífilis
(27); abriendo as1 nuevos horizontes en el conocimiento de la evolución
de la enfermedad (28) , en el pronóstico {29), én la terapéutica (30) · en
suma, en la importancia médico-social del problema del mal del pinto'.
Meningo-Radiculitis "Pintosa"

". Se han _Presentado síntomas sensitivos, motores y tróficos; siendo los
pn~eros mas molestos por las crisis dolorosas a que dan lugar (dolores
lancinantes, terebrantes y fulgurantes) siendo estos últimos verdaderamente insoportables.
'
Todo e_ste complejo doloroso h.a tenido su asiento en la región lumbosacr~; 1rrad1~ l_uego a través de ambos nervios ciáticos, dando lugar a convuls1~nes clonicas (y u~a que otra tónica) de los miembros inferiores y
terrnma_ndo por genera]1zarse hasta los superiores; tanto el dolor como las
convulsiones fueron mas acentuadas en el miembro inferior derecho.
El inicio de la crisis sensitivo-motora ha sido siempre acompañado de
sudores fríos y abundanHsimos de la cara y el acceso se ha prolongado
aproximadamente de u~a a dos horas; en otras ocasiones, según la intensidad del esfuerzo mediante el cual es provocado (estornudo o tosidura)
como suced_ió en mi pro~io caso~ los fenómenos dolorosos enunciados y
las parestes1~s en las_ regiones gl1Jteas no desaparecieron sino después de
seis horas, aun recurriendo en todos los casos a los analgésicos habituales.
La atrofia de los músculos de los miembros inferiores ha sido muy
notable; aunque hay que advertir que la permanencia en cama es de dos
meses y medio aproximadamente.
Es de llamar la atención que siendo el miembro inferior derecho en
donde más se manifestó el fenómeno sensitivo-motor, la atrofia es más
notable en el muslo y pierna izquierda, con pérdida casi absoluta del tono
de los gemelos.
11

�Fu 'ª de estas crisis paro ísticas, la permanencia en cama es soportable, oo ob tante que el más ligero mov1m1ento a veces involuntario, como
ya se ha advertic'o an,eriormente, da lugar a una nueva crisis.
Los esHnteres han s100 respe ados y tanto la micción como la defecación se ha •en ,cado perfec amen e normales.
El análi 1s de a orina reveló tres gramos de glucosa por mil centírne ros cúbicos
Las cns·s dolorosas se presentaron irregularmente del 24 de septiembre al 1 de oc ubre; con inuándose durante los 1O días siguientes fenómenos un arto molestos (pares esias , como hormigueos y adormecimientos de las regiones glútea y sacra.
La e plorac1ón de los refle¡os más importantes, sólo reveló la pérdida
del Aqwl1ano
Hoy, esta arref le ia y las atrofias musculares se encuentran en pleno
período regresivo.
Tornando en cuenta el síndrome dolo oso, fácil es comprender las
consecuenc1c:S que acarrearía la punción lumbar en estos casos, ' mucho
lamento no haber tenido la opor unidad de adjuntar a estas notas, el
análisis del líquido céfalo-raquldeo; sin embargo, considero que en el presente caso clínico, el diagnóstico de Meningo-Radiculitis "pintosa" no
carece de fundamento, má ime si tomamos en cuenta los interesantes
datos terapéuticos que a continuación se expresan.
Conviene aclarar que desde el 22 de agosto, día en que caí en cama,
l,as a el 27 Je septiembre, se recurrió a los medicamentos antirreumáticos
por medí c:e los cuales no se obtuvo la más insignificante mejoría; el 28
de septiembre se inició el ratamiento median e la penicilina, presentándose el shock terapéu ico de Herxheirner, treinta y una horas y media
después de la primera inyección.
Difícil es para mí, opinar acerca de las propiedades treponemicidas
de la penicilina, (31 ), 132), (33), (34), 35), (36), (37), ya que me
fueron inyectadas por el Dr. Jesé Luis Salinas Rivera, 1.200,CJ:JJ unidades,
desapareciendo los treponemas y el eritema de los brazos con las primeras
rn~eccion5; pero persistió el dolor en la región lumbo-sacra, no volviéndose a presentar és e ni las crisis paroxísticas, gracias al empleo de arsenicales (Mafarside), Yoduro de Sodio y Betalin.
Tomando en consideración las analogías entre Mal del Pinto y Sífilis,
me perm1 o presentar el siguiente cuadro, semejante al de Yaws y Sífilis,
de Manson-Bahr (38) y Blacklock (39).

12

�EL SIGUIENTE CUADRO MUESTRA lOS PRINCIPALES CARACT "lllS DISTINTIVOS ENTRE YAWS, SIFILIS Y MAL DEL PINTO
YAWS

SIFILIS

o congénito.

emicidas
ya que me
unidades,
as primeras
no volviéneo de arse ..

PINTO

Congénita.
Lesión primaria, generalmente genital.

No es heredrtario n1 congénito.
Les:ón primaria generalmente extragen1tal

Período Secundario :
11) Y.,Wj :;:ico P2 cgnomónico, descamac,ón furfurácea y lesiones plantares características.

Período Secundario:
l.a) Raras veces se seme¡a a la framboesia.

Período Secundario o de Diseminación:
(al Comparable al roseólico de la Si fil is (lesiones
eritemato-escamosas, hiperp1gmentarias o hipopigmentanasl
(bl Membranas mucosas afectadas. La mucosa balano-prepucial también es afectada.
(el Prurito. Intenso en la lesión primaria; persistente en las secundarias.
(dl Alopecia· generalmente en la superficie del
cuerpo y rnás raramente en el cuero cabelludo
(Auto-observación). Las cejas también son
afectadas, principalmente la cola,
(e) lritis, coro1d1t1s y retm1t1s. (?)

(e)

í en cama,
reumáticos
·oría; el 28
presentáns y media

DEL

Lesión prrrnana e tragen1tal

(bl Las membranas rrucosas no ~en afectadas.

render las
, y mucho
notas, el
en el preintosa' no
teresantes

MAL

, Las rr:en branas mucosas son afectadas.

El prurito es común.

~e) El prurito es raro.

(dl No hay alopecia.

(e)

'dl La alopecia puede existir

Los ojos no son afectados.

•~ _1 La 1nti:5 es co~ún; las cor01d1tis y retmitis son

Feríoio Ter.iario:
al No ha¡ lesiones viscerales.

rbl Generalmente el Sistema Nervioso no está
afectado.

(e )

Wassermann generalmen e positivo.

raras.
Períoclo Terciario:
t(a S: rncuentran lesrones viscerales: c1rr~is pericelular, goma del hígado, del riñón, etc.
'bl El S•stema Nervioso es propenso a la infección:
tibes, P G. P.
1 '

(d) Vasos sanguíneos: no hay proliferación encbtelial como en la sífilis
Yaws es mejor resistido. Ligeros trastornos constitucionales; gran exuberancia en la erupción y
cicatrización aueloidea.
No responde al me'rcurio.

Wasse1m2rn seneralmente positivo.

En Joarteritts obliterante de las vísceras; trombo 1s cerebral.
L--:-s fdis ataca la constitución, afectando las estructuras vita!es

'(o)

Rrsponce bien al mercurio.

da to s c o m p I r a ti Y os
Le31cn~ penósticas.-Se presentan.

O tr'.O -s

Lesiones p2nóst1cas.-Se presentan.
Dolores osteócopos.-Se presentan

Colores osteócopos.-Se presentan.

Ganglios.-Afectados.
Uñas.-Afectadas.

Ganglios.-Afectados.
t.:Jñas.-Afectadas.

Período Terciario o Discrómico:
(a) lesiones viscerales pueden presentarse (Aortitis l.
'
(b) El Sistema Nervioso es raramente afectado.
Meningo-radiculitis (Auto-observación). Tabes
y P. G. P. sospecr.dda por algunos investigadores.
(e) Reacciones serológicas · positivas después de l 5
meses de las inoculaciones experimentales,
exr:eptuando el Wassermann. Wassermann posítivo a los 20 meses de practicadas las
inoculaciones.
(di Trastornos const1tucion.:les.

Responde generalmente al mercurio.
( E. A. P.)
Lesiones penósticas.-Se presentan (en las tibias).
(Auto-observación l.
Dolores osteócopos.-Se presentan (Auto-observación}.
Ganglios.-Afectados. (Auto-observación).
Uñas.-Afectadas. (Auto-observación)_

�En posteriores trabajos daré a conocer más detenidamente los resul tados terapéuticos y el comportamiento de las reacciones serológicas y
del líquido céfalo-raquídeo durante y después del tratamiento.
·Monterrey, N. L., octubre 21 de 1944.

-·-

15

�MAL DEL PINTO
IAuto-observation of the experimental disease for five years l
Eduardo Aguirre Pequeño,
Ch ief of Parasito1ogy of the Instituto
de f. C. de la U. de N. L.
Pa!H)r presented lo the Annual Meeting ot the
AM ERIC AN SOCIITY OF TROPICAL MED ICINE.

H

AVING observed the "Treponema carateum" fBrumpt) (1 l, a pathogenous agent of the "mal del pinto" not 1noculable to animals, ha
writer, w1th the fervent wish ot contnbutmg to the knowledge abou1
the dísease, took on November 18, 1939 (2 ', four inoculat,ons · three of
tnem intradermic and one by scarrf ication, practíced on the fore face of
the left forearrn ·w,th seros1ty of a pí,1t1en1 sufferii,ig "rna1 del pinto" in
the State of Guerrero.

First Stage : On the seventh dily in each of the inoculations spots, the
classic 11 t1al lesion appeared, a wounc1 well known by physic1ans and illso
by the common people 1n the pinto area ,,nd wh,ch they cal! "Jiote" or
"Empeine" (31 (4J 1Tetterl The ínitial lesion has been known a11d
describcd .severa! years since by sorne phys1cians, part1cularly by Silucedo
y Andrade 0929 (51, and by Fra1icisco Leór Blanco, nor for the first
time however, as he h11nseJf cla1ms 6J (7l and other un:nformed authors.
The marks of the prtmary les1on agree with those descr bed bv Sau cedo y And1ade m 1929 ,vho sa,d that he "Jiote" or "Empeine,¡ was an
ery hematosqL,amous lesion; a prunent derm1t1s simulating a trichoph1tia.
etc
n the same year 1929 the primary les,on or "Empeine" was described
bv Lóoez Aran".la (8).
1

Second Stage : FotJr months and a half after practicing the inoculat1ons the penoa of d1semination appeared (9l, cons,sting in the appari~ion
of orher les1ons similar to the former, with excentric growth (1 O), slightly
prur1g1nous (erithematic-p1gmentanan and erythematic-achromiantl, those

show,ng on the face betng squamous ( 11 l The lesions of disemin-ation
also appeared on rhe palms and back of the hand (12l, on the scalp (13)
and :n other regions of the body !14i.
.
For these lesions, known since many years ago, by sorne physicians,
ITerrés 1907), (151, and described by Latapí in 1940, has been proposed
the name of "pintids" ( 16), , León Blanco 19401, roseolic period by
Agu,rre Pequeño in 1942 (9}. The wri ter has dedicated th1s latter denominat1on to the emment Mexican pintologist Dr. Guillermo Téllez who in
1889 said l 4 l the mal del pinto "in i ts morbid manifestations on the skin,
s1mulates in its way of being an exanthematic syphilis".

17

�More than 120 disemination les,ons (17) appeared on the surface of
my body, those on the, gluteal reg1ons presenting an aspect similar to
those of maculous leprosy. The desquamation in the lower limbs and the
fore-arrns became extraordinary, on coming off the scales presenting a
phenomenon like that observed in scrubb1ng a fresh CTn cob (a dusty
characteristic aspect) (18l. Latterly the desquamat1on became less and
the stains end by ¡oining one another, and then erithema predominates
over the desquamation, and g1ves a reddish aspect to the stain as it
happens on the face (broated face) (19 l and the back of the hands, on
these latter les1ons being very similar to those of pelagra. At last a
general erythema appeared on the surface of the skin, giving a more or
less pink aspect (like ham) .
Once the desquamation disappears or subsides (a phenomenon observed approximately after three or four yearsl the dark color of the skin is
changed into whitish, except the face and the back of the hands, which
are generally reddish.
Third Period: 1t Is a complex work to establish the division between
the second and th1rd periods. Th1s latter is called dischromic, for dischromies are the most characreristic pnenomenon. In this period we see
affected the mucous and semimucous membranes (lips, lining of the
mouth, balanus and foreskin ); also the palms of hands and soles of feet
{keratodermies palmo-plantarsl. Toe annexes of skin: hair, pilous bulb
{study of biopsies by Dr. l. Costero), sweat and sebaceous glands, sca!p
(h1sto-patholog1cal study pract1ced first by Dr. l. Costero on material of
biopsy of E. A. P ), (20). The atropho-dermies of the back of hands and
the lower third of legs are characteristic.
In this third period the symetry of !esions is noticeab!e; thus it is
seen on elbows, knees, ankles, etc.; on the smews of the extensors of big
toes they appear squamous, simulating syphilitic lesions.
In my particular case the achrom1es appearing on the ankles, elbows
and back of hands, on a leve! with the metacarpo-phalanx articulation,
the plantar keratodermies (H) developed extraordinanly.
Fourth Stage: 1 bel1eve my proposition lacks no foundation when 1
introduce the affect1ons of the Nervous System in th1s fourth and last
stage, as well as .those of other organs (aortitis and skelet1c :esions like
periostitis /.
Not a few authors have found that Wasserman's reaction is positiva
in the cephalo-rachideal l1quid in pinto patients, and even a "marked
men111geal reaction", as the Mex1can Comm1ssion expressed it who pratticed this research 1n 1930 (21 l Pardo Castelló (22) in 1936 found
Wasermann and Kahn positive, and also the increase of globulines in sorne
patients of carate in Havanna. Later Grau Triana (23) 1937, in research
of the cephalo-rachideal liquid, found as foilows : increase in albumins and
positive reactions of the gtobulines, and also Meinicke and Lange reactions
positive as well .Results such as these obtained by these researchers (24)
18

(h2_Sl, _have been verified by authors in severa! countries in America where
t 1s d1sease mal del pinto, is found.
. l_t 1s convenient to remember the enormous percentage (80%) of
Nort1t1s found among the patients of carate in Colombia by ThonnardJ ~uma~n, Camacho Moya a~~ Brewster (26). Grau Triana in Cuba and
narte 1n Venezuela have venfied the same lesions
Allow me _to ~dd to ali these researches a n~w clinic form thus far
not r_ecorded !n lite:a ture: _Meningo-Radiculi t1s "pmtosa", a result of
expenmental d1sease in a penod of near five years.
In a fe½'. words are given as follows the data relative to this new
sy1~tome1 wh1ch ~orne to establísh further _the analogies between 11pinto11
an s~phil1s (?7) ! thus they: open new vistas in the knowledge of the
rolut~on of th1s ?ISease _(2~), líl the prognostic (29) 1 in therapeutica (30)
astly 1n the med1co-soc:1al 1mportance of the problem of mal del pinto. '
Meningo-Radiculitis "Pintosa"

. Sensitive, motor and trophíc symptoms have appeared the former
b~mQ the mdosft ti roubl~some _far the painful crisis they produce, (lancinating
p1ercing a~ u.gurat1ng pamsl, the latter being truly unbearable
'
. AII _th1s pa~nful complex had its seat on a leve! with the sacr~-lumbar
reg1on;. 1ts rad1ates then through both sciatic nerves roduc 1n clonic
convuls10n-a _few tonic ones in the lower limbs, and the'n ~nd in t~e u r
0.ne s. Both pams and convulsions were more grievous in the right l~~r
1
6
1m.
Id Thd stª~t of the ~en~itive motor crisis was always accompanied by
co an cop1ous persp1ra'.1on on the face, the acces lasting between one
?td two ~ours. At ot~er times, frorn the intensity of the effort provoking
1 -sneezmg or ~oug ing-, as it happened in my own case the ainful
tenomen explfmed. and the parestesiae in the gluteous regions ~d not
a~~~g;~od~~~ ter six hours, even having recourse in ali cases to usual

6

th 1e atrophy of the muscles in the lower limbs has been very noticeable
a h~Íf. we must record that confinement in bed ¡5 about two months and
1imb ~ten t~n

shou Id be. cal led to the fact tha t, though the right lower
t has w ere the ~nsit1ve-motor phenomenon manifested itself most
!brof ty wlas mof reh nonceable o~ the left leg and muscle with the almost
so u e oss o t e tone of tw1n muscles.
th ?u~~1d~ of t~ese par~xisti~ crises, lying in bed is bearable though
e s '9 . es mohon, at times involuntary, as previously said prod' uces a
new CrlSIS.
1
defec:~~~ph~:=.t;~~k~~vfn ~rfe~/~i:~,:ed, and both micturation and
The analySJs of urine revealed three grams of glucose in a thousand
1CC.

19

�The painful crises carne irregularly from September 24 to October l O,
for the following ten days the somewhat troublesome phenomena appearing like parestesia, itching sensation like moving ants and benumbment
of the gluteal and sacra! regions.
The exploration of the most important reflexes only revealed the
loss of the Achillian.
At present this reflex and muscular atrophies are in full regresive
period.
Taking into account the painful syndrome, it is eas,¡ to understand
the consequences the lumbar puncture would have in these cases, and 1
am very sorry for not havíng the chance to endose in these notes the
analysis of the cephalo-rachideal liquid. However, 1 consider that in the
present clinic case the diagnosis of Meningo-Radiculitis "pintosa" is not
baseless, more so when we take into account the interesting therapeutic
data given below.
lt is convenient to make clear that, from August 22, when I was
bedridden, to September 27, recourse was had to antirheumatic medicine,
by means of which not the least improvement could be had. On September
28 the treatment of the peniciline was begun, and the therapeutic shock
of Herxheimer appeared thirty one and a half hours after the first injection.
lt is hard forme to opine about the treponemicide propieties of penicillin (31) (32) (33) (34) (35) (36) (37) for 1.200,CJXJ were inyected
into me by Dr. José Luis Salinas Rivero; and the treponemas and erythema
on the arms disappeared after the first inyections. But pain persisted in
the lumbo-sacra! region, disappearing for good even in the paroxistic crisis
thanks to the use of arsenicals (Mafarside), Sodium iodide and Betalin.
The following table shows the analog1es between Yaws, Syphilis and
Mal del Pinto, taken from Manson-Bahr's (38) and Blacklock's (39)
papers.

.......

- - -·

-- ~- -

...
•

•

l

:

l

-·1

1

¡
2(J

1
"-

.

�THE FOLLOWING TABLE SHOWS ATA GLANCE THE MAIN DISTINCTIONS BETWEEN YAWS, SYPHILIS AND MAL DEL PINTO
YAWS

rstand
and 1
es the
in the
is not
apeutic
1 was
edicine,
tember
e shock
jection.
f peni nyected
rythema
isted in

SYPHILIS

MAL

DEL

PINTO

Not congen1tal.
Primary sore-extragenital.

1C,oqgem ta 1.

Primary sore-usual ly genital.

Non-hered1tary nor congenital.
Primary lesion generally extragenital.

Secondary stage:

:Sec.o.ndary stage:

Second Period or Disemination:

(a) Typ1cal yaw pathognomonic; furfuraceous desquamation and plantar lesions characteristic.

.(a) Sel¿om imita tes framboesia.

(b) Mucous membranes not affected.

1

(el Itching common.

1id il k:hing rare.

(d) Alopecia unknown.

1(dl Alopecia may occur

(e) Eyes unaffected.

1(e') 1ritis common; choroiditis and retirntis rare.

lb') Mucous membranes affected.

1

Tertia ry stage:
(a) Visceral lesions absent.
(bl Nervous system not usually affected.

Terfiary stage :
fa) Visceral lesions occur, i. e. pericellular ci rrhosis, gumma of liver, kidney, etc.
(b) Nervous system prone to infections: tabes

(al Comparable to Roseolic of Syphilis. ( Erythema tosquamous lesions: hyperpigmentary or
hipopigmenta ry).
(b l Mucous membranes affected: Foreskin and
balanous also
(e) 1tching: intense in primary lesion; persistent
in secondary.
(d) Alopecia : genera l!y on surface of body, rarely
en the scalp. (Auto-observation · eyebrows also
affected, specia lly the tipl.
(e) 1ntis, choroid1t1s and retinitís. (?)

Third of Dischromic Period:
(a) Visceral les1ons may appear (Aortitis).

(e) C. S. fluid usual ly positive Wassermann.

~,e')

(d) Blood-vessels: no endothelial proliferation as
in syphrlis.
Yaws better resisted. Constitutional disturbance
slight; great exuberance of eruption and cheloid scarring.
Does not respond to mercury.

(d:) 1:ndarteritis obliterans of

(b) Nervous system rarely affected: Meningoradiculi tis {auto-observation). Tabes and P. G.
P. Suspected by sorne researchers.
(e) Serology reactions; positive after 15 months of
experimental inoculations, except Wassermann.
Wassermann posi tive at 20 months from experimenta l inoculations (auto-observations).
(d) Constitutional disturbance.

Responds well to mercury.

Responds to mercury generally.

G.P. l.
'C. S. Fluid usual ly positive Wassermann.

víscera cerebral
thrombosis.
Syphilis attacks constitution, affecting the vital
'Structures.

Sotme

another

data

Periostic lesions.-Are present.

.Periostic lesions.-Are present.

Osteocopic pains.-Are present.
Gangl ions. -Aff ected.
Noi Is. -Affected.

Os1eocop1c pains.-Are present.
Ganglions-Affected.
Noils.-Affected.

( E. A. P.)
Periostic lesicn&lt;;_-Are present ( in tibiaes). (Autoobservation l.
Osteocop1c pains.-Are present (Auto-observation l.
Gani:ilions.--AffectPd (Auto-observatíon)
Naili:; -Affected. (Auto-observation, principally in

big toes).

�·- .
.,

...

In further works I shall revea! more mmutely the therapeutic results
and the behav1or of serolog1c react1ons, as well as of the cephalo-rachideal
liquid, both during and after the treatment .

'

Monterrey, N.

•I

'

-

...

....

.

L., October 21, 1944.

�BIBLIOGRAFIA CITADA EN EL TEXTO

1-Brumpt E.: Un noveau Treponeme parasite de l'homme: Treponema
carateum agent des caratés ou "Mal del Pinto". Extrait des Comptes
renduz des seances de la Societe de Biologie. CXXX:942, (Marzo)
1939. París.
2-Aguirre Pequeño, E.: Un documento de gran valor, casi ignorado en
la historia del mal del pinto. Medicina. Rev. Mex. 22: 13-25 (Enero)
1942, México.
3-Ruiz Sandoval, G.: Memoria sobre el mal del pinto presentada al
concurso abierto por la Academia de Medicina de México el 14 de
agosto de 1879. México.
4-Téllez Guillermo.: El mal del pinto. Opúsculo, 1889, México.
5-Saucedo y Andrade, Reynaldo.: El pinto en el Estado de Nayarit.
Salubridad. 1:64-97. (Enero-Marzo) 1930, México.
fr-.León Blanco, F.: La lesión inicial en el mal del pinto. Rev. Med. Trop.
y Parasit. Bact. Cl,n. y Lab. 6:21-37, (Enero-Feb.) 1940, Habana.
7-(ibid.) El mal del pinto, pinta o carate. Su historia.e su etiología, su
patología. p. 97. Monografía. Comp. Gen. Edit., S. /\., México, 1942.
8-lópez Aranda, N.: La Bismuto-terapia en el mal del pinto. Tesis.
Fac. Med. de México, 1929.
9-Aguirre Pequeño, E.: Mal del pinto "empeines" o "jiotes". Lesiones
de principio. Opúsculo. Medicina. Rev. Mex. 22:542-590 (Nov.) 1942,
México.
10--Darier, M. J.: Un cas de Caraté. La Semaine Médica le. Soc. de Derm.
etSyphil. (20deAbri l) 1903.
11-Aguirre Pequeño, E.. El eritema de la cara en el mal del pinto. (Autoobservación). 1nforme de la Sec. de Parasit. del l. de l. C. de la Universidad de N. L. (Marzo) 1944, Monterrey, N. L
12-( ibid. l Mal del Pinto. Su evolución en el dorso de la mano. Informe
de la Sec. de Parasit. del l. de l. C. de la Universidad de N. L. Uunlo)
1944, Monterrey, N. L.
13-0bid.l Mal del Pinto. Sn evolución en el cuero cabelludo. (Autoobservac,ónl. 1nforme de la Sec. de Parasit. del l. de l. C. de la Universidad de N. L (Mayo) 1944, Monterrey, N. L.
14-(ibid.) Mal del Pinto. Su evolución palmo-plantar. (Auto-observación). Informe de la Sec. de Parasit. del l. de l. C. de la Universidad
de N. L. (Mayo) 1944, Monterrey, N. L.
l5-Terrés, J., y Hernández, G.: El mal del pinto. An. de la Ese. Nac. de
Med. 4:24-37, 1908, México.
lfr-.Latapí, F., y León Blanco, F.· Las lesiones de princi"pic del mal del
pinto Medicina. Rev. Mex. 2Q:jl5-358, Uuliol 1940, México.
17-Aguirre Pequeño, E.: Las lesiones de diseminación del mal del pinto.
(Auto-observación l. 1nforme de la Sec. de Parasit. del l. de l. C. de
la Universidad de N. L (Feb.) 1944, Monterrey, N. L.
18-Vi ramontes, Leopoldo.: Algunas observaciones sobre la enfermedad
25

�del pinto. Memorias del 11 Congreso Médico Mexicano. 1:180-184,
1897, México.
19-Ruiz Sandoval, G.: Mal del pinto. Opúsculo, Lám. IV, 1881, México.
20-Aguirre Pequeño, E.: Las alteraciones de los anexos de la piel. Opúsculo. Medicina. Rev. Mex. 23:232-284 Uuliol 1943, México.
21-González Herrejón, S., Pallares, M., Latapí, F., Gutiérrez, L., Ochoterena1 l., Dampf, A. y Bravo Hollis, H.: Investigaciones sobre el Mal
del Pinto. Hospital General. 4:267-285, 1930. México.
22-Pardo Castelló, V.: Pinta o Carate en Cuba. Rev. Med. Trop. y Parasit.
Bact. Clin. y Lab. 2:6h7-675, (Sept.-Oct.l 1936, Habana.
23-Grau Triana, J.: Contribución al estudio de la pinta o cara té en Cuba.
Arch. de Med. lnt. 3:125-157, (Marzo-Abril) 1937, Habana.
24-Sáenz B., Grau Triana, J., y Armenteros1 A.: Pinta in Cuba. Arch.
Derm. &amp; Syph. 41 :463-479, (March) 19401 Habana.
25-Pardo Castel 16, V., y Ferrer, l.: Pinta. Mal del pinto, carate. Arch. de
Dermat. &amp; Syph. 45:843-864, (Mayo) 1942, Habana.
26-Thonnard-Neumann, E., Camacho Moya, J., y Brewster, K. C.: Is
Carate (Pinta) a dermatomycosis. Clinical observation in 75 cases
of Carate in Colombia. Nineteenth Annual Report United Fruit Co.
Medica! Department. 19: 101 -106, 1930, Boston.
27-León, Juan J.: La Tiña endémica de Tabasco, Chiapas y el Sur de
México. Bol. de la Soc. Mex. de Geogr. y Estadística. 8:503-521,
(Enero 20 de 1862) , México.
28-Aguirre Pequeño, E.: La evolución del mal del pinto. (Auto-observación por inoculación experimental durante 5 años). Informe de la Sec.
de Parasit. del l. de l. C. de la Universidad de N. L. (Julio) 1944,
Monterrey, N. L.
29-(ibid.) El pronóstico del mal del pinto. (En preparación). 1944, Monterrey, N. L.
30-(ibid.) El tratamiento del mal del pinto a través de su literatura. (En
preparación). 19441 Monterrey, N. L.
31-Mahoney, J. F., Arnold, R. C., and Harris, A: Penicillin treatment
of Early Syphilis: A prelíminary report. Ven. Dis. lnform. 24:355-357
(Dec.l 1943, Chicago, 111.
32-Heiman y Herrel.: La penicilina en la Fiebre recurrente ( Experiencia
en ratones). Jour. Am. Med. Assn., 99, (Enero} 1944. {Cita de! Bol.
de la Of. San. Panamer.: 23:548, Jun., 1944).
33-"Penicillin in the treatment of Syphilis". Section of Dermatology and
Syphilology at the Ninethy.fourth Annual Session of the American
Medical Association, June 15, 1944. Chicago, 11\. (Cita de la misma
Revista).
34-Zozaya, J., Varela, S., y Castro Estrada, S.: Tratamiento del Pinto con
Penicilina. (Nota preliminarl. Rev. del lnst. de Salubridad y Enfermedades Tropicales. 5:87-89 (Junio l, 1944.
35-Mahoney, J. F., Arnold, R. C., Sterner, Burton, L., Harrís, A., and
26

Zwally, M. R.: Penícillin treatment of Early Syphilis ll. Jour. Am.
Med. Assn. 126 :63-67 (Sept. ) 1944, Ch icago, 111.
36-Earle Moore, Joseph, Mahoney, J. F., Schwartz, W., Sternberg,
Thomas, and Barry Wood, W.: The Treatment of Early Syphilis with
Penicillin. Jour. Am. Med. Assn. 126:67-73, (Sept.) 1944, Chicago, 111.
37-Stockes, John H., Sternberg, Thomas H., Schwartz, W. H., Mahoney,
John, F., Moore, J. E., and Barry Wood, W.: The Action of Penicillin
in Late Syphilis. Jour. Am. Med. Assn. 126:73-80, (Sept.) 1944,
Chicago, 111.
38-Manson-Bahr, Philip.: Tropical Diseases. p. 590. Tenth Edition. Baltimore William Wood and Company, 1936.
39-Black_lock, D. B.: Yaws and Syphilis. Annals of Tropical Medicine and
Parasitology. 26 :423-455, (March) 1932, Liverpool.

Otras referencias :

Dávila Guillermo, Dr.: Patología del Sistema Nervioso (Apuntes de su
cátedra) p. 275, 1944, México.
Lewin, Philip.: Backache and Sciatic Neuritis. p. 461. Lea and Febiger.
Phila., 1943.

-·-

27

�MAL DEL PINTO
(BIBLIOGRAFIA)
Por lo$ Dres. Eduardo Aguirre Pequeño, Director del Instituto de Investigaciones Científius
de la Universidad de Huevo León y Profesor
Titular de Parasitología en la Facultad de
Medicina, y Raúl E. Gonz?lez, de la Sección
de Dermatología del Instituto,

e

ON el nombre de "Enfermedad Pintada de las Américas" un
ilustre médico mexicano, el Sr. Dr. Dn. José M. Jryz, designó
al mal del pinto en 1880; sin embar,go, los sinónimos desde
antaño conocidos en la literatura, son los de "mal del pinto", en
México y "carate" en Colombia.
Ante este enemigo común (mal del pinto y carate) que afecta
aproximadamente a 600,000 individuos en cada país, ambas Repúbücas están luchando por atacar a tan temible plaga social.
Se anotan a continuación los variados nombres con que se
designa al mal del pinto en los diversos países hermanos, así como
los de los autores más comúnmente conocidos, que se han ocupado
de su estudio.
Colombia (Carates): Gonzalo Fernández de Oviedo ( 150615 16) ; J. Cassanni ( 1 741) ; Antonio Alcedo ( l 789) ; Juan de
Velasco ( 1789); Zea, Bonpland, Daste y Douün { 1817); J. L.
Alibert (1829); Saffray {1840-1850); Martius y Spix (1844);
A Urihe ( 1867); M. André ( 1871); Juan Rivera ( 1883); Montoya y Flores (1897); Lázaro Uribe (1897); Uribechyel ( 1898);
Barbe ( 1898); J. E. Manrique ( 1899); Darier ( 1903); Jeanselme
( 1904) ; E. Brumpt ( 19 1O) ; Enrique Haayen { 191 3) ; M. Triana
( 1923); Peña Chavarría y Paul G. Shipley ( 1925); Eduardo
Urueta (1925); P. A Suárez (1926); Howard Fox (1928); J.
Peláez Botero ( 1929); G. Urihe Escobar ( 1229); E. Thonnard
Neumann { 1930); J. Camacho Moya ( 1930); K.. G. Brewster
(1930); A Restrepo (1931); A Correa Henao (1931); A Jaramillo Arango ( 1931 ) ; J. Mamique · ( 19 32) ; J. Ca macho Camba
( 1934); José J. Escobar ( 1940); Darío Maldonado ( 1940).
Cuba (Pinta): V. Pardo Castelló ( 1924); Montgomery
(1936); F. León Blanco (1938); Braulio Sáenz (1938); J. Grau
Triana ( 19 38) ; A Armen teros ( 19 38) ; A Curbelo { 19 39) ; E.
Conde ( 1939); l. Pérez Vigueras ( 1940); R. Ibana Pérez { 1941):
J. J. Mestre ( 1941); R. Cuero (194 1); R. Triant (1941); P. Fariñas Guevara ( 1942); I. Ferrer (1942).
Venezuela (Cute): Barbe (1909); R. Medina Jiménez
(1913); Martín Vegas (1918); A Castellani (1923); Tejeira
(1923); A.M. Pineda (1930); Ramón Bueno (1933); A L.

�Briceño Rossi ( 19 39) ; David lriarte ( 19 39) ; J. R. Risquez ( 19 39) ;
F. Ferqández ( 1941) ; O'Dally ( 1941); P. Guerra ( 1941); Brumpt
(1941); Jaffe (1941); Sánchez Coviza (1941).
Ecuador (Enfermedad azul del Ecuador - Carate): Gonzalo
Fernández de Oviedo ( 15 06-1 5 16) ¡ Juan de Velasco ( 1789) ; Díaz
Arroyo ( 190 3) ; L Espinosa Tamayo ( 191 7) ; J. A. Falcomey
Villagómez (1936); Gualberto Arcos (1936); Luis A. León
( 1940); Manuel Villacis ( 1940); Blanca Castillo de León ( 1941 ).
Perú (Ecara): Barbe ( 1909) ¡ E. Escome! ( 1920); F. Montero ( 1928).
Brasil ( Purú-purús o Kuro-kuro) : J. Massanni ( 1741) ; Carlos
von Martius ( 1844) ; Chandless ( 1864-1865) ; Wappacus ( 1884) ;
Heliodoro Jaramillo (1902); Flaviano Silva (1926); O. da Fonseca ( 1930); H. C. de Souza Araujo ( 1940); Flaviano Silva
( 1940). Dice este distinguido investigador que han estudiado el
Purú-purú: Baena, Ehrenreich, Koch-Grünberg, Barbosa Rodríguez,
Juliano Morefra, Silva Castro, Oswaldo Cruz, Carlos Chagas, Roquette Pinto, Olimpio da Fonseca y Prado Valladares.
Guatemala ( Cativa) : Luis Lazo Arriaga ( 18 7S) ; H. Rey
(1885); J. Cram (1900): Barbe (1909).
Haití (Boussarole): L. Audain ( 1905 ).
Puerto Rico ( Mal del pinto) : A. L. Carrión ( 1941 ) : R. Ruiz
azario ( 1941) ; F. Hernández Morales ( 1941).
Santo Domingo ( Guasarola) .
San Salvador (Carate): Eduardo Barrientos ( 1940); E. Reyes
{ 1940); Juan J. Rodríguez ( 1940).
Chile (Pinta): Hirsch { 1885); Edgard y Boddaert ( 1901).
Estados Unidos (Pinta): Samuel Me Clellan ( 1825); Walter
Menk ( 192 6) ¡ J. C. Register ( 19 2 7) ; Howard F ox ( 1928) ¡ E.
Thonnard eumann (1930); K. G. Brewster (1930); R. C. Holcomb ( 1942): J. H. Stokes ( 1943); H. Beerman ( 1943); N. R.
lngraham (1943); E. P. Lieberthal (1943).

Es de lamentar que uno de los más distinguidos autores de
estos últimos años, el Dr. León Blanco, desconociendo en parte el
contenido de la. literatura médica de nuestro país, involuntariamente
se anotara la prioridad en el descubrimiento de la lesión inicial del
mal del pinto, de la inoculación experimental en el hombre; de las
gueratodermias palmoplantares ( en México) ; de la acción de la
fiebre en el mal del pinto, etc. En la bibliografía adjunta, el investigador interesado en · estos temas, podrá comprobar la evolución
de los conocimientos anteriormente mencionados. Es por ésto que
atendiendo al llamado del deber y la justicia, sin pretender menguar
en lo más mínimo el mérito científico, por todos conceptos justificado del ilustre investigador cubano, nos hemos alentado a publicar esta incompleta lista de trabajos, respetando hasta donde ha
sido posible Ja prioridad de la cita bibliográfica de los diversos

autores; así como el de dar a la l
. ,.
bución, aún poco conocida l
uz c1entifica una que otra contridisposición de los intere~d:s que co~ t~do gusto pondríamos a la
patología americana.
en es e importante capítulo de la
Somos los primeros en reconocer 1 • ,
que adolece este sencillo ensayo bibli e áEnnlero de errores de
nuestros esfuerzos no hemos od 'd o~r co_. os que a pesar de
la esperanza de corregirlos
e ,
e;llar, sin embargo, tenernos
tener mayor número de ~ . . 1ªn o engamos la oportunidad de
contemos con Jas justificad.:!':des a n~estro ~alcance, ya cuando
generosidad de los distinguido . vert~nc1das senaladas gracias a la
A
s investiga ores
provechamos la oportunidad
d .
gracias al War Department Army M ¡ar¡
las más expresivas
con que han respondido a nuestr
e /~ d 1 rary, por la gentileza
disposición buen número de t ab ~o 1c1tu esd.' poniendo a nuestra
microfilm.
ra 10s• me 1ante su servicio de

Y:

d

t·it

ª
Antes de dar por terminada est
,
continuación uno de ta t
d
.ª n~t.a, perm1tasenos
insertar a
,· .
n os atos c1enhficos d
l' .
b

caractenstica por su originalid d
e ~na c as1ca o ra,
ocasiones, la que viene a d a 't corno ya ~e ha dicho en repetidas
esper ar por vanos
f
.
para 11 evar a cabo una revi's1'0' b'b]'
.! l'mo tvos, entus1asmo
"L
n 1 10grilllca •

os dolores osteócopos

·

,

llaman mucho la atención, tant~ que no son m_as_ que ~ síntoma,
boso que acompaña con ,
porqu_e son el umco accidente mordel pinto), cuanto porqui:: con ta?ct1a a la tiña (se refiere al mal

establecer la

( 1862).

na}

a

•
n un 910 orna que parece contribui,
ogia de e.ta afección con la sífilis. "-Juan J. Leó:

··-

30
31

�MAL DEL PINTO
( BLBLIOGRAPHY)
By the Drs. Eduardo Aguirre Pequeña, Director
of tite Instituto de Investigaciones Científic.is
cf the University of Nuevo León and Titular
Professor af Parasltalagy ol the Faculty of
Medicine, and Raúl E. Gcndlez of the Section
af Oermatology of the samc lnstitute.

W

lTH the title "Enfermedad Pintada de las Américas'' an
illustrious Mex.ican physian, Dr. José M. lryz, designated
the "mal del pinto" in 1880; however long before in
füerature were known the synonims "mal del pinto" in Mexico,
and "carate" in Colombia.
A,gainst this common enemy (mal del pinto or carate), which
ha.ti approx.imately 600,000 victims in each country, both republics
are strugg)ing to vanquish such a fearful social plague.
In the fourth paragraph of the Spanish note a list in presented
of the various names by which the "mal del pinto'' is known in
diverses sisters countries, and also the narnes of the most generally
known authors who have taken up its study.
It is to be regretted that one of the rnost distinguished authors
in these latter years, Dr. León Blanco, partially ignoring the contents of the medica! literature of our country, involuntarily claims
priority in the discovery of the inicial lesion of the "mal del pinto",
of the experimental inoculation in man; of the palmoplantar keratodermies ( in Mexico) ; of the action of fever in the "mal del pinto",
etc. In the enclosed bibliography the investigator interested in these
subjects may verify the evolution of the aforementioned knowledges. Due to this and in answer to a call of duty and justice, with
no intention to lessen in the least the scientific merit, by all means
justified of the illustrious Cuban researcher, we bave been encour~
a,ged to publish this incornplete list of works, with due respect as
far ar possible to the priority of the bibliographic quotation of divers
authors; and also to bring to scientific notice a few contributions
still 1ittle known, and this we do offering to those who are interested
in thes important chapter of American Pathology.
We are the first ones to acknowledge that this simple bibliographic essay contains numberless errors which, in spite of our
endeavors, we have been unable to avoid. However, we hope we
may correct them, aither when we have within our reach a larger
number of original works, or when from the generosity of distinguished researchers we obtain justified and signal observations.
We gladly take the opportunity to thank very beartily the
War Department Army Medica! Library for their courteous response

33
I

�to our solicitations, placing in our hands a good number of works
through their microfilm service.
.
.
Before closing this note, we may be allowed_ to 1?-sert herem o~e
of the scientific data from o classical work wh1ch m noted for 1ts
originality, as repeatedly said, and which in se~eral wa~s ~ornes t_o
awaken enthusiasm for the work of presentmg a b1bhograpb1c
review:
'The osteocopic pains, which are but symptoms, a~tract much
attention, both because they are the only morb~us acc1dent more
steadily accompanying tiña ( referring to ma! del P!nto), an~ ~ecause
they are a symptom ~hich ~eems to. ~o::tribute m esta~lisbing the
analogy of this affedion wttb syphil1s. -Juan J. Leon ( 1862) .

34

.

MAL DEL PINTO
( BIBLIOGRAPHJE)
Par Messíeurs les Docteurs Eduardo Aguitre
Pequeño, Directeur de l'lnstitute d'lnvestigations Scientiflques de l'Université de Nuevo
León et ProfesSl!ur Titulaire de Parasitologie
de la Faculté de Medecine, et Raúl E. Gondlez, de la Section de Dermatologie du meme
lnstitute.

U

N illustre medecin, le Docteur José M. lryz, appela le "mal del
pinto" en 1880, "Enfermedad Pintada de las Américas".
Mais les deux synonymes connus long temp dans la literature
sont ''mal del pinto" a Mexique, et "carate" a Colombia.
Contre cet ennemi commun (mal del ·pinto ou carate), qui a
d'environs 600,000 victimes dans chaque contrées, les deux Republiques combattent pour aneantir cette redoutable calamité social.
Dans la note en espagnol nous donnons les divers noms usés
pour désigner le mal del pinto dans les differents pays freres, et
aussi ceux des auteurs les plus généralment connus qui se sont occupés de son étude.
Nous regrettons qu'un des plus distingués auteurs des derniers
années, le Docteur León Blanco, ignorant une partie du contenu de
la' literatme medicinale de notre pays, involuntairement s' aatribua
la priorité dans la decouverte de la lesion initiale du mal del pinto,
de l'inoculation experimentale dans l'homme; des keratodermies
palmoplantaires (a Mexique) ; de l'action de la fievre dans le mal del
pinto, etc. Dans la bibliograpbie qu' accompagne, l'investigateur
interessé dans ces sujets pouna verifier l' evolution des notions cidevant mentionées. C' est par cette raison que, considerant I' appel
du devoir et de la justice, sans dessein de diminuer le mérite scientifique de l'illustre investigateur cubain, nous sommes encouragés
de publier cette liste incomplete des ouvrages, avec tout le respect
possible a la citation bibliographique des divers auteurs: et aussi
de donner a la lumiere scíentifique quelques contributions peu
connues, qu'avec beaucoup de satisfaction nous presenterons aux
interessés dans cette important sujet de la patholo,gie americaine.
Nous sommes les premiers a reconaitre les innombrables
érreurs qu'il y a dans cet essai bibliographique, que nous n'avons pu
les éviter. Mais nous avons l' esperance de les corriger, lorsque
l'opportunité nous veins d'avoir entre mains un plus grand nombre
des originaux, ou que nous recevions des justifiés remarques signalées de la generosité des distingués investigateurs.
Dans cette opportunité nous rendons des remerciments expressives au War OepJrtment Army Medica} Library, pour leur bonté

35

�en reponse a nos soli~tations en no?s envoyant un bon nombre
d' ouvrages, dans le service du microfilm.
.
Avant terminer cette note, nous nous permettons mserer a continuation un de plusiers renseignments scientifiques d_'une ouv_rage
classique, caracterisé par son originalité, co~me on ~ di~ en plu~1eurs
d' occasions, et que vient reveiller par plus1eurs. moufs l enthuS1asme
pour la termination d'une revision bibliograph1que: •
,
"Les douleurs ostéocopiques, qui ne sont qu un sympt~me,
rappelent beaucoup l'attention parcequ'íls sont le suel acc1dent
morbeuse attendant plus constamment la tiña (son référance a~
mal del pinto), et aussi parcequ'ils sont u~ symptóme que_ ~~~att
contribuer a établir l' analc~ie de cette affectlon avec la syphihs. Juan J. León ( 1862).

Aguirre Pequeño, E.: Investigación epidemiológica del mal del pinto
en Atliaca, Gro. (Informe a la Ese. Nac. Cien. Biol. del l. P. N.)
(Enero) 194 1, México.
Aguirre Pequeño, E.: Cómo evitar la trasmisión de la enfermedad
(mal del pinto), entre los miembros de la familia y cómo curar
rápidamente las lesiones de principio: "empeines" o ..jiotes".
( Plática sustentada a los indígenas de Atliaca, Gro., traducida
a la lengua Nahuatl por la Profa. Alberta Moreno.) (Enero)
1941, México.
Aguirre Pequeño. E. : Nombramiento otorgado en su favor por el
Comité Central de Acción Social de Atliaea, Gro., como su
representante; firmado por el Comisario Municipal y demás
autoridades. (Enero 20) 1941, Atliaca, Gro.
Aeuirre Pequeño, E. : Disertación acerca de la evolución de sus
lesiones ( experimentales) de principio del mal del pinto. Soc.
Mex. de Dermat. (Junio 18) 19 4 1, México.
Aguirre Pequeño, E.: Un documento de gran valor, casi ignorado
en la historia del mal del pinto. Medicina. Rev. Mex. 22: 13-25
(Enero) 1942, México. (Cita de León Blanco, 1942). (Wise
F., y Sulzberger, M. B., 1942).
Aguirre Pequeño, E. : Presentación de un caso de mal del pinto
(M. A P.) en sus primeras manifestaciones; inoculadas experimentalmente mediante la técnica de G. T éllez ( 1889). Soc.
Me.x. de Dermat. ,(Feb.) 1942.
Aguirre Pequeño, E. : Nota histórica sobre la transmisión experimental del mal del pinto. Medicina. Rev. Mex. 22: 137-143 (Abril)
1942, México. (Cita de León Blanco, 1942} y (Stokes, J. H .•
Beerman, H., l~raham, N. R., 194 3).
Aguirre Pequeño, E.: Mal del Pinto "empeines" o "jiotes". Lesiones
de principio. Opúsculo. Medicina. Rev. Mex. 22 :542-590
(Nov.) 1942, México. (Cita de Stokes, J. H., Beerman, H.,
lngraham, N. R., 194 3).
Aguirre Pequeño, E. : Las alteraciones de los anexos de la piel.
Opúsculo. Medicina. Rev. Mex. 23:232-284 (Julio) 1943,
México. (Cita Editorial. Bol. de la Of. San. Panamer., Feb.,

1944).
Aguirre Pequeño, E.: Comentarios a1 trabajo del Dr. Francisco León
Blanco, leído en la Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística. Sesión del 13 de Marzo de 1943. (Mencionado por Ramos
Espinosa, A-Medicina. Rev. Mex. Suplemento, Julio, 1944).
A continuación se anota una lista de los trabajos ya coneluídos
del Dr. E. Aguirre Pequeño; los que serán publicados en breve
tiempo.
Aguirre Pequeño, E.: La historia del mal del pinto. Informe de la
Sec. de Parasit. del l. de I. C. de la Universidad de N. L.
(Enero) 1944, Monterrey, N. L.
·

36

37

�Aguirre Pequeño, E.: El origen de la sinonimia del mal del pinto en
México. lnf orme de la Sec. de Parasit. del l. de l. C. de la
Uni'\'ctsidad de N. L. (Enero) 1944, Monterrey, N. L.
Aguirre Pequeño, E.: La lesión inicial del mal del pinto a través de
la literatura relativa. informe de la Sec. de Parasit. del l. de l.
C. de la Universidad de N. L. (Enero) 194-4, Monterrey, N. L.
Aguine t-equeño, E.: Las lesiones de diseminación del mal del pinto.
(Auto-observación). Informe de la Sec. de Patasit. del l. de l.
C. Je la Universidad de N. L. (Feb.) 1944, Monterrey, N. L.
Aguirre Pequeño, E.: Las disctomias del mal del pinto. (Auto-observación). Informe de la Sec. de Parasit. del l. de l. C. de la
Universidad de N. L. (Feb.) 1944, Monterrey, N. L.
Aguirre Pequeño, E.: Sintomatología del mal del pinto. Informe de
la Sec. de Parasit. del l. de l. C. de la Universidad de N. L.
(Feb.) 1944, Monterrey, N. L.
Aguirre Pequeño, E.: Síntomas subjetivos del mal del pinto. Informe
de la Sec. de Parasit. del l. de l. C. de la Universidad de N. L.
(Marzo) 1944, Monterrey, N. L.
Aguirre Pequeño, E.: El eritema de la cata en el mal del pinto.
{Auto-observación). Informe de la Sec. de Parasit. del l. de l.
C. de la Universidad de N. L (Marzo) 1944, Monterrey, N. L.
Aguirre Pequeño, E.: El impropiamente llamado ''pinto rojo" o
"pinto húmedo". Informe de la Sec. de Parasit. del l. de l. C.
de la Universidad de N. L. (Abril) 1944, Monterrey, N. L.
Aguirre Pequeño, E.: El discutido "pinto amarillo". Informe de la
Sec. de Parasit. del l. de l. C. de la Universidad de N. L.
(Abril) 1944, Monterrey, N. L.
A.guirre Pequeño, E.: Mal del Pinto. Su evolución palmo-plantar.
{Auto-observación). Informe de la Sec. de Parasit. del l. de l.
C. de la Universidad de N. L. (Mayo) 1944, Monterrey, N. L.
Aguirre Pequeño, E.: Mal. del Pinto. Su evolución en el cuero cabelludo. (Auto-observación). Informe de la Sec. de Parasit. del
1. de l. C. de la Universidad de N. L. (Mayo) 1944, Monterrey, N. L.
A.guine Pequeño, E.: Alopecia pintosa del cuero cabelludo. (Autoobservación). Informe de 'la Sec. de Parasit. del l. de l. C. de
la Upiversidad de N. L. (Mayo) 1944, Monterrey, N. L
Aguirre Pequeño, E.: Las lesiones balano-prepuciales del mal del
pinto. Informe de la Sec. de Parasit. del l. de l. C. de la Universidad de N. L. (Junio) 1944, Monterrey, N. L
Aguirre Pequeño, E.: Mal del Pinto. Su evolución en el dorso de la
mano. Informe de la Sec. de Parasit. del l. de l. C. de la Universidad de N. L (Junio) 1944, Monterrey, N. L.
Aguirre Pequeño, E..: La evolución del mal del pinto. (Auto-observación por inoculación experimental durante S años). Informe
de la Sec. de Parasit. del l. de l. C. de la Universidad de N. L

38

. (Julio) 1944, Monterrey, N. L.
Agu1rr~ Pe~ueño, E.: Lo que se ha dicho acerca d l .. 1 d 1
pintos . Informe de la Sec de p
't
e o or e os
. Universidad de N. L. (Ago~to)
SJ M.del l. de l. C. de )a
Agume p
~ E
onterrey, N L
equdenop, . : . orno se transmite el mal del pinto. l~fo;me d
1a S ec. e aras1t del I d I e d l u ·
. de N Le
(Agosto) 1944 M.
· e N. · e a mvers1dad
.
, onterrey, . L
· ·
AguU's:c~d~uta~·a!
del Pinto y. CardiologÍa. Informe de la
Sept ) 1944 M.
l. de l. C. de la Universidad de N L
A .(
·
, onterrey, N. L.
· ·

1944,

e,

¡:

:i·

¡ ¡ªl

gwÍ::f!::d:ºia~c~d:l~~~::i:n~reÍ 1
~eldpinto Y _la sí_filis.
de N. L. (Sept ) 1944 M ·
· e · · e la Umvers1dad
.
·
, onterrey, N L
A gwrre Pequeño E • El mal d ¡ •
· ·
es ~a sí~lis. lnf~rme de la eSe~~n1: P:r::i~e:tf ~ª~º rmo sí lo
. Umvers1dad de N. L. (Sept.) 1944 M · e · e · C. de la
Agume Pequeño E . El
, .
· onterrey, N. L
. ción). 1944, M~nte~::; 0
del mal del pinto. (En prepara1

N~L.

Agum:e Pequeño, E.: El tratamiento del mal del .
,
. literatura. (En preparación). 1944 M
pmto Na traves de su
Agume Pequeño E.. p fil . d
• onterrey, . L.
1944, Monterr~y, r~J. Ls el mal del pinto. (En preparación).
Aguirt _P:q•~sñ°h E.: {nt~rpretación del clásico trabajo de Juan J
19~. Y;fO:~e~:e~~~~t~mica americana". (En prepara~

ci~:t

Aguirre Pequeño, E.: El mal del i
.
(En preparación). 1944 M tp nto, NenfLermedad profesional.
A .
, on errey, .
gu1rr~ Pequeño, E.: Las reacciones serológicas positivas d l
(En

.r9J4~ M:':,!;:e:.'NblLª' médico-legales.

p,epa,ac~Ónr

Agum(eE Pequeño,~-: El líquido céfalo-raquídeo en el mal d 1 . t
. n prep~rac1ón). 1944. Monterrey, N. L
e pmo.
AgumleTPequeno, E.: Meningo-radiculitis "pintosa"
· · d
e reponema carate
(B
, ongma a por
Monterrey, N. L.
um
rumpt) · (En preparación). 1944.
Aguirre Pequeño E . L
·,
mal del pinto .(.Tr:;::::t:rottrop~ t l a.gente patógeno del
. ción). 1944. Monterrey, N. La eum, rumpt) · (En preparaAgum~ Pequeño, E.: La penicilina en el tratamiento d 1 1
pmto.
ma del
N. L. Auto-observación. (Inédito) · (Se P t.) 1944, Me onterrey,
Alibert, J· L. : Nouveaux El
d Th
Médicale. 2: 102-1 o3 Ísitsp e_ (eCr~peduti~=--~t de Matiére
1944).
'
' ans.
ita e ~uure Pequeño,
Alibert, J· L.: Revue Médicale T
XXIII p
( Cita de Josué Gómez, j 8 79)~
· annus carateus. 1829.

39

�Alibert, J. L.: Note sur le carate. Revue Médicale. 128, 1829. París.
(Cita de Hirsch, 1885).
Alibert, J. L. : De la Panne Carate. Monographie des Dermatoses ou
Precis Theórique et Pratique des Maladies de la Peau. 747-752,
1832. París. (Cita de Aguirre Pequeño, 1944).
Alibert, J. L.: Tratado completo de las enfermedades de la piel.
pp. 3441 1833. París. (Cita de Ruiz Sandoval, 1881).
Alíbert, J. L.: Maladie de la Peau. pp. 44, l 834. Paris. (Cita de
O. da Fonseca, 1930).
Alibert, J. L.: Monographie des Dermatoses. 2 :645, 1835. Paris.
(Cita de León Blanco, 1942).
Alcedo, Antonio. Capitán de las Reales Guardias Españolas de la
Real Academia de Historia: Diccionario Geográfico Histórico
de las lndias Occidentales o América. Torno V. Apéndice:
Vocabulario de las Voces Provinciales de la América. pp. 44,
1789. Madrid. (Cita de Luis A. León, 1942).
Alzate y Ramírez, Pbro. José Antonio.: Origen del Mal del Pinto
en Michoacán. Observaciones sobre la Física, Historia Natural
y Artes Utiles. 1797, México. (Cita de Nicolás León, 1909).
Alzate y Ramírez, Pbro. José Antonio.: Historia Natural, Gacetas
de Literatura de México. 4:313-317, 1898, México. (Cita de
Nicotás León, 1909).
Andrews, G. C.: Diseases of the skin. 1042-104 3. New York.
Aparicio, M.: Uber Narbenbildung belm Mal del Pinto und ihrem
Charakter bei der Leiche. Arch. f. Schiffs - u. Tropen · Hyg.
37:318-319 (Junio) 1933, Hamburgo. (Cita de Holcomb,

1942).
Aparicio, M.: Acerca de la formación de cicatrices en el mal del
pinto y sus caracteres en los cadáveres. 19 3 3. México. ( Comunicación original al Prof. Ochoterena). (Cita Bibl. de Romo
Roldán, 1937).
Arcos, Gualberto.: La Lepra. (También se refiere a carate, segÚn el
Dr. Luis A León). Investigaciones en las L!!proserías del Ecua•
dor. Anales de la Universidad Central. Tomo LVII. No. 297
pp. 207, 1936. Quito. (Cita de Luis A León, 1942).
Arch. Derm. and Syph. : A Census of Mal del Pinto in Mexico.
(XXXI 227-229 (Feb.) 1835. (Cita de Fox Howard, 1936).
André, M.: Carathes de Colombie. Revue des Deux-Mondes. l 8 71 •
1878. (Cita de Josué Gómez, 1879).
Argil, Gustavo.: Una nueva etapa en el conocimiento del "Mal del
Pinto". Medicina. Rev. Mex. 330:615-616 (Dic.) 1938. (Cita
de Holcomb, 1942).
Arriaga, L. L. : Le Cativa. Gaceta de los Hospitales de Guatemala.
No. 18, (]une) 1885. (Cita de H. Rey, 1885). (Transl. abs.
from Gac. del Hosp. de Guatemala. No. 18, June 1885. Arch.

40

de Méd. Nav. de Paris. 44:464-467, 1885). (Cita de Holcomb, 1942).
Audain, L.: La b_oussarol~., Lanterne Médicale. (Oct. 1O de 1905).
Port Au Pnnce, Ha1t1. ( Cita de Stokes, Boerman and lngraham, 1942).
Audain, L.: Maladies de la peau por G. Gaucher. 549 191 7 p ·
( Cita de León Blanco, 19 42) .
'
· ans.
Barbe.: ~n cas de caraté. Soc. de De:rmat. et de Syph. (N~v.) 1898.
(Cita de Jeanselme, 1904).
Barbe.: Carathes. Maladies de la Peau, por G. Gaucher. 484-487
1909. Paris. (Cita de Luis A León, 1942).
'
Barbe. : Carathe. Pratique Dermatologique par Besnier, Biocq et
_Jacquet. 522-529, 1900. Paris. (Cita de Sandwith, 1905).
Barne':1tos, Eduardo y Reyes, E.: Presentación del primer caso de
pmto en El Salvador. Arch. del Hosp. Rosales. Año XXXII .
. No. 66, 1940, San Salvador. (Cita de Luis A León, 1941 ).
Bamentos, E.: Segundo caso del mal del pinto. Arch. del Hosp.
Ro~ales. 33,:385-386. (Junio) 1941. San Salvador. (Cita de
Lms A Lean, 1941).
Barragán,
Liceaga, E., y Orvañanos, D.: Estudios sobre el Mal
del Pmto: 1880. (Se refieren a los trabajos de lryz y Ruiz
Sandoval). Extracto del Acta de la Sesión Extraordinaria del
11 de ago~t~ de 1880. Gaceta Med. de México. Vol. 16
_PP· 3-9. Mexico. 1880. (Cita de Aguirre Pequeño, 1944).
Bautista,_ Gonzal~.: Los problemas de 1. 300,000 mexicanos, de una
U1!1~ad Poht1ca de la Patria y de una Aspiración Regional.
Mexico, 1940, p. 193. (Cita de Martín del Campo, 1944).
Berecochea, Dr. Antonio Ma. de.: Informe sobre la ep1'd · d
Tem1a e
ma d. e,Chi apas. En "Col. d. Docs. inéds. d. l. lg. d. Chiapas".
S. Cnstobal Las Casas, 1906, folio (Cita de Nicolás León

r,

1909).
.
.
'
Becke~, S. ~V.: Vitil~go. A clinical and histologic study witb a con•
s1derat1on of Pmta. Arch. of Dermat. &amp; Syphil. 28:497-507
1933. (Cita de León Blanco, 1942).
•
Belots, C~evalier, etc.: Traité de Dermatologie Clinique et Tuera•
peutlque. 421-423, 1933. Paris. (Cita de León Blanco, 1942).
Bettolo, A: {!n raro caso di Pinta osservato en A. O. l. {ltalian
East Afnca). Rinac. Med. 17:388-393. (Julio) 1940. (Cita
de Holcomb, 1942).
Blaclock_, D. B.: Ann. Trop. Med. and Parasitol. 26, 423, 1932.
( Cita de Stokes, Beerman and lngraham, 1942).
Blaclock, D. B.: Ann. Trop, Med. and Parasitol. 26, 423, 1932.
Blanchard, A, in Bouchard.: Parásitos Vegetales. Pathologie General. 2 :919-922. 1896. París. (Cita de Alicia Reyes, 1927).
Boden.: Note sur un cas de mycose presenté par M. Darier. Soc. de

41

�Dermat. et de Syph. 20 de abril, 190 3. ( Cita cie Jeanséune,
1904).
Bol. de la Of. San. Panamer.: Etiología del Pinto do Carate. 18 :991,
{Oct.) 1939. (Cita de Holcomb, 1942).
Bol. de la Of. San. Panamer.: Pinto o Carate. 23:143-144, (Feb.)
1944, Washington. (Cita de Aguirre Pequeño y R. E. González, 1944).
Bonpland. Daste y Doulin.: Dice Alibert, q~e estos lnvestigad~r~s
facilitaron datos acerca del carate, ()\hbert, M.: Revue Med1•
cale, 1829).
Bravo Hóllis, Helia.: Bibliografía del mal del pinto y de algunas
Dermatosis Cromógenas afine Rev. MeL de Biol. 1O:49-62,
{Mayo-Junio) 1930. (Cita de González Herrejón, 1938).
Bravo Hollis, Helia.: Bibliografía del mal del pinto y de algunas
Dermatosis Cromógenas afines. Rev. Mex. de Biol. 10:82-96,
México. (Cita de González Herrejón, 1938).
Briceño Rossi, A L. e lriarte, D.: Consideraciones sobre el estado
actual del Carate y su distribución geográfica en Venezuela.
Folleto. Caracas, 19 39. ( Cita de León Blanco, 19 39).
Briceño Rossi, A. L. e lriarte, D.: Consideraciones sobre el estado
actual del Carate y su distribución geográfica en Venezuela.
Gac. Med. de Caracas. 46:68-78 (Marzo) 1939.Medicina.Rev.
Mex. 19:208-216 (Junio) 1939. (Cita de Holcomb, 1942).
Briceño Rossi, A. L e lriarte, D.: Continuación sobre el estudio del
Cara té en Venezuela: Con el hallazgo, por primera vez en el
país, del espiroqueta del caraté. ota preliminar. Medicina. Rev.
Med. 19:216-221 (Junio) 1939. (Cita de Holcomb, 1942).
Briceño Rossi, A. L.: Carate or "Mal del Pinto". Proceeding of tbe
Six.th Pacific Science Congress. Vol. V. July 1939. B. Berkeley
Stanford and San Francisco. (Cita del mismo autor e lriarte D.,
1943).
Briceño Rossi, A. L. e lriarte, D.: Breves notas sobre últimas investigacione verificadas en las zonas pintógenas de Vcnezuela en
relación al estado actual del conocimiento del carate o mal del
pinto. Bol. del Lab. de la Clin. "Luis Razetti". o. 13 (Marzo)
1944, Caracas. (Cita de Aguirre Pequeño y R. E. González,
l 944) .
Briceño Rossi, A. L. : E.l valor del Verification test, en la serología
del carate o mal del pinto y buba ( Pian o Yaw) . Rev. de San.
y Asist. Social 8:153-165 (Feb.) 1943, Caracas. (Cita de
Aguirre Pequeño y R. E. González, 1944).
Brual. J.: Traité practique des maladies des Pays Chauds et Tropicaux. 1900. (Cita de Holcomb, 1942).
Brocq, Louis.: Précis Atlas de Practique Dermatolo,gique. 363, 1921 .
(Cita de Joaquín González, 1921).

42

Browne. Osborne.: Pinta. Jour. Trop. Med. p. 167, January 1900.
( Cita de Sandwith, 19 O5).
Browne, Osborne.: The prevalence of Pinta on the Gold Coaat.
Jour. Trop. Med. 4:200. June 15, 190 l. (Cita de Sandwith,
1905).
.
Brumpt, E.: Précis de Parasitologie. 191 O. (Cita de Luis A. Le6n,
1942).
Brumpt, E.: Carates ou Mal del Pinto. Precis de Parasitologie. 2:
1648-1660. 1922, Paria. (Cita de Alicia Reyes, 1927).
Brumpt, E.: Précis de Parasitologie. Tomo 11, 1930. París. (Cita de
González Herrejón, 1930).
·
Brumpt, E.: Précis de Parasitologie. Torno 11, pp. 165 1, 19 36,
París. ( Cita de Luis A. León, 19 4 2) .
Brumpt, E.: Un ouveau Treponeme parasite de l'homme: Treponema caretum agent des carates ou "Mal del Pinto". Extrait
des Comptes renduz des seance de la Societé de Biologie.
CXXX:942, (Marzo) 1939. París. (Cita de León Blanco,
1940).
Brumpt, E.: F aits nouveaux concement l' agent et l' epidemiologie
du Carate ou Mal del Pinto de l' Amerique intertropicale.
Annales de Parasitologie Humaine et Comparée. Tomo XVII:
245-256, (Mai) 1939. Paris-. (Cita de Holcomb, 1942).
Buendía.: Revue Médicale No. 29, 18 7 5. (Se refiere al tratamiento
del carate). {Cita de Josué Gómez, 1879).
Bueno, Ramón.: Apwites sobre la provincia Misionera de Orinoso
e indígenas de su territorio. ( Años 1801-1804). p. 71. Caracas.
1933. (Cita de Luis A León, 1942).
Bucbanan, W. J.: Pinta or Leucoderma? Remarks apropos of the
interesting case with photographs given by Dr. E.dgar in the
Joumal of February 15, 1901. Jour. Trop. Med. 4:134, 1901,
London. (Cita de Osbome Browne, 1900).
Bustamante, Carlos H. de.: Historia General de las cosas de Nueva
España que en doce libros escribió el R. P. Fr. Bemardino de
Saha.gún. Tomo tercero. p. 101, 1830, México. (Cita de Agui~
rre Pequeño, 1942).
Camacbo Camba, J. : El Carate en Colombia. Rev. Medicina y Cirugía. p. 448. 1934. BarranquiJla, Colombia. (Cita de Luis A.
León, 1942).
Campaña contra el Mal del Pinto y la Onchocercosis. El Departa~
mento de Salubridad Pública en México. 3 S. {Enero) 19 30,
México. ( Cita de Aguirre Pequeño, 1944).
Carrión, A. L., Ruiz azario, R., y Hernández Morales, F.: Mal del
Pinto en Puerto Rico. Bol. Asoc. Med. de Puerto Rico. 3 3: 104106, (Marzo) 1941, San Juan Puerto Rico. ( Cita de Luis A.
León, 1941 ) .
Cassanni, Joseph (Religioso de la Compañía de Jesús).: Historia

43

�de la Provincia de la Compañía de Jesús del Nuevo Reino de
Granada en la América, descripción y relación exacta de sus
gloriosas misiones en e1 Reino, Llanos, Meta y Río Orinoco, etc.,
Cap. XV. 9 2, 174 l. Madrid. ( Cita de Luis A León, 19 42) .
Castellani and Chalmers.: Tropical Medicine. (Clasificación micológica del material enviado por Montoya). p. 15 12, Paris,
1907. (Cita de Luis A. León, 1942).
Castellani and Chalmers.: Manual of Tropical Medicine. p. 2093,
1920, London. (Cita de Peña y Shipley, 1925).
Castellani and Tejeira.: Note on the etiology of cute. Jour. Trop. Med. &amp; Hyg. 16: 183-184, 1923. (Cita de Peña y Shipley, 1925).
Castellani, Aldo e Jacono, lgino.: Pinta. Manuale di Clínica Tropicale. 918-924, 1937. Torino.
Castellani, A : Observations on sorne diseases of Central America.
Jour. Trop. Med. 28:1 (Jan.) 1925; Arch. Dermat. and Syph.
17:354, 1928. (CitadeHowardFox, 1928).
Castillo, Aurelio.: Informe al Departamento de Salubridad Pública
de un nuevo foco de Mal del Pinto en Paramite, Nayarit. (Cita
de González Herrejón, 19 38}.
Castillo de León, Blanca. : Las reacciones serológicas y la microreacción de Chediak en el diagnóstico del Mal del Pinto. Trabajo
presentado al 3er. Cong. Médico Ecuatoriano, 1941, Quito.
(Cita de Luis A León, 194 l).
Cifferi, R.: Sur un Acrotherium isolé du Mal del Pinto. Ann. de
Parasitol. 7:523-535, (Nov.) 1929, Paris. (Cita de O. de
Fonseca, 1930).
Clement.: Trabajo referente al mal del pinto en 1873, leído ante
Soc. de Geogr. y Estadística. ( Cita de Ruiz Sandoval, 1881 ) .
Corona, Pedro José de.: Informe sobre el origen de la enfermedad
llamada Tiña, en Chiapas. Col. de Docs. inéds. d. l. lgl. d.
Chiapas. Folio 1906, San Cristóbal de las Casas, 1906. (Cita
de Nicolás León, 19 09) .
Cortés, Hemán.: Cartas de Relación. Segunda Carta. 1: 108, 1942.
Ed. Espasa-Calpe. (Cita de León Blanco, 1942). (Una nota
referente al mismo autor se encuentra en el trabajo de don
Nicolás León, 1909).
Cruz, L. W.: Anotaciones sobre el mal del pinto. Memorias del 3er.
Congreso Médico Ecuatoriano, 19 41, Quito. ( Cita de Luis A
León, 1942).
Curbelo, A. and E. Condo Mateo.: Ensayos experimentales sobre
el agente causal de la Pinta encontrado en Cuba. Re\', Med.
Cubana. 50:25-30, (Enero) 1939. (Cita de León Blanco
(1942), Holcomb, 1942).
Curbelo, A, Castro Palomino, J., Conde, E. Garzón, E.: Ensayos
experimentales sobre el agente causal de la Pinta encontrado

44

en Cuba. Rev. Ciencias Médicas 1:134-136, (Oct.) 1938,
Habana. (Cita de León Blanco, 1939).
Costero, Isaac. : Estudio histopatológico del material de una biopsia
practicada en el cuero cabelludo con lesiones de pinto. (Caso
experimental del Dr. Aguirre Pequeño). Medicina. Rev. Mex.
23:276 (Julio) 1943, México.
Cram, J.: Pinta (In British Honduras). Jour. Trop. Med. 3:10-11,
1900. (Cita de Sandwith, 1905).
Chandless, W.: Notes sobre o río. Purús. Cf. p. 4-5. (Cita de O. da
Fonseca, 1930).
Chandless, W.: Observó en 1864-1865, según dice Silva, el purúpurú en los indios Paumerys y Juverys. (Cita de F. Silva
1940).
'
Chassin, L. : El Pinto. Su origen, sus causas y su tratamiento. Tesis
nacional 1868. México. ( Cita de Ruiz Sandoval, 1881).
Chávez, J. G.: Ligeras nociones de topografía y estadísticas inéditas
del Mineral de Taxco. Observador Médico. 6:231, 250. 282,
1882. (Cita de Alicia Reyes, 1927).
Dampf, Alfonso.: Los Ceratopogónidos o Jejenes (insecto díptero
Fam. Ceratopogónide) como trasmisores de filarías. Medicina.
Rev. Mex. (Mayo) 1936, México. (Cita de González Henejón, 1938).
Darier, M. J.: Un cas de Caraté. La Semaine Médicale. Soc. de
Derm. et Syphil. (20 de Abril) 1903. (Cita de Peña y Shipley
1925 ).
'
Darier, M. J.: Compendio de Dermatología. Edición española, 1935.
pp. 611-612. (Cita de Luis A. León, 1942).
Darier, M. J., Sabouraud, Gougerot, Milian, Pautrier, Ravaut, Sézary, Clement Simon.: Nouvelle ?ratigue Dermatologique 4 :590,
1936. Paris. (Cita de Aguirre Pequeño, 1942).
Deseaux, A y Boutelier, A: Manual Pratique de Dermatologie. 2:
472-473, Paris. (Cita·de León Blanco, 1942).
Departamento de Salubridad Pública. México, 19 34. Primer censo
del mal del pinto en la República Mexicana. 1929-1931. (Cita
de Howard Fox ( 19 35) y Pardo Castelló, 19 36).
Díaz Arroyo, G. : El carate en el Ecuador. An. Ac. de Med. de
Medelün. 2 :38, 1913. (Cita de Peña y Shipley, 1925).
Diccionario de Ciencias Médicas. Pannus. Torno XXVIII pp. 188.
1825, Madrid. (Cita de Aguirre Pequeño, 1944).
Editorial.: Discovery of the causative organism of Pinta. Arch. of
Derm. &amp; Syph. 39:709, (Abril) 1939. (Cita de Holcomb
1942).
,
Edgar, P. G.: Pinta (lnStaitsSettlement). Jour. Trap. Med. 3:53,
1900-1901, London. (Cita de B. Osborne, 1901). ,
Edgar, P. G. and Boddaert.: Contribution a J'histoire de la Pinta.

