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u. A. N. l..

~ylEfflAS
Rector

.,

DR. LUIS E. TODD

Secretario General
LIC. JESUS LOZANO DIAZ

Departamento de Difusión
Jefe
LIC. JORGE PEDRAZA .SALINAS

J efe de la Sección Editorial
RECTOR GONZALEZ Y GONZALEZ

N úmero correspondiente '01, Segun&lt;k&gt; Trimestre de 1974

Toda corresponden cia debe dirigirse a "ARMAS Y LETRAS" / Depto. de
Difusión /Univel'sidad Autónoma d e Nuevo León/Torre de la Reetoría,
Noveno Piso/Monterrey, Nuevo León , México.

�PUBLICACION TRIMESTRAL DE LA
UNIVERSIDAD AUTONOMA DE NUEVO LEON

ABRIL-JUNIO DE 1974

SUMARIO
Un ejemplo decoroso . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

5

Celina Leal Moreno, !AS Moradas de Santa Teresa
de Jesús. .. .. . .. . . . .. .. . ................. .. . .

7

Enrique Puente S., Cervantes y las Navelas Ejemplares 15
Alma Patricia Madraza, El Mejor Alcalde, El Rey . . . .

27

Carlos Hernández García, La Vida es Sueño de Pedro
Calderón de 7,a Barca . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

35

Irasema Otzuca Maldonado, Duque de Rioos, Vida
y Obra . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

45

Patricia I . Barranco Ortega, Juan Val.era . . . . . . . . . .

57

Felipa Guadalupe Leal Garza, Miguel de Urramuno y
Amor y Pedagogía .. . . . . . . . ..... . . . .........

79

Osear Rodríguez Arredondo, El Poeta Dámaso Alonso 91

�UN EJEMPLO DECOROSO

f

(BREVE DIALOGO CON EL LIC. MIGUEL COVARRUBIAS, PROFESOR DE LITERATURA ESP~OLA EN
LA FACULTAD DE FILOSOFIA Y LETRAS DE LA
UNIVERSIDAD AUTONOMA DE NUEVO LEON) .

-¿Qué valor les asigna usted, como profesor de Letras,
a los trabajos de los alumnos que publican ahora en esta
revista?
-Mi respuesta~ lo demás implícita- estuvo dada
en el mornento de la entrega de los ocho trabajos académicos de otros tantos alum,ws de los grados superiores. Croo
que la Facultad y un servidor nos responsabilizamos hasta
el punto en que nos oarresponde hacerlo.

-De acuerdo. Pero, más allá de lo esoolar, ¿qué aportaciones nos brindan estos trabajos?
- Las aportaciones o los hdllo.zgos están o son en reui,..
ción directa al desarrollo de la Facultad. Hablo del nivel
general de los trabajos, desde luego.
5

�-Podría decirnos: ¿qué efecto cree usted que cause
entre el resto del alumnado de la Facultad de Filosofía y
Letras, y aun entre el estudiantado de otras escuelas de la
UANL, este número de ARMAS Y LErRAS?

LAS MORADAS
DE SANTA TERESA DE JESUS

•

-Ellos podrían decirlo rnejor que yo. Sin ernbargo, quiero eupaner que el conocimi.enfJo de lo que otros estudiantes
logran, habrá de imponerles un estímulo benéfioo a to&lt;k&gt;s.

-Y la Universidad, ¿en qué medida se beneficia con
estas tareas?
-Grandemente. La Universidn.d, C&lt;YmO un. centro rico
y oonado de cultura, tiene que deml:&gt;strar a tirios y troyanoB ,&lt;JIU3 también en las lides huma:nlstica8 sus edtuX11ndos
puede11. ofrecer -.JJJ o f ~ wi decoro8o ejemplo d.e e.sf&lt;YrW.do qtJd,,ace,- intelectuill. La8 'letra8 g no la8 arrruJ8 tienen esta vez la palabra.

Celina Leal Moreno

INTRODUCCION

EN

•

•

los siglos XVI y XVII en España, la teología católica alcanza un momento de máximo esplendor con la Gran
Escuela Ascético-mística. A ello contribuye en lugar preferente la Orden Carmelitana.
En el tiempo de la Reforma, contra la que España luchaba levantando una nueva vida espiritual. La orden de
los Carmelitas contribuye purificando y haciendo más austeras las costumbres de sus conventos con dos grandes fundadores de Descalzos. De una parte, Santa Teresa de Jesús,
la Doctora mística, como se le ha llamado, que representa
la tendencia de una vida espiritual, popular y sensorial en
su religiosidad. De otro lado, San Juan de la Cruz que encarna la creación artístico-religioso-intelectual.

�VIDA Y OBRA DE
SANTA TERESA DE JESUS

TERESA de Cepeda y Ahumada, nació en Gotarrendura
de Avila en 1515 y muere en 1582. De familia noble, aunque humilde, siendo aún muy niña las lecturas de vida de
santos y libros de caballería le despertaron un gran entusiasmo. Ingresa al Convento de La Encarnación de Avila, funda un convento de Carmelitas descalzas, restableciendo la
autoridad que anteriormente tenía la Orden. Est,o le ocasionó grandes contrariedades, y en constantes luchas recorrió los caminos de España multiplicando los conventos,
que aún hoy en dia siguen su espíritu y su regla. Tenia la
Santa imaginación viva, inteligencia clara, y un habla graciosa que conquistaba a los que trataba.

Todas las poesías de Santa Teresa de Jesús están escritas en los versos cortos de la poesía tradicional, común a la
Edad Media¡; sólo una de las citadas, cuya atribución a la
Santa no es del todo segura "Dichoso el corazón enamorado" sigue la métrica italiana del Renacimiento. Escribe
Santa Teresa "Las Moradas" cuando tenía 62 años y se debatía en sus mayores luchas, sin que se vea en ello cansancio o amargura; antes al contrario, se advierte la sana alegría, lozanía y pureza de estilo que tiene toda su obra.
9

�Los temas de las poesías de Santa Teresa son todos
religiosos, de estilo popular, y en su mayoría fueron compuestos para solaz de sus monjas y para ser cantados en
las fiestas de Navidad o de los Santos, etc. No hay en el
mundo prosa ni verso que basten a igualar, ni aun de lejos
se acerquen a cualquiera de los capítulos de la Vida; autobiografía a ninguna semejante, en que con la más peregrina
modestia se narran las singulares merecidas que Dios le hizo y se habla y discurre de las más altas revelaciones místicas con una sencillez y un sublime descuido de frases que
deleitan y enamoran.
Santa Teresa de Jesús en sus escritos nos ha dejado
reflejada el habla popular del siglo XVI en Castilla, lleno
de gracejo espontáneo, con extrema naturalidad y sencillez.
Pero de esa sencillez de la Santa en sus escritos habría
mucho que hablar. Santa Teresa había leído mucho las traducciones de místicos medievales que la Reforma española
del Cardenal Cisneros había dado a la lengua vulgar. Pero
el Gran Inquisidor Valdés en 1559 pu):&gt;licó su Indice en el
que prohibía los libros de religión de lengua vulgar, animado de un riguroso sentido de Contrarreforma. Esta decisión privó a Santa Teresa de muchos libros "que le daba
recreación leerlos", pero el mismo Cristo la consuela diciéndole: "no tengas pena, que yo te daré libro vivo".
El maestro Menéndez Pida!, nos aclara algunos puntos
interesantes de "El estilo de Santa Teresa", y su manera
de escribir, en el siguiente comentario:
"La priora de., un convento --escribe la Santa- debe
'mirar en la manera del hablar que vaya con simplicidad y
llaneza y religión; que lleve más estilo de ermitaños y gente
retirada, que no ir tomando vocablos de novedades y melindres, creo los llaman, que se usan en el mundo ... ; préciense más de groseras que de curiosas en estos casos'. Groseras más que curiosas. Aquí tenemos igualmente la explicación de la prosodia popularizante que Santa Teresa adopta
en sus autógrados, desviándose de la grafía corriente en los
libros por ella leídos: han por aún; aunque, cuantimás,

cuanto más; muestro, nuestro; etc., etc.,1. ·: Se su:len tomar estas formas, Y yo mismo las he explicado asi, co~~
propias del habla hidalga de Avila, en la qu_e Teresa se cr10,
ro aunque varias lo son, las más, demasiado bastas, perienecen sin duda al habla rústica que la Santa adopta?ª
por preciarse de estilo grosero y ermitaño ... Involuntariamente la Santa con su renuncia a lo libresco, hace de su
estilo de ermitaños un estilo de arte muy personal.
Las Mara,da,s, obra mística de Santa Teres~ de Je~ús
terminada en 1577 en el Monasterio de San Jose ~~ Av~la,
fue publicada un año más tarde con el tít~lo
Castillo
Interior". Este castillo es el alma. en cuyo m~rior florece
el árbol de la vida espiritual (plantado en las mismas agu~s
vivas de la vida, que es Dios). Para alcanzar su prop~o
centro, el alma debe entrar en sí mis~~• pasando a traves
de sí y siguiendo un camino de perfecc1on que progresa. por
grados. Estos grados, que corresponden a las progresivas
renuncias a que el alma debe someterse para que su amor
hacia Dios sea infinitamente puro, son las siete ~oradas
castillo, en la última de las cuales encuentra.ª Dios, que mfunde valor al alma en camino, con sus gracias, y la renueva, transforma y prepara para las delicias de la "unión".

d:

?el

Puerta del castillo, es la oración acompañada de la
meditación. Con los ojos fijos en Cristo, de~ cual aprende
la verdadera humildad, el alma entra en la primera_ morada.
En la segunda conforma su voluntad con la de Dios Y, en
la tercera conquista para sí la rectitud del querer en armonía cod. el cuerpo. Las tres primeras moradas co~e~ponden a la vía purgativa. Empieza entonces el recog1m1ento
pasivo (oración de quietud) de la cu~a morada, _donde
llueven los favores de Dios (gustos de D10s) que encienden
en e1 a 1ma el fuego de la verdadera caridad y la llevan
d' · a
paladear su dulzura· ( agua de vida que produce gran isima
paz y quietud, y s~avidad de lo muy i~terior de _nosotros
mismos). Las gracias místicas de la uruon se consiguen en
la quinta morada, cuando el alma se esfuerza por renunciar totalmente a sí misma para ponerse en las manos de
Dios. La unión se hace siempre más intensa y, a menudo,

10
11

�estática, en la morada siguiente. Las tres siguientes pertenecen a la vía iluminativa. En la última morada, se convierte en santidad: unión que transforma y que sella definitivamente, entre los esplendores de la eterna sabiduría la
amistad entre el alma y las Personas Divinas, especialO-:ente Cristo.
En su tratado, Santa Teresa de Jesús, describe con
abandono lírico y efusivo las gracias misticas de que gozó
durante sus largos años de ascetismo y de actividad contemplativa. No teoriza con su propia experiencia fundada
especialmente en el amor y en las gracias que le da Dios y
que colman todo deseo, y nos da a comprender su sentido.
Con un estilo afectivo, que en las formas sintácticas del
lenguaje hablado se ciñen a una realidad íntimamente vivida, Santa Teresa de Jesús traduce su experiencia en imágenes ingenuas y populares que son la floración espontánea
de un alma enamorada de Dios y sostenida místicamente
(por vía extraordinaria) de su gracia.

ta solicitud del alma enamorada: "Es como unas fontecicas
que yo he visto manar que nunca cesa de hacer mov~iento el arena hacia arriba. Al natural me parece este eJemplo y oomparación de las almas . .. siempre está bullen?º el
amor y pensando qué hará; no cabe en sí como en la tierra
parece no cabe aquel agua ... el alma no sosiega ni cabe en
sí con el amor que tiene ... ¡Oh qué de veces me acuerdo
del agua viva que dijo el Señor a la Samaritana!" (Vida,
XXX). La imagen del manantial, aunque sin ornato ninguno, realza en sus pocas palabras la idea de inquietud y
ese hinche de simbolismo ... No queda inferior Santa Teresa a Lope de Vega, el gran maestro en hallar novedad y
sentido simbólico en los similes tomados de las menudas
ocurrencias de lo cotidiano".
La vida de Santa Teresa de Jesús escrita por ella misma, es el libro más hondo, más denso, más penetrante que
existe en ninguna Literatura.

De 1~ gran construcción de "Las Moradas", cima y
compei:id10 de toda la tradición mística cristiana, y por sus
excepcionales cualidades de análisis interno y de exposición
exacta y positiva, su obra representa el mejor inventario
Y estudio de todos los estados y matices de las almas en este gran camino y lucha de su unión con Dios. Toda la mística universal no ha mostrado un fenómeno de esta índole
que no esté estudiado, observado y encasillado en la gran
obra teresiana. En cierto modo la doctrina mística de Santa Teresa es algo semejante en el misticismo a lo que fue la
gran obra de organización y observación del mecanismo
del entendimiento humano realizado por Aristóteles en su
lógica. "Las Moradas" vienen a ser el órgano del misticismo cristiano.

En torno a la obra de Santa Teresa de Jesús hay un
hondo encanto de intimidad que nos descubre sus aficiones,
se vale para los estados místicos de imágenes señoriales delicadas, analiza el alma hasta en sus más secretos rinconcillos. Toda la obra de Santa Teresa viene a ser una autobiografía del reino interior, o de la anécdota de su vida fundadora. Aun en el intento de sistematización de "Las Moradas",
no le importa crear un edificio objetivo teológico, aunque
siga la técnica de los primeros mistioos del siglo XVI, que
había leído con afecto.

"Y aunque quiere evitar toda gala en el escribir, es una
singular escritora de imágenes . . . Aquella monja andariega, al apagar la sed en sus fatigosos viajes, había meditado
ante la varia manera de brotar los fontanares. El borbollear
del agua en los manantiales arenosos representa la inquie-

Santa Teresa nos presenta en "Las Moradas" un tratado completo sobre el alma y sus relaciones con Dios. La
obra tiene trozos de gran belleza. Es impresionante el equilibrio que en casi toda ella se mantiene entre el más alto
sentir religioso y la noción de las realidades de la vida, que

12

13

CONCLUSIONES

�se manifiesta en las constantes admoniciones a sus monjas,
a quienes se destina el libro, para que el éxtasis y la oración no les hagan olvidarse de los deberes de cada hora; y
en la desconfianza, en fin, ante la imaginación que, desviándonos de la realidad, puede oonducirnos por el camino de la
falsa vida espiritual. Se ve aquí, quizá más que en la Vida,
el sentido inmediato del mundo exterior, por el que Santa
Teresa, siendo el más espiritual de los místicos, es, al mismo tiempo el más humano.

CERVANTES Y LAS NOVELAS
EJEMPLARES

Por: Enrique Puente S.

I
BIBLIOGRAFIA

N.

Alborg,, J. L., Historia de 7.a Literatura Español.a, ed.,
Gredos, S. A., Madrid, 1966. Tomo I.

- - - - - - , Cuatro Mi,sticos EspañolJ3s, selección y prólogo de María Josefa Canellado, Colección Literaria
Servet, Mundo Renacentista, México, 1967.
González Porto-Bompiani, Diccionario Literario, ed., Montaner y Simón, S. A., Barcelona, Tomo VII.
Río, Angel del, Historia de Literatura Española, ed., Holt,
Rinehart and Winston, New York~ 1963. Tomo I.
Teresa de Jesús, Santa, Su vida, ed., Espasa Calpe,
Madrid, 1934. Tomo I-II.

s.

A.,

Teresa de Jesús, Santa, Las Moradas, 7a. ed., (Colección
Austral, 86), Espasa-Calpe, Madrid, 1971.
14

ADIE ignora el lugar preponderante que ocupa Cervantes en las letras españolas ni desconoce la gran cantidad
de libros que, acerca de sus obras, se han escrito en todo
el mundo. Esto puede tornar fácil el hablar o escribir, teniendo como tema "El Quijote", "Los Entremeses" o "Las
Novelas Ejemplares". Sin embargo, parece que no debe ser
tan sencillo, cuando el comentarista ha de encontrarse ante
un cúmulo de muy diferentes opiniones,; si se juzga fácil el
comentario por el hecho de que durante más de tres siglos,
se escribió más que suficiente acerca de Cervantes, el juicio es erróneo. Repetir lo que otros dijeron carece de verdadero objetivo y, por lo tanto, es necesario dirigir la mirada hacia algo nuevo.
En eso no hay facilidad. El autor ha sido tan estudiado, que apenas quedará rendija por donde atisbar algo nuevo o no visto. Y traer a colación algo nuevo, es lanzar su
cuarto a espadas en un campo de numerosos contendientes.
No digo que esto se deba temer, sino que lo señalo para
refutar una pretendida facilidad en comentar a Cervantes.

15

�Todo eso no atañe tanto a este corto trabajo, pues yo
apenas soy un estudiante de cuarto año de Letras y confieso paladinamente que de Cervantes, sólo he leíd~ "El Quijote" y tres de sus "Novelas Ejemplares"; éstas últimas
encomendadas para realizar este trabajo. Comentarios
acerca de sus obras, absolutamente nada, a excepción del
estudio preliminar que trae la edición de las "Novelas
Ejemplares" que me he procurado, y que es de "Editorial
Bruguera". Quiero entonces decir que, no habiendo leído
nada acerca de él y de sus novelas sólo lo dicho, todo lo que
digo enseguida es comentario mío, por pobre y poco que

trabajos de Persiles y Segismunda", una larga novela bizantina y sus famosas "Novelas Ejemplares", de las que
no digo más, porque de ellas me voy a ocupar en particular.

AUTOR Y EPOCA

La época de Cervantes es época de reyes, condes y
marqueses, en la que la voluntad del todopoderoso monarca, se impone sobre toda una nación y sus dominios de
ultramar. Cunde el servilismo y la intriga palaciega para
alcanzar las mejores prebendas. En el aspecto de las creencias, la Iglesia domina todo el panorama y su influencia
se extiende a las artes, a la literatura y a la política; ya
ha pasado la grave escisión protestante de 1516.

sea.

Nuestro autor no precisa de noticias para ser presentado, pues es el príncipe de las letras españolas. Nació en
Alcalá de Henares el año de 1547 y murió en Madrid el año
de 1616. En un tiempo, en que para la gente humilde no
había más camim&gt;s que la carrera eclesiástica o la militar
( un tercero era la esclavitud del trabajo para los ricos burgueses) , Cervantes escogió la militar y así, estuvo en la famosa batalla de Lepanto. En el ejercicio de esta carrera
sufrió prisión por cinco años y además, quedó manco de la
mano izquierda.
Sus dotes literarias le ayudaron a sobreponerse a su
defecto y así, escribió la obra que lo ha hecho famoso en
todo el mundo, "El ingenioso hidalgo Don Quijote de la
Mancha", maravillosa novela cuya prosa límpida y pura
a~ira. aún a las generaciones modernas; su argumento
sigue siendo fuente de inspiración para muchos escritores
Y_ fil?sofos de nuestro tiempo, y no dudamos que lo seguira siendo. Para teatro escribió sus famosos "Entremeses"
que hasta ahora siguen representándose y son un fiel exponente de las costumbres de su época; cuenta en su haber
también ocho comedias y algunas obras de teatro perdidas. No dejó de tomar la lira de poeta, pero su poesía queda muy por, debajo de la altura de su prosa. En el género
novelístico escribió "La Galatea", novela pastoril; "Los
16

Sus coetáneos literarios fueron también otros magníficos exponentes de las letras españolas,, entre ellos Lope
de Vega y Luis de Góngora; el primero llamado "Fénix de
los ingenios" por su vasta producción, teatral sobre todo;
el segundo, famoso por la revolución lingüística y literaria de que fue primer paladín, como creador del célebre
culteranismo.

Las costumbres de la época están dominadas por los
conceptos del amor y del honor. El amor en todas sus formas, pero principalmente la caballeresca: el varón que por
devoción a su dama se bate a muerte, si es preciso. El honor, cuyo concepto se juzga artificiosamente valiosísimo,
pues son escasos los que en realidad lo tienen; pero si los
injurian a ese respecto, retan a duelo al injuriante para
lavar la mácula, a pesar de la gravísima prohibición de la
"Santa Iglesia, nuestra Madre".
En forma breve, he dado una idea general del autor y
de su época, esto nos facilitará más la comprensión de sus
novelas, pues aunque éstas tocan temas de carácter universal en el espacio y en el tiempo, están también saturadas
de detalles y matices muy propios de la época.
17

�II
. .~s "Novelas Ejemplares" fueron escritas, según la
opiruon de la mayoría, en los años posteriores al 1600, que
al~os .~argan poco probablemente hasta 1612, año de su
pub1Icac10n. Son doce narraciones en que Cervantes hace
gala de un profundo conocimiento del corazón humano y
de las costumbr~ de su época antes anotadas. El orden'en
que fueron escritas se desconoce.
Creo conveniente atender al título, pues el autor tla a
sus_ novelas el calificativo
de "eJ·emp11ares" • ¿•E·;¡emp1ares de
_
~ue o para que? Debe suponerse, según el espíritu de la
epoca~ que el ejempl~ qu~ trata de dar Cervantes, eS el de
un~ vida honorable, 1Imp1a y aun cristiana. El mismo en el
prologo pondera este propósito:

"He:Tes_ dad-O el_ nombre de "ejemplares",
Y ~i bien lo miras., ,no hay ninguna de
quien no se pueda sacar algún ejemplo
prooechoso ... Mi intento ha sido p&lt;mer
en la plaza de nuestra ,república una mesa
de truoos., donde cada uno pueda llegar a
ent_:etenerse sin daño de barra; digo sin
dano del alma ni de"/í cuerpo ... Una cosa
me atreveré a decirte: que si 'JXY!' algún
rrwdo alcanzara que la lección de estas
nove~ -pudiera inducir p ,quien· las leyera
a algun mal deseo o pensamiento, antes
me cortara la mano con que 7xls escribí
que sacarlas en público". 1
Allí está expresado el propósito de Cervantes, pero creo
q~e con sus palabras se curaba en salud, pues el Santo Oficio Y el Index ~taban al acecho. No se ve en sus novelas
que ~aya cumplido su propósito y, ateniéndonos de nuevo
a la epoca, sus :1'10vel~ contienen ejemplos reprobables que,
con toda.,segur1dad, s1 "dañaron almas" e indujeron a algunos a mal deseo o pensamiento", para utilizar las mis1 Cervantes, Novelas Ejemplares, Prólogo

18

mas palabras del autor. Creo que sí lo hubieran tomado en
serio, lo hubieran obligado a cortarse la mano.
TEMAS GENERALES.-No hay que escardar mucho
para encontrar los temas preferidos de Cervantes en estas
novelitas. El principal es el amor, que aparece casi en todas ellas y en algunas, como tema de la narración. Cervantes lo maneja en todas sus facetas, con todas sus ilusiones
y desilusiones, con la eterna compañía de los celos y el adulterio, el doble compromiso de un soltero con dos doncellas
núbiles, etc. Otros temas muy de su gusto son las aventuras de índole realista, algunas y de fantástica, otras. Entre
éstas últimas se pueden citar "La Gitanilla", "El Licenciado Vidriera" y "La Fuerza de la Sangre". Entre las primeras "El Celoso Extremeño", "El Amante Liberal" y "Las
dos Doncellas".
FUENTES.-Es interesante hurgar en las fuentes que
tuvo Cervantes para sus novelas, pero yo no me refiero
únicamente a los temas manejados, sino también a la forma. Se cree que ha influido fuertemente en Cervantes "El
Decamerón" de Boccaccio, del que ya había traducciones en
su tiempo y la verdad es que novelas como "El celoso extremeño", "El amante liberal", "La señora Cornelia" y "Las
dos doncellas" tienen mucho de los cuentos del italiano. Algunos remontan sus fuentes hasta obras antiguas, sobre
todo de italianos y latinos. Esto último no es improbable.
Mi juicio es que hay que agregar una fuente más: la realidad de la vida misma, de la vida española de su época y
aun de su misma vida particular.
En lo que se refiere a la forma, es decir la narración
en forma de novela, entiendo que en ese tiempo apenas se
empezaba a utilizar. Los italianos habían precedido y los
españoles trataban de imitar. En España lo que existía con
más profusión era el cuento; si hemos de hablar de novelas,
citaremos las que se llamaron "de caballería", que tan duramente atacó Cervantes en "El Quijote". Las "Novelas
Ejemplares" son novelitas en comparación con las novelas
modernas. También se podría decir que son cuentos gran-

19

�des, si consideramos lo que era el cuento en ese tiempo.
Como que han quedado a la manera de un género intermedio, engrandecido por la pluma de Cervantes.

m
RINCONErE Y CORTADILLO.-Esta es una obra
maestra de Cervantes, considerada como exponente del
modo de vida, de la gente de la más baja estofa. En todas
las épocas hay de esto, pero las cualidades (?) de los delincuentes de aquel entonces, nos las da a conocer Cervantes
en vívidas descripciones y en ágiles diálogos.
Considerando el conjunto de la novela, tendremos que
admitir que la finalidad del autor no fue precisamente narrar las aventuras de los dos ladronzuelos, Rinconete y
Cortadillo. No se presenta un problema para dar una solución. En grandes partes de la novela los dos personajes son
olvidados y al fir1al, sencillamente se alejan de aquellas
gentes, que eran peores que ellos.
Esto nos hace reconocer lo que he dicho al principio:
el autor trata de exponer a nuestra vista, la miseria y la
degradación de hombres y mujeres confabulados en el delito organizado. Y en esto obtiene un éxito completo. Una
larga lista con que se identifica esa clase de gente, nota
peculiar del mundo de la delincuencia, nos es proporcionada por Cervantes y nos da ya una idea de qué ambiente se
nos quiere presentar: Ganchuelo, Chiquiznaque, Maniferro,
Silbatillo, Escalanta, Pipota, Repolido, Monipodio y algunos más.
Una situación muy significativa que trae Cervantes en
esta novela, es la de cómo esa gente parece no tener conciencia de lo que hace, pues practica su religión, mediocremente por cierto, y aun encomienda a Dios y a los santos
sus actividades. La práctica de una religión es buena, pero
llevada al fanatismo y puesta como mampara o sustentadora de nuestros delitos, es la peor aberración. Esta conducta que nos pinta admirablemente Cervantes, me recuer-

20

da la actitud de las modernas prostitutas: viven de la degradación y siempre encienden veladoras al santo de su devoción.
Fijándonos ahora en los personajes, Rinconete y Cortadillo quedan tales cuales Cervantes quiso dibujarlos: simples ladroncillos que por andar en el delito, cayeron en manos de individuos de la peor calaña. Y esto es tan verdadero,
que el final de la obra, es su huida de aquella gente.
Un personaj~ literariamente magistral es el jefe _de
toda aquella canalla, Monipodio. Cervantes nos lo presenta
inculto y analfabeta, pero al mismo tiempo audaz y buen
sicólogo. El sabe aplacar los ánimos cuando se exaltan,
alienta al delito reconociendo los méritos de sus compinches, es hábil para vencer resistencias tanto de sus compañeros como de los alguaciles.
El lenguaje que utiliza el autor, conservando su castellanidad, su pureza y su estilo peculiar, es al mismo tiempo
fiel imagen de los personajes creados. Sirvan de -ejemplo los
siguientes textos: " ... porque Zos dú:is 'fXJ,SadioS dieron tres
ansias a un cuatrero que había murciado dos roznos .. .2,
" . . ..porque no somos tan ignorantes que no se nos alcance
que lo qud(li,ice 7.a lengua @aYU/3 la gorja . .. ,, "¿Casada yo,
malioof - respondió la Cariharta-. ¡mira en qué t ecla

toca!" 4
No hablemos de figuras que no hay mucho lugar a
esto, pero sí repitamos que el estilo es netamente cervantino, con sus períodos largos pero siempre absolutamente
claros. El diálogo es manejado con agilidad y aun los parlamentos largos no fastidian, por la gracia del lenguaje
utilizado. Las descripciones de facciones y caracteres, apropiados al tema, si bien retardan el desarrollo de la acción,
avivan la personalidad de los descritos y nos hacen comprender mejor su modo de ser ante la vida.
2 ldem, Rinconete y Cortadillo, Pg. 206, Edil. Burguera, Barcelona; 1973.
3 Ibídem, Póg. 21:¾.
4 Ibídem, Póg . 224.

21

�IV

EL LICENCIADO VIDRIERA.-Nos encontramos ante una obra semejante a la anterior, no por la clase de
aventuras, ni por la calidad de los personajes, sino porque
también en ésta se acumulan gran cantidad de detalles para lograr el único intento del autor, que hemos de descubrir. He dicho aventuras, pero en realidad hay pocas, y he
dicho personajes, pero en realidad se podría afirmar que
hay sólo uno. La novela nos presenta el triste destino de un
estudiante de leyes, Tomás Rodaja, que se hace milifar para conocer mundo y probar suerte. Regresa a Salamanca,
lugar de sus estudios, donde una dama enamorada de él le
hace tomar un brebaje, que no da los resultados apetecidos,
pero sí le trastorna la razón.
Esta locura, que le hace creerse de vídrio, le lleva a un
vagabundeo por la ciudad, cuyas gentes le siguen primero,
por la novedad de su demencia y después, por los juicios tan
acertados con que contesta a todas las preguntas. El autor
se alarga demasiado al exponer innumerables juicios emitidos por el ahora Licenciado Vidriera, a tal grado que pudiera fastidiar; si esto no sucede es por la curiosidad del
lector, ya supuesta por Cervantes, de conocer tales juicios.
Pero aquí es precisamente donde podemos descubrir
el objetivo del autor, ¿por qué nos presenta a un demente,
dando respuestas tan acertadas y diciendo verdades con tan
buen tino? Si esas respuestas se limitaran a dos o tres hubiera parecido algo accidental de la narración, pero lo 'cierto es que son muchas y ellas forman el cuerpo de la obra.
La intención, a mi parecer, es patente; el autor ha querido
decir que los verdaderos dementes, somos quienes no nos
atrevemos a decir la verdad y a luchar por la verdad. Pero
el mundo juzga locos a quienes con decisión y valor, se ponen de parte de ella y la defienden. Así, por ejémplo, Cristo
que defendía la verdad y que llamó "zorra" a Herodes, fue
tratado de loco por éste. Aún en la actualidad, nosotros damos ese despectivo calificativo a quien se adentra en las luchas sociales y trata de salvar a los irredentos: ¡está loco!

22

decimos, porque gasta su tiempo y arriesga su seguridad,
mientras nosotros no levantamos un dedo ni perdemos un
cabello, lejos de una lucha que es nuestra lucha.
Me ha parecido que tal es el objetivo de Cervantes, aun
cuando los problemas sociales de su tiempo no fueran tan
acuciantes como los de ahora. Por lo menos quiso decir que
a cada quien se le dijera su verdad.
No se puede hablar mucho de personajes en esta obra,
porque el Licenciado Vidriera domina toda la acción. Es de
hacerse notar que cuando tornó a la cordura, siguió diciendo lo mismo que cuando estaba demente. Y si muchos le seguían en su anterior estado, muchos más le siguieron en el
nuevo, lo que constituye una nueva enseñanza: el valor, el
arrojo, la verdad, la autenticidad, siempre cuentan con el
apoyo de las gentes.
Del lenguaje no hay mucho qué decir, es el clásico de
Cervantes, limpio, puro, liso y llano como conviene a estas
narraciones. Sin figuras, sin metáforas, ni siquiera comparaciones, tan sólo sentencioso en las respuestas de Vidriera.
Todo esto redunda en ventaja de la novela, que no precisa
de más ni estaría en concordancia con el tema.
V

EL CELOSO EXTREME:fil"O.-Estamos ahora frente a
una novela de la otra clase, de las de tema de amor; una de
las que dijo Cervantes, más seguramente, hechas para sacar
"algún ejemplo provechoso". El tema del amor, muy propio de la época, fue también uno de los preferidos por el
gran escritor y ni "El Quijote" se escapó de esta preferencia, si recordamos al curioso impertinente y a la pastora
Marcela.
Creo que el mismo carácter de la época obliga a los
autores, a ser más alambicados para referir todos los enredos y situaciones. Vuelvo aqui a recordar la vigilancia del
Santo Oficio y el temor al Index. En esta novela se nos da

�el caso de una modificación de Cervantes, para evitar la
descripción de un adulterio consumado.5

ciona de tal modo que parece aquí olvidado el concepto del
honor de todas las épocas, pero particularmente el de la
suya.

El caso de "El celoso extremeño" es el eterno problema
del anciano casado oon una mujer joven. En la novela se
agregan dos detalles que agravan la situación. Ella, Leonora, es apenas una adolescente de trece o catorce años; el
anciano, Felipe dC' Carrizales, no sólo es anciano, sino que
siempre ha sido celoso; en esta situación, por lo tanto, sus
celos tendrían que provocar una situación verdaderamente
irritante.
-

El hombre se enferma de lo que ha visto, manda llamar a sus suegros y, consciente de su futura muerte, da testamento en que dobla la dote de Leonora; deja dinero para
sostenimiento de sus suegros y de sus criadas y, lo más
increíble, pide a su esposa que cuando él muera, se case con
Loaysa.

Pero esto es una novela y, aunque la realidad es a veces más fuerte que la fantasía, estimo que nuestro autor ha
tenido que exagerar en el presente caso. Carrizales se casa
con Leonora y casi virtualmente la empareda; sólo a misa
la saca y eso antes que amanezca. Aparte de él, un solo varón hay en la casa y es un criado negro, igualmente emparedado día y noche. Ni un solo animal macho fue permitido
en la casa. En cambio, criadas y esclavas con una dueña,
su "jefa", hubo al por mayor, peligro más serio, ciertamente.
Ya en esto hay exageración. Esto va a provocar que
también se exagere el camino, por donde llega Loaysa, el
tercero del triángulo, hasta Leonora. Son tantos los medios
que usa y las peripecias que sufre, que parecen inverosímiles tanto el hecho, como el personaje. En "La Celestina"
de Rojas, tenemos un hecho parecido, que resulta tan natural y verosímil que nadie lo critica.
Si todo esto ha resultado increíble, el final lo es más.
Loaysa logra finalmente su objetivo, pero no toca a Leonora, sólo duerme en su compañía. Felipe de Carrizales, el
injuriado, contempla el cuadro para su mala suerte y el celoso, que no soportaba ni una mirada hacia Leonora, reac5

J. A . F ., en la Presen tación de "El celoso extremeño" de la Edición d e la
"Novelas Ejemplares" ante cita da , d ice: " No parece v6lida la interpretación
tradicional de que Cervantes pretendió d ar ma yor honestida d a su rela to.
Américo Castro ha insistido en la convenie ncia d el cambio por razones relig iosas". (Pág. 365).

24

---._

Cervantes estuvo consciente de que sus lectores no
aceptarían esto con facilidad, las siguientes palabras que
pone en los labios de Carrizales lo dejan entender: "Mas
porque todo el mundo vea el valor de los quilates de la voluntad y fe con que te quise, en este último trance de mi
vida quiero mostrarlo de modo, que quede en el mundo como ejemplo, si no de bondad, al menos, de simplicidad jamás vista ni oída'' .6
Si la trama ha resultado inverosímil, por consecuencia los tres personajes del triángulo, resultan igual. Pero
curioso es que los personajes secundarios sean ahora los
mejor dibujados. Por ejemplo la dueña Marialonso, en ella
se esmeró Cervantes. Su proceder, cauteloso y taimado, es
dirigido certeramente hacia el objetivo. Finge hipócritamente hablando con sesudez, que su mayor preocupación es
el honor de las criadas y el propio, cuando no le interesa
ni el de su señora. ¡Con qué habilidad manipula la situación para quedarse a solas con el mancebo!
La criada negra Guiomar, como personaje bien delineado no se queda a la zaga. Lo mismo se puede decir de
Luis, el criado emparedado, aunque tiene algo de las exageraciones de Cervantes en el desarrollo de la trama.
Finalmente, hay que decir que el asunto se parece mucho a los cuentos de "El Decamerón" de Boccaccio; y que
el mismo Cervantes lo utilizó también en uno de sus "Entremeses" : "El viejo celoso".
6 Cervantes, Novelas Ejemplares, El celoso extremeño, Pg. 407, Edil. Bruguera ,
Barce lona, 1973.

25

�BIBLIOGRAFIA

EL MEJOR ALCALDE, EL REY
Por: Alma Patricia Madrazo

Bleiberg, Germán y Marias, Julián, DiccionariO de Literatura Española, Tercera Edición, Ediciones Castilla,
S. A., Madrid, 1964.
Cervantes, Miguel de, NCYOOUlS Ejemplares, Edición especial
de Editorial Bruguera. S. A., 1973.

26

�SUMARIO

I

Introdiwci{m/ I

Introducción

II Situación de la obra

m

E

L teatro español del siglo XVII al que perteneció

Lope de Vega parece que quiere centrarse en tres concep·

Síntesis de la obra

IV Comentarios sobre la obra

tos, o más bien podríamos decir sistemas de mitos que representaban el sentir del pueblo español: honor, monarquía
y fe católica.
Fuera de estos tres conceptos el autor podía inventar
cuanto le fuera posible con entera libertad, pero dentro de
ellos no podía hacer variaciones posibles. En primer lugar,
no se lo permitía la estrechez uniforme del pensamiento
español y por otra parte el público lo rechazaba inmediatamente.

V Indice
VI Bibliografía

Es por esta razón que este tipo de teatro no puede
aportar nada, o casi nada, ya que no es posible admitir un
drama que no permite al hombre libertad de pensamiento
fuera de normas establecidas.

28

29

�Situacián de la obra/11

La obra se desarrolla en León en un pueblo de Galicia
y sus cercanías.

La obra de Lope de Vega, El mejor aJ,calde, el 'Rey,
está tomada de un relato histórico de la época de Alfonso
VIl; Lope nos dice al final de la obra que este hecho aparece en la Crónica General, de Alfonso X, según el texto de
Ocampo.
Alfonso VIl fue rey de Castilla y de León, hijo de
Doña Urraca y del conde Raimundo de Borgoña, asumió el
título de "Emperador de las Españas" y conquistó Jaén y
Almería.
Ya desde el poema del Cid, podemos ver en el relato el
tipo de luchas que existían entre feudales y monarcas y
esto se acentuó más durante el reinado de Alfonso X. Además nos damos cuenta de cómo era importante para el pueblo español de la época de Alfonso VI y posteriormente
Alfonso vn, su rey, él constituía después de Dios el poder
máximo y sus órdenes. debían ser obedecidas y cumplidas
sin réplica si se era buen vasallo, lo que implicaba ser un
buen español.
Aquél que no reconocía en su Rey la autoridad máxima terrena debía ser castigado con la pena máxima que en
aquel entonces era la muerte o el destierro.
El reinado de Alfonso VIl está considerado dentro de
la historia española como sobresaliente, gracias a la sabia
y justa forma con que gobernó y guió a su pueblo este
monarca.
Síntesis de la obra/111

Personajes:
Sancho
Don Tello
Celio
Julio
Nuño

Elvira
Feliciana
Juana
Leonor
El rey León
30

El conde Don Pedro
Enrique
Brito
Pelayo
Fileno

Empie-za donde Sancho enamorado de Elvira, le pide
la mano con el consentimiento de ésta a su padre Don Nuño, él accede con la condición de que se lo haga saber a su
patrón el señor feudal Don Tel10, puesto que era lo correcto, según costumbres de la época y con la seguridad de que
le haria obsequios. A Sancho lo único que le interesa es
casarse e inmediatamente va a ver a Don Tello que le promete ganado y apadrinar su boda junto con su hermana
Feliciana. La boda va a celebrarse el mismo día, llega el
cura y todo está dispuesto, pero Don Tello se enamora de
la novia al conocerla y suspende todo. Por la noche la rapta y se la lleva con él. Sancho desesperado decide ir a ver
al Rey para que le devuelvan a Elvira. Pelay,o lo acompaña
en el viaje. El Rey manda a Tello una carta donde le pide
que regrese a la novia de Sancho, Don Tello no obedece el
mandato y vuelve Sancho con el Rey a comunicárselo. Entonces el Rey decide ir personalmente disfrazado a resolver
el problema. Llega ante Don Tel10, se encuentra con la deshonra de Elvira, lo hace que la repare casándolo y después
le manda que le corten la cabeza por desobedecerlo a él, su
Rey.

Comentarios sobre la obra/ IV
En esta comedia de tipo histórico de inspiración nacional y sentido popular, Lope se vale del relato histórico
únicamente como referencia, pues el verdadero tema en la
Crónica General es la narración de un despojo de una herencia, que es cambiado a gusto del autor para presentarnos un tema de mayor interés al público y con más sentido
artístico, por el de un rapto y violación de una doncella.
En esta comedia participa también gente del pueblo
como en Fuente Ovejuna aunque de distinta fotma, pues
aquí el pueblo y el Rey censuran el feudalismo y en Fuente
Ovejuna es únicamente el pueblo el que participa contra el
poder feudal tratando de ser censurado por el real.

31

�En El mejor aloaMe, el Rey, son los representantes de
la clase social más baja, el vasallaje, los que juzgan (interc€diendo ante el Rey), al poderoso señor feudal que como
es sabido, si podemos observar las costumbres de la época,
éste se sentía dueño de haciendas y todo cuanto en ellas hubiese, incluso de los trabajadores que le servían y vafiéndose de su poder y dinero cometían toda clase de desmanes y
atropellos en ~u contra y en la de sus doncellas.
En la obra de Lope podemos ver una de tantas reacciones del pueblo contra estos atropellos y al mismo tiempo
nos damos cuenta del alto sentido del honor que el español
de entonces tenía a pesar de no poseer una condición económica a la misma altura del señor feudal. Sí se ponía este
vasallo a la altura del feudal si de cuestiones de honor se
trataba.
Otro tratamiento de la obra aparte del de cuestiones
de honor, es el de la lealtad y obediencia debida al Rey.
Esta sin ser el tema principal de la obra es a lo que
más importancia se le da dentro de ella. Pues quien no obedecía a su Rey no merecía más que el destierro o la muerte
y es así como podemos ver aquí en la solución que da el Rey
a la afrenta hecha por Don Tello la importancia de esto,
pues a la pérdida del honor de Elvira la soluciona casándola
con Don Tello pero a la desobediencia de éste a su, mandato
lo soluciona cortándole la cabeza.

"Da Telw, a Elvira la mano
'{Jara que pagues la ofensa
con ser su esposo; y después
que te corten la cabeza".

Podemos ver también el grado exagerado en que abundan los prejuicios en esta época española (y persistían aun
cuando fue escrita) debido a la educación estrecha y a la
vanídad y orgullo que siempre han caracterizado al español.

32

Don Nuño, padre de Elvira, cuya figura nos representa
al sometido que teme y se humilla ante el tirano, prefiere
y desea ver muerta a su hija antes que deshonrada. Por
otra parte, Don Tello, deseoso de obtener a Elvira, no puede
hacerlo, siendo que muy bien podría haberlo realizado sin
el rapto de ésta, pero a causa de sus prejuicios por su linaje se considera muy por encima de una vasalla y aun maldiciendo en ocasiones estas diferencias, pues hasta llega a
desear casarse con ella, obedece más a su vanidad que lo lleva a cometer el delito que le causa la muerte.
Por otra parte, la justicia y equidad del Rey es indiscutible en la obra y el reconocimiento que éste hace de cada uno de los personajes dándoles a cada quien lo que merecen, lo podemos observar desde el momento en que
Sancho va al palacio, la forma en que es recibido, la manera cómo el Rey lo escucha al contarle su problema y cómo
éste encuentra la mejor solución para resolver el caso de su
vasallo autonombrándose el mejor alcalde.
Sancho.-"Enviad, que es justa ley,
para que haga justicia,
algún alcalde a Galicia".
El Rey.-"El mejor alcalde, ez Re]/'.
Todo lo contrario al personaje del Rey que demuestra
con sus actos nobleza y preocupación para con su pueblo,
vemos en Don Tello, al tirano, al prototipo del feudal déspota.
Sancho en cambio, es el personaje necesario e indicado para poder solucionar una injusticia en el caso que se
presente. Sancho es el vasallo cuyas acciones admiran a
quienes conviven (aun al mismo Rey) con él, a causa de nobleza de sentimientos, valentía y arrojo (sin serle necesario linaje para esto) .
Elvira es la doncella española que a pesar de su condición en desventaja con el señor feudal trata de conservar
su honor a toda costa y por dignidad suplica para que sea
reparado el daño cometido con ella.

33

�Pelayo es el personaje que da más ligereza a la comedia, gracias a ese juego del autor entre la acción y el ingenio, no puede faltar. En los momentos de más seriedad interviene el gracioso con sus bromas, todo esto debido a la
técnica barroca, usada por Lope en sus obras, del contraste
y la expresión, llevados a su grado más extremo.
La comedia se divide en tres partes. De ella se dice que
es una de las mejores obras de Lope de Vega. Se imprimió
por primera vez en La veinte y wna parte verdadera de
las comedias de Lope. Se publicó en 1635 después de la
muerte del escritor que había dejado preparado el tomo para imprimirse. Según Morley se escribió entre 1620-1623 o
sea en plena madurez del autor.
Las obras de teatro de Lope no siguen las unidades de
tiempo y lugar y es por esto que son muy cortas, no dejando de ser completas, El mejor alcaMe, el Rey, es una obra
que consta solamente de tres actos.

Bibliografía/VI

De Vega, Lope, El mejor alo&lt;ilde, el Rey, 8 ed. Porrúa, S.
A., Ool. "Sepan Cuantos"; México, 1973.

34

LA VIDA ES SUEÑO DE
PEDRO CALDERON DE LA BARCA
Carlos H ernández García

�1.-S í n t e s i s

I Síntesis

1.- Personajes:

Basilio, rey de Polonia.

m

Segismundo, príncipe.
Astolfo, duque de Moscovia.
Clotaldo, viejo.
Olarín, gracioso.
EstreTla, infanta.

Las tres unidades

IV Estructura de la obra

Rosaura, dama.
V Aspectos de algunos personajes

2.- Síntesis:

Segismundo se encuentra encerrado y encadenado en
una torre, separado de todo lo que le rodea como un peligroso criminal, se lamenta y se queja de su prisión; no sabe por qué está prisionero. No sabe quién es, no sabe su
origen, no sabe qué delito cometió para merecer ese castigo. Se siente humillado a causa de su carencia de libertad
al compararse con los demás y se llega a preguntar si no
será su delito el haber nacido y su culpa el vivir.
36

37

�Por medio del rey, Basilio, nos damos cuenta del porqué de la prisión de Segismundo. Segismundo es el príncipe heredero del trono, fue privado de su libertad cuando
nació y parece, por este hecho, que no es culpable de ningún delito.
El rey Basilio cuenta que su esposa, antes de dar a luz
a Segismundo, tuvo un sueño:

... qire rompf,a
sus entrañas atrevido,
un monstruo de hombre,
y entre su sangre teñido,
le dtiba muerte •..1

Su sueño se cumplió: Segismundo, al nacer, provocó la
muerte de su madre. Por su afición a la astrología, Basilio,
supo el destino de su hijo. El Rey, "acudiendo a sus estudios", supo que Segismundo sería un príncipe tirano, que
esto dividiría el reino, y Segismundo llegaría hasta destronar a Basilio; Basilio, creyendo evitar los males anunciados, decide encerrar al hijo.
La creencia de Basilio, en el destino y la libertad, lo
lleva a una duda: ¿Dio demasiada fe a sus estudios astrológicos? Esta duda provoca un conflicto en su conciencia:
como Rey amante de su pueblo, no puede darle un príncipe
tirano; evitando la tiranía, encerrando a su hijo, se convierte en tirano de su propio hijo (Segismundo); piensa que
tal vez la conducta de Segismundo puede vencer su destino.
Basilio somete a Segismundo a una prueba, se trataba
de que si triunfaba habría vencido a su destíno; si fracasaba, sería vencido por su destino y volvería a su encierro.
Segismundo, narcotizado, es conducido al palacio, cuando
despierta se comporta de una forma negativa, o sea como
había sido previsto.
1 Pedro Ca ld erón d e la Barca, ·LCI vidCl •• sueño. (Madrid: Espasa-Calpe, S . A.,
1955), p. 25.

38

Segismundo vencido por el destino, es conducido a su
prisión. Basilio en lugar de desviar el destino ya previsto
(educando a Segismundo, con la educación que como príncipe requiere y salvar su destino trágico) lo ayuda a cumplirse. Al despertar Segismundo, en su prisión, no sabe si
ha soñado o vivido las escenas del palacio.
Segismundo al no poder precisar si lo que vive es real
o soñado, decide actuar como si la vida fuera sueño; esto lo
convierte en un hombre prudente y sabio, que actúa de
acuerdo a la razón, elige obrar bien. Cuando el pueblo, que
se había levantado en armas, lo libera (proclamándolo
príncipe legitimo); actúa como un ser sereno, racional, libre¡; perdona a su padre.
Con su liberación, Segismundo, rompe la fatalidad de
su destino, vence al destino y vence al Segismundo que se
dejaba llevar por los instintos.

Il.-"La vida es sueño" y el barroco
Calderón se halla dentro de las características de la
literatura y arte barroco. En el barroco de Calderón se encuentra un poderoso dinamismo, un retorcimiento concep•
tual; una movilidad en la misma acción y en los personajes, •
una violencia; un contraste, entre los personajes, entre las
acciones opuestas y las actitudes de éstas; una derivación
hacia la ternura, al sentimiento, a la nostalgia; éstas son
tendencias del estilo barroco.

1.-Dinamismo: El dinamismo esencial del drama, se
halla en su misma acción, en su protagonista, en su reacción ante la vida, en su violenta contención.
En esta obra desde el principio, aparecen los motivos
del caballo de Rosaura:

Hipogrifo violento
qire oorriste parejas oon el viento,
¿dónde, -rayo sin llama,
pájaro sin matiz, pez sin escama,
y bruto sin instinto
39

�natural, al confuso laberinto
destas desnudas peñas
2
te desbocas, arrastras y despeñas1

Que corre como el viento, se despeña y arrastra; esto
ofrece nueV10s motivos de movimiento, de violencia, de retorsión.
2.-Equilibrio inestable: El cambio constante de la
indumentaria de Rosaura; Clarín es criado de Rosaura Y
después de Segismundo. La solución violenta del drama en
los casamientos finales: Segismundo enamorado de Rosaura debería casarse con ella, y Estrella oon Astolfo; pero el
concepto del honor es el pretexto para que se dé un cambio
y no se vea un cambio forzado; Segismundo dará la mano
a Estrella y Astolfo se casará con Rosaura.
3.-Contraste: La acción comienza al atardecer; la

oscuridad nace del fondo de la torre de Segismundo. El
hombre que habita la prisión en sombra está acompañad_o
de una lumbre. También son contrastes: la torre, la prisión, las cadenas; el palacio, las galas y honores de Segismundo, el sueño y la realidad.

4.-Ternura: El recuerdo, en la prisión, del amor de
Rosaura:
... sólo a wna mujer amaba
que fue verdad creo yo,
en que t&lt;&gt;&lt;W se acabó,
y esto solo no se aooba.

Toque de sentimentalismo: la escena entre Rosaura Y
Segismundo:
. . . tú, sólo tú, has suspendido
la pasión a mis enojos,
la suspensi6n a mis ojos,3
la admiración a mi aí.do.

5.-Lo hiperbólico, la ley de subordinación: Lo hiperbólico, lo desmesurado, se ve claramente:
• . . soy un lwmbre de las fieras
y una fiera de los hombres,~
Sólo '[&gt;Orque más has oúw,
entre mis membrudcs brazos
te tengo de hacer pedazos.s

La ley de subordinación del drama consiste en componerse a base de un eje, un personaje central, en torno al
cual _aparecen sometidos, y más o menos por bajo en importancia teatral, los demás personajes.
Rosaura Y Clarín desde el principio están enlazados a
la ~uerte ~e Segismundo. La intriga de Rosaura y Astolfo
es!a supeditada a la acción principal y carece de interés. La
mas aguda y penetrante acción de la comedia está en el momento que Segismundo en la prisión sigue soñando con
aquella realidad del palacio, que después creerá que es sueño, sin que en ningún momento advierta dónde acaba un
mundo y empieza otro. En este detalle está la más fina intuición del hondo problema del sueño y de la vigilia.
¿Otra vez queréis que vea
entre sombras y bosquejos
la majestad y la pom'[Ja
desvanecida del viento16

111.- Las tres unidades

En "La vida es sueño" no rigen las tres unidades· se
ro~~en las tres unidades aristotélicas de lugar tiemp~ y
acc1on:
'
l.-La unidad de lugar: Las escenas ocurren junto a
la torre de Segismundo, en un salón del palacio real y en
el campo.
4 !bid. p. 10.
S Ibid. p. 9.
6 Ibid. p . 79.

2 Ibid. p . 3.
3 Ibid. p. 10.

40

41

�2.-La unidad de acción: Las peripecias de Segismundo se van entrelazando con las de Rosaura ( aunque
sean de menor importancia).
3.-La unidad de tiem:po: Se sobrepasa la arbitraria

división o limitación de "día solar"; y los hechos se desarrollan en varios días.
IV.-Estructura de la obra

Calderón sigue la estructuración del teatro del Siglo
de Oro; la estructura externa de la obra: división en tres
actos y en varias escenas. Se ve también una estratificación
de los personajes, una división de éstos en: nobles y criados o vasallos.
Aunque en esta estratificación se ve que se le d,r más
significación al gracioso (se le dignüica, al permitírsele que
a su señor o amo le dé consejos).
Esta obra de Calderón, como las demás del Siglo de
Oro, no escapa a presentar en escena: a la sociedad madrileña (aunque no está ambientada en Madrid), ociosa, que
casi siempre es presentada por el teatro de esa época. 'Aquí
no se ve, exagerada, la temática o motivación de las demás
obras de la época: intrigas amorosas, amor, celos, concepto
del honor.
Esta obra también está al margen de los grandes problemas de finales del siglo XVI y la primera del XVII: la
decadencia económica, la despoblación, las pestes, las condiciones de la clase trabajadora, la holgazanería y la miseria.
Sin duda la motivación más real para el desarrollo de
la obra es: el libre albedrío y el dominio de la razón sobre
los instin4)s.
42

V.-Aspectos de a][¡unos personajes

Segismundo es el personaje principal, el personaje eje,
en torno a él aparecen sometidos todos los demás personajes.

Rosaura viene de Moscovia para vengar un agravio;
es hija de amores no sacramentales. Viste de hombre, pero
oo por esto aparece como exagerada, puesto que el disfraz
varonil era ya usado y agradaba mucho al público. Miente
sobre su sexo, calla el motivo de su viaje, esconde tras un
sentimiento de venganza, el amor que siente por Astolfo.
Clarin es el gracioso, pero tiene una oposición de lo
serio y lo festivo; esta oposición busca el equílibrio, la armonia. La breve trayeétoria de Clarín está saturada de
mutaciones.
Primero es criado de Rosaura, después de Segismundo; cómico al principio, cuando se ve amenazado de muerte
se convierte en un personaje sereno, luctuoso, aleccionador.
Basilio, el rey, también cambia: primero aparece como majestad, después de rodilla5¡; engañado, desengañado,
no tiene mucha importancia; no se le da más relieve que el
que le oorresponde como un personaje secundario.
Clotaldo, no se puede confesar padre de Rosaura ni a
ella ni a Basilio, hasta que se resuelve la intriga de la comedia.
Cuando al fin, triunfa el albedrío, las pasiones vuelven
a su cauce: Segismundo no se venga. Estrella renuncia a
Astolfo, Segismundo renuncia a Rosaura, los sobrinos del
Rey ya no pretenden la corona. Los personajes van cambiando hasta que encuentran o alcanzan una forma permanente: la fiebre encadenada dominada por los instintos culmina en hombre libre; el rey equivocado se torna en padre
venturoso; la virilidad vengativa de Rosaura se transforma en amor; el criado bufón se convierte en filósofo estoico.

43

�Este equilibrio inestable que rige la trasmutación de
los personajes y el cambio espectacular de las circunstancias es característico del barroco. Los hombres, los elementos, el mundo, aparecen excesivos, desorbitados. Esta movilidad de los personajes, este anhelo de cambio, este cambio de los personajes es característico del barroco.

BIBLIOGRAFIA

Calderón de la Barca, Pedro. "La vida es sueño". EspasaCalpe, S. A., Madrid, 1955.
Menéndez Pelayo, Marcelino. Calderón y su teatro. Emecé Editores, S. A., Buenos Aires, 1946.
Sáinz de Robles, F. C. Los movimientos literarios. Ed.
Aguilar, Madrid, 1957.
Valbuena Prat, Angel. Historia de la literatura española.
T. TI. Ed. Gustavo Gili, S. A., Barcelona, 1950.
Varela Jacome, Benito. Juan Ruiz de Alarcón, Obras Escogidas, Ed. Bruguera, Barcelona, 1969.
44

DUQUE DE RIVAS, VIDA Y OBRA
Por lrasema Otzuca Maldonado

�SUMARIO

I

-

Introducción

lI Duque de Rivas. Vi

E

STE trabajo académico ha*tenido como objetivo, el
presentar en una forma ·más detallada algunos aspectos sobre la vida y la obra del Duque de Rivas.

Resulta interesante observar la forma en que combina
sus- actividades políticas y cómo a través de toda su vida,
hay una gran lucha entre las dos, tratando de predominar
una sobre la otra.
A través del desarrollo del trabajo trato de exponer, en
forma cronológica, hechos importantes de su vida, también
comentar ios de las que se consideran sus dos obras más importantes: Los Romances históricos y su obra de teatro,
Don Alvaro o La fuerza del sino.
Es importantísimo el lugar que ocupa el Duque de Rivas dentP::i de la Literatura española, ya que marca el fin del
neoclasicismo y el principio del nuevo movimiento litera-

47

�rio, o sea el romanticismo, y junto con él una serie de innovaciones.
En su elaboración he contado con fuentes secundarias,
basadas en una investigación literaria.

11.-DUQUE DE RIVAS. VIDA Y OBRA

Su verdadero nombre es Don Angel de Saavedra y Ramirez de Baquedano. Nació en Córdoba el 10 de marzo de
1791. Pertenece a una familia de nobles, sus padres fueron
don Juan Martín de Saavedra y Ramírez, marqués de Rivas de Saavedra (el ducado se le otorgó pocos años después)
y doña Dominga Ramírez de Baquedano y Quiñones, marquesa de Audía y de Villasinda. Tenía un hermano mayor
llamado Juan Remigi,o, en el que recayeron todos los títulos
y honores. A manera de compensación, le pusieron a Angel
a los seis meses de edad la Cruz de Caballero de ·1a Orden
de Malta. Su infancia debió de transcurrir entre casera y
campera, según lo atestiguan muchos de sus textos. Desde
muy niño debió de haber aprendido equitación, como lo podemos observar a través de sus versos:
En una yegua tordilla
que atrás deja el pensamiento

entre en Córdoba, gaUardo,
Atarte, el noble guerrero.

Tal vez por su aplicación a este arte recibió a los siete
años, el despacho de Capitán de Caballería, agregado al regimiento del Infante. A Ios ocho años tomó el hábito de
Santiago y fue autorizado para ostentar las veneras de esta
Orden y de la de San Juan.

Saavedra tuvo por maestros a los emigrados franceses To-

tins y Bordes; además de un sacerdote que le enseñó latín;
todos ellos seguidores del antiguo régimen literario y que
lo conducirían a la lectura de Horado, Virgilio, Racine,
Corneille y La Fontaine. Tiene además otro maestro: un
antiguo may,ordomo de la casa que también se ejercita en
la rima, pero de un modo espo11,táneo y festivo, a él debe
Saavedra ese sabor popular de algunas de sus composiciones.
Ingresó más tarde en el Real Seminario de Nobles de
Madrid, donde los maestros siguieron la misma escuela humanística y tradicionalista. Allí empezó a adiestrarse en el
ejercici,o poético, tanto en traducciones de clásicos latinos
como en composiciones originales; en esta época Herrera
le servía de modelo.
A los dieciséis años con el grado de Alférez de la Guardia de Corps, termina sus estudios en el Seminario. Es testigo de la abdicación de Carlos IV y figuró más tarde en la
escolta del nuev,o soberano (Fernando VII). No se hallaba
en Madrid al acaecer los sucesos del 2 de mayo de 1808. Al
amanecer de tan memorable día, salió para Guadalajara
con un escuadrón que enviaba allí la Junta de Gobierno. Al
dia siguiente el escuadrón se disuelve y Rivas se une a su
hermano mayor.
Enterados del alzamiento de Zaragoza, deciden unirse
a Palafox; participa en las batallas de Tudela, Uclés, Talavera y Ocaña, donde fue mal herido; llega a Córdoba casi
moribund,o y cuando se restablece de sus heridas marcha a
Cádiz. Allí conoce a Martinez de la Rosa, a Quintana, a
Nicaso Gallego y dirige el periódico del Estado Mayor Militar que se publica semanalmente.

Heredó de su padre su afición por las letras. Existe
además una circunstancia que favorece su formación educativa. Su infancia coincidió con la Revolución francesa,
motivo por el cual, muchos emigraron a otros países entre
ellos abates y profesores especializados en la enseñanza.

Estimulado por sus nuevos amigos escribió el poema
titulado El '[)(1,80 honroso y más tarde en 1813 se decide a
publicar un tomo de poesías. En 1814 publica su drama
Ataúlfo, inmediatamente prohibido por la censura. A esta
obra siguen: Aliatar, El duque de Aquitania y MalekAdhel; en estas obras apenas percibimos el futuro román-

48

49

�ticismo, que tenuemente se podía admirar a través del riguroso clasicismo. En 1822 es elegido diputado por Córdoba,
de lo que se vale para representar su tragedia Lanuza, obra
abiertamente liberal, en la que permanece su antiguo tono
liberal aunque ya amenazado por un fondo de romanticismo.

Se incorpora nuevamente a la vida política y marcha a
Nápoles como ministro plenipotenciario. En la plenitud de
su fama transcurren sus años en Italia¡; escribe algunas de
sus leyendas románticas al estilo de Zorrilla, pero con menor soltura, como La azucena milagrosa y el estudio histórico Sublevación de Nápoles capitaneada por Masaniello.

Secundó los planes de Alcalá Galiano y Javier Istúriz
y con ellos votó la suspensión del Rey. Triunfa Fernando
VII en el absolutismo y el duque de Rivas es condenado a
muerte por lo que tiene que huir a Inglaterra. En Inglaterra contrae matrimonio con doña María de la Encarnación
de Cueto. Realiza una serie de viajes que lo ponen en contacto con el renacimient::&gt; inglés (Byron, Scott), en esta
época produce: El sueño de un proscrito, Florinda, La
maledicencia, El faro de Malta. También escribe las tragedias: Arias Gonzal,o y Tanto vales, cuanto tienes. En este mismo período empieza El nwro expósito. Cuando la situación ya es más calmada marcha a Francia donde escribe
Don Alvaro o la fuerza del sino. Muere Fernando VII y
la Reina decreta una amnistía con la que Rivas puede volver a España. Ingresa a la Real Academia de la Lengua.
En 1835 muere su hermano mayor y automáticamente toma posesión de t,odos los títulos de su casa.

Vuelve a Madrid ert 1850 a causa de patrióticas desavene~cias con el Rey de Nápoles. En 1863 ocupó la presidencia del Consejo y dos años más tarde muere en Madrid
el ~2 de j;1Ui•o, rodeado de gran prestigio y de la admiración
Y s1mpatia que despertaba su personalidad.

El estreno de Don Alvaro sólo es semejante con el éxito que obtuvo en Francia, Víctor Hugo con Hernani. Con
Don Alvaro triunfa el teatro romántico.
El pronunciamiento de 1840 que expulsa a María Cristina lo induce a retirarse de la política y dedicarse en Sevilla a sus actividades literarias. En este retiro produce:
Solaces de un priswnero, El crisol de la Zealta4, El desengaño de un sueño, El parador de Bailén y Las nwriscas de
Andújar. En 1841 publica sus Romances históricos, de ambiente medieval como: Don Alvaro de Luná, Una antigua11a en Sevilla. Además las situadas en la época de los
Austrias: Un castellano leal, Una noche en Madrid, Re-

. Don Ang:l de Saavedra representa la España de los dos
prime~os tercios del _siglo XIX. El camino literario que va
a segmr es el del nacionalismo romántico o el romanticismo
nacionalis~. _Es un gran cultivador del género épico desde
su etapa clas1ca, en el momento preciso de su transición al
r??1anticismo dejó dos formas características de su evoluc10n: La leyenda y el romance.
. Los Romances históricos tienen un lugar importantísimo_ dentr~ de la obra del duque de Rivas y dentro de la
poes1a espanola del siglo XIX. La primera edición completa
de ellas es de 1841, sin embargo, siete años antes en 1834
ya los primeros junto con Florinda habían sido incluidos e~
los apéndices de El moro expósito. Escritos en la época de
plena ~adu;.ez de Rivas. De ellos ha dicho Enrique Gili en
su articulo El Pensamiento" que: "Argumentos hábilmen~ conducidos, caracteres marcados, vivas y ricas descrip- ·
c10nes, afectos verdaderos y vehementes, rasgos atrevidos
Y gra~des, entonación poética, locución castiza y exquisitos
conocimientos históricos, adornan y enriquecen esos romances".

. -~º

cuerdos de un gran hombre, El mayor desengaoo y El
Conde de Villamediana.

se debe tomar estrictamente la denominación de
h1storicos que les dio Saavedra, ya que aun cuando es cierto que se basan en hechos históricos o en tradiciones que
se _amparan en la Historia, el poeta va muchas veces más
alla de ella, de la tradición y aun de la leyenda dándoles una

50

51

�interpretación novelesca. Reanudan y renuevan un ~énero
entre lírico y dramático que va a alcanzar en poco bem~o
un alto puesto dentro de la literatura. Los Ramances histórioos son el precedente inmediato de las Leyer14a.s, de
Zorrilla.
El mismo Saavedra en el prólogo de la primera edición
de sus romances, explica el origen de estos y escribe: "La
misma popularidad de que gozó el romance desde su origen
por 1os asuntos que le fueron peculiares; la facilidad que
adquirió su composición con la introducción del asonante;
la vulgaridad que le dio el diálogo cómico, y la soltura Y
ensanches que debió, como dejamos dicho, al gigantesco ingenio de Quevedo, lo fuel'On entregando al brazo secular de
los meros versificadores y de los copleros vergonzantes. Y
convertido, al fin, en su patrimonio exclusivo, murió a sus
manos, ya hinchado y ridículamente culto, ya lánguido, trivial y chabacano. Desacreditándose hasta tal punto que fue
últimamente mirado como el verso escrito sólo para el vulgo, y como el que podía permitírsele al vulgo en sus groseras composiciones, y los hombres literatos comenzaron a
asquearlo y a desdeñarlo".
El duque de Rivas viene a restaurar a este género su
antiguo valor, su genuino valor popular, no populachero ni
plebeyo.

composiciones. En El conde de Villamediana relata el episodio que costó la vida a Don Juan de Tasis; Bailén que es
una narración de la famosa jornada en la que empieza a
decaer el poder de Napoleón; la victoria de Pavía; todos estos temas son profundamente españoles, trasmitidos de generación en generación y ya incorporados en la literatura
nacional.
Entre todos hay uno que no se refiere a un hecho histórico determinado ni a una tradición genuinamente popular, se trata de El cuento de un veterano, no se conocen
sus fuentes, es un cuento terrorífico, quizá lo oyó como lo
dice el mismo romance, a un veterano de la guerra de Italia.
Algunos de ellos pueden considerarse como pequeñas
obras maestras, con una acción interesante, caracteres perfectamente dibujados y con un movimiento casi escénico.
Por ejemplo en Recuer&lt;k&gt;s de un gran hombre con sus escenas de la Rábida, sus animadísimas descripciones y el encuentro de Cristóbal Colón con doña Beatriz Enríquez y en
el cual podemos observar cómo Rivas renueva el octosílabo
asonantado sin quitarle nada de su espontaneidad popular:
que no han qi,erido ayuilarle
ni su patria ni Venecia,
que 'la corte de Lisboa
se bur'la de sus promesas;
que los sahws no le entienden,
que los ricos le desprecian,
que ws nobles no le escuchan,
qoo el 'VUlgo le vilipendia .•.

Hay dos romances que no tienen de histórico más que
el fondo, el ambient:e o sea las circunstancias de tiempo Y
espacio que se identifican fácilmente con las circunstancias
personales del poeta y son: La 'IJUl3lta deseada que según
Rivas Cherif se escribió en Malta y según Boussagol, Rivas
compuso este romance en Tours, en 1833, inspirándose en
las cartas de su mujer, en las que le describía los profundos cambios de 'España. El otro romance es El sombrero Y
que de acuerdo con este mismo crítico francés, es otra variación del mismo tema del destierro, con recuerdos de la
fuga de Saavedra en 1823, cuando fue condenado a muerte.
Pero ninguno de estos hace alusión a hechos verdaderamente históricos o legeñdarios, como se observa en las demás

Pero lo que más atrae y fascina en estos cuadros es el
color. Son verdaderos cuadros, no ya poéticos sino casi pictóricos. Se observa un gusto por lo decorativo y descriptivo, por las sensaciones casi pictóricas en las que se reconoce
su afición por este arte. Por ejemplo la descripción que
hace del castillo de Montiel en una noche de marzo:

52

53

de un

marzo invernal y crudo,

en que con negras tinieb'las,
se viste el orbe de luto,

�También es notable la descripción que hizo inspirándose en el retrato que Tiziano hizo de Carlos V y que podemos ver en Un cast;ellano 1eal. Presenta además Rivas
una gran facilidad en la relación poética de actos m~ltitudinarios: fiestas populares o cortesanas, torneos, Justas,
batallas. Por ejemplo la descripción de la corrida de toros
en El cande de Villa:mediana.

La obra de Mérimée comienza en España. El protagonista, Don Juan, es sorprendido por el padre de Teresa, su
amada, en la cámara de ésta. Don Juan mata al viejo caballero y huye a Flandes, donde hace la guerra. Vuelto a
España, asiste a sus propios funerales, se arrepiente y se
recluye en un convento. Hasta allí lo persigue un hermano
de Teresa, que lo abofetea y obliga a batirse. Don Juan mata a su rival.

Pero en realidad su obra cumbre, su obra representativa es la escrita para el teatro, llamada Don Alvaro o La
fuerza del sino; Don Alvaro es una obra clara, específica
y absolutamente romántica, es el ejemplo más hondo del
teatro romántico español que rompe los moldes comunes
del teatro clásico y alcanza un desarrollo tan vasto como
el que tiene el drama en manos de Shakespeare o de Schiller.

Pero si en lo anecdótico se asemejan, en lo esencial difieren y se separan. El héroe de Mérimée es un libertino sin
conciencia que luego se convierte; el de Rivas, un noble
caballero, víctima de la fatalidad; Rivas hace hincapié en
la fuerza del sino, mientras que Mérimée muestra la eficacia del arrepentimiento.

Se ha dicho que Don Alvaro viene a ser en España, lo
que Hernani en Francia; se estrenó en Madrid, el domingo
22 de mamo de 1835 en el teatro del Príncipe, éste no llegó
a convertirse en un campo de batalla como sucedió en el
estreno de Hernani. Pero sí hubo división de opiniones, comentarios apasionados en pro y en contra del drama. La
fecha de su estreno señala el punto de partida de la era romántica, en la cual los años se cuentan antes de D&lt;Yn Alvaro y después de Don Alvaro.

Ahora, ¿cómo surgió en la mente del poeta la idea inicial de la obra? Fue durante su estancia en Francia, donde
en conversaciones que sostiene con Alcalá Galiano sobre
romanticismo y en especial romanticismo teatral, éste último le sugiere a Rivas que escriba un drama que vaya de
acuerdo con el nuevo movimiento literario. Entre los dos
proponen temas para la elaboración de la obra, hasta que
por asociación de ideas Rivas recuerda "la historia del indiano; un indiano de sangre noble, de sangre de príncipe,
sobre el que pesaba una terrible maldición".

La llegada de duque de Rivas a Francia coincide con
el movimiento en el ambiente literario y artístico que provocó el estreno de la obra de Víctor Hugo, todo esto influyó
en el ánimo de Rivas y contribuyó a motivarlo para la elaboración de su obra dramática.
Existen grandes analogías entre la obra de Rivas Y
Les ames du purgatoire de Próspero Mérimée. Se dice que
esta última sirvió de "punto de arranque" a Rivas para escribir su obra. Sólo que Rivas terminó su drama en 1833 Y
la novela de Mérimée apareció en la Revue des Deux Mon&lt;res en agosto de 1834. Por lo que es evidente la prioridad de
la obra española.
54

Con Don Alvaro el duque de Rivas hace a un lado en
forma definitiva "el viejo trípode de las unidades". La única regla vigente es la libre, soberana inspiración, fuera de
todos los preceptos. La tragedia clásica sólo admitía en la
escena personajes de alta estirpe. El drama romántico daba
en ella libre entrada a cualquiera, por humilde y aun plebeya que fuese. No sólo acababa con esta discriminación
sino que se complacía en admitir a todos los rechazados por
el drama clásico.
Los cuadros populares de Don Alvaro, con sus mesoneros, sus gitanas, sus estudiantes, sus arrieros y demás
gente, demuestran las nuevas formas escénicas.
55

�A pesar de todo esto, Rivas hace una última concesión:
respeta los cinco actos establecidos por Horacio.

JUAN VALERA
Por Patricia l. Barranco Ortega

También en la versificación de la obra rompe con los
moldes y vuelve a la tradición española utilizando el octosílabo que se adapta tanto al género trágico como al cómico, sin embargo, cuando es necesario utiliza versos de mayor extensión.
El segundo título del drama, La fuerza del sirw, indica claramente la intención del autor; el verdadero protagonista de Don Alvaro no es Don Alvaro, es el sino, la fatalidad, esa fuerza misteriosa que domina al hombre y que
tanto puede llevarlo a la cumbre como al abismo. Pero este
concepto es anticristiano, ya que Dios le dio al hombre libre albedrío para luchar contra el mal. De acuerdo con esto
Don Alvaro, de haber querido, habría podiqo vencer las
tentaciones. Sin embargo, se presenta ante nosotros como
un personaje noble, valeroso, pero débil en su condición
humana, quizá por esto nos identificamos con él. Don Alvaro termina por suicidarse, siendo ésta una de las principales características del romanticismo.

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�SUMARIO

I

1.-INTRODUCCION

Introducción

EL

II El Romanticismo

m

presente trabajo trata de presentar una panorámica
general acerca de Juan Valera y su obra.

Juan Valera

IV La Novela, en la Epoca Romántica
V Cronología de algunas de las novelas
más conocidas de Juan Valera
VI "Pepita Jiménez"

-

He creído necesario incluir antes el tema del Romanticismo, para ubicar al autor en su época y con la corriente
literaria más próxima a él; no se puede decir la corriente
literaria a la que pertenece, porque una de las principales
características de este escritor es su eclecticismo, su negativa a incluirse en ningún movimiento, su rechazo a las escuelas. Es un autor que podemos llamar de espíritu universal, pues se interesa por todas las manifestaciones del arte
Y trata de perfeccionar su obra tomando los mejores elementos de cada tendencia.

He dividido la exposición sobre Valera en cuatro partes: en la primera, titulada Juan Valera, incluyo datos biográficos, notas sóbre su producción literaria, crítica y filosófica; estilo y principios estéticos; la segunda es sobre la
59

�situación de la novela en el período romántico, pues es importante para precisar la importancia de la narración novelística de Valera; después se encuentra una relación cronológica de sus principales novelas y por último un comentario sobre "Pepita Jiménez", la creación cumbre de este
escritor que es clásico porque su genio, su prosa fina y
magnüica ha traspasado la barrera del tiempo y aún en
nuestros dias, sus relatos son amenos y agradables para la
lectura y dignos de estudio.

11.-EL ROMANTICISMO

dual desde los últimos decenios del siglo XVIII y primeros
del XIX, en lo que se considera el Prerromanticismo; pero
triunfa, de una manera clara, hasta el segundo tercio del
siglo XIX (1835).
La primera etapa romántica es de carácter conservador, tradicionalmente cristiano. Contra el centralismo político y cultural del Clasicismo francés se alza el sentimiento nacionalista, con espíritu medieval y caballeresco, luego
evoluciona hasta convertirse en bandera de oposición al régimen absolutista de Fernando VII.
Las características literarias de este movimiento son:

El Romanticismo es un vasto movimiento surgido por
causas político-sociales que origina una gran transformación en todos los órdenes de la vida y es muy fructífero en
la historia de las letras.
Ideológicamente se inicia a finales del siglo XVIII y en
lo literario impera durante la primera mitad del siglo XIX;
su origen se localiza en tres factores distintos:
1.-El individualismo de tipo racionalista que principia con Descartes y que informa la filosofía dieciochoesca.
2.-La libertad preconizada por la Enciclopedia.
3.-El sentimentalismo y defensa de la pasión que t~ene en Rousseau su máximo exponente.
El Romanticismo ocasiona un cambio ideológico en la
totalidad de las manifestaciones culturales.
El siglo XVIII, en lo que tiene de representativo, termina para Francia con la Revolución de 1789. En España,
por el contrario, se prolonga hasta la muerte de Fernando
VII en 1833. Antes de esta fecha los escritores españoles
continúan la tradición del siglo anterior. El Romanticismo
empieza a producirse en España de un modo lento y gra-

60

a) El predominio del yo romántico, del idealismo y la
melancolía. En oposición al Clasicismo que debe mantenerse fiel a normas objetivas, el Romanticismo es profundamente subjetivo. La fantasía romántica idealiza la realidad.
b) El espiritualismo acentuado cuando contribuye a
marcar el despego de las cosas materiales. En la moda: siluetas alargadas, palidez en el rostro. El artista vive apasionadamente y se exalta a los héroes que sacrifican su vida
en aras de un sentimiento (Werther).
c)-El culto al sentimiento. El amor arrebatado o nostálgico es el objeto capital de los poetas.
d) La valoración del paisaje. El Romanticismo se
identifica con el paisaje grandioso y melancólico: lo nocturno, los bosques sombríos y misteriosos, el mar infinito, los
parajes accidentados y agrestes. Las ruinas como símbolo
melancólico del paso del tiempo; los sepulcros como ejemplo de lo que se ha ido para siempre.
e) La atracción por lo medieval y exótico, buscando
los escenarios adecuados a su fantasía, fuera de la realidad
que los rodeaba. La Edad Media religiosa y caballeresca y
el Oriente misterioso y fantástico se pusieron de moda.
61

�El sentimiento nacional, contrario al Neoclasicismo de gusto generalmente europeo, despierta interés por lo
popular-folklore-típico y pintores()() de cada país y la exaltación por los movimientos de liberación nacional.
f)

Todo lo anterior se refiere al fondo.
En cuanto a la forma:
a) La libertad. El Neoclasicismo con su rigor preceptista ocasionó un arte sin personalidad. El Romanticismo proclama en primer lugar la libertad del artista para
crear su obra como la sienta, afirmando que el arte no es
instrumento de educación, sino vehículo de los sentimientos de su creador.
En la política el poder absoluto de los reyes es substituido por lo que se llama voluntad nacional o liberalismo.
"Libertad en la literatura, como en las artes, como en
la industria, como en el comercio, como en la conciencia.
He aquí la divisa de la época", afirma Larra.
b) La expresión. Para el Romanticismo las obras no
son bellas o feas según se ajusten o no a los modelos clásicos. Siguiendo las doctrinas de Lessing, la literatura debe
ser sobre todo expresiva. El gusto por los contrastes, el uso
mezclado de verso y prosa; en teatro la supresión de las tres
unidades, la mezcla de lo cómico y lo trágico, polimetría un
poco anárquica; las exclamaciones violentas o patéticas, las
evocaciones pintorescas o brillantes, la sátira despiadada y
el elogio vehemente se utilizan para llevar al lector la emoción que experimenta el artista, para impresionarlo, más
que convencerlo.
c) El lenguaje. El Romanticismo utiliza un vocabulario enérgico y pintoresco; crea frases típicas inconfundibles (casi siempre de sustantivo y adjetivo, colocando el adjetivo antes del sustantivo para dar mayor fuerza a la expresión) como lúgubre viento, súbito temor, lóbrega nube,
vana ilusión, vago fantasma, sombría noche, melancólica

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luna, etc. En prosa el Romanticismo es casi siempre partidario del período largo y oratorio.
El ambiente que existe en torno al escritor es favorable para que su influencia social sea más importante, pues
cada vez es mayor el número de lectores; esto permite al
escritor una gran independencia liberándolo de la protección oficial y del mecenazgo de la aristocracia. El Romanticismo se aproxima a las masas populares en lo político y
en lo estético. Había grupos literarios en vez de "salones
literarios" aristocráticos o profesionales. El Romanticismo
actúa a través de los Ateneos, tertulias y la prensa. Por medio de los periódicos y las revistas los escritores alcanzan
popularidad. En política apoyan las actitudes liberales, gratas al público. El uso de temas sentimentales, accesibles a
todos, contribuyó a su difusión.
La situación política en España durante el siglo XIX
fue de violentas luchas entre absolutis,t as y liberales, moderados y progresistas y esto ocasionó que muchos escritores
emigraran a Francia o a Inglaterra cuando el grupo antagónico ocupaba el poder, así hubo escritores que conocieron
y se afiliaron a las nuevas tendencias literarias y sistemas
políticos, siendo elementos de constante renovación.
En España el Romanticismo se dividió en dos direcciones opuestas.
El Romanticismo arcaizante y conservador, basado en
las novelas de Walter Scott y en las exaltaciones cristianas
de Chateaubriand. Este le rendía culto a la Edad Media y
respetaba a la sociedad tradicional y el Romanticismo renovador y revolucionario, consecuencia del enciclopedismo
francés que mina los fundamentos de la sociedad -religión,
patria, jerarquía-, y de la filosofía de Rousseau que pretende que la libertad humana es sagrada y sólo conduce al
bien. Creían en el concepto de Víctor Rugo sobre el Romanticismo: "El Romanticismo no es otra cosa que el liberalismo en literatura".
Los escritores de espíritu liberal se adhieren al Romanticismo renovador y revolucionario que proclama la liber-

-

63

�tad política y pre:tende europeizar a España, considerando
que las ideas tradicionales son las causantes de la decadencia nacional; quiere transformar al país y vota la constitución de 1812, terminada la contienda y liberada la península sobreviene su completa separación de los partidarios
del tradicionalismo (durante la reo~nquista se habían unido transitoriamente) (Larra, Espronceda, Castelar) a ellos
se debe el advenimiento de la República en 1931. Los tradicionalistas postulan el otro Romanticismo que defiende la
civilización cristiana y busca modelos e inspiración en la
tradición española (Donoso Cortés, Jaime Balmes, Meléndez y Pelayo) en ellos se origina el espíritu tradicionalista
de la actualidad; al sobrevenir la escisión violenta el tradicionalismo da alientos y desata las fuerzas más reaccionarias con el rey Fernando VII a la cabeza; el liberalismo intenta continuar el proceso revolucionario y transformar el
país. En la gestación del movimiento romántico hay un estrecho vínculo eñtre lo histórico, lo político y lo literario; y
sus fundamentos serán el tradicionalismo y el liberalismo.
Por todas sus implicaciones el Romanticismo no debe
interpretarse únicamente como movimiento literario, sino
como una concepción íntegra de la vida. Algunos lo definen
como el despertar de la conciencia religiosa frente al ateísmo y utilitarismo del siglo XVIlI; otros como el resurgir de
la conciencia patriótica frente a la opresión extranjera y
algunos más, sus enemigos, oomo la tuberculosis de la literatura o el arsénico de la vida
No se puede limitar la extensión del Romanticismo
cronológicamente, pues las corrientes literarias se entrecruzan y alcanzan unas a otras. Antes de 1835, considerada como fecha inicial de este movimiento, existe una etapa de
preparación, de polémicas e intentos con mayor o menor
fortuna. El Romanticismo en sí, se dice que es un movimiento efímero, pues pronto evoluciona a un gusto por la
observación de lo cotidiano, de la realidad circundante. El
Realismo, tendencia iniciada hacia 1850, logra eliminarlo.
Alrededor de ese año don Juan Valera lo da por liquidado
al afirmar: "El Romanticismo no ha de considerarse hoy
64

día como secta militante, sino como cosa pasada y perteneciente a la Historia. El Romanticismo ha sido una revolución y sólo los efectos de ella podían ser estables. Entre nosotros vino a libertar a los poetas del yugo ridículo de los
preceptistas franceses y a separarlos de la imitación superficial y malentendida de los clásicos y lo consiguió. Las demás ideas y principios del Romanticismo fueron exageraciones revolucionarias que pasaron con la revolución y de
las cuales aun durante la revolución misma se salvaron los
hombres de buen gusto".

111.-JUAN VALERA
Juan Valera nace en Cabra, provincia de Córdoba el 18
de octubre de 1824. Sus padres fueron el general de Marina
don José Valera y Viaña y doña Dolores Alcalá Galiano y
Pareja, marquesa de la Paniega.
Valera recibió una educación esmeradísima, primero en
su casa y después en el Instituto de Málaga y en el Sacro
Monte de Granada. Obtuvo el título de licenciado en Derecho y se trasladó a Madrid. Llevó una vida muy activa,
perteneciendo a la mejor sociedad; relacionándose con los
principales personajes de su época: políticos, escritores,
aristócratas.
Valera escribe poesías y cuentos, traduce en verso a
algunos poetas ingleses y va adquiriendo una enorme cultura. Después se inicia en la carrera diplomática, respaldado por su tío el Duque de Riva5t; viaja por Italia, Portugal,
Rusia, Bélgica, Estados Unidos.

En sus cartas se observan erudición y conocimientos filosóficos completísimos. Sus epístolas son verdaderas tésis
de preceptiva literaria y conocimiento profundísimo de la
Historia.
Valera lee incansablemente, está al tanto del movimiento intelectual de toda Europa y juzga y critica los li-

65

-

�bros actuales o inactuales que le interesan y sirven de lectura; opina sobre política y todo lo que capta su atención.
En 1858 publica su primer libro: un volumen de poesías; en 1861 la Real Academia Española lo integra a ella y
lo premia por artículos y trabajos que había publicado en
varias revistas.
Fue Subsecretario de Estado y Director de Instrucción
Publica, Diputado y Senador vitalicio.
Muere el 18 de abril de 1905, cuando estaba preparando el discurso con que iba a solemnizar la Academia Española el tercer centenario- de la publicación del Quijote. Valera siempre vivió en sociedad y hasta sus últimos días se
rodeó de poetas y escritores.
La producción de Valera es muy extensa y variada:
poesías, cuentos, novelas, teatro, crítica literaria, estudios
críticos sobre filosofía y religión; cartas, ensayos y estudios
críticos sobre historia y política, discursos académicos, etc.
Muchas poesías de Valera son románticas si no por el
fondo, sí por la forma, por ejemplo: "En la tumba de Laureta" o "La Fábula de Euforión". Si no es recordado como
poeta es porque su obra principal está integrada por sus
novelas y sus ensayos críticos, pero su poesía es de excelente calidad, no menor que la de muchos otros escritores
famosos como poetas.
En sus estudios filosóficos demuestra un conocimiento
perfecto de los temas que trata, un excelente juicio para sus
análisis y relaciones y para formarse conceptos seguros y
sólidos.
En sus estudios de crítica literaria se refleja su buen
gusto y erudición asombrosa, no los escribió Valera tratando de formar un cuerpo de doctrina, (en una obra completa, dividida en libros y los libros en capítWos), sus ensayos
los escribe como artículos de periódico y de revista, siendo
66

por esta forma amenos y sencillos para la lectura. Su crítica correcta, aguda e inteligente se revela en sus discursos:
"Sobre el Quijote" o "Sobre el Fausto de Goethe".

En sus cuentos, diálogos y fantasías se recogen diversos géneros de producciones entre los que sobresalen la narración infantil, musical y estilizada de "El pájaro verde",
la malicia e ironía del "Diálogo de Asclepigenia" y más bajo el intento dramático de "La venganza de Atahualpa".
"Garuda" o "La cigüeña blanca" es un cuento que junto con "El pájaro verde" revela ingenio e ironía a la vez.
Como traductor utiliza una prosa ágil y cuidada, animando el relato con una vivificación. En prosa también se
recuerda "Dafnis y Cloe".
En sus relatos se observa sensibilidad despierta del autor, fina insistencia en los temas eróticos, atracción por la
mezcla de malicia e ingenuidad.
Sus cartas revelan las mismas características de sus
otros escritos y además ciertas percepciones críticas, como
la intuición de la posibilidad poética de Rubén Darío con
motivo de su libro "Azul" (Cartas Americanas).
En resumen se puede afirmar que Valera acierta en
todo lo que escribe y ,es natural por su refinamiento y el
cuidado extremo que ponía en todo lo que emprendió.
Sin embargo Valera alcanza la magnitud extraordinaria que lo convierte en clásico, en la novela, género que intenta estando ya en su plena madurez como escritor (a los
47 años publica su primera novela que a la vez es su obra
maestra: "Pepita Jiménez").
La novela según Valera es la narración; debe huir de
las fantasías románticas, pero no puede limitarse a ser un
s~mple relato de costumbres. Ha de apoyarse en la realidad,
pero procurando dotarla de interés, evitando lo feo y desagradable.
67

�La base de la narración es -para Valera- el análisis
de los sentimientos de los personajes; por lo que se le considera como el creador de la novela psicológica.

eclecticismo e individualidad. Valera no queda adscrito a
ningún movimiento (Romanticismo, Realismo, Naturalismo, Modernismo), aprovecha lo mejor de cada uno.

En su producción novelística se pueden observar tres
aspectos:

Su novela es la que refleja mejor la vida de su región
nativa, por la verdad con la que retrata los tipos, el fondo
de las costumbres; la psicología de sus personajes se presenta sin sentimentalismo exagerado, sin convertirse en melodramático.

1.-Su concept,o de novela, adverso al Realismo y a los
propósitos sociales o ideológicos del arte, con más convencimiento al naturalismo en nombre de una actitud estética.
Decía que la función del arte es la creación de belleza
y entretenimiento para el lector. Sus opiniones sobre este
terr1a se encuentran en sus ensayos críticos "De la naturaleza y el carácter de la novela" y "El nuevo arte de escribir
novelas".
2.-Importancia del tema amoroso y de la mujer en sus
novelas. Es el que más se acerca al erotismo francés entre
los escritores de su tiempo; sensualidad siempre envuelta en
casos de conciencia o prejuicios sociales que respondían a la
realidad española.
3.-Su modo particular de tratar el tema religioso,
piedra de toque de la novelística de la época. A Valera no
le interesa su signüicación social, política, ni la moral en
términos abstractos; sólo le importa la psicología y la moral dependiendo de ella en cuanto atañe al individuo en casos de oonciencia.
En todas las novelas lo que importa son los sentimientos individuales, el hombre y la conducta ante situaciones
determinadas. Su actitud estética e ideológica se relaciona
con los moralistas franceses, pero crea una serie de tipos
menores reales y vivos retratando vivamente el ambiente
andaluz.

Valera con un espíritu español y universal, conservador en arte, tolerante, irónico, racionalista y un poco escéptico, desdeña las escuelas y reglas, es clásico y moderno a
la vez.
En su ensayo sobre "La libertad en el arte" recoge lo
más personal de su teoría estética, cuyos principios son:
a) El arte es imitación; pero imitación sui generis de
lo verosímil más que de lo real; coincide con Aristóteles y
Santo Tomás. Poesía es sinónimo de creación artística en
general.
b) El arte no tiene una finalidad fuera de sí mismo.
Sólo tiene la misión de producir belleza. Puede oomportar
otra finalidad ética o docente, pero no le es esencial, sus
atributos son: "la manifestación sensible de la belleza y el
puro y sano deleite que al percibirla se goza".
c) El arte se manifiesta por la forma, ésta lo define
y califica.
d) En arte hay ciertos principios inmutables, válidos
para todos los tiempos y para todas las latitudes. Las modas o estilos no deben afectar sino a lo más accidental, el
arte es uno y el mismo en esencia.

En su obra hay divergencias con el estilo de su época;
Valera es un escritor inmune al espíritu romántico, personal; se le podría considerar una anomalía literaria por su

e) Desecha 1a historicidad, pero admite el progreso o
adaptación a los distintos pueblos o épocas.

68

69

�El artista debe conocer los productos extranjeros
y ver si puede sacar algún provecho, para perfeccionar su
obra.
f)

España se equivocó al ver sólo a Francia, habiendo
tantos otros dignos de estudio e imitación. Valera aconseja
(y se adelanta dando el ejemplo) el estudio de las literaturas: inglesa, italiana, polaca, alemana, rusa, etc.

Se le acusa, algunas veces, de excesivo atildamiento,
pero por su situación frente al estilo grosero, sin delicadeza
del naturalismo, este posible defecto es en realidad una virtud. Su estilo es cuidado, escogido, moderno y arcaico a la
vez, nunca arcaizante, sencillo pero clásico y elegante.
También se le reprocha una intromisión en sus escritos, pero todos los grandes escritores dejan parte de su ideologia y su experiencia individual en los personajes de sus
obras. Valera es escéptico, pero con un escepticismo amable, expone su opinión sin tratar de imponerse y ésta es
fruto de una larga experiencia.
Su técnica es sencilla: busca un escenario para la acción, que suele ser la región andaluza, en la ciudad o en el
campo (casi nunca utiliza un ambiente cortesano) ; después
sitúa allí a sus personajes, tomados de la vida real, pero
muy idealizados (la novela como recreación del mundo y
seres circundantes) y concede capital importancia al análisis psicológico; en esto último está muy por encima de la
producción de la época. Valera busca el alma de sus personajes, atento a sus más ligeras reacciones y convencido de
que el hombre es suficientemente libre para reaccionar en
un sentido u otro, para inclinarse al bien o al mal. Técnica
opuesta al naturalismo en el que la conducta es determinada fatalmente por el medio y las circunstancias.
"Valera escribió la mejor prosa del siglo XIX y la que
mejor se ha salvado para nuestro gusto": Julián Marías.
70

IV.-LA NOVELA EN LA EPOCA ROMANTICA
Durante el período romántico y el primer período ecléctico la novela -que no existía al principio, pero sí luego,
aunque casi carecía en absoluto de valor- fue desarrollándose muy lentamente. Hasta 1870 no dio comienzo aquella
época de inmensa fecundidad que terminó sólo después de
60 años. La transformación experimentada por la novela
hacia 1874 casi pareció milagrosa, de 1861 a 1870 únicamente hubo tres novelas extensas y unas cuantas novelas
cortas.

Los españoles de aquel tiempo estaban hartos de levantamientos políticos, de guerras civiles, de agitación social y de agotamiento económico. Se encontraban en una
disposición de ánimo adecuada para salir de sí mismos y
adentrarse en un paraíso terrenal creado por cualquier artista competente; esta consideración explica en gran parte
el éxito instantáneo que en 1874 logró Juan Valera con su
novela "Pepita Jiménez". Valera publicó sus mejores novelas, menos una, en el decenio de 1871 a 1880, años en que el
Romanticismo alcanzó probablemente sus más altas cumbres en la novela.

El realismo en Valera se observa en las descripciones
de los rasgos físicos de sus personajes o de los lugares en
los que se desarrolla la acción. Por ejemplo la descripción
de Luis de Vargas en "Pepita Jiménez" y de un escenario
campestre de la misma novela:
"Poco hemos dicho, hasta ahora de la figura de Don
Luis. Sépase pues, que era un buen mow en toda la extensión de la palabra: alto, ligero, bien formado, cabello negro,
ojos negros también y llenos de fuego y de dulzura. La color, trigueña; la dentadura, blanca; los labios, finos, aunque relevados, lo cual le daba un aspect,o desdeñoso y algo
atrevido y varonil en tóao el ademán, a pesar del recogimiento y de la mansedumbre clericales. Había, por último,
en el porte y continente de Don Luis aquel indescriptible
sello de distinción y de hidalguía que parece, aunque no lo
71

�sea siempre, privativa calidad y exclusivo privilegio de las
familias aristocráticas" .1
"L;:&gt; que ahora comprendo y estimo mejor es el campo
de por aquí. Las huertas, sobre todo, son deliciosas. ¡Qué
sendas tan lindas hay entre ellas! A un lado, y tal vez a
ambos, corre el agua cristalina con grato murmullo. Las
orillas de las acequias están cubiertas de hierbas olorosas y
de flores de mil clases. En un instante puede uno coger un
gran ramo de violetas. Dan sombra a estas sendas pomposos y gigantescos nogales, higueras y otros árboles, y forman los vallados la zarzamora, el rosal, el granado y la madreselva".2
Como se puede apreciar, Valera gusta de las descripciones minuciosas.
Sus novelas, su anterior poesía y gran parte de su crítica literaria presentan caracteres románticos· en el fondo
el carácter se impone por completo a la acció~.
V.-ORONOLOGIA DE ALGUNAS DE LAS NOVELAS
MAS CONOCIDAS DE JUAN V ALERA
"Pepita: Jiménez''. 1874.
"Las ilusiones del doctor Faustino". 1875.
"El comendador Mendoza". 1877.
"Pasarse de listo". 1878.
"Doña Luz". 1879.
"Juanita la Larga.,'. 1896.
"Genio y figura ... " 1896.
"Morsa.mor". 1899.
"Mariquita y Antonio". 1861.
Vl.-"PEPITA JIMENEZ"
"Pepita Jiménez" se publica en 1874, pero es una novela que mira hacia el futuro. Aparece en ella la preocu1 Juan Vale ra, Obrera comple tas, (Madrid: Ed. Aguilar, 1957) "Pepita Jiménez",
p . 168.
2 !bid., p . 118.

72

pación sobre motivos religiosos y de conciencia, pero lo más
importante son sus detallados análisis psicológicos que se
nos presentan a lo largo de toda la obra:
"Por otra parte, ¿cómo penetrar en lo íntimo del corazón, en el secreto escondido de la mente juvenil de una doncella, criada tal vez con recogimiento exquisito e ignorante
de todo, y saber qué idea podía ella formarse del matrimonio? Tal vez entendió que casarse con aquel viejo era consagrar su vida a cuidarle, a ser su enfermera, a dulcificar
los últimos años de su vida, a no dejarle en soledad y abandono, cercado sólo de achaques y asistido por manos mercenarias, y a iluminar y dorar, por último sus postrimerías
con el rayo esplendente y suave de su hermosura y de su
juventud, como ángel que toma forma humana. Si algo de
esto o todo esto pensó la muchacha, y su inocencia no penetró en otros misterios, salva queda la bondad de lo que
hizo" .3
El tema de la novela es la derivación del amor místico
de Luis de Vargas, el seminarista, al amor humano, a lapasión por Pepita Jiméne-z, en él se descubre el triunfo de Eros
sobre la ascética.
La novela está estructurada en tres partes principales: la primera consta de una introducción pequeña, con la
cual el autor nos coloca en el umbral de la trama explicando también la presentación del relato,; y de una serie de
cartas a través de las cuales se observa la evolución del conflicto planteado. Esta parte se titula: "Cartas de mi sobrino" y concluye al llegar al punto culminante de la narración, a la aceptación y descubrimiento total, por parte del
seminarista, de su amor por Pepita Jiménez. La segunda
parte, llamada Paralipómenos, está escrita en forma de
narración objetiva, mezclada con algunos diálogos y nos
conduce al desenlace del hecho relatado: el abandono de las
ideas místicas por parte de Luis y su matrimonio con Pepita. La última parte es un epHogo corto, que redondea la narración en sus detalles.
3 !bid., p. 120.

73

�En "Pepita Jiménez" domina un tono de amable costumbrismo de la vida cotidiana, pero no desprendido del
halo ideal; como en la escena siguiente:
"El lugar estaba animadísimo. Las mozas solteras venían a la fuente del ejido a lavarse la cara, para que fuese
fiel el novio a la que lo tenía y para que a la que no lo tenía
le saltase novio. Mujeres y chiquillos, por acá y por allá,
volvían de coger verbena, ramos de romero u otras plantas, para hacer sahumerios mágicos. Las guitarras sonaban
por varias partes. Los coloquios de amor y las parejas dichosas y apasionadas se oían y se veían a cada momento".4
Es una novela ágil, amena y elegantemente elaborada.
Desarrolla un tema sencillo, como el mismo Valera señala
al principio de la obra:
"Todo ello está escrito de una misma letra, que se puede inferir fuese la del señor deán. Y c&lt;Ymo el canjunto farma rilgo a modo de ,icrvela, si bien con poco o rningún enredo,

yo imaginé en un principio que tal vez el señor deán quizo
ejercitar su ingenio componiéndola en algunos ratos de
ocio ... " 5
En el ambiente de una aldea andaluza, paisaje predilecto de Valera en la mayoría de sus ficciones, se desarrolla el motivo de la novela.
La evolución del personaje sucede de manera gradual,
previos antecedentes d~ su personalidad y aquí se observa
la agudeza psicológica del autor. Valera opone a los propósitos ascéticos de Luis de Vargas lá naturaleza, el amor
humano.
El cambio espiritual lo desarrolla Valera, a tono con
la naturaleza, la fusión entre misticismo y erotismo transcurre entre los meses de abril y junio. La acción sustituye
gradualmente a la actitud de estudio, de contemplación y
de duda.

En las dudas que presenta Luis para decidirse a abandonar sus propósitos religiosos por el amor de Pepita, se
aprecia un complejo de rivalidad con el padre que también
ama a Pepita y pretende casarse con ella:
"Y si lo hubiera, si yo agradace a Pepita de otro modo
que como amigo; si la mujer a quien mi padre pretende se
prendase de mí, ¿no sería espantosa mi situación?"6
El cambio interior de Luis se marca con distintos recursos como su siguiente monólogo:
"Aunque me paso todo el día en el campo a caballo, en
el casino y en la tertulia, robo algunos horas al sueño, ya
voluntariamente, ya porque me desvelo, y medito en mi
posición y hago examen de conciencia. La imagen de Pepita está siempre presente en mi alma. "¿Será esto amor?",
me pregunto".7
El carácter de los demás personajes se nos presenta
también de manera clara: Pepita Jiménez, inteligente, despierta; el padre de Luis, bondadoso y comprensivo; el deán
representa la experiencia, la suspicacia; Antoñona la fiel
nana cariñosa, de carácter firme y decidido, con un lenguaje mucho más llano y directo que los demás personajes; el
anciano vicario, cura de pueblo, que pide consejo al "sabio"
y joven "santo" seminarista.
En esta obra demuestra Valera su conocimiento de los
prín~ipios de la mística y la ascética en varias partes como
la siguiente:
"Cuando recordaba que a veces había creído recibir
favores y regalos sobrenaturales, y había oído susurros místicos, y había estado en conversación interior, y casi había
empezado a caminar por la vía unitiva, llegando a la oración de quietud, penetrando en el abismo del alma y subiendo al ápice de la mente, don Luis se sonreía y sospechaba
que no había estado por completo en su juicio".ª
6 !bid., p. 146.

4 lbid .. p. 170.
5 !bid., p. 117.

7 lbid., p. 143.
8 !bid., p . 181.

74

75

�Al leer la novela encontramos varias escenas de amor
claramente románticas:
"Prefiero morirme. Merezco la muerte; la deseo. Tal
vez al morir, desatando o rompiendo mi alma estas infames cadenas que la detienen, se haga hábil para ese amor
con que usted desea que nos amemos. Máteme usted antes
para que nos amemos así; máteme usted antes y, ya libre
mi espíritu, le seguirá por todas las regiones y peregrinará
invisible al lado de usted, velando su sueño, contemplándolo con arrobo, penetrando sus pensamientos más ocultos,
viendo en realidad su alma, sin el intermedio de los sentidos".9

una advertencia o ejemplificación; pero Juan Valera como
dijimos anteriormente, defiende el principio estético del
arte por el arte y no trata de hacer ninguna de sus obras
con otros fines.
"Pepita Jiménez" es, en la actualidad, una novela
agradable, entretenida y ágil, realizada en magnífica prosa
y un testimonio del genio que fue Juan Valera en su mejor
momento.

Valera es un gran conocedor del alma femenina, como
1o demuestra en esta novela con el personaje de Pepita Jiménez, y también en otras muchas de sus obras como en
"Doña Luz", "Juanita la Larga", Genio y figura ..."
Además de las cualidades mencionadas anteriormente,
hay que agregar al mérito de Valera el humor y delicadeza
para desarrollar la trama; en forma progresiva y con un
lenguaje refinado y elegante, pero adecuado a los personajes y a las circunstancias.
Valera llegó al acierto en la novela por el camino de
las cartas, su género predilecto y en el cual estaba perfectamente formado; en ellas y en las disquisiciones místicas
y descriptivas, encuentra el medio favorable para su desarrollo, como novelista. "Pepita Jiménez" es la obra maestra de Valera, siendo su primera novela completa en el tiempo; es la novela perfecta, dentro de sus límites, tiene el tono exacto y que expresamente escoge Valera con una gran
habilidad narrativa.
Cuando surgió "Pepita Jiménez", en España dominaba la novela de tesis y muchos críticos se dedicaron a tratar
de encontrarla en la obra de Valera, estableciéndola como
un estudio irónico del falso misticismo, tomándolo como

BIBLIOGRAFIA
Díaz Plaja, Guillermo y Monterde, Francisco. Historia de
la literatura española e historia de la literatura mexicana. México. Porrúa, 1960.

Diez Echarry, Emiliano y Roca Franquesa, José María.
Hiswria ide la literatura ~pañola ff hispanoamericana.
Madrid: Aguilar, 1960.
Río, Angel del. Historia de la litemtura española U. S. A.:
Ed. Holt, Rinehart and Winston, 1963. II.
Valbuena Prat, Angel. Historia de "la literatura española.
Barcelona: Ed. Gustavo Gilí, 1960. 6a. ed. III.
Valera, Juan. Obras compl,etas. Madrid: Aguilar, 1958. 4a.
ed. I.

9 lbid., p. 178.

76

77

�MIGUEL DE UNAMUNO Y AMOR
Y PEDAGOGIA
Por Felipa Guadalupe Leal Garza

�SUMARIO

I

l.-INTRODUCCION

Introducción

II Biografía

m

E

N 1898 España ha perdido sus colonias y el desarrollo
español se torna en pesimismo, la crítica a los valores nacionales se vuelve negativa Estos son los signos más visibles de ese año en donde a las expresiones de queja y de
tristeza surge un movimiento que da la alarma, está formado por un grupo de hombres de letras cuya preocupación
más honda es Thpaña. Es la llamada Generación del 98 que
torna la vista a los clásicos españoles con el objetivo de
seguir la antigua tradición; viajan por todo el país dándose
cuenta de su miseria, descubriendo a la vez la belleza de las
aldeas olvidadas; se desentienden de la política conformista
de la Restauración; cultivan el lenguaje confiriéndole fuerza y viveza al idioma; el más destacado del grupo es don
Miguel de Unamuno, cuya biografía presento en las páginas siguientes, así como un estudio de su obra "Anwr y
PedJJ,gogfn", para dar cumplimiento a la tarea de Literatura
Española.

Amor y Pedagogía

IV Comentarios
V Conclusiones

80

81

�11.-BIOGRAFIA
Don Miguel de Unamuno, nació en Bilbao, el 29 de
septiembre de 1864. Eran tiempos de crisis, a los nueve
años, tres años después de haber perdido a su padre, en
1873 presencia el sitio a su ciudad natal por los carlistas.
En 1874 una explosión producida en los tejabanes de su
casa, el olor a pólvora, las voces airadas, los odios feroces
los grabaría siempre en su memoria y los describiría más
tarde en su novela Paz en la Guerra.
Sus estudios primarios, las primeras impresiones de su
niñez, fueron descritas en sus ·R ecuerdos de niñez y de la
mocedad. En 1875, terminada la primera enseñanza, ingresa al Instituto Vizcaíno de Bilbao; poco se sabe de estos
años transcurridos en el silencio de desordenadas lecturas
de autores diversos; .lee a Balmes, Donoso Cortés y escribe
sus primeras poesías.
En 1880 se traslada a Madrid donde cursa hasta 1884
los estudios universitarios y se sumerge en una ola de du•
das religiosas. Madrid no le agradó, su cosmopolitismo de
entonces se oponía a lo que Unamuno -hombre de campo-sustentaba: la universalidad. Poca parte toma en las actividades universitarias, su afán insaciable de lecturas lo enfrenta a las obras y figuras dominantes : escriben novelas,
Pereda, Valera, Palacios Valdés; la poesía se centra en
España en Núñez de Arce y Campoamor1; en Francia, Ver•
laine; en Inglaterra, Tennyson y Browning; en Norteamé•
rica, Longfellow y Walt Withman; en Italia, Carducci. En
cuanto al pensamiento están Spencer, Renan y Taine, Kier•
kegaard del cual se encuentra influjo directo en Unamuno,
Eduardo Von Hartman explorador de lo inconsciente y sobre
todo Nietzche. Este es el mundo de Unamuno el primer
español que va conociendo desde dentro el pensamiento eu•
ropeo
Al doctorarse en Filosofía y Letras vuelve a Bilbao.
Durant e su permanencia en la ciudad natal, de 1884 a 1891,

82

contrae ·matrimonio. Ahí entre lecciones particulares, diálogos en la Sociedad Bilbaína colabora anónimamente con
un diario .socialista.
Gana por oposición en 1891 la cátedra del Griego en
la Universidad de Salamanca, ciudad en la que vivió la
mayor parte de su vida y que le proporciionó la tranquilidad espiritual y económica que necesitaba para realizar su
labor literaria En el mismo año, durante las oposiciones en
Madrid, conoció a Angel Gavinet en el que descubre inquietudes iguales a las suyas; la preocupación de un pensamiento español fuera de toda europeización y tradicionalización, ambos consideraban que la filosofía propia de
una nación era más importante que la imitación inferior
de filosofías extrañas.
Salamanca le abrió las puertas del conocimiento de sí
mismo. Ahí comenzó una época de experiencias profundas
Y decisivas. Hay un período culminante, el que media de
1895 -la feeha de aparición en torno al Casticismo- y
1905 la de la publicación de La vida de Doo Quijote y
Sancho, 1897, podría ser la fecha. Antes de ella busca la
afirmación de su personalidad contra la carencia de ella,
libra la batalla entre el tradicionalismo y el casticismo contra lo convencional, concibe la necesidad de abrirse a los
de afuera para surgir del atasco en que se hallan, la tradición local debe ser rechazada en favor de la universaJidad. Después de 1897 se concentra en un esfuerzo de adentramiento de la búsqueda de la personalidad íntima que
deja huella en sus Tres Ensayos de 1900; la universalidad
que pide no es un cosmopolitismo exánime, sino una tradición eterna, concentrarse ya significaba para él acumular
vivencias con el fin de irradiar. A la luz de ese proceso
de madurez pasa de la objetividad realista a la subjetividad crítica.
Durante esos años interviene en la política sin formar
ningún partido ya que es un heterodoxo, quizá únicamente por su gusto por la polémica o por su lealtad al ideal
que soñaba: ser un incitador en toda Europa. Debido a la in83

�dependencia de su carácter es destituido de su cargo de
Rector, que venía ejerciendo desde 1901 en la Universidad,
en 1914, un año después de la publicación de su novela más
conocida: Del sentimiento Trágico de la Vida.
La prosecución de sus viajes, de sus clases y sus campañas políticas contra la monarquia y al derrocamiento de
ésta contra la dictadura de Primo de Rivera, lo llevan al
destierro a Fuerteventura en 1924. De ahí sale el 25 de junio a Francia en donde continúa su oposición incesante.
Se establece en París colaborando con la prensa europea
y americana en su afán combativo contra la dictadura española. Pero sólo con su traslado a Hendaya a la vista física de su patria, es donde puede continuar con su labor
poética y literaria más allá de manifiestos y violencias. En
La Agonía del Cristianismo (1925) y en Cómo se hace una
Novela (1927) da claras muestras de su desesperación,
Hendaya es su resurrección que se manifiesta en San Manuel Bueno, Mártir (1933) y El hermano Juan o el mundo
es teatro (1934).
A la caída de la dictadura regresa a Salamanca el 11
de febrero de 1930. En 1934 se le declara Rector Perpetuo
de la Universidad de Salamanca y en 1935 se le proclama
Ciudadano de Honor de la República (proclamada en 1931),
marcando el fin de una época en Unamuno, la de los discursos incitadores y turbulentos como diputado en las Cortes Constituyentes Al despedirse de su cátedra el discurso
que pronuncia está lleno de templam.a, sabe que se avecina
una nueva lucha en la que al contrario de su Paz en la
Guerra, no existe en el corazón de sus contendientes ninguna paz.

Abel Sánchez (1917), La Tia, Tu"/a (1921), Nad,a meoos
que todo un hombre (1925). Las novelas o nivolas como él

las llamaba son sus producciones más acertadas, fruto de
su conocimiento y observación de las personas, sus personajes no son totalmente transparentes, él mismo sabía que
la persona humana siempre envuelve un impenetrable arcano. El teatro de Unamuno es bastante parecido a su novela ya que éstas son esencialmente dramas y no es muy
amplio ocupando un puesto secundario dentro de su obra,
Fedre (1924) y El Otro (1932) pertenecen a su teatro. Los
ensayos fueron su obra más extensa, forman siete volúmenes, son principalmente personales con propósitos de belleza, pero objetivamente concretos. Su poesía manifiesta su
pretensión personal, los versos revelan su ideal de eternidad.

III.-AMOR Y PEDAGOGIA

Argumento
Don Avito Carrascal, seguidor de la Pedagogía Sociológica, fiel a sus ideas, considera su deber contribuir a la
fama de esta ciencia realizando la creación de un genio
siendo él mismo, el padre, para lo cual necesita del matrimonio. Porque hay dos claS€'S de matrimonio: el inductivo
y el deductivo; el primero es el que el hombre realiza como
único remedio de poseer a la mujer que se le mete por los
ojos y el corazón; el segundo es el que contrae cuando el
hombre sintiendo un vacío busca una mujer para llenarlo;
el matrimonio del futuro genio debe ser deductivo.

Unamuno murió en 1936 entre comunicados de guerra,
hasta el día último del año no habló más de la cuenta, pero
nunca menos de lo que él deseaba. Es el pensador que más
ha influido en la juventud actual española. En él luchan la
ciencia y la duda, la razón y la fe, muy vasco es a la vez
muy castellano y español, de amplísima cultura, además de
las obras mencionadas escribió: novelas oomo Niebla (1914),

Aunque creyente de la Pedagogía Sociológica no deja
en olvido las leyes de la herencia y después de meditar largamente piensa en los caracteres antropológicos, fisiológicos, psíquicos y sociológicos que la futura madre del genio
debe tener. Analizando estos caracteres encuentra que encarnan en Leoncia Carbajal, rubia muchacha de amplias
caderas, seno turgente, buen apetito, instrucción variada,
pensamiento libre de nieblas místicas y regular dote. Durante seis noches consecutivas, Don Avito, escribe eso que

84

85

�llaman declaración de amor y que andando el tiempo, piensa, constituirá la Carta Magna de la Pedagogía. Escribe
pues, un cuidadoso estudio de las necesidades orgánicas de
la psicología del amor sexual, de la ley de Malthus, d~ la
tendencia a la monogamia y el problema de la prole.
Después de aprendida de memoria se dirige a la casa
de Leoncia donde conoce a Marina del Valle, muchacha
morena; a Don Avito le da un vuelco el corazón todas sus
deducciones se resquebrajan y después de una 'y mil luchas entre la ciencia teórica y el instinto amoroso Don
Avito (La Forma), termina casándose con la inducti~a Marina (La Materia). En su segunda batalla para transigir
oon el mundo, se casa por la iglesia después que la Sociología se lo ha aconsejado.
Un~ noche. Marina le anuncia la llegada da un hijo.
Don Avito prosigue a poner en práctica sus teorías para la
c:eación del genio. Durante el embarazo de la madre, la
dieta oon aquellos alimentos de que un genio deba nutrirse:
por ~ontener demasiados fósforos; alubias, alubias y máS
alubias que indigestan a Marina; la lleva a la Opera para
que los sonidos armonicen a las células embrionarias cuando Marinª- se fastidia utiliza discos.
'
Al nacimiento del hijo, se presenta el problema del nombre, escoge Apolodoro, porque sin creer en la superstición
pagana ese nombre servirá, según él, para que sus iniciales
sean las mismas en los cubiertos. Le da este nombre después
de lu~ar de n'?evo con su "demonio" que le dice que ha
transigido:. de~n_a poner de nombre alguna letra, algo que
n_o t~~ga sigmf!cado, para que él fuera el que le diera el
significado. Avito_ no oye y transigíendo pasa el tiempo,
perd?na a su_ ~u:ier, le enseña al niño oraciones, le canta
canciones religiosas que harán de él un fetichista no importa, piens.a, con tal ~~ que no se le hable de brujas; y la
tal vez eqwvoca eleccion, con las ideas de Don Fulgencio
Entram~osmares, hombre lleno de filosofía, incomprendido
en su sigl.? q~e escri~e para la posteridad un libro que
aso~brara e ilustrara a las generaciones futuras, que ha
elegido para maestro de su hijo.

86

El niño crece llamado Apolodoro por el padre, Luis, su
nombre de bautizo, del cual el padre no sabe nada, por la
madre, que a escondidas del padre le demuestra su cariño,
y "Apolo", "Polodoro", "Boliche" para los amigos de la infancia a quienes el niño quiere pegar pero Don Avito lo
impide porque die€ es anticientífico.
Tiene también el niño una hermana, Rosa, de cuya educación el padre encarga enteramente a la madre, quien
vierte en ella libremente su cariño maternal; vistas de lejos
por Apolodoro quien siente tristeza por este cariño que ·
no se le entrega.
Al crecer Apolodoro conoce a un poeta que le invita a
colocar el amor por encima de todo, idea que irrita a Don
Avito, pues considera que el Amor y la Pedagogía no se llevan. El amor toma forma en la hija de un maestro pintor
de Apolodoro, Don Epifanio. La hija, Clarita, acepta a
Apolodoro, pero éste encuentra un rival en otro enamorado
de la chica, Federico, quien se hace novio de ella. Apolodoro no sabe qué hacer, el poeta le convida a retar1o a muerte, lo reta débilmente y Federico no le hace caso. En una
entrevista que tiene con Don Fulgencio, éste le convida a
tener hijos para inmortalizarse. Este le hace caso y se
aprovecha de una criada, Petra. Después sintiéndose culpable e inútil, se suicida.
Solos, Don Avito y Marina, terminan rezando juntos,
pues ésta ha hecho que el esposo ore. Rosa había muerto
antes que Apolodoro de una enfermedad, que en el momento fatal, Don Avito hace de ella una explicación científica.
Finaliza la novela en que Don Avito se entera de que
va a ser abuel,o,, deseando que su nieto sea un genio, pero
practicando verdaderamente la Pedagogía, sin ayudas de
Don Fulgencio y a escondidas de su mujer, le recomienda
a Petra que coma alubias, muchas alubias . .. Unamuno le
pregunta a Don Fulgencio qué impresión le ha causado la
muerte de Apolodoro, pero este no quiere hablar de eso y
le presenta a Don Miguel dos manuscritos "El Calamar" y
un Tratado de cocología.
87

�IV.-COMENTARIOS

La novela publicada en 1902 satiriza el optimismo del
positivismo europeo de fines del siglo XIX y es un testimo- nio valeroso para proteger al hombre de la ciencia.
En esta obra no existen las descripciones, todo va directo al relato, así apenas se deja entrever donde sucede la
historia, un pueblo, cerca de ahí, una ciudad.
Los personajes no están del todo desnudados, son "casos" individuales, pero no del todo personalizados.
Así los principales.

Don Avito Carrascal, tiene una conducta acartonada y
negativa; todo lo quiere hacer, según la ciencia de una manera extrema y sin tener en cuenta las circunstancias.
Apolodoro: es el resultado de lai educación estrecha:
indeciso, corto de alcances e influenciable. Se mata por la
presión que ejerce la sociedad en él y a la que no sabe ni le
enseñaron a hacer frente.
Doña Marina. Débil e influenciable no interviene en la
educación del hijo por temor a Don Avito.
Don Fulgencio, es más razonable, presenta algunas veces la problemática de Unamuno:

En el lenguaje se utilizan diálogos, monólogos o soliloquios. Se escribe principalment.e, en tercera persona del
indicativo. Existen expresiones interrogativas, admirativas
y expresiones en latín. Hay alusiones a Homero y a diversas filosofías, poemas y canciones de cuna.
En el tema en que el padre trata de imponer la educación al hijo, luchan constantemente el sentimiento y la razón, terminando por triunfar la ciencia.
Hay mucha influencia de Calderón en la obra al considerar al mundo como escenario y a los hombres sus actores:

"Esto es una tragicomedia, amigo Avito.
Representamos cada uno nuestro papel;
nos tiran de Zos hilos cuando creemos
obrar, no siendio este obrar má.s que
un accionar; recitamos el papel aprendido a l l á , en las tinieblas de la
inconsciencia; en nuestra tenebrosa rpreexistencia; el Apuntador nos gufa; el gran
tramoyista maquina todo ... 2
Y en fin presenta muchas de las ideas de Unamuno en
su ansia de inmortalidad.

"meditando en la eternidad dfa y rwche
en la inasequible eternidad ... " " ... ¡Ser
dioses!, ¡ser dioses!, ¡ser inmmtaks!.
¡La muerte!" 3

" ... scmamos en dejar un nambre en que
de nosotros se hable, en vivir en las
memori,as ajenns .. . "

" ... Y o tengo voluntad y no resignación
de morir, porque quiero vivir; no, no me
resigno a morir, no me resigno ...
¡ Y moriré! ".1
l Unamuno, Miguel d e, Amor y Pedagogla (Madrid, Espasa-Calpe Colee. Aus•
tral, 1964) pp. 109.

88

V.-CONCLUSIONES
1.-Al considerar a don Miguel de Unamuno como
miembro de la Generación del 98, es necesario aclarar que
fue y no lo fue.
2 !bid, pp. 51.
3 !bid, pp. 110.

�Lo fue por la fecha de su nacimiento y por la unión
mental a sus más prominentes escritores.
No l,o fue por el tiempo de su actuación y porque a los
temas que la caracterizaron, adoptó actitudes que unas veces concordaron y otras discreparon de las asumidas por
su generación.
2.-La personalidad de Unamuno es única. Su negativa a dejarse encasillar dentro de un partido político o de
una con'iente literaria lo convirtieron en una personalidad
contradictoria.

3.-Amor y Pedagogía es una tragicomedia.
Lo trágico está en la frustración de Apolodoro, su imposibilidad de vivir en sociedad, hecho que termina destruyendo su vida.
Lo cómico en la forma como es educado el "genio".

VI.-BIBLIOGRAFIA

•

•

Ferrater Mora, José, Unamuoo: Bosquejo de una Filosofía, Buenos Aires, Ed. Sudamericana, 1957.
Marías, Julián, Miguel de Unamuno, Madrid, Ed. EspasaCalpe, S. A., Col. Austral, 1960.
Unamuno, Miguel, Amor y Pedagogía Madrid, Ed. EspasaCalpe, Col. Austral, 1964.
Unamuno, Miguel de, Obras se7Ectas Madrid, Ed. Pléyade,
1946.
Diccionario Enciclopédico, Tomo X U.T.E.H.A. Méxi-

co, 1913.
90

EL POETA DAMASO ALONSO
Por Osear Rodríguez Arredondo

�SUMARIO
INTRODUOOION

I

Introducción

II Noticia breve de Dámaso Alonso

m La obra poética de Dámaso Alonso
IV Comentarios de algunos poemas de "Hijos de la ira"
V "Insomnio"
VI "Monstruos''
VII "Vida del hombre"
VIII Libros consultados

92

E

L presente trabajo es simple y modesto. Su cuerpo
comparte las mismas características: damos primero una
serie sucinta de datos biográficos del autor; enseguida situamos su obra, es decir, hablamos de las diferencias que
separan a "Poemas puros" de la restante producción poética de Dámaso Alonso -especialmente, de Hijos de la
ira"-, no sin mencionar las causas externas que condicionaron tal estilo disparejo; por último pasamos a comentar
tres poemas de "Hijos de la ira", procurando evitar caer
-lo que no siempre se logra- en una apreciación impresionista y, por ende, arbitraria. Nos ha parecido conveniente transcribir los poemas a medida que los hemos ido
comentando, ya por versículos, ya por estrofas o grupos de
versos, oon el fin de no perder el contacto con la obra literaria misma. Por último, si prescindimos aquí de una conclusión es porque consideramos que de la humilde interpretación que hacemos de tres poemas no pueden extraerse
consideraciones válidas para toda la obra "Hijos de la ira",
mucho menos para toda la obra poética de Dámaso Alonso.

93

�1.-NOTIGIA BREVE DE DAMASO ALONSO

Dámaso Alonso nació en Madrid en 1898. Es licenciado en Derecho y doctor en Letras. Ha dado cursos de Literatura y Lengua Española en Berlín, Cambridge, Oxford,
Leipzig y varias universidades de los Estados Unidos. Colaborador de la "Revista de Filología española". Catedrático de Literatura en la Universidad de Valencia y actualmente de Filología románica en la de Madrid. Obtuvo en
1927 el Premio Nacional de Literatura; en 1943 el Premio
F~tenrath de la Academia Española, y dos años después
fue elegido académico de la misma. Dámaso Alonso ha simultaneado su obra poética con sus trabajos filológicos y de
historia literaria. Le de6emos importantísimos estudios sobre Góngora, San Juan de la Cruz, Medrano y otros diversos poetas. Son también varios los libros de versos que tiene en su haber: "Poemas puros. Poemillas de la ciudad"
(1921), "Oscura noticia" (1944), •"Hijos de la ira" (1944) ,
"Hombre y Dios" (1955). Los dos últimos revelan una madura asimilación de las corrientes europeas y de la poesía
clásica española.

Il.-LA OBRA POETIGA DE DAMASO ALONSO

mensión que se dan entre la fecha de publicación de "Poemas puros" y la de "Oscura noticia" e "Hijos de la ira": la
Guerra civil española (1936-1939) y la Segunda guerra
mundial !1939-1945), conflictos amargos, cuya cauda de
desgracias y miserias no deja indiferente a Dámaso Alonso.
Si, como dijimos hace un momento, las tintas sombrías
también están presentes en "Poemas puros", aunque de
manera desdibujada, es en "Hijos de la ira" donde se desbordan. El poeta requiere entonces de cauces mayores, por
lo que de un verso contenido, de doce sílabas cuando mucho, pasa a un verso o versículo que a veces se aproxima
a la prosa. Esto responde, repetimos, a la situación conflictiva que vive el mundo. España se·duele por partida doble:
su guerra civil ha servido de prólogo a la Segunda guerra
mundial.
Ante este estado de cosas, se le presenta al literato
español en general una disyuntiva en cuanto a la actitud
que ha de asumir: la evasión o la rebeldía. Dámaso Alonso
opta por lo último. Y es en "Hijos de la ira" donde su rebeldía se desata. Y aunque en su poesía no alude directamente a los dos oonflictos mencionados, requerimos de éstos como contexto imprescindible cuando se desea hacer un
comentario de algunos o todos los poemas de "Hijos de la
ira". En los comentarios que enseguida vienen no hemos
olvidado esto último.

No hablaremos aquí en términos generales de la poesía de Dámaso Alonso, labor que nos parece demasiado fácil e infructífera. Sin embargo, nos interesa señalar que
entre "Poemas puros. Poemillas de la ciudad" y la restante
obra poética de Dámaso Alonso, y muy especialmente "fijos de la ira", hay una notable diferencia que se manifiesta
en el tono, que de suave y tímido pasa a enérgíoo y colérico; en los sentimientos dominantes: cabe decir aquí que
aunque de "Poemas puros" no están ausentes ni la angustia
ni la inquietud, es en "Hijos de la ira" donde estos elementos adquieren proporciones gígantescas, y en la métrica,
del verso cuasi-corto pasa Alonso al versículo, al verso desbordado, producto de la angustia de su espíritu. Este cambio de estilo obedece a dos hechos bélicos de diferente di-

Como bien loo advierte Elsie Alvarado de Ricord en su
libro "La obra poética de Dámaso Alonso", este último no
es deliberadamente un poeta social, comprometido, sino que
su obra reacciona co1éricamente ante un momento histórico. De ahí que Dámaso Alonso no se esfuerce en emplear
en su poesía un lenguaje sencillo, claro, que llegue a las
masas --es decir, el lenguaje preferido por los poetas comprometidos-, sino que utilice un lenguaje "poético", elaborado, susceptible de ser disfrutado sólo por personas con
cultura literaria, burguesas en su inmensa mayoría. Más
escuetamente: la obra poética de Dámaso Alonso no puede
"llegarle" al pueblo, ni tal ha sido la intención del poeta.
P asemos ya a comentar algunos poemas de "Hijos de la ira'.'

94

95

�1/I.-OOMENTARIOS DE ALGUNOS POEMAS DE
"HIJOS DE LA IRA"

!.-"Insomnio".

se 45 años. Sin embargo, el poeta aún no acaba de pudrirse porque este pudrirse es la vida misma y el poeta aún no
ha fallecido.
y paso largas horas &lt;YYendo gemir {iJ, huracán,

El primer poema de "Hijos de la ira" se denomina
"Insomnio". De él, como nos lo sugiere el titulo, está ausente la tranquilidad. El poema se abre con un versículo
que, salvo por uno de sus elementos, es frecuente escuchar.
Madrid es una ciudad
de más de un millón de cadáveres
(según las última.s estadísticas).

La palabra "habitantes" está sustituida en este contexto por el término "cadáveres", pero no se pierde, pues
la adivinamos tras este último (y a esta adivinación nos
fuerza el contexto). "Cadáveres", entonces, posee aquí una
doble significación: la suya propia (en el sentioo de "muertos") y la que le añade el contexto (en el sentido de "habitantes de Madrid"). "Madrid es una ciudad de más de un
millón de cadáveres . . . " Todos los habitantes de Madrid
son cadáveres, y los habitantes de Madrid son más de un
millón. Más de un millón de muertos pueblan Madrid.
A veces en la noche yo me revuelvo
y me incorporo en este nicho
en que hace 45 años que me pudro,

" ... yo me revuelvo y me incorporo ... ". Estas palabras evidencian la inquietud del poeta, que no puede dormir Y se revuelve e incorpora en el lecho, al que llama
"nicho". Según el diccionario, este último término significa "Cualquier concavidad para colocar una cosa, especialmente un cadáver". El poeta, indirectamente, se denomina a si mismo cadáver; y por si quedase alguna duda de
esto, nos dice que en el nicho suyo " .. . hace 45 años que
me pudro". Bien sabemos que el pudr!rse es una característica de los cadáveres. Pero el cadáver no tarda en pudrir96

o ladrar 'los tperros, o fluir blandame,nte
la luz de la luna.

"y paso largas horas .. . " El poeta se desvela, y las
noches le parecen largas. Este versículo, que nos describe
las noches en vela del poeta, está directamente conectado
con el siguiente:
Y pa.so largas horas gimiendo como el huracán,
ladrando como un perro enfurecido, fluyendo
como la leche de la ubre caliente ae una gran

vaca amarilla.
Aparecen aquí el dolor ("gimiendo"), la ira ("ladrando como un perro enfurecido'') y, aunque parezca poradójico la vida ("fluyendo", "ubre ca:U.ente''). El poeta sufre,
pero no se resigna a su dolor y ladra, es decir, se enfurece.
Tanto el dolor como la ira del poeta son prolongados, largos. El dolor es la vida misma.
Y ,paso larga.s horas '[Yre!}untándo1,e a Dios,
preguntándole por qué se pudre lentamente
mi alma,

La inquietud del poeta es, por supuesto, también prolongada. El poeta interroga a Dios porque no encuentra él
mismo el porqué de su pudrirse lento. Este pudrirse lento
es la muerte en vida. Esta muerte no es física, sino del alma, la que se pudre es el alma del poeta.
Pero la suerte del poeta no es excepcional, sino que la
comparten todos los madrileños; el poeta, entonces, ensancha los limites de su interrogación.
qué se pudren más de un millón
de cadáveres en esta ciudad de Madrid,

'/XYf

97

�Pero no sólo los madrileños se pudren, sino que a todo
el mundo le pasa lo mismo. El poeta da una magnitud universal a su interrogante.
qué mil millones de cadáveres se 1fU(l,ren
lentamente en el mundo.
Dime, ¿qué huerto quieres ah&lt;:mar con n,uestra
podredumbre'!
'[XYr

La dialéctica le enseña al poeta que todos los períodos
de la humanidad son indispensables, ya que configuran su
natural desarrollo. Por ello pregunta a Dios que si este período amargo que viven tanto él como todos los habitantes
del mundo es una etapa necesaria que debe darse para que
florezca un período más amable, representado aquí por la
palabra "huerto".
¿Temes que se
del día,

te

De nuevo el poeta no se explica la amarga realidad que
le circunda ("estos espantos que me rodean") y se dirige a
Dios para pedirle que le diga su significado. La petición del
poeta, cual oración matinal, es diaria, cotidiana. El no obtener respuesta atormenta al poeta; por eso pide a Dios
que no le atormente más y que conteste a lo que él pregunta.
Cercado esto,y de monstruos
que mudamente me pregunt:an,
igual, igual que Yo Tes int;errogo a ell-Os.
Que tal vez te pregwntan,

Las interrogaciones se multiplican y las respuestas no
aparecen.

sequen los grandes rosales

las tristes azucenas letales

de tus noches'!

El poeta pregunta a Dios que si teme que sin ese abono mundial la vida se acabe. Esa vida de alegrías ("gran. des rosales del día") y tristezas ("tristes azucenas letales
de tus noches"). Las tristezas, por lo demás, son letales.
Vemos aquí que para el poeta, la vida, la vida posterior
a la Guerra civil española (vida madrileña y española en
general) y la vida conmocionada por la Segunda guerra
mundial (Vida europea y mundial en general), carece de
sentido. Y el poeta interroga, entonces, a Dios por el sentido de esa vida amarga.
2.-"Monstruos".
Acudiremos de nuevo a ese bélico y amargo contexto
para comentar el poema "Monstruos".
Todos 1-0s días rezo esta oración al levantarme:
Oh Dios,
n,o me atormentes más.
Dime qué significan
estos es'J)(l,ntos que me rodean.

98

Lo mismo que _y o en vano perturbo
el silencio de tu invariable noche
con mi desgarradora interrogación.

El poeta pregunta a Dios en vano por qué no obtiene
de El respuesta. Dios aparece aquí oscuro y silencioso. La
oscuridad quei posee la realidad circundante, como veremos
enseguida, la comparte Dios. La interrogación del poeta es
desgarradora, es trágica.
Bajo la '[)énumbra de las estrellas
y bajo la terrible tiniebla de la luz solar,
me aoecha;n, ojos enemigos,
formas grotesoas me vigilan,
colnres hirientes 7,azos me están tendiendo:
¡sow monstruos,
est&lt;YY cercado de monstruos!

El día y la noche son igualmente oscuros,; de ambos
están ausentes la esperanza y la razón, al igual que de Dios.
La realidad circundante es una enemiga que acecha, es grotesca y vigilante y le tiende trampas al poeta. El poeta exclama que está cercado de monstruos. La realidad circundante es monstruosa.

99

�No me devoran.
Devoran mi reposo µrilwlado,
me hacen ser una angustia
que se oosarrolla a sí misma,
me hacen hombre,
monstruo entre monstruos.
La realidad circundante no acaba con la vida del poeta,
sino que le devora a éste su reposo deseado. El poeta anhela reposar, pero la realidad se lo impide. La realidad circundante lo angustia, lo hace hombre. Hombre-monstruo en
el sentido que veremos enseguida.
No, ninguno tan horrible
c&lt;YmO este Dámaso frenétioo,
c&lt;YmO est,e amarillo ciempiés que hacia ti clama
con todos sus tentáculos enloquecidos,
como esta '"bestia inmediata
transfundida en una angustia fluyente,
no, ninguno tan monstruoso
&lt;XYmO esta alimaña que brama hacia ti,
como esta desgarrada incógnita
que ahora te increpa con gemidos articulados,
que ahora te 'dice:
"Oh Dios,
n,o me atormentes más,
dime 'qué significan
estos monstruos que me fl'odean
y este espanto íntimo que hacia ti
gime en la noche''.
El poeta se califica de frenético. Su clamor encaminado
a Dios es múltiple y loco. El poeta es una angustia fluyente.
El poeta brama hacia Dios, le dirige un grito de ira. Y el
poeta no sólo pregunta, sino que él mismo es una desgarrada incógnita. Y a este hombre angustiado por la existencia (no una existencia abstracta, sino histórica: la posterior .a la Guerra civil española y contemporánea de la
Segunda guerra mundial) el poeta lo califica de hombre, de
monstruo.

100

Es decir, para el poeta el hombre angustiado es un ser
monstruoso. Y por último el poeta increpa a Dios con un
dolor que se hace palabra. Repárese en el verbo."increpar".
El poeta, rebelde, no se dirige a Dios con timidez y mansedumbre, .sino que le grita. El poeta, pues, no sólO' cuestiona para sí el sentido de la vida, sino que trata de hacer
llegar esta inquietud existencial a Dios mismo, no.mediante
oraciones tranquilas y respetuosas, sino a través de palabras inquietantes y coléricas. Pero .Dios, en la poesía de
Dámaso Alonso, y más concretamente, en "Hijos de la
ira", permanece impasible ante el dolor de los .hombres.

3.-"Vida del hombre".
En este poema el poeta.no va a hablar -o cantar- de
la vida de un hombre, sino de la vida del hombre. Lo que
diga --o cante- atañerá, .pues, al género humano. Es decir, si en "Insomnio" y "Monstruos" el poeta es, a través
de la expresión de su dolor propio, ,el portavoz de la sensibilidad colectiva, en "Vida del hombre" el poeta nos habla
intencionadamente de una manera general, , mas no abstracta, de la suerte del género humano, situado, claro está,
históricamente.
Oh niño mw, niño mío

¡c6mo se abrían tus ojos
contra la gran rosa del mu'Ylik&gt;!
El poeta se dirige al hombre niño. Quizá el adjetivo
posesivo "mío" reiterado sirva para sugerir y subrayar
que el niño tiene compañía, contrariamente a lo que .le ocurre al hombre maduro, que se queda solo, como veremos
después. El "cómo" .nos sugiere que el niño abría mucho los
ojos, es decir, miraba asombrado.
La rosa del mundo simboliza, a nuestro juicio, la felicidad. .El niño abre mucho sus ojos -mira asombrado"contra la gran rosa del mundo". La preposición "contra"
nos indica que el niño, asombrado, está frente a la rosa del
mundo, .frente a la felicidad, que gracias a esta cercanía se

101

�ve grande, ( de ahí el adjetivo "gran" que antecede a
"rosa").

Sí,
tú eras ya una voluntad.
Y alargabas la manecita
pm· un cristal transparente
que no ofrecfa resistencia:
el aire,
ese dulce cristal
transfundido '[)01' el sol.

El niño ya posee voluntad, ya puede tomar decisiones
y quiere coger la rosa, la felicidad (esto último se dice en
la siguiente estrofa). El niño alarga su manecita por el aire, que no ofrece resistencia. Es decir, al niño no se le presentan obstáculos cuando quiere coger la felicidad. El aire
simboliza,
a nuestro parecer, el medio ambiente, la realidad
.
circundante, que I es luminosa --el_aire es cristal transparente que transfunde el sol- y dulce, el aire es un dulce
cristal.

Querías coger la rosa.
Tú no sabfas
que ese cristal encendido
no es cristal, que es un agua verde,
agux:t saZol:lre de lágrimas,
mar alta y h&lt;Ynda.
Pero el niño, inocente, que quería coger la felicidad,
no sabía que la realidad circundante no es luminosa, no es
un cristal, sino que es un mar, cuyas aguas son saladas
porque son lágrimas. Mar alta y honda; de grandes dimensiones. A fin de cuentas, el niño no coge la felicidad, pese
a que la tenía frente a sí.
Y muy pronto,
ya alargabas tras la mano
de niño, tu lwmbro ligero,
tus alas de adolescente.

102

Al igual que el niño, el adolescente, casi niño, trata de
coger la felicidad. Al niño no se le presentaban, según vimos, obstáculos en su empresa; el adolescente es soñador
(" ... hombro ligero, tus alas de adolescente").
¡Y allá se fue el oorazón
viril!

En pos de la felicidad va el adolescente, al que se califica de valiente mediante el adjetivo "viril".
Y ah&lt;Yra,
ay, oo mires,
no mires porque verás
que estás so"lo,
entre el viento y la: marea.
(Pero, ¡la rosa, la rosa!).

El hombre maduro se ha quedado solo en medio del
ambiente hostil. Y, pese a esta soledad entre el viento y la
marea, la felicidad no es olvidada.
Y una tarde
(¡olas inmensas del mar,
olas que ruedan los vientos!)
se te han de cerrar los ojos
contra la rosa lejana,
¡fas mismos ojos de niño!

El hombre ya es viejo -esto nos lo sugiere el término "tarde"-; está a punto de morir; el medio ambiente es
bastante hostil. La muerte llega, pero el hombre no ha
apartado los ojos de la felicidad, que ahora se halla lejana.
Es decir, el hombre no ha dejado de aspirar a la felicidad,
sólo que ésta se ha ido alejando cada vez más con el transcurso de la vida. Y aún a la hora de la muerte el hombre,
con el mismo asombro infantil, no aparta sus ojos de la
inalcanzable felicidad.
103

�LIBROS CONSULTADOS

Alonso, Dámaso. Hijos de k1 ira. (Colección "Austral",
595). Buenos Aires: Espasa-Calpe, 1946.
Alvarado de Ricord, Elsie. La obra poética de Dárnaso
Alonso. Prólogo de Ricardo J. Alfaro. Madrid: Editorial Grados, S. A., 1968.
Montes de Oca, Francisco. Ocho siglos de poesia en lengua e-8pañok1. ( Colección "Sepan cuantos ... ", 8) . 3a.
Edición. México: Editorial Porrúa, S. A ., c 1967.

��DEPARTAM:WNTO DE DIFUSION

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                  <text>Es una publicación trimestral editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León a través de la Editorial Universitaria. En las páginas principales de Armas y Letras se incluyen textos literarios, particularmente poesía, narrativa y ensayo, de escritores destacados de la localidad, nacionales e internacionales. Inició en 1944 de manera mensual, se mantiene activa en soporte físico y digital.</text>
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                <text>Armas y Letras, Publicación trimestral del la Universidad Autónoma de Nuevo León, 1974,  Abril-Junio</text>
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                <text>Es una publicación trimestral editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León a través de la Editorial Universitaria. En las páginas principales de Armas y Letras se incluyen textos literarios, particularmente poesía, narrativa y ensayo, de escritores destacados de la localidad, nacionales e internacionales. Inició en 1944 de manera mensual, se mantiene activa en soporte físico y digital.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>PUBLICACION TRIMESTRAL
;r

.

UNIVERSIDAD AUTONOMA DE NUEVO LEON
ENERO-MARZO DE 1974

���Rector
DR. LUIS E. TO

Secretario General
LIC. JESUS LOZANO DIAZ

Departamento de Difusión

Jefe
LIC. JORGE PEDRAZA SALINAS

Sub-Jefe
HECTOR GONZALEZ Y GONZALEZ

Número correspondiente aJ, Primer Trimestre de 19"14

Toda correspondencia debe dirigirse a "ARMAS Y LETRAS"/Dept.o. de
Difusión/Universidad Autónoma de Nuevo León/Torre de la Bect.oría,
Noveno Piso¡Monterrey, Nuevo León, México.

�PUBLICACION TRIMESTRAL DE LA
UNIVERSIDAD AUTONOMA DE NUEVO LEON

ENERO-MARZO DE 1974

SUMARIO
Del Famoso Discurso Sobre 1.as Armas y 1.as Letras que
hizo Don Quijote . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

5

De Rangel Frías a Armas y Letras . . . . . . . . . . . . . . . .

1

Presentación ................. ..... ......

9

Raúl Rangel Frías, La, Jornada Universitaria . . . . . . .

13

Pablo N eructa, Que Despierte el Leñador . . . . . . . . . . . .

39

Salvador Contreras Balderas, El Hombre, el Desierto
y la Conservación de los Recursos Naturales . . . . . 43
Miguel Covarrubias, El Otro Borges . . . . . . . . . . . . . . . .

51

José Pisanty, El probwma de la Drogadicción . . . . . . 65
Gerardo de León, Apuntes Históricos, La Primera
Universidad de Nuevo León . . . . . . . . . . . . . . . . . . 69
Rodolfo Caltofen Segura, El "!tiundo de Habl,a. Hispana 81

�DEL FAMOSO DISCURSO SOBRE LAS ARMAS
Y LAS LETRAS QUE HIZO DON QUIJOTE

" ..... .Siendo, pues, ansí que "las armas requieren espíritu, como "/as letras, . ..... "
" ...... Habl-0 de las letras humanas; que es su fin
poner en su punto "la justicia distributiva, wdar a cada unb
lo que es suyo, entender y hacer que "/as buenas leyes se
guarden. Fin, por cierto, generoso y alto y digno de grande
alabanza; pero no de tanta ocmw merece aquel a que las
armas atienden, "/as cuales tienen por objeto y fin la 'P(lZ,
que es el mayor bien que 1-0s hmnbre's pueden desear en esta
vida ...... "
" ...... Esta paz que es el verdadero fin de la guerra;
que 1-0 mesrno es decir armas que guerra . . .. .. "
" .. . ... Y entre w.s que he dicho, dicen "/as letras que
sin ellas no se podrian sustentar "las armas, porque "la guerra también tiene sus leyes y está sujeta a ellas y que 'las
leyes caen de"bajo de 'lo que oon letras y letrados".
"A esto responden la~ armas, que las leyes no se podrian sustentar sin ellas, porque con "las armas se defienden
las repúblicas, se conservan 1-0s reinos, se guardan "las ciudades, se aseguran los caminos, se despojan los mares de
5

�corsarios; y finalmente, si por ellas no fuese, uis repúblicas,
los reinos, uis monarquías, uis ciudades, los cami,ws de
mar y tierra estarían sujetos al rigor y a la con/usión que
trae consigo la guerra el tiempo que dura y tiene licencia
de usar de sus privilegios y de sus fuerzas; y es razón averigun.dt:l, que aquello que más cuesta se estima y debe estimar en más".

CERVANTES

DE RANGEL FRIAS
A ARMAS Y LETRAS

PIENSO ahora lo mismo que el dia aquel para "Armas y
Letras" de su primera salida al mundo. La Universidadnuestra, la de aquí o la "nacional" o de cualquier otro sitio,
es la implantación sobre la vida social o histórica de una
esencial y rigurosa condición humana. Por la raíz, acción,
impulso, verbo-Armas. De fondo a superficie la penetración vascular y comunicante de la inteligencia-Letras. Una
estructura oolmada de tiempo y de las exigencias de lo que
existe informulado, virtual o deficiente del campo histórico- lo de alrededor urbano y rural hacia lo meramente potencial de la inteligencia, que está por ser invención en palabras, ciencia y técnicas nuevas de la vida, o imperativo
ético. Y ese afán perseverante, inexhausto del espíritu por
la verdad.
Todo lo que incluye la denominación de Armas y Letras extraída del sabio discurso del caballero andante, que
es la fórmula renacentista de una opción superficial y alternativa, mientras la realidad misma del Quijote afronta superado caudal narrativo del pueblo vivo, de hazañas que
mezclan locuras de amor que no lo son y rarones mentidas,

6

7

�disparates que enderezan errores humanos. Lo dicen menos
1as pa1abras, tejidas en 1a retórica del estilo, que la propia
humanidad del héroe y lo que descubre con el arrojo de su
brazo y el amor, el ooraje que le nacen de las entrañas.
Me conmueve que universitarios de hoy recuerden el
trigésimo aniversario de Armas y Letras. Y con la misma
esperanza, me uno a1 renovado fulgor de sus páginas por su
nuevo amanecer en nuestro campo histórico.
" ... Apenas había el rubicundo Apolo tendido por la
faz de la ancha y espaciosa Tierra ... "
1

PRESENTACION

I

EN

enero de 1944 apareció por primera vez "Armas y

Letras".
Han pasado treinta años desde entonces y en estos
treinta años, por sus páginas vemos desfilar a1 poeta, a1
filósofo, a1 historiador y a1 escritor.
Raúl Rangel Frías, ese gran regiomontano, fue su Director Fundador y bajo su mandato recibió el más grande
impulso.

Rodeado de colaboradores de la talla del profesor Francisco M. Zertuche, de Pedro Garfias y del Lic. Héctor González, entre otros, Rangel Frías en su carácter de Jefe del
Departamento de Acción Socia] Universitaria, primero, como Rector después y aún como Gobernador de Nuevo León,
supo imprimir a "Armas y Letras" el carácter de un verdadero órgano informativo y cultural que hacía falta a la
Universidad.
"Armas y Letras" difundió hacia el mundo el nacimiento de la Universidad de Nuevo León en una más de
sus épocas. Fue portavoz de las enseñanzas de quienes co8

9

�mo José Gaos, Raúl Roa, Ermilo Abreu Gómez y tantos
más, participaron en la Escuela de Verano que dio fama
universal a nuestra institución bajo el cerebro organizador
del llorado maestro Zertuche.
Ha sido la primera trinchera del pensamiento cultural
universitario.
Desde aquel primer número, en el que Rangel Frías
recordaba la nota epistolar de don Alfonso Reyes: "¿Por qué
no, siquiera, Letras y Armas?".
Decía RRF: "Armas y Letras en cuya molienda de siglos se traza un mismo destino a la vida y el pensamiento
humanos . . . ¿ Qué no se entenderá a golpe de vista que las
armas son 1os menesteres forzosos e inevitables de la vida
humana y sin las cuales no se conservan: ' .. . las repúblicas, los reinos, las monarquías, las ciudades, los caminos de
mar y tierra ... ', y aun las mismas letras?".
Aquel histórico primer número en el que el Lic. Roberto Hinojosa analiza la doctrina jurídica de Hans Kelsen; en
el que Eduardo Aguirre Pequeño daba a conocer el programa de trabajo del Instituto de Investigaciones Científicas.
De ahí en adelante se sucedió la bibliografía del Padre
Mier, de Armando Arteaga y Santoyo, la Historia del Colegio Civil, del Lic. Héctor González; el anuncio de la realización de La Hora Universitaria, por la XEFB, dedicada
a Ramón López Velarde.

1

Enrique C. Livas, entonces Rector, ya hablaba en un
artículo de la Autonomía Universitaria; Carlos Villegas,
era fiel colaborador con sus Fichas de Literatura Mexicana;
José Gaos habla de La Mano y el Tiempo que después lo
hizo libro; G€naro Salinas Quiroga inició comentando la
Etica de García Máynez.
Un año después, el número del primer aniversario es
dedicado a la muerte del doctor Angel Martínez Villarreal,

nunca olvidado ni por los universitarios ni por el pueblo.
Por ese entonces se unieron Pedro Garfias y Francisco M.
7.ertuche; el doctor Gabriel Capó Valle también lo hizo;
Ermilo Abren Gómez participó también en Armas y Letras,
como León Felipe, el poeta español de quien Garfias dijo "a
León Felipe le han crecido las barbas, la angustia y la voz.
(Creo que el bastón es el mismo) ".
Transcurría el tiempo y se sucedían otros nombres como el de Octavio Paz, Manuel José Othón, Alfonso Reyes,
Federico Uribe, Leopoldo Zea, Emilio Uranga, Agustín Yáñez, Rodolfo Usigli, Christian Brunet, Jaime Torres Bodet, Pablo González Casanova, Alfonso Reyes Aurrecoechea
José Alvarado, Héctor Montfort, Alfonso Cavazos, Salvado;
Toscano, Enrique Martínez Torres, Plinio D. Ordóñez, Israel Cavazos, Jacobo Ayala Villarreal, Agustín Basave, Alfonso Rangel Guerra, dirigidos después por el Lic. Fidencio de la Fuente.
Rosaura Zapata y Jaime Torres Bodet concentraron su
pensamiento también en Armas y Letras; Efraín Huerta,
Jorge Rangel Guerra, Manuel Morales, Hugo Padilla, Arturo Cantú, Homero A. Garza, Gerardo Cuéllar, Salvador
Azuela y otros que supieron dejar constancia de sus ideas
Y colaboraron al desarrollo de la más importante publicación cultural de la Universidad de Nuevo León.
Armas y Letras ha vivido otras épocas. Su edición que
era mensual, se transformó en trimestral.
Ultimamente,
ha sido irregular su publicación, craso
.
error s1 sabemos que a la Universidad no le faltan buenos
pensadores y que los universitarios todavía se interesan en
la cultura y la ciencia.
Vuelve a aparecer ahora, en su treinta aniversario,
bajo los auspicios del Departamento de Difusión y en el
rectorado del doctor Luis E . Todd.
En este número de aniversario encontramos todavía la
pluma del maestro Rangel Frías; las ideas de un investiga-

10
11

�dor universitario como José Pisanty, la colaboración de Gerardo de León con detalles históricos de nuestra Universidad que vive su cuarenta aniversario, los comentarios sobre
libros de un residente en Alemania, admirador de esta publicación, así como el homenaje al poeta chileno Pablo Neruda, Premio Nóbel de Literatura, recién fallecido.

LA JORNADA UNIVERSITARIA

La Universidad tiene sangre nueva. Por eso es que
creemos que Armas y Letras será por muchos años más la
trinchera de los pensadores universitarios.
(H. G. y G.)

Por: Raúl Rangel Frías
Orígenes

EL

estatuto de la Universidad de Nuevo León, en vigor,
data de 1943*. Hace apenas unos cuantos meses -el 20 de
noviembre de 1968- cumplió 25 años de que se instaló su
primer Conseijo, sin recuerdos ni celebraciones por cierto.
Vino a la existencia en medio de tensiones y esperanzas,
algunas no menos ciertas que otras inadvertidas. Aunque
también de certidumbres derivadas de un remoto pasado
que sólo los iniciados guardan en su memoria. Desde las
primeras lecciones de Gramática y Filosofía del Padre López Prieto en 1702, hasta las aulas del Seminario al que
concurrieron Teresa de Mier, Ramos Arizpe y Bernardino
Cantú. Luego el tridentino Colegio Seminario de Monterrey, al que sustituye el esquema ático del Colegio Civil
del Estado en 1857

1 1

El intento de reanudar la idea universitaria fue patrocinado por el Gobernador Cárdenas y llevado a término por
don Pedro de Alba en 1933, en compañía de jóvenes, de al* Ha sido derogada esta Ley (1971).

12

13

�gunos distinguidos maestros, periodistas, empresario3 Y
profesionales. Caminó un buen trecho animada por la figura de Héc-:or González y José Alvarado senior. No obstante el impulso juvenil y el aire renovador de Angel Martínez Villarrcal esta primera experiencia del Siglo XX se
frustró en el estallido de un conflicto nacional que dio al
traste con el proyecto de educación socialista en los acontecimientos hu~guísticos de 1934.
Enrique C. Livas fue el guión que mantuvo la continuidad y alentó la renovación de la idea como Secretario del
Consejo de Cultura Superior y luego como primer Rector
en la siguiente etapa universitaria.
La fórmula de 33 correspondió en parte al proyecto
nacional de la Universidad del Norte, de la cual se habló
mucho por la gente que rodeó al maestro José Vasconcelos
y en el Congreso Estudiantil celebrado en Monterrey en
1930. También Alfonso Reyes dictó poético y razonado voto
:i favor de la Universidad en un diálogo entre el Corcovado
y el Cerro de la Silla.
El inmenso sacudimiento de la Guerra Española y el
inicio de la Segunda Guerra Mundial trajo un nuevo estado
de conciencia, Manuel Avila Camacho promovió en 1940
la reforma del Artículo Tercero, tratando de reanudar el
diálogo de bs mexicanos y superar los antagonismos con
nueva fórmula de conciliación.
Universidad del Norte

El Secretario de Educación Octavio Véjar Vázque-z fue
comisionado por la Presidencia de la República para ensayar, en esta ocasión por segunda ve-z el establecimiento de
una grande y eficaz Universidad del Norte de México, de
cuyo pensamiento y esfuerzo no eran ajenos el ya reconciliado Vasconcelos y el Capitán de la Generación del 29
Alejandro Gómez Arias. La idea fue de nuevo un crucero
de influencias, interrogantes y tentativas.

México destacó un puñado de intelectuales que viajaron con el Ministro, entre los cuales figuraban el citado
Alejandro, el maestm García Máynez y algún regiomontano distinguido como Raúl Valdez Villarreal. La iniciativa
privada integró su comisión en la que participó de manera
prominente el Lic. Virgilio Garza Jr. En junta de Palacio
se propuso la autonomía de la Universidad, la integración
de un Consejo que administrase los recursos y la participación tripartita en cuota de millón de pesos de la Federación, el Estado y los hombres de empresa.
El gobierno de Nuevo León, cuyo mandatario ejecuti.vo era el Gral. Bonifacio Salinas Leal rechazó el proyecto sin que se hubiese dado una explicación oficial de los
motivos.
Cierto tiempo bastante corto después resultó electo y
tomó posesión del gobierno el Lic. Arturo B. de la Garza,
para los años 43 a 49 de este Siglo. Bajo su mandato público y con la solicitada colaboración del Dr. Enrique C.
Livas, Secretario del Consejo de Cultura Superior, de Armando Arteaga Santoyo y de Raúl Rangel Frías, se prepa
ró y fue aprobada por la nueva Legislatura la Ley que dio
actual forma jurídica a la Universidad de Nuevo León.
Inauguró sus actividades el nuevo Gobernador del Estado
al día 20 de noviembre de 1943.
l. T. E. S.M.

Los hombres de empresa de Monterrey, ante la rechazada proposición del proyecto que contenía la idea autonomista con régimen de economía mixta, optaron por la
creación de un instituto de educación técnica y superior
que es el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de
Monterrey.
La Universidad recién inaugurada bajo el rectorado de
Enrique C. Livas emprendió su jornada de crecimiento,
presiones demográficas, deficiencias económicas y permanentes esperanzas.

15
14

�El agrupamiento de Pedro de Alba concentró las tradicionales escuelas de Medicina, Derecho y Pr~aratoria o
Bachillerato Universitario, amalgamándolas con las de reciente creación que fueron Ingeniería Civil, e Ingeniería
Química. Se trajeron también al grupo la Escuela Industrial Obregón y la Pablo Livas.
Del año de 1943 en adelante surgieron Nocturna de
Bachilleres, Odontología, Arquitectura, el Instituto de Investigaciones Científicas y Escuela de Verano.
A los años de crecimiento correspondieron problemas
de expansión, de falta de recursos suficientes y de aislamiento en la comunidad. Los apremios fueron cada vez más
notorios y en ocasiones angustiosos.

1

1
1
1

l
1

11

La población escolar, tanto como la restante del área
demográfica al empuje de la Guerra Mundial II, empezó a
tomar caracteres de avalancha en 1945. De los mil 200
alumnos iniciales se pasó rápidamente a tres mil, sin preparación ni elemrntos de satisfacción adecuados. Escuelas
oomo la de Medicina iban en ascenso vertiginoso de 50 ó
100 colegiales a 300 y 500. Otras instituciones universitarias aparecidas en el escenario reclamaban también recursos para ampliar la visión universitaria, pero agotaban los
destinados a los servicios profesionales.

que la problemática no se ciñó estrictamente a los problemas educativos, sino que abrazó diversos temas en una gama que fue de controversia entre la voz pública y las privadas, desde la adquisición de los bienes de la antigua
Compañía de Agua de la Ciudad, hasta la ocupación de la
Industria del Vidrio, que tuvo momentos de crisis política
en la sucesión municipal de Monterrey y cuya más delicada
expresión fue el movimiento universitario del año de 1948.
Una huelga estudiantil escalonada en dos fases dio
trance a dos hechos finales: el retiro o renuncia del Rector
Livas y el impulse a la construcción del nuevo edificio de
la Escuela de Medicina.
La penuria de la Hacienda estatal era tan manifiesta
que para prmcipiar la edificación de la Casa de los Médicos fue necesaria la enajenación del antiguo inmueble ocupado por el benemérito Hospital José Eleuterio González.
Antes de concluir su mandato y después de un breve
interregno de Octavio Treviño, el Gobernador De la Garza
nombró Rector de la Universidad de Nuevo León a Raúl
Rangel Frías que había organizado Acción Social y sus
dependencia de Escuela de Verano, Artes Plásticas, Teatro
y Biblioteca Universitaria.

El régimen gubernamental quedó sujeto a estos apremios y se movió cauteloso entre las tensiones de un tiempo
nuevo y las esperanzas de los recién llegados. Varios conflictos se sucedieron a lo largo de los años de 49 a 55, en

La presión estudiantil y la miseria económica enseñoreadas del conjunto a pesar de todo, fueron las notas dominantes en el panorama inmediato. El gobierno federal otorgó un auxilio inicial de 100 mil pesos anuales cuando Avila
Camacho y Roosevelt se reunieron en Monterrey, montaba
a 50 mil para ese entonces, en tanto que el Gobierno del
Estado cubría nóminas puntual y detalladamente especificadas por sueldos de profesores y gastos mezquinos, en
cantidad de un millón 200 mil pesos anuales. Apenas se
completó un gasto de 400 pesos anuales por alumno conforme a la! estadística de aquellos años (1). Las tensiones fueron en creciente aumento, no obstante las no derrotadas
esperanzas.

16

17

El cuadro es bien conocido. Edificios reducidos si no es
que ruinosos, muros carcomidos, aulas oscuras y estrechas
y equipo fuera de uso. En contraste, incesante flujo de jóvenes demandando en todas partes lo suyo, su derecho y su
poder cuando no se tratase realmente de su justicia.

Tensiones

y

esperanza.s

�Nuevos Rumbos

El Gobernador Ignacio Morones Prieto llegó en 1949,
ratificó el nombramiento de Rangel Frías, confirmó su
simpatía universitaria derivada de su posición de antiguo
Rector de San Luis y dio causa para suponer que las fuerzas de presión habrían de ceder un poco antes de alcanzarse
una crisis definitiva o el punto culminante de un derrumbe inminente.

¡,

'

En cierta medida parecía confirmarse la impresión de
que el nuevo mandatario había venido a conciliar las diferencias existentes entre los sectores público y privado, dando una nueva intención al ejercicio de la administración
pública. A tal efecto designó un cuerpo de Consejeros tomados de los círculos comerciales, profesionales, industriales y de clase media. Conocedores de los negocios en la esfera económica, amigos de una apertura al entendimiento
y auxiliares del titular ejecutivo. El Consejo Consultivo, como se le llamó, hizo los esfuerzos adecuados para los nuevos entendimientos.
No se dio de golpe con una fórmula simple y afortunada en todos los casos. Como es natural hubo ensayos y
tentativas de variada índole. Los hombres de negocios se
encontraron en algunas zonas con realidades, de raíz no
propiamente lucrativa. Una administración directa de las
instituciones públicas, bajo fórmulas privadas no podría
dar resultados en todos los casos. En el Hospital Civil, lo
mismo que en los demás establecimientos de asistencia pública, por ejemplo, donde primero se introdujo este modelo, resultó inoperante al final de cuentas.
La Universidad tenía sus antecedentes propios, un pasado humano y una tradición. Por otra parte hubo de reconocerse la necesidad de establecer una comunicación más
abierta y fecunda con los trayectos sociales y económicos
de la ciudad.
De la conciliación de ambos pareceres, que fueron y
vinieron en conversaciones del Rector con algunos miem-

bros distinguidos del Consejo C.Onsultivo -en particular
con Manuel L. Barragán, Federico Gómez, Joel Rocha, Rogelio Cantú y Manuel Santos- se produjo una tesis.
La In~urgencia de la Provincia

Antes de hablar de esa promoción que realizó de manera primordial "El Porvenir", seguido por "El Tiempo",
vamos a referirnos a ciertos hechos significativos en cuyo
marco adquiere relieve y alcanza su trascendencia.
El Presidente Miguel Alemán (1946-52) llegó en plan
de visita a Monterrey el 16 de julio de 1950. La ciudad lo
recibió con grandes muestras de regocijo público y tuvo
particular relieve el banquete oficial que se sirvió en los
patios del Colegio Civil, lo mismo que la ceremonia del
Consejo Universitario en el Aula Magna de la Universidad.
El día de su arribo, Federico Gómez Director de "El
Tiempo" y editorialista de "El Porvenir" publicó de un
modo muy destacado un valiente editorial que conmovió
a la opinión pública y dejó un tanto desconcertados a los
acompañantes oficiales del Primer Mandatario. Una voz
desprendida del conjunto de las alabanzas destacó con energía la deplorable situación de abandono en que los poderes
federales subyugaban de miseria la vida universitaria de
provincia.
Fueron suyas las siguientes palabras: "Señor Presidente: Nuestra Universidad ... ! Es ya premiosa la obra revolucionaria de la Universidad ~n el None de México. Lo piden los reclamos de 7,os que sin dinero para 'adquirir técn!ica Y cultura en 1as instituciones privadas, tienen la ardiente esperanw. de obtenerla al amparo de los gobierno8 institucionales de México, como un tributo a lí:Js ideaJ.es re·i vindicadmes de la inteligencia, el saber y 7.a culturo; y &lt;XYTrW
un medio de servir más eficientemente los grandes destinos
de México.
Le pedimos a Ust.ed que vuelva los ojos a nuestra Universidad". (2)

18
19

�t 1

El Ministro de Educación Gual Vidal respondió de mala gana a la entrevista de los periodistas, haciendo saber la
ninguna simpatía que le mereció la ardiente reclamación.
Desde "El Porvenir'' nuevamente se dio respuesta por el
propio Federico Gómez a las sinrazones del Secretario de
Educación, con nuevos y vigorosos argumentos del mismo
acento apasionado y justiciero.

jurídica de la Universidad, su libertad académica ... y las
normas adecuadas de una actividad de índole privada ...
con garantías para la recolección y aplicación de los recursos obtenidos. Podría haberse pensado erróneamente . . . y
poner un Consejo de Patrones (trustees a la manera norteamericana) o bien un órgano financiero derivado del propio Consejo Universitario.

La Idea de la Ciudad Universitaria

Tales fórmulas fueron desechadas afortunadamente.
La primera porque repugna al principio de autonomía y
libertad universitaria ... y la otra porque resulta ineficaz
un cuerpo originado en el propio Consejo Universitario, que
no conjuga ningún interés privado y es una redundancia.

Por separado de la intervención pública que hizo "El
Porvenir", se le había hecho llegar al Presidente Alemán,
conforme a instancias del Rector, quien tuvo el aviso de
una posible enajenación en aras de intereses privados, la
conveniencia de ceder el terreno del Campo Militar Número
Uno creado por Almazán, como un sitio a propósito para
edificar la Ciudad Universitaria de Nuevo León.
Dos hechos paralelos que habían de concentrarse en un
esfuerzo común de integración y colaboración básicas -la
reclamación del Diario y la solicitud-, cuyo fruto fue la
creación del Patronato Universitario.

El Patronato
Manuel L. Barragán, Federico Gómez, Manuel Santos
y Rogelio Cantú llevaban una amistad íntima y tenían conversaciones diarias sobre los temas públicos y también para dar las trayectorias a sus respectivas publicaciones informativas. Figuraron todos ellos en el Consejo Consultivo
del Gobernador Morones y por razón de la índole profesional de sus actividades mantuvieron contacto con Rangel
Frías al frente de la Casa de Estudios de Nuevo León.

Campaña y Organización

Pero no fue sólo idea que dio el buen resultado. "El
Porvenir", que dirigió Rogelio Cantú en ese movimiento,
combinado con "El Tiempo" que tenía como Director a
Federico Gómez, abrieron una previa inquisición o encuesta de simpatía y apoyo para la formación de un organismo
encargado de llamar a la colaboración económica y a la
solidaridad social en favor de nuestra Universidad. Se produjeron amplias y significativas opiniones coincidentes en
todo al reclamar una toma de conciencia del problema universitario, la organización de una campaña o movimiento
de apelación a los recursos económicos y morales de la población y del gobierno federal, para acudir al rescate de lo
que podría ser la realización de aquellas esperanzas y sacrificios que significa la Universidad de Nuevo León.

El problema más difícil ... consiste en la fórmula adecuada a la conjugación de dos extremos ... la personalidad

Se integró el Patronato Universitario en dos cuerpos,
Consejo General con 22 personas de número y una Comisión Ejecutiva, en las que se procuró representar la combinada significación de Monterrey en sus múltiples aspectos: empresarios industriales, comerciantes, profesores normalistas, periodistas, universitarios, empleados y trabajadores.

20

21

Probablemente resuma el sentido general de los resultados a que llegaron lo que éste último dice en un artículo
publicado al respecto: (3)

�Quedaron al frente del nuevo organismo hombres de
una nueva imagen mexicana de los negocios y de la cultura como Joel Rocha en función de Presidente, y a su lado
gente de mucha fibra y capacidad para las iniciativas como
Manuel L. Barragán; se reunieron con Federico Góm€'2: que
prestó su sensibilidad de periodista y oJn Manuel Santos
que pretendió revolucionar las prácticas de la economía administrativa del Estado. Con ellos y con Rogelio Cantú, Vela González que vino al concurso de las voces liberales, Luis
Elizondo que posteriormente acudió en abierta ofrenda de
caudales y Ramón Cárdenas Coronado con su sentido de la
partida doble y el análisis financiero, dieron a la acción
promocional una garantía de equilibrio, generosidad y respeto para la institución, conjugadas con la 9-')lvencia de las
operaciones y gestiones económicas de su patrimonio. Los
diarios "El Porvenir" y "El Tiempo", sobrepasando la concepción antigua de medios informativos, postularon una
tesis dinámica de su participación en los destinos sociales,
agregando su esfuerzo y manteniendo el pendón de la causa universitaria como esencia popular y conciencia colectiva.

ñas de recursos económicos. Tarea ingrata, colmada de recelos y dudas entre las cuales no era la de menos que faltase una perspectiva de ronjunto respecto de los quehaceres y necesidades de la Universidad. Se le pidió a ésta un
programa y la respuesta la dio el Rector en el informe que
plasmó el folleto Requerimientos Actual,es de la Universidad

(5).
Todo hace falta en este momento. La construcción de
edificios universitarios; con preferencia una Ciudad Universitaria; y por lo menos, el correspondiente a Medicina,
otra Preparatorb y Humanidades, Ciencias Quimica.s y Físico Matemáticas, Arquitectura, Filosofía y Letras, Música
y Enferm€.lría. Son indispensables la ejecución de mejoras
en la Escuela Industrial, aulas en Odontología, nuevo edificio de Der.echo, mejoras en Bachilleres y en el Aula Magna. Los Departamentos de Química, los de Biología y los de
Física están requeridos de todos los elementos de trabajo
necesarios. Igual en los laboratorios y los talleres. Falta
mobiliario, Biblioteca Central, nue'Vos departamentos y toda clase de renglones operativos de fomento de estudios y
demás. Nada ni nadie puede consignar una cifra exacta
que reclama el futuro de una instrucción que recibe crecientes cuotas de jóvenes, ambiciosa de forjar la esperanza
de las generaciones y capaz de llenar muchos huecos en los
anhelos colectivos.

Había que iniciar actividades de índole práctic¡i y áunque ya se había hecho una primera y muy amplia encuesta
con excitación de la opinión pública, los medios de lograr
resultados tangibles dependieron en lo absoluto de la iniciativa, la actividad y el empeño de los integrantes del Patronato. El Rector de la Universidad estaba asociado al proyecto y el Consejo Universitario también se movió de consuno para llevar la iniciativa ante el Gobernador Morones
Prieto. Acogió éste con todo beneplácito la promoción, se
redactó el proyecto de ordenamiento jurídico entre el Rector y los miembros de la Comisión Ejecutiva del Patronato,
hasta concluir en el Decreto respectivo de la Legislatura
del Estado del 6 de diciembre de 1950. (4)

De todo el conjunto se desprende un aliento, esfuerzo
Y esperanza en torno a la suma y síntesis que vendría a
quedar representada con el tiempo nuevo y las generaciones venideras, en la realización de una Ciudad Universitaria que como se dijo posterionnente por el propio Rector,
"sólo representa una proyección que se adelanta a los riesgos del futuro inmediato y pretende favorecer el desarrollo
de la cultura y el trabajo intelectual".

Programas Universitarios

La Cosecha

Al puro establecimiento jurídico fonnal se sucedieron
tareas de organización, reuniones, convocatorias y campa-

22

La cosecha de bienes económicos no fue ingrata, aunque el tiempo tendría que demostrar su insuficiencia y la

23

�reclamación de otras medidas. Los donativos de las empresas industriales contaron en lugar muy importante, mas no
fueron todas. Días más tarde habría de llegar un hombre
providencial que se llamó Luis Elizondo y que abrió puertas generosas a sus caudales particulares, pero el ejemplo
no fue contagioso. Muchos profesionales universitarios realizaron esfuerzos dignos y meritorios, pero su capacidad
era inversa a la generosidad de sus propósitos.

Los Limosneros
Nada retrata mejor el estado espiritual de esta campaña, enmarcada por una comparación de bulto, la riqueza
privada dio al ITESM tres millones de presupuesto para
400 alumnos iniciales mientras la Uníversidad eroga un
millón y medio de pesos en cuatro mil alumnos, que aquellas expresiones de Nemesio García Naranjo en un discurso
que tituló Los Mendigos de Mooterrey.
" ... nunca nos fatiguemos de pedir; yo, por lo que a
mí toca, extiendo mi mano implorante y me enorgullezco
de ser uno de los mendigos que desean levantar la cultura
de Nuevo León". (6)
De los resultados de aquella campaña inícial del Patronato destacan dos gestos, un primer donativo de 500
pesos, procedente de un regiomontano con residencia en la
ciudad de México, Abelardo R. Garza, ferrocarrilero retirado; y la mayor aportación industrial, que realizó Fumlidora de Monterrey con su contribución inicial de 500 mil
pesos. La meta trazada provisionalmente se había cifrado
en la suma de 5 millones de pesos, de los cuales cerca de la
mitad quedaron suscritos el primer año.

Efectos Socia'les
Más que los resultados económicos fueron de considerable magnitud los efectos sociales. Un movimiento de solidaridad se produjo en todos los medios sociales de Mon-

24

terrey y se proyectó al ámbito nacional, como algo inesperado en torno de un programa de cultura popular. Surgieron
delegaciones de las cuales fue la principal la que se instaló
en la capital de la República, con hombres de prominencia
en letras, riquezas, escalafones políticos y caracteres sociales. Otras en las también muy interesadas ciudades de la
frontera, como Piedras Negras, Laredo, Matamoros o Tampico.
A una reunión que se celebró en México acudieron
hombres muy distinguidos, Alfonso Reyes, Nemesio García
Naranjo, Cados Prieto, Alfonso Junco, Evaristo Araiza,
Aarón Sáenz, Bonüacio Salinas Leal, Rodrigo Gómez. También la representación del Centro Neoloonés, el Gobernador Morones Prieto, el Rector y el Patronato Uníversitario,
Joel Rocha hizo uso de la palabra y luego Rangel Frías
dijo: " ... tenemos una ciudad grande, debemos hacerla
una maestra de la historia". García Naranjo pidió una campaña y dijo que pedía una vez más por la elevación de la
cultura en el norte de México.
En aquella reunión se tomó el acuerdo de solicitar una
entrevista con el Presidente de la República, la que se logró
por noviembre de 1951 en Los Pinos, misma en que Miguel
Alemán mostró su buena disposición para destinar terrenos
del Campo Militar Número 1 de Monterrey a la Universidad de Nuevo León.
Al regreso de esta visita los hombres que fueron a la
misma y particularmente en los niveles universitarios y del
gobierno, como los del Patronato mismo, propusieron sellar
o cerrar el compromiso presidencial con una excursión universitaria de estudiantes y maestros que fuese a dar por
recibida, con reconocimiento, la entrega de terrenos a Ciudad Universitaria.
Caravana

Universitaria

El 23 de enero de 1952 partió el tren. Un convoy compuesto de 20 coches para pasajeros y dos o tres dormitorios
25

�que recibieron a los profesores, dh·cctorES, Rector, Gobernador y Patronato Universitario. Novecientos estudiantes
entre muchachas y muchachos, con más de cien profesores,
su Rector al frente y regiomontanos que acompañaron al
Primer Mandatario del Estado.
Bulliciosa y jovial la tropa juvenil pasó la noche con
derroche de alegría, acompañamiento de guitarras, exci~ción de porras y canciones románticas. Saltillo, San Lms
Potosí y Querétaro, mandaron comitivas al paso del tre~,
para dar el saludo y hacer votos de éxito a la columna umversitaria. Nadie de los que fueron podrá olvidar todas estas escenas, incluso las temerarias ejecuciones de los jóvenes montados en la delantera de la máquina o que asomados
a las ventanillas exaltaban el paisaje y la juventud de México.
Una ofrenda de flores se depositó al día siguiente en la
Columna de los Héroes de la Independencia; y luego partió
el grupo por la Avenida del Paseo de la Reforma hacia la
residencia presidencial. Echaron pie a tierra de los ómnibus
viajeros cerca de aquélla. La columna puso a la cabeza la
Banda de Guerra del Colegio Civil que marcaba paso redoblado. Los clarines dieron al aire sus alegres notas mañaneras. Autoridades, Rector y Consejo enseguida; al fondo
el ancho grupo de los universitarios.
Cuando apareció el Presidente Alemán, se hizo un silencio de expectativa a las puertas de Los Pinos, que fueron abiertas de par en par. El Gobernador Morones a su
lado, el Rector, otros regiomontanos y los miembros del
Patronato. Una muchacha trepó la breve escalinata Y entregó flores al Primer Mandatario. El estudiante Roque
González Salazar, que había concurrido en la dirección estudiantil, junto con Noé Elizondo y Angel Martínez M~donado Gerardo Martínez, Rolando Hoyt, Héctor Cantú Y
otro;, produjo el discurso de los estudiantes.

registrarán ws fastos de las Universidades Mexicanas, una
de ellas, nuestra Universidad de Nuevo León, echó a andar
por "los caminos de, 7,a independencia y del 1wnm' 'IUlCionales
para Z-legar hasta el templo de 7,a Patria oon banderas desplegadas, las de 7,a ~da4, la ciencia y 'la cultura. Nuestra
juventud, que tiene fe en el porvenir de México y en sus
hombres se ha puesto de pie y ha marchado para venir a
agradecer un acuerdo que beneficiará no sólo a "los universitarios de Nuevo León, sino tambiérv a "los de todo México.
Trae con sus tradiciones enmedio del 'f1U1Jy&lt;Yr entusiasrrw
y cari11o la vieja bandera del Colegio Civil, alroda por el
pensamiento liberal, abatida por el Imperio y vuelta a po,ner en alto pon muestro héroe mayor el Gral. Escobedo. La
trae ante usted para depositarla en el corazón mismo de
México. Tomadla en vuestras manos 'JI llevadla al ara sagrada de los héroes y de los sabios. Nuevo León la manda como
lo mejor que tiene; la '{)Qne en vuestras ma:nos y la deposita
en el templo de la Patria". (7 ).

A los aplausos y las porras sucedió la reclamación de
oir las palabras del Presidente de la República que se produjo en los siguientes términos. "Vamos en camino de lograr la aspiración de este grupo de hombres entusiastas de
Nuevo León y hemos accedido a sus peticiones, darles parte
de los medios. Los terrenos donde nuestro Ejército ha hecho esfuerzos por dignificar a nuestra patria y dmu1.e mañana van a surgir magníficos edificws para que .puedan canvivir los jóvenes de México y salir por tO&lt;WS partes de
nuestro país a .difundir la cultura . .. Estamos seguros de
que se van a realizar sus aspiraciones. La,s primeras bases
que hoy ponemos con esta manifestación de cultura, mañana .las vamos a ver realizadas, tan importantes como los
que aquí en México parecen elevarse ha3ta los cie"los a donde queremos elevar esas alturas".

Enseguida, el Rector improvisa con acentos de verdad
y pasión, estas palabras vehementes. "En esta jornada que

Aclamaciones y gritos volcaron la emoción juvenil que
rubricaron miles de rostros espejeantes de exaltación, de
fuerza y de alegria. A la juventud de los cuerpos se agregó
la belleza de las sonrisas que trajeron las muchachas y todo
el efecto fue de fiebre y alucinación. Será verdad la Ciudad

26

27

�Universitaria. La lucha tenia sentido con su lección de desprendido afán por construir la Casa de los Estudios. El entusiasmo y cierto inocente fervor prestaron su cuerpo a la
imaginación y al ideal.
Los prados en pendiente de las colinas de Chapultepec
proporcionaron el marco en que se perfiló el antiguo pabellón del Colegio Civil y su lema renovado "Alere Flammam
Veritatis".
Cuando aquella escena concluyó, un inevitable declive
emocional arrastró consigo todo el acumulado material de
palabras, esfuerzos, gestos, preocupaciones y proyedos. Nos
quedamos sin habla, desplomados hasta lo hondo, más hondo de la fatiga.
Al tercer día regresó la excursión universitaria, más
apacible por consumida en el propósito que por fatiga de
las energías juveniles, tras de haber recibido en la capital
los afectos concentrados de nuevoleoneses y las atenciones
universitarias en la muy nueva Ciudad Universitaria de la
capital de la República. ¿Se había logrado el propósito? Tal
vez sí, tal vez no.

1

l

~1

El Primer Decreto

Antes de entregar su mandato nacional, el Presidente
Alemán cumplió la palabra empeñada, sólo que los términos del decr~to que produjo en octubre de 1952, reconociendo la eventual destinación de los terrenos del Campo Militar
sometió esa disposición al cumplimiento de extremos difíciles o embarazosos. El gobierno y el Patronato deberían
condicionar el logro propuesto llevando por su parte a realización una nueva Ciudad Militar en sustitución de la actual.

cedieron varios años de incertidumbre. Y de esfuerzos, no
obstante la discreta aunque no despreciable resistencia al
proyecto. Se avanza en varias dimensiones, sin embargo.
Para entone~ el Patronato había creado a iniciativa de
Manuel
. L. Barragán el semanario Vida Universitaria, informat1vo de comunicación, solidaridad y promoción. Mejor
que otros términos los resume su propio autor en un texto
del discurso que pronunció ante el Club Rotario de Monterrey.
"Diez mil ejemp"/ares de Vida Universitaria, el periódioo que auspicia el Patrcmato, ll.evan semana a. semana en
cada una de sus páginas a todos los ámbitos de "/a República
el mensaje de ¿0ptimismo, de trabajo y disciplina que haurá
de propiciar "/a ayuda económica y moral que requiere el
sostenimiento, el perfeccionamiento y el aumento constante
de "/a enseñanza superior en el norte de Méxioo ... La Universidad es la verdadera escue"/a del pueblo". (8)

De igual iniciativa que lo anterior, se produjo el primer sorteo de la Siembra Cultural el 10 de mayo de 1954.
Esta fuente de recursos sustituyó y mejoró la precaria procedencia de los donativos particulares.
Al recibo de estos estímulos morales y otros auxilios
económicos complementarios, la Universidad de Nuevo
León reemprendió el camino que conjuga las esperanzas y
los deseos con las realizaciones de nuevas obras, mejoramiento de las existentes y proyección de nuevas unidades
para obtener su coincidencia fisica y espiritual con el Méxioo futuro.
Crecimiento Universitario

A partir del decreto de octubre de 1952 hasta la consumación del verdadero objetivo de aquellos afanes, se su-

Así fue que se terminó la primera parte del nuevo edificio para la Escuela de Medicina. Luego se tomó de la
aportación de Fundidora lo indispensable para la adquisición del rico Fondo Bibliográfico de Valverde y Téllez. De
ese Fondo, ~on los más antiguos de la Universidad y de la
Pública del Estado, así como los mucho más recientes de

28

29

Semanario y Sorteo

�la Familia Toscano se constituyó la Biblioteca Universitaria Alfonso Reyes.
En la Loma del Obispado se concluyó la obra de aulas
que posteriormente se tradujo en la Escuela de Bachilleres
Número Dos y privisionalmente recibió a la Biblioteca y al
Instituto de Ciencias.
Se hicieron nuevos laboratorios y aulas, a la vez que
una grande !'econstrucción y adaptación a nuevos fines del
Aula Magna dedicada al Padre Mier. Vinieron nuevas instituciones universitarias y crecieron o se multiplicaron otras.
Las obns de restauración del Obispado, realizadas con
donativo independiente de Fundidora, concluyeron con el
establecimiento del Museo Regional de Historia coordinado a la Universidad.
La Escuela de Verano fue llevada a más complejas y
múltiples funciones, derivando luego como era su proyecto
original en la fundación de la Facultad de Filosofía y Letras. Se creó la Escuela de Matemáticas, la de Agronomía
y la de Ciencias Biológicas, la de Trabajo Social y la de
Artes Plásticas. Se fundó, también, la Escuela de Comercio
y Administración, con la intervención de Ramón Cárdenas.

Promesas Presidencwl.es
A fines de 1952, Adolfo Ruiz Cortines tomó posesión
de la Presidencia de la República Mexicana. En su discurso
de respuesta a Monterrey cuando llegó de candidato presidencial había dicho: "Ofrezoo desde ahora nuestro apoyo
moral y financiero a U1. prestigia,da, Universidad de Nuevo
León y a la uibor iniciada por impartantes sectwes oficiales y privados para edificar la Ciudad Universitaria de

de Gobernador, Patronato y Rector, sin resultados palpables inmediatos. A la Secretaría de la Defensa se le ofreció
una considerable extensión de terrenos en el Ejido de Mederos, obtenidos lateral y graciosamente en una permuta
con los ejidatarios; o bien cierta área en las inmediaciones
de Apodaca que se podría negociar en canje de aquellos citados antes.
Se gestionó que la empresa de los Ferrocarriles reconociese un adeudo de seis millones por el área que ocupó del
Campo Militar para instalaciones ferroviarias.
En 1954 volvió Ruiz Cortines a Monterrey y se insistió de nuevo en el proyecto por las mismas partes que venían agenciando su realización. En reunión general de Consejo, Rector, Patronato y Gobernador -ya para entonces
José S. Vivanco y en el despacho oficial- los universitarios
entregaron al Presidente el cuaderno elaborado por el Rector que se titula: C.U.N.L., Ola.ve de un Programa Nacwno,l
Universitario. Ruiz Cortines reiteró sus propósitos y se llevó una grata impresión de entusiasmo, disciplina y solidaridad. Para entonces se había logrado interesar en la idea
universitaria al Arq. Carlos Lazo, constructor de Ciudad
Universitaria de México que tenía destacado en Monterrey
al Arq. Pedro Ramírez Vázquez para esbozar las preliminares de la obra.
Hacia mediados de ese año de 54, el Rector viaja a Salamanca para asistir al séptimo centenario de esta casa
universal y cuando regresa encuentra problemas y seria
inquietud estudiantil.

Entre tanto que estas palabras produjeran efecto alguno, las tentativas por dar cumplimiento al decreto de Miguel Alemán, continuaron su curso en agencias múltiples

Resueltos los conflictos se emprende una nueva excursión que encabeza el propio Rector con un grupo reducido
de universitarios, intentando forzar el paso del ambicionado proyecto de Ciudad Universitaria. La comisión estudiantil recoge expresiones de afecto y reiteradas promesas por
part.e del Presidente, además de un valioso donativo de un
millón de pesos para seguir adelante con la construcción de
la Escuela de Medicina.

30

31

Monterrey". (9).

�El Rector Gobernante

En el año de 1955 fue postulado y alcanzó la gubernatura del Estado de Nuevo León el que hasta entonces había
sido Rector de la Universidad. En su discurso inaugural,
del 4 de octubre, de ese año, Raúl Rangel Frías se comprometió en los siguientes términos: "Hay una entre todas las
instituciones educativas a las que van dirigidas por igual
estas palab·ras cordia'les, que tiene para mí 'la má.s hcmda
significación personal de gratitud, respet;o y cariño. Es la
Universidad de Nuevo León. Ahí me forjé conw alumno Y
maestro, corno estudiante y Rector ... Está pendiente de
realización un caro anhelo de los universitarios, de construir una nueva casa coniún para todas sus escuelas, institutos y campos de educación física ... Esta obra debe ser el
primer paso para la constitución del propio patrimonic universitario y yo envpefw.ré mis esfuerzos hasta obtener su.
realización". (10).

Pasaron dos años todavía, que fueron de angustiosos
problemas de orden ciudadano. El agotamiento de las fuentes de abasto de agua potable para la ciudad de Monterrey
tuvieron en vilo a sus autoridades, al propio Presidente de
la República y a los sectores industriales, amenazados de
una verdadera catástrofe. El Patronato y el Gobernador insistían una y otra vez, tropezando siempre con la reserva
de preferencia o primacía para los elementos de supervivencia y de trabajo. No es despreciable del todo que cierto grupo de elementos pertenecientes a la propia esfera oficial en
México, tuviesen concebidas miras diversas respecto de los
terrenos del Campo Militar.
Por fin, el momento

Llegó el momento, sin embargo, en que el Presidente
Ruiz Cortines tomó la resolución de imponer un criterio
decisivo sobre los pareceres antagónicos; y con auxilio o
intervención de dos regiomontanos consejeros en la colaboración más cercana a su mandato, produjo al fin el decreto
de 18 de febrero de 1957 que suprimió la obligación refe-

32

rmte a la construcción de una nueva Ciudad Militar otorgando una cesión incondicional por el área reducida a 100
hectáreas pertenecientes al antiguo Campo del Ejército
Nacional.

Trabajos y Obras
Obtenido definitivamente el predio y verificado el deslinde por la Secretaria de la Defensa y la del Patrimonio
Nacional, se tomó posesión y se procedió a los primeros
trabajos sobre el terreno, pozos para abasto de agua y proyectos urbanísticos. Antes de concluir el período de su gestión, durante la última visita que hizo el Presidente Ruiz
Cortines a Monterrey, en dicho año del 57, izó la bandera
nacional y recibió el agradecimiento de los universitarios
de Nuevo Le5n, en el sitio mismo donde hoy se levanta su
Ciudad Universitaria ...
En el mes de noviembre de 1958 se habían concluido
los primeros edificios, el de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales; el de la Facultad de Ingeniería Mecánica, con
gran aportación de Luis Elizondo; el de la Alberca Olímpica y Vestidores y los servicios generales. El día de su inauguración produjo el antiguo Rector, entonces Gobernador
de Nuevo León, palabras significativas como éstas: "Esta
Unii-ersidad, hecha menos con el dinero o la iniciativa de
u1w. 'persona que por Ta ccmtribución co'lectiva de una tradición universitaria ... Aquí se reúnen en pooderada mntesis el edificio destinado a las Humanidades y aquel otro al
cultivo de 7,as Ciencias y las Técnicas ... Se ha daik&gt; arwplio
campo al desarrolZo de la salud ff.sica y del ejercicio corporal ... Amparado y custodiado por un mcmument;o que lleva
consigo el símbolo de la Universidad; "Alentando la Llama
de la Verdad" ... Los universitarios la dejamos aquí, a esta
Universidad, en el muro inviolable que ha de 'fYT'Oteger 7,a juventud pensaMC que a ella quedan oonfiados nuestro 1wnm, nuestra fuerza y nuestro. arg'Ulk&gt;''. (11)
La obra Universitaria no concluyó allí, ni concluye todavía. Hicieron falta, pero se obtuvieron, recursos extra-

33

�ordinarios, los de herencias y legados, contribuciones complementarias de la industria y del comercio a través del gobierno; resultados de los sorteos. En un esfuerzo final se
obtuvieron los remanentes de los terrenos rescatados al río
Santa Catarina conforme a un decreto de generosa consideración que hizo el Presidente López Mateos, sucesor de
Ruiz Oortines, en el año de 1960.

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1

·1

1
1

I•

Cuando la jornada universitaria celebró capítulo de
logros, que habían de servir a su vez tan sólo para las proyecciones del futuro, al año de 1961 se habían invertido 50
millones de pesos en sus construcciones y servicios. Aproximadamente la mitad de esta suma procedía de la administración pública; y una muy importante contribución del
Patronato Universitario que llegó a esa fecha a la cifra de
nueve millones de pesos. Además de las escuelas ya mencionadas y de los servicios urbanísticos quedaron concluidas la Facultad de Ingeniería Civil, la de Comercio y Administración, el edificio y torre para la Rectoría, la plaza monumental, monumento central, campo de atletismo. La Facultad de Filosofía y Letras se inició el 9 de agosto con fondos proporcionados por la Fundación Ricardo R. Guajardo.

frontispicios de Filosofía y de Ingeniería fueron obra del
maestro regiomontano Federico Cantú.
El) vez anterior había dicho Alfonso Reyes:
"¿Quién dijo que yo he vivido lejost Un invisible cordón ataba mis pwntas en todos mis pasos errabundos.
Donde quiera y siernpre que he cerrado "los ojos, he vuelto
a ver a Monterrey. He seguido ·sus vicisitudes, me he asociado a sus victorias. La promesa de kL Universidad del
Norte no me encontró mwi.o, y desde kLs f ~ de(Corcovado, en el Brasil, envié mi mensaje de esperanza hasta kLs
faldas del Cerro de kL Silkl. A cad,a rato el nombre de mi
Monterrey saltó a mi pluma. Lo he asociado a mis cam'P(Lñas de escritor; lo he difundido, en mi Correo Literario por
los centros literarios de todo el mundo. Me he esforzado
porque mi Monterrey oo sea un punto muerto en kL mente
de algunos distantes trabajadores del espíritu. En mis lwras
de soledad y de dwl,a, pedí consejo a kLs direcciones de mi
infancia que en Monterrey se criaron y se nutrieron. Puedo decir, en suma, que nuestras "montañas épicas'', son el
fondo físico y el p'lano de arranque de toda mi geografú:l
del mundo.

Posterior a esta fecha, el Patronato Universitario
concluyó el Estadio Universitario que representó una inversión de 14 millones; y ha seguido derramando sus beneficios en construcciones, laboratorios, promodón de estudios y mantenimiento de la información cultural a través
de "Vida Universitaria". Del último informe de dicho organismo, en marzo de 1968, se desprende el resultado de
más de 40 millones de pesos, en obras, subsidios, complementos al patrimonio unive'I'sitario y servicios a la comunidad estudiantil.

"Álwra que kL Universidad de Nueoo León es ya un
heclw, cada vez de mayor significación y vulto, me llena
de orgullo ofrecerle mis mejores votos y kL expresión de mi
confianza en su porvenir, a través de Vida Universitaria.
Ese centro de estudios está llarruido a ser, pqr kL calidad de
7.a gente que se 1ul congregado 'P(Lra mantener su acción y
hasta 'fJ(Yr su destino geográfico, uno de los faros más luminosos de México". (Vid,a Universitaria. Año II Núm. 53.
Marzo, 26 de 1952 ).

Alfonso Reyes

Reflexión Final

El 27 de diciembre de 1959 ocurrió la muerte de Alfonso Reyes, espíritu tutelar de la Universidad, a cuya memoria se erigió una estela que lleva impresa la figura de Atenea Doliente. Este bajorrelieve, como los inscritos en los
34

Los años transcurridos han hecho su trabajo en la doble dirección de las realizaciones y las ausencias. Habrán
de anotarse pérdidas al lado de las ganancias; y de las más
irreparables de todas, las que se res~en y expresan en la

35

�vida humana, los afanes y los ímpetus de quienes fabrican
con alto anhelo esperanzado la morada de los hombres que
está más allá de las casas y las ciudades. Han desaparecido
Joel Rocha, Federico Gómez, Alfonso Reyes, García Naranjo, Manuel Santos, Joaquín A. Mora. Subsiste del fragor
que envuelve la contienda de los dias, un hilo conductor, un
penacho cimero, una idea sobre la cumbre por cuyo rastro
caminan las nuevas generaciones.

'1

La jornada universitaria no ha concluido ni será término a sus denuedos aquello en que se levanta su presencia
contemporánea. Empuja y acelera el destino, el peso de los
legados y la herencia de los ejemplos. Parece decirnos el
recuerdo de esta lucha en la que todos hemos participado,
que la fuerza de la victoria empuja en el corazón de los
hombres la certidumbre en el bien y la belleza.

(6) García Naranjo, Nemesio. "Los Limosneros de
Monterrey". El Colegio Civil. Tomo 11 Segundo de Memorias. Vida Universitaria. Año 1, Núm. 15, Julio 4 de 1951.
(7) Vida Universitaria. Año II. Núm. 45. Enero 30
de 1952.

(8) Vida Universitaria. Año 1, Núm. 5. Abril 25 de
1951.
(9) C. U. N. L. Clave de un Programa Nacional Universitario. Monterrey, N. L., 1954.
(10) Rangel Frías, Raúl. Pa'/abras y Hechos de un Régimen de Gobierno. Monterrey, N. L., 1961.
(11) Rangel Frías.

Monterrey, enero de 1969.

"Discurso de Inauguración de Ciu-

dad Universitaria''. Testimonios. Monterrey, 1961.

NOTAS
(1) Rangel Frías, Raúl, La Situación Económica de
las Universidades Mexicanas, Monterrey, N. L.
-U. N. L., 1954.

(2) Gómez, Federico, El Porvenir. Julio 16 y 18 de
1951. Monterrey, N. L.

(3) Rangel Frías, Raúl. "El Patronato Universitario
de Nuevo León". Revista de Derecho y Ciencias Social,es.
Núm. 1, Año l. Monterrey, N. L., Octubre de 1952.
(4) Periódico Oficial del Estado, Decreto Núm. 66

de 1950.
(5) "Requerimientos Act'Uliles de 7,a Universidad de
Nuevo León". Vida Universitaria. Año 1, Núm. 3, Abril 11

de 1951.

36

37

�QUE DESPIERTE EL LEÑADOR

PABLO NERUDA
(VI Poema)

Paz '[&gt;(lra los cre'J)ÚSculos que vienen,
paz para tl puente, 'fKlZ para el vino,
paz '[&gt;(lra 1.as letras que me buscan
y que en mi sangre suben enreilll:ruw
el viejo canto con .t ierra y amores,
paz para la ciudad en la mañana
cuandio despierta el '[&gt;(ln, paz para el rw
Mississip,i) río de las raíces:
paz para la camisa de mi hermano,
paz en el libro como un sello de aire,
paz para el gran Koljós de Kiev,
paz para las cenizas de estos muertos
y de estos otros muertos, paz para el hierro
negro de Brooklyn, paz .Para el cartero
de casa en oasa camo el dúi:,
paz para el coreógrafo que grita
con un embudo a 1.as enredaderas,
paz para mi mano derecha,
que so'lo quiere escribir &amp;&gt;sario:

39

�paz para el boliviano secreto
conw una 'J)iedra de estaño, paz
para que tú te cases, paz pam tooos
"los aserraderos de Bío-Bío,
paz para el corazón desgarrado
de España guerrillera:
paz para el pequeño Museo de WyO'Tning
en d&lt;mde Zo más dulce
es una ol:mohacla con un corazón bordailo,
paz para el panadero y sus amores
y paz '{Xlra la harina: paz
para todo el trigo que debe nacer,
para todo el amor que buscará follaje,
paz para todos los que viven: paz
para todas las tierras y las aguas.

la música: quiero que venga
conmigo el minero, la niña,
el aoogado, el marinero,
el fabricante de muñecas,
que entremos al cine y salgamos
a beber el vino más rojo.
Yo no vengo a 1·esolver nada.
Y o vine aqUÍ para cantar

Y para que oontes conmigo.
De canto general

Yo aquí me despido, vuelvo
a mi casa, en mis sueños
vuelvo a la Patagonia en donde
el viento golpea los establos
y salpica hiew el Océano.
Soy. nada más que un rpoet;a~ ~s amo a tO&lt;kJ8,
ando errante por el mundo que anw:
en mi patria encarcelan mineros
y los soldailos mandan a los jueces.
Pero yo amo kasta las rafees
de mi pequeño país frw.
Si tuviera que morir mil veces
allí quiero morir:
si tuviera que nacer mil veces
allí quiero nacer,
cerca de la araucaria salvaje,
del vendaval, del viento sur,
de 1.a.8 campanas recién romprada8.
Que nadie piense en mi.
Pensemos en toda kl tierra,
gol-peando con amm en kl mesa.
No quiero que vuelva la sangre
a empapar el pan, los frijoles,

40

41

�,..

EL HOMBRE, EL DESIERTO YLA CONSERVACION
DE LOS RECURSOS NATURALES*
PROCESO NATURAL: sistema cerrado
CAJlNIVOJlOS

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MUERTI:

DESCOMPOSICION

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NUmIENTES

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RESULTADO: los nutrientes se recirculan sin polucl6n

PROCESO HUMANO NO PLANIFICADO: ciclo roto
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Biól. M.Sc. Salvador Co-ntreras Balderas

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AGUAS KEGllAS t: I.NDUSIBIALES

NIJIBIENTES
RESULTADO:

A. - Agotamiento

Local

C. - Transformnci6n

B. - Transporte
+

+

Pl,rdida de

Masiva sin

Recuperación

O. - Poluci6n
Aire y
Agua

Nutrientes
Nota; el proceso se intensifica de A n O, para contrarrestar el ngotam1ento ae
aplica fertilizante, con lo que aumenta la polución y se agota el Aren
de donde se extrae el fertilizante.

·----------------------------- ------------ -------- --- ------ --- ----- ---PROCESO PLANIFICADO. restauracion

RESULTADO: los nutrientes se recirculan sin polución.
FIG. 1

--

Los

peces del desierto, corno el agua donde viven, son
escasos, usualmente muy peculiares, casi siempre conocidos
solamente de uno o unos pocos manantiales y pequeñas
corrientes. Se pueden conocer sus afinidades con peces de
regiones más favorecidas mediante estudios apropiados,
llamados taxonómicos (clasificación) y zoogeográficos (variación geográfica de los animales). Aunque los no profesionales de la biología los consideran cuando mucho corno
curiosidades de la naturaleza, en realidad constituyen excelentes pruebas de la evolución, pues sus características
están en relación directa con la historia hidrográfica de las
cuencas que habitan.
Cuando una cuenca se fragmenta, corno cuando una
región se convierte en desierto (ej.: el río Bravo y sus exafluentes Nazas, Aguanaval, Casas Grandes, Santa María,
Santa Clara, Alto Yaqui y Alto Mezquital), con el tiempo
sus peces acumulan diferencias de sus parientes más cerca•

El Agua, la Vida Silvestre, el Equilibrio Ambiental y la Evolución del Hom•
bre y sus Recursos Renovables.

43

�nos, que son proporcionales al tiempo que tien:~ que estar
separados, es decir, a mayor tiempo de separac1on mayores
diferencias. Por otra parte, son inversamente proporcionales al tamaño de la cuenca, a menor tamaño mayor velocidad de diferenciación, según leyes de herencia biológica Y
evolución largas de explicar.

cialidades, de los procesos fundamentales de la evolución y
la ecología de los recursos naturales, especialmente los vivientes, en un ecosistema (comunidad de especies interrelacionadas entre sí y con los nutrientes y condiciones del suelo) organizado, que ha adquirido su equilibrio por evolución
conjunta.

Otra característica es la falta de especies competidoras;
así en ríos oon faunas saturadas se pueden encontrar de 20
a ~ás de 100 especies juntas; en los desiertos lo usual es
1 a 2 en manantiales, hasta 10 en ríos. Esto ocasiona que las
especies del desierto no tengan capacidad de resistir a otras.

Cuando el hombre altera las condiciones del medio o de
la comunidad, cambia los puntos de equilibrio, las consecuencias pu~en ser muy diferentes según conozca los puntos inicial y final de dicho equilibrio, o no.

En la actualidad es sumamente frecuente que se introduzcan peces de regiones saturadas en ambientes no saturados, por piscicultores oficiales y aficionados; esta actividad ha extinguido numerosas especies en Norte América,
desde México a Canadá, y junto con otras causas amenaza
a más de 100 de completa desaparición, de las cuales alrededor de 50 corresponden a México solamente.
También es factor de extinción el hecho conocido de
que las aguas del desierto son peculiares, sea por su temperatura, contenido de sales, etc., además de la fauna. Cuando
sufre alteraciones dicha agua, las primeras víctimas son sus
habitantes. Las causas más frecuentes son canalización, entubamiento, azolve o desazolve, polución industrial, citadina, agrícola por insecticidas o por fertilizantes mal aplicados; los diferentes tipos de polución son mal grave y crónico
en México.
Cuando se registran extinciones de peces del desierto,
sin causas evolutivas, se debe a errores de planificación del
uso y explotación de la tierra. Se puede considerar a la
extinción mencionada como indicadora de la existencia de
un desequilibrio ecológico (las relaciones complejas de los
organismos y su medio ambiente) causado por el hombre.

Si los oonoce y el final es biológicamente adecuado,
puede enriquecer el medio; si el final es inadecuado o desconocido, o ambos puntos ignorados, el resultado es desastroso
Y determina el deterioro ambiental, con 1-o que acelera los
procesos evolutivos normales como la desertización, erosión
epidemias, (agudizadas por el desequilibrio) , o inicia pr~
cesos de que el hombre es el principal, si no el único, responsable. Estos son: las explosiones de población, mortalidad
excesiva, plagas, destrucción de localidades, agotamiento
de suelos agrícolas y forestales, así como el peor de todos:
la polución ambiental (aire, agua y suelo) de consecuencias
funestas ya en la actualidad.
En la Fig. 1 aparecen diagramas simplificados de las
relaciones ecológicas del hombre. En el proceso natural, un
número ind~inido de ecosistemas oomo el figurado, enlazados entre sí, integran el sistema cerrado llamado BIOSFERA (ámbito de los seres vivos en el planeta); cada eco•
sistema puede estar formado por varios cientos de especies
de plantas y animales.

ignorancia de los técnicos, agropecuarios y de otras espe-

La biosfera contiene más de un millón de especies distintas. El proceso humano actual, no planificado, utiliza
menos de 12,000 de ellas en todo el mundo. Por otra parte,
rompe los ciclos y acumula desperdicios en cantidades tales
que no pued":m ser absorbidos inocuamente por los microbios
Y_ ?rocesos degradadores de la biosfera y resultan en poluc10n.

44

45

Los errores de planificación señalados provienen de la

�Las cantidades de nutrientes de la biosfera son fijas,
dadas por la composición química del planeta, por lo que la
fertilización restaura una localidad agotada a expensas de
otra, de donde se extrajo el fertilizante.
El uso del fertilizante y el aumento de consumo humano acumula mayores desperdicios y polución, al tiempo que
se retiran de la circulación grandes cantidades de nutrientes que se almacenan en las áreas polucionadas.
Además de romper el ciclo ecológico, el hombre introduce insecticidas (el DDT y otros productos dorados son
los más perjudiciales), que contribuyen a matar los microbios que normalmente utilizan los desperdicios, por lo que
no queda quien los transforme a inocuos, condición indispensable para que retornen a su cualidad de nutrientes.
Dichos insecticidas tardan hasta 11 años en descomponerse,
se acumulan en el medio y se agrava la situación.
El proceso planificado requiere: la utilización de mayor
número de especies, la regulación biológica de dicha utilización, la restauración de ciclos sanos, la sustitución de los
pesticidas por el control biológioo, el control ecológico de la
polución y fertilización, para que se retorne a las tierras
explotadas la misma cantidad y tipo de nutrientes eliminados de la tierra por la cosecha, para lo cual hay que transformar las aguas negras e industriales.
Estas situaciones ejemplifican la continuidad que existe entre las Ciencias Básicas, particularmente la Biología,
y la tecnoliogía humana, en una cadena de evolución del
conocimiento: por un extremo tenemos actividades de Ciencias Básicas, como la búsqueda de la identidad de una especie (Taxonomía), cuyo nombre científico solo no significa
gran cosa, pero que significa una entidad biológica, el resultado de una acción del medio ambiente en ella, y su
respuesta como una adaptación al medio; si el estudio de
sus relaciones a otras especies (Evolución) y al medio ambiente (Ecología), descubre una extinción incipiente que no

46

se debe a causas naturales, entonces señala un deterioro
ambiental, inesperado, indeseable e inoonveniente.
Dicho deterioro descubre un error de uso o un abuso
del ecosistema, que a su vez muestra una actividad humana
mal planificada por desconocimiento de la ecología, especialmente notoria cuando se trata de un desierto; la mala
planificación e ignorancia tienen su base en la falta de conocimientos básicos biológicos por parte de los técnicos
agropecuarios y similares, así como la escasez de biólogos
conservacionistas.
Una de las raíces del problema estriba en que a los técnicos sólo les preocupa el obtener producto de la tierra y el
costo monetario; otro es el considerar al hombre como un
espectador del ecosistema, el cual está sólo para ser utilizado por él mismo. La actitud científica moderna es opuesta; considera al hombre como un producto de la evolución
misma, un elemento más del ecosistema, sujeto a las mismas leyes y necesidades; bajo este concepto, un daño al
ecosistema es un daño a la especie humana, sea en el presente o en el futuro, mediato o inmediato, independientemente de que lo conozca o lo ignore, y de que lo pueda o no
cuantificar; el daño tiene un precio no monetario: la amenaza de destrucción de la biosfera (todas las especies biológícas, incluso el hombre, y su medio ambiente). Los primeros síntomas de esta amenaza son la extinción de especies
y la polución ambiental (aire, agua y suelo como una forma
de suicidio colectivo por imprudencia).
Cabe mencionar, para evidenciar la preocupación de
los biólogos pesqueros, sobre el problema, que la American
Fisheries Society (Sociedad Americana de Pesquerías),
emitió en su reciente reunión de Nueva York (Sept. 15,
1970) , las siguiente resoluciones entre otras:

No. 1.-Que los programas de fomento de aguas deben dar
igualdad de consideración a ellas y sus peces y
otros animales y plantas, dado que los programas
que están en desarrollo no han otorgado la debida

47

�protección a ambas partes, debido a programas
inadecuadamente coordinados, a que no hay oportunidad a decisiones adecuadas por biólogos, y a
intereses divergentes.
Debe por tanto recomendarse al gobierno federal y
estatal que revisen y evalúen sus programas, política y procedimientos, de modo que se asegure máxima efectividad en preservar y fomentar la fauna
acuática, para bien de un ambiente sano.
No. 4.-Dado que un número de peces que ahora ocurren
en partes restringidas de Norte América podrían
dañar las pesquerías en partes donde no ocurren
ahora, que el transporte de peces vivos aumenta y
tiende a acelerarse, que no hay manera de controlar adecuadamente tales actividades, debe estudiarse a fondo el problema y recomendarse soluciones
apropiadas a las agencias gubernamentales.
No. 7.-Dado que el DDT y otros hidrocarbonos dorados
han reducido la abundancia de peces y algunas
aves de caza y alimenticias, interfiriendo en la reproducción y causado mortalidad, cuando se usan
indiscriminadamente, que reducen la actividad clorofilica (fotosintética) en algas marinas en concentraciones bajas, y dado que una gran parte del
oxígeno libre atmosférico necesario para sostener
la vida es generado por las algas, y que no se entienden bien los efectos de dichos insecticidas que
se tienen evidencias de ser carcinógenos (pro~ocadores de cáncer), pueden significar una amenaza
genética al hombre y pueden reaccionar de modo
perjudicial con productos farmacéuticos, son acumulativos, se usan en todo el mundo y su uso continuado puede eventualmente amenazar la supervivencia del hombre, se recomienda que el gobierno
debe prohibir su uso, sostener investigaciones para
obtener pesticidas más seguros, mejores métodos
de aplicación, prácticas agrícolas mejoradas y control biológico en sustitución de los pesticidas.
48

En la Fig. 2 se muestran los diferentes caminos que
siguen los residuos de insecticidas en la naturaleza, y si se
agrega la consideración de que se ha comprobado la presencia de DDT en lugares situados a 900 kilómetros de la
contaminación agrícola más cercana, se demuestra la efectividad y rapidez con que funcionan los ciclos naturales, es•
pecialmente el del agua, aunque el aire no se queda atrás,
recientemente se ha comprobado que un contaminante atmosférico puede, en condiciones óptimas, dar la vuelta al
mundo en 3 años.
Queda claro, entonces, que la pureza del agua es factor
indispensable para la supervivencia de la flora y fauna
acuáticas. Las industrias y la agricultura, con su constante
incremento por la necesidad de empleos y alimentos para
una población en constante aumento alternan la pureza del
medio, que repercute en el agua, cuyos habitantes son un
excelente barómetro ambiental que señala cuando está presente un abuso que debe corregirse. Incluso ya existen suficientes evidencias indicadoras que cuando se presenta la
polución ambiental general, es en el medio acuático donde
primero alcanza niveles notorios, e incluso letales.
Afortunadamente, cuando el deterioro ambiental no ha
procedido demasiado lejos, es un proceso reversible, cuyo
equilibrio sano puede restaurarse y estabilizarse en un óptimo de máximo aprovechamiento y protección, mediante la
tecnificación biológica del uso de los recursos naturales
renovables.
ES NECESARIO SAL V AR LOS ECOSISTEMAS,
DONDE LA FAUNA Y LA FLORA SILVESTRE SON
FUNDAMENTALES, COMO UN IMPERATIVO PARA LA
SUPERVIVENCIA DE LA ESPECIE HUMANA.

49

�EL OTRO BORGES

Miguel Oavarrubias

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el mismísimo Borges habla del "otro Borges" y a él
le dedica el texto que habla de él y de él mismo, es decir,
de "Borges y yo", 1 ¿qué nos queda a algunos de nosotros?
Rastrear el laberinto, claro está. Pero empezando bajo dificultades dignas de ese laberinto, habrá que seguir dos "senderos que se bifurcan", que, como el anticuario Joseph
Cartaphilus,2 nos llevarán a explanadas o a sótanos plenos
también de senderos que estarán bifurcándose siempre a
través del tiempo y el espacio que no pueden ser refutados.
El primer sendero nos conduce al Borges que escribe y
se bifurca en el prosista por un lado y por el otro en el
poeta. Sabemos que es el autor de "inquisiciones", cuentos
y ensayos el que le ha dado al Borges que logra "tramar su
literatura" la gloria y el reconocimiento que la gente de su
patria y sus lectores que se reparten por el mundo le han
1 Jorge Luis Borges, Antologla personal, Sur, S. A. Buenos Aires, 1961; p. 194.
2 Relator del encuentro con la Ciudad de los Inmortales y afortunado compañero
de Homero en el cuento titulado "El inmortal". J. L. Borges, Nueva antologl a
personal, la. ed., Siglo xxi Editores, S. A., México; 1968; pp. 116-131.

51

�deparado.3 Fama y gloria que por lo demás no son discutibles. Sus merecimientos en la prosa no conviene detallarlos
aquí (nos hemos propuesto hablar en este ensayo del otro
Borges, del poeta Borges). Ya otros lo han hecho y han
destacado: o el valor de su palabra,4 o el valor de su pensamiento;5 cosas ambas que siendo de su prosa no son sin
embargo exclusivas. También la poesía de Borges se alimenta de los dones de la precisión y la complejidad. Como
también es verdad que se tiñe de los colores que marcan las
lentas etapas del Borges pensador, convencido de que todo
es para el tiempo cíclico y "para que se repita una escena".6
Empecemos pues con la poesía de Borges. Los libros
que de este género ha reunido en Obra poética7 son: Ferwr
de Buenos Aires (1923), Luna de enfrente (1925), Cuader3 "1944. Recibe el Gran Premio de Honor de la S.A.D.E.... 1955. Es nombrado
duector de la Biblioteca Nacional... Se le nombra miembro de la Academia
Argentina de Letras ... 1956. Es nombrado profesor de literatura inglesa en la
facultad de Filosol!a y Letras de la Universidad de Buenos Aires . . . Recibe
el Premio Nacional de Literatura .. . 1961. . . Recibe el Premio del Congreso
Internacional de Editores que comparte con Samuel Becltett... invitado a dictar
cursos en la Universidad de Texas. . . 1963. Viaja a Europa, invitado para dar
conferencias". Alicia Jurado, Genio y li&lt;¡ura de Jorge Luia Borgea, Editorial
Universitaria de Buenos Aires, Buenos Aires, 1964, pp. 8-10.
.( "Nadie entre nosotros ha creado como él un estilo tan 'estilo'... Una prosa
de extremada condensación. . . Esta prosa de primer orden no tiene nada de
la mera maestrla académica y es bien correcta; no tiene nada del pintoresquismo arrabalero o campesino y es bien argentina; no sale jamós de las
leyes del juego propio de nuestro idioma y es bien personal; no tiene nada
de preciosista ni de regodeo verbal y, sin embargo, estó elaborada en sus
minimos porm~nores con prurito de perfección". Amado Alonso, "Desagravio
a Borges", en Materia y forma en poe■la, 3a. ed., (Biblioteca Romónica Hispónica). Editorial Gredos, S. A., Madrid, 1965; pp. 381-382:

5 "Desligado de la idea de un Dios que se haga depositario del ser en sl mismo,
otorgóndole la permanencia dentro del Suyo, haciéndolo participar del absoluto, nuestro tiempo remite al hombre a esa soledad irremediable, dentro de la
que sólo puede tener conciencia de su finitud. Jorge Luis Borges ha reconocido
y recogido este sentimiento incorporóndolo a su literatura con particular intensidad. Pero al mismo tiempo, este sometimiento es el que determina en gran
medida la forma de esa literatura, porque el reconocerse que la realidad en
si misma es incapaz de adquirir sentido, la literatura se convierte en el único
medio de alcanzarlo y se obliga, asi, a estar en continua relación con ella,
estableciendo un curioso juego de los planos". Juan Garc!a Ponce, "¿Quién
es Borges?" en Revista Mexicana de Literatura, México, núms. 5-6, mayo-junio,
1964; pp. 26-27.

6 J. L. B., Antología personal, p. 21.

7 J. L. B., Obr11 poética, Emecé Editores, S. A., Buenos Aires; 1964.

52

no San Martín (1929), El

otro, el misnw8 y un apéndice:

Museo.
Ya los años en los tres primeros títulos indican el posible agrupamiento de esta labor poética en un período que
habrá de diferenciarse del otro título carente de fecha. Concretamente: la primera etapa se bifurca en la profesión de fe
ultraísta y en la realización diversa al ultraísmo, intimista,
local, sabedora de portones, plazas, arrabales y amor con
despedida ("Entre mi amor y yo han de levantarse / trescientas noches como trescientas paredes / y el mar será una
magia entre nosotros".) 9
Hemos dicho "ultraísmo" y ahora diremos que lo que
caracteriza a este movimiento (que no es escuela al decir de
Rafael Cansinos-Asséns) 10 es la renovación de la metáfora
o más presuntuosamente su creación. 11 Claro es que el Borges poseedor de juventud (equivalente, como es sabido, a
inexperiencia) y además en Thpaña adoptó este "movimiento" que no c;ería tan exagerado como el creacianismo12 pero
que sí tuvo corta vida (1918-1922). ¿Debida a qué? A "que
se resiente de delibe:i:ación, de creación dirigida, de cerebralismo" .13 Por eso es que el Borges que vuelve a la Argentina es un discípulo deficiente del ultraísmo. Remiremos,
para empei;ar, el título de su primer libro de poemas:
Fervor de Buenos Aires. Nada que nos diga otra cosa sino
8 Todo contribuye a hacernos creer que este titulo no es el de un libro propia•

mente dicho, o simplemente publicado o preparado con anterioridad a esta
11\lmma poética. El mismo autor dice en el prólogo: "he preferido resignarme
a los diversos o monótonos Borges de 1923, 1925, 1929 y 1960 asl como al de
1964. Esta suma incluye una serie de composiciones inéditas y un breve apén•
dice o museo de poeslas apócrifas". Ibíd.
9 "Despedida", ibid, p. 68
10 V. Guillermo Sucre, Borges, el poeta, la. ed., (Colección Poemas y Ensayos);
Universidad Nacional Autónoma de México, México, 1967, p. 28.
11 " ... hicimos un movimiento literario. Negóbamos la rima. Querlamos encontrar nuevas metóforas". J. L. Borges en El escritor y su obra, entrevistas de
Georges Charbonnier con Jorge Luis Borges, trad. de Martl Soler, la. ed.,
(Colección Minima). Siglo xxi Editores, S. A., México, 1967; p. 15.
12 " .•• un poeta chileno, Huidobro, . .. habla inventado una escuela con el nombre de Creacionismo. Sostenla la necesidad de componer y versos que no
tuviesen relación con la realidad . . se llegó con bastante lactlidad a ese
objetivo. . . Si uno se pone a mezclar palabras ... " J. L. B. en "Conversación
con Napoleón Murat', en Encuentro con Borges, (Colección Testimonios),
Editorial Galerna, Buenos Aires, 1968, p. SS.
13 G. Sucre, op. cit., p. 28.

53

�apego a la patria, y si se persiste, un apego que a cada
momento vuelve fantasmagórica la ciudad. No importa. Se
trata incluso del reencuentro definitivo ya que el poeta
siente que
esta ciudad que yo creí mi 'P(lSado

es mi porvenir, mi presente;
Zos afws que he vivido en Eur&lt;rpa son ilusorios,
yo he estadíJ siempre ( y estaré) en Buenos A ir es. 14

Este ver a lo propio: la ciudad, el arrabal, el tango, el
compadrito, los ancestros valerosos, el cuchillo, no podía
avenirse con los postulados del modernísimo ultraísmo. En
ningún poema de Fervor, de uuna de enfrente o Cooderno
San Martín se hallarán aeroplanos o rascacielos o algo que
le fuera muy preciado a los decididos partidarios de los
ismos de la década segunda del siglo xx. La verdad es que
no es fácil encontrar al Borges ultraísta. El ha cxmfesado:
"Yo he publicado libros ultraístas y los he destruido. Por
lo tanto, sólo he guardado cuatro o cinco poemas de mi
primer libro y eran poemas románticos, metáforas que yo
creía novedosas acerca de la puesta del sol, sobre la luna Y
otros objetos ... " 15 Esta disidencia temprana no sólo tiene
que ver con el "estilo mental" de Borges, tiene que ver también con la necesidad poética del americano que es, por
supuesto, diferente a la del español. De aquí que "cosmopolitismo, exaltación de la civilización contemporánea Y
pirueta farsesca" 16 sean lo que separe al poeta del credo
modernísimo.
Pero ¿cuáles son entonces las características de este
primer sendero poético de Borges? El poeta se ocupa de su
patria, de sus oosas. Salvo dos títulos de uuna dS enfrente11
todos se corresponden con el contenido. Incluso en otro título
aparece la palabra dualidá18 y en un poema ciudá19 varias
14 "Arrabal", Obrcr po6ticcr, p. 39.
15 J. L. Borges, "Conversaci6n con Napole6n Murat" , op. cit. , pp . 65-66.
16 Ana Maria Barrenechea, Lcr expresi6n de lcr inecrlidcrd e n lcr obra de Borges,
Editorial Paid6s, Buenos Aires, 1967, p. 235.
17 "Dakar" y "Manuscrito hallado en un libro de Joseph Conrad".
18 "Dualidá en una despedida", Obra po6tica, p. 78.
19 " Versos de catorce", ihid, p. 101.

54

veces. Esta manera de escribir esas palabras, desvirtuándolas como hacen algunos en algunas regiones, simplemente
indica las ganas de estar cerca de la tierra que "lo ha visto
nacer". Pero esta constancia a lo cercano tiene su contrapeso en lo que en aquel entonces podía tomarse como excesiva libertad: la carencia de rima (salvo en algún poema
la asonante) y el desorden en la medida (salvo en los anteriormente anotados "Versos de catorce" -como el mismo título lo pregona). Es justo ya que veamos un poema
del primer libro de Borges:
VANILOCUENCIA

La ciudad está en mí como un poema
que no he 'logrado detener en palabras.
A un U1do hay la excepci6n de algunos ver80s;
al otro, arrinoonándíJZos,
la vida se adeui.nta sobre el tiempo,
como t error
que usurpa toda el alma.
Siempre hay otros ocasos, otra glmia;
yo siento la fatiga del espejo
que no descansa en una imagen sola.
¡,Para q~ esta porffa
de clavar con díJlor un claro verso
de pie como una lanza sobre el tiempo
si mi calle, mi casa,
desdeiwsas de símbolos verbales,
me gritarán su novedad mañana.1
Nuevas

como una boca no besada.ro

El título ¿se debe entender como la fusión de lo vano
y la elocuencia?, ¿se debe entender como la unión de la
vanidad y la elocuencia? Parece que de cualquier manera
el título es correspondiente del contenido. De todos modos
lo que aquí conviene retener es:
20 Ib!d, p. 32. (En Genio y figura de Jorge Luia Borges Alicia Jurado transcribe
el verso !So. como: "Desdeñosas de pl6cemes verbales", p . 112).

55

�La ciudad está en mí como un poema
que no he logrado detener en palabras.

Y decimos que conviene retener estos dos versos porque ya veremos más adelante, en la confirmación del
tiempo cíclioo, la escasa variante en la poesía del fin o
poesía final de Borges. De todas maneras hay algo -en
este caso se trata de la ciudad- que no puede ser detenido. Las cosas fluyen, se mueven.
¿Para qué esta porffa
de clavar con &lt;w"lor un claro verso
de pie como um:i lanza sobre el tiempo
si mi calle, mi casa,
desdeñosas de símbolos verbales,
me gritarán su r1JOVedad mañana1

Tal es la desdicha del poeta que por serlo es ambicioso: el doloroso clavar del claro verso no conduce más que
a contemplar la inutilidad de los símbolos verbales. Sin
embargo hay que recordar que el Borges que escribe este
poema es joven y aún ve. Por eso el final no deja de ser
promisorio, halagador, deleitoso:
Nuevas
como una 'boca no besada.

Ya que si el poeta jamás ceja precisamente porque es
el artista insatisfecho de todos los tiempos, volverá a clavar su claro verse y besará la boca aún no besada que
mañana será otra vez una boca no besada que pasado
mañana ...
Pero . . . los años han pasado. La circunstancia nacional ha relegado, o mejor dicho no ha sacado del casi total
anonimato al poeta que ha tenido que sobrevivir como auxiliar de una biblioteca municipal. Incluso se le ha hostilizado abiertamente. Pero .. . también esos tiempos casi de
pesadilla pasan. Aunque no al olvido. "Sólo una cosa no
hay. Es el olvido". 21 Otra cosa llega: es la paulatina pero
férrea ceguera.
21 Nuna antología personal, p. 41.

56

Nadie rebaje a lágrima o reproche
Esta declaración de la maestría
De Dios, que con magnífica ironfa
Me dio a la vez k&gt;s libros y la noche.22

Hemos dicho que los tiempos han cambiado. El poeta
es ya director de la Biblioteca Nacional; es decir, le han
sido dados "los libros". Y le ha sido dada "la noche"
también: la ceguera. La magnífica ironía que aquí encontramos no es la de Dios" sino la del poeta; enoontramos
también que pide con gran serenidad, con gran dignidad
que "Nadie rebaje a lágrima o reproche / Esta declaración ... " Rico y no sólo magnífico es este poema que nos
permite saber del encuentro de un hombre que a falta de
un cuchillo "que acaso no sabrá manejar" (como Dalhmann en "El Sur") 23 recibe el don de la noche que convierte al otro don en " ... esta alta y honda biblioteca
ciega". Todo es uno. Cara enunciacián a los ojos de Borges.
Los libros y la noche son uno. Aureliano y Juan de Panonia
son uno.24 Shakespeare y los demás son uno.25 Groussac y
Borges son uno. Borges y el otro Borges son uno.
Al errar por las 'lentas galerúis
Suelo -sentir coo vago Jwrror sagrad.o
Que soy el otro, el muerto, que habrá dado
úos mismos pa80S en ws mismos dfas.
¿Cuál, de ws &lt;ros escribe este poema
De un yo plural y de una sola sombrar
¿Qué importa la '[&gt;alabra que me nombra
Si es indiviso y uno el anatema,
Groussac o Borges, miro este queridc
Mundo que se deforma y que se apaga
En una pálida ceniza vaga
Que se parece al sueño y al olviikJ.26
22 "Poema de los dones", Obra poética, pp. 176-177.
23 J. L. Borges, Ficciones. 3a. imp., Emecé Editores, S.A.; Buenos Aires; 1961;
p . 195.
24 J. L. Borges, ''Los teólogos", E¡ Aleph, 3a. ed . , (Colección Piragua); Emecé
Editores, S. A., Buenos Aires, 1962, pp. 41-53.
25 Everything a nd nothing", An.tología personal, pp. 116,.117.
216 "Poema de los dones", Obra poética, pp. 176-177.

57

�"¿ Cuál de los dos escribe este poema?" Borges o el
otro Borges. Atráf: ha quedado la "Vanilocuencia" con su
pretensión de clavar siempre un claro verso. Ahora en cambio es "w10 el anatema" y el mundo: " ... una pálida ceniza
vaga / Que se parece al sueño y al olvido". Las cosas ya no
le "gritarán su novedad mañana" porque en los "Límites":
Hay una línea de Verlaine que no volveré a recordar,
Hay ima calle próxima que está vedada a mis pasos,
Hay un espejo que me ha visto por, últirna vez,
Hay una puerta que he cerrado hasta el fin
(del mundo.
Entre los libros de mi biblioteca estoy viéndolos
Hay alguno que ya. nunca abriré.
Este verano cumpliré cincuenta años;
La muerte me desgasta, incesante.21

De aquí en adelante, más allá de los cincuenta años del
"Poema de los dones", "Límites" o "Mateo xxv, 30": "Los
pocos poemas que ha publicado últimamente han sido cada
vez más clásicos en su forma, y en el' fondo más convencionales ... Hay un sumario en cada estrofa".28 Todo esto tiene una red de conexiones saludables. La vida, la ceguera,
los años, la muerte han reducido el optimismo. Le han quitado asimismo la confianza en el verso libre.29 Su " Arte
poético)) no sólo recurre a los procedimientos tradicionales:
lo empobrece; repite la misma palabra del verso lo. al final
del 4o., y la final del 2o. se repite en el 3o.:
Mirar el río hecho de tiempo y agua
Y recorda.r que el tiempo es otro río,
Saber que nos perdemos oomo el río
Y que los rostros pasan como el agua.30
27 !bid, p. 270.
28 Luis Harss, Los nuestros, 2a. ed., (Colección Perspectivas). Editorial Sudamericana, Buenos Aires, 1968, p. 169.

29 "Como todo poeta joven, yo ere! alguna vez que el verso libre es más lácil
que el verso regular; chora sé que es más arduo y que requiere la intima
convicción de ciertas páginas de C'arl Sandburg o de su padre, Whitman".
J. L. Borges, prólogo a Obra poética, s /p.
30 !bid, p. 223

58

Y así sucede en todas las siete estrofas. El Borges de
"Artificios" y Ficciones dice esto que es contrario a los
fuegos momentáneos:
Cuent;an que Ulises, harto de prodigios,
Lloró de amor al divisar su Jt;aca
Verde y humilde. El arta es esa !taca
De verde eternidad, no de prodigios.31

A esta sencillez, a esta escasez de trucos sólo podría
llegar aquél que declara: "Es verosímil que estas observaciones hayan sido enunciadas alguna vez y, quizá muchas
veces; la discusión de su novedad me interesa menos que la
de su posible verdad".32 Esta declaración se refuerza con
los versos finales de "Mateo xxv, 30":
Todo eso te fue dado, y también
El antiguo alimento de "los héroes:

La falsía, la derrota, la humillación.
En vano te hemos prodigado el océano,
En vano el sol, que vieron loo maravillados
( ojos de Whitman;
Has gastado los años y te han gast&lt;uro,
Y toda.vía no has escrito el poema.33
No es que hable de lo mismo, se trata de algo que refuerza la conexión saludable mencionada líneas arriba. Ya
sabemos, al fin, que a Borges lo persiguen las dos caras de
la moneda,34 el sístole y el diástole, la novedad que le grita
la mañana y la noche que es su don irónico y suntuoso.
Otra acotación. Tanto en la Antología personal como
en la Obra poética y como en la Nueva antología perscmill,
Borges menciona el poema "El Golem". Es el único que
repite en los tres libros. Tal mención repetida nos lleva a
otra bifurcación de uno de los senderos: éste que exploramos. Así como en Ficciones Borges va de "El Sur" o "El
31
32
33
34

!bid, p. 224.
G. Sucre, op. cit., p. 119.
Obra poética, p. 158
"G. C.: Vuestra respuesta casi siempre ha sido formada con estas palabras:
'Ha~ dos ideas· ... J.L.B.: El anverso y reverso de la medalla, ¿no?" El
escntor y su obra, pp. 91-92.

59

�fin" hasta "Las ruinas circulares" o "La Biblioteca de Babel", el otro Borges, el poeta pasa de "Límites" (el que ya
transcribimos; porque hay otro "Límites" ... ) o "La lluvia" a "El Golem" o "Ajedrez". Es decir: el poeta registra
primero lo 3ensible y luego lo que conmueve a la razón.
Dios mueve al jugador, y éste, la pieza.
¿Qué Dios detrás de Dios la trama empieza
De polvo y tiempo y sueño y agonf.as ? 35

Ya tenemos al Borges que conocíamos por los ensayos,
las "inquisiciones", los relatos. Hemos llegado, aunque por
otro sendero (bifurcado, desde luego), al Borges pensador,
al Borges que ha aprendido "a estimar las ideas religiosas
o filosóficas por su valor estético y aun por lo que encierran
de singular y de maravilloso".36 El mismo señala que esto
puede llevarlo (llevarnos) a un escepticismo integral. Pero
como Borges no afirma podemos arrogarnos también nosotros el derecho de cuestionar no sólo lo que prodiga en su
literatura como nota inquietante sino también la otra cara
de la moneda: la ignorancia implícita. 37
Hemos visto pues, un tanto gruesamente, la cara y el
envés de un poeta que acometiendo a favor de nuestro poder de evocación o llamando a nuestra razón al trabajo
metafísico, sabe mostrarse como un poeta que pone en entredicho al mundo, a nuestros sentidos, a las ideas que nos
han dado tranquilidad alguna vez.

I do oot set up to be a poet. Only an
all-round literary man: a man who
talks, not one who sings . . . Excuse
this apology; but I don't like to come
before people who ha.ve a note of
song, and let it be supposed I di:&gt; oot
know the difference.

The Letters of Robert Louis Stevenson, II, 77 (London, 1899) .39
Y a continuación véase lo que contesta cuando se le
pregunta sobre si se considera un escritor o un poeta, tras
de que ha sido su labor de prosista la que lo ha llevado
hasta Europa y la que ha sido traducida a varios idiomas:
Un poeta, claro está. Creo que
no soy más que eoo. Un poeta torpe,
pero un poeta, espero.40

Al final y para corroborar el gusto por la dialéctica y
el juego mental (que ha llevado a muchos a señalarlo como
frío y cerebral y hasta algo más que eso),38 transcribamo~
el epígrafe que Borges coloca en su Obra poética:
35 "Ajedrez", Obra poética, p. 182.
36 J .L. Borges, epllogo a Otras inquisiciones, 2a. imp., Emecé Editores, S.A.:
Buenos Aires, 1964, p. 259.
37 "Plus qu'une science, ce que Borges nous propose, c'est un profond questionnement, une profonde ignorance". Jean Wahl, citado por G. Sucre, op .
cit. p. 16.
38 " ... soñaba un claro laberinto Spinoza al tender la red de la Etica y apresar
a Dios en su malla, motivo por el cual, nos dice Salomón de la Selva en su
Evocación a Horacio. 'obtuvo galardón de dispensa del sexo'. (Horado y
Spinoza, desde luego. Y Borges)". José María Lugo, "El espejo y Borges"
en Trabajo y cultura, Monterrey, núm. !, enero-marzo, 1967; pp. 46-62.

60

39 " No pretendo ser un poeta, sólo un hombre de letras integral: un hombre que
habla, no uno que canta ... Excusen esta apología, pero no me gusta presentarme ante q uienes conocen a lgo de canto y permitirles suponer que no
conozco la diferencia". Trad. de G. Sucre, op. cit ., p. 54.
40 Citado por G. Sucre, ibid, p. 26.

61

�BIBLIOGRAFIA

Alicia Jurado, Genio y figura ele Jorge Luis Borges, Editorial Universitaria de Buenos Aires, Buenos Aires, 1964.

Amado Alonso, "Borges, narrador'' y "Desagravio a Borges", en Materia y forma en poesía, 3a. ed., (Biblioteca
Románica Hispánica), Editorial Gredos, S. A., Madrid,
1965, pp. 368-380, 381-383.

José María Lugo, "El espejo y Borges", en Trabajo y cultura, Montfrrey, núm. 1, enero-marzo, 1967, pp. 46-62.

Ana María Barrenechea, La expresión de 7,a irrealidad en la
obra de Borges, Editorial Paidós, Buenos Aires, 1967.
Jorge Luis Borges, El Aleph, 3a. ed., (Colección Piragua),
Emecé Editores, S. A., 1962.

Guillermo Sucre, Borges, el poeta, la. ed., (Colección Poemas y E;,sayos), Universidad Nacional Autónoma de
México, México, 1967.
Ramón Xirau, Emir Rodríguez Monegal y otros, "Homenaje a Jorge Luis Borges", en Revista Mexicana de Literatura, México, núms. 5-6, mayo-junio, 1964.

- - - - - - - - - - , Antología personal, Sur, S. A.,

Buenos Aires, 1961.
- - - - - - - - - - , Ficciones, 3a. imp., Emecé Edi-

tores, S. A., Buenos Aires, 1961.
- - - - - - - - - -, Nueva Antol.ogia personal, la.

ed., Siglo xxi Editores, S. A., México, 1968.
- - - - - - - - - - , Obra poética, Emecé Editores,

S. A., Buenos Aires, 1964.

- - - - - - - - - - , Otras inquisiciones) 2a. imp.,
Emecé Editores, S. A., Buenos Aires, 1964.
Georges Charbonnier, El escritor y su obra (entrevistas
con Jorge Luis Borges), trad. de Martí Soler, la. ed.,
(Colección Mínima), Siglo xxi Editores, S. A., México,
1967.
Ventura Doreste, "Análisis de Borges", en Revista de Occidente, Madrid, núm. 46, año v, 2a. ép., 1967, pp. 50-62.
Luis Harss. Los nuestros, 2a. ed., (Colección Perspectivas),
Editorial Sudamericana, Buenos Aires, 1968.
James Irby, Napoleón Murat y otro, Encuentro con Borges,
(Colección Testimonios), Editorial Galerna, Buenos
Aires, 1968.
62

63

�EL PROBLEMA DE LA DROGADICCION

Dr. José Pisanty

E

/

L uso repetitivo de substancias que modifican el funcionamiento del sistema nervioso central recibe diferentes
nombres técnicamente hablando, pero el vulgo las conoce
mejor bajo el nombre de drogadicción. El sujeto considerado como drogadicto, es aquel que consume, repetitivamente, y con el principal objetivo de proporcionarse placer,
drogas o substancias que modificarán temporalmente su
mecanismo racional, modificarán ocasionalmente sus sensaciones, y de allí el individuo que recurre a esos artilugios,
podría inclusive considerarse previamente afectado desde
el punto de vista psicológico. El utilizará el mismo método
una y otra vez para volver en busca del placer que dicha
substancia le proporciona. .
Indudablemente que si entendemos en esta forma a la
drogadicción y a los drogadictos, llegaremos a la conclusión
de que la "droga" más antigua y de uso más extendido es
el alcohol. Sin embargo, las nuevas drogas en uso son substancias de grupos diferentes, cada vez más elaboradas, y
frecuentemente cada vez más perniciosas.

65

�La consideración de peligro con esas drogas creemos
que no necesita siquiera ser mencionada, ya que todas ellas
obedecen al mismo patrón de peligrosidad, con modalidades
diferentes para cada una de las diferentes drogas, pero con
la absoluta certeza de que todas ellas llevan a cabo diferentes tipos de destrucción no sólo moral sino también física
en el individuo que las consume.
Es curioso que las drogas que clásicamente son consideradas por el público como las más peligrosas de todas, los
derivados del opio, son de hecho las que menos secuelas fisicas inmediatas dejan, aun cuando sí podrían ocasionar
daño físico indirecto. Lo que es seguro es que no podemos
hacer excepciones ni existe la más remota posibilidad de
error en el establecimiento de la premisa de que todas las
substancias consumidas en las condiciones antes mencionadas producen daños reales, progresivos, y para los cuales
hasta el momento no se ha encontrado solución definitiva.
La drogadicción, llamada técnicamente farmacodependencia, un padecimiento individual con cierto nivel de peligrosidad, se ha convertido, en razón del número de sujetos
afectados y de la progresión continua de ese número, en un
problema social de gran magnitud. La progresión en ese
nivel social antes referido, considerando las estadísticas, nos
hace temer que el número de drogadictos menores de edad
en los próximos años alcanzará incidencias tan altas como
entre el 50 y el 70 % del total de la población juvenil mundial. Si bien esas cifras son discutibles, lo que es indiscutible es que en el momento actual tenemos cerca del 10% de
la población estudiantil de algunas ciudades de la República Mexicana, a nivel de enseñanza media y superior, enviciados irremediablemente. Si es esto una arma política, como algunos aducen, si es una expresión de angustia de la
juventud según otros, si es un fenómeno social consecuente
al desarrollo de los medios masivos de comunicación, o por
el contrario consecuencias de la falta de comunicación entre los jóvenes y adultos, eso cambia la situación solamente
desde el punto de vista dialéctico, pero la realidad existe, y
la sociedad actual se enfrenta a un creciente número de jó66

vcnes drogadictos que serán adultos con lesiones físicas y
mentales que ocasionarán problemas sociales mayores cada
vez.
Es indudable que el mejor conocimiento del problema
tanto en sus orígenes y mecanismos como en su desarrollo
y consecuencias, permitirán combatir el problema más a
fondo y con mayor facilidad, pero no debemos extraviar en
ningún momento nuestro criterio, y por estudiar mejor el
problema, dejar de combatirlo con todas y cada una de las
armas disponibles por un mínimo de eficacia que cada arma
puede tener.
El indudable contenido conflictual, en el ambiente familiar, y en todo el microuniverso de cada individuo en edad
escolar, hace pensar en que las soluciones de sus problemas
están en sus orígenes, y siendo éstos principalmmte en el
área familiar, en el área periescolar y escolar, será automáticamente obligación nuestra el intentar hacer frente al
problema, de ser posible, dentro de las mismas áreas que
han facilitado su iniciación. Pero eso es más difícil de hacer
de lo que parece a primera vista, ya que disminuir la importancia de conflictos familiares, al igual que resolver los
problemas sociales de microuniverso de cada individuo es
tanto como resolver los problemas de justicia social e individual de nuestro mundo.
Los datos tanto de origen policíaco como los proporcionados por los sociólogos, nos indican que ese gran negocio
que es el tráfico de drogas se orienta cada vez más a personas más jóvenes, al extremo de que es abundante el tráfico de drogas en el ambiente de las escuelas primarias. El
escolar es presionado por traficantes y por compañeros de
su misma edad que creen ser amistosos o que están animados por una mala intención, pero indudablemente el escolar
se encuentra presionado por el ambiente que lo rodea para
iniciar o para continuar su consumo de drogas. Esto nos
hace pensar cada vez más en la conveniencia de crear en los
niños mecanismos de rechazo psicológico, similares a los
que se usan para producir hábitos higiénicos, y utilizados
67

�repetitivamente a lo largo de toda la enseñanza a diferentes
niveles, produciría un mecanismo automático de seguridad,
por medio de la educación.
Es indudable la posibilidad, expresada por algunas
personas, de que se cree curiosidad que pueda tener efectos
contraproducentes en los jóvenes a quienes se les enseña diferentes aspectos de la acción de las drogas en una forma
inadecuada, pero es también seguro que el efecto contraproducente será solamente obtenido cuando la enseñanza se lleve a cabo en forma viciosa o inadecuada. De esto, sólo las
autoridades educativas podrán hacer de cada profesor un
responsable, y solamente el diseño pedagógico adecuado
tanto de la información que se proporcione como de los
mecanismos de rechazo, podrán hacer un todo eficaz y saludable para lograr los fines buscados.
La actitud de los padres, que muchas veces es la parte
más importante de los mecanismos de facilitación para
crear f armacodependencia en los jóvenes puede solamente
ser modificado en mínimo grado. Sin embargo, a través de
las sociedades de padres y de diferentes agrupaciones sociales se puede no solamente crear una conciencia paterna que
enfrente el problema y que intente solucionarlo en su ambiente, sino que igualmente se puede crear grupos de actividad social que al comprender que sus hijos son afectados
por factores ambientales, se constituyan en un mecanismo
de defensa de alcances más extensos. En ese aspecto ya se
está trabajando en nuestro medio.
No debemos temer a la verdad; la adquisición de una
conciencia más real de la extensión del problema de la farmaoodepend~ncia ya es en sí el primer paso para la solución
del mismo.