45

�Ann. Soc. de Med. de Gand. 80:242-247, 190\. (Cita de
Holcomb, 1942).
El Treponema productor del carate.: Información del Diario "Relator" 9 de agosto de 19 39, Cali, Colombia. ( Cita de J. J.
Escobar, 1940).
Escalona, Ernesto.: Comunicaciones orales, con presentación de
dos casos de mal del pinto a la Soc. Mex. de Denn. Agosto 2 y
Sept. 13. 1939. México. (Cita de Latapí y León Blanco, 1940).
Escobar, José J.: La Enfermedad Azul de los Indios Chillos. (Rep.
del Ecuador). Bol. Clin. Año VI. o. 5 y 6 :20 7-2 37 (AbrilMayo) 1940, Medellín, Colombia. (Cita de Luis A. León,
1941).
Escobar, José J.: Algunas consideraciones sobre carate. Estudio
presentado al Vlll Congreso Científico Panamericano, Washington, D. C. (Mayo) 1940. (Cita de León Blanco, 1942).
Escobar, José J.: Bol de la Of. San. Pan. 19:1021. (Oct.) 1940.
(Cita de Holcomb, 1942).
Escobar, José J.: La Reacción de Verificación de Kahn en el Carate.
Bol. Clin. 6 :543-563, (Abril-Mayo) 1940, Medellín, Coloro·
bia. (Cita de Luis A. León, 1942).
Escomel. E.: Contribution a l' etude de quelques mycoses au Perou.
Bull. Soc. Patb. Exot. 13 :663-671, 1920. Paris. (Cita de O. da
Fonseca, 1930).
E.scomel, E.: Los Carates o micosis panicilares. Contribución al estudio de algunas micosis en el Perú. Los Progresos de la Clínica.
2da. época. 109 :82-84, 1921. Perú. ( Cita de Joaquín Gon•
zález, 1921).
Escome!, E.: Sobre Pinta o Ccara en el Perú. Cron. Med. Lima. 48:
367-371, (Nov.) 1931. (Cita de Holcomb, 1942).
E.spinola, F.: Apuntes sobre la histología de la piel en la. Tiña Mexicana o Mal del Pinto. Tesis Nacional. 188 7, México. ( Cita de
Nicolás León, 1909).
Espinosa T amayo, L.: Contribution a l' etude de la Geographie Médieale et Conditions Hygieniques de la Repúblique de l'Equateur.
These Fac. Med. de Lausanne. 66, 1917. (Cita de Luí A.
León, 1942).
Estudio sobre el Mal del Pinto. Comisión dictaminadora integrada
por los Ores. J. Barragán, E.. Liceaga y D. Orvañanos. Extracto
del Acta de la Sesión Extraordinaria del 11 de Agosto de
1880. Gaceta Med. de Mex. 16:3-19, {Enero) 1881, y Gaceta
Med. de Mex. 16:25-36, (Enero) 1881, México. (Cita de
Aguirre Pequeño, 1944).
Falcomy Villagómez, J. A.: Micología Tropical. An. de la Soc. Med.
Quir. del Guayas. Año XXVll. Vol. XVl. No. 6 p. 196, 1936.
Guayaquil, Ecuador. (Cita de Luis A. León, 1942).
Femández, A., Vegas, M., O'Dally, Guerra, P., lriarte, Briceño,

46

Brumpt, Mayer, M., .laffe y Sánchez Coviza.: Algunos datos
obre el carate en Venezuela. Bol. de la Of. San. Panamer.
_20:215-219 (Marzo) 1941. (Cita de Luis A. León, 1941).
Fernandez de Ovi~do y Valdés, Gonzalo, Cap.: Historia General y
atural de l~s Indias, Islas, y Tierras del Mar Océano. 3: 126,
1853, Madnd. (Cita de Peña y Shipley, 1925).
Fernandos, S. E.: _Aspergillosis cutaneous. Case of Pinta in Ceylon.
. J. _Ceylon Bnt. M. A. 30: 11-16, (Dic.) 1933. (Cita de Grau
Tnana, 1937).
Fernandos, S. E.: Pinta notes occurring in Ceylon. Jour. Trop. Med.
3_7:375-376: (Dec;) 1934. (Cita de Grau Triana, 1937).
Ferreb, V. R.: Pmta. Pmta o morbo del Pinto. (Gior. ltal. di mal
exot. o _trop.). Anno 3 l :238-239, (Sept.} 1930. (Cita de
Grau Tnana, 1937).
Flores, F rancis~o. A. : "~o!l'' o "Xiyotr (Empeines). Historia
de la Medtcma en Mex1co desde la época de los indios hasta
la presente. Tomo l:95, 1886, México. (Cita de Aguirre Pequeño, 1942).
,
Flores, F ranci~o. A: "Tz~~ayanoliztli" (Mal del Pinto). Historia
de la Medicma en MeXJco desde la época de los indios hasta la
presente: 1: 15 7, 18_86. ~éxico. ( Cita de Nicolás León, 1909).
Flores, Francisco A.: H1stona de la medicina en México desde la
época de los indios hasta la presente. Tomo 3:556 México
1886. (Cita de Nicolás León, 1909).
•
·
Folkes, H. M.: Pinto or overo. Med. Rec. Mississippi 1:229-231,
1897. (Cita de Howard Fox, 1928). ·
F onsec~, ~- da.: Para~tological and clinical relationship between
as1atic and oce~~1~n tokelau and brazilian chimbere of sorne
Matto Gr?sso mi:han~. ( Hace algunas referencias acerca del
mal del pinto). Bolehn do Museum Nacional. Vol. VI. No. 3.
201-222, (Sept.) 1930, Río de Janeiro, Brasil. (Cita de Aguirre Pequeño, 1944).
·
F onso, Gandolfo G., Rugiero, Humberto R.: Comentarios de un
enf_ermo de Carate. Rev. Med. Lat. Am. ( Oct. 13) 194 3.
(Cita del Bol. de la Of. San. Pan., 1944).
Fox, How~rd.: Carate (Pinta) as observed in Colombia. Soutb
Amenca. Arch: of Derm. &amp; Syph. 18 :6 7 3-688 ( ov.) 1928.
New York. (Cita de Helia Bravo Holli (Marzo 1930) y Fonseca, (Sept. 1930). nn. Report. United Fruit Co Med Oept
17: 156-171, 1928. (Cita de Holcomb, 1942). ·
·
·
Fox, Howard. : Mal del Pinto as obseTVed in Mexico · its relations
to Carate. Proc. E.ight lntemat. Cong. of Derm¡t. &amp; Syphil.
51 O, (Aug.) 1930, Copenhague. (Cita de Pardo Castelló
1930).
'
F ox, Howard.: Census of Mal. del Pinto in Mexico. Arch. Derm. &amp;
Syph. 31 :227-229, (Feb.) 1935. (Cita de Holcomb, 1942).

47

�Fox, Howard.: An unproven case of Pinta originated in Ceylon. Jour.
Trop. Med. 39:125, (June) 1936. (Cita de Holcomb, 1942).
F ox, Howard.: White Pinta or Vitiligo in Yucatan. Arch. Derm. &amp;
Syph. 36:534-535, (Sept.) 1937. (Cita de Ho~comb, 1942).
F ox, Howard.: Pinta in Virgin lslands: Report of f1rst case to be
recognized. Arch. Derm. &amp; Syph. 40:433-435 (Sept.) 1939.
(Cita de Holcomb, 1942).
.
.
.
F ox. Howard.: Discovery of the causatlve orgamsm of Pmta. Arch.
'of Derm. &amp; Syph. 39:709 (Abril) 1939. Editorial. (Cita de
León Blanco, 1940).
Freites, P. J.: Caracas, 1880. (Cita de Peña y Shipley, 1925) •.
Fuero Ilmo. Sr. Fermín José de.: Carta Pastoral acerca del Pmto
~ Tiña de Chiapas. Año 1798. En "Col. d. Docs. lnéds. d. l.
lgl. d. Chiapas". San Cris~óbal las Casas. 1906. ~oli?. (ln~estigación bibliográfica realizada por el Sr. Dr. N1colas Leon).
(Cita de Aguirre Pequeño, 1942).
.
Gaceta Médica de México. Torno XVI. o. 7, 1881. ( Cita de
Joaquín González, 19 2 1) .
.
., .
Gaidan, Jorge.: Opúsculo sobre la Tiña. Publicado en un penod1co
de Tabasco en el año de 1857. (Cita de Juan J. León, 1860).
Galindo y Villa.: Geografía de México. ( Cita de González Herrej ón, 1938).
Gastambide, A de.: Mal del Pinto. Presse Med. Belge. 33:259, 276,
308, 324, 1881. Bruselas. (Cita de Hirsch, l 885).
García Abarca, Pablo.: Quiricua. Memorias del 2o. Cong. Med.
Mex. 2:154, 1897. México. (Cita de Nicolás León, 1909).
García Rivera, A: Lecciones de Parasitología y Enfermedades Tropicales. Carates. (Aún cuando en el .artículo dice Caretas,
suponemos que el autor se refiere a Carates). Torno 11, pp.
384-387, 1930. (Cita de González Herrejón, 1938).
García, Roque. : Primer Diccionario General Etimo~ógico _de la Le~gua Española. Tomo 1, pp. 767, 1880, Madnd. (Cita de Luis
A León, 1942).
Gaucber, E.: Maladies de la Peau. Carathes. p. 484, 1909. Paris.
(Cita de Barbe, 1917).
Gaviño A : Estudio de la Patogenia del Pinto. Docs. e lnfrs. de la
Reunión Anual de la Asoc. Amer. de Sal. Púb. México.
1892. Concord. 1894. p. 288. (Cita de Nicolás León, 1909).
Gaviño A: Estudio de la Patogenia del Pinto. Memorias del ll
C~ngr. Med. México. 1: 16 7-1 72, 189 7. México. ( Cita de
Nicolás León, 1909).
Gaviño, A: Maladies des taches. Congrés de Madrid. 1898. (Cita
de J eanselme, 1904).
.
.
Gaviño Iglesias, A. : Estudio de la Patogerua del Mal del Pinto.
Bol. del lnst. Pat. Segunda época 2:1-15, 45-58 Y 87-95,
1904, México. (Cita de Alicia Reyes, 1927).

XX

48

Gayón, José P.: Cuáles son las enfermedades endémicas que se
observan en la República Mexicana, precisando sus circunstancias especiales. Gaceta Médica de México. 26:484-485, (Nov.)
1891, México. (Cita de Alicia Reyes, 1927).
Gómez Alanís, A: Anatomía Patológica del Mal del Pinto. (En
prensa). Monterrey, N. L., 1944.
Gómez Farías, R.: E.l Mal del Pinto. Rev. Med. Mil. 2:5-18. 1939.
México. (Cita del mismo autor, 1939).
Gómez Fa rías, R. : Investigación del Treponema en las lesiones de
500 casos de Mal del Pinto. Rev. Med. Mil. 2 :32-36, (Abril)
1939. (Cita de León Blanco, 1939).
Gómez Farías, R.: Algunas nuevas formas del Mal del Pinto. Pasteur
2 :236-246 (Dic.) 1939, México. (Cita de León Blanco, 1942).
Gómez Farías, R. : Inoculaciones experimentales del Mal del Pinto
En la ciudad de México. Medicina. Rev. Mex. 20 :395-41 O
(Agosto) 1940, México. (Cita de Aguirre Pequeño, 1942).
Gómez, Josué.: Du Caratbes ou tache endémique des Cordilléres.
These Fac. Med. Paris. (Dic.) 1879. (Cita de R. Nandín,

1880).
Gijón, H. : Le Mal del Pinto. These Fac. Med. París. 19 36. ( Cita
de Grau Triana, 1936).
Girard.: Relation Med. de la campagne de la fragate, "le d' Assas"
dans les meres du Sud. Se. Montp. 1868. (Cita de Hirsch,

1885 ).
González Cigarroa, F.: Las sales de Talio en el Mal del Pinto. Tesis
Fac. Med. México, 1921. (Cita de León Blanco, 1942).
González Guzmán, I. : Algunas ideas acerca de la fisiología del Mal
del Pinto. Rev. Mex. de Biol. 8:70-73, (Marzo-Junio) 1928,
México. (Cita de Helia Bravo Hollis, 1930).
González Guzmán, I.: Contribución para la serología del Mal del
Pinto. Arch . .Lat. Amer. de Cardiol. y Hemat. l O: 119-132,
(Mayo-Junio) 1940, México. (Cita de Aguirre Pequeño,
1942). Gaceta Médica de México. 71 :523-527, (Agosto)
1941, México. (Cita de Aguirre Pequeño, 1942).
González Guzmán, l.: Acción de la dilución sobre la capacidad
reactora de los sueros de pintos. Gaceta Médica de México.
71 :527-530, (Agosto) 1941, México. {Cita de Aguirre Pequeño, 1942).
González Guzmán, l.: Estudio serológico de los enfermos portadores
de las llamadas píntides. Gaceta Médica de México. 71 :530534, (Agosto) 1941, México. (Cita de Aguirre Pequeño,

1942).
González Herrejón, S.: Dermatología. La Beneficencia Pública. 1:
100-1 O1, 192 6. ( Cita del mismo autor).
González Herrejón, S. y Pallares, M. : Nuevas orientaciones para el
estudio del Mal del Pinto. Hospital General 2: 109-149 (Abril-

49

�Sept) 1927, México. (Cita de Ochoterena, 1929).
González Herrejón, S.: Mal del Pinto y Vitiligo. Medicina. Rev.
Mex. 9:351-352, (Junio) 1929, México. (Cita de H. Bravo
Hollis, 19 30).
González Herrejón, S., Pallares, M., Latapí, F., Gutiérrez, L,
Ochoterena, I., Dampf, A y Bravo Hollis, H.: Investigaciones
sobre el Mal del Pinto. Hospital General 4:267-285, 1930,
México. (Cita de Howard Fox, 1936).
González Herrejón, S.: Diagnó tico diferencial entre el Mal del
Pinto, variedad blanca y el vitiligo. Medicina. Rev. Mex. l 2:
515, (Oct.) 1932, México. (Cita del mismo autor, 1938).
González Herrejón, S.: La Reacción de Wassermann en el suero
sanguíneo de los puercos. Medicina. Rev. Mex. l 5:337-338,
1935, México. (Cita del mismo autor, 1938).
González Herrejón, S.: Mal del Pinto e hidrografía en el Estado
de Guerrero. Medicina. Rev. Mex. 15 :547-548, ( ov.) 1935,
México. ( Cita de Grau T riana, 19 3 7).
González Herrejón, S.: El mal del pinto. Monografía. Leverkusen,
Alemania, 1938. (Mencionado por Viguri Rodríguez, 1938.
Cita de León Blanco, 19 39).
González Herrejón, S.: Resumen histórico de las principales ideas
etiológicas respecto al mal del pinto. Medicina. Rev. Mex.. 18:
619-624, (Dic.) 1938. (Cita de Holcomb, 1942).
González Herrejón, S.: Post Scriptum de la Obra "El Mal del Pinto" lo que acerca de él e sabe (en prensa). Medicina. Rev.
Mex. 18 :62 7-631, (Dic.) 19 38, México. ( Cita de Holcomb,
1942).
González Herrejón, S. y Ortiz Lombardini, Ma. del C.: ¿Es el
Simulium Haematopotum (Malloch) trasmisor del mal del
pinto) Medicina. Rev. Mex. 18:631-638. (Dic.) 1938. (Cita
de León Blanco, 1940).
González Herrejón, S. : Génesis de la teoría espiroquetósica en el
mal del pinto. Rev. de Med. T rop. y Parasit. Bact. Clin. y Lab.
6:1-3, (Enero-Feb.) 1940, Habana. (Cita de Holcomb,
1942).
González Herrejón, S.: Una nueva cspi;oquetosis. Depto. de Salubridad Pública. (Mayo) 1940. (Cita Editorial de Venereal
Disease lnformation, 1940).
González, Joaquín.: Estudio sobre el mal del pinto. Tesis Univ. ac.
de Mex. (Julio), 1921. (Cita de Alicia Reyes, 1927).
González Herrejón, S.: y Latapí, F.: El mal del pinto. An. de Med.
del Ateneo Ramón y Cajal. o. 2: 14-21, 1944, México. (Cita
de Aguirre Pequeño y R. E. Gonzá?ez, 1944).
González Peris, G.: Bosquejo histórico sobre la etiologÍa del carate
o pinta. ViUaclara Médica, 6:270-279, 1938, Cuba. (Cita de
León Blanco, 19 42) .

50

González Urueña, J.: ''The Mal del Pinto" from a hygienic point
of view. Public Health. Vol. XXXII Part. 1. Papers and
reports presented at the thirty fourth annual meeting of the
American Public Health A ociation, Mexico City. Columbus,
Ohio. 1907. (Cita de Nicolás León, 1909).
González Urueña, J.: Jiricua. Prúrigo. Sama. Gaceta Médica de
México 6:595-600, 1909, México. (Cita de Aguirre Pequeño
1944 ).
'
Grall, Ch., et Ciare, A: Maladies de la peau, 1919. (Cita de Joaquín
González, 1921 }.
Gratz, R. M.: Repertorio de Medicina y Cirugía. p. 54, 1913, Bogotá. (Cita de Peña y Shipley, 1925).
Gratz, R. M.: Influencia del Arsenobenzol sobre el carate. Rev.
Med. Y Cir. 5: 123-125, (Dic.) 1913, Bogotá. (Cita de Peña
y Shipley, 1925).
Grau Triana, J.: La pinta en Cuba. Rev. de Med. y Cir. de la Habana. 38:9-37, (Enero) 1933, Habana. Rev. Med. Cubana 44:
373-382, (Abril) 1933, Habana. (Cita de Prado Ca telló
1

1933).

Grau Triana, J.: Contribución al estudio de la pinta o caraté en
Cuba. Arch. de Med. lnt. 3: 125-15 7, (Marzo-Abril) 1937,
. Habana. ( Cita de González Herrejón, 19 38).
Gu,art, J.: Précis de Parasitologie. París, 191 O. (Cita de Luis A
León, 1942).
Guiart, J.: Parasitología. Barcelona, 191 7. ( Cita de Alicia Reyes,
1927).
Guiart, J., Carrión, C., Léger, M.: Carates. Enfermedades de los
países cálidos. 168, 1934, Barcelona.
Haayen Henrique.: Contribution a l' etude de la Geographie Médicale de la Colombie. These. Fac. Med. de Lausanne pp. 30-33,
1913. (Cita de Luis A. León, 1942).
Heller.: Wiener Silzungzber 3: 122, 1848. (Cita de Hirsch, 1885).
1-ieller, Karl Bartolomaecus.: Reisen in Mexiko, 319-320 185 3
Leipzig. ( Ci_ta de úñez Ortega, 18 74).
'
'
Hernández, Gonzalo.: Mal del Pinto. Historia clínica. Anales de la
Ese. ac. de Med. 4:24-37, 1908. México. (Cita de Aguírre
Pequeño, 1942).
Hercelle , P.: La pinta o ccara. Tesis. F ac. Med. Lima, Perú, 190 3.
(Cita de Peña y Shipley, 1925).
Hemández, Francisco.: De historia plantarum Novae Hispaniae.
?&lt;· 19:374, l. 790. Madrid. (Cita de Juan J. León, 1862).
Heman~ez, F rancISCo. : Rerum Medicarum Nova e Hispaniae: Liber
Qumtus. pág. 180. Cap. LIX. Edición Romana, 1649.
Hernández Poggio, R._: El Mal del Pinto. Gaceta Médica de México.
17 :446-458, (Dtc.) 1882, México. (Cita Editorial de la Gaceta Médica, 1882).

51

�Hernández Poggio, R.: El Mal del Pinto. Dermatomicosis polispilórica. Siglo Med. 29 :52.0-55 3, 1882, Madrid. (Cita de Holcomb, 1942).
Herrera Bravo, F. : Citado por Orvañanos en Ensayos de Geografía
Médica y Climatológica de la República Mexicana. Tamo 1
pp. 60-72, México, 1889.
Herrera Bravo, F.: Tesis sobre el Mal del Pinto. (Cita de Orvañanos, 1889). (No nos ha sido posible encontrar este trabajo).
(Aguirre Pequeño y R. E. Conzález, 1944).
·
Herrera, Mariano.: El Mal del Pinto. (Extracto de la tesis de Josué
Gómez). La Escuela de Medicina. Tomo l. No. 19, 20 y 21.
pp. ] 3- 15, 1880, México. ( Cita de Ruiz Sandoval, 1881 ) .
Hirsch, AugusL: Pinta. Ceo. and Hist. Path. 2 :379-388, 1885.
(Cita de Sandwith, 1905). London.
Hirsch, August. : Handbuch der bistoTisch-geographiscben Patholo,gie. pp. 2 6 3, 2 da. edición. ( Cita de O. da F onseca, 19 3O) .
Hoffmann, Carlos C.: Censo del mal del pinto en Río Balsas, Gro.
"Puente Norte". Bol. lnst. Hyg. 2: B 1-349, 19 36, México.
( Cita de Luis Vargas, 19 39).
Holcomb, R. C.: Pinta, a treponematosis. A Review of Literature.
Reprinted from United States Naval Medical Bulletin. Vol. XL
No. 3, 1942, Washington. (Cita de Wise, F., y Sulzberger, M.
B., 1942). (Stokes, H. J., Beerman, H., and lngraham, N. R.,

hiarte, D~vid R.: El Carate en Venezuela. Sintomatología, Serología
Y Hematología. Las lesiones cardio-aórticas. Histopatología.
Diagnóstico diferencial. Pronóstico. Reactivación. Recidiva.
Reinfección. Inmunidad. Profilaxis. Tratamiento. Rev. Med.
Trop. y Parasit. Bact. Clin. y Lab. 9: 1-7, (Enero-Feb.) 1943,
Habana. (Lamentamos no disponer de la primera parte del
trabajo). (Cita de Águirre Pequeño y R. E. González, 1944).
J1yz, José María. : Memori·a sobre la enfermedad Pintada de las
Américas, llamada vulgarmente Mal del Pinto, Tiña o Mal de
las Manchas. Tabasco y Chiapas. (Remitida a la Academia
para entrar a concurso). Gaceta Médica de México. Torno XVI
pp. 137-144 y 135-158, 1880. (Comentarios de la Comisión
Dictaminadora acerca del estudio sobre el mal del pinto, integrada por los Ores. J. Barragán, E. Liceaga y D. Orvañanos
1880). (Cita de Aguirre Pequeño, 1942).
Jryz, José María. : Memoria sobre la enfermedad Pintada de las
Américas, llamada vulgarmente Mal del Pinto, Tiña o Mal de
las Manchas. La Independencia Médica. Tomo 2. No. 32 :254262 y 268-270, 1881. (Cita de Hirsch, 1885).
lryz, J~sé María.: Extract in Brit. Med. Jour. 2 :903, 1882. (Cita de
Husch, 1885) y London Med. Rev. 2: 175. (Cita de Holcomb

1942).

'

lriarte, David R.: El Carate en Venezuela. Bol. de Lab. de la Clin.
"Luis Razetti". No. 1: 17-23, (Marzo) 1940, Caracas. (Cita
de León Blanco, 1940).
lriatte, David R.: Estudios de Pathologie Tropical. 1942. (Cita del
mismo autor. 1944).

lturbide, F.: Descripción del mal del pinto. El Porvenir. 2 :54-7 3
18 70, México, (Cita de Ruiz Sandoval, 1881).
'
J aramillo, H. : Breves noticias sobre os valles dos rios Purus e Madeira. Livraire e Typ. de H. Silva &amp; Cía., 34 pp. 3 quadns.
1 mappa. Cf. pág. 23, 1902. (Cita de O. da Fonseca, 1930).
Jiménez.: Se refiere a algunos pintos arseno-resistentes de Iguala
Guerrero. (Cita de González Herrejón, 1938).
'
Jourdanet, D., et Simeon, Remi.: Histoire Generale des choses de
la Nouvell_e-Esp?gne pay l~ R. P. Fr. Bernaydino de Sahagún.
1880, Pans. (Cita de Agume Pequeño, 1942).
Jeanselme, E. : Carates. lnstitut de Medicine Coloniale de Paris cours
de Dermatologie Exotique. 267-285, 1904, París. (Cita de
Sandwith, 19 O5).
Jobbins-Pomeroy, A W._: U. S. Department of Agric. Bull. No. 339,
(March) 1916. ( Cita de Peña y Shipley, 19 25).
J oyeux, Ch., et Sice, A: Précis de Medicine Coloniale. 462-466
19 3 7, París. ( Cita de Aguirre Pequeño, 194 2).
'
Labre, A R. P.: Noticia sobre o ria Purús. Maramhao. Typ. do Paiz.
Imp. M. V. Pires. l Vol. SO pp. Cf. pp. 9, 10-1 le 27-28. (Cita
de O. da Fonseca, 1930).
Langerón, Maurice.: Nouv. Pratiq. Dermat. Tomo IV, 1936 (Cita
de Touraine, 1936).
·
Larios Rodríguez, I._, ! ~~rtínez, L.: Datos Clínicos, antropológicos
Y constantes fis1olog1cos de los niños pintos en Tecomatlán,

.52

53

1943).

·

Hoz, Eusebio de la.: Champignons pathogenes et mycoses du continent americaine. These F ac. de Med. París. 6 7-7 4 y 118-1 19.
(Cita de León Blanco, 1942).
lndelicato, J.: Un escrito sobre el pinto. 1815, More)ia. ( Cita de
Cbassin, 1868). (Este trabajo jamás ha sido encontrado. lturbide ( 1869) y Nicolás León ( 1909).
lriarte, David R.: Observaciones sobre el carate en el Distrito Perija
del Estado Zulia. Trabajos Científicos. p. 37-44, 1937, Caracas. (Cita de León Blanco, 1940).
lriarte, David R: Voyage a Mene Mauroa. Contribution a l'etude
du Caraté dans l'Amerique Tropicale. Trabajos Científicos.
p. 58, 1937. Caracas. (Cita de González Herrejón, 1938).
lriarte, David R.: El carate o carare es una de las enfermedades más
curables hoy. Venezuela puede tener alrededor de 55,000 caratosos. Es necesaria una campaña contra esta enfermedad. T rabajos Científicos. p. 127, 1937. Caracas. (Cita de Holcomb,

1942).

�,._ Inst Biol Mex. 14:98-119, 1943, México. (Cita de
P ue. J-'\.11
,
•
'
1944)
Aguirte Pequeño y R. E. Gonzalez,
•
.
Larumbe José E.: Algunos apuntes sobre el mal del P":t?· Mezn:orias, del VI Congr. Med. Nac. 1:264-269, 1920, Mex.ico. (Cita
de Joaquín González, 1921 ) •
Ch •
L
Baron de.: Rapport sur une memoire de ~r. Le_Dr.
ass~
arre!~ncemant le pinto• du Mexique. l 86 7• Pans. ( Cita de J osue
Gómez, 1879).
d d Azul d 1
La,sso Meneses SeTgio.: Dermatología y la Enferme a
e. os
Indios Chillos. Tesis de la Fac. de Med. 18-53, 1921, Qwto,
Ecuador. ( Cita de Luis A León, 19 4 2).
1 di Ch'll
·
L
f ermedad Azul de los n os
I os.
S
M
Lasso eneses, ergi~.: a en d D' .. 13-14-15·97-142 1927
Bol. del Hosp. San Juan e 10~ •
•
•
•
Quito. ( Cita de Helia Bravo Holhs, 19 30).
. d 1 Vall
Lasso Meneses, Sergio. : La enfermed.ad Azul de los lndi_os e
.e
de los Chillos. Nuevas Orientaciones para su estudio. M1em¿na
del 2do. Congreso Médico Ecuatoriano. 372-442, 193 • uaaquil. (Ci.ta de León Blanco, 1940).
30
Lata;, f.: Los hemi-pintos. 1-!ospital General 1 : 167-170, 19 ,
México. (Cita de Grau Tnana, 1937L. ..
L t ' f . El mal del pinto en México. Medicma. Rev. Mex. 1 l:
ª ap763~770, {Sept.) 1931. México. (Cita de Magaña Erosa,
l,93F3~. Pm' to y Caraté. Medicina. Rev. Mex. 11 :773-778,
Latap1,
••
G
T·
l 937)
(S t ) 19 31 México. ( Cita de rau nana,
•
Latapí,
El mai del pinto en México. Memoria del 3er. ~~ng.
Med. de la Asoc. Med. Panamericana. 79 6-80 3, 19 3 3, MeXJco.
(Cita de León Blanco, 1942).
M d
L t ' f . Pinto y Caraté. Memoria del 3er. Cong. de la Asoc. e •
a ªPp1'anamencana.
·· .
82 7· 829 , 19 3 3, México. ( Cita de León Blanco,
·
Med'1cma.
·
R ev.
L t 1942).
, F y Morales Maruri, R.: El mal del pmto.
a apM.eX:' 11 :347-366, (Enero) 1931. (Cita de~·, Vargas, 1935).
L t i F . Comunicaciones orales con presentacion de tres ~as_os
ª apd~ ~~l del pinto a la Soc. Mex. de Dermatología, ~6. de J~O,
7 de diciembre de 19 39 y 2 5 de enero de 1940, Mexico. ( Cita
del propio autor y León Blanco, 1940) • . . .
L
• f
· León Blanco F.: Las lesiones de pnncipto del mal del
atap;int~. YMedicina. Re~. Mex. 20:315-358, (Julio) 1940, Mé~

t :·

xico.
d ·
Latapí F. y León Blanco, F.: Las lesiones del perí?do secun . ii;lº
d~l ~al del pinto. Comunicación a la Ac;adem.1a de Med1cma
de México. (Cita de León Blanco, 1940) .
L t • F , Mal del Pinto. Breve resumen cronológico de las nuev~s
ª apid,
·:. .
e. A. M. E. p . 12·215-216
a qwsic1ones.
•
, (Dic.) 1940, Mé11co. (Cita de Aguirre Pequeño, 1942) .

54

Le Dantec, A: Précis de Pathologie Exotique. Pinta o Carathes.
pp. 588-591, 1900, París. (Cita de Luis A. León, 1942).
Le Dantec, A : Précis de Pathologie Exotique. Deuxieme edition,
pp. 1091-1093, 1905, París. (Cita de Alicia Reyes, 1927).
Le Dantec, E.: La Semaine Médicale. 16: 128. (Cita de Peña y
Shipley, 1925).
Legrain, E. : Sur quelques affections parasitaires observees en Algerie. Archives de Parasitologie. Tamo l pp. 148-169. Cf. Pinta
pp.152-155, 1892. (MencionadoporJeanselme, 1904). (Cita
de O. da Fonseca, 1930).
León Blanco, F.: Sobre un TTeponema encontrado en los enfermos
del mal del pinto. Trabajo presentado el 5 de octubre de 1938
a la Sociedad Mexicana de Dermatología. México. (Cita de
González Herrejón, 1940) .
León Blanco, F.: Comunicación a la Sociedad Mexicana de Dermatología proponiendo que la especie del treponema lleve el
nombre de "herrej oni". Sesión del mes de Febrero de 19 38.
(Cita de Aguirre Pequeño, 1944).
León Blanco, F. : Comunicación oral a la Sociedad Mexicana de
Dermatología (Identificación del treponema en los empeines).
Sesión del 20 de marzo de 1939. (Cita de ~uirre Pequeño,
1944).
León Blanco, F. : Comunicación oral con presentación de casos a la
Sociedad Mexicana de Dermatología (Los empeines como
lesiones de principio del mal del pin to) . Sesión del 5 de mayo
de 1939. (Cita de Aguirre Pequeño, 1942).
León Blanco, F. : Presencia de treponemas en la superficie no lesionada de las lesiones discrómicas. Medicina. Rev. Mex. 19 : 7 18720 (Feb.) 1939, México. (Cita del mismo autor).
León Blanco, F. : Impregnación de los Treponemas del mal del
pinto en cortes de piel. Medicina. Rev. Mex. 19: 1-3 {Feb.)
1939, México. (Cita del propio autor).
León Blanco, F.: La trasmisión experimental del mal del pinto de
persona a persona. Medicina. Rev. Mex. 19: 17-22, (Marzo)
1939, México. (Cita del propio autor).
León Blanco, F.: Sobre un treponema encontrado en los enfermos
del mal del pinto. Medicina. Rev. Mex. 18: 61 7-6 18, (Dic.)
19 38, México. ( Cita de González Herrej ón, 19 38) .
León Blanco, F.: Segunda nota sobre la trasmisión experimental
del mal del pinto de persona a persona. Medicina Rev. Mex.
19:121-129, (Mayo) 1939, México. (Cita del propio autor).
León Blanco, F.: Estudio sobre la etiología del mal del pinto. (1) .
Medicina. Rev. Mex. 18:624-627, (Dic.) 1938. México. (Cita
del propio autor).
León Blanco, F. : Estudio sobre la etiología del mal del pinto. ( II).

55

�·
R ev. Mex• 19·718-720
Medi c1na,
·
• (Feb.) 1939, México. (Cita
del propio autor) •
M d MT
León Blanco, f.: E.l treponema del mal del pinto. ~ev. e . . 11tar.
2:19-31, (Mayo-Junio) 1939, México. (Cita del propio au•
· · · d e1 roa1 d e1 pm
. t o. R ev.
' tor).
Bl
F • Las lesiones de prmc1p10
Leon
aneo,
•
·
1939
M'
·
Med. Militar. 2:37-74, (Mayo-Junio)
, ex1co. (C't
1 a
del propio autor) • ,
, .
.
,
d
León Blanco, F.: Histologia patologica de las lesiones cutaneas_ Y. e
l ganglios linfáticos en el mal del pinto. Rev. Med. M1htar.
T~mo U No. 10, (Sept.-Oct.) 1939, México, y Rev. ~ed.
Trop. y Parasit. Bact. Clin. Y. Lab. 5 :329-345, (Nov.-D1c.)
1939, Habana. (Cita del propio autor) ... ,
.
• Bl neo F . Tercera nota sobre la trasm.is1on expenmental del
L eon
al del•pinto
· · de persona a persona. Rev. Me d. M'l'
2 : 5 • 15,
1 1tar
(Sept.-Oct.) 1939, México, y Vida_ Nueva 44:143-156,
(Sept) 1939 Habana. (Cita del propio autor).
L ' Bl · 0 F • E.l Treponema herrejoni. Rev. Med. Trop. Y
eon Par::i~. Ba~;_ Clin. y Lab. 6 :5-12, (Enero-Feb.) 1940, Haba,
na. (Cita del propio autor).
. .,
.
, Bl
F . Cuarta nota sobre la trasm.is10n ex.penmental del
L eon
aneo, · ·
M d T
P
·
mal del pinto de persona a persona. Rev. e , TO)¡_), Y ar~1t.
Bact. Clin. y Lab. 6: 13-20, (Enero-Feb.) 1940, Habana. (Cita
· del propio autor)•
•
R
M d
León Blanco, F.: La lesión inicial en el mal del pinto. ev. e ,
Trop. y Parasit. Bact. Clin. Y. Lab. 6:21-37, (Enero-Feb.)
1940, Habana. ( Cita del propio autor)•
,
Y Khan en
L eon Bl aneo, F••• Las reacciones de Bordet-Wassermann
R
M d T
el período primario del mal del pmto. ev.
e • rop. Y
Parasit. Bact. Clin. y Lab. 6 :39-42, (Enero-Feh.) 1940, Habana. ( Cita del propio autor)•
.
,
, Bl
f , Acción de la fiebre sobre las lesiones cutaneas del
L eon
aneo, • •
p
• B
Cl'
L b
mal del pinto. Rev. Med. Trop. y aras1t. act. 1?· Y a .
6:43-45, (Enero-Feb.) 1940, Habana. (Cita d~l p_rop10 autor).'
León Blanco, F.: La presencia de trepo1:emas herteJº':11 en la s;ros1dad de las grietas, fisuras y rasgunos de las l~stones cut6:neas
en el mal del pinto. Rev. Med. Trop. y Paras1t.. Bact. Clm. _Y
Lab. 6:47-48, (Enero-Feb.) 1940, Habana. (Cita del propio
1

b)

autor).
•
R
M d
León Blanco, f.: La eosinofilia local en el mal del pmto. ev. F
T rop. y Parasit. Bact. Clin. ! Lab. 6 :49-51, (Enero- e .
1940, Habana. (Cita del propio autor).
León Blanco, F.: La noci~n. del cRontagiM·o y lib~Í62~Íl69ec(M:r:oe)l
mal del pinto. Med1cma. e"..
ex.
·
'
1940, México. (Cita del propio autor)•
León Blanco, F.: Sobre un treponema encontrado en los enfermos

56

del mal del pinto. Caceta Med. de México. 70: 193-195.
(Abril) 19 4 O, México. ( Cita del propio autor).
León Blanco, F.: Presencia constante de treponema "herrejoni" en
las lesiones cutáneas del período discrómico del mal del pinto
y en las "píntides", Ausencia de los mismos en la piel de las
personas sanas que conviven con pintos. Medicina. Rev. Mex.
2 O:2 38-2 4 2, (Mayo) 1940, México. ( Cita del propio autor).
León Blanco, F.: Las queratosis palmares y plantares en el mal del
pinto. Rev. Med. Trop. y Parasit. Bact. Clin. y Lab. 6: 167184, (Julio-Agosto) 1940, Habana. (Cita del propio autor).
León Blanco, F. : Estudio epidemiológico del mal del pinto en una
pequeña aldea del Estado de Guerrero, México. Rev. Med.
Trop. y Pansit. Bact. Clin. y Lab. 6: 185-200, (Julio-Agosto)
1940, Habana. (Cita del propio autor).
León Blanco, F.: Las reacciones de Bordet-Wassermann y de Kahn
en el período secundario del mal del pinto. Trabajo leído en
la Sesión de Junio en la Soc. Mex. de Dermatología. México.
Publicado en Rev. Med. T rop. y Parasit. Bact. Clin. y Lab.
6:201~205, (Julio-Agosto) 1940, Habana. (Cita del propio
autor).
León Blanco, F.: Nota sobre la evolución histórica de nuestros conocimientos acerca del mal del pinto o carate. Medicina. Rev.
Mex. 20:623-625, (Dic.) 1940, México. Rev. Med. Trop. y
Parasit. Bact. Clin. y Lab. 6 :289-302, (Sept.-Dic.) 1940, Habana. Rev. Med. Veracruz 7 :3442-3452, (Julio) 1941, Veracruz. ( Cita del propio autor) .
León Blanco, F.: Los "Empeines" en los antecedentes de los pintos.
Medicina. Rev. Mex. 20:310-313, (Junio) 1940, México.
( Cita del propio autor).
León Blanco, F.: Nota sobre la pinta, mal del pinto o carate en
Cuba. Arch. de la Soc. de Estudios Clínicos. 35: 165-182,
(Marzo) 19 4 1, Habana. ( Cita del propio autor) .
León Blanco, F.: Mal del pinto. ( Conferencia tomada por Mario
Rebolledo y Alberto Raschbaum Sáenz). Axiss. 1: 15-20,
1941, México. (Cita de Aguirre Pequeño, 1944).
León Blanco, F., y Soberón y Parra, C.: Nota sobre la trasmisión
experimental del mal del pinto por medio de una mosca del
género "Hippelates". (Nota preliminar: leída en la Academia
Nacional de Medicina de México en la Sesión del 29 de Julio
de 1941). Cae. Med. de México. 71:534-539, (Agosto)
19 41 , México. (Cita del propio autor).
León Blanco, F. : Noticias sobre el Opúsculo "Mal del Pinto" de G.
Téllez. (México, 1889). Medicina. Rev. Mex. 22: 144-152,
(Abril) 1942. (Cita de Aguirre Pequeño, 1944).
León Blanco, F. : El pÍgmento cutáneo, con un estudio especial del
mismo en el mal del pinto. Sanidad y Beneficencia Municipal

57

�2:136-160, (Julio-Sept.) 1942, y 3:52-72, (Julio-~ept.) 1943,
Habana. ( Cita de A.guirre Pequeño y R. E. Gonzále~, 1~44) •
León Blanco, F.: El mal del pinto, pinta o carate. Su h1!tona, su
etiología, su patología. Monografía. Comp. Gen. Ed1t., S. A.
México 1942. (Cita de Stokes, J. H., Beerman, H. e lngraham,
N. R., 1943). (Larios Rodríguez y Llborio Martín~, 194_3).
1

León Blanco, F. : Sobre el origen. ame~cano ~e.l mal del pmto, P•~ta
0 carate. Sanidad y Beneficencia Mumctpal ~:73-79, (JulioSept.) 194 3, Habana. ( Cita de Aguirre Pequeno Y R. E. González. 1944).
.
d
León, Juan J.: La Tiña endémica de Tabasco, Chiapa~~ el Sur e
México. Bol. de la Soc. Mex. de Geogr. y Estadís~1ca. 8:503521, (Enero 20 de 1862) , México. (~ita de lturb~de, 1870).
León, Luis A: E.l mal del pinto en los mnos. . Memonas del 3!r.
Congreso Médico Ecuatoriano, 1941. Quito, Ecuador. (Cita
del propio autor, 1942).
León, Luis A. y Villacís, M. H.: Presentación de 6 c~sos sol:&gt;re la
Enfermedad Azul. Jornada Médica de Ayer. El D1a. o. 9233,
(Marzo) 1940, Quito. (Cita de Luis A. León, 1942) ..
León Luis A: El carate o mal del pinto en el Ecuad?r· Traba10 pre~entado al Vlll Congreso Científico Panamencano e~ Washington en Mayo de 1940. Rev. Med. T rop. Y Paras1t. Bact.
Clin. y Lab. Vol. 6 No. 5 y 6:253-276. (Sep~-Dic.) 19~0,
Habana, (Cita del mismo autor). Acta Med. R10 de Janetro
8:3-27, (Julio) 1941. (Cita de Holcomb, 1942). Bol. ~el
Ministerio de Previsión Social. No, 9: 35-62, 1941. Qwto.
(Cita del propio autor, 1942).
.
_
León, Luis A., y Castillo de León, Blanc~.: La pnmcra ,campan_a
antipintosa en el Ecuador. Rev. Mu01c1pal del Canton Ru~ñahui. Torno 1 No. 3: 16-21, Sangolqui, 1940. Y Avance Medical Año II No. 1Oy 11, Habana, 1941. (Cita del propio autor,

1942).
aldl.
León Luis A. : Ojeada histórica sobre el carate o rn
e pmto en
Íos países de la Gran Colombia. Revista Médica. ~ño IV No._3:
25-68, (Oct.) 1942, Ecuador. (Cita de Agume Pequeno,
1943).
León Nicolás. : "El Ilmo. Sr. Don Vasco de Quiroga". México,
'190 3. (En dicha obra refuta la cre~ncia de qu! _el Ilustre Pbro.
Alzate y Raroírez se contagió del pmto. en su v1s1t~, pastoral por
el Sur de Michoacán). ( Cita de González Herreion, 19 38).
León, Nicolás.: Algunas noticias sobre el mal del pin!º: Cróni_ca
Médica Mexicana. 12: 113- 125, (Mayo) 1909, Mexico. (Cita
de Alicia Reyes, 192 7) .
León, Nicolás.: Algunas notas sobre el mal del pinto; ~rónica _Médica Mexicana. 12:163-167, (Junio) 1909, Mex.ico. (Cita de
Alicia Reyes, 192 7).

58

León, Nicolás.: Curación del mal del pinto en Huetamo, Michoacán,
con las hojas y florea de las Charamasca prieta (Casia flori•
hunda). 1909. (Cita de Aguirre Pequeño, 1942).
Leslie.: Pinta? Calcutta Med. Trans. 6:62, 1834, (Cita de Hirsch,

1885).
Liebertbal, E. P.: {Tres casos del Mal del Pinto o Carate). Jour.
Arn. Med. Assn. 619, (Nov. 6) 1943. (Cita del Bol. de la Of.
de San. Pan., 1944).
Lobato, J. G.: Consideraciones generales sobre la geografía, meteo•
rología y climatología de la zona intertropical de la República
Mexicana. 1 1-2 4, 18 74, México. ( Cita de Ruiz Sandoval,

1881),
López Aranda, N. : La Bismuto-terapia en el mal del pinto. Tesis.
Fac. Med. de México. 1929. (Cita la lesión inicial; Aguirre
Pequeño, 1944).
López, Gregorio Barón.: Su obra póstuma "Tesoro de Medicina"
fué publicada por primera vez en México en 1672. La segunda
edición denominada "Tesoro de Medicina para diversas enfer•
medades" (Cura de los empeines f. 31 y 32) fué publicada en
1673 con notas de los Ores. mexicanos Mathías de Salzedo y
José Días Brizuela. No obstante de que el pequeño libro del
venerable varón Gregorio López fué publicado por primera
vez en 1672; lo cierto es que, aquella obrita ya había sido
conchúda unos noventa años antes, fué por el año de 1580
cuando el muy discutido Barón, alojado en el Hospital de
Huastepec emprendió la ~scritura de su 'Tesoro de Medicina"
en beneficio de aquellos enfermos, aunque no profesaba la
medicina ni la había estudiado. Su muerte acaeció en 1596.
( Datos tomados de la inmortal obra de García lcazbalceta) :
Bibliografía Mexicana del Siglo XIV. La Medicina de México
en el siglo XIV pp. 173-174. (Cita de Aguirre Pequeño, 1942).
Levacher.: Cuide Med, des Antilles, Par., 1840, 320. (Se refiere a
la lota). (Cita de Hirsch, 1885).
Lucio Rafael. Refiere Don Francisco A. Flores, autor de la Historia de la Medicina en México, que los interesantes apuntes de
las lecciones (Patología Médica) del Dr. Lucio, tan conocidos
de los estudiantes de Medicina y tan populares en la Escuela
bajo el nombre de"Toros de Lucio", terminaban con uno de los
puntos más ma.gistralmente tratados por él: El Mal del Pinto.
( Cita de Agui.rre Pequeño, 19 44).
Madden and Goodman. : Four cases of Pinta. Records Egypt. Govt.
Med. School. 199, 190 l. (Sandwitb, 1905).
Magaña Erosa, P.: Mal del Pinto y Leucodermia en Yucatán. Memorias del Primer Congreso Médico Peninsular. Yucatán, 1933,
pp. 70. (Cita de Fox Howard, l 937). Pa.steur. 1: 126• 129,
19 34, México. ( Cita de Conzález Herrejón, 19 38).

59

�Mal del Pinto.: Brit. Med. Jour. 4, 1882.

1904).

d l

(Cita de Jeanselme.

..

.

..

....

,~

Mal del Pinto.: (Comentarios acerca e os empeines o 11otes
como lesiones de principio). Academia Nacional de Medicina.
Actas del 19 y 26 de Junio de 1944. (Cita de Aguirre Pequeño,

1944).
Maldonado, Darío.: Considera que el Departamento de Santander
es el foco principal del carate en Colombia. ( Cita de Souza
Araujo, 1940).
Manson, P. : Pinta in Davidson: Hygiene and diseases of warm climates. pp. 632, 1900, London. (Cita de O. daFonseca, 1930).
Manson, P.: Maladies du pays chauds. Deuxieme edition. 735-738,
1908, París. (Cita de Alicia Reyes, 1927).
Manson, P.: Enfermedades tropicales. 1924, Barcelona. (Cita de
Alicia Reyes, 19 2 7).
Manson, H. : Précis historique sur la colonie francaise au Goatzacoalcos. p. 179, 1831, London. (Cita de Alicia Reyes, 1927).
Manrique, J. E.: El carate. Revista Ilustrada de Bogotá. 1: 145- 147,
1899, Colombia. ( Cita de Peña y Shipley, 192 5).
Manrique, J. E..: Comentarios sobre el histórico de los carates. Arch.
de Parasitol. 2 :596-605, 1899, Bogotá. (Cita de O. da Fonseca, 19 30).
Manrique, J.: El Carate y la Lepra, enfermedades de carencia.
Repertorio de Medicina y Cirugía, 23 :99-102, (Marzo) 1932.
Bogotá. ( Cita de Grau T riana, 19 3 3) .
Martín del Campo, R. : Comentarios acerca de la existencia del mal
del pinto en México antes de la Conquista Española. An. lnst.
Biol. Mex. 15:331-339, 1944, México. (Cita de Aguirre Pequeño y R. E. González, 1944).
Martínez Báez, M.: Mal del pinto y "empeines". (Nota sobre la
histopatología de estas afecciones). Presentada a la Academia
Nacional de Medicina de México. 1937. (Cita de González
Herrejón, 19 38).
Martínez Báez, M.: El mal del pinto. Cuadernos Americanos 2 :6380, {Marzo-Abril) 1942. (Cita de León Blanco, 1943). Saber
34:50-58, 1942, México.
Martínez, Liborio.: Alteraciones de la fórmula leucocitaria producidas por el mal del pinto. An. lnst. Biol. Mex. 1O: 11 5-121,
19 39. ( Cita de Aguirre Pequeño y R. E. González, 1944).
Martius.: Das Naturell, die Krankheiten ... der Urdenohner: Munchen p. 66. (Reprinted from Buchner' s Repertorium für die
Pharrnacie, XXXIII 289. (Se refiere a Purú-purú). (Cita de
Hirsch, 1885).
Martius, Carlos, y Spix. ( 1844). (Según Silva, estos autores observaron la enfermedad Purú-purú de los indios de Yupora).
{Cita de F. Silva, 1940).

fJJ

Mayer, Martín.: Enfermedades cutáneas causadas por hongos. Pinta
o tabardillo. Enfermedades de los países cálidos. 311-312,
19 38, Barcelona. (Versión del alemán por el Dr. Nicolás N.
Martínez). El sinónimo de tabardillo con que el autor designa
la Pinta ha dado lugar a falsas interpretaciones, pues no pocos
autores han introducido a la bibliografía del Mal del Pinto,
trabajos acerca del Tifo que no tienen ninguna relación con la
afección que nos ocupa. (Aguirre Pequeño, 1944).
Meana, E. : El Pinto en el Estado de Morelos. Salubridad. 2: 104~
109, (Dic.-Enero) 19 31, México. {Cita de Grau Triana

1936).

'

Medina Jiménez, R.: Tesis. 191 3, Caracas. ( Cita de Peña y Shipley

1925).

•

Medina Jiménez, R.: Las afecciones micósicas en Venezuela. Gaceta
, Médica de Caracas. 19 2 6, Caracas. ( Cita de lriarte, 19 3 7).
Me Clellan, Samuel. : An account of the Pinta or blue stain, a singular cutaneous disease prevailing in Mexico. Am. Med. Rev.
2: 164-168, 1825, Phila. (Cita de Josué Gómez, 1879). Edinb.
Jour. of Medica} Science No. 4, 1826, Edinburg. ( Cita de León •
Blanco, 1940).
Me' Clellan, Samuel. : London Med. Repository. XXVI: 16 7, 182 6.
( Cita de Hirsch, 1885).
Menk, Walter.: The porcentages of possitive Wassermann reactions
found associated with various diseases. Fifteenth Annual Report
United F ruit Co. Medical Department. 168-170, 1926, Boston.
(Cita de León Blanco, 1940).
Menk, Walter.: Carate in Colombia. Fifteenth Annual Report United
Fruit Co. Medica} DepartmenL 123-130, 1926, Boston. (Cita
de Register, 192 7).
Mociño, José Mariano.: Método curativo de la Tiña (mal del pinto)
de Chiapas. (Cita de Nicolás León, 1909).
Molina, Fray Alonso de.: Vocabulario en lengua castellana y mexicana. Hoja 15 l (dorso). Casa de Antonio Spinosa, 1571,
México. (Cita de Aguirre Pequeño, 194 3).
Moll, Arístides A : Aesculapius in Latín America. p. 440. Saunders.
Phila. and London. 1944. (Cita de Aguirre Pequeño y R. E.
González). 194.f
Montañez.: Lesiones pintosas en los genitales de la mujer. Comunicación verbal a Ruiz Sandoval. ( 188 1) . (Cita de Aguirre
Pequeño y R. E. González, 1944).
Montero, F.: Acción Médica. Tomo 1 No. 7, (Mayo) 1928, Lima.
(Cita de L. Vargas, 1935).
Montgomery, H.: Interpretaciones histopatológicas del material del
pinto enviado por el Dr. Pardo Castelló. Rev. Med. Trop. y
Parasit. Bact. Clin. y Lab. 2:667-675, 1936, Habana. (Cita
de Pardo Castelló, 19 36).

61

�Montoya y Flores.: ote sur les caratés. Ann. de DermaL et de
Syph. 8:464, 1897. (Cita de Jeanselme, 1904).
Montoya y Flores, J. B.: Recherches sur les Caratés de Colombia.
These F ac. Med. de París, 1898. ( Cita de Jeanselme, 1904).
Montoya y Flores, J. B.: Arch. de Parasitologie. 2 :596, 1899, París.
(Cita de Peña y Shipley, 1925).
Moreira, Juliano.: Consideraba, según dice Souza Araujo, que en el
Hospital de San Lázaro fundado por Cortés en 1519, no solamente había leprosos sino también casos del mal del pinto.
( Cita de Souza Araujo, 1940).
Mooser, H., y Varela, G.: Primera nota acerca del mal del pinto.
Bol. Lnst. Hig. 1 :163-167, (Nov.) 1932, México. (Cita de
L. Vargas, 1935).
Mooser, H., Va.rela, G., y Vargas, L.: Experimentos de trasmisión
del mal del pinto. Bol. lnst. Hi.g. 2:224-226, (Enero) 1936,
México. ( Cita de Luis Vargas, 19 3 5).
Müller.: Monatzbl für med Statistik 4 3, 184 7. ( Cita de Hirsch,
1885).
Müller, Barón J. W.: Contribución a la Estadística, Historia y Zoología de México. Mal de los pintos. 359-374, 1865, Leipzig.
(Cita de Aguirre Pequeño, 1942).
Müller, Barón J. W.: Traducción publicada en el Diario Oficial por
autor anónimo en octubre 31 de 18 7 4. ( Cita de Ruiz Sandoval,
1881). El autor anónimo a quien se refiere Ruiz Sandoval. es
Angel Núñez Ortega. ( Cita de icolás León, 1909).
Núñez Ortega, A.: Traductor del trabajo de Müller: Mal de los
pintos. Diario Oficial del Supremo Gobierno de la República.
Octubre 13 de 187 4. (Cita de Ruiz Sandoval, 1881).
Núñez Ortega, A: Mal del pinto. Bruselas, 1886. (Cita de Nicolás
León, 1909).
andín, Ricardo.: Estudio sobre el mal del pinto. Tesis acional. 1880, México. (Cita de Alicia Reyes, 1927).
Nysten, P. H.: Diccionario de Medicina, Cirugía, etc., etc. Undécima
edición. 1858. (Cita de Juan J. León, 1862).
. N.: Breves apuntes sobre el mal de\ pinto. Gaceta Médica de
México. Tomo XVI p. 119, 1881. (Mencionado por Barragán,
Llceaga y Orvañanos, 1880). ( Cita de Alicia Reyes, 19 2 7).
Note sur les caratés. Ann. de Dermat. et de Syph. 8:468, 1897.
(Cita de Jeanselme, 1904).
Muhlenpfordt.: Versuch einer Schilderung der Republic Mexiko.
Stuttg. 335, 1884. (Cita de Hirsch, 1885).
Orvañanos, D.: Mal del pinto. E.nsayo de geograña médica y clima•
toló,gica de la República Mexicana. 60-72, 1889, México.
(Cita de icolás León, 1909).
Orvañanos, D.: Distritos en los que es endémico el mal del pinto.
E.nsayo de geografía médica y climatológica de la República

62

Mexicana. Atlas. Mapa o. 13, 1889, México. (Cita de icolás León, 1909}.
Orozc? Y Jiménez, F.: Colección de los Documentos inéditos Relativos a la lgle ia de Chiapas. José Fermín de Fu ero. Carta
Pastoral acerca del pinto o tiña de Chiapas. l :72-74 San
Cristóbal de las Casas. ov. 1906. ( Cita de icolás León
1909).
'
Orozc? Y Jiménez, F._: Colección de los Documentos inéditos Relativos a la Iglesia de Chiapas. Antonio Ma. de Berecochea.
ln~or?1e sobre la epidemia de Tiña de Chiapas. 1 :75-79. San
Cr1stobal de las Casas. Nov. 1906. (Cita de Nicolás León
1909).
'
Orozc? Y Jiménez, F.: Colección de los Documentos inéditos Relattvos a la l~lesia de Chiapas. Pedro José de Corona. Informe
sobre el origen ~e }a enfermedad llamada Tiña en Chiapas.
1:80-82. San Cnstobal de las Casas. Nov. 1906. (Cita de
Nicolás León, 1909).
Ocho~~rena, lsaa~.: ~tudios histológicos y micológicos acerca del
~a! del ~mto . Depto. Salubridad Pública. Folleto. 1929,
Mex1co. (Cita de Helia Bravo Hollis 1930)
Padilla, Fernand?.: El Carate o manch~ endé~ica. Tesis. 1907,
Caracas. (Cita de Peña y Shipley, 1925).
Pallar~, Manu~l y González Herrejón, S.: La dopa reacción en el
m~l _del p1~to. Rev. ~ed. de Biol. Tomo IX No. 1. 1929,
MCX1co. (Cita de Heha Bravo Hollis, 1930).
Paredes,. F. : El tratamiento del mal del pinto por el oro coloidal.
T es1s. Ese. Med. Militar de México, 19 21. ( Cita de León
Blanco, 1942). o nos ha sido posible comprobar esta cita.
Pardo Castelló, V.: Arch. Dermatology &amp; Syph. 1924 (Cita d
Peña y Shipley, 1925).
·
e
Pardo Cas~elló, V.: Pinta o Carate en Cuba. Rev. Med. · T rop. y
Paras1t. Bact. Clin. y Lab. 2:667-67S, (Sept.-Oct.) 1936,
Habana. (Cita de Grau Triana, 1937) .
Pardo _Castelló, V.: El Treponema del mal del pinto: Treponema
p1ctor. (Grau Alfonso). Rev. Med. Trop. y Para it. Bact. Clin.
Y ~ab. 6: 117 • 118, 1940, (Marzo-Abril), Habana. ( Cita de
Leon Blanco, 1942).
Pardo Cast~lló, V., F~rrer, l.. lbarra Pérez. R., Mestre, J. J., Cuero,
R., Tnant, R.: Pmt~ o carate. ~ociones de Dermat. y Sifil. 666,
1941, Habana. (Ctta de Aguirre Pequeño, 194 3).
Pardo Castelló, V., y Ferrer, J.: Pinta. Mal del pinto, carate. Arch.
de Dermat. &amp; Syph. 45 :843-864, (Mayo) 1942 Habana
Reimpreso. (Cita de Stokes, J. H., Beennan, H. Jngraharn.
N. R., 1943).
'
'
Pardo Castelló, V., Fariñas Guevara, P.: Estudio de 23 casos de
0

63

�pinto. ·Vida Nueva, 243, (Junio) 1942, Habana. (Cita del
Bol. de la Of. San. Pan., F eb. 1944).
Pedro, Juliano, (Petrus Hispanus).: Libro de Medicina. Llama
Tesoro de Pobres, Burgos, 1546. Cap. 11: Para sanar, la rosa
de la cara, el empeyne o otra manzanilla. ( Cita de Holcomb,
1942).
Peláez Botero, J.: 24,000 Seroreacciones de Kahn frente a la ClíJ
nica y el Wassermann. Tesis de Grado. Universidad de Antioquía, 1929, Medellín. (Cita de Luis A. León, 1942).
Peláez Botero, J.: Estudio del líquido céfalo-raquídeo en el carate.
Bol. Clin. de la Fac. Med. de Antioquía. Año 3. No. 5. Medellín 1939. (Cita de J. J. Escobar, 1940).
Peña Ch~varría, A, y Shipley, Paul G. : Contribución al estudio de
los carates de América Tropical. Rev. Med. Latino-Americana.
1O:648-721, (Marzo) 1925. Folleto. Buenos Aires. (Cita de
Helia Bravo Hollis, 19 30).
Peña Chavarría, A, y Shipley, Paul G.: Carate of Tropical America
and its varietes. Arch. für SchiHs und Trop. Hyg. 29 :605-606,
1925. (Cita de Menk, 1926).
Pérez Rodríguez, G.: La reacción de Wasser_m~nn en_ el mal d~í
pinto. Tesis. F ac. Nac. de Med. 1929, Mexico. ( Cita de Heha
Bravo Hollis, 19 30).
Pérez Vigueras, l. : Sobre la prioridad del nombre del agente de _la
enfermedad denominada mal del pinto. Rev. de Med. Y Cir.
dela Habana45:377, (Agosto) 1940, Habana. (Cita de León
Blanco, 1942).
Pinta (Mal del Pinto). The Gradwohl Laboratory Digest. 6:7,
1942. (Cita de Aguirre Pequeño y R. E. González, 1944).
Pineda, Enrique del.: El Mal del Pinto. Crónica Médica Mexicana.
15:57-62 y 93-98, 1912. (Cita de Alicia Reyes, 1927).
Polanco.: Diccionario Enciclopédico o Algarabía. 1760. (Cita de
Chassin, 1868) .
Pop.: Nederl. Tijdschr voor Geneesk 1859, 215. (Se refiere a la
lota). (Cita de Hirsch, 1885).
Prieto Muñoz, Guillermo. : Contribución al estudio de la citología
hemática del mal del pinto. Tesis. Fac. Nac. de Med. 1929,
México. (Cita de Helia Bravo Hollis, 1930),
Poyet.: Trabajo referente al mal del pinto, leí?º en 1873 ante la
Soc. de Geogr. y Estadística. ( Cita de Rwz Sandoval, 1881) •
Puntoni, V., y Pampana, E. J.: Copper coloured variety of carate
caused by "Trichophytum rosaceum". Jour. Trop. Med. &amp;
Hyg. 35:154-156, (Mayo) 1932. (Cita de León Blanco,
1940).
Pusey, W. A.: The principles and practice of Dermatology 801-802,
1924. Appleton, Editor. (Cita de León Blanco, 1942).