APUNTES HISTORICOS

LA PRIMERA UNIVERSIDAD DE NUEVO LEON

Por: Gerardo de León
(de la Soc. Nuevoleonesa
de Hist. Geog. y Estadística).
!.-ANTECEDENTES

A

PENAS concluida la etapa voraginosa de la Revolución
Mexicana, después de muerto don Venustiano Carranza
-quien, desde los comienzos de su gobierno había suprimido el Ministerio de Instrucción Pública-, y al reemplazarlo
con su interinato don Adolfo de la Huerta, se imprimió un
giro favorable a la educación superior en México, con la
designación del inquieto y dinámico, don José Vasconcelos
para ocupar la Rectoría de la Universidad Nacional de
México.
Sube al poder, el mismo año, el general Alvaro Obregón, quien ratifica a Vasconcelos en su cargo de la Universidad, en tanto que se hacían los preparativos para la creación de la Secretaría de Educación Pública -que en realidad no intentaba recrear la antigua de instrucción-; paso
trascendental que aprobó el Senado de la República el día
3 de Marzo de 1921.
El maestro Vasconcelos se hizo cargo de la flamante
Secretaría el día 10 de octubre siguiente, y de inmediato

68

- 69 --

�se dio a la enorme tarea educacional que lo ha consagrado
como uno de los más altos valores nacionales en ese campo, junto con el doctor Gabino Barreda, don Joaquín Baranda y don Justo Sierra; a pesar de que su actuación desató,
y ha seguido desatando, las más encontradas y apasionadas,
no obstante el tiempo transcurrido.
Entre las positivas, vale la pena mencionar una, de
otro filósofo mexicano, Samuel Ramos, quien, en su obra
Veinte Afws de Educación en México (México, 1941 expresa, refiriéndose a las realizaciones de la Secretaría de Educación: " ... todo lo bueno que se ha hecho ha sido prolongación de las ideas de Vasroncelos y, además, la Secretaría
conserva, en sus lineamientos generales, la estructura que
le dio Vasconcelos".
Sin embargo, a pesar de ese prestigio suyo que bien
pronto se difundió por todo Hispanoamérica, durante su
rectorado en la Universidad Nacional y durante su actuación como Secretario de Educación, Vasconcelos tuvo que
enfrentarse a graves problemas, que hicieron crisis ante la
rebeldía del estudiantado. Este, en varias ocasiones, se lanzó a manifestaciones callejeras -demostraciones de inconformidad que, por otra parte, el mismo rector Vasconcelos había impulsado al principio-, llegando al grado inusitado entonces, de realizar un mitin en el patio y los corredores de la propia Secretaría de Educación, prácticamente
a las puertas del despacho del Secretario, llegando el caso
-cuenta el escritor Mauricio Magdaleno-, en que el mismo Ministro saliera de su oficina a enfrentarse a la ·turba
enardecida, logrando disolver los entusiasmos juveniles con
su valiente oratoria.
Pasado un corto tiempo, agrietada la amistad y la
confianza reinantes entre el Presidente Obregón y su Secretario de Educación, éste decide retirarse del Gabinete, y
tras una fallida experiencia política en su Estado natal, se
expatria, y en el extranjero vive de cursos y conferencias,
para los que frecuentemente fue invitado en universidades
y otras instituciones de educación superior, centro y sudamericanas y de J.os Estados Unidos.

70

Advinieron luego grandes catástrofes políticas, producto ineludible de la atmósfera y las circunstancias por las
que atravesaba el país, como la reforma a la Constitución,
durante la gestión del Presidente Calles, que permitía a
Obregón una obligada reelección presidencial, el asesinato
de éste, ya candidato electo y el interinato de Portes Gil,
que sirvió de coyuntura tanto a la creación de un partido
oficial, franca y decididamente dispuesto a la conservación
del poder político, como a la imposición de un oscuro embajador ante el Brasil. Esta serie de circunstancias hicieron
rzcapacitar a la gran mayoría de la juventud de aquellos
días, la misma que unos cuantos años antes luchara contra
las ideas vasconcelianas, y se despertó en ella un entusiasmo tal, que súbitamente se abrieron los diques de sus angustiosas represiones en las ideas y 1os ideales cívicos y políticos, y el estudiantado de México sostuvo, con el mayor
de los entusiasmos, la candidatura presidencial del Maestro
Vasconcelos en 1929.
Se estaba significando con ello, que la semilla de la superación int~lectual y de la conciencia y la responsabilidad
del joven mexicano ante los grandes problemas nacionales,
no solamente cayó en terreno fértil, sino que, a tan oorto
plazo estaba fructificando. Y los problemas educacionales,
como parte de los nacionales, no estuvieron desde luego,
fuera del campo de su atención. Aunque e6 cierto que quienes mayormente sintieI'on en carne propia estas conmociones, fueron los capitalinos, los estudiantes provincianos
comenzaron a sentir también algo del sacudimiento. Aun en
la lejana provincia del noreste de México.
/"l;n el Estado de Nuevo León, la educación superior no

tenía gran arraigo para entonces. La más antigua de las
instituciones laicas era la Escuela de Jurisprudencia, fundada por el licenciado Joseph Alejandro de Treviño y Gutiérrez en 1824. La Escuela de Medicina del Benemérito
Gonzalitos, desde 1841, el Colegio Civil, durante el gobierno del Gral. Aramberri en 1859 y la Escuela Normal, que
hace apenas dos años celebró su primer centenario.
71

�El conjunto de estas instituciones era todo lo que significaba la educación superior en realidad, de ahí que, en
muchos casos, los jóvenes nuevoleoneses se veían en la necesidad de emigrar en pos de conocimientos a la Capital del
país o al extranjero.

Congreso de la Federación Nacional de Estudiantes, asistiendo, delegados por Nuevo León, los jóvenes Raúl Rangel
Frías, Manuel Elizondo y José Alvarado -el primero y el
último, al correr de los años, rectores de la Universidad de
Nuevo León.

A finales de la década de los veintes, fue creciendo la
inquietud nuevoleonesa porque se creara en nuestra ciudad una Universidad, y ésta, una institución que alcanzara
a cubrir una área bastante amplia del noreste de México.
Y con esa idea "in mente", las agrupaciones estudiantiles
de Monterrey fueron dándole forma, poco a poco, a tan
laudables propósitos.

Este contingente estudiantil de nuestro Estado presentó y sostuvo ante la Asamblea de Toluca, como principal
ponencia, el proyecto de que se fundara en Monterrey "La
Universidad del Norte", y según las noticias de la prensa,
se esperaba el retorno de los delegados, para conocer un
informe circunstanciado acerca de su actuación en el Congreso.

El día 15 de septiembre de 1931, el gobernador, licenciado Aarón Sáenz rindió su último informe ante el Congreso del Estado, y de él entresacamos, por ser de interés
a las ideas que hemos venido siguiendo, estos párrafos:

Una semana más tarde, el mismo órgano informativo
daba la noticia de que el doctor Pedro de Alba, entonces
Director de la Escuela Nacional Preparatoria, había propuesto a la Secretaría de Educación Pública la creación en
Monterrey de la Universidad del Norte que, de acuerdo con
esta proposición, debería tener jurisdicción sobre cinco Estados de la República: Nuevo León, Coahuila, Durango,
Tamaulipas y Aguascalientes.

"El desarrollo que ha alcanzado en Nuevo León, el número de escuelas, tanto secundarias como profesionales que
están funcionando desde hace muchos años oon éxito comprobado, y como secuencia de las reformas que en el servicio
de instrucción pública hemos logrado, me atrevo a asegurar
que estamos en posibilidad de que el próximo Gobierno
mediante una detenida y seria consideración, pueda enfrentarse de manera franca oon el estudio de la conveniencia de
establecer la Universidad de Nuevo León. contándose como
se cuenta con los valiosos contingentes y con la valiosa
experiencia adquirida en escuelas secundarias y profesionales, cuyo trabajo, reputación y éxito los considero sobradamente comprobados. Estimo, por lo demás, que un paso
de esta naturaleza encontraría amplia acogida por parte de
las autoridades educativas federales y seguramente de nuestra Universidad Nacional Autónoma".
El periódico local "El Porvenir", en su edición de fecha 4 de julio de 1932, da la noticia de que en la ciudad de
Toluca, capital del Estado de México, tuvo lugar el IV

-

72

Esta idea la llevó el doctor De Alba a la capital, después de una visita que hizo al Estado de Nuevo León, comisionado por la misma Secretaría de Educación y con el
propósito principal de visitar la recién inaugurada Escuela
Normal del Municipio de Galeana.
Tres meses después, el día 11 de octubre, la Sociedad
de Alumnos de Medicina realizó una sesión extraordinaria
en el Salón de Actos de su Escuela, con el propósito de discutir sobre la necesidad de la creación de esa anunciada
Universidad del Norte. Presidió la sesión de ese día, el estudiante Rogelio B. Guerra Treviño, y asistieron como invitados de honor a la misma, los doctores Julián Garza Tijerina, Angel Martínez Villarreal, Carlos Leal Isla, Apolonio Vallejo, Telésforo Chapa, Mauricio Martine-z Guzmán y
Raymundo Garza. Estos maestros invitados hicieron uso de
la palabra, y por ese medio exhortaron a los estudiantes a

73

�fortalecer sus ideas, reforzando sus consejos con algunas
prudentes opiniones. Se acordó finalmente, nombrar una
comisión de alumnos que propugnara porque se siguieran
adelante los trabajos iniciados, integrando esta comisión
los estudiantes Julio César Ramirez, Roberto Martínez Treviño y José Asseff Saravillón.
El día 14, fueron los estudiantes de Jurisprudencia
quienes acordaron reunirse en pleno, con el mismo propósito, y a la reunión asistió, como invitado especial de los
futuros abogados, el licenciado José Benítez, quien acababa
de ocupar la gubernatura del Estado interinamente, y de
quien se esperaba con ansiedad "el contingenté de sus luces en este importante asunto" ("El Porvenir", Oct. 15
de 1932).
La sesión la presidió el joven Manuel Treviño, y en ella
se acordó, finalmente, designar también una comisión que
llevara la representación de su Escuela a una reunión general de las diversas instituciones de educación superior, que
llevaba el propósito de considerar el mismo tema.
Al respecto, de la edición del día 19 de octubre del
Periódico "El Porvenir", entresacamos los siguientes párrafos:
"En el edíficio de la Escuela de Leyes tuvo lugar una
importante Junta a la cual asistieron los alumnos de dicho
plantel y los de medicina.
"El proyecto de que sea en Monterrey el asiento de la
Universidad del Norte sigue interesando vivamente a los
estudiantes, y de allí que constantemente estén reuniéndose
para estudíar cuál deberá ser la actitud que adopten y también la cooperación que tienen que prestar al Gobierno a
fin de que la idea se lleve a cabo.
"Se recordará que este proyecto fue reavivado hace
dos días por los estudíantes de medicina, celebrando una
importante junta en su plantel, a la cual asistieron también
los catedráticos.

-

74

"Puede decirse que tampoco en la reunión de la Escuela de Leyes se logró formular en definitiva un programa de
acción, pero se convino en que el próximo viernes, en la
Escuela Normal se tendrá la tercera reunión, debiendo asistir estudiantes del Colegio Civil, la Normal y otros planteles secundarios".

II.-REALIZACIONES INICIALES
Una vez efectuada la primera reunión de las diversas
instituciones superiores de Monterrey, acto que, como
asentamos en nuestra colaboración anterior, estaba por celebrarse en el local de la Escuela Normal, se lograron unificar
más o menos los criterios, y absolutamente las aspiraciones, y sin pérdida de tiempo, se nombraron comisiones de
cada dependencia, con el propósit,o de que estudiasen un
proyecto relativo a la organización de la anhelada universidad.
Quedaron comisionados, por la Escuela de Jurisprudencia, los estudiantes Jesús B. Santos, Ezequiel D. Puente,
Ruy y Esteban González Westrup, Sergio Valdés Flaquer y
Francisco Treviño C. Por Medicina, Julio César Ramirez,
José Asseff Sarabillón, Roberto Treviño Martínez, Raúl
Tamez M., Manuel Treviño Montero y Luis Pérez Maldonado. Por la Escuela Normal, J. Guadalupe de los Santos, Ciro
César Gallardo, Antonio Piña, Modesto Torres, Abel Zamudio y Humberto Espínosa y por el Colegio Civil, Salvador Montemay,or, Alberto Olivares, Melitón Mata, Víctor
Treviño, Arnulfo C. Cervantes y Abelardo Avalos.
Este cuerpo de comisionados se dio a la tarea inmediata de redactar un ocurso para ser enviado al H. Congreso
del Estado, encabezando su petición con el siguiente párrafo:

"Considerando oportuno dar forma a un anhelo que ha
venido palpitando hace tiempo en el ambiente estudiantil
y cultural del pueblo nuevoleonés, y movidos por el impulso ingente en los habitantes de este Estado hacia el progre-

75

�so, los estudiantes de Monterrey nos hemos propuesto organizar una Universidad, que habrá de ser la cuna espiritual de generaciones que sabrán ocupar el lugar que les
corresponde entre sus semejantes, hombres que habrán de
consolidar mañana la plenitud de nuestro México".
Seguidamente hacen una exposición de motivos, los que
los han guiado a ocurir ante el Poder Legislativo de nuestro Estado, aduciendo algunas razones por las que creían
de justicia que se fundara la Universidad en Monterrey, como por el puesto que ocupaba la cultura ya para entonces
en la ciudad, aportando así "un valioso contingente para
integrar el oersonal docente y directivo de la Universidad".
Por su población, que sobrepuja en número al de las
ciudades de los Estados limítrofes.
Por contar para esas fechas ya, con la existencia de
algunas escuelas profesionales y otras fáccilmente adaptables al plan universitario, etc., etc.
Aportaban además, los entusiastas estudiantes, una
ideología para aquella propuesta Universidad:
"Considerando que el principio y el fin de toda cultura
y de toda investigación es el hombre, y que éste sólo se
actualiza en un ambiente social, y considerando también
que la sociedad no es posible sin él; la finalidad de la Universidad será la preparación integral del hombre en función de la sociedad.
1

"Esta preparación habrá de comprender todas las formas culturales, científicas y artísticas./
"La Universidad aceptará en su seno, sin distinción de
credos, raza o clases a todo aquel que venga en busca de la
verdad. Esta, sembrada sin distingos ni fronteras habrá de
luchar contra toda decadencia humana, y habrá de ser la
fuente de que brote la igualdad entre los hombres, la libertad de los espíritus y la conciencia universal. ,

76

"Las aulas universitarias estarán siempre abiertas a
todas las clases sociales, no serán campo para las luchas de
clase; no habrá en ellas diferencias ni privilegios nacidos
de la simple acumulación de dineros, pero sí habrá un sincero anhelo hacia el equilibrio social, hacia un orden de
cosas en que cada quien disfrute del producto de su trabajo, y en que cada esfuerzo tenga su merecida recompensa.
"La Universidad conservará, por principio, la forma
cultural latino-americana encauzándola hacia una forma de
cultura nacional, ya que aquello es la fuente de nuestro espíritu y de nuestro medio. Se excluirá de su funcionamiento toda influencia política y de su doctrina cualquier tendencia religiosa. Se dará su lugar a los valores espirituales
que han honrado a nuestra raza y los Directores de esta
Institución deberán despertar en el alma de los Universitarios el sentido de estos valores espirituales, capacitándolos para justipreciarlos en relación a los brotes de la forma cultural yanqui; se admitirá de ésta solamente aquellos
valores que sanamente puedan recibirse en un centro educacional latino-americano, sin perjudicar su fisonomía moral ni su autonomía ideológica ... "
(Aquí podemos advertir palpablemente un reflejo del
ideario vasconceliano en materia educacional, por el que
había luchado y seguía luchando la juventud de aquella
época). Y se concluye en esa· exposición de su ideología:
" ... Consideramos como imperativo de ingente necesidad la creación de una metodología teórico-práctica que
no existe en nuestros incompletos sistemas, puesto que el
fin de todo estudio es capacitar al hombre para la acción".
/Al incluir en el mismo ocurso un Plan Integral para
la organización de esta Universidad, hacen las siguientes
consideraciones:
"Considerando imposible que en la actualidad sea integrada la Universidad de una manera completa, dados los
medios económicos con que se cuenta, pedimos sea forma-

77

�5.-Queda aprobado el Plan Económico Propuesto.
do un Consejo Universitario nombrándose al efecto oomo
Consejeros a los Directores de las Escuelas Superiores del
Estado y al estudiante que como Delegado por cada Escuela nombren los alumnos de la misma; creándose asimismo los cargos de Rector, Secretario y Tesorero de la Universidad y anotándose las correspondientes partidas en la
Ley de Egresos del Estado,¡
"No dudamos que el Gobierno del Estado al comprender nuestro entusiasmo y nuestro esfuerzo tomará la parte
trascendental e indispensable que le corresponde en la realización de este propósito; no dudamos que, aun haciendo
un sacrificio, aportará su colaboración y ayuda, concediéndonos más tarde la formación íntegra de la Universidad que
redundará en beneficio de la colectividad y muy especialmente de la juventud estudiantil, poniendo así de manifiesto el recto criterio que han sabido inspirar sus actos en todo lo que signifique un mejoramiento en la vida social de
nuestro Estado.
1 "Por las siguientes razones, solicitamos de esa H. Cámara se sirva decretar lo siguiente:

1.-Queda constituida la Universidad con asiento en
Monterrey.
2.-La Universidad constará de: a).-Rectoria, b).Consejo Universitario, c) .-Altos Estudios, d) .-Facultad
de Jurisprudencia, e) .-Facultad de Medicina, f) .-Facultad de Odontología, g) .-Facultad de Ingeniería, h) .-Escuela de Bellas Artes, i) .-Facultad de Ciencias Quhnicas,
j) .-Escuela de Farmacia, k) .-Enseñanza secundaria y
preparatoria, l) .-Escuela Superior de Magisterio.
3.-El Consejo Universitario se integrará por el Director y un Estudiante de cada Escuela de las que existan
y formen parte de la Universidad.
4.-La rectoría de la Universidad estará a cargo de un
Rector, un Secretario y un Tesorero.

78

6.-Las instituciones mencionadas funcionarán en los
locales que actualmente ocupanJ
Este interesante documento fue presentado el dia 29
de octubre de 1932, en el mismo mes en que los estudiantes iniciaron sus reuniones preparatorias sobre este asunto.
El H. Congreso del Estado les contestó con oficio No.
965/32, de fecha 7 de noviembre siguiente, participándoles
que la Cámara local había acogido con beneplácito la iniciativa, y que "por considerarla de vital importancia, se
turne a la Comisión de Justicia e Instrucción Pública para
su estudio y dictamen ... "
En declaraciones que el Gobernador del Estado don
Francisco A. Cárdenas, hizo a "El Porvenir" de fech~ 7 de
" diciembre de 1932, sobresalen los siguientes conceptos:
"La Legislatura de Nuevo León y el Ejecutivo de mi
cargo ha dado gran importancia al proyecto de la Universidad con residencia en Monterrey y desde luego le han
concedido una amplia aceptación por lo que hace a la idea,
aprobándola en principio y en esencia, a reserva de que se
haga un estudio concienzudo y pormenorizado de la ley y
de los reglamentos respectivos.
"La idea de fundar una Universidad en Monterrey se
encontraba enunciada en el primitivo proyecto de la Secretaría de Educación Pública de 1921 (durante la gestión
de Vasconcelos), cuando se creía que la Federación iba a
sostener Universidades regionales; entoncés se hablaba de
cuatro Universidades: una en Mérida, otra en Guadalajara,
la tercera en la Capital de la República y la cuarta en
Monterrey; se pensaba en dividir así nuestra República en
zonas geográficas y humanas, que correspondieran a ciertas modalidades locales y que en conjunto constituyeran un
todo orgánico y armónico, como expresión de la cultura
superior en México.

79

�"Ahora tratemos de dar forma e impulso a aquella vieja aspiración. Deseamos vivamente que la Universidad de
Monterrey realice una labor benéfica para la región del
norte del país; es nuestro propósito el de fortalecer con este motivo nuestra amistad con todos los Estados limítrofes
y al efecto, como se dice en el anteproyecto presentado, las
puertas de la Universidad estarán abiertas a todos, sin distinción de credos, razas o posición social ...

EL MUNDO DE HABLA HISPANA

/'"Aspiramos a que la Universidad de Nuevo León nazca con un sentido de las realidades y que tome, como base
principal de su futuro edificio, todo aquello con que ya contamos; creemos que es una oportunidad para el mejoramiento de nuestras escuelas profesionales al elevarse a la
categoría de Facultades Universitarias, esperamos que quienes hasta hoy han trabajado tan eficaz y tan desinteresadamente en ellas, nos sigan prestando su concurso, pues los
problemas económicos que se presentan con la creación de
la Universidad deben ser resueltos con la cooperación de
todos.
"Por mi parte pienso que deben estudiarse detenidamente el proyecto de ley y las reformas a que dé lugar durante los primeros meses del año de 1933, a fin de que sean
obras meditadas y duraderas y creo, para el principio de los
cursos en septiembre de 1933, tener la alta satisfacción de
inaugurar la Universidad de Nuevo León"j

,I

'Rodolfo Caltofen Segura

desde Alemania Federal

W. Kraus: Spanien (1900-1945) - Ed-W. Fink, München - 324 pág., DM 19, So.) -Informa sobre España a base
de una opinión comunizante lo que impide al autor el juzgar con un sentido neutro todos los acontecimientos. Los
prejuicios impiden observar las corrientes interiores del
país, entre las que Juan Carlos resulta una persona dudosa
para el sistema franquista, porque el Príncipe quiere la integración del país en la Comunidad Europea aceptando las
consecuencias en la palítica interior. El más interesante capítulo es el primero, donde el autor habla sobre la introducción de la filosofía de Krause en España y la generación
de 98.
"15 mal Spanien" (15 veces España) se titula un gran
libro de E. Horst (Ed. Piper, pág. 304-DM 32). Es el retrato de un país cuyo pasado es desconocido para los 15
millones de turistas. Así no conocen tampoco la diferencia
entre las diversas regiones, resultado del desarrollo histórico. El autor ha descrito ante todo muy bien los problemas

80

81

�sociales que dominan sobre la vida del país, así que también
el no-iniciado se hace una idea de la cuestión vasca o catalana. Con todo, el lector obtiene una impresión de las dificultades que atraviesa el país para hallar el camino hacia
la Europa unida.

"Der Dauphin" (Ed. Erdmann) es una novela del escritor portugués José Cardoso. Es la novela del Portugal
actual con su inmobilismo. Es la historia de un amor y de
su fin trágico en un pueblo abandonack&gt;, donde 3 personas,
una hermosa mujer y dos hombres, chocan. La lengua es
fascinante desde la primera línea hasta el fin. En el libro
vivimos el Portugal de hoy.
En la serie "Narradores modernos del mundo" que publica la Ed. Erdmann, Tübingen, ha aparecido el tomo
"Bolivia". Esta colección busca dar a conocer a los lectores
alemanes a autores de este país poco conocidos, Bolivia que
ha vivido justamente en el último tiempo grandes acontecimientos -guerra de Chaco, Che Guevara, revolución, etc.Así es natural que los autores juzgan gran interés por
temas socio-políticos lo que se refleja en sus trabajos, donde el indio y el mestizo tienen un papel preponderante.
Aunque fueron elegidos los más conocidos escritores, fue
olvidado Jesús Lara que logró fama también fuera de su
pais con su novela social "Surumi".
Helfritz es conocido ya por muchas obras culturales
sobre América del Sur. Ahora ha publicado en la Ed. DuMont-Schauburg el libro "Praloolumbianische Kulturen"
(pág. 244-DM 19, 80. - muchas fotos). Con preciosos materiales fotográficos introduce el autor en las culturas precolombinas. Es de verdad una guía para visitar las ruinas
de Cuzco, Paramango y San Agustín con placer. Muy útiles son también los mapas excelentes que wompañan el
texto.

chos años en América del Sur. En su obra describe la vida
de un rico "finquero" de Brasil del siglo XVI, quien no sabe
nada más que explotar a sus esclavos y ganar dinero. De
una expedición contra esclavos rebeldes regresa él solo para saber después de su regreso que su plantación está llena
de deudas. Sus acreedores le venden como esclavo y él tiene que vivir años crueles, hasta que puede huir y vivir en la
selva, donde oye hablar de ricas fuentes de minerales. Por
el oro hallado es pronto uno de los más ricos hombres del
país, explotando como siempre a sus compatriotas, buscando, como siempre, aventuras eróticas, así que no es de extrañar su infarto de corazón durante una noche salvaje de
amor.

"Zoringes Lateinamerika" (América Latina iracunda)
es la presentación de un continente que nos da R. Daus en
su libI'o (Ed. Diederichs, IYüsseldorf pág. 324 - DM 29, 80.).
El autor ha pasado mucho tiempo en América del Sur y
trabaja ahora como especialista para cuestiones sudamericanas en la Universidad Libre de Berlín. La obra es la historia del subcontinente de los estack&gt;s socialeJ desde los
tiempos de la conquista hasta nuestra época, apoyándo!)e
ante todo sobre informes de autores sudamericanos, lo que
da al libro una gran importancia. La descripción de las tensiones sociales, cuyas consecuencias son los movimientos
revolucionarios de hoy, nacen así de esta conciencia de sí
mismo que han ganado los pueblos sudamericanos en los
últimos decenios.
Víctor Alba, español que vive hoy en México, publicó
en la Ed. Atlantis, Zürich una obra muy interesante "Die
Lateinamerikaner'' "Los americanos del sur" pág. 335. DM
38. Muy de verdad el subtítulo: "Un continente entre inacción y revolución". En una lengua fascinante aparece el pasado que aclara la situación intranquila política de hoy. Es
un verdadero informe sobre los problemas de la revolución
en Sudamérica.

"Der Brasilianer'' (El Brasilero- Ed. Goverts- pág.
355-DM 28.) es una novela de aventuras y erotismo que
escribió Zulfikar Ghose, un pakistani, que ha vidido mu-

Una época triste de la Historia de México trata J. Haslip en su obra "Maximilian, Emperador de México" (Ed.

82

83

�Biederstein pág. 52 - 21 fotos - DM 25.) Este infeliz príncipe austríaco, sueña que es Emperador, empujado por su
mujer, una princesa ambiciosa belga, ha encontrado siempre de nuevo el interés desde Manet hasta Karl May. En un
estilo muy comprensible describe la autora la vida de este
hombre que quiso siempre lo mejor y fracasó siempre. Todos los conflictos que tanto Maximiliano como su adversario, Juárez, debieron solucionar, son relatados con gran objetividad en una lengua clara y encantadora que hace surgir ante nuestros ojos aquella época decisiva de la Historia
mexicana.

"Tapferes Paraguay" (Valiente Paraguay) Ed. Marienburg Würzburg pág. 13 es un libro muy interesante del
ex-embajador alemán H. Krier. Es un país casi desconocido entre los 21 países del subcontinente, tanto más interesante es este libro, un verdadero guía de la historia del
país, desde los tiempos lejanos hasta hoy. Una introducción
muy nuestra en la situación actual, donde a pesar de una
dictadura se muestra un gran progreso económico. El autor
conoce el país a fondo y no oculta tampoco las dificultades
y las tensiones interiores que existen entre Iglesia y Estado. En lo que se refiere a los presos políticos, se siente que
el autor no encuentra palabras para exigir del gobierno,
mejor dicho del Jefe del Estado, mayor comprensión por las
corrientes liberales, que en el fondo no son comunistas.
En todo caso el libro llena un verdadero vacío en la
literatura sobre los países de Sudamérica.
Todos estos libros son solamente una mínima parte de
publicaciones que se han amontonado en estas semanas sobre mi mesa esperando su lectura. Es señal de que la ola
de interés por asuntos ibérico - hispanoamericanos no ha
disminuido en Alemania Federal, después de haber sido olvidado totalmente en los últimos decenios.

84

��DEPARTAMENTO DE DIFUSION

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                  <text>Es una publicación trimestral editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León a través de la Editorial Universitaria. En las páginas principales de Armas y Letras se incluyen textos literarios, particularmente poesía, narrativa y ensayo, de escritores destacados de la localidad, nacionales e internacionales. Inició en 1944 de manera mensual, se mantiene activa en soporte físico y digital.</text>
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                <text>Es una publicación trimestral editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León a través de la Editorial Universitaria. En las páginas principales de Armas y Letras se incluyen textos literarios, particularmente poesía, narrativa y ensayo, de escritores destacados de la localidad, nacionales e internacionales. Inició en 1944 de manera mensual, se mantiene activa en soporte físico y digital.</text>
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                <text>Pedraza Salinas, Jorge, 1943-2019, Jefe de Difusión</text>
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                    <text>Y LETRAS
N/1

·UANL

.

.

��Universidad
Autónoma de
Nuevo León
Rector/
Ing. Héctor Ulises Leal Flores

Secretario General/
Lic. Manir Gon.~ález Martos

Director de Extensión Universitaria/
Lic. Fernando Murrieta y de la B.

Coordinador de la Sección Editorial/
Salvador Pérez Ohávez

�I

r~_¡_,_~_(_c_T~u-~--~~~---~-E_N_T_R_•_L__

Sumario

A
R

M
A

s

:t-

ISRAEL CAVAZOS GARZA/Los primeros vecinos/ 2

:t-

CAMPIO CARPIOIUn sueño de Don Miguel de Unamuno/ 7

:t-

LEOPOLDO ZEAIDialéctica de la conciencia american~/ 13

:f.

ANDRES HUERTA y MARGARITA PAZ PAREDES/
Poesfa/ 19

-y

L
E
T
R
A

~ ALICIA QUIROGAIDemóstenes en la oratoria griega/ 22

~ ANDRES MONTEMAYOR H. y RODOLFO CALTOFEN

SEGURA/ Sección de libros/ 26

~ FEDERICO BERRUETO RAMONIProblemas humanos en

la obra de López Velardel SUPLEMENTO

s

~

ARMANDO LOPEZIPortada, contraportada y viñetas

�Ha quedado plenamente demostrado por
las investigaciones más recientes, que en el
asiento de Monterrey fueron hechas dos fundaciones anteriores a la definitiva de 1596. L:1
primera por Alberto Del Canto, en 1577, con
el nombre de Santa Lucía; y la segunda dP
San Luis Rey de Francia, en 1592, por Luis
de Carvajal y de la Cueva.
Una y otra debieron de tener regular número de yecinos, principalmente la segunda,
por haber venido Carvajal en circunstancias
mejores.
Sabido es también, sin embargo, que ambos poblados desaparecieron y que, faltando
cuatro años para concluir el Siglo XVI, volvió
Diego de Montemayor, compañero de Del Canto y Carvajal, y fundó la Ciudad Metropolitana de Nuestra Señora de Monterrey.

cho, una investigación más seria, que habrá
de dar material para un libro extraordinario.
Al entrar a Monterrey, viene con su hija
doña Estefan1a, y con sus nietos Miguel y Diego. Uno y otro son niños en 1596. El primero,
apenas ha cumplido 18 años, en 1607, y ya figura como regidor del Ayuntamiento de la
ciudad.
En esta breve nota, nos proponemos dar
algunas noticias de cada uno de los primeros
vecinos de Monterrey. Y hemos de empezar
con el hijo varón del fundador.
Diego de Montemayor, el Mozo. Hijo del
primer matrimonio del tesorero Diego de Montemayor con doña María de Esquive!, fue, indudablemente, criollo de la Nueva España. Su
actuación en la vida politica de la ciudad, parte desde el día de la fundación, al ser designado síndico procurador. Este mismo cargo, lo
ha de ejercer en los años de 1599 y 1601, fungiendo simultáneamente o en otras ocasiones
como mayordomo de la Santa Iglesia. En este
último año observamos que ya ostenta el título de tesorero de la Real Hacienda, que antes sirviera su padre. Es regidor en 1603 alcalde ordinario de primer voto en 1606, y diputado al año siguiente.2

No ha sido publicada la nómina de los vecinos de la primera época; y de la de Carvaj3.l,
aunque se conocen muchos nombres, tampoco
tenemos una lista completa. Esta última debió
de ser muy extensa, puesto que su gente "fueron ducientos hombres, de los que trujo, y acá
agregó, en las Indias", según datos del cronista Alonso de León.1 La mayor parte estuvo concentrada, indudablemente, en la ciud'.ld de
León ( Cerralvo) y en la Villa de Almadén
(Monclova), l ugares mineros de más o menos
importancia. La Villa de San Luis debió tener
también regular número de vecinos; por su
fertilidad y abundancia de agua. Al publicarse el tomo correspondientP del Catálogo de Pasajeros a Indias, conoceremos los nombres de
aquellas primeras gentes que vinieron a esta
región.

En las postrimerias del XVI, aparece casado con doña Elvira de Rentería, de cuyo matrimonio habían de nacer -en Monterrey probablemente- su hijo Diego Fernández de
Montemayor y doña Elvira de Montemayor,
casada con Jusepe Tenorio, vecino de Cerralvo. Conforme a una rara costumbre de la época, vemos que el hijo adopta el apellido Fernández. El investigador se halla desorientado,
pero encuentra la razón en que el abuelo materno es don Juan Fernández, y en que la madre es hermana legítima del célebre capitán
Gonzalo Fernández de Castro, quien, según
testimonio antiguo, se crió en casa de su hermana, en Monterrey. De Diego Fernández de
Montemayor conviene decir que se une en
matrimonio con doña Juliana de las Casas. Es
un tipo atrabiliario y calavera, que acaba por
vender a Diego de Longoria Valdés sus valiosas posesiones, en 600 pesos, que recibe en
•··seis potros de camino; tres mulas, dos mansas y una cerrera; y una daga".

Diego de Montemayor volvió con doce
compañeros. Casi todos habían participado en
las andanzas de Del Canto y Carvajal. El propio Montemayor, suegro de Del Canto, h3.bia
entrado con éste al descubrimiento del VallC'
de Extremadura y fundación de Santa Lucia.
Enemistado con su yerno "por cosas tocantes
al honor", se convierte más tarde en colaborador eficaz de Carvajal, quien le nombra tesorero de la Real Hacienda y le designa como su
teniente de gobernador. Vecino de Mazapil y
viudo de doña Maria de Esquive!. contraer allí
segundas nupcias, en 1572 con doila Juana Porcayo o de la Cerda. De este matrimonio ha de
nacer doña Estefanfa de Montemayor, espos'.'l.
de Alberto Del Canto, fnnd'.'l.dor de Saltillo. El
virrey conde de Monterrey, le despachó título
de gobernador del Nuevo Reino de León el 11
de Febrero de 1599. Murió en la ciudad por
él fundada, en 1610. Era. al decir del mismo
cronista, "boro bre de calidad, brío y su ficiencia". Su personalidad reclama, desde hace mu-

Don Diego, el Mozo, es nombrado teniente de gobernador, al morir su padre. Para ir a
México a confirmar su cargo, hizo testamento
en Monterrey, en 1611.
Juan L6pez es otro de los pobladores primitivos. Nacido en la ciudad de México, fueron
sus padres Pedro López y Cecilia del mismo

3

�apellido, vecinos de la corte virreinal. Compañero de Carvajal, vuelve con Montemayor a
Monterrey. El 15 de febrero de 1598, le son
dadas en merced cuatro caballerías de tierra,
a la falda del cerro de la Silla. Allí funda su
hacienda, llamada de la Pastora, donde siembra duraznos, granados, higueras y otros árboles frutales. Es dueño, además, de otras tierras, en el Topo.3 Casado con Magdalena de
Avila, vienen con él sus hijos Juana, casada
con el sargento Juan de Montalvo; Melchora,
mujer de Leonardo de Mendoza; y Bernabé.
Es Juan López uno de los pobladores más
antiguos y que sobrevive a sus compañeros por
más tiempo. Su testamento está fechado en
Monterrey el 8 de noviembre de 1634.
De Pedro de J?iigo sólo se sabe que fue
el primer alcalde de segundo voto de l\fonterrey, en 1596. Su nombre aparece en el acta
de fundación, documento en el cual es hecha
en su favor tal designación. En 1598 para alcalde ordinario de Monterrey y tenia minas en
las de Nuestra Señora de la Asunción. Fue
dueño también de tierras en la Cuesta de los
Muertos, y murió en el puesto de Camacho,
próximo a Santa Catarina, a manos de los indios.
Su muerte debe haber ocurrido hacia
1606 puesto que Alonso de León la sitúa "des-

pués' del ... castigo" hecho a los indios que
dieron muerte a fray Martin de Altamira, cuyo martirio ocurrió en e l año citado, según el
cronista franciscano Arlegui. 4

ca de él son escasisimas. En 1581 era teniente
de alcalde mayor de Saltillo. En septiembre
de dicho año aparece actuando en las diligencias de fundación del pueblo tlaxcalteca de S::i.n
Esteban, a inmediaciones de aquella villa.8 Entró con Montemayor a la fundación de Monterrey. Era regidor de esta ciudad en 1602.
Domingo Manuel. Aparece como testigo
en el acta de fundación de Monterrey. Como
a los demás vecinos, le fueron mercedadas tierras de labor. l&lt;.,undó la hacienda de Santo Domingo, que existe aún en el municipio de San
Nicolás de los Garzas, al noreste de la ciudad,
donde murió tragicamente.

Los indios le hurtaron unas yeguas. Salió en compañía de Juan Pérez de los Ríos n
rescatarlas. Ambos "hicieron gran destrozo"
entre los naturales; dieron muerte a unos y a
otros atraparon. Curó Domingo Manuel al capitán indígena, de las heridas; pero vinieron
un dia -relata Alonso de León- "a horas de
comer, él y otros dos; pusiéronse en la pue rtecilla, y al tiempo que el pobre le iba a dar
una tortilla al herido, le dio otro con una macana en el brazo que se lo amorteció; cogiéronlo entonces sin defensa, desnudáronlo y pusiéronle una soga al pescuezo, flecháronlo y
colgaron de un hoyo grande, de r¡ue hab.ían sacado tierra; robaron y destrozaron todo lo que
habia".- Un vecino de la ciudad, que llegó
a pedir algo, descubrió el cadaver. El cronista
sitúa este suceso "algunos días después'' de
la muerte de Pedro de Iñigo; por lo que puede decirse que ocurrió hacia 1606.9
Diego Maldonado . Su nombre aparece e n
el acta de fundación de Monterrey, designado
regidor del primer Ayuntamiento. Estuvo aquí
poco tiempo y pudiera tratarse de un mulato
o mestizo, procedente, al parecer, de la Huasteca. A la muerte de Carvajal se quedó viviendo en Saltillo, donde se casó con Antonia de
Paz, tlaxcalteca. Juan Maldonado, maestro de
herrero, su hijo, fue alguacil de Cabildo en
1629, y murió en la Sierra de Papagayos a
manos de los tepehuanes, yendo como soldado en una jornada que hizo el sargento mayor Jacinto García de Sepúlveda.10

Juan Pérez de los Ríos es uno de los po-

bladores más inquiet~s e interesantes. Probablemente sea el mismo, o hijo del que !caza
registra en su Diccionario A.utobiográfico ele
Conquistadores de Nueva España. Aparece entre los primeros vecinos de Saltillo, en 1577.
Compañero de Carvajal, va d espués con Gaspar Castaño de Sosa a Nuevo México. Este frecuentemente lo nombra su teniente.
Despoblado el Nuevo Reino de León, viene con otros compañeros, por orden de Diego
de Montemayor, "a amparar esta jurisdicción" .s Entra a la fundación de la ciudad, y
le toca ser comisionado para llevar el aviso
oficial al virrey; pe ro regresa sin cumplir con
su encargo, porque en Mazapil Juan Morlete
le quita, con engaño, los pliegos. Figura como
regidor del Ayuntamiento de Monterrey eH
1596, 1601, 1603, 1606 y 1624: es alcalde ordinario en 1599, y 1602; y alguacil mayor en

Lucas García. El 20 de noviembre de

1596, dos meses después de fundada la ciu-

dad, le fue hecha merced de las tierras en
que fundó su estancia de Santa Catalina. Era
casado con Juliana de Quintanilla, originaria de la ciudad de México, hermana legítima
de José Treviño, uno de los más importantes
pobladores de Nuevo L eón venido posteriormente, y de Sebastiana de Treviño, mujer
del justicia mayor Diego Rodríguez.

1613, 1615 y 1616.6

En 1597 obtiene en merced sus tierras en
el rio de los Cuanaales o de las Salinas. Fue
casado con Agustina de Charles, quien en alguna ocasión se vio acusada de hechice ra, y
que era hija de Bartolomé de Charles y de
Juana González, vecinos de la Puebla. Sus hijos fueron: Juan, Ana, Bartolomé, Alonso ( como su padre), Esteban y Pedro.; Murió en
Monterrey, hacia 1624.

tazar de Sosa e Inés Rodríguez, padres de Lucas García, vecinos de Saltillo y muertos alli
en serviQio de su Majestad. Gonzalo Fernández de Castro, otro de los testigos, dijo que
la hacienda de Santa Catarina, es "la mejor
de toda la tierra, desde Zacatecas a estas partes". Diego de Montemayor, nieto, declaró
constarle que estuvo en compañía del Cap.
Alberto Del Canto y de Estefania de Montemayor, sus padres, y que pacificó a los indios
··•con suavidad y buen medio". E l mismo Beruabé de las Casas testificó que Lucas García
es "hombre honrado y de mucha reputación
y crédito, y por tal ha sido estimado y querido; y que ha dado entera y cumplida cuenta de todo lo que se le ha encargado . . . y
es digno de que Su Majestad le honre ... " El
testigo Miguel de Montemayor declaró que
por ser Lucas García "una de las mejores
lenguas", don Diego, su abuelo, le llamó sieml?re como intérprete de los huachichiles, y diJO saber que por ello le llamaban "el Capitán de la Paz" .n
En 1606 acompañó a don Francisco de
Urdiñola al castigo de los indios que sacrificaron a fray Martín de Altamira, en el río
de Nadadores, en Coahuila.
Tuvo el grado de capitán y ocupó en
Monterrey cargos diversos: regidor en 1599,
1601 y 1606; alcalde ordinario de primer voto en 1 GO7; alcalde ordinario de segundo voto en 1602, 1611 y 1624; y procurador en
1616. Murió hacia 1624 o 1625.
A su muerte, Juliana de Quintanilla, su
viuda, quedó como labradora y encomendera,
al cuidado de la hacienda. Fueron sus hijos,
Bernardo, Diego, Tomás, Lucas y Nicolás. Su
hija, Juana de Farías, se casó con Nicolás
Flores de Abrego.

primeros vecinos de Saltillo, en 1577. Aparece, en septiembre de 1591, como intérprete
de náhuatl en las diligencias de fundación de
San Esteban de la Nueva Tlaxcala. Entra a
Monterrey con Montemayor y es uno de los
pobladore~ más modestos, puesto que sólo
llega a eJercer el cargo de alguacil fiel ejecutor en los ayuntamientos de 1600, 1601 y
1606. Pobló una hacienda hacia la Punta de
la Loma al sureste de la ciudad, que habitó
con Francisca de Avila, su mujer. Fueron sus
hijos: Juan, nacido en Querétaro hacia 1570,
Y casado con Andrea, india de Coahuila; poblador de la hacienda de la Santa Cruz, donde es hoy la cabecera municipal de Guadalupe, al oriente de Monterrey; y Diego de
Solís, casado _c on Maria de Mendoza, y poblador de la hacienda de San Marcos en la margen norte del río de Santa Cat~rina, en el
mismo municipio de Guadalupe.13
Diego Díaz de Berlanga. Entró a Monterrey el día de su fundación. Asistió al gobernador en todos los actos oficiales, en calidad de escribano. Fue él quien redactó la
carta de fundación de la ciudad, y autorizó,
con el gobernador, las primeras mercedes de
solares y tierras de labor a los primeros pobladores. Fue designado regidor de tercer voto del primer Ayuntamiento que tuvo la ciudad; y de primer voto en el de 1600. El 5 de
febrero de 1597, recibió en merced cuatro caballerías de tierra al norte de la ciudad, donde fundó su estancia de labor. Su muerte debe haber acaecido en los primeros años del
siglo ?CVII. Su viuda, Mariana Diaz, vendió
posteriormente sus tierras a Pedro de la Garza, llamándose por ello, desde entonces: Estancia de Pedro de la Garza, o de los Garzas;
hoy San Nicolás de los Garzas.
Diego Rodríguez. Hermano de Lucas
García e hijo de Baltazar de Sosa e Inés Rodríguez. Vecino y procurador de Saltillo, en
1591. En Monterrey ocupó también cargos
importantes: alcalde de primer voto en 1600
Y 1616; mayordomo, en 1601; procurador, en
1605 y 1607; teniente de gobernador, en
1612; y justicia mayor de 1621 a 1624.

Alonso de Barreda. Sólo sabemos de él
que fue el primer alcalde ordinario de primer voto, de Monterrey; designado por Moutemayor en el acta de fundación; y que pobló una hacienda de labor al poniente de Santa Catalina.
Martín de Solís. Probablemente sea
mismo a quien, con fecha 22 de enero
1543, el virrey don Antonio de Mendoza
hace merce d de una estancia "junto al
Matalzingo, en término de Hichilapa".12

el
de
le
río

Al morir Diego de Montemayor, el Mozo,
le de jó como teniente de gobernador, cargo
que confirmó la Real Audiencia el 6 de Abril
de 1612, en consideración a sus servicios prestados al r ey durante más de 30 años. No se
le facultó como capitán, ni para el castigo
de los naturales o para hace r entradas con-

Poblador, después, de Santiago de Quer étaro, figura también más tarde entre los

Conocedor de la lengua huachichila, contribuyó Lucas García, en compañía de Diego
Rodríguez, su hermano, a la pacificación de
los indios cercanos a Saltillo, haciéndolos
mantener en población. Como poblador de
Monterrey, descubrió minas importantes e
impulsó la entrada de mercaderes de metales y de trigo. En 1624 fue levantada una información de sus servicios. El Cap. Bernabé
de las Casas declaró haber conocido a Bal-

Cristóbal Pérez, emparentado, al parecer.
con Juan Pérez de los Ríos. Las noticias acer-

4

5

�el general Agustín de Zavala tuvo que costearle su retorno a Monterrey, y su yerno y
amigos le prestaron ropa. Murió en Monterrey, de 70 años. Sus hijas: doña Mónica, doña Inés y doña Maria, fueron casadas con Miguel de Montemayor, Gonzalo Fernández de
Castro y Pedro de la Garza, respectivamente.
Tuvo además dos hijas naturales, Melchora
y Clara; la primera, casada con Diego de Treviño, el Mozo.

tra ellos, por la experiencia que se tenía del
mal resultado de este sistema de pacificación.14
Fue él quien dispuso, con motivo de la
inundación de 1611, el traslado y la nueva
traza de la ciudad, al sur del opo de agua,
en 1612. Durante su administración se intentó asimismo la repoblación de la ciudad de
León. Sintiéndose enfermo, hizo testamento
el 26 de febrero de 1626, ante el escribano
Pedro Monzón, y pasó a México a curarse.
Quedó tan pobre que, estando en Zacatecas,

Un sueño de
Don Miguel de Unamuno

Tales fueron los primeros vecinos de
Monterrey.

Campío Carpío
-1Tarde a la tarde, habia dicho Guerra
Junqueiro. Eran amigos de lejanos tiempos
como las vidas de Trazos Montes y el añejo zu-

mo que de sus uvas, con sus propias manos,
igual que Tolstoi, el poeta exprimía. Y cuidaba en ebúrnea y recóndita bodega escondida
en un promontorio, exprofeso abierta en la tierra y a recaudo de la luz solar. Para que allí, en
el silencio de la oscuridad, madurase el mosto y
las enximas trabajaran a placer, con la sola
media vuelta que la mano que guiara la pluma para escribir tan monumentales versos le
diera su toque de gracia en el umbrío luminar del proceso.
Efectivamente. ¡Qué grandes amigos!
Cuando Salamanca no iba a Portugal, era
aquel pedazo del monumento ibérico que se
acercaba a la puerta de don Miguel, o entraba de rondón en su aula, en tanto el profesor dictaba el curso y se escondía detrás de
unos ojillos picarescos y una barbilla cuidada que traía del otro lado de una frontera
común al potencial depositada sobre roca milenaria, apenas cubierta con un mantillo donde producir legumbres. Que la corteza peninsular es acreedora a los cuidados de una criaturita enferma, que necesita atenciones especiales para que no lo roben o arrastren los
vientos de tres grandes mares.
Todo habia ocurrido de la manera más
torpe. Es cierto que don Miguel de Unamuno
consideraba extranjero al Trece. En el Ateneo, en cualquier barbería, en las casas de
comida que frecuentaba, lo decía. No era
que le deseara mal. Simplemente no era español. Si fuera mozo como Muza o vasallo del
Mio Cid, vaya y pase. Pero le habían traido
cada problema que era como trasferirselos
a los franceses para que se entendieran como
lo hicieron los cien mil hijos de San Luis.
Para mayor desgracia, el Trece, haciéndole
una jugarreta pesada, lo hizo llamar a Palacio en ocasión de distribuir la Universidad
española unos papeles impresos que denominan diplomas. Y el palaciego consejero, le
sopló al barbónico que era una oportunidad
magnifica para tomarle el temple a tan chismoso conoberreante Juan Bautista Vasco.

BIBLIOGRAFIA
8.-\'ITO ALESSIO ROBLES, Coahuila y Texas en la Epoca.
Colonial, :.\léxico, 1938.

!.-Alonso de León y Otros, Historia de Nuevo León ... , Centro de Estudios Humanísticos de la Universidad de Nuevo
León, Monterrey, 1961, p. 43:

9.-ALONSO DE LEON, Obra citada, p. 63.

2.- MS. Actas del Ayuntamiento. Archivo :.\fonicipal de l\fonterrey. ISRAEL CA \'AZOS GARZA, El Muy Ilustre Aywitamiento de Monterrey, desde 1596, Monterrey, 1953.

10.-MS. Declaración, AMM. Causas, Vol. 1, Exp. 10 bis, {. 7.

4.- ALONSO DE LEON obra citada, p. 62.

11.- MS. Títulos de Santa Catarina, Archirn Munici¡lal de San•
ta Catarina, Legajo 1, papeles sin cla~ificarión. ISR.I\ EL
CA VAZOS GARZA, El lfunicipio de Santa Catarina
en fa Historia", en Humanitas, ..\nuario &lt;le] Centro de Estudios Hwnanísticos de la Unhersidad de Nuern León,
1966, No. 7, pp 301 a 311.

5.-MS. Merced de tierras, AMM, Ramo Civil, Vol. 1, Exp. sin.

12.-.MS. Merced. Archfro General de la Nación, :.\léxico, :\'lercedes, Vol. 1, f. 119.

3.- :.\1S. Merced de Tierras.- Archivo, :.\fonicipal de Monterrey
(en lo sucesivo se citará: A:.\DI) \ ol. 4, Exp. 23, F. 37.

6.-MS. Actas del Ayuntamiento. Ibídem.

13.-ISRAEL CAVAZOS GARZA, Esbozo Histórico del Municipio de Guadalupe, inédito.

7.-~fS. Testamento de Agustina de Charle~, 11 de Oct. de
1626, Al\fM., Civil, Vol. 1, Exp. 5, f. 18.

14.- :\iS. Actas del Ayuntamiento, Ibídem.

6

7

�der. Que hubo ministros tan brutos que llegaron a afirmar que España no necesitaba
gente inteligente sino esclavos.

No era cuestión de echarse un enemigo
que ya no tenia cura. Ninguno de sus contemporáneos se atrevía a poner en duda la autoridad monacal y ministerial de una monarquía tronada, pasada de moda y de edad adulta. Pero ese no era el problema del Borbón,
sino de don Miguel. El extranjero, no tenía derecho de gentes ibéricas; pero lo ejercía por
la fuerza de los matamoros, generales cargados de entorchados y quincallería militar.
Para eso los tenía. Y don Miguel estrilaba.
Lo llamó al Pardo. Se creía que iba a
domarlo como hizo con Ortega y Gasset. i Estaba frito! Don Miguel pensó en negarse. Pero, mascullando mejor aquel pensamiento, resolvió abrocharse el chaleco y la chaqueta de
paño y llegado el momento salió, cual don
Quijote lanza en ristro al Palacio. No podía
hacerle un desaire mayúsculo al Trece. Al
fin y al cabo, ocupaba el asiento de los Carlos y los Felipes. Todos eran unos brutos de
atar, pero negarse a asistir a la fiesta, seria
tanto como abandonar el combate y exponerse
a que el bicho lo mandara a buscar con los civiles.

Y con estos pensamientos, a empellones,
lo depositaron delante del trono ocupado por
el extranjero. Se miraron. El Trece le tendió
la mano y don Miguel, mecánicamente, se
la estrechó. Con la otra, el Borbón le alargó
el papel y se mandó las frases reglamentarias del caso. Don Miguel simplemente respondió: "Lo merezco". No tenía nada que
agradecer, todo el trabajo lo hiciera sin permiso ni ayuda del extranjero. Agradecer, qué?
La molestia. Los males que ocasionaba a España un gobierno desprestigiado? Las privaciones de libertad a cuantos se oponían al pago de los réditos al ajercicio de la democracia, a las restricciones de la manera de pensar y contra el pleno disfrute de las cárceles
ibéricas como regalo para todo hombre con
dos dedos de frente que piense? Y con este
mayúsculo cimatarrazo pulcramente elaborado con meollo unamunesco, enfrió la peregrina fiesta de jerifaltes, jerezanos y orbanejas, todos celestialmente consagrados por la
real gracia divina.

del brazo ante la majestad del Trece. No le
llamó la atención el despampanante recibimiento aunque era distinto al que le dispensaban en las distintis cárceles de su nación.
Si no eran guardianes, eran policías y si no
eran militares. Todo uniformado, sea barrendero, general en jefe o ministro de letrinas,
al uniformarse pierde lo que podría haber de.
útil dentro de su gabán. Y eso es detestable.
Un hombre tiene que ser todo un hombre. Le
había salido redonda la frase. Y se dejó llevar hasta el salón donde había tanto gachup,ín, de uniforme y barrigudo profesional, con
cara escupida y sonrisa de huir. Gente que
tenía algo escondido y por ello se cubría· la
espalda y la parte de más abajo que sirve para sentarse o para recibir puntapiés.

-2Después de haber ingerido su regl.a mentaria cena en la celda de la cárcel, como res-

Y me lo tenían allí bien amarrado, co-

mo embreado, ante tanta solemnidad. Algún
hombre inteligente de la Academia sermoneó
un discurso con olores extraños. Todo era
cuestión de soportarlo, cerrando ojos y orejas. Y en esto entró al Sarcófago profesional
el enemigo número uno, seguido de su echorte de generales y otras tiendas de aventar.
Y después de la salmodia oficial, cada Cristo fue empujado a acercarse a la persona real
que yacía sentado e iba estrechando la mano
de cada recepcionista del diploma. Este hacia una culta reverencia, recjbia el papel de
aquella humana figura, daba las gracias y se
volvía a su sitio.

Don Miguel ya estaba un tanto cansado
de probar todas las cárceles de España. No
había ningún fogoso anarquista que le compitiera en recorrido. Ni el doctor Pedro Vallina. El se sentía un verdadero anarquista
porque, si hay que protestar contra lo que
no nos gusta, contra las hostias que no queremos tragar, contri las ruedas de molino
que no podemos morder, eso es anarquismo.
Y se lo habían dicho en las barbas. El no sabía eso, pero el caso es que ni los valientes
que organizaron "El Sol" se habían atrevido.
El no tenia la culpa. Se sentía dolorido por
su compañera y sus hijos. Y es que no podía
transigir con aquel d€sbarajuste. Y las palabras le salían al encuentro y con las palabras los adjetivos. Seguramente que Dios
y sus fieles servidores no lo entendían y por
eso no le aconsejaban bien. Pero esto tampoco le satisfacía mucho porque alguna vez
que tropezó con un cuadril con solideo, se vio
obligado a responderle que él no quería salvar
su alma. Agregó que andaba en buenas relaciones con el Creador y que el mejor servicio
que podían hacerle era dejarlo tranquilo

ponso de postre, don Miguel se entretuvo en
confeccionar una pajarita y enfilársela a una
de las moscas que, acompañando al maestro,
pretendían aprender filosofía. Los insectos
eran tan dignos de patria y acreedores a gobernar la península como los gorriones chirriantes que el colega navegante Juan de
Vasco Garay llevara a las Américas de Indias.
Pudo haberla apachurrado con la mano,
entorpecida. Mas la suya escribía versos y
dictaba sentencias a los vientos. Tampoco sería honorable atacar a un inocente vecino y
amigo en la prisión como bestia antidiluviana
por el milagro de ser más patudo. Un catedrático de griego y de universidad Salmantica seria poco inteligente si interrumpiera
el diálogo cordial, cortando el ombligo que
unía dos seres vivientes en el concepto de
Francisco de Asis y echar sus totalitarias
fuerzas bélicas, desagradecido de toda cortesía.

Le tocó el turno a don Miguel de Unamuno. Nunca hígado alguno estuvo tan inflamado como el de aquel propietario. Se contuvo cuanto pudo y con el ánima en penas
cual la de don Quijote cuando salió molido
por los cabreros, así era de humillada la de
don Unamuno. Todos los presentes conocían
el color de las pulgas de don Miguel, porque
no se sabia por cual motivo hoy estaba en
Astorga, mañana en Sevilla, al siguiente en
Badajoz. Hasta llegó a Fuerteventura en su
caminar de cárceles y exilios. Y aquel era
un insulto que se le hacía a la inteligencia.
No había propiedad en lo que se decía. Todos
eran adulones y descorteses. Cargadores de
carbón en cesto y 13.drones dignos de galeras.
Ingratos matagentes que cabalgaban sobre
el pueblo español que trabaja y se desuella
para mantenerlos. Que quiere ilustrarse y no
hay colegios ni universidades donde apren-

Y allí a la puerta imponente del Palacio real fu'e atendido por guardias y llevado

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Algo más inteligente podría resultar divertirse en destreza de ingenio entre dos potencias: simple la una, veloz y sin otros problemas que procurarse alimentación, ignorando los males. Complicada, pesada, deformada y colmada de sabiduría, con las ristras de
ajos a cuestas para que los esclavos construyeran pirámides, castillos, penales y catedrales, magnificencia de la civilización. Cuando
hubo terminado la flechita, le apuntó con un
ojo cerrado. Sin encomendarse al cielo antes,

9

�e hijos y se consideraba con tollas las obligaciones inherentes a su manutención, cuidado y educación. ¡Vaya farol que me trajo!

la mosca se hizo al vuelo y la flecha encontró la pared, mucho después que el insecto
trepara al techo y allí se quedara tan contento como burlándose de su chueca puntería.
Le babia resultado fácil. No tenía necesidad
de encomendarse para tamaña proeza porque
en otras anteriormente mucho peores se viera. Y don Miguel correspondió con una sonrisa a su broma entre criaturas frente al mismo espejo.
Pi·onto pasaría la última ronda y se apagarían las luces para que la tan feliz población carcelaria se aquietara y dejara de batuquear. El edificio tenía dos pisos, altos, al
uso de antes, con pasillos en medio protegidos por barandillas de hierro. A los costados, innumerables puertas.
El establecimiento estaba colmado de
huéspedes de todas las nacionalidades, repúblicas españolas y oficios. Optima cosecha Y
portento. Abundaban los hombres allí Y se
ahondaban las causas. Eran desertores menores de pan en una sociedad abundante que
no disponia de algo más que castigos para
ofrecer a tan alta dinastia. Eso lo sabíamos
por los monumentos y las barricadas que construyeron y levantaron y por figurar escrito
en las historias circulantes. Lo que no está
escrito es la profesión que en aquel antro
imparte la delincuencia gubernamental, generación tras generación de vileza bandilaj e y ruindad.
Pasó al lado de su puerta el cabo de vara al que si no fuera ofensa a la raza canina,
podría denominarse el mastín mayor. Venia
en la noche tocando las metálicas rejas con
una llave del edificio y a todo ruido. Cuando
llegó a la tranquera donde se hospedaba don
Miguel de Unamuno, ante el silencio del profesor, metió llave a la cerradura y entró.
-Con permiso, don Miguel -dijo el uniformado- vengo a darle las buenas noches
y desearle que descanse usted bien, señor.
-Se agradece y corresponde al buen deseo, -respondió don Miguel.
Seguidamente el guardián cerró la puerta y dio media vuelta al cerrojo. Y don Unamuno pensó que si aún en aquelh "Casa de
los muertos" vivos como la bautizara el gran
Dostoyewsky había guardianes con una pizva
de cortesía, no podíamos echar por tierra la
causa de España, ya que todavía quedaba mucho por cultivar. Le pareció un buen y disputado candidato a diputado, senador y presidente de cualquier congregación política. Sin
embargo, a lo mejor es tan español como yo
soy vasco y tiene el mismo derecho a oir misa
y beber los vinos de sana comunión. Esto no
estaba en el programa, pero integraba la fortaleza humana. Y no podía rechazarse, a uo
ser con razones muy poderosas porque, a lo
mejor, aquel sujeto de uniforme tenía mujer

La lamparilla eléctrica se apagó. Don
Miguel levantóse. Tomó un trozo de periódico del cajón que oficiaba de mesa de luz Y,
en la oscuridad, lo pasó a través de la mirilla, entre la reja, para evitar que los rayos
luminosos del pabilo, que encentlió después,
se prorectaran al pasillo. Al tiempo, ya en
sintonía con la llamita parpadeante que en
mecheros, candiles y objetos similares alumbraron las cuevas de tantas civilizaciones,
despertó la imaginación de don Miguel. Aquel
zoquete de gorra de visera que, en vez de
trabajar como honrado peón de albañal aceptara el más despreciable de los oficios, tuviera con él una inesperada delicadeza. Y antes de mandar al cuerno los pensamientos y
consideraciones del hecho, pensó que la inteligencia también es patrimonio de los brutos más modestos y no propiedad de los dromedarios y rinocerontes principescos.
Para cumplir con su devoción, pensó hacerse una partida, mano a mano con su tocayo Miguel de Cervantes, amigo de s,iempre
que tuvo la osadía de escribir nada menos
que un manchegazo don Quijote. Ya era un
hábito. Pero estaba pensativo y la bruta idea
despertada por el guardián le recordó el momento en que, sentado en la losa de piedra,
en la antigua Atenas, esperando que el noble
guardián le alcanzara la venenosa pócima de
cicuta, machacada, en la cantidad precisa par.a tumbar un elefante, estaba Sócrates. Y don
Miguel lo veía con los otros ojos, palpablemente, el hombre un poco cansado de fatiga
y de dura lucha por la faena que tuviera para
convencer a sus amigos y su mujer.
-Pues, vaya qué preocupaciones me
trae este tío. E inesperadamente para sorprenderme. Una buena lección -pensó don Unamuno.
Pues asi. Era un esclavo el guardián
griego. También lo era el español. Cuando
le hubo alcanzado la taza al ilustre filósofo,
el hombre torció la cabeza hacia un lado para
no presenciar como el gran hijo de Sofronisco se ungía en un esfuerzo mayor. Y el esclavo puso su brazo sobre los ojos para que no
se le vieran las lágrimas. También él quería
ser algo valiente y no quería llorar como las
mujeres. Eso lo había recomendado Sócrates
y por ello mandó retirar de su último acto a
Jantipa, madre de sus hijos y sostenedora de
lo que fue el hogar de Sócrates en aquel mundo ateniense que respiramos.

la veterana mosca, de telúrico origen pues
que desciende en linea recta de los prÍmeros
ejemplares vivientes que se le ocurrieron lanzar al público a la Creación. Y cuando el esclavo, socio, amigo y hermano de Sócrates en
a_quella desdichada mala ventura, pudo reacc10nar al encontrarse con el cuerpo tibio aun
del esposo de doña Jantipa a su lado, experimentó la conciencia del delito. Pues las leyes Y reglamentos del Estado griego, aunque
elaboradas en el tumulto del ágora, no dejaban de integrar un instrumento totalitario
como toda ley, hija de la costumbre del rito, de la religión primitiva.
'
Aquellas lágrimas que enternecieron al
filósofo poeta y en tan singulares circunstancias eran prueba de un sentimiento penoso e
igual como el llanto que no puede reprimirse,
como la protesta humana que no puede silenciarse, como la manifestación de moverse y
de gritar para exponer y expulsar los elementos atómicos de un estado de rebelión. Sócrates y el esclavo no eran iguales en el mismo
grado culural, porque uno estaba adiestrado
para volcar verdades sobre los hombres, que
luego se le devolvían como oleaje de océano
a playa abierta. El último de los amigos que
le asistió hasta el instante final, pasó a la
historia por el vuelco de una emoción que
es todo un poema silencioso, la última fase
de un drama que aún conmueve la mentalidad universal. Sócrates, el maestro indiscutido de todos los tiempos, al que vuelven los
hombres de todas las edades posteriores en
procura de orientación, de guía para su pensamiento, de manejo sorpresivo y de asalto
para no dormirse, obedeció al consejo de tenderse sobre la losa para que la droga fatal
hiciera su pleno efecto. El esclavo anónimo
actuó como los pueblos, como chorros de humanidad de donde provienen las artes y ciencias y a cuyo conjuro los hombres son sus servidores. Eso fue lo que conmovió las paredes de tantos templos y penales, sagrados o
no, que para el caso integran prisiones, imaginó y masculló don Miguel.
Los dos hombres habían muerto un
en aquel momento. Tenían cada uno su
fesión de vivir y de manera distinta
no sin duro sacrificio. Todos tenemo~

poco
propero
algo

en común, aparte de los cinco o seis sentidos
Y los miembros, articulados o no. Allí tenia

el libro "La apología de Sócrates", cual volumen de oraciones. Era un tomo con tapa marrón Y encuadern8:do a la rústica, editado
e~ París de Francia por los hermanos Gar01er, en la anterior tanda de exilados mutilado~ por las bestezuelas cultivadas en el pudridero de la política. Todo estaba dicho y
pens:tdo en aquel volumen de apretadita y
nutnda pr?sa. Las autoridades penitenciarias
n? !º consideraban anarquista l,iteratura prohibida Y el Index ya lo había manoseado y expurgado de pecados. Esto le hacía gracia a
don Miguel. El libro no es rebelde sino la
mente que _lo escribe y la que lo recibe. Aquel
desnaturalizado Sarmiento sanjuanino había
hablado algo al respecto. En el Martín Fierro
del gaucho gallego Hernández, también.

,,

-;:,-

Don Miguei de Unami,no, que se vestía
como Unamuno y no como una mona porque

s~ sentía cómodo dentro de aquellos p~ños cosidos P?r mano no industrializada, para él,
p~ra Miguel de Unamuno, leyó hasta que los
OJOS en confabulación con los demás sentidos
se l? permitieron. En un instante más, con
la. vista en el techo oscuro, escuchando los
ruidos del paso del guardián, retumbando
e_n el pabellón, pensaba qué podría tener. Jantipa como secreto para atraer a un hombre
ta~ formal y completo como Sócrates. y lo
mas desconcertante es que había ido a la celda ~onde expiró para interesarse por él, su
mando, condolerse, protestar, rabiar y patalea~ por haberse encontrado allí, en donde se
le iba a mata: por orden del Estado griego.
Ella se lo habia recomendado millones de ve?es: Aquell~s charlas interminables, aquella
Jengo~za, mcomprensible para tanto bruto,
n? le ib~n .ª acarrear buen fin, ni le darían
dmero siqmera para adquirir unas gallinas.
D~n Miguel supuso que así, peleando en
u?a trmchera, 1~ e~posa de Sócrates respond1a al natural mstmto de conservación defendiendo al marido en peligro. Era una' buena compañera. Tenía agallas para gritar su
razón Y su pena a los jueces prevaricadores.

Parece ser que Sócrates debió levantarse de la piedra desnuda para consolar al esclavo que pena tanta le inspirara. Habíanse
reencontrado dos ánimas fundidas en el mismo sentimiento fraterno, en la intimidad humana, igual que don Miguel de Unamuno y

10

11

�Su marido no habia muerto a nadie. Tenía hijos y ninguno era ladrón. Le hiciera hijos a
otra mujer cuando el Estado se lo pidió porque necesitaba hombres -si, señor ¡Hombres! Y Sócrates, respondió. Era amigo de
Pericles y nadie se atrevió a decir que constituía mala compañía. Frecuentaba la casa de
Aspasia. y no se le conocían otras malas costumbres que las de atraer a la gente que deseaba escucharlo. Pero si lo escuchaban, es
porque decía algo interesante, algo que le
convenía más al auditorio que a Sócrates. Hablaba gratis. Es claro que él sacaba algún
partido: el de hacerse oir, como la calandria
sobre el pasto a cuyo lado tiene el nido, como los equinos del rey Darío al salir el sol
y la chicharra a los rayos solares. Vaya uno
a prohibirsele:
Jantipa tenía razón. ¡Quién le habrá
aconsejado a su marido meterse en tanto lío!
Era célebre en varias leguas a la redonda,
justamente como charlatán, pero na.da más.
Tenia amigos a montones y hasta ricos e influyentes. A todos amansaba por igual. Donde ponia el ojo, allí detenía la bala. El que
no desensillaba a su paso al primer intento,
recibia la montura sobre sus espaldas para
que lo cabalgaran. Era lógico. Pero uno no puede meterse con tantas bestias a un tiempo. E~
como echarse todos los enemigos del mundo
encima. Y enemigos como tigres hambrientos
y hediondas hienas de los que resulta preferible escapar antes que combatir. Jantipa
cumplió con su marido como la parte occidental de un mundo físico. No sabia explicarse mejor, pero no dio un paso atrás. Y
eso encierra todas las virtudes en una persona.
¡Vaya si no!, agregó admirado, don Miguel. Y pensó en su compañera y en sus hijos.
Era menudita, delgadita de cintura, como recomienda la copla y modosita. Tenía una gracia encantadora. Y cuando le hacía alguna
picardía, al otro lado de su frecuente mal
humor, que era como atravesar las fronteras del odio, se le sonrrojaban las mejillas.
No podía evitarlo. Algunas veces se lo había
recordado para hacerla que recitara aquellos
versos inolvidables del amor, del "amor que
perdí en una cueva profunda; muere el sol,
queda la añoranza; muere el sol queda la luna". Y se sonreía de contento. ¡Qué cantera
de quijotesca hermosura tiene nuestro pueblo en su romance antiguo para el ejercicio
nuevo!

-4 Don Miguel soñó qiie le había tocado andar suelto por lugares cervantinos, que la Es-

paña mayor tiene muchos. Pretendía seguir
las huellas del manchego otra vez más, ahora por orden del destino. Volviera y se encontraba ya en su cátedra de la ferruginosa y

pétrea Salamanca, tan sabia como rica en
hombres ilustres, unos más inteligentes que
otros, todos cual dechado de decencias como
maniáticos en pretender enseñar lo que tantos ignoraban. Y estaba hablando de Grecia.
y de Atenas donde contaba con tantos amigos
desde la epopeya homérica, todos preguntones de cosas o explicaciones que no siempre
el cristiano está preparado para contestar
cuerda y razonadamente. Preguntas hay que
dejan tieso a uno de primer intente y que sólo cuando aspira hondo y luego de abrocharse
el pantalón se atreve a responder.
Era don Miguel que hablaba. Encontrábase algo ofuscado porque al terminar la clase uno de los alumnos se le enfrentó de un
modo que no le satisfizo plenamente. Aunque
conocía geografía y con humanidades estaban barriendo suelo griego, la pregunta parecía de ignorante y lo sacara de las casillas.
Le había inquirido cual, a criteriio de don Miguel, le parecía el modo mejor de llegar a
Atenas.
Así, fríamente, luego de aturdido en
expllcaciones que no le parecían relacionadas,
pensó un poco antes de contestar, porque era
preciso mantenerse erecto sobre las extremidades y en el tablado. Los músculos quietos,
sin un movimiento siquiera, y seriamente llegó la sabiduría, sobre sus ojos de buho, bajo
el casquete polar que le cubría la cabeza y
preguntó:
-Tú, en qué parte de España naciste?
-Soy vasco, señor.
-Entonces, escucha: Para ir a Atenas
hay varias maneras. La más lógica y económica es traer la capital de la confederación griega a España. No siendo así, se puede ir en avión. Igualmente, en barco o nadando. Pero nosotros, los españoles, tenemos caballos árabes de magnifica alzada bautizados
como buenos republicanos. Nuestra estirpe
tiene privilegio también para conquistar Atenas, montado en burro, en el Trece o en vasco. La clase se ha terminado. ¡ Buenos días!
Y se sonrió cual niño incorregible al encontrarse entre cuatro paredes, recluido por
cantar verdades como un churrinche, una vertiente perdida del Guadiana y una melodía
que hacía su oído tierno desde el otro lado
del mar. La fuerza de la costumbre, el movimiento de émbolos, las vueltas del cigueñal
y esta letanía de ideas sueltas que llevamos
aprisionadas en el capacete, terminarán por
ser nuestra ruina. Pero no se le puede hacer
campo orégano a la dimensión de brujos y
brutos que nos pisotean las callosidades para, cuando nos quejamos, enfilarnos su golpe
de fuerza. ¡Ah, eso de ninguna manera, agregó don Miguel. Ni por veinte reinos, cien condados, ni mil ducados. Faltaría más!

12

•"

_, I

�mos al ser con su aporte hereditario, al querer ser determinado por las solicitudes de su
ámbito y el deber ser. Estamos considerando
lo que en términos más accesibles se hace
llamar, en el primer caso, naturaleza instintiva; en el segundo como la reacción de darle
al primero cuanto apetece, y en el último, la
conciencia moral que nos se1iala lo que no
debemos y lo que debemos hacer, aún cuando en este último caso existen otras limitadones superiores a la voluntad; así acaba por
definirse la conducta misma de la persona.

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De esta suerte, no somos sino la resultante de una lucha entre el deber y el querer
ser, misma que deciden nuestros principios
morales y también las ¡iosibílidades de realizarnos; por eso no somos como quisiéramos
ser, ni tampoco como el medio en que vivimos ( f:unilía, círculos sociales, etc.,) quisiera
que fuésemos. De tal pugna resultarán las
más diversas respuestas, desde las rebeldías
tan de moda en nuestro tiempo, hasta las sumisiones, a menudo mutiladoras de disposiciones o inclinaciones que debilitan o nulífican zonas valiosas de nuestro ser animlco.

1

~(oblemas humano~ e~la
obra de López V elarde
Federico Berrueco Ramón
La cultura, fruto del espíritu, representa la herencia de un pueblo, y en sus asp~ctos
superiores, corresponde a los estratos mte·
lcctnales preservarla y enriquecerla; por eso
precisa difundirla para guiar nuestros pasos
por mejores caminos; entre aquellas consignas se encuentra la de honrar a los genuinos
forjadores de tan caro patrimonio.
Por eso el interés nacional que ha venido despertando Ramón López Ve!arde, susdtó el homenaje que México le rmde en el
Cincuentenario de su muerte, Homenaje presidido por el Primer Mandatario _del Pais, Lic.
don Luis Ecbeverrla y en Coahmla, por el señor Gobernador Constitucional del Estado,
Ing. Eulalio Gutiérrez Treviño.
Como heredad expuesta a todas las invasiones la vida y la obra del poeta, cuya
memoria'. nos reúne, han tenido que sobrellevarlas; algunas, con autorizada lucidez, ha!'
descubierto bellezas incomparables, dramáticos episodios y aspectos ~escono~idos ~e s~
existencia. Así han aparecido articulos méditos, autógrafos de sus poemas y d'?cument'?s
privados que ayudan a un conocimiento mas
exacto de López Velarde. Claro está que no
pocas incursiones se caracterizaron por una
verdadera falta de respeto, como ocurrió en
cierta población, donde quisieron honr~rlo
dándole su nombre a un evento deportivo,
apoyando tan peregrina iniciativa en las aficiones eventuales que Ramón sentía por el
ciclismo.

Como quiera que ello sea, bastante se ha
obtenido para magnificar la figura del bardo
de Jerez y mucho ha de enorgullecernos que
Saltíllo, corazón del solar coahuilense, le ha-

ya ofrecido significado tributo. Las con!erencías aqui sustentadas lo demuestran: aun recordamos al maestro Villarello en su i:nagnifico trazo del México de entonces; 18; disertación de Jesús Reyes Rulz_ sobre. las 1?eas ~olitícas de nuestro persona¡e; la ¡uveml digiesión de Jesús Arreola Pérez sobre la prosa;
la Intervención de Altaír Tejeda respecto ~¡
intimo mundo Velardeano, la juiciosa Y ágil
plática de Osear Flores Tapia Y_ el regalo e11;0cionante de Hilda Sala al recita!·• con estl~o
muy suyo, 10 mejor del poem~r10,_ acontecimientos todos que habrán de fmahzar en_ la
fecha conmemorativa, en la cual nos deleitará la maravillosa interpretación_ de Suave ~atria poesia en movimiento, ba¡o la dirección
arti~tíca de María de Lourdes Valdés.
Ahora, tendrán ustedes que soportar mi
merodeo por el predio espiritual de Lópcz Velarde.
Nada más comprometedor en estos c:isos
que tratar de ajustar un po~ta al marco de
teorias filosóficas o del donunlo de la pslc?·
logia· por este motivo trataremos de seg u u·
el tr~nsíto de su vida, considerando la educación que recibió y las notas fundamentales
de su personalidad, con la mil:a de contemplar en qué medida lo c?nmov1eron los problemas de sus contemporaneos.
No olvidemos que el ser humano se va

desarrollando dentro de su circunstancia, estimulado por los más variados incidentes que
condicionan su tránsito.
En cada individuo se m:inifíestan tres
zonas del espíritu que se influyen entre sí,
para l·onfig:urar su peculiaridad;

nos refcri-

Del artista se dice que vive en su obra
lo que no pudo obtener en la realidad y de
esta manera satisface las frustraciones que lo
afectaron.
Ko trato con estas palabras de enmarcar rigldamente a López Velarde, pues, a lo
más pretendo explicar el rasgo más Yisíble de
su naturaleza y de su quehacer literario.
La sensibilidad exquisita, la emoción
creadora Inducida en singulares intuiciones
y su temperamento muy particular, (no por
sosegado menos actuante), forman una suma
de factores que al entrar en contacto con su
mundo, provocarán la proyección en el más
luminoso de los caminos y cuya intensidad se
vuelve más acentuada sí se considera su vigoroso organismo; todo ese complejo fue integrándose en el quieto vivir de la provincia, respirando 1·ellgíosídad dentro y fuera ele
la familia, en medio de costumbres inherentes a un pueblo entonces campesino, pero próspero y dotado de estimable linaje cultural.
En este agreste medio de Jerez, transcurren los primeros años al amparo de una familia de firmes costumbres morales y cuyas
condiciones económicas la situaban en las
formas de vida de nuestra pequeña burguesía
rural; apenas se asoma a Ja adolescencia, una
vez satisfecha la enseñanza elemental, emigra
su familia y lo entrega a los estudios seminaristas en Zacatecas, primero, y Aguascalientes más tarde, donde principia su ím¡iresionante iluminación; tal circunstancia no Jo
apartará del todo de su Jerez nativo, (que
ya para siempre lleYaria muy dentro) y a donde por tiempo de vacaciones volverá al hogar
de familiares de su madre; entre juegos y risas de muchachas, allí comenzará a sentir las
adivinaciones de la mujer; por alli le asaltarán los calosfrios que le produjo la prima
Agueda y también la adorable presencia de
Fu en santa.

Terminada la educación prnparatoria, se
trasladará a San Luís Potosi y en ese tiempo
sufrirá la muerte de su padre, con lo que las
penurias crecen; esto ocurria en 1908 cuando
Ramón se acercaba a los 20 años y habla vívido, lo mismo en Aguascalientes que en San
Luis, sus primeras experiencias culturales y
también aquellas otras que 1iarecian :ipartarlo de la mujer que se habla quedado en su
lugar nativo. El horizonte del querer ser se
va dilatando, sólo que las posibilidades de
disfrutarlo son tan precarias, que aumentarán
las tensiones, a las que se añaden las impuestas por su conciencia rellgíosa, provocando
todas la falta de intrepidez para más de una
empresa sentimental.
De ese choque entre el deber y el querer ser, agravado por la penuria, vendrá el
sacudimiento de la sensibilidad que a su vez
incita a sus disposiciones creadoras y da origen a los di versos aspectos de su obra en
prosa y en verso, donde va a manifestarse su
extraordinario dominio de las letras, dándole
a la palabra significaciones inusitadas, característica siempre llena de sorpresas.
Convengamos en que lo que le viene ocu1-riendo es lo mismo, que en mayor o menor
escala, pero no con los mismos efectos, nos

sucede a todos; de allí que el poeta se convierta en caja de resonancia de los conflictos
humnnos, lo que le ganará la posteridad.
Vivir es angustiarse sostendrán algunos;
vivir es esforzarse dirán otros, pero en el ca-

so que nos ocupa las dos afirmaciones resultan valederas; el ¡ioeta se angustia y se esfuerza en traducir ese estado al deslumbrante crisol en que se fraguan sus egregios perfiles.
La pugna entre el querer y el deber ser
es el común denominador de toda su producción; es un signo que lo encontraremos lo
mismo en los problemas de lo erótico, que
en los del dolor y de la muerte; Jo mismo en
los menesteres de su vida diaria, que en sus
relaciones con el medio social en que vive-.
Unos cu~ntos ejemplos descubren cómo su conciencia vive y gobierna esos problemas; rnámoslos:
"Soy un fracaso de confesor y médico que siente perder
a la mejor de sus enfermas y a su más efusiva penitente"
"l)ualidad de cerebro y corazón,
oro en las manos y en las sienes rosas
y el profeta de cabras se perfila
más fuerte que los dioses y tas diosas"
"La edad de Cristo azul se me acongoja,
porque Mahoma me sigue tiñendo
.,erde el e¡piritu y la carne roja"
"Afluye !a parábola y flamea
y gasto mis talentos en la lucha

de la Arabia feliz con Galilea'".

Siempre los términos contradictorios estallando en la sensíbílídad.
Como lo vemos, la radíografia llríca de
López Velarde nada tiene de sencilla; su exa.
mcn nos revelará una cosecha rica en me-

�11

táforas y alusiones cargadas de misterio, de
incógnitas, de asociaciones difíciles de entender pero apenas lo estudiemos llevando por
luz• el signo de tensiones reseñado, tendremos
en la mano un buen recurso para develar más
de uno de esos secretos saturados de hermosura.
Aún su retrato psicofísico, según quienes lo conocieron, resulta complicado . Don
Fidencio Berumen, pariente suyo, nos habla de
un sujeto apacible, de tez pálida, siempre vestido de negro, melancólico y triste; muy serio y al que no le gustaban las bromas; las
aguantaba pero sin contestarlas. Conjeturo
que esta semblanza es la de su adolescencia
seminarista porque el Doctor don Jesús López Velard~. su hermano. nos dice, en cambio, que Ramón era cordial, alegre y bromista; así nos relata aquel sucedido con una
joven de su amistad a la que le preguntó:
"Oye, ¿cuándo nos casamos?, más como la
muchacha se sonrojara le salió al instante:
"no me mal entiendas, tú por tu lado y yo
por el mio".
El periodista don Mario Rojas Avendaño, que lo conoció en 1918 en el despacho
del Secretario de Gobernación, Lic. Don Manuel Aguirre Berlanga, compañero de estudios de Ramón, nos lo presenta como un caballero de aire provinciano, siempre evocando las calles blancas de su pueblo; "era tan
discreto, tan apacible, con una tranquilidad
tan caballerezca que se antojaba de otro siglo".
Esta última impresión me recuerda la
presencia de uno de sus más caros afectos, el
doctor Don Pedro de Alba, en cuyos brazos
habría de expirar, (amistad esta, la de don
Pedro, que tuve el privilegio de conservar
hasta su muerte) San Pedro de Alba, como
le llamó algún discípulo. Otro de los camaradas de López Velarde, Jesús B. González,
de quien conservo gratísimo recuerdo, me aseguraba la semejanza del doctor de Alba con
el modo de ser del poeta. Fino, sencillo, afectuoso, parcamente bromista y con un valor
civil poco común, don Pedro me daba la impresión que me ha producido el intelectual
del altiplano.
Más aquél hombre incomplicado, cordial
y discreto, llevaba muy dentro la magia
alucinante más singular de nuestra historia
cultural.
¿Cuáles son las claves íntimas de su
hacer literario, mismo que por otra parte lo
solidarizan con sus contemporáneos? Así lo
interrogamos, porque cada época tiene sus
formas limitativas del querer ser; unas procedentes del medio y otras de la interioridad
de la persona. Al observar ahora el comportamiento de nuestras juventudes, observaremos que es resultante de este tiempo y de su
circunstancia, muy distintos de aquél en que,
por ejemplo, mi generación se formó; de ahí
el desatino de querer que los muchachos de
hoy sean como nosotros fuimos; ciertamente

ellos reclaman comprensión, pero ta1nbión
nosotros quisiéramos lo mismo y tal vez si
ese intercambio fuese posible nos seria dable
conciliar desajustes en un filedio social que
ha de modificarse según el nuevo signo de
los tiempos.
Así situado el poeta, su insurgencia es
la misma de los años que desencadenaron la
Revolución, sólo que en el orden de las letras, superando las formas romántico-modernistas Y hasta las de absolver los problemas
originados en sus contactos con el contorno
social; insurgencia lírica, que no otra era la
que le correspondía al poeta.

¿Hay acaso otro solo poeta que como este
desafíe a las incógnitas potestades, y hie;a
con su venablo lírico el silencio despótico?
Respondamos nosotros, los necios y cobardes
que en la noche tememos aventurar la mano
afuera de la sábana.
Lo apris.ionaron virgen en su monte; y me apena
que ignore que la dicha de amar es un galope
del corazón sin brida, por el desfiladero.
de la muerte. Deploro su castidad reclusa
Y hasta le cederla uno de mis placeres".

Intentemos, y aqui confieso mis temores,
destacar aquellos frutos donde se acentúa
cualquiera de los aspectos emocionales que
queremos reseñar:
LA

_Los rasgos literarios visiules, fosforescencias de combustiones profundas podrían
compendiarse en los temas de la 'vida, del
amor, del dolor y de la muerte, sin olvidar el
que aparece en su juventud y que de cuando
en cuando irrumpe en su madurez: la provincia, como entraña patria y norma de existencia personal; cometeríamos seria omisión ~i
al abordar tales aspectos no considerara mos
su religiosidad que a cada momento se infiltra, porque en ella encuentra los símiles justos de expresión poética.
Los temas citados jamás los encontraremos aislados, sino alimentándose entre si en
el oficiar de la belleza.
Al intentar diseñar los matices de la per.
son ali dad del poeta hay un poema que lo retrata y que no se por qué ha escapado a la
consideración de críticos y ensayistas, poema
escondido como regalo espléndido inexplicablemente inadvertido. Me refiero al poema
"Para el Zenzontle Impávido" del que sólo haremos n1ención en sus estancias más expresivas.
"Sigo oyendo
la musical tarea del zenzontle,
y lo admiro
por impávido y fuerte, p.orque no se amilana
en el caos de las lóbregas vigilias,
Y no. teme despertar a los monstruos de la noche.
Su pico repasa el cuerpo de la noche, como el de una
amante.

VIDA

La encontraremos tratada como conflicto
Y como disposición gozosa a disfrutarla. Como_ conf11cto solo nos ocuparemos de cnanto
le 1mp1d1ó cumplir su destino de hombre al
refu~iarse en el celibato, para unos resultado
d~ timidez o i~decisión, para mi, consecuenc_ia de la magmtud que dió a las responsabihdades d~ la paternidad que tenía por eternas: ¿qu1é". enme?-dará la plana, preguntal)a, de un vastago mfortunado? a veces hasta
P:trece impulsado por la cobardía cuando
piensa _en lo doloroso de darle carne al cementeno.
En más _de ~na ocasión anduvo a la orill~ del matnmomo, pero, lo elije en otra ocas1_on, se mostraba tan exigente con quien hab1a de compartir. su destino, que era punto
menos que imposible dar con la mujer que
le fuese "llanamente barro para mi barro
azul para mi cielo".
Y
No ignoro que voy tocando el terna del
amor, por más que aquí aludo una actitud
e~phcable quizás por el doloroso impacto sufudo al monr su padre, dejando abundante
prole .ª la responsabilidad de una mujer, ma.
dre e¡emplar, que se las habría visto negras
de no contar con el auxilio de ejemplares hermanos.
Ad~más nos hablará Ramón de la tortura de v1v1r, en las patéticas estancias de:

�emoción romántica, especialmente en aquella
mujer que lo despierta para el culto de Eros,
mujer que principia por asumir sideral belleza, azul para su cielo, pero no barro para su
barro, mujer, en suma, que le arranca versos
olorosos a incienso y cuya presencia, real en
la adolescencia de López Velarde, perdurará
como recuerdo y como trauma hasta el final
de sus dias, cuando cuatro años antes ella se
habia escapado ya del mundo.

Nos referimos a Josefa de los Rios, Fuensanta como la llamó poéticamente.

','Mi coraión leal se amerita en la sombra
yo lo sacara al día como lengua de fuego
que se sac:a de un ínfimo purgatorio a la luz,
y al oirlo batir su cárcel, yo me anego
y me hundo en la ternura remo.rdida d_e un_ padre
que siente entre sus brazos, latir un hijo ciego.
Mi corazón leal se amerita en la sombra
es la mitra y la válvula . . . yo me lo arrancaría
para llevarlo en triunfo a conocer el día,
la estola de violetas en los hombres del alba
el dngulo morado de los atardeceres,
los astros, y el perímetro jovial de las mujeres".

Aquí se percibe: el conflicto ínt_imo, m~tra y válvula que equivale a represión Y ,11cencia· los términos religiosos estola Y cmgulo; Íuego, como remate, aparee~ el ine~itable perimetro jovial de las muieres. Sigue
mezclando cielo y tierra; por eso pensamos que,
posiblemente, sin la conciencia católica que
adquirió en su infancia y en su juventud seminarista para someter sus apetitos, no hubiera padecido el choque, surtidor de lo mejor de su poesla.

Por este mismo tenor brota "El Minuto
Cobarde" en el que "La plétora de vida se resuelve en renunoia capital se liquida".

y en miedo

Empero. Piensa también en Bl sentido
epicureo al pontificar:
"La vida mágica se vive entera
en la mano viril que gesticula
al evocar el seno o la cadera

Y en el son del corazón proclamará:
"La redondez de la creaci6n atrueno
1

11
11
11

cortejando a las hembras y a las cosas
con un clamor pagano y nazarenou.

EL

AMOR

Pocos ele nuestros poetas se han ocupado
de lo erótico con mayor originalidad, amplitud y hermosura; podríamos asegurar quP
no se le escapa un solo matiz y aquí también
se mezclan el dolor, la muerte y lo religioso.
Pese a su intuición estética para fraguar deslumbrantes metáforas, no pudo escapar a la

La conoció en la infancia; le aventajaba
ocho años de edad y era herman::t de la eaposa de , don Salvador Berúmen, tio de Ramón a quien Fuensanta vió desde que era un
niño'; ella no era una belleza, pero despedía
una seducción tal, que fué incubando en el
futuro poeta el más extraño afecto. Para mí
podría explicarse como modalidad del complejo de Edipo. En una familia numerosa y
de escasos recursos, no era posible para la
madre ofrecer al mayor de sus hijos los cuidados que solicitaban ni más ni menos que
nueve retoños. De esa suerte Ramón halló
en el trato de Fuensanta algo asi como un
faltante de ternura materna, como se percibe en este terceto del poema "Elogio a Fuensanta":
"Antifona es tu voz y en los corales
de tu mfstica boca he descubierto
el sabor d~ los besos maternales...

A medida que el niño crece y se acerca a
la adolescencia, ese amor se va transforman.
do, para madurar en un cariño lleno de delicadeza que se acentúa por la condición enfermiza de Fuensanta.
El doctor López Velarde reconoce que
Josefa de los Ríos fue el gran amor de Ramón, pero duda mucho que éste se lo declarara; Ramón era extremadamente reservado, pues ni el doctor de Alba ni Jesús B.
González me pudieron dar mayores datos en
ese particular cuando se los pedía.

Para mi no es posible que una mujer que
ya se anuncia en los versos escritos cuando
el poeta llegaba a los diecisiete años de edad,
ignorara ese cariño. Todavía cabe pensar: si
ella nada sabia del inexperto amador ¿ por
qué éste, en carta de octubre 1909 al Lic. Correa, le anuncia que Fuensanta ha dejado de
existir para aquél? Algo debe haber pasado,
pero la devoción persiste; ocupa casi todos los
poemas de "Sangre Devota" libro publicado
en 1916 y los primeros versos de "Zozobra"
le pertenecen; recordemos ese bellísimo canto "Hoy como Nunca", escrito tal vez en 1917
año en que muere la "Amada Seráfica'\ como la llamó, y la que seguirá traumatizándolo hasta los tiempos de ese maravilloso canto
"El Sueño de los Guantes Negros", cuando
López Velarde se acercaba a "La Fúnebre
Barca".
Con todo, es preciso observar que su vida está llena de mujeres que, de un modo o
de otro, penetraron en su órbita sentimental.
Sin embargo, además de Fuensanta, lo atrajeron hasta la cercanía de los altares, la dama de la capital, la ilustre maestra Margarita Quijano; tal vez por sus vacilaciones o porque ella no sintiera amor suficiente, resultará. una nueva frustración que dictará páginas
desoladas, pero no con la ternura de las que
consagró a la desaparecida; por último se
ha hablado de un compromiso matrimonial
con Fe Hermosillo, compromiso aplazado dos
años, sólo que ya finalizando el término, la
muerte sorprendió a López Velarde.
Su intenso erotismo lo condujo a expresiones únicas en la lírica de habla española;
expresiones también llenas de contradicciones
como éstas:
"¿Cómo será esta sed constante de veneros
femeninos, de agua que huye y que regresa?
¿Será este afán perenne franciscano o polígamo?"
"En mi pecho feliz no hubo cosa
de cristal, terracota o madera
que abrazada por mi no tuviera
movimientos humanos de esposa"
"A la cálida vida que transcurre canora
con garbos de mujer, sin letras ni antifaces,
a la invicta belleza que salva y que enamora
responde en la embriaguez de la encantada hora
un encono de hormigas en mis venas voraces".

En este itinerario hallaremos otros nombres en el amanecer del poeta, como "La pri1na Ag·uecla" y luego ''La Blonda Sara":

"Blonda Sara, uva en saz6n, mi apego franco
a tu persona hoy me incita
a burlarme de mi ayer, por la inaudita
buena fe con que crei en mi sospechosa
vocación la de un levita".

Más Juego descubre su experiencia en esta confesión:
"Que la dicha de amar
es un galope
del corazón sin brida
por el desfiladero de la muerte".

Para invoca,r no sabemos a quien, en esta forma:
"Yo desdoblé mi facultad de amar
en liviana aspereza
y suave suspirar de monaguillo;
pero tu me revelas
el apetito indivisible, y cruzas
con tu antorcha inefable
incendiando mi pingiie sementera".

Todavía podríamos citar referencias en
verso o en prosa de Maria Nevares, Susana
Jiménez, Teresa Toranzo y Genoveva Ramos;
hemos dicho que es contradictorio, pero en
verdad no se piense en un mujeriego, por más
que preocupe la alusión al coro plañidero de
fantasmas y al motín de satiresas.
No
que la
rezano.
sos que

nos asombremos de la insistencia con
mujer pasa por los caminos del JeRememoremos simplemente esos verexplican su trasmundo.

"Dios que me ve que sin mujer no atino
ni en lo pequeño ni en lo grande, di6me
de angel guardián un angel femenino".

También apuntaría en una de sus mejo.
res prosas, que nada podía sentir ni entender.
sino a través de la mujer: "Por ella he creído
en Dios y por ella he sentido el puñal de hielo

del ateísmo".
Sobre la cr1s1s de su religiosidad eu el
erotismo, un crítico extranjero señala que López Velarde "No fué un místico ni un asceta,
ni siquiera un hombre religioso, fué cuando
mucho un supersticioso; para otro fué un espíritu católico sin ser ni santo, ni beato, sino
sencillamente un pecador católico'\ no sería
más bien, apuntamos, un católico pecador;
recuérdese su afirmación de que a pesar de
todo "Es santa mi persona, santa en el fuego
lento del dia qiie se me fué s.in oficiar".

.

�Finalmente, cómo podría aclararse s~
apego a la santidad, al reprocharle a una difunta virgen, haber prefe!'ldo entregar s~s
encantos a los gusanos y no al apuesto novio
que la persiguió.
En el asunto por concluír, no olvidemos
que vivió •·profesando la moral de la simetría". Vivió lúcidamente la tensa lucha revelada en este autoretrato:
"Yo var6n integral
nutrido en el panal
de Mahoma
y en el que cuida Roma

•·siempre que inicio el vuelo
por enc:ima de todo,
un demonio sarcdstico maulla
y me devuelve al lodo".

Sus extravíos más desconcertantes en lo
erótico resuenan en ''Te honro en el espanto",
versos de acentos Baudelarianos en donde el
amor asume fúnebres profanaciones.

LA MUERTE Y EL DOLOR
no muy conaterroriza la
la carne Y la
premonitorios

"Más mi labio, que osa
decir palabras de inmortalidad,
se ha de podrir en la húmeda
tiniebla de la fosa".
"Mi coraz6n no olvida
que engendrará al gusano
mayor, en una asfixia corrompida".
"Lumbre divina, en cuyas lenguas

cada maiiana me despierto,
un dia al entreabrir los ojos
antes que muera estaré muerto".

Sobre este tema alega Allen W. Phillips,
que Ramón "Siente la n:uerte co1;1? presencia
íntima e inmediata; mientras v1v1mos. estamos en tránsito a la tumba. Las samaritanas
ya se han ido; la última odalisca huye en busca de otros amantes, el harem ha quedado vacío y el poeta implora".
"Oh, tiena ingrata, poseída
a toda hora de la vida;
en esa fecha de ese mal
Hazme humilde como a un pelele
a cuya mecánica duele
ser s6lamente un hospital".

Quisn ha vivido en los desasosiegos de lo
premonitorio, es natural que lo comparta con
el dolor:

"No me hieras ningún costado,
no me castigues a mi cuerpo
por haber vivdo endiosado
ante la naturaleza
y junto a los vertebrales
espejos de la belleza".
"Yo reconozco mi osadía
de haber vivido profesando
la moral de la simetria,
más con el pie en el estribo
imploro rápida agonia
en mi final hostería.
No tengo miedo de morir,
porque probé de todo un poco,
y el fren2si del pensamiento
todavia no me vuelve loco.

Después de descubrir por tan trágicos caminos, hagamos un alto para glosar el tema
dulce de
LA PROVINCIA
Es muy del mexicano alabar la tierra nativa, inclinación más acentuada cuando se
trata de desdeñar la metrópoli. Cuando las
causas de la Revol nción encontraron en la
provincia tierra propicia y las masas en armas se adueñaban de la capital, se sintió el
contraste europeizante con el retraso de gran
parte del país, donde se había remansado la
antigua cultura; pero cada región, de modo
especial la nuestra, se hicieron sentir no sólo con la fuerza de las armas, sino con los
clones de las peculiaridades de su espíritu poseedor de costumbres, hábitos y artes propios,
con su lenguaje rural y una moral preservadora de todo descastamiento; así fue naciendo el fervor nacionalista, no a titulo de
cerrazón aldeana, y sí como flujo integrador
de lo nuestro, con ánima abierta a todos los
horizontes del país sojuzgado por lustros dictatoriales.

de "Te honro en el espanto"?, seguramente
este poema encierra deslumbrante acierto, pese a sus atrevidos pasajes.

El payo lugareño se fue metropolizando
y el capitalino fue entendiendo lo comarcano; la Revolución con sus marejadas de inmigrantes de todos los ámbitos del país, emulsionó lo regional y lo metropolitano para in,
tegrar un verdadero espíritu nacional.

"El Sueño de los Guantes Negros", poema no concluido, registra la fusión del amor
y de la muerte en el encuentro con Fuensan-

Su consolidación fue alcanzándose a partir del amor a nuestra tierra.; en nuestro caso, no me refiero al coah uilense de tortillas

1

11

"En su cráneo vacío y aromático
trae la esencia de un eterno viático
¡Y, al fin, del fondo de su pecho claro,
claro de purgatorio y de Sión,
en el sitio que hubo el coraz6n
me da a beber el resplandor de un farol".

"Señor Dios mío: no vayas,
a querer desfigurar
mi pobre cuerpo, pasajero
más que la espuma de la mar".

En la mesa central ...

A pesar de su catolicidad,
fiada en la ventura eterna, le
muerte como desintegradora de
belleza; sus miedos alcanzan
alientos:

ta, fallecida años antes, y a la que ha evocado en otras rimas de corte antológico como
estas:

En lo que conocemos ¿quien ha logrado
dialogar sobre la muerte con el dramatismo

de harina, de machacado y de cabrito, sino
al que llevó en el lomo de las caballerías revolucionarias el carácter dominador de los desiei-tos.
Contra lo que no pocos opinan, la provincia no fue para López Velarde un motivo
costumbrista de colorido local; lo creen asi
cuando contemplan la lozanía de "Novedad
de la Patria" y los retablos de "Suave Patria'\ en que proyecta, como en los demás
,asuntos de su obra, sus personales estados
anímicos y sus propios conceptos.
En la provincia nació y la vivió hasta
sus 24 años; no importa la proporción demográfica entre Jerez, Aguascalientes. Zacatecas Y San Luis, que en sustancia ofrecen los
mismos tonos vitales, los mismos hábitos y
principios de moralidad; en ella disfrutó el calor de Fuensanta y los quereres de sus novias
pueblerinas; de aqnl el origen familiar y el
lazo de sus perdurables amistades que cobran
entrañado afecto en Saturnino Herrán Enrique Fernández Ledesma, Eduardo J. cbrrea,
Pedro de Alba y Jesús B. González.
No es extraño, por eso, que exalte los contenidos de su provincia, que vuelva al sosiego
de sus rincones, que le duela la tragedia de
los vientos de fronda, los estragos de la vorágine revolucionaria sobre la aldea espectral
Y los desmanes sufridos por sus adorables paisanas.
·
López Velarde se considera producto del
altiplano y particularmente de Zacatecas, y
más aún de Jerez, tierra de silencios aromados por la cuaresma opaca que rompe la garrulería de la feria en primavera; tierra de
gente acrisolada en disciplinas eclesiásticas,
tierra de católicos de Pedro el Ermitaño y
jacobinos de época terciaria, y, en tratándose
de Jerez, donde López Velarde por primera

�vez pasó lista de presente en la vida el 15 de
junio de 1888, escuchemos la definición del
Jugar, referida por un contemporáneo de Ramón:
"Esas gentes de Jerez,
miel y veneno a la vez
todos son nobles sin titulo,
todos rlc:os sin haber,
todititos son parientes
y nadie se puede ver".

Cualquier parecido con algunos de nuestros pueblos, es coincidencia que queda al JUlcio de quienes me escuchan aqmlatarla.
En la aparente simplicidad del poemario
regional, brota el amor a lo suyo por sus valores, con la descripción deslu;llbra'!-te de v:erdad, en formas limpias de ex1stenc1a Y _qmen
sólo contemple lo epidérmico, se quedaran sm
la intimidad del alma provinciana. No faltan
los que consideran a López Velard_e como heredero de Landivar, sin acertar Justamente,
por que aqui se trata de un México distinto,
recreado en la profunda palpitación de una
época cercana.
Se siente tan vinculado a lo nativo, que
no resulta inusitada su alusión en "'Suave Patria" al proclamar su origen,
"Suave Patria

permite que te envueh'a

tano, cuyos nuevos estímulos acentuarán las
inquietudes del pecador vulgar, de donde nace el esplendor humano de "Zozobra".

Cuando ese agobio parece anonadarlo, se
refugiará en el recuerdo de Jerez, ya que en

esa convivencia parece encontrar alivio para
sus males ciudadanos; asi dirá en "El minuto
cobarde":
"Cobardemente clamo, desde el centro
da mis intensidades conosivas,
a mi parroquia, al ave moderada,
a la tlor quieta y a las aguas Yivas.
Yo quisiera acogerme a la mesura,
a la estricta conciencia y al recato
de aquellas cosas que me hicieron bien".

En "Humildemente", anticipa un deseo
que jamás pudo lograr, al decir:
"Cuando me sobrevenga
el cansancio del fin,
me iré como la grulla
del retrón a mi pueblo,
a arrodillarme entre
las rosas de la plaza
los aros de los niiíos
y los flecos de seda
de los tápaloa".

No se agota aqui su apego a Jo nativo tan
sentidamente tratado cuando reflexiona sobre
la moralidad de sus paisanas, las "Institutrices de mi corazón".

en la más honda música de sel•a ..
"Conque me modelaste por entero
al golpe cadencioso de las hachas,
entre gritos y risa&amp; de muchachas
y pájaros de oficio carpintero".

Obsérvese que cuando afirma "Me modelaste por entero", está apuntando un hecho: que la provincia lo modeló por dentro y
por fuera.
Quien lea su prosa "Fresnos y Alamos"',
síntesis del Parque de Jerez, no habrá de sorprenderle esta actitud de López Velarde que
identifica a la Patria con la provincia misma.
Se le ha tenido por poeta provinciano y
esto es cierto en parte, pues ese caracter tan
visible en "Sangre Devota", se va esfumando
conforme lo envuelrn el complejo metropoli-

Con "A la gracia primitiva de las aldeanas"; "A las Vírgenes" y •''Jerezanas" resume una ofrenda a la mujer de su tierra, pero también en la prosa hará lo mismo en "Las
Santas Mujeres" y en "Semana Mayor" parte de ese maravilloso libro "El Minutero".
IDEAS POLITICAS

Sobre este particular se pronunció aquí
una conferencia de la que se recordó su Maderismo, su maravilloso descubrimiento del
México actual que lo mismo se observa en
"Novedad de la Patria" que en el canto que
lo consagró, su admiración por el visionario
de Parras y su simpatia y militancia en el
constitucionalismo; en verdad hay algo más
importante en su filiación revolucionaria.

Del apóstol de la democracia comenta:

'·Con Madero no viv.imos en ·u.na República de angeles, pero estamos v-iviendo como
hombres Y esta es la deuda que nunca le pa-

garemos a Madero".

A raíz del drama de la Ciudadela y darse cuenta de la hecatombe que suscita y del
levantamiento constitucionalista, escribe estas definidoras palabras de su auténtico revolucionarismo, hasta ahora considerado como simplemente político:

"No se dónde vararmnos si no viene un
tratado de ¡,az. Indudablemente que lo más

práctico sería que el curso de la Revolución
no se detuviese corno en 1910. A.SI SE TENDRIA. LA POSIBILIDAD DE DESPOJAR A LA
BURGUESIA DE TODA SU FUERZA POLITICA. Y DE SU PREPONDERANCIA. SOCIAL
Y QUIZA.S HASTA EFECTU-4.R CIENTIFICA11fENTE UNA PODA DE REACCIONARIOS
EN ESPECIAL DE LOS CONTUMACES".
,

Si_ esto pedía el escrupuloso católico que
f~e _Lopez Velarde, cultisimo abogado por
anad1dura, ¿de qué se extraña por los desmanes de Villa y de Zapata que casi no fueton a la Escuela? no los justificamos, sólo
tratamos de poner a cada quien en su lugar.
El antiliberalismo de López Velarde hijo de su catolicidad, lo conduce a ingei'iuos
desaciertos como, por ejemplo, atribuir los

temblores de Guadalajara en 1911 a blasfemias liberales, cuando estos habrian ocurrido de todas maneras.
Su antiliberalismo contrasta con el reproche que hace a la curia de provincia por
pronunciarse contra la Revolución.
Que no se equivoquen los que todavía en
nuestros dias se desviven por denostar a Juárez; a Juárez le debemos la afirmación de
nuestra independencia y las estructuras fundament~les de nuestra organización política;
los cretmos que no alcanzan a comprenderlo
as! vivan esta hora, se quedaron rezagado~
en las telarañas de hace más de un siglo.
_ En una plática que dicté hace algunos
anos sobre López Velarde la terminé con una
tirada lírica, ahora, dada mi condición de
maestro frente al mundo que vivimos desprendo de la vida de López Velarde un' ejemplo para la juventud y es el de que: la formaci~n humanista de nuestra conciencia cualqurnra que sea su origen, es guia indispensable de conducta para no olvidar ni nuestros
deberes de hombres ni los que nos atan al
destino de México.
1

El mensaje cultural de López Velarde
fulg~ra _como nunca a cincuenta años del dramático mstante de su adios.

Saltillo, Coah., junio de 1971.

�Dialéctica de la conciencia
•
americana
Leopoldo Zea
1.-

Toma de conciencia.

Se habla de grupos, de bloques, de naciones
fuertes y naciones débiles. Concretamente, de las
relaciones que guarda Latinoamérica con los Estados Unidos. Y, claro, la desesperanza surge de
inmediato, pareciera que nada podríamos hacer
los latinoamericanos por salvar las diferencias
que nos subordinan al Imperio. Pero partamos
de una realidad concreta, lo más concreta posible, la de los individuos que forman otras naciones, fuertes o débiles, y tomemos conciencia como ha sido el resultado de las voluntades concretas de estos individuos, voluntades dentro de un
tejido amplisimo de voluntades, que va marcando los linderos de la historia de cada pueblo y el
de sus relaciones entre sí. Entonces veremos como es posible un cambio de situación. Un cambio
que lo será más auténtico si tomamos clara conciencia de nuestra relación como individuos y como pueblos entre otros pueblos. No se trata solo
de esperar la descomposición del imperio y la
ascensión de los pueblos débiles. No se trata solo de esperar, porque lo importante será siempre
la acción. Y una acción cuanto más consciente
sea, será más eficaz.
Lo que caracteriza a nuestra época, su aporte principal a los problemas de nuestro tiempo,
incluyendo Latinoamérica, es lo que llamamos
toma de conciencia. La conciencia de que no estamos solos en el mundo, sino al lado de otros.
Y que estos otros son nuestros semejantes, como
nosotros somos de ellos. Pero la semejanza implica, a su vez, reconocimiento de la diversidad. Por-

que ser hombres no es ser calca de otro, sino tener
personalidad, tener diversidad. Pero es esta diversidad la que suele originar el regateo de humanidad. Porque es a partir de nosotros que reconocemos la humanidad de otros y en la medida en que
son diversos nos resistimos a aceptar que son nuestros semejantes. Y solo lo aceptaremos si dejan
de ser diversos, esto es hombres, y nos prolongan, se hacen nuestro instrumento. La diversidad respecto a nosotros será un índice, no de su
semejanza, sino de su inferioridad. La diversidad
puede, inclusive ser física, color de la piel, color
del pelo, ojos, forma del cráneo, etc.
Claro que queda el punto de vista del que
sufre esa imposición, del otro, que se reconoce
semejante al otro, sin importar la diversidad física o mental. La historia de la Humanidad es precisamente, la lucha dialéctica que se establece entre un hombre y otro hombre, entre un grupo
de ellos y otro, entre un pueblo y otro pueblo,
entre una nación y otras naciones. Afirmamos
nuestro ser, pero negamos el de los otros, para
que éstos, a su vez, afirmen y reconozcan el suyo.
Pugna que solo termina cuando se realiza una
conciliación, la síntesis de la dialéctica, cuando
nos reconocemos como hombre o pueblo diverso
de otros, pero reconocemos, a su vez, en la diversidad de esos otros, su ser hombres sin más.
Cuando nos sentimos plenamente con los demás,
y cuando no exigimos para los demás, no lo que
no estamos dispuestos a aceptar para nosotros
mismos.

13

Es a partir de nuestra personalidad que or-

�ganizamos, también, nuestro propio horizonte, lo
que consideramos familiar. Y son los otros, los extraños, los que pueden irrumpir en este horizonte
con su individualidad, alterando el horizonte que
nos era familiar. Vuelve entonces la negación, los
otros son extraños, y, en todo caso, o se adaptan
a nuestro horizonte o se eliminan de él. Es sólo
el modo de vida de nuestra nación, o pueblo, el
válido y no el de los otros. Los otros son extraños,
no caben en nuestro mundo y por no caber los
consideramos inferiores. Somos nosotros los que
formamos parte de la civilización, la cultura, etc.
Somos nosotros los que determinamos cómo han
de ser los otros so pena de su expulsión o aniquilamiento. De esta forma surgen los imperios, el
imperio romano o el imperio estadounidense, con
su modo de vida que no tiene porqué modificarse al encontrarse con otros pueblos, sino que son
éstos los que han de hacerlo si quieren sobrevivir.
De las culturas, la más agresiva, ha sido la
occidental. Una cultura que por su propio desarrollo ha llevado su modo de ser a otros pueblos
sobre los que se ha impuesto. Sus portadores, los
occidentales, son los hombres por excelencia, los
otros serán sub-hombres y sólo alcanzarán la humanidad en la medida en que se sometan plenamente al modo de ver la vida del occidental y sus
intereses. Pero ha sido la gran crisis del mundo
occidental, expresa en las dos grandes guerras de
este siglo, lo que ha originado una doble actitud,
la de los occidentales que se dan cuenta de que
no son ya expresión del hombre por excelencia,
y la de los no occidentales que se van dando cuenta, a su vez, de que son como ellos, sus semejantes, hombres entre hombres, con sus mismas
posibilidades e impedimentos.
Poderosa proyección de la cultura occidental
que ha llevado su expansión hasta el más apartado lugar o rincón del mundo, lo son los Estados
Unidos de Norteamérica. El juego dialéctico que
se da entre el mundo occidental y el resto del
mundo, se da, también entre los Estados Unidos
y la América Latina. Una empujando para imponer su personalidad e intereses y la otra resistiendo para salvar su personalidad e intereses.
Una resistencia cada vez mayor en la medida en
que se toma conciencia de lo que se es como pueblo, con independencia de la fortaleza material.
Esta toma de conciencia latinoamericana desenajena a sus individuos y les permite actuar como pueblos ante pueblos, donando, reconociendo
humanidad, pero insistiendo al mismo tiempo en
que se dé y se le reconozca la propia. Se aceptan
los valores enarbolados por la cultura occidental,
pero exigiendo al mismo tiempo sean reconocidos
entre ellos estos mismos valores. De esta forma
surge el conflicto que ahora se hace patente, lo

14

mismo en Latinoamérica, como en Asia, Africa,
Europa y los propios Estados Unidos. La universalización de los valores occidentales lleva aparejada el reconocimiento de estos mismos valores en
otros pueblos y hombres, pues solo así se alcanza
la auténtica universalidad. La experiencia Latinoamericana en este campo es amplísima. Reconoce los valores que enarbolan los Estados Unidos,
pero exige, a su vez, que estos mismos valores le
sean reconocidos. Y en este reconocer y exigir
reconocimiento, surge una larga lucha dialéctica
que forma el tejido no solo de la conciencia latinoamericana, sino de la conciencia Americana en
general.
2. La disyuntiva estadounidense.

simples instrumentos o materia de explotación.
Parte de la naturaleza por aprovechar y poner
al servicio del hombre por excelencia, el occidental. Sin embargo, el mundo occidental, al expanderse sobre todos los linderos de la tierra, lleva
no sólo la técnica de explotación de la naturaleza, naturaleza que incluye a los otros hombres,
sino también las ideas en que descansa este humanismo expansivo. Ideas que los hombres de los
pueblos que reciben la expansión hacen suyas enfrentándose con ellas a sus dominadores; enarbolándolas, reclamando en su nomb:ce derechcs
que parecían exclusivos de los occidentales. Esto
es, pura y simplemente se realiza la universalización de las ideas que sobre lo humano han sostenido los occidentales, que los no occidentales
hacen suyas elevándolas a dogma universal, esto
es, válido para todo pueblo, hombre cualquiera
que sea su raza o cultura.

El llamado mundo occidental, decíamos, parece prolongarse en los Estados Unidos de Norteamérica; su papel en el Continente Americano.
será el mismo de la Europa Occidental en Asia,
Africa y Oceanía. Pueblos llamados a llevar la
cultura, la civilización o el espíritu a los pueblos
que se supone no los poseen. Pueblos que se ven
a sí mismos como la esencia y modelo de lo hu-

La expansión occidental sobre el mundo es
llevada, como nunca antes, por civilización alguna a todos los linderos de la tierra. Ningún rincón
escapa a esta expansión, pero tampoco escapará
a las ideas que sobre su propia humanidad llevan

mano, haciendo de su modo de ser el único modo
de ser de cualquier pueblo que pretenda ser parte
de la cultura, la civilización o el espíritu. Dentro
de los valores enarbolados por el Occidente está
el que se refiere a la dignidad del hombre con
todas sus implicaciones. Salvo que esta esencia
no es reconocida sino entre sus propios creadores. Fuera de sí mismos, los occidentales, se r esisten a reconocer signo alguno de humanidad. La
Humanidad parece agotarse en el mundo occidental y sus herederos, los Estados Unidos. Una vieja falla que se hace ya sentir en la cultura madre de todo humanismo, Grecia, que fuera de sí
misma no reconocía sino barbarie, infrahumanidad, con todo lo que este reconocimiento implicaba, esto es, el derecho a implantar la esclavitud
y la explotación. Limitado lo humano a sus descubridores, los otros, hombres y pueblos, no serán
sino parte de la flora y fauna por aprovechar,

también los occidentales. El primer pueblo que
se enfrenta a esta expansión, enarbolando los
principios de libertad y dignidad humanos derivados de los hacedores de esa expansión, lo será una
nación producto de la misma, los Estados Unidos.
El 4 de julio de 1776, en nombre de esos principios los Estados Unidos se declaran independientes de la metrópoli inglesa. Declaración que les
dá el liderato de otras muchas declaraciones de
independencia que se irán sucediendo en el resto
de América, frente a otras metrópolis; y en la
misma Europa frente a despotismos que limitaban la esencia del hombre, influyendo en los principios que originaron la Revolución francesa de
1789; lucha contra múltiples despotismos a lo largo del siglo XIX, hasta llegar a nuestro siglo XX
en que se levantan otros pueblos en Asia y Africa
exigiendo para sí mismos los occidentales. Salvo
que en este siglo XX, paradógicamente, la nación

15

�que se niega a reconocer en otros pueblos los derechos que reclamó para sí a fines del siglo XVIII,
son los propios Estados Unidos. Los Estados Unidos no sólo se emancipan del mundo occidental
sino que invierten los términos y se transforman
en su líder. Líder, no ya de sus ideales y principios, sino de su espíritu de dominio. Un dominio
que revertirá sobre sus propios creadores europeos occidentales, sometiéndolos al nuevo orden
occidental, ahora bajo el predominio estadounidense. El líder de la emancipación, se convierte
en líder del dominio. Si en un principio veía con
simpatía movímientos revolucionarios de emancipación, que le recordaba el que ellos habían iniciado, pronto, en la medida en que se acrecenta
su propia expansión, solo tendrá una preocupación, llenar "vacíos" de poder que otros imperios
van dejando. Primero, llenar el "vacío de poder"
que España y Portugal dejan en América, posteriormente, al término de la segunda gran guerra,
llenar el "vacío de poder" que dejaran Inglaterra,
Francia, Holanda en Asia y Africa. Así, por un
lado cunde por el mundo el espíritu que hizo posible la primera revolución de independencia, Y
por el otro el espíritu que ha hecho del llamado
mundo occidental uno de los imperios más poderosos que han existido en la historia por la plenitud de su extensión. Llevados por este espíritu
expansivo, los Estados Unidos se verán enfrentados a sus propios principios, a principios de dignidad, de justicia y libertad como los que enarbolaron al emanciparse de la Europa occidental.
Una situación conflictiva, un juego para conciliar ideales e intereses. Situación que ha originado la gran preocupación del imperio estadounidense por dar a su dominio una justificación moral. Justificación siempre en aprietos que ha alcanzado su mayor tírantez en la guerra de Vietnam. Guerra que ha planteado a los Estados Unidos el dilema que en vano ha tratado de eludir,
el de ser líder de libertades o líder de un nuevo
imperio, lo uno o lo otro, sin conciliación posible. Disyuntiva que origina ahora la crisis moral
que sacude, en estos años, al pueblo norteamericano. Pese a ello, sin embargo, se seguírán buscando justificaciones morales que permitan no
solo mantener un determinado dominio, sino extenderlo si es preciso. Por ello se extiende el área

de dominio, en nombre de la libertad; se invade
una nación, aunque en defensa de sus supuestamente amenazados intereses. Toda expansión, es
solo ampliación del área de libertad; todo nuevo
dominio una nueva forma de emancipación. Todo
lo que no quede bajo el dominio de los supuestos
hacedores y defensores de la libertad y la democracia será visto como su negación, y por ende,
condenado a desaparecer.
Latinoamérica quedará, en primer lugar,
dentro de este juego expansivo. Formando parte
del área natural de expansión del nuevo y poderoso imperio; los pretextos morales para justificar esta expansión serán siempre los mismos. Los
que llevaron a Teodoro Roosevelt a llenar el "vacío de poder" de España en 1 a s Antillas,
al principio del presente siglo, y los que llevaron
a Lyndon Johnson a invadír la Dominicana en
1965. Las mismas banderas morales, como instrumento de dominio que han llevado a los ejércitos
estadounidenses a diversas zonas de la tierra que
ahora se empantanan, fisica y moralmente, en
Vietnam.
La interferencia estadounidense hará, asi,
aún más difícil el ya difícil desarrollo de la América Latina. Latinoamérica sufrirá, antes que
otros pueblos en la segunda mitad del siglo XX,
la expansión estadounidense para llenar el "vacío de poder" que habían dejado España y Portugal, y no habían podido llenar los imperios de la
Europa occidental. El puritanismo del nuevo imperio encontrará para cada golpe la justificación
moral del mismo. Medio siglo más tarde se escucharán justificaciones semejantes en otras áreas
de la tierra en las que la misma poderosa nación
se sentirá avocada a llenar vacíos de poder dejados por otras fuerzas. Latinoamérica alcanzará,
desde este punto de vista, una experiencia, la experiencia a que se verán sometidos otros pueblos,
entre ellos los mismos que hicieron posible el
imperio de la Europa occidental en Asia, Africa
y Oceanía. Una experiencia que sabrán apreciar
pueblos que, como el latinoamericano, escapan a
un dominio para tropezar de inmediato con otros.
Los pueblos afroasiáticos, siguiendo la experiencia
latinoamericana, no acaban aún de librarse del

16

dominio político de una determinada metrópoli
europea, cuando ya se ven obligados a enfrentarse a nuevas formas de colonialismo. Concretamente al colonialismo económico, de cadenas más
sutiles, pero más fuertes, que les impone el nuevo
imperio. Las formas de resistencia que se hacen
sentir en la América Latina de la primera mitad
de este siglo, se expresan en pueblos de Asia
Africa y Oceanía de la segunda mitad de est~
mismo siglo sometidos a una presión semejante.
Los problemas que plantea a la América Latina
la expansión estadounidense, serán los mismos
que esta misma expansión planteará a otros pueblos de la tierra apenas liberados de in1perios que
han pasado a la historia. ¿Cuál ha sido en este
sentido la experiencia latinoamericana?
3. La experiencia 'latinoamericana y el
mundo no occidental.

La emancipación política de Latinoamérica
respecto a sus metrópolis, origina de inmediato
el problema de su organización. ¿Habrán de
mantener la estructura colonial que han dejado
las metrópolis después de tres siglos de dominio?
O bien, ¿crear otras nuevas? En el horizonte de
la historia han surgido ya nuevos pueblos, nuevas
Y poderosas naciones, que señalan también nuevas vías para el desarrollo de todos los pueblos
del mundo. Francia e Ingaterra en Europa y los
Estados Unidos en América, muestran con su experiencia, otras vías de desarrollo. El criollismo,
natural heredero de las estructuras coloniales se
afianzará a la primera solución; mientras en otros
grupos sociales, en especial los mestizos, dond~
ellos han surgido, se encuentra adecuada la segunda solución. Es entre estos últimos que se va
perfilando una clase media que se inclina al liberalismo como doctrina política y hacia la industria como meta económica. De inmediato chocarán los dos grupos, estableciéndose una tajante
división entre quienes desean mantener el pasado
Y entre los que aspiran a un futuro que nada tenga que ver con ese pasado. A la emancipación
P?lítíca deberá seguir una segunda emancipació:i,
dicen los nuevos grupos sociales que se agitan a
mediados de nuestro siglo XIX, la emancipac:ón
mental. No basta romper con la corona española
o portuguesa, habrá que romper, antes que nada.
con los hábitos y costumbres que las metrópolis
crearon durante tres siglos de coloniaje. Lo:;
grandes próceres de la emancipación mental la•
tinoamericana, plantean el dilema: ¿Progreso o
retroceso? ¿Liberalismo o catolicismo? ¿Civilización o barbarie? ¿Ser como las viejas metrópolis
iberas en decadencia? ¿O ser como Inglaterra,
Francia o los Estados Unidos? El argentino Sarmiento resume el ideal de este dilema diciendo:

"Llamaos los Estados Unidos de la América del
Sud, y el sentimiento de la dignidad humana y
una noble emulación conspirarán en no hacer un
baldón del nombre al que se asocian ideas grandes". Medio siglo de luchas intestinas para solucionar el dilema, sacude a la casi totalidad de la
América Latina.
Pero mientras esto sucede, los grandes modelos, los de la poderosa europa occidental y los
~~tados Unidos, continúan su ascenso y expans1on. Y en este ascenso y expansión, poco o nada
les va a importar que en la América, al sur de las
fronteras estadounidenses, muchos hombres y
pueblos aspiren a ser como ellos, ni más ni menos que a ser sus semejantes. La América Latina, al igual que Asia, y Africa, y el resto del
mundo no occidental, no son ni pueden ser, sino
parte del campo de expansión de su ascendente
poder. Es más, no estarán nada dispuestas a
aceptar que surjan nuevas naciones capaces de
entrar en competencia con su poderío. No van a
per~itir qu_e, por ejemplo, al sur, surjan, como
ped1a Sarrruento, otros Estados Unidos. La grandeza moderna la hace la audacia de unos pueblos
y la miseria de otros. Por la gloria y prosperidad
de Ingaterra, Francia y la nueva nación que está
sw·giendo, los Estados Unidos, deberán trabajar
pueblos que no han mostrado capacidad para el
progreso, pueblos que han pasado durmiendo tres
siglos Y luego se han enredado en una larga guerra intestina. Pueblos que no han vencido ni la
anarquía ni el despotismo. Asia, Africa Latinoamérica, deberán pagar la nueva grande~, el progreso de las naciones que han mostrado su capacidad _para el mismo. A Inglaterra y Francia,
Y despues a los ·Estados Unidos, lo único que les
preocupará será llenar el vacío de poder que va
dejando en Latinoamérica el viejo y destruido
imperio ibérico. Los Estados Unidos, tratarán,
por su lado, de alcanzar una buena tajada en el
reparto del mundo y empiezan por hacer su apartado, la América Latina. Apartado, frente a las
ambiciones europeas, que se expresa en la Doctrina Monroe.
Animados por este espíritu expansivo al mediar el siglo XIX, los Estados Unidos se' agrandan a costa de México; para volver con más bríos
al terminar ese siglo e iniciarse el XX, exigiendo
un nuevo reparto del mundo. En primer lugar
elimina~do del Caribe a las potencias Europeas,
prolongandose hasta el Canal de Panamá y proyectándose lo más hacia el sur que sea posible.
Pero al mismo tiempo, con la guerra hecha a
España, no sólo se le expulsa del Caribe, sino de
un punto clave del extremo Oriente, las Filipinas,
lo que va permitiendo a la poderosa nación norteamericana convertirse en factor esencial del equi-

17

�del agro y del hombre que la trabaja al mismo
tiempo que se convierte en simple intermediario
o amanuence de los grandes intereses de la expansión capitalista en el mundo. l.Jn nuevo intento, resultado del fracaso primero, es el que representan movimientos como el de la revolución
mexicana iniciada en 1910. Reformas sociales, revolución agraria, como punto de partida para
elevar el nivel de un pueblo sobre el cual ha de
descansar la revolución industrial del país. Sobre
la miseria no podrá alzarse grandeza alguna.
Pues bien, estos intentos encontrarán, también
poderosa resistencia interna y externa, la conservadora y la imperialista. Muchos otros intentos
A la expansión occidental en general y a la
que aspiran a realizar algo de lo que iniciase la
estadounidense en concreto, opondrá Latinoamérevolución mexicana son frenados de inmediato.
rica una serie de banderas que los occidentales
Allí está Guatemala en 1954. La Revolución cuhabían enarbolado en su crecimiento, las bandebana viene a ser un nuevo y poderoso intento de
ras de un nacionalismo en defensa de los interereivindicación de los intereses latinoamericanos
ses de sus ciudadanos, defensa del derecho de auque encuentra, como todos, la más violenta opotodeterminación, y contra cualquier forma de insición. Y lo que pudo culminar en una revolución
tervención. La presión imperialista da origen a
burguesa, se transforma en una revolución social
una resistencia revolucionaria que se expresa er.
más honda, pero ya no en un plano continental,
movimientos como la Revolución mexicana inisino en un plano más amplio, universal. La burciada en 1910 y otros muchos que le suceden en
guesía latinoamericana, al parecer en un nuevo
el resto de Latinoamérica con diversa suerte. Los
fracaso por semejarse a la gran burguesía occiEstados Unidos modelo a seguir en estas revoludental de la que es simple instrumento, parece
ciones, lejos de ayudarlas, buscan en los viejos inhaber aceptado abiertamente este papel, parece
tereses conservadores, alianzas que les permitan
aceptar ligar su destino al de todo el imperio. Los
mantener el orden que conviene a sus crecientes
otros grupos sociales de los que parecía depender
intereses. Golpes conservadores, militarismo, tirasu propio desarrollo, son abandonados a su suernías, será la respuesta estadounidense a la demante. Sólo que es una suerte que siguen ahora mida latinoamericana. El meollo de la resistencia
llones y millones de hombres. Hombres que se
latinoamericana encuentra su asiento en surgienvan encontrando solidarios entre sí, van reconotes clases medias que tratan de hacer por sus
ciendo sus semejanzas y se disponen a exigir este
países lo que las clases medias occidentales han
mismo reconocimiento a grupos sociales que aún
hecho por los suyos. En su primera expresión
se empeñan en mantener su gran o relativo preestos grupos medios fracasan al derivar en olidominio, originando con ello la toma de conciengarquías y dictaduras como el Porfiriato en Mécia de toda una Humanidad, una Humanidad por
xico. Derivación que en lugar de crear una clase
encima de los limitados juegos de intereses que la
industriosa como la occidental, siguen mantenienreducen.
do la fuerza de su predominio en la explotación

librio mundial, al lado de las potencias de la Europa Occidental. Las dos grandes guerras darán
a los Estados Unidos, no solo un nuevo y ansiado reparto del mundo, sino la jefatura del Imperio Occidental. Todo esto mientras los latinoamericanos soñaban y luchaban por transformarse en
naciones semejantes a las que ahora se hacian
señoras del mundo. Una latinoamérica empeñada
en hacer por sus tierras e hijos lo mismo que, a
pesar suyo, estaba ya haciendo por la granden
de ese gran imperio.

Poesía
de Andrés Huerta

Dicen que la muerte sembró
sus huevecillos tras el recinto del espejo
pero a tanto amor Y a tanta espera
qué es la muerte mirándose al espejo
mientras hay actos tan inconsmnables
de la vida
como mirarte dormi1' entre la utilería
de nuestra casa
también dicen los que saben que es en la noche
cuando se acumulan las imágenes del sueño
Y hay ésta sospechada libmtad
que se explica mi actos de silencio
en ésta noche que llueve
mitonces sabes una cosa
me nace un deseo de quererte más
tan voluntariamente que te asombrarías
Y es que dentro del agl(,Q, como del sueño
hay palabras que quisiera descifrar
Y volarlas por el aire
en esquirlas como flores
también hay una rnum·te que me inunda la garganta
pero llegaron hasta la puerta de mi casa
legiones de amigos cargando a sus hijos
Y qué caminar Y cuánto caminar más
con la sola condición de la esperanza

Andrés Huerta
Oct. de 1971

18

19

�Poesía

de Margarita Paz Paredes

Te miro, a la distancia, tenaz, insomne, firme,
compartiendo el esfuerzo, la ambición, la dureza.

Es viernes y pienso en ti.
¡Te extraño tanto!
Un día me dijiste simplemente: "Te amo".
Y te miré a los ojos
Y solté las amarras de mi barca
Y navegué en tu océano.

La arena de mi alma
se transfo:mó en espuma viajera Y sorprendida.
contigo
'
.Y descubri
islas
inconquistadas,'
jóvenes Y desconocidos territorios
donde inventó el amor su paraíso'.

Te miro trabajando
por ese ideal del que hemos hablado tantas veces.
Todo está bien; pero ahora ...
¿por qué no te detienes un instante?
Es bueno ver el cielo
a través de los árboles de mayo.
¡Qué balcón asombroso,
desde donde la luna se aparece a los hombres,
con esa magia misteriosa
en la que irremisiblemente nos envuelve!

y O sé que en algún sitio de la tierra
esta _b:isa que ahora me estremece '
de pallda nostalgia,
ha ~e rozar tu frente vagabunda.
No impor~a que sea viernes o domingo.
En cualqmer fecha, pienso en ti.
¡Te extraño tanto!
Margaríta Paz Paredes

Mira, ¡qué hermosa!
A veces pienso que cuando estamos tristes
--como yo estoy ahora,
porque de pronto el amor nos germina los poros
del alma y de los labios,
y no hay un campanario
donde tocar a vuelo este prodigio--,
ella, la luna, es de verdad amiga.

mayo 70

Suavemente extiende sus antenas luminosas
y trasmite, en señales sonoras, el mensaje.
Entonces, recibimos la respuesta amorosa
y nos quedamos temblando, entre la noche,
poblados de suspiros, de sueños, de caricias.

20

•

21

�La aparición de Demóstenes en la elocuencia griega fue causada por aquella separación
que se formó en el pueblo griego a causa de las
luchas apasionadas de los adversarios y de los
p:i.rtidarios del Rey Filipo de Macedonia padre
tle Alejandro Magno. Los enemigos de Filipo
lo señalaban como el violador de la dignidad
de Atenas, de su pasado y de su destino. Se
oponian a él con todas las fuerzas de su alma
y de su genio, evocando las virtudes antiguas,
ante los ojos medio indiferentes de los atenienses contra el invasor.
Entonces la elocuencia dejó el sentido artístico que había tenido y tomó un tono militante, sin dejar la elegancia y la erudición.
Con este nuevo tipo de elocuencia surgió Demóstenes y frente a él Esquines, su enemigo
ele oratoria, su enemigo por ser partidario de
Filipo.
Los atenienses se divertían con las disputas u.e sus oradores como con una pelea de
gallos. Pero Demóstenes que no probaba el
vino no sabía divertirles. Hablaba de obligaciones morales a un pueblo entregado y enamorado de los placeres.
En ocasiones chocaba por parecer un profeta enojado: "A las armas atenienses, el macedonio quiere aniquilaros ... " pero no era
escuchado pues Esquines, sereno, los tranq uiliza y acusa al orador de mentir injuriosamente haciendo caer sospechas sobre Filipo.
Esquines aconseja la tranquilidad mientras el
anterior orador incita a la intranquilidad y a
la lucha y siempre complace más el sosiego
de la paz que la desazón de la guerra.

Demóstenes en la
oratoria griega
Alicia Quíroga
Estudiando detenidamente la Historia Antigua vemos que el desarrollo de los valo~es
humanos empieza en Grecia. En el pueblo griego se fijó precisamente el tipo de hombre humano, con validez eterna para toda la Humanidad.
Georges Clemeuceau finaliza su ?br_a _''Demóstenes" advirtiendo que cuando D10ms10 de
Halicarnaso uos presenta a su biografiado como el más grande de los oradores de todos
los tiempos, a él le parece i?signific~?te el elogio puesto que la palabra sm la acc1on no puede ser más que vano ruido. Para Clemenceau,
en el sentido cabal de la palabra, Demóstenes
fue un hombre. Es bastante, si bien lo analizamos es mucho y si recordamos que el punto de vista griego fue esencialmente antropocéntrico esa misma frase lanzarian sus contemporá'neos que lo comprendieron: ¡Demóstenes es un hombre!

¡Qué grandeza de espiritu poseeri~ Y qué
gran poder de superación, al c~nv~rt1rse en
aquel orador •·•modelo de perfección , habiendo nacido tartamudo!
En su oratoria alcanzó la maestría al emplear palabras escogidas por su gran fuerza
imaginativa y su intensa energía cre~dora, llegando siempre por medio de la claridad, que
le daba elegancia, a la elocuencia y a la p~rsuación que tanto han caracterizado al meJor
orador ateniense. Al igual que sus contemporáneos prosistas y poetas, poseia un tacto instintivo y firme para seleccionar lo significativo que daría valor e inflaría los ánimos, Y
una táctica sensible para prescindir de lo ocioso e inútil, en sus magnificas discursos.

Demóstenes dice al Pueblo: "somos nosotros quienes hemos armado a un enemigo
formidaule contra nosotros mismos, Filipo ha
adquirido su fuerza en el seno de Atenas,
la que ha enviado diputados a denigrar a su
Patria cerca de él ... " Filipo en cambio enviaba oradores de parte suya para tranquilizar a los atenienses entre ellos a Esquines
quien se convierte asi en enemigo de Demóstenes. La lucha oratoria se entabla entre
ellos. Esquines censura a Demóstenes hasta
por cosas triviales como no haber cuidado en
el gimnasio el bienestar de su cuerpo, por no
gustar de la caza, y por nimiedades estúpidas a las cuales Demóstenes se defiende e injuria también a su contrincante por su baja
condición social. El insulto opaca así la oratoria ateniense y un insulto siempre es soez
por disfrazado que se encuentre con ropajes
retóricos; se le reconoce, y no puede haber

insulto bello como no se pueden forjar filigranas con el acero.
Se le critica de bebedor de agua, y los
be hedores de agua son malos oradores. Se
le tilda moroso y áspero, siempre con el ceño
1rrugado que demuestra su firmeza de carácter, su firmeza austera para dominarse. ¿Ya
no fue acaso en la lucha contra la adversidad
y las vicisitudes de la vida como logró Demóstenes superarse, creando un individuo distinto y muy superior al que la naturaleza engendró?
Es brutal, grosero, no tiene entrañas. A
los siete días de muerta su hija mayor, el orador celebra vestido de blanco y coronado de
flores, la muerte de Filipo en su sacrificio
público. Aparece como mal amigo y como ingrato al ordenar que den tormento a un oritano acusado de alta traición, quien antes le
había acogido bajo su techo. Todo esto y más
delineaba la figura de Demóstenes pintada
cruelmente por su enemigo Esquines quien
pretendia mortificarlo y en realidad lo honró. Entonces, juzgándolo con ojos de justicia,
Demóstenes era un fiel cumplidor del deber.
Los intereses y la libertad del pueblo estab1n, para él, por encima del amor a los suyos
y de la amistad hacia un individuo.
Los gobernantes actuales que como orador toman a Demóstenes por guia, ejemplo
deberían tomar de su actitud de ciudadano
que ama verdaderamente a su Patria. Asf es
como deben honrar su memoria, que ha logrado permanecer inmortal a través de tantos siglos.
Filipo de Macedonia no logró captarse
la amistad de Demóstenes pagándole por hablar a su favor o por callarse, e hizo creer
a los atenienses que se avergonzarla de comprar la amistad de tales hombres; pero no
fue por desdén sino por impotencia por lo que
no logró lo que tanto debió anhelar. La integridad política de Demóstenes estaba muy
por encima de la fuerza o astucia del rey Macedónico.
Es en esta lucha contra el macedonio como surgen las famosas Filipicas y son las criticas de Esquines las que alientan y avivan
el furor de h oratoria de Demóstenes. De no
haber existido Esquines como antagónico, quizá Demóstenes no hubiera ocupado el lugar
preferente que ocupa en la oratoria griega.
Si al pronunciar sus famosos discursos
politicos, no luchó como un héroe, en cambio

Y es que Demóstenes conocía a fondo a los
atenienses aunque ellos quizá nunca le conocieron bien a él.

22

23

�impulsó con los mismos al heroísmo de los
atenienses. La arenga, cuando convence, es
igual que un mandato militar; las palabra;s
convincentes se transforman en drogas _excitantes en el ánimo de los individuos Y al igual
que un médico logra. rehacer y levantar _el
entusiasmo de un paciente con ellas, el oiador ateniense lograba esto con la palabra.
Un ciudadano convencido por otro de la necesidad de salvar su Patria se lanza al combate con fie1·eza.
La infatigable actividad política de Demóstenes abarcó todas las part~s. de s_u Estado: Ejército, Hacienda, Admm1strac1ón !
Marina. Siempre estaba alerta a las tentativas de Filipo, le seguía de cerca los pasos, lo
adivinaba y se le adelantaba como un verdadero vigilante, todo lo prevenía y lo preevia.
"¡Nadie haría nada mejor que yo lo hiciese, de esto me con vencí!", exclamó Demóstenes después de la caída de Elatea, empuñando el timón ante la cercanía de la tempestad que amenazaba a su pueblo: "Yo,,~oy
el indicado para defender la Patna . . . , Y
personaliza sin que eso indique _pr~sunción de
parte suya era su exaltado patnotismo lo que
le obligabá a actuar de esa manera. Deseaba
vivamente que cada ateniense sintiera ese
ardor suyo para la conservación de la li_be,rtad. Aún en su destierro Demóstenes cont~nua
en su administración pública, y al termmar
aquél, su vida sigue igual y Atenas, que no
siguiera a tiempo sus consejos, cuando menos
no cómete la felonía de abandonar a su orador en manos de sus enemigos. Reconoció el
pueblo ateniense sus virtudes, recordó l_as coronas que le había otorgado por los tnunfos
a que los llevó.

Este orador, nacido en 384 a. c. no sobresalió en la improvisación de su elocuencia. Carecia del don de las producciones fáciles; cuando se le rogaba que subiese a la
tribuna, de improviso, contestaba: "No estoy
preparado". Juzgaba prudente meditar, escrlbir con todo cuidado sus discursos. Como su
imaginación superaba en vigorosidad a la
prontitud, tenía que luchar consigo mismo,
se turbaba fácilmente y tomaba esa actitud
meditabunda y perpleja que originara las burlas despiadadas de Esquines, quien con destreza y agilidad asombrosa y su improvisación notoria. lo desarmaba a menudo, para
ser desarmado después por Demóstenes, quien
a fuerza de arduo trabajo lograba confeccionar algo superior para debatirlo.
Bastante luchó Demóstenes por adquirir
que por naturaleza le había sido negado,
por lo cual queda colocado en un plano muy
superior a .illsquines, quien dotado de una vivacidad y una rapidez de expresión no tenb
que luchar consigo mismu.
10

Los discursos de Demóstenes que afo1·tunadamente han llegado hasta nosotros son
de tres clase::;;

En su Oración por la Corona que es réplica al discurso "Contra Ctestifón" de Esqumes, Demóstenes tilda una vez más a su
contrincante de miserable y traidor por natul'aleza. Los insultos y viejas rencillas ponen
la nota discordante, pero Esquines pierde su
causa y tuvo que sufrir el destierro cosa que
prefirió a pagar la multa que le fuera impuesta.
lfln resumen, si analizamos los discursos
ele ambos oradores, llegamos a la conclusión
de que la elocuencia de Esquines era hija de
la gran fecundidad de su imaginación, que
poseía la habilidad y la avasalladora fuerz::t
que el odio engendra. Demóstenes en ca1ubio saca su oratoria del fondo de su alma.
henchida de amor a su Patria. Cuando se defiende de su enemigo se advierte el tono cte
hombre honrado que se ve ultrajado. Su pa.pel político lo hace ser superior a su adversario.

:i.-Los pronunctados ante la Asamblea
que son puramente poUticos.

Si como orador Esquines fue más afortunado por estar mejor dotado por la naturaleza, a él estaba destinado convertirse en el
primer orador de Grecia; pero a causa de su
amistad con los macedonios, perdió la Palma,
la cual le arrebató Demóstenes que supo mantener su espíritu su constante superación hasta llegar al suicidio al no soportar estar bajo
las órdenes de un general macedónico por im.
pedírselo su acendrado amor a la Patria.

Pero donde culmina su oratoria es en los
discursos públicos, entre los que se destacan
las Filipicas y las Olintiacas, las oraciones sobre la Paz y sobre el Quersoneso. En los discursos de las causas públicas presentadas ante los tribunales se destacan aquellos contra
individuos que ejecutaron actos que implicaban consecuencia de orden público. El discurso contra Midias revela la personalidad y el

Demóstenes es, en fin: ¡ la elocuencia
hecha hombre! .illmpleó el acero de la palabra para defender a su terruño, convirtiéndose en el heraldo de la dignidad nacional y
lograr así el linaje más elevado de todos, el
más puro, que es aquel que se adquiere en la
fuente del propio esfuerzo. Su figura se destaca en la retórica, en la elocuencia de su
época y en la de todos los tiempos . . .

1.-Los destinados a las causas privadas
ante los tribunales, y son de oraeu
1ega1.
::l.-Los destinados a las causas públicas,
mezcla de legal y pouuca.

24

arte del orador, se nota mayor violencia que
en las arengas públicas. Aqui se supera en
política y en oratoria.

25

�Sección de Libros
Lic. Alejandro Martínez García Y
otro, Hacia una plan.eación media y superior en Nuevo León. Monterrey, Centro
de Investigaciones Económicas de la Universidad de Nuevo León, 1970, Vol. I,
Cuantificación de l as necesidades de Técnicos Medios y personal calificado y su
proyección a 19 80, pp. 77.
Lic. Andrés Montemayor H .
(I)

Los recursos humanos son uno de los elementos primordiales para el desarrollo económico de un país y sin duda alguna, la inversión o preparación educativa que hace
una sociedad en esos recursos humanos repercute en corto y largo plazo en su propia
evolución como nación ascendente, ya que,
el bajo o superior nivel educativo de la fuerza de trabajo determina en general, menores
o mayores niveles de productividad.
Esta gran problemática es común en todos los pueblos en vías de desarrollo: Por un
lado las empresas industriales se enfrentan
a u~a grave escasez de personal calificado
de alto nivel y por el otro, existe una abundancia de mano de obra no calificada que cada dia es mayor debido a la continua corriente migratoria que proviene de zonas menos
desarrolladas y que contribuye a aumentar
la oferta de mano de obra sin ninguna calificación y que acarrea consigo graves problemas socio-económicos en las ciudades.
El Centro de Investigaciones Económicas de la Universidad de Nuevo León, consciente de este serio problema ha iniciado desde hace algunos años investigaciones sobre
recursos humanos en el Area Metropolitana
de Monterrey, y como primera etapa de dicho programa de estudio, publicó en 1968 el
trabajo sobre Recursos Humanos en el Area
Metropolitana de Monterrey, para conocer la
oferta de mano de obra, con proyecciones a
1980, de la población estudiantil a nivel de
educación primaria, media y superior.
El libro que hoy reseñamos, representa
una continuación en la dirección mencionada, que tiene como objeto señalar los requerimientos de personal calificado de la industria regiomontana, a distintos niveles de ocupación y por rama de actividad; por otro lado, la investigación de esta institución universitaria destaca la forma en que las empresas privadas de esta localidad han dado so1ución al problema de escasez del personal
calificado que demanda el propio proceso de
crecimiento y de modernización de la industria en el Area Metropolitana y como tal, pretende señalar las áreas de especialización en
las que las deficiencias de personal calificado son más agudas.

En las primeras etapas de nuestro desarrollo económico, las industrias regiomontanas utilizaron mano de obra no calificada
que ocasionó y ocasiona, consecuentemente,
un bajo nivel de productividad. En la actualidad nuestra industria aumenta su productividad para poder competir, tanto en el mercado interno, como en el exterior; esta situación, exige una adopción de tecnología más
avanzada y como una consecuencia lógica crece la demanda de mano de obra mejor calificada y más productiva. Sin embargo, nuestro
sistema actual no está preparado para satisfacer estas demandas de mano de obra y
pueden provocar con el tiempo "cuellos de
botella" en la provisión de trabajadores calificados y afectar la productividad de las inversiones.
En este sentido -destaca nuestro autor- es deseable y recomendable la preparación de un programa lo más completo posible, conteniendo tanto las necesidades específicas por personal calificado y técnico
que tienen las empresas, como la forma en
que se prepararía este personal; especificando el tipo, tamaño y planes de estudio conjuntos y congruentes de las instituciones educativas que deberán ser creadas para habilitar -por el lado de la oferta- e l personal.
Esta política educativa seria una de las soluciones al grave problema que padecemos y
que si no es atacado en este momento en el
futuro podría detener el buen desarrollo de
nuestra ciudad y tener implicaciones muy serias en las industrias del Area Metropolitana
de Monterrey.
Vale la pena destacar que este trabajo
está basado en una muestra de 210 empresas, las cuales fueron visitadas, pero por desgracia sólo cooperaron 108; es decir, aproximadamente el 60 % de la muestra original.
Por otro lado, hay que destacar que esta investigación posee dos apéndices donde se presenta el cálculo del tamaño de la muestra y
la metodología para obtener la proyección de
la cantidad absoluta de personal calificado
en 1980. Al mismo tiempo, se destaca que
esta investigación sólo es la primera parte
de otra que será más amplia y más especifica en sus puntos de referencia.
En fin, el libro del licenciado Alejandro
Martínez García, es de gran utilidad social,
ya que presenta no sólo la problemática educativa de nuestra nación en marcha, sino que
también nos da las soluciones correctas al
respecto y hace propias las ideas del Centro
de Investigaciones Económicas cuando dice:
" .. . es indiscutible que la mejor y mayor preparación del personal calificado, permite
atender a las finalidades de mayor bienestar
de la comunidad desde dos aspectos de nota-

26

ble. importancia: Primero, permite dar oportumd~d al individuo para lograr el mejor desempeno ~e sus cualidades personales y obtener,_ ~edlante la explotación racional de sus
hab1hdades, un lugar en la escala social acorde con su capacitación y deseo de superación
personal. Segundo, por otro lado con el desarrollo económico del Area Metropolitana que
descansa en forma predominante en el desarrollo de la industria de la localidad, se

precisa en medida cada vez más importante
de encontrar el suficiente y adecuado personal - a niveles cada vez más calificadosque _el I?ropio proceso de crecimiento y modermzac1ón de la industria requiere para su
desarrollo armónico y que tenga como resultado una mayor eficacia y niveles de productividad más altos que redunden en beneficio tanto de la actividad productiva como
de la comunidad".
'

Libros

Tierra incógnita
Rodolfo Calcofen Segura
(II)

Este vacío lo llena ahora la gran obra
del alemán-argentino profesor Dr. Grossmann.

La literatura latinoamericana estaba
considerada en la esfera alemana solamente
como un apéndice de la literatura ibérica. El
gran subcontinente era solamente un socio
comercial, con lo cual se explica. lo poco que
sabemos verdaderamente sobre la mentalidad
de aquellos hombres. Y se demostró con la
falta de la política de desarrollo se demostró
ultimamente durante el secuesÚo del embajador Alemán en Guatemala, donde precisamente el desconocimiento del carácter latinoamericano condujo a un final trágico.
Solamente con el comienzo de las celebraciones del centenario de Alexander von
Humboldt, alrededor de 1959, se empezó también en Alemania a interesarse y comprender
que América Latina tiene una gran importancia espiritual.
Con qué gran interés se han comprendido otros países con este subcontinente lo
demuestra claramente el grandioso resui'.n.en
que Grossmann nos da al final de su obra.
En Alemania existían unicamente dos
pequeños libritos, "La literatura españolaamericana en sus principales corrientes" un
librito de 81 páginas, publicado por Max Leopold Wagner en 1924 en Lipsia, y el estudio de 63 páginas de Hellmut Petricon: "Novelas españolas-americanas del presente",
publicado en 1938.

Grossmann fue durante decenios Catedrático en cuestiones hispánicas en la Universidad de Hamburgo. En círculos más amplios es conocido ante todo como editor del
muy aplicado diccionario alemán español de
Slaby-Grossmann.
Gro~smann demuestra que la literatura
s~ramencana es única en la literatura mundial, !ª. que es el resultado de una fusión de
dos vieJas culturas, iguales una a la otra lo
q~e determina su "caracter sintético", c~mo
dwe Grossmann.
Un examen profundo de la literatura suramerican_a, demuestra que la terminología
Y las medidas europeas no pueden ser usadas.
Casi hasta 1945 fue considerada esta literatura como provincial y colonial olvidando así que Rubén Darío al final ha 'hecho de
la península Ibérica, un pais subdesartollado
en 1900.
Una concepción geopolítica puede considerar quizá Europa como el continente del
equilibrio, América del Sur como el continente de los contrastes.
Grossmann declara con razón que "el
h echo de que en América del Sur falte entre

27

�Pero Grossmann no se limita a una interpretación puramente materialística. Sabe
colocar cada solitario en la gran corriente de
la historia espiritual latinoamericana.

pia cultura, ya en tiempos antes de la conquista europea, más vieja y mejor que la de
América del Norte. Esto provoca en ellos una
fuerte altivez.

Es acertado brillantemente demostrar
"la homogeneidad común de estos países (de
América Latina) en su integridad y en su específica americanidad, que ha existido siempre en todas las épocas como lo eternamente
permanente en el cambio de las modas literarias".

Por esta razón creó "La Alianza para el
Progreso", basada demasiado en ayuda técnica y de capital, no gratitud, sino hostilidad.

Y la importancia de lo autóctono como
motor en toda la historia latinoamericana se
manifiesta claramente.
Los hombres del subcontinente resurgen.
Reconocemos que viven aún dentro de la crea.
ción, no son solamente observ::tdores del mundo.
El tiempo es para ellos "estático" lo que
les permite la obs~rvación de las cosas una
al lado de otra. El paisaje les amolda aún,
aunque la influencia de la industria ejerce
cada vez más influjo sobre ellos.
Pero aún recuerdan estos hombres su pasado. Más, la creciente educación les hace
más conscientes de que han tenido una pro-

extremamente cultos y analfabetos, privilegi::tdos y pobres diablos en espíritu y dinero, la larga clase media, entre ciudad
mundial y campo, la cultura fijamente reposando en sí de un pueblo de los Pirineos o
de los Alpes, entre la altitud extrema de los
Andes y la amplitud de las Pampas y llanos,
la impresión que coloca medidas de paisajes
medios de Alemania o Francia, ha formado
enormemente la sustancia literaria del Nuevo Mundo".
Sobre esta base de Grossmann, una idea
general del desarrollo espiritual de Iberoamerica, es una coordinación llena de tensiones,
una mezcla de folklore e ideas vanguardistas,
epopeyas y dadaismo lo que encontramos. Pero todos los extremos se confunden en una
síntesis que domina sobre el pensar social.

No quieren ser de nuevo colonizados, esta vez por los medios de la civilización.
Este concepto interior se manifiesta en
la literatura. Grossmann nos ha proporcionado una idea total del espíritu del continente
suramericano, que no podrá ignorar quien
esté relacionado en cualquier manera con estos pueblos.
Una tierra incógnita fue descubierta.
Y la biografía al final de la obra, da un
resumen total sobre el movimiento espiritual
de América Latina, de su historia y de su desarrollo. Así no estorba que Grossmann reemplace los títulos de las traducciones elegidos
muchas veces equivocadamente por los editores alemanes, por traducciones propias. Pequeñas faltas que no disminuye el valor de
esta obra modelo, con que Alemania recuerda al final su falta en este terreno.

El suramericano llega a ser el hombre
que se busca a si mismo para alcanzar a su
propia cultura.
Cierto,
su creencia
nente tuvo
adecuado a

Europa ha llevado su cultura Y
a América del Sur, pero el contila fuerza de transformarlo todo
su caracter.

La joven poesía revela aún claramente
que el alma del hombre de este continente
está determinada teluricamente por la selva
virgen y las llanuras. En ello vibra como herencia de su pasado, un sentimiento de pan.
Cualquier corriente europea fue transformada. El clasicismo fue renacimiento, y en
el modernismo el suramericano se reconoció
como un hombre primitivo de la época del
átomo entre explotadores. Y justamente este
sentimiento explica la rebelión del suramericano contra el imperialismo, contra los USA.

Esta síntesis creó la americanidad.
Su espejo es la literatura en todas sus
formas.
Muy claramente expone el autor este proceso en su obra, esta fuerte tensión entre la
época de los indios y el tiempo moderno, entre herencia española y la intromisión de la
sangre negra. Y este caracter del latinoamericano lo manifiestan los ejemplos de la poesía suramericana, traducidas excelentemente
por Grossmann.

Grossmann indica siempre de nuevo la
estrecha juntura del desarrollo de la vida espiritual con su ambiente y las condiciones sociales. Muy sugestivamente lo demuestran los
cuatro mapas que están incluidos en el libro:
Naturaleza y paisaje en el espejo de la literatura latinoamericana, reflejos de la economía agraria en la literatura moderna latinoamericana, reflejos de la política, urbanización, industrialización y pensar social en la
literatura Iationamericana, reflejos literarios
de síntesis étnicos.

28

29

�Librerías Universitarias
•

~ "El deslinde" / bajos de la torre de la rectoría, ciudad universitaria.
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Ofrecen: libros de texto, obras de consulta, ciencias, literatura
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Distribuidores exclusivos de las publicaciones de la universidad
nacional autónoma de méxico.

�Armas y Letras
Revista de la Universidad Autónoma de Nuevo León. Cuarta Epoca. Número l. (Septiembre, octubre y noviembre de 1971). Editorial
Universitaria. Garibaldi y Matamoros. Monterrey, N. L. México. Suscripción por un año,
$ 24.00; en el extranjero, $ 3.00 Dlls.

Director/Salvador Pérez Ghávez
Colaboran en este Número:

Federico Berrueto Ramón / Israel Cavazos
Garza / Campio Carpio / Leopoldo Zea / Andrés Huerta / Margarita Paz Paredes / Alicia Quiroga / Andrés Montemayor / Rodolfo
Caltofen Segura/Armando López/

Impresa en los Talleres de la Imprenta Universitaria de la Universidad A1¿t6noma de
Nuevo León.

$ 6.00

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                  <text>Es una publicación trimestral editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León a través de la Editorial Universitaria. En las páginas principales de Armas y Letras se incluyen textos literarios, particularmente poesía, narrativa y ensayo, de escritores destacados de la localidad, nacionales e internacionales. Inició en 1944 de manera mensual, se mantiene activa en soporte físico y digital.</text>
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                <text>Armas y Letras, Revista de la Universidad de Nuevo León, 1971, Cuarta Época, No 1, Septiembre-Octubre-Noviembre</text>
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                <text>Es una publicación trimestral editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León a través de la Editorial Universitaria. En las páginas principales de Armas y Letras se incluyen textos literarios, particularmente poesía, narrativa y ensayo, de escritores destacados de la localidad, nacionales e internacionales. Inició en 1944 de manera mensual, se mantiene activa en soporte físico y digital.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Alicia Quiroga</name>
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        <name>Andrés Huerta y Margarita Paz Paredes</name>
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        <name>Israel Cavazos Garza</name>
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        <name>Obra López de Velarde</name>
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•

Y LETRAS
Revista de la Universidad de Nuevo León

N/2

�R

�J

[

Armas y letras /:1ndicc__ _ _
•

r

13 de septiembre de 1968. La manifestación del silencio/ Carlos Monsiváis/ 2.
La ca1·rera de los precios/ Jesús Ramones Saldaña/12.
Remode"lación de la zona ha,bitacional ( sector sur) de la ciudad de M onterrey/ Alumnos de la Facultad de Arquitectura de la Universidad de
Nuevo León/ 14.
Los últinws dias de agosto/ Horado Salazar Ortiz/ 19.
Octavio Paz: una malinterpretación de Tlatelolco/ Arturo Cantú/ 22.

Universidad.

de
Nuevo León
Rector/ doctor Oliverio Tijerina Torres
Secretario general/
licenciado Tomás González de Luna
Jefe del Departamento de Extensión
Universitaria/ licenciado Rolando Guzmán Flores
Coordinador de la Sección de Editorial/
arquitecto Alfonso Reyes Martinez.

.

.

Estructuras laminares/ Rodolfo Rodríguez García/ 29.
•

Poemas/ Alfonso Reyes Martínez/38.
Poemas/ Ernesto Rangel Domene/ 39.

La wtegoría de "la praxis" y el problema fundamental del conocimiento/ Tomás González de Luna/ 40.

Los libros/ Andrés Huerta/ 52.
Derrumbes en la avenida Cuauhtémoc de la ciudad de Monterrey/ fotografías de Alvaro Ríos Leos.

�bre la significación política concreta de los edificios públicos, lo cual sólo quiere decir se ha vuelto imprescindible el olvido, no el olvido total, ni
siquiera la falta de confianza en el recuerdo, simplemente el olvido selectivo, aquel donde la memo.ria utilizada como exaltación continua y sistemática de todos los acontecimientos, se vuelve atroz
sobreentendido, informe del resentimiento.
El compañero Nietzsche distribuye un volante: "Es imposible vivir sin olvidar".

13 de septiembre de 1968.
La manifestación del silencio
Carlos Monsiváis
vocado la inercia de su pesimismo, esa incapacidad de retirada ante la catástrofe que ha sido
garantía de los oligarcas y frustración de los
historiadores radicales de México.

El atiende a Tláloc1 dios de la lluvia, y desearía
escuchar un comentario:
-también el compañero prehispánico nos apoya

con su silencio.

"La manifestación será un fracaso", murmura pesaroso, al registrar, con percepción automatizada, a los activistas que reparten volantes, imparten listones, venden publicaciones mimeográficas, se saludan sin indiferencia y sin
complacencia. "Vamos a ser poquísimos. Es una
locura, una provocación".

Son las tres de la tarde del 13 de septiembre
y es viernes y la ciudad de México, al cabo de va-

rias semanas de agonia, aguarda, tensa, fragmentada en hipótesis, dominada por la inhibición que
declara intervenido cualquier teléfono, incierta,
crédula al extremo de saturar las gasolinerías
ante el rumor de una escasez, sin entender cabalmente como conciliar simpatía y desconfianza, civismo y miedo, apoyo y empleo. El organismo central del Movimiento Estudiantil, el Consejo Nacional de Huelga, ha decidido una gran
Manifestación del Silencio y la respuesta general
ha sido incredulidad y recelo. El atiende a Tláloc
y a los unos cuantos que, en espera, acumulan
pancartas y mantas, fijan sitios, comparten pronósticos de triunfo o represión. A él lo ha con-

El Museo de Antropología es un telón de
fondo ejemplar: su pretensión de una modernidad absoluta que albergue y clasüique herencias,
Je ha proporcionado a los manifestantes un paisaje
historiado, W1a escenografía primigenia donde los
orígenes de una nación se entreveran con la costosa arrogancia de quienes la gobiernan. Aunque,
aclaración importante, ninguno de los alli presentes persiste en la duda, incómoda y obsesiva, so-

2

Porque llega el tiempo en que el cúmulo de
la.s situaciones vividas, de tan extremo y de tan
recordado, deja de proyectarse ante nuestros ojos
como película o como desvarío y abdica de su reciedumbre episódica para mostrarse como nuestra
carne y nuestra sustancia, inflexión de la voz y
titubeo en el andar. Esa tarde de donde El sumerge ha cuajado en esa su cualidad libre, porque
acumula, sintetiza, esencializa otros momentos,
convertidos ya en médula de la conducta, porción
básica del entendimiento de la realidad, causa modificante incluso de nuestra manera de leer un libro o de h~cer el amor o de emborracharnos o de
mortificarnos ante el espejo o de quedarnos contemplando, ignorantes de la relectura, una nota
del periódico de ese dia:
"Nuevamenta están alimentando a Vallejo '[)01·
medio de una sonda. En una comunicación
enviada aye,· a esta redacción por la señora
Isaura Vallejo, hermana del líder
ferrocarrilero Demetrio Vallejo .•. 1'

va filmación de Tiempos Moderngs; cunde, tan
sólo, una personalización más allá de las convenciones del Registro Civil, más allá de esas precarias señas de identidad que son los nombres.
El empieza a saber quién es, porque empieza a
enterarse de hasta donde llega. El reacomodo del
país ha decretado la suspensión de la credulidad
ante el prestigio de un currículum vitae, la extinción del concepto "vida ejemplar".
El inicia un encogimiento de hombros. Alli
están. ¿Nada, nadie logrará evitarlos? Los demagogos se extasían releyendo su expediente de luchas, dan consejos, confeccionan listas de réprobos, se asoman al estanque para ver reflejado su
programa de acción. Al dictar su mensaje, al prestigiar en las ventajas que la repetición de su conducta supone, se alejan, ignoran a esta nueva experiencia que ya prescinde de la nostalgia de todo
lo que no se ha hecho en México a partir de 1810.
El insiste: los días pasados no nos abandonan: se filtran a través de la redacción de una carta, en el desciframiento de un rechazo. Permanecen en la premura con que se hojea el periódico
o se emite una opinión literaria: uno no se mueve en seguimiento de otros pasos, los pasos, por
ejemplo, del primero de agosto, en la marcha luctuosa que presidió el rector de la Universidad de
México, cuando todavía el instinto democrático
provenía del estupor de quien se advierte de golpe, habitando un país y no una oficina o un fin
de semana.
El escucha: son los pasos de la manifestación. del Instituto Politécnico Nacional, el dia cinco de agosto. Los politécnicos y un numeroso grupo de universitarios, parten de la Unidad Profesional de Zacatenco y concluyen su marcha, beligerante y radicalizada, en el Casco de Santo
Tomás. El escucha: son los pasos de la manifestación del 13 de agosto, esos pasos desatados a
las cinco de la tarde en la Plaza del Carrillón de
Santo Tomás, pasos a la conquista del Zócalo,
esa llanura vital de la República tan inaccesible,
tan resguardada por símbolos de todos los poderes y tan domeñada por poderes disfrazados de
símbolos. Pasos incrédulos, obstinados, absortos,
voluntariosos que fueron rescatanao, recreando
las calles, redescubriendo la Avenida Melchor
Ocampo, otorgándole otra fisonomía al Paseo de
la Reforma y a la Avenida Juárez y a la calle del
Cinco de Mayo. Los transeúntes se transformaron, súbitamente, en ciudadanos; el reconocimiento comunal del trazo de la ciudad le ganó la batalla a la grisura de las tardes tristes, en la ciudad predestinada a definirse como hotel. La Coalición de Profesores de Enseñanza Media y Superior Pro Libertades Democráticas encabezaba la

La falsa altanería, el ánimo fetichista, la reverencia del latinoamericano frente a la Historia
conducen a la noción de juego: ¿irá el viacrucis
de nuestro desarrollo, compañero Bolívar, de la
plaza pública a la recámara, del mítin al gesto, del
discurso al leve sobresalto? ¿Estará militando
nuestro subconciente, trastornarán los hechos la
técnica de observar una espalda, la simple y callada técnica personal de observar la espalda de un
cuerpo dormido en el amanecer? Por ahora no
hay respuesta; resta comprobar (al reconocer a
un amigo, al responder al pregón del magnavoz
que va señalándole números a los contingentes)
el valor de una impresión exacta: las experiencias
de los días, de las semanas anteriores, transgredieron la esfera de la evocación para disolverse en
la zona libre de los temperamentos. La Historia
se ha vuelto intransferible.
Carne y sangre de nuestro conocimiento: todo será posible menos llamarse de algún modo
preciso. Los nombres propios y los apellidos dejan
de tener sentido. No es el triunfo del anonimato
ni hay rebelión de las masas que obligue a la nue-

3

�ro por unas horas parece decidido a consentir el
delirio. Acompañando el consentido estrépito de
las campanas de la Catedral, se vuelcan las porras injuriosas. El error va más allá de que unos
cuantos pintarrajeen con insultos las paredes del
Palacio Nacional o de que alguien, pretendiendo
el diálogo público, la resolución de los seis puntos, le dé cita al Presidente de la República el día
primero de septiembre a las diez horas, decidiéndose mientras tanto instalar en el Zócalo una
Guardia Permanente de tres mil seiscientos estudiantes. El error llega al límite de oir el despropósito, de asentir a gritos, de vocear la aprobación sin que medien reflexiones elementales. El
error llega al límite de abdicar de una razón premiosamente ejercida. La manifestación deviene en
turba que aplaude y acepta las palabras sin siquiera escucharlas. Al final, se canta el Himno
Nacional y se incendian miles de antorchas de
papel. Otro conocimiento privado: nuestra irracionalidad se nutl,'e de asentimientos y doblegamientos ante el grito que se dice compromiso. Al
demagogo, lo propician los sentimientos de culpa o de ambición, lo fomenta la sordera de la entrega sin condiciones.

manifestación. Al frente, la enorme manta:
"LOS PROFESORES REPROBAMOS AL
GOBIERNO POR SU POLITICA DE TERROR"
Son los pasos del trece de agosto/ cinco kilómetros y medio abarcaba el desfile/
¡PRESOS POLITICOS LI-BER-TAD!
pasos que al ir descifrando el terreno, al ir recibiendo tímidos o ardorosos aplausos, se iban dejando ganar por la sensación de asedio y de cruzada/
¡LIBROS SI,
G R A N A D E R O S NO!

pasos que rodearon, vulneraron el Zócalo, la Plaza de la Constitución, y lo entendieron como espacio mensurable, dimensión humana, ya no la
tierra santa, ya no la propiedad exclusiva de efemérides y concentraciones en apoyo del gobierno,
sus visitantes ilustres y sus actitudes nómadas/
CHE- CHE- CHE GUEVARA,
CHE- CHE- CHE GUEVARA

dades blindadas y unos 10 motociclistas de la Dirección Genernl de Tránsito, que abrían la marcha".
"Al entrar los granaderos, los estudiantes
gritaron "orden, orden". Después, sin inmutarse,
se sentaron alrededor de la explanada y aplaudieron".
"Los tres mil estudiantes fueron replegados
por los soldados, policías y granaderos. Las unidades blindadas subieron a la explanada y destruyeron pancartas".
"Dos carros de bomberos, una bomba y doscientas patrullas de la policía con luz intermitente y las sirenas ululando rodearon toda la Plaza
Y se estacionaron en batería".
El suspende el recuerdo y contempla a un
grupo de muchachas que fabrican listones con la
materia prima de unas banderas rojas.
Los ataques de la prensa se han dirigido
contra el uso de símbolos no mexicanos. Vamos
a prescindir de las pancartas con el Che Guevara Y de las porras y de las banderas rojas. Vamos a llevar las figuras de Hidalgo, Morelos y
Zapata. Son nuestros héroes.

Y minutos después, a pesar de todo, el Zócalo se magnifica, crece, se amplia con la conducta de cientos de seres que lo viven y lo inquietan y lo descubren de un modo entrañable. Es la
Guardia Permanente. Circundados por una enorme cuerda, los preparatorianos juegan rondas infantiles, cantan "Doña Blanca" y "A pares y nones", se divierten y ostentan una inocencia ni
real ni fingida: verdadera allí, entonces, en ese
tiempo del trato diferente, de la nueva familiaridad con un lugar tan remoto como todo lo que
siempre ha estado a mano. Suenan guitarras roncas. En vivacs improvisados, que alían las enseñanzas de los boy-scouts con la imitación involuntaria de las películas de la Revolución Mexicana,
los grupos recuperan canciones, recobran atmósferas. Y si acaso yo muero en campaña. También,
además de "La cárcel de Cananea" y "La Valentina", se cantan canciones de protesta y las no
siempre felices parodias que ha producido el
Movimien~o. Otros grupos desfilan, hacen ejercicios. Faltan diez minutos para la una de la mañana. Crece un ruido, como proveniente de las
versiones fílmicas del drama migratorio de Adán
y Eva, y al desentrañarlo, uno deletrea la expulsión, la espada de fuego: "Están ustedes violando el articulo noveno constitucional. Dentro de
cinco minutos intervendrá la fuerza pública".

pasos que se desgastaron en la primera vivencia
emocionada, mítica y desmitificadora, del centro de un país.
Entraña raíz condición de melancolía: el 27
de agosto p~te del Museo de Antropolo?ía la
más nutrida la más combativa de las marofestaciones del Movimiento. Es la hora del triunfo:
los cálculos indican cuatrocientas mil personas Y
los más jubilosos señalan medio millón. Tarde intensa de pintores que portan un cuadro como alusión a una cultura libre y la Coalición de Padres
de Familia es el primer contingente y las consignas son "Orden" y "Rechazar a los Provocadores''. Los estudiantes de Medicina se concentran junto a la Columna de la Independencia, para evitar incidentes frente a la Embajada de los
Estados Unidos/PRENSA VENDIDA/ Por segunda vez al Zócalo adviene una honrosa fatiga que
'
.
se traduce
en chistes y comentarios heroicos
Y gozo repartido proporcionalmente. Sentados a lo
largo y ancho de la plaza, todos son concientes
de la hazaña: han desacralizado el Zócalo, lo han
poblado de nuevo, lo han habitado con cálida despreocupación.
Noche aciaga del Movimiento Estudiantil, noche de las provocaciones cumplidas, de la momentánea pérdida de la razón: el Movimiento,
esencialmente democrático, nunca se ha propuesto tomar el poder o hacer uso de la violencia, pe-

El asume el flash-back. La noche del 27 de
agosto la provocación llega a su término: los tanques exigen el desalojamiento, uncen, devoran la
noche. Las sirenas de las patrullas se elevan corno clamor o saciedad. El campamento es una
frágil estructura: el recorrido del ejército arrasa
tiendas de campaña y silJas y mantas y pancartas. La retirada utiliza la Avenida Mader:o, la
única vía libre. Las muchachas primero. La retirada es lenta, parsimoniosa, casi podría decirse:
"meditada". El valor personal se acendra, no por
defenderse de la exhibición de miedo ante los soldados, sino para corresponder al valor personal
de los demás. El valor de cada uno es homenaje
al valor de todos.
Al partir, los estudiantes se reivindican: la
salida es precisa, seca, arrogante: la salida adquiere las proporciones de la épica. La palabra
es terrible, pero demostrable. Los estudiantes que
arengan a los soldados, los estudiantes que entonan el Himno Nacional como una manera de evocar las dimensiones perdidas de México, los estudiantes que van haciendo mítines relámpago,
que van alertando a la ciudad, son un admirable proyecto épico, el vinculo de un pueblo con
la espectacularidad de la- Historia. La salida es
un canto largo, una invocación dolorosa y rítmica que los tanques vigilan: ¡ME-XI-CO LI-BER-

"Mientras tanto por las calles adyacentes al
Zócalo, venían soldados del 430. y 44o. Batallón
de Infantería y lo. de Paracaidistas, alrededor
de 200 patrullas de la policía preventiva, 12 uni-

4

5

�TAD, ME-XI-CO LI-BER-TAD! No es una
porra; es una imprecación. La pequeñez de la
Avenida Madero acentúa los sonidos. Entre los
edificios se va gestando un eco, que difunde y
apresa la frase que es, a un tiempo, petición Y
utopía, afrenta y promesa: ¡ME-XI-CO LI-BERTAD! ¡ME-XI-CO LI-BER-TAD!
En los prados del Museo de Antropologia, El
contempla el ademán febril de los organizadores,
los preparativos de los estudiantes de Medicina
que atenderán la salud de la marcha. Maniobran
las motocicletas cuyo impulso abrirá el desfile.
El relee un volante:
AL

Reiteramos que nuestro Movimiento es independiente de la celebración de los XIX Juegos
Olímpicos y de "fas fiestas cívicas conmemorativas de nuestra Independencia, y que no es en absoluto intención de este Consejo obstruir su desarrollo en lo más mínimo. Reafirmamos, además,
que toda negociación tendiente a resolver este
conflicto debe ser pública.
La marcha partirá a las 16 horas del día de
hoy, viernes 13, del Mu.seo Nacional de AntrO'J)ologúi e Historia, para culminar con un gran Mítin en la Plaza de la Constitución.
Ha llegado el día en que nuestro silencio sera
más elocuente que las palabras que ayer acallaron las bayonetas.

PUEBLO

La desconfianza va cediendo. El construye
el final de su sinopsis, el final de esa cronologia
que, en una forma u otra, todos elaboran y colman de anécdotas: "Ese día yo ... Me acuerdo
que estaba en casa de . . . Yo corría como loco y
me encontré a ... "

El Consejo Nacional de Huelga convoca a todos
. los obreros, campesioos, Maestros, estudiantes y pueblo en general, a la

GRAN MARCHA DEL SILENCIO.
en apoyo a los seis puntos de nuestro pliego petitorio:

-El 28 de agosto fue el desagravio a la bandera, ¿te acuerdas? En los periódicos se atacaba el Movimiento y se hablaba de blasfemia, de
desacato, por la bandera rojinegra que "usurpaba el lugar del lábaro patrio". Yo había ido a
arreglar un trámite al Departamento Central. Y
empecé a oir gritos y ese murmullo bárbaro de
multitud que no está muy conforme con serlo.
Bajé corriendo y me encuentro con un espectáculo impresionante. Un cuate hablaba y gritaba
¡Viva México! sin que nadie le respondiera y la
gente lo rodeaba y se estaban infiltrando muchos
grupos de estudiantes, que politizaban a como
diese lugar. En un momento dado, los grupos de
estudiantes rodearon el a3tabandera. Y luego o
entonces, es muy difícil o imposible la cronolo-

lo. úibertad de todos los presos políticos.
2o. Derogación del artículo 145 del Código J!enal Federal.

3o. Desaparición del cuerpo de granaderos.
4o. Destitución de los jefes policíacos Luis Gueto,
Raúl Mendiolea y A. Frfa.s.
5o. Indemnización a los familiares de todos los
muertos y her-idos desde el inicio del conflicto.

60. Deslindamiento de responsabilidades de los
funcionarios culpables de los hechos sangrientos.
en la que exigiremos la solución inmediata y definitiva por parte del Poder Ejecutivo a nuestras
demandas.

6

gia definitiva de los hechos, los burócratas que
habían salido de la Secretaría de Hacienda y de la
Secretaría de Educación Pública para que participaran en el acto, que empiezan a gritar: "¡NO
VAMOS. NOS LLEVAN! ¡NO VAMOS. NOS LLEVAN! y baJaban y repetían en coros estentóreos:
"SOMOS BORREGOS. SOMOS BORREGOS". Y
eso que se suponía que iban a apoyar el desagravio. Y los estudiantes hacían pequeños mítines y
hablaban con la gente e incluso rescataron la bandera rojinegra que estaban quemando, disque para
condenar la profanación de los símbolos. Se dejaron venir los granaderos con escudos y macanas. Los estudiantes organizaron de pronto un
pequeño desfile, con porras y el Himno Nacional
y con insultos y exhortaciones alternados para
los granaderos. Serían las dos de la tarde. Y por
los magnavoces se informó que la ceremonia del
desagravio había terminado y que desalojaran en
seguida. En ese instante, entraron los tanques y
las puertas de Palacio Nacional expulsaron a varias columnas de soldados a bayoneta calada. El
griterío era interminable, ¿te imaginas?, como
eso que llaman ruido blanco. La gente se movía
de un lado a otro, confusa, como en cine mudo,
llamando a sus familiares o a sus com·pañeros,
corriendo, tirando sus paquetes, atropellándose.
A los tanques les aventaban zapatos, cáscaras, libros. Se empezaron a escuchar tiros, disparos de
fusil y de ametralladora. Era el infierno.

ber hacer, lo haremos; hasta donde estemos
obligados a llegar llegaremos".
El pregunta la hora. Son las cinco y diez y
finalmente ellos han acudido, con reticencia, con
desconfianza, de modo inevitable. Y el deambular
de los grupos, Ja voluntad de someterse a una organización, describen algo especifico del Movimiento Estudiantil: las brigadas políticas, las brigadas de orientación, los cuerpos pequeños de cuatro o seis o siete estudiantes desplegados por el
Distrito Federal que diseminan una convicción, la
ideologia vital de quienes han creído en los muros de la ciudad, en los ojos de la ciudad, en el
oído de la ciudad, en la inasibe conciencia de la
ciudad.
(PUEBLO, NO NOS ABANDONES/
·
UNETE PUEBLO)
Han invadido los restoranes, las salidas de
las fábricas, los mercados, las casas, las tiendas,
las aceras, los camiones, las bardas, la inmovilidad ciudadana; hacen cadenas de manos para
convencer a los automovilistas, trabajan la noche entera sobre los mimeógrafos, pasan a máquina sus volantes, discuten con sus padres a la
hora de la comida, empiezan a leer a Fanon y a
Marcuse, pegan engomados, entablan conversaciones con los desconocidos, anhelan desmentir
los infundios. Pueden ser torpes, reiterativos, enfáticos, ingenuos. Tienen a su favor una virtud
básica: no dependen para su leaJtad de otro argumento ajeno a la fe primera: democratizar el pais.

-Lo que dicen que estuvo de poca fue el desagravio de la bandera que organizó en la Plaza
México un grupo de extrema derecha con el pretexto de la profanación de CatedraJ. Rentaron camiones que partían de la Basilica, avisaron en
las iglesias, organizaron sus huestes y no fue nadie. Todo el tiempo gritaban:

"Como la convicción no se compra ni se rinde,
n os llevará a la victoria" / "Luchamos
por los derechos del pueblo rnexioano" j"Libertad a la verdad. ¡Diál-OgoJ'&gt;/ "Tierra para
todos"/"Ude1· honesto igual a preso político".

¡SAN BALTAZAR CONTRA LOS TRAIDORES!
El ya ha oído muchas otras veces esas versiones o esas combinaciones de versiones distinta. Sin embargo, en cada ocasión experimenta el
mismo inevitable proceso que va de la comprobación de la impotencia a la indignación verbal, de
los ojos irritados al chiste de mala gana. Se vive
de nuevo en las calles, pero el precio es muy alto.
El deseo de una sociedad democrática atraviesa
el tamiz de las represiones, del sonido de las ambulancias como el nervio herido de la ciudad, de
los rumores que multiplican los muertos y las informaciones periodísticas que esparcen la difamación. Además, la respuesta del Cuarto Informe
Presidencial ha sido tajante:

En la alquimia de la tarde, las actitudes y
las palabras se vuelven todo menos lugar común.
La originalidad del acto es evidente: ¿ cómo inventar esas convicciones, esos ceños de responsabilidad, esa alegría de sostener una pancarta?
Las brigadas han innovado los estilos políticos, han inaugurado procedimientos radicales
en materia de comunicación. Con su conducta,
con su apasionada decisión proselitista, con la
mod~rnidad de sus acciones espontáneas, trascienden la confusión y las herencias. La herencia, por ejemplo, de una acústica antigua, residuo, aparición postrera de las voces de otros movimientos, remanente de las consignas fáciles, de
la devoción por el esquema: "LA VERDAD es
nuestra fuerza. Nuestras armas son la razón, la

"No quisiéramos vernos en el caso de tomar
medidas que no deseamos, pero que tomaremos si es necesario_; lo que sea nuestro de-

7

�justicia y el apoyo unánime del pueblo". Ese sonido viene del stalinismo
y de las decisiones impuestas de arriba hacia
abajo y de las mentiras piadosas ("el ap&lt;YYO
unánime del pueblo") y de las grandes abstracciones (verdad, razón, justicia) asumidas
como fórmulas topoderosas y de la amargura ante la incomprensión de ese pueblo por
quien uno todo lo sacrifica.
Ese sonido es un énfasis prescindible, un primer signo de urbanidad frente a las generaciones anteriores, como para compensarlas por esos
años con manifestaciones de veinte personas y mítines solitarios donde los mismos aplaudían a los
de siempre. Ese sonido retórico es parte de un
improbable museo de la memoria auditiva, al lado del ruido proveniente del primer nacionalismo de mariachis, al lado de la apagada complicidad de las buenas maneras y las grandes bibliotecas de la cultura castiza.

Y LAS VOCES DE LOS PROFE!'AS ESTAN
ESCRITAS EN LAS PAREDES DE LOS
CALLEJONES Y LAS CASAS DE HUESPEDES
El silencio es una estructura; el silencio articula el lenguaje de los manifestantes, de los preparatorianos arrancados del sueño de vivir en un
país que se inicia en una rockola y termina en
una discotheque; de los estudiantes del Politécnico conscientes ya de la falacia que les hacía ver
la lucha de clases como la suma de fiestas fabulosas donde era inconcebible su presencia. El siJencio organiza a quienes aceptan un ideal sin
perseguirlo más allá de lo esencial, sin perseguirlo hasta el ten-itorio de lo anecdótico y lo circunstancial, sin perseguirlo hasta su deterioro;
que aceptan un ideal sin perseguirlo hasta su institucionalización.
Y prosigue el desfile de contingentes: 76: Artes Plásticas, 77: Filosofía y Letras. La marcha
va resucitando el Paseo de la Reforma y él le envidia al locutor del carro de sonido esa resistencia física, ese don atesorado que podría funcionar en una de las enumeraciones de Rosa Luxemburgo, a propósito de las características del
militante, aunque no se halle muy alej~da de Barbra Streisand quien reseña en "One Minute
Waltz", con un solo golpe respiratorio, las propiedades del oxígeno. El locutor enlista:
Economía-Ciencias Políticas-Leyes-Ingeniería
Escuela Superior de Ingeniería Mecánica y
Eléctrica-Escuela Superior de ArquitecturaFilosofía-Escuela Superior de Comercio y Ad-

8

mi1ústración-Vocacional Cuatro-Vocacional
Siete-Vocacional Cinco-Preparatorias-Colegio
de Méxíco-Prevocacionales-Universdiad Iberoamericana-Universidad de Valle de MéxicoEscuela Superior de Economía-VeterinariaOdontología-Comercio-Normal Superior-Normal de Maestros-eh a pingo-AntropologíaCiencias-Medicina-Quimica-A1·quitectura
y las representaciones de los Estados y unos cuantos obreros, emblemas de la posible existencia de
un proletariado mexicano se niegue al trueque de
su dictadura por un puñado de resignaciones, y
los campesinos de Topilejo
(donde los estudiantes intervinieron para
apoyar al pueblo en sus demandas contra una
linea camionera que se niega a pagar la
indemnización a las víctimas de un accidente
estúpido; donde los campesinos admitieron
y fraternizaron con los estudiantes, donde se
colgaron en las calles grandes retratos de
Mao y el Che Guevara).
Y al nacer la marcha, al brotar ese primer
sordo premonitorio rumor que uno identifica con
la inminencia de situaciones ya acontecidas, él
advierte un fenómeno reciente: en el aplauso
emocionado a esos campesinos de Topilejo, de rostros donde el cansancio hace las veces de la incredulidad, de expresión apagada y distante que
señala el abismo entre una esclavitud de siglos
y una esclavitud de nueve a cinco; en la exaltación que infunde su lento, parco, austero desfile,
él decide reconocer la gana que el pueblo tiene
de creer en el pueblo, el ávido indescriptible deseo de soñar que alguien, al fin, actuó con generosidad, procedió con amor y (como anhelando
una justificación póstuma a tanto nacionalismo
declamado que la realidad quebrantó) y, entonces, no hizo igual con ninguna otra nación. El
aplauso es tribuna, espejo, valla, ceremonia, voto
de confianza: México puede ser algo más que una
desigual unidad habitacional con vistas a los Estados Unidos, algo más que el bronce de las estatuas
invertido en Bonos del Ahorro Nacional, algo
más que un sistema de metáforas por correspondencia.
La manifestación rodea la estatua de la Diana Cazadora. En la avanzada, precediendo a las
motocicletas, un camión del Instituto Politécnico
Nacional Sobre el toldo, dirigentes estudiantiles.
De pie, como un estatua happening, como una reseña imparcial de la decisión del activista, un estudiante, haciendo con las dos manos la V de la Victoria. Más tarde, él se enterará de su nombre: Luis
Tomás Cervantes Cabeza de Vaca, líder de la Escuela de Agricultura de Chapingo. Ahora él se sorprende pensando en Rayuel,a y atisba una silueta:
es la Maga, desconcertada, creyendo entrar en cualquiera de las manifestaciones de mayo en Pa-

9

ris. Tal vez, musita mientras la ve desaparecer,
una de las funciones secretas de la literatura sea
facilitarnos las teorías sobre la identidad de nuestros compañeros ele marcha. A lo largo del territorio que el movimiento sojuzga se reparten
volantes:
"Pueblo Mexicano: Puedes ver que no somos
unos vándalos ni unos rebeldes sin causa,
como se nos ha tachado con extraordinaria
frecuencia. Puedes darte cuenta de nuestro
silencio, un silencio impresionante, un silencio
conmovedor, un silencio que expresa nuestro
sentimiento y a la vez nuestra indignación".
Quienes desfilan, preparan los adjetivos que
encomi_an su intento (impresionante, conmovedor,
e:J.'presivo). No es impudicia: de seguro ya están
hartos de verse calificados por los demás. Los preparatorianos y los de las vocacionales, los más jóvenes, han elegido e_l esparadrapo, la tela adhesiva sobre los labios para acentuar su silencio: un
clarísimo y violento afán simbólico los domina. El
silencio existe como una llamada de atención:
nuestra m a r c h a es un discurso. El silencio
existe como un castigo: denunciamos y liquidamos décadas de verbalismo inepto. El silencio existe como un autocastigo: confesamos las
insuficiencias de nuestra relación con el pueblo.
Simultáneamente se procede a la creación de un
vacío, donde desaparecen las autoridades morales
Y la educación en el respeto, donde se desvanecen
las soluciones al gusto de todos y la paciencia ante la adversidad.
El adapta a Susan Sontag: el silencio desempeña varias funciones: certifica la ausencia del o
la renuncia al pensar-a-la-mexicana (ese silogismo
de conclusión ineluctable: Todos los hombres son
mortales
Sócrates es hombre
Sólo el Poder tiene razón) ;
certifica la integración inicial de un proceso distinto del pensar; consigue tiempo, le concede una
tregua al pensar; ayuda al lenguaje para el logro
de su máxima seriedad y eficacia.

El Movimiento Estudiantil está relatando en
esta marcha su pasado inmediato: se decidió por
el idioma político o democrático de que disponía
a modo de herencia nacional, y se encontró con
un acervo de injurias y recelos, consignas y slogans. Decidió enriquecerlo a partir de la experiencia de la Revolución de Mayo y se vio enjuiciado por imitación extralógica y sujeción a
las ideas exóticas. Como en la imagen de Sartre,
al prescindir estas bocas de la mordaza, se encontraron desprovistas de sistemas lógicos o estrategias políticas; sólo les habían legado la adulación y el insulto, Gracias-Señor-Presidente y NoAceptamos-Héroes-Ajenos; el oprobio de la inarticulación y el cliché era su patrimonio natural.

�Eso fue el principio, aunque el principio haya sido ayer. La vigencia de una generación empieza a producirse a través del entendimiento de
su pobreza. El primer error del Movimiento, parecían afirmar las telas adhesivas que sellaban el
compromiso de la marcha, fue concebirse como
Generación Espontánea. No únicamente se es hijo de las propias acciones; se es también -vicios
de la genética- hijo de los propios padres y Plutarco Elías Calles había redactado, sin quererlo,
ninguna de las dos partes, más de un discurso en
más de una asamblea. En las asambleas, solía
practicarse el viejo juego latinoamericano de la
teatralización: no pocas veces se escenificaban,
casi voluntariamente, fragmentos selectos de las
situaciones históricas consagradas. De allí que la
imaginación que había dado origen a ese discurso implicito, trascendiese el rechazo a una represión continuada para relacionarse con el desafío
concreto no sólo a las estructuras viciosas o vencidas, no sólo a los métodos tradicionales de la
oposición, sino - y muy profundamente- a los
variados estilos de vida con que se había querido
entender o modificar a México, a través de operaciones convencionales de integración o marginalidad.

había la animada disposición de forjarse un lenguaje; en la adopción del silencio se delineaba la
voluntad de adquirir autonomía en el sonido, de
enterarse al fin de cuál podría ser el sonido de
una sola mano aplaudiendo, de captar el significado de 1as voces emitidas con decisión autónoma, de chingada a concientización, de pendejo a
mediatización. El silencio era desdén ante el atropello, el saqueo semántico: desdén ante el cinismo
que culminaba en el mandato:

El recordó un hallazgo muy difundido de
Marshall McLuhan: El medio es el mensaje. Y vislumbró su error inadmisible: muchas veces había calificado el Movimiento por lo que se decía
y había encontrado improvisación, vulgaridad,
dogmatismo, cerrazón, bravata. Mas esas eran
expresiones caducas, heces, vestigios de un mundo que, así se comportasen como repertorio de
ademanes o retórica imperante, no pasaban de
ser supervivencias formales, ropaje envejecido de
un contenido renovador. El mensaje del Movimiento era (así le parecía a él ahora de modo
inobjetable) sus medios fundamentales: las brigadas y su instinto de solidaridad, las manifestaciones y su empecinada, terca, obsesiva creencia
real en la Constitución, en las perspectivas democráticas, en el respeto hacia las leyes. Eso aunque algunos radicales argumentasen lo contrario:
el Movimiento no mentía y los seis puntos no hacían sino proyectar la fe masiva en un proceso
de justicia moral y legal. El mensaje del Movimiento eran sus grandes medios expresivos: la
férrea urgencia de compromiso público, el sentimiento de comunidad, la exigencia de diálogo. Lo
otro, el dialecto rudimentario de muchas proclamas, la carencia de matices de muchos discursos, la irracionalidad de muchas intervenciones,
no venían siendo sino la perspectiva del despegue,
las palabras iniciales de un cuerpo colectivo que
nunca antes había hecho uso de la palabra. El
mensaje de pronto se aclaró, se despojó de moralejas, resultó nítido: en la petición de diálogo,

La manifestación avanzaba y crecía, se multiplicaba con el abandono de los pequeños temores, con la. cesión de las timideces, con el desprendimiento de la duda, con la emoción del arriesgue forzoso, con el valor y la valentonada. Crecía
en razón de cinco a uno, de cuarenta a mil principiantes a los doscientos mil que colmarían el Zócalo. Las cifras se arrojaban al azar pero eran
tan reales como si fuesen resultado del más estricto conteo: una colectividad tenía derecho a
aplicarse el adjetivo numérico que juzgase conveniente. Y no había trampas ni estadísticas falseadas: los números aproximados se volvían verdades emotivas y eso era todo.

POR ORDEN DE LA REVOLUCION,
QlJE NINGUN MEXICANO
SE MUEVA DE SU LUGAR
El silencio se oponía al otro silencio, al aterrado ante el ejercicio de Jas pausas, al temeroso de la corporización de la palabra inconforme.
Y él recordó otra cita citable de Wittgenstein,
seguramente mal aplicada en esta ocasión: Pero
no todo lo que puede ser pensa.do puede ser dicho.

Y se le mostraron, como en un relámpago informativo o un anw1cio subliminal, las inconformidades y las rebeliones, el aburrimiento y la desesperanza, el asco y las impaciencias que no podían
ser dichas, que aguardaban la hora de su acaso
imposible proferición.

Y como el otro simbolo, el gesto que complementaba la ausencia de gritos, la señal que explicaba y hablaba en nombre del silencio, emergió propuesta, indicada, sugerida, pedida, la V de
Venceremos. Nunca antes se había utilizado masivamente: en los dias venideros le conferiría un
signo a la derrota, se opondría a los rifles y sería
la última imagen visible antes de la tragedia. El
13 de septiembre la V se esparció, se extendió
simplemente, abarcó todas las manos, las elevó,
les concedió el impulso de manifestar, de manifestarse a través de la esperanza. Y pese al enorme desprestigio de la esperanza, que desde las Hibueras y Acatita de Baján hasta Chinameca y la
declaración "Soy creyente" en labios del sucesor
de Cárdenas, no había dado una como quien dice,
no había mostTado mayor habilidad en materia de

10

ayudas existenciales; pese al conocimiento teórico
de cómo nos había. ido a partir de Acamapichtli,
la V refrendaba esa tarde variedades y matices
del optimismo, enriquecía la manifestación y el
catálogo de respuestas corporales frente a lo que
viniese: represión o solidaridad
Y no eran meras frases las acuñadas en esta
revisión de los hechos. Eran las impresiones
guardadas, difícilmente discernidas, incluso apenas atisbadas, que se vertían en el reconocimiento de que por fin, después de muchos años de vaguedad, vida a medias, raquitismo cultural, desilución profesional; de que por fin ese elemento
tan extrnño, tan desconocido, ese elemento mítico para las nuevas generaciones de mexicanos,
la Historia, desertaba de su condición ajena y
abstracta para convertirse en una manera concreta y personal de ordenar, vivir, padecer, amar
o abominar de la realidad. Puesto que la Historia
existía, la realidad se volvía modificable. Palabras sí, pero palabras que se erigían en el desarrollo impredecible del simple y banal "uno mismo"; palabras que se trasmitían hermosamente
(sin palabras) en una Avenida Cinco de Mayo poblada de manos con la V, en ~n Paseo de la Reforma poseído por un silencio significativo, poseído por el desprendimiento de una acepción raquítica y mohosa de la Historia, en beneficio d'e otra,
aún borrosa, todavía entre neblinas y sin embargo vital y justa, ya añadida orgánicamente a la visión del mundo de los manifestantes.

En los vastos, infinitos días de 1968 se intentaba la tarea primordial: esencializar el país, despojarlo de sus capas superfluas de pretensión y
autohalago y mímica revolucionaria. 1968 nos estaba entregando el primer contacto real (por lo
mistno, sórdido y deslumbrante) con el universo
político y social que había conocido su última figura dramática con el General Cárdenas, cubriéndose desde entonces con una bruma, con la vanidad del deber cumplido, con la opacidad de una
disculpa ante las fallas mínimas de la Unidad Nacional. 1968 no inventaba o engendraba a México: sólo lo descubría, lo hacía visible y comprensible. Y ante la reiteración y la longevidad de los
líderes sindicales, ante los jamás intelectuales metidos a siempre ministros, ante los representantes populares que ensalzaban la excelencia democrática de la represión, era legfü.mo reivindicar
-aunque la actitud sobrellevase una carga décimonónica de romanticismo- la necesidad de actitudes heroicas, la urgencia de una política existencial donde las ideas fuesen asumidas espectacularmente, por quienes ya no se identificaban
en Jo personal o en lo ideológico con la Revolución Mexicana, entre otras cosas para no incurrir
en la tentación de dirigir hacia ellos mismos la
espléndida gratitud de México.

Y la manifestación fue avasallando las irunediaciones y manejando una perspectiva insólita que
desdeñaba al porfirismo escenográfico del Paseo
de la Reforma. Las incorporaciones, las asimilaciones de la marcha no eran sorprendentes por
el número, sino por el temor controlado de que
provenian. En el aplauso, en las frases de aliento
y en los vítores de quienes la contemplaban, seguía sin darse el ánimo subversivo, aunque se
desplegase el anhelo de disidencia. Muy pocas
veces se había producido un desbordamiento tan
declarado de amor a la legaJidad y a los principios, al empeño de transformar lo circundante
porque existen artículos constitucionales y valores morales que así lo exigen. Ante la constancia en el ejercicio de fa V, el público respondía
con un apoyo, un aliento en última instancia político, pero generado, hecho posible por esa recreación, esa vivificación multitudinaria de un
instinto moral, el instinto de solidaridad, fenómeno siempre reciente, siempre sorpresivo.

La manifestación refrendaba el itinerario de
la nueva tradición: de Paseo de la Reforma a la
Avenida Juárez y de allí por Cinco de Mayo hasta verterse en el Zócalo reconquistado, otra vez
a la disposición de esa gran multitud. Con su mentalidad retórica, él hubiese designado toda la jornada con una expresión del tipo de "Paraíso Recobrado", mas para entonces nadie hubiese sometido las nociones de paraíso o infierno a las
pruebas de los espacios abiertos, sino el equivalente de los espacios cerrados.
El Zócalo estaba a la vista: ya no la Tierra
Prometida, ya no una representación de la sede
de los poderes, nada que no fuese, escuetamente,
el Zócalo. Se había perdido la facultad de concebirlo meta, porque el país se había convertido
en una sola meta o en un interminable punto de
partida. La gente llegaba al Zócalo y atendía a
los oradores:
"No nos afectan los ataques, las injurias ni
la represión. La historia nos pondrá en su
sitio a cada cual. Se nos acusa de intransigentes y lo cierto es que el gobierno ha escamoteado la verdad al pueblo. El intransigente es el gobierno que pretende discutir
los problemas del pueblo a espaldas del pueblo".
El prendió un periódico y lo sumó a las miles de llamas que ardían como otro simbolo evidente que ya nadie explicaba. Y todo era posible
en esa sensación de victoria popular y triunfo
moral. Y todo se podía resumir en una intuición,
una seglll'idad personal, un instante, una frase de
André Malraux: "¿y qué es la libertad del hombre sino la conciencia y la organización de sus
fatalidades?".

11

�gas natural, etcétera). En efecto, de 1960 a 1969
el renglón de servicios públicos (agua, luz, teléfono, etcétera) han variado marcándose los mayores cambios entre los años de 1961-1962 y de
1968-1969.
Si bien es cierto que durante este período considerado se ha modificado cuatro veces el salario
mínimo, éste no ha sido lo suficientemente fuerte
para contrarrestar el alza de ciertos bienes y servicios que forman el grupo de gasto en vivienda.
De la estructura del gasto familiar de la población más pobre de Monterrey (familias con
ingreso menor de 1,000 pesos), el gasto porcentual que realizan en vivienda, asciende a 35.3%,
o sea que sé gastan 282.40 pesos mensualmente
incluyendo los servicios en vivienda.

..;
--

e

••

.JI,.. - ..

-

La carrera de los precios
Jesús Ramones Saldaña
COMO ES bien sabido, de nada sirve que aumente el sueldo del trabajador, u otros ingresos,
si al mismo tiempo se enfrentan al problema del
aumento no controlado de ciertos bienes que consume la población. Tomando en consideración lo
anterior la medición del aumento en precios resulta alta~ente práctica en la determinación de la
insuficiencia del ingreso en determinadas clases
sociales.
En Monterrey, desde 1960 se viene observando la variación de los precios pagados por los consumidores, y se puede decir que en términos generales crecen a un nivel promedio de 3.7% anual
de 1960 a 1969. Significa esto, que nuestro poder
de compra se ve disminuido en cerca de un 4 %
anual· lo cual provoca una disminución en el ingreso 'real. Este aumento de los precios en el área
industrial de Monterrey afecta seriamente a un
30% de la población que recibe el salario mínimo
y cuyo poder de compra no se mejora a pesar de
los cambios que se originan por ley cada dos años.

De los grupos que componen el gasto de las
familias (alimentación, vestuario, vivienda y gastos varios), se desprende que el incremento en los
precios en el Area de Monterrey se debe en gran

parte a los gastos realizados en vivienda, puesto
que éste ha aumentado en 5.1 % anual. El aumento del grupo de vivienda por encima del promedio general (3.7 % anual), frente al hecho de que
las rentas de las casas-habitación que pagan alquileres por abajo de 450 pesos han estado congeladas desde 1960 nos hace pensar en lo poco
efectivo de la congelación o que la gente ignora
o no hace uso de este principio de justicia social.
Por otro lado, cabe esperar que la oferta de casashabitación no está aumentando tan rápidamente
como la demanda, lo cual se ensancha por el acelerado ritmo de crecimiento demográfico de la
ciudad durante el período de 1960-1969 (6 %
anual, aproximadamente).
Ahora bien, el incremento en los precios de
los bienes y servicios que forman el costo en vivienda manifiestan ligeros ascensos que tienen una
repercusión fuerte sobre las cantidades consumidas entre las gentes de más bajos ingresos, ya que
al elevarse los precios de artículos que for~an el
gasto en vivienda, las familias más pobres necesariamente dejarán de prescindir de los artículos
considerados como de primera necesidad (leche,
huevos, maíz, etcétera) para sostener el gasto fijo
que representa la vivienda (alquiler, luz, agua,

.12

Si el propósito actual es que la mayoría de las
viviendas habitadas por familias de ingresos bajos cuente con los servicios elementales e indispensables como: drenaje, agua, electricidad y gas, una
política de precios discriminados en los servicios
mejoraría el nivel de vida de esos grupos y eleva,..
ría su poder adquisitivo.
Al igual que los precios de algunos servicios
han cambiado, los precios en mobiliru.·io (cama,
radio, plancha) y los artículos de conservación y
limpieza (polvo detergente, escoba, etcétera).
Otro grupo de bienes cuyos precios se elevan
aunque en proporción un tanto menor que el de
vivienda, son los de alimentación, que crecen a un
ritmo promedio anual de 3.3% de 1960 a 1969. Esto representa un serio problema para determinados grupos de familia con ingresos bajos, donde los
mayores gastos se originan en el renglón de primera necesidad como lo es la alimentación. En efecto,
las familias con ingresos por abajo de 1,000 pesos
gastan el 44.4 por ciento en alimentación. Sin embargo, a pesar de la elevada proporción porcentual
que representa el gasto en alimentación, la dieta
continúa siendo raquítica, constituida principalmente por cereales y féculas como: maíz, frijol,
arroz y papas, y consumiendo en menor grado los
artículos ricos en proteínas como: leche, huevos,
carne, queso, etcétera.
El análisis de los artículos que componen la
alimentación muestran cambios en los precios de
las carnes. Por otra parte, el grupo de harinas,
granos y féculas se mueve más lentamente, aunque existen casos especiales que han duplicado su
valor (v. gr. el arroz y el garbanzo).
Conviene hacer notar que los artículos que están creciendo y que forman el grupo de la alimentación están considerados como necesarios para

que las familias no sufran de quebrantos en la salud. Por cierto, los cambios en los precios de los
artículos de la alimentación repercuten con gran
fuerza sobre la economía familiar.
De continuar la carrera de los precios, el poder adquisitivo de las familias descenderá, dando
lugar a que el mercado interno no se amplíe y ante lo reducido del mercado, existen pocas probabilidades de que aumente la inversión, sino todo
lo contrario, desalienta la ínversión. Cuando la inversión baja o se reduce, lo más probable es que
se origine una desocupación.

Por lo que respecta a los cambios de los precios del vestuario resulta interesante destacar que
crecen más lentamente, sin embargo, los gastos
que se realizan en zapatos, pantalón, camisa, camiseta, etcétera, es poco significativo en las clases de bajos ingresos ya que los grupos de familias
con ingresos menores de 1,200 pesos realizan gastos de vestuario cercano al 10% mensual. Por lo
mismo reducido del gasto en ropa, las variaciones
en los precios no afectan sustancialmente el nivel
de ingreso. Sobre todo porque surge una actitud
privativa por estos tipos de bienes o bien la renovación de las prendas de vestir se hacen menos
frecuentes.
Los precios en algunos otros bienes y servicios como: transporte, educación y recreo, médico
y medicinas y artículos para el aseo personal crecen a· un promedio anual de 3.4 %. Esto repercute
frecuentemente en la economía familiar de la clase media y baja porque no existe la alternativa
de sustitución. En efecto, los gastos en médico y
medicinas, educación y diversión y algunos artículos de aseo personal resultan poco favorecidos por
los grupos de ingteso medio y bajo, de aquí la tendencia de las personas de más bajos ingresos a
utilizar más frecuentemente los servicios médicos
y educativos de tipo oficial.
Si comparamos el índice de precios de la ciudad de México, con el de Monterrey a partir de
1960 a 1969, encontraremos que en éste último,
crece más rápido (3.6%) que en la ciudad de México (2 %). Aunque la diferencia en precios no es
muy significativa, el origen de esto quizá pueda
encontrarse en la política general de precios y
subsidios con que el sector público favorece al nivel de vida en la ciudad de México.
En resumen, si el propósito oficial es proteg~r la economía popular y frenar la carrera de los
precios, se requiere una mayor intervención de las
autoridades para que el precio que se fije sea
respetado, porque cualquier alteración, cualquier
violación, lesiona la economía de los más débiles
y necesitados.

13

�Remodelación de la zona
habitacional (sector sur) .
de la ciudad de Monterrey
(Memoria del proceso)

Osear A. Lazo Elizondo
Plan general.

Roberto Martínez Garza
Pedro N. Ordóñez Chapa
(coordinador)
Guillermo Ponce Rojas
Sergio A. Salazar Salinas
Heriberto Saldaña Herrera
José M. Salinas Villarreal
(jefe de Planos)
Higinio Valdez García
Aquiles Villarreal Vidal
Santiago Villarreal Villarreal

Como problema académico dentro del
curso de Urbanismo de la Facultad de Arquitectura de la Universidad de Nuevo León, se
presentó el de remodelación de un sector de la
ciudad.

. Po~ lo anterior se presentaron varias premisas, tales como: ¿qué es remodelación? y
¿qué se puede remodelar? Por medio de estos
estudios a Plan de Metrópolis se lograron percibir los problemas existentes dentro de la ciudad; esto fue gracias a la cooperación de instituciones estatales y municipales.

Estos estudios constaban de: planos de vivienda, vialidad. usos de la tierra, etcétera,
y por medio de ellos se obtuvieron los sectores dentro de Ja Metrópolis que necesitaban
remodelación. Se estudió uno por uno y jerárquicamente se eligió e.l sector sur de la ciudad,. q~e corresponde a la colonia "Independencia , (como la mayor sacrificada).

Alfonso Ortiz Córdoba

Se pensó en que esta solución de remodelación no quedara en un plan utópico y entonces se difinió si ésta seria a largo ~ a corto
plazo. Y bajo una buena consideración y viendo las posibilidades a realizarse po11 parte de
las autoridades, se eligió por unanimidad el
plan a corto plazo.

arquitecto Hédor de Jesús Cast~llanos Navarrete
( coordinador general)

El siguiente paso fue el de trazar un plan
general para el desarrollo del problema, el
cual estudiaría la mejor manera de resolver
las necesidades.

Raúl Leal Garza
(jefe de Maqueta)

El plan general es el siguiente:
A/ ANTECEDENTES TEORICOS.
B / ANALISIS DEL PROBLEMA.

14

C / UBICACION DEL PROBLEMA EN
CUANTO A TIEMPO Y ESPACIO.
D / ANALISIS DE LAS CONDICIONES
ACTUALES (PARTICULAR'.ES).

E/ EVALUACION DE LAS NECESIDADES.

F/ PLAN GENERAL ZONA HABITACIONAL.

'

G / REMODELACION DE ZONA HABI-

TACIONAL.

A/ ANTECEDENTES TEORICOS:
l / Conceptos generales:

Remodelación.
Diseño.

2 / Investigación.

Familia.
Patriarcal.

Habitación vivienda (do,m éstico).
Barrio.
Ciudad óptima.
Jacal.
Tugurio.
Tipos de vivienda (decadente).
Buena.
Residencial.
Vialidad..
Trabajo.
Importancia de la zona habitacional
Recreación.
Educación.
B / ANALISIS DEL PROBLEMA:

15

�1/ Tipos de vivienda y su localización.

3 / Tipos de construcción y diseño.

2 / Vialidad.
a/ Transporte público.
b / Transporte particular.
c/ Transporte de carga.
Educación (universitaria).
Recreación.

E/ EVALUACION DE LAS NECESIDADES:

1/ Usos de la tierra.
a/
b/
c/
d/

3 / Equipamiento ( esPectáculos).
Tercia1·io.
Industria.

2 / Vialidad.
3 / Densidad.

4 / Zonas de trabajo.
Comercio.

4 / Aspecto socio-económico.

5 / Evaluación ( de lo anterior).

5 / Tipos de construcción.

C/ UBICACION DEL PROBLEMA EN
CUANTO A TIEMPO Y ESPACIO:

F/ PLAN GENERAL (ZONA HABITACIONAL).

1/ Tendencia de crecimiento.

G / REMODELACION DE LA ZONA HABITACIONAL:

2 / Area de expansión.
3/ Localización fisica (limites).
D/ ANALISIS DE LAS
ACTUALES:

Area de vivienda.
Area de Comercio.
Areas verdes.
A.reas recreativas.

CONDICIONES

1/ Análisis geográficos.
Analitlco.
Anal1tico geográfico.
Analítico.
Cuantitativo.
Usos de la tierra.
Proposiciones.
Vialidad.

En el inciso A: ANTECEDENTES TEORICOS: se definieron conceptos generales tales
como remodelación y diseño. 8e investigaron
las áreas habitacionales a las cuales les corresponde: la. familia y los diversos escalones,
su equipamiento.

Vista rlel Santuario de Guadalupe y su

equipamiento.

Los tipos de vivienda, así como la i mportancia de la zona habitacion.al.
Inciso B: ANALISIS DEL PROBLEMA:
para este inciso se hicieron los siguientes planos:
Tipos de vivienda y su localización.

2 / Análisis cuantitativo.

Densidad de población.
'Pirámide de edades.
Aspecto socio-económico.

•

Transporte público .
Vialidad (transporte particular) .

Vista rlel centro gubetnamental.

Calle Querétaro con locales comerciales y apartamientos.

16

17

�Respecto a los estudi:lntes de secundaria

Transporte de carga.

y comercio, se obtuvo un promedio de 6.8 estudiantes por manzana. Dentro de los dos barrios, existen 449 estudiantes. En la Ciudad óptima hay 2, 258 estudiantes.

Equipamiento terciario.
Zonas de trabajo.

En las escuelas primarias existen 2,136
alumnos entre hombres y mujeres; se obtuvo
un promedio de 3 2.4 estudiantes por manzana,
dando en la Ciudad óptima un total de 17,928
estudiantes de primaria.

Se evaluó todo el trabajo anterior.
Inciso C: UBICACION DEL PROBLEMA
EN CUANTO A TIEMPO Y ESPACIO: se estudió un sector determinado dentro de la
colonia " Independencia", para obtener de
ello la tendencia de c1·ecimiento, el área de
expansión y los limites o localización fisica.

PERFIL SOCIOLOGICO: se hizo el estudio de las diferente actividades que desarrollan las personas que viven en los dos barrios;
son las siguientes:

Inciso D: ANALISIS DE LAS CONDICIONES ACTUALES: este sector abarca 72 man~anas, y sobre éstas se hizo el análisis de las
condiciones actuales, el cual consta de análisis geográficos, (se hicieron planos de usos
de la tierra y vialidad) y cuantitativos. por
medio de encuestas a cada vivienda de las 72
manzanas, obteniendo de estas encuestas la
densidad de población, pirámide de edades y
aspecto socio-económico. Por medio de los estudios se obtuvieron los limites de la Ciiudad

Hombres
Profesionistas
Comerciantes
Empleados
Estudiantes
Obreros
Eventuales
Ambulantes
Hogar

óptima.

Inciso E: EVALUACION DE LAS NECESIDADES: dentro de este inciso se obtuvieron
todos los datos de las encuestas para sacar
la pirámide de edades, la pirámide de estudiantes y el perfil sociológico, con los siguientes resultados:
PIRAMIDE DE EDADES: se sacaron promedios del número de personas que arrojaron
un total de 13,042 personas, (entre hombres, y
mujeres) distribuidos en los dos barrios. Dentro de las diferentes edades, (que marca el
plano número 10), se sacaron los promedios
siguientes:
Densidad promedio por manzana
personas.

=

197 .6

Densidad promedio en Ciudad óptiirna
65,603.2 personas.

=

Tomando en cuenta la densidad promedio
por familia que es de 5.6 personas que rige en
el área metropolitana, se obtuvo para la Ciudad óptima el promedio de 11,710 familias, y
de 2,329 familias en los dos b.arrios que corresponden a nuestro problema.
PIRAMIDE DE ESTUDIANTES: se obtuvo un promedio de 2,861 estudiantes de preparatoria dentro de los dos barrios escogidos,
sacando una densidad promedio de 2.8 estudiantes de preparatoria por manzana, o sea
183 estudiantes en los dos barrios, obteniéndose en la Ciudad óptima 930 estudiantes de
preparatoria.
Los 93 estudiantes universitarios que se
encuentran en los 2 barrios, nos dan un promedio de 1.4 estudiantes por manzana y 465
estudiantes de profesional en la Ciudad óptima,
repartiéndose éstos en los diferentes Centros
de Enseñanza Superior del área metropolitana.

84
320

987
1,543
1 ,041
299
198

o

Mujeres
52
32
520
1,318
190
17
5
2,652

No se tomó en cuenta en esta evaluación
a las personas jubiladas ni los niños menores
de 14 años que ni trabajan ni estudian.
Inciso F: PLAN GENERAL (ZONA HABITACIONAL): se presentaron como trabajo
individual, proyectos al Plan general de la
Ciudad óptima, en los cuales se indican la estructuración de barrios, el comercio existente
y tendencia de crecimiento del mismo, los centros de cada uno de los barrios y la vialidad
particular y urbana, los diferentes centros de
barrios y todos los equipamientos primarios,
secundarios y terciarios, enmarcándose en el
correspondiente plano, el centro de la Ciudad
óptima.

·

lnoiso G: REMODELACION DE LA ZONA HABITACIONAL: en este inciso se trabajó
tomando en cuenta el equipamiento actual y
propuesto y la estructuración de los barrios en
el Plan general dentro de la Ciudad óptima
l~egándose a la solución del proyecto definí~
t1vo en el cual se remodelan las siguientes partes:
El centro de la Ciudad óptima.
El Santuario de Guadalupe.
La Escuela Preparatoria.
El Centro comercial.
El Centro de barrio.
El centro polivalente, la Biblioteca el
Jardin de niños y los edificios administrativos
de barrio.
El Centro Gubernamental.
El Centro habitacional (apartamentos) .
La Ampliación de la calle "2 de abril".
El Arbolado de distintas arterias de tránsito.
Concluyendo todos los estudios anteriores, se continuó con la elaboración de la MAQUETA a escala 1:400.

18

Planos
1/ Tipos de vivienda a nivel exápolis.

5/

Estructuración de barrios.

7/ Usos de la tierra a nivel barrio.

8/

Plano de tipo de vivienda.

9/

Pérfil sociológico.

10/ Plano de pirámide de edades.
l 1/ Pirámide de estudiantes.
13/ Plan general.
18/ Lotificaci6n y levantamiento de manzanas.

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Si los fantasmas que desde el pasado me
persiguen fuesen menos evidentes, tal vez no
tendría ningún sentido escribir esta historia. Pero se da el caso de que su presencia me asedia
de tal modo que termino, literalmente, hablando
con los postes. Y de nada me sirve, para alejarlos, la teoría del tiempo cíclico o el recurso de
enarbolar este segundo inasible como la única
compulsión del espiritu. Los hechos, como se dice, son tozudos. Se trata de dos tiempos fluyendo a una sobre un solo apaleado espiritu: el pasado apabullando materialmente al huidizo presente, con la resultante de dejarme cada vez más
atolondrado. Pero aquí no se trata de una nueva
teoría del flujo existencial de los dos tiempos. Es·
to es un cuento, y los cuentos no se escriben para establecer teorías, sino para contar algo. Tampoco se trata de recuerdos del porvenir. Por lo
demás, yo del porvenir no recuerdo absolutamente nada.
Desde el balcón saliente de este departamento en que vivo se dibuja la siguiente perspectiva,
comenzando de la izquierda, como en las fotos de
los periódicos: el Condominio del Norte que, como todo mundo sabe, está en el cruzamiento de

las calles de Escobedo y Juan Ignacio Ramón. La
torre del canal 12 de televisión lo corona, con
sus luces rojas giratorias, que empiezan a hacerse visibles en el anochecer. La atención se distrae un segundo con el murmullo sensual de las
ramas de los olmos sacudidos por el viento. El
cardenal que vive en la jaula del balcón vecino
se agita inútilmente como siempre. El viento caliente del verano sigue sacudiendo los olmos. Más
a la derecha la torre, perforada en ojivas, de la
Iglesia del Roble; luego, la torre rojiza del Sagrado Corazón; después, la mole de cemento llamada Palacio Federal. Más a la derecha, las torres de las iglesias gemelas que están pol' el rumbo de antiguo Mesón Estrella. Un poco abajo, el
edificio gris, severo y melancólico del antiguo Colegio Civil del Estado, asiento actual de la Escuela Preparatoria. Siguiendo el orden enunciado, la
torre del canal 6 de televisión. Como quien dice,
el Monterrey de los setentas: católico, liberal, revolucionario, conservador, anarquizante y siempre calculador, con su clase obrera aburguesada y
su juventud universitaria belicosa y socializante;
las familias bien asentadas, de buenas costumbres, y las familias flotantes que viven en cualquier parte. Cerrando Ja perspectiva se ven, re-

19

�cortados con precisión sobr,e el fondo gris rojizo
del atardecer, e1 Cerro de Las Mitras y la Sierra
del Frayle. En esta ciudad, cuya apariencia ha
cambiado de manera notable en los últimos veinte
años, ha vivido Blanca sus apenas 22 años de vida, traspasados por la nostalgia y la-rutina. Esto
es lo que sus ojos han visto en las mañanas borrosas para siempre de la infancia, en los veranos quemantes de los dieciséis años. Este ha sido también,
el escenario de nuestro deambular juntos. Sobre
la algarabía de moles de cemento y luces que se
encienden, su imagen juega conmigo su eterno
juego a las escondidas.
Este es el escenario de Blanca. Transcurrían
los últimos días de agosto de 196. . . cuando la
conocí. Nos encontramos en la escalera. Eran las
once de la mañana, sin que esto me conste de manera indubitable, y por primera vez me enteré de
que su risa no lograba neutralizar el hermetismo
precoz de su rostro. Tenía ella unos dieciséis años.
Creo que hablamos algo. James Joyce. El Retrato del Artista Adolescente. Parece que hablamos
algo apoyados en la barandilla, aunque no recuerdo qué. Sin duda las cosas que siempre se hablan
en las escaleras entre personas que apenas se conocen. A Blanca la conocía de meses atrás. Mejor
dicho, la había visto varias veces en los corredores o en las aulas. Ignoro si ella había advertido
mi existencia. Más tarde, ocasionalmente, llegué
a cruzar monosílabos con ella, viajando en el mismo automóvil. O mirándome, con su mirada casi
infantil, al otro lado de la mesa del café. También
me miraba, con sus ojos eternamente quietos y
sombríos, desde una fotografía en azul. Su mirada estaba inundada de una serenidad aparente y
avasalladora. Los días lluviosos la llenaban de
aprensión. Leía entonces a Pierre Loti: La crónica
de Galilea. El recuerdo de estos fantasmas del siglo primero la reanimaba extrañamente. También
recuerdo a Blanca siempre que accidentalmente
veo un cuadro de Remedios Varo o de Leonora
Carrington. Y hasta con las imágenes ostensiblemente bellas de Vicent Van Gogh. Tenia, o tiene,
algo de esa otra realidad. Esto es lo único que
sobre ella podria afirmar con precisión. Lo demás
son sólo conjeturas. No la conozco aunque la traté durante cuatro años. Si así no fuera, dejaría
de ser el fantasma que es; tal vez dejaría de inquietarme. Pero esto también son suposiciones.
Como se ve, Blanca tenía un nombre casi vulgar.
Una ocasión se lo hice notar y se concretó a guardar silencio. Por Jo visto, no siempre los nombres
se avienen con las personas que los llevan. Salvo
en los casos de 1as sirvientas o las señoras de alta
sociedad.
Por lo demás, Blanca tenia mucho de vulgar,
lo cual no la hace descender en la devoción que le
tengo, porque sé que lo mismo pasa con todas las

mujeres. Sólo que en ella la vulgaridad no dejaba
de molestarme. Estábamos en un restaurante ·de
la calle de Tapia al oriente. Acaricié sus cabellos
dorados. Dorados como cuando tenia diecisiete
años. Cuando nos apartamos al salir, tomó un taxi.y se fue. No supe si volvería a verla. A últimas
fechas las citas podían estar separadas por cinco
días, cinco años o cinco milenios. Al quedar solo
me puse a imaginar el trayecto que cubriría hasta su casa. La misma carretera en diagonal hacia
el noreste de la ciudad, que muchas veces recorrimos juntos en las horas del mediodía. Era entonces más bella. Los días irrumpían en forma violenta sobre su vida, mancillando aquella piel de
durazno, quebrando la frescura de su rostro. O tal
vez no eran sólo los díM. Esto último no me gusta imaginarlo. Si no es mía, tampoco me place
imaginarla de otro. Me pareció una flor de fantasía en trance de cerrarse.
Una tarde, durante el verano, me llamó por
teléfono. Parece que el hilo alocado de nuestros
pensamientos llegó por fin a cruzarse. Verla otra
vez. Magnifico. El corazón me dio un vuelco. Olvidé en un instante Ja depresión que me produce
la lluvia flemática de aquí, que se parece tan poco
a la lluvia sonora y rotunda de las tierras del sur
del país. A ella también le molestaba esta lluvia,
aunque no había conocido ninguna otra. Durante
el encuentro estuvo afable, algo curiosa y me hablaba con una normalidad que noté cargada de
frialdad. En todo retorno hay algo de tristeza y
en el nuestro por lo visto había también falta de
calor. Después partimos en mi automóvil. Pensé
fugazmente en la posibilidad abierta de un cambio
en el rumbo, un cambio que podía parecer absolutamente normal o indiferente para todo el mundo, menos para nosotros. Ambos guardamos silencio.

poema número nueve, la tortuga condenada de
"Perro Mundo", un ramo de claveles al Hospital
Muguerza, tu acento, casi olvidado, en medio de la
tarde lluviosa; e1 teléfono amigo, que me trajo tu
voz una y otra vez. Todo al mismo tiempo. Otra
vez la indecisión. ¿ Y por qué no? Esto sólo lo pensé. De todos modos, tenemos una cita con la
muerte. O con la vida. Muchacha hermosa, todo
esto er~s tú.
Detrás de la malla de alambre, de aquel lado
del muro que separa las dos casas, florece un duraznero. De noche, la luna, menos misteriosa ~hora que antes, viste de plata el escandaloso magenta de esas flores. Levantas ]a vista y la patente
eternidad del Cerro de la Silla aparece fuera de
su marco habitual de tarjetas postales o membretes de comercio. Ahora es el cerro con minúscula,
el terrible cerro sin historia que "vivirá más allá
de nuestro olvido".

En estas líneas traté de cifrar tu imagen. No
lo he logrado. El fantasma nunca olvidado que
eres se yergue sobre el desvaído paisaje onirico
cada vez más desdibujado, eternamente hermético
y solitario.

Como el duraznero que florece, así eras entonces, antes de cumplir los dieciséis años. Eras

Monterrey, 17 de agosto de 1970

La Plaza de La Purísima se siente parpadear
bajo los últimos reflejos del sol de julio. Desde el
costado poniente nos miran, con sus ojos para
siempre fijos en el bronce, los doce hombres que
siguieron al Maestro por los polvorientes caminos
de Israel. Pero esta vivencia sólo renace por ti.
Por ti, que me ves con tu mirada tristísima y vulgar desde el otro lado de la mesa. Después, tus
ojos dejaron de brillar. Y eras casi otra con los
enormes anteojos oscuros. También tus palabras,
que se matizaron con un cinismo menos convencional. ¿Estás dispuesta a jugártela conmigo?
Otra vez esta pregunta un poco estúpida, que se
ha dicho es propia de esta gente, de nosotros. ¿Estarnos dispuestos a jugárnosla? Esta otra variante sólo se insinuó en tu cara, ensombrecida de
pronto. Tal vez un nuevo reto de la vida. El primero o el último. Tal vez la ruptura de un tipo
de vulgaridad y el despeñarse en otra menos explorada. Eso, eso depende de mi . . . Recuerdo el

20

tu propio escenario: la acera gris, la carretera
azul, las veleidosas nubes anónimas de cualquier
tarde, el árbol sin nombre junto al camino, los
cristales del café de Juárez y 5 de Mayo en los
mediodías de junio, la librería de Padre Mier, el
restaurante de Guerrero, la escalera roja de la
escuela, una crónica de Pierre Loti, leída en una
tarde lluviosa como ésta; la ternura humildisima
de William Saroyan. Es tu historia. Yo solamente
te he visto pasar. Yo que te he amado tanto y apenas te lo dije. Me volvia loco por encontrarte otra
vez. ¿Y para qué? Ahora puedo recordarte ascendiendo la escalera en una mañana de agosto, y el
corazón vuelve a darme un vuelco.

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21

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El 2 de octubre de 1968 señaló para muchos una fecha limite en la manera de vivir y
intender las cosas. No es raro oír la pregun°
ta ¿fue antes o después de lo de Tlat elolco?
y no tanto para colocar un hito en el tiempo
como auxilio de la memoria, a la manera como podríamos preguntarnos por el antes o el
después en el tiempo de un hecho cualquiera a
partir de otro hecho cualquiera. El antes y el
después tienen aquí casi siempre, una connotación moral. Hay cosas "explicables" y h asta
"perdonables·• si sucedieron antes del 2 &lt;le
octubre, otras, las mismas, habiendo sucedido
después, no tienen razón alguna de ser, o inclusive por ese solo hecho cambian de signo
moral. Como si la esfera de nuestros valores,
nuestl'as referencias emotivas, y aun nuestra
lógica de lo social, hubiesen cambiado y estuviesen cambiando todavía. Es obvio que no
resulta lo mismo, desde el punto de vista moral, ingresar al ejército antes o después del
2 de octubre, o ser activista del partido oficial, o escalar por las jerarquías del poder
político o económico. De la misma manera, lo
que antes sólo era un pequeño desplante de
valor, una actitud libre, hasta una frase pronunciada en una conversación rutinaria, tienen u n peso distinto a partir de esa fecha.
¿Por qué, tal vez se pregunten, me atrevo yo ahora a traer a cuenta esa fecha y a insinuar, ya desde el titulo de la conferencia,
un rechazo al significado cultural de la personalidad de Octavio Paz?

Octavio Paz: una malinterpretación de Tiatelolco
Arturo Cantú

No, desde l uego, porque crea estar en
forma alguna a la altura de lo que la !echa
o el personaje significan. Me apresuro a decirlo no por h umildad sino porque un mal entendido de principio podría enturbiar la visión que quiero proponerles ahora. Precisamente dada la importancia de Octavio Paz, y
la importancia de otros escritores que hacen
causa común con él, determinan que el asunto se presente como uno de los más trascendentes del momento actual.
Octavio Paz es con mucho el a1•tista más
importante en la presente hora de la cultura
nacional. Entre los poetas vivos de México
solamente lo sobrepasa, a mi juicio, José Gorostiza, que hace varios decenios no publica.
Nadie en el ensayo, donde ejercita una prosa
fulgurante y extendida. Lider desde su juventud de publicaciones y movimientos intelectuales de primera linea del país, ha desempeñado
con generosidad el papel de promotor en un
medio cultural frecuentemente hostil y las
más de las veces apático. Su renuncia a la embajada en la India, a partir de los sucesos de
Tlatelolco, lo honra y lo hace insospechable de
oportunismo en una época especialmente difícil para los funcionarios públicos.
No es este Octavio Paz el que identificamos, a tl'avés de los dos puntos del título de
la conferencia, con "una malinterpretación"
de Tlatelolco, y sin embargo, a pesar nuestro,
no hay oti-o Octavio Paz.
En una de las páginas centrales de Pos-

data Octavio Paz nos dice:

Lo que ocurrió el 2 de octubre de 1968 fue,
simultáneamente, la negación de aquello
que hemos querido ser desde la Revolución y la afil•mación de aquello que so-

22

23

�tto que podríamos llegar a construir una historia universal mítica.
Aun haciendo un esfuerzo de im';l,ginación
no me es posible imaginar 8: ~os ca-pitanes de
la industria y de la banca ofiCiando ante otras
divinidades que no sean _h riqueza o el capital extranjero. De la misma manera no resulta fácil concebir a los que d~s~araron ?º
Tlatelolco como sacerdotes al servicio de la ievitalización cósmica. La sangre derramada e~
las escalinatas de Tlatelolco fue lavada cmdadosamente; al parecer la intención º? fue
que sirviera de alimento a un sol desfalleciente.
Si lo de Tlatelolco con todo, resultara se1;
un sacrificio ritual ordenado por el tlatoam
t:n turno ¿cómo explicar entonces,_ dentr_o de
ese mismo contexto, las tres mamfestaciones
de agosto y septiembre de} 68 que colmar~n el
Zócalo? ¿Cómo entenderiamos las r e u~iones
generalizadas y permanentes de estl!-dian_tes
en busca de una clarificcaión de la situación
nacional? ¿ Cómo explicariamos, miticament_e
taro bién, la coincidencia tempora~ del movimineto de México con los movimientos es~udiantiles de París, Berkeley, Rom~ o. Tokio,
lugares todos ellos donde seria difícil suponer también la vigencia de un pasado azteca?
En fin.

mos desde la Conquista y aún antes. Puede decirse más exactamente, de uno de
sus aspectos. Apenas si debo repetir que
el otro México no está afuera sino en nosotros: no podríamos extirparlo sin mutilarnos. Es un México que, si sabemos
nombrarlo y reconocerlo, un día acabaremos por transfigurar: cesará de ser ese
fantasma que se desliza en la realidad y
la convierte en pesadilla d'e sangre. Doble realidad del 2 de octubre de 1968:
ser un hecho histórico y ser una representación simbólica de nuestra historia subterránea o invisible. Y hago mal en hablar de representación Pues lo que se desplegó ante nuestros ojos fue un acto ritual: un sacrificio. Vivir la historia como
un rito es nuestra manera de asumirla;
si para los españoles la conquista fue una
hazaña, para los indios fue un rito, la representación humana de una catástrofe
cósmica. Entre estos dos extremos, la hazafia y el rito, han oscilado siempre la
sensibilidad y la imaginación de los mexicanos.
El 2 de octubre encierra para Paz una
doble realidad, la de ser, según sus propias palabras, un hecho histórico y un acto ritual, y
más especificamente un sacrificio. En otro lugar de Posdata, refiriéndose a los hechos de
Tlatelolco nos dice: "fue una repetición instintiva que asumió la forma de un ritual de
expiación". Debemos entender, según esto, y
según el discurso de Posdata, que el hecho histórico está representado por los estudiantes
muertos, por los que ordenaron su muerte, y
por las fuerzas, ideologías y actitudes politicas y económicas que se enfrentaron a lo largo del movimiento estudiantil y que culminaron en la matanza. Por otra parte, "el sacrifi-

cio ritual", según las palabras de Paz, "nos
revela que un pasado que creemos enterrado
está vivo e irrumpe entre nosotros" porque "lo
que no se ha dicho es que los me:xicanos, en
su inmensa mayoría, han hecho suyo el punto
tie vista azteca y asi han fortificado, sin saberlo, el mito que encierra la pirámide y su
piedra de sacrificios". Según la tesis de Paz,
una sería la realidad aparente, visible, del 2
de octubre: la del hecho histórico; otra la realidad verdadera invisible: la del sacrificio ritual. Las fuerzas económicas y polfticas, la actuación personal de los dirigentes estudiantiles y los detentadores del poder, no serían sino
instrumentos, marionetas, al servicio de una
representación más profunda y más verdaderamente real, la de los aztecas y sus dioses
que seguirían actuando a través de ellos y de
nosotros. Así, según sus palabras ''hay un
puente que va del tlatoani al virrey y del virrey al presidente", "el régimen se ve, trans•
figurado, en el mundo azteca".
La efusión de sangre lo remite directamente a los sacrificios humanos. Y cree encontrar, por ello mismo, una suerte dP estigma
cruento en el mestizaje mexicano, como si fuésemos, sin saberlo, un pueblo destinado a la
sangre en desbordamiento, aún temerosos, aunque inconcientemente, al igual que los aztecas, de que el mundo termine si no damos a
los dioses la imprescindible cuota de sangre.
No sé si en este punto sea preciso refutar
la peregrina tesis de Paz. Para au consistentes con ella tendríamos que explicar igualmente las matanzas en Vietnam acudiendo a las divinidades de los pieles rojas o a no sé qué dioses
vikingos, habría que pensar también que Mussolini no fue sino una reencarnación de Nerón,
o Hitler un instrurucno de Odin. Asi. no sólo
teudrfamos una historia mítka de México, si-

24

La tesis de Paz, con todo lo descab~llada
que resulta a poco que la analicelll:os racionalmente tiene sin embargo atractivos que es
precisó mencionar. ~l joven lect?r de Posdata
puede sentirse admirado y aliviado. por una
imaginación que coloca su responsabilidad tan
lejos como en Moctezuma y Cortés. En ocasiones, la belleza de su prosa puede hacer. aparecer como lógicas y coherentes relaciones
traídas de los cabellos. l.?udiera encontrarse
también algún consuelo en leer ~n. libro. en el
que se compara y hasta se identifica al presidente con un tlatoani azteca, y a su corte de
ministros con los sacerdotes encargados del_ sacrificio. Pero en definitiva la tesis de Paz tiende a oscurecer, a desvirtuar, la dolorosa luz a
que ya nos estábamos acostumbrando después
de Tlatelolco: la de un régimen politico,.social
y económico, que se ve obligado a recurrir a la
violencia pública e indiscriminada en defensa
del statu quo.
La idea de que Hutzilopo&lt;:htli, la Mal~nche Cortés y cuantas otras entidades se qme•
ra de la cÓnquista, están presentes aún entre
nosotros presidiendo secretamente nuestras
voluntact'es pudo resultar divertida en 1950,
cuando se publicó por primera vez en El laberinto de la soledad. En aquel mo~ento asustaba a la naciente burguesía menc.ana Y proveia a los disidentes con sugerencia~ heterodoxas para lanzar a la cara de los prifstas, los
miembros del Taller de la Gráfica Popular, Y
el Partido Popular Socialista por igual. Entonces las fuerzas de 1!1- burguesía_ eran menos
poderosas, estaban aun desorgam~a~as, la Revolución Mexicana era un acontecimiento relativamente cercano.
Después del 2 de octubre, los argumentos de Paz se vuelven contra lo que tratan de
preservar y defienden lo que intentan atacar.
Posdata a pesar de su autor, resulta ser
en el fondo 'una defe~s~ ~el régimen, porque
responsabiliza a las d1vm1dades a~tecas de _la
matanza de Tlatelolco y porque sitúa el p10-

blema principal de México fuera de la relación entre explotadores y explotados, en el ámbito de una supuesta lucha y un s~p_ues~o vencimiento con y sobre nuestros vestigios mdigenas.
Con todo la falla de Paz va mucho más
allá de una simple "malinterpretación" de los
hechos de Tlatelolco, en realidad esconde una
malinterpretació!l del mundo actual_ mucho
más grave para todos nosotros. _En Prt1;Iler lugar, porque ~s UJ?.a inte_rpretac1ón racial, ~acista de la histona mexicana, y por ello mismo · :rio da lugar a solución real alguna, ?omo
no fuera la desaparición misma del mestizo o
algo tan vago e insignificativo como la frase
final de Posdata: "tenemos que aprender a
ser aire, sueño en libertad". En s~g_undo, I?orque creyendo colocarse en una posición critica,
Paz difunde y trata de perpetuar el equivoco
cultural que Occidente, y más concretamente
Europa ha sostenido desde siempre, en favor
de la e~plotación del hombre por el hombre.
Quizás un breve recuento de las opiniones
de otro escritor, D. H. Lawrence, pueda ayudarnos a explicar más clara~e.nte los dos_ puntos anteriores. Lawrence vivió ~n _México
principios de los 20s. Su obra prmcipal s~b~ e
México es La serpiente emplumada. Escribió
también La Miijer que partió a ca~allo ~ Mañanas en México en los que se refiere duecta
o indirectamente al pais y a sus problemas.
Sus opiniones son interesantes en este punto
porque coinciden totalmente con las de. Octavio Paz, a tal grado que debemos considerar
que El laberinto de la soledad y Posdata no
son sino desarrollos de algunas fr~ses sueltas
de Lawrence, y porque S?S opm1on~s sobre
México gozan de una relativa popularidad entre ciertos círculos intelectuales.

.ª

La visión de Lawrence sobre México es
Upicamente la de un extranjero _blanco qu~
llega a un pais su_bde~arr_ollado. Nmguna pe1 sona, costumbre, rnstltución, mer~ce su aceptación o su simpatía, aun. entendiendo la palabra simpatia en su ~e~tld_o má_s general de
comprensión o identificación mtelectuales.
Apenas si algún producto del folklore artes.anal el colorido de alguna prenda de vestir,
lo ~ás superficial de México, _logran despertar en él un elogio. En La ~e_rpiente e~plumada se cree obligado a describir, con luJo de de•
talles, una corrida de toros en_ la que, ~esde
luego, la protagonista extranJera se ~.ient_e
"ofendida en su cultura y en su orgullo . Vive en México por la sencilla razón de que _no
entiende a los mexicanos .Y su obra no es smo
la expresión de ello. Fascmado por lo que considera ··•otredad" el mestizo, no puede abandonar un pais en' el que se siente básicamente
a disgusto, para usar sus propias palabras: "a
la manera d~ un gran hombre blanc~ en ,,harapos, cautivo en un mundo de hormigas .
Su juicio sobre el país se r~duce e~ .d~finitiva a esta cita suya: "las antiguas civilizaciones locales no han superado a Quetzalc~atl.
y éste es, simplemente, ~na suerte de serpiente emplumada que necesitaba de vez ~n cuando que llegara, hasta ella, el _sahumerio de un
poco de sangre". "Hombres mcapaces de dominar los elementos, sometidos a las fu~rzas
del sol, de la electricidad, de las. erupciones
volcánicas, sujetos a !enco~es ardientes y al
odio diabólico de la vida misma.

25

�No hay placer sensual que iguale a la voluptuosidad que se experimenta al clavar un
cuchillo y ver brotar la sangre de la herida".
"Es el supremo placer de un pueblo apegado
al pasado cuyo yugo colonial no pueden sacudir unos hombres que no conocen Redentor ni
Salvador".
Tal es la visión de Lawrence sobre México, y tal es la de Paz, que la retomará 25 años
después acaso con mayores galas literarias.
Uno podría preguntarse ahora por qué les
sorprende tanto, a Paz y a Lawrence, el espectáculo de un poco de sangre; sobre todo a
Lawrence, cuando los europeos y en especial
los ingleses, han derramado tanta a lo largo
de tantos siglos. Como si. detrás del inglés
Lawrence en 1925 no estuviese el Imperio Británico, con su increíble historia de dominación
y pillaje. ¿Por qué sólo en el caso de México
es indispensable recurrir a Quetzalcóatl o con
más conocimiento histórico, a Huitzilopochtli?
!Parecería que incluso en el caso del crimen las
razas subdesarrolladas fuésemos incapaces de
encontrar las buenas razones que a cada pa::;o
encuentran las razas desarrolladas.
La explicación, en el caso de Lawrence,
reside en el hecho de que en realidad no piensa que seamos razas subdesarrolladas, piensa
que somos razas inferiores. Las razas superiores, entre comillas, matan por poderosas razones, las inferiores por consumar ritos diabólicos. Octavio Paz, no se percata de que su hip_ótesis, al partir en lo fundamental de la mezcla de razas, acaba por cerrar nuestra historia
a cualquier otra explicación o destino que no
sea también racial. Por una parte afirma que
el mestizo está condenado irremediablemente
a llevar dentro de si la sangrienta mitad azteca, de tal modo que no pueda arrancarla de
si, sino mutilándose, y por la otra afirma que
nuestra t::1.rea histórica es precisamente transfigurar esa mitad que hasta ahora, después de
más de cuatro siglos, ha resultado intransfigurable.
Lawrence, en todo caso, es mucho más
congruente que Paz, si su visión de México
empieza siendo una tesis racial concluye de
igual forma racialmente. El punto está en
que los conceptos de raza y transfiguración tal
como Paz los emplea son conceptos incompatibles. Si suponemos que en los hombres existe
la capacidad de transfigurar su propia naturaleza, el concepto de raza pierde toda importancia explicativa. Pero si suponemos que en
lo humano lo determinante es la raza, estamos
cerrando el camino a toda posibilidad de transfiguración. Por ello Lawrence, más congruente,
acaba exclamando en La serpiente emplumada:
"¡Ah las razas oscuras! ... Las razas oscuras
pertenecen a un circulo desaparecido de la humanidad; se quedaron rezagadas en una sima
de la que no han podido salir. Nunca llegarán
a los niveles especiales del hombre blanco. Le
seguirán de lejos como servidores".
No hay metáfora, cuando desde su punto
de vista, Lawrence afirma que no tenemos ni
tendremos Redentor ni Salv:1dor. Racialmente estamos condenados a servir a los blancos.
Por ello Paz, al abrazar la visión de Lawrence, acaba por no encontrar salida alguna al
problema de México porque no quiere concluir, con_lógica obligada a partir de su propio
planteamiento, que el metizo es un callejón
sin salida.