64

Raffo~, Louis Dr.: La Medicine chez les Mexicaines pre-Colom,biens. ~ 1-52, 1900. París. (Cita de Aguirre Pequeño, 1942).
Ramirez, Ehseo.: Patología General. 134, J9 35, México. ( Cita de
González Herrejón, 19 38}.
Ramírez, Eliseo y Rivero, M. D. : Estudio comparativo de las reacciones de Wasserrnann, Kahn y Proske. Rev. del lnst. de Salub.
Y Enferm. Trop. 1 :311-319, (Dic.) 1940, México. (Cita de
León Blanco, 1942).
Ramos Espinosa, A: Geografía Médica de México. (Mal del Pinto).
Suplemen_to de M~dicina. Rev. Mex. 24: 111-1 12, (Julio)
1944. (Cita de Agwrre Pequeño y R. E. González, 1944).
Rayer, P. : T raité theor1que et pratique des Maladies de la Peau.
Deuxieme edition. 3 :896-898, 1835, París. (Cita de León
Blanco, 1942).
Register, J. C.: Wassermann, Kahn and Meinicke. Reactions in
carate. Annual Report United Fruit Co. Medica! Department
262-263, 1927, Boston. (Cita de Helia Bravo Hollis, 1930).
Register, J. C.: Report on serological reactions with Wasserrnann
Kahn and Meinicke test in 287 caratosos. Rev. Med. Trop. ;
Parasit. Bact. Clin. y Lab. 6 :39-46, (Enero-Feh.) 1940, Habana. (Cita de León Blanco, 192 7).
·
Rendón Alcocer, V.: El Mal del Pinto. La Escuela de Medicina.
5:98-99 y 111-114, 1873, México. (Cita de Alicia Reyes
1927).
'
Restrepo, A, Correa Henao, A., y Jaramillo Arango, A.: Contribución al estudio de las fungosis en Antioquía. Carates. Anales
Ac~d. Med. Mede!lín. 1 :514-530, (Nov.) 1931, Colombia.
( Cita de A Tourame, 19 36).
Restrepo, A.: La visita del Profesor Emile Brumpt. Bol. Clin. 11 :
1939. (Cita de J. J. Escobar, 1940).
Reyes, ~licia.: ~ibliogra~ía del mal del pinto y de algunas dermatoSJ~ cromogenas, a_fmes. Rev. Mex. de Biol. 7 :21-53, (MarzoAbnl) 1927, Mexico. (Cita de Helia Bravb Hollis, 1930).
Reyes, Alicia. : La etiología del mal del pinto a través de la literatura rela;i~a. Re:'. Mex. de Biol. 7 :69-72, (Mayo-Junio)
1927, Mex.ico. (Cita de Helia Bravo Hollis, 1930).
Revue Medical de Bogotá.: Algunos datos acerca del carate. No. 29,
1875 Y No. 38, 1876. (Cita de Josué Gómez, 1879).
Rey, H.: Le Cativi. (Extracto del trabajo de Arriaga, 1885). Arcb.
de Med. Nav. 44:464, 1885, París. (Cita de León Blanco
1942).
'
Ribeiro, Francisco Xavier.: (Según Silva, Ribeiro en l 774 se refería
a manchas blancas en la piel de manos y pies de los Catauixis)
(Cita de F. Silva, 19 40) .
·
Risquez, J. R. : Nota sobre el agente causal de "la pinta". Gac. de

65

�Med. de Caracas. 46:66-68, (Marzo) 1939. (Cita de Holcomb, 1942).
.
Rivera. M. l.: Ensayo de interpretación botánica del libro X Cap.
XXVIll de la Historia de Sahagún. An. lnst. Biol. 12 :469.
1941. México. (Cita de Aguirre Pequeño, 1942).
Rivero, Juan (de la Compañia de Jesús}.: Historia de las Misiones
de los Llanos de Casanare y los ríos Orinoco y Meta. pp. 54,
1883. Bogotá. (Cita de Luis A. León, 1942).
Rodríguez Arjona, V.: Cinco casos de mal del pinto en la Península
de Yucatán. Laboratorio. Año IX o. 98, pág. 281 7, 19 25,
Barcelona. (Cita de O. da Fonseca, 1930).
Rodríguez Arjona, V .. Beitrag zur Kenntnis des Pinta (mal del
pinto) uf der Habbinsel Yucatan. Arch. f. Schiffs - u. Tropen •
Hyg. 31:472-477, (Oct.) 1927. (CitadeHowardFox, 1928).
Rodríguez Arjona. V.: Contribución al estudio de las enfermedades
tropicales. El mal del pinto en la Península de Yucatán. Rev.
de Med. et d'Hyg. Trop. 16: 124, 1924. París. (Cita de O. da
Fonseca, 1930).
Rodríguez Arjona, V.: Contribución al estudio del mal del pinto
que existe en Yucatán. Rev. Med. de Hamburgo 9: 17-19
(E.nero, 1928), Hamburgo. (Mencionado por Conzález Urueña, 1931). (Cita de León Blanco, 1942).
Rodríguez, Juan J.: Contribución al estudio de las afecciones cutáneas en El Salvador. Arch. del Hosp. Rosales 33, 1940, San
Salvador. (Cita de Luis A. León, 1941).
Romero, Rafael.: Mal del pinto en Yucatán. Rev. Yucateca de
Oermat. y Parasit. 1:46-69, (Agosto) 1925, Mérida, Yuc.,
México. (Cita de León Blanco, 1942).
Romero, Rafael.: Mal del pinto y psoriasis. 19 2 5, París. Folleto.
(Traducción al francés de F. Manget). ( Cita de Aguirre Pequeño, 1944).
Romo Bolán, H.: Estado de las investigaciones nacionales y extranjeras acerca del mal del pinto. Tesis. Ese. Med. Mil. 19 3 7,
México. (Cita de Gómez Faría , l 939).
Ruge, H.: cure Arbeiten aus dem Portugiensischen, Mittel-und
Südamerikan-rischen medizinischen Schrifttum. Sonderabdruck
duetsche Medizinische Wochenschrift. 26 u 31. Seite 1065,
19 39, Leipzig, Alemania, p~. 6-7. ( Cita de León Blanco,
1939).
Ruiz, L E. : Cuáles son las enfermedades endémicas que se observan en la República Mexicana, precisando sus circunstancias
principales. Cae. Med. de México. 26:382-383, {Sept.) 1891.
( Cita de Alicia Reyes, 19 2 7) .
Ruiz Sandoval. G.: Memoria sobre el mal del pinto presentada al
concurso abierto por la Academia de Medicina de México el
14 de agosto de 18 79. Gaceta Médica de México. \ 6 :36-45:

49-64; 65-80; 81-94; 103-112, 1879. Opúsculo. 1881 México. (Mencionado por la Comisión dictaminadora ace~ca del
estu~io del mal del pinto, integrada por los Ores. J. Barragán,
E. Liceaga y D. Orvañano$) . ( Cita de Aguirre Pequeño, t 9 42).
Sabour9:u~. M.: Les_ C~ratés. (Aspergillosis de la peau). La Semaine
Me?1cale. Soc1ete de Dermatologie et Syph. pág. 309, 1898.
P
ans.
Sabouraud, M.:. Les ~ratés. Ann. de Dermat. et Syphil. 9 :6 73-6 74,
1898, Parts. (Cita de Sandwith, 1905).
Sabouraud, M.: La Pratique Dermatologique de Besnier, Brocq y
Jaquet. T?~º 3.872, 1902. (Cita de Sandwith, 1905).
Saffray.: Un via¡e a Nueva Granada escrito entre los años 1640 a
1850. (Se refiere a autopsias practicadas en caratosos). (Cita
de González Herrejón, 19 38).
Sáenz, B., Grau Trian a, J., y Armenteros, A.: Demostración de un
tre~onema en ~I borde activo de un caso de pinta de las manos
Y pies Y en la lmfa de ganglios superficiales. (Reporte preliminar). Arch. de Med. Interna. 4: 1 l 6-1 18, (Enero-Feb.) 19 38,
, . Habana. (Cita _de León Blanco, 1938).
Saenz, B., Y Grau Tr1ana, J.: Estado actual del problema de la pinta
en Cuba. Rev. de Med. y Cir. de la Habana. 44: 1-14, (Enero)
1939, Habana. (Cita de León Blanco, 1940).
Sáenz, B.: Sobre una forma de sífilis cutánea tardía. Bol. de la Soc.
Cub, de Dcrmat. y Sifil. 1: 198, 1929, Habana. ( ota del
autor: Se trata de casos típicos de Pinta). (Cita de Grau Triana, 1937).
Sáenz, B., Gra~ T riana, J., y Armen teros, A: Reseña histórica del
mal del pinto en nuestro país. Rev. Med. Cubana. 5O:2 1-24,
19 39, Habana. ( Cita de Holcomb. 19 42).
Sáenz. B., Grau Triana, J., y Armenteros, A.: Pinta in Cuba. Arch.
Derm .• &amp; Syph. 41 :463-479, (March) 1940, Habana. (Cita
de Leon Blanco, 1940).
Sáenz, B.: Aspectos clínicos de la pinta o carate en Cuba• su agente
etiológico. Día Med. 13:734-740, {August) 1941'. (Cita de
Holcomb, 1942).
Sahagún, ~em~rdino de.: Historia General de las co as de Nueva
Es~ana. Lib. 1O, Cap. 28; para la enfermedad de los empeines.
(Cita de Holcomb, 1942 y Aguirre Pequeño, 1943).
ahagún, Bemardino de.: Histoire Gencrale des choses de la ouv~lle Espagne. Traduite et anotte par D. Jourdanet y Remi
S1meon. 652, 1880. (Cita de Aguirre Pequeño, 1943).
Saluar Y Rebolledo, P.: Enfermedades endémicas. Tesis. F ac. Med.
d~ Mex. 1898, México. (Cita de Joaquín González, 1921 ).
SandW1tb, _F. M.: Pinta. (Based on 4 cases seen in Egypt, already
de cnbed by Madden and Coodman). Brit. Med. Jour. 2:

67

�1270-1271, (Julio-Die.) 1905,
Bravo Hollis, 19 30).

ew York. (Cita de Helia

Saucedo y Andrade, Reynaldo.: El pinto en el Estado de Nayarit.
Salubridad. 1:64-9 7, (Enero-Marzo) 19 30, México. ( Cita de
Grau Triana, 1937).
Savaresy.: De la fievre jaune. apl., 1809, 81. (Se refiere a la lota).
(Cita de Hirsch, 1885).
Scott, Harold H.: Comentarios al trabajo del Dr. E. Aguirre Peque•
ño: Mal del Pinto. (Auto-observación) "empeines" o "jiotes".
Lesiones de principio. Pinta. Medicina. Rev. Mex. 23:542-590,
1942. Dermatology and Fungous Oiseases. Tropical Diseases
Bull. 40:330, (Abril) 1943.
Schamberg, J. F. : Pinta. Disease of the skin and ths eruptive fevers.
201, 1917, Pbila. (Cita de Aguirre Pequeño, 1944).
Silva, Flaviano.: Consideracoes em torno de um caso de puru-puru.
Brazil Medico, a. 40 Vol. 2, n. 9 pp. 11 3-9, 4 fig., 1926. (Cita
de O. da Fonseca, 1930).
Silva, Flaviano.: Pinta. Jour. T rop. Med. (Dic.) 19 34. ( Cita de
Howard Fox, 1936).
Silva, Flaviano.: Bol. de la Of. San. Pan. 20:945, (Sept.) 1940,
Washington, D. C. (Cita de Holcomb, 1942).
Silva, Flaviano.: Contribucao ao estudo do Purú-purú. Brazil Medico. Año LIV o. 25 :425-433. (Junio) 1940, Bahía, Brazil.
(Cita de Lui A León, 1942 y Holcomh, 1942).
Silva, Flaviano.: 1940. Refiere que han estudiado el purú-purú del
Brasil: Baena, Koch-Grünberg, Ehrenreich ( 1909), Barbosa
Rodríguez. Juliano Moreira, F. Silva, Costero, Oswaldo Cruz,
Carlos Chagas, Roquette Pinto, Olimpio da Fonseca hijo, Prado
Valladares ( 1915). (Cita de Luis A León, 1942).
Silva, Máximo.: Algo sobre el mal del pinto. La Escuela de Medicina. 5:122-125; 137-139, 1883, México. (Cita de Alicia
Reyes, 1927).
Silva, Máximo.: Higiene popular (mal del pinto). p. 4 31-4 32,
(Año ? ) . (Cita de Aguirre Pequeño, 1944).
Sigaud.: Du climat et des maladies du Bresil. Par., 1844, 11 7. (Se
refiere a Purú-purú). ( Cita de Hirsch, 188 5).
Simeón, Remi.: Oictionaire de la Langue Nahuatl ou mexicaine.
1885, Pari .. (Cita de Aguirre Pequeño, 1942). (Cita de León
Blanco, 1942).
Smith, J. E.: A nota on Pinta. An. J our. T rop. Dis. 1:402, 1913.
ew Orleans. ( Cita de Grau Tria na, 19 3 7).
Soberón y Parra, G.: Sobre el origen del tratamiento del mal del
pinto por los arsenicales y bismúticos en México. Rev. Med.
Trop. y Parasit. Bact. Clin. y Lab. 6:53-54, (Enero-Feb.)
1940, Habana. (Cita de Luis A. León, 1941).

68

Society Tr~nsactions American Oennatological Association, Clínica)
Meehng Arch. Dermat. &amp; Syphil. 26:922, 1932, Habana.
Soutton, R. L. : Diseases of the skin. p. l OO1, 19 19, San Louia.
( Cita de Alicia Reyes, 192 7) .
Souza Araujo, H. C. de.: Breve nota sobre o mal del pinto (carate)
co~. dues fotografíes de um caso tipico de carate azul. Ac~
Medica. Vol. 6:309-316, 1940, Río de Janeiro, Brasil. Trabajo
presentado al VIII Congreso Científico Americano en Washing•
ton, Mayo de 1940. (Mencionado por el Bol. de ]a Of. San.
Pan. P: 1020, 1940). (Cita de Luis A. León, 1942).
Souza ArauJo, H. C. de.: Relatorio de uma de estudos so redor da
America do Sul. Mem. lnst. Oswaldo Cruz. Tomo 36: Fascículo 2 p. 169. 1941. Río de Janeiro, Brasil. (Cita de Luis A.
León, 1942).
Stelwagon, H. W.: Pinta Disease. A treatise on diseases of the skin.
1205-1206, 1918. Phila. (Cita de Joaquín González, 1921).
Stelwa~on, H.~-: A treatise on elísea es of the skin. pp. 1207-1208.
tnth ed1tJon. Saunders Co. 1923. (Cita de León Blanco

1942).
'
E. R.: Diagnosis, Prevention and Treatment of Tropical Disease. 5th. edition, 1929. (Cita de Holcomb, 1942).
Stitt, E. R.:. Diagn?~is, Prevention and Treatment of Tropical Disease. S1xth ed1tton, 1942. Philadelphia. (Cita de Aguirre Pequeño, 1942).
Stokes, H. J., Beennan, H., and lngraham, N. R. Jr.: Pinta. A review

Stitt,

of recent etiologic and clinical studie . Oermatology &amp; Syphilolo~. Extracted from the American Journal of tbe Medical
Sc1e1.1ces. 4:611-623, (Abril) 1943, Pennsylvania. (Cita de
Agume Pequeño, 19 43) .
Suárez. A, Pablo.: La "Enfermedad Azul". Contribución a su estu•
dio. An. de la oc. Med. Quir. del Guayas, Año XVII Vol. 6
o. 9 :270-285, 1926. Guayaquil. {Mencionado por Helia
, Bravo Hollís, 19.30. Cita de Luis A León, 1941).
T ellez, Gu_ille'?°º·: ~l mal del pinto: Opúsculo, 1889, México. (Cita
,de N1colas Leon, 1909 y Agume Pequeño, 1942).
T erre , J., y Hernández, G.: El mal del pinto, An. de la Ese. Nac.
de Med. 4:24-37, 1908, México. {Cita de Aguirre Pequeño

1942).

'

Terrés, J.: Algunas consideraciones acerca de la inspección de la
cabeza. México. ( Cita de Joaquín González, 19 21 ) .
thonnard- e~ann, E., Camacho Moya, J., y Brewster, K. C.: Is
Carate (Pinta) a dermatomycosi ? Clínica) ob ervation in 75
cases of Carate in Colombia. ineteenth Annual Report United
F ~it Co. Medica} Oepartment. 19: 1O1-1 06, 19 30, Boston.
(Cita de L Vargas, 1935 ). Trad\lcido y publicado en el Boletín

69

�Clínico. Año 5 No. 12 :584-590, 1939, Medellín. (Cita de Luis
A. León, 1942).
Thonnard- eumann, E., Camacho Moya, J., y Brewster, K. C.: Klinische Bcobachtungen bei Pinta (Carate) in Kolumbien; ei
vorliiufi,ger Bericht. Arch. f. Schiffs. u. Tropen Hyg. 35 :48-53,
(January) 1931. (CitadeHolcomb, 1942).
T ouraine, Albert.: Epidermomycosis Dyschromiques. Caratés. Dermatologie. 12023:7-8, 1936, París. (Cita de R. E. González,
1944).
Toussaint,
Manuel.: Histo-patología del mal del pinto. Bol. del lnst.
Patol. 2a. época. 6:443-447; 509-512; 615-625; 673-678;
1909, México. (Cita de icolás León, 1909).
Triana, M.: Boletín de la Sociedad Colombiana de Ciencias Naturales No. 73, 1923. (Cita de Peña y Shipley, 1925).
Uribechyel. Dice Sabouraud que estudió el Carate en Colombia.
(Cita de Sabouraud, 1898).
Uribe, A.: Observations sur le cara té. El Indice. 186 7, Medellín.
(Cita de Jeanselme, 1904).
Utibe, A O.: Observaciones sobre Carate. An. de la Ac. de Medicina de Medellín. Vol. lll p&amp;g. 311, 1903. (Cita de Helia
Bravo Hollis, 19 30).
Uribe Escobar, C.: Estudio sobre la serología del Carate. Bol. Clin.
de la Fac. de Med. de Antioquía. Año 5, No. 11, (Sept.)
1929, Colombia. (Cita de J. J. Escobar, 1940).
Uribe Escobar, C.: El carate y las reacciones serológica.s. An. de la
Un. de Antioquía. Vol. 1 pp. 64, 1939, Medellín. (Cita de
Luis A. León, 1942).
Uribe, Lázaro.: Citado por Montoya. ( Cita de Peña y Shipley,
1925).
Urueta, E.: Pinta or Carate. (With special reference to treatrnent).
Proc. lntemat. Conf. Health Probl. Trop. American. 1 :524532, \925. Boston. (Cita de Howard Fox, 1928).
Varcla, G., y ieto Roaro, D.: Nota acerca de la morfología del
treponema del mal del pinto. Ans. lnst. Biol. Mex. 9 :35-39,
l 940, México. (Cita de León Blanco, 1940).
Vargas, L.: Historia y estado actual de la investigación acerca de los
supuestos agentes etiológicos del mal del pinto. Bol. del lnst.
de Hig. 2:194-203, (Agosto) 1935, México. (Cita de González Herrejón, 19 38).
Vargas, L.: Algunas notas de investi,gación acerca de la forma blanca del mal del pinto. Medicina. Rev. Mex. 19:495-500, (Nov)
1939, México. (Cita de León Blanco, 1940).
Vedia, Enrique de.: Biblioteca de autores españoles. Desde la formación del lenguaje hasta nuestros días. Historiadores primitivos de Indias. Sumario de la atuTal Historia de las Indias.

70

?ssi8~ L.

~e~dánct=-2 de Ovie~o. alias de Valdés. 1:473~5 l 5,
Vega Ma~t' ª.
ita de Agutrre Pequeño, 1942).
t~s. 1:t·1·918~ c:::;:s~ (Ci~:ede~:fiadel 5~ntro de EstudianVegas, Martín.: Carates o cara res Gacet M, ~- hite&amp; 192 5).
V Caraca. (Cita ~e o. da Fo~seca, 930
e racas. 1920,
elasco,
JuanTorno
de.: Historia
del Rein O d e Quito
· en la América Meridional
UI
l789, .pp. 30-31,
com~rcnde la ~istoria moderna. Año
Flores, 1897, Sandwith'.
J~;~CIEnaf92~º'p~ontoya,_ y
. ley, 1925). (Cita de Lw A. León 1942.)
' ena Y Sh1pV1gnon Fren~s Ed. T · 192 I p , •
·
Viguri Rodríg~ez .H. . eEs1ls.mal d' I a~1s. (CitZia de Brumpt, 1936).
'
..
e pmto en
· • d
Est
Guerrero. Tesis Universidad Nac·
1 d ra~ _aro,
ado de
M~d. Militar 1:35-5 t. (Nov.-Oi~~)a 1938MM,c~, 1938: Rev.
. Gomez Farías, 1939).
• exico. (Cita de
Viramontes, Leopoldo. : Algunas observ .
del pinto. Memorias del 11 Con
acM~d" sott la enfermedad
184, 1897, México. (Cita de ~i:':~s
,1co exicano. t :180V enereal . Disease lnformation. Vol. 2 1
,con, 1909).
.
Agwrre Pequeño, 1940).
· Num. 8, 1940. (Cita de
Venezuela. : Comission of the at lnst f H th 0
Panamer. 20:215, 1941. (Cita¿' ºs kal 8 B 1. de la Of. San.
ham, 1943).
e to eS, eerman and lngra-

i3

(842

\tca

~os~·

L

Villacís, Manuel H.: Contribución ex ·
Enfermedad Azul de los Ch ·n pR1mental al es~dio de la
de Ru_miñahui. Tomo 1 No. •3~sÍ-26v.,~tl CSonseJo C~to~al
. de Luis A León, 1942).
•
• angolqu1. (Cita
Villaseñor, Horacio A.: Aspecto card'1 l' .1 0
Analecta Médica 2: 13-26 1941 ºM°? ~ de{l ~al del pinto.
. Pequeño. 1942).
'
'
exico. Cita de Aguirre
V1llanueva Urrutia, G.: Bismuto-tera .
.
cina. Rev Mex 9·269 273
en el mal del pinto. Medi19
2
Helia Bra~o H~lli~ 1930) 'F ll arzoT) 1 9, M~x.ico. (Cita de
1929.
'
· 0 eto. uxt a Gutíérrez, Chiapas.

cr.Jªª

Wappacus. ( 1884) Parece haber sido l .
purú-purú o kuro-kuro con el . te pnm~r? en identificar el
sido adoptada por Roquette 1~ 0 dÓ ~CXJ.Fco; su opinión ha
10 0 Y
Langcrón, 19 36).
• ª onseca. ( Cita de

l

Wiener, Carlos., Crevaux, Charnay etc

. Am, .
.
Descripción de viajes al N '
~te.·
enea Pmtoresca.
exploradores. pp. 658 1884° B n~nente po~ loa modernos
Pequeño, 1942).
'
' arce ona. (Cita de Aguine

e;,•

•fo;.

s

Wise F · the
Th eDe::tol
U ·t d t~te of Colombia .ª fertiligield of rcaearch
1914 (Cita d H og1st.d JF. Cutan. D1seases. 32 :85 7 (Dee )
·
e owar
o.x, 1928).
•
·

71

�Wise, f., and Sulzberger, M. B.: Miscellaneous lnfections. The 1942
Year Book of Dermatology &amp; Syphilogy. 1933- 1939, 1942,
Chicago. ( Cita de Aguirre Pequeño y R. E. Go~zá~ez, 1944) •
Woolley, P. G.: Pinta: paño blanco. Jour. Cutan. D1s. mcl. Sypb.,
New York, 22:479-481, 1904. (Cita de Holcomb, _1942).
Woolley, P. G.: Pinta: paño blanco. Dept. of the lnt_enor Bur. of
Government labor n. 20 Manilla. pp. 35-7. (Cita de O. da
Fonseca, 1930).
.
Woolley, P. G.: Monatsheft für Prak~sche ~ermatolog1e. Vol. 39,
pág. 670. (Año?). (Cit_a de Pena y Sh1pley, 192_5).
.
Ximénez, Francisco.: Cuatro Libros de la Naturaleza y vir_tudes medicinales de las plantas y animales de la Nueva Espana. Extr~cto
de las obras del Dr. Francisco Hernández. Anot~dos, tradu~tdos
y publicados en México en el año de 1615. Re1mpr~o baio la
dirección del Dr. Nicolás León. Morelia en 1888. La misma ob~a
de Ximénez fué reimpresa bajo el cuidado del Dr. Antomo
Peña Fiel. Oficina Tip. de la Secretaria de Fomento. p. 19 5,
1888, México. (Cita de Aguirre Pequeño,.. 1942). ..
.
Zea M.-Díce Alibert que al mencionar Zea al camphre de Ame' rica Meridional. se refería al árbol llamado vulgarm~nte carate.
(Alibert, J. L.: Nouveau Elements de Therapeuuque et. de
Matiere Médicale. 2:102-103, 1917, París). (Cita de Agume
Pequeño).
.
Zozaya, J.. V arela, S. y Castro Estrada, S. : Tratamiento del ~mto
con Penicilina. (Nota preliminar). Rev. del_ lnst. de Salu~r1dad
y Enfermedades T ro picales. 5 :~ 7 -89 (Jumo) 19 44. ( Cita de
Aguirre Pequeño y R. E. Gonzalez, 1944).

EXAMENES OFT ALMOLOGICOS
EN CENTROS ESCOLARES ..
1

• 1

Por el Dr. René Livas,
Oftalmólogo de la Secci6n Psicotécnica
del Instituto.

En la Sección de Oftalmología del Instituto de Investigaciones Científicas, se practicaron 2,325 exámenes de los ojos a escolares de ambos
sexos, durante los meses de febrero a junio de 1944.
En todos los niños examinados se dividió el examen en dos fases: la
Exploración Física y la Exploración Funcional. En la exploración física
quedaron comprendidos : Conjuntiva, Córnea, Cámara anterior, 1ris, Cámara
posterior, Cristalino, Humor vítreo, Fondo del ojo, y el estudio de la Refracción Ocular por Esquiascopía. En la exploración funcional quedaron comprendidas Movilidad ocular, Reflectívidad pupilar, y Agudeza visual.
Dada la índole especial de esta investigación, que está encaminada
al estudio de los padecimientos oculares desde el punto de vista de la
Biotipología y de la Orientación Profesional, se hicieron algunas prescripciones terapéuticas, solamente en aquellos casos en que lo ameritaba e!
carácter agudo del padecimiento encontrado. En el resto de los casos
que resultaron anormales o patológicos, se acJoptó la conducta de avisar
a los familiares del niño, por conducto de las autoridades escolares, para
dejarlas en libertad de recurrir, para la corrección de las anomalías o
enfermedades encontradas, a los profesionistas que fueran de su confianza.
No es posible, basado en el número de casos hasta ahora observados,
hacer conclusiones definitivas en ninguno de los capítulos que animan a
esta investigación. Cabe seña lar, sin embargo, la importancia que tiene,
tanto desde el punto de vista de la labor social que encierra, como de la
tarea científica que supone, así como de lo mucho que se debe esperar
de esta investigación, cuando se haya comprendido en ella, aparte de los
escolares, a otros sectores sociales, en los que es de suma importancia
conocer el estado del aparato visual.
En el artículo que en seguida se publica, se encontrarán algunas
anotaciones hechas por el Dr. Fortunato Ismael Macías y que derivan del
número de escolares examinados.

-·73
72

1 •

�ANOTACIONES SOBRE MORBILIDAD
OCULAR EN CENTROS ESCOLARES
Por el Dr. Fortunato Ismael Macias,
SKrel1rio del lmtit11to.

E

N el Instituto de Investigaciones Científicas dependiente de la Universidad de Nuevo León, he formado el cuadro que en seguida se presenta,
con datos obtenidos por el Dr. René Uvas (Oftalmólogo de la Institución) al practicar examen ocular a ochocientos noventa y ocho alumnos
de la Escuela {mixta) 11Simón de la Garza tv\elo" de esta ciudad, del 4 de
febrero al 8 de marzo del corriente año.
El cuadro puede ser titulado de 11 Morbilidad Ocular" del referido
centro escolar y lo componen: los diagnósticos, sexos y edades escolares
de los alumnos, a más de una columna y un renglón de totales, morbilidad
absoluta y una columna y un renglón de porcentajes relativas por padecimientos y por edades, respectivamente.
El cuadro, somera, pero claramente, conduce a las siguientes anotaciones:
Primera, en la Escuela "Simón de la Garza Meto", hay una Morbilidad
Ocular absoluta que alcanza un 15.81 %, comprendiendo 20 padecimientos
clasificados.
Segunda, aproximadamente dicha Morbilidad se reparte casi de manera equitativa entre alumnos de ambos sexos.
Tercera, la edad parece influenciar la aparición de los diversos padecimientos oculares observados: a la edad de los 5 años apenas iniciándose,
creciendo bruscamente desde los 6 hasta los 9 o los 11, aunque con un
descenso intermedio a los 1O, para decrecer con brusquedad así mismo,
hasta los l 4.
•
Cuarta, entre los padecimientos oculares predominantes son de subrayarse: la Miopía, con un 30.28%, la Conjuntivitis Folicular con un 17.61 %,
la Blefaritis Crónica de ambos ojos con un 15.49%, el Astigmatismo con
un 6.34% y la Hipermetropía con un 5.63% (morbilidades relativas).
El nstituto Je nvestigaciones C1entficas (Sección de Ciencias Médi cas y Biológicas), pens.,ndo que las anteriores anotaciones pueden ser de
utilidad al Servicio Médico Escolar del Estado, las publica deseando aportar
tan pequeño contingen·e para el estudio y prevención de los padecimientos
oculares del alumnado de la Escuela "Simón de la Garza Melo", comprometiéndose a efectuar trabajo semejante con los demás centros escolares
de Monterrey desde luego, para continuar seguidamente con todos y cada
uno del Estado de Nuevo León.
En el momento de publicarse este trabaío, podemos ya agregar dos
cuadros más, correspondientes a las Escuelas "Josefa Ortiz de Domfnguez"
(para Niñas) y "Fernández de Lizardi" (Mixta). En ellos pueden hacerse
anotaciones semejantes a las que hoy hacemos del primer cuadro, referente
a la Escuela "Simón de la Garza Melo" (Mixtal.

75

�Instituto de Investigaciones Científicas de la Universidad de Nuevo León
PORCENTAJES ABSOLUTOS y RELATIVOS DE MORBILIDAD OCULAR EN C~~TdROISDRESCROE~f~l~AS
Serv1c10 e
ESCUELA PARA NIÑAS "JOSEFA ORTlZ DE DOMlNGUEZ"
96 de Morbilidad
OIAGNOSTICOS

Astigmatismo ............. •. • • • • • • • • • - · · · ·
Blefaritis crónica - .........................
Catarata punctiforme cort. ant. . ......... • • Cicatriz de conjunt. flictenular .............
Conjuntivitis aguda O. D. l. ....... - • . - • • • • ·
Conjuntivitis folicular ......................
Chalazión de repetición ....................
Epífora por est. de las v. lacr. ...............
.... .. ...
Estrabismo covergente alterno
Estrabismo divergente O. l. .................
Estrabismo interno ligero ... - - ......... - ..
Hipermetropía fuerte ............ - ........... Leucoma .......... - ........ - ..............
Miopía ................ - .. - .......... - ...
Niñas examinadas: 395; niñas enfermas: 54

..
..

~

9 110 ll 112 13 14
1
1
l
2 2
1
1
l
3 3 1
1
1
l
1

8

6 17

4

. .

TOTALES

ESCOLARES

EDADES

2
9
1
1
1
7
2
1
1
1
1
2
3
22

1
1

1

2

l

2

5 4 3
6 12 l l 1 8
1

~

1
1

3

2 1
3 14

7

"&lt;:t'
,-

N

3.7016.67
1.85
1.85
1.85
12.96
3.71
1.85
1.85
1.85
1.85
3.71
5.56
40.74
100.00

54

~1~1~
N
r-

..
o
~1f21::::1~1~1~
,-. rn
::::

MORBlLIDAD ABSOLUTA: 13.67%

1
1

1

relativa por
Padecimientos

l.f"\

96 de Morbilidad relativa por Edades

Instituto de Investigaciones Científicas de la Universidad de Nuevo León
PORCENTAJES ABSOLUTOS Y RELATIVOS DE MORBILIDAD OCULAR EN CENTROS ESCOLARES
ESCUELA MIXTA "FERNANDEZ DE LIZARDl 11
Servicio del DR. RENE UVAS
DIAGNOSTICOS

SEXOS

EDADES

MI F 6171819

Astigmatismo ..................... 1
6
Blefaritis crónica ................... 6
5
Catarata traumat. O. D. pare. absorb... l
Conjuntivitis catarral aguda .......... 2
Conjuntivitis catarral crónica ......... r
Conjuntivitis flictenular ............. 1
Conjuntivitis folicular ............... 10
6 l
Cuerpos flotantes en vitreo de O. D....
1
Chalazión ......................... 2
2
Epífora por estenosis v. lac. O D ......
1
fstrabismo divergente ........... ... 1
1
Estrabismo int'erno ................. 2
3
Hipermetropía
7
6
Leucoma sup. difuso ................ 1
1
Miopía ........................... 10 16
Nistagmus por corio-rettn¡tis O. D..... l
Ptosis bulbar O. D. ................. l
Ptosis bulbar por herida perforante .... 1
Quera to-con j un tivi tis flictenular .....
1
Niños examinados: 1,062; enfermos : 97 47 150 1
•••••••••

4

2
2

l
l

l
2

3

3

3

3

1
l

l

3
l
1
1

l

l
3
1
6

3
1

1
2
1
6

1

3

l

2

3

1

1
l
7

5

2

16

o

E3
~1~1~1~
N
\,() °' r-

~1~1l'q
~

7
11
1
2
1
l
16
1

7.22
11.34
1.03
2.07
1.03
1.03
16.49
1.03
4.12
1.03
2.07
5.15
13.40
2.07
26.80
l.03
1.03
1.03
1.03
100.00

2

10 22 21
~

relativa por
Padecimientos

1
2
2
5

1

14

TOTALES

4

l

~,~
'&lt;t"
~

10 I 11 112 13 [ 14 15
1
2 2 l 1

l
1

•••••••••••

MORB I U DAD ABSOLUTA: 9.13%

l
3

96 de Morbilidad

ESCOLARES

~
N

9

l.("\

96 de Morbilidad relativa por Edades

5
13
2
26
l
1
l
l

97

�DOS CASOS DE CISTICERCOSIS
CUTANEO-MUSCULAR EN EL HOMBRE
Por el Dr. Alfredo Góme% Alanís,
B,cteriólogo e Hittop1tólogo del Instituto.

1-INTRODUCCION. Se designa con el nombre de cisticercosis el
padecimiento provocado por la presencia en el organismo de la forma
larvada de la Taenia solium o de la sagmata. Comúnmente es la T. solium
la que da origen a este padecimiento. La T. sagmata rara vez produce
cisticercosis en el hombre y se han puesto en duda los casos publicados,
admitiéndose solamente los de Fontan, Castellano y Luque .• El huésped
habitual del Cist1cercus cellulosae es el puerco y accidentalmente el
hombre.
Revisando la literatura relativa, encuentro muy escasa mención de su
localización cutáneo-rnlJSCular. Vosgien ( 1911 ) ha podido reunir 920 observaciones de cisticercosis y Sevenet (1912-1935) encuentra 58 casos esparcidos en la literatura. En un total de 978 casos de la localización se reparte
en la forma siguiente (Vosgien y Sevenet}:

Cisticercosis generalizada ............... ·. . . . .
Ojo y anexos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Sistema nervioso . . . . . . . . . . . . . . . • . . . . . . . . . . . .
Piel y tejido celular subcutáneo . . . . . . . . . . . . • . .
Músculos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Otros órganos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

V'I

w

52

31
32

He querido dar a conocer los dos casos de localización cutáneo-muscular que ahora presento, tanto por el interés científico que tienen, cuanto
para llamar la atención sobre un padecimiento que puede revestir una
gravedad suma, a pesar de lo cual no se diagnostican muchos casos, tal
vez porque no se piensa en su existencia más. frecuentemente.
11-Historia: Los griegos conocieron la forma larvada de la Taenia
solium y es curioso el hecho de haber sido reconocida antes que el pará-.
sito adulto. Aristóteles describe el estado larvario y vesicular en la lengua
del marrano y comparó esta larva con el granizo. Rumler (1558) y Renna
y Panarolus (1558) reportaron la infestación humana por dicho estado
larvario. No fué sino hasta 1683 cuando Redi tuvo la idea de relacionar
tales conoc,mientos y precisar que el cisticerco no es sino la larva de la
Taenia solium. Estos da os fueron confirmados por Pallas (17(:l)); Linneo
( 1767), Goeza (1780), Vosgien, Van Beneden, Haubner y Leuchart produjeron c1st1cercosis en los puercos haciéndolos ingerir proglótides grávidos
de Taenia solium. Kuchenmeister (l 855-1856) fué el primero en establecer de un modo defini ivo la relaci6n entre el gusano larvario del puerco
y el parásito adulto en el hombre, hacienda comer cisticercos de puerco

&lt;

'""I 1-

X
-&lt;
1-

zw ~
u ::j

°'o _,
UJ
~

Q.

1C6
392
35'1

~
L1J

78

79

�a un condenado a muerte quien cuatro meses después tuvo los gusanos
adultos. Fuera del puerco y del hombre han sido señalados como huéspedes
interemdianos el 1aball, el carnero, el corzo, el gamo y la gacela.
Los mecanismos mediante los cuales el hombre puede contraer este
padecimiento son : llevar por medio de las manos a la boca porciones de
anillos o huevecillos del parásito. Esto sucede en los enajenados y en los
niños; también en individuos infestados y ccn malas costumbres higiénicas.
El paso de anillos del estómago al intestino, por movimientos ant1peristál·t1cos en individuos portadores, ccnst1 uye la autOLnfestación La ingestión
de aguas, verduras o alimentos contaminados es la forma más frecuente.
Una vez los huevecillos en el estómago pierden su oncosfera por la acción
del jugo gástrico y penetran con sus ganchos a través de las paredes intestinales o del estómago, pasan a los vasos porta y linfáticos y son llevados
por las corrientes sanguínea o linfática después de haber atravesado el
hígado (en el que no encuentran terreno apropiado para su desarrollo)
al pulmón y a los diversos tej idos, localizándose por orden de frecuencia
en la órbita, sistema nervioso, pie! y tepdo celular, m(1sculos, corazón,
pulmones y cavidad abdominal y generalizándose cuando la infestación es
intensa. Una vez en los tejidos los huevecillos pierden sus ganchos y la
larva se transforma en un cisticerco. La licuefacci6n de las células centrales produce una cavidad que se llena de líquido, el tejido vecino prolifera y un escólex se forma en el interior del quiste por invaginación. El
tiempo que debe transcurrir desde la fijación del huevecillo hasta la completa formación del cisticerco varía de tres a cuatro meses, habiendo algunos que se desarrollan er;i unas semanas y otros en algunos días, como es
el caso de ciertos cisticercos retinianos.
Las manifestaciones pueden presentarse ya desde la fijación del hueve;
cuando éste ocurre en el cerebro o la medula, la vida del cisticerco es
variable, teniendo como término final la calcif,cación. Se describen casos
hasta de veinte años de duración. Es de hacer notar que el embrión es
capaz de atravesar la circulación placentaria y manifestarse en forma de
cisticerco en el niño.
Caracteres y número de los cisticercos: El tamaño de los cisticercos
vana con el sitio de localtzac1ón y la edad de éstos. En los tejidos resistentes es pequeño; en el sub-cutáneo aparece en forma de nódulos palpa bles, ovales y de superficie lisa, de medio a dos centímetros de largo por
medio a uno de ancho. En el 'nterior se reconoce un nodulillo blanco que
al microscopio puede ident1t1carse como escólex invaginado, que consta
de una cabeza con dos coronas de ganchos. Además del cisticerco hay que
tener en cuenta las calcificaciones que se encuentran en el cuerpo del
mismo. En algunas ocasiones el escólex pu~e faltar o estar insuficientemente formado (acefaloquiste}. Otras veces la vesícula aparece como una
formación longi udinal, con estrechamientos, dilataciones y apéndices arracimados, llegando a una longitud hasta de 25 centímetros Estas formas
llamadas también Cisticercus racemosus plleden encontrarse también libres
en IJ cavidad d1; los ventrículos cerebrales.

so

Primer Caso.-Cisticercos de la cara anterior del tórax y cuello.

81

�Anatomía Patológica: Los cisticercos pueden radicar deba¡o de la piel
donde suelen confund rse con ganglios linfáticos y en los músculos donde
por su forma alargada se parecen a los granos de cereales. La localización
prechlecta es el ojo, en éste y en la piel se han observado Emigracione! de
los ost1cercos. Estos se rodean de una cápsula conjuntiva, en CIJYa cara
interna (la que rodea al gusano&gt; se forman a menudo células gigantes, a
veces numerosas
•
Un 1nd1v1duo puede se• portador de un sólo cisticerco, que si radica
en el cerebro llega a producirle en ocasiones Id muerte, o de gran número
de ellos llegando a miles Los nódulos del c1st1cerco s toados en la su;,erfic,e del organismo se caracterizan por falta de manifestaciones inflamatorias agudas, pud11ando dar lugar a trastornos de naturaleza sensorial, cuando se establecen cerca de las ramas nerv10Sas. En el ojo los cisticercos
situados deba10 de la retma, pueden &lt;lar lugar a la atrofia del globo ocular.
Las consecuencias más graves son las que determina la cisticercosis cerebral, aún cuando puede por su localización evolucionar sin dar lugar a
síntomas por e1emplo, en la substancia blanca de los hemrsfenos. Cuando
las local zacrones cerebrales tienen lugar a nivel de las circunvoluciones
frontales, clan lugar a la epilepsia de tipo Jackson. Los cisticercos ventriOJlares pueden ser la causa de hidrocefalia interna y si por sus movimtentos cortan de manera brusca la comumcac16n entre las cavidades cerebrales, llega a sobrevenir la muerte repentina aún en 1nd1viduos que sólo
habían padecido síntomas vagos, como dolores de cabeza y vómitos.
Además de las localizaciones, desempeñan un importante papel en
la patogenes1s de los trastornos las lesiones anatómicas que sufren el cerebro, sus cubiertas y vasos A nivel de los parásitos la substancia cerebral
puede reblandecerse o atrofiarse. A menudo existe leptomen•ng1tis crónica
con epend m1t1s granular e h1drocefalía interna. Los parásitos que se localizan en la base clan lugar a lesiones de periarteritis o de endarteritis obliterante: por e¡emplo, a nivel de la arteria de Silvio o sus ramificacrqnes
principales por formación en su pared interna de un tejido conjuntivo
ioven con células abundantes, conteniendo en ocasiones células gigantes
que crecen hacia el interior de la luz y dan lugar a un estrechamiento
considerable.
Sintomatología: Depende de la localizac16n. En el cerebro puede dar
lugar a la sintomatología de un tumor cerebral (vómitos, vértigos, convulsiones, hemiparesia, neuritis óptica y afasia).
Inmunidad: No hay pruebas de inmunidad natural o adquirida contra,
el gusano adulto. Algunas expenencias muestran cierto grado de resistencia contra la infestación cisticercósica. Sin,embargo, los diversos estados
de desarrollo en los cisticercos de un mismo individuo sugieren que pueden
ocurrir infestaciones sucesivas.
Diagnóstico: Se hace por biopsia o por los razas X. Una historia de
teniasis intestinal con presencia de múltiples nódulos y una moderada
, eosinof1ha generalmente or,entan hacia ese padecimiento. La cisticercosis
del cerebro se diagnostica por los síntomas clínicos y más tarde por los

82

Microfotografía que muestra lo~ ~anchos y el abundante pigmento
en el escolex de un ctshcerco del caso primero.

83

�rayos X. En presenda de nódulos musculares o subcutáneos acompañados
de fenómenos nerviosos, el diagnóstico es casi evidente, pero hay que esperar el principio de calcificación o las alteraciones del líquido céfalo-raquídeo (aglucorraqura, eosinofilorraquia, leucocitosis, aumento de albúminas
y globulinas, reacciones de desviación del complemento). Las reacciones
s~ro!ógícas e intracutáneas son de escaso valor, aún cuando en ocasiones
ayudan al diagnóstico de cisticercosis cerebral.
Pronóstico: Depende también de la localización. En los músculos y el
te11do celular es benigno, ya que los nódulos tienden a calcificarse, pero si
la localización es en el cerebro o corazón el pronóstico es grave.
Profilaxis: La infestación por Taenia solium rcon un promedio de 1%)
varía a través del mundo estando en relación directa con la cultura de los
pueblos. El control de la infestación por Taenia solium comprende: tratamiento de las personas infestadas, inspección de los cerdos, conocimiento
verdadero de la carne, etc. El rápido tratamiento de la teniasis no sólo
reduce las posibilidades de infestación sino que evita la cisticercosis por
autoinfestación.
Terapéutica: La extirpación quirúrgica cuando ello sea posible.

111-Los dos casos que ahora presento fueron estudiados en un mismo
establecimiento (Hospital "José Eleuterio González") de esta misma ciudad y encontrados en el corto espacio de un mes.
El día 30 de noviembre de 1943 me fué enviada al Departamento de
Anatomía Patológica del citado Hospital, por el Dr. Madero, una pieza que
presentaba las siguientes características: forma elipsoida l, con aspecto
quístico y aproximadamente de 12 mm. de largo por 5 mm. de ancho, con
paredes medianamente gruesas, consistencia dura y renitente y algunos
hacecillos musculares adheridos a la pared, presentando por transparencia
en uno de sus extremos un elemento opaco en su interior. Seccionando
con la tiíera dió lugar a la salida de un liquido citrino, que ocupaba casi
toda la cavidad; en el fondo de ésta se pudo observar un elemento blanco
de aspecto redondeado y unido a la pared del quiste por una especie de
membrana. Desde luego pensé que aquello podrfa ser el escólex de un
cisticerco, lo que pude comprobar luego al microscopio aplastando entre
dos porta-objetos dicha formación . A débil aumento pude también observar la cabeza, con sus ventosas y doble corona de ganchos, así como una
gran cantidad de pigmento entre éstos.
Considerando el caso de interés, ya que en un año de servicio no
había sido enviada al Departamento pieza tan original, quise hacer el
estudio del paciente y a continuación doy a conocer someramente los
datos obtenidos.
Quiero decir antes que encontrándose en esta ciudad mi maestro y
amigo el Dr. Eduardo Aguirre Pequeño, me acompañó al Hospital para orientarme con sus consejos sobre la forma de estudiar el enfermo y después
proporcionarme la bibliografía que he consultado.

84

'

Dibujo que muestra la distribución aproximada de los cisticercos
en la cara posterior, primer caso.

�HISTORIAS CLINI CAS
Caso 1.- Encarnación Paredes, de 29 años, originario de Gral. Terán,
N. L., donde ha vivido siempre.
Antecedentes hereditarios : no se recogieron datos de impor.tancia.
·Antecedentes personales no patológicos: tabaquismo y alcoholismo
moderados. Trabajó durante tres años en una carnicería, siendo su oficio
actual albanil .
Antecedentes específicos. Luéticos : chancro hace cinco años, con
todos los caracteres de ser biando. Fímicos: enflaquecimiento marcado de
hace algunos meses a la fecha; aumento de temperaturas vespertino; tos
con expectoración.
Principio, evolución y estado actual · el enfermo aparte del padecimiento que me ocupa, presenta la sintomatología de un derrame pleural
en la cavidad derecha.
Hace onco arios principió a notar la aparición de pequeñas tumoraciones superficiales que tardaron alrededor de tres meses en alcanzar el
tamaño actual. No precisa exactamente el tiempo que transcurrió entre
la aparición de la primera y la última. Estas formaciones no fueron acompañadas de dolor ni molestia alguna, pues hasta donde su otro padecimiento
se lo permite el enfermo puede trabajar
Procedí a la exploración, encontrando en la región temporal izquierda
una tumoración del tamaño de una haba, de forma oval y no adherida a
la piel ni a los planos profundos, deslizando bajo el dedo, de consistencia
dura, renitente y no dolorosa. En el cuello encontré varias tumoraciones
idénticas. Las caras anterior y posterior del tórax así como las del abdomen,
están sembradas también y no tienen sistematización alguna en su
situación. Explorando los miembros superiores y los inferiores, se palparon en plena masa muscular, con mayor abundancia en el bíceps braquial
y cuadríceps femora l, las mismas formaciones.
Traté de llevar a cabo una serie de exámenes, no precisamente con
fines diagnósticos sino para corroborar lo que generalmente se describe
en este padecimiento. Por desgracia, ésto no fué posible, pues el enfermo
se resistió a permanecer más tiempo en el Hospital. Sin embargo, algo
log ré y a continuación doy a conocer los siguientes datos:
Sangre: Reacciones de Wassermann, Kahn y Mazzini, Negativas
Leucocitos·por mm. cúbico ...... . ........ 8,COO
Fórmula leucocitaria:
Granulocitos neutrófilos ................ . 65.0%
''
"

basóf ilos ........... . .. . .. .
eosinófilos ............. . .. .

Monocitos. ........................ . ... .
Linfocitos .................. . ......... .

•
Dibujo que muestra la distribuci?n apr?ximada de los cisticercos
en la cara anterior, primer caso.

86

0.5%
0.5%

4.0%
30.0%

En el líquido céfalo-raquídeo no se encontró alteración alguna. En
!as materias fecales sólo pudimos efectuar el examen de un raspado anal
87

�(N.I.H.), no encontrando huevecillos de taenía ni de otros helmintos. El

enfermo niega haber expulsado anillos. Se le practicó intraderrporreacción
de Robin y Fiessinger con liquido de cisticerco, apareciendo una reacción

francamente pos1t1va a los cinco minutos1 que duró sólo unas horas desapareciendo ya a las 24. El tes 1go permaneció francamente negativo.
La radiografía del tórax presenta un abundante derrame en la cavidad
pleural derecha y lesiones que el rad,ólogo reporta como tuberculosas.
Practicamos fluoroscopía general del paciente, sin haber encontrado una
sola tumoracrón calcificada.

Caso 2.-Me fué enviado para que se le practicara una biopsia por el
Dr. Rafael Leal. El enfermo se flama P. Neira, es originario de Charcas,
Coah, donde ha vivido 24 años; tiene 49 de edad y lleva de vivir en-ésta 23.
Me bastó ver al enfermo para recordar el caso anterior, pues presentaba tumoractones con 1dént1cos caracteres en cuanto, a la local1zaci6n,
pero en número muy superior a las de1 otro enfermo.
Le extir¡:;é de la pared anterior del érax una de aquellas tumoraciones
comprobando que se trataba también de cisticercosis cutánea.
Antecedentes patológicos no específicos: fuma y toma con moderación. Sus oficios han sido; cargador de metales, mozo de botica1 habiendo
trabajado también en el rastro durante tres años y llevando 18 de servir
en la Cervecería Cuauhtémoc como alotador.
Antecedentes patológicos especí icos: lueticos positivos; fímicos
negativos.
Antecedentes patológicos no específicos: no re::uerda haber padecido
ninguna enfermedad.
Estado actual: nos refiere el enfermo que fvé conducido al Hospital
con motivo de un ataque sufrido el 24 de diciembre, en la noche, después
de haber ingerido pequeña cantidad de bebidas alcohólicas. No recuerda
ningún detalle de su accidente, ni ¡amás había sufrido algo idéntico, asegurándome que lo que había tomado no era bastante para hacerle perder
el conocimiento. El 15 de enero sufr16 en el Hospital un ataqlle ep1leptiforme, del cual se dieron cuenta sus compañeros de sala; duró algunos
minutos con contracc,ones generalizadas (sin orinarse ni defecar) al final
y del cual nada recordó el enfermo.
Observé al paciente con alguna frecuencia y no han vuelto a repetirse
estos ataques Al interrogarle sobre las tumoraciones me dijo que hace dos
años principiaron a formarse, habiendo aparecido la primer~ en la frente
tardando en alcanzar el volumen actual alrededor de tres meses. Refiere
aproximadamente un año transcurrró desde la aparición de la primera
hasta tener el número actual, Tal vez éste fué debido al tiempo que las
d,~tintas tumoraciones tardaron en alcanzar su mayor volumen.
El enfermo no tiene actualmen e ninguna molestia de hpo general.
De las tumoraciones algunas son dolorosas y le molestan para su trabajo.
5e le practicaron los siguientes exámenes:

que

Segundo Caso.-Cisticercos de

88

1,

cara ~nterior del tórax.

�Sangre: Reacciones de Wasserman, Kahn y Mazzirn: fuertemente positivas.
Leucocitos por mm. cúbico ...................... 11,0CIJ
Fórmula leucocitaria:
Granulocitos neutrófilos ........................ .
63.0%
"
bas6filos .. .......... ............. .
0.0%
"
eosinfófi los ........................ .
1.0%
Monocitos .................................... .
4.0%
Linfocitos .............................. , .. , .. .
320%
Practicado el examen de líquido céfalo-r.squídeo se encontró perfectamente normal. El examen de materias fecales antes y después de un
purgante fué negativo. El enfermo refiere haber expulsado anillos de tenia
hace un año. La fluoroscopía general no mostró sombras de calcificación
y tampoco la radiografía de cráneo muestra sombra alguna.
Examen de fondo de ojo: normal.
Las reacciones específicas de desviación de complemento no se hicieron por carecer de antígeno específico.

RESUMEN
I

Se presentan dos casos de cisticercosis cutáneo-muscular. La hemoeosinofilia señalada por los autores no se pudo comprobar. El hecho de
presentarse dos casos de cisticercosis en el mismo establecimiento y en
tan corto espacio de tiempo debe llamar la atención hacia este padecimiento. En ninguno de los dos enfermos hemos encontrado calcificaciones
a pesar de haber transcurrido más de dos años y medio para ambos. Ninguno de los dos presenta huevecillos de tenia Los dos enfermos son de
la clase humilde, habiendo vivido en muy malas condiciones de higiene.
Aún cuando el examen de líquido céfalo-raquídeo haya resultado normal,
creo que puede existir una localización cerebral que no ha provocado
reacción meníngea. Presento las fotografías de los dos enfermos.

REFERENCIAS

Cisticercos del brazo y tórax en el segundo caso.

Aschoff, L., 1934. Tratado de Anatomía Patológica. 1:282-285. Labor,
Madrid.
Brumpt, E., 1936. Precis de Parasitologie. 1. Masson et Cie., Paris.
Craig and Faust. 1937 Clinical Parasitology. pp. 455-458. Lea and Febiger.
Philadelphia.
Gradwohl. 1938. Clinical Laboratory Methods and Oiagnos.is. 1327-1328.
Mosby. St. Louis.
Kolmer and Tuft. 1942. Clínica! lnmunology, Biotherapy and Chemotherapy. 21-22. W. B. Saunders. Philadelphia.
Kolmer John A., and Boerner Fred 1941. 327. Approved Laboratory
Methods. App!eton, N. Y.
91

90

�Faust, E. C. 1939. Human Helminto\ogy. 306-31 O. Lea and Febiger.
Philadelphia.
MacCallum, W. G. 1941. A Texbook of Pathology. 839-840. Saunders.
Philade\phia.
Sergent Emile, Ribadeau-Dumas L., Babonneix, L. 1921. Traité de Pathologie Medicale et de Therapeutique App!iquee.-lnfections Parasitaires. XIV:50-60. Maloine, Paris.

----- ----Alves de A. C. Rita. 1941. Diagnóstico histológico de cisticercose cerebral.
Memorias del lnst. Osw. Cruz. 36: 1. (33-36).
Barre, J. A, et Warringes. Tumor del IV ventrículo. L'Encephale. Mayo
1943. (289).
Berna! Flandes Francisco. Cisticercosis. Rev. Med. Veracruzana. XVI 1:4,
1937. Veracruz.
Branson S. Ray. Cysticercosis of the Brain. Arch. Neurol. Pschist. 45 :494.
Brouhgton, A W., and Stevehson and Waister, D. Cysticercos1s of the
brain. Brit. Med. 2:35-43, 1928.
Cerna1 J. de la. Cisticerco del cuerpo vítreo. Tesis Fac. Nac. de México.
1893.
Chávez, Lorenzo. Cisticerco sobretiniano. Gaceta Médica de México. IV.
2ª Serie. 12, (164) . 1904, México.
Chávez, Lorenzo. Extracción de un cisticerco sobretiniano. Gaceta Médica
de México. IV. 2i;l Serie. 14. (163). 1S04, México.
Fuentes M. Síndrome de obstrucción paroxística del agujero de Magendie,
que denominamos "Síndrome díencéfa[o bulbar", en un caso de quiste
único de cisticerco en el IV ventrículo. Arch. Neurol. Pschiat. IV.
5 y 6:217-243, México, 1942.
Fuentes M. Cinco casos de cisticercosis cerebral. Traba jo leído en la
Sociedad de Neurología y Psiquiatrfa de México, durante el Congreso
de Medicina Interna de 1942.
Gómez Izquierdo, Ignacio. Locura por cisticercosis del cerebro. Rev. Med.
XIII, 12 (265), l&lt;Xll. .
Guevara Oropeza, M. Tumor del ángulo ponto cerebeloso. Arch. Neurol.
Psiquiat. l :369, Mayo, 1938.
Heldt, H. Sur la presence d'un cysticercoide chez Artemia salina. Stat.
Oceanograf. Salambo Notes. 5. 3-8, 2 pi., 1926.
Houston, M., and Premont Smith, F. The Cerebrospinal Fluid. Saunders,
Ca., 1937.
Lange, O. Sindrome liquorico da cisticercose encefalomeningea. Séarat da
Revista Neurologla e Psiquiatria. Sao Paulo. IV. 2., 1940.
López Albo, W. Cisticercosis del Neuroeje y de las Meninges. Anales de
Med. lnt 1: l O, Madrid.
López Albo, W., Menzabal E., Feijoo A., y Urquiola, J.: Cisticercosis racemosa de !a base del cerebro (perihipofisiaria y periquiasmátíca).

92

, Eosinofi lia y ag!ucorraquia. Gaceta Médica Española Madrid, 1939.
Lopez Albo, .Y'-!· Paraplepa progresiva y eosinofilfa subaracnoidea. Anales
, de Medicina Interna. Feb 11, Madrid, 1936.
Lopez ~Iba~ _W. Meningitis crónica cisticercósica, con brotes agudos y
eostnofd1a subaracno1dea. Anales de Medicina Interna IV ·6 Junio
1935, Madrid.
. .'
López Albo1 W. Diagnóstico clínico y biológico de la cisticercosis cere, bral. Analecta Médica. Año IV, Núm. 1. México.
Lopez Albo, W. Problemas clínicos de la cisticercosis del neuroeje Monterrey Médico, 48, 1939.
·
López, Femando. Historia de un caso de cisticerco sub-retiniano Boletín
, del Instituto Patológico. V: 1O, 1908. México.
·
Lopez, Fernando. Un nuevo caso de cisticerco en el cuerpo vítreo Gaceta
Médica de México. XXVI 11 :5 (l 80l 1892. México
.
Maggi, A. Cisticercosis cerebral. Sem~na Médica. 11 :1465-1477 1928.
Mornz, Loff, et Pacheco. Sur le diagnostic de la cisticercose ce;ebrale
L'Encephale. XXVll :l Janu. (42) 1932
.
Monteriro •Sales, F. J. Ci;t1cercose c~rebral~. Tese. Sao Paulo. 1934
Mases, A Dos métodos biológicos da diagnostico da cisticercose. Mem
1nst. Osw. Cruz. 11 :320, 191 l.
·
Ochoterena,. Isaac. ~ontribución para el conocimiento de la histopatología
de la c1st1cercos1s cerebral humana en México. Anales lnst Biol IV·
81-87, 1935. México.
·
· ·
Rizo, C; Diagnosi in vita di cisticercosi cerebrale. lmportanza dei finíti
. del esame del L. C. R. Rev. Pat. Nerv. Mental. 32 (6) 952-981, 1928.
Ro¡o de la Vega, J. y _Ramfrez Moreno, S. Cisticercosis quística ·del cerebro, curada por 1ntervenciói, quirúrgica. Rev. Med. Neurol. Psiquiat.
y Med. Legal IV, 29.
Silva, Raf~el. Nota acerca del tratamiento quirúrgico de los cisticercos
. del v1treo. ~ac~ta M~ica_. 3~ Serie X, Núm. 9-12 (427}, 1915.
Silva, R~f~el. Tecrnca _qu1rurg1ca para la extracción de los cisticercos subretin1anos. Memonas del VI ll Congreso Médico Nacional. l :549, 1927.
Trel!es, S. O., y Lazarte, J. A. La cisticercosis cerebral. Monografía de la
Rev. Neurol. y Psiquiat. Lima, Perú.
SEhmite, P. C):'St!cercose du neuroege. These. París, 1928.
Ugalde.! A. C1s_t1cercos1s cerebral generalizada. Rev. Med. Hosp. Gral
Ano 1, 5. Dic. 1938. México.
·
Ulrich, E~nesto. Un ~aso de cisticercCJs racemoso del cerebro. Boletín del
. 1nst1tuto Patol6g1co. 3~ época. VI l. l. México, 1909.
UlncGh, Ernesto. Un caso de cisticercosis universal confluente Hospital
eneral. _Rev. Med. de Cien. Med. V:3 y 4 (149-1 SOl. Año 2." 2? época
Nov. y Dic. 1929, México.
·
·
Villaseñ~r, C. Algunos datos para la histopatología de la cisticercosis del
encefalo. Bol. Lab. de Est. Med. y Biol. Vol. L:4 {89-93), 1942. México.

93

�TULAREMIA, FORMAS CLINICAS Y
DIAGNOSTICO DE LABORATORIO (*)
Dr. Raúl M. Tovar,
del Departamento de Investigaciones Médicas
del Hospital General, de México, D. F.,
y Colaborador h traordinar io del
t. de l. C. de la U. de N. l.

I

L

A TULAREM IA es una enfermedad infecciosa usualmente morta l de
los roedores silvestres causada por el Bacterium tularensis y transmi tida al hombre de múltiples maneras: por contaminación directa de
la piel o de la conjuntiva, por ingestión de material infectado y por la
picadura de los vectores naturales de la infección.

Historia
En 1911 McCoy (1) descubrió en la ardd la del campo (Citellus
beecheyi ) una enfermedad macroscópicamente indiferenciab le de· la Plaga
por sus lesiones anatomo-patológicas y cuyo agente causal no era culti vable en los medios ordinarios de laboratorio. En 1912 McCoy y Chapín (2)
cultivaron dicho organismo en un medio a base de yema de huevo coagulada y le dieron el nombre de Bacterium tularense porque la enfermedad
fué descubierta en el Condado de Tulare, Ca liforn ia.
Vail (3) describió el primer caso de infección humana por Bacteríum
tularensis que presentó lesiones ocu lares y cuyo diagnóstico fué confirmado por Wherry y Lamb (4) quienes aislaro11 el germen del exudado. Los
mismos autores (5) aislaron B. tularensis de vísceras de conejos silvestres
y estab lecieron la gran importanóa de estos anímales en la epidemiologfa
de la nueva enfermedad. Francis (6) reportó que la "fiebre de Utah"
transmitida por la ''mosca del venado" y la enfermedad descubierta en
California, eran la misma infección y a la cual denominó Tularemia debido
a que los enfermos presentaban un verdadero proceso septicémico de
B. tularensis. El mismo autor (7) transmitió la infección experimentalmente en animales de laboratorio utilizando Chrisops discalis.
Parker, Spencer y Francis (8) establecieron que el Dermacentor
andersoni es a la vez reservorio y vector importante de T ularemia, pues
interviene en la conservación y difusión del B tularensis en la naturaleza
y transmite la infección al hombre. Dichos autores demostraron también
que el Haemaphysalis leporis-palustris juega un papel importante en la
conservación del germen en la naturaleza, propagando la infección entre
los roedores silvestres y ciertas aves. Ohara (9) desc ribió en el Japón la
(•) Conferencia sustentada en el Hospital Civil "J. Eleuterio González", de Monterrey, N. L., el
30 de octubre de 19-44, por invitación del lr1Stitu to de lrnestigaciones Científicas de la
Universidad de Nuevo león.

95

�.
existencia de epizootias mortales en conejos silvestres e inoculando ~n
individuo con los órganos de un conejo muerto, reprodu¡o Tularem1a.
Francis y Moore (1O) demostraron posteriormente que di_cha enfermedad
era Tularemia. En el año de 1928 se reportaron los primerps casos_ ~e
Tularemia en Rusia en donde la enfermedad presentó caracteres ep1demicos particularmente en los pueblos dedicados a la caza de ratas de agua.
Karpoff y Antonoff (11) demostraron que el agua es un elemento tra~smisor muy importante de Tl,llaremia. En 1929 se reportaron casos de la infección en Suecia en 1930 en Canadá, en 1935 en Austria y en 1936 en
Alemania Chec~slovaquia y Turquía. En fecha reciente, nosotros (1~)
logramos'encontrar la infección en México y considerando la proced~nc1a
de los reactores serológicos localizados, pensamos que la Tularem1a se
encuentra ampliamente distribuída en nuestro suelo.
Distribución Geográfica

Para algunos años despúés d~I hallazgo de casos en Cali~~rnia Y e_n
Utah, la infección fué encontrada en muchos Estados de la Union Americana. En la actualidad solamente en el Estado de Vermon~ no ~~ han
registrado casos de Tularemia, en los Estados_!estantes la, 1nfecc1~n. es
endémica. La enfermedad se ha reportado tamb1en en Canada, en t-:Aex,co,
en Rusia, en Noruega, en Sueci~, en -~lemania, en Checoesl_o~aquia .Y en
Turquía. Muy probablemente la mf~cc1on ha pa~do desaperc1b1da en, S~dAmérica donde con seguridad ha sido confundida con la Peste Bubónica.
Etiología
'

El B. tularensis es un coco-bacilo .que mide de 0.:3 a 0.7 micra~ de
largo, Gram negativo, ligeramente movible, con peque~? flagelo terminal,
pleomórfico y encapsulado, no form~ esporas._ E~ los tepdos aparece como
pequeño coco-bacilo y en. los c~lt1vos en~e¡ec1dos toma form~s. francamente bacilares. Es aerobio obligado y tiene como caractenst1~a muy
peculiar que no desar~olla _e~ los me?ios ordin~rios de_ la_boratono. iara
su cultivo es necesario utilizar medios conteniendo c1stma al 0.1 7~ o
yema de huevo coagulada; desarrolla lentamente, su temperatura óptima
es de 37º y su pH favorable varía del 6.8 al 7.3; ferme~,ta la ~!~cosa, la
levulosa la manosa la maltosa y el glicerol con formac1on de ac1do pero
no de gas (Franci¿ (13)). Francis {13) consideraba que n? era posible
cultivar B. tularensis en medio líquido, pero Tamura y G1bby (14) lo
cultivaron en un medio sintético a base de gelatina, hidrolisados de caseí~a
y aminoácidos. Steinhaus, Parker y McKee (15) report~ron ot~o. mecho
líquido a base de infusión de corazón, dex'.rosa, hemoglob_1na y _c1stina, en
el cual cultivaron B. tularensis durante vanos pases sucesivos sin observar
disminución de la virulencia de la cepa.
El B. tularens,s muere a la temperatura de 56° -58° durante 10 minutos y es muy sensible a la acción de los antisépticos. En los tejidos infec-

tados conservados en glicerina y en refrigeración, el germen permanece
virulento durante muchos años ( 14 años de observación por Francis). En
la materia fecal de las garrapatas y de las chinches infectadas, el B. tularens1s permanece virulento durante mucho tiempo, y el hombre puede
adquirir la infección a través de la piel, de las mucosas o de la vía
respiratoria.
No se han demostrado toxinas solubles del B. tularensis, pero la porción somática del germen presenta una necrotoxina muy activa difícil de
destruir por el calor y los agentes químicos.
' ·
El B. tularensis se tiñe difícilmente con los colorantes ordinarios· en
cortes de tejidos su colorante electivo es el Giemsa y con el azul de Lc:effler, presenta coloración bipolar. En los tejidos de animales y de garrapatas
infectadas el B. tularensis es siempre intracelular y debido a sus caracteres
tintoreales, a su dificultad de cultivo y a su transmisión hereditaria en los
vectores infectados, Wolbach (16) considera que dicho germen tiene
características que lo acercan al grupo de las Rickettsias; pero hasta la
fecha no se ha demostrado ninguna relación antigénica entre el B. tularens1s y el grupo de las Rickettsias.
·
Francis y Eva ns (17) reoortaron la existencia de aglutinaciones cruzadas en enfermos de Brucelosis y Tularemia para el B. tularensis y para
el grupo de las Brucellas respectivamente. Toppley y Wilson (18} consideraron al B. tularensis dentro del grupo de las Brucellas por sus relaciones
antigénicas y sus propiedades bacteriológicas y metabólicas. Bergey (19}
cataloga al B. tularensis dentro del género Pasteurella por la similitud de
las lesiones anatomo-patológicas producidas por dicho germen y la Pasteurella pestis. Brigham y Rettger (20) reportan que muchos organismos han
sido erróneamente colocados dentro del género Pasteurella y que el B.
tularensis tiene una relación serológica más estrecha con el grupo de las
Brucellas que presentan aglutininas para e: B. tularensis, también tienen
opsoninas y sensibilización cutánea para los antígenos del mismo germen.
Estos fenómenos inmunológicos cruzados son el resultado de la existencia
de un factor antigénico común tanto en el grupo de las Brucellas como
en ;I B. tul_arensis pe.ro en concentración tan limitada que para que los
fenomenos inmunológicos cruzados aparezcan, se requiere una dosis máx1m~ d_e antígeno. La existencia de est; factor ant1génico común es el signo
mas importante de la estrecha relacion entre el B. tularensis y el grupo de
las Brucellas.
Epidemiología

La Tularemia en la naturaleza tiene como reservorios más importantes
los siguientes:
entre los roedores silvestres:
conejos (Género Silvilagus)
liebres (Género Lepus)
ardilla del campo (Citellus beedieyi)
97

•

�rata silvestre

~!~ónd~t~~~po ~M,ctorus californicusl

Castor cannadiens1s Y
tlacuache (Didelphis)
entre las aves:
f . : se han encontrado naturalmente
la codorniz Y e1 ai 5t1n
infectados. .
. . el rcentaie de infección es
En re los coneios y hebreds s1lvestreceser ep~ootias con aumento marl OL pero pue en apar .
generalmente de íV,
d' hos animales
cado del índice de inf:cc_16n en ic
cont.rado nunca naturalmente
Los coneios domesticas no se han en tibies a la infección. Varela
infeclados a pesar de que ~on al t1687t~~:se~e conejos domésticos utiliSosa Martlnez (22 revtSaron '
, ncontraron que solamente uno
~ando como antígeno Brucella abort_us t1d1aron también 1,166 bazos de
aglutinaba al l X 1CO a la Brucella, tclóaicos de los cuales aislaroi: por
esos animales y encontraron 15 ~ 71 La ausencia de Tularem1a_ en
inoculación al cuy, dos ce~~s .fe ~ mo;;ii~~ble pues entre ellos no existe
los conejos d?méstic_os es, ate~ me~ :tel transm'isor natural más impor ante
Haemaphysahs lepons-pa us ris qu
entre dichos animales.
epizootia de Tularemia. en
Scholtthauer et ~I (23) repo~~~: ~~: epizootia en borregos tran~coyotes Y Philip y Jelhs_on {246a~!1 (25) establecen que el ~rro (~nnis
milida por O. anderso.n~. Ey Y
a beni na de Tularemia por 1ngest1on de
vulgarisl puede adqu1nr u~a forr ales i~fectados desarrollan en menos de
carne contaminada y que os an m
el B tularensis. Varela y Sosa
20 días un alto t_ítulo ag~tinante :rinstituto Antirrábico de Méxic~ y
Mart!nez (22) revisaron l petf ba al B. tularensis al 1:40 Yal 1:~
encontraron dos cuyo suero ?9 u in\cada no reveló ninguna alterac1~
respectivamente; la necropsia ptc· 1 1 ci6n de animales de laboratono
macroscop'ica de hígado Y bazo y a in~u a
.'
ltado negativo
con dichos órganos d10 resu
d' 'de en dos grupos: 19-Vectores
Los vectores de la Tularemi~ se iv1 n
naturales y 2Q-Vectores po~ene1ales. .
ies de la familia lxodidea
Los vectores natu~ales incluyen _var~s es:Ía familia lxodidea son los
y una especie de los D1pteros. L~ m1er ;~ Haemaphysalis cinnabarina,
siguientes : Haemaphysalis leporis-pa us. b'·1·1s Oermacentor occidentalis
• ,
,
del
Dermacentor an dersont,· Oermacentor
. d I f .vana
1 dt. b:, Dípt.,,os es la 'mwa
e lxodes ricinus. La e?pec.,e e ª ami Id
·
venado' o Chrisops d,sc.ahs.
. d s son al mismo tiempo vectores
Las especie.:. de ~arrapatas me~~naer~en· el B. tularensis resiste el
eficientes y reservorios na,turalesl f g debido a que invade el aparato
paso de los distintos estad,~s e~ ~~.05 -~mente a un número determinado
genital del vector _se ~ransm1te r . _11ari través de los huevecillos. Existe
de larvas de \~ s!g~1ente. generfc1onto~ y el germen pues a pesar de que
un verdadero s1nb1ot1smo entre e vec
'

98

el B. tularensis invade todos los tejidos y líquidos circulantes de la garrapata, ésta se muere a causa de la infección. La transmisión hereditaria del
germen es suficiente para conservar indefinidamente la infección en la
naturaleza. Las garrapatas infectadas transmiten la Tularemia durante la
picadura, inyectando saliva contaminada con B. tularensis. El germen también es eliminado por la materia fecal la cual constituye una importante
fuente de contagio.
El Haemaphysalis leporis-palustris (Packard ), "garrapata del conejo",
desempeña un papel muy importante en el mantenimíento, distribución y
perpetuación del germen en la naturaleza, transmite el B. tularensis entre
los conejos y entre ciertas aves; no pica al hombre, y se encuentra ampliamente distribuida en Arnénca, desde Alaska hasta la Argentina.
El Haemaphysalis cinnabarina ( Koch l, "garrapata de los pájaros", es
considerado por Parker et al (26) como transmisor de Tularemia entre
varias especies de pájaros susceptibles y como fuente indirecta de infección para el hombre.
Los vectores que se han encontrado naturalmente infectados con
Tularemia son los siguientes:
Oermacentor andersoni (Stiles)
Oermacentor variabilis lSay)
Dermacentor occidentalis ( Neumann l
lxodes ricinus var. californicus ( Banks) y
Chrisops discalis.
El Oermacentor andersoni (Stilesl se ha reportado únicamente en la
región d·· las Mor ,tana:, Rocallosas de los Estados Unidos y del Canadá. Se
han registrado muchos casos de Tularemia en dicha zona por picadura de
esta garrapata. Davis et al (27) reportan el aislamiento de cepas de B.
tularensis poco virulentas para el cuy y para el conejo doméstico, a paríir
de esta variedad de garrapata, lo que sugiere la existenc a de reservorios
naturales que presentan upa infección crónica de B. tularensis, que facilita
la mayor difusión de la enferrr ad entre los roedores.
El Oermacentor variabilis (Say) se encuentra abundantemente en
Canadá, en el Este ~ en el Centro de los Estadcs Unidos. En México se ha
reportado en Sonora, Tamaulipas, San Luis Potosí, Hidalgo, México, Oaxaca
y Chiapas. El perro es el huésped más importante.del estado adulto, por lo
que esta variedad de garrapata se pone fácilmente en contacto con el hombre. En el Este y Centro de los Estados Unidos se han registrado muchos.
casos de Tularemia transmitida por esta especie.
El Dermacentor occidentalis (Neumann) exis e en la sierra y en la
costa de California y Oregón en los Estados Unidos; en México se ha reportado en la región de Choix en Sinaloa A pesar de que se ·ha encontrado
naturalmente Infectada, no se ha registrado ningún caso de Tularemia
transmitida por esta variedad
El lxodes ricinus var. californicus (Banks) fué encontrado naturalmente infectado por Davis )' Kolhs (28) en Oregón y debido a que esta
variedad ataca con relativa fr~uencia al hombre, fué considerado por dichos

�autores como probable vector de Tularemia. Los huéspedes principales del
estado adulto son el cone10 y la liebre sil estres, pero también ataca al
coyote, al caballo, al perro y al gato doméstico ( Kohls y Cooley (29) l.
La "mosca del venado" Chrisops discalis transmite la infección mecánicamente, al picar a un animal enfermo el germen se deposita en el
hipostoma por lo que infecta al nuevo huésped durante la picadura. Se
alimenta en caballos, vacas, conejos y hombre. Este vector se encuentra
principalmente en el Estado de Utah y en algunos lugares adyacentes.
Vectores potenciales: El grupo de los vectores potenciales se ha probado experimentalmente como transmisor del B. tularensis y muy probablemente taml1ién juega un papel importante en el ciclo de conservación
del germen en la naturalza.
Parker et al (30) reportan que el Riphicephalus sanguineus y el
Amblyomma americanum transmiten el B. tularens1s del estado de larva al
estado adulto e infectan por picadura a los animales de laboratorio; refieren también que el Dermacentor parumapertus infectado en estado adulto,
transmite la infección durante la pícadu,a. Davis {31) reporta que el B.
tularens;s vive 674 días en los tejidos del Ornithodorus turicata y 701 días
en el Ornithodorus parkeri pero no es transmitido durante la picadura.
Los siguientes "chupadores de sangre" se han encontrado capaces de
transmitir Tularemia en animales de laboratorio:
el piojo del conejo Haemodipsus ventricosus
el piojo del ratón Poliplax serratus
la pulga de la ardilla Ceratophyllus acutus.
La chinche común Cimex lectularius no transmite la infección durante;
la picadura sino por con aminaci6n con las materias fecales.
Algunas especies de mosquitos han sido consideradas como vectores
potenciales de Tularernia; Olin (32) refiere una epidemia en Suecia que
fué transmitida probablemente por dichos insec os, y experimentalmente
demostró que 4 especies de Aedes y una de Theobaldia transmiten la
infección en el laboratorio. La Musca doméstica y la "mosca del establo"
Stomoxis calcitrans se consideran también como ectores mecánicos accidentales de Tularemia.
·
En los animales silvestres la Tularernia se propaga también por la vía
digestiva, pues animales que ingieren animales enfermos o vectores infectados pueden enferma? de Tularernia ya que la mayoría de los animales
silvestres son susceptibles a la infección.
Otro de los medios de propagación muy importantes de Tularemia es
el agua; Karpoff y Antonoff ( 11 ) en 1934 realizaron una investigación
epidemiológica en un pueblo ruso de un brote epidémico de Tularemia y
encontraron que la infectión se habla propagado a través del agua. En
1936 ocurrió en Turquía otro brote de Tularemia transmitido por agua
(Gotschlich y Berkin (33) }. Parker et al (34 ) realizaron el primer aislamiento de B. tularensis de agua de arroyos en ntana. Jellison et al (35)
encontraron que en Montana el agua de cuatro arroyos y de dos ríos
estaba contaminada con B. tularens1s, coincidiendo con epizootias de T~la-

100

~~;;i1~~es~:=:~ie;

/x~Fl~~~esq~:1:r:::,f~s;í~;:~¡'~~~!
0

Parker SteinhaZ~yyos ~ls~(36pr) urcf1~ ocas,,onalment~ in~ección humana.
'
e 1eren a contam,nación co r
d
arroyos con B. tularens1s durante un período de 7 a 16
n mua e
mues ras de agua cad g d' . 1
meses, tomando
sitios aun en ausenci! de ~~sta: J!ermen estuvo presente en determinados
hal!~zgo interesante reportan que f;i!e~ ~tu':~or cannaddie_nsis; ~orno
los infectados estuvieron libres de 8 t 1
. d
a corta ,stanc,a de
la observación Los
· u arensis urante todo el tiempo de
rninación hídrica ya ª~~~rj¡,5n~~d;~aron enco~tra~ el origen de la contapers,stente y localizada a los sitios ~;~~=d~.mfec arla en forma tan

~tª

acere~'
d~:: ,~r:~:cao/'9~~~e~iolr9ico ¡ransedamisor de Tularemia,
Brucella-Salmonella.
e as en erm des causadas por
Ma.neras de infección humana

frbancis (37) refiere que existen más de 20 fuentes de inf .•
e1 ho m re por la gran variedad de r
eccron para
en la naturaleza. El hombre se infect eservros Y d~ vectores de Tularemia
P1- Al ponerse en
.ª por ª? prrnc,pales causas siguientes·
odedelshollarlos, cont~~7~~~~o~°?a ª;~~j~ ~~~,-~~~v~~f2i~Pdoso, 1al ~ladrlos
os vectores naturales O
•
•
,
r a pica ura
con los tejidos, líquidos so~fc~~t::~:~int d~a 1piel o de la _conjuntiva
3~-Por ingestión de carne de roedores o n o
~ vectores 1_nfec~a905;
temen te cocidas O ,ngest,ón de agua cont/~ ~rrego 1 fect1ados !nsuf1c1enmordedura de animales silvestres o do • min a con
u ª:ens1s; 4~-Por
ron una con aminación bucal
, m~trcos los que previamente tuviePor contagio de laboratorio qu~;s r~es~ion de material infectan te, y ~zan autopsias de animales contaminadis recuen~e entÍe· personas que reali•
El B. tularensis penetra a ravés de°tane¡an cu t,vdeos de B: tularensis.
la infección puede adquirirse r la v·
as mu~osas y
la p,el sanas, y
de la forma neumónica primi~a de1~~¡;ptratona;tse hl an _reg1strado casos
laboratorio
remia en re os infectados en el

8

Prevalencia estacional de la infección
La incidencia de la Tula
·
, 1 .
la estación de caza y con la
re ac1onada principalmente con
venado. Aun cuando en cual uier a
as _garrapatas y de la mosca del
zonas endémicas, durante
m:':ss :1 an~ pubden oc_u_rrir casos en las
grandemen e el número de caso- ,. ; nov1em re y d1l1~mbre aumenta
cone1os se realiza libremente El O b ~ a que dla cacena de liebres Y
meses de marzo a agosto mie~tr . an ersonr ? ~l~o ataca durante los
oc ubre· la mosca del
do as que el D. variab,hs lo hace de enero a
.,..septiembre.
ena es particularmente abundante de junio a

~t :11

¡¿s

101

�,

Sintomatología de la Tularemia

Se han descrito cinco· tipos clfnic~s principales, a saber:
19-Ulcero-gangl1onar,
29-0culo-ganglionar,
39--Ganglionar puro,
49_Tifoide y
59-Pulmonar.
-

,

síndrome infeccioso ini-

Tocios ellos presentan co_~º- signo somudeu~cubación varía de 2 a 5
cial de mayor o menor durac1on, el pen~~eralmente brusco Ysin período
días y el principio ,de la enferm¡!1~;~ ~alestar general, cefalea, astenia
prodrómico. Los s1ntomas usua f , más o menos intenso y seguida de
marcada, fiebre precedida de calos n~sos raves se observa estupor y delisudoración profusa Yge7ra\enc~~tfnua Jurante los primeros días y con
rio; la fiebre es genera i:n~n e la normal durante varios dfas acompafrecuencia presenta remtsJOnes ª
.
elve a ascender conserñándose de ~isminuc~ónl~e)as m~~~~: rade~areciendo por lisis a las
vánclose continua hasia
ias Y
observan manifestaciones gastro?OS o. tresl- semadna~.. Frecpo~e~;i;:t~~itos o diarreas intensas~ A menudo
intestina es tra uc1Gas
. . '
rece un exantema mas o menos
en la fase álgida del padec1¡1ent~lli~ en el tórax y que generalmente
marcado part1cdescularment~. en e_ ~ntaciérr en otras ocasiones la erupción
va seguido de
amac1on y p1g
'
, . En 1
'a de
puede ser nodular; pustular o francamente purpunca.
a mayon
los casos se observa espleno y hepatomegalia.
,.
El ti úlcero-ganglionar es el más frecuente _Y ~n. Nortea~nca se
po 180% de los casos· el cuadro cHnico pnnc1p1a por el s1ndrome
?bserv~ en e
do de Ía adenitis regional; ésta ger.eralme~te es
infeccioso que va segui
ta como detalle diferencial de
a:ilar o inguinal, es. '!11.l'( dolo~osa Y presenva acompañada de linfangitis.
cualquier otra adernt,s infecciosa que o
I ente se observa
La lesión primaria o p~erta de entrada del germáe:~e?~t~;atoria dolorosa,
después de la adenit~/e:~~~:s d~~
tue evoluciona rápidamente
1
5~~ ~ja~d~ una ~refunda u)~eración q~e _cíc at riz\len~~me~;te I~
infecta con facilidad. Los s1t1os de princ1~ 1 1&lt;?Cª rzac1on e
~:primaria son los siguientes: ma~?s, braz~, con¡ulnt,va ocul~~' mue~¡
bucal faríngea O nasal. La aden1t1s evoluciona a a supurac 1on
~9' del~ casos· el pus ganglionar es adherente, grumoso,_ de color anquecino ligerame;te achocolatado. La lesión pr}~aria .,,~ s1e,pr~ aparee¡:
r lo ue hay que tener presente que la adenitis pu~ evo uc1onar a
: uradón independientemente de la puerta de entrada del 9ermen. En el
restante, la adenitis evoluci~a lenta_mente a la resolución, quedan_~
1 an lios afectados pequeños auros y ligeramente dolor~5?S, En ocasro
:s ~n ~te ipo de la infección se observan lesiones l!nfang1hcas n:&gt;d~l.ares
que pueden evolucionar a la supuración simulando lesiones esporotncos1cas.

~~!

=

iPei:

~7

5d%

102

En ciertos casos se observa linfangitis debida a la infección de agentes
secundarios.
En el tipo óculo-gangíionar la lesión primaria se localiza en la conjuntiva ocular, trene aspecto granulomatoso y se acompaña de reacción
inflamatoria intensa de los párpados y adenitis pre-auricular y submaxilar.
Las lesiones pueden ser mono o bilaterales y se han reportado casos de
dacriocistitís supuradas y perforación corneaL Actualmente se considera a
la conjuntivitis de Parinaud como una forma óc:ulo-ganglionar de Tularemia. En el 50% de los casos la adenitis pre-auricular y submaxilar evoluciona a la supuración.
En el tipo ganglionar puro el síndrome infeccioso va seguido de infarto
ganglionar generalizado sin la existencia de lesiones primanas. El infarto
ganglionar generalmente es más marcado en las siguientes regiones: axilar,
inguinal, submaxilar e hilios pulmonares; no evoluciona a la supuración y
presenta remisiones y recidivas en relacrón con la apirexia o exacerbación
del proceso febril.
La forma tifoide de la infección se caracteriza por la ausencia tanto
de la lesión primaria como del infarto ganglionar1 observándose solamente
el síndrome infeccioso con todas sus manifestaciones. Se han reportado
dos variantes de la forma t1foide, una aguda y otra crónica; la primera
e-.oluciona en el término de dos a tres semanas, la segunda se presenta en
forma prolongada con fiebre continua o con un ritmo ondulante a semejanza de la B ucelosis y puede durar has a 15 meses. La forma tifoide es
clfnicamente indiferenciable de las Salmonelos,s y de la Brucelosis. Esta
forma es la usua I entre las infecciones de laboratorio o en la Tularemia
adquirida por ingestión de material contaminado. Corno complicación de
esta variedad aparecen con frecuencia manifestaciones meningo-encefalít1Cas que ensombrecen el pronóstico
La forma neumónica de Tularemia puede aparecer como manifestación
primitiva de la infección o desarrollarse secundariamente a la evolución de
cualquiera de las formas referidas Cuando aparece como manifestación
primitiva es muy difícil diferenciarla clínicamente de la neumonía neumocóccica. A pesar de que los estudios radiológicos practicados en enfermos
con todos los tipos de la infección han demos rado la existencia de lesiones
pleuro-pulmonares en el 90% de los Cc:1SOS, solamente el 18% de ellos
desarrolla la forma neuménica de la infección. Las lesiones pulmonares
pueden ser aisladas, neumónicas o bronconeumónicas, mono o bilaterales y
asociadas con pleuro.sía seca o con hidrotórax. Como complicaciones pueden aparecer empiema, abscesos del pulmón, fibrosis pleuro-pulmooar y
bronquiectasias. Esta variedad de Tularemia es la más grave de todas y
generalme te es mortal; el diagnóstico diferencial se hacé por aislamiento
del B. tularensis del esputo o del líquido pleural del enfermo.
La convalecencia en todas las formas de Tularemia referidas, es lenta
y penosa y el enfermo se recupera por lo general hasta después de 3 ó 4
meses. La Tularemia tiene un índice de mortalidad bajo, Francis (37)
reporta que de 6,174 enfermos, el 4.8% murieron.
103

�Un ataque de Tularemia de cualquier tipo inmuniza por lo general
durante toda \a vida contra otro segundo ataque.
Diagnóstico clínico diferencial

La forma ú\cero-ganglionar se caracteriza por la adenitis dolorosa
que se observa antes de la lesión primaria, sin linfangitis intermedia y
localizada en la región axilar o inguinal por lo general; esta variedad es
clínicamente indiferenciable de la forma ganglionar de Plaga. La forma
óculo-ganglionar se caracteriza por la lesión primaria de aspecto granulornatoso, acompañada de reacción inflamatoria intensa de los párpados
y adenitis pre-aurlcu\ar y submaxilar. La forma ganglionar pura se manifiesta por infarto ganglionar generalizado y debe diferenciarse de la
leucemia linfoide. La forma tifoide no es posible diferenciarla clínicamente
de la Salrnonellosis o· de la Brucelos1s salvo que exista un antecedente preciso de \a ingestión de matenal infectado, exposición a la picadura de
vectores o contagio de laboratorio La forma neumónica de Tularemia no
cede al 11atamiento de las sulfanilamídas o sus derivados y sólo el aislamiento del germen del esputo establece el diagnóstico seguro; esta variedad es ind1ferenciable cl ínicamente de la forma neumónica de Plaga.
Patología

En los roedores infectados existen lesiones orgánicas intensas y marcados fenómenos hemorrágicos macroscópicamente indiferencrables de los
causados por la Pasteurella pestis. Se observa infarto ganglionar con
lesiones necrót1cas focales o difusas en el bazo, hígado, pulmón y médula
ósea. Dichas lesiones son debidas a la septicemia de\ B. tularensis que
invade particularmente los órganos ricos en retículo-endotelio. Entre los
animales de laboratorio el cuy es e\ más susceptible y en la infección
experimental con B. tularensis se observa marcado endurecimiento en el
sitio de la inyección e infarto y hemorragia de los ganglios regionales,
presencia de líquido hemorrágico en la cavidad peritoneal, y lo que es
característico, existencia de lesiones necróticas focales o difusas en el
bazo,Microscóp1carnente
hígado y pulmón. se observa que el B. tularensis invade el endotelio
de los vasos sangulneos preferentemente en los órganos ricos en retículo-endotelio en donde ataca a las células del parenquirna glandular proliferando activamente en forma de colonias intra-ce\ulares. Esta particularidad
es un signo diferencial entre el B. tularensis y la P. pestis pues esta última
prolifera ún icamente en los líquidos intercelulares nLi~ca dentro de la
célula.
En el hombre la Tularemia se caracteriza por el ataque al sistema
li~fático y ci lo: órgan~s ricos en retículo-endotelio principalmente bazo,
h1gado y p~li:non; _el h1gado y el bazo ~urnentan de tamaño y presentan
focos necrot1cos, irregularmente repartidos; en el pulmón se observan
104

l~siones lobares aisladas o bronconeum, .
.
oa se observan tromboflebitis en la foon1ca;.ti~sas. Co~ relativa frecuenreportado casos de pericarditis causad~ma ' e de la !nfec~ión Yse han
neales con exudado fibrinoso o .
s por . tularens1s, lesiones peritoretroperitonea les con aislam ient ~lulento y sup~ración de los aanglios
se han registr~do casos de men~n o-iic~er ~e dichas lesiones. f ambién
En la lesión primaria se obc~rva . a 1t1s, ~ausada por B. tularensis
~ecrosis por coagulación con
~ _m1_crosc?p1camente un proceso de
l~m1tante de linfocitos; los ga~írcada i~flitracion leucocitaria y una zona
sis focal o difusa y cuando evogl os regionales afectados presentan necrouc10nan al rebland · ·
.
su bstanc1a caseosa formada r i .
•. ec1m~ento contienen una
al-teraciones microscópicas dtf ~ ~,tos Y tepd~ linfatico destruído. Las
endotelio, están directamente
9:&gt;1on~i5 de los organos ricos en retículopadecimiento; en las lesiones ini~i~~na asckion_el tiempo de evolución del
exudativo, y ·en las lesiones sub-a
pre ~•n_a la necrosis y el proceso
celular proliferativa con reacción hi~tio o. c1~r1cas _aparece una reacción
nes nodulares que se confunden f, ·1c aria etermmando pequeñas lesioKoch o la Brucella.
aci mente con las causadas por el B. de

ir

~!1

iJ

ªft

Diagnóstico de laboratorio de la Tularemia

las pruebas de laboratorio u d be
de Tularemia se dividen en 4 gr~pis pnnc1pa
e_ ~ emlesplearse
para el diagnóstico
·
l O·-Serológicas
·
29-0psónicas'
3°-Alérgicas 'y
4Q_Bacteriológicas.
Para obtener un diagnóstico reciso
.
tados ~e las 4 pruebas anteriores folamenf n,e~san~ relacionar los resulpor s1 solo, puede establecer el d. , e_e a1slam1~nto del B. tularensis
cuandg todas las demás pruebas sea~agnos~1_co seguro de Tularemia aun
. , 1·-Pruebas serológicas Inclu nr9a ~vas.
c1on rápida para el díagnósti~o de
as siguientes reacciones: a) Reaccual se practica mezclando en una
a la cabecera del enfermo la
antígeno rápido de B tularensis
amina porta-objetos, una gota' de
sangre del enfermo· ·1a reacción pref rado por Tovar (20) y una gota de
casos positivos apar~en rurn
ee_en menos de un minuto y en los
el contraste rojo de los ~emat~s e antigeno que destacan fácilmente por
la lárr:iina tienden a marginar':: ~ que cdn los m~vimientos de vaivén de
negativos le mezcla permanece ho orm~n o un anillo azul; en los casos
ni separación de colores. Esta rea~(enea, no_~ay f?rmación de grumos
~' -rf•r~o tenga un titulo aglutina~.
i"f""xp1re que el suero
,s 1_iva so o en los casos en que 1 1 . . , s _e
00, es decir es
n,t1ca. Ciertos enfermos d" Bru a1ªQ ut1nac1on tiene significación diag
P"!ª la Brucella, ~n un~\':~~,. t!enJn un _título aglutinant;
. u arens1s por lo que es conveniente prae ~-rcar
rao~ª 1amismo
pcs1tiv~
débilla para
el
tiempo
prueba

Ti~{:~'ª

r

~.~t'd

ie;'ªf

105

�rápida tanto por antígeno de Brucella como con antígeno de B tularensis
para determinar cuál es aglutinante con mayor rapidez e intensidad.
b) Reacción de aglutinación tipo Huddleson: se utiliza el mismo
antígeno rápido de B. tularensis y el suero sanguíneo del enfermo; se
hacen diluciones del suero conforme al método recomendado por Hud~leson y se agrega una gota de antígeno de 0.03 e.e. a cada dilución; en la
reacción positiva aparecen en menos de 1 minuto grumos azules de antígeno
que son fácilmente apreciables al observar la reacción frente a una fuente
luminosa. En los casos negativos la mezda queda homogénea hasta 3 minutos después de practicada la prueba; la agh.:tinación que tiene valor diagnóstico es del 1 X 100 en adelante.
e) Reacción de aglutinación en tubo : se utiliz~ como antígeno una
emulsión de B. tularensis en salina formalinizada al 0.2% con una concentración correspondiente al No. 3 del Nefelémetro de McFarland; se diluye
el suero del enfermo en salina desde el 1 X 1O al 1 X 320 y se agrega
0.5 e.e. de antígeno a cada una de las diluciones, se agita la . mezda
durante 3 minutos y se incuba entre 37° y 40° en incubadora o baño de
Maria durante 4 horas y se lleva los tubos a la refrigeradora durante una
noche; en los casos positivos se forman grumos de antígeno que se van al
fondo del tubo, dejando el sobrenadante completamente claro; la dilución
diagnóstica es del 1 X 80 en adelante; en los casos negativos la mezcla
queda homogénea. Es necesario practicar un estudio serol6gico seriado del
enfermo a los 1O, 20 y 30 días de evolución del padecimiento y si el título
aglutinante aumenta progresivamente, es un índice seguro de que la infección es Tular~mia. La aglutinación es positiva desde la segunda semana y
el título aglutinante va aumentando progresivamente hasta llegar al máximo donde se sostiene una temporada larga; las aglutininas perduran muchos
años y son un buen índice para la investigación epidemiológica de la
Tularemia.
Cuando la reacción rápida y la reacción de aglutinación tipo Huddleson han sido positivas, es necesario practicar siempre una aglutinación en
tubo con anfígeno de Br. abortus, pues el 20% de los sueros de enfermos
de Brucelosis aglutina al B. tularensis a título elevado y cerca del 50% de
los sueros de enfermos de T ularemia aglutina a la Brucella a tftulos que
pueden dar lugar a confusiones diagnósticas. Por lo general en los enfermos de Tularemia el título de aglutinación es mayor para el B. tularensis
que para la Br. abortus, pero existen casos en que el título es igual para
ambos antígenos por lo que se recomienda practicar la absorción de aglutininas;. pero la técnica de la absorción de aglutininas es muy complicada,
se req~1eren cuando menos 48 ~oras y los resultados no siempre son satisf~ctonos. P?r ello en fecha reciente nosotros (21 ) aplicamos la Aglutinac,6n Sel~t1va para la diferenciación serológica rápida entre Brucelosis y
Tularem1a con los sueros que aglutinan tanto al B. tularensis como a la
Br. abortus.
dl Aglutinación Selectiva. Los antígenos utilizados son Br.. melitensis teñido con safranina y B. tularensis teñido con azul de metileno y

1C6

fueron preparados conforme a la t' . d "f'1 . "
Ruiz Castañeda (38). El suero del 'e~nica e ,.11acrón con formalina de
1 X 16 y l X 32· se
, ermo se OI uye al I X 2 1 X 4 l X 81
.
,
ponen gotas mas o m
· 1
'
',
Br. mel,tensis
y B. tularensis en cada n den s ,gua es de los ant1genos,
porcelana, se agrega a cada rn I u O e os godetes de una placa de
principiando por la más eleva:' ~ una gf ta de la dilu~ión del suero
dando a la placa movimientos dey . ,m~zc a lcon un palillo de dientes
formarán anillos de color azul d d va1ven,. en os casos de Tularemia se
de Brucelosis los anillos forma~ e la~ pr:eraf dilu~iones Y en los casos
prim~ros anillos son de color púrpu~ran docor ro¡o; en ocasiones los
aglutina a ambos antígenos r I f cuan e SLIE:ro es muy potente y
nes mayores. El resultado de ~:cci~6m&amp;&gt;~·select1vo ocurre en dilucioy la lectura es completamente sencilla se ,ene en menos de un minuto
29-Prueba opsónica Esta r ·•ón
.
geno muerto de B tulare~ •
eacci se practica utilizando un anticon formalina de Ruiz Ca~~~i~~(
confor~e al método de "fijación"
abortus P,ara opsonización novar (39) la Efme¡~nza del ~ntígeno de Br.
en soluc1on de citrato de sodio al 2%· . .¡.nt,geno se diluye al décimo
y ~ agrega 1 e.e. de sangre del enf' se uh iz~ 1 e.e. de dicha emulsión
ag~tándose cada l Ominutos· se hac ermo, se tn~uba a 37º media hora,
de¡a secar en la incubador~ y se /- ud preparac16~ en "gota gruesa", se
colorante:
tne urante I minuto con el siguiente

1

ra

3i)

.Sol. de azul de metileno al O2% e b ff
Sol. de fucsina básica al 02%
erJH 7.2. · • • •. l Vol.
diluído al doble en agua desti~ada en u er p 7.2 ........ ¼ Vol.
Se cuentan 25 leucocitos : f
uno de ellos el número de é~1,mor onu_c1eares Y se determina en cada
organismos se considera c!o o iªgwitados. Cuando existen de J a 4
21 a 3~.
y cuando son inco~tables\ _como l +, de 11 a 20
de
de pos1t1v,dad
y como son 25 ele men tos y+4, siae opson
hace _la suma
de, los
indices
..
.
00
má s pos1t1va sea la prueba la adición
, , 1zac1 max1ma, entre
se compara con los siguientes porc:t!~ercara mdasáal l00%. El resultado
de O a 9
¡es que _ar n el resultado final:
•
•
·
·
·
·
•
•
•
.
•
. Negativa,
de IO a 20
p ..
de 21 a 50 "· · .. · · .. · · os~t~va débil,
de 50 a 100 · " · .... · .. · Pos!t~va moderada,
La
ba
.
. .. · · ...... • • Pos1t1va fuerte.
prue ops6rnca tiene a
·
de
puramen_te diagnóstico. Esta reaccfZ~e¡anza. • la aglutinación un valor
Brucelos1s que tienen aglutininas pa esl Bpos1tl1va e~ algunos enfermos de
•
ra e . tu arens,s
3Q- prueba alergica
Se in t
·
0.2 e.e,- intr~~rm,cos de TulargeXoec E~ ·t1 la cara anterior del antebrazo
po~ _tnturac,on de B. tularensis e~
u argeno es ya extracto preparado
Médicas por Tovar (21 l La lectu el hDepartamento de Investigaciones
casos positivos aparece e~itema
ace ~ las 24 y 48 horas, y en los
de diámetro, e infiltración edematoS.:no vaÍ,a~l~ d~ 1.5 a 15 centímetros
alcanza su má imo a las 48 hora desaen e s1t10 ,ny~tado. El eritema .
sY
parece progresivamente quedand

bt?

~+

:5

de!: 107

~+,

�con frecuencia una zona pigmentada. La reacción a~~rgica ~s posi'.iya ~eneralmente después del décimoquinto día de_ ev?luoon. L~ 1nyec~1on int:adérmica de Tulargeno no determina necrosis tisular l9calizada íll elevación
de aglutininas para el B. tularensis en el su~ro sa_ngu!neo de \os e~fE:_rn:ios,
detalle que tiene gran importancia en las 1nvest1gac1ones ep1dem1o~og1cas
en gran escala. En \os casos de reac~ión n~9ativa no se_?bse~~ ninguna
alteración en el sitio inyectado. La uiyewon de emuls1on dtlu1da dl:! B.
tularensis muerta por el calor que se utiliza frecuenteme_nte para _el ?'agnóstico alérgico de \a Tularemia, sí produce con frecu~nc1a necrosis tisular
y también elevación de aglutininas en el suero sangumeo de las personas
inyectadas.
.
d ·1
d ¡
49-Pruebas bacteriológicas. El B. tularens1s pue e a1s arse e as
siguientes fuentes:
exudado de la lesión primaria cutánea, ·
secreción purulenta ganglionar,
sangre y médula ósea,
esputo y líquido pleural,
líquido céfalo-raquídeo y
,
vísceras en caso de autopsia (h!gado, bazo y pulmon l.
La manera usual de aislamiento del B. tularensis _es inoculand_o ,cuyes
por la via subcutánea ?, intrape:itoneal con cualq~1era de los moculo~
anteriores. En \a secrec1on ganglionar el B. tularens1~ s~ encuentra sol~
mente durante el rrimer mes 9espués de! reblandeom1ento del ganglio,
el pus se vuelve aseptico despues de ese tiempo.
,
Los animales infectados mueren entre el 39 y el 8Q d1a Ypresentan las
lesiones típicas de hígado y bazo ya referidas. El aislamiento del germen
se hace cultivando el bazo o el hígado en placas de gelosa -sa,ngre glucosa
cistina. El germen aislado se identifica considerando que solo desarrol\a
en medios conteniendo cistina o yema de huevo coagulada Ypor la agluti nación en tubo con suero anti-tularensis preparado en cone¡os.
.
Se ha recomendasJo el uso del caldo glucosad~ para e_l hemocult1vo en
los enfermos de Tularemia pero sin resultados satisfactorios.
.
El cuadro hematológico observadó en le~ en!ermo~, de Tularem1a es
muy variable y está relacionado cór'l el tipo dé la 1nfecc1on; en las formas
úlcera-ganglionar y óculo-ganglionar general~e~te se obser:-'a sobre t?C10
en la fase de supuración gangllo~ar. leucoc1tos1s_ de l O mil_ a 20 mil _Y
neutrofilia marcada· en la forma t1fo1de se aprern leucopenia o leucoc1tosis ligera con fre¿uencia linfocitosis y monocitosis, y en la forma neumónica se observa leucocitosis con neutrofil,a.
Tratamiento

El tratamiento es particularmente sintomático, debe prescribirse absoluto reposo en cama y dieta rica en hidratos de ca~ono, abundantes
líquidos tomados o inyectados (suero g\ucosado) para hidratar al enfermo
en el período febril de la enfermedad.

100

La seroterapia específica recomendada por Foshay (40) ha dado en
sus manos resultados satisfactorios, particularmente en los casos en que
el suero se inyectó antes del décimosegundo día de enfermedad. El suero
se aplica por vía intravenosa, fntramuscular o subcutánea, según lo amerite la gravedad del caso, debiéndose practicar previamente la prueba
intradérmica u oftálmica con suero normal de caballo o de cabra, para
determinar la sensibilidad del suJeto a las proteínas sérícas y evitar choques
anafilácticos. En enfermos adultos sin lesiones viscerales se aplica 30 e.e.
del suero y la dosis se repite si las molestias no han disminuído después de
las 72 horas. En las formas tifoide y neumónica de la infección son en las
que el suero está particularmente indicado y puede aplicarse de 30 a 120
e.e. repartido en varios días. Los resultados favorables se manifiestan en
las primeras 18 horas y se traducen por disminución de los fenómenos
tóxicos incluyendo cefalea, raquialgia y depresión mental. Foshay (40)
reporta que los efectos locales y generales de la seroterapia fueron favorables en todos los tipos de la infección. El mismo autor (41) refiere que de
los enfermos tratados el 51.5% presentó enfermedad del suero con manifestaciones muy semejantes a las de una recaída de Tularemia.
No existe ningún preparado químico que haya dado buen resultado en
el tratamiento de la Tularemia, se han reportado algunos casos tratados
favorablemente con Sulfanilamida, pero Foshay (40) refiere que 20 casos
tratados con dicho preparado, no presentaron ninguna modificación importante en la evolución de su enfermedad.
. Para atenuar el dolor de la adenitis se recomienda aplicar lienzos
calientes hu~edecidos en solución acuosa saturada de sulfato de magnesia
y la evacuac,on del ganglio supurado se hace hasta que éste se encuentre
completamente reblandecido y_ facilite la total expulsión del contenido
pur_ulento. La lesión primaria no debe operarse, lo más recomendable es
aplicar un tratamiento local antiséptico para evitar la infección secundaria
y revulsivos calientes para mitigar el dolor. Las lesiones oculares se tratan
satisfactoriamente con aplicaciones calientes de solución acuosa saturada
de sulfato de magnesia diluida al medio y lavados frecuentes con solución
salma isotónica boricada.
Profilaxjs

Para evitar la Tularemia se recomienda evitar el contacto con animales silvestres y la picadura de los vectores naturales Los cazadores y los
ven_~e~ores de carne de roe.dores, deben tomar rigurosas precauciones
h1g1erncas,_ procurando . lavarse las manos después del contacto con los
r~or~ s1lvestr~s y evitar contaminar sus alimentos con las manos sucias
o_l1mp1arse lo~ o¡os con las manos contaminadas. Los laboratoristas o técnicos que ~eal1zan autopsias de animales infectados o manejan cultivos de
B. tular~ns1s, d.eben p,rotegerse con guantes de hule, cubre-boca y lentes
para evita~ la 1n_feccion ya sea a través de la piel, de la conjuntiva o por
la vfa respiratoria.
109

�Foshay (42) recomienda el uso de una vacuna detoxificada de B. tularensis que se aplica particularmente en las per~onas_ expuestas, cazadores,
carniceros y laboratoristas, con la cual ha obtenido cierto grad~ de pro~ección por vacunación anual; en los casos ~n que no hubo protecc1on comp eta
la enfermedad presentó caracteres benignos.
Octubre de 1944.

··-

BIBLIOGRAFIA

1-McCoy, G. W.-1911 A plague-like disease of rodents.-Pub. Health
Bulletin 43, April.
2-McCoy, G. W. and Chapín, C. W.-1912 Further observations on a
plague-like disease of rodents with a preliminary note on the causative
agent, Bacterium tularense.-J. lnfect. Diseases 10:61.
3-Vai), D. T.-1914 A case of "squirre! plague" conjuntivitis in man.
Bacillus tularense infection of the eye.-The Ophtal. Rec. 23:487.
4-Wherry, W. B. and Lamb, B. H.-1914 lnfection of man with Bacterium tularense,-J. lnfect. Diseases 15:331.
5-Wherry, W. B. and Lamb, B. H.-1914 Discovery of Bacterium tularense in wild rabbits and the danger of its transfer to man.-J.A.M.A.
63:2041.
6---Francis, E-1922 Tularaemia. A new disease of man.-Hyg Lab. Bull.
130. - 1926 Tularemia.-Atlantic Med. J. 30:337.
7-Francis, E.-1919 Deer-fly fever or Pahvant Valley plague. A disease
of man of hitherto unknown etiology.-Pub. Health Rep. 34:2ü51.
8-Parker, R. R., Spencer, R. R. and Francis, E.-1924 T ularaemia infection in wood ticks of the species Dermacentor andersoni Stiles, in the
Bitter-root calley, Montana.-Pub. Health Rep. 39(19) :1057-1073.
9-0hara, H., citado por Strong, P. R.-1944 Sttit's Diagnosis, prevention
and treatment of Tropical Diseases.-712-731. The Blakiston Co.,
Phi!adelphia.
10-Francis, E. and Moore, D.-1926 ldentity of Ohara's disease and
Tularemia.-J.A.M.A. 86:1329.
11-Karpoff, S. P. and Antonoff, N. 1.-1936 The spread of Tularemia
through water as a new factor in its epidemiology.-J. Bact. 32 :243.
l 2-Tovar, R. M.-1944 Tularemia en México 1. Primer caso confirmado
bacteriológicamente.-Medicina 467 :343-351 .
13-Francis, E-1942 Fermentation of sugars by Bacterium tularense.J. Bact. 43 ·343-346.
L4--Tamura, J. T. and Gibby, l. W.-1943 Cultivation of Bacterium tularense in simplified liquid media.-J. Bact. 45:361-371.
15-Steinhaus, A. E., Parker, R. R. and McKee, T. M.-1944 Cultivation
of Pasteurella tularens1s in a liquid medium.-Pub. Health Rep. 59:
78-79.
16--Wolbach, B. S-1943 Virus and Rickettsial diseases with special consideration of their Public Health significance.-Harvard University
Press. 789-81 O.
17-Francis, E. and Evans, A. C.-1926 Agglutination, cross-agglutination
and agglutinin absorption in Tularemia.-Pub. Health Rep. 41 :1273-

1295.

18-Toppley, W W. C. and Wilson, S. G.-1941 The principies of Bacteriology and lmmunity.-The Wil!iams and Wilkns Co. 2th edition.
110

111

�19-Bergey, H.-1939 Determina~ive Bacteriology, Baltimore.-Thc Wi lliams and Wilkins Co., 5th ed1t1on.
.
20-Brigham, G. D. and Rettger, F. L.-1935 A syste.mat1c study of _the
Pasteurella Genus and certa1n closely related organisms.-J. lnfect,ous
D1seases 56:225-237.
.
21-Tovar, R. M.-1944 Fenómenos inmunológicos cr~zados en Brucelos1s
y Tularemia. Diferenciación serológica.--Memonas del V Congreso
Nac1ona I t:le la Bruce1osis (En prensa).
. ,
22-Varela, G. y Sosa Martínez, G.-1944 Comurncac1on personal, datos
no publicados.
. .
23-Scholtthauer, C F., Thompson, L. an~ Olso~, C.-1935 Ep1zoot 1c
Tularemia in wild gray foxes.-J. lnfectious D15€ases 56:28-3~. .
24-Philip, C. B., Jel!,son, W. L. and Wilkins, H. D-1935 Ep1z&lt;X?t1c
tickborne Tularemia in sheep in Montana.-J. of Am. Vet. Medica!
Assoc,ation. 86:726-744.
25-Ey, L F. and Daniels, R. E.-1941 Tularemia in dogs.-J .A.M.A. 117:
2 71 ·
. occur26--Parker,
R. R., Philip, C. B. and Davis, G. E.-) 932 T u1arem1a
. rence in the sage-hen, Centrocercus _uroph~s1anus,. also :e~orted of
additional cases. fallowing contacts w1 th quia!, Colmas v1rginatus Pub Health Rep. 47 (9) '479-487.
27-Davis, G. E., Ph,lip, C. B. and Park~r, R. R.-!934 lsolation from Rocky
Mountaín wood tick (D. andersom l of strains of B. tularense of low
virulence for guinea-pigs and domestic rabbits.-Am. J. Hygene 19:
449-456.
28-Davis, G. E. and Kohls, G. M.- ] 937 lxodes ricinus californicus
(Banks) a possible vector of Bacterium tularense.-Pub. Health Rep.
52 :281-282.
29-Kohls, G. M. and Cooley, R. A.-1937 North American records o~ the
tick lxodes ricinus californicus (Banks) .-Pub. Health Rep. 52.282284.
30-Parker, R. R., Philip, C. B. and Davis, G. E.-1937 Tic~ of the United
States 1n relation to disease in man.-J. of Econom1c Entomology.
30(1) :51 -69.
31-Davis, G: E.-1940 Bacterium tularense: !ts persistence in th~ tissues·
of the argasid ticks Ornitnodorus turicata and O. parkeri.-Pub.
Health Rep. 55:676-680.
32-Olin, citado por Strong (9).
33-Gotschlích E. and Berkin, T.-1938 Epidemiologische und Bakteriologische Untersuchungen uber die ! ularemie in, Thrazien im Sommer
1936.-Turkische Z. Hyg. Explt. 8101. l :124.
34-Parker, R. R., Jel lison, W. L, Kohls, G. M. and Davis, G. E.-1940
lsolation of B. tularensis from streams.-Pub. Health Rep. 55:227.
35-Jellison, W. L., Kohls, G. M., Buttler, W. J. and V-(ea~er, J. A.-1942
Ep1zootic Tularemia in the Beaver, Castor cannad1ens1s and the con-

º

112

tamination of stream water with Pasteurel la tularensis_-Am. J. Hyg.
36:168-182.
36--Parker, R. R., Steinhaus, E. A. and Kohls, G M.-1943 Tularemia in
Beavers and muskrats and the contaminatíon of natural waters and
mud by Pasteurella tularensis in the North-western United States.J. Bact. 45:56.
37-Francis, E.-1937 Sources of infection and seasonal incidence of Tularem1a in man.-Pub. Health Rep. 52: l 03-113.
38-Ruiz Castañeda, M.-1942 Selective Agglutination. A possible substitute for the absorptive test in the class,fication of Brucella, Salmonella of thei r anti-sera.-J. of Immunology 43 :203.
39----Tovar, R. M.-1944 The opsonization test in Brucellosis.-J. of
lmmunology Number of October.
40-Foshay, L.-1940 Tularemia (Rabbit Fever, market, deer fly fever).
Modern Medica/ Therapy in General Practice.-The Williams and
Wilkins Co. 1339-1358.
41-Foshay, L.-1940 Tularemia· A summary of certain aspects of the
disease mcluding methods for early diagnosis and the results of serum
treatment in 600 pat1ents.-Medic1ne 19:1-83.
42-Foshay, L,, Hesselbrock, W. H, Wittenberg, H. J. and Rodenberg A
H.-1942 Vaccine prophylaxis against Tularem1a in man.-Am. Jbur.
of Pub. Health 32: l 131-l l 45.

-·--

113

�UN REACTIVO ESPECIFICO DE TIROSINA
Por el Dr. José Giral,
Profesor útrilordin1r10 del Insti tuto,

L

A determinación cuantitativa de los amino-ácidos integrantes de las
moléculas proteínicas es de la mayor ímportancia bromatológica y es
asunto que actualmente preocupa a investigadores de muy diversos
países. Las proteínas son principios inmediatos de insuperable importancia;
son compuestos cuaternarios nitrogenados, insustituibles por los ternarios
(grasas o carbohidratosl, eminentemente plásticos, formadores de las células de nuestros tejidos y órganos; el 50% de las substancias orgánicas
del organismo humano son Prótidos (Proteínas). Por los actos de la dígesi6n se hidrolizan resolviéndose finalmente en un mosaico de amino-ácidos
que son ya cuerpos cristalizables y completamente solubles; aptos por lo
tanto, para atravesar la pared intestinal, incorporarse a la o:angre y repar11rse con ella por todos los tejidos para ser finalmen e asimilados y
reagrupados formando las nuevas albúminas de aquéllos.
Durante muchos años preocupó a fisiólogos y bromatólogos averiguar

la cantidad mínima de Pr6t1dos que el ser humano debe recibir diariamente

•

con su alimentación; ésta ha sido establecida por diversas Instituciones
internacionales y nacionales; especialmente por el Comí é de Higiene de
la Sociedad de Naciones ( l ), por el Nationa I Medical Research Council
de Inglaterra y por el National Research Coundl (Food and Nutrítion
Board) (2) de Norteamérica. Todas coinciden en la cifra de un gramo por
kilogramo de materia viva (70 gramos diarios para un individuo de 70
kilogramos de peso corporal&gt;. Pero modernamente se ha substituido (me1or dicho se ha completado) este criterio cuantitativo por el cualitativo.
Es más interesante y útil conocer la calidad de los Prótidos ingeridos que
no su cantidad necesaria. De los veintifantos amino-ácidos actualmente
conocidos, y que constituyen la gran variedad de prótidos naturales, vegetales y animales, tan s61o diex se consideran como "indispensables"; el
organismo humano es incapaz de elaborarlos y ha de recibirlos ya hechos
y formando parte de sus pr6tidos alimenticios; así lo prueban definitivamente las investigaciones brillantes de Rose y sus colaboradores (3). Los
demás amino-ácidos pueden ser fabricados por nuestro ser a partir de
estos "indispensables". El valor biológico de un prótido depende de estos
últimos. Así por ejemplo, se ha visto que la :efna del maíz es una proteína
incompleta porque le faltan algunos de estos amino-ácidos (lisina y triptofano) (4) y no puede establecerse un régimen alimenticio a base exclusiva de maíz. Los citados diez amino-ácidos indispensables son los siguientes, con las cantidades en qL,e deben figurar por 100 gramos de alimento

seco

(5):

115

�g;

Lisina . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 1.0
Triptofano .............. • •
Hist,dina . . . . . . . . . . . . . . . . . 0.4
Fenilalan1na ........ , .. • • • • •
Leucina . . . . . . . . . . . . . . . . . . 0.9
lsoleucina ............ • • • • 0.5
Treonína .............. . .. 0.6
Metionina ......... • .. • • • •
Arg1n1na ............... , ..
Val.ina . . . . . . . . . . . . . . . . . . . O.7
Desde algunos años nos hemos dedicado al estudio de los mét~dos de
cuanteo de algunos de estos ..imino-ác1dos en diversos ahmi m~c; mt:':ican.~
especialmente en el maí:?: y sus denvados, tal por ~j~mplo la ~termmac,
de treonina (6). Pero el problema es de_ muy dif1cd resoluc1on_porque es
necesario separar primeramente el prótrdo. del, alimento (harma, carne~
etc.l hidrol1zarlo después y cuantear el am1~0-aodo ~~scado, en el pro
dueto de la hidrólisis; esto último es tcx:lav1a más d1f1cult05? porq~ se
conocen pocos reactivos que sean específicos de cada uno de dichos 2mino-

%~

ácidoNos ha preocupado muy especialmente el encontrar un reactivo _de
coloración típrco de tirosrna y que no lo sea de triptofano, que _permita
dosar la prnnera en presencia del seg~ndo; ambos van ,siempre rumos Y
su separación es siempre incompleta aun a pesar de algun metodo que se
considera perfecto para tal fin y que nosotros hemos demos~rado que no
lo es (7) (4). Continuando nuestros trabajos en este Instituto, he~os
podido aplicar un método que permite con gran exactitud, cuantear ~nptofano en presencia de t1rosma y sin necE;Sidild ,separarlo antes de esta~
según practican Folin y Marenz1. Este rnetodo es,a fundado en la prod~c
ción de una intensa coloración, cuando se trata de .nptofano o substancias
que la contengan con p-dímetil-amrno-benzaldeh1do: h~ ~ufndo muchas
variantes de téc~ica (8) {9) (10} (11) y (12); la ultima ~,s la más
adecuada para dosar triptofano en harina, de cereales. L? _reaccron parece
típica de trrptofano y no la procluce ningun otro am1~-ac1do.
El problema qlie nos propusimos resolver _era el inve:so .Y pensamos
en buscar un reactivo típrco, específico y sens,~le de la t1ro~1~a pues los
conocidos para identificar este cuerpo no reunian las cond1c1ones ante•
dichas.
(13) bl'
Hace ya bastan es años que unos investig~dores .?feman~s
_pu 1caron una reacción típica de la tirosina. Posteriormente ha sido consignada
en el conocido libro de Feigl ( 14) y en otros vanos como el de Koch (15).
He aquí como la describe Fe1gl
.
.
"La t1rosina y las proteínas que la contienen producen !ºJensa, c~loración púrpura obscura con falfa)-ni roso-(beta )-naftol y ac1do n1t'.1co;
este ácido pasa al reac ivo (alfa )-nítro- (beta) -naftol lo ~ual se conS!Que
también con b1ó ·,dos de plomo o de ma,~aneso. La _re~cc1?" es ~spec1f1ca
de tiros,na en presencia de otros am1no-ác1dos. 3;4-dioxrfen!l-alanma, adrenalina, t1rox1na, andehídos, azúcares y ur~a Arialoga reaco~n dan muchos
fenoles para-substituidos· Tírosol, T1ram1na, p-Cresol,, p-Etrifenol,_1-2-~Xileno, p-Clorofenol, p-Bromo-m-cresol, éter monomet1lrc~ de la H1droqu, nona, (beta )-Naftol, y Fenolptaleína Los reactivos son : D1soluc16n alcoho-

d:

116

lica de (alfal-N1troso-(beta)-Naftol al 0.2%; Acido nítrico (D igual a
1.4).
"La práctica es la siguiente: se colocan unas gotas de la disolución
de tirosina en un microcnsol con unas gotas del reactivo; se calienta y
se agrega a la disolución caliente unas gotas de ácido nítrico· se produce
en seguida la coloración púrpura. Para las proteínas se hid(olizan antes
con hidróxido sódico o con ácido sulfúrico. Sensibilidad igual a 0.5 (gama )
&lt;ie Tirosina. Límite de concentración 1:1OCO'.XXJ."
Corno no nos era posible de momento adquirir este raro reactivo
hubimos de proceder a prepararlo según la técnica usual ( 16) · el product~
-obtenido fué purificado por extracción con éter de petróleo, ~ristalización
Y desecación a temperatura ordinaria en desecador. Al llevar a cabo la
reacción con una disolución de Tirosina purísima, la encontramos correcta
pero nuestra sorpresa fué grande cuando nos apercibimos que la coloración
r~jo-púrpu_ra ~ eroducía tam~rén con los reactivos solos y en total ausencra del amrno-ac1do. Se recurrió entonces a practicarla con (alfal-nitroso(beta)-naftol_ purísimo de la firm~ Eastman Kodak y también se produjo
cD!l los, r~act1vos solos; ~tonces mtenta"!1os modrficarla substituyendo el
ácido n1t_nco por clorhidnco fumante y dio excelente resultado puesto que
los reactJVos S;)los no pr~ucían ~ás que una coloración amarilla pálida.
~ero deb1amos av~rrguar cual era la causa de que la coloración se
proclu¡ese con los reactJVos solos. Encontramos que se trataba de mínimas
Í'Jlpurezas de pequeñísim~ cantidad de (beta)-naftol que es primera materia para obtener el reactivo y que produce con este mismo la coloración
dicha como ~emos visto antes p~es figura en la lista de cuerpos que la
dan. Nos dedicamos a buscar un disolvente que lo fuera de (betal-naftol y
oo de, (a!fa)-nit~-(beta)-naftol o viceversa y, después de ensayar muchos l1qurdos organrcos, encontramos que el metano! en frío es un excelente
d!solvente _de la impu~eza y ~o lo es del reactivo; y el propio éter de petróleo
-e¡er~e a~c16n contraria. Purrficado por aplicación de uno de estos líquidos
Y rnsta~1zado, el (alfa)-nitroso-(beta) •-naftol se consigue en cristales de
color ro¡o de ocre, apto para dar la reacción con la Tirosina y no producirla
él solo con el ácido nltrico.
El (alfa l-nitroso-(beta) ;naf tol es también un reactivo muy sensible
~¡ ,on ~obaltoso c~n el cual produ~~ un intenso precipitado rojo ladrillo
d1ferenc1al con el nrquel ( 17); tamb1en lo es de las sales de circonio y de
las de otros metales. Por eso se utrlíza mucho en Química Analítica
Reacciona en sus dos formas tautómeras: nitroso-fenal y quinon .oxirna:

117

�pero se ignora cómo se copula con la tirosina cuya fórmula estructural
es la siguiente:

-CH 1 CH COOH
1

NHa
HO Ponemos en duda que el reactivo pase primeramente a (alfa) -nitro(beta) -naftol por la acción del ácido nítrico, ~orno aseguran .sus ª~!ores,
puesto que la reacción coloreada c~n la T1ros1~a _se produce tamb1en en
ausencia de ese ácido y en presencia del clorh1dnco que no es oxidante.
Parece ser que la Tirosina debe unirse al reactivo por su gr~po OH en
posición para con respecto al de a~anina pues,to_que la colorac1on la producen muchos derivados para del nucleo bencernco; y es muy probable que
dicha unión se efectúe entre ese oxhidrilo y el grupo NOH de la forn:a
quinónica del reactivo. Hemos practicado muc_hísimos ensayo~ para averiguar en qué condiciones se consigue el máximo de coloración _y ~emos
logrado establecer que la forma más ?~ecuada de. operar es la s1g~1e~te:
A l e.e. de disolución acuosa (débilmente aodulada con clorh1dn~o)
de Tirosína pura al 1 por mil, se agregan su,c~síva~e~te, 1_ c;c. de reactivo
(disolución alcohólica al 0.2%) y I e.e. de ac1do rntnco diluido (una parte
del fumante en 4 partes de agua); y se agita bien el conjunto Y se le
calienta a b. m. hirviente durante 5'; se deja enfriar y se diluye con 5 e c.
de alcohol; el líquido rojo cereza se puede llev~r inme~iata~ente al fotocolorímetro. Procediendo de esta forma se sostiene la intensidad del color
durante unas 4 horas; después va palidec,_endo y a_las 24 hor~s ya. no es
más que amarillo-rojiza Se puede muy 61~~ apreciar colorac10~ ro¡~ c,on
0.1 de la disolución de Tirosina (un diezmil1gramo de subst~nc1al diluida
finalmente con el alcohol hasta 1O e.e. La presencia de tnptofano pe~turba la producción del color rojo púrpura, si se encuentra en gran cantidad; pero no lo hace si está en cantidade~ iguales.co~ la Tírosina, o en
menor proporción. Así 0.5 e.e. de disolución de T1ros1.na en mezcla con
0.5 e.e. de disolución de Triptofano (ambas al 1 por mil) produce co!oración rojo carmesl con las cantidades dichas de reac!ivos. Y como en_los
hidrolizados de Proteínas nunca se encuentra el Tnptofano en cantidad
118

mayor de la tercera parte de Tirosina, se deduce que la reacción es apllcable para el cuanteo de esta última en los productos de hidrólisis de
Proteínas. Si él hidrolizado es muy ácido o muy alcalino, se le neutraliza
antes ~unq~e no se pre~isa una neutralización exacta. Es conveniente que
esos h1drolizados sean incoloros o tan solo amarillentos· si no lo son es
necesario decolorarlos con Celita o con Caolín pero no c~n carbón animal
P?rq~~ . éste retiene por adsorción alguna cantidad de amino-ácidos. La
h1drolls1s debe hacerse de preferencia en medio sul fúnco porque así se
9estruye la. mayor parte d:I Triptofano prese,:ite pero si se desea cuantear
este y la T1ros1na en el mismo líquido, se hará hidrólisis alcalina La reacción se lleva a cabo lo mismo que con la substancia pura tornando una
canti?ad_de hidrolizado que aproximadamente contenga 05 1a 2 miligramos
de T1ros1na y comparando con disolución tipo de Tirosina al 1 por mil en
fotocolorímetro con filtro verde.
Todavía ~emos de_est~blecer la curva que exprese la proporcionalidad
entre la cantidad de T1rosina presente y la intensidad de la coloración.

RESUMEN
1.-~emos acomod~do y modificado un reactivo específico de Tirosina
que permite su reconoc1m1ento en presenoa de Triptofano.
. 2:-:-EI rea~tiv~ ha ,sido_ apl_icado con exce_lentes resultados a la determinac1on cuant1tat1va ae T1ros1na en presenoa de Triptofano.
3.-Queda por establecer la curva de intensidades correspondiente.

BIBLIOGRAFIA

'
(1 )-Í~~r,flt~e de l'alimentation, Vol. 11, pág. 14 (1936). A-12(al.

(2 )-Recommended Dail Allowance for Specific Nutrients {1941),
(3 )-W. C. Rose y otros. J. Biol. Chem., 61, 747 (1924) · 89 l 00 ( IQ30) ·

107,449 (~9341; 115, 721 (1926,, 116,381 (1936)/etc. · '
(4l-R ,o Crav1ot~. Estu_d10 ~e los compuestos nitrogenados del maíz.
Mex1co (1941 ! ; Tesis ba¡o la dirección de J. Gira l.
(5) - J. Gira!. Archivos médicos mexicanos Año I número 2 ' 8
(1943).
'
'·
, pag.
(6)-J. Giral y R. O. Cravioto. Ciencia Año II número 5 pa'g. _J04
(1941 1.

1
1
,
(7 )-ü FoHn y_A D. Marenzi. J. Biol. Chem., 83, 89 (1929).
(8 )-M. K Sull1van y otros. J. Biol. Chem., 125, 471 (1938).
(9)-R. W Bates. J. Biol. Chem., 119 (1937), Proceedings vii.
(1Ol-E. Komm . .Z. Physiol. Chem., 156, 35 (1926).

119

�(11}-E L Everitt. J. Biol. Chem., 125, 471 ( 1938_};
(12) - D M Doty. lnd. Eng. Chem., Analytical Ed1t1on, 13, 169 (1941}.
(13)-6. ~rngross, K. Voss y H. He~zfe!d. Ber, 6~~, 435 (1?33). a
(14)-F. Feigl. Qualitative analyse m1t H1lfe von Tupfelreakt1onen, 2- ed.,
pág. 417 (1935l'.
. .
.
, 45 (1937)
(15)-F. C. Koch Practica! Methods in 81ochem1stry, pag.
.
Baltimore.

.,

LA LEVADURA DE CERVEZA
Y SUS APLICACIONES :: ::
Por el Dr. José Giral, Q.T. Manuel
Rangel, I.Q. Aureliano García Fernández, Q.T. César Ayarzagoitia
y A.F.B. Luz Castillo,

, •

(16) - C. A. Rojahn y F. Gi ra!. Prepa~ac1on de producto~ _qu1m1cos Y
químico-farmacéuticos. Vol. 11, pag. ~~ (194?1. ~ex1co.
(17)- 1. Mellan. Organic Reagents in lnorganic Analys1s, pag. 155 (1941 l.

de 13 Secc ió n de Química del Instituto.

E

Philadelphia.

NTRE los trabaios iniciados en el Instituto de Investigaciones Científicas de la Universidad de Nuevo León, figuran preferentemente los
que se refieren a la levadura de cerveza. Varias razones abogan por
esta preferencia. Una de el las está en el propósito de investigar sobre
cuestiones que pueden tener inmediata aplicación práctica e industrial,
con el objeto de demostrdr al público regiomontano la utilidad y provecho
inmediato de este Instituto de reciente creación. Otra es la importancia
extraordinaria que la levadura ha adquirido como alimento de excelente
calidad; habremos de apreciarlo con sólo considerar algunas cifras estadísticas; no es la levadura el alimento del porvenir sino que lo es ya en el
presente. Pero también es una primera materia de la cual pueden extraerse
productos químicos valiosos y de aplicaciones médicas e industriales. Además, la industria cervecera se encuentra en pleno y floreciente desarrollo
en México, y muy especialmente en Monterrey; consolidarla y ampliarla
buscándole empleo y aplicaciones a sus productos residuales, es siempre
de interés nacional; uno de esos residuos es la levadura.

*

*

*

Se producen en México, en cifras redondas, 200 millones de litros de
cerveza al año ( 1l, lo cual deja unas 140 toneladas de levadura seca
residual (2), que no t,ene apenas aprovechamiento más que para aHmento
de ganado, y las cuales rendirían 75 toneladas de proteínas capaces para
alimentar por sí solas a 3,CXX) personas adultas durante un año.
Pero estas cifras son bien pequeñas si se las comparan con !as que
expresan la producción de levadura, obtenida para fines alimenticios en
otros países, y las de su consumo con dicho propósito. En Norteamérica
se producían 230 mi IIones de libras de levadura seca en 1929 (3) y esta
cifra se ha multiplicado considerablemente en la actualidad pues es obligatoria, en las raciones del soldado y del marinero, una cierta cantidad
de levadura seca. He aquí algunos otros datos de actualidad: en la pasada
guerra europea los alemanes usaron la levadura como alimento en cantidad
de l OOJXXl toneladas al año a partir de azúcar obtenido de madera. En
esta guerra consumen una cantidad mucho mayor. En Norteamérica quedan de residuo en la fabricación de cerveza 30 millones de libras de
levadura, de los cuales 3 a 4 se usan en la industria farmacéutica, 8 a 9
para alimento de ganado y el resto (más del 50%) se tira o desperdicia.
En Ing !aterra, cuando la época crítica de 1940-1941, de escasez de ali-

120

121

�mentos, se empezó a fabricar y consumir levadura producida por la_ T~rula
utilis. En la Jamaica Inglesa se construye una planta para p~oduc1r ,._,500
toneladas de levadura seca alimenticia al ~ño, y se piensa en ~n_stalar otr~s
análogas en diversas colonias inglesas trop1cale~. En Nort.~amer1ca tamb1en
se establecen plantas industriales en Puerto Rico; tamb1en en Cuba Y en
otros sitios.
.
Las primeras materias que acrualmente se_ utilizan para ,Producir
levadura son muy diversas pero tienen preferencia y son las m~s usadas
las siguientes: melazas o mieles incristalizables o agotadas, a~uc~r, procedente de la madera y líquidos residuales sulf1tados de la fabncac1on del
papel. En México m~~ecen consideración especial las pri~eras pues la
producción de estas mieles asciende a l 0,000 toneladas al ano, totalrn~nte
dedicadas a la fermentación para originar alcohol. Esta enor~e cantidad
de mieles producirían rxJ/JJJ toneladas de levadura seca al ano (5).
PROPIEDADES FISICAS DE LA LEVADURA

La levadura seca se presenta en polvo de color que varía del gris claro
hasta el pardo, según el método de desecación; la fresca se _ofrec~ en
forma de papilla de color más o menos moreno. El color es debido _P;1nc1palmente a flavinas, flavoproteínas, pigmentos ferrugino~?s, porfmn!cos
y algunos carotenoides. Como es autox1dab~e va obsc_urec1endose, cuando
húmeda, en presencia del aire; sobre todo s1 se la calienta.
.
El olor de la seca es muy tenue y agradable; la procedente de la. fabri~
cación de cerveza posee olor más fuerte y análogo a la de este liquido. S1
se somete levadura a la acción del calor desarrolla un agradable olor parecido al de la carne asada, lo cual permite usar\~ como al1m~nto ~pet1_toso,
bien sola o incorporada a sopas, papas, etc. Segun nuestras m~~sttgac~o~es
ese olor típico se desarrolla en la levadura por la producc1on de ac1do
glutámico a partir ele otros aminoácidos existentes en ella.
El sabor de la levadura especialmenre de la procedente de cervecerías, es amargo y repugnant~. Est,e ha sido ~no de l~s incon_venie~tes _para
su empleo como alimento. Despues_ de pract1c~d_as diversas mvest1gac1ones
hemos conseguido establecer un metodo expeditivo y barato para desamargar la levadura. Por razones fáciles de comp_render reserva"!~s ~I det~lle
de nuestro procedimiento porque puede ser obieto de explotac1on industrial
Decoloración. Se han hecho diversos intentos para decolorar la levadura. También nosotros hemos logrado resolver satisfactoriamente este
problema consigU1endo una levadura en polvo gris claro, sin que pierda ni
se altere ninguno de sus componentes que le dan tan alto valor como
alimento, por el procedimiento de coloración a que se some,t-E;.
Desecación. El problema de conseguir levadura seca, fácilmente conservable y transportable, que no se altere y pueda incor~rarse a cu?)quier
otro alimento ha sido muy estudiado y ocupa todav1a, la atenc1on de
muchos investigadores. La levadurél, tan sólo húmecja, se autoliza y f~;menta espontáneamente sobre todo en \os climas calidos;. e:ta alterac1on
acarrea la pérdida de su poder fe rmentativo y la descompos1c1on de muchos
122

de sus principios inmed[atos alrm,enticms, especialmente vitaminas va liosas.
La incorporación a ella de substancias desecadoras que actúan como
absorbentes o como adsorbentes· de la humedad, no se puede aconsejar,
porque tales substancias son perjudiciales para la alimentación (carbón,
cloruro cálcico, etc.) o, por lo menos rebajan considerablemente el valor
bromatológico de la levadura (almidón, harinas diversas, etc.l.
El problema industrial del secado de la levadura no está todavía completamente resuelto (6). Desde luego debe practicarse sin adición de
conservadores quím1cqs y no existe aun procedimiento para pequeña escala
(menos de 20,0CO hectolitros de levadura fresca a la vez) (7l. Generalmente se practica el secado por la acción del calor y con dispositivos
diversos, se puede secar a vado o a presión normal interponiéndola fi namente en corriente de aire seco (8); también se puede hacer pasar la
papilla de levadura fresca por filtro prensa y someter luego las tortas
resultantes a la acción del aire a presión comprimiéndolas aun más para
desmigarlas después y tem1inar el secado haeténdola pasar lentamente
(~?locada en correa sin fin) por horno a menos de 100° (9.); o interponiendola en acetona, que es un excelente desecante liquido y volátil, para
separar luego esta substancia por calefacción a menos de 35°. Los desecadores rotatorios de tipo industria l, desecan demasiado rápidamente y
hacen ba¡ar el coeficiente de digestibilidad de la levadura a 84% y el
valor biológico de sus proteínas a 85%. Siempre se debe procurar la
desecación a temperatura muy poco superior a la normal.
En resumen: el secado de la levadura ha de practicarse en las siguientes condiciones:
1~-Sin adición permanente de ninguna substancia qufmica.
2~-Por previa compresión y filtrado si se trata .de la levadura
fresca.
3~-En comente de aire seco.
4~-A temperatura que no exceda de 60º.
De este modo se logra polvo gris estable por varios años con todas
las propiedades y compos1c1ón de la levadura viva y con 8-10% de humedad que siempr7, retiene y cuya eliminación no es ni conveniente ni práctica.
Conservacion. La levadura desecada en las condiciones antedichas
se conserva bien si se la guarda en vasijas de hojalata bien cerradas. ~
han indicado diversos conservadores, incluso para la levadura fresca o en
papilla; uno de éstos es la sal sódica de alguno de los esteres del ácido
p-hidroxíbenzoico (nipagina, nipasol 1 nipakornbin 1 etc. l. También se puede
conservar prensándola bien y mezclándola después con miel de azúcar
(2 partes de l,:i primera y 3 partes de la segunda) la cual favorece la
digestión de la levadura y le añade cantidad de carbohidr~tos que le fa ltan;
pero _esta mezcla le rebaja su elevada y muy estimable proporción de
proteinas.
COMPOSICION QUIMICA

Seguramente no existe en la Naturaleza ninguna substancia de composición química tan compleja y tan variada como la levadura de cerveza.
123

�A continuación se consigna una lista ( todavía incompleta) óe los principios diversos encontrados en ella. Se ha confeccionado esta lista con datos
propios y con los recogidos en muchos libros y trabajos publicados acerca
de la materia:
Proteínas. De antiguo se conocen dos, cerevisina y cimocaseína (10);
la primera es una albúmina y la segunda una fosfoproteína análoga a la
caseína de la leche. También se ha indicado la existencia de una mucína
y de una globulina. La cantidad total de proteínas existentes en la levadura
varía considerablemente según la especie y raza que la constituya, los
medios en los cules se ha desarrollado y las condiciones en las cuales se
haya reproducido. El propósito principal de obtener buena levadura alimenticia reside en que ésta sea rica en proteínas. Así por ejemplo algunos
investigadores rusos (11 ) consignan para la levadura seca (con l 0% de
humedad) una proporción de proteínas que alcanza hasta el 70% de su
peso, es decir, el doble que la cantidad exis ente en la carne muscular de
res, que es el alimento tenido como el más rico en estos principios inmedia tos. Pero, generalmente, la proporción encontrada oscila alrededor de 56%.
Operando con levadura procedente &lt;le la Cervecería _Cuauhtémoc, hemos

porque el organismo humano es incapaz de elaborarlos· en cambio los
rest?nt~s se pueden producir en el in erior de nuestro c~erpo a partir de
los indispensables o de otras primeras materias. Una proteína será tanto
más E- timad~ cuanto ~ composición en amino-ácidos se aproxime más a
la ~ue neces,ta~os de ,.ndispensables1 en.calidad y cantidad. De ahf que
1~ __ eina ~l. ma1z sea mco_~pleta porque le faltan dos de esos aminoa~ dos, el tn~tofa_n? y 1~ lr.sina. Las proteínas de la levadura contienen
t os los amino-ac!~s 1ndrspensables y en la cantidad necesaria para
nuestro ser ( 16); ~nrca~-en .e el triptofano se encuentra en déficit. Sin
emba~o nuestras. 1nveshgac1ones nos permiten asegurar que tál déficit
no existe. He aqu1 la l1st~ de amrno-ácidos identificados por Melsenheimer
en la l~va~ura: glicina, analina, valina, leucina ácido aspártico á~ido
~ utam1co, t1rosma, fenila(anina, trip'.ofano, y _Prol:na; posteriorme~t; se
anrencon¡rado ~rg1nrna, lis1r;a, h1st1dina, treoninaj cistinal metionina oxi,na. e áso.1eucma He aqu1 un cuadro del reparto del nitrógeno ~ntre
os ammo- e,00s y otros compuestos azoados de la levadura ( 18).

(¡n,

rro

DISTRIBUCION DEL NITROGENO EN LAS PROTEINAS
DE LEVADURA (MEISENHEIMERl

encontrado nosotros cifras medias de 56.86% .