26

Pero aún más, al adoptar el esquema cultural de Lawrence, Octavio Paz adopta también, sin sentirlo, su mundo cultural. A fuerza de asimilar la tradición cultural de occidente, (tradición equívoca que consiste en proponer por un lado los más altos valores espirituales, y en ejercer por el otro la más despiadada dominación sobre los condenados de
la tierra a lo largo de toda la historia: esclavos en Grecia y Roma, siervos durante la época feudal, obreros a partir de la revolución
industrial, pueblos subdesarrollados en el momento presente) a fuerza d·e asimilar esa equivoca tradición cultural, digo, Octavio Paz y la
mayoría de nosotros con él hemos acabado por
contemplarnos a nosotros mismos como si fuéioemos los dominadores, y por juzgarnos desde
el punto de vista de los dominadores. La adopción de las ideas de Lawrence Por Paz desgraciadamente no es la excepción en nuestro mundo cultural, sino la regla. Una regla a la que
hasta hace poco era imposible escapar porque
ni siquiera nos pe-reatábamos de ella. Al obligar al dominado a mirarse a si mismo con los
ojos del dominador, el Occidente aseguró la
hegemonía de su injusto sistema por milenios.
Desde el esclavo Epicteto, que no sólo defiende
sino aun exalta los valores del mundo romano
que lo esclaviza, hasta el subdesarrollado Paz,
podría establecerse un hilo de autoengaño y
traición a sí mismos de los dominados
En el prólogo a Posdata afirma que "los
latinoamericanos somos los comensales no invi•
tados que se han colado por la puerta trasera de
Occidente". Primero, como si los latinoamericanos no participáramos con todos los pueblos
subdesarrollados del mundo de la calidad de
no invitados. Segundo, como si junto con todos
esos pueblos no estuviésemos pagando el festín de Occidente.
Nuestro sentido critico está asombradamente desarrollado cuando se trata de subestimarnos a nosotros mismos, y tan embotado como el de Lawrence cuando juzgamos la cultura europea. Todavía contemplamos con admiración las universidades alemanas y norteamericanas, a pesar de que sabemos perfectamente que de ellas salieron los autores de los
c:1mpos de concentración y los dirigentes de la
guerra de Indochina. Y no sólo los hombres,
también los productos culturales que hicieron posible la enajenación colectiva del fascismo a la explosión de la bomba atómica.
Pero dejemos por el momento a Octavio
Paz y a Lawrence para concentrar nuestra
atención en el movimiento estudiantil de 68.
México, Berkeley, Paris, tienen un significado inmediato diferente en lo tocante a movimientos estudiantiles. En general, mientras
en París y en Berkeley los estudiantes lucharon por objetivos más bien abstractos, donde

las palabras enajenación· y autenticidad jugaron un papel principal, en México la lucha parecia dirigirse contra autoridades concretas y
situaciones injustas claramente determinadas.
Los primeros pasaron de la concepción abstracta a la acción concreta los segundos de la acción a la inteligencia de los fines. La situación
de Francia y E.E.U.U., como países desarrollados y la de México como pais subdesarrollado,
asi lo imponía. Ante los ojos d·e los gobernantes, el movimiento estudiantil aparecia como
algo injustificado, pero sobre todo como algo
anárquico y sin sentido, como una impugnación total, irracional y estúpida. En México, el
movimiento asumía forml'!,s de organización,
sistemas de desarrollo, estrategias, y tácticas,
que rebasaban con mucho el saber político y
la previsión de los gobernantes. Si en 1929 los
estudiantes que obtuvieron la autonomia de la
Universidad Nacional habian tenido un lider
público y notorio en Alejandro Gómez Arias
¿por qué ahora, en un movimiento que manejaba masas humanas 10 veces más numerosas, no había un Uder, o un grupo de lideres
al frente, sino un amplio, vago, heterogéneo,
Consejo Nacional de Huelga? Si a principios
del régimen de Adolfo López Mateas. los ferrocarrileros, con buenos argumentos, no lograron concentrar en el Zócalo contingentes
importantes ¿cómo era posible que los estudiantes, con la bandera de la destitución de
un jefe policiaco, lograsen llenar tres veces
el Zócalo y organizar manifestaciones de cientos de miles de personas? ¿ Qué pretendían los
estudiantes con sus brigadas de información
en mercados, en camiones urbanos, a las puertas de las fábricas? Si querían tomar el poder ¿porqué no se organizaban según los lineamientos clásicos en partido del proletariado, Y llamaban ab'iertamente o secretamente
a la revolución? ¿Por qué no se avenían al
diálogo privado, o a la componenda, y exigían
en cambio un diálogo público, en contra de
todas las tradiciones de la politica mexicana?
¿No resultaba demasiado tonto, demasiado inútil, UJ?- d~!roche tan. tabuloso de energía y
orgamzac1on, al serV1c10 de ninguna propuest:i. política importante? ¿Por qué resultaban
simpáticos al pueblo, si en su mayoría pertenecían a la clase media y a la. clase alta?
¿ Por qué no defendian sus propios interes·e s
de clase? ¿1Por qué se comportaban con tanto
d~senfado y con tanto desprecio frente al gobierno, cuando de él precisamente recibían
gratuitamente su educación? ¿Por qué parec[an tan alegres, tan seguros de sí mismos?
No pudieron contestar estas preguntas, y
no hallaron más camino que el de la represión brutal para detener algo que no comprendían, que rebasaba con mucho su capacidad de
comprensión.
Pero aun cuando hubieran comprendido

el movimiento estudiantil, seguramente ha-

27

�brian actuado en igual forma. No se equivocaban al considerar que la estabilidad económica y politica del régimen estaba en peligro,
se equivocaban sólo al juzgar la magnitud y
la naturaleza del ataque. El ataque era más
serio y más profundo de lo que creyeron, y
estaba dirigido contra la base misma de sustentación del sistema en su conjunto, no contra personas o procedimientos políticos concretos.
En definitiva, los movimientos estudiantiles de 68 incluyendo al de México, no fueron
tan impÓrtantes por haber combatido tal o
cual orden particular de injusticias, como por
haber puesto al descubierto la visión del dominador. Podrá decirse que desde siempre ha habido quien enuncie la doble faz de h cultura
ocidental, a la que ya nos hemos referido, la
de ser, por un lado, proclamadora de valores
eternos e inmarcesibles, y por el otro, sojuzgadora de pueblos y destructora de culturas
ajenas. Pero lo que no estaba claro es que las
tesis a favor del hombre y las tesis en contra
del hombre, no combatían entre si en un. terreno libre y neutral. Hasta hace muy poco
se consideraba que las tesis ideológicas antagónicas se debatían en un ámbito culturaJ
lmoarcial. donde finalmente acabaria por imponerse la verdad sobre el error y la justicia
sobre la injusticia. En realidad de verdad, el
ámbito cultural (la universidad, la plaza pública) nunca ha sido la arena para el combate, donde seguramente triunfaria el mejor, sino
el mercado, para la transacción y la componenda, donde todo antagonismo acababa resuelto en una postergación. Verdad, error,
bien mal, integridad, bajeza, pasaron a ser palabras demasiado rígidas y dogmáticas. Quizá,
acaso, tal vez, siempre y cuando, pasaran a ocupar sus lugares. Se llegó a pensar que la virtud fundamental del espíritu era establecer
matices, y que la cúspide de la estimativa moral estaba representada por la tolerancia. Matices que en un caso definen al crimen como
guerra santa y en otro como sacrificio diabólico; toleranéia para con los explotadores nacionales que nos obliga finalmente a tolerar
la explotación mundial. Todo un tejido de sobreentendidos disimulos, concatenaciones, diplomacias en donde los más perspicaces que-

dan atrapados y donde los más rapaces medran a su conveniencia.
No fue tal o cual régimen monolítico y falaz, como en el caso de México, lo que los movimientos estudiantiles pusieron en evidencia;
no destruyeron alguna filosofía trasnochada;
no politizaron a amplios sectores de la población. Pudieron haber hecho todo eso, y lo hicieron, pero por encima de todo señalaron con
claridad que el tapete sobre el que se estaba
apostando no servía más para el juego, que el
ámbito cultural mismo era el principal enemigo de la cultura, que la parte mayor de la
tradición de occidente era la tradición de la
mentira.
Desde este punto de vista cobran otro
sentido algunas de las características del movimiento estudiantil que frecuentemente se
señalan como errores y como absurdos. Es un
movimiento sin líderes en el sentido tradicional porque justamente está contra la tradición.
No enarbola propuestas politicas claves y concretas porque está en contr3. de la política. No
r,bedece a intereses clasistas porque los poderes contemporáneos han desfigurado y confundido las clases. No cree en los héroes de los
blancos porque las estatuas de esos héroes son
ahora los instrumentos de la dominación. Se
pre_senta orgulloso, desenfadado. alegre, porque avizora un camino diferente y un mundo
diferente.
La impugnación total de los movimientos
estudiantiles da justamente en el blanco porque no se refiere a tal o cual manifestación
de la ideologia burguesa, sino al aire mismo
en que se mueven las ideas y los personajes
de la burguesía.

Estructuras laminares
Rodolfo Rodríguez García
(El texto aqu1 presentado, es parte do un estudio integral que

sobre el tem&lt;i realiza el autor).

El 2 de octubre, por doloroso que sea
decirlo, fue el catalizador de todas estas realidades. Señala un antes y un después, porque
a partir de él comprendimos, pero sobre todo,
porque a partir de él se abre, para todos una
tarea de clarificación vital: abandonar todo
lo que deba ser abandonado, como si ahora
empezáramos una larga marcha, y encontrar
todo lo que viene a nuestro encuentro.

CAPITULO I
INTRODUCCION

EL HOMBRE a lo largo de su historia, ha luchado tratando de vencer las fuerzas de la naturaleza, sin haberlo conseguido plenamente
hasta la actualidad.
Uno de los problemas fundamentales, ha
sido obtener una protección contra la acción
de los agentes meteorológicos, o sea tender
una barrera que aísle al hombre del exterior.
Esta necesidad no sólo es física sino también
involucra factores psicológicos y de costumbres y tradiciones.
Este problema se ha solucionado en diferentes formas, según las caracteristicas y
criterios dominantes de cada época.
En el presente siglo, el concreto ha sido
uno de los materiales con más posibilidades
técnicas y arquitectónicas. Su uso tradicional,
en la construcción de edificaciones a base de
trabes y columnas, son con placas planas, no
ha resuelto todos los casos modernos, en que
se imponen los grandes claros libres y la ligereza en h estructura.
Una solución que se ha tomado profusamente en las dos últimas décadas, la constituye el empleo de estructuras autosoportantes,
conocidas como cascarones, que presentan,

28

además de la resistencia adecuada para cubrir
grandes espacios con un espesor limitado, factores estéticos y económicos en la construcción.
En este tipo de estructuras se aprovechan
más plenamente las cualidades del concreto
que en las soluciones convencionales; además,
han hecho posible la creación de nuevas formas en la construcción.
La utilización de los cascarones ha sido,
principalmente, en cubiertas para la protección de interiores; así como también se han
aplicado en tanques de almacenamiento, silos,
puentes, cortinas de presas y hasta en cimentaciones, como zapatas.
La. falta de profusión en la creación de
nuevas formas constructivas que cabria esperar, se debe principalmente a las dificultades matemáticas que en su cálculo presentan
estas estructuras.
Para poder analizar y evaluar un fenómeno físico es necesario construir un modelo
matemático. Esto es necesario para su estudio y comprensión. Las relaciones entre las
diferentes magnitudes que aparecen como características de dicho fenómeno, se establecen
empleando funciones matemáticas. Es así que
las matemáticas se utilizan como la herramienta básica en la exposición de la teorí:-1.
Eln ocasiones una imagen mental del fenóme-

29

�no sustituye a la abstracción del modelo matemático, corriendo el riesgo de no represenbr rigurosamente el estado real.
En esta forma se puede observar. que si
bien la técnica avanza generando progreso al
género humano está condicionada a l desarrollo de la teoria; de la cual es aplicación.
1/DEFINICIONES E HIPOTESIS
Se conoce con el nombre de cascarón un
cuerpo limitado por dos su_perficies curvada;s,
con un espesor muy pequeno en comparacio?con las otras dos dimensiones. A las superficies que limitan el cascarón se les llama tra.sdós e intradós.

Se consideran delgados, aquéllos en que
la relación del radio de curvatura al espe~or
es menor o igual a 20. Cuando esta relación
es mayor de 20, se obtienen los cascarones
gruesos.
Una de las lineas de análisis de los ?ascarones es el estudio de partículas, con~1derando que el material de que están coruititufdos es continuo, homogéneo e isotr_ópico. Una
particula es la imagen correspondiente a un
punto, que posee m3:sa y est~ su)eta a fuerzas
de acción y de reacción. Cont1~mdad es la_ propiedad que asegura la presencia ~e m:i,teria en
la v~cindad de cada punto en el rnterior de un
cuerpo. Homogeneidad es la co~nciden&lt;:ia absoluta de propiedades del ma~enal en diferentes partes del cuerpo. Se considera que un cas:carón de concreto reforzado es ho~Olféneo s1
el refuerzo es uniformemente distribuido. Isotropia es h propiedad que presentan ~lgunos
materiales de poseer las mismas propiedades
en todas direcciones para cada punto.
El tensor esfuerzo es el conjunto de los
seis valores de los esfuerzos que aparecen en
un punto.
Las principales hipótesis establecidas para el cálculo dei los casca~ones de concret? reforzado son: la continuidad. homogeneidad,
elasticidad e isotropia, la ley de Hooke, la carencia de puntos singulares, las funciones
continuas y uniformes de las coordenadas de
cada punto. Además, se acepta que las dE:formaciones son funciones lineales de las primeras derivadas de los recorridos, que los planos
normales a la superficie media antes de la deformación permanecen perpendiculares ~espués de actuar las cargas, y que no se ~~nsidercn los esfuerzos normales a la superf1c1e media.
2/CLASIFICACION DE LAS SUPERFICIES
Existen dos maneras de clasificar los cascarones según su forma: atendiendo a la variación de la curvatura para cada ~unto, Y de
acuerdo con su secuela de generación.
Para el primer caso se consideran tres
grupos: superficies sinclástie~s: des~rrollal;&gt;les
y anticlásticas. Las superficies smcláshcas
(del griego: sin/con y klaspos / cortar) son
aquellas en que para cualquier punt~ da?-º•
el signo de la curvatura en cualquier dirección
es el mismo ( positivo o negativo). Se les l!ama también superficies de curvatura gausia-

na positiva. Son superficies desarrollables
aquellas en que para cualquier punto da?-,O,
la curvatura vale cero en una sola di recc10n
y en todas las demás conserva el mismo signo.
En estos casos la curvatura gausiana vale cero. Si para cuaÍquier punto dado el signo de la
curvatura varía, para distintas direcciones, se
trata de una superficie anticlástica. También
se les reconoce por el signo negativo de la curvatura gausiana.
A las superficies sinclásticas y anticlásticas se les llama no desarrollables y poseen
más rigidez que las del segundo tipo, debido
a que al tratar de desdoblarlas para extenderlas sobre un plano, se distorsiona.rian, teniendo que hacer cortes. Como ejemplos de los
tres tipos mencionados, se pueden citar: para
el primer caso las cúpulas; en el segundo tipo, los cascarones cilindricos o. ~e cañón; Y
para el último grupo, las superf1C1es con apariencia de una silla de montar, en que la curvatura cambia de.signo y de valor en las diferentes direcciones. En este último caso al ocurrir los cambios de signo, la curvatura vale
cero en dos direcciones. Existen superficies para las cuales en tres ocasiones llega a cero
la curvatura (silla de montar en burro) , llegando hasta formar bastantes ondas.

Según su generación, se clasific~ a las superficies de los cascarone_s en: rotacionales, de
traslación y regladas. Las superficies rotacionales son generadas por el giro de una curva plana alrededor de un eje, casi siempre vertical. Se utilizan meridianos y paralelos, con
el mismo significado usual terrestre. El nombre de la cúpula obtenida se deriva de la curva meridional em1&gt;leada, siendo 13. más usual
el círculo. Algunos casos especiale~ . de estas
superficies aparecen cuando se utiliza como
meridiano básico una recta, generando un
cono. Si la curva que se gira es cerrada, se
genera la superficie denominada toro. Se ha!)utilizado partes de toros con una curva básica circular.
Las superficies de traslación se obtienen deslizando una curva plana sobre otra
curva plana, usualmente en ángulo recto .. ~os
cascarones cilindricos presentan superfic~es
de traslación en las que una curva se deshza
sobre una recta. Otros ejemplos conocidos de
este tipo son los paraboloides hiperbólico. Y
eliptico. Las superficies conoidales se obtienen mediante el desplazamiento de una recta (generatriz) sobre dos curvas verticales
(directrices):
Las superficies regladas se generan moviendo un segmento de linea recta, sobre extremos fijos. Cuando las curvas extremas están en planos verticales, se ?~tienen las Sl.!perficies conoidales. En los c1lmdros y conoides el reglado es simple. en tanto que en el
paraboloide de una hoja, es doble el reglado.
Otra clasificación que aunque no muy
precisa, se utiliza como descripción ap~oximada consiste en considerar las superficies con
cu~vatura en una sola dirección y con doble
curvatura.
Se pueden utilizar superficies compuestas,
formadas por algunos de los diferentes tipos
descritos. También es posible emplear, desde
luego formas de suPerficies que no correspondan á ecuaciones matemáticas conocidas. te-

30

niendo entonces que efectuar cálculos aproximados, o bien, em11lear modelos.

do a cero en el eje n€utro; con lo cual se obtiene una eficiencia del 50 % o menos.
Analizando ahora los cables apoyados en
sus dos extremos, estos pueden soportar, además de .;;;u propio peso, cargas adicionales, desarrollando ei;fuerzos de ten_sión idénticos en
cada punto de una sección transversal.

3/COMPORTAMIENTO ESTRUCTURAL
El problema fundamental que se tiene al
cubrir grandes claros es el crecimiento del peso propio, sin que la estructura colabore en
soportarse a si misma. Los cascarones solucionan este Jnconvcniente de las estructuras convencionales, bajando considerablemente el peso propio, por su reducido espesor y por su
característica de autosoporte.
Se obtienen reducidos espesores al adquirir la resistencia por la forma curvada y no
por -la cantidad de material utilizado. En esta forma se reducen los esfuerzos de flexión
que con el solo peso propio, disminuyen considerablemente las zon~s desaprovechadas del
concreto, consittuyendo así edificaciones con
alto indice de eficiencia estructural.
La naturaleza ha brindado ejemplos en
que claramente se observa que es la forma la
que proporciona la resistencia, como en los
huevos en que su envolvente al estar plana
carece de rigidez; también en la nuez, y en
algunas partes del cuerpo humano se api·ecia
el mismo fenómeno. Se podrá comprobar lo
anterior utilizando una hoja de papel delgada
la que apoyada en sus extremos no resistirá
ni su propio peso; en cambio la misma hoja
al plegarla podrá conservar su forma aún al
agregar carga adicional. Se ha mencionado el
concreto, como el material utilizado en la construcción de cascarones, por su cualidad de
adoptar la forma que le es impuesta por la
cimbra, después dol fraguado, siempre y cuando se haya aplicado proporcionando los espesores deseados.
Totlas Jas partes sensiblementé planas en
los ca.scarones, constituyen zonas débiles, por
lo antes expuesto, remediando esta situación
mediante nervaduras adicionales, o bien, modificando la forma original, introduciendo
nuevas ondas, aumentando así, la rigidez a la
flexión. Una cúpula con meridiano de forma
parabólica puede presentar mayor curvátura
en la cúspide que par3, la forma esférica; y
ésta a su ver.: mayor, que para una cúpula elíptica, quien posee una gran zona casi plana.

La forma adoptada por el cable es la conocida como catenaria. Nunca podrá tomar la
posición horizontal debido a que el peso propio es una fuerza vertical hacia abajo y no
podrá ser equilibrada con fuerzas horizontales.
De lo anterior se podrá observar que la
eficiencia local ( dentro de una sección) es del
100 % , en ta.nto que la total es menor, debido
a que el esfuerzo varia de una sección a otra.
En una catenaria invertida, los esfuerzos
pasan a ser de compresión. disminuyendo su
valor por el pandeo.
Lo esencial sobre el comportamiento del
cable o de la catenaria invertida es que su resistencia no depende, relativamente, de su espesor ni de su altura, sino de su forma.
En las losas comunes, sujetas a cargas
normales, se tiene una eficiencia local del
25%.
En un cascarón, para aumentar la eficiencia, se r equiere que el material de que esté
constituido, resista por igual esfuerzos de
tensión y de compresión. Esto se consigue con
el concreto reforzado._
La secuencia estructural se puede resumir asi:
A) Vigas y losas planas .horizontales. Esfuerzos de flexión.
B)

Losas pleg?,das. Esfuerzos axiales (de

membrana) y de flexión.

C) Cascal'ones cilíndricos, Esfue rzos de

membrana y de flexión.

D) Cascarones de doble curvatura. Esfuerzos de membrana.

Para la demostración de la eficiencia de
los cascarones, es útil analizar progresivamente el comportamiento estructural, desde las
barras prismáticas hasta las típicas cúpulas.

El contraste entre el comportamiento de
las losas y los cables, da una idea de la eficiencia de los cascarones. En estos se tratan
de eliminar las desventajas constructivas de
las membranas puras.

En una viga, cuyos esfuerzos básicos
son los de- flexión, desarrolla sus valores máximos en las fibras superior e inferior llegan-

La mecánica clásica estudia las características de los miembros estructurales mediante dos sistemas diferentes: como un conjunto

31

�de particulai;, y con continuidad según los tres
ejes. Para un cuerpo rigido se desarrollan
fuerzas interiores que lo conservan indeformable. Su equilibrio se establece por medio de
las tres ecuaciones de fuerzas y tres de momentos.
En el análisis de los cascarones se distinguen dos aspectos fundamentales: los esfuerzos producidos en el estado de membrana
y los generados por la flexión, general.mente
en los bo-rdes. Las cargas que se consideran
para la determinación de estos esfuerzos son:
el peso propio, la acción del viento y la nieve,
y la carga viva. Sin embargo, existen otros factores que pueden ser los crlticos en el diseño,
como los cambios de temperatura y la retracciór;. del fraguado . La situación ideal es que
los cascarones trabajen en el estado membrana!, lo cual se consigue: utilizando un espesor
mlnimo; curvando la superficie según la forma proyectada; y finalmente proporcionando
un adecuado apoyo en que no exista un comportamiento o reacciones transversales. Los
cascarones transmiten las cargas a la cimentación por medio de esfuerzos paralelos a la
superficie, principalmente; si acaso se introducen condiciones que provoquen esfuerzos perpendiculares, aparecen las llamadas perturbaciones de borde, que son los esfuerzos de
flexión. Esto último, impone la necesidad de
un mayor espesor, lo cual no es recomendable,
aunque disminuye los efectos del pandeo.
En las construcciQnes mixtas de cascarones, estos transmiten las cargas a marcos que
se encargan de pasarlas a la cimentación. Este tipo de apoyo, normalmente trabaja a esfuerzos directos. En la creación de superficies
compuestas, se estudiará la eficiencia con que
cada curva pueda transmitir las cargas.
Las grietas que aparecen en todo tipo de
P.structuras de concreto, han sido disminuidas
mediante el ferrocemento, -invención de Nervi-, colocando varias capas de alambrón en
una pieza de concreto rico y fino.
A continuación se muestra un análisis general sobre las formas clásicas que se han utilizado con mayor profusión.

CASCARONES DE REVOLUOION

En el estado membrana! (sin flexión). se
desarrollan esfuerzos de compresión sobre todos los meridianos, siendo del mismo valor para cada paralelo. En los paralelos superiores
aparecen esfuerzos de compresión y en los inferiores de tensión. La posición del paralelo
de transición, o sea, el neutro, es a 57º para
la carga proveniente del peso propio y a 45º
para la carga de nieve. Normalmente se presentan los esfuerzos de flexión en la zona próxima a los bordes, dando lugar a la llamada
perturbación de borde.
Esta situación se presenta principalmente
por dos causas, que son la restricción que el
apoyo le impone al cascarón y que la dirección de la reacción no coincida con la tangente
a la superficie. Además de estas dos causas,
los cambios térmicos también producen perturbaciones de borde, igualmente si el apoyo
es continuo o está concentrado.
La zona que rodea la base de las cúpulas

en donde aparecen los esfuerzos de flexión,
tiene un ancho que es proporcional a la ra[z
cuadrada de la razón:
Estos esfuerzos se absorben aumentando el espesor del cascarón, lo cual permite alojar al
2.cero en dos capas, con su adecuado recubrimiento y además, disminuir los efectos del
p:u1deo. Este último efecto se resuelve también por medio de la colocación de nervaduras.
CASCARONES OILINDRICOS

Se pueden considerar como grandes vigas, en el sentido longitudinal, lo cual se acerca más a la realidad en los cilindros largos,
con apoyos en marcos extremos. Su acción de
arco, en el otro sentido, predomina en los cilindros cortos, sobre todo si son apoyados en
vigas logitudinales. En este último caso, ca!:'i
desaparece el estado membrana! puro, debido
al crecimiento relativo de la zona en donde
ap:uecen las perturbaciones de borde.
CASCARONES DE TRASLACION

En los paraboloide-hiperbólico se present11. un estado de esfuerzos especial de corte únicamente, debido a que en las parábolas hacia
arriba se producen tensiones y esfuerzos de
compresión en las que se abren hacia abajo.
Estos esfuerzos son directamente proporcionales a la carga e inversamente al espesor y
a la elevación del cascarón.
Se apoyan en dos formas diferentes: mediante vigas radiales y de borde. Estas vigas
reciben del cascarón los esfuerzos de corte acumulados como tensiones o compresiones, y además resisten su peso propio. Cuando se utilizan
vigas radiales, se logra una liberación de esfuerzos en el perímetro del cascarón, reduciendo el espesor al minimo.
La amplitud de la zona de flexión, en el
paraboloide hiperbólico es comparable a la
que aparece en los cilindricos. Cuando se utilizan con bastante elevación, se alejan del
comportamiento tipico del estado membrana!
tendiendo más a ser placas planas verticales.
4/CONSIDERACIONES ARQUITECTONICAS
Para la elaboración de un proyecto, se
requiere del conocimiento de las funciones humanas a desarrollar, lo cual da lugar a la
creación del programa arquitectónico. Este deberá ser resuelto por la solución más funcional.
En la formación del programa deberán
de estar involucrados factores de orden psicológico en g1:meral, lo que se traducirá en
que los seres que habiten la obra motivo de
estudio, se sientan en un ambiente agradable, tanto por sus costumbres y tradiciones,
como por su nivel intelectual, lográndose esto por medio de formas, acabados, juegos de
luces, sombras, colores. En locales cerrados
para conciertos o reuniones de otro tipo, habrá que considerar el tiempo de reverberación, para proporcionar las mejores condiciones acústicas.

32

La armon[a de estos factores producirá
satisfacción en quienes utilicen dicha obra,
obteniendo el fin primordial de todo proyecto.
Las necesidades deberán ser jerarquizadas, obteniendo condiciones básicas y secundarias. De las mencionadas condiciones se podrán ir obteniendo áreas, volúmenes, cargas.
Pero dentro de este proceso, no deberá olvidar~e la estructura, recordando que el fin
del proyecto en ejecución es su construcción
de la manera más simple y económica.
Tampoco hay que entrar con ideas prefabricadas ni asirse a una determinada solución, sino estar dispuesto siempre a una autocritica imparcial. Por dificil que ésta sea.
Para un programa dado pueden existir varios
partidos posibles.
Para el tema en estudio, no deberá pensarse primero en una forma de cascarón y
luego en ordenar el interior. Otro factor de
auma importancia enl la estructura, es la
conjugación armónica de la propiedad resistente con la artística. La naturaleza nos brinda innumer::i.bles ejemplos de esta aseveración: en el cuerpo humano, en árboles, en formaciones rocosas, etcétera.
El factor económico se analizará en su
forma más completa. No únicamente por disminución de cantidades de material, sino tomando en cuenta la mano de obra, equipo
'y conservación, o bien, si se trata de obras
en serie, en que la cimbra se puede utilizar
varias veces.
Sobre la durabilidad existen dos teorías;
una que recomienda como tiempo de vida útil
de la obra, el de una generación y la otra corriente que propugna. por que la edificación
realizada perdure el mayor tiempo posible.
Los seguidores de la primera teoría, dan como ejemplo la inutilidad de las ruinas de los
romanos y los griegos, aun constituyendo lug::i.res de atracción turistica. Sin embargo esta duración en la vida de algunas de estas
obrai:;, se justifica por el significado religioso
que tenían dichos lugares para los antiguos
griegos. Trataron de unir, tal vez sin pensarlo, la inmortalidad religiosa con la material.
En la actualidad, también se exigen a los
constructores de iglesias ciertos requisitos,
que ya han cumplido los cascarones de concreto reforzado. Estas estructuras han resuelto el antiqulsimo problema de cubrir grandes claros con un minimo de material y sin
apoyos inte1·medios, lo que representa un factor decisivo en las edificaciones para reuniones masivas, para espectáculos, mercados,
exhibiciones, y naves industriales.
Algunos tanques de almacenamiento de
líquidos se han construido con la forma apro-

ximada de una gota libre de agua. fPara cortinas en presas, se ba utilizado la forma "diente de sierra", más conocida en los edificios
industriales para cargas verticales. Cuando
apsrec~n los cascarones en construcciones
mixtas, normalmente requieren tensores, formados por una o más varillas gruesas, que
cuando van descubiertas proporcionan un ambiente antiestético.
De las tres fases fundamentales en la
realización de toda obra constructiva: la concepción estructural, el cálculo para el dimensionamiento y la ejecución, no deberá subestimarse la primera, ni caer siempre en modelos convencionales. Es dificil , desde luego,
tener la certeza de haber seleccionado la estructura más conveniente desde todos puntos
de vista.
Intel'vienen en la concepción estructural
original, algunos factores muy personales,
que van desde la imaginación y la intuición
hasta la alta técnica y el buen criterio. El
cálculo debe servir para revisar las dimensiones supuestas, que únicamente con experiencia se logrará hacer coincidir. Entendiendo
por experiencia, aquí, el haber realizado una
serie de diseños anteriores. y por lo tanto, estar familiarizado con las teorias aplicadas.
En el diseño se sabrán valorizar en su forma
más precisa todas las cargas que actúan sobre las estructuras, para ser coni,istentes con
los métodos de cálculo empleados.
A pesar del gran número de formas posibles, en la construcción se observa mucha
repetición de pocas superficies diferentes.
Esto se debe, Reguramente, a lo complejo de
los sistemas gener:'tles de cálculo, y la falta
de métodos simplificados que permitan al diseñador ofrecer al constructor formas con seguridad y confianza.
Cuando se requiere iluminación natural
es conveniente uitliz3.r un paraboloide hiperbólico o un conoide, los que además presentan la ventaja constructiva de su cimbra que
puede ser formada por elementos rectos. Los
conoides pueden ser utilizados en voladizo,
con su extremo curvado en el empotramiento.
Un área cuadrada puede ser cubierta por un
paraboloide hiperbólico, o bien por dos cilindricos con ejes ortogonales.
Se mencionarán algunos valores numéricos de cascarones diseñados para empezar a
familiarizarse con sus características.
En una cúpula semiesférica de 30 metros de diámetro para cargas normales, el espesor es de 8 centímetros. La relación claro/
espesor es de 400. Para un huevo esta razón
vale 30, pudiendo obtener en algunos cascarones valores hasla do 10,000. En el caso con-

33

�siderado, si la velocidad del viento es de 160
km/h., el esfuerzo de corte es de lkg/cm2•
Su c1rga crítica de pandeo es de 700kg/m2•
con un factor de seguridad de 2.5 muy por encima ele las usuales.

Sobre láminas planas, fueron muchos los
investigadores que les dedicaron atención en
sus estudios. Entre ellos Lagrange, Germain,
Navier, Cauchy, Kirchhoff, Poisson, Gehring,
Clebsch

Como se ha podido observar, la selección de la forma de estructura más adecuada,
se realiza en forma intuitiva, o bien siguiendo
lineamientos muy generales y por ende. vagos. El arquitecto J. Margarit, profesor de la
Escuela de Arquitectura de Barcelona, piensa que la forma óptim:t se puede obtener una
vez planteadas todas las necesidad~s. Para
esto, .;e requieren formas matemá~1cas que
pueden resultar sumamente compleJas y por
lo tanto imprácticas; sin embargo no debemos desechar este criterio, ya que tal vez en
el futuro, revolucione el concepto y uso que
de la forma se ha adoptado. Esta posibilidad
la asienta el autor mencionado ··•La técnica
de construcción de espacios topológicos y métricos en un conjunto cualquiera, y la técnica
de construcción de relaciones de tipo aritmético muy general entre categorias de conjuntos pueden ·evidentemente aportar una metodoi'ogía al problema del tratamiento de las necesidades y su estructuración" 19.

En 1828, G. La.rué y E. Clapeyron, presentaron una tentativa ana1ítica para el diseño de cascarones. Su teoría fue basada en
un sistema de esfuerzos directos, por lo que
fue aplicable solamente a estructuras laminares cilíndricas, apoyadas en todos sus lados. Tres años después, estos investigadores
establecieron las ecuaciones de equilibrio para la condición de membrana; pero los primeros que hicieron uso práctico de ellas, fueron Bauersfel y Dischinger. Este último es
el autor de la teoría de la afinidad, la cual
establece que para dos cascarones cilíndricos
de diferentes directrices y para cierta relación de sus cargas, existe una relación entre
sus esfuerzos. Por la teoria de la afinidad,
únicamente el peso propio puede ser considerado, y el espesor de uno de los cascarones
varia de acuerdo con ciertas fórmulas. Además, las reglas de esta teoria no consideran
los esfuerzos de flexión. Puesto que las perturbaciones de borde en h mayoría de los
cascarones cilindricos no deben ser despreciadas; y los esfuerzos de membrana son relativamente fácil encontrarlos, la teoria &lt;le
la afinidad no tiene importancia en los cascarones cilíndricos.

5/DATOS HISTORICOS
Con la intención de poder apreciar el valor de los métodos actuales de cálculo y tener
una mayor conciencia de la forma en que se
ha venido efectuando el desarrollo científico,
se presentan algunas relaciones históricas
de las teorías y obras realizadas. En la época
neolítica, cuatro siglos a. C., en Irlanda se
construían bóvedas en forma de colmena, aún
antes de la formación de las ciudades. El sistema de construcción, similar al utlizado en
México antes de la conquista, consiste en ir
colocando piedras con salientes Para formar
el espacio interior, hasta rematar arriba en
una sola piedra que cierra la bóveda.
La tumba de Agamenón en 1,325 a. C.,
tenia una cúpula con un diámetro de 15 metros y 13 metros de altura con 34 carreras
de mampostería. En la época medieval se usaron bóveda.s en la construcción de iglesias Y
conventos con caracteristicas muy diferentes
de las actuales cúpulas. Como ejemplo típico,
se tiene la referencia de la cúpula de la iglesia de San Pedro1 construida en el siglo XVI,
la que tiene en algunas secciones, espesores
de tres metros, en cambio en la actualidad
se ha cubierto la misma superficie con un espesor de 6 centímetros y una elevación de 8
metros contra 28 metros de la construcción romana.
Respecto a los análisis teóricos, puede
considerarse su inicio con Galileo, quien en
1638 estudia por vez primera la mecánica.
Las ba~es de la elasticidad son formuladas por Robert Hooks en 1678 y por Mariotte ~n 1686 relacionando esfuerzos y deformaciones.
Se realizaron investigaciones sobre el
comportamiento elástico de las láminas, en
1776, por Euler en De Sono Campanorum y
por J. Bernouilli en 1789; aunque sólo se obtuvieron resultados en el campo de las vibraciones.

Aron, en 1874, fue el primero en encontrar una expresión para la energía potencial y para las ecuaciones del equilibrio y de
la deformación de una lámina, referida a un
sistema de coordenadas curvilíneas de Gauss
de su superficie media. Se basó para ello en
las investigaciones sobre placas de Kirchhoff,
Gehring y Clebsch, reemplazando las curvaturas que adquiere el plano medio de las placas al deformarse por el incremento elástico
de las curvaturas de la superficie media de la
lámina.

Las ecuaciones generg,les de equilibrio
fueron presentadas por primera ocasión en
'1821 por Navier coonsiderando los cuerpos
rígidos compuestos de un número infinito de
particulas y suponiendo las características de
homogeneidad e isotropía.
Cauchy en 1822, presentó un grupo de
ecuaciones en que envolvia los seis esfuerzos
unitarios, elementos del tensor esfuerzo y los
tres componentes del corrimiento. La sÓlución
de este sistema es complicada en algunos casos.
Love, también consideró los casos en que
las deformaciones son grandes comparadas
con el espesor del cascarón. En 1890, Basset
y Lamb investigando el problema desde otros
puntos de vista, confirmaron la teoría de Love.
Las investigaciones sobre el tema, posteriores a Love, son numerosísimas: Voss
Finsterwalder, Reissner, LagaJly, Lobel,
Flügge, Geckeler, Dischinger, etcétera. Pero
estos autores se dedican a la resolución de las
propias ecuaciones de Love para casos particulares de forma, cargas o condiciones d.e sustentación, o bien estudian métodos aproximados
de resolución general, como ocurre en la ex~
tensa bibliografía sobre membranas.
En los primeros tipos de cubiertas cilindricas de concreto reforzado, el cascarón fue
diseñado como una losa ordinaria, apoyada
en cada uno de los arcos o entre polines.
Fue en Francia en 1910, cuando por primera vez se consideró la acción estructural
de los cascarones en tres dimensiones. Al
principio, únicamente cascarones cortos con
arcos fueron usados; teniendo por sección
transversal, la funicular y para resistir los
empujes extremos, fue considerada como una
cuarta parte de la cubierta, a partir de las
vigas de borde.

Lord Rayleigh, en 1882, basó su teoria
en la hipótesis de que los elementos de la superficie media no experimentan dilataciones
( como en h primera teoria de Kirchhoff para placas), basándose en consideraciones físicas sobre la vibración de las láminas. Pero
esta, hipótesis no permite, en general, el cumplimiento de las condiciones de borde.

RUsch realizó un cálculo práctico de las
perturbaciones de borda, expresando los momentos flexionantes por unas series del ángulo central. Esta teoria no fue rigurosa, porque las series incluyen únicamente los té1·minos que son necesarios para las condiciones de borde, sin satisfacer la ecuación diferencial del cascarón.

Mathieu, en 1883, investigó las Iám1nas
de revolución según el método de lPoisson para las placas y estudió sus vibraciones, despreciando la resistencia a la flexión.

Finsterwalder, en 1932, basándose en
las ecuaciones de Love. encontró una ecuación diferencial en función del momento flexionante en la dirección de la directriz despreciando los demás momentos.
'

En 1885 Boussinesq desarrolló un método en que se propone una solución de acuerdo a los datos. En este mismo año aparece el
principio de Saint-Venant. Fue Love, en 1888,
quien resolvió el problema general de las láminas edificando la teoria hoy en vigor.
En 1892, A. E. H. Love publicó un sistema de cortes diferenciales para el análisis de
las fuerzas y momentos, en su libro:

Más tarde, Eggwertz mostró que u y v
pueden ser expresadas rigurosamente en términos de w sin iteración. Jenkins usó matrices para obtener una forma simplificada de
la solución analitica, pero eso no facilitó mucho los cálculos. En los EE.UU. se empezaron a construir cascarones aproximadamente
desde el año de 1933.
H . Schorer publicó un método simplificado, basado en el trabajo de Finsterwalder
"LINE LOAD ACTION ON THIN CYLINDRICAL SHELLS" contenido en: TRANSACTIONS,
A.S.C.E., V:ol. 101 (1936), pp. 767-810.
Las tablas elaboradas por Schorer para
el cálculo de esfuerzos, no tienen mucho valor, por las demasiadas simplificaciones realizadas.
El procedimiento, que no cae dentro de
Jas deficiencias de un método práctico ni tampoco en las complejisimas ecuacionés de un
métod~ sumamente teórico, lo constituye el
descubierto por Aas-Jakobsen. Este investigador introdujo dos parámetros y los factores, facilitando considerablemente los cálculos; así como también, elaboró tablas de los
coeficientes característicos para cascarones
de los tipos largo y corto.
En los primeros cálculos de cascarones no
circulares, la sección transversal fue formada,
aproximadamente, por tres arcos de círculo.
Este método es muy laborioso puesto que cada arco nos da 8 constantes arbitrarias o sean
en tptal 24 incógnitas, las . cuales sor{. determinadas por las 8 condiciones de borde y 16
por las transiciones.
·
Sin embargo, Aas-Jakobsen atacó el problema en forma directa, desarrollando las
fórmulas de Schorer. Esto corresponde a una
integración asintótica, en la cual únicamente
los dos primeros términos de las series son
incluidos.
Finsterwalder sugirió la posibilidad de
calcular cascarones cilindricos largos, basándose en la hipótesis de una distribución lineal
de esfuerzos.
. El _primer investigador que publicó una
exp1Icac1ón detallada del método de la viga,
fue Vallette.
El primer intento a usa.r una distribución de los esfuerzos directos, diferente del

Fue el primer análisis teórico aplicable
al diseño de los cascarones, en donde se tomaban en cuenta los desplazamientos.
En esa época Flüge encontró las relaciones exactas de esfuerzos y deformaciones
y obtuvo tres ecuaciones diferenciales simultáneas en u, v y w.

"A treatise on the mathematical theory
of elasticity".

Dischinger desarrolló un método para el
uso de las ecuaciones de Flügge, pero resulta
extremadamente complicado.

En Jena, Alemania se aplicó por primera
vez la te01ia de Love, en el cascarón realizado por Karl Zeiss, en 1924, en el Zeisswerke.

De extrema importancia fue el método
analítico desarrollado por Aas-Jakobsen,
quien expresó todas las deformaciones en tér-

34

minos de w, solamente po1' medio de iteración en las ecuaciones exactas de Flügge.

35

�que nos señala la teoría de la elasticidad, fue
realizado por Gilman en 1938, quien aplicó
el método de la viga a secciones de concreto
reforzado, cuando el módulo de elasticidad difiere para el concreto en compresión, el refuerzo y el concreto en tensión.
Johansen calculó un cascarón de sección
no simétrica, con una distribución lineal de
los esfuerzos de compresión en el concreto
con respecto a cierto eje neutro. Los esfuerzos de tensión fueron tomados únicamente
por el refuerzo, el cual fue concentrado en
dos áreas en los extremos, con el mismo esfuerzo para las dos. Esto puede ser justificado, aproximadamente, con el concepto ordinario de un ejf' neutro, puesto que h distancia de un área de acero al eje fue cinco veces
la otra.
También Jchansen, propuso suponer un
esfuerzo axial constante en el concreto a compresión.
Otra de las importantes contribuciones
de Johansen al estudio de las estructuras laminares es su aplicación a cascarones cilíndricos largos, del método para resolver vigas
hiperestáticas.
El desarrollo modArno de cascaron-es,
tuvo su principio en Alemania, siendo los ingenieros alemanes los que han proporcionado
las más importantes contribuciones al crecimiento de la teoría de cascarones. Por esta
razón, se ha incluido en el presente capítulo
una breve mención ¡,obre sus realizaciones
contemporáneas.
Su primera realización fue en 1925, cuando la Compañia de Dyckerhoff y Widmann,
construyeron en forma experimental, un cascarón de seis metros de longitud, teniendo
por directriz una semielipse con eje mayvr
de cuatro metros.
La primera aplicación práctica de cascarones clllindricos fue en una exposición en
Düsseldorf en 1926, también de directriz eliptica. En los primeros cascarones que se construyeron se usaron secciones elípticas, debido
a que eran calculados por la teoria de la membrana; aunque fueran de gran longitud; siendo los momentos flexionantes determinados
aproximadamente, por medio de modelos estructurales.
Más tarde, fueron empleadas secciones
circulares. aplicando el método analítico de
Finsterwalder. La primera construcción de este tipo fue un mercado en Frankfort, donde
fueron usadas, también por primera vez, vigas de borde, estando esta realización precedida por una prueba simple de carga, en un
mod13lo a escala 1: 3.
En 11s estructuras posteriores, el peralte de las vigas de borde fue gradualmente
aumentado en relación a la flecha del cascarón.
En Alemania, los cascarones del tipo corto, no fueron aplicados hasta que el método
analitico fue desarrollado ampliamente.
El primer estudio teórico sobre el paraboloide hiperbólico (P.H.) fue publicado
en Francia, en el 2.ño de 1935 por Aimond y

Laffaile. Los cascarones de revolución se em_pezaron a difundir a Partir de 1940.
6/OBRAS REALIZADAS
El mercado de Algeciras construido por
E. Torroja, con un diámetro de 47.62 metros
y un espesor de 9 centimetros. Cascarón de revolución.

de 55 metros de claro. En Bucarest en 1966 se
construyó un salón de exhibiciones de muebles y productos de madera, con siete cascarones paraboloide hiperbólico equiláteros de
16.25 por 15.25 metros cada uno y con un espesor de siete centímetros. En nuestro país,

además de los ya citados, se pueden señalar
la Iglesia de la Medalla Milagrosa la Capilla
di'! San Vicente en la ciudad de México. En
Monterrey, el Gimnasio del Instituto Tecnológico y el Santuario de Nuestra Señora de
Fátima.

La cúpula de Jena de 40.00 metros de diámetro y espesor de 6 centímetros.
El Olympic Hall, construido en 1936 en
la ciudad de Berlin, también de revolución.
El frontón Recoletos, construido por E.
Torroja, con un claro de 55 metros y un espesor de 8 ceutimetros, a base de cascarones cilindricos. El mercado de Budapest, construido•
por Dischinger con espesor igual a 6 centímetros. El aeródromo de Limestone (Maine) con
directriz catenaria y cuyas dimensiones son:
claro libre 103.70 metros, longitud 91.50 metrcs; el espesor ,•aria de 12.5 a 15,5 centimetros. La estructura está compuesta por arcos
separados 7.62 metros y juntas de contracción
cada 15.00 metros en el sentido longitudinal.
La Escuela Edsel Ford en Dearborn, Michigan.
El hangar de la A. A. en Chicago, Ill. La sala
deportiva de Hershey, Penns. Esta arena, construida en 1936 cubre un área de 71 por 105
metros. La Acadmeia de Equitación de Springfield. La Sala del Club de Patinadores de Filadelfia, con dimensiones de 32 por 71 metros.
Los siete casos anteriores han sido realizados
con cascarones cilindricos.
Los pabellones de rayos cósmicos en el
área de la Ciudad Universitaria, en la ciudad
de México~ La cubierta de la planta textil parisma, construida en 1953, formada por rectángulos de 10 por 11.10 metros y cuatro centímetros de espesor. El cascarón tipo •''paraguas" en unos laboratorios de la ciudad de
México. Una plataforma de carga en Tlalnepantla, México. Las zapatas construidas en
1953, a base del tipo "paraguas", con un espesor de 15 centímetros. Todas estas realizaciones han sido logradas por el arquitecto Candela, utilizando la forma P.H. En Milán el jngeniero G. Baroni ha popularizado dicho tino
de superficie.
·

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8

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19

9

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7

of engineering practice, No. 31, Ámerican
Society of Civil Engineers, 19 52.
10

México, 1959.

20

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37

'

'

MARGARIT, J. y BUXADEJ, C., Introducción ·a una teoría del conocimiento de la arquitectura y del diseño, Editorial Blume
España, 1969.

Se citarán otro tipo de obras realizadas,
con sus características. En la exposición de
Suiza, el pabellón del cemento en 1938 con
cascarones cilíndricos cort.os, con un espesor
.de seis centímetros y directriz parabólica. El
/Pequeño Palacio de los Deportes en Roma, es
un casquete esférico con 1,620 elementos prefabricados de ferrocemento, con un diámetro
de 57.60 metros. El Hall de exhibición en la
feria de Belgrado. El Gimnasio Estatal en el
estado de Jalisco, México, con un diámetro de
39 metros, formado por un paraboloide eliptico. El Gimnasio estatal de Montana tiene
una cúpula esférica de madera, con Ún diámetro de 90 metros. El Palacio de los deportes
en Roma con 100 metros de diámetro y el de
Genova con 160 metros. Además el Auditorio
Kresge en Massachussetts, con un espesor de
nueve centímetros y claros de 41 y 48 metros.
Un estadio en Montevideo, Uruguay, con un
diámetro de 94 metros y un espesor de 10 centímetros. El hangar en el aeropuerto civil de
Karachi. Un mercado en Colonia, Alemania

36

11

'

MARTINEZ, ALEJANDRO, La teoria de los
cascarones, Monografía del Centro de Es-

tudios avanzados de ingeniería civil y arquitectura, 19 64.

�Poen1as
Alfonso Reyes Martínez

N onibre

de la imagen

Ahí estás inmóvil
como una fuerza
inútilmente contenida
noches de amor
pasaron por tus ojos
que me miran
que no miran
fijo cadáver del sueño
que ya no dice nada
lejana en ti
que ya no eres
ni transcurres
inmutable al repaso del recuerdo
sólo señal hacia un lugar incierto
donde los ángeles heridos
se ahogan en su luz
sin embargo
así persistes
como un silencio vacío
que lo llenara todo
y el solo nombre del amor
te restituye

Ernesto Rangel Don1ene

Nifui que sueña

Para Jorge Luis Borges, poeta.

Dulce la niña mira
desde su atmósfera de lluvia
apenas un leve ruido
tras la ventana que da al cielo
nada la turba
flor inmóvil
se sueña
en las secretas terrazas del amor

Destrucción de la imagen
Somnolencia del mundo
inventada amante
ahogado grito de la sombra
nada te evoca
mas por amor existes
como una herencia de la tierra
que tan solo aparece y se despeña
entre la luz
pareces navegar cuando miras
desde tu frágil atmósfera
la lluvia que cae
sobre la soledad de la tarde
pero en silencio creces a tu destrucción
a tu sueño final
al tiempo imponderable
que te invade

Secuencia
aLuci
Sentir la presencia
y después de la presencia la voz
asir la presencia y la voz
y desatar el sueño
como quien desata amarras
desde algún puerto de sombra
y se va callado
unánime navegando
en la luz más intensa del día

38

o igual que yo sepultas el deseo!

Retorno

El viento
pasa las páginas del libro
un libro que leemos todos
un espejo
en donde están
la rosa, la mujer y la fuente,
un libro interminable
donde quizá la única constancia
sean las manos enlazadas
de la vida y de la muerte.

iY cuánto, cuánto más te revelara
-único puente, realidad del sueñosi tan sólo tuviera una palabra!

Hombre y mujer

Somos islas
nos tocamos apenas
por la palabra y por el beso;
pero ese mismo viento
no perdonará la huella
de este inútil poema

Mientras haya un río que cante
mientras existas tú
el viento traerá
limos de azahar para tu frente
Y el agua inflamada su verso cristalino.
Ante tu cintura, débil junco moreno
las palmeras sentirán el dolor de las espigas
que se doblan derrotadas.
Mientras exista tu blancor, tu tez como la espuma,
tu aroma de jazmín cantando entre la noche
tendrá el hombre un huerto para el sueño.

Otros, sí,
otros tendrán
que escribirlo de nuevo
sobre el mismo libro
con el mismo llanto y carne
amor y muerte
bajo el mismo viento
y con el mismo tembloroso
misterio ...

Mientras existas tú
amar es conquistar la cumbre desolada
es vencer a la muerte con sonrisas
inventar el paraíso
sentir como se abre en el pecho
la flor del instante,
dilatar el pulso de las cosas
hacer infinita la mañana
y sentir un ángel en la boca.

Soneto
¡Oh, cuánto me incliné sobre tu cuerpo
como se inclina un árbol sobre el agua
con el reverencial, grave silencio
de un inefable fuego que te canta,
tu cabellera ondeando sobre el viento
como una antorcha sobre nieve clara,
mi corazón oculto, mudo, preso,
con frío y sed de tu hermosura intacta!

Mientras tú permanezcas
todo por su amor y su confianza:
sol que se comparte
beso, agua clarísima
transparencia en el cuerpo y en el alma;
todo por su aliento
siempre
porque los huesos y la sangre
y hasta el último nervio viven de amor.

¡Y cuánto por mis ojos te revelo
sin saber si me escucha tu mirada

39

�en páginas posteriores.

de fin, de teleología. Expresa que los fines, en
primer término, sólo existen en el hombre
como productos de su conciencia, y que eso
mismo sucede con el carácter de los fines de
la actividad teórica y de la actividad práctica
y agrega que no encuentra en la actividad teórica los rasgos privativos de la praxis.

El elemento que hemos anotado como característico de la práctica "actividad productora de fines -fines que prefiguran idealmente el resultado real que se quiere obtener- y
de conocimientos'' --conocimientos que se aparecen en forma de conceptos, hipótesis, teorías o leyes mediante los cuales el hombre conoce la realidad-, es precisamente el que nos
permite hablar de la praxis como una categoría filosófica.

Al comentar Sánchez Vázquez la noción de
práctica-teórica sustentada por Louis Althusser en su estudio "Teoría, práctica-teórica.
inforrnación teórica, Ideología y lucha weoló-

gica", 6 señala que "borra el carácter esencial de la praxis que Marx pretendió destacar,
que es el de transformación efectiva real de
un objeto real". 7

Al señalar Jo anterior queremos hacer
mención de nuestra negativa a reducir la práctica a una mera categoría que cumpliera la
función de correlato del conocimiento y de
concepto fundamental de la epistemología.

Nosotros, por nuestra parte, si bien no
admitimos un planteamiento del problema de
la práctica en el sentido de una oposición metafísica a la teoría, estimamos que una distinción metodológica sí es posible. Y, en la argumentación del Dr. Sánchez Vázquez no encontramos la desvinculación entre teoría y práctica sino una desvinculación, a primera vista,
sólo de carácter metodológico. Lo que lleva a
expresar que por más estrechas que sean tales
relaciones no es posible tal consideración de la
actividad teórica como una "praxis".

Por otra parte está nuestro rechazo a la
actitud filosófica que convierte a la práctica
en una simple categoría de la teoría dialéctica
de la sociedad.

La categoría de la "praxis''
y el problema fundamental
del conocimiento
Tomás González de Luna
resultado. En otras palabras, las transformaciones que lleva a cabo la actividad teórica son
sólo transformaciones ideales. La actividad teórica no se materializa en cuanto actividad espiritual pura. Concluyendo diremos que la praxis es tanto una actividad material en cuanto
lleva a cabo transformaciones materiales como una actividad productora de fines y de conocimientos. 2

EL CONTENIDO DE LA PRAXIS
Entendemos por actividad "el acto o conjunto de actos en virtud de los cuales un sujeto activo modifica una materia prima dada" 1 y por actividad práctica, aquella actividad que como las demás se propone fines
cuyo cumplimiento exige una actividad cognoscitiva. En esta actividad es preciso diferenciar los siguientes elementos: el carácter real,
objetivo de la materia prima sobre la cual se
actúa, los medios, o instrumentos con que se
ejerce la acción y el resultado o producto, esto
es, delimitar el contenido de la praxis.

LA PRACTICA
COMO CATEGORIA EPISTEMOLOGICA
Nuestra consideración parte de una práctica que sirve de noción epistemológica dentro
del pensamiento marxista. O sea de una estimación de la práctica como fundamento, fin y
criterio de verdad. Conceptos que explicaremos

Citando a Sánchez Vázquez diremos que
lo que nos veda caracterizar la actividad teórica como praxis son precisamente sus ragos
distintivos, o sea: la producción de fines como

40

El talentoso filósofo checo Karel Kosík
señala que la problemática de la praxis en la
filosofía materialista no se puede fundar en la
distinción de dos esferas de la actividad humana, sino que se plantea como respuesta filosófica a las preguntas siguientes: ¿quién es el
hombre? ¿qué es la realidad humano-social? y
¿ cómo se crea esta realidad?, o bien, en otros
términos: "la práctica es, en su esencia y generalidad, la revelación del secreto del hombre como ser onto-creador, como ser que crea
la realidad, (humano-social), y comprende y
explica por ello la realidad (humana y no humana), la realidad en su totalidad. La praxis
del hombre no es una actividad práctica opuesta a la teoría, sino que es la determinación de
la existencia humana como transformación de
la realidad". 3

El maestro Kosík nos hace ver que tal
consideración pasa de tener ese carácter, y hace olvidar a Sánchez Vázquez que la reproducción espiritual de la realidad no puede ser concebida de otra manera que como uno de los
diversos modos de relación humano-práctica
con la realidad.

TEORIA Y PRACTICA

La teoría guarda una estrecha relación
con la práctica y por más que se crea que la
práctica y la teoría son actividades muy diversas y hasta opuestas nos encontramos con que
sucede lo contrario. Así, Marx, expresa que
tal guerra seria perdida por la razón. 8

Kosik considera que la identificación de la
praxis con la manipulación conduce a considerar la teoría pura como única vía de acceso del
hombre al conocimiento del mundo en la totalidad. Señala que la filosofía materialista ...
"sostiene que el hombre, sobre la base de la
práctica y en la práctica como proceso ontocreador, crea, también, la capacidad de penetrar . . . el ser en general"; 4 que "sólo conocemos el mundo, las cosas y los procesos en
cuanto los creamos, o sea, en cuanto que nosotros los reproducimos espiritualmente". 5

Nuestra consideración, -de la relación
teoría-práctica- si bien parte. de tener una
conciencia clara de lo sumamente importante
que es el estudio de tal relación, estimamos que
no se trata de una visión acrítica como menciona acertadamente Karel Kosík, sino que es
la forma de hacer referencia a la relación teoría-práctica. Esto es, como el postulado más
alto, pero con una referencia donde se ha
"desvanecido la pregunta filosófica originaria
a cuya luz se hizo e_l descubrimiento, y lo úni-

Sánchez Vázquez apoya su tesis acerca de
la praxis haciendo una distinción entre actividad teórica y práctica en función de la noción

41

�•

co que queda es la importancia del principio". 9
La labor que realizó la filosofía: fue descubrir el principio. La conciencia ordinaria se
lo ha apropiado y lo ha convertido en algo tan
obvio como estéril, privando a esta relación
de su verdadera naturaleza.
Así, la "conciencia ordinaria" se ve a sí
misma en oposición a la teoría, ya que la intromisión que realiza la teoría en el proceso
práctico le aparece perturbadora.
Hemos de agregar que esta absolutización
de uno de los elementos de la relación no
constituye una tarea que 5ólo realiza el sentido
común. También lo vemos concebido por corrientes del pensamiento. Un ejemplo nos lo
brinda el pragmatismo que reduce lo práctico
a lo utilitario. O sea que invierte la naturaleza
de la relación pues afirma que "el conocimiento es verdadero porque es útil". Tal concepción
se desprende de la noción que el pragmatismo
tiene de la práctica, "acción subjetiva del individuo destinado a satisfacer sus intereses".
Posición que dista mucho de la concepción
de la práctica como una acción material objetiva que responde a intereses sociales y autores de la realidad humano-social, 10 reduciendo la práctica a una categoría epistemológica que demuestra la falsedad de la división
metafísica de teoría y práctica.
Concluyendo, señalaremos que el problema de las relaciones entre la teoría y la práctica debe plantearse en el ámbito de la autonomía de cada uno de los elementos de la relación como de la reciprocidad de ésta. Siendo
aquéllos no sólo productores de una realidad
material sino creadores de la existencia y del
desarrollo incesante de la realidad humana.
CARACTER FETICHISfA
DE LA RELACION
El carácter de la realción explicada revela,
por otra parte, un fetichismo que obstaculiza
la solución de los problemas teóricos. Solución
que es una tarea práctica y a la que la práctica sirve de mediadora, pues la verdadera
práctica es condición de toda teoría real y positiva. u
Este fetichismo se manifiesta en la hostilidad entre los sentidos y el espíritu. Así Kosil&lt; señ_a la que la división de la actividad humana en trabajo y no trabajo es una distin-

42

ción que parte de una forma histórica de trabajo. Forma por lo demás acrítica sobre la
cual se petrifica la división surgida del trabajo, en trabajo material y trabajo intelectual. 12 E s t a hostilidad perdurará mientras
el sentido natural del hombre no sea todavía
el producto del trabajo propio del hombre.
Kosík agrega: "La actividad humana objetiva que transforma la naturaleza e inscribe
en ella significados, es un proceso único ...
La división de este proceso único en dos esferas aparentemente independientes entre sí no
deriva de la naturaleza de la cosa, sino que es
un producto histórico transitorio ... " 13
LA PRACTICA.

EL CARACTER HISTORICO
Y SOCIAL DEL CONOCIMIENTO

El problema del conocimiento no es solamente un problema especulativo sino una
tarea real de la vida. Y que por ser tal la filosofía no podia resolver. Su solución no es sólo una tarea teórica sino un problema real. 14
He aquí que además de mostrar el carácter de la relación como material, es preciso
señalar que tal relación es una relación histórica, pues, así como la hostilidad de los sentidos y del espíritu se inicia con un simple desdoblarse en las primeras épocas de la división
social del trabajo, tal estado no se cambiará sino hasta que el propio trabajo del hombre no
sea una oposición de actividades manuales y espirituales. La filoosfia no puede resolver los
problemas teóricos que la vida misma no ha
planteado. El mundo sensible que rodea al
hombre no es una cosa eterna, sino un producto histórico, resultado de la actividad de una
larga serie de generaciones. Tal mundo humano tiene una vida social y esa vida es esencialmente práctica.

neral. Conciencia que se manifiesta como un
producto social y como desarrollo está determinado por la evolución y la producción de las
relaciones materiales de los hombres, y que, como tal, tendrá esa naturaleza mientras haya
hombres.
Y así como el hombre establece las relaciones sociales, también crea los principios, las
ideas y las categorías conforme a estas relaciones sociales. Ideas y categorías que son productos históricos y transitorios. 16
LA PRACTICA EN LA SENSORIEDAD
DEL CONOCIMIENTO
Las ciencias reciben su objeto como su material de las manos de la industria y del comercio por las actividades que despliegan los
hombres en el mundo real. Estas actividades,
el continuo trabajar y crear, son el fundamento
del mundo sensible. La falta de trabajo no sólo
alteraría el mundo humano sino a la propia facultad cognoscitiva. La naturaleza antecesora
de la historia humana no es la naturaleza en
que vivimos pues ésta última es en buena parte hija del trabajo humano. 11 Expresión semejante la encontramos en la cita que de Wallon hace Guy Besse. 1s

El saber de esta conciencia deteminada
por las relaciones sociales correspondientes es
el reconocimiento de la realidad objetiva del
mundo material y de las leyes de la naturaleza
exterior. Y si bien esas leyes son perfectamente cognoscibles por el hombre, su naturaleza
final no puede ser conocida hasta lo último,
pues "el desarrollo de nuestros conocimientos
... demuestra ... que la ignorancia deja el sitio al saber cuando el objeto obra sobre nuestros órganos de los sentidos y el conocimiento
se convierte en ignorancia cuando queda descartada la posibilidad de dicha acción". 19
Esto es, el saber no corre paralelamente
a la realidad sino que la sigue. Hemos de aclarar con Althusser que si bien, el saber nos
ofrece el conocimiento de lo real, "creer que ...
a Marx le bastó ver acertadamente, leer acertadamente, es decir, reflejar acertadamente en
su teoría abstracta la esencia de las cosas" eso
nos llevaría a un empirismo. 20 Por lo que
es preciso tener claridad en tal interpretación.

Marx criticando a Proudhon, dice que Jo
que éste no ha sabido ver es que las relaciones
sociales son producidas por los hombres en la
misma forma que se producen el lienzo, el lino,
etc. 15 Son producciones que se pueden hacer
porque existen los materiales e instrumentos
-la materia prima, la máquina, el fin-. En
el establecimiento de determinadas relaciones
sociales, existen la vida matelial y cultural correspondiente que hace posible tal surgimiento.

EL PROBLEMA CENTRAL
DEL CONOCIMIENTO

Enlazadas con su vida material, con la actividad y con las relaciones materiales de los
hombres, desde sus comienzos, se hallan las representaciones, las ideas y la conciencia, en ge-

Ahora bien, gnoseológicamente para la filosofía marxista, el problema central lo cons-

43

�que no encontraban campo de aplicación en
otro tiempo, pero que lo hallan en actitudes
prácticas específicas. 29

"práctico-crítica". Actuación en la cual se da
el fundamento de la verdad del conocimiento,
en donde la práctica reviste las características
no de una práctica teórica sino de uno de los
aspectos de la práctica; la práctica que, además de darse como una interacción entre el
objeto y el sujeto, es una labor creadora de hipótesis, tesis, etc.
tituye el problema de la relación entre el pensar y el ser. 21 Entendiendo por .pensar, todo ese mundo de conocimientos, que constituyen una explicación del mundo material, esto
es, un reflejo del mundo material, y por ser,
todo aquello que constituye la vida material,
ya sean elementos naturales ---orgánicos o
inorgánicos-- o sociales. Pensar y ser que por
lo tanto, aunque distintos, constituyen, al mismo tiempo, conjuntamente, una unidad, esto es,
son expre.siones de una misma unidad: la materia.

un lugar de manifestarse, etc., y que es preciso explicar, pues del acierto en su caracterización depende nuestro progreso en las particularidades del conocimiento humano, fundamentado por la práctica, por el experimento
y por la industria, es decir, tanto en creación
como proceso, corno su reproducción y su
puesta a nuestro servicio.

La materia no entendida como Mach, como una determinada conexión regular de los
elementos, sino. como la caracteriza Lenin,
"una categoría filosófica que sirve para designar la realidad objetiva, dada al hombre en
sus sensaciones, copiada, fotografiada, reflejada, por nuestras sensaciones y que existe independientemente de ellas". 22

La verdad tiene como fundamento la práctica, esto es: el dominio que se manifiesta en
el imperio de la naturaleza, en el conocimiento
de sus fuerzas internas, en la explicación de
los factores que caracterizan su naturaleza;
dominio que es palpable en la práctica de la
humanidad, en el resultado del reflejo objetivo
y veraz en la cabeza del hombre, de los fenómenos y de los procesos de la naturaleza. Naturaleza de los fenómenos que el mismo Feuerbach reconoce y que se deduce de la consideración de las leyes objetivas de la naturaleza;
leyes que están íntimamente ligadas al reconocimiento de la realidad objetiva del mundo
exterior, de los objetos, de los cuerpos, de las
cosas reflejados por nuestra conciencia.

LA PRACTICA
COMO FUNDAMENTO DE VERDAD

El universo es materia en movimiento,
movimiento sujeto a leyes y nuestro conocimiento es el producto supremo de la naturaleza.
Ahora bien, el origen del conocimiento
se puede encontrar -expresa Engels, en el
Anti Dühring-, "sólo siguiendo la senda dialéctica, no perdiendo jamás de vista . . . la génesis y la caducidad de cuanto vive, de los cambios de avance y retroceso ... así como de la
imagen por él proyectada en las cabezas de
los hombres". 23

Pero si bien existe este reconocimiento por
parte de Feuerbach, Marx señala que todo el
materialismo anterior incluyendo al del mismo Feuerbach no conciben el objeto, la realidad como una actividad sensorial humana,
como práctica. 25

El conocimiento es el resultado de un proceso, de un desarrollo contradictorio que se da
en la realidad. Hegel es quien mejor demostró
que el desarrollo del conocimiento es dialéctico, es decir, q1,_e el conocimiento no es total Y
repentino, sino que progresa por contradicciones superpuestas, de la apariencia a la esencia,
de la sensación al concepto. 24

Lo que Marx expresa es que el materialismo metafísico no pasaba de la contemplación
de los objetos, los que quedaban ahí, como elementos externos. Mientras el idealismo, si bien
reconocía el aspecto activo del conocer, éste
era de carácter subjetivo; esto es, la actividad
es desarrollada sólo en el campo conceptual.
Lo anterior originaba que la actividad
humana no se concibiera como actividad objetiva, y sólo se entendiera la práctica como
un hacer sensible y no como una actuación

Por lo que hay que observar esa realidad
y explicarnos su contextura, y de conformidad

con esa contextura, su imagen. Imagen que
tiene ciertos rasgos, esto es, una naturaleza,

44

LA PRACTICA
COMO CRITERIO DE VERDAD

Reconocido el carácter objetivo de la actividad, Marx, en sus tesis sobre Feuerbach
-Tesis II-, señala que "el problema de si al
pensamiento humano se le pueda atribuir una
verdad objetiva, no es un problema teórico, sino un problema práctico. Es en la práctica
donde el hombre tiene que demostrar la verdad, es decir, la realidad y el período, la terrenalidad de su pensamiento". 30

El trabajo -dice Besse-, en la medida
en que tomó como objeto el medio a transformar, es un conjunto de operaciones que ofrecen un doble carácter: el análisis y la síntesis;
operaciones mentales que tienen como base objetiva la práctica de la humanidad. Es decir,
la formación de relaciones abstractas y generales que permiten vincular entre sí las percepciones, organizarlas en una experiencia que
ya no es episódica y localizada sino universal
y constante. Un modelo que se transmitirá, se
generalizará, creando el trabajo de acuerdo
con sus propias reglas, no habiendo modelos
preexistentes. 26

La naturaleza de la verdad, su existencia y
su posibilidad de servir como soporte de la
obra del hombre sólo se demuestra en su aplicación. Es este él caso con el que nos encontramos al hablar del cúmulo de conocimientos
que forman las ciencias y de las que es preciso
discernir su "realidad y poderío". Es decir, si
podemos demostrar la exactitud de nuestro
modo de concebir un proceso natural, reproduciéndolo nosotros mismos. Ejemplo: las substancias químicas producidas en el mundo vegetal y animal siguieron siendo inasequibles hasta que la química orgánica comenzó a producirlas unas tras otras, o bien, desde que el hombre mostró el papel que juega en la explicación de los fenómenos sociales el factor de la
lucha de clases como motor de la historia, después de la disolución de la comunidad primi-

Este carácter de la práctica como fundamento de la verdad se ve manifiesto incluso
en las ciencias matemáticas que son las más
abstractas.
Besse, citando el estudio Estructura, racionaUdad y significación, del lógico Moulond,

escribe: "La recta se convierte en un ente matemático cuando se adquiere conocimiento de
las relaciones que implica: está determinada
por un par de puntos ( ... ) y esta identidad
topológica de la recta se aumenta con un valor métrico, el de la distancia mínima ( ... ) .
Existe, así, un momento en que el modelo sensible es reemplazado por un exacto vinculo de
nociones. Entonces comienza ... lo que los
matemáticos llaman "la axiomatización". Z7

tiva.

La terrenalidad de la verdad queda de
manifiesto al comprobar que la "Verdad" de
la verdad surge del hacer cotidiano de los
hombres. Así, la ciencia no es obra de un espiritu en sí ajeno al universo; es la obra de una
humanidad viviente que descubre su tierra natal.

LA PRACTICA COMO FIN DE LA VERDAD
Nuestra consideración de la práctica como un fin de la verdad parte, según las palabras del maestro Sánchez Vázquez, de las relaciones existentes entre la teoría y la práctica en un plano nuevo: como relación entre
una teoría ya elaborada y una práctica que no
existe aún. 28 No se trata de una concepción
simplista, como si tal teoría se basara de un
modo directo e inmediato en la práctica, sino
de un proceso complejo en el que unas veces
se transita de la teoría a la práctica, y otras,
de ésta a la teoría. Se trata de una práctica
que aún no existe. Ejemplo de ello nos lo
muestran las teorías o conceptos matemáticos,

Una separación entre el pensamiento y la
acción representa el agnosticismo, cuyo concepto fundamental es el de lo "incognoscible",
postulado que conviene dilucidar. Afirma que
el espíritu cognoscente es exterior a la realidad, de tal manera que cuando cree alcanzar
una realidad que existe fuera de él resulta
víctima de una ilusión, pues no sale de sí mismo. El error de esta tesis está en considerar
al cognoscente como un sujeto "puro" del conocimiento, pero ese sujeto puro no existe,
pues el hombre es un ser concreto, un ser social comprometido en un proceso histórico sin

45

�que sufre la ciencia en la industria, que es separada del trabajo como potencia independiente de la producción y aherrojada al servicio del capital. El capital se sirve de la verdad científica para perpetuar su existencia.
Así, por ejemplo, una noción cientüica como
la medición del alcance de la inteligencia, envuelve aspectos científicos e ideológicos, como
se comprueba por el siguiente texto de Marx,
citando a A. Smith:. "A. Smith fue más perspicaz de lo que piensa el señor Proudhon. Vio
muy bien que en realidad la diferencia de talentos naturales entre los individuos es mucho menor de lo que creemos. Estas disposiciones tan diferentes; que parecen distinguir a las
personas de diversas profesiones, cuando llegan a la edad madura; no son tanto la causa
como el efecto de la división del trabajo". 36
Por lo tanto la diferencia de talentos no es natural, sino causada por la división del trabajo.

el cual no sería nada, no es, por cierto, exterior al mundo. Simplemente, suprimase el universo físico, suprimase las condiciones objetivas de la vida y del pensamiento, y ya no existirá la humanidad pensante, ya no habrá humanidad. 31
En particular, examinando estas afirmaciones, ya no desde el ángulo gnoseológico,
sino desde el aspecto de las nociones psíquicas que conllevan, podemos afirmar con el Dr.
Merani, que "convertida la praxis en gnosis,
traducido el pensamiento en palabras, la reversibilidad de lo cuantitativo -orgánico- en
cualitativo -pensamiento-, y la acción inversa, quedaron afirmados de una vez para
siempre como actividad dialéctica del obrar
humano". 32
Lo mismo afirma Marx, al criticar la noción de Feuerbach, que si "bien tenia el méri.
to de no aceptar el pensamiento abstracto, no
concebía la sensoriedad como una actividad
práctica, como una actividad sensorial humana". 33

La acepción ideológica estima que las desigualdades tienen un origen social. Al considerar como factor determinante "la división
del trabajo".
Si bien esto implica una serie de consideraciones ideológicas, ellas no surgen del hecho
de reconocerla un "origen social", pues este
reconocimiento sería ante todo de carácter
científico, sino por la circunstancia de reconocer una determinada clase de sociedad, un
modo de producción específico, un cierto desarrollo histórico, etc.

LA DIALECTICA DEL CONOCIMIENTO
Hasta aqui hemos esbozado el problema
del conocimiento como un litigio práctico. Es
preciso señalar ahora, que tal conocimiento se
da envolviendo dos caracteres: uno, el específicamente científico y otro, de carácter ideológico.
El carácter científico, en cuanto se considera -al conocimiento- expresión o producto de las cosas materiales. La naturaleza
ideológica del conocimiento queda de manifiesto en el hecho de ser éste un producto de la
clase dominante, pues la clase que impera materialmente, impera espiritualmente, los conceptos que dominan lo hacen no por su fuerza intrínseca, ni por la mayor o menor "cantidad" de verdad que encierren, sino porque
la clase dominante los sustenta. 34

LA PRACTICA Y LAS CIENCIAS
En cuanto a la ciencia se puede asegurar
que empieza allí donde la especulación termina, no en otro lugar que en la vida real.
Así la ciencia, al cooperar en la producción de más capital, recibe, a su vez, la ayuda de éste para progresar. Progreso que se
manifiesta al hacer que día a día se puedan
ir sometiendo las fuerzas naturales al dominio del hombre. 37

Dominación ideológica que se revela en
múltiples aspectos, uno de los cuales es la división del trabajo en espiritual y material.
Marx citando la obra de Ferguson, Ensayo sobre la historia de la sociedad civil, señala:
" ... En un período en el que todas las funciones están separadas, el arte mismo de pensar puede formar un oficio aparte". 35

ciencia tiene un eminente carácter social, pues
aun cuando rara vez se desarrolla en común,
para su desenvolvimiento y para su aprovechamiento se actúa socialmente, pues no se
puede prescindir ni para lo primero ni para lo
segundo del carácter gregario del hombre.

Esta consideración ideológica del conocimiento se puede observar en las consecuencias

Si bien dice Lenin -en respuesta a Ernst
March- "se reconoce ~a objetividad, un de-

A lo anterior hemos de agregar que la

46

...
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terminismo en las "ciencias de la naturaleza".
"¿No hay un oscurantismo, cuando el determinismo es limitado al terreno de la "investigación", y en el terreno de la moral y de la
actividad social y en todos los terrenos, exceptuando el de la "investigación", se deja el problema a una apreciación subjetiva?". 38

ción externa a la concepción de la noción filosófica. Aquí se habla de la práctica en cuanto
fundamento de la ciencia.
LA PRACTICA Y LA ECONOMIA
Sólo concibiendo el trabajo como la esencia de la propiedad privada, se puede penetrar
en el movimiento de la Economía política.

Aqui, Lenin está abogando por la naturaleza objetiva de las "ciencias del espíritu",
noción que sustenta por el carácter material,
objetivo de la naturaleza, por la índole práctica del conocimiento.

La Economía política considera al trabajo como el alma de la producción a tal grado,
señala Marx, que la contradicción no se da como pensaba Proudhon, entre el trabajo y la
propiedad, sino en el trabajo enajenado en contradicción consigo mismo. Para Marx, la economía política se limita a formular las leyes
del trabajo enajenado. 40

Aceptando esta afirmación leninista, sobre
el carácter objetivo de la moral y de la actividad social, hemos de asentar de acuerdo con
la afirmación marxista -Tesis m- "que la
modificación de las circunstancias y de la actividad humana sólo puede concebirse y entenderse racionalmente como práctica revolucionaria". 39

En este último aserto, Marx es sumamente claro, aquí nos muestra con una gran profundidad, no tan sólo la naturaleza de la economía, en cuanto ciencia, sino la vida real económica de la sociedad humana.

Esta noción de "entenderse racionalmente
como práctica revolucionaria" conlleva la consideración de la práctica, en actividad transformadora, como una acción del hombre, que
disuelve un mundo y crea otro.

Así Marx señala: "Hemos partido de las
premisas de la Economía política, hemos aceptado su lenguaje y sus leyes". 41

Partiendo de la Tesis VIII, que "la vida es
esencialmente práctica", todos los misterios
que descarrían la teoría ... , encuentran su
solución en la práctica humana, "y en la comprensión de esta práctica", este aserto de Marx
añade a la visión de la práctica como acción
transformadora, la aceptación de la práctica
como fundamento teórico del carácter de las
ciencias, y, en particular, de la ciencia social.
Ya no se está hablando de la práctica como
una actividad que surge, como una consecuencia de una posición filosófica determinada, o
sea, que sus verdades deban defenderse en la
práctica; sino de afirmaciones que deban defenderse como verdades indiscutibles de una
doctrina filosófica. Esto sería, una considera-

"La Economía política esconde la enajenación contenida en la misma esencia del
trabajo por el hecho de que no considera
la relación directa entre el obrero (el trabajo) y la producción". 42

"Hemos partido de un hecho de la Economía política, de la enajenación del obrero y de su producción. Hemos formulado
el concepto de este hecho como el trabajo enajenado". 43
"Nosotros vemos ... que la Economía política se limita a formular las leyes del
trabajo enajenado". ~

47

�•

NOTAS

Por lo anterior, vemos que la Economia
politica no conoce al hombre ocioso, al trabajador fuera de la relación de trabajo, las necesidades para la Economía política se reducen a su sostenimiento mientras trabaja.

Establece Cornu, que Marx, a diferencia
de los economistas burgueses, considera la categoría de: cambio, valor, precio, etc., como
efecto del proceso de cosificación engendrado
por el régimen capitalista, y hace la crítica
desde ese mirador. Pero que no desarrolla lo
que haría más tarde la teoría del valor de Ricardo, y ello se debe a que pensaba, como Engels, que en el sistema capitalista el valor está
determinado por la competencia y se expresa
en el precio corriente. 45

Estos hechos se dan independientemente
de que los economistas burgueses no sepan separar la forma de los fenómenos y la realidad
que esta forma envuelve.
Así, por ejemplo, la confusión que muestran en la consideración de la relación existente entre categorías de capital constante y
variable y las de capital fijo y circulante, como
la no distinción de la parte de capital invertida en salarios de la invertida en materias primas, son confusiones que impiden comprender
el movimiento real de la producción capitalista 48 y son muestra de lo afirmado antes.

Godelier dice, que la misma base teórica,
o sea la explicación y crítica de la sociedad
burguesa, a partir de la teoría de la enajenación, que le permite la crítica de la ideología y
de la sociedad burguesa, a la vez le prohibe
modificar la ciencia económica y desarrollar
una concepción científica de la economía capitalista. 46

Así, dice Kosík: "Lo que la crítica burguesa y reformista considera como la parte especulativa, mesiánica o hegelianizante de El
Capital, es sólo la expresión exterior del hecho
de que Marx, bajo el mundo de los objetos,
bajo el movimiento ae ios precios, de las mercancías y de las diversas formas del capital cuyas leyes él expresa en fómulas exactas, descubre el mundo objetivo de las relaciones sociales, es decir, la dialéctica sujeto-objeto. La
Economia es el mundo objetivo de los hombres
y de sus productos sociales, y no el mundo objetivado del movimiento social de las cosas". 49

Ahora bien, si tienen razón Cornu y Godelier, al destacar la noción marxista, de la economía política, en los Manuscritos, es conveniente señalar que esta noción fue modificada
más tarde en El Capital, al introducir la noción
de praxis en su concepción del mundo, al expresar que el hombre se enajena al transformar su producto en mercancía, al hacer "de
su producción su deshumanización y su desustanciación.
O sea, para Marx, "toda la vida material

de los pueblos es un proceso de la contradicción del trabajo enajenado consigo mismo". Y
es precisamente el desarrollo de esta enajenación con sus características la que da una naturaleza, una realidad a la vida material y espiritual de los pueblos.

Después de esta explicación del carácter
del conocimiento, comentando la naturaleza de
la sociedad, encontramos que las últimas causas de todos los cambios políticos, dice Engels,
y las revoluciones políticas deben buscarse en
la Economía y no en la Filosofía. 50 En otras
palabras, los nuevos hechos obligaron a revisar la historia, y, entonces, se demostró que la
superesturctura es expresión de unas condicione.e;; económicas dadas.

Marx nos dice que el trabajo, actividad
del hombre, al degenerarse, hace degenerar
toda la vida del hombre. En otras palabras, si
no se hubiera enajenado, (el trabajo), no existiría la propiedad privada, no habría esta clase
de industria, este régimen social, no existiría
esta noción de la ciencia, de la actividad misma, esta noción de las matemáticas, del arte,
de la religión, en suma, este mundo, claro
ejemplo de la fetichización. O bien, expresándolo con el maestro Kosík "sólo la demostración de que las categorías económicas son
formas históricas de la objetivación del hombre, y que, como productos de la praxis histórica, pueden ser superadas únicamente por la
actividad práctica, indica los límites de la filosofía, y el punto en que se inicia la actividad
revolucionaria". 47

Ahora bien, nuestra estimación de las condiciones económicas como fundamentantes de
la vida de la sociedad, 51 no nos debe llevar
a concluir que nuestro estudio es indagar la
relación entre el trabajo y la creación de la
realidad humano-social, desde un ángulo económico; sino que esta relación, la requerimos
desde un ángulo filosófico, y en ella no descubrimos nada económico. Pues desde un ángulo
económico, el trabajo sólo se revela como creador de la forma específica, histórica, y social
de la riqueza.

48

1.-Martín Alonso, Enciclopedia del idioma, Diccionario histórico y moderno de la Lengua Española, 2 tomos, t. l., Ed. Aguilar, Madrid, 1958,
p. 96.

14.- C. Marx, l\,1anuscritos económico-filosóficos de
1844, ed. cit. p. 87.

2.-·A. Sánchez Vázquez, Filosofía de la praxis, ed.
cit., p. 166.

16.-Idem., p. 105.

3.-Karel
sobre
trad.
S. A.,

15.-G. Marx, Miseria de la filosofia, cd. cit., p. 104.

17.-C. Marx, El Capital I., ed. cit., p. 229.

Kosík, Dialéctica de lo concreto, estudio
los p1.10blemas del hombre y el mundo,
A. Sánchez Vázquez. Editorial Grijalbo,
México, D. F., 1S67, p. 240.

18.-"Pero C'omo lo muestra la psicología contemporánea ..., las sensaciones no son copias pasivas de la realidad ... Cuanto más se desarrolla la actividad del hombre, más se desarrolla y enriquece su misma sensibilidad. Por
lo tanto, la experiencia sensible se forma por
una experiencia práctica, tanto en el plan individual como en el de la especie . . . De un
modo más general, no es posible considerar el
si;,tema nervioso del ser humano, con sus órganos sensoriales, con independencia de la acción de la naturaleza sobre nuestra éspecie ...
Toda umi. civilización se refleja en nuestra sensibilidad; vemos, escuchamos, ¡,alpamoS', etc.,
como seres humanos y nuestra vida intelectual
se incorpora de alguna manera a nuestra vida
sensible ...", Guy Besse, Práctica social y teoria marxista del conocimiento, ed. cit., pp. 31-32.

4.-K. Kosik, op. cit., pp. 244 y 245.
5.-Idem., p. 245.

,

6.-Asi también en su obra Lite le Capital, cuando
expresa "Marx nos da con qué plantear el problema que nos ocupa: el de la apropiaclón
cognoscitiva del objeto real por el objeto del conocimiento, que es un caso particular de la apropiación del mundo real por diferentes prácticas, la
teoría. la estética, La religiosa, la ética, la técnica,
etc. Louis Althusser, J. Ranciere y otros, Leer
el Capital, Tomo I, Ed. Habana, Cuba., 1967,
pp. 73 y 74.
Este criterio de Althusser, se deriva del concepto que tiene de la práctica, pues considera
en sentido estricto una práctica, aquella que
pone en juego sólo las fuerzas del pensamiento, fuera de toda relación directa con la prácfica concreta. Esto es, la práctica teórica, que
contiene en sí misma los protocolos de validación, los criterios de cientificidad, sin ninguna necesidad de la verüicación de prácticas extericres, para declarar "verdadero" los
conocimientos producidos. Ibid., p. 65.

19.-V. l. Lenin, Materialismo y empiriocriticismo,
ed. cit., p. 205.

Así, pues mientras la actividad prácLica supone una acción efectiva sobre el mundo,. , . la
actividad teórica sólo transforma nuestra conciencia de los l1echos ... , pero no las cosas
mismas. En este sentido, cabe hablar de una
oposición entre lo teórico y lo práctico. A. Sánchez Vázquez, op. cit., p. 173.

22. -V. I. Lenin, Materialismo y empiriocriticismo,
ed. cit., p. 152.

20.-Louis Althusser. Breviario de ciencia e ideologia marxistas, en Siglo XX, Agosto-Septiembre,
1966, p. 43.
21.-F. Engels, Ludwing Feuellbach y el fin de la
filosofia clásica alemana en C. Uarx y F. Engels, Obras Escogidas, 2 tomos, ed. esp., t. n,
Moscú, 1S52, p. 343.

23.-F. Engels, Anti-Dürlng, Introducción, ed. cit.,
p. 34.
24.- Guy Besse, Práctica social y teoría marxista
del conocimiento, p. 28.

7.-A. Sánchez Vázquez, op. cit., p. 168.

25.-C. Marx, Tesis I sobre Feuerbach, en C. Marx
y F. Engels, Obras Escogidas, 2 tomos, ed. esp.,
t. II, Moscú. p. 376.

8.-Cfr: "No vaya a creerse, con todo, que al distanciarse de esta suerte la inteligencia de la
realidad práctica, llegue a emanciparse en absoluto de ella. Que no es así, lo prueba el
hecho que toda guerra que emprenda la inteligencia contra la realidad práctica -en son
de mejorarla- tiene por antecedente otra guerra en el seno mismo de aquella". C. Marx, El
Capital I, p. 215.

26.-A. Sánchez Vázquez, Filosofía de la praxis, cd.
cit., p. 191.
27.-ldem., p. 192.

28.- C. Marx, Tesis sobre Feuerbach III, ed. cit., p.
376.
29.- Guy Besse, Práctica social y teoria marxista
del conocimiento, ed. cit., p. 54.

9.-K. Kosík, Dialéctica de lo concreto, ed. cit., pp.
235-236.
10.-Cfr: "La tesis principal del pragmatismo es la
que todo lo que tiene éxito es verdadero. Así,
para uno de los maestros del pragmatismo,
William James, la verdad de la religión es demostrada por el hecho de que procura al creyente una sa.tisfacción sobjetiva indistu.tible.
Por lo tanto, el criterio de verdad es la utilidad, y la utilidad misma es entendida como
relativa a tal o cual necesidad subjetiva. El
pragmatismo no dice: "Si la práctica verifica
una idea, es porque ésta es verdadera". Dice
al contrario: "Una idea es verdadera porque
triunfa". Gny Besse, Práctica social y teorfa
marxista del conocimiento, trad. María M. Chirleo, Editorial Proteo, B. Aires, 1966, p. 66.

30.-Idem., pp. 36-37.

11.-C. Marx., Manuscritos económico•f.ilosófic:os de
1844, ed. cit., p. 87.

38.-V. I. Lenin, Materialismo y empiriocritic:ismo,
ed. cit., p. 206.

12.--Karel Kosík, Dialéctica de lo concreto, ed. cit.,
p. 226.

39.-C. Marx, Tesis sobre Feuerbac:h III, ed. cit.,. p.
377.

13.- Idem., p. 227.

40.-Idem., (VIII),

31.-Idcm., p. 40.
32.-Alberto L. Merani, Psicologia Genética, ed. cit.,
p. 191.
33.-- C. Marx, Tesis sobre Feuerbach 11, p. 377.
34.- C. Marx, op. cit., pp. 231 y 232.
35.--C. Marx, Miseria de la filosofia, ecl. cit., p. 124.

36.-Ibidem.
37.-F. Engels, Esbozo de crítica de la economia política, ed. cit., p. 18.

49

p:

377.

�41.- C. Marx, Manuscritos del 4.4, p. 62.
42.- lbid., p. 65.
43.- Ibid., p. 69.
44.-Lbid., p . 70.
45.- Augusto Comu, op. cit., pp. 582-583.
46.- Maurice Godelier, op. cit., p . 118.
47.-C. Marx. Manuscritos económico-filosóficos de
1844, ed. cit., p. 70.
48 - K. Koslk . Dialéctica de lo concreto, ed . cit., p.
207.
49.- K. Kosik, El Capital 11, ed. cit., p . 194.
50.- K. Kosik, op. cit., p. 209.
31 Cfr.- "Los nuevos hechos revelados por la re alidad
objetiva obligaron a rE:visar toda l a h ist oria
anterior. y entonces se demostró que la historia había sido sis.mpre una h istoria de h echos
de clases, ... o lo que es lo mismo, que las condicion es económicas de cada é poca . . . era, por
t anto, el cirrúcnto real sobre el q ue se e rg uia
luego, e n última inst ancia, todo el edificio d e

las instituciones jurídicas y pollticas. de la
ideología religiosa. Llosófica, etc.". Engels, Anti-D¡¡hring, Introducción, p . 34.

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inorgánica, trad . de Lydia Kuper de Velasco, Editorial Grijalbo, S. A., México, D. F., 1963.

52.-"Según la concepción materia lista de la h istoria, el elemen to determinante de la hlstoria
es e n última instancia la producción y la reproducción en la Yida real. Ni Marx ni yo hemús afirmado nunca más que esto; por consiguiente, si alguien lo tergiversa transforman dolo en la afirmación de que el elem ento económico es el único determ inante lo t ransformará en frase $in sentido, a bstracta y absurda.
Marx y yo tu1emos en parte la culpa de que
los jóvenes escritores le atribuyen a veces a l
aspecto económico mayor importancia que la
debida. T uvimos que subrayar este principio
f undamental f rente a n uestros a dversarios,
quienes le negaban, y no siempre tuvimos t iempo, Jugar r.i oportunidad de hacer justicia a
los demas elementos p articipantes e n la intera cción. Carta de Engels a J. Bolch. Londres, 21
de sep. de 1890, pp. 486-488.

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Marx, Carlos.: El Capital, t IIJ, Fondo de Cultura Económica, México-B. Aires, 1965.

Marx, Carlos.: Critica del programa de Gotha, E dicion es e n Lenguas Extranjeras, Moscú.

Marx, Carlos.: Historia crítica de la teoría de la plusvalia, vol. I , Ediciones Ven ceremos, La Habana,
1965.

Tse Tung, Mao: Acerca de la Práctica, E diciones en
Lenguas Extranjeras, Pe kin, 1960.

Marx, Carlos.: Historia cri tica de la teoria de la plusvalía, vol. II, Ediciones Venceremos, La Haban a,
n a, 1.965.

Lenin, V. 1.: Cuadernos Filosóficos, E&lt;liciones Estudio,
B. Aires, 1963,

Althusser, Louis.: "Breviario de Ciencias e Ideología
Marxistas". Siglo Veinte, Agosto-septiembre, no.
69, México, D. F. 1967.

Bessc Buy.: Práctica Social y Teoria Marxista del Con::icimiento, trad . Maria M. Chirico, Editorial P rote o, B. Aires, 1966.

50

51

�Libros de la Universidad Nacional Autónoma de México en existencia en la
Librería Universitaria de Zaragoza.·
Colección "Problemas científicos y filosóficos"
León, Brillouin, La información y la incertidumbre en la ciencia, la. ed., México,
1969. $ 55.00.

-

..

Ellison, M. A., El Sol y su in/luenda, la. ed., México, 1957. $ 35.00.

r • .. .

Berna!, John D., La ciencia en nuestro tiempo, la. ed., México, 1960. $ 60.00.
Berna!, John D., La libertad de la necesidad, la, ed., México, 1958. $ 60.00.
Schatzman. Evry, Origen y evolución del universo, la. ed., México, 1960. $ 40.00.

Los libros

Colección Filosófica contemporánea

Sobre Ernesto Rangel Domene
y su "Canción junto al abismo"

Collingwood, R. G., Ensayo sobre el método fiwsó/ico, la. ed., Centro de Estudios
Filosóficos, México, 1965. $ 45.00.
Vleeschawer, Herman, J. de, La evo/,ución del pensamiento kantiano, Centro de
Estudios Filosóficos, la. ed., México, 1962. $ 60.00.
Moore, George Edward, Principia Ethica, Centro de Estudios Filosóficos, la. ed.,
México, 1959. $ 40.00.
Von Aster, Ernst, La /iwsofúi del presente, Centro de Estudios Filosóficos, México,
1964. $ 50.00.

Ernesto Raugel Domene, Canción junto al abisrno, Fon•
do de cultura económica, col. "Tezontle", México, 1970.

Muralt, A:ndre D., La idea de la /enomenowgía, Centro de Estudios Filosóficos,
la. ed., México, 1963. $ 65.00.

Colección de arte
Valdés, Carlos, José Luis Cuevas, la. ed., México, 1966. $ 60.00.
Ernesto Rangel Domene, (Mont~rrey, 1936), es un
poeta, que estudia, que está casado y que tiene una gran
familia que ama: cuando habla de ella se le ilumina el
rostro como a los niños. Nació "de gitanos", dice él.
Yo diría que nació en un medio propio para las cosas
del espíritu y del arte: sensible, humano, casi se puede
decii- que se derrama en ternura. El y Jorge Cantú eran
hace más de trece años algo así como los Rimhaud del
ambiente de la revista Katarsis, con una proyección
bastante nueva, que da la inquietud formativa, con un
interés por encontrar los cauces a sus gustos y aficiones.
Esos cauces a veces son difíciles cuando hay que tomar
en serio una vocación, contradictoria a veces, con los
legados de la educación tradicional: la lucha por el
"título" 1a "posición de la familia'', la meta trazada en
un ambiente donde el nombre a veces (no siempre), es
lo más importante. Nos quedamos con el poeta de Canción junto al abisnw, que en una noche nos emociona
con su visión del mundo y de las cosas, con su soledad
y su desprecio a un mundo opaco y lleno de "figuras
de paja". Nos quedamos con el poeta que nos enuncia
el mundo del amor, haciéndonos sentir una extraña me•
tamorfosis de la mujer: "paloma del amor o/pantera

del odio", imágenes que se contradicen en un seutido
brutal y que sin embargo se emparentan y guardan cada una su sitio.
El poeta no todo el tiempo es lúcido yi equilibrado
como las gentes del buen pensar lo quisieran. Vive
estados de ánimo incomprendidos algunas veces; los
más triste¡, son grandes barreras que producen inco•
municación con él y con su mundo. Mas no es afición
ser poeta, es un destino y una intima tragedia que
se lleva dentro y a la que solamente el poeta tiene derecho, como el derecho a respirar, como el derecho de
tener un lugar desde dónde hurgar las estrellas o es•
tar aquí y más allá, inaugurando ciudades, inventando,
tomando en cuenta la vida y los motivos más impor•
tan tes que hacm crecer las ideas hasta llevadas a la
palabra.
A~regaremos que Ernesto ha estado varias veces
en el extranjero y que fue becario del Centro Mexicano
de Escritores; que ha ¡i:rabado un disco LP con sus
canciones, que 1·ecuerdan mucho la tierra del Mayab;
y que su Canción junto al abismo nos ha dejado una
profunda idea de amor hacia la eterna Eva. / AHB.

52

Cardoza y Aragón, Luis, Posada, la. ed., México, 1963. $ 50.00.
Neuvillate, Alfonso de, Goitia, la. ed., México, 1964. $ 50.00.

•

Nelken, Margarita, Carlos Orozco R.pmero, la. ed., México, 1959. $ 25.00.
Tamayo, Rufino, Tamayo, la. ed., México, 1959. $ 50.00.

Textos universitarios
Villarreal Domínguez, Enrique, Teorúi y práctica PH, México, 1967. $15.00.
Hilgar, Ernest R., El psicoanálisis como ciencia, 2a. ed., México, 1969. $ 45.00.
Rodara, Joseph, Científicos contra políticos, la. ed., México, 1969. $ 25.00.
Flores Olea, Víctor, Marxismo y diemocracia soci.alista, la. ed., México, 1968. $ 36.00.
Simmonds, Kenneth, La restauración de la sociedad internacional, la. ed., México,
1969. $ 20.00.
Seara Vázquez, Modesto Paz, Con/lú:to en la sociedad internacional, la. ed., México, 1969. $ 56.00.

�-Librerías universitarias
"El deslinde''jbajos de la torre de la rectoría, ciudad universitaria.

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"Colegio Civil".

Ofrecen/ libros de texto, obras de consulta, ciencias, literatura (poesía, ensayo, novela, cuento), artes; con precios especiales para los universitarios.
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Autónoma de México.

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UNIVERSIDAD
Publicación quincenal de 1.a Universidad de Nuevo León

Datos sobre la universidad. Información general. Encuestas, opiniones y
entrevistas sobre los problemas de la univer~idad actual. Sección de letras,
cine, teatro, arte. Reseña de libros y revistas. Reportajes. Ensayos.
Publicado por la Sección de Editorial del Departamento de Extensión Universitaria.
DIRECTORjDAVID MARTELL MENDEZ
Torre de la Rectoría / quinto piso / Ciudad Universitaria/ Monterrey,
N.L.jMéxico.

Armas y letras
Revista de la Universidad de Nuevo León. Ter~era
época. Número 2. (Septiem~re, o_ctu?re Y noVIembre de 1970). Editorial uruvers1tar1a. Torre de
rectoría, 5o. piso. Ciudad universitaria. Monter:cy,
Nuevo León, México. Suscripción por un ano/
$ 24.00; en el extranjero/ $ 3.00 Dlls.

Director/ Alfonso Reyes Martínez.
Colaboran en este número: Alumnos de la Facultad de Arquitectura de la Universidad de Nuevo
León Arturo Cantú, Tomás González de Luna,
Andrés Huerta Bernal, Carlos Monsiváis, Jesús
Ramones Saldaña, Ernesto Rangel Domene, Alfonso Reyes Martínez, Alvaro Ríos Leo~, Rodolfo
Rodríguez García, Horacio Salazar Ortiz.
Impresa en 7,os talleres de la I mprenta Universitaria de la Universidad de Nuevo León.

$ 6.00

�Revista de la Universidad de Nuevo León

�</text>
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                  <text>Es una publicación trimestral editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León a través de la Editorial Universitaria. En las páginas principales de Armas y Letras se incluyen textos literarios, particularmente poesía, narrativa y ensayo, de escritores destacados de la localidad, nacionales e internacionales. Inició en 1944 de manera mensual, se mantiene activa en soporte físico y digital.</text>
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                <text>Armas y Letras, Revista de la Universidad de Nuevo León, 1970, Tercera Época, No 2, Septiembre-Noviembre</text>
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                <text>Es una publicación trimestral editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León a través de la Editorial Universitaria. En las páginas principales de Armas y Letras se incluyen textos literarios, particularmente poesía, narrativa y ensayo, de escritores destacados de la localidad, nacionales e internacionales. Inició en 1944 de manera mensual, se mantiene activa en soporte físico y digital.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Y LETRAS
Revista de la Universidad de Nuevo León

•

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IP.LIO-r ECA CENTRAL
U . A. N.·:.:.
· ..:L..::__ _ _ _ _

!-.,_ _ _ _ _ _ _ ___ _

Armas y letras/ indice
El otro Borges/ Miguel Covarrubias/ 2

Bertrand Russell: füosofía de las rnaternáticas y autobiografía/ Humberto

Martínez González/ 8
Poesía/ Andrés Huerta/ 14

Géricault en los cien días/ Hugo L. del Río/ 16

Universidad
de
Nuevo León

Algo en la oscuridad/ José Emilio Pacheco/ 20

La televisión y su influencia psicosocial/ Fidel de la Garza/ 26
Para 1w olvidar a Hi!da/ Horacio Salazar Ortiz/ 31

Acercamiento a Scrguei Efacnstein/ Jcsús Dávila/ 33

Rector/ doctor Oliverio Tijerina Torres
Secretario general/
licenciado Tomás González de Luna

'Trozo mural vara llfanhattan/ José María Lugo/ 36

Jefe del Departamento de Extensión
Universitaria/ profesor Rolando Guzmán Flores

Sección de Dibros/ Humbcrto Martínez y Miguel Covarrubias/38

Coordinador de la Sección de Editorial/
ar'quitecto Alfonso Reyes Martínez.

Ilustraciones de la secuencia de la escalera de Odessa de "El acorazado
Potemkin", film de Serguei Eisenstein.

1

__.J

�Hemos dicho " ultraísmo" y ahora diremos que lo que caracteriza a este movimiento
(que no escuela al decir de Rafael CansinosAsséns) 10 es la renovación de la metáfora o
más presuntuosamente su creación.ll Claro es
que el Borges poseedor de juventud (equivalente, como es sabido, a inexperiencia) y además en E spaña. adoptó este •·movimiento" que
no se ria t a n exagerado como el creacionismol2
pero que s.í tuvo corta vida (1918-1922). ¿Debida a qué? A " que se resiente de d eliberación, de cr eación dirigida, de cer ebralismo".13
Por eso es que el Borges que vuelve a la Argentina es un discípulo deficiente del ultraísmo.
Remiremos, para e mpezar, el titulo de su primer libro de poemas: F ervor de Buenos Aires.
Nada que nos diga otra cosa sino apego a la
patria, y si se pe rsiste, un apego que a cada
momento vue lve fantasmagórica la ciudad. No
importa . Se tra ta incluso del reencuentro definitivo ya que el poeta siente que

A

dos ··•versos de catorce" -como el mismo titulo lo pregona). Es justo ya que veamos un
poema del primer libro de Borges :

V ANILOCUENOIA
La ciudad está en mí como un poema
que no h e ,logrado detener en palabras.
A un lado hay la excepción de algunos ver( sos;
al otro, arrinconándolos,
7,a '!'Ada se adelanta sobr e el t i empo,
como terror
que usurpa toda el alma.
Siempre hay otros ocasos, otra gforia;
yo siento la fatiga del espejo
que no descansa en una imagen sola.
¡ Para qué esta porfía
de clavar 'con dolor un claro verso
de pie como una lanza sobre el tiempo
si mi calle, mi e.asa,
desdeñosas de símbolos verbales,
me griitarán su novedad mañanat
Nuevas
como una boca no besada.20

esta ciudad que yo cr eí mi pasado
es mi porvenir, m,i presente;
los años que he vivido en Europa son ilu( sorios,
yo he estado siempre (y estaré) en Buenos Aires.14

El otro Borges
Miguel Covarrubias
siendo de s u pr osa no son sin em bargo exclusivas. Tam bién la poesía de Bor ges se alimenta de los dones de la p r ecisión y la com;
ple jidad. Como también es ve rda d que se tiñ e de los colores qu e mar can las lentas etapas del Borges pensador, convencido de que
todo es par a e l tiempo cíclico y " pa r a que
se r epit a una escen a " .&amp;

Si el mism1s1mo Borgbs habla d el " Ótro Borges" y a é l le dedica el texto que habla d e é l
y de él mismo, es decir, de "'Borges y yo" ,: ¿qué
nos queda a¡ algunos de nosotros? Rastrea r el
labe rinto, claro está. P ero e mpezando bajo dificultades dignas de ese laberinto, habrá que
seguir dos "senderos que se bifurcan ", que,
como al anticuario Joseph Cartaphilus,2 nos llevar á n a explanadas o a sóta nos plenos también de senderos que estarán bifurcándose
siempre a través de l tie mpo y e l espacio que
no pueden ser refutados.

E mpecemos p ues con la poesía de Bor ges. Los
libros que de este gén ero h a r eunido en Obra
poética? son_: Fervor de B uenos Aires ( 1 923 ) ,
L i ma de enfrente ( 1925) , Cuaderno San M artín ( 1 929), el otro, el mismoª y un a péndice :
Museo .

El prime r sendero nos cond uce al Borges que
escribe y se bifurca e n el prosista por un lado
y por e l otro en el poeta. Sabe mos que es el
autor de " inquisicion es", cuentos y ensayos
el que le ha dado a l Borges que logra " tramar s u literatura" la glor ia y e l r econocimiento que a gente de s u patria y s us lectores que se r e parte n por e l mundo le han d epara do-3 F a ma y g loria que por lo de más son
discutibles. Sus mer ecimientos en la prosa no
conviene detalla rlos aquí (nos h emos propuesto hablar e n este ensayo de l ot ro Borges,
de l poeta Borges). Ya otros lo han h echo y
h a n destacado: o el valor de s u pala bra,4 o
e l va lor de s u pensamiento ;5 cos as a mbas qu e

Ya los años en los t res p rime r os títulos
indican el posible a grupamiento de esta la bor
poética en un pe r íodo que h abr á de difer enciarse del otro tít ulo carente de fech a . Concretamente : la primera etapa se bifurca e n
la p rofesión de fe ultraísta y en la realización diversa a l ult r aísmo, in timista, local,
sabedor a de por t on es, plazas, arr a ba les y
amor con despedida ("Entre mi amor y y o
h an de levantarse/t rescie ntas n oches como
trescientas pa redes/ y el mar ser á una magia
entr e nosotr os" .) s

2

El titulo ¿se debe entender como la fusión d·e lo vano y la elocuencia?, ¿se debe
entender como la unión de la vanidad y la
elocuencia? Parece que de cualquier manera
el titulo es correspondiente del contenido.
De cualquier manera lo que aqui conviene retener es:

Este ver a. lo propio : la ciudad, el arrabal, el
tango, el compadrito, los ancestros valerosos,
el cuchillo, no podian avenirse con los postulados d el modernísimo ultraísmo. En ningún
poema d e Fer vor, de Luna de enfrente o Cuaderno San Martín se hallarán aeroplanos o
rascacielos o algo que le fuera muy preciado
a los decididos partidarios de los ismos de la
década segunda del siglo xx. La verdad es
que no es fácil encontrar al Borges ultraísta.
El ha confesado: "Yo he publicado libros ultraistas y los he destruido. Por lo tanto, sólo
he guardado cuatro o cinco poemas de mi primer libro y eran poemas románticos, metáforas que yo cr eia nove dosas acerc(l. de la puesta del sol, sobre la luna y otros objetos ... "15
Esta disidencia te mprana no sólo tiene que
ve r con el " estilo mental" de Borges, tiene
que ver también con la n ecesidad poética del
americano que es, por supuesto, diferente a la
del español. De aquí qu·e " cosmopolitismo,
exaltación de la civilización contemporánea y
pirueta farsesca" 16 sean lo que separe al poeta
del credo modernísimo.

La ciiudad está en m-í como un poema
que no he logrado detener en palabras.

Y decimos que conviene retener estos dos versos porque ya veremos más adelante, en la
confirmación del tiempo cíclico, la escasa variante en la poesía del fin o poesía final de
Borges. De todas maneras hay algo -en este
caso se trata de la ciudad- que no puede ser
detenido. Las cosas fluyen, se mueven .
¡,Para qué esta porfía
de clavar con dolor un claro v erso
de pie como una lanz~ sobre el tiempo
si mi calle, mi casa,
d esdeñosas de símbolos verbales,
me gritarán su novedad 'mañana?

Tal es la desdicha de l poeta que por serlo es
ambicioso: el doloroso clavar del claro verso
no conduce más que a contemplar la inutilidad
de los símbolos verbales. Sin embargo hay que
recordar que el Borges que escribe este poema
es joven y aún ve. Por eso el final no deja
de se r promisorio, halagador, deleitoso:

P ero ¿cuáles son entonces las caracte rísticas de este prime r sende ro poé tico de Borges? El poeta se ocupa de s u patria, de sus
cosas. Salvo dos títulos d e " Luna de enfrente 17
todos se corresponden con el contenido. Incluso en otro tít ulo aparece la palabra dualidá 18
y en un poema ciudá19 varias veces. Esta man e ra de escribir esas pa labras, desvirtuándolas como hacen algunos en algunas r e giones,
simplemente indica las ganas de estar cerca
de la tierra que " lo h a visto n acer". Pero esta
constancia a lo cer cano tien e s u contrapeso en
lo que en aquel entonces podía toma rse como
excesiva libe rtad: la carencia de rima (salvo
en algún poema la asonante ) y el d esorden en
la medida (salvo en los anteriormente anota-

Nu(;"l)as
como un a boca n o besada.

Ya que si el poeta jamás ceja precisamente
porque es el artista insatisfecho de todos los
tie mpos, volver á a clava r su cla ro verso y besará l a boca aún no besada que mañana será
otra vez una boca no besada que pasado mañana . . .

3

�Pero . . . los años han pasado. La circunstancia nacional ha relegado, o mejor dicho no
ha sacado del casi total anonimato al poeta
que ha tenido que sobrevivir como auxiliar de
una biblioteca municipal. Incluso se le ha hostilizado abiertamente. Pero ... también esos
tiempos casi de pesadilla pasan. Aunque no al
olvido. "Sólo una cosa no hay. Es el olvido".21
Otra cosa llega: es la paulatina pero férrea
ceguera.
Nadie rebaje a lágrima o reproche
Esta declaraoión de la maestría
De Dios, que con magnifica ironía
Me diio a la vez los libros y la noche.ZJ.

Hemos dicho que los tiempos han cambiado. El poeta es ya director de la Biblioteca
Nacional; es decir, le ha;n sido dados "los libros" . Y le ha sido dada "la noche" también:
la ceguera. La magnifica ironía que aquí encontramos no es la de "Dios" sino la del poeta;
encontramos también que pid·e con gran serenidad, con. gran dignidad que "Nadie rebaje
a lágrima o reproche/Esta declaración ... " Rico y no sólo magnifico es este poema que nos
permite saber d·el encuentro dé un hombre
que a falta de un cuchillo "que acaso no sabrá manejar" (como Dalhmann en "El Sur")23

; Qué importa la valabra qiie me nombra
Si es indiviso y uno el anatema?
·
Gro1issac o Borges, miro este querido
Mmido qiie se deforma y que se apaga
En mia pálida ceniza vaga
Que se parece al sueño y al olvido/.S

"¿ Cuál de los dos escribe este poema?,. Borges o el otro Borges. Atrás ha quedado la "Vanilocuencia" con su pretensión de clavar siempre un claro verso. Ahora en cambio es "uno
el anatema" y el mundo: " ... una pálida ceniza vaga/Que se parece al sueño y al olvido''.
Las cosas ya no le "gritarán su novedad maiiana" porque en los " Limites":
Hay ima linea de Verlaine que no volveré
( a recordar,
Hay ·u na calle próxima que está vedada
(a mis pasos,
Hay un esvcjo qiie me ha visto por última
(vez,
Hay una puerta que h e· cerrado hasta el
(fin del mundo.
Entre los Hbros de mi biblioteca ( estoy
(viéndolos)
Hay alguno qiie ya nunca abriré.
Este verano cumpliré cincuenta años;
La muerte me desgasta, incesante.J.7

lleva a otra bifurcación de uno de los senderos: éste que exploramos. Asi como en Ficciones Borges va de "El Sur" o "El fin'' hasta
"Las ruinas circulares" o "La Biblioteca de
Babel", el otro Borges, el poeta pasa de ''Límites" (el que ya transcribimos; porque hay
otro "Limites" . . . ) o " La lluvia" a "El Golem" o "Ajedrez". Es decir: el poeta registra
primero lo sensible y luego lo que conmueve
a la razón.

M irar el río h echo de tiempo y agiia
Y recordar que el tiempo es otro río,
Saber ·que nos perdemos como el rio
Y que los rostros vasan como el agua.30

Y así sucede en todas las siete estrofas. El
Borges de "Artificios" y Fice-iones dice esto
que es contrario a los fuegos momentáneos:
Cuentan que Ulises, harto de prod·igios,
Lloró de amor al divisar lsu Itaca
Verde y humilde. El arte es esa ltaca
De verde eternidad, no de vrodigios-3'

Dios mueve al jugador, y éste, la pieza.
¿Qué Dios detrás d.e Dios la trama empieza
De polvo y tiempo y sueño y agonías f35

A esta sencillez, a esta escasez de trucos sólo
podría llegar aquél que declara: ''Es verosímil que estas observaciones hayan sido enunciadas alguna vez y, quizá, muchas veces ; la
discusión de su novedad me interesa menos
que la de su posible verdad" .32 Esta declaración se refuerza con los versos finales de "Mateo XXV, 30":

Ya tenemos al Borges que conocíamos por los
ensayos, las "inquisiciones", los relatos. Hemos llegado, aunque por otro sendero (bifurcado, desde luego), al Borges pensador, al
Borges que ha aprendido "a estimar las ideas
religiosas o filosóficas por su valor estético
y aún por lo que encierran de singular y de
maravilloso".36 El mismo señala que esto puede llevarlo (llevarnos) a un escepticismo integral. Pero como Borges no afirma podemos
arrogarnos también nosotros el derecho de
cuestionar no sólo lo que prodiga en su literatura como nota inquietante sino también
la otra cara de la moneda: la ignorancia implicita.37

Todo eso te fue dado, y también
El antiguo alimento de los héroes:
La falsía, la derrota, la hiimillación.
En vano te hemos prodigado el océano.
En vano el sol, que vieron los maravillados
(ojos de Whitm,an;
Has gastado los años y te han gastado,
Y todavía no has escrito el poema)3

Hemos visto pues, un tanto gruesamente,
la cara y el envés de un poeta que acometiendo a favor de nuestro poder de evocación o
llamando a nuestra razón al trabajo metafísico, sabe mostrarse como un poeta que po◄
ne en entred,icho al mundo, a nuestros sentidos, a las ideas que nos han dado tranquilidad
alguna vez.
Al final y para corroborar el gusto por la dialéctica y el juego mental (que ha llevado a
muchos a señalarlo como frio y cerebral y
hasta algo más que eso)38, transcribamos el
epígrafe que Borges coloca en su Obra poética:

recibe el don de la noche que convierte al otro
don en " ... esta alta y honda biblioteca ciega". Todo es uno. Cara enunciación a los ojos
de Borges. Los libros y la noche son uno. Aureliano y Juan de Panonia son uno.24 Shakespeare y los demás son uno.25 Groussac y Borges son uno. Borges y el otro Borges son uno.

De aquí en a.delante, más allá de los cincuenta años, del "Poema de los dones'', "Limites" o "Mateo xxv, 30": '·Los pocos poemas
que ha publicado últimamente han sido cada
vez más clásicos en su forma, y en el fondo
más convencionales ... Hay un sumario en
cada estrofa" _?.a Todo esto tiene una red de
conexiones saludable. La vida, la ceguera, los
años, la muerte han reducido el optimismo.
Le han quitado asimismo la confianza en el
verso libre.?.9 Su "Arte poética" no sólo recurre a los procedimientos tradicionales: los
empobrece; repite la misma palabra del verso 19
al final del 4c;&gt;, Y al final del 2Q se repite en
e l 39:

Al e1Tar por las lentas galerías
Suelo sentir con vago horror sagrado
Qiie soy el otro, el muerto, que habrá dado
Los mismos pasos en los mismos días.
1, Cuál

De

·wn

de los dos escribe· este poerna
yo plural y de una. sola sombra?

4

I do not set up to be ·a poet. Only an all( round literary man:
a man who talks, not one who sings ...
(Excuse this apology; but
I don't like to come be/ore people who
(have a note of song,
and let ·it be suvpose·d I do not know the
(difference.

No es que hable de lo mismo, se trata de algo
que refuerza la conexión saludable mencionada lineas arriba. Ya sabemos, al fin, que a
Borges lo persiguen las dos caras de la moneda,34 el sístole y e l diástole, la novedad que
le grita la mañana y la noche que es su don
irónico y suntuoso.

The Letters of Robert Loiiis Stevenson,

II, 77 (London, 1899).39
Y a continuación véase lo que contesta cuando
se le pregunta sobre si se considera un escritor o un poeta, tras de que ha sido su labor
d·e prosista. la que lo ha llevado hasta Europa
y la que ha sido traducida a varios idiomas:

Otra acotación. Tanto en la Antología versonal como en la Obra poética y como en la
Nueva antologia p0rsonal, Borges menciona

Un poeta, claro está. Creo que no soy
más qiie eso. Un poeta torpe, pe-ro ·u n
voeta, esvero.40

el poema "El Golem". Es el único que repite
en los tres libros. Tal mención repetida nos

5

�BIBLIOGRAFIA:

NOTAS:
rat", en Encuentro con Borges, (Colección Testimonios) , Editorial Galerna, Buenos Aires, 1968, p. 65.

1 Jorge Luis Borgcs, Antología personal, Sur, S. A., Buenos Aires, 1961, p. 194.

,

13 G. Sucre, op. cit. p. 28.

2 Relator del encuenlro con la Ciudad de los Inmorta-

les y afortunado compañero de Homero en el cuen!o
titulado "El inmortal". J. L. Borges, Nueva antolog1a
personal, la. ed., Siglo xxi Editores, S. A., México,
1968, pp. 116-131.

14 "Arrabal", Obra poética, p . 39.
15 J. L. Borges, "Conversación con Napoleón Murat", op.
c:it., pp. 65-66.

3 "1944. Recibe el Gran Premio de Honor de la S. A. D. E.
.. . 1955. Es nombrado director de la Biblioteca Nacional . . . Se le nombra miembro de la Academia Argentina de Letras. . . 1956. Es nombr~do i;irofesor de
literatura inglesa en Ja Facultad de Filosof1a Y Letras
de la Universidad de Buenos Aires ... Recibe el P1•emio
Nacional de Literatura . . . 1961 ... Recibe el Premio
del Congreso Internacional de E-ditores, que comparte
con Samuel Beckett . . . invitado a dictar cursos en
la Universidad de Texas . . . 1963. Viaja a Europa,
invitado para dar conferencias". Alic!a !urado! G4:nio y figura de Jorge Luis Borges, Ed1tor1al Uruversltaria d e Buenos Aires, Buenos Aires, 1964, pp. 8-10.

16 Ana Maria Barrenechea, La expresión de la irrealidad
en la obra de Borges, E.ditorial Paidós, Buenos Aires,
1\:67, p. 235.
17 "Dakar" y "Manuscrito hallado en un libro de Joseph
Conrad".
18 "Dualidá en una despedida", Obra poética, p. 78.
19 "Versos de catorce", ibid, p. 101.
20 Ibid, p. 32. (En Genio y figura de Jorge Luis Borgea
Alicia Jurado transcribe el verso 150. como: "Desdeñosas de plácemes verbales", p. 112).

4 "Nadie entre nosotros ha creado como él un e stilo
tan 'estilo' . . . Una · prosa de extremada _condensación . . . Esta prosa de primer orden no_ tiene nada
de la mera maestría académica y es bien correcta;
no tiene nada del pintoresquismo arrabalero o campesino y es bien argentina; no sale jamás de las leyes
del juego propio de nuestro idioma y es bien personal;
no tiene nada de preciosista ni de regodeo verbal Y,
sin embargo, está elaborada en sus mínimos pormenores con prurito de perfección". Amado Alonso, "Desagravio a Borges", en Materia y forma en poesia,
3a. ed., (Biblioteca Románica Hispánica), Editorial
Gredas, S. A., Madrid, 1965, pp. 381-382.

21 Nueva antología personal, p . 41.
22 "Poema de los dones", Obra poética, pp. 176-177.
23 J. L. Borge3, Ficciones, 3a. imp., Emecé Editores, S. A.,
Buenos Aires, 1961, p. 195.
2-1 J. L. Borges1 "Los teólogos", El Aleph, 3a. ed., (Colec-

ción Piragua) , Emecé Editores, S. A., Buenos Aires,
1962, pp. 41-53.

25 "Everything and nothing", Antologia personal, pp. 116117.
26 "Poema de los dones", Obra poética, pp. 176-177.

5 "Desligado de la idea de un Dios que se haga depo~itario del ser en sí mismo, otorgándole la permanencia
dentro del Suyo, haciéndolo participar del abso~uto,
nuestro tiempo remite al hombre a esa soledad i_rremediable, dentro de la que sólo puede tener co~c1encia de su finitud. Jorge Luis Borges ha reconoc1d? Y
recogido este sentimiento incorporándolo a su literatura con particular intensidad. Pero al mismo tiempo, este sometimiento es el ,que determina en gran
medida la forma de esa literatura, porque el reconocerse que la realidad en sí misma 1:s incapaz d~ ~dquirir sentido, la literatura se convierte en el umco
medio de alcanzarlo y se obliga, así, a estar en continua relación con ella, estableciendo un curioso juego
de planos". Juan García Ponce, ¿"Quién es Borges?",
en Bevista Mexicana de Literatura, México, núms.
5-6, mayo-junio, 1964, pp. 26-27.

27 Ibid, p. 270.
28 Luis Harss, Los nuestros, 2a. ed., (Colección Perspectivas), Editorial Sudamericana, Buenos Aires, 1968,
p. 169.

ma), Siglo xxi Editores, S. A., México,
1967.

Amado Alonso, "Borges, narrador" y "Desagravio a Borges", en Materia y forma en
poesía, 3a. ed., (Biblioteca Románica Hispánica), Editor.ial Gredos, S. A., Madrid,
1965, pp. 368-380, 381-383 .

Vent¡ura Doreste, "Análisis de Borges", en
Eevista de Occidente, Madrid, núm. 46,
año v, 2a. ép., 1967, pp. 50-62.

Ana Maria Barrenechea, La expres,ion de la
i,rrealidad en la obra de Borges, Editorial
Paidós, Buenos Aires, 1967.

Luis Harss, Los nuestros, 2a. ed., (Colección
Per::,pectivas), Editorial Sudamericana,
Buenos Aires, 1968.

Jorge Luis Borgcs, El Aleph, 3a. ed., (Colecctón Piragua.), Emecé Editores, S. A.,
1962.

James Irby, Napoleón Murat y otro, Encuentro con Borges, (Colección Testimoni'os),
Editorial Galerna, Buenos Aires, 1968.

_ _ _ _ _ , Antología personal, Sur, S. A.,

Buenos Aires, 1961.

Alicia Jurado, Gen,io y figura de Jorge Luis
Borges, Editorial Universitaria de Buenos Aires, Buenos Aires, 1964.

______ , Ficciones, 3a. imp., Emecé Edi-

tores, S. A., Buenos Aires, 1961.

José María Lugo, "El espejo y Bo;·ges", en
Trabajo y cultura, Monterrey, núm. 1,
enero-marzo, 1967, pp. 46-62.

la.
ed., Siglo xxi Editores, S. A., México, 1968.

______ , Nueva antología personal,

______ , Obra poética, Emecé Editores, S.

Guillermo Sucre, Borges, el poeta, la. ed.,
(Colección Poemas y Ensayos), Universidad Nacional Autónoma de México, Mé1dco, 1967.

A., Buenos Aires, 1964.
Otras inquisiciones, 2a. imp.,
Emecé Editores, S. A., Buenos Aires,
1964.

Ramón Xirau, Emir Rodriguez Monegal Y
otros, "Homenaje a Jorge Luis Borges",
en Revista Mexicana de Literatura, México, núms. 5-6, mayo-junio, 1964.

Georges Charbonnier, El escritor y su obra
(entrevistas con Jorge Luis Borges), trad.
de Martí Soler, la. ed., ( Colección Mini-

29 "Como todo poeta joYen yo creí alguna vez que el
verso libre es más fácil que el verso regular; ahora sé
que es más arduo y que requiere la intima convicción de ciertas páginas de Car! Sandburg o de su padre, Whitman". J. L. Borges, prólogo a Obra poética,
s/ p.
30
31
32
33

6 J. L. B., Antología personal, p. 21.
7 J. L. B., Obra poética, Emecé Editores, S. A., Buenos
Aires, 1964.

'

Ibid, p. 223
Ibid, p. 224.
G. Sucre, op. .cit., p. 119.
Obra poética, p. 158.

34 "G. C.: Vuestra respuesta casi siempre ha sido formada con estas palabras: 'Hay dos ideas' ... J. L. B.:
El anverso y reverso de la medalla, ¿no?" El escritor
y su obra, pp. 91-92.
35 "Ajedrez", Obra poética, p. 182.
36 J. L. Borges, epílogo a Otras inquisiciones, 2a. imp.,
Eme cé Editores, S. A., Bue nos Aires, 1964, p. 259.

8 Todo contribuye a hacernos creer que este título no
es el de un libro propiamente dicho, o simplemente
publicado o preparado con anterioridad a esta summa
poética El mismo autor dice en el prólogo: "he preferido resignarme a los diversos o monótonos Borges
de 1923 1925, 1929 y 1960 así como al de 1964. Esta
suma i~cluye una serie de composiciones inéditas Y
un breve apéndice o museo de poesías apócrüas". Ibid.

37 "Plus qu' une science, ce que Borges noús propase,
c'est un profond questionne ment, une profonde ignorance". Jean Wahl, citado por G. Sucre, op. cit, p. 16.

9 "Despedida", ibid, p. 68.
10 v. Guillermo Sucre, Borges, el poeta, la. e d., (Colección Poemas y Ensayos), Universidad Nacional Autónoma de México, México, 1967, pp. 28.

38 " .. . soñaba un claro laberinto Spinoza al tender la
red de la Etica y apresar a Dios en su malla, motivo
por el cual, nos dice Salomón de la Selva en su
Evocación a Horac:io, 'obtuvo galardón de dispensa
del sexo'. ( Horacio y Spinoza, desde luego. Y Borges)".
José María Lugo, "El e spejo y Borges", en Trai:&gt;ajo y
cultura, Monterrey. núm. l, enero-marzo, 1967, pp.
46-62.

11 " ... hicimos un movimiento literario. Negábamos la
rima. Queríamos negar la música de l verso. Sólo queriamos encontrar nuevas metáforas". J. L. Borges en
El escritor y su obra, entrevistas de Georges Charbonnie r con Jorge Luis Borges, trad. de Martf Soler,
la. ed., (Colección Mínima), Siglo xxi Editores, S. A.,
México, 1967, p. 15.
12 " ... un poeta chileno, Huidobro, . . . había inventado
una escuela con el nombre de Creacionismo. Sostenía la necesidad de componer versos que no tuviesen
relación con la realidad . .. se llegó con bastante facilidad a e se objetivo ... Si uno se pone a mezclar palabr&amp;.s . . ." J. L. B. en •; conversación con Napoleón Mu-

39 "No pretendo ser un poeta, sólo un hombre de letras
integral: un hombre que habla, no uno que canta ...
Excuse n esta apología, pero no me gusta presentarme
ante quienes conocen algo de canto y permitirles suponer que no conozco la diferencia". Trad. de G. Sucre,
op. c:it., p. 54.
40 Citado p or G. Sucre, ibid, p. 26.

6

7

.

.,

- ..

...

�numento más grande en lógica desde el tiempo de Aristóteles. En este trabajo, Russell
muestra que toda la matemática puede deducirse de unas cuantas premisas lógicas o, mejor dicho, demostrarse como el desarrollo lógico de ciertas ideas básicas. Por otro lado,
con esta obra se llega a demostrar que el marco de referencia formalmente lógico para la
ciencia natural es la matemática y está implicado, asimismo, la afirmación de que la
lógica es el más alto grado de pensamiento.

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Sin embargo, la mayoría de l as veces medimos y valorizamos la obra acabada de un
pensador sin detenernos en e l trabajo que
costó al autor la realiz~ión de la misma.
Desde cierto punto de vista, e l trabajo de preparación no importa en cuanto se mide solamente el resultado, pero desde otro, desde
e l aspecto de la comprensión humana, nada
más interesante que conocer la elaboración
en cuanto tal y los múltiples problemas y dificultades que se suscitaron ·en la vida personal del filósofo en cuanto hombre. De muy
pocos pensadores sabemos esto, pero Russell
nos ha dejado un interesante testimonio sobre esa odisea intelectual que fue para él el
viaje de la Principia. Quiero, así, a la vez
que mencionar sumariamente sus ideas sobr e
la filosofía de la matemática, relacionar algunos comentarios que nuestro autor nos hace en su A.utobiografia sobre s u propio trabajo desde su esfera intima e individual.
!¡'Principia y Autobiografía

Bertrand Russell: filosofía
de las matemáticas y autobiografía
Humberto Martínez González
SUMARIO
I. Prir,cipia y .Autobiograf ía

II. La definición de número
III. La influencia de F'rege
IV. La deuda con Peano
en el terreno de la Lógica y de la Filosofía d e
la matemática. Su gran obra, en colaboración
con Alfred North Whitehead, P1·incipia Mathematica, escrita durante cerca de diez aiíos Y
publicada completamente en 1913, es el roo-

La obra del incomparable Sir Bertrand
Arthur William Russell fue vastlsima y abarcó casi todos los campos del saber humano,
pero su mayor logro como creador en el campo d el pensamiento fue, sin lugar a dudas,

8

E l esfuerzo intelectual que constituyó la
realización de Principia Mathematica fue para Russell realmente titánico y, aunado a una
serie de problemas personales, produjeron en
él una fuerte tensión de la cual, según afirma, nunca llegó a recuperarse del todo. En
el primer tomo de s u Autobiografía (18721914), nos dice:
" La tensión de la desdicha combinada
con una labor intelectual muy severa, en
los años que van de 1902 a 1910, fue muy
grande. Me preguntaba a la sazón si llegaría alguna vez al otr o extremo del
túnel en que parecía haliarme. Solla observar desde la pasarela de Kennington,
cerca de Oxford, e l paso de los trenes, y
decidía que al día siguiente me pondría
debajo de uno de ellos. Pero, cttando llegaba e l día siguiente, siempre alentaba
ia esperanza de que, q uizá, los Principia
Mathematioa serían terminados algún día.
Por otra. parte, las dificultades se me antojaba tenían e l carácter de un desafío,
que sería pusilánime no afrontar y vencer. Así, pues, persistí Y, al final, el trabajo quedó concluido, pero mi ·inte lecto
jamás se recuperó por completo de aquella tensión. Y desde entonces, siempre me
he sen~ido menos capaz que antes d e
abordar abstracciones difíciles. Esto es
parte, aunque en modo alguno el todo,

9

�de la razón del cambio en la naturaleza
. de mi obra".1

mina sus P1'inciples of Mathematics:
" ... seguramente te maravillará que te
escriba. El hecho es que he terminado hoy
mi magnum opus sobre los principios de
las matemáticas, labor en que he estado
ocupado desde 1897. Esto me ha dejado
tiempo y libertad para. recordar que hay
seres humanos en el mundo, a los cuales
he estado esforzándome por olvidar. Me
pregunto si te darás cuenta del grado de
sacrific/i.o (y con demasiada frecuencia
del grado de sacrificio de los demás),
del tremendo esfuerzo de voluntad, de
la severa austeridad para reprimir incluso lo que es intrínsecamente mejor, que
comporta el escribir un libro de alguna
magnitud. Año tras año he descubierto
errores en lo que ya había hecho, y me
he visto obligado a rehacerlo todo desde
el principio; porque, en un sistema lógico, un error lo vicia generalmente todo.
La parte más difícil la dejé para. el final,
y el verano pasado la abordé alegremente, con la esperanza de terminar pronto,
cuando de repente tropecé con una dificultad mayor que cuantas había encontrado hasta entonces. Tan dificil era, que
sol.amente pensar en ella requería un
esfuerzo casi sobrehumano. Y hace mucho tiempo todo el asunto llegó a asquearme hasta la náusea, de modo que ansiaba
pensar en cualquier otra. cosa de las existentes bajo el sol; y la pura fatiga casi
llegó a incapacitarme. Pero ahora, por
fin, todo ha concluido, Y, como puedes
imaginar, me siento un hombre nuevo,
pues hab.ía renunciado a la esperanza de
llegar alguna vez al término de mi labor.
Al trabajo abstracto, si uno desea hacerlo
bien, hay que permitirle que destruya
nuestra humanjdad; uno levanta un monumento que al mismo tiempo es una tumba, en donde, voluntariamente, uno se
inh urna lentamente."

Y en el caso del trabajo en el que Russell estaba empeñado, verdaderamente abstracto, tan apartado de las cosas del mundo,
tuvo que haber sido agotador. Desde luego
que en la clase de gente que era Russell, ·interesado en estas cuestiones si no, sería imposible explicarse que las hubier.a emprendido, tuvo que haber algún placer, pero este en
el caso del genio creador, se concentra casi
siempre en el momento del descubrimiento.
En su A·utobiografia nos relata Russell que
ese momento fue para él una época de embriaguez intelectual:
"Mis sensaciones se asemejaban a las que

se experimentan tras escalar una montaña en medio de la niebla cuando, al llegar
a la cima, la niebla se disipa súbitamente
y el panorama se hace visible en cuarenta
millas a la redonda. Durante años me había esforzado por analizar las nociones
fundamentales d·e las matemáticas, tales
como los números ordinales y cardinales.
De pronto, en el curso de unas semanas,
descubrí las que parecían ser respuestas
definitivas a los problemas que habían
burlado mis esfuerzos durante años. Y
mientras descubría estas respuestas, ib_a
introduciendo una nueva técnica matemática, mediante la cual esferas anteriormente abandonadas a las vaguedades de
los filósofos fueron conquistadas por la
precisión de fórmulas exactas. Intelectualmente, el mes de septiembre de 1900
fue el punto más elevado de mi existencia".
"¡Esferas anteriormente abandonadas a
las vaguedades de los filósofos fueron conquistadas por la precisión de fórmulas exactas!" Esta expresión nos describe perfectamente la situación del científico que ha encontrado el meollo de los problemas buscados y los ha organizado en un sistema de explicación coherente y acertado. Es el momento
de la inspiración o iluminación. Pero, después,
el desarrollo de todas las implicaciones del
sistema viene a ser propiamente un trabajo
penoso que está muy lejos de proporcionar
algún placer. A despecho de intermedios divertidos y agradables, los años de 1902 a 1910
fueron para Russell muy penosos. Fueron, es
cierto, extraordinariamente fructíferos en
cuanto al trabajo, pero el placer de escribir
los Pr·incipia Mathematica se concentró todo
en los últimos meses de 1900. "Después de
aquel tiempo", nos dice Russell, "las dificultades y el trabajo fueron demasiado grandes
para hacer posible niugún placer ... la única
delicia realmente vivida relacionada con el
asunto fue la que experimenté al entregar el
manuscrito a la imprenta de la Universidad de
Cambridge".
Otro documento extraordinario sobre este mismo 1&gt;unto viene a ser la carta escrita
a Lucy Martín Donnelly en 1902 cuando ter-

"¡Voluntariamente!". Ante estas palabras, uno no puede dejar de preguntarse qué
es lo que hace a un hombre llevar a cabo semejante tarea que implica tan gran denuedo
y sacrificio. La respuesta a esta pregunta es
tal vez uno de los más grandes misterios, pues
está determinada en última instancia, por
el ser único e individual que es cada persona,
su propio patrón estructural que lo hace ser
lo que es, tan singular como una huella digital.
II/La definición de número

Pero volviendo al lado objetivo, uno de
los puntos cardinales y sin el cual Russell no
hubiera podido llevar a cabo lo anterior fue
su gran descubrimiento: la definición científica ( o como di ria él "matemática" no "filosófica") del número. Russell desarrolló con
esta definición un sistema científico de la aritmética, de la teoría de los números naturales,
y abrió asi una perspectiva para una comprensión más firme entre lógica y matemáti-

10

numonto más grande en lógica desde el tiempo de Aristóteles. En este trabajo, Russell
muestra que toda la matemática puede deducirse de unas cuantas premisas lógicas o, mejor dicho, demostrarse como el desarrollo lógico de ciertas ideas básicas. Por otro lado,
con esta obra se llega a demostrar que el marco de referencia formalmente lógico para la
ciencia natural es la matemática y está implicado, asimismo, la afirmación de que la
lógica es el más alto grado de pensamiento.
Sin embargo, la mayor.ía de las veces medimos y valorizamos la obra acabada de un
pensador sin detenernos en el trabajo que
costó al autor la realizMión de la misma.
Desde cierto punto de vista, el trabajo de preparación no importa en cuanto se mide solamente el resultado, pero desde otro, desde
el aspecto de la comprensión humana, nada
más interesante que conocer la elaboración
en cuanto tal y los múltiples problemas y dificultades que se suscitaron -en la vida personal del filósofo en cuanto hombre. De muy
pocos pensadores sabemos esto, pero Russell
nos ha dejado un interesante testimonio sobre esa odisea intelectual que fue para él el
viaje de la Principia. Quiero, así, a la vez
que mencionar sumariamente sus ideas sobre
la filosofía de la matemática, relacionar algunos comentarios que nuestro autor nos hace en su Autobiografia sobre su propio trabajo desde su esfera intima e individual.
!/Principia y Autobiografía

El esfuerzo intelectual que constituyó la
realización de Principia Mathematica fue para Russell realmente titánico y, aunado a una
serie de problemas personales, produjeron en
él una fuerte tensión de la cual, según afirma, nunca llegó a recuperarse del todo. En
el primer tomo de su Autobiografía (18721914), nos dice:
"La tensión de la desdicha combinada
con una labor intelectual muy severa, en
los años que van de 1902 a 1910, fue muy
grande. Me preguntaba a la sazón si llegaría alguna vez al otro extremo del
túnel en que parecía hallarme. Solia observar desde la pasarela de Kennington,
cerca de Oxford, el paso de los trenes, y
decidía que al día siguiente me pondría
debajo de uno de ellos. Pero, cuando llegaba el día siguiente, siempre alentaba
la esperanza de que, quizá, los Principia
Mathematioa serían terminados algún día.
Por otra. parte, las dificultades se me antojaba tenían el carácter de un desafío,
que sería pusilánime no afrontar y vencer. Así, pues, persistí Y, al final, el trabajo quedó concluido, pero mi intelecto
jamás se recuperó por completo de aquella tensión. Y desde entonces, siempre me
he senl¡i.do menos capaz que antes de
abordar abstracciones difíciles. Esto es
parte, aunque en modo alguno el todo,

9

�de la razón del cambio en la naturaleza
de mi obra". 1

mina sus Principles of Mathernatics:
" ... seguramente te maravillará que te
escriba. El hecho es que he terminado hoy
mi magnwni opits sobre los principios de
las matemáticas, labor en que he estado
ocupado desde 1897. Esto me ha dejado
tiempo y libertad para recordar que hay
seres humanos en el mundo, a los cuales
he estado esforzándome por olvidar. Me
pregunto si te darás cuenta del grado de
sacrific~o (y con demasiada frecuencia
del grado de sacrificio de los demás),
del tremendo esfuerzo de voluntad, de
la severa austeridad para reprimir incluso lo que es intrínsecamente mejor, que
comporta el escribir un libro de alguna
magnitud. Año tras año he descubierto
errores en lo que ya había hecho, y me
he visto obligado a rehacerlo todo desde
el principio; porque, en un sistema lógico, un error lo vicia generalmente todo.
La parte más difícil la dejé para el final,
Y el verano pasado la abordé alegremente, con la esperanza de terminar pronto,
cuando de repente tropecé con una dificultad mayor que cuantas había encontrado hasta entonces. Tan dificil era, que
sol,amente pensar en ellia requería un
esfuerzo casi sobrehumano. Y hace mucho tiempo todo e l asunto llegó a asquearme hasta la náusea, de modo que ansiaba
pensar en cualquier otra. cosa de las existentes bajo el sol; y la pura fatiga casi
llegó a incapacitarme. Pero ahora, por
fin, todo ha concluido y, como puedes
imaginar, me siento J.n hombre nuevo,
pues hab.ía renunciado a la esperanza de
llegar alguna vez al término de mi labor.
Al trabajo abstracto, si uno desea hacerlo
bien, hay que permitirle que destruya
nuestra humanidad; uno levanta un monumento que al mismo tiempo es una tum?ª• en donde, voluntariamente, uno se
inhuma lentamente."

Y en el caso del trabajo en el que Russell estaba emp·eñado, verdaderamente abstracto, tan apartado de las cosas del mundo,
tuvo que haber sido agotador. Desde luego
que en la clase de gente que era Russell, interesado en estas cuestiones si no, sería imposible explicarse que las hubiera emprendido, tuvo que haber algún placer, pero este en
e l caso del genio creador, se concentra casi
siempre en el momento del descubrimiento.
En su Autobiografía nos relata Russell que
ese momento fue para él una época de embriaguez intelectual:
"'Mis sensaciones se asemejaban a las que
se experimentan tras escalar una montaña en medio de la niebia cuando, al llegar
a la cima, la niebla se disipa súbitamente
y el panorama se hace visible en cuarenta
millas a la redonda. Durante años me había esforzado por analizar las nociones
fundamentales de las matemáticas, tales
como los números ordinales y cardinales.
De pronto, en el curso de unas semanas,
descubrí las que parecían ser respuestas
definitivas a los problemas que habían
burlado mis esfuerzos durante años. Y
mientras descubría estas respuestas, iba
introduciendo una nueva técnica matemática, mediante la cual esferas anteriormente abandonadas a las vaguedades de
los filósofos fueron conquistadas por la
precisión de fórmulas exactas. Intelectualmente, el mes de septiembre de 1900
fue el punto más elevado de mi existencia".
"¡Esferas anteriormente abandonadas a
las vaguedades de los filósofos fueron conquistadas por la precisión de fórmulas exactas!" Esta expresión nos describe perfectamente la situación del científico que ha encontrado el meollo de los problemas buscados y los ha organizado en un sistema de explicación coherente y acertado. Es el momento
de la inspiración o iluminación. Pero, después,
el desarrollo de todas las implicaciones del
sistema viene a ser propiamente un trabajo
penoso que está muy lejos de proporcionar
algún placer. A despecho de intermedios divertidos y agradables, los años de 1902 a 1910
fueron para Russell muy penosos. Fueron, es
cierto, extraordinariamente fructíferos en
cuanto al traba]o, pero el placer de escribir
los Principia Mathematica se concentró todo
en los últimos meses de 1900. "Después de
aquel tiempo", nos dice Russell, "las dificultades y el trabajo fueron demasiado grandes
p1.ra hacer posible ningún placer ... la única
delicia realmente vivida relacionada con el
asunto fue la que experimenté al entregar el
manuscrito a la imprenta de la Universidad de
Cambridge".
Otro documento extraordinario sobre este mismo punto viene a ser la carta escrita
a Lucy Martin Donnelly en 1902 cuando ter-

"¡Voluntariamente!". Ante estas palabras, uno no puede dejar de preguntarse qué
es lo que hace a un hombre llevar a cabo semejante tarea que implica tan gran denuedo
Y sacrificio. La respuesta a esta pregunta es
tal vez uno d~ los más grandes misterios, pues
está determmada en última instanc.i a, por
el ser único e individual que es cada persona
su propio patrón estructural que lo hace se1'.
lo que es, tan singular como una huella digital.
II/La definición d e número

Pero volviendo al lado objetivo, uno de
los puntos cardinales y sin el cual Russell no
hubiera podido llevar a cabo lo anterior fue
su gran descubrimiento: la definición oientifica ( o como diría él ''matemática" no "filosófica") del número. Russell desarrolló con
esta definición un sistema científico de la aritmética, de la teoría de los números naturales,
Y abrió así una perspectiva para una comprensión más firme entre lógica y matemáti-

10

•
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cas. Podríamos ·decir, pues, que antes de Russell -y Frege-, no existía propiamente una
aritmética científica en todo lo que implica el
sentido moderno de este término.
La definición de número de Russell está
en relación con una serie de postulados que
quisiera sintetizar en los siguientes puntos:
l. La matemática puede demostrarse como un desarrollo lógico de ciertas ideas básicas. (Puede reducirse a lógica).

2. El número de una clase es la clase de
todas aquellas que son similares a ella.
3. Las clases son similares cuando sus
miembros pueden ponerse en una relación
de uno a uno.
4. La noción de relación es la base de la
noción de orden.
5. Un número cardinal infinito satisface
la ecuación n = n 1, o sea, una colección infinita tiene partes que tienen tantos términos
como la colección infinita misma. (La extensión de la definición de núme ro al número
infinito).
6. Es posible evitar paradojas que han
confundido a los filósofos por s,iglos, mediante
la distinción entra tipos de entidades. En particular entre individuos por un lado y clases
por otro, y clases de clases, etc.

tenga como miembros peras, canguros o automóviles; en realidad, no se refiere a ningún
contenido concreto, sino sólo al número de
miembros que la clase posea. Pensando un poco en esto, uno podría extrañarse de que siendo la matemática la más precma, antigua y
objetiva de las ciencias, los filósofos o los matemáticos no hayan podido llegar a una definición de número sino hasta fechas tan recientes como principios de este siglo. Russell
nos dice en una obra de 1914, Our Knowledge
of The External World, que en fecha tan
avanzada como 1884, Gottlob Frege (18481925) tuvo que hacer claro que el númei:o no
era un objeto de la psicología o un resultado
de procesos psíquicos en mayor medida que
lo ·e s el Mar del Norte. "La pregunta '¿Qué
es el número?'", dice Russell, "es una pregunta que nunca se consideró en la forma que
puede producir una respuesta precisa. Los filósofos se contentaban con algún aforismo
como 'El número es la unidad en la pluralidad'. Una definición típica del tipo que satisfacía a los filósofos es la siguiente, tomada de la Lógica de Sigwart (Par. 66, sección
3) : 'Todo número no es meramente una pluralidad, sino una pluralidad pensada como algo unido y circundado y en esa medida como
una unidad1 • Ahora bien, en semejantes defi-

niciones hay un error muy elemental, del mismo tipo que se cometerí.a si dijéramos 'el
amarillo es una flor' porque algunas flores
son amarillas. Considérese, por ejemplo, el
número 3. El número 3 es a lgo que todas las
colecciones de tres cosas tienen en común, pero no es en sí mismo una colección de tres cosas." 3

7. Las verdades matemáticas son a priori
y no tienen nada que ver con los hechos sobre

el mundo, sino que son tautologías lógicas.2

III/ La influencia de Frege

Así, la definición que del número de una
clase da Russell es la de clases de clases similares a una clase dada. Una definición extensional basada enteramente en la similitud
de clases, no importando que tengan diferentes propiedades definitorias con tal que tengan el mismo número de e jemplares. En otras
palabras, no importa que un conjunto o clase

Es sabido que Gottlob Frege había llegado, mucho antes que Russell e independientemente de Peano, a fundamentar los principios de la lógica matemática -de él es la tesis de que la matemática se reduce a, lógicaen su B egriffsschrift de 1879. Por otra parte,
Frege dio en 1884 una definición de número.
Russell mismo r econoce esto y en su obra di-

11

�vulgadora de estas cuestiones tan abstrusas,
Introducción a la filosofía de la maternát.ica,
nos dice: "La pregunta '¿ Qué es el número? '

es una de las que con más frecuencia se han
formulado, pero sólo ha sido correctamente
respondida en nuestros días. La respuesta fue
dada por Frege en 1884, en sus Grund.lagen
der Arithmetik. Aunque este libro es perfectamente breve, sencillo y de la mayor importancia, casi no llamó la atención, y la definición de número contenida en él permaneció
prácticamente desconocida hasta que fue redescubierta por nosotros en 1901." Así, pues,
Russell "redescubrió" la definición hasta
1901, lo que quiere decir que lo hizo independientemente de Frege. La pregunta que se impone, entonces, es cuál fue en realidad la influencia de Frege o la deuda de Russell para
con Frege. En realidad, la importancia que
en la filosofía contemporánea se le concede
hoy a Frege y los numerosos estudios que los
filósofos, ingleses y norteamericanos principalmente, le dedican a este pensador, es debido en parte a la mención que de él hizo Russell en sus investigaciones. La importancia
de la obra de Frege fue reconocida a través
de Russell, y aquélla era prácticamente desconocida hasta que el mismo Russell le empieza a dar el merecido crédito en sus escritos. 4
Esto se debió en gran parte al difícil simbolismo usado por Frege que ni el mismo Russell pudo descifrar. En un pasaje de su Autobiografía, nos dice: '''Cuando ya era yo fellow
del college (1894 aprox.), recibí de él (James
Ward) dos libritos, ninguno de los cuales había leído él n,i suponía de algún valor. Se trataba de (un libro de Georg Cantor), y Begriffsschrift, de Frege. Estos dos libros me
proporcionaron, por fin, la esencia de lo que
yo necesitaba, aunque en el caso de Frege
tuve el libro en mi poder durante años antes
de descifrar lo que quería decir. En realidad,
no lo entendí hasta que hube descubierto independientemente la mayor parte de lo que
contenía."
El simbolismo utilizado por Russell, que
proviene de Peano, fue más eficaz y es el que
se vino a adoptar con mayor preferencia por
los lógicos posteriores. Con todo, algunos críticos contemporáneos han llegado a afirmar
que el trabajo de Russell no posee el mismo
rigor que el de Frege. Pero independientemente de estas observaciones que en los mismos autores estaba muy lejos de presentarse
a disputas, cabria decir que en todo caso Russell también inüuyó en Frege y se podría hablar de una deuda de Frege con Russell. En
1901, cuando este último escribía sus Principles
of Mathematics, y que contenía en esencia lo
que después iba a ser Principia Mathematica,
encuentra una serie de paradojas que se desprendían de las tesis de Frege y le escribe una
carta haciéndoselas ver. La posición que adoptó Frege ante estos inesperados problemas fue
la de una aceptación en un nivel de honestidad intelectual que estuvo muy lejos de tener Newton con respecto a Leibniz en su disputa por poseer el privilegio de haber sido el
primero en descubrir el cálculo infinitesimal.5

En el apéndice de su voluminosa obra que
ya estaba en impre~ión, escribió Frege: ·"Dificilmente le puede suceder a un escritor cientifico algo más desafortunado que la perturbación de los cimientos de su edificio después
de que el trabajo fue terminado. Esta fue la
posición en la que me encontré por una carta
de Mr. Bertrand Russell, justo cuando 13. impresión de este volumen estaba a punto de
completarse. ·•G L::.ts paradojas que encontró
Russell no fueron resueltas por Frege ni por
el mismo Russell en esa época. Es hasta más
tarde, en 1905, cuando publica su articulo sobre la teoría lógica de los tipos, donde da solución a dichos problemas que vienen a qued::i.r definitivamente aclarados en la Principia.
IV /La dciula con Peano

La deuda con el lógico italiano Guiseppe
Peano (1858-1932) si fue directa e inequívoca, tal y como es aceptada por el mismo Russell en su Autobiografía. Nos dice:
"En julio de 1900 se celebró en París un
Congreso Internacional de Filosofía, en
relación con la Exposición de aquel mismo año. Whitehead y yo decidimos asistir
a dicho Congreso, y yo acepté una invitación para leer un ensayo alli ... El Congreso supuso un punto crucial en mi vida
intelectual, porque alli me encontré con
Pea.no. Le conocía ya de nombre y habia
visto algo de su obra, pero no me había.
tomado la molestia de dominar su notación. En las discusiones del Congreso, observé que siempre era más preciso que
cualquier otro, y que invariablemente se
llevaba el gato al agua en cualquier discusión en que tomaba parte. Al pasar los
días, me dije que aquello debía de obedecer
a su lógica matemática. Por tanto, resolví
pedirle todas sus obras. Me las entregó,
y, tan pronto como concluyó el Congreso,
me retiré a Fernhurst para estudiar sosegadamente cada una de las palabras escritas por él y sus discípulos. Fue claro
para mí que su notación proporcionaba
- un instrumento de análisis lógico como
el que buscara yo durante años, y que
estudiándole estaba yo adquiriendo una
nueva y poderosa técnica para la obra
que deseaba realizar desde hacía mucho
tiempo."
Peano había formulado lo que es la base de la lógica matemática: su noción de que
toda la teoría de los números naturales pod,ía derivarse de tres ideas primarias y cinco
proposiciones primitivas. Las tres ideas primarias eran: cero, número y sucesor; éstas,
como ideas primarias no se pueden definir,
esto es, son indefinibles, son las que van a
definir los números naturales. Por otro lado,
las cinco proposiciones primitivas eran: l.
cero es un número; 2. El sucesor de cualquier número es un número; 3. Dos números
distintos no tienen nunca el mismo sucesor;

12

4. cero no es el sucesor de ningún número;
5. Cualquier propiedad que pertenezca a cero y también al sucesor de cualquier número
que tiene la propiedad, pertenece a todos los
números.
Para entender lo que hizo Pea.no hay
que observar que toda la matemática pura
tradicional, incluyendo la geometría analítica, puede considerarse como compuesta en su
totalidad por proposiciones acerca de los números natu1:ales. En la época de Russell, según afirmó, este descubrimiento era reciente.
Pues bien, una vez reducida toda la matemática clásica a la teoría de los números naturales, el paso siguiente en el análisis lógico
fue la reducción de esta misma teoría al menor número de premisas y términos no defi
nidos de los cuales pudiera ser derivada. "Esta tarea", dice Russell en su Introducción a
la Filosofía matemática, "fue llevada a cabo
por Pea.no."
En realidad, aunque se consideraba el
sistema de Peano como Aritmética, más bien
era lógica o meta-aritmética, pues el sistema de Peano en si, no tiene nada que ver
con números, es una abstracción completa
que entra al nivel de lógica. Es la pura regla
que puede aplicarse a cualquier sucesión o
progresión. Russell derivó así de las cinco proposiciones primitivas, dos teoremas que estaban implicitos: el de la inducción matemática y el de la infinitud. En el fondo, lo que
Russell llevó a cabo, fue aplicar este sistema
de Pea.no, que es una estructura general de
progresión, a la progresión aritmética en especial.
La idea genial tanto en Frege como en

Russell fue la de que los adjetivos numerales
se refieren a clases de individuos y no a individuos mismos. Esto, que al parecer es muy
sencillo, fue la base supuesta en el descubrimiento de estos dos pensadores para llegar a
su definición de número que, vienen a ser diferentes en cuanto que el primero la da comprensionalmente y el segundo extensionalmente. Las implicaciones de estas dos clases de definiciones no han sido aclaradas d el todo. Lo
que sí es un hecho es que con la definición
de Russell se acabó de establecer más definitivamente una de las partes de la lógica: su
lado extensional, esto es, toda la lógica contemporánea es lógica extensional, matemática.
Su contraparte, el lado comprensional, que ya
trabajaran Leibniz, Wolff y Kant, no ha tenido ningún progreso y es posible que alli sea
donde también dé frutos y beneficios la defi• nición de número de Frege.
La vida de Bertrand Russell fue una vida
de angustia - y quizá de desesperación, pero
de una angustia y desesperación que, como
en el sentido kierkegaardiano, pudieron tener la superación en un tipo de vida creadora que él mismo halló digna de vivirse. Su
pasión por la búsqueda del conocimiento y la
verdad, su fe inquebrantable en una Inteligencia y un orden natural por encima de todas las cosas pero, sobre todo, su fe en los
hombres mismos, lo llevaron a ser uno de los
más activos y extraordinarios con que haya
contado la Historia de la Humanidad. Su Autobiografía quedará, al lado de sus obras d~
carácter científico, como un gran documento,
original también, en ese nivel de comprensión
humana que Russell tanto trató de proyectarnos, y que es hoy tan necesaria en el mundo
actual.

NOTAS:

una definición precisa de "bueno" (valor), la cual
da origen a un sistema que explica situaciones morales: la Axiologia Formal. Véase de este último autor:
La estructura del valor, México, F. C. E., 1959.

1 Esta y las siguientes citas de la Autobiografia (18721914) han sido tomadas de la traducción española de
Editorial Aguilar.
2 C'f. Introduction to Mathematical Philosophy, passim.

3 Un hecho relacionado con esta problemática es la
búsqueda de G. E. Moore, compañero de Russell en
Cambridge, del bien, o la noción de "bu-eno". 1\lloore
publicó, en el mismo año que Russell publicara sus Principies of Mathematics, 1903, su Principia Ethica, donde dejó claro tambi~n que lo "bueno" no debe confundirse con las clases de cosas que son buenas. A la
confusión la llamó Moore "Falacia naturalista". La
definición de "bueno", según Moore, debería ser el
punto de partida en el que s·e basara toda futura ciencia de la ética. S1n embargo, Moore nunca pudo llegar al mismo éxito que RusselJ con respecto al número
y la ciencia de la Et.ica que proyectaba no se construyó. Es sólo hasta Robert S. Hartman que tenemos

4 El Instituto de Investigaciones Filosóficas de la Uni-•
versidad de México, publicará próximamente un volumen de los más importantes escritos de Frege en la
Colección de Filo5ofía contemporánea traducidos por
Hugo Padilla. Esta, al parecer, es la primera vez que
aparecerán en castellano escritos de este autor.
5 Más tarde cuando Wittgenstein pregunta en Alemania

a Frege sobre problemas de filosofía de la matemática, éste le recomienda que vaya a estudiar con Russell
a quien considera en ese momento el investigador
más importante de dichas cuestiones.
6 Cf. Philosophical Writings of Gottlob Frege, Oxford,

13

1960, p. 234.

�Poesía de Andrés Hllerta
Tener un secreto

Tener un secreto y guardarlo
no contarlo a nadie
como el secreto que guardan los ovillos
como el secreto que tiene el perfume de la fruta
algo así como vestir la transparencia de la luz •
de color ámbar
ámbar hermosa y nostálgica palabra
en el fondo de tus ojos
arrancada quizá del fondo del océano
o quizá arrancada del fondo del hombre mismo
cómo quisiera compartir contigo la otra cara
del secreto donde logramos el sueño
compartir contigo los mundos del aquí y del allá
y que una vez cruzada la frontera
inventáramos algo más que simples razones
para vivir decir por ejemplo
hágase la luz de los puertos
la aclamación del aire
hágase la amable tarea del amor
de nuestros seres
para llegar contigo a las altas almenas
donde habita el alto Dios
para que el espejo nos devuelva la justa medida
de las cosas

Algo que se agita a cada instante

Algo se mueve a cada instante
y yo no sé qué es
camina por las pendientes
-por los círculos del aire
por las ·partes cóncavas de mis manos
qué es?
y como si de pronto contestaras
todo· y como si todo fuera nada
en fin te diré por la declaración
que nunca hicimos
de nuestra puerta hacia adentro todo
de nuestra puerta hacia adentro
el mundo que compartimos sin violencias

Quiero verte reír sencillamente

Abre sobre el destino del día
tus dientes blancos confúndelos con la claridaa
de estas nubes en este valle grandioso
abre tu mirada deja que camine hasta el infinito
más allá del paso del aire
por donde los pájaros fugitivos
piérdete en esta suave luz de estrellas
que guían nuestros destinos
estremece tu corazón al encuentro
con los álamos rojos
acude pues como acuden las horas del viento
para que hagas mis recuerdos
ahora que apenas se va a iruciar la primavera

La fiesta del día

Luz de los vestíbulos
sobre tu espalda
sobre tu pelo
sobre tu seno
con el mes más triste
metido hasta los huesos
con tu voz llenando esto
que decimos esperanza o soledad
algo me decía entonces
ríos que no nos separaban jamás
doloroso tiempo
para los que solos se comen
sus penas
pero hoy he pensado distinto
en este día martes de este calendario
que rueda
con esta música afortunada
como la tregua más humana
para abrir nuestras ventanas
y sentir un poco de fiesta

14

15

�de los dos soldados de la Francia, tan rendidos de
fatiga el uno como el otro, hermanados a siglo y
medio, pudo haber gritado aquella noche ese salmo de la extenuación?

¿ Qué tiene en común este joven de 21 años
con sus compañeros de armas? Estos militares de
brillantes uniformes viven para la Restauración,
sueñan en la Monarquía absoluta, han jurado fidelidad a la flor de lis. Su religión son el sable y
el hisopo y para ellos el pueblo es la canalla. Impúdicos, recon&lt;;&gt;cen que ni los veteranos de Napoleón ni el pueblo francés apoyan a su gordo, gotoso, inútil Luis XVIII y cifran todas sus esperanzas
en la intervención de la coalición europea. La Casa Real, que vive la pesadilla de sentir en sus talones la caballería napoleónica, huye de Francia.
Volverá, más tarde, amparada por las bayonetas
extranjeras.

•

Géricault en los cien días

Hugo L. del Río
"Puede el héroe decir 'yo sé quién soy' y en
esto estriba su fuerza y su desgracia a 1~
vez".

Una muno, Vida de Dou
Quijote y Sancho.

Nada hay nuevo bajo el sol. Emil Ludwig,
periodista al fin, tuvo la curiosidad de recopilar
las "cabezas" de los periódicos de París que daban
noticia de la huída de Napoleón de Santa Elena.
En sólo veinte dias, el tono cambió desde "El demonio ha escapado de su destierro . . . El tigre
ha sido visto en el Cabo ... El monstruo ha podido llegar a Grenoble gracias a una traición", hasta
"Napoleón estará mañana a las puertas de la ciudad ... Su Majestad se encuentra en Fontainebleau". Delicias de la libertad de Prensa en las que
quizá pensaba otro periodista y ex-combatiente,
Henri Barbusse, cuando escribió en "El Fuego":

"Hace quince meses que el director dice a sus escribas: 'He, ceporros: soltad unas cuantas, mezcladlas bien y llenadme esas cuatro cochinas blancas que tenemos que emporcar" '.
Napoleón avanza y los Borbones, sin el apoyo
directo de rusos y austríacos, emprenden la retirada. La escolta de los emigrados la componen
tropas selectas de caballería, voluntarios de la
aristocracia entre quienes marcha, aparente rareza de rarezas, Teodoro Géricault, ya una de las
más fecundas promesas jóvenes de la pintura
francesa .

16

"Como aguas he sido derramado; todos mis
huesos están descoyuntados ... Ráse secado como
un tiesto mi vigor y mi lengua se ha pegado a mi
paladar . . . No puedo morir, ya que duermo . . .
¿Duermo? Y si fuera a morir . . . Libra de la espada mi vida, mi alma solitaria del poder del perro".

¿ Y Géricault, qué hace ahí? Es un joven atle ..
ta apasionado de los caballos, uno de los mejores
jinetes jóvenes de Francia. Hasta ahí su identific a c i ó n con los soldados de su regimiento,
los famosos Mosqueteros Rojos. Géricault ha vivido para la pintura. Ha expuesto en los Salones
Oficiales. Y la crítica oficial, la burocracia del arte, lo han derrotado, lo han obligado a retirar sus
cuadros. ¿ Qué puede significar para la burocracia
de las galerías este joven pintor que se ha atrevido
a romper los sagrados cánones? ¿ Quién es este
audaz que invoca como su precedente al Carava·
ggio? ¿Y qué son esos ojos de soldados heridos,
quizá vencidos pero no derrotados y esos caballos
que parecen sacudidos por corrientes eléctricas?
No, esto es demasiado. Esto es algo que nunca
antes había sido visto. Fuera, fuera con él.
Ya se sabe que a veces un puñado de pigmeos
puede echar por tierra a un hombre.
Aquí esta pues, Géricault, la noche del domingo de Ramos de aquel año de gracia de 1815 tan
comprometido con el destino. Siente que la burocracia lo ha vencido. Nada quiere volver a saber
de la pintura. Tan sólo es el mosquetero Géricault.
Un mercenario en potencia a quien no le importa
bajo qué bandera ha de luchar. Los Barbones o
Napoleón le dan lo mismo. Lleva el uniforme de
Luis XVIII y no se deja conmover por un joven
admirador que lo ve casualmente y trata de explicarle cómo impactaron el "Oficial de Cazadores"
y "Coracero Herido" a una juventud que a fuerza
de epopeyas parecía por momentos condenada a
perder contacto con lo humano.
Esta noche comienza la retirada de la Casa
del Rey.
Siglo y medio más tarde, otro francés innovador del arte se doblaba bajo el peso de la mochila en la mucho más penosa retirada hacia Dunkerque. "Es la una de la madrugada. Dios ha
muerto", escribirá Louis Aragón. Sí, ¿pero cuál

Fue quizá en la retirada de 1940, cuando Aragón recordó que Géricault recorrió la Picardía en
1815. Tal vez desde entonces comenzó a idear "La
Semana Santa", los siete días de la pasión del
pintor-mosquetero. Porque el Géricault que volvió
a París, desertor de la causa de los Borbones, ya
no era el Géricault un tanto desenfadado de la noche del Domingo de Ramos: la sombra de Babeuf
lo había tocado.
Babeuf, ese gigante desconocido casi por todos; olvidado por algunos. Es lógico que así sea.
La historia se ha escrito para hundir en el olvido
a los Babeuf. La historia oficial, esto es.
"Semblanzas de jefes militares, himnos a la
guerra -escribe Erich María Remarque de los
planes de estudio en los gimnasios alemanes-. Me
horrorizo cuando pienso cómo ha sido falseado en
un solo sentido el concepto de la patria. ¿Dónde
están las semblanzas de los grandes poetas, de los
pintores y de los músicos? Cuando las víctimas
de este plan de estudios abandonen la escuela, conocerán los períodos del reihado de los príncipes
más insignificantes y las fechas de las batallas que
éstos libraron, y considerarán todo esto como lo
más importante que hay en el mundo, pero no sabrán casi nada de Bach, Beethoven, Goethe, Eichendorff, Durero, Robert Koch".
Detrás de la epopeya napoleónica, está el pue •
blo y sus miserias. Los historiadores oficiales, allá
y aquí, desperdician papel al escribir sobre las batallas y las guerras. Enmudecen, en cambio, cuando se les menciona la masa marginada, cuando se
les recuerda que ese mar humano a menudo se encrespa. Y sin embago, esa muchedumbre a veces
colérica y siempre harapienta es la que a la larga
cambia la historia, la verdadera historia, la que
se vive. El precio que paga el pueblo es siempre
muy elevado y no es coincidencia que los primeros en caer sean, generalmente, los mejores de sus
hijos. Babeuf había sido uno de estos grandes hijos de la Revolución Francesa y su vida fue una
epopeya superior a la de Wagram o Austerlitz.
Estuvo a la altura de Saint Just y quizá lo rebasó.
Pero, por fortuna, la burguesía nunca le podrá

17

�dar título de héroe oficial. Veamos, es que este
Babeuf, este irreprimible, este incontrolable, ¿qué
hizo, pues, para que su nombre aún hoy sea execrado? Se atrevió a plantear el problema de la
propiedad. O pudo haber devorado vivos a niños
de pecho; quemar iglesias, violar monjas, desenterrar cadáveres. Secar el mar no es nada, al fin
y al cabo. Esas son travesuras de la edad. Eso se
perdona.
Pero, la propiedad ...
Y Babeuf, claro está, fue fusilado por los soldados de una Revolución hecha, a fin de cuentas,
para defender la propiedad.
Nuestro Géricault recorre la zona más miserable de Picardía enfundado en el uniforme de los
Borbones y oye a campesinos y artesanos mordidos por la miseria, hablar de aquel Babeuf asesinado hace una generación. Babeuf, pues, está vivo.
Y en su nombre, el incipiente proletariado del
campo y las ciudades trata de organizarse. Vaya
que no es fácil tarea, como aún hoy nos consta.
Más a menudo obreros y campesinos se harán pe-dazos entre sí que hacer frente a la gendarmería.
Pero vuelve Napoleón y he ahí el problema
del pueblo olvidado por los historiadores. ¿Con Napoleón? ¿Contra Napoleón? ¿Vuelve a ser emperador o viene a implantar la República? ¿Barrerá
con la nobleza o se apoyará en ella? Ingenuidad
de las masas, ayer como hoy. Todavía se dice "si
el señor (monarca, presidente, gobernador, alcalde) supiera lo que hacen sus subordinados; no; él
no lo toleraría". Desde luego que el "señor" lo sabe y lo tolera, cuando no lo ordena precisamente
así.

es, la etapa secundaria, correspondió a los cientificos. El poeta se adelanta no sólo a la ciencia, sino a la vida y la realidad, que puja y se extenúa,
corre a marcha forzada det!:áS de las odas y rimas, para ajustarse a ellas, Lo que el poeta canta,
es o será realidad. Nada supera a sti intuición y
sabiduría.
¿Qué me importa a mí, qué le importa a nadie si, efectivamente, Géricault se concientizé
aquella madrugada entre las tumbas y los arbolitos, o si fue un dia antes o una tarde después,
quizá en plática con algún obrero, con algún veterano del Imperio en un café, ambos con sus lar..
gas pipas ante un plato con queso y pan mientras
afuera llueve? Aragón tiene el sagrado derecho de
los poetas de hablar con la voz de los dioses.
Géricault es otro. Participa en la conspiración de los Cuatro Sargentos de La Rochela cuya
represión la Comuna llega a vengar en 1871. Con
Fabvier, aquel gigantón héroe homérico, va a la
frontera española en un esfuerzo tan inútil como
heroico de evitar la marcha de los Cien Mil Hijos
de San Luis. Viaja a Inglaterra a observar las
primeras repercusiones de la Revolución Industrial. Abraza en Bélgica al gran David, el regicida.
Conspira.
Y sobre todo, pinta. Pinta como un enfermo,

como un poseso. Baja a los sótanos infectos de
cárceles y manicomios a ver las caras de los asesinos y los locos. Es asiduo visitante de los hospitales donde ve morir a los enfermos. No pierde
una carrera de caballos. Entrevista a un sobreviviente del naufragio de "La Medusa", lo obliga a
decirle cómo los marinos apiñados en una balsa
fueron devorándose unos a otros. Pinta aquello
en uno de sus más logrados cuadros: aquel aferrarse a la vida bajo el sol quemante, aquellos miembros rotos y desgarrados en espera que dientes
de hombre-lobo los devoren, aquella vela a lo lejos
que significa la salvación.
A los 32 años murió Juan Luis Andrés Teodoro Géricault. Los caballos, que idolatraba, lo
mataron. Una caída le provocó la lesión vertebral
que lo llevaría a la tumba tras larga, dolorosa
agonía. Fue el 26 de enero del año de gracia de
1824. Muerto de fatiga, un poeta francés que recorría los caminos de la retirada 116 años más
tarde, pudo ya entonces haber escrito, en un dia
gris:
"Ah, yo estaré con las víctimas . . . La juventud ... Los jóvenes que se levantan y llevan para ti la esperanza del mundo. Como tú serán engañados, escarnecidos; como tú, mil trampas les
serán tendidas. Pero no importa. Son la vida, la
primavera".

Aragón nos regala un capítulo conmovedor
casi digno de Shakespeare: un mozo celoso denuncia a los Hijos de la Igualdad que se reúnen a media noche en el cementerio para discutir qué hacer
ante la llegada de Napoleón. Oficial del rey, Géricault se arrastra entre tumbas y matas a la luz
de la luna y oye a los conspiradores discutir e insultarse. Aquel es, para el despreocupado parisiense, un lenguaje nuevo. Y aquella madrugada de la
Semana Santa, en el miserable camposanto de un
pueblucho cualquiera, Géricault se concientiza: de
gendarme, se vuelve revolucionario. Su lugar está
con ellos.
La poesía, ya lo sabemos, supera siempre a
la realidad. Hace miles de años los poetas soñaron
llegar a la Luna. Se adelantaron, pues, a los científicos, que recién resolvieron los problemas técnicos de cómo llegar. Es decir, la idea, el proyecto
original, fue de los poetas. El cómo hacerlo, esto

18

19

�taría que te lo hicieran?
-Claro que no; pero estoy intrigadísima, no
aguanto la curiosidad.
-Yo tampoco, y a pesar de todo juro que no
quisiera hacerlo. Sabes cuánto me desagrada entrometerme en asuntos ajenos.
-Lo haces por egoísmo, por comodidad, para no perder nada.

-Si tú lo crees ...
-No, no te ofendas, yo nomás decía.
Sin responder fui por los papeles. Leímos en
voz alta. Eran cartas familiares incomprensibles
para extraños como nosotros, postales, felicitaciones, cuentas, asuntos de trabajo, recibos, fotos,
diplomas, boletos, recortes, monedas, hojas de calendario, insignificancias poseedoras de un gran
valor sólo para quienes pueden rememorar su vida a través de ellas.
-Todavía no me lo explico -dijo Ester-. A
nadie le gusta que vean su intimidad, nadie deja
tantas evidencias.

Algo en la oscuridad
José Emilio Pacheco
PRIMER ACTO

Los anteriores ocupantes tuvieron que abandonar apresuradamente la casa. Hallamos muebles en desorden, ropa esparcida, cartas y papeles
privados, alimentos a medioconsumir en el refrigerador ya cubierto de moho. En cambio la despensa sólo guardaba una lata de comida para animales. Había una casita de madera en el traspatio pero no huellas de gatos ni de perros. El teléfono fue arrancado de cuajo, las conexiones
cercenadas.
Pasamos el primer día reordenándolo todo.
Inevitablemente desnaturalizamos las habitaciones. Basta poner más a la izquierda una silla pára
que una casa ya no sea la misma. Teniamos tanta.
prisa por cambiarnos y era tal la crisis de alojamiento por la explosión fabril en la zona, que no
exigimos de la agencia inmobiliaria sino la entrega de la llave en cuanto firmamos el contrato y
adelantamos la mensualidad. No hubo preguntas

-Por eso no creo que el abandono haya sido voluntario: alguien, algo hizo que salieran sin
darles tiempo para mirar atrás.
-¿Cómo saber qué fue?
-Tarde o temprano lo sabremos. Deja que
las respuestas vengan por sí solas.

por la casa ni por los antiguos inquilinos. Era
asombroso lo poco que les interesaba el juicio de
los desconocidos que los remplazarían: dejarlo
todo como lo encontramos señalaba una urgencia
absoluta o una admirable despreocupación.

-Tengo mucha hambre y estoy muy cansada. Me imagino que tú estarás igual.

-Yo creo que piensan regresar- me dijo
Ester.

Nunca he padecido insomnio. Aquella noche
me costó trabajo dormirme. Lo peor fue haber
despertado a las cuatro sin que en adelante pudiera cerrar los ojos. Me levanté a tomar un vaso
de agua. Entreabrí la cortina. Miré con un temor
inexplicable la fila de casas enfrente de la nuestra.
Habían apagado todas las luces. La calle estaba
envuelta en una claridad blanca, en la luz de una
luna metálica que irrealizaba árboles y edificios.
No pude contener el miedo. Nada se movía: ni el
viento ni una sombra ni una hoja de un árbol.
Yo era el único intruso en aquel planeta lívido y
como desangrado de todas las materias vivientes.

-Quizá. Sin embargo la casa es de la agencia. La hemos tomado por un año. Un año es mucho tiempo.
-Preguntemos a los vecinos.
-Somos recién llegados. Es una indiscreción
imperdonable. Nos crearía mala fama.
-Déjalo por mi cuenta. Buscaré una oportunidad sin forzarla ... Oye ¿y si leemos las cartas, los cuadernos?

20

-No me parece bien, francamente: ¿te gus-

-Tomemos algo y vamos a dormir.

Quise despertar a Ester. Me contuve. Hice
mal: quizá hablar entonces nos hubiera salvado.

Crecí en un medio donde no se podía ser cobarde
y me acostumbré a enfrentar todos los retos.
Aquello era otra cosa, nada tenía que ver con el
valor en el sentido convencional del término; era
algo que sólo experimenté durante al guerra cuando atravesamos un pueblo bombardeado en que
todos los habitantes quedaron muertos.
Pasé el día en la fábrica. Todo anduvo menos
mal de lo que pensaba. A fin de cuentas era un
experto y me contrataron porque me necesitaban.
De regreso encontré a Ester muy inquieta. No
quiso hablarme de lo que había hecho y se limitó
a referirme generalidades. Aunque los dos estábamos exhaustos sugerí que viéramos algún programa antes de dormir. Desempaqué el televisor
portátil y lo puse frente a la cama. Se podía elegir entre una pelea de box -que siempre he detestado- y una antigua película. Era un film de
terror acerca de una pareja que llega habitar una
casa de campo inglesa en donde naturalmente hay
fantasmas. Hasta la mujer que les muestra el cottage es un fantasma. Intenté ironizar sobre lo que
veíamos en la pantalla pero, en nuestras circunstancias, ni yo mismo estaba muy convencido de
que burlarme no fuera un modo oblicuo de expresar mis temores.
Ester me pidió que apagara el televisor. Hacerlo era confesar el miedo absurdo. Dije que acabaría de ver la película. --Como quieras-- respondió. Y dándome la espalda se ocultó entre las sábanas. Ya fuera de vigilancia traté de leer un libro
de ingeniería. Con todo, la película no me dejaba
apartar los ojos, y seguí viéndola hasta que terminó con un grito de la mujer al darse cuenta de
que su propio marido era un espectro. Sin moverme de la cama desconecté el televisor. Tenia tanto
sueño que desperté muy tarde y, para llegar a
tiempo a la fábrica, tuve que afeitarme a la carrera y tomar sólo un vaso de leche.
Al terminar la cena, mientras la ayudaba a
recoger los platos, Ester me dijo abruptamente:
-Vámonos de aquí.
-¿Por qué? Acabamos de llegar. Tenemos
que acostumbrarnos. En ningún lado me darían
un trabajo como el que tengo ahora.
-No me gusta el lugar, no me gusta quedarme sola en la casa.
-Ya te acostumbrarás, siempre es así los
primeros días.
-No sé. Todo ha sido tan extraño: el pueblo,
la casa, los objetos abandonados, la gente.

21

�. -¿Has hablado con alguien?
-Con nadie ... bueno, crucé algunas palabras con la mujer de la tienda.

-Entonces si lo dejamos afuera en esta noche helada los vecinos ya no serán indiferentes
con nosotros: se volverán hostiles.
-Hay mucho viento: no creo que se oigan
los maullidos.

-¿ Y qué te dijo?
-Que es mejor que nos vayamos.

-¿Cuáles maullidos? Es un perro ¿no lo
oyes quejarse? Por lo demás aquí no hay aislamiento posible.

-¿Razones?
-Ninguna, no da razones.

fundió con un chispazo en que entrevimos 1~ pelambre rojiza. Y después la oscuridad, mis pasos
para abrir la ventana y dejar que saliera, el sentir el olor a muerte y a tumba del hombre que
se abría paso entre nosotros, contaminándonos
de humedad y podredumbre, el ruido fangoso de
sus pisadas en la escalera, los ojos resplandecientes y encontrados que se volvían para mirarnos,
el ruido de la puerta, el viento que entraba en la
oscuridad y empujaba la casa hacia las tinieblas.

-Hagamos como si no lo escucháramos.

-Supone que podemos imaginárnoslas ¿verdad?
-No sé qué pensar.
-Lo mejor que podemos hacer es despreocuparnos y dejar que las cosas sigan su marcha. Ya
veremos después.
Antes de una semana Ester se habla adaptado a las nuevas circunstancias. Pasamos un mes
tranquilo. Estaba satisfecho con mi trabajo y Ester mostraba una mayor conformidad cada día.
El vecindario no daba señales de vida. Algunas
noches salíamos a caminar por el pueblo; nuestra
única visión eran salas en penumbra sólo interrumpida por el brillo de la tv. A menudo un rostro furtivo apartaba las cortinas para mirarnos.
Eso era todo.
Llegaron cartas para los antiguos inquilinos.
Escribí a la agencia preguntando por la dirección
a la cual debía enviarlas. Respondieron que las
mandara a los propios agentes. Nada más.
La noche de aquel sábado, me lavaba los dientes cuando escuché algo como un maullido que a
la vez fuera un ladrido. Pensé que el gato intentaba volver. Quise abrirle la puerta. Pero después
¿cómo íbamos a echarlo? Siempre me han molestado un poco los animales porque muchas personas que gustan de ellos lo hacen a expensas de
· odiar a los hombres. Allí estaba el último y el más
indeseable de los regalos que abusivamente nos
legaron los anteriores ocupantes. Creí que el gato
acabaría por irse a buscar otro refugio. Ester escuchó también el sonido mixto y rogó que abriera la puerta.
-No: si entra se quedará para siempre.
-Mañana podemos sacarlo.
-Si te sorprenden los vecinos se quejarán
ante la policía. No olvides que se castiga el maltrato a los animales.

22

-¿Para qué? No puedes ir de casa en casa
diciendo: 'Señor, hay un animal que quiere entrar
pero, sabe usted, no lo oímos'.
-Qué absurda situación. Es de lo más idiota
del mundo; sí pero ¿qQé hacemos? Me niego definitivamente a convivir con ese animal.
-Mira, dejémoslo pasar: mañana te lo llevas y lo abandonas cerca de la fábrica.
-No: volverá como ha vuelto ahora ... Que
se vaya al demonio, que se muera haciendo escándalo en la puerta porque no voy a abrirle.
-Bueno, durmámonos porque ya es muy tarde.
Cerré los ojos, intenté convencerme de que
estaba dormido. Seguía escuchándolo, imperioso,
infle~ble. Ester no encontraba acomodo y se revolvía de un lado a otro. Permanecimos cerca de
una hora sin :romper el tácito pacto de no hablar.
Sin embargo el gato o perro seguía imponiendo su
presencia, exigiendo su derecho de entrada.
Lo escuché más cerca, como si estuviera en
el alféizar. Un gato pudo haber trepado al techo
y luego descendido en busca de una ventana mal
cerrada; tratándose de un perro el ascenso era
imposible. No, no lo imaginaba. Se había conver•
tido en una obsesión. Tuve miedo y me hice reproches por tener miedo. Volví a fingirme dormido,
me oculté bajo las sábanas. Ester gritó:
-Está aquí junto a la cama: acabo de tocarlo.
Me incorporé de un salto, encendí la luz. No
estaba. Se había hecho el silencio. Miré a Ester
con un gesto de triunfo. En ese instante, un maullido/ladrido. Salimos al corredor en tinieblas. Nos
estremeció ver en el marco de la ventana del fondo la sombra arqueada y erizada -no de un gato
sino de un perro-lobo.
Ester se aferró a mí. Prendí el foco que se

SEGUNDO ACTO

La casa
Igual a otras cuarenta que se alinean simétricas en ambos lados de la calle. Construida con
materiales frágiles ensamblados en pocas horas.
Aunque se edificó para ser indistinta y no perdurar, presenta pocos defectos visibles de fabricación. Puede objetarse sin embargo el carácter
abierto, aéreo, cristalino que se Je imprimió para
comunicarla al menos visualmente con la naturaleza. Las facilidades otorgadas a la luz las ejercen
vecinos y transeúntes que mitigan el tedio o enriquecen sus paseos observando a toda hora Jo que
sucede en el interior. En este bosque de coníferas
situado en la parte más alta de las montañas, el
sol brilla de tal manera por su ausencia que poner
persianas o venecianas se considera un sacrilegio
contra el culto solar que florece como nostalgia a
lo largo del año; como ceremonia tribal ciertos
días de primavera, algunas horas imprevistas en
los períodos fuera de estación.
El interior

Alfombrado otorga a la pisada una ingravidez, una molicie infantil, una seguridad que en
algún sitio de la mente engendran, sin que las palabras consagren su acoplamiento, las nociones de
intimidad, status, poder (cuando menos el poder
necesario para abandonar las viviendas de mosaico amarillo o duelas apolilladas que amenazan
desplome). En la sala un calefactor eléctrico evita
molestias de acarreo, encendido, vigilancia, dispersión de humos errantes. Y concede al hábito
que hizo de 1wgar sinónimo de casa, la ficción de
leños ardientes, calcinaciones grisáceas y encarnadas, sqmbras que humean.
El traspatio

Una muchedumbre de gorriones se desprende de los árboles. Buscan migajas o duras sobras
de carne que arrojan los habitantes. A veces se
entablan riñas con una ferocidad que se diría in-

23

�creíble en estos pájaros. Algunas tardes bajan los
cuervos y remprenden el vuelo con grandes trozos de pan. Los gorriones forman un círculo resignado. Si hay quien se rebele y pretenda disputar la comida, el cuervo lo amaga. Antes de sentir
la agudeza y pesantez de su pico, la bandada de
gorriones se aleja y busca refugio en las más altas
ramas. Aparte del hombre, los cuervos temen a
los perros que, hartos de comida enlatada, entran
a roer mendrugos y hurgar en botes de basura.
Los de menor tamaño y aspecto inofensivo -malteses por ejemplo-- han aprendido de los gatos
la habilidad de capturar gorriones y triturarlos
entre sus fauces. No matan ciertamente por ham-·
bre: dejan el pequeño cadáver entre la hierba una
vez que la trituración los ha reconciliado con su
instinto de bestias que en edades remotas han sido fieras y ahora pagan en tedio y humillación el
precio del servilismo. En este campo de batalla no
hay perros callejeros. Si nadie los adopta la comunidad los extermina para que no contagien de sarna y rebeldia a los animales caseros. Tampoco se
ven actos sexuales. A los perros de raza se les aparea a su debido tiempo y en lugares precisos. Los
demás son castrados o esterilizados a las pocas
semanas de nacer. La gente viene aquí a buscar
la paz que ya no existe en las ciudades y no hay
sitio para el escándalo ni para el exceso. Todo está perfectamente reglamentado.
1

Los habitantes
No les hemos visto la cara.Aquino hablamos
con nadie. Rehuimos el saludo y procuramos no
andar por el mismo camino que los demás. Por lo
que vemos cuando pasan cerca de nuestras ventanas o cuando cruzamos por enfrente de su casa,
él debe de tener algo más de treinta y cinco años y
ella unos veintisiete. El trabaja en alguna de las
industrias cercanas pero no desde luego en la gran
fábrica de implementos de guerra donde todos lo.:;
vecinos del pueblo prestamos nuestros servicios.
Ella permanece todo el dia en su casa (seguramente tramando algo en contra nuestra), la única
sin antena de televisión-, rasgo que nos ha molestado. Quizá tengan un aparato portátil (no se puede vivir sin tv) o sean tan imbéciles como par-'l
satisfacerse con la horrenda música que escuchan
en su consola, nunca en tono muy alto pues se
adivina que tratan de no incomodarnos. Aunque
la hosquedad, la reticencia, la envidia atemperada
o disfrazada por el desprecio mutuo que a su vez se
encubre de cordialidad, son los rasgos distintivos
del vecindario, todo recién llegado ofrece sin que
nadie se lo exija algunos tributos y primicias: un
platillo regional, una rebanada de pastel de manzana, un juguete de plástico para los niños, una
botella de whisky, un trapo o escobeta para limpiar los coches. Ellos no. Ellos se han aislado. No

nos toman en cuenta, siendo que deberían pedir·
nos perdón por invadir nuestros dominios. Nos declaran inexistentes. Su actitud intolerable tendrá
muy pronto su castigo. Muy pronto.
El móvil

Nuestro orgullo son los prados. Vigilamos su
crecimiento. Alimentamos con abonos sus raíces.
Uno tras otro hemos sustituido las podadoras mecánicas por los nuevos modelos eléctricos que cortan el pasto con la suavidad de una hoja de afeitar. Guiarlas es nuestro descanso, nuestro placer.
El domingo por la mañana, así como algunas tardes soleadas, todo se llena con el rumor de las podadoras-, concierto que participa del silbido del
motor y el encuentro de las cuchillas y la hierba.
Hay reglas precisas. Quien exceda en algunos milímetros la marca establecida sufrirá el peso de
nuestras leyes. Los habitantes no debieron hacernos esa última ofensa. Como si sus actos anteriores no fueran ya una agresión a la buena voluntad
de que siempre hemos dado muestras, violaron la
cláusula número treinta y nueve bis del contrato
-a nuestro juicio la más importante- dejaron
crecer el césped de frente a su casa, rompieron la
armonía del conjunto, dieron a nuestro refugio
tan amorosamente embellecido la fealdad de la
maleza, la suciedad del trópico, la incuria de los
países atrasados y, por qué no decirlo, el salvajismo de otras costumbres incompatibles con nuestra cultura y nuestras ancestrales creencias. Como
sólo nos reunimos durante los solsticios, esta vez
no hubo deliberación ni conjura. Los ecos del templo triangular no repitieron las palabras de ira.
Bastó que en la fábrica intercambiáramos monosílabos y al encontrarnos en la calle señálaramos
con un levísimo desvío de la mano o un guiño de
los ojos el pasto crecido; que moviéramos la cabe. za en señal de condena para los habitantes y de
acuerdo muy hondo entre nosotros. Somos magnánimos. Hemos desterrado de nuestros corazones
el odio. La cruz llameante no arderá más en la noche de las colinas. Cada uno pensó que bastaría
una amonestación o una carta redactada en términos corteses pero firmes o que alguien se acercara a prestarles -sin temor al contagio-- una
vieja podadora mecánica de aquellas que se oxidan
en los desvanes. Alguno de estos recursos tal vez
hubiera bastado para ahuyentarlos sin necesidad
de poner en práctica nuestras medidas habituales.
Si no se hubiera interpuesto la ceremonia, estaríamos resistiendo ahora la calumnia y la injuria de los que ansían destruir nuestro mundo.

llos de nosotros que se levantaron temprano ese
domingo. La atribuimos a un culto esotérico probablemente relacionado con el vudú. El y ella salieron al traspatío. De una jaula o caja sacaron
una gallina. Los testimonios no coinciden: para
algunos era de color leonado, para otros gris ceniza y hay quienes afirman que era completamente blanca: una gallina Légor. Los habitantes discutieron algo que no llegó a escucharse. Parecían
demorar cruelmente el principio de la ceremonia.
Al fin la mujer se apartó un poco y, con un gesto
que debe tener pleno significado en la liturgia
aberrante de su secta, miró cómo el hombre, fingiendo indecisión, le quebraba el cuello a la gallina, que se dejó caer y caminó todavía erguida, por
lo que hubo que repetir el tormento. Esta vez emitió toda clase de sonidos agónicos, giró en redondo esparciendo plumas hasta que el movimiento
se redujo a estertores y a continuación cesó por
completo. La ceremonia provocó la furia impotente de quienes la miraron. Aunque nunca lo hacemos, aunque toda nuestra vida social se reduce
al saludo y el comentario acerca del clima, ese domingo nos llamamos por teléfono para hablar de
lo que acababa de verse. Nuevamente, como en
el asunto del prado, hubo unanimidad. Tal conducta era inadmisible. Los habitantes deberían recibir todo el peso del castigo. Porque si algo no toleramos nosotros, fabricantes de armas que alejan
el peligro de guerra, es la crueldad, y menos la
crueldad con los animales. Claro que aquí se matan gallinas diariamente, pero a este fin nuestros
hogares se hallan provistos de hachitas con las
cuales decapitamos de un solo tajo a las aves. Aunque la gallina sin cabeza en ocasiones intenta darse cómicamente a la fuga, lo más frecuente es que
se deje colgar patasarriba hasta desangrarse-,
práctica que evita el doloroso escándalo de la ce•
remonia.

La noclie del sábado
Nadie oyó ni vio nada. El pueblo estaba desierto. Hubo reunión en las colinas. Tenemos pro-

hibido hablar de la asamblea nocturna.

Los hechos
Terminaban de desayunar cuando escucharon
ruido de pesados instrumentos en la acera. Tal vez
iban a componer el pavimento, a rellenar los baches. Luego rumor de palas, gritos de una cuadrilla. Empezaron a arrancar el pasto con todo y la
tierra en que había hundido sus raíces. Los habi·tantes no creyeron en lo que estaban viendo. Ella
le reclamó que no se hubiera ocupado de cortar el
césped y que su negligencia fuera el motivo de
esa orden municipal que seguramente les acarrearía una multa por descuido. El respondió: -Lapagaría gustoso con tal oe no tener que cortarlo--.
Subió las escaleras, entró en el baño y comenzó
a afeitarse. Ella permaneció en la cocina para lavar los platos. Ambos trataban de no pensar en lo
que ocurría ni confesarse mutuamente el miedo.
Hasta que ella subió a ver a su marido y le dijo
que era preciso reclamarles: cuando menos debieron haber pedido permiso. El respondió: -Esperaré que toquen a la puerta. En el traspatio se oyó un
sonido mucho más fuerte. Ladraron los perros.
Cuervos y gorriones alzaron el vuelo. La casa entera se estremeció. Esquirlas de madera y pintura se desprendieron. Por la ventana alcanzaron a
ver la pala dentada de un bulldozer. Corrieron a
la puerta. La casa se desplomó a sus espaldas.
Uno de los hombres que acababan de arrancar el
pasto se lanzó sobre la mujer y le desgarró la bata de nailon. Ella lo rechazó; su marido derribó
de un golpe a nuestro lacayo. Era lo que esperaban los demás para acometerlos con picos, palas,
azadones. Pegaban y cortaban con furiosa rapidez
como si quisieran seccionarlos al modo en que Jos
niños parten a uná lombriz. Y mientras terminaban de destazarlos y se iban acercando los perros,
y cuervos y gorriones se posaban en los tejados y
en las alambradas, nosotros contemplábamos todo
aquello en silencio, cambiando miradas de complicidad y optimismo al ver nuestra aldea una vez
más y para siempre libre de intrusos.

La ceremonia

24

Fue vista con horror y a distancia por aque-

25

�La televisión y su influencia
psicosoc ial
Comuni&lt;:ac.:iún preliminar

Fidel de la Garza

Programas y comerciales, que cor.stituyen la esencia de fa
transmisión, se clusificaron de a c•Jerdo a su contenido en lo siguiente forma:
COMERCIALES

PROGRAMAS
1. Películas Mexicanas
2. Tele-novelas
3. Comedias
4. Detedíves
s. Va c;ueros y Bélicos
6. Cómico- musicales
7. Noticias
8. Deportes
9. Aventuras Infantiles

1.
2.
3.
4.
5.
6.

7.
8.

9.

10. Caricaturas

TO.

11 . Ciencia-ficción
12. Cult urales

11.

Auto-publicitarios•
Avtos y Refociones
Productos Alimenticio\
Bebidas Alcohólicas
Refrescos
Tabaco
Tiendas de Rapa
Jobor.e, y Cosméticos
Muebles y Aparatos poro
el hogar
Servicio Social
Varios: formacios, Periá·
dicos y Joyerías.

Vaqueros
y Bélicos

1 Vulle de Pasiones. Faldas y Pistolas. los Rebeldes. Bonanza. los lancer. los Vengadores.

Bol Master~on. Bronco. Combate.

..
Cómico-

Revista Rotaria. Festival de la Cancíón. Hoy.

Musicales

Múskri y Estrellas.

Noticias

Noticieros. Noticiero Medio Dio. Noticiero Aceptaciones. Noticiero Monterrey Social.

Deportes

Oeporl&lt;is y Espectáculos. Lucho Líbre. Futbof.
Beisbol. Comentarios Pre,:os a Juegos. Pena
Futbolístic&lt;:1.

Aventuras

El Paya so Pipo. Rin Tin Tin. lossie. El llone,o
Solitario. Flipper. Doktori.

13. Cocino y Belleza

14. Anuncios••

..

JNTRODUCCION
A estas funciones explícitas de la televisión podría agregarse
otra que sería una actitud inconsciente agresivo-destructiva de
sv teleovditorio. Sin embargo, esto actitud na ha sido científicamente explorada. En relación a ella múltiples personalidades,
tales como, U Thant, secretaría genera! de la ONU y el Popa
Paulo VI han hecho resaltar a las casas produdoras, a las au·
torid-ades y al público en general, la influencia tan poderosa
que lo televisión ejerce sobre su auditorio y las consecuencias
que una programación mal orientada puede ocasionar a la masa . Se ha mencionado, aunque en forma especulativa, que la vio·
fencio en fa televisíón puede ser lo causante de la exacerbación
de lo c.riminalidad ' mundial y qve actitudes observados en la
2
televisión pueden ser mimetizadas ,:ar el auditorio. l I

lo comunicación, desde sus manifestaciones mús $imples o
primitivos o nivel prnverbol hasta lo que se ha llamado comunicación de masas. ha $ido objeto de preocupación permanente
paro los interesados en relaciones liumonos. Cll
Durante la Segundo Guerra Mundial lo actitud de los habiiontes de diferentes poises fue modificado y algunos veces hosto
encouz.odo o través de lo rodio-comunicación. Churchill desde
lo resistencia arengaba o los aliados y sus discursos políticos eran
escuchados clandestinamente por los países ocupados. Hitler entusiasmaba o su pueblo y amedrentaba o sus enemigos por medio
de lo rodio, onticipondo los roids de su fuerzo aéreo. Este es un
ejemplo de como lo comunicacion de masas por medio de lo radio
tomó un tinte de presión psicológico que superó rápidamente a

• Propagando del propio
canal poro ser visto.

Infantiles

Los resultuóos represen tan el promedio de las observaciones
de cua lt o personas.
Caricaturas

RESULTADOS YDISCUSION
1.-ClASIFICACION DE PROGRAMAS DE LOS CANALES 3

El presente trabajo vo encaminado a estudiar en forma cien·
tífico la influencia psicológica y social que lo televisión ejerce
sobre su auditorio y hasta dó~de puede ser nociva. Paro lograr
nuestra cometido hemos dívidido el estudio en los siguientes

1., prenso.
En los úitimos dos décadas lo televisión ha ido apoderándose,
o posos ogigontodos, del lugar preponderante de lo rodio como
medio ~e comunicación de masas. lo transmisión hemisférico· de
un discurso, de un evento deportivo, o de los adelantos en lo
conquisto del espacio son hechos cotidianos que no causan mayor
asombro o sorpresa

y 10. .

la programación semanal del canal 3 se distribuyó en lo
,igviente forma:

etapas:
CLASIFICACION DE PROGRAMAS DEL CANAL 3
11 Un análisis cuantitativo de la televisión en si mismo que incluye el contenido, lo d Jración y lo freauencio de los diferentes programas y comerciofes. ( Esta comunicación preliminar es el resultado de cficho onáli$is 1.

los "medios-maso" de comunicación se han difundid&lt;' en
formo por demás vertiginoso debido, entre otros causas, o que
exigen un mínimo de portici¡:oción por porte del hombre &lt;omún
de lo calle. los noticias, por ejemplo, yo n.o son privativos del
que sabe leer y escribir, sino de todo aquel que puedo pasivo•nente oir y ver. Ton seductor es su influjo que es
de esto participación pasivo ante lo televisión y
los niños antes de hablar, ven y escuchan la
todo los comerciales y conforme olconz.on más
desarrollo se interesan por los programas.

Pr ogramas especiales de
propaganda comercial.

2) Un análisis del televidente, sus características personales, tales como: sexo, educación, ocupación, número de haros Y distribución de $U programación favorito.

dificil abstraerse
es habitual que

31 Un análisis de la influencia psicológico! que la televisión ejerce sobre su auditorio, aprovechando lo información obtenida
en las dos primeros etapas y observaciones directas del te!e·
auditorio que nos servirán poro emitir un juicio más preciso sobre fa influencia psicosociol de lo televisión.

televisión, sobre
evolución en su

Sin dudo alguna, lo televisión ha cambiado la imagen que el
hombre tiene de si mismo y del mundo que le rodeo. lo g,an
cantidad de información que pro¡:orciono o las masas ho hecho
que lo que antes era vedado e insólito, ho; leo factible Y per·
mitido. Tres de las funciones primordiales de la televisión han
ejercido vna gran influencia en la manero de ser del hombre
actual, éstos son:
l l Culturizar, llevando al pueblo un conocimiento mós objetivo
y científico del desarrollo intelect 1.,o f y artístico.
21 Divertir, transmitiendo espectáculos ligeros y recreativos, y
3 J Comercializar, d ifU'lldiendo lo s productos del mercado ,:ara
que el tele-oud;torio los co nozco y los acepte.

26

Programas Incluidos

Claslficocién

Películas
Mexicanos

Cinco películas por semana.

T.ele-novelas

No hay.

Comedias

Dick Van Dyke. El y Ella. lo Novicio Voladora.
las Héroes de Hagan: los locas Adams. Los
Apuras de Papá. El Fantasma y lo Señora
Miur. Eso Chica. Las Novios. Mi Marciáno Favarita. los Beverly Ricos. Granjero Ultimo Modela. Joven Centenario. lo Familia Adoms. Mister Ed. Hechizada. lo Isla de Guilligan. Super
Agente 86.

Detectives

Judd. ladrón sin Destina. BI Santo. Alto Tensión. lronside. El Astuto. Monnix.

MATERIALES Y METODOS
la ciudad de Monterrey, capital del Estado de Nuevo león,
se escogió como centro de adivfdades por ser lo residencio de los
investigadores. Se tomaron en consideración y como patrón comparativo dos canales de televisión: el canal 3 con difusión loco!
y el canal 1 O con difusión nacional.
En una semana, lomado al oz.or, se cronometró diariamente
segundo o segundo el tiempo total de transmisión. Esto se
consideró necesario ya que aunque existen programaciones pú·
y

biicos de ambos canales, los comerciales r.o están incluidos en
ella~ y modifican imprevisiblemente la programación,

Shauan. Huckleberrey Hound. i.:imba. Birdman. los Picapiedra. El Pójoro loco. Bol Fink.
Don Gato y s u Pandilla. los Cuatro Fontásticos. Dibujos Animados. Cin&lt;ilandia. El Hom!,re Araño.

�Viaje al Fondo del Mar. Perdidos en el Espacio. Dimensión Desconocido. Los Invasores.

Comedias

Culturales

Anatomía Lunar. Biografía. El Pulso de lo
Ciudad.

Detectives

Depa, tomento de Policía de Nueva York. Misión Imposible. Escuadrón Odd.

Cocino y
Belleza

Vaqueras
y Bélicos

No hay.

Cinco Minutos para Ellas.

Guia de Compras. Codazos. Remate de Autos.

Cómicomusicales

Anuncios

En formo Similor la programación .semanal del canol 1O se
distribuyo en lo siguiente forma :

T A

Mis Adorables Sobrinos. Julia. Teatro Fomiliar de la Azteca.

Cier&gt;ciaFicción

II

L A

DISTRIBUCION DEL TIEMPO TOTAL DE TRANSMISION

Canal 3

Tiempo Total

Sylvia y Enrique. Programo Nestlé. Po ndorama. Amor se escribe con Arden .
Noches TaJ:otíos. Exitómetro Colgate. Los Po·
livoces. El Show de José Feliciona. Cito Musical. Do Re Mi de Costa o Costo. TV Musical
Ossart. Programo Domecq. Orfeón o Go Go.
Loco Valdés { Premiere) . Din Don Do n Musical. lmpoctos Musicales Cuervo Candil-ejes.

Canal 10

Hs. Min.

%

lis. Min,

91 .26

100.0

70.52

%

100.0

Programa s

79.10

86.6

49.30

69.S

Comerciales

10.1 6

13.4

21 .-48

30.4

Domingos Herdez.
CLASIFICACION DE PROGRAMAS DEL CANAL 1O

Clasificación

.

Noticias
Programas Incluidos

Películas
Mexicanas

Cinco Películas por Semana.

Tele-novelas

De lunes a sábado de 3 :00 a 7 :00 P. M.

Estos resultados indican que de coda tres minutos de transmisión, a los comerciales se !es dedico medio minuto en el canal
3 y un minuto en el canal 1O.

Noticieros. Agenda de Medianoche. El Prímero con los Ultimas. Noticiero Cosa Ma11
dero " Excélsior • Noticiero Domecq1 Cuestión de Minutos. t~oticiero o Color.

3.-Di•tribución del Tiem,to de Programacl6n .
lo T:Jbla 2 indica la distribución del tiempo tle programación.

T
Deportes

Box {Un compeona1o, pero no sucede regularmente).

B

A

2

DISTRIBUCION PORCENTUAL DE LA PROGRAMAOON SEMANAL

Pr~

Películas Mexicanas

Tele-novelas

Aventuros
Infantiles

Teatro Fantástico.

Caricaturas

El Corro!caminos. Comedy Copers. Intermedio
Cómico.

CienciaFicción

No hay.

Culturale•

Estudiantinas que Estudian. El Dr. l. Q. Comentarías y Celebridades. Un Sola Hombre.

Cocina y
Belezo

Cocinando con Kraft.

Anuncios

Remate de Autos.

2.- DISTRIBUCION DEL TIEMPO TOTAL DE TRANS1'1\ISION.
En la Tabla I puede apreciarse la forma en que el tiempo
total de transmisión ha sido dividido entre programas y comerciales en las canales 3 y 1O de televisión. l os resultados estón
expresados en horas y minutos y en porciento el tiempo de trans:nisión.

28

A

29

Canal 3

Cctnaf 10

20.S

17.9

o.o

33.8

�T
Comedias

12.5

Detectives

10.7

A

3

5.5

10.6

o.o

Cómica-musicales

3.0

15.8

Cunol 3

Noticias

9 .8

27.2

2.4

6 .4

17.2

10.5

P,ebiclo s Allcohólicos

2.2

13.7

Refresco s

3.3

0.9

Tabaco

1.8

1.7

16.3

3.1

J,,bones y Cosméticos

7.6

16 .3

Muebles y Apa,otos Hogar

8. 1

7 .2

Servicio Social

1.3

1.6

18.8

11.3

Prod . Alime nticios
11.3

Deportes

7 .9

4.5

Aventuras Infantiles

8.4

1.9

8.2

2.2

5.0

o.o

Tiendas de Ropo

Varios
Cu ltural

1.9

Anuncias

1.3

4.0

Ccmol 10

21.1

Auto-publicita rios
Autos y Refa ccione.

Ciencia-ficción

A

OISTRIBUCION PORCENTUAL SEMANAL DE LOS COMERCIALES

Comerciales

Ca ricaturas

l

3.7

-

Vaqueras y Bélicos

B

En la Tablo 3 los auto-publicitarios, los bebidos a lcohólicos
y los anuncios de tabaco hacen 25.1 % de los comerciales de l

ca na l 3 , mie ntras que en e l canal I O esas mi~mos rubros suman

o.o

~0.3 o/o.

RESUMEN
1. Coma parh, in icial de un estudio sobre la influencia psicoló·
g ico y social que la television ejerce sobre su auditorio se
hizo un análisis cuantitorivo de la televisión en sí mi~mo en la
ciudad de Monterrey, Nuevo león. El estudia incluye el can·
te nida, la duración y la frecuencia de las difere ntes programas
y come rcia le s de das canales de televisión: e l canol 3 con di•
fusión loca l y e l I O con difusión nociona l.

Nótese que en ei canal 3 la quinta parte de la programación la constituye las ~elículas mexicanas. El 33.8 % lo forman
programas de detectives, vaque ros y comedias, que agregados
a la s películas mexica nos hacen el 54.3 % de la programación.
Solo el 1.9 % de la p rograma ción total semana l está dedicado a

eventos culturales. las tele-novelas estuviero n ausen tes. En el
cc nal 1O la s tele-novela • ocupan la tercera parte de la programación que agregad a s a las películas mexicanas, a los come dias
y o los programa s de detectives fofmon un 60.9 % d e lo pro·
gromación tota l. los prog ra ma s culturales ocupan el 4 %.

2. Del tiempo total de transmisión el ca nal 3 dedicó un 86.6 ',?o a
programas y un 13.4% o comerciales. En forma similar el
canal 10 dividió su tiempo en 69.5% y 30.4 % respectiva·

4.-DISTRIBUCION DEL TIEMPO DEDICADO A COMERCIALES.

La Tabla 3 represento lo fo rmo en que se ha n distribuido los
d,f,.1entes comerciales se mana lmente.

BIBLIOGRAFIA

1-Ruesch J. Therapeutic Communic.::ition, Ed. W. W. Nort::,n and Compony, Jnc._. 196l.

2.-Klopper J T., Los Efe:tos Sxiales de Ja Comunicaci6n de Masas :En: La C,encia
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3.-Maccoby Eleonor E.• Los Efectos de la Tttlevisi6n SC'bre los Niños. En: La Ciencia
d a 10 Comunicac1ón Humano Wilbur Schro:mm, Ed. Roble, 19b6. Pa g s. 123-134

30

mente.

3. El 54.3 % de los programas e n el canal 3 lo constituyeron películas mexicanas, programas de vaqueros, comedias y detectives. En e l canal 10 el 51.7% corres pondió a películas mexica nas y 1elenave las. En este misma canal es interesante no•
tar q ue el tiempo e mpleado en ~eliculas mexicanas, te lenove las y come rciales ocupó un 63.4 % del total de la transmisión.
4. Las programa s culturales constituyeron el 1.9% en e l cana l
3 y el 4 % en e l ca·nal 1O del tiempo. total de transniisia n.

Para no olvidar a Hilda
Horacio Salazar Ortíz
a Jl.faría C1ist,ina Villarreal Navar ro

Estoy convencido de que los resortes de la
conducta femenina escapan con fortuna a todo escrutinio y a todo trazo racional. Y querer explicarlos por las corazonadas o la fuerza del instinto
sólo sería otra prueba de la remozada fatuidad
masculina. Me refiero, por supuesto, a aquellos
impulsos que llevan a la mujer a realizar actos que
involucran su propio destino. Sólo de este modo
puedo explicarme la conducta de Hilda en aquella
hora en que la vida, simple y esplendorosa, se impuso a mi empobrecida fantasía, a mis sueños
descoloridos. Pero la mención de la palabra sueños no debe interpretarse en el sentido de que las
vivencias que estoy· recreando ocurrieran fuera
del plano real. Nada de eso. Tampoco son producto de alucinación, porque consta a quienes me
conocen que soy una persona en su sano juicio.
En apoyo a esto podría añadir los siguientes da•
tos: me llamo Pablo Rabiela y soy originario del
sur del país; soy más bien bajo, caricuadrado y un
poco gordo. Camino de manera netamente desgarbada y tengo la impresión de que una de mis
piernas es más corta que la otra, o viceversa. Pero estos datos sólo sirven para hacer más inquietante la conducta de Hilda. Se comprenderá, entonces, que quiera dedicar estas líneas a su recuerdo.
No poseo la fatuidad suficiente como par a
afirmar que he sido amado por las mujeres, aunque he convivido con algunas, las he amado a mi
manera, etcétera. Con Hilda todo esto fue distinto
en más de un sentido. Cuando más tarde conocí a
André Breton, casi he llegado a la conclusión de
que con Hilda me fue dado vivir mi único número.
En aquel tiempo trabajaba como profesor
rural en una pequeña población del sur. Este es el
dato. La impresión es doble y podría expresarse
así:- canto de búhos en la madrugada, relinchos y
coces de caballos, voces apagaaas del hombre, del
arriero; por otra parte, por el reverso: el rostro
pálido de Hilda, su seno tembloroso tras ·el escote,
la mirada furtiva y el oscuro terror de siglos, un
par de monosílabos, un puñal ocioso sobre la mesa, y el "usted" más vivo que me ha sido dado oir.

Me gustaba Hilda. Me gusta todavía. Nunca he
dejado de amarla. Su rostro aparece siempre con
su doble condición de piedra y de rocío, de mutación y de permanencia, pálido y hermético comó
una figura de la época rosa del pintor.
El hombre terminó de aparejar sus animales.
Partió antes del alba. El canto de búhos se diluyó
entre el polvo y las sombras del camino. La terrible quietud campesina volvió a posesionarse de los
seres y de las cosas. Hilda fue mía en los minutos
del alba. En la forma escueta, carente de atuendos, con que la vida suele decorar los sucesos que
nos marcan. Ignoro, o he olvidado, los detalles.
Sólo tengo algunos datos. Hilda vivía con su madrastra y con su padre, el hombre del hatajo. Yo
vivía solo, en la enorme casa vecina, de adobes y
tejado rojo que renté por cincuenta pesos al mes.
Para entrar en mi habitación, en la que viví o morí con Hilda nuestro único número, había que hacer un gran rodeo y entrar por la puerta del corredor. Pero Hilda estaba, estuvo siempre, fuera
de mi mundo.
Dados los antecedentes del caso, se comprenderá que era inevitable la separación. Lamento la
espantosa frase que antecede; puede el que lea,
si le place, cambiarla por otra menos indecorosa.
A la sazón, un antiguo amigo me hizo un presa-•
gioso obsequio. Un puñal de reluciente hoja de
acero, con esta inscripción: "Perro que ladra, no
muerde". No supe qué pensar del obsequio y de la
frase, pero ambos me llenaron de aprensión.
En la tarde, casi en la noche, pude estar con
Hilda la última vez. O la penúltima. En ella, como
en mí, el afecto y la angustia, el viejo terror sordo, se mezclaban. Pero yo no tuve, como ella, el
valor de confesarlo. Sus hermosos ojos tristes
brillaban en la penumbra como los ojos del tigre.
Yo trataba de distraerme. La cobardía me impidió
compartir con ella aquel momento irrepetible.
La imagen de Hilda no me ha abandonado.
He vuelto a verla en el corredor, en la penumbra
del alba y de la tarde, con el mismo escote y la
misma sonrisa pálida. He soñado que me espera

31

�al otro lado del río, pero el despertar siempre me
corta la travesía. También la he visto en otras
circunstancias.

"En la madrugada, el hombre del hatajo avanza entre el polvo y las sombras, entre canto de
búhos y aullido de coyotes. Decenas de perros
hambrientos les contestan, como un eco, desde la
ranchería cercana. Sobre la mesa, a la luz difusa
de la madrugada que penetra por las rendijas, brilla la hoja del puñal. En la esquina del cuarto está
apoyada la escopeta de retrocarga. La visión del
río bajo las sombras adquiere algún rasgo de afinidad con la hoja del puñal. Ahora, con más claridad, leves toques en la puerta del corredor. Abro.
La sombra sigilosa de los pilares se diluye sobre
el muro negro. Allí está Hilda, Hilda en vivo, Hilda soñada, con su escote, su sonrisa, su silencio,
su extraño mundo. Me acerco al borde de la cama.
Ella hace lo mismo. Hablamos, pero no hacemos
preguntas ni juramentos. Vemos pasar como una
sombra, o como una luz, a la vida: escurridiza sobre el cristal o sobre la arena del río o sobre la
hoja del puñal o sobre el seno sin escote o sobre
el cuerpo de Hilda o sobre los dos cuerpos en el
segundo sin nombre de la anulación total".
Después de esto, ha de comprenderse mi acción de gracias por los difusos rumores de la madrugada, por la partida del arriero y el aullido de
los coyotes, por el presagioso canto de los búhos
y el susurro de la arena en el lecho del río. Por
los ojos de Hilda. Por sus muslos y sus senos ceñidos por el alba. Por el cuerpo de Hilda.
Más de esto no podría decir. Espero que Hilda me perdonará la ordinariez de relatar para extraños, de esta manera torpe, un sueño ennoblecido con su nombre.

Acercamiento a
Serguei Eisenstein
Jesús Dávila
Diego Rivera decía que así como no podría
concebirse la existencia de la Lengua Española
sin la presencia de Cervantes, tampoco podría
concebirse la Cinematografía sin la presencia de
Eisenstein. Es decir, para él tanto Cervantes como Eisenstein son intrínsecos e imprescindibles en
sus actividades. Subrayaba que si bien era cierto
que antes de ambos ya se hablaba el español y ya
se había iniciado el hombre en la experiencia cinematográfica, respectivamente, cabía el mérito
histórico a estos dos grandes genios de haber plasmado y resumido en su obra maestra, toda una
serie, grande, de los recursos y las posibilidades
técnicas y artísticas que hasta entonces no habían
sido explotados y que, sentaron las bases para un

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ulterior desarrollo del lenguaje español y del lenguaje cinematográfico.
El nombre Serguei Mijailovich Eisenstein es
sinónimo de grandeza. Nacido en Riga, capital de
una de las actuales repúblicas bálticas, en el año
de 1898, viene al mundo en el seno de una familia
de ascendencia judía y de acomodada posición social. Sus primeros estudios son realizados en su
ciudad de origen, pasando después al viejo Petrogrado para estudiar Ingeniería y Arquitectura. En
ese tiempo la "Venecia Nórdica" vive momentos
efervescentes y trascendentales, todo es actividad
política y todo es ebullición intelectual. El ambiente cautiva al inquieto Serguei y éste, ávido de

33

�Georges Sadoul, coinciden en afirmar que su obra
es positiva y genial. Ambos desde distintos puntos
de vista van analizando y descubriendo los grandes aportes que nos dejara.

cultura y de información va asimilando conocimientos sólidos, enciclopédicos, sobre Leonardo da
Vinci, Pushkin, Delacroix, Dostoievski, Marx, Gogol, Rodin, Chejov, Freud, Stanislavski, etcétera.

El jurado reunido en los últimos meses de
1958 en la ciudad de Bruselas, califica al Acorazado Potcmkin como la mejor película de todos los
tiempos.

Con el advenimiento de la Revolución Socialista, pasa al lado de ella y empuña las armas para ir al frente como soldado rojo en 1918, combate al lado de su pueblo para rechazar la invasión
imperialista que trataba, según palabras de Winston Churchill, "de ahogar en su propio llanto al recién nacido poder de los soviets". Por esto trunca
sus estudios sobre la Ingeniería y la Arquitectura,
conociendo por propia experiencia los rigores brutales del momento: muerte, soledad, desvastación,
hambre, contrarevolución, traiciones políticas. Sobre todo ello acaba por imponerse la grandeza de
su espíritu y de sus ideas. Este es su primer triunfo.

En México honda huella dejan sus años vividos cuando filmaba la frustrada Tormenta sobre
México, notándose su clara influencia en nuestra
mediocre industria fílmica.
Su teoría manifestada en dos libros: El sentulo del cine y La forma en el cine, es resultado
de sensatas observaciones que mucho tienen que
ver con su formación ideológica, siendo lo esencial en ella la concepción dialéctica sobre el montaje.

En el frente organiza y participa como actor
y director en diversos espectáculos. El proceso
histórico parece acelerarse en su naciente república, la revolución abarca todos los órdenes, campea el ánimo de cambiar radicalmente todos los
organismos de difusión cultural orientándolos al
servicio de la clase obrera y de las grandes masas;
bajo este estado de cosas nace el Proletkult, cultura proletaria, dedicado sustancialmente, a elevar
el nivel cultural de la población por medio de la
difusión y creación de buenos espectáculos; él es
uno de sus fundadores y principales baluartes. En
este período realiza diecinueve obras del más variado género teatral, combinando en ellas el espectáculo circense, el teatro tradicional y la composición fotográfica expuesta en diversos planos.

Para Manuel Michel la escuela cinematográfica soviética representa la suma estética del cine
mudo, situándose Eisenstein a la cabeza de ella.
Las ideas sostenidas por Dziga Vertov, teórico
del Kino-Pravda (cine-verdad), acerca de que había que sorprender la realidad existente en sus
momentos diarios para llevarla a la pantalla,
constituyen una base o plataforma desde donde se
proyecta hacia experiencias más profundas, sin
descuidar en ningún momento la forma y el sentido cinematográficos.

lo que de ello pueda entenderse. En el capítulo n
de El sentido del cine, Eisenstein argumenta ...
"Cada elemento del montaje debe ser una de las representaciones particulares de la idea general, repartido igualmente en todas las tomas. La representación A y la representación B (por ejemplo)
deben elegirse (entre todos los elementos posibles
de tema tratado) y buscarse de tal suerte que su
yuxtaposición -su yuxtaposición y no la de otros
elem,entos- despierte en el espíritu y la sensibilidad del espectador la imagen más completa del
tema."

1925/El Acorazado Potemkin. (l. m.) •
1926 -29/ Lo viejo y lo nuevo. (inicialmente La línea general) . (l. m.)
1927/ Octubre •
1931/ ¡Que viva México!. (inconclusa). (l. m.) •
1936/El Prado de Bejin. (inconclusa). (l. m.)
1938/ Alejandro Nevsky. (l. m.) •
1943- 44/Iván el Terrible, la parte. (Iván Grozny). (l. m.) •

FILMOGRAFIA DE EISENSTEIN
1923/El Cine - diario de Glumov. (c. m.)

1945 - 47/ Iván el Terrible, 2a. parte (La conjura
de los Boyardos). (l. m.) •

1924/ La huelga. (l. m.) •

• Estas pcllculas están siendo exhibidas y estudiadas e n el
Cine Club de la Universidad.

Sus aportes específicos son varios. En La
Huelga, plasma y desarrolla magistralmente las

Es entonces, cuando tiene oportunidad de conocer la película Intolerancia del autor norteamericano David W. Griffith, hecho singular que influyó en forma determinante su participación y su
obra cinematográfica. También entonces encuentra al Teatro Japonés en una de sus más exquisitas versiones, el Kabuki, expresión universal del
pensamiento y del arte nipón pletórico de colorido
y de constantes sorpresas escénicas; el Kabuki, a
diferencia del teatro tradicional, no sigue una secuencia lógica en su representación, utiliza una
forma nueva, trata de despertar la imaginación
del espectador, se trata que por medio de música,
luces, y desplazamientos rápidos, aparentemente
inconexos, se provoque la idea clara de lo que se
quiera decir, sugestión y no entrega directa y
lógica del concepto y del sentido; grata, profundamente impresionado queda el talento de Riga.
Críticos cinematográficos connotados provenientes de ideologías tan dispares como el católico
Henri Agel y como el santón comunista francés

intuiciones, los asomos, que David W. Griffith
tenía sobre el close-up, sobre el uso de la cámara
en movimiento y sobre el desarrollo de acciones
simultáneas en una misma secuencia; por su forma y por su sentido es ésta la primera película
revolucionaria en todos sus aspectos. En su etapa
de cine silente materializa el contrapunto como
idea central del montaje y, merced a esta mecánica, logra sorprender, cautivar, apresar al espectador, teniéndolo en constante estado de atención
hacia el desarrollo de la trama misma.
Todo su montaje (la idea del contrapunto)
es dialéctico, esta concepción contiene lo grueso
de su teoría estética sobre el cine. Planteamiento
de una tesis, de una antítesis y el concepto, la
idea que se transmite y que debe brotar en el pensamiento del espectador, según la fuerza que se
logre imprimir en la representación de las imágenes correspondientes a las dos primeras categorías; sólo así el público podrá captar el movimiento del pensamiento del director y establecer el
más preciso diálogo entre lo que se transmite y

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35

�Trozo mural para Manhattan

José María Lugo

la fina punta de lápiz desarrolla vectores trenes subway trayectos
entrecruzados cruces lineas rugosas chirridas de ronco hierro
y ensordecidos ojos entrecerrados a golpes olas de aire prisionero
convexas fugas de estrellas reflexionan E;ll alto negro azabache
minúsculas orugas bólidas ardientes latiguillos trazos repentinos
en el dorso africano de la ataviada noche marina frívola y urgente

el inocente aire y el fuego vengativo en soledad multiplicada y sola
el desfile de ceros en cifras de infinitud enloquecida y fanática labor

batallón de cohetes en sus torres de lanzamiento clandestino
despegan ansias anclando duramente sandalias de arrocado hierro
basamento garra pedestal herido &lt;le múltiples hormigas humanas
encharcadas de luz artificial y de sonido enfebrecido y pútrido
cuadriláteros de oro festonean erizadas lanzas babélicas
de estrelladas puntas y de cuchilladas faros bucean en nocturno
vaho de boa soporifico sónico embriaga los caracoles auditivos
y dragones chinos trafican a cierta altura cuadrilátera sobre
sus zancones cien pies férricos y aplomados entre fanales matorrales
la mañana levanta el telón y la obra ya estaba empezada
baba abúlica penetra en la boca de vaho de niebla nibelunga
del río caimán que bosteza su hilera dentada y vorágine
el sol matutino hace llorar a las ventanas ornadas de palomas
que prontamente aplauden formando repentinas nubes giróvagas
para extender su manto en dóciles Jnesas de verde billar
antes de que los menires autorreflejados se beban su sombra
al izar· la estatura desnuda del dia su antorcha de níquel

un ángel con trompeta vuela de una cúspide cúbica a otra cúspide cúbica
al rato llega otro ángel y otro ángel y otro ángel inmóviles
la tarde embiste entonces con triangulaciones doradas de sangre
las yemaa de los ojos
y la noche baja el telón sin darnos cuenta y sin que la obra se acabe
el zorro espín duplica su escalofriante joroba en la sigilosa y brillante
lengua del rio hundiendo sus cuchillos pringados de escarlata festivo
azul oro vespertino agotado verde tornasol de intenso petróleo solar
rápidamente se instala una pecera y de una torre silar henchida
junto a otra torre silar embozada junto a otra torre silar agazapada
empieza a verterse _un quebradizo hilo de tintineantes monedas de oro
una con:iente clor?filáctica ensangrentada y rápida traza en burbujas
consecutivos cuadriláteros sobre las fauces apiñadas de salones de cine
el rostro del cielo se pinta las cejas con unas gaviotas mañaneras
y es atravesado por peces gigantescos de plata bruñida
que el sol acuchilla y rompe en llagas astilladas de nlquel
en ascensos y en descensos se junta a las cacatúas helicópteras
que llenan los aires de atornados ruidos ladeándose esquivas
el verano riega su desnudez prolifica en los ávidos labios de las playas
Y el aire culebrea de diminutas espirales encendidas los ámbitos del ojo
un atlas hercúlida sostiene enrojecido e hinchado de fuerza el globo
mientras un tren foca se zambulle en una orilla del río
Y sale alegremente en la otra sacudiéndose

el conglomerado termitero en su indolenta navegación pluvial
sin que se percate introdúcese de una vez zas en túnel oscuro
el frio obliga a rostros negros exhibiciones dentaduras
y el invierno arroja irremediable su silenciosa e hiperbórea lava
la lluvia anciana deja caer su numerosa caspa amotinada
depositando lentos mantos blancos angélicos cabellos
en el fondo devorador de encañonadas gargantas termópilas
un triángulo va del lugar de unos ojos ve rtiginosos al puro de un barco
y del puro de un barco a una grúa jirafa que rumia ventanas
hojas de vidrio y amamanta a una grúa cigüeña que deposita
un péndulo niño en la mano megalítica y fría de un ·puente
qué unos pájaros y otros pájaros carpinteros de acero
mutilan unos dedos artríticos y huesudos de agarrotado hierro
la isla se estira y alarga sus brazos a las otras islas
en las fruterias de los almacenes unidos cajones se arquitecturizan
los elevadores se termometrizan externos e internos en operaciones
anhelos fruticidas anhelos besticidas humanicidas ansias de rabia
embravecidas contra la casta tierra contra el agua servicial- y bum ilde

36

37

�Sección de libros

l\fax Bcnse, Hegel y Kierkegaard. Una investigaci6n de
principios. Trad. de Guillermo Flores Margadant, (Instituto de Investigaciones Filosóficas, Cuaderno 28), Universidad Nacional Autónoma de México, M~xico, 1969.
82 pp.
La importancia de este pequeño libro, en verdad
profundo, estriba P.u presentarnos los dos tipos de filosofía y modos ele filosofar que a través de la historia se han
venido contraponiendo: el existencial y el sistemático.
Para ello el autor analiza dos casos en extremo opuestos: Kierkegaard y Hegel. Sin embargo, en el transcurso
de su análisis, encuentra "el resultado evidente de que
la literatura filosófica y religiosa de Soren Kierkegaard
no sólo representa uu excursus colosal acerca de la literatura filosófica de Hegel, sino también de que la obra
de Hegel encuentra una interpretaci6n en la obra de
Kierkegaard, de tal calidad como si Kierkegaard fuera
aquel extraño, único discípulo de Hegel que lo hubiese
entendido y -según Hegel- malentendido al mismo tiempo".
H2.y, al parecer, entre Hegel y Kierkegaard, una exclusión mutua y una diferencia radical, pero, al mismo
tiempo, y esto es lo que pretende mostrar la investigación de Max Bense, una armonización entre los dos de
tal suerte que la filosofía de Kierkegaard viene a ser una
especie de contrapartida de la de Hegel. El sistema filosófico abstracto y vacío de Hegel viene a1 interpretarse
mediante la filosofía existencial concreta de Kierkegaard
como un correctivo existencial en un idioma complementario. Kierkegaard mismo seria, según el autor, el correctivo personificado del sistema de Hegel.
Se encuentran asi diferencias que en el fondo pueden armonizarse en un Todo por su complementariedad.
Señalemos algunas de las diferencias que existen entre
estos dos pensadores. Hegel acerca la filosofía a la religión en aquel espíritu absoluto que, en su suprema conciencia de si, es idéntico a Dios. El otro separa la existencia cristiana ininterrumpidamente de la filosofía, en
especial de la filosofía de Hegel, mediante una diferenciación clara y ordenada. El sistema de Hegel es un sistema de identidades. El sujeto es considerado idéntico a
la sustáncia; la realidad a lo racional; la esencia al concepto; lo infinito a lo finito; la razón a la historia; Dios
:i, la. razón absoluta; el ser al pensar, o sea, el ser a.l espfritu. Estas identidades deben ser entendidas como síntesis. En Kierkegaard, en lugar de las identidades se
coloca un sistema de "diferencias cualitativas" o de "saltos", como rezan sus dos términos, que opone a los conceptos hegelianos de "identidades" y "sfntesis". Y 1:stos
sistemas diferentes entrañan una manera de expresión
diferente, un lenguaje diferente que también cuidadosamente analiza Max Bense. "Si me limito por completo",
.nos dice, "a la diferen&lt;'ia en los métodos del estilo expresivo e intelectual, podría llamar el modo de pensar
y de hablar de Hegel --0 sea del sistemático-, el modo
convincente, probatorio, y con esto habría subrayado lo
abstracto y teórico del acto; como contraste con el anterior designaría el estilo filosófico de Kierkegaard como
la más importante expresión, hasta la fecha, de un filosofar oxperimenhl, ensayista; por lo tanto un filosofar
en forma tentativa -Y con esto habría expresado exactamente lo roncreto y práctico de sus intenciones. Esta
distinción entre la filosoffa como teoría pura, y la filosofía como experimento puro; entre el estilo abstracto, teó-

rico, científico, de una fi losofia, y el estilo concreto, experimental, existencial, de un filosofar, es algo que no
sólo puede ilustrarse claramente en una comparación entre Hegel y Kierkegaard; también es fundamental Y característica parn las dos grandes formas distintas que
debe tener presente una historia de la filosofía -en especial una historia estilfstica de esta actividad espiritual."
Asl, la forma en que Hegel da expresión a su Teodicea es el sistema; en cambio, la Teología de Kierkegaard no se presenta en forma de un sistema, sino que
toma la form:t de una obra literaria extensa, religiosa y
filosófica. La diferencia radical ele intención, por otro
lado, estriba en que la primera tiene como meta representar una realidad. mientras qu~ la segunda quiere alcan-

zar un efecto fundamental. "Si el sistema filosófico-religioso de Hegel", dice Max Bense, "sólo se vuelve comprensible b:1jo la categorfa ele una realidad, la literatura
filosófico-religiosa de Kierkegaard únicamente puede comprenderse bajo la categoría. de un efecto."
l\fax Bense introduce también en su investigación
fuentes ins¡iiradoras de Hegel y Kierkegaard, como lo
son Leibniz y Pascal respectivamente, y conserva, como
él mismo dice, "cuando menos algo de la tradición de
los complejos fundamentrrles de problemas, sistema y
existencia, que hoy en dla se encuentra delante de nosotros como una tarea; cuya unión y armonización, es
una tarea decisiva, ya que a este respecto se trata, nada
menos, que de la discusión entre la moderna filosofía
sistemática que considero, como ya dije, en intima relación con la metodolog!a, de las ciencias, metodología moderna (axiomático-dcductivo-formalizadora) y la filosotfa
existencial, cuyas manifestaciones, como igualmente esbocé, encuentra su ante('edcnte en Kierkegaard."' Ahora
bien, ¿En qué consiste esta armonización de sistema y
existenC'ia? El autor lo explica de la siguiente manera:
"La conclusión de sistema a existencia es una conclusión
siftemática, abstracta en cuanto cierra el sistema, en
cuanto lo amplia hacia una nueva disciplina, la filosoffa
existencial, y esto quiere deeir que .el sistema se amplia
neces3.riame11t(', partiendo de un enunciado metafísico
elemental; la conclusión ele sistema a existencia es una
conclusión existencial, ya que requiere un hombre concreto, individual, que represente el sistema en forma existente."
Así pues, el caso Hegel-Kierkegaard nos muestra un
ejemplo de cómo el sistema puede complementarse por la
existencia. Lo cual significa que es una conclusión de la
posibilidad teórica a la realidad práctica, es decir, la conclusión existencial es, en todo caso, una decisión del individuo concreto de existir dentro del conjunto de verdades del sistema, o sea, no renunciar -como Galileo-;
convertirse -:c-.1 estilo de Pascal- ; expiar -al estilo de
Kicrkegaard-. Por último no hay más conclusión que la
existencialista, desde el pensar teórico, abstracto, al ser
práctico, concreto; desde la verdad lógica a la realidad
objetiva; desde el sistema a la existencia; desde lo ideal
y lo posibl&amp; a la realidad y efectividad.
Tenemos, sin embargo, una critica que hacer a nuestro autor. Hay una confusión de principio que desafortunaelament~ vician las conclusiones del libro al no distinguir entr~ "sistema" filosófico y s istema científico.
En última instancia, la pretensión de que el sistema o no
sistema. ele Kierkegaard sea el filosófico al contraponerlo

38

al de Hegel que s~rfa cientfflco es evidentemente una equivocación o una tesis del autor que podria ser
muy discutida. En realidad hay grados de sistematización entre los :;istemas de Hegel y Kierkegaard, pero
entre ellos y un verdadero sistema cientffico hay una diferencia cualitativa radical. No existe en filosofía un sistema !ilosófico objetivo y universal que áyude a comprender cualquier filosoffa. Estos son as! --el de Hegel
también-, sistemas únicos y singulares que constituyen
la filosofía de un pensador individual. En cambio, los
sistemas científicos si tienen esta escala de medida universal en un metas1stemn de base: el sistema de las
matemáticas. Con todo, son más los esclarecimientos y
dilucidaciones que ofrece este libro que merece ser
leido no sólo por los especialistas. H. M. G.

e~o, metáfora, y no un monumento al deseo de épater le
bou1111eois. También: el tono de esa primera estrofa d&amp;
Primavera nos acomocl:1. de inmediato frente a uno de
los poemas contemporánr.os que muestran el alma adolorida de un hombre que ha perdido su patria. Es este
poema uno de los más significativos en lengua española,
sobre el tema.
A partir pues del fin de la G'u erra Civil espafiola (y
principios de la Segunda Guerra mundial), resm•ge el
poeta PG. Ya no ultraísta, admirador distante de Juan
Ramón Jiménez, devoto de Antonio Machado, firme en la
exprPsión personal.
Una muPstra ele Poesías de la guerra española, "Oda
a España":
"Cada dia va ai1ondándose, agrandándose
la soledad de España.
Desde lo alto de mi monte miro,
derramo mis miradas melancólicas
por un mundo d~sierto.
Sobre, mi frente el cielo se desliza impasible
y mi dolor en medio eternamente espera.
Ay, mis dias azules
por los que resiJ~.lé cuando era niño,
y mis noches ardidas . ..
Ay, mi tierra, ml.~~~eblo, _EJ!_p-ª'ñª' mj3c._..
Siento a los pies mi vida derribada
y un momento mi vida son mis ojos."

Ped1·0 Garüas, Antología· poética, pról. y selec. do
Juan Rejano, Finisterre, México, 1970.
Ap:uece dos años y medio después de la definitiva
partida de Pedro Garfias (1901-1967), la antologla de su
obra poética, la que pudria señalarse como la más completa hasta el momento. L:i. asociación de un editor -Alejandro Fini.sterre- que publica libros de éxito incierto y
alguno que otro best seller (Su excelencia de Mario Mornno Cantinflas) y un poeta del exilio español -Juan Reja.no- nos permite ahora contemplar casi totalmente -Y
penetrar- la poesfa de uno de los artistas inquebrantables de nuestro tiempo.
Ultraista Pn su primera juventud, PO: dejó testimonio
de esa primPra etapa de su quehacer en El ala del sur,
libro que coincide puntualmente con la expansión del ultrnísmo (1918-1922). Esta escuela literaria contemporánea
y deudora -más lo último que lo primero- del dadaísmo, el futurlsmo y otros ismos de la misma especie, procuró el a.i;ombro vetbal, la salvación artlstica a través
de la metáfora por la metáfora misma y aun la búsqueda
del asombro y el choque. Por todas estas caracterfsticas
el ultralsmo, fundamentalmente español, produjo algunos poetas de- valfa: Vicente Huidobro, Juan Larrea, Gerardo Diego, Rafael Lasso de la Vega, Guillermo de Torre,
Jorge Luis Borges, Pedro O:arHas. Todos estos escritores
derivaron hacia otros géueros o hacia otros moldes de
expresión poética. No era posible madurar si no se retiraban los ojos de la innovación formal y se volvfan
hacia. la morada interior. Y eso fue lo que sucedió con
la obra de PG.

Después de clamar contra la sinrazón de aquel preámbulo a la. Segunda G'uerra que fue la lucha civil en España,
después de la dolorosa separación y de vivir en México
más tarde, surg&amp;n los poemas últimos de De soledad y
otroa pesares (1948) y los de Río de aguas amargas (1953) .
Aquf el poeta ya no habla d(' los hechos concretos, exteriores, brutales, que revierten en su alma; no, habla de
la coruumón con el mundo, y también del desapego paulatino. a través de la soledad. La fuerza de un hombre
puede fincarse en sólo su imaginación: la soledad no volverá débil al que sabe crear el mundo. El poeta está solo
pero lo acompaña su fidelidad al universo que él ha construido:
"A veces grito iracundo:
aquí me falta un lucero,
aquf me sobra una estrella.
¿Quién hizo este firmamento?
Una voz piadosa dice
que no es rielo sino techo.

Véase uno de los "Acordes" de El ala del sur:
"De

fui

-Por mi vida, grito yo,
dejadme saber mi sueño.
Donde yo pongo los ojos
todo es cielo-."

mi balcón flotante
colgándo tus besos

Y ahora todas las noches
repican con el viento"
Ahora compárese ese poema con la primera 1:-strofa
de Prim2vera en Eaton Hastings:
"Porque te siento lejos y tu ausencia
habita mis desiertas soledades
qué pMftmda esta tarde derramada
sobre los verdP.s campos inmortales."
Lo primero que podriamo'&gt; notar aquí es que PG no
es• un u-l.tra-fsta retorcido o escandaloso; su metáfora es

PG nunca transigió con las "relaciones públicas", no
cuidó su "carrera literaria."' Eso lo colocó al margen de
los grupos, las revistas, las editoriales. En buena hora
que Juan Rejauo y Alejandro Finisterre contribuyo.u
en 1970 a la difusión d(' la poesía de PG.
(La. .~ntología poética de PG contiene : un "Retrato
de Pedro O:arfias" por Juan Rejano, El ala del sur (integro), Primavel'a en Eaton Hastings (integro), y scleccion1is de Poesiu de la guerra española, De soledad y
otros pesares, Viejos y nuevos poemas, Río de aguas
amargas). M. C.

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UNIVERSIDAD

Armas y letras

Publicación quincenal de la Universidad de Nuevo León

Revista de la Universidad de Nuevo León. Tercera
época. Número l. (Junio, julio y agosto de 1970) .
Editorial universitaria. Torre de rectoría, So. piso.
Ciudad universitaria. Monterrey, Nuevo León, México. Suscripción por un año/ $ 24.00; en el extranjero/$ 3.00 Dlls.

Datos sobre la universidad. Información general. Encuestas, opm1ones y
entrevistas sobre los problemas de la universidad actual. Sección de letras,
cine, teatro, arte. Reseña de libros y revistas. Reportajes. Ensayos.
Publicado por la Sección de Editorial del Departamento de Extensión Universitaria.
DIRECTOR/DAVID MARTELL MENDEZ
Torre de la Rectoría/ quinto piso / Ciudad Universitaria/ Monterrey,
N. L./Méxíco.

Director/ Alfonso Reyes Martínez.
Colaboran en este número: Miguel Covarrubias,
Jesús Dávila, Fidel de la Garza, Andrés Huerta,
José María Lugo, Humberto Martínez Gonzá]ez,
José Emilio Pacheco, Hugo L. del Río, Horacio
SaJazar Ortíz.
Impresa en los talleres de la Imprenta Universitaria de la Universidad de Nuevo L eón.

$ 6.00

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                    <text>No.3

�~

•

ARMAS

Y LETRAS

Año 12

��~7\

-,-..;.--.-a-L-1".'.""0~1'~E:-;:C:-:A~CC~SrNÑÍTrtftRIA~...
U. A.~ L.

ARMÁSY™
REVISTA DE LA UNIVERSIDAD DE NUEVO LEON

Rector
DR. HECTOR FERNANDEZ GONZALEZ

Secretario
DR. ROBERTO MOREIRA FLORES

Departamento de Extensión Universitaria

Jefe del Departamento
DRA. AURORA MORENO

Jefe de la Sección Editorial
HECTOR JAVIER MORA SALAZAR

Torre de la Rectoría

Quinto Piso

Ciudad Universitaria
Monterrey, Nuevo León, México

�REVISTA DE LA UNIVERSIDAD DE NUEVO LEON

No. 3

Año 12

Septiembre de 1969

Segunda Epoca

SUMARIO

JOSE P. SALDA&amp;A, El Presidente de la República, Lic.
Miguel Alemán Valdés, en Monterrey...... . .....

5

TRES CUENTOS PREMIADOS. . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

19

ISRAEL CAV AZOS GARZA, La Fundación de Monterrey, al Norte del Ojo de Agua........... . .....

63

SECCION DE LIBROS, (Comentarios e Informaciones)

71

�JOSE P. SALl)A~ A
CRONISTA DE MONTERREY

EL PRESIDENTE DE LA REPUBLIOA,
LIC. MIGUEL ALEMAN V ALDES,
EN MONTERREY
(Tercera y última parte)

Agilidad en el Cumplimiento del Programa.

iortos los días y largos, muy largos los proyectos a
realizar, colocaban a visitantes y anfitriones en el
caso de acelerar la marcha para cumplir con los eventos, que
si tenían buen caudal de diversión no era menor el de trabajo.
El Cañón de Huajuco -nuestra huasteca- aromado
por los naranjos, limoneros y pomelos en flor, mostraba con
orgullo el verdor del campo, las alfombras milagrosas de
cerros y montañas, y de trecho en trecho, colgadas de árboles, se mecían alegres las banderas nacionales. Día de
fiesta ese 16 de julio, en que, una procesión de automóviles, motocicletas y autobuses, pasaban en rápida travesía
por la bien asfaltada calzada que se prolonga hasta la Capital de la República.
Al frente, en coche descubierto, iba el Lic. Alemán
acompañado por el Dr. Morones Prieto, el Gral. Matías Ramos y el Lic. Antonio Martínez Báez.
¿De dónde salía tanta gente? Cierto que la mañana
fresca, precursora de lluvia, invitaba al paseo y cierto tam5

�--------

bién que tratándose de un domingo, el desplazamiento es
fácil; pero ¿de dónde procedía tanta gente? Tanto ~ra_ el
interés por conocer al popular Presidente de la Republi~,
que de todas las rancherías cercanas a la carretera acud1an
las familias completas. Hermoso espectáculo acariciado por
aplausos y vivas de gentes sanas de espíritu, cuya intuición
rara vez se equivoca.
El itinerario: Villa de Santiago, Allende y Montemorelos para visitar durante las primeras horas de la mañana. Recibimientos entusiastas, campíranos, llenos de sinceridad: abrazos, caras alegres, música, gritos y canciones. Todo dentro de una camaradería que diríase no había quien
no conociera de tiempo atrás al Lic. Alemán. El, con natural modestia repartía apretones de mano, frases de aliento, caricias a los niños, estímulo a los estudiantes. Cuando
se le comunicaba algún mensaje de la comunidad escuchaba
con atención y uno de sus ayudantes tomaba debida nota.
En esta forma las cosas no se olvidan.
A las diez horas se sirvió un almuerzo en Montemorelos, después de visitar algunas empacadoras de naranj~.
Abundante carne asada, machacado, huevos revueltos y frijoles, sin faltar el café de olla.
Hacia Hualahuises y Linares siguió la caravana, satisfechos los excursionistas por cuanto habían visto y comido.
Se detuvieron lo indispensable en Hualahuises, en donde se habló de una presa, de árboles frutales Y de ganadería, todo ello necesario para evitar la emigración de los
trabajadores.
En Linares hubo más de que tratar: Presas de Cerro
Prieto y San Antonio, cultivo del naranjo en competencia
de calidad con Montemorelos y Terán, facilidades de transporte a México, abonos minerales, semillas seleccionadas de
maíz y frijol .. . Notas y más notas y esperanzas reverdecidas.
6

A l~s dos de la tarde la comida. Un banquete como para festeJo del parvo don Quijote y del goloso Sancho Panza. Vinos, licores, cerveza, carnes al gusto, legumbres, frutas, leche quemada "made in Linares", mariachis, discursos y alegría desbordante.

Cumplido el programa los transportes enfilaron hacia
Mont~rrey. Provechosa jornada en la que confirmó el Lic.
Aleman la popularidad de que gozaba
Envuelto el nuevo día en ráfagas de sol canicular, sin
pasar de los 38 soportables grados, se iniciaron las actividades.
A_ las i:i~eve horas en el Ayuntamiento de la ciudad se
efectuo ses1on extraordinaria en honor del Lic. Alemán
con asistencia de sus acompañantes, del C. Gobernador deÍ
E~tado, del Jefe de la 7a. Zona Militar, y de numeroso púbbco.