Interesa mucho el valor biológico y el coeficiente de ~,gestibilidad de
estas proteínas. El primero se estima y define como la rr.mima cantidad de
éstas que permite mantener el equilibrio nitrogenado o el sostenimiento
de las funciones normales del organismo humano. El segundo se refiere
al 96 de proteínas que se digieren en nuestro aparato digestivo y que
son por tanto, aprovechables por nuestro cuerpo. El valor biológico de
las proteínas varía con la función que ha de desempeñar (crecimiento.
reproducción, lactación, etc ) y siempre es mayor en las de origen animal
que en las de procedencia vegetal; figurando en la dieta en proporción del
18%, favorecen el crecimlento, las proteínas de la leche y del huevo pero
no los vegetales (soja, maíz, trigo y cebada.) . Las proteínas de la levadura
tienen un valor biológico máximo, igual a l 00; en tanto que las animales
tienen 80 y las vegetales de 40 a fJJ ( 12).
El coeficiente de digestibilidad es de 9896 (13), cifra muy elevada
y a la cual no llega ninguna proteína cualquiera que sea su procedencia.
Es de una digestivil1dad y de una asimilación hasta· ahora 1nsuperadas (14);
se digieren mejor que las proteínas de la leche, del pescado, del huevo y
de la soya (15) en sus dos aspectos de velocidad y de grado de digestión.
Amino-ácidos. Es bien sabido que actualme te priva el concepto
cualitativo sobre el cuantitativo en lo referente a la riqueza de los alimentos en proteínas. No es tan importante que éstos contengan gran
cantidad de proteínas (ni aunque sean de gran coeficiente de digestibilidad) como el que la composición de estas proteínas sea la adecuada.
En efecto todas ellas se encuentran formadas por un conjunto de aminoácidos diversos; pero, despues de los estudios de Rose ha quedado bien
establecido que, de la treintena de estos actualmente conocidos, solamente 10 son indispensables y han de figurar siempre en nuestra dieta
124

Monoamino-ácidos
Glucoco!a ......................
· · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · •· · · · · ·
Alarnna
· · ·· · · ·· · · · · ·
V 1 .....•. . ............•. · · · · · · · · · · · · · · ·
a ina ........... .
leucina
·· · · · · · · · · · · · · · · •· · · · · · · · ·
Cistina y -~t~~~ ~~p~;t~~ ·;~lf~;a·do·s· · · · · .... · · ·
Acido aspárt1co
··· ···· ····
Acido glutámico · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · • · · · · · · · · ·

5.0
10.0
10.0
5.0
2.0
3.5
6.0
Tiros1na
· · · · · · · · · · · • ••· · · · · • •· · · · · · •·
Fenilalani~~ · .....................
· · · · · · · · · · · · · · · · · · · · ·..........
· · · · · • · · · ·...
· · 2.0
8.0

.................................. .

~~~ili~~
Triptofano · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · ·
Diammo-ácidos · · · · · · · · · · · · · · · · · • · · · · · · · · · · · · · · · ·
H1stidina · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · ·: · · · · · · · · · · · ·
A . .
. ................... . ............. .
rgin1na •.•.•......•••
Lisina
········ ·········· ····
Amoniaco : : : : : : : : : : : : : · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · ·
Purina Y bases pirimídicas · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · ·
Guanina
· · · • · · · · · · · · · · · · · · · · · · · ·.
Ade. .......... . ·........................
rnna ............. .
Citosína y uracilo
•· · · · ·· · ·· · · ·· · · ·· · · · ·

e,..

····························

Gfu~~~¡'~a- • • · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · ·

. . .................................. .

5850%

2.0

4.5
0.5
5.0
5.0

2000

10.0

~-º

40
4.0

800
12.00

o.so

o.so

99.50%
125

�Debido a esta excelente compos¡ción en am:no-ácidos de las proteínas
de levadura, es su gran valor b,ológico y nutntivo Hasta el extremo de
que se estima que un kilogramo de levadura seca equivale a 25 kilogramos
de carne muscular de res ( 12), considerándose sus pro eínas como interme,has entre las de origen vegetal y las animales.
Bases púricas y pirimídicas. Son estas bases principalmente las que
se encuentran formando parte de los ácidos nucleínicos de la levadura:
adenina y guan na entre las púricas; y c1tosina y uracilo entre las pirímídicas. Todas ellas son progemtoras del ácido úrico, y, por lo tanto, muy
pequ.diciales para nuestro organismo porque hacen aumentar la cantidad
de este ácido de formación exógena y determinan, con ello, todos los rastornos de la diátesis úrica. La presencia de esas bases en cantidad notable
es el inconveniente mayor que tiene la levadura para ser empleada como
alimento. Su proporción oscila de 1.3 a 2% sobre levadura seca; la carne
muscular contiene 0.13 a 0.26%, es decir, la décima parte que la levadura;
y el huevo contiene 0.18%. Se han hecho experimentos (11) cultivando
especies y razas distintas y en medios diversos con el propósito de producir
levaduras con cifras bajas de bases púricas y pirimíd1cas.
•
Los medios empleados han sido mosto de uva diluido a 7° Balling,
melaza de azúcar diluida a 3° Balling y adicionada de sulfatos de amonio
y magnesio y de fosfato monopotásico, y disolución mineral de Mayer
(sacarosa, agua, fosfato mo11ocálc1co y monopotásico, sulfato magnésico
y nitrato amónico). Las especies ensayadas han sido: Torula utilis, Sacaromices razas Bast y S. Se ha encontrado que la primera cultivada sobre
melaza es la que da una levadura ccn el mínimo de purinas; tan sólo 0.9%
de nitrógeno purínico equivalente a 9 19% del nitrógeno total, en vez de
14 y 15% que ordinariamente tienen las levaduras corrientes.
Pero nosotros hemos resuelto este problema tan interesante empleando
un método original de tratamiento de cualquier clase de levadura, que
permite desposeerla de la mayor parte de sus punnas. los resultados conseguidos han siclo los siguien es:
N. Total

N. Purlnlco

Levadura antes del tratamiento . . . . . . . . • . . . . . . 7.10%
Levadura después del tratamiento ... , . . . . . . . . . 7J:S%

0.472%
0.148%

Ouedando rebajada la cantidad de purinas a la que ordinariamente
tiene la sardina (0.118% de N. purínico). Se observa que en las carnes
que tienen una cifra media de proteína de 18% (o sea 2.87% de N total l,
el nitrógeno de las punnas vale 0.035%; o lo que es lo mismo 1.29% del
N. total. En las sardinas, el N. total es ée 2.87% y el purínico 0.118% o
sea el 4.12% del N to al. En la levadura tratada por nuestro procedimiento, el nitrógeno purinico es el 2.W% del total quedando dentro de
los limites de los alimentos usuales. Reservamos tamb1én los detalles de
nuestro método porque ha de ser objeto de explotación industrial.
También hemos llevado I cabo estudios experimentales acerca de la

Puede apreciarse bien claramente q 1
,
tratada por nuestro método orrg n l d t ue as proteinas de la levadura
úrico sensiblemente inferior a i1/
ermrnan
~roducc1ón de á&lt;.::lcio
procedente de la carne.
e provoca e mismo peso de ellas

126

127

que

ura

�Aciclo nucleíiico. Uno de los componentes más esti~~ e inte~esantes de la levadura es el ácido nucleínico del cual h1c1mos mención
anteriormente. Como la levadura es un hongo. míc,:oscópico enormemente
proliferado, tiene en extra?rdinan~ ~bundancia nucleos de células, cromosomas y genes constituidos qu11r11cam~.nte por nucl~rote!nas. Estas
se desdoblan en proteínas simples y nuclemas; y estas u_lt1~s ~ n~as •
proteínas y ácidos nucleínicos. Estos ácidos están constituidos p&lt;?r ~•do
fosfórico, d-ríbosa dos bases púricas (adenina y guanina) y dos p1_nmfd1cas
(citosina y uracilo) · de estos componentes retenemos ahora la d-nbosa gue
es una pentosa aldosa de extraordinario interés porq~ forma también
parte de fermentos muy importantes (fermento amarillo de Warbu!g,
codehidrasas I y 11, etcJ : La constitución química del ácido nuclelnico
de la levadura, o ácido ríbonucleínico, es la s1gu1eme:

logrado elevar el rendimiento hasta 5 veces más. Y también hemos conseguido obtener _el ácido nucleín1co bien blanco, no oxidable y estabilizado.
Tampoc:o consignamos detalles de los procedimientos seguidos para alcanzar estos _excelentes resultados por las mismas razones expresadas ya en
otras ocasiones.

. Como uno de los valiosos componentes del ácido nucleínico es la
nbosa, _que entra a formar parte de importantes fermentos intraorgánicos
y que s1~ de primera materia para obtener sintéticamente vitamina 82 y C
hemos intentado la extracción del mencionado azúcar por un m~
también original, y el cual no detallamos. Aunque los resultados han sido
buenos aspiramos a mejorarlos mediante nuevos estudios.
Otros compuestos nitrogenados. La levadura contiene otros diversos
compuestos nitrogenados, además de proteínas amino-ácidos bases aminadas y áci~ nuc!eíni~os. De algunos de ellos' nos oc:uparen{os más adelante; son ciertas v1tam1nas y fermentos. De los otros vamos a hacer ahora
una reseña breve.
levadura sea casi. el único vegetal que contiene glucógeno (C.H 1A) N.
cuerpo de muy interesantes acciones fisiológicas y que funciona unas •
veces como hormona y otras como factor alimenticio vitamínico. En el
c~~ro que consignamos anteriormente se puede observar que el 0.5% del
nitr~eno total de la levadura corresponde a la colina. Este cuerpo influye
con~1de~abl~ente ;~ el metabolismo de las grasas y es un agente de
metilac1ón mt!aorgamca eje extraordinario interés; estimula el crecimiento
en ~uchos an_1males y en_ el homb:e; evjta la perosis de las aves jóvenes; su
deriva~ acet,la~ es el mte~med10 qu1mico producido en la excitación de
1~ nervios ter_m1nales vago s1'!1páti~os y se libera en el estímulo y contracción de los mus~ulos _volun!anos e involuntarios. La colina es hipotensora y
fa~~ece el penstalt1smo intestinal; además es un constituyente de las
lec1trnas.
. Un co_mponente, nitrogenado y sulfurado, de la levadura es el tripept1do conocido con el nombre de glutation :

Es un producto muy estimado en Medicina y T~rapéutica, como med!camento fosforado que se utiliza como tónico, estimulante de la leu~oc:1tosis para aumentar las resistencias org~nicas en !os ca~os de fiebre
tifoidea y para combatir anemia, tuberculosis, escarlatina Y. fiebre puerperal. Claro es que la propia levadur~ posee todas estas propiedades farmacológicas puesto que el ácido nucle,nico es uno de sus componentes.
Actualmente se beneficia dicho ácido a partir de levadura ~ n_osotros
hemos estudiado el problema de su obtención con buen rendimaento Y
excelentes propiedades. La cantidad que generalmente puede extraerse de
un litro de papilla de levadura fresca, es de 2 a 3 gramos. Nosotros hemos
128

'fli

fHi-SH

CH-Hk-CO-C~-CHa-CH-C00·H
1
co--.HH-Ctfa-COOH

y form~ po~ los tres amino•ácidos denominados glicina, cisteína y ácido
glutám1co. Existe en la forma reducida correspondiente a la fórmula ante129

�rior HS-G y en la oxidada G-S-S-G (denominando Gel resto de su fórmula
unido a HS) y ambos constituyen uno de los sistemas de oxidación-reducción (sistema Red-Ox} más importantes de nuestro organismo. Además,
es un agente desintoxicante de importancia y una fuente de los tres
amino-ácidos que le integran Se encuentra en la sangre humana en proporción de 0.5 a 0.7 gramos por litro. La levadura de cerveza le contiene
en proporción aproxímada de l % de materia seca, pero actualmente se
fabrican extractos de levadura que tienen hasta 5.6% de glutationa (19).

·/H-OH

También contiene la levadura compuestos hemáticos análogos a los
de la sangre de vertebrados. Pueden citarse entre ellos, la hemina (20),
la hematina y diversas porfinnas. Por su existenc,a, la levadura es un excelente alimento hematopoyético, ferruginoso y antianém1co. La casi totalidad del hierro que contiene la levadura (0.4 gramos de óxido férrico en
100 gramos de producto seco) se encuentra al estado de dichos cuerpos,
tan parecidos al grupo prostético de la hemoglobina de la sangre.

1-f()-CH

CH-OH

Ho-CH

/CH-OH

Todavia pOdemos citar otros compuestos azoados existentes en la

levadura: glucosam1na, ami lamina, trimetílamina y amoniaco, en cantidades
muy pequeñas.
Glucógeno. Este carbohidrato se llama también "almidón animal" y
es la forma de reserva de glucosa que tiene nuestro organismo en donde
se deposita, principalmente en el hígado y en el músculo; es curioso que la
levadura sea casi el único vegetal que contiene glucógeno (C.H1A) n.
Su cantidad es considerable. Los análisis de levaduras practicados por
110SOtros arro1an cifras de 30.25% sobre substancia seca y son concordantes

con los resultados obtenídos por diversos investigadores; algunos (12) consignan cifras menores (26%) péro esto es debido a las especies y medios
de cultivo diferentes que ord,nanamerte se utilizan.
•
El glucógeno es un prmc1p10 alimenticio de elevado valor pues es muy
fácilmente digerible e h1droltzable por fermentos del intestino delgado
para pasar a glucosa la cual se mcorpora luego a la sangre para ser posteriormente transformada en los e)ldos rindiendo considerable cantidad de
calor. Un gramo de glucógeno puede producir 4 50 calorías grandes; por
consi~uiente los 30.25 gramos que contienen 100 gramos de levadura seca
pueden producir 136 calorías.

La cantidad de glucógeno de la levadura aumenta en proporción
inversa a la de proteínas (21 ) y disminuye rápidamente durante la conservación o almacenam1en o de aquélla; pero puede evitarse esta disminución
preparando levadura seca y prensada.

Otros carbohidratos. En orden de importancia, sigue al glucógeno
la inosita. Este es una ctclosa o azúcar de cadena cerrada que corresponde
a la fórmula:

CH-OH
Y que existe en la levadur~, lrbr~ y unida al ácido fosfórico, calcio
neslo~ constituyendo la fttina o 1nositofosfato calcicomagnésico
;:ct,bj O meso;nos1ta es_el Bios 1, que es un factor de crecimiento 1ind:s~
nsa_ e para ~s organismos monocelulares como la propia levadura
C?05htuye
_también el agente que evita la alopeda o caída del pelo ~
d,versos animales.

La\~

Tam~iéry contiene. la levadura diversos disacáridos como la trehalou
r'iobiosa(; la pnmera exrste en proporción de 2% de levadura de
super 1c1e seca 22) y la segunda se confunde con la ,somal ..osa (23) Ot
~~=~a;anana o goma ~ levadura (24_) la cual ~ hidroliz; desro_
Todos
xtr~ Ymanosa, se la ha considerado como una ami losa
estos cuerpos tienen la misma fórmula empírica: ( 12HnOu.
·
la n:iembrana o envoltura de las células de levadura no está formada
por 9:nu1na_ celulosa s,no por dos llamadas hemicelulosas: eritro Kroat•
11ª primera da color pardo con el yodo y se llama también ydextra•
, a segunda no SE; colorea con Yodo y se denomina tamb,én manodexEl total de he~r~lulosas en la levadura es de 6.88% sobre materia
,&amp;n nuestros anahs1s hemos encontrado cifras muy próximas a ésta
teroles. Una sene de cuerpos muy interesantes que existen e~ la
lev:dura, son los esteroles Upidos cíclicos de estructura ciclopentanofenan regica ~ progenitor~ en su mayoría de las indispensables vitaminas D
n primer lugar figura el Ergosterol c27 H4.,Q el cual
·
en cant,~des que oscilan de 0.1 a 0.7% de l~vadu/a seca (25}
~~oporc1on varía consider~blemente según la especie de levadur~ y el me10 sobre el cual se cultiva. En Sacaromices sobre malt. encuentra Bari
Y la

=
'c~~r,

et~':~~!

131

�0.56% (19}. Como se sabe que la formación de estos líp1dos en las células
de levadura no indica degeneración de aquéllas sino un metabolismo especial que se origina al detenerse la reproducción, ~e puede fo rzar la forma ción de esteroles colocando la levadura en cond1c1ones especiales; tal por
e¡emplo suspendiéndola en agua y aireándol~ ~ucho pero si~ que t_enga
carbohidratos ni compuestos nitrogenados asuntlables, pero s1 ~l1cerma Y
fosfatos inorgánicos; también cultivándola con un agente oxidante no
tóxico (persulfato potásico; peróxidos de sodio, calci~ o magnesio), c.on
deficiencia de mtrógeno asimilable y a 34 °; o traba¡ando con levadura
serniseca y en presencia de vapores de alcohol. Actualmente constituye
objeto de explotación industnal la extracción de ergosterol de la levadura,
cultivada especialmente para este fin; sobre todo de la llamada grasa de
levadura. Son muchos los procedimientos propuestos y de ellos puede consultarse un estudio crítico en la tesis mexicana de la Srita. Gutiérrez Dupont
(26). Nosotros nos proponemos llevar a cabo algunas experiencias en este
sentido. El ergosterol es la provitamina D por excelencia y_ se transforma
en ella si se le somete a radiaciones ultravioletas producidas cuando se
quema magnesio (2790-2900 Amstrongs de longitud de onda l; de ahí su
gran importancia.
·
.
Otro esterol importante existente en la levadura es el Z1mosterol
C27 H420 isomero del anterior (según algunos investigadores es un óxido
del ergo~terol y su fórmula es C27 HuO~l ;_existe en proporción de 0.1 _% de
levadura fresca o papilla. Algunos qu1m1cos alemanes {27) han aislado
otros esteroles: Fecostero! (C27 H40Ü l, Ascosterol (C21H40Ül, Neosterol
(C2:HyO), y Episterol (C21H44Ü).
También se ha señalado la existencia de lecitina y de cefalina (28)
en proporción de 0.5% de levadura seca y sobre un total de grasas o
lipidos de 4.5%.
,
_
,
Como constituyente analogo a los esteroles se puede senalar todav1a
el interesante hidrocarburo denominado Escualeno CsoH50, el cual constituye hasta el 16% del total de lípidos que contiene la levadura.
.
Grasas. Los típicos gliceridos integran la grasa de levadura en cantidad hasta del 6% sobre substancia seca El ácido graso saturado principal
es el palmítico (75% del total de esos ácidos) y _le sigue el e~!eárico
(25% del total l; de los no saturados existe el olé1Co pero tamb1en hay
ácidos volátiles y otros. Se consigna a continuación un cuadro de composición de los lípidos de la levadura (29):
Acidos volátiles . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 5.2%
Acido esteárico . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 5.9%
Acido palmítico . . . . . . . . . .. .. . .. .. . .. . . .. . 9.5%
Acido oléico ............................. 47.6%
Acido linoléico . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 2.9%
Glicerína .. .. . . . . . . .. . . . . .. . . . . . . . . . . .. . . 5.3%
lnsaponificable (esteroles 3.3; escualeno 16.3). 19.6%
96.0%

132

~ª. materia grasa total extraí~ de la levadura mediante tratamientos
&lt;.1lcoholicos se ,ll~ma Cerolina y está é:onstituída por esteres glicéricos y de
E:5teroles, de ac1dos grasos; es una masa amarillenta parecida a la lano.lma (30)_
~ mayor parte de los ,lípidos 9e la levadura no son extraíbles por
trat_am1entos reiterados con e_ter su_lfur(co o éter de petróleo, según hemos
-podido ob~~rvar en nuestras rnvest19ac1ones. Pero si se la somete antes a
.una autol1s1s, entonces se ~onsigu~ la extrac_ción total. Presentan, por lo
tanto, el fenóme_no denommado L1pofaneros1s o puesta en evidencia de
.grasas oc~ltas. D1~has g_rasas se encuentran unidas a las proteínas constituyendo li_P?proteinas d1yers~s, en as?Oaciones de tipo intermedio entre
u~1ones f1s1ca~ y combinaciones qu1micas1 denominadas modernamente
-S1mp!exos. Untones de este tipo han sido estudiadas por nosotros con
~mphtud y_de ello daremos cuenta en otras Notas y Comunicaciones.
. ~atenas colorantes. Las principales existentes en la levadura son
v1t_am1~as y fermentos y _las consideraremos al ocuparnos de estos cuerpos
(v1ta~ma B2 o lactoflavma, otras flavinas, tiocromo, citocromo, fermento
.amarillo, etc.l. Ya hemos mencionado también los pigmentos hemáticos.
A~idos orgánicos. La levadura contiene una gran variedad de ellos
produc1~os por la _propia acción fermentativa de aquélla sobre el substrat~
que le sirve de alimento. Se han señalado los siguientes: fórmico acético
propiónico, butf rico, valeriánico, succínico, láctico y pirúvico.
'
'
Alcoholes y aidehidos. Se conocen los siguientes: metano\ etanol
butanol1 pentanoles, glicerina, esteroles y [os aldehídos correspo~dientes'.
. Compuestos orgánicos fosforados. Existen en la levadura todo un
con¡unto de co~p~;stos fo~forados que constituyen los sistemas o donadores de fosfonla_oon, y los esteres fosfóricos de los azúcares que han de
ferm~ntar P?~tenarmente; esto aparte de los ácidos nudeínicos, lecitina,
cefal1na Y fitma que ya mencionamos antes. En efecto, la levadura es
portadora de muchos fermentos que determinan la fermentación de la
glucosa y de sus i~meros; estas fermentaciones son en la actualidad pertectamen_te conocidas y se sabe con todo detalle la serie de compuestos
1,n~erm~d1?s qu~ ~ van produciendo hasta llegar a los finales, alcohol o
acrdo lact1co principalmente (31); son ést-0s la fructosa-6-fosfato o ester
de Neuberg, la fructosa-1-fosfato o ester de Tankó, la frucfosa-1 -6-difosfato o ester de Harden-~o~ng, la g!ucosa-1-fosfato o ester de Cori y la
g~u~osa-?-f:osfato, lac~c_1dogen~ o ester de Robison; las trlosafosfatos
(~~ido d1ox1ceto~a:f_osfori5=~ y g!icerina!dehido fosfórico, ácidos glicerofosfor1cos y fosfoglicencos, acido fosfopiruvico}.
. Pero también contiene la levadura todos los donadores de ácido fosfór~co Y~~ son a saber: á~i?o creatin-:~sfórico o fo_sfageno y ácidos adenos1,n~fosforicos (monofosfonco o adentl1co AMP, d1fosfórico ADP y trifosfonco_ AT~l . -~od?s. estos compue?tos existen en la levadura y son de
gran 1nteres f1s1olog1co y bromatologico.
. El reparto del fósforo entre las clases diversas de compuestos que
existen en la levadura, puede apreciarse en el siguiente cuadro (32)
133

�refrente a cifras medias de levadura de cerveza inglesa; se expresa en
miligramos de fósforo por gramos de levadura fresca en papilla:
Fósforo total . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 3.25
Ortofosfatos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 1.35
Pírofosfatos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 0.68
Fosfatos orgánicos . . . . • . . . . . .. . .. . .. . . . . . . .. 1.17
Hexosadifosfatos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . • . . 0.38
Hexosamonofosfatos ........... , ............ 0.72
Acido nucleínico . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 0.07
Al ocuparnos más adelante, de los compuestos minerales de la leva•
dura, consignaremos los resultados obtenidos por nosotros en los cuanteos
de fósforo.
Vitaminas. No existe ningún producto natural que sea tan rico y tan
variado en Vitaminas como lo es la levadura. Parece una fuente inagotable
ele estos sutiles factores alimenticios, pues continuamente se están descu•
briendo en la levadura, nuevas Vitaminas. Todo lo que se denomina "Com·
piejo Vitamínico B" se encuentra en ella y, además.,, otra~ diversas. Una
breve reseña de casi todas se hace a cont1nuaci6n.
No contiene Vitamina A pero recientemente se· ha descubierto un
principio, de constitución desconocida, y de acción sinérgica con las
Vitaminas By D, que suple a la Vitamina A (12).
La Vitamina 81 o Tianina, es una de las más abundantes en la leva•
aura; hasta 12,00J unidades internacionales por 100 gramos de substancia
seca, consignan algunos autores (33). Las necesidades diarias de nuestro
organismo son de 800 U. l. y, por lo tanto, quedan cubiertas con la ingestión
de unos siete gramos de levadura seca.
La 82 o Lactoflavina, es también abundante: 3,(XX) unidades Sherman
por 100 gramos ele levadura seca. La ingestión diaria de nueve gramos de
ésta, cubre las necesidades de 450 U. I. que tiene nuestro cuerpo.
Las Vitaminas 83, 81 y 85, existentes también en la levadura, tienen
interés para el &lt;:recimiento de ratas y de palomas, pero no para la economía
humana.
La 88 o Piridoxina existe en la levadura seca en cantidad de 5 miligra•
mos por 100 gramos. Se estima necesaria para nuestro organismo pero se
desconoce en qué cantidad.
·
La lnosita o Bios I ha sido ya considerada anteriormente.
El ácido pantoténico existe en cantidad de 70 a 120 gamas (m11ésimas
de miligramo) por l 00 gramos de levadura seca. Se considera necesario en
nuestra alimentación pero se ignoran las cantidades.
El k ido nicotínico o Niacina, es la Vitamina antipelagra y existe en
cantidad de 65 miligramos por 100 gramos de levadura seca. Nuestras
necesidades diarias de veinte miligramos se cubren con 30 gramos de
levadura seca.
Forman también parte del "Complejo vitamínico B" y, por tanto,
existen en la levadura de cerveza: el ácido f61ico, el p-amino-benzoico o
134

factor anti~anicie, el factor anitanémico pernicioso humano el anticata•
rata_, el ant1sprue, la biotina o vitamina H, y alguna otra más. Aún reconoc,en~o que todas estas substancias son necesarias, o por lo menos
convenientes, par~ el organismo _humano, . se conoce todavía muy poco
acerca de las cantidades en que existen eñ la levadura y de las que precisa
nuestro cuerpo.
Entre la_s Vitaminas hidrosolubles se encuentran todavía la C y K
cuya presenc1? no~ ha señalado aún en la levadura.
r E1nbcambio e~1s.~e, Y en gran _cantidad, la importantísima Vitamina D
,poso~ le Ycalc,of,¡adora. A decir verdad, lo que existe es la Provitami~
~ne:ninada ~rgosterol y que ya consideramos antes; se transforma cuan•
t1tat1va Y eq~1molecularmente en Vitamina D por irradiación solar rica en
ray~ ultrav,?letas; y la transformación tiene lugar dentro de nuestro
brsf%'º organismo. La gran cantidad de Ergosterol que tiene la levadura
. , . , corresponde a 22 millones de U.1. pór 100 gramos Nuestra~
~~es 1dades normales son de 300 U 1. que se suministran con· la peque•
nis,ma cantidad de dos diezmrligramos de levadura.
Fermentos; SI la leva,dura es rica, en cantidad y calidad, efe Vitaminas, 1~ ~s todav,a mucho m~s en Fermentos de todas clases· endoferment
h,drol_i tic~ 9e todos los principios inmediatos, desmolasas ~ transforma~~
res b1oqu1m1cos, fermentos respiratorios oxi y anoxibióticos· todo se en
cuentra en la levadura; consignamos a continuación un ~uadro de 1~
fermentos encontrados_~n ella, los substratos sobre los cuales actúan
los productos que se originan por esas acciones:
y

135

�Producto formado

Substrato

Fermento

1.--Hidrolasas:

A. -Carbohidrasas:
1- Sucrasas (Sacar asa, 1nvertasa)
2--Maltasa
3- Lactasa
4- Melibias

8&lt;

5- T rehalasa
6-- Glucogenasa

C6 H120o+CoH12Üo

C12H2.2011
Sacarosa
C12H22011
Maltosa
:12H22011
Lactosa
:12H220u
Melibiosa
:,2H2.2011
Trehalosa
CCeH1o011)n
Glucógeno

Glucosa

Fructosa

2CoH120e

Glucosa
C0 H120 8 CoH,200
Glucosa
Galactosa
C6 H1 20G+CoH1:i011
Glucosa
Galactosa

+

2CoH120o
Glucosa

C1H120o
Glucosa

8. -Fermentos proteolíticos:
1-Proteasas

Proteínas de levadura

Proteosas, Peptonas y Polipéptidos

2- Peptidasas

Péptidos

Amino-ácidos

Acido nucleínico

Mononucleótidos

Hexosa PO~Ha

Hexosafosfa to

S~tralo

Producto formado

C.-Esterasas:
1- Fosfatasas:
a.-Polinucleotidasa
b.-Fosfatesas

D.- Amidasas :
Asparraginasa

Asparraguina

Acido aspártico

1- 0xidoreductasa (Mutasa, Dehidrasa)

RCHO
Aldehido

RCH!!OH+RCOOH
Alcohol
Acido

2 -Glicerofosíórkodehidrogenasa

Acido glicerofosfórico

Acido glrceraldehidofosfórico

3- Carboxilasa

CHa -CO-COOH
Acido pi rúvico

CHn-COH+CO:.:
Etanal
Dióxido de carbono

CHa-CO-COH
Met ílglioxal

Crb-CHOH-COOH
Acido láctico

Hexosas

Hexosas activas

11. -Desmolasas .:

A-Grupo de Ctmasas :

......

~

4

Met ilglioxalasa

5-Hexoquinasa

�Aparte de éstos, existen todavía algunos más y muchos cofermentos.
De algunos, nos ocupamos a continuación:
La Catalasa es un fermento respiratorio hemático y ferruginoso, que
actúa sobre el peróxido de hidrógeno descomponiéndole y liberando oxígeno atómico; la existente en la leva&lt;lura se inactiva en ausencia de oxígeno
y el máximo de su actividad lo tiene a 22° y a un pH de 6.3.
Los Citocromos son parecidos a la anterior y actúan como catali:::adores
respiratorios intracelulares en la llamada respiración oxibiótica o con hierro.
El más importante es el C, que existe en la levadura en proporción de 1 a 2
miligramos por 100 gramos de substancia seca. La levadura de fondo y la
de superficie tienen sensiblemente la misma cantidad de Citocromo ((35).
El Primer Fermento respiratorio de Warburg, muy parecido a los Citocromos, existe también en la levadura.
Las Flavoproteínas son un conjunto de Fermentos oxidantes, de color
amarillo. El conocido de más antiguo es el Fermento amarillo o Segundo
fermento respiratorio de Warburg, descubierto en la propia levadura; hasta
ahora no se ha encontrado en ningún otro vegetal ni animal; su constitución química es derivada de la Vitamina 82 y está formado por una Proteína
unida a Fosfato de riboflavina. Existe también en la levadura el Fermento
de Haas, especialmente en la de fondo; es de color amarillo verdoso y su
constitución química es intermedia entre las del fermento amarillo y las
Codehidrasas. También existe una Flavoproteína mixta de las dos anteriores. Las Diaforasas I y 11 actúan sobre las Codehidrasas respectivas y pueden obtenerse fácilmente de la levadura (37).
La Citocromoxidasa y la Citocromoperoxidasa descomponen el agua
oxigenada solamente en presencia ce C1tocromo (38); existen en la levadura y son de estructura hemátic..a parecida a la de la Catalasa.
Las Codehidrasas I y 11 son componentes de levadura. La I es la antigua Coc1maSJ de Harden y está constituida por amida nicotínica, adenina,
ribosa y ácido fosfórico; actúa como :ermento coadyuvante de la dehidrasa
correspondiente y su cantidad en la levadura fresca o papilla, es de O05
gramos por 100 gramos, lo cual equivale a 0.17 gramos por 100 gramos
de levadura seca. La Codehidrasa II es el antiguo Cofermento de Warburg
y existe en muy pequeña cantidad en la levadura.
Otro fermento presen e en la levadura es la Cocarboxilasa, la cual es
un Cofermento formado por pirofosfato de tiamina o Vitamina 81•
Además de los fermentos reseñados antes, la levadura contiene todos
los mencionados en el cuadro que consignamos antes. La obtención de
muchos de ellos se describe en los libros especializados de Encimologia
(37) (32) (34).

levadura seca varía de 7 796 (39) 8 996 (39 )
que hemos llevado a cabo de la le:ad~ra de I · En los .repetidos análisis
t~ado C?ffiO cifra media de cenizas la de 8 26% trvFerd1a, hemos enc?~rinde siempre más cenizas ue la' de f do · eva ura. de_ superficie
cenizas es el fósfo
l (
on · El elemento principal de las
de potasio y de
cua. SE:: e,cuentra en ellas al estado de fosfatos
versoIs compuestos orgá~ic~inf~:o~!\i;~~~e:!~~sforot de _losI dide
a gunos formen tos· pe t 6., d f f
an es, incuso
vió anterior~nte. Más d;la ~~f~dnde j os at_os inorgánic?s,. como ya se
P2O4 combinado· nosotros hemos en
as cenizas 5?n anh1dndo fosfórico
cados, un prom~io de 52 21 % contrado en 1~ diversos análisis practiconsignan hasta 54.5% y a·lguno/(1;f~ I ~e ~~as~ otros au_tores (34)

ma;r:s.

59

~fur~~~I ~n t~~f~t~'~;d~!}otaÍ d:·ceni:~•L~r~:;;:;
d:;~ Jt la pres~pcia del calcio ques~~ : :1at:C;~:r:~~~~

~~ 1

el

0

de Dickman y 0~:?(~J'.versos métodos, hemos seguido definitivamente

es el~:~i~~emento ?E? gran interés existente en las cenizas de levadura
4 5% del t' tsul cdeant1da~, expresada en óxido cálcico CaO oscila de 1 a
0 a
·
cenizas Nosotro h
'.
según se trate de levadu;a frese 5 e~os encontrado cifras distintas,
a~gu_irida seca en el comercio (3'.s%r1a~nte sec~da. _( 1.43%) o .ya
d1f1c1I por las mismas razones que la de fósf deJ erm1nac1°'! es tambrén
5
de McCan~e y Shipp (41 ¡.
oro. emos seguido el método
También hemos cuanteado la T h b. do
gas a las consignadas en los l'b s1 ice a ien encontrado cifras análode SiO2 sobre el total d
.1 ros que~ ocupan de esta materia; 1.3%
de análisis de cenizas &amp;? ,:~das. A cont1nuac1ón consignamos un cuadro
en diversas publicaciones y los 11·adoscompueSto con los. datos encontrados
por nosotros mismos:

h;ª

Análisis de cenizas de levadura seca (8% de humedad )
Auto:

Mitscherlich
Bull
Bechamp
Frey
Prescott
Nosotros

Cenizas

K.O

NaiO

c.ao

Fe:Oa

P!OI

7.7 39.8
1.0 6.0
8.9 35.2 0.5 4.5 4.1 0.6
28.6 1.4 24 5.2 5.0
8.7 34.9 1.8 28 5.1 0.4

53.9
54.7

8.7

36.5
8.26 ....

0.7

MgJ

% de cenizas
so,

53.7 5.7
49.4 0.8
1.4 5.2 lnd. 54.5 0.5
l.43

52.2

SiOt

CI

lnd

0.1

0.9 lnd.

1.2 lnd.

La Lipasa de la levadura hidroliza las grasas desdoblándolas en glice-.
rina y ácidos grasos. La levadura seca y prensada es más rica en Lipasa que
la papilla procedente de las cervecerías y es tanto más activa cuanto más
puros sean los cultivos sobre los cuales se ha desarrollado. Su máximo de
actividad es a 30° y a un pH de 6.7 (36).
Compuestos minerales. La cantidad total ele cenizas que deja la

Puede apreciarse que la levadura
b
•
excesivamente fosforada para se fl es c13ºª su sta~c1a muy fosforada;
principios bromatológicos más imr u iza como alimento. Uno de los
los diversos factores que integran~r
de !~ ~uilibrios entre
ª imen tes_o, ele1equ1ltbno
calcio/fósforo

138

139

t'

rtes

�debe alcanzarse cuando el valor de esta relación se aprox~ma sensi~lemente a \a unidad. En el caso de la levadura (y tomando c1tras ~echas)
el valor es de CaO/P 2O-:. igual a 2.5/53 igual a 0.047; o sea Ca/P 1g~I a
1 78/23 igual a 1/13 igual a 0,08 enormerente separado del de la unidad.
Aun las harinas de cereales, en l~s cuales se ma~itiesta fuerten:ent~ esta
descompensación arrojan cifras mucho más prox1mas a la unidad. 0.25
para la de avena 'O 14 para la de trigo y 0.1 Opara la de maiz. Este enorme
desequilibrio ha~e que la levadura sea un alimento acidíficante que !ompe
el equilibrio ácido-base del medio interno human?. _Para conseguir una
proporción adecuada entre est?5 dos elemen!os qu1m1cos, y hacer por lo
tanto, que la levadura sea un altmento conveniente en ese aspecto, es necesario someterla a un tratamiento adecuado. Hemos hecho diversos est~d1os
e inve,t•gacíones acerca de este problema y hemos logrado un metodo
muy sencillo y barato cuyos detalles nos reserva~os. Claro es que, con una
alimentación mixta en la cual la levadura no figure ~ás que com? una
porción de la dieta, se__corrige este defect~; as1 por e¡emplo mezclando!a
a partes iguales con fri¡ol seco o con la harina de éste.
LA LEVADURA COMO AUMENTO

A lo largo de toda la ex¡x,sici6n hech~ de las propiedades físicas Y
composición química de la levadura, ha pod1_do observarse el elevado, valor
alimenticio de este singular producto. Su nqueza enorme.~~ prote1n~s Y
la calidad de éstas (valor biológico, digestibilidad, com~1c1~n ~n aminoácidos), su buena proporción de carbohidrat.~, su extraord1_nana nqueza ;º
vitaminas y fermentos hacen de ella un alimento de primera categona.
Esto queda comprobado por muchos experimentos llevados ~ cabo_ por
investigadores de diversos países. Asl por ejemplo los que descnben B,ckel
(14), Justen (42), Mangold (13), Dirr (15), Finck (43) y otros, en f:lemania; los de Stone (44-l, Schoen (45), Frey (3) y otros, en Nortea_ménca.
Las patentes inglesas, alemanas y nortean:iericanas r~ferentes a altm_entos
compuestos a base de levadura, son en numero considerable. Y las instalaciones para producirla en canti~des enor~es, se encuen!ran en explota•
ción actualmente en todos los citados pa1ses, en Hungna, en Cuba, en
Jamaica, en Puerto Rico y en otros ~uchos sitios.
.
Las cifras consignadas al comienzo de este traba¡o demuestran Y
corroboran este mismo aserto.
.. .
.
Pero ta levadura necesita tratamientos y mod1f1cac1ones especiales
para que se recomiende y utilice como alimento en gran cantidad. Ha de
presentar caracteres organolépticos (de color, olor ~ sabor) que la ~a~an
agradable y ~petit~; ha de conte~er esca~. can!1~ad de bases puncas
para que su mges!16n no eleve el nivel d~ ac1do ~neo en nuestro organismo; ha de reba¡arse en ella, la prQP?rc_16n de fosforo. y e_levarse la de
calcio para establecer el adecuado e 1nd1spensable equilibrio entre esos
dos f~ndamentales elementos químicos biogenéticos. Nosotros nos hemos
dedicado preferentemente a la resolución de estos problemas y podemos

140

decl~~ar q~e los hemos resuelto a toda satisfacción, prestando con ello un
serv1c10 senalado a la Bromatología en general y a la mexicana en especial.

LA LEVADURA COMO MEDICAMENTO

,

.. La rica y vari~da, composición de la levadura hace que también se
ut_tlice en 1~ T~~apeut1ca hu_mana. E] ácido nucleínico que contiene permite su apl~cac1on para los fines de este, que ya reseñamos. Las vitaminas
9el comple¡o B ~cen que la levadura sea una fuente única de ellas;
1nsust1tufbl~ por. n!ng_una mezcla sintética de tales factores alimenticios
pues la acc,on sinergica de el los y la existencia en la levadura de otros
sospeshados pero aun no descubiertos, impide ninguna substitución ni
sucedaneo de ella.
, La levadura _es la~tágoga y su administración alivia considerablemente
la ulcera_ gastro:1~testmal y la colitis ulcerosa (12). También actúa contra
la anemia per~ic,o~ y enfermedades análogas, por la existencia en ella
d~I _factor a~t1aném1co que es uno de los integrantes de1 complejo vitam1mco _B. A_ igualdad de peso, la levadura es más rica en vitamina D (o en
su prov1tamma) que el aceite de hlgado de bacalao. Por idénticas razones
la !~adura ~s un medicamento ant1pelágrico y antiberi-bénco; es antirra~
qu1t1Co, antJCatarata y antidermático.
El _meta~lismo de grasas y carbohidratos se normaliza y favorece
c~n la ingestión de levadura; de ahf que se utilice también en el tratar1;1ento de la diabetes {45) creyéndose que su acción terapéutica está
v1_nculada en su alto contenido de vitaminas B, glutationa y ácido nucleírnco.
• Se han ~levado a cabo también diversas experiencias en los casos de
cancer experimental de ratones (47) y de ratas (48) demostrándose que
la lev~dura hace desaparecer esta enfermedad, o por lo menos la previene. Tamb1én ~ ~a ensayado en el cáncer humano (40); con resul~~dos de
franca me¡ona aunque no de curación completa, en la mayoría de los 150
casos avan.:ados que se trataron.
La levadura de cervez~ fresca, en polvo o el sacaruro, se utiliza ya
popularmente como d_epura_t1vo (?) de la sangre y para combatir principalmente las forunculos,s y ciertas dermatosis.
LA LEVADURA COMO PRODUCTO INDUSTRIAL

Ya hemos indicado anteriormente que la levadura se utiliza sobre
todo com&lt;? fer~~nto en las industrias cervecera y panadera. En general,
son especies d1st1ntas de Sacaromices las que se emplean para estos dos
usos. Las _grandes fábric~s de levadura elaboran razas y cepas especiales
que son d,versa~ente es imadas en el mercado. No entramos en el detalle
de estas cuestiones porque nos alejarían mucho pero nos permitimos
recordar al lector los libros clásicos sobre la mateda (32), (34) y (5).
141

�También se utiliza la levadura para extraer de ella el ácido nucleínico,
como ya indicamos antes. Y son bastantes los trabajos y ~atentes sob~e
este particular. Así mismo, para extraer ribosa que es primera materia
fundamental para la fabricación sintética de la vitamina ~ Y de la Bz. .
La levadura en si también se utiliza en los laboratorios para producir
ensayos y pruebas de fermentación; y en a\~unas síntesi~ orgá_nicas .. Un
ejemplo de esto último está en la producc1on del l-acetil-fenil-carb1~ol
( 6 H5CHOHCOCH 3 copulando los aldehídos acétic? CHaC(?H y ~ncíl1co
C6Hl!COH; esta únión no puede hacerse por medios qulm1cos ni_ aun en
presencia de catalizadores; pero 3e lleva a cabo con l~vadura en virtud del
fermento "carboligasa" que contienen; el l~acetil-fe~1l-carbinol puede !~ego reaccionar con metil-amina para producir 1-efednna qu~ es un alc?lo1de
parecido a la adrenalina y que se utiliza mucho en Med1c1na como s1mpáticomimético· en Norteamérica se producen anualmente 400,CXXl onzas
de efedrina ¿on un valor de más de f/JJ,OCIJ dólares (50).
De modo análogo se utiliza levadura para obtener por síntesis biológica, los esteres fosfóricos de las hexosas y los ácidos fosfog licéricos.

Para la obtención en gran escala de levadura e~ necesar!o consider~r ·
los aspectos siguientes: 19 especies adecuadas de m1croorganism~; primeras materias que sirvan de substrato para su desarrollo; 39 rend1m1entos;
49 instalaciones; 5Q aspecto económico.
.
.
· 19-Son vanas las especies de hongos que se utilizan para esto~ _fines
pero las que dan mejores rendimientos son: Saccha.r~myces cerev1s1~e Y
Ellipsoideus, Torula utilis y algunas especies de Pen1c11lum y ~rperg11lus.
Interesa seleccionarlas para obtener cultivos puros, no contaminados con
otros microorganismos que dificulten su crecimie.~to. Com_o_ no se trata
de producir especies adecuadas para la fermentac1on alcoholica o para la
panificación, son de escaso interés las innumerables razas y cepas que _se
emplean en la Industria para esos fines. Lo que importa ahora son espe~1es
que proliferen rápida, fácil y abundantemente~ Actualmeny~ se pr~f1ere
la Torula utilis sobre todas las demás porque reune las cond1c1ones dichas;
la variedad thermophila que es la más adecuada para cultivos en :limas
tropicales y produce un gran rendimiento de excelente levadura al_1menticia, cuando se la cultiva en líquidos azucarados (51); es la prefenda en
Inglaterra y sus Colonias.
.
.
.
Aparte del medio en que se cultiven, esto~ ~ongos m1crosc?p1_cos
necesitan para su desarrollo ciertos factores de crec1m1ento como la B1otina,
el ácido pantoténico, ciertas vitaminas del complejo B, glutation y algunos
amino-ácidos· todos ellos se encuentran en la propia levadura pero pueden,
también añadirse aisladamente a los caldos de cultivo. Un gran estimulante dd crecimiento es una substancia cristalma que se encuentra en el
ápice del tallo de la caña de azúcar; posible~ente se trata ~e una_ Auxina.
También lo es el hidrolizado de gluten de trigo por los amino-ácidos que

contiene, y los copos de so¡a en cantidad de 0.2-0.3%. La etanolamina, en
proporción de l parte por 12,0CO partes de medio de cultivo, aumenta
mucho la proporción de levadura. El factor de crecimiento en la levadura
es mayor en melazas de caña que en las de remolacha, y en éstas más que
en las procedentes de madera La aireación favorece el desarrollo del
S. cerevisiae pero perjudica al S. ellipsoideus, en cambio la glucosa inhibe
el crecimiento de las d9s especies sobre todo si se calienta a 100°; de ahí
la recomendación de usar líquidos azucarados que estén diluídos. Los
amino-ácidos más eficaces son la B-alanina y el ácido aspártico en mínimas cantidades: l parte en 500,0CO partes de medio de cultivo; les siguen
la lisina, la metionina y la arginina.
Un factor que influye mucho en el desarrollo de las levaduras es el
valor de pH de los líquidos que le sirven de alimento; ese valor ha de ser
bajo y ha de sostenerse durante el crecimiento corrigiéndole adecuadamente, de tiempo en tiempo y mediante adición de ácido sulfúrico o de
amoniaco; la cifra óptima es 4.4. Para evitar que el medio se vaya acidificando durante el proceso de crecimiento, se le puede añadir guanina o
metil-guanidina, cuerpos asimilables por la levadura. Los ácidos minerales
fuertes (clorhídndo, nítrico y sulfúrico) reducen el poder de crecimiento
y el fermentativo de la levadura pero en cambio los aumenta el ácido fosfórico y sus sales ácidas de Na y K.
Otro factor influyente es la temperatura. La adecuada depende de
la especie de levadura, puesto que las hay que se desarrollan mejor en
frío, como sucede con las usadas en cervecería. Pero generalmente la
temperatura óptima es de 32° a 36°.
También influye la aireación y algún otro factor.
29-Las primeras materias .utilizadas de antiguo para cultivar levadura son la malta y las mieles de azúcar de caña. Mucho se ha escrito
sobre el desarrollo de levadura en estos medios y remitimos al lector a
los libros clásicos que se ocupan de esta industria. Unicamente mencionaremos las últimas investigaciones que, por recientes, no se recogen en
ellos Así las melazas de azúcar de caña (52) con Torula utilis, diluídas y
acidificadas con S04H2 añadidas de sulfato amónico y aireadas fuertemente, producen 11.6 kilogramos de levadura papilla (80%) por cada
1,0'.Xl litros de mieles diluídas; el rendimiento de nitrógeno proteínico
con relación al inorgánico añadido es de 87%. El rendimiento es mucho
mayor con ciertas cepas o variedades de esta especie (51). Operando con
suero de leche (producto residual en la fabricación de quesos y que contiene principalmente lactosa como substancia alimenticia) se obtienen
50 gramos de levadura seca por cada 100 gramos de lactosa consumida;
la cantidad de proteínas es de más del 50% de la levadura producida y
el rendimiento y desarrollo es aproximadamente igual con las especies
Torula utilis, fragilis y candida, y con S. cerevisiae (53). También se emplean h1drolizados de leche adicionados de amino-ácidos como estimulantes
de crecimiento Otras veces se emplea mosto de uva diluido (23 litros con
agua hasta 100 litros l al cual se añade 2.5-5 kilogramos de sacarosa, 50

142

143

LA FABRICACION INDUSTRIAL DE LEVADURA

?9

�gramos de sulfato amónico y 50 gramos de fosfato amónico; se airea
fuertemente y se sostiene la tempera tura a 14 °:
..
1•_
Los ensayos practicados por nosotros se ref ,e'.en a S. ferev1s1ae ac 1.
matada a la temperatura ordinaria; el medio nutnt1vo esta formado por.
Fosfato tncálcico ..................... -- • l gr~mo

~~!~t~ -~i~~~~I~~ • : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : i

11

Acido sulfúrico concentrado . . .... - ... - .... 2 ~.c.
Agua hasta ... . ............ . - .. - ..... --• 1 litro
y la miel

O melaza utilizada procede del ingenio El Mante y tiene las
siguientes características:

Color . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . pardo obscura
Consistencia ...... _............... . ..... líquida espesa
Grado Brix (¼ di! ) ............. .. ...... 94.12
Pureza aparente ......... • • • · · · · · · · · · · · · 35.25%
37 _14 11
Pureza real . .......... -. • • · · · · · · · · · · · · · · 34 _96 ,,
Clerget (Sac. real) .. - -- - · · · -.. · -- · · .... · 23.C6"
Glucosa .......... -- • • • • • • · · · · · · · · · · · · · · 33 _18 "
Sacarosa .......... -- • • • · · · · · · · · · · · · · · · · 57 _92 ,,
Azúcares totales ...... - .. • • • • -· · · · · -· · · · 15.49 ,,
Cenizas (sulfatadas) ............... . - • • • •
En medio estéril con fuerte corriente de aire a 28º_ Y, con pH igual a
4.5. El rendimiento es rápido y bueno pero se cont1nuan los ensayos
haciendo diversas modificaciones.
Como las mieles de azúcar se emplean preferentemente para ferme_n• tarlas y obtener alcohol, se hace necesario buscar otras primeras materias
más baratas, salvo en aquellos países que sean grandes productores de
azúcar. Una de esas primeras materias, que se ha estudiado r:iucho en
estos últimos años, es el azúcar procedente de la_ m~dera. Fue ~I .gran
químico alemán Willstatter el que primeramente ideo un proced1m1ento
para hidrolizar la celulosa de la madera y transformarla en g!ucosa; el
método ha sufrido muchas modificaciones y me¡oras, y en la propia Alemania se explota industrialmente para prod~cir dic~o_ azúcar el cual se emplea
en la alimentación Recientemente, aqu1 en Mex1co, en la Sef!unda Convención Nacional de Químicos leyó una interesante conferencia el D~. J.
A. Hall, Director del Laboratorio del Servicio Forestal de Estados Unidos
(54) · en ella se mencionan los métodos para obtener levadura de Torula
utilis sobre azúcar de madera. El rendimiento es de _500 libras de levadu~a
seca por tonelada de madera seca, añadiendo al medio de cultivo l~s ~ant1dades necesarias, de amoníacó o urea y de superfosfato. Los rend1m1entos
son casi idénticos con maderas blandas que con duras y se puede aprovechar el residuo de lignina para hidrogenarla y obtener diversos compuestos
químicos.
1

144

Rendimientos mayores se consignan por otros autores (55); 30 ki logramos de levadura seca (con 16 kilogramos de proteínas brutas) por
100 kilogramos de madera; la levadura obtenida tiene los mismos caracteres que la procedente de mieles. Se pueden también utilizar los líquid~
azucarados del mismo ongen como poderosos estimulantes para el desarrollo y crecimiento de levadura en cualquier medio (56). La fórmula dada
por los autores consiste en extraer en aparato Soxhlet 50 gramos de
madera de haya para privarla de grasas y resinas, hervirla después con un
litro de hidróxido sódico decmormal, filtrar y añadir lechada de cal sufi ciente para terminar la precipitación quitando el exceso con anhídrido
carbónico; evaporar el nuevo filtrado hasta 100 e.e., añadirle 200 e.e. de
alcohol, filtrar y quitar el exceso de alcohol por evaporación; agitar el
concentrado con 4 gramos de harina fósil durante 12 horas, filtrar y evaporar hasta 100 e.e.
Estos métodos a partir de madera son extraordinariamente baratos
pues se puede utilizar cualquier clase de madera (de coníferas principalmente) y de sus residuos (serrín, astillas, restos de poda de árboles, etc.);
son los procedimientos llamados a mejor porvenir y aplicables en todos
los países.
También se han hecho ensayos e investigaciones con los líquidos
sulfitados residuales del tratamiento de la madera para obtener pasta
de papel.
En cuanto se refiere a la levadura residual de las fábricas de cervezas,
ya expusimos al principio de este traba10 las condiciones pertinentes.
3Q-Se consignan anteriormente los rendimientos encontrados en los
diversos métodos. Los referentes a los clásicos se encuentran en los libros
citados en la Bibliografía. Los conseguidos por nosotros no difieren de
los de éstos.
49-Tenemos diseñado un proyecto de instalación para beneficiar,
tanto la levadura cervecera como la procedente de mieles de azúcar de
caña.
5Q-EI aspecto económico en la fabricación industrial de levadura es
de primordial interés. Pero la experiencia obtenida con las grandes plantas
establecidas en diversos países, solucionan el problema. Nosotros continuamos nuestros estudios acerca de ello.
·

NUESTRO PLAN DE TRABAJO
Queda ya bien explicado lo que hasta ahora hemos conseguido y lo
&lt;¡ue todavía nos queda por investigar. Nos proponemos fundamentalmente
proporcionar al pueblo mexicano, un alimento proteínico excelente, buen
substitutivo de la carne y a precio extraordinariamente más bajo que el
de ésta. Pero también aspiramos a encontrar aplicación alimenticia a los
residuos de levadura de las fábricas de cerveza, valorando este producto
residual de ellas. Así mismo encontrar aplicaciones industriales, médicas y
alimenticias a diversos productos derivados de la levadura. Con todo ello
145

�se propugnaría el establecimiento de nuevas in~talaciones tnd«:15triales que
favorecerlan el alumbramiento de fuentes de riq~za en México.. .
Expresamos nuestro agradecimíento al Instituto de lnv~t1gac1o&amp;I
Cientfficas de la Universidad de Nuevo León Y, a las autoridades
Estado, que tanto le favorecen, por la ayuda y estimulo prestados a estos
estudios.
BIBLIOGRAFIA
{ J l-Datos de la Secretaría de Economía.
(2)-K Schneider y H. Múnder. Wochsch. Brau.

e· N Frey

57, 58

(1940) .

lnd Eng. Chem. 22, 1154 (1930l.
.
(4)-R: A. Gortner y F. L Gunderson. Chem. and Eng. Neews Ed1t.
Febrero ( 1944 l, pág. l 62.
1940) á
(51-F G. Walter. The Manufacture of compresed Yeast. (
, P9

(3)

(6)-~~K. Baars y J F. Bogtstra. Arch. Suikerind Nederland lndii, 2,
486 (1942).
(7)-H Finck Wochenschr. Brau, 58, 51, 59 y €i6 (1941 ).
(8)-F.' G. W~lter. The Manufacture of compressed Yeast. (1940), pág
(9)-~:Í. W. Coates. Modern Brewery Age, 26, núm._3, pág. SO (1941 L
(10}-Thomas y otros. Comt. rend. 1~, 2~3 (1913); 17~, (1920L,
¡11 )-8 Kagan y M. Stadnickenko. M1krobiol. Zhur, 5, numero 2, pag. 93
(i938) Khim. Referat. Zhur, 5, 67 (1939).
(12}-J M R~II. Chem. Zentralb. (1942), 11 , 2711.
( 13)-A. Mangold. Biedermann's Zentralb. Tiearníhr, 13, 189 {1941 L
(14)-A Bickel Biochem. Z., 310, 355 (1942&gt;.
(15)-K: Dirr. Biochem.Z.,312, 233,252~263 {1942l.
,
.
(16)-K. Kazakov. Khim. Referat. Zhur, numero 4 0940), pag. 40, Nelson Heller y Fulmen. J. Biol. Chem. 57, 415 (1923).
(17 )-Z. Meisenheimer. Z. physiol. Chem, 104, 2.29 (1919).
..
(18)-A. L. Wín ton y K. B Winton. The structure and compos1t10n of
Foods. Vol. IV, pág. 482 l 1939).
{19)-Z. Bari. Ber. ung. pharm. Ges, 16, 95 (1940).
8
(20)-H . Fischer. z. physiol. Chem,, 152, 144 (1936); 175, 248 (192 ).
(21 )-G. Hennenberg. Biedermann s Zentr. 40, 277 (1911}.
(22)-Tanret. Comt. rend. 192, ICTJ6 ( 1931 L
(23)-lsaiev. Chem Usty, 20,251 &lt;1926).
(241-Meigen y Speng. Z. physiol. Chem. 55, 48 (1908).
(25)-Castille y Ruppo1. 11111. Acad. Roy. Bed. Belg. 13, 48 ( 1933).
(26)-Martha Gutiérrez Dupont. Obtención del Ergosterol de la levadura
.
de cerveza. México (19421.
(l930l
(27 )-C. W,ieland, Asano y Gough. Ann, 475, 86 (19'29); 482, 120
;
482, 36 0930); 419, 31 (1931); 548, 34 &lt;1941 l.
146

(28)-Austin. J. Biol. Chem, 59, 1ii ( 1924).
('29) - Taüfel, Thaler y Schzeyegg. Z. Unters. Lebensm. 72, 294 (1 936).
(30)-J, Giral. Tratado de Química Orgánica, Vol. 11,379 (1928). Madrid.
(31 l- J. Giral. Fermentos, 180 (1940). México.
(32)-H. Tauber. Enzyme technology, 1O (1943). New York.
(33)-L. Randoin. Tables de composition des aliments, 125 (1937 ). París.
(34)-S. C. Prescott y C. G. Dunn. Industrial Microbiology, 26 (1940).
New York.
(35)-v. Euler, Fink y Hellsrom. Z. physiol. Chem. 169, 10 (1927).
(36)-Gorbach y Günter. Monatsh. Chem, 61, 47 (1932).
(37)-J. B. Sumner y G. F. Somers. Chemistry and Methods of Enzymes,
249 ( 1943). New York.
(38)-R. Abrams, A. M. Altschul y T. R. Hogness. J. Biol. Chem. 1942,
303 (1942).
(39 )-Mayer. Lehrbuch der Garungschemie, 115 (1878). Heidelberg.
(40}-S.R. Dickman y H. Bray. lnd. Eng. Chem. Anal. Ed, 12, ()65 (1940).
(411 - R. A. McCance y H, L. Shipp. The Chemistry of the Flesh Foecls.
Medícal Research Council, 37 (1933).
(42)-f. Justen. Wochschr. Brau, 57, 233 (1940).
(43)-H. Fink. Angew. Chem. 51, 475 (1938); Biochem. Z. 300, 59 (1939).
(44) - M. Stone. Am. Brewer. 75, 38 (1942).
(45)-M. Schoen. J. lnd. Breweng, 35, 32 (1929).
(46)-W. Beckert. Münch. med. Wochschr. 85, 1231 (1938); J. Agr.
Chem. Soc. Jap, 13, 262 {1937).
(47 l-R. Lewisohn y otros. Science, 94, 70 (! 941 ).
(48)-T, Ando. Gann, 32, 252 (1938).
(49)-J, C. Mcleod y L. J. Ravenel. J. S. Car. Med. Assoc, 34, 37 (1938).
(50)-J. Kamlet. Drug Trade News, 16, 27 (1941 l.
(51 )-A. C. Thaysen. Nature, 151, ~ (1943).
(52)-J. K. Baars y J. F. Bogtstra, Arch. Suikerind Nederland. lndie. 2,
486 (1942).
(53)-H. Lundin. Kgl. Lautbruks-Acad. Tid. 81, 317 (1942).
(54)-J. A. Hall. Revista de Química, VII 1, 1'29 (1944). México.
(55)-H. Fink. Conr. intern. tech. chim. Agr. Comt. rend. VI Congr.
Budapest 2, 409 (1939) .
(56)-C. Emders y M. Hagendorfer. Biochem. Z. 307, 120 (1941 l.

�EL OLOR DEL CAFE TOSTADO
Por el Dr. José Giral e
1.Q. Aureliano García Fernández,
de la Sección de Química del Instituto.

pesar de ser tan conocido y estimado el aroma que se produce en la
torrefacción del grano de café, ha sido muy poco estudiado desde el
punto de vista químico y resulta extraordinariamente difícil encontrar algún dato bibliográfico referente a este particular

A

Se sabe, de modo cierto, que ese típico olor no es debido exclusivamente al café. Otras semillas y productos vegetales lo producen también;
merece destacarse entre ellos el fruto del capomo, legumbre mexicana
que se cría espontáneamente en ciertas comarcas del Estado de Michoacán
y que uno de nosotros (1) ha estudiado y ana lizado. Se trata de la especie
botánica Brosimum alicustrum Sew, árbol de unos 30 metros de altura, con
fruto en aquenio crustáceo de color gris verdoso, de 2 centímetros de diámetro y el polvo de cuyas semillas redondas y de igual color cuando
tostadas, huelen y saben a café, siendo empleado como sucedáneo de éste
por los naturales del país en donde se desarrolla la citada planta. Ya
€ntonces consignábamos que la substancia que produce estos olor y sabor
es soluble en éter y forma parte del extracto etéreo conjuntamente con
las grasas en las cuales también es soluble; además, es un cuerpo sulfurado, posiblemente un mercaptán o alcohol sulfurado, de fórmula general
R-CH2-SH.
En los tratados clásicos de composición de alimentos, se encuentra
-consignado que la pirolisis de los hidratos de carbono del grano del café,
a unos 150-200º, produce una esencia denominada Ustol o Tostol (2) la
cual es absorbida por las proteínas presentes, también ya parcialmente
descompuestas; el aroma es producido por un conjunto de cuerpos entre
los cuales se encuentran: ácidos y aldehído metílicos y etílicos, furfu ral y
furfurol y diversos derivados suyos, algunos mercaptanes y fenoles. En el
conocido y bien documentado libro de Winton (3) se consigna la opinión
y trabajos de Bernheímer (4) el cual aisló del café tostado un principio
denominado Cafeol correspondiendo a la fórmula empírica CsH1oÜ2 al
cual consideraba responsable del olor de dicho grano torrefacto, y cuyo
aserto fué negado por Jaeckl (5). Sometiendo el café tostado a destilación con arrastre de vapor de agua, obtiene Erdmann (6) un aceite pesado
(D: 1.08) cuya disolución etérea agitada con otra acuosa de carbonato
sódico al 10%, permite separar ácidos acético y valeriánico; una ulterior
destilación fraccionada del resto rinde un 50% de furfurol, un 10% de
aceire incoloro (p. e.: 86 a 102° l nitrogenado y con fuerte olor a café;
y una pequeña fracción constituída por fenoles. Un olor análogo se con149

�signa también cuando se calienta una me~cla de cafeína, áci&lt;l? caf~tánico
y sacarosa. Estos descubrimientos de Erdmann fueron ~onf1n:naaos por
(rafe (7) y negados por Gorter (8); St~udinger _Y Re1chste1n_en_,una
patente inglesa, reseñan hasta 16 sub~tanc1as obtenidas ~r dest1lac1on a
vacío del café tostado; entre ellas vanos compuestos furan1cos Y mercaptanes, que no preexisten en el café verde o crudo.
Por otra parte, el enrancia~iento de( café !ostad? con pérdida de
su aroma, ha sido también estudiado por diversos invest~gacf?res. Los trabajos modernos demuestran que el proceso es una 0~1dac16n, qued~ndo
en duda si lo que se oxida es el aceite del ca!~ o algun o~ro cuerpo, los
que admiten lo primero consideran que la esta~rl1dad del ace,t~ se aumenta
por el tostado y entonces no se enrancia debido a la formación de compuestos piroleñosos especialmente_heteroclclt_cos y marcapta!"E~ durante la
torrefacción• estos compuestos tienen propiedades de ant,ox,gen~ (9) .
Diversas patentes norteamericanas se han registrado, de cuerpos diversos
que evitan el ~nranciam_íento _y conservan ~I aroma ~I café;. t~os _son
también antiox,genos: h1droqumona, catequrna, resorctna, oretna,, ácidos
cítrico, fumárico, sórbico, glutámico, etc.; extracto acuoso de ma1z o de
cereales.
En relación con lo anterior pueden todavía citarse las investigaciones
de Josephson y Doan (11) acerca del olor especial que adquieren _la _leche
y sus derivados, cuando se ~lientan; es debido. a compuestos sulfh,dnla~s
que son antioxidantes enérgicos y los cuales evitan el olo~ a sebo produetdc
por enranciamiento oxidativo de las grasas de la leche. S1 se destruyen por
oxidación dichos compuestos, entonces aparece el olor sebáceo.
De todo lo anteriormente expuesto se deduce que, muy posible'!lente,
el aroma del café tostado es debido a compuestos sulfurados del tipo de
los mercaptanes, los cuales actúan como antioxígenos evitando el ~~ranciamiento del café y se producen durante el proceso de torrefacc1on de
éste. Pensando, entonces, en la producción de cuerpos, furf~rólicos por
ckshidratación de pentosas y hexosas existentes en el cafe, estimamos q ~
quizá fuese el furílmercaptán el cuerpo al cual se debe el aroma del.ca_fe
tostado. En efecto, este cuerpo es un mercaptán con ~rui;io sulfh1dnlo
-SH libre, que no preexiste en el café crudo, que es ant1ox1g.~no y cuyo
origen queda bien explicado. Procedimos por ello a su obtenc,on.

Pero además y tratándose de olor, es necesario tener en cuenta la
producción en sí de la sensación odorífera. Aunque no se ha avanzado
tanto en esta matena como en la referente a las relaciones entre el color
y la estructura de una substancia, se conocen sin embargo, alg,unos _grupos
de átomos que funcionan como verdaderos odoróforos o aroma_toforos; entre
ellos se encuentra el sulfhidrilo -SH (12) que determina un intenso} muy
desagradable olor, el que precisamente tienen los tioles o mercaptanes; y

150

aún r~forzado en el, caso del furil-mercaptán, por la existencia del núcleo
furán,co en la .molecula de este cuerpo, pori:¡ue los núcleos y los ciclos
exaltan la acc1on de los grupos odoróforos. Pudiera por anto aparecer
como absurdo el que buscásemos en un cuei:po que' ha de ten~r un olor
tan fuerte Y desagradable, el origen del aroma grato que tiene el café
tostado Pero ha de tenerse en cuenta que muchas substancias odoríferas
muestran aromas muy distintos según el grado de dilución en que se
encuen ran; el olor cas, repugnante de la ,anona pura o de! almizcle se
tor~ agradabl~ y muy usado en Perfumería (violeta o almizcle) cua~do
se d,l~en aquellos en proporciones por lo menos de I a 200,0CO. Digamos,
tamb1en que el aroma del café tostado neutraliza, inhibe o hace desaparecer _el muy penetrante y poco grato de otros cuerpos como el ajo y su
esencra y el yodoformo.
la prepara~ión del furilme~captán habría de solventar nuestros supues os Y deci~tr acerca_de la ¡usteza de nuestros razonamientos. Pero
ello presen a diversas d1f1cultades; una de ellas dimana de la facilidad cor
que se producen las llamadas reacciones de redistribución cuando se opera
con cuerpos_ furánicos. G. Calingaert y sus colaboradores (13) han encon tra&lt;l? por e¡emplo que en la produ~cíón _de acetato de furilo por accién
del ac,do sobre el alcohol en pr~n~1a de mcloruro d; aluminio, se produce
tan s61o 24_% de 7sf~ cuerpo, originándose sus metameros y derivados en
las proJ:&gt;Or~1ones. s1gU1entes: furoato de etilo 33%; acetato de etilo 23%
Yfuroaro ~e funlo_20% Por otr~ parte es muy difícil encontrar métodos
de obtenc1on del citado mercaptan. Nosotros procedimos como se detalla
e~ la par e experimental, obteniendo primeramente alcohol y ácido furámco ~ pattir del aldehído o furfural llevando a cabo una dismutadón de
Canrnzz~ro en meclio alcalino y conforme a la técnica de W. C. Wilson
04)¿ asr obtuv1'!1os unos 30 gramos de furfurol, ligeramente amarillo y de
P- e. igual a 170 .,,Este a~onol se transf~r~6 en su éster acético siguiendo
el mét~ ~e los !he M1ner Labora torres ( 15) con anhídrido acético y
acetato sódico anhidro, pero des ilando con arrastre de vapor efe agua en
vez de hacerlo a vacío por_ no disponer de bomba adecuada para practicar
éste. Los 30 e.e. de 1,qu,d6 amanllo obtenidos se calentaron a reflujo
lento_ durante ~~s horas con 50 e.e. de disolución acuosa concentrc1da de
sulfh1drato pota~~'? conforme a la técnica idéada por nosotros, quedando
e! lfquid? Jrnal a1v1d1do en dos capas, la inferior de las cuales da las reacciones t,p,cas del ~r_upo sulfh!drilo de los mercapta~es (precipitado blanco
con .clo~uro me!~urrco, amarrHo C&lt;?n acetato de plomo, coloración verde
ton ,satina sulfunca, olor pene~ran!e y ~aracterístico) se recogió y désec:6;
pesó 15 gramos. Esta substancia diluid,s,ma en agua o en glicerna tiene
un fortísim~ ol?r a café tostado y, este aroma se capta o fija bi~l"l por
vanas matenas. ,nertes como el caol,n, la garbanza tostada, etc .. Los rend1m1en_t95! segun los métodos dichos, son muy escasos y las purificaciones
m~ d1f1cdes conforme a lo expuesto acerca oé las reacciones de redistribucr6ri. Las reacciones que principalmente se producen son las siguientes:
151

�Estos lfqu1dos se acidulan con ácido sulfúrico al 40% hasta azul al papel
rojo Congo (unos 40 e.e.) con lo cual se separa el ácido mezclado con
cristales de sulfato sódico y productos resinosos pardos; se acaba el depósito enfriando el conjunto a 5° y entonces se filtra a la trompa y se recoge
el total cristalino e\ cual se purifica disolviéndole en agua caliente. decolorando con carbón, filtrando y enfriando a sólo 16º para que no se
deposite e! sulfato ácido de sodio. Pero aún así resulta producto coloreado
el cual únicamente se purifica bíen sometiéndolo a la sublimación. De
este modo se consigue e\ dicho ácido en cristales aciculares blancos sedosos. Rendimiento: 5 gramos. (20% del teórico).

PARTE EXPERIMENTAL
Alcohol furánico O 2-Furilcarbinol.-En un vaso de r~cipi~ad&amp; _de
introducido enrre hielo, se colocan 86.2 e.e. de ur ura t . meo
( eC.'140-160º} o sean l 02 moles; se a~itan.fuertemente co~ agitador
p. ; ·. y cuando la temperatura en el interior del vaso desciende ~or
rn~anico º ' - de
o a poco y sm suspender la agitación ni el enfriaba.JO te 1is~:;~td~isolución de sosa cáustica ·al 33% (equivalente,,
~oles de NaOH); la temperatura no debe subir
20º Xel .tiempo
d. d' . . h de ser de unos 30 minutos; se continua la ag1tac16n P9r
Se observa la formación de abundantes escamas 2-Fura~:~bo~ri~to sódico o sea furfurilato sódico. Se deja estar el C?n1unto resu;

500

05?

9e

e \'Cto~á:

?e

.n,~r.~:

~a;:eq~el~tdi:~~!~rd,~~~~n~~~~: (~~~34!ac.~~t·~~g~pou!
.
11 "d epetidas veces por ag,tac1on con eter en una am
(qui o
c c de éter total ) se reúnen los líquidos etéreos, se d~t,lan
y p¡~ión ordinaria p~ra recupera_r el éter Y \udoego30se cambia cled
:· ·
desf I
resión reducida, recog1en
gramos e
f~~~~\:~t~g~ra~ente ~~a~ill~ p. e.: 168º. Rendimeinto: &amp;J% del teórico

250

aub~

Acido furfuríli.co furánico o 2-furancarboxílico.-Queda de 1r~?uo
en la operación anterior y en los l(qu:dos acuosos al estado de sa s ,ca.

152

Acetato de furfurilo.- Los 30 gramos de furfurol obtenidos antes,
W.C moles) se colocan en un matraz juntamente con 50 e.e. de benceno,
12 gramos de acetato sódico fúndico y en polvo y 35 gramos de anhídrido
acético. El matra.: que era de 250 e.e. se cierra con refrigerante a reflujo
y agitador mecánico y se coloca en baño de agua hirviendo durante 4 horas;
el agitador debe de funcionar bien para evitar el cuajado de los cristales
de aceiato sódico. Se deja luego enfriar y se vierte en 200 e.e, de agua
fría; el conjunto se separa en dos capas y se recoge la superior la cual se
agita durante dos horas con 125 e.e. de d solución de carbona o sódico al
5% para neutralizar e! exceso de anhidrido acético. Para conseguir fácil
separación de las capas bencénica y acuosa es conveniente añadir algunos
gramos de cloruro sódico. Esta capa superior. bencín1ca y- ya neutralizada
se lava ties veces con agua 150 e.e. en total) y luego se la destila a presión
ordinaria para recuperar el benceno; se cambia de recipiente y se destila a
presión reducida para conseguir 30 c c. de acetato de furfurilo débilmente
amarillento. El fmal de la operación se lleva a cabo por arrastre ccn vapor
de agua y separación del líquido oleoso del destilado para desecado final mente. Rendimiento : 82% del teórico.

2-Furilmercaptán.-Los 30 e c. de acetato de furfunlo se mezclan
con SO e.e . de dilución acuosa saturada de sulfhidrato potásico en un
matraz Erlenmeyer de 200 e.e.; se une con refrigerante a ref luio y se
coloca en baño de agua hirviendo; se callen a durante 4 horas, se deja
enfriar y se recoge por decantación la capa inferior de las dos en que
queda dividido el líquido. Huele fuertemente a mercap án pero diluida
huele a café tostado; es amarillenta y da todas las reacciones de mercaptanes. P. e.: 155°. Rendimiento : 17 gramos o sea el 70% del teórico.

RESUMEN

l -Hemos obtenido 2-Furilmercaptán por un método original, sencillo y práctico, con buenos rendimientos.
2.-Este producto posee fuerte olor a café tostado y seguramente
es uno de ios componentes de las substancias aromáticas que producen
dicho olor.
153

�3.-La hidroquinona y otros antioxfgenos, sostienen dicho olor du~
rante mucho tiempo.

ESTUDIO DE LA REACCION ENTRE
EL YODO EN MEDIO ALCALINO
Y LOS AMINO-ACIDOS, EN ESPECIAL LA TREONINA

,
BIBLIOGRAFIA

~t~97 (1942

Por el Q.T. Manuel Rangel,

(l )-J. Giral y R. Cravioto. A.nál1sis de algunasf\\~ 1
texicanas.-An. Ese. Nac. Cien. Bici. Vol. 32'7 M. 'd .d (1942)
•
Ou'
cte los alimentos
.- a n
·
(2)-R. Casar!s. . imK
w· to Vol • ÍV, 158
y siguientes.-Nueva
(3)-A. L. W,nton y 1caD
• . in n,

dt 11 Secclon de Qulm,c• del IMtituto.

1-0rigen de la investigación.
11-Bases químiGis.
111-Reactivos y técnica empleados.
IV-Cínética de la reacción.
V-Resumen.

York (1939}.
(4)-Bernheimer, Vide 3.
.
57 (1898)
(5)-Jaeckle. z. unters. Nahr. Genuss. m1t. 1,4
·
(6}-Erdmann. Ber. 35, 1846 ( 1902).
(7)-Grafe. Monatsh. Chem. 33, 13 89 (l9ll).
(8)-Gorter. Ann., 379, \ l O {1911 L
(9)-L W. Elder jr. lnd. Eng Chem .. 32, 798 ( l 9401
l940l
(10)-0. V. Josephson Y F. J. Doan. Milk. Dealer, 29, No. f4(5562 (1940).
( 1')-Patentes Museer y Stan_da!d Brands: Chvm. ~~5''.__Madrid (1926).
( 12)-J. Giral. Tratado de Qu1m1ca Orgá_n,ca, oHI. S. h : J Am Chem
r
H S s V Hn,dza y . apiro. ·
·
( t 3l-~Ca6~ 9 54 ~ (1940r~Véa~ también el capítulo de G. Calingaert
y H·: A. Beatty en //Orgamc Chernistry" de H. Gtlman, Vol. 11, l 8C6.
Nueva York (1943).
y k {1941)
(14)- Gilman. Orgarnc Synthesls, Vol. 1, 276.-Ntieva or
.
(15)-IJem. ídem. pág 285, ídelrn. J ,._ Che Soc 52 2141 (1930).'
(16)-H Gilman y A. P. Hewett. . f'\111
m.
., ,
.
( 17 )-0: Ongaro. Ann. Chem. aplica ta, 30, a55 (1940).

!-ORIGEN DE LA INVESTIGACION. Uno de los asuntos que se
han estudiado en la Sección de Química es la obtención de reactivos específicos de los diversos aminoácidos, principalmente de los indispensables.
El Dr. José Gira!, Profesor extraordinario de Química BiológiGi del
Instituto de Investigaciones Científicas de la Universidad de Nuevo León,
enero-marzo, 1944; durante su permanencia entre nosotros, se interesó
especialmente en las reacciones de la treonina. Buscaba un medio de
reconocimiento más preciso que los conocidos actualmente y fundándose
en la estructura de la treonina, supuso que podría dar lugar a la formación
de yodoformo al actuar sobre ella una solución yodo-yodurada en medio
alcalino. ·
Este estudio me fué encomendado, habiendo llegado a los resultados
que se refieren a continuación.

-·-

11-BASES QUI MICAS. Se sabe que ciertos compuestos al ser calentados con solución de yodo en medio alcalino, dan origen a la formación
de yodoformo; para que esta reacción sea positiva se necesita que el
compuesto tenga un radical metilo unido a un carbonilo o bien a un
Girbón con función alcohólica primaria o secundaria. Este caso prácticamente coincide con el primero porque el yodo actúa como oxidante y
transforma el alcohol en carbonilo.
CH-CH-R-2H+CH3-CO-R

t

1

OH
En estos casos la reacción puede esquematizarse de la siguiente
manera:
3 1:i+CHr-CO-R-3 HI +Cla-CO-R
Cla-CO-R+ NaOH-R-COONa+CHl 3
También pueden producir yodoformo los compuestos que tienen un

155

154

•

�metileno entre dos carbornlos o entre dos carbones con funciones alcohólicas primarias o secundarias:
,
H OH-CH CH OH R
R-CO-CH .. -CO-R o R-C
:iPuede pensarse q~e en estos compuestos la molécula se rompe durante
la reacción de la sigu1en e manera:
O-CH R rooH
R-CO-CH~CO-R+H OH-R-C
3+ ~
con lo cual se vuelve al tipo primitivo.
.,
..
.
Algunas substancias que debieran dar reacc1on pos1t1va no la dan,
pertenecen a éstas )as de tipo:
CH 3-CO--CHz-----(OOR
,.
.
Estas se hidrolizan dando dos restos acet1cos los cuales son yodores1stentes.
.,
h
t
¡ odo
Aunque en el esquema dé_ la reaccion se ª. supues o ~ue e Y
substituye directamente a los hidrógenos del metilo, e~ !eahdad és~o. se
verifica a través de una serie de enolizaciones y adiciones de ac1do
hipoyodoso:
CH 3-CO-K' ~ CH2-COH-R
CH,=-COH-R+HOl-H2 O+CH2 1-CO-:R
y por lo tanto podda generalizarse d1cien~ que la reacc~6n del yodof?rmo
es característica de las substancias que _t!enen un. metilo o un metileno
con hidrógenos lábiles, vecino a una func1on carbornlo. . .
Ahora bien entre los aminoácidos únicamente la treontna tiene estructura que haga probable 1~ formación ~ yod~formo, pues en ella encontramos un metilo y un oxidrilo en carbón vecino:
CH¡r-(H OH-CH NH~OOH
siendo la reacción teórica:

4 1-,+CH~-CH OH-CH NH2-COOH+ 7 NaOH
c1S·l+S Na1+6 HzO+COONa-CH NH::-COONa
0 sea una equivalencia de cuatro moléculas de roda por cada molécula de
treonina.
. ác.d
1 1 •

Todavía Podría pensarse que algunos amino I os como .ª a ani~,
bajo la acción del hidróxido de sodio que se emplea ,en el reactiV?, ~ria
substituir su amígeno por oxidrilo con lo cual ,el numero 9e a;111no~c1dos
que dieran la reacción del yodoformo aumenta.ria, :pero segu~ dice R1_c~1ter
en su tratado de Química Orgánica
~1ci6n 1~glesa, pag .. ~~8],. los
aminoácidos no son atacados por los alcahs cáusticos a ebul\1c1on .. Son
esto queda la treonina como único aminoácido que da reacción pos1t1va.

(?~

calentándose a 78ºC. por un tiempo determinado y se neutralizó con 10
n:il de ácido sulfúr!co, valoránoose el exceso de yodo con la solución de
t1osu!fato.
·
_TIEMPO NECESARIO PARA LA REACCION TOTAL. Siguiendo la
técnica expu_esta se hiciera~ diversas valoraciones a 5, 1O, l S, 30, 50, 70,
90 Y 120 minutos, encontrandose que a los 70 minutos la reacción era
completa.
IV-CINETICA DE LA REACCION. Como se ve la reacción ocurre
de manera relativamente lenta y por lo tanto puede m'edirse su velocidad
Y sacar consecuencias sobre el mecanismo de la fijación del yodo
Con objeto de ilustrar los resultados recordaremos que se lla~a veloc_idad de reacc!ón al número de moléculas ransformadas en la unidad de
tiempo (la uni~ad es 16gjcamente el segundo, pero en la práctica con
ob¡e!o de traba¡ar con numeras menos grandes se toma ordinariamente
el minuto).
Existen tres clases de reacciones, según entren en ellas una dos o
tres moléculas, llamándcse respectivamente ,~acciones de primero, ~gundo
Y tercer orden, Como para que ocurra una reacción elemental es necesario
que se po~gan en contacto las moléculas, resultan improbables las reacciones s~perio~es. en la~ que en un momento y en un punto del espacio
deberian coincidir mas de tres moléculas; aún las de tercer orden son
poco frecuentes como lo ha demostrado una larga estadística y quedan
p~r lo tanto sólo las dos primeras como frecuentes. En las reacciones de
prirn_er orden, una molécula se descompone espontáneamente dando dos
o mas. Por lo tanto la molécula en cuestión debe estar en forma lábil como
sucede. en las ~uerpos radioactivos. Quiere ésto decir que a lo menos en
el mecho experimental ordinario deberían ser poco frecuentes estas acciones, pero ocurre que en _muchos casos reacciones en realidad dimoleculares
se comportan como si fueran monomoleculares. A éstas se les llam~
pseudomonomoleculares y se presentan cuando la concentración de unas
Y airas mol~ulas son muy diferentes, de tal manera que unas moléculas
se agotan _sin que cambie apreciablemente la concentración de las otras.
E_s conveniente recordar que este mecanismo es frecuente en los medios
vivos y de aquí su interés especial.
La velocid~d se representa analíticamente de la siguiente manera:
Para reacciones de primer orden
dx

111-REACTIVOS EMPLEADOS
1l Sol de treonina al 1.0/00 (.0084 milimoles por mi)
2) Sol N/100 de yodo
3) Sol N/100 de tiosulfato de sodio
4) Sol N/2 de hidróxido de sodio
Sl Sol N/2 de ácido sulfúrico
TECNICA. Se tomaron en cada vez .5 mi de sol de tr~nina, se l~s
agregó 5 mi de sol de yodo y 5 mi de solución de hidróxido de sod10,

En est~s ecuaciones x representa las moléculas transformadas, t representa el tiempo y a y b las concentraciones de las moléculas de las
substancias.

156

157

dt =

k (a-x)

Para reacciones de segundo orden
dx
cit = k (a-x) (b-x)

�Para la aplicación práctica, estas ecuaciones deben integrarse, resultando para la primera ecuación:
a
kt= In (a-xl

-

Tiempo en minutos (tl

l.f'I

mi de sol N.1100 de 1
korregidosl b .02155
milimoles

para la segunda·
kt= ---,-- 1 b (a-x)
a-b
na(b-x)

mi de sol N/100 de tiasulfato (corregidos)

La investigación del orden de una reacción se puede hacer por tres
caminos diferentes de los cuales consideraremos sólo dos, la constancia de
k y el método gráfico.

Diferencia

En el primero se conocen las concentraciones iniciales a o a y b, se
miden las cantidades transformadas x en función de los tiempos t. Teniendo
todos estos valores se substituyen en la primera y en la segunda fórmulas
y según se verifique la constancia de k en una o en otra, así será la reacción
de primer o de segundo orden.

Milimoles de yodo
fijados

Milimoles de treonina
pestruída (x)

29 Tiempos (t l

milimoles de treonina
no destruída (a-xl

.
lg (a-x)
,

49 Moléculas no transformadas (a -xl y (b- x)
.
b (a-xl
59 Logaritmos de (a - x) y de a (b- x)
lg

158

oq-

l.f'I

-o

-

rn

o

~

¡-..

-

-,;¡-: m-,;¡-:

rn
,;¡-:

r-

3

- -

m
q-:

-

m

,;¡--'

00

l/'\

,;¡.!

rri

m

l.f'I

r-

~

o

~ §
00

§
N

00

00

l.f'I

m
q-:

N

m

3

o

m

rri

r--N

-

l/'\

§ §

\b

~

~

§

~
N

"°
o

00
CX)

N

-- -q)
s;t

.

l9

§

m

e:
e:

~

+-

Ql

-

1./)

r-

8

1J

a'.l

o

E

~

-

m

r---

lr\

§ ~

8 ~ee:
~

m

§ $

(X)

,;f"

e;

N

N

I..C·

!r-i

!

~

Co

@

ni

,;;¡-'

m

~

E

o

Ql

Ql
1/1

@
(1J
u
(1J

-u

el

e:

LU

s:r
~

ni

rri

qm

-

(X)

~
o
ni

m

(B
q-:

O\

00

159

~

u:-i

~

N

~

-~

8
1.0,

--f!;j

-N$

11

-~

o.

lí"'

11

a (b-x}

b (a-xl

,;f"

~

N

30 Moléculas transformadas (x)

Todos estos valores se tabulan a continuación. Además, aparecen las
milimoléculas de yodo fijadas en cada tiempo y esta columna sólo sirve
para calcular la relación final yodo-treonina.

rn

.

Como se ve los datos necesarios son:
19 Concentración inicial de las substancias (al y (b)

N

E

En el método gráfico se establece un sistema de coordenadas en el que
se toman como abc1sas los tiempos y como ordenadas lg (a -xl o bien
1 b (a - x) Según resulte una recta en el primero o en el segundo sisg a (b-xl
tema será la reacción de primero o segundo orden.

...

Número de orden

,-

�Suponiencb que la reacción es ele
primer orden, calculando
el valor de k

...

k

5
10
15

.0188
.0494
.CB68

30
50

.0752
.0885

Suponiendo que la reacción es de
segundo orden, calculando
el valor de k
k

1ien,,o

.822
2400

5
10

4.420

15
30
50

3.840
4.830

Por el método gráfico obtenemos:
Considerada como de segundo ordln

Onideridl como de p-irrw orden

V.-Una vez comprobado que la treonina forma yodoformo, de acuerdo
con la teoría, ·se investigó si otros aminoácidos daban reacción negativa
también de acuerdo con lo previsto. Se emplearon tirosina&lt; triptófano e
tiistidina, todos estos aminoácidos en solución de 1% y tomando cada vez
.5 mi; la técnica fué la misma que para la treonina sólo modificada en
tiempo, ya que en estos casos la reacción se completó en 30 minutos.
Contra lo que se esperaba, todos estos aminoácidos reaccionara,
-ciando yodoformo, que fué reconocido por sus caracteres organolépticos y
c:,or vía microscópica. Además, el gasto de yodo fué superior, como se ve
por los equivalentes obtenidos:
1 mi de sol N/100 Treonina Tirosina Triptófano Histidina
de yodo equivale a: .350 mgr. .1645 mgr. .1465 mgr. .1135 mgr.
&lt;&gt; empleando relaciones moleculares:
Una mol de:
Treonina
Tirosina
Triptófano
Histidina

Reacciona con átomos de iodo

3.4
11
14
14

Tratando de encontrar explicación a este comportamiento, recordamos
que en el tratado de Química Orgánica del Dr. Karrer (edición espafiola
de 1941, pág. 335) al hablar de alcoholes superiores durante la fermen-

tación alcohólica, el autor sugiere el esquema siguiente:

Primeramente fo~ión de un ímido ácido por deshidrogenación
R-CH NHr-COOH - - - , R-C : NH-COOH

-2H

f 11 ,S lt

t

, ,. ,, , ....... ., 4f 41 ,.

,r Jt JI 4t ltf

t

Así la reacción aparénta ser tanto de primero como. de seQ\;lndo
orden si bien hay que despreciar las_ constantes ~ los dos pnmer&lt;&gt;;i t,emÉste hecho curioso puede explicarse suponiendo que en realidad ~
de una reacción de segundo orden, pero que además en ~resenc,a
de un medio oxidante la treonina pueda adoptar estructuras l_áb,les, que
destruyan espontáneamente, lo cual explicarla el comporJamten!o como
• :acción ele primer orden. Si ésto es cierto, el yodo no sena prop1ament:
un oxidante sino un aceptor de hidrógeno. Más a~lante~emos QU
esta especulación encuentra apoyo en otros hechos 1nesper •
•

:ta

1(,()

Esta primera fase explicaría el comportamiento monomolecular enea,.
tracio antes.
En la segunda fase una hidrolisis formándose un ácido cetónico
R-C : NH-COOH+H2O-NH 3 +R-CO-COOH
Las siguientes fases hasta la formación del alcohol no tienen impor:tancia para el fenómeno analizado.
.

En los aminoácidos estudiados tendríamos la estructura:
Ar-CH:r-CO-COOH
Puede pensarse que el radical aromático Ar, actúa como otro radical
161

�carbonilo por su carácter electronegativo y por lo tanto permitiría la
enol ización:
Ar CH:i CO COOH ~ Ar CH C OH-COOH
y con ésto la formación del yodoformo.
. .
V1-RESUMEN. 1Q La reacción del yodofor,rno no es caractenst1ca
la t~eonina 2Q El comportamiento de la reawon co_mo 11;onomole~ular
de ede servir d~ base a especulaciones sobre el meta~ltsmo mtermed1~ de
pu minoácidos. 3Q En traba¡os posteriores deben verificarse_la exactitud
~s relaciones arn1noácidos-yodo, estableciendo las ecuaciones que las
justifiquen.

~°:

ESTUDIO DEL REACTIVO
NITROCROMICO
Por el 1.Q. Aureliano Garda Fernández,
de la Sección de Química del Instituto.

L

A determinación cuantitativa del alcohol metílico en las flemas de la
nafta de madera es un problema de análisis industrial que no ha sido
resuelto satisfactonamente hasta ahora. Buscándole una posible solución estudiarnos el reactivo denominado ácido nitrocrómico con los resultados que a continuación se expresan.
Composición del reactivo. El reactivo se compone de una mezcla de
ácido nítrico químicamente puro y solución al 4% de cromato de potasio.
Se puede utilizar también solución de dicromato, pero no da resultados
tan precisos especialmente cuando se trabaja con grandes disoluciones de
alcohol
Mecanismo de la reacción. En presencia de alcoholes o aldehídos se
produce una coloración azul intensa debida a la formación de un compuesto
complejo de cromo cuya posición aun no está muy bien establecida y al
-OK
cual suele asignársele la fórmula (Cr2011l
La velocidad de la
-N02
reacción es sensiblemente proporcional a la cantidad de alcohol e independiente de la cantidad de cromato.
Propiedades del colorante. El compuesto formado en la reacción es
sumamente estable, no descomponiéndose ni aún por ebullición prolongada. No se altera con el tiempo ni aún estando sometido a la acción de
la luz solar. Colocando fuertes cantidades de alcohol y ácido y poco eromato y calentando, hemos hecho reaccionar aquéllos sin que después de
la reacción que es bastante violenta, apareciese alterado el colorante.
Este es muy soluble en agua pero insoluble en éter y sulfuro de carbono,
circunstancia que lo diferencia del ácido percrómico. Colocando una gota
de reactivo ya coloreado en un portaobjetos y evaporado en estufa a
80° C. hemos podido aislar cristales microscópicos del sistema regular,
principalmente cubos y asociaciones de cubos con pentagonododecaedros;
estos cristales son incoloros presentando solamente una débil coloraci6n
azul en las aristas.

Para obtener la certeza de que dichos cristales pertenecían al colorante, repetimos la técnifa usando solamente reactivo no coloreado y luego
alcohol puro, en el primer caso se forman cristales trigonales fuertemente
coloreados en amarillo y en el segundo casó no se obtiene residuo alguno.
Especificidad de la reacción. La reacción es propia de los alcoholes

163

�: c. di afcdlol.

Tan.

y los aldehidos, pero la dan también el éter y el cloroformo, no presentán-

dola los restantes cuerpos orgánicos. Aún en el caso de que la función
alcohol vaya acompañada de otras funciones, por ejemplo, en el ácido
tartárico, aparece la reacción, pero los aminoácidos con función alcohólica
como la treonina o la tirosina dan reacción negativa.
El siguiente cuadro expresa el resultado de las experiencias hechas
tomando 2 e.e. de ácido nítrico Q.P., 5 gotas de solución al 4% de cromato
de potasio y 1 e.e.. del líquido problema en cada caso:
PROBLEMA

REACCION

Alcohol metílico ...................... Positiva
Alcohol etílico . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . "
Alcohol butilico . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . "
Alcohol amílico . . . . . . • . . . . . . • . . . . . . . . .
Alcohol isoamítico . . . . . . . . . • • . . . . . . . . . .

"
"

Glicerina . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Acido tartárico (sol. l 0%) . . . . . . . . . . . . .
Alfa-Naftol . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . • . . . .
Beta-Naf tal . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Hidroquinona . . . . . . . . . . . . . . . • . • . . . . . . •
Glucosa . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . •
Lactosa . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Formaldehido . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Furfural . . . . . . • . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Eter sulfúrico . . • . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

"
"
"
"
"
''
''

Cloroformo . • . . . . . . . . . . . • . . . . . . . . . . . .

"

11

5

.5

6
7

.4
.3
1
.1

8
9
10

Llevamos la serie al colorímetro tomando como ipo el más concentrado y obtuvimos los siguientes res~ltados:
'No. dtl 1ubo

t.«1'n

2

11

10
10
10
10

:3

4

5

10
lO

6
7
8
9
10

10
5
3

12.5
14
16.5
20
25
32
25
30

u
11

''

"

Colorimetría de la reacción. Después de llevar a cabo varios ensayos
para escoger las diluciones óptimas con qué operar tomamos una serie de
12 matraces aforados de l 00 e.e. y colocamos en cada uno de ellos 4 e.e.
de ácido nítrico Q P. y 1O e c. de la solución de cromato al 4%, después
fuimos poniendo sucesivamente de uno a doce e.e. de alcohol metílico y
di luimos toda la serie a l 00 e.e. Llevadas las muestras al colorímetro
tomando como tipo la más diluida, igualamos los campos con el mismo
espesor del liquido, .lo que demuestra que el color no es proporcional a la
cantidad de alcohol y por lo tanto el método no sirve para dosificar alcohol.
Tornamos l O ubos de ensayo grandes y colocamos en cada uno l e.e.
de ácido nitrico Q.P.; 1 e.e. de alcohol metllico y 10 e.e. de agua, añadiendo
las cantidades de cromato siguientes:

164

.9
.8
.7
.6

4

L«nn del 1ubo rlp,

Acido acético ........................ Negativa
Benzol . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . • . . . . . . . . . "
Tet racloruro de carbono . . . . . . . . . . . . . . . . "
Acetona . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . ''
Acldo oxálico . . . . . . . . . . . . . . . . . . • . . . . . . ''
Tirosina ............... . . ....... . . ~ . . •
T reonina . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . • . . .

l

1
2
3

.
Repetida vari?s veces la experiencia obtuvimos análogos resultados.
Los valor~ obtenidos corresponden a la relación de concentraciones, lo
cual nos dice que el aumento de color es directamente proporcional a la
-conc~ntra~i6n de cromato, pudiendo servir el método para determinación
colonmétnca de cromatos.
~nsibitidad ~• la reacción al alcohol. En vista de las conclusiones
anteriores. proced1m~ a determinar la cantidad mínima de alcohol capaz
de producir la reacción. Para ello tornamos una serie de tubos de ensaye
~ ~oloc~~ en cada uno 1O e.e. de la solución de croma to y 4 e.e. de
ac1~0. mtnco, agregando luego cantidades decrecientes de alcohol metOico
,ouns,mo los resultsdos de la experiencia se expresan en la siguiente tabla:
Reeccic5n

e.e. de alcoho •

Positiva

1

11

.9
.8

11

•

.7

"

.6

u

.5

11

.4
.3

,,
165

�Reaccl6n

e c. de alcohol

,,

.2

11

.l

"
"

.09
.00
,07

GEOLOGIA DEL ESTADO
DE NUEVO LEON

11

-~
.05

Por el Dr. Federico K. G. Mulleried,

11

PrvfC!sor htraordinuio da Geol09i,
y Paleontologl1 del Instituto .
IEMto, 194·0

11

11

.04

11

.03
Negativa
.02
.01
Lo cual nos indica que la cantidad mínima de alcohol met!lieo
capaz de producir la reacción es .2%.
Sensibilidad de la reacción a los cromatos. En 12 tubos de en~ye
colocamos en cada uno 10 e.e. de agua dest .lada, l e.e: de alcohol me.tilico
y ¡ e.e. de ácido nítrico, añad(éndo(es luego la _cantidad de croma.o de
potasio al 4 por mil que a ccnhnuac16n expresan.
11

e.e. de cromato al 19&amp;

Reac.ción

Positiva

2

11

1

11

9

11

~

11

J
E

"
,,

5

11

A
,,
.3
2
Positiva débil
.1.05
Nega t·1va
.
Lo cual nos indica que la cantidad míni~a de cromatp de potas)º
capaz de producir coloración visible es .003%. Sin ~mbargo, aun por deba¡o
de estas concentraciones debe verificarse 1~ _reacción pues se n?tan resultados que no pueden considerarse como pos1t1vos, pero que son ligeramente
apreciables.
.
.
•
'bl de
Conclusiones. El ácido nitrocr6m1co es un reactivo mu~ se~~, e
los cromatos ¡ ,:,cromatos pudiendo utilizarse para. su dete~m1,na~1on colorimétrica. El reactivo no sirve para la deter_mmac16n colo~1metnca de los
alcoholes porque la coloración no es proporc,o~al a la cantidad de ~~cohol.
Como reactivo de alcoholes es bastante sensible, ):&gt;€ro ~ espec1!1,co ya
que no sólo la función alcohol da resultados positivos srno tam~1en los
aldehídos, el éter y el cloroformo. Los aminoácidos no dan rea:=~1ón aun
teniendo función alcohólica. El compuesto fo~~do en la reacc1on no es
ácido percrómico por sus propiedades de solubilidad, pero su fórmula debe
ser parecida a la de aquél.
11

Ui6

PREFACIO

E

N septiembre de 1943 el señor doctor Eduardo Aguirre Pequeño me
invitó a colaborar en algunos traba1os de Geología y Paleontología de
Nuevo león. Con gusto acepté la honrosa invitación del doctor Aguirre
Pequeño y al inaugurarse la citada inst1tuc16n científica en enero de 1944,
fuí nombrado Profesor extraordinario de Geología y Paleontología por el
señor doctor Enrique C. L1vas, Rector de la Universidad de Nuevo León.
Posteriormente el doctor E. Aguirre Peque1io1 Director del Instituto
de Investigaciones Científicas, aceptó mi proyecto de trabajos sobre la
"Geología del Estado de Nuevo león". Según el citado proyecto "el levantamiento del Mapa Geológico se hará por medio de la investigación geológica a lo largo de líneas que cruzan el terreno del Estado de Nuevo León
del este al oeste aproximadamente, porque los estratos geológicos tienen
la dirección N-S, más o menos". Además, por no disponer del tiempo necesario para levantar el Mapa Geológico detalladamente, sólo pudieron hacerse explorací~es bastante rápidas, cuyos resultados, tomando en cuenta
los de publicaciones de referencia anteriores, bien pueden servir para hacer
el Mapa Geológ,co con los datos principales, tales como la extensión, la
edad y la posición geológicas de los sedimentos y demás rocas. Para completar este Mapa Geol~ico parece indispensable y útil agregar un texto
explicativo acerca de la 'Geología del Estado de Nuevo León". Como en la
temporada pasada únicamente fué posible hacer la exploración de la parte
norte de Nuevo León, sólo puédo presentar la citada Geología en partes y
ahora doy a conocer, después de tratar la "Historia del desarrollo de los
conocimientos geológicos del Estado de Nuevo León" y la "Bibliografía
Geológica de Nuevo León", la primera parte, referente a la "Geología de
la parte Norte del Estado de Nuevo León".
•
México, D. F., junio de 1944.
HISTORIA DEL DESARROLLO DE LOS CONOCIMIENTOS
DE LA GEOLOGIA DEL ESTADO DE NUEVO LEON

Tanto el Mapa Geológico anexo como este estudio acerca de la
"Geología del Estado de Nuevo León" contienen los resultados bien establecidos de autores que han hecho investigaciones geológicas en Nuevo
León o que en publicaciones generales se han referido especialmente a
167

�la geología del Estado. Estos datos_ p~eden servir ~ra dar una. breve h!storia sobre el desarrollo de los conoc1m1entos geológicos sobre dicha Entidad.
La referencia más antigua a la geología del Estado de Nuevo Le6n
tal vez es la de A V,gnotti, en 1868, quien al hablar de los_ recursos min~rales de México se refiere también a este Estado. También J. Eleuteno
González, poco 1después (1873}. describió los minerales _útiles de l':luevo
León y no es hasta l O años m~s t~rde,. ~uando se puñhcan por pnm~ra
vez contribuciones a la geolog1a c1ent1f1ca del Estado de Nuevo Leon,
puesto que en 1883 Ch. A. White de_scribe la paleontología del Cretácico
Superior y en _1~4. P. Frazer,_ lo m1Sf;l0 que S. Ramirez, tra an en sus
respectivas pubhcac1ones la m1neralog1a de .Nuevo León. Ya en 1890 P.
Noriega y M. F. Martínez dan la primera reseña sobre la geología de
Nuevo León, pero es algo después tl 893) cuando Whitman Cr?5S d!se~ta
también sobre la petrografía del Estado, en parte por el traba10 prac:1co
de la Cía. Fundidora de Fierro y Acero de Monterrey, S. A. y por las minas
que se explotan en Nuevo León por la citada compañía y otras. Además,
la geología de Nuevo León recibe un impulso por la l~bor e?&lt;cel~nte del
Instituto de Geología en México, sobre todo por las inevst1,gac1ones de
J G. Aguilera y E. Boese en partes del ~st~do de Nue~o Leon. D~pués,
E. T Oumble estudia las capas del Terc,ano en la región este y siguen
las investigaciones sobre minerales variados, por _ejemplo, sobre fosfatos,
estudio comenzado por T. Flores; sobre el petroleo Y sobre la geologla
regional, estudiada por E. Boese, P. Wa_itz y F. K. G. Mullerried. Hay ;ambién \a tendencia de dar a conocer ciertos problemas de la geolog1a de
Nuevo León al hablar sobre el nores e de México, como se nota en publicaciones de W. Staub, L B. Kellum y R. 'fl: lmlay y al ~ismo tiem~
continúan los estudios sobre los m,nera!es utiles, como lo hizo J. Garcia
Lozano sobre los fosfatos y W. H. Triplet y O. H. Burbridge Jr. sobre los
minerales de plata, plomo y zinc.
.
Todavía no obstante la amplitud de la obra de los autores menc10nados, que&amp; mucho por hacer, porque~ sabe poco ac~r~a de la ~trati gratía de las series de sedimentos conocidos _pa.ra la pos1c16n geol6gica de
los sedimentos y rocas y para un buen conoc1m1ento de los cuerpos 1gneos
y la geología h·stórica de Nuevo León. Por esto y porque se conoce de
Nuevo León rnenos acerca de la geologla c¡ue sobre los 1errenos de los
Es ados vecinos al oeste de es a Entidad, parece necesario un estudio geológico que tienda a reunir nuevos datos por exploraciones en el campo y
los resultado~ de tales y ele todas las de au ores anteriores bien pueden ser
la base para ·trabajos futuros y más detallados.
Para éstos y también para .el ~ ud10 que_ aquí se presenta, es. necesario referirse a todas las pubhcac1ones antencres, por lo que se inserta
en seguida la
BIBLIOGRAFIA GEOLOGICA DEL ESTADO DE NUEVO LEON
1-~Adkins, W. S.,Handbook of Texas cretaceous fossils. University of
Texas Bull. 2838, 1928.

168

2-AA.ins, W. S., The tv\esozoic systems ín Texas. University of Texas
Bull. 3223, 1932. Toe Geology of Texas, vol. 1: Part 2.
3-Aguilera, J. G., Itinerarios geológicos. lnst. Geol. México Bol 4 a 6
1896. 78-166.
' .
'
4-A~uilera, J. G., Catálogos s1sternát1co y geográfico de las especies
mineralógicas de la República Mexicana. lnst. Geol. tv\éxico, Bol.
No. 11, 1898.
5-Aguilera, J. G., Algunos criaderos de fierro de la República Bol. Soc.
Geol. /Viex_, t. 5, 1CX&gt;8. P. 67-89, láms. 3-7.
6---Aguilera, J. G., Criaderos de fierro. inas de hulla Cía. de Fierro y
Acero de Monterrey, S. A. México, 1CJ:fJ.
7-Anónimo, La Minería en Nuevo León La Voz de Monterrey 1895
Min. Mex., t. 26, No. 20, 1895.
'
'
·
· 8--Anónimo, Statist1cs of the M'ning and Metallurgical lndustry in the
Sta!e_of Nuevo Lean, Mex1co. T. A. 1 M. E, t. 32, 19J2 p. 241-243.
9-Anontmo, Nuevo León. La Rep. Mex., París y tv\éxico, 191 O
10-Baker, Ch. L., Upper Jurass1c depos1ts and structures of the Monterrey-Sal!dlo area. South Texas Geo1. Soc., Meeting, Monterrey,
1941. 4 pags.
11-Baker, Ch. L., Brief notes on the higher Cretaceous. South Texas
Geol. ~., Meeting, ~onterrey, 1941. l pág.
12-Bartoc,n,, A., Compania Fundidora de Fierro y Acero de Monterrey
S. A M,nas de fierro y minas de carbón de piedra Monterrey 1905'
157 págs., lárns. y planos.
, '
·
13-Berlandier, L. y Chovel, R., Diario de viaje de la Comisión de Límites
etc México, 1850. Tf' págs.
'
14-Bianconi, F y de Balestier, L, Etats-Unis du Mexique. París, 1889.
15--Boese, E., Excursiones dans les en irons de Monterrey et Saltillo.
Gu,de exc. Xe. Congr Géol. lntern. Mexique, No. "29, 191:A
16-Boese, E., Algunas faunas cretác,cas de Zacatecas Durango y Gue- rrero. lnst. Geol. México, Bol 42, 1923.
'
l 1-Boese, E., Vestiges of an anc1ent continent in northeast Mexico Am
Jour. Sci., 5th series, t. 6, 1923. p. 127-136, 196-214.
· ·
18-Boese, E. Cretaceous ammonites from Texas and northern Mexico
Univ. Texas Bull. 2748, 1927. p. 143-312.
·
·
19-Boese, E., y Cavins, O. A, The Cretaceous and Tertiary of southem
Texas and northern ~ico. Univ. Texas Bull. 2748, 1928. p. 1-142.
20-Burckhar~t, C., Etude synthehique sur le Mésozoique mexicain. Mém.
Soc. Paleont Su1sse, Ts. 49 y 50. 19~.
21-Burckhardt, ~;, Quelques remarques critiques sur l'ouvrage de M. W.
Freudenberg Geo1og1e von Mexico" Mem. Soc Alzate1 t 51 1923
Págs. 185- S5.
'
·
•
,
•
22-Burckhardt, C, y Mullerried, F. K. G., Neue Funde in Jura und Kreide
Ost-und Süd-Mexicos. Ecl. Geol. Helv T 'J.9 No 2 ¡9,"}~ pa'gs
309-324.
-, . ' . ' ~.
23-Caballero, G. de J., Los yacimientos ce fierro del Carrízal, Estado de
169

�Nuevo León. Mem. Soc. Alzate, t. 22, 1904-05. Bol. Soc. Fom., 2{1
época, V, No. l O, l ~24-Comisión Nac. de Irrigación, S,stema Nacional de Riego No. 4 (Río
Salado, Coah. y N. Ll Memoria'Descript1va. 1930. págs. 26-59, fot.
No. 4-31 ( Informe de P. Waitz).
25----Cross, Whitman, lgneous rocks from the coal and iron reg1ons of
Coahuda and Nuevo Leon, Mexico, collected by R. T. Hill Am. Joum.
Scie., 3d series, t. 45, 1893 págs. 119-120.
26--Cumming, J. L, La geología y zonas petrolíferas de una parte de los
Estados de Coahuila y Nuevo León. lnst. Geol. México 1 Folleto Div.
No. 20, 1926.
27-Cumming, J. L, Geología Petrolera de México. lnst. Geol. México,
1929.
28-Dickerson, R. E. y Kew, W. S. W., The fauna of a medial Tertiary ·
formation and Tertiary formation and the assoc1ated horizons of
Northeastern Mexico. Cal. Acad. Sci. Proc., 4th series, t. 7, No. 5,
1917. págs. 125-156.
29-Dumble, E. T., The ocurrences of petroleum in eastern Mexico as
contrasted with in Texas and Louisiana. Am. lnst. Min. Eng, Bull.
104, 1915. Trans. 52, 1916.
3~Dumble, E. T., Sorne events in the Eogene history of the present
coastal area of the Gulf of Mexico in Texas and Mexico. Journ. Geol.,
t. 23, No. 6, 1915. págs. 481-498, 1 mapa.
. ,.
31-0umble, E T., Tertiary deposits of Northeastern Mexico. Science,
n. s., t. 27, 1908. p. 273.
32-Dumble, E. T., Tertiary deposits of Northeastern Mexico. Science,
n. s., t. 33, 1911. págs. 232-234.
33-Dunible, E. T., Tertiary deposits of Northeastern Mexico. Science,
n. s., t. 35, 1912. págs. 905-908.
34-Dumble, E. T. 1 Tertiary deposits of Northeastern Mex1co. Cal. Ac. Se.
Proc., 4th series, t. 5, No. 6, 1915. págs. 163-193.
35--Ferrara, V., Compañía Minera, Fundidora y Afinadora, Monterrey.
Mem. Fom., 1901 ~04. págs. 663-666.
36-Flores, T, Los criaderos de fosfato de calcio en los alrededores de
Monterrey, N. L Mem. Soc. Alza te, t. 34, No. 1O, 1916. págs. 351362, 4 láms. Bol. Min., t. 1. Núms. 5 y 6, 1916.
37-Frazer, P., Certain silver and iron mines in the State of Nuevo Lean
and Coahuila, Mexico. Trans. Am. lnst. Min. Eng. t. 12, 1884. págs.
537-569.
38-Fraxer, P., Geological and mineralogical studies in Nuevo Leon and
Coahuda. Philadelphia, 1884. 36 págs., mapas.
39-Freudenberg, W., Geo!ogie von Mexiko. Berlín, 1922.
40-García, L. G., Fosforitas en el Estado de Nuevo León Rev. de Industria, vol. 4, No. 19, mayo de 1939. págs. 5-26, 4 figs. en el texto,
10 láms.
'41-Gonxálex, J. E., Algunos apuntes y datos estadísticos para. ·... esta-

170

1

dística del Estado de Nuevo León. Bol. Soc. Geogr., 39 ép., t. 1, 1873.
págs. 213-272.
42-Graue, A. E., Fragmentos del informe .. .. en las Municipalidades de
Cuatro Ciénegas, Coah. y de Lampazos, N. L Bol. Petr., t. 20 No. 2,
1925. págs. 69-80.
43-Griggs, G. E., etc., Reviews of Mining and Metallurgy in Mexico. Min
World, t. 31. No. L. 1909.
44-Hamilton, L., Border States of Mexico .... 2nd. edition, San Fran.
cisco, 1881. 211 págs. y mapas.
·
45-Haz:z:ard, R. T., Notes on the Comanche .... formations ... . anda
suggested correlation with Northern Mexico. Guide Book 14th. Ann.
Field Trip Shreveport Geol. Soc., 1939.
~ Heim, A., The Front Ranges of Sierra Madre Oriental, Mexico, frum
Ciudad Victoria to Tamazunchale. Ecl. Geol. Helv., vol. 331 No. 2,
1940. págs. 313-352, l Ofigs. en el texto.
47-Hill, R. T., Further contributions to the knoledge of the Cretaceous
of Texas and Northern Mexico. Geol. Soc. Am., Bull., vol. 34, No. 1,
1923. págs. 72 y 73 (abstract l.
48--Hoppenstedt, A., Estadística Minera de la República Mexicana. Bol.
Agr. Min., 1898.
49-Humphrey, W. E., Stratigraphy of Cortinas Canyon section, Sierra de
los Muertos, Coahuila, Mexico, South Texas Geol Soc., 1941. 4 págs.,
y 1 sección geológica.
5~1barra, J., Informe .. . . sobre la Cía. Fundidora de Fierro y Acero de
Monterrey, S. A. Bol. Min., t. 5, No. l, enero de 1918, págs. 19-22.
51-lbarra, J., Informe .... sobre la Cía. Fundidora, Minera y Afinadora
de Monterrey, S. A. Bol. Min., t. 5, No. 1, enero de 1918. págs. 25-27.
52-lbarra, J., Visita practicada a las Negociaciones Mineras, Fundiciones
y Plantas Metalúrgicas del Estado de Nuevo León. Bol. Min., t. 5,
Núms. 3 y 4, marzo y abril de 1918. págs. 316-340.
53-lmlay, R W., Lower Neocomian fossils from the Miquihuana region,
Mexico Journ. Pal., vol. 11, 1937.
.54-lmlay, R. W., Studies of the Mexican Geosynclinal. Bull. Geol. Soc.
Am., vol. 49, 1938. págs. 1651-1694.
55-lmlay, R. W., Possible interoceanic connections across Mexico during
the Jurassic and Cretaceous periods. Proc. 6th. Pac. Congress, 1939.
56-lmlay, R. W., Upper Jurassic plecypods from Mexico. Journ. Pal.,
vol. 14, 1940. pág. 393 etc.
57-lmlay, R. W., Neocomian faunas of northern Mexico. Bull. Geol. Soc.
Am., vol. 51, 1940. p. 117.
58--lmlay, R. W., Evidence for Upper Jurassic landrnass in eastern Mexico. Bull. A. A. P. G., vol. 27, No. 4, 1943. págs. 524-5291 1 fig.
59-lmlay, R. W., Jurassic formations of Gulf region. Bull. A. A. P. G.,
vol. 27, No. 3, 1943. págs. 1407-1533, 14 figs.
60--lnstituto Geológico de México: Bosquejo Geológico del E. de Nu~vo
León. Atlas Geológico de la República Mexicana, No. 9. Año 2.
171

�61 - lnstituto Geológico de México: Carta Sísmica de la República Mexicana. 1927.
62-lnstituto Geológico de México: Carta Geológica de la República
fv'lexicana. Escala 1:CWJ,íJJJ. 1942.
63-Jones, A R., A reconnaissance study of the Salado arch, .... Bull.
A A. P. G., t. 9, No. 1, 1915. págs. 123-133, 1 fig.
64-Kellum, L. B. Similarlty of surface geology. . . . Bull. A. A P. G.,
vol. 14, No. 1, 1930. págs. 73-91, 3 figs.
·
65-Kellum, L. B., Paleogeography of par:ts of Border Provinces Me~ico
adjacent to West Texas. Bull. A, A P. G., vol. 20, No. 4, 1,36. pags.
419-422.
65---Kellum, L. B., Geological History of Norther Mexico .... Bull, A. A.
P G, vol. 28, No. 3, 1944. págs. 30\-325, JO f1gs.
67-Kellum, L. B., lmlay, R. W., y Kane, W., Relation of structure, stratigraphy and igneous activity to an Early Continen al Margin. Evolution
of the Coahuila Peninsula, Mex1co. Part. 1 Bull. Geol. Soc. Am., vol.
47, No. 7, 1936. págs. 992-994, ~gs 1005-lO'l&gt;.
68--Kellum, L. B., Geology of the sedimentary rocks of the San Carlos
Mountains. The Geology and Biology of 1he San Carlos Mountains,
Tamaulipas, Mexico. University of Michigan Studies, Scient. Series,
vol. 12, No. 1, 1937.
69-Knigth, E. C., La Gran Fundición Nacional de Monterrey. Mem. Fom.,
1901-04 (1900). págs. 254-268.
7~Mc Cormick, E., Diente, Mexico. Min. and Scient Press, t. 95, 23 de
noviembre de 1'XJ7. p. 648.
71-Malcolmson, J. W., Mining development in Mexico during 1902. Eng.
Min. JOllrnal, t. 75, No l, 1903. págs. 35-39.
72-Miller, A. K., y Furnish, W. M., Aturias from the Tertiary of Mexico.
Journ Pal., vol, 12, No 2, 1938.
73-Muir, J. M. Limestone reservoir rocks in the Mexicanoil fields.
Prob!ems of'Petr. Geol (A A P. G.). 1934 págs. 377-98, 6 figs.,
1 lám.
74-Muir, J M., Geology of the Tampico region, Mex1co. Am. Ass. Petr.
Geol., Tulsa, Okla., 1936.
75,-Mullerried, F. K. G., Informe preliminar acerca de la Geología y zonas
petrolíferas de una parte de la región carbonífera de Coahuila y Nuevo León. lnst. Geol. México, Foil. de Div. No. 26. 1927.