. El Lic. Sa_ntos Cantú Salinas, a nombre del Ayuntamiento expr_eso: "El Cabildo Regiomontano se reúne para
dar 1~ rendid~ muestras de admiración y respeto para usted senor Presidente, por su labor tan pródiga en resultados, Y de tanta afirmación en la etapa constructiva de la
Revolución Mexicana".
La. solemnidad del acto tuvo como marco histórico la
presencia de altos valores intelectuales, entre quienes se
destac~ba la fi_gura agradable del ilustre regiomontano, Lic.
Neme~io Garcia Naranjo, quien en artículo publicado días
despues, con ese su estilo burilado en acero, decía:
" "Pero h ay que subrayar una circunstancia, y ésta es
qu: en ?uestro Estado, las recepciones cálidas van mucho
mas alla de la cortesía. Nuestro orgullo regional aspira a
que, los que lleguen a nuestro solar como visitantes no salg~n de él, sin llevar impreso en el alma, el sello i~confundible de Nuevo León. A través de nuestra historia, hemos

7

�nacieron en Monterrey,
regiomontanizado a muchot que :bicionemos que el Lic.
y por lo mismo, es natura que .
ue lo acreditan como
Alemán no se lleve los per~~~n;: f¿rmulas de buena eduhijo de nuestro sue~o, en ca
obligan de aquí en adelante,
cación, sino como titulos que o
a ser uno de los nuestros.

t

0
1
"En cualquiera_ ?tr~ Es~:~º s~~0 :;e~~:~::d~~~:: q~:
pasa revista a l~s hiJOS 11:ten ~l terruño. Entre nosotros es
tuvieron la gloria de nac
·1 de nuevoleoneses que
.
ue se cuentan los mi es
diferente, porq
. y uestro pueblo, en vez de
no nacieron e~- Nu~vo
plano inferior, siente una
colocar a los hiJos a o~
e sin encontrarse amagran predilección hacia ~llo_s,_ porquie'as tradiciones, no varrados por nobles herencias m por~ J .
. ·t en el.
cilaron en vaciar el bronce que tr~ian en sus espiri us,
crisol hirviente de nuestro Estado .

~:::~n U::

.
b
resar que con la
Volviendo a 1~ ceremon: c~ : ; : una distinción de
emoción que se siente_ cuan ;án retuvo en sus manos, concontenido sincero, el Li_c. Aletes el pergamino que le entretemplando por ?rev~ m stf~ d,0 por los integrantes del
•
Li cantu Salmas, 1rma
•
go e1 c.
.
'bieron pensamientos alusivos
Ayuntamiento, en el que mscri
a aquel suceso.
ban los aplausos en los oídos de quienes asistieesona
. o cuando ya se encontraban en el reron al Ayuntamient , d 1 Estado situado en la esquina nocinto del H. Congreso e .
,
roeste del Palacio de Gobierno.

El Lic. Caballero expuso los motivos de aquella sesión
extraordinaria, en cumplimiento del acuerdo anterior, en el
que se disponía que habiendo sido declarado el Lic. Alemán
ciudadano nuevoleonés se le hiciera entrega de un pergam~no conteniendo el Decreto respectivo. Al cumplir con esta
disposición el Lic. Caballero, entre otros conceptos expresó:
"El pueblo de Nuevo León aprecia y aquilata la gigantesca obra constructiva que habéis realizado en tan poco
tiempo. Y por eso, al encontraros entre nosotros, veréis en
cada mirada, en cada actitud una muestra inequívoca de
agradecimiento y para vos creemos que será satisfactorio
sentir que vais logrando la más alta aspiración, el engrandecimiento de la Patria".
Después de hacer mérito del honor que significaba para los nuevoleoneses contarlo entre sus conciudadanos, y tener la seguridad de que respondería de su nueva calidad de
mexicano, terminó diciendo:
"Señor Presidente: este pergamino contiene la voluntad, hecha ley, del pueblo de Nuevo León. Lo deposito en
vuestras manos con positiva satisfacción".
De pie los presentes aplaudieron, y el Lic Alemán,
abrazando al Presidente del Congreso, dijo: que este abrazo
simbolice mi agradecimiento y lo reciban todos los hijos de
este laborioso Estado.

R

Sin dar tiempo a que la emoción calmara los nervios,
se desalojó el salón del Congreso del Estado para llenar la
mañana visitando la Universidad de Nuevo León, y algunas
obras en construcción.

.
1 o la Legislatura, con asistencia de su
Reunida en P en
d
oi·putados Lic. He. R ·1 Caballero Y e 1os
'
Presidente, Lic. au. - F
. dez Nemesio Silva, Carlos
lio Flores Gómez, Miguel ~~ro' Santos, Prof. BuenaGómez, J. Santos Ortega,_ G González se declaró abierta.
ventura Tijerina Y Antonio .
,
la sesión.

En la Universidad fue recibido el Lic. Alemán por un
grupo de catedráticos y de estudiantes encabezados por el
Rector, Lic. Raúl Rangel Frías. Se le informó de los avances que se habían logrado, de las construcciones realizadas,
que siendo numerosas y de gran costo, más grandes eran

8

9

�los proyectos por realizar, entre los cuales se mencionaron
los edificios de ciencias químicas, de biología, de ingeniería,
• y el estadio, ya en construcción.
Para el Lic. Alemán todo aquello llevaba a su espíritu
la renovación de sus ímpetus en la materia, cristalizados en
parte, con la edificación de la grandiosa Ciudad Universitaria
en la ciudad de México. Espontáneamente ofreció la ayuda
de la Federación para hacer posible esta nueva Ciudad Universitaria.

•

El Lic. Rangel Frías dírigiéndose al Presidente de la
República, le manifestó que por acuerdo del Consejo Directivo de la Institución, se le había otorgado el grado de Doctor Honoris Causa, entregándole el pergamino que lo acreditaba como tal.
Nuevo motivo de emoción, que remachaba la cadena de
afectos conquistados por el Lic. Alemán entre los nuevoleoneses.
A media carrera el sol indicaba que la mañana había
terminado. Para cumplír con lo programado se hizo un rápido recorrido por las obras en construcción. Las explicaciones en cada caso fueron dadas por el Dr. Morones Prieto
Cerca de las dos de la tarde terminó la jornada mañanera.
A comer, descansar un rato y de nueva cuenta a seguir el
itinerario.
La fatiga quedaba compensada con la satisfacción del
impacto recibido por la marcha acelerada de la ciudad. El
progreso solamente se concibe con el despliegue de un esfuerzo constante, y esto, para el Lic. Alemán y sus cercanos
colaboradores, existía en nuestro medio como fenómeno natural.
La comitiva, al marcar el reloj las 17 horas, emprendió la marcha hacia el Instituto Tecnológico, en cuyos terrenos se -habían levantado los edificios para la Exposición
Industrial.
10

Con los honores debidos fue recibido el Lic. Alemán
siendo atendido por los comisionados señores don Juan S.
Farías, don Genaro Cueva, don Rómulo Garza, don Jesús
Zambrano, don José Cantú Farías, don Jesús A. Velasco,
don Enrique Treviño García, Ing. Andrés Yarte, Ing. José
Rodríguez Quiroz, don Francisco Treviño Fernández, don
Armando J. García, don Ricardo Medrano, don Rodolfo
Hernández Ochoa, don Aurelio González Jr., don Angel de
Fuentes y don Ramón Pedroza Langarica.
. ?ivididos en grupos fueron atendidos con diligencia
hac1endoseles las explicaciones del caso, advirtiendo que se
trataba fundamentalmente de una exposición de muestras
~ ~e pocas industrias ya que no se contó con el tiempo su~
flc1ente para armar una exposición completa.
A pesar de todo la exposición ocupaba como cinco mil
metros cuadrados, con variedad de productos de acero
fierro, v~drio, cristal cortado, bombillos eléctric~s, motores'.
carrocenas, muebles, cerveza, cementos, pinturas, hilos,
productos alimenticios, etc., etc.
. .La im~resión de esta visita queda bien dibujada en el
s1gu1ente parrafo de la nota publicada al día siguiente por
uno de los diarios de la ciudad:
. "Después de llevar a cabo, anoche un minucioso recorrido por todos los locales de la Exposición Industrial instalad~ en terrenos del Instituto Tecnológico y de Estudios
Superiores, y minutos después de que una gran masa formada casi exclusivamente por poderosos industriales había1~ ~itoreado a su llegada y en los momentos en que simbohcamente declaraba abierta dicha exposición, el Primer
Man~atario de México, licenciado Alemán, mostrábase
emoc1?nado. Su semblante, a pesar de las fatigas naturales
de la intensa actividad y el constante ajetreo de la jira por
el no~e, ~uestra a las claras una satisfacción que a Jos
nortenos indudablemente enorgullece. Su sonrisa habitual
franca Y a flor de labio, es ahora más entusiasta y optimis11

�. d Al án ha recibido una de las
ta. Se diría que ~l lice1:c1a \1 e~r la capacidad productimás grande ssat1sfacc1ones
~ .
venia".
va de una ciudad a la que hacia cmco anos no
S Farías dar la bienvenida
Correspondió a don Juan ·
cortaba el cordón
. Al án en el momento en que
.
.
al Lle. em
.
. .
En breves frases mamfesto
tendido en el salan prmc1pa~. t . d la producción regio. ··
a una sm es1s e
que la expos1c1on er
l movimiento de recupemontana, t_ratand? d~ coop~r~~n: ~razada por el propio seración nacional, s1gu1endo_ ~
ha sabido sacudir la
ñor Presidente de _la Rep,~lHgwrca'.:~s por esta ruta, agregó,
inercia de los mexicanos. e
con fe en el porvenir.
.
• d don Eugenio Garza SaAcompañado el Lic. ~eman e
. .ón hizo una deda al terminar el recorrido en la exp~s1c1 deÍ Instituto cotelrida visita a l?s div~:sos d~~a::=: ~~ organizació~. Inmentando la satisfacc1on que
.
de mayor cateteresado por los detalles ?ue _le parecieron Admiró la bigoría se le dieron las expllcac1ones d~l- cas~~stadio
blioteca Y le causó muy grata impres1on e
.
En la noche se efectuó la recepción ofr~cida por el Cl~!
Lo amplios salones de la Terps1core, capaces.
de Leones.
~
.
onas se vieron llenos. Cuando
contener a mas de mll pers . '
h' el Himno Naciohizo su entrada el Lic. Alemanl se esc~~oºmmiento Después
t todos de pie en so emne
o•
•
nal, pues os, .
mentarios y caras risueñas.
aplausos, mus1ca alegre, co
.
íf b nquete cuando el café pone
. Terminado el magn ico ~ la ~hampaña imita el esla nota de color, aroma y sabo 'Y da del Presidente del
tampido de los cañones, 1~1 v~~l:i~biente. Ofreció el agaClub don Roberto Reyes si e~
tía al Lic. Miguel Alemán,
sajo como un~ muestra de tm~iración del pueblo mexicaque había sab1d~ ':~ptarse ª \ubstanciosa. correspondió el
no. Breve expos1c1on, claraf Y
ignificativas de un sincero
Lic. Alemán con amables rases s
agradecimiento.

12

Espectacular fue la coronación de la Reina de los Leones, Ma. del Carmen Zertuche, Carmen I., pues al Lic. Alemán correspondió colocarle la Corona, símbolo de su Reinado. Dianas, aplausos, vivas y porras, todo un maremágnum
de alegría.
Pasada la media noche se retiró el Lic. Alemán y la
mayoría de los personajes que lo acompañaban, pues para
el día siguiente les esperaba un trajín no menos pesado.
Para algunas personas el ajetreo había sido agotador
durante los días 15, 16 y 17, no así para el Lic. Alemán que
permanecía animoso, jovial y dispuesto a participar del programa del día 18 principiando a las 8 horas. Por supuesto
que la mayor parte de los funcionarios que lo acompañaban
se mostraban deseosos de actuar, echando mano de los recursos que les proporcionaban los años cuarentones, que a
decir de los fisiólogos, son los más pródigos en fuerza física
y mental.
Parecerá mucho cuatro horas para visitar industrias.
Sin embargo, si se trata de darse una idea más o menos
completa del funcionamiento de una planta importante ese
lapso resultaría corto. En el caso de la visita encabezada
por el Lic. Alemán fue él quien midió el tiempo. En donde
encontraba algo de su interés se detenía y preguntaba. Como cuando presenció la fabricación de botellas, dándosele
datos del monto de la producción, y especialmente del hecho
de que la maravillosa maquinaria automática se construía
aquí mismo en Monterrey. No menos asombrado quedó al
observar de cerca la producción delicada de Cristalería.
Largo sería seguir paso a paso el proceso de las visitas
a las industrias. En todas partes encontró el Lic. Alemán
motivos de admiración. El sorprendente desarrollo de la Cía.
Fundidora de Fierro y Acero de Monterrey; la novedosa instalación de los hornos de Hojalata y Lámina, la variada y
magnífica producción de Fábricas Monterrey; las notables
instalaciones de Cementos Mexicanos; la moderna maqui-

13

�naria de la Cervecería Cuauhtémoc ... Varios días hubiera
requerido el Lic. Alemán par apreciar objetivamente lo que
se fabrica en nuestra ciudad.
Se agotó el tiempo con provecho. Los jardines de la
Cervecería muy concurridos y adornados con buen gusto
esperaban el arribo de la comitiva oficial para el banquete.
Al filo de las 14 horas los asientos alrededor de las mesas
estaban totalmente ocupados.
Música de salón, cancioneros y bailarinas llenaron el
programa artístico. Los meseros con diligencia se ocuparon
de servir vinos, licores y cerveza, en proporción adecuada a
los exquisitos manjares.
Las conversaciones a cada momento más animadas cesaron al anunciarse a la hora del ·café que hablaría el Lic.
Virgilio Garza Jr.
Sin preámbulos, guardando las formas de cortesía y de
respeto al señor Presidente de la República, el Lic. Virgilio
Garza con voz clara expuso la situación prevaléciente en el
Estado sobre problemas como escasez de agua, combustible,
fuerza motriz, comunicaciones, preparación de técnicos, que
se realiza en el Instituto Tecnológico ... Inició su discurso
dando la bienvenida al Lic. Alemán y a sus colaboradores,
acentuando nuestra calidad de mexicanos, que se distingue
por la proximidad geográfica con el poderoso país del norte. Al valorar la calidad humana de los habitante de esta región dijo:
"La historia de Monterrey es una historia de lucha, de
trescientos cincuenta años, contra un medio hostil, contra la
falta de recursos naturales, contra la indiferencia, la suspicacia, el escepticismo y la incomprensión de muchos. Lucha
contra obstáculos que han sido un desafío y un acicate y
que se han venido superando con la fe en Dios y en los destinos de México, la voluntad para iniciar y cumplir las obras
emprendidas y el trabajo que se nutre de ambas esen-

La brillantez de la expo · • •
substanciosa en el contenido sp1c:~n, ?orta en extensión y
,
voco un cerrado aplauso.

;ic.

Com l 'd 1 ·
Martínez ~~:z ~i:r;;~ ~!::u~:t:n~;:ie~dó al
Antonio
mismo el elogio de lo nu
.
. . ugar e hacer yo
los visitantes, que sean :tiaf~~=la~ot{.ºn el co~cepto-de
las que avalen esta relación:
s e ic. Martmez Baez
" "En ningún lugar del paí
. .
_
rápido recuento del desarrollo ds 1se ~rop1c1a mas hacer un
inquietudes de nuestro pueblo e pais Y de la~ v~hementes
rio de trabajo y de .
, que en este esplendido empootro lugar se cumpl:1!:~~: ~~eris Monterrey. En ningún
sarrollo y el progreso de Méxi~o grama trazado para el dede puede ad rt·
.
, que en Monterrey en donve irse el triunfo del esf
.
y empresarios, unidos por la laboriostdearzdoYdlea trabaJad~~es
cooperac1on.
"Mont errey se ha convertid
.
de la grandeza de M' .
o en s1mbolo vivo Y pleno
tada Es b
.
exi~o, que es obra sistemática y aquila.
ase mconmov1ble de bien
.
Y desde hace medio sialo
l G es Y emporio de trabajo
industrialización paraºej~~l ª 1 r;~ Rueda Maestra de la
un medio en u~ la ne .
o au a le de todo el país, en
ha sido la d~
ces1dad, esa gran maestra de la vida
a norma de trabajo y disciplina".
'

Más de setecientas per
. b
industriales, profesionales son~sd,. anqueros, comerciantes,
.
' per10 istas
escucha
1 .
brant e discurso del Lic. Mart'mez B'aez . y. . el aplau ron
o f e 1v1moroso, porque, a la elocuencia d
,
- s ue cagar el íntimo sentir del señor P
or:dor babia que agrevimientos de cabeza apr b b res1 en e, que con leves mo0 a a cuanto sucedía.
'

~1

Omito los nombres de los
•
larga la lista y esta eró .
asistentes porque es muy
ta. Suplo taÍ omisión d:~a::dextendería 11;ás
~8: cuenen el mundo de los negocio
Mo que lo mas sigmficativo
s en onterrey estaba presente.

?e

Siguiendo la ruta trazada, para las cuatro de la tarde fa

cias ... "

14

15

�caravana de funcionarios se encontraba en la Ciudad Militar.
Después de rendir al Primer Magis~rado los ho~ores de ordenanza, se procedió al abanderamiento de vanos cuerpos
de conscriptos.
El Lic. Alemán entregó la bandera a cada grupo, pronunciando palabras alusivas que con recogimiento y emoción escuchaban los jóvenes conscriptos. Después de algunas evoluciones marciales al toque de clarines y tambores
terminó la ceremonia.
Todavía dedicó el Lic. Alemán el resto de la tarde para audiencias.
Para cerrar el círculo de agasajos al Lic. Alemán Y
acompañantes se efectuó un banqu~t_e y baile e~ el Casino
Monterrey. La sociedad quiso participar y lo hizo_ con voluntad y gentileza. No usaré el término usual en fiestas. de
alta categoría diciendo que hubo "derroche" de luces, vi:110
y flores. Me quedo con la palabra "abund~ncia" par~ incluir lo de mayor significación: las atenciones, cordiales,
sinceras, que se prodigan cuando nacen espontáneamente.
La simpatía que inspiraba el Lic. Alemán ganó pronto
a damas y caballeros, de tal manera que parecía haberlo
tratado de tiempo atrás. Paso que facilitó derretir de inmediato el hielo, para establecer el diálogo de la amistad.
Fiesta de aquellas que logran el milagro de alejar a las
personas de sus problemas, muchas veces abrumad~res, Y
con ello queda dicho que privó un ambiente de alegria y de
sano esparcimiento. Dejo lugar a una pequeña nota aparecida en uno de los periódicos locales, que contiene apretada
síntesis de esta memorable fiesta.
" "Después de los diversos homenajes oficiales en honor
del Primer Mandatario de la Nación durante su estancia en
esta ciudad, la sociedad de Monterrey no podía dejar de
rendirle también una cariñosa demostración de afecto Y

16

anoche, en la suntuosa terraza del Casino, se le brindó brillante recepción, a la cual asistió el señor Presidente acompañado del Gobernador del Estado, doctor don Ignacio Manes Prieto, su esposa doña Francisca Caballero de Morones
Y señores Lic. Salvador González Jr., y Rogelio Elizondo. '
" "Ocuparon la mesa d e honor acompañando al distinguido visitante el Gobernador, su esposa señora Caballero de
Morones, el Secretario de Hacienda, Lic. Ramón Beteta, don
Jesús Llaguno Y, señora Virginia Farías de Llaguno, Secretar~o de Comunicaciones, Lic. Agustín García López, don
Gmllermo Zambrano y señora doña Consuelo Lozano de
Zambrano, Lic Fernando Casas Alemán, don Rodolfo J.
García Y señora Margarita Madero de García don Antonio
,
'
Diaz Lombardo, General don Matías Ramos Santos, don Aurelio González y señora María Bell Villarreal de González
Secretario de Economía Lic. Antonio Martínez Báez Lic'.
Virgilio Garza Jr., y señora doña Rosario González S¡da de'
Garza,_ Secretario de Educación, Lic. Manuel Gual V1dal, don
Eugemo Garza Sada y señora Consuelo Lagiiera de Garza
Sada, Secretario de Recursos Hidráulicos Ing. Adolfo Orive
de Alba, don Andrés Chapa y señora Otilia Salazar de Chapa, Secretario de Agricultura don Nazario Ortiz Garza don
Manuel Santos y señora Celina Ferrara de Santos ' Lic.
Francisco González de la Vega y Secretario de Com~nicaciones y Obras Públicas, ~ic. Agustín García López.

"Fue maestro de ceremonias el señor don Ernesto Hinojosa, quien preparó para la ocasión un estupendo programa artístico musical en que sobresalieron los números presentados por alumnas de la Academia de Danza Areu".
Así terminó una sucesión de acontecimientos, que al
a~ercar a~ pueblo de Nuevo León al Presidente de la Repúb!1ca, t~v1eron la virtud de acabar con prejuicios, borrar
~istan&lt;:,as Y establecer una comunicación que debe ser permanente. ·

17

�Epílogo.

Pasaron los años y el Lic. don Miguel Alemán Valdés
cumplió su!:&gt; promesas, más allá de lo esperado.
Se realizó la canalización del Río Santa Catarina, construyéndose cuatro puentes monumentales. Inauguró casi al
terminar su actuación presidencial el majestuoso Hospital de
Zona del Instituto Mexicano del Seguro Social. Se iniciaron
tres presas. Ayudó a la construcción de caminos vecinales.
Aumentó el número de aulas y de maestros en las escuelas
federales ... En resumen surgió del olvido la figura de un
Nuevo León dispuesto siempre a cooperar en_ todo lo que
signifique progreso de México.

18

.¼ea
~

~

¿Mz~

~#M~á

�MARIA DEL ROSARIO MACIAS GARCIA
Egresada de la Preparatoria No. 7 y estudiante &lt;le la
Fac. de Enfermería de la Universidad de Nue"o León

LA CHICHARILLA *
(Cuento)

~
w

!anca, esbelta, ojos azules, y con la ropa que dejaban las muchachas, y que luego la señora le obsequiaba, más que sirvienta, parecía una de las chicas de la
casa.
Con mucha frecuencia, se sentía halagada por la mirada insistente de uno de los señoritos, y un día sucedió lo
que tenia que suceder, con el consabido; ¡que no lo sepa Mamá!.
Así, &lt;&gt;.n la fecha maravillosa en que las mujercitas celebran el feliz advenimiento de su edad de oro, ella amaneció con la responsabilidad de una niña, como en los clásicos, carne de su carne y sangre de su sangre.

Se le dijo que en aquella casa honorable, ella era una
pena para la familia. Se le dieron unos pesos, y se le mostró
el amplio horizonte, a donde había que ir a librar la batalla
por la vida.
La mañana era espléndida. Las montañas tenían tintes
de primavera, y los cerros cercanos olian a yerba fresca. El
cielo lucía diáfano, como los sueños de una colegiala, y la
ciudad era un joyel de luz, como alcázar de mármol.
• NOTA DEL EDITOR: Obra que obtu vo el Prime r Premio e n el Con-

curso del Cuento, organizado por el Depar tam e nto de Extensión
Un iversitaria de la Un iver sida d de Nuevo L eón.

21

�El tráfico gañán se despertaba, impregnando de miasmas la calle limpia, como para cobrarse así sus servicios.

"Al valle del Regiomonte
ha bajado El Redentor•,
'
sus manos llenas de dones
Y su corazón, de amor.

Las muchachas salían de prisa rompiendo la banqueta
con los tacones, los automovilistas las saludaban reverentes,
y los choferes se saludaban con la elocuencia de su claxón,
en clave "Morse".

¡Cantad, pájaros y flores!
¡Cantad sombras! ¡Cantad luz'
Al Amor de los Amores.
·
Cantad al Niño Jesús.

Ella caminaba feliz, llevando en su brazo izquierdo a su
cachito de cielo; con la mano apretaba el puñito de dinero
que era su fortuna, y con la mano derecha cargaba el veliz
en que llevaba su ropa.

Canten todos los luceros
Y los peces en el mm·
las nubes del firmame~to
la montaña y el erial. '

Tenía todos los atributos de su edad, y no le fue difícil
colocarse en un restaurante de primera categoría; pero un
año después, la atención a su niña y la de su trabajo, resultaron incompatibles, por lo que tuvo que buscar colocación
en un establecimiento de menor importancia. De alli pasó
a otro todavía más modesto, y luego a uno, en el que había
que acompañar a los clientes a tomar cerveza y vino. Así
fue adquiriendo el hábito de la embriaguez.

En el cerro de Las Mitras
un ast1·0 se ve lucir,
'
para guiar a los tres Reyes
que de Oriente han de venir.
¡Duérmete, Dulce Tesoro!
¡Duérmete, Corazón Mio!
¡Duérmete Granito de Oro
que está haciendo mucho Írio!"

Por su inveterada costumbre de proferir frases como . ..
"¡Me lleva la chíchara! ¡Me importa una chíchara!" le
adjudicaron el mote de "La Chíchara", y, consecuentemente,
a la niña, el de LA CHICHARILLA.
Noche a noche, al salir de su trabajo, se iba a la cantina, donde bebía hasta el último centavo, mientras la niña
esperaba durmiendo, sobre el tapanco de una bolería.

fervo~~nla presencia de a~u:lla celebración; los cantos Y
ca había vi;~~ la gente Par_t~c1paba (cosa que la mujer nunlos brazos a s~ se. co?111ov10 pro:undamente, Y tomando en
los tra
h d chiqwlla, se echo a llorar copiosamente y
snoc a ores que la encontraban por la cal1e decía;:
"Hoy la borracha, bebió del llorón"

NAVIDAD
Aquella noche se celebraba la Navidad. Al salir "La Chíchara" de la cantina, encontró a su niña con la carita pegada al ventanal de una casa, en cuyo interior había un nacimiento, y los concurrentes cantaban:
22

ca

Cierlta n_oc~e, en la cantina, se encontró de manos a bocon e senorito Papá de la niña.

Inmediatamente la increpó con
defendió, diciéndole:
una filípica, Y el1a se

23

�- "No señor, no tengo".

"¡Sólo soy lo que tú me enseñaste!"
El señorito la amenazó con pelearle la posesión de la
niña, y mientras él salía como a buscar a la policía, ella salió por la puerta del fondo, y tomando a su hija de la mano,
se fue a subir en el primer camión que pasó.
Se bajó en las inmediaciones de las colonias Hidalgo y
Regina, y fue a parar en lo más obscuro de la curva del ferrocarril a Matamoros, junto a la barda sur del campo mi-

-"¿Tiene frío, señora"?.
- "Yo no, pero mi pequeñita .. . "
Muy despacito, como si no . .
.
rredor se despoJ·o· d
qms1era agitar el aire del de'
e su capote y b · ,
res. A continuación fue a b
, cu rio con el a las mujepalos, basura Y piedras. uscar, Y encontró en abundancia,
Ya empezaban a pasar los brac
nas de contratación Y al .
eros rumbo a las ofici.10.· .
'
primer grupo que se acerco·, 1es p1·

litar.
LOS SOLDADOS
Se acostó en el suelo húmedo, muerta de miedo y de
frío.
En la madrugada, cuatro soldados la descubrieron, y
uno de ellos, dijo con júbilo:
"¡Mire nomás, mi amigo, qué regalo acá pa' mi mel ... !"
Otros dos soldados reclamaron su participación e.1 el
hallazgo, mientras el último, circunspecto y meC.itabundo
dijo:
"¡Chántenla! No hay que Sé., tiene un chavo. Aguanten". Y los arengó, incitándolos a la moral y a la hombría
de bien, y uno de ellos dijo renegado:
"¡Pos voy con el badulaque ... , ya nos amargó el líquido! Bueno ... , pues. ¡Por el flanco más inmediato, hileras a
la ... !", y se fueron.
El último soldado se quedó en silencio, y luego se inclinó para preguntarle, casi en secreto:

a

"·O
, ra, esos acá ... ! echen una manita . .. ' no"?.
Enterados del proyecto del soldado
. ,
formaron una pared en redondo
' en un santlamen
barda del campo Y la tech
' a modo ~e cerca, contra la
vía, cartones Y hojalatas. aron con durmientes viejos de la
soldado elogió Ia ob ra, d.io las gracias Y les ofreció
muy El
formal:
"Ya saben ustedes qu
do de primera
en la terce: cuent an_ con su influyente soldagustan ingres~r. Yo soy el ~~~~panía de mi batallón, por si
para que ínfluya con mi S t
re que hablo con mi Sarge,
incorporen inmediatament: e, Y los pase con mi Capi, Y se
preciamos de serlo tenemo's qporque ~os hombres que nos
•
ue servir al país
1
mas en la mano' como di·gnos. h.1J0S
. de la patria".
, con as ar-

Los braceros, hombres de c
.
labras del soldado con los ri . amp~, confundieron las paprocaces, Y dijeron:
p10s patrioteros de los políticos
·"L
' ª madr ' ugada está fria· · · · ·, " Y lo deJaron
.
do solo.
hablan-

"¿ Señora, no tiene usted casa"?.
24

25

�El soldado coronó la obra, instalando la puerta, hecha
con una lámina de anuncio, desbarató cajas de cartón, para
fabricar la alfombra, y fue por las mujeres para invitarlas
a tomar posesión de la casa.
Entró "La Chichara" encorvada, luego el soldado y detrás "La Chicharilla", acostumbrada al arama.
Encendieron cerillos, ·y el soldado señaló dos piedras
cúbicas, dejadas a propósito, y una gran caja de cartón vacía.
"Aquí tiene usted dos butacas acojinadas, para cuando
reciba visitas, y esta es la consola, peinador y toda la cosa".
El salió, y ella lo siguió para invitarlo:
"Señor, se queda?".

-"¿Para qué lo engaño? ... , no sé rezar".
,, En ese momento hizo acto de presencia "La Chicharill~ , Y el soldado le tomó la mano diciendo:

ta

"¡UI!ima_damente! • • •, yo le regalo a esta chamaca espequ~na pica, par~ que mañana se agasaje con una cena
de_cabnto Y u~as raJ1tas de picante, Y cuando esté muy enchilad~, se ;,eVIente su soda fría, a salud de su Juan Polai
na, aca...
'
Todavía "La Chíchara" hizo ademán de acercársele int~ntando tocarlo, pero él se irguió cuán chaparro era. s¡ llevo la ~alma de ~a mano a la altura de la ceja, en s~ñal de
d~spedí~a, marCialmente, Y juntando con fuerza los tacones
d10 medía vuelta.
'
El viento que pasaba lo besó en la frente.

-"¡Ya ... !, delante de su chilpayata?, Voy?, voy ... , ya
ni que yo fuera un bato tan gacho".
"Andele ándele, no se escame". Insistió ella.
-"No señora, no me escamo. Yo conozco el rol de la
vida, y me rifo acá ... , yo sé donde, pero a las mamás yo
las respeto, y las venero; porque yo tengo una, santa y buena, como el pan".
"Ahora, si lo que usted necesita es ganar un poco de
jando. Yo le regalo a usted estos veinte baros''.

En lo alto, las estrellas en la vía láctea, cantaban su himno eterno a las grandezas, y el soldado se fue por los caminos de la noche, para no volver jamás.

CENA DE NEGROS
me d;odas_ las noches había feria de bárbaros en el empaltit d la v1a ª. Matamoros. Braceros venidos de todas las la. u es del prus, armaban rifirrafes por el dominio de las
a~eas,dpor ~n_a mala mirada, por una pieza de pan o por una
pieza e mus1ca en las sinfonolas.

-"No señor, su dinero, mucho menos". Dijo ella.
-"Agárrelos, yo me los gané al hueso, y no me lucen".
-"Pos ni a mí, porque no son de mi trabajo honrado".
-"Bueno, -propuso--, tómelos y rece para que Dios
me ayude y me proteja".

26

Mujeres sin escrúpulos, iban a buscar una amistad en
aqu:lla multitud, Y muchas veces tenían que disputarse a la
grena, su derecho.
. Allá ~e a dar la Chíchara. A podrir en el fango del vicio, la exigua calidad.
27

�Pero no fue a disputar a las demás mujeres la amistad
de nadie, sino a prodigarse con los viciosos de igual a igual,
trabajando en las cantinas y bebiéndose el producto de su
trabajo, e incitando a los estúpidos a pelear por cualesquiera cosas, e invitando a quienesquiera que fueran los triunfadores, a formar en el grupo de sus amigos predilectos.
Una niña de cuatro años, no constituye un obstáculo
para la vida licenciosa de una mujer. No obstante; los
actos más abyectos eran cosa tan común, en aquella asquerosa promiscuidad, que la mujer a veces lamentaba, que a
su independencia absoluta, aquella pequeñita candorosa, le
constituyera un lastre.
Sin embargo; -una noche en que uno de aquellos degenerados, pretendió cometer en la pequeña el más vil de
los atentados, "La Chíchara", maliciosa, despacio encendió
un cerillo, y en cuanto comprobó la intención insana, como
tigresa se lanzó sobre el infeliz-, de un mordisco le arrancó una oreja, y con las uñas le grabó en la cara el mapa
de la república.
De la carretera a Laredo, lo levantó la ambulancia, bañado en su propia sangre, y poco después vino la patrulla
por "La Chíchara" y socios.
El primero en declarar fue "El Carabina"; cuando le
preguntaron si él también era sátiro, contestó:

El cantine~o se deshizo en elogios, asegurándole que ya
estaban
.
ted arrancandose a verla 'al bote'., " Y s1. no preguntele
us . ;-le propuso--, aquí a 'Pirijas', a 'El Otate', 'Al Abotagado Y a todos los señores".
. l!tn· cliente espontáneo que la conocía por primera vez
le mv1 o Y ordenó al cantinero:
'
"Sírvale a la señorita una cervecita con explorador".
."El explorador, de tequila o de mezcal ?" Pregunto· el
cantinero.
·
"Sírv_alo de_ rascatripas, con sus gatos en reversa".
-Or deno la muJer-, Y le sirvieron zotol.
de ..~~~~~º: lo~, comentarios al heroico comportamiento
ic. ara ' Y cuando los elogios eran culminantes
ella sedicoloco ?e espalda a la barra, Y les largó un latinajo'
apren do u mdo, ¡sabe Dios en dónde!
'
( "Veritas calitate panoche") .
Un. borrachito consuetudinario, a quien nadie daba importanc1a, comentó.
"·Te
digo que a esta Chíchara, le arrastra pa'l inglés!".
i

"No señor, yo soy un honrado raterito que vivo de mi
mal trabajo, pero sin molestar a 'naiden'. Verdá ~ena".

SO:RADORA

Hechas las averiguaciones, el hecho se calificó como
defensa, y la inculpada salió en libertad.

Chicharilla"' entretanto era feliz en su li6ertad
abs "La
d A
ur_ a.
diario despertaba con un estridente .
qu_e siempre le pegaba junto a la cabecera de su
primer tren que salía de la ciudad rumbo a Matamoros'.

Llegó "La Chíchara", a la cantina, presuntuosa y alardeando que no había poder que la apresara, porque ella era
pura 'mujer macha'.
28

~~:!az~Í

La niña salía corriendo de su cuchitril p
gro monstruo de acero que llevaba un eno;m:r~a:~r

29

=~ n~~

�frente, como ojo de cíclope, para ver las distancias y tragárselas enteras.

Subía
a veces
a phacia las piedreras, y en la ladera se encontraba
epa.

Miraba con asombro el ígneo vientre que escupía fuego, y el pulmón que resoplaba sobre las cajas de émbolos,
para empujar las bielas de las ruedas motrices, mientras la
lengua de bronce seguía bramando, y temblaba la tierra al
paso del gigante, reptando bajo su sombrilla de humo, para después dejar ver sólo las dos lucecitas rojas del caboose,
perdiéndose en la lejanía.

Pepa era una viejecita q . tab
_.
y platicaba con ella.
ue Jun ª baramtas para leña,

Luego se acomodaba en uno de los arcos invertidos de
la barda del campo, para ver a sus anchas, cómo el viento
iba apagando a sopliditos las últimas estrellas de la noche,
dejando tan sólo encendida la lámpara del crepúsculo detrás
del perfil de la serranía, para encender la aurora. Contra
el cielo de iridio destacaban las bandadas de cuervos en su
fuga, hacia los maizales del ejido de Canadá.
Al final, en la hamaca de la montaña azul, despertaba
el bruñido sol, asomando la pupita como copela de oro saliendo del horno de La Fundidora, en el momento en que los
soldados, allá en el cuartel, prorrumpían con sonoros toques
de cornetas y tambores para saludar al dia.

La niña preguntaba con s
· ·d . . .
eran los hombres de la p· d u cunosi _ad m~emta, ¿quiénes
ie rera, Y que hac1an?.
Pepa -~e llenaba la cabecita de fantasías
con sus OJillos maliciosos, de reojo, Y le dec/a:Y la miraba
"Esos son artífices que labr
lf
. . .
Y esos de las trocas
l d . an e rontisp1c10 del cerro,
· t erio-;
·
que transforman , - e ec1a. con rrus
son magos
en pan, las piedras de la montaña".
Volvía a la ciudad con los i
hambre hasta el cuello dand ~ ~ escaldados, Y con el
trashumante siempre ~edie ton
den a suelta a su espíritu
'
n o e tramontar a las c dºJl
ras Y de alcanzar todos los H orizontes.
.
. a la or
i eInsensible
inedia.
Llegaba a la colonia Hidal d
.
veces su madre le daba al d go espues de mediodía. A
go e comer y a vece
.b
parar a la puerta de la fond d Ch '
s se 1 a a
donde comían los b
a e
encha, "La Guanajua".
raceros; Y Chencha, generosa, ordenaba;
"·M·
, ira p ancha, dale un taco a esa escuintla!".

A menudo echaba a andar por el campo de aviación
militar para cortar mirtos en los matorrales del llano, y extasiarse con los cantos maravillosos de los mirlos y los sinsontes, o embelesar sus sentidos con los colores de los tréboles, las margaritas silvestres, las peonías o las flores del
gengibre.

"¡Posetivamente
·
los '·a1
'
' pref enmos
que se traguen las crestas
J aos' que venderlas pa' los cochinos!".

Andando llegaba hasta el arroyo de Topo Chico, y pasaba la corriente a pie enjuto, sobre los puentes de piedras.

de h:~~sr~~~~1:t~nulplat~ de escamocha, que llevaba desgarro.
ic as e carne, hasta bachichas de ci-

En la otra margen, se llenaba las manos de flores de
laurel o de anacahuita, y las ponía en la corriente del agua,
con un pensamiento raro en cada flor.

Luego se iba a dormir al ·a d'
tos de las chicharras.
J r m, arrullada por los can-

30

Algwen
. alababa su desprendimiento Y 11
.
, e a presurrua:

31

�Al
as noches se aventuraba por las calles obscur8:s
de la c : a Y allá, en el fondo, encontraba un gr~po de ruñas jugando 'a la ronda, y la invitaban para cantar.
Por ahí viene "La Chíchara",
déjenla pasar,
que nadie se interponga
se puede disgustar.
Que sabe hablar inglés,
que no lo sabe hablar,
que todos los braceros
le pueden enseñar.
Tengan listas las manos
cuando la vean venir
para que esté conte~ta
comiencen a aplaudir.

y luego aplaudían al compás del coro, que seguía:
(Ol ray con guasumara,
okey, okey, okey),
si sigue practicando,
muy pronto va a aprender.

Acabada la ronda, todas las niñas entraban en sus casas; las puertas de las casas se iban cerrando, Y la calle quedaba más obscura, Y empezaba a llover.
Ella se refugiaba en el quicio de una puerta, Y_ la tor. b Al estallar los rayos, cerraba los OJOS muy
:p:::::;,e;aenª·el fragor de la detonación, se le abrían los
ojos por toda la cara.
Cuando se calmaba la tempestad, el cielo se despejab:
h - n Entonces ella se desconcertaba, porqu
y las nubes wa .
osas del cielo o eran cosas
no sabía, si lasd~trdeolslapos
n:via en la mitad de la calle,
de los charcos eJa
'

~r:

32

y se sentaba en cuclillas a meditar; mitad embelesada con
el violín mágico de algún grillo solista, y mitad medrosa con
las voces roncas de las ranas y de los sapos, que llamaban
al miedo.
Echaba a andar con los piecezuelos entumecidos con el
frío de la noche, por la calle poblada de duendes, a sólo cinco cuadras de la calle Altamirano, y a cinco siglos de la civilización actual, y como único indicio de progreso, los postes, como fantasmas negros, y en lo alto, los cables de la
energía, donde el viento silvaba como brujas que maldicen.
Llegaba al empalme; se sentaba a dormir en su rincón
favorito, hasta que pasaba su madre, que le llevaba la cena,
consistente, casi siempre, en una torta de pan, y una soda
medio vacía, y ordenaba a uno de sus acompañantes:
"¡Mira tú, gorro de paraguas, tráite aquea guerca ... ,
es milla!"

EMMA
Muy temprano empezaban a circular los camiones por
la calle Altamirano. Todos fabricados de hojalatas, trozos de vidrio, palos y cochambre, paraban en las esquinas, jadeantes y temblorosos, como potros en la doma. Los
choferes echaban una última mirada, a la espalda de las
damas que bajaban de los armatostes, entre de aprobación
y de despecho.
Emma era maestra de segundo año, de una escuela de
la colonia. Y era, eso que son los maestros universalmente:
"Un modelo de virtudes cívicas y sociales".

¡Limpia en el vestir, limpia en el alma!
33

�Bajó del camión, y cruzó la calle rumbo a la acera de
enfrente, donde un grupo de rap~elos maltrataban a una
chiquilla, que se defendía con punados de lodo.
Por mala, o por buena suerte, la chiquilla erró el tiro,
Y estrelló la plasta de lodo en el peto de la alba blusa de
Emma.
Ell
limitó a limpiar de la mejor manera posible
las ma:c~!s, a tiempo que los pilletes huían a la desbandada, y la mocozuela se echaba . a llorar.__ La prof~~o~a
limpiando sus dedos, preguntó casi con carmo, a la nma.
. ?"
"¿ Qué te pasa, querub m. .

-"Pos esos mulas me dícen méndíga".
•

•

, ?"

-"¿En donde esta tu mama • ·
-"En el jale".
-" ¿En dónde trabaja?".
-"En la cantina".
-"¿Por qué no te vas con ella?".
-"Porque está peda y me corre".
-"Válgame Dios!. --exclamó la maestra-, ¿_cómo te
llamas?, y una señora que a la sazón pasaba por all1, contestó a la pregunta hecha a la niña:
"Es "La Chicharilla", hija de "La Chíchara", una vieja borracha que trabaja lavando los pisos Y los excusaos
de las cantinas".
"Muy bien, -dijo Emma-, ¿ya desayunaste?" .

"Bueno, ven conmigo", y esa mañana llegó a la escuela, llevando de la mano a una niña sucia y andrajosa, que
parecía tener la mitad de su edad real, y la condujo al reparto del I.P.I. y los agraciados que esperaban, gritaron:
"¡Qué se forme! ... ¡a la cola! ... ¡qué se forme ... !".
Después del desayuno la llevó a su aula, y la sentó junto a las demás niñas, y las niñas se quejaron:
"¡Señorita, esta niña tiene muchos piojos!".
Y la maestra la sentó en su silla personal, diciéndole:
"Allí te estás, ¡no te vayas a salir, porque los muchachos te pegan!".
A la hora del recreo, la maestra iba a seguir preguntando, pero ella fue quien recibió un abrumador alud de preguntas, y tuvo que dedicarse a impartirle cátedra de primer
año, pero lo hacía con entusiasmo, con un gusto exquisito,
porque la chiquilla absorbía la enseñanza con avidez, con
clarividencia, asimilando, bebiéndose las palabras de la
maestra.
Al dia siguiente, Emma bajó del camión con un paquete de ropa bajo el brazo, y se puso a buscar a la chiquilla
por toda la calle, pero nadie le dio razón· solamente en el
sitio de automóviles, un chofer le dijo:
'
"Sí, ahí se va por el callejón de la curva, y pregunta
por la cochinera del pecado, pero es difícil que la encuentre allí, porque tiene pat'e perro".
Ya era la hora y se fue al trabajo, en la puerta de la
escuela la niña la sorprendíó, diciéndole:
"Señorita, ya me dieron desayuno".
"¡Magnifico!", díjo la maestra, y mirando que llevaba

"No".
34

35

�una perrita flaca, negra y llena de pulgas, se dio a la tarea
de convencerla de dejar en libertad al animal.
La niña, pesarosa, daba tiernos besitos de despedida al
animalito, y ésta correspondía al cariño, lamiéndole los moquitos.
Luego mostró a la maestra un puño de papeles blancos
de envoltura, (regalo del carnicero), diciéndole:
"Señorita, hice la tarea".
La maestra examinó los papeles, y preguntó:
"¡Dime niña!, ¿quién te ayudo?".
-"Fue Fabián, el del estanquillo, pero yo puedo hacerlo", y tomando los papeles y un pedacito de lápiz, se tiró
en el suelo, planteó su problemita y lo resolvió.
"¡Perfecto!, --dijo la maestra-, ¡oye, te gusta bañarte?".
-"No sé, --dijo con franqueza la niña-, nunca me baño".
Pidió agua tibia a la mujer del conserje, la bañó, la vistió con ropitas limpias, tobilleras nuevas y unos zapatitos
bastante buenos aún, y peinó sus cabellos desgreñados en
dos insipientes y rubias trencitas, atadas con listones rojos
que hacían resaltar más su pálida tez, y parecer más azules
sus enormes ojos.
Ya en la clase, se gañó el cariño de las demás mnas,
cuando una de ellas llamada Jacinta, volcó el tintero accidentalmente, y las demás se burlaban de su torpeza, mientras con los dedos le untaban tinta en las manos y los brazos.
Chicharilla, compasiva, fue con un cotense mojado a
limpiar las manchas a la niña, mientras decía con disgusto:

36

"¡Tanta tonta te unta tinta!"
La. frase corno
· · de boca en boca, Y fue coreada por todas,. m1e~tras la maestra la tomaba de pie para escribir en
el p1zarron:
Tanto lwnto vfrtió Chinta.
'
que dijo giiera en queb1~anto:
¡Tanta tonta te unta tinta!
al, verse entintada tanto

Al final de cursos, todos los maestros felicitaron a la
maestra, Y el señor director, díjo:
"S~~orita ~rofesora: Ha hecho usted una obra de muy
alto mento social ~-patri~ti_co, que a todos nos honra. Vam?s a ~~ a esta mna calificaciones de segundo año
asignac10n de sobresaliente.
' con
Llamaron a "La Chíchara". Llegó escoltada por "El p¡·
saflores"
·
·
je".
• "El Casquirranguis",
"El Cacamandú" y "El Cui-. Ellos se.quedaron en la puerta según órdenes, Y ella entro sola, valiente y fachendosa, oliendo a alcohol con una
mano en la cadera, Y la otra ocupada con el cigar;o.
El señor director se hizo cargo de la situación, Y dijo:
"Buenos días señora; ¿es usted la mamá de esta niña?".
-"Pos sí, pos luego?".
"¿Sabe Ud. que tiene una niña muy inteligente?".
- "Pos es que es m'ija, sabe usted?".
"Vamos a darle las mejores calificaciones a ella".
- "Pos qué espera?".
37

�El señor director cortó por lo sano, Y preguntó:

la cenaduría, un año con la Matildona, y dos aquí, en el refuego ... , pos va a cumplir seis años?".

· - ?"
"¿ Cómo se llama la mna
•

"¡Perfectamente! ¿Cómo se llama Ud. señora?".

-"La Chicharilla".

-"La Chíchara".

,,
"Sí, pero su verdadero nomb re •
-"No sé, nunca se me ha alcanzado la puntada de ponerle nombre".

"Sí, pero digamos ... , su verdadero nombre?".
-"¡Ah ... ! Dijo casi con gratitud, pos apenas me
acuerdo, pero me llamo ... , Magdalena Garza".

.
. ·1?"
"¿ Tiene registro
c1v1
. .

"¿ Y tú, cómo quieres llamarte pequeña?", dijo dirigiéndose a la niña.

-"No".
-" ¿Está bautizada?".

-"Pues yo, Emma, como mi señorita", dijo humildemente.

-"No".
En obsequio a la labor de la maestra, el señor director
tomó la recta Y dijo:

Y la dulce maestra no pudo evitar que se asomaran dos
lagrimitas, a sus divinos ojos verdes.

"Bien elevaremos un oficio al Coñgres~ del Estado,
para impo~er nombre a la niña. ¿Está usted de acuerdo, señora?".

FABIAN
El industrioso sol de la ciudad estaba empeñado en fun-

-"¡Pos éntras cañón!" Dijo la mujer.
·- ?"
"¿ Cómo se llama el papá de la mna.
.

-"Eso a mí me importa una chíchara".

dir el pavimento. El viento canicular se hacía su cómplice, y

las personas iban por la calle como agobiadas por tanta luz.
El tren, fumador empedernido, llenaba el empalme con
bocanadas del humo de su pipa negra, y hacía más densa
la atmósfera.

"¿Es usted casada con el papá de la niña?".
-"Eso a usté le importa una chíchara".
"¿ Qué edad tiene la niña?"•
-"Espérese tantito: dijo haciendo rápidamente su
cuenta, un año en el restaurante, un año en el otro, uno en
38

Todo eso chocaba en el ánimo de Fabián, que era gente del altiplano. El era un aspirante a bracero, que no se
descorazonó con el fracaso de su propósito. Instaló un estanquillo frente al empalme, y aili les vendía a sus compañeros, lonches, refrescos, cigarros etc. Y a quienes se lo solicitaban, les vendía pisto y motivosa; a veces, allí mismo se

39

�la tronaban) y aprovechaban la presencia de los cuates) para
echar una manita de albures y póker.

Más burlas y más risas Ento
_
cleta, conteniendo la risa dijo:
nces, el dueno de la bici-

Para que vieran que él era una buena reata) le pasaba
al costo, a "Chicharilla", dulces, chocolates y cigarros, para que los taloneara) y sacara la feria.

"¡Mira, no te enredes'
da en ella te la
1
.
'
rega o.

Ella tenía diez años de edad. Tenía un certificado de
sexto año, y el recuerdo de ese viaje con que la Secretaría
del ramo, premia a los mejores alumnos, al final de la primaria.
Todo lo hubiera dado por el privilegio de volver a su
escuelita, a la que amaba como se ama al viejo caserón de
los mayores, por lo feliz que había sido en ella.

-

s·I 11egas h asta los rieles
.
monta-

"·D
¿
e veras?, ¿no se raja?".

"·No
· .. . ! Pero hasta allá montada en ella"
i
me raJo

Con decisión. Dispuesta a . .
.
en la parrilla.
.
. Jugarsela, aseguro su caJita
pulso, Y bambo~!a~dº:ºc:; la Jamba de la_ ~uerta, tomó imsiguió por la media ~ll q~e no cae, baJo de la banqueta,
caer al otro lado de los ;ie~~s.ando ... ' peladeando, Y fue a

Empero, ella iba a luchar para volver allí.
Llegó "Chicharilla" a la peluquería de don Chano, a
ofrecer su mercancía, en el momento en que llegaba a rasurarse, un acalorizado cliente, en una bicicleta balona
que dejó a la puerta del establecimiento. Se sentó en el sillón y pidió que el abanico trabajara directo a él.
Al momento la chamaca se olvidó del negocio, para pedir un favor al dueño del vehículo:

"Señor, me deja dar una vueltecita?, eh ... sí?", y sin
esperar respuesta, montó en la bicicleta.
Al primer pedalazo, ¡Pácatelas .. . ! cayó al suelo.

Risas y burlas de todos los presentes, pero ella, sin inmutarse, se levantó y volvió a preguntar, a tiempo que seguía montando:
"Nomás una vuelta, señor . .. , sí?", y antes de que le
respondieran, ya estaba otra vez en el suelo, con otro golpe
igual.

40

Se levantó; limpió la sangr d
gió sus chicles Y sus cigarro
e fe su descalabrada, recos, Y se ue a curar su herid
rumb o al estanquillo de Fab'1an.
.
a, con
Fabián acababa de ganar con 1 b
.
a sus visitantes. pero algu· .
fa araJa, todo su dinero
h bº d
,
n mcon orme lo delató Y ·1
a ia a vertido que era vigil d
, e ya
farmacia a algo así
a o por un agente, que fue a la
'
· · · , como a telefonear.
En eso llegó Emma, con su trofeo.
" ·Hol "Ch'
que n~ sab~a qu~c:~~~• tahora eres ciclista?". Dijo Fabián,
ornar.
-"Sí, -dijo con convicción-' es mia,
· me la acabo de
ganar".
"Te doy el estanquillo por e11a . . . ' ¡Juega!" Propuso.
-

"·Y
1
no t e rajas!".

"No' h ombre, que me vas a hacer rajar tú a mí" • D"
IJO

41

�mientras casi le arrebataba la bicicleta, y la llevaba hacia
el lado de atrás del estanquillo.
Acomodó en el portabultos su cobija, su ropa, una botella probablemente con licor, y una cajita con algo secreto.
Todavía dio instrucciones a Emma:

Ya casi de tarde, venía la mu.
de las sobras de la bota d
Jer con un cacharro lleno
na e la cantin
b
ca, a la que encontró en
. a, en usca de su chit
ñeta:
su eS anquillo, Y le largó una rega"Pos donde te metes "Ch.
.
buscando con la tragazó ,
ichanlla" infeliz?, te ando
te escondes . . . .ándal n, pero cuando viene a verte Dios
1
e, ven a tragar ... ".
'

"Al rayo rebanas más fruta, y la pones en el hielo, y al
ratón que pasen los refrescos, Uenas el envase, y en fin . .. ,
ya sábanas como se surte el changarro . .. , y ahí nos vimos". Dijo, y montando en la bicicleta, se perdió entre la
multitud de braceros que se arremolinaba en los patios del
empalme, dejando en el ánimo de la muchacha, la sensación
de que se iba, para ella, el más bello significado de la palabra, AMISTAD.

"No tenemos tiempo madre· .
nas y las sandías, Y atiende a 1 ' ~ra: re~ana ahí esas pibuscar un brasero Y un
os senores mientras yo voy a
cos".
comal, porque vamos a vender ta-

Poco después apareció la maestra. Llevaba, como siempre un paquete de ropa y un pedazo de pastel en una servilleta de papel a la ahijadita.

Así empezó "La Chíchara" u
.
redentor, bajo la égida d
na__nueva vida de trabajo
pataz.
e aquella hiJa, enérgica como ca-

"Chicharilla" mu oc
dijo como al desg~ire: Y upada en atender a sus clientes,

Al verla, "Chicharilla" gritó con entusiasmo:
"¡Madrinita, acá estoy, ahora tengo estanquillo!".

Una mañana Emma 1
riJJa".
'
a maestra, hablaba con "Chicha-

Llegó la maestra, y "Chicharilla" contó la historia de
su adquisición.

"Ya te inscribí en secundari
cuenta mía".
a, Y tus gastos son por

"Pues mira, --dijo la maestra-, se me acaba de ocurrir un plan, para que tu mamá se consagre totalmente al
trabajo, bajo tu amparo; pero tienes que poner todo ese
amor que le profesas, toda esa devoción con que la defiendes, toda tu voluntad y toda tu nobleza. ¡Quieres Corazón!".

- "Ya no, Madrinita
·N t
nerosidad de usted Y
.•• , oso ras somos obra de la ge
' yo voy a estud·
como usted; culta Y bondad
iar, porque necesito ser
trada y bella.
osa, noble Y desprendida, ilus-

"Sí madrina, -asintió la muchacha- obedeceré ciegamente y me sujetaré a sus órdenes".
La maestra expuso entonces un proyecto de resultado
positivo, encaminado a redimir a "La Chíchara".

.¿

Tenemos un buen negocio u
.
como usted me lo indicó) .
e empezo con tacos (tal
empezó a cocinar la gent~ Sigw con menudo, Juego mamá
na nos cambiamo~ a una c~agustar de su comida, Y mañaservir a muchos abonados
que tomamos en renta, para
~lena cal1e, Y deseo que ~~u~aª!ora estamos atendiendo en
narme al banco, a guardar al ~ d~sted favor de acompagun mero".

42
43

�"¡Qué contenta estoy, mi mujercita de negocios! y todos te pagan?".
-"Todos Madrinita. Pero para los que no pueden pagar, mamacita tiene siempre una gran olla de frijoles, otra
de café, y un canasto de tortillas".
"¡Maravilloso . .. ! ¿Y dime hija, los moscones?".
-"Esos ... ?, se asustan con el trabajo, les enseño la
escoba, y ... ¡pies, para cuando ... ! Los mariguanas son
más armados, pero voy con Lucas, compro un cigarro de a
veinte pesos, los mando a fumar en los rieles, y telefoneo a
la patrulla".
"Pues mira hija ... , yo temía por ti, rezaba por ti, pero, ahora voy a rezar y a temer más ... , por mí".
Y hubo prosperidad. El estanquillo se convirtió en una
tienda. La fonda, en una cenaduría de lujo. Todo instalado
en casa propia, y en una colonia aristocrática.

"Chicharilla" fue a la secundaria, y luego a la profesio-

Al templo de la virtud, que florece ESA CASTA MAGNIFICA, de los mentores nuestros.
En la colonia, "La Chíchara" era conocida por LA SE~ORA MAGDA. Se le admiraba por su genio mercantil, la
dirección de su negocio, y en la noche, cuando abrían la cenaduría, y servían los platillos que aprendió a preparar, en
el restaurante de lujo todos elogiaban su ricura.

UN DIA EXCEPCIONAL
i Este era un día grande!

Emma ' "La Ch·ich ar1·11a"' cumplía quince años.
La mañana esplendente la saludaba.
Sentada en la orilla de la fuent d 1 I .
lonia, arreglaba u
·11
e, e a p ac1ta de su co-el . ··t . . n ram1 ete, con las rosas que don Pablito
v1eJ1 o Jardinero--, había cortado para ella.
,
Los rosales tenían justa de perfumería.
El chachasqueo de la fuente
0
!~J~;l~! : . caudal excedente, q:~::au:i :

:

lad~~f::::~

Los altos cedros eran una gama de ar .
:~s Y ruiseñores, y todo el jardín era un n~:f~: !:d~;~:
La M
del m~s:::Jra agda la contemplaoa orgullosa desde detrás
..
or, Y a veces dudada de que aquel ángel fuera
h1Ja suya.
La muchacha acabó de arreglar 1
contenta, que cruzó el pasto verde p:rar=•uY ebstaba tan
frente rugo
'
n eso en la
sa como cuero de barbecho del vieJ'illo 1
se fue cantando.
'
oco, que
Todas las ventanas abiertas de las casas vecinas d .
ban escapar una misma mú . 1
' eJaba felicidad Y el l
s1ca, a calle adyacente respirar
,
so era como un badajo en la campana del
irmamento, para tocar a gloria en su corazón.
A las doce del dia, era la misa.

Admiraban lo refinado de la educación que había impartido a su niña, producto inequívoco de las horas de desvelo, que habían dejado huella indeleble en su rostro.

44

En Espera?ª a sus maestros, a sus amigos Y a su madrina
eso llego un mensajero oficial, con un oficio. Leyó y s~
45

�quedó meditando; -"aún tengo•tiempo"-, dijo, y entró en
la tienda.
"¡Madre, mi regalo más grato! mi nombramiento de
maestra, madrinita se casa, y yo tomo su lugar".
"¡Tonta! -dijo Magda-, ¿para qué quieres ser maestra?, esto es productivo, es próspero, ¡es tuyo!
Yo apenas soy la gañana que se deja conducir inuda,
porque veo que eres inteligente, ¡eres tan dulce!, ¡tan amable!, tan suave, que me llenas de orgullo, ¡aquí está tu porvenir!".
"¡No madre! el dinero no lo es todo. Lo he aprendido
de ti. Las personas necesitamos una ilusión, una esperancita,
un ideal para luchar por él y hasta para morir por él.

Muchas veces, cuando hací 1 .
..
ciencia, sólo encontraba e ll a a ~1:1'ospecc1on de su conSiempre consideraba que ~ et a _at~c1on Y remordimientos.
aquella criatura ni a bes ~ e~1a erecho a llamar híja a
estaba ella, bíndada Y su:Uc:n~/ verla de frente, pero allí
"¡Anda madre·, bendicerne Y deséame suerte".
Y Magda se dio cuenta de
..
que tenía que aprender su pa ¡~e era, toda, híJa suya. De
llorar.
pe e madre, empezando por
De una silla, tomó el bolso 1
•
cha, y entregándoselos le di ·o ; a som~rllla de la muchado de aquella lejana m~drug!da: uy quedito, como el solda"CHICHARILLA: ¡Por el am d
.
para cerrar la puerta! por u
or e Dios, vete al diablo,
felicidad, a grito abierto". q e me voy a echar a llorar de

Algo que nos inspire, nos eleve, nos dignifique, que penetre nuestras almas y nos lave.
Sin ese algo que mueve al corazón,, tú y yo seríamos
aún ... , parias de dolor y vicio, esa basura en la que los seres infames escupen sus conceptos más ruínes, pero ya ves,
me encontró una alma pura, me pulió y me dio forma, y mi
esperanza de verte digna y respetada, ha colmado mi ilusión.

CHA'ITA

(Seudónimo)

¡Voy a mi colonia, madre! estoy segura de encontrar a
mi "Chicharilla, a muchas chicharillas, para enseñarles dig-

nidad, a tener fe, a vivir con alegría.
A enseñarles que tenemos un espíritu para elevarlo, un
corazón para educarlo, una alma para salvarla.
¡Anda madre, bendíceme y bésame!".
Magda la oía en silencio. No sabía que hacer, no sabía
rezar, no sabía bendecir.
46

47

�BEATRIZ MOLINA MARTIN DEL CAMPO
Estu.diante del 8o. Seme stre de Química Indll8trlal
de la Facultad de Ciencias Químicas d e la U. N. L

LA HISTORIA DE UNA MONEDA DE UN PESO•

~l

¿ ué por qué escribo mi vida? Durante los últimos cinco meses he recorrido aproximadamente tres cuartas
partes del mundo, y he tenido toda clase de experiencias,
por lo que no pude resistir la tentación de comentar la agitada vida que he llevado en tan corto tiempo.

J

Después de mi emisión en 1950, fui transportado hasta
un banco grandísimo donde tuve oportunidad de conocer a
otros primos y primas, también algunas amigas extranjeras,
y por supuesto, enemigas: las pesetas. Mi estancia en ese
gran banco fue corta, pues al día siguiente conocí a mi primer dueño, un hombre de 65 años, por quien nunca sentí
gran estimación ya que por su avaricia quedé cautiva en
una celda durante cinco años. Ahí conocí a grandes personalidades. Había chicas de oro, alguna que otra anciana, y
primos más grandes que yo. La mayoría se quejaba del cautiverio en que estaban. Mis abuelas, que tenían entre 100 y
150 años de edad, y por quienes yo sentía gran respeto, no
se quejaban y preferían la paz y tranquilidad a las cuales ya
se habían acostumbrado. Mis demás compañeros, en plena
juventud y con ansia de recorrer el mundo, no deseaban
otra cosa que salir de esa cárcel.
• Obra a la cua l se concedió el SEGUNDO PRE~llO del CONCURSO DEL CUENTO INTRAUNIVERSITARIO del presen te año.

�Cierto día, antes de mi cumpleaños (15 de octubre),
murió el viejo avaro. Tuvimos un ligero mom_ento de nostalgia ya que día a día, don Florencia~ ~ue as1 se llamaba,
solía contemplarnos; después nos acariciaba, y a las abuelas Y a las chicas de oro, hasta las besaba.
Al mes de su muerte, después que se hubo repartid~ la
herencia pasé a manos de un hombre maduro, de 35 anos:
sobrino del dífunto don Florencio. Con él fue donde _empezo
mi gran vida. Recuerdo la noche en que me desped1 de todos mis compañeros; sentía un nudo en el borde que no me
permitía emitar sonido al rodar.
Esa misma noche, cambié de dueño en u~ club noctur~
no adonde me llevó el sobrino de don Florenc10, QE:D. ~ 1
todo era alegría. Después de diez copas que hubo 1?gerido
mi dueño yo me sentía moverme de un lado hacia otro
cuando éÍ caminaba. Cuando mi mareo estaba llegando al
máximo, me entregó a un 'barman' que a su vez m~ puso e~
una cajita que emitía música cada vez que la abr1an. Ah1
había grandes señorones de $ 100 y de $ 500.. Por lo general
nunca se mezclan con nosotros, siempre estan e~ un lugar
aparte. En la caja con música tan solo permane~1. una ~ora,
pues me díeron a un señor grueso que abandono mmedíatamente el club nocturno. Al poco rato llegamos a su ca~a,
•una gran casa! Tenía grandes jardines y estaba muy bien
~mueblada. En su recámara ya dormía su esposa. Yo permanecí sobre el buró junto con otros parientes y herm~nos.
Muy t emprano, cuando el sol apenas despuntaba, la senora,
quien vestía muy raro y traía unos :311:etactos en ~a cabeza,
se acercó hacia nosotros y nos tomo sm ~ue se diera cuent a su esposo guíen estaba haciendo un ru!do tremendo con
la boca. Después nos colocó en su bolsa? Junto co~ ~n montón de chucherías que traía dentro (pemes, cosmet1cos,
tas de gallina para la buena suerte, etc.) De lo que ocurno
después apenas si me dí cuenta puesto q~e estaba en la bolsa, pero parece que tuvieron un gran d~s~st~; no por el
cambio de lugar a que nos sometió la senora, smo por la llegada tarde del señor grueso.

P~=

Ese mismo día conocí lo que se llama un 'salón de belleza'. ¡Qué de mujeres feas y como hablaban! Aunque debo
admitir que después salían irreconocibles. A mi dueña le
quitaron los feos artefactos de la cabeza y le empezaron a
alborotar tanto el pelo que parecía que la hubieran asustado. Y no nada más ella se encontraba así, otras cuantas damas lucían también la melena alborotada. Lo bueno es que
eso no duró mucho tiempo y al poco rato su aspecto cambiaba, dejándolas ver distinguidas, . .. y a alguna que otra,
bella. Antes de salir la señora, me dejó con la alborotadora
de cabello, quien a su vez me guardó en la bolsa de su vestido. Ya después de que el sol se había ocultado, llegué a
una casita, que era todo lo contrario de mi antiguo hogar.
Esta casa era humilde pero limpia, y en ella me sentía yo
muy a gusto. La joven me entregó a su anciana madre. No
hubiera querido salir nunca de ahí, pero al día siguiente
muy temprano cuando ví que la ancianita me tomaba con
ella, me imaginé que muy pronto tendría un nuevo dueño.
Caminó por largo trecho y después entramos a una casa
muy grande y muy amplia, que nada más tenía un solo cuarto, pero que tenía muchas estatuas y retratos. También había velas apagadas y encendidas, y al final del cuarto se encontraba un señor que vestía diferente a los demás, pues
llevaba falda. Este señor de la falda hablaba mucho y muy
fuerte. Por lo que oí, era un gran hombre, pues no hablaba
de sí mismo como lo hace la mayoría de la gente; este hombre hablaba de las debilidades del género humano, de la hipocresía y de la vanidad del mismo. Tal parece que los conociera a todos. Habló del desatino de culpar a la 'mala
suerte' por la falta de prosperidad, y dijo algo bello que si
tantos hombres meditaran sobre eso, vida nueva tendrían:
"El hombre es el culpable de todos sus fracasos". Si tanta
gente al fallar en algo, dijera: "Mi error consistió en esto y
en esto" en vez de decir, "Fulanito tuvo la culpa porque ... " podrían t ener una vida llena de confianza y de
éxitos. Después que terminó de hablar pasó otro muchachito con falda y una canastita. Mi dueña metió la mano a la
bolsa de su vestido y me depositó en la canasta. Se veían
cosas raras aquí, más después supe que el nombre del cuar51

50

�to grande era Iglesia, y que el señor con falda Y ~l niño no
las usaban siempre. Justamente dos horas despues de haber estado ahí, me llevaron al banco.
Aunque ya había estado en un banco, me sentía incómodo pues no conocía a nadie y además, era la primera vez
que entraba a aquel banco. Una vez más, mi estancia fue
corta, y al poco rato me entregaron a una señora cuyos dedos y brazos despedían mucha luz. Al principio creí que se
llamaban focos, pero después aprendí que su nombre correcto es 'joyas'. Con esta señora, llamada doña Luz, fue c~n
quien logré ilustrarme un poco más. La señora saldría al dia
siguiente en un viaje alrededor del mundo, y .parece que a
mis otras compañeras y a mí pensaba obsequiarnos, durante el recorrido de su viaje. Cuanta tristeza sentí al saber
que tal vez nunca más regresaría a mi México Olímpico.

sobre terciopelo junto con otras extranjeras. Después de
varios días de vida tranquila y apacible, una noche me encontraba gozando de un profundo sueño cuando oí un ruido chillante y seco y al despertarme vi que un sujeto cortaba el vidrio de mi vitrina. En unos cuantos minutos y con
agilidad prodigiosa se apoderó de mis compañeras de vitrina y de otras monedas que se encontraban en otras vitrinas
adyacentes. Después salió rápido por una ventana, caminó
a grandes zancadas y cuando se hubo alejado de ahí echó a
correr. Unas horas más tarde nos lucía ante varios señores
que nos seleccionaban y daban precio. Algunas otras compañeras y yo fuimos compradas por un capitán de un barco mercante. Con él empecé un largo viaje a través del mar.

Conocí muchos países, y en cada uno tuve oportunidad
de admirar su belleza. Inglaterra, Holanda, Suiza, Egipto,
Africa, Francia, España y Japón, y finalmente donde sería
mi hogar, Italia. A doña Luz no parece haberle dolido mucho el hecho de nuestra separación. A mí sí, porque ella era
mi pasaje de regreso a Méxíco. Mi nuevo dueño me miró a
través de una lupa muy potente .. . (¡qué nervios!), Y yo
que no me encontraba presentable; pero parece que eso no
le importó mucho pues él mismo me dio un baño con un líquido que olía a rayos, me pulió y me puso en una vitrina

Cierta noche, cuando atracamos en un puerto, el capitán se reunió con otros hombres en la bodega del barco.
Nos exhibieron, y después de hablar llegaron a una fuerte
discusión que terminó en riña. Durante la pelea tumbaron
la mesa donde nos encontrábamos y yo rodé hasta caer en
una caja de madera descubierta donde se encontraba una
cabeza de motor. El capitán vencedor, recogió las monedas
una a una del suelo, pero afortunadamente, yo permanecí
en el mismo lugar puesto que no fui vista. No sabía cual sería mi destino y eso me tenía en la incertidumbre. Tan solo
me quedaba esperar y esperé. No fue largo el tiempo que
aguardé y el día en que me desembarcaron tan solo deseaba
llegar sana y salva a tierra, pues podía caer al agua y permanecer por siempre en el fondo del mar. Al fin, me depositaron sobre el suelo firme, .. . y cual no sería mi sorpresa
al saber que me encontraba nuevamente en México. Aún no
volvía en mí del asombro cuando me recogió una mano
gruesa y sucia de un cargador. Ahí quedó el poco brillo que
aún conservaba. Me colocó en su bolsa, y entregado a mis
pensamientos, a mi alegría de estar nuevamente con los
mios, permanecí ahí esperando al destino. Luego de terminar con sus labores, tomó el camino a casa. Lo que me gusta de mi ser, es la felicidad con que puedo cambiar de ambiente social, y sobre ~odo, siempre soy aceptado por todos,
pobres, ricos, feos, jóvenes y viejos. Creo que soy al único

52

53

Había oído hablar de personas que cambiaban de nacionalidad tan solo por bienestar personal económico, Y
cuando oía hablar de ellas sentía tristeza por esos seres
inestables que huían derrotados hacia otras tierras donde
no eran bien aceptados, y de las que nunca podrían hablar
con orgullo porque no eran su país. Lo más triste del caso
es que si no eran aceptados allá muc_ho menos ~o ~ran aquí:
Pero olvídémoslo, que me estoy poniendo nostalg1ca. Me di
valor y tan solo pensé que no era por propia voluntad por
la que residiría fuera de México, sino por una fuerza superior a mí, y aparte, estaría representando a todo mi país.

�que el ser humano acepta sin distinguirme de raza, color o
credo, pues para ellos, tratándose de nosotros, no nos imponen diferencia alguna. Este mi nuevo hogar, era una choza humilde, donde además de estar ensombrecido por la miseria, también lo ensombrecía la tristeza. La esposa de mi
amo estaba enferma. Se veía pálida y ojerosa. El doctor había estado ahí poco antes de llegar nosotros, y había dejado
una receta para ser surtida. Cuando oí esto, supuse que no
permanecería mucho en ese lugar, y la sola idea de saber
que sería gastado en medicinas que posiblemente salvarían
una vida, me iluminó de dicha, y con más ansia que nunca
desee pasar a las manos del boticario. Era sábado por la noche, y el boticario había cerrado más temprano de lo acostumbrado. Poco después el cargador me dejaba en la mano
del boticario, una mano suave, sin callos ni grietas, pero para mí sin importancia, pues esto no influye en mí, lo que
influye es el uso que se me da.
Me guardaron nuevamente en una caja musical, y ahí
pasé la noche. Al día siguiente muy de mañana, la música
de mi cautiverio me despertó y de nuevo las manos del boticario volvieron a posarse en mí. ¡Qué domingo más hermoso! Se sentía el aire fresco correr y los tenues rayos del
sol acentuaban aún más la primavera. El boticario me llevó consigo y me entregó a una mano pequeña y fina, llena de
suavidad y ternura, que al recibirme me apretó con tanta fuerza que apenas si podía respirar. Era la mano de un
niño. El padre le preguntó que haría conmigo, y el niño por
toda respuesta nos condujo hasta una figura tosca redonda
y de color negro. Era la figura de un 'cochinito'. Pasé a través de la ranura, y todavía alcancé a oir su finita voz: "es
mi alcancía para comprar un regalo a mi mamita". Y feliz
sabiendo que mi uso será la felicidad de dos seres, me encuentro aquí relatando esta historia y preparándome para
mis nuevas aventuras.

ROBERTO GUZMAN QUINTEROS
fumn? de la Escuela de Graduados en
drniniQstraclón, de la Facultad de Cienel88 ulmlcas de la U. N. L.

EL TESORO DE LOS HUAXTECOS

f

:.:t":t~

!:a~}º~:n

bía ~uedado sola en s:~¿1:~:~~~/~eo~:~;zaf~adre hapentinamente el único famili
ecer redaba de ella su n que le quedaba Y quien cuicalidad de hu. ~via, que frIZaba los 22 años, estaba en
de ho ar
e~p perm~ente con sus padrinos a falta
. . g propio, ya perdido . . . La querían bien
h1Jas de ellos le hacían la vida dif" ·1
' pero las
despertaban la
"di
1c1 ; su belleza Y virtud
env1 a Y los celos, sobre todo or
.
a la soltería como una def 1"m"tiva mstituc1on.
. . . . P que ve1an

ar:

Las circunstancias obligaron Pedr0
.
Arqueología a aband
ª
, el estudiante de
1
teres famili~es
onar a Es~uela para atender menesY, por tanto, mas humanos c
d
.
estaba a un escaso año d f al.
' uan o solo
disciplina; era el candidat: :::ási~:r su preparación en esa
gaba una Fundación extran·er rme a la ?eca que atoren Egipto Grecia e Itali
J a, para seguir los estudios
profesor~ y condiscípuli~

MAU
(Seudónimo)

54

a arqueólogo la suerte estaba

decisión de truncar sus ~d-ª en que nada detendría su
des con sus buenos
. . ios en pro de metas más acor-

~~~o ut;::ºtJ~:e

~~=:se

de sus

• Cuento al que se concedió el TERCE
Concurso literario, entr e cuarenta y dR PRE~O, en el mencionado
os participantes universitarios.

55

�Comprendió que un sacrificio sin alegria dism¡_nuye _su
valor, y que probablemente podría amargarl~ _la existe~:ia,
así que al encamínarse hacia la vida presagio se abrinan
nuevas puertas ante él.
Buscaría trabajo, llevando la idea de que el que encontrara sería ajeno a sus estudios tan peculiares, atendería a su madre, y, si bien le iba podría pronto ofrecerle algo más que su amor a Rosenda, su novia.
Volvió a su pueblo, llamado "el corazón de la Huaxt eca" por algún apasionado de la región, que de seguro ~ivió perfumado por los confundidos aromas de naranJo,
azucena, café y jazmines.
Tancanhuitz lo recibió con benevolencia y simpatía.
Sus habitantes esperaban mucho de él y estaban dispuestos a llamarle "el hijo más distinguido del pueblo" cuando
regresara de su ya seguro viaje por los países cunas de la
civilización occidental. Pero aunque su definitivo y prematuro retorno decepcionó a muchos, cuando se supo el motivo, tuvieron para él estima y comprensión.

Los primeros días los pasó recorriendo la región, reconociendo los lugares en donde su niñez encontró expansión y solaz, donde sus correrías por las cuevas y cañadas
le hacian nacer el afán por la aventura.

El reposado agustino le refirió que en una ocasión
años-atrá~, había encontrado dentro de una vasija medí~
II_ena de tierra reseca, algunas pepitas de oro que aparecieron ante sus sorprendidos ojos al ir limpiando el interior. Esa pieza se la había llevado un indio serrano que no
hablaba el castellano, al enterarse que al "padrecito" le
gus~aba ~uard~r esos ejechtalab bülal,. El indio dijo que
h_~bia mas, alla, al pie de "La Silleta", formidable elevacion sobre la propia serranía, pero que sólo había podido
llevar esa, junto con su cargamento de gualelab. El sacerdote le había regalado, agradecido, una medalla con su cadena de plata que luego se puso, orgulloso, al cuello.
El Padre Vaca había enviado los pequeños trozos de
oro a sus superiores jerárquicos, para que dispusieran lo
que debía hacerse. El indígena .jamás había vuelto por el
pueblo, ignorándose su suerte; muchos huaxtecos serranos
desaparecían como habían venido al mundo: sin que nadie
se diera cuenta.
. _Pedro hacía conjeturas: -¿ Y si había muchas de esas
vasiJas llenas de oro, allá en la montaña?, -¿ y si fuese el
tesoro. de_los huaxtecos de que hablaba la tradición?. Ya
en Huichihuarán algo había oído de boca de los yatzel sobre un i~~~nso entierro de pedazos de metal, apreciado
por los civ1hzados zacni.

Un día llegó hasta Xilitla, acompañado de Espiridión,
su amígo de la infancia. El padre de éste les prestó de
buena gana los caballos para que se les hiciera más fácil
el acceso a aquella población, en donde las montañas y valles parecen que en un momento dado van a devorar con
sus fauces verdes a la tranquila y pintoresca aldea.

El religioso se cuidó de no mostrar interés en el supuesto tesoro. Lo cierto es que si había guardado el secreto de su hallazgo, fue con el fin de no despertar la codicia
de ~os lugareños Y además, para cubrir con su silencio las
posibles habladurías de la gente sobre el destino final del
oro encontrado. Pero al malogrado arqueólogo le confió el
s~ret~; él era hombr_e más de ciencia que de ambiciones
~ezqumas.

Cuando visitó al Padre Francisco Vaca en su antiguo
San Agustín, examinó con interés la colección de piezas
antiguas de cerámica que el religioso fue enriqueciendo al
paso de los años.

· Cuando cr~z~ba el arroyo "Las Conchas", ya de regreso, Pedro miro por un instante la retadora elevación de
la montaña, llamada "La Silleta".

56

57

�La idea del tesoro le asaltaba cada vez que veía -Y
sufría-, las necesidades de su casa y los veladamente impacientes ojos de Rosenda. Se había conformado a ser el
ayudante del papá de Espiridión, a quien le llevaba la contabilidad -a su manera- y todo tipo de asuntos dignos
que no podía atender el hacendado ni su hijo. Algunas veces sin embargo, tenia que conducir camiones cargados
co~ naranja hasta Cd. de Valles y Tampico: ¡quién lo dijera! el que iba a ser notable investigador de las zonas maya:quichés, detrás de un volante ... y reprochó la deficiente
organización político-social de su país que tan poco hace
por los estudiantes con problemas económicos.
Rosenda se cuidaba con prudencia de no revelar su situación en casa de sus padrinos, para evitar mayores problemas y "apresuramientos", pero le resultaba difícil evitar ambas cosas. Mientras iba a dar sus clases en la Escuela Primaria o presidía los eventos de su Club, se le veía
optimista y despreocupada, igualmente cuando le encomendaban la confección de vestidos finos; pero al tener que
compartir la mesa y la habitación, sufría en silencio los
desaires e indirectas de las candidatas a ocuparse de los
santos, de las zicatch.

Un día el Correo le llevó un voluminoso sobre, procedente de la capital del país y membretado por el Instituto Nacional Indigenista. Le comisionaban para que hiciera una
investigación sobre la situación de los huaxtecos de la re·gión. Debía preparar los antecedentes para el posterior arribo de un grupo de científicos experimentados que enviaría
el gobierno para coadyuvar conjuntamente en una campaña de integración nacional.
Estaba estupefacto. No sabía si saltar de alegría porque lo relacionaban oficialmente con su mundo, o cerrar el
entrecejo al reducirlo tan sólo a "preparador de terreno",
con una corta suma de dínero a su disposición.
Aceptó. Pensaba que podría reivindicarse ante sí mismo haciendo una investigación seria y acuciosa, como pocas veces la había hecho durante sus estudíos, pensaba que
colaboraría en cierta forma a elevar el nivel de vida de los
grupos étnicos atrasados, con la posibilídad de ser nombrado jefe de alguna institución indigenista que eventualmente
se estableciera en la región. Pero había otra razón .. . el tesoro de los huaxteoos.

Para la madre de Pedro, no había joven más hermoso
y leal que su hijo, a quien sabía grande y sab~o, aunque ?~
comprendiera cuál era exactamente su ciencia. El sacrificio del muchacho había constituido el mejor testimonio de
amor filial, y por ello lo adoraba.

Excursionó primero en las riberas del Río Moctezuma.
Era necesario que todos entendieran que sus incursiones
eran de tipo científico, ordenadas por el Estado. Así, cuando se preparaba para la ascensión a "La Silleta", nadíe sospechaba que la finalidad última era la búsqueda de las toscas vasijas del oro. Su expedición era una feliz dualidad
una combinación armoniosa de intereses.
'

La idea de la aventura iba aumentando día con día. El,
soñador incorregible, se sentía atraído por una fuerza irresistible por lo desconocido ; cuántas veces soñó en el desierto de Libia, tras una quimérica ciudad perdida; cuántas veces vio su fotografía en la portada del "Time" glorificándolo como el descubridor de una tumba egipcia Y, cómo le obsesionó la idea en que sería él quien descifrara los enigmáticos glifos mayas, ante la admiración de sus colegas.

, Llegó a Xilitla acompañado de Espiridión y un mozo
d~ la hacienda; allí complementó su equipo de excursión:
a~mentos, med~cinas, cartuchos, etc.; don Policarpo Hernandez le presto algunos enseres y agregó al grupo a dos de
sus hombres, conocedores de la región montañosa y de los
dialectos. ~camparon en las afueras del pueblo, cerca de
unas pequenas cascadas. Allí Pedro sintió la vibracion de la
noche serrana, el riachuelo murmurante, canto de los grillos

58

59

�y la atmósfera cargada de olores incitantes ... a lo lejos se
oía un quejumbroso violin acompañado de dolidos falsetes:
sutil e inexplicable influencia del cantar de los árabes del
Mediterráneo.
Amanecía cuando el grupo se internó por la ascendente selva, que a cada paso se cerraba más, huraña a la insolencia de los hombres.
Cuando llegaban a los caseríos, las gentes salían a ver
a los ozelou, anunciados por ladridos de famélicos perros y
el griterío de los niños. Allí se detenían. Pedro interrogaba
a los principales del lugar, tomaba notas, imprimía fotografías y observaba con detenimiento las obras manuales y artesanales de los lugareños. Luego se despedían y continuaban la cada vez más penosa ascención; fuera de Espiridión,
los acompañantes se miraban unos a los otros, sorprendidos
de la curiosidad y atención de Pedro por los serranos, lo
cual en cierta forma les halagaba: sus coterráneos nunca
eran objeto de tantos comedimientos por los "instruidos".
Después fue necesaria la intervención de los intérpretes. A mayor altura, las condiciones de los huaxtecos se hacían menos civilizadas, menos hospitalarias.
Al tercer día de marcha, se encontraban a media jornada de "La Silleta", e indudablemente allí ya no había vestigios de civilización. Habíanse topado con autóctonos completamente desnudos y en estado salvaje, que no respondían
a ninguno- de los dialectos con que los llamaban, y en cambio, huían lanzando guturales exclamaciones. Nació la inquietud, pero la compañía de las armas se encargaba de
aminorarlas.
La noche de ese dia pernoctaron al pie del objetivo final, iluminados por una fogata que producía figuras fantasmagóricas. Pedro y Espiridión se preguntaban cuántos ojos
estarían vigilándolos desde la oscuridad, asombrados por todo lo que veían y con quién sabe qué intenciones.

60

_To?o posi?le acercamiento a los salvajes de la sierra
ha~1~ sido ya mútil, habiéndose insinuado el regreso ante lo
esteril
estancia, pero Pedro sanjó los deseos al anteponer habilmente el supuesto deber al bienestar general. _

d: !ª

Por la ~añana empezaron a explorar los alrededores
de la elevac1~n mo_n~a~osa; en una cueva oyeron como lamentos, Y alll se dmgieron . . . Su irrupción causó tal sor~resa a tres indios que se encontraban dentro, que dos saheron despavoridos lanzando aullidos de horror, pero dejando ab?-Ddonado a uno de ellos que se encontraba sobre un
monton de yerb~s, temblando e impotente para levantarse.
Estaba mal herido. Cuando hubieron de curarlo casi a la
f~e:r:za, desinfectándole una fea cortadura, el cer;ado entendirmento del t~c maltrecho comprendió que trataban de
ayudarlo. Le dieron de comer y beber y al fin aceptó las demostraciones amistosas de los extraños.
. _ Pedro le enseñó varias vasijas cuando fracasaron los
mterpre!es,_ Y usando el idioma universal de la mimica, le
pre~to donde había más como esas que le mostraba• el
salvaJe comprendió, Y más agradecido que temeroso sefialó
ayudado por los compañeros de Pedro, el lugar donde habí~
algunas enterradas.
Empe~on la excavación. Mientras Pedro, con sorprendente frenes1 paleaba la tierra. El indígena desapareció . . .
Atardecía cuando sacaron cuidadosamente todos los cacharros; Pedro ordenó, nervioso, que todos se fueran a descansar, ~ue lo dejaran solo para examinar esos objetos llenos d_~ tierra humuosa. Loco de alegría, sudoroso por la
e~oci?n contenida, fue sacanao los pedazos de metal amarillo, rnco~r~ptible y _dúctil . . . a esas alturas del entusiasmo, se olvido_de la nusteriosa presencia de un esqueleto encontrado casi a flor de tierra, que seguramente perteneció
a un serrano cristianizado, por la pequeña medalla encontrada.

61

�La sorprendente animosidad que Pedro ponía a su trabajo, alarmó a los hombres del grupo, quien~s _desde su alejamiento lo veían ya avanzada la noche, ensm~ismad? sobre
el montón de pach de barro cosido. El cansancio lo hizo tenderse sobre el montón de tierra húmeda cuando sus compañeros ya hacía tiempo dormían, una vez que se aseguró
no quedase una sola pieza de oro sin recoger y dentro. de las
herméticas mochilas de lona que pesaban bastantes kilogramos. Y mientras se iba quedando dormido, soñaba que sus
privaciones quedaban atrás, soñaba que con la fortuna que
le proporcionaría el oro, podría viajar por el mundo Y ver
todo lo que ambicionaba; su madre no sería problema, la dejaría a cargo de alguna persona a quien le remuneraría bien
por ello. Dueño de una posición económica sóli~a,_ podría aspirar a la mano de alguna joven de su catego~ia mtelectual,
que comprendiera cabalmente su valor y no srmplemente lo
admirara sin entenderle ... pero, ¿soñaba realmente o veía
su futuro inminente? .. .
Cuando la luz del nuevo día ahuyentó las sombras de la
cerrada naturaleza, cuatro hombres acongojados bajaban
de las faldas de la "Silleta" trayendo en una improvisada camilla el cuerpo inerte de un hombre joven.
Pedro, mientras dormía, había sido asesinado por

:ºs

pojcac de la montaña, en el silencio de la noche; le habian

aplastado la cabeza con una roca, llevándose las mochilas
de lona.
Nunca se supo que Pedro había intentado apoderarse
del sagrado tesoro de los huaxtecos.
Filoprovinciano
(Seudónimo)

62

ISRAEL CAVAZOS GARZA

LA FUNDACION DE MONTERREY,
AL NORTE DEL OJO DE AGUA

(ji1 20 de septiembre de 1958, la. administración municipal de Monterrey inauguró un obelisco dedicado a la fundación de la ciudad, erigido en lo que fuera Ojos de
Agua de Santa Lucía, en la confluencia de las calles de
Cuauhtémoc y Juan Ignacio Ramón.
Cinco años más tarde, el 21 de julio de 1963, el ayuntamiento local festejó la conclusión de un bello parque-monumento a la ciudad y a sus fundadores, en lo que fuera
Ojo de Agua de Monterrey, en el cruzamiento de las calles
de Zaragoza y Allende.
Y esta dualidad de homenajes no es rara en nuestra
ciudad. Tenemos el antecedente de la existencia de más
de dos estatuas del presidente Juárez, y dos del benemérito Dr. José Eleuterio González. Los grandes hombres y los
grandes sucesos dignos son de éstas y aun de más demostraciones de recuerdo.
Lo que sí es de observar, en el caso de la fundación
es, indudablemente, la diferencia de lugares. El hecho h~
dado motivo, antes, desde luego, de la erección de tales monumentos, a interesantse controversias y polémicas de carácter histórico.
"63

�El, Ojo de Monterrey y los de Santa Lucía

Polémica de 1950

En 1950 se originó, al través de la prensa local, un
apasionante debate en torno a la determinación. d~l- sitio
exacto de la fundación de la ciudad. El pueblo s1gwo con
marcado interés la controversia, surgida con motivo de la
tesis del arquitecto Joaquín A. Mora en el sentido de que
la ciudad tuvo originalmente su asiento al norte del Ojo
de Agua de Monterrey, y no en el de los de Santa Lucía,
como tradicionalmente se había venido afirmando.
Ambas partes esgrimieron argumentos eruditos y sólidos basados en importantes fuentes bibliográficas Y do'
.
cumentales. El fidelísimo cronista Alonso de León, escritor de la primera mitad del Siglo XVII, afirma categóricamente que Carvajal " ... pobló, en la parte norte del ojo
de Monterrey, la villa de San Luís". &lt;1&gt; y más adelante, al
referirse a la fundación de Monterrey y al regreso de :Montemayor y los suyos, dice que "trajeron la mira al ojo de
agua en que hoy está la ciudad"; y que, el 20 de septiembre de 1596, "fundó en su ribera, banda del norte, una ciudad que intituló Nuestra Señora de Monterrey". &lt;2&gt;
Otra fuente importantísima, el Acta de Fundación, expresa: " . .. hago fundación de Ciudad Metropolitana, junto a un monte grande y ojos de agua que llaman de Santa
¡,ucía"; y, al ser señalado el sitio, en documentos de la
misma fecha, se establece que: "para el asiento y congregación de los vecinos y pobladores, trazaba y trazó el puesto de la ciudad ... que es junto al monte de nogales, morales, perales y aguacates, de donde salen los ojos de agua que
llaman de Santa Lucía, y la ciudad y asiento señala de la una
banda y de la otra del rio y ojos de agua ... "
1).-ALONSO DE LEON y otros. Historia de Nuevo León ... Centro
d e Estudios Humanistlcos, Monterrey, 1961, J&gt;. 44.

Con base en esta afirmación y en la expres1on: "de
donde salen los ojos de agua", las partes oponentes sostuvieron la fundación en los ojos del poniente, hacia los barrios del Roble y del 5 de Mayo. No admitieron asimismo
que este y aquellos ojos hubiesen llevado comúnmente, en
tiempo alguno, el nombre genérico de Santa Lucía.
El autor de la tesis nueva expuso dos citas, comprobando que el ojo de Monterrey sí formó parte de los de
Santa Lucía, y realizó, además, un erudito estudio de localización de la ciudad primitiva, de acuerdo con las mercedes de tierra concedidas por el fundador a la Virgen y a
los propios de la ciudad. &lt;3&gt;
Hasta aquí la controversia. Los debates se suspendieron Y el pueblo continuó con la duda de suceso tan interesante.

Alberto del Canto

.
Pero la historia_está constantemente renovándose, y
Justamente en ese nusmo año de 1950 tuvo lugar el hallazgo de un dato importantísimo para la historia regiomontana.
El erudito investigador profesor Wigberto Jiménez
Moreno, encontró, en el Archivo Municipal de Parral, Chihuahua, el expediente de un pleito jurisdiccional entre el
Nue~o Reino de León y el de la Nueva Vizcaya, ventilado
en tiempos del gobernador Martín de Zavala.
Entre los documentos del caso, hay alguno que da
cuenta de la entrada del Cap. Alberto del Canto a estas
3).-JOAQUIN A. MORA, "Origen y cuna de la ciudad de Monterrey",
en: Universidad, órgano de la Universidad de Nuevo L eón· Monterrey, 1950, Nos. 8-9, p. 189.
'

2).-lbld., p. 60.

64

65

�tierras de Nuevo León, anterior a la de ~arv~jal y de la
Cueva, Y da cuenta también de la fundac1on, Junto.a estos
mismos ojos, del pueblo de Santa Lucía, en 1577' an~ en el
cual el mismo Alberto del Canto había fundado la Villa de
Santiago del Saltillo. &lt;4&gt;

Monterrey, oerralvo
Otro descubrimiento notable ha sido hecho, acerca del
origen de Monterrey.
Tradicionalmente se ha venido afirmando que Cerralvo, población de las más antiguas, fue capital del Nuevo
Reino de León.

tían simultáneamente; y que el gobernador Zavala, por
cumplir con su encargo, no hizo de pronto otra cosa que
cambiar el nombre a Monterrey, imponiéndole el de Cerralvo. Este nombre y el de categoría de villa los tuvo hasta el 31 de agosto del año siguiente, 1627, en que le fue restituido el de Monterrey, merced a la oposición de los vecinos antiguos; y en que Zavala, por disposiciones del virrey,
empezó las gestiones para fundar la actual villa de Cerralvo, cuyo ayuntamiento estableció hasta 1638.
Este notable descubrimiento se debe al distinguido investigador profesor Eugenio del Hoyo, y ha sido publicado
en el Núm. 3 del anuario Humanitas, del Centro de Estudios
Humanísticos de la Universidad de Nuevo León, correspondiente a 1962.

Las tradiciones dejan de serlo al ser confirmadas históricamente; y ésta se hallaba en este caso. Document?s
oficiales de los primeros años del gobierno de don Martm
de zavala están fechados "en la Villa de Cerralvo, cabecera
del Nuevo Reino de León". Pero ni los propios documentos han logrado sostener esta tradición, originada por el
hecho siguiente:

Pero, independientemente del nuevo nombre añadido
a la lista de los que había tenido Monterrey, nos da luces
este hallazgo sobre el sitio de la fundación original de nuestra ciudad.

El gobernador Zavala trajo el compromiso de f_~dar
aguí dos villas de españoles. Existe el acta de fundac1on de
san Gregario de Cerralvo, de 4 de septi~m?re de 1626, a
raíz de su llegada; pero, leída con deterum1ento, se cae en
la cuenta de que no se trata de la villa de españoles del
compromiso, sino de un pueblo de naturales, ~sto es,_ un
pueblo de indios. Existen, por otra parte, los c1t~~?s documentos oficiales de esas mismas fechas, pero ref1:~endose a
esa otra villa cabecera del reino, y llamada tamb1en no pocas veces: "villa de Cerralvo, Ojos de Santa Lucía".

El mismo 4 de septiembre de 1626, al par que establecía el pueblo de naturales de Cerralvo, ordenó Zavala pr ~ticar una "vista de ojos"y hacer un reconocimiento "del
estado en que se halló la villa de Cerralvo". Este importante documento, que existe original en el Archivo Municipal de Monterrey, &lt;5&gt; y que han publicado integro el Dr.
Gonzalitos en sus Lecciones Orales ...; Cosía en su Histxr
ria de Nuevo León, y Del Hoyo en el estudio citado, se refiere, por supuesto, no al pueblo de naturales, sino a Monterrey, llamada temporal y arbitrariamente Cerralvo.

Ha sido perfectamente aclarado que ambos lugar~s,
con el mismo nombre del virrey marqués de Cerralvo, exis-

Describe este precioso expediente cada una de las casas y de los nombres de sus moradores. Empieza por el

4) .- WIGBERTO JIMENEZ MORENO, Estudios de Historia Colonial,
INAH, México, 1958, p. 101.

5) .-MS. Vista de ojos ... , Archivo Municipal de Monterrey, Ramo Civil, Vol. 2, (1624-1629), Exp. 2, 4 fojas.

66

67

Descripción de Monterrey

�convento de San Francisco, en el extremo sur de la hoy
calle de Zaragoza, y, avanzando hacia el norte, acaba por
citar la casa de Domingo de Morales, "de la otra parte del
río (de Santa Lucía)". También al norte del río se halla la
casa de Diego González, y, a lindes de ésta, la de Pedro Velada, el viejo conquistador compañero de Carvajal. Al norte del río se hallan asimismo "unas piezas muy viejas, en
que vive Juan Pérez de los Ríos" ; y, formando parte de dicha casa, el jacal de Leonor, india, viuda de Bartolomé de
Charles. Consigna además, y también del otro lado del río,
la casa de Francisco Martínez, y, enfrente de ésta, otra
nueva "con una sala y un aposento cubierto, en que viene
'
.
.
a pararse el capitán José de Treviño, cuando viene a misa ... " (Vivía en el Topo) .
De esta interesantísima descripción se deduce que, al
llegar Zavala en 1626, aún existía parte de la ciudad antigua; y que, no encontrándose la primera de las casas del
norte del río más que "a un tiro de arcabuz" (cien metros,
aproximadamente) de la de Bartolomé García, situada al
sur del río, no podría ser que estuviesen estas casas en los
ojos de Santa Lucía del poniente, sino al norte del ojo de
agua grande, a la altura de las calles de 15 y 5 de Mayo,
en la zona del Palacio de Gobierno. &lt;6&gt;

tud de merced, presentada por Fray Sebastián de Torres,
misionero del pueblo, señala qeu es el agua "que sale del
ojo de agua que en otros tiempos se intituló de Santa Lucía
y hoy comúnmente de Monterrey". &lt;7&gt;
Este manantial, cuya agua "es de la mejor y más
abundante de las Indias", como con cierto dejo de provincilismo lo apunta Alonso de León (p. 60), formó el río del
mismo nombre y que iba a desembocar al Santa Catarina.
Y fue este río el que destruyó la naciente ciudad en 1611
obligando su traslado a la actual plaza de Zaragoza, al añ~
siguiente. Si Monterrey hubiese sido fundada en los ojos
del poniente, no hubiese sufrido tal estrago, por que fue la
cañada formada por éstos hasta unirse con el ojo grande
la que lo provocó.

Monterrey al norte del Ojo Grande

Fundados, pues, en el erudito estudio del arquitecto
Mora, en el hallazgo del documento del Parral, por el maestro Jiménez Moreno; en la identificación de Monterrey con
la villa de Cerralvo, de don Eugenio del Hoyo, y en las razones que hemos expuesto, podemos afirmar que Monterrey
fue fundada al norte del ojo de agua; o sea al norte del lugar donde ha sido erigido el nuevo parque-monumento.

El Ojo y Río de Santa l.Jucú:r,

En apoyo a las citas con que Mora comprueba que el
ojo de agua de Monterrey formó parte y se llamó también
de Santa Lucía, conviene decir que, al ser fundado el pueblo de Guadalupe, al oriente de Monterrey, el 4 de enero
de 1716, su fundador, el Lic. Francisco de Barbadillo Vitoria, hizo merced a los naturales del pueblo, del ojo de agua
de la ciudad, en título de 24 de marzo de 1720. En la solici-

El ojo de agua, lamentablemente desaparecido con la
realización del nuevo monumento a los fundadores ; el ojo
d~- agua, cuyas corriente fertilizaron, generosas, los tamb1en lamentablemente desaparecidos cañaverales y nogalares de
. Guadalupe; el ojo de agua, a cuyas inmediaicones, a
partir de la calle de 1 Puente Nuevo, hoy de Zuazua,
se formó, a fines del XVIII, la primera alameda citadina y
las señoras pasearon en góndolas; el ojo de agua amen~za
.maslubre
'
que movió a Gonzalitos a proponer la obra del

6).- GONZALEZ, L ecciones Orales de Historia de Nuevo León, I m p.
d el Gobierno, Monterrey, 1881, p. 45 ; DAVID ALBERTO COSIO,
Historia de Nuevo León, Imp. J. Cantú Leal, Mont err ey, 1925, tomo I, p. 204; EUGENIO DEL HOYO, en Humanitas, N o 3, p . 368.

7) . -MS. Merced de agua . .. Archivo de la Comunidad de Accionistas
de agu a de la Villa de Guad alupe.

68

69

�canalón, acueducto tradicionalisimo; el ojo de agua, ~-e estampas pueblerinas de lavanderas_ y muchacho~ b~1stas,
captados por los fotógrafos Rendon y Sando~al, ~1 OJO de
agua asiento de la casa aristocrática de banos, maugurada p~r don Porfirio durante s~ visita del_ 98, Y centro de
justas deportivas hasta los treintas; el OJO de a~a, transformado en bello parque público, fue, pues el asiento Y cuna de la Ciudad Metropolitana de Ntra. Sra. de Monterrey.

SECCION DE LIBROS

(Comentarios e Informaciones)

AMERICA LATINA EN ALEMANIA

!
"-

nnumerables son los libros que se han publicado en
las últimas semanas en Alemania sobre México, inspirados por las Olimpiadas. No quiero mencionar las obras
que solo detallan estos juegos, porque no proporcionan en
la mayor parte ninguna imagen de México. Sin embargo
hay algunas obras de gran valor. En recuerdo del investigador alemán Wolfgang Cordan que perteneció al cuerpo de
la Universidad de Mérida y que ha muerto en las se1vas de
Peten, buscando descifrar la historia de los Mayas, ha publicado la Ed, Diederichs, Düsseldorf, el gran tomo:
"México pais de cien caras", donde, subrayado por excelentes fotos, Cordan trata de penetrar en el corazón
de este pais, que se ha desarrollado desde los tiempos precolombianos sobre la época colonial y las revoluciones sociales de nuestro siglo, a esta nación de hoy que ha encontrado una síntesis entre el paganismo de antaño y el cristianismo de la época española y el socialismo de hoy.

\
70

El fenómeno México trata también la Ed. Atlantis, Zürich, en su tomo "México", donde el fotógrafo Roiter nos
conduce de los viejos templos mayas y aztecas hasta las
modernas fábricas que demuestran la evolución del moderno México, muy expresivamente. El gran poeta mexica-

71

�no Pellicer nos introduce con muy hermosas frases en m~s
de tres mil años de arte mexicano, mientras que Max M1ttler deja vivir al México moderno con cortas, pero contundentes palabras.
"País a la izquierda del Colibrí", llama Leuenburger su
fascinante descripción de una larga estancia en México,
publicado por la Ed. Steingrüben, Stuttgart..!~forma de
lugares muy aislados que ha encontrado en viaJ~s con su
coche y muchas veces a pie, participando en la vida de estas aldeas indianas. El estilo vivo deja leer al lector esta
obra desde la primera hasta la última página en una noche.
Un excelente olfato para asuntos de actualidad tiene
siempre la Ed, Rowohlt en Hamburgo. Publica una
"Lateinamerika - un segundo Vietnam", es una colecc10n
de manifestaciones de personas izquierdistas sobre cuestiones de América del Sur. Escuchamos opiniones de Guevara John Garassi, Regis Debray, Douglas Bravo, etc. En totaÍ es un cuadro del futuro de América Latina, visto con
ojos de comunizantes complementando así ~tros l~br_os que
consideran la situación desde un punto de vista cristiano o
democrático. En el año no ha faltado tampoco conferencias
sobre México. Buena acogida encontraron las charlas de Caltofen Segura sobre "México entre ayer y el futuro", sobre
las que se refirieron muchos diarios alemanes.

º~:ª

La Ed. May, München, ha publicado muchas gi.úas que
dan siempre precisas informaciones. Esto ocurre también
en el nuevo libro "Karibien y América Central", donde el
interesado encuentra de verdad todas las informaciones necesarias para darse una idea de la región. Ningún viajero
debe olvidar y estudiar esta obra. Guías más cortas son los
tomos que ha editado sobre "Colombia", "Perú" y "Venezuela" que dan buenos informes en breves palabras.
De nuevo pude saludar en Düsseldorf a Germán Becerra, este pintor colombiano que vive desde hace años
fuera de su tierra vagabundeando entre Düsseldorf y Fran72

cia. Sin embargo, contemplando sus nuevos trabajos en la
"Galería Moda y Arte, de Düsseldorf", observamos que no
puede negar su origen indio. Las grandes esculturas de madera igual como sus dibujos, que presentan ahora campesinas francesas, denuncian el arte sudamericano por su pesadez.
Algunas veces pensamos en el artista alemán Barlach
que hizo también estos cuerpos vigorosos y cerrados en sí
mismos. Son seres humanos, que se aíslan de su ambiente,
en el cual no confían. Es una humildad en la que se oculta una fuerza que espera el momento de liberarse de las
múltiples humillaciones sufridas en los siglos pasados, como hallamos también en obras de Diego Rivera y Siqueiros. Quien se abandona en los trabajos de Becerra, vive el
destino de América Latina.
R. Caltofen S.

INSTITUTO FRANGES DE AMERICA LATINA

El Instituto Francés de América Latina, deseoso de
establecer contacto entre los investigadores, profesores latino-americanos y franceses, publica un "Repertorio del
Personal docente de las Facultades de Letras y Ciencias
Humanas en Francia"; también envía a todas las personas
interesadas la lista periódica, por especialidades, de las publicaciones franceses referentes a las disciplinas de las Letras y Cencias Humanas.
Estaríamos sumamente agradecidos a todos los que no
estuvieran todavía al tanto de estas publicaciones y desearan recibirlas comunicarse con:
JEAN ROSE
Director del Servicio de
Investigación y Documentación
I F A L
Nazas 43
México 5, D. F.

73

�SERVICIOS INTERNACIONALES
•ESTABUCIIIINTO D( caooos DGCIIIOTAIIIS 1( IIPGITAcal
•MANEJO DE CREOITOS DOCIIMUTA118S DE WOITAC1811
•FIWICWIIENTO llf IIPORTACIOIIES
•OID[N(S DE PASO A CUALQUO PAIITE lll aDII
•1'181110C1811 Y ASES811A PAIIA IIYOSa$ CIIUITAS 1( CANTAi.
NACIONAL T EmAIIJ(RO
•Cll(lll[S yCAITA DE caooo , ... muo

• ASESOIIA SOUE IIEICAOOS INTEIIIACllmAUS

FORMAS DE INVERSION
•EN BONOS FINANCIEROS ACEPTACIONES, CON REIIOIMIENTO BEL 1%
ANIIAL, MENOS IMPUESTO 1.73% IIETD, EN PACOS TIIIESTIAUS.
CERTIFICADOS FINANCIEROS ACEPTACIONES CON LOS SIIIUTE$
TOS: EN PAGOS IEIISUW:S.

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                  <text>Es una publicación trimestral editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León a través de la Editorial Universitaria. En las páginas principales de Armas y Letras se incluyen textos literarios, particularmente poesía, narrativa y ensayo, de escritores destacados de la localidad, nacionales e internacionales. Inició en 1944 de manera mensual, se mantiene activa en soporte físico y digital.</text>
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                <text>Armas y Letras, Revista de la Universidad de Nuevo León, 1969, Segunda Época, Año 12, No 3, Septiembre</text>
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                <text>Es una publicación trimestral editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León a través de la Editorial Universitaria. En las páginas principales de Armas y Letras se incluyen textos literarios, particularmente poesía, narrativa y ensayo, de escritores destacados de la localidad, nacionales e internacionales. Inició en 1944 de manera mensual, se mantiene activa en soporte físico y digital.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>�Ea:

ARMAS Y

LETRAS

:e:,

�Su s c r í b a s e a

ARMAS Y LETRAS/Publi c ac ión t r imestral.
d e l a Un i versidad de
Nuev o León
DIRECC ION:

TORRE D E L A RECTOR IA 11• P I SO
C IUD A D UNIVERSITARIA
M ONTERRE Y , N

L., MEXICO

Nombre........ ...... ............................. ............. ........ ..... ......................................
Dirección .......... ................................................................................................
Estado
Ciudad
Suscripción anual: En México $ 20. 00
·
En el extranjero $ 2 . 50 Dó l ares.
Acompaño giro postal □ cheque □ por la cant i dad-de$ ..........................
por una. suscripción de " Armas y Letras" a parti r del n úmero ............
año

Firma
Feoha .............................................. de 19

���ARM\5ylEfflAS
REVISTA DE LA UNIVERSIDAD DE NlJEVO LEON

Rector
DR. RECTOR FERNANDEZ GONZALEZ

Secretario
DR. ROBERTO MOREIRA FLORES

Departamento de Extensión Universitaria

Jefe del Departamento
DRA. AURORA MORENO

Jefe de la Sección Editorial
RECTOR JAVIER MORA SALAZAR

Torre de la Rectoría

Quinto Piso

Ciudad Universitaria
Monterrey, Nuevo León, México

�1_____~.:.-~=------·•
BIBLIOTECA CENTRAi.

,

u. A.

REVISTA DE LA UNIVERSIDAD DE NUEVO LEON

No.2

Año12

Junio de 1969

Segunda Epoca

SUMARIO

José P. Saldaña, El Presidente de la República, Lic. Miguel Alemán Valdés, en Monterrey . . . . . . . .
5

Ernesto Jaffe, Thomas Mann visto por sus hijos . . . . . . 19
Luis Tijerina Almaguer, Tres Poemas . . . . . . . . . . . . 39
Rodolfo Caltofen Segura, Jiras Vascongadas . . . . . . . . 49

Sección de Libros (Comentarios) .... . . . . . . . . . . 55

�JOSE P. S ALDA:R A
CRONISTA DE MONTERREY

EL PRESIDENTE DE LA REPUBLICA,
LIC. MIGUEL ALEMAN V ALDES,
EN MONTERREY
(Segunda Parte)

Preparativos para la recepción del Lic. Alemán.

~

orno el acontecimiento de la visita del Lic. Alemán
Valdés se le consideraba de muy alta significación para los
destinos de Nuevo León, y existiendo además la circunstancia de tratarse de una persona que se había distinguido como un hombre de desbordante energía, visión clara, y sobre
todo en el orden financiero, que ningún otro Presidente había demostrado, hubo ambiente apropiado para recibirlo
con entusiasmo.
Con su forma campechana de actuar había logrado
crear una imagen de su persona de lo más atractivo, y en
correspondencia Nuevo León se aprestó a realizar un homenaje que tuviese la virtud de demostrar al Lic. Alemán
que había una amplia comprensión de su labor y plena confianza en sus actividades.
Como en estas actividades participé en forma activa
tuve el acierto, poco común en mí, de llevar un diario de los
acontecimientos y puesto que estamos en el momento de
anotar aquello de mayor importancia antes del arribo del
5

�. , "Se ~ata sobre el programa a seguir para la recepc10n ~el Lic. Alemán. Se reservan algunos proyecto de arcos trmnfales dejándose este asunto para el día siguiente.

Lic. Alemán, nada más oportuno que transcribir mis anotaciones. Veámoslas:
"JUNIO 20 de 1950:-Regresa de la ciudad de México
el Gobernador del Estado, Dr. Ignacio Morones Prieto. Declara que el Presidente vendrá a Monterrey el día 10 del
actual, permaneciendo aquí tres o cuatro días.
"JUNIO 26 de 1950:-A iniciativa del Gobernador, se
reúnen representativos del comercio, la industria, la banca,
profesionistas, obreros, sociedades, etc., en el Salón de Recepciones del Palacio, llenándose con la concurrencia. Explica el Gobernador la necesidad de preparar todo lo indispensable para hacer un recibimiento majestuoso al Lic. Alemán. Don Miguel Margáin Zozaya propone se designe un
Comité Ejecutivo integrado por seis personas, siendo dos
representantes de la Cámara de Comercio, Centro Patror.al, Centro Bancario, Cámara de la Industria de Transformación, Cámara de Propietarios y Cámara de Comercio en
Pequeño. Dos representantes de las Sociedades Mutualistas
Círculo Mercantil, Factores Mutuos y de las Sociedades Civiles Rotarios, Leones, Sembradores de Amistad, etc.; dos representantes de las Centrales Obreras, y el Gobernador como Presidente. Se modifica la proposición agregando un representante más por la Burocracia Federal y del Estado.
Se designa respectivamente a los señores don José Cantú
Farías y don José P. Saldaña; don Jesús M. Leal y Andrés
Chapa; Hilario Salazar y Rodolfo Gaytán, y Lic. Raúl Rangel Frías. Se cambian impresiones sobre los futuros trabajos de la recepción.
"JUNIO 27 de 1950:-A las 18:00 horas efectúa el Comité Ejecutivo junta con el Ciudadano Gobernador del Estado en su despacho.
"Existe cierta nerviosidad con motivo de las noticias
llegadas de Corea sobre la invasión de fuerzas coreanas del
norte en contra de las del sur. Se habla de una tensión muy
fuerte entre Rusia y los Estados Unidos con este motivo.
6

'?UNIO 28 de 1950:-Reunido nuevamente el Comité,
se reVIsan 10 planos relativos a otros tantos arcos triunfales _que se aprueban correspondiendo a las siguientes instit~c1ones: Ayuntamiento de Monterrey, Cervecería Cuauhtemoc, 1:"undición de Fierro y Acero de Monterrey, Cementos ~exicanos, Cementos del Norte, Vidriera Monterrey Industrias Canavati, Camioneros Urbanos, Obreros de Monterrey y Fábrica de Galletas Martinez.

,,,

"Se ~ace un programa tentativo anotándose visitas al
Ayunt~umento, al Congreso del Estado, Universidad de Nuevo Leo~, Tecn_ológico, obras en construcción y banquetes
por la mdustna y el comercio, por los obreros y Gobierno
del Estado.
"Se tienen noticias de que las fuerzas americanas están
bombardeando a los coreanos del norte en ayuda a los del
sur. Se esperan acontecimientos serios en esta materia.
.·'JUNIO 29 de 1950:-Se discute ampliamente sobre el
desflle qu: h_a de efectuarse ante el Ciudadano Presidente
~la Repubhca. El General Matías Ramos, Jefe de la Sép' a Zona, opina que éste debe efectuarse pasando la columna ~or la calle de Zaragoza, colocándose un estrado en
la esquma suroeste del Palacio de Gobierno ocupando la
banqueta Y parte de la calle. El Ciudadano Gobernador opina que debe clausurarse la calle de Zaragoza en ese mismo
lugar, con el es!1"ado, dando vuelta la columna a la derecha
frente al Palacio de Gobierno.
. "~espués de intervenir varios representantes, se aprobó
lo !11~cado J?O~ el General Ramos en virtud de ser lo más
practico Y fac1l para las maniobras de la columna.
"Anuncia el Gobernador del Estado su salida a México
7

�para ultimar con el C. Presidente de la República, los detalles de su venida y recepción.
"JUNIO 30 de 1950:-Siguen las noticias alarmantes
respecto al conflicto de Corea. Fuerzas armada~ de lo_s Est ados Unidos al mando del General McArthur, mcurs1onan
sobre Corea atacando a las fuerzas del norte, las que, con
l t ayuda de Rusia, invaden a Corea del Sur.
"Continúan los preparativos para recibir al Ciudadano
Presidente, adelantándose la construcción de los arcos triunfa.les principalmente por las calles de Hidalgo, Morelos Y
Zaragoza.
"JULIO 5 :-De regreso de su último viaje a la ciudad
de México el C. Gobernador del Estado, cita a junta al Co-

mité Central informando que hubo algunas modificaciones
er.. el programa que habíamos formulado, por sugestiones
del C. Presidente de la República.
"Desde luego, en lugar del día 10 hará su arribo a
Monterrey el Lic. Alemán el día 15 a las 17 horas. Se iniciará el desfile y los actos de recibimiento en la Plaza del
5 de Mayo. Acto continuo se servirá una cena popular en
homenaje al Presidente. Al día siguiente saldrá el President e de la República con sus acompañantes a visitar los pueblos de Villa de Santiago, Allende, Montemorelos, Hualahuises y Linares, regresando en la noche.
"El día 17 habrá sesión solemne en el Ayuntamiento,
en el Congreso del Estado y en la Universidad; visitará algunas obras en construcción y e? la tarde i~a~gurará la
Exposición Industrial y el Estadio del Tecnolog1co. En la
noche h!3.brá recepción organizada por el Club de Leones.

dE. Monterrey.
"El día 19 visitará la Cooperativa de Cementos Hidalgo y la ciudad de Sabinas Hidalgo, N. L.
"El 19 saldrá rumbo a Nuevo Laredo.
"Se designa al señor José P. Saldaña, Tesorero del Comité, nombrándose la comisión de finanzas integrada además por los señores Ricardo Chapa, Antonio Martínez Calzado, Jesús A. Velasco y Jesús González.
"JULIO 6:-Se reúne la comisión de finanzas en el Salón-Despacho del Gobernador del Estado, y se acuerda hacer una lista de cooperación, para lograr la cantidad de cien
mil pesos. Se acuerda que la comisión se reúna en la Cámara de Comercio para tal fin, el día 7 a las diez horas.
"Se habla de que los comunistas tratan de sabotear la
manifestación, quemando cohetes y haciendo manifestaciones ruidosas.
"JULIO 7:-Reunida la Comisión de Finanzas se acuerda que entre el señor José Cantú Farías y el señor José
P. Saldaña se formule la lista para solicitar ayuda económica.
"JULIO 10:-Se envía una Circular a los empresarios,
firmada por la Comisión de Finanzas, solicitando su cooperación a base de $0.50 por cada mil pesos de capital registrado en la Cámara de Comercio.
"Se acuerda citar en el despacho del C. Gobernador del
Estado, a los empresarios a quienes les corresponden las
cuotas más altas, los días 12 y 13.

"El día 18 visitará algunas industrias y habrá comida
en el Casino ofrecida por la Industria, la Banca y el Comercio. En la tarde visitará el Campo Militar y en la noche habrá baile y banquete en el Casino, ofrecido por la Sociedad

"JULIO 12:-Se reúne un contingente muy importantes de personas, hablando el Gobernador del Estado de la
conveniencia de cooperar para el efecto de sufragar los

8

9

�gastos que origine la estancia del Lic. Alemán y acompañántes, declarando que cualquier esfuerzo que se haga redundará en beneficio del Estado, pues habrá que capitalizar lo invertido, en obras como la del drenaje sanitario y
pluvial, canalización del Río Santa Catarina, Estaciones del
Ferrocarril, etc., etc. El señor Saldaña toma nota de los
asistentes y su conformidad con las cantidades anotadas.
"JULIO 13:-Se efectúa la segunda junta con el mismo
éxito, habiéndose repetido los incidentes anteriores.
"JULIO 14:-Sale el C. Gobernador del Estado a Saltillo, en donde se encuentra el Presidente de la República,
para acompañarlo al día siguiente a su llegada a esta ciudad".
Como puede advertirse de lo que he transcrito, se mencionan detalles como la intervención de los comunistas para aguar la fiesta y la situación que se iniciaba en Corea,
con la participación activa de las tropas norteamericanas
en defensa de Corea del Sur, invaaida por tropas de Corea
del Norte.
Dejo estas anotaciones porque constituyen parte, entonces muy impotrante, del ambiente que se respiraba en
cuestiones de carácter universal, acontecimientos que se
han venido repitiendo en tratándose ahora de Viet-Nam, en
donde también los Estados Unidos del Norte están ayudanéto militarmente a Viet-Nam del Sur contra tropas de VietNam del Norte.

de 1~ Co_misión de Publicidad y Ornato. Entusiasta, agresivo, intehgente y capacitado para tales labores, se dedicó a
su cometido logrando alcanzar las metas propuestas.
Se construyeron doce arcos triunfales a través de las
calles por donde pasaría el Lic. Alemán: Hidalgo, Morelos
Y Zaragoza. Suntuosos, con diversos simbolismos, realzaron la hermosa perspectiva de las calles que presentaban un
espectáculo severo, a la vez que llamativo, con el despliegue
de banderas tricolores de seda, de dos metros de largo, colocadas en ambas aceras, cada veinte metros.
De trecho en trecho cruzaban la calle cartelones de
manta con inscripciones adecuadas al caso, como: "Señor
Presidente, nos anima su ejemplo. Forjamos con usted un
México próspero en Nuevo León".
Los edificios comerciales habían sido adornados con
banderas nacionales y guías de focos eléctricos, así como
los Palacios de Gobierno del Estado, Federal y Municipal.
La plaza Zaragoza surgía esplendorosa bañada de luz.
Todo~ los edificios que la circundaban, incluso la Catedral,
pare:ian envueltos en ascuas. Luces por todas partes, como s1mbolo del despertad de un pueblo que aspira a engrandecerse a base de trabajo.

•

•

*

*

Recepción, Desfile y Banquete.

Y puesto que estamos ya en los momentos de la llegada

del Lic. Alemán, procuraré, dentro de la brevedad posible,
hacer el relato de aquello que más significó en acontecimiento tan memorable.

*

•

•

Amaneció el sábado 15 de julio de 1950. Día claro caluroso con inquietudes de extraordinarios acontecimie~tos.
Flotaba en_ el ambien!e un algo que diferenciaba aquel día
de los demas. No habia el éxodo acostumbrado en los sábados
las gentes que salen de la ciudad a los ranchos O poblaciones cercanas. Algo especial retenía a todo mundo era
la llegada del señor Presidente de la República, anun~iada
para las 6 de la tarde.

?e

*

A don Angel de Fuentes se le adjudicó la presidencia
10

11

�Pasó el medio día, la tensión se acentuaba y poco a poco las calles del centro fueron invadidas. Niños, jóvenes,
hombres y mujeres de todas edades trataban de posesionarse de lugares adecuados.
Ya para las cinco de la tarde con dificultad se transit aba por las calles, suprimiéndose el tránsito de vehículos
de motor por la ruta del desfile.
El Gobernador del Estado, Dr. Morones Prieto, se encontraba en todas partes atendiendo hasta los detalles menores. El Lic. Alemán y su comitiva llegarían procedentes
de Saltillo entrando por la carretera de San Jerónimo para tomar Hidalgo.
En este punto procede dar cuenta pormenorizada de
las personas que acompañaban al Lic. Alemán, muchas de
ellas ocupan ya un lugar prominente en la historia: "Secretarios de Estado: Lic. Ramón Beteta, de Hacienda; Lic.
Antonio Martínez Báez, de Economía Nacional; Lic. Manuel Gual Vidal, de Educación Pública; Lic. Agustin García López, de Comunicaciones y Obras Públicas; Nazario
Ortiz Garza, de Agricultura y Ganadería; Ing. Adolfo Orive
Alba, de Recursos Hidráulicos; Lic. Osear Flores, Sub-secretario de Agricultura; Antonio Díaz Lombardo, Director
del Instituto Mexicano del Seguro Social; Lic. Rugo Rangel
Couto, Sub-secretario de Bienes Nacionales e Inspección
Administrativa y forma parte también el Coronel y Senador Carlos I. Serrano".

sito Federal y Municipal. 2) .-Asociaciones de Charros del
Cañón del Huajuco, Regional y Juvenil. Equipo de Polo
"Monterrey". 3) .-Delegación Número 2 de Veteranos de
la Revolución. 4) .-Deportistas de la Federación de Sindicatos Independientes. 5) .-Federación de Sindicatos Independientes. 6) .-Federación Regional de Ligas Popular es
del Estado de Nuevo León. 7) .-Club de Motociclistas
"Halcones". 8) .-Federación de Trabajador es de Nuevo
León CTM. 9) .-Secciones 64, 66 y 67 del Sindicato de Mineros y Metalúrgicos de la República Mexicana. 10) .-Confederación de Obreros y Campesinos Mexicanos (U.G.O.C.).
11) .-Sección 19 del Sindicato de Trabajadores Ferrocarrileros de la República Mexicana. 12) .-C.U.T. 13) .-Federación Proletaria de Nuevo León. 14) .-Unión General de
Obreros y Campesinos Mexicanos (U.G.O.C.M.). 15) . Sindicato de Trabajadores electricistas, Gas, Agua y Drenaje de Nuevo León. 16).-Sindicato del Seguro Social.
17).-Cementos Hidalgo. 18).-Predio de Posesión y Defensa Inquilinaria. 19) .-Delegación Núm. 2 de la Sección
34. del S.T.P.R.M."

El Gral. de Div. Matías Ramos Santos, Comandante de
la 7a. Zona Militar, formuló la organización de los contingentes civiles y militares que debían desfilar, sujetos al siguiente orden: "A.-Mando: Gral. de Brigada Alberto Zun0 Hernández; B.-Jefatura del Estado Mayor. Teniente
Coronel de Caballería D.E.M. Federico Chapoy Acosta;
C.-Estado Mayor. Cinco oficiales ·que proporcionará· el
Cuartel General de la 7a. Zona Militar; D.--,-Orden del Desfile: 1) .-Descubrimiento: Cuerpo de Motociclistas ·de Trán-

El contingente militar se distribuyó así: "1) .-Pentathlón Deportivo Militar. 2) .-Clases "1924" a "1930". 3.18a. D.I.S.M.N. II.-FORMA DE INTEGRAR LA COLUMNA. Se integrará por reunión previa, debiendo encontrarSf. los elementos participantes a las 14 horas exactamente
en los lugares señalados en el croquis número uno. III.ITINERARIO DEL DESFILE: Esquina de las Avenidas Hidalgo Y José María Pino Suárez-Avenida Hidalgo-Avenida
Morelos-Avenida Zaragoza-Esquina de la Calzada Francisco I. Madero y Avenida Zaragoza. IV.-HORA DE INICIACION DE LA MARCHA. El Comandante de la Columna
ordenará que ésta emprenda la marcha al recibir la orden
que oportunamente le será dada. V.-PUNTO INICIAL
DEL DESFILE. a) .-Para los elementos Cívico-Deportivos.
Esquina de las Avenidas Hidalgo y José María Pino Suárez. b) .-Para los elementos militarizados. Esquina de las
Avenidas Libertad e Hidalgo. VI.-PUNTO DE DESINTEGRACION bE LA COLUMNA. Esquina de la Calzada Fra n-

12

13

�cisco I. Madero Y Avenida Zaragoza. vn.-PRESCRIPCIONES DIVERSAS"
*

*

*

A las 6 de la tarde en punto hizo alto la eno_rme .coL. Alemán en la coloma Miramitiva e1:cabezada po:b=~ e~\&gt;r. Morones Prieto, el Gral.
vall:. Alll se encot:jc Santos Cantú Salinas, Presidente
1'fati~~ Ramos, e
hombres de empresa, y representanMumcipal, numeroso~ tituciones de servicio, mutualistas,
tes ~e toda clase t~e mssculturales más nutrido contingente
sindicales, recrea iva ,
,
de público.
Pocos minutos se detuvo en ese lugar la com~tiva, ~~~
.
a dar idea de las proporciones
ficientes sm embargo par
rtaba a lo alto la amplia
. to • Un enorme arco
co . ales formando un toreci'b'imien
.
avenida adornado con motivos region
do armónico y atractivo.
.
i araban los 21 cañonazos de ordenanMientras s~ .d sp
al viento las marciales notas
za la banda militar lanzaba
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· dad tal que
,
N . al momento de una so emm
'
del Himno acion ,
. del público por manifestar
no o~stan:,e l:U ~;~~:~~;istrado se mantuvo quieto en
sus srmpa ias
. . . nos tendidos a uno Y otro
túnto que los soldados ( ;111~~~as' y los clarines sacudían
lad~ dehla ctallale,arprg:,e~a: :;as imp~niendo silencio.
el aire as a
.d
r un mismo impulso el público rubricó
Como movi O po
·v· México Viva Aleel acto emotivo gritando en coro , iva
'
mán!
Fueron impotentes los soldados para contener ~ ~a mu. ron vallas rodearon el automovil que
chedumbre; ro?1pie r Mor~nes Prieto Y el Gral. Matías
ccupabal Alemladnar,oenl Dde ·mano quienes pudieron llegar hasta
Ramos, osa u
él, y con lentitud se emprendió la marcha.

No dejarían ya de sacudir el ambiente los vivas, los
aplausos, la música de numerosas bandas, los cascos de los
caballos jineteados por charros, y surgiría a poco caminar
la policromía de las flores, el confetti y las serpentinas, que
como maravillosa lluvia caían de los balcones de las casas.
Fiesta de alegría, de satisfacción, espontánea y ruidosa, que
se desbordaba de un pueblo que ha sabido guardar distancias cuando no se le trata con la atención que merece; pero que se entrega sin reservas cuando se le escucha y se le
c&gt;tiende.
Siguió el desfile cada vez más compacto, al grado de
gue, al llegar la avanzada al cruzamiento con Pino Suárez
la columna se alargaba más allá de la Plaza de la Llave. Y
en este lugar se agregaron los contingentes compuestos por
millares de personas de los Sindicatos Independientes, de la
C.T.M., CROM, trabajadors libres, ferrocarrileros, mineros
metalúrgicos, mutualistas, profesionistas ...
En las aceras, balcones y azoteas, no había un lugar
desocupado. El entusiasmo aumentaba con la presencia del
Lic. Alemán, saludando de pie desde el automóvil descubierto. Su proverbial sonrisa amplia y franca, ganaba simpatías. Cuando se detenía la marcha la gente se acercaba
al automóvil y él con gesto amable saludaba de mano a
hombres, señoras y niños.
Reseñando este acontecimiento uno de los diarios locales decía: "Quizá incurramos en error, pero creemos que
nunca antes un Presidente había sido objeto de una recepción tan calurosa como la otorgada al Lic. Alemán. Es casi
seguro que las propias autoridades locales se sorprendieran
del delirante entusiasmo con que el pueblo entero recibió al
Presidente. Se calcula que en las calles del recorrido había
como 250 mil personas, lo que significa que no se presentaron exclusivamente quienes estaban trabajando".
Por fin, con la lentitud impuesta por la aglomeración
de las multitudes, llegó la comitiva frente al Palacio del

15
14

�Estado, profusamente iluminado. Se destacaban las columnas centrales, esbeltas, color rosa, como centinelas que brindaran la entrada a quienes, sin distinción alguna, vinieran a
colaborar con su inteligencia, esfuerzos y recursos al engrandecimiento de este girón de la Patria.
En la esquina noroeste se había construido un amplio
estrado, en donde tomó asiento el Lic. Alemán, acompañado de su comitiva. Desde el momento en que avanzaron los
automóviles frente al Palacio hasta llegar al estrado, una
l!.uvia de flores y confetti cubrió la atmósfera; las bandas
de música tocaban alegres marchas, los mariachis cantaban
la bamba y el público jubilosamente aplaudía y vitoreaba al
Lic. Alemán. Merecía aquello el título de apoteótico.
Pudo con esfuerzos hablar el Dr. Morones Prieto. Ostensiblemente emocionado saludó al pueblo agradeciendo su
cooperación, que ofreció al Lic. Alemán en correspondencia
a su labor constructiva en el alto puesto que ocupaba, digna
de un México mejor.

. Pero no es del caso adelantar los acontecimientos. Sigmendo el curso de los sucesos, cabe decir que terminado
aquel primer acto se realizó en la noche un banquete popular al que asistieron más de tres mil personas.
. Sir~ió de campo de operaciones el amplio patio de la
Um~ers1dad de Nuevo León. Ofreció la cena a nombre del
Go?1ern_o del Estado el Lic. Raúl Rangel Frías, Rector de la
Umvers1dad de Nuevo León. Ofreció la cena a nombre del
momento, de buen corte literario, a la altura de los intelectuales presentes.
. Cont~stó en representación del Presidente de la Repúb~ca el_ Lic. Antonio Martinez Báez, Secretario de EconoHizo el elogio del magnífico discurso que se acababa
a~ es:~char y al agradecer aquel homenaje repetía la adm1rac1on que les causaba cuanto habían visto, merecedor todo ello del renombre ganado por Monterrey como primer
centro productor de México.

1:1ia.

. Con esta jornada se cerraron las actividades de aquel
día.

A los aplausos tributados al Dr. Morones Prieto, siguió
un coro general pidiendo que hablara el Lic. Alemán. De
pie, siempre sonriente, pronunció un discurso improvisado
lleno de emotividad, que fue interrumpido frecuentemente
por los aplausos. En uno de los períodos expresó:
"No podemos olvidar esta gran demostración que hemos recibido; es el mejor aliciente para seguir sirviendo al
pueblo de México; estén ustedes seguros que nuestro paso
será para convivir con ustedes aquí en Monterrey, para conocer de sus problemas, para hacer esfuerzos en cooperación de las autoridades locales y con ustedes en la solución
de problemas de trascendencia para el Estado de Nuevo
León".
La historia nos dice que el Lic. Alemán cumplió sin regateos cuanto ofreció en beneficio de Nuevo León.

16

17

�ERNESTO JAFFE

THOMAS MANN VISTO POR SUS HIJOS

·7 ·

anto la persona como la obra de Thomas Mann, •
han sido objetos de muchos estudios, de aspecto crítico no
menos que de especulaciones analiticas. Sus cartas, que llenan, como las de Rilke, un gran número de tomos, ponen de
manifiesto los contactos innumerables que se le abrieron, al
poeta y al hombre privado; cartas, que permiten y animan
a llegar a conclusiones retrospectivas con relación al autor
de las mismas, siendo esto, desde luego, el propósito y fin
de tales publicaciones. En estas colecciones de cartas encontramos, como es natural, un gran número de mensajes
epistolares dirigidos a sus hijos. Todavía no existen, hasta
donde se ha podido saber, cartas publicadas de éstos, la
mayoría todavía sobrevivientes; pero veremos que de lo
unilateral de la correspondencia paterna, también se permitirán conclusiones pertinentes a nuestro tema.
Thomas Mann tenía seis hijos -tres hombres y tres
mujeres y en cada caso todos sacaron los dotes inherentes a
• Thomas Mann, Premio Nobel 1929, nació en el año de 1875, en Lu2beck Alemania, ciud a.rl-estado a u tónomo ha nséatico, de una fa milia
bien a r raigada en d icho puerto pequeñ o soberano. L a casa comercial
de su s antepasados se dedicaba, en escala m ayor , a la imporl ación,
que er a l a actividad principal de est as ciudades m arít imas. L a esposa.
de su pad re nació e n Brasil, Née da Silva, de pad re alemán y m a d re
brasileña. El padre ocupaba el p uest o de 'Senador'.

19

�las musas, todos se han dedicado a la pluma en forma más
o menos pronunciada. Consecuente nos parece si pensamos,
en primer lugar, en el hijo Klaus, a quien una muerte prematura llamó a la edad de 43 años, y en su hermana y
compañera de viajes y peregrinajes, Erika. Klaus llenó su
vida breve con intensas actividades de escritor, que proporcionan, en forma directa e indirecta, una fuente abundante de rasgos autobiográficos. Erika ha sabido congraciarse
con nosotros, sobre todo, por su diligencia cariñosa, procurando por el trabajo y las obras de su padre, durante Ja
vida de él, y, posteriormente, editando su compendio epistolar; tarea, admitimos, no fácil y bastante delicada para
un miembro íntimo de la familia.
El padre vivía dedicado a sus hijos durante los años
de juventud y de desarrollo, en una p r o x i m i d a d
alentadora y, a la vez, correspondiente a su sangre nórdica ('hanseática') con una distancia que exigía respeto. Su
actividad de escritor, muy reglamentada, prohibió por demás un acercamiento intimo y constante. Lógico es, por
ende, que debe haber tenido, para ellos, una presencia a
veces un poco misteriosa, reservada y casi arcana. Lo llaman el 'Mago' ('Zauberer'), un ser, permitida sea la comparación, que desaparece, como detrás de una cortina, durante ciertas y bien definidas horas del día, para dedicarse
a ciertas, pero indefinidas obras de 'Magia'; para volver
después, hecho misterio, al seno de la familia. 'Magia' también, desde la infancia de los hijos ---&lt;:orno Klaus lo cuenta
en sus memorias-, porque sabía dispersar el miedo natural de niños a los espantos y espectros de 'malas intenciones', que 'amenazaban' la fantasía preocupada de los chicos en la oscuridad o semi-oscuridad de sus dormitorios, en
una forma soberana y medio-humoristica. "Llegó", así relata Klaus Mann en su libro autobiográfico 'Der Wendepunkt' ('El Punto de Retorno') con referencia a un intruso nocturno de cualidades específicamente martirizantes, "a
nuestra recámara a la hora de dormir --de por sí un hecho
poco acostumbrado-- y empezó a discutir con nosotros un
'plan estratégico' para ahuyentar al huésped ingrato de
20

nuestra fantasía. Este individ
..
se dejen asustar. No lo mir uo, di~o, no es de_temerse. No
saparecerá solo si· se d
en, sencillamente, s1 vuelve. De,
a cuenta de qu
d.
de él, porque, para él es una si
. . e na ie se preocupa
p~er atraer la atendión de na~tc1~n penosa Y ridícula no
aleJa, hay que insistirle
e. Si a pesar de ello no se
'largue'. Díganle que el ~~~~~z ~uerte ~=ro atenta, que se
adecuado para espectros h
orio de runos __ no es un sitio
suficiente tal admonició one~tos Y de verguenza. Si no es
Vds. es una persona
~ue ~n agregar que el papá de
ritus indecentes en la Y ircasc1ble Y que no permite espícasa. on esto se
. .
porque es un hecho mu
.
.guramente se ira,
1
que me pongo muy agr;si~:noc,ido en ,c r~ul?s espiritísticos
cía
Secrnim
y pesado' Sl pierdo la pacien. . . b~uOS su consejo y
h
.
Fue un éxito completo
ya no ~bo mas encuentros.
0
t
lúcida, hasta qué grad/ ~ ~ e~oS ro e!1 forma bastantP.
11
dre, aun en el mundo sob g a influencia de nuestro panos años lo llamamos "E~e;~ur~. D:sde aquellos tempradespués viendo que no le dis go ' primero entre nosotros,
mos oficialmente Y en P
gusta?ª este 'apodo', se lo diermanenc1a . . . "

m:•

f

Su firma, al pie de las cartas
..
través de los años, de esta fórm a sll;S ~Jos, consistía, a
cuentemente a una simple 'Z' d ~1,a magica: r~ucida freocasiones hasta sin más 1 d e Zauberer) (Mago' ), en
municaciones cortas 1 sa u os cuando se trataba de como falta de intimid~a° ~ue no debemo~ de interpretar coción de confianza
' smo, al_ contrario, como demostraque no necesita de muchas palabras.
Empecemos con Klau M
.
en 1906 siendo más
s ann, qmen nació en Munich
'
o menos un año men
na Erika: entre su abund t 1 bo
or que su herma.
an e a r periodísti
1·
na se encuentran dos b
ca Y Iterayos contenidos en par;e ::s n~tamente autobiográficas, cuser Zeit' ('Hijo de est . cu ren uno al otro: 'Kind die~924, publicada en el :oe~~c~~j2 comenza~a alrededor de
Wendepunkt' ('P t d
' Y la arriba mencionada
.
un o e Retorno')
bl. d
baJo el título 'The Turnin p Oi , ' P~ ica a en inglés
g
nt , Y editada posteriormen-

21

�te en 1952 la versión alemana, hecha y ampliada por el
mismo autor.
En la primera obra, casi al principio, anota el autor,
en ocasión de la ausencia de la madre a causa de dolencias
que la llevaron por un tiempo a un sanatorio de Suiza: " ...
nuestro padre, no obstante su clara observación, no tenía
nada del 'furor educativo' del Barón X (sigue la comparación con el jefe de una familia aristocrática muy conocida) ... " Estas palabras cortas acentúan el contraste entre
su 'registro' de hechos y su reacción al mismo. "Los grandes dignatarios", sigue diciendo el 'Wendepunkt', "de la jerarquía no pueden estar sujetos a la crítica, lo que no quiere decir que por eso pueden o deben causar malestar y ansias. Ellos son como son y deben de tratarse con respeto.
Sólo así hay armonía. Nuestro padre, por ejemplo, puede
ser muy generoso y hasta juguetón, si se dobla una ante
sus pequeñas debilidades. No mira bien uñas con señales
de 'luto' ni está conforme si usamos el pulgar para ayudarnos con la comida. 'Por Dios', exclama, con el pulgar No!.
Si necesitan ayudarse con algo, agrega un poco divertido,
usen la punta de las narices o el dedo grande del pie. Pero
con el pulgar nunca! Su aversión es a veces caprichosa e
irracional. De las 9 hasta las 12 horas, es indispensable
guardar sileucio absoluto, porque 'trabaja', y de 4 a 5 de
la tarde, porque es la hora de la siesta. Entrar en su estudio cuando ahí se encuentra misteriosamente ocupado, es
un' crimen. Ninguno de nosotros se hubiera atrevido. Se
enoja por menores 'pecados', y cayendo en desgracia con él
significa sufrimiento, precisamente porque no suele desahogarse en forma vociferante. Su silencio es peor que un
sermón de censura. Ni tampoco es fácil prever como reaccionará. Mamá sí regaña, cuando se trata de las pequeñas
maldades infantiles. Al padre no le afectan, frecuentemente,
transgresiones de mayor importancia, p~r~ lo_ ~ueden irritar, en cambio, errores para nosotros ms1gmf1cantes. La
autoridad paterna no razona".
Estas memorias -me refiero a los dos libros arriba
22

citados, aunque se encuentran muchos apuntes autobiográficos en todos sus demás productos literarios- representan una fuente inagotable para el análisis de Th. M., del
hombre Y del poeta, desde el punto de vista de sus hijos, y
se perdonará por ende, si este pequeño ensayo se revela
como una serie de citas de la obra del hijo, ligadas entre sí por breves frases o comentarios.
Se implica, sin duda, algo axiomático, cuando se trata
de hijos de fama reconocida que el nombre del padre representa una obligación, y doblemente cuando su hijo se
dedica a una actividad igual o parecida. El público, la crítica, se sienten provocados a hacer comparaciones, se habla de 'responsabilidad familiar', y tratándose de figuras
P_romi~entes en algún ramo de las Bellas Artes, la ayuda
s1mpat1zante y propagandista de la casa editora, o, en su
caso, del agente mediador artístico, es efímera. Existen muchos ejemplos, demasiado conocidos, y hablar de ellos reventaría el marco de este pequeño tratado. El autor de estas líneas se acuerda, con pena, de la crítica disonante y
destructiva, de que fue objeto, en su tiempo, el hijo Sieg-·
fried, ·compositor también él, de Richard Wagner, y que no
estuvo, en algunas revistas satíricas, arriba de ridiculizar
hasta la fisonomía tan obviamente parecida entre padre e
hijo.
Sin embargo, no es éste nuestro caso. Tampoco sucede,
como es de suponerse, lo contrario. Es natural que sus editores reclaman a Klaus Mann, entre paréntesis como hijo de su padre; no menos obvio es que el hijo, independiente aunque se sienta, se deja influir, sin que sea un acto de
voluntad por el estilo o por rasgos psicológicos, de la obra
del padre. Pero tomando en cuenta estas circunstancias no
se puede negar que se trata de un valor, no indiscutible,' pero original, típico y alejado del ejemplo netamente familiar.
T~n es así que el padre ayuda, hasta cierto grado, el lanzamiento de la publicación de una de las novelas mediante una
introducción en que se identifica con las aspiraciones liter arias de su hijo. Desde luego menciona en dicho prólogo que

23

�cree notar ciertas semejanzas entre detalles que pueden haberse originado en la obra de él -y de su también esc:itor
hermano Heinrich- pero da simbólicamente su 'Imprimatur' a dicha introducción, permitiendo su publicación en el
libro, ya que la novela en referencia (escrita en 1939) ha?ía
sobrevivido a su autor y las palabras introductoras hab1an
sido, en un principio, texto de una carta que le había e:;rito en fecha anterior. Dice esta carta, entre otras cosas: No
cabe duda que eres un 'heredero', uno que supo 'acostarse
en una cama ya tendida'. Pero también hay que saber 'heredar'· heredar es la esencia de la tradición Y de toda cultura. De todos modos: mis sinceras felicitaciones ... "
Durante los años de infancia -así se acuerda K. M. er:
su libro "Kind dieser Zeit"- los Üiños se deleitan y divierten como era muy común en aquellos tiempos, con un territorio de muñecos o títeres, auto-construido, en que presentan pequeñas comedias, resultados de su fantasía. Entre ellas figura una obrita 'dramática', cuyos eventos toman lugar en un gran vapor transatlántico. El capitán,
natural es no puede ser otro que el mismo papá -quien,
típicamente, poco se deja ver entre los compañeros de viaje-, la madre se ocupa del abastecimient? de víveres, ~e!
bienestar de sus encomendados, y los pasaJeros son los mismos hijos, cuatro, porque todavía no habían nacido los dos
últimos. Básicamente ya vemos, en forma infantil afectuosa, los principios de la relación entre las generaciones.

tre (fruta tropical que no se veía fácilmente en la dieta
diaria de aquel entonces), explicando esta arbitrariedad
poco natural diciendo: 'Sirve para que Vds. se acostumbren a tiempo a las injusticias del mundo.' Esta observac~ón frív~la Y despótica nos había de servir de lección para
anos vemderos. Mamá sí, todo conocía y sabía, nuestro padre, empero, se entendió de algunas cosas sutiles, por lo que
a veces se nos hizo legendario. Tenía el don de animar nuestro largos_paseos a pie que a nosotros nada nos gustaban,
transformandolos en caminatas por el mundo de las hadas.
Hablaba d~ P:ados encantados, de selvas llenas de misterio y
~e acontecimientos fantásticos. Por lo demás, pasaba su
tiempo en el 'cuarto de estudio', vedándosenos estrictamente la entr~da. Teníamos que guardar silencio absoluto, y si
se nos olvidaba esto, un ligero toser detrás de la puerta cerrada nos acordaba de nuestro deber".

Posteriormente, en el mismo libro, encontramos la siguiente observación: . . . "Nuestro padre guardaba mucha
reserva y tenía un contacto muy limitado con Jos quehaceres y preocupaciones diurnos de la familia. Tení~! en c~bio, una fuerza más sugestiva, si en alguna ocas10n nos dirigía la palabra o si quería emprender pers.~nalmente algo
· excepcional (la visita en grupo a una funcion del teatro,
por ejemplo) . Sus comentarios se nos hacían casi clásicos,
por la sencilla razón de que poco se le oía ~ablar. ~e acue~do de una ocasión en que, durante la comida, le dio a Er1ka, la hermana, y a ella únicamente, un dátil para el pos-

Crece el hijo, y lógicamente se desarrolla en él como
en cualquier persona de intelecto individual, a pesar' de to•ªª armonía un cierto complejo de padre a hijo. Busca Ja
manera de oponerse a la influencia imponente paterna y sigue un camino literariamente rebelde para rehabilitarse
ante sí mismo. Tiene 17 años, cuando habla del fragmento
de una novela (no publicada) titulada significativamente
"Ant: la Vida" ("Vor dem Leben"), de la cual cita algunas lmeas que _revelan su entonces estado de ánimo: " ...
~e en aquel tiempo cuando dependía intelectualmente de
mi padre, que intenté, con todo el esfuerzo posible hacer
resaltar en mí todo lo que me parecía opuesto a su i:iodo dP.
pensar. Leyendo la 'Montaña Mágica', que ya se encontraba en sus capítulos finales, y estudiando sus obras anteriores, me quise dar cuenta de lo que -a1gún día- pudiera
confrontar con :sta roca sólida del espíritu productivo. Hec?o rebelde, q?is: acentuar lo patético en lugar de la iroma, el arte plast1co ante el son musical, lo católico en vez
de ~u protestantismo, y la idea de la vida en lugar de la simpatia con la muerte (el 'Eros' como símbolo del ser terrestre contra 'Eros' como seductor a lo transcendental, el lirismo, en breve, de Stefan George, contra 'La Muerte en Vene-

24

25

�cia'); y, finalmente, lo extravagante, lo excéntrico, lo extremo contra la moderación y la reserva, lo irracional contra todo lo que la razón dicta y prescribe. Sin embargo,
mientras construía tales contradicciones y vivía en este ambiente de extremos, no anhelaba, de todo corazón, más que
el mismo aplauso de él ... "
Se da cuenta, con una ingenuidad excepcional, de que
está buscando precisamente la comprensión y el 'consensus' de su progenitor para sus tesis y para lo que considera
como su propio terreno ideológico individual. De este n;_odo confiesa, al final del libro mencionado: "La desventaJa,
a que estoy expuesto como pocos, consiste en la cautel~ c~n
que se me acerca. No he encontrado, hasta ª?ora, a mn?un
lector, que no guarde cierta reserva, y no solo el ~~em1go,
sino hasta el intimo amigo 'construye' alguna relac1on ent re
la obra de mi padre y lo escrito por mí. Se me juzga, o condena, porque soy el hijo. H~biera podido ?uscar, desde un
principio, algún modo de quitarme de encima este lastre,
usando, por ejemplo, un seudónimo, un 'nombre de pluma'
-no sería la primera vez que alguien se haya valido de esta 'salida', pero nunca me ha durado tal escudo-- pero, aun
suponiendo que haya podido guardar este 'antifaz' por UI~
tiempo prolongado, me pregunto si es admisible huir as1
de los problemas de la vida propia, problemas que a la vez
implican la más profunda responsabilidad. Me acuerdo que
en ocasión de una reunión literaria en Berlín, una dama, a
quien me presentaron, me dijo ¡Muy inter~sante, /oven;
¡La sombra del Titanio!. Con amargura reacciona el Jov_en
contra las personas que intentan devolverlo a compleJos,
los cuales cree haber vencido. Sin embargo, confiesa después, haber publicado algunos artículos sin mencionar
su nombre como autor: ensayos sobre Rimbaud, Huysmans
y Trakl. Pero pronto se supo quién era el ~óni~o, con el
efecto que el mismo editor le urgía que se identificara co~1
lo escrito por él. Existen algunas anécdotas, no poco satlricas, a raíz de este conflicto. El dramaturgo Bertolt Brecht quien la misma aversión tenía contra el padre como
co;tra el hijo, mandó publicar en una revista, la pregunta
26

no menos platónica que cáustica: 'Todo el mundo conoce a
Klaus Mann, al hijo de Th. Mann. Pero ¿ quién es Thomas
Mann?' En otra ocasión, durante las fiestas de Navidad
(1925), Th. M., le obsequió a su hijo un ejemplar de la
'Montaña Mágica', con la dedicatoria escrita a mano: 'Al
estimado colega -su 'esperanzado padre' ¡Klaus M. mostró
estas líneas jocosas a sus conocidos, se hicieron del público
en general y crearon muchos comentarios, favorables y desfavorables. "Este tipo de dedicatoria", escribe KI. M., "me
parece característico en cuanto a la conducta que guardaba en aquellos años para conmigo. Esta conducta, resultado de una mezcla de benevolencia irónica y de reserva observadora, o sea medio escéptica, medio jocosa. No creo
que haya tenido, alguna vez, serias preocupaciones con respecto a mi persona. Contra tal disposición le protegía cierta indiferencia natural, y probablemente su confianza en
mis instintos sanos y en mi propio intelecto. Seguramente le
deben de haber afectado de vez en cuando ciertas extravagancias mías, quizás más de lo que quería demostrar abiertamente. En cambio, nunca abandonó su arraigado principio pedagógico que le prohibía inmiscuirse en detalles, con
el propósito de influir con más efecto por el ejemplo de su
propia disciplina y dignidad. Le gustaba el papel de espectador de nuestras travesuras y picardías. A veces miraba
con una sonrisa divertida, a veces fruncía la frente, pero sin
intervenir de su parte ni demostrar un interés demasiado
serio en nuestras actividades. ¿Se daba cuenta él de qué hacía y cómo y dónde pasaba yo el tiempo? ¿De qué clase de
amigos tenía? ¿ Qué actividades desarrollaba durante largos
meses, en qué vivía lejos de Munich, lejos de la casa paterna? Yo creo que no. No era costumbre de él hacer preguntas para enterarse de las aventuritas de su 'hijo pródigo'
cuando volvía al seno familiar".
Th. M., era un gran recitador de sus obras. El autor de
estas líneas se 1'udo dar cuenta de ello personalmente, cuando leyó, ante un grupo pequeño, los primeros capítulos de
la 'Montaña Mágica', todavía no terminada, debe haber sido
poco después de la primera guerra mundial, probablemente
27

�en 1919 ó 1920. Pero dentro de su familia, y en presencia, a
veces, de sus amistades íntimas, recitaba con frecuencia partes de su obra 'en construcción'. Es de comprenderse, por
ende, que Kl. M., siempre hace referencia a dicha obra, a su
estilo, a su progreso, y se explica, que casi inevitable fue
dejarse influir por tales impresiones magnéticame?te a~activas. La voz de los protagonistas novelescos se 1dent1f1ca,
para él, con la voz 'sonora' del padre, cuyo efecto m~s allá
se une a las 'voces' de Nietzsche, Novalis, Walt Wh1tman,
Rilke Stefan1 George y Rimbaud. Se acuerda, pasados los
años,' de una noche de Navidad, cuando el padre leyó parte
de la novela Goetheana 'Lotte en Weimar'. "Qué sinfonía de
palabras", exclama, "Arte de magia! Habló Goethe, no -~l!
Era Goethe 'redivivo' (revivificado) él que entró en acc1on
con sus sueños y pensamientos. Nuestra fantasía vio en persona al gran creador del 'Fausto', lo vió levantarse e~ la mañana, estudiar, trabajar ante su escritorio
dedicarse a
la tarea diaria de su productividad poética; vio entrar a las
personas del ambiente familiar, al hijo, al camarero, etc.
Oímos las palabras de él como transferidos al siglo_ pa_sado,
hace 100 años. Seguimos sus reflexiones como por md1screción misteriosa y a la vez transparente. Nos enter~os ~e
sus dudas de confesiones y de fragmentos de su sab1duna
universal.' Y todo esto como 'regalo de Navidad' por parte
de nuestro padre! Un obsequio raro y único, ¿no es verdad?"

Pª:ª

Las cartas del hijo al padre -esto se desprende de las
contestaciones de éste último- nunca dejan de comunicar,
a través de los años, en forma de preguntas, de admiración
y de comentarios, el profundo interés que tiene en el progreso de su obra y en sus ruturas intenciones.
La hija Erika, un año mayor que Klaus, representa,
dentro del marco de nuestras especulaciones, una personalidad más pasiva, o, mejor dicho, menos directa. No del todo, porque a ella se debe, entre otras cosas, el tomito que
trata del último año de la vida de Th. M.

Aparte de esto, existe de ella escrito mancomunadamente con su hermano Klaus, el pequeño relato de un viaje que hicieron los dos por el mundo, un viaje aventurero y
a veces aventurado, durante los años de 1928 y 1929, dando
conferencias en varias partes, sobre todo en los EE.UU.; pero no es de gran interés esta obrita para nuestro tema. Si
bien es cierto que propagan, durante el curso de su itinerario, en cierta forma sus intenciones literarias aprovechando
el prestigio del padre -viajan bajo la 'bandera' de los
'Mann Kinder' (Hijos de Mann) y se dejan pasar por 'gemelos'- también lo es que encontramos pocas referencias directas a las relaciones familiares. Disfrutan, desde luego, de
una recepción privilegiada, que debe.n al nombre de 'Mann',
pero no buscan abiertamente la publicidad sino a través de
sus propias personalidades individuales. Cierto es también
que costean sus gastos sin la ayuda paterna y, juzgando por
lo que se ha dicho con anterioridad, es de dudarse si el padre se haya dado cuenta exacta de las vagancias, hazañas y
los contratiempos de la referida escapada filial.
El cuadernito de Erika sobre el último año de su padre
(1955) es un documento sumamente humano y sentimental,
lleno de recuerdos íntimos y de interés general, y da cuenta
del importante trabajo que ha podido desempeñar como
asistente, secretaria, ayudante personal al lado --casi continuamente- de Thomas Mann. "Voy a hablar, así empieza, únicamente de él, de sus reflexiones y pensamientos, de
su último año, de los últimos días, de las últimas horas.
'Cuando se es viejo', me dijo alguna vez, 'y se acerca el fin,
hay tanto que pesa sobre uno. La sombra de melancolía, de
ansia y perplejidad cae sobre la etapa otoñal'. Sin embargo, cambia de parecer posteriormente, porque la fortuna le
ha preparado, antes de que se fuese para siempre, una serie
de días felices, de fiestas, de éxitos literarios y honores especiales que apenas caben en este año de 1955". Y la hija Je
ayuda, en forma activa y congenia!, en la redacción y co-

28
29

�Tan ligada se encuentra emocionalmente al padre que
presintió, con una anticipación de meses y durante una enfermedad nerviosa, la muerte de su padre tan vivamente que
causó alarma en el hospital, donde se encontraba recluida,
hasta que lograron convencerla que era cosa de su imaginación perturbada.

rrección de ensayos, pláticas o conferencias que se van pr~sentando a menudo en estas últimas fechas. Es el 150 amversario de la muerte de Friedrich Schiller Y es preciso preparar, para audiencia pública, un tratado ~obre la vida Y
obra de este gran poeta humanista. Como siempre le sucede a Thomas Mann, no halla camino para conformarse con
un examen corto y conciso de su temario, extiende el hilo de
sus pensamientos más allá de los límites convenientes Y le
da una profundidad abundante, de manera que la 'secretaria' es la que forma, de una obra literaria extensa, una co~-ferencia de una hora. Relata la hija, cuando se acerca el dia
del 'Homenaje a Schiller': "Mi papá no deja de asegurarme
que no me 'culpa' a mí por los cortes de que fue objeto su
ensayo a manos mías ni por lo 'flaco' del discurso. 'Tu has
hecho todo lo posible', me dijo, queriendo expresar que tan
arte es cortar una pieza larga a sus dimensiones convenientes, como ensancha y enriquecer un -fema con 'medidas Homéricas'. 'Nuestra conferencia", ni más ni menos. Con esto
está dicho todo". Se desprende también de observaciones de
terceras personas, que ella intervino, con lápiz o pluma, restando pasajes demasiado largos o complicados al 'Dr. Faustus', aceptado esto seguramente con beneplácito por el padre, porque sin duda sentía que no se puede haber ~ratado
de apuntes de importancia. Tratándose 9e conferencias durante el último año, Erika lo acompaña casi hasta la mesa Y
lo observa desde el fondo del foro para ayudarle en lo que
se pudiese ofrecer. Además se ha hecho costum?~e qu_e ~lla,
cuando se da la oportunidad de una presentacion pubhca,
primero se entera de las condiciones de la sala, ?el. aula o
teatro donde habrá de hablar, en cuanto a la acustica Y la
colocación del conferencista. Ha sido necesario esto porque
Th. Mann, como ya se ha mencionado, era un buen intérprete de lo escrito por él, novelas, ensayos, discursos etc. Y que
dependía mucho de su posición física con relación a los oyen- _
tes a fin de que no se perdiera algún detalle. "Había lugares,
donde la persona, que no quería perder visualmente al público tenía que dar vuelta a la izquierda, a la derecha, con
la cabeza, tomando a la vez en cuenta un micrófono inmóvil.

Golo Mann, el tercer hijo de Th. M., nacido en el año
de 1909 y actualmente historiador y catedrático del Instituto Universitario ('Technische Hochschule') de Stuttgart,
mandó publicar, en 1965, un cuaderno dedicado a su padre
en ocasión del décimo aniversario de su deceso. Se llama
Stncillamente 'Thomas Mann' y contiene reminiscencias que
conserva del difunto, una bibliografía de sus obras y de las
traducciones de las mismas (36) países). Está precedida esta pequeña obra por el último retrato -dibujo que se hizo
de él, acompañado por unas palabras de Erika que analizan
el espíritu de dicha semejanza: "El diseño de la cabeza, seria, delgada, con la mirada introspectiva y pensativa, representa quizás la mejor imagen que de Th. M. tenemos". Las
memorias de Golo M.,empiezan con unas líneas que recibió
su padre de urí autor, famoso en su tiempo, pero actualmente
medio olvidado: "Que la esposa de un escritor publique, durante la vida de él, un libro sobre su marido -se trata del

30

31

Aparte de una colección de cartas (256) dirigidas á Ernst Bertram, escritor y catedrático de la Universidad de Colonia, y que se editó con la colaboración del Museo Nacional 'Schiller' en 1960, todo el compendio epistolar de Th.
Mann lo publicó la hija Erika. Son tres tomos, cuyo contenido empieza con el año de 1889 -cuando tenía 14 añoshasta 1955, año en que falleció. Cada libro contiene un apéndice o glosario muy extenso y detallado que sólo un miembro íntimo de la familia lo hubiera podido compilar. Cabe
• sus cartas a la
mencionar que Th. M. dictó algunas veces
esposa, y a veces a la hija; a ésta última especialmente
cuando se trató de una traducción posterior al idioma inglés,
como se ofreció con cierta frecuencia durante los últimos
años.

�mencionado autor- no es muy común ni me parece a mí
discreto o conveniente". "Espero", dice Golo M., "Que no se
aplique este modo de pensar, mutatis mutandis, a estas líneas. Este pequeño tratado no es un libro sobre Thomas
Mann ni es un análisis serio de su obra. Para esto hay críticos más competentes. Yo me limito a hablar de algunos recuerdos que conservo, personales y en su mayoría de carácter alegres".

vidar lo leído y lo visto tan luego que su 'trabajo' esté terminado. A tal grado que confiesa -un poco irónicamentenunca saber más sobre algún asunto de lo que sobre él escribe. "Seguramente está exagerada esta 'confesión', pero si no fuera así sería difícil, sobre todo para un novelista,
cambiar de tema y variarlo de una obra a la otra. Los conocimientos profundos que abarcan totalmente una sola rama, son cosa de científicos (hombres de ciencia).

"Mi padre tenía un sentido muy pronunciado en cuanto a las obligaciones que imponen la tradición y la continuidad, de cuyas raíces nacieron su primera novela grande 'Buddenbrooks' (la del premio Nóbel) y muchas frases e ideas
en sus trabajos posteriores que demuestran su apego a la
herencia espiritual . . . Además tuvo un talento muy especial de imitar a ciertos personajes con quienes cuítivó relaciones amistosas o profesionales", resultando a veces que
dichas personas se encontraron --o creyeron encontrarse- casi físicamente retratadas en su obra novelesca, como pasa en las 'novelas-claves'. El efecto de tales 'descubrimientos' supuestos, o no supuestos, no fue siempre del
agrado a los así aludidos, como pasó con la figura de 'Mynheer Pepperkorn' en la 'Montaña Mágrca', qué -no cabe
duda- tiene rasgos inequivocables del eminente dramaturgo alemán Gerhart Hauptmann. A pesar de ello hubo, sin
embargo, una amistad duradera entre ambos hombres de
letras.

"Desde luego sabíamos", dice Golo M., "de que obra
se estaba ocupando en su tiempo, pero no le gustaba hablar
dr: ella, y menos, entrar en detalles. Vivia como en dos
mundos, en el de su trabajo que para él era el más importante -más importante que los sucesos políticos y sociales,
y que a veces demandaban su interés muy en contra de sus
propios deseos y, obligadamente, en él del ambiente diurno
y rutinario. De niño, nunca me pude explicar por qué con
frecuencia se le veía cansado, de mente ausente y de disposición rara cuando salía de su 'estudio'; ésta falta de armonía interior se comunicaba a todos los presentes de la familia y de tal manera llegamos a saber, indirecta-, 'subterráneamente' qué le preocupaba y con qué problema crítico se enfrentaba".

"Nunca me tocó ver personalmente", escribe Golo
M., "al emperador Guillermo II., pero lo 'ví' perfectamente a través de las descripciones de mi padre que había tenido la oportunidad de observarlo de cerca en Munich, en
vari~s ocasiones, y que supo imitar a la perfección su voz
y sus gestos". Este arte, me parece, están íntimamente ligado con la profesión del escritor, cuyos temas se basan en
la observación detallada de la vida real. "En una carta escribe que para sus trabajos necesita ver y leer mucho, con
el fin de documentarse ampliamente, pero considera como
algo característico de su mentalidad el poder fácilmente ol-

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"Cuando todavía estudiaba en el 'gimnasio humanístico'
(Preparatoria, Bachilleres), me pidió, en una ocasión, la
fotografía de un condiscípulo mío, quien le había hecho alguna impresión, al visitar él la escuela. Era aquél un joven español que hoy es un hombre exitoso de negocios y
mediador de asuntos de Economía entre los dos países. No
comprendí, en aquel entonces, tal pretensión, pero pasando el tiempo resultó que necesitó el retrato para la figura
principal de su tetralogía 'José y sus hermanos' con el fin
de estudiar detenidamente las facciones de este tipo de muchacho".
En su novela 'Koenigliche Hoheit' ('Alteza Real') describe la corte de un pequeño ducado alemán. Había pasado
anteriormente un dia en el ambiente de una corte así para
33

�luego narrar de él, agregando además lo que la fantasía le
dictó.
Presente o no presente nuestro informante, habla de
los muchos encuentros y visitas que hubo con personas del
mundo literario de la tercera década de este siglo: de Gerhart Hauptmann, por ejemplo, premio Nóbel de 1912, a
quien se sentía muy ligado espiritualmente. "El único
'Pair' -dice-- entre los literatos contemporáneos", aunque sabemos que tenía respeto y cuya amistad cultivaba
simpatía especial para con Hermann Hesse.
Del Conde Hermann Keyserling, filósofo báltico, otro del
grupo, de quien admiró sobre todo su don del discurso libre
espontáneo, que no lo perdió ni en una ocasión, cuando al
levantarse de la silla para ofrecer un brindis a los presentes,
levantó a la vez, por un descuido, también la mesa, tumbanda
todos los vasos llenos de buen vino. El famoso conde no se
dejó interrumpir en lo más mínimo por este pequeño infortunio. Th. M. era, como ya quedó dicho, muy J;&gt;uen conferencista, pero se le dificultó notablemente hablar en forma
libre y sin estar anteriormente preparado.
Se identificó en mucho con la tradición familiar, conservadora, del padre de él, particularmente, el senador Thomas J ohann Heinrich Mann, rico comerciante de una generación de importadores en la ciudad báltica de Luebeck. La
novela 'Buddenbrooks' realmente no es otra cosa que la historia 'romantizada' de su familia y, según Golo M., le gustaba a Th. M. hacer, a veces, comparaciones ad hoc.
"Cuando perdió, después de la primera guerra mundial,
gran parte de sus bienes, dice: 'Evidentemente tenemos aquí
un caso paralelo'. A su padre le había pasado algo parecido
cuando había llegado a la misma edad, como relata en los
'Buddenbrooks' ". Goethe adscribe a su progenitor aquella
parte de su temperamento que encamina hacia la serenidad,
lo formal, la mesura, mientras cree haber heredado de su
madre, la alegría, el regocijo vital y el espíritu de poeta.

34

"Vom Vater hab' ich die St.atur

"Del padre heredé la postura,

Des Lebens ernstes Fuehren;

La serenidad para guiar mi vida.

Vom Miitterchen die Fronhnatur,

De mi madrecita la alegría

Die Lust zu fabulieren".

Y mis tendencias románticas".

En relación parecida ve Th. M. la 'composición' de su
naturaleza. Tenía cierto orgullo en haber nacido de una familia patriarcal de comerciantes en gran estilo de las que
habían prosperado tantas en Inglaterra, como' en las ciudades hanseáticas de Alemania durante los siglos pasados
Y, como buen hijo, Th. M. "era fanático de la calidad cali
dad en todo, en lo material como en lo inmaterial o 'intelectual, Y en el desempeño del deber en todos sus sentidos.
"~í, soy hijo de comerciante", manifiesta serenamente, y
piensa: 'Del Comerciante Real' ('Koeniglicher Kaufmann')
del Comerciante aristocrático, de abolengo.
'
Mónica Mann ("Moni"), la cuarta de los hermanos
nac~ó en 1910. Se casó con Jeno Lányi, profesor húngar~
dedicado a la historia del arte que pereció durante la última guerra en el hundimiento de un barco. De ella tenemos
un libro autobiográfico 'Vergangenes &amp; Gegenwaertiges'
('El pasado y el presente') que relata en forma individual
Y distinta a los demás hijos, su vida desde la infancia hasta estos días. El libro se concentra, desde luego, sobre su
padre, aun en años posteriores cuando la vida matrimonial
1~ m~va lejo~ de él y le dicta actividades de otra índole. Est~. bien esc:Ito, con fluidez natural de estilo, y revela a la
hiJa de la literatura. Se encuentra trabajando sobre su tema favorito cuando le llega la noticia de la muerte de su
~adre, _Y ~one una cruz (que también figura impresa en el
llbro) mdicando el impacto que le causó tan infausta nueva. No mucho antes, pierde, como dijimos, al esposo en un
de.sastre marítimo, cruzando el Atlántico, salvándose ella
milagrosamente.
Aunque observamos muchas líneas paralelas con respecto a lo e~crito por los hermanos, tiene sus muy propios
puntos de vista Y, sobre todo, dedica partes interesantes al

35

�interés de Th. M. en la música. Este interés de Thomas Mann
en el arte de las musas, tiene algo excepcional para un escritor. Conocía a fondo, según esta hija a Ricardo Wagner, de
quien habla extensamente en varios ensayos, basados sobre
profundos estudios de su ,obra y de sus teorías; estima notablemente a Hans Pfitzner a quien se considera como el último de los compositores románticos, aunque murió pocos
años antes de Th. M. Le encantan, aparte del conjunto celestial de la orquesta y de la música clásica de cámara, los detalles de las composiciones, el laberinto de la teoría musical,
el origen de ideas y motivos que conducen a la metamorfosis musical. Se hace amigo de directores de orquesta de renombre, consultándolos sobre puntos que le interesan, sobre
la 'lengua abstracta' del mundo del sonido.
"Aparte de frecuentar la ópera y los conciertos no se
separa fácilmente, al anochecer, de su aparato reproductor
en la casa. Tiene un vasto repertorio de 'Lieder' de Schubert, Hugo Wolf y Strauss, de conciertos para piano, obras
sinfónicas de Beethoven, Mozart, Verdi, Weber y Tschaikowski, la Pasión de S. Mateo de Bach, óperas, cuartetos y
quintetos etc. Su atención se comunica a todos los oyentes,
el salón familiar se convierte en un auditorio silencioso y
devoto ... No hay cosa más sabrosa, continúa la hija, que
oir música en la propia casa y con un aparato bueno; estar
sentado, cerrando los ojos, escuchar a gusto el disco que se
acomoda al sentimiento receptivo del momento dado ...
Nuestro padre dominaba el programa. Le gustó el papel de
'director mudo' que no necesita batuta, pero que sigue los
movimientos del conjunto con ligeros movimientos del
cuerpo, de los brazos, anotando o subrayando mentalmente los pasajes de su mayor agrado".
Otro punto de interés -por cierto de menos importancia y de mucho menor intensidad- que recuerda al hija, es
él del mundo sobrenatural que durante corto tiempo fasci- .
nó al padre. Había en Munich un médico neurólogo, catedrático de bastante fama, Prof. Schrenck-Notzin, quien
quiso investigar los fenómenos de ultratumba, del espiri-

tismo u ocultismo, o como se quiera llamar. Th. M. se dejó
convencer que era necesario enterarse de este lado del pensar ~umano, ~ tomó parte en algunas sesiones. De lo que
escribe posteriormente sobre sus experiencias se desprende que se ha quedado con dudas muy fuertes sobre la existencia después de la muerte a través de tales manifestaciones. "Aceptó en principio", dice Mónica, "que era posible
combinar la realidad y lo irreal, lo verídico y lo impenetrable, lo limitado y lo que límites no tiene, cosas visibles y
cosas menos transparentes. Miró tales contrastes con tolerancia Y con el deseo, casi poético, de armonizarlos ... Llegando a la casa después de las 'sesiones', nos contó con cierta excitación la aventura de haber visto las agonías del
'medio' hasta lograr su materialización y como sintió con
asombro friolento el 'soplo del otro mundo'. La atmósfera
de este ambiente lo conmovió, sin duda alguna, y dos veces
por semana participó en las juntas espiritistas del referido neurólogo. Mi madre de inclinación 'matemática' con
toda seguridad no aprobó lo que debe haber considerado
como aberración de lo natural, pero siempre guardó el silencio dictado por él. Nosotros los jóvenes, en cambio, jugamos con estas ideas, dejando 'moverse' la mesita ocultista en un cuarto obscurecido al propósito, descifrando a
nuestro modo los mensajes del 'más allá'. Fue, finalmente,
para nosotros un pasatiempo, nada más; para nuestro padre resultó una experiencia pasajera a que probablemente
se deben ciertos rasgos místicos en una u otra de sus novelas ... "
Elisabeth ('Medi'), la última hija, nació en el año de
1918 Y se casó con el historiador italiano Guiseppe Antonio
Borgese. Escribió novelas, ensayos y otras obras diversas,
pero no tenemos, de ella, a la mano nada que se relacione
con nuestro tema.
Michael Manp, el más 'pequeño' ('Bibi') nació en 1919.
En él se reprodujo, aparentemente, la 'vena musical' del
padre. Empezó la carrera de violinista y violista haciendo
. .
'
v1aJes Y dando conciertos como solista en varios países.

36

37
\

�Posteriormente cambió de profesión, estudió letras para
terminar ocupando la cátedra de una Universidad de California.
Llegamos al fin de este pequeño tratado sobre Thomas
Mann como lo veían, y como lo siguen viendo sus hijos.
Existe además un libro biográfico bastante amplio del hermano menor de Th. M., titulado 'Eramos Cinco' ('Wir waren fuenf'), que ofrece un cuadro muy expresivo de la generación familiar anterior. De esa generación ya no sobrevive ninguno; se desprende, sin embargo, de la correspondencia de Th. M. que tanto él como su hermano Heinrich
lo leyeron con beneplácito y gratitud. Sería tema, quizás,
para otra ocasión, ocuparse de pormenores de este libro
de Víctor Mann.

I

TRES POEMAS

DEL
PROFR. LUIS TIJERINA ALMAGUER

"Cantor de Monterrey"
B I B L I O G R A F I A
Th. Mann, Cartas (Tres Tomos) editadas por Erika Mann. S. Fischer, 1961, 1963, 1965; Erika Mann, Das letzte Jahr, S. Fischer, Frankfurt A. M. 1956; Erika &amp; Klaus Mann, Rundherum, Das Abenteur einer
Weltreise, (Viaje alrededor del mundo), Muenchen 1965; Klaus Mann,
Kind dieser Zeit, Berlin 1932; Klaus Mann, Der Wendepunkt, S. Fischer 1952; Golo Mann, Thomas Mann 1875-1965, Bonn 1965; Monika
Mann, Vergangenes &amp; Gegenwaertiges, Muenchen 1956.

38

�ENCUENTRO CON LA PATRIA

¡Tánto tiempo buscándote en el tiempo
atisbando el reloj que no marcaba
el deseado minuto del encuentro!

'X'

E busqué en los desfiles de mi infancia
en las banderas que agitaba el viento,
en la sonora voz de las campanas
que repicaban la alegrf,a del pueblo ...
Pero no te encontré, te me perdiste
en la comba lejana de los cielos.
Te busqué cuando herian los metales
con sus bélicas notas, con su acento,
los oídos del pueblo que te amaba
con un amor antiguo y siempre nuevo ...
Pero no te encontré, te me perdiste
entre las voces múltiples del pueblo.
Te busqué en las tribunas levantadas
para cantar la gloria de tus hechos,
en labios de elocuentes oradores
al pie de tus antiguos monumentos ...
Pero no te encontré, te me perdiste
entre los adjetivos y los verbos.
Quise verte en la luz de los fusiles
y en el gesto 'Viril de tus sargentos,
en las espadas de los Coroneles
y en el heroico grito de tus muertos ...
Pero no te encontré, te me perdiste
entre sables, fusiles y sargentos.

41

�Quise hallarte en el linde del ejido
que escrituró Zapata a mis abuelos,
donde el hombre y el buey pacientemente
laboran en los surcos paralelos ...

Y por fin te encontré, Patria querida,
sin fusiles, sin sables, sin sargentos,
sin las espadas de los Coroneles
ni los tribunos gritos a tus muertos ...

Pero no te encontré, te me perdiste
entre el surco y el buey y los aperos.

T'3 hallé entre la sonrisa de los niños
y en la voz paternal de tus maestros.

Te busqué en los altares que los hombre::i
levantan a sus Dioses en los templos,
para pedir orando de rodillas
los salven de las penas del infierno ...

Luis Tijerina Almaguer

Pero no te encontré, te me perdiste
entre las oraciones y el incienso.
Te busqué entre columnas en las Logias
donde encienden la luz los Arquitectos,
y usan para labrar la piedra bruta
la escuadra y el compás por instrumentos ...
Pero no te encontré, te me perdiste
entre los aprendices y maestros.
Cansado de buscarte, Patria mía
por caminos, veredas y senderos,
en desfiles, talleres y tribunas
entre sables, fusiles y sargentos ...
Sin poderte encontrar, perdida siempre
en la comba lejana de los cielos,
Me senté a descansar frente a una escuela
de humildes muros y de pobre techo,
y allí escuché de labios infantiles
la sagrada lección del alfabeto .•.
Sonó el minuto de tan larga espera
en la limpia carátula del tiempo,

42

43

�ELOGIO DE LA AMISTAD

:e~

;ucn amigo es una joya
que hay que saberla guardar,
porque un verdadero amigo
nrJ se encuentra así nomás.
Como no se encuentra fácil
y algunas veces jamás,
un diamante de quilates
difícil de valorar.
Amigos son los que gozan
con nuestro propio gozar,
y sufren con nuestras penas
queriéndolas remediar.
Amigos son los que lloran
cuando nos miran llorar,
y nos levantan, si acaso
caemos al caminar.
Pm- eso el que tenga amigos
que los ponga en un altar,
donde postrado de hinojos
rinda culto a la amistad.
¡Dichoso yo! . .. que en el mundo
tengo amigos a Dios dar,
y le pido al Ser Supremo
me los sepa conservar.
Por que vale más que el oro
y las perlas de la mar,
y las estrellas del cielo
un amigo de verdad.
Luis Tijerina Almaguer.

45

�TIERRA F'ERTIL

Sembrando Ideales.-

".fr{r
~ ~omo el buen sembrador aré la tierra
con fe, con ilusión, con esperanza,
y en el moreno surco mi semilla
se hizo raíz y tallo y abundancia.
Las espigas llenáronse de granos
dorados y macizos, y en la llama
que el Padre Sol prendió con alegría
brillaron los ensueños de mi alma.
Maduros y apretados en la espiga
fueron rica cosecha agavillada,
que el bucólico canto del molino
tornó en polvo sutil de harina blanca.
Y luego el pan moreno bendecido
con el sudor del peón, la voz del agua,
en el mantel de luz del pensamiento
llenó el hueco de amor de las canastas.
Saciaron su apetito los hambrientos
con el dulce sabor de las hojaldras,
que encontraron calientes y esponjosas
en el amor inmenso de mi entraña.
Y yo, buen sembrador que echó en el surco
la semilla de amor en siembra franca,
quedé sin las espigas y los granos
sólo, con mi cosecha de esperanzas.
Más volveré tenaz a la tarea
de remover la tierra con mi azada,
que afila el esmeril de mi poesía
y el mollejón cortante de mi alma.

47

�Y si no encuentro amor en el banquete
donde mi trigo es pan que el hambre sacia,
recogeré contento y satisfecho
mi humilde recompensa de migajas

RODOLFO CALTOFEN SEGURA
Condecorado con la Orden del Agulla
Azt.eca y miembro del P. E. N. ClUb de
Francia.

Levantaré mis manos labariosas
al despuntar la luz de la mañana,
para buscar a Dios, y de rodillas
.
por su inmensa bondad, darle las gracia~.

•
JIRAS VASCONGADAS

Luis Tijerina Almaguer
Poema Laureado en los Juegos
Florales de Puebla, Pueb.

Ikhusten dezu goizean
arzia asten dentan
mendiko baten gainean ...

Así se canta Nete Etchea, la vieja canción popular vas
ca. El timbre de las palabras es exótico, y la voz popular
parece tener razón, cuando dice: "El diablo no ha venido
al país vasco, porque no ha podido aprender nunca esta lengua". Pero sin embargo, esta linda canción pinta solamente el encanto del paisaje:
Mira la mafiana aho1·a,
cuando brilla la luz,
en la cima de una colina,
sobre los muros blancos de una casita,
enmedio de cuatro robles,
al lad-0 de una pequeña fuente
y un perrito blanco delante de la puerta,
esta es la paz que quiero.

Pues esta es el alma del país vasco la cual tiene que ser
descubierta. Pierre Loti quien había encontrado en Hendaya su segunda tierra, se entusiasmó: "Mientras que estoy
solo aquí, en el último fin de la Francia, y miro desde mi
balcón hacia España, siento por primera vez el alma del
país vasco ... Alrededor iglesias, a la vez españolas y fran-

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49

�cesas, llenas de luces de velas y de corazones sencillos que
oran. ¡Oh, qué hermoso es todo esto! Sobre el Bidasoa, sobre las cimas de los Pirineos, sobre el mar reina una tranquilidad infinita. Inmóvil parece el aire, templadq como en
el mes de mayo, y sin embargo la melancolía íntima del otoño cubre con su manto todo ... Y en la lejanía luce el mar
en tonos de nácar. Me siento en el Mediterráneo. Y las montañas me recuerdan el Africa. Sereno y tranquilo corre el
Bidasoa abajo en el valle. Y en sus olas se reflejan claramente la vieja Fuenterabia, la cual está enfrente en terreno
español, su iglesia y su viejo castillo ... Barcos resbalan lentamente sobre el Bidasoa . . . pescadores y contrabandistas
charlan en su curiosa lengua o cantan canciones que recuerdan a Arabia. Y sobre los caminos entre los setos adornados como en la primavera con escaramujos y madreselvas, pasean mujeres y mozas, la mantilla negra sobre la cabeza ... "
El viento del sur al que la gente de aquí llama el "Mago", ha hechizado toda la región. En los días del otoño corre
por los valles y empuja las hojas marchitas delante de sí,
juega con las cabezadas de las ondas y dibuja en el cielo
figuras de nubes singulares. Tan claro y luciente es en estos dias todo que las montañas brillantes en profundo azul
parecen aproximarse y doblarse sobre las aldeas para protegerlas.
Ha llegado la gran época de la pelota, el juego nacional vasco. Después de misa, -y los vascos son muy fieles-,
jugadores y espectadores corren al frontón, situado muy
cerca de la iglesia. Un muro alto cierra el fondo de la plaza y a los dos lados se encuentran los bancos en forma de
gradas. Se llenan rápidamente, y los niños mismos no quieren perder ni un momento del juego. Han ocupado todos los
árboles de alrededor.
Seis jugadores entran en la plaza llevando sobre la mano derecha la "Chistera", una cestilla de mimbres en forma de una zarpa, con la cual recogen la pelota y la devuel-

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ven. D~ra como madera tiene que ser la pelota; es un arte
el fabricarla, conocido ante todo en Cambó.
Sin cesar la pelota canta su canción, cuando resalta
con~ra el muro. Sm cesar la pelota va y vuelve, y en el so!
pomente parece la trayectoria de un hilo de oro. Excitados
Y atentos están los jugadores para no perder ninguna pelota. Y el pregonador canta su monótono y al mismo tiempo melód.ico "El saque tanto, resto tanto". "Saque" se llama a la Jugada que da comienzo al partido.
Con p~ión emocionante siguen los vascos, en general
tan tranquilos y serenos, a cada jugada y críticas severas
no quedan suprimidas.
Esto es lo mismo en Ustaritz y S. Jean Pied de Port,
en .Mauleon Y en Tardets, corazón del país, que, cercado de
colmas verdes Y montañas altas, sueña en el fondo del valle. Y se despierta solamente, cuando llega el autobús 0
cuando es domingo. Son severas y sombrías, las casas que
se t?Can a lo largo de la calle principal. Pero cuando vamos
al nach~elo que canta valle abajo, entonces las espaldas de
estas m1sm~ casas sonríen alegremente con la esplendidez
de sus galenas y balcones de madera, bañados por el sol,
lozanea~os por las enredaderas. Pequeños jardines conducen al r10, y en ellos florecen estrelladas y geranios.
. Y ¡qué h~rmoso es Tardets con sus agudos techos cubiertos con p~ras, con sus ricos pastos, con las vacas
par?as Y ove~as blancas! Por todas partes manadas y el
somdo _argentmo de cencerros. Profundos barrancos en las
montanas donde habitan los espíritus malignos que envuelven las cimas e:1 niebla. Grutas por todas partes y puntas de montes capnchosos y las mismas ponen una nota de
crudeza ~n la hondura del paisaje. Riachuelos, cascadas,
arroyos Impetuosos. Pendientes áridas, rocas cubiertas de
musg..?· Región de las águilas. Frontera entre Francia y
Espana.

51

�Y donde la soledad parece casi absoluta, aparece súbitamente una casita al lado del sendero, con sus muros
blanqueados y sus balcones carcomidos recordándonos España.
Todo esto es la región del viejo Soule, donde está c;;ituado Mauleón con sus fábricas de boinas vascas y alpargatas, y no hay que olvidar, la fama de sus bailadores.
Acompañados de los agudos tonos de un txistu, de una dulzaina y de un tamboril, los mozos hacen sus saltos, graciosos y varoniles a la vez, que casi nos parecen ligeros como
plumas danzando sobre el suelo. Voltaire ya hablaba entonces:

Derimé nos dibuja un retrato exacto del silencio y del aislamiento de la región:
Sobre ~l sender~ sombrío, donde un viejo aragonés
en la silla amarilla-roja de su mula va,
desl~ u~ bandada de cisnes en el limpio azul
hacia la nieve de los Pirineos

Esta tranquilidad se rompe, donde e1 río Nive se une
co? el -A:dour, Y donde el puerto de Bayona se ensancha
ma~ hacia la orilla del mar. Y no muy lejos el centro internacional de Biarritz, donde la vida moderna y elegante ha
roto la soledad de los vascos.

"del pequeño pueblo que baila al pie de los Pirineos".
¡Qué vida en S. Jean Pied de Port! Con sus muros rojos que se bañan en las aguas del río Nive, da una impresión completamente española, el 15 de agosto, cuando el
pueblo celebra su fiesta bajo los altos plátanos del viejo
castillo. Y muy cerca pasa la vieja carretera romana, donde en la Edad Media los peregrinos de Alemania, Austria
y Suiza hacían su peregrinación hacia la lejana Campostela. Muy cerca se ve también el valle de Roncesvalles,
donde Roland defendió la retirada de Carlomagno, y aún
nos parece escuchar el cuerno de Olifant.
Y en el otoño pasan aquí las palomas torcaces. De las
selvas y de las colinas brotan entonces los gritos de los cazadores y el ladrido de los perros. País de las encinas y de
los ríos pequeños y vivarachos que serpentean por los valles bordados de helechos.
Como un murmullo las ondas ligeras del río Nive van
juguetonas al mar, siempre resguardado de montañas. Y
de las cuestas verdes lucen las casas blancas de Cambó,
donde el poeta fino Rostand tomó su hogar. Puro es el aire como en ningún otro lugar, y limpio el cielo. Un lugar,
"donde uno se cura, donde uno muere". Y aun el verso de

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En S. Jean de Luz, un pequeño pueblo de pescadores
forman m~r Y montaña, río y selva una unidad. Las calles:
recuerdo vivo de los tiempos pasados, nos hablan de cuando los b~cos c?rsarios salían en viaje. A lo largo de la playa se erigen siempre nuevos chalets elegantes y hoteles
n_1?dernos. ~ mar parece bramar con rencor por esta invas10n de la epoca moderna, mientras que la cima la Rhume
aparece como protectora de eskualherria el país de los
vascos. En Ciboure, algunas escaleras tr~pan las cuestas
donde sueñan aún las casas señoriales de los viejos armado~
res. Y en las calles y en el puerto, por todas partes encont~amos los "cascarots", figuras envueltas en andrajos. Son
gitano_s, los expulsados de España en el siglo XV, que se establecieron en esta región. Y ellos han conservado lengua y
costumbres de sus antepasados, y también el sentido para la
charlatanería y el contrabando.
. Bajo el repique argentino de las campanas de sus igle~ias due~e tranquilamente Hendaya, a pesar del tráfico
mt~rnac1on:31 que corre ~or sus calles en dirección del puente internacional construido sobre el Bidasoa haciendo de
frontera entre el pais vasco francés y español, pero sin poder separar su alma.

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�Igual al árbol de Guernica, cuyas ramas crecen todas
del mismo tronco, los vascos de este lado Y de la ?tra ~arte han conservado sus viejas costumbres, en un a1sl~1ento orgulloso Y elegido por propia voluntad, en ª:moma con
el murmullo de las selvas Y la canción de lo~ rios, e~ rendel mar Y la soledad casta de las montanas. ¡Que h:r:;samente sabe Unamuno, un_hijo del país vasco espanol
expresar el amor a la madre tierra:
Mi madre parda, madre de verdura,
masa de corazones, recia fragua,
de mi españolidad,
bajo tu lecho en la rocosa hondura
virgen, del cielo se remansa el agua
soñando eternidad • • •

•

Tierra de soledad!
Tierra de soledad, guarda en tu seno
mi soledad, hermanas soledades
que alma son de los dos;
tierra de soledad, campo sereno,
tú cuando llegue &lt;il fin de las edades
me pondrás cara a Dios.

SECCION DE LIBROS
(COMENTARIOS)
101: POEMAS: ANTOLOGIA BILINGUE DE LA
POESIA NORTEAMERICANA MODERNA
Selección y prólogo por Salvador Novo. Edición
bilingiie de Editorial L etras, S. A., México, D. F.,
Primera Edición 1965. Tela 428 páginas.

POESIA NORTEAMERICANA MODERNA

Es sumamente difícil trasladar poemas de un idioma
a otro, sobre todo si entre éstos existe la disparidad que
hay entre el inglés y el castellano. Casi siempre es preciso
sacrificar la métrica y la rima. A veces, hasta la propia
idea no puede ser expresada con absoluta fidelidad. En tales condiciones, el traslado, más que una traducción, es una
versión, casi podríamos decir una interpretación, y el poema pierde gran parte de su vigor, de su emoción y de su.
significado.
La poesía es, sin embargo, tan fundamental no sólo como expresión de la sensibilidad del poeta, sino también del
espíritu de una época y de un país, que podría afirmarse que
no es posible tener una idea cabal de éste si no se conoce
su obra poética. Las ediciones bilingües, que permiten cotejar el original con la traducción, facilitan considerablemente el conocimiento de esa obra a quienes no poseen un
dominio completo de la lengua en que el poema se escribió.
Salvador Novo, tal vez el intelectual mexicano más brillante de nuestro tiempo, autor y director teatral, conferenciante, poeta, prosista, ensayista, costumorista e historiador, publicó recientemente una primorosa antología de sonetos mexicanos de todos los tiempos, y ahora, en un nuevo
y admirable alarde de su capacidad de trabajo, nos ofrece,
en edición bilingüe, una estupenda selección de · ciento un

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�poemas representativos de la moderna poesía norteamericana.
Treinta y cuatro nombres (entre ellos siete de mujer) forman la colección. El poeta más vfejo es Whittier,
que nació en 1807 y el más joven Lowell, que vio la luz en
1917. En todos se nota, en mayor o menor grado, la influencia de uno de ellos, Walt Whitman, uno de los poetas
más grandes del mundo, como también se nota en las poetisas la delicada influencia de una de ellas, la inigualable
Emily Dickinson.
La traducción ha sido confiada a distintos especialistas, quienes han realizado una labor verdaderamente encomiable. El prólogo de Salvador Novo constituye una maguífica introducción al conocimiento de la evolución del pensamiento poético norteamericano en los últimos cien años.
Una breve nota biográfica precede a los trafiajos de cada
uno de los autores que figuran en la selección.
La edición es excelente, encuadernada en tela. Ha sido realizada por la Editorial Letras, de México, y lleva el
título de 101 Poemas y el subtítulo de "Antología bilingüe
de la poesía norteamericana moderna". De acuerdo con lo
acostumbrado en las ediciones en dos idiomas, la versión
original en inglés aparece en las páginas pares, y frente a
ella, en las impares, la traducción al castellano. H. D.
PODER POLITICO Y LIBERTAD PERSONAL,
por S idney Hook. Edición cas tell~n a de UTEHA,
México, D. F., 1968. Tela 512 páginas.

DEMOCRACIA, DOMUNISMO Y
DERECHOS CIVILES

cepto puede tener implicaciones antagónicas. La idea de
democracia, por ejemplo, para los occidentales significa un
sistema para institucionalizar la libertad, mientras que asociada con términos como "popular", "económica", etc., como se suele hacer en el mundo oriental, sólo puede significar tiranía y opresión.
Sin embargo, aun dentro del contexto occidental de la
palabra democracia, existen notables diferencias. En tanto que los románticos e ingenuos adeptos del liberalismo
ritualista se empeñan en mantener el principio de una democracia absolutamente pura, cuyos beneficios deben extenderse a todos, incluso a los enemigos de la democracia,
los ideólogos modernos de est a filosofía política, con un
sentido más realista y pragmático, niegan los derechos democráticos a aquellos que, como los fascistas, los comunistas y otros extremistas de izquierda y de derecha, tienen
E.:n sus programas políticos y de acción la destrucción del
sistema democrático. "La intolerancia con los intolerantes
-como escribió- Kurt Lewin- es tan esencial para la democracia como la tolerancia con los tolerantes".
El doctor Sidney Hook, presidente de la Sección de Filosofía de la Universidad de Nueva York, organizador de la
Conferencia sobre Métodos en Filosofía y Ciencias y del
Congreso para la Libertad de la Cultura y filósofo de prestigio internacional, ha escrito un extenso estudio sobre los
problemas de la democracia, el comunismo y los derechos
ci~iles. La versión castellana de esta obra, un tomo con
mas de medio millar de páginas, acaba de editarse en México (Editorial UTEHA), bajo el título de "Poder Político
y Libertad Personal".

Las ideas pueden significar valores inmutables, pero
los seres humanos las interpretan --de acuerdo con sus
opiniones o sus estados de conciencia- en las formas más
variadas, hasta el extremo de que, a veces, un mismo con-

. El libro es un conjunto de ensayos dividido en cuatro secciones. En la primera (Estudios sobre la Democracia) el autor hace una clara exposición teórica y una entusiasta y convincente defensa de los principios democráticos, haciéndolos aparecer de una manera incontrovertible
como la única forma digna y posible de gobierno humano.

56

57

�ti

En la segunda (Ensayos sobre Comunismo) ataca en forma demoledora todos los puntos de sustentación de la teoría y la práctica comunistas, el determinismo histórico Y el
materialismo dialéctico.
En la tercera (Problemas de Seguridad y Libertad)
analiza la necesidad de tomar medidas de protección, sin
detrimento de las normas esenciales de libertad y de respeto al derecho de disentimiento. Y en la cuarta (Socialismo, Libertad y Supervivencia) estudia diversos asp~tos
ideológicos del socialismo liberal, los orígenes del fascismo
y del hitlerismo, la estrategia de la guerra política y otros
interesantes temas. H. D.
CAMPAÑAS CONTRA EL HAMBRE
por E. C. Stakman, R. Bradfield y P . C. Mangel~dorf. Editorial UTEHA. México, D. F., Tela 343 paginas.

MEXICO Y LA LUCHA MUNDIAL
CONTRA EL HAMBRE

En los dos decenios transcurridos entre 1943 Y 1963,
en México tuvo lugar una verdadera revolución agrícola.
Durante ese período, la población del país registró un aumento del 70 por ciento: pero la producción de los alimentos básicos creció en un 300 por ciento y, gracias a ello,
México se convirtió en país exportador de numerosos productos que hasta entonces había tenido que adquirir, año
tras año, en el extranjero, para alimentar a sus clases populares. En el campo de la ganadería se efectuó una transformación similar.

lisis de los suelos, los climas y las condiciones generales de
las distintas zonas agrícolas del país, seleccionando las semillas, creando especies híbridas y combatiendo las plagas.
Los técnicos mexicanos respondieron de manera admirable, los más distinguidos fueron a especializarse en el
extranjero, lo cual permitió que, en el momento oportuno,
los tres profesores norteamericanos pudieran dejar por entero el programa en manos mexicanas y abandonar el país.
El éxito del programa mexicano ha sido tal que la
Fundación se ha visto animada a extenderlo a otras naciones de Asia, Africa y América Latina que lo han solicitado, y México se ha convertido en un centro de capacitación
y estudio para técnicos agrícolas de esos países.
Los doctores Stakman, Bradfield y Mangelsdorf han publicado un interesante libro (Campañas contra el Hambre,
UTEHA, México) en el que exponen la historia, el desarrollo y las perspectivas del programa mexicano, así como la
proyección lograda por el mismo sobre otros países del
mundo.
Es una obra interesantísima y por el alto valor que
tiene como ejemplo de solidaridad humana y de lo que una
nación empeñosa puede hacer, sin estridencias ni demagogias, para librar a sus hijos del terrible espectro del hambre, cuando se le presta la ayuaa necesaria para dar los
primeros pasos por la senda del desarrollo, la abundancia
y la prosperidad.
DINAMICA DEL TRABAJO SOCIAL
por Walter A. Friedlander. Edición castellana de
Editorial Fax-México, México, D. F., 1969. Rústica. 608 p.

Este milagro se inició con el acuerdo tomado por ' la
Fundación Rockefeller, a sugerencia del gobierno mexicano, de enviar al país un equipo de técnicos formado por tres
hombres eminentes en tecnología agrícola, los doctores Elvin c. Stakman, Richard Bradfield y Paul C. Mangelsdorf.
Estos tres especialistas trazaron el plan completo de la
transformación del agro mexicano, empezando por el aná-

Desde los tiempos más remotos los hombres han tenido que enfrentarse al problema de aliviar la suerte de sus

58

59

DINAMICA DEL TRABAJO SOCIAL

�congéneres menos afortunados, pero los conceptos incluidos en la idea general de los "servicios sociales", son relativamente modernos, por ser una consecuencia directa de
la sociedad industrial desarrollada en los siglos XIX y XX.
Por lo general, las viudas que no podían ganarse la vida, los huérfanos, los enfermos o impedidos y los ancianos,
han merecido siempre, simpatía y ayuda, aunque hay ejemplos de culturas paupérrimas que preferían eliminar de su
seno a los seres que constituían una carga para los demás.
En la Edad Media, los monasterios, abadías y conventos cuidaron amorosamente de los menesterosos. Más tarde, el
Santo de Asís fundaría la orden de los franciscanos, Guy
de Montpellier, la de los hospitalarios, y San Vicente de
Paúl, la institución de las damas de la caridad.
La atención de esas necesidades de solidaridad humana estuvieron durante muchos siglos exclusivamente en
manos de la Iglesia y de algunos particulares. El Estado
no sólo se desentendió del problema sino que incluso dictó
leyes prohibiendo la mendicidad y castigando severamente
tanto a los peticionarios como a los donantes. El filósofo y
humanista español Juan Luis Vives, uno de los más grandes del Renacimiento, fue el primero que, en el siglo XVI,
concibió la idea de que el de_stino ind1vidual del pobre merecía atención por parte del resto de la sociedad.
En la actualidad los gobiernos han asumido ese papel
protector, ante la importancia creciente de los servicios involucrados, y cada dia es mayor la extensión y la complejidad de las actividades de servicio social, que en algunas
naciones constituyen una de las principales tareas del Estado y representan el renglón más cuantioso del presupuesto de egresos. Esto ha hecho que, en todos los países, millares de personas se consagren a las distintas labores de
servicio social, las cuales han venido a constituir la base
de la sociología moderna.
Acaba de publicarse en México. (Editoriar Pax-Méxi60

co) la. versi~n castellana, corregida, del libro Dinámica del
TrabaJo Social, del Profesor Walter A. Friedlander, obra
que desde hace varios años ha venido usándose como libro
de texto de es:3- materia en 96 de los 114 colegios superiores. norteamericanos que ofrecen estudios sobre trabajo
s?c1al Y en la mayor parte de las escuelas de trabajo social para graduados.
A través de las 600 páginas de este libro, el autor expone con detalle y minuciosidad los antecedentes históricos
de la asistencia _so~ial, las definiciones relacionadas y los
p~og_ramas Y practicas de la asistencia social: asistencia
P~b~ca Y_seguro social, servicios para la familia, asistenCI8: ~-antil, tra~ajo social en los ambientes médico y psiq~iatnco, ~l crrmen, la delincuercia y los servicios correcc10n~es, diversiones y actividades para las horas de ocio
necesidades ~pedales, asistencia social internacional, y as~
pectos profesionales del trabajo social. H. D.
EL RIO VIVIENTE
p~r Isaac ~imov, Edición castellana de Editorial
L1musa-:-W_1ley, México, D. F., Primera edición
1967. Rus tica . 203 páginas.

HISTORIA DE LA SANGRE

. Un hombre de 70 kilos tiene en sus venas unos 5.4.
litr~s de ~gre (en la mujer la proporción es algo menor) .
Casi la mitad de esta sangre el (45 por 100 está constituida po~ los llamados elementos figurados; el resto en el que
los rmsmos flotan es el plasma sanguíneo. El 80 por 100
de la sangre es agua).
_

Los cuerpos figurados, en orden decreciente de tamano: son los _leucocitos o glóbulos blancos, los eritrocitos 0
gl~bul~s roJos y los trombocitos o piaquetas. Hay 5.400,000
eritrocitos por milímetro cúbico de sangre, de modo que un
hombre adulto posee en total unos 25 billones: los suficientes P~~ que, si los repartiera entre todos los seres humanos VIVIentes, éstos recibieran unos 8,000 cada uno. En
61

�cambio, sólo tenemos unos 7,000 glóbulos blancos y ...
250,000 plaquetas por milímetro cúbico de sangre.
La sangre se enriquece de oxígeno a través de la respiración y tarda alrededor de un minuto en hacer el recorrido completo del sistema vascular y regresar al corazón.
En ese viaje, que realiza unas 1,440 veces por dia, lleva a
los órganos vitales de nuestro cuerpo los materiales nutrientes y transporta.,las sustancias que las diferentes glándulas del organismo, a que realicen sus funciones especificas en los lugares adecuados.
Por medio de los sistemas de defensa de la sangre {a
la cabeza de los cuales figuran los leucocitos) hace frente
a las infecciones procedentes del exterior. Una gran parte
de las enfermedades tieneñ algo que ver con la sangre, ya
sea porque obedezcan a deficiencias o factores de la misma
o porque utilicen el líquido sanguíneo como elemento único o principal para combatirlas.
Isaac Asimov, autor de notables obras de divulgación
científica, ha escrito un apasionante libro sobre la sangre
(El Río Viviente, Editorial Limusa-Wiley, México, D. F.),
con innumerables datos acerca de la composición y el comportamiento de este maravilloso líquido vital y de las infinitas anomalías orgánicas que pueden derivarse de cualquier desequilibrio del sistema.
La anemia, la policitemia, la hemocromatosis, las complejidades de los tipos sanguíneos en casos de transfusiones, los misterios del factor Rh, la hemofilia, la uremia, la
diabetes, las dolencias relacionadas con las glándulas endocrinas, el metabolismo, la arteriosclerosis, el cáncer, las
alergias y otros interesantes tópicos son tratados en forma
clara y amenísima en este libro, que ilustra a los profanos
sobre el prodigioso líquido que circula por nuestras venas
y hace posible nuestra vida. H. D.

62

S DE P~GO .

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                  <text>Es una publicación trimestral editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León a través de la Editorial Universitaria. En las páginas principales de Armas y Letras se incluyen textos literarios, particularmente poesía, narrativa y ensayo, de escritores destacados de la localidad, nacionales e internacionales. Inició en 1944 de manera mensual, se mantiene activa en soporte físico y digital.</text>
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                <text>Armas y Letras, Revista de la Universidad de Nuevo León, 1969, Segunda Época, Año 12, No 2, Junio</text>
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                <text>Es una publicación trimestral editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León a través de la Editorial Universitaria. En las páginas principales de Armas y Letras se incluyen textos literarios, particularmente poesía, narrativa y ensayo, de escritores destacados de la localidad, nacionales e internacionales. Inició en 1944 de manera mensual, se mantiene activa en soporte físico y digital.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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BIBLIOTECA CENTRAL
U. A. N. L.

REVISTA DE LA UNIVERSIDAD DE NUEVO LEON

Rector
DR. RECTOR FERNANDEZ GONZALEZ

Secretario
DR. ROBERTO MOREIRA FLORES

Departamento de Extensión Universitaria

Jefe del Departamento
DRA. AURORA MORENO

Jefe de la Sección Editorial
RECTOR JAVIER MORA SALAZAR

Torre de la Rectoría

Quinto Piso

Ciudad Universitaria
Monterrey, Nuevo León, México

�REVISTA DE LA UNIVERSIDAD DE NUEVO LEON

No. l

Año 12

Marzo de 1969

Segunda Epoca

SUMARIO

Agustín Basave Fernández del Valle, Significación y sen-

I

tido del libro en ei horizonte cultural -Conferencia- . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

5

Nicolás Martínez Cerda, Misión de la Suprema Corte de
Justicia de la Nación . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 17

David Hernández, Dos salidas del Laberinto de Octavio
Paz .. . . . . . . . . . .. . . . . . . . . . . . . . ...... 31

José P. Saldaña, El Presidente de la República, Lic. Miguel Alemán Valdés, en Monterrey .. .. ... . . . 45

Campio Carpio, Ante el Pórtico de la Historia . . . . . . . . 53

�DR. AGUSTIN BASAVE
FERNANDEZ DEL VALLE
President.e del Centro de Estudios
Humanísticos de la Universidad de
Nuevo León.

SIGNIFIGAGION Y SENTIDO DEL LIBRO
EN EL HORIZONTE CULTURAL

Yaya, por delante, una confesión personal: nací entre
libros y entre libros he de morir. Soy -¿por qué no decirlo?- un ciudadano de la república de los libros por derecho de amor y de estudio. Autor vocacional y lector empedernido, los libros le han robado horas a mi sueño -aunque me hayan lanzado a muchos ensueños- y han mermado considerablemente mi bolsillo. Todo esto viene a
cuento porque mi disertación no · será, simplemente, una
académica y fría conferencia sobre la significación y el
sentido del libro en el horizonte cultural. Claro está que me
propongo ofrecer un riguroso análisis filosófico sobre el ser
y el quehacer de la cultura y sobre la esencia del libro co•
mo ente expresivo-instrumental. Pero mi mensaje será
-así lo espero- un mensaje de pasión libresca, de erog
cultural.
·Empezate por hablar de la vida humana como cultura.
Necesitamos orientarnos, saber a qué atenernos respecto de
los seres, que íntegran la realidad en la que nos encontr amos viviendo. En conseguir esa orientación nos va nuestra
pervivencia y nuestra felicidad. Conocer la realidad para
salvarnos, para ser hombres de verdad en la gran aventura que es existir.

En la conexión cambiante del yo y del mundo se da
5

�un dinamismo dramático que constituye la realidad de la
vida humana. Buscando la estabilidad que me falta, advierto que mi vida se ofrece como una norma o programa
de salvación. Y este programa perfilará mi existir como
hazaña y como misión. Sostenerme en el universo con ~
programa de salvación ha sido, sigue siendo y va a se:, mi
tarea primordial en la vida. Cuando parece que se pierde
todo sostén y que vamos a naufragar en el inmenso océano del universo, surge la angustia. No tan s~lo se trata. de
que el riesgo me circunda, sino de que yo mismo soy nesgo en la fragilidad de mi ser biopsíquico y moral. Un enlace de sucesos únicos ensartados como cuentas de un rosario personal por hacer, va poniendo _de_ m~?ifiesto ~n:1"
asombrosa y al parecer inagotable mult1pbcac10~ de p~sibilidades. Dentro de las posibilidades, no todas tienen igu~l
valor para mi vida. Si todas fuesen equivalentes, po_dr1a
lanzarme ciegamente en cualquier dirección. Se acabana la
seriedad, la fe, la razón en el acto de decidir. Una sola posibilidad es la mía: el abrazo a la vocación.
La cultura como sistema de certidumbres y estabilidades frente a la incertidumbre y la inestabilidad de mi vida, no es propiedad de nadie porque no es un bien jurídico.
Esencialmente transferible, la cultura no es excluyente,
aunque sea susceptible de apropiación por todo aquel que
se sienta habitado por ella, confirmándola en su vida personal. Conocimientos que flotan en nuestro ser Y se deslizan sin dejar ningún sedimento, no forman cultura. Otros
por el contrario, penetran en nues~r? interior, ~e lig8:° a
nuestros recuerdos, conceptos, voliciones y pasion~, integrando nuestro yo psicológico. Hasta se podria decir que
se hacen, en nosotros, carne y sangre, vida Y ~píritu ...
Los transformamos y nos transforman. No son simples conocimientos "nocionales", sino que son verdaderamente conocimientos "reales" ---eomo diría Newman- porque los
hemos asimilado. Con la ventaja de que se tornan, una
vez asimilados, autónomos, personales. Desde entonces
conocemos por nosotros mismos y no por medio de otros.
Habrá una manera propia de comprender y de expresarse
6

que cor;esponde a un determinado cuerpo y a un temperamento p~culiar. Conoceremos las cosas conociéndonos a nosotr~s _rmsmos, Y no las comunicaremos al exterior sino comumcando?os a nosotros mismos. El hombre, al conocerse,
se hace mas hombre. Por hombre, reflexiona, se plantea
problemas, . descubre soluciones y confronta estas últimas
c?n 1~ roca viva de la realidad. No hay que olvidar que el
t~rmmo "cultura" tiene un origen agrario y significa cultivo. P:~º el cultivo supone la simiente, la sementera, la
plantac10n, la labor del sembrador. Sin este afán humano
sobre la tierra en cuanto meta perseguida y adquisición lograda, nunca podrá entenderse la cultura personal.
. L~ vida del hombre culto no puede ser conducida sin
f1losofm, esto es, sin conciencia de que en cada suceso en
cada aca~imiento, transparece el "sentido sobretemp~ral
de que esta empapado". La divisa del hombre culto podría
ser_ aquella que formuló Eugenio D'Ors: La elevación de la
anecdot~ a categoría. No se puede ser culto sin una por lo
menos discreta base filosófica como elemento integrante y
aun rector,,de lo que es, entre nosotros, la llamada "cultur~ ~eneral . No debe olvidarse que no hay formación autentica que no repose en un decoroso conocimiento del hombre en cuanto hombre. En este sentido, no hay más cultura q~e .la cultura humanista. Todo lo demás es barbarie. No
suprimiremos ninguno de los datos y valores esenciales del
hombre, porque una cultura desequilibrada o deficiente no
me~:ce el n?mbre de cultura. Daremos satisfacción a las
leg1_t1~as exigencias del cuerpo, pero buscaremos para el
espmtu ~uz, belleza Y bien ... La perfección humana frente a la vida toda y a la universalidad de las cosas .es abarcada por el concepto de cultura. Mientras el humanismo sólo apunta d:rechamente a la perfección del hombre, por
hombre; la idea de cultura engloba la perfección del hombre y su circunstancia.
La cultura responde a un anhelo fundamental de la naturaleza humana, pero es obra del espíritu y de la libertad
agregando sus esfuerzos al de la naturaleza. Cultura es ple~
7

�nitud vital especüicamente humana: actividades especulativas y actividades prácticas (éticas y artistic~) ~ngranadas
al tiempo y a sus vicisitudes. Trátase, consigmentemente,
de algo especialmente humano y, como tal, pere~~ero.
Siempre me ha parecido magnífica aquella expresion de
Herriot: "La cultura es lo que queda cuando todo lo demás
se· ha olvidado". Queda la capacidad, la apitud. Gracias
a la cultura, nuestras sensaciones, nuestras imágene~,
nuestras intuiciones, nos pueden sobrevivir y, por co~iguiente, es posible que adquieran un cierto modo de existencia que ya se encuentra fuera del yo.
La vida humana, desarrollándose según sus peculiares modos de ser y comprendiendo la producción Y utilización de objetivaciones culturales, es también Y de i:nane~a
eminente, cultura. No hay que olvidar que en el dmamismo y fluencia de vida se fraguan, en el interior de u_n sujeto, el libro y la sinfonía, la catedral y la herramienta.
Consciente o parcialmente inconsciente, el proceso de creación cultural -radicado en la capacidad objetivante del
hombre- va desde la primera incitación o germinación
hasta que el objeto ingresa con vida independiente Y propia
en el mundo de la cultura. Si por una parte el hombre crea
la cultura, por otra la cultura lo va configurando a él. Piénsese en lo que significa, en la vida de cada cual, el lenguaje, la religión, el derecho, el arte, la técnica ... Gracias.ª
estas realidades realizamos intimamente nuestra propia
índole, acrecentamos y fortalecemos nuestra vida interior,
cumplimos nuestro destino natural.

fía de la Cultura-, Editorial Fondo de Cultura Económica). Sin desconocer la importancia de una consideración
funcional del hombre y tle una filosofía de las formas simbólicas, no creo que sea posible proporcionar una visión de la
estructura fundamental de cada una de las actividades culturales humanas -como en vano lo pretende Cassirersin una previa metafisíca del hombre.
La cultura proviene -como la ha apuntado Francisco Romero- de la capacidad objetivante. Si el hombre es
un ser que capta y concibe un mundo objetivo, la cultura
forma cuerpo con el hecho de ser humano. Distinguese entre cultura objetiva -toda creación del hombre: obra de
arte, institución, teoría, costumbre- y vida cultural --existencia del hombre entre los entes objetivos creados por él-.
Tenemos la facultad de imponer nuestro propio cuño
a la naturaleza, de incorporarle un sentido. Todo aquello
que de alguna manera producimos o modificamos para introducir en nuestro círculo humano, es objeto de cultura:
parques nacionales, pisapapeles, edificios, leyes y reglamentos. En este sentido se ha podido decir que la tierra
entera está culturizada, porque no hay rincón en ella que
escape a las relaciones jurídicas y de dominio. Sólo los astros no están afectados por la cultura. Cabe decir que son
pura naturaleza.

Tan importante resulta la cultura para la comprensión
del hombre, qu~ Ernst Cassirer ha llegado a clecir que "la
caracteristica sobresaliente y distintiva del hombre no es
una naturaleza metafísica o fisica sino su obra. Es e~ta
obra, el sistema de las actividades humanas, lo _que def~e
y determina el círculo de humanidad. El lenguaJe, el mito,
la religión, el arte, la ciencia y la historia son, otros,,tan!os
'constituyentes', los diversos sectores de :~te circulo ~pag.
105, Antropología Filosófica -Introducc1on a una Filoso-

El objeto cultural, sentido humano impreso en una
cosa, se comprende pasando "de algo significante a algo
significado" (Romero). Base material, contenido o sentido
y referencia a un valor --que no es parte efectiva de un
objeto sino de una direccion o polarización- son los ingredientes que integran el objeto cultural. El hombre humaniza lo no humano, transforma la realidad colonizándola.
"Vida humana objetivada" llama Recaséns Siches a la cultura objetiva, porque supone la proyección al exterior de la
interioridad del hombre. Nada de raro tiene que el hombre,
al autoafirmarse, edifique un mundo, si pensamos que lleva un mundo dentro de sí, una interioridad poblada de ins~
tandas objetivas.

s·

9

�Primitivamente la palabra cultura significó un estado
o una posesión de la persona individual (cultura animi).
Posteriormente adquirió el sentido de la estructura objetiva supraindividual. En realidad, ambos aspectos de la cultura están íntimamente vinculados y se condicionan mutuamente. Conviene recordar que 1a palabra cultura arranca del cultivo de las plantas (agricultura), cuyo significado
s2 extendió al cultivo anímico. El hecho es que nos encontramos viviendo en medio de un conjunto de productos con
sentido, que existen ahora y para un grupo, para nosotros.
Cada sector está constituido por bienes culturales que encarnan un valor peculiar. No se trata de un organismo sino
de una organización de partes esencialmente distintas en
una unidad más o menos diferenciada y estrecha.
· Una auténtica filosofía de la cultura intenta conocer el
mundo de la cultura no como un mero agregado de hechos
inconexos y dispersos, sino como un todo orgánico, como un
sistema. El hombre vive en una sociedad de pensamiento y
sentimiento cuyos elementos y condiciones constitutivos
son: el lenguaje, el mito, el arte, la religión y la ciencia. No
puede el hombre vivir su vida sin expresarla. Y estas expresiones sobreviven a la existencia individual y efímera de sus
forjadores. Entre estabilización y evolución se da una tensión constante. Hay una tendencia a las formas fijas y estables de la vida, como hay otra que propende a romper
este esquema rígido. La cultura, en conjunto -afirma Cassirer- "es el proceso de la progresiva autoliberación del
hombre" pág. 313, Antropología Filosófica Fondo de Cultura Económica). Pensamos nosotros que los objetos culturales lo mismo le ayudan al hombre a vivir como a destruir y a dar muerte. En todo caso, el futuro de la historia
depende de la cultura, no de la fatalidad.
Un cosmos intelectual, que abarca un conjunto orgánico de valores expresados por la actividad humana, está
ahora en nuestras manos. Si la cultura es fruto de la libertad espiritual, no podemos eludir nuestra responsabilidad histórica. Conciencia crítica, organicidad de conocí10

mientas, afinamiento espiritual, todo ello es bueno procurar, a condición de no absolutizar los valores humanos. Sin
un fundamento trascendente de los valores, la cultura se
viene abajo como falso ídolo. O el fundamento de los valo~
res es Dios, o los valores cesan de ser tales. Los valores
que expresa toda cultura nos remiten al fundamento de todo
vc.lor.
"La palabra cultura -afirma Nicolás Abbagnano-·
tiene dos significados fundamentales. El prímero es más
a~tiguo y significa la formación del hombre, su mejoramiento Y perfeccionamiento. El segundo significado indica
el producto de esta formación, esto es, el conjunto de los
modos de vivir y de pensar cultivados, civilizados, pulimentados, a los que se suele dar también el nombre de civilización" (Nicolás Abbagnano, "Diccionario de Filosofía",
pág. 272, Fondo de Cultura Económica). Mi maestro, el Dr.
Juan Zaragiieta, ha dicho que "la cultura es la superación
de la naturaleza por un esfuerzo humano a ella conducente en las diversas direcciones de la vida" (Juan Zaragiieta:
"Diccionario Filosófico", pág. 139, Espasa Calpe, S. A.) .
Conocimiento de los seres, actuación sobre ellos, valoración, refle_?Ción filosófica, religión son modos o categorías
de la cultura. En este sentido, cabe decir, que la cultura es
característica distintiva y universal de las ·sociedades humanas. Jamás se ha tenido noticia de un grupo humano que
no tuviere lenguaje, tradiciones, costumbres e instituciones.
La segunda edición de la magna "Enciclopedia Filosófica"
italiana, que acaba de salir a la luz pública en Florencia
define la cultura en los siguientes términos: Cultura: "Eser~
citazione delle facoltá spirituali, mediante la quale queste
sano porte in condizione di dari i frutti piU abondanti e i
miglio che la loro naturale constituzione consenta" ("Enciclopedia Filosófica", volumen 2, pág. 207, G.C. Sansoni Editare, Firenze) . Hasta aquí algunas índispensables precisiones sobre la cultura. Vayamos ahora al libro: un específico
objeto de cultura.
El Diccionario de la Real Academia Española de la
11

�. Qué sería del libro sin interlocutor, sin lector, sin ~nt · rp:ete? El libro no siempre habla para todos ni a to os
~ lo ~ismo. Nada dice para un analfabeto y muy poco
:~~: para el tonto. Cosa diferepte es que lo lea un hombre

inteligente o un iniciado si se trata de un libro de filosofía
o de matemáticas. Para el librero el libro es mercancía, objeto de comercio. Para el autor, el libro es expresión personal, intimidad comunicada, obra de vida humana cristalizada. Por eso el libro es multifacético, tornadizo, pluridimensional en su sentido. Curiosa entidad la del libro: su
coseidad no !e impide un hálito de personeidad. Esta entidad
entre la naturaleza y el espíritu lleva, de algún modo, el
resplandor presencial de su autor. Todo libro nos da a conocer un nombre, un estilo humano. Acaso algunas veces
no se origine totalmente en la autenticidad personal; aún
así, será expresión de una persona y hasta de un pueblo y
de un raza. En el libro no hay que ver solamente lo que se
manifiesta, sino quién se manifiesta. Hay libros jóvenes,
agresivos, irrespetuosos, humildes, personales, petulantes,
deprimentes, esperanzados . . . En última instancia, cabría
decir que hay tantos libros posibles como personas-autores. En todo caso, el libro auténtico es siempre presencia
personal, proximidad existencial entre hombres, manüestación espiritual concreta. El gran libro-persona es libro presencia, es libro confidencia, es libro amistad. Está más allá
df' lo útil. Düunde la cultura y los dones del espíritu por
superabundancia de vida. Naturalmente que también hay
los libros indignos, venenosos, pornográficos, destructivos.
Hay libros --que duda cabe-- que derraman rencor. Por
eso a los libros hay que escogerlos como se escogen a los
amigos. Y sin embargo, como bien dice mi cordial amigo,
el filósofo español Pedro Caba: todo libro, como toda obra
del hombre, como toda acción, como todo gesto, aspira a
un mínimo de originalidad. Todo hombre, en toda obra, ansía originar, aspira a ser padre o madre de otras almas. Todos queremos grabarnos en el recuerdo de los demás, llamar la atención de los otros, tener fama, gloria, popularidad o nombre, porque todos aspiramos a lo que ya somos:
a inmortales ... (Pedro Caba: "Filosofía del Libro", pág.
54, Madrid MCMLVII) . La aspiración a la personalidad,
originalidad y autenticidad es consubstancial a todo autor.
Aunque todo autor, por genial que sea, usa un idioma que
no ha inventado, se nutre en una tradición nacional y un_i-

12

13

18 a edición nos ofrece tres acepciones del
Lengua, en su av .
, . ") 1) "Reunión de muvocablo libro (del latín liber, libri : . .
. 1 t
ordinariamente impresas,
chas hojas de papel, vite a e c.,
.
b" rta de
que se han cosido o encuadernado Juntas con c~ ie
un
l cartón pergamino u otra piel, etc., Y que orman
pape'
2),-0bra científica o literaria de bastant_e exvolumen.
·
) -Cada una de ciertas
t
• • para formar volumen. 3 •
. ,.
ension . .
uele dividirse la obra científica
partes prmcipales: ~n que s
an extensión". La prio literaria Y los codigos Y leyes de gr
t · 1 del libro y
mera acep~ión dse centrusa
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eficiente y
nada nos dice e su ca
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de su causa ma ·
. tü· y de lo literaformal dentro de los límites de lo cien ico
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- ala por extens10n Y a i e
rio. La tercera sigmficacion sen ,
.
ración, un particular uso de la palabra llbro.

:~;:m~~us¿ ::~:a

y O quisiera hablar del libro desde el punt? d: ;~:~c!~
no lo hace m~gu
1a filosofía de la cultura. y esto
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ee una cierta exprenario Como ente cultural, el i ro pos
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.
, .
omo resultante de su estructura y e
sividad transfislica, c os Su materialidad es algo accesorio,
su puesto en e cosm .
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d . Ciertamente un libro es una cosa. derivado, secun ario.
.
d ínculo a contenidos culosa medial que sirve e v
.
ro una c . rofundos Dentro del horizonte cultural, el liturales __mas_ P d
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tal En un libro se encarnan virtualidades ~ue no puemen .
. ,
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. . sentidos
1 bras sobre el papel son vehículos de expresiones:
a posibilidades de inteligibilidad. Lo que corporaliz~ la( ex
Y
.
terial no es ya la materia que
presión o el sentido tran~mal
tructura inmaterial del sigsería un subelemento), smo a es
. h d modo
esf ra ideal de conexiones culturales. D~c o e .
no: la ~ . el libro es una totalidad expresiva de signo
mas preciso·
, ·
ultural
más relación más sistema transfisico o c
.

�versal, lleva supuestos étnicos, estírpicos o históricos sobreentendidos. Dentro del contexto social e histórico, cada
hombre, que al fin y al cabo es un heredero, proyecta su
autenticidad personal. Y cuando deveras busca la verdad,
el bien y la belleza, la originalidad le viene por añadidura.
Así lo creo yo, por lo menos.
Hoy en día hay demasiados libros. Dentro de esa abundancia torrencial, muchos libros salen sobrando por estériles o por estúpidos. Es preciso orientarse, con buenos guías
bibliográficos, en la inextricable y sofocante selva de libros. No podemos leer todo lo que debiéramos leer. En
consecuencia, se impone una rigurosa selección de acuerdo con radicales preferencias. En los años de mi adolescencia, cuando leía un libro de segunda o tercera clase, recuerdo que mi padre me espetó aquel adagio latino: "Ars longa,
'vita brevis". Desde entonces he tratado de disciplinar mis
lecturas. No con inhumana rigidez, pero sí con metas claramente dilucidadas. Acordándome de aquella frase de Lessing: "un libro grande, es un gran daño", he procurado,
como autor, apretar ideas, mostrar espíritu de parvedad, ·
condensar mensajes. Y creo que algunos de mis libros llevan mi mensaje más personal y muchas de mis mejores esperanzas. Siempre he sentido vivir para algo más que para dar con mis huesos en una tumba. Y para el autor, cada libro es creatura amada. Cuando un autor que se respet a da al público una de sus obras, es porque la juzga digna
d(· salir a la luz pública. Porque publicar un libro que no
se estima es sobra de desfachatez o falta de honestidad intelectual. En cada una &lt;le nuestras obras va encapsulada
una etapa de ardiente vida espiritual, una objetivación -extraña paradoja- de nuestra inobjetivable subjetividad. Hay
que sostener la cultura y hay que hacerla avanzar. Hay que
fomentar el buen libro como instrumento de formación Y
de humanización. Sabemos que más allá de los derechos de
autor hay un condominio espiritual del que hace el libro Y
del que lo lee. Seguramente Gregorio Marañón exagera al
decir que la humanidad debe al libro "el 90 % de su progreso material y moral". Pero nadie negará que sin el libro

14

moriría la mayor y la mejor parte de la cultura. "El Quijote", "Hamlet", "La Divina Comedia", "Fausto", los diálogos platónicos y las tragedias griegas, la obra aristotélica, los libros de Kant y los volúmenes de Heidegger, para no
citar sino unos cuantos ejemplos egregios, resuenan y palpitan en nuestro espíritu. En esas obras, unos hombres
-nada menos que todo unos hombres como diría Unamuno- se han vertido y expresado. Nos han iluminado y nos
han forjado.
, Voces apocalípticas nos hablan de la decadencia y agonía del libro. "Debemos dar el aviso con sencilla y medit ada gravedad: el libro en Europa -asegura Pedro Cabava a dejar de ser, está ya dejando de ser, el instrumento
de la cultura . . . El problema no hace más que brotar ahora. Pero es posible que dentro de cien años (la historia anda con botas de cien leguas) el uso del libro sea una rareza
de eruditos y nostálgicos solitarios añorando la noble pesebrera de las bibliotecas. El libro está en peligro y hemos
entrado en la fase de decadencia cultural, en el crepúsculo
vesperal de su esplendor". No creo que el libro haya entrado en su decadencia y en su agonía. Me parece, sencillamente, que el cine, la radio, la televisión y la cinta magnetofónica le disputan un ámbito de vigencia que antes era
exclusivo. Pero ni el cine, ni la radio, ni la televisión podrán desplazar, definitivamente, al libro. De la supervivencia del libro depende la supervivencia de la gran cultura, de
la cultura que llamamos clásica. La palabra de los grandes
muertos, encerrada para siempre en los grandes libros, se
hace universal e inmortal. Recuerdo haber leído hace vl~
rios años, una bella página de Stefan Zweig, en la cual, habiando por todos nosotros, da un testimonio de agradecimiento a los libros: "Aquí están, resignados y callados. No
instan, no llaman, no piden. En su estante están y esperan,
silenciosos. Una somnolencia parece envolverlos, y, sin embargo, de cada uno de ellos mira un nombre como un ojo
abierto. Al acariciarlos con la vista, con las manos, no nos
llaman suplicando, no se dan importancia. No piden. Están
esperando que nos entreguemos a ellos; solamente enton-

15

�ces se ofrecen. Primero, tranquilidad alrededor de nosotros,
tranquilidad en nosotros, luego estamos dispuestos para
ellos: una noche, al regreso del camino fatigoso; un mediodía, cansados de los hombres; una mañana nublada que se
abre entre sueños visionarios. Deseamos platicar con alguien y sin embargo estar solos. Deseamos soñar, pero
con música. Con el gusto epicúreo anticipado de la dulce
prueba, nos acercamos a la biblioteca: cien ojos, cien nombres, clavan la vista en nuestra mirada escudriñadora, silenciosos y pacientes, como las esclavas de un serrallo en su
dueño, esperando con devoción la llamada y felices de ser
elegidos, de ser gozados ... "
"Pequeñísimos trozos de lo infinito, estáis instalados
silenciosamente en el interior de nuestro hogar. Pero cuando os liberta la mano, cuando vibra vuestro corazón, entonces rompéis invisiblemente vuestras cárceles triviales, y
vuestra palabra nos eleva, como en un vehículo fogoso,
desde la nada a la eternidad" (Stefan Zweig: "Agradecimiento a los Libros" en la revista "Peñoles" sección literaria, pág. 8, septiembre-1951, Monterrey, México).
Tócame concluir. En un instante de contenida emoción, Sócrates define el ala. La naturaleza del ala, nos dice, consiste en llevar hacia lo alto lo pesado. Esa y no otra
es la misión del libro. Los buenos libros realizan la misión
aerostática del ala: elevar hacia lo alto, "ad astra", las humanas pesadumbres. Como Israel por el desierto en tien~s, nosotros estamos de paso. Pero en este paso, hemos
visto, -en muchos libros- nuestro camino en los luceros.

NOTA DEL EDITOR: La anterior es una conferencia pronunciada por
el Dr. Basave, en el Salón de Cabildos del Palacio Municipal de la Ciudad de Guadalajara,
Jalisco, con motivo de la Feria del Libro, y que
Armas y Letras tuvo a bien transcribir dados
su carácter e idoneidad.

16

NICOLAS MARTINEZ CERDA
"El día en que los jueces tienen miedo, ni un solo ciudadano puede reposar tranquilo .. . , porque la constitución vive en tanto que se aplica por
los jueces; cuando ellos desfallecen, ya
no existe más . . . Lo decía con palabras de metal el texto del Rey visigodo: la salud del pueblo es tener derecho y mantenerlo".
Eduardo J. Couture: "Estudios de Derecho Procesal Civil", Tomo I. pp. 95
y 157.

MISION DE LA SUPREMA CORTE DE JUSTICIA
DE LA NACION

t a finalidad de nuestro Máximo Tribunal va hermanada con la institución del Amparo. Si la jurisdicción del
Alto Colegio se encuadra dentro de los lineamientos de
nuestro sistema federal y el Juicio de Amparo conserva
toda su lozanía, podremos concluir que la misión de la H.
Corte Suprema de Justicia de la Nación es, dentro de la división de pocleres (Art. 49 constitucional), el órgano del
Poder Público de mayor valía por su función intrínseca:
realizar una justicia democrática interpretando la Ley Suprema.
Los artículos 104, 105 y 106 constitucionales fijan
jurisdicción ordinaria no limitada, opuestamente a la
risdicción de la Corte de Derecho de Norteamérica, la
está investida de competencia ordinaria limitativa y,
ende, reducida.

una
juque
por

La jurisdicción política o extraordinaria se fundamenta en el artículo 103 constitucional, fracciones II y III, en
forma limitativa; mismas que por interpretaciones sofisticadas han sido galvanizadas.

17

�El tema de la justicia federal (la Corte específicamente), ha sido largamente tejido, silenciosamente elaborado,
soslayado vergonzosamente, abordado en forma exhibicionista o simulada; en fin, existe, como diría Chiovenda,
"una amplia carretera por la cual han pasado ya tantos
antes que nosotros".
La justicia constitucional mexicana constituye lento
espectáculo. Luis Pablo Bustamante, en La Sentencia de
Amparo, afirma que desde 1938 hay juícios pendientes.
La larga trayectoria histórica demuestra que el Poder
Judicial Federal, en especial la Corte Suprema, trabaja con
pérdidas, debido a imperfecciones connaturales que datan
de un pasado incierto y oscuro, provocado por el artículo
14 constitucional, al recoger el principio de la "exacta
aplicación de la ley", que se inician desde las forzadas interpretaciones sentimentalistas del Juez Vallarta, pasando
por la fuerte censura del constitucionalista Rabasa, sin encontrar eco, hasta llegar a la sabia crítica del magistrado
Palacios. El problema se teje en torno al Amparo-casación
y apelación federal.
El Constituyente del 57 "no anduvo los caminos de la
casación". Ramón Rodríguez advierte: "Nada se dijo en el
Constituyente acerca de la palabra 'exactamente' ", además, consideraba que si los tribunales federales revisaran
los fallos de los tribunales regionales se acabaría con su
soberanía (autonomía) y con su independencia.
"Los legisladores constituyentes no pudieron querer
esta subversión", sostiene con idéntico criterio Castillo Velasco.
La ley reglamentaria del Juício de Amparo del 30 de
noviembre de 1961, elaborada en su mayoría por constituyentes, en su artículo 8 niega el amparo judicial (demos fe
a esta interpretación).
La Corte de Vallarta repudia la casación. Forzadamen-

t&lt;-1 el Amparo-casación penal entra "por la puerta sentimental de la aplicación exacta en la sentencia definitiva de
las leyes penales". El digno juez se opone a la confusión de
instituciones y empequeñecimiento de la Corte: "pretender
que el Amparo surta los efectos de un recurso, con la apelación, . . . es hacer monstruosa mezcla del derecho constitucional y del civil ... El Amparo no juzga más que la incoru;titucionalidad de las leyes o actos de las autoridades ... ".
Nuestra Corte Suprema alcanza dignidad y respeto,
guíada en las t.esis de su ilustre Presidente. Su salida provocó el triunfo de la corriente contraria y desde 1882 el
amparo judicial tiene vida legislativa, corroborada por el
Código de Procedimientos Civiles.
Rabasa corrige a Vallarla en su método interpretativo. Su crítica es certera (aunque ambos perseguían idénticas finalidades). Consideró que de no suprimirse la casación, la Corte sería revisora de los fallos del Poder Judicial
del fuero común en toda la República, señalando la consecuencia: "máquina que se paraliza si se le atasca de materia prima"; finalmente sentenció: "LA IMPOSIBLE TAREA DE LA CORTE".
El Alto Tribunal sigue un camino poco feliz. El rezago
mostrado por estadísticas asombró a Moreno Cora y a Rabasa. Su peregrinar ha sido semejante a un ciclo crítico
económico permanente. Paliativo tras paliativo la hace vivir en estado de eutanasia.
El Alto Colegio es un tribunal burocratizado y sin perfil propio. El rezago de la H. Suprema Corte de Justicia de
la Nación es en 1950 de 37,881 expedientes; en 1959, de
10,055; en 1964, de 18,380; en 1966, de 20,333; y en 1967
ascendió a 13,814 asuntos.
Nadie niega el deambular de la Corte. La profesión de
Rabasa está plenamente cumplida, no obstante la creación
de los Tribunales Colegiados "Pequeñas Cortes". El Alto
Tribunal en 1958 reportó 20,820 expedientes rezagados.

18
19

�Ahora, si se examina rigurosamente la unidad jurisprudencia como ya lo ha hecho el ilustre jurista J . Ramón
Palacios, la conclusión objetiva, honrada, nada adulatoria,
es que la llamada unidad jurisprudencia ha sido poética y
por su tejido contradictorio semeja a una "cabeza sin sesos"; como diría Kant.
La obligatoriedad jurisprudencia} en nuestra legislación hace perder sus características de interpretación y
de orientación, reconocidas unánimemente por la doctrina.
La jurisprudencia obligatoria surgida "en la actuación de
la ley en el caso concreto", como diría Chiovenda, omite
distinguir lo llamado por Calamandrei "el derecho legislativo" y el "derecho judicial", en donde existe distancia; no
es lo mismo la interpretación legislativa que la judicial.
Nuestra jursprudencia obligatoria. evita que juzgadores se
anoten un mérito en su expediente y sí conduce a aplicar la
ley en forma de estampilla y la jurisprudencia como si fuera un sello, tal como ya ha sido señalado por un maestro.
De la unidad jurisprudencia se deduce el respeto y dignidad del Máximo Tribunal de la República.
La Corte Suprema es un órgano atrofiado, oscurecido
y absorbido por su amplia competencia. A este fundamental problema anteceden, como ya se ha advertido, la concepción del ilustre Ignacio Vallarta, esforzado y esclarecido Magistrado Presidente, hasta hoy irremplazable. Detesta la casación y la califica de "teoría subversiva del orden
social". En su tomo III, p. 11, afirma que "el amparo no debe servir para quitar o imponer restricciones a los Estados
de la República".
Rabasa demuestra que la suerte de la Corte Suprema
en la República ha sido infeliz. Pone los puntos sobre las
íes invocando estadísticas. Su tarea, nos dice, es vergonzosa: requiere al obrero especializado y desecha al artífice.
. El derecho común se federaliza al cercenarse la autonomía constitucional de los Estados y al ampliar su com-

20

petencia la Corte. Lo ganado en poder, nos dice Rabasa, lo
perdía en la categoría de sus funciones, y de intérprete de
la Ley Suprema, pasaba a intérprete discutido del derecho
común y así conseguía asumir "el papel de uno de los tantos tribunales de provincia, sacrificando la dignidad de sus
funciones en aras del acrecentamiento de su poder". De ahí
que certeramente afirmara el citado constitucionalista "los
Estados son soberanos para dictar leyes, en materia de Derecho Común pero no lo son para aplicarlas".
J . Ramón Palacios, viril e insobornable magistrado de
la Judicatura Federal, realiza insólitos estudios (actualmente reimpresos por la Universidad de Nuevo León), en
donde investiga exhaustivamente la historia de nuestras
instituciones, así como aquéllas con las que guardan símil,
postula la depuración y las rejuevenece invocando nuestros
antecedentes y adelantos doctrinario-vigentes en diferentes
países del orbe.
En la ·enconada lucha ideológica de nuestras instituciones, don J. Ramón Palacios es uno de los factores principales. Sin descanso ha combatido, firmemente, sin contradicciones (véase sus "Estudios Juricficos", lera. Ed. 1969, UNL,
que son una reimpresión de artículos escritos en épocas diferentes) y, sin arrepentimientos, señala la actitud de estancamiento antihistórica de los representantes del Poder ·
Público para adaptar a nuestras instituciones a la par de los
avances de la ciencia jurídica.
-Determina también, el mencionado Maestro, la genealogia de la casación y del amparo; y bajo el angustioso grito "¡volvamos a lo antiguo!" adaptándolo a los avances democráticos y sociales, postula la depuración de nuestro proceso. El problema de la justicia federal lo aborda con tanto
dominio que hace inspirar profundo respeto.
El citado autor demuestra que las funciones casacionistas de las Cortes: Suprema y Pequeñas son "desarticu-

21

�ladas, inconexas y dispersas" y que crean "una permanente incertidumbre jurídica".
En su obra Instituciones de Amparo afirma: "El artículo 131 de la Ley de Amparo de 1919 quitó al Amparo la
careta y lo presentó tal cual es: casación" (p. 355) más
adelante acota: "Apelación, casación, amparo, suenan ya
confundidos" (p. 365).
La senda seguida por nuestras principales instituciones
de antaño ofreció un problema de interpretación. En el Constituyente del 17 se legitima todo un proceder bastardo. Carranza distinguió el Amparo y la Casación.

Jara y Medina aprueban el artículo 14 que legitimaba,
sin velos, la casación, la garantía de exacta aplicación de la
ley, inspirándose en la enmienda II de la Constitución de
Norteamérica, en donde localizamos lo que se ha llamado
"debido proceso legal" o sea "process of law", desnaturalizando instituciones y quebrantando el régimen federal.
Los constituyentes citados recobran tardíamente la
visión al discutirse el artículo 107 constitucional; presentan su voto particular impugnando lo ya aprobado en el artfculo 14 constitucional.
Las razones son evidentes. Se destrozaba el régimen
federal. Don Hilario Medina invoca la Constitución de 1824,
adelantada en esta zona, y a poco andar del tiempo, en la
época de Salvador Urbina, el citado constituyente sepulta
sus concepciones, ante las muletillas políticas de escaso
malabarismo del presidente Urbina, quien negó la distinción de constitucionalidad y legalidad, enterrando un pasado digno y el más brillante de la historia de nuestro Derecho Público.
Nuestros cultores del Amparo continúan haciendo gala de los mitotes del Juicio de Amparo.
22

Agustín Rodríguez advierte: "Una institución que no
es transplantada en toda su lozanía, sino mutilada corre el
.
'
riesgo de marchitarse" (Casación Civil, México, 1903, pp.
43 Y ss.). El instituto judicial de la Casación vive en el
Amparo. Instituciones que por su distinta jerarquía no se
conllevan. Su conjugación torturante por nuestro Constituyente (Art. 14, últimos párrafos, y Art. 16, "causa legal",
de la Constitución) conduce a un régimen estructural de
casación constitucional, que no obstante la fiebre sincronizada de reformas ha hecho que el Poder Judicial Federal
funcione siempre con pérdidas y eche mano hasta agotar
las reservas. La justicia constitucional es la mayor enfermedad social que padece nuestra Patria.
La concepción de la mayoría de nuestros técnicos en
Amparo no ha sido firme; hay adulación, contradicción y
arrepentimiento.
La competencia casacionista de la Corte es justüicada
por Fix Zamudio, no obstante ser conciente de su teratología Y de proponernos un sistema: de Salas con competencia
para las garantías individuales y otras para dilucidar conflictos de legalidad.
Ignacio Burgoa considera que el Juicio de Amparo
"medio extraordinario de control de legalidad" es superior
por su amplitud a los medios de control que guardan símil
con el Amparo. Su concepción respecto al binomio: Corte y
Amparo es un viacrucis de contradicciones y arrepentimientos.
Tena Ramirez nos dice que el Juicio de Amparo sale
al campo del Derecho Internacional y ha regresado al corazón de la patria con sus banderas en alto.
"Con quienes debemos de enfadarnos es con los aduladores de nuestros vicios" (Moliere).
Nosotros pensamos con el maestro Palacios, que a los

23

�defensores de la corriente heterodoxa les ha faltado profundidad.
Sobre la mezcla anidada en el llamado Juicio de Amparo, don Niceto Alcalá-Zamora dice: "es a la v~ un recurso de inconstitucionalidad, de amparo-garant1as Y de
casación".
Mientras no se depure y complete nuestro régimen
procesal, todas las reformas que sigan el mismo calle~ón estrecho y sin salida, serán aéreas y huecas. La amplla protección que sustantivamente ( en oposición de adjetividad
procesal) da la Constitución de la República al gobernado,
se queda corta ante la ausencia de medios procesales idóneos.
i Ya el Quijote advierte: "es menester tocar las apariencias con las manos para dar lugar al desengaño".

Para justificar o canonizar el Amparo-casación se ha
argumentado, sin la mínima reflexión de análisis, si argumentos pretéritos son actuales o anacrónicos.
Don Venustiano Carranza pronunció que los jueces locales eran "instrumentos ciegos de los gobernadores".

Corte como unidad, tanto más, cuanto que la sentencia de
amparo no puede reparar la actuación irregular de autoridades responsables favorable al inculpado, por la imposibilidad de agravar la condición del quejoso en la sentencia
que en el juicio de garantías es pronunciada'". (La Exacta
Inexactitud, Revista Veracruzana, No. 1, enero y febrero
de 1959, pp. 18 y 19) .
Burgoa y Fix Zamudio, entre otros, justifican la actual estructura de la justicia federal y régimen procesal del
Amparo-casación, esgrimiendo los clásicos motivos del casillismo, hoy inactuales. Se destruye la autonomía constitucional en pos de la hipertrofia de la Corte. Lo expresado
por Don Mariano Azuela, nosotros lo aplicamos por igual
al Máximo Tribunal. Recordemos que Rabasa llamó a los
ministros "TORPES Y VENALES" y tampoco hubo respuesta.
El mal es de raíz, y se precisa extirparlo realizando
una reforma integral a nuestro proceso y órgano jq.dicial
federal.
El jurista J. Ramón Palacios acota: "La elevada misión casacionísta de nuestra Honorable Suprema Corte se
ha visto menguada desde su inicio por indudable culpa es
de este silencio codificado, y si en Italia se suscitaron y suscitan interminadas controversias a pesar de sus textos explícitos, que no podríamos esperar de un régimen jurídico
trunco, estrábico y mudo como el nuestro, que orilla a los
Tribunales, no siempre muy cautos, a ir creando los cuerpos
de doctrina en tan añejo como perenne tema" ( op. cit., p.
65).

"Don Mariano Azuela, hijo, escribió (nos dice el maestro J. Ramón Palacios) sin que nadie viniese a combatirle:
'Ha podido advertirse en múltiples amparos penales que
autoridades judiciales de los Estados proceden a menudo
con verdadera lenidad al sancionar el delito. Así, con el
propósito de atenuar la penalidad, califican indebidamente
como homicidios simples los que aparecen cometidos notoriamente con calificativas, o consideran como cometidos en
riña homicidios simples. La frecuencia con que se advierten
tan serias anomalías y la gravedad del perjuicio social que
evidentemente engendran, es motivo de profunda preocupación que no puede quedar limitada al ámbito reducido de
una Sala, sino que debe ser compartida por la Suprema

Es cierto que en el juzgador pesan las culpas del legislador, pero en México la Corte es cómplice de su propia nomofilaquia. Sus proyectos son circunstanciales. Sólo parchan un hueco presente e incluso algunos han cavado la
tumba del Amparo. Por otra parte, la autonomía constitucional de los Estados se ha concebido como ficción jurídica.

24

25

�Esa frase burocrática oficial y nominal del Poder Judicial Federal "hemos cumplido con nuestra misión" está
teñida de ribetes faranduleros, que desde luego en nada
ayudan al desarrollo de nuestra justicia.
La corte requiere de crítica y autocríti~a. Só:o ~s_í comenzará el raciocinio del Poder dejando atras su mc1p1ente
prestigio.
La vilipendiosa frase de Montherlant: "todo el mundo
está bien" no puede anidar en la H. Suprema Corte de Justicia de nuestra Nación.
Los vicios encallecidos de la administración de justicia
habrán de comenzar a sanearse por las Universidades. Toca a sus maestros, altos empleados, estudiantes Y egresados, romper círculos viciosos, desterrar esa crisis aletargada, para formar profesionistas dignos de los que tanto requiere la República.
Toca a los jóvenes luchar por un sistema de justicia
democrático y dar al pueblo lo que los adultos no le han
dado.
"El derecho --&lt;!erteramente afírma Carnelutti-, no
puede vivír sin eÍ proceso, como no puede vivir un hombre?
sin el corazón".
La generación pos-revolucionaria se enajena y _adora
fetichismos, formas cadavéricas de liberalismo. "Ca~averes
que se esfuerzan --&lt;!orno dice Azuel~ siguiendo a ~~dia~ffpor conservar insepultos un pequeno grupo de pri_vilegios Y
algunos hombres de buena fe que ~o logr_a~i_ desligarse ~el
pasado inmediato que es la auténtica pos1c1on del reacc1?nario". La incerteza jurídica es la placenta de la patologia
del derecho.
Nuestros proyectistas han formado un sistema de poca
monta que la praxis ha demostrado su miopía Y estrechez.

Su incerteza termina con toda garantía de acción, y la crisis del Poder Judicial Federal (de la Suprema Corte específicamente) se muestra en la tormentosa pesadilla del in~
terminable y crónico rezago.
Don Emilio Rabasa, acota: "cuando las leyes comunes
y la Constitución se oponen en el mismo nivel para confundirse en la promiscuidad, no son las leyes las que suben
sino la constitución la que desciende" (El Art. 14 y el Jui.cio Constitucional, P. 298).
Revisemos nuestras instituciones que en el pretérito
dieron gloria y honraron a México. La Corte, con Vallarta
a la cabeza fue respetable; el Amparo, fruto e inspiración
del liberalismo es plausible por sus efectos jurídicos, pero
su gestación en el seno maternal del Congreso Constituyente de 1917 es enferma, al perder su prístina pureza, su alteración y mixtura con otras instituciones termina pulverizándolas.
La dialéctica no ha sido desmentida y mientras la Corte no la entienda o la ignore concientemente, y no destierre
los obstáculos incrustados en su estructura y en el proceso
de amparo, su misión será pigmea y barrera para una
pronta justicia democrática.
Existen garantías que deben ser consideradas para lograr una sabia judicatura.
El procesalista don Niceto Alcalá-Zamora refiriéndose
al aspecto económico, nos dice: "pagar bien a los jueces no
es pues, superfluo, sino necesidad esencial".
La independencia concatenada con honradez, dignidad
y capacidad, es la garantía fundamental, Calamandrei acertadamente afirma, que los jueces en momentos de cumplir
con su misión, "deben sentirse libres de toda subordinación
jerárquica, es un duro privilegio a quien lo disfruta, el valor de responder de sus actos sin esconderse tras la cómoda

26

27

-

�pantalla del orden superior". (Elogio de los jueces escrito
por un abogado, 1936, p. 127).
Si el soborno, el ditirambo, orfandad jurídica, mazquindad, farsantería y exegetismo legaloide, anidan en la judicatura, ésta destruirá pronto la norma suprema del país:
"Que la historia os perdone como yo os perdono".
Por la H. Corte Suprema de la República han pasado
ministros que le han dado dignidad al máximo órgano de
la Judicatura Federal.
Don Alberto Vásquez del Mercado, uno de los grandes
juristas mexicanos abandona el alto sitial del máximo tribunal para combatirle. Don Teófilo Olea y Leyva, que escribió avalándose en su conducta: "Mi permanencia en la
Corte Suprema de la Nación sólo se justificará mientras
pueda pensar y votar como hombre libre e independiente".
Don Luis G. Corona, de quien el maestro Palacios Vargas
afirma: "encierra solemnemente la probidad intelectual del
juzgador", "no tarde, pero si lejana, le es dada la Magistratura titular: hace apenas dos años, y tampoco discursea
ni hace reverencias, como que sabe de la alta dignidad del
encargo, y aunque no alardea de ello, conoce de sus merecimientos intelectuales y morales" (El Buen Juez, "Criminalia", P. 216, Abril de 1955, No. 4).
: El problema de la justicia en México es de hombres
y de leyes (nuestra afirmación E!stá acorde en concebir al
Derecho como super-estructural). La estructura casacionista de la Corte no resuelve el rezago ni con los mejores
intelectuales del Universo.
Se ha repetido con el maestro español Jiménez de Azúa
que son preferibles los magistrados aptos, preparados y entusiastas, que redactar inmejorables proyectos. "Siempre
será preferible un juez a lo Magnaud con el Código de Napoleón, que un magistrado incomprensivo e ignorante con
preceptos como los del proyecto italiano o del suizo. Por mi
·28

parte siempre quise mejor una ley penal anticuada e imperfecta, con juzgadores inteligentes y formados en la moderna técnica, hábiles en ensanchar los arcaicos moldes anticuados, que un códig&lt;? de orientación audaz y técnicamente perfecto aplicado por una magistratura imbuida de prejuicios Y pronta a aprovechar el arbitrio que la ley otorga para seguir usando el viejo código derogado" (El Nuevo Derecho Penal, 1929, 112 y Ss.).
Nosotros pensamos al igual que el ilustre maestro don
Celestino Porte Petit: "una noble y urgente aspiración sería alcanzar la meta de buenas leyes y buenos jueces".
El juzgador no puede brincar las fronteras del ámbito
legislador, permitirlo equivale a otorgar facultades legislativas y aceptar una transmutación de poderes.
Si la concepción del Congreso Constituyente de 1917
e_n la administración de justicia fue infeliz, no podemos contmuar con siestas, con pesadillas consentidas; se reforma
su arquitectura o candentes esperemos que el rompimiento
democrático se manifieste y surja una revolución ideológica que extirpe raíces que alimentan anacronismos.
Para que la H. Suprema Corte de Justicia de la Nación
se desembarace de su inseparable e histórico rezago, ;
quede sepultado "como botín de alimañas", se requiere una
reforma integral a todo nuestro proceso y la creación de
una SUPREMA CORTE CONSTITUCIONAL al estilo de
Alemania Federal Occidental que conoce de los conflictos
verdadera o directamente constitucionales (y no como la nuestra que bajo el signo de una hipócrita constitucionalidad, conoce de varios procesos, en una competencia
amalgamada).
Los conflictos constitucionales constituyen la razón y
justificación de la existencia de la CORTE CONSTITUCIONAL, además se requiere el establecimiento de una CORTE NACIONAL DE CASACION para uniformar nuestro
29

•

�DAVID HERNANDEZ

Derec~o en toda la República como en España, Francia e
Italia.

UNIVERSIDAD DE l\llAi\11
Departamento de
Lenguas Extranjeras

Los tribunales Colegiados "como un mal ~-enor" ~?ntinuarán para hacer viable el sistema de casac10n. Y . De
allí en adelante la fecundidad de la cosecha dependera de
la calidad de la siembra" COUTURE.

-DOS SALIDAS DEL LABERINTO DE OOTA VIO PAZ

Reivindiquemos el régimen procesal del Amp~ro, .. Y
demos solio permanente a la ley de leyes, a 1~ Con_sbtuc_10n
General en la República y establezcamos el signo mdub1table de certidumbre y seguridad jurídicas.

:x

iene mucha razón Octavio Paz al decir que "La soledad, el sentirse y el saberse solo, desprendido del mundo y
ajeno a sí mismo, separado de sí, no es característica exclusiva del mexicano". 1 Pero igual a la soledad, la grata compañía, la amistad simpatética, el amor, en fin, es universal.
Y si la amistad y el amor son universales también podrían
pertenecerle al mexicano. De modo que, según entendemos
el significado de la palabra (la imagen del) "laberinto", diríamos que es un lugar que goza de muchos caminos pero
ninguno con salida. Propondríamos que o el laberinto de
Paz tiene salida, es decir, salidas, o México no ~e encuentra
en un laberinto.

•

Precisamente porque tanto la soledad como la amistad o
el amor son universales, hay salida en el laberinto que Paz
atribuye a México. Si México se encuentra en él no se encontrará solo, porque ni el amor ni la soledad son características de un país u otro. Así es que si en verdad existe un
laberinto inmerso estará en él el mundo. Pero esto de la
soledad universal o un laberinto universal no tiene lugar
aquí, sino la búsqueda de una salida del laberinto mexicano.
Para buscar salida hay que referirse al buen consejo
del claro guía, Justo Sierra, que nos dirigía, al darnos un
método, hacia el camino de un desarrollo de una filosofía
mexicana, lo que se podría aplicar a casi todo problema, a
saber: 1) la necesidad de investigar la realidad mexicana,

30

31

�2) inventar soluciones para nuestros problemas, 3) no
desconectarse de lo universal. A medida que nos acerquemos a lo universal, nos acercaremos a la salida. Pero esto
es proceder al revés, porque no debía ser cuestión de "ace~carse" a lo universal, sino de no desconectarse de lo universal, lo que quíere decir, suponemos, que no debíamos
deshacernos de lo universal, en primer lugar, mientras se
hable de lo mexicano. Visto por este lado, pues, es posible
que daremos con nuestra muy deseada salida a~tes de que
lo esperábamos. Dicho en otras palabras, lo universal, que
es nuestra salida, se debe encontrar en lo mexicano; de modo que nuestra salvación, últimamente, se encuentra no en
una abstracción de algo llamado "lo universal", sino en lo
mexicano, es decir, en el mexicano de carne y hueso.
Desde el día que México pudo ver la luz filosófica del
farol orteguíano, ha habido dirección en la búsqueda filosófica del mexicano. Los grandes exploradores, Caso, Vasconcelos, Reyes, Ramos, Zea y ahora Paz, han buscad?
enérgicamente, bajo todos los cielos e infiernos, ,~or esa _efimera entidad que se ha acostumbrado llamar lo mexicano". Posiblemente por haber olvidado la letra, si no el espíritu de lo que nos decía Unamuno, parece que hemos dejado ~capar el objeto de nuestra búsqueda, porque he~os
desplazado, y por tanto perdido, al mexicano concreto m~entras nos desperdiciamos dando caza a fantasmas, a la idea
de "lo mexicano". En cierto sentido, no cabe duda que . ~e
pueden perseguir las ideas universales en una especulacion
metafísica, entre las cuales se podría encontrar aquélla que
conocemos como "lo mexicano". Pero dentro de nuestra
preocupación circunstancial, con raíz en el historicismo,_ no
podemos andar sobre las nubes y esperar cazar al mexicano de carne y hueso, que tiene existencia muy . terrestre.
Preciso es buscar a este hombre concreto que circunstancialmente es mexicano. Para llegar a ello, en términos unamunescos, hemos de buscar al mexicano particular, o mejor dicho, a todos los mexicanos: el lavap~atos, el ~racer?,
el profesor, el limosnero, la monja, el cacique, el diplomatico, el barbero, el poeta, la prostituta, el atleta, etc.

32

Pero no basta colocar sólo aquellas personas o tipos
que quepan dentro de una categoría predeterminada. No
basta hablar de un hombre que "debía" ser mexicano, sino
de todo hombre que es y ha sido históricamente mexicano
Quiéralo el "pachuco" ("El mexicano [que] no quiere ser
ni indio ni español, tampoco quiere descender de ellos. Los
niega. Y no se anima en tanto que mestizo, sino como abstracción: es un hombre. Se vuelve hijo de la nada". Laberinto p. 69.) o no, el mexicano es tanto azteca como español, criollo, mestizo o mulato. En fin, es hombre de circunstancia mexicana, desde el primer momento histórico hasta
el momento actual. Quiéralo o no, tampoco es abstracción
o hijo de la nada. No por querer negar su propia existencia
deja uno de existir. Ha adquirido, posiblemente, un aspecto cínico, pero no por eso ha logrado abdicar de su existencia, porque no nos es dado este poder, pues hasta como cadáver tenemos tanta existencia como cualquiera, aunque
hayamos perdido Wl poco de nuestra "esencia¡,. Pero es precisamente esa "esencia" la que buscamos. Como se ha dicho,
podemos perder algo de ella al suicidarnos, porque ya no
tenemos muchas de las potencias que eran nuestras: el poder hablar, ver y sentir, pero no dejamos por ello de existir.
La dificultad en poder captar "lo mexicano", recae sobre nuestro anhelo de criticar todo lo que no cabe dentro
de la imagen que hemos grabado en nuestra pasión de "querer ser". Desafortunadamente, más de lo que nos es justo, queremos ser lo que no somos. Esto puede significar
una asviración admirable si nuestro querer ser cabe dentro
de lo que podemos ser. Por tanto, se puede entender como
se crea este laberinto psicológico que describe Paz cuando
dice que "el mexicano se esconde bajo muchas máscaras"
(p. 150). Pero, ¿por qué no debía hacerlo? Lo extraño sería que no se escondiera bajo muchas máscaras. Si volvemos otra vez a esos tempranos momentos de la Conquista
veríamos con Paz el porqué: "Ningún otro pueblo se ha
sentido tan totalmente desamparado como se sintió la nación azteca ante los avisos, profecías y signos que anunciaron su caída" (p. 74). Visto de esta manera es fácil ver
33

�porque concluye Paz; diciendo que la Conquista "es _un hecho histórico en el que intervienen muchas Y muy diversas
circunstancias . . . el suicidio del pueblo azteca" (p. 75) •
¿Nos extraña, pues, que el mexicano se haya esc_ondido bajo muchas máscaras? ¿Nos extraña que el mexicano se encuentre sumergido en una profunda soledad? Tampoco debía extrañarnos de que "Somos, por primera vez en
nuestra historia contemporáneos de todos los hombres"
(p. 150). Ni debía extrañarnos que "Eramos objetos: empezamos a ser agentes de los cambios históricos Y nuestros
actos y nuestras omisiones afectan la vida de las ?randes
potencias" (p. 149). Pero, ¿por qué se puede decir t?do
esto si no se habla de tm desarrollo histórico-circunstanc,a~?
Como el mismo Paz ha dicho, la historia no es una serie
de acontecimientos del hombre, sino es el hombre. Ahora
bien, si se busca "1o mexicano", no sólo debíamos hablar
del mexicano contemporáneo que quisiéramos que se arrancara sus máscaras, sino también del mexicano "objeto" ,
la "materia inerte sobre la que se [ejercía 1 la voluntad de
los poderosos" (p. 149). Lo mexicano, en fin, es el mexicano y su circunstancia, todos los mexicanos y todas las
circunstancias históricas, es decir, que el mexicano es tanto el tipo que criticamos como el que deseamos que fuera,
pero también las circunstancias que le han r?deado desde
el primer momento de su evolución como mexicano.
Nos quejamos del mexicano que se dej? ser dominad?
por la voluntad de los poderosos. Pero, ¿que otra alterna~iva le era posible? Desamparado y c~si ~uerta _su_ esen~!;
con su suicidio, ¿qué más podía ser smo. ~a.tena merte •
Debíamos, pues, convidar al mexicano primitivo ~ compartir el abrazo simpatético que le tenemos al mexicano co~temporáneo. En vez de ver las máscaras como u_n~ debilidad moral, debíamos ver este recurso co1:10_ la umca alternativa dada al mexicano primitivo, su umca forta~ez:1
psicológica. y al igual que podemos demostrarle al primitivo nuestra compasión y aceptarlo como uno de los ~uestros, también es preciso t_ratar de comprender al mestizo y
34

a los otros tipos del período colonial. Cada etapa del desarrollo mexicano, destacadas más claramente en las grandes explosiones revolucionarias (la guerra de Independencia, 1810; la Reforma, 1857; y la Revolución de 1910), nos
r evela otra faceta del hombre mexicano, forjado por su
circunstancia inmediata. Si el mexicano no hizo historia o
no actuó como su contrafigura norteamericana, es porque
no pudo hacerlo, y no pudo hacerlo porque su oportunidad
circunstancial no fue la misma, ni mucho menos.
Conocernos verdaderamente a nosotros mismos, entonces, no es buscar sólo lo que nos agradaría encontrar. No
pudo el mexicano histórico "ser agente de los cambios his•tóricos" como no lo pudo ser el negro norteamericano. Pero ni el uno ni el otro dejó de ser lo que fue en su circunstancia repectiva. No sólo padece el mexicano de todas épocas los mismos sufrimientos que padecen los muchos otros
seres humanos de los países "sub-desarrollados", sino comparte la misma soledad uriiversal que todo el mundo conoce de primera mano. Así es que no se habla de una soledad
mexicana, ni de un laberinto mexicano, ni tampoco de una
circunstancia de "lo mexicano", sino de un mexicano (todos los mexicanos) en una circunstancia que tiene sus muchos paralelos con otros países en cuanto a sus aspectos
económicos, sociales y religiosos. Además se puede hablar
dentro de otro nivel, el del hombre cotidiano, el que tiene
sentidos y una conciencia intransferibles. Este hombre mexicano, que vive y muere en su circunstancia muy mexicana, es el hombre universal tanto como el hombre circunstancial. Para conocernos verdaderamente hemos de juzgarnos a nosotros propios en todos sus hechos objetivos, si es
que vamos a encontrar esa realidad mexicana que había
mencionado Justo Sierra. No sólo hace falta una perfecta
honestidad, sino también un valor extraordinario. No hay
otro recurso.
Al reconocer nuestros vicios y virtudes, que tenemos
en abundancia, podemos empezar a investigar esa realidad
mexicana. En vez de hablar de laberintos y soledades, que
35

I

�no son peculiares a México, aunque sí sus variaciones, debíamos revisar nuestra historia en una perspectiva objetiva para mejor valuar lo que se ha hecho bien y lo que
se ha hecho mal; aprender de lo bueno tanto como de lomalo; pero guiarnos por lo primero y evitar lo segundo. Si nos
damos cuenta de que hasta ahora no ha podido actuar el
mexicano como agente de los cambios hístóricos, de allí debíamos tomar nuestro punto de partida, en una acción positiva en vez de una negativa. Hace falta pues proponer
programas para la acción del nuevo protagonista, es decir,
los mentores de la intelectualidad debían escribirle al protagonista (todo mexicano) el drama para que pueda desempeñar el papel que le sea propio en esta nueva oportunidad circunstancial. Pero mientras que se busquen las soluciones, más bien, la forma, estilo y tono de nuestro drama (porque comedia no sería seguramente) no ha de olvidarse que es fácil "desconectarse de lo universal" si se
sumerge demasiado en "lo mexicano".
Nuestra primera salida del laberinto se encontrará en
la verdadera fusión del hombre mexicano con el universal.
Mientras el mexicano trate de ser sólo uno o el otro, no
será ni uno ni el otro. En este caso sería, lógicamente, "hijo
de la nada". En cambio, el mexicano en su faceta azteca, el
que se suicidó, no era hijo de la nada, sino el fénix que moría para renacer. Los otros que "los poderosos" mataron
tampoco fueron hijos de la nada, sino también otras facetas del ciclo del fénix. Ahora llega ese mismo mexicano en
una nueva faceta, el de agente de los cambios históricos.
Nos ha llegado a nosotros la hora para salir a escena. Y no
hay segunda oportunidad para el que de pasos atrás, porque en este teatro terrestre no se da el mismo papel dos
veces. El ambiente del protagonista en su drama de la vida real contiene las tres caras de nuestra madrastra, el
tiempo: el pasado, el presente y el futuro. Tiene que enfrentarse el mexicano cara a cara con cada una, porque
sería completamente absurdo tratar de vivir en sólo una o
dos caras de esta maldita trinidad. Esta perspectiva temporal le permitirá verse vivamente en un claro espejo. Vién36

~ose ~o con egotismo de un narcicismo, sino con completa
sm?eridad, el mexicano encontrará esa fusión, la primera
salida del laberinto.
Con esta cándida vista de nuestra verdadera cara, podremos ver la primera salida del laberinto, y desde la primera podremos ver la segunda, porque la segunda se encontrará en la cara futura de nuestra circunstancia. Y como
puede imaginarse, la cara futura no tiene sentido alguno sin
las otras dos caras. De modo que para dar paso hacia el futuro hay que dar un vistazo por rededor de nuestro presente y hacia el pasado. Arraigado en el pasado y el presente el
mexicano puede crecer naturalmente. Al clavarse las raíces
hondamente en el suelo mexicano, extrañaría no salir una
flor plenamente mexicana. El suelo mexicano ha saboreado
su cantidad de sequías y terremotos, lo que ha impedido el
libre crecimiento de la flor. Para recobrar algo del potencial que se perdió en las dañosas ráfagas políticas que ha
conocido este suelo, preciso es fertilizarlo. El fertilizante
será para el mexicano el reconocimiento del compatriota.
Dicho en otras palabras, lo que se ha perdido sólo se puede recobrar si recobramos lo que perdimos, y lo que el mexicano ha perdido es precisamente el "otro" mexicano. Un
mexicano se ha apartado, aislado, del otro mexicano con sus
prejuicios en una especie de segregación, lo que ocurre universalmente. Pero hay unos países que pueden soportar
algún grado de segregación social, mientras en otros fragmenta al país hasta el punto de convertir al pueblo en "materia inerte", porque todos tiran por divergentes lados. Es
imposible operar la maquinaria nacional despedazada. De
manera que tan pronto como el criollo, el mestizo, el indio,
el mulato, el negro, el pobre y el rico se reconozcan los unos
a los otros como verdaderos mexicanos, verdaderos vecinos, recobrará el mexicano la mayor parte de su propio
ser. En una palabra llegará a ser esa flor mexicana, y sólo como la flor mexicana podrá salir del laberinto.
Cuando Paz pregunta "¿ Cómo y dónde obtener esos
recursos económicos y técnicos?" recordamos que él había
37

�dicho que México no tiene "ni la población ni los recursos,
materiales y técnicos, que exige un experimento [como el
prodigioso desarrollo de la Unión Soviética] de tales proporciones" (p. 142). No se entie1;d~ la _lógica toc~nte a la
población, especialmente, pues Mexico tiene 40 millones ~e
habitantes mientras Inglaterra mantiene 46, Y este palS
ha sido un~ de las grandes potencias por hace tiempo. Ahora bien, mantendríamos que ni los recursos ni las poblaciones residen en el fondo del problema, porque bastan los
recursos y la población. El grano del problema existe en la
mala distribución -tanto en los recursos como en la población- que resulta en un inmenso desperdicio. La debi- .
lidad está en este desperdicio, no en la pobreza de recursos
población, ni tampoco en el mero hecho de lab:rintos o so0
ledades. El desperdicio empieza en la soledad, si, la soledad
creada por nuestros prejuicios egotistas, en la pérdida del
"otro mexicano". Sigue el desperdicio en la increíblemente falaz idea de que la única ruta a la prosperidad es camino de la capital. Todo el mundo con mínima esperanza ~e
encontrar mejor vida (en este mundo) parte para la capital. El resultado inevitable es la c r e a c ió n Y crecimiento del barrio bajo, la pobreza, la enfermedad Y el
analfabetismo. Y lo poco que el pueblo puede ganar con
tan gigantescos esfuerzos son algunos limitados remedios
para confinar esta plaga. Mientras _tant~ l?s recursos humanos y materiales perpetúan el latifundio mtelectual, económico y social.
Pero si es verdad, como dice Reyes, que México ha llegado a su mayoría de edad, entonces estará preparado para ·
autodeterminarse. Paz ha dicho que actuaría a su provecho México al tratar de imitar al desarrollo soviético, pero por carecer de población y recursos no le es posible. Aún
más fundamental, sin embargo, dice Paz que "Nadie duda
que el 'socialismo' totalitario puede transformar la economía de un país; es más dudoso que logre librar al hombre.
y esto último es lo único que nos interesa y lo único que
justifica una revolución" (p. 143). Es, en fin, la libertad
lo que vale más. Por un lado, sin embargo, unos dirían que

38

la libertad sin vida no tiene sentido alguno. Mientras otros
dirían que la vida no tiene valor alguno sin la libertad. Vamos a suponer, no obstante, que diría Paz, como muchos
otros, que podemos preocuparnos de cuestiones de libertad
sólo después de tener vida. Cronológicamente, si no lógicamente, hay que tener vida antes de considerar el problema
de la libertad. Al tratar de proceder a la inversa siempre
fracasamos, al igual que el niño que trata de correr antes
de and~~ a gatas. Es por eso, probablemente, que hay tanta
rev?luc1on en el mundo ahora. Buscar la vida, pues, quiere
decir fundamentalmente buscarse la vida. En una palabra,
tan. tosca que parezca, hay que comer antes de pensar 0
aspirar a nada. Ya lo decía Marx que lo fundamental es causa del_ conflicto _entre las clases; lo segundo es posible sólo
despues que este llena la barriga, por así decirlo. Sólo den~º del pr~eso básico se puede encontrar lugar para respirar el aire fresco de la libertad, si es el caso, añadiría~os, que e:asta tal cosa u oportunidaa dentro de nuestra
circunstancia.
Paz sugiere que "Sin duda la mejor -y quizá la única- solución consiste en la inversión de capitales públicos,
ya sean préstamos gubernamentales o por medio de las organizaciones internacionales. Los primeros entrañan cond~
ciones políticas o económicas y de ahí que se prefiera a los
segundos" (p. 142). Su análisis de los problemas económicos Y políticos que comparten los pueblos "subdesarrollados''. Y la influencia que han tenido pensadores como Stalin,
Lemn, Marx Y Engels en el mundo contemporáneo lo hace
con ~~ agud~ima perceptibilidad. He aquí, pues, la presentaCion de direcciones prácticas que puede considerar México para autodeterminarse. Lo que se teme más
la pérdida de _la ~~rtad, porque al rechazar ese "método de probad3: ef1?~c1_a }e per~erí~ . el cordón umbilical de la "economia dmgida que significa para él (y muchos más, se•
guramente) "el trabajo a destajo (estajanovismo) los campos de concentración, las labores forzadas, la d~portación
de razas Y nacionalidades, la supresión de los derechos ele-

:s

39

�mentales de los trabajadores y el imperio de la burocracia"
(pp. 142-143).
Sin embargo, admite Paz que "el capital no es sino
trabajo humano acumulado" (p. 142). Dado así el caso lo
que se quiere evitar es el abuso de este trabajo humano, es
decir, ¿quién ha de acumularlo? ¿bajo qué condiciones?
¿quién dirige? y ¿qué será el criterio para la distribución
de lo acumulado? No se pretende aquí, ni mucho menos,
dar una perfecta o completa solución, pero una posible resolución, sí. Para empezar hay que encontrar una lógica.
Sin lógica no puede haber criterio con sentido. La tarea se
puede dividir en dos partes principales: (a) la elección
entre alternativas (b) el entendimiento dé un sistema socio-económico completamente integrado.
Enfrentados con la primera parte, hay que darse uno
cuenta de las alternativas reales entre las cuales podemos
elegir. ¡Ni hablar de posibilidades puramente hipotéticas! 2
Claro que se podrían alistar innumerables alternativas, unas
más probables de realizar, otras infinitamente más improbables. Para sólo enunciar unas de las más "conspicuas" pero también más exigentes, podríamos ofrecer las siguientes: (a) todo el mundo que busque su propia libertad por
su hebra, lo que lógicamente conduciría a una perfecta anarquia, que significa perpetua guerra universal, , (b) no hacer nada, lo que debilitaría al pueblo aún rriás y lo dejaría
presa de toda rapiña, (c) someterse a un socialismo totalitario, lo que lograría la pérdida de la libertad, (d) la inversión de capitales públicos por medio de las organizaciones internacionales, lo que fracasaría desde el momento de
su concepción por el mero caso de que sería completamente imposible e ilógico mientras esté México en su laberinto, de modo que la única alternativa que conduciría a una
solución lógica de realización tanto concreta como real sería la siguiente, la que, naturalmente, preferimos, (e) salir del laberinto.
Para salir del laberinto, pues, hay que buscar las sa-

40

lidas. Y las salidas, como ya se ha dicho, se encuentran en
el conocerse el mexicano y en encontrar al "otro" mexicano. Y lo que forzosamente se requiere en este salirse son
las ~espuestas a las preguntas: ¿para qué salgo? y, ¿dónde
voy • Las respuestas a estas preguntas contienen la segunda
parte de n~estra resolución al problema mexicano, porque al
sa~r ~recisamente por qué sale uno del laberinto y dónde
q~.uere ir: e~ darse cuenta de o hasta entender el sistema soc~o:economico! lo que sería el fondo y la forma del proceso de
vivir. La contmgencia imperativa, claro, se plantearía cabalm_ente en e! saber, el verdadero saber (el porqué salir y para
donde cammar). La lógica, pues, demandaría que empezáramos con ~na base verdadera y concreta. La única aceptable
es el mexicano mismo, el hombre concreto no "lo mexicano"
abst~acto. El mexicano es, por tanto, el ~zteca, el español,
el cnollo, el mestizo, el mulato, el negro, el zambo, el rico
Y el pobre, todos juntos en el mismo sufrir y vivir circunstanc!al e~ t~a su evolución. Visto por medio de la persI&gt;e&lt;:tiva ~stonca puede el mexicano entender el punto evolucionario en que se encuentra actualmente. Sólo con esta
base puede esperar respuestas a las dichas preguntas.
La cuestión .~e la libe_rtad no se puede discutir aquí,
pero una resoluc10n tentativa sí se puede aportar. Al tocar
el t_e ma de alguna conciliación del nacionalismo y las aspiracio~es revolucionarias de las masas, Paz se percata de
que siempre hay los mismos ingredientes: "nacionalismo
reforma a~~ria, conquistas obreras y, en la cúspide, u~
Estad~ decidido a llevar a cabo la industrialización y saltar
de epoca feudal a la moderna ... El rasgo distintivo -Y
decisivo-: es que no estamos ante la revolución proletaria
de los paises 'avanzados' sino ante la insurrección de las
masas Y pueblos que viven en la periferia del mundo occid~~tal~' (p. 145). Estas agudísimas observaciones nos serviran mcalculablemente, porque nos ofrecen el instrumental para poder elegir entre las alternativas. He aquí pues
el caso de un circulo vicioso que puede romperse sól~
la voluntad, pero una voluntad enérgica y unificadora.
Hasta ahora se ha tratado de arrogarle al Estado el poder

~ª-

po;

41

�de determinar el destino del pueblo. Pero, desgraciadamente, este monstruoso Estado no ha sido el pueblo, sino un
"interesado" grupo de hombres que no con la más generosa fantasía podíamos atribuirle el fabuloso epíteto de
"representante".
Si es que el mexicano en verdad quiere pertenecer al
mundo occidental y no quedarse en la periferia, ya tendría
parte de su motivación para salirse del laberinto. Si es que
el mexicano quisiera romper el círculo vicioso, tendría que
unificarse como una fuerza encaminada hacia su destino
deseado. Pero se habla del pueblo, del mexicano entero, no
del cerebro o de las orejas o de los pies o de las uñas o del
corazón, sino del cuerpo entero. Si el "Estado" no es verdaderamente el pueblo, no habrá salida en el laberinto. Paz
ha dicho que sólo la libertad podría justificar una revolución si la revolución es sangrienta. Marx había comentado
que siempre habría conflicto entre las clases mientras fueran desiguales, porque el adinerado jamás cedería sus bienes al "desposeído". De modo que mientras las clases sean
desiguales y el círculo vicioso no se haya roto, cuando no
esté el pueblo en plena revolución vivirá siempre bajo la
sombra de una revolución potencial.
Hay dos maneras principales para lograr arrogarse a
sí mismo el poder que merece el mexicano sin llegar al punto de la revolución sangrienta: (a) reemplazar el sistema
político del pasado con uno verdaderamente (más) democrático (b) disolver el poder económico de la clase rica.
De seguro se habrán ya pensado en estas posibilidades.
Conforme, pero, muy probablemente no con nuestra lógica
o las salidas. Ahora bien, desde Justo Sierra, los ateneístas
y numerosos más han sonado el clarín de la enseñanza. La
más rica herencia que puede ofrecerle una generación a la
siguiente es la buena enseñanza, lo que no equivale a lavar
el cerebro con prejuicios personales o supersticiones. La
puerta de nuestras salidas es la buena enseñanza. Recordemos que las salidas sólo son posibles o para todos o para
nadie. Con la buena enseñanza se puede crear un sistema
42

socio-~?litico en que cualquier profesor, político, comercian
te, militar o sacerdote que "se sirve" a sí mismo y no al
pueblo cometerá traición, que debe pagarse con la vida
(preferiblemente en prisión perpetua). De esta manera los
recurso~ ~a~urales del suelo mexicano y la población no se
desperdiciarian en dar alimentación al monstruo insaciable
del c~culo vicioso, sino México tendría un rico capital de
~a~aJ~ acumulado. El poder de la clase rica se disolvería
sm incidente al cambiar el valor de la divisa nacional con
darl~ v~or _al trabajo en vez que a la cosa, el prod~cto,
qu~ Jam~ tiene ser (sólo existencia), mientras que el trab~Jador siempre tiene ser, tenga en mano o no el producto.
Sm el poder de su dinero el rico no tendría modo de "comprar·' a un hombre para destruir a otro. El rico; digámoslo
franc~ente, no es el que lucha mano a mano sino el mercenario. Pero, sin dinero, no hay mercenarios.
No cabe duda alguna que muchos argumentos podrían
llover s~bre esta~ nociones, como el que pediría saber ¿ qué
resultaria en el S1Stema económico al quitarle a la clase rica su poder pecuniario? -¿especialmente en relaciones internacionales?- Estas, como casi todas, si no todas, se pueden contest~ ~on algún cuidado. Por ejemplo, al quitarle el
poder econom1co a la clase rica bruscamente no resultaría
en na_~ª más_ que un desastre fatal. Pero con cuidadosa preparaci?n Y aJustamiento gradual, la clase rica no tendría otro
remedio que someterse al nuevo orélen socio-económico. En
cuant~ ~ las relaciones internacionales, el mundo trata con
la nac1on estable sea el orden socio-económico que fuere.
De todas maneras, para todo esto la buena enseñanza otra
v~z,_ es la clave para su realización. A fin de cuentas, 1~ que
distingue el pueblo "avanzado" y el "atrasado" o "subdesarrollo" es_ precisamente esto: el sistema educativo. El
pueblo de sistema educativo más elaborado es invariablemente el que se encuentra a la cabeza del mundo progresivo, o se~ "avanzado". En las naciones más democráticas
han realizado su desarrollo máximo por medio de -la promesa que le ofrece al hombre- la enseñanza. Que al fin
llegue al mundo miserable el hombre demócrata y se en43

�JOSE P. SALDA:¡q, A

cuentre en un universo de absoluta mediocridad, de una
deshumanizada y estéril practicalidad, de un espacio vacio
de hitos espirituales, de horizonte tan oscuro que no parezca tener salida -como en un laberinto, eso ya sería hablar
de un laberinto dentro de otro. Que al salir de un laberinto
nos enfrentaríamos con otro más amplio, es asunto para
otra tarea. Esta trata únicamente de intentar la salida del
primer laberinto, la circunstancia actual del mexicano,
como el que nos ha proporcionado el primer rayo de luz: Octavio Paz.

CRONISTA DE MONTERREY

EL PRESIDENTE DE LA REPUBLICA,
LIC. MIGUEL ALEMAN V ALDES,
EN MONTERREY

(Primera Parte)
Antecedentes.

B

esultaría interesante estudiar a fondo las impresiones de quien visita a Monterrey con la alta envestidura de
Presidente de la República y las que provienen del pueblo
en general.

N O T A S
l . El Laberint o d e la Soledad, Méx., 1963, p . 151.

2. Como el creer que se podría llegar a un m undo par adisíaco únicamente al desearlo.

44

No siempre las reacciones van por el mismo camino,
ni pueden medirse con la misma vara, por la razón de que
siendo distintas merecen diferente tratamiento. Cabría en
esto pensar en los beneficios o simpatías que existan en el
visitante, que forman parte de su yo interno, que pueden
sufrir alteraciones por el carácter con que efectúa la visita y cuyas alteraciones pueden ser contrarias o favorables
a la ciudad; pero de todas maneras tienen una capital importancia. Respecto al pueblo, generalmente exterioriza sus
sentimientos con espontaneidad y de ello puede inferirse
si existe una verdadera simpatía por la persona a quien se
recibe, o si al contrario no merece la estimación que se debe al mandatario.
Durante el largo proceso de nuestra vida institucional
hemos recibido la visita de varios Presidentes de la República, en situaciones no siempre normales y bien pudieran
obtenerse conclusiones más o menos exactas sobre los pormenores apuntados. Esa labor significaría una penetración

45

�\

psicológica delicada, un acopio de datos consecuentes, y sobre todas las cosas, una serena meditación para que las
conclusiones correspondan a la justicia que debe existir en
tales casos.
Por ejemplo, podemos decir que muy distintas impresiones recibieron y se llevaron cuando siendo Presidentes
de la República nos visitaron el Gral. Plutarco Elías Calles
y el Gral. Lázaro Cárdenas y seguramente en condiciones
distintas se puede hablar de la visita del Gral. Manuel Avila Camacho y del Lic. Miguel Alemán.
Y puesto que esta crónica ha de referirse pr~isamente al Lic. Alemán, dejamos para quienes se consideren capacitados escribir sobre nuestros distinguidos visitantes en
el aspecto sicológico-social, que por mi parte trataré de exteriorizar lo que sé, porque lo vi, y lo que me dicten las impresiones que recibí durante la visita del Lic. Miguel Alemán.
Para ello es necesario detenernos a considerar, aun
cuando sea rápidamente, el momento político durante la actuación del Lic. Alemán, y todo cuanto rodeaba su personalidad en relación directa a Nuevo León.
¿Existía de parte del Lic. Miguel Alemán animadversión en contra de nuestro Estado? ¿Estaba influido en
el sentido de guardar prudente distancia en todo cuanto
concernía a los intereses de esta entidad? ¿Era acaso imparcial en sus apreciaciones de lo nuestro?

den ~olítico, sin que esto significara que no participara en
c~est10nes que a la corta o a la larga tendrían que interferir en las actividades de todo orden. Quiero con esto decir
que sin olvidar los deberes ciudadanos, privaba una atmós~
fera_saturada ~e esfuerzos dedicados al trabajo, como si
hubiese la consigna de recuperar el tiempo perdido en épocas pasadas. Tal vez este ambiente no satisfacía a quienes
esperaban demostraciones patéticas del pueblo hacia sus
gobern~ntes, interpretando en forma equívoca lo que era
una actitud de superación en lo económico y en lo social.
De estas _situaciones se habían cosechado algunos sinsabores_ que_ sm la significación de algo definitivo no dejaban de mflmr en la mente, especialmente de los hombres de
empresas, por cuanto a la seguridad de la vida en común
dentro de las garantías constitucionales.
Algo podría hablarse de la época del Gral. Lázaro Cárdenas, como también de lo correspondiente al Gral. Avila
Cama~ho; pero no sería consecuente una explicación pormenorizada de hechos, ya que mi propósito como queda dic~o, es el de historiar la visita del Lic. Miguel Alemán Valdes en la forma y términos que más se ajusten a la realidad.
Militancia Política.

Dedicado Nuevo León al trabajo intensivo en los menesteres industriales, agrícolas, ganaderos y comerciales,
se desentendía hasta cierto punto de las cuestiones de or-

_ Apenas obtiene el Lic. Miguel Alemán su título en el
a_n? de 192? Y principia su actuación política por cuyas actividades siente una gran inclinación. Habiendo nacido en
e_l pueblo de Sayula del Estado de Veracruz el 29 de septie_mbre d:. ~900, heredó de su padre, el Gral. Miguel Ale~~n _la afic10n a las cuestiones políticas, aun cuando no parti:ipo en la lucha armada, captó con interés desde estudiante las esencias de los ideales revolucionarios, de los que
su P~dre era un adalid, formando las avanzadas de las nuevas id:as con l?s Flores Magón, Antonio I. Villarreal, Juan
Sarab1_a, Antomo Soto y Gama, Ponciano Arriaga ... Desde
muy Joven se afilió al Partido Liberal Mexicano, enro-

46

47

Es difícil precisar la contestación de cada una de estas
interrogaciones, sin que ello implique que no podamos aventurar algunas ideas que nos permitan pintar el trasfondo
de un acontecimiento, para nuestra comunidad, de enorme
trascendencia.
..

�lándose en un brote rebelde que surgio en Acayucan,
Veracruz, en septiembre de 1906 tendiente a combatir la
dictadura del Gral. Porfirio Díaz. Posteriormente, afiliado
a la Revolución Constitucionalista, combatió a Victoriano ~
Huerta, participando eil numerosos hechos de armas d~do muestras de gran valor y conocimientos de la táctica
militar. Al terminar la Convención de Aguascalientes se
unió a las fuerzas del Gral. Alvaro Obregón, estando presente en numerosos combates conquistando paso a paso el
grado de Divisionario. En 1929 siempre leal a los principios antireeleccionistas se levantó en armas en _contra dE!l
Gobierno presidido por el Lic. Emilio Portes Gil en atención a que el Gral. Obregón, habiendo logrado la reforma
de la Constitución que prohibía la reelección, nuevamente
fue electo cómo Presidente de la República, hecho con el
que no estuvieron de acuerdo numerosos elementos constitucionalistas, en cuya contienda murió en Mata de Aguacatilla, Veracruz.
Volviendo sobre el Lic. Miguel Alemán cabe mencionar que su carrera política fue brillante, principiando por
lanzar su candidatura a Diputado por el Estado de Veracruz, ocupando después un escaño en el Tribunal Superior
de su Estado en 1935, para pasar al Senado en 1936, Y regresar a su Estado natal para hacerse cargo del Gobierno
del Estado.

las novedosas formas de actuar, que le granjearon grandes
simpatías. Estableció el sistema de reunir en círculos de estudio a grupos de hombres de empresa, de profesionales, de
obreros, campesinos y del pueblo en general. Su propósito
era enterarse a fondo de los problemas no tan sólo de cada
Estado, sino también de los municipios, planificando su
programa en todo cuanto se relacionaba con la ciudad y con
el campo. Los resultados fueron magníficos, pues una vez
en la Presidencia de la República se ordenaron los estudios
correspondientes, aplicándose todo aquello que era factible
para el desenvolvimiento y progreso del país.
Puede asegurarse que con el Lic. Alemán principió el
verdadero gobierno civilista en el país, ya que aun cuando
el Gral. Manuel A vila Camacfio y antes el Gral. Lázaro
Cárdenas, así como el Gral. Abelardo L. Rodríguez, habían
gobernado dentro de la Constitución, su carácter de militares imponía cierto sello de gobierno que podía en cualquier momento transformarse en dictadura, de la que ya el
pueblo estaba cansado.

Cuando el Gral. Manuel Avila Camacho inició su propaganda como candidato a la Presidencia de la República
al principiar el año de 1940, es designado director de la
campaña el Lic. Alemán. Su habilidad lo acreditó como un
gran organizador, y al ocupar el Gral. Avila Camacho la
Presidencia es designado Secretario de Gobernación, separándose de este puesto con el propósito de contender como
candidato en las elecciones presidenciales en 1945. Los contrincantes fueron el Lic. Ezequiel Padilla y el Gral. Miguel
Enríquez Guzmán.

Para lograr el mayor éxito en sus actividades el Lic.
Alemán reunió en su Gabinete a personalidades de alta categoría cultural y de ideología definida dentro de los principios revolucionarios. Ellos fueron: El Lic. Héctor Pérez
Martínez, en Gobernación; Lic. Jaime Torres Bodet, en Relaciones Exteriores; Lic. Ramón Beteta, en Hacienda; don
Nazario Ortiz Garza, en Agricultura y Fomento; Lic. Manuel Gual Vida!, en Educación; Dr. Rafael Pascasio Gamboa, en Asistencia y Salubridad Pública; Gral. Gilberto R.
Limón, en Defensa Nacional; Lic. Agustin García López, en
Comunicaciones y Obras Públicas; don Antonio Ruiz Galindo, en Economía; Lic. Andrés Serra Rojas, en Trabajo y
Previsión Social; Lic. Francisco González de la Vega, en la
Procuraduría de la República; Ing. Adolfo Orive Alba, Recursos Hidráulicos y don Alfonso Caso, en la Secretaría de
Bienes Nacionales.

Se significó la campaña electoral del Lic. Alemán por

Con este equipo realizó el Lic. Alemán una revolución

48

49

�dentro del Gobierno, que tuvo el significado de acabar con
obsoletos procedimientos públicos que daban la impresión
de "dejar hacer y dejar pasar", que mantenían al país en
permanente expectación. En cambio, con el dinamismo propio del Lic. Alemán y la cooperación de sus Secretarios de
Estado, proyectó la fisonomía oficial de tal manera que sacudió no tan sólo los órganos oficiales, sino también a la
economía particular, logrando un auge en el país como no
se había conocido hasta esa época.
Se construyeron nuevos ferrocarriles, extensas carreteras, obras monumentales de presas y canales de irrigación; se realizó la construcción de la Ciudad Universitaria,
que es admiración de propios y extraños; dio impulso al
Instituto Mexicano del Seguro Social logrando su expansión
y especialmente la plena aceptación de empresarios y trabajadores de un sistema que había despertado suspicacias;
logró crear centros multifamiliares de alta categoría; aumentó el caudal de agua potable en el Distrito Federal; en
instrucción pública empleó los más valiosos recursos multiplicándose los centros escolares a través del territorio nacional; dio un gran impulso a Baja California logrando que
mediante el aumento de población, desarrollo industrial y
comercial, se convirtiera territorio norte como el Estado número 29; a la Comísión Federal de Electricidad dio elementos para su mayor capacidad de trabajo ampliando sus servicios en todos aquellos lugares en donde era menester. Se
efectuaron obras en los puertos principales del país de manera de hacerlos capaces de multiplicar las operaciones en
beneficio del comercio y la industria.
En conclusión, puede decirse que las actividades políticas y adminístrativas del Lic. Alemán Valdés marcaron
un signo de espectacular progreso que le formaron una aureola de respeto y admiración. Dentro de este panorama
delineó su gestión con alto espíritu de tolerancia constructiva creando un ambiente propicio a la libertad de prensa y
de cultos, de manera que no se registraron en su período
acontecimientos que pudieran significar descontento.

50

. . ~ lo que respecta directamente a Nuevo León, se sigmf1co por una condescendencia para ayudar a la solución
de nuestros problemas, que rompía con la indiferencia con
que anteriores administraciones federales nos habían tratado.
El Gobernador del Estado, Dr. Ignacio Morones Prieto
d~ not?rio dinamismo, se entregó a las actividades admi~
mstrativas con positiva pasión. Su entusiasmo por transformar la físonomía de Monterrey y allegar elementos para el
progreso de los demás Municipios, lo llevó a iniciar obras
de tan alta categoría como la canalización del Río Santa
Catarina, el drenaje pluvial y sanitario, la construcción d~
presas en Linares y otros lugares . . .
. ¿ Y los r~ursos? Su amistad personal con el Lic. Aleman lo alento de tal manera que dio por seguro conseguir
la ayuda necesaria. No se equivocó, los millones acudieron
ante la ~credulidad de quienes estábamos acostumbrados
a que saheran los millones de aquí, sin esperanzas de retorno.

El prodigio se realizó: se canalizó el Río, se construyeron 4 puentes monumentales; en los terrenos ganados se
co?~~yeron amplias avenidas, alegres plazas públicas,
ed1f1c1os de gran costo; se edificó el grandioso Hospital de
Zona del Seguro Social . . . todo ello sin costo para el Estado, aparte de enriquecer el patrimonio de la Universidad
de Nuevo León con los terrenos ganados al río.
. ?1ando se anunció su visita a la ciudad de Monterrey,
ex1stia un panorama amplio de simpatías para él y el deseo
vehe~ente de estrechar su mano, considerándolo como un
~tad_is_ta Y un hombre cuya actividad en los cuatro años de
e~~rc1cio en. el Poder, había logrado conquistar la estimacion Y confianza de todo mundo. Es así, con estas señales,
como 1~ ~ue_rta_s de Monterrey se abrieron de par en par
para recibir Jubilosamente al ilustre visitante.

51

�CAMPIO CARPIO
ESCRl'l'OB ARGENTINO

ANTE EL PORTICO DE LA HISTORIA

•(Mr
•~ ujeto al banco de madera ferroviaria que enlaza
Monte Grande con la capital federal, cabalgué esta mañana
de otoño "Sobre el destino", de Cicerón, que el amigo Angel
J. Cappelleti expuso y compuso en lengua castellana. Sesenta
minutos de tiempo en la historia de un mundo filosófico poblado por hombres ilustres, ubicados e_n lugares de querencia que parten de los últimos alientos griegos y asisten al
sepelio de la prepotente Roma. El genio de -la sabiduría grecorromana que reverdeció tantos laureles en otros siglos y
que aun mustios, mantienen, como sabrosos pastizales para
la fauna intelectual de nuestra era nuclear, nos invadió de
ininterrumpida atención cuanto de allí vino como creación
y lastre, levantando imperios y derruyéndolos, aventando
sepulcros y erigiendo ídolos, trasegando siempre, en eterno traginar, adivinaciones, cosas, conceptos, in~tituciones,
cuya tarea absorbente convulsiona la vida de las sociedades
humanas.

Pareciera que después de lo dicho y aplicado por los fi1ósofos, literatos y poetas griego~ pQco quedaría ppr obserivar y cultivar. Más lo que el griegQ aprendió fue aplicado
por romanos en el área universal, ·sino _con _la borrascosa
tormenta de quinientos años que duró _el renacimiento helénico, generó en todos los campos qel saber talentos de arrastre en varias disciplinas conocidas que parten de Aristóte-

53

�les a Séneca, que los griegos se encargaron de difundir a
través de sus correrías en aquel orden civilizado y los césare!" romanos en extirpar. En aquel escenario político, pletórico de interlocutores, sustituidos hombres y dignidades, reducidos a fragmentos dogmáticos, contradicciones, fluctuaciones y temores circunstanciales que invadieron la vida pública y privada, le fueron seccionadas las manos a este filósofo.
Algo ha de acusar en originalidad este Cicerón, versado en filosofía de las diversas escuelas y literato que legó a
la posteridad algunas verdades universalmente inmutables
como reto a la eternidad, para que su destino hubiera sido
tan fatal. La historia ha sido compasiva con aquel crimen
público que demora casi dos milenios para sentar jurisprudencia en el ámbito de la época, el curso de los sucesos se
remontó sobre el horizonte de las edades antigua y media,
las diversas doctrinas se oficializaron y refutaron, la violencia organizada volvió a sentar sus reales en el globo y el estoicismo, epicureismo y cristianismo asisten temorosos al
último parpadeo de la llama divina que el diálogo del ágora, municipio y del parlamento tanto hizo por subsistir. La
religión del Edo. se convirtió en razonamiento del poder. Los
dioses ciudadanos que alimentaron la libertad de juicio, cualesquiera fueran las opiniones sociales, políticas o filosóficas, se han vuelto paradójicamente sanguinarios, redujeron
los principios a ideas de aplicación conspirativa. El formalismo ético tan arraigado en el consenso filosófico griego y
romano de los primeros tiempos del imperio, se desplazó a
campos de batalla, con los graves prejuicios que acusa el
pensamiento posteriormente, errante desde entonces en el
conocimiento universal.
El Cicerón, senador que dominara agitadas controversias del nerviosismo político con elocuencia competitiva por
la destreza en manejar el pensamiento dominante, fue más
allá de la razón, esgrimiendo armas de vencedor, prohibidas
para los hombres de menor destreza intelectual. De ahí que
sus palabras lastimaran como hierro al rojo aplicado al cuer-

po mortal. Enfrentado a discusión que determinará un nuevo rumbo en la vida política romana, volcó su retórica como un glaciar sobre el cuerpo de los enemigos. Y, lejos de
construir, de levantar un monumento del saber y habilidad
intelectual a la herencia filosófica del mundo antiguo, se
precipitó en la penosa lucha de conmociones extrañas, al
ministerio intelectual. La desenfrenada carrera discursiva de
partidos fue considerada un peligro para la ciudadanía y for.
midable obstáculo en el camino de su dramática victoria.
Las "Catilinarias", desordenadas en una confusión del apasionamiento, no rindieron los materiales que el filósofo tenía ~ mano. Su desarrollo era retórico y no lógico, con grave riesgo para el conocimiento humano, tan luego en el ins~ante preciso en que aquella humanidad esperaba la palabra
Justa, equitativa, equilibrada y libertadora.
La razón política dominante entonces se sobrepuso al
P_?der creador _de doctrinas superiores. Saltando de hipóteSIS a especulaciones de otros órdenes, escasas ventajas obtuvo sobre sus adversarios, ganando encono donde no siem.
pre intervenía el razonamiento estricto conforme lo exhrta
el tiempo y el momento crucial de aquel período y conglo~erado humano. La discusión parlamentaria degeneró en
d~sputa, detestable giro nervioso del destino y las pasiones,
a~e?~ al mandato de los dioses. La palabra de orden de la
divimdad no logró despertar la duda en la verdad áe los
acontecimientos que se sucedían y que asistían a los contendientes en el extremo opuesto. Pareciera que la conciencia
Y el noble significado de la doctrina filosófica abandonaran
al genio elegido, que tal modo avanzaba sobre el destino con
~menazas de muerte. Entregado en manos de la ciega fatalldad, que tiene poder "sobre la vida humana", no tuvo en
cuenta que muchas situaciones complicadas que entrañan
graves riesgos, dependen "de la palabra de los dio~es" y algunas veces "sólo tienen su causa en la libre voluntad del
hombre". Eso era indiscutible para los griegos en circunst~~cias de peli~ro donde actuaba como árbitro Zeus, persomficado como idea y figura de la justicia.

54
55

�Ya los grandes trágicos, Esquilo, Sófocles y Eurípides
descubrieron esa inexorable y misteriosa potencia "que predetermina la vida de los hombres" y los convierte omnipresentes protagonistas, a despecho de la impersonal fuerza divina que está por encima de los dioses. Cicerón, en sus arrebatos de oratoria se dejó arrastrar por la pasión como inspiradora de la soberanía absoluta, sin medir las circunstancias y coordenadas "del mundo físico", explicadas por "principios racionales, cuando se trata de la huma~dad, de su _pasado y de su porvenir". Refugiado en ese mito, se lanzo al
combate con la idea fija de vencer "temporalmente a un
cuerpo determinado", sin atender otras consideraciones que
las de conquistar triunfos. Si atendiera el llamado ancestral
de la debilidad humana "en la formulación estricta" de reconocer en cada una de aquellas "almas efímeras" que combatía con el peso del mazo sobre el yunque "a cada uno sus
merecimientos", probablemente el de~tino físico y mor~l de
aquella comunidad romana que se desmtegraba por esa 1rreconciliación que los griegos se habían cuidado tanto de mitigar.
La filosofía griega, que debía sus progresos al alcance
de la comprensión, sabía cuán difícil resultaba contener los
impulsos de la victoria sobre un vencido. Ha soslayado las
ventajas de la derrota "como fenómenos cósmicos, causas
específicamente diferentes" al acaso. De ahí que ~ta~ !-eorías pudieran subsistir a riesgo de los vendabales h1stor1cos
que sacudieron la corteza y estructura ?el m1:1ndo: ordenan:
do los "átomos que mueven en el espacio vac10, sm regla m
duración estables". Tal secuencia gobierna el siglo veinte,
repitiendo hechos de la muerte prematura de doctrinas e instituciones complejas en grado infinitamente superior que Jas
que regían el mundo romano. La ataraxia que cercenó la
explicación y aplicación de la libertad entonces como ah?ra,
trae al plano del conocimiento la movilidad de las doctnnas
y sustrae al pensamiento el mecanismo orgánico que es el
conjunto de todas las voluntades.
La participación de los "movimientos del alma huma56

na", imprescindible en el período en que el imperio se despeñaba, significaban un imperativo vital para los pueblos
integrados por personas y no por animales irracionales. La
doctrina del imperio al arbitrio de los elegidos de la fortuna intelectual y militar, subvirtiendo las esperanzas de los
vencidos al poder de la fuerza opresora, encegueció los espiritus combativos, que desde entonces no lograron alternar
sino en lucha abierta. Desconociendo los términos medios
entre fuerzas opuestas, se abrigó conseguir la salvación del
imperio aplicando solamente la razón del vencedor, excluyendo el potencial del sector sometido, aplicando un solo
principio de razonamiento. El descontento cargó de nubarrones la historia humana en conmociones de magnitud tal que
amenaza constantemente desde entonces acá la arquitectura
estable del mundo social.
El precedente filosófico predominante en el pensamiento romano, y legado a las generaciones posteriores como catástrofes cíclicas, 1mponían al conjunto de los seres activos
la responsabilidad de gobierno, condicione por igual en la
búsqueda del órden entre las comunidades y naciones. Por que el papel desempeñado entre los actores en ese escenario,
no debiera concurrir a la contradicción de la lógica menos
exigente. Esta falsa concepción de aquel presente y de nuestro futuro, nos ha demostrado el determinismo negativo del
destino, enfrentado a las mismas causas universales dependientes de un poder único como base gubernativa. El pensamiento quedó traumatizado por ese clima de la prepotencia,
donde el opositor depositaba la suerte de su destino, y los
oprimidos, las catástrofes de la rebelión que arrastraron a
tantos perseguidos a una muerte en masa, sin remedio.
Nuestro filósofo envolvió sus especulaciones en la vorágine del azar sanguinolento entre vencedores y vencidos,
sembrados sobre un dilatado campo de batalla centralizado,
leJos del teatro de operaciones donde actuaban césares con
autodeterminación del poder que le conferían sus acciones
incontroladas. El poderío de estos comandantes se extendía
sobre el mapa de dos continentes, separados de Roma, por
57

�di~tancias pronunciadas y apetencias personales de los conquistadores, que imponían su ley y normas gubernativas
conferidas por las armas. La cadena del imperio tenía rotos
varios eslabones y en tanto el Senado malgastaba sus energías en enconadas disputas retóricas, en cada sector del itnperio germinaba la cizaña de la discordia. La ausencia de
una determinación coherente que cerrara las h u e 11 a s
del descontento en una acción uniforme de avanzada hacia
continentes extraños a la función evolutiva, retrajo el pasado a un presente convencional en desmedro del futuro.
El sofisticado recurso de echar mano a argumentos retóricos, ajenos al juicio, evadiendo situaciones comprometedoras para el porvenir de los destinos del progreso científico y literario, sirvió de catapulta al pensamiento antiguo,
extendido, como consecuencia sobre el medioevo. Negando el determinismo evolutivo de las organizaciones morales
y políticas de una sociedad, se estatificaron los principios,
reduciéndolos a conceptos absolutos y totalitarios. Durante
la edad antigua, en aquel trance histórico, se cerró el derecho del libro albedrío, indispensable para el choque de las
ideas. Fue necesario el transcurso de tantos siglos hasta que
se acercó a nosotros la filosofíá árabe, partiendo el pensamiento aristotélico, única fuente genuina que ofrecía diálogo más allá del escolasticismo, negado por el dogmatismo
del derecho romano. Aceptado y difundido a través del mundo antiguo como herencia, hubimos de llegar a la revolución
del Renacimiento para que la libertad se reencontrara al cabo de veinte siglos de sumisión intelectual.

en explosión y se encuentran en pleno desarrollo.
Lo creado por los griegos en un tan particular ambiente de universalidad durante su humano quehacer ae tantos
milenios antes, fue demolido por la filosofía romana y comprometió hasta al mismo pensamiento contemporáneo, ;odavía entroncado en el poder social y político que provocó
una división más acentuada de los conceptos modernos del
mundo social. Allí se cerró el paso para el destino de la libertad con la entronización de las dictaduras que por retrasar el reloj de la historia el pensamiento de hoy ha de combatir. La filosofía del imperio, sofisticada bajo denominaciones políticas de distintos colores, pero esencialmente
dictatoriales por igual, aun en procedimientos de orden económico, se arrastra a los pies de los vencedores y compromete al futuro de la vida de relación en la tierra, separando
el pensamiento moderno por triples cortinas de hierro.

Este trasiego de conceptos, hombres e instituciones,
concebidos como verdades inmutables para la eternidad, generaron, por consecuencia opresión y violencia, de donde habían surgido con lejano antecedente histórico el espíritu de
resurrección individualista pritnero y colectivo después, negando a nosotros como producto del exterminio a fuego rasante del poder autocrático. Esas teorías del absolutismo
se extendieron sobre el panorama universal, infectando los
campos del conocimiento que en el siglo pasado se rebelaron

58

59

�BLECIMIEffO, DE: CJEDITOS

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                  <text>Es una publicación trimestral editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León a través de la Editorial Universitaria. En las páginas principales de Armas y Letras se incluyen textos literarios, particularmente poesía, narrativa y ensayo, de escritores destacados de la localidad, nacionales e internacionales. Inició en 1944 de manera mensual, se mantiene activa en soporte físico y digital.</text>
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                <text>Armas y Letras, Revista de la Universidad de Nuevo León, 1969, Segunda Época, Año 12, No 1, Marzo</text>
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                <text>Es una publicación trimestral editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León a través de la Editorial Universitaria. En las páginas principales de Armas y Letras se incluyen textos literarios, particularmente poesía, narrativa y ensayo, de escritores destacados de la localidad, nacionales e internacionales. Inició en 1944 de manera mensual, se mantiene activa en soporte físico y digital.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Agustín Basave Fernández del Valle</name>
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        <name>Campio Carpio</name>
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t

111 t :,, ~
111

1i 1

���■ 18LIOTECA CENTRA&amp;.

1¡~_ _ _ _:;:U:,_;.A.::::..:,N.=..=L:..----REVISTA DE LA UNIVERSIDAD DE Nl}EVO LEON

Rector
DR. RECTOR FERNANDEZ GONZALEZ

Secretario
DR. ROBERTO MOREIRA FLORES

Departamento de Extensión Universitaria
Jefe del Departamento
DRA. AURORA MORENO

Jefe de la Sección Editorial
HECTOR JAVIER MORA SALAZAR

Torre de la Rectoría

Quinto Piso

Ciudad Universitaria
Monterrey, Nuevo León, México

�V

l1

f

REVISTA DE LA UNIVERSIDAD DE NUEVO LEON

No. 4

t

Afio 11

Diciembre de 1968

Segunda Epoca

SUMARIO

'

Gerardo de León Torres, "Reivindicación del Doctor E. Brondo Whitt."

5

Dietrich Hauk, "La personalidad de Aristide Briand
reflejada

en

la Historiografía."

35

Nicolás Martinez Cerda, "Estudios Jurídicos del
Maestro J.

Ramón

Palacios."

73

�GERARDO DE LEON TORRES

A la memoria de mi
inolvidable tío, el Doc-

tor José T. Torres.•

REIVINDICACION DEL DOCTOR E. BRONDO WHITT

..
•

Tienen estas tierras de Nuevo León algún encanto mágico, algún talismán, que las hace prenderse al corazón de sus hijos, no obstante si éstos, por imperativos del destino, se ven impelidos a alejarse, abandonándolas. Siempre perdura entonces el misterio del cariño,
del arraigo. Un vinculo impercedero. El arquetipo es
nuestro Alfonso R eyes: su convivencia regiomontana
fue muy escasa dentro del Marco de esa vida suya tan
amplia, tan fecunda, tan paladinica, en el ámbito cultural del orbe.
En el vastismo eampo literario que Reyes cultivó,
son frecuentes las alusiones a su lugar de origen, a su
propio nacimiento, a su infancia, al ambiente que acarició su carácter de niño. El licenciado Raúl Rangel
Frias, erudito y alfonsista, en una conferencia conmemorativa del natalicio del ilustre escritor regiomontano (Evocación de Alfonso Reyes, Ed. Universidad de
N. L., 1963), asi lo evoca:
"La vida de Alfonso Reyes es una figura que puede inscrbirse en el perímetro de su obra; ésta, a su vez,
tiene una extensión o giro tan completo, que da la curva máxima al cerrar su literatura con aquella página inolvidable del dia de su nacimiento en Monterrey . . ."
• JOSE T. TORRES, Coronel M. C., (1895-1960) alma paralela a la del Dr. E. Brondo
Whitt y su consangulneo. (N. del A . ) .

5

�A i hace un.a cita del Segundo Libro de Recuer~.
·
dos, "Albores",
del propio Reyes, Y termma
su a looución:
"El

regrino no lo ha hecho fortuna, pero deja
petodas
las tierras por donde pasó, y sus cantos;
ami gos en
b
"
Patria.
regres Ó a 1a
, ha cruzado el arco de la som ra ...
Con la cita acude a nuestra mente el doctor Encarnación Brondo Whitt · Como Don Alfonso,
.
. nació en Monterrey, donde hizo sus estudios pnma~1os Y
preparatorios, para después trasladarse a la ?apital- e
"nicis.r su carrera de Jurisprudencia. Allá -hacia el ano
~e !896-, fue condisdpulo y convivente de Rodolfo Reyes -el segundo de los hijos de don Bernardo- Y de Salomé Botello, sus coterráneos, quienes después fuero~
abogados y distinguidos hombres de letras o de la polftlca.
Solamente que P.rondo Whitt nunca terminó la carrera d e Derec ho · El mismo confiesa
. las razones en alguno de sus apuntes autobiogr_áf1cos: desde siempre
· tió su vocación hacia la medicma. Pero como• uno de
$In
sus hermanos mayores, Tiberio, estaba por ter~mar sus
.
médicos , el padre razonaba ante el Joven
est u d 10s
f" ·Enue
con
aquel
en
la
familia
tendrian
su
1c1encarnaCión, q
d"ó
te; que él dedicara sus esfuerzos a la abogacía. Y ce 1
ante los argumentos paternos.
El mismo año en que inició su vida de estudiante
capitalino, murió el nermano, ya pasante. R·egresa al terruño, ahora si, con la oportunidad de coronar sus anhelos: estudiar medicina.
En Monterrey los realiza, y recién titulado va a
Ch1"huahua en busca de nuevos horizontes. Allá enraíza,
.
en Ciudad Guerrero forma su hogar; se dedica con
inusitada devoción al ejercicio de la medicina; Y gesta
6

y da a luz la totalidad de su obra periodística, histórica Y literaria: La pasión de su vida; por la cual quedó
patente su acendrado amor por la patria chica y sus
preocupaciones por tantos aconteceres cotidianos, dejándolos grabados, en alto y bajo relieves, en las páginas de nuestra historia.

El Heraldo de Chihuahua, en su edición del 17 de
diciembre de 1956, en nota necrológica de primera página, da la noticia de su muerte. Entresacamos algunos de su párrafos:
"Ayer, a las siete de la mañana, muno un escritor de gran talla, chihuahuense por arraigo y por corazón, aun cuando era nativo de Monterrey ...
Colaborador por muchos años de "El Heraldo" y
autor de varios libros escritos con estilo único: humorista, serio, burlón, humano.
De este magnifico literato debe decirse en justicia que es el cantor del Papigochi y defensor decidido
de la tribu discriminada y errante: la tarahumara.
Hoy se ha ido para siempre el autor de "Patriarca~ del Papigochi". Descanse en paz .el amigo de los
indios, el médico de Guerrero, el astrónomo callado y
gramático de categoría. Descanse en paz el escritor y
colaborador de "El Heraldo", que supo poner en sus
crónicas el sabor de la vida y la jovialidad de la amistad bien entendida ... "
De su única hermana superviviente, hemos recogido estos conceptos lanzados al azar, que por ser tan sencillos, tan diáfanos, curan en toda medida la distorsión
que el cariño fraternal pudiera imponerles:
"Sus bondades para los necesitados lo elevaron.
7

�Curaba al que tenia dinero por lo que quisiera darle,
y a los pobres, los atendia lo mismo sin recibir un centavo, además de regalarles la medicina.

poco ~aterial que hemos tenido a mano, habremos de
bosqueJar al hombre, al historiador y quizá al literato.
He aquí los títulos conocidos:

Hacia grandes caminatas para atender y vacunar
a los tarahumaras, durmiendo en plena sierra, bajo los
árboles, mal comido, pasando a caballo rios crecidos.
Llegaba a casa con la ropa empapada, lodoso, pero feliz. Nunca lo vimos mohíno, renegando de su profesión,
que la siguió con verdadero apostolado ... "
Sus padres no fueron de raigambre netamente regiomontana, pero sí muy próxima. Don Encarnación Brondo, el progenitor, era originario de Saltillo, pero avecindado en Monterrey desde su juventud. La madre doña
Mercedes Whitt, aunque de ascendencia norteamericana,
fue nativa antigua de Pesqueria Grande.

Tex.

EL DIOS PAN, 1919, Whitt &amp; Co., San Antonio,

NUEVO LEON, 1935, Ed. Lúmen, México.
LA CASCADA DE BASASEACHI, 1935, Ed. El Heraldo, Chih.
CHIHUAHUENSI&lt;JS Y TAPATIOS 1939 Ed Lúmen,
México.
'
'
·
LA DIVISION DEL NORTE, 1940 Ed Lúmen, Mé-

El nacimiento del doctor Brondo fue registrado en
la actual Villa de Garcia por uno de sus tíos maternos.
Sin embargo, el acta es muy explicita: "Nació en Monterrey, N. L., calle Los Rayón No. 10, el 1 7 de octubre
de 1877".
Espíritu inquieto, alma sensible, debe haber coqueteado con las musas desde una edad temprana. El
profesor Israel Cavazos Garza, investigador incansable,
e incorregible, ha descubierto el nombre de Encarnación Brondo Whitt en el elenco de una obra teatral, escenificada en el Seminario de Monterrey el año de 1888.
su vocación literaria se asienta con el equilibrio
espiritual que deben haberle proporcionado, su instalación profesional definitiva en Ciudad Guerrero y su
matrimonio.

xico.
De ésta, dejó inédita otra edición corregida y titulada "Calendario Negro" o "M·e mor1·as' del Doctor Juan
Soldado''
REGIOMONTANA, Imp. Comercial Chihuahua.
LOS PATRIARCAS DEL PAPIGOCHI, 1952, Imp.
Comercial, Chih.
E inéditas:

MUSA NORTERA
1941).

(Relatos aut o b'iográficos, 1929

NUEVE A:&amp;os DE HISTORIA (1925 -1933)
Desafortunadamente, no nos fue dado conseguir su
bihliografia completa, para ahora ya tan escasa; pero del

8

DE OBREGON A. CALLES
9

�LA TARAHUMARA (Relatos, 1940 - 1943)
GENTE DE BRONCE y
LOS INDIGENISTAS.
Brondo, relator ameno, de pluma ágil y fácil, tuv_o
esa extraña habilidad del historiador que sabe iluminar, ya con pinceladas gruesas y trazo ;igo~oso, ya co~
exquisiteces de miniaturista, hechos históricos de diversas indoles, salpimentándolos con la. anécdota oportuna con sutil ironia cuando el casi asi lo merece, pero sÍempre descorriendo ante nuestros ojos del intelecto esa serie de vivencias, de relatos objetivos que lleva
i~plicita la crónica, que él supo manejar con habilidad suprema.
La aridez escueta del documento investigatorio,
cuando a él recurre, se torna en sus manos en relato
placentero y accesible. Porque como historiador vocacionado, recurría no poco a la investigación; pero la
suaviza -Y ahi aparece inevitablemente el cronista- en
el oasis reconfortantrJ de la anécdota chusca, la leyenda romántica o el episodio épico que vivifica.
Quizá ningún ejemplo tan evidente como LOS P ATRIARCAS DEL P APIGOCHI, su más sentido homenaje a la tierra que 10 adoptó, su Ciudad Guerrero, Chihuahua, cuyo valle riega el rio del que toma su nombre.
En el prólogo, comienza por hacer un breve estudio del significado de esta palabra tara.humara, "papigochi", con la que los indios de la tribu rarámuri denominaban un pájaro, un rio y un pueblo -ahora Guerrero.
Define a su vez la etimologia de la propia palabra
'·rarámuri", que significa, nos dice, "ligero de pies o
corredor veloz".

10

Luego rastrea por el laberinto de la historia hasta llegar a los tiempos de los primeros poblador~s españoles; desde Alvar Núñez Cabeza de Vaca -miembro
que fue de las huestes que vinieron con Pánfilo de
Narváez, cuando su aventura anticortesiana-, y la Guerra de Teporaca (jefe indio "talentoso y bravo"), la
que tuvo lugar, en la región, el 4 de julio de 1650.
Poco a poco va llegando a la investigación directa
logra establecer una documentadísima genealogía de
los guerrerenses. Nos ofrece unas explicaciones preliminares:
Y

"Un párroco, don Dionisia Murillo, establ~cido en
la 'Purisima de Papigochi, misión que contaba con algunos
trescientos indios, llenaba sus funciones religiosas, a
las que acudian las gentes de Basúchil, y tomaba nota
de los bautismos, casamientos y defunciones, porque el
r egistro civil no se vino haciendo sino muchos años después. Llevaba sus !ibros especiales; los más antiguos,
con forros de badana, y escritos a pluma de ave, libros
que al fin cayeron en mis manos, y aprendí a leerlos."
Asi va alterando sus relaciones genealógicas, como ya apuntamos, con otras de mayores atractivos para el lector común: las descripciones de los bailes matachinas papigochis; de las convulsiones libertarias durante la Guerra de Independencia; episodios de la Reforma; de las guerras y diversas luchas contra los apaches, sin faltar siquiera remembranzas de antiquísimos juegos infantiles de la región y los episodios anecdóticos en los 'que fueron protagonistas muchos de los
investigados.
Todos los apellidos de mayor arraigo en aquellos
lares tienen ahí su historia: los Amaya los Caraveo
Casavantes, Dozal, Estrada, Erives, Raz~ón, Zea, etc'.

11

�Frizaba la edad del doctor Brondo en los cuarenta, cuando el pais se conmocionaba con el cataclismo
de la Revolución Constitucionalista. El Estado de Chihuahua, lejos de permanecer al margen, fue, es de sobra conocido, el epifoco más importante de las primeras campañas y teatro de las primeras glorias del Centauro Villa. Lógicamente, el espiritu de nuestro hombre nunca pudo permanecer inmune a aquellas convulsiones. En su Libro LA DIVISION DEL NORTE, nos
describe llanamente su estado de ánimo, los primeros
dias del año de 1914:
"Ha llegado a mi la noticia de que se está constituyendo un cuerpo de médicos y enfermeros, con el
objeto de ir a la campaña de Torreón y atender a los
h eridos, iLa Cruz Roja! me dije entusiasmado: y la
idea de correr aquella aventura en compañia de la caritativa institución, se inició en mi alma. La idea fue
al principio, para mi, gigantesca y absurda; no cabia
en mi cerebro: yo ... de hábitos tan pacificos, tan caseros ...
Muchos dias se debatieron en mi cerebro Tartarín - Quijote y Tartartn - Sancho; y la perspectiva de
diversas glorias, entre otras la de escribir un libro vivido, acabó por decidirme, y volé a ver al jefe de aquel
cuerpo que yo soñaba de caridad y de heroismo".
Hubo una circunstancia especial durante aquella visita, que a todas luces influyó decisivamente en el ánimo del presunto médico de campaña: se encontró con
el doctor Andrés Villarreal, que era el Jefe, su coterráneo, de Monterrey, y el solo amor a la patria chica
redobló sus entusiasmos.
Los anhelos que bullían con efervescencia en el
fondo de su pecho, para seguir la aventura, quedan patentes -casi nos at1·everiamos a decir que inconscien-

12

temente-, d·e sde que describe su partida con las huestes revolucionarias:
"Por fin (marzo 16), entre los adioses de los espectadores, se movió el tren, lleno y coronado de soldados, En el propio instante saqué ~el bolsillo una car~
tera inmaculada y, con un lápiz que la noche anterior
me habla regalado una comadre, escribí consultando e l
reloj: 'A las cinco de la tarde sale la Brigada Sanitaria
de la División del Norte rumbo al sur, para donde han
salido ya casi todas la!! tropas constitucionalistas; y en
otra página, con letras bien visibles, mi nombre y dirección, por si me llevaba el diablo.' "
De aqui en adelante Ya no nos cabrá una duda.
Su misión será cumplida: Se dirige al campo ' de batalla a plena conciencia de la obligación de su ministerio, con el consuelo Que para el dolor fisico, su ciencia
Y su alma grande serían capaces de proporcionar a los
necesitados; pero con la luz brillante de su entendimiento lista a plasmar en un ideario escrito, sus opiniones, sus observaciones y sus razonamientos ante aquella página de historia patria que al escrutinio de
E'IUS ojos se desplegaba.
De repente deja sentado, a pesar de que parecia
que monologaba, que dialogaba para sí mismo exclusivamente, su credo y su psicologfa:
" "Eso de escribir suele hacerse, como el fumar y el
beber, un vicio; y, ya constituido, a propósito de cualquier cosa, ahf está usted con el lápiz en la mano. A
mi, eso me alivia, me serena ... ·
" " ( 6: 3 O P . M.) Salgo a ver la puesta del sol. Paz
en el mundo. ¡Quién lo creyera!
Al dolor humano, a pesar de que le hiere hasta el

13

�fondo de su noble alma, lo lenifica con la guasa oportuna:

Las evasiones se hacen ineludibles, siguiendo su
práctica. Y bruscamente titula un capitulo, entre la
diaria cronología, "Paréntesis erótico", o "Tipos y !Paisajes", o relata una fiesta de toros en campafia o un
viaje casi Pl!l.centero a San Pedro de las Colonia~ o aviva sus nostalgias, cuando la columna se acerca' a las
tierras de su Estado na.tal:

" "Luz Barrera -dice-, trae un balazo en el pómulo
izquierdo· le extraje una muela y un fragmento de
maxilar; 'apenas puede hablar y está dolorido, pero se
le adivina el consuelo de verse en nuestras manos ...
"" .. -Llega otro herido (qué casualidad, también
herido en la boca) ... y les reconvine, mitad en son de
queja, mitad de reproche: 'Serán ustedes muy vociferos
y por eso les han pegado alli'. Los heridos rien dolorosamente. Me acerco al recién llegado, y al ver que trae
la mandíbula rota y un solo agujero de bala, le pregunto: •¿y la bala?' Entonces algo le estorba dentro, hace una mueca, se metP. dos dedos a la boca, a pesar de
mis prohibiciones, y responde con la bala entre el indice y el pulgar: 'Aquí está'.
Tras el agobiante ajetreo de atender heridos, suelen agolpársele en si las emociones y las conmociones,
y filosofa:
""Al caer el sol me subi al techo del carro. Tiene la
metralla su encanto fatidico. Es hermosa y temible a
la par ... hay momentos en que, olvidado uno de la
guerra, cree asistir a una fiesta pirotécnica'. pero si alguna granada se acerca y esparce sus balmes, se oye
como ruido de lluvia estival y súbita, que, grandes Y ra1·as gotas golpeara el suelo.-

" "En mangas de camisa y tumbados en el suelo a

,

la sombra de los carros, Garza Cárdenas y yo, mirába-

mos el Oriente; s-eña.lándome él con el brazo extendido,
la raya neolonesa esfumada en la lejanía.
" " - Es una cordilJera -me dice-, que deriva de la Sierra Madre Oriental. Acá a la izquierda, la Sierra de
Galeana; hacia el extremo oriente, Sierra de Pelillos,
Sierra del Fraile ... Esta viene a la falda dos pueblos
bonitos: por el Norte, Mina; por el Sur, Villa de García, que hace algunos años llamábamos Pesquería Grande ... Aquellas palabras eran para mi una evocación."
(Y aparecen las ensofl.aciones):
" ,,"Soy mozo y estoy de vacaciones, y me paseo , "in
ruen t e , por el caserón de mi abuela viuda.
""Abro la puerta de la sala en penumbra.
' "Percibo olor de libros viejos, de aire confinado,
olor de duraznos que se exhala de un platón rebozante
de fruta.

" "Cuando los h eridos escasean, yo tomo notas brev es, con intención de ampliarlas después -al fin y al cabo nunca lo hice-; o subo al techo de los carros; o voy
al tajo de los álamos frondosos; y allí, con mis oidos
acostumbrados al estruendo del vecino combate, me
forjo ilusiones de soledad y de silencio, y pienso en el
amor que, según Cristo, nos debemos en la tierra los
unos a los otros.

" " Entra luz, muebles que fueron elegantes y muelles: un diván en que me tumbo, largo a largo, y duermo la siesta con un periódico en la cara. Periódico que
me sirvió tanto de narcótico como de defensa contra

14

15

" "Me ahoga aquel aire y abro las ventanas coloniales
de gruesos barrotes de madera d e encina.

�los mosquitos enfurecidos. Al abrir los ojos, siento que
tengo los bordados de un cojln pintados en el rostro.

" "Llamé a Villa glorioso y funesto, porque tanto tuvo de héroe como de bandido. En mil novecientos catorce; que me di de alta en sus huestes, empecé a llevar el diario de mi , ida ...

""El platón de duraz.nos, como un pebetero, me convida a merendar .. • "
Asi también tie:.nbla su pluma, palpita co~ vigor
inusitado, cuando desaibe el encuentro con algun paisano entre las hueste.:1 revolucionarias:
" "Cerca d e la Puesta del sol, tropezamos Galindo Y
yo con el J e f e Provisional de la Artilleria. Un . . . Bazán, de Montemoreos, N. L . . . .
""Tuve un aparte con B azá n, Y entre tragos de vino
.
h
o
hablamos
de
las
circunstancias
d
y vocanadas e um ,
un
act ua1es. El Vl·no Y la conversación de Bazán, que
,. era
buen chico, me invitaba a las confidencias ...
.
" "Platicando
con e 1 Mayor ChaPa Canales evoco
. yo
ideas muy particular. Somos de la misma
un género de
ucho en edad; sin embargo, al
tierra Y no me supera m
sencia de un viejo guerrille. 1 paréceme estar en pre
j
mr
o, mi terruno,
- de un anci. ano de arrestos, de empu e,
ro de
de historia . • ·

Y poco antes de terminar su libre, recapitula:

,

Pero donde Brondo realiza una exaltación gloriosa de una época ha mucho tiempo ya ida, es en su libro NUEVO LEON, sus apuntes autobiográficos más
importantes. En él retrata, con fidelidad y con franqueza casi vasconceliana, los álgidos dias de su juventud
estudiantil, y abarca de 1896 a 1902.
Si la obra de aquel médico de provincia, trasplantado hasta el Estado de Chihuahua desde su Monterrey
natal, hubiera sido más escasa, o para nosotros desconocida, si un mero azar hubiera empujado, como empujado por el viento, ese libro NUEVO LEON hasta esta Sociedad Nuevoleonesa de Historia Geografía y Estadística,
feria inconcebible permanecer indiferentes ante el acendrado cariño del autor por los hechos y las cosas locales;
sería inútil tratar de cerrar los ojos ante aquellas escenas
1 icas de color, de luz, de vida latente; y tan nuestras, que
no seriamos capaces de dejar correr más el tiempo, permitiendo que la personalidad del Dr. E. Brondo Whitt
permanezca relegada y en olvido. No lo haríamos ni
como historiadores ni como nuevoleoneses. Lo menos
que podríamos hacer seria, hacer resaltar, con su valor
verdadero, la obra de nuestro ilustre coterráneo.

" "Pues señor' yo soy un h umi'lde médico de. provin.
cia, que en meJ·ores 1.Has' hace diez años (meJores
. • por
razón de la edad, puesto que entonces era casi Joven
h a soy casi viejo' me lancé a la revuelta Y me en:o:é
la División del Norte. Esta división f~e org~nizada por el glorioso Y funesto a la par, Francisco :7111a,
con motivo de la indignación general que el gob1ei:n,o
usurpador de Victoriano Huerta levantó en el espir1tu
de los mexicanos.

Citaremos a grandes rasgos, antes de aventurar algunos comentarios y realizar algunas transcripciones,
la tónica general de esta obra suya, NUEVO LEON; sus
puntos evocativos más notables: El Colegio Civil, la Escuela de Medicina, Un Examen Profesional, Los Compañeros, La Estudiantina, Una Fiesta de Caridad, El
Rio Santa Catarin.a, El Degolladero, El Convite, Los
Serenos, Los Barrios: San Luisito, Los Policias, Las Parrandas Estudiantiles, Las Excursiones al Cerro de la

16

17

º:n

�Mitra y a la Sierra Madre, El Ganado Menor en la Mitra,
Los Gallos (Las Serenatas), La Alameda, Los Paseos
Campestres, Los Parajes Cercanos y Las Reminiscencias
Domésticas.

~

A grandes trazos evoca el Colegio Civil de sus dias
algunas de las cara.cteristicas de sus maestros.

Luego, "la brega de los estudios profesionales", en
la Escuela de Medicina de Monterrey. Y al releer estas
líneas, no resistimos la tentación de transcribir, par1
identificarnos mejor con el cronista, sus remembranzas
de un examen profesional de aquellos años:
" "En el rumor de la sala se iba llenando el lugar
de honor, del barandal para allá, y cada lumbrera médica que tomaba asiento er1 el objeto de la observación
y de los chistes, casi siempre malsanos, de la turba estudiantil. Haciamos 1wco o ningún caso de l:ls bondades
y las aptitud'es de aquellos hombres, pero los defectos
eran despiadadamente agrand1dos.
""Junto a la Plaza de Cuauhtémoc, a la sombra de
árboles o de los edificios, se iban alineando los coches
de las estrellas d·e la Medicina. Nosotros conocíamos al
médico, al cochero, al coche y al caballo; Y decíamos
que en aquellas cuatro cosas se contaban un inanimado
y tres b'estias.
" "Don Juan de Dios Treviño usaba un buen coche Y
dos caballos; Anacleto Villarreal usaba un mal birlocho
y un jamelgo bayo, perezoso y ventrudo, que jamás se
a.trevió a lanzarse a un mediano trote. 'Caminaba 'clavo a clavo' y gastaba toda la mañana recorriendo el barrio, deteniéndose aqui y allá, como bestia de repartidor
de leche.

levita negra, de bombín, y entraban a la Escuela. Allí
estábamos nosotros para recibirlos con una crónica. 0 un
chiste de mal género. Al entrar al salón un personaje
~.lguno del grupo tomaba la palabra:
'
" '' - He ahí a don Juan de Dios Treviño, Director de
la Escuela Y astro de primera magnitud en obstetricia.
Calvo, barbudo y gordito como San Pedro.
"" - Este es Pedro Noriega; mira cómo le vuela 1a
levita al andar. Traduce a los autores alemanes y puede
darles clases de matemáticas a los ingenieros. Como
tien: el rostro cubierto de pelos, disimula la
sonrisa, que es mefistofélica y fugaz; del cuello para
~rriba es de una seriedad irreprochable, pero para abaJO es todo un bailador de rumba; sus andares lo declaran, Y h-elos aqui ... (y Quintanilla se levanta a remedarlo en pleno salón, con el pretexto de ir a beber
agua).
" " - Dicen que Anacleto es médico de la Sociedad ae
San Vicente de Paul, con igual.a de diez pesos al mes,
Y ese es todo el metálico con que cuenta. A juzgar por
los bríos del jaco, que tiene apendicitis crónica, Ana-·
cleto Y él consumen el maíz, tocando a uno el grano y
a otro el olote ... (y Quintanilla va a beber agua. De
aqui para allá lleva los andares desbaratados de Pedro
Noriega, Y de allá para· acá trae el semblante bonachón
de Anacleto, que producen sonrisas mal disimuladas, que
hacen volver el rostro a las lumbreras médicas).
"" - ¡David Peña!, especialista en niños Es un sabio
Pero en sentándose en la cátadra, paga por ~o hablar.
P~lcro, a pesar de sus dejos de lugareño. Estudió en México. Trae una sonrisa en los labios y un reflejo luminoso e,n la frente.

-E;

" "Saltaban del coche los hombres irreprochables, de
""Todavía no se sienta David Peña, cuando llena el

18

19

�"\ano de la puerta un individuo alto y demacrado, como
Don Quijote; la mirada brillante y vivisima; recto, melenudo y sonriente . . .

junto a José Luna Aya.la, junto a Heraclio, junto a Siller, se inclina un poco hacia nosotros, hace bocina con
las manos, Y dice: -¡Ese Can-Seco!, Mientras José Morales, el terrible 'Picos', suelt3. la risa y repite casi en voz
alta: - ¡Ese Can-Seco! Canseco guiña el ojo y ve con el
r a billo hacia la turba estudiantil. (Seco por su eti:1301ogía; es gordito. inteligente y mozo). Se dirige aJ
rngar de honor haciendo inclinaciones de cabeza a diestro Y siniestro. Los estudiantes, que lo aprecian, con-testan levemene su Raludo, con una sonrisa; y va por
entre ellos el as de los médicos jóvenes, el de la fama,
el de la fortuna . . .

"" - ¡Hola!, Rafael Garza Cantú; el hombre ?-e los
ostiones. Este llegó a pie o en coche prestado. Es literato; el obligado orador oficial para el dieciséis de septiembre. Una fiesta patria donde falta la prosa de Garza Cantú y el verso de Celedonio Junco de la Viega, no
sirve para nada. Garza Cantú tiene en la voz tonalidades huecas y sonoras, y en sus discursos electriza a las
masas. Del teatro pudiera salir el pueblo 'a matar gachupines', pero aborda la tribuna Celedonio Junco de
la Vega, y se restablece e1 espíritu de -confraternidad.
Garza C3.ntú fue profesor de Lógica del Colegio Civil, Y
lE' decíamos 'El Peripatético', tanto por su pasión haci3.
el estagirita como por su manía de enseñar dando paseos. Es un bohemio; un corazón de oro; por lo tanto
no tiene clientela y . . . en invierno se emboza con la
lira.

Las evocaciones de sus compañeros de estudios (y
francachelas), durante su corta estancia en México y su
~arga estadía estudiantil en Monterrey; las de personaJ~s representativos de la vida cotidiana de la pequeña
Ciudad de entonces; nos los pres·enta, casi siempre, modelados con extrañas tonalidades de ternura equilibrando _la plástica descriptiva con el mote burlón O la sátira mcorregible.

""Y se presenta C'n escena Eusebio Rodríguez. ¡He
aquí un hombre- bu·eno: ... Comadrón actual y de cuan. do las mujeres parían agarradas de un cable suspendido de las vigas ...

"" - ¡Edelmiro Rangel!: presente. De la Facultad de
México; delgado, nervioso, recién recibido. De cabello
largo y tan lacio que desciende, cuando -opera, hasta el
bisturí, y se le atravieea por entre el campo Y los anteojos. El cabello es lo primero que llega al apéndice, pero Rangel, con una hábil sacudida de la cabeza, lo envía haci.a la nuca, de dond·e empieza, poco a poco, a descender de nuevo.
" " - Otro Mexicano: Canseco.
" "(Juan Leal, que está en el grupo de los serios, allá

20

En México convíYe con Rodolfo Reyes, Salomé Botello, Edelmiro Rangel, su malogrado hermano Tiberio
Brondo, que no podían dejar de pasar lista de presente
en su NUEVO LEON. De la brega regiomontana Juan
Leal, H_ermenegildo Chapa, José Morales, Alfon~o Pérez, Jos_e Luna Ayala, Alberto Siller, Donaciano Zambra.no, Fellpe Guerra Castro, Eusebio Guajardo y ot
que en~retejió en su anecdotario con personajes ya
gen~arw~, como Melquiades Peña -el doctor Sofoques-,
el llcenc1ado Colorete, don Jacobito el Cobrador ...etc.

r~:~

•

. " "Mis compañeros y yo -escribía-, éramos grandes
.amigos : Y aún me parece descolorida la palabra. Conservo una fotografía de Hermenegildo Chapa, cuya de dica_toria está concebida en estos té rminos: 'Manco : la amistad une, el compañerismo hermana; ambos afectos

21

�v

te envían mi retrato'.
" "Chapa tenia razón. En cuanto me ausenté de mis
compaiieros noté que eran mis amigos y mis hermanos.
" "Me asalta ahora el deseo de describirlos, de hablar de nuestra vida, y lo haré en escenas, en pequeiios
relatos ingenuos y apacibles, ya que nuestra vid::i. se caracterizaba por su sencillez. Ninguno de nosotros fue protagonista de un drama terrible; a ninguno le pasó jamás algo que ameritase vivir en las páginas de una novela de aventuras ...
" "Juan Leal y yo éramos grandes amigos, éramos
inseparables; haga usted de cuenta una medalla; un
solo bloque metálico y dos caras muy diferentes. El era
serio, yo guasón. El era grueso, fuerte rojo y peludo como Esaú ...
Nombres que conocimos como de varones venerables, suenan a jarana y a mitote en las lineas con que
Brondo describe la Estudiantina de entonces:
""León G. Flores, el organizador, con el bajo; Felipe
''el cucho", la flauta; un estudiante de leyes tocaba el
violin y Cárdenas, otro de la misma Escuela, la mandolina. Posteriormente, Marin Trevifio, de Ciénega de Flores y futuro abogado también, sustituyó a León Flores
con el bajo; Juan Leal con la mandolina y el propio Encarnación -a quien apodaban "El Manco" por una semiparálisis del brazo 12.quierdo- estaba encargado de la
f:Uitarra.

""Fuimos en coche, de calle en calle, de ventana en
entana, Y tocábamos agrupados junto a la reja de hierro, en cuyos barrotes podíamos apoyar un pie L
no lo l
b
. os que
ogra an, se sentaban a la orilla de la banqueta
hic·... Incansables éramos · · · A mi , los l"b
i ros nunca me
la ~e:i~:r;:ll~s, ni en la mente ni en las manos, pero
_s .... Y me cargaba en la punta de los dedos, una epidermis de dos milimetros de espesor.
.., "Al terminar cada pieza, aguzábamos el oid
liamos P "bi
o, Y soerc1 r que, dentro, tras el inevitable biombo
habia cuchicheos Y leves risas femeninas.
,
""También nosotros cuchicheábamos tres minutos Y
:::.-eglábamos la afinación de los instrumentos, para v~la empezar. Unas tres o cuatro piezas en
Y adelante.
cada casa,
. ""Yo tenfa mi novia en Villa de Apodaca, a donde
varias veces fuimos :l. llevar el gallo; pero en Monterre
::~:n:~cóandass etran para la primera amiga con quien ;;
e ropezase.
,., "Aquella noche 110 hallaba yo a quien tocar· Y mien
t~as íbamos de aqui para allá, hacia "in mento'; la el'ec:
c1ón ~e la ventana. Las muchachas pasaban por mi imag~nac1ón como una revista: Maria Renteria· las St .
hmi h..
d
•
ring, iJas e italiano, cerralvenses. E lisa T" . .
l
tres Martin-ez -ni parientes ni del ' .
b IJ~rma; as
mismo arrio- (por
que en. cuestión de mujeres, me tropecé mucha; vece~
en la vida con Martinez Y con Pepas).

" "Los gallos, las serenatas de aquella época, tan alejadas de nuestro diario discurrir, al ser descritas por
Brondo, bastan y sobran para reconocer en nuestro autor su sabia y múltiple vena de historiador, de humorista y de poeta:

""Cuando trabé amistad con Pepa Martinez (Hija de
Maria, con un gran listón azul Y una medalla colgando
de l~s hombros)' creí ver que en aquella muchacha se
me Juntaban ambas obsesiones. Pero vivía en el barrio
de iLas Tenerías, tan lejos' que al haber me empeñado
en r allá., se nos hubiera agotado el tiempo de la licen-

22

23

�" " - Te juro que no.

cia.
" "Otra Martinez, por la Catedral ...
" "La tercera MªI·tinez• era futura cuñadita de Juan
.
·riamos
Vivia
en
la
calle
México,
!
llá
L 1 y como a
···
ea ,
casona con huerto Y torreón, que no sé si
frente a una
b 'El Mirador'
aún existirá. Al torreón aquél se le llama a
'
Y no me imagino el porqué de aquella mole, desusada
f.• inútil, en el interior de Monterrey.

" "Pepa Salazar, tan lin d a, ¿ dónde estaria?
""Cuando los compañeros me preguntaron, ¿dónde
mos?
mi corazÓn 1a t 1.ó fuertemente por la Martínez
t
oca
.,
f
t a ella todas las demás se desvade catedral; ren e
'
t
me
quedé sin responder Y, entre annecian, pero .. •
to, el coche se detuvo en una ventana ...
""Iba en el grupo un pasante de ingenieria, quien
-nos asegura el cronista-, poco los conocia, menos iba a
los nombres de las novias de aquellos muchaconocer
d
t
hom
h
Al tocar el turno a la serenata e nues r O
cb re,
ºª··unto
a
la
ventana
de
marras
se
desarrolló
un
diáJ
1
logo, que el doctor Brondo describe as :
.., " - Oye, ¿porqué no habias venido? ... bribón, hueles a cerveza.
""_Basta con probarla para trascender.
" " _ Si, pero trasciendes a grandes vasos .. . Dime,
¿ te desvelas con frecuencia? . ..

" "El juramento fue oido de todos, y el ingeniero aquél comentó con el rezto del grupo: - ¡Ninguno de
ustedes fue tan afort11nado!-, pero alguien le replicó al momento:
"" - ¡Imbécil, es la madre del Manco.
" "Uno a uno, los muchachos se acercaron a la ventana, y tomando la mano de la señora, saludaban:
nuenas noch es, Merceditas.
Hace también una evocación muy sugerente, de
una Fiesta de Caridad, organizada por las Damas de
~an Vicente de Paul de Monterrey:
""Sacando del baúl el jaqué dominguero (que llamá.bamos levita), nos vestimos lo mejor que fue posible, y fuimos allá.
•' "Muchas mesas. chicas y grandes, adornadas con tibores que trajo la nao de la China, y surtidos con los
ramilletes de los pensiles regiomontanos.
" "Regias damas jóvenes, disfrazadas de meseras,
muchas de ellas de uLa incomparable belleza tropical,
iban y venian con bandejas cargadas de viandas y de
copas, y, con gracioso donaire, distribuian el champaña
de las copas esbeltas y el néctar de sus sonrisas seductoras.
" "Allí estaba la crema de la Plaza de Bolfvar y de
la Catedral; alli los apellidos Zambrano, Muguerza, Milmo, Rivero, Hernández ...

,., "_ No. ¡Palabra'
" " - ¿ Te estás creando el hábito de beber?

24

,., "Entre los hombres, tipos de rigurosa etiqueta: drogueros, banqueros, ferreteros, abarroteros, de naciona-

25

�lidades varias Y fortunas colosales . . . mexicano_s, espafioles, alemanes, con semblantes zalameros _hac1~ las
niñas, derrochaban su oro, pagando precios exorb1t~ntes por una copa que hubiera sido tocada en unos labios,
o por una gardenia ¡;rendida en la solapa del frac por
los propios dedos de una dama versallesca Y encantadora.
""Alma regiomontana, pulcra, cosmopolita, en un
ambiente de perfume, de luz, de calor que dificilmente
amortiguaban los abanicos eléctricos echados a volar.
" "Estaban los dependientes de Casa Dr?ssel, los de
Pedro Máiz, los de Valentin Rivero, Y los J_ayanes q:e
trajo de su tierra Don Frandsco Armenda1z . . . Est ban los representantes d-e Ciencia Y Arte. Canseco Y ?tros médicos jóvenes ocupaban una mesa. Celedo:10
Junco de la Vega estaba en otra, Y, rodeado_ de mue achas Y poetas, decia los madrigales de su ingenio ...
""Una pastora de Versalles se acercó con su canastillo de flores al grupo de los banqueros ...
" "Se oyó una voz conoc1ºd a.. 1a del licenciado Fran.
es, individuo multiforme del per10Moral
cisco de P ·
lanza
dismos de las aulas . Alto, elegante, rara mezco ri
de Patronio Y Paul de Kock; tenor, cabvera Y e tico de Arte.
d nuestro 'picos', tenia sus
" "Este Morales, hermano e
.
. 'L Nevad sus ensayos dramáticos.
a
obras. Conoci uno e
l Y su gracia donde se hada': pieza cómica, con s:e::da que hubo 'en Monterrey.
cla alusión a una gran
" "Estaban los alemanes de la Drogueria del León, Y
tre ellos un guapo mozo que, andando los dias, se
en
propinó intencionalmente una dosis mortal de cloroformo.

26

" "Y los estudiantes de medicina, que al ocupar nuestra mesa, cambiaron un saludo con los médicos jóvenes, con los chicos de la Prensa y con los derechistas ... (léase: los estudiantes de derecho)

El tributo que rinde a nuestro Rio Santa Catarina, al dedicarle algunos de los párrafos más hermosos de esta obra, es verdaderamente sublime:
"" ¿Oh mi rfo! pensando en él me he explicado el
amor por los ríos, la deificación de los ríos ...
"'Por el Santa Catarina corrió muchos años el agua,

:r era una bendición de Dios el resbalar de aquellas
linfas pobladas de sardinas. Un espeso matorral de jarillas embalsamaba las márgenes, y bosques de mezquites y huizaches unfan aquel matorral con los calleJones, cercado de chumberas, que conducian a la ciudad.
La civilización trajo el drenaje, éste sorbió al rfo, y
yo me quedé triste, vagando por el cauce desierto, lleno
de pedregales y de hoyancos.
" "El rio quedó como el esqueleto de un fantástico
reptil fósil; diré mejor: quedó aprisionado en las acequias y en las tuberías, dirigido por el hombre, amansado, sirviendo, como los elefantes, para las tareas domésticas y de labranza. Se dejaba dócilmente conducir
por el ronzal, movía la rueda del molino, llenaba el baño . . . er.a la bestia gobernada y sumisa.
""Al abrir una llave de la tubería, el titán salía al
sol, resoplando, como si quisiese escaparse todo por am
y lograr su anhelo: ir a la Meca, como todo buen peregrino; llegar al mar, confundirse con el padre mar. En
las plazas públicas brotaba rugiente por los surtidores, subía cuatro metros y caía al depósito; luego, se
escurría por entre los rosales del paseo. El rio, terapeu-

Z7

�ta y misericordioso, la hermana agua, bullia en el corazón de la ciudad.
Yo, que perdi mi río de entre los jarillales, que en
vano lo buscaba junto al barranco, tenia la obsesión
de verlo en todas partes. Un día, el monstruo despertó ... "

Y aunque Brondo ya estaba lejano cuando la inundación de 1909, nos ha.ce un sentido relato de ella, más
sentido, cuanto que entonces perdió, ahogada, a una
buena parte de su familia en Monterrey.
Sabemos de cierto, por crónicas y estadísticas, que
fue el ganado menor el filón más explotado, entre la
ganadería de nuestro Estado, durante la época de la
Colonia, y don Santiago Roel nos asegura (Apuntes Históricos de N. L. ) , que a fines del Siglo XVIII, contaba
el Nuevo Reyno de León con 1'110,000 cabezas en reses
de pelo y lana, y que valian aquéllas, dos pesos la pareja y uno treinta la de las segundas. Asi pues, imaginamos nuestros semidesérticos llanos, nuestras enchaparradas colinas, punteadas de cabras y de oveJas.
En NUEVO LEON, el doctor Brondo nos hace l.a descripción de acento más bucólico, la más exquisita, de
la vida intima en las majadas; y la oportunidad de conocerlas asi pudo presentársele en la mejor forma, porque su padre fue el principal introductor de este tipo de
ganado en Monterrey, por luengos años. Unas vacaciones completas, en sus mocedades, las pasó entre pastores y ganados, acompañado de su amigo Alfonso Pérez;
~ de su anecdotario tomamos el siguiente párrafo:
" "Aquella mañana, ya tarde, me marché por el monte,
me asolee de lo lindo, maté dos liebres y procuré ~star de vuelta, en las majadas, a las cuatro horas de la
tarde.
28

" "Ya estaba allí Santos Sandoval -quien nos llevaba
provisiones a nuestra casa- y se marcharía al día siguiente con algo más de doscientas cabezas de ganado para
las matanzas establecidas por mi señor padre. Cada ~ercer
~ía, desde tiempo inmemorial, hacia Santos aquel viaJe. De ordinario salia de Monterrey una hora antes de
la salida del sol; Y con él marchaban dos grandes cabros nubios, con sendos cencerros al cuello. Estos ca?ros hacían el papel de cabestros, sin los cuales s·e ría
imposible la conducción de las reses , de 1a maJa
· da a1
mat a d ero.
" "Sacando algo más de doscientos animales cada tercer día, los rebaños más numerosos quedaban aniquilados en poco tiempo; pero mi padre, incansable batallador, hacia un viaje tras otro, por los Estados de Nuevo
Le?n Y Tamaulipas, en busca de criaderos de ganado, a
qmenes compraba sus engordas. y millares y millares
de r~ses, de pelo, de lana, iban constantemente, como
~olo~ias de hormigas, por los caminos, hasta el Cerro de
ª Mitra, de donde pasaban a las fauces insaciables del
monstruo regiomontano.
La descripción de la casa paterna y la evocación
de su madre, a pesar de su ternura, van sincera y llaname_nte alternadas con las de sus ardores propios de
los anos mozos:
" "Mi madre era una señora muy fecunda; estuvo
embarazada diez o doce veces. De modo que mi padre,
que empezó a construir una casita de dos O tres pie,
zas, se vió pronto en la necesidad de ampliar su casa
Y el personal que la servia. Compró más terreno, const:uyó más habitaciones, hizo una bonita fachada a su
fmca, que se ll.a~aba el número dos de lá calle de los
Rayón, Y daba vista al sol naciente.
" "La fachada mostraba un pasillo entre dos salones

29

'

�y éstos, con sendos pares de ventanas de hierro, que se

" "El General Bernardo Reyes era persona de buen
gusto; Y durante su gobierno la Alameda se había
puesto primorosa.

apoyaban en grandes losas de un mármol negro y barato que hay junto a Monterrey.
""En el pasillo, que daba a un corredor de tres arcos
dóricos, habia macetones con hierbas elegantes ...

" "Del departamento de los venados pasaba yo al de
los cisnes; en un estanque lleno de agua bogaban, majestuosamente, emplumadas góndolas, negras y blancas, que eran la delicia de los paseantes. Se perseguían,
se acariciaban, y recorrían el estanque en vertiginosa
rapidez, dejando a su paso una estela ondulante que empezaba en el pecho inmaculado. 8e sumergían buscando las hierbas del fondo; y en aquella operación permanecían muchos segundos, con las colas empinadas sobre la superficie. Al volver al aire, adquirían la forma
de la falúa romántica, y cascadas de perlas descendían
por el plumaje impermeable a confundirse con las aguas del estanque ...

""Ah, perdón! ::3e me fue el alma por donde quiso, y

con ·ella se marchó la pluma. Yo no iba a describir la capaterna; iba a otra cosa, y vuelvo a empezar ...

S~t

""Mi madre tuvo numerosos hijos, y, para ver de au-

xiliar en sus quehaceres domésticos, necesitó siempre el concurso de tres o cuatro mujeres (parientes,
ahijadas, mercenarias), casi siempre jóvenes, que nunca faltaron en casa.
""Y aquí entro en escena yo, de unos dieciocho años
de edad, engrosándome la voz y apuntándome el mostacho ...

" "Cada paso del tren eléctrico, por la calle le la Penitenciaria, me ponía alerta; hasta que al fin , con el alborozo de mi corazón, algún tranvía paraba y descendía
Pepa ...

Las muchachas de su época, a medida que aparece la cita, van quedando integradas por su pluma, al
paisaje regiomontano y a sus aconteceres.

Tuvo una sensibilidad muy especial de poeta bucólico, amante inveterado de la naturaleza, y lo mismo nos describe el paisaje serrano de la Mitra o de la
Sierra Madre, que nos traslada in mente a las campiñas
semi - desérticas de Los Ramones, a ia vera del Río Pesq ueria, en excursiones cinegéticas con el doctor Benigno Davis, su maestro. O al ambiente dulzón y sereno
de la citada tierra &lt;le sus mayores, la Villa de García,
a donde fue a despedirse de la abuela, en vísperas de su
viaje definitivo a Chihuahua:

P.ara ayudar a estudiar a una Pepa, una estudiante normalista que preparaba cierto trabajo sobre Historia Natural, se daba cita con ella todas las tardes en
la Alameda. He qui los momentos y el ambiente:
" ...llegaba yo ansioso, pareciéndome que llegaba
tarde, aun cuando llegaba con media hora de anticipación. Tenía para aburrirme de lo lindo, a pesar de que
pasaba grandes ratos de contemplación en el lote de los
,enados: un bello departamento, destinado a aquellos
animales, en el centro del cual se erguía un ciervo de
bronce.

" "Una hora en ferrocarril, hacia el poniente de Monterrey, y cai en la aldea de mi niñez ...
" "Anduve de casa en casa saludando a los amigos; y

30

31

t

�se pasaron los días. Conchita Narro ¡ qué linda estab1!
Una vez, en un baile, estuve a punto de 'cantarle'; pero
consideré yo mismo, G_Ue 1 raíz de una ausencia quizá
larga, la muchacha no confiaría en mi, temí las 'calabazas' y me concreté a bailar con ella como bailan dos
amigos que se aprecian mucho. La llevé a la improvisada
cantina del b::üle, donde había varios barriles ( que decíamos octavos) de cerveza helada; y hombres y mujeres bebimos a la mutua salud.
""iOh la gente pueblerina, sencilla y simpática! Había entre los bailadores muchos que preferían comer
duraznos a beber cerveza; y muchos que hacian am-bas cosas. A diez legu1s de la Cervecería Cuauhtémoc,
y en el corazón de la tierra de la fruta, se podían adquirir los dos vicios.
" "Me gustaba, como in illo témpore, almorzar guacamole, untado, como la mantequilla, en una pieza de
pan partida en dos mitades. Este era un 'emparedado
de aguacate'. ¡ Y el comedor de la abuelita! con aroma
de fruta y de hortaliza; con arcón muy viejo, para la
comida fiambre, visitado por colonias de hormiguitas
que, en hilera interminable iban en viaje redondo
desde la despensa de la abuela hasta la despensa del
insecto.

ta definitivamente sus reales. Ahí forma su doliente
clientela ; forja nuevas amistades; aprende a amar la
tierr a de s u adopción; Y ahí conoció a qui'en sin un dejo,d~ malicia siquiera, llama en sus apun{es autobiograficos "La Beata", "La Devota" o "La Religiosa". Ella
fue, en definitiva, la depositaria de su corazón de muchacho aventurero ...
Al finalizar esos tan citados apuntes, que fechó en
la propia Guerrero en 1929, termina con estas sinceras
Y apasionadas palabras:
"La Religiosa y yo celebramos en estos días las
segundas bodas, en unión de IJ.Uestros hijos, en quienes hemos inculcado el amor (sin localismos ni patrioterías), de nuestros dos países: Nuevo León y Chihuahua." •

Monterrey, N. L., 30 de Agosto de 1968

En el Otoño de 1902 llegó a Chihuahua, en compañia de su condiscípulo, el doctor José Morales (a quien
ya no mencionará más como "El Picos"), y se aposentaron en una casa de asistencia,s, en la cual, siguiendo
su relato, vemos aparecer también personajes que en
alguna forma están ligados a nuestra tierra: habla de
un pintor italiano, Decanini y de un ingeniero neoleonés,
Manuel Garza M'eléndez, que tenia una fábrica de cerillas.
En Ciudad Guerrero, a orillas de Papigochi, asien-

32

* . Este trabajo fue leido al in•gresar Genardo de León Torres a la
Sociedad Nuevoloonesa de Historia, Geografía y Estadística. N. del Ed.
33

�Profr. Dr. DIETRICH HAUCK B. M. A.
Unlveraldad de. Nuevo León e l. T. E. 8. M.

LA PERSONALIDAD DE ARISTIDE BRIAND
REFLE.JADA EN LA HISTORIOGRAFIA.

Bibliografía cronológica:
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A. KOLB:

"Versuch über Briand". Berlin 1929

.J. SISCO: "Aristide Briand. L'homme, l'orateur,
l'homme d'état". Paris 1930
V. MARGUERITTE: "Aristide Briand". Paris 1932
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P. ARMOR:" Aristide Briand Nazai Rien" París

R. HESSE: "Aristide Briand; o Primer Européen
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W. SCHURER: "Aristide Briand und die Trennung
von Kirche und Staat in Frankeich". Basel, Leipzig 1939
G. SUAREZ: "Briand. Sa vie - son oeuvre - avec
son journal et de nombreux documents inédits". Paris
1938 - 1952 (póstumo)
Tome I "Le Révolté circonspect (1862 -1904)"

35

�Tome II "Le Faiseur de calme (1904 -1914)"
Tome III "Le Pilote dans la tourmente

( 1914

1916)"

Tome IV "Le Pilote dans

la

tourmente

(1916

1918)"

Tome V "L' Artisan de la paix (1918 - 1923)"
Tome VI "L' Artisan de b

paix (1923 - 1932)"

E. STERN - RUBARTH: •·•Drei Maenner suchen Europa. Briand - Chamberlain Stresemann". München 1947
G. GROTHE: "Briand". Berlin 1948
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F. GEIGENMULLER: "Briand. Tragik des grossen
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J. SPENZ: "Die diplomatische Vorgeschichte des
Beitritts Deutschlands zuro Voelkerbund 1924 - 1926.
Ein Beitrag zur Aussenpolitik der Weimare r Republik".
Goettingen 1966

H. O. SIEBURG: '·'GRUNDZUEGE DER FRANZOESISCHEN GESCHICHTE." DARMSTADT 1966
M. BAUMONT: "Briand". Goettingen 1967
En estos momentos en que la idea paneuropea,
defendida por nosotros los jóvenes con tanto entusiasmo e idealismo, ha cedido ante el regateo comercial de
los diversos países, en que las alianzas politicas son presididas por el interés egoísta de los acuerdos económicos y en que la propia idea tiene que ser sostenida en
Bruselas con fiera tenacidad, permítase a un alemán,
que se siente absolutamente europeo, dar a conocer aqui
en México a un hombre que fue de los primeros en defender Ja idea europea: Aristide Briand.
Dije "dar a conocer" y me parece justo, ya que no
hay hasta ahora ningún libro en español acerca de este gran poUtico francés. Sería sencillo para mi concretarme a hacer una reseña de la obra de G. Suárez: Briand,
sa vie et son oeuvre•·, cuyo último volumen fue publicado en 1952. No es mi intención, sin embargo, aligerar mi carga. Me propongo, pues, utilizar toda la bibliografía publicada hasta. la fecha sobre Briand, asumiendo, frente a ella, desde luego, una actitud personal.
No me interesa tampoco encasillar a Briand en su
dimensión politica. Mi propósito, por el contrario, es
ilustrar, desde los más diversos puntos de vista, el carácter polifacético del hombre que fue Briand. Me doy
cuenta ciertamente de que no será una tarea fácil, ya
que, sobre todo en las épocas decisivas, no es posible
separar al hombre del politico. No obsta nte, mis con-

36
37

�sideraciones recaerán fundamentalmente sobre el juicio
que de la personalidad de Briand han formado los historiadores.
se sabe que Brio.nd (nacido en Nantes en 1862)
fue once veces primer ministro francés y hasta 1932, afto
de su muerte, ministro de Relaciones Exteriores de Francia. También se sabe que firmó como responsable la
división de Iglesia y Estado, llevada a cabo en Francia
antes de la primera guerra mundial; que contribuyó
en puestos decisivos a que los alemanes perdieran la
primera guerra; y l}Ue después, empero, fue uno de los
primeros que estuvieron dispuestos a tenderle la mano
al enemigo vencido en señal de reconciliación (piénsese en Locarno o Thoiry). Con esto se han señalado ya
las etapas sobresalientes de la actividad política de
Briand y podemos volver a nuestro tema.
Si contemplamos el material fotográfico existente
sobre Aristide Briand, no es necesario ser un gran tipólogo para reconocer en sus rasgos y su porte algo revelador. Los biógrafo::; franceses al insistir especialmente
en su origen bretón ponen de relieve su carácter de celta puro, e influidos por la "Poésie de la race celtique"
de Ernest Renan destacan los rasgos de este "habitante
de la península", ras6 os que se desvian fuertemente de
lo romano. No es, sin embargo, mi intención adelantar
desde ahora ciertas observaciones psicológicas y mi posición personal. Más tarde volveré a ello. He aqui, por
lo pronto, la estructura de mi articulo: Obligado por la
biografía de Suárez, no me queda más recurso que dividir las obras sobre Briand en los tres apartados siguientes:

3. Modernas investigaciones posteriores, las cuales
forzosamente por lo general, toman Y elaboran sólo épocas o eventos particulares de la vida politica Y privada de Briand.
_1. Comencemos con una interpretación de la introducción de Gustav Stresemann (el gran contrincante
del francés, del lado alemán) a la obra publicada por
Artur Rosenberg: "A. Briand. Frankreich und Deutschl~nd", ("A. Briand. Prancia y Alemania"), que menciono en primer lugar en la bibliografía. ¿ Qué se puede
lograr con las pocas lineas de una introducción en cuanto a lo esencial de la personalidad de Briand?

Stresemann escribe (hago la traducción del texto
alemán): ªBriand personifica la idea del acuerdo alemán - francés por la continuidad de sus esfuerzos muy
especialmente" 1). Esta es una oración bastante pobre
en cuanto a fuerza de exposición; frases parecidas lanzaban. Y lanzan todavía hoy los politicos. Importante
es qmzás la insistenria en la "continuidad de 1
_
f
" s·
.
.
os es
uerz~s . i se quisiera ir más lejos, se podría quizás
apreciar vagam-ente la silueta de un hombre que quisiera llevar hasta el fin la resolución de un problema
en el que ha puesto la vista.

l. Los precursores de Suárez, sólo utilizables en
forma limitada en cuanto a sµ valor de contenido.

Como se trata de una compilación de discursos se
alaba la elocuencia: "La elocuencia de Briand, hay ~ue
disfrutarlo co1:°o una experiencia puramente personal.
Entonces se siente, cómo el hombre que está hablando se deja arrastrar poco a poco por el tema del que habla; cómo surgen ante su mente los recuerdos cómo ve
ante ~i ciertos momentos de su vida, como si' hubieran
ocurrido unas pocas horas antes, Y cómo finalmente
su corazón vibra con lo que discute Y cómo arrebata

2. La obra del propio Suárez, que es única en su
totalidad, y

1) "Briand verkoerpert den G d k
Ausgleicbes durch die Kontinui:a ~n e~ des déui:3ch - franzoéslschén
derem Masse."
e se ner Bemuhungen in beson-

38

39

�a los demás" 2).
Esta cita ya permite formarse una idea mejor. El
propio Stresemann, buen orador él mismo, se siente entusiasmado por la fuerz.a persuasiva del vehemente francés, aunque en ocasiones fue su contrincante, pero también con frecuencia su compañero. (Precisamente en el
•
1
'
momento en que apareció el libro en Alero.ama,
parecia
estrecharse politicamente el acercamiento entre los dos
estados.) Así como, una y otra vez, amigos y enemigos,
describen la elocuencia de Briand, ya como un instrumento diabólico para la demagogia o como medio para
fines buenos, así también admite Stresemann, a qué
ºTado se dejó influir él mismo. Va aún más lejos, Y
~ue por el tono de lo escrito, se puede observar cierto
sentimiento de simpatía. A juzgar por el contenido debe haber comprendido exactamente la esencia "Briandi~ma", lo improvisado, lo impulsivo, la extraordinaria
memoria del orador y el entusiasmo personal por la materia que defendía, sólo con lo cual -se puede ganar Y
convencer al auditorio.
El talento oratorio de Briand forma parte de su
personalidad, pero sólo señala un aspecto de ~lla. Stresemann no da noticia de otros rasgos de Br1and en su
•uólogo
ya que probablemente no era esa su intención;
1
,
•
pero en el mismo librito se encuentra todavía otra mtroducción, la del editor A. Rosenberg, que puede aprovecharse bien para nuestros fines: "Briand nació con el
estigma del hombre político, una necesidad apasionada de dej.ar que el ambiente actuara sobre él y buscar influencia en él. La conciencia de clases, que une

a todos los humillados de todo tipo señaló la dirección
a este impulso politico. El sentimiento de su origen inferior que con frecuencia se le echaba en cara en forma
grosera ya en época temprana los que lo rodeaban, agregado a la melancolia bretona y a un sentimiento
ardiente del honor, despertaron en él un fuerte sentido de hermandad con todos los oprimidos y desposeídos de sus derechos. Aquí tiene su raíz lo revolucionario de Briand; son tales su genuidad y pureza
que éstas sólo pueden darse por la fuerza de la vinculación. Aquí tiene su raíz aquella sublevación contra
toda dictadura, contra el imperialismo, contra el chauvinismo nacional, contra toda clase de intolerancia, que
a través de la décadas fue la fuerza motriz elemental
de su proceder político, pero que también más tarde,
cuando se había perdido lo elemental y revolucionario
permaneció como la fuerza básica de su actividad po~
lítica" 3).
Lo que Rosenberg enfatiza especialmente, es el
"sentimiento de origen inferior". En los círculos diplomáticos franceses, especialmente antes de la primera
guerra mundial, pasaba Briand, hijo de un hostelero,
seguramente como un ''parvenu". ¿Fue esto lo que :il
principio hizo de él un ardiente socialista? ¿ Está aquí

2) "Die Briand'sche Beredsamkeit mu_ss man als ~in rein persoenliches Erlebnis geniessen. Dann empfmdet man, w1e der Mann,
der da spricht, allmaehlic-h fortgerissen wir? von de~ stoff, . über
den er spricht, wie die Erinnerungen vor 1hm aufste1~én, :v1e er
o-ewisse Momente seines Lebens vor sich sieht, als se1en s1e vor
~enigen Stunden geschechen. und wie schliesslich sein Herz mitschwingt bei dem, was er spricht, und wie er andre mitzureissen
versteht."

3) "Briand war geboren mit dem Stigma des politischen Menschen, einem leidenschaftlichen Bedürfnis, seme UmweJt auf sich wirken zu lassen und Einfluss auf sie zu suchen. Das Klassenb~wusstse~n; das die Zurüc~~ese~zten jeder Art zusammenschliesst, gab
d1zem pol!t1~ch~n D:ang _me RI~htung. Das Gefühl seiner niedrigen
:f{e1 kunft, die . 1hm m semer fruhen Zeit von seiner Ungebung oft
m roher__ -yv-e1~e vorge worfen wurde, bestaerkt von bretonischer
Schwermutigke1t und breu.nendem Ehrempfinden wecktén in ihm eín
starques Zusa°1:mengehoerigkeitsgefühl mit allen G'edrückten und
~ntrechteten.. H1er wurzelt das revolutionaere in Briand; es ist -von
Jener Echtheit und Lauterkeit, diénur der Zwang der Zugehoerigkeit
zu g~waehren verma~. Hier wurzelt jene Auflehnung gegen allen
;1.uton~a:ren Machtw1llen, gegen Imperialismus, gegén nationalet
Chauvm_ismus, gegen jede Art von Intoleranz, dié Jahrzehnte hin~urth die elementare Triebkraft seinés politischen Hlrndelns war, aber
.;~.ke!~ª~i:b."als das Elementare lund die Kraft seines politischen

40

41

�la raíz más profunda de la "huelga general"? Un P-0incaré, a causa de su origen, hubiera sido un mal luchador de tal idea. - A lo aquí citado, poco se puede agregar. Está minuciosamente examinado y formulado Y,
a pesar de la brevedad, profundamente investigado. Sólo hay que considerar una cosa: El Briand que aquí
se alaba, es el ganador del premio Nóbel de la paz,
el estadista francés más eficaz de aquellos años, y cualquier crítica hubiera estado fuera del lugar.
Al mismo tiempo ª'Pareció también la biografía de
Briand, escrita por Aubert, llena de admiración.; muestra lo que Briand, como francés, hizo por la paz interna
de su país antes de 1914 y lo que logro en el punto culminante de la guerra por la victoria de los aliados.
La obrita es apenas &lt;l i g n a de I e e r s e, más cuanto
apareció an.tes de que fuera conocido el plan europeo
de Briand. La personalidad y el carácter del "héroe"
están cortados por el patrón "Para grandes hombres".
De igual manera ocurre con el "Versuch über
Briand" ("Ensayo sobre Briand") de A. Kolb. Se
queda ciertamente en su ensayo. El estilo se asemeja
mucho a los libros para jovencitas publicados antes de
1900. La autora se entusiasma por su ídolo, pero principalmente se ocupa de si misma, de cuartos de hotel
parisinos, Pan - Europa y entremeses. De vez en cuando
se mezclan exclamaciones enfáticas sobre Briand, al
que considera un artista (?) y que es festejado en una
especie de visión del futuro como primer presidente
de una alianza d·e pueblos pacíficos.

pe de Richelieu Y Mazarin" 4). Predomina lo demoniaco. Casi causa pavor.
No es tan fácil juzgar la biografía de J. Siseo sobre Briand. Por cierto que también cae en el error
de la falta absoluta de critica, pero cuando menos la apoya con razones. Por todos lados se vislumbra el orgullo del francés por su gran compatriota. Las descripciones de la personalidad que da Siseo, son parciales pero muy interesantes:
"Aristide Briand est essentiellement un méditatif.
Certains adversaires ont cherché a propager contre lui
une réputation de négligence ou de paresse. Ríen n'est
plus faux ríen n'est plus in.juste. Dans la méditation il travaille d'un labeur utile et attentif.- On a dit aussi, avec
:::nalveillance, qu'il était sans volonté. Ce n'est pas vrai.
On en a eu la preuve lorsque gráce a sa fermeté et a
son tact, on a pumener a bien la réforme si délicate de
la Séparation.- On a eu la preuve de son énergie lorsque
Président du con.sil, en 1910, il a du tenir tete a une grese présentait, était clang·ereuse pour la tranquillité du
pays.- On a eu encore la preuve de la volanté tenace et
persistan.te de son esprit dans toutes les opérations et
co~versations diplomatiques auxquelles n a pris part, depms la guerre, et qui ont abouti aux résultats éclatants.~~e autre caractéristique de sa maniere d'etre, c'est son
evidente bont~. II s'en voudrait de causer chagrín, meme
a un adversa1re. II ne connait pas la haine, il ignore
toute rancune" ( pp. 13 9 - 14 o).
Este es un ejemplo típico de la imagen - Briand de
Siseo. El también ve solamente al hombre cubierto de

Cuando A. Kolb en solo un pasaje nos cuenta su
mayor experiencia, su entrevista con Briand, tal experiencia se reduce a lo puramente óptico: "La fisonomía está completamente dominada por los ojos"; "boca sombría", en resumen: "Máxima potencia del diplomático adiestrado y un experto del poder de la estir•

4) "Die Physiognomie wird ganz und ga,r von d
beherrsdt"; "!insterer Mund''. "Hoechste Potenz des geschult::
t~gen Diplomaten, eines Routiniers der Macht aus dem Dause' n • h
heu's und M-azarin's".
,.,1c e-

42

43

~U::i~

�gloria de fines de la década de los 20, cuando trae el
pasado .al presente. La última oración quizás no corresponda completamente a la verdad, pero eso queda por
demostrarse al hablar acerca de la obra de Suárez.
Tod!l.vía hay una oración digna de mencionarse Y
que podría haber cerrado el libro: "Briand est bien
1·un des hommes, qui ont le plus et le mieux serví á
la cause de la France, de la démocratie et de l'humanité" (p. 147).
En forma todavfa menos crítica procede _v. M~rgueritte, cuya obra es más bien una novela biográfica
que un tratado científico. Juzga .a Briand acusando una
antipatía personal contra Poincaré, ve en aquel prácticament1:, sólo el polo opuesto de Poincaré. Al hacerlo
asi. llega con un impulso patético hasta el ámbit~ del
mito. Le parece increíble, y no se adapta a su visión
del mundo general, el hecho de que los grandes espíritus
puedan surgir de las capas inferiores del pueblo. Asl
pues inventa un árbol genealógico noble: "Une légende chuchote qu'au eang des humbles parent~ - et j_e
ne verrais a cela ríen de désobligeant celui d'une vieille noblesse aurait été melé. "Con entusiasmo patrió.ico continúa: "Ce ne serait pas la premiere fois, cer
tes, qu'E&gt;n des veinea:1 francaises seve populaire et seve
c:c.ristocratique se cuntondraient" (p. 12). "La sangr1:,
es una savia muy especial" (Goethe), especialmente la
azul.
Pero Margueritte no p'.il.rece haber estado completamente convencido de su leyenda, pues al dar juicio total sobre el hombre - Briand, opina: "II est, dans
son affinement, resté peUple. Indulgente aux bonnes
volontés, sa cordialité pour qui l'aime, est parfaite, comme est souveraine sa méprisante indifférence pour qui le
hait. Distant, au fond, avec la plupart. Mais qui ne le
serait pg,s apres tant de traverses? 11 a, par le temps

44

•

qui court, cette singularité: sa pro bité, son intégrité
sont éclatantes" (p. 342).
También es muy alabado Briand por su antiguo colabondor Raymond Escholier en su obra "Souvenirs
parlés de Briand et Entretiens avec Briand" (París
1932), pero desafortunadamente no me fue posible
adquirir esa obra. G. Suárez, sin embg,rgo la consultó
continuamente para su libro, como lo asegura en repetidas ocasiones; así pues no creo haber perdido algo
esencial.
Para seguir un orden cronológico, es necesario mencionar aqui a P. Armor, que también ensayó una biografía parcial de Briand, es decir, sólo describe aquellas épocas que pasó el estadista en St. Nazaire. El
patriotismo local levanta aqui encrespadas olas, la mera introducción es digna de conservarse para h posteridad: "Nous avons eu pour but que de vous faire
connaitre ce que fút, a Saint - Nazaire, la vie de notre
illustre compatriote A. Briand! Cela: c'est de la Gra,nde
Historie! "En realidad podría uno detenerse aquí, el
contenido total es tan pobre como el principio. Aqui
nos informa un buen burgués lleno de orgullo, como de
un revolucionario malo se hizo un buen republicano
Y además un hombre muy importante, al grado que
podría utiliz~rse como letrero para gloria de la ciudad
de St. Nazaire. Todo el libro sería quizás recomendable para la impresión de un devocionario para ancianas.
Al acerc1rse la segunda guerra mundial, se destacó
lo inmutable en la valiosa obra de Briand; las mentes
perspicaces se dieron cuenta de la catástrofe que significaba el fracaso del concepto europeo y de la necesaria
renovación de este concepto; asi debía apreciarse desde un punto de vista totalmente distinto la personalidad
de Briand.

45

�Su obra de ,p az había estado expuesta a diversos ataques, todavía durante su existencia Y especialmente poco des.pués de su muerte. Historiadores como
Jacques Bainville, le reprochab3.n el haber sido engañado en cuanto a las garantías de seguridad y afirmaban que Francia había ganado frente a Alemania, en
1918, debido a la política refinada de Stresemann, quién
era considerado intelectualmente superior, pero un Mefistófeles prusiano pernicioso para Francia. Se afirmaba
Que el idealista Briand había sido atrapado por Stresemann, el zorro. Tales reproches fueron rechazados nada menos que por Sir Austen Chamberlain ("Englische
Politik, Erinnerungerr aus 50 Jahren". Essen 1938.
"Política Inglesa, Memorias de 50 años". Essen
1938): "Estas acusaciones se consideran sin fundamento por aquéllos, que como yo, trabajamos juntos a diario con ellos" (Stresemann y Briand) "durante los años más felices de su acuerdo. No son aplicables a ninguno de los dos. No hay aquí ni un canalla ni un engañ9.do, sino un gran alemán y un gran francés, que, en
medio de las ruinas de un pasado ensangrentado por
todos lados, esperaban erigir un nuevo templo de la
paz." Sigue diciendo: "Si le es permitido a un sincero
amigo de Francia, decirles a los franceses lo que Briand
hizo por Francia durante siete años, diría esto: Le dió
el dominio moral sobre Europa, así como el respeto y
la confianza de ambos hemisferios." (Citado por R.
Hesse, p. 227) (5).
5) "Diese Anschuldigungen erscheinen all denjenigen gegensstandslos. die, wie ich, w:aehrend der glücklichlichsten Jahre mit
ihnen zusammen gearbeiteti haben. Sie traffen auf kéinen von beiden
zu. Es gibt hiér weder eineu Schurken noch einen Betrogenen, sondern einen grossen Deutscheu und einen grossen Fra.nzosen, die, inmitten der Trümmer einer allénthalben blutbesudelten Vergangenheit, einen neuen Friedenstémpel zu errichten hofften.'' - "Wenn es
c•inem aufrichtigen Freuntle Frankreichs gestattet sein sollte, den
Franzosen zu sagen, was B?"iand für Frankreich sieben Jahre hindurch
getan hat, so ist es dies: Er hat ihm die moralische Vorherrschaft
über Europa verschafft, sowie die Achtung, das Vertraunen der beiden
Hemis_phaeren."

46

De tales convicciones brotó también la breve biografía de Briand, que publicó R. Hesse. Esta no ofrece
mucha enseñanza histórica. Es más bien un llamado
patético en la víspera de la segunda guerra mundial
"a todos aquellos que se niegan a reconocer lo inevitable de la masacre guerrera." "A todos los hombres de
espíritu bueno" va "esta descripción de la vida de un
hombre, lleno de un deseo justo." Con tal convicción
muestra Hesse "como Briand se liberó rápidamente de
las ideas de una lucha de clases, de la lucha de los franceses entre si, así como de los conflictos nacionales,
para llegar a la idea de una unión europea y finalmente
planetaria; de eso se trataba aquí" 6).
Tod3,vía antes de la segunda guerra mundial W.
Schurer abordó parcialmente el problema de la política de Briand, precisamente su ley de separación, que
dividiría definitivamente en Francia la Iglesia del Estado. También Schurer no duda que esto haya sido un resultado de primer orden; ve, sin embargo al legislador
mismo con algo menos de idealismo. No es Briand, el
anciano apóstol de la paz, el que ha de ser descrito,
sino el polftico todavía joven que apenas había salido
de la fase radical - socialista. Pero ya entonces era
"el táctico parlamentario y mediador nato, que calculaba sus palabras de acuerdo con sus oyentes, que trataba incluso de comprender las ideas y emociones de los
que lo escuchaban durante su discurso, para atacar
el asunto de sus argumentos de acuerdo con ellas". Pero: "La convicción que tenia, pasaba a segundo término en el momento de la solución práctica de una cues. 6) • .. an all diejenigen, W{llche es ablehnen, die Una.usweichchhchkeit des kriegerischen Massenrnordes azuerkennen " "Allen
Menschen guten Geistes ... " gilt "diese Lebensbeschreib~ng eines
Mannes, der erfüllt war von dem rechten Wollf•n" "
w· B · d
sich
h b f
·
· • • 1e rian
. rase
e reit hat von den Ideen des Klassenkampfes des
~~~~ites de~i Franzosen untereinander sowie dér nationalen 'Konschli~ss~:h
zuud~m Gedanken einer europaeischen und
hier."
r se en
mon; das aufzuzeigen, darum ging es