76-Mullerried, F. K. G.{ Chiapasella, un paquiodonto extrañísimo de la
Aménca. Anales del lnst. de Biol., t. 2, No. 3, 1931. págs. 243-254,
12 figs. en el texto.
77-Mullerried, F. K. G., La Sierra Madre Oriental en México. Rev. Mex.
de Geogr., t, 2, Núms. 1 y 2, 1941. págs. 13-52, 5 figs. en el texto.
78-Mullerried, F. K. G., The Mesozoic of Mexico and northestern Central Amenca. Proc. 8th Am. Sci. Congress, vol. 4, 1942. págs. 125149.

gt

172

79-Nason, FL., Sorne phenomena of the folding of rock strata (Nuevo
León). Econ. Geol., t. 4, No. 5, 1909. p. 421 etc.
80-Noriega, P. y Martínez, M. F., Pozos artesianos. Bol. Soc. Geogr., 4~
serie, t. 2, 1890. págs. 648-654.
81-0rdóñez, E., Principal physiographic provinces of Mexico. Bull. A. A
P. G., vol 20, No. 1O, 1936.
82-0rdóñez, E., Las provincias fisiográf1cas de México. Rev. Geogr. del
lnst. Panamericano de Geogr. e Hist., t. 1, Núms. 2 y 3, 1941. págs.
134-181, l mapa
83-Peña, M, Informe. . . . sobre el reconocimiento practicado en el
denuncio m1nero "Juárez", Exp. t o. 1831, de Monterrey. Mem. Fom.,
1912-13. págs. 286-288.
84-Porch Jr., E. L., Geolog1c map of northeastem Mexico. South Texas
Geol. Soc., Meeting, Monterrey, 1941.
85-Porter, W. W., El Piamonte de México. Journ. Geol., 1932
86- Ramírez, S., Noticia histórica de la riqueza miner2 de México ....
México, 1884.
87-Scalia, Sopra alcune smgolari formazioni montuose del Messíco. Atti
dell'Accad. di Sci. Nat. in Catania 4 serie, vol 19, mem. 13, 1905.
88--Schmidt, H. C., Northwestern Mexíco. Eng. Min. Journal, t. 91, No. 1,
1911. p. 68.
89- Schuchert, Ch, H1storical Geology of the Antillean-Caribean regían.
New York, 1935.
CX&gt;-South Texas Geological Society, Th1rteenth Annual Meeting, 1941.
Monterrey, Me. ,co.
91-Southworth, J. R., El Directorio Oficial de las Minas .... de México.
191 O The Official D1rectory of Mines . of Mexico. Año (? \.
92-Stanton, .T. W., Mesoz.01c h1story of Mexico, Cenrral America, and
lndies. Bull Geol. Soc. Am., vol. '29, No. 4, 1918. págs.

-~~t~t

93- · Staub, W., Beitrage zur Landeskunde des nordoestlichen Mexiko.
Ze1 tschr. d. Ges. F. Erdk. Berlín, 1923. págs. 187-212, 3 figs.
94-Staub, W, Zur Kenntnis der Anordnung der Gebirgsketten in Ostmexiko. Geol. Rundschau, t. 16, No. 3, 1925 págs. 161-166, 1 fig
95-Staub, W., Der Unterbau des Erdoelgebietes von Nordost-Mexiko.
Z. Prakt. Geol., t. 34, 1926. págs. 120-125.
96-Staub, W., Die Haupthnien 1m Bauplan von Mexiko. Ecl. Geol. Helv.
t. 19, 1926. págs. 661-665, 1 fig.
'
97-Staub, W., Uber die Verbreitung de, oligocanen und alterneogenen
Schichten in der Golfreg1on des nordoestlichen Mexiko. Ecl. Geol.
Helv., vol. 21, No 1, 1928. págs. 119-130, l mapa.
98-Staub, W., Zur Entstehungsgeschichte des Golfes van Mexiko. Ecl
Geol. Helv., vol. 24, No. 1, 1931. págs. 61-81, l lám. y 10 mapas.
99-Storm, L. W., Map of northern Mexico and adjacent regions to the
northeast showing paleogeography in Jurassic time. South Texas
Geol. Soc., meeting, Monterrey, Mexico, 1941.
173

�100--Struthers J. Notes on the Mining and Meta!lurgica l Industries of
Mexico. Éng'. Min. Journa!, t. 72, 1901. págs. 530-539, 7 figs. Notas
sobre las Industrias Mmera y Metalúrgka de México. Bol. Seer. Fom.,
t. l 190 l -02.
•
d
101-Terrés, J, Datos para el estudio de las aguas minerales de los Esta os
Unidos Mexicanos. México, 1895.
102-Tatum, J. L., Cretaceous and Tertiary of southern Texas and northern
Mexico Bu!\. A. A. P. G., vol 12, No. 9, 1928.
. .
103-Triplet, W H., y Burbridge Jr., O. E., Silve~-lead-zmc depos11s m
the sedirnentary format1ons of Northern Mex1co. South Texas Geol.
Soc. meeting, Monterrey, 194 1. 5 págs.
104-Tho:nas, K., Nuevo León and Coahuila. Min. World, t. 25, No. 11,
1906. págs. 344-346, 1 fig.
,
105---Velasco, A L., Geografía y Estadística del Estado de Nuevo Lean,
. Geogr. y Estad. de la Rep. Mex.,. t. 4, 1~.
.
106-Vignotti, A., Coup d'oeil sur les richesses metal lurg1ques du Mex1que.
París, 1868.
,
107-Vivar, G., 1nforme preliminar acerca de la geolog1a y zonas petrollferas de la pa rte norte de los Estados de Tamaulipas y Nuevo León.
1nst. Geol. México. Foil. de Div. No. 14, 1925.
108-Waitz, P., Condiciones geológicas de la Boquilla de Don Maryín,
Coahuila, y de sus alrededores. Bol. Soc. Alzate, t. 51, 1932. pags.
35-66, l 3 láms.
1IJJ-White, Ch. A., Late observations concerning the Molluscan fau~a and
the geographic extent of the Laramie group. Am. Journ. Sci., 3d.
series, t. 25, 1883. págs. 207-200.
.
110-White, Ch. A., A review of the fossil Ostreidae of North Amenca.
U. S. Geol. Survey, 4th Annual Report, 1884.
111-White, Ch. A., Correlation Papers. Cretaceous. U. S. Geol. Survey,
Bul l. 82, 1891.
e·
112-Wittman, E. The geological and topographica l features of the 1ty
of Monte rrey, Nuevo Lean, Mexico, and its viciníty. Am Geol., t. 35,
No. 3, 1905. págs. 171-176.
1

1.-Desde Lampazos a la región de La Mesilla, cerca de San Patricio
y .a la pendiente oriental de la Mesa de Cartujanos.
2.-Desde Bustamante al O, atravesando por el Caiión y la Sierra del
mismo nombre, por la llanura, las lomas y serranías y las mesetas y cuestas
se llegó a Espinazo, Coah. .
3.-Desde Monterrey al Cerro de la Silla y a la serranía que desde el
citado cerro se extiende rumbo al SSE
4-Desde la Estanzuela, al S de Monterrey, se hizo la travesía de las
sierras, cañones y valles, rumbo al OSO por el Potrero de Santa Catarina,
Las Tinajas, El Pajonal, Santa Cruz hasta cerca de "Puerto Conejo".
5- Desde Montemorelos se hizo la exploración e investigación de las
Sierras y Valles de la región por Rayones, Santa Rosa, El Guaponal, Ciénega
del Toro, San Pablo, San Rafael, Hediondilla hasta Gómez Farías, Coah.
Todas estas exploraciones e investigaciones geológicas tuvieron lugar
en el O montañoso del N de Nuevo León, porque el E ha sido explorado
ya y descrito por autores (B16l. 1 19, 31-34, 84, 90). Durante las exploraciones, hechas por el autor en enero y febrero del año en curso, se estudiaron
sobr,e todo los sedimentos y rocas, su edad y su posición geológicas, para
obtener así los datos indispensables y fundamentales para el mapa y los
perfiles geológicos y para esta síntesis de la geología del N de Nuevo León
El N de Nuevo León incluye todos los terrenos desde el límite norte
del Estado hasta una línea oeste-este que pasa un poco al S de Montemorelos y Rayones y los respectivos lfmites del Estado en e! O y E La extensión de esta parte norte del Estado de Nuevo Le6n es de 300 kd6metros de
N a S y casi de 220 kilómetros del E al 0 1 siendo esta última extensión
muy variable, pues los límites este y oeste del Estado son muy quebrados.

Capítulo 1 .
MORFOLOGIA {OROGRAFIA ) DE LA PARTE NORTE DEL
ESTADO DE NUEVO LEON

Conforme al programa -expuesto arriba, el autor en enero y febrero
de este año hizo varias exploracíones geológicas en la parte norte_ del
Estado de Nuevo León, porque era necesario p_roceder de manera sistemática para cumplirlo. Se comenzó la exploración_ en la p_arte ~ort~ del
Estado y fué posible hacer las siguientes exploraciones e 1nvest1gac1ones
en el campo:

W. W. Porter (85) en 1932 y después E Ordóñez (81, 82) han hecho
estudios especiales, de un carácter general sobre la morfología y las provincias fis1ográficas en el NE de México. Ordóñez admite solamente la provincia fis1ográfica de la "Faja Costera del Golfo de México" y la de la
Sierra Madre Oriental al O, mientras que Porter para el E de Coahui la y
terrenos vecinos de Nuevo León quiere establecer entre la Sierra Madre
Oriental y ·1a Faja Costera del Golfo una región, el píamente (piedmontl,
caracterizado por serranías y cerros, es decir, una región transicional entre
las sierras en el O y la planicie en el E. El autor de estas líneas, en un
trabajo no publicado todavía, ha demostrado que existen cuatro unidades
morfológicas o provincias fisiográficas, caracterizadas por una morfología
especial y que son del este al oeste. el Plano Costero del Golfo. la Planicie
de las Capas del Terciario, el piedmont o las serranías y cerros al pie oriental de la Sierra Madre Oriental y finalmente esta última. De estas cuatro

174

175

Parte Primera

GEOLOGIA DE LA PARTE NORTE DEL ESTADO DE NUEVO LEON

Introducc i ón

�unidades falta en la parte N del Estado de Nuevo León el Plan? Costero
del Golfo que está más al E del límite ~ñental del Es;a~o, pero s,.se notan
perfectamente bien las otras tres unidades morfolog1cas, lo mismo que
más al N en el E del Estado de Coahuda Se extienden de N a S, mejor
dicho, de NNO a SSE, a través del N de Nuevo León. Al _E de una_ l!nea
que une Anguila, Vallecillo, Cerralvo, Los Ramon~, ~nemas y Trm~dad
queda la zona de la planicie de las capas del Terc1ano ~ desde la linea
indicada hacia otra más al O que pasa por Lampazos, Villaldama, Monterrey y Montemor~los, queda la zona del piedmont o de las _serranías Y
cerros. Al Ode la línea indicada están las sierras y valles de la Sierra Madre
Oriental.
La morfología del E revela una planicie que se _levanta gradualmente
desde una altura de aproximadamente 50 metros arriba del mar hasta 200.
a 250 metros en el límite occidental y es en parte casi plana; en otras
partes hay lomerío o cerritos bajos. Esta zona co;responde geológicam~n~e
a la extensión que tienen en el E de Nuevo Leon las capas del Terc1a;10
que demuestran una inclinación ligera hacia dicho rumbo. Los pocos nos
y arroyos en esta zona corren _en difer~nt~s d!~ecciones, pero finalmente
se desvían sobre todo el E, debido a la mclmac1on_ general de la zona, que
en este Estado tiene una anchura hasta de 100 kilómetros.
Al O de !a zona anterior hay otra, de una anchura de 60 a 70 kilómetros con superficie quebrada También esta zona se levanta gradualmente
hacia el O de 200 a 250 metros sobre el nivel del mar hasta 350 a 550
metros. En' los terrenos de esta zona se levantan serranías, cerros, meset~s,
mesas y lomedos cuya altura mayor llega hasta de 1,200 metros, es decir,
a menor altura que la Sierra Madre Oriental más al oeste. La zona se
extiende del NNO a SSE, pero !as prominencias del terreno se notan sobre
todo en la porción N, donde hay varias serranías largas y bastante anchas,
desde Lampazos en el N hasta el E de Cadereyta, en el S. Esta zona m~~ológica corresponde a terrenos, compuestos ,de ~edirnentos del Cretac1co
Superior y Medio, ligeramente plegados o mas bten ?ndu\a9~s, estando los
ejes de las ondulaciones lo mismo que en las serranias, d1ng1dos del NNO
al SSE. También hay en esta zona algunas prominencias, com~ue~tas ~e
rocas ígneas que están al SE de Sabinas Hidalgo. Respecto a la inclinac1on
de los terre~os, los ríos y arroyos se dirigen sobre todo del E al NE.
Al O de la zona anterior se levanta la llamada Sierra Madre Oriental,
terreno muy quebrado, de una anchura de por lo menos 60 a 80 kilómetros,
en el N de Nuevo León. Se extiende esta zona del NNO al SSE, pero es
una aglomeración de sierras, con dirección en la porción norte de NNO a
SSE y en la porción sur de ONO a ESE. En ambas porciones hay sobre todo
sierras ¡J?ralelas, separadas por valles angostos. Se levantan en el este desde
una altura de 550 metros sobre el nivel del mar, hasta 800 a 1, l 00 metros
en el límite occidental del Estado de Nuevo León, donde esta zona de la
Sierra Madre Oriental no termina todavía En la zona norte las sierras se
levantan hasta alturas de 1 500-1 700 metros, pero en la porción sur llegan
las sierras a tener 2,('fJJ-2,500 ~etros sobre el nivel del mar Las sierras
1

tienen varios kilómetros de largo, y hasta 30 kilómetros y aún 50 kilómetros, pero son angostos desde algunos centenares de metros hasta varios
ki lómetros. Son cruzadas a veces por cañones transversales, que casi cortan
estas sierras en dos o varias partes. Los valles tienen la misma dirección
que las sierras. El desagüe natural de esta zona se hace por ríos y arroyos,
que en general toman la dirección al E por la inclinación general de los
terrenos, pero por el rumbo variado 'de los valles y cañones siguen las direcC:iones indicadas de los valles, o cualquier otra dirección. El curso de muchos
ríos y arroyos es muy quebrado debido a la dirección diferente de los valles
!Ohgitudina!es y de los cañones transversales.
En el mapa adjunto I se encuentran los rasgos morfológicos del N de
Nuevo León, en sus tres zonas distintas y los sistemas hidrográficos de la
región. Es de mencionarse que no se conocen todavía de manera exacta
las extensiones de las sierras y serranías en el oeste de la región descrita,
por lo que es imposible dar una enumeración de estas prominencias orográficas.
De todos modos hay que indicar claramente que las tres zonas morfológicas no están separadas ngurosamente por líneas paralelas, sino que
éstas son algo sinuosas y además, en cada zona hay diferencias de la
morfología, sobre todo en la zona media y en la Sierra Madre Oriental.
Sobre todo, esta última parece ser más compleja en toda su extensión
(77) que de lo que se creía por mucho tiempo. No es imposible que la
po_rc1ón sur de la Sierra Madre Oriental en el N de Nuevo León, sea algo
as1 como una subzona que atraviesa aquélla casi transverS&lt;llmente y divide
el norte de la Sierra Madre Oriental en dos partes con el mismo rumbo
en el NO de ~uevo León y E de Coa huila o en el S de Nuevo. León y NÓ
a O de _Tamau!ipas, DE:ro estas partes son divididas, a su vez, por otrc:J parte
de la Sierra Madre Or1ental con dirección ONO a ESE y continúan hacia el
ONO y también hacia el ESE.

Capítulo 2
LOS ESTRATOS Y ROCAS, SUS FOSILES Y EDAD GEOLOGICA
EN EL N DEL ESTADO DE NUEVO LEON

Siendo el clima de toda la parte N de Nuevo León bastante desértico
la vegetación es reducida en general, por lo que hay cierta facilidad par~
investigar los terrenos geológicamente, puesto que hay numerosos afloramientos, aunque en la porción occidental lo quebrado del relieve dificulta
bastante la exploración.
.
Pero, se sabe ahora que en el N de Nuevo León abundan los sedimentos
son escasas las rocas ígneas y faltan por completo las rocas metamórficas'.
En los afloramientos (Mapa No. 2) aparecen los sedimentos marinos del
J_urásico Su!JE;rior y Cretácico, las rocas ígneas, los sedimentos del Tercian~ y los de~ositos del Cuaternario Pero, como más al O y S afloran tamb1en los sedimentos del Paleozoico y las rocas ígneas y metamórficas del
177

176

�Precámbrico, es probáble que debajo de los sedimentos y rocas del Mesozoico y Cenozoico haya en el N del Estado de Nuevo Lé6n estos mismos
~imentos del Paleozoico y las rocas citadas del Precámbticc. probablemente semejante a ros sedimentos y rocas antiguas, conocidas en orras
partes de la República Mexicana.
Seguramente hay en todo el N de Nuevo León sedimentos de considerable espesor del Mesozoico. Por los fósiles característicos encontrados,
estos sedimentos pertenecen al Jurásico Superior y Cretácico y afloran al
O de las capas del Terciar10, es decir, al O de la línea que pasa por
Anguila, Vallecillo, Cerralvo, Los Ramones, Encinas y Tririidad, en las
zonas morfológicas central y del O pero se les ha encontracív también en
la perforación de San Ambrosio, cerca de Camarón, por lo que probablemente los citados sedimentos del Jurásico Superior y Cretácico continúen
también deba10 de las capas del Terciario en la zona oriental del N de
Nuevo Le6n. El conocimiento de los sedimentos del Jurásico Superior y del
Cretácico se debe sobre todo a E. Boese {15-18) y C B~rckhardt (21-22),
pero todavía falta mucho por conocer, pues tanto el espesor total corno de
los diferentes pisos y los fósiles contenidos en los sedimentos son poco conocidos. No obstante, se ha hecho aqul la tentativa de describir las características de los sedimentos del Jurásico Superior y del Cretácico respecto
a espesor, su composidón litológica y fósiles encontrados hasta ahora.
Los sedimentos del Jurásico Superior se componen de estratos arcilloarenoso-calcáreos, de un espesor total de 500 a 700 metros aproximadamente y con invertebrados fósiles, a saber: amonitas, bivalvos, corales y
otros grupos marinos, que han stdo encontrados al O y SO de Monterrey
en la Sierra Madre Oriental y en la citada perforación cerca de Camarón.
Se conocen ya 6 lugares y zonas del Jurásico Superior al O, SO y SSO de
Monterrey y hasta una distancia de 60 kilómetros de esta ciudad. Por los
fósiles característicos, encontrados en los respectivos sedimentos del Jurásico Superior, es seguro la presencia de las cuatro divisiones, a saber: el
Oxfordiano, el K1meridg1ano, el Portandiano y el Titánico en el N de
Nuevo León.
El Oxfordiano correspondiente al O Superior ( l O), cuya presencia es
muy probable porque se conocen ya estratos inferiores al Kimeridgiano, se
compone de más de 80 metros de caliza, en parte con nódulos de pedernal
de color pardo con Nennea y corales Estos estratos afloran en el Cañón de
las Cort1nas y en San José de la Boquilla.
-El Kimeridg"iano está representado por bancos delgados de caliza (en
parte fosfática) y concreciones calcáreas, por arcilla, pizarra (en parte
carbonosas en alternación y de un espesor de 150 metros aproximadamente ( 17, lO, 49). Esta serie, en parte, contiene amonitas del género
Perisphinctes y amonitas caractedsticas, a saber: Ochetoceras neohispanicum, ldoceras sp. (e sp. del grupo duranguense), Laff. balderum Loriol,
Crasped1tes sp. En la parte ,nfenor de la serie hay capas de yeso. La serie
del Kímendgiano ha siclo hallada ya en el Cañón de la Sandía, cerca del
Pajoncil, en la Sierra de las Pintas, cerca de Ciénega del Toro, en el Cañón
178

�s del Meso-

Mapa No 1: Morfología, zona.s morfo lÓgica.s
e hldrogíaf{a del norte del Estado de Nuevo Le6n
\

\
os de consiencontrados,
y afloran al
ue pasa por
idad, en las
también en
ue probableca continúen
tal del N de
uperior y del
ardt (21-22),
total como de
n poco conoir las caracte' cica respecto
sta ahora.
tratos arcillas aproximadalvos, corales y
de Monterrey
a de Camarón.
, SO y SSO de
ciudad. Por los
entos del Juráes, a saber: el
o en el N de

\

Li.mür_ de las zonas morfológtca~

\
\Jsierra,serranlO o mesa

0

'\ ,
eamaron
Km.

O

10

20 30

40

50

1---+---+----+-~-----1

l Om

Lampazos

Nota: La extensión de muchas
s1erras es aproxtmada.

ya presencia es
ímeridgiano, se
los de pedernal
en el Cañón de
s de caliza (en
zarra (en parte
ros ·aproximadaitas del género
eras neohispabalderum Loriol,
de yeso. La serie
ndía, cerca del
oro, en el Cañón

'

legua~,

/

•

Coah\_ -,~
0

(S'qela

'

l....

'

\

\j

--

¡'
s

C)

,o
.

0

M1na

\/,

~

,
s q,
.~lrias:V
Ctenega
0
Abaso1~
H o\
~
¡
1guer.as ;0
~
quebroctos Car1men Gralb
\\~ o
1
uazua,,\o\ .o
0
\
----~ - - ~Dr Go9izález c,9e;
·\oTopo
p squena
~ ,
I¡0
v~
\
__
~
oGral Esco ~e b

1

\

\
\

~

/~

[__
-----

l
O

9

Nota:*=

~ ~
__,

' ... _..,

( ----,-3~

-- '

o
SAL TILLO

~
(

~
/
(

/
/

f

anos "

oOr Cos

1

1
1

oGra1 Bravo

\

r·'\ª s,u

1

1

aJ

0

1800m

ºE t

1

¡~'»~,...)

~"o% ~Z~s'

I

- - _,:,,,
'». -..

l

--7_

Te rr en os
~¿ A11 e n ct e
quebi/ados \ \ \

\ .

~

\ \

0

\

Gral ,rer6n

~

r\

2socfm'(2,rod'8,9, \ ' \ ,
p lCOC h C) OJ.,o~f:l

or

~ 880 m

/
/

/

\

Mi'ntem ore los

/

o

En c1n as

\

('\.\ ,

/

1 •

445m

~

/
/

\.

y

0 .

C1e11ega del 1-'"-fq, rx22oom
T O r O .O o
S955N \ , , ,
tao ~SOOm
S
S Rafael
Paolo
Roso~ \J\ \ \

2000m

)
/

\.

~~

-------__J

""' 0
')) H e d 1 o n d 1 'l a

1

L__

o

\

\0{'.).

1

Enramadas

•

o¡ ,os
o0 Sta Cru:zJ 11so\i.

-----5d9
,

o

1

Juare2
0
~r1.)
s anzu la
~ 1.· ·:s ~
Cadereyta
0

'~s.

11 oom o

/

.

7
1

Herreros

\ Los

~º'~¡'~·1.\
'~º0
t-J~--.

Coan

_,,/

.

r--- - -

&lt;i&gt;\ 0 MONTERREY

~- ------~-r.tna
,~·
&gt;
) *~•
(~
_

Potrero de Sta
Catanno, 900 rn

ºLos A1dama~
"- I

,.,~• 540m

S1ia

Oo

CO a h

\
\

Í\

Terre11os

r

'

\

\

\

/

2

..___...,

~pa

)

Góme F

-

revlñO

TO

-

·\

.
0

Hualahulses

\

/

/

/

/

/

co

d 1 b Dr F K G Mullerned
Jullo de 1944

/

�Mapa No.2: Mapa Geológico de la part,
norte del Estado de Nuevo Le 6n

�1,

, ...

I

de las Cortinas, en la Sierra de la Marta, cerca de Santa Clara y el autor
de este trabajo encontró las capas del Kimeridgiano también entre San
Pablo y San Rafael, a 70 kilómetros al SSO de Monterrey. En general, las
capas inferiores de la serie contienen yeso y las superiores amonitas.
El Portlandiano es la parte mejor conocida del Jurásico Superior y ha
sido hallado ya en la Sierra de la Marta, en el Cañón de la Sandía, cerca
del Pajonal, en el Valle al sur del Cañón de Santa Catarina, tal vez al O de
Monterrey (17), en el Cañón de las Cortinas (49), en el anticlinal de
San José de las Boquillas (10) 1 y además en la perforación cerca de Camarón (22). La serie del Portlandiano se compone de arenisca, arenisca
calcárea (en parte de colores rojos y amarillos) de conglomerado, pizarra
y pizarra arenosa de color gris, amarillo y ro;o y de caliza arcillosa o arenosa en alternación. Esta serie, en conjunto, tiene un espesor considerable,
pues pasa de 300 metros. En la parte inferror de la sene, correspondiente
al Portlandiano Inferior, se encuentran ostras fósiles grandes del género
Exogyra, etc., un bivalvo tal vez del género Pecten y amonitas del género
Perisphinctes. La parte superior de los estratos, correspondiente al Portlandiano Superior, contiene bivalvos y amonitas, como Kossmatia v1ctoris.
El autor de este traba¡o encontró, además, una amonita no determinada
todavía y en un lugar como a 3 kilómetros al OSO de San Pablo¡ que queda
a 70 kilómetros al SSO de Monterrey.
El Titánico parece estar presente también en el N del Estado de
Nuevo León, puesto que Humphrey (49) indica que tal vez la parte terminal de la serie de areniscas y pizarras en el Cañón de las Cortinas pueda
ser de edad titánica.
Los estratos del' Cretácico, sobrepuestos a los anteriores del Jurásico
Superior, se componen de sedimentos calcáreo-arcilloso-arenosos, de un
espesor total muy considerable, aproximadamente 2,(XX) metros en promedio. Las tres divisiones del Cretácico, Inferior, Medio y Superior, son y;;i
bien reconocidas en el NO del Estado de Nuevo León.
El Cretácico Inferior está representado por estratos de varios centenares de metros de espesor (300 a 500) de composición variada, a saber:
pizarra, marga, caliza, caliza dolomítica, caliza arcillosa, caliza apizarrada
en alternación y con fósiles marinos variados, tales como amonitas, pequiodontos, corales y bnozoarios. Según E. Boese (17), afloran los estratos
infracretácicos en las sierras al sur de Monterrey, en la región de Ciénega
del Toro, cerca del Guaponal, en la Sierra Borrada, cerca de San Rafael,
en la Sierra de la Marta, en el Valle al sur del Cañón de Santa Catarina y
en el Cañón de las Cortinas. El autor de este trabajo observó capas del
Cretácico Inferior en la sierra al O del ferrocarril México-Laredo, en un
cañón frente a la Estación A(amo, en la Sierra de la Popa, en la serranía
al SSE del Cerro de la Silla, en la serranía entre La Estanzuela y el Potrero
de Santa Catarina, al SO de Monterrey y en vanos lugares entre San Rafael
y San Pablo y tal vez al E de Ciénega del Toro, entre el Guaponal y Santa
Rosa. Además, ha sido encontrado el Cretácico Inferior más al NE, en la
perforación cerca de Camarón (22) Se conocen ya las siguientes subdivi179

�siones del Cretkico Inferior demos!r~das por fósil~ caracterís~icos, el
Berriasiano, el Neocomiano, ef Hautenv1ano, el U~goniano Yel _Apt1ano..,
El Berriasiano es tal vez demostrado por calizas con Bernsella, segun
Boese (17), en la Sierra de la Marta y en el Cañón de la Sandía, cerca del

Pajonal.
• ·, ·in f enor,
· e1V,a1anEl Neocomiano ha sido reconocido por la subd'1v1s1on
vi-niano, mientras que la superior, el ~auteriviano, es dudos~ todav1a. _La
subdivisión inferior se compone de mas de 200 metros d~ pizarra, cal,_za
arcillosa, marga y ~n~os medianos d_e caliza, _en alternac,~n, que con!1enen abajo corales y bnozoanos y arriba amonitas, ~ saber. Thu~mannites
cf Thurmanni Pict. et C. in Burckhardt, Thurmanmtes sp., Hophtes sp. Y
Neocomites. Estas capas han sido halladas e~ lugares al SO de ~onterrey,
como por ejemplo, en el Valle al S del C~n6n de Santa Catarma, e~ la
Sierra Borrada, cerca de San Rafael, en la Sierra d~ la Marta, en ,el Canón
de las Cortinas (49), lo mismo que en la perforación de Camaron, ~nde
se hallaron estratos con Críoceras, Bochianites y Hoplit~. ti N,~om1ano
Superior o Hauteriviano, no está b1en demostrado t~av1a por fosil~, pero
según Humphrey (49) se presenta tal vez en el Cañon de las Cortinas por
algunos centenares de1 metros en capas y bancos de caliza, en parte dolomítica.
El Urgoniano, según Boese (17), es la serie de capas de caliza con
Monopleura y Requienia, que afloran en las sierras al S de Monterrey.
Del ,Aptiano ha sido reconocida_ una part~ con toda seguri1ad, pero
según Humphrey (49), existe el Apt1ano lnfenor en ~o_rma de mas~ 100
metros de capas y bancos de caliza y de caliza dolom1_t1ca, en el Canón de
las Cortinas y allí está representado el Apti~no_Supeno: por 30 metro~ de
pizarra y capas de caliza, con Dufrenoya JUstinae ( H1II) y Parahoplites,
serie conocida también como Gargasiano. Además, es probable que las
calizas del Aptiano existan en la Sierra de la Popa y en la sierra al O .de
Alamo, porque el autor reconoció debajo de los bancos gruesos de la ~aliza
mesocretácica, la caliza subyacente en forma de capas y bancos medianos.
El Cretácico Medio está representado por estratos de caliza, en parte
con pedernal y marga, en alternación y de un espesor considerable. (700
a 1 400 metrosl. Los bancos gruesos de caliza afloran en muchas sierras
y s~rranías del O de la región y tienen una extensión mayor que los demás
estratos lo que también se nota por los muchos cañones, peñas y peñascos
en la r~a caliza mesocretácica, que son formaciones geológicas frecuentes,
pintorescas, y aún en parte gigantes, bien ,conocidas e~ la zona del O y en
la central donde aflora la caliza mesocretac1ca en la e1ma o en los flancos
de las sierr.as y serranías, que se divisa perfectamente bien desde la ciu~ad
de Monterrey, al contemplar el paisaje hacia el NO, O y SE. Esta caliza
mesocretácica contiene amonitas en la región de Lampazos y en el subsuelo de Camarón, mientras que en la mayor parte del N de Nuevo León
esta misma caliza está llena de paquiodontos y alguFlOS otros invertebrados
marinos como corales, etc. No obstante esta repartición de paquidontos
y amonitas, hay que insistir en el hecho de que algunos bancos de caliza

180

en la región de Lampazos contienen también paquiodontos y fuera de esta
región hay en la caliza mesocretácica igualmente bancos y capas que contienen amonitas, por lo que no hay una separación rigurosa de las dos facies
citadas, lo que debe ¡mimar a los especialistas a hacer una investigación
científica cuidadosa en partes del N de Nuevo León, donde se observan
perfiles completos de la serie del Cretácico Medio.
.
En la región de Lampazos, especialmente en la sierra del mismo
nombre, gran parte del Cretácico Medio, ha sido reconocido por Boese
(19), quien observó las siguientes series de estratos del Vraconiano y
del Gault:
150 metros de bancos delgados de caliza y marga, con Scholoenbachia d. gr. tnnodosa Boese.
100 metros de capas de caliza y marga en alternación, con Scholoenbachia d. gr, Acutocarinata (Shum.) Marcou, Schloenbachia
d gr. Belknapi Marcou, Turrilites aff. Bergeri Brogn. y grandes
Macraster.
Más de 500 metros de bancos gruesos de caliza con nódulos de
pedernal negro, con Hoplites aff. rudis Par. et Bon.
La serie inferior de este perfil se encuentra también en el Cañón al
O de Villa de Santiago y el Cretácico Medio ha sido hallaáo igualmente
en la perforación cerca de CaroJrón, donde hay calizas cuya parte inferior
contiene un Parahoplítes del Gault y la parte superior algunos bivalvos.
Al O, SO y S de Monterrey hay, según Boese (15, 16, 17), cerca de
Monterrey ( lcamole-García, Cerro de la Mitra, Cerro de la Silla} y al SO
de la misma ciodad (Sierra de Laureles, _entre San Juan Bautista y el
Pajonall, de Cieneguita rumbo a Santiago, en el Guaponal, cerca de Ciénega del Toro y según Humphrey (49), en el Cañón de las Cortinas la
sección general siguiente del Cretácico Medio:
Cenomaniano, 300 metros de estratos, arriba pizarra y capas de
caliza y abajo arenisca arcillosa
Vraconiano, 100 mefros o más, de bancos y capas de calizas en
pa rte con pedernal negro y con belemites, lnocerarnus y amoni tas.
Gault (Albiano Inferior), 100 metros de bancos gruesos de caliza,
también bancos delgados de caliza, en parte con nódulos y
!entes de pedernal negro, con paquiodontos (Caprina, Capr'nula, et. l, Nerinea.
También el autor observó en su exploración a principios de 1944, en
varios lugares, las calizas del Albiano Inferior y Medio, demostradas por
el hallazgo de Toucasia texana Roemer en el Cañón de Bustanrnarte en
la S\erra de Bustamante al SO del pueblo del mismo nombre, al E del
Pajonal, entre El Pajonal y Las Tinajas, a! O de La Estantuela, entre
Montemorelos y Rayones y en guijarros de caliza en varios lugares de la
misma región, como por ejemplo al O de Bustamante y al SO de Monterrey;
se halló también otro fósil característico, Toucasia patagiata (Whi el y
la T texana Roemer en calizas entre El Pajonal y Las Tinajas v miliolidos,

i81

�ahora en parte identificados como Nummuloculina (46), pero de edad
albiana, en calizas que afloran al SO del pueblo d~ Bustamante ,e~ la
Sierra del mismo nombre. Además, estas mismas calizas mesocretac1cas,
sobre todo del Albiano Inferior y Medio, son d~ gran extensión .en. las
sierras del Occidente de la parte N de Nuevo Leen, pero hay 9ue 1nd1car
también que todavía falta el con~imiento detallado de las calizas n;e_socretácicas respecto a su lrtologra y sobre todo respecto a los fostles
contenidos.
·
El Cretácico Superior está representado por estratos arcilloso-calcáreo-arenosos de un espesor considerable con muchos centenares de metros.
Afloran los 'estratos del Cretácico Superior, sobre todo en la porción
noroccidental del N de Nuevo León que contienen invertebrados marinos
variados y en parte _restos vegeta(e~ contine~tales. Hay _gran. variedad
litológica y paleontologica del Cretac,co Supenor, que ha sido bren es!udíado por autores anterfores, principalmente E. Boese {17, 19), también
por W. S. Adkins (l ), Dumble {34), Janes (63), Scalía (87), y White
( 109). He aquí la descripción de las diferentes secciones del Cretácico
Superior.
El Turoniano, porción basal del Cretácico Superior, se compone de
250 a 350 metros de pizarra y de caliza arcillosa en alternación, conteniendo en parte nódulos de limonita y pequeños grupos de cristales de
pirita. Las capas del Turoníano contienen _bivalvos marinos, como ln~~ramus labiatus Schoth., 1noceramus hercyn1cus Petr. y otros restos fostles.
Se encuentran las capas de referencia principalmente al pie de las sierras,
compuestas de caliza mesocretácica, como por ejemplo, al N y NE de
Lampazos (108, 84), al pie de la Sierra de Lampazos (75) y al pie de otra
sierra más al Sur de la anterior al E de Villaldama, según las observaciones
del autor en 1944, al pie de las sierras al E de Reata, cerca de Ramones,
en la Sierra de Papagallos (17), al O de Monterrey (11 l, cerca de San
Juan Bautista al S de Monterrey (17), al pie noroccidental del Cerro de
la Silla y al pie occidental de la serranía pegada al mismo cerro (Mullerried,
1944), al O de La Esranzuela y al pie de las sierras en los cañones entre
La Estanzuela y hacia el SO hasta Santa Cruz (Mullerried, 1944), lo
mismo que a! pie ele las sierras, en los Qli'iones entre Montemorelos y El
Guaponal (Mullerried, 1944) y según Boese (17 ), en Los Ahorcados al S
de Montemorelos.
El Senoniano Inferior está representado sobre todo por pizarra, arcilla
y marga y caliza, en parte semejante a gis. La porción inferior de la serie,
que es del Coniaciano, tiene un espesor de 100 metros o más y se compone
de pizarra, marga y algunas capas de caliza. El único fósil reconocido hasta
ahora es Globotruncana sp. (90), de un lugar en la carretera México a
Laredo, como a 45 kilómetros al N de Monterrey, mientras que el hallazgo
de la Chiapasella pauciplicata Mullerried (76) queda dudosa respecto de su
procedencia, porque el autor en su artículo original (76) indica que según
la etiqueta procede del Cerro de la Silla. Los demás lugares donde afloran
182

las capas del Coniaciano, se encuentran en la Sierra de Papaga !los y en otros
.señalados ya al hablar del Turoniano.
La parte superior del Senoniano Inferior es del Santoniano QJracterizado por las mismas capas tlitológicamente), que el Coniacian~ y de un
espesor de 400 metros o algo más todavfa. En el Santoniano Inferior se han
enco0t!ado amonitas, a sa~r: Mortoniceras texanum Roemer, Pachydiscus
flaccrd1costa Roemer y b1vafvos, como lnoceramus aff. regularis d'orb.,
lnoceramus sp., colectados y determinados por E. Boese (19) y E. T.
Dumble (34 l. Las localidades de estos fósiles corresponden a las ya señaladas al hablar d_el Turonia~o y además, a la Sierra de Papagallos. Las
capas del Santon1ano Supenor co~trenen una amonita, Gadryceras Kayei
Forbes, encontrada cerca de Vallecr!lo (19) y una ostra Exogyra laeviscula
Roemer, citada por Ch. A. Whire (110) y procedente de Nuevo León
Además, la South Texas Geo!ogical Society (90) ha dado a conocer de u~
lugar en la carretera de México a Laredo, a 125 kilómetros al NNE de
Monterrey, cerca de Vallecillo, la presencia de mícroforaminíferos en margas, a sabe~: Guembelina sp., Allomorphina sp.1 Golbotruncana arca, Globigerma cretacea y bivalvos, lnoceramus y Dorothea bulleta.
El Senoniano Superior estiÍ demostrado por una serie de estratos
ar~n~so-arcillosos, de varios centenares de metros de espesor, que afloran
principalmente e~ el NO del N de Nuevo León, en las zonas señaladas al
hablar del ~noniano Inferior y del Turoniano. La parte inferior del Senoniano Superro_r se compone 1e arenisca, arenisca apizarrada, arcilla apizarrada Y ª!olla, en alternaoón y contiene invertebrados fósiles marinos
c~mo amorntas de los géneros Coahuilites y Sphenodiscus y ostras de lo~
generos Ostrea, Exogyra y Gryphaea, sobre todo en los lugares siguientes
al NO de Lampazos (1~ 9), en El PesQJdo, a 60 kilómetros al NNE de Lam~
pazos,_en e! llamado Salado Arch" (63), al N de El Aguila, al NO y SE
de Hu1zach1to, Escalera, al E y SE de Espinazo, Coah. (Mullerried, 1944)
cerca de La Estanzuela y hacia el SO en los Valles hasta Santa Cru;
(Mullem~, 1944),. en el Potrero de Santa Catarina (Mullerried, 1944),
en la reg1on de la Sierra de la Popa y hacia Reata, cerca de Arista y al O
de Monterrey ( l 9). Las capas citadas· contienen Exogira costata Say y
Gryp~aea (Pycnodonta l ves,cularis Lam y otros bivalvos, gasterópodos y
ademas se conocen ya tres zonas de amonitas en las citadas capas según
E. Boese al N y NO de Lampazos, a saber:
'
3.-Zona superior del Sphenodiscus intermedius Boese cerca de
El Jabalí.
'
2.-Zona media del Sphenodiscus lenticularis Owen cerca de Et
Jabalf.
'
1.-Zon~. inferior del Coahuilites sheltoni Boese, cerca de San
Patricio.
. El espesor .de la porc_ión lnferi~r del Senoniano Superior, correspond1en!e al ~noni?~º Superior, .parte inferior y porción inferior de la parte
rned!a segun est~ 1nd1cado ~mba, es de más de 600 metros (90}. La parte
media del Senornano Superior se compone de arenisca, en parte de color

loJ

�pardo o ro¡o, de uizarra arenosa, arcilla arenosa, arenisca conglomerát~ca,
en parte con concrecíones erruginosas1 y con ostras fósiles, gasterópodos,
dientes de 1burones y también restos vegetales. Es una serie marina y en
parte Séllobre Los bivalvos encontrados has a ahora son ostras glabra M.
et H ar v,yomIngens1s, Anom1a m:cronema Meek Mod 1ola regu aris
Wh,te Corbula subund,fera Wh1te, Corb cula sythenforrrns M et H y los
gaster6podos Melanta wyomrngens,s Meek y Odon obasls buccinoides
White Las capas con tales fósiles han sido e-ncontradas en los lugares
señalados ya al hablar de la l)!lrte inferior del Sellcnrano Superror y tal vez
aflora tairb1én en la reg;- ·n de San a Cruz lal SO dé La Estanzuela l, donde
el ou or encontró bastan es g1Jíjarras de arenisca de color pardo y con
restos carbonosos
Hay que 11d1car, espec,almente, que se conocen también foram,níf;ros en las capas Navarro, que corresponden a !a parte 1nfenor y la l)OIC1on
inferior de la parte mcd,a del Senon1ano Superior. Tales foram, • eros se
hallan en la carretera de Méx,::o a Laredo en un lugar a 1ro kilómetros al
NNE de Monterrey donde hdy Gaudryna sp., Guembelma sp., Robulus
navarroens1s, Anornalr"la preudopap1:losa, Blllrnina pupoides, Gyro'dina
michehniand G!obo ru!lcana arca y Globo trunca na ca!lahcula ta y a 180
kilómetros al N E de Monterrey se encontraron fos gu1entes foral'l"inífero en la
te tflferror de 5' metros de espesor, Herr.,cnstalaria ensis,
Clav 1lina insrgnis, Dorothea bulleta, Bul1min3 aculCilt , Bul1m na pupoides,
Gyro:d1na oxyco , Verneu ha'1o sp, Al10fl1alina sop, C1b1cides spp. también bivalvos lnoceramus, Pee P, el gasterópodo Turnt~lla y el cefalópodo
Belemnrtes. En la parte i;uper,or de dichos 150 metros de espe~r hay
S1phogemnna plumerae, Amob0::ul1tes so., Haplophraomoides s , Lenticulma spp., Gue,.,,bel,na spp.
•
La rte supenor del Senon,áno Superior se compone de estra os de
bastc:mte e&gt; or cor arei:i&amp;a( arcille.: arenosa )' caliza arenosa en alternación, co, Sphenod,scu:; aft pleurrsepta Conrad, Os rea corte: Conrad y
otros fósrl , per es oonoc, :lo en pocos lugares, cerca de La AngJ1la (a 50
kilómetro~ al NE de Lampazos), al SSE de Vallectllo y tal vez al E y SE de
Esprna::o, Coah, en terrenos ael Estado de Nuevo León (Mullerried1 1944).
Cenozoico. Duraflte la era geológica posterior al t\i\esózcico, es decir,
el Cenozoico, también se formaron bci tantes estratos, y además algo de
rocds ígneas Los pwne!'()s son del Temano y Cua ernario y las rocas fgneas
son tal vez únicamente del Terciario.
En el Terciano se conocen sobre todo sedimentos y algo de roca ígnea,
que se encuen ran d,sem na:ios en las zonas mecra y occ1rlental del N de
Nu=-vo Leór mentras aue los s.."'Clrmertos del Terciario ocupar toda la
zona orrental del Estado.
Los estratos del Terciario están poco estudiados todavía, puesto que
cas, las urncas 1nd1cac1ones acerca de ellos son !c1s de E T Dumble (29 a
3-1) y o ras en el Mapa Geológico del NE de México de E Porch Jr. (84).
Además E Boe:.e ~ O A Cavms ( 191 han publicado algunos d.3tos referentes di contacto de las capas del Terciario con los estr-atos má_ antiguos
l 4

Seguramen e se encuentran los sedimentos del Terciario al E de las sierras
y serranías del N ele Nuevo León, ocupando ellos toda la extensión de la

zona morfológica oriental del Estado. Estos sedimentos pertenecen a las
subdivisiones del Eoceno, Oligoceno y Plioceno, mientras que no están
representadas capas del Mioceno.
los estratos del Eoceno pueden ser divididos en tres series que
son casi idénticas a las reconoc,das más al N, en Texas y donde son ~nocidas comd sene de Midway, Wilcox y Claiborne (véase A C. Trowbridge:
A geolog,c reconna,ssance in the Gulf Coastal Plain of Texas near the Rio
Grande. U S. G?of. Surv1:y, Prof. Paper 131 -D, 1923).
la sene de M.d\ ay tiene en el de Nuevo León un espesor de 350
metros '9C y se compone de arctila gris con concreciones calcáreas,
pizarra y arernóCa ap,z:arrd0a en alternación y contiene algunos bivalvos
marrn~
La sene de Wilco. tiene un espesor de 650 metros (SU , pero demuestra vanac,or; del espesor debido a una erosión pe-tenor. Las capas son
de 1)1Zcma con co11Crec1ores pizarra arenosa arenisca y piz.arra arenosa
carbonosa en alternación, que contienen r~t~ vegetales, por lo que esta
sene es considerada como de ongen no-manno.
La ser,e de Cla1borne es de un espesor considerable, de l,OCtJ metros
(901 y puede ser subchv1d1da en cuatro porciones Mount Selman y Cook
Mounta~n, Yegua, Fayette, y Fno. Las oorc ones Mount Selman y Cook
Mountain tienen un espesor de 900 metros apro, imadamente y se componen de arcilla con cof'lcrec1ones y arenisca micácea en alternación, que
c~nt,~nen bivalvos marinos, como Venericardra pfanicosta, Ostrea alabam,e~rs, Ostrea sellaeform1s, Pyrula sp, Cassidaria sp., e te., encontrados
segun Dumble (341 en La laJa y buenos afloram,entos de estas porciones
de la sene de Cla,f?orne se encuentran al I de Los Herreras. La porción
Yegua es de un ~pesor mayor de 100 metros; se compone de arcrlla con
9:andes cohcrec,?nes y '!e arenisca ro¡a en alternac,óri, que contienen
bivalvos Y gasterópodos fosdes, corno Venericardia planrcosta, Volutilithes
petrosa, Pseudohva vetusta, Natica recurva, Harpa sp, Pecten sp., etc.,
~orno se observa cerca de Borregos y al N de Chma. La pqrción Fayette
a1ene más de 100 metros de espesor, se compone de arcilla y arenisca en
af ternacrón, que en parte contienen ostras fósiles, como Ostrea contracta,
encontrada cerca de_ Borregos y Chilarillo y aflora la porcioo de Fayette
tamb1~n cerca de China al N de Aldamas. La porción Frío tiene un espesor
de mas de 100 me ros; se compone de arcilla con yeso, de arcilla amarillenta con ~oncrec,ones arcillosas de color rojo, que contienen yeso y de
are:i1sc.; ~p,zar_rada con ~ueñas ostras características, como al SE de
Ch111a. Más arriba en la sene del Eoceno, hay capas de arcilla y de arena
con yeso, etc., como en el lugar "laguna de los Indios", donde hay fósiles
en las ~1tadas capas, como Pecten, Telhna y Cardium, que según W. H.
Dall (vease 34 , demu~tran la edad del Eoceno Superior u Oligoceno.
. Los estratos del Oltgoceno han srdo reconocidos únicamente a! E de
Chtna Yen el lugar "Laguna de los Indios", donde se observan sedimentos

185

�lo mismo que en las llanuras a lo largo de ríos y arroyos, capas de arena

de arcilla y arena y capas calcáreas en alternación, que más al sur, pero
ya en el vecino Estado de Tamaul1pas, contienen corales, foraminfferos y
bivalvos, fósiles marinos que demuestran la edad geológica del Oligoceno
Superior de las respectivas capas, mientras que estratos del Oligoceno
Inferior hacen falta en el N de Nuevo León o no han sido encontrados
todavía. Faltan los estratos del Mioceno y del Plioceno, se conoce únicamente el llamado conglomerado de Reynosa.
Este tiene un espesor de 15 metros y en algunos lugares algo más
todavía y sobrepone las capas del Eoceno y Oligoceno y aún en algunos
lugares los estratos del Cretácico, pero se encuentra el conglomerado de
Reynosa únicamente en las partes planas del N de Nuevo León, en la zona
de la planicie al oriente y en algunas llanuras de la zona morfológica
media, donde llega hasta el pie oriental de la Sierra Madre Oriental. El
conglomerado es de grano mediano o grueso y se compone de guijarros
mal arredondados de caliza, también de pedernal negro u oscuro y de
arenisca.
Del Terciario son también las rocas ígneas estudiadas en parte ya en
1893 por Whitman Cross (25) y despliés por Aguilera (5) y en parte seiialadas en el Mapa Geológico del Nt de México por E. L. Porch Jr. (84). Los
afloramientos conocidos se encuentran al E de las serranías entre Lampazos
e Higueras,en montañas al N yal SEde Sabinas Hidalgo yen la Sierra Madre
Oriental, pero solamente en la Sierra del Carrízal, al O de Golondrinas.
En esta sierra hay, según J. G. Agui lera (5), roca ígnea del tipo de la
diorita augítica, mientras que en las montañas cerca de Sabinas Hidalgo
aflora tal ve;: roca ígnea del tipo de las rocas conocidas más al SSE, en la
Sierra de San Carlos1 que también está al este de las serranías de la zona
morfológica media \compárese E. H. Watson: lgneous rocks of the San
Carlos Mountains. The Geol. and Biol. of the San Carlos Mountain, Tamaulipas, Mexico. 1937). Las citadas rocas ígneas en el N de Nuevo León
parecen todas rocas intrusivas que están en sedimentos del Cretácico Medio y Superior y como aquéllas han metamorfoseado los citados sedimentos
son más recientes que éstos, es decir, del Terciario. También puede haber
en estos lugares de intrusiones otras rocas extrusivas, como sucede en la
Sierra de San Carlos.
Los depósitos más recientes en el N del Estado de Ntievo León son
del Cuaternario y representan sedimentos superficiales de es~sor muy
reducido, en general de algunos metros y hasta un espesor de 50 metros,
pero tienen una extensión muy grande, puesto que se encuentran en casi
todo el N de Nuevo León. Son de origen terrestre y en parte de origen
acuático. Hasta ahora no se han encontrado fósiles en estos depósitos del
Cuaternario. Tampoco se conocen fósiles del Cuaternario encontrados en
otras muchas partes de México, como los elefantes y otros mamíferos
gigantes o grandes, lo mismo que bivalvos de agua dulce. En el N de Nuevo
León hay grandes extensiones de capas terrestres y acuáticas en las grandes llanuras y en los valles, depósitos de arcilla y arena, guijarros y loess,
que es de grano muy fino y de color amarillento. En los valles hay también,

Los estratos y rocas descritos en el capítulo anterior tienen diferente
posición geológica. Mientras los sedimentos del Cuaternario son horizontales, las rocas y los estratos del Terciario, del Cretácico y del Jurásico
~uperior tienen cierta inclinación o plegamiento y afallamiento, que ha
sido demost!3do ya por algunos autores anteriores, como Ch. L. Baker (1O),
E. Boese (b), A. R. Jones (63), L. B. Kellum (64, 68), F. K. G. Mullerried
(75), F.. ~- Naso,n. (79), W. Staub (94) y P. Waitz (108). Ahora, por la
~xploracion geolog,ca del autor, hay nuevos datos, complementarios de las
ideas de autores anteriores (Perfiles geológicos No. 1-4).
. Los sedimentos del Cuaternario son superficiales y de espesor reducido, pero aunque demuestran en parte ligera estratificación cruzada
estas capas cuaternarias son perfectamente horizontales, lo que indic~
de modo claro que después de la formación de ellas no han sido estorbadas
por algún movimiento tectónico.
, ~or lo co!1trario, los estratos y rocas del Terciario, del Cretácico y
Juras1co _Superior, demuestran claramente su posición geológica secundaria,
por se: inclinados, plegados y afallados, aunque las diversas formaciones
geológicas no demuestran uniformidad tectónica
Así es como el conglomerado de Reynosa, del Plioceno, se compone
de ba~cos gruesos con varios grados de inclinación, como se puede observar bren en muchos afloramientos del citado conglomerado al E de la
Sierra Madre Oriental y hasta el límite oriental del Estado de 'Nuevo León.

186

187

y de guijarros, que son depósitos fluviales de tiempos pasados y en parte

todavía en formación hoy día. También las tierras son de la edad cuaternaria. En parte contienen en la superficie bastante salitre o son tierras
salitrosas, propias del clima semi-desértico que hoy y desde hace mucho
tiempo es el clima de la región en estudio. Las tierras salitrosas se observan sobre todo en la llanura entre Las Estacas y la serranía "Los Cerritos",
al O y OSO de Bustamante, lo mismo que en la llanura que existe entre
Hediondilla y San Rafael, extendiéndose ambas llanuras mucho hacia el
NO y SE y teniendo un ancho de 1Okilómetros aproximadamente. También
las tierras no-salitrosas son muy comunes, pero varían bastante puesto que
se observan tierras arcillosas y otras arenosas o calcáreas. Hay que mencionar
todavía otro depósito del Cuaternario, la llamada caliche, compuesta de
carbonato de calcio, de color amarillento gris a blanco sucio, formado de
las rocas de caliza que tienen una extensión muy grande en el O de la
región y del conglomerado de Reynosa, de extensión considerable en el E
pues la caliche también es muy frecuente en el N de Nuevo León, e~
forma de costra sobre la roca o como relleno de grietas superficiales.
Capítulo 3
TECTONICA O POSICION GEOLOGICA DE LOS ESTRATOS Y ROCAS
EN LA PARTE N DEL ESTADO DE NUEVO LEON

�Esta inclinación de los bancos del citado conglomerado ha sido causado
posteriormente tal vez a fines del Plioceno o principios del Cuaternario,
época geológ1c'a que en o!ras partes de la Re~ública 0exi~na también
presentó rnov1m1entos tectonicos que causaron cierta 1nclmaoon de estratos y rocas.
Las capas del Terciario Inferior, Eoceno y Oligoceno Superior, son,
como ya se explicó, de un espesor considerable {más de 2,0CIJ n:ietr~s),
afloran en la zona morfológica oriental del N de Nuevo León, con md1nac1ón de 10 a 45 grados hacia el E y ENE. y tienen una dirección general de
NO al SSE IPerfiles geológicos No. l -4). Más .al E, en terrenos del
vecino Estado de Tamaulipas, las mismas capas del Terciario Inferior
demuestran menor incl1nac16n y además un ligera onaulac16n. Dentro
de los límites de Nuevo León, las capas del Terciario Inferior demuestran una mclinac,ón algo variada, en parte debido a que en
la base de la serie de Cla1borne y en la del Oligoceno Superior
hay d1sconform1dad, indicando que en aquella época geológica ha
habido algún mov1m1ento tectónico. Pero, además, indica la inclinación
general hacia el E y ENE de las capas del Terctario Inferior, que hubo otro
rnov1m ento tectórnco, causante de la inclinación muy fuerte de la serie
de referencia. La edad geológica de este movimiento geológico no está
bien conocida, porque faltan dentro del Estado de Nuevo León capas del
Mioceno, etc., pero en analogía con otras partes de México, el movimiento
tectónico de referencia es probablemente bastante reciente, de principios
del Plioceno o fin del Mioceno.
Las rocas ígneas del Terciario, que afloran en el E de la Sierra Madre
Oriental y en las regiones de Sabinas Hidalgo, en el N del Estado de
uevo león, son más recientes que los estratos que contienen tales rocas1
es decir, son posteriores al Cretác1co, porque han intrudido y metamorfoseado los estratos cretácicos. Su posición geológica es entonces causada
por la fuerza de 1a intrusión, pero pueden mostrar estas rocas ígneas también la influencia de algún movimiento tectónico posterior, posiblemente
de fines del Mioceno o principios del Plioceno. La edad geológica de las
intrusiones, acompañadas tal vez por extrusiones, es en analogía de lo que
se sabe en otras partes de la República Mexicana, de principios del Terciario y contemporánea al movim,en o tectónico fuerte que tuvo lugar después del Cretácíco.
Los estratos del Cretácico y del Jurásico Superior que son de un espesor considerable (más de 3,0CIJ metros) demuestran un plegamiento bastante fuerte en la región de la Sierra Madre Oriental y menos fuerte al E,
en la zona morfológica mediana del N de Nuevo León. En las dos zonas
morfológicas, la dirección de los pliegues es NNO a SSE, también ONO a
ESE y a veces NO a SE, pero al E de la Sierra tv\adre Oriental los flancos
de los pliegues tienen un echado de 1Oa 45 grados y son anchos y largos.
Los anticlinales y sinclinales tienen en esta zona de 20 a 30 kilómetros de
largo y un ancho de hasta 1Okilómetros. Además, estos pliegues son sim188

ples, sin complicaciones, tal vez estorbá~s solamente por una que otra
falla de poco desplazamiento, y de direcc1on N O u ONO {Perfiles geológicos o. 1-3 l. En la otra zona más al O, en la Sierra Madre Oriental, el
plegamiento ha sido más enérgico, porque los antidmales que corresponden
a las sierras, son menos anchos y más altos que al E. Además, los flancos
de los pliegues son muy inclinados, verticales y aún inclinados hacia el
cen ro del pliegue (Perfil geológico No. 4). Pero, hay en la Sierra Madre
Oriental, den ro del de Nuevo León dos subzonas distintas, una al NNO
con pliegues de dirección NNO a SSE de preferencia y otra en el S de
pliegues con rumbo O O.
La primera subzona abarca la región aesde el O hasta una línea
este-oeste; en la región de Topo aproximadamente. En ésta los anticlinales parecen más largos que en la otra .subzona, llegando a unos 20 a
25 k,lóme ros de largo, pero con ancho de mu} pocos La inclinación de
los flancos de los pliegues e.s de 25 a 50 orados y pocas veces es casi
vertical. Además, hay al pie de los ant d1nales, que generalmente corresponden a sierras. tallas no bien ludiadas todavía.
En la otra subzona de la Sierra Madre Oriental, al sur de Topo, los
anticlinales o sierras parecen ser menos largos en comparación al norte
y tienen -de varios hasta 20 kilómetros de largo y un ancho de vanos centenares de metros hasta algunos kilómetros. Además, los pliegues tienen
flancos más inclinados que en el N o verticales y hasta inclinados hacia
su centro. También se observan pliegues de dos o varios anticlinales o
pliegues secundarios en forma de z,g-zag o pliegues múltiples en un solo
anticlinal Además, hay fallas en los pliegues longitudinales. También llegan los an iclinales que corresponden a las sierras a una altura mayor que
más al N porque tienen elevaciones de 2,CJJJ a 2,500 metros sobre el nivel
del mar o desde 1,500 a 2,&lt;JJJ amba del nivel de los terrenos al píe oriental
de la Sierra Madre Oriental. Ya Boese, en 1905 (15) presentó otro perfil
detallado que da una buena idea acerca del plegamiento enérgico que tuvo
lugar en esta subzona de la Sierra Madre Oriental. La exploración del
autor al O de Montemorelos ha dado además a conocer que esta subzona
se extiende desde Topo hasta algo al SO de Montemorelos, distancia de
cas, 100 kilómetros y que en dirección ESE· de esta subzona queda la
Sierra de San Carlos, Tamps., a l.lf'la distancia de 100 kilómetros desde el
p,e oriental de la Sierra Madre Oriental. En la Sierra de San Carlos los
estratos del Cretác1co tienen la misma dirección ONO a ESE que en la
subzona de la Sierra Madre Oriental de referencia. Esta subzona continúa
del límite occidental del Estado de Nuevo León hacia el ONO y hasta
muy al O, como lo han demostrado varios geólogos norteamericanos en
los últimos 10 años. Parece entonces que este sistema tectónico atraviesa
la Sierra Madre Oriental del ONO al ESE y que tal vez no se desvía aisladamente como opina R. W. lmloy (54 l. Además, resulta ya que la Sierra
Madre Oriental es más compleja de lo que antes se aceptó, como lo había
indicado ya el autor en otra publicación {77).
189

�r.,ltalo4
GIOLOGIA HISTOIICA DE LA PARTE N DEL ESTADO
DE HUEVO LEON
Después de la formación de las rocas basales del Arcaico y Proterozoico, conocidos en el O y S de la República Mexi~, hubo una época
gl9!6gica marina del Paleozoico, cuyos estratos marinos afloran !!" el O
y S de Méxioo y aun más cerca de Nuevo León, en los Estados vecinos de
Coahu,ta y Tamaulipas, por lo que se acepta como muy probab'E: que los
mlSfflOS depósitos se encuentran en el N de ~uevo León también, pero
debajo de estratos más recientes del MesozoJCo Y p i ~ o a~lladosde
c;:orno en otras partes de México, a causa de un mov1m1ento tectónlCO
fleies.del Paleozoico.
•
de I Repú
Continuó el periodo continental, como en otras reg,~
~
blica Mexicana, con fases mannas locales hasta el Jurásico Super!or, que
está bien representado en el N de Nuevo León, porque asf lo ,nch~n los
estratos marinos de ese periodo y del Cretácico, que afl~an al occidente
del N de Nuevo León y que han sido encontrados también en el E en la
~ de Camarón.
.
•1 t
Estos estratos del Jurásico Superior del Cretác1co S0r:' ese~,a men e
marinos, pero según C. Burckhardt (21 : _dejan ver la _existencia de a.n
facies batial con amonitas y de otra ner1ti~ c&lt;?" paquiodontos etc. Y. en
parte hasta sakbre y continental, lo que es
tanto por ~ fósiles
que contienen los referidos estratos como la litología de tales sechmentos.
A e ndes rasgos puede establecerse que había en el E un mar bastante
~ durante e1 Jurásico Superior y el Cretácico, que en el O tenfa
~ profundidad. La playa estaba cerca al NO y tambi~ hubo playa en el
NO de Nuevo León durante parte del Mesozoico Superior. En detalle hay
indicar todavía que las amonitas que seg6n C. B~r~rdt, son pruebas
un mar más p~ofundo en el E., se encuentran !amb,~ !!1 el pen uno que
otro banco del Mesozoico Superior, pero esta misma d1stnbuc1,?'l se ~
también en el E, puesto que las amonitas se encuentran ~lh también _en
tl'IO qoe otro banco y además hay intercalados bancos con bivalvos, paquiodontos, etc. Es probable que todo haya sido mar nerltico, O&gt;!' partes~
fitología variada o que varió la profundidad del mar ~I Jur~•~ Superior
't. Cretácico, lo que solamente puede demostrar una 1nvest1gacKX! ~
dal efe los estratos del Mesozoico Superior y sob!e todo en comb1nac1ón
con nuevas investigaciones en el campo. Esto también se puede r ~ r
~ra otras partes de la República Mexicana, puesto ~ las. facies del
Mesozoico Superior son conocidas so~amente de maner~ ~prox1mada; Hay
otro ¡:,roblema que tocar todavía. Segun R. W. lmlay existió una pen1nsula
(58, 59) de 900 kilómetros de largo, que ~ la región de Villa /v:.uña,
Coah., se estrecha hacia el SSE, hasta Tez1utlán, Pue., y de ün ancho de
~ a 100 kilómetros. Esta idea de lmlay difiere completamente de la_ de
L B. Kellum (~), que acepta la existencia de algunas islas en esta región,
pero con el mar cubriendo todo el N de Nuevo León. El autor del presente

r

•~•cado

r

1~

trabajo, por varias razones que va a expfiear en otra Pl,b1icaciál, se at:fije,e
a la q:,ínión emitida por Kellum, es clecir1 durante el Jurásico ~ y ef
Cretáoco todo el N de Nuevo León estaca invadido por el mar.
En este mar había una vida orgánica muy rica y variada, como la
indican, los fósiles ya encontrados, que son principalmente invertebrados:
cefal6podos, paquiodontos, bivalvos, gasterópodos, corales, equinoides, foraminfferos, etc., además de moluscos de agua salobre y restos vegetales
cantinentales.
Hacia fines del Mesozoico, en el Senoniano Superior, td,o mcM·
mientas tectónicos, puesto que se nota variación de la facies y de la&amp;
fósiles y a principios del Cenozoico ocurrieron otros movimientos mw
fuertes, a causa de los cuales el occidente del N de Nuevo León ~
fuera del mar, porque ascendió el subsuelo del mar del Mesozoico Supi.
rior y quedó la región convertida en tierra firme y además los estratos ya
formados quedaron plegados y afallados. Estos movimientos orogérticm
contribuyeron a la formación de sierras con dirección NNO a S~ y 40NO a ESE. El movimiento fué más fuerte en la región de la Sierra Madre
~~1, formada ~ principios del Cenozoico que al E de aquélla. Otros
mowruentos orogémcos probablemente ocurrieron al mismo tiempo y resuftaron en intrusiones y tal vez extrusiones del magma, corno se ha descrito
~_ para las regiones de la Sierra del Carrizal y de otra al NO y SE de
Sabinas Hidalgo. Ya con la formación de estos terrenos muy QUebracbs
~ el trabajo geológico de la erosión y denudación que no ha cesacb
an en tiempo actual.
Al E de ~as sierras! .fo~das a pri~cipios del Cenozoico, es decir, en
el E de la región N de Nuevo León s1gu1ó el mar de poca profundidad y se
depositaron los estratos arcilloso.arenoso-calcáreos del Eoceno y del Oli~ . es decir, del Terciario Inferior. La costa del mar ha estado a lo
largo de una línea con dirección NNO a SSE, desde al NNO de Anguila
hasta el SSE de Encinas, que queda al oriente de Montemorelos. El mar
~ se extendió desde esta línea hacia el E tenía una vida orgánica menos
nea &lt;JJe aquel ~r del i\A.esozoico Superior, era más bien litoral que nerftico dentro de !os liryiites orientales de Nuevo León, puesto que se conocen
sobre todo fósiles litorales como bivalvos, esencialmente ostras, gastero,.
podos y corales. Tal vez continuaba existiendo el mar durante el Mioceno
~ ~ y ya .ª vec~ antes, en el Eoceno y Oligoceno hubo OtiÚ
~1entos tectórucos y finalmente a fines del Mioceno o principios del
Plioceno el subsuelo del mar se convirtió en el E de Nuevo León en tierra
firme, aunque las capas depositadas durante ef Terciario Inferior y Mioceno quedaron con cierta inclinación hacia el E.
• Du!ante el Pliocen? se depositaron en las regiones convertidas en
tierra firme muchos gu11arros, cuya acumulación originó la formación del
&lt;;anglomerado de Reynosa, y al mismo iempo siguió en los terrenos de la
Sierra Madre Orie_!'ltal tanto la. formación de depósitos terrestres y fluvia~~~ la eros)on y denudación de estos depósitos y de los estratos del
me50Z01co Superior.

191

�En Id epoca gec óg1ca s g1,1ente ya no h1Jbo l'l"OVrm:ento tectónico y
la superf,c1e formada a fines del Terc1ano quedó expuesta a la erosión y
denudaoón, pero al mismo tiempo se formaron capas terrestres y fluviales.
El efecto geológico ra sido más fuerte €'1 la pmnera et..pa del Cuate'Tiario,
el Pleistoceno o diluvial po• el clima hú'Tledo que entonces remaba No
conocemo-; restos fós les del Ple1c:.tow10 en el N de Nuevo león, pero como
en muchas otras partes de México se conocen ya capas con elefantes y
otros mamíferos grandes fósiles, es de esperarse que también en el N del
Estado de NJeVO l.€'6n ce le~ encontrará en los depósitos, tan frecuentes
y ext~sos en estas tierras. Después del Pleistoceno, eri el Holoceno o alu~ al que no ha terrn nado todavía, cambió el cl,rra a otro semi-desértico,
por lo que hay en la superf1c1e en las grandes llanuras al O del Estado
los de~1tos 5cl1trnsos. Sigue durante el Ho1oceno la erosión y denudación
y hay depósitos terfestres y fluviales. El efecto de e-;tos fenómenos geológicos se observa en la supcrk,~ ~al como está actualmente Al E tenemos,
en el N de N...icVO León, las grandes exter-: ones de la plénicie y en el O
los lomerios, cemtos, serranías y ~•erras, co., sus cafiones y valles. En las
cal1ws se encutntran en el O tas cuevas y ca,,dades, con sus estalactitas
y estalagmitas, fo~adac; probJble'Tlente en una época más húmrda que
la actual, es decir en el Ple1c;.toceno. Pero el N de Nuevo León, como en
todo el NE el€ tv\éx,co no se registran ya movimientos tectórucos como
aquellos de principios y f,nes del Terciario, porque quedó como bien estab1lizaoa t1errc1, faltando también los sismos (61 ) tan frecuentes €!1 otras
partes de Mé.x,co. Sí parecen sentirse en el N de Nuevo León, a veces,
temblores locales oue probablemente tienen que ver con la caída subterránea de grandes bloques en cavidades que seguramente existen, dado
que la caliza que se presta para la formación de cuevas, tiene una extensión muy grande en la superf1c1e y en el subsuelo del N del Estado de
Nuevo león.
Capítulo 5
GEOLOGIA ECONOMICA DEL N DEL ESTADO DE NUEVO LEON

La casi ausencia de rocas metamórficas y la escasez de roca ígnea,
lo mismo que las grandes extensiones de los sedimentos son significativos
respecto a minerales y rocas útiles como acerca de las zonas del material
estudiado por la Geología Económica. Lo indicado acerca de las rocas y
sedimentos que componen la superficie y el subsuelo del N del Estado de
Nuevo León permite indicar que los rec-ursos minerales, los de rocas y
so~re todo los de minerales ~etálicos son muy restringidos, porque muchos
minerales sobre todo los metalicos, se encuentran de preferencia en terrenos de rocas ígneas y metamórf1cas que son muy escasas en el N de Nuevo
le~. No obstante ha}' algo de minerales metálicos y de rocas, útiles en la
practica como se va a demostrar en seguida.
Desde hace tiempo hay extracción de algunos minerales en Nuevo

192

�ov1miento tectónico y
puesta a la erosión y
, terrestres y fluviales.
etapa del Cuaternario,
entonces reinaba. No
uevo Le.ón, pero como
capas con elefantes y
_ también en el N del
,ósitos, tan frecuentes
en el Holoceno o alua otro semi-desértico,
1uras al O del Estado
1 erosión y denudación
stos fenómenos geolólrnente. Al E tenemos,
! la planicie y en el O
3ñones y valles En las
~s con sus estalactitas
~a más húmeda que
Nuevo León, como en
entos tectónicos como
quedó como bien estaan frecuentes en otras
Nuevo León, a veces,
er con la caída subteJramente existen, dado
uevas, tiene una exteno del N del Estado de

Zonas de mLner a les
y rocas ÚtLles

MapaNo.3 : Geolog[a EconÓmLca
de la parte norte del Estado de
Nuevo Leon
~

~

Zona petrol(fera

°0 0 0 0 0

0
0

Z o n a de rrü n e r ates d e p l o tn e,
0 zinc, con ley de plata
00000

Zona de fosfatos

Zona de caliza y pedernal

.

DE NUEVO LEON

escasez de roca ígnea,
entos son significativos
e las zonas del material
acerca de las rocas y
elo del N del Estado de
inerales, los de rocas y
ringidos, porque muchos
de preferencia en terrescasas en el N de Nuevo
s y de rocas, útiles en la
os minerales en Nuevo

-

... ..

\

\

ll
\

\

\\
\

\

1

1
1
1

1
1
1

Cu

cu b ca

1

ºo

1
1

ca. c_u_ca ·\ ca

".
e_ ?c
_ _ _;::i.

pl.CQ. CU. ,

\

-----

\

o
o

o

a

'

o
o
o
·o

(_ - - -r-- t

/

1
\

1

L_ -

\

/
/

'

/

\

/

l

O
00 Oo 0 0 Co .p
CQp

'

pe

/

/

~

/

/

/

/

/

/'

o·~
o

/

/

/

ca .

)

,,, /

/

ca.p.

....

'--✓

/

~ ctib or F KG r 1 dlerr1ed

\~e~

JUllO

1944

�León, .-~ún d ,nuestra la PLJbl úJC1én, a~rentl?i"iente la más "'t 1ua, de
Berlano re y Chove 1, editada ya hdce cas, 100 aiios (131 y poco después, en lb; V1gnoth rn una obra gEneral también se refiere a 'a
riqueza mnera de Nuevo León 106. Pero, publ•cacones 1tferentes a la
Geologi Econ6m ca del N e.e Nuevo león, no aparecen hasta la contrihuc1 de Frazer 37 ) después hay JBsta en los I.Í tcmos años
d1verw.&gt; trt1ba1os de referencia, como lo demi..estra7'1 las publ1cac,ones tle J G Agu lera f5 e.. , T Flores 3- , J Garc a Lozano MDl
y Tnplet y Burbr,dge 103 , para citar ~lamente los traba1os mJs importantes Niao _ndo a todo lo pub' cado ya acerca de a Geología Económica
las ob5ervac1ones del aJtor en su explorac16n a pr ncip1os de 1)44, se
puede c:ecir lo e gu _¡ife
l Minerales no-metálicos. Por la exterts1ón grande, espese• cors1derable y I to'ogía \arlada ~ 105 sed,.,,entos prmc1pa 5 que son le¡
estratos l'Y\ar ~ del Jurás·co Su~'lor, del Cret?c,co y del Terciario Inferior, lo m srr.J que por la E.x\cn:)15n íl'IJY grdn ie y var eaarl de los depósito,
sed1me'1ta•tOS del Cuatcrn.ario e,; ,., espera•se de antemano que los m ra!es rt)•rrietá 1cos fl..noan ba&lt;: 1..nt1: ,moo·taí'C,d en d N el,; N~vo Leé.1
Según 1,., obsc~ac,cnes ',J hechas, existe una v,medad bastan•e gran '
de t " rr n.;r es porqi _ c,c conoc n } €, cu rzo, el cr •al de roce •
calc11, v ros s11catoc,, el }E.SO, tc1I vez IJ sa gerra, el sal tre, la barita, el
fosfat) .,. eolc10 y el a;rf:&gt;&amp;,
El Cuarzo ~ encue'ltra el". el q,1ner I de f ~•ro de Id 5:,na de Cm, zaL,
·, 23. 37, 11 pero t ~ Jo h.;1 rlo t rrbiés, por el ciuto· E!r E: 1
Potrero _ ~ \ út
e
oo a I E de '"'-'él, oond ~l oran c2~s
de arenisca, dTt;íllSc.d suav~ y r€111sca c.onglornerát1~, con d rece ón N
70 gr
O ra- v rt ta ::q·aoos c:1 SSO • ', rnuct-as vetac; tra-i·versa!e"i y angostas e c•ld"ZO M ·s t LE. er el rn 5mo , lle ) al O de El
Nogal to hay tamb1ln vet !las _ cu_,'zo en p€ÓJzos sl.J€1tos de aremscci
pero ..i 3 k,lJrretro:; rr
I E hJY e-1 pizarra negra 11ua!merte Vet1 ,.,s dP
cuarzo, tr¡¡~sv~ rsalec; a ta ~za•ra, con &lt;.. recc1ón N 20 grades E Arlemá~
hay a ~ ktlér'etros I ONO _ Las Ttnd¡ s, en pizarra con direcc1un N 7Q
grados O ) un.:i 1r,clin.~1cn ce 7') grc:c'os al N, vet¡¡s ong tuc riales d,.,
cudrzo En todo:; ,os lugares 1nc1cados el cuJrzo es de la var _dad del
cuarzo corrtn, denso o cnstahno y aa_más se obse~von, con excepc1&amp;,
del lugar que está 3 kilómetros al E de El Noqal to, en cav1cades pequenos 0:1.,tales de c.uarzo m ta o_ ~ar os cenfmetros de largo que al O de
lo::1 Tma¡ac; tt_nen en p:ute co'or verde gn" Ocurre tarrbtéi, otra van~1
del cu ·zo t llamado cnst &lt;ie roca en a penri fnte Su y al pie ele la
c,1erfa que~ levanta N oe E ~oga11to A'li hay cristales de var os centímetro, de largo y prrfectc:"Tlent trtrisoa~c'rltes y ., n color El cristal de
roca roe ornte de V ,a dama ha • ..o "nencionado ~a en 1873 por J. E.
Gonzá' z r4 ) Más frecuente que las \Jriedades citadas es el pedernal
que ('1 cap..,s c_,;¡c?cÍ:n, lente. y nvdu os de ce or 11.;.'"'gro a oscu·o se enc~"""tra E:n partt. d¿ 'a ser e
cal za m~~retJc1ca lo m t ~ que en los
~trato ~ P&lt;)rte de' Jurá~1co Superior corro lo obsrrvó) E Boese
1

0

re-,

193

�19) y como lo hizo también el autor en diversos lugares de la zona
occidental mediana del N de Nuevo león.
La Calcita es frecuente en pequeñas cavidades de la caliza mesocretácica de la misma región, en forma de mazas cristalinas de color blanco
o como vetillas y en vetas. Se encuentra la calcita, por ejemplo, en el
mineral de fierro de la Sierra del Carrizal (37, 38), también en vetas a
8 kilómetros al ONO de Las Tinajas y en vetas anchas hasta de medio
metro, longitudinalmente sobre las capas de arenisca en la loma al E de
Potrero de Santa Catarina. Se observan vetillas longitudinales de calcita
en pizarra en una serie de pizarra y calizaJ con dirección O E y 80 grados
de inclinación al S a l kilómetro al NNE de Rayones. La calcita es cristalina y pe color blanco, pero también hay en cavidades cristales bien formados del mismo mineral. Además, halló el autor en la pendiente occidental
de la serranía al S del Cerro de la Silla y al NNE de Los Encinos, vetas de
calcita macrocristalina, de color pardo, a una altura de 350 metros arriba
del valle y con dirección N 15 grados O y verticales, de medio a 1 metro
de ancho, siendo los prismas transversales a la pared de las vetas y otra
veta de calcita igual a la anterior, con dirección N lO grados E y vertical;
se observó también en las calizas mesocretácicas, en la pendiente NO del
Cerro de la Silla, a 500 metros arriba de Monterrey. Tales vetas se encuentran probablemente en otras partes del N del Estado y en las mismas calizas
del Cretácico Medio, tan frecuentes en el O de Nuevo León. La calcita
cristalina de color amarillento se encuentra también frecuentemente en
las cuevas que hay en muchos lugares de la citada caliza y en las mismas
zonas del O de Nuevo León, en forma de estalactitas y estalagmitas. Es
de notarse que varias de las vetas de calcita, citadas arriba, contienen
minerales metálicos, como se explica en la parte siguiente de esta
publicación.
También hay en el N de Nuevo León varios silicatos, que ocurren sin
excepción en el mineral de fierro de la Sierra del Carrizal, donde Aguilera
(4 a 6) cita el hallazgo del granate (grosularita y andradita) y de la
epidota.
El yeso se encuentra, según J. E. González (41), en la región de
Galeana y en la Municipalidad de Monterrey, según Aguilera (4), pero el
autor lo halló en grupos de cristales en capas de margas, casi horizontales, de la serie del Senoniano Superior en la pendiente oriental de la
~esa de Cartujana&lt;;, a l (X}metros arriba del pie de ésta y a 1O kilómetros
al OSO de Lampazos. Sobre todo, es de importancia que se observara un
banco de yeso de 6 metros de ancho, con dirección N 45 grados O y
echado de 45 grados al SO, en la serie de pizarras de marga dura etc.
del Jurásico Superior, al O de San Pablo. Este banco probablemen1te se
extiende bastante hacia el NO y SE. De esta región al SO de Monterrey
ya se han hecho referencia a las capas de yeso en publicaciones anteriores
(17). No es imposible que la sal gema y halita existan en la misma formación geológica del Jurásico Superior, puesto que esta especie mineral frecuentemente se asocia con el yeso, cuya existencia se ha demostrado.

194

Hay también salitre en tierra salitrosa en amplios planos, como entre

Las Estacas y La Poza y algo más al E todavía, con extensión considerable
hacia el NO y SE; lo mismo que entre Hediondilla y San Rafael, al E de
Gómez Farias, Coah., donde se extiende probablemente hacia el NO y SE.
El mineral barita se encuentra en la sierra al NO de El Nogalito, de
donde lo sacan actualmente. Ya Aguilera ha mencionado que este mismo
mineral ocurre también en cantidades limitadas en el Municipio de
Cerralvo (4).
El fosfato de calcio se encuentra en varias regiones del N de Nuevo
León y es muy expl?tado. Se trata de cantidades considerables, que se
h~l!an en la superf1c1e o hasta _una profundidad moderada, de explotación
facd. T. ~lores (36) y G. Garcia L. (40) han descrito ya los depósitos de
Topo C~1co, de las S1~~ras de Iguana y Sabino (a 15 kilómetros al NE de
Golondrinas, y a 20 ktlometros al E y NE de Villaldama) y en la Sierra de
Papagayos (a l Okilómetros al N de Ayuncual l. Los depósitos son de material de color blanco, gris, ocre, verde, laminado, de forma concrecionaria
en terrenos de las calizas mesocretácicas y hasta el contacto de éstas c~
l~s margas y pizarras sobrepuestas. El contenido de P20 5 varía bastante,
siendo_I~ ley _de 6C} a _70%. Se observó en algunos lugares que de la
superf1c1e hacia aba¡o disminuye el porcentaje de fosfato y es substituído
por min~rales d~ zinc. _Según ,Flores y García L., se ;rata de depósitos
secundarios, habiendo sido tra1do el fosfato de los fosiles en la caliza
mesocretácica o de las cap~s fosforíticas del Ju~ásico Superior tal vez, por
aguas termales. Para dec1d1r este problema seria conveniente estudiar las
capas del Jurásico Superior al O y SO de Monterrey, porque allí se conocen
estratos fosforíticos ~n el Kimeridgiano (17), lo mismo que más al SO, en
terrenos de los Estados de Zacatecas y Durangb. Además sería necesario
estudiar_ I~ fósiles del Cretáci~~ .Medio en e_l N de Nue~o León y sobre
todo es md1spensable hacer anal1s1s de las calizas de referencia.
Tar:,bi~n hay en el N de Nuevo ½eón depósitos de carbón, probablemente !ignita, en lentes en la formacion Mount Selman del Eoceno de la
regí~ de Colombia, cerca del Río Bravo, como lo indicó ya Aguile~a (6)
y pos1b_l~mente se extiende el carbón en dírección al SSE, donde sigue la
formac1on de Mount Selman hasta el E de China. Posiblemente se encuentra carbón también al NO de Lampazos, en capas de la parte media del
Senoniano SY.perior que en aquella región tienen una extensión grande
pues estas mismas capas en el E de Coahuila contienen capas y banéos de
carbón de gran extensión. Esta misma formación existe posiblemente en
partes de la Sierra Madre Oriental, al oeste del ferrocarril de Monterrey
a Lampazos y _al O de Santa Cruz (al SO de Monterrey l, donde el autor
en sus excursiones encontró pedazos y guijarros de arenisca con partes
carbonosas.
Posiblemente hay_tambi~n en el N de Nuevo León petróleo, aunque
no se conozcan manifestaciones petroleras en la superficie. Ya E. T.
Dumble (29), Vivar (107), Cumming (26) y F. K. G. Mullerried (75) han
estudiado las posibilidades petroleras y Vivar las admite igualm~nte en

195

�~s del Eoceno y Cretácico en la continuación sur de la zona de los
campos petroleros del sur de Texas, en una región de Nuevo ~eón, entre
Reynosa, TaTTlf)S. Dr. Coss, GraL Bravo y China. El autor admite algunas
posibilidades en el subsuelo de varios antichnales al N y NE de lampazos,
rincón NO de la terminación norte de Nuevo León, donde afloran las ~pas
del Senoniano Inferior y Turomano, a las 9ue se sobreponen las calt~s
mesocretácicas que en otras partes de México, como al sur de Tamp1co,
contienen petróleo. Esta zona de Nuevo León continúa hacia el SSE,),ero
al E de la Sierra de Lampazos e Iguana, entre estas sierras Yla reg1on de
las ~s del Terc1ario, se muestran sobre anticlinales, de los que Jon~
163) ha estudiado el "Salado arch". Se puede indicar que para_ la presencta
del petróleo en las capas del subsuelo no siempre es necesario la estructura anticlinal, y que el petróleo puede encontrarse en otras estructuras,
relacionadas a fallas u ondulaciones de capas, las que existen muy probablemente en la. región morfológica oriental ~I N del Estado de N~
León. Además, no es imposible que haya petroleo más aba¡o del Cretác1co
Medio, en los estratos del Jurásico Superior, como lo ha indicado recientemente R. W. lmlay (59) para la región vecina del Golfo de México.
2-Minerales R1etálicos. Las rocas ígneas que han originado la
formac16n de muchos metales son muy escasas en el N del .Estado de
Nuevo León, por lo que tarnblen lo. son los mi~rales rnetáhc~. Estos
pueden formarse en sedimentos, también a distancia de las rocas 1gneas Y
están relacionados a fallas o bien, los sechmentos pueden tenet _metales
desde que se han formado. De este modo 105 muchos estratos man~os que
tienen una extensi6n mu} grande en el del Estado de Nuevo Lean, contienen algo de minerales metálicos.
En determinados sedimentos marinos hay concreciones de limonita
como lo observó el autor en las capas del Turomano, en vanos lugares al
E de Espinazo, Coah., en las loma&lt;: al este de El Salto Y. en capas del Cretácico Inferior al O de San Pablo (entre Rayones~ Hechond1lla) Se puede
suponer que otros muéhos lugares de tales capas con las concreciones de
l,monita existen en el O de Nuevo León, sobre todo donde afloran los
estratos del Turoniano.
Otros criaderos de fierro son conocidos desde hace tiempo en la Sierra
del Carrizal al 0 de Golondrinas como demuestran las publicaciones de
Vigno t1 ( IC6), Frazer (37), St~ he_rs· (1001 y Aguilera (5, ~ . Según
este último autor la Sierra dél Carrizal corresponde a un ant1chnal de
caliza mesocretá¿ca con intrusiones de diorita augftica En el contacto
de esta roca con la c~liza y en estas roe.as mismas, pero cerca del c_ontacto,
hay bolsas o mazas irregulares, d1stribu1das paralelamente al e¡e de_ la
sierra compuestas pnnc,palmente de magnetita, hemattta Y limoo1!a
Además, hay sillca os \granate 1 ep:dota), fierro espe¡ado, cuarzo, calcita
y p1ri a La direcoón de las bolsas es N a 5, con tm echado de 7~ a 80
grados al E, también NNE y 89 grados al SE, y N a S u O a E Yverticales.
Estos criadero;; de fierro son t1p1camen e minerales de contacto
La pmta ocurre también en otros lugares, como en la loma al E de
1

196

Potrero de Santa Catarina, donde en las vetas angostas con dirección NNE
a _S'YJ, el cuarzo contiene cristales de cuarzo, de pirita y este último
mineral en par~e ya está transformado en limonita (Mullemed, 1944).
Cristales de pinta ocurren también en las vettllas angostas de calcita que
el autor observó al NNE de Rayones.
'
Otros minerales metálicos, de plomo, zinc y plata son más frecuentes
que los de fterro y ocurren en muchas sierras y serranías en el O del N de
Nuevo león, como se sabe bien desde hace mucho tiempo por las publicaciones de V1gnoth (1C6J, Frazer (37), Aguilera (4) y trabajos recientes
de Hurnphrey (49) y de Tríplet y Burbndge (103). Son minerales metálicos_que-1lcurren en bolsas o masas irregulares y en diaclasas tanto en los
anticlinales como en los sinclinales o a lo largo de fallas ~ las calizas
mesocretác1cas, pnncípa!mente en las regiones de Iguana, Cerralvo, Valle.
c1llo, V1llaldama, en H1guer~s (Sierra de Papagayos), en la región de
~terrey y como lo observo el autor, en la Sierra de Lampazos y en las
sierras entre La Estanzuela y Potrero ele Santa Catarina lo mismo que
má~ al SO, todavía, en las sierras tan frecuentes en esta parte de Nuevo
león. Segun Humphrey (491, existen los mismos minerales de plomo,
zinc, con ley de plata también en las calizas del Cretác1co Inferior al O
de Monterrey en la región del Cañón de las Cortinas y Triplet y Burbridge
( 103) tnforman que los mismos minerales se encuentran en el Cerro dtt
la Mitra en las capas del Turoniano. Estos minerales de plomo y zinc con
ley de plata, son secundarios y varían mucho respecto de su composición.
Se encuentran en las calizas por depósitos de agua que circula en aquéllas
y que viene cargada de minerales, traídos por efectos ígneos desde muy
aba¡o en la Corteza Terrestre.
Otro metal, el cobre, tal vez como chalcoptrita y en combinación con
los mineral de plomo y zinc ocurre en el Municipio de Monterrey según
Aguilera (4 .
'
3.-Aguas, tierras y rocas.
Aguas. Hay_en el N de Nuevo León bastantes manantiales de agua,
pero muchos contienen algo de cal porque proviene el agua de las calizas
que tienen tanta extensión. Otros manantiales nacen de areniscas que
dan la me1or agua porque contiene menos o nada de cal. Además, hay
agua basta_nte buena en los depósitos de arena y guijarros de los sedimentos _superf1c1ales del Cuaternario y hay el agua de ríos y arroYQS. Tanto
en estos como en los manantiales se observa en li larga estación de secas
una d1sminuc1ón de la cantidad de agua que se debe al clima semi-desértico
del N de Nuevo León y que no permite la acumulación de cantidades ilimitadas de agua subterr.1nea.
Taerras. Se trata de depósitos muy superficiales y variados, porque
provienen de diferente clase de rocas. Por la gran extensión de calizas
de la arenisca calcárea, de la marga y de pizarra calcárea en el N ~
Nuevo León, se entiende fácilmente que las tierras son calcáreas casi sin
excepción. Hay también, tierras arenosas y otras arcillosas, que tampoco
son muy buenas Ademas, hay extensiones considerables de caliza y de
197

�arenisca no desintegradas, pero en general en el N de Nuevo León no son
de las mejores.
Rocas. Ya se ha indicado en el Capítulo 3 que hay bastante variedad
de roca en el N de Nuevo León y que hay gran extensión de sedimentos
y poca roca ígnea.
De estas últimas algunas variedades bien pueden servir de piedra de
ornamentación, como la roca ígnea en la Sierra del Carrizal y de las prominencias ígneas al NO y al S de Vallecillo.
Los sedimentos pueden ser de gran importancia local come, ~ie,-Jra de
construcción, por ejemplo, la arenisca en el NO, el conglomeraCJO-en E y
la caliza en el O. La arcilla, marga, arena y los guijarros también sirven de
material adicional a las obras de construcción. La caliza es importante
para la fabricación de cal, sea localmente sea para establecer f~qricas de
cemento y el material original, la caliza, no falta en el N del ,tado de
Nuevo León, puesto que hay grandes extensiones de esta roca.
Distribución de los minerales y rocas útiles y zonas de tales (véase el
mapa número 3). En el mapa número 3 se encuentran las localidades de
minerales y rocas útiles, descritos en este capítulo. Resulta que las localidades de cuarzo, cristal de roca, calcita, silicatos, yeso, salrtre, barita,
limonita, magnetita y hematita, pirita y cobre están muy diseminados, pero
únicamente en el occidente del N del Estado de Nuevo León, que corresponde a gran parte de la Sierra Madre Oriental y en la zona mediana que
abarcan las regiones muy movidas tectónicamente y donde hubo algo de
intrusiones del magma y algo de metamorfismo. En estas mismas regiones
del O se encuentran también zonas enteras de minerales y rocas útiles,
como la zona de los minerales de plomo, zinc, con ley de plata, la zona
de los fosfatos de calcio y la zona de la caliza y del pedernal, lo que se
explica fácilmente porque tanto los minerales corno las rocas citadas dependen de la caliza que aflora dentro de estas zonas y de los movimientos
tectónicos aue han llevado a las calizas a la superficie, bajo la influencia
del magma que ha dado origen a los minerales metálicos.
En cambio, hay en la región oriental del N de Nuevo León otras formaciones geológicas distintas, sobre todo las capas del Terciario y del
Cretácico Superior, pues allí faltan los minerales de plomo, de zinc, con
ley de plata, los fosfatos, la caliza con el pedernal, lo misrno que los criaderos de fierro que dependen de las calizas mesocretácicas y de cierto
movimiento tectónico acompañado de intrusiones, Pero, hay en esta región
del E, en cambio, otros minerales útiles, como el carbón en capas del
Eoceno y en otras del Cretácico Superior que afloran en la terminación N
del Estado de Nuevo León y más al S y en el NO, respectivamente. Además, en toda la extensión oriental hay posibilidades de encontrar petróleo
en las capas del Terciario en parte de los estratos del Cretácico y aún más
abajo todavía. Hay que indicar que aún en la parte occidental del N de
Nuevo León puede haber petróleo debajo del Cretácico, en ciertas regiones
donde no afloran las capas del Jurásico Superior. Actualmente hay que
pensar tal vez más en el petróleo en capas del Terciario y del Cretácico
198

Y hemos trazado en el mapa número 3 la zona petrolífera que abarca casi

todo el ,lado oriente_ del N de Nuevo León, pero dentro de esta zona no
lo habra en cualquier parte, sino en las estructuras favorables en que
puede haberse acumulado y conservado hasta el tiempo actual.

,.

-·-

lo/J

�DETERMINACION DE LA
POSICION DE UN GLOBO
Por el Prof. Honorato de Castro,
Doct.r

fl

CieK1~ h K Us dd

l. dt I.C. dt 11 U. d1 M. L

I

NTERESA a los metereólogos conocer las posic1~ que en 1110~ 1tos
sucesivos ocupan los g!ct&gt;os lrbrei; que lanz.m para sor ~r a tuar.ión
meteorológica de los puntos por donde el globo pasa.
Para conseguirlo miden, desde los dos extrem,s A , B de :Jna

~?,

de dimens,ones. y orienraoón conocidas, las COOrüt:: id!' ,ultáneZ!'i. hori
zontales acimut y altora del globo. Es.tas cuatro me&lt; _, ,, dOS en cada
extremo de la base, J)(!rmiten reso!vt r el ')rob!ema geométrico de Conoa!r
la posición del globo_ Vear

IO!

có,

IQ

.....

..s

e:
....tl)V&gt; ¡

-·
.....

Q

..,

Q, i
V)

a

-.
~

;J)

~

:¡) 1

---- '
1

�Supongamos que en la figura adjunt_a representan: .
.
A y B los extremos de la base de dimensiones y orientación conocidas.
A G la visual dirigida al globo desde el extremo A.
8 G la visual desde el extremo B.
A R Q el plano del horizonte. Suponemos que las dimensiones de la base
son pequeñas y que podemos en.su virtud considerar, sin error sensible, que coinciden los planos horizontales de los puntos A y B.
A G R plano vertical en A que pasa por el globo.
P proyección ortogonal de G sobre el plano A R Q.
D pie de la perpendicular trazada a la base desde P.
a rumbo del globo respecto de la base A B.
.
h ángulo formado por la visual A G con el plano del horizonte.
a' rumbo del globo respecto de la base B A.
.
h' ángulo formado por la visual B G con el plano del horizonte.
x ángulo G A Q.
x' ángulo G B A.
Si haciendo centro en A trazamos una esfera de radio A G cortará.a
las rectas A B y A P en los puntos Q y R que con el G determinan el triángulo esférico G R Q, rectángulo e!' R po'. ~r vertic~~ el plano G A R y
horizontal el R A Q. Ello nos permite escribir la relac1on:
( 1)

cos x =- cos h cos a

~

(3)

G D-- A D tag x -= B D tag x'
y de aquí

B D tag x + tag x'

---==-;
tag x' A D

El triángulo rectángulo P D A nos da: P O = A D tag a, y por la (4)
tag a tag x'
P D=- A 8- - - - tag x tag x'

(6)

+

Aplicando el teorema de Pitágoras al triángulo rectángulo G P D, tendremos:

G P2 - G O!? - P D2 y por las

(5)

y (6)

tag x'
G P--= A B ( - - - - ) (tag:? x - tag 2 a)½
tag x + tag x'

(7)

El grupo de fórmulas (1), (2) y (7) nos permiten obtener la altura
G P del globo sobre el plano del horizonte en la misma clase de unidades
en que ha sido medida la base A B .
Otra solución: Si representamos por a (alfa) el ángulo G P D será

AB

AD - AB - - -- tag x tag x'

+

que nos define el ángulo a.

El triángulo rectángulo G P D nos da G P ==- O P tag a, y según
la (6) será:

tag x

AD

+tag x'

{4)

Como las medidas van siempre acompañadas de errores accidentales,
el resultado ser~ erróneo y el influjo que los errores accidentales tienen
en el resultado será mínimo cuando el punto O sea el punto medio de la
base. La orientación de la misma deberá ser perpendicular a la dirección
de los vientos reinantes.

Sustituido el valor (4) en la (3) tendremos·

202

(9)

Las fórmulas (8) y (9) resuelven el problema después que se hayan
calculado x y x' por las (l) y (2).

de donde

tag x'

cos a =- tag a cotg x

tag a tag x' tag a
G P-= A B- - - - - -

--------tag x'

y como P D = A D tag a; G D ,_ A D tag x, será

(2)

cos h' cos a'

De los triángulos rectángulos G D A y G D B se deduce que:

tag x

(5)

tag x + tag x'

P D=- G O cosa

Si con un radio igual a B G trazamos otra esfera de ce_n~r? B ob!e~dríamos otro triángulo esférico rectángulo que nos perm1t1na escribir:
cos x.'

tag x tag x'
G D- A B-- - - -

203

�ESTUDIOS DE MORFOLOGIA FUNCIONAL EN VERTEBRADOS MEXICANOS, 11
Por el Prof. M. Mal donado Koerdell,
Ex-Jefe de 11 Sección d, Histori1 N1tur,f
del 111,htuto,

3 1 Aplicación del método de Gregory al estudio de la morfología
funcional de algunos Elasmobranquios mexicanos. El usa del método de
Gregory o método geomémco en la aprec1ac16n de ciertas constantes
morfol6g1cas de los Elasmobranquios plantea algunos problemas de interpretación y de proced1m1entos en la dererminac1ón de los puntos de referencia, asi como de sus valores relat1 'OS En la pnl'l"era parte de este
traba¡o (º) ya expresé algunas modcf,cacrones sobre el modo de fijar el
p~•g1d1on, los límites posteriores del rostrum y de fa región cefáhca y lo
que debe entenderse por "diámetro ántero-posteríor branquial". Ahora
quiero referirme a arias cuestron~ prácticas que se fueron presentando
a lo largo del trabajo y que requieren exphcac1ones.
En gener31 no hay mayor d1í1cultad para fijar los cuatro puntos de
Gregory y naturalmente para trazar los polígonos correspondientes, sus
ejes horizontales y para tomar las d1mens1ones que recomienda el mismo
autor. Pero, en ciertas regiones del cuerpo deben conocerse previamente
fa sign1ficac16n morfológica y funcional y los valores atribuibles a fas
variaciones dimensionales de los factores que determinan la configuración
corporal, considerándolos como expresión material de las diferencias estructurales que existen entre las diversas clases de peces.
La aprec1ac1ón de los factores constantes de la forma del cuerpo,
tal como la expone el investigador americano, puede hacerse perfectamente en los Elasmobranquios, cuya conf igurac,ón corporal después de
todo guarda seme¡anza con la del re5to de los peces aunque haciendo
algunas pequeñas modificaciones en la apreciacién de ciertos factores
variables de su morfología.
Aquéllas fueron necesanas en la manera de apreciar algunos factores
variables de su morfología. Por e¡empfo, en el grupo 11 (relativo a forma
y pos1c1ón de las aletas) cambié la medición del despliegue de la cola por
la de su altura sobre la honzontal (o su prolongacrón} fijando un nuevo
pon o, el CAUDION, en el extremo postenor del cuerpo que con muy
pocas excepc,ones, en los E/asmobranqu1os también lo es de la región ·
caudal Una vertical desde el caudion a la horrzontal expresa, si vale el
concepto, el "hem1despltegue" dorsal de la cola, único que puede realmente estimarse en aquellos ver ebrados y su relación con la altura total
del cuerpo (ad+av) substituyó a la que propone el autor amencano. Consecuentemente, referí al m15mo hemidesp!iegue dorsal de la co!a su lon1•i v. Rev de la Soc. Mex
1942

de

H~I ~ar..,,. Tomo

11,

2C6'

pjos

155-164,

lárrns.

XXIV-XXVII México,

�gitud basal pU {pygidion-uranion), aunque tal vez este críterio sea
objetable, pues la verdadera longitud de la región caudal está marcada
por la línea pC (pygidion-caudion 1, que sigue en la mayoría de los casos
a lo largo de su eje.
El despliegue de las aletas pares fue calculado midiendo primeramente la longitud basal .de cada una de ellas y fi¡ando su punto medio,
desde el cual trazaba una línea al punto más dis al de su borde externo
que equivale a la longitud máxima o próximodistal. Consideré a la vertical
bajada desde la horizontal hasta ese punto como "profundidad" y la relacioné con la longitud del cuerpo (Pp) para de errrinar las áreas respectivas.
Por otra parte, en lugar de fi1ar la altura de la aleta pectoral respecto a
la horizontal, determiné su posición a lo largo de la misma, como en el
caso de la aleta pélvica, es decir, según el cuarto que ocupa. En la región
cefálica medí la altura máxima precisamente sobre su límite de separación
con el tronco y la longitud maxilar desde la hendidura bucal hasta la comisura, bien apreciables ambas en los Elasmobranquios. Con la salvedad ya
expresada antes sobre el diámetro ántero-posterior branquial, no hubo
otra modificación en las mediciones hechas sobre los polígonos de Gregory.
Los perfiles usados para trazar y medir esas figuras son los que
aparecen en el trabajo de W Beebe y J. Tee-Van {1), habiéndose eliminado las especies que no son de aguas mexicanas y dos más que por
presentar cierto escrozo en su perfil, aún siendo de tales aguas, no consideré útiles. Dichos perfiles se amplificaron fotostáticamente al triple del
tamaño que tienen en aqt1el trabajo y· naturalmente las dimensiones que
se anotan en las tablas corresponden a €Se aumento y deben referirse a
las que reportan en su artículo los autores mencionados.
A - LISTA DE LAS ESPECIES
Familia:

Longitud:

Gén!ro y especie:

Orectolobidae Ginglymostoma cirratum (Gmelin) 365 mm., Garman, 1906.
Scyl Iiorhinldae Cephaloscyllium uter {Jordan &amp; 7~ mm., Jordan &amp; EverGtlbert)
mann, 1900.
Pristiurus x.aniurus (Gilbert)
552 mm., Garman, 1913.
20S mm., Am. Mus. of
Cephalurus cephalus (Gilbert)
Nat. Hist., No. 12,831.
Triakidae

Triakis semifasciatum {Girard)

Hasta cerca de 3 pies el
macho y 5 la hembra,
Beebe &amp; Tee-Van.

Mustelidae

Mustelus californicus (Gill)

615 fllfl'!-~ Mus. Comp.
Zool. No. 443.

205

Familia:

Loogil .oú:

Mustelus dorsalis (G1II)

488 mm., Beebe &amp; TeeVan, No. 2ó, 176.

Mustelus lunulatus Uordan &amp;
Gilbert)

472 mm., Kumada &amp;
Hiyama, 1937.

Galeorhinidae Prionace glauca ( Linnaeus)

Hasta 15-20 pies, Beebe
&amp; Tee-Van.

Aprionodon fronto Uordan &amp;
Gilbert)

704 mm., Beebe &amp; TeeVan, No. 26,116.

Eulamia aethalorus Uordan &amp;
Gilbert l

850 mm., Meek &amp; Hildebrand, 1923.

Eulamia velox (Gilbert)

1,200 mm., Gilbert &amp;
Starks, l9J4.

Eulamia cerda le (Gilbert)

53'7 mm., Kumada &amp;
Hiyama, 1937.

Eulamia a:rureus (Gilbert &amp; Starks) 920 mm., Gilbert &amp;
Starks, 1904.
Eulamia lamiella (Jordan &amp; Gilbert) 840 mm., Beebe &amp; TeeVan, No. 25,263.
Eulamia platyrhyncus (Gilbert)

700 mm, Field Museum
No. 17,521.
'

Eulamia galapagensis (Snodgrass 798
Beebe &amp; T
&amp; rleller}
mm.,
Van,
No. 5,257. eeScoliodon longurio (Jordan &amp;
Gilbert)

Hasta 1,()58 mm., Beebe
&amp; Tee-Van.

Ga leocerdo arcticus (Faber)

Hasta 30 pies, Beebe &amp;
Tee-Van.

Heterodontidae Heterodontus francisci (Girard)

207

537 mm., Kumada &amp;
Hiyama, 1937.

•

�B

-

LO S
DIMENSIONES

DE
8

2

1 - Vertical ántero-dorsal ...........

3

4

5

6

7

H.5 10,0 11 O 9.0 16.0
9.5 JI.O 100 70 7.0

8.0 11.0
2 - Vertical .íntero-ventral ..........
6.0 10.0
3 - Prosthion a pygidion ......
139 el 157 O 154.0 141 O 15l.O l 60.0 l61.0
4- Vertical póstero-dorsal .......... 5.0 3.0 30 3.0 4.0 3.0 2.5
5 - Vertical póstero-veritral ......... 4.0 3.5 25 4.0 4.0 3.0 2.0
5- Altura del caudion ............. 11.5 16.0 8.5 13.0 13.0 7.0 13.0
•A • • • •

7 - Pygidion a uranion .............
8 - Prosthion a opisthion ...........
9 - Longitud basal de la 1ª aleta dorsal
10 - Al tura de idem ................
29 aleta

11 - Longitud basal de la
dorsal
12 - Altura de idem ............... •
13 - Longitud basal de la aleta anal ....
14 - Profundidad de idem ............

38.5 22.0 24.0 31.0 300 34.5
165 O 188.0 186.0 187.0 182.0 204.0
16.0 200 13.0 19.0 20.0 18.0
19.0 17.5 12.0 15.0 15.0 13.0
13.0 12.0 l 1.0 17.0 28.0 18.0
13.0 10.0 10.5 13.0 14.5 12.0
16.0 9.0 16.0 15.0 13.0 10.0
13.0 11.0 8.0 8.0 7.0 7.0
14.5 21.0 14.0 12.0 15.5 17.0

15 - Profundidad de la aleta pélvica . ...
16 - Longitud próximo-distal de idem .. 10.S 11.0
17 - Profundidad de la aleta pectoral. .. 25.0 33.0
18 - Longitud próximo~distal de idem .. 21.G 29.0
19- Longitud cefálica .............. 32.5 32.0
20 - Al tura cefálica . , ............... 19.0 16.0
21 - Longitud maxilar ............... 5.0 11 O
22 - Longitud rostral
15.0 10.5

.

•••••••••••

1

•••

23 - Longitud branquial .. . ..........
24 - Diámetro ántero-posterior del ojo ..

8.0 13.0 12.0
22.0 21.0 30.0
17.0 16.0 24.0
28.5 35.0 22.0
15.0 16.5 17.0
8.0

7.0
7.0

9.5
9.0 145 18.0 21.0
2.0 7.0 8.0 8.0

2.0

12.0
29.0
25.0
27.0
12.0

20.0
190.0
240
16.0
16.0
11.0
11.0

60
140
7.0
28.0
20.0
30.0
15.0

5.0 5.0
5.0 10.0 130
9.0 9.0 9.0
6.0 5.0 4.0

POLIGONOS
9

10

11

12

('&gt;)

13

.14

15

10.0 16.0 150 19.0 14.0 4.0
15.0 15.0
ll.O 10.0 9.5 10.0 9.0 19.0 10.0
11.0
161 5 149.0 152.0 140.0 147.0 152.0 143.0 150.0
4.5 4.0 3.0 ·'1.0 4.0 3.G
4.0 4.0
2.5 4.5 4.0 4.0 4.0 3.0
4.0 40
25.0 20.0 12.5 12.0 22.0 25.0
16.0 5.0
IS.O 16.5 22.0 24.0 18.0 15.0
21,0 200
198.0

170
19.0
17.0
14.0
80
7.0
17.0
10.0
27.5
r
24.0
320
16.0
30
13.0
140
6.0

16

17

18

19

~

9.0 8.5 8.0 200 160
1470 1~6.0 147.0 150.0 157.0

3.0 5.0 3.0 3.0 4.0
4.0 4.0 3.0 2.0 4.0
21.0 17.0 12.0 26.0 17.0
20.0 22.5 17.0 12.0 290
172.0 174.0 1630 176.0 339.0 1740 ISO.O 173.0 1750 165.0 169.0 201.0
l{O 17.0 19.0 18.0 22.0
23.0 220 i7.0 20.0 180 20.0
19.0
15.0 12.0 17.5 19.0 16.5 190
18,0 20.0 21.0 14.0 15.0
25.0
B.O 14.0 JO.O 7.0 8.0 11.0
8.0 50 7.0 6.0 9.0
15.0
5.0 120 7.0 4.0 4.0 RO
7,0 3.5 6.0 3.0 5.0
21.0
8.0 •JO.O 7.5 7.0 12.0 8.0
75 5.0 10.0 6.0 6.0
11.0
90 12.0 6.5 8.0 5.0 9.0
7.0 6.0 11 O 3.0 7.0
19.0
12.0 16.0 13.0 14.0 190
16.0 16.0 12.0 19.0 11.0 17,0
28.0
5.0 11 O 8.0 8.0 7.0 10.0
7.0 6.0 11.0 6.0 5.5
17.0
25.0 30.0 33.0 120 35.0
12.0 43.0 34.0 37.0 27.0
43.0 40.0
39.0 25.0 30.0 28.0 25.0
35.0 35.0 31.0 33,0 21.0
30.0 38.0
37.0 35,0 33.0 42.0 37.0
35.0 41.0 39.0 36.0 36.0
37.0 30.0
20.0 19.0 23.0 !7.5 18.0
21 O 23.0 18.0 22.0 19.0
28.0 23.0
6.0 11.0 7.0 7.0 !O.O 7.0
11.0 11.0 8.0 7.0 10.0
45
13.0 JO.O 12.0 19.0 13.5
10.0 i 7.0 15.0 18.0 15.0
9.5 145
9.0 10.0 10.0 9.0 !O.O
6.5 8.0 9.0 9'.0 8.0 11.5
l 1.0
3.0 4.0 3.5 3.0 4.5
2.5 5.0 6.0 5.0 4.0
4.5 6.0

2C9

.....__

12,0 19.0 18,0 13.0 IS.O

(•) El orden en que se expresan las d1mens1on~ de los ooligonos in~critos e,i los perfiles es el mismo de las lámina..
~o
debe
las yobtenidas
t,enen
en olvida~
el traba10oue
&lt;le son
Beebe
Tee-Van.en la med,c1ón de tos aumentos al ripie ramaño Que dichos perfiles

208

20

~l

(1)
.........

e:
(/)

Q.

o.

---,
(/)

Q

~

(/)

•

1

�C - FACTORES CONSTANTES DE LA FORMA CORPORAL

Todos los polígonos inscritos resultaron cuadriláteros y divididos por
sus d1áme ros verticales en ríángulos anterior y posterior (irregulares) y
por los horizontales en 1nángulos dorsal y ventral El más obtuso de los
ángulos dorsales es de Eulamia cerdale (Gilbert) y el menos de Heterodontus francisci (G1rard). Existe menor variación en los ángulos ven rales
y casi todos son muy obtusos e igualmente cambia poco la agudeza de los
ángulos an enores1 excepto en Heterodontus francisci (G1rard). Respecto
a los ángulos posteriores, el más agudo es de Eulamia cerdale (Gilbert),
cuyo polígono es el más largo de todos. El ángulo formado por el eje del
cuerpo (Pp) y el de la región caudal (pCl es muy variable, desde casi nulo
en Eulamia lamiella Uordan &amp; Gilbert) hasta 359 en Mustelus lunulatus
Uordan &amp; Gilbert l.
El ángulo formado por el borde dorsal de la cola y el lado pósterodorsa1 del cuadrilátero inscrito es menor que el formado por el borde
ventral y el lado pós ero-ventral, con excepción de Eulamia cerdale (Gilbert), en que el 16bulo ventral de la cola queda dentro del polígono y de
Heterodontus francisci (Girard), en que es mayor el primero. La convexidad del borde ántero-dorsal del cuerpo en relación con el lado correspondiente del cuadrilátero es mínima en Eulamia cerdale (Gilbert), cuya
vertical ántero-dorsal a~nas si se eleva sobre la horizontal y máxima en
Heterodontus francisci (Girard), cuya misma vertical se encuentra en plena
región cefálica; variando al mismo tiempo la altura del ojo desde~ posición
ventral máxima, sobre el lado ántero-ventral del polígono hasta una posición dorsal máxima, sobre el lado ántero-dorsal, en las mismas especies. El
diámetro horizontal del ojo varía desde 2 mm. en Pristiurus xaniurus (Gilbert) y Cephalurus caphalus (Gilbert) hasta 8 mm. en Ginglymostoma
cirratum (Grnelin).
Por circunstancias especiales ele la configuración corporal de los Elasmobranquios, no es posible apreciar la forma y situaci6n precisas de la
hendidura bucal sobre el perfil sagital, habiéndose considerado solamente
la porción visible hasta la comisura de los labios
El alejamiento de ta vertical áritero-dorsal respecto al prosthion es
mínimo en Heterodontus francisci (Girard' y máximo en Cephaloscyllium
uter Uordan &amp; Gilbert) y res~to a la vertical ántero-ventral está más
próxima en Triakis semifasciatum (Girardl y más lejos en Eulamia galapagensis (Snodgrass &amp; Hel ler). En todas las especies estudiadas el borde
ántero-ventral del cuerpo queda por fuera del lado correspondiente del
pol'gono, siendo la convexidad relativamente cOf\stan e El borde p6sterodorsal del cuerpo, con excepción de Heterodontus francisci (Girardl,
corresponde senstblemen e con el lado p6stero-óorsal del cuadrilátero,
siendo muy variable la relación entre ambos, es máxima en Eulamia cerdale
(Gilbert l I presen ando el efecto que Gregory llama "cut-away" 1 especialmente observable en peces con gran desarrollo de las partes ventrales y
que facilita el deslizamiento del agua hacia atrás.
210

~

1)
~

.......

o

.

:::,
Q

......_

e:

()

(/)

CD

(Q
........_

~-

Q.

o.

Q

~
(/)

()

Q

e::

Q
r"\

r-·
:,
::J

e

11\

�C - FACTORES CONSTANTES DE LA FORMA CORPORAL

Todos los polígonos inscritos resultaron cuadriláteros y divididos por
sus diámetros verticales en triángulos anterior y posterior (irregulares) y
por los horizontales en triángulos dorsal y ventral. El más obtusa de los
ángu los dorsales es de Eulamia cerd.ale (Gilbert) y el menos de Heterodontus francisci (Girard). Existe menor variación en los ángulos ventrales
y casi todos son muy obtusos e igualmente cambia poco la agudez.a de los

usTe Iut
1

ldóif SXQJ;s•terodGsrrrci (Girar:

R,snortn

Mustelus lunulatus Jordan &amp;

Prionace glauca CLinnaeus).

Aprionodon fronto (Jordan &amp; Gilbert).

5

10

�Ginglymostoma cirrafum (Gmelinl

Cepha/oscyllium uter CJordan &amp; Gilbe1tl
6

Prisfiurus xaniurus

CGilbert).

i

TriaAis semifarsciafum Girard.

Mustelus californicus Gill.

3

8

.:.~

"':t

'

�Eulamia azureus (Gilbert &amp; Starks).
16
I

-- -

--

----

_,,- _ .

1
1

~~~===--=-=-'~~~L7 ...~L-..~=-=_,__-.:-_!~-,¡;;;~i.ii~~====~~-----j
Eulamia plat t y

us

1

).

17
1
1

~~~~~------J

Eulamia cerda/e (Gilbert&gt;.
12

1

1
1
1

1
1
1

Et_1/~mia /amiel/a CJordan &amp; Gilbert).

Scoliodon longurio CJordan &amp; Gilbert).

13

18

.

Eulamia galapagensis (Snodgrass &amp;-Heller). Ga/eocerdc arcticus CFaber).
19

14
1

~~~;:::-.::!~!::c-J__-'--___--1-,--,----.-..J.::=.~~;..¿-~;¡¡6-

1

----~

Eulamia ve/ox (Gilbert).

Heterodontus francisci CGirardl

15

20
1

•

•

.
.

..... •
.....

,

•

�D - FACTORES VARIABLES DE LA FORMA CORPORAL

1- Ginglymostoma cirratum (Gmel n) ·
dohcosomát,co, gaster Ot" postap,cal, apex rned,ano, gestenon mediano; mesonótico; do11cogástrrco, nomopig,::t1al; oprsthr~ preuránico;
l'O"'OOCercal; hiperdoltcocercal; cola heterocerca (con lóbulo ventral muy
Clesa•rollado 1; 1' aleta dorsal sobre 3er. cuarto de la horizontal, rned1bás1ca, long rrad,al (cas, medirrad,al), con borde pósterosupen.ir espatulado,
sepdrada de la3~ aleta dorsal, 2' aleta dorsal brev,básica, longirrad,al (cas,
med1trad1al l, con borde pósterosuperior espatulado; aleta ana' postdorsál1ca cas, subdorsál•ca), sin espma ben ~rro11ada, med1básica, longirradral re.: 1 med,rrad,aP, sin espina ~ rrollada, med b.:15 :.3, long,rrad,al
1e.as, mt&gt;d rrad,al 1, con borde póstero nferior redondeado; aleta pélv,ca
ba¡o 3er. cuarto de la honzonta, med,rradial, brev1rrad1al, con borde
póstero-mfenor rec~o; aleta pectoral bajo ~ cuarto de la hor'zontal,
lat,areal, brev,rrad al, de forma semi-espatu'ada; nomocefál,co; mesocefáltco, m,crognátrco; nomo•r neo; h1perrricroftálmico; mesobranqu'al

2 Cephaloscyllium uter (Jordan &amp; Gilbert :
dol cosomático, ga"tenon preap"cal, apex mediano, gasterion mee ano, doltconóttco; dol,cogástr co, nomop1g,d1al (casi leptop1g1dial); opisth,on posturánico; macrocercal (cas, nomocercal 1; oohcocercal, cola
heterocerca (as,métnC&lt;JJ; Jt aleta dorsal sobre 3er. cuarto de la horizontal,
med1bás1ea, long rrc1d1al, con borde pósterosupenor ligeramente cóncavo;
re reda de la 7! aleta dorc;al, ~ aleta dorsal prebrev básica, med,rrad al,
COI' borde pósterosuper,or ltgeramrnte cóncavo, aleta anal subdorsálica,
con es¡: na bien dec;arrol:adc1, b ev,bás,ca, lonqirraóal cat med.rrac: 21 &gt;,
CQfl borde :&gt;6st romferior recto; aleta pélv,ca bajo 3er cuarto de la honzonta' med areal, brevwad,al con borde póstero.nfenor recto; a'.eta pectora: ba,o 2° cuarto de la horizontal tCJs, ba¡o el 19), perlat areal med rralc:.t ~ real brev,rrad,al, de forma espatulada; microcefálico; mesocefálico
cc1s ¡; 3tice'áhcot; rresognát,co &lt;cas, mrcrognáticol; nomomnco; mesof1;1rr1cD , c:Js1 m1crohá1rri :01, macrobranqu,al.

--

\

3- Pristiurus xaniurus r G"bert) :
dol1 cosomático, gastenon DOSta:,ical, apex mediano; gasterron mer!,ano, 00 con5t1co, do ,cogástnco, romop,g dial 'cas, leptop,g dial); op,s+h :i poc;tu ámc-0, nomocerc¿¡I cas, rr1crocercall; h pe•doltcocercal; co'a
heterocerea ( t~p,ca l 'ª aleta dorsal sobre 3er cuarto de la horizortal,
br "' b¿ ,ca, med rrad :il, con borde PÓ'iterosuoerior cas, recto separada de
la ~ aleta dorsal, 2 él _ta do·sal perbrev1bás1ca, mf'd1rrd-:lial, con borde
pó&lt;.terosupenor recto; aleta ,ral c:~•sá ica con e:p:na poco desarrollaaa med básica leas, brevrbás ca , rned rrad :1 1 leas, brevirradial), con borde
ró.,tero,nfer or 1,geraf"lente c6ncc1vo; éi 1eta pélv,ca ba,o 3er. cuarto de la
'1orrzontal, parviareal, brev1rr.1I" :i, con borde pósteroinferior ligeramente
coovexo, e.lleta pectoral ba10 "J!&gt; cuarto de la horizontal leas, ba¡o el JO),

2' 1

�latiareal, brevirrad1al, de forma espatulada, microcefálico( mesocefálico
(cas, plahcefáhco 1; micrognát,co; nomomnco; mesoftá m,co¡ macrobranquia1.

4--Cephalurus cephalus Gilbert
dohcosomát1co !casi h1perdolicosomát1col; gastenon preap1cal; apex
mechano; gasrerion anterior; dolrconót,co [casi ~1perdohconót1coJ; h1perdol1cogástnco; nomop1gid1al, op1sth1on posturan1co; m~crocercal tcas1
nomocercal l h,perdohcocercal· cola heterocerca I as,metnca l; Ji1 aleta
dorsal sobre' '}_Q cuarto de la horizontal I casi sobre el 3°1, medibásica,
long1rrad1al con borde pósterosupenor recto, separada de la 2&lt;l ale a dorsal;
2ª aleta do'rsal brev1bás1ca, longirradial, con borde pósterosupenor recto;
aleta anal subdorsálica con espina poco desarrollada, med,bás,ca, long,rracf,al lcas1 med1rrad1alÍ, con borde pósteroinferior ligeramente cóncavo;
aleta pélv,ca ba10 .20 cuarto de la horizontal, parv,areal, brevirrad,al, co_n
borde pósteroinfenor casi recto aleta pectoral ba10 .20 cuarto de la horizontal la ,areal brev1rrad1al, c~n borde póstero1nfenor espatulado, nomocefáltéo, plat1c~fálico1 m1crognát1co, nomornnco teas, m1crorrinco ; mesoftálm1co, macrobranawal

5-- Triakis semifasciatum (G1rard l
dohcosomát1co; gastenon preap,cal, apex mediano; gastenon anterior, mesonót1co lcas1 doltcon6t1co J; h1perdolicogástnco, nomop1g1d1al;
op1s1h1on urárnco; nomocercal, h1~rdoltcocercal, cola heterocerca !escotada l 1~ aleta dorsal sobre '2J cuarto de la horizontal, med1bás1ca,
med1r~ad1al con borde pósterosupenor ligeramente cóncavo, separada de
la ia aleta dorsal ~ aleta dorsal med1básica, longirrad1al, con borde pósterosuperior cónc~vo, aleta anal postd~rsál,ca, con esp!na bien desarro!Iª?ª,
brev,bás,ca brev1rrad1al, con borde posteroinfenor concavo; aleta pelv1ca
ba¡o 20 cu~rto de la horizontal leas, bajo 39); med,areal (casi parvi_areaH,
brev1rrad,al con borde pósteromfenor cóncavo; aleta pectorat ba10 ler.
cuarto de '1a horizontal perlat,areal, brev1rrad1al Icasi med1rrad1a1J, de
forma tnangular irregu1lar; m1crocefálica; rr1€socefáhco; h1per~1crognáhco·, m1crornnco (casi nomorrmco); mesof talm1co; macrobranqu1al.
6-Mustelus californicus íG,11) ·
h1perdohcosomát1co; gastenon postapical, apex anterior; gasterion
mediano; doliconót1co leas, h1perdolicon6tico \ 1 hiperdolicogástrico; nomop1g1d1al; op,sth,on posturánico; nomocercal; h1perdol1cocercal; cola he!~rocerca (típica) · 1il aleta dorsal sobre ~ cuarto de la horizontal, med1bas1ca,
long1rrad1al c~n borde pósteromfenor cóncavo, separada de la 2ª aleta
dorsal; :29 ~teta dorsal brev1bás,ca, long1rrad1al, con borde pósterosu~nor
cóncavo, aleta anal postdorsálrca, con espina bien desarrollada, brev,bas,ca,
medirrad1al lcas1 long1rrad1al 1, con borde pósteromfenor cóncavo; aleta
pélv1ca bajo 2J cuarto de la horizontal, m~1areal (casi parv1areal 1, _brev1rrad1al,. con borde posterior l,geramente concavo; aleta pectoral ba10 1er.
cuarto de la honzon al, perlatiareal, brevirrad1al !casi med1rrad1all, de
1

212

fo~ triat_19ular; ?JiCrQC:efálic?; platicefático, micrognático, nomorrinco;
m1croftálm1co (casi mesoftálmrcol; mesobranquial (casi macrobraoqulal).

7-Mustelus dorulis (Gill):
_ doli~osom~tico; ~sterion postapical; apex mediano; gasterlon me,d,ano; dolicon6!1cp; dol1cogástrico, leptopigidial; oplsthion posturánico;
inomocercal; dol1coc_:ercal; cola heterocerca (típico); 1' aleta dorsal sobre
2!J cuarto de la honzontal, medibásica longirradial (casi medirradial) con
borde pósterosuperior cóncavo, separ~da de la ~ aleta dorsal· 2f ~leta
~rsal brevibásica,. longirradial kasi medirradial), con ?Orde ~terosupenor muy cóncav~, a!eta anal postdorsálica, con espina medianamente
desarrollad~, brev1bás,~a, br~irradial, con borde p6steroinferior ligeramente cóncavo, aleta ~lv1cs ba¡o ~ cuarto de la horizontal (casi bajo el a9)
pa~1areal, brev,rrad1al, ~on borde p6ster?inferior casi recto; aleta pectoraÍ
,báJo "2J cuarto de la. honz~~al (casi ba¡o el 1&lt;.&gt;), latiareal, brevirradial, de
forma espatulada; m1crocefalico; mesocefálico &lt;casi platicefálico) · micrognático; nomorrinco; microftálmico; mesobranquial.
'

8-Mustelus lunulatus Uordan &amp; Gilbert):
. dolicoso_mático; Qasterion postap,cal; apex mediano (casi anterior)·
gastenf~ mediano; dol,conótico; dolicogástrico; nomopigidial; opisthio~
posturanico; hrpermacrocercal Ccasi braqui(ercal); cola heterocerca (típica);_ 1! _aleta dor~I ~re 2J cuarto de la horizontal, medibásica (casi
brev,bas1ca J, longirra~1al, con borde póste!"0superior en ángulo, sep3rada
de la ~ ale!a dorsal, ~ aleta dorsal brev1bás1ca, longirradial, con borde
•pósterosu,:i_eno_r en áng~lo; ~leta an~I postdorsálica, con espina bien desarrollada, br~~bás1ca, rne&lt;:!irradr~I kas, brevirradiall, con borde pósteroinferior
en á_ngulo, aleta_pél~,ca ba¡o 29 cuarto de la horizontal, mediareal (casi
pa:V1areal}, brev,rradral, con borde pósteroínferior cóncavo· aleta pectoral
baJo 1er. cuarto de la horizontal (casi bajo el 29), latiar~al brevirradial
de f?'ma _tnang~lar; ~oce_fálico kasi microcefálico); ~fálico (casi
rplattfefáhco); h1perm1crognatico; nomorrinco; microftálmico (casi mesoftálm1col; macrobranquial.
9-Prionace glauca (Unnaeus):
. . dolic~ático. !casi mesosomático); gasterion preapical; apex med,~no, gasten~ mediano; mesonótico; dolicogástrico; nomoplgidia1· opis•
th,on posturárnco; macrocercal (casi nomocercal); mesocercal; col; heteroce:ca. (en cre~rent~); 1il aleta dorsal sobre 2J cuarto de la horizontal
brev1bás,ca, medirrad1al, con borde pósterosuperior en ángulo separa~
de la 2il aleta dor5:al; 2f aleta dorsal perbrevibásíca; perbrevir;adíal, con
borde pósterosuperio: cónca-:o; ~leta a~al predorsálica, con espina bien
~~rollada, brev1bás1ca, med1rrad1al (casi brevirradial) con borde pósterornfenor en á~gul?; aleta pélvica bajo 3er. cuarto de 1~ horizontal parviareal, perbre~rrradial, con borde pósteroinferior ligeramente cónca;o; aleta
pectoral _ba10 2.9_ cuart? de_ la horizontal &lt;casi bajo el 19), perlatiareal,
med1rrad1al (casi long1rrad1al), falciforme; nomocef6lico; mesocefálico;
213

�mícrognático, ncmorrinco; hipermicroftálmico; mesobranquial (casi micróbranquial).

medirradial, de forma tnangular alargada· nom fál' .
.
.
hipermicrognát1co; nomcrrinco; hipermicroftálmico~e~bº(a~~i:lefálrco;

10-Aprionodon fronto (Jordan &amp; Gilbert) :
dolicosomático; gastenon preapical; apex mediano; gasterion mediano; mesonótico; dolicogástrico; nomopigidial (casi leptopigidial); opisthion uránico; nomocerca I; dolicocercal; cola heterocerca (típica l; 1~ aleta
dorsal sobre 2.9 cuarto de la horizontal; medibásica, medirradial, con borde
pósterosuperior recto; aleta anal subdorsálica, con espina bien desarrollada,
brevibásica (casi perbrevibásica), rnedirradial (casi longirradiall, con borde
pósterosuperior recto; aleta anal subdorsálica, con espina bien desarrollada,
brevibásica, medirradial {casi longirradial l, con borde pósteroinferior ligeramente convexo; aleta pélvica bajo 3er. cuarto de la horizontal, mediareal
(casi parviareal), brevirradia!, con borde pósteroinferior ligeramente cóncavo; aleta pectoral bajo 'ZJ cuarto de !a horizontal, perlaflareal, brevirradial {casi medirrad1al l, de forma triangular; rnicrocefálico, mesocefálico;
micrognático (casi mesognát1co); nomorrinco; hipermicroftálmico; mesobranquial

13--Eulamia cerdale (Gilbert):
diano· lrcoso~á ico; ~astenon postapical; apex mediano; gastenon me-

11-Eulamia aethalorus Uordan &amp; Gilbert):
mesosomático (casi dolicosornático); gasterion pre.apical (casi subapicall; apex mediano; gasterion mediano; mesonótíco; dolicogástrico;
nomopig,dial (casi leptopigidial); opisthion uránico; nomocercal; dolicocercal; cola heterocerca (típica); 1~ aleta dorsal sobre 2!&gt; cuarto de la
horizontal, rnedibásica, medirrad1al, con borde p6sterosuperior en ángulo,
separada de la 2ª aleta dorsal; ~ aleta dorsal perbrevíbásica, brevirradial,
con borde pós1erosuperior recto; aleta anal subdorsálica, con espina bien
desarrollada, perbrevibásica, brevirradial, con borde pósteroinferior cóncavo; aleta pélvíca bajo 3er. cuarto de la horizontal, parviareal, perbrevirradial, aon borde pósteroinferior cóncavo; aleta pectoral bajo 2-9 cuarto de
la horizontal (casi ba¡o el 19), perlat1areal, medirradial, de forma triangular
falciforme; nomocefálico; mesocefálico; micrognático; nornorrínco; microftálmico; rnesobranquial.

~f

~~/:~~:=:~i~;:;~;~;~~~~~'.;~.~}1:k~Etf1~::¡!

medtbásica, medrrradral (casi longirradial&gt; con borde póste
~ zon¿al,
~~r~~i:ipa~~~a ~r~!
2ª al~ta dorsal perbrevibás~~:';r~r;~
predórsálica, con espina poco
~leta anal _lrgeramente
borde pósteroinferror ligeramente cóncav~· alet~ apes!f~' pe:re~radial, con
la horizontal med,.areal
b~ . ,. 1 '
v,ca JO ¿_• cuarto de
recto; ,aleta pect~ral bajb Íe~
c~n
_
b
orde
pósterojnferior casi
1
rradial (casi brev1rrad1al) de .forma t . a1 ~nzontal, f~rlat,area), medi(casr mesoce'álicol m, ' , · . nang~ ar, no~oc~ áhc.o; plat,cefático
álmico; mesobranq~ial.crogna ,coi nomornnco (casi mrcrorrinco); microf-

~~f;~~i:!;

d~;~~ll~d!' b~t~:~~~~ºde'

14-Eulamia uureus (Gilbert &amp; Starks):
dolicosornático· gasterion post::ipi I·
edº
drano; mesonótrco; dolic ástn . "' ca, ~~x. m _ran~; gasterio~ me.
nomocercal; dohcocercal; iola h~~~r:cc::1 1al,) ?~';th¡on posturanico;

f;9

~~~~~t~ó~~. ~;}:r°:&lt;l:~1jf!i'~ª• long;~:~i;I, co~ e~r~~r~;~~:

brev,rradial (casi medir radial) con ~d/pósor~I, ~ ale!a d~rsal brev1bas1ca,
cavo; aleta anal subdorsáHca '
e: r
erosupenor ligeramente cónvrbásica, medirradial con bo;d~on espina medianamente desarrollada, bre-

~i:,:rj;::.::.t~~~: ::t-~~::\~:!,~~icJ¡~t=fu~J:';tii~
baJ°J
1

kasi bajo el 1Q), medíareal' kasi ~:ora,\
cu~rto de la horizontal
guiar; nomocefál1co· mesocefálrco· mrc rea á'·m irradia~, de forma triantálrnico, mrcrobranquial.
'
rogn treo; nomornnco; hipermicrof15---Eula~ ia lamiella Uordan &amp; Gilbert) :

12-Eulamia velox (Gilbert):
dolicosomático; gasterion pre.apical; apex mediano; gasterion mediano; doliconótico (casi mesonótico); dolicogástrico; nomopigidial; opisthion posturánico; macrocercal; mesocercal; cola heterocerca (típica);
lª aleta dorsal sobre "2J cuarto de la horizontal, medib5sica, longirradial,
con borde pósterosuperior cóncavo, separada de la 2ª aleta dorsal; 2ª aleta
dorsal perbrevibásica, brevirradial, con borde pósterosuperior ligeramente
cóncavo; aleta anal subdorsálica, con espina bien desarrollada, brevibásica,
medirradial (casi brevirradiall, con borde póstero,nferior en ángulo; aleta
pélvica bajo 3er. cuarto de la horizontal, parviareal (casi mediarea!l, brevirradial, con borde pósteroínferior ligeramente cóncavo, aleta pectoral
bajo 2J cuarto de la horizontal (casi bajo el 1Q), latiareal (casi media real),

gaste_n!&gt;'~:C:!~i~~~¿~[~~n (~~~~p~!lc~c~~( s)~dopic1~1); ?pe!&lt; mediano;
p1g1d1al, opisthion posturánic . ~
no !co , icogastrrco; nomorocerca (falci orme). 1\! ale~~ d~~j~I; ~rdolicocercal; cola hetem,ed1básíca, medirradial {casi Ion irradia ) re
cuarto, de la hor_izontal,
c?ncavo, separada de la 2~ aleta Jorsal·
%rdelposteros:11:f:'ºr muy
virrad,al, con borde pósterosuperior e! ª e
rsa perbrevrbasrca, breespina muy desarrollada brevíbásica b~~~~o, .ª eta anal subdorsálica, con
muy céncavo; aleta péÍvica ba O 3~r e rrradral, con bo~de pósteroinferior
kas, parv1areal), brevirradial ~on ~rdeuar!ot de. lf h_orrzon~al, media real
pectoral bajo 29 cuarto de la hori.,ontal pePf
enoedr _casi. recto; aleta
, r a iarea'1 m irradral, de forma

214

215

1, fo;'ª,

/ro,n

�falc -~.,_ ancha· namoceHlico; mesocefálico (cas,i
l1ur111.,
I
•
ft"tm·,co·' mesobrancJ,lia
nático;
nomomnco;
micro "

pla(

t~~~~- .

ca5I

1111\,,IIAIIID"t"

'

16-Ealamia platyrhyncus (G~lbert):

. 1 ( . subapical); apex media:
cbhcosomático; gasC:~~p~icc,g':trico• nonq&gt;igidial (casi
no· gasterion ~a~;
á . 1 • 'macrocerc.al· ~re.al (casi dolileptopigidial) i opistht0n pos~rp~! l' aleta do~I sobre ~ ~uarto de la
cocercal); cota heterocerca . ad' 1, con "--·de pósterosuper1or cá'lcaYO,
UUI
rb .
1 medibésica longirr ,a
horizonta,
le , dorsal· ~ aÍeta dorsal perbrevibásica, pe . rev1rraseparada de la 2f a ta
_,
.
. 1 ta anal subdorsáhca, con
dial con borde pósterosuperbrt0r ·b'::~r~,
p6steroinferior cóncaYD;
espina bien desarrollada, pe evde1 1 , hÓrzontal parviareal perbreyirradial,
aleta ~ bajo 3er. _cuarto_
a. 1
' oral ba'o 'ZJ cuarto de la
con borde pósteroinferior C~I recto, aleta pósteroi~ferior ligeramente
horizontal, perlatiar~I, medirra1áj.1• ~on ~rognático· nomorrinco; microfc6ncavo; nomocefáh~; plat,ce tco, m
,
tálmico, mesobranquial.

~de

r

.
a..._ _ . ( Snodgras.s &amp; Hellerl :
.
17-Eula11111 • ~..- .
ático)· gasterion postap,cal~ .ªee&gt;&lt;
dolicosom~hco (ca~~~tico; ,dolicogástrico; nomop~g~dial;
mediano; gasten0!1 ~te , I· dol icocerc.al; cola heterocerca (~1p1ca.);
opisthlon posturán,co, ~de la horizontal, medibás1ca, long1rradial
1' aleta ~l. sobre
de pósterosuperior muy c6ncavo, _sepa~ada de
(casi med,rradial&gt;,. c~ ~\a dorsal perbrevibásica, perbrevirrad!al, con
la ~ aleta dorsal~ . a e . le anal ligeramente predorsáhc.a, con
borde pósterosupertor c~bá/ tamedirradial con borde pósteroinferior
espina bien desarrollada¡'. revba•o'ir cuarto ~ ta horizontal, mediareal,
muy cóncavo; aleta rpósv,ca .1 fe. ~ ligeramente cóncavo; aleta pectoral
brevirradial, concletx:¡r hor,z:r:=i ;rlatiareal medirradial, de fo~ tr(ian-1
bajo ~ cuarto
a fár . mésocefálico· ,;,icrognático; nomomnco cas
guiar alargada; ~ f~ _ico: mesobranqu~I
macrorrincol; micro td,m,co,
·

18-Scolioclon lon~urio( (J?ddj~~i~~~ .= gasterion preapical; apex r;iemesosomát1co _casi º. 1 , . . ( t igidial· opisthion urámco;
diano, gasterion _ant~nor, 001 /)?9:rf~~~r:l~ola ~terocerca (típic.a);

nomocercat (cas, m1c~erca , de I horizor',tal medibásica, medirradial,
1' aleta dorsal sobre ,t.T cuarto
ª
' rada de la '}j aleta
c-on borde pósterosuperíor ligeramente. cón~vo, ~rde , terosuperior
dorsal; ~ aleta perb~íbásica, perbr:,~:~; ~: espina ~edianamente
casi recto; aleta ~nal_ hgera~nt~ Pdial con borde pósteroinferior ligeradesarrollada, brev11bás1capé,I pe t!-'~r3er ~arto de la horizontal, parviareal,
mente ~~vo; a eta v1ca t Jroinferior casi recto; aleta pectoral bajo
perbrevirrad,al, conh ~rdet pósll et·areal brevirradial de forma triangular
1J cuarto de fál'co·
la onzon a ª 1 (casi
'
efát·' ) ·
·reo· no
aguda; nomoce 1 , me~fálico
esob
. 1 platic ico ; rrucrogna i ' morrinco; microftálmico; m ranqura ·
216

19--Galtocerdo 1rctic111 ( Faber) :
mesosomát,co (e.así dolicosomático); gasterion preapical (casi subapical); apex mediano; gasterion mediano; dolicon6tico (casi mesonóticol;
mesogástrico; leptopigidial; opisthion posturánico; macrocercal (casi nomocercal); braquicerc.al; cola heterocerca (falciforme); Jf aleta dorsal
sobre ~ cuarto de la horizontal, medibásica, medirradial (casi brevirradial),
separada de la 2f aleta dorsal, con borde pósterosuperior ligeramente
cóncavo; ~ aleta dorsal perbrevibásica, perbrevirradial, con borde pósterosuperior ligeramente cóncavo; aleta anal ligeramente postdorsálica, con
espina poco desarrollada, brevibásica, brevirradial, con borde •pósteroinferior ligeramente cóncavo; aleta pélvica bajo 3er. cuarto de la horizontal
mediareal, perbrev1rrad1al 1 con borde pósteroinferior recto; aleta pectoraÍ
bajo ZJ cuarto de la horizontal, perlatiareal, medirradial (casi brevirradial),
de forma cuadrilátera escotada; nomocefálico; mesoc:efálico; nomorrinco
(casi m,crorrincol; microftálmico mesobranquial.

20-Heterodontus francisci (Girardl ~
mesosomático (casi dolicosomático); gasterion postapical; apex
anterior; gastenon mediano; doliconótico (casi mesonótico); mesogástrico;
nomopigidial (casi leptopigidial); opisthion posturánico; nomocercal; dolicocercal; cola heterocerca (asimétrica); l ~ aleta dorsal sobre "lJ cuarto
de la horizontal, med1básica, longirradial, con borde pósterosuperior ligeramente cóncavo, separada de la 2.f aleta dorsal; 2f aleta dorsal brevib.isica,
longirradial, con borde pósterosuperior ligeramente cóncavo; aleta anal
postdorsálica, sin espina bien desarrollada, brevibás,ca, longirradial, con
borde p6steroinferior casi recto; aleta pélvica bajo 3er. cuarto de la horizontal, magníareal, medirrad1al, con borde pósteroinferior casi recto; aleta
pectoral bajo ler. cuarto de la horizontal, perlatiareal, medirradial, de
forma triangular muy ancha; microcefállco (casi nomocefálico); mesocefál1co; hiperm1crognático; nomorrinco (casi macrorrinco); mesoftMmico
(casi microftálm1col; mesobranquial (casi microbranquial).

• *

*

4 l Valor morfológico de los polígonos de Gregory. La importancia
del método propuesto par el autor americano, método que puede denominarse geométrico, para el estudio de la configuración corporal de los peces
reside evidentemente en la solución que aporta a varias de las cuestiones
más discutidas hasta hoy en la morfología ictiológica, tales como la medicióo longitudinal del cuerpo, la apreciación de su forma general y de las
proporciones de sus partes o regiones y otras semejantes.
No existe uniformidad estre los ictiólogos respecto a cuál de las
dimensiones longitudinales del cuerpo deba considerarse como más representativa. Algunos miden en línea recta la distancia que existe descle el
extremo anterior de la cabeza al posterior de la cola y la consideran como
longitud total del cuerpo. Teóricamente esto es exacto, pero en la práctica
surgen muchas dificultades para tomar medidas correctas debido a varias
217

�f
. . corporal· por e¡empto, la curvacircunstancias relativas a la con ighac';1ces exo~sÍva, la forma de la alet?
tura del e¡e longitudinal es en ,uc u~ rtenecen a la clase Elasmobra~ch11
caudal es muy variable, etc. En os q pe l criterio, ya que si bien es ct~rto
no es posible aceptar cerrada~nte
por la región caudal, ésta tiene
que el cu~rpo. es prolfl~a~o ªt~~1~nal enteramente distinta_ ,de la
una s1gnificac16n mor o og1ca y be"a Por otra parte, la reg1on cau '
corresponde al tronco .Y a la6ca ;án en la misma clase (hetera&lt;:erc~)'
ajustándose a u_na conf igurac1 n 'ºen sus d1st1ntos grupos, lo que impide
presenta variaciones muy gran~ción arbitraria. Tal vez por ello otr~
generalizar resultados de apr ed' 1 longitud del cuerpo hay que exclmr
ictiólogos deoden que para m tr a

ªiá~

?f

la cola
,
I' ·t posteriores del tronco y dónde
Pero entonces ¿cuales son lo~ im1 es ostión muy discutida que parece
comienza' la regíón caudal? He aq~1 ~tra cu~ el
idion fijado por el proresolver también el_m~todo ge:'~"~~~f¡d!~ars!~~o el límite poster.ior
cedimiento que senale antes
t del sím le concepto morfológico
del tronco o el ª.~terior de la c?la! den, rorosthion ~ presenta problema ~n
de la configu~a~10: ~orporal. S1 b1ena e señala el extremo punto anter.1or
cuanto a sign1flcac1~d_estru~ltur~, ye~ valor descriptivo s1 fija el término
de la cabeza el pyg1 ion 50 0 ª qui .
• p
I polígonos de Gredel tronco (t). E cf°~t~:Í ~~:a~c;~ :is!~ :tor ~ 1928a) señala
gory equivaldrá a o~g1 tancia es la longitud de comparación._
vanas veces que d, ª 15
uesto ra los Elasmobranqu10s, el p~oEn caso ~ acep ª1 rse. lodexp facilit~xtraordinariamente y se elimina
blema de medir dicha ong1tu . se
tificios áe cálculo propuestos para
la necesidad de recurrir a ciertos ar .
buena base para las comdeterminar tan variable carácter Í ~· ~e~au; equivale a esa dimensión,
parac~ones. Sí ~o se admite quede~er~i~~c:ón Y muy discutible, habrá que
ademas ele arb1trana toda ot~a . os de difícil aplicación. Una detallada
recurrir a diferentes proced1m11:nt l medición ele la longitud total del
discusión de los pro~fl~r:ias relati~sª ~ra hacerlo fué presentada por el
cuerpo y de los art1 1c1os_ c1
Rey a cuya obra remito a quienes
distinguido ictiólogo espan? Ülozano
'
se interesen por esta cuestdión f • . . apex y gasterion tienen evidenteLos otros dos puntos e :e erenc,a · recisa
ueden interpretarse de
mente signif,cación m~rfológ•~a ,enf~;rtanciJ valor en la_ est-." ación
muy diverso modo Yau~
hace tiPmpo son medidas rutinariamente
de la forma del ~erpo a
tos -más alto y más bajo de la superlas distancias vert1c~les entre
¡ut° nto en la cabeza corno en el tronco,
fic1e corporal y el e1e lon~,t~
-~portancia de ambos puntos y de la
pero en el método geometnco .a 1 • d' 1 reside en el papel que su
medición de sus d1stan_cias al edJ~hlong_1tu t(;~e en el determinismo de la
posición mutua y relativa con ic o e1e, ,
.

Je

1'd,

°C&lt;t

6

º&amp;~

J?S
tnf'

(•) Considerado anatómicamente

e ~ la parte del
del pygidion.

~ obvfo

cueipo

en

QUC!ls

QUI! P

el trooco lieoe otro limite posterior, poes sólo
cavidad cel 6mica que no se extiende a la zona

te

218

,

forma del polígono inscrito dentro del perfil. Sin embargo, no. hay que
olvidar que la significación morfológica del apex y del gasterion varía
notablemente como resultado de las altera~iones dimensionales asociadas
con diversas circunstancias fisiológicas, v. gr. estado de la nutrición, etapa
sexual y otras. De manera especial debe tenerse en cuenta que el perfil
del cuerpo en las hembras cambia por efecto de las oscilaciones en volumen de los órganos genitales. Ambos puntos, pues, están muy lejos de
servir como referencia invariable y su determinación sólo procede cuando
se les asocia con el resto de los datos descriptivos.
las mismas reservas deben tenerse en cuenta por lo que toca al
dexiterion y al aristerion, más afectados quizás que ninguno de los otros
puntos de referencia propuestos por el autor americano, debido a las
variaciones de volumen del cuerpo en los peces y cuyas relaciones métricas
con los restantes tienen mucho interés en el método que se discute.
En lo referente a los polígonos que se logran uniendo los puntos de
Gregory por líneas rectas, es claro que su valor morfológico está en función del que corresponde a dichos puntos, aunque también tenga~ sus
características propías y contribuyan a precisar hechos de importancia en
la morfología ictiológica. El aspecto corporal de los peces es bastante uniforme, ya que está condicionado en gran parte por las circunstancias
flsicas del medio en que habitan y al que se encuentran estrechamente
adaptados. Las diferencias de forma entre las distintas especies no afectan,
en lo general, a todo el cuerpo sino a porcíones restringidas, a veces difícilmente comparables y sin significación morfológica. En consecuencia, si la
determinación de puntos de referencia constantes y fácilmente accesibles
permite obtener figuras geométricas definidas y comparables, se habrán
eliminado detalles de importancia menor o nula y se podrán fijar valores
precisos a las formas corporales, hasta hoy sólo apreciables comparativamen e de modo cualitativo o incompleto.
Así, es obvio que en la mayoría de los peces, dada su configuración
"hidrodinámica" característica, la forma general de los polígonos inscritos
sea cuadrilátera más o menos regular y que sea alterada por las variaciones
dimensionales y de situación de los puntos de referencia y de las verticales
ántero-dorsal y ántero-ventral que unen el apex y el gasterion, respectivamente, con la horizontal, pero son principalmente las variaciones dimensionales las que influyen en el cambio de forma de dichos polígonos. Por
ejemplo, un excesivo alargamiento posterior en los polígonos inscritos,
resultante de la poca altura de la vertical ántero-ventral o de la ánterodorsal o de ambas, que en algunos casos prácticamente se reduce a fracciones de milímetro, puede quitarles su forma cuadrilátera y aún dejar
sin cerrar los lados posteriormente, desapareciendo el opisthion y necesarfamente el ángulo posterior del polígono, como es el caso de Nemichthys
avocetta, (Gregory, 1928a, flg. 126A).
De estas variaciones en la forma de los polígonos y necesariamente •
del cambio de posición de la línea que une sus extremos anterior (prosthion) y posterior (c;&gt;pisthion), podría levantarse una objeción al concepto
219

�emitido antes y relativo a que la linea Pp sea equivalente a la longitud del
cuerpo, puesto que no coincide en algunos casos con el eje del mismo, ni
aún en términos muy generales. Pero, como puede verse en las láminas
respectivas, por lo menos en las 20 especies que se estudiaron, sólo 2
presentan divergencia apreciable y en el resto la línea Pp coincide casi
con el eje del cuerpo.
En realidad el problema de la interpretación de los polígonos inscritos
en los perfiles de los peces está en definir a la vez el valor morfológico y
el anatómico de los puntos de referencia que los determinan. De todos
ellos, el prosth,on y el pyg1d1on tienen idéntica significación morfológica y
anatómica, pues el primero marca el extremo punto anterior y el segundo
el punto medio del pedúnculo caudal (que puede considerarse en relación
con la configuración corporal como el límite posterior del tronco, aunque
no sea realmente el principio de la región caudal ). No sucede así con el
apex y el gasterion, que por lo menos en los Elasmobranquios, difieren en
cuanto a significación morfológica y anatómica. Véase, por ejemplo, que
de las 20 especies que se estudiaron, en 6 o sean Ginglynostoma cirratum
(Gmelin), Cephaloscyllum uter Uordan &amp; Gilbert), Pristiurus xaniurus
(Gilbert), Cephalurus cephalus (Gilbert), Mustelus californicus (Gill) y
Heterodontus francisci (Girard) no hay coincidencia entre el apex y el
arranque de la primera aleta dorsal, que sí existe en el resto de los casos.
Ello hay que atribuirlo al extremo alejamiento del apex en relación con el
prosth,on sobre el borde dorsal del cuerpo, por lo menos en los cuatro
p~imer?S ,Ese ale¡amiento está determina?º por !actores especiales del
h1drod1nam[smo? ¿Hay otras causas de distinto caracter?
En la conf 1guración corporal actúan muy diversas fuerzas, sobre la
totalidad del cuerpo o sobre partes aisladas y la expresión de sus variaciones dimensionales, en términos descriptivos precisos y con valores geométricos, da al métcxlo de Gregory gran utilidad. Creo necesario, por otra parte,
concluír es a dtSCusión ci ando las palabras finales del propio autor al decir
que "un análisis más completo de los factores variables de la configuraci6n
corporal de los peces debe, sin género de dudas, hacerse. Por ejemplo,
más términos y más medidas que describan la forma de secciones transversales sucesivas del cuerpo son necesarias e igualmente de secciones
longitudinales, junto con diagramas de las mismas".
M~s importante es el valor de los polígonos de Gregory (obtenidos
de perfiles sagitales, dorsales, ventrales, anteriores y posteriores l si se les
utiliza para lograr con ellos construcciones geométricas que permiten el
estudio total de la forma del cuerpo o la determinación de ciertos valores
morfológicos de probable interés para la Taxonomia. En el primer caso se
puede determinar la forma "teórica" de los peces y en el segundo un
"perfil de familia", problemas ambos que ya han sido abordados en otros
aspectos, pero a los que el método geométrico puede contribuir a resolver
por procedimientos más exactos y sugestivos.
Precisamente a tal fin están encaminados trabajos en desarrollo y que

220

pr~ntaré.en posteriores contribuciones al conocimiento de la morfología
funcional de algunos vertebrados mexicanos.

BIBLIOGRAFIA
(l)

(2}

Bee~, W. Y J. Tee-Van, 1941. Fishes from the Tropical Eastem
Pac1f1c ( From Cedros lsland, Lower California, South to Galapagos
l~lands and Northern Peru l. Part 2, Sharks. Eastern Pacific Expedít1ons of the New York Zoolog1cal Soc1ety. X)(&gt;!_ Zoologica (New
York), vol. XXVI, part 2, nurnbers 13-18, págs. 93-122, lámns'. 1y 11.

~dr7d. Rey, L., 1928. Fauna Ibérica, Peces. Torno 1, págs. 211-215.

-·-

221

�Personal del Instituto de Investigaciones
Científicas de la Un ivers idad de
Nuevo Le6n
DIRECTOR:

Sl:CRETARIO:

l)r, Ed11ardo Ag11irre Pequr,io

SECC I O N ES

Dr. Forl11nato Ismael Macias

C I ENT I F I CO - TEC N ICA S

~o~rnnES

ESl'ECIALJD\ORS

Dr. 1/onoralo de Ca.siro ......••. . Cic-n&lt;'ia!i Exactas.
TJr. Hnrique C. Uvas .. ........... lligiene y Medicina del Trabajo
(Consejero).
/Jr, Eduardo Aguirre l'equer1o .•••• J&gt;arasilologla.
Dr. Forl1111ato Ismael Macias •••.•. llcmatologln y Metabolismo nasal.
/Jr. Marll11 Torus llernrírlllc: •..•. Cirugía HxJ&gt;erimcntal.
Dr. Al/u.do Gómc:: Alanls ..•••••. Anatomía Pnlol6gicn y Bactcriologin,
DI'. Uaúl U. &lt;;on:álc:: . ..•..•••.•.. 1Jistologia Normal r I&gt;crmatologin.
1Jr. Juús Piedra .• •...••....•...• Embrinlogin.
JJr. Pedro Chapa Trcviño •••...• . Enfl'rmedndes Jnrccciosns.
Dr. lléctor Cu11tú Garza ..••...•. •J&gt;nrnsitologiu (Auxiliar ,le).
Dr. René l.i11as ..•••••..••.•••••• Oftnhnologln (Sec&lt;'l{m Psicotccnica).
nr. Sal11uclor Ha11lem11¡¡or ••••••••• Farmurognosia.
Dr. José J.11is Salinas Rivera .•••. . Anntomla llumnnn y Comparada.
Dr. l.ui:s F11111auallo l'ére:: .. ..•.... Olorinolarin,tologin (Coluborndor).
Estudiante de Medicina Ra,i1 Cota. Biotipologln (Auxiliar de).
Prof. J\nlonio llernánde.: Cor::o •. • Biologia Gcn&lt;'rnl.
Q11im. 1'i'cnir.o Jlttrruel Rangel .•.. Quimira Orgúnicu y Fisico-quimica.
Quim. Tfrnieo Cesar Agar:agoitia.Quimica (Ana1ista).
Jng. Q11im• .1ureliano Garcia Ftrndnde: •...•••••••.•.••..••••• Química Industrial),
Quim. Farmacobiólo{JO l,11: Castillo. Bio-qulmit·n.
Qulm. Farmacobió1ogo Mercedes de
la Garza C11rr.ho .............. .. Biologin (Auxiliar de}.
Sr, José Cru: Frlu.i . ... . ...••..... Química (Aymlanh' ele) .
Prof. A nlonio neconini . ....••..•• l&gt;ibujo y Modelado.
Sr. Ponciano Luna Moreno ••.•.•• •1'nxidermiu (Jefe ill'I Gabinete 1h•) .
Sr. Jordi Juliá lertuche ..•• , ...•..Taxidermia (Ayudante de).
Sr. Jaime A. lloneg Bouqutt .. ..••. Taxidermia (Ayudante de).
Sr. José M. Castillo .••..•••..••• ••. Fol., Microfot. y Cincmatografla.

223

�NOMBRES

PROFESORES EXTRAO RD INAR 10S-I NVESTI GADORES HU ESPEDESDEL INSTITUTO Y CURSOS QUE HAN SUSTENTADO
NOMBRES

ESPECIAUDADES

Dr. Ma:cimiliano Ruiz Castañeda,
del Instituto de Investigaciones
Médicas del Hospilal General de
México, D. F. .................. Tilo y Bracelosis.
Dr. Efrén C. del Po::o, Director de
la Escuela 'acional de Ciencias
Biológicas del Instituto Politécnico N aciona1 .................. Fisiología Experimental.
Dr. José Giral Pereira, Profesor del
I. P. N........................ . Qui.mica Biológica.
Dr. Federico I&lt;. G. Mullerl'ied, Profesor del I. P. N............... . Geologia y Paleontología del Estado
de NneYo León.
Dr. Juan Comas, Profesor tle la
Escuela ' ac. de Antropologia .... Antropologia J Biotipologia.
Pro/. Enrique Beltrán, Jefe del Lab.
de Protozoologia del 1. de s. y
E. T... . ....................... Protozoologia,
Dr. Raúl Toira1· M., del Instituto de
Investigaciones Médicas del Hospital General de México, D. F .... Tularcmia.

BECADOS DEL INSTITUTO Y TESIS QUE DESARROLLAN:
Sr. Roberto Garza Goruález, de la
Facultad de Medicina de la l;ni-

ESPECIALIDADES

Sr. José Sosa Marlinez, de la Escuela Nacional de Ciencias Biológicas del l P. N. (Carrera de
Químico Bacteriólogo y Parasitólogo) ...... , ................ Estudio Serológico del Género Shigella.

-·-

versidad de Nuevo León ........ Higiene y Medicina uel Trabajo.

Sr. .-lngel Seplilveda Diaz, de la
Facultad de Ciencias Quimicas
tle la Universidad de Nuevo León
(Carrera de Ingen•ero Quimico) .Análisis, corrección y abonos sobre
tierras.
Srita. Amelía Barrera Villarreal, de
la Facultad de Ciencias Químicas
de la Universidad de Nuevo León
(Carrera de Químico Farmacobiólogo) ...................... Protozoos y protozoo sis intestinales
humanas.
Sr. Arturo Eli:zondo Garcio., de la
Escuela Naciona1 de Ciencias
Biológicas del I. P. -N. (Carrera
de Qulmico Bacteriólogo y Parasitólogo) ...................... Alteraciones del Jugo de Taranja.

224

225

�SUMARIO
Pág.
Proemio.-E. AGU!RRE PEQUEÑO... .. .............. .........

5

Apuntes Biográficos del Dr. Eusebio Guajardo.
ENRIQUE C. LIVAS....................................

7

Mal del Pinto.
E. AGUIRRE PEQUEÑO.................. . .......... .. ..

9

Mal del Pinto ( Bibliografía l.
E. AGU IRRE PEQUEÑO. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 29
Exámenes Oftalmológicos en Centros Escolares.
RENE LIVAS......... .. ... . .. . ... . ...... . . ...... . ... . . 73
Anotaciones Sobre Morbilidad Ocular en Centros Escolares.
FORTUNATO ISMAEL MACIAS . ........................ 75
Dos casos de Cisticercosis Cutáneo-Muscular en el Hombre.
ALFREDO GOMEZ ALANIS... ..... ........ .. . .... ......
/

79

Tularemia; Formas Clínicas y Diagnóstico de laboratorio.
RAUL M. TOVAR .. .......... .. ........................ 95
Un Reactivo Específico de Tirosina.
JOSE GIRAL .. ............ . ................... . ........ 115

la Levadura de Cerveza y sus Aplicaciones.
JOSE GIRAL, MANUEL RANGEL, AURELIANO GARCIA
FERNANDEZ, CESAR AYARZAGOITIA y LUZ CASTILLO .. 121
El Olor del Café Tostado.
JOSE GIRAL .. . ............... . . ....................... 149
Estudio de la Reacción entre el Yodo en Medio Alcalino y los
Amino-ácidos, en Especial la Treonina.
MANUEL RANGEL. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 155
Estudio del Reactivo Nitrocrómico.
AURELIANO GARCIA FERNANDEZ ...................... 163
Geología del Estado de Nuevo león.
FEDERICO K. G. MULLERRIED ............... .. ........ 167
Determinación de la Posición de un Globo.
HONORATO DE CASTRO. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 201
Estudios de Morfología Funcional en Vertebrados Mexicanos, 11 .
M. MALDONADO KOERDELL ........................... 205

227

�Se terminó de Imprimir en los talleres

de la IMPRESORA MONTERREY, S. A.
el día 22 de diciembre de 1944,

I

�Encuadernó

rPaCfo &lt;:Pad'uaol Jrt,
IMP8E50.R

.?aWINI ~ ¡

liloAíwnr, s. r.., MM.

��</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="206">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="3135">
                  <text>Anales del Instituto de Investigaciones Científicas</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="41">
              <name>Description</name>
              <description>An account of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="479192">
                  <text>Revista del Instituto de Investigaciones Científicas dirigido por Eduardo Aguirre Pequeño. Incluye información científica y médica, biografía de doctores, etcétera.</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <itemType itemTypeId="1">
      <name>Text</name>
      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="102">
          <name>Título Uniforme</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="347620">
              <text>Anales del Instituto de Investigaciones Científicas</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="97">
          <name>Año de publicación</name>
          <description>El año cuando se publico</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="347622">
              <text>1944</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="55">
          <name>Tomo</name>
          <description>Tomo al que pertenece</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="347623">
              <text>1</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="54">
          <name>Número</name>
          <description>Número de la revista</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="347624">
              <text>1</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="101">
          <name>Día</name>
          <description>Día del mes de la publicación</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="347625">
              <text>1</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="100">
          <name>Periodicidad</name>
          <description>La periodicidad de la publicación (diaria, semanal, mensual, anual)</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="347626">
              <text>Anual</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="103">
          <name>Relación OPAC</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="347642">
              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaBasica&amp;bibId=1753304&amp;biblioteca=0&amp;fb=&amp;fm=&amp;isbn=</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </itemType>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="347621">
                <text>Anales del Instituto de Investigaciones Científicas, 1944, Tomo 1, No 1 </text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="39">
            <name>Creator</name>
            <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="347627">
                <text>Aguirre Pequeño, Eduardo, Director</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="49">
            <name>Subject</name>
            <description>The topic of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="347628">
                <text>Ciencia</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="347629">
                <text>Investigación</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="347630">
                <text>Investigaciones científicas</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="347631">
                <text>Medicina</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="347632">
                <text>Biología</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="347633">
                <text>Publicaciones periódicas</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="347634">
                <text>Revista del Instituto de Investigaciones Científicas dirigido por Eduardo Aguirre Pequeño. Incluye información científica y médica, biografía de doctores, etcétera.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="347635">
                <text>Universidad de Nuevo León, Instituto de Investigaciones Científicas</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="347636">
                <text>1944-01-01</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="51">
            <name>Type</name>
            <description>The nature or genre of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="347637">
                <text>Revista</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="42">
            <name>Format</name>
            <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="347638">
                <text>text/pdf</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="43">
            <name>Identifier</name>
            <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="347639">
                <text>2014606</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="347640">
                <text>Fondo Universitario</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="347641">
                <text>spa</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="86">
            <name>Spatial Coverage</name>
            <description>Spatial characteristics of the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="347643">
                <text>Monterrey, N.L., (México)</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="68">
            <name>Access Rights</name>
            <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="347644">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="96">
            <name>Rights Holder</name>
            <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="347645">
                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="25612">
        <name>Dr. Eusebio Guajardo</name>
      </tag>
      <tag tagId="25613">
        <name>Geología</name>
      </tag>
      <tag tagId="25614">
        <name>Levadura de cerveza</name>
      </tag>
      <tag tagId="15730">
        <name>Mal del pinto</name>
      </tag>
      <tag tagId="11238">
        <name>Oftalmología</name>
      </tag>
      <tag tagId="25615">
        <name>Tularemia</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
</itemContainer>