;:;~!t~e:

47

�de Poincaré, que tenia como meta poder utilizar los
templos para festividades cívicas o nacionales (p. 77).

tión" (p. 70) 7) •
Esta última observación da en el clavo _Y hace
nte un aspecto de la táctica de Bnand. Y
saltar clarame
t de sus prácticas Y politicas,
no solamente un aspee o
.
cto de su carácter. Schurer ve, en
;~n:~::~~:nd:t r:::: proteico: "Bri~n~ si~tió
.
t d el impulso de llegar a d1stmgmrse.
Juven u
. a de la Huelga General, se conpublicación de la ide
d
;ó de la informa. t"ó en diputado· con la a opc n
v~r id la ley de división entre Iglesia Y Estado, logró u~
:~:ist:rio, Y con la .3jecución de esta ley llegó hasta Primer Ministro" (p. 127) ·

de;:: ~~

rcástico pero el autor se vuelve aún más
Esto es sa
'
d 1 h elga
. "
no se volvió a saber nada e a u
mordaz. Ya d s encontró en el Palais Bourbon, Y su
f!Ell1eral, cuan o e la relación entre Iglesia Y Estado
manera de arre!lª~o ajeno que era su carácter a las
es u~a prueba iá:ticas" (p. 127 ) 8). Schurer llega hascuestiones ecles
"ón de la problemática religiorle toda comprens1
ta nega . tifica con la argumentación de que el entonsa, Y ~o _Jus h
aprobado en su informe en 1905, coces m1n1stro aya
• ºó
.
dor
de
la
ley
de
división,
una
propos1c1
n
mo dictamma

P:

Tlamentarlsche Taktlker und Unterhaendder geborene
seinen Zuhoeren berechnet, der sogar
ler, der seine Worte nacen seiner Zuhoerer wa.ehrend seiner Rede
die O'edanken und Regu°cf
Gegenstand seiner Ausführungen entszu erfassen S\:Chte,
Uberzeuguxrg, die er hatte, t:at im Au:
prechend anzupacken.h
Loesu.....,. einer Frage in den Hmtergrund.
enblick der praktlsc en
-o
7) " • • .

~~•'Df:

g

t Briand seit den Tagen seiner Jugend.
8) "Zur G_~ltung ~ra::: ~edankens vom Generalstreik wurde er
nd
Mit der Verku _igu~;r Ubernahme der Berichterstattung für das
Abgeordneter, Illlt . ht er etnen :Ministerposten und mit der DurchTrennungs?esetz erre~c e wurde e1· soga1· Minlstérpraesident." "Vom
Cührung dieses Gese :ies
ichts mehr als er einmal 1m Palais
Generalstreik hoerte_ ma:nz: Art der Regelung des Verhaeltnisses
Bourbon war, udnsdt!; 1!t ein Beweis, wie fremd sein Inneres doch
von Kirche un
b t d"
eigentlich kirchllch - religioesen Fragen gegenü ers an .

48

Sin embargo, después de leer la obra de Schurer,
no se puede afirmar que el autor no haya dejado ninguna buena cualidad a Briand. Al contrario, se tiene
la impresión de que se preocupó por la mayor imparcialidad posible. Ve tanto las debilidades como los valores.
Briand era un politico práctico. El formar mayorías
y guiarlas era su gran capacidad. Anteponía la vida a
la teoría: "II n'y a d'absolu en rien, tout, hélas, est relatif". (Esto corresponde otra vez exactamente a lo mencionado anteriormente). "'Compensación y compromiso;
no lucha ni una clara previsión de la meta eran la manifestación de su ideología y de su concepción de la vida" (p. 129)9).
Con esto hemos escuchado otra opinión que contrasta con el coro precedente de absoluta benevolencia.
No me es ciertamente desagradable, ya que en el fondo
se encuentra la disposición a la imparcialidad. Tengo
la impresión de que Schurer no lo ha dicho solamente para: sostener otra opinión, a costa de lo que fuere.
2. Tras este acercamiento cronológico, con pausas desiguales, en lo que respecta a calidad, hemos de situarnos ahora frente a la cima indiscutible de la interpretación de la personalidad de Briand, frente a la biografía monumental que nos ofrece G. Suárez en seis volumenes. Es una obra ~igantesca y al mismo tiempo cuidadosamente pulida, meditada y fundamentada en todos
los aspectos. Todo el legado manuscrito, todos los discursos y eventos importantes y también una gran parte del
material fotográfico existente, se compilaron aquí, pround
vor
und
und

9) "Briand war ein Praktlker der Politlk. Mehrheiten bilden
sie leiten, das war selne grosse Faehigkeit. Das Leben kam ihm
der Theorie ... ". "Ausgleich und Kompromiss, nicht Kampf
kJare WiUensbildung waren Ausdruck selner LebensaufCassung
Denkart."

49

�vistos de amplios comentarios. Pero lo más satisfactorio reside, según mi opinión, en la posición personal que
el autor adopta frente a la figura de su "héroe". El
lector no sólo se familiariza con todas las frases politicas y personales de la vida de Briand, sino que adquiere un exacto conocimiento de la política interior Y
exterior de Francia en la época de la Tercera República.
He de limitarme de nuevo, en mi tema, a buscar
lo puramente personal, y así trataré de reproducir este aspecto separadamente, según los diferentes volúmenes.
a) Le Revolté circonspect (1862 - 1904)
Las influencias a las que uno está expuesto en 1~ juvent u d , son las m ás decisivas. Esto es una verdad tr1val,
pero me pre gunto si la ascendencia y el ~edio no son con
•
más decisivos para la formación
del hombre
.
f recuenC ia
.
.,
Tanto Briand como Stresemann, así como tamb1en Clemenceau venían de circulos de pequeños burgueses. ~l
que tales personas lleguen a ser genios, es una casualidad ínfima. Pero Briand tenia, en contraste con l~s
otros dos algo genial en si. Su personalidad estaba dividida y ~ada vez que su carrera cambiaba, surgía un
hombre nuevo. ¿De dónde le venia esta capacidad? No
parece que lo haya heredado de sus padres, quienes por
cierto tampoco eran de origen noble. Quizás uno de sus
maestros ejerció considerable influencia en él. Parece
aue de "Papa Genty" ª'Prendió a elaborar discursos, Y
~ no prestar atención a su apariencia personal. Los compañeros lo llamaban ya en la escuela "l'arrangeur", porque tenia predilección por solucionar disputas. Por lo menos así lo comenta Suárez. - A las mujeres las amó precozmente: "Déja tres tot il exerc,a une réelle séduction
surles femmes, mais pas a la meniere d'un chasseur,
d'un Don Juan. II était tendre, pensif, avec un fond
romanesq~e" (p. 27).

50

Entonces todavía se prestaba de buen grado a la
influencia de otros, eomo lo demuestra su compenetra. ción con Fernand Pelloutier, el reformador del mundo:
"Pelloutier avait toutes les patientes et obscures qualités qui manquaient a Briand .. Sa vie de chercheur,
d 'expérimenteur, était dévorée par l'impatience de régénérer l'humanité avant samort qu'il sentait tout proche" (p. 43). Este amigo parece también haber sido la
causa de la inclinación de Briand al socialismo y anticlericalismo.
Briand era ya abogado, cuando se enamoró seriamente de Jeanne Giraudeau, la esposa de un rico burgués. Suárez escribe acerca de ello: '''Sa curieuse vie
ne cesse d'etre traversée par l 'amour. Elle ne s~en
sépare jamais. Se qu'il y a en lui de généreux, d'un
peu mystérieux mais de supérieurement compréhensif
a !&gt;Partient a l'amour'' (P. 7 4 )_. Aún más interés se nota
en una observación adicional del autor: "La nature
l'associait a la femme par un mélange rare de dons et
de défauts." La capacidad intuitiva de Briand no h tenia por casualidad: ''Le secret de sa force en politique
fut de n'avoir été étranger a aucune faiblesse humai::ie"; Y "il concut la politique un peu comme l'amour."
Esto permite ya una visión bastante profunda.
Suárez también era franc~s, esto no hay que olvidarlo. Le dedica mucho espacio a los lances amorosos de Briand y les da también mucha importancia :
"La tendrese féminine, le parfum de la . séduction le
climat passionnel lui étaient indispensables comme ~ne
source de sensations qui entreten.aient sa sensibilité agrandissaient son horizon, reculaient ses limites ;sychologiques. Les plus beaux instants de sa vie publique
furent ceux ou il aima. Chacune de ses victoires correspond a l'éclosion d'un sentiment nouveau, a la naissanr;e d'émotions profondes" (p. 75).

51

�La aventura con Jeanne se desenvolvió en forma
sumamente penosa. Hubo escándalo, pero a Aristide no
le entró pánico. "Les adversaires de Briand avaient cru
tra.quer a Toutes - Aides (lugar donde habfa sido sorprendido en flagrante delito) un homme désorienté par
son aventure, affolé par le scandale. Il sortait de l'epreuve plus aguerri qu'il ne le fut jamais" (p. 106).
Ahora se vuelve realmente revolucionario, luchador de
la hue lga general: "On trouvera maintenant l'ardent
~wocat dans toutes les manifestations ouvrieres. Il a
décidément fait peau neuve. Il est définitivement conguis aux idées de F. Pelloutier" (p. 108).
Pronto alcanzo un lugar en la jerarquia de los reYolucionarios. Cuando amenazaba dividirse el partido
por el asunto Dreyfus, mostró por primera vez abiert~mente su empeño en el compromiso: "Briand voula1t
l'union. Ce phénomene psychologique se renouvellera
chez luí avec une forme croissante, a mesure qu'il étendra les limites de son champ d'action. 11 divise par tactique, quand il ne peut pas faire autrement. Mais le
but final c'est l'union. Il reste en tout plus sentimental qu'idéologue" (p. 296).
Como a muchos franceses, a Briand le gustaba pasar sus horas libres pescando. Suárez toma este aspecto para demostrar también su conocimiento del ser huPiano: •º'La stratégie du ,pecheur pour capturer la prole
im·isible, sous le flot lourd, fut peut - etre la source ou
n pulsa ses meilleurs lec,ons pour manier la substance
humaine" (p. 347). El entrar en mayores detalles nos
IIevaria muy lejos. El asunto de las huelgas, la constante amenaza de la. división del partido, las luchas
con la iglesia, etc., han de constituir solamente el ambiente en el cual actúa el hombre - Briand- Suárez se
repite naturalmente con frecuencia, especialmente al
elogiar la actividad de mediador de Briand, poniéndola
de relieve como uno de sus rasgos de carácter principa-

52

les. Pasemos al segundo volumen, en el cual trata Suárez
¿:cerca de la actividad de Briand en la poUtica interior
francesa hasta 1914, que finalmente culminó en la consolidación interna de Francia.
b) Le Faiseur d,~ calme (1904 -1914)
Los primeros capitulos tratan en gran parte de
los esfuerzos de Briand por el "Rapport sur la loi de
Séparation". Al contrario de Schurer, vierte Suárez un
elogio sin limites en lo que se refiere a la actividad de
Briand en este campo. "11 était devenu, avec l'expérience, comme une sorte d'encyclopédie vivante de la loi. Il
la modelait, au fil des jours, en r ectifiait les contours,
en dessinait la silhouette historique. A mesure que s'allongeait le chemin, c¡ue les détours se multipliaient, il
cueillait les idées qui se pressaient autour de lui, les
~~.ssouplissait a sa forme, les poussait dans le moule
de ses conceptions. Et les lois des autres devenaient
la sienne, par une sorte de phénomene d'osmose dont il
était seul a pouvoir user sans rien céder de lui - meme"
(p. 40).

La capacidad de adaptación y carácter proteico de
Briand están transcritos casi en forma poética. Es evidente que el autor s~ habfa prenda.do de su personaje
y aqui esta actitud se pone perfectamente de manifiesto.- Pero tal actitud puede transformarse también
en una manifestación de insuficiencia, si de propósito
pasa por alto defectos o los trata de disimular. Asi por
ejemplo, culpa a Suárez únicamente a Jaurés de que
Briand abandonara por motivos egoistas el partido
socialista en 1906, aduciendo que Jaurés no soportaba
a su lado a otros superiores a él. "Briand partait, le
coeur en paix. II av(l.it donne au socialisme plus qu'il
avait recu de lui. "De aqui en adelante el éxito siguió
una linea ascendente. El impulso por el poder exigía también de Briand, como de todo aquel que se ha rendido

53

�a él, un tributo de carácter. Suárez se expresa con
mayor delicadeza: "Chez luí; le sens des réalités avait
déja fait son oeuvre. Sa virtuosité s'exerc,ait dans les
méthodes plus que par les príncipes ... On a dit de luí
qu'il avait éte un corrupteur de doctrines, un dissolvant
eles parties. A la vérite, il les absorbait, les melait, en
les fac,onnant a son esprit" ('P. 91). Cuando llegó _ a
"Président du Conseii" en Julio de 1909, es decir cuando
había llegado prácticamente a la cumbre, demostró cualidades histriónicas, por las que Suárez se dejó engañar: "Devant la rapidité de cette asc~nsion, il éprouvait
le vertige de l'homme qui atteint subitement par un
escalier secret le sommet d'une tour de laquelle il se
voit plus haut qu'il ne l'eut jamais suppisé."
Hasta aquí lo dicho por Suárez es inobjetable; a
pesar de que Briand se había dirigido a esta meta por
medios posibles; el vértigo vino con el tiempo. Pero ahora no se justifica ia ingenuidad de Suárez: "Ce qui
est touchant, c'est son étonnement, sa timidité devant
le succes, la modesti.;i avec laquelle il accepte un grand
role" (p. 225).
No se me tome a mal el que pong~ a esto último
una gran interrogación..
Además no es esto lo único. Ni aun un biógrafo
d.e la categoría de Suárez logra proveer a un hombre de
una aureola y presentarlo como un inocente (o degradarlo), más aún cuando este hombre por su papel en la
vida, no podía ser un santo. Tomemos como ejemplo
la huelga general de los ferrocarrileros. La derrota
casi genial de esta rebelión logr.ada por Briand es disculpada por Suárez diciendo que en aquel entonces constituía un peligro para el . Estado. ¿No es precisamente
así como ocurre con toda empresa de esta naturaleza,
cuando adquiere proporciones gigantescas? ¿ Y quién
había defendido tan calurosamente la huelga general,
54

como medio para doblegar al gobierno? La cosmovisión
cambia generalmente con la posición social o según el
volumen del bolsillo. En eso no difiere Suárez: •··c•est
~Jors qu'apres .avoir enseigné au prolétariat la greve
générale,_ Briand enseigna aux gouvernementa, présents
et a vemr, la méthode la plus vigoureuse pour briser
la démagogie syndicaliste" (p. 277 - 278). Los tiempos
cambian; en lugar de buenos obreros, que en el primer
volumen luchan por sus derechos, tenemos en el segund~ v?lumen proletarios y demagogos; en lugar de capltahstas Y explotadores, ciudadanos contribuyentes. Esto se podría haber descrito en forma más objetiva.
Dos capítulos más adelante, bajo el titulo de:
"Briand, prophete da la sécurité nationale" (1903) se
tr~ta el tema del servicio militar obligatorio. Briand luc_ho ~ntonces por un servicio militar de tres años (ahí
ta.mb1én se preparaban para conservar la paz), ya que
P1 esentía la guerra mundial. Suárez hace resaltar el he-cho d_e que Briand, al actuar asi, ponía en juego su popularidad.
El volumen termina con el comienzo de la primera
guerra mundial Y una extensa descripción adicional del
'desorden mundial reinante en aquella época. Para estudiar problemas de esa naturaleza, basta con echar mano de los periódicos actuales.
c) Le Pilote dans la tourmente I (1914 - 1916)
Voy a suprimir ios teatros de guerra y los eventos
políticos restantes de esos dos años. Esta descripción
ocup.a casi todo el tercer volumen. Con un ahínco digno
de admiración, se reunieron y evaluaron telegramas informes de guerra, llamadas del ejército, etc. Así surgió
una obra histórica de la primera guerra mundial, que
a pesar de estar escrita desde el punto de vista francés
trata de hacerlo con la mayor objetividad.
'
55

�P.ara la presentación de mi tema, interesa más otra
vez, lo personal, que aquí casi sale perdiendo. Es cierto
que Suárez menciona de vez en cuando el ardor con que
Briand defendía sus ideas y planes - así por ejemplo
la expedición a Salóuica y en general el frente de ataque oriental, que en último término deberían llevar al
éxito - alaba plenamente la firmeza de su "héroe" en situaciones complicadas, etc., pero en general se encuentra bien poco en este volumen.
Interesa destacar la confrontación entre Briand Y
Lloyd George.
Los dos estadistas simpatizaban desde un principio
y se cuenta que el iuglés dijo en una ocasión: "Briand

est l'qomme le plus intelligent du ministere" (p. 94).
Lo que realmente resultó exacto,
d) Le Pilote dans la tourmente 11 (191G - 1918)
Los informes sobre la guerra continúan. El gobierno de Briand estaba expuesto a los reveses en los eventos y en. las simpatías oscilantes del pueblo. Después de
mucho ir y venir es derrocado en marzo de 1917. Suárez
está verdaderamente desconsolado. Precisamente cuando la victoria era casi segura - exclama - tenia que ser
derrocado Briand.
Clemenceau pudo entonces achacarse el triunfo completo: "Ce n'est pas diminuer l'immense part de Clemenceau dans la victorie que de restituer a Briand celle qui lui revient. La farouche volonté de l'un fit mer;eille, mais a quoi eut - elle serví sans les intelligentes
et p:üientes réalisations de l'autre? ... Briand n'était
na~ l'homme desolutions désespérés. 11 n'eut plie a l'e~·idence. Clemenceau voulait. Briand raisonnait . . . Le
régime parlamentaire peu a peu avait limé sa volonté
mais ne l'avait pas usée. Telle qu'elle etait elle n'avait
pas ce dynamisme agressif, voyant, spectaculaire que la

56

conduit de la guerre exige a certaines heurtes et qui
ét:1.it chez Clemenceau si magnifiquement complet et
efficace. Enfin la volonté de Briand subissait parfois les
contrecoups d'une santé fragile et de la lassitude d'un
pouvoir qui ne l'avait pas épargné. Mais quel mérite
pour lui de 9-emeurer sur la breche, domptant son épuisement et sa fatigue" (p. 207 - 8). Como dos polos opuestos se encuentran una y otra vez estos dos hombr0s, Y Suárez no se cansa de hacer resaltar este hecho en
forma conveniente. El modo de actuar de Clemenceau
mirándolo bien, era muy cerrado; se resistía tozuda~
ment~, a aceptar la realidad y con esta actitud logró
tambien resultados limitados. Pero cu:1.ndo habia logrado algo sabía también hacer resaltar sus méritos
excesivamente. Briantl por el contrario "fut l'homme
des moments obscurs, de l'action ingr:1.te. Cela suffit
pour mesurer la grandeur de son role dans l'histoire d
la guerre" (p. 208). Bajo el gobierno de Ribot ocurrí~
el asunto Lancken, que se hizo famoso. Casi le costó
l~ cabeza a Briand, aunque en realidad no tuvo intencwnes de t~aicionar al Estado. Suárez está convencido de_ que SI entonces se hubiera escuchado el consejo
:.: Bnand, se hubiera podido evitar todo un año de guea Y con ello la muerte o miseria d·e millones de s
r~s h~manos: "Une chance de paix victorieuse et sens:;
s offr1t en 1917, et il ne se trouva qu'un homm
os~r h tenter: Briand, un autre pour la rend e. pour
SSible· R'b
t L
re impo. 1 0 · a postérité jugera" (p 320) p
l'd
·
. ero en
rea I ad todo el asunte, está todavía hoy tan enredado
Y ta? .º?scuro, que le es dificil a la "posteridad" emitir
un JUICIO hasta cierto punto justo.
.
Hasta el final de la guerra se mantuvo Briand aleJado de la política, pero "il ne perdait surtout pas de
,ue les grandes entreprises auxquelles il avait attaché
son nom" (P. 323).
e) L'Artisan de la paix I (1918 - 1923)

57

�De aquí en adelante es cuando deberia demostrarse realmente, de qué idealismo era todavía capaz el politico, seguramente ya desilusionado; a qué grado llegaba su instinto de la justa medida y cuánto se preocupaba por encontrar una salida del dilema que había
dej3.do esa lucha sin sentido. Según mi opinión es aqui
donde comienza a delinearse la grandeza de Briand:
"Le gout de la mesure qui était si vif chez Briand ne
le fut jamais autant qu'au moment ou notre victoire
débouchait sur l'inconnu" (p. 1). Suena muy bonito,
pero en cuanto a lo que sigue tengo la impresión de que
Suárez se adelanta un poco a los hechos: "Avec son
instictive répulsion pour l'exces, Briand observait le
délire ou se jetaient les peuples pour s'étourdir ou
pour échapper ::i, l'emprise des réalites ... Son patriotisme prenait ombrage des haines qui stimulaient
l'allégresse des vainqueurs. Cherchait - il deja la formule de l'équilibre futur ou se laiss::i,it - iI guider par
la fatalité qui régnait sur les hauteurs ?" (pp.' Z-3) .En 1918 todavía no se perfilaba en la mente de Briand
el concepto europeo, ya que como francés era un n acionalista tan entusiasta como los demás, en la misma
medida aliviado y orgulloso por la victoria y decidido 3. mantener derribado al enemigo oriental.

rrió más tarde, tras la desilusión, cuando también los
pueblos de las naciones vencedoras anhelaban una estabilización de la paz. En esto se apoyó Briand y esta situación era el terreno en e l que podía actuar: "Il sentait que l'Europe ne sortirait pas de l'orniere tant que
la haine entre vainqueurs et v::i,incus trouverait un aliment dans l'application brutale du traité de Versailles" (p. 134). Sus presentimientos no eran los de un
Nietzsche, sino más bien los del hompre común de la
calle. De esta fuente. tomaba constantemente nuevos estímulos, aquí iba tras la opinión pública. Raras veces
las ideas con las cuales triunfaba, eran producto original d e la propia deliberación. Casi nunca insistía con
testarudez en algún asunto determinado; si la oposición
era grande, cedía, sin perder de vista su meta: "Ch-ez
lui, le caprice du je11 servait l'objectif; il était un rooyen d'assiéger le partenaire. de le r::i.mener par les chernins détournés a l'idée initiale" (p. 210). En el fondo
era un jugador que mezclaba sus cartas con inmensa
astucia; no era un jugador que no s::i,be los triunfos
que tiene en la mano y que deja todo al azar, pero tampoco un ajedrecista calculador, que no dejg, nada a la
suerte del momento, sino que solo confía en el intelecto.

Suárez siempre habla insistido en el hecho de que
Briand aprovechaba con especial sagacidad las tendencias espirituales, que éste sabia lo que 13. gente quería
oír: "11 savait etre !'expresión d'un moment, d'une
foule d'un assemblage de forces mal définies. En lui,
les c~urants se définissaient, prenaiet une forme et i1
en devenait leur vivaute synthese" (p. 108). Ya encontramos en repetidas ocasiones frases parecidas; por lo
tanto podemos estar seguros, que en la época del delirio
por la victoria, apenas habría alguien que se ocupara
de forjar planes para el futuro contra la voluntad momentánea de l pueblo, planes que servirían para ::i,yudar
a l enemigo vencido a levantarse nuevamente. Eso ocu-

Fue una corta época de suerte para Europa el
que este hombre se declarara partidiario de la idea de
la paz mundial Y que en su carácter se manifestara
cada vez más el afán de compromiso. Fue por cierto
el resultado de un::i, larga experiencia, pues "chaque
!ois qu'il avait usé du recours a la force, il s'était persuadé deventage de la fraguilité de son succes. L'e~pér
rience venait de luí démontrer qu'il est plus de périls
dans l'intransigeance que de risques d::i.ns la négociation" (p. 230). (Recuérdese la ocupación del Ruhr.) Asi
surgió el anciano apóstol de la paz, digno de toda veneración, no como un "Deus ex machina" a priori,
como querfan hacerlo aparecer algunos precursor es de

58

59

�Suárez.
f) L'Artisan de la paix II (1923 - 1932)
Este último volumen contrasta algo desfavorablemente con los demás. Se presenta un Briand que da la
impresión de una máscara en su "papel olímpico", la lucha desesperada por la paz ya no parece auténtica. (No
es sorprendente, pues Suárez terminó esta obra cuando
ya retumbaba en I.Paris la marcha de las tropas hitleristas, echando por tierra la obra de toda la vida de
Briand.) El escribir sin fe es un asunto desalentador Y
uno se asombra de no encontrar más sarcasmo. Sólo
una vez, en la descripción del prushno Stresemann hay
destellos de ironia.
De acuerdo con el contenido, se puede dividir el
sexto volumen en dos partes : l. La concepción teórica
de los planes de paz de Briand; 2. El intento de ponerlos en práctica. Los hechos son conocidos y ya fue planteada la interrogante fundamental de si Briand fue en
primer término nacionalista o europeo. La definición
del concepto "Briantl - Paz" suena a rutina: "Chez luí,
la paix formait un tout. 11 l'avait voulue dans tous les
domaines. Apres avoir imposé la paix religieuse et la
paix sociale, il allait tenter de la réaliser entre les
peuples. 11 avait exclu la haine de ses rapports avec les
hommes, les confessions, les parties, comme il souhaitait l'exclure des relations entre les nations" {p. 216).
Ya al principio se encuentra una frase hecha parecida:
".t~ aucun moment il n'avait été a un tel point dominé
par la grandeur de sa tache et le décir d'avoir un jour
la faculté de l'accomplir" (p. 2). Es por cierto dificil
llenar muchas Páginas sin caer en la verbosidad.

tanto consideremos de nuevo brevemente la obra d.'e
Suárez en su totalidad. Es una historia nacional francesa, a partir aproximadamente de 1890, una historia
de la sociedad de una época y de los grandes sucesos
políticos que ocurrieron bajo el gobierno de Aristide
Briand. Al mismo tiempo consideró el autor necesario,
no sep~rar nunca la interpretación del gran politico, que
es la figura central, del ambiente respectivo en el que
0pera, de la fijación exacta de la fecha en que actúa
del minuto en el que decide, del evento en que confron~
ta. Los análisis de carácter que consideré como mi tarea especial observar, son los de un conocedor experimentado del ser humano, que conscientemente describe
una Y otra vez a su héroe como francés, muy especificamente como bretón, con todos los defectos y virtudes de su "raza". Desde este punto de vista se han de
entender también sus actos.
Antes de la terminación de la obra se había desatado la segunda guerra mundial. Briand había muerto, su biógrafo vio destrozado todo lo grande que había construido su "príncipe de la paz". Pero todavía en
la última página enciende una débil chispa de esperanza: "11 était entré dans l'histoire. C'est elle qui le jugera, mais plus tard, quand la sanglante tourmente sera passe·e et que son grand Idéal sera devenu aux hommes Plus précieux qu'il ne le fut jamais" (p. 378).
En los corazones de los hombres d·e claro entendimiento se. ha ponderado y se sigue ponderando una frase
semeJ_ante. Suárez no fue el último que la formuló, pero qmzás el penúltimo. También la esperanza puede llegar al absurdo.

Como ya se señaló, este volumen ofrece pocos aspectos nuevos, a no 1:1er que se disfrute de la bien lograda descripción de la conversación de Thoiry. Por lo

3. Esto suena a una especie de final, pero mis observaciones continúan. Hablaba precisamente de la esperanza: No es extraño que este sentimiento se apoderara
con nuevo entusiasmo de una figura como Briand después del final de la guerra. El Primero que ele~ó la

60

61.

�voz a este respecto, fue un judío desterrado por el delirio racista alemán, quién sin poderse llevar por el
sentimi'ento del odio, abogaba por una reanud.ación de
la ideología de Briand. Me refiero aquí a Stern - Rubarth
cuyas Memorias "Drei Maenner suchen Europa'' (Tres
hombres buscan .a Europa) ya habian por cierto aparecido publicadas en Londres en 1938 en inglés, pero
fueron publicadas en alemán en 1947, corregidas y reelaboradas. El v.alor del libro no está tanto en el aspecto
histórico - 'Práctico, porque el autor quizás se coloca demasiado en el centro de la obra; el valor está en la voluntad que lo ha inspirado para aportar algo a la reorganización (o mejor: nueva construcción) de Europa. Esto se pone en evidencia sobre todo en el prólogo.
En el centro de eus observaciones se encuentra el
triunvirato Briand Stresemann - Chamberlain, a quienes
conocía personalmente el autor como amigo y acompañante del Ministro de Relaciones Exteriores alemán.
De ahi que sus exposiciones acerca de la personalidad de estos hombres teng.an un interés especial. A nosotros de nuevo sólo nos interesa el estadista francés.
Stern - Rubarth ve en Briand al primer político de los
aliados que "estaba dispuesto a modificar sus opiniones
sobre los intolerables tratados de paz", pero también el
primero "que babia tratado en Cannes, en 1922, de llegar a un acuerdo verdadero con Alemania" ( p. 18 6) 1 O).
"Aristide Briand poseía todas las cualidades tradicionales del politico francés: La vitalidad y la insistencia del ademán romano, la elocuencia ferviente que se
adorna con dirección clásica, el gusto Por la palabra
a tal grado, que el lenguaje se vuelve fin en si, un apasionamiento por el cual asciende el orador como el
10) " ... der bereit war, seine Ansichfen über die untragbaren
Frieclensverttraege zu a:endern . .. der es versucht hatte, 1922 in Cannes zu einer wirklichen Verstaendigull'g mit Deutschland zu kommen."

62

mago por la cuerda imaginaria que ha lanzado hacia
arriba . • . Cuando levantaba ambos brazos con los pufi.os cerrados, o cuando los extendía como para abrazar a
sus oyentes, cuando daba con el puño sobre la mesa,
cuando lanzaba hacia. adelante su figura extrafi.amente
doblada como para lanzarse sobre sus embelezados oyentes; cuando sacudía sus rizados cabellos grises para
dar énfasis a una negación, tocaba como un instrumento, el alma de lai multitud que quería arrastrar consigo.
Era un gran orador, pero sólo un orador en el sentido
del artista que se entusiasma por su arte, distinto a
Stresemann, para quien la oratoria bien dominada, sólo era el medio para el fin.- Tras este orador, en cierto
modo como su doble, pero en realidad separado, estaba
al mismo tiempo ·e l estadista indiferente, frío y calculador, que conscientemente encendía la chispa en su pecho, hasta que ardía en llamas por encima y más allá
de él, lo arrastraba con.sigo, aunque fuera sólo por unos
instantes,más .allá del mundo de la razón a un mundo
de las emociones puras" (pp. 188 -189)11).
11) "Aristide Briand besass alle traditionellen Eigenschaften eines franzoesischen Politikers: Die Lebhaftigkeit und Eindr1nglichkeit der romanischen Geste, die glühende Beredsamkeit, die sich
in klassische Diktion kleidet, die Freude am Wort in einem solshen
Ausmasse, dass Rede zum Selbstzweck wird, ein Pathos, an dem
der Redn~r emporklimmt wie der Zauberer an einem imaginaeren sen
das er h1mmelwaerts geworfen hat. . .. Wenn er seine belden Arme
~porwarf, mit geballten Faeusten, oder sie ausbreitete, wie um
seme Zuhoerer zu umarmen. wenn er mit der Faust auf den Tisch
schlug, wenn er seine gazne seltsam gebeugte Gestalt vorstiess ais
so!lte e_r sich ~elbst auf die atemlosen Zuhoerer werfen; wen~ er
sem 'Wlrres, eisengraues Gelocke schüttelte, um einé Verneinung
zu_ u~terstr~ichen, dann sp1elte er auf der Seele der Menge, die er
mlt s1ch re1ssen wollte, wie auf einem Instrument. Er war ein sehr
grosser R~ner;.. aber_ er war ein Redner nur im Sinne des Künstlers, der s10h fur sem Spiel begeistert, anders als Stresemann für
:~n die Rede, wohlbeherrscht, nur das Mittel zum Zweck war H'inter
iesem Redner, ihn gewissermassen verdoppelnd und doch ~on ihm
~bgespalten, stand gleichzeitig der kühlberechnende Staatsmann cler
u:;u~~t de~ Fu~ken in seiner Brust ausblies, bis er aus ihm h~rvor
nur f~re~ n hmaus flammte, ihn mit sich fortriss. sei es auch
reinen Oe~!~!.!!cke, fort von der Welt der Vernunft in die Welt der

63

�De esta manera veria un oyente en la sala, el anciano Briand de la década de los años 20 en la tribuna
de los oradores. Y así reconoció un pensador el desdoblamiento de retórica y politico. De la breve comparación con la técnica oratoria de Stresemann se puede sacar más: En el impulso del entusiasmo, en una disposición de ánimo del momento, prometía Briand en ocasiones más de lo que podia cumplir (véase Thoiry). Predsamente esta permanecía voluntaria en el ámbito de
los sentimientos se h echaban muchos en cara. Lo llatnaban caprichoso. Se le daba el sobrenombre de "comodín" - la carta que puede ponerse en lugar de cualquier otra, según convenga, y que siempre hace baza.
Stern - Rubarth le dio a este defecto su nombre y lo explica también por medio del espíritu de Briand. Pero manteniendo la meta a la vista, la paz en el mundo,
que se persiguió tan tenazmente, entonces tal vez el
fin justifica los medios.
Pero dejémosle de nuevo la palabra al autor:
"Briahd, al fin de su carrera tenía ya una sola ambición : la coronación del entendimiento alemán - francés
por medio de una paz duradera.- Su auditorio con frecuencia constataba, al despertar de la hipnosis de uno
de sus discursos, que en realidad había dicho poco, que
sólo habia presentado una variación del eterno tema. Le
venia del corazón y era una convicción legitima. Quizás
eran solamente las palabras de un hombre que estaba
envejeciendo, que se había vuelto cínico y despreciador
de los hombres en una escuela dura, - palabras de un
solterón eterno, agotado por los placeres de la vida, y
las de un político al que habían agotado las guerras de
casi un medio siglo- Como en un último y desesperado
esfuerzo ofrecia la mano a través de los límites de su
propio país, para pasar a la historia como el hombre
que había guiado los pasos de la humanidad por un nue64

vo camino" (p. 19 6) 12).
Esta última oración conmueve profundamente, habla de por sí. ¿Qué más se puede agregar?
En 1948 publicó Gerda Grothe en Berlin una interpretación de Briand. Apenas difiere delo que había sido
13 scrito antes por Suárez. La falta de crítica total se
e~plica por la época, pero esto no puede consider~rse
discu.lpa. De 1~ obra no se pueden sacar ni nuevos puntos
de vista políticos, ni tampoco penetra más allá de la
f:uperficie del exterior humano. No vale la pena leerla.
Esta afirmación no se aplica de ninguna manera
a las investigaciones que llevó a cabo K. D. Erdmann
~ base del expediente del plan europeo de Briand. (Utihzó los "Documents on British Foreign Policy 1919
l.9ii9"; 11 series, vol. I- London 1946.) Estas investigac10n,e s dan naturalmente poca idea en lo que se refiere
a lo personal, por lo que comentarlas cae fuera de mi
plan. Pero no considero completamente inútil aclararlas brevemente. Erdmann sostiene la opinión de que
después de la catástrofe del Ruhr, se perfiló una evolución que amen.azaba con transformar a Europa de suje-~
to en objeto de la politica mundial- Briand reconoció
eso Y fue el primer estadista europeo que se atrevió a
intentar "hacer justicia con nuevos medios a la nueva
12_) "Bri_and hatte am Ende seiner Laufbahn nur noch einen
Ehrgemz: Die Kroenung der deutsch - franzoesischen Verstaend ·
durch das Werk da_uernden Friedens.- Seine Zuhoererschaft s~~~~!
oft fest, nachdem s1e aus der Hypnose einer seiner Rede
h
wa d
· d T
.
n erwac t
ass. er m e_r atnur wemg gesagt hatte, dass er nur eine Va11a on semes ew1gen Themas gespielt hatte. Das ka
"h
Herzen, und er meinte es echt. Vielleicht waren es nurruei~f:h Vd~~
Wo1:te eines alternden Mannes, der in einer harten Schule
Zymker und Veraechter der Menschen geworden war i
~um
J_unggesellen, entnervt von den Freuden des Lebens
n~s ewig~n
tlkers, den die Schlachten nahezu eines Jahrhu~d:~ts emes Pohha:tten. Wie in einer letzten verz,w eifelten Anstren
e;schoepft
seme Hand über die Grenzen s in
.
gung s reckt er
dass er in die Geschichte , einge:e :~s e~~:n~an~an~es :inau;, a_uf
cler Menschheit in eine neune Bahn gelenkt hatte.''er en chr1tt

.r

-¡

65

�situación. Su solución era una idea, que -para utili~ar
sus palabras sólo habla ocupado la fantasia de los filósofos y poetas, pero que ahora se habia vuelto una necesidad práctica. Decia asi: Federación europea" (p. 1)
13). El plan habia fallado, principalmente porque Alemania e Inglaterra se opusieron a él (Ostgrenze - Commonwealth). "Naufragio en los escollos de un nacionalismo de mente estrecha" 14).
Para nuestro tema se puede deducir de tal disertación lo siguiente: Todavia en su ancianidad debe _h~ber poseido Briand -a quién se acostumbraba de~cn~1r
como un cinico y conocedor de los hombres, des1lus10nando _ tanto idealismo irrealista, que pudo abo_gar fervorosamente por una idea como era la del relaJ~do Estado europeo. Como no queria simplemente res~gna~se
frente a los hechos, se engafiaba a sí mismo. S1 tuviéramos más hombres como él, que como él se l~nzasen
contra la muralla de la estupidez humana ¿quizás todavla se abrirla una brecha? La razón lo negará, pero el sentir lo afirmará. Una respuesta a la pregunta
de cómo podian asociarse el realismo Y la ut?pia, el
idealismo y el positivismo en el carácter de Bn~~~• la
d F H Leonhardt en su tesis doctoral de 1951. Des:és ·de· Verdun se juró no volver a utilizar la guerra
p
.
l"
como
medio de la politica nac1ona
.
Quería organizar la paz, como si creyese que e~ el
vocabolo Organización estuviera contenida la in:1pos~bilidad de un fracaso. Llama la atención su ~red~lecc1ón
por determinadas palabras como paz, orgamzae16n, arbitraje. No eran meras frases para él. Aqui se muestra
13} " . . . der neuen Sltuation mlt neuen Mitte~n gerecht zu
werden. Seine Loesung war elne Idee, die - um seme Worte zu
gebrauchen - blsher nur die Phantasle der Philosophen un~ Dichter
beschaeftigt hatte, aber nun zu einer praktischen Not:endlgkelt ge-worden war. Sie lautete: Europaeische Foederatlon.
14) "Schiffbruch an der Klippe eines engstlrnigen Nationalismus."

66

al lado de una ideologia realista un rasgo utópico."
"Sus objetivos eran idealistas y positivistas los medios
que lo debian llevar a ellos ... Aunque era un hombre
de carácter reconcentrado, no era débil. Asi sólo admitia
su objetivo y a aquél que no queria contribuir a su logro, lo consideraba su enemigo. Pero a este enemigo
no lo quería destruir, sino convencer, persuadir para utilizarlo para sus ideas. Era una naturaleza de luchador, pero sabia lograr por medio del espiritu, lo que sólo
podian alcanzar otros con la fuerza bruta" 15).
Esto no es nada nuevo para nosotros, aunque personalmente no creo en la "naturaleza de luchador" de
Briand. En general la imagen - Briand de Leonhardt se
mantiene dentro de los límites de lo tradicional. Investiga particularmente la politica del estadista francés
frente a Alemania y al hacerlo asi no llega a conclusiones dignas de mencionarse. Al nacionalista Bria.nd Jo coloca bajo una luz especialmente intensa, Ya que deseó para Francia aquella paz que le habla asegurado
su supermacía en Europa.
Mi maestro Duroselle, el importante historiador
francés para la época más reciente, ve toda la problemática con más soberanía: "Briand s'est définitivement
fixé dans l'attitude conciliante qui avait été la sienne
a partir de l'été 1921 et qui correspondait le mieux a
15) "Na.ch Verdum schwor er sich, nie mehr den Krieg als
Mittel nationaler Politlk zu henutzen. Elr wolte den Frieden organisieren, als ober glaubtc, in dem Wort OrganisaUon liege schon
die Unmoeglichkeit eines Misserfolges begründet. Stiine Vorliebe !ür
bestlmmte Worte wie Frieden, Organisation, Schiedsgerichtsbarkelt
ist auffallend. Es waren für ihn keine Phrasen. Hier zeigt sich neben
der reallstischen Den,kart ein utopisieronder Zug." "Idealistisch
waren selne Zeile und pos!tivlstich die Mittel, die ihn dom.hin führen sollten ... Obwohl er ein Mensch der Innerlichkeit war, war
er doch nlcht w'eicb. So anerkannte er nur sein Ziel un,1 jeden der
nicht diesem dlenen wollte, betrachtete er als o·e gn~r. Diesen Feind
wollte er aber nicht vernichten, sonders überreden, übe rzeugen um
ihn seinen Ideen dienstbar zu machen. Er war einc Kaempfern'atur,
vE:rsta~d es aber, mit Ckist das zu erreichen, wozu andere nur
m1t roher Gewalt gelangen konnten."

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�son tempérament. 11 avait toujours, depuis son fameux
rapport de 1905 sur le projet de loi de Séparation, essayé d'apaiser les querelles. Transposé sur le plan des
relations internationales~ cela signifiait une volonté
marquée de rapprochement entre la France et l'Allemagne. De plus, Briand, avec une incontestable sincérl.té, mais peut - -etre aussi un certain manque de réalisme, se laissait emporter vers l'idéal d ' une paix universelle et définitive, fondee sur la bonne volonté tes
goubernements et sur le systeme de la conciliation et
de l'arbitrage" (p. 98). El lenguaje sobrio del erudito
preparado impresiona agradablemente. Con cuidado critica la carencia de realismo, con firmeza alaba la sinceridad indiscutible y la buen:1 fe. Por lo demás, para
definir en breves trazos el carácter de Briand, lo deja
hablar a él con frecuencia. Tomemos un ejemplo significativo de la conversación en Thoiry: •·•Quand, pour la
premiere fois, je me suis occupé de la suppression du
controle militaire, notre ministere de la guerre m'a
remis des kilos de documents relatifs aux manquements
allemands- Je les ai jetés dans un coin, j'ai demandé
qu'on m'indiquat les questions importantes restant a
rágler, et j'ai refuse de m'occuper de ces vétilles." (Con
esto lisonjeaba naturalmente al mismo tieID.Jpo a su éontrincante alemán.) No es extraño que Briand haya mostrado preferencia por la diplomacia de conferencia, su
repugnancia por los expedientes era proverbial y ninguno de los biógrafos omite la descripción mayor o menos de este fenómeno.

Lo último es obvio y convincente. La seguridad de
Francia había sido siempre el mayor empeño de Briand.
Pero sobre esta preocupación estaba después de todo lo
n~evo, el intento de una realización de Europa. También A. Thimme lo ignora, según mi opinión, en su
?bra so~re Stresemann, que en otros aspectos es muy
ms~ru~tiva: "Briand deseaba una Europa sólo bajo mantenimiento del Status quo de Versalles, Stresemann la
deseaba. bajo supresión e infracción de este Status quo.
Una actitud significa la conservación de la hegemonía
francesa en el continente, la. otra con una completa igualdad de derechos políticos, la conquista de la sup:e.macía alemana en el continente" (p. 336) 16). Sigmf1caría remitir a Briand como pensador politico cuando menos al siglo 19, si se admitieran estas fr¡ses. y
el que no fuera partidario del Tratado de Versalles lo
demost ró y.a en marzo 2 de 1921, en un discurso :nte
la cámara, en donde dio su veredicto aniquilador seria preferible no exagerar.
·
Hace unos cuantos años trató E . Geigenmüller de
agregar una especie de continuación a la obra de Suárez porque en el prólogo opina que el volumen final
pi~rde mucho en cuanto a calidad, comparado con los
primeros cinco, de manera que toda la obra queda como un fragmento. Así pues Geigenmüller comienza al
final del tomo V, cuando el político tenia 57 años.
Los primeros capítulos contienen un resumen de
la politica de Briand desde el comienzo de la primera
guerra mundial hasta la renovada presidencia de 1921.También esta obra es un fragmento, puesto que la personalidad no se hace resaltar con precisión. También

En W. Hagemaun, que emprende una comparación
entre la concepción ·e uropea de Briand y la de Couden:tiove - Kalergi encontramos sUJposiciones muy parecidas
a las que señalamos antes en Leonhardt. También Hagemann juzga censurable el plan europeo presentado
en mayo de 1930 a los Estados Europeos, y cree que_se
ha querido lograr una ventaja politica para Francia por
medio de los deseos d•J unificación económica de Briand.

16:) "Briand wollte Europa nur unter Aufrechterhaltung des
Status ~uo von Versailles, Stresemann wollte es unter Beseiti un
un~ Dui chbr~chung dieses Status quo. Das eine bedeutet die Erha~ung
-de1 franzoes1sche.n Vormacht auf dem Festlande dn
g
·Voelliger politischer Gleichberechtigung, die oewinn~!g a~:eredé b:~
schen Vormacht auf dem F estland."
r
u

68

69

�Geigenmüller se limita a locuciones estereotipadas,
al tratar de representar la habilidad politica. No encontré una sola oración que pudiera estimarse como innovación. Tenemos un ejemplo: "Briand tenia su propia
táctica, para tratar a las personas a las cuales sobrepasaba en inteligencia.Se dirigia a ellas discutiendo sus
inhibiciones, prejuicios y pasiones, de manera que se
sentian comprendidos y creian que les hablaba uno de
su indole. En seguida vertia gota a gota restricciones
y objeciones en su conversación, hasta hacerse sen- ,
tirse inseguras y finalmente se dejaban convencer"
(pp. 29-30) 17). La misma oración se encuentra con
unas seis diferentes variantes en Suárez. Algunas de
ellas, las he citado.

s comprende muy bien que Geigenmüller se inspire e: Suárez para la descripción del c1rácter de Briand;
pu~sto que su libro deberia ser en primer teuoino una
interpretación de los eventos politicos de 1921 liasta
1932. Sin embargo, también aquí se encuentran pocas
cosas nuevas: "La polilica europea de Briand, generalmente mal interpretada como idealismo (?), resultó
especialmente de la preocupación por la seguridad de
Francia frente a Alemania" 18) .- Esto Y3. lo vimos en
Leonhardt Hagemann y Thimme. La diferencia está
solamente' en el punto de vista desde el cual ve Geigenmüller las cosas. Casi se podría creer que es un chauvinista, por el énfasis que da a los componentes nacionalistas de los esfuerzos de Briand. Sobre Stresemann

se encuentran juicios bastantes severos. ¿Se dir1a que
realmente aporta algo nuevo?
Apenas lo creo. De todo el material que existe sobre Briand que últimamente ha sido enriquecido con dos
obras excelentes (del historiador de Saarbrücken
Heinz - Otto Sieburg y del especialista parisino Maurice
Baumont), y cuya parte historiográfica he presentado
al lector, se puede deducir en mi parecer, que su idea
europea era honesta. Su disposición, su carrera y la
obra de sus últimos años apenas admiten otra conclusión
Ciertamente que al principio era nacionalista, pero
¿quién no lo era en esa época? Al •final, su preocupación
fue en primer término la paz mundial, lo que no va con
un chauvinista de miras estrechas. En este aspecto estaba muy adelantado en su época (y todavia hoy en
día predicaría a oidos sordos).
Digo lo anterior con algo de amargura, porque la
formación no sólo de grandes bloques económicos sino
también de bloques unitarios politicos, se ha convertido
en una necesidad de primera categoría para la conservación de la paz. El lector mexicano ciertamente comprenderá mi interés por un acercamiento entre Alemania
y Francia ya que mi tierra queda a sólo 11 kilómetros
de la frontera francesa. De todos modos creo que a
un hombre como Briand, tomando el partido que se
quiera, no se le puede negar esto: Un profundo respeto.

17) "Briand hatte seine eigene Taktik, um mit Menschen fertlg
zu werden denen er im Denken voraus war. Er sprach sie in ihren
Befangenh~iten, Vorurteilen, Leidenschaften an, so dass sie sich
verstanden fiihlten und glaubten, einer von ihrer Art spraeche zu
ilmen. Dann traeufelte er Einschraenkungen uud Einwaende in seine
Recle ein, so dass sie unsicher wurden und sich zum Schluss wandeln
liessen."
18) "Briands Europa - Politik, gewoehnlich als Idealismus missdeutet ( ?) hat sich besonders aus der Sorge um die Sicherheit Frankreichs gegenüber Deutschland ergeben."

La última palabra quisiera dejársela al gran historiador alemán Friedrich Sieburg (recientemente fallecido y tío del antes mencionado Heinz - Otto Sieburg)
quién en julio de 1932 y en ocasión de la muerte de
Briand escribió lo siguiente en "Foreign Affaries":
"Ended is a life which was always inspired with the
noblest aspirations for a better for humanity, a life the

70

71

�best years of which had been dedicated to the cause of
shaping a better E urope. "

"ESTUDIOS JURIDIOOS"
DEL MAESTRO
J. RAMON PALACIOS

"Los libros ilustres no
se han escrito con fines utópicos, sino en vista de construcciones técnicas que aspiran a cobrar vigencia en
la realidad".
Jiménez de Azúa.
POR NICOLAS MARTINEZ CERDA
La Universidad de Nuevo León, a través de su
Departamento de Extensión Universitaria, realiza una
labor de altísimo mérito, al reimprimir, una vez seleccionados, diversos artículos del procesalista J. Ramón
Palacios.
El genio alemán Goethe sentenció: "Que sobre los
grandes hombres, sólo deberian hablar los que fuerau
tan grandes como ellos". Sobre la personalidad del maestro Palacios, en los estudios que hoy resefíamos, se
adjuntan comentarios de puristas de alta nombradfa que
han hurgado en diversas ral!las del derecho haciendo
revolucionar la Ciencia Jurídica, entre ellos figuran:
Don Niceto Alcalá - Zamora, Mariano Ruiz Funes,- José
Angel Ceniceros, Antonio Martfnez Báez y Mariano
Jiménez Huerta. Lo auotado nos hace asumir seria re~ponsabilida y describir en forma ortodoxa, hasta dondp nos permita nuestro modesto intelecto, los "Estudios
Juridieos" del maestro Palacios.
El móvil que nos ha impulsado a resefíar los estu-

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�dios del ilustre profesor Palacios (nosotros no conocemos el ditirambo), es en reconocimiento a la investigación juridica teñida de un valor excepcional al señalarnuevos y fecundos horizontes, de quien se ha "ganado
arduamente un lugar en el Olimpo". El reconocimiento
y probidad intelectual están sepultados en nues~ro m~ndo jurídico, el silencio envidioso_ y la ausencia del diálogo demuestra -el subd·esarrollo intelectual en que
nos debatimos.
Estos "Estudios Jurídicos" escritos para jur'st'.is,
para estudiosos y no para estudiantes, •·•para inic~ad~s Y
no par.a quienes han de iniciarse", han de contribmr a
corrobórar la doctrina mexicana caída en "un desce~so
prolongado y alarmante" por causas del estrecho nacionalismo.

za, La Exacta Inexactitud, Ley e Interpretación, Caducidad y Sobreseimento, etc.
La doctrina mexicana en la concepción de la estructuración de la Justicia. Federal se escinde principalmente
en dos corrient1;s. El maestro Palacios, analiza la genealogía del binomio: Juicio de Amparo y Suprema Corte,
pc~tulando su d·e puración una vez que ha destruido la
pantalia de hipc,cresias y mitos envejecidos que son fruto de un obsesionante paroxismo.

En los citados P.studios se conjugan investigación
profunda, enseñanza práctica de la ciencia jurídi~a, haciendo surgir continuamente inagotables sugestiones.

Don J. Ramon Palacios es el Primer Jurista
Mexicano que después de realizar un estudio histórico - jurídico sobre el Juicio d·e Amparo e indagar
sobre el medio de ".!ontrol constitucional en la legislal!ión Y doctrina extranjer.a, decanta la lógica conclusi1Jn
de la vigencia del Amparo - Soberanía que es la garantía genuinamente constitucional que tiene por objeto
hacer efectiva la autonomía de los Estados.

En los "Estudios Jurídicos" localizamos coheren,. y homogeneidad ·e n el pensamiento Y valentia ci-enma
• d
tífica del autor. Algunos artículos son actuahza os, conservando su estructura original, quizá porque considera
al igual que el maestro español don Niceto Alcalá - Za::nora que: "La creación literari.a ... es el fruto d·e un momento ideológico determinado, y porque señala un hito
en la ruta del a1:1,tor" (El Allanamiento en el Proceso
Penal, P. 12).

El funcionamiento de esta institución haría efectivo
nuestro régimen federal, su ausencia es la causa del
estancamiento de los Estados, de ahí que la critica no
sólo se dirige a la H. Suprema Corte por la centralizaci{m y saqueo de la autonomía de los Estados como lo
martillara Rabasa, qujen la calificara de corrµpta por
:,u estructura casacionista que ocasiona el interminable
rezago; sacrificando la dignidad de sus funciones en
aras del acrecentamiento de su poder.

Dentro de la selección de estos escritos publicados
en diversas revistas jurídicas señalamos algun~s_: El
Mito de Amparo, Nuevas Desorientaciones del Ju1c10 d·e
Amparo, La Paz en el Der~cho, El Proyecto de Reformas
a las Reformas de la Ley del Amparo, La Defe~s~ Jurídica del Federalismo, Reformas al Poder Jud1c1al Federal, La Ley· de Imprenta de Don Venustiano Carran-

La crítica, subraya el maestro Palacios, se dirige
también a los Gobernadores por la actitud negativa y
contemplativa ante la fauna exhuberante de la Legislación Federal que destruye la autonomía de las Entidades Federativas. "Los Estados -nos dice Rabasa son soberanos (autónomos) para dictar Leyes, en materia de
Derecho Común, pero no lo son para aplicarlas".

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75

�El Amparo - Soberanía continúa soterrado, por el hipertrofiado y ditirambr, del Amparo - Garantía (en símil
con el medio de contri&gt;l citado).- Y al igual que Carnelutti, en materia procesal, el maestro Palacios, no obstante demostrar la falta de profundidad de sus opositores, y mostrar el encadenamiento de la ciencia, ha "cavado en la roca perdida de vista por la inteligencia humana", en materia de Amparo sigue sostenieno la
vigencia del genuinamente juicio constitucional.
El maestro Palacios ha subrayado: "La historia ju1·idica del Amparo contra las leyes es brillantísima .. ",
ha postulado la "Viviiicación de la rama más elevada
del Juicio de Amparo·• que es el Amparo - Soberanía, que
al señalar toda una serie de normas nos demuestra la
vida legislativa de la citada institución.
La concentración de la legalidad en la H. Corte
Suprema, da lugar desde el siglo pasado a las más brillantes, apasionadas y científicas polémicas registradas
en nuestro Derecho Público.
Sobre la intromisión del Derecho Civil a la jurisdicción de la Corte, el ilustre Vallarta expresaba: •·•pretender que el Amparo surta los efectos de un recurso común, como la apelación, es desconocer la naturaleza de
ambos, es confunir los principios, es hacer monstruosa
mezcla de derecho constitucional y civil".
El Magistrado - Presi~ente (jurista de alta solvencia
intelectual y moral que dio prestigio al Supremo Tribunal, .a semejanza del Juez Marshall a quien calificara
Rabasa de "gran mantenedor del Poder Judicial Americano") afirma que pretender extender la exacta aplicación de la Ley .a la materia civil era sentar un principio subversivo. El contenido del articulo 14, según él
se refería a la materia penal. La interpretación del articulo 14 constitucional en sus diversos ángulos que hi•

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ciera el ilustre Juez, uos dice el maestro Palacios, la hacia "muy abajo de sus altas cualidades de jurista".
J. Ramón Palacios, acota: "bajo el signo de 57, el
Amparo - Casación entró primero por la puerta sentimental de aplicación exacta de la sentencia de las leyes penales, en cuanto al tiempo y a la sanción; ·a poco apareció disfrazado y después mostrándose cara al sol,
contra las sentencias d·e finitivas del orden civil, y al fin
contra todas las resoluciones judiciales" (El mito de
Amparo) .-El maestro en forma terminante dice: "Un día,
sin dudarlo, triunfará la aplastante mayoría de Juristas
especializados que en México quieren suprimir en todos los órdenes procesales, los ritos del amparo - casación".
La estructura casacionista de la H. Suprema Corte de Justicia y del juicio de Amparo concedida concientemente por el primer jefe del movimiento revolucionario, es la causa de uue la justicia sea tardia e insegura~ Lo ganado en materia sustantiva por los constituyentes de espíritu democrático (Medina y Jara) se per~
día en las porquerías del proceso abortivo y desde el
seno del Congreso Constituyente la Revolución nacía
castrada por la "absorción d·e toda la administración de
justicia".
El control de constitucionalidad y legalidad sigue
adueñado de la H. Corte Suprema, la doctrina de Vallarta, Rabasa y Palacios, de conservar los conflictos
de constitucionalidad exclusivamente para el Alto Tribunal (Corte Constitucional) sigue ignorada.
La finalidad de la Corte Constitucional que nos
propone el jurista Palacios, es la de tutelar íntegramente la Ley Suprema, ya. sea que la impugnación dependa
de la actividad unilateral del individuo o de la acción
constitucional interpuesta por la Federación o los Es77

�tados, tal como lo prescriben las galvanizadas fracciones u y III del articulo 103 constitucional. (Conoce de
las violaciones puramente constitucionales).

pues las actuales reformas se realizan dentro del marco
estrecho del mismo sistema inscrito.

espeE s t Corte Constitucional seria un tribunal
O "d n
cializado como el de Austria, It.alia, Alemania cc1 ~ tal, que esencialmente frenaria la creciente expansión
del Poder Ejecutivo.

La Justicia Federal requiere una reforma radical
en sus aspectos: Orgánico, material y adjetivo. Hay que
desligarnos del sentimiento nacionalista y destruir las
actuales bases movedizas para crear firmes principios
y honrar a nuestros geniales constructores del Juicio de
Amparo.

Certeramente el jurista Palacios afirma: :•cuando
el conflicto no es de constituc~onalidad, los tr1b~nales
de la federación nada tienen que hacer a t~aves del
Juicio de Amparo. Inmiscuirse en estos negoCios es saar con tesón y sin ideales federalistas la soberania
que
. t
s
(autonomia) de las Entidades. Es más: t~l sis ema o e
casación desnaturalizada o apelación mutllante, que pervierte la limpieza del proceso, retarda la justicia Y crea
el desaliento en los fueros de los Estados" (El Proyecto
de Reformas a las R eformas de la Ley de Amparo)•

En su articulo "La Teoría Pura y el Derecho Penal", destruye la concepción idealista d·e l jurista Hans
Kelsen, quien considera al Derecho como un conjunto
de "normas puras", e l padre del Derecho Puro considera que debe eliminarse de la ciencia del Derecho todos los elementos que le son extraños" (Teoría Pura del
Derecho, .IP. 15).

ª

·

El motivo de las actuales reformas a la Justicia :P.e(en esencia se vuelve a reformar las reformas de
d era1
S
" Los
1951 que parian las pequeñas Cortes ~premas ,
Colegiados), es la llaga crónica de antano: El rezago
que sin duda es la mayor enfermedad que padece la
justicia.
L Pr.axis que no requiere prueba, muestra que la
ª de los Tribunales Colegiados, ".a1 .,t ermmar
·
·ón
creac1
h
se
1958 reportó un ingreso de 20,820 negoCios , oy
·vislumbra· un fracaso funesto; y una "proliferación de
corrupción" nos dice el Lic. Cisneros Ramos.
El remedio se nos antoja peor a la enfermedad.
La patologia de nuestra justicia se prolifera, Y la terapéutica juridica de nuestra ciencia oficia~ h~ ~racasaclo al no localizar la sintomatologia de la Justicia federal. El diagnóstico oficial semeja un callejón sin salida,

78

La concepción formalista de Kelsen se reduce a
un negativismo sofistico de todo elemento social y económico, tendencia abstraccionista que todo aquél que analice las condiciones sociales de vida no podrá justificar. De ahi, que el maestro califique a la concepción
pura del Derecho de anti - histórica y antisocial por
pretend-er "crear una ciencia del Derecho despojada
de toda preocupación ideológica". Adelante afirma· "A
decir verdad, Kelsen revive sin super.arla, aquella vieja polémica entre el acto de voluntad y el acto intelectivo prescindiendo en la interpretación judicial", "en
una palabra, las ideas de Kelsen exhuman una polémica
caduca (voluntad de la ley - voluntad del legislador) y
da una solución pobre lógicamente y aún más pobre
jurídicamente al prestar adhesión indistintamente a una
de las varias conclusiones en las que pueda desembocar
el acto jurisdiccional; siendo que no tiene más fin que
el de recrear el derecho positivo".
En los "Estudios Juridicos" encontramos diversos
79

�temas desarrollados de manera prolija, verbigracia, los
relativos al contrabando, al cheque sin fondos Y al delito preterintencional, abordándolos como siempre en
tQno científico resolviendo múltiples enigmas de diversas figuras delictuosas, criticando ejecutorias Y jurisprudencia, reflejando objetividad en sus juicios, lo anotado es sello inconfundible del autor.
"Los trabajos de Palacios... hacen meditar Y son
fuente de sugestiones... agitan el pensamiento, rompen
la monotonia y , si me permiten la expresión logran dinamizar la inercia" (Mariano Ruiz Funes. Criminalia,
Año XVII, 1951).
La vida intelectual del jurista J. Ramón Palacios
ha honrado al Poder Judicial Federal. Al respecto don
Mariano Jiménez Huerta, acota: "Es J._ Ramón Palacios uno de los juristas de mayor pureza y menor concesión al oportunismo ... pero lo que más conmueve en
J. Ramón Palacios, es, en esta hora en que la náusea
convenenciera todo lo invade y la abyección todo lo justifica su estoica valentía para d·ecir lo que siente en
rendido tributo .a su innata condición d e insobornable
juzgador".
e Ha enriquecido la Jurisprudencia. Sobre el particular escuchemos la docta palabra del maestro Celestino
Porte Petit, quien acota: "Aquí nos encontramos ante
el grave problema de la integración de la L ey Y que se rá
d esarrollada en esta misma H . Suprema Corte d e Justicia de la Nación, por el distinguido jurista Ramón Palacios" Importancia de la Dogmática Jurídica !P enal,

riano Ruiz Funes, Alcalá - Zamora en España· y demás
juristas cuyos nombres omitimos por no veni/ "los puntos de la pluma".
Las consideraciones doctrinarias del jurista Palacios, tienen un sedimento inconfundible: providad int electual, exentos de superficialidad, impregnados de
carácter científico, valentía en la opinión y de gran
proyección universal, que aquel pensamiento estrecho
( que se dirige · al derecho positivo) no le hace perder
lozanía a las concepciones del maestro que no obedecen a limites geográficos, es decir, la siguiente sentencia se apolilla al no ejecutai:;se en las proyecciones pern:anentes: "bastan tres palabras r ectificadoras del leg-isl~d?r. Y bibliotecas enteras se convertirán en papeles mutiles".
Las obras del maestro J. Ramón Palacios elaboraa_as serenamente han sido comentadas por diversos juristas, entre ellos, el penalista español Eugenio Cuello
Calón, quien consider-a que en la obra "La Cosa Juzgada", . este instituto es a bordado con la "máxima compet encia en su doble aspecto civil y penal".
El citado jurisconsulto Cuello Calón, reseña también la monografía "La Tentativa" de J. Ramón Palacios.

El maestro Palacios ha dignificado la doctrina a seme janza de Carnelutti, Chiovenda, Calamandrei, en Italia; Goldschmidt en Alemania; Alsina y Soler en Argentina; Couture en Montevideo; Jiménez de Asúa, Ma-

"La Tentativa", ee un libro en que su autor hace
r eferencia a los antecedentes históricos del instituto, a
su naturaleza jurídica, haciendo referencia a " un nutrido grupo de penalistas", para después analizar nuestra legislación. Dinámica que señala Cuello Calón para
finalmente concluir: "constituye, en nuestro entender
una interesante aportación al estudio de tan sugestiv~
t ema, por lo que no tenemos inconveniente en hacer
nuestr~s las palabras de González Bustamante (es el
prolog1sta) , cuando dice: "Ojalá que esta obra, produc-

80

81

P. 43).

�to de la dedicación y amor al estudio del profesor sefior Palacios, quien, a la par que agudo jurista, es funcionario d·e relevantes cualidades en la judicatura Federal, sea nuncio de una producción cada vez más num·e rosa y cada dia más brillante por parte de valores
nuevos y, de los ya consagrados y asi podremos hablar
de labor grandemente cultural y pprofundamente universitaria", (Anuario de Derecho Penal y Ciencias Penales, Enero -Abril 1de 1957, Madrid).
En los "Estudios Jurídicos" , del ameritado jurisconsulto !Palacios, desentraña la naturaleza juridica de
diversas instituciones, demostrando siempre selecta erudición jurídica y aguda penetración que le sirve de base para dirigir durísimos ataques a sus más conspicuos
opositores, lo que ha hecho que Jiménez Huerta lo denomine "Quijotesco intelectual".
Piero Calamandrei, uno de los grandes procesalistas italianos y orgulJoso discípulo del maestro Chiovenda considera a "La experiencia como fundamento indispensable de toda construcción teórica, Y las teorías
como instrumento para mejorar la práctica" (Los Estudios d·el Derecho Procesal, P. 27). Chiovenda había
subrayado: "El puro teórico en el procesamiento carece de sentidos, pero el puro práctico es una desgracia"
(Saggi 1 P. 228).
Nosotros consideramos que los "Estudios Jurídicos"
del maestro Palacios, servirán para los titulares de la
judicatura, para abogados y para el magistrado univer¡;itario, aunque no podemos silenciar que hoy la cátedra
que se encuentra altamente prostituida, aquella honesta enseñanza en que la cátedra era entrañablemente
sentida es ya un recuerdo. Cuando la cátedra consagraba su dignidad "la esperanza -nos dice Calamandrei- de
poder subir a ella algún dia aparecía tan temeraria, que
casi no tenia el valor de confesarlo asi mismo" ( Op.
82

Cit., P. 89). En Ca1amandrei resonaban las sinceras y
perennes palabras üe su maestro dilecto Chiovenda
quien después de haber dado una brillante lección con~
fesó: "Es la primera vez, en treinta y seis años, que he
dado un::i. lección sin haberme preparado". Sin embargo
existimos jóvenes que capta_m os los valores de la ense~
ñanza Y respetamos el altísimo oficio de catedrático.
Precisa subrayar nuestr::i. admiración al maestro J.
Ramón Palacios por las criticas breves y contundentes
que caracterizan su estilo y nuestra gratitud por sus enseñanzas, las mismas que comunica a sus discípulos,
en forma que suprime grandes distancias al llamarnos
compañeros.
Sobre las tesis doctrinarias del Jurista J. Ramón
Palacios ( "perseverante investigador del Amparo") referentes a la estructuración de la justicia federal, afirma e l maestro español Don Niceto Alc::i.lá - _Z amora: "Cuyo triunfo &amp;ólo argumentaciones politicas y no consideraciones jurídicas podrán cerrarle el paso". El citado
autor finalmente acota: "Palacios, que no tiene pelos en
la lengua ni... en la pluma... siempre escribe animado
Por el noble deseo de que la justicia en México y como
remate de ella el Amparo, rinda más y mejores frutos".

Monterrey, N. L., Noviembre de 1968.
Nicolás Martínez Oerda

83

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                    <text>���BIBLIOT ECA

CENT.AL,

1

.. A..=N.=L~--~
1:_----:-=-=-=-:-~U':_f.

~YlElllt\S

.REVISTA DE LA UNIVERSIDAD DE NUEVO LEON

Rector
DR. HECTOR FERNAi."IDEZ GONZALEZ

Secretario
DR. .ROBERTO MOREffiA FLORES

Departamento de Extensión Universitaria
Jefe del Departamento
DRA. AURORA MORENO

Jefe de la Sección Editorial
HECTOR JAVIER MORA SALAZAR

Torre de la Rectoría

Quinto Piso

Ciudad Universitaria
Monterrey, Nuevo León, México

�REVISTA DE LA UNIVERSIDAD DE NUEVO LEON

No. 3

Año 11

Septiembre de 1968 Segunda Epoca

SUMARIO

DAVID HERNANDEZ, "Alfonso Reyes Poeta"

5

FRANZ BOUSCHPIES, "En torno a la novela y el
cuento . .

.. . . . . .. . . . . .. . . . .

21

HEIDE HETZEL DE HAUCK, "Una comparación entre
Ta linguiifstica tradicional y la lingiifstica estructural, con el intento de establecer un puente entre

ambas . . . . . . . . . . ... . . . . . . . . . . . . . . . 99

�DR. DAVID HERNANDEZ
We&amp;t.ern Washington Sta.te College
Bellingham, Washington

"ALFONSO REYES, POETA"

Como todo poeta verdaderamente legitimo, Alfonso Reyes es poeta del alma. En su obra poética, hay
cuatro claros aspectos que tienen raiz en Alfonso Reyes, el hombre: (1).-obra intelectual, (2).-obra artistica, (3) .-obra personal, ( 4) .-obra emocional.
Claro es que lógicamente no se· puede separar por completo un aspecto de los otros. Sin embargo, como expediente, se pue&lt;len distinguir estos aspectos en una graduación enfática. Dicho en otras palabras se puede distinguir un aspecto del otro por el éntasis dado a una
característica de su expresión. Por ejemplo, cuando
hablamos de su obra personal, no hay duda alguna que
puede tener, en general, mucho elemento emocional,
tanto como intelectual. No obstante, lo personal consiste en lo intimo, en el sentido de gusto, la costumbre,
temperamento, la reacción espontánea ante la vida, aspiración, éxitos y naufragios personales. ;por otro lado
lo emocional ya no es espontaneidad. Al contrario, lo
que toca al fondo de la emoción ni es reacción espontánea ni es de breve duración. Aquí cabe el mundo en toda su profundidad espiritual, tanto el sentimíento trágico de la vida como la más fanática espe1 anza. En lo
que se refiere a lo intelectual, queda sólo decir que la
expresión teórica ni tiene que forzosamente ser ··•10 que
más qui~ra uno", ni lo que gaste uno bien, tampoco lo
que sienta uno en el alma, como se puede proponer una
ciencia o matemática sin apasionarse uno de manera alguna. Pero si hay que trabajar el cerebro un "tantico".
La obra attistica es aquella obra que más bien cabe en
esa categoria que Reyes llamó en sus obras criticas y
estéticas (Cuestiones estéticas, La experiencia literaria,
5

�El deslinde, Tres puntos de ex egética, etc.) "litera tura
pura" al contraste con una "literatura ancilar".
Puesto que esta categoría poética de Reyes seria
Ia mejor base para servir a la presente discusión, no:
sería útil recordar las palabras del maestro cuando hiw esta distinción :

•

Sin cierta expresión no hay liter atura, sino
materiales para la Z.iteratura. Sin cierta indoie
de asuntos no hay literatura en pureza, sino literatura aplicada a asuntos ajenos, literatura como servicio o ancilar. En el primer caso -drama,
novela o poemar-- la expresión agota en si misma
su objeto. En el segundo -hiistoria con aderezo
retórico, ciencia en forma ammia, filosofía en
bombonera, sermón u homilía religiosar-- la expresión literaria sirve de vehículo a un contenido
y a un fin no literarios ... La manera de expresión aparece determinada por la intención 11
por el asunto de la obra. La intenoión es una postura, o mejor un rumbo psicológico .. . El asunto, para la literatura propiamente tal, se refiere
a la experienoia pura, a la general experiencia
humana; y para la no-literatura, según el caso,
a conocimientos especiales ... La l iteratura expresa al hombre en cuanto es humano. La no-titeratura en cuanto es teólogo, filósofo, cientista
histortiador, estadista, político, técnico, etcétera.

pectos adquieren un.a cara ancilar. Por lo tanto sirven
relativamente de vehículos "a un contenido y a un fin
no literarios" . Por otro lado, su poesía "artística" no
sirve otro objeto que presentar un asunto que "se refiere a la experiencia pura, a la general experiencia humana" y expresar "al hombre en cuanto es humano" .
Nadie discute el hecho de que el ser humano, es
decir, el mecanismo psicológico del hombre es sumamente complejo. Por lo dicho, un hombre de la especie de Reyes, cuya profundidad, alcance intelectual e
interés y habilidad polígrafa, implica una complexidad
asombrosa. No sorprende, pues, que se encuentre en la
obra poética de Reyes una complexidad abrumadora.
Asi es que estos cuatro aspectos extraídos aquí que expedientemente representan una concentración de estilo,
asunto y expresión no son en todo caso fácil de distinguir por la simple razón de que casi toda poesía reyesiana contiene por lo menos algún matiz de cada aspecto. Sin embargo, la gran parte de su labor poética se
puede categorizar en uno de estos aspectos, si se tiene
en cuenta que no son •''puramente'' de uno o de otro.
Veamos unos ejemplos para probar nuestra tesis.
(a)

Obra Intelectual

Este aspecto "artístico" en la obra poética de Reyes sirve como la base de toda su labor poética, o mejor
el punto focal alrededor de lo cual giran los otros aspectos en una gravitación relativa, todos atados por
una fuerza solar. En ~fecto, este aspecto coincide por
completo a la noción reyesiana de la lite r atura pura. Al
grado de la distancia de este punto focal, los otros as-

En el poema A Rioardo E. Molinari (1934, no confundir con poema de mismo titulo de 1932.), se nota de
golpe varios de nuestros aspectos, pero el predominante es claramente el intelectual. No cabe duda alguna de
que hay cantidad de arte y maña en la fabricación de
esta obra. Ni tampoco se puede dudar que hay algo· de
emoción, tanto como lo hay de lo personal. Hay sólo
que leer el poema para apreciar lo artístico. Su rima y
ritmo hacen la música que da melodía a la letra de esta canción, lo que se puede decir de casi toda poesía reyesiana, de modo que esta parte del aspecto artístico no
se repetirá en este ensayo sin alg ún otro motivo, pero
hay que tenerlo muy en cuenta en cada caso. Además

6

7

(EL DESLINDE, Primera Parte, 11)

�de decir que el modo de tratar el asunto y el asunto
mismo expresan algo de lo personal, se puede añadir
que reflejan también elementos autobiográficos, bajo
de lo cual reside un fondo emocional, en especial cuando agrega una lista de colegas y amigos de mucho cariño y valor que ha conocido o estudiado en sus muchos
viajes por el mundo occidental.
Pero al hablar de los amigos, también hay que notar que en esta lista -García Lorca, Molinari, Juan
Ramón, Ricardo, Federico y Stefan George- no se incluye más que literatos o intelectuales de primera categoría. No se habla, por ejemplo, de fulanito o menganito que conoció en un pueblito desconocido en México
o en Brasil. Tampoco se habla de tamales, charros o los
lloros infantiles que piden de comer en vano. Sino hablan estos versos de amistades que han ganado cierta
fama mundial que requiere un conocimiento intelectual. No sólo son individuos que haya conocido R eyes,
sino son sujetos que aparecen en su vasta obra critica.
He aqui uno de los muchos ejemplos en que Reyes, el
poeta de alma, incorpora los varios aspectos de su propia vida en su expresión poética. No hay pues, sólo elementos de su vida personal, sino saca sustancia de su la·
bor intelectual, la perpetua ansia en su ser critico. Un
hombre universal -"humanista" en sentido más amplio-- como lo era el gran maestro Reyes no puede ser
poeta sin ser critico, tanto como no puede ser critico sin
ser poeta.
Otro poema de la misma índole, a que se puede dar
muchas de las mismas consideraciones es El hombre
triste. En contraste con el poema anterior, en el cual
prescindimos hablar de la expresión misma por ser demasiadamente típica de la mayor parte de su obra poética en su totalidad, aquí si se puede ver más claramente unos rasgos traidores de la expresión "intelectual".
Evidente es esa nota "aristócrata" en las alusiones clásicas: "Plinio el Viejo" y los latinismos: "Zucidus ordo''.
8

Con esta dicción aristócrata, que se encuentra relativamente poco en la obra reyesiana, todo considerado, ya deja de hablar o comunicarse con el campesino
u hombre no-intelectual. A pesar de que sean unos poemas principalmente intelectuales, por lo general, Reyes
utiliza un lenguaje que encanta a todo el mundo, de la
más baja a la más alta categoría. Sale su lenguaje un
chorro musical.
Aun en una obra intelectual como ésta es inmediatamente obvia la música encantadora de sus versos, sin
parecer perder un átomo del hielo de la narrativa o de
la fuerza de su vuelo poético:
Basta l eer a Plinio el Viejo para saber que la
vida empieza con llanto.
Otros dicen que acaba mejor: no me atrevo a
asegurar tanto.
Tenía veinte años cuando, sin querer sintió
florecer un beso en los labios.
'
-Ahora comprendo a los poetas -se dijo- que
son más sabios que los sabios.
Lloró, pues, de los veinte años hasta los veinticinco, por el fruto en que habitaba el gusano:
-Vendi mi paz por una caricia probada -se decía-- y yo creo que pierdo lo mismo que gano.

Las alusiones clásicas y los temas clásicos, como e l
de la brevedad de la vida y el de ubi sunt, se encuentran en muchos poemas reyesianos, en especial esos que
categorizamos como "intelectuales". El principal de estos seguramente seria, posiblemente su obra maestra en
el campo poético, lfigenia cruel, que es un drama en verso o un poema en forma dramática. He aquí el mayor
ejemplo de su obra intelectual. A la vez demuestra capitalmente otra vez lo que vamos diciendo relativo a la.
integridad de todos los aspectos en una expresión total
de un poeta de alma. Estos aspectos, enraizados en fa
9

�vida real -en ese mundo, como nos decia Unamuno, en
que vive y agoniza el hombre ~e ca~ne y _hueso- revelan cándidamente la maquinaria ps1cológ1ca del poeta
entero, que sólo por acc@ente e históricamente fue llamado Alfonso Reyes.
En el poema (considerado aquí como tal porque asi
lo consiaera el autor mismo) su enorme interés en cosas helénicas, lo que le llevó al serio estudio del mundo
helénico, cuya fruta reyesiana brotó en una abundancia literaria. Superficialmente observamos no muy P~co de los aspectos personales o -emocionales. Lo artisbco es un concomitante que jamás se pierde en la obra
de Reyes. De modo que la concentración enfoca en lo
intelectual. Sin embargo, su ameno estilo redunda plenamente en lo personal, porque la manera "poética" de
e:q&gt;resarse Reyes no puede ser otra cosa que el hombre
verdadero hablando claramente con una lengua bien
empapada en el idioma del poeta que habla coQ. una naturaleza limpia. Notemos unos versos sumergidos por
completo en el espíritu, intelectualidad y tragedia del
drama griego y como salen tan reyesíános -casi- como si el gran humanista nos estuviera hablando de su
último viaje a España o de una entrévista con Meriéndez Pid.al:

Porque 'Un día, al despegar los párpados,
me eché a llorar, sintiendo que vivía;
y comenzó este miedo largo,
este alentar de un animal ajeno
entre un bosque, un templo y el mar.
Respetemos el terror
de Za que se salió de la muerte
y brotó como wn hongo en Zas rocas del templo.
-Hija salvaje de palabras:
;quién te hizo sabia en destazar Za víctima?
; Quién te enseñó el costado·11,onae esconde
su corazón el náufrago extranjero?'
10

La expresión, claro, no es lo que uno escucha en
una charla, puesto que a.qui Reyes trata de crear una
atmósfera trágica. Pero nótese la dicción, que consiste
de palabras completamente ordinarias, a pesar de que
juntas construyen esa expresión poética que en esta ocasión es trágica. Esta consffieración toca tanto en el aspecto artistico como en el personal.
Un análisis del poema Ifigenia cruel no tiene lugar aquí, pero si podem.os indicar que esta obra no se
puede entender o apreciar ni en lo más mínimo sin un
conocimiento del teatro griego, lo que implica ya un r equerimiento intelectual. Si el lector penetrara el asunto aún más le interesaría saber algo de la influencia de
Goethe en la obra de Re·yes, por tanto seria casi imprescindible hacer algún contraste con la versión del maesro alemán para la más completa apreciación posible.
(Serviría especialmente el "Comentario a la Ifigeni.a
cruel" del autor mismo). Pero posiblemente eso ya pasaría un poco de nuestros requisitos para categorizar
estas expresiones poéticas de Alfonso Reyes. Aqui cabe
decir que sin tener siquiera a Esquilo, a Sófocles y a
Eurípides en cuenta, no se podría ente·na.er la ºobra. Repetimos, por lo tanto, que esta obra cae bajo el encabezamiento de aspecto intelectual. No hace falta estudiar
a.qui ni la forma, ni el argumento ni nada que implique un análisis nuestro. Sólo hemos de indicar una concentración intelectual en esta expresión poética. Tan intelectual, en efecto, podríamos decir, que hasta el propio autor se vio obligado en ofrecerle al lector su ··•comentario" par explicar sus muchas implicaciones significativas.
( b)

Obra Artística

Por haber un sinnúmero de ejemplos del aspecto
artístico, y por la misma dificultad de la naturaleza de
este aspecto, que se encuentra abundantemente en la
obra reyesiana, sólo hay que indicar los rasgos mayores
y algún ejemplo.
11

�Ya habíamos hablado anteriormente de este aspee,
to en términos generales, es decir, Reyes en su plenitud como poeta de alma, el hacedor de poemas, el hombre hecho artista que expresa sus pensamientos y sentimientos en una literatura pura, en que "se refiere a
la experiencia pura , a la general experiencia humana"
- "al hombre en cuanto es humano". Ahora bien, esto
mismo vemos en su más amplia aplicación en la obra
"artistica" de Reyes. Aunque sea muy veridfco decir
que el hombre Reyes era critico, poeta, filósofo, ensayista, novelista, etc., "por oficio", se puede también decir tan veridicamente que bajo estos "oficios" vive "el
hombre en cuanto es humano", e l que anda por toda la
vida cargado con su fardel de gozos y angustias. Este
mismo es el que vemos en estas poesías, no el critico.
"poeta", filósofo, ensayista, novelista, etc. Sirve dar sólo unos pequeños ejemplos.
Si sólo fuera . ..
84 sólo fu era un anwnal de amor,
agradecidamente dejaria
rodar la noche, despeñarse el dia;
si sólo fuera un animal de amor.
¡A ver si, al hora de colgar las alas,
se me rendia en premio la palabra;
"Si sólo fuera wn animal de amor . .. "!

Otro e jemplo que demuestra el •''desinterés" universal del poeta que expresa sólo una literatura pura
del hombre "en cuanto es humano".
A,Penas
A veces, hecho de nada,
sube un efluvio del suelo.
De repente, a la callada!
suspira de aroma el cedro.
¡ Misera cosa la vaga

12

ra.zón cuando, en el silencio,
1,na como resolana
me baja, de tu recuerdo!

Además de ser un arte de molde poético que canta con v~z castiza, ni se experimenta el critico, ni el filósofo, m el ensayista, etc., mientras si se ve el hombre
que _es todas _estas cosas Y más, incluso el amante el
marido, el _sonador, el viaj ero, el embajador, etc. I~ualmente se siente este mismo hombre: poeta-de-alma hasta en un poema titulado tan aristocráticamente como:
Arte
Perfecta rosa que adoro
Y en sus pétalos de viiento
lleva las aromas mudas,
suma los vórtices quietos.
Número soy de tu cuenta
danza de tu movimiento',
Y a la vez que tu remolque,
ámbito soy de tu vuelo.
;?ue eres, como la música,
iulce plenitud del tiempo,
Y maestra en ajusta1
la voz con el pensamiento.
Perfecta rosa que adoro:
para implorarte no encuentro
sino medir las palabras
con los latidos del pecho.

Basta de explicaciones superfluas. Hay tan sólo
que escuchar las melodías encantadoras &lt;fel instrumen
to reyesiano para saber del panal donde podemos probar esa miel de su obra artistica.
(e)

Obra Personal

13

�Lógicamente, como ya se ha dicho, la obra personal, que tiene mucho de lo artístico, contiene grande::;
cantidades de lo emocional. Sin embargo, uno puede
distinguir entre una concentración personal Y elementos emocionales.- Sabido es que Reyes pasó varios añol:!
en distintos países desdé su salida de 'México poco después del comienzo de la Revolución _Me}(icana. ~n ~u estancia en España, Francia, Argentma y Brasil. vmo a
conocer intimamente a muchos pensadores y llteratos
de quienes escribió en su copiosa obra ltteraria. También es notoria su afición a las artes culinarias, su profundo interés en cosas helénicas y·simpatía hacia t_odo
creador. Los fructuosos resultados de estas experiencias, empresas y ocupaciones dan. su delectable fruto en
sus poesias, principalmente en la obra personal.
En contestación a los "Estudios Brasileiros" del
poeta brasileño Ronald de Carvalho, por ejemplo, se
encuentra disimulado una discusión "personal" tocante
al uso de la palabra "hallo" y una referencia a "los gallos" en relación al tiempo:
La carta:
Tus Estudios · Brasileños
-geometría sutiidejan ver todo el Brasil,
siendo anteojos pequeños.
Les sacrifico mis sueños;
los leo de gallo a gallo.
Hallo que me gustan. Hallo,
en esta Segunda Serie,
toda su gracia y tu seriedad, Renaldo de Carvalho !

El humor que veremos más adelante, que es uno de
los más sustanciosos elementos de la personalidad reye-siana, se revela más claramente en lo que Reyes escribió en el sobre-porque el poeta brasileño (que vivia en

14

la Rua Sao Clemente, 409) estaba a punto de embarcarse para Europa:
El Sobre;

A Ronald de Carvalho. Urgente.
Antes que el barco nos lo lleve.
En la calle de San Clemente
Número cuatrocientos nueve.

No hay que dar muchos pasos para llegar al humor
reyesiano. Por ser naturalmente amablisimo en toda su
expresión,-es dificil abstraer un humor que sea completamente independiente de la graciosa personalidad reyesiana. Sin embargo, no cabe duda de que un esfuerzo
como el que produjo el siguiente poema carga más "in•
tención" humorística que en los de otras ocasiones que
embarcan los múltiples sentimientos de una vida normal:
En cabo roto
Hace siglos que procula rosa del Corcovadejarse caer de brupara bañarse en el a-;
Me dicen que el Pan de Azúendulza del mar la ta-;
yo digo que nadie sasi es amargura o dulzuporque equivocarte pue-;
s6lo Dios y yo sabelo que en ello hay de menti-;
ya te lo dije al princi-,
que mis burlas son mis ve-.

Otro elemento de este humor versificado se en:cuentra en muchos otros esfuerzos como en las Déci-

15

�mas en aorósUco dedicadas

á una niña peruana, Y hasta

un punto en versos como los que dan "qandombe porteño" u'Q. gusto rítmico, que anticipa la "poesi.a negra" de
Nicolás Guillén y Palés Matos. (Reyes habia publicado
este poema, por ejemplo, entre 1927 y 1928, mientras
que los antillanos no publicaron sus primeras po·esí~s
principales de esta indola hasta 1930 y 1937, respect1v.amente.) Lo importante, en todo caso, es que en este Y
en muchos otros estilos encontramos este tono humorístico que caracteriza la mayor parte de la obra reyesiana.
Otra faceta del aspecto personal Reyes manifiesta
en poemas que revelan su re.acción a personas o l~gares
que ha conocido en cierta manera que no cae baJo mejor descripción que la de ··•10 personal". Tal poema seria
Al salir del Jockey, que no seria dificil denominar "artístico".
Al salir del Jockey
Los techos de París exhalan
ya las primeras golondrinas
y en el bochorno azul que baja
sube una p_az vegetativa
Silencio, cuando la caricia
sus pétalos olvida por las frentes.
Miente quien dijo "todavía",
y quien dijo "ya no más" mien'te.
Desde cada pestaña, wna
gotita de risa le tiembla,
mientras divaga el ala de la lwna
entre la noche coqueta de estrellas.

Expresiones como ''las primer.as golondrinas", "la
caricia sus pétalos", "una gotita de risa" Y "la noche
coqueta de estrellas" no sólo son maravilla de articulación imaginativa, sino son igualmente el lenguaje o vocabulario de un amigo. Pero es en el conjunto de este

16

vocabulario y la sintaxis donde nos damos cuenta de la
"sensibilidad poética" del amigo. Es deéir, que mientras que el tono, la dicción y el asunto parecen ··•ord,narios" no nos engañamos ni por un instante de que
habla un .amigo, o mejor un hombre de sensibilidad extraordinaria. Aquí hay, pues, un ser hecho de carne y
hueso pero con instrumental artístico. Otros poemas que
residirían cómodamente en esta categoría se incluirían
Versos sociales, A E. Gonzalez Martinez (por su aniversario, 1940), A Ricardo E. Molinari (1932; no confundir con el de 1934), a los amigos, mozos y muchísimos más.
(d)

Obra EmocionM

•

Para entrar en Ta categoría oo lo emocional, cerv1ria dar un vistazo a un poema que Reyes public1 en Pl
año 1910, es decir, antes de salir de México por vez primera. Aún no habia conocido el vasto mundo geográfico, intelectual y profesional que vino a conocer a primera mano años después. Era la época de su8 verdes
años, de la vida más bien estudiada que vivida. Este
poema que nos ·interesa al momentq se titula Oda en la
muerte de Tolstoi. He aquí un ejemplo de una simpatía indirecta, intelectual, remota, o por decirlo así, no
sentida a fondo. La expresión es muy exacta, cuidadosa
y -claro- muy artística. Pero no "vive" en el poema,
sólo "piensa" y siente "humanamente" lo que debe por
un gran hombre como Tolstoi. Veamos todo esto en
unos versos ejemplares:
Oda en la muerte de Tolstoi
Alta encina y oráculo, milagro de la tierra,
que h,,ablaba estremecida del viento de la mar:
hoy, en el corazón antiguo de la sierra,
la mano se ha secado que la pudo plantar:
Y la terrible boca pronuncia la sentencia,
y ardiente espada surge de Za terrible boca;

17

�oonsúmese a lo lejos el Arbol de la Ciencia,
y el Arcá de Noé se parte en una roca:
INMENSIDAD DE CIELO Y MAR,
ALTA VIRTUD DE CONSOLAR,
DE ALIMENTAR, DE PERDONAR
-OH SATANAS-Y DE MATAR.

En contraste con la expresión no-vivida de este
poema, hay aquellos poemas que no dejan dudar ni por
un instante que los ha vivido el maestro Reyes. Comenzando, por ejemplo, con el poema dedicado a Amado
Nervo, publicado en 1919, cuando ya ha visto mucho
mundo, Reyes revela una compenetración con el querido poeta amigo que se le pierde para siempre.
Amado Nervo
Te adelgazas, fe desmayas,
y te nos vas a morir.
¡ Qué fina inquietud, que ansia
la de vivir sin vivir!
y eras la voz que cantaba
en el grillo más .sutil.
Te buscábamos el alma . ..
¡y est aba ya en ei zenit!
Epitafio
Eras cosa pequeñita:
vivías en una nuez.
Pero es tanta la malicia
de morirse de una vez,
que ya parece mentira
lo que nos faltas después.

dos" con una vislumbrada cogitación, sino versos sumergidos en la vida apasionada, la experiencia alumbrada. Ya esos espontáneos días de pocos cuidados de
la juventud se le habían desvanecido; ya para él jamás existirían. Las implacables señas y recuerdos, que
bruscamente invadían su paz y bienestar psicológico.
de la penosa trayectoria hacia la nada eran esas dolorosas muertes de sus amigos. A los 57 años escribe esta
poesía, que hace al lector sentir con el l}oeta de alma
la angustia que le acompaña más constantemente con
el paso de cada dia.
Balada de los amigos muertos
Con mi tostón y mis siete Jentavos
yo no me tengo por pobre ni rico.
No sufro así -ni pretendo ni abdicolas ambiciones ni los menoscabos
de los señores ni de los esclavos.
Todos lo entienden sin que yo lo explique.
¡Dónde se fueron tan plácidas horasr
¡ Llora, alma mía, qué es justo si lloras!
¿Adónde están Pedro, Antonio y Enrique,
Musa que escuchas sellados los labios:
suelta el lamento y entona el responso.
De Antonio y Pedro y Enrique y Alfonso,
perdura el necio, perecen los sabios.

Hace muy poca falta explicar lo que siente a fondo
Alfonso (Reyes) para los amigos Pedro (Henriquez
Ureña), Antonio (Caso) y Enrique (Diez Canedo), quienes fueron para el "necio" fuentes de inspiración, mentores, amigos en el sentido aristotélico y verdaderos
SABIOS.

Lo que vemos en este poema aún más en la Balada de los am,igos muertos (1946), cuando ya manifiestan las poesias del gran humanista la madurez de su
vida de hombre y artista. Ya no son los versos "pensa-

Estos poemas, como el Adiós (1952) que dedicó a
otro Enrique (González Martinez), no podrían, ni por
mucho, ser clasificados de otra manera y mantener sentido alguno si no bajo "lo emocional". Este último gran

18

19

�•
amigo del alma, que se le perdia tamb1én para ·siempre,
le abandonaba al anochecer de la vida (reyesiana). Se
le acababa el mundo que tan bien habia venido a conocer. El querido poeta mexicano, que es tan dificil clasificar como el mismo Reyes, poseia un instrumental de
asombroso poder poético. Por eso y por su amablisima
personamtád le admiraba y tenia tan gran afecto Reyes. Al llegarle al amigo Enrique la hora de partida, la
trágica figura del humanista sólo puede decir:

DEDIOATORIA
Dedicado cariñosamente a m-i padre a
quien debo mÁ educación y mÁ cultura y a
la memoria de m,i adorada y llorada t'nadre, fallecida recientemente quien con su
comprensión, su ternura y 8U estímulo,
hizo de mi un escritor.

Adiós

Dio un paso más el áspero hachero inexorable,

EN TORNO A LA NOVELA Y EL CUENTO

y fue despojo y lástima Za torre vegetal.
Será mejor callarUi; cuanto menos se hable
será mejor en este careo con el mal.
Aunque sepamos bien que se adelgaza el muro
y ya por transparencia se ve la eternidad,
juntemos nuestros ánimos en wn postrer conjwro
y désenos la tregua que implora la amistad.
Su fácil cortesía nos vence, nos sujeta
y no nos da ocasión ni tiempo de llorar:
¡Nos sonríe Za cara cobriza del poeta
como una inmensa luna que asoma por el mar!

¿Qué más falta decir? Las cuatro facetas de la expresión poética de un hombre que supo cómo vivir como
todo un verdade ro ser humano, quien entendió al hombre -su vecino- de este mund o ·y que supo igualmente con extraordinarios dotes pxpresar esas ideas e impresiones que sus sentidos le comunicaron y finalmente,
como un milagro del hombre en cuanto es humano, nos
llegaron a nosotros. La obra poética de Reyes en su totalidad contiene estos cuatro aspectos de su expresión
literaria; aqui solo hemos pretendido separar estos aspectos para mejor saborearlos en sus varias concentraciones.

20

por Franz Bouchsples
"En cuanto al Arte, no lo quiero si no es
de primera magnitud ...

(PANAIT ISTRATI)

Desp_ués de leer tanta insensatez, inclusive tanto
falso critico que intenta favorecer las ultramodernas
c_o~rientes artísticas con argumentos mediocres, nos reh_c1tamos de haber encontrado un escritor digno de mención, un critico conciente de su labor analitic3., que no
aplaude a la "Maffia" del loco Piazza ni al ··'sicodélico"
payaso Alejandro Jodorowsky, ni a los "Hippies" llenos
de parásitos, nauseabundos y drogadicto los greñudos
"beatniks" del barbudo profeta judio Gi~zberg y otros
detr~ctores de la cultura y asesinos de la moral q
despiertan abominables entusiasmos entre los igr{ora~:
tes Y retrasados mentales.

c:~=~

Revolviendo libros en un expendio de los mis
tuve la fortuna de encontrar el libro del escritor
no Antonio de Undurraga, "Autopsi3. de la Novela", que

21

�aunque muchos de sus conceptos no son los nuestros y
adolece además de cierta vanidad, podemos catalogarlo
de "bien informado".
Aunque no hemos tenido la oportunidad de leer al
escritor Panait Istrati al que don Antonio de Undurraga
admira y elogia, nos complace el pensamiento del poeta rumano arriba citado, y nos interesamos por leer su
libro "Rusia al desnudo".
También nos ha gustado lo que el Sr. de Undurraga
dice de Erich Maria Remarque y su inmortal novela
"Sin novedad en el frente", de gran valor humanístico,
que aunque de una manera cruel y deprimente, señala la
vida de las trincheras y condena la guerra y hace una
severa advertencia a la Humanidad. "Sin novedad en el
frente", es sin duda nuestra "Iliada", sangrienta crónica para escarmiento del hombre actual. Lo que nos disgusta del Sr. de Undurraga, es la critica telegráfica que
hace de algunos autores de renombre y también el haber ignorado algunas firmas de gran calidad en la literatura, asegurando con gran despreocupación, en el primero de los ensayos incluido en su libro, la siguiente
falsedad: "A los hombres de hoy, 'La Ilíada.' nos cansa
Y no nos dice nada. Es posible que ee siga leyendo por
aquello que he llamado super:itición sobre la insuperable
calidad de los clásicos".
Eso no podrá ser nunca porque el deleite de leer y
releer a los autores clásicos, no puede ser substituido
por ningún autor contemporáneo, ni por Remarque
(Kraemer), ni por el delirante Kafka a quien Undurraga elogia y admira a pesar de su bien fundado antisemitismo político.
A propósito de "La Iliada" y "La Odisea", un brillante escritor francés contemporáneo, el laureado Jean
Giono, ha publicado no hace mucho una novela poética
titulada. "El nacimiento de la Odieea", cuyo estilo inten-

22

ta imitar las páginas inmortales de "La Odis~a",
rrando el retorno de Ulises a su reino de Ithaca.

:na◄

Es indudable lo que dice don Marcelino Menéndez
Y Pelayo en su libro extenso y concienzudamente bien
documentado "Orígenes de la novela" al respecto de la
epopeya ·e n que afirma que esta es la precursora de la
novela.
Asi, indiscutiblemente la épica medioeval y antig·ua con "La Eneida", "El Ramayana", "La Epopeya de
Gilgamés'', "El Kalevala", "Los Nibelungos", "La Chanson de Roland", "El Mio Cid" y otros, no son sino novelas en verso, incluyendo el poema de Chretién de Troyes, •''Perceval o el ·Cuento del Grial".
Undurraga arremete contra algunos de los laureados y acreditados autores contemporáneos como el germano Thomas Mann con su "Montaña Mágica". Considera dicha obra un tratado sobre la tuberculosis, ya pasado de moda. El cree que la novela no debe de ser tribuna de erudición ni acopio de conocimientos. Sin eml)argo Undurraga no vio el mensaje humanístico del
gran eecritor alemán encerrado en su novela monumental. Es sit: duda alguna censurable que Thomas Mann,
haga de sus protagonistas de sus obras, casos patológicos o clínicos. Parece ser una obsesión en él. Ha.ns Castorp era tuberculoso. Gustav Aschenbach muere de
cólera (La Muerte en Venecia), la protagonista de "La
Engañada" muere victima de un desarreglo orgánico
cuando ella se sentía rejuvenec:-er. Klaus Heinrich, el
héroe de "Alteza Real" era cojo, y Adrian Leverkühn·
protagonista de "Dr. Faustus", era sifilitico.
Ignoro las causas de la obsesión de Mann de buit
car personajes enfermos, cuando él mismo y su familia, eran seres absolutamente sanos y la causa d·e su
muerte en Suiza, fue la fatiga, fruto de una intensa actividad intelectual. Falleció a causa de una trombosis

23

�provocada, supongo, por su laboriosidad a una edad,
muy avanzada. Ahora bien, lo que yo ignoro, fue el motivo que causó el suicidio de sus hermanas Carla y Julia, y el de su hijo Klaus. Probablemente la causa fue
la época de tensión y angustia que vivieron.
Thomas Mann, escribió intensamente, y fue sin duda, expositor en sus libros, de una profunda y vasta
f'rudición, pero no veo en ello, causa o motivo de reproche, pues la novela, entiendo yo, pued·e ser aunque no
necesariamente, el exponente de la dialéctica de un escritor. No entiendo por qué el Sr. d·e Undurraga, encuentra reprobable la erudición que el gran escritor al~mán vuelca en sus libros.

•

Pero ... , el Sr. de Undurraga parece conocer sólo
de Mann, "La Muerte en Venecia" y "La Montaña Mágica" y algunos cuentos cortos.
Nada nos dice de esos admirables "Buddenbrook ',
narrados a la manera de las antiguas sagas escandinavas, el asombroso •''Dr. Faustus", escrito con la técnica de una composición musical, "El Elegido", en el que
el inconmensurable escritor rejuvenece su estilo y se
remonta a la Edad Media, tomando el motivo de un poema d€l Minensiger germano, Hartmann von Aue. "La
!€•yen.da de San Gregorio". En "Las Memorias de Félh
Krull, el impostor", continúa una novela iniciada en su
juventud, la cual interrumpe la muert~ del au_tor.
El Sr. de Undurraga ha ignorado a otros grandes
escritores alemanes como Hermann Hesse, Rainer Maria Rilke y Hermann Sudermann o bien de Ernst Jünger. Se ha concretado a. hablar de Erich Maria Remarque (Kraemer), Thomas Mann y Günter Grass.

"'Demián", es un elogiable estudio psicológico. El
desdoblamiento interior del individuo y sus experiencias
y problemas internos de la juventud.
"El lobo estepario" nos muestra la multiplicida:l
de caracteres que el hombre encierra en su interior y la
lucha que el artista sostiene contra la incomprensión
del mundo que lo rodea. El esfuerzo del artista por alcanzar el genio y los tremendos obstáculos que le cien an el camino. El lobo estepario es el artista que se ve
·e mpujado a la soledad y cae en el abismo de la amargura y la desesperación al ver que la vida se le escapa ,y
encuentra la cima de la gloria inaccesible. Su demomo
interior le atormenta brutalmente por medio de los deseos carnales de su juventud y para no caer en la med10cridad del hombre masificado se abisma en el mundo de la irrealidad y ·e l ensueño. La pasión creadora le
arnstra hacia 1~ cumbre de los sueños insólitos. Se percibe en este libro la influencia de Nietzsche, Freud y
las doctrinas indostánicas.
En •''El Juegó de Abalorios" , el protagonista se encuentra ante las disciplinas de la Ciencia y de la Cultura que lo obligan al ascetismo utópico, y lo sitúan entre los profundos pensadores que rinden culto a los valores eternos que ennoblecen la Humanidad. En "Siddharta", y "El Viaje a Oriente" , Hesse muestra su inclinación por la Filosofía Oriental.

De Hermann Hesse podemos mencionar su "Lobo
estepario", que le alcanzó una fama internacional y "El
~uego dE? Abalorios" que le conquistó el Premio NóbeJ
en 1946.

Ernet Jünger, uno de los grandes escritores alemanes que ha conquistado brillantes triunfos para la patlia como combatiente en las campos de batalla y en los
terrenos de las Letras. Sus libros l e han alcanzado altas condecoraciones honorificas, siendo los más elogiados: "Tormentas de acero", " Sobre los acantilados de
mármol", "Heliópolis", 1'Abejas de Cristal" y "El tratado del rebelde". Su tesis acusa la influencia intelectual
de Nietzsche y de Spengler. La lucha eterna entre los
valores del espíritu y el mundo materializante de la

24

25

�máquina. Los enconados combates por la Libertad contra la opresión y la injusticia.
Rainer Maria Rilke, el sublime poeta praguense de
nacionalidad germánica se ha inmortalizado tanto con
sus cartas y sus poemas como por su singular nove la
"Los Cuadernos de Malte Laurids Brigge", reflejos de
sü vida interior, datos casi autobiográficos que rayan en
lo sobrenatural, aunque en sus páginas algunos acusan
la marcada influencia de Jacobsen y Maeterlinck.
"La novela debe reflejar un mundo . .. " nos dice
Schelling en su "Filosofia del Arte". La novela debe de
ser una creación de ficción literaria en forma de extenso relato en que el autor debe de mostrar a sus lectores,
el mundo interior del protagonista y el mundo .que le
rodea. Su fin es, distraer o divertir, conmover, interesar
y absorber la atención del lector.
La novela puede ser de índole histórica, social, romántica, psicológica, pedagógica, critica, picaresca, de
aventuras o de viajes. También está incluido el género
de terror y de misterio.
Algunos autores se inclinan por la novela reflexiva
o filosófica, pero en la novela generalmente debe de
abundar la acción.
El cuento no es más que una novela corta, y en él,
el autor debe de ser ingenioso y de talento para exponer en breves páginas un tema que podría desarrollar
en una extensa novela cuando menos de mil págiµas . ..
El Sr. de Undurraga ha demostrado ingeniosamente que una novela puede transformarse en un cuento Y
un cuento a su vez, en una novela. Nos dice ingenuamente que él, ha reducido "Sin novedad en el Frente" a un
cuento de 23 páginas "despojándola de ripios" . . . nos
preguntamos sorprendidos: ¿Quién es el Sr. de Undu-

26

rraga, sino un escritor brotado del ayer para decidir que
son "ripios" en un autor d·e talento, ya consagrado, como ya hemos dicho, en sus trabajos literarios, no estamos de acuerdo con muchos de sus juicios.
El artista creador, debe de escribir, no para los cr1ticos ni para satisfacer a las autoridades literarias, sino para el público en general y demostrar su lirismo Y
la fuerza de su técnica.
Nos disgusta especialmente el sarcasmo mal intencionado y ridículo conque ha tratado a un autor laureado con el Premio Nóbel como lo es Thomas Mann. ¿Des••
de cuándo se ha dicho que porque se ha descubierto la
streptomicina para atacar la tuberculosis, ha perdido
todo su valor "La Montaña Mágica"? El tema central
de la obra, no es la forma de combatir la tuberculosis,
eso sólo es un pretexto de l autor. Su mensaje es el llamado a los pueblos de la tierra a practicar la fraterni.dad y cordialidad para acabar con las guerras, que han
sido la catástrofe la amenaza y el azote d·e la Humanidad. Si en el Sanatorio de Davos era posible que individuos de diversas razas impulsados por el dolor humano se entendieran bien, ¿Por qué no era posible entre
las naciones del mundo? Sus alegatos sobre el orden Y
la disciplina como en favor de la libertad y de la justicia, son fascinantes. Su final es bellísimo ... Hans Cas•
trop ·el protagonista marcha cantando enmedio del campo de batalla, cae pero, no sucumbe, es el '''Hijo P redilecto de la Vida" que tiene una canción en el corazón
enmedio del fragor de la existencia.
Thomas Mann, en otra de sus novelas monumentales, "Dr. Faustus", en que vuelca su asombrosa erudición, también nos muestra al genio atormentado y demoniaco que se refugia en la soledad, y sucumbe finalmente agobiado por su tortura interior, fruto de su pasión creadora.

27

�En "Las Memorias del impostor Félix Krull", Mann
ensaya la novela picaresca y se sitúa a la altura de un
Goethe con su "Reinecke Fuchs", d·e René Lesage con
"Gil Blas de Santillana" y Fernández de Lizardi con
"El Periquillo Sarniento".
"Los Buddenbrook" es una novela épica. Es la historia de una familia patricia a semejanza de la suya propia. Su grand·e za, su calda y su extinción.
Mann también mostró ser un gran orientalista en
sus novelas "Las Cabezas Trocadas" ( en la India Antigua), y la tetralogia bíblica ''José en Egipto" (Israel y
Egipto). Sin embargo, los libros más bellos fueron "Carlota en Weimar", en donde se sitúa en los tiempos de
Goethe, y "El amo y el perro" por su ternura. Su cuento "Tristán", es un romance wagneriano, "La Muerto
en Venecia" estipula la grandeza del artista y "Tonio
Kroger", es la personificación del autor mismo.
Hermann Hesse también ha tratado de identificarse con sus personajes en "Peter Camenzind", ''Hermann
Lausch-er" y "Bajo la Rueda". Son recuerdos de su propia juventud con el paisaje de la Suabia natal y de la
Suiza de donde recabó la ciudadania más tarde. "Narciso Y Goldmundo", es un estudio del hombre, que siempre oscila entre lo religioso, lo mistico y la sensualidad.
Es decir, lo divino y lo bestial.
Otro escritor alemán de renombre es Hermann Sudermann, prusiano oriental que discipulo de Hauptmann Y de Ibsen, se distinguió en su patria como dramaturgo, pero sus novelas son más conocidas en todo el
mundo. Su obra capital es "La Mujer Gris", un deprimente drama familiar. También su famosisima "El Camino de los Gatos" en que se remonta hasta la época de
las guerras napoleónicas. El hijo de un aristócrata prusiano traidor a su patria, aliado de franceses y polacos,
trata de vindicar el nombre de su padre y de su familh

28

después de convertirse en héroe nacional ganador de la
Cruz de Hierro. "El Camino de los Gatos" es romo un
estigma en su alma pues es el lugar donde se consumó
la traición. En su pueblo natal le odian a muerte y la
gente del lugar ha asesinado a su padre y destruido su
castillo. Asi, el infortunado Boleslaw von Schranden se
encuentra solo, abandonado de todos, perseguido por
todos, ante la angustia de la evidente culpabilidad d~
su progenitor. La única que permanece a su lado es
una humilde jovencita humillada y marcada por el crimen de su padre. Cuando ella después de encender en él,
la sublimidad del amor, es as·e sinada por sus enemigos,
Boleslaw marcha al frente donde muere combatiendo
por la Patria.
Sudermann, es sin duda, un excelente n&amp;.rrador
con una maestría para describir pasiones y combates
que nos presenta la vida misma. En su novela "El Molino Silencioso", resurge el antiguo motivo de la rivalidad entre hermanos por el amor de una misma mujer,
la cual desemboca en inevitable trageuia.
En "El Deseo", hay el drama de una jovencita enamorada de su propio cufiado, la cual termina suicidándose.
Otro prusiano oriental que evoca la tierra natal es
Ernst Wiechert, ex-combati-ente que pinta la tragedia
de la guerra en "La Vida Sencilla", "El Cisne no canta
al morir", '''Los hijos de Jeromin" y "Cualquiera". En
"La Moza de Jürgen Doskocil", está latente el drama
del adulterio y la infidelidad conyugal.
Hans Fallada (Rudolf Ditzen), nos pinta en su excelente novela "¿ Y Ahora Qué?" con admirable optimismo la historia de un joven matrimonio asediado por los
embates de la vida, de los que siempre salen triunfantes. En ·~El Hombre que no fue amado", ninguno de loa
protagonistas ha sido amado por su mujer. El seudo-

29

�Don Juan, Erich Mutzbach al confirmar su fracaso total,
termina suicidándose.
Podemos mencionar entre los muchos escritores
notables de procedencia germánica, a Heinrich Mann
hermano de Thomas Mann, demoledor crítico social en
"El Angel Azul", y "El Súbdito", en que combate la patriotería a semejanza de Nietzsche. Su trilogía "Las
Diosas", lo elevan a la altura de un Balzac o un Maupassant, o al estilo de esteta. de un Zolá.
Theodor Plievie:r con su trilogía novelesca "Stalingrado", "Moscú" y •''Berlin", se levanta a la altura de
Remarque, con una impresionante epopeya en la que
narra el derrumbamiento del Ejército Alemán, en la II
Guerra Mundial. En "El Ultimo Rincón del Mundo"
pinta el desengaño amoroso de un joven aventurero
alemán, en un olvidado lugar de Latinoamérica. En "Los
Coolies del Kaiser" hace una acerba critica del Estado
Mayor alemán a principios de siglo.

Stefan Zweig, judío vienés, ha escrito también bellas páginas sobre el amor, sobre las diversas tragedias
que se presentan en la Vida. "Amor", "24 Horas de la
Vida de un.a Mujer", "Los ojos del Hermano Eterno", y
•··confusión de sentimientos", son leidos con avidez por
todos los públicos. En ellos abunda la sensualidad, la pasión, la homosexualidad, el sacrificio. "Impaciencia del
corazón" es un profundo estudio psicológico. Un jove:i.
es arrastrado por la compasión hacia una muchacha lisiada, a una tragedia pasional provocando el suicidio
de una mujer ofuscada. En "El candelabro enterrado",
nos narra la larga p·e regrinación del pueblo judío, en
defensa de sus intereses y de su tradición.

También "Melusina"es un profundo drama en el
que interviene el amor. Un idilio que se extingue a causa de los tremendos asedios del Destino. "El escándalo
del Hidalgo Ernesto", es una novela pobre y mediocre
carente de interés.

Leo Perutz, escritor praguense de ascendencia sefardita, es un magnifico narrador. Sus mejores novelai:;
son, "El Marqués de Bolívar" sobre la ocupación napoleónica en España, donde aparece el judío errante. Sin
embargo, creo que Perutz abusa de lo sobrenatural e11
algunos de sus escritos. Es más digna de elogio "El
Maestro del Juicio Final", que irradia un maravilloso
simbolismo acerca de la pasión creadora del artista en
-este libro bajo la forma de una droga mortal que ar~astra a los que hacen uso de ella, hasta el delirio y la.
muerte trágica. "El Tizón de la Virgen", es insoportable y mediocre, pero recuerda vagamente a Hoffmann
cuyos personajes oscilan entre la realidad y el ensueño.
El escritor praguense que más fama ha alcanzado
en nuestro tiempo y despertado un gran entusiasmo en
nuestros días, mencionado ya por de Undurraga, es el
judío Franz Kafka. En él, se refleja en sus novelas "El
Castillo", •''El Proceso", "La Metamorfosis", "La. Muralla China" y otros, la angustia de nuestro tiempo, de lo
inalcanzable. La eterna búsqueda de una Providencia,
de un Dios, de una evid·encia y certidumbre del Ser que
se precipita en el vacío ... , en la Nada. "América", el
continente soñado, el Paraiso lejano, es como una esperanza para el héroe d·e Kafka, pero es arrollado, precipitado en ese mar inconmensurable del anonimato, de

30

31

Los judíos alemap.es también han dadQ magnificos
narradores. Uno de los más notables es Jakob Wassermann, quien escribió, "El Caso Maurizius", "Etzel Andergast", "Moloch", "El Hombrecillo de los Gansos"
(Historia de un músico eminente y su drama de familia)
y ''Caspar Hauser" tal vez su novela más famosa. Un extraño caso juridico-histórico semejante al de "La Máscara de Hierro". El misterio que envuelve a un joven
desconocido que se supone descendiente de un a
de las casas reinantes en Alemania, y su siniestro asesinato.

�la miseria, del fracaso. El hombre se encuentra desamparado en un mundo caótico, cruel y absurdo.
Es explicable la angustia, la, zozobra y la desesperación en que vivió Kafka. y murió a principios de este
Siglo. Su enfermedad, la tuberculosis, su incapacidad
para vivir en un mundo materialista y mecanizado donde no habla lugar para él. La incomprensión de un padre brutal, el antisemitismo reinante en torno suyo, y
finalmente el derrumbe estruendoso de su mundo, el
mundo de la pre-guerra, la calda de los Imperios Centrales donde él tenia una patria, contribuyeron a su de~
rrumbe interior y queda aislado de su familia, de eu
patria, de su Dios.
En su desesperación, pide al morir en un Hospital
para tuberculosos, a su amigo Max Brod, que queme
sus obras.
De Undurraga, piensa que el precursor de Kafka es
el norteamericano Hermann Melville, que una vez nos
regalara con su novela "Moby Dick", un tratado sobre
ballenatologla. Supone que con su cuento "Bartleby el
escribiente" anuncia ya a Kafka. Aquel joven empleado en Wall Street, que se deja morir de hambre en una
celda, porque el pesimismo y el desengaño de la existencia lo agobian.
Creo que de Undurraga padece miopia literaria, a
veces, puesto que ha ignorado a otro gran escritor y poeta norteamericano: Edgar Alla.n Poe, maestro del terror, de la angustia, de la zozobra.. Poe, si es el precursor no sólo de Kafka sino de Melville mismo.
Poe vivió en una eterna ansiedad, y sus cuentos deprimentes, oprimen el corazón del lector. Poe describe
hábilmente las esperanzas fallidas, la angustia, la desesperación. "En el Maelstroem", es una prueba de ello.
El pescador que sufre mil muertes a punto de ser de-

32

vorado por la vorágine aterradora.. Los náufragos que
saludan con alegria en "Las aventuras de Gordon Pym",
al supuesto berga.ntln que acude en su ayuda y descubren desoladamente que sólo es un na.vio que vaga a
la deriva, cuya tripulación ha perecido a ca.usa de una
epidemia. La descripción de los cadáveres sobre cubierta, es horrorosa. "El corazón revelador", "El gato negro", •''El pozo y el Péndulo", "Enterrado vivo" y "La
Mascara de la Muerte Roja", sobrecogen al lector, de ansiedad, de angustia. En Kafka, el hombre no lucha conrelatos espeluznantes, en un mundo de terror, de a.otra la fatalidad o la adversidad sino contra el aplastante mundo de la máquina que lo ha convertido en un insecto despreciable como en "La Metamorfosis", Franz
Werfel, otro judlo-alemán de Praga, osciló siempre entre su judaismo y su conversión al cristianismo. Sus libros tienen una inclinación hacia el catolicismo po.ejemplo, "La canción de Bernardette" (Santa Bernardita de Lourdes), "Estafa de Cielo", "La muerte del
pequeño burgués", "Los 40 dlas del Musa Dagh" (Historia de los armenios cristianos, que huyendo de la opresión de los turcos musulmanes, se refugian en la montaña desde donde Moisés divisó la Tierra Prometida). "La.
estrella. de los no nacidos'", es una novela de visión fu.
turista, donde nos muestra el mundo del porvenir. Según Werfel, en el futuro no quedarán más credos religiosos que la Iglesia Católica y el judaismo. Un mundo
fantástico que podria situarse en el género de 1a novela de Ciencia-Ficción.
Otro escritor praguense, es Gustav Meyrink de tendencias teosóficas. Su noveh "El Golem", es un libro
confuso lleno de filosofia rabinica y brahmánica. El titulo se lo dio con motivo de la leyenda rabinica praguense del Golem, monstruo de arcilla creado por el Rabi
Yehouda Loew Ben Betzalel en el Ghetto de Fraga. El
Rabi le dio vida por artes cabalísticas y el monstruo se
convirtió en una amenaza para la ciudad sembrando el
terror a su p:1so, hasta que su mismo creador lo destru-

33

�yó.

•''El Monje Blanco", es una fantasia teosófica.
. Es lamentable que un comentarista judio, el Dr.
Hugo Grümbaum intente comparar "El Golem", con la
grandeza del "Fausto" de Goethe. Sólo pensarlo resulta
risible y absurdo.
Por último, tenemos el médico júdio-vienés Arthur
Schnitzler, agudo critico de la sociedad vienesa de su
tiempo. Su novela "Amorio" trata de una joven modesta que se enamora de un joven oficial austriaco, hijo
de una familia de abolengo y finalmente se ve violada
y abandonada. "La ronda", es· un relato de libertinaje
y sexualildad, en la que los personajes se van relacionando empujados por sus pasiones y sus vicios. "La
Srita. Elisa", es un libro plagado de sensualidad y conocidas teorias freudianas respecto al sexo. "El camino
de la Libertad" es una aportación al Sionismo contemporáneo. La escritora judia Vicki Baum se hizo célebre
con sus novelas "El Angel sin Cabeza", sobre los tiempos de Goethe y •''Hotel Berlin" sobre la última guerra.
Arnold Zweig, judio de Breslau, con su "Sargento
Grischka", ha intentado en vano emular al alemán Remarque. Su novela "El verdugo", está escrita en un estilo pésimo, llena de odio hacia los alemanes.
No tiene objeto mencionar a Emil Ludwig (Cohn)·,
ni a Lion Feuchtwanger judios alemanes también, qu~

fueron más biógrafos que novelistas, aunque se especializaron en la Biografia novelada, a la manera de Stefan
Zweig.
El Señor de Undurraga ha dado princi))io a una serie de criticas tele_gráficas en uno de los opúsc.ulos de
su libro " Autopsia dé la novela", con la no-vela española de caballeria, "Amadis de Gaula", que puede considerarse la madre de la novela en prosa, a partir de la
Edad Media, pero se ha olvidado de "El satiricón" escri34

ta en ·e l primer siglo de nuestra era, por "~l árbitro de
la elegancia" el romano Petronio, favorito de Nerón nada menos. La obra describe las costumbres licenciosas y
libertinas de su tiempo, que rayan en la -sexualidad y la
homosexualidad.
En el siglo II de nuestra época, el romano Lucio
Apuleyo con "El asno de Oro",. libro lleno de fantasias
y de magia de las. hechiceras de Tesalia, en el que sobresale su precioso cuento •'' Amor y Psique" dond·e brilla
la sencillez y la claridad de estilo.
Contemporáneo suyo, es Longo "el sofista", escri tor griego procedente de la isla de Lesbos que ha legado a la Hum.anidad un tesoro de· las Letras con su primorosa novela pastoril, "Dafnis '.y Cloe" elogiada por
todos los grandes literatos. Un anior juvenil que triunfa de todos los obstáculos que le salen al paso.
Es verdaderamente vergonzoso qU:e hasta mediados
de la Edad Media surgen de la oscuridad de esta. época,
las primeras· manifestaciones literarias, si bien en forma de epopeyas rimadas como "La Chanson de Roland" ,
" El Cid", "Los Nibelungos", "Béowulf", Walthari".
" \P erceval", "Tristán e !solda", mitos de los tiempos
bárbaros que los tro\"adores transportaban al verso. Algunos criticos las consideran novEilas rimadas asi como
las e1&gt;0.,peyas antiguas, como "La Eneidá" de Virgilto
de los tiempos de Augusto César, en-que el poeta nos
narra las aventuras- del principe troyano Eneas, hijo de
Anquises y sus amores con la reina fenicia Dido.
La primera novela medioeval en prosa, es "Amadís de Gaul.a", que desencadenó en Europa un sinnúmero de novelas de caballeros andantes incorporados al
ciclo de Carlomagno Emperador .de los Francos o de
Arturo Rey de Inglaterra, la Mesa Redonda y el Santo
Grial.

35

�En los albores uel Renacimiento surge el italiano
Boccaeeio con su libro ''El Decamerón", serie de cuentos en prosa, lleno Je ,s ensualidad y de aventuras alegres y picarescas.
El poeta inglés Chaucer lo imita en su libro "Cuentos de Canterbury", en verso. Fruto de las novelas de
Caballería, el italiano Lodovico Ariosto, escribe su epop·e ya "Orlando el Furioso", y su • compatriota Torcuato Tasso, compone su "Jerusalem Libertada", cuyos héroes son: de la primera, Rolando, sobrino d_e
Carlomagno; y de la segunda, Godolfredo de Bou1llón.
Rabeláis escribe en esta época su novela de prosa,
"Gargantúa y Pantagruel" en que se mezcla la sátira,
la picardía, la fantasía y la obsenidad.
Dos humanistas ingleses, Thomas Morus y Sir Francis Bacon de Verulam, con motivo del entusiasmo por
Platón, su "Tiemeo" :r su "Critias", que en sus "Dialogos" pregonan la existencia del desconocido Continente
"La Atlántida", publican sus novelas moralizantes Y
ejemplares, "Utopía" y "La Nueva Atlántida", con
resononte éxito.

revolucionará no sólo las letras espaúolas sino las del
mundo entero. "El Ingenioso Hidalgo, Don Quijote de
la Mancha". Undurraga tiene razón cuando dice que
Don Miguel CeTvantes de Saavedra ha preparado ordenadamente el plan dfl su novela. Así, Don Quijote de
la Mancha, el Caballero más famoso de la tierra, sale
a lidiar por el mundo, a enderezar entuertos y reparar
.injusticias. Don Quijote, nuevo Cid Campeador, es el
símbolo del idealismo humano y de los más altos valores del espíritu.
Los desengaños de Don Quijote son los de todo
idealista en pos de una meta elevada, pero sus reveses
y contratiempos no l•:&gt; desaniman, muy al contrario parecen ser un estímulo para seguir adelante, Don Quijote, breve luchador en, este mundo materialista, p_uede
simbolizar el mismo Cervantes agobiado de fracasos y
contratiempos, o la España Caballeresca que cubierta
de gloriosas hazañas. sucumbe finalmente en el curso de la Historia. "'Don Quijote de la Mancha", es hasta ahora el libro más leido y comentado desde su aparición después de la Biblia.

El Príncipe Don J·uan Manuel, publica en España
su "Conde Lucanor", serie de cuentos morales. Un oscuro soldado español que ha intervenido en la gloriosa
batalla de Lepanto, ·escribe ,e n la prisión, un libro que

Se dijo que había sido escrito para ridiculizar las
novelas de caballeria y enalteció en cambio el espiritu caballeresco. Las otras obras de Cervantes son poco conocidas y leidas. Son apenas mencionadas sus Novelas Ejemplares como "El Licenciado Vidriera", "El
Coloquio de los Perros", "La Gitanilla", qué son más
bien relatos o narraciones cortas. Sus novelas monumentales como "Los trabajos de Pérsiles y Segismunda" y " La Galatea" de indole pastoril, apenas circulan
en Antologías para eruditos cervantinos. " Don Quijote", fue su obra cumbre, y sólo con ella obtuvo el triunfo. Un tal Fernández de Ave llaneda, intentó lidiar con
el ingenio del sublime Manco de Lepan.to escribiendo
las av-enturas de otro Don Quijote, que es conocido como "El Quijote apócrifo", sin alcanzar el éxito del o-

36

37

Estamos en el siglo XVI. Desde fines del siglo anterior, Juan Gutenberg, un alemán maguntino, ha inventado las piezas móviles para la imprenta, que ha
ce posible la difusión dé las Letras. Nos encontramos
en pleno Renacimiento, en el florecimiento de las Artes europeas y el 111ovimiento de la Reforma está en
marcha.

�riginal y ha quedado prácticamente oscuro e ignorado.
Otra novela que tuvo éxito en el siglo XVII, fue "La
Princesa de Cleves", de la escritora francesa Madame de
Lafayette, en que describe con pulcritud la corte de
Francisco I Rey de Francia y su amante Diana de Peitiers. Es digna de mención también la novela humoristica y fantástica de Cyrano de Bergerac, "Viaje a la.
Luna" e "Historia cómica de los imperios del Sol". Sin
duda alguna, ésta, inspiró a Jonathan Swift el clérigo,
politico y escritor irlandés que publicó con gran éxito
entre la juventud, sus "Viajes a Gulliver", &lt;le tendencia moralizante y politica. Las historias de viajes están a la orden del dia, el inglés Daniel de Foe, escribe su "Robinson Crusoe" muy elogiado por el Sr. de
Undurraga. Todos hemos sido Robinson y hemos naufragado alguna vez on la vida, luchando por reedificarla. Daniel De Foe, no sólo escribió este libro sino también otros que han quedado en la obscuridad, salvo "La
Historia de Moll ~,landers" novela picante y frivola
que inspirará otras en este siglo licencioso como "Fanny
Hill", "Memorias de una cortesana", del inglés John
Cleland, que el autor escribió en la prisión donde se
encontraba recluido por deudas. "Fanny Hill", es una
novela que raya en la pornografía y en la obscenidad
y que tuvo algún éxito entre las mentes obtusas, pero
que la valió persecuciones al que la escribió. El siglo
· XVIII, nos da escritores a la altura del Abate Prévest,
con su "Manón Lescaut". Es también la vida de una
cortesana, pero está narrada de una forma más prudente, con ci'erto romanticismo y picardia, relatándonos el autor de los desventurados sinsabores sufridos
por el Caballero Desgrieux, amante desdicñado de la
libertina Manón. Diderot escribe en este tiempo "Ln.
monja", novela que describe la prostitución y libertinaje delo s conventos. En esta época, Francisco Arouet, mejor conocido como Voltaire, se incorpora a la
novela picaresca francesa con su "Cándido", en que es
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libremente satirizada la sociedad de su tiempo. Sus novelas "El ingenuo" y "Zadig", pertenecen también a
este género, pero la primera. de éstas, ya anuncia a
Chattea.ubriand con su mención de las colonias francesas en América. "Zadig" recuerda los cuentos de "Las
Mil Y una. Noches", traducidas por Gallan d. Hemos olvidado a. dos grandes autores del siglo XVII en Fenelón, preceptor del Delfin, con su novela pedagógica
"Las aventuras d-e Telémaco", en la que con claridad
de estilo nos narra las aventuras del hijo de Ulises, en
busca de su padre. La otra celebridad es René Le Sage
con su novela picaresea. "Gil Blas de Santillana". Este
escritor muy Influencia.do por los españ.oles, y las aventuras de su héroe, recuerdan las del hispano "Guzmán de
Alfara.che", de Mateo Alemán y las del "Lazarillo de
Tormes". Volviendo al siglo XVIII, nos encontramos con
que el romanticismo europeo está en marcha. Bernardine de Sain - Pierre puede considerarse como uno d-e
los precursores del romanticismo francés con su novela
f amosa, "P:a.blo Y Virginia". En ella, ' el culto a la
naturaleza, el amor, la juventud, y sus descripciones
de las colonias francesas en América, augura ya la alborada de este movimiento literario.
Otro escritor que del clasicismo emigra al romanticismo, es el filósofo y novelista suizo-francés J-ean Jacques Rousseau, cuyas teorias filosóficas precipitaron
la Revolución Francesa. El Ginebrino, como era llamado. en su tiempo, se considera un -escritor pre -romántico con su .Julia o "La Nueva Heloisa". novela epistolar qu-e nos habla de los amores de .Julia Wolmar
Y Saint - Preux, su preceptor. En ella hay ternura y
tragedia, la pasión desbordante que ya acusa una crea- ·
ción romántica. Su novela pedagógica "Emilio" de
carácter educativo e interesante, es utilizado aú~ en
nuestros días.
En Alemania, antes del siglo XVIII, no encontramos

39

�calidad como no sean Sebastian Brand
autores d e gran
•
"
d los locos" en el siglo XVI, el alsaciano
con La nave e
•
..8 .
r
Chisteffel von Grimmelshausen con su fa.moso
imp 1. s·mplicismo" modelo de la novela picaresca, satucio 1
,
"A
la Valor" que
rada de fantasia desbordante, Y su
na
,
en los tiempos presentes inspirara el notable dra~a de
Bertolt Brecht. Lohenstein narrando la abu:r~dis1ma e
interminable novela de "Los amores d·e ~rm1mo Y T~snelda", nos confunde. Abandonado el s1gl~ XVII e mternándonos en el XVIII encontramos a Cristóba~ Martín Wieland que se distinguió como autor cl~s1co de
las letras germánicas, eminente poeta que se mmortalizó con su epopeya "Oberón", en que narra en verso
las aventuras de Huon de Bordeaux, caballero de Carlomagno. El poema, está saturado de influencia francesa y acusa la frivolidad de Voltaire Y Didorot. 1:lscribió también una r:.iediocre novela en prosa muy mfluenciada de la picardía ítalo - francesa. "Kox-Kox
y Quiquetzal", se desarrolla en las tierras primitivas
de México, después del diluvio universal. Son como los
.
Adán y Eva mexicanos, que también son interrumpidos en sus amores idílicos por un Satán de dicha raza.
Sin embargo, a fines del siglo XVIII, surge un
grupo de jóvenes escritores alemanes impulsados con
el fin de mejorar las letras germánicas. El grupo lleva el nombre de "Sturmund Drang" (Tormenta e ímpetu), titulo tomado de un drama de Klinger, inte·
grante de esta agrupación, quien también escribió una
mala novela basada en una leyenda histórica, titulada: "Vida, muerte y condenación del Dr. Fausto".

., patria. Goethe que entonces cruza por una crisis sentimental, se liber::i, escribiendo "Las cuitas del joveh
Werther", que de un plumazo habria de convertirle en
el escritor más discutido de su época. "Werther", es
una novela epistolar a semejanza de la '.'Heloisa" de
Rousseau, cuy.a influencia se nota en el libro. El culto
del autor por Ossian, Shakespeare y Klepsteck, se
revela en el curso de la obra. "Werther", reflejo de la
pofunda pasión de Goethe por la mujer que pertenece a otro, conmueve al lector, y le deprime la desesperación y el desdichado fin del jov·en suicida. Este libro
causó tal revuelo, que el mismo Napoleón admiraba al
creador de esta novela. Esta es un corazón bajo una
piedra, la pasión desbordante y sin medida. Más tarde, Goethe escribirá otra novela más madura, de índole pedagógica. Es ésta, "Wilhelm Meister", admiración ?e los romántico&amp;, Schlegel y Novalis y aplaudida
por el mundo entero. Wilhelm Meister, es el jovencito que huye de la casa paterna para no someterse a
la voluntad de su padre, que quiere hacer de él un comerciante, Y para entregarse libremente a sus dotes artísticas. Meister es poeta, critico y actor, preguntándose cuál es su verdadera misión en la existencia, finalmente llega a optar por la cirugía. Meister es el yo interior de Goethe, quien se preguntaba su misión y destino sin decidirse, oscilando entre la pintura, la ciencia
Y la poesía. Es conmovedora la ternura de la jovencita
Mignon por su protector Wilhelm Meister y su muerte
por amor al héroe. Su pequeño idilio "Hermann y Dorothea" se considera también u'na novela en verso.

Entre los que integran el grupo destaca un jovencito de apenas 24 años, que ya se ha distinguido por
poemas y i;¡u drama "Goetz von Berlichingen". Este
joven escritor es nada menos que Johann Wolfang Goethe que estaba llamado a convertirse en la cumbre de
la literatura alemana y el más grande pensador de su

Otra de sus novelas famosas fue "Las Afinidades
Electivas", drama psicológico y social en la familia de
un noble aristócrata alemán, en el que se acusa la influencia de Leibnitz, la cual fue muy comentada por
Byron Stendhal, Wassermann y Spangler. También Johann Paul Friedrich Richter fue un notable escritor,

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�mejor conocido como "Jean Paul" , humoristico Y cri- ..
tico sentimental. Sus novelas "Wutz de Auenthal",
" Quintus Fixlein", " Titán" , fue ron muy admiradas Y
leidas.
El prusiano Heinrich von Kleist, escritor y militar,
si llega a tener un gran éxto en sus dramas como poeta
exaltado, sus novelas me parecen insípidas, como crónicas del tiempo pasado, por ejemplo, "Michael Kohlhaas" , héroe rebelde del tiempo de la Reforma lut e rana. Lo mismo se puede de cir de Ludwig Tieck con
su "Eckbert el rubio" y "'Franz Sternbald" , etc.
El suabo Friedri~h Holderlin, indiscutible poeta,
nos ha legado en ''Hyperion", una novela llena de ter- ,
nura, sensibilidad exquisita y un profundo culto al Art e clásico. La pi:ofundidad de sus conceptos, llevan una
claridad elogiable. El barón Friedrich von Hardenberg,
que firmaba con el seudónimo de Novalis, es tan gran
poeta como novelista. Su meta era elevarse hasta Goethe. Es el más grande del circulo de poetas románticos
alemanes. Revela un elevado lirismo en su novela
"Heinrich von Ofterdingen", lamentamos que su temprana muerte (29 años), haya dejado trunca su obra. El
"Ofterdingen", ha dicho un critico, es una novela para
poetas. Se pierde tal vez en relatos medi'evales, Y en el
culto a los héroes del pasado.

El barón silesiano Josef Karl Benedickt von Eichendorft, es uno d·e los más brillantes poetas románticos a lemanes. S'e distinguió como combatiente prusiano en las
guer r as napole ónicas, y su poesía est á llena d e añoranza de sus años juveniles y su prosa acusa una gran
s ensibilida d y un gran lirismo. Su más famosa novela
es "De la vida de un tunante", en la que un joven pícaro y vagabundo recorre diversas tierras del Imperio
germánico y finalmente encuentra protección y fortuna. Este libro ha influido notablemente en l a obra de
Hesse y de Geissle r .
.Sus cuentos fantásticos "Hé chizo de Otoño" y "La
estatua de piedra", llenos de la mágico y sobrenatural,
han influido hasta en poetas extranJeros como por ej emplo, en "La Venus de IIIe", del francés Próspero
Me,rimée.

Del poeta judio - alemán Heinrich Hein, podemos
decir que es un admirable poeta y excelente narrador en .
sus "Cuadros de Viaje" y en su "Salón", hablando de
los mitos germánicos, pero no es novelis ta. Lo ha demostrado en sus "Noches Florentinas" una fantasía a
la italiana. Su culto por Napoleón es inmenso. Lo revela en su libro " El Tambor Legrand" . Su única e inconclusa novela fue "El Rabino de Bacharach". ''El Rabino
de Bacharach" , es una n_o vela, que narra l a vida en los
Ghettos del Rhin, y la odisea de los judíos alemanes.

Otro destacado escritor alemán es el poeta Ernst
Theodor Wilhelm Hoffmann famoso por sus cuentos
fantásticos. Realmente l os cuentos de este autor prusiano y conciudadano de Kant, son cuentos de critica
de arte, cuentos históricos, cuentos infantiles y cuentos macabros. Su más bella novela corta es "El Dux y
la Dogaresa" en que evoca la trágica figura del Dux
Ma rino Falieri y los amores de su joven esposa Annunziata con el humilde Antonio. En "La Señorita Scuderi", se remonta hasta la época de Luis XIV y anuncia
ya la novela histórica francesa de Alejandro Dumas.
En " Los Elixires d-el Diablo", novela muy extensa, el
tema recuerda el del inglés Mate w Gregory Lewis, autor de la largísima y macabra novela "El monje" , muy
mencionado en los círculos literarios británicos. El sueño y la realidad se suceden en la narración y acusa una
imaginación exaltada y desbordante. Sus otros cuentos
" El Jarro d·e Oro" y "Cascanueces" que tomó Tschaikowsky para su famosa suite. "El hombre de la Arena", influyó en la ópera-ballet "Los cuentos de Hoff-

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�mann" de Jacques de Offenbach y en el ballet de Delibes, "Coppelia".' El siniestro Coppelius de "El Hom•bre de la Arena" se consideró mucho entre los románticos.
Su leyenda histórica "La lucha de los cantores",
esta basada en las luchas liricas d·e los Minnensingers en
el Wuartburgo en Thuringia, ·e n los tiempos de Landgrave Hermann, suegro de Santa Isabel de Hungria e intervienen en el relato, el cantor Heinrich von Ofterdingen, el mago Klingsohr y Wolfram von Eschenbach.
En su texto se inspiró Wagner para componer su ópera "Tannhauser". "El mayorazgo o la puerta Tapiada'' es un tema de intenso dramatismo en el que una familia de buena estirpe, lucha por no sucumbir, hay en
ella hechos siniestros, macabros y trágicos. " Las minas
de Falún", es un drama en Suecia, en que intervienen la
fantasia exaltada de Hoffmann y su inclinacion por lo
sobrenatural. Su "Don Juan", es una cuidadosa critica
del "Don Giovanni" de Mozart" y el primer estudio d&amp;
la personalidad del Burlador de Sevilla creado por Tirso de Molina. Hoffmann es un magnifico critico de Arte,
ya sea en literatura, música o pintura y como tal se revela en sus cuentos.
Friedrich De la Motte - Fouqué, Barón d·e Tonnay
-Boutone, joven poeta prusiano y ex - combatiente durante las guerras napoleónicas, descendiente de emigrados hugonotes de Normandia y de las más pura esti-pe de la aristocracia sajona, se distinguió en su tiempo
por su nítida novela "Ondina" en la que se remonta a la
leyenda germánica medi-eval de los espíritus elementales. Hoffmann, que además de renombrado escritor Y pintor era músico notable, compuso una ópera con este motivo, misma que hasta ahora, se ha extraviado.
Ludwig Achim von Arnim, ex - oficial del ejército

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prusiano en esta época, y destacado poeta, escribió algunas novelas fantásticas. ''Los guardianes de la Corona", con un ·alegaj;o sobre la legitimidad imperial de
los Hohenstaufen. "Isabel de Egipto", una leyenda gitana, y "La Condesa Dolores", una tragedia de la aristocracia de su tiempo. Rene, en su libro "Alemania", nos
lo muestra como un pésimo narrador, aunque otros criticos lo mencionan como escritor d e altos vuelos.
Clemens Brentano, cuñado de Von Arnim, colaboró
con éste en algunas creaciones literarias. Ni su novela
"Godwi", ni su "Historia del bravo Kasperl y "La bella Annette", han trascendido. La primera se ha hecho
popular por su leyenda poética de "Lorelei" utilizada
más tarde por Heine en su balada famosa, Annette .on
Droste-Hiilsthoff, eminente católica célebre por su novela costumbrista "El Haya de los judios".
El escritor autriaco Franz Grillparzer, excelente narrador en sus novelas cortas "El monasterio de Sendo~
mir", una tragedia conyugal en una familia de abolengo, y "El músico pobre", un drama sentimental.
Hemos pasado por alto algunos actores del siglo
XIX de alguna importancia como el poeta y novelista
Eduard· Moericke, con su novela de tema histórico,
"El Viaje de Moz.art a Praga", una creación muy
delicada en que se consagra como un excelente narrador. También el famoso escritor bohemio Adalbert
Stifter con su novela "Alta Selva", en la que describe
con lujo de detalles, los bosques de su patria y los lugares pintorescos. El tema, saturado de leyenda, es un
episodio d-e la$uerra de treinta años. El amor irrealizado
entre un caudillo sueco y la hija de un noble alemán,
desemboca en tragedia. Rodolfo Wiyss, se popularizó
con su novela "El Robinsón Suizo" , en que el escritor
helvético nos muestra las penurias de una familia de
náufragoss que viven como robinsón.
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�El padre Cristobal Schmit, escribió en una forma
amena para la juventud sus cuentos y novelas sobre el
pasado germánico. Se destacan entre eúos, "Genoveva
de Brabante", y "Rosa de Tannenburgo", plagadas de
ejemplos edificantes. El judío - alemán Berthold Auerbach con sus "Cuentos de la Selva Negra", y Peter Hebel
con sus "Relatos de Suabia", adquirieron renombre como narradores de la vida rural. Sus personajes son
siempre campesinos y rústicos con sus ocurrencias chispeantes. George Moí'itz Eberz eminente historiador
destaca en, sus novelas históricas "Las Hermanas" "La
Hij.a del Rey de Egipto" . "Warda" y otras.
Gottfried Keller, escritor suizo, adquirió la popularidad con sus "Leyendas" medioev.ales, germánicas
y latinas, y con su admirable novela "Enrique el Verde". Otro suizo, Conrad Ferdinand Meyer destacó también en las letras alemanas con su epopeya heroica
"Jürg Jenatsch", novela que habla de un héroe helvético en una lucha patriótica contra la dominación
espafiola en el siglo XVII. Escribió también con brillante estilo, "Las bodas del Monje", "Los últimos
días de Hutten" (humanista amigo de Lutero en tiempos de la Reforma) y finalmente "Angela Borgia" en
que se remonta hasta los fines de la Edad Media, en
la Italia de la célebre familia.
Karl May ocupó el puesto de Julio Verne en Francia
con sus notables relatos educativos de viajes y aventuras par.a jóvenes y su descripción del paisaje y costumbres de diversos países como el medio Oriente, Asia y América. Alcanzó gran popularida&lt;J entre la juventud con "El Espíritu de la Caberna", "Los Piratas
d-el Mar Rojo", "Aniquilados" y las av,enturas de piel
roja Winnetou y de Old Shatterhand.
Carlos Adelaido (Ad.alberto) de Chamisso, nacido

en el castillo de Boncourt en la Champafia francesa y
emigrado con sus padres y familiares a Berlin durante la Revolución, se educó desde muy niño en Alemania y se convirtió en un importante escritor alemán,
con su novela "La historia extraordinaria de Peter
Schlemihl, el hombre que perdió su sombra". Como
poeta, obtuvo algún renombre y se incorporó al movimiento literario romántico alemán.
"Peter Schlemihl", como su titulo lo indica, la novela pertenece al género fantástico y en ella, nos narra la singular historia de un hombre que le vende al
diablo su sombra por las riquezas de la bolsa de Fortunato. El diablo promete luego devolverle su sombra
a cambio de su alma.
Theodor Fontane, escritor prusiano de ascendencia hugonote, .amigo de Bismarck, fue un eminente prosista, narrador de la vida burguesa y aristocrática de
Alemania. La critica lo supone precusor de Thomas
Mann de quien hemos hablado anteriorménte. Su más
famosa novela es "El secreto de Effi Briest", drama
pasional en el seno de una ·familia de abolengo.
De los escritores alemanes contemporáneos, hemos
hablado ya al principio de este opúsculo extensamente. Sólo mencionaremos algunos olvidados anteriormente como Hans Theodor Woldscm Storm, poeta frisón que sobresalió por su novela ''El lago de Immen".
Exelente narrador, en cuya creación literaria encontramos la evocación y nostalgia de una juventud vigorosa
Taro bién Paul Heyse, descendiente de una familia de
intelectuales, poeta enamorado de Italia en cuyos cuentos s-e nota la influencia de las letras peninsulares y
mediterráneas.
Otro notable escritor alemán es Hermann Kesten
que se ganó la gloria con su novela · de rasgos biográ-

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46

•

�ficos, •·•Yo, el Rey", en que narra la época de Felipe II
de España y las intrigas de su corte. En ella aparecen
Don Juan de Austria, el Príncipe Carlos Y el Duque
Guillermo de Nassau, Priricipe de Orange Y Primer
Protector de los País-es Bajos. Las luchas religiosas, el
despotismo de Felipe y del Duque de -Alba Y las intrigas del secretario del Rey, Antonio Pérez, están bien
trazados.
Otra de sus pr_oduccion_es literarias es "Tucher el
Justo", en que nos cU'enta la gloria y decadencia de
una encumbrada familia alemana.
El ex - religioso renano Stefan Andres, que optó
por las letras de su patria abandonando su primigenia vocación sacerdotal, sigue siendo un vigorosa escritor católico y se consagra en la literatura alemana
con su novela "Utopia somos nosotros". ,Es la historia
de un religioso español renegado que se une a la Revolución franquista de 19 3 7. Hecho prisionero por los
rojos, se gana el martirio en pro de su fe Y de su causa, en manos de un fanático republicano. Otra de sus
novelas notables es "Hermano Lucifer".
Reinhold Schneider que del luteranismo pasó al
catolicismo, es un escritor realmente sobresaliente. De
su pluma brotó una vigorosa defensa de Fray Bartolomé de las Casas en su novela "El misionero y el Emperador", donde el calumniado religioso se enfrenta a
· la majestad de Carlos V.

Mundial y la segunda, las aventuras de un grupo de
jovencitos enamorados de las novelas de Karl. May.
Waldemar Bonsels conquistó los corazones juveniles
con su "Maya la Abeja" y Félix Salten (Salzmann
con su serie de novelitas sobre "Bambi" el cervatillo.
Günter Grass, joven escritor de reciente aparición,
alcanzó la gloria ascendente con su novela "El tambor de hoja de lata" a la que siguieron "Años de Perro" Y "El gato Y el ratón~'- Son relatos de post-guerra
Y recuerdos de la Alemania Nazi. La última, la más
breve, es la historia de un grupo de jóvenes estudiantes del que sobresale uno de ellos que se convierte en
héroe nacional.
Hermann Scholz, es el más joven de los escritores
alemanes, que se hizo popular con su novela "Un verano en Manitoba" en que describe con talento el desenfreno Y libertinaje en que viven las generacione;,
más jóvenes.
Entre los escritores alemanes contemporános consideramos también a John Knittel (Johan:n. Hermann
'Knittel), hijo de misioneros suizos en la India inglesa,
cuya más notable novela es " Via Mala". Es la tragedia de una familia que se rebela contra el despotismo
de su padre.

Remarque además de •·'Sin Novedad en el Frente",
escribió libros de guerra como "El Arco del Triunfo"
el libro de los emigrados y "Tiempo d•e Vivir, Tiempo de
Morir" sobre el derrumbe alemán et1 la II Guerra Mundial. Leonhardt Frank se hizo famoso en el estilo con sus
novelas "Karl y Anna" y "La banda de salteadores".
La primera es una evocación de la Primera Guerra

~l alsaciano René Schickelé era un excelente narrador que reunía la claridad del estilo francés y la
profundidad alemana. Sus más notables novelas , son
"La herencia en el Rhin" y su famosa " Mi amiga Loo·•
que recuerda "La Da_ma de las Camelias" de Dumas.
También ha. figurado el escritor humorita Erich Kaestner con sus novelas: "Emilio y los Detectives" "Fabían" Y "Tres hombres en la Nieve". El judio aus-

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�triaco Hermann Broch, alcanzó los elogios de Thomas
Mann con su "Muerte de Virgilio", en que evoca los
últimos momentos del eminente poeta latino en la
que se le puede atribuir alguna genialidad.
Robert Musil, austriaco también, se hizo célebre
con "El Hombre sin cualidades" y "Desventuras del
estudiante Toernless" en la cual revela la homosexualidad y depravación reinante en los internados.
El berlinés Günther Birkenfeld, con aguda psicología m-qestra la degeneración d·e los barrios bajos de
su ciudad natal, en su novela "Un cuarto en Berlin",
en que nos narra con sorprendente estilo, la ~istori~
de una familia humilde cuyos integrantes, la Jovencita Lenchen y su hermano Paul Schwarzer, mantienen
relaciones incestuosas. Ambos son hijos de una pobre
viuda de la Primera Guerra Mundial que a duras penas puede sostenerlos, mientras la hermana mayor se
entrega a la prostitución.
Horst Wolfram Geissler, se popularizó con su libro
"El querido Agustin", basado en la conocida Y difundida canción alemana. Su singular Gustl, recuerda
las novelas de Eichendorff.
Wilhelm Meyer - Foerster, escribió una delicada novela evocadora, "En el viejo Heidelberg", donde escribe las alegres actividades de las corporaciones estudiantiles y el amor imposible entre un príncipe Y una
bella y humilde jovencita. Walter Bloem, capitán de
la 12 Ava. división de granaderos de brandenburgo,
escribió su novela "Ofensiva" sobre la invasión de Bélgica y Francia durante la Primera Guerr.a Mundial.

lirismo y profundidad, en la que narra la vida de los
pasajeros a bordo de un navío que viene de América
hacia Alemania.
Günther Weisenborn, destacado ensayista, dramaturgo e incansable narrador, en su novela "Persecución"
nos cuenta la vida de los miembros de la resistencia'
alemana durante el Régimen Nazi y el sentimiento de
culpabilidad de un delator.
El joven escritor Walther Jens, en su novela "El
Ciego", nos habla de los arraigados sentimientos de
culpabilidad criminal, en el alma del pueblo alemán,
después de la última Gran Guerra.
Gertrud von Lefort, escritor.a alemana de origen
hugonote, se convirtió al catolicismo y escribió las más
bellas narraciones inspiradas en su nueva fe. "El Papa
del Ghetto", es una visión de la Roma medieval. En un
cuidado estilo de Crónica del pasado, narra la historia
de una familia judia convertida al cristianismo y uno
de sus miembros llega a elevarse al pontificado.
En "El Velo de Verónica", evoca la Roma antigua
y la Roma cristiana con una delicadeza admirable. Finalmente su novela "Esas Bodas de Magdeburgo" narra la destrucción y saqueo de esta ciudad alemana dura~te la Guerra de Treinta Años. Ina Seidel, otra eminente escritora, en su novela "El Hijo", nos ha dado un profundo concepto del significado de la Maternidad. Una Madre que todo lo sacrifica por su hijo, hasta su propio destino que podría haber sido brillante.

Hans Egon Holthusen es uno de los más • jóvenes
escritores alemanes. Ensayista y poeta influenciado
por Rilke, escribió su novela "El Buque", exenta de

Johanna Spyri con su tierna y delicada ''Heidi" ,
conquistó millares de corazones juveniles. Intentó
continuar su ciclo pero sin éxito en sus otros libros,
"Otra vez Heidi" y "Los hijos de Heidi".

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51

�L.os combatientes de la última guerra nos han dejado también una vasta literatura. Uno de los más
destacados fue Hans Hellmuth Kirst que en su novela.
"La original rebelión del Cabo Asch" nos muestra que
la férrea disciplina prusiana, fue a veces humanizada
en el ejército alemán por la justa rebeldia de. sus integrantes. Continuó sin éxito el mismo tema en otros
de sus libros. Casi es ignorada su novela costumbrista "Dios duerme en Masuria" y su fatídico libro profético sobre la futura guerra atómica, "Nadie escapará". Albrecht Goes que fue capellán del ejército alemán, escribió su novela "Noche Angustiosa", con brillante estilo narrando. la última noche de un condenado a muerte por de.s ertor.
Ahora hablaremos de Richard Kaufmann, miembro de la marina de guerra alemana, con su novela- •''El cielo no _paga dividendos", en que evoca los
sucesos que precipitaron a su patria en una guerra
destructora y fatal. Es la vida de un oficial que del
bienestar y la dicha se ve arrojado eri la tragedia desesperante de haberlo perdido todo. No hay en ella acusaciones ni culpables. El narra, con una serenidad
sorprendente, la historia de una Alemania del pasado
precipitada en la fatalidad.

Gehena visitada en otro tiempo por Orfeo, Ulises, Eneas, Gilgamésh y Dante? ¿Es aquel frío siniestro,
el Leteo el río del Olvido, que rodea la ciudad como
una muralla inexpugnable? Alli, el protagonista encuentra a los seres queridos desaparecidos anteriormente y la dulce amada por la que está dispuesto a
luchar y libertarla como Orfeo a Eurydice.
En una lóbrega ciudad en ruinas, un pueblo sin voluntad y sin esperanza sometido a un régimen despótico, un orden inhumano que los empuja a la destrucción y a la nada. Esa ciudad es nuestro yo interior
donde nos refugiamos cuando todo sucumbe en torno
nuestro. En esta novela, Hermann Kasack mira hacia
atrás, al terrible pasado inmediato, es una concepción
alegórica de una época conjurada con visiones del sino
de la destrucci.ó n interior. Es plasmada esa época fatal en que los valores se han derrumbado y sólo existe
la desesperación en Alemania.
Alli la conciencia se resiste todavia a morir enmedio de un pueblo y una nación, destrozados, condenados a desaparecer. Si Remarque nos dio una nueva
"!liada" y Thomas Mann un nuevo "Fausto", Kasack
nos ha dado una versión muy moderna de "La Divina
Comedia" inspirado en la tragedia y el amor.

Por último hablaremos ,,obre el gr.an escritor prusiano Hermann Kasaek nacido en Potad.aro en 189~ Y
.muerto en 1966 poco conocido hasta 1947 en que se
consagró con su novela "La ciudad detrás de.l rio". que
lo ha colaca&gt;d&lt;0 a la altura de l9s Mann, los Kafka Y
Joi;¡ Hesse. Su admirablé y sobrecogedora visión del
mundo ultramontano, le ha conquistado el asombro de
las nuevas generaciones. · El héroe de ese libro de
'Kas,ack, se encuentra de pronto en la "ciudad" de los
m~ertos, una ciudad en ruinas, cuy9s habitantes. son
moradores supt_e:i:_ráneos. ¿E!:! ésta, la ant\gua Hades o

Herm~nn Kasack ha escrito otras novelas de menor importancia. Un de ellas, es ••'Falsificaciones", en
la que la adquisición de obras de arte falsificadas sirve de diagnóstico a la época. Se pregunta Kasack, porqué los valores como el he.roismo, el patriotismo y la
libertad deben de servir a los intereses brutales de los
demagogos dictatoriales. En su otra novela "La gran
Red", simboliZ,a el paso de la realidad a la irrealidad,
el juego de la ficción .a la fatalidad trágica. Los críticon literarios Werner Bock y Karl August Horst han
honrado con su elogio y admiración a este eminente

52

53

�casi suprimidos. Ahora hablaremos un poco de las demás naciones.

escritor germánico.
Los autores alemanes pugnan siempre en sus creaciones hacia lo subjetivo y lo metafisico Y se profundizan en el mundo interior del Hombre, alcanzando asi
la universalidad. Los escritores de otras nacionalidades
especialmente los de raza y cultura latinas, son más
objetivos. Sus metas son la solución de problemas inmediatos y accesibles.
Alemania que ha contribuido a la Humanidad, tanto en los campos del Arte, la Ciencia y la Técnica, se
ha visto perjudicada por su espiritu bélico Y su militarismo recalcitrante, que le han empujado Y.ª a tantas guerras desastrosas y catastróficas que la han destrozado, dividido, mutilado y ha estado a punto d,e desaparecer como nación. Si un día, esto sucediera, quedaría siempre en pie, el invencible espiritu germánico Y
su excelsa obra cultural.

.

Ahora, Alemania, dividida y ffl:Utilada se levanta
en un esfuerzo sobrehumano como una nación pacifica, lesionada por los pasados conflictos. En la voz del
escritor alemán Theodor Plievier, se nota la angusita•
de un patriota que clama al final de pasada guerra,
en las últimas páginas ·de su libro inmortal "Stalingrado":
· ." Este pueblo, en su profunda noche, debe
de ser conducido al amanecer de un nuevo día.
Su voz no debe de apagarse en el concierto de
Za totalidad de los pueblos, ni sus colores deben
quedar al margen del arco iris del conjunto de
las nao.iones todas. ¡ Alemania debe de sobrevivir
a este hundimiento F'

Me he extendido tanto ..en la literatura alemana
porque el caso lo ameritaba, y vemos en tantas antologias y libros de critica literaria, los autores alemanes
54

Entre los ingleses, desarrollaron en el siglo XVIII
como novelistas, el irlandés Oliver Goldsmith con su novela muy elogiada por Goethe, "El Vicario" de Walkesfield y su compatriota Laurence Sterne con Tristram
Shandy", d,e la que Stendhal hizo un caluroso encomio
sobre todo un capítulo "Viaje Sentimental", en el que recuerda a Richter. Supongo que el Sr. de Undurraga·,
no habrá visto un par de judíos encubiertos en estos
escritores, ya que tanto apellidos como el de su compatriota Bernard Shaw, sop. con frecuencia usados por
los hebreos.
El escocés Walter Scott, muy denigrado por el Sr.
de Undurraga al que no le falta razón, se hizo muy
popular en su tiempo con la novela histórica. Sus libros han sido muy utilizados en los films hollywoodenses. "Ivanhoe", que aún puede entretener a los jóvenes, es una verdadera birria. El héroe central, Wilfrido de Ivanhoe, aparece sólo al principio y al final
de la obra, en la que intervienen todos los héroes legendarios de Albión, como Robin Hood y Ricardo Corazón de León. Su novela "El Pirata", mantiene más
en suspenso la atención del lector con su complicada
trama, a pesar de sus largas y cansadas descripciones.
"Waverley", es semejante a sus demás novelas. Inmensamente largas y soberanamente aburridas e intrascendentes. Tómese cualquiera de ellas, desde "El monasterio", El Talismán (con la participación de Ricardo Corazón de León en la Cruzada), "La novia de
Lammermoor", etc.
La nov-ela inglesa de este tiempo hasta la mitad
del siglo XIX, realmente es intrascendente. Podríamos
decir 9ue es literatura para jovencitos. A este género
pertenecen Robert Louis Stevenson con "La Isla del
Tesoro", "La F'lecha Negra", '''El Príncipe Otto", "El
55

�=

Club de los suicidas", ''El dinamitero", etc. aunque
con "El extraño caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde" y con
"Markheim", inicia ya la novela psicológica, sobre ~l
dualismo del espíritu humano. Otro célebre escritor
inglés, es Rafael Sabatini, con sus historias de piratas
y aventureros. Tal podemos decir de "El Capitán
Blood", '''El Cisne Negro", "Scaramouche" y otras. Se
inicia la literatura fantástica y macabra con "El Monje" de Mathew Gregory Lewis, "El Vampiro" (Ruthwen de William Polidori, secretario d-el poeta Lord
Byron. "Frankenstein" de Mary Shelley, esposa del
poeta del mismo apellido. El tema de esta obra recuerda la leyenda del Uelem de Praga y los homúnculos
de los alquimistas medioevales.

.

También estan incluidos, "La botella fantástica"
y "El Profanador de Tumbas" de Stevenson, "Drácula" del irlandés Bram Stokker que es una verdadera
enciclopedia del vampirismo, y su compatriota Joseph
Sheridan Le Fanu, con su novela "Carmilla" , que entre paréntesis, -es una verdadera obra de Arte, y finalmente, "El Buque Fantasma" del Cap. Frederick
Marryat.
Es un autor más serio y digno de considerarse,
Lord Bulwer Lytton con su novela histórica "Rienzi",
un retrato psicológico del famoso tribuno roman9, y
"Los últimos dias de Pompeya", conquistó la fama de
buen autor, lo mismo su otro libro "Zanoni", de indole ocultista y teosófica. Su cuento de terror "La. casa
embrujada", es estremecedoramente pavorosa, pero la
echan a perder sus conclusiones teosóficas al final de
él.

wick", en que narra la primera, el ascenso de un joven ambicioso en la segunda, las aventuras de los
miembros de una simpática organización. La "Historia en dos ciudades", es una novela fascinante cuya
trama se desarrolla en Londres y luego en Paris durante la Revolución Francesa. Es la historia de un abogado británico, alcohólico y deshauciado por sus
compañeros, que por amor a una bella dama salva marido de ésta, un joven aristócrata francés a~usado primero de espía ante los tribunales ingleses, y más tarde llega al sacrificio de ocupar su lugar en la guillotina para calmar la sed de sangre de las turbas desenfrenadas.
Los personajes de Dickens, son seres de la • calle,
no héroes gloriosos, pero hay en ellos, ternura y simpatia. En las novelas de Dickens, vive el alma del
pueblo de los desamparados. Tal vez su infancia desdichada, lo empujó a mencionarlos en sus obras. Chesterton, gran admirador de Dickens, lo elogia como un
escritor de libros de Navidad. Efectivamente. Sus
"Cuentos de Navidad", son fabulosos. entre ellos vale la pena mencionar el •''Cántico de Nochebuena": "El
Grillo del Hogar", "El Embrujado" y otros. Dickens
tenia un profundo concepto de esa gran festividad cristiana que ha todos nos ha conmovido.
Al Cardenal Wiseman c,on su "Fabiola o la Iglesia cfo las C::i.tacumbas", de Undurraga, lo ha mencionado como un autor depojado de poesía. y tiene razón.
El libro es pobre y mediocre. Su mención del martirologio cristiano en el tiempo de la Roma de los Césares
no lo salva. Los mismos religiosos la han tachado co~
mo novela de ningún valor.

Charles Dickens, es un escritor más profundo a
pesar de su origen humilde y su educación. casi autodidacta. Se ganó la gloria en las letras inglesas con
''David Copperfield" y con "Los papeles del Club Pick-

William Makepeace, ha obtenido la gloria con su
novela "Memorias de Enrique Esmond", en que se remonta a la época de la lucha por los Estu.ardos en In-

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�glaterra. El capitán Esmond, después de combatir con
denuedo por el pretendiente a la corona, lo abandona
al descubrir en él, un individuo frtvolo y sin ambición..
Su novela costumbrista "La Feria de las Vanidades",
inspiró una ópera del compositor prusiano Fritz von
Flotow: La encantador.a "Martha".
Osear Fingal O'Flaherty Wilde ( Osear Wilde) ) , ha
eido uno de los más grandes escritores ingleses a pesar de su origen irlandés, sus excesos y escándalo entre homosexuales. La más famosa novela de Wilde, es
"El Retrato de Dorian Gray", de índole psicológica,
en que la desbordante fantasía del autor, su estilo de
esteta y su claridad admirable la ha llevado a la cumbre de las letrass británicas. Son elogiables también
sus novelas cortas no exentas de humorismo Y fina ironía, "El fantasma de Basckuerville" Y ""El crim~n
de Lord Arthur Saville". Sus cuentos cortos, son de
una delicadeza extrema y de una belleza nítida.". "El
Príncipe Feliz", "El Ruiseñor de la :J:tosa", "El Cumpleaños de I.a Infanta", "El Pescador, y su Alma" "Ego te
absolvo'', "El joven Dey", y otros, seducen, encantan
y conmueven. Es un verdadero poeta.
Hemos olvidado mencionar al poeta Thomas Moore,
amigo de Byron y su pequeña y notable novelita "El
Epicúreo", en que nos lleva a la antigua Roma de los
césares y los sacrificios e inmolación de cristianos, en.
que un joven de la escuela de Epicuro, abandona esta
doctrina para abrazar la Fe cristiana y seguir a su
amada.

mes Mathew Barrie con su novela "Peter Pan y Wendy". Entre los precursores d·e la novela de misterio figura Sir Arthur Connan Doyle, quien se hizo popular
con las aventuras de su creación detectivesca Sherlock
Holmes. Su obra maestra es "El sabu~so de los Baskerville", intresante y aterradora. Connan Doyle era de
una fecundidad prodigiosa y de un estilo muy objetivo.
H. Rider Haggard distinguido escritor británico por
sus novelas eruditas sobre la antigüedad se hizo famoso con su novela "Ella" ("Ayesha") que influyó en
Pierre Benoit con su "Atlántida".
David H. Lawrence, escritor revolucionario inglés,
escandalizó a la sociedad británica con sus producciones literarias de índole combativa pretendiendo abatir la hipocrecfa. y los intereses creados señalando los
errores de esa sociedad y su oculta corrupción. Sus novelas más famosas, son ''La Primera Lady Chatterley",
''El amante de Lady Chatterley", "La mujer que se
fue a caballo", "El resucitado", y otras. Lawrence, ha
arrancado de cuajo la máscara de una sociedad podrida
y ha mostrado la fuerza de los impulsos sexuales en
la humanidad, sin verlos. Viajero infatigable y poseedor de una vasta cultura, Lawrence es una de las figuras más importantes de la literatura inglesa contemporánea. Un novelista inglés Henry Miller ha tratado de continuar su obra, en sus libros "Trópico de
Cáncer" y Trópico de Capricornio". Entre los narradores de aventuras para muchachos, podemos mencionar a Wren, autor de "Beu Geste" con el tema de la
legión extranjera en Africa. Obtuvo con ella gran popularidad y éxito.

Entre 10s que escribieron libros para muchachos,
es verdaderamente extraordinario, el novelista Lewis
Carroll de "Alicia en el Pais de las Maravillas" Y "At.ravés del Espejo", verdadero poeta de la juventud Y
precursor entre otros de los escritores surrealistas.Otro que se le asemeja e.sel magnifico narrador Sir Ja-

Podemos mencionar como escritor de renombre en
las letras británicas al irlándés James Joyce, otro notable reformador nihilista, creador de la anti - novela
"Ulises", prescindiendo de la sintaxis y otras normas
gramaticales. Después de este libro que ha causado

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59

�gTan revuelo en los círculos literarios, sus más célebres novelas son ''Esteban el héroe" y Retrato del artista adolescente".
También se distinguió entre los escritores ingleses,
William Sommerest Maugham con sus novelas " En\.
tonces y ahora", "La luna y seis peniques" y "El filo
de la navaja". La primera nos remonta a los tiempos
del Renacimiento · y de Maquiavelo, la segunda nos recuerda el extraordinario artista Paul Gaugin que lo
dejó todo por seguir sus impulsbs artísticos, y la tercera se fundamenta en aquel simbolismo oriental que
presenta la vida como el filo de una navaja. Para el
virtuoso se va haciendo cada ve z más ancho y para
el perverso se hace más angosto aún. Maurice Baring
en su novela "La Túnica sin Costura", desarrolla un
bello simbolismo entre la vida del hombre y la · túnica
sagrada de Cristo.
A. J . Cronin es también un excelente narrador, y
se ha ganado brillantes lauros en sus novelas de las
que hace profundas criticas sociales. Sus obras más conocidas, son, "La ciudadela", "El castillo del odio",
sobre el despotismo "Más allá del silencio", sobre el
crimen "Las estrellas miran hacia abajo" "Las llaves
del R·eino". En la última, especifica como escritor católico, la verdadera misión del sacerdote cristiano y
estipula los fundamentos de una iglesia utópica.
R udyard Kipling es un magnifico escritor galardoneado en el Premio Nóbel y se ha distinguido como
inspirado poeta. "El Libro de las Tierras Vírgenes",
escrito especialmente para muchachos, contiene relatos
de gran belleza aun para adultos. La personalidad del
salvaje Mowgli crecido ·e ntre las fieras como el ''' Tarzán de los monos" de su compatriota Edg.ar Rice Boúrroughs, recuerda al Sigfrido de los "Nibelungos'' de
Wagner. La epopeya de "Gunga Din", el humilde a-

60

guador que salvó al ejército británico en la India, de
la fiereza de los adoradores de Kali, los Thugs, es maravillosa. Sus relatos generalmente transcurren en la
India misteriosa donde Kipling nació y creció, en el
aeno de una familia inglesa. Así se consideran sue
•''Cuentos de la montaña", "La litera fantástica" (un
cuento sobrenatural e inverosímil), "Kim de la India",
"Cuentos de las colinas". Otros de sus libros hablan
de las leyendas de In vieja Inglaterra, como "Las historias de Puck", "Luz en las Tinieblas" " Historia de
un pintor ciego", y "Capitanes valientes" ( de la vida.
de los pescadores).
Otro brillante narrador de literatura fantástica
es H. G. Wells, creador admirable de las novelas de
ciencia - ficción con "El Hombre Invisible" y "La guerra de los mundos".
Anthony Hope con "El Prisionero de Zenda" y
"Ruperto de Hentzau" renueva el mito de •''La Máscara de Hierro" de "El Visconde de Bragelonne" de
Alejandro Dumas, y "El Príncipe y el Mendigo" de
Mark Twain. El de la semejanza extraordinaria de dos
seres ajenos u no al otro.
Bertrand Russell, filosófo y matemático notab1e y
ganador d·el Premio Nóbel, es también magnifico narrador en sus interesantes relatos como "Satán en los
suburbios y otras historias".
Virginia Woolf como estilista, se ha destacado entre los es&lt;iritores ingleses contemporáneos, siendo sus
novelas. "Al faro" y 'El cuarto de Jacob" . Otras brillantes escritoras inglesas son Daphne Du Maurier autora de "Rebeca", y las hermanas Carlota y Emily
Bronte que escribieron ··•cumbres borrascosas", y Jane
Ayre", historias de intenso dramatismo y tragedia.

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�Graham Greene ha abordado el estilo psicológico
en sus novelas "El idolo caido" y "El cu.arto en que
se vive"; en el "Tercer Hombre", nos narra el horror
del mercado negro y sus crímenes. Lloyd Douglas, ha
renovado la novela de tipo religioso histórico con su
novela "El manto sagrado", muy inferior a Lytton, aWallace y a Sienckewicz. Es más digno de elogio el exreligioso australiano Morris West, autor de "Las Sandalias del pescador" · y "El a bogado del Diablo", en
que hace alarde de una profunda y fina psicologi.a. Robert Hugh Benson, sacerdote católico, se distinguió
con su apasionant·e libro "El amo del mundo" cuyo
protagol!ista es el anticristo y en cuyas páginas asombrosas y proféticas anuncia nuestro siglo caótico y
sanguinario, al principio del mismo.
Los novelistas norteamericanos han debutado con
Poe, del que y.a hemos hablado antes y con el admirable viajero wa·s hington Irving, incansable investigador y observador, que escribió sobre las tradiciones
americanas y europeas de preferencia macabras. Se
distingue por sus ··•cuentos del viejo Nueva York",
que recuerdan a Hoffmann, verdaderamente escalofriantes. Contemporáneo suyo y ,de Poe, fue Nathantel
Hawthorne, que se hizo célebre con sus novelas fantásticas de indole -costumbrista "La Letra Roja" y "La
casa de los siete torreones", y cuentos de la influencia
puritana, entre los que sobresale, "El joven Goodman
Brown", que es terrorifico y a la vez, una agudeza
psicológica.

Rey Arturo", '\""etdader.amente es detestable, pero el
humorismo de Twain resurge con '''El diario de Adán"
Y "El Diario de Eva": Sus "Cartas desde la Tierra" son
verdaderamente deprimentes. "El Misterioso Desconocido " , es una novela que acusa un amargo escepticimo
Y como la anterior, el diablo es el protagonista.
L. Frank Baum, hizo verdaderamente la delicia de
los niños de todos los _pueblos y de todos los tiempos,
con su precioso cuento "El Mago de Oz" que fue adaptado a la pantalla cinematográfica norteamericana.
. Entre los autores norteamericanos contempo.ráneos,
figuran entre otros, Ernest Hemingway veterano de
la primera Guerra Mundial y ganador del Premio Nóbel. Sus más notables producciones literarias son
"Adiós a las Armas", ¿Por q~ién doblan las C¡mpanas?"
. , 'El v1eJo
· · Y el mar" , y otras. La primera de indole bélica Y. en la segunda habla de las guerrillas rojas en España; nos muestra al Hombre en pugna constante con los elementos.
WILLIAM Faulkner, otro brillante Premio Nóbel,
se ha hecho famoso por sus temas de profunda humanidad "Sagrario", "Requiero por una Reclusa", "lJna
rosa para Emily", "Desciende de Moisés" y otras en
las que muestra una sagaz critica de la sociedad contemporánea con un dejo de amargura.

Mark Twain (Samuel Langhorne Clemens), se hizo famoso por sus historias humoristicas como "Las aventuras de Huckleberry Finn", "Las aventuras de
Tom Sawyer", sus cuentos chispeantes y su novela fantástica histórica "El Príncipe y el Mendigo", una leyenda ingl1esa acerca del Rey Eduardo, hijo de Enrique VIII. Las aventuras de un Yankee en la corte del

Otro critico demoledor es Sinclair Lewis, con sus
novelas "Aire Libre", "El paseo de los Olmos" "Babbitt" Y Elmer Gantry que es la historia del ch~rlatán
que tien~ el poder de seducir multitudes, el predicador calleJero que desarrolla su labor con fines lucrativos. John Erskine, fino humorista contemporáneo ha
utilizado con talento los mitos y los héroes en sus' novelas "Galahad", "Casanova" "La Vida Privada de
Helena de Troya". John Steinbeck también galardo-

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�neado con el codiciado Premio, se hizo famoso con su
novela "Al Este del Paraiso" de profundo significado
social, también descuellan "Fuerza Bruta" "Las uvas
de la ira", y "Se ha puesto la luna'' (Sobre la invasión
a.e Bélgica) y otras.
Niven Busch, se ganó la popularidad con su novela
"Duelo al sol", narrando con intenso dramatismo, la
tragedia de una vieja familia de abolengo en el viejo
Oeste, y renovando el antiguo tema de la lucha de dos
termanos por una mujer.
Quien logró plasmar las luchas de colonización del
Oeste del pais en sus fascinantes libros, fue la singular novelista Edna Ferbe r, con sus libros "Gigante" y
"Cimarrón". Esta última se ha convertido casi en la
novela clásica del Oeste norteamericano.
Frank Yerby es un fecundo escritor de raza negra.
Sus novelas más notables son "La Risa del Diablo" y
"La espada sarracena". Sus temas son variados, y en
esta última nos ha admirado la erudición y el conocimiento que tiene de las antiguas luchas medievales en
Europa como lo es la Guerra de Investiduras en los
tiempos del Emperador Federico II. Nos hemos olvidado mencionar algunos grandes clásicos de la literatura
norteamericana del siglo XIX. ·
Uno de ellos es el sin igual James Fenimore Cooper contemporáneo de Poe y de Hawthorne, cuyos libros pintan con vivos colores, la vida de las Colonias
inglesas y su lucha por el predominio en América. Sus
libros más famosos, son, "El último Mohicano" "El
cazador de ciervos", "Ojo de Halcón" y "La Pradera".

dora de la época de Jesús, es maravillosa y apasionante.
No se puede dejar de citar a Harriet B-e.echer Stowe
con su novela cumbre "La Cabaña de Tío Tom", al
hablar de las letras norteamericanas, pues se puede
decir que ella provocó la encarnizada guerra del Norte
contra el Sur en pos de la libertad y justicia. "La
Cabaña del Tio Tom", fue durante mucho tiempo, et
libro preferido de. sus compatriotas, aún hoy en estos
tiempos de feroz segregación racial.
Y aunque ya habíamos mencionado antes a Herman Melville, no podemos menos qu.e ·e xtendernos al
emitir un juicio más elocuente sobre su novela cumbre
"Moby Dick", a la que la critica ha considerado que
lleva en su contenido un mensaje bíblico de la vieja lucha entre el Bien y el Mal. "'Moby Dick", es el símbolo
de la bestia del mar, el temido Leviathán mencionado
en el Apocalipsis. Como ya hemos dicho antes, el libro
es una apasionante novela de aventuras de los hombres del océano, los balleneros, y un brillante y erudito tratado de ba1lenatologia. De las novelas de Melvi- ·
lle, creo, a pesar de los que dice el Sr. De Undurraga,
la única que ha alcanzado la gloria.
En la literatura francesa, podemos mencionar entre los grandes novelistas románticos, al Conde Renato
Francisco de Chatteaubriand, cuya novela cumbre
"Atala", le salvó la vida durante una batalla al
lado de Napoleón. Esta obra tiene una magnifica visión de las colonias francesas en América. "Rene" tie?e _las características de u.na obra autobiográfica, y ' ·El
ultimo abencerraje" es una evocación de los tiempos
de Carlos V en España.

El coronel Lewis Wallace, que ganó la fama internacional con su admirable novela ''Ben - Hur" (Una
Historia en los tiempos de Cristo), cuya visión evoca-

Alfonso de Lamartine poeta y novelista romántico
francés, descolló con sus novelas sentimentales "Gra-

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�ziella", 'Rafael" y "El Diario de mi Madre". Su estilo raya en la sensiblería con una mala imitación del
"Werther" de Goethe y "Pablo y Virginia" de Saín - Pie
rre. Sin embargo, tiene páginas delicadas Y exquisitas
que le conquistan el elogio de la crítica.
Alejandro Dumas (Alejandro David de la Pelletiere), hijo de un noble oficial francés Y de una Iílulata, alcanzó la gloria con sus novelas "El Conde de
•Montecristo", ··•La mano del muerto", "Los tres mosqueteros", "Veinte años de:Spués", "El visconde de Bragelonne", novelas monumentales, en que se menciona
la Historia de Francia. Se dedicó a cultivar también
la novela fantástica como "Los mil y un fantasma"
entre cuyos cuentos, destaca: ''El castillo de Brankov.an". También escribió "Los hermanos Corsos", "Memorias de un Médico" ( Cagliostro), "El collar de la
Reina" (sobre el famoso proceso), "La dama del collar de terciopelo" (imitando a Hoffmann y a Irving)
etc.
Alejandro Dumas (hijo), vástago del anterior, se
distinguió por su novela romántica. "La Dama de las
Camelias", la vida de una Jortesana, influenciada por
el Abate de Prévost, Bernardino de Saint-Pierre Y Alfonso de Lamartine. Su Margarita Gauthier, ha despertado los más calurosos elogios, y ha sido fuente
inspiradora de poetas y compositores.
Entre el sinnúmero de poetas románticos, podemos
mencionar a la brillante novelista Aurora Dupin descendiente del principe Mauricio de Sajonia y amante
de Musset y de Chopin, la cual se hizo célebre bajo el
seudónimo de George Sand en homenaje a su amante
Jules' Sandeau. Los románticos la 1&gt;rocl.amaron su dirigente y pitonisa y se inmortalizó con sus libros "Leoni Leone", "Indiana", "Ella y El", "Un invierno en
Mallorca", "El Oro" y otras novelas que le ganaron

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la fama.
El más grande de los poetas y novelistas románticos, fue el inmortal Victor Hu_go, hijo de un oficial ae
Napoleón. De Undurraga no:;¡ dice que su novela "Nuestra Señora de París", es intrascendente, que no es sino
un culto a la arquitectura gótica por su prólogo. Me
parece que Víctor Hugo además de brillante poeta, es
un magnifico y excelente narrador. Ha rendido culto
al dolor humano, ha hablado por los desamparados
de la fortuna y combatido por la justicia y la libertad
tanto en su obra cumbre "Los Miser,a bles", como en
"El hombre que rie" y en "Nuestra Señora de París".
En esta novela, me parece que están bien trazados las
figuras del arcediano siniestro e intrigante, la gitanilla "Esmeralda", el rey Luis XI; y el mismo Cuasimodo,
monstruoso p·e ro humilde y sencillo, capaz de la más
profunda pasión. Víctor Hugo, partidario de los desventurados establece la tesis de que bajo la apariencia física deforme, se oculta un corazón sano y generoso. Además, en este libro h-ay una magnifica visión
de la "Corte de los Milagros" de Francois Villón. El
único personaje de esta novela que aparece mal trazado, casi de prisa, es el capitán Phoebus, amante de
"Emeralda,' ¡ Caso irónico! Muchos de los dramas de
Hugo, fueron transformados en óperas por los compositores d·e la época como "Rigoletto" ("El Rey se divierte"), "Lucrecia Borgia", "Hernani", •''La Gioconda" ("Angelo tirano de Padua"), etc. pero "Nuestra Señora de París", que el autor quiso transformar
en ópera por consejo de algunos amigos mal intencionados y que tituló "Esmeralda", no sedujo a ningún
compositor contemporáneo. De todas maneras me parece la novela muy. superior a lo que supone De Undurraga. En ··•Los Miserables", hay una admirable evocación verdaderamente épica, de la batalla de Waterloo y una dantesca visión de las barricadas de julio
de 1830. Con acierto fue llamado este sublime hijo de

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�Francia por sus compatriotas y contemporáneos, "L'Enfant terrible".
Honorato de Balzac aunque propiamente no fue incorporado al movimiento romántico, conquistó la ~loria en esta época con su serie de novelas "La Comedia
I1umana", que es una respuesta al sublime poema de
Dante Alighieri, "La Divina Comedia", de la cual, también ha dado una versión muy personal, el norteamericano-armenio, William Saroyan. En "La Comedia Humana", destacan "Eugenia Grandet''., •''Papá Goriot",
" El lirio del Valle" y otras. Balzac adolece de una fecundidad asombrosa. Su estilo parece más cercano a
los naturalistas Maupassant y Zolá.
En sus cuentos filosóficos, descuellan "La misa
del ateo", "La obra maestra desconocida", "Facino Can-e" y "El Elixir de la Larga Vida", que es esta última su versión de Don Juan. Este personaje, tan popular entre los románticos, une su popularidad al del "Judío Errante", tema muy tratado por ellos. El mismo Dumas escribió su novela "lssac Iaquedem" , a propósito
de su figura y los norteamericanos George Sylvester
Viereck y Paul Eldridge escribieron en nuestra época
su versión sobre Ahasverus, "Mis primeros dos mil
años", humorista y sensual. La más brillante novela
de Balzac, fue sin embargo "La piel de onargo", una
historia de magfa y profun'do significado psicológco
la que el propio Goethe elogió y llamó el "Fausto"
francés.

tu~.abres de los gitanos españoles, la cual inspiró la conocida ópera de Bizet. Tamhié-c publicó "Las almas del
Purgatorio" cuyo tema es el Don Juan Sevillano, con
las aventuras del Conde Don Miguel de Mañara.
"La Venus de Ille", también esta fundamentado en
una leyenda española y en un cuento del alemán Eichendorff. "Lokis" y "El callejón de Madame Lucrelia" pertenecen también al género fantástico. Es admirable su novela "'Crónica del Rey Carlos IX"' en
que narra la epopeya de los hungonotes.
Charles .Nodier, fue el maestro de Alejandro Dumas y su más ferviente amigo. Cultivó el género fantástico común a los integrantes de la Escuela Romántica.
Su más bella novela es "Inés de las Sierras" una fantasia española en la que pugnan lo sobrenatural Y la
realidad. Otra es "El Hada de las Migajas", en la que
el protagonista cree estar en amores nada menos que
con Belkiss, la Reina de Saba y amante de Salomón.
''Trilby, el duendecillo de Argyll" es otra de sus famosas producciones literarias.
Gerardo de Nerval, también poeta romántico influenciado por las letras germánicas, escribió su "Aurelia", " Silvia", "Pandora" donde su sensiblería trata de imitar a Goethe y a Novalis. En "La mano encantada", finge una fantasía llena de humorismo y basada en una crónica medieval.

Prósp·e ro Merimmée es otro escritor francés de renombre que explotó los motivos de terror sobrenatural
muy común entre los románticos. Merimmée fue a España muy joven y se enamoró del paisaje ibérico y de
la Condesa Eugenia de Montijo que fue más tarde Emperatriz de Francia, por su matrimonio con Nap.oleón
III. Así Merimmé escribió su "'Carmen" sobre las cos-

Benjamín Constant con su '''Adolfo", imita a los
autores alemanes Schlegel y Goethe en sus novelas
psicológicas. Alfredo de Musset, más poeta y dramaturgo, es excelente narrador en sus cuentos picarescos
como "Mimi Pinson" y "El lunar", en el que nos habla de la bohemia francesa y la Corte de Francia, y
"'El mirlo blanco", en el que imita el cuento de Andersen, "El patito ceniciento".

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'

�Henri Murger, autor de "La vida Bohemia", inspitó con su estilo muy original, la ópera "La Bohemia"
de Puccini. Narra la vida de los estudiantes y artistas
de Paris, sus desventuras y amoríos.
Theóphile Gauthier es uno de los más brillantes autores románticos franceses aunque nos decepciona su
libro "La novela de la momia", que no es sino un insípido pasaje biblico que habla de la huida de los judíos de Egipto y su paso del Mar Rojo, guiados por
Moisés, también del amor de una princesa egipcia y
un esclavo judio. Sus novelas fantásticas escritas en
un estilo elegante y nítido, son más aceptables por ejemplo, su cuento "Avatar" sobre la trasmigración de
las almas, "Arria Marcela" (Recuerdos de Pompeya),
es una fantasia basada en un cuento de Reine similar
a "La muerta enamorada", que es una l:1istoria de vampiros, y finalmente "Fortunic(, es la vida acomodada
de un dandy francés. "Jettatore" esta desarrollada sobre la terrible maldición supersticiosa del mal del ojo.
Erckmann - Chatrian. dos escritores loreneses que produjeron en conjunto varios cuentos de índole germánico como "Cuentos fantásticos de las orillas del
Rhin", influenciados por Hoffmann. y sus novelas,
·'El Recluta de Waterloo" y "'El amigo Fritz", con los
que tuvieron gran éxito.
Gustavo Flaubert, se ganó las palmas con su novela
histórica "Salambó" de los tiempos de Almicar padre
de Aníbal, en la vieja Cártago. Fue verdaderamente
Al modelo esteta de Wilde, con sus cuentos "La Leyenda de San Julián" y "Herodías". Pierre de Louys
escribió una hermosa novela sobre las cortesanas de
Alejandría titulada "Afrodita", y los ritos que se le
rendían a esta diosa. El tema recuerda un cuento de
Bécquer.
Claude Farrére, escribió su libro "Humo de Opio"

70

en que pintando lo insalubre de un antro y fumadero,
va tejiendo las más bellas leyendas. Su novela "La
Batalla", no fue del agrado del Sr. De Undurraga. Sin
embargo, me parece que el estilo de Farrére, es excelente y satisfactorio.
senancour l::lSCribió su novela "Obermann", a imitación de •·•werther", llena de amargura y desesperación, como era la costumbre de la época.
Paul Féval, a imitación de Alejandro Dumas, publicó su "Enrique de Lagardere", de ambi'ente histórico, a la que siguió, "La estocada de N evers" , Y "El
hijo del Diablo". Aunque éstas son muy inferiores al
ingenio de Dumas, no por eso dejaron de adquirir popularidad. El espíritu humorístico de Féval, se puso
en relieve, con su novela "Selene, la ciudad vampira",
critica mordaz a todos los libros de vampiros muy en
boca en su tiempo. Michel Zévaco, imitador a su -vez
de Féval y de Dumas, desarrolló su serie noveUstica
"Los Pardaillán" sobre la tragedia de los hugonotes. ·
También "La Torre de Nesle", sobre la depravada Reina
Margarita de Borgoña, "Nostradamus", s o b r e el
hechicero de los Médicis y otras de calidad inferior a
Dumas y a Féval.
Julio Y.erne, precusor de H. G. Wells, Y verdadero
creador de la novela de ficción cientifica, se anticipó
a su tiempo y profetizó muchos descubrimientos que
la ciencia realizó posteriormente. Por ejemplo, las aventuras del inolvidable Capitán Nemo plasmadas en
su novela "20,000 leguas de viaje submarino" en que
auguró la invención del sumergible, "De la Tierra a la
Luna" (invención de aviones cohetes), "Viaje al centro de la Tierra", "Una invernada en los hielos" (Viaje al Polo Norte) , y sus novelas históricas y fantásticas
o de viajes, "Miguel Stroggof, el Correo del Zar''
"Héctor Servadac", "Un experimento del Dr. Ox", "El

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�secreto de Wilhelm Storitz" (precede y anuncia al
"Hombre Invisible" de Wells), "Los hijos del Capitán Grant" (Viajes en torno de la tierra), "La vuelta
al mundo en 80 dias·•, "El Castillo de los Cárpatos", y
otros más que causaron el entusiasmo de la juventud
por este autor y culminó en estruendoso éxito, su vida. Albert Samain escribió bellos cuentos con estilo
de esteta entre ellos, destaca "Hyalis, el faunillo de
los ojos azules".
Gastón Leroux trató de imita.r a Verne en su novela cientifico - fantástica, con sus libros "El fantasma
de la Opera", "El misterio del cuarto amarillo", "La
muñeca sangrienta" y otras, en que mezcló lo inverosimil y lo admisible, bajo la influencia de Verne y
de Conan Doyle. La última, es una risible historia de
vampiros, de muñ.ecos autómatas y de asesinos depravados al estilo Landrú.
Pierre Benoit revivió el mito platónico, en su novela
· famosa •''La Atlántida", dando una original versión
que obtuvo mucho éxito. "Koenigsmark", es una novela de espionaje e intriga dur,ante la Primera Guerra
Mundial, donde figura la sombra del célebre aventurero sueco. "La Castellana del Líbano", es un episodio en el cercano Oriente. Emilio Zolá, un escritor revolucionario y audaz, se ganó la gloria a fin del siglo
pasado con su célebre "!Yo acuso¡", durante el famoso proceso de Dreyfuss ante los tribunales franceses,
e impuso su estilo naturalista, divorciando la literatura francesa del romanticismo trasnochado. Con su novela "Nana", que es la historia de una mujer pública,
despertó el escándalo y la ira popular con su aguda y
severa critica a la sociedad. "La Bestia Humana", y
"Las turbas de Lourdes''-, encarnizaron contra él, la indignación de los circulos moralistas y religiosos. Sus
·•cuentos a Ninón", son sin embargo, delicados y bellisimos. Su pequeñ.a novela "Por una noche de amor",

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es deprimente y angustiosa. Zolá es un magnifico escritor, acusador y terriblemente demoledor. Se ha ganado el elogio de la critica en general, inclusive al Sr.
de Undurraga.
Guy de Maupassant, sensual y frívolo, es sin embargo un admirable escritor y un profundo psicólogo.
Con un estilo propio de un esteta, de una elegancia asombrosa, se incorporó a la escuela de Zolá, alcanzando la cumbre de la fama con su novela "Bel Ami"
cuyo protagonista, es un Don Juan parisino, bru~
tal, despiadado y cinico, en la que la ambición por escalar las más altas esferas sociales y su desenfreno
sexual, integraban su ser, y no se da punto de reposo
hasta haber conquistado su meta. Después de haber
cultivado su estilo en los cuentos picarescos, se dedicó al género psicológico. Con "El Horla", y "El Diario de un loco", se abismó en los profundos misterios
del alma humana, con gran éxito. su estilo degeneró
de pronto en lo absurdo y lo grotesco y se precipitó
en los relatos macabros, escalofriantes y terrorificos
que había puesto de moda sin duda en la misma época Baudelaire con su estudio y su traducción de Edgar
Allan Poe. A imitación de éste, escribió entre otros
cuentos, "La mano del cadáver", horriblemente espantosa. Su mente se obscureció de pronto y terminó en
1~ ~ocura Y la desesperación lo precipitaron en el suicidio, tri~te fin para uno de los más grandes ingenios
de Francia. El Y Zolá, con Victor Hugo y Balzac, constituyeron los más grandes narradores de las letras
francesas del siglo XIX.
Otro escritor francés destaca.do por su talento y su
ingenio, fue Anatole Thibaut, conocido mejor como Anatole France, nombre que le conquistó la gloria de la. literatura de su patria.
Excelente y brillante narrador y agudo crítico A'
uatole de France, obtuvo pronto, la altura de los ante-

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�riores con sus novelas "Thais, la cortesana de Alejandria", "El fisgón de la reina Patoja", "La isla de
los Pingüinos", "La rebelión de los áng eles", "Los dioses tienen sed", "El crimen de un académico" y mu~
chas otras más, fruto de su fecunda producción litera-ria. Son bellos sus cuentos "El Cristo del Océano" y "La
misa de las sombras", esta última de género aterra►
dor.
Alfonso Daudet, de origen provenzal, se dedicó a
describir su paisaje region~l con su amena novelita
"Tartarin de Tarascón" y los delicados - cuentos •''Cartas desde mi Molino" salpicados de un fino humorismo.
Son dignos de mención también sus "Cuentos d·e l lu-•
nes" . .Exaltó la figura y la obra del poeta provenzal Federico Mistral contemporáneo suyo y glorificador de la.
lengua de su región. Su novela "Safo", se ganó el elogio de la critica.

Maurois, cuyo verdadero nombre era Emile Herzog, de
origen judio-alsaciano, se distinguió como eminenete
biógrafo y excelente novelista, entre cuyas producciones literarias, se destacan, "Climas", y "Lós silencios
del coronel Bramble". Entre los escritores existencialistas, figuran Jean Paul Sartre con sus novelas, "La
Náusea" y "La Peste", André Gide con "Los papeles
de André Walter" y "El inmoralista", y ,Albert Camus
con "El Extranjero", en que expresan su ins::ttisfacción
por la nda. Estos, son más dramaturgos e ideólogos
filosóficos que novelistas. En las más jóvenes generaciones en las letras francesas, contamos con la novelista Francoise Sagan, que s-e hizó célebre con su novela
"Buenos días, tristeza" , en que aborda los problemas
de la juventud actual. Uno de sus últimos libros ee
"¿ Le gusta a U d. Brahms? ".
Entre los italianos, contamos en la Edad Media nada menos que con el inmortal autor de "La Divina Co-

Romain Rolland, admirable humanista, devoto de
los valores eternos, se inmortalizó con su novela "Juan
Cristóbal", fruto de su cúlto por· el ••Divino sordo de
' Bono" y de sus investigaciones concienzudas sobre la
vida y la obra de Beethoven. Pugnó durante su existentencia por la paz r la hermandad de las naciones y se
inclinó profundamente por !a filosofía oriental, André

media" con su novela "Vida Nueva" en su culto a su idoletrada Beatriz. A Boccaccio ya lo hemos mencionado
anteriormente y a su "Decamerón". En el Renacimiento, es digno de mención Niccoló Machiavelli, autor del
tratado "Príncipe", con su novelita "Belfegor, el diablo enamorado", de índole humorística. Durante la época del Romanticismo se distinguieron "Manzoni con
su novela "Los Novios" y Hugo Fóscolo con su imitación de "Werther" en su novela, "Las cartas de Jacobo
Ortis". En la actualidad figuran el eminente Giovanni
Papini con sus libros "Gog", "El libro negro", "Palabras Y sangre", '''Hombre acabado'' (casi autobiográfico), Y Curzio Malaparte cuyo verdadero nombre es
Kurt Suckert, hijo de .alemán Erwin Suckert, fue enlace
militar entre alemanes e italianos en la última guerra Y cuyos libros "Kapput", "La piel" y "Madre
marchita" le han obtenido la popularidad. Pintando
con colores crudos, la angustia, lo siniestro, la miseria y el terror de la guerra.

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Marce! Proust, aunque muerto a princ1p1os de siglo,
es uno de los más notables escritores del siglo XX, de,
estilo delicado, que ha despertado la admiración de todos los círculos literarios. Su ciclo de novelas "En busca del tiempo perdido", le ha ganado la admiración internacional. Es digna de mención su novela, ''A la sombra de las muchachas en flor". Nuestro conocido amigo de Undurraga, ha calificado despectivamente este
ciclo de Memorias intrascendentes, sin tomar en cuenta el magnifico estilo del autor.

�El portugués Eca de Queiroz, se popularizó con
sus novelas "Los Maias", ''El crimen del Padre Amaro",
"La ilustre Casa de Ramirez" y "La reliquia", esta
última de índole .irreverente aunque con una magnifica visión de Tierra Santa y del Proceso de Jesús.
Otras de sus produr.ciones lit.erarias son "El mandaHn" y ''El Señ.or DlabJo y otros cuentos" (una apología de Satanás). Uno de sus cuentos más impresionantes y conocidos "El difunto" de indole terrorífica. Es interesante "El Ep.istolario de Fradique M'éndes.
El escritor húngaro Férencz Herczeg, de ascendencia alemana, alcanzó la fama internacional con
sus ·noV'elas "La familia Guyorkovicz" y "Sheruzad'\ La
Princesa pagana", en que evoca los tiempos en que las
l!ordas de el magiar Arpad amenazaban las fronteras
del Imperio Germánico.
El finlandés Mika Waltari obtuvo la fama ascendente con su repentino éxito "Sinuhe, el egipcio", a
la que siguieron otras novelas de inferior calidad como "El ángel sombrío", "Michael el rene·g ado", '''El ,etrusco y otras de tema histórico.

'

'

da de los primeros cristianos en tiempo de Nerón. Nos
pinta con colores vivos, el incendio de Roma y el martirio de San Pedro y San Pablo. Sus otras novelas, apenas valen algo. Esta es la que le ha alcanzado la gloria. "Pan Tadeusz", "El Diluvio", '"En vano", son episodios de la Historia de Polonia, de poco interés para el resto del mundo. Si en "Quo Vadis?" desarrolló
un estilo brillante e interesante, en sus demás libros,
su estilo parece opacarse, resulta aburrido y pesado.
Por último► el judío polaco Scholem Asch, escribió
•·La Judía de Toledo", en que hace objeto de su odio
y sus ataques a la cristianidad, a la Iglesia Católica Y
a la Inquisición, y en su novela "Al borde del abismo",
descarga todo su odio contra Alemania y los alemanes.
No conozco su novela "El Profeta", de la que nos dice Undurraga, que no vale nada. Un escritor debe de
ser imparcial para ser un buen escritor, pero parece
que la mayoría de los escriaores. Judios (entre ellos
Kurt Singer), con muy honorosas excepciones, nunca
han tenido en cuenta este principio.

Otro eminente novelista polaco, ganador del Premio Nóbel, e internacionalmente conocido, es Hendryck Sienékewicz, c;ue con su novela "¿Quo Vadis?",
escaló un alto puesto ·e ntre los grandes autores_ contemporáneos. Su libro maravilloso nos habla de la vi-

Entre los escandinavos, tenemos a Hans Christian
Andersen, el narrador de cuentos por excelencia, el
poeta de la infancia y la juventud, quien siempre admiré desde pequeñ.o. El gran cuentista danés, de feeundidad prodigiosa, creó un mundo de asombrosa
fantasía para la posteridad. Se inspiró en "Las Mil Y
una Noches", de que él mismo dijo; fue la fuente de
sus ensueñ.os, así mismo las leyendas nórdicas. Escribió pequeñas novelitas llenas de enseñanza ejemplar
y aguda psicologia in!:antil, por ejemplo "El hijo del
portero", "Pedro el afortunado", "lb y Cristina", "El
Hada de los ventisqueros", "La reina de las nieves",
''La hija del Rey del Marjal", "Bajo el sauce", etc.
sus cuentos son delicados, poéticos y artísticos como
"El soldado de plomo'', "El patito feo", "Almendrita",
"La sombra", "Las zapatillas rojas", "El ruiseñor",

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Entre los polacos, figuran; el Conde Jan Potoeki,
diplomático, investigadot' y excelente narrador en su
novela, ''Manuscrito encontrado en Zaragoza", escrita
en la manera de Boccaccio y de "Las Mil y una Nóches", entretejiendo la trama con la de relatos fantásticos. Potocki apenas era conocido, hasta recientemente a pesar de que data del siglo XVIII.

�''El Abeto", y miles más que constituyen la delicia de
los niños d:e todo el mundo. Influyó notablemente sobre Osear Wilde como cuentista.
Selma Lagerloff, eminente novelista sueca ganadora del Premio Nóbel, es una ·e scritora brillante entre los
actores de actualidad. Explot6 las tradiciones de su patria, las leyendas nórdicas como "El viaje de Nils Holgersson", " La leyenda de Gosta", y otras en las que intervienen duendes y magos. Así, son ya famosos sus libros, "'El mundo de los gnomos'', y "Las leyendas de
Cristo" entre las que destaca "El Manto de la Verónica".
"Ingrid Herg", es una historia conmovedora de amor, sacrificio y fantasía, y "Astrid" es un, episodio de
la historia del Rey Olaf de Noruega. "El carretero de
la Muerte", sobrecoge de pavor a quien lo lee. Sus creaciones Gosta Berling y Nils Holgersson, se mueven en
un ambiente de magia y fantasfa.
Knut Hamsun el noruego, laureado tamién con el
codiciado premio, llevó una vida de penuria y sufrimiento que ha plasmado en sus libros. Sus novelas
más notables, son "Pan", "Hambre", "Un vagabundo
toca con sordina" y otras más.
Verner von Heidenstam, austríaco nacionalizado
sueco y ganador del Premio Nóbel también, se hizo famoso con su novela "Los Caballeros de Carlos XII"
en que narra y pinta la época del desdichado y ambicioso rey de Suecia. Es un prosista fascinante.
M.axence van Der Meersch, escritor belga, describe la
gue rra en toda su crudeza, en su novela "Invasión", la
tragedia del invasor y la profundidad del amor. Otro
de sus libros de gran valor es "Cuerpos y Almas". Es
un autor destacado y notable, en las letras francesas.

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Los rusos hasta principios del siglo XIX, con el mulato Alejandro Puschk.in, no produjeron nada de va lor.
Puschkin fue su Shakespeare y su Byron. La producción de este emigrante escritor y poeta es casi totalmente en verso, pero su prosa no es despreciable.
Hasta "Eugenio Onieguin", fue clasificada por él
mismo de "novela poética". su modelo fueron en efecto Shakespeare y Byron, poetas ingleses. "Eugenio
Onieguin", es un ruso importado de la lejana Albión,
ensimismado en su "spleen" británico. Un " Don Jua n "
hastiado de la vida, indiferente ante el amor. Puschkin
d escendía de la nobleza rusa y del "Negro de P edro
el Grande" el Príncipe Hannibal. Nos recuerda con
ello a Du~as, pues también descendía de un arist ócrata y de una mulata. En su novela en prosa, " La. hija del capitán" trató de glorificar al r evoluciona rio cosaco Pugascheff y a la Emperatriz Catalina la
Grande. "Dubrovsky el bandido" es un Robin Hood ruso. Un bandolero romántico y g eneroso. Esta novela,
también fue escrita en prosa". Ruslán y Ludmilla",
·e s una epopeya rusa que Puschkin escribió en verso,
llena de fantasía y mitólogica poesía. Sus cuentos en
prosa "La Dama de los tres naipes" y " El fa bricante
de ataúdes", pertenecen al género macabro.
Nicolai Gogol, contemporán-eo de Puschkin, se hizo
famoso por su novela histórica "Tarasa Bulba", en que
describe con gran colorido las costumbres de los Cosacos. Se inclino a escribir cuentos y leyendas de su
patria, la vieja Ucrancia. Son célebres sus " Cuentos
Ucranianos" entre los que destacan "Terrible Venganza", "Noche Buena" y " El rey d e los Gnomos" . Su novela "El retrato", anuncia ya "El retrat o de Dorian
Gray" de Wilde. Es un profundo psicólogo y un magnífico prosista.
Fyodor Dostoiewsky, ha sido la cumbre de la Li-

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�teratura rusa, una eminente figura universal, y sus
creaciones pose·e n una fuerza y una profundidad psicólogica. Sus principales producciones literarias, son
"Crimen y Castigo" (El Diario de Raskolnikow), "Los
hermauos Karamasow". "Los endemoniados", "La caf&gt;a de los muertos", "Noches blancas", "El Príncipe
idiota" y otras más que le ganaron el elogio del mismo
Nietzsche.
El Conde León Tolstoy, místico socialista, no obstante su origen aristócrata, se encerró en su cristianismo utópico y vivió como un humilde campesino, después de haber pértenecido al ejército y haber servido
a su patria en las guerras de Crimea. De allí su novela
"Sebastopol". Humanista y pacifista escribió "La Guerra y la !Paz", su novela cumbre, que trata de las guerras napoleónicas, el incendio de Moscú y la derrota
de Napoleón. En "Anna Karenina" y "Resurección" aborda temas muy humanos. Sus cuentos, llenos de. candor, cristianismo e ingenio, conmueven y despiertan interés. Posee una fantasía avasalladora. Destacan entre
ellos, "lvan el imbécil" y "El ahijado". Sin embargo
su concepto por el Arte, era absolutamente erróneo.
Detestaba a Beethoven, a Wagner, al Renacimiento y
a los griegos, considerándolos decadentes y corruptores
Así lo expresó en su tratado "¿ Qué es el Arte?". Su fobia
por la música d·e Beethoven, la expresa en su mediocre novela "'La Sonata a Kreutzer", de muy pobre
conce,p ción. Undurraga ha arremetido contra Tolstoy
acusándolo de insípido y soberan·a mente pesado. No
puedo concederle la razón. Es a pesar de todo, un gran'
valor en las letras eslavas. Wdimiro Korolenko escribió "El Músico Ciego", "El día del juicio" y "El
sueño de Makkar".

Negro", de admirable profundidad psicológica y "Noche de terror", plena de humorismo macabro.
Ivan Turgenev, que ha alcanzado con "Nido de Hidalgos", su máxima popularidad, ha escrito una bella
novela, llena d·e ternura, que tituló "Primer Amor·" .
Lermontoff alcanzó el éxito con su novela "Un héroe
de nuestro tiempo", y Makkarenko con "Banderas en
las torres". Leonidas Andreiv humorista a veces siniestro en "Lázaro" "El misterio" y "Judas Iscariote".
Máximo Gorki, es el mapor novelista soviético y revolucionario, que se hizo famoso con su novela "La
Madre", sobre la madre proletaria y de ímpetus revolucionarios que incita a sus hijos a la lucha contra la
opresión. Sus "Cuentos italianos", y su novela "Tomás
Gordiaff" son también de gran valor en las letras rusas.
Alex Tolstoy sobrino del Conde León, se distinguió
por sus cuentos entre los que destaca, "La Familia
Vourdalak"
Boris Pasternak, poeta y novelista también soviético, pero alejado del Partido y perseguido además,
obtuvo el Premio Nóbel con su novela "El Dr. Zbivago", que le conquistó la gloria internacional y el aplauso del mundo. Pasternak nos haba del tremendo derrumbe de la sociedad zarista y la trágica revolución
de octubre por medio de la cual, los partidiarios de Lenin Y de Marx alcanzaron el Poder. La miseria tremenda del pueblo ruso luchando contra la opresión
las sangrientas masacres, y enmedio de todo ello florece un amor puro, inmortal.
'

Anton Chejov, es otro de los grandes talentos que
nos ha dado Rusia entre sus eminentes narradores. Entre sus cuentos, figuran como insuperables "El Monje

Finalmente Mihail Scholojov, "El don Apacible" y se
ha colocado en el número de Premios Nóbel con sus novelas "Tierras Roturadas", novelas de indol:e socialista.

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�La Rusia Soviética, ha producido pocas firmas no-

tables. Son casi desconocidos los judios comunistas
Ilyá Ehrenburg y Sholom Aleijem con sus novelas y
cuentos de propaganda marxista. Aleijem, ha pintado
con éxito las caracteristicas de su raza.
Entre los escritores escandinavos de importancia,
olvidamos mencionar anteriormente, nada menos que
al filósofo y padre del existencialismo, el danés Soren
Kierkegard con su novela casi desconocida e id:eológi.ca "Diario de un seductor". El protagonista de esta obra es un Don Juan que hasta el mismo nombre lleva.
La trama del libro nos lleva a considerar las reflexiones
del seductor mientras lleva a eabo su conquista, con
la pericia y sagacidad de un militar.
De Undurraga ha elogiado con acierto la poesia
encerrada en "Las Mil y una Noches" que todos hemos
disfrutado con deleite. Las conocemos eri dos versiones,
la traducción de Monsieur G.allard, expurgadas y casi
infantiles, y las del Dr. Mardrus, quien ha captado el
espíritu oriental, sensual y de fantasia desbordante.
La fantasía oriental influyó enormemente en· la literatura española después de siete siglos de dominación arábiga.
Aunque ya hemos mencionado algunos ilustres escritores de esta. Bacionalidad, es preciso hablar del fino humorista don F'rancisco de Quevedo y Villegas
con su novela ''Vida del Buscón" y su libro de cuentos
"'Sueños", que pertenecen al género picaresco.
Mateo Alemán con su nove1a "Guzmán de Alfarache", y "El Lazarillo de Tormes" cuyo autor ha
quedado en el anonimato, han llevado a la cúspide el
estilo picaresco en la novela e:spa:fíola.

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Gustavo Adolfo Bécquer, que ha inmortalizzado el
apellido de su abuela paterna, se hizo famoso a mediados del siglo XIX como poeta y cuentista, narrador
admirable en sus "Leyendas" y cuentos entre los que
destaca su pequeña novelita romántica "La venta de
los gatos", en que nos cuenta la tragedia de un amor
imposible entre un hombre de origen humilde y una
encantadora jovencita de elevada alcurnia. A la muerte de su amada, el amante pierde la razón. De espíritu sombrío y lúgubre e influenciado por los poetas
románticos alemanes, Reine Uhland y Eichendorff,
Bécquer hizo célebre una serie de "Leyendas", españolas como "Los Ojos Verdes", "El Miserere", "Maese
Pérez de organista", "La noche de difuntos" y otras
más, plegadas de aparicio'n es, duend·e s y espectros aterradores.
Su leyenda cumbre fue ese poema en prosa "El caudillo de las manos rojas" que substituló "Tradición
india". Es precisamente, esta época en que los alemanes han rendido culto e investigado los misterios de la
Indi'a, remota Y obscura que hasta ahora, después del
poeta Valmiki y su colega Kalidasa, nos han dado un
poeta Y novelista de renombre, Rabindranath Tagore.
En aquel tiempo, Pranz Bopp, Schlegel y Max Mliller
amén de otros investigadores germanos se interesaron
por la antigüedad rle la cultura indostánica, y posteriormente el filósofo Schopenhauer puso en relieve el
pensamiento religioso de este país.
En la actualidad cuatro notables escritores alemanes, se han visto atraldos con curiosidad hacia la India. Uno de ellos ha sido Waldem.ar Bonsels con su
libro novelado y poético "Viaje a la India", Hermann
Hesse con su novela "Siddharta" evocando a Gautama
Budha, Thomas Mann con su novela "Las cabezas troncadas,", libro sensual que nos habla de los rituales conyugales Y eróticos de este pueblo, y finalmente, el pru-

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�siauo Ernst Wiechert quien escribió, "El búfalo blanco o la Gran Justicia". En esta novela, Wiechert nos
han legado un bello himno a la Libertad, a( heroismo
Y al ~acrificio. Su aumirable mensaje es que el hombre
no debe inclinarse ante la crueldad de los poderosos sino
aJJtp la Suprema Divinidad, y si es pi'eciso, desafiar a
la iniquidad y marchar sonriendo al martirio. En otro
tiempo, hasta el mismo Goethe dedicó a la India algunos de sus más bellos poemas. El ingléi,; Rudyard Kipling, Y el francés Romain Rolland, también rindieron tributo a la India y sus misterios.
De los grandes prosistas españoles, se cuentan Pedro Antonio de Alarcón con sus novelas 'El sombrero
de tres picos" y "El Capitán V-eneno" de tema cómico
y chispeante "El Niño de la Bola" y El escándalo" de
motivo drámatico amén de sus cuentos incluidos en sus
"Historietas Nacionales". Don Juan Valera con sus
cuentos "'El !Pájaro Verde", de índole fantástica cfonde
abunda la magia y encantamiento, y "Las Salamandras
Azules" en que se remonta hasta la época de Salomón.
Destacó también en este tiempo, Don José Ma. Pereda con sus novelas costumbristas, "El buey suelto",
"Peñas .arriba'•, "Escenas montañescas", "Pepita Jiménez", "Juanita la Larga" y otras en que describió la
España de su tiempo, la España popular y rústica. Sus
personajes fueron campesinos, clérigos, comerciantes
etc.
El jesuita, Padre Luis Colloma también pintó personajes, en "'Pequefü.ices", "Por un piojo" y otros. Don
Ramón del Valle Inclán nos legó sus maravillosas "Sonatas", cuatro novelif,tas encantadoras sobre la turbulenta vida de su Don Juan, el extraordinario Marqués
de Bradomín, aventuras románticas con un poco de misticismo y nostalgia.
Enrique Pérez Escrich, se hizo famoso con su nove84

la "El Mártir del Gólgota" sobre la vida de Cristo, plena de tradiciones religiosas y devoción sinc·e ra.
Don Armando Palacios, Valdez, de fecundidad admirable, alcanzó la popularidad con sus novelas costumbristas y románticas, "Martha y Marta", "Riverita",
"La Hermana San Suplicio", "La aldea perdida", "Las
alegrías del Capitán Ribot", "Los pap~les del Dr. Angélico" y otras. Sus cuentos, "Solo", "La procesión de
los santos", "Polifemo", "Las brujas", "Perico el bueno", lo acreditan como un excelente, narrador. Wenceslao Fernández Flores, humorista magnifico se popularizó con su novela "El hombre que compró un automóvil", y sus cuentos algo sombríos, tenebrosos Y cómicos, "La fria mano del misterio", "Tinieblas" y "El
claro del bosque". Espectros espantosos y vampiros horrendos se suman a situaciones chispeantes. Pio d:e Baroja, p~eta, dramaturgo y novelista vasco, aportó a la
literatura de habla hispánica sus novelas, "Zalacain
e.l áventureFo" "Las inquietudes de Shanti Andia", Y
pintó con su mano maestra el espíritu d·e su pueblo.
Don Vicente Blasco Ibáñez, también vasco de origen,
se convirtió en el novelista más prominente del siglo
XX con su novela "LOE$ cuatro Jinetes del Apocalipsis",
cuyo tema central es la. Gran Guerra, donde pone en
relieve su admiración por Francia y su odio hacia la
Alemania del Kaiser.
Otra de sus famosas novelas es "Sangre y Arena",
vida de un supuesto torero donde descubre el alma del
pueblo español y el entusiasmo sevillano por la Fiesta
Brav.a. "En busca del Gran Khan", es una novela sobre la vida de Colón el gran Almirante, "Entre naranjos", una noV'ela romántica que no fue del agrado del
Sr. de Undurraga. Blasco Ibáñez, es sin duda un magnifico narrador que tan pronto nos pinta la crueldad
de la guerra como una pro~sión en Sevilla. Sus cuentos "El préstamo de la difunta" y "La Misa de Media-

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�noche" son de 1ndole sobrenatural.
Azorin otra de las glorias de Espafia nos dio un
nuevo concepto de "Don Juan", arrepentido, en su novela del mismo nombre, un Don Juan místico anciano,
agobiado por las experiencias de la vida.
'
Miguel de Unamuno, ensayista, poeta, filósofo,
dramaturgo y poeta cervantino, nos legó entre su
vasta producción literaria, sus novelas "La tía Tula",
"El otro", "El hermano Juan", etc.
Salvador de Madariaga nos habla de su "Corazón
de pi'edra verde" de los tiempos de la conquista de América, otro de los éxitos de Madariaga es "Los franceses y los espafí.oles.
Gonzalo Torrente Ballester, uno de los más brillantes novelistas contemporáneos nos ha legado una
visión muy personal y moderna de "Don Juan" en su
novela del mismo nombre. Su libro está lleno de fantasía y de poesía. Sus conceptos sobre el amor, son admirables.
Ya que hablamcs de las letras espafiolas, hablaremos ahora de las letras iberomericanas, entre las
que destacan sin lugar a dudas las mexicanas. Tenemos en primer lugar, a principios del siglo XIX, en
tiempos de la Independencia de México a Fernández de
Lizardi con su librito satírico "El Pensador :Mexicano", de quien tomó el apodo, que contiene cuentos y
diálogos llenos de sarcasmo contra los dominadores y
Y los clérigos. Su novela monumental y famosa "El
Periquillo Sarniento", modelo de la novela costumbrista Y picaresca, que causó revuelo en su época. El
protagonista es un aventurero c1nico, con gran acopio
de erudición Y gracia. Su otra novela "Don Catrin de
la Fachenda", es también una novela satírica, que fustiga las costumbres de su época.

Otro excelente novelista, es Don Ignacio Manu~l
Altamirano, nos pinta escenas de II imperio en Mé~ico
con su novela "El Zarco de los Plateados", en que describe las costumbres de los bandidos chinacos. Otra
de sus .:iovelas es "Navidad" en las montañas".
Don Manuel Payno, contemporáneo de Altamirano,
pintó las costumbres de los chinacos, en su novela
"Los bandidos de Río Frfo". Su novela costumbrista
"El fistol del Diablo'', no esta exenta de fantasía Y
magia.
Don Federico Gamboa se hizo famoso con s~ no.
rt 1 "Santa" que la llevó a la inmortalldad.
vela inmo a
,
d
u odisea
La vida de una, joven campesina engaña a Y s
casa de prostitución. Su novela "Los evan!e~i:t:s~ describe un aspecto curioso del México de prm·
cipios del siglo XX.
Otl'o novelista de esta época, es Julio Sesto con su
novela "Las abandonadas" que hizo popular Y "La t~rtola del Ajusco", librito lleno de poesía en qu~ cultiva
un estilo bellisimo. La protagonista es una Joven de
origen humilde que llega a convertirse en u~a gran actriz. Se describen sus amores y su trágico fm.

Mariano Azuela con "Los de abajo" describ~ la mi. v amargura de su pueblo, siempre sometido a la
seria :6 de los poderosos. Artemio del Valle Arizpe
opres1 n
b
"El
en sus o ras
d esarrolló la novela de costumbres
,,
, 1t·
obre
canillitas" y "La Güera Rodríguez , esta u 1ma, s
la vida de la famosa cortesana que fuera ama~te del
Barón de Humboldt y del General Miramón en tiempos
de Santa Ana. Son famosos sus cuentos sobre las costumbres y tradicionr,s del México del siglo pasado.
A estos, se suman los escritores de índole ideológi-

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�ca como Martín Luis Guzmán con "L1 sombra d el Caudillo" evocando la figura del Presidente Calles, plagada de intrigas politicas, "La majestad caída" de
Juan A. Mateos en que nos habla de la Revolución y
la figura de don Porfirio Diaz, y " Mi caballo, m~ perro
y mi rifle" de Rubén Rome ro con escenas d e la r evolución.
Con "Pito Pérez·•, novela picaresca. este autor ha
conquistado la fama por su humorismo popular.
A. R. Pozas con s u "Juan Pérez Jolote", ha mostrado una magnifica visión de los tiempos de la Revolución. Su protagonista es un hijo del pueblo con sus
anhelos e inquietudes. Agustín Yáñez, poeta y novelista, ha escrito una bella obra en su libro" La creación"
Don José Vasconcelos, filósofo, estadista, educador,
historiador y novelista, se hizo famoso por su novela
" Ulises Criollo", libro de altos vuelos, de aspecto autobiográfica cuyo protagonista relata su odisea durante
,, Hevo!ución Mexicana. Luis Spota, es uno de los más
grandes novelistas mexicanos y crítico sociólogo d e su
época y de su pais. "Casi el Paraíso", "Horas violentas", "Espaldas Mojadas" (el problema d e los braceros), "Más cornadas pega e l hambre", que es la asombrosa odisea de un joven novillero, ''A la Estrella vacía", Y "El tiempo de la ira" son magnificas creaciones
suyas.
Entre los mexicanos más jóvenes, se cuentan Juan
Tlulfo con su serie de cuentos "El llano de Llamas"
, su novela "Pedro Páramo". Juan José Arreola con
sus novelas, "Conf:i.bulario" y "La Feria", Carlos Fuentes con "La Región más Transparente", "La Muerte de
Artemio Cruz" y otras. Bruno Traven, escritor extranjero de pr ocedencia desconocida (supónese que alemán), se convirtió eu escritor mexicano por sus novelas

de ambiente nacional, "El barco de los muertos", "El
tesoro de la sierra madre", "La rebelión de los colgados" Y otras. Su cuento "Macabro", recuerda aquel
cuento sombrío de los hermanos Grimm, "La Muerte
por Madrina".
Roberto Blanco Moheno se distinguió como novelista con su libro "Murieron a mitad del Río".
Antonio Médiz Bollo fue, finalmente, el cantor del
Mayab por excelencia con su libro de cuentos y poemas
"La tierra del faisán y del venado", con evocaciones
y leyendas mayas.
La literatura mexicana, fruto de un pueblo siempre en pie de lucha hacia su superación, la encontramos plena de amargura, exaltando siempre la lucha de
clases Y la condenación de los reaccionarios y consetvadores que siempre han apoyado a los opresores del
país. México, que ha sufrido intensas guerras intestinas en defensa de sus derechos y libertades, no podfa
aportar otra forma de novela. Los problemas laborales, la miseria Y el hambre están siempre latentes en
sus creaciones.
Entre los autores latinoamericanos de renombre,
destaca el colombiano de ascendencia judio - inglesa,
Jorge Isa.aes con su novela "Maria", modelo de la 110vela romántica en América. Recuerda sin embargo este romance al de •~Pablo y Virginia" de Saint - Pierre.
Enrique Larreta, escritor argentino, conquistó la
fama con su novela de ambiente hispánico, "La gloria de Don Ramiro", en que nos da una. visión muy personal de Don Juan, Su Don Ramiro es un gallardo aventurero, arrogante y cínico que se refugia en el misticismo finalmente. Alejo Carpentier es el mayor novelista Y escritor cubano en la actualidad. Sus libros

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�más conocidos son: "El siglo de las luces", " El Reino
de é~te mundo" -y "Los pasos perdidos".
Rugo Wast, otro escritor ar gentino cuyos libros
son de palpitante actualidad no exenta de fantasía como " Myriam la conspiradora", "Sangre en el umbral",
"Oro", " El Kahal" y otros que le conquistaron la popularidad y fue leido ávidamente en toda América.
Uno de los mayores escritores argentinos de fama
internacional, es Jorge Luis Borges, de fecundidad admirable. Sus cue.ntos están influidos notablemente por
los expresionistas alemanes sobre todo de Franz Kafka. "El Aleph" , es una maravillosa fantasía plena de
simbolismo en que nos muestra e l último rincón del
subconciente del hombre cargado de conocimientos y
recuerdos.

convertirse en ensayos. Conoce las tradiciones de todos los pueblos, y el pensamiento de todos los grand-es
filósofos. Borges nos d·ebe una obra capital, pero su ceguera progresiva, tal vez impida que se realice el anhelo de este gran escritor.
Ernesto Sábato, es otro gran escritor argentino
que esta alcanzando la fama de Borges. Su novela "El
túnel", no deja de ser la estre mecedora confesión de
un asesino y lejanamente emula a Borges. "Sobre héroes y tumbas", le ha conquistado un éxito prodigioso
y ascendente. Es en primer lugar un culto a la mujer,
a la mujer eterna, misteriosa , insondable, lujuriosa,
carnal, admirable ...Su Alejandra, evoca a todas las
mujeres de la leyenda y de la historia de sus grandezas y sus caidas. Renueva nuestro culto por el Matriarcado como en la novela "Ayesh.a" de Rinder Haggard y la antanea de "La Atlántida" de Pierre Benoit. ,
Desfilan por nuestra mente Cleopatra, la Reina de Saba, la veleda de los antiguos germanos citada por Táeito, aquella fábula semiramis, reina de Nínive, las
Mesalinas y Agripinas Rom :mas, Maria Estuardo, Ma;¡-fa Antonieta, Juana de Arco, Isabel y Victoria de Inglaterra. En la segunda parte de la novela titulada "Informe sobre los ciegos", Sábato nos dice viajar por aquellos subterráneos infernales, que no son sino émulo
de todos nuestros terrores y espantosos recuerdos llenos de culpas albergados en las profundidades de nuestra alma. Un hombre culpable que teme a cada momento caer bajo la venganza de los "'c iegos instrumentos"
del Destino.

Borgues es un investigador inclinado por la fantasía y la irrealidad. Un Universo plagado de misterio
de inconsolables abismos, subterráneos y de intrincados
laberintos nos describe en sus relatos. La vida y el destino forman un círculo extraño y lqs hechos vue lven a
repetirse. Asi sucede en "Los teólogos", " La doncella y
el guerrero", y en otros muchos. Su Joseph Cartaphilus
de su relato " El Inmortal", nos habla de la inmortalidad de Homero Y su descripción de las civilizaciones desaparecidas recuerdan a Rider Haggard. "La Casa de Aster,ión", nos habla d.e la conseja cretense del Minotauro, con sus laberintos inexpugnables, como las reconpíteces del alma humana. "La busca de Averroes'' nos
muestra al ilustre filósofo árabe, y "El Zahir", 'tiene
gran semejanza . con "El Aleph". ¿ Es un 1ugar? , ¿ Es
un signo? ¿ Una moneda? ... Son subterráneos del subconsciente p lenos de esplendores y de tinieblas. Así son
la mayoría de sus libros y de sus narraciones. Borges,
adolece, ade más de ser un hebraizante furibundo, de
una basta erudición que entorpece su labor de novelista. Sus extraordinarios cuentos, terminan si'emJ&gt;re por

Vargas Villa, es otro sorprendente escritor colombiano, compatriota de Jorge Isaacs, que se nos presenta en sus libros como un demoledor implacable a la
Nietzsche, en que la sociedad y la Humanidad entera
son fustigadas sin piedad. Sus libros, áyidamente leidos
por toda América, fueron "Ibis", "Lirio Negro", "Las u-

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�bres de la loba", "Los césares de la decadencia" y otros más. Sus bellísimas "Rosas de la tarde", están
saturad.as de poesía. Su estilo de sublimiza para celebrar un amor admirable.
Finalmente hablaremos del Sr. Antonio de Undurraga, quien ha osado ponerse a si mismo como modelo de escritor y novelista, con sus novelas "La mano de Carlota Pau" y "'J esús el desconocido", en su libro "Autopsia de la novela", publicado en México por
la editorial B. Costa - Amic. Me duele tener que decirle al poco modesto Sr. de Undurr.aga, que además
de que su "J·esús el Desconocido", es un vil plagio de
la Biblia, otros autores de más renombre que él, ya
se le han adelantado al hablar sobre la vida de Cristo,
como son Renán, Da.vid Straus,s Flrancois Mauriac,
K1opstock, Pérez Escrich y otros cientos más. Su cuento "La mano de Carlota Pau", es un cuento insulso a
caso imitador del estio de Borges o de Sábato qu{en
maneja el léxico argeutino y describe la vida de Buenos Aires admirablemente.
Su elogio de otro autor chil;no autor de una novela titulada "Mio Cid Campeador", y al que hace una

publicidad descarada en todo su libro, no me parece ad·e cuada.
Ahora bien ... ¿Por qué titula su libro "Autopsia
de la novela"?.... ¿ Acaso la novela está ya muerta?
Se ha hablado de la intrascendencia de la novela,
¿Por qué? Cuando Schelling nos dice: "La novela debe de reflejar un mundo", no se refiere únicamente a
la época en que ha sido escrita, sino a las id-eas que
circul::i.n en torno. Al definir a la novela, nuestros
teóricos se han olvidado de un importante aspecto de
ésta.
No podemos pasar por alto lo que el gran escritor

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alemán Franz Altheim, ha dicho en su libro "Visión
ele 1a tarde y de la mañana" (De la antigüedad de la
Edad Media), en torno a la novela antigua:
"Es un hecho, q·.1e la novela, donde quiera que haya surgido, al principio haya sido considerada como
género poco distinguido ...
"Para la escuela clásica del estilo, la novela nunca perteneció a los géneros literarios propiamente dichos ...
"Sin embar.go, la novela donde q u i e r a que
que haya aparecido, y en cualquier tiempo, ha sabido alcanzar el éxito que los demás géneros literarios
no podía menos que envidiarl·e. Las enormes ediciones
de la novela moderna, son un hecho conocido ...... "
"La novela crea y significa un mundo propio. Ese
mundo llena a su creador y cautiva a sus lectores tan
intensamente, que p or momentos llega a sustituirles la
realidad. La novela brinda algo a sus lectores. Una ilusión o mejor dicho una realidad vivida, sin que los
d·emás géneros literarios estén en condiciones de producir nada compara ble.
"El mundo de la nov·e la, según acabamos de exponer del lector con tanta intensidad, que en ciertos momentos llega a reemplazar su mundo real.
"La novela de las prostrimerias de la antigliedad,
eon su forma libre, sobrevivió a los géneros literarios cerrados, y bien determinados d-e la antigüedad
clá.sica, heredándolos al mismo tiempo ... "
La que trata de decirnos Altheim, eminente historiador e investigador d·e la Universidad de Berlín en la
actualid~d, -es que la novela siendo una forma lite.ra-

93

�ría producto de un1 época decadente, supo recoger el
tesoro espiritual del teatro, la poesía Y la epopeya Y
elevarse a la altura de ellos, no obstante su libertad
de h novela moderna, son un hecho conocido ..... .
están sujetos.
-

En algunos d·e los párrafos citados de Altheim encontramos gran semejanza de sus conceptos, con los de
Schelling y con Menéndez y Pelayo.
A pesar de sus detractores, la novela debe también,
además de sus cualidades estipuladas, de educar, informar y despertar inquietudes e interés. Así lo consideraron los antiguos moralistas. L&lt;::be de ser un medio de comunicación religiosa, filosófica y científica
e ideológica. Refuto aqui a quien lo niegue. Así lo consideraron Platón, Esopo, Schmidt y Pestalozzi. E1los
se valieron del mito, de la fábula; del cuento Y de otros
medios de comunicación. Nos han despojado ya de otras
expresiones de la cultura como la ópera, han corrompido la poesía y ahora crean la anti - novela para destruir a la novela como medio de cultivar nuestro intelecto y nuestra lengua.
La novela ha despertado en la juventud, interés por
los viajes, por los descubrimientos cientificos y las investigaciones e inquietudes filosóficas y sociológicas
de su tiempo. La Anti - Novela es una creación amorfa
e incoherente. Se ha arrebatado los libros de las manos de la juventud por culpa de los padres que, mercaderes ignorantes, trafican con la educación de sus hijos y consideran que leer es un tiempo perdido. En cambio se ha precipitado a esa juventud desorientada en
la anarquía y la perversidad. Eso sí, los jovencitos leen
toda clase de porquerías como la supuesta "novela"
"Candy" de los norteamericanos Terry Southern y Mason Hoffenberg y "Las memorias d·e Fanny Hill" del
inglés John Cleland, obras obscenas y pornográficas cu-

94

yo fin es la excitación sexual, sin importarles pisotear
los volores humanísticos ni injuriar a quienes los defienden.
Pero como ya lo hemos dicho antes, no son los jóvenes los culpables, sino el ambiente en que se mueven como ya lo ha dicho el joven escritor alemán Manfred Gregor en su libro "El Puente".
"La juventud no es buena ni es mala, marcha al
compás de la época en que vive ..."
Que l.a novela es intrascendente y ya no es capaz
de expresar los sentimientos de los hombres de hoy,
según dicen. Hombres sin conciencia sometidos al poder de la Máquina. ¿Qué nos dan en cambio? El filósofo prusiano Nietzsche nos dice en uno de sus aforismos: "¡Hay que destruir para destruir!" y .anunció
el ~dvenimiento del Super - Hombre. Pero los modernos destructores han sustituido al Super - hombre por
la caricatura del Hombre, y nos han legado la corrupción de los valores humanisticos, el caos, el materialismo recalcitrante. Nietzsche auguró nuestra época
decadente cuando exclamó: "La Humanidad se ha empantanado profundamente en la bestialidad..."
Y precisamente ·1os Jodorowsky, los Piazza y los
Gin!l;berg se han empeñado en conducirla al estercoléro.

Undurraga tiene razón, cuando señala la disputa
de Wall Street y Roma, de Tel - Aviv y Moscú que van
arrebatándose el Poder, el afán de riquezas Y de dominación mundial. Este es el siglo de los funestos
"ismos". Nazismo, Fascismo, Capitalismo, Comunismo
y Sionismo, que se precipitan ávidamente sobre la desamparada cristianidad. Unos y otros se lanzan a una

95

�,-

lucha bestial y sanguinaria y persiguen el mismo fin:
el dominio total del Materialismo.
(APENDICE)
He querido olvidarme de las especulaciones del Sr.
de Undurraga y da su libro para terminar hablando
de una corriente literaria que ha influidp notablemente en la edad moderna: El Romanticismo.
Se ha calumniado injustamente al Romanticismo
acusándolo d-e escuela enfermiza de sensiblería y · mediocridad. ¡Nada más falso¡ El RomaJ'.l.ticismo nació
en Alemania en el siglo XVIII y arraigó profundamente en el alma alemana que le condujo a crear obras
titánicas como el "Fausto" de Goethe y obras tan delicadas como "Werther" y "Hermann y Dorothea".
Los "Himnos a la Noche" de Novalis, la pO'esia de Holderlin y de Heine, la filosofia de Hegel, de Schelling,
Schleiermacher, Schopenhauer, Feuerbach y Nietzsche,
las tragedias de Schiller, Kleist y _de Hebbel, los dramas musicales de Wagner, la música inmortal de Beethoven, Schubert, Schumann, Weber, los poemas de
Rílke y . las novelas de Hermann Hesse.
La profundidad de pensamiento, la elevación del
espíritu, la pasión creadora, los impulsos revolucionarios
fueron incorporados a este movimiento.
El alma latina menos demoniaca que la germánica, no supo comprender al Romanticismo y sólo tomó de
é-1, su aspecto sentimental y fantástico, pero dio sin
embargo, valores como Víctor Hugo, Verdi, Rubén D9.rio, Amado Nervo, Beudelaire y otros más.

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BIBLIOGRAFIA

"Autopsia de la Novela", ANTONIO DE UNDURRAGA, Editorial B
COSTA-AMIC, México, D. F. "Odgenes de . la Novela'', MARCELINO
MENENDEZ Y PELAYO, Colección BOREAL Editorial GLEM, Buenos Aires. "Filosofía del Arte" WILHELM SCHELLING. Colección "La
Vida del Espiritu", Editorial NOVA, Buenos Aires. "Carácteri:;s y Tend encias de la Literatura Alemana del Siglo XX", KARL AUGUST
HORST Wolf e hijos, Editores, Munich. "Momento y Eternidad
(Ensayos sobre Literatura Alemana), WERNER BOCK, Editorial SUR,
Buenos Aires, "Literaturas Germánicas", ALFREDO CAHN, Compafiial Fabril Editora, S. A., Bs. A. "Los Libros Mirasol", Argentlna.
"Epocas de la Literatura Alemana'', HERMANN SCHNEIDER, Editorial NOVA, Compe1;.d ios de Iniciación Cultural, Buenos Aires. "Pesimismo. Un Estado de Madurez", LUDWIG MARCUSE, Ediciones LEVIATAN, Buenos Aires. "Ensayos Escogidosº, WALTER BENJAMIN
Editorial SUR, Buenos Aires. "El Hombre, la Técnica y Otros Ensayos",
OSWALD Sl'ENGLER, Colección AUSTRAL, Editorial ESPASA-CALPE, Barcelona. "Compendio de Literatura Europea" (desde el Renacimiento), PAUL TIEGHEM, Colección AUSTRAL, Editorial ESPASACALPE, Buenos Aires. "Alemania", MADAME STAEL, Colección AUSTRAL, Editorial ESPASA-CALPE, Argentina, Buenos Aires. "Alemania", ENRIQUE BEINE, Universidad Autónoma de México. "Fragmentos-Los Discipulos en Sais", NOVALIS, L ibrería Editorial, EL
ATENEO, Buenos Aires. "Cervantes-Goethe-Freud", THOMAS MANN
Editorial LOSADA, S. A., Buenos Aires. "GOETHE Y TOLSTOY", TH01\lAS MANN, Ediciones Argentinas CONDOR, Buenos Aires. ''Historia
de la Literatura Alemana", RODOLFO MODERN, Breviarios del Fondo de Cultura Económica, México-Buenos Aires. "En Torno a la Historia de la Literatura Alemana Actual", RAFAEL GUTIERREZ GmARDOT, Ediciones TAURUS, S. A., Madrid. "El Romanticismo", ANTONIO IGUAL UBEDA, Seix y Barral, Hnos. Editores, Barcelona, "Historia de la Literatura Universal", JUAN C. ZORRILLA DE SAN MA.RTIN, S. J., Editorial NACIMIENTO, Santiago de Chile. "Historia de la
Literatura Universal", J. JUNNEMANN S. J., Editora Nacional, S. A.,
Visió1: de la Tarde y de la mañana (de la Antigiiedad a la Edad M_edil).), FRANZ ALTHEIM, Editorial Universitaria de Buenos Aires.

97

�Una comparacio-n entre la lingüística tradicional y
la lingüística estructural, con el intento de establecer
un punto entre ambas.

HEIDE HETZEL DE HAUCK
Biblioteca del l. T. E. S.M.

Suelé tenerse la impres-i ón de que existan do~ lingüisticas con problemáticas y resultados completamente
distintos. El no adentrado tiene además la impresión
de que los linguistas, que siguen las vías tradicionales,
se distinguieran siempre y en todas partes, rigurosamente, de los estructuralistas modernos. Estos últimos se dividen - coruo es conocido - en adeptos ue la
escuela americana y adeptos de la escuela europea.
A ambos grupos de estructuralistas se les reprocha ser demaS'iado abstractos, para poder aplicarse con
justicia a las lenguas vivas, darle demasiada importancia a la teoría y ser más y más incomprensibles en
su terminología, Por el contrario, los estructura.listas·
diceu frecuentemente que su método es el único verdaderamente científico, lo que naturalmente se les ha
tomado a mal. La situación se agudiza por el hecho
de que los dos grupos contrarios mutuamente se desconocen en muchos casos. De esta manera. el estructuralismo sigue siendo menos éonocido, en Alemania y en
gran parte de Europa, de lo que se supone aquí en México; mientras que en Estados Unidos, donde él juega
prácticamente el único papel, se burlan de la lingüistica europea por considerarse atrasa.da.
No me parece aconsejable comenzar en seguida el
análisis del estucturalismo con las definiciones de los

99

�términos, sino primnro quiero presentar un bosquejo
de la manera como la lingüística ha sido concebida
en Europa hasta la fecha.
La ciencia de la lenguas había sido orientada, sobre todo, históricamente, hasta el arribo del estructuralismo. Se consideraba su tarea, el explicar las lenguas actuales y pasadas, y esto sólo les parecía posible regresando a los estados anteriores de la lengua.
La supremacía de la evolución histórica llevada consigo
el hecho de que el cientifico dirigía su atención principalmente a fenómenos particulares, los que perseguía
a través de los siglos. Se ocupaba, por ejemplo, de la
historia de un sonido. de una forma o de una construcción sintáctica en particular y la observaba desde sus
principios en la tradición hasta los tiempos modernos.
La fonética jugaba un papel importantísimo y los
problemas de las leyes fonéticas fueron considerados,
durante un tiempo, los problemas centrales de la lingliistica. Asi la Esculea de los '''Junggrammatiker",
que dominaba el campo alrededor de 1900, veia en la
rigidez de las leyes fonéticas su principio más importante. También la evolución de la semática formaba
parte de la lingüística. A pesar de que a veces esta
última ·era desatendida por una sobreestimación de
las etimologías, era indispensable como base de múltiples definiciones. Por otra parte se trabajaba también con categorías gramaticales determinadas por su
forma, las que se empleaban alteradmente con las
determindas por su contenido.
La falta de uniformidad en la gramática tradicional tenia como consecuencia varios intentos de reforma, dos de los cuales voy a mencionar aquí: Brunot,
·e n su libro "La Pensée et la langue" (Paris 1.922) se
refiere insistentemente a los contenidos del pensamiento e investiga cuales medios de expresión tiene el

100

idioma francés a su disposición para dichos contenidos; por suparte Damourette y Pichon, en su obra
"Des mots á la pensée" (París 1927) parten, por el
contrario, de los medios de expresión y pretenden
constatar lo contenidos del pensamiento a los cuales
aquellos corresponden.
Otros investigadores, en desacuerdo con estos métodos humanísticos anteriores, trataban - ya antes del
arribo del estructuralismo - de sustituirlos por métodos
más rigidos como los de las ciencias naturales y los
matemáticos. Asi e11 la obra "Psychomécanique" de
Guilleaumes, éste dirigía más su atención al proceso
del pensamiento que a la lengua misma. Koschmieder
se interesa por determinar, en parte mediante métodos
matemáticos, las funciones de las categoti.as gramaticales y de compararla con el sistema de las categorías
lógicas.
Con la noción de función ya nos hemos acercado
mucho al estructuralismo. El llamado funcionalismo
considera los medios lingüísticos de expresión desde el
punto de vista de su función, del objetivo que deben
cumplir. Mientras que para Freí ("La grammaire des
fautes'' , París - Genéve - Leipzig 1929) esta función
puede ser también d~ tipo extralingliistico, considerando la lengua como instrumento ( "instrument agencé en
vue de fin donnée"), Buyssens ( "La conceptión fonctionnell'e des faits linguistiques", Journal de Psychologie,
Bruxelles 1950) pP,rmanece estrictamente dentro del
dominio de la lengua y entiende por función de un elemento lingüístico su relación con los demás elementos. El define de esta manera, por ejemplo, el suj'eto
por su relación con el verbo.
La limitación de la lingtiistica a la lengua por la
lengua, constatada en la obra de Buyssens, es decir
la destitución de tddo aquello que sólo indirectamente

101

�"S'e relaciona con la lengua, por ·e jemplo la destitución
de faet-ores tal~s como la etnología, la historia política y cultural, etc., juega un papel ,primordial en el estructuralismo lingüístico. Este principio llamado inmanencia" se basa, aunque sobra mencionarlo, en
Ferdinand de Saussure, cuyo "Cours de linguistique
génerale" (Lausanne, Paris 1916) termina con las palabras siguientes: "La linguistique a pour unique et
véritable objet la langue envisag'é e en elle méme et·pour
·elle - méme'' (La lingliistica tiene por único y verdadero objeto la lengua considerada en ella y por si
misma) . Si bien es cierto que no hay que olvidar que De
Saussure acentuaba este punto d·e vista, al mismo tiempo reconocía el valor de una "linguistique externe".
Tanto el funcionalismo de Frei como también el
de Buyssens ti'enen además dos tesis como condiciones
previas, las que también provienen de De Saussure. De
Saussure enseñaba que es necesario distinguir estrictamente entre el desarrollo de la lengua ( diacronía)
y su estado (sincronía); existiría ·e n ese caso una ciencia lingüística diacrónica, la cual se ocuparía del desarrollo histórico de cada una de las formas lingüisticas Y, comipletamente independiente de ésta, existiría
una lingliistica sincrónica, la cual analizaría el estado linglifstico global en un momento determinado. Con
esto se había superado la idea de entender por ciencia
lingüística a la historia lingliistica; y como resultado,
se elevaba a la descripción del estado lingliistico al
rango de una ci~ncia.
La posibilidad d~ una equivalencia cientifica entre
la lingüística descriptiva y la lingüística hlstóric.a
tenia que llegar a ser más tarde uno de los principios
fundamentales del estructuralismo. Varios estructuralistas iban tan lejos, aún en esta époc.a, que asignaban
un lugar preponderante a la lingliistica descriptiva liasta

102

- llegar a reconocerla como la única ciencia. Al respecto
me estoy refiriendo en especial a la obra de Martinet
"Economie des changements phonétiques" ( Berna 19 55).
La otra tesis De Saussure, la cual llegó a ser aún más
importante para el estructuralismo que la primera, sostiene que la lengua es forma y no substancia- Esta sobreestimación de la forma es un fenómeno que también encontramos, por ejemplo, en la critica literaria moderna.
De esto se deduce que la lengua representa en un
momento determinado un sistema de formas; el que,
según los estructur.alistas, es tarea principal de la
cienica lingüística diagnosticar y describir. A la organización de este sistema se le llamó más tarde la
estructura de la lengua. Con esto hemos llegado a la
noción central del estructuralismo. Al estructuralista
no le interesa investigar uno por uno los elementos
de la lengua, sino examinar, d·esde el punto de vista
de l.a forma, la relación de cada elemento con todos
los demás. La meta es lograr una amplia descripción
de la estructura lingüística.
En De Saussure tenemos entonces al precursor más
importante del estructuralismo cuya influencia es decisiva en muchos aspectos, aún actualmente. Hasta su
tesis más discutida, la que afirma que la concepción
estructuralista es posible sólo en la sincronía, sigue
siendo sostenida por muchos ·estructuralistas. Adelante insistiré en los intentos de aplicar este método a la
diacronía.
Subsiste la interrogante acerca de la diferencia entre el funcionalismo ;, el estructuralismo. El procedimiento de Buyssens, de definir un elemento por su relación con otro u otros, corresponde totalmente a las

103

�exigencias del estructuralismo, y una aplicación del
sistema funcionalista a todos los elementos lleva al conocimiento de la estructura. En efecto las nociones
"funcional" y "estructural" se emplean a menudo co_mo sinónimos. Si uno desea precisar una diferenciación, puede decirse que al funcionalismo le interesa
preponderantemente la descripción de los elementos
particulares y al estructuralismo el conocimiento de la
estructura global.
El concepto de estructura lingüistica fue aplicado
por vez primera de manera sistemática, por la "Escuela de Praga" (representantes más importantes Roman
Jakobson y Nicolai Sergejewitsch Trubetzkoy), sobre
todo en el dominio de la fonética misma, se le ha llamado fon.ologia. Mientras la fonética identifica un sonido física - fisiológicament,e, dando igual importancia
a todos los componentes, la fonología lo determina por
su función, es decir en consideración a su significado,
y por ello sólo se interesa en aquellos componentes que
lo distinguen de otros sonidos. Se consideran como "otros sonidos" aquellos que al sustituir al sonido investigado provocan significados distintos en la oración. La
fonología llama fonema al sonido de esta manera. Un
fonema no puede, aisladamente, ser caracterizado, sino sólo por su oposición a otros fonemas y por su posición dentro del sistema fonológico. Luego ·e ntonces
la fonología observa menos las inmediaciones de un fonema en el habla, tal como lo hace la fonética, que sus
inmediaciones en el sistema. Aquí es decisivo el principio de la oposición paread.a. La mayoría de los represe ntantes de la Escuela de Praga llegan al extremo
de consid·e rar a la existencia de pares en oposición como la base de la estructura lingüística total.

zo establecer un sistema del idioma francés sobre la
base de tres grupos distintos de oposiciones. La obra
en la cu.al lo ejecutó se titula "Systeme gramatical de
la langue francaise", aparecida en París en 1938.
Según De Saussure la investigación del sistema fonológico seria tarea exclusiva de la lingüística sincrónica. Sólo ella tenía por oh-jeto de estudio la lengua como sistema, mientras que la lingüística diacrónica tenia que limitarse a la investigación de hechos aislados. En realidad muchos fonólogos han tomado en
cuenta a la sincroní!l sola, pero ya Trubetzkoy la fonología también t·enia que' ser histórica con la meta "d"
envisager le systéme phonologique comme une entité
organique en train de se développer". El observaba la
diferencia principal a la doctrina de De Saussure en la
suposición de una lógica interna del desarrollo fonológico, la cual es tarea de la fonología descubrir.

El método de la fonología después tambien se introdujo a otros campos de la gramática. Al respecto debemos mencionai, sobre todo a Gougenheim, quien qui-

El superar la distinción entre sincronía y diacronía postulado por De Saussure, fue realizado, aunque
sobre una base completamente distinta, en la misma
época. No es casualidad que esta superación ocurriera
en ·e l momento mismo del alejamiento de los "Junggrammatiker", debido .a que también De Saussure había sido adepto a esta escuela, habiendo tomado de ella
la teoría referente a que las leyes fonéticas actúan como fuerzas naturales ciegas y son de tipo extra - lingü,istico: la separación entre sincronía y diacron1a tiene que ser considerada únicamente como la consecuencia lógica de este mismo concepto del cambio fonético.
La tare.a de la lingiiística sincrónica seria entonces investigar los cambios impuestos en la lengua por leyes
naturales ciegas. Pero observando el hecho de que la
teoría de los "Junggrammatiker" se ha abandonado
hoy en día - cu.ando menos en lo que se refiere á sus
fundamentos teóricos - es sorprendente el que la consecuencia saussuriana proveniente de ella, aún sea de-

104

105

�tendida por numerosos lingüistas.
El intento, men-~ionado anteriormente, de abandonar la esquizofrenia saussuriana surgió además mediante la lexicología. En este campo Gilliéron habla
desarrollado independientemente de De Saussure, varios decenios antes Que él, un método Iingiiistico geográfico, que ligaba de manera natural sincronía y
diacronía. En númflrosos casos encontraba como causa para la desaparición de una palabra, la coincidenda fonética con otra palabra. En esta forma sucedia
que varias regiones de Francia dos etimos tan distintos como los de "gato" y "gallo" crearán un homónimo,
lo cual era intolerable. El propio Gilliéron constataba que de la homonimia de dos palabras resultaba la
desaparición de una de ellas en la sincronía y su sustitución por otra ·en la diaoronia, es decir que el cambio lingüístico en este caso no fue provocado desde el
exterior sino 1:J.ue era. el resultado del propio sistema.
AqUi tenemos ante nosotros el análisis de la estructura en la cual Gilliéron nunca consideraba una
palabra aislada, sino que siempre incluia sus inmediaciones semánticas.
Partiendo de Gilliéron, Walter von Wartburg ·ha
fundamentado teóricamente la combinación de los
métodos sincrónico y diacrónico extendiéndolo a todos
los cam:pos de la lingüfstica. Me estoy refiriendo a la
obra de Von Wartburg "Das Ineinandergreifen von
deskriptiver un d historischer Sprachwi:Jsenschaft"
(Leipzig 1931). Numerosos investigadores han adopta·d o la tesis ifo Von Wartburg y han exigido la complementación de ambas posiciones.En especial han reiterado el hecho de que . el método sincrónico es inoperante ·e n el caso de una lengua culta.
La combinación de ambos métodos, es decir del estructuralista moderno y del histórico, hasta ahora se

106

ha aplicado sobre todo en el campo de la fonética. La
fonología diacrónica obtuvo más estimulo después de
la segunda guerra mundial por parte del "Linguistic
Circle of New York" cuyo más deshcado representante es André Martinét. Ella es, hasta ahora, el único
método estructuralista que se ha practicado también
en Alemania, por Lausberg y algunos d·e s us discípulos como Liidtke, Heger y W einrich. La escuela de
Bloomfield ha encontrado en Europa una absoluta oposición ya que ella rechaza sin discusión la posibilidad
en un compromiso.
Como ya he mencionado, la fonologia diacrónica
considera la historia fonética como un desarrollo razonable, determinando por la tendencia a conservar el
sistema de las oposiciones. Ella busca las causas del
cambio fonético sobre todo en el interior de la lengua.
La primera aplicación rigurosa del método estructuralista a la fonética histórica francesa la encontramos
en Haudricourt y Julliaud "Essai pour une historie
structurale du phonétisme francais" ("Paris 1949").
De los tres tipos de transformaciones fonéticas destacadas en esta obra, la última juega el papel preponderante. Comprende Rquellas transformaciones que p·e rsiguen la meta de r establecer el equilibrio, perturbado
de alguna manera, del sistema fonológico. Semejante
perturbación puede consistir en la coincidencia de fonemas, lo que en especial puede evitarse cuando dicho
proceso dé lugar a la homonimia d:e un grupo de palabras. La fonología diacrónica tiene como material de
investigación el camino mediante el cual se logra la
conservación del sistema. De esta manera ella misma
ex1&gt;lica por ejemplo, el cambio fonético de u a ti en la
Galorromania, no con un sustrato celta, tal como tradicionalmente se afirmaba, sino con razones exclusivamente fonéticas. ·
Gerhard Rohlfs, 1:,u su obra "Vim Vulgarlatein zum

107

�Altfranzoesischen (Tübingen 1963) no está de acue rdo
con tales explicaciones puramente fonológicas. El dice:
"No he podido decidirme a aceptar ciertas expliaciones fonológicas tal como se proponen en los libros
de André Martín.et ( "Economie des changements phonétiques: Traité de phonologie diachronique", Bern
1955), de H . Lüdtke ("Die strukturelle Entwicklung
des romanischen Vokalismus", Bonn 1956) y de Harald
Weinrich. Auñque reconozca las reflexiones y reconstrucciones ingeniosas de este método lingüistico, no pudo
superar un cierto escepticismo hacia el valor del método fonológico hasta que no sean más clara y definitivamente fundame ntales las teoi:ias, en parte parciales, en parte exageradas, propuestas por este método. La discusión sobre el valor de la fonologia sigue
estando en vigor; véase bajo este tema en " Phonologie
und traditionelle Sprachwissenschaft" la posición adoptada por M. Sandmann y Kurt Baldinge r en la
"Zeitschrift für Rom anische Philologie", 7 4 (19 5 8), p.
431-480. Compárese también cauteloso juiéio de B. E.
Vidos en su obra "Manuale di lingüística romanza" con
respecto a los resultados obtenidos hasta ahora . . . "
Pe.ro Martinet hu, subrayado a la llamada "economia" como principio general de los procesos fonológicos; por ello se entiende, a saber, la tendencia a satisfacer la necesidad de &lt;'omunicación y expresión mediante un mínimo posible de esfuerzo.
Admitiendo toda la importancia que la fonología
diacrónica concede a las causas internas del cambio fonético, ella no desmiente, de ninguna manera, la existencia de causas externas, es decir, causas que no yacen en el sistema mismo, y también las considera en
sus reflexiones. Tales son entre otras, al mismo tiempo
que La inclinación a la comodidad, las razones políticas,
sociales y geográficas. Se subraya que el impulso para
la tranformación de un sistema fonológico en última

instancia debe provenir del exterior y que en ausencia
de los factores extralingüisticos el sistema permanecería inalterable.
En lo relativo a la critica de l.a fonología diacrónica hay que insistir particularmente en los dos puntos siguientes: l. Los fonólogos se muestran fácilmente dispuestos a explicar un cambio fonético inherente
a causas internas por una incompatibilidad en el sistema. Así como discipulos d-e Gillieron sobreestimaban la
importancia de la homonimia para la desaparición de
palabras y en ocasiones buscaban los homónimos más
absurdos para justificar la sustitución de una palabra
por otra, los fonólogos se inclinan a determinar como
motivo de la revolución total del sistema, la coincidencia de dos fonemas sólo porque podría llevar a la confusión d'e uno o dos pares de palabras. 2. Refiriéndose
frecuentemente a la inclinación hacia la comodidad o
a algún substrato para proporcionar un cambio fonético de semejantes consecuencias. Persiste la interrogante de si la comunidad lingüística no habría podido
suprimir o revocar tal cambio. Hasta ahora se tiene
la impresión, al leer un trabajo fonológico, de que el
autor introduce una causa externa en el sitio preciso
donde no ha sido posible argumentar una interna, sacándola -del arsenal de la lingüística histórica tradicional, provocando así un caos metodológico al cual
es dificil acceder.
Los límites entre las lingüísticas históricas y estructuralista moderna están hasta ahora borrosos y ello
me parece muy conveniente, ya que de esta manePa
los aspectos positivos de ambas direcciones probablemente alcanzarán la victoria en el futuro, cuando los
ánimos se hayan calmado y se haya encontrado una
síntesis. Es imposible evitar las exageraciones en la
etapa inicial de un método nuevo. ·

108
109

�Cir:Rv1crlinA
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e u.Aulll!Ttlk4!oc, S.A. •

·

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Sus c r í b as e a

ABMAS Y LETRAS/Publicación t.rimest.ral.
de la Universidad de
Nuevo León
DIRECCI0N:
TORRE DE LA RECTORIA St PISO
CIUDAD UNIVERSITARIA
MONTERREY, N. L -, MEXICO

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REVISTA DE LA UNIVERSIDAD DE NUEVO LEON

Rector
DR. RECTOR FERNANDEZ GONZALEZ
Secretario
DR. ROBERTO MOREIRA FLORES

Departamento de Extensión Universitaria

Coordinadora
DRA. AURORA MORENO

Jefe de la Sección Editorial
RECTOR JAVIER MORA SALAZAR

Torre de la Rectoría

Quinto Piso

Ciudad Universitaria
Monterrey, Nuevo León, México

�y

LETK!S

REVISTA DE LA UNIVERSIDAD DE NUEVO LEON

No. 2

Año 11

Junio de 1968

Segunda Epoca

SUMARIO
María Guadalupe Martí.nez Berrones, "El Renacimiento
Espatñ.ol" . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

5

Gonzalo Ag;uirre Beltrán, "La Escuela Antropológica
Mexicana y su Aporte a la Teoría y l:a Práctica de
La Integración Regional" .. . . . . . . . . .... .. 23
Gerardo de León Torres, "Arquitectura Monumental del
Medioev&lt;&gt;'" . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . ... 49
man Cario Von Naclrer, "El Mil,agro Griego" ...... 63
Sergio •M ario Estrada García, "E&lt;l Tra'bajo Social; Materia Prima de la Industria" . .
. . . . . . . . . . 73

�EL RENAOIMIENTO ESPAivOL

SUMARIO

1.-Introducción.
2-.El Neo-Platonismo: León Hebreo, Boscán, Cristóbal de
Fonseca.
3.-La Lírica. Influencias italianas: Garcilaso y Boscán.
4.-La Epica. Fernando de Herrera.
5.-La Mística. Santa Teresa de Jesús y S. Juan de la Cruz.
6.-Tránsito al Barroco. Lope de Vega, Quevedo, Luis de
Góngora y Argote, Calderón de la Barca.
7.-Don Miguel de Cervantes Saavedra: El Quijote.
8.-Conclusión.
5

�MARIA GUADALlJPE MARTINEZ BERRO~"'ES

EL RENACIMIENTO ESPMOL*
1.-INTRODUGGION

Queremos exponer a ustedes, en principio, las ideas primordiales y características que este movimíento cultural, el
Renacimiento implica.
Renacimiento no quiere solo decir dar vida nueva, rP.-novar, volver a lo nuevo; quiere decir una renovación en todos
los aspectos culturales de un determinado momento y estado
de vida.
Tanto la Reforma comenzada por Martín Lutero como la
Contrarreforma se proponían la resurrección de la vida religiosa, de la moral. Desde 1540 el desarrollo del Renacimiento
Español penetra, poco a poco, en las vías de la Contrarreforma, lo que algunos historiadores han llamado Segundo
Renacimiento.
En cuanto al Renacimiento Español propiamente dicho,
en relación con la evolución de las ideas, podemos aseverar
que hubo tres planos o grados: uno neo-platónico, otro ascético, derivado de diversas fuentes; y un tercero, mistico, como refinamiento de las ideas anteriores en el ámbito religioso.
"Esta trilogía de platonismo, ascética y mística, no les
lle_vó otra vez a la Edad Media, ni encadenó de nuevo el in• Conferencia pronunciada por la Dra. Maria Guadalupe Martinez
Berrones en el Teatro de la República de fa Unidad Cultural Universitaria, el -27 de julio de 1968, dentro del curso "Panorama de la
Cultura Universal", organizado por el D.E.U. de la U.N.L.

7

�dividuo al sacerdocio. Lo que hizo, puesto que despertaba en
cada cual la reflexión filosófica, no fue, al fin y al cabo, más
que poner en obra un verdadero renacimiento espiritual,
una renovación interior al individuo por medio de la educación de la voluntad, de la fuerza purificadora del amor y del
conocimiento del mundo y de sí mismo" (1) dice Ludwig
Pfandl
2.-EL NEO-PLATONISMO: LEON HEBREO, BOSCAN,
CRISTOBAL DE FONSEOA .

Sabemos que el renacimiento de las ideas platónicas
procede de Italia y especialmente de Florencia.
A mediados del S. XV hubo una gran emigración a
Italia, de eruditos griegos, causa ésta que dio origen a su
renovación ideológica. Sus manuscritos fueron discutidos y
divulgados en Italia, de donde posteriormente pasaron a España. Platón, tan poco conocido en la Edad Media, se convierte, de pronto, en el más conocido escritor de la época
renacentista, en España, a través de los escritos de León
Hebreo, Boscán y Cristóbal de Fonseca. El Neo-platonismo
italiano pasa a España después de unas vivas y estrechas
relaciones espirituales, literarias y editoriales de ambos países, como consecuencia de la institución de los Virreyes de
Nápoles y Sicilia - 1504- y del Ducado español de :Milán. - 1521-.
Y asi como en el terreno ideológico se difundieron las
ideas platónicas, asimismo en el filosófico y teológico predominó la Neo-Escolástica basada en la Surnma Theológica
de Santo Tomás de Aquino, cuya influencia se observa, por
ejemplo, en Fray Luis de León o los místicos carmelitas
españoles.
La teoría platónica que más se divulga en el campo
literario es la "teoría del amor" esbozada en los Diálogos
(1) .-p. 32.-Pfand L.-Hlstori&amp; de la Literatura Nacional Española en
la Edad de Oro. Ed. Gustavo Gilí, S. A.-Madrid, 1952.

8

de Platón y en especial en El Banquete. Como sabemos, la
temática de esta obra consiste en una polémica acerca del
amor y de ·las diferentes posiciones ante el mismo, de los
allí ·comparecientes. Posteriormente fue trasladado este- terna al campo social, enfocando las cualidades que una dama
y un caballero deben tener para ser amados; polémica que
se Heva a cabo en torno a la Duquesa Emilia, en el libro
n Cortegiano, de Baldassar Castiglione, traducido al español -1534-, por Boscán, poeta y prosista, quien con esta
obra logra la fama y publicidad.
Asimismo, Los Dialoghi d'amore del judío español León
Hebreo, fueron editados en su lengua original en 1535 . y,
posteriormente, traducidos al español, en los años 1558,
1582 y 1590.
Más tarde, Cristóbal de Fonseca da publicidad a las
ideas filosóficas y literarias platónicas a través de un tratado que denominó Tratado del amor. de Dios, obra que fue
conocida, según se supone, por Cervantes, pues en su prólogo al Quijote hace alusión a la misma.
Platón, en su "teoría del amor" alude que, a través
del conocimiento de la belleza física, concreta, y del amor
hacia la mujer, pbr ejemplo, ennobleciendo sus virtudes,
se puede llegar al conocimiento de la verdadera belleza que
es la Belleza de Dios, de la cual la belleza humana es solo
un reflejo.
"Para el hombre del siglo XVI, la teoría platónica del
amor significaba la solución de la severa oposición medieval
entre el amor divino, purificador y dispensador único de la
bienaventuranza y el vulgar amor carnal. El Eros platónico
elevaba a sus servidores desde las cosas perecederas hasta
las ideas eternas y juntaba con lazos éticos de armónica
unidad lo que antes constituía un agudo dualismo. La deci~ida adaptación al ideal cristiano es la característica espanola en este movimiento espiritual común a todos los pueblos románicos". (1).
(1).- p. 41.-Pfandl Ludwig.-Opus Cit.

9

�Dice Platón en el Symposion. "Este es el camino para
subir desde uno a dos y desde dos a todos los cuerpos hermosos, y desde éstos a la hermosa conducta de la vida, y
desde ella a las hermosas nociones de las cosas, y de ellas,
finalmente, al conocimiento de la hermosura misma".
Ahora bien, El Cortesano, traducido del italiano por
Boscán, sirvió de manual del modelo del "perfecto hombre
de corte". A la vez, sirve de fundamento y ennoblece el amor
platónico-cristiano, cuyo coronamiento es la cumbre de la
obra. El espíritu noble del italiano, guiado por Platón, dio
al pueblo español, como decíamos, en este libro, la clave a
seguir por el hombre ·que quiere perfeccionarse en la vida
social y en su conducta amorosa, ennobleciendo la pasión
terrena en una belleza idealizada que conduce a la belleza
inmortal. Es verdaderamente la obra de Castiglione una
concepción total de la vida, verdadera base humanistica y
filosófica. Como decíamos, Castiglione fue más leído que
el judío León Hebreo o Fonseca, en España, por ser su concepción de la vida más próxima al espíritu cristiano del' español del Medioevo.

tema del amor, que se capta a través de las ideas: Las ideas
son entes que atraen al hombre, al que hacen moverse; y
como el amor concreto es propio del hombre, éste tiende al
amor absoluto, a la contemplación de la belleza absoluta y
del bien absoluto, o sean las ideas "en sí".
-

Ahora bien, siguiendo la transformación ideológica de
"la teoría platónica del amor", en León Hebreo y en Cristóbal de Fonseca, tenemos esa transmutación a que se hace
alusión: las ideas religiosas cristiano-filosófico-tomistas, propias de la época.
3.-LA LIRICA. INFLUENCIAS ITALIANAS: GARCILASO Y BOSCAN.

Posteriormente, en España, dentro del marco renacentista encontramos además de Boscán, como prosista y traductor de El Cortesano, de Castiglione y poeta de gran interés
en su época, a Garcilaso -1503-1536- poeta lírico que alcanzó las más altas cumbres poéticas con sus Eglosas, que
tienen una fuerte influencia italiana.

León Hebreo, a su vez, en sus Diálogos del Amor, plantea filosóficamente la "teoría del amor" platónico llegando
a una unidad del amor de Dios y del mundo, como principio
filosófico universal. Dios, en un acto de amor puro creó al
hombre; de aquí que exista en todas las cosas creadas esa
armonía que es la admiración del hombre que se pone a dilucidar el porqué de las cosas, del Universo y del Hombre,
o sea, del hombre que filosofa.

Garcilaso es el introductor del "endecasílabo" -verso
de procedencia italiana- en la Literatura Española, y del
tema pastoril e idílico. Sus principales personajes en las Eglogas, Salido y Nemoroso, son pastores con una cultura y
una sensibilidad exquisitas; cuyos poemas amorosos son unos
de los más tiernos jamás oídos en el habla de los pastores,
que se quejan por no ser correspondidos por su amada. Veamos:

Por su parte, Cristóbal de Fonseca, en su Tratado del
Amor de Dios, enfoca más la "Teoría platónica del amor" a
esa elevación total del alma, del espíritu humano hacia ese
Ser que es Uno y que todo lo es: Dios.

SALICIO

Tenemos, pues, en estas tres obras, tres diversas posiciones, puntos de vista o enfoques en Platón, con su mente
pagana, en su libro El Banquete, donde muestra las diversas
actitudes ante la vida, de los asistentes al convivio, sobre el
10

" ¡Oh más dura que mármol a mis quejas
y al encendido fuego en que me quemo
m ás helada que nieve, Galatea!
Estoy muriendo, y aun la vida t emo;
témola con razón, pues tú me dejas;
que no ,hay sin ti el vivir para qué sea.
Vergiienza he que me vea
ninguno en tal estado,
11

�de ti desamparado,
y de mi mismo yo me corro agora". (1)
4.-LA
EPICA: FERNANDO DE HERRERA..
-

Luego, siguiendo la línea poética, dentro del Renacimiento Español, tenemos a Fernando de Herrera -15341597-, cuyos versos no son del tema amoroso cantado por
Garcilaso sino de loor a la Patria y a los héroes. Observamos cómo el espíritu romano sigue transmitiéndose en la
cultura renacentista europea y española: Aquel Horacio de
la cbra de Corneille, que lucha por su amor a ía patria y
por el de su amada, logra vencer su p~ión amorosa humana
por el deber patriótico. Es el héroe de los Horados contra
los Curiáceos, que canta las glorias guerreras y el recio nacionalismo romano. En España, estos ideales y sentimientos
humanos los captamos en Herrera,·pues mientras que, como
decíamos, Garcilaso canta a la Mujer, Herrera a la Patria.
Posteriormente, estos sentimientos del amor a la Mujer y a la Patria se funden con el de la Religión, lo que nos
viene a dar luego, en España, a los Místicos como Fray Luis
de León, Santa Teresa de Jesús, San Juan de la Cruz, entre
otros.
Así pues, el Renacimiento es un movimiento cultural que
se difundió en toda Europa y en el mundo occidental: las
ideas primordiales y fundamentales que resurgieron fueron
greco-romanas. O sea, la cultura renacentista italiana se
introdujo en el mundo europeo y en la cultura española, en
nuestro caso; luego el Renacimiento francés que históricamente es posterior al Español -S. XVII-; siglo en el que
se dan las grandes cumbres literarias francesas como CorneilJe, Racine, Moliere, los dramaturgos clásicos franceses
por excelencia.
Pero no vamos a introducirnos, en esta ocasión, en el
Renacimiento francés. Nuestro objeto es el Español.
(1).-Egloga Primer a . p. 26.-Garcilaso y Boscán.-0. C. Ed. Aguilar.- Madrid, 1954.

12

Como decíamos, esa fluctuación ideológica del tema
amoroso de las grandes corrientes pagana y cristiana, viene
a desembocar en la Mística, en España.
5;-LA MISTICA: SANTA TERESA DE JESUS Y S. JUAN
· DELA CRUZ.
•

Ahora bien, nos preguntamos: ¿Qué es el Misticismo?
El misticismo es un modo de vida, una actitud ante la
vida de ciertos hombres que vivieron en el Siglo de Oro Español, y que se repite aisladamente en nuestras épocas. Literariamente constituye un género propio de España, que
se originó en este pueblo como lo fue, asimismo, la Picaresca. La palabra "Misticismo" procede del griego µucmxó~-)
cerrar, guardar un secreto, palabra relacionada con "mysterium". De aquí, místico, escondido. Sabemos que hay y ha
habido una mística budista, israelita, islámica; mas la que
nos interesa, por ahora, es la cristiana, de la que vamos a
hablar: "Es algo serio e íntimo, un estado de alma que no es
regalado entre sueños, sino que, cuando es asequible, ha de
ser laboriosamente obtenido, fruto, no sólo de extraordinaria
piedad, de soberano dominio de todos los afectos, y de profundo conocimiento de la propia psiquis, sino también de
una disposición especial y de cierto estado religioso de elección" (1).
O sea la unión del alma con Dios en la vida terrenal
"participatip visionis beatificae".
En fin, el fin fundamental y último de esta actitud de
vida es la unificación con Dios en la plenitud de la fe y el
amor.
A.hora bien, hablar, en el Siglo XX de místicos es un
tanto raro, aunque hay casos aislados dentro del mundo poético, por ejemplo Charles Peguy, Ramón López Velarde, un
Carlos Pellicer o Eduardo Ordóñez, quienes tienden dentro
de su poética religiosa hacia el Misticismo.
(1).-p. 49.-Pfandl, Ludwig.-Opus Cit.

13

�Sin embargo, los famosos éxtasis de que nos habla Santa
Teresa de Jesús en su Vida, como un grado de ascención
mística, son vuelos del espíritu muy especiales que se captan,
solamente, acercándose a estos autores con un dominio pleno
de sí y una fe cristiana para poder comprenderlos. Difícilmente será comprendida una obra religiosa o una composición poética mística si no se tienen los conocimientos previos
y la disposición para ello.
De los místicos españoles que vamos a habiar a ustedes
ahora son Santa Teresa de Jesús, la llamada "Doctora Evan~
gélica" y San Juan de la Cruz, ambos carmelitas, poetas
cumbres de la Mística Española.
Santa Teresa de Jesús -1515-1582- nace en Avifa,
ciudad fría, con un cierto aire de misticismo. Aún existe el
Convento de la Encarnación donde profesó en la orden carmelitana. Fue hija de un matrimonio pQ.._blado de hijos. Muy
niña aún, perdió a su madre y nos cuenta cómo en el Colegio a donde la envió su padre a estudiar, le nació la idea
de irse de religiosa, estado al que llegó no sin dificultades,
ya que no disfrutaba de buena salud. Una vez de religiosa
se dedicó a la reforma de los Conventos, a la vida cristiana
y a la enseñanza de sus compañeras.
En algunos de sus libros expone la manera de ir ascendiendo gradualmente en la meditación, en la oración y
en el conocimiento de Dios, por ejemplo en Camino de Per-

i ección, Castillo

Interior o las Morada!!, Conceptos de a.mor

de Dios, entre otros. Además, sus libros sobre las reformas

de los conventos y su poesía, cuya obra famosa "Vivo sin
vivir en mí" es bien conocida y cuyos primeros versos que
coinciden con otros de San Juan de la Cruz, dieron lugar a
dudar de la prioridad de una u otra. Veamos:

•

"Fivo sin vivir en mí,
Y de tal manera espero,
Que muero porque no muero.
Vivo ya fuera de mí,

14

Después que muero de amor;
Porque vivo en el Señor,
Que me quiso para sí.
Cuando el corazón le dí
Puso en él este letrero:
Que muero porque no muero". (1)

San Juan de la Cruz -1542-1591-, también como Santa Teresa, nace en ·el mismo ambiente geográfico, en Fontiveros (Avila). Fue otro carmelita, que nos ha legado su famoso Cántico Espiritual, poesía lírica que nos muestra un
verdadero misticismo. Su captación del amor a Dios en un
paralelismo al amor humano es una verdadera prueba de
esa transmutación mística. Representa el Cántico Espiritual
la unión del alma con Dios asi como en el matrimonio, el
mayor simbolismo es la unión de los seres amados. El Esposo habla a la Esposa en términos tan elevados de una lírica amorosa tan espiritual que el alma se eleva. Veamos:
Esposo:
uEntrádose ha la Esposa
en el ameno huerto deseado
y a su sabor reposa,
el cuello reclinado
sobre los dulces brazos del Amado" ... (2)

Luego hay un momento de unión mística, de transformación, de evasión, de amor:
Esposa:
"En la interior bodega
de mi Amado bebí, y cuando salía
por toda aquesta vega,
ya cosa no sab~
y el ganado perdí que antes seguía.
Allí me dió su pecho;
allí me enseñó ciencia muy sabrosa,
(1).- p. 121.- l\'.lísticos Españoles.-Biblioteca Literaria del Estudiante.
Madrid, 1941.
(2).- p. 205.-ffisticos Españoles.-Opus Cit.

15

�y yo ,le di de hecho
a mí, sin dejar cosa;
allí le prometí de ser su Esposa". (1)

Ahora bien, no quiero tampoco cansar su atención sobre
estos temas místicos, aunque en el Renacimiento es una
lógica evolución: fue allí a donde llegó el alma española del
Siglo XVI y a donde llegan las almas religiosas, muchas
veces, como nos decía en una conferencia Ermilo Abreu
Gómez: solo resta, en ciertos momentos, elevar la mirada
a lo alto: Eso fue lo que hicieron los místicos que se dieron
en una España magnánima en toaos los aspectos: económico, social, político, literario, religioso.
Esto fue, pues, el Misticismo, .el momento cumbre del
alma religiosa española y del alma lírica religiosa.
6.-TRANSITO AL BARROCO: LOPE DE VEGA, QUEVEDO, GONGORA, CALDERON.

En cuanto a la Dramática, cuyos orígenes se remontan
al teatro griego, con la temática religiosa, (pues sabemos
que se originó por el culto al dios Baco) ; asimismo, en España se da el "Auto Sacramental", un tipo de obra dramática que viene a ser una culminación del espíritu religioso
que comienza desde el Medioevo.
Tenemos entre las pruebq5 de este tipo de obras, unos
fragmentos del "Auto de los Reyes Magos", hacia el Siglo
XII, obra cuyo tema es la adoración del Dios-Niño. Posteriormente, a través de Valdevielso, Lope de Vega y Calderón dan el mayor auge a este tipo de obra dramática. Lope
y Valdevielso con un tema un tanto religioso-pagano y Calderón que da vida y renombre al "Auto Sacramental" propiamente dicho, cuyos temas son los diversos dogmaSI de la
religión cristiana. Estas obras se representaban el día de
"Corpus Christi" en Espai?,a, con todo su esplendor. Como
sabemos, con Calderón se da la corriente barroca que es uno
(1) .-p.

206.-Místicos Españoles Id.

16

de los momentos claves del Renacimiento en España. Alli
se funden esas dos grandes modalidades literarias denominadas el Conceptismo y el Culteranismo cuyas finalidades
prmcipales son: el uno; velar por la idea, el otro por la forma. S.us representantes son Quevedo y Góngora.
Don Francisco de Quevedo y Villegas -1580-1645-,
representantes del Conceptismo, cuya vida fue una constante
alternativa de dichas y desdichas; "el escritor del contrapunto" como se le ha llamado, fue un verdadero poeta de grandes vuelos: a través de sus sátiras, sonetos, canciones, romances, letrillas y jácaras; y un prosista, estilista de los
mejores en sus Sueños, por ejemplo.
En él tenemos "al barroco de cuerpo entero" a veces
al satírico pesimista o irónico o al reflexivo pensador.
En sus Sueños, tenemos al irónico estilista y al filósofo,
como en el famoso sueño del Juicio Final. Veamos el pasaje
en el cual se lleva a cabo la Audiencia última, ante Dios:
"Dios estaba vestido de sí mismo, hermoso para los santos y enojado para los perdidos; el sol y las estrellas colgando de su boca, el viento tullido y mudo, el agua recostada
en sus orillas., suspensa la tierra, temerosa en sus hijos, de
los hombresº.
"Algunos amenazaban al que les enseñó con su mal
ejemplo peores costumbres. Todos en general pensativos:
los justos, en qué gracias darían a Dios, cómo rogarían
por sí, y los malos, en dar disculpas".
"Andaban los ángeles custodios mostrando en sus pasos y colores las cuentas que tenían que dar de sus encomendados, y los demonios repasando sus copias, tarjas y procesos. Al fin, todos los defensores estaban de la parte de
adentro, y los acusadores de la de afuera. Estaban los diez
mandamientos por guardas de una puerta tan angosta, que
los que estaban a puros ayunos flacos, aún tenían algo que

17

�I

llas, por ejemplo:

dejar en la estrechura''.(1)
En El Buscón, tenemos al pícaro que se ríe de la vida.
Bien, decíamos que Quevedo es uno de los grandes escritores del Siglo de Oro, así como Góngora - 1561-1627- el
escritor básico para la nueva poética de fines del XIX Y
principios del XX.
Góngora, en un principio admira la poesía de Fernando
de Herrera- ? -1597), apellidado por sus contemporáneos
con el sobrenombre de divino, influencia que captamos por
ejemplo en la Oda a la Armada Invencible, de 1588.

ª Levanta, España, 'tu famosa diestra
Desde el francés Pirenne al moro Athl,ante,
Y al ronco son de trompas belicosas
Haz, envuelta en durísimo diamante,
De tus valientes hijos feroz muestra
Debajo de tus señas victorio~as . . ."

Bien, ¿quién fue D. Luis de Góngora y Argote?
Don Luis de Góngora y Argote vino al mundo en Córdoba en 1561 y muere a los sesenta y seis años, victima de
una enfermedad en 1627.
De su vida juvenil se sabe que abandonó la Universidad
de Salamanca; sus estudios los perdió entre músicas, baile,
desafíos, juegos de cartas. En 1612 fue capellán de la Corte
de Felipe II, trabajo en el que duró como doce ,años más,
hasta su muerte.
Se ha atacado la obra de Góngora como la obra de un
loco, mas la ironía no es del todo posible. Como decíamos,
es uno de los poetas más estudiados desde que el Modernismo y los poetas franceses del Parnaso tienden más a la
forma que al contenido del verso.
De la obra poética de Góngora, son famosas sus letri•

ª Andeme yo caliente
aunque se ria la, gente";
las Soledades y la FábUla de Poli/emo y Gawtea; con sus
obscuridades y sus giros rebuscados.
Galatea es la más hermosa de las ninfas de Sicilia. El
pastor Acis obtiene su amor, pero Polifemo, el gigante de un
solo ojo, celoso, .le lanza un enorme peñasco que lo aplasta,
mas por las imploraciones que Galatea hace a los dioses,
éstos transforman .al angustiado Acis "en un arroyo cristalino". Esa es la fábula de Galatea. Sin embargo, el valor supremo del poema estriba en la forma, en esa belleza descriptiva. Y tanto en esta fábula como en las Soledades tenemos
a un poeta que se nos revela como un pintor loable. El paisaje, la belleza femenina y el sentimiento son los tres puntos
capitales de su obra, así como en el Renacimiento son la Mujer, la Naturaleza y el Amor.
' Vemos, pues, que a través de la poesía y de la literatura
en general, a partir del Renacimiento hasta el Barroco, tenemos temas y características capitales que forman el eje
de este monumento literario y de evolución cultural de una
sociedad: España:
Ahora bien, quisiera hacer hincapié dentro de esta exposición sobre el Renacimiento Español, en el "Auto Sacramental" de Calderón d_e la Barca; obra, como decíamos,
de la Dramaturgia española y uno de los géneros más específicamente españoles.
El "Auto Sacramental" es una obra teatral, escrita en
un acto, para ser representada, sobre el tema de la Eucaristía.

(1) .-17.- Quevedo.-Los Sueños.- Biblioteca Mundial Sopena . 2a. Ed.
1945.

En España eran representados los "Autos Sacramentales" el día de Corpus Christi, con una fastuosidad extrema.
Hubo "Autos" que se representaron en el Parque del "Buen

18

19

�Retiro" en Madrid, con ese lago y ese escenario al natural
que servían para aumentar ese colorido y esa fastuosidad
propia de la representación. Entre los autos calderonianos
hay de diversa índole: filosóficos o teológicos, por ejemplo:
La Cena de BaUasar, El Año Santo en Roma, Las Bodas
Entre el Alma y el Amor Divino, El Pleito Matrimonial (alma y cuerpo) , entre otros.
"No es un teatro de pasiones y conflictos de amor, ni
ninguna escena de la vida diaria, en la cual era el entretenimiento esencial y la profundidad de pensamiento lo ocasional y extraordinario; en oposición al espectáculo semanal, son una solemnidad anual, pomposamente celebrada,
son un drama religioso de ideas, de asunto preferentemente
histórico, esto es, orientado en el sentido de la fe". (1)
Continuando con la línea dramática en el Siglo de Oro
tenemos además de Calderón de la Barca, a Lope de Vega,
a Tirso de Molina y al mexicano Juan Ruíz de Alarcón.
Mas no es esta exposición sobre el Renacimiento más
que un pequeño esquema de lo que fue ese florecimiento
cultural que en literatura dio origen a esas grandes glorias
de la cultura universal. No quiero, sin embargo, dejar de
citar al genio máximo de la novela, a Cervantes Saavedra.
7.-D. MIGUEL DE CERVANTES SAAVEDRA.
-1547-1616-.

D. Miguel de Cervantes Saavedra, hijo del médico Rodrigo Cervantes y de doña Leonor de Cortinas, en su obra
cumbre El Quijote de la Mancha se lanza por los campos de
España en pos de aventuras para imponer la justicia; dio
renombre a la España de su época y a la cultura española
de todos los tiempos.
Fue "El Manco de Lepanto" un genio de todos los genios. A través de su Quijote nos muestra el ideal caballe(1).-p. 471.- PfandI, Ludwig.- Opus Cit.

20

resco d~ un idealista y de un hombre cabal que lucha por
su patria y por su dama a quien le ofrece sus glorias obtenidas. Se arma caballero con las formalidades que establecían los "libros de caball'erías", a los que tiende su sátira;
se busca un caballo al cual llama "Rocinante"; asimismo,
un escudero, que sirve de contrapeso al "caballero andante",
eJ bueno de Sancho Panza, con ,su genio simple y su no menos amplio conocimiento de la vida, quien es convencido por
su amo Y del que aprende un tanto su idealismo: desea ser
~obernante de la Insula Barataria y llega a serlo y sabe
unponer la j~ticia cuando se llega el caso, por ejemplo,
cuando la mUJer de costumbres "no gratas" se quejó de
que le habían robado su honra, le puso como prueba de su
ve~acidad que guardase una bolsa de dineros y fue tal su
cmdado que no perdió uno solo. Entonces le dijo el Gobernador Sancho a su acusado: si esta mujer hubiese cuidado
su honra tal como cuidó "la bolsa de los dineros" no hubiera
venido a poner su queja. Y lo absuelve.
"El caballero de la Triste Figura", Don Quijote, por su
p~rte, al final de la obra, después de muchas correrlas y glorias que ofrece a su Dulcinea, regresa a su casa donde vive
en compañí~ del Ama y de la Sobrina, recobra la razón y
muere apaciblemente después de haber hecho su testamento, rodeado de sus amigos, el Cura, el Bachiller y el Barbero.
Con esta obra, Cervantes ha querido idealizar "al cab_aller~ verdadero", "al verdadero caballero español" que
s1mbohza en su obra. Representa, asimismo, la actitud ante
~a vida del español ante su dama y ante su patria. El QuiJote, Alonso Quijano muere y se enfrenta ante la muerte
con_ valentía y honradez, con fama y con honor. Así, parece
decirnos Cervantes, se debe morir. El mismo, Don Miguel
de Cervantes Saavedra muere con honra y es honra de la
España de su tiempo, de la Literatura Española y de la Literatura Universal.
Este curso "Panorama de la Cultura Universal" que
patrocina Extensión Universitaria de la Universidad de Nue-

21

�vo León, y al que he tenido el honor de ser invitada para
hacer esta exposición de un momento cumbre de la: cultura
como es el Renacimiento Español como hecho histórico y
social es una rama de las Humanidades que difícilmente
escapa al verdadero humanista. Es por ello que todos estos
escritos renacentistas tienen un valor tan intrínsecamente
humano y a la vez tan universal.
8.-CONCLUSION.

. Concluimos nuestra plática diciendo a ustedes que tanto
Garcilaso, como Boscán o Herrera, o Calderón o Cervantes
son dignos exponentes del hombre y de la cultura y a quienes nos los hayal'.\ leído, os sugiero su lectura, en todos los
aspectos de interés y de valor.
Monterrey, N. L., julio 27 de .1968.
.
.
Lic. y Dra. María Guadalupe Martínez B.

BIBLIOGRAFIA
1.-Cervantes, ·Miguel de.-El Quijote--Ed. Espasa-Calpe.
Buenos Aires-México. 12a. ed. 1950.
2.- Garcilaso y Boscán.-O. C.-Ed. Aguilar.-Madrid,
1954.

LA ESCUELA ANTROPOLOGICA MEXICANA Y SU
APORTE A LA TEORIA Y LA PRACTICA DE
LA INTEGRACION REGIONAL

Por GONZALO AGUIRRE BELTRAN
La gran difusión que tienen las obras antropológicas
escritas por europeos y norteamericanos y el prestigio merecido que gozan sus autores por la espectacular trascen-•
dencia de sus contribuciones a la Ciencia del Hombre nos
lleva con frecuencia a olvidar los trabajos producidos por
los estudiosos latinoamericanos. Estos últimos han sido parcos en la magnitud de sus aportaciones que, por lo común,
solo son estimadas por el reducido círculo de quienes cultivan la disciplina. El tema a discusión, la integración y la
acción regionales, fue objeto de brillante tratamiento por
Julian H. Steward que elaboró una teoría y una práctica
del estudio de áreas bien conocidas por todos. 1

6.-Valbuena Prat, Angel.- Historia de la Literatura Española. Tomo I y II.-Editorial Gustavo Gili, S. A. 6a. ed.,
1960.

Menos sabido es que sobre el mismo asunto los antropólogos mexicanos han venido trabajando, con inusitada
continuidad, cuando menos desde hace cincuenta años. La
colaboración de cada uno de ellos puso en la obra no es
grande, pero como fue acumulativa, hoy día constituye un
cuerpo de doctrina que comienza a ser reconocido por propios y extraños. En la configuración de ese cuerpo de doctrina la contribución del que esto escribe es la más reciente,
pero no la más importante; ser el último en un momento
dado del devenir histórico representa siempre una ventaja
por la posibilidad que existe de aprovechar los aciertos y
los fracasos de quienes le precedieron a uno en la persecución del mismo propósito.

22

23

3.-Místicos Españoles.-Biblioteca Literaria del Estudiante.

Madrid, 1934.
4.-Pfandl Ludwig.-Historia de la Literatura Nacional Española de la Edad de Oro. Editorial Gustavo Gili, S. A.
Madrid, 1952.
5.-Quevedo.- Los Sueños.- Biblioteca Mundial Sopena,
2a. ed. 1945.
'

�Antes de exponer, en brevísimo sumario, la teoría y la
práctica de la integración regional tal y como la enuncio
con detallada amplitud en el libro Regiones de Re[ugio,
aparecido este mismo año, bueno es hacer ostensible las
importantes aportaciones que ideólogos y estudiosos hicieron para que fuese posible construir ese edificio.2
Ricardo Flores Magón, teorizante anarquista y precursor el más connotado de la Revolución Mexicana, conformándose con la tendencia que normaba el nacionalismo de
principios de siglo, no sin cierta razón, ubicó la culpa de
todos los males que padecía la nación en los episodios de la
conquista y la colonización realizados por la expansión europea durante el siglo XVI e idealizó el pasado indio, para
fundar en él los postulados de un programa que abogaba
por un comunismo utópico, en el que los hombres no se ve-rían constreñidos por los imperativos del gobierno.3 Las comunidades indígenas libres, con su economía de subsistencia
basada en la reciprocidad y la redistribución, en la que no
existen clases sociales ni la apropiación privada de la tierra,
donde la vida· del grupo no se rige, aparentemente, por la
coerción sino por el consensus y la estructura del poder
parece diluirse hasta tornarse incorpórea, fue el modelo que
Flores Magón se propuso difundir en extensión y profundidad por todo el país. No llegó a cristalizar sus propósitos;
sin embargo de ello, la influencia de sus prédicas fue factor
importante en la invención del ejido mexicano que, como
es bien sabido, representa un compromiso entre lo nuevo
y lo viejo, esto es, la reinterpretación, en los viejos moldes
de las formas de tenencia indígena, de ideas nuevas sobre
la relación del hombre con la tierra. A partir de entonces,
la comunidad indígena -como concepto sociológico y como
punto de apoyo para la acción- tuvo una existencia real
y un ascendiente inconcuso en la dirección que tomaron los
estudios antropológicos.4.
Carlos Luis Mariátegui, el gran filósofo social peruano,
años más tarde, utilizando el marco analítico creado por
Marx, al analizar la situación del Ande volvió a tomar el
24

concepto de comunidad indígena como la base más idónea
en qué fundar su teoría de reforma de las estructuras feudales; estructuras que mantienen al indio y al cholo serranos en estado permanente de servidumbre. 5 No es, ciertamente, sorprendente que Mariátegui propusiera como instrumento fundamental de cambio social la reforma en el
sistema de tenencia de la tierra aprovechando, en la invención de una forma más justa de relación del hombre
con la tierra, las experiencias de la tradición india vaciadá ·
en moldes estructurales modernos. Muy. a pesar de que la·
comunidad indígena de Mariátegui, a semejanza de la que ,
entrevió Flores Magón, eran en gran parte míticas, aún•
hoy, dejan sentir su vigencia.6
La necesidad de conocer ,científicamente la comunidad
indígena, exaltada como un modelo ideal, fue temprana
preocupación en el México que emergía de la revolución;
Manuel Gamio, miembro distinguido de la escuela antropológica encabezada por Franz Boas, al contemplar críticamente el cambio impetuoso que vivía, derivó la antropo,
logía académica de su tiempo a los azares de la aplicación,
concibiendo políticamente la Ciencia del Hombre. Para Gamio: "la antropología, en su verdadero, amplio concepto,
debe ser el conocimiento básico para el desempeño del buen•
gobierno, ya que por medio de él se conoce a la población
que es la materia prima con que se gobierna y para quien·
se gobierna'\ El proyecto del Valle de Teotihuacán -hoy
clásico- concebido en 1916, permitió al antropólogo pionero poner a prueba su postulado en el estudio y desarrollo
de una población regional que habitaba en la sede arqueoló~
gica de una antigua civilización precolombina. Gamio id~
el método de la investigación y la acción integrales según
el cuál la pesquisa: y la práctica se encaminan a considerar
al individuo y al grupo como totalidades dinámicas bioló- •
gicas, psíquicas, sociales y culturales en su contexto histórico y geográfico.8 La acción, consecuentemente, . implica ·
la atención conjunta de los problemas de salud, educación,,
economía, organización social, estructura política, estética .
y •récreación del grupo étnico involucrado, impartida de tal ,

25

�manera que las acciones unilateralmente implementadas se
coordinen y apoyen mutuamente al favor de una orientación dirigida al desarrollo armónico del individuo y la comunidad. Gamio no profundizó su idea pionera ni estuvo
jamás dispuesto a revisarla para ponerla a tono con los
avances que venía experimentando la Ciencia del Hombre.
Sin alteración alguna trató de extender la investigación y
la acción integrales, con desigual fortuna, al tratamiento
de los grupos étnicos numerosos del país llamados -tal vez
por contraste y conforme a la terminología nacionalista
de la época- poblaciones regionales. No obstante lo anteriormente dicho, si algo tiene de original la antropología
social mexicana ello es la contribución de Gamio que fue,
sin lugar a dudas, el creador de la política indigenista revolucionaria y de la educativa comprendida en ella; proporcionó además contenido y justificación al vasto movimiento de renovación social del cual fue actor.

de la cultura moderna en los moldes de las sociedades 1 tradicionales. Hizo recaer sobre los hombros débiles del maestro rural la responsabilidad de alcanzar esas metas y para
ell~ ~e extrajo ?e la estrechez de las aulas y le lanzó a la
actividad del diario discurrir de la comunidad hasta convertirlo en un efeGtivo promotor de su desarrollo. Los esfuerzos de Sáenz Y su grupo de colaboradores se vieron co~onados por el éxito en todos los casos en que se hallaba
i~volucrada u:1ª población campesina atrasada, pero no india; la experiencia que tuvieron con las comunidades indias -:-:-heterogéneas en sus estilos de vida y recias en su
estabilidad cultural- no corrió con igual fortuna. Muchas
de ellas resistieron innovaciones y reinterpretaciones al confrontar los mecanismos dominicales --castellanización directa, internado indígena- que se pusieron en uso y que
les desarraigaba coercitivamente de sus formas y valores
ancestrales. Con todos sus defecots e inconsistencias la tesis de la incorporación y el concepto de antropología social
de Sáenz constituyeron una importante contribución a la
teoría de la integración y a la manera de obtenerla".

Moisés Sáenz, notable en el pensamiento y en la acción, se ocupó de profundizar el enfoque inicial de Gamio
en materia educativa. Partiendo de la base que le suministró la escuela activa de J ohn Dewey no sólo creó los mecanismos administrativos u orgánicos indispensables para
poner la idea en movimiento, además, formuló él mismo
un cuerpo sólido de principios, técnicas y valores que. constituyeron la carta magna de la escuela rural mexicana; institución a la que se le encomendó la tarea de incorporar
al campesino -tanto al indio cuanto al no indio- a la ~ociedad nacional. La incorporación significaba la asimilación
del indio en la civilización moderna sin su lengua y sin su
bagaje cultural que fueron considerados inoperantes, para
no decir inferiores. Sáenz llamó antropología social al compuesto interdisciplinario que resulta de la conjunción de la
etnología académica con la sociología rural práctica, matiz
que define el genio que caracteriza a la escuela antropológiea mexicana y que la diferencia de la británica que lleva
igual denominación. 10 A la disciplina compuesta le asignó
como contenido de propósito fundamentar la socialización
del adulto, la escolarización del niño y la reinterpretación

. , Miguel _Othó? de Mendizábal, antropólogo de extracc10n revolucionaria, encabezó la lucha por la intromisión del
enfoq~e social,en; medicina al constatar la penosa situación
del .P~ en el area de la salubridad rural, la carencia de conocimientos ~édicos científicos por parte de los campesinos, la ausencia de canales administrativos capaces de hacer
ll~ar a _esa P~~lación los beneficios de la salud y la asistencia Y_1~ mhabilidad de la medicina liberal para avocarse a la
solucion del pr?~lema. Othón de Mendizábal se fijó como
meta la formacion de un nuevo tipo de profesional de Esta~º• con orientación social, procedente del medio rural, destmado a ~t~blecerse en él y a implementar acciones dirigid~ a modificar la estructura económica y cultural que izn..
piden, al campesino indio y al no indio, hacer uso de la
~~dicina científica. 12 La creación de los servicios médicos
eJidales, Y de la secuela de medicina rural, sentaron las bases
para el ulterior desarrollo de los centros de bienestar social
rural que ejecutan programas de acción integral, a partir de

26

27

�bases sanitarias y asistenciales. Al igual que lo ocurrido en
educación, la teoría y práctica de esos programas demostró
su bondad entre la población campesina no india; la comunidad india, en los casos infrecuentes en que se vio afectada
por la acción, rechazó en grado mayor o menor el beneficio
de la innovación al persistir en las ideas y patrones de la
medicina folk que forman su patrimonio. Othón de Mendizábal creyó encontrar la solución al problema mediante la
creación de la parcela asistencial, a semejanza de la parcela escolar, como fórmula que permitiera financiar Ja. atención médica; pero más tarde pudo comprobarse que la_in~ovación de la medicina moderna en las comunidades mdias
no reside simplemente en solventar incapacidades económicas sino en causas más profundas. 13

fun~ionó el_ In~!ituto de · Antropología Social de la Smithsoman Instituc10n y tuvo una enorme y duradera influen ·
en l
1·d . c1a
. a co~o 1 ~~10n de la antropología social en México y ,
15
en ~u _or1entac10n ulterior. Los estudios de comunidad no
se _limitaron a conocer las formas reales de vida del pequeño
umve~~o co~s~ituido por un pueblo indio, su principal preocupac10n teo~1ca, tal y como quedó manifiesto en el análisis
~e las co1:1umda~es folk de Yucatán, llevadas acabo por Redf1eld Y Villa RoJas, fue al indagar las leyes del cambio cultural Y su manera de operación. 16 El propósito hizo notoria
la enorm~- influencia que una ciudad primada tiene en la
aculturacion de las comunidades indias al poner de relieve
la secuencia del continuum folk-urbano. Los estudios de comu~dad han sido devastadoramente criticados por los antropologos de la nueva generación; casi no hay uno de ellos
que no se precie de haber puesto en tela de juicio su validez
Y de encontrar fallas mayores o menores en la obra del cél~bre antropólogo norteamericano que los inició. No será
un_a _falta de r:speto a su rr:emoria si agregamos un grano
mas. ~os estudios de comunidad tienden a aislar a ésta de
l~ sociedad reiponal o nacional de la que forma parte, men?sc~bando asi la trascendencia de esas conexiones. Osear
Lewis, ~on la publicación de su re-estudio de Tepoztlán puso
punto _fn~~l! en 1951, la era de esos estudios. La inteligente
~:vest1gac10n que llevo a cabo le permitió enfocar los camfü~s. ?bserv~dos colocándolos en su contexto histórico, descnb10 ~c10na~e~te las instituciones vigentes y sus interrelac!ones y sltuo a la localidad bajo examen en el marco
de la región y de la nación.17

Estas fueron puestas en claro por los estudios de comunidad que Robert Redfield, con el aliento de Gamio, llevó
a cabo en México. Con su Tepoztlán, Redfield inauguró en
1930 una corriente de investigación que tuvo éxito inusitado
para el adecuado conocimiento de los pueblos indios; éstos
fueron objeto de pesquisa científica contemplándolos desde
ángulos que descubrían una gran variedad de intereses y
motivaciones.14 Los estudios de comunidad tuvieron una doble utilidad; por una parte, contribuyeron al desarrollo de
la Ciencia del Hombre al documentar esquemas sociológicos
preconcebidos; le dieron distinta profundidad a la perspectiva histórica; incrementaron el tiempo dedicado al trabajo
de campo y extendieron el área de la investigación a comunidades no indígenas. Por otra parte, actuaron como instrumento de formación profesional al reunir en la pesquisa,
y en la publicación de los resultados, a maestros y alumnos.
En la historia de la antropología mexicana los nombres de
Robert Redfield, Sol Tax, Ralph Beals, George Foster, Isabel Kelly, Donald Brand y Osear Lewis quedarán asoci~dos
a · 1os de Alfonso Villa Rojas, Fernando Cámara, Calixta
Guiteras, . Ricardo Pozas, Pedro Carrasco, Gabriel Ospina,
Angel Palerm, José Corona Núñez y. Alejandro_ Dagoberto
Marroquin. Lá fecunda cooperación en la ensenanza Y en
la-investigación se institucionalizó durante el tiernp_o en que

Muchos de los estudios de comunidad estuvieron destinados a proporcionar material de base a programas de desarroJio. En realidad, la implementación del Proyecto Tarasco
motivó la elección de las comunidades pesquisadas en Mic~oacán. Ese mismo proyecto contó con la asesoría lingiiística de Jules Henry, Norman McQuown y Mauricio Swadesh
quienes más tarde, el año de 1940, contribuyeron a dar forma a las resoluciones del Primer Congreso Indigenista Interamericano sobre educación indígena. La necesidad del

28

29

ª.

�uso de la lengua vernácula en la instrucción escolar, el a9iestramiento y utilización de maestros nativos en la enseñanza, la formación de profesionales de la educación con preparación antropológica y el reconocimiento de la importancia de las lenguas nativas como un aspecto importante de
la personalidad india fueron ideas que, propaladas por ellos,
vinieron a fructificar mucho más tarde. Mauricio Swadesh,
recientemente fallecido, fue maestro genial; dedicó la mayor parte de su vida a la enseñanza y a la investigación en
México y dejó, como prolongación de su obra, á un selecto
grupo de discípulos. 18 McQuown, con base en la Universidad
de Chicago, ha tenido influencia menos directa en el campo
de la aplicación pero continúa contribuyendo a mantener el
interés por la lingiiística en el ámbito latinoamericano. En
el terreno de la aplicación, sin embargo, el trabajo que ha
producido tal vez un mayor impacto es el que realiza Guillermo Townsend y el copioso grupo de sus asociados en el
Instituto Lingiiístico de Verano. En cincuenta años de asidua labor, Townsend y el Instituto han logrado acumular
una suma sorprendente de análisis del idiomas indios y han
preparado cartillas y material de lectura en lenguas nativas
que, hoy día, hacen posible la alfabetización de los distintos
grupos étnicos sin el impedimento de la variabilidad idiomática. El carácter confesional del Instituto, por supuesto, introduce a menudo elementos de resistencia en el trabajo
directo con la comunidad y dificulta la colaboración abierta
Hasta aquí hemos reseñado las aportaciones, en las ramas diversas de la Ciencia del Hombre, que contribuyeron
a configurar el genio que caracteriza a la escuela mexicana
de antropología social y al hacerlo no hemos podido menos
que barajar una impresionante cifra de antropólogos norteamericanos que, de una u otra manera, influyeron, a_ veces considerablemente, en esa configuración. Influencia menor la tuvieron los antropólogos europeos en cuanto concierne a la antropología social, no así en otras ramas de 1~
disciplina donde la contribución de alguno de ellos -.-l{irchhoff, por ejemplo ha sido fundamental. Hubo, sin ~bargo, un antropólogo europeo que sí dejó honda huella. y

una fecunda asociación con su contraparte nacional· nos
referimos a Bronislaw Malinowski quien estudió el rdercado de Oaxaca teniendo como colaborador a Julio de la
Fuente. Es indudable que la antropología mexicana ha sabido digerir sin intoxicarse las valiosas aportaciones del exterior Y que, a pesar del enorme prestigio de los contribuyentes foráneos y la gran importancia de sus contribuciones
ha tenido, ·además, el tino de preservar su índole propia y
la orientación que le exige su lealtad al movimiento social
que Je dio vida. Ningún caso más demostrativo que el representado por el binomio británico-mexicano.
Malinowski llegó a México atraído por las transformaciones en cadena que la revolución venía- produciendo en
la estructura social del país; su interés teórico y práctico
-en la década de 1930- se centraba en el cambio social
Y en fa aplicación de los postulados de la Ciencia del Hom/ bre a los problemas de la administración colonia1.20 Malinowski y los más selectos de sus discípulos estudiaban en
el contexto africano anterior a la descolonización, los c~bios que en la organización tribal producía el ejercicio del
do~!11~º externo. ~ actuar en tal contexto los antropólogos
bntamcos necesariamente servían a los intereses imperiales·
el cambio social y la antropología aplicada -como bie~
dijo uno de ellos- no eran sino las dos caras de una misma
moneda.21 México, en cambio, vivía una coyuntura diametralmente opuesta; un movimiento de renovación social, internamente generado, estaba cambiando las viejas estructuras mantenidas por una élite apoyada desde el exterior.
La contraparte mexicana del investigador europeo procedía
de una corriente radical, de tendencia francamente antiimperialista y su interés en la adquisición del conocimiento
Y en su aplicación le conducía a reivindicar los derechos de
la población sujeta a servidumbre. No obstante la oposición,
la colaboración fue trascendente.
Uno de los postulados de la teoría funcionalista de
Malinowski afirma que la cultura es un todo organizado,
cuyas partes se ajustan de manera regular a las rnodifica-

30
31

�ciones que se producen en cualquiera de las otras part~s.
Conforme a tal axioma el estudio del mercado en la ciudad
primada no quedó limitado al análisis de la institución económica, estrechamente concebida, sino que se indagarpn
sus interrelaciones con los restantes aspectos de la cultura
y sus conexiones en el ámbito de la región a la que la institución servía. De la Fuente tuvo el encargo de perseg\,l\I'
esas conexiones entre los pueblos zapotecos, muces Y caste-:
llanos esparcidos por el valle y las sierras que constituiai:i
el hinterland de la ciudad y, al hacerlo, puso en claro ,_e l
carácter regiopal de la integración de esos pueblos, -dicho_
con las palabrás de los investigadores, tal y como las expresaron en su informe de 1941, "la unidad de un centro Y
su -región -circundante" - así como la función que el mercado desempeñaba como mecanísmo de integracjón.22 Y~
por éste camino De la Fuente, en estudios posteriores, ~&lt;:&gt;mprobó explícitamente algo que parece implícito en los ~s-:
tudios de comunidad' a saber: que la unidad étnica, soci~l,
..
religiosa y política entre los indígenas es el grupo mumc1pal en tanto que entre los ladinos la unidad está constituida_
por el grupo regional. Al contemplar el carácter de las rel:3--,
ciones interétnicas en grupos que trascendían las fronteras
estrechas de la comunidad, constató que la interacción e~~~e
indios y no indios originaba tendencias manifiestas a la umdad que nevaban a unos y a otros a considerarse miem~ros
de un solo grupo regional y a calificarse con una mis~a
designación étnica; de donde infirió que la integración,.??·
tes de ser nacional habría de ser regional.23

en diversas disciplinas, tomaron a su cargo el reconocimiento preliminar de la región elegida, la. ciudad de Tantoyuca y los pueblos huastecas circundantes. Se pensaba aprovechar la existencia en el lugar de un internado indigena,
una procuraduría de pueblos, una misión cultural y un número no definido de escuelas rurales esparcidas en el campo para que, reforzadas y modificadas en su contenido, en
su función y en su forma de operar sus metas fuesen coordinadas por un profesional adiestrado en ciencias sociales.
Cuando el proyecto daba sus primeros pasos quienes lo sostenían fueron relevados de su responsabilidad como funcionarios de Asuntos Indigenas.

· En 1947 Julio de la Fuente y el que esto escribe estuvieron asociados, como subdirector y director respectivamente, en Asuntos Indigenas. Solicitamos el consejo de-~os
colegas anti:opólogos para modüicar el empirismo de bi:l,jo
nivel que normaba el trabajo con las comunidades in~as
y · luego de realizar una precisa evaluación de medios y .fi-:nalidades, con base en la experiencia adquirida por De la
Fuente, encargamos a éste de concebil1 y dirigir lo que habría de ser el primer proyecto de integración regionaj. f~-·
trado. Calixta Guiteras, y dos o tres· investigadores ~ás.

Alfonso Caso, de reputación bien merecida por su notable contribución a la arqueología mesoamericana, alcanzó
en plena madurez una posición política eminente que le
llevó a convertirse en el más importante promotor de los estudios antropológicos en Mexico. A fines de 1948 se introdujo con pie firme en el campo aplicado al fundar el Instituto Nacional Indigenista que desde entonces dirige. Inicialmente las metas del INI fueron bien modestas; se proponía proporcionar a las agencias gubernamentales que tenían por función la educación, la salud, la economía, la
redistribución agraria y demás tareas especializadas, la base antropológica indispensable para que pudieran desempeñar sin obstáculos su quehacer especifico entre las comunidades indias. La administración pública por esos años había emprendido proyectos de desarrollo en las grandes cuencas fluviales que afectaban la existencia misma de las poblaciones indias ahí establecidas; las Comisiones que implementaban los programas seguían en su organización el modelo de la TVA norteamericana e ignoraban cómo tratar
a los indios que habrían de ser relocalizados. Para cumplir
con sus fines el INI emprendió un programa de investigación de las cuencas del Tepalcatepec, la Mixteca, la Tarahumara y el Papaloapan, que cristalizó más tarde en la
publicación de una serie de volúmenes como Memorias del
lnstituto.24 Pronto pudo advertirse que las cuencas constituían áreas de pesquisa demasiado grandes en extensión y

32

33

�en complejidad para las fuerzas de un investigador y su
reducida copia de colaboradores; por otra parte, en las
cuencas la población no india componía la mayoría de habitantes y, sus problemas, los de mayor envergadura. Los
investigadores se vieron obligados a consentir un compromiso que les llevó a tratar unos aspectos con amplitud y ·
profundidad y, otros, de manera superficial. De cualquier
manera, se había dado, sin plena conciencia, un paso trascendente; los imperativos de la investigación impidieron la
utilización del método de estudio de la comunidad lo que
condujo a ensayar técnicas que combinaban las usualmente
usadas por sociólogos y antropólogos. La investigación en
la cuenca del Tepalcatepec que me tocó dirigir se avocó el
análisis de problemas geográficos, históricos, demográficos,
educacionales, económicos y de salud; pero algunos de ellos
hubimos de limitarlos a la meseta Tarasca. La investigación
tuvo una falla más; la amplitud y complejidad del área nos
hizo perder de vista el mecanismo de su funcionamiento
interno.

logqs: la población urbana. El traslape en los campos de inte~és de ambas disciplinas, y en los metodos y técnicas, exphca., por, qué en México la antropología social es' como lo
quena Saenz, una combinación amistosa de etnología y sociología rural.

Durante la década que inicia el año de 1940, Lucio
Mendieta y Núñez, colaborador de Gamio en Teotihuacán
y el más fiel de sus continuadores, desde el Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM se empeñó en el estudio de grupos étnicos, como los tarascos y los zapotecas,
lingiiística pero no sociológicamente definidos, siguiendo en
la investigación el enfoque interdisciplinario ideado por el
antropólogo pionero. La escuela sociológica mexicana representada por Mendieta y Núñez y sus seguidores poco ha
contribuido al conocimiento y a la interpretación de la problemática india; introdujo en la pesquisa el criterio biotipológico de Jacinto Viola, el uso profuso de la estadística y
los tests del psicodiagnóstico, pero los estudios publicados
se resienten por el escaso rigor científico de algunas de sus
colaboraciones.25 Curiosamente, hasta muy reciente data,
los sociólogos y antropólogos mexicanos compartían el mismo campo de interés: la población india; la tendencia actual
está llevando a éstos últimos a entrometerse en un campo
que tradicionalmente se consideraba reservado a los socio-

Bronislaw Malinowski, ducho en achaques de investigación,. aconsej_aba a sus alumnos alternar el trabajo de
ca~po con periodos de meditación o digestión de los materiales y aseguraba que rendía más fruto la tarea de dos
años_de duración; c0n larga pausa intermedia, que la faená
contmuada durante igual tiempo. Investigar, meditar investigar, meditar, tal era el ritmo de labor preconizad~ por
e! genial antr0pólogo británico.26 En México las contingen:.
c1as de . la política administrativa le itnponen a uno, insospechadamente, ·él' ritmo aludido. La sucesión democrática
exige el cambio constante de los hombres que tienen la responsabilidad de tomar decisiones y éstas, en ocasiones son
en el sentidd de impulsar la acción y, en otras, de dete~erse
a pensar en lo hecho. En 1951 el péndulo indicaba actividad Y el INI, saltando las vallas que a sí mismo se había
impuesto, se aventó a ejecutar su primer programa de desarrollo de la comunidad en Chiapas, siguiendo en escala
reducida el modelo orgánico de las Comisiones. El consejo·
del INI ·me encargó la tarea de la fundación y estructuI'ación de lo que habría de ser el Centro Coordinador Indigenista de la Región Tzeltal Tzotzil ;. durante un año permanecí inmerso en las tareas técnicas y administrativas
absorbentes que requiere la iniciación de toda obra y una
vez consolidada fui substituido en la dirección por Julio
de la Fuente que continuó y mejoró el proyecto. La nueva
posición que me fue asignada, como inmediato colaborador
del director del INI, me proporcionó la pausa necesaria para la .meditación; de ella surgió una pequeña obra, bellamente ilustrada por Alb'erto Beltrán, que, en su parte tercera, describe el área de trabajo del Centro, sus caracter.ísticas y los modos de operación del proyecto, pero sobre
todo, descubre por vez primera los mecanismos de integración de una región intercultural. de refugio.27

34

35

�Mucho de lo hasta aquí dicho ha sido referido e? primera persona y, en ocasiones reiteradas, lleg~os a af1~ar
que éste o aquél antropólogo mexicano babia descu~1erto
por primera vez ésta o aquella relación en l~ ~wsa o
en la acción produciendo, con ello, una contr1bucion trascendente a la Ciencia del Hombre. Hay indudablemente una
buena dosis de narcisismo y presunción intelectual en todo
argumento que relata el nacimiento y desarr?Uo de ~~
obra que, por ser propia, se tiene .en alta
El Juicioso lector habrá de poner en su Justo medio los excesos
del que escribe, de la misma manera que lo hace en el ~biente familiar al escuchar los elogios que un padre dice
de su hijo. De cuando en cuando, sin embargo, ~~ , bueno
dejar a un lado la modestia par~ situar en ~a yos1cion que
les corresponde a las contribuciones ~rategicas que, .no
obstante su importancia, fácilmente se pierden en la vocmglería que levanta la novedad puesta de moda;_ ~ro, además, se debe estar siempre pronto. a la aut~ca. Angel
Palerm, cuyo interés en las conexiones que existen en~
los sistemas de agrícolas de regadío y el origen Y evolu~on
de las civilizaciones lo condujeron de la mano a estudiar
los programas de reforma agraria actualmente e~ marcha
es del mundo, asevera y con razon, que la
en diversas part
• · lis
d
escuela antropológica mexicana peca de provn~c1a mo, e
· de perspectiva comparativa y que
la anausenc1a
. siendo
.
tropología social, eminentemente, una .soc10!ogia comparativa nunca llegará a merecer la designación. que se ha
dad~ si no adquiere esa perspectiva.28 El coloqwo Y_ la franca discusión en encuentros interamericanos, c~mo este, nos
brindan la oportunidad de exponer, ante estudiosos que detentan experiencias similares o distintas a las nuestras, la
•
· · regi·onal tal y como
teoría y la práctica de la mtegracion
la concebimos en el contexto mesoamericano. Sus ~eceres
· sin
· duda' asir una
y acotaciones críticas nos penru·tiran,
visión más ecuménica en Illlestro enfoque.

~ª·

•
Es tiempo ya de ofrecer el resumen prometido. Comen-

cemos definiendo lo que entendemos por integra~ión,. a saber: el proceso de cambio que emerge de la conJunc1ón de

36

grupos que participan de estructuras sociales distintas y
que se caracteriza por el desarrollo continuado de un confJicto de fuerzas entre sistemas de relaciones de sentido
opuesto que tienden a organizarse en un plano de igualdad
y se manifiestan objetivamente en su existencia a niveles
variados de asociación. En el proceso de integración actúan
dos fuerzas antagónicas; la que tiende a la concentración
del agregado social opuesto, es decir, la que se propone la
mcol'pOración de los individuos que componen el grupo
subo:rdinado dentro de la estructura social del grupo dominante; y la otra que, opuestamente, tiende a la dispersión
de los gl'Upos en conflicto para mantenerlos independientes.
De la interacción de estas fuerzas y de la mayor o menor
dominancia de una u otra emerge un proceso de conversión
que se manifiesta a niveles distintos de asociación.29 Integración regional es el proceso de cambio que se actualiza
dentro de los límites de un espacio físico y moral denominado región. Esta, contrariamente a lo que parece a primera vista, no es fácil de definir y mucho se ha discutido
aJ respecto.30 Para los :fmes de la integración es bastante
cmt entender por región un área dominada por una comunidad de interés y actividad que tiende a funcionar como
tma unidad. Veamos en seguida cómo operan estos conceptos en la coyuntura de los paises mestizoamericanos.

Estos, al liberarse de la situación colonial, no constituyeron en el momento de su emergencia naciones social y
cu1turlamente homogéneas -comunidades de interés y actividad- porque se hallaban escindidos en grupos de pob~n opuestos. En la mayoría de los paises la contradicción se reducía a un conflicto enµ-e el grupo indio mayoritario y el grupo no indio, comúnmente llamado ladino; en
otra;, el JJegrO arrancado del Africa introducía un factor
más de complejidad. Sociológicamente consideradas las naciones así ce&gt;mpuestas eran sociedades dUaJes o plurales cuya integración se veía estorbada por el juego de fuerzas
oJ)UeStas, entre las cuales, los procesos de invención y aculturación tendían a Ja concentración, mientras los de endocnltura:ción y dominical conducían a la dispersión.

�Pierre van den Berghe caracteriza a estas sociedades
por la .ex}:libició;n de dos ·r:asgos fundamentales: la segmen~
iación en grupos corporados que participan de culturas di-,
ferentes y la estructura social .compartimentalizada ep
agregádos de instituciones análogas, paralelas y no-complementarias pero distinguibles. Acompañan a tales rasgos un.a
relativa ausencia de consensus en cuanto a valores; heterQgeñeidad cultural; conflicto entre los grupos corporados;.
autonomía entre partes del sistema, social; coerción e -iAtredependericia económica como bases de integración s~i~d~mi_n~cia política por parte ge un grupo sobre otro y .prh
macia a·e las relaciones segmentales, . utilitaria~, no afectiv~y· funcionalmente específicas.31 Esta .situació1;1 se ha veni~o
modificand¿,-eri grado mayor o menor, en el curso de .µ,i.
siglo ·y medio de independencia del dominio colqnial perOlJ~
oposición dialéctica no se ha resuelto del todo. Aque.l~o~
pais,~ . que han experimentado movimíe.nt~s profundos _de.
renovación social y de modernización económica, al. fav~r.
de reformas en el sistema de tenencia de la tierra y en .~l
régimen del trabajo asalariado, lograron reducir el carác:t~r
dual o plural de su estructura a grupos de población y área;;
~specíficas de su espacio territorial que constituyep regio~es
de refQgio en una coyuntura superada al r¡.ivel nacional.
Las regiones de refugio se identifican por rasgos que
les son propios y que pueden •s er descritos desde una variedad de marcos de referencia. Ecológicamente configuran
un territorio hostil, de ambiente uniforme, redefinido pot. el
establecimiento humano, por la domesticación de las plantas y los animales y por la introducción de nuevas especies;
ocupado por una comunidad biótica, que tiene por nicho
dominante una ciudad ladina que ejerce el control de la tierra, la energía y los movimientos de las poblaciones indias
subordinadas, al nivel que le permiten los conocimíentos
y las destrezas de su tecnología atrasada. En las regiones
de refugio viven, en relación comensal, los ladinos dominantes y los indígenas subordinados; los primeros radicados, en
la ciudad primada chef lieu de la región, como· una élite -~
ñorial, los. segundos corporados en comunidades S.sitélites

q8

del' establecímiento ladino; ambos en poblantlento dual segregados ~nos de otros, en vecindad pero separados por' una
ba:trera ~utua de prejuicios y preconceptos de raza.
. . !~dios Y ladinos difieren en la combinación de su carga
genetlca y en los caracteres de sus fenotipos; inicialmente
fotmaron parte de troncos raciales muy apartados entre
sí Y, en ~an medida, conservan las diferencias de .origen.
Al contrario de lo que ocurre al nivel nacional --donde los
proc:s?s de mestizaje y aculturación están conjugando tipos f1s1c~s Y formas de -~onducta distintos- en las regione~
de refugio la segregac1on racial y la social perduran. En
~sa~ regiones el metizaje biológico y el cultural son muy
lumtados y hay remanentes ostensible de las diferencias
hereditarias que el tiempo no ha podido borrar a causa de
la inercia del surtimiento genético. Los indios no constituyen una población homogénea sino comunidades aisladas
que difieren en la frecuencia de los genes individuales. El
aislamiento lo producen los obstáculos circundantes, pero,
dentro de los límites de la región, la separación entre comunidades la determina la ocupación de habitats diversos
en el mismo marco geográfico. La lealtad al grupo propio,
las restricciones matrimoniales, los tabús de contacto, las
variaciones dialectales o de lengua y la pertenencia tribal,
son barreras que añade el hombre y que son tan poderosas
como las que levanta la naturaleza. Bajo las condiciones
que prevalecen en las regiones de refugio, el flujo genético
es lento entre las unidades étnicas y también lo es entre las
poblaciones india y ladina, en cuya coyuntura operan con
mayor rigor las barras que segregan y aíslan. No obstante
ello, el complejo demográfico y la conducta de él derivada
es sensiblemente la misma en ambas poblaciones, puesto que
ambas participan de los rasgos propios del subdesarrollo.
Existe, no obstante, una importante diferencia en esa
conducta; el ladino se integra a la sociedad moderna sin
pagar un subido precio por el pase de lo regional a lo nacional, a diferencia del indio que sí lo cubre. Para él la distancia· geográfica que hace de la puna brava y la. selva tro-

39

�pical, de las altas montañas y Jas planicies costaneras, ha.'bitats tan diferentes, implica un coste elevado en adapta-.
ción biológica. La distancia racial que le aparta: de 1~ gru..
pos de población de las regiones en desarrollo. y l! ~s~ncia social que segrega a los miembros de una ~or1a etni~
de la sociedad nacional reclaman un alto precio de _r~ndo. La distancia económica que existe entre el capitalismo
industrial y la economia de subsistencia es incomparablemente más grande que la simple diferencia entre 1~ pobreza
y la prosperidad. La distancia política_ que determ~ la relación de super-subordinación establecida en las regiones_~
refugio, supera con creces a la que manifi~ una relacion
democrática. La distancia ideológica, en fin, que hay ep.tre la interpretación mágico-religiosa del m~do Y _la cosmovisión científica de la civilización industrial, exige d~l
indio un crecido coste que no tienen que solventar los ladinos establecidos en la ciudad primada.
En las regiones de refugio, los grupos indígenas y tribales, aunque en gran parte autocontenidos, no son del todo
independientes: comparten el habitat con grul?°8 de población ladina que participan de variaciones regionales de 1a
cultura nacional y representan al grupo mayoritario o dominante del país. Indios y ladinos viven en simbiosis soci~económica sin que por esto pierdan unos y otros su propia
identidad. 'Las relaciones que establecen ubican a cada uno
de los grupos en esferas distintas ~e_ la ~ctivi~d económica, del ordenamiento social y del privilegio político, las ~ales no pueden ser trasp~ sin ~usar ~~es alteraciones que conducen a la violencia y a¡ la represion. La segregación económica, social y política asi ~ta~da, _en~endra
una estructura dual -quizá la caracteristica mas im~rtante de las regiones de refugio-- en 1a cual los la~os
desempeñan un rol superordinado que sujeta a las pobla~10nes indigenas dependientes a una irremisible explotación.

c

~

La estructura dual yuxtapone organizaciones eco~distintamente orientadas: la indigena, dirigida a satisfanecesidades de subsistencia y la ladina, encaminada. a

40

fortalecer el· incentivo de lucro y la acumuláción de bienes
de capital. Pero el contacto incesante y de primera mano
entre economías opuestamente concebidas, impone el obligado intercambio y conjugación de rasgos antagónicos y
y altera a tal punto las organizaciones originales, que la
economía · indígena no es ya · una economía primitiva de
sQbsistencia, ni la· economia ladina una economía cal)italista en desarrollo.
La economía está integrada por clases especiales de
relaciones sociales; las relaciones de producción e intercambio. Comprende la combinación de servicios humanos
entre sí y de estos con bienes materiales. La organización
económica es un tipo de acción social y, en consecuencia,
parte de la organización social considerada en su más amplia dimensión. La economía ladina está compuesta por una
tecnología maquinista, un medio de intercambio monetario,
un sistema de crédito e instituciones bancarias, empresas
privadas y una estructura individualista a la manera occidental. Es una unidad, coherente en sí, en la que pueden
abstraerse los fenómenos económicos de su contexto social
sin grave mengua del contenido. En contraposición, las instituciones económicas y las sociales en la comunidad indigena están tan íntimamente conectadas que es imposible
describir y analizar la economia o la estructura social sin
enlazarlas mutuamente.
La economía ladina comprende todas las características dominantes de una economía subdesarrollada, restringida y obsoleta. La economía indigena, por el contrario, no
es una economía de dinero, es una economia de subsistencia. Con ello se quiere decir que las unidades económicas
que la componen son autosuficientes en alto grado ya que,
básicamente, producen sólo aquello que requieren para su
propia subsistencia y no hay entre una y otra unidad, relaciones cuantiosas de intercambio. La economia indigena no
es, propiamente, una economia subdesarrollada, es una economía distinta a la moderna que puede ser (1) una economía de subsistencia capaz de sustentar una esfera de pres-

41

�tigio rica n .(2) una economía apemlS suficiente para m&amp;n'."
tener
una. vida del nivel mínimo de subsmteneia:
· · ·
·,

i~

·. · En l~ ·r~giones de refugio ~ctura soeial, siguiendo 'a la económica, tiene un carácter, dual de rasgos distln--:
tiv~s. El
)adino, como un resultado• .del ,desarroHo
histórico, ha· permanecido en posición superordinada, ·res--:
pecto ~ los grupos étnicos indios, a la manera de una · éliteregional, en relaciones que estructuran un sistema de casta,s. pero, en cl,lªnto a,su &amp;.rti~ción ,con.;la. sociedad nacional sus relacion~ configaqm un sistema• de.clases; -CÓl1'
aristocracia y artesanado, que ha -sido reemplazado ya -en
las grru:ides urbes y en. las ciudades .industrializadas por uiiá.
relación capitalista moderna en la que, además de 1as· dos
clases tradicionales, hay un estrato intermedio -llamado comúnmente clase media. La emergencia de' un estrato medio
todavía no se da en las. ciudades metrópolis de las ·regiones'
de refugio; pero en ellas ocurre .un fenómeno estructural
que no se. puede pasar- por alto, a saber; la existencia de
una poblact◊n marginal --conocida en los países su'dameri~
cruios como chola y en los mesoamericanos corno revestidi;i- que a vece~. es una población originada en el mestizaje
biológico y otras en el cultural, pero que, en uno u -otto'
no tiene una posición establecida en la estructura social de las regiones -de. refugio.

grupo

caso

La existencia de una población, marginal, como la descrita, se deb.e a la persistencia en .esas-regiones de las relaciones de casta que caracterizaron Iai situación colonial. En
efecto, en-esa.s. regiones la población.ladina, dividida en cla-·
ses. actúa, en sus relaciones con la población india, corno
casta dominante. No importa que el ladino se encuentre
ubicado en la posición más baja de la escala social de su
grupo, el simple hecho de pertenecer a la casta dominante
lo. &amp;i~a, 'por-adscripción, en.una posición superior al ~o;
aWl cuando éste sea un líder o dirigente .de su -comumdad,
La existencia de una casta ,q ue usurpa el privilegio Y el i»"'
der y que so~ete a otras castas a una posición·subórdinads
engendra contradicciones que tienden· a modificar· el. orde•·
42

nlUlliento ~al; los indi01, que en el sistema de ·casta ocupan la. poliieión subordinada, aceptan la situación a que es,iometidoa como ineritable; pero no por ello se conforman P8",9ivamente con ella. Como grupo, la comunidad en no
l)Oe8S ocasiopes levanta movimientos nativistas que expul~ a la1 ladinos del tenitorio -indio en tanto la sangrienta
represión ~benmmental solidarizándose con los ladinos, no
la someta nuevamente a la subordinación.

tan

Las regiones de refugio abarcan, por lo general, un
número mayor o menor de unidades municipales y, en ocasiones, ~ a de ellas llegan a coincidir con la jurisdicción
de ún estado o departamento. No es ésta, sin embargo, la
norma; con más frecuencia comprende la extensión superficial de un cantón, una provincia o cualquier otra división
tenitorial -media. Las regiones de refugio no forman, por
lo común, unidades administrativas y si sus metrópolis se
desenvuelven como centros de acción que toman y ejecutan decisiones que afectan a los municipios de la región,
ello se debe a la posición de esas metrópolis como chef lieux
religi~, sociales, económicos y culturales y no a una posición administrativa preponderante. El municipio metropolitano, formalmente, no tiene jurisdicción sobre los municipios rurales que constituyen su hinter"land; no obstante
los patrones de conducta tradicionalmente estatuidos validan la ingerencia citadina en las entidades políticas, supuestamente autónomas, que están comprendidas en su esfera
de influencia y configuran una estructura de poder que presenta características particulares. Esto se debe a que los
países mestizo-americanos, en verdad, no son estados nacionales constituidos sino naciones en proceso de formación
que, en sus regiones de refugio, gobiernan sobre poblaciones heterogéneas que interactúan como dualidades dialécticas.

En esas regiones, aunque la población está sujeta a un
sistema único de nexos políticos, sólo una parte de ella tiene
conciencia plena &lt;;le lo que significa la nación como entidad
~al comprensiva, y pot¡ tanto, es la que participa con in43

�terés en l¡:t actividad política qe ámbito naéional y la .que
siente formar pa~e de, una .patria cuyas fronteras exceden
los líi:nites .estrecqos ' de la cqmunidad parroquial. En las
regiones de r ~ o ese,segmepto de la población total está
rep:t;'esentado ,por ~l grupo que a sí mismo da -la designación
de ladino. Aunque localmente se ,encuentra· en, franca posi$!ión
., de .minoría, al enlaz~ sentimental y: estructuralmente con la población may.oritaria o• dominante del p~
se sitúa con el rango de grupo superior en la ecuación region~l.
,.,
.

.

¡

En Ja posición subordinada de población ,dependiente se·
encuentran lqs grupos étnicos indios organizados como sociedades parroquiales. Sus miembros .no tienen un concepto
claro de lo que es la nación ni participan activa y concientemente en la maquinaria política, nacional. El universó
social,de estos grurx&gt;s étnicos se encuentra reducido a la parroquia; tienen formas de gobierno privativo, débilmente
articuladas con los patr~nes ,nacionales y, -debido a que poseen lenguas distiptas. a la oficial ,y &lt;mlturas distintas a la
na&lt;;ional, la comunicación ~ntre el universo parroquial del
indio y el uñiverso nacional del ladino es difícil y se conduce a base _d e relaciones de super-subordinación que coloi;an a los indios en posición anómala.
En las sociedades mestizoameric{I.Jlas, los ladinos constituyen un sector de la población conscientemente situado
aparte de la mayoría ciudadana; como una élite regional.
Sustenta una visión del .mundo que desafía· los supuestos e
interpretaciones científicas; construye su propio marco
m~ntal y des&lt;;ie él contempla a su antojo y satisfacción el
li~itado campo de su universo. Su visióp del ·mundo carece de autepticida(j, está en contra de los supuestos demo-·
cráticos y las interpretaciones ortodoxas de la parte consciente de la nación; pero no por ello deja de conformar un
punto de apoyo para_la acción. Si un sector d~ la población
na.cional ,-el_constituido por lo$ ladinos-· proclama que. la
exp_Iotación de. los indios es natural o deseable nos hallamos, en presencia de gente ,que sust~ta creencias científi-

camente insostenibles.
En resumen, las características de diversa índole hasta
aquí reseñadas, que configuran la situación de las regiones
de refugio y de sus habitantes, son resultado ineluctable del
ejercicio del proceso dominical que, a veces, acude a la coerción física como mecanismo de sustentación, pero, las más
ile ellas., hace uso de otros arbitrios, ;mucho más sagaces,
que evitan las reacciones violentas y los movimientos mesiánicos. Uno .de esos mecanismos, tal vez el más perspicaz,
descansa en la elaboración sostenida y reforzada de una
ideología que da por sentadá la· superioridad innata del ladino sobre el indio y es generalmente aceptada por ambos.
Los patrones culturales del indio, sus manifestaciones artísticas, la diferente concepción del mundo, del tiempo y del
progreso, en fin, todo lo considerado o catalogado como
i~dio, se tiene por despreciable. El clima mental así fStablecido hace inevitable la segregación étnica, obstaculiza
la movilidad social, embaraza la evolución de la cultura y
mantiene en permanente estado de subdesarrollo a las regiones de refugio. 32
En México, la práctica de la integración regional es
una derivación directa de la teoría que sustentan la escuela
antropológica mexicana y sus voceros. La interfertilización
entre teoría y práctica es su rasgo más característico y el
que le ha permitido contribuir fecundamente al movimiento
de renovación social del país.

Instituto Indigenista Interamericano

!:15

�,,,

N

O

T

A

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5.-José Carlos Mariátegui. Siete ensayos de Interpretación de la realidad peruana. Amauta, Lima (1928).
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7.-Manuel Gamio. Forjando Patria. Pro Nacionalismo. Porrúa, México (1916) : 23.
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9.-Juan Comas. La antropología social e.pliellda en México. Trayectoria y antología. Instituto Indigenista Interamericano, México
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10.-Moisés Sáenz. Oarapan. Bosquejo de una experiencia. Lima (1936):
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11.-Gonzalo Aguirre Beltrán. "Introducción'' a De la Fuente, opus cit.
(1964): para un análisis más amplio de la contribución &lt;1e Sáenz.
12.-M!guel Othón de Mendi:..ábal. Obras completas. México, 6 vol.
(1946--1947): 6.525-551; estuvo especialmente interesado en los aspectos económicos de la cultura indigena, pero también, en los aspectos aplicados de la lingüistica a la alfabetización de los indigenas monolingües.

20.-Bronislaw Malinowski. Methods of Study of Culture Contaet in
Afrlca. Oxford University Press. London (1938).
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22.-Bronislaw Malinowski y Julio de la Fuente. La &lt;JCOnomía de un
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(1957): 174.
23.-Gonzalo Aguirre Beltrán. "Introducción" a Julio :le la
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Fuente..

1

24.-Moisés T. de la Peña. Problemas soclllles y económicos de las mixtecas. INI, México (1950). Gonzalo Aguirre Beltrán. Problemas de
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(1952). Francisco M. Plancarte. El problema. indígena tarahumara.
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25.-Lucio Mendieta y Núñez. Los tarascos. Monografía hist.órica, etnográfica y económica. Imprenta Ur1iversitaria, México (1940).
Los zapot.eeas. Monografía hist.órica, etnográfica y econqmica.
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26.-Phyllis Kaberry. "Malinowski's Contribution to Field-work Methods and the Writing of Ethnography" in Man and Culture. An
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28.-Angel Palerm. Introducción a la teoría etnológica. Biblioteca del
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13.-Gonzalo Aguirre Beltrán. Medicina y Magia. El proceso de aeulturaclón en la estructura colonlaL INI, México (1963) : ver introducción.

29.-Gonzalo Aguirre Beltrán. El proceso de aculturación. UNAM, México (1957) : 48.

14.-Howard Cline. "Mexican Community Studies". The mspanlc Am&amp;rican Historical Review, 32 (1952): 212-242.

30.-Carl O . Sauer. Land and Life. University of California Press, Berkeley (1963): 363.

46

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31.-Pierre van den Berghe. Raee and racism. A comparative perspee' .. tive. John Wiley, New York (1967): 132.
32.-Gonzalo Aguirre Beltrán. "El desarrollo de la comunidad en las
regiones de refugio". Reforma Educativa., 10 (1964): 37-62.

ARQUITECTURA MONUMENTAL DEL MEDIOEVO•

GERARDO DE LEON TORRES

Causas y efectos, influencias y manifestaciones, son
los factores decisivos en la producción cultural que caracteriza una época determinada de la Historia. Consecuentemente, para identificar la Arquitectura del Medioevo, tema de esta plática, haremos un recorrido, tan
rápido como sea posible, a manera de preámbulo, considerando, en una ojeada, los acontecimientos previos que
dieron lugar a este estado temporal de la sociedad, de la
política y de la economía, a esa etapa de la Historia que
conocemos como Edad Media.
Cronológicamente corresponde a los siglos transcurridos desde la caída definitiva del Imperio Romano,
desde la escisión que dio lugar al establecimiento de los
Imperios de Oriente y de Occidente, hasta el Renacimiento. Y justamente fueron los renacentistas, los italianos de la época del quatrocentos, los autores del calificativo de Edad Media, por considerarla como etapa
intermedia o transitoria, entre el pasado clásico representado por la cultura greco-romana y la revivificación
del clasicismo, ese renacer en el gusto, especialmente en
el arte, de las formas por las que se expresara un esplendoroso pasado.

* Conferencia disertada el viernes 14 de

junio de 1968 on c,l Teatro de
de la República, dentro del Curso Panorama de la Cultura Universal, organizado por el Departamento de Extensión Universitaria de
la UNL.

48

49

�Los romanos imperiales, herederos directos de !a
cultur:i, helénica, por el summum de circunstancias especiales que lo caracterizan como estado conquistador e
imperialista, a medida que iban adjudicándose los territorios vecinos, o lejanos, fueron logrando la hegemonía
del orbe, hasta constituir el imperio más vasto conocido entonces. Pero, en forma paralela e inversa, a medida que los ejércitos, la masa anónima, conquistaban
para su Patria victorias y gloria, en una línea que parecía ascender irrefrenable, las minorias poderosas Y dirigentes caian en la anarquía moral que habria de echar
a rodar glorias y grandezas. Ellos también, aunque sin
miras telescópicas, sino con el puñal o en la cruz, eliminaban sin miramientos al César en turno, o al Senador
que pudiera estorbarles, o al mártir cristiano que divulgaba las excelencias de la pureza moral del género
humano.
En esas lamentables condiciones transcurren los
primeros siglos de nuestra Era. Los adeptos a las nuevas creencias, eran perseguidos con saña y con crueldad
inauditas. Hasta que, ya en plena efervescencia interna, el Emperador Constantino, por ordenanza promulgada en Milán el año 313, proclamó la libertad del Culto
Cristiano.
Como en el terreno político, también era ya muy
evidente la grieta cultural y moral que fatalmente estaba dividiendo al vasto Imperio. Constantino rompió
la corriente tradicional de designar al sucesor del cetro entre los que ellos consideraban más dignos, e inauguró la sucesión hereditaria, nombrando para reemplazarlo a sus hijos Constancio y Constante, como Emperado;es de Oriente y Occidente respectivamente.
Abandonó Roma como capital del Imperio, y se
instaló en Milán, que ya había sido declarada capital
d esde tiempos de Dioclesiano, buscando con ello un
acercamiento a las fronteras del norte, amenazadas por

50

los bárbaros, pueblos de origen germánico que habitaban los bosques y llanuras vecinas, agrupados todavía
en formas tribales, sumidos en la incultura y la pobreza, que codiciaban la prosperidad de las provincias romanas.
Nicomedia, en el Asia Menor, era designada capital del Imperio Oriental. Por entonces, el Oriente significaba la primacía indiscutible. Totalmente helenizado, contaba además con grandes centros industriales
-Alejandría, Antioquía, Efeso y Bizancio-, y se concentraba el comercio con la India y China, constituyendo la parte más rica del Imperio. Desde el punto de vista intelectual, también dominaba el Oriente. Las Escuelas de Derecho de Beirut, Alejandria y Cesárea de Palestina, ejercían en las ciencias jurídicas una influencia tanto más destacada cuanto que la Escuela de Roma había perdido su antigua importancia.
Finalmente, fue también en Oriente donde nació el
Cristianismo, y en los países orientales -concretamente, Egipto, Siria, Asia Menor y Grecia-, donde triunfó
atrayéndose más adeptos de los antiguos misterios paganos. Fue en lengua griega que se escribieron, a m ediados de la primera centuria, los Evangelios de Mateo, Marcos y Lucas, -éste último, médico helenizado de Antioquia-, y hacia el año 100, se publicó el
Evangelio según San Juan, en el mismo idioma que los
anteriores.
Todas estas manifestaciones de desequilibrio en las
diversas áreas del Imperio Romano, estaban condenándolo irremisiblemente al desquebrajamiento. Una serie
de luchas intestinas se fue desarrollando al advenimiento de Constantino y cuando la proclamación de la
libertad del culto religioso. El mismo emperador al reprimir estas luchas, el año 324 de nuestra Era, triunfa,
y con él, el Cristianismo, al grado de que el mismo César se convirtió a su culto, constituyéndose así en el
protector de la Iglesia.

51

�r

Elsta, a poco de ser erigida en Servicio de Estado.,
se afianza como poder autónomo. El Concilio Ecuménico de Nicea, celebrado un año después de la proclamación y presidido por el propio Constantino, se atribuyó
oficialmente la jurisdicción suprema en materia doctrinal y se organizó un verdadero poder ejecutivo propio,
confiriendo la primacía a los obispos de Roma, Alejandria y Antioquía.
El Cristianismo como religión, sobrepujó fácilmente al paganismo, porque éste. fracci-0nado en cultos ~
misterios independientes, no constituía una fuerza única, organizada. Aquél si.
La Iglesia se convirtió, pues, en una administración estatal. En cada urbe tenia .su sede un obispo Y en
cada provincia un metropolitano. Y, mientras que ios
o-obernadores civiles eran nombrados por el emperador,
~os obispos y metropolitanos eran elegidos por los fieles de la Iglesia.
El Imperio adoptó entonces, como institución normal, los sínodos provinciales de los obispos, Y éstos se
transformaron así en verdaderos representantes de las
ciudades.
El Emperador, para contrarrestar este efecto, y
con el propósito de mantener a la Iglesia sometida bajo su mano, instituyó, por encima de los sínodos provinciales, concilios ecuménicos que deberían reunir, bajo
su propia presidencia, a todos los obispos d.e l Imperio.
Pero los miembros de este poder nuevo no eran nombrados por el emperador, sino por la población entera.
por la comunidad de fieles, sin distinción de clases.

te, que si la Iglesia ya estaba en posición de poder subsistir sin el Imperio, éste ya no podría ser concebid0
fuera de la Iglesia.
Esta institución de carácter divino, se realiza en
tres aspectos que, aparentemente contradictorios solidificaron su primacía: Democrática, en cuanto q~e sus
dignatarios eran elegidos por el pueblo. Aristocrática,
en la forma que asumía al conferirle a los elegidos el
derecho de legislar y administrar. Y Monárquica, en
virtud de la jerarquía que atribuía preeminencia al
Obispo de Roma, quien esquivaba, por otra parte, gracias
al celibato, la norma de la herencia.
Al obligar esta visión retrospectiva desde nuestro
tema, a ésta serie de acontecimientos históricos nos
guia la importante necesidad de tomar conciencia, ~ tra~és de esta rápida revista de antecedentes de vital importancia sobre las influencias decisivas de la producción cultural en la época del Medioevo, y en ella, naturalmente, la Arquitectura.
La legendaria capital de los romanos quedó finalmente abandonada por los emperadores de Occident9.
Estos, como dejamos ya dicho, a menudo vivfan en Milán, al norte; pero, desde el Siglo V, buscando un acercamiento al Imperio Oriental, se establecieron en Rávena. Esta circunstancia permitió a la Ciudad Eterna
quedar bajo el poder exclusivo de los Papas. Y con ello,
una nueva capitalidad apareció: la de la Iglesia. Roma
se convierte así en sede del Primer Obispo de la Cristiandad y se desliga cada vez más del Emperador.

El absolutismo, al apoyarse en la Iglesia
esta
forma, se dio a si mismo una sanción. Fue en v.ano que
el emperador se erigiese en su dueño y señor, porque
ésta, a la postre, se le impuso, demostrándole fácilmen-

Ahora, al dejar convenientemente consolidado el
poder eclesiástico, detengámonos un momento a considerar otros acontecimientos, los que más influenciaron
en la ruina politica, social y económica del Imperio occidental. Las guerras civiles de los primeros tiempos
del imperio de Constantino, y las que se desataron des-

52

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en

�pués de su muerte, fueron sumiéndolo en grave crisis
que, agravada con temibles epidemias y disminución de
la natalidad por las mismas contiendas, condujeron a
la población hacia una psicosis de paz, y el voluntariado del ejército se extinguió.
Desdichadamente, esto sucedía en el momento preciso en que un grave peligro se asomaba, como negra
nube, en el confin norteño. Los pueblos bárbaros, los
germanos, también de raza indoeuropea, ocupaban, ya lo vimos, las regiones afines a las fronteras ~el
Imperio, o sea, los territorios que ocupan hoy Alemama,
Dinamarca, Austria y parte de Hungría, y se preparaban a invadir, en forma pacifica, pero no menos perniciosa que si hubiese sido violenta, codiciosos de la prosperidad de las provincias romanas. Estas invasiones provocaron directamente la dislocación y el desmembramiento final del Imperio, Y, al destruir su unidad, prepararon la Europa moderna.
Como el número de las tropas, acantonadas a lo
largo de las fronteras, menguaba, por las razones que
comentábamos hace un momento, el gobierno decidió la
incorporación de los bárbaros en el ejército, para defensa de los mismos bárbaros, y se introdujo entonces
también, como medio normal de reclutamiento, la obligación de que los grandes propietarios levantasen tropas entre sus terrazgueros, es decir, entre los inquilinos de sus tierras labrantías. Y el ejército propiamente romano, llegó a estar constituido por la hez social,
entre otras razones, porque los propietarios enviaban a
él los peores elementos.

dia acaecer; y a estos bárbaros ya no les coi:;taba ningún trabajo trasponer fronteras, puesto que quienes las
custodiaban eran sus mismas gentes convertidos en soldados.
Francos y alamanes atravezaban el Rhin y las
huestes godás el Danubio, y se dice que, en la primavera del afio 376, cuando menos cuarenta mil visigodos
atravezaron de golpe el río. Los descendientes de Constantino -Juliano, Valentiniano y Valente-, hicieron
verdaderos esfuerzos militb.res por salvar el Imperio,
sin resultado práctico alguno.
Ese mismo afio de 376, comienzan además las más
temibles de las invasiones, las que procedían de los confines asiáticos. Hordas de guerreros de raza amarilla,
familiares de los mongoles y turcos, sangrientos y feroces, empiezan a amenazar las fronteras orientales del
Imperio, y obligan a su vez la emigración de los pueblos
germánicos al occidente europeo. Los hunos cruzan e l
Volga arrollando a su paso ostrogodos y visigodos, quienes desde hacia un siglo habitaban las costas del Mar
Negro. Estos, atraídos entonces por las ricas provincias
mediterráneas, se lanzaron hacia el sur. Sin embargo, a
pesar de que no eran muy numerosos -aproximadamente 100,000-, el ejército romano no pudo cerrarles el
paso.
El Emperador Teodosio se vio obligado a autorizarles su instalación en los Balcanes, a cambio de que se
comprometieran a formar parte del ejército romano,
con la categoría de "aliados" o "federados", y cooperar
a la resistencia de las invasiones orientales. En suma,
el Imperio por todos lados se barbarizaba.

Estas invasiones fueron, lo repetimos, ínvasiones
pacificas de pueblos enteros. Hombres, mujeres y nifíos
que abandonaban la patria sin deseo de volver, iban en
busca de otra nueva. Pero, para vivir durante el viaje,
aquella masa enorme de individuos lo devastaba todo, Y
su paso por una comarca era la peor catástrofe que po-

Ahora, agrupados en unidades especiales al amparo de las leyes nacionales romanas, formaron estos islotes bárbaros, verdaderos pueblos que, conservando su
nacionalidad y sus propios jefes, quedaron unidos al
Imperio por los pactos concertados entre sus reyes.

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�Posteriormente, estas tropas, acantonadas en campamentos fortificados a lo largo de las fronteras, había
que instalarlas, a veces, en provincia1, bastante alejadas, y el Estado, para garantizar su sostenimiento, obligó a los grandes propietarios a que les entregaran las
terceras partes de sus fincas, lo que permitió a francos,
alamanes, alanos y godos entre otros, no sólo a convertirse en propietarios, sino que parte, se fueron infiltrando en los grados más elevados del ejército.
Este ejército fue, así, desnacionalizado, y consecuentemente perdió su cohesión. Se convirtió en factor
aún más peligroso para el Imperio que los propios bárbaros del exterior.
Pero, hemos de considerar que la seguridad d-el
Imperio no descansaba únicamente en la defensa de sus
fronteras, sino que dependía, y esto sobre todo, de dos
condiciones internas: la estabilidad del poder y el equilibrio económico. Analicémoslas someramente.
La sociedad se fue inmovilizando en grupos cerra-'
dos, con grave daño para la libertad individual. Y estas
corporaciones, formadas entonces por los propietaTios,
agrupaban en si artesanos, obreros y soldados y fueron
declaradas obligatorias y hereditarias. Sus miembros se
hallaban tan estrechamente ligados a ellas, que la Ley
les prohibía enajenar sus inmuebles y esclavos a otras
personas que no fueran sus co1egas. En el campo, la célula fue la heredad· o aldea.
A los propietarios se les declaró entonces, obligatoriamente responsables de la percepción de impuestos,
y para asegurar el rendimiento fijo de éstos, fueron
obligados también a permanecer hereditariamente en
su puesto. A estos funcionarios reales se les den.o minaba, condes y duques. PeTo, a medida que se sentían capaces de interponerse entre el Estado y el pueblo, ~e
escapaban cuanto les era posible de la autoridad del
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rey, y transformaron los condados y ducados, que gp~
bernaban por mandato del monarca, en auténticos pequeños reinos, en los cuales a su vez ellos eran los soberanos., Asi se fueron constituyendo grandes poderes
bajo los señores, y los territorios cuyas administraciones se les habían confiado, se llamarían en lo futuro,
señoríos, que podían ~ncluir desde una provincia entera
hasta un simple grupo de pueblos.
Esta situación constituye pues, el embrión del feudaliS"mo, y éste a su vez, la preponderancia sobre la
política y la sociedad de la Edad Media.
La situación del Imperio Oriental, entretanto, era
muy distinta. La riqueza de las ciudades industriales y
comerciales, y los recursos fiscales que les proporcionaban, daban al gobierno una sólida base; por lo que va
superando dia a dia a las provincias occidentales; se en-cuentra en equilibrio y conoce un período de verdadero
florecimiento.
Bizancio, ahora convertido en Constantinopla -o
Constantinópolis-, es el centro indiscutido del Mediterráneo. Es su Universid.ad se ensefia en griego y la
Capital es llevada a un franco helenismo, conocido en
la Historia como Cultura Bizantina.
Su gobierno, al ver amenazada tan seriamente la
seguridad de Occidente, sobre todo cuando Atila, Rey de
los Hunos, franqueaba el Danubio sin encontrar fuerza
suficiente que pudiera impedírselo, prepara su flota a
defender la hegemonfa sobre el Mediterráneo, llave
del comerclo entre ambas directrices del mundo romano,
y por ende, de su economía; pero son totalmente derrotados por los vándalos de Ganserico. El acontecimiento
asestó el golpe de muerte a la Europa Occidental. Son
los albores dé la Edad Media.
En medio de estas catástrofes, en pleno periodo de

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�invasiones, fue la Iglesia de Roma la que se encargó de
sostener la lucha por la unificación. El Papa León el
Grande salió al encuentro de Atila frente a Roma, y frenó su entusiasmo, viéndose éste obligado a abandonar
Italia definitivamente.

cuentran todos los grados entre la barbarie y la semibarbarie. Su único vinculo es la Iglesia. Al cobijar a todos, el Cristianismo formó no una unidad política ni económica, sino la unidad cristiana, base del tema que tenemos por desarrollar.

Posteriormente, Gregario Magno, a principios del
Siglo VI, aparece como genuino depositario del poder, y
se impuso, como jefe directo de todos los obispos de la
cristiandad, introduciendo en la Iglesia una autoridad
tal, que le daba el aspecto de una monarquia, logrando
asi una estricta unidad doctrinal que pudo ir extendiendo su poder sobre la sociedad.

En esa época no existía en el Occidente más que un
solo estado verdadero: la Monarquía franca. Su primer
rey, Carlomagno, fue consagrado por el Papa como Jefe
del Sacro Imperio Romano, señalando asi el principio
de una nueva Era, que nacia con el siglo IX.

Fue la etapa de las fundaciones de los grandes monasterios. Los monjes, se dedicaron desde entonces a
evangelizar bárbaros paganos, y la introducción del
monacato se extendió hasta la lejana Inglaterra. El
Cristianismo asi, vino a representar la continuidad del
Imperio, ahora como una forma occidental de la civilización greco-oriental. Esta obra cultural que asumió
la Iglesia, el Estado jamás pudo haberla acometido,
porque mientras la Europa se fraccionaba en Estados
nacionales, formados de ciudadanos bárbaros, la cultura que la Iglesia fue difundiendo era absolutamente
internacional.
Razón única y poderosa para que, desde el Siglo
V, y durante toda la Edad Media cuando menos, la vid::t intelectual el Occidente se refugiara en la Iglesia.
Pero es necesario que consideremos ahora, otros de
los factores decisivos en la formación política y cultural de los Estados europeos. Las conquistas del Islam,
en el Siglo VII, a lo largo del Mediterráneo. El Cristianismo quedó relegado al macizo continental. Europa es,
a la sazón, un verdadero caos, formado por antiguas poblaciones romanas, cuya civilización tenia origenes milenarios, y por pueblos nuevos, entre los cuales se en-

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Desde la cal.da del Imperio Romano, hacia ya trescientos años, se hablan construido escasos edificios. Y
fue preocupación del nuevo emperador, congregar artistas y obreros en su corte, atr.aidos desde el lejano
mundo bizantino; y antes de su muerte, ocurrida el año
814, habia restaurado ya en gran medida, las artes Y la
civilización de Occidente. Durante los dos siglos siguientes tuvo la cultura un lento desarrollo, imbuidos acaso
de la superstición popular de que el mundo se acabaria
al completar su primer milenio la Era Cristiana.
Pero después, sobrevino un renacimiento constructivo, ya con peculiaridades locales, que van imprimiendo, sobre todo en la arquitectura, el sello individual de
los diversos paises en desarrollo: los Estados modernos.
Asi nace el Arte, y con él, su expresión más genuina: La Arquitectura románica. El término mismo trata de indicar que sus fases, y sobre todo en la Arquitectura reflejan en alguna forma el pasado romano, desde
Carl~magno hasta finales del Siglo XII, cuando se introdujo el arco apuntado. O sea, cuando comienza a
sentar sus reales el estilo que posteriormente hemos conocido, dentro de la Arquitectura, como Ojival o Gótico
Extinguido el dominio de Roma, aún revivió su
genio en la arquitectura de las nuevas naciones, a las
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�que dio cierta paridad, hasta que cada pais desenvolvió
su propio estilo. Hubo comarcas que experimentaron especialmente la influencia bizantina, que a la vez había
sido, en cierta forma, heredera romana con sahor peculiar al propagarse en Oriente. El románico primitivo
extrae fragmentos de piedras labradas, capiteles y frisos, de las majestuosas ruinas, que unidos a mop.olitos
de pórfido y mármol, los coloca sobre viejos cimientos,
para erigir edificios que le sean útiles. Así, por graduales hallazgos y compren.sión del uso de estos abandonados restos, adaptándolos a sus nuevas necesidades, surgió el nuevo estilo.
El último y verdadero estilo románico comprende,
en su florecimiento, los siglos X al XIII, y fue notable
por su tentativa de inciar un nuevo procedimiento CJ:&gt;nstructivo, consistiendo éste en aplicar las leyes del equilibrio a la construcción, en vivo contraste con la realidad inerte de los romanos. Y este nuevo sistema, asociado con el uso de materiales novedosos, como los sillares pequeños con gruesas capas de mortero, los condujeron, ya en el Siglo XIII, después de muchos experimentos y tentativas, al desarrollo del sistema ojival o
gótico, en el que la elasticidad y el equilibrio se combinaron para construir sus maravillosas catedrales.
Aunque el carácter general de 19. arquitectura románica es sobrio y digno, su aire pintoresco nace de los
grupos de torres -;y de los resl\ltes de cruceros o a,l:,sides.
Italia, Francia, Inglaterra y Alemania, diversificaron
las tendencias de .acuerdo con las condiciones locales,
pero en todas. ellas reina el sello común del empleo de
las bóvedas, basados en las prácticas romanas.
La Arquitectura Ojival del Siglo XIII, por su parte, surge distinguiéndose especialmente por la introducción y uso general del arco apuntado. Este elemento,
como los contrafuertes y pináculos, imprime al estilo la
tendencia ascensional, tenida como símbolo de la_s aspi-

raciones religiosas de la época. Los arquitectos románicos habían instituido ya, dijimos, la inerte estabilidad
de los romanos por la elasticidad y el equilibrio en las
estructuras. Los arquitectos ojivales, sutilizaron esas leyes estáticas, empleando piedras pequeñas, en hiladas
delgadas y con gruesas capas de mortero, para lograr la
elasticidad máxima competible con la estabilidad. Los
constructores góticos, apurando sus experiencias, utilizaron la piedra hasta una insospechada capacidad, y en
sus épocas posteriores se revelaron en milagros de
construcción y maravillas de mano de obra, erigiendo
torres sobre las altas techumbres de naves y cruceros
que remataban en finas agujas bordadas con terracerías, como de encaje, o bien, suspendiéndolas en bóvedas ponderables, caladas como estrellas, y ornamentadas para simular sutiles talarañas con múltiples y delicados adornos colgantes.
Entonces, las diferencias principales entre los edificios románicos y góticos, son, primordialmente, estructurales. La estabilidad de la catedral gótica depende de
la acertada coordinación de empujes y contrarrestos.
Las presiones reunidas de las bóvedas de las naves y las
cubiertas, tienden hacia abajo por su peso, pero obligando un empuje oblicuo por la forma raqueada de la bóveda; recibidas estas presiones por delgados pilares de
apoyo vertical y equilibradas por medio de robustos
contrafuertes. Para que no estorbaran, estos contrafuertes se construyeron al exterior, y para trasmitirles aquel
empuje, entre el propio contrafuerte y la bóveda, formaban arcos que vuelan sobre los colaterales, llamados
arbotantes.
Mientras que en el edificio románico, el conjunto
constructivo fórmase de un muro macizo que rodea al
edificio y que soporta muchas veces una bóveda oentinua; en una construcción gótica, el conjunto consta de
muros parciales o soportes y contrafuertes normales al
edificio, que al quedar emplazados en los puntos donde

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\

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�-se concentran las presiones de las bóvedas de cruceria,
el muro se convierte en inútil entre los pilares, y es sustituido por enormes ventanales, que por otra parte, prestan la iluminación necesaria en los vastos edificios del
norte de Europa, donde la mayor parte del año, permanecen sus cielos encapotados y grises; en contraste con
las regiones mediterráneas, donde expresa sus máximos desarrollos el románico, huérfano de esos accesos
de luz tan exagerados y además innecesarios, debido a
las grandes temporadas luminosas y brillantes.
Concluiremos esta conferencia diciendo que
estos diversos estilos, que en la época medieval estáu
mejor expresados en las catedrales, imponentes monumentos de la Arquitectura de todos los tiempos, y que
vienen a significar las obras humanas que desempeñan
el más preeminente lugar de la vida nacional europea.
Generaciones diversas se sucedian y ocupaban en sus
construcciones. Eran además los anales y archivos de
aquellos tiempos, en que pocas gentes sabían leer, y por
ello, medio potente de educación popular. Estas catedrales podrían reemplazar a nuestras instituciones modernas, como escuelas, bibliotecas, museos, pinacotecas
y salas de conciertos. Esculturas y vidrieras pintadas
reproducían los episodios biblicos, desde la Creación hasta la Redención de la humanidad. Representaciones admirablemente expresivas para la multitud, para la que
la palabra escrita era, generalmente, ininteligible.
Así, podemos considerar a la Arquitectura Monumental del Medioevo, como una crónica magna de la
historia secular en la que, reyes, magnates, señores y
pueblo, desempeñaban el papel propio de la época.

EL MILAGRO GRIEGO •

GIANOARLO VON NAOHER

Contrariamente a mucho de lo que se ha fantaseado y escrito -en particular durante el siglo XIX- el
"Milagro Griego" no fue una creación surgida de la nada.
Aqui tenemos otra leyenda romántica que se va
desvaneciendo ...
Grecia floreció en una atmósfera preñada de factores culturales anteriores y contemporáneos, como los
egipcios, los sumerios, los babilonio-asirios, los fenicios,
los hititas, los lidios, los frigios. Y, aún más, asimilando y vinculándose a las rafees de civilizaciones inmediatamente ,anteriores, como la minoica y la micénica.
Deuda sin duda muy grande. Deuda que abarcó un
campo amplisimo, desde la mitología a la religión, desde las artes a las técnicas.
No es casualidad, pues, que los primeros pasos se

dieron en las colonias griegas de Asia Menor, por influencias de las culturas de Egipto y Mesopotamia, donde tomaron forma los mitos, los dioses, la especulación
filosófica, los cantos épicos y líricos ...
* Conferencia impartida el jueves 30 de mayo de 1968, en •~l Taetro de
l a República de la Unidad Cultural de la U.N.L., dentro del curso
P a norama de la Cultura Universal, auspiciado por el D.E.U.

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�Los poemas homéricos, por ejemplo, por su posición intermedia entre la bajada de los bárbaros dóricos
y las guerras persas, influyeron de manera determinante en este milagro.
No tenemos que olvidar que la "Iliada" y la •''Odisea" tuvieron la misma función forjadora de tradiciones, de fuente de con9cimiento, de formación religiosa,
que la de los textos sagrados para otros pueblos.
Aristóteles veia en el legendario Homero el primer filósofo, por que nadie había antes revelado -eomo él lo había hecho- los misterios de la psicología
humana, de las relaciones entre hombre y hombre y dioses. Nadie había tan meticulosamente construido la primera forma de sabiduría griega, base y punto de partida de toda la cultura posterior.
Y de Hesiodo, con sus ideales de perfección y &lt;le grandeza moral, heredaron, en cierto sentido, esta pluralidad de civilizaciones y de manifestaciones culturales
que, gr.a.cías a ellos, fueron seguidas, asimiladas, maravillosamente reelaboradas y transformadas por el genio helénico posterior.
Hay que reconocer este hecho en toda su importanCia.

Creación de creaciones anteriores, en efecto, pero
estupenda, perdurable, sin ejemplos que la opaquen, en
toda la historia de la humanidad, desde las primeras sociedades agrícolas a los albores de la sociedad industrial.
Y luego, cuando ya llegó el tramontano, Alejandro Magno recogió la herencia, la difundió a través del Oriente,
hasta las orillas del Ganges.

Los Padres de la Iglesia continuaron la tarea, tomando largamente de esta in.agotable fuente de sabiduría.
Mientras tanto, el imperio bizantino la pasó a Rusia y a los árabes conquistadores. Y a través de los sabios, árabes y judíos, desde Espafia, volvió a filtrarse en
las corrientes filosóficas medioevales. Las ciudades italianas la redescubrieron, dando vida al humanismo renacentista, uno de los capítulos más bellos de nuestra
cultura occidental.
Resurgió en Alemania, en el siglo XVIII, con Winckelmann, con Leasing, con Goethe, con Schiller, en el
cándido y marmóreo neoclasicismo.

......
. . .. . .
¿En qué consiste, en definitiva, este milagro?
Mondolfo lo define así:
"Libertad y claridad de espíritu, armónica unidad
de contenido y de forma, de elemento sensible e intelectual, de naturaleza y espíritu, plástica serenidad y
sentimiento de la medida y de la proporción, sano y puro objetivismo".
En otras palabras fue y es el símbolo de esta mentalidad, de este modo de vida, de este sentido teorético
y práctico que llamamos occidental y que nos diferencia del Oriente.
¿Representó un equilibrio, una euritmia de concepciones, como, aunque idealizado por Tucídides, apareció
en las palabras de Pericles en su oración para los caídos
por la patria?

Los romanos dominadores, conquistados a su vez
espiritualmente, completaron el ciclo difundiéndola y
consolidándola en todo su imperio universal.

" ... Gozamos de una constitución que no imita Zas
legislaciones de ningún otro estado; por el contrario,
más bien somos un modelo en el que los otros se inspiran ...

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65

�Según las leyes, cada cual ,disfruta de los mismos
derechos de los demás en toda circunstanoia; en las oficios públicos, sin embargo, se coloca a cada cual en el
lugar que le corresponde, no según la clase social de
que procedo, sino según sus aptitudes ...
Mientras así, con la conciencia libre, procedemos
de hombre a hombre, en la vida pública nos oponemos,
generalmente por consideración moral, a los atentados
contra la autoridad constituida y contra las leyes, en
especial contra aquéllas que sirven para amparar al débil y que, aun no siendo letra escrita, implica,fl, un baldón para el infr.a ctor.
Alternamos en el trabajo toda clase de recreaciones, concursos y solemnidades que se repiten anualmente en un orden fijado por la ley; sin hablar de las bellas instituciones de nuestra vida, cuyo goce cotidiano
aleja las tribulaoiones.
También en la manera de ver y llevar la guerra
nos diferenciamos de nuestros enemigos, porque nosotros, por ejemplo, consideramos nuestra ciudad como un
bien común y nunca se da el caso de que, expulsando
a un extranjero, privemos a nadie de algo digno de saber o de contemplarse ...
Confesar la pobreza no es ignominia, pero no salirse de ella merced al trabajo es más que ignonwnia.
No creemos que el discurso sea un peligro para la
acción el peligro está en no sacar enseñanza del discurso.
También en la virtud de la longanimidad pensamps
diferente de los otros pueblos. Pues no es reciMendo beneficios, sino h.ac.iéndolos es como nos granjeamos amistades.
Resumiendo, digo que nuestra ciudad constituye e-n
conjunto una gran escuela para Grecia ... ·''

Y es el mismo sentido que definió y alabó también
Goethe.
¿O fue la exaltación, la lucha, el contraste que llegó a la inhumanidad, a la barbarie, interpretado por
Nietzsche, y más cerca del alma nórdica, · del alma romántica?
Seguramente se trató de los ·dos aspectos en continua competencia, en continua ebullición, en sus múltiples facetas, en sus infinitos contrasentidos ...
Llegando al extremo de la idealización, a veces,
preferimos identificar la historia de Grecia con la de
Atenas, e inclusive con los pocos años de su auge con
Pericles.
0

Con demasiada frecuencia olvidamos que es espíritu griego, tan auténtico, el que· circuló en la multiplicidad y variedad de los estados, dentro y fuera de la península, desde la cosmopolita Corinto a la férrea organización militar, al conservatorismo · comunitario de
Esparta.
·
Y también el que se desmenuzó en· cientos dé ejemplos diversos, . gracias .a su colonización por el Mediterráneo, desde' el Mar Ne~ró a las costas de Africa, desde la Magna Grecia hasta España, Franci~ y el centro •
de Europa.
Esta fuerza espiritual que penetró y inodificó to~o
a su paso Y que', paµlatinamente, fue captada y ~siJ:p.ilada, divulgada y enriquecida por sus herederos.
'

.

Así en la política lo vemos eri las contrastantes r°ormas de gobierno: monarquía, ar,i stocracia, tiranía y, con
el Código de Solón, en •ei año 594,' la democracia moderada y la igualdad civil.
.
' '
.

Opuestos que aparecen en todas las culturas· ·de

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�nuestro mundo, pero que en Grecia chocan o se equilibran con más fuerza, con más imperiosidad, llegando a
su mayor refinamiento y perfección.
Contraste que se reveló minuciosamente visualizado en el arte; tal vez testimonio más patente de este encuentro: en la arquitectura clásica del siglo V, el jónico y el dórico se fundieron. Movimiento, elegancia, feminilidad del primero; austeridad, realismo, energía y
potencia del segundo.
En la escultura, nacida de la belleza del cuerpo
humano, de sus movimientos en la danza, en el atletismo, dentro de una atmósfera mitológica y religiosa, se
pasó de la simetría, de la estaticidad, de las influencias
orientalizantes del estilo arcaico, a la soltura, al equilibrio, al ritmo de las formas clásicas de Fidias, de Mirón, de Escopas, y se llegó al realismo barroco, violento, retorcido, explosivo, patético de Praxiteles y de Lisi~
po.
Por un lado el "doriforo" de Policleto, en su ondulación plástica rítmica, en su serenidad armónica, por
el otro lado el "Laocoonte", con su fuerza desbordante,
con sus acentuaciones de sinuosidad y de vigor dinámico.
Contraste y falta de unidad que aparecieron evidentes en cada manifestación literaria.
La literatura que tanta importancia tuvo en formar, en el griego, la conciencia de pertenecer a un solo pueblo, que dio la pauta a la filosofía y a la ciencia,
y que, al mismo tiempo, se abrió en formas contrastant es que reflejaron la división politica y lingüística: la
epopeya, la lírica, el drama, la comedia ...
El teatro, nacido de los coros dionisiacos introducidos en Corinto por Arinó de Metimma, en la época de
Periandro, llegó a su apogeo en Atenas con Esquilo,
quien dio vida, realmente, a la tragedia.

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Tragedia de los sentimientos humanos, de sus ambiciones, de su lucha violenta, de su rebeldía y sumisión a la implacable ley del destino.
La religión arrancó del culto de la madre tierra,
de los muertos, como en muchos otros pueblos, hasta llegar a la forma antropomórfica, donde trascendentalismo e inmanentismo se equilibraron.
Pero, al lado de esta religión oficial, existían otras
populares, mucho más vivas, y también una corriente
mística mucho más profunda.
Griego es el desbordante y primitivo culto a Dionisia; igualmente griego es el de las religiones de los
misterios, en el cual se delineó el dualismo alma-cuerpo.
El magnifico esfuerzo de los filósofos, buscando libremente la verdad, dio a la humanidad el principio de
la investigación, de la especulación, de la genial intuición: el principio de la aventura compleja y apasionante del pensamiento humano.
O, como afirma Jaspers:

"La filosofía recorrió el camino que va del mito al
logos, creó los conceptos fundamentales de Occidente,
lag categorfas y las posiciones fundamentales posibles
de 1a esfera del pensar la totalidad del ser, del mundo,
de1 hombl'e".
Apareció una nueva visión del mundo: nació la lógica, el método que hizo posible la filosofía y la ciencia,
desp:tazando a la mitologia, a las teogonlas, al empirismo primitivo.
El estudio de la naturaleza, del objeto, del mundo
exterior, en au constante búsqueda del arjé, fue eI fin

69

�principal de las escuelas jónica,' pitagórica, eleática y
.atomista.
Los sofistas, en su vuelta al subjetivismo y al individualismo, reafirmaron la importancia del hombre,
su espíritu critico, su libertad en la revisión de los valores éticos y sociales.
Aristóteles creó el pensamiento realista, trató de
conciliar el dualismo alma-cuerpo abierto por Platón;
abrió el camino a siglos de investigación científica, de
especulación filosófica; trazó la recta sobre la cual h
civilización occidental debía de caminar y caminó a lo
largo de fatigosas marchas.
"Los griegos, que dieron a la humanidad sus más
fantásticos mitos, se han convertido a su vez en seres
casi míticos".
A parte del firme lugar que ocupan en el desarrollo
de la civilización europea, tienen otro fuera de la 1historia, en el olimpico aislamientq cargado d_e n:;listerio y
de esplendor, más allá del destino común de los pueblos.
Si sus realizaciones están registradas en el calendario
de los años, tienen una segunda existencia que ~l tiempo no toca ni mancilla; si vivieron en su propio mundo
mediterráneo, éste ha sido ' tan gÍorificado po·r las alas
d·e la fantasía y el deseo. de emularlo, que ¡&gt;arec.e no
ocupar lugar en nuestro vulgar planeta. Casi todo lo
griego ha sido tan transfigurado por siglos· de rendido
culto, que es dificil contemplar a los griegos con ojos
despejadps o conocerlos tal y como fueron ,en la realidad. - . afirma Bowra, y agrega- El proceso comenzó
cuando los romanos, concientes de sus rústico·s orígenes,
tomaron bajo su padronazgo a los griegos como una raza de artistas y filósofos y no llegaron a percibir que el
arte y la filosofía no puedei¡ comprenderse -plenamente
prescind.iendo de las condiciones que las crearon.

70

Si las épocas de la oscuridad y del medievo prestaron escasa atención al milagro que había obsesionado a
Roma, el descubrimiento de Roma en el Renacimiento
significó también el descubrimiento de la visión romana de Grecia.
Detrás del poderío y del boato de Roma los hombres percibieron, no muy clara y concientemente es
cierto, en un principio, pero siempre con veneración e
inquisitivo asombro, una fuerza conductora demonía,:a, un ideal luminoso, una pericia de ejecución, que no
era algo romano, aunque daba cuenta de todo lo más
importante de Roma".
Así el cielo de Grecia se cumplió, su fluido discurrió, pasó, 'filtró hasta nuestros días.
Y como una amonestación al siglo XX, al siglo de
la enajenación, de los desequilibrios, de los odios, de los
prejuicios, de la cibernética y de las guerras atómicas,
suenan las palabras de Protágoras:
··'El hombre es la medida de todas las cosas", y la
frase de Sófocles:
"Muchas son las maravillas del mundo, pero ninguna como el hombre".

71

�EL TRABAJO SOCIAL;
MATERIA PRIMA DE LA INDUSTRIA. *

DR. SERGIO MARIO ESTRADA GARCIA
Director de la Escuela de Tfflbajo Social de In U.N.L.

"Las empresas que mayor éxito ten4rán en el fut11,ro, serán aquellas que aprendan a hora,dar los
pozos que htagan bro~r el inmenso qaudal humano de capacidad, de energía, de interés y de lealtad que yacen sin desarrollar, ni utilizar, bajo los
estratos de su organización. H. H. Carey" .
El titulo de mi 'plática plantea una hipótesis que ante el juicio crítico de tan singular grupo de empresarias intenta demostrar, aun a sabiendas que tal vez no
lo 'l ogre, pot- lo que sucesivamente hablaré a ustedes de :
1.- ¿ Qué es el Trabajo Social?
·2 .-· ¿Qué caracteristicas tiene?
3.-¿Qué aplicación tiene en el campo industrial?
4.-Y por los considerandos previos, ¿se puede
llamar materia prima?
Trabajo Social es una profesión nueva, y como to'da. profesión encierra una filosofía que · le es propia, un
lnt:ento de decir y hacer algo por la comunidad, es una
manera de comunicarse con el resto del mundo al través- de un enfoque singular.

* Conferencia

pronunciada, ante la Reunión de los miembros de la
USE M, el 28 d e m ayo de 1968, por el Dr. Sergio Mario E;stra da, Director d e la Escuela de Trabajo Social de la U.N.L.

73

�Existen varias definiciones formuladas en distintos
lugares, por distintas personas y en cada época. Las
mencionaremos a continuación, dejando al final la que
más nos satisface, . · ,

·n;,

El
i!f~etlo 'M. Saávedra ' 10 'define cbm'o el propósito de procurar la felicidad humana, liberándonos
de angustias, miserias, enfermedades e ignorancia, para aproximarnos a la justicia social.
•

'I

~)

..

""..

\

\.

"

•

Esta definición, la consideramos buena, pero poco
práctica.
La Proft'á. Sela B. Sierra la define como la disciplina o ciéncia Jiormati~a que se ocúpa de 'establecer los
principios, normas y procedimientos para ayudar a los
indi\riduds, 'grupos ·'y comunidades en' la· solución de sus
p'roblemás o ·dificultades.
· El Padre Swithum Bowers la señala como la disciplina profesional· que aplica clinieamente el conocimiento ·de · Iaa -interrelaeiones humanas por -medio de
una habilidad perfeccionada en materia· de relaciones
con las personas, individuales o en grupos, con el ·fin de
lograr una más satisfactoria adaptación social.
Ambas definiciones son útiles, pero no nos satisfacen del todo.
·
' ' ' · ·'
' . La Comisión de' expertos de las Naciones Unidas nos
dice que es: ..
' ' ' .'
Una actividad organizada, cuyo objeto es contribuir
a¡ .un,a adaptación 19-utua entre el indiviquo y su , medio
~pcial, este obj_eti,vo s~ logra , ~edi¡mte el ez:nµle&lt;?, q.~
técnicas .y m~~odos d.estinados a CJ,Ue los indivi~uos, grupos y¡ comunidades
puedan
satisfacer sus necesidades y
1
•
resolver sus problemas de adaptación a un tipQ de sociedad que se halla en proceso de evolución, asi' ~•orno
por medio de una acción conjunta para mejorar las condiciones econóínicas y sociales.
t

.

1

74

•

&gt;

!

En el primer Congreso Panamericano de Trabajo
Social, realizado en Puerto Rico en 1957, pre.pusieron
una definición que a nuestro juicio encierra la mayor riqueza y profundidad, porque señala siete aspectos que
son fundamentales en el Trabajo Social. La definición
dice:
"Es la profesión basada en el reconocimiento de la
existencia de la dignidad humana y su capacidad de superación, que mediante los procedimientos propios ayuda a los individuos, grupos o comunidades a valerse por
si mismos y lograr su desarrollo integral, especialmente en la situación en que necesitan ayuda ajena para poder atender sus necesidades y desarrollar sus potencialidades".
a) .-El primer punto establece la afirmación de la
primacía de los valores humanos, y su punto de partida
y meta, es el reconocimiento y la existencia de la dignidad humana. Tiene por tanto un sentido esencialmente humanista.
b) .-El segundo punto consiste en la absoluta
condición de que todo ser humano tiene capacidad de superación y que en muchas ocasiones son las circunstancias las que no le permiten demostrarlo.
c) .-El tercer punto se refiere a su carácter de
técnica soci.al, que utiliza reglas y modos operativos de
acción sobre la sociedad.
d) .-Tiene métodos de acción que le S3on propios;
el servicio de casos de grupos y el desarrollo de la comunidad.
e) .-Las caracteristicas especiales de la modalidad de ayuda, que busca despertar las capacidades latentes para lograr el desarrollo autopropulsivo.
f) .-En sexto lugar el carácter integral con que

75

�abordan los problemas del hombre, que visualizan los
aspectos materiales y económicos, sus valores espirituales y culturales.

2.-La función de agentes de cambio, a través de
la filosofía, métodos y técnicas propios del Servicio Social.

g) .-Y por último, los grupos o estratos a quien va
dirigida la ayuda, son siempre aquellos que más la necesitan.

3.-La formulación de la política y la planificación
de programas de bienestar social a diferentes niveles.

Conviene enfatizar también que cada profesión alcanza su vigencia a través del hombre que 13. ejercita,
condicionada por su vocación y su sentido de identidad
con ella.
En cuanto a sus características podemos decir que
deben ser constantemente dinámicas como la vida misma, y como dice Natalio Kisnerman al opinar sobre la
formación profesional: "Para que se produzca un verdadero aprendizaje es imprescindible una aproximación del docente y del alumno a las cosas, ideas Y valorizaciones. Hay que perder el miedo a lo nuevo para que
lo pierda el alumno: hay que abrir posibilidades de
creatividad, de experiencia. Hay que romper el criterio
académico de autoridad, conformismo y repetición. Una
escueh que no ofrezca experiencias auténticas para el
ejercicio continuado del Trabajo Social, no puede esperar que sus alumnos alcancen una positiva capacitación.
La formación de Trabajadores Sociales debe abandonar los enfoques parciales que escindan la realidad. Debe utilizar el ahora y el aquí, dentro de las necesidades
nacionales y regionales, debe prever para el mañana"
Entre los objetivos generales de la enseñanza hemos anotado el capacitar a los alumnos para:

Además de que es necesario desarrollar una actitud
científica para analizar y comprender la realidad social, adquirir los principios de una ética profesional basada en los valores prevalentes de su cultura, adquirir
los conocimientos básicos de su profesión y las hab1lidades y destrezas para lograr un dominio de relaciones
humanas, para trabajar en equipos inter-disciplinarios
y contribuir al desarrollo y enriquecimiento de la profesión.
El Dr. Germinal Rodriguez, brillante maestro argentino, relata el principio de la historia de la humanización industrial al señalar los precoces intentos de Roberto Owen, quien además de actuar empeñoi:iamente en
introducir en el medio industrial el concepto del valor
humano dijo:
"Si es sabido que nuestras máquinas inanimadas
pueden producir tan espléndidos beneficios, 1 qué no podría esperarse si nosotros dedicáramos igual atención a
nuestras máquinas vitales, las cuales son mucho más
maravillosamente contribuidas"? "De una propia experiencia yo aventuro a asegurar que el tiempo y el dinero asi aplicado, si es hecho con un directo y exacto conocimiento del sujeto, puede redituar no cinco, sino diez
o quince por ciento del capital asi empleado, pero no sólo quince, sino muchos casos, un cien porciento".

1.-El análisis y comprensión de los procesos sociales y culturales, desde el punto de vista de la interrelación hombre-sociedad, para el enfoque del proceso de
cambio con una completa visión del hombre.

El Trabajo Social está vinculado íntimamente a.l
programa de servicios que operan en las tres áreas de
la vida del obrero:

76

77

�En el trabajo; fuera del trabajo, pero dentro de la
compañía, y fuera de la compañia, pero dentro de la comunidad.
De be , comprender facilidades para .promoción de la
salud, la seguridad, recursos de comodidad ( casilleros,
ropa adecuada, etc.) educación y adiestramiento, empleo constructivo del tiempo de &lt;;lescanso, asesoría en la
participación de utilidades, utilización adecuada del seguro social y la vinculación intima en las actividades de
la comunidad, en su desarrollo como ciudadano.

%. •ESTAllRIIIINTO

i

•FIWICIAIIIOOI DE IIP8RlimE
•OIDtNES DE PAGO ACUA1.81U PAm l a , "'
?: ....""··
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ifW' •PUMOCIOII YASESOatÁ PW IIIVOSIIINES .-Is lt CMffll..

A vuelo de pájaro hemos dicho unos cuantos de los
muchos aspectos que u~tedes conocen y que f~vorecen
la productividad del obrero cuando se le mantiene y
promulga a una auténtica condición humana.

UCIDIIM. Y EXTIAIIJEII

•CIUIES YCARTA DE CIEIITO PW YllDI
&amp; ,.mso11A S8UE MOCAll8S llltl11AC1811Al.1S

Expuesto lo anterior, ¿creen ustedes que el Trabajo Social pueda ser incluido como materia prima, en el
nuevo concepto de la industria, generosa y ampliamente integrada a la estructura económica de µpestro país?

DR. SERGIO MARIO ESTRADA GARCIA.

DE C.EJJTGS lffll!llTAIIIS IIEfll"l'ACIIII~ ,.

~*•IIAIU llf'tJEDITOS-■EIITAIIOfJE OPIIIT.

FORMAS DE INVERSION
•EN BONOS FIWICIUOS ACEPTACIONES, CON IENDIIIENTO DEL 9%
ANUAL, IIENOS IMPUESTO 8.73% NETO, EN PAGOS TlllffSTIAUS.

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        <name>María Guadalupe Martínez Berrones</name>
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CENTRAL

IIIIILIOTECA
U. A. N. L.

f

!ltM!S Y LETlt!S
REVISTA DE LA UNIVERSIDAD DE NUEVO LEON

Rector
DR. HECTOR FERNANDEZ GONZALEZ
Secretario
DR. ROBERTO MOREffiA FLORES

Departamento de Extensión Universitaria

Coordinadora
DRA.AURORA' MORENO

Jefe de la Sección Editorial
HECTOR JAVIER MORA SALAZAR

Torre de la Rectoría
Ciudad Universitaria
Monterrey, Nuevo León, México

Quinto Piso

•

�!ltM!S Y LETlt!S
REVISTA DE LA UNIVERSIDAD DE NUEVO LEON

No. 1

AAO 11

MARZO DE 1968

SEGUNDA EPOCA

SUMARIO

MARIA GUADALUPE MARTINEZ BERRONES: Ensayo sobre " El Extranjero" y "El Mito de Sfsifo'', de
Albert Camus, Premio Nóbel 1957 . . . . . . . . . . . . . . . .

5

RAUL RANGEL FRIAS: Joaquín A. Mora . . . . . . . . . .

17

DIETRICH HAUCI{ BEINZER: "Consideraciones fragmentarias sobre el arte mexicano y su trasfondo a w
largo de las épocas'' . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 23

JOSE P . SHAFER: " Soñando 'f)aTa el que vela'' . . . . . .

33

FRANZ BOUSCHPIES: "La vida agitada y tur'bulenta
de Richard W agner'' . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

31

�MA. GUADALUPE MARTINEZ BERRONES
Doctora en Letra1 y Catedrática de la Facultad de Fi101oflo Y
Letras de la Univer1idad de Nuevo León

ENSAYO SOBRE "EL EXTRANJERO" Y "EL MITO DE
SISIFO" DE ALBERT CAMUS, PREMIO NOBEL, 1957

1.-INTRODUCCION
Camus, premio Nóbel de Literatura 1957, con su obra
"La Peste", ha sido uno de los grandes escritores franceses
contemporáneos discutidos y comentados en nuestro tiempo.
Como representante de la "filosofía del absurdo", procedente de la "filosofía existencial" de Jean Paul Sartre,
su contemporáneo y amigo en un principio, ambos simpatizadores de una misma ideología, luego se separan. Camus
fue ateo. Concebía dentro de su pensamiento dos tipos de
suicidio: el uno físico propiamente dicho, el otro, el metafísico, el que explica como la negación a la búsqueda racional para la consecución de la Verdad. Actitud ésta quese tiene en algunas personas de fe y con la concepción
cristiana del mundo, la cual admite el "más allá". En la
investigación científica y filosófica para aclarar la Verdad
hay un punto en el cual, nuestra conciencia y razón no
nos dan los medios posibles para captar y exglicar ciertos
misterios. En este momento se concibe un Ser superior al
nuestro que denominamos Dios, en nuestro tiempo, "motor inmóvil" en la filosofía pre-socrática y aristotélica. Camus, en su pensamiento, prefiere permanecer en el umbral
del misterio que llama de "claridad mental". Para él, el
"más allá" es la oscuridad misma, la que condena, Ilamán5

�dola suicidio metafísico. El otro, como decíamos, el físico,
es la actitud del hombre que le lleva a quitarse la vida.
En cambio, una de las características positivas del
pensamiento de Camus, es que valora la persona humana
como ente capaz de decidir y de actuar, de amar y de tener
fe en sus semejantes, con esa energía de proyectarse en
el mundo de la cultura, del arte y del humanísmo propiamente dicho. Camus, a pesar de la conciencia de la tragedia de su tiempo, tiene fe en sí mísmo y en sus semejantes. Mas no capta la existencia de Dios. Tampoco Jean
Paul Sartre, para quien la concepción del hombre y del Universo es la nada: la destrucción de todo. Su actitud es pesimista, existencialista y atea. Para Jean Paul Sartre no
hay una tabla de valores, puesto que no concibe al hombre "materia-espíritu" como creado por Dios, con una libertad de buscarle y encontrarle. En cambio, Camus valora al' hombre y ama al mundo y a sus semejantes. Es un
humanista. Distingue perfectamente el grado jerárquico
que le corresponde al hombre en el universo. Aspira a la
unidad del mundo. Es un racionalista. La tabla de valores
del hombre, en su pensamiento, es un conjunto de normas
o reglas de conducta. Camus se preocupó por la actitud
nihilista. El tiene fe en el otro. Su amor lo eleva a tal
grado que rompió con la linea meramente existencialistamaterialista de la filosofía de Jean Paul Sartre, su maestro
y gran filósofo dentro de su especie.
Ahora, veamos la actitud filosófica de Don Miguel de
Unamuno que es muy distinta. El no puede ser humanista
porque la concepción que de Dios tiene le impide volcarse
·ante sus semejantes. ¡Qué diferencia de concepción del mundo! Para este gran escritor y filósofo contemporáneo, su
ansiedad de posesión del Ser que todo lo es, es tal, que
le impide concebir a su semejante merecedor de su amor.
Esta es una actitud idealista-mística que se encuentra y
se repite en la historia de los españoles. Nos damos cuenta, pues, cómo la actitud del hombre frente a su circunstancia y a su destino es diversa. Para Jean Paul Sartre,
el fin del hombre es la nada; para Camus, el hombre mísmo
6

y para Unamuno es la religación del hombre hacia Dios.

2.-NOTAS BIOGRAFIOAS
Albert Camus nació en Mondovi, provmc1a de Constantina, Argelia, el 7 de noviembre de 1913. Su padre era
francés y su madre de ascendencia española. Ambos de
familias de obreros agrícolas. Albert hizo sus estudios primarios y secundarios en Argelia, y desde entonces ya tenia ciertas manifestaciones de la tuberculosis, enfermedad
que se le desarrolló después.

'
En la Facultad de Letras
de Argelia, prosiguió sus estudios, en donde se licenció en letras, presentando una tesis sobre San Agustín y Plotino.
Una vez con el título apetecido, pero de condición
modesta, trabajó como vendedor, luego como animador y
actor, alternando el trabajo con el estudio. Se interesó por
el teatro desde joven y fundó un grupo teatral denominado
"El Equipo" -1935-. Llegó a ser director montando diversas piezas teatrales, tales como: "Rebelión de las Asturias" que él escribió -1934-, siendo prohibida por la
censura "El regreso del hijo pródigo", adaptación de una
obra de Andrés Gide; "El tiempo del desprecio", de Andrés
Malreaux; "Paquebote Tenacity", de Vildroc; "La mujer
silenciosa", de Ben Johnson, entre otras. Con esta actividad viajó por diversos lugares de Europa: España, Italia,
Checoeslovaquia, etc.
Fue periodista en Argelia, luego en París colaborando
en la revista "Paris-Soir"; redactor-jefe de Ocnnbat hasta
1945, época en que ya es reconocido como literato. Hacia
1946 viaja a New York y otras ciudades de Estados Unidos.
En 1957 recibe el premio Nóbel por su obra "La Peste".
7

�3.-SUS OBRAS

Las obras principales de Albert Camus son: Actuales
-1950- (Colección de editoriales); El revés y el derecho
-1938- Nupci,a,s y El Extranjero -1942- (novela), El
Mito de Sísifo -1943- (filosofía) El Malentendido, (teatro), CalíguJ,a -1945- (teatro), El Estado de Sitio . : ...
-1948-, Los Justos -1950-, La peste -1947- (temas
filosóficos) El 1wmbre rebelde -1951- (filosofía), La Caída -1956- (filosofía), El exilio y el reino -1957-, entre
otras.
4.-EL EXTRANJERO
· El '.Extranjero, novela publicada en 1942, que tiene
cierta influencia y paralelo con El Proceso, de Kafka, es
de una importancia relativa en la obra de Camus. En ella
tenemos la tesis del Absurdo, actitud filosófica del hombre. Veamos: Para Camus, el absurdo es todo aquello que
no tiene sentido para el ser humano al captar la incongruencia del "yo" ante el mundo que le rodea, al verse dominado por su circunstancia, de donde nace su inconformidad.
No es la realidad, sino la captación de la misma que sólo
puede tenerla el hombre como ser que piensa. Los antecedentes del pensamiento de Camus, los tenemos en Descartes
quien decía: "pienso, luego existo", actitud racionalista.
Camus dice: '!el hombre es y luego tiene conciencia de ser".
Según Camus, esa absurdidad del mundo nace para el hombre, al tener conciencia de la misma. Y de ese divorcio entre el "yo-pensante" y el otro o el universo, se elabora y
comprueba el "hombre absurdo".

Como decíamos, para Camus, el hombre es y luego
tiene conciencia de ser; por ello, a cada momento se da
cuenta del absurdo, por ejemplo: que los hombres se maten
los unos a los otros o que les imputen determinados críme11es que no han cometido. De aquí que "el hombre ~bsurdo" sea simbolizado por el hombre que vivió inmediatamente después de la segunda guerra mundial, desesperado, angustiado, destrozado moralmente; sin ningún ideal
8

por el cual luchar, sin religión m esperanzas, encerrado
en ese desconcierto de la guerra mundial. Camus vivió en
el último desastre mundial -1940-1944- y tuvo la oportunidad de captar grandes tragedias e injusticias, de ahí
que nos exponga sus ideas; pues en "El Extranjero", su
principal personaje Mersault simboliza este tipo de ser
humano que se vio envuelto por las circunstancias en un
mundo cruel; mas afortunadamente ese estado de ánimo
fue pasajero ya que Camus concibe al hombre como un
ser capaz de ser bueno a través del amor humano. Y asi
como en "El Extranjero" nos muestra el autor su tesis
del Absurdo, afirmando que el hombre está dominado por
las circunstancias, así también, en "El Mito de Sísifo" expone la tesis de la libertad del hombre por la que es capaz
de lograr lo que se propone. Tenemos pues, las tesis opuestas; dos criterios valorativos del hombre. En una niega
toda posibilidad de elevación espiritual del ser humano,
pues está condenado por el destino; en la otra, el hombre
coadyuva a su propio destino.
5.-SINOPBIB DE "EL EXTRANJERO"

El extranjero, Meursault, es arrestado por un crimen
que cometió y que no sabe explicar el porqué: ha matado un árabe. Sin embargo, se dio cuenta de que habia
destruido el equilibrio del día, arrastrado por las circunstancias que le rodearon. (1).
Meursault es un empleado que en unos días de asueto
va a Morengo, a 80 ( ochenta) kilómetros de Argelia para
asistir al sepelio de su madre que había muerto en un
asilo de ancianas donde estaba. Allí todos lloraban, lo que
le pareció extraño, El permanecía impasible. Luego, desO).-( C'est alors que tout a vacillé. La mer a cha,rié un soulile épais et arden!.
11 m'a semblé que le ciel s'ouvrait sur toute son étendue pour laisser pleuvoir
du feu. Tout mon etre s'est tendu et j'ai crispé ma main eur le revolver.
La gachette a el-dé, j'ai touché le ventre poli de la crosse et c'est la
dans le bruit a la fois sec et assourdissant que tout a commencé. J'ai comprb
que j'avais détruit l'équilibre du jour, le silence exceptional d'une pfage
ou j'avais été heureux".-CAMUS. L'étranger.-Le livre de poche.-Libraire
Gallimard. No. 406.-p. 90. 1957.

9

�pués de asistir al entierro y una vez que se terminaron los
1·equisitos del mismo, se fue a la playa, donde conoció a
María, y en donde mató al árabe sin saber por qué.
(Sólo se dio cuenta que hacia un sol caliente). Y una
vez muerto, le dio cuatro tiros más al cuerpo inerte, que
le parecieron cuatro golpes más sobre la puerta de su
tragedia íntima. Poco después, al ser arrestado y conducido a presidio le nombran un Abogado defensor quien trat a de defenderlo, mas no tenía ninguna "excluyente de
responsabilidad". Mas Meursault, aunque sin posibilidad alguna de absolución, en presencia de la muerte -al ser
condenado a la pena capital-, siente el apego a la vida.
En esta novela, aunque captamos la influencia de · Kafka
.e n Camus, los personajes difieren en su posición filosófica
ante el mundo. "José K", personaje en "El Proceso", a
pesar de que tiene su Abogado defensor, no quiere •que le
~alve; quiere morir; pierde el contacto c~n la realidad y
la vida. En cambio, Meursault quiere vivir. Recordemos
el pasaje de la obra en el cual el sacerdote que va a su
celda a visitarlo le dice que tenga fe en "la justicia de
Dios", a lo que le responde que no le importa vivir puesto
oue el único objeto de· su vida que sería María, la joven
de la cual se enamora lo ha olvidado, por lo que está resigJ!ado a su suerte y decidido a morir; aunque se observa
cierta ansiedad de vivir y . con fe hacia sus semejantes,
de quienes ·espera. que· el día de su ejecución acudan a rodea,rlo. (1) . ·
Meursault, símbolo del "hombre absurdo", lleva en sí
mismo el deseo de encontrar una justificación y un valor
a ·1a existencia yno la encuentra al final de su vida; sens ibilidad que lo conduce al extremo de sentirse extranjero
de ·sí mismo, indiferente a las circunstancias. "Sensibilidad
absurda que se puede encontrar esparcida, en el siglo".

captar la manera de sentir y de conducirse el hombre de
inmediatamente después de la últíma guerra mundial, pues ·
como para el "hombre absurdo" nada tiene sentido, su
verdadero heroísmo es el de afrontar las circunstancias con plena conciencia de las mismas, con una verdadera
lucidez. Y he aquí la moral filosófica del autor de "El Extranjero". Meursault no se suicida sino que es condenado
a muerte. En cambio, en las obras de Jean Paul Sartre,
por ejemplo, algunos personajes se abandonan a sí mismos
y escapan por la puerta falsa del suicidio.
El extranjero, Meursault, es arrestado por un crimen
Meursault nada tiene sentido; todo se ha encadenado: la
muerte de su madre, el asesinato del árabe, la aprehensión, la condena, la pérdida de la fe religiosa, del amor de
la mujer amada y por último su propia muerte.
Con esta tesis Camus hubiera sido condenado por la
crítica literaria y filosófica si no publica inmediatamente
después ªEl Mito de Sísifo", en el que, como decíamos, sustenta la tesis de la libertad humana, por la cual el hombre
se puede imponer a las circunstancias. Camus sostiene que
la vida humana es digna de ser vivida aun admitiendo que
la Nada limita al Absurdo. El hombre es y tiene conciencia de ser; no es un títere arrastrado por su medio-ambiente sino que a través de su libre albedrío y su esfuerzo
puede llegar a ser feliz y a triunfar en el mundo.
6.-EL MITO DE SISIFO -1943---

{1 ) .- " Pour q ue tout soit consommé, pour que je sent moins seul, !l me r estait
·
á sou haiter qu'il y arl beaucoup d e speclateurs le jour de mon exécution
et qu'ils m'accueillent avec des cris de halne".--Camus.-t•,1r-ver..-Opus
Cit.-p. 17S.

En este ensayo filosófico, Camus se basa en la literatura griega, en la cual, según Homero, el Mito de Sísifo
es el siguiente: Los dioses habían condenado a Sísifo a
hacer rodar una roca hasta la cumbre de una montaña,
de donde volvía a caerse, pues para los dioses del Olim¡oo
no había peor pena que la de condenar a un hombre . ál
trabajo inútil y sin esperanza. Sin embargo, Sísifo logra
vencer las circunstancias adversas por su constancia y ape•
go a la vida.
·,,.

10

11

El mérito de Albert Camus estriba en haber podido

�En la Mitología griega, Sísifo era el más sabio y prudente de los mortales y porque había encadenado a la Muerte fue condenado, pero Plutón un día no pudo soportar el
espectáculo de ver su imperio desierto y envió al dios de
la guerra para que librara a la Muerte de manos de su
vencedor, lo que logró. Entonces Sísifo fue condenado a
morir arrojado al Infierno, desde donde quizo probar el
amor de su mujer y le ordenó que arrojara su cuerpo sin
sepultura en medio de la plaza pública, lo que obedientemente hizo. Entonces, Sísifo encolerizado por la obediencia ciega de su esposa, contraria al amor humano; pidió
a Plutón que le permitiera regresar a la tierra para castigarla, permiso que obtuvo. Mas cuando regresó al reino
de los mortales, que gustó nuevamente de los encantos de
este mundo, del sol, del paisaje marítimo y de la naturaleza
no quiso regresar a las sombras del Infierno. De este mito
griego tenemos un mensaje moral: el hombre a pesar de
sus desgracias y desventuras se apega al mundo porque
en él encuentra la alegría de vivir, el amor y la belleza.
Sísifo es el símbolo del "héroe" de Camus, que quiere
vivir y vencer las circunstancias adversas a través de .s u
lfbertad. El héroe mitológíco, aunque castigado por los
dioses y viviendo bajo las sombras infernales, con la desgracia y desventura que reina en los imperios de Plutón,
una vez que vuelve al mundo terreno aprecia sus bellezas,
teme a la muerte y se apega a la vida. Y así como Homero
nos da la vísión del mundo de los griegos con su Mitología
pagana; Camus nos muestra el enfoque personal de la realidad de su tiempo. Sísifo a cada momento de empezar su
condena, que tiene "conciencia de sí" y de su "circunstancia" es más fuerte que la roca; es el héroe consciente que
solo la esperanza de alcanzar el triunfo le sostiene en su
actitud firme, a pesar del conocimiento de su tragedia,
Sísifo se apega a la vida y a su condena. Así pues, consideramos a Sísifo feliz, símbolo del hombre de todos los
tiempos y del hombre contemporáneo, primordialmente
del europeo que ha sobrellevado los trágícos acontecimientos de las guerras mundiales.

12

Explica Camus, que el hombre al tomar conciencia
de la "absurdidad del mundo", tiene dos caminos para elegir: el que le conduce a la desesperación y al suicidio --camino que siguieron muchos hombres de inmediatamente
después de la última guerra mundial-, camino que rechaza; y el otro, que lo conduce a valorarse a sí mismo,
y tener conciencia de su dignidad de persona humana. Este
tipo de hombre es el que se forja la ilusión de dejar una
huella de su paso por el mundo; camino que siguen lamayoría de los humanistas y el hombre en general, puesto
que el hombre es un ser espiritual cuya espiritualidad despliega en sus semejantes por medio del amor:
Según el pensamiento de Camus el hombre reconoce
que su victoria está en el trabajo continuo, en la "conciencia de sí", de sus posibilidades y en la esperanza de un
mundo mejor. Expone que así como Edipo, el héroe trágico griego, ciego y desesperado, al darse cuenta de su tragedia, reconoce que lo único que le ata al mundo es el
amor "la mano fresca de una joven", así también, el hombre desesperado y trágíco del Siglo XX, el "hombre absurdo" pero consciente de sí mismo, se apega al mundo
por amor y su destino él debe forjárselo.
Camus, como decíamos, nos presenta en estas dos
obras dos actitudes humanas simbolizadas en sus héroes:
"El Extranjero" y "Sísifo"; el uno, desesperado y arrastrado a la tragedia y a la muerte y el otro apegado a la
vida y al amor, consciente de sí mismo y de su circunstancia, con una fe en sus semejantes.

7.-CONCLUSION
A manera de conclusión opinamos que Camus fue un
escritor de sensibilidad exquisita ya que capta el amor como uno de los sentimientos humanos más fuertes y más
representativos de la espiritualidad del hombre. Asimismo
estas dos obras comentadas "El Extranjero" y "El Mito

13

�de-Sísifo" son una muestra del hombre contemporáneo simbolizado en los personajes novelescos, sosteníendo dos tesis
opuestas, .mas a la vez que se complementan, pues, como
decíamos, El Extranjero representa al "hombre absurdo"
mientras que Sísifo, al "héroe" verdaderamente humano.
En la primera obra expone la tesis negativa del hombre
que es dominado por las circunstancias, tesis meramente
determinísta y positivista, mientras que en la otra sostiene la tesis contraria, es el reverso de la medalla: sostiene la libertad humana como elemento esencial del hombre. Por lo tanto, consideramos que Albert Camus, premio
Nóbel del 57, es un escritor de gran categoría dentro de la
Literatura Uníversal y Francesa, que ocupa uno de los lugares_ prominentes del pensamiento humanísta contemporáneo.

BIBLIOGRAFIA
1.-Camus, Albert.-L'Etranger.-Librairie Gallimard.5 Rue Sebastien-Bottin, Paris, Vlle.-(Le livre de poche).
2.-Camus, Albert.-Le Mythe de Sisyphe.-Gallimard 6,
Rue Sebastien Bottin, Paris Vlle.-Quatre-quinzieme
édítion.
3.-Darmon, Serge P.-Contestación a un acto de acusación.-"Armas y Letras".-:--Boletín Trimestral de la
Uníversidad de Nuevo León.-Año XV. No. 10.-0ctubre de 1957.
4.-Henriet, Emile.-de la Academia Francesa.-Albert Camus, premio Nobel. "Armas y Letras". Boletín Trimestral de la Uníversidad de Nuevo León. Año XV. No.
10. Octubre de 1957.

¡j, ,

.... .. ..

5.-Luppé, Roberto de.-Albert Oamus.-Edítions Universitaires No. 1.-Classiques du XX:e. Siccle.
6.-Kafka Franz.-El Proceso.-Novela. Editorial Losada,
5a. edición, 1957.
7.-Moeller Charles.-Literatura del Siglo XX y Cristianismo. Tomo I. (El silencio de Dios. Camus, Gide, A.
Huxley, Simone Weil, Graham Greene, Julien Green,
Bernanes). 4a. edición. Editorial Gredos. Madrid, 1961.

..

';.

14

15

�RAUL RANGEL FRIAS

•
JOAQUIN A. MORA *

Si la flaqueza de la memoria humana o el debilitamiento del amor de los que tuvimos en su compañía una
dádiva de afectos llegasen a completar su obra destructora
de las imágenes de los vivos, bastaría esta procesión de formas coloreadas para reconstruir el rostro, las manos y el
corazón del que fue su creador y dueño.
Una alma noble y sencilla donde habitaban con naturalidad los más tiernos sentimientos y se recreaban como
en limpio espejo los ensueños, las iluminaciones, los colores de la vida. Una fuente permanente de ideales, formas
modeladas con plástica alegría y suave regocijo de la belleza del mundo.
¿Espejismos? Tal vez sí, aunque procedentes de la generosidad de una alma pródiga de bondades íntimas, en
perpetuo convite a los demás para continuar el camino,
a beber el agua de los sueños, a dulcificar los abrojos con
una sonrisa cordial de comprensión para el prójimo y de
piedad humana.
Había también otro espejismo de sentido inverso que
incidia sobre su persona, con una impresión desviada y perturbada de la imagen interior. Parecía un hombre rudo,
* Palabras pronunciadas durante la inaug ur a ción d el Auditorio " Joaqu!n

A. Mora••
y de la Exposición POST MORTEM de la Obra Pictórica de éste, dentro de los festejos conmemorativos del XX Aniversario de la fundación de la Fa cultad de Ar-

quitectura de la U. N. L.

17

�fuerte y alegre como le corresponde a un constructor de
obras físicas, pero la verdad es que tenía por dentro el alma
llena de fineza y de algo melancó~ que fluía de su regocijado y presto amor a la existencia.

arqueológica, reconstitución de los planos originales del
monumento coloníal y dirigió las obras de restauración
con pulcro y certero uso de los recursos que nos proporcionó Fundidora.

Activo para el bien y la dádiva. Cuando no podía más
daba de sí, de su inteligencia y de su afecto; por entero,
al compromiso de una situación, a la lucha al lado de un
camarada, haciendo suyo el combate y el dolor del prójimo.

Colateralmente a la investigación anterior trabajó Y
dejó hecho un estudio histórico y urbanístico de la fundación de la Ciudad Metropolitana de Monterrey, que publicamos en la Revista Universidad.

Esta es la imagen del hombre que yo conocí y que
vuelve ante mis ojos en presencia de sus obras, que son el
espejo suyo, transparentes idealizaciones de la vida, suntuosamente espirituales y bondadosas.

Cumplía sus tareas de maestro y de primer Director
de la Facultad de Arquitectura, cuando yo desempeñaba
la Rectoría. Brava era la lucha pero admirable su fe en
el destino final de aquella escuela que había nacido al
arrebato de la generosidad antes que a la esmerada planíficación de los recursos.

Anduvimos juntos un buen trecho de la jornada éomún. La Uníversitaria de mi responsabilidad, y la otra del
deber público cuando nos prestó la suya, a su vez, para
empujar en común la proa de nuestra Casa de Estudios.
Acuden a mi memoria los primeros recuerdos cuando
su lucha al lado de nuestro amigo el Rector Livas, por
el establecimiento de la Escuela de Arquitectura; y luego
también cuando puso el pecho en defensa de aquél ante una
r encorosa contienda estudiantil. No desmayó nunca y supo
repartir y distinguir, para la solidaridad en el empeño común con los jóvenes de rehacer su Facultad de Medicina;
y de lo otro, para preservar y perseverar la dignidad del
afecto y el decoro universitarios.
Hicimos muchas cosas en común. Después de proyect ar el nuevo Edificio, para la Facultad de Medicina me
prestó su auxilio y su colaboración durante varios años
hasta llegar a la total conclusión de la obra.

Faltaban medios en proporciones desalentadoras y había que hacerlo de todo, prefecto de estudios, catedrático
en las muy frecuentes faltas de los compañeros o de tit ular
en las asignaturas sin maestro. Proveedor de los elementales talleres y por encima o además, asistente moral y
espiritual de los estudios que parecían destinados a la desaparición total.
El fruto vino mucho después. Quizá hasta hoy que
ya desapareció puede advertirse y se reconoce en la vuelta
de esta generación de quienes fueron sus alumnos y prosiguen hoy ensanchando los surcos de su vida.
Viníeron los años en que nuestra lucha universitaria
adquirió el sentido de una aventura espiritual al lado de
los jóvenes, para afirmar los rumbos de la vida mexicana
en proyección de la Uníversidad a su responsabilidad histórica.

Me asistió en la búsqueda de recursos económicos y
espirituales para la reco~strucción del antiguo Palacio del
Obispo Verger, a fin de instalar como es hoy el Museo
de Historia Regional. Hizo por sí mismo la investigación

Estuvo a mi lado en todo momento de impulso, de
duda o desfallecimiento; y me prestó su compañía alegre y
discreta, aunque muy eficaz, en la conducción de aquella

18

19

�proces1on de mil estudiantes que fuimos a la Ciudad de
México para obtener el piso donde se levanta Ciudad Universitaria.
Los deberes respectivos nos apartaron por algún tiempo y mientras yo preparaba en la esfera pública medios
para acometer esa obra, que muchos consideraron un irrealizable sueño juvenil, por su parte continuaba fiel a la
vocación magisterial y al servicio universitario. Sus recursos personales siempre modestos tenían más alta compensación en la enseñanza y la creación artística. Ejecutaba sus obligaciones y llevaba adelante su digna pobreza,
con humildad, con alegría, casi diríamos, con orgullo.

Nunca acumuló riquezas materiales, pero dejó en cambio un caudal de bienes que hacen la herencia de un hombre de bien. Fue pródigo para amar y crear; y ejecutó
muchas obras buenas. Quedan las cosas bellas de sus manos que son estas piezas de color; y también las de su
corazón en los frutos del hogar.
¡Quede también el rostro para sus amigos, fijo en la
lealtad de la memoria hasta una eternidad!

Regresó conmigo a la hora en que más precisión hube
de su generosidad y su talento, para coadyuvar a la realización de Ciudad Universitaria; y para alentar y dirigir el
irrefrenable crecimiento de nuestra Casa de Estudios. Fue
Rector por aquellos años de creaciónes materiales y espirituales, con la mano suave, cordial e inteligente de un
artista.
Volvió a separarnos la vida, en un trance que le fue
muy doloroso por sensible a toda rudeza y agravio personales. Dejó de ser Rector de la Universidad y se retiró una
yez más con toda modestia y mansedumbre, a su hogar,
a su taller, a sus amigos.
Soñó mucho y dejó escritos los sueños en acuarelas.
Reflejan sus cualidades humanas y espirituales. Ponen un
velo o una gasa ideal sobre las aristas o impurezas de las
cosas. Si alguna vez intentó la crítica o el sarcasmo, la
mano fue traicionada por los secretos dictados del corazón.
Acabó como todo lo que tiene origen, en el tiempo.
Probablemente por exceso de ejercicio cordial se le rompieron las cuerdas de 'la víscera. Fue un domingo y
se cumplió en el íntimo recato de su familia, entre sus
cuadros, con sus hijos y los recuerdos lejanos. Así se ·fue,
como vivió.

20

21

�DIETRICH HAUCK B.
l. T. E. S.M.'

Al señor Lic. Luis Astey

CONSIDERACIONES FRAGMENTARIAS SOBRE EL
ARTE MEXICANO Y SU TRASFONDO A LO LARGO
DE LAS EPOCAS

Normalmente me preocupa mucho justificar también
mis trabajos menores con una extensa bibliografía, a fin
de poder fundamentar en ella las proposiciones que hago
como historiador o como filólogo. La moderna especialización supone esto, desde luego, porque la meta que actualmente se puede alcanzar como especialista en las ramas individuales de la ciencia, no es bosquejar un panorama sintético de un dominio muy extenso, sino construir y encajar
artesanilmente un minucioso trabajo de mosaico, con ayuda
del cual se podrán hacer muchas correcciones o complementaciones a proyectos ya existentes. Pero, algunas veces, se tiene la oportunidad -y esto es agradable-- de
elaborar materiales para síntesis aún no constituidas.
Pero esta vez me privaré de estudios anteriores, porque también un detallista paciente se hastía a veces de su
artesanía, para permitirme el lujo del diletantismo, que
pinta grandes pinceladas sin estar especialmente comprometido en el tema. Mi propósito es meterme personal y
subjetivamente en "honduras", es decir, quiero hacer algunas reflexiones sobre la esencia del arte mexicano precortesiano y colonial, sobre un dominio del que comprendo
poco y que además, en mi opinión, como todo arte, está
abierto sólo a la contemplación subjetiva. Pues tengo a
Jla estética objetiva por una imposibilidad.

23

�.~ · Me irhpulsaron a escribir este artículo algunos viaJes
en el país. que me llevaron a Chicomastoc, Tula, Teotihuacán, Chichen Itzá, Uxmal, al Museo de Antropología en la
capital, etcétera, y en los que me puse directamente en
contacto, por primera vez, con los testimonios de la cultura de los habitantes precolombianos de .México. Ciertamente, conocía todos estos edificios y demás reliquias
por fotografías en libros y por conferencias ilustradas con
diapositivas, pero esto no tiene el mismo valor, ev.idente....
..
. ' ..
-.
mente, qµe · cl contacto personal. De esto me di cuenta ya
con frecueñcia en Yi;ajes anteriores a ias excavaciones arqueológicas del Oriente y de Europa Occidental, Septentrional y Meridional.

,.

· A pesar de todas las tendencias que fácilmente quie1
ren co~iderar el legado artístico de la humanidad comq
algo puramente formaí, separado de sus creadores, concibo el arte, ni más ni menos, como ·1a expresión de la
visión del mundo de los correspondientes individu~, trib~
o pueblos que lo crearon o crean. Me interesa, entonces,
en primer lugar, no como un hecho por sí mismo --algunos de mis antiguos maestros se asustarán cuando lean
esto-- sino como una especie de libro de estampas que
me sirve para la aclaración de fenómenos, · por ejemplo,
de esquemas de pensamiento, en los que se movían los autores. En esto veo principalmente su fascinación, no en
lo llamado "bello" ni en lo llamado "feo" .

Separar en "bello" y "feo", "bueno" y "malo", etcétera, era el privilegio de generaciones anteriores a la
nuestra; tal separación debe ahora considerarse como obtusa. De ese modo, los griegos designaban a todos los , nogriegos con el término, desde el principio peyorativo, de
"bárbaros" (en lo que los nacionalistas les siguen c~m mucho entlliiiasmo).- y los cristianos y mahometanos se ·reciprocan como "infieles" (en lo que se diferencian poco de
los comunistas y sus adversarios) .

24

Ejercemos justificadamente la tolerancia hacia un . sacerdote del siglo XVIII, cuya comunidad poseía tal cantidad de dinero, que él podia emprender la destrucción de
su iglesia gótica, que consideraba fea, para levantar en su
lugar una más "hermosa" en estilo jesuita. Hoy, en cambio, se está dispuesto más bien a poner de algún modo
en armonía lo moderno con lo antiguo. Se podría quizás
J:lablar de una toma de conciencia más avanzada.
Se puede hacer valer la misma tolerancia hacia los
españoles que, a principios del siglo XVI, se apoderaron
de México y derrotaron a sus amos de entonces; la misma que se tuvo hacia el mencionado sacerdote del siglo
XVIII. Ellos habían entrado en contacto, por primera vez,
ya no con salvajes desnudos, sino con pueblos de culturas muy desarrolladas; pero esto afloró sólo superficialmente a la conciencia de esos soldados primitivos. Con
el celo de gente mentalmente simple, empezaron con prisa
a substituir lo que era extraño para ellos -y todo debió
ser considerado horriblemente extraño-- por lo acostumbrado.
Eran los vencedores y no necesitaban molestarse, según su opinión, acerca del hecho de que, en esta colisión
de dos mundos, el choque era ciertamente tan terrible
para los vencidos como para ellos mismos. Debía transcurrir algún tiempo antes de que la fecundación y penetra:
ción recíproca fuesen posibles.
Pero antes de llegar a hablar del resultado de una
compenetración en el dominio artístico, tal como se mues.:
tra con evidencia especial en el estilo bárroco colonial
mexicano, quisiera escribir brevemente mis impresiones
sobre el arte precortesiano de México y tratar de formular las conclusiones que desprendo de él.
Tanto en sus testimonios más refinados y perfectos
como en sus épocas de decadencia con apariencias de disolución artística, se me aparece el arte de México, en pri-

25

�mer lugar, como un arte de la "edad de piedra"; aunque
de una edad de piedra llevada casi hasta los límites de lo
posible. Esto suena despectivo, pero no está entendido de
este modo, puesto que hacían falta ciertamente todas las
facilidades para superar este estado (casi ningunos animales domésticos, pocas posibilidades de transporte de
mercancías voluminosas a largas distancias, ningunas herramientas, etcétera}. Debe tenerse además en cuenta
que el ejercicio de la religión era llevado hasta el último
punto de lo soportable, que la ciencia -que se reducia a
una astronomía sumamente desarrollada y a la observación de la naturaleza- servía nada más a una meta, a saber: apoderarse del orden cósmico que prácticamente había permanecido en el plano de lo teórico. Entonces se
explica que la solución del enigma de lo estático se dé también en el arte.
No soy el primero a quien se le ocurre señalar cuan
enormemente hostil hacia la novedad y cuan conservador,
es decir, estático, aparecía el mundo precortesiano de los
indios. "Novedad" era equivalente de catástrofe y debía
ser evitada por todos los medios, y puesto que constantemente se tenían en cuenta catástrofes que podrían irrumpir repentinamente y se trataba de prevenirlas, se tenia
como muy valioso violentar una eternización de los estados, por lo menos en el dominio de lo influible. Tal posición debía conducir forzosamente a la hostilidad hacia la
iniciativa, al fatalismo, a la negación de la individualidad
y hasta a una cierta esterilidad. De ésta resultaba también la frecuentemente mencionada tendencia a la resignación, la espera pasiva, la falta de energía, la indecisión,
que debían causar principalmente la sumisión al agresor
-español. (Sin mucha dificultad podrían trazarse paralelos
con la cultura del valle del ~ilo, que también era sumamente estática; pero cuando se comienza a establecer similitudes y extenderlas, se sale uno mucho del tema y llega
fácilmente a perder la ilación}.

26

Si se pasa ahora del fatalismo, como fenómeno espiritual básico, al arte como su expresión vuelta forma, en
• tonces se percata uno de la profunda melancolía que arroja
su sombra en aquél. Su abismo se decora con flores y mariposas, y sólo se disfraza superficialmente. El arte del_
México antiguo se puede calificar así, con el atributo de
"estático", también con la clasificación de "decorativo".
Todavía se presenta un tercer atributo: la interior atadura al suelo, de los indios, creó también su expresión en
los edificios (aquí cabría eventualmente una comparación
con el románico) . El contacto con la tierra fue profundamente sentido; no, como sucede en el gótico, se intentó
huir de lo terrestre para ascender a alturas vertiginosas,
sino que todas las formas (terrazas, plataformas, etcétera)
permanecieron ancladas al suelo; son masivas y horizontales, inclusive las columnas. La bóveda era absolutamente
inimaginable.
Regresemos a la inmovilidad, a la que la arquitectura
precolombiana estaba condenada. ¿ Carezco de razón, si
aduzco como prueba de esto el hecho de que apenas se
pasó de las formas del cuadrilátero, del circulo y del triángulo? ¿Acaso no atestiguan las impresionantes ruinas de
las ciudades mayas que el genio de sus constructores de
ninguna manera era dinámico, sino estaba interiorizado o
más bien prisionero? Poco fue exteriorizado, así que los
interiores de los templos quedaron cerrados a las grandes
masas, y solo eran accesibles a los sacerdotes, es decir,
a los iniciados. Además, permanecieron las formas de expresión en su mayor parte adheridas a lo plano. Raras
son las esculturas, y también éstas tienen en sí algo de
relieves.
Y así como los indios se adornaban según normas fijas, con plumas y con piedras preciosas, así también según
leyes férreas decoraban los muros de sus templos y de
sus palacios con estilo geométrico. La ornamentación, en
general, ha perdido hoy su sentido profundo (¿quién sabe
27

�aún, que un tapiz oriental quiere presentarse ni más ni
menos como el símbolo de un jardín?), pero anteriormenestaba llena de contenido significativo. En un cierto modo las figuras geométricas vivían, tenian algo que decir Y
eran comprendidas. Era expresado prácticamente sólo lo
religioso o lo mítico, excepción hecha del periodo arcaico,
en el que dominaba una mayor libertad. Los signos míticos, sin embargo, no constituían un todo orgánico, sino
que eran cosas yuxtapuestas que siempre significaban lo
mismo (principalmente la petición de lluvia). Tláloc y Quetzalcóatl, el Dios de la Lluvia y su precursor, el Dios del
Viento, están esculpidos interminablemente, sin principio
y sin fin, sobre la pirámide de Qetzalcóatl en Teotihuacán.
(Alá, Mahoma; Jehová, Cristo). Igualmente en un ritmo
repetido alternan en los relieves, más tardíos de Tula
las águilas y los jaguares. Esto se produce otra vez en
Chichén-Itzá.

te

Un orden sagrado ha quedado establecido, se tenía
que rehusar, ofrecer al espectador continuamente nuevas
impresiones o sensaciones, como hoy en muchos casos se
piden a una obra de arte. La repetición es una plegaria,
una letanía, el semejante alternamente monótono "O maní
padme hum" de los lamas tibetanos. ¿Por qué por ejemplo, la diosa de la fecundidad es siempre representada por
los aztecas con una cabeza de muerto? ¿Por qué está toda
rodeada de corazones y de manos mutiladas? Cada una de
estas cosas decía ya por ella mísma que la muerte y la
vida constituían un todo que no quedaba separado por este
abismo horrible que a los hombres del oriente y del occidente -a través de los milenios y hasta la filosofía de la
existencia- les ha preocupado tanto. Símbolos ex--presivos
semejantes eran yuxtapuestos con propósitos de confirmación. Lo que daba al hombre occidental su movilidad era
su fe en la no-determinación de la vida humana. No solamente hay que referir a esto una mutabilidad en el domínio artístico, sino también su posibilidad de individualización. La máscara de los indios, sus pinturas faciales, apuntan a una tendencia en sentido opuesto. ¿Para qué sirve
28

una máscara? Pues en primer lugar para velar el yo,
para semejarlo a la circunstancia. En lo colectivo no había
lugar para el individuo actuando autónomamente.
Pero como no hay ninguna regla sin excepción y como el genio artístico intenta romper las cadenas de la igualación -por lo menos inconscientemente-- se encuentran
también en el México precortesiano testimonios de una
notable voluntad de peculiaridad. Pero aquí es preciso no
confundir las fronteras cronológicas y geográficas: los creadores de representaciones realistas con rasgos individuales
fueron por una parte los olmecas y por la otra los habitantes de la costa del Pacifico, marginalmente situados,
los cuales se encontraban aún en un estadio de mitología
anterior a la determinación. La tendencia se alejó, como
en Grecia, de lo sonriente arcaico, pero no alcanzó, como
sí en Grecia, una plástica realista, sino solo un bajorrelieve. Las raíces más hondas de este desarrollo en sentido
contrario las buscaría yo en la diversidad de las concepciones mitológicas. Edipo se consideraba más "libre" que
Quetzalcóatl el héroe, aun cuando los elementos estructurales de ambos mítos muestren muchas símilitudes, especialmente en el incesto y en la errabunde posterior. No
olvidemos que el únicó dios de México que era omnipotente y omnisciente estaba representado por Tezcatlipoca,
el malo. Así los dioses de los indios -después de que Tezcatlipoca, mediante la expulsión del héroe intercesor, hubo roto la preponderante potencia del suave dios de la fecundidad; después de que las teocracias de los sedentarios
pacifistas tuvieron que ceder a las arístocracias de los nómadas guerreros; después de que los astros hubieron violado la tierra- no tenian pues ya nada de humano.
Violentamente estos ídolos fueron a su vez derrocados
por una banda de pequeños quijotes. Las ruínas de sus
lugares de culto proporcionaron el material de construcción para las iglesías del Dios de los conquistadores. Su
potencia la conservaron solamente como contraparte del
Crucificado, como demonios, como diablos. ("Vitzliputzli"
Huitzilopochtli ingresó a Europa, degradado al nivel de un

29

�Kobold malvado). Pero continuaron viviendo, como la gran
masa de los subyugados por los españoles. Y su derecho
de vivir lo hicieron valer en primer lugar en el arte de
la contrarreforma, en el barroco.
Como contraparte conscientemente constituida del protestantismo de los pueblos del norte, que se alejaban de
los Iconos a fin de predicar "la palabra" en salas vacias,
los habitantes del sur desarrollaban este estilo que habla
por sus formas, que es patético y vivo, y que quiere dirigirse a los sentidos, no al entendimiento. Es por que trabaja con figuras por lo que se adecuó al sensible indio,
para quien el románico y el gótico fueron siempre elementos ajenos. Pues las antiguas figuras fueron sustituidas por una multitud de figuras nuevas, llenas de contenido cristiano. Así, el barroco era apropiado para permitir a los indios olvidar parcialmente a sus antiguos dioses.
El gusto de la muchedumbre fue conquistado rápidamente
mediante la expresión a gritos de la sentimentalidad, mediante lo orgulloso y representativo de los nuevos templos. Puesto que el barroco no se halla ligado por ningún
freno a una mezcla de formas y colores, cayó su torrente
desbordante en suelo fructüero. Los asombrosos talladores de piedra indios, fueron muy hábiles en la creación y
decoración de las casas del "Nuevo Dios". Hicieron este estilo artístico en su personal idiosincrasia. Así apareció algo
propio, düerente del estilo del lugar de origen, en la misma
medida en que las razas se fundieron para constituir un
pueblo nuevo.

eco de creación propia. Solamente los últimos decenios deberían llevar de nuevo a una autodeterminación en el dominio de lo artístico, cuyas formas de expresión, sin embargo, tienen, para mi gusto, algo de rebuscado, de no
espontáneo y de artificial.

..

:: ::

Lo que sucedió al barroco, el neoclacisismo, determinado por el racionalismo francés, fue y permaneció siempre producto de importación, arte colonial; y la independencia política con respecto a España, que muy pronto
debía seguir, de ningún modo se acompañó de una emancipación artística, puesto que en este sector cayó, aún más
que antes, bajo el influjo de Francia. No injustamente· se
ha hablado de "provincialismo" a causa de la imitación
servil de lo extranjero, que en ninguna parte encontró

30

31

�SO~ANDO PARA EL QUE VELA

~.-•1·

(Cuento de José P. Shafer)

Hubo una época en que casi todas las cosas que más
amaba no podían comprenderme. Ni las flores, ni las
tampas, ni mi padre, ni mi amigo, ni mi hermana, ni el
triste espejo que ya nadie platearía nunca. Fue una época
totalmente huera-, de incertidumbre. Fijáos Fijáos bien: yo
lo sabía todo. Y si no lo sabía lo inventaba. A la gente no le
gustaba oírme hablar durante demasiado tiempo. A veces
ni siquiera me dejaban empezar. Es que aún no teníañ
muy olvidada mi última perorata. Y yo necesitaba hablar.
¿Cómo decirlo? Para mí no era hablar sino algo más ele:
mental e inexcusable. Hablar era como aspírar el aire,
llenarme los pulmones, hinchar el pecho, mirar triunfante
al mundo, sonreir y a veces también reir.

es-

La gente no comprendía que se oponía a mi forma
de vivir. Y yo no podía decir por qué los necesitaba tanto.
Yo vi muchas flores agotarse bajo mis palabras. Yo impacienté a muchas parturientas cuyo dolor hablaba otro
idioma.
Fue entonces que decidí aprender idiomas. Todos io~idiomas. El inglés y el francés y el dialecto de los ojos
aterrados, y el ruso, y la jerga de los suspíros, el habla
de los pies que huyen, el soliloquio de las manos cortadas
por el miedo, y. el español, y el dicterio de ·los sonetos, .,y
33

�el hebreo. ¡Oh! Yo sé la declinación de todas las sacudidas
de la cabeza, y conozco el cockney básico y recito el argot
sin restricciones. Aprendí casi todos los idiomas. El más
difícil fue para mí la gramática del tableteo de las ametralladoras, porque nunca fueron tan rápidas las descargas
oomo para que en las pupilas de los que morían no quedara el consuelo de mi mirada.

-Imbécil, no lo corro porque es macho sino porque
sueña.

Ensayé mis aptitudes todas y cada vez fueron más
inútiles mis intentos. Yo nunca daba en la tecla. Era vano
-tratar de convencerlos, habría sido preciso tener la fuerza
de un pelotón que fusila. ¿Se imaginan qué es eso? ¿Cuánto valor tienen las protestas terrestres que aún lo son?
Yo estaba solo. Pero no les bastaba con hacerme sufrir
la asfixia inexorable.· Lo peor era que cuando uno ya pedia a gritos que terminaran de una buena vez, las tenazas
de hierro aflojaban mi cuello y liberaban mi garganta:
Era una piadosa actitud la del mundo que me rodeaba.

cabeza de una pedrada. Ella no me dio tiempo.

¿Por qué no advertí a tiempo que todas las cosas de
ese mundo no tenían la misma importancia? Eso no me
lo enseñaron los incontables lenguajes que aprendí por tod~ partes, sino una vieja desdentada que corría como una
mozuela detrás de un muchachito al que sorprendiera en
falta.
-Déjalo en paz -le dije en su lengua- Todos lo
hacen.
Sin dejar de correr tras el chico, me contestó la vieja:
-Es cosa mía. Vete.

•

Con peligro de caer sin aliento, porque debía permanecer a la par de ella, y ya se sabe cómo son las mujeres cuando entran en ganas, le dije entrecortadamente:
-Detente, vieja. ¿No te avergüenza eso que haces?
Entonces ella se paró y me miró con su horrible cara
de bruja, de malahembra, de gana cansada.

34

Advertí en seguida que ella mentía y le guiñé un ojo.
La vieja me sonrió, más asombrada que contenta. Cuando
el muchacho que corría desapareció de mi vista ya no tuve
otro remedio que resignarme a mi desgracia o partirle la

Aprendí mucho con la dama aquella, y a veces me
confundo al evocar la huida del muchacho y mi propia caída.
¿Es que importa eso? Hay sueños que deben mantenerse
siempre niños y otros de viscosa madera, sueños con mala
entraña. Que vivan unos y que los otros mueran. Desde
que aprendí ese silabario la gente se me vuelve explícita.
Les cuento no todo sino solo lo que hace falta. Les gusta.
Sueñan, comen, odian, aman o bien se escapan. Cada ve-z
lo hago mejor, pero cada vez descubro otra cosa detrás de
una primera cosa.: Es un juego de hombres entre hombres.
Un juego sobre la tierra. Aunque aún no impidamos que
la noche desaparezca del todo, es incuestionable que cada
día se acerca más pronto el alba ...
Hubo una época triste, sí. Pero no quiero repetirla ahora. Os he comprendido bien: no es necesario recordar siempre. No hace falta ... Interesan otras cosas: ¿Cuánto de
futuro hicimos hoy? ¿cómo haremos para mantenerlo mañana? Son las contabilidades que más me gustan. Bien,
ya os he oído, hombres: ahora queréis dormir, y cansa mi
charla. Tenéis razón, es claro; el descanso repara el cuerpo
y despeja el alma. Y a pesar de todo hay que escucharme
con más respeto. Soy un viejo y tengo algo de poeta.
¿Oís? ¿Oís? Duermen. Bien. Yo velaré, velaré por todos, luna y silencio, por todas las cosas, flores, por todas
las conciencias, madres; hijos: por todos los sueños velaré
siempre y por todas las tierras.
35

�"LA VIDA AGITADA Y TURBlTLENTA
DE
RICHARD W AGNER"

.

(

'

(.

�FRANZ BOUCHSPIES

LA VIDA AGITADA Y TIJRBULENTA
DE RICHARD WAGNER

"Desde "la muerte de Wagne1· no ha
existido ningún creador de melodfa8&gt;'
(Oswald Spengler)

El gran reformador musical, crítico y poeta alemán

tan combatido y admirado, nació el 22 de mayo de 1813
en Leipzig, teatro de la famosa batalla que culminó con
la derrota del ejército napoleónico que entonces ocunaba
Alemania.' Ningún artista alemán está más ligado a ·· esta
fecha histórica, heróica y patriótica que Richard Wilhelrn
Wagner. Parece que el hado obscuro se propone anunciarle
en esa forma, que será un revolucionario y un glorificador
de su pueblo, al disponer su nacimiento en esta época agitada de la liberación alemana. Su padre era secretario de
la Jefatura policiaca en dicha ciudad y se llamaba Friedrich
Wilhelm Wagner y su madre llevaba el nombre de Rosina
Bertz. Su padre era muy aficionado al Teatro y a la Literatura, de tal modo, que mantenía relaciones con los grandes poetas y las actrices de su tiempo. El mismo protegía
a un actor y poeta llamado Ludwig Heinrich Geyer que
visitaba la casa con alguna frecuencia, aliviando con ello
la soledad de la esposa semi-abandonada por el carácter
galante de su marido y sus nocturnas correrías por lugares frívolos. Las malas lenguas trataron de desacreditar
el origen de Richard Wagner, diciendo que las continuas
visitas de Geyer se debían a relaciones ilicitas que éste
mantenía con la madre del gran compositor y que Richard

39

�era. fruto de aquel amor adúltero. Más tarde, los enemigos
de Wagner, tratando de humillarlo aprovecharon estas murmuraciones y aseguraron y difundieron que Ludwig Geyer,
era el verdadero padre de Richard Wagner. Esto realmente
no fue otra cosa que un ataque infundado contra el compositor y poeta alemán. ¡Falso! Profundos estudiosos e
investigadores de la vida de nuestro protagonista, como
Otto Bournot en su -libro "El Padrino de Wagner" han
comprobado, que. no se puede confirmar tal cosa, además
el asombroso parecido con su tío el poeta Adolf Wagner,
desmiente todas las habladurías alrrededor de Richard. El
pequeño vástago fue bautizado el 25 de mayo de 1813
como Richard Wilhelm Wagner. Su padre murió seis meses después, víctima del tifus, epidemia provocada por los
innumerables cadáveres que había en la ciudad después
de la famosa batalla de Leipzig.
Poco después de la muerte de Friedrich Wagner,
Ludwig Geyer se casó con la viuda y se encargó de la
familia de su amigo y protector e influyó notablemente
en el espíritu del joven Ricardo. Ludwig Geyer teniendo
un alto concepto artístico le guiará por este camino hasta
iniciarlo en los secretos del teatro y de la música. Geyer
SE: llevó consigo a la familia de Wagm.:r a Dresde donde
tenía un contrato y donde el alma del ~oven Richard pudo
desarrollarse ampliamente en este círculo. Su madre le
envió al colegio, donde desde edad temprana demostró
su talento y su genio. A los trece años tradujo al alemán
directamente del original, los doce primeros cantos de la
Eneida y compuso un poema en griego dejando asombrados a sus profesores. A los quince años escribía una drama
"Leubald y Adelheide" influido por la lectura de Shakespeare. Pronto demostró gran afición a Ja música Y mostró gran habilidad en el piano donde llegó · a interpretar
trozos de Carl María von Weber.

manos que le dijo encolerizado: "Acaso llegues a ser algún dia cualquier cosa menos músico".
A Wagner le impresionaron mucho aquellas palabras
que dejaron profunda huella en su alma. Se propuso estudiar con empeño y asistió a la magistral ejecución de la
"Obertura de Egmont", de Beethoven, llevada a cabo por el
ya famoso compositor y director Carl María von Weber.
Esto acabará de revelarle el genio incomparable de Beethoven y estimulará su pasión por la música. Sin poder contenerse, con el pecho desbordante de entusiasmo, escribirá
más tarde:
"¡Rindamos pleito homenaje al, hombre que
en el desierto del paraíso degenerado fue el gran
descubridor de nuevos e ignorados·caminos!"
"Con su esfuerzo intrépido y decidido, por
aJ,canoor una finaJ,idad artística, necesaria, recorriendo un camino artísticamente impracticable,
nos ha demostrado el poder ilimitado de la música . .."

Consagra todo su esfuerzo por alcanzar a comprenderlo y aspira a ser el continuador de la obra de aquel
titán.

Se le hizo · estudiar con Humann este instrumento. Un
día, su maestro le sorprendió ejecutando casi de memoria
la. obertura del Freischiitz y tan mal colocadas tenía las

No olvida tampoco a su primer favorito: Weber. Este
ha sido quien le ha revelado al gran Maestro. Su espíritu
romántico y soñador, había sido cautivado por la música
mágica del "Freischiitz" (El Franco-tirador). La leyenda
alemana del Cazador Negro cabalgando errante por los
bosques de Bohemia, el pacto diabólico, Max el hábil tirador Samiel, subyugan su alma desde niño. Su pasión por la
sangre germánica que engendró tan sublimes genios como
Beethoven y Bach, como Goethe y Schiller, como Weber
y Schubert, exaltado por la gloria alemana en la historia
y en la leyenda, enamorado de las tradiciones inmortales

40-

41

�de su patria, Richard Wagner exclama, grita al mundo:
"¡Oh, patria mia, cuanto debo amarte, cuanto
debo entusiasmarme por tí .. .!
;Oh adorable ¡fantasfa alemana! ¡Qué entusiasmo por tus bosques, tu noche, tus estrellas, tu
pálida luna, tu melancólica campana de aldea tocando!
¡Feliz quien os comprende, quien '[YUede con
vosotros creer, sentir, soñar y exaltarse! ¡Qué
dicha experimento siendo alemán!"

Por eso aparece Richard Wagner en el curso de la
Historia, como un Profeta del Genio germánico, cuya obra
inmensa levantará en alto el destino del pueblo alemán y
dará a la Humanidad una nueva y gloriosa visión de la
Música. Richard Wagner no ha olvidado nunca la noche
que murió su padrastro, Ludwig Heinrich Geyer. Tenía
siete años apenas. Estaba en la habitación contigua a la
del enfermo. Su madre, Rosina Bertz estaba a la cabecera
del moribundo. Richard oyó a Geyer murmurarle a su
madre refiriéndose a él: "¿Tendrá talento para la música?"
Aquello fue como una Profecía que despertó poderosamente su destino. Al día siguiente, cuando Geyer hubo
muerto, la madre se dirigió a Richard cariñosamente y le
dijo: "De ti queria hacer algo". ¡Sí! ¡Algo que revolucionará la humanidad! ¡Algo que conmoverá al Mundo! Wagner compone a los dieciséis años una Pastoral en la que
se funden el poeta y el músico. Estudia armonía y contrapunto con Weinlig y a principio de 1832 compone una pieza
musical que se estrenará con éxito en el Teatro Real de
Leipzig. El mismo año compuso una ópera que nunca llegó
a ver la escena: "Las Bodas".
Luego, con un sueldo modesto entra en el Teatro Municipal de Wiirzburg. Tiene apenas veinte años y le han
42

dado el puesto de repasador de solistas y coros. En esta
época compone su primera ópera importante: "Las Hadas".
La ha tomado de un cuento dramático de Gozzi titulado:
"La Donna serpente". El tema recuerda la leyenda de
Raymond de Lusignán y de Melusina. El héroe, Arindal.
se enamora de una joven que pertenece al pueblo de las
hadas. Si él triunfa de las duras pruebas que ella le impone,
Adah, la heroina, le pertenecerá y se transformará en una
mortal. Desgraciadamente, Arindal fracasa y pierde la
razón y Adah es convertida por sus hermanas, en una
serpiente. Arindal quiere devolver a su amante, su forma
humana. Las hadas lo someten a pruebas tremendas, de
las que triunfa 'alcanzando el amor y la feli~idad, pues
Adah recobrando su forma femenina vuelve a el Y le concede la inmortalidad.
En 1834, es nombrado Richard Wagner, Director de
Orquesta del Teatro de Magdeburg, donde conoce a Guillermina Planer, una linda actriz de la que se enamora. Su familia se opone rotundamente al matrimonio de Ricardo y
Guillermina. Esto fue, sin duda, lo que le inspiró su segunda
Opera, escrita en esa fecha. Se llamará "La prohibición de
amar". En ella un magistrado siciliano lanza una ley en
la que condena a muerte a todo el que mantenga relaciones
ilícitas con otra persona. El magistrado se encuentra preso
en las redes de su propio edicto, que había establecido con
el fin de acabar con el libertinaje en el país. La Opera
termina felizmente.
Un escándalo en el Teatro hace fracasar la obra.
En 1836, siendo Director de Orquesta de Koenigsberg,
se casa con Minna Planer, pero un año más tarde, quiebra
la empresa que lo había contratado y Wagner se encuentra sin colocación y sin dinero. Su mujer comienza a reprochárselo y frecuentes riñas con este motivo ponen, en I?eligro su matrimonio. Su mujer no tiene fe en el, solo
piensa en su comodidad y bienestar.
Wagner tiene que luchar unos meses contra el torbellin~
de la vida hasta que se le nombra Director de Orquesta
43

�del Teatro de Riga. Vuelve el bienestar durante el cual,
Wagrter, lee la novela de Lord Bulwer Lytton, "Rienzi",
y piensa revivir en el escenario, la vida del célebre tribuno
romano. Con el fin éle entrevistarse con el autor de la obra,
hace un viaje a Londres. Durante la travesía, el buque en
que se ha embarcado, es sorprendido por violenta tempestad y está a punto dé naufragar. Algunos marinos hablan
de la presencia del holandés errante y Wagner es cautivado por esta conseja. Así nace en el alma del poeta-músico la idea de tomar este viejo motivo para una de sus
óperas.
Luego le empuja la ambición de triunfar en París,
marcha a Bolonia donde se encuentra el ya famoso comI,&gt;Ositor, Giacomo Meyerbeer. Este, le da cartas de recomendación para Habeneck y Moritz Schlesinger en París.
Wagner llega a la populosa ciudad en septiembre de 1839.
Es recibido con entusiasmo y cortesía por el círculo de artistas que triunfaban entonces en París. Héctor Berlióz,
Franz Liszt, Fréderic Chopin, Heinrich Laube, Spohr, Henri
Heine, Auber y otros, le tienden la mano; sin embargo,
Meyerbeer le ha jugado una mala pasada. No podrá representarse nada suyo en París. Habeneck y Duponchel le despitlen sin querer saber nada de su música y , Schlésinger, le
eflcatga sólo una composición para "Los dos granaderos''
éle Heine.
Se dedica a escribir artículos sobre mus1ca para los
diarbs alemanes y parisienses, termina la partitura de Rienzl y comienza a trabajar en "El Holandés Volador" con
éntusiasmo, lUego compone una Sinfonía sobre "Fausto"
animado por Fránz Líszt a quien inspira verdadera sim..
pátiá.
En Dresde acaba de construirse un :tnagnífico Teatro
y Wagner sabedor de esto, escribe al Rey Federico de Sajonlá suplicándolé SU protección y pidiendo que sea acep-

tada su Opera 1'Rienzi".
44

Después de muchos sufrimientos y penalidades, "Rienzi" es representada en el Teatro Real de Dresde, el 20
de octubre de 1842, con gran éxito y comienza para Richard la pendiente de la gloria que habría de conducirlo
a la cúspide de la Inmortalidad. Wagner es aclamado como
un gran compositor. Es comparado con Auber, Mendelssohn, Meyerbeer, Spontini y Ludovic D'Hálevy.
En "Rienzi" comienza a desarrollar las bases que han
de constituir las principales características de su obra. En
"Rienzi", no ha acudido a ningún libretista, él mismo ha
escrito el poema y el "Leitmotiv" (Motivo-tema), el tema
conductor, es utilizado por pr imera vez en esta Opera. El
"Leimotiv" será en lo sucesivo, uno de los principios fundamentales de la forma, en toda la música moderna.
En este mismo Teatro, fue representada luego, "El
Buque Fantasma" que constituía un paso gigantesco en
la técnica musical wagneriana. La inspiración revolucionaria bullía en la soberbia frente del Maestro. El público de
Dresde, lo aceptó, sin embargo, fríamente.
El tema es el de la leyenda del navegante holandés
Cornelius Vander Deken, el cual por causa de la tempestad, no pudo cruzar una noche el Cabo de Buena Esperanza
y blasfemó jurando que lo pasaría, aunque el Cielo se opusiera y aunque tuviera que navegar por ello, por toda la
Eternidad. Dios escucha su juramento y le impone terrible
castigo a su soberbia. Sin embargo, será redimido por el
amor de una mujer y aunque navegará hasta el Fin del
Mundo, cada siete años bajará a tierra a buscar una mujer
fiel hasta la muerte. El Marino maldito gime:

"¡Ah, soberbio océano! pronto me llevarás d,e nuevo.
¡Sé dominar tu cólera, pero mi sufrimiento es eterno!
¡La salvación que busco en tierra no la encontraré jamás!"

45

�. La redención por amor ya ha sido tratado por Goethe
en su "Fausto" y los poetas románticos se han apoderado
de este motivo apasionadamente. Wagner, último repre~entante. del romanticismo alemán, se deja obsesionar por
el Y lo introduce en varias de sus obras. Tannhauser y
Kundry, la heroína del "Parsifal", son también redimidos
por amor.
Wagner nos hace notar la semejanza del holandés
errante y la leyenda clásica de Ulises, maldito por la profetisa troyana Casandra, quien le augura que nunca volverá a su reino de Itaca y que navegará eternamente por
todos los mares sin volver a abrazar a su mujer y a su
hijo.
i Con qué ansiedad canta el piloto del buque maldito

el anhelo de encontrar a la mujer amada! Vuela a su encuentro lleno de esperanza, mas luego viene el desengaño.
"Por 7,a loca tempestad y el mar tan lejano
¡Hermosa mía, estoy cerca de ti!
Las montañas de o'laiJ que el sur nos trae,
¡Hermosa mía, me llevan hacia ti!
Sin el "buen viento del sur, desde el poniente
a 7,a aurora,
¡Jamás llegaría hacia ti!
Sop7,a P'Ues, viento del sur, ¡ah! "buen viento sopl,a
más
'
¡Mi hermosa suspira después de mí!"

Y el capitán lanza un doloroso gemido como el albatros
herido, sin poder contenerse:

la cual ama al proscrito y está dispuesta a romper la maldición para alcanzar su salvación eterna:
"¿Visteis en el mar un barco corrert
Los mástiles son todos negros, 'la1J velas son rojas,
y en 7,a alta borda un pálido marino,
está siempre parado, ve7,a y no se mueve.
¡Como silba el viento! ¡Como flecha vue7,a el navío,
sin fin, sin reposo y sin treg'UtJ,/
Pero el pálido marino alcanzaría su liberación
si alguna vez encontrara una mujer en 7,a tierra,
fiel hasta 7,a muerte ..•
¡Ah, pálido viajero! ¿Cuándo 7,a encontrarást"

La Opera termina con el sacrificio de Senta y la salvación de ambos amantes por toda la eternidad.
Wagner no ha explicado nunca por qué el holandés
tenía que ser redimido por el amor fiel de una mujer. La
explicación la encontramos en una antigua tradición alemana sobre el Buque Fantasma.
El héroe no es un holandés, sino Falkenberg, un marino alemán que asesinó a su esposa y a toda su familia
por celos infundados. Por disposición Divina, Falkenberg
es liberado a media noche de la prisión en que espera su
sentencia y embarcado en el puerto de Hamburgo y lanzado
sin piedad enmedio de las olas y de las tempestades. Navegará eternamente hasta que pueda encontrar una mujer más fiel que la que asesinó injustamente. El diablo y la
muerte se juegan su alma a los dados sobre la cubierta del
barco y el desdichado marino navega hasta el Juicio final.

Es el deseo de reposar en la Nada después de navegar
durante siglos en vano. Es bella y sombría también la balada que canta Senta, la hija del marino noruego Daland,

Wagner se identifica a sí mismo con el marino errante.
En busca insaciable de la gloria, recorre Alemania y Europa: Londres, París, Viena, Munich, Leipzig, Dresde, Riga.
Arde en el fuego creador y se consume en la desesperación.
Años angustiosos le acosan. Su mujer muere de una penosa enfermedad después de haberle ofendido y haberle

46

47

"¿Mi tumba? ¡No la encuentro!"

•

�sido infiel mil veces.
Wagner está solo y abatido. Encuentra un refugio en
la lectura de Schopenhauer, el filósofo alemán, pero le inspira ideas sombrías. Sin embargo, sigue luchando con nuevas fuerzas. Ahora trabaja con ahínco en su nueva Opera,
Tannhauser, fruto de la lectura de antiguos manuscirtos y
, de viejas leyendas alemanas. En 1848 parte a Zíirich y luego se refugia en Ginebra por haber tomado parte en un movimiento político contra el Rey de Sajonia. La insurrección
fracasó y Wagner tuvo que huir y alejarse para siempre de
la política. Reanuda su amistad con Franz Liszt con el que
una amistad fraterna lo unirá hasta la muerte. Liszt lo
anima y lo apoya y durante su estancia en Zíirich, escribe
aquella grandiosa epopeya conocida como "Lohengrin".
Wagner se ha abismado en la lectura de los Minnensinger o Maestros Cantores del Wartburg. Lee los viejos
folios de Wolfram de Eschenbach, de Walther Von der
Vogelweide, de Kueremberg, de Gottfried Von Strassbourg
y de otros. Las viejas leyendas de Tannhauser, Parsival,
Lohengrin. El Santo Grial, Los Nibelungos y Tristán e
!solda, son devorados con avidez por el poeta. Ya la Opera
franco italiana llegará a su fin. Solo existirá el Drama musical, el poema Sinfónico. El Teatro y la Música se darán
la mano en la obra inmortal de Wagner. El uno será el
complemento del otro. Ya el tema musical de una obra no
será solo un despreciable libreto. Tanto el libreto como la
partitura serán, ambas, obras de arte. La música será para
el drama, lo que el Coro en el teatro griego del que Wagner
no ha querido desligarse.
El progreso que marca Tannhauser sobre las obras
anteriores de su autor, es verdaderamente formidable. Desde la obertura hasta el fin, es una de las obras maestras
del arte musical.
La obertura es uno de los trozos sinfónicos que llegan
más al alma y no hay palabras para expresar la emoción
intensísima, la serie de sentimientos diversos, la gradación
de sentimientos puros que se experimentan. A veces hay
48

en la orquesta, lamentos de un alma que se desgarra Y
zarpazos de bestia en celo. Los violines desarrollan un In:otivo nebuloso hasta que estallan en notas francamente crIS-talinas, claras, interrumpidas por un grito extraño que es
la exaltación de un condenado.
Las trompas tienen sonoridades de algo grande, terri-

ble, y sus notas como apocalípticos llamamientos, se entrelazan con los quejidos de los violines que lloran no se sabe
qué ideales rotos formando un conjunto armónico que
abruma por su gr°andeza, que sobrecoge por su intensidad
y hay en un instante, un deseo que acabe aquel dulce sufrimiento o que no cese hasta que haya desgarrado todo
nuestro corazón y sus palpitaciones se fundan en aquel
océano de sonidos para entregarle nuestros sentimientos.
Tannhauser es un caballero cantor que vive en la Montaña de la diosa Venus disfrutando en sus brazos de su
amor lujurioso. Ahíto de placeres piensa volver al mundo
de los mortales y recomenzar una vida de penitencia Y contrición a lo que Venus se opone. Tannhauser huye Y llega
a la corte del Langrave Hermann de Turingia, el cual reúne
a los Maestros Cantores en el Wartburg, cerca de Eisenach.
Wolfram de Eschenbach lo reconoce y lo presenta a Walth_er
de Vogelweide, a Gottfried von Strassbour~ Y a los demas.
Cunde el regocijo y se celebra un certamen en honor de
Tannhauser. Elizabeth sobrina del Landgrave se enamora
de él y lo colma de favores, pero el orgulloso Maestro corresponde burlándose de los austeros cantores, audazmente
insulta a su protector, el Landgrave, e injuria a la .?ulce
ilusión de la princesa enamorada. Con gran desverguenza
canta el Himno a Venus:
"¡Es a ti, a quien canto, ,deidad del amor!
¡A ti mi elogio! ¡A ti fuente de toda belleza!
·De toda maravüla! ¡Sólo conoce el amor
I
el que te ha estrechado en sus brazos.f"

- Todos qúieren castigarlo y se arrojan sobre él espada
en mano, pero Elizabeth se interpone entre ellos Y el ré-

�probo, protegiéndolo. El Landgrave le impone una expiación: que marche como peregrino a Roma e implore el perdón del Papa. Tannhauser, tocado con tosco sayal, se pone
en camino a la Ciudad Eterna. Cuando el Santo Padre se
aproxima a él, de rodillas confiesa sus pecados. Horrorizado, el Pontífice le niega la absolución, a menos que su
báculo florezca al tercer día de este encuentro. Tannhauser
desengañado, vuelve a la montaña de Venus que le llama
de nuevo, pero Wolfram le encuentra en el camino y se lo
impide. Mientras luchan, la princesa Elizabeth ruega por
la salvación de Tannhauser y ofrece a Dios su vida a cambio de la redención del réprobo. Un grupo de peregrinos,
conduce el cuerpo inerte de Elizabeth, y Tannhauser ve en
ese momento florecer el báculo papal. Redímido, muere junto al féretro de la mujer amada. El triunfo de la virtud
sobre el pecado se ha consumado. La eterna lucha del Bien
y el Mal ha tenido un fin sublime.
Wagner ha encontrado sus fuentes en una antigua balada y en la leyenda de Heinrich von Ofterdingen narrada
por Hoffman y Novalis. El episodio del torneo en el Wartburg es semejante al de Tannhauser de Wagner, solo que
la heroina se llamaba Sofía de Wolkenstein y el diabólico
seductor, no era la diosa Venus sino el Mago Cantor
~lingsohr de Hungría.
Ha sido Reine el que ha despertado el entusiasmo de
Wagner por los poemas medioevales, pues Heine habla con
frecuencia de ellos en su obra. No obstante muchos de
los poetas románticos anteriores a Reine han explotado las
fuentes medioevales.
Tannhauser se estrena con éxito en Dresde, el 19 de
octubre de 1845, pero el 13 de marzo de 1861 es silbada en
el Teatro de la Opera en París. Wagner sabe que todo es
obra del envidioso Meyerbeer, pero su fama va en camino
ascendente y este fracaso será el principio del triunfo.

Friedrich Nietzche, un joven alemán enamorado y entusiasta de la obra de Wagner a quien considera un gran Maestro.
En honor de Wagner escribe un libro que más tarde hará famoso al joven filósofo: "El origen de la Tragedia". Lleva
una noble y sincera dedicatoria para el Maestro. Ha visto
en él, al genio resucitador de la tragedia atica. Un día
!Nietzsche también se volverá contra Wagner y le atacará
furiosamente, pero aquel libro dará testimonio eterno de
su devoción por Richard Wagner y de la noble amistad
que le unió a él.
El Emperador don Pedro del Brasil, llega a conocer
la situación miserable en que vive el refugiado genial,
en Ginebra, trabajando afanosamente en Lohengrin y Los
Nibelungos. Entonces le escribe pidiéndole una Opera cuyo
tema sea el amor de Tristán e Iseo o !solda.
Wagner se pone a trabajar en ella con entusiasmo,
pero ni el emperador ni su embajador volvieron hablar
de adquirir dicha Opera.
Un rico amigo de Wagner, el Barón Otto Von Wesendonk, se convierte entonces en su generoso protector y con
vida al poeta a su quinta "La Colina Verde" en Suiza, donde Richard conoce a Mathilde, la bella esposa de éste, y
con quien sostendrá una hermosa amistad. Wagner continúa su trabajo interrumpido sobre Tristán e Isolda y llega
a identificarse con el héroe.
Tristán, protegido por su tío y amigo, el Rey Mark
de Cornwall, no puede reprimir su amor y admiración por
!solda, la bella esposa de éste.
El tema, está tomado de un manuscrito del poeta medíeval Gottfried Von Strassbourg y de una antigua leyenda
bretona de los tiempos del Rey Arthur.

En esta época conoce al novelista suizo Gottfried Keller,
al poeta alemán George Herwegh y al filósofo prusiano

En ésta última, el caballero Drystan (Tristán) hijo de
Tallwch, que vivía en la isla de Pridein (Britain o Bretaña)

50

51

�hizo un viaje a Erin, (Irlanda) para raptar a la princesa
..Essyllt (!solda) y llevarla a Cornwall como esposa de su
tío el Rey March (Mark). Durante el viaje mata al irlandés
Morhout (Morold o Morlot) el cual quería imponer un tributo a Cornwall y someter a su Rey. Morhout era primo
de Essyllt y ésta al saberlo, rechaza a Drystan como a su
asesino. Finalmente, obligada por sus padres, se embarca
con él hacia las costas de Cornwall. Durante la travesía
intenta envenenar a Drystan y le pide a su doncella Brangewein, que es una hechicera, que le dé el filtro de la
muerte. Brangwein (Bragania o Brangel) se equivoca Y
pone en su lugar el filtro del amor. Essyllt obliga a Drystan
·a brindar con ella por su próximo enlace. Beben ambos el
vino en el que Brangewein ha mezclado el filtro del amor
y caen en brazos uno de otro.
Llegan a Cornwall y Drystan y Essyllt no pueden reprimir su amor pero el Rey Mark no lo nota. Essyllt se
casa con el Rey March y Drystan quiere ahogar su pasión
alejándose del Palacio. Vuelve sin embargo al castillo
real de Tintaioil (Tintoyl o Tintagel) sin querer escuchar
los consejos de su fiel escudero Gouvernail y comienza a
entrevistarse secretamente con Essyllt, hasta que una noche son sorprendidos por el celoso rey March en el lecho
de amor y los mata a ambos de una estocada.
En la Opera de Wagner todo es semejante a la leyenda.
Comienza con el viaje de regreso de Irlanda hacia Cornwall,
cuando !solda y Brangel descubren que el Caballero Tantris
que las conduce al reino de Mark, no es otro que Tristán
De Lenois el matador de Morold. !solda decide vengar a su
primo y le pide a Brangel que vacíe el contenido de un
veneno en el vino con que hará brindar a Tristán por su
próximo matrimonio. Brangel, compadecida de ~ • en
lugar del veneno vacía el filtro del amor en el vmo.
Entre
, tanto, el vigía del navío canta una romanza: ·
"¡Ah! sopla, sopla, IV'iento de los mares
yo sufro, "bella niña.

52

¡Oh! ¡hija de Erin

saivaje, amorosa niña!"
!solda dispone que Tristán se presente ante ella. Cuando Tristán advierte que ha sido descubierto, le tiende la
espada a Isolda para que vengue y lo abata de un golpe.
!solda vacila y le pide que se reconcilien. Beberán un vaso
de vino para hacer las paces. Brangel ofrece una copa a
cada unó y Tristán apura la suya sin detenerse. !solda al
ver la sangre fria de su enemigo, le arrebata la copa Y
apura las últimas gotas del líquido para morir con él. En
lugar de eso, ambos se han enamorado locamente Y sin
freno. Ambos se miran fascinados. El filtro ha hecho efecto.
!solda sin poder contenerse, le grita:
"¡Tristán! ¡Traidor amado!"
Y Tristán a su vez:

"¡!solda! ¡Mujer divina!"
En ese instante, el vigía y los marineros les ammcian
que han llegado a tierras de Cornwall. Se separan llenos de
tristeza. Mark los recibe con alegria y lo dispone todo para
la boda.

En el segundo acto, Tristán e !solda se ~ntrevistan
secretamente. Mark y su amigo Malot están de caza. Brangel y Kurvenal (Gouvernail) están haciendo guardia para
advertirlos del regreso del Rey. Tristán penetra en un jardincillo donde lo espera !solda, la cual se rinde a sus caricias. Ambos entonan un aria inmortal:
"¡Ah, a la noche ya entonces

juntos nos consagramos.
El día artero y siempre
a 7,a envidia dispuesto,
podrá con sus astucias separarnos,
mas no habrá de engañarnos su mentira!"
Malot, que envidia a Tristán, hace introducir al Rey
53

�por una puerta secreta en el jardín. Enfurecido acosa a
Tristán, a quien hiere mortalmente, mientras el Rey Mark
estaba dispuesto a perdonar aquel pecado de juventud.
. . En el tercer y último acto, Tristán se restablece de
sus heridas en su castillo en Bretaña, al cuidado de su fiel
escudero Kurvenal. Un navío aparece en la lejanía, es el
barco que le devuelve a !solda y la amistad de su tío el
Rey Mark. Este, conmovido por su gran amor y la lealtad
que siempre le había profesado Tristán está dispuesto a
anular su matrimonio y a perdonar ~ los amantes.
Tristán quie_re recibir él mismo a !solda, pero con su
esfuerzo sus hendas se abren. Cae desfalleciente en el regazo de su amada. El Rey y Malot quieren también entrar
pero Kurvenal ignorante de todo, les impide el paso co~
bravura Y el traidor Malot, lo mata. El Rey Mark entra
en el momento en que Tristán ha muerto a consecuencia
de sus heridas e !solda agoniza sobre el cadáver de su
amado.
Es de notar los nobles rasgos con que pinta al marido
ofendido, tal vez en honor del Barón de Wesendonk. Finalmente huye del "Asilo", la casita que su amigo le había
asignado en su quinta.
. El ~oven Rey Luis de Baviera, que desde muy niño
leyo el libreto de Wagner de Lohengrin ocasionalmente le
entusiasma este errante poeta-músico al que quiere gl~rificar de algún modo. Le ofrece su protección benévola.
Wagner que ha terminado su Opera Lohengrin, y a la que
Franz Liszt califica de sublime, la envia primero a Weimar,
en 1849, fecha en que celebraban el centenario del natalicio de Goethe. Weimar lo rechaza porque en ella desarrolla
sus teorías que revolucionarán la música. Wagner comienza a trabajar entonces en su Opera "Los Maestros Cantores
de Niirenberg", en la cual exalta la figura inmortal del
poeta-zapatero alemán Hans Sachs y las corporaciones de
artistas artesanos de Niirenberg en tiempos de Durero. El

54

protagonista, el Caballero Cantor Walther von Stolzing, que
es visto por los demás como un intruso, no simboliza más
que la figura del gran reformador musical rechazado porque lucha por triunfar e imponer su arte verdadero y no
el ya sujeto a formas arcaicas y perecederas.
El Caballero de Stolzing, ama a Eva, la hermosa hija
del rico comerciante Pogner, y para alcanzar su mano, es
preciso que compita con su arte con los Maestros Cantores
que le envidian por su juventud y gallardía.
Walter y Eva hacen amistad con el poeta bonachón
de Hans Sachs, con cuyo apoyo alcanza el triunfo y se realiza su amor.
Es una Opera en la que el amor vibra y alcanza la victoria contra todos los obstáculos, las arias de Stolzing están
colmadas de ternura y entusiasmo:
"Te amo, bella niña, pero no es mucha mi ciencia;
tan joven es mi corazón, como joven mi experiencia.

So1o siento una inquietud
con impulso ide alegria,
con esfuerzo de juventud,
ganarte por mi hidalgufa.
i ¿Es preciso combatir1 ! ¡Y bien! mi espada golpeará
Ya el fuego sagrado me turba e inquieta,
Por ti se ilumina el deseo,
la santa valentfa del poeta •••"

Cuando Walter es sometido a una prueba, su corazón
reboza de alegría:
~

"Siento saJ,tar y agitar
en mi pecho una canción inmensa.
¡.Adiós la noche! ¡He aquí al dfa!
Y el alma al fin comienza
¡El himno sublime del amor!"

55

'

�i Qué diferencia "Los Maestros Cantores" de "T . tán
e !solda" 1• Mientras una es todo alegpa y optimismo
•
ns la
otra par~ce un dulce lamento que conmueve Y entrist~e.
En la prrmera, se burla de sus enemigos y de sus perseguidores, se alcanza a vislumbrar el triunfo; en la segunda,
la amargura y la soledad acosan al autor.

d

Durante su viaje a Venecia en 1858, Wagner escribía
o1orosamente a su amiga Ilse Wille:

"Créalo amiga,
·
·
querida,
que he de reunir todos mis
esfuerzos, solo '[)ara mantener mi equilibrio. A cada instante he de ex:lamar: ¡Valor! ¡Valor! Si no, todo se hunde.
Lo que todavia me queda únicamente es mi aislamiento
la más comp7,eta so7,edad .. ."
'

En_ 1864, acude al llamado del Rey Luis II de Baviera,
su ,,adnurador, el cual le ayuda y protege. "Tristán e !solda se estrena el 10 de junio de 1865 Y W
un triunfo más.
agner se anota

En_ Triebschen, a orillas del Lago de Lucerna, concluye finalmente "Los Maestros Cantores" en el año de
1866. Y _son estrenados en Munich el 21 de junio de 1868.
El publico aplaude y admira ahora a Wagner.
Los penosos años de lucha, tocan a su fin.

En 1858, ~•Lo~engrin" fue presentada en Munich. Esta
Ope~~ ya hab1a triunfado en Weimar en 1850, bajo la direcc1on de Franz Liszt, pese a toda la oposición que existía
entonces contra Wagner.
"Lohengrin" está tomado de la antigua leyenda del
Caballero del Cisne, que cantaron los poetas medievales
como Wolfram Von Eschenbach y Konrad Von Würzburg.
Elsa de Br~bante, es acusada en el Siglo X, ante el
Emperador Enrique de. Alemania
.
, de haber da do muerte
a su hermano, de perJur10 y hechicería. Su acusador es
56

un pretendiente defraudado, Federico de Telramund. Elsa
apela al juicio de Dios, pero no hay caballero que se le
enfrente a Federico, tremendo combatiente. Cuando Elsa ha
perdido toda esperanza de encontrar un defensor de su
causa, sobre las aguas del Escalda (el Río Schelde) aparece navegando un extraño caballero armado de punta en
blanco, en 'l,lila pequeña navecilla tirada por un blanco cisne. Los circunstantes quedan asombrados ante tan singular
aparición, pero el caballero misterioso los tranquiliza diciendo que acude a responder al reto de Telramund. Dobla la
rodilla ante el Emperador y le pide autorización para combatir contra el acusador. El Soberano acepta a pesar de
que Telramund no acaba de salir de su asombro. El Campeón de Elsa, se aproxima a ella y le pide que sea su esposa y que nunca le pregunte su nombre ni el lugar de su
procedencia. Elsa acepta y jura no formular las preguntas
prohibidas. Después de esto el Caballero acomete a Telramund y tras encarnizada lucha lo vence.
Esta victoria es celebrada. por todos con gran regocijo
y Telramund, en compañia de su esposa, es desterrado de
Brabante. Se celebran los esponsales de Elsa y su Campeón,
pero la intrigante esposa de Federico, la feroz Ortrude hace
anidar la duda en el dulce y joven pecho de la bella desposada y una vez solos en la cámara nupcial, Elsa interroga a su esposo desesperadamente sobre su nombre Y su
origen. Telramund penetra en la cámara por una puerta
secreta, seguido de dos esbirros, con la intención de matar
al caballero, pero éste, de un tajo de su espada lo abate.
Nuevamente se reúnen el Emperador y sus caballeros
para marchar contra las hordas Magiares que amenazan
- al Imperio. El Caballero del Cisne aparece ante ellos armado de nuevo, como en su primera aparición, Y el Monarca
y sus paladines creen que está dispuesto a dirigirlos en el
combate el enemigo. Cantan ellos de entusiasmo:
"¡Sal.ve, amado héroe! Te esperan fielmente
los que has convocado para la guerra.
En su deseo de combatir, seguros están

57

�de 7,a victoria, si tú los conduces ..."
El Caballero lamenta no poder acompañarlos a la batalla, muestra el cadáver de Telramund y señala a E1sa
como perjura. Ha faltado a su juramento y el héroe tiene
que marcharse para no volver jamás. Antes revelará su
identid~d públicamente. En un aria llena de dulzura y de
nostalgia, el héroe canta:

"Allá muy lejos, en escondida tierra,
Hay un castillo, Monsalvat llamado;
Ahí un sacro templo una floresta encierra,
De joyaJJ sin par y de· oro ornado.
Hay una copa que del Cielo es don,
Guardaba cual del Señor, rico tesoro;
Y aquellos que de virtud campeones son,
Los illeva un ángel en sus alas de oro.
Baja cada año una paloma desde el Cielo
Que viene su isanto poder a renovar;
Be llama el Graal, y fuerza y santo celo
¡Al pecho del guerrero sabe dar! ...
Aquel que es ldel Graal nombrado siervo,
Ungido es de un dominio sobrehumano;
Inerme es contra él engaño acerbo
Y si matarlo se intenta, ¡todo en vano!
Y enviado es a muy lejana tierra,
El honor y 7,a virtud a sostener;
Y siempre es vencedor en toda guerra
¡Porque lo escolta un mágico poder!
Todo acaba si el gran misterio sobrehumano
Se descubre y un profano hace decir
La verdad del secreto tan extraño
Que vosotros todos oís. ¡Después debe partir!
¡Conoceréis 7,a fuerza del arcano!
¡Mandado por el Graal, vine guerrero!
¡De Monsalvat, Parsifal es soberano!
¡Soy Lohengrín, su hijo y Caballero!"
Quedan asombrados todos y Elsa se arroja en vano a
sus pies suplicándole que la perdone. Lohengrin ve venir

58

por el río la nave del cisne y en ella se marcha mientras
E1sa agoniza de dolor.
Los antiguos héroes, evocados por Wolfram Von
Eschenbach y .Alberto de Scharfenberg, resucitaban al mágico conjuro de la batuta wagneriana, como si ésta fuera
una varita encantada. Parsifal, que más tarde le inspirará
otra de sus Operas, surgia de las olvidadas sombras del
pasado medioeval.
Wagner marcó en su libro "La música Y la_ poesía
del porvenir", los fundamentos de su reforma ~us1cal. La
música romántica, -de la cual Wagner es el mas alto exponente siempre progresa hacia la cadencia, Y por lo tanto,
se ve obligada inevitablemente, la urgencia hacia la s~lución. Wagner se apoderó de las relaciones entre la acción
dramática y el proceso armónico con seguridad absoluta .Y
las formuló distintamente.

Así señaló a sus sucesores, un camino del cual no podían apartarse mientras la música progresara hacia la cadencia armónica. Por esta razón, dio Wagner gran importancia al desarrollo de la orquesta. La actividad dramática de esta música, tiene por centro la orquesta, por lo
cual crea la técnica del Leit-Motiv (Motivo-Tema), que le
es peculiar.
La música de Wagner nos hace soñar y remontarnos
a pasadas edades . . . Por ejemplo, veamos el sublime preludio de "Lohengrin", compuesto para el comienzo del tercer acto.
Sus notas vibrantes y vigorosas, simbolizan el fueg!)
de la pasión creadora en pugna con los elementos hostiles
y caóticos que luchan por sofocarla y_ abatirla. La creación artística triunfa finalmente alzándose victoriosa sobre sus adversarios.
Algunos le han interpretado de manera distinta . . . ·
Para ellos, significa la batalla enconada, sostenida en-

59

�tr;e las fuerzas tenebrosas y las radiantes, por apoderarse
del espíritu humano . .. toda la Bondad, la Fe y la Virtud,
&lt;:&lt;&gt;ntra la perversidad, la astucia y la intriga inicua .. .
. Ahora bajo la protección del Rey Luis Il de Baviera
Wagner trabajará libremente sobre sus Nibelungos. En es~
ta época, conoce a Cósima la joven hija de Liszt y de la
Duquesa D'Agoult. Está casada con un amigo suyo y director a su servicio, Hans Biilow, también compositor
genial Y entusiasta de la música wagneriana. La llama avasalladora del amor surge de nuevo, y todos los obstáculos
que surgen entre Ricardo y Cósima, son eliminados. El
amor imprudente de Wagner y los celos de Biilow, provocan la ruptura y finalmente el divorcio en este matrimonio. Liszt padre de su amante y Biilow el marido engañado,
~ sienten defraudados ante la actitud de Wagner. Ellos
han sido sus amigos más fieles. ¿Qué pueden esperar los
demás de él?
Wagner se casa finalmente con Cósima Liszt, en agosto
de 1870. Es el año victorioso en que Alemania se lanza
triunfante sobre las derrotadas fuerzas del Imperio francés.
Al empuje poderoso de Otto Von Bismark, el glorioso canciller prusiano, Alemania se constituirá en un Imperio fuerte cuya cabe-La será naturalmente, el Rey Guillermo de
Prusia.
La tetralogía wagneriana parece predecir la gloria de
las armas alemanas y Wagner se convierte en su Profeta.

Wagner ha acudido esta ·vez a los antiguos mitos nórdicos
recopilados en la Edda, y lo apoya su amigo el escrito;
alemán Hans Von Wolzogen, el cual los tradujo y adaptó
del islandés a su lengua.

edificará su templo. Con el apoyo del Rey, Wagner concluye
su obra titánica y finalmente del 13 al 16 de agosto de
1876, el incansable combatiente puede representar su famosa Tetralogía en un Teatro construido por él mismo.
El éxito fue grandioso a pesar de la hostilidad que la prensa
había desatado en su contra días antes. La batalla estaba
ganada y el héroe vencedor.
La Tetralogía wagneriana se compone de cuatro Operas, en las que se desarrolla el motivo de "El Anillo delJ Nibelungo" desde el principio hasta el fin. Fue representada
en cuatro días consecutivos. Sus cuatro partes son:
" El aro del Rhin"

"La W alkiria"
"Sigfrido" .
"El Ocaso de los dioses"

"El oro del Rhin", trata del oro robado por Alberich
(Andvari) Rey de los Nibelungos (Hnifflungar) o genios
de la niebla y de las sombras, a las ninfas del Rhin que lo
guardan celosamente. Alberich disgustado porque ninguna
quiere otor~arle su amor, les arrebata su tesoro. Las ninfas
cantan entonces:
r, El que renuncia a la alegría de amar
El que maldice el amor y su poder,
Ese só"lo por su magia sombría,
Podrá forjar con ese aro,
El anillo que da fuerza y poder sin límites,
Será el héroe del mundo".

Alberich burlón arranca el oro y les grita:

Sin embargo, la tetralogía tropieza con un obstáculo.
iNo puede ser represe~tada en un teatro común. En 1871,
Wagner acude a su armgo el Rey de Baviera quien está dispuesto a ayudarlo. Wagner ha reunido ya 300,000 thálers
Y en 1872, el dia que cumplía 59 años, se coloca la primera
piedra del Teatro de Bayreuth, donde el genio de la música

El Nibelungo huye y se refugía en Nibelheim, su reino
donde conspira contra los gígantes y los dioses.

60

61

"¡Forjaré el anillo vengadar y terrible!
¡Que el río lo oiga! ¡Maldito sea el amar!"

�Los dioses han encargado a los gigantes de.. construirles el Walhalla o sea la morada de los placeres eternos.
Wotan (Odin) padre y soberano de los Inmortales, les
ha prometido darles en cambio a Freya, la diosa del amor
y de la juventud. Los demás dioses se opon n y ento~ces
7 de la diosa,
los gigantes Fassolt y Fafner exigen en cambio
el tesoro de Alberich Lohe (Loki), dios del fuego, de la
astucia y del mal, logra engañar al poderoso Alberich en
Nibelheim y lo despoja de su tesoro para pagarles a Fassolt
y Fafner. Alberich enfurecido maldice el futuro poseedor
del tesoro y del anillo mágico:
"Maldiciendo he forjado ese anillo
¡Que sea ma],dito 'J&gt;&lt;l,ra siempre en el mundo!
Bu oro daba poder sin límites,·
¡Que su sombría magia
Dé la muerte al que w lleve!"

La maldición comienza a cumplirse cuando los hermanos Fasso]t y Fafner, encendidos por la codicia, luchan
por el tesoro infernal. Fasso]t cae muerto y Fafner victorioso, huye llevándose el tesoro. Los dioses entran alegremente en el Walhalla construido de una manera sangrienta.
El triste canto de las ninfas del Rhin augura la tragedia.
Así termina la primera parte.

ban sus fuerzas en vano. Sigmund, hijo de Welsa (Wotan),
pide amparo una noche al feroz Hunding, mas cuando éste
sabe quien es, le dice que tendrá que marcharse al amanecer. Cuando Hunding se ha dormido, viene a él la bella
esposa de Hunding y le narra la historia de sus bodas y
de la maravillosa espada. Sigmund recuerda la promesa de
su padre y arranca la espada. Jubiloso abraza a Siglind la
hermosa mujer de Hunding y le declara su amor. Siglind
consiente en huir con él, y Sigmund regocijado blande la
espada cantando:
"¡Nothung (pena) Nothung!
Con ese nombre te llamo
Mi espada de angustia.
¡Nothung! ¡Nothung!
Lámina virgen y espléndida,
¡Sal al fin, desnuda y bella,
De tu fuerte prisión!
¡Muéstrame tu fiw!
¡Fuera de la vaina! ¡Ven a mi!"

Sigmund y Siglind huyen perseguidos por Hunding y
los suyos encarnizadamente. Wotan llama a Brunhild la
Walkiria su hija favorita y le ordena proteger a Sigmund,
pero en ese instante, aparece Fricka (Frigga o Frowa) su
esposa ante el padre de los dioses y le pide justicia para
Hunding. Contra su voluntad, con disgusto Wotan tiene
que ordenar la muerte de Sigmund.

"La Walkiria" trata de las doncellas guerreras que conducían a los combatientes moribundos al Walhalla y los estimulaban en la lucha con su presencia. Wotan tomando
figura humana, ama a una mortal de la cual tiene dos gemelos: un niño y una niña. Perseguido por sus enemigos
escapa y recobra su figura divina, pero le anuncia a su joven
hijo una gran victoria y le promete una espada mágica Su
hija es raptada por oscuros guerreros y unida en matrimonio al feroz Hunding. En el banquete de bodas, aparece Wotan y clavando su espada en el tronco de encina que sostie~e la morada de Hunding, asegura que sólo podrá ser
dueño de la hija de Welsa, la desposada, quien pueda arrancar de allí la espada de Welsa. Desaparece, y ni el mismo
consorte logra arrancar el arma de su prisión. Todos prue-

"Sigfrido", trata del alegre hijo de Sigmund y Siglind,
el cual ha crecido en los vírgenes bosques al amparo del
herrero Mime (Regin) . Este, en otro tiempo, ocultó a la

62

63

BrunhiJd (Brynhild) lo desobedece y protege a Sigmund. Wotan encolerizado, mata a Sigmund y castiga a
Brunhild. La conduce a lo alto de un monte e invoca a
Lohe, dios del fuego, para que rodee aquella roca. Hace
caer luego a Brunhild en profundo sueño, del que la vendrá a arrancar un día un héroe glorioso. Este es el fin
de la parte segunda.
'

�·desdich8:da Siglind de la furia de los dioses y meses más
tarde, . dio a luz a Siegfried o Sigfrido, fruto de su amor
con S1gmund. Siglind muere agobiada de dolor y Mime
educa a Siegfried (Sigurd) como a un joven héroe. Siegfried vive de caza en los bosques luchando contra el león
Y el oso Y corriendo como un ágil gamo. Mime le habla
del tesoro de los Nibelungos y de su horrendo guardián,
el cruel Fafner, que se ha transformado a sí mismo en un
dragón para custodiar el oro. Siegfried le pide a Mime que
le forje una espada pero éste fracasa. Entonces, con los
trozos de la espada de su padre, Siegfried forja una espada
a la que llama también Nothung. Para probar su filo y
su fuerza, parte en dos de un golpe, el yunque de Mime.
Parte alegremente a combatir contra Fafner y el monstruo
avanza hacia él arrojando fuego para atemorizarlo. Sin amedrantarse, Siegfried lucha contra la bestia y lo mata con
su espada N othung.
Fafner agonizante le advierte contra Mime y le habla
de la maldición de Alberich, pero Siegfried se burla de
todas las maldiciones del mundo. No teme a la muerte ni
conoce el miedo. Fafner muere y una gota de su sangre
cae en el brazo de Siegfried y le quema. El héroe quiere
aliviar el dolor chupando la parte quemada y en ese instante, por la magia de aquel líquido, comprende el lenguaje de los pájaros. Le hablan de Brunhild y de la montaña ardiente. En ese instante, Mime se aproxima hipócritamente sonriendo, pero Siegfried lo mata de un tajo.
Siegfried marcha hacia la montaña de fuego, avanza
heróicamente hacia las llamas que retroceden a su paso
y trepa por la roca. Wotan intenta cerrarle el camino con
su lanza pero Siegfried lo vence con su espada.
Wotan se retira desconsolado presintiendo que el fin
de los dioses se acerca pues un mortal los desafía.
Siegfried encuentra en lo alto de la peña ardiente a
un guerrero dormido y armado. Le quita la armadura y
el yelmo y encuentra que es una doncella, a la cual des-

pierta con un beso. Brunhild se incorpora y exclama:
"¡Gloria al sol! ¡Gloria a la luz!
¡Gloria al radiante df,a/ ¡Largo fue mi sueño!
¿Quién es el héroe que me ha despertado1"

Brunhild se siente libertada del oscuro poder de los
dioses y sólo se somete al yugo del amor que le ofrece
aquel joven héroe triunfante.
Siegfried, emocionado, repite mil veces que la ama
y la bella Brunhild corresponde a su ardor juvenil con la
misma pasión. Brunhild transportada exclama:
"¡Oh radiante Sigfrido, tesoro del mundo!
¡Héroe 'bendito! ¡Luz conquista.dora!

Y grita desafiante a las siniestras divinidades que la
han condenado:
"¡Adiós, radiante mundo del Walhalla!
¡Cae en el polvo, brava fortaleza!
¡Adiós, esplendor de los dioses!
¡Termina en alegría, raza eterna!
¡Ahora me ilumina la estrella de Sigfrido!
¡Amor radiante! ¡Noche eterna!"

Es así como llegamos al final de la tercera parte con
un himno triunfante, con un canto de dicha que augura
las negras sombras del futuro.
La música de Ricardo Wagner, exalta las más profundas emociones, sentimos esa música, rugir en el fondo de
nuestro pecho, nos empuja a embestir, a luchar, es como
un canto guerrero, como la trompeta que llama al combate.
Esa música evoca imágenes heróicas, sus notas arrancan desde la sombra del pasado a los viejos adalides olvidados. Relatos de manuscritos antiguos y polvorientos ignorados en el fondo de viejos anaqueles, los cuales narra-

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65

�ban arcaicas leyendas y mitos desaparecidos ya de la faz
de la tierra, son evocados por esta misteriosa y mágica
música.
Es como si celebráramos el culto a Eleusis, como los
festivales sagrados de Dionisos, de cuyos inmortales ritos
surgió la tragedia griega.
Bien decía el mismo: "Mi música no fue creada
escucharse en un teatro sino en un templo".

para

Cuando escucharnos el "Preludio de Lohengrin", adivinarnos ya en la majestuosa y vigorosa música, el drama,
la tragedia heróica que se va a desarrollar ante nuestros
ojos . . . creemos concebir en ese instante todo el misterio
de la Creación . . . al Universo y todos sus secretos .. .
Por ejemplo: asistimos a la representación del "Anillo
del Nibelungo", la maravillosa tetralogia, se presenta ante
nuestros ojos asombrados la "Cabalgata de las Walkirias",
Y escuchamos esa música que grita de nuestro interior,
que nos arrastra, que nos empuja hacia lo heróico y lo divino ...
. Escucharnos enmedio de la música el piafar y el re. Jincho de los corceles, el grito de batalla de las doncellas
guerreras del Walhalla, el aullar del viento, el ruido de
las espadas y el alarido de los combatientes moribundos.

En esa música, violenta y vigorosamente, escucharnos
la trompa de Wotan llamando a BrunhiÍd y el dios todopoderoso apareciendo sobre las montañas majestuosas terrible
enmedio de truenos y relámpagos. Cerrarnos los ojos y las
mismas imágenes permanecen en nuestro interior.
En "Siegfried", escuchamos todos los murmullos del
bosques como si nosotros también hubiéramos aprendido
el lenguaje de la Naturaleza.

Guando Siegfried se aproximaba a la montaña ardlentt-,
la música sugiere el crepitar de las llamas. Y he aquí, al
fin el terrible "Gotterdarnmerung", el anunciado "Ragnaen el libro profético y sagrado de la voluspá, "El crepúsculo de los dioses".

rok

Siegfried, sediento de aventuras, se despide tiernamente de Brunhild prometiendo volver pronto en busca de
su amor. Consigo lleva la espada Nothung cuyas heridas
temen sus enemigos. De su cinturón cuelga el "Tarnhelm",
yelmo mágico de Alberich, que lo puede cambiar de forma
cuando él lo use sobre la cabeza, a voluntad, desde luego.
Conduce por las riendas a Grani, el corcel de Brunhild. Llega al reino de Gibich (Gjuki), gobernado por el Rey Gunther (Gunnar) y sus hermanos Hagen (Haakon) Y Gudrun
la bella.
"¡Lucha conmigo o

se mi amigo!"

Le dice el alegre héroe al Rey Gunther. Esta lo recibe
amistosamente. Hagen que es hijo de la madre de Gunther
y de Alberich es solo medio hermano del Rey y de Gudrun.
Esta sabe preparar filtros mágicos de amor. Hagen envidia a Siegfried y conoce sus hazañas. Aconseja a Gudrun
que le dé un filtro mágico con el cual olvide a todas las
mujeres y sólo la ame a ella. Gudrun obedece y le presenta
la bebida al héroe como señal de bienvenida. Siegfried la
bebe confiadamente y al punto, Brunhild se borra de su
mente. En su lugar, contempla la hermosura de Gudrun
a guíen declara su amor ardiente. Entonces Hagen astutamente le habla a Gunther, de Brunhild y de la roca de
fuego. Gunther quiere ir a conquistarla y promete a Siegfried darle a Gudrun en matrimonio si le ayuda en la
empresa. Siegfried consiente y marchan a la montaña ardiente
Siegfried por medio del ''Tarnhelm", toma la figura
de Gunther, cruza de nuevo la muralla de llamas y llega
hasta Brunhild que espera llena de amor a su héroe. Asustada ante el desconocido, Brunhild trata de protegerse con

66

67

\

�el anillo que Siegfried le ha dado en prueba de su amor.
Es el fatídico anillo de Alberich y como Siegfried lo ha
conquistado, todo su poder es nulo. Siegfried la despoja del
anillo fácilmente. Le pide que sea su esposa pues la ha
vencido y entre ambos, para guardar a Gunther la lealtad
prometida, coloca su espada N othung.
Entre tanto, Alberich se aparece a su hijo Hagen ordenándole recobrar el fatídico anillo y Ha:gen jura hacerlo.
Siegfried regresa y recobra su figura mientras el verdadero Gunther y Brunhild le siguen.
Brunhild se fija en la mano de Siegfried cuando éste
se adelanta hacia Gudrun y nota el anillo que le diera anteriormente. Brunhild se asombra no sólo de encontrar a
Siegfried entre aquella gente y de que no la recuerde o
finja no recordaJla, sino de que posea nuevamente su anillo. Le pregunta a Gunther por qué ha cedido al extranjero
el símbolo de su victoria sobre ella. Gunther no comprende ,
por qué ignora la existencia de tal anillo. Brunhild adivina
lo sucedido y acusa de falso y de traidor a Siegfried creyendo que la ha vendido. Siegfried y Gudrun se alejan y
Brunhild pide ser vengada del que la ha engañado vilmente. Gunther ignorante de todo, llega a sospechar que Siegfried faltó a su juramento y que aquella noche poseyó a
Brunhild. Hagen hace que la sospecha y el odio contra Siegfried sean mayores. Hagen promete matar a Siegfried.
Al día siguiente hay una cacería a la que asisten Gunther, Hagen y el alegre héroe. Siegfried se detiene junto
al Rhin donde nadan las tres ninfas a las que un día despojara Alberich de su tesoro. Le anuncian desgracias que
le traerá el anillo mágico que le convierte en árbitro del
mundo, mientras los enanos, los gigantes y los dioses luchan
por la supremacía. Cuando el anillo vuelve al Rhin, esas
razas desaparecerán y solo los hombres regirán la tierra.
Siegfried se rie de ellas y vuelve al lado de sus compañeros
de caza. Al calor del vivac, les muestra la espada que él
mismo forjó. Habla de su lucha con el dragón y de cómo
llegó a entender el lenguaje de los pájaros. Pasan sobre sus

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cabezas dos cuervos graznando y Hagen astutamente le
pregunta:
"¿Puedes entender lo que esos cuervos dicenY
Siegfried se vuelve y entonces Hagen le clava su lanza
en la es-palda diciendo: "¡Me gritan: Venganza!"

Siegfried muere y en su agonía vuelve a recordar a
Brunhild. .
Siegfried es puesto sobre su escudo y conducido al
palacio de Gunther.
Wagner ha revestido este momento de gran solemnidad
Y la Marcha Fúnebre con que llora la muerte del héroe,
hace surgir uno a uno los motivos anteriores de un modo
significativo.
Gudrun se arroja desconsolada sobre el cadáver de su
esposo, pero Brunhild la aparta altivamente y le dice con
desprecio:
"¡Tú jamás fuiste su esposa!"

Ordena formar una pira funeraria para Siegfried y en
lo alto es puesto el cuerpo de éste. Brunhild toma a su caballo Grani y de las riendas lo conduce también al lado del
héroe muerto. Clava su espada entre ella y Siegfried y lo
despoja_del anillo maldito. Con una antorcha enciende la
pira Y•arroja el anillo al Rhin donde las tres ninfas lo esperan. Hagen quiere salvar el anillo pero Gunther le cierra
el paso. Luchan y Gunther cae atravezado por la espada
de Hagen. Este se arroja al Rhin para recobrar el anillo
pero las nínfas del Rhin lo ahogan. Brunhild envuelta en
llamas grita:
"El fin de los dioses se aproxima
¡así arrojo el incendio
en la espléndida morada del W alhalla!"

69

�Y allá en la lejanía, la morada sagrada de los héroes
y de los dioses, desaparece devorada por el fuego . . .
Un mundo codiciado por los genios del mal y del bien
en continua lucha, es legado a un joven héroe que había
llegado a comprender con el lenguaje de la Naturaleza, los
misterios impenetrables del Universo, pero para convertirse en dueño absoluto e invulnerable era preciso renunciar
al Amor. Víctima del destino, cae el joven héroe y los dioses y los demonios, aterrorizados por su muerte, desaparecenen la Nada. Solo los hombres gobernarán ahora el mundo, con sus miserias, con sus pesares y sus alegrías. El
Amor regirá al mundo en adelante, y todas las funestas
sombras se desvanecerán en las tinieblas ...
Wagner, nos muestra su concepto mesiánico de la Historia, es decir, la esperanza de un mundo mejor que ha de
venir tras el desastre universal. Desde el principio, el poeta
nos hace ver un mundo corrompido y decadente, próximo
al derrumbe.
La codicia y la ambición por el poder, sacude a los pueblos y a los caudillos y la más grande aspiración de éstos,
es la dominación mundial.
Para alcanzarlo, deben despojarse del amor que es el
motor del Universo.

destruir su doctrina.
Es la historia de todos los hombres que se elevaron por
encima de los demás seres, perseguidos cruelmente y llevados al suplicio, triunfan sobre la conciencia de los Plle4
blos.
Este triunfo póstumo y análogo de Cristo y de Sigfrido, ha inclinado sin duda a Wagner a elegir el Misterio
Cristiano de "Parsifal" y mostrarlo al mundo como la obra
cumbre de su gloria excelsa.
Las profecías del Voluspá en el nórdico Edda de los
escandinavos, guarda gran semejanza con el Apocalipsis
de San Juan. Parece que todas las razas aspiran a una época reformadora y redentora. Todas las doctrinas de los
grandes ideólogos, anhelan un futuro mejor.

El mismo Georg Biichner en su drama "La muerte de
Dantón", pone en labios del cruel Robespierre "el incorruptible", estas palabras:
"La revolución es como las hijas de Pelias. Destruye
a los Hombres para hacerlos mejor. La Humanídad se levantará inmaculada y poderosa después de este baño de
sangre, como salida de las manos del Creador".
En Wagner, vigoroso músico, adivinamos el poeta, el
filósofo profundo y el sublime místico ...

El Poder lo alcanza quien menos lo desea, el Héroe
sublime, inmortal, eterno. Sus enemigos conspiran para derribarlo y lo consiguen por medio de la traición, pero el
Héroe se sublimiza en el Holocausto, alcanza su más grande triunfo en el sacrificio, mientras sus adversarios son
arrastrados al abismo que ellos mismos se labraron.

Sus obras tan germánicas, no pierden jamás de vista
el ideal helénico que desde joven ha animado al genio. Al
escribir "Lohengrin", pensaba en el mito griego de Eros
y Psique.

La Historia se repite. También Cristo alcanza la victoria en el patíbulo. Clavado en una cruz humillante, derrota a todos aquellos que quisieron borrar su memoria y

Aun su teoria del drama musical, se remonta hasta
el origen de la tragedia griega, el cual no fue otro que los
antiguos festivales sagrados en honor de Dionisos. Si bien,

70

71

�no ha legado hasta nosotros la música griega, es de suponerse que el drama primitivo se cantaba, no se recitaba
como en nuestros tiempos. A eso aspira Wagner. A la reconciliación de la Poesía y la Música. "Parsifal", es la última de sus obras. En ella renueva el antiguo mito caballeresco del Paladín Perceval, antiguo caballero de la Mesa
Redonda del Rey Arturo. Wolfram Von Eschenbach le ha
guiado hasta él.
Parsifal o Parzival, es criado en la soledad de los bosques por su madre Herzeleid después de la muerte de su
padre Gamuret.
Estando un día cazando, descubre el castillo misterioso
de Montsalvat, donde una congregación de Caballeros guarda la copa donde bebió Cristo en la Ultima Cena, o sea, el
Santo Grial, y la Sagradai Lanza con que Longinos lo hirió
en la Cruz. Amfortas, hijo del Rey Titurel y caudíllo de
aquellos adalides, falta a su juramento de castidad Y de
v4fud, seducido por la maga Kundry al servicio del díabólico Klingsohr, un enemigo encarnizado de los Caballeros
del Grial. Klingsohr lo hiere con la Lanza Sagrada Y le
causa una llaga profunda que le atormenta con atroces
dolores. Sólo puede ser curado, por quien haya resistido
a las tentaciones que Klingsohr y Kundry pongan en su
c;µnino. Guiado por el anciano Gurnemanz, Parsifal triunfa
de la terrible prueba, recobra la Lanza Sagrada Y, d~ye
el castillo de Klingsohr. Cura milagorsamente al desdíchado
Amfortas y es nombrado Rey de Montsalvat.
Con esta obra, Wagner se ha incorporado al ideal
ascético medioeval en que se triunfa por la renunciación
a la vida mundana y se aspira al placer del Amor Divino.

continua, sin desmayar jamás, terminaba sus días tranquilamente en brazos de su esposa Cósima Liszt, legando
a la Humanidad, su música inmortal y su obra gloriosa.
Sus restos fueron respetuosamente trasladados a su casita
en Wahnfried, cerca de Bayreuth, donde reposan hasta el
fin de los Siglos. Su hijo Siegfried Wagner, fue más tarde
Director del Teatro de Bayreuth. Su obra será aplaudída
y admirada mientras los hombres conserven en el fondo
de su alma, el sentido de lo bello y lo grandíoso.
Algún tiempo después de la muerte de Wagner, Friedrich Nietzsche a quien una sincera amistad le había unido
y quien posteriormente lanzó víolentos ataques contra Wagner, fue invítado por una antigua amiga de ambos a escuchar "Parsifal".
Nietzsche se negó al principio, pero aceptó finalmente.
Durante la audíción, permaneció en actitud extática y al final exclamó: "¡Es lo más bello y sublime que he escuchado
de Wagner!" Luego permaneció un momento en silencio y
después d~ unos instantes, añadíó: "No sé que habré significado yo, para Wagner, para mi, él ha sido todo".
Así Wagner arrastró con su avasalladora personalidad
a los adíctos y a los adversarios.

FRANZ BOUCHSPIES.

Tranquilo y satisfecho, Wagner conoce que su obra
está consumada. Durante unas vacaciones de invierno en
Venecia, Richard Wagner muere víctima de una apoplejía,
en el Palacio de Vendramin, el 13 de febrero de 1883, a
las cuatro de la tarde ...
El glorioso Titán, el Coloso cuya vida fue de lucha
72

73

�BIBLIOGRAFIA

"La Poesía Alemana"

José Jarnés (Edítor) 1947

"Leyenda Heróica de
los Germanos"

Walters y Petersen
(Traducción de José Gaos.
Revista de Occidente 1950)

"Parzival"

Wolfram von Eschenbach

"El padrino de Wagner"

Otto Bournot

"Wagner"

"Mitología" (Los Dioses
y los Héroes)

Tomás Bulfinch

Guy de Pourtalés

" Wagner"

R. L. Jacobs

"El Caso Wagner"

F. Nietzsche

" Fuego Mágico"

Bertita Harding

"Orígenes de la Novela"

Marcelino Menéndez y Pelayo

''Wagner''

Edouard Schuré

Hans Von Wolzogen

"Mi Vida"

Richard Wagner

"La Edda"
(La canción de los dioses
y de los Héroes)

"El Hombre y la Técnica"

Oswald Spengler

''Tristán e !solda"

J oseph Bedíer

"De Alemania"

Heinrich Heine

Anónimo

"Lohengrin"

Richard Wagner
(Traducción y estudio de
Ernesto de la Guardia)

"La Vida del Esforzado
Caballero Don Tristán
de Leonis"
"El Anillo del
Nibelungo"

"Wagner"

"Los Maestros Cantores
de Niirenberg"

"Wagner"

"El Holandés Volador"

" Wagner"

"Tristán e !solda"

" \Vagner"

''Tannhauser''

" Wagner"

"Correspondencia con
Mathilde Wessendonk"

Richard Wagner

"Correspondencia con Liszt" Richard Wagner
"Beethoven"

"La Música y lo~ Músicos"

Richard Wagner
Richard Wagner

"El Origen de la Tragedia" F. Nietzsche
"El Libro de Oro
de la Opera"

Victor Talking Machine
Company (1925)

74

"Heinrich von Ofterdingen" Novalis
"La lucha de los Cantores
en el Wartburg"

Hoffmann

75

�"Martín, el tonelero
de Niirenberg"

Hoffmann

"Rienzi, ei último Tribuno"

Bulwer Lytton

"Parsifal"

"Wagner"

"Historia de la Literatura
Universal"

Juan C. Zorrilla de San Martín

"La Música y la Poesía
del Porvenir"

"Wagner"

76

���</text>
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                  <text>Es una publicación trimestral editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León a través de la Editorial Universitaria. En las páginas principales de Armas y Letras se incluyen textos literarios, particularmente poesía, narrativa y ensayo, de escritores destacados de la localidad, nacionales e internacionales. Inició en 1944 de manera mensual, se mantiene activa en soporte físico y digital.</text>
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                <text>Armas y Letras, Revista de la Universidad de Nuevo León, 1968, Segunda Época, Año 11, No 1, Marzo</text>
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                <text>Es una publicación trimestral editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León a través de la Editorial Universitaria. En las páginas principales de Armas y Letras se incluyen textos literarios, particularmente poesía, narrativa y ensayo, de escritores destacados de la localidad, nacionales e internacionales. Inició en 1944 de manera mensual, se mantiene activa en soporte físico y digital.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>���!!lV!!S Y LETl\!S
REVISTA DE LA UNIVERSIDAD DE NUEVO LEON

Rector
DR. RECTOR FERNANDEZ GONZALEZ

Secretario
DR. ROBERTO MOREIRA FLORES

Departamento de Extensión Universitaria

Coordinadora
DRA.AURORA MORENO

Jefe de la Sección Editorial
RECTOR JAVIER MORA SALAZAR

Torre de h Rectoría

Quinto Piso

Ciudad Universitaria
Monterrey, Nuevo León, México.

�l

BIBLIOTECA CENTRAL

U.A.N.L

REVISTA DE LA UNIVERSIDAD DE NUEVO LEON

No. 4

Año 10

Diciembre de 1967

Segunda Epoca

SUMARIO

Hernán Solís Garza, Dos Minutos de Historia . . . . .

5

Diana Pey, "La Educación Musical en la Actualidad . . . . .. . . . . . .

. . . . . . . . 17

Franz Bouschpies, uLa Presencia de Goethe" . . .... 31

1

�DOS MINUTOS DE HISTORIA

Dr. H ernán So lis Garza.

En 1930 un hombre llamado Russell Lord, editor
de "The Land", publicó un articulo que contenia un a
fantástica idea; 18 años después en la misma revista,
James C. Rettie revivió el tema y esto inspiró a Karl
Menninger quien en 1951 introdujo a la literatura psiquiátrica esta fantasia. (*)
Lo que enseguida relataré se nutre de esas fuente~, aunque me permitiré algunas grandes libertades
por mi cuenta.
El asunto es el siguiente:
Trataré de una película que iniciaron hace 750
millones de años, cientificos de otro planeta m u c h o
más desarrollado que el nuestro.
Sucedió en aquella remota época que sus poderosos
telescopios descubrieron nuestro pequeño mundo y decidieron, en un plan heuristico, filmar una película de
nuestra vida tomando una fotografía cada año.
El film proyecta 24 tomas fotográficas por segundo, de tal manera que cronos transita a una velocidad
de 24 años por segundo, 1440 pQr minuto, 86,400 por
hora y un poco más de 2 millones de años en un dia.
,..
. , El que logre ver toda esta película que r e f i e r e
nuestra historia desde hace 750 millones de años, tendría que prepararse para estar frente a la pantalla por
espacio de un año.
)

5

�Hace algún tiempo, los ·sabios que en, la actualidad
supervisan la producción de esta película, en un gesto
de fraternidad para con e:;;te mundo subdesarrollado,
enviaron una copia tomanao como conducto la O.N.U.
(Organización de las Naciones Unidas). Sin embargo,
la proyección pública de e3te importante documento,
no se ha llevado a efecto por fuertes divergencias surgidas en relación a los derechos que creen tener respecto a él dos poderosas potencias terrestres.
No obstante esto, parece ser que U. Thant, h&lt;J. resuelto este p1oblema y acaba je anunciar que el film
se exhibirá en la ciudad de New York, empezando a -las
cero horas del día lo. de e .'1 ero de 1968 y terminará
-F'reud médiante- a las doce de la noche del 31 de
diciembre del mismo año.
Como la asistencia será limitada, Mr. Thant ha enviado a todos los interesados en el estudio de la historia, un libretCl que, a manera de "avance", ilustre por
lo pronto algo de lo que pasa en el film.
Daremos un breve informe de esto.
La película es extraordinariamente aburrida durante los primeros tres m2ses de proyección, los cuales
comprenden los primeros 180 millones de años de nuestra vida. Solo verán ustedes en la pantalla; erosiones,
erupciones, montañas que surgen y desaparecen, partes
globosas como si la tierra estuviera hirviendo y en fin,
la superficie .t oda cambiando da forma, tamaño y posición.
A principios de abril, ustedes verán algunas indicaciones de la presencia de organismos unicelulares. en
algunas de las aguas que pare~erán que están aún en
ebullición, a fines de abril estos organismos llegarán a
ser pluricelulares y algunos se encapsularán.

te-brados, los que serán acuáticos.
En junio, la región hoy llamada Norte América e21tará totalmente cubierta por agua.
A mitad de julio, ap·uece la primer sefial vegetal
9ue irá poco a poco matizando de verde gran parte Je
la pantalla.

Al principiar agosto, el mar se verá lleno de peces,
algunos de ellos con respiración pulmonar, en el curso
de este mes muchos de estos peces buscarán la playa y
se conver.tirán en anfibios.
Temprano en septiembre, se dejarán ver los primeros insectos, algunos de ellos, gigantescos; después
.aparecen los reptiles y al final de septiembre, la pe11cula se anima al aparecer el primer gran participante
del film: El Dinosauro. Este actuará por unos dos meses y desaparecerá.
En octubre aparecen los primeros mamíferos.
Durante noviembre, reptiles voladores se proye'J
tarán en la pantalla.
/
Y así llegamos hasta el mes de diciembre y se observa que los mamíferos dominan la escena, que los mares permanecen en su sitio, las áreas verdes también,
pero el hombre aún no hace su aparición y tal pare&lt;:e
que solo le tocará un simple "bit" en la película.
Está a punto de terminar diciembre y con él la exhibición, estamos en el último 'lía del año, precisamente al filo del mediodía, que es cuando entra en escena
el hombre (El Mono de Java, El Pithecanthropus Erectus). Es de suponer que en este momento se escuche el
primer gran aplauso.

Para el final de mayo aparecerán los primeros var6

La pelicula irá transcurriendo en esa forma y a hs
7

�once de la noche de ese dia aparecerá el h o m b r e '1...e
Neanderthal, media hora después tocará el turno al Je
Cro-Magnon y 15 mi.nutos más iarde al hombre de la
edad de piedra.

mente. Imaginé que por un milagro de la ciencia, durante esos dos últimos minutos, cada uno de nosotros
vería en la pantalla diferentes imágenes y como en un
1meño sin reloj y sin métrica, en la máquina del tiempo
contemplaríamos escenas de los últimos 2,800 años.

Faltando 5 minutos para que termine el año aparecen egipcios, babilonios, hebreos, chinos, griegos y
romanos.

El amante de las artes veria a Leonardo, a Miguel
Angel, a Gaugin; escucharía a Beethoven y leería el
l,lanuscrito de Hamlet.

Los dos últimos minutos de la proyección incluyen
la historia de los últimos 2,880 años.

El amante de la guerra vería a Julio César, a Na¡,oleón y en los últimos segundos de la película, o sea
c,.tando se suscitan la Primera y Segunda Guerra Mundiales, su sadomasoquismo lo llevaría al orgasmo.

A las once de la noche con cincuenta y ocho minutos y 3 8 segundo, al faltar solamente un minuto más
22 segundos para que termine la pelicula, nace Jesús y
un segundo y fracción después muere crucificado.
20 segundos antes de terminar el año, Cristóbal
Colón descubre las Américas por equivocación.
Un segundo después, Hernán Cortés aparece llorando en su "Noche Triste".
Seis segundos antes de que ocurra el final, Hidalgo aparece dando "El Grito de Dolores".
Cuatro segundos faltarán cuando do:'.l Benito Juárez nos habla del Respeto al Derecho Ajeno.
A las 11 de la noche con 59 minutos y 58 segundos
e:l México revolucionario tiñe de rojo la pantalla.
Durante el penúltimo segundo todos nosotros empezamos a vivir. Dentro de dos segundos estar e m o 8
n·uertos la mayor parte.
Cuando terminó de leer el "Informe Thant" me
quedé absorto, pensando en esos dos últimos minutos
de la pelicula y una. serie de fantasias surgieron de mi
8

A mi ... a mi siempre me ha apasionado la historia de la psiquiatría ... entonces, yo vería lo siguiente:
Heráclito, el ambivalente, el pretendido semen de
la dialéctica, entra en escena. (En la película serán las
11 de la noche con 58 minutos y 18 segundos).
Observaría al melancólico de Efeso diciendo: "No
puedes meterte dos veces en la misma corriente, porque
nuevas aguas fluyen siempre sobre ti, nos metemos y
no nos metemos en las mismas aguas, somos y no sorr.os ... Ser y no ser ... y es lo mismo en nosotros, lo
que está vivo y lo que está muerto, lo que está despierte, Y lo que duerme, lo que es joven y lo que es viejo, los
¡;rimeros cambian de lugar y se convierten en los últimos y los últimos a su vez, cambian de lugar y se convierten en los primeros ... Todo cambia, menos el cambio ... "
Un segundo después, aparece el Padre de la Medicina, nos muestra la palma de su mano izquierda al
rnismo tiempo que exclama:
"La mano debería de t ener solo cuatro dedos, solo
cuatro ... cuatro son los puntos cardinales, cuatro l as

9

�E:Etaciones del año, hay cuatro edades en la vida, cuatro
e;;ementos son los fundamentales en el Universo, hay
cuatro humores y cuatro son los órganos vitales: la sangre y el corazón, la flema y el cerebro, la bilis amarilla
:¡ el higado y la bilis negra y el baso".
De Hipócrates a Galeno transcurrirán 2 5 segundos. Durante este periodo se ve al enfermo mental bien
tratado: baños, música, ejercicio, drogas, etc., y todo
esto en un escenario de bellos jardines.

describe el relato clásico de la esclerosis múltiple. Tal
era la razón de aquella tolerancia.
Un segundo depués, veo a este anatomo-patólogo
ya convertido en maestro y lo 'identifico como Juan
Martin Charcot, impartiendo un martes sus lecciones en
Salpétriere, entre sus asistentes podemos observar a
Babinsky, Pierre Marie, Janeta y un judio alemán recién llegado de Viena.

Veo después por todo un minuto -el más triste minuto de la historia-- al enfermo mental encadenado,
quemado con leña verde, perseguido, tratado como endemoniado, como hereje. Veo buitres místicos sonriendo y vistiendo medio luto.

Cuando falta apenas un poco más de cuatro segundos para el epilogo, en un pueblo nombrado Freiberg perteneciente a Moravia, en el mismo dia en que
esto escribo -seis de mayo-- y a la misma hora -seis
treinta de la tarde-, nace un hombre llamado Segismund Freud.

Diecisiete segundos antes del final, Fray Bernar·, !ino Alvarez funda en la ciudad de México el Hospita San Hipólito, primero en América en la atención del
enfermo mental.

No sé por qué -será mi envidia o mi ambivalencia
o ambas- el caso es que no me imagino a Freud niño,
ni joven, lo veo viejo, como un viejo roble.

A las 11 de la noche con 59 minutos y 53 seguncl0s, veo un Jurado que está integrado por Bailly, Par.cet, Jussien, Lavoisier y Benjamin Franklin y éste aca.ba de llegar a la conclusión que el mesmerismo no
representa ninguna terapéutica cientifica y conminan a
Franz Antón Mesmer a cruzar el Canal de la Mancha.

Lo veo en la pantalla contestando una carta a la
?1incesa Marie Bonaparte que dice: "Es cierto que han
quemado mis libros y en ese sentido hemos progresado
mucho, pues dos siglos atrás, hubieran preferido quemar mi cuerpo".

A las 11 horas con 59 minutos y 56 segundos de la
r-oche, veo entrando a la casa de un estudiante, una sirvienta que padece un singular temblor y cuya c o ns iguiente falta de seguridad en el manejo de los utensi.
lics domésticos hace que rompa platos, tazas y c o p a s.
No obstante estos gastos, el estudiante la conserra hasta la muerte. Tan pronto ocurre esto, aquel investigadcr termina la larga espera practicando la autopsia y

Lo admiro al verlo frente al oficial de la Gestapo
q1Iien ordena que firme una carta cuyo contenido medular es el siguiente: •''Yo, Sigmund Freud, confirmo
por la presente ... que he sido tratado por las autoridades germanas .. . con todo respeto y consideración ...
Y no tengo el más mínimo motivo de queja ... " El viejo Freud la lee detenidamente, su cara es inexpresiva,
n&lt;; toma la pluma. El oficial insiste: "Esto es lo que debE; firmar, si no lo hace, su visa quedará sin efecto".
Comprendo, contesta Freud y firma lentamente. M as
h.:.E:go iU cara se ilumina, sonríe e irónicamente dice al
oficial: "Podría agregar u~as palabras" y sin esperar

10

11

Un segundo después, aparece Felipe Pinel liberando de las cadenas a los enfermos de la Bicetre.

�..
·
"De todo corazón recomiend)
respuesta, escn"be a 1 pie:
le. Gestapo a todo el mundo".

.
Veo después a Teodoro Reik gritando desde Nueva York: "Mañana la radio anunciará que Hitler y Mu~
ssolini han decidido el destino de Europa ... .Jfü futuro
de la humanidad no será forjado por guerras ni conqt:istas, sino por el tranquilo trabajo de la mente. La.
lámpara que ilumina de noche las mesas de estudio do
los hombres de ciencia da una luz más poderosa q u P.
el fuego de la artillería. Freud vivirá mucho ti e m Pu
después que Hitler y Mussolini sean polvo. (**)

gidos por el padre del psicodrama: J. L . Moreno.
Ana Freud y Melanie Klein me permiten entrar a
la sala de juego donde sus niños enfermos se analizan.
Con atención sigo los diferentes pasos que se llevan a cabo en el tratamiento de enfermos psiquiátricos
con psicofármacos.
Y con todo lo anterior dan las doce de la noche.
¿Qué es lo que ha pasado en estos dos minutos de
historia? No acaso es una constante repetición.

En los tres últimos segundos de la proyección, veo
también a Emil Kraepelín defendiendo la génesis orgáhica de los problemas psiquiátricos.

A Heráclito lo repite alguien que ni tan siquier~
lo ha leído. Es un paciente mío, tien_e 9 años, es un peqi,cño solitario que dejó un dia esta carta mensaje a su
n:2.dre:

Asisto al primer tratamiento por medio de la cu 1~a
pHlúdica de un paciente con parálisis general progresiva. Julius Wagner Von Jauregg obtendrá el P re mi o
Nóbel por esto.

"Ten calma. Me morí ayer y hoy nací y mañana
muero y pasado mañana nazco y muero al día siguientP. y así sigue hasta ya no nacer y tengo que cruzar por
todo esto, que se acabe.

Observo a Manfred Sakel, en la Clinica Psiquiátric~ Universitaria de Viena, tratando pacientes esqu:z&lt;'•
frénicos con choques insulínicos.
Veo a Von Meduna provocar convulsiones con aceit!~ alcanforado primero y después cardiazol. Enseguid ,1,
Bini y Carletti dan el primer electrochoque. Estoy como observador en la incorrectamente llamada "primera operación" de psicocirugia.
Egas Monis, pone la idea y Almeida Lima el bistu1•í en esa operación. Monis recibe el Premio Nóbel por
ello.

Es como la luz, viene, no viene, no viene, no viene,
no viene, asi también como el agua, sube y baja de presión o velocidad, así como la vida muere una y nace
otra, también como el cristianismo, como el que es católico y luego protestante y luego cristiano protestante,
así también es con la vida y la muerte, se acerca y se
retira y se acerca y se retira, todo es lo mismo.
Como en juego de canicas ganas y pierdes, ganas y
pierdes hasta que ganas o pierdes.
Olvidemos esto y vayamos a otro tema como el de
caballos y perros, gatos y ratas, etc., etc ... "

Me sorprende ver la expectación que en un teatro
d,. Viena provocan un grupo de pacientes actores diri-

Platón nos habló del alma como si esta fuera un
carro de dos caballos, conducido por un cochero. Este
sirn baliza la razón, uno de los caballos la energía mo-

12

13

�rt'll y el otro el deseo. Sigmund Freud nos habla de un
jinete, un caballo y unas riendas, para terminar plantPando la situación de un yo, un ello y un superyo.
Hipócrates decía que la histeria era el camino del
útero hacia la humedad. El profesor Chrobak, ginecólogo Vienés en 1886 le refiere una paciente a Sigmund
Freud, agregando que el tratamiento lo ve1a muy difíc;l y al preguntársele al respecto contestó: "Esta muj2r angustiada e histérica tiene un marido impotente Y
la receta que amerita es la siguiente: pene normal, repetir la dosis".
Que la Inquisición pasó, que el medioevo quedó
atrás, estoy en parte de acuerdo. Sin embargo, hace apenas cinco años que vi una paciente en un centro asistencial que llevaba dos años encerrada en una celda a
pan y agua por el hecho de haber sido prostituta: "no
llamarse Magdalena y Jesús estar muy lejos".

Que si Mesmer fue médico de reinas. ¡,No acaso ante el niño Fidencio llegó un Presidente?
Que Ega Monis es el creador de la lobotomia. No
es cierto. Burckhardt merece el titulo y antes, mucho
antes que él, los egipcios la practicaron aunque r u d imentariamente.
¿ Y los psicofármacos?
En la India se administraban desde hace

centu-

rias.
¿ Qué pasará en los próximos segundos?
No lo sé, creo ser pesimista, veo cuatro caballos
d€sbocados Y sobre ellos los cuatro jinetes del Apocallpsi&amp; ...

Creo también que los electrochoques, las lobotomias y el ostracismo actúan también en ciertos casos
como castigo.
El prejuicio es menor, pero no hay que olvidar que
aqui en Monterrey, hace unas décadas, un pobre enfermo orgulloso en su locura de su tierra natal, gritaba al
mundo el nombre de su lugar de origen y desde ese
tiempo Cadereyta es sinónimo de enfermedad mental.
Hace unos años, por equis problema, los pacientes
de nuestro manicomio tuvieron que ser trasladados, al
n0 encontrar otro sitio donde colocarlos, a los chiqueros que se encuentran ubicados en la Exposición Ganadera y que precisamente son destinados para los anima-

B I B L I O G R A F I A:

*

les.
Que si Mesmer curaba con Imán, ¿No acaso las pul
seras japonesas hicieron furor terapéutico hace poco
tif,mpo?

14

**

Menninger, Karl. Looking Backward. The Selected Papers. The Viking Press. 1959. N. Y.
p. p. 58-66.
Reik, Theodor. TREINTA A~OS CON
Pa.idos, Buenos Aires, 1965. p. 10.

15

FREUD.

�DIANA PEY
Facultad de Ciencias y Artes Musicales. Universidad
de Chile.

"LA EDUCACION MUSICAL EN LA ACTUALIDAD"

La influencia de la Música sobre todo ser vivo es
un hecho indiscutible. El poder emocional que ella encierra llega a producir efectos fisiológicos; cambios en
la respiración, en el pulso y glár1dulas e n d o c r i n a s
(especialmente suprerrenales). Este poder emocional
que encierra la música, ha impulsado a los p u e b 1 os,
desde la antigüedad, a estudiarla como portadora de
buenos o malos, incluso perversos sentimientos.
Si examinamos las más completas teorlas sobre la
música: las técnicas de Helmholtz o Wllaschek, las naturalistas de Darwin o Vaschide, las sociológicas c o n
Guyau, por ejemplo; las estéticas con Berliotz o Wagner o las opin,iones literarias sobre ella, desde Stendhal a D' Anunzzio, encontramos que, con rara unanimidad, reconocen el papel importante de la m ú s i c a
COMO MEDIO DE EXPRESION DE LOS E S T AD O S
AFECTIVOS (animicos según nuestros dias) Y ADMITEN lo que hoy podemos llamar •''SU FUNCION REGULADORA EN EL EQUILIBRIO INTRASIQUICO".
En el aspecto pedagógico, ejerció en Grecia un poder mucho mayor que en los paises occidentales contemporáneos. Los pueblos orientales les habían transmitido la creencia de que la música curaba los sufrimientos del alma y del cuerpo y que también podía conomper los espiritus. El bien y el mal, el orden y la
discordia, la paz y la guerra se hallaban en sus manos.
Este concepto de la música h er edado de Egipto

17

�--con caracteristico enfoque griego- fue usado con fines pedagógicos en su interpretación cientifica de KATARTIKE (enseñanza purificadora). Determinad as
combinaciones de sonidos lograban fortalecer el carácter de los hombres, otras, en cambio, lo debilitaban. La
música no era, por lo tanto, solamE:nte ocupación estética sino que también obligación fisiológico-ética. Recordemos la frase de Platón: "¿Acaso no descansa en la
música lo más importante de la educación desde el momento en que el ritmo y la melodia especialmente, penetran en el alma y se imprimen en ella?". ·· Ritmo y
melodia llevan consigo la dignidad y, por lo tanto dignifican también cuando son bien enseñados: en caso
ccntrario, el efecto es pernicioso".
Para los griegos, la MUSICA EDUCA. Es é s t a la
clave de una filosofia pedagógica, que por desgracia no
s,· ha mantenido viva a través de las épocas, por lo que
h&amp;. sido necesario "redescubrirla" periódicamente.
Los educadores, teniendo en cuenta la importancia de la emoción en la vida humana, han tratado de
e1.contrar algunos medios para cultivar y desari-ollar el
as¡•&lt;.cto emocional tanto como el intelectual. Y encontramos a la música, que desde hace tiempo, busca. y necesita de la Escuela y a su vez la Escuela busca y necesita de la música.
Durante la Edad Media, la enseñanza de la música estuvo prácticamente a cargo de los monjes y se
r€alizaba principalmente en los monasterios y bajo la
sombra de las grandes catedrales.
En el Renacimiento, especialmente durante la Reforma, se planteó la necesidad de popularizar la enseñanza musical. La creación de las escuelas públicas y la
consiguiente extensión de la. cultura a un mayor número de individuos ocasionó nuevos problemas al educacor musical. Se revisaron entonces los métodos de ense18

í1anza, estudiando las causas que 1mpedian agilizarla,
con el fin de que el conocimiento y la práctica musical
fueran accesibles a las personas comunes, no solamente a los músicos. Luteranos y Calvinistas coincidieron
en pedir una educación musical para TODOS los niños
Y jóvenes, como en la antigua Grecia. Lutero afirmaba
que la "música gobierna al mundo" y recomienda qu ~
se coloque en primer lugar y en un mismo nivel que las
Humanidades y las Ciencias, el estudio de la músic3. y
el canto en las escuelas.
En el siglo XVII, Comenio (pedagogo y filósofo
checo), marca un importante impulso a las ideas pedagógicas, cuyos conceptos lo señalan como e l precursor
de los métodos sensoriales y a ctivos, como t a m bié n e l
método global al afirmar que "el conocimiento debe ser
completo a cualquier edad". De Comenio recordamos la
fiase: "NO HAY NADA EN LA INTELIGENCIA Q U E
NO HAYA PASADO PRIMERO POR LOS SENTIDOS" .
A partir de esta época, en la historia de la educación_ ~usical se observan ciclos que alternan en apogeos
Y c~isis. A un período de investigación y creación pedagógica le sucede otro de decadencia y abandono, du:ante el cual tienden a corromperse y desvirtuarse las
ideas que se encontraban vivas y florecientes en la época anterior. Un relajamiento prolongado ocasiona. a la
larga, una reacción; ésta a su vez, conduce a un nue,:o
florecimiento, y asi sucesivamente.
ANTECESORES DE LOS METODOS EN ACTUALIDAD
Durante los siglos XVII-XVIII se advierten claramente dos tendencias opuestas que se disputa!l el predominio: el racionalismo y el sensorialismo que dan
P_redomlnio a la teoría y a la práctica muslcal respect~vamente. Racionalismo o sensorialismo puros, en músic:i., conducen a un empobrecimiento que afecta fundar' entalmente la enseñanza: es tan nocivo enseñar teon1.

19

�musical desvinculada a la realidad sonora, como preparar a la ejecución musical (vocal o instrumental), sin
relacionar esta práctica a los principios que fundamen
tan el arte musical.
Uno de los creadores en la simplificación del apren.,.
dizaje de la música es Rousseau (siglo XVII!) cuyo
método fue perfeccionado por Galin. En el siglo XIX,
e! principal movimiento en pedagogia musical lo encon•
t r amos en Francia con los continuadores de Rousseau,
Wilhen, Gédalge, Galin, Aimé-Paris. En Inglaterra se
produce el método Tónic-Sol-Fa.
Aparecen entonces los métodos activos como rea•.~ción al intelectualismo, encontrando a Montesori, Decloly, (método Dalton o Parkhust), representantes
principales de la "Escuela Nueva" que después es continuada por Pestalozzi y Froebel.
Los métodos de enseñanza deben cambiar fundamentalmente de aqui en adelante, ya que el circulo de
la educación general se amplia deseando que llegue a
todo individuo. Un importantisimo papel le va a corresponder a la psicologia penetrando en la personalidad
infantil. El niño necesita una libre expresión y la debe
realizar a través de los medios de que dispone.
Para él, el juego es la forma más evidente de LIBRE
EXPRESION, y el juego está intimamente ligado al ritmo, a la melodia y la plástica, o sea: a la MUSICA.
NECESIDAD DE EXPRESION EN EL NI~O
Y EN EL ADOLESCENTE
¿A qué necesidades fundamentales corresponden
las manifestaciones iniciales de la expresión estética
en el niño? Según Piaget se orientan hacia dos polos
opuestos:
a l .- REALIDAD MATERIAL O SOCIAL que le impo20

nen sus medios de expresión.
b) .-El YO, sus conflictos, que no pueden exteriorizarse sino por medios particulares de expresión.
El niño, pues, exterioriza su personalidad gracias
a los medios de libre expresión de que dispone. Para él,
el juego es la forma más evidente de libre expresión. Y
el juego está intimamente ligado al ritmo, la plástica,
la MUSICA.
Según Pierre Fugués: "La necesidad de expresión
plástica es una exigencia imperiosa a la qu9 el niño no
puede sustraerse" .
La libre expresión comprende gran parte de las actividades corporales y procesos mentales. La liberación
de determinados estados produce activi~lad corp0ral,
emocional, racional o intuitiva. La expresión es indudablemente siempre, una traducción intima de estados de
conocimiento provocados por reacciones exteriores o interiores, mediante las cuales expresamos ideas, conceptos, emociones, experiencias y los más elevados atributos de nuestra sensibilidad y razón con una finalidad
diversa y sobre todo un deseo de entendernos con nuestros semejantes y aumentar el poder de nuestra eficiencia social.
La libre expresión es un terreno favorable para el
desarrollo en el niño en sus cualidades de artista inconsciente y también a su formación como individuo.
Vemos pues, la imperiosa necesidad de guiar la labor educacional en general, y en rarticular el aspecto
musical, con un sentido de inquietud creadora donde
so:&gt; despierte y desarrolle la imagin~ción; NO
OMO
UNA SIMPLE IMITACION.

C

El deseo de libre expresión es innato en todo indi-

21

�viduo, pero tiene mayor intensidad durante el periodo
dt: la niñez y adolescencia.
¿A QUE EDAD DEBE COMENZAR
LA EDUCACION MUSICAL?
El fenómeno musical debemos buscarlo en la percepción del latido cardiaco y de los ruidos intestinales
en la época fetal de nuestra vida intrauterina. Este es
un inmenso campo que se abre a la investigación: la
percepción auditivo fetal, cuyo estudio está en pleno desarrollo'.
Al iniciarse el mno en la vida escolar, su oído debiera ya encontrarse en formación y su deseo de expresarse cantando debiera ser firme y natural. Comenzar
la' educación musical al ingresar el niño al colegio, es
como enseñarle a caminar y a hablar en esa· época, o
sea cuando el niño tiene ya de cuatro a seis años. E¡;to,
sin lugar -a duda, nos resultaría absurdo. Sin embargo,
la música es tan innata en el ser humano como lo es el
andar o el hablar. La educación musical, pues, debiera
comenzar desde que el niño nace.
La CREACION MUSICAL comienza a percibirla · el
niño al darse cuenta de· que él es capaz de emitir un sonido con su propia voz; cuando él puede producir un
ruido o sonido al golpear un objeto. Esa primera experiencia-le llena de júbilo y persiste en su d e s c u b r imiento. Y a.hi lo ·encontramos ya _haciendo música,
creando música, viviendo un.a experiencia musical con
los reducidos medios de que dispone. SIN PROBLEMAS
TEORICOS NI TECNicos:
Indiscutiblemente, no todo cuanto el niño es capaz
de crear está aceptado por los mayores; esos seres para él tan grandes en estatura y en sabiduria. Muchas
veces, al presentar el niño su descubrimiento es reprendido por su mal gusto y sobre todo por su insistencia.

Por tanto, generalmente, al ingresar el niño a la
escuela llega ya con una expresión musical cohibida.
Con una parte de su libre expresión, r:ohibida. Ahora le
tocará al profesor guiarle hacia uno u otro lado: darle
medios para expresarse libremente, guiando su imaginación ere.adora o imponiéndole una &lt;;erie de normas rigidas y desagradables repletas de complejos problemas
teóricos, con signos cabalísticos indescifrables.
La libre expresión frente a una vivencia musical Y
aun a la repetición de un mismo trozo musical Puede
ser distinta en cada niño o en cada individuo. Eso del)Pnderá de varios factores: estado psiquico, físico, etc. ·
En los niños y adolescentes, los conflictos y la lucha interna forman parte esencial de su existencia, por
€SO debemos pues aceptar en la improvisación y creación, actitudes no solo de alegria, sino también de tristeza, de apatía o de violencia. Estas actitudes resultan
como algo natural e incluso necesario para la libre expresión; sin ello la sinceridad expresiva se cohibe y se
pierde, reduciendo la expresión e imaginación a lineas
marcadas de conducta. Existe una intima correspondencia y hasta un esquema único de comportamiento
entre las actividades trie la conciencia (o vida psíquica
interior) y los modos de la expresión (o vida psíquica
exterior). Así podemos ver la libre expresión por medio
de la mimica tiene un importante papel.
La imaginación artística se caracteriza por la riqueza y espontaneidad en la producción de imágenes.
Se manifiesta en los niños a través de las combinaciones en sus juegos. Si nosotros combinamos en ellos la
música y el movimiento serán de mucho más fácil comprensión y de mayor agrado. De esta manera se desarrollarán más tarde el artista y el sentido poético frente a la vida.
La música es constante creación. Al producirse el
23

22

�milagro sonoro, de inmediato surge la P.XP re si ó n, la
creación del momento. Ese sentido de creación debe cultivarse desde el primer contacto con la música.
Si consideramos, pues, la importancia de la creación, llegaremos a la conclusión de que el profesor de
música, más que ningún otr-o, debe sentir la alegría de
la creación en cada instante.
METODOS EN ACTUALIDAD
Existen en la actualidad varios métodos o sistemas
de trabajo en la Educación Musical.
Todos estos métodos tienen una misma finalidad:
realizar la VIVENCIA MUSICAL. La parte teórica debe llegar· como una necesidad, no como una imposición.
Debe llegar a la inteligencia después de haber pasado
por los sentidos.

sico de los elementos musicales. Su enseñanza no es teórica sino vivida a través del recitado ( ritmo de la palatra hablada) y el movimiento. Para el niño, como para
el. primitivo, la palabra y el canto, la música y el movimiento forman un todo indivisible (Arte Global). Esta
última conexión conduce con naturalidad de las palabras habladas al ritmo; de las formas rítmicas a la melodia.
La repetición de palabras bien dispuestas permiten al niño la comprensión de cualquier combinación
rítmica, sin ninguna dificultad aun cuando contengan
a.nacrusas o medidas irregulares.
La melodia recibe un trato similar. La repetición
rítmica de la palabra hablada lleva a una diferenciación de entonación.

La nueva orientación de la Educación Musical proporciona un vasto y variado campo de actividades, todas
ellas atrayentes y estimulantes, tanto para el educando
como para el profesor.

La entonación empieza con dos sonidos (tercer a
menor). Este intervalo se encuentra en las canciones
infantiles de todo el mundo. Aparecen después, un tercero, un cuarto y un quinto sonido, llegando así a la escala pentáfona de gran riqueza en la educación, sobre
todo en el aspecto creación Se completa por último la
escala diatónica.

Estos métodos es imposible que sean profundizados
por el profesor de Educación Musical. Cada uno de ellos
representarla el estudio de varios años. Sin embargo, es
necesario que el profesor conozca lo mejor posible alguno de ellos y que los sepa adaptar a la realidad del pais,
de su región, de su escuela, de su grupo de niños o del
niño en particular.

Los niños juegan con los textos, con los v a 1 o r e s
rítmicos, con los sonidos, con los instrumentos, con el
accionar de sus manos y pies, con sus voces. Expresan
por medio de la música, dando vida a su mundo afectivo.
Orff utiliza como original medio de educación un
maravilloso instrumental.

METODO ORFF
Orff tiene como punto de partida las canciones infantiles tradicionales.
Su iniciación es el ritmo considerado como el

24

bá-

Comienza por la percusión corporal, tomando como instrumento el propio cuerpo del niño y añadiendo
instrumentos de percusión en forma gradual. Completan su instrumental la flauta dulce y algunos instrumentos de cuerda.

25

�De la improvisación nace el deseo de aprender a
N,cribir y leer lo escrito en notación. Al ejercicio ya vivido siguen aclaraciones sobre forma musical y teórica.
METO DO KODAL Y
En el Método Kodaly, los niños comienzan ··•jugando música" en el jardín infantil; con cantos a base
de la tercera menor (sol-mi), con cuyas notas c re a n
cantos para marchar por el patio, para poner a dormir
sus muñecos, para hacer marchar caballitos, etc., variando el orden de los sonidos, su agrupación y duración, sus tempi y matices expresivos (agógica y dinámica). Conjuntamente el niño realiza movimientos manuales que indican la altura del sonido, usando la fonomimia de la Tónica Do. Cu.ando se automatiza el gesto
indicando la altura de los sonidos, asociados a los nombres de las notas, se inicia la lectura empezando con dos
líneas sin indicación de clave, produciéndose el juego
de reflejos condicionados con SONIDO, NOMBRE, ALTURA Y GRAFICA que conducen en forma insensible
a la lectura entonada.
Las notas aparecen en la siguiente serie: so1 - mi h. - re - do. Forman así la escala pentáfona, agregando
después los dos sonidos: fa - si que completan la escaId diatónica.
METODO MARTENOT
El método Martenot, insiste en una educación musical que parte de la atención auditiva interna, c o m o
generadora de un estado de esparcimiento y receptividad que debería regir todo proceso educativo y en especial el de la educación estética. Comprende la memorización en forma silenciosa, desarrollando así la audición interna.
Martenot fomenta el amor por la música y su vi-

26

vencía total como condición previa a su comprensión
intelectual y estudio teórico.
Las fórmulas rítmicas elementales que Carlos Vega denomina "células madies" del ritmo musical vit,ualizadas, percutidas, memorizadas en silencio y 'luego reconocidas en las frase~ musicales del repertorio
coral, forman parte de la ·metodología moderna en la
lfctura melo-ritmica.
Pone marcado énfasis en la formación previa de
todas las condiciones naturales del niño conducentes a
h. audición interna, sentido estético, a t e n c i ó n, conc~ntración, discriminación, sensibilidad a los distintos
timbres, planos sonoros, calidad tonal, etc.
El método Martenot tiene varios "juegos musicales" que son un atrayente auxiliar en la enseñanza de
la música.
METODO DALCROZE
Jaques Dalcroze, por su triple condición de pensador, de pedagogo y de artista, ante la realidad viva que
se le presentó al tratar de educar musicalmente a la juVPntud, descubrió de nuevo la enorme influencia d e 1
l'itmo. La CIENCIA DEL RITMO era una de las ramas
de la educación más cuidadosamente cultivadas por los
aPtiguos griegos; podemos encontrar profundos comentarios en los pensadores de la época: Platón Arístides
Quintiliano, Aristóteles y Plutarco.
'
'
Dalcroze, con su Método de EDUCACION POR EL
RITMO Y PARA EL RITMO realiza en nuestros tiempos el pensamiento de Platón: "el ritmo, es decir la
e~presión del orden y de la simetría, penetra, por 'mecio del cuerpo, en el alma y dentro del ser humano por
entero, revelándole la armonía de toda su personalid&amp;.d''.

27

�Los puntos principales del Método Dalcroze son: la
Idtmica, o desarrollo del sentido métrico y ritmico; el
solfeo, o desarrollo de las facultades aud i ti v a s y del
sentido tonal; la improvisación al piano, o sea la composición rápida con el mínimo de preparación y el máximo de utilización de los reflejos, con el estudio práctico de las formas musicales, el fraseo, etc., y la técnica corporal y plástica animada, como base al equilibrio
y armonía de los movimientos, traducción de los ritmos musicales en lenguaje corporal, estudio de matices dinámicos, de la evaluación del espacio y del fraseo
en los movimientos corporales. Todos estos elementos
se tratan separadamente, pero al mismo tiempo se hallan estrechamente ligados entre si completándose continuamente unos con otros.
RESUMEN

Los métodos antes mencionados brevemente son algunos de los u~dos en la actualidad. Faltaria enumerar otros muchos, entre ellos: "Las posiciones de Chevais", el Método "Susuki", el "Yamaha", el Método
V\"ard, y Vega, entre los más conocidos. Nos es dificil el
poder dedicar siquiera unas lineas, por falta de espacio.
Cada uno de estos Métodos y los que falta enumerar, necesitarían varios años de trabajo para su buen
aprendizaje. No podemos exigir al profesor de Educacjón Musical los conocimientos que DESEARIAMOS,
eso podrá conseguirse tal vez con el correr de los años.
Por el momento debemos enfocarnos a la realidad del
pais y de América Latina.
Debido a la gran escasez de profesores y educador61i1 de música en nuestra América, debemos tratar de
solucionar el problema y atenernos a l as necesidades
inmediatas examinando la estructura educacional en
sus aspectos: económico, político y cultural.
28

Después de conocer prácticamente distintos métodos y técnicas de trabajo, no se trata de llevar a la práctica con los educandos tal o cual Método sino que, más
bien, e1 conocimiento de estos son suger e n c i a s para
despertar la creación de métodos propios en cada uno
~e los educadores. El sistema d e trabajo, es pues, e.le
e11orme elasticidad. El educador debe convertirse en un
amigo de la música, en un .. verdadero juglar que sepa
convertir el ritmo, los sonidos y el movimiento en satisfacción y plenitud de vida" (Llongueras).
NUEVA ORIENTACION DE LA EDUCACION MUSICAL
La nueva orientación de la educación musical. se
basa en variadas a ctividades y un amplio repe rtorio de
cuyo conte nido se extraen los conocimientos teóricos
funcionales, indispensables y practicables por p a r t e
del educando, para la comprensión progresiva del lenguaje musical.
La Educación Musical actualizada descansa sobre
dos pilares:
a).-

La nueva orientación que se da al planteamiento
de la asignatura.

h) .- La metodología y técnicas de trabajo
a la realidad de cada pais.

aplicadas

La necesidad de nuestra sociedad actual, de dar
educación a todos nuestros niños y por tanto, el poner la
música a su alcance, sean o no dotados para ella, impone agilizar el proceso de aprendizaje, para lo cual es
necesario un cambio de programas y procedimientos de
técnicas de trabajo.
El enorme entusiasmo que han despertado entrE&gt;
los educadores los nuevos métodos de enseñanza, i mpone que las autoridades competentes pongan en práctica

29

�el mayor número posible de Cursos de Form ación y
Perfeccionamiento para los educadores en ejercicio.
Para terminar querria recordar las pala b ras de
Kurt Pahlen: "En el terreno de la Educación Musical
no es necesario una reforma leve y paulatina., se necesita una revolución. Se trata de borrar y e m pe z ar de
nuevo".

"LA PRESENCIA
DE
GOETHE"

30

�FRANZ BOUCHSPIES

•

"LA PRESENCIA DE GOETHE"

más

"El
grande de Los poetas alemanes ... el amado de la Humanidad
... nadie puede decir la gloria que
adquiera su figura, en el correr de
los siglos . . . "

(THOMAS MANN)
'·PRELUDIO"

Añadi~ algo a lo mucho que se ha hablado sobre
Goethe, dicho y escrito por muy grandes personalidades
en el mundo de las letras y del pensamiento, es pretender ir más lejos que ellos, y presentar un nuevo aspecto de la figura avasalladora del gran pensador alemán
Que antes que todo, fue un poeta excelso. La pluma de l
osado deberla detenerse aquí antes de seguir adelante,
pues fue el mismo Goethe quien dijo ya una vez, que
"Sobre los grandes, solo deberían hablar los que fueran tan grandes como ellos".
Nosotros, solo queremos aproximarnos a él, penetrar detrás de su olímpica muralla y disfrutar de su
poesía como la música, es un bálsamo mitigante para
el alma doliente de la Humanidad.
Vivimos una época caótica, de desenfreno, de desequilibrio y transmutación de los valores eternos ...
Aquel que s•~ dedica a la reflexión y a la investigación,
es tomado por el populacho por loco, y en cambio la
multitud que corre vertiginosamente a sumarse a las
filas del delirio y la insensatez, es aplaudida y estimulada, con la aprobación y el regocijo general. Hoy que
la máquina ha substituido al hombre masificado y metalizado en cus deberes, y que el pensador es relegado
Y es objeto de burla y escarnio, solo podemos volvernos
a Goethe y refugiarnos en su enseñanza y su ejemplo .. .

33

�Emil Ludwig ha señalado el hecho de que Goethe
sólo es comparable con otro genio universal, que se hizo glorioso en la ciencia y en al arte, Leonardo de Vinci
Podemos recorrer la Historia de la Humanidad y
dificilmente encontraremos otro más que como ellos,
haya extendido su actividad creadora a campos tan
diversos.
Leonardo fue un gran pintor, poeta, escritor de un
tratado donde establece las reglas u~ la pintura, té&lt;!nico, inventor y además cuenta con una vasta vis1óu humanistica enfocada hacia los siglos venideros.
I

Goethe, literato consumado, abarca todos los gl&gt;ne •
ros en ese campo:
Es el más grande lirico de su época, formó el teatro alemán con que habia soñado Lessing, con su drama '''Goetz de Berlichingen", en la poesia satírica no tiene igual y puede compararse con Voltaire y con Wieland. Con "Ifigenia en Táride", se remonta hasta Eurlpides, compitiendo con él y con los grandes trágicos
griegos mostrando el profundo conocimiento que tenia
del clasicismo helénico. En él, se funden Ariosto y Bocaccio, Y en el "Tasso" nos habla de la grandeza del Renacimiento Y de la soledad del poeta. Se ha aventurado
en el ensayo crítico con sus estudios sobre Winckelmann, sobre Wieland, sobre Erwin von Steinbach y
otros. En la balada, supera a Btirger y a Uhland, y con
su poema épico "La Aquileida" y "Hermano y Dorothea", pretende igualarse a Homero. En la autobiografia es un maestro, nos ha dejado un valioso documento
como es su "Poesía y Realidad". En la novela epistolar,
psicológica y pedagógica, nos ha dejado en "Las cuitas
del joven Werther", una obra maestra que pertenece a
las dos primeras formas, influenciado por .R.ousseau y
por Ossian, en "Wilhelm Meister" y "Las afinidade::: e lec
tivas", dos novelas que pertenecen a las dos últimas.

34

Con "\Verther", ha revolucionado la prosa alemana y
ha abierto las puertas al Romanticismo que se nos presenta bajo la forma del "Sturm und Drang" y se ganará la admiración de la Humanidad. Con esta novela ha
renovado la literatura universal. " WiJhelm Meiste r " ,
novela psicológica y pedagógica, puede ser comparada
con el "Quijote" de Cervantes y con el "Parzival" de
\Volfram von Eschenbach. Los románticos de su tiempo con Novalis y Schlegel a la cabeza, tuvieron en alta
estima esta obra grandiosa. La más. incomprendida de
sus novelas y poco apreciada en su tiempo, fue .. i., a¡;
afinidades electivas".
Esta obra, psicológica y pedagógica, ha sido a.;tualmente celebrada por Oswald Spengler y Jakob wassermann Y la han considerado como la verdadera forma de la novela alemana. En esta obra se reúnen el
poeta, el amante y el científico. En ella, desarrolla la
teoria de la polaridad de los cuerpos, l&gt;ajo la influencia
del Leibnitz. En una de sus páginas, nos dice:
"Llamamos afines a aquellas ?Wturalezas que ot
encontrarse se ap,oderan unas de otras rápidamente y
que se determinan mutuamente. En los ácidos y álcalis,
por ejemplo, que, si bien opuestos, y tal vez prerisamente por ello, se buscan y atraen de manera tan e·nér·gica, que no se modifican, y forman juntos un cuerpo
nuevo. Esta afin-i dad se ve claramente".

Esto lo aplica Goethe a la afinidad de esplritus
fuertes que se atraen reciprocamente.
Hace estudios sobre Arte y Arquitectura gótica,
clásica Y mediterránea, se interna en la botánica y escribe "La Metamorfosis de las Plantas", se interesa por
lo óptica y escribe "La Teoria de los Colores" y también la crónica bélica de Francia y 1.e Mainz. Es sor1,rendente taro bién su "Viaje a Italia".

35

�En Italia, al lado del pintor alemán 'l'ischbein y
de la pintora suiza Angélica Kauffmann, pinta con
maestría, con Alexander von Humboldt habla de mineralog[a ·y con Wilhelm, el hermano de éste, del desarrollo de las lenguas y la política. Contribuye a la antropologia con su descubrimiento del hueso intermaxilar en
el hombre, es actor y director del teatro de Weimar, pi:;
Consejero privado del Duque Karl August y preceptor
de sus hijos.
Don José Ortega y Gasset, en su libro "Uoethe desde adentro", le reprocha no haberse fijado una meta bien
definida, sin desviaciones, y seguir un camino recto pa
ra llegar a ella. Está inseguro de su propio destino. Y
transita por diversas veredas sin ver jl'l.más su fin . .l!Jstá
insatisfecho, inquieto e indeciso, y aún al final de su
vida no acaba de elegir.
Yo le veo de distinta manera. A mi recuerda
esa vida triunfante, la leyenda del Rey Midas al que un .
Dios le habia concedido convertir en Oro cuanto tocaba.
Así Goethe, er. todos los campos por donde él transitó, dejó huellas imborrables.
"EL ALBA"
Johann Wolfgang Goethe, nació en Frankfurt del

plorable con sus hijos, era tierna y comprensiva. El severo Kaspar se cuidó de la austera educación de sus hijos Wolfgang y Cornelia, llegando aprender el joven
Goethe además de la lengua paterna, hebreo, 1 a ti n.
griego, inglés y francés.
Leyó a los clásicos griegos, latinos, franceses y la
Biblia. Su madre amenizó aquella educación bonda·losamente, interesándolo por la Poesia y las Bellas Letras. Aun por su cuenta, aprendió alquimia y otras cosas que despertaron su afán de saber. No es de extrañar
por eso, que a los 11 años escribiera una novela en 7
idiomas, revelándose en él a tan temprana edad, el
genio que había de conducirlo a la cumbre da la inmortalidad.

El primero de enero de 1759, estando en guerra
austriacos y prusianos, los franceses que eran aliados
de los austriacos, ocuparon la ciudad y con gran disgusto del Consejero áulico, el Conde de Thorane que
los comandaba, se hospedó en su casa.
El noble francés tomó cariño a Cornelia y a Wolfgang y les hizo interesarse por el teatro galo. Pero hubo no pocos disgustos entre el Conde y el Consejero
Goethe, partidario de los prusianos, y este con sus 1m- ·
p1udencias estuvo a punto de poner en peligro su libe rtad y su vida.

Mein el 28 de Agosto de 1749. Su padre fue el Conseje-

ro áulico Johann Kaspar Goethe, de procedencia humilde, pues el progenitor de este, habia sido sastre y me
sonero, pero con su esfuerzo hab[a dado a su hijo una
brillante carrera con la cual llegó Kaspar a tener una
posición desahogada. La madre del joven Wolfgang,
fue Elizabeth Textor Lyndsheimer-, hija del burgomaestre o alcalde de Frankfurt, Wolfgang Textor.
Elizabeth era una mujer muy ilustrada al i gua 1
que su marido, pero lejos de ser como este, dura e inex-

36

Finalmente los franceses abandonaron la ciudad, y
con ellos el Conde de Thorane, volviendo la tranquiliadd
a la casa de Goethe.
Ya a los 15 años, en 1764, el joven Wolfgang se r evela como poeta al publicar su poema "Descenso de Jesucristo a los Infiernos", cuyo fragmento t enemos aqu i.
"En su carro triunfal que conducen ruedas d e
fuego, veo a Aquél qu6 en la Cruz

37

�muriera por nosotros. Notifícales su
victoria también a esas lontananzas, alejadas
de los luceros; la victoria que por nosotros
alcanzó. Va a acabar de destruir ese Averno
que ya con su muerte derribara; va a dictarle
su fallo . ¡Oíd! Ya se cumple ahora el
anatema. Ven los Infiernos Llegar al
Vencedor, y siéntense sobrecogidos por

pódía arrancarla de mi lado. Behrisch, ¡todo esto es
uiia gloriaJJ'

Ya se anuncia en esta página, ·el eterno enamorado ·que será Goethe. Ya anuncia aquel loco arrebato de
alegria de su ··•canto de Mayo" dedic:a do más tarde a
Fed.erica Brion en Sesenheim.
"Chiquilla, ¡ Oh mi Chiquilla!
yo te amo, mi bien eres;
fuego en tus ojos brilla;
bien dicen que me quieres"

su poder ...

En esta época ha leido "La Mesiada" de Klopstock,
l~i,. populares baladas de Bürger y los dramas de Lessing.

\

De sus relaciones con una jovencita llamada Gretchen (a la cual luego inmortalizará en el "Fausto"), d_o
un enojoso asunto en el cual se ve seriamente co~pll- 1
cado, y de su primer engaño amoroso, nace su primer 1
drama "Los Cómplices" que escribe con sangre de su corazón.
Goethe es enviado a la Universidad de Leipzig, Y
pronto la infiel Gretchen es olvidada Y sub~tituida por
Annette (Catalina Schoenkopf), a la que el Joven Wolff.ang llega amar apasionadamente.
De la correspondencia que sostenia con su amiga
Eehrisch, arrancamos esta epistola llena de intensa ternura el 16 de octubre de 1767:

Y más adelante continua este apasionado Lied:
"¡Con cuánto ardor te ama, y
te desea esa mi sangre moza¡
¡ en ti como se inflama, mi
inspiración y goza!

Pero la inconstancia de ambos jóvenes pon e fin
al idilio. Annete es olvidada y después de ella vendrán
otras a ocupar su corazón.
En Leipzig, en la taberna Auerbach, donde los jóvenes estudiantes se reúnen a charlar y a beber, Goethe
P':! encuentra por primera vez, frente a frente con la figura demoníaca que lo obsesionara hasta el fin de su.;;
dias. Fausto.

,

"Toda la felicidad en mis brazos. El precioso pudo·r
que se apodera de ella, no obstante nuestra intimidad Y
el fuerte amor que la empuja a mis brazos a pesar de
los mandatos de la razón. Los ojos que se cierran cada
vez que su boca se aprieta con la mía, el dulce reir de
los cortos intervalos de nuestras caricias, el enrojecimiento, la vergüenza, el temor, el amor, el placer, et
movimliento trémulo para librarse de mis brazos que
me indica su debilidad y dice que únicamente el temor

38

En uno de los muros de Auerbach Hof, están Fausto y Mefistófeles volando por los aires en un tonel. Es
"i" Fausto de las oscuras leyendas y de las trad:iciones
de magia y diabólicas consejas alemanas, el cual co- ,
mienza a perturbar el espíritu inquieto de Goethe.
Una penosa enfermedad pone a las puertas de la
muerte al joven soñador y tiene que regresar a su hogar forzosamente.

39

�Durante su estancia en Frankfurt, hace amist.ad
c·on una mujer mayor que él en edad y experiencia; la
:-,?"ita. Klettenberg. Esta, bajo la influencia de Sweden
borg, Jakob Boehme, y otros misticos de moda en aquel
entonces, pretendia fundar una sociedad religiosa que
estudiara los augustos misterios del Universo. Goethe
siente atraido hacia ella y por un momento se inclifü. a las reflexiones metafísicas.

se

Wolfgang, con su inclinación hacia esta dama,
muestra la avidez de su espiritu insaciable en eterna
búsqueda de si mismo. Más tarde caerá bajo el influjo
y la dirección de otra mujer madura e ilustrada, que lo
guiara también y le concederá su amistad: La Baronesa
de Stein.
"STRASSBURG"
Goethe se restablece completamente y debe reanudar sus estudios de Derecho, y ahora sus padres lo en':ian a la Universidad de Strassburg.
El joven parte a dicha ciudad en la primavera· !le
1770 y asiste a los festejos organizados alli con motivos
di.: las bodas de Maria Antonie.ta de Austria Y el Delfín
dé Francia ( más tarde el desdichado Rey Luis XVI) .
Queda asombrado ante la magnifica Catedral
Strassburguesa construida en la Edad Media por un arquitecto alemán: Erwin von Steinbach: ¡una verdadera
joya! ¡una obra maestra!
Goethe entusiasmado escribe sobre arquitectura
gótica tomando como punto de p a r t i d a la estupenda
creación de Steinbach.
En Strassburg estudia a Winckelmann interesado
en arte antiguo, y más tarde, escribirá sobre él.
Conoce a Johann Gottfried Herder, teólog o, lite-

40

rato, filósofo y poeta, quien le inicia en el culto por
Shakespeare, Ossian, Spinoza y Rousseau. Herder llega
a intimar con él y luego le gastará las más pesadas bromas que Goethe soporta con dignidad.
Herder Ir, llama descendiente de los dioses (Goetter) o de los godos (Gothern) o bien del fango (Kothe). Más tarde, Goethe se vengará de él a la manera
de un escritor que ya es. El Mefistófeles de su "Fausto" presentará las características burlonas de Herder.
Goethe toma lecciones ñe Esgrima y de Danza y
su maestro de baile tiene dos bellas hijas, Jas cuales se
enamoran locamente de él. Surgen los celos entre ambas hermanas, Lucinda y Emilia.
Goethe decide alejarse de ellas, pero al despedirse,
Emilia lo besa apasionadamente. Lucinda enfurecida.
1o arrebata de los brazos de su hermana, lo besa. a su
vez, y lanza sobre él, violenta maldición cual otra Ca•
ssandra ... Ninguna otra mujer podrá besarlo despuéE
de ella y seguir viviendo.
La que ose hacerlo morirá. Goethe huye horroriza
do de alli y superticiosamente evita durante mucho
tiempo, el trato con muchachas.
Weylaud, un estudiante de Teologia que le acompafí.a en sus paseos, le convida a- pasar un fin ·de semana a un pueblito cercano a Strassburg llamado Sesenheim, en la casa del reverendo Brion, pastor de a11na:;
de dicho lugar, Goethe se prenda de la hija del pre1ad.o,
la pequefía y bella Federica. Esta corresponde a sus miradas y a sus sonrisas, pero en el alma del joven poeta
aún permanece oculta la terrible maldición de la vengativa Lucinda. Ahuyentando sus temores, Goethe declara su amor a Federica y pronto es correspondido. La
familia de la muchacha ve con buenos ojos estas relaciones y el "sefíor Doctor Goethe" es recibido con be

41

�nevolencia y amabilidad en casa del Sr. Ministro.
Goethe que ha leido en este tiempo la novela de
Goldsmith, •'' El vicario de Wakesfield", vive realmente
el idilio pintado por el escritor irlandés y lleno de insptración, canta enamorado:

"¡Oh, que bella ante mis ojos la
naturaleza 'brilla1
¡06mo resplandece el sol!
¡Y cómo ríe 1a campiña!
¡En todas-zas ramas brotan
florecillas, y en las
matas, miles de pájaros trinan!
¡En todos los pechos bulle Za alegria
;Oh campos! ;Oh sol!
¡ Qué placer! ¡ Qué dicha!
¡ Qué dorado y bello el
amor palpita,
cual en los picachos
matinal neblina ... !"
Goethe se siente dichoso al lado de esta encantadora jovencita y ambos corretean y recorren el bosque tomados de· Ir. mano.
¡El amor! ¡El ,amor! ¿ Y qué es el amor para Goethe? ¡Ha creido sentirlo tantas veces! Aqui en la camplfi.a pinta y versifica el joven estudiante y mil veces bosqueja el roatro de su amada.
~

"Un mocito vio una rosa,
rosa brezalina,
tempranera 11 linda, ¡Oh!
11 eZ muchacho se acercó;
'VióZa con delicia,
Rosa, Rosa carme8',
rosa bre.ealina.
42

Dije ari, 'P~ co,-twé,
f'06a ln-eeaUha:,

EZZCJ 'h-Mó-, Mas te ~ é
'V tffi recuerdo te 8ef'é,
no 1t,Q8 die hooerme ~ o.

Rosa., rosa carmest.
Rosa brezaUna.
Y eZ muchacho la cort6
roaa bxezalif.14,
ella Mrió,
se de/emli,6
mas sus ayes de doZo:r mida
le valiero1J,, Rosa, rosa carme,ri
rosa brezalina ..• "
Este mozo ultrajante no es otro ,que el enamorado impulsivo al que ni los sufrimientos ni obstáculos
que se opongan a su afán, lo detienen en su empefto. La
rosita silvestre es la jovencita que se resiste a las pretensiones del mozalbete.
Pero el tierno romance de Sesenheim, es interrumpido de pronto por las apremiantes cartas del Sr. Consejero que apuran a su · hijo para volver a su hogar una
vez terminados sus estudios.
Goethe se encuentra de pronto en la encrucijada.
¿Abandonarlo todo, su carrera, sus anhelos de gloria y
un porvenir espléndido para unirse a esta timida jovencita alsaciana que le brinda sencillamente su amor;
y convertirse en un rústico padre de familia, o destrozar su corazón y el de su amada en aras de la inmortalidad?
Opta por lo segundo. La despedida es dura, dolorosa, pero ya es tarde cuando el destino llama apremiante. Ni Goethe ni la pequefi.a Federica podrán olvidarse jamás. Es el motivo de la renunciación que Goethe pinta en sus "Afinidades Electivas".

43

,

�Es preciso cortar de un ·tajo el .nudo · gordi_ano del
Destino y marchar adelante ·sin mirar atrás. En agosto
de 1771, el Dr. Goethe abandona a su ama'1.a Y parta
precipitadamente hacia Stra~s\rnrg y · de alli a Frankfurt. Wolfgang inmortaliza aquella dolorosa separación con un precioso lied "Saludo y Despedida".
"¡Vibró mi corazón! ¡pronto, a caballo!
¡y en menos que se piensa es cosa
hecha! ¡aún acunaba Za tarde Za campiña!
aZZá arriba, noche era.
En su capa de bruma el roble envuelto,
al modo de gigante centinela,
erguíase allí, donde sus miles ojos
negros aviz oraba Za tiniebla.
Por entre nubes asomando tr4ste,
la luna tras Za niebla parecía,
y sus alas moviendo levemente,
mis oídos el viento estremecía;
Za noche mil vestigios abortaba
más a mí amilanarme no podían.
¡ Qué fuego el que ardía en mis venas!
¡Qué fuego el que en mi pecho ardía!
Delante de mí, estabas y tu dulce mirada
me Llenaba de alborozo
tuyo mi corazón era, y mi pecho alentaba
por tí, por tí tan sólo.
Tal creía yo .. : indigno de ese gozo
Que para mí ternuras irradiaba ...
todo en rededor de tu divino rostro,
Rosada primavera florecía.

¡ Qué dolor en tus oesos amor mío!
¡Qué deUcia manaba de tus besos!
vino el adiós a quebrantar mis bríos
mas, ¡ay! que al clarear la mañana
Partí, seguido por tu fiel mirada,

44' .

húmeda de llanto, apenas reprimido . .
¡Mas, ¡qué dicha no obstante ser amado!
¡Amar también, qué dicha amigos míos!

¡Pobre Federica! al verse abandonada estuvo a
punto de motir de dolor, enfermó gravemente y estuvo a
las puertas de la tumba, pero se restableció y supo pel'donar al infiel amado y vivir en su recuerdo. A Goethe
le perseguirán aún los remordimientos mucho tiempo.
En 1779, aprovechando un viaje que hace a Suiza, acompañando al Duque de Weimar, escapa a Sesenheim y
visita a la familia de su amada, que lo recibe como antes, con alegria y amabilíoad. Federica se llena de regocijo y se siente feliz nuevamente. Ambos recorren lo3
lugares en que fueron tan dichosos, pero el antiguo
amor ya no resurgirá. Goethe, demasiado egoista ama
aún su libertad y teme volver a caer en las redes de la
pasión, del amor que encadena, W olfgang se despide
otra vez de su amada y de los familiares de ella. No hay
rencor ni dolor en esta despedida.
Queda entre los antiguos amantes una profunda
amistad que no podrá borrar el tiempo. Federica no entregará jamás su corazón a otro hombre, porque en su
pecho como en un taoernáculo, guarda el ardiente
amor que compartió con Goethe.
"STURM UND DRANG"
Es la época de la ebullición. Los poetas de mod'l.
son: Wieland, Klopstock, Btlrger, Lessing, Gottsched,
Weise, Zachariae, etc.
Goethe lleno de entusiasmo en Frankfurt, trabaja
Y planea dos de sus más famosas obras "Goetz vori
Berlichingen" y "Fausto". Goethe se su~a al grupo d!!
jóvenes literatos que más tarde serán designados como
los primeros románticos Fritz Jacobi, Gottfried Herder
Hammann y Max Friedrich Klinger. Alli, Goethe lanza

45

�pidiendo para nosotros numerosa descendencia de hijos nobles y valie:ates.
Tú no le has complacido y yo soy el
último ... Lerse, tu vista me es grata
en la hora de la muerte que en la violenta batalla. Entonces mi espíritu
guiaba el vuestro; ahora tú me so;;;tienes ¡Ah! No poder, una vez siquiera
ver a J oergen, reconfoi-tarme con su
mirada . .. ¡bajáis al suelo la vista!
lloráis .. . ¡Ha muerto Joergen! . ..
muere, Goetz! ... ¡Sobrevives a ti mismo; has sobrevivido a tus valientes!
¿Cómo murió? ¡Ah! ¿Lo cogieron con
los incendiarios y lo han ajusticiado ·t

audaces ataques a loe ya consagrados vates, sobre todo
a Wieland.
Este movimiento juvenil, será designado con el
nombre de uno de los dramas de Klinger ··•sTURM
UND DRANG" (Tormenta e ímpetu). Aportan ideas
nuevas, rejuvenecen la literatura y empti]an hacia adelante la Cultura Alemana. Es cuando Goethe escribe y
publica la primera obra que lo hará famoso en toda
Alemania: "Goetz von Berlichingen".
El tema de la obra, es la historia de un anciano ca
ballero feudal que se distinguró valientemente durante el levantamiento de campesinos en el siglo XVI, bajo
el imperio de Maximiliano l.
Goetz von Berlinchingen, es otro Don Quijote que
busca la justicia y la libertad para su pueblo y que vive en eterna lucha contra los Prin~ipes opresores y los
mercaderes abusivos. Durante la revuelta campesina,
él con Franz von Sickingen y Florian Geyer, son ~ombrados caudillos de la rebelión. Pero tardiamente, Goetz
se da cuenta, que en lugar de libertad y justicia que él
persigue, se ha convertido en el instrumento de una
venganza sangrienta y destructora. Es arrastrado contra su voluntad en- esa orgi.a de muerte, de saqueo y de
pillaje, pues ahora, los campesinos nada respetan y entran en todas partes a sangre y fuego.
Goetz, herido, desesperado y enfermo, cae prisionero de sus enemigos y arrojado en una prisión en
Heilbronn, donde muere rodeado de su mujer y los suyos.
He aqui la última escena de la obra en la cual se
acusa notablemente la 'influencia de Schalrespeare :
" GOETZ. -

El dia de nuestra boda, Isabel no sospechaba que yo moriria de este modo . .. Mi anciano padre nos bendijo,

46

"ISABEL. -No, cayó en la acción de Miltenberg,
combatiendo como un león por su libertad.
"GOETZ. -

¡Gracias a Dios! Era el mejor y el
más valiente de los jóvenes bajo el
sol ... Ahora, despréndase pii alma
... ¡pobre mujer! ¡Te dejo en un
mundo bien corrompido! ¡Lerse, no
te separes de ella. Cerrad vuestros
corazones con más cuidado que v11estras puertas. Vienen los tiempos del
engaño; hanle dado libertad ... Los
indignos gobernarán con astuci.1, y
los corazones nobles caerán en sus redes. Mari.a: devuélvete Dios a su esposo y no permita que caiga. tan bajo
como alto ha subido. ¡Selbitz murió,
y el buen Emperador, y mi Joetgen!
... dadme un sorbo de agua! ¡aire del
cielo! ¡Libertad! (muere) .

" ISABEL. -¡Oh! i Sólo arriba, arriba a tu lado!
El mundo es una prisión.

47

�"MARIA. -¡Hombre noble y generoso! ¡Maltaya
el siglo que te arroja. de si!
"LERS'E. -¡Malhaya la posteridad que te desconozca!"
El drama nos muestra también las intrigas del
Obispo de Bamberg, enemigo acérrimo de Goetz, y cómo su esbirro Adelbert von Weislingen, antiguo compañe.ro de armas del héroe, es seducido por los en&lt;'antos
de la. bella Adelheid von Waldorf y puesto de nuevo al
servicio del prelado. Finalmente Adelheid traiciona a
Adelbert con su paje, y lo hace envenenar por éste.

en el tribunal de Derecho del Reino en Wetzlar y con
este motivo se traslada a dicha ciudad.
En un baile en el pabellón de caza de Wolperthausen, conoce a una jovencita encantadora que le dejara
profunda, dolorosa e inmortal herida.
Es hija de Bailio de la. Orden Teutónica. Su nombre es Carlota Sofía Enriqueta Buff. Baila con ella y
nace una gran amistad que poco a poco se transformará en pasión avasalladora en el pecho de Goethe.

Weislingen muere arrepentido por su traición a
Goetz y su mujer es juzgada y ejecutada por el 1.1ibunal Secreto de la Santa Voehme.

Carlota está comprometida con J ohann Christian
Kestner, un joven agregado a la Embajada de Bremen .
Goethe frecuenta. durante algún tiempo la amistad de
Carlota y enamorado de ella, le propone matrimonio.

Goethe conoció a su héroe en el libro de Frar,z von
Steigernsald, "La vida de Gottfried von Berlichingen,
aunque otro~ como Hermann Grimm aseguran que el
poeta leyó las memorias del propio Goetz".

Carlota, fiel a su compromiso con Kestner, rompe
sus relaciones con Wolfgang. Ambos quedan no obstante como amigos después de la boda de Carlota y Kestner.

Más tarde, Gerhart Hauptmann en su drama, ·'Florian Geyer", desacredita a Goetz de Be-rlichingen acusándolo de traidor a la causa y de venderse a las potencias contrarias, hacieffiio resaltar como único y sincero
héroe de las guerras campesinas a Florian Geyer.

Goethe desesperado abandona Wetzlar y atormentado por su amor no correspondido llega a intentar hasta el suicidio.

Probablemente, Hauptmann babia leido a Friedrich Engels, que defiende con entusiasmo a F1orian
Geyer y ataca con saña a Berlichingen en su libre.•:
"Las guerras campesinas en Alemania".
Lo cierto es que en su tiempo, el drama de Goethe
causó gran revuelo y fue leido con avidez.
Este libro coloca a Goethe por encima de los "StUrmer und Dragner", y lo convierte en s'u caudillo.
En mayo de 1772, Goethe es nombrado practicante

48

De pronto, corre la noticia de que un amigo suyo,
Karl Wilhelm Jerusalem, hijo de un religioso luterano, se ha quitado la vida por culpa de un amor desdichado. Estaba enamorado de Madame von Herdt.
Goethe se siente sacudido por la inesperada descarga. que ha. dado muerte a su amigo y se detiene al
borde de la. tumba en que está a punto de lanzarse.
Es como un despertar aterrador.
Goethe trata de olvidar a Carlota y hace amistad
con Maximiliana de la Roche, casada con un comerciante suizo-italiano llamado Pedro Antonio Brentano. Ce-

49

�loso éste de las frecuentes visitas de Goethe a su esposa lo expulsa de su casa de mal modo.
Ante este nuevo fracaso, Goethe siente que necesita un desahogo, porque la desesperación lo arrastra
hacia la muerte espantosa y sombría.
Goethe se pone a escribir y vuelca todo su dolor en
un libro inmortal.
"Las cuitas del joven Werther" (Leiden 'des Jungen
Werthers). Este libro le abrirá las puertas del Parnaso
y lo conducirá a la cumbre de la gloria. "Werther" es
una verdadera confesión. Werther, enamoraao de Cario
ta, sigue frecuentando su amistad aún después de su ma
trimonio con Albert, su amigo, y al ver que no puede alcanzar su amor, se suicida. En forma epistolar a la manera de "La nueva Helol.sa", de Jean J'acques Rousseau,
confiesa Werther su pasión por Lottchen (Carlota) a
su amigo Wilhelm y todas sus angustias y fracasos que
lo llevan a la tumba.

"¡Oh, perdóname, perdóname, perdóname! debía haber sido aquél el último momento de mi exi s t e n c i a
¡Oh, Angel mio! ¡Por primera vez, sin ningún género
de duda, hirvió en lo más intimo de mi alma ese sentimiento delicioso; ¡Ella me ama! ¡Ella me ama! ¡Aún
arde en mis labios el sagrado fuego que despedían los
suyos; nuevo cálido gozo vibra en mi corazón!,,.

Goethe tuvo imitadores en todo el mundo, El Pistoletazo de Werther, el Fogonazo cegador y suicida repercutió en todos los ámbitos del Universo.
Hasta el Colose de Francia, al Rayo de la Guerra
conmovió íntimamente este disparo.
El joven poeta inexperto, al ver el éxito obtenido
con su pequeña obrita, la envía con una dedicatoria a
Carlota y a Kestner, pero por toda respuesta, recibe la
indignación de ambos que tienen el libro como una burla a sus sentimientos y a sus relaciones.
Finalmente las explicaciones de Go e t h e realizan
su reconciliación.

En "Werther", volvemos a encontrar todos los deseos, sueños e ilusiones irrealizables, propios de la adolescencia y de la juventud.

No es este el único disgusto que "Werther" le causa a su creador.

La propia confesión de un enamorado que se siente morir cuando se l.e escapa su amada ideal e inalcanzable, el único motivo de su vida inquieta y atormentada le es arrebatada por el destino y se precipita en el
abismo insondeable de la muerte.

Se inicia una época de sensiblería dulzona y lagrimeante en la poesl.a y en la vida misma. Jóvenes decepcionados y llenos de amargura, buscan un consuelo
en el ejemplo de "Werther", y como él, se quitan la
vida.

En el momento en que Werther olvidando que Lotte (Carlota) está unida en matrimonio a Albert su
amigo, le arrebata un beso ardiente y Lotte lo rechaza
violentamente y le prohibe volver a verla. Werther llora de amargura y felicidad. Ese beso lo arrastrara al
suicidio y en la carta de despedida dirigida al obje to de
su dolor, le escribe:

Goethe es acusado injustamente como culpable de
:os frecuentes suicidios a partir de la publicación de su .
libro.

50

Goethe toma aversión a su héroe y hasta los últimos a:iios de su vida cree verse perseguido por la sombra aterradora del suicida Werther.

51

I

�En 1824, para la edición jubilar de la obra, escribe estos versos tratando de alejarse de aquel espectro
fatídico y acusador.
"De nuevo osas, ¡ Oh sombra tantas veces llorada!
presentarte a la diurna y solar claridad.
y en los campos de nuevo florecidos, al paso
salirme sin que el verse te intimide y espante".

Llega a conocer personalmente a su a d m i r a d o
Friedrich Gottlieb Klopstock, a Gottfried Bürger y al
padre Gleim que lo acusa de perverso corruptor e instigador del "Mal del siglo" (el suicidio).
Goethe se muestra contrito ante él, pero en el fondo se ríe del reproche. Sin embargo, el recuerdo de la
bellísima Lottchen perdura aún y su pluma desliza estas dulces lineas en memoria de su desdichado amor:
"Es verdad, Oh, ,i es verdad que te he perdido,
que huiste de mi lado con el viento,
aún suena dulce en mi avezado oído cada
palabra tuya cada acento ... "

'°ITALIA"
En enero de 1775, Goethe conoce a Lili Schoene•
mann, hija de un rico banquero, con la cual se compromete formalmente a contraer matrimonio.
Esta Lili dejará alguna huella en el corazón del
poeta atormentado, pero para ella tendrá también dulces acentos:
",iEs esa amable y juvenil figura,
ese adorable rostro, esa mirada
que bondad y lealtad al par respira,
la voluntad te tiene enajenadar"

52

Y luego escribe un poema llamado "El Parque de
Lili" donde se finge un oso prisionero de los encantos
de la bella, pero de nuevo interviene el destino y la boda no se realizará. Los hermanos Stolberg, Leopold y
Friedrich, lo convidan a hacer un viaje' a Suiza, donde
conoce a Johann Caspar Lavater, el renombrado teólogo mistico de Zurich, al que él admiraba desde que hai&gt;ia tenido amistad con la Srita. K!ettenberg. Viaja por
f!l Rhin y finalmente vuelve a Frankfurt después de
: f\mper sus relaciones con Lili a raíz de algunas desavenencias.
El Duque Karl August de Weimar, llamado "La
Atenas Germánica", le ofrece el puesto de Consejero de
:Legación y Wolfgang acepta. En Weimar, G o et he es
presentado a Weiland el viejo poeta frivolo y a la Ba1•flnesa Carlota de Stein, mujer del Caballerizo Mayor
(Marschall, es decir, Mariscal) del Duque.
Karl August, lo estima y lo admira, lo nombra luego consejero intimo y más ,tarde Director de Hacienda y
!e con.cederá un titulo ele nobleza.
A partir de entonces será llamado Herr J o h a n n
Wolfgang von Goethe.
Goethe ha escrito entonces numerosos drama 8 y
poemas de los que solo conocemos fragmentos por haberlos abandonado el poeta a p e n a s comenzados. "El
Gran Copto" (Cagliostro), "El Ciudadano General",
"Erwin Y Elmira", "La Pescadora", "Clavijo" (inspirado en las memorias de Beaumarchais), "Stella", etc. Tra
duce "Mahoma" de Voltaire, compone "El Judío Errante", "Los Misterios", donde habla de una secta de iniciados, "Prometeo" que es la rebelión del Creador con-tra la tiranía absoluta, y los deja sin terminar, planea
nuevos dramas y comienza "El Conde Egmont" y su novela Pedagógica "Wilhelm Meister" corrige y renueva
con frecuencia un fragmento, "Fausto".
53

�Hace estudios cientificos y descubre el Hueso Intumaxilar, lo cual no fue publicado hasta 1820 en el
segundo "Cuaderno de Morfologia" .

Ya no busca la belleza en las formas góticas. Ahora será un apóstol del Arte clásico. Ahora pertenece al
mundo ente ro.

Hace un viaje al Harz, en compañia del Duque de
Weimar, y alli escribe su poema "Ilmenau" que comien-

En Italia conoce a Karl Moritz, joven critico de arte alemán, y Goethe se pre senta como el pintor Johann
Pbillipp Moe ller y dedica su tie mpo a este arte que babia abandonado desde su juventud, poniéndose bajo la
dirección de Tischbein y de Angélica. Tischbein pinta
alli un r etrato de Goethe muy conocido que se titula:

"ª asi :
"¡Oh valle encantador!
¡Oh valle siempre verde .. . "

Su estrecha amistad con la Baronesa Carlota von
Stein, le inspira su drama, "Ifigenia en Táuride", a imitación del drama de Eurfpides, que colocará a Goethe a
la altura de los clásicos y lo convertirá en un aeda griego.

I

En 1796, viaja a Italia, en compañia del pintor alemán Wilhelm Tischbein y la pintora suiza A n g é 1 i ca
Kauffman. Marcha a Roma, donde queda deslumbrado
por la grandeza del Arte Clásico, el poderio de los antiguos Césares, la gloria del Renacimiento y la magnificencia de la Iglesia Cafólica.
Absorto ante las maravillas que del Pasado ha respetado la acción del tiempo, exlama extático en su poe•
ma "El Caminante".
"Un arquitrabe aquí eZ musgo cubre ...
¡ Espíritu Creador te reconozco!
¡En Za piedra tu sello se descubre!

¡ De tu obra magistral, los mil fragmentos
se desplomaron; pero entre ruinas tu
espíritu inmortal yo aquí presiento!"

Se ha transformado completamente.

" Goethe en la cam piña rom ana".

En Ita lia t ermina s us dramas " lfigenia en 'l'áuride" y "Torcu ato T a sso" , sobre el poeta renacentista
que vivió en la Corte del Duque de Este y escribió " L a
J erusalem Liberta da". Nos cu enta d el desdich a do umor
del lauread o poet a por la he r man a de l Duque y su r ivalidad con el a dulador e hipócrita Ant onio, Secr e t a r i o
del P r ín cipe .
Tam bién a llí termina su "Egmont". El tema de est e dr a m a e s l a histor ia del desdichado Príncipe de Ga ure, Caballe ro del Toisón de Oro, a quien Felipe II h ace
encarcelar y e j ecu tar e n Gante , por me&lt;llo d e su esb irro
f•l Duqu e de Alba. Goeth e nos pr esenta un E n rique de
E gmont rejuvenecid o qu e ama a una hija del pueblo,
Clar it a. Guillermo d e Nassau, Duque de Orange l e advier te en vano a Egmont que e l fe r oz Duque de A J b a
les ha tendi do una cel ad a y que el Rey de España quie r e aniquila r a los caudillos de Fla ndes, con e l pretexto
de que levan tan el pue blo en su contra. Egmont, no h ace caso de la a dver tencia creyendo escudarse en su nobleza e inocen cia y acude a l a cit a d ada por el Duq~e
de Alba, el cu al lo h ace prision ero y lo hace m-'ttar secretamente .

Ya no es el poeta nacional, ahora es un pensador
universal.

Es adm irable como maneja Goethe el desar r o 1 1 o
del drama. Las a ltivas palabras d e Egmont en defensa

54

55

�de la libertad, y los juicios acertados de Alba sobre el
derecho, la soberanía, la autoridad y la justicia, nos
asombran, así como el amor abnegado de Clarita que si
gue a su amante a la muerte.
Goethe se aleja de la verdad histórica Y del verdadero Egmont anciano y cargado de hijos; pero el · bardo tudesco tiene por principio que el Poeta debe vivir
siempre ~l margen d:e la historia y de la leyenda . Este
drama fue inmortalizado por Beethoven con su o~ertura.
También allí termina, "Los años de aprendizaje de
Wilhelm, Meister" su más elogiada nove 1 a . wm:elm
Meister es el joven que se adentra en la vida preguntándose cuál es su misión y su verdadero fin en ella.

Es la canción de una jovencita enamorada a quien
un estudiante germano, Wilhelm Meister, ha salvado
de la crueldad de sus pariientes, de la miseria Y del hambre y ella en cambio, le ofrece su amor sencillo Y tierno. Aquel bello país donde ella anhela ir, es Italia ...
(Ambroise Thomas, compositor francés ha inmorta
]izado estos versos en una aria inolvidable en su Opera
"Mignón" y Schumann ha compuesto un bello lied) Italia es un sueño primaveral para los alemanes; una dulce nostalgia los envuelve. Goethe ha rPalizado su sueño. No sólo ha estado en Roma, sino que también viaja
por Venecia, Nápoles y Sicilia. Ahora reconoce el mérito de las obras de Winckelmann, y a él dedica sus esc,ritos.

que

El destino le arrastra de aquí para allá, engañándole mil veces en su vocación hasta encontrarle finalmente. Primero es un poeta que renuncia a la carrera
de hombre de negocios a que le destina su padre, Juego
es actor y hombre de mundo, critico, literario, para con,,ertirse luego en médico cirujano.
Los altos conceptos que vierte Goethe sobre el teatro de Shakespeare, especialmente sobre "Hamlet", son
tenidos en cuenta por los críticos teatrales en el futuro
pues siguen la ruta señalada por el literato alemán. De
"Wilhelm Meister" es inolvidable la balada inmortal a
la que el mismo Beethoven y más tarde Schumann, han
puesto en música. La balada de "Mignón" tan celebraca:
"¿ Conoces el pa,ís donde los limoneros florecen
y hay naranjas de oro. entre el follaje Y
Un suave viento emana de un cielo muy azul
los mirtos duermen y álzance los laureos
arrogantes dí, ¿Los conoces bienf .Allí, Allí,
contigo amado mío, anhelo ir ...

56

De esta época datan sus ·'Elegías Romanas" en las
como otro poeta latino, versifica frívolamente:
"Pero ¿Es que aprendo poco contemplando las
formas de esta viva escultura que mis
manos moldean?
.Ahora es cuando comprendo el Mármol; pues
lo estudio con ojos sensitivos y manos
videntes.
Y si el día la amada me niega alguna hora
en cambio de la noche me las concede todas.
No se va todo en besos; y también
conversamos y cuando le entra el sueño yo
despierto medito. Más de un poema en sus
brazos, he rimado, y a fe que tecleando en
su espalda suavemente, escondía los
latinos exámetros ... ')

Y en efecto, el poeta vive entregado a los amores
livianos, que son fuentes de inspiración en él.

En Nápoles conoce a Faustina, una "Mignón" para
él quien está dispuesta a seguirlo y a romper su com-

57

�promiso con un italiano, pero él vuelve solo a su f r i a
patria del norte de Alemania.
"POESIA Y REALIDAD"
Aún bajo la influencia clásica, escribe sus "Epigramas Venecianos", su poema "Alexis y Dora", su
"Nuevo Paunasias" y la sombría balada, •''La Novia de
Corintho". Esta balada es una leyenda de vampiros en
Grecia, tomando de un episodio de "La vida de Apolonio de Tyana", escrito por Flavio Filóstrato. Dos jóvenes griegos, son comprometidos en matrimonio por sus
padres desde niños, con el fin de unir más estrechamente los lazos ambas familias. La madre de la joven se
convierte al cristianismo, y faltando a la palabra dada,
nace que la muchacha profece en un convento.
Entre tanto, el novio, que vive en Atenas, viaja a
Corintho, donde piensa encontrar a su prometida, y llegar a la casa de sus supuestos suegros, donde es acogido
solicitamente. Le otorgan una habitación y le sirven
una opipera cena. A media noche, se presenta su prome,t ida, y se sienta a su lado, revelándole su identidad,
cambian prendas de amor y brindan por su felicidad.

"De los fantasmas en aquel momento·
suena la hora, en tanto que dichosos
ellos se sienten, y el oscuro vino,
se brindan mutuamente, y con sus
pálidos labios, sorbe el vino rojo la
novia ... "
Pero se niega a probar bocado alguno. El joven la
abraza ardientemente e intenta hacerla suya, pero ella
lo rechaza, y él, con lágrimas, le Implora la caricia de su
cuerpo. Ella le hace ver la palidez de su rostro y la
frialdad de su cuerpo, pero él enardecido la estrecha
tiernamente:
58

"Yo te daré calor, dice, aunque vengas
del sepulcro que Mela con su abrazo ... "
Al ruido que hacen, en amorosos transportes, y a los
juramentos de amor eterno y tiernas despedidas, acude la dueña de la casa y ante aquella escena. queda horrorizada.
Su hija habia muerto en el monasterio y habia sido enterrada cristianamente. Ante sus espantados ojos
veia el espectro de la muchacha en brazos de su amante.
El fantasma se vuelve a su maáre, le confiesa qut-es una lamia (mujer-vampiro) y que su amado morirá
porque ella le sorberá la sangre de las ven;:¡,s asi como
apuró el rojo vino. Los dioses han castigado a su madre por haber violado la promesa, pues el ,sepulcro no e_s
suficiente para retener prisionero un cu e r P o sediento
de amor.

"No en/ria la tierra un cuerpo
que en amor arde . . . "
Termina diciéndonos Goethe, que la joven apareci-da pide a su madre que se quemen sus restos, para evitar que su espectro siga errando impenitente.
La época de leyendas de ultratumba y de terror,
las ha extendido el romanticismo literario, y Go e t h e,
que no ha podido desligarse de él completamente, escribe poemas de magia y de misterio, a semejanza de Uhland, de Eichendorff, Bürger, Fouqué y otros. Asi compone su sombria balada "El Rey de los Silfos" (Erlkoenig) cuyo titulo tiene un curioso origen. Le llamó
"'Erlkoenig" (Rey de los Alisos) en lugar de Elverskoenig" ("Rey de los Silfos") que es lo correcto.
Alf o Elver significan en alemán, silfos. o sea esos

59

�seres diminutos y mágicos de las leyendas. (En tiempos primitivos se llamaba Alf a los Diose;:; escandinavos, tanto a los del bien como a los del mal. A los luminosos dioses del Walhalla o sea la mansión de los escogidos se les nombraba, los Albios bancos y a los Nibelungos o hijos de la niebla que poblaban el reino suoterráneo y eran seres malignos, los Albios negros. Posteriormente, los interesados en la magia Y t-n la alquimia, dividieron al universo en cuatro reinos. La Salamandra era el espíritu del fuego, los gnomos, los espiritus terrestres, la ondina el espíritu del agua y los s:lfos
los espir\tus etéreos que pueblan el aire y Erle, el Aliso,
' el árbol mágico antes mencionado, del cual formaron los
dioses germanos al hombre primitivo.
Goethe divertido por aquel juego de palabras y la
extraña coincidencia que las relacio'laba, 11 a m 6 a su
poema, "Erlkoenig", a sugerencia de Herder.

-¿Quieres venirte? Mis hijas te
servirán niño bello;
danzan y cantan de noche
te arrullarán en tu lecho.-¿Las hijas del Rey no ves,
padre, en la sombra, a lo
lejos?
Hijo mío son los sauces
que sacude y mece el viento.- A la fuerza, si no cedes,
te llevaré, pues te quiero.- ¡ Ay padre, el rey de los sal/os
me arrebata, tengo miedo!Temblando azuza el caballo,
tiene al niño más P,Strecho
llega at hogar y se encuentra
al hijo en sus brazos muerto".

¡He aqui dicho poema!:
"¿ Quién cabalga en altas horas
entre la noche y el viento?
Al niño, calienta el padre
estrechándolo en el pecho.
-Hijo, ¿Qué temes? ¿Qué ocultas?
-Al Rey de los silfos veo,
corona y manto flotante.
-no temas, hijo, es el viento.-Ven niño hermoso conmigo,
juntos los dos jugaremos,
vestido de oro andarás
entre flores y arroyuelos.-Padre ¡padre! ¿No has &lt;ñdo r
¿Lo que me dice en secretor
-Tranquilízate hijo mío;
en las hojas zumba el viento.-

60

¡Es desastroso y aterrador este lúgubre diálogo!
El desenlace de la balada sobrecoge, estremece. Goethe
sabe hacer vibrar a sus lectores de amor o de terror
como le place. ¿ Quién es este misterioso Rey de los Silfos cuyas hijas fingen ser siluetas de la niebla? ¿Es aca
so la Muerte?
Sobre este poema tétrico, el célebre pintor Moritz
von Schwind ha pintado un cuadro aterrador. En él, se
ve al padre galopeando velozmente sobre un corcel ne
gro que se desliza entre los alisos, estrechando entre
sus brazos al hijo querido. El Rey, vuela sobre e 11 ~ s
con el manto extendido tratando de arrebatar al niño
El Rey, es un anciano cuyo rostro simula un cráneo,
es decir un esqueleto. Y finalmente, sus hijas parecen
cantar o bailar al fondo del cuadro simulando ser viejos árboles o sombras confusas. El poema de Goethe ins
piró a otro artista más, Franz Schubert le puso música.

61

�También el poeta español, Federico García Lorca.
imitó a Goethe en su "Romance d,e La Luna Luna" incluida en el "Romancero gitano".
Otra balada famosa es la del "Aprendiz de hechicero", divertida y cómica, muy conocida en Alemania y
en el extranjero por los grandes músicos que se han inspirado en ella.
El aprendiz de mago, trata de emular a su maestro en ausencia de éste, pero no puede conjurar y detener a los poderes misteriosos que ha desatado, hasta que
vuelve el mago y lo salva.

Heine lo imitó en sus "Cuitas Juveniles" y el compositor francés Paul Dukas puso música al poema d,1
Goethe.
Estos poemas de encantamiento, los escribe para
demostrar a sus contemporáneos que lo que ellos escriben él lo puede hacer mejor, aunque prefiere vivir y
e·s cribir sobre la realidad sin despreciar la existencia
que ellos pretenden eludir. Goethe nos dice reflexi:vo:

"Siempre me ha extrañado la idea de los sa'bios
que entienden que la poesía se toma de los
libros y no de la vida".
"EL REGRESO"
Goethe ha vuelto a su patria, ya está de nuevo instalado en su casa en Weimar, cuando una muchacha,
Cristina Vulpius, acude a él, para que favorezca a: su
hermano, autor de una novela de aventuras, "Rinaldo
Rinaldini". Goethe accede a su ruego, pero a su vez, le
declara su amor, el amor apasionado y fogoso del poeta.
Cristina corresponde a sus anhelos, y durante a lgún tiempo vive a su lado. Goethe tiene de ella un hijo, August; esto enciende el escándalo en Weimar . ·
1

Muchos amigos le vuelven la espalda y la Ba.-o:i;iesa de Stein, retira a Goethe su amistad. Goethe se e,n-

62

coge de hombros y se aisla dedicando su tiempo al éstudio.
Sin embargo, el bardo germánico no con t r a e r á
verdaderos esponsales con su amante hasta muchos
años después, cuando su hijo es ya mayor.
En 1787 había conocido a Friedrich Sch i 11 e r, el
cual, si durante algún tiempo lo evitó y rehusaba su
amistad, será su más fiel amigo y colaborará con E.l arduamente, Goethe lo hace nombrar catedrático de Jena y formarán juntos un periódico, desde el que combatirán hombro con hombro. Schiller lo hace dedicarse
más a su labor literaria y Goethe inclina al joven más
hacia la realidad. A su regreso def viaje por s ·,liza,
Goethe sugiere a Schiller el tema de " Guillermo Tell"
para uno de sus dramas. Le ayudará en el desarrollo
del mismo.
Lo que más le dolió a Goethe al verse aislado, es
que el mismo Schiller y su antiguo amign Herder, desaprobaran ahora su conducta.
A Goethe, le es confiada la dirección del teatro de
Weimar en 1790, y hace gran amistad con los actores
Iffland y Corona Schroeter. El bardo pone en escena
"Ifigenia" haciendo la Schroeter el papel de la heroína y él mismo el de Orestes.
F r u t o de sus investigaciones científicas y de su
culto por la naturaleza en que ha iniciado a la b e 11 a
Cristina, es "La Metamorfosis de las Plantas" en la que
de una manera contemplativa y poética, explica lo?. di~
versos fenómenos a que está sometido al Universo.
No es de extrañar en un poeta, el interés extt"aordinario en la ciencia, ya minerólogos, ya botánicos, como así lo hace notar Alexander Gode -von Aesch- - en
su libro: "El Romanticismo alemán y las ciencias na-

63

�turales".

'

Es muy notable que un critico y filósofo contemporáneo, Osw:ild Spengler, niegue a Spinoza toda su influencia sobre el pensamiento de Goethe, cuando él
mismo, sus contemporáneos y críticos de épocas posteriores como Thomas Mann, Hermann Grimm, Emil Ludwig, George Simmel y otros, reconozcan en la obra del
poeta germano, la influencia Spinozista.
Oswald Spengler en su opúsculo "¿Pesimismo'!"
nos dice:
"Hay una poderosa corriente del pensamiento alemán que procede de Leibniz y pasando p o r Goethe y
Hegel, se prolonga hacia el futuro.
Como todo Zo alemán, tuvo su destino, que, po,· decirlo así, fluye subterráneo e inadvertido a través de
los siglos, que, en tanto que Za mentalidad extraña resbala por la superfic4e del pensamiento en estos hombres
que marcharon a la supremacía, Leibnitz ha sido el gran
maestro de Goethe, aunque para Goethe no fue n11,nca
consdente esta relación, que la fama siempre atribuyó
a Spinoza, que le fue completamente extraño, cuando él
había llevado por Za influencia de Herder o d i r e c t amente, por sus "Afinidades Electivas" un auténtico
pensamiento de Leibnitz a su modo de v;r Zas cosas".

Creo que es demasiado audaz-.a.tribuir, al mismo
Goethe, un estado de confusión en su peñsamiento, de
manera que, creyendo seguir a Spinoza, es realmente un
discipulo de Leibnitz.
No hay que poner en duda que Goethe conociese a
su compatriota Leibnitz en sus obras, ya que asi se l.o
hace saber a Eckermann en sus "Conversaciones", como no es dudoso que sufriese influencias de los filósofos contemporáneos Kant y Hegel, puesto que a la cam-

64

paña de Francia, llevaba consigo una obra de Kant, y
de Leibnitz oo hace vivo exponente en sus "Afinidades
Electivas" como asegura Spengler, mas no por eso, podemos restarle valor a Spinoza.
El mismo Otto Weininger, contrario al Spinozismo
y admirador ferviente de Goethe, tiene que reconocer

en él, la influencia evidente del filósofo de Amsterdam.
Goethe publica un fragmento de su "Fausto'· escrito entre 1771 y 1775, pero ya no logra despertar pc-r
él, el mismo entusiasmo popular de antes. Los poetas
románticos lo atacan. Goethe se h:i vuelto indiferente
a\ espíritu nacional que hay que mantener en alto. Los
hermanos Schlegel, Ludwig Tieck y Novalis, lanzan violentos ataques contra él. Goethe compone inspiradas
"Serenatas" a la manera italiana evocando los lejanos
dias de la juventud y del primer amor:
"¡Desde tu blanda almohada
presta a mi canción oído!
Dormirte ~Z son de mi Cítara,
¿ Qué más quieres amor mío f
Todo el tropel de luceros
de mi citara a los sones
bendice el eterno amor
duerme tú sin más anhelo
Por encima de esta t.ierra
ruin, el amor me encumbra;
duérmete, ¡Oh, amada mía!
duérmete, ¿Que más fortunaf
Con exceso, de esta tierra
ruin, tu me apartas y tienes
a Za intemperie aquí afuera,
duerme, vida, 6 más quieres f
Relegado aquí me de;as,
¡y sólo en S'Ueños me escuchas!
¡ Duerme sobre blanda almohada!

65

�Duerme, ¿Qué mayor fortuna?

Muchos ya ni poeta lo consideran. Da más irnportancia a sus trabajos cientificos que literarios. Ahora
hay nuevos valores en la poesía alemana.
Friedrich Holderlin, Heinrich van Kleist, Ludwig
Uhland, Friedrich van Hardenberg, Ernest tlo_ffmann,
Y sobre todo, el mejor dotado de todos: F'riedrich Schiller.
A Goethe ya no le importan esos ataques. Su puP.blo ha olvidado que les ha dado una literatura genuinamente alemana apartándolos de la m a 1 a imitación
de poetas ingleses y1 franceses. A su vuelta de I t a. 1 i a
acompañando a la D uquesa Amalia, se redoblan los ataques. Goethe toma una actitud indiferente.
Ferdinand van Kotzebue, aventurero, escritor, dramaturgo volteriano y cínico se pone a la cabeza de los
que atacan al bardo y lo llama brutalmente "El a s no
hiperbóreo" (Nórdico).
Lo llaman pagano por su escepticismo ante la excesiva mojigatería reinante, y porque retorna a las formás clásicas. Su estilo recuerda el de Boccaccio y Ariosto o a veces el de Esquilo y Eurípides. No niega a Cristo ni a su Evangelio pero se avergüenza de los pésimos
cristianos que lo rodean. La risa volteriana acompaña
las más acerbas burlas a la superstición o al puritanismo. Como un Dios heleno, parece contemplar inmutable
desde el Empireo, el curso de los acontecimient~s de la
historia.
Otros poetas y pensadores germanos como él confirmarán más tarde la ingratitud de su pueblo.
Schopenhauer, Friedrich List, Wagner, Nietz'3che,
y Thomas Mann, el gran glorificador de la cultura ale-

mana a la que contribuyó enormemente, vivieron años

66

en el exilio y en la soledad. Tardíamente se reconoció
la obra inmensa de estos Maestros. Así Gerhardt Hauptmann, famoso dramaturgo y poeta tudesco dirá amargamente en el Acto V de su "FLORIAN GEYER":
"No es fácil alcanzar la gratitud de los alemanes".
Desgracadamente, la ingratitud es una cualidad
de los pueblos grandes.
Así Inglaterra también ha desterrado a sus gloriosos poetas Lord Byron, Shelley y Osear Wilde, empujó
a la soledad a Bernard Shaw y a Milton y ha calumniado a su más grande b a r d o, William Shakespeare dudando de su identidad y de su obra.
No podemos sin embargo, negar la grand e za df'l
pueblo de Goethe. Sus enemigos no han podido hacer
otra cosa que reconocerlo. Así en 1946 apenas terminada la desastrosa Segunda Gu e r r a Mundial, Alemania
fue visitada por una comisión norteamericana de funcionarios y educadores entre los que se contaba con el
famoso teólogo Niebuhr.
En un informe de dicha comisión al pueblo norteamericano, se encontró a manera de prólogo, esta frase:
"Después de los griegos y los romanos, son los
alemanes, los que más han derrochado sus dotes
en 7,,a vida espiritual de otras naciones)'.

En 1792 ha estallado la Revolución Francesa. Los
pueblos se levantan tratando de sacudir el yugo de los
aristócratas. El rey de Francia pide apoyo a los de filuropa, y el Duque de Saxe-Weimar acompaña al Duque
de Brunswick en su invasión al norte de Francia.
Weimar lleva consigo a Goethe que pronto se acomoda a la vida de campaña y una noche al calor de vi-

67

�vac militar, el bardo, cual antiguo profeta, anuncia a
sus oyen.tes, que nuevas épocas se avecinan que habrán
de cambiar el curso de la Historia.
Durante la campaña de Francia, Goethe se entretiene en elaborar su poema "El Zorro Reinecke" (!teinecke Fuchs), tomando de la epopeya francesa "Roman
du Renard" y de los poemas holandeses y f r i s o n es
•''Reynk'e de Voss".
Es 13. historia del zorro que con su astucia y audacia vence a la estupidez y a la hipocrecia en torno suyo. Goethe se divierte haciendo alusiones muy marcadas a sus adversarios. Alli muestra todo su desprecio
por la adulación falsa y servil de la Sociedad decadente en que se veía obligado a vivir, y que le atribuia faltas y lo condenaba por enores que no habia cometido.
A su regreso a Weimar, escribe una interesante
crónica sobre la "Campaña de Francia y el Sitio de
Maguncia".
En sus páginas, con alivio escribe estos versos:
"Por fin nos encontramos la paz de la casa,
de mis puertas dentro, todo es calma y
placer;
goza en fijar sus ojos serenos el artista
allí donde la vida agita su poder ... "

Goethe escribe su autobiografia "Poesía y Verdad" (Dichtung und Wahrheit) y "Hermann y Dorotea", el precioso idilio que le devolvió la estimación de
los alemanes y que previniendo los tiempos tempestuosos que se avecinaban, decía como advertencia:
"Todo se agita y remueve como si el mundo
estuviera consumido y quisiera volver al
caos y a la noche para renacer en un

aspecto d.iatintoJ'.

68

Hasta Schlegel, Herder, Schiller, Humboldt Y
Schelling elogian este poema y lo consideran épico y patriótico. Goethe en e s t e poema, indignado reprocha a
su compatriotas la débil resistencia ante el empuje
francés:
"¡ Ah, si toda la juventud se
lanzara sobre las fronteras, determinada
a no ceder un palmo de tierra a los extranjeros, estoy seguro que no pisarían nuestro suelo ... "
Pero luego dice prudentemente:
"No es digno de los alemanes ,impulsar
ni propagar este movimiento terrible,
ni perder el juicio de un lado para otro.
Nuestra conducta debe estar en consonancia
con nuestro carácter .. . "

Una nueva obra del gran maestro alemán se pone
al alcance del público. En su novela, "Las Afinidac1.e~
Electivas"; la historia de un hombre entrado en años
que se enamora de una jovencita ilusionada, entre los
cuales se interpone una sociedad implacable con sus leyes y sus barreras inflexibles recordándole al héroe sus
compromisos contraídos con ella. La renunciación es
apremiante y la tragedia, inevitable. Allí desarrolla la
teoría de los espíritus afines que solo encuentran la satisfacción, en la unión con quien les atrae poderosamente.
Goethe ha puesto a los héroes de esta novela, un
epitafio digno del romance de Tristán e Iseo:
"Asi descansan los amantes, uno al lado de
otro. La paz vuela sobre sus tumbas, las
alegres figuras de los ángeles, sus afines,
los contemplan desde la bóveda y será un
momento grato si, en su dia, vuelven a
despertarse juntos . . . "

69

�¿Es acaso, él mismo, ~l que se pinta como Eduard,
ei héroe de la novela, teniendo relaciones con Ulrica
von Levetzow o con Mariana Willemer, o bien con Minna Herzlieb, que revolotean cerca de su r.orazón, para
alejarse luego definitivamente?
¿Ha alcanzado él, alguna vez, la dicha del amor
acaso'! Contrajo matrimonio con la mujer que le dio un
hijo, el cual es ya casi un hombre, pero, ¿Está satisfecho?
Algunas veces Goethe se siente arrebatado de amor
como en su juventud, por una de aquellas adolescentes
que le rodean, pero todos esos romances pasajeros terminan con la renunciación.
Los dolorosos acentos de su "Elgia de Marienbad"
dedicada a la partida de Ulrica Levetzow, solo son comparables con la amargura de "Werther" en el que lloraba otra desdichada pérdida, Lotte Buff . ..
" .. . invencible nostalgia me domina
y no hallo más consuelo que las lágrimas.
Déjolas correr, pues, irreprimidas;
mas apagar no logran este fuego,
que arde en mi pecho en voraces llamas,
donde la muerte con la vida lucha.
Para el dolor del cuerpo habría remedio;
voluntad, decisión, al alma faltan.

i Cómo olvidarla si su imagen bella
ciérnese ante mis ojos en mil formas,
ora amable, ora esquiva, ya borrosa,
ya lirradiando purísimos fulgores'!
¿ Como cnsuelo hallar en este inquieto
flujo y reflujo, ir y venir voluble'!
¡Dejadme solo aquí fieles amigos!
entre estas rocas y musgosas charcas;
seguid vosotros que tenéis abiertos
tierra y cielo, inmensos infinitos . .. "

Esta jovencita que y.a en el invierno de la vida supo hacer que el anciano poeta respirara la fragancia
de la lejana primavera y recobrara el fuego de la juventud, se vio sin embargo obligada a alejarse de el ya
abuelo, por la enorme diferencia de edades que los separaba y las conveniencias sociales y éticas que se
oponían a su unión.
Ulrica h a b í a sido como aquella adolescente que
nevaron al lecho de otro poeta sublime, el rey David
de Judá, para darle el calor al príncipe senil, pero esta
muchacha inolvidable, le fue arrebatada a su amante,
cuando él se veía nuevamente atormentado por el amor
juvenil.
Goethe no la olvidará jamás y la ha inmortalizado
en sus versos transportado de dolor y refugiándose de
nuevo en su amarga soledad.
Otra vez se convierte en Eduard, el héroe de "Las
Afinidades Electivas", el anhelado tesoro le es arrancado sin piedad.
El "Leitmotiv" de la renunciación se repite. Desde su juventud el Destino le ha obligado a dar este paso doloroso. Federica, Lilí, Lotchen, Mariana y Ulrica
han sido alejadas de su corazón.
Hans Franck, otro poeta tudesco, ha inmortalizado
este tardío romance en su novela "El Ultimo Amor".

"PROMETEO"

En 1806, mientras Goethe se encuentra desolado
por la pérdida de su compañero de batalla en el campo
de las letras, el ya fallecido SchiHer, Napoleón Bonaparte ha derrotado a los ejércitos del mundo y ha ocu71

70

�pado Alemania después de la batalla de Jena. Weimar
es invadida y El Duque huye para ponerse a salvo. Las
ballonetas francesas están a punto de arrancar la vida
a uno de los más grandes colosos de la Humanidad, pero la intervención de su esposa Cristina, los detiene.
Napoleón se hace presentar al señor Consejero von
Goethe Y tiene con él, una larga conversación en la que
lo elogia por su novela "'Werther", que él ha leído durante la campaña de Egipto y que desde entonces llevaba siempre consigo. El caudillo francés, despojándose
de la Cruz de la Legión de Honor, la coloca en el pecho
del señor Consejero con estas palabras:
"¡Señor de Goethe, es Ud. todo un hombre!"
El Diógenes guerrero ha encontrado a su igual en
el corazón de un pueblo enemigo.

no Goethe se quita el sombrero y les hace una profunda
reverencia. Beethoven indiferente continúa su paseo refudufíando:
"Monarcas hay muchos, pero sólo un Goethe y
Beethoven".

un

Beethoven narra lo acontecido en una carta a Bettina von Arnim, la amiga de Goethe, el 16 de agosto
de 1812.
Sin embargo sus conceptos eran distintos:
He aqui el atormentado y rebelde Beethoven que
vela en Napoleón al liberador de las naciones, al enemigo acérrimo de la monarquía tiránica. Goethe ve i a en
Bonaparte el Representante de los tiempos modernos,
del Progreso y de la unión Europea deseada por todos
los Humanistas.

El Gigante del Pensamiento y el Rayo de la Guerra, el Júpiter Olímpico y el Júpiter Tonante, se han
encontrado.

Napoleón es fruto y creación de la Rev o 1 u ció n
Francesa que cambió la Historia de la Humanidad. El
es el HÓmbre del Destino que marcará a Europa un a
nueva ruta.

Como Prometeo, ambos han robado al sol su luz
para alumbrar a la Humanidad. Goethe pensaba en Napoleón al hacer decir a •''Fausto".

Pero al auto-coronarse Emperador perdió a sus admiradores republicanos. Beethoven, vio en ello una trai
ción a sus ideales y le volvió la espalda furiosamente.

"Lo que llamá;i,s espíritu de los tiempos
es en el fondo el espíritu de los grandes
hombres en que se reflejan ... "
Incluso su admiración por Napoleón, es distinta
que la que sienten otros personajes de su época por el
Emperador. Distinta de la devoción que sienten Beethoven o Lord Byron por el Corso.

Rápido fue el encumbramiento del Coloso venido
de Córcega y rápida fue su caida. Goethe en cambio, vic
en la coronación de Bonaparte al glorioso sucesor de
los césares romanos.

En Teplitz, Goethe se encuentra con Beethoven y
se hacen grandes amigos. Pasean juntos un dia y se encuentran con la familia imperial austriaca. El cortesa-

Más tarde, durante la guerra de liberación, vien~n
a saludarlo los patriotas Ernst Moritz Arndt y Theodor
Koerner, ambos poetas, entusiastas agitadores contra
el caudillo francés y voluntarios en el ejército de liberación. Goethe les saluda amablemente pero les dice:
"Sacudid vuestras cadenas; ese hombre es demasiado
grande para vosotros. No las romperéis".

72

73

�Sin embargo, el acento profético de Goethe, ha fallado esta vez.
Napoleón caerá y el, quedará en pie como el.Coloso de Rhodas contemplando el paso de las edades que
cruzan ante él. Los antiguos amigos han desaparecido o
están al borde de la tumba. Nuevas notabilidades estremecen al mundo, pero él, es el gran Patriarca del "Siglo de las Luces". Todas las cabezas intelectu a 1 es de
Europa lo buscan. Beethoven ha alcanzado la gloria cou
su música inmortal. Europa lo aplaude. El mismo Napoleón al que el músico de Bonn dedicó su "Heroica",
ha querido escucharlo. Y Beethoven que admira a Goethe, pone música a muchos de sus poemas. Guillermo d~
Humboldt, con su viaje a España y su descripción de 1
Monserrat influirá en e] segundo Fausto de G o e t he
cuando éste describe el paraiso.

vinidad mitológica, está a punto de dirigirle la palab~a
en griego.

Más tarde en Lord Byron que lo visita en Weimar,
Goethe verá un reflejo del espiritu de Beathoven. Fogoso, revolucionario, tempestuoso, Lord Byron como Beethoven, es una verdadera tormenta.

Sus padres, su mujer, la Baronesa de Stein, El Duque y su madre han muerto, y finalmente, su hijo Augusto casado con Otilia Pogwisch, muere d u r a n te un
viaje a Italia.

Goethe ha reservado en la segunda parte de "Faus
to", un lugar para Lord Byron que lo representa bajo
la forma de el Euforión, impulsivo y violento hijo de
Fautos y Helena que muere victima de su audacia.
Para Beethoven también ha tenido G o e t h e palabras de noble admiración cuando dice:
"Nunca vi un artista más i n t i m o ni más efusivo . .. "

El Filósofo Hegel de Berlin, Alexander Humboldt,
Schopenhauer, Holderlin, Saint Hillaire, Victor Hugo.
Lord Byron, Gerard de Nerval, Tackeray, Carlyle, Wal•
ter Scott, etc., también se aproximan a él o le escriben
a su retiro en Frauenplan
Heinrich Reine también le visita en Weimar y .al·
verse frente al Coloso semejante a un titán o a una di-

74

Cuando más tarde, en su destierro volun t ar i o en
París, Reine sabe que el genio de Weimar ha muerto,
observa tristemente: "Los dioses se van . . . "
En medio de este tumulto, Goethe se siente cada
vez más solo. Es la soledad del genio que no encuentra
su igual en la multitud. El fuego demoniaco que busca
su .eflejo eh otros.
Había creído distinguirlo en Schiller, en Napoleón,
en Beethoven, en Lord Byron, pero todos ellos han desaparecido ya.

Carlota y el hijo de Lilli lo visitarán cuando ha llegado a la cúspide de la gloria, y aun la hija de Max1mi1iana de la Roche, Bettina Bren.tano hermana del poe
ta Clemens Brentano y esposa de su amigo Achim von
Arnim, también inspirado bardo, llega a buscar su amis
tad y quizá su amor. Bettina inicia un epistolario
con Goethe que más tarde publicará como: "'Correspondencia de una jovencita con Goethe"'.
Wolfgang llega a enamorarse tardíamente de Mariana Willemer, quien re inspira su "Diván Oriental-Occidental", en el que evoca los amores de Yussuf y Zuleika a imitación del poeta persa Hafiz.
En este libro, Goethe intercala poesías de la misma Mariana que desde muy joven se revela como exce.;
lente poetisa.
Evocación, nostalgia, ternura, podemos encontrar

75

�en este poema escrito a semejanza de los libros iranio¡¡_
Asi versifica el poeta:
"El libro más prodigioso
el libro del amor es,
lo leí de cabo a rabo,
de memoria me lo sé.
Pocas páginas alegres
en él, por cierto encontré;
en cambio, para el pesar
pliegos enteros hallé . . . "

En esta obra se declara musulmán, asi como antes
se declaró pagano en su idolatria por el a r t e griego.
Los antiguos héroes de los poemas persas, Yussuf y Zuleika, Mechnum y Leilah etc., son evocados, y Mahoma
es reconocido como el profeta de Allah.
Goethe termina "Los años de Viaje de Wi l h e l m
Meister" (Wander Jahre) , "La Teoria de los Colores'\
y sus "Ensayos sobre Anatomia Comparada".
Escribe aun leyendas poéticas inspiradas en la India y en otros pueblos del Oriente, como la balada "El
dios y la Bayadera", en la que el dios Mahadohe honra
con su amor a una cortesana y ésta con su sacrificio, se
dignifica ante él y el inmortal la diviniza a los ojos humanos. Mahadohe es Goethe mismo y la humilde cortesana es Cristina Vulpius ...
"FAUSTO"

sometida a correcciones y refundiciones mil veces.
En la dedicatoria escrita en 1797, evoca su juven•
tud, cuando por primera vez, se presentó la figura se·
ductora de Fausto en Auerbach Hof y a través de las
páginas del inglés Marlowe y de su amigo Klinger, ante él:
"De nuevo os acercáis, vagas formas
que allá en mi juventud os mostrasteis
ya a mi turbada vista. ¿Intentaré yo
reteneros esta vez? ¿Siento mi corazón
todavía inclinado a aquellas ilusiones?"

El "Preludio en el Teatro", le fue sugerido a Goethe por la lectura del libro oriental "Zakuntalá", del
poeta hindú Kalidasa, y el "Prólogo en el Cielo", le fue
inspirado al autor, por el biblico "Libro de Job". En
este "Prólogo", el Señor, en su conversación con Mefistófeles, le dice:
" ... de todos los espir,itus que niegan
el burlón es el que menos me molesta.
Harto fácilmente puede relajarse la
actividad del hombre y éste no tarda en
aficionarse al reposo absoluto. Por esta
razón le doy un compañero que, debiendo
obrq,r como diablo, le incite y ejerza
influ&lt;3ncia sobre él".

Esta obra es "Fausto", del que ya en su juventud
habia bosquejado la primera parte, la cual habia sido

He aqui, como Goethe mismo, nos da ya, desde el
principio, la clave de la obra total. Para el que no entienda estas palabras, el libro no tendrá sentido alguno. En ellas, Goethe revela el espíritu demoniaco que
se agita insaciable en el alma del hombre, que, lo inquieta y atormenta, y lo empuja a la investigación Y al
estudio, y a profundizarse en el conocimiento de las cosas profanas y divinas, y al esfuerzo ror superarse y avanzar a través de ias edades.

76

77

Pero la obra sublime que ha ganado al poeta un
sitio en el Parnaso, es sin duda, la obra que ocupó toda su vida, en la que revela el espiritu creador que se
agitaba en su alma y cuyo solo fruto bastaba para ganarle la gloria.

�F A U S T 0.-(horrorizado) ¡Visión aterradora!
El espíritu demoniaco del que ya nos hablaba Sócrates en otro tiempo, es el que logra convertir al hombre, en ese ser superior y creador que es el Genio.
En ese espiritu angustiado que se burla de todo lo
que le enseñaron en tempranos dias, que en su afán de
saber, rompe todos los vínculos de lo ya establecido y
entonces para no quedar en el va.cío, debe reunir y
guardar fuerzas para vislumbrar el camino que conduce a la verdad, allí se encierra el filósofo en su búsqueda insaciable.
Pero ¡ Cuántos Belerofontes intentarán remontar!3e hasta el empíreo para igualarse a los dioses! Será
terrible su caída, y como Fausto dirá:
"¡Ay del insensato que levanta

deslumbrado sus ojos al cielo
que se figura encontrar más allá
de las nubes a sus iguaies !
Pues cuando el aterrador espíritu de la Tierra apa!"ece ante Fausto conjurado por él, Goethe pinta la mez
quindad y la importancia humana frente a lo descocoddo Y lo inconmensurable del Universo.
F A U S T 0.-"Vertiginosos anhelo
dentro de mi palpita,
· y siento que el espíritu
siniestro se aproxima.
i Rasga el velo! ¡aparece!
¡ Cu.al sufre el alma mía!
Por abrir nuevo cauce
mis sentimientos lidian
y hacia ti obscuro genio
todos se precipitan.
¡Preséntate aunque fuere
al precio de mi vida!
EL ESPIRITU.-(Apareciendo) ¿Quién me llama?

78

EL ESPIRITU.-Audaz me evocas y a venir me
obligas, y ahora ...
F A U S T 0.-¡Me espanta
¡Aparta! ...

tu presencia!

EL ESPIRITU.-Con ti:inaz afán, llamábasme y que
rías ver mi semblante y escucha-r
mi acento; cedo a tu voz, preséntome a tu vista.
¿ Qué cobarde congoja r i n d e y
postra tu valor sobre-humano?
¿porqué desmaya el corazón soberbio, que en sus vivas palpitaciones engendraba un mundo, y
con su propia s a vi a lo nutria?
¿Cómo sucumbes si tender el vuelo al par que los espíritus q u erías? ¡Y eres tú, Fausto, ¡Gusano despreciable! ¡Al soplo de m1
voz, heladas, temblaron conmovidas tus entrañas!
F A U S T 0.- ¡0h, no roja visión hijo del fuego!
Soy Fausto, soy tu igual,
¡No me intimidas!

EL ESPIRITU.- En la incesante ráfaga
de actividad continua,
vuelo de arriba abajo,
vuelo de abajo arriba,
y en ese veloz torno;
mis dedos impalpables
las .tenues hebras hilan
de la vida y de la muerte
tejiendo a Dios, en el telar Eterno,
lo que viste inmortal túnica viva.

79

�F A U S T 0.-¡Como sintiendo voy que a ti mJ
acerco espíritu que flotas y te
agitas sobre el mundo!
EL ESPIRITU.--Al espíritu que sueñas
Y tu mente concibe, te aproximas,
no a mi. . .
F A U S T 0.-¿No a ti? Pues dime: ¿A quién?
¿ imagen soy ele Dios, ;, y ni a tl
llegar podría? ... "

En esta escena pone en evidencia Goethe, la pequeñez de nuestro espíritu y nuestra desmedida ambición
Y vanidad por conocerlo t o d o y pretender alcanzar la
conquista de las fuerzas que rigen al Universo.
Fausto simboliza el eterno peregrinar en pos de
los más altos ideales de la Humanidad, y Mefistófeles.
la acción, el impulso avasallador que derriba todas las
barreras Y pone al alcance del hombre, el éxito en todas las empresas. Es la tentación misma de alcanzar lo
;mposible. La acción es para Goethe el Principio Supremo . Por eso, cuando Fausto se aventura en el campo metafísico Y escudriñando el Evangelio de San Juan.
queriendo descifrar la impenetrable Palabra Di vi na
monologa :
"Escrito estás En el principio era ia Palabra
Aquí me detengo yo perplejo. ¡, Qu4én me ayuda
a proseguirf No puedo en manera alguna dar
un valor tan elevado a la Palabra. Debo
traducir esto de otro modo si estoy bien
iluminado por el Espíritu. Escrito está;
"En el principio era el Pensamiento •. • "
Medita bien la primera linea; que tu pluma no
se precipite. ¡,Es el Pensamiento el que todo lo
obra y creaf Debiera ser así:
"En el Principio era la Fuerza))

Pero también esta vez, mientras consigno lo
escrito, algo me advierte que ya no me atenga
a ello. El Espíritu acude en mi auxil.io.
De improviso veo la solución y escribo confiado
"En el Principio era la Acción ... ''

En el primer versículo del Ervangelio de San Juan,

reza la Biblia:
"En el principio era el Verbo, 11 el Verbo estaba
en Dios, y el Verbo era Di,os.
El estaba en el principio en Dios.
Por El, fueron hechas todas las cosas .. . "

Con qué exactitud interpreta Goethe la frase de 1
Evangelista a través de "Fausto". El Verbo, más qu1
la Palabra, el Pensamiento o la Fuerza, sig n i f i c a la
Acción. Es decir, la Acción Divina, la Actividad C r e adora, causa primera de todo lo existente. Es muy curioso observar que tanto Dios como el verbo gramatical
ostentan los 4 atributos; palabra, pensamiento, fuerza y
accfón.
No están alejados de la verdad quienes aseguran
que el Universo es producto de una Fuerza en continua
actividad. La Energía Creadora.
Cu.ando Fausto celebra el pacto &lt;:on Mefistófeles.
y éste le concede la juventud, el amor, la fortuna y lii

gloria, pone aún una condición:
"Ei, un C.Ua digo al fugaz momento;
¡ Detente] ¡ Eres tan bello!
puedes entonces cargarme de caden.as• .. "

El Espíritu inquieto de Fausto, prevee ya. que ni
un solo instante querrá retener su alma insatisfecha en
la agitada vida que ha de llevar.

80

81

�En vano se cansa el Espíritu Maligno de tentarlo,
Fa:}1sto el idealista se mantiene firme en su sublime
Qmpresa. Mientras Mefü,tófeles, con su carcajada satánica de reptil babeante, ensucia y cubre de fango cuanto es sagrado para el Hombre, Fausto lo ennoblece y
jistingue y a eifo encamina sus más altas aspiraciones.
Por eso, i"austo no puede estar inactivo y no tiene
un solo instante de reposo. Llega hasta exclamar:
"Solo he atravesado corriend.o el mundo
he asido por los cabellos cada deseo ... "

Finalmente, el insaciable Fausto, se encuentra soJo, ciego, y lleno de angustia y zozobra tras de correr
por el mundo inútilmente.
De pronto, se siente asaltado por súbito regociJo v
en el presentimiento de su futura gloria, no puede reprimir la condenable exclamación, y t r a t a de retener
este supremo instante:
"Detente¡ ¡ Eres tan bello! ¡ la huella
de mis días terrenos, no pueden borrarse
en el transcurso de las Edades!
i En el presentimiento de tan alta felicidad
gozo ahora del mornento supremo·!"

Esta trampa diabólica se parece a la que el diabl&lt;'
le tendió a Twardowsky el mago de la leyenda polaca,
en la cual el espfrrtu maligno no podría llevarse su alma si Twardowsky no se encontraba en Roma.
Un dia que Twardowsky estaba bebiendo en un a
taberna con otros compañeros, se acercó el diablo pa.,.a recordarle que sú alma le pertenecía en aquél instant.0. Cuando Twardowsky le recordó el pacto, el diablo, humorísticamente le hizo ver el nombre de aquellh
taberna. cerca de Varsovia el cual era •''R o m a" y sin
darle más explicaciones, cargó con él por los airé::;.
82

Así también Fausto, ai pronunciar la frase fatíttica, muere, y los Poderes del infierno van apod.:irán,fose de su alma, cuando los espíritus celestiales (scu ·
chando los ruegos de la bienaventurada M a r g a r 1 t r.
(Gretchen) su único y ve_rdadero amor, cuya deshonra y
muerte él había cállsaéio, arrancan al demonio su víc•lffia y Fausto alcanza la salvación eterna.
~n su canto, los ángeles que lleV'an el a}ma r &gt;scatada, parecen ce rrar la obra con estas palabras:
"Aquel que se afana siempre
aspirando a un ideal, podemos
nosotros salvarle .. . "

Gretchen o Margarita, es la evocación tierna d e 1
primer amor con su dulzura y su belleza ca n d o r o s a.
Aparece en la primera parte del poema siendo, por lo
consiguiente, una creación juvenil del poeta, que !e ha
descrito con toda la pasión y el fuego conque un j ove ncito es capaz de idealizar a la amada. En G r e t c h e n,
podemos ver la síntesis de las mujeres que Goethe a mó,
acentuando especialmente los rasgos de Federica Brion,
la muchachita que le entregó para siempre su tierno co;azón.
Allí la vemos en la rueca cantando la impaciencia de su corazón por la tardanza del amante o soñando con un amor más poderoso que la muerte al entonar
la balad·a del "Rey de Thule":
"Hubo en Thule un rey amante
qU:e a su amada fue constante
hasta el dia en que murió
ella en el último instante,
su copa de oro le diG
El buen Rey, desde aquel día
fiel al recuerdo tenaz

83

�solo en la copq, bebía
y al beber h,umedeofa
una lágrima 8U faz.
Llegó el momento postrero, y
al Mio au -reino entero iegóZe
como era Zey;
soló negó al heredero
ia copa el constante Rey.
En la torre que el mar besa,
por orden del Rey expresa
(tan próximo ve su fin),
la corte en la regia mesa,
gozó el último festín.
El po8trer 8orbo el anciano
moribundo soberano
wpuró sin vacilar,
y con enérgica mano
arrojó la copa al mar.
La copa que al mar caía.,
con mirada de agonía
fijo y ávido siguió,
vio como el mar la sorbía
y los párpados cerró".

Pero su juventud, su amor y su belleza, no conmueven a Fausto quien después de ultrajarla y de matar a su hermano Valentin, la abandona y se entrega. a
las más escandalosas orgias y a las más locas aventuras.
Mefistófeles lo lleva al Brocken o Blocksberg una
noche de aquelarre donde las brujas, los demonios, los
más monstruosos seres y los héroes mitológicos se re'&amp;•
nen bajo el cetro de Satanás. Fausto ve pasar la pálida
sombra de Margarita en medio de la o r g fa infernal.
Cuando Fausto dice: "Hay dos almas viviendo dentro

84

de mi pecho", Goethe querfa aludir al eterno dualismo
humano entre la inclinación muda.na del hombre por el
placer bestial y su elevación hacia lo sublime .Y lo divino. La lucha entre la sensualidad y el es p i r i t u. en su
constante afán creador.
Fausto quiere volver a ver a su amante y Mefistófeles la conduce a una prisión donde la infortunada niña se encuentra padeciendo por culpa del infiel.
En ausencia de éste, Margarita ha perdido la razón y es acusada. de haber dado muerte a su madre y a
su hijo y condenada al patibulo.
Fausto, arrepentido al saber esto, corre en su auxilio, y con ayuda de Mefistófeles, entra en la celd.a entonces una escena de intenso dramatismo.
Gretchen lo confunde primero con el verdugo, pero cuando apenas lo reconoce, lo cree fruto de su delirio y de su locura.
Fausto se desespera porque quiere libertarla y llevársela consigo, pero ella se resiste cuando ve a Mefist6feles apremiando la huida, y le rechaza vigorozamente porque no quiere volver a caer en las ~arras del
demonio.
Un grupo de espíritus celestiales, arrancan su al•
ma purificada por el dolor arrebatándola al poder in•
fernal, mientras Mefistófeles huye enfurecido a r r a strando consigo a Fausto.
La plegaria que Goethe ha puesto en los labios dH
la inocencia manchada al temer su condenación:
ª¡Tuya soy, Padre mío! ¡Sálvenme án geles bellos
protegedme con vuestras santas legiones . . . !"

85

�Ha sido puesta en música por el compositor francés Charles Gounod quien ha convertido el poema dramático en una opera sublime ...
Esta aria divina, parece una marcha triunfal entonada por los santos y los mártires, que arranca lágrimas al más inflexible.

aquí Za perfección alcanza;
y Zo que era indescriptible,
aquí tiene forma auténtica.
El Eterno-Femenino
Nos atrae a lo alto".

Fausto es el desencanto de la inteligencia. La eterexplicación
plausible de su existencia.

na inquietud del hombre en busca de una

Semeja un himno glorioso al que el Coro de Jos ángeles y de los bienaventurados se suma. Es la impotencia Y la derrota de Satanás ante el martirio y la Voluntad Divina.

Para Goethe, el amor es el motor del Univ9rso y
la causa primigenia de la Vida.
El amor para él, nos redime de una ·vida pecado-

La segunda parte de "Fausto", está cantada por
el mismo aeda que cantara "Ifigenia en Táúride". Es
realmente Goethe en este poema, un rapsoda griego
que nos narra nuevamente el rapto de la hija de Júpiter y Leda.

ra e inicua. La vida no es más que un eterno peregrinar lleno de anhelos y de angustias. El amor es el rf'
dentor del género humano y en torno suyo gira todo le

Fausto, transformado en nuevo París. después de
la noche de aquelarre en la Farsalia, arrebata a la espartana Helena a sus captores y se celebran sus bodas.

Este c&amp;ncepto ha abierto la puerta a una nueva épo
ca en la Historia. El Romanticismo ...

Esto encarna la voluntad y la pasión germánicas
integradas y armonizadas en las ~ntiguas formas meridionales.
Helena muere dejando a Fausto sólo su velo y su
atavío. Forma y fantasia. Goethe, al final de su vida y
de su poema inmortal que pa r e c en integrarse una y
otro, siente que, como Fausto, ha recorrido todos los caminos, en el Arte, en la Ciencia, en el Amor, en el Placer, en la Gloria.
El, mil veces amado y combatido, admirado y apla11
dido, cierra su libro magistral con estos versos:
"Todo aquello que perece,
aquí tan sólo es un símboloI

86

demás. Todo lo que pasa en el mundo, no es más que
un preludio de lo que nos espera en un mundo mejor.

Y ¿ qué es el Romanticismo?
Es una lágrima germánica (Werther) purificada
en el filtro latino y transformada en un mar inmenso
y profundo.

El alemán le dfo su fuerza a n a 11 t i c a (Hegel,
Schelling). y creadora (Goethe, Holderlin, Nietzsche),
revolucionaria (Wagner, Beethoven, Engels). mistica.
nostálgica y evocativa (Novalis, Rilke, Hesse), su amor
a la libertad (Schiller. Fichte, Koerner, Uhland, Reine), su pesimismo sombrío, (Kleist, Spengler, Sch·o penhauer) ...
El francés le dio gracia, (Musset, De Vigney); ternura, (Lamarti'ne); sublimidad, (Victor Hugo, Chateaubriand) ; fecundidad, (Dumas); elegancia (Balzac, No-

87

�dier, Merimmé) y un acento demoniaco (Baudelaire).

velas de otros autores alemanes que nunca pasaron de
la mediocridad; pero Goethe, supo superar los · anhelos

El español, le dio musicalidad, dulzura, risas y Han
to (Bécquer, Campoamor, Núfíez de Arce, Espronceda),
y su aspecto macabro y trágico (Zorrilla) ... ,
El italiano le dio la desesperación patriótica y sen
timental (Hugo Fóscolo, Leopardi, Manzoni y Carducci) ... y finalmente ...
El inglés le dio su pasión por la aventura, laa gran
des proezas y su afán de conquista (Byron, S he 11 e y.
Keats), y su fecundidad histórica (Walter Scott, Stevenson, Tennyson, Carlyle, Tackeray) ...
El Romanticismo ~s rebeltlia y exaltación, angustia, dolor, desesperación, fecundidad creadora, mirada
escudriñadora que descubre todos los secretos del alma humana y del Universo mismo. Nostalgia de Dios,
amor a la Naturaleza, investigación científica y mefa..
física, fuerza revolucionaria incontenible, evocación d~
los hechos heróicos y de la leyendas tétricas, hoguera
inextinguible que inflama el corazón del pueblo y se ele
va hasta el Eterno, terrible inquietud, grito ·de comba•
te, ejército avasallador, embriaguez divina, glorificación del pensamiento, esplendor de la sublimidad idílico y emotivo culto a l.a belleza, ternura, devoción: poe
sía infinita.
Gotthold Ephraim Leasing, que tanto l u c h ó por
una Literatura Nacional antes de Goethe, dijo en sus
cartas sobre "La Literatura moderna y el arte antiguo:

de Lessing y hacer de esta obra, una pieza maestra universal y eterna que consagró su inmortalidad.
Algunos aseguran que el Dr. Paracelso, de gran renombre en la Ciencia durante el siglo XVI, fue el origen de 13. leyenda del Dr. Faustus tan difundida en esta
época, puesto que Faustos hubo muchos y Georg Faust
el más conocido no fue más que un charlatán de feria.
Christopher Marlowe, el famoso dramaturgo inglés
contemporáneo de Shakespeare, dramatizó la vida del
Dr. Fausto, basándose en gran parte en los hechos de
Paracelso y otros le imitaron. También el Dr. Cornelio
Aggrippa Henrica von Hettesheim llevó una vida semejante a la del hechicero alquimista Fausto.
Paracelso (Philipp Teofrastus von Hohenheim).,
veni.a de una familia noble de Suabia. S11 abuelo era
Georg Bombast von Hohenheim, Comendador de la Orden de los Caballeros Teutónicos. Su hijo natural Wilhelm, fue el padre de Paracelso y él fue quien lo inclinó al estudio de la Medicina.
Paracelso nació en Einsiedeln, cerca del lago de
Zurich y llegó a ser un gran médico, naturalista y alquimista interesad en el Elixtr de la larga vida Y en la
Piedra Filosofal (por lo que le llamaron "Aureolns''., 9
sea el que fabrica oro) y con frecuencia lo confundieron con el Fausto histórico-legendario.

"El Doctor Fausto, ofrece much,a,s escenas que solo un genio como el de Shakespeare hubiese sido capaz
de concebir ... "

Como Fausto, Paracelso se entregó al estudio &lt;;le las
Ciencias Ocultas, a las investigaciones metafísicas, realizando curas maravillosas y corriendo el rumor entre
el pueblo de que tenia tratos con el demonio.

Leasing se refería sin duda alguna al "Fausto" de
las leyendas germánicas aprovechado en dramas y no-

Muchos han escrito sobre Fausto que simboliza la

88

89

�germanldad, pero ninguno le dio la grandeza ni el sentido profundo y universal que Goethe. Friedrich Klinger, Heinrich Heine, Grabbe, Nicolaus Lcnau, Paul Valery, Lord Byron ( "En su drama "Manfred"), Michael
Ghelderode (en su drama "Magia roja"). y finalmente
el gran escritor alemán de fama internacional, Thomas
Mann, fueron seducidos por el motivo de 'Fausto", 1
contribuyeron con maestría a extender su gloria.
Como epilog.o a este capitulo, que para mi tiene un
valor especial en este estudio, quiero incluir algunas Uneas de escritores alemanes de renombre en los cuales
Influyó 1&gt;oderosamente el pensamiento de Goethe y asi
podamos juzgar cuan profundo significa.do tiene para su
pueblo ese glorioso creador, cuya obra perenne se ha difundido en el mundo entero y le ha colocado entre !os
grandes clásicos de la Humanidad.
El poeta vienés Fanz Grillparzer escribia en su
tiempo sobre los dos inmortales bardos germanos:
r-,schilter cr.spim

i&gt;a".

hacm an-too; Gotthe me'9'11e de ani-

Lo cual explicaba el historiador tudesco Hermann
Stihneider en su libro ·" Las épocas df' la. Litera.tura alelnana" de este modo:

uuno es Hérooles buscando et camino hacia el
Olimpo a través del combate e,itre los deseos de los se.
fidos, el otro es el úrá~ioo ~bltm.e ett- ctt,y&lt;1, frente brilla ia lu~ tliR,ificadora.

Uno de los más bello-s párrafos del famoso poeta
óávaro Hans Carosso en su ensayo: "Proyecciones de
doethe en et presente", dice de esta manera:
•• , a$(,) o&lt;&gt;mo el /&lt;J,fJO'/lbés siente que le perteneot
el legendaf"io t,olcán Fuji-S&lt;l/llt, poir ser la. montaña sagrada, el símbolo ile su patria, tlUn cuando
v'iva lejos de él~ y ,n.unoa ka,ya visado sus cr. b i s"

90

mos ni sus valles ni eZ. nevado capuch.ón que cubre su cráter, así nosotros los alemanes s e n t ~
mos la fuerza y la p·;·esencia de Goethe aun en
el caso de que raras veces abramos un libro suyo".

Vemos pues cuan fuer.temente está unido el nombre de este famoso escritor al de su patria. C u a n d o
mencionamos a ~lemania por alguna causa, inmediatamente viene a nuestra memoria la imagen de Goethe o
la de Beethoven porque ellos eternizaron el destino de
su pueblo.
El Fausto que simboliza el espiritu teutónico. parece haber sido creado para ser inmort.alizado p o r la.
pluma genial de Goethe, al grado de que este personaje
mítico es identificado con frecuencia con el bardo mismo. Muy pobres son nuestros intentos para intepxetarlo
ya que el mismo autor lo dijo una vez:
"El Fausto es un tema inconmensurable
y vanos serán todos los esfuerzo.&lt;: que
haga el ingenio para venetrarlo del todo"

Apenas hemos tratado de acercar al lector a esta
obra sublime, y darle una. idea general de su mensaje.
El Fausto goetheano, es audaz, i m p u 1 s 1 v o, _v a
siempre en pos de lo desconocido, siempre ávido de placeres, de poder, de gloria, insaciable, ambicioso, nada
lo puede detener y para él, no existe la palabra imposible. Fausto anhela la suprema sabiduria, esc.1driña
los más oscuros misterios del Universo y hace un ·par.to
con las potencias infernales para poseerlo todo Y conocerlo todo; el poder, la riqueza, la juventud, el amor, Y
para el que Margarita solo es un episodio fugaz.
Fausto no es de ninguna manera el disoluto

91

don

�Juan ávido de placeres carnales, pero tampoco es el
enamorado a la Tristán o Roineo en el que algunos ro:mánticos lo convirtieron.
Es verdad que Goethe termina la obra, con Ja tedención de Fausto por el amor de Gretchen. per,, hace
notar también que el espíritu mismo d~ Fausto ayudó a
,realizar su salvación, ya que su anhelo de conocimiento
y ·su amor por la Ciencia lo había llevado por C'i.minos
.equívocos. En la concepción de Goethe se funden clasicismo y romanticismo en Jas personas de la espartana
Helena y el germano Fausto.
.
El clasicismo es el retorno a las antiguas formas
de la belleza griega. Significa escalar las más altas ciqias de la perfección estéUca.
El romanticismo es el impulso jun:,nil de superación, la búsqueda insaciable de nuevos caminos hacia el
desarrollo de la cultura. Revolucionario, dem o l e d o r,
avasallador ... titánico ... Sus símbolos son como dijo
Nietzsche, Apolo y DioniRos, Apolo el eterno, el consagrado por las musas, y Dionisos el esfuerzo creadór que
simboliza la rebelión del pensamiento y del espíritu ...
. El Fausto pues, a peEar de ser de tradición germámca, es un slmbolo universal y representa a la Humanidad, al hombre en si, en su esfuerzo de investiga•
ción y de progreso. Como otras grandes figuras inmortalizadas por las Letras de todos los tiempos, será ad·m1rado y glorificado en el correr de las centurias ...
"LA NOCHE"
" ... ¡ AlU detrás! ¡ Allí detrás! De
lejos, de lejos, alU viene nuestra
hermana; allí viene ella ...
... la Muerte ... !'1

('''FAUSTO", Goethe)

92

• 1 ,,:J!::n sus últimos años. Goethe nizo amistad con
un
ex-combatiente llamado Johann,J;&gt; et e r Eckermann ~
quien él convertirá en su confidente, y estE! se transformará en su eva3'.!-gelista voluntariamente y publica,á un
libro célebre: "Conversaciones con Goethe".

Quien lea este admirable libro, tendrá la impresión de conocer más de cerca al bardo tu&lt;1esco.
A veces sus contemporáneos le hacen caer en 1 a s
tnás violentas reacciones anti-germánicas al sentir ia incomprensión y la ingratitud de los suyos. Cuando alguien lo elogia y realza el valor que ha dado a la lengua y a la. poesía alemana, él responde abru m a d e&gt; de
aolor:
"Y así hecho a perder, ¡oh infeliz poeta!
Mi vida. y mi arte, luchando .Jan la peor
de las materias".

Hijo de su época, Goethe cree en la transformación de los seres y de las cosas. L::i. vieja ley de la física: "Nada se pierde, todo se transforma", la ley de i_
eterno renacer y de superación infinita.
Como el Ave Fénix, renaciendo df\ sus propias cetiizas, la Naturaleza entera y la vida misma resurge de
entre las mismas garras de la Muerte.
De la noche tenebrosa sale el Astro Rey a
su diaria trayectoria hacia el Ocaso.

seguir

i;&gt;el brumoso sudario del invierno, brota la tierna
prlma&gt;;'era y .alegra al espíritu con sus trinos y su verdor.
El hombre mismo está sometido a dichas transfor.
maciones y Goethe lo ha experimentade después &lt;.le su
desesperado amor por Lotchen y a la vuelta de su víaJe a· Italia.

93

�.no

"¡Muere y realizate"! grita alegremente en su be
Lied "Ansia dichosa"!

"¡Sólo al sabio has de decirlo,
que el 'VUlgo se mofa luego!
¡Quiero celebrar la vida
que morir en llama ansía:
En las noches en que amor
te engendró y en que enge·adraste,
rara sensación te €mbarga
mientras quieta vela arde.
Ya no te ves rodeado
de sombras ni de tinieblas,
y a más altas cola-::iones,
te impelen ansias nuevas.
No te asustan las distancms,
vuelas rápido, hechizado,
y por fin de luz ansioso,
mariposa, ardes ?-n llamas.
Mientras eso, tú no tengas,
éste, ¡muere y vive!
eres sólo huésped triste
de la obscura tierra".
Parece ser el canto &lt;le Homúnculos que deslumbrado por la belleza de Galatea, en el segundo Fausi:o, va
a est-rellarse y a convertirse en millones de partf&lt;'ulas
que forman el Universo. Stefan George se aproxima a
Goethe cuando nos dice en sus versos: "¡El que 'IMU1, vez
giró en torno a la llama de la llama satélite perdura!",
en que sugiere la fascinación que ejerce el fuego creador.
Y como Fausto al dirigirse al Espiritu de la Tierra, quisiera dirigir desde el fondo de su alma esta ao-

94

ción de gracias al Eterno Invisible que ha guiad o su
Destino .

"Augusto espiritu, tú me diste .
todo Zo que te pedí. Tú no en vano
volviste en el fuego, tu rostro hacia mt
Me diste la magmf4ca Naturaleza por reino,
vigor para sentirla, para gozar . .. n
Acosado sin embargo, p o r las enfermedades, los
desengaños y la soledad, presiente octogenario ya, la
proximidad de la muerte.
Una vez que ha terminado "Fausto", si ente que
ha terminado la misión de su vida. Asi escribe en la
"Canción del viajero en la noche".

"Sobre todas las cumbres
encuéntrase el reposo;
sobre las más altas ramas
apenas se percibe el más ligero hálito;
las aves enmudecen en el bosque.
.l!.guarda tú, que pronto
repo::Jaras lo m4smo".
La vida es un relámpago en la noche inmensa de
la Nada. La Muerte es el umbral de la Eternidad.
y contemplanClo el panorama de su vida Y encontrando que su actividad y su lucha por sus más a 1 t os
,ileales, jamás h.abian cesado, murmura lleno de intima
.iatisfacción con la voz de Fau~to:

"Las huellas de mis días terrenos,
no puede
en siglos desaparecer" . ..
La Gloria y la In mortalidad por las q ue él ha elaborado co--~t!'l.nte mente lo colman dP reg0f' ijo y de dicha.

95

�Es finalmente el 22 de marzo de 1832, cuando el
Gran Solitario de Frauenplan, el glorioso p o e t a de
Weimar, emprende el largo viaje a las regiones et éreas. Y el alma de aquel que aun en las postrimerías de
¡,¡u vida triunfante se aferraba a ella gritando: "¡Detente! ¡Eres tan bella!", al verse arrebatada por los espiritus angélicos, pedía aún: "¡Luz! ¡Más Luz!".

"B I B L I O G R A F I A"
"OBRAS COMPLETAS", Johann Wolfgang Goethe;

"GOE1.HE",

Hermann Grimm; "GOETHE", Georg Simmel; GOEHTE (HISTORIA
DE UN HOMBRE), Emil Ludwig; "LA SABIDURIA DE GOETHE",
Emil Ludwig; "GOETHE COMO REPRESENTANTE DE LA EPOCA

Ya no me queda nada por añadir; sólo despedirme con sus propios versos de su figura tttánica:

" ... nuestro canto se enardece
a aeguir tus huellas" ...

BURGUESA", Thomas Mann; "GOETHE Y TOLSTOY", T h o mas
Mann; "CA~LOTA EN WEIMAR", Thomas Mann; "GOETHE"

(EL

HOMBRE QUE TUVO AL MUNDO EN SUS MANOS), Margarita Nelken; GOETHE, Marce! Brion; "EL HEROE COMO LITERATO", Tho-

mas Carlyle; "GOETHE Y LA METAMORFOSIS DEL HOMBRE",
Eduard Spranger; "EL CAMINO HACIA TI MISMO", Albert Schwei-

FRANZ BOUCHSPIES ·

zer; "EL CRISTIANISMO DE GOETHE", Gottlieb So eh n gen;
"NIETZSCHE Y SU SIGLO", OswJ.ld Spengler; "¿PESIMISMO?",
Oswald Spengler; "PROYECCIONES DE GOETHE EN EL PRESENTE", Hans Carossa; "CARTAS 'SOBRE LITERATURA MODERNA Y
ARTE ANTIGUO", Gotthold Ephraim Lcssing; "DE LA ALEMANIA",
líefnrlch Heine; "LA LEYENDA DE FAUSTO", He inri eh Heine;
'"SEXO Y CARACTER", Otto Weiningcr; "CONVERSACIONES CON
GOETHE", Johann Peter Eckermaun; "EL ROMANTICISMO AL EMAN Y LAS CIENCIAS NATU.R.ALES", Alexander Gode-Von Acsch;
"LAS EPOCAS DE LA LITERATURA ALEMANA", Hermann SchDeider; "GOETHE DESDE ADENTRO", José Ortega y Gasset; "GOE·
'!'HE COMO LIBERTADOR", José Ortega y Gasset; "G O ET HE Y
ORTEGA", Julián Marias; "TRAYECTORIA DE GOETHE",

.Alfonso

Reyes; "CORRESPONDENCIA", Ludwig Van Beethoven; "FLORIAN
GEYJ!lR", Gerhardt Hauptmann.

96

��RYEC:ERIA CUAUHTEMOC:, S.A. •

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REVISTA TRIMESTRAL

Facultad de Medicina de la U. N. L.

Monterrey, N. L., IHxlco

SUMARIO

• Maria Guadalupe Martinez Berrones, "Enrique G&lt;mzález .llcirtfrtez,
Poeta Modernista", 1871-1952. e Hugo B. Margáin, Confer6f&amp;C1CI pronunciada en la Umooraidad Tu/ta. • Dietrich Hauck B., "Bre1JeS Ob~ acerca de la Arteaatafa, del Comercio 11 del Meroatlo y de
8M8 repreae,atafttea en TetaOCh.titldtl".
e Genaro Salinas Quiroga, "Deacartes y la ll'ilosoffa .lloderM".
No. 3

Año 10

UNIVERSIDAD

Septiembre de 1967

DE NUEVO

Segunda Epoca

LEON

*

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!RM!S Y LETH!S
REVISTA DE LA UNIVERSIDAD DE NUEVO LEON

Rector
ING. NICOLAS TREV:[lq'O NAVARRO
Secretario
ING. CESAR A. TIJERINA GONZALEZ

Departamento de Extensión Universitaria

•

Coordinadora
DRA. AURORA MORENO

Jefe de la Sección Editorial
HECTOR JAVIER MORA SALAZAR

Torre de la Rectoría
Ciudad Universitaria
Monterrey, Nuevo León, México.

Quinto Piso

�REVISTA DE LA UNIVERSIDAD DE NUEVO LEON

No. 3 -

Año 10 -

Septiembre de 1967 -

Segunda Epoca

SUMARIO

María Guadalupe Martínez Berrones, "Enrique González Martínez, Poeta Modernista", 1871-1952
5
Rugo B. Margáin, Conferencia pronunciada en la Universidad Tufts

.

.

.

.

. 17

Dietrich Hauck B., "Breves Observaciones acerca de la
Artesanía, del Comercio y del Mercado y de sus representantes en Tenochtitlán"
. . . . . . 35

Genaro Salinas Quiroga, "Descartes y la Filosofía Moderna"

.

.

.

.

.

. 49

�MARIA GUADALUPE MARTINEZ HERRONES
Doctora en Letras y Catedrática de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Nuevo León

ENRIQUE GONZALEZ MARTINEZ,
POETA MODERNISTA.

1871-1952
1.-DATOS BIOGRAFIGOS: SU INFANO/A Y
JUVENTUD. AMBIENTE FAMILIAR.

Enrique González Martínez nació en Guadalajara, Jalisco, el 13 de abril de 1871. "Bajito, delgado, nervioso, de
complexión fina, de voz penetrante pero acariciadora, de
ojos negros como cuentas de azabache, así lo conocí" dice
Victoriano Salado Alvarez en un artículo publicado en el
homenaje al poeta con motivo del Octagésimo Aniversario,
en el maria Yucateco, Mérida, el 21 de abril de 1907. (1)
En el Capítulo I de "El Hombre del Búho", Enrique
anota que no era afecto a escribir un diario íntimo ni crónicas de impresiones de viafes, pero que, una noche, en
estado de vigilia pensó que debía escribir algo para tener
esa alegría de la evocación y de la introspección, haciendo
su Autobiografía: la que se le reveló como una cinta cinematográfica en unos segundos. En esta obra, su A utobiografía, se nos muestra además de poeta, como un verdadero prosista, ya que es el género literario más difícil porque
se requiere una sinceridad absoluta del escritor para darnos a conocer "su vida", ese proceso vital hacia la ~uerte, en donde, en última instancia, se resuelve la problemática existencial.
Nos dice, que fue bautizado en la parroquia cercana
1).-p. 3.- La obra de Enrique Gonzáre.z Martinez.- Estudios prologados por Antonio Castro Leal y reunidos por José Luis Martinez. Edición del Colegio Nacional.- Calle de Luis González Obregón.- Núm.- 23.- Méx., D. F. M. CM. LI.

5

�a su casa, por el Cura de apellido Caldera; que fueron sus
padrinos el Lic. Justo V. Tagle y su hermana Fernanda;
que recibió la confirmación, siendo su padrino D. Miguel
Meneses, director de Orquesta, fecundo compositor, quien
viajó por Italia y la India, donde murió. Esta muerte afectó anímicamente a Enrique: "Sobre aquel momento doloroso, cayó un velo pesado de silencio; nadie me dijo nada
y nada pregunté". -Anota- (1)

emoción. Había sido !huy bella en su juventud, de cutis sonrosado, encendido en las mejillas". . . "La madurez transformó su belleza juvenil en grave y solemne majestad". (1)

Supone el poeta que ese choque con la realidad le dejó su huella. Se encerró en un silencio que refleja en sus
poesías:

Ella fue discípulo de su esposo; se acostumbró, una
vez casada, a las lecturas en compañía, admiradora de
Santa Teresa y demás escritores del XVI y XVII• sabía el
francés, lo mismo que su esposo, aunque era un ~oco torpe para la conversación en lengua que no era la suya. Le
agradaba rodearse de personas inteligentes siempre que
fu~ran morales y d: buen trato social. Cultivaba el género
epistolar y la poesia. Tenía predilección por Bécquer, cuyos versos recordaba a menudo. Se educó en un Colegio de
Religiosas.

"No turbar el silencio de la vida,
esa es la ley. . . Y sosegadamente
llorar, si hay que llorar, como la fuente
escondida". (2)

En este medio familiar creció Enrique. Anota que desde muy niño comenzó a escribir, pues se daba cuenta de
que sus padres tenían un respeto y admiración por los escritores tanto españoles como extranjeros.

El mismo escritor nos retrata a su padre: "De estatura poco menos que mediana, ojos que parecían siempre
sonreír, de frente despejada, de ensortijados cabellos que
cuidaba escrupulosamente, de. rápido andar y movimientos ágiles; .. ." (3) siempre pulcro en el vestir, de familia
de la cla&lt;;e media, trabajó como comerciante y estudió la
carrera de Profesor Normalista. "Inteligente pero sin brilló". Aficionado a la lectura de los clásicos de los Siglos de
Oro: Cervantes, Quevedo, Góngora, y a la de los modernos: Pedro Antonio de Alarcón, Galdós, Pereda.
Su madre "Era alta, de color apiñonado, de nariz larga y recta cuyas alas se movían a cada gesto como si tuvieran vida propia y quisieran subrayar la palabra y la
1),-p. 14.- González Martinez, Enrique.- El Hombre del BÚho.- Cuadernos Americanos.- México; 1944.2) .-p. 101.- González Martinez, Enrique.- Los Senderos Ocultos.- Poesías Completas.- Asociación de Libreros y Editores Mexicanos.- México, 1944.
3).-p. 17.- González Martinez, E.- El Hombre del BÚbo.- Opus Cit.

. Nos explica el autor que desde que entró en el Seminario del Viejo Convento de· Santa Mónica su madre cultivó relaciones epistolares· con los Profes~res para darse
cuenta del aprovechamiento y conducta de s~ hijo.
Di~e Enriq~é que no tuvo más maestros que sus padres, pues considera que en el hogar es donde empieza la
educ~ción, aunque tuvo muchos catedráticos, quienes le
ensenaron buena parte de lo que sabía.
"
De los maestros que recuerda alude al Padre Rositas:
. era un verdadero desastre. Nunca llegó a conseguir un
mstante de silencio, un minuto de disciplina. Desde que
1~_lecc~ón comenzaba, todo era, entre los alumnos gritos,
nnas, Juegos y ·volteretas". (2)

1).-pp. 23-24.- González Martinez E.- El Hombre del Buho.- Opus Cit.
2).-p. 63.- González Martlnez E.- El Hombre del Buho.- Opus Cit.

7
6

�Luego, cuando Enrique salió del Seminario, no vaciló en seguir la carrera de Medicina; leyó todo lo que llegó
a sus manos: libros prohibidos en aquel entonces: Sistema
de la Naturaleza, del Barón de Holbach, Las Rtánas de Pal1nira, de Volney, Profesión de f e del Siglo XIX, de Eugenio
Pelletan, y otros. Más tarde decía que no los volvería a leer
por convicción propia. En cambio, su madre lo orientaba a
leer Las Confesiones de S. Agustín, a Santa Teresa de Jesús, a San Ignacio de Loyola, entre otros.
De otro de los profesores de la Facultad de Medicina, qu~ recuerda, anota: "Nuestro profesor de Clínica Interna era un médico del gran mundo, rico y bien emparentado que ejercía poco y atendía sólo a los enfermos de
la clase más alta de la ciudad, y todavía a éstos, a ruegos
y encargos". (1)
La niñez del poeta fue solitaria; en su casa se le impuso el aislamiento con el propósito de tener buenos amigos, elegidos; tenía una salud enfermiza, siempre estaba
en manos de los médicos. Fue hijo úníco hasta la edad de
13 años, época en que nació Josefina, su hermana, a quien
recibió la familia con mucha alegría y Enrique se fue acostumbrando a ella; la llegó a querer con un "amor paternal" por la diferencia de edades.
Nos dice el poeta que su espíritu fue más precoz que
la carne; pues a los diez años se enamoró de una niña mayor que él, quien no supo de ese amor platóníco; luego, a
los trece años, tuvo otro amor: otra chiquilla de su edad
que se encontraba en casa de uno de sus amigos, la que
tampoco supo del amor que se le profesaba.
Veamos la sensibilidad del poeta al recordar su níñez
en unos de sus versos:
" .. .Más recuerdo el perfume del aula del colegio
que el rostro de una niña que adoré a los diez año8''. (2)
1).- p. 75.- González Martinez, Enrique.- El Hombre del Bhuo.- Opus
Cit.
2) .-lbld, p. 92.

8

A los dieciséis años tuve una novia: "Era una muchacha linda y coqueta, hija de una señora amiga de mi madre". (1)
El poeta nos confiesa que aunque él seguia la carrera de Medicina, cultivó amistades literarias con quienes pasaba momentos agradables de "bohemia sana". Mi capacidad de evasión a reinos interiores, estaba ya en vigorosa
plenitud. Horas de contemplación, meditaciones fecundas,
lecturas hasta la fatiga, unas estimulantes y otras estériles,
me acompañaban en mi soledad voluntaria". (2)
En 1893 recibió su título profesional de médico, a los
veintidós años de edad. Los sueños del poeta en ese entonces, eran: ser un buen profesional, catedrático de la Facultad de Medicina; llegar a ser Director de la misma, y, en
sus momentos libres cultivar la poesía.
Ya en esa época había publicado poemas en Revistas
de Guadalajara y en la Capital de la República, y con motivo de su examen profesional, comentaban también sus actividades literarias. Hizo traducciones del inglés: del Cuervo, de Edgar A. Poe, publicado en su primer libro: Preludios, y algunos poemas de Shakespeare.
Entonces, un grupo de paisanos que vivian en Culiacán, Sonora, amigos de su padre, le ofrecieron a ése un
puesto de Profesor en un nuevo Colegio, ofrecimiento que
aceptó, mas se le presentó el problema al poeta y joven médico de cambiar su vida, cuando parecía que se encaminaba hacia el ascenso de su profesión. Al fin se decidió acompañar a sus padres y hermana para no abandonarlos. Sin
embargo, consultó su decisión con algunos de sus profesores. Uno le dijo: "Enrique, su lugar está aquí, aquí su carrera y aquí también su porvenir". (3) En cambio, otro,
medio-filósofo le aconsejó: "Cuando lo desconocido llama
a nuestra puerta, hay que abrirla de par en par. Váyase
1).-p. 89.- González Martlnez E.- El Hombre del Bullo.- Opus Cit.
2) .- Ibld, p. 100.
3).- Ibld, p. 108.

9

�usted: al fin, todo es vivir". (1)
Así, una mañana de diciembre de 1895, Enrique en
compañía de su familia se dirigió a Culiacán, Sinaloa, en
cuyo Estado pasaría alrededor de quince años de su vida,
los más fructíferos de la misma. La gente abierta y hospi-·
talaria los recibió con gentileza, deseándoles prosperidad.
Mas como el poeta no pudo radicarse, se decidió ir a EZ
Fuerte, ciudad de millonarios, al Norte, pero en el camino, en Sinaloa, uno de sus amigos que fue a recibirlo lo
llevó a un paseo en su automóvil, por la ciudad, en donde,
al pasar por una calle, vio ~ una bella joven, de quien se
enamoró: "Al desembocar en la primera calle, apareció en
, la puerta de su casa una maravillosa mujer, una muchacha·
de apenas diecinueve años, a cuya vista todo mi ser se estremeció. Pregunté su nombre, y mi amigo me dio él cariñoso diminutivo con que era llamada en la población.
Comprendí que algo trascendental entraba en mi espíritu:
era ella, la esperada; era Luisa, "la que me dio la paz". (2)
Luego, aunque ya tenía compromiso para irse a El
Fuerte, su amigo lo convenció que se quedara en Mocorito,
pues no había médico en ese momento. Y Enrique así lo
hizo.
El mismo poeta, comenta que Xavier Villaurrutia había dicho que la única operación quirúrgica que había practicado él, había sido: "Córtale el cuello al cisne", mas la
carrera médica del poeta, como tal fue fructífera.
2.-ACTIVIDAD LITERARIA DEL POETA.- SU PRIMER
LIBRO: PRELUDIOS, 1903.- Mazatlán.

Enrique, una vez que se fue a vivir a Mocorito, ya no
era el médico "señorita" de Guadalajara, el muchacho bien,
de carrera fácil, era el médico rural en contacto con per-

sonas de otro medio social, "más ingenuas, más abiertas
,
.
'
mas susceptibles de ser amadas y ser comprendidas".
E_l poeta nos dice en su Autobiografía, que tres meses
despues de su llegada, conquistó el afecto y la confianza de
l?s provincianos, aunque también recibía de sus seres queridos cartas: de su madre y de Luisa. Esta "era más bien
pequeña Y fina; su belleza era de una dulzura infinita que
contagiaba y atraía más bien que deslumbraba". . . "Parecía una princesa joven antes de reinar". (1)
De la actividad literaria de Enrique González Martínez Sq{)emos que a los ocho años escribió un cuento que
su maestro Souza premió; a los trece, hizo un "conceptuoso" poema escolar.
En Mocorito, dirigió con Sixto Osuna la Revista Literaria "Arte", y hacia 1891 salió a la publicidad la noticia
de su muerte: "Apolo y Minerva están velando al borde de
la tumba recién abierta", escribía en un periódico de Guadalajara, Francisco Izaba!. Y en otro párrafo: "Enrique
por eso ha muerto en plena juventud; fue demasiado querido por los dioses".
El poeta al leer el artículo sobre su muerte se decidió
enviarle a su amigo una carta; en la cual decía: "Me desayuné el último jueves con la espeluzante noticia de mi fallecimiento. No me cabía duda: entre dos anchas y negras
cintas, mi nombre con todas sus letras, y el perfumado haz
de flores de tu cariñosa despedida. Gracias, Pancho amigo; pero... ¡No es tiempo todavía! ...Además, no he pensado en morirme". (2)
Otro de los artículos sobre su fallecimiento fue publicado por D. Celedonio Junco de la Vega en esta ciudad, en
Monterrey, otro, en Lucifer, diario de Tepic, por Rafael de
Alba, uno de los amigos de Enrique.

1).-~:"it 130-131.1).-p._ 108.- Go~lez Martinez, Enrique.- El Hombre del Buho.- Opus
Cit.
2).-p. 116.- González Martinez E.- El Hombre del Buho. Opus Cit.

10

González Martinez, E.- El Hombre del Buho.- Opus

2).-p. 153.- González Martinez E.- EI Hombre del Buho.- Opus Cit.

11

�Sin embargo, la noticia macabra, hizo pensar al poeta que era un momento oportuno para dar a la publicidad
su primer libro: Preludios, y así lo hizo. Mandó los originales a la Imprenta de Retes de Mazatlán, en agosto de
1902, a los treinta y un años de edad. Era una edad de dar
a la luz buenas primicias. Fue una edición de cincuenta
ejemplares, de los cuales la mitad fue repartida entre amigos con un cierto interés de que se ocuparan de él y de sus
versos, la otra, fue vendida. Este libro consagró al poeta.
Tuvo varios críticos. Entre ellos, Manuel G. Revilla lo catalogaba como "poeta de altos vuelos" y señalaba las influencias de Horacio y Núñez de Arce en sus poemas. En
esa época nació su tercer hijo. Después, en Mocorito, nació·
Jorge, el cuarto y último hijo. Mas no todo era felicidad.
En los días subsiguientes, recibió un telegrama de Sinaloa
con la noticia de que su madre estaba gravemente enferma
de una neumonía. Acudió a verla, conversó con ella sobre
temas familiares. Poco después, ella se confesó y comulgó
con devoción. Y le dijo . a su hijo: "Mira como se muere
cristianamente''.
En ese tiempo, unos amigos, entre ellos Casasuz, le
ofrecieron un puesto para que se trasladara a México en
donde triunfaría literariamente: de médico inspector de Escuelas, una cátedl:a de Literatura en la Preparatoria y un
sueldo de $600.00 (seiscientos pesos M. N.) que era buen
sueldo para entonces. Ambos, marido y mujer se pusieron
de acuerdo si debía aceptar y así lo acordaron. Luisa, mientras tanto, viviría en Sinaloa con sus padres, y el papá de
Enrique con su hermana que estaba casada y con su primer hijo. Pensaban que la ausencia sería de unos dos meses, mas no fue así, se prolongó más. En 1905, estaba el
poeta en México, capital.
En 1909 ingresó a la Academia Mexicana de la Lengua. "Yo, por mi parte, admirador de Darío no simpatizaba de una manera franca con las tendencias del modernismo, aunque me interesaba todo lo que en él había de liberación de forma y anti-academismo". (1) "Los poetas de
1).-p. 191.- GonzAlez Mart1nez, E.- El Hombre del Buho.- Opus Cit.

]2

aquella promoción lírica, yo entre ellos, sintieron el encanto de la obra de Darío". . . El enriquecimiento de las formas métricas, la resurrección de modas castizas olvidadas,
la libertad del ritmo tradicional y el estimulo de la gracia
q~e .rebosaba en los poemas del gran nicaragiiense. (1)
Enrique, en la capital, se encontraba en otro ambiente
más amplio y más abierto para sus actividades literarias,
más la tragedia lo perseguía: A los siete meses de haberse ido a la capital, murió su hijo más pequeño, Jorge, a los
16 meses de edad, motivo que hizo al poeta regresarse a
Mocorito. A los habitantes, amigos y pacientes, les causó
alegría su regreso, aunque el poeta se daba cuenta de la
gran diferencia de la capital y la provincia.
Lirismos es un libro de poemas, con la influencia parnasiana, con ese rebuscamiento de la forma, esa quietud
de lo marmóreo, esa impresión de frío, como en:

PALIDA
"Tu palidez marmórea y enfermiza
es el mágico filtro que enamora;
¡y esa •sensualidad que te devora,
y esa sed de pasión que te electriza". (2)

El mismo poeta confiesa que al leer sus poemas, poco
después, se dio cuenta que había necesidad de una renovación. Y así lo hizo en sus próximos libros. En México, fundó
la Revista Literaria Argos -1912-, más tarde, Pegaso
-1912-; fue editorialista de El Imparcial -1912-, Presidente del Ateneo de la Juventud -1912-, Profesor de
Literatura Francesa en la Escuela de Altos Estudios, de
Literatura Mexicana en la Escuela Nacional Preparatoria,
entre otras actividades.
1).-p. 192.- González Martlnez, E.- El Hombre del Bubo.- Opus Cit.
2) .-p. 11.- González Mart!nez, E.- Preludios.- Llrismos.- Ed. Porrua.Méxlco, 1946.

13

�3.-MADUREZ DEL POETA: LIRISMOS.- -1907-, SILENTER .-1909-, LOS SENDEROS OCULTOS
-1911-, LA MUERTE DEL CISNE -1915- y otros.

En Lirismos -1907-, Los Senderos Ocultos -1911Silenter -1909- entre otros, nos damos cuenta de la evolución ideológica que tuvo el poeta, perfilando, cada vez
más, su personalidad, desligándose de la forma primigenia
de sus versos, dando a éstos un toque de angustia, de in~
quietud por los problemas humanos, y rebelándose contra
la rigidez y la frialdad de la teoría del "arte por el arte",
aunque todavía observamos esa perfección sobria en El Estoque, y el uso del verso colorista, con sugerencia erótica:
"Tu las has visto, tu que tienes
boca roja y manos sabias
que simulan dos palomas
por 'lo tersas y lo bl,ancasn. (1)

El poeta, Enrique González Martínez, como decíamos,
poco a poco se va desligando del sensualismo propio de los
escritores de la Revista Moderna de México -Justo Sierra.,
Urbina, entre otros-, y se concentra en sí mismo, se rodea del silencio a que siempre había añorado y vaga por
los mundos interiores del ensueño.
En Nox, observamos esa subjetividad y orientación a
la naturaleza que va a desembocar en el panteísmo de Enrique, procedente de la influencia romántica francesa.
-Víctor Hugo escribió una poesía titulada: Océano Nox-.
Veamos:
"Y vosotras, en noches enlutadas,
que evocáis el misterio y el encanto
de la vida interior, cuando se abisma
el alma a dialogar _consigo misma
¡cuántas cosas lejanas y secretas
decís al corazón de los poetas!". (2)

En Voz Baja, captamos la musicalidad del verso, influencia de Verlaine y esa melancólica pasión y morbosidad
finamente erótica, buadelairiarn!t:
"Te sigo y te me escapas; te adoro y es .en vano.
Hermética me escondes la ll,ave del arcano
y dejas con sus ansias el corazón inquieto.
"Cuándo será 7,a hora que trémulo ambiciono
en que rendida amante, con lánguido abandono
me digas en voz baja tu divino secreto'!". (1)

El poeta, en su madurez, vuelve a la interioridad del
hombre; ataca ese formalismo frío de la "teoría del arte
por el arte", actitud paralela a la de Verlaine en su Art Poetique, en su famoso Soneto: Rómpele el cuello al cisne:
"Rómpele el cuello al cisne
de engañoso plumaje
que da su nota blanca al tazul de la fuente;
el pasea su gracia no más, pero no siente
el alma de las cosas ni la voz del paisaje". (2)

En este Soneto, el poeta cambia su actitud ante la vida; ya no se conforma con la belleza superficial, formal que
representa el cisne, sino que reflexiona en esa profundidad
de la mirada del buho, de su sabiduría y silencio nocturnos.
Sustituye la actitud estética del Modernismo, por la actitud
moral, ética y filosófica del hombre frente a su mundo en
ese simbolismo antitético: cisne-buho.
"Mira al sapiente buho cómo tiende las alas
desde el Olimpo, deja el regazo de Palas,
y posa en aquel árbol en vuelo taciturno". ( 3)

En otra de sus poesías, El Silencio del Ave, captamos
esa preparación del poeta hacia la muerte:
Silenter.Opus Cit.
2).- lbld, p. 135-.
3):-Ibfd, p. 135.1).- p. 135.-

1).--p. 77.- González Martinez, E.- Silenter.- Poesías Completas.2).- Ibid, p. 69.

14

González Martinez, E.- Poesías Completas.-

15

�"Era un ave sin nombre; de plumaje
sedoso y níveo como regio manto,
de cuello prócer, para noble canto,
y de alas firmes, para larra viaje". (1)
Enrique González Martínez, en 1920 ingresó al servicio diplomático y ocupó los puestos de Ministro en Chile, la
Argentina y España.
En 1931, regresó a México. Fue miembro fundador del
Seminario de Cultura Mexicana y del Colegio Nacional, habiendo sustentado diversas conferencias sobre distintos temas de Historia Literaria.

LIC. HUGO B. MARGAIN
EmbaJador Extraordinario y Plenipotenciario de México en Estados Unidos de Norteamérica.

CONFERENCIA PRONUNCIADA EN LA
UNIVERSIDAD TUFTS.
Con verdadero agrado he venido a la Universidad Tufts a exponer en forma muy breve algunos de los lineamientos de la Historia de México.

En 1944 recibió el Premio Avila Camacho. Murió en
México, el 19 de febrero de 1952.

I

Se le ha considerado como "el último gran poeta modernista mexicano" por la evolución ideológica a través de
su vida y su expresión poética. En él tenemos al "poeta-filósofo" preocupado por la problemática existencial. Su poesía está llena de mensajes. Es, Enrique, aunando nuestra
opinión a la de D. Jaime Torres Bodet: "uno de los ilustres
exponentes de la intelectualidad mexicana", que da la pauta a la renovación del pensamiento cosmopolita de nuestros
poetas y pensadores contemporáneos en México.

BIBLIOGRAFIA:
1.-Castro Leal, Antonio y Martinez, José Luis.- La obra de Enrique
Gonzá.lez Martínez.- Estudios.- Edición del Colegio Nacional. Calle de Luis González Obregón.- Núm. 23.- México, D. F. M. CM. LI.
2.-González Martinez Enrique.- Poesías Completas.- Asociación He Libreros y Editores Mexicanos.- México, 1944.
3.-González Martlnez, Enrique.- El Hombre del Buho.- Cuadernos
Americanos.- México, 1944.4.-González Martlnez, Enrique.- Preludios, Lirismos, Silenter, Los
Senderos Ocultos.- Editorial Porrúa, S. A.- México, 1946.

1) .-

p. 246.- El Libro de la Fuerza, de la Bondad y el Ensueño.- Gon~
zález Martlnez, E.- Poesías Completas.- Opus Cit.

16

Deseo hacer una breve referencia al asombroso mundo aborigen. El fuerte carácter del México actual, su vigorosa personalidad, su indiscutible originalidad artística, se
debe a su profunda raíz telúrica, a su asombroso pasado aborigen.
Las grandes culturas precolombinas que vieron su es~
plendor en nuestro suelo, son sin duda las más importantes del continente. Las zonas arqueológicas de México se
cuentan entre las más importantes y numerosas del mundo entero.
A los maya-quiché se les llama "los griegos de Amé-

rica"; solamente en el área de esta cultura, Sylvanius G.
Morley, autor del magnífico libro "The Ancient Maya" señaló alrededor de 120 distintas ciudades arqueológicas, 5
grandes metrópolis, 19 ciudades de primera importancia,
39 de mediano rango y 54 de categoría menor. Esto sin con- ..
tar todo lo que se desconoce en Honduras, Guatemala, Chiapas, Tabasco y Quintana Roo, pertenecientes a esta mis- ·
ma cultura.
La importancia arqueológica de México se sublima en
el gran Museo de Antropología e Historia de la Ciudad de

17

'

�México. Este museo puede considerarse una verdadera jode la cultura universal. En él se alberga entre otras cosas, la _gran piedra del Sol, testimonio del avance matemático y astronómico de los antiguos habitantes de México. Se
encuentra ahí la famosa Tumba de los Años, en donde se
enterraba al tiempo. El tiempo, decían los nahoas, es perecedero, el alma es inmortal. La finalidad de la vida era lo
trascendente y la muerte del tiempo, perecedero y mortal,
significaba un triunfo del espíritu.

ya

Angel María Garíbay y Miguel León Portilla han hecho notables traducciones de los textos filosóficos y poéticos de los nahoas. Sólo quiero recordar en esta ocasión la
forma en que se expresaban del maestro y de la cultura. Al
referirse al saber, decían: "Luz que guía y amonesta, antorcha permanente que no da humo".
Destacan de nuestro acervo arqueológico la dramática
escultura de la diosa Coatlicue y las monumentales cabezas olmecas. Una de las más importantes zonas arqueológicas es Teotihuacán; sus pírámides rivalizan con las de
Egipto. En Tula se admiran los famosos colosos de piedra.
Eh Monte Albán, la maravillosa orfebrería mixteco-zapotec_a . La Pirámide de los Nichos del Tajín recuerda nuestro
antecedente asiático y la Pirámide de Culculcán o el Castillo en Chichén-Itzá, es quizás la de más proporcionadas
dimensiones, para sólo mencionar unos cuantos ejemplos.
En el Castillo de Chichén-Itzá los arquitectos mayas
corrigieron la perspectiva de las escaleras que, sobre los
costados, permiten el ascenso al templo de la cúspide, haciendo más anchos los escalones en la parte alta, de tal suerte que el observador, frente a la pírámide, recibe la impresión de un perfecto paralelismo. Se sabe que los griegos corrigieron las dimensiones de sus hermosos templos para
dar la impresión óptica deseada. A ese grado de desarrollo
llegó la arquitectura maya-quiché.

18

En la pirámide de Xochicalco, se consigna el resultado de un congreso astronómico que tuvo lugar en los pri-..
meros siglos de la era cristiana al cual acudieron representantes de la mayoría de las grandes culturas de la época.
En él se hicieron las correcciones de la medida del tiempo,
para hacer constar en el calendario, el lapso exacto que utiliza nuestra tierra, al dar la vuelta en su órbita alrededor
del sol. El calendario aborigen, es bien sabido, consagra la
exactitud del tiempo y era superior al europeo. Fue hasta
1603 cuando se realizó la corrección gregoriana. Es de suponerse que los científicos europeos tuvieran conocimiento de la exactitud del calendario aborigen desde principios ·
del Siglo XVI. Esto nos permite confirmar que en astronomía había una notable superioridad de las culturas americanas pre-colombinas, sobre la cultura europea.

Quetzalcóatl, conocido entre los mayas como 0.1culcán es uno de los simbolos aborígenes de mayor contenido,
Representa la dualidad de la vida humana, las dos naturalezas de que participa el hombre. La parte material, perecedera y terrestre se representa por la serpiente, el símbolo etéreo de lo espiritual, se representa por las plumas.
En el Escudo Nacional se vuelve a considerar el destino humano en su concepción dual. En él se recoge, como
todos sabemos, la realización de un hecho, base de la fundación de Tenochtitlán. Ahí donde se encontraran los naboas en su afán migratorio, un águila devorahdo a una
serpiente, subida en un nopal; ahí debería terminar la búsqueda y fundar la capital estable, del que fue más adelan-te el Imperio Azteca. Algunas de las interpretaciones ven
en el escudo la imagen del destino humano. El nopal y sus espinas representan la dura vida terrenal; la serpiente, significa el mal y el espíritu del hombre está concebido en el
águila, quien después de sojuzgar al mal, a la postre elevará el vuelo, a la región infinita.
El historiador don Fernando de Alva Ixtlixóchitl recoge uno de los versos otomíes, en el cual se habla en térmi-

19

/

�"El 13 de agosto de 1521,
Heróicamente defendido por Guauhtémoc
Gayó Tlaltelolco en poder de Hernán Cortés.
"No fue triunfo ni derrota,
Fue el doloroso nacimiento del pueblo mestizo
Que es el México de Jwy".

nos calderonianos, de lo aparente y perecedero de los éxitos
terrenales: ( *)

"Los gustos de esta vida,
sus riquezas y mandos, son prestados;
son substancia fingida,
en apariencia sólo matizados".
Este poema fue traducido por Prescott en la siguiente
forma:

"The pleasures which our lives present,
each sceptres, and its wealth, are lent,
Are shadows fleeting by;
appearence colors all our bliss".
La idea transitoria de la vida se destaca muy claramente en otro de los poemas: (**)

¿Es acaso verdad que se vive en la tierra?
¡No para siempre en la tierra: tan sólo un breve instante!
Si es esmeralda, se rompe.
O si oro, se quiebra,
o si plumaje de quetzal, •se rasga,
¡No para siempre en la tierra: tan sólo un breve instante!
Con estos ejemplos tomados al azar, podemos observar el profundo sentido ideológico de una civilización que
llegó a grandes alturas del pensamiento. Muy en alto quedó entre las civilizaciones pre-cartesianas la "antorcha que
no da humo".
En la Plaza de las Tres Culturas se dio la última batalla entre las fuerzas conquistadoras de Cortés y las huestes comandadas por Cuauhtémoc. En ese lugar, conocido
con el nombre de Santiago Tlaltelolco, actualmente se lee
en una placa conmemorativa más o menos lo siguiente:
Angel Maria Garlbay.- Historia de la Literatura Nflhuatl 1953.p. 256,
(**) lbld, p. 245.
(*)

20

1

Fue costumbre durante la Colonia mantener los nombres aborígenes y mezclarlos con los españoles. Así se llama Santiago Tlaltelolco a este lugar, por el Santo Patrono
del ejército español y del lugar indígena. Es frecuente encontrar en México los dos nombres juntos, el español y el
aborigen: San Andrés Totoltepec, San Miguel de N epantla,
San Juan Teotihuacán, unido lo español y lo aborigen como
símbolo de fusión de la sangre y la cultura. El gran historiador Fernando de Alva Ixtlixóchitl llevaba el nombre de
uno de los Grandes de España y del Rey de Texcoco. En
Santiago Tlaltelolco, apenas develada Tenochtitlán, se organizó uno de los primeros colegios para indios, que tuvieron como educadores a escritores de la talla de Fray Bernardino de Sahagún. En esa escuela, según lo recordó el
Secretario de Relaciones Carrillo Flores, en su discurso inaugural del nuevo edificio de la Secretaría de Relaciones Exteriores, recibieron instrucción, indígenas que dominaron
tres idiomas: el nahoa, el latín y el español, quienes fueron
maestros de español, de los hijos de los peninsulares, nacidos en la Nueva España. Así el aborigen educó en la lengua del Siglo de Oro, a los españoles nacidos en México.
Don Fernando Sarmiento, Conde de Moctezuma, fue
Virrey a principios del Siglo XVIII y era, aparte de pariende una de las más preclaras familias españolas, descendiente del Emperador Moctezuma. Pocos ejemplos en la época de los imperios pueden darse como éste, que demuestra
el rango concedido a los aborígenes en la Colonia fruto del
mestizaje. La única distinción que existe en México no está basada en la sangre, sino en la educación. Desg~aciadamente, debo reconocer, la población que aún no conoce los
beneficios de la cultura, predominan los de sangre abori-

t:

21

�...

gen. Pero una vez educados, nadie en México puede pensar en ninguna tesis discriminatoria. Y esto nos viene de
antiguo. Ya he mencionado algunos ejemplos en la Colonia y durante la República hemos tenido ejemplos como
la gloriosa figura de Juárez, indio zapoteca, que alca_!lZó
prestigio internacional.
De los innegables beneficios que recibimos durante
el virreinato español, podría hablar mucho tiempo. Apenas he dejado constancia de algunos de los campos en que
se significó la época colonial. Sin embargo, para explicar
etapas posteriores de nuestra historia, debo referirme a
dos de los más importantes defectos que se observan durante este período, los cuales se proyectan durante nuestra vida independiente. Exisiteron dos tipos de monopolios
que mucho nos dañaron, basados en errores de la época;
el monopolio político. y el monopolio económico.
El monopolio político se ejerció de la manera más exagerada durante los tres siglos de coloniaje. Ninguna participación en el gobierno virreinal tuvieron los pobladores
de la Nueva España, incluyendo no sólo a los aborígenes,
sino a los mestizos y aun a los criollos, españoles nacidos
de padres españoles en lo que ahora es México. Todos los
puestos públicos se designaron en España y en favor de
españoles, denominados peninsulares, es decir, de la propia España. Esto ocasionó muchos resentimientos y fue
uno de los motivos de la revolución de Independencia.
Pero aún lo más grave fue la carencia absoluta de
instituciones políticas democráticas. Ni se consultaba al
pueblo, ni del pueblo surgían los gobernantes. En forma
autoritaria se señalaron los alineamientos de la política de
la Colonia, sin consulta ni consentimiento de los gobernados. Esta situación obviamente dejó a México mal preparado para adoptar las instituciones democráticas prevalecientes a principios del Siglo XIX, cuando alcanzamos nuestra Independencia.

22

Se repite con frecuencia en nuestros manuales de historia al respecto, la famosa proclama del Marqués de Croix,
Virrey de la Nueva España, en los momentos de la expulsión de los jesuitas (1767), que causó protestas del pueblo
en toda clase de alborotos y trastornos políticos. El Virrey
amonestó al pueblo con la siguiente tesis del más acabado
tipo despótico: "De una vez, para lo venidero, es necesario que el pueblo sepa que ha nacido para callar y obedecer
y no para opinar en los altos asuntos gubernamentales".
Contra tan injusta tesis se reveló el pueblo en la revolución de Independencia, que nos dio la ansiada libertad política.
Por cuanto al monopolio econom1co, los economistas
peninsulares basaron la política del progreso de la metrópoli, en la falsa idea de acumular únicamente riquezas,
particularmente metales preciosos. El más rico en oro, según las ideas reinantes, era el país más próspero. Además,
el establecimiento de industrias en las colonias, se consideró un peligro para la producción de la propia España y, en
forma simplista y errónea, se prohibieron las actividades
industriales que pudieran transformar las materias primas
producidas en nuestros países.
En México, sin embargo, por la necesidad de extraer
metales preciosos del subsuelo, se organizó una importante industria minera y se estableció uno de los más destacados centros de estudio de minerologia. El Colegio de Minería de la Nueva España, dirigió desde el punto de vista
científico y técnico la explotación extractiva de minerales
y estableció los sistemas usados en las plantas de beneficio con gran éxito. La jerarquía científica que ocupó el Colegio de Minería de México queda demostrada al considerar
que don Andrés Manuel del Río, en el año de 1801, descubrió uno de los elementos que bautizó con el nombre de
"eritrono", posteriormente re-descubierto en Suecia y llamado "vanadio".
Por su parte don Fausto Elhuyar y de Zubice, fundador y primer Director del Colegio de Minas de la Nueva

23

�España, quien junto con su hermano Juan aisló por primera vez el "tungsteno" en 1783, descubrió otro de los elementos conocido con el nombre de "wolframio".
Don Bartolomé de Medina es el autor del famoso procedimiento de patio, qué utiliza el mercurio para la amalgama de la plata. Salvo la introducción de la industria minera en la Nueva España, la que fue indispensable para
proveer de ricos metales a la metrópoli, el resto de las posibles actividades industriales estuvieron prohibidas. Se
obligó a las Colonias a enviar sus materias primas a España en donde se transformaban y, parte de ellas, volvían como mercancía a los dominios. Además se prohibió la producción de artículos que, transformados en las distintas
Colonias, pudieran competir con los enviados por la metrópoli. Por ello, no fueron permitidos los cultivos de la vid,
la morera y el olivo, con el afán de proteger su industria
vinícola, aceitera y de las sedas, con el consiguiente daño
al adelanto de la Nueva España.
Durante la época del México Independiente fue necesario resolver dos ingentes problemas: la reorganización
política y el desarrollo económico del país. Más importante aún que esas dos gigantescas tareas, quedó pendiente
por resolver al alcanzarse la libertad, un problema social
.agudo: la tremenda diferencia de clases sociales, basada
en una de las más injustas distribuciones de la riqueza. Sería tarea de las generaciones posteriores, encontrar las bases apropiadas de un Estado democrático moderno; la integración económica del país y el desarrollo social en bene~
ficio del pueblo. Estas metas se alcanzan gracias a la revolución liberal de 1857, que establece el federalismo como
forma indiscutible de gobierno y la separación de la Iglesia y del Estado. Le toca a la Revolución de 1910 encargarse de establecer las bases firmes del desarrollo económico
e industrial del pais y la transformación social, en favor
del pueblo, que excluye de nuestro ~edio la ignorancia, la
pobreza y la insalubridad.
La historia contemporánea de México no puede des24

ligarse de tres movimientos revolucionarios: la Revolución
de Independencia (1810-1821); la Revolución Liberal (18571867) y la Revolución Económica-Social (1910 en adelante).
La Independencia nos da la libertad política con un
sentido igualitario y plantea las injustas bases de la estructura social. El movimiento liberal establece definitivamente la República Federal, como reacción en contra del centralismo colonial y realiza en el orden político la separación de la Iglesia y del Estado y la desamortización de los
bienes del clero.
La Revolución económico-social de 1910 se afana por
lograr la integración industrial del país, la explotación de
las riquezas naturales en favor de México, con el propósito de dar a todos los mexicanos un nivel de educación, de
bienestar social y de ingresos económicos digno de la persona humana, que liquide las viejas injusticias, ésta es la
meta más ambiciosa y necesaria del México contemporáneo.
Una de las reformas salientes en el orden económico
y social ha sido sin duda la política agraria de México. Hace más de 50 años se inició en mi país lo que ahora se denomina la reforma de la tierra. La Revolución de 1910
tuvo un acento predominantemente agrario. Los peones
acasillados, sin libertad y con el peso de las deudas acumuladas de generación en generación, debido a las tiendas de
raya, manejadas por el patrón como instrumento de esclavitud, fue la clase social que hizo la revolución y la que
sufrió la mayor pérdida de sangre, en los campos de batalla.
Por virtud de la Ley del 6 de enero de 1915, aún antes de promulgar la Constitución de 1917, se dieron los primeros lineamientos legales para destruir el latifundio feudal existente. El grito de las masas oprimidas lo revela con
claridad: "tierra y libertad". Era indispensable tener oportunidad de trabajar un pedazo de tierra, de propiedad cam-

25

�pesina, que les permitiera respirar aires de libertad. En
nuestros centros agrarios de la República, se pueden leer
lemas que representan aspiraciones populares: "explotar
la tierra y no al hombre". La aspiración económica primaria se expresa en otro lema revolucionario: "pan para todos".
Desde 1915, en plena lucha armada, se iniciaron los
repartos agrarios en favor del campesino triunfante, en
medio de una tormenta de protestas de dentro y de fuera
del país. En México los terratenientes unieron sus esfuerzos en contra de la política agraria de la Revolución. En
el exterior, con increíble unanimidad, nos condenaron los
países de todos los continentes. Dentro de un marco angustioso de lucha interna e internacional, México no sin tropiezos, inició la transformación económica y social más importante y profunda de su historia. Pesaban en contra de
la Revolución siglos de vasallaje, en que nuestro campesino se consideró una mera mercancía y en el ámbito internacional, fruto todavía de los egoísmos individuales del Siglo XIX, no se acertaba a comprender el sentido salvador
de la reforma de la tierra, ahora tan en boga.
Cada día se reconoce mayor mérito al agrarismo mexicano. Hace 5 años en Punta del Este se estableció como
base del desarrollo económico latinoamericano la reforma
de la tierra en bien del pueblo, como uno de los instrumentos de redistribución de la riqueza, ahí donde todo ha sido
concentración, en unas cuantas manos. Para entonces ya
México llevaba más de medio siglo de reparto de tierras.
El tema sigue siendo apasionante. En mayo de 1966
el Senador Robert Kennedy presentó ante el Senado un estudio sobre Latinoamérica denominado "The Alliance for
Progress: Symbol and Substance". En el capítulo tercero
de este trabajo, "Land Reform" al invitar a los pueblos latinoamericanos, a estudiar la conveniencia de una política
agraria en favor de la distribución de la tierra entre los
campesinos, el Senador Kennedy hizo una sola referencia
26

a México muy desafortun'ada y que no corresponde a la verdad. En efecto, en la página 9613 de la misma publicación
dice lo siguiente: " ...lt would be tragic if we were now to
repeat the history of land reform in Mexico, where much
land distributed in the 1920's was sold off to large holders
within 20 years".
Al presentar su trabajo el Senador Kennedy sufrió algunas interrupciones, en las cuales se hicieron diversos comentarios. En uno de ellos el Senador Proxmyre en apoyo
de la tesis errónea del Senador Kennedy dijo (tal como lo
recoge texutalmente el Congressional Record de la fecha
citada, página 9614: " .. .I believe it is most helpful that
the Senator referred to what happened in Mexico. There
was land re-distribution, but in a few years the land was
re-purchased by large estates". Fue todo lo que dijo de la
Reforma Agraria de mi país, lo cual es totalmente contrario a la verdad.
Basta con considerar las siguientes estadísticas oficiales, para darse cuenta del error cometido por los Senadores Kennedy y Proxmyre. De 1915-1920 el Presidente Venustiano Carranza distribuyó 132,000 hectáreas. Adolfo
de la Huerta, Presidente de mayo a noviembre de 1920 distribuyó 34,000. Alvaro Obregón, de 1920-1924, 971,000.
Plutarco Elías Calles, de 1924-1928, distribuyó 3.088,000.
Emilio Portes Gil, de 1928-1930, repartió 1.173,000. Pascual Ortiz Rubio, de 1930-1932, distribuyó 799,000. Lázaro
Cárdenas, de 1934-1940, repartió más de dos veces lo repartido hasta esa fecha y entregó a los campesinos 17.890,000
hectáreas. En la época de Manuel Avila Camacho (19401946) se repartieron 5.519,000 hectáreas. El Presidente Miguel Alemán Valdés (1946-1952) repartió 3.845,000 hectáreas. Adolfo Ruiz Cortines (1952-1958) repartió 3.119,000.
Adolfo López Mateos (1958-1964), 16.004,000. En total
hasta 1964, se habían repartido 54.123,000 hectáreas (fuente: Nacional Financiera, S.A. "La Economía en Cifras".
1965, págs. 49).
27

�Los datos son irrefutables. El princ1p10 de la revolución, la tierra arable mexicana estaba en manos de 830 familias. A las haciendas les correspondía el 97 % de la tierra
agrícola. Sólo el 2 % de la tierra lo constituían pequeñas
propiedades y únicamente el 1 % pertenecía a los pueblos.
El número de jornaleros y agricultores eran 3 millones y
medio de personas.
Con la Revolución desaparece la hacienda. De 1915 a
1960, se han entregado 45 millones de hectáreas con las
cuales se ha beneficiado a 2.200,000 jefes de familia en los
ejidos y existen más de un millón de pequeños propietarios; es decir, los antiguos jornaleros del latifundio son
ahora propietarios. No es legítimo asegurar que lo repartido en los años veintes, ha vuelto a formar latifundios y
que por lo tanto, no existe reforma agraria en México.
Permítaseme dar el siguiente dato: la tierra arable a
principios de la Revolución en México era apenas del 10%
del total del territorio mexicano. Esa superficie ha aumentado gracias a las presas, sistemas de riego y bombeo de
aguas subterráneas hasta el 19 o/o del territorio nacional.
Veamos algunos ejemplos de la producción del campo, que es la prueba total y la justificación clara de la política agraria de México:
De 1901 a 1910 se producían 2.300,000 toneladas anuales de maíz en promedio; de 1961 a 1965, subió a 6.750,000
toneladas. Frijol: el promedio de 1901 a 1910 fue de 165,000
toneladas anuales; de 1961 a 1965 el promedio subió a
700,000 toneladas anuales. Mientras que en los diez primeros años de este siglo producíamos 230,000 pacas de algodón, el promedio de 1961 a 1965 fue de 2.200,000. El trigo aumentó de 300,000 toneladas anuales, en los 10 primeros años de este siglo, a 1.555,000 de 1961 a 1965.
El azúcar, de 106,000 toneladas de promedio de 1901 a
1910, subió de 1961 a 1965 a 1.700,000 toneladas. Café:
28
I

producíamos antes de la Revolución unas 50,000 toneladas
en las fechas señaladas ahora producimos 130,000. Jitomate: antes de la Revolución: 8,600 toneladas, ahora 453,000
toneladas.
De 1961 a 1965, México fue el segundo exportador
mundial de algodón con 1.6 millones de pacas de promedio.
Esto se debe al esfuerzo combinado de ejidatarios y pequeños propietarios, gracias a las inversiones gubernamentales en el campo y triunfo indiscutible de la Revolución de
1910.

La Reforma Agraria no se consuma con el solo reparto de la tierra. Es indiscutible la educación del campesino
el uso de fertilizantes, insecticidas y de medios modern~
de explotación de la tierra que requiere nueva maquinaria
y, naturalmente de crédito.
En México se han venido usando con todo éxito fondos
del ~ID ~ del AID en favor de los ejidatarios y pequeños
propietarios en un experimento nuevo y, por primera vez
realizado en este Continente. Los datos recientes del Banco de México sobre el "Fondo de Garantía y de Fomento
para la Agricultura, Ganadería y Avicultura" son los siguientes: En operación de 1956 a 1966, se han hecho préstamos por la suma de 2.686,000.000 de pesos. Se han favorecido con estos préstamos a 21,376 ejidatarios y 56 575
- propietarios.
.
.
'
pequenos
De la suma prestada de 2,104 millones corresponden
a recursos nacionales, 450 millones a recursos del ALPRO
y 131 millones al BIRF. Este dinero se ha usado para obtener una mayor productividad, en construcción de obras
de riego, nivelación de tierras, formación de praderas, adquisición de maquinaria, adquisición de mejor ganado, etc.
Es conveniente destacar el hecho de que el programa
de la Alianza para el Progreso se destina a ejidatarios y
pequeños productores de modestos recursos. Con frecuen29

�cia se agrupan varios para recibir créditos distintos a obras
de uso común.
Los recursos del BIRF se destinan a préstamos a campesinos con mayor capacidad económica. Es muy.importante el asesoramiento técnico que se otorga a traves de estas
operaciones financieras.
A pesar de los tropiezos que la política agraria de M~xico haya podido tener, los datos de los resultados obtemdos son elocuentes, en favor de la transformación económica y social que se buscaba.
La política agraria continúa en el régimen de Díaz Ordaz con los siguientes datos: en 21 meses de gobierno 1,000
resoluciones presidenciales, 94,157 campesinos beneficiados,
4.022,110 hectáreas entregadas.
Vender la tierra como supone el Senador Kennedy es
un hecho contrario a la ley y, por lo tanto, es una venta
nula de pleno derecho. Quien haya comprado ejidos no tiene título de propiedad legítimo. Y es un hecho para todos
evidente, la división_de los latifundios.
Gracias a la política agraria de México se ha podido
realizar el progreso económico del país. La organización
política de los campesinos es en México muy vigor~~- Cu~ntan con Senadores y Diputados en la representac1on nacional. Una de las Secretarías de Estado se encarga de llevar
adelante la política agraria de la Revolución.
El Banco Mundial dice lo siguiente en una reciente
publicación "The world Bank Group in Mexico", enero de
1967:
"Mexico's farms produce 95 % of its food requierements and more that half the value of its exports, while
they absorbed only 52 % of the labor force in 1964 compared
with 58 % in 1950".
30

"These results must be viewed against the background
of a high population growth rate, a rising Ievel of per capita
food consumption, and the fact that only 16% (I tinhk is
• 19% ) of the country's land area is suitable for farming
and much of lacks adequate water, the key has been an
intensive investment program which doubled the irrigated
area betwern 1950 and 1962 and embraced a total of 10
million irrigated acres by 1966. In recent years, the government has also been giving emphasis to the rehabilitation
and expansion of existing irrigation systems".
La situación general de mi país la describe como sigue:
"In two decades, Mexico has more than tripled its output
of goods and services and raised the real per capita incomeof its people by three quarters, despite on of the world's
highest rates of population increase".
"With political and financia} stability and effectively
administered investment programs in the principal sectors
of the economy and in education, Mexico has maintained a
high and relatively steady rate of economic growth throughout most of the postwar period".
' Es lamentable que en el trabajo del Senador Kennedy
l~ única referencia a la Reforma Agraria Mexicana haya
sido tan desafortunada. Los datos aquí mencionados demuestran una situación distinta de la que él presentó y que fue
apoyada por el Senador Proxmire. Es de esperarse que a
la vista de los datos reales del Agrarismo Mexicano, se corrija el trabajo del Senador Kennedy y se tenga una idea
más clara de lo acontecido en México en esta materia.
En el otoño de 1968 se celebrarán en México los Juegos
Olímpicos Internacionales. Nuevamente todos los países del
mundo, sin distinción de razas, religión u organización política, competirán en un plan de estricta igualdad por obtener el triunfo en los tradicionales Juegos Olímpicos. Será la renovación del espíritu de fraternidad que anima a
todos los pueblos.

31

�Recordemos el entusiasmo de los atletas reunidos en
Japón y la buena voluntad despertada por el evento entre
los distintos pueblos. El hombre en esos momentos da prueba de estar dispuesto a convivir en forma ordenada Y pacífica. Frente a cada uno de los triunfos predominó un sentimiento de reconocimiento al esfuerzo desplegado y de mutuo respeto. En estos casos la humanidad vive un paréntesis de paz, se olvidan viejas reyertas y quedan relegadas las
disputas, los problemas, las fricciones y las luchas que ensombrecen el panorama mundial de nuestra era.
Los Juegos Olímpicos vuelven a ser un símbolo de unidad del género humano y de esperanza en una convivencia pacífica. Es cierto que nuestra generación, como ninguna otra anterior, debe aprender la mejor forma de ca-existencia, de convivir con los demás. El mundo se ha acercado por las comunicaciones y en él existen distintas culturas, distintos modos de existencia. Es indispensable, si queremos asegurar la supervivencia del género humano, saber
convivir. Los métodos modernos de destrucción, en caso
de un conflicto nuclear, acabarían con la actual civilización.
La base de esta co-existencia, firmemente se establece en
el inobjetable principio del respeto mutuo. Es necesario aceptar que somos diferentes en distintas partes del mundo y la
base del mutuo respeto, nos obliga a acatar el principio de
la autodeterminación. Cada quien tiene el derecho impostergable de resolver su propia vida, en un marco de respeto
mutuo.
Mi país, aprovechando esta histórica oportunidad tra-

tará no solamente de organizar los Juegos Olímpicos en su
contenido tradicional, sino también de aprovechar ese momento para exhibir de todos los países y de todas las culturas de Ja humanidad, las más señaladas obras de arte en todos los órdenes y las actuales artesanías de los distintos
pueblos. Con esto volvería el sentido olímpico a adquirir
su significación clásica: competencia atlética y manifestación de los logros del espíritu a través de la cultura.

32

En la señorial Pirámide de Teotihuacán llegará el Fuego Olímpico enviado desde Atenas. En el asombroso "Valle
de los Dioses', cercano a la Ciudad de México, los expectadores de los Juegos Olímpicos de todos los rumbos del
planeta, contemplarán la llegada de la antorcha y, en la
cumbre de la Pirámide del Sol, arderá durante los Juegos,
el ancestral Fuego Olímpico.
En la época aborigen, no lejos de la Pirámide del Sol,
en el Cerro de la Estrella, se celebraba la más importante
ceremonia religiosa de la antigiiedad: la renovación del Fuego Sagrado. Cada 52 años, -un siglo entre los Aztecas-,
el fuego de los hogares se apagaba. Se congregaban el pueblo en torno del Cerro de la Estrella y, a media noche, cuando los sacerdotes veían que el paso de las Siete Cabrillas en
el cielo no interrumpía su curso, consideraban que estaba
asegurada la vida cuando menos por un siglo más --otros
52 años-. En una de estas fechas, según la idea aborigen,
al fin del siglo, cuando el paso de las Siete Cabrillas se detuviera, significaría el fin del mundo. De ahí la necesidad
de reflexión y la penitencia previas a la renovación del Fuego Sagrado. El fuego es símbolo de vida y en el Valle de México, en plena noche, en el Cerro de la Estrella, los sacerdotes cada siglo renovaron el fuego. Con yesca y pedernal
ardía la llama mensajera de la vida en la cerrada obscuridad, en medio del más absoluto silencio. El fuego renovado se multiplicaba en miles de antorchas. Cada quien volvía al hogar con un hachón encendido. La belleza de la ceremonia y su significado profundo lo hacen uno de los más
.importantes acontecimientos del mundo pre-colombino.
En nuestra época, el año entrante nuevamente en el
Valle de México, en las Pirámides de Teotihuacán, las majestuosas pirámides del continente, precisamente en la del
Sol, llegará el símbolo de la cultura griega, el Fuego de Atenas, a donde se organizaron como aspiración de paz, los
Juegos Olímpicos.
Hacemos votos porque la renovación del Fuego Olím-

33

�pico, en la Pirámide del Sol, tenga el mejor significado; la
supervivencia pacífica del género humano.

PROF. DR. DIETRICH HAUCK B., M. A.
l. T. E. S.M.

BREVES OBSERVACIONES ACERCA DE LA
ARTESANIA, DEL COMERCIO Y DEL
MERCADO Y DE SUS REPRESENTANTES
EN TENOCHTITLAN
El 20 de abril de este año hablé ante el Club de Sembradores de Amistad de Monterrey, sobre algunos de los
aspectos de la vida económica de los aztecas, principalmente
sobre su artesanía, su comercio y su mercado. Como creo
me fue posible encontrar en esta ocasión algunos nuevos
aspectos que se refieren ante todo a la estructura social
y racial de la población de Tenochtitlán. Me permito ampliar la problemática planteada en aquella ocasión a un
público interesado en ella. Sería recomendable si con esto
la discusión acerca de la vida económica de los aztecas,
la cual hasta ahora ha sido poco considerada, fuera estimulada. Sigue la pequeña plática en su texto integro:
Primero quisiera expresarles mi agradecimiento por la
amable invitación que me han hecho para dirigirles la palabra. Me dio mucho gusto que el Dr. Basave me hiciera
esta invitación, ya que como recién llegado a un país, lo
primero que hay que hacer es presentarse. Y considero que
esta es la mejor oportunidad de hacerlo ante la presente
concurrencia, en la que figuran los elementos principales
de la ciudad de Monterrey.
En seguida unas cuantas palabras para justificar la
selección de mi tema y la advertencia de que no trataré
de competir con el gran indigenista mexicano, Dr. Miguel
León Portilla, quien, según he sabido ya habló en una ocasión ante u!'ltedes soh1e un asnecto parchl de la Mexicanística. Les parecerá quizás extraño que como no-mexicano
me haya propuesto hablarles a ustedes, que son mexicanos

34

35

�y se hayan en su propio país, acerca de un fragmento de
la historia de México. Pero por otro lado no es tan extraño ya que mis estudios, desde 1956 hasta la fecha, han
sido dedicados a la investigación del pasado de México y
más aún los dos últimos años de mi estancia en París los
pasé estudiando, con maestros conocidos, los secretos del
idioma náhuatl, las costumbres de la vida diaria, la vida
cultural, la filosofía etc. de los aztecas. Pero como mi especialidad es la historia de la economía, me interesó ante
todo la vida social y económica, los usos en el comercio,
la artesanía, la historia de los pueblos etc. de los antiguos
habitantes de su patria. Les interesará además, ya que probablemente gran parte de ustedes son también economistas
y porque precisamente en este campo se han hecho muy pocas investigaciones bien fundamentadas hasta hoy. Por cierto que investigadores como el ya mencionado Miguel LeónPortilla, Alfonso Caso, Martinez del Río, Manuel Moreno
y los extranjeros Jacques Soustelle, Friedrich Katz, Disselhoff, Krickeberg y otros se han ocupado al margen con
fenómenos socio-económicos de los aztecas. Pero en general faltan todavía investigaciones detalladas y al final una
intrepretación total de los resultados. Se le ha dado preferencia a la historia de las guerras, la arquitectura, la filosofía, la literatura, la astronomía, la religión de los aztecas etc., es decir a materias que caen dentro de la llamada
"tradición humanística". La historia de la economía y de
las estructuras sociales ha sido hasta ahora injustamente,
una hijastra de la investigación, porque ¿cómo se ha de explicar la historia sin conocer exactamente las condiciones
económicas y los datos sociológicos de un pueblo?
Ustedes seguramente saben que debemos la mayor parte de lo que sabemos acerca de los aztecas a las relaciones
de los cronistas españoles del siglo XVI. La arqueología se
mostró en México más como una ciencia auxiliar de la historia para afirmar o poner en duda lo que los cronistas relataban. Sahagún, Mendieta, Torquemada, Bernal Díaz, y no
por último, Cortés describían con bastante exactitud lo que
veían, aunque no podían explicarse muchas cosas. Y aquí

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nos encontramos ya con un punto delicado en nuestras consideraci~n~s: Cuando no podían explicarse algo, ya que
las condic10nes a las que estaban acostumbradas se apartaban demasiado de las nuevas que encontraban por todos lados, ~ntonc_es estos españoles tomaban simplemente circunstancias a~alogas de su propio ambiente europeo-occidental
Y les _aplicaban al ambiente mexicano. Y de aquí se debe
deducir. el punto.d~ partida de nuestra consideración: ¿Qué
es lo c~erto, obJet1vamente, en las relaciones, porque se
contradicen con tanta frecuencia y hasta que punto coinciden l~? comp~aciones que constantemente se hacen con
~p~na. Pre&lt;:ISamente en el campo de la historia socio-econom1ca, los investigadores han aceptado con demasiada
buena fe lo que los cronistas narran confusamente.
. Tome~os un ejemplo: En la capital azteca, Tenochtitlan, la Ciudad de México hoy en dia, había además de
la c~sta guerrera y los sacerdotes que formaban la aristo~racia, naturalmente también una fuerte clase de pequenos artesanos; a una verdadera industria en toda forma
no se había llegado entonces. De la adoración de los dioses Y de _las guerras no ha podido sobrevivir un pueblo por
mucho tiempo. A estos artesanos, mosaiqueros plumarios
orfebres, fabricantes de papel, canteros etc., ¡e les desig:
naba con e~ término general de "tolteca". Los españoles
que no pod1an comprender las circunstancias, veían en la
casta de los artesanos naturalmente una parte integrante
de todo el pueblo, como estaban acostumbrados en su país
Pero fijándonos bien, encontramos que eso no era el caso:
p~esto que ya el término "tolteca" debía llamarles la aten:
cion. Investigando históricamente el asunto, se nota que
los aztecas en su migración de Norte a Sur conquistaron
Y de~truyeron la ciudad de Tula. Pero parece que llevaron
consigo com~ escl_avo_s a una parte del pueblo tolteca; y
como ellos m se inclinaban ni estaban en condiciones de
practicar una artesanía avanzada -puesto que eran tribus
completamente primitivas y no más- permanecieron los
t?ltecas cautivos con ellos como artesanos. A esta gente debieron los aztecas la cultura que adquirieron poco a poco,
37

�aun cuando siguieron considerando como única ocupación
apta para ellos el arte de la guerra. Así surgió en el estado
azteca posterior que encontraron los españoles lo que el
observador considera como un réplica de la antigua Esparta: En el nivel superior una casta guerrera que estaba formada exclusivamente por miembros de una tribu Y que se
adueñó del poder a la fuerza. Debajo una clase de artesanos y comerciantes medio libres que anteriormente pertenecieron a otra tribu pero que hay que considerar como portadores de cultura --en Esparta se les llamaba Periecosy todavía en un nivel inferior la gran masa de los "macehualtin" u obreros-campesinos casi desposeídos de derechos,
que eran también reclutados entre los miembros de pueblos
vencidos. Estos eran en Esparta los Ilotas. Padría hacerse
también la comparación con el sistema de castas en la India.
Quizás con el tiempo se hubiera llegado a un proceso
de fusión -de ello existían ya indicios- pero la cultura
fue "decapitada" (para valerme de una imagen drástica)
por la conquista. Así pues no tenemos como en el caso de
los antiguos egipcios un desarrollo que pueda seguirse desde los principios a través el florecimiento y su decadencia
hasta el final, sino sólo una parte.
Tomemos como segundo ejemplo después de los artesanos a los comerciantes: Por cierto que Sahagún escribe
que a principios del siglo XV surgió en México la clase de
los comerciantes, pero este es un error porque como se
puede demostrar arqueológicamente, ya en tiempos de los
olmecas hace miles de años había gran actividad comercial
en la mesa central.

quezas y para no despertar la codicia de la casta guerrera
que hubiera significado la muerte y la expropiación para
ellos, se quitaban sus ropas buenas antes de entrar a la
ciudad. Se vestían con harapos y regresaban furtivamente .
en la noche con sus cargadores ..a la ciudad, para lo cual
utilizaban veredas ocultas para regresar a sus hogares. Sus
hijos a su vez se veían obligados a ser comerciantes, es
decir tenían que permanecer en su casta, al igual que los
campesinos y artesanos. En raras ocasiones existía la posibilidad de ascender por medio de acciones guerreras especiales. Ya que los comerciantes viajaban mucho, aun a
pueblos enemigos de los aztecas, tenían que demostrar naturalmente mucho valor. Por un lado estaban obligados oficialmente a efectuar espionaje en otras regiones todavía
no dominadas por el estado azteca; a su regreso tenían que
rendir informes exactos. Por otro lado querían negociar con
estos pueblos. ¡Una situación bastante complicada! Bajo los
antepasados del último monarca azteca lVIoctezuoma Segundo se encontraban en una situación relativamente agradable, porque a cambio de valiosos presentes y por extmordinarios resultados como espías de guerra y guerreros obtenían a veces como agradecimiento el título de nobleza, es
decir podían formar parte de la casta superior y abandonar la profesión. Pero bajo el reinado de Moctezuoma II
se cerró el paso de una clase a otra; los llamados "presentes", que debían hacerse a los nobles, eran cada vez más
altos y los impuestos más pesados. Las arbitrariedades y
los castigos eran frecuentes.

Como se ha dicho no se puede confiar mucho en los
cronistas. El hecho de que los comerciantes o pochtecas
habían sido absorbidos por el estado como cuerpos extraños, lo demuestra el temor que tenían a los aristócratas
~ztecas cuando regresaban de sus expediciones comerciales,
que los llevaban hasta Guatemala. Para no exhibir sus ri-

Aquí también se pueden hacer algunas comparaciones,
por ejemplo con respecto a la situación de los judíos en la
Europa de la Edad Media: Una minoría activa y de alta
cultura, pero diferente en cuanto a raza y religión se dedica al comercio y a las operaciones bancarias (más o menos forzada a ello, ya que la mayoría de las otras actividades les estaban vedadas). Como ustedes saben, a los cristianos les estaba prohibido hasta el siglo XV prestar dinero
con intereses. Pero como una economía compleja no puede existir sin créditos, toman a su cargo los judíos esta ac-

38

39

/

�tividad, por cierto bastante lucrativa. Se enriquecen, pero
no pueden demostrarlo. Las posibilidades de dedicarse a
otras empresas son escasas, y al final son perseguidos y
aniquilados, bajo pretextos sin base. Como ya mostré en
otra ocasión, no es cierto que se les haya aniquilado o perseguido por razones religiosas o de raza, fue solamente
el pretexto para levantar al pueblo en su contra. Porque
como podría explicarse por un lado que también se haya
asesinado a los banqueros italianos, cuando se habían enriquecido y que eran cristianos; y que por otro lado los españoles que después de la Reconquista practicaron una gran
intolerancia: persiguieron a judíos y moriscos; pero permitieron que los gitanos, que todavía en el siglo XX no están
completamente cristianizados, permanecieron en el país.
Esta se explica porque no pesaban mucho en la balanza de
la economía.
Volvamos a los aztecas. Me pareció necesario penetrar
en la profunda división social que dividía el estado azteca,
porque había que señalarla alguna vez. Pero el asunto todavía no está completamente aclarado porque hasta ahora,
con el objeto de simplificar, había designado a los pochtecas como miembros de una tribu extranjera sin definir exactamente (como lo hice anteriormente con los artesanos) de
donde venían. Estudiemos brevemente unos cuantos hechos
históricos: La tribu azteca se había establecido, después de
penetrar en la Mesa Central, en varias islas inhabitadas en
medio de la gran laguna que estaba antes, donde hoy se extiende la capital. Restos de este lago son los canales de Xochimilco. Pero una de las islas al Norte ya estaba poblada
cuando llegaron; ahí se encontraba el floreciente e importante centro de comercio Tlatelolco. En realidad, la Mesa
Central estaba cubierta por un número considerable de ciudades, de pequeñas repúblicas, que continuamente se hacían
la guerra como las ciudades estados italianos del Renacimiento. Debido a su extraordinaria disposición guerrera, les fue
posible a los aztecas apoderarse rápidamente de cada una
de esta&lt;; ciudades. Casi una de las primeras en caer fue la
vecina Tlatelolco; y con ello los aztecas se hicieron dueños
40

de un centro económico de primera categoría. En el mismo Tlatelolco, el barrio en el que vivían la mayor parte de
los comerciantes se llamaba "pochtlán". De allí el término
"pochteca". La clase de los comerciantes de los aztecas, es
decir la casta que más tarde manejó todo el comercio en el
imperio azteca, era originaria de Tlatelolco. Esta ciudad siguió siendo el mercado principal, aunque pasó a formar
parte de Tenochtitlán.
Para terminar esta corta plática quisiera darle la palabra a uno de los conquistadores españoles, al capitán
Bernal Díaz del Castillo, que en su "Historia Verdadera de
la Conquista de la Nueva España" se expresa con admiración acerca de la actividad dinámica de Tlatelolco. Su descripción, siendo la de un testigo ocular, es vivida como lo
podrán apreciar en seguida. Y junto con él se admirarán
de la gran variedad de las mercancías que se ofrecían, la
magnífica disciplina en el mercado y la grandeza del poder
económico de este pueblo:
"Iban muchos caciques que Montezuma envió para que
nos acompañasen; y desde que llegamos a la gran plaza,
que se dice el Tateluco, como no habíamos visto tal cosa,
quedamos admirados de la multitud de gente y mercaderías que en ella había y del gran concierto y regimiento que
en todo tenían. Y los principales que iban con nosotros nos
lo iban mostrando; cada género de mercaderías estaban
por sí, y tenían situados y señalados sus asientos. Comencemos por los mercaderes de oro y plata y piedras ricas y
plumas y mantas y cosas labradas, y otras mercaderías de
indios esclavos y esclavas; digo que traían tantos de ellos
a vender a aquella gran plaza como traen los portugueses
los negros de Guinea, y traíanlos atados en unas varas largas con colleras a los pescuezos, por que no se les huyesen,
y otros dejaban sueltos. Luego estaban otros mercaderes:
que vendían ropa más basta y algodón y cosas de hilo torcido, y cacahuateros que vendían cacao, y de esta manera
estaban cuantos géneros de mercaderías hay en toda
la Nueva España, puesto por su concierto de la manera

41

�que hay en mi tierra, que es Medina del Campo, donde se
hacen las heridas, que en cada calle están sus mercaderías
por sí; así estaban en esta gran plaza, y los que vendían
mantas de henequén y sogas y cotaras, que son los zapatos
que calzan y hacen del mismo árbol, y raíces muy dulces
cocidas, y otras rebusterías, que sacan del mismo árbol, todo estaba en una parte de la plaza en su lugar señalado; y
cueros de tigres, de leones y de nutrias, y de adives y de
venados y de otras alimañas, tejones y gatos monteses, algunos de ellos adobados, y otros sin adobar, estaban en otra
parte, y otros géneros de cosas y mercaderías.

amarillos Y cosas de este arte vendían por sí; y vendían mucha grana debajo de los portales que estaban en aquella
gran plaza. Había muchos herbolarios y mercaderías de
~tra manera; y tenían allí sus casas, a donde juzgaban, tres
Jueces Y otros como alguaciles ejecutores que miraban las
merc~derías. Olvidado se me había la sal y los que hacían
navaJas de pedernal, y de como las sacaban de la misma
piedra. Pues pescaderas y otros que vendían unos panecillos que hacen de una como lama que cogen de aquella gran
laguna, que se cuaja y hacen panes de ello que tienen un
sabor a manera de queso y vendían hachas de latón y cobre Y estaño, y jícaras, y unos jarros muy pintados, de madera hechos.

Pasemos adelante y digamos de los que vendían frijoles y chía y otras legumbres y yerbas a otra parte. Vemos
a los que vendían gallinas, gallos de papada, conejos, liebres, venados y anadones, perillos y otras cosas de este arte, a su parte de la plaza. Digamos de las fruteras, de las
que vendían cosas cocidas, mazamorreras y malcocinado,
también, a su parte. Pues todo género de loza, hecha de mil
maneras, desde tinajas grandes y jarrillos chicos, que estaban por sí aparte; y también los que vendían miel y melcochas y otras golosinas que hacían como nuégados. Pues
los que vendían madera, tablas, cunas, vigas, tajos y bancos, todo por sí. Vamos a los que vendían leña ocote, y otras
cosas de esta manera. Que quieren más que diga que, hablando con acato, también vendían muchas canoas llenas de yenda de hombres, que tenían en los esteros cerca de la plaza,
y esto era para hacer sal o para curtir cueros, que sin ella
dicen que no se hacía buena. Bien tengo entendido que algunos señores se reirán de esto; pues digo que es así; y más
digo que tenían por costumbres que en todos los caminos
tenían hechos de cañas o pajas o yerba, por que nos los viesen los que pasasen por ellos; allí se metían si tenían ganas
de purgar los vientres, por que no se les perdiese aquella
suciedad. Para qué gasto y tantas palabras de la que vendían en aquella gran plaza, porque es para no acabar tan
presto de contar por menudo todas las cosas, sino que papel, que en esta tierra llaman amal, y unos cañutos de olores con liquidámbar, llenos de tabaco, y otros ungiientos

ANDREE, Richard: "Die altmexikanischen Mosaiken"· en:
IAE 1, 1888.
'

42

43

_ Ya que:ría haber acabado de decir todas las cosas que
alh se vendían, porque eran tantas de diversas calidades.
que para que lo acabáramos de ver e inquirir, que como
la gran plaza estaba llena de tanta gente y toda cercada de
porte.les, en dos días no se viera todo". (Bernal Díaz del
Castillo: "Historia Verdadera de la Conquista de la Nueva
España" I, pp. 328/329. México 1935).
Con esta descripción de un testigo ocular y de la que
solamente he presentado una parte, quisiera cerrar mi peq~eña conferencia. Espero que haya podido ofrecerles precisamente con la relación del conquistador español una idea
del florecimiento económico que se dio en el México antiguo.
Cronológicamente unas citas bibliográficas de la literatura secundaria en referencia al tema artesanía comercio, mercado y estructura social de los aztecas : '
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Profesor de "Filosofía del Derecho" en la Facultad de illerecho y Ciencias Sociales de la U. N. L.

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Renato Descartes es indiscutiblemente, uno de los genios del pensamiento más grandes que ha producido el universo; maestro entre maestros, matemático y geómetra de
primerísimo orden, fue príncipe del pensamiento que no
admite Rey. Para encontrar un filósofo de sus quilates
-enseñaba Antonio Caso en sus cátedras inolvidableshabría que acudir a Sócrates y a Kant, el fundador de la
Etica y el creador de la Epistemología.
Fue gloria epónima de Francia y del siglo XVII, el
que es conocido con el nombre de siglo de Descartes. Su
padre fue consejero del Parlamento francés: él lo sería
de Ja humanidad, porque su voz resonaría para siempre
en un escenario universal. Nacido en la Haya, en marzo de
1596, descendiente de familia ilustre de la Turena, pudiendo
haber ocupado puestos de categoría en la Iglesia o en el
Estado, prefirió ser un insigne reformador y encauzador
de la filosofía. Viajó mucho y conoció personalmente a los
más significados matemáticos, físicos y sabios de su tiempo,
cuyas enseñanzas aprovechara maravillosamente en el ámbito filosófico.
Descartes, padre de la filosofía moderna, es inventor
de la Geometría Analítica. Inició en la historia del pensamiento, una etapa de intelectualismo, de racionalismo,
desplazando la fe de Iá Edad Media. Otra vez el hombre se
consideró centro del universo (Antropocentrismo) abandonado el teocentrismo medioeval que en Santo Tomás de

48

•

49

�Aquino "el doctor angélico" adquiriera su más lúcida expresión. En esta aventura gloriosa del pensamiento le acompañó un filósofo egregio: Guillermo Leibniz, precursor de
los grandes filósofos alemanes que en torrente desbordante,
vendrían después. Con el genio francés que rememoramos,
dio principio el Renacimiento, época histórica bajo cuyos
auspicios se da comienzo a la Edad contemporánea.
He aquí los títulos de sus libros, auténticos monume~tos del humano saber: "Cosmología", "Principios de la Filosofía", "Discurso del Método", "Tratado de las Pasiones",
y "Meditaciones Metafísicas", los que realizaron una audaz
revolución en el mundo espiritual, de las más grandes que
registra la historia. Los romanos tuvieron una dignidad que
llamaron "Genius" (Dios de la fecundidad). Descartes no
escribió mucho y los libros que publicara lo hizo más bien
animado por la fama que bien pronto le sonrió. Su fecundidad o su genio no radica pues en la abundancia de sus
libros, sino en las inquietudes, sugerencias o incitaciones
que sembrara, en el mensaje que encierran, mostrando a los
hombres un nuevo rumbo en torno de sus problemas fundamentales.
En su "Discurso del Método", su obra más célebre,
escrita en la más limpia y hermosa prosa francesa (que es
de las primeras donde se abandona el latin y se adopta el
idioma patrio) explkó que la mejor manera de llegar a
la certeza era principiar dudando de todo. En su ardiente
deseo de reconstruir racionalmente la ciencia y la moral,
fundadas bajo la fe en la Edad Media, aceptó unas cuantas
reglas claras, evidentes por sí mismas, que le evitasen caer
en el escepticismo o en el juicio temerario, cuyos extremos
condenó rotundamente con la grandeza de su genio inmortal.

ridad de la tradición o de la fe son nulas.. Para Descartes
no puede conocerse en principio ninguna verdad que no sea
inmediatamente evidente. La evidencia debe tener como notas características la claridad y la distinción. A ese tipo de
verdades le llamó naturalezas simples (naturae simplicís)
y su conocimiento se efectúa por una intuición directa e
inmediata del espíritu; su verdad reside en su evidencia
absoluta, aprehensible instantáneamente.
Descartes es antes que nada el filósofo del "método".
Siguiendo a las matemáticas que nunca borró de su mente,
tuvo la firme convicción de que plantear un problema correctamente equivale en gran parte a su solución. Dio cuatro famosas reglas que deben ser los rasgos esenciales de
todo método lógico: lo.-"No admitir como verdadera cosa
alguna que no sepa con evidencia que lo es". Esto evita la
precipitación, la ligereza y los prejuicios. 2o.-"Dividir cada
dificultad en cuantas partes sea posible y en cuanto requiera su mejor solución". Esto simplifica los problemas y
reduce los errores que se cometen frecuentemente al tratar
de resolver cuestiones complejas. 3o.-"Conducir ordenadamente los pensamientos". Esto significa resolver primero
los problemas más fáciles, para dejar al final y cuando ya
se tiene el entrenamiento necesario, los más difíciles. 4o."Hacer en todo unos recuentos tan integrales y unas revisiones tan generales que se llegue a estar seguro de no
omitir nada". Esto es una especie de comprobación que se
usa en matemáticas, para corroborar la exactitud de la solución de un problema y que Descartes traslada admirablemente al campo del conocimiento en general.

La principal inspiración del método cartesiano es la
matemática, donde nada se acepta sin demostración, a no
ser las verdades evidentes por sí mismas, libres de contradicción (apodícticas) o sean los axiomas y donde la auto-

50

51

����</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Dietrich Hauck B</name>
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        <name>Enrique González Martínez</name>
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        <name>Genaro Salinas Quiroga</name>
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        <name>Hugo B Margáin</name>
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        <name>María Guadalupe Martínez Berrones</name>
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                    <text>�·•'i!i

~

ARMAS Y LETRAS

Año 10

�_________

BIBLIOTECA CENTRAi.

.

U. A.N.L
.. ... . . .. . ...----------

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1

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!RM!S Y LETRAS
•
REVISTA DE LA UNIVERSIDAD DE NUEVO LEON

Rector
ING. NICOLAS TREVI~O NAVARRO
Secretario
ING. CESAR A. TIJERINA GONZALEZ

Departamento de Extensión Universitaria

Coordinadora
DRA. AURORA MORENO

Jefe de la Sección Editorial
HECTOR JAVIER MORA SALAZAR

Torre de la Rectoría
Ciudad Universitaria
Monterrey, Nuevo León, México.

Quinto Piso

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•

•

•

••

.¡: :

•

!RM!S Y LETR!S

•• •

REVISTA DE LA UNIVERSIDAD DE NUEVO LEON

No. 2 -

Año 10 -

Junio de 1967 -

Segunda Epoca

SUMARIO

Presentación . . . . . . . . . . . .

5

José López Portillo y Pacheco, "La Constitución de 1917

ante la Crisis del Estado Moderno" . . . . •

7

Felipe Tena Ramírez, Los Artículos 27 y 123 corno Rup-

tura del Concepto Clásico de Constitución" . . . 39
Raúl Rangel Frías, " La Soberanía Constitucional

. . 59

Genaro Salinas Quiroga, Antonio Caso en el Recuerdo . 79

�PRESENTACION

'

. .....

..

:50 AtvOS ha desde que el 5 de 1ebrero de 1911 unos
ilustres y visionarios mexicanos, reunidos en el Congreso
Constituyente de Querétaro, nos legaron la Constitución
que ,hoy rige nuestros destinos.
Ellos, y sobre todo la lucha hist6ri.ca -que madura
en. experiencia socio-política- vivida rpor el mismo· pueblo
al cual representaban, lograron aunar por primera vez en
una Constitución tanto a las garantías individuales como
a las sociales: Unica f6rmula para alcanzar · un auténtico
y real desarrollo social o bien común de la nación mexicana.
Fue necesario y justo, por tanto, que "ARMAS Y !LETRAS", en este número, abordara el tema. Por ello, aparecen transcritas en sus páginas las sabias disertaciones de
cottnotados estudiosos del derecho constitucional mexicano.

Y así tenemos al Sr. lwenciado Jt&gt;sé López Portillo
hablando sobre el tema de la Constitución Política de 191"l
ante la crisis del Estado moderno. En el cual nos expone
cómo México de importador de instituciones sociales -norteamericanas, francesas o inglesas- que pretendían solucionar la crisis, se convierte, a partir de 1917, ien un
auténtico apartador de ideas e instituciones basadas en la
justicia social; las que plasmadas en nuestros artícu1.os
3, 27, 28, 123 y 131 de nuestra Constitución Política, dieron
solución al, problema planteado ya, por Don José María
Morelos y Pavón, en los albores de nuestra ·Independencia:
Moderar la opulencia y la indigencia por medio de 'leyes
justas emanadas del Congreso. (De los Sentimientos de 'la
Nación).

5

�LIC. JOSE LOPEZ PORTILLO Y PACHECO

Por su parte, el Doctor Felipe Tena Ramírez ~iser_ta
magistralmente sobre los artículos f7 y 1fS consta~
nales · los cuales rompen felizmente con el concepto clasico, 'meramente individualista, de Constitución: Un análisis docto y profundo del tema.
. Por último, el Sr. Lic. Don Raúl Rangel Frías trata
acertadamente al concepto de soberanía con una erudita exposición histórica de sus antecedentes, Y brindándonos el verdadero y real sentido de soberanía constitucional, en ,el ámbito político-jurídico del Estado mexicano.
Conf~encias todas, que fueron pronunciadas en aulas

o recintos universitarios, dentro del ciclo organizado por
el Departamento de Extensión de la Universid~d de N_uevo
León para conmemorar el quincuagésimo anivm·sario de
la C~titución. Política de los Estados Unidos Mexicanos.

Atentamente,

LA DIRECCION DE "ARMAS Y LETRAS"
Monterrey, N. L., junio de 1967.

C. Director Jurfdlco-Consultlvo de la Secretarla de
la Presidencia de la Repdbllca y autor del libro
"Génesis y Teorla General del Estado Moderno".

"LA CONSTITUCION DE 1917 ANTE LA
CRISIS DEL ESTADO MODERNO" *
!.-Génesis.
Agradezco de manera muy especial la honrosa significación que entraña abrir esta serie de conferencias en
conmemoración del cincuentenario de nuestra Carta Magna.
Distinción que agradezco y a la que aspiro merecer. Ojalá pueda yo decir algo que inquiete a esta juventud regiomontana que se asoma a la vida constitucional en un
mundo convulso en el que es necesario asegurar y afianzar
nuestros valores nacionales, nuestras propias experiencias, para hacer frente con nuestras propias decisiones a
un futuro complicadamente universal y desagradablemente
incierto.
Es mi intención básica en estas dos conferencias que
voy a tener el honor de decir, el ubicar en el tiempo, tiempo
que en el hombre se hace historia, a nuestra Constitución
de 1917, vinculada con las raíces institucionales y culturales a cuyo orden pertenece. Fuimos hasta 1917 un país que
importó instituciones políticas; pero a partir de 1917 somos
apartadores de experiencias convertidas ya en instituciones que se están acreditando, y que depende de nuestra
responsabilidad arraigar firmemente en nuestra naturaleza y en nuestro destino.

Vamos, pues, a vincular, a ubicar nuestra Constitu-

* Versión

taquigré.flca de la Conferencia dividida por el autor en
dos partes: la Génesis y 2a. Ané.lisis, dadas respectivamente en
el Aula Profr. Francisco M. Zertuche y en el Auditorio de la
Facultad de Derecho y Ciencias Sociales d e la U.N.L., los días
16 y 17 de febrero de 1967.

6

7

'

�cióil en la problemática política del mundo cultural a la
que de una u otra manera pertenecemos. Ubicar ~uestra
Constitución dentro de 1a experiencia política de Occidente,
a ia · que nos incorporamos en el siglo XVI como colonia
de unos de los primeros Estados nacionales modernos:
España. Colonia de unos de los primeros Estados nacionales
que se constituyó conforme a la figura típica de la monarquía absoluta. Condición de la que infor::unadamen!e
España no ha logrado salir pese a su vocac1on democratica, tan hermosamente expresada en su época medieval.

~ronto se convierten en instituciones, que culminan con las
constituciones norteamericana y francesa, con las que se
universalizan a partir del siglo XIX. Cómo se produce el
fenómeno en la historia occidental para explicarnos la naturaleza misma de las instituciones, cómo la recibimos, cómo la adaptamos a nuestra idiosincrasia, y cómo finalmente
las empezamos a usar como un instrumento propio, con todas las dificultades y los dolores que usar una herramienta
extraña entraña para un pueblo con las características
del nuestro.

Nos incorporamos, pues, a la vida política de Occiden~e
como colonia de un Estado o Nación moderno, que pronto
se convirtió en Imperio y practicó como condición ge~ral de vida económica esa actitud profundamente nacio•
nalista que se llama el mercantilismo. Mercantilismo al
cual la riqueza de nuestro subsuelo tanto contribuy:. Vamos, pues, a tratar de explorar en unos cuantos mm~os
cómo se produce la incorporación de México a la expene~cia política de Occidente; cómo recibe las institucione~; C(?mo las importa y cómo a partir de 1917 hace su pr~me~a
y valiosa aportación; cómo recibe México una expen~ncia
Occidental que se gesta, que se plasma en un conJunto
de '. instituciones que constituyen lo que se conoce como.
Estado moderno. Estoy llamando Estado moderno, a ese
tipo de organización política producto de la experiencia
Occidental que empieza a gestarse en el siglo XV y asl,lllle
sÚ apariencia constitucional. después de las revoluciones nor-.
teamericana y francesa, que empieza a descompon~se a
partir de 1831 y que entra en crisis con motivo de .l a primera guerra mundial.

El Estado moderno es un Estado que empieza a gestarse a partir del siglo XV, es un Estado nacional que surge
de la experiencia de Occidente. Reporta en la época medieval, época medieval que como ustedes sin duda saben
vivían en lo que Guillermo Federico Hegel llamaba con
tanto acierto una poliarquía, por la existencia de una serie
de centros de acción y decisión política que indistintamente
realizaban las funciones públicas: legislaban, juzgaban, administraban. Una poliarquía que crea una solución a la
brutal crisis del medioevo; pero que ante las necesidades
del mundo moderno quedaban ya cortas, eran insuficientes
y pronto se superaron.

Vamos a tratar, a muy grandes rasgos, de seguir la
linea genética de una serie de instituciones que específicamente caracterizan al Estado moderno. Instituciones que
vamos a ver cómo se van incorporando, paulatinamente,
a nuestra vida normativa. Vamos a tratar de seguir un
proceso histórico que dura varios siglos, en los que se van
experimentando una serie de interesantes soluciones que

En el transcurso del medioevo se gestaron las nacionalidades modernas. La permanencia, por la inmovilidad social, de ciertos factores que pudiéramos llamar constantes.
durante un milenio, homogeiniza ciertos sectores de la población, los identifica, y crea una serie de solidaridades
que pudiéramos llamar de indole natural, histórico-cultural y psicológica, que finalmente se convierte en las grandes naciones europeas. Naciones europeas que constituyen
el basamento de lo que pronto va ser el Estado moderno:
un Estado nacional, un Estado que se apoya en la nación como su verdad sociológica; y que a partir de· 1a nación va a estructurar esas instituciones a las que me he
referido, que van a irse gestando como resultado de una
peculiarísima experiencia que va a acumularse y, repito, a
institucionalizarse.
Quien por primera vez se percata de la presencia po-

8

9

�litica de las naciones es Nicolás Maquiavelo, siglo XV,
y empieza a usar la palabra Estado. Se percata que es
una nueva organización, un nuevo estilo de vida política
y lo llama con un nombre distinto. Lo ubica, lo caracteriza
con sus propios fines y postula para la organización de
ellos la necesidad de la secularización. Un Estado nacional
y secular en un clima cultural que pronto iba a desp_renderse de la forma de resolver el problema de la verdad
por medio de la fe que caracterizó el medioevo, para explorar por medio de la razón los misterios del universo.
En este clima cultural que empieza a ser racionalista, empieza a gestarse ese Estado nacional, que de la poliarquía
medieval desemboca en la monarquía, por la necesidad ya
imprescindible de que la vida política resuelva sus decisiones y dirija sus acciones por un solo centro que legisle,
un solo centro que ejecute, un solo centro que juzgue; Y
surge así como una de las primeras necesidades institucionales del Estado moderno. Pronto vamos a ver cómo se
incorpora esta idea a nuestra propia experiencia política:
la idea de soberanía.
Con el pensamiento de Juan Bodino (Jean Bodin)
y la experiencia de los pueblos que la estaban viviendo aparece y se instituye la idea de soberanía. La existencia de
un poder superior no sometido a leyes porque es fuente
de la ley, un poder que de hecho y, desde luego, de derecho, sea capaz de dirimir todas las controversias que
se susciten en un territorio. Era indispensable ante la
existencia de las fuerzas corporativas del medioevo, de la
aristocracia levantista, del clero, de la autonomía de la ciudad, de la fuerza de los gremios, alguien que resolviera en
última instancia, sin ulterior apelación, sobre todas esas cuestiones de carácter público que importaban a una sociedad
qµe íniciaba un nuevo estilo de vida y se instituía de soberanía.
Pero la soberanía en su primera expresión desemboca
de la Monarquía absoluta. Y es la Monarquía absoluta la
primera expresión del Estado nación moderno; y se produce en una sociedad que empezaba ya a pensar con la ra-

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zón fren!e a los argumentos del derecho divino de los reyes
Y l~ tesis de. la ~bedie_ncia pasiva de los súbditos, que en::.
tranaban la mexistencia del derecho a resistir el mandato
del soberano. Frente a la exageración de la tesis del abso:.
lutismo empezó a plantearse ese extraordinario movimient? ideológico y cultural que se desencadena después pofiticamente Y que constituye lo que ahora llamamos derechos
individuales. Derechos individuales frente al mandato absoluto del soberano, derechos individuales frente a una sociedad que empieza a descomponer sus corporaciones y hacer valer por la razón el derecho del uno el derecho del
individuo, el derecho del indivisible.
'
La corporación medieval, la esencia corporativa del
medioevo, empieza a quebrarse en la individualidad en el
individualismo. El derecho de resistencia pronto se l~vanta
contra el absolutismo de los reyes. Todas las tesis de los
monarcómacos católicos y protestantes, contra el tir;ino
lo mismo el tiranicidio del Padre Mariana que la "Vindicia;
contra tyranos" se levantan como derecho de resistencia
del in_dividuo contra el mandato injusto. Y ante el fragor
sangriento de las guerras de religión, se plantea a una Europa después de 30 años de guerra, la necesidad de la convivencia, de la tolerancia y desde luego, la resolución de
que el individuo en sí y por serlo, posee derechos frente al
so?e_rano y frente a la sociedad. Empiezan a gestarse y
eXIgirse los derechos individuales. Derechos individuales·
que por el estudio racionalista empiezan a atomizar :1:i
sociedad, hasta llegar a la concepción de un Tomás Hobbes
que n~cesita encontrar en el consentimiento individual .y
en la id~a del pacto, la organización, de nueva cuenta, de
una sociedad que· se estaba quebrando y que necesitaba:
des?e luego organizarse en forma sistemática, justificarsé
racionalmente.
·

·a

Surge Y aparece la idea de que la sociedad como agrég~~o de muchos, como agregado de átomos que son los in?1vi~~os, es el r~sultado del consentimiento en el cual se
Justifican y exphcan las instituciones públicas; y empie~
11

�a gestarse esa institución que llamamos representación política. Representación política de la que empieza ya a
acelerarse la idea de que el consentimiento de su átomos,
que valen cada uno como un solo, puede resolverse por
criterios mayoritarios. Y se incorpora así, a la vida política de Occidente, la idea de la representación política con
todo lo que ello entraña y frente al absolutismo de los
monarcas.

La experiencia política, ahora de Inglaterra y su Revolución, levanta la idea, que después se instituirá, de la
división de poderes, para garantizar que el individuo no
será violado en sus derechos por quien detenta la máxima
autoridad y toda la fuerza dentro del ámbito territorial.
. S?b:~~nía, derechos individuales, representación política, divis10n de poderes, ideas que se van instituyendo ideas
~ue ~an fi~~ndo como resultado de un proceso de 'expe1:enc1a política, muy claramente perceptible a partir del
Siglo XV. Pero cuando el poder se divide en tres poderes surge la necesidad de entender que el poder del Estado es el
de una persona jurídica; y esto en el siglo XIX lleva a
Albretch, jurista alemán, a hacer esta afirmación en su
tiempo pasmosa: "vamos a tener la necesidad de representarnos al Estado como una persona jurídica". Soberanía
&lt;lerechos individuales, representación política, división d~
~eres, personalidad jurídica del Estado, ideas que se insti~uyen Y van configurando el perfil de la organización polltica moderna que, recuerdo una vez más, empieza a gestarse en el siglo XV, en el siglo XVII surge la experiencia inglesa y en el siglo XVIII culmina con dos revoluciones burguesas: la revolución norteamericana, que finalmente encontrará su fisonomía en el Pacto de Filadelfia, Y la Revolución francesa. La enorme, la dramática
Revolución francesa, adquiere su fisonomía en el juramento del juego de pelota que se expresa en la Declaración Universal de los Derechos del Hombre y del Ciudadano
J?os revoluciones que elaboran la tesis del poder constituyente, del derecho inalienable del pueblo a darse el

12

gobierno que mejor le parezca, rompiendo las estructuras
caducas que estorban su expresión; y los derechos que
declaran lo son de los individuos. Poder constituyente
que fundamenta los instrumentos jurídicos básicos que
constituyen la revolución norteamericana, la más antigua y todavía vigente de la historia de Occidente, y la
Declaración de Derechos del Hombre con lo cual el Estado
moderno culmina su evolución genética para convertirse
en Estado de derecho.
Una serie de ideas, sin duda por todos ustedes conocidas, que he sentido la necesidad de repetir, de traer a
cuento, para que ambientemos algo que es importante
para entender. Esa serie de ideas que instituye y después
constituye la soberanía, los derechos individuales, la representación política, la división de poderes, la personalidad
jurídica rlel Estado, la idea del Estado de Derecho, han
sido el resultado de una experiencia política característicamente occidental. Ninguna otra organización política antes del siglo XV, ninguna otr¡:i organización política fuera
del ámbito de vigencia de la cultura cristiana occidental
había instituido y constituido esas ideas específicas, que
en última instancia, son lo que caracteriza el Estado moderno.
Y quiero destacar que todas esas ideas giran en torno a
una concepción estimativa axiológica del hombre. El hombre como individuo, es un ser valioso, básicamente igual,
con los mismos derechos, y uno, fundamental, el dar su
propio consentimiento para que se justifique, explique y
constituya la organización política, a la que por su propia
voluntad se somete. Insisto en esta idea porque pronto
vamos a ver que aqui está el nudo mismo de su crisis. En
el fondo de estas instituciones está naciendo la tesis individualista. Es el individuo el átomo de la sociedad. Es el
consentimiento individual, no nada más su sangre, como en
el mundo clásico; no sólo el territorio en que ha nacido,
como contestó el medioevo, es su consentimiento el que
explica y justifica las organizaciones políticas. Es el in-

13

�dividualismo el que va a ser el basamento de una concepción económica liberal, que filosóficamente se· va a
justificar con el utilitarismo inglés y que va a aflorar en las
concepciones de los economistas clásicos.
Así, a muy grandes rasgos, en una forma esquemática
que espero no haya resultado caricaturezca, hemos contemplado a vuelo de pájaro: ¿ Cómo se gesta el Estado moderno? ¿qué es el Estado moderno, esa serie de instituciones que se expresan en una Constitución? Los cuales son el
resultado de esa experiencia multisecular lentamente lograda a partir del siglo XV. Y todo como un paquete lo
redbe México en el siglo XIX. Esas instituciones normativas
las recibe y dentro de ellas tiene que meter sus propios problemas y sus angustias. Las angustias de un pueblo colonial
marginalmente incorporado a la vida de Occidente. Pueblo
marginado que desesperado importa instituciones, y amachetazos y martillazos tiene que hacerlas caber en su propia
y complicada naturaleza. Y, ¿en qué momento empieza a incorporarlas a su idiosincrasia? Precisamente en el momento
en el que la gestación del Estado moderno, después, de su
máxima expresión, después de la divinización a que llegó
con Guillermo Federico Hegel, para quien el Estado es ·la
marcha de Dios sobre la tierra, empezaba a vacilar: en· ·fa
esencia misma de su estructura. En 1831 sucede la primera
sublevación obrera en León, fecha de la muerte de Hegel,
y entre 1832 y 1834 se suceden las rebeliones de los ·o breros cartistas en ·Inglaterra. Toda una estructura política
Occidental empezaba a vacilar en su esencia misma. Había
llegado a tener la respetable majestad de un Leviatán en
Hobbes, el señorío del gobierno civil de John Loclcé-; ·e1
profundo significado de la voluntad general de Juan Jacobo
Rousseau, la buena voluntad de Kant, la voluntad··'substancial de Hegel. Ese Estado que se ha divínizado, que ha
instituido las ideas de que he hablado, empieza a vácilar
en su misma entraña en el primer tercio del siglo ·XIX.
Empiezan a suceder dos tipos de revoluciones obreras y ·a
plantearse un problema que lentamente va complicándose
hasta hacer erupción crítica en la primera guerra mundial.
14

Las majestuosas instituciones, muchas secularmente
logradas, no son suficientes para dar respuesta a las angustias de una nueva clase social que hace acto vígoroso
de presencia con motivo del industrialismo y de ese racionalismo del que nació el Estado moderno. El industrialismo
que ha vuelto a crear las grandes urbes, que ha apretado
las masas obreras, de nueva cuenta, en las ciudades insuficientes en habitaciones y servícios. Masas obreras que por
su cercanía pronto se solidarizan y plantean problemas de
crisis para la majestad del Estado moderno; masas obreras
que se dan cuenta que los derechos indivíduales tan dignamente logrados desde el siglo XV, constitucionalizadas
en las revoluciones francesa y norteamericana no resuelve
ninguno de esos problemas. Ya en la misma Revolución
francesa el Caballero Moret lo anunciaba: "Estamos equivocados, decía, estamos equivocados si pensamos que una
sola clase social ha producido esta Revolución: hay dos,
están en pugna y pronto van a luchar".
Y así fue, la serie de Derechos indivíduales instituídos,
que por medio de la razón entronizaban la majestad del
indivíduo, van a ser insuficientes para resolver las angustias y miserias de una nueva clase social que pronto empieza a hacer valer sus derechos cada vez con mayor
éxito. Y eso empieza a suceder cuando nosotros en México recibimos como un paquete la majestad del Estado moderno.

¿ Cuál es el profundo significado de esa crisis de la que
todo Occidente se da plenamente cuenta después de la primera guerra mundial? Las mismas bases del edificio empiezan a vacilar, empiezan a ser atacadas por la problemática de una clase social para la cual no estaba calculado
el orden. ¿ Cómo ha ocurrido? La nación, base sociológica
del Estado moderno, empieza a ser disputada. No es cierto
que la solidaridad básica del hombre esté en la nación. La
nación es una patraña burguesa, la única solidaridad es
la de la clase social; y se plantea en la misma entraña del
sistema el problema de la crisis. La solidaridad está en la
clase social y no en la nación. Todo un edificio construido

15

�sobre la idea de la solidaridad nacional va a vacilar frente
al ataque de esa tesis internacionalista; y a partir de esa
idea todas las instituciones tendrán que ser revisadas y
se encuentran en crisis.
Frente a los derechos individuales, los derechos sociales, otra vez el corporativismo. Frente a la idea de soberanía, aquella idea que se gestó a partir del siglo XV especialmente en el XVI para resolver los problemas del poder
de las estructuras políticas supra e infraestatales. Otra vez
se levantan éstas. Me explicaré más: la soberanía resolvió
el problema político que para el Estado moderno significaba las estructuras supraestatales como Imperio y el Papado. Dentro de este territorio excluyo, decía el Estado
moderno, todo poder que no sea el mío, así sea el supraestatal como tú Papa como tú Imperio, aquí sólo yo resuelvo-en última instancia. Y también hizo valer su poder
superior sobre otras estructuras, que podremos llamar infra-estatales, para excluirlas de las decisiones políticas básicas: gremios, ciudad, corporación, que le disputaban al
Estado el poder, y que fueron excluidas por la soberanía.
¿ Y qué ocurre ante la problemática de crisis a que me
estoy refiriendo? Que de nueva cuenta el poder estatal se
ve disputado por estructuras supra-estatales e infra-estatales, otra vez los gremios afirman su poder, otra vez •las
decisiones internacionales se hacen cada vez más imperativas, y la soberanía vive su crisis y la soberanía nacional
empieza a ser un factor que se considera grave inconveniente para cierto tipo de decisiones de las que está urgido
el mundo.

trañando, ·simplemente, ·un proceso de· explotación cristá:..lizado en ésa idea de Estado de derecho. En fin, · e'n •l a
base misma, en. la raíz misma de las instituciones ·que ·h an
caracterizado al Estado moderno, se plantea la serie de problemas que entrañan su crisis.
'-··
¿Por qué me he atrevido a presentar este cuadro tui
poco vertiginoso de la historia política de Occidente? Por-~
que frente a un mundo ·en crisis, fue en 1917 cuando México/
q1.1e. había importado ideas, . empezó, como decía . al iniciar
esta intervención, a forjar, a realizar su propia experieqcia buscando instituciones, agregadas a las que de. Occidente·
había recibiqo .y para poder preparar el análisis sistemátÍC9
de las aportaciones de la experiencia mexicana que se e~~
presa en la Constitución del 17. A muy gran~es rasgos re."'
cordemos cuál es el proceso de •recepción de esas institu~
clones.
. 1·

•

~

. . México, país colonial, sujeto a un sistema mercal}.ti~
lista exportador de metal -el metal para el mercantilismo·
es fuente de riquezas de las naciones, a condición de. qUÉ:,
la balanza comercial las favorezca-. Aportador a una economia imperial ajena; que si mantuvo cierto equilibrio durante los Ha·p sburgos, se desquició cuando los Barbones en.:
vól'Vié:ron a España en las guerras de sucesión europea, ·que
determinó· que lriglaterra bloqueara lós puertos e incomu:
nicara ·a México de la ·Metrópoli, con las graves consecuen:..
cias que ·ello trajo para el sistema de vida en sus colonias'. ·

La división de poderes empieza por igual a discutirse
como forma de organización de un sistema, que está en-

Prohibida la manufactura por imperativo mercantili~ ··
ta, las colonias se ven bruscamente privadas ·de sus · ele:mentos fundamentales de vida y esto precipita obviament'é
la independencia. Prohibidas las industrias, reducida la población a las actividades primarias, la raquítica economía
sujeta a ciclos de escasez cada vez más agravados, crea un
estado de miseria que pretende resolver la independencia.
¿ Y cómo se pretende resolver ese problema mediante la
independencia y qué quiere decir esa independencia? Afir~
mar la soberanía del pueblo mexicano. Y si ustedes estu-

16

17

La representación política igualmente vacila, esa representación política que se basa en el individuo y se justifica en su consentimiento como elector. Son intereses
corporativos superiores los que deben elaborar las decisiones y la representación política.

�dian la Constitución de Apatzingán, la de 14, la del gran
Morelos, y sobre todo su declaración o Sentimientos de
Ia. Nación, · advertirán que la primer preocupación del primer propiamente gran mexicano, Morelos, es afirmar la
soberanía del pueblo mexicano. Pueblo mexicano que todavía no constituye, y esto es muy importante que lo destaquemos, una nación; y ahí empieza a expresarse en México una de las primeras paradójicas políticas de la his'(oria de nuestras instituciones políticas.
Si para la experiencia occidental, el Estado fue una
consecuencia de la idea y de la existencia de nacionalidades,
para América (incluyo a Estados Unidos), el Estado es anterior a la misma Nación. ¿Qué quiere decir esto? que la
Constitución de 14 afirma la necesidad de estructuras estátales para un ámbito que todavía no constituye una nación; pero que se afirma ya radicalmente como soberano.
Se incorpora, pues, en 14 la idea de soberanía como la
.necesidad de que este pueblo decida sobre su propio destino, de que este pueblo se autodetermine, y definitivamente queda incorporada esa idea y desde entonces trataremos
de normarnos de acuerdo con ella.
Demos un salto hacia 1824, la siguiente Constitución,
la federal, va a incorporar otra serie de instituciones politicas que han sido experimentadas en Europa e importadas a nuestra América: la representación política y la división de poderes. ¿Qué es el Estado para esa experiencia
&lt;X!cidental? La necesidad de crear un gran centro de acción y decisión política y los sistemas defensivos del individuo frente a .los abusos de quien detente el poder. A
eso se reduce toda la política, crear el poder y crear un
~ecanísmo de defensa frente al poder, esa es toda la problfmática política. Si logramos instituir en este país, que
ya es soberano, un sistema que garantice la existencia
de· un poder y los mecanismos de defensa del individuo frente a ese poder, resolveremos todos nuestros problemas y
podremos ser felices; y si además añadimos la estructura
federal que ha constituido a tan gran país, como nuestro
vecino del norte, podremos lograr nuestro propio destino.

1824, 1857 ¿ Qué es lo que se añade? Otra experiencia
occidental: los derechos individuales claramente expresados
y por escrito, para que, como decía la Declaración de Derechos del Hombre y del Ciudadano, escritos, queden claramente establecidos y no haya tirano que se atreva a
desconocerlos. La Constitución de 1857 incorporó la ins~
titución de los derechos individuales; y de esta suerte México quedó integrado dentro del cartabón tipico de la experiencia política de Occidente; ya es un país soberano, un
país que puede instituir un poder para resolver sus problemas que se afirma de hecho con el triunfo de la República en 1867; un país que vive ya de acuerdo con las
instituciones occidentales que es soberano; que tiene garantizados los derechos individuales; que tiene establecida la representación política; instituida la división de poderes;
que se expresa en una gran Constitución y se le entraña
como un Estado de Derecho.
Así, a grandes rasgos, México recibe la experiencia política de Occidente, la importa;: pero no ha resuelto sus
problemas, por el contrario, los ha complicado en un momento en el que las instituciones que trabajosamente ha
incorporado están ya en crisis y en discusión Nos está
ocurriendo algo semejante al juego que yo de niño jugaba
-Y espero que las actuales generaciones también lo hagan- que se llamaban las coleadas: un eje que corria se
enfrenaba y arrastraba una cola de chamacos cogidos de
la mano, el último de los cuales casi siempre se caía ··y
se lastimaba las rodillas. ¿Por -qué? porque cambiaba ·el
giro y venía el coletazo. En los momentos en que nuestrás
instituciones occidentales son augustamente recibidas en
el país, las experiencias políticás de . Occidente cambiah
de rumbo y nos lo hacen perder.
·
Este lento e interesantísimo proceso de recepción de
la experiencia política occidental, tiene una expresión su·mamente interesante en la aportación de la Constituci&lt;in
de 1917 que va a responder a una problemática nueva, no
antes calculada, frente a los derechos individuales firme19

18

�mente instituidos. Un tipo d~ derechos que no· ,e staban
instituidos pero siempre afirmados; un tipo de derechos que
pronto habrán de instituirse con nuestras propias y muy
particulares aportaciones que van a transformar a ese Es..tado guardián del orden en que se expresa la majestad del
Estado moderno, en el siglo XIX, en un Estado de servicio
que va a dar nuestra propia cont~stación a una problemática que ahora es universal y angustiosa.
.
No quiero fatigar más a la audiencia, valga ésta a
modo de introducción, que he llamado Génesis, para que
mañana, si nos acompañan, podamos elaborar el segundo
aspecto de mi intervención, el análisis, no ya de la importación de instituciones sociales sino de la aportación mexicana a la crisis del Estado moderno, que ha quedado en forma
esquemática y a grandes rasgos expresada en estas palabras: que espero no les haya parecido demasiado pesadas.
Muchas gracias.

II.-Análisis.
Intentaba en mi intervención anterior, con la que
tuve el honor de inaugurar estas jornadas de conmemoración de la Constitución de 1917, ubicar nuestro moví.miento constitucional en el tiempo, que es como ubicarlo
en la historia. Tratábamos de vincularlo al movimiento
de la cultura cristiana occidental para encontrarle sentido.
Especialmente con la idea de explorar en algo que a mi
me parece de gran importancia: ¿Cómo la experiencia política de México responde a las exigencias de la crisis del
Estado moderno? ¿ Cómo encuentra su propia verdad y
cómo la instituye?

Guatro siglos a partir del XV de esta era, empezaron -a
generarse siguiend9 •una clara línea para· desarrollar una
idea básica: el derecho individual con sus cijversas expresiones. Cuatro siglos de len.ta gestación de una teoría política elaborada alrededor de la idea de la individualidad y
sus consec~~ncias. Individualidad que se había generado el)
la idea corporativa del medioevo. Roto el corporativismo
n:iedieval, {1ueda suelto el individuo; y el individuo suelto,
despojado ya de la fe medieval por medio de la razón, empieza a explorar instituciones políticas para garantizar sus
derechos. Derechos que afirma naturales e innatos a su
condición de hombre.
.
Cuatro siglos en los que las ideas se convierten en instituciones y las instituciones en constituciones. Cuatro siglos en que se crea toda una teoría del gobierno para justificar, primero: la existencia de un poder que debe ser
soberano, superior, porque la poliarquía medieval es ya
insuficiente. Justificar la existencia de poderes, pero al
mismo tiempo elaborar los mecanismos de resistencia, mejor q11e de resistencia, los mecanismos de defensa del individuo frente a ese poder que ha creado y que ha generado
por su propio consentimiento; una serie de ideas que se
instituyen sobre la base sociológica de la nacionalidad: es
el ámbito humano dentro del cual se expresa el Estado,
ya no la ciudad clásica, ya no la tierra medieval, es la
nación, la nacionalidad con todo su rico significado, así
natural como cultural y psicológico. La nacionalidad basamento del Estado, expresión del Estado.

Básicamente decíamos ayer que México, en el siglo
XIX, por las necesidades de su historia como pueblo marginado de la cultura occidental, ·colonia de un imperio,
tuvo que importar instituciones que habían madurado en
un clima político ajeno. Instituciones políticas que durante

Sobre este basamento nacional se instituyen las ideas
de un esquema, que espero no hayan parecido caricatura,
se van gestando lenta y paulatinamente: la soberania, los
derechos individuales, la representación política, la división de poderes, la idea de que el Estado es de Derecho, la
personalidad jurídica del Estado. Instituciones que específicamente caracterizan al Estado moderno. Toda una teoría política, repito, creada para justificar el poder y para
crear los mecanismos de defensa del individuo frente a ese

20

21

�poder, que su propio consentimiento ha querido levantar.
Esa poderosa raíz individualista culmina institucionalmente

en las revoluciones, primero: norteamericana, después francesa, y, a partir de esta, se universalizan. Era incluso ?l
momento en que el Estado se rediviniza, con la teona
hegeliana.
Pero precisamente en el momento de su culminación
se le plantea una problemática, no calculada, que empie-za
a hacerlo vacilar en sus cimientos y, que, paulatinamente,
va preparando la crisis que se hace palpable después de la
primera guerra mundial. Ya en este siglo son 100 añ~s
gloriosos en que el constitucionalismo supone que b~a,
nada más, perfeccionar las instituciones y universalizarlas
para que el hombre, el individuo~ ese ~ombre que. ha
surgido en el renacimiento, ese hombre universal, se afiance en la tierra y en ella progrese y sea feliz; pero, repito,
todas esas instituciones que garantizan derechos individuales empie-zan a estremecerse en el mismo siglo XIX.
E~ 1831, decíamos ayer, sucede la primer revolución obrera en León, Francia; y entre 32 y 34 las rebeliones de
los obreros cartistas en Inglaterra. Y con ello se plantea
una problemática totalmente inesperada, hay una clase
social tan nueva en el siglo XIX como en el XV lo era la
burguesía, que ante la carta de derechos, an~e la carta
de libertad -aquellas que garantizaban la hbertad, la
propiedad y la igualdad- no gozaban de ni~guna de ell~,
porque lo único que tenian era un trabaJo. Un trab~Jo
que estaba sujeto a las presiones brutales de la oferta Y la
demanda, en un mercado garantizadamente libre, con las
brutales consecuencias que ustedes conocen de la ley de
bronce del salario. Una clase social que sólo tenía su trabajo. Trabajo que la identificaba y que la ~arta de ' derechos individuales de ninguna manera garantizaba.
Surge así un problema gravisimo para esas instituciones multiseculares. Frente al derecho individual, empieza un concepto distinto que tiene que hacer valer der~~s
que no se le reconocen, que son ajenos a toda una mecamca

juridica que nada garantiza para esa nueva clase social.
y entonces el mismo basamento sociológico del Estado
moderno, ese aparato para crear el poder de los mecanismos para defenderse del poder empieza a vacilar. Ya no es
la nacionalidad el vinculo solidario en que se origina el
poder. Otra idea extraña hasta entonces, la de la clase
social, hace acto de presencia. La solidaridad universal está
en la clase, no en la nación.
A partir de este principio empiezan a vacilar las instituciones; y se plantea al Estado moderno un problema
que se resuelve con toda conciencia por primera vez en
la historia constitucional del mundo en nuestro México.
Es en este momento -me estoy refiriendo ya a nuestro
siglo y a la Constitución del 17- cuando México deja de
ser importador de ideas políticas para convertirse en aportador de instituciones. Y vamos a ver, muy rápidamente en
esta intervención, cómo ocurre este interesantísimo fenómeno, cómo Méxcio aporta ideas, cómo México de su propia
entraña, de su propia experiencia, de su historia, que ya es
mexicana, responde a los problemas de la crisis del Estado
moderno. Estado moderno que gloriosamente endiosado en
el siglo XIX, es todo un aparato de poder para garantizar derechos individuales. Derechos individuales que ya no
resuelven todos los problemas que la sociedad y la economia empiezan a plantear en el siglo XIX, a partir del
industrialismo y de su consecuente fenómeno: la creación,
de nueva cuenta, de las grandes ciudades. Todo lo cual,
requiere respuestas propias, respuestas peculiares, que vamos a tratar de seguir en esta intervención. Respuestas
-quiero destacar esto, por el extraordinario interés histórico que tiene-- que se plantean en la conciencia de, para
mí, el primer y enorme gran mexicano: José María Morelos y Pavón.
Plantea éste una cuestión en el punto 12 de los Sentimientos de la Nación, que se tarda en contestar más de
100 años. En 1814 todavía no existe México, el propio
Morelos habla de América, de América independiente de

22
23

�España. ¡Tódavía •México no -existe! México es el resultado
de .muchos· dolores sufridos en el siglo pasado. Todavía no
hay México, y ya Morelos plantea un problema, repito, que
se va a tardar más de 100 años en responder- ·E l punto 12
dice así: De los Sentimientos de la Nación. "Qué como la
bu~na ley es superior a todo hombre, las que dicte nuestro
Congreso deben ser tales, que obliguen a constancia y patriotismo, moderen la opulencia y la indigencia; Y' de tal
suerte se aumente el jornal del pobre, que mejore sus costu_mbres, deje la ignorancia, la rapiña y el lucro".
Moderar la opulencia y la indigencia es responder a
aquel propósito del buen gobierno aristotélico: busquemos
una forma de gobierno decía el estagirita, de tal suerte
concebida, que no haya hombres ni tan ricos como para
que puedan comprar otros hombres, ni tan pobres como
para que se entreguen en venta.
. Para moderar la opulencia y la indigencia, como decía
Morelos, la única respuesta posible en ese mundo de importación de ideas políticas, era instituir el Estado moderno. Y la constitución de Apatzingán hizo las adecuacione~
al . instrumental político de que disponian los miembros
del Congreso: un sistema de gobierno fincado en la idea
de la soberania del pueblo, que se iba a autogobernar, autodeterminar, dividir los poderes, garantizar ciertos derechos
y establecer cierta mecánica para que se hicieran efectivos.
Casi nada más añadió la de 24; la de 57 plenamente liberal
individualista, ya instituyó toda la carta de los derechos ·
naturales humanos individuales; pero no avanzó mayormente.

,r

tros problemas confiados a la solución de nosotros mismos
y no los supimos resolver. Nuestro tormentoso siglo XIX
nos lo está indicando. Siguió la miseria. Medio siglo después se, atribuyó la posibilidad de resolver el problema
de la miseria a la secularización del Estado; y todo el
movimiento reformista es el esfuerzo institucional para
secularizar el Estado, para lograr en México lo que se
había iniciado en Europa cuatro siglos antes. Ya Nicolás
Maquiavelo había afirmado que el Estado tenía que ser
nacional y secular. Cuatro siglos después secularizamos el
Estado. Secularizamos el Estado e instituimos los derechos individuales; y con el entusiasmo de la importación
de las ideas rompemos los restos de la caparazón corporativa que defendían especialmente a las masas indias, en
el limite extremo de su miseria, pero que les permitían
subsistir. Y todo el brutal mecanismo de las leyes de tie• rras en la época de Porfirio Díaz, ustedes lo saben muy
bien, fue para acabar con los últimos vestigios de ese
corporativismo indígena, de esa idea de mazorca de maíz,
en la que cada grano vale porque está apretado junto a
los otros formando una mazorca. Rota la mazorca, cada
grano de maíz fue bárbaramente triturado y despojado; y
seguía vivo el problema y no tenía respuesta.
Fue hasta 1917, y voy a tratar de demostrarlo, que
empezamos a hacer aportaciones verdaderamente interesantes. A muy grandes rasgos, para no ocupar demasiado
su tiempo, me voy a referir en forma esquemática a unos
cuantos de los para mí más característicos artículos de
nuestra Constitución, tratando de demostrar que son la
contestación de México a la pregunta que formulara Morelos en los albores de la Independencia.

El problema de la miseria y la injusticia en que un
pueblo se debatía, trató de resolverse con Morelos mediante
la importación del Estado moderno. Y la importación del
Estado moderno entrañaba la idea de la independencia.
Fue una revolución que tuvo que ser de independencia,
porque dependíamos de un imperio. Pero la independencia
no fue panacea. La independencia tan sólo dejó nues-

ellos México se convirtió en un Estado nacional de servicio, lo que entraña una profunda revolución dentro de
las concepciones políticas del· primer tercio del corriente
siglo. Un Estado de servicio institucional y constitucional,

24

25

Vamos a analizar los artículos lo., 3o., 27, 28, 123
Y 131 de la Constitución, tratando de demostrar que con

'

�#

un Estado creado para garantizar, o para esforzarse en
hacerlo, la equilibrada distribución de las riquezas.
Vamos a seguir a muy grandes rasgos esta línea que
arranca del artículo lo. y se cierra en el artículo 131.
Decía la Constitución de 1857 en su artículo lo.: "El pueblo mexicano reconoce, que los derechos del hombre son
la base y el objeto de las instituciones sociales. En consecuencia declara que todas las leyes y todas las autoridades
del país, deben respetar y sostener las garantías que otorga
la presente Constitución". Subrayo, el pueblo mexicano reconoce que los derechos del hombre son la base y el objeto de las instituciones sociales. He ahí toda una teoría
político filosófica entrañada en esta expresión, toda la
experiencia sajona, toda la experiencia de un John Locke,
toda la experiencia del parlamentarismo británico: Los
derechos del hombre son anteriores a la sociedad. La sociedad se organiza para garantizarlos. Individualismo, atomismo: el gobierno se funda en el consentimiento, hay que
suscribir con el consentimiento expreso o tácito, la sumisión
al Estado que se justifica en la medida que garantiza derechos individuales. Toda la tesis liberalista importada y consagrada en nuestro texto.

•

Pero veamos cómo cambió el artículo lo. de la Constitución del 57 a la del 17, para que advirtamos la vuelta
de campana interesantísima que sufre el planteo de las
cqestiones políticas. Dice nuestro artículo primero de la
Constitución: "En los Estados Unidos Mexicanos todo indivi.duo gozará de las garantías que otorgue esta Constitucíón, las cuales no podrán restringirse, ni suspenderse, sino
en los. casos y con las condiciones que ella misma establece".
Hay una estructura consciente, claramente perceptible, de cambiar el planteo básico de la constitución del poder.
Insisto, ya no se reconoce que los derechos individuales son
la base y el objeto de las instituciones sociales, es una vuelta
totalmente distinta, es la sociedad la que por el hecho de
ser, puede permitir a los hombres gozar de derechos indi26

viduales. Hay antes una sociedad y después un hombre; hay
antes una sociedad y después el derecho; y el derecho
posible por la sociedad y todo por la vida social. Todo un
cambio radical del planteo filosófico de la justificación del
poder. Quiero subrayarlo porque pocas veces se hace énfasis
en al artículo primero de nuestra Constitución. Lo planteamos, lo leemos y casi lo consideramos obvio. Pero mediten ustedes, adviertan el cambio radical de postura filosófica, una cosa es afirmar que los derechos individuales
se reconocen como existentes y se declara que son los objetos de la sociedad, de las instituciones sociales, y otra muy
distinta afirmar que es la sociedad la que los garantiza.

es

Ahí empieza un planteo que va a tener un interesantísimo desarrollo en el artículo 3o., en el 27, en el 28, en el
123 y en el 131; y que podemos seguir como una clara línea
institucional que justifica nuestra Constitución: las respuestas a las angustias de la crisis del Estado moderno y, la
creación de este Estado de servicio, más me atrevería a decir, un Estado tutelar como el nuestro.
Sigamos profundizando un poco más en el estudio de
nuestra Constitución. Vayamos al artículo 3o. y, dejemos
a un lado los aspectos problemáticos del mismo, no porque
temamos justificarlos, sino porque no corresponde a la
intención de esta plática.
Es el artículo 3o. constitucional, una de las expresiones
más hermosas del pensamiento mexicano -me estoy refriendo a su texto actual, al texto vigente-- uno de los artículos que nos permite con mayor orgullo enseñar como
ejemplar nuestra vigente Constitución. Y voy a tratar de
demostrarlo. Claro, no es un artículo ortodoxo. Un constitU:cionalista del siglo pasado, se habría horrorizado al leer los
aspectos declarativos de nuestro articulo 3o. Pero la sabiduria de nuestro pueblo, reunido en el Congreso constituyente de 1917, pudo resolver muy fácilmente el problema: el entonces joven y ahora gran viejo Heriberto Jara,
cuando algún gran teórico de formación científica le repro27

�chaba, -no recuerdo si respecto del artículo 3o. o del 27la falta de ortodoxia, contestó, con el gran sentido del pueblo
mexicano. "Yo quiero que alguien nos diga, alguien de los
más ilustrados, de los cientificos, de los estadistas, quién ha
hecho la pauta de las constituciones, quién ha señalado los
centímetros que debe tener una constitución, quién ha dicho
cuántos renglones, cuántos artículos y cuántas letras deben
formar una constitución. Es ridículo sencillamente, esto ha
quedado reservado al criterio de los- pueblos; la formación
de las constituciones no ha sido otra cosa sino el resultado
de la experiencia, el resultado de los deseos, el resultado de
Íos anhelos del pueblo, condensado en eso que se ha dado
en llamar constitución". El buen sentido, frente a una ortodoxia que no justificaba su rigidez, ante las necesidades
de resolver ese problema que el gran Morelos había planteado más de un siglo antes.
Analicemos, ahora, lo que dice nuestro artículo 3o.
constitucional, en donde empieza a germinar la filosofía
con que México responde a la crisis del Estado moderno:
"La educación que imparte al Estado (Federación, Estados,
Municipios), tenderá a desarrollar armónicamente todas las
facultades del ser humano y fomentará en él, a la vez, el
amor a la patria y la conciencia de la solidaridad internacional, en la independencia y la justicia". Toda la experiencia del sufrimiento del pueblo mexicano expresado en este
p{'imer párrafo del artículo 3o. constitucional.
Estamos respondiendo a la crisis del nacionalismo. La
Revolución mexicana fue una revolución nacional, una revolución nacional que afirma orgullosamente un nacionaIísmo que busca a través de lo mexicano expresar los valores
universales: la independencia, la justicia y la autodeterminación. Un nacionalismo que precisamente por ser un sano
nacionalismo postula valores universales. Ya lo decía don
Miguel de Unamuno, en algún libro, no recuerdo cuál: Dulcinea, para ser símbolo universal, tuvo que ser del Toboso.
~a.da hay más universal que lo particular. La elevación de
lo particular a lo general justüica }as más caras esencias hu28

manas. Y en el nacionalismo mexicano habremos de ver
el valor de las aportaciones internacionales, de los valores
universales. que el hombre persigue al agruparse y resolver sus problemas políticos. Y nacionalismo, repito, fundado
en la conciencia internacional, en la independencia y en la
justicia. Párrafo que dejo a la reflexión de la filosofía política; porque me parece que es de los más redondos.
"Garantizada por el artículo 24 la libertad de creencia,
que afirma la libertad individual, el criterio que orientará a
dicha educación se mantendrá por completo ajeno a cualquier doctrina religiosa y, basado en los resultados del progreso científico, luchará contra la ignorancia y sus efectos
'
las servidumbres, los fanatismos ' y los prejuicios''.
Ya en el siglo XVII, Jean Bodino había escrito aquel
librito para fundar la necesidad de la tolerancia como condición básica de convivencia: si no hay tolerancia, se pierde
la utilidad de vivir en compañía. Ya las brutales guerras de
religión habían acreditado la ineludible necesidad de separa la Iglesia y el Estado, y de establecer como el primero
de los derechos el derecho a creer, a enlazarse personal y
directamente con la Divinidad. Cada uno vive para enlazarse o no enlazarse con su Dios, pero ajeno a los problemas constitucionales.
Toda la experiencia occidental fincada en el pasaje evangélico: "Dar al César lo que es del César y a Dios lo que
es de Dios", está expresado en esta garantía reiterada de
la libertad de creencias, que vuelve a afirmarse en el artículo 3o. constitucional.
Y después viene uno de los párrafos más hermosos y
sugestivos de nuestra Constitución: "Será democrática,
considerando a la democracia no solamente como una estructura jurídica y un régimen político, sino como un sistema de vida fundado en el constante mejoramiento económico, social y cultural del pueblo". ¡Qué cosa más extraordinariamente hermosa y sugestiva!; ¡qué concepción
29

�tan apretada y rica de lo que es verdaderamente la democracia, no circunscrita a la ridicula suposición de que
la democracia es tan sólo un proceso electoral, en que
lo que cuenta es la expresión mayoritaria de voluntades!
Muy por encima de esa concepción, la auténtica democracia no es un problema cuantitativo, no es un problema de
cantidades, es un problema de calidades. Bien lo supo Juan
Jacobo Rousseau: toda su voluntad general era una problema de calidades. Fórmula mucho más profunda que la
célebre de Lincoln: "el gobierno del pueblo por el pueblo
y para el pueblo".
No sólo es eso la democracia, como lo dice nuestro
artículo 3o., de una vez para siempre, no sólo una estructura jurídica y un régimen político, sino un sistema de vida fundado en el constante mejoramiento económico, social y cultural del pueblo. Ahí está la entraña
misma de la democracia y la filosofía de nuestro régimen
constitucional. Breve y sólido modelo de una declaración
poco ortodoxa para aquellos científicos de quienes se burló
Jara; pero magnífica aportación para las generaciones de
mexicanos que hemos tenido el honor, la fortuna de heredar y de vivir en esos conceptos.
Y vayamos más allá: "Será nacional en cuanto -sin
hostilidades ni exclusivismos-- atenderá a la comprensión
de nuestros problemas, al aprovechamiento de nuestros
recursos, a la defensa de nuestra independencia política, al
aseguramiento de nuestra independencia económica y a la
continuidad y acrecentamiento de nuestra cultura". Nuestra
revolución nacional plenamente fundada y justificada. Somos nacionalistas porque vivimos en un rincón del universo
en el que disponemos de recursos para satisfacer nuestras
necesidades y buscar legítimamente nuestra perfección. Por
eso somos nacionalistas; porque la historia nos ha ubicado
en un ámbito en que obligadamente tenemos que proporcionar nuestra solidaridad para afirmar nuestros derechos a
ser mejores.

30

Y hasta aquí el análisis del artículo 3o., para pasar al
siguiente, en el que vuelven a afirmarse ya no con tanta
herm~, ~a no con tanta galanura estos conceptos;
pero s1 todavia con mayor precisión y reciedumbre.
Poco puedo decir del artículo 27 de la Constitución
que no sepan ustedes. No pretendo decir nada nuevo tan
sólo quiero subrayar algunos conceptos para acredit¿r la
tesis de esta Conferencia: "la respuesta mexicana a la
crisis del Estado moderno". No ha sido otra cosa. Vamos
simplemente a realizar una rapidísima glosa de algunos
de los aspectos fundamentales del artículo 27 constitucional vinculado con el articulo lo.
"La propiedad de las tierras y aguas comprendidas dentro de los limites del territorio nacional -aquí abro otro
paréntesis para quienes se interesen por los estudios de
la Teoría General del Estado, pues este es un sugestivo
pasaje en_ ~ue se ~ere?cian los conceptos: tierras, propiedad, donuruo y terntono- corresponde originariamente a
la nación, la cual ha tenido y tiene el derecho de trasmitir
el dominio de ellas a los particulares, constituyendo la propiedad privada".
Otra vez el cambio oportunísimo de concepción de filosofía política: la propiedad, aquella propiedad que la tradición política sajona hacía arrancar del individuo concebido
como un átomo en el universo, atado a su propio miedo
como lo había querido Tomás Hobbes: "el hombre lobo deÍ
hombre", que para que su vecino no le prive del fruto
de su trabajo, tiene que pactar con él. Aquella concepción
sajona fundada en el valor y en el temor del egoísmo
es ~bstituida por la cálida concepción de lo que es ~
Nac1on: el grupo solidario, el que origina el derecho y al
que corresponde originalmente, y tiene la posibilidad de
trasm~ti:lo en propiedad individual que se hace posible
por vivir en compañía. Un cambio importantísimo en el
planteo del problema de la propiedad privada, la propiedad como función social, no la propiedad como botín de

31

�egoistas, no la propiedad de la selva, no la propiedad de
las bestias hambrientas que entre sí pactan para no arrebatarse su presa y producir la ordenada participación en
los bienes de la colectividad.
Cambio radical que es interesantísima respuesta· a la
postura del siglo XIX ante el problema de la sociedad,
que se ha venido haciendo crítico cuando el industrialismo
enriquece a algunos y empobrece a otros muchos más. Y
no sólo eso añade el artículo 27: "La nación tendrá en
todo tiempo·' el derecho de imponer a la propiedad pr.iv.ada
las modalidades que dicte el interés público, -así como el
de regular el aprovechamiento de los elementos natural~s
susceptibles de apropiación, para hacer una distribución
equitativa de la riqueza pública y para cuidar de su conservación". La base misma del desarrollo está aquí expresada en este genial y magistral párrafo. El desarrollo que
no . es simplemente el crecimiento, sino el crecimiento en
la justicia, y me atrevo a usar la palabra tantas veces dicha y a fuerza de decirla gastada: la justicia social.
Así está expresado, así está _garantizado un régimen
que en el artículo 27 va mucho más allá, porque r:µanifiesta
la propiedad originaria de la nación sobre las riquezas del
s~bsuelo, reinvindicando así para la nación lo que la desviación liberal individualista, lltilitarista del siglo XIX, la
h~bía privado. (La propia corona española se reputó propietaria originaria de las tierras y aguas del subsuelo.
Y decía: "de los betunes y jugos de la tierra". (El pe
tróleo, claro) . La desviación utilitarista del siglo XIX
había llegado a reconocer la prosperidad del subsuelo, por
parte de los superficiarios., Teoría sajona inoportunamente
importada que destruía toda una tradición jurídica.
El artículo 27 reivindica para la Nación -Y es una
reivindicación rigurosamente jurídica- el derecho que había tenido siempre y que había perdido por un ocasional
desvío doctrinario. La reivindicación de la Nación sobre
los bienes del subsuelo, con toda la importante trascenden-

32

cia que este fenómeno tiene y que ha permitido a México,
(arrinconado entre el país más poderoso de la tierra y el
Istmo de Panamá: casi una isla geográfica) mantener su
desarrollo, heroicamente, sobre la base de que por su Constitución está controlando -y esto es básico para nuestro
destin~ los energéticos. Porque nuestra sabiduría política institucional no ha hecho del artículo 27 un instrumento quieto, sino que lo ha estado revivificando.
Recientemente se introdujo la modalidad de que la
generación y distribución de energía eléctrica, para fines
de servicio público, era monopolio del Estado. El Estado
afirma así su control sobre los energéticos. Qué sería de
México si el Estado con toda energía y sufriendo los peligros que ustedes ya conocen, no hubiera afirmado y
reivindicado la necesidad y conveniencia de tener el control exclusivo de los energéticos básicos: petróleo, carbón,
electricidad. En su oportunidad cuando tengamos capacidad para ello, sin duda el Estado monopolizará la energía
atómica. ¿Por qué? Porque el artículo 27 está abierto a
las innovaciones que el destino de nuestro pueblo exige
y necesita.
No me refiero a los aspectos agrarios del artículo 27
constitucional, porque ustedes sin duda los conocen sobradamente, tan sólo afirmo que además de todas esas
excelencias, el artículo 27 constitucional es un prontuario
expedito de justicia social, al establecer la mecánica de la
restitución, y vuelvo a subrayar, de la restitución y de la
dotación. El artículo 27 restituye las tierras de indios que
la voracidad del liberalismo utilitarista había logrado acumular en el último tercio del siglo pasado. Es un artículo
restitutorio que, además, da las bases para todo el proceso
dotatorio que ustedes conocen; y que puso en marcha el
reparto de las tierras. Etapa en la que todavía estamos viviendo con las insuficiencias que deben reconocerse, pero
con las intenciones que no pueden desconocerse.
No quiero insistir mucho más en todo el profundo con-

33

�tenido del artículo 27 constitucional. Vamos a analizar
ahora el artículo 28 de la Constitución, artículo 28 de la
Constitución que es también un modelo de agilidad política, del genio de nuestro pueblo. Ya existía en la Constitución del 57. Es el artículo que prohibe los monopolios.
Toda una tesis liberal está subyacente en este artículo.
De primera impresión, es la garantía de la libre concurrencia, de la libre competencia, del mercado libre en el que
quiso creer el utilitarismo sajón. Están prohibidos los monopolios, menos los del Estado. De primera impresión no
hay ninguna aportación, pero a poco que leemos con cuidado el artículo 28 de la Constitución, nos vamos a encontrar reproducido el espíritu de nuestra revolución nacional.
¿Cómo concluye su segundo párrafo? Voy a leerlo todo.
"En consecuencia, la ley castigará severamente, y las aut oridades perseguirán con eficacia, toda concentración o
acaparamiento en una o pocas manos de artículos de consumo necesario y que tengan por objeto obtener el alza de
los precios; todo acto o procedimiento que evite o tienda
a evitar la libre concurrencia en la producción, industria o
comercio o servicios al público; todo acuerdo o combinación, de cualquier manera que se haga, de productores,
industriales, comerciantes y empresarios de transportes o
de algún otro servicio para evitar la competencia entre
si y obligar a los consumidores a pagar precios exagerados -hasta aquí es Iibéralismo puro-. Pero después, este
genial añadido de los constituyentes del 17: " . .. y en general, todo lo que constituya una ventaja exclusiva indebida a favor de una o varias personas determinadas y con
~rjuicio del público en general o de alguna clase social".
Aquí está ya la filosofía que justifica el artículo. No
estamos defendiendo tanto a la libre concurrencia como
-combatiendo la ventaja indebida, el perjuicio del público
a de una clase. El artículo 28 en su actual redacción, no
es -adviértanlo ustedes bien- tanto un instrumento de
-&lt;lefensa a la libre concurrencia, la libre competencia, cuanto un instrumento para garantizar la justicia en el reparto.
Instrumento de que dispone el Estado para actuar con efi-

cacia en todos los procesos y en todos los controles, que
ustedes sin duda conocen, que se pueden usar bien o mal,
pero que tenemos como un instrumento para usar bien en
el momento en que nos decidamos hacerlo.
Y quería subrayar, de manera especial, la aportación
novedosísima e interesante del artículo 28 constitucional
porque normalmente al hablar del hibridismo de nuestra
Constitución en boca de aquellos deturpadores que no faltan,
se afírma que el artículo 28 es una persistencia liberaloide
de un régimen caduco. Y no es cierto. Es la garantía
armoniosa de los derechos individuales y de los derechos
sociales, por una fórmula extraordinariamente clara; y
para mi modo de ver, terminante aportación novedosísima
de México a las preguntas que plantea la crisis del Estado
moderno a que nos hemos venido refíriendo.
Poco me falta ya para concluir este análisis a vuelo
de pájaro que he estado realizando, sólo me falta examinar
el articulo 123 y el 131. El primero, el 123, es el instrumento complementario de la justicia en el ámbito de esa
novedad que para nuestro país fue la avalancha de su industrialización. Una respuesta por primera vez formulada
constitucionalmente, de los derechos de trabajo, tan olvidados en el siglo XIX al extremo de que se habían reducido simplemente a una mercancía en el mercado libre de
la oferta y la demanda, mercancía que carecía de otra
protección que no fuera la de la ley de bronce del salario.
Se morirán algunos -había dicho David Ricardo-, se
morirán algunos obreros ante la incapacidad para satisfacer su oferta de trabajo. De acuerdo con la filosofía de la
miseria se mor'.:-:m algunos, se mueren y baja la oferta
y se sube la demanda; y el equilibrio natural de las fuerzas
económicas, que son tan rigurosas como la ley de la gra vedad, operará en este mundo y se acabó.
La respuesta mexicana quiso afirmar los derechos del
trabajo con todas sus consecuencias; y con la expresa manifestación de que con el articulo 123 se persigue, nada

35
34

�•
tnenos, el equilibrio entre los factores de la producción: el
capital y el trabajo. Y nada más por esto pasaría el artículo
123 a ser un precedente interesantísimo en la historia de
las instituciones de la humanidad occidental del siglo XX.
Pero si a eso añaden que, además, consigna en su texto el
Seguro Social, advertirán ustedes cómo el Estado mexicano concebido por su Constitución, no sólo es un Estado
que tutela el desarrollo económico, sino también, un Estado que procura el desarrollo social, la seguridad social
elevada a categoría constitucional.
No quiero fatigarlos repitiendo lo mucho que conocen
sobre el artículo 123, subrayo, gloso simplemente su importancia, como respuesta mexicana a la crisis del Estado
moderno. Y frente a los derechos individuales, los derechos sociales, uno de ellos básico: el derecho del trabajo.
El derecho del trabajo no es una mercancía, sino la característica más importante de la persona humana en toda su
dignidad, en toda su grandeza desde que perdió el paraíso;
y para subsistir tuvo que trabajar. La reivindicación, la dignificación del trabajo elevado como derecho a garantía
constitucional. Este es el artículo 123.

minuir o suprimir las cuotas de las tarifas de exportación
e importación exp:&lt;1idas por el propio Congreso, y
p~a cr~ar otras: as1 como para restringir y para prohibir las unportac1ones, las exportaciones y el tránsito de
p_roductos, artículos y efectos, cuando lo estime urgente, a
fm de r:?War el comercio exterior, la economía del país,
la estabilidad de la producción nacional o de realizar cualquier otro propósito en beneficio del país". Texto constitucional, facultad del ejecutivo, el Estado tutelar el Estado
d:_ servicio que ha reconocido en el artículo 3~. la obligac1on fundamental de educar, a cuyo fin dedica más de
la cuarta parte de su presupuesto. Estado de servicio tutel_ar de la j~tic~a social que es, ahora, en el siglo XX, la
pnmer Constitución que lo postula, que lo acredita, que lo
fundamenta Y que lo hace posible. Constitución de 1917
que es vigorosa respuesta a la inquietud del padre Morelos'.
Hagamos lo necesario, por medio de las leyes, para
~od~rar la ~pule~~ia y la indigencia; respuesta a la vieja
mqwetud ar~totelica y al reiterado anhelo de lo mejor
de _la. _humamd~d! que ha buscado en la convivencia, la
pos1~ilidad de vivir en la justicia y en la libertad. Muchas
graCJas.

Analicemos finalmente el artículo 131, -alguna parte
de él, no los voy a fatigar con toda su lectura-. Recordarán
ustedes que el artículo 131 correspondía al artículo que
otorgaba a la federación la posibilidad de regular el comercio exterior. Pero al texto anterior se añadió una idea,
ie instituyó mejor dicho, una idea de la mayor fertilidad que
ie permite la intervención del ejecutivo federal en el desarrollo del país y que ha abierto la puerta a todas las manifestaciones del intervencionismo estatal, que ha permitido
t.anto a la creación de la infraestructura que hace posible
nuestro desarrollo, como los aspectos de regulación que
han moderado hasta donde ha sido posible, dentro de las
circunstancias, el acaparamiento de riqueza.
El último párrafo dice así: "El Ejecutivo podrá ser
facultado por el Congreso de la Unión para aumentar, dís-

36

37

�FELIPE TENA RAMIREZ
Ministro de la Primera Sala de la Suprema Corte
de Justicia de la Nación; Doctor en Derecho de la
Universidad Nacional Autónoma de México; y autor de los libros: "Derecho Constitucional Mexicano" y "Leyes Fundamentales de México 1808-1957".

LOS ARTICULOS 27 Y 123 COMO RUPTIJRA DEL
CONCEPTO CLASICO DE CONSTITUCION

En nuestra trayectoria constitucional, larga ya en más
de siglo y medio, hay un episodio de profunda originalidad
y de .-ffillular trascendencia. Me refiero a la adopción en
el Co~o Constituyente de Querétaro de los artículos 27
y 123 de la Constitución de 1917.
Por original y por trascendente, para mí sólo es comparable a ese episodio el otro resonante en nuestra historia
constitucional, el de la institución del juicio de amparo en
~l Acta de Reformas de 1847.
Ni de la materia de aquellos artículos ni del contenido
esencial de esta institución fuimos ciertamente los inventores. En la vida social, como en todo género de vida, nada
nace de la nada. El juicio de amparo tiene sus antecedentes
en el habeas corpus, tal vez en los Procesos Forales de Aragón, en el derecho norteamericano sin duda a través de la
obra de Tocqueville; pero la fisonomía, que le imprimió el
Acta de Reformas y que sobrevive hasta nuestros días, es
lo que ha conferido al amparo su orginalidad, que por ser
tan nacional se ha atraído va el favor internacional. Del
mismo modo los derechos de las clases trabajadoras venían
• Conferencia pronunciada en el Auditorio de la Facultad de Derecho
Y Ciencias Sociales de la U.N.L.• el dia 23 de febrero de 1967.

39

�siendo objeto de ardientes defensas desde mediados del siglo
anterior; pero llevarlos al nivel de la ley suprema del país,
colocándolos bajo la protección del poder público a salvo aun
de la ley, imprimirles además como al amparo un acento
de intima mexicanidad, eso correspondió por primera vez
en la historia del mundo al Constituyente de Querétaro
La similitud de las instituciones va más allá. Es el amparo -protector de las garantías individuales- y son las
garantías sociales consignadas en los artículos 27 y 123,
los elementos vitales de la Constitución Política de México,
los únicos que tienen vida propia y lozana, normas proselitarias que se han ganado el corazón del pueblo. El pueblo
sabe que existe la Constitución cuando pide amparo contra
la arbitrariedad autoritaria, sabe que existe cuando se provee de tierras al campesino y de dignidad al obrero; pero no
sabe que existe en los numerosos preceptos d ~ en la
letra no ha hablado todavía el espíritu.
Las instituciones salvadoras de la Constitución, las
vivientes y vivificantes, las que redimen de su carácter de
Constitución literaria a nuestra ley máxima, son las consagradas en los artículos 103, 27 y 123. Por ahora, ellas. Para después, nuestra certidumbre inacabable de que algún
día, íntegramente, la ley será para la vida y la vida estará
bajo la ley.
Hace diez años, con motivo del centenario de la Constitución de 57, tuve oportunidad de hablar acerca del amparo en esta Universidad ilustre. Ahora, en el cincuentenario de la de 17, alcanzo el honor de referirme ante ustedes
a los artículos 27 y 123 en cuanto significaron la ruptura
del concepto clásico de Constitución.
Bajo ese rubro, no cabe pretender la exégesis de los
preceptos, sino presentar, así sea en sus momentos culminantes, la dinámica histórica que entre titubeos y afirmaciones, entre ímpetus y resistencias, abrió camino para la
adopción final de los textos. Fue la historia vibrante y con-

40

vu1sa de México la oue entonces triunto; es su tinudo reflejo lo que ustedes, acaso, hallarán en mis palabras.

El concepto clásico de Constitución que acogió el siglo
XIX, como herencia de las doctrinas del XVIII y de las realizaciones de la Revolución Francesa, tuvo por objeto primordial al individuo, protegiéndolo en sus derechos humanos frente al poder público. Era la relación normada entre
el hombre y el Estado.
El contenido mínimo y esencial de la Constitución clási_ca ~~nsistía en la forma de gobierno, así como en la orgamzac1on de los Poderes y en la dotación de sus competencias.
Pero aun este contenido, que en apariencia podía mirar
tan sólo a uno de los dos términos de la relación en cuanto
se refería al Estado, en realidad se ponía también al servicio
del individuo. En efecto, la forma de gobierno tenía que ser
d~mocrática para la participación de todos en la cosa púbhca, Y la organización debía tener por base la división de
poderes como medio de precaver la libertad contra el despotismo, pues como decía Montesquieu, "cuando se concentran el poder legislativo y el poder ejecutivo en la misma
persona o en el mismo cuerpo de magistrados, no hay libertad, ni la hay tampoco si el poder judicial no está separado del poder legislativo y del ejecutivo".
En el sistema de pesos y contrapesos que caracteriza
a la Constitución clásica, la división de poderes constituye
la limitación interna del poder público. Su limitación externa
está en las garantías individuales, enumeración de ciertos
derechos del individuo que la Constitución erige como intocables para el Estado, cerco para todas las autoridades, escudo resonante de la inviolabilidad de la persona.
Fuera de ese contenido sustancial, la Constitución clásica solía admitir en su seno algunas pocas materias que,
no obstante no poder considerarse como límites concretos a
41

�la actividad de las autoridades, merecían por su importancia
quedar incluidas en la lfY suprema. Pero 1~ que
podia
tolerar nunca la Constitución clásica _er~ la mcl~ion en ~u
articulado de facultades del poder pubhco para i~te~emr,
imponienqo su voluntad, en las relaciones d_e los. mdivi~uo~
. Admi
. "tir"lo habría sido negar la razon de ser, la: ge
ent re si.
· tab a
nealogía misma del régimen constitucional, que_orien :i,
los poderes públicos haciá'la única finalidad, incompatible
con la contraria, de no meno~cabar la esfera de la libertad

-~º

individual.
Nuestro constitucionalismo del siglo _XIX se_cerró a
cualquiera ruptura en su posición de no mtervemr en ~as
relaciones entre sí de los individuos. Hay dos mome1:1tos significativos, propiamente dramáticos, en que la_re~da~ na. al llamó inútilmente a las puertas del constitucionalismo
cion
.
. .
r cursores
clásico, con la llamada vigorosa de dos insignes P e
de la Constitución de 1917.
Fue el primero José María Morelo~ y P~vón. Aunf!ue .
conocidas de todos, recqrdemos sus dos frases celebres, anun.
mas· de un siglo de los artículos 27 Y 123, resumen
cio a
.
· D..
en escasas líneas del. problema laboral Y d~l_ agr_~~- iJo
del -primero, en los Sentimientos de la N acion dingidos al
Constituyente de Chilpancingo: las leyes deben ser tales que
"moderen la opulencia y la indigencia, y dQ tal suerte se
aumente el jornal del pobre, que me'joren sus costumbres,
aleje la ignorancia, la rapiña y el hurto". Y en el Proye&lt;:to
para hacer la guerra, declaró respecto al pr?blema agrario:
" Deben también inutilizarse t~das las haciendas grandes,
cuyos terrenos pasen de dos l~guas cuando_mucho, porque
el beneficio positivo de la agricultura consiste en que muchos se 'dediquen con separación a ben~fici~ un c_o rto terreno que puedan asistir con su trabaJo e mdustria, Y no
en que un solo particular teI).ga mucha extensión de tierras
infructífer,a s, esclavizando millares de gentes para que las
cultiven por fuerza en la clase de gañanes Y esclavos, _cu~do
pueden hacerlo como propietarios
~?rrenó, limitad?
con libertad y beneficio suyo y del publico .

?e.~

42

La asamblea trashumante que fue el Constituyente iniciado en Chilpancingo, no recogió en la Constitución de
Apatzingán las ideas de Morelos cuya exposición acaba de
transcribirse. Acaso nunca se esclarecerá, por la ausencia
total de documentación acerca de las labores del Congreso
si ello se debió a desacuerdo, a incomprensión o lo que e~
más bien de suponer, al concepto que entonces' prevalecía
de lo que debía ser una Constitución. Pero es lo cierto que
el reclamo se perdió por lo pronto, hasta resonar como un
eco, otra vez prematuro, en el voto particular que formuló
Ponciano Arriaga, ante el Constituyente de 56.

En el dictamen de la Comisión de Constitución se había
planteado la premiosa interrogante: "La Constitución, en
una palabra, ¿ debía ser puramente política, o encargarse
también de conocer y reformar el estado social?" A lo que
la propia Comisión contestó de este modo: "en general fue-ron desechas todas las (reformas) conducentes a definir
Y fijar el derecho de propiedad, a procurar de un modo
indirecto la división de los inmensos terrenos que se encuentran hoy acumulados en poder de muy pocos poseedores, a corregir los infinitos abusos que se han introducido y
se practican todos los días, invocando aquel sagrado e inviolable derecho, y a poner en actividad y movimiento la
riqueza territorial y agrícola del país, estancada y reducida
ª. monopolios insoportables, mientras que tantos pueblos y
ciudadanos laboriosos están condenados a ser meros instrumentos pasivos de producción en provecho exclusivo del
capitalista, sin que ellos gocen ni disfruten más que una
parte muy ínfima del fruto de su trabajo".
No conforme con el sentir de la mayoría, Ponciano
Arriaga, principal autor del proyecto de Constitución formuló vigoroso voto particular. "Mientras que pocos i~dividuos -dijo en uno de sus numerosos párrafos- están en
posesión de inmensos e incultos terrenos, que podrían dar
subsistencia para muchos millones de hombres, un pueblo
numeroso, crecida mayoría de ciudadanos, gime en la más
horrenda pobreza, sin propiedad, sin hogar, sin industr ia

43

�ni trabajo. Ese pueblo no puede ser libre, ni republicano,
y mucho menos venturoso, por más que cien constituciones
y millares de leyes proclamen derechos abstractos, teorías
bellísimas, pero impracticables, en consecuencia del absurdo sistema económico de la sociedad". Para atender a tan
apremiante situación, Arriaga consideraba que era preciso,
no suprimir la propiedad, sino cambiar solamente la organización social que concedía el suelo a un pequeño número
de individuos, para lo cual proponía una serie de medidas
tendientes al reparto y mejor distribución de las tierras.
Si en la Comisión habían fracasado las ideas de Arriaga, no es de extrañar que igual suerte les hubiera tocado
en el seno del Congreso. Nada más que aquí, a diferencia
de lo ocurrido en Apatzingán, sí sabemos las razones que
se dieron para no abrir la puerta de la ley suprema a los
reclamos de justicia para las clases laboral y agraria. Llevó la voz en contra el eminente constitucionalista Ignacio
L. Vallarta y fueron estas sus palabras: " ... nuestra Constitución debe limitarse sólo a proclamar la libertad de trabajo ... porque, sobre ser ajeno a una Constitución descender a formar reglamentos, en tan delicada materia puede,
sin querer, herir de muerte a la propiedad, y la sociedad
que atenta contra la propiedad, se suicida" "En último
análisis -añadió- el trabajo es la única propiedad del pobre, que no tiene ni fincas, ni fábricas, ni otra clase de
bienes".
Así se imipidió la entrada a la Constitución de 57, en
nombre del constitucionalismo clásico expuesto por Vallarta, de las medidas proteccionistas que debía adoptar el Estado en favor de los débiles, según el criterio de Arriaga.
Su lugar no estaba en la Constitución, además de que tales
medidas podían afectar el sagrado principio individualista
del respeto absoluto a la propiedad.

dad teórica entre pobres y ricos, combinada con la libertad
más teórica aún para concertar contratos de trabajo entre
unos y otros, dio por resultado en la realidad la subyugación incondicional de aquéllos por éstos. Se preparaba allá
a lo lejos la Revolución. La injusticia social que auspiciaba
el concepto clásico de Constitución, debía al desaparecer,
arrastrar consigo ese concepto. Pero como todas las grandes construcciones ideológicas, el constitucionalismo clásico
libró hasta lo último la batalla por su existencia. Evoquemos, así sea apresuradamente, las dramáticas jornadas que
culminaron en los finales de la asamblea de Querétaro.

Con los albores del siglo XX se inician los primeros movimientos de oposición al régimen del Presidente Díaz. Predominantemente políticos al principio, en 1906 adelantan
tendencias claramente sociales cuando en ese año Ricardo
Flores Magón y los demás dirigentes del Partido Liberal
Mexicano dieron a conocer su programa, en el que se fijaba el máximum de tiempo de trabajo y el salario mínimo,
la indemnización por accidentes de trabajo, el descanso semanario obligatorio, el recobro por el Estado de las tierras
improductivas y su distribución a quienes las solicitaren
para su cultivo, la creación de un Banco Agrícola para refaccionar a los agricultores carentes de recursos.
Esta tendencia social de cierto grupo de la oposición,
pronto quedó ahogada por el aspecto político que caracterizó el movimiento oposicionista de Francisco I. Madero.
En su Plan d~ San Luis, de 5 de octubre de 1910, campeaba el principio político de no-reelección y uno solo de
naturaleza social: la restitución a sus antiguos propietarios,
en su mayoría indígenas, de los terrenos de que se les había
despojado por la aplicación arbitraria de la ley de terrenos
baldíos.

Durante toda la vigencia de la Constitución de 57 privaron los mismos principios, nada más que llevados en el
orden práctico hasta sus últimas consecuencias. La igual-

El 19 de noviembre del año de 10, la víspera de la
fecha fijada para el levantamiento en contra de Díaz,

44

45

�Flores Magón cuidó de fijar la düerencia de programas entre su partido y el Antirreleccionista de Madero. "El Partido
Liberal -dijo- quiere libertad política, libertad económica
por medio de la entrega al pueblo de las tierras que detentan los grandes terratenientes, el alza de los salarios Y la
disminución de las horas de trabajo ... El Partido Antirreleccionista sólo quiere libertad política".
Al triunfo del maderismo, su caudillo ratificó la postura abstencionista ante la cuestión social. Refiriéndose a
la pequeña propiedad agraria, Madero dijo en agosto de
11 que "no podría desarrollarse más que lentamente, pues
tenía por principal base la educación del pueblo y como
principal obstáculo la defectuosísima repartición de la propiedad, que, por más defectuosa que fuese, debía respetarse puesto que cualquier legislación futura debía tener por
base inconmovible asegurar el principio de propiedad".
A medio siglo de distancia, seguía resonando en la historia nacional, ahora en boca del dirigente máximo del
movimiento triunfante, la tesis que Vallarta había sustentado en el Constituyente de 57. Pero no tardaron en aflorar
por sú cuenta las aspiraciones populares insatisfechas. En
marzo de 11, Gildardo Magaña, Gabriel Hernández y otros
pidieron en un plan la restitución y dotación de tierras, el
aumento de jornales, la limitación de las horas de trabajo.
En agosto, Andrés Molina Enríquez inicia en Texcoco los
planes · antimaderistas, en pro de la reforma social. Lo
secunda Emiliano Zapata en el sur, con el Plan de Ayala,
expedido en el mes de noviembre. Repercute la misma tendéncia en el norte, en marzo de 12, con el Pacto de la
Empacadora de Pascual Orozco.
'
Dentro del maderismo, leal a su jefe, cobra cada vez
mayor importancia una corriente de opinión favorable a
tratar la cuestión agraria y la laboral. Es en la Cámara de
Diputados, a partir del mes de octubre de 12, donde se escuchan cálidos discursos y se presentan tímidas iniciativas
demandando que, por fin, se aborde el palpitante prob1e-

ma: ~l cuart~lazo de la Ciudadela, pocos meses después;..-Ja·
t~1c1on del Jefe de las fuerzas del gobierno, la desapari.:.
c1on .de los gobernantes legítimos, todo eso paró en seco
movimie~!º legalista de renovación social, pero al mismo
tiempo abr10 la oportunidad de que una revolución .una
a~téntica revolución, llevara hasta sus últimas cons¡cuencias los postulados de redención social que iban penetrando
en las conciencias.
,

e!

Más aún que el Plan de San Luis, el de Guadalupe de
26 de marzo d~ 1913 se muestra despreocupado de cualquier
programa social. Desconocimiento de los tres Poderes federales,
coludidos en el régimen emanado de la traicion,
··
.
asi con:i? de los gobiernos de los Estados que dentro del
pla.z_o fl~~do no de~co~ocieren a l~s Poderes federales; organizacion del movumento revolucionario con la única mira
de ceJe~rar elecciones generales; designación del ciudadano
~en~tI~o Carranza como Primer Jefe del Ejército CombtuCionalista: he allí, en resumen, el contenido del Plan
c~ que el Gobernador de Coahuila dotó al naciente movimiento armado.
.~as al entregar el documento para su firma a los· jefes
;. .ofici~es, un grupo de ellos, pidió que en él se incluyeran
lineam.ientos_ agrarios, garantías obreras, reivindicaciones
Y fraccionamientos de latüundios, absolución de deudas y
al&gt;oli~ió~ de tiendas de rayas". El Primer Jefe insistió en
los termmos del plan, y los subordinados cedieron, teniendo
en ~uen~ que para hallar menor resistencia era preciso destruir primero ~l gobierno usurpador y afrontar después los
problemas sociales, con lo que se eliminarían fuerzas que
de otro modo se opondrían tenazmente al triunfo de la causa.
Meses después, el 24 de septiembre de 1913 Carranza
pronunció un discurso en Hermosillo, en el que h~blando par~- los suyos, reveló el objetivo trascendental de la revoluCIOn, al expresar textualmente: "Sepa el pueblo de México

47

46

�que terminada la lucha armada a que convoca el Pla~
de Guadalupe, tendrá que principiar majestuosa Y fo~•dable la lucha social queramos o no queramos nosotros mismos y opónganse 1~ fuerzas que se opong~ ..." "tendremos que renovarlo todo, ordenarlo y construirlo de verdad,
crear una nueva Constitución".
Veámos cómo encauzó Carranza, al término de la lucha
contra el huertismo, la realización de su programa esbozado en el discurso de Hermosillo. Para ello hay que tener en
cuenta los dos decretos expedidos por el Primer Jefe, reformatorios el primero del Plan de Guadalupe Y el segundo
del anterior.
El primero se expidió en Veracruz el 12 de diciem~:e
de 1914, cqando ya era inminente la lucha c~n la f~cc1on
villista. Esto último explica que una de las diferencias _de
criterio entre los dos grupos que señala el decreto _d~r~~e
de. "las declaraciones terminantes del Jefe de la D1V1Sio:1
del Norte .. . de desear que se restablezca el orden :onstitucional antes de que se efectúen las reformas social~s Y
políticas que exige el país". Y agrega: "El primer Jefe tiene
la obligación de procurar que, cuanto antes, se pongan en
vigor todas las leyes en que deben cristalizar las reformas
políticas y económicas que el país necesita".
Con las anteriores palabras, que figuran en la parte
considerativa del decreto, Carranza quiso dar a ente~der,
sin duda, que en la normalidad constitucio!3al naufra~ar1a la
adopción de una legislación revolucionaria. Lo confirm~ el
·a rtículo 4o. del decreto, el cual dispuso que una vez instalado el Congreso de la Unión, el Primer Jefe "le someterá las reformas expedidas y puestas en vigor durante la
lucha con el fin de que el Congreso las ratifique, enmiende O ~omplete y para que eleve a preceptos constitucionales
aquellas que deban tener dicho carácter". Tales r~formas,
según el artículo 2o., serían de dos clases, unas so~i~les que
el decreto enumeraba ampliamente, y otras pollti~as, .~e
las que sólo decía que "garanticen la verdadera aplicac1on
48

de la Constitución de la República".
En consecuencia del anterior Decreto, Carranza expidió en Veracruz los siguientes: 25 de diciembre de 1914,
reforma a la Constitución en materia municipal, antecedente
del artículo 115 de la Constitución de 17; 6 de enero de 1915,
ley agraria sobre restitución y dotación de tierras, antecedente del artículo 27; 7 de enero de 1915, legislación petrolífera, cuyo artículo 4o. contiene la primera norma de nacionalización de petróleo; 29 de enero de 1915, ley del divorcio, reformatoria del Código Civil del Dístrito Federal
y Territorios; 26 de abril de 1915, fijación del salario para
los Estados sometidos al gobierno constitucionalista.
El segundo decreto de los dos a que antes me referí,
reformatorio a su vez del emitido el 12 de diciembre de
1914, fue expedido por el Primer Jefe el 14 de septiembre
de 1916. En él se modificaba el artículo 4o. del primero de
los citados decretos, que como hemos visto preveía que se
someterían las reformas al futuro Congreso ordinario, ·y
en su lugar se dispuso que se convocaría a elecciones para
un Congreso Constituyente, ante el cual el Primer Jefe debería presentar "el proyecto de Constitución reformado para
que se discuta, apruebe o modifique, en la inteligencia de
que en dicho proyecto se comprenderán las reformas dictadas y las que se expidieren hasta que se reúna el Congreso
Constituyente".
En la parte considerativa del decreto se distingue entre
reformas políticas y reformas sociales. Las reformas po~
líticas tienden a evitar "la completa absorción de todos los
poderes por parte del Ejecutivo o que los otros, con especialidad el Legislativo, se conviertan en una rémora constante para la marcha regular y ordenada de la administración"; de ellas se ha observado que algunas ·afectan la or garlización y funcionamiento de los poderes públicos, por
lo que su adopción implicará reformas constitucionales;
"planteado así el problema, desde luego se ve que el únic~
medio de alcanzar los fines, es un Congreso Constituyente".
49

�En cuanto a las reformas que "no tocan a la organización y funcionamiento de los poderes públicos" (alusión
a las reformas sociales) "pueden ser expedidas y puestas en
práctica desde luego sin inconveniente alguno, como fueron
promulgadas y ejecutadas inmediatamente las Leyes de
Reforma, las que no vinieron a ser aprobadas e incorporadas en la Constitución sino después de varios años de estar
en plena observancia".
De los párrafos transcritos cabe deducir, para nuestro objeto, que las ideas que informaban la reunión del
Constituyente previsto eran dos: de las reformas políticas
debía conocer el Constituyente para incorporarlas o no a la
Constitución; en cuanto a las reformas sociales, debían abordarse fuera del Constituyente y de la Constitución, salvo
las ya expedidas y sin necesidad de la voluntad constituyente
para ponerse desde luego en vigor. Como se ve, en vísperas
de la reunión del Congreso y nada menos que en el decreto
que la acordaba, seguía prevaleciendo el concepto clásic~
de que debía reservarse el cupo de la ley suprema exclusivamente para las cuestiones políticas.
Esta disociación entre las reformas políticas y las sociales, para dar cabida en la Constitución solamente ~ las
primeras, se acentúa hasta llegar al más completo divorcio en el proyecto de Constitución, que presentó el Primer
Jefe ante la asamblea de Querétaro.
En el mensaje que , leyó al entregar su proyecto, Carranza anuncia en sus primeros renglones que pone en manos del Congreso "el proyecto de Constitución reformada,
proyecto en el que están contenidas todas las reformas políticas que la experiencia de varios años me ha sugerido".
Reformas políticas eran, en efecto, las únicas que contenía el proyecto, ya que no merecen propiamente el nombre de reformas las tenues adiciones al artículo 5o. en
materia laboral y al 27 en materia agraria. El primero se
adicionó con el siguiente párrafo: "El Contrato de trabajo

sólo obligará a presentar el servicio convenido por un período que no exceda de un año, y no podrá extenderse en
ningún caso a la renuncia, pérdida o menoscabo de cualquiera de los derechos políticos y civiles". En cuanto al
artículo 27, la innovación consistió en que la necesidad o
utilidad de la ocupación de la propiedad privada para uso
público, debería ser declarada por la autoridad administrativa, en lugar de la remisión a la ley que hacía la Constitución de 57, lo que en concepto del autor del proyecto
"era suficiente para adquirir tierras y repartirlas en la
forma que se estime conveniente entre el pueblo que quiera
dedicarse a los trabajos agrícolas, fundando así la pequeña
propiedad, que debe fomentarse a medida que las públicas
necesidades lo exijan".
Pero en el Mensaje del Primer Jefe aparece un párrafo, perdido entre otros muchos, que debemos apartar por
significativo de la actitud subyacente de su autor. Dice así:
"con la facultad que en la reforma de la fracción 20 del
artículo 72 se confiere al poder Legislativo federal para
expedir leyes sobre el trabajo, en las que se implantarán
todas las instituciones del progreso social en favor de la clase obrera y de todos los trabajadores; con la limitación
del número de horas de trabajo, de manera que el operario
no agote sus energías y sí tenga tiempo para el descanso y
el solaz y para atender al cultivo de su espíritu, para que
pueda frecuentar el trato de sus vecinos, el que engendra
simpatías y determina hábitos de cooperación para el logro
de la obra común; con las responsabilidades de los empresarios para los casos de accidentes; con los seguros para los
casos de enfermedad y de vejez; con la fijación del salario
mínimo bastante para subvenir a las necesidades primordiales del individuo y de la familia y para mejorar y asegurar
su situación; con todas estas reformas espera fundadamente
el gobierno de mi cargo que las instituciones políticas del
país responderán satisfactoriamente a las necesidades sociales".
He allí un programa de reforma social, un programa

51
50

�que recoge lo substancial de lo expuesto hasta entonces sobre la materia; deben haber pensado los diputados constituyentes al escuchar la lectura del párrafo transcrito. Pero
al leer posteriormente el articulado al que precedía el Mensaje, su decepción se imponía, pues nada de lo anunciado
en aquél se consignaba en el proyecto.
Especialmente la cita concreta de la fracción 20 del
artículo 72 (correspondiente al 73 del proyecto), que según el Mensaje otorgaba al Congreso las facultades antes
enumeradas, resulta inexplicable, pues ni en esa fracción,
ni en el artículo, ni en parte alguna del proyecto se contiene lo que con tanto énfasis y claridad se aseguraba allí
se encontraría.
Ello resulta inexplicable, a menos de entender que en
el último momento el Primer Jefe había suprimido del articulado la reforma social mencionada en la exposición de
motivos, sin que a ésta se hubiera llevado -Y ello por un
mero olvido- la supresión operada en el proyecto. De ser
así, quiere decir que fue deliberada la evasión en el proyecto
de la cuestión social. En él había triunfado, no sólo el concepto clásico de Constitución que expulsa de la misma estos
temas ajenos a la organización de los Poderes, sino también
el espíritu liberal e individualista que había hablado por
boca de Vallarta en el Constituyente de 57.

ofrecía el proyecto, hubieran pasado sin pena ni gloria por
el procedimiento ordinario de la revisión constitucional.
Pero las que en materia social reclamaba la revolución
triunfante, en nombre de los cientos de millares de caídos
en la lucha, en nombre de los sobrevivientes y en nombre,
sobre todo, de las generaciones futuras, serían reformas
frustráneas en caso de aprobarse el proyecto del Primer Jefe.
De este modo un dilema se erguía inexorable: o el proyecto se aprobaba o el criterio de la revolución se imponía.
La asam~lea optó por el segundo término de la disyuntiva,
tras apas10nantes debates, en jornadas de los más trascendentales en la historia del constitucionalismo mexicano.
De todo ello tomaremos nota únicamente en cuanto
afecta al concepto clásico de Constitución.

Cronológicamente la asamblea de Querétaro examinó
el _problema laboral antes que el agrario, al presentarse por
prunera vez el artículo 5o. del proyecto en la sesión del
19 de diciembre de 1916, en la que se aplazó para tener
en c~enta algunas ampliaciones propuestas por un grupo
de diputados. Acogiendo varias de esas sugestiones, volvió
a pi:esen~ en la sesión del 26 de diciembre y en ella
iiusc1tó viva controversia, que sirvió para deslindar los campos.

Ni siquiera cumplía el proyecto el compromiso contraído en el artículo 4o. del decreto de 12 de diciembre de 1914,

según el cual en el proyecto de Constitución se comprenderian "las reformas dictadas y las que se expidieren hasta que
se reúna el Congreso Constituyente", pues en dicho proyecto no se mencionaba ninguna de las reformas dictadas,
especialmente la Ley Agraria del 6 de enero.
El proyecto que así se anunciaba no ameritaba de cierto

. . El diputado Fernando Lizardi sostuvo la tesis trad1~1onal de excluir de la Constitución la regulación del trab::tJO Y al efecto dijo: "sobra completamente en este articulo todo el párrafo final, que no es sino un conjunto de
muy buenos deseos que encontrarían un lugar muy adecuado en el artículo 73 del proyecto como bases generales
que s~ den al Congreso de la Unión para legislar sobre
trabaJo".

la convocatoria de un constituyente ad-hoc, mucho menos

de una revolución. Las reformas que en materia política

52

El diputado Heriberto Jara expuso la tesis opuesta,
53

�por primera vez en forma tan directa en los anales del constitucionalismo mexicano. "Los jurisconsultos -dijo-, los
tratadistas, las eminencias en general en materia de legislación, probablemente encuentren hasta ridícula esta proposición: ¿cómo se va a consignar en una Constitución la
jornada máxima de trabajo?, ¿ cómo se va a señalar alli
que el individuo no debe trabajar más de ocho horas al día?
Eso, según ellos, es imposible; eso, según ellos, pertenece
a la reglamentación de las leyes; pero precisamente, señores, esa tendencia, esa teoría, ¿ qué es lo que ha hecho? Que
nuestra Constitución tan libérrima, tan amplia, tan buena,
haya resultado como la llamaban los señores científicos un
traje de luces para el pueblo mexicano, porque faltó esa
reglamentación que jamás se hizo".
Jara hablaba en favor de las adiciones que a propuesta
suya y de otros diputados, había admitido introducir la Comisión en el artículo 5o. del proyecto. Pero el diputado
obrero Héctor Victoria no estuvo de acuerdo con tales adiciones por considerarlas insuficientes y pidió que se extendiera a más la protección constitucional del trabajador, especialmente a los tribunales de arbitraje.
El diputado Froilán Manjarrez dio un paso todavía
más avanzado y por primera vez propuso que no fuera un
articulo, como era el 5o., sino todo un título de la Constitución el que regulara la materia laboral. Por el interés que
tienen para nuestro tema, conviene transcribir las siguientes palabras que pronunció: "No, señores, a mi no me importa que esta Constitución esté o no dentro de los moldes
que previenen jurisconsultos, a mí no me importa nada de
eso, a mí lo que me importa es que atendamos debidamente
el clamor de esos hombres que se levantaron en la lucha
armada y que son los que más merecen que nosotros busquemos su bienestar".
Continuó la discusión del artículo 5o. los días 27 y 28
en un tono cada vez más radical y sin que ya nadie objetara
que la puerta de la ley suprema debía abrirse para las rei-

54

vindicaciones obreras.
La discusión concluyó en la notable sesión del 29 de
diciembre, en la que el poeta y orador Alfonso Gravioto
(aquel que al ser atacado por la elegancia de su decir hab~a contestado que allí s_e quería la abolición de toda prop1ed~d.'. hasta. de la propiedad en el lenguaje) pedía que la
Com1sion retirara del artículo 5o. "todas las cuestiones
obreras, para que con toda amplitud y con toda tranquilidad, presentemos un artículo especial que sería el más
glorioso de todos nuestros trabajos aqui, pues así como
Francia, después de su revolución, ha tenido el alto honor
de consagrar en la primera de sus cartas magnas los inmortales derechos del hombre, así la revolución mexicana
te~drá el orgullo. legítimo de mostrar al mundo que es la
prunera en consignar en una Constitución los sagrados
derechos de los obreros".

. . No obstante la resistencia del presidente de la Comis10n _de Cons~tución, diputado Francisco J. Mújica, quien
segwa sosteruendo la idoneidad del artículo 5o., la asamblea aprobó la moción suspensiva por la que no se votaría
el articulo 5o. mientras no se tormara el capítulo de las
bases del problema obrero. En consecuencia, quedó retirado el dictamen relativo a dicho artículo.
~na comisión voluntaria, integrada principalmente por
los ?1putados Pastor Rouaix y José Natividad Macías, elaboro el proyecto de un titulo especial que denominó "Del
trabajo" Y que el 13 de enero de 1917 presentó ante el
Congreso. ~nado a la Comisión de Constitución y modificado. ~r esta en detalles secundarios, fue aprobado por
unarumidad de votos de los miembros del Congreso en la
~oche del 23 de enero de 1917, para pasar a formar parte
~te~ante, como Título Sexto, de la Constitución de la Repu~hca, con la denominación "Del trabajo y de la previsión
social".
En ese día se quebr antó, en nuestra tradición consti55

�tucional, el concepto clásico de Constitución. No es de extrañar pues, que al día siguiente, el 24 de enero, se lleva~a
al conocimiento del Congreso una iniciativa en materia
agraria destinada a solucionar el otro problema social que
desde
llamaba a las puertas de la ley básica, ni es de
llamar la atención que esa iniciativa ya no topara con la
repulsa del antiguo concepto de Constitución.

57

Presentado el dictamen de la Comisión el día 29 de
enero, el Congreso, a fin de tratar la cuestión agrari~,. se
constituyó en sesión permanente, la que se suspend10 a
las tres y media de la mañana del 30, se reanudó e!1 la
tarde de ese mismo día, se continuó a las once de la manana
del siguiente y se levantó finalmente a las tres y cuarenta
y cinco minutos de la tarde del propio día 31, último del
término de dos meses señalado para las labores del Congreso. El artículo 27 había sido aprobado. Poco después
se iniciaba la sesión de clausura del Constituyente.
Como resultado de su obra se conservaban incólumes
los principios políticos que habían caracterizado a la Constitución de 57, según eran la forma de gobierno, la organización de los Poderes, el otorgamiento de sus facultades
y las garantías individuales. Pero el concepto clásic~ •de
Constitución en cuanto admitía por únicos y exclusivos
principios d~ una Constitución los del liberalismo individualista, eso había sido quebrantado en Querétaro -en nombre de otro principio diverso de los anteriores, el cual a
su vez se descompone en dos: primero, el Estado: debe intervenir en las relaciones de los particulares cuando se
hace necesario proteger el débil contra el fuerte; segundo,
las normas que rigen esa intervención han de ser de rango
constitucional, pues por su importancia deben quedar a
salvo de las contingencias de la legislación ordinaria. De
este modo la Constitución de 17 es polfüca en cuanto conserva un sistema de defensa del individuo frente al Estado,
pero es social en cuanto introduce un sistema por el que el
Estado interviene para defender a una cierta clase frente
a otra.
56

La ejecución en la práctica del sistema de garantías
sociales implantado en 17, con los defectos, los errores y
los abusos que no hay porqué soslayar, en nada amenguan
le generosidad de la intención de sus autores y el acierto
en el logro. Menos aún disminuyen el mérito del esfuerzo.
Que sean mis últimas palabras un homenaje a ese esfuerzo. En todos nuestros anteriores Congresos Constituyentes era la asamblea, en ejercicio de la plenitud de la
soberanía, quien elaboraba su propio proyecto de Constitución, para discutirlo, modificarlo en lo conducente y
aprobarlo. En Querétaro el Congreso recibió un proyecto
de Constitución que no era suyo, sino que se presentaba
nada menos que por el Primer Jefe del Ejército Constitucionalista, con la aureola de sus méritos de vencedor de
dos guerras sucesivas, con el prestigio de su experiencia,
con la fuerza de su carácter nada propicio a doblegarse.
Por encima de todo eso, más allá de la voluntad indomable
del Primer Jefe, los diputados constituyentes innovaron en
la zona vedada del proyecto. Actitud de esforzado empeño la suya, casi sin precedente en nuestros fastos parlamentarios, a la que correspondió la del autor del proyecto, quien lejos de entorpecer las labores del Congreso
o de llegar al atentado de su clausura, observó serenamente
el desarrollo de los debates desde la misma ciudad de
Querétaro, soportó sin inmutarse, a veces personalmente
rudos embates a sus ideas, y cuando en la sesión de clausura recibió el texto de la Carta que iba a promulgar cinco
días después, expresó estas sencillas palabras: "sumiso y
respetuoso le presto mi completa aquiescencia".
Los artículos 27 y 123 surgieron del pueblo y en ese
día al pueblo regresaron. Cincuenta años ahora lo atestiguan.

Felipe Tena Ramírez.
57

�LIC. RAUL RANGEL FRIAS
Ex-Rect.or de la Universidad ;y Ex--Gobernador del Estado de Nuevo León.

I

"LA SOBERANIA CONSTITUCIONAL"*

El inesperado honor que me concede la presencia de
todos los que aquí me hacen compañía, me obliga a que dedique estas brevísimas palabras de preámbulo para dar las
gracias al Sr. Director de la Facultad de Derecho, a los se_ñores Profesores que se han dignado asistir, a los compañeros estudiantes y a los amigos todos. Nunca menos que ahora puedo ofrecerles el contenido de estudios que pudieran contribuir a iluminar tesis académicas o hacer avanzar cap~~
tulos de la ciencia del derecho constitucional, mucho menos
c-n un momento en que por constancia propia he podido darme cuenta que está presente en la ciudad de Monterrey un
c.ástinguido maestro, un singular jurista de gran talento y
capacidad como es el Lic. Tena Ramírez.
'
Sea todo ello menos que excusa, un modo de presentar con las menores pretensiones estas reflexiones quevoy a hacer, derivadas de mi ocupación durante toda fa
vida a la cosa pública. Desde mi época de estudiante de
esta Universidad y la de México, como posteriormente, el hilo
conductor de todo lo que he podido realizar está transido
de un significado público. Y nada más natural que dentro
de ese significado de ocupación pública a que he sido II~-

* Versión taquigráfica de la Conferencia pronunciada en el Auditorio
de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la U.N.L., el día
21 de febrero de 1967.

59

�vado -unas veces de profesor o de consejero universitario o bien de funcionario público- haya tenido una relación intelectual y otra de experiencia con los factores
históricos, políticos y económicos que fraguan esta compleja sociedad mexicana a la cual pertenecemos.
No creo que toda la sabiduría esté ni remotamente contenida en los libros. Soy además un entusiasta de las contribuciones que afloran de los niveles inferiores hasta las
más elevadas cumbres de la vida económica y social, para la integración de una personalidad mexicana que cada
dia se apunta más segura en el horizonte del tiempo; y es
por ello que sin la pretensión académica de quien domina
una ciencia como es la jurídica y particularmente el campo
del Derecho Constitucional, puedo justificar mi presentación en este anfiteatro como la aportación de un hombre
que ha tenido una experiencia pública, que puede por lo
tanto, independiente de lo que contengan los libros, los
tratados y las historias, ofrecer un aporte a esa dilucidación que se va haciendo de los grandes y de los pequeños
temas mexicanos.
La soberanía constitucional, que hoy nos parece un
tema de puro carácter académico, fue un pendón de contienda y una bandera en el camino a ttavés del cual
se ha ido efectuando la organización del Estado mexicano. Bajo el nombre técnico y conceptual de soberanía
se oculta una intensa corriente de entusiasmo de fervores y de inquietudes, que producen la Independencia mexicana y posteriormente la Reforma e incluso la Revolución
de 1910.
Esa idea casi geométrica de la Soberanía tiene un contenido palpitante de interés histórico y de verdad política;
y no sólo es el patriotismo exclusivo de los juristas, al estilo de un purista como Duguit u otro como Kelsen. Podría
incluso desaparecer bajo fórmulas substitutivas de mayor
rigor y de mejor eficacia en la organización del cuerpo
constitucional. Pero los conceptos y las palabras del hombre
están teñidas de su emoción; y la emoción está teñida de

60

su combate, a veces de su victoria como en otras de sus
derrotas.
La Soberanía como tema expreso de reflexión jurídica nace en una época de grandes conflictos europeos.
Afloran las fuerzas que van a transformar la sociedad medieval o post-medieval en la sociedad industrial que posteriormente se finca en Inglaterra y toma su mayor desarrollo
en este siglo. Pero antes de que se realicen materialmente
los postulados de la ciencia y de la técnica contemporánea,
el hombre parece prepararse y se ensaya filosófica y políticamente a despejar el camino para que puedan avanzar los
descubrimientos hacia su culminación efectiva. En esa época
de grandes transformaciones, se parte en pedazos el edificio conceptual jurídico que había dejado la Edad Media como legado a la Europa Occidental.
El Imperio es un esquema de organización jurídica,
que tomado del viejo Derecho Romano permite a las naciones incipientes de aquel vasto territorio dar una especie de forma o comunidad internacional a los diversos tipos
de conflictos y de choques que entre ellos se suscitan.
Lo mismo pasa a la Iglesia, que a su vez se apoya en
igual estructura; ha devenido a través de mil años en nuevo complejo de relaciones sociales, políticas y culturales
que van a llenar las nacionalidades. Al forjarse la personalidad francesa, la nacionalidad inglesa y restantes, está
abriéndose paso una revolución espiritual que todavía, incluso, no termina en nuestros días. Se ampara .bajo el
lema de libre examen religioso servirá posteriormente para apoyar las pretensiones a la limitación del poder despótico y autocrático de los gobiernos de Inglaterra y de
Francia.
Esgrimen los juristas el concepto de soberanía como
una tesis de réplica y no simplemente de pura invención
académica, para hacer frente a una serie de problemas concretos e históricos, particularmente la organización del Estado nacional francés, del Estado nacional español y del Es-

61

�tado nacional inglés.
Las tres grandes corrientes de la soberanía podemos
encontrarlas representadas en cada uno de esos Imperios, que se van creando por la desmembración de la
comunidad medieval europea. En el Imperio español, en
el naciente Imperio inglés y en el Reino de Francia -que
va a tener realmente su cumplimento y esplendor en las
monarquías de los Luises-, la soberanía se produce como
un instrumento de combate para liberar las nacionalidades,
para organizar interiormente el gobierno y para afirmar
en otros casos los derechos del individuo. De manera que
este aparejo puramente académico de tesis jurídica, trae
consigo y arrastra el contenido de toda una serie de problemas políticos, históricos, sociales y económicos. Sería
imposible que yo entrase en el análisis detallado de cada
una de estas corrientes.
Quiero de una manera general y sintética, más bien
tomando un rumbo filosófico, hacer una caracterización de
cada una de ellas. Primero un pequeño preámbulo. En el
fondo ¿ qué quiere decir esto de soberanía? Es cierto que
parece una palabra inventada por Bodino para responder
a la necesidad de la Monarquía francesa de hacer frente , a
las exigencias del Papado o del Imperio; y una palabra, que
toma aliento y cobra vida y pasión en la luc.ha de las .seetas
religiosas por afirmar su libertad y su fe personal. P.er o
si. el vocablo es en cierta manera novedoso, no lo es .en ·el
fondo la idea misma que bulle detrás.
· .. ,

gobierno con una facultad de mandar soberanamente sobre todos sin limitación? La cuestión de fondo filosófica
está penetrada del sentido y la justificación del derecho
mismo. ¿El derecho es simplemente fuerza, arbitrio y una
imposición del más fuerte; o existe en toda regla de derecho una vaJ.idez que supera la imposición de las circunstancias que hacen a uno más fuerte y al otro más débil
y que obligan a obedecer a uno y al otro a imponerse?
¿Cuál es ese secreto por el cual el hombre permite ser
mandado y otros hombres tienen facultades para ejercer
ese mando?
La discusión así planteada, lo recuerdan mejor que
yo, procede de los . más remotos tiempos de la especulación filosófica griega. Ya los sofistas afirman que el derecho no es sino una convención, un pacto o un arreglo
que han hecho algunos hombres para dominar a otros que
les están sometidos y que son más débiles. Mientras que la
filosofía clásica de Platón y Aristóteles clama que el derecho es una expresión de la razón natural y de la humana que establece medidas uniformes y reglas de equidad y de justicia.
La discusión no termina porque el nivel a que está
planteada hace que cualquiera de las dos tesis pueda representar por un momento determinado el todo de una; o
bien en otros, la restante. En realidad, la respuesta tenía que
ser dada más que en los textos de Filosofía, en la organización misma y las constituciones de los pueblos de aque- ,
lla época. Y la constitución de los pueblos de aquella
época, con la existencia de la esclavitud y la precaria
condición de las relaciones económicas, hace imposible que
no apareciese totalmente más verdadera la tesis de los sofistas que la de los filósofos platónicos.

La idea de soberanía pretende responder a un problema que retomará más adelante aquel hombre atormentado
y genial que fue Juan Jacobo Rousseau. Es el problema de
por qué unos hombres mandan y otros obedecen. En realidad, ningún hombre, dirá más adelante el ilustre ginebrino, puede estar sometido a la obediencia de otro hombre
a menos que lo haya consentido. Entonces ¿por qué y cómo es que existe un gobierno que tiene la facultad precisamente de mandar? Por último, ¿cómo es que exista un

El problema no es al fin de cuentas de una esencia
impenetrable sino cuestión del programa que trate de llevarse a cabo. En su primer atisbo la filosofía griega lo
contempla más bien hacia el pasado en el origen del Derecho.

62

63

�...
¿ Cómo fue posible que unos hombres que vivían libres
en la naturaleza fueran y acabaran quedando sometidos
y esclavizados dentro de las reglas de un derecho generalmente despótico y tiránico? La respuesta, más que en las
tesis de la filosofía, iba a ser encontrada en los propios
t~xtos de la historia vivida de los pueblos. Pero había
de tardar todavía mucho tiempo.

Mientras, se elabora la idea de que la función de gobernar procede fundamentalmente de una convención o de
un arreglo que han hecho los hombres entre sí para escoger al más sabio o al más fuerte: al individuo que deba,en nombre de todos imponer el orden y establecer las reglas
de la concordia y dirimir los conflictos humanos.
La tesis de Cicerón sobre el derecho es anticipo de
las teorías que dominan posteriormente la Edad Media
y que van a configurar una particular corriente que · hace que la soberanía, o sea, el poder de mandar, derive, en
un caso, de una institución original que los pueblos hicieron
eligiendo un soberano; en otros, de esa misma elección que
hizo el pueblo creando un grupo de representantes suyos
para dictar las reglas de gobierno.
La Edad Media, conforme a su espíritu religioso y ~eiafísico, organiza esta idea sobre el supuesto de que la
naturaleza y' todas las criaturas que en la misma existen
proceden de un Autor. Y ese Autor las ha creado conforme
.un orden. El orden de la sociedad, que es a la vez ~nherente a la naturaleza, tiene su sanción final en el ord~n
divino.
'

a

Pero antes de la Edad Media hay ya una experiencia
de cesarismo.
El cesarismo procede del antiguo tribuno del pueblo
convertido en Príncipe. Y el Principe es César. Príncipe o César tienen ahora todas las facultades que antes
le estaban concedidas al pueblo y la principal de dictar
las leyes. De esa manera se configura la idea del soberano
como un hombre que dicta las leyes y las impone, bien que
se diga que es a nombre del pueblo.
La Edad Media reúne ambas características y consigna
que el orden social es un orden de acuerdo con la Creación; y por lo tanto, penetrado de trascendencia divina;
Pero como el pueblo en sí mismo no puede por su debilidad
y por sus deficiencias personales gobernarse, tiene que nombrar una persona que realice todas estas funciones.
Entonces esa persona es el soberano o sea el rey.
La soberanía de los reyes de la Edad Media, de los barones o de los señores feudales procede de un pacto, que se
supone dado entre el pueblo y el señor, por virtud del cual
el pueblo deposita en el señor las facultades que de origen le pertenecen al propio pueblo, pero que el señor por
su mayor conocimiento, iluminación y capacidad va a ejercer en su nombre.
··
En la realidad el soberano, que era un hombre, acabó
por ser menos que un servidor de la sociedad, del pu'eblo o de la nación correspondiente, un tiránico gobernante que llevó al extremo su capacidad de poder.

La Edad Media crea de ese modo una solución al conflicto planteado entre los sofistas y los filósofos clásicos,
con la noción de un derecho, que en una parte es resultado de la evolución natural de los pueblos, por la otra,
tiene su fuente en el Autor Supremo de la naturaleza. Hace una combinación en donde se mantienen en equilibrio
ambas proposiciones.

Y en un momento dado ese tirano o esa autoridad de
carácter despótico chocó con los intereses que hemos re~
señado de índole nacional, económica o religiosa. Entonces brotó la noción de la soberanía, de nuevo, para reclamar una facultad que nunca debió ni pudo ser depositada o arrebatada al conjunto de la sociedad misma, pues

64

65

�le era inherente y no delegada en ninguna forma a un
soberano en particular.
Tal soberano que representa una composición o arreglo
de condiciones en las cuales los hombres que forman
el Estado, se han desposeído de su libertad y de sm pertenencias por haberlas puesto todas en manos de un particular, es el señor ungido de Dios. De ahí el famoso principiad el derecho divino de los reyes. No es porque en
efecto se supusiera que Dios en particular hubiera escogido a una persona para gobernar Francia, en lugar de
haber escogido a otra que podía haber sido mejor. Se trata simplemente que se había constituído la tradición de una
especie de mayorazgo sobre los bienes, territorio, los derechos y las vidas de los franceses. Y ello era sancionado
en la persona escogida por el pueblo y la autoridad del
Creador de la naturaleza.

de ninguna manera fundar el derecho despótico del Rey

a gobernar, sino muy por el contrario consideran la soberanía del Rey un depósito transitorio que la Nación
ha hecho en sus manos y del que darán cuenta en los
términos de un mandato o de una encomienda. Pero la
teoría iba por un lado y la práctica en sentido de fincar
un poder sin limitaciones, un poder excesivo en manos de
una persona con descuido de los intereses de los súbditos.
La ~anarquía absoluta de Felipe II no es del tipo de
cacique lugareño o caudillo improvisado en una guerra,
es una Monarquía metafísica y religiosa. El Rey es un
funcionario y todos hasta el último de los miembros de
aquella comunidad tienen una misión que cumplir, conforme a un Código que a la vez resulta ser producto de
la vida de los hombres y dictado de la Divinidad.

Sin embargo, aunque la tesis nó fuera en sí misma
fundamentación de la tiranía o del abuso del poder, en la
práctica se convirtió en tál; y de ahí derivó la necesidad
de volver a rescatarla en nueva etapa a la cual me referí al principio: de transformaciones de la vida de los pueblos europeos.

En otras partes se desarrollan diversas corrientes de la
soberanía. Consideran el poder y la justificación, que reside
en la formulación del derecho y la ejecución a casos particulares de este mismo derecho, condicionado a que sean
los mismos hombres que lo han creado los que mantengan
una verdadera tutela y vigilancia permanentes.

Un jurista norteamericano dice: la Constitución de los
Estados Unidos de Norteamérica sustituyó el Rey por un
Documento escrito. En realidad, una de las soluciones que
va a tener el concepto de Soberanía es despojarla de la
pertenencia a un jefe o rey en particular y pasarla a una
asamblea o establecerla en una Constitución.

De ahí en largas procesiones históricas, se va a originar la tesis de la soberanía del tipo inglés, que reposa en
un Parlamento. Y del carácter mismo del pueblo francés y
de su propensión a las fórmulas intelectuales va a surgir el
otro tipo de soberanía, que es también tipo de corriente
constitucionalista que se configura en torno a un catálogo
de los derechos del hombre, una estructura de división de
poderes y de organización de conceptos perfectamente claros o arquitectura perfecta.

El mejor tipo de derecho organizado en torno a la persona del Jefe del Estado con sanción divina y humana,
es probablemente el de la Monarquía española de los
tiempos clásicos del Imperio español de Felipe II. Los tratadistas del derecho natural de la escuela española, que tienen una calidad ilustre y han contribuido en gran parte
a la formación del concepto de soberanía, no pretenden
66

El Padre Mier que fue un hombre muy agudo y gracioso para sus observaciones, dice en uno de sus discursos que
de la característica del pueblo francés que tiene un gran
genio para lo cómico se organizó la Constitución como una
comedia con escenas bien distribuidas. Lo cierto es que,
67

�en efecto, la organización francesa de la Constitución se
aparta de la forma inglesa donde no existe un documento
escrito o firma completamente codificada, sino por precedentes y consecuentes disposiciones básicas; y se aparta de
la Constitución española que estableció una especie de teocracia medieval con fórmulas de participación colegiada a
través de las corporaciones, los ayuntamientos y las cortes.
Y así, en panorámica superficial debemos señalar que

de esos tres movimientos: el de tipo español, el francés
y el inglés nace nuestro propio documento constitucional.
Se ha dicho, lo que es razonable, que nuestra ConstituGión, sobre todo la Constitución del año de 1824, fue una reproducción de la Constitución Federal norteamericana. Está comprobado que en efecto se hacían traducciones de
la Constitución Federal norteamericana en Puebla -una
de ellas, se dice, de muy mala calidad- que circulaban
entre los constituyentes. Se dice también y parece cierto,
que cuando Esteban Austin estuvo aquí en Monterrey, con
aquella recomendación que traía del Padre Mier para Ramos Arizpe, le entregó también una Constitución norteamericana; y que todas estas inspiraciones dieron por rea.ultado que en la primera Constitución, ya verdadera o
formal de México independiente, se copiara la Constitución norteamericana.

Haciendo una digresión quiero decir en este momento
que el tema del Artículo 39 que se ocupa de la Soberanía
de la Nación, idéntico en la Constitución del 17 como en la
del 57, ya no suscita controversias y esto ocurre hasta
nuestros días. Pero las controversias que se suscitaron
para llegar a tal "status" fueron las más intensas y apa,1,ionantes, las más lúcidas en la época de la constitución
misma de México; en el momento de la Independencia; y
particularmente en la Constitución de 1824. Polémica
la que es figura muy importante el Padre Mier.

en

Se ha dicho del Padre Mier que era un centralista;
cosa que está por comprobarse y más bien rectificarse,
porque en realídad la tesis del Padre Mier se aleja del
centralismo tal como nosotros podremos verlo posteriormente realizado en la época de la dictadura de Santa Anna.
Retrospectivamente se acusó al Padre Mier de un
centralismo del cual no había siquiera una posibilidad de
realización todavía. Por el contrario, el Padre Mier que
reclama la cabeza del Emperador Iturbide pide que no
se otorgue la soberanía a los Estados de la Nación; pero
no piensa precisamente en un tipo de gobierno centralista,
como luego fue implantado, sino probablemente en un gobierno más próximo al que tenemos hoy y que la realídad
impuso.

Sin embargo los tratadistas modernos no se han conformado con apreciación tan genérica aunque verdadera; y han puesto de manifiesto que la Constitución de
1824 participa también de la experiencia de los constituyentes que habían acudido a las Cortes de Cádiz; y de
la propia Constitución de Cádiz que se había restablecido en el año de 1820. Pero además de la experiencia de
la Constitución española, tiene también la Constitución de
1824 la influencia predominante del movimiento político
del pensamiento francés, particularmente de Juan Jacobo
Rousseau.

El federalismo del Padre Mier está más cerca de nuestro gobierno de hoy que de las afirmaciones o postulados
teóricos del federalismo que se consignó en la Carta de
1824. La verdad es que en el Congreso de 1824 las provincias, como se les decía entonces siguiendo la terminología española, estaban en plena sublevación. Y no era raro
que Guadalajara proclamase un plan donde se decreta una
República Libre y Soberana de Jalisco; ni lo eran los intentos de separación de México que se efectuaban en Texas;
ni era tampoco remota la posibilidad que todavía subsi'5tió
hasta la época de Vidaurri, de la constitución de una República de la Sierra Madre; ni estaba alejada aquella otra ten-

68

69

�tativa de separar Oaxaca o Yucatán.
De manera que el Congreso Constituyente de 1824 se
encontró ante una verdadera sublevación de las provincias. Por lo que también tendríamos que rectificar aquella
opinión, tan generalizada, que dice que nuestro federalismo
fue una copia insensata de la Constitución norteamericana
porque nosotros estábamos unidos y el federalismo nos
desunió.
Lo cierto es que tanto Tamaulipas, como Nuevo León
y Coahuila, en Jalisco, en Zacatecas o en Yucatán, una

vez desaparecidas las autoridades virreinales, hubo una
profunda aspiración a crear gobiernos locales con cierta órbita de independencia propia. De manera que al concederles el Régimen federal la soberanía, aunque entraña
una especie de contradicción teórica, se ejecuta un proyecto político indispensable para las circunstancias que estaba viviendo el país.
No soy ajeno y al contrario precisamente consciente
de ello, que no fue por razones teóricas de esta indole
que se separó Texas de México. Pero es indudable que la
tesis del federalismo era no solamente de Texas, sino la
de muchos otros Estados de la República de aquel tiempo.
Cuando el Padre Mier hace su famoso discurso profético
y anuncia que el caos, la confusión, el desorden y toda
clase de males van a caer sobre la República a consecuencia de que se les otorgue soberanía a los Estados, tiene
tanta razón él como sus contrarios. Porque lo cierto es que
de una y otra forma los Estados manifestaban una positiva
disgregación del centro de la Nación y trataban de obtener un gobierno que estuviera al alcance de los propios
recursos, capacidades, costumbres, necesidades y exigencias
propias de cada localidad.
Habrá que pensar en la dificultad enorme de gobernar
un territorio como aquél; en la necesidad de poderes locales para garantizar en todo momento la impartición de
70

justicia; y el establecimiento de reglas de tráfico tanto
mercantiles como humanas. Todo ello atenta la referencia
a una Capital lejana con comunicaciones remotas; y considerar las peculiaridades que durante la época colonial
había ido desenvolviendo cada localidad, explica por qué
tendían precisamente a la separación.
Dicho la anterior, por cuanto a la cosa federal, volvamos ahora al tema de la soberanía en ese Congreso.
Ahi se discutió de nuevo la idea de Rousseau y se puso de
manifiesto la contradictoria tesis mexicana.
La soberanía siendo esencial y originalmente del pueblo no puede ser representada; y en consecuencia toda representación es en cierta manera una contradicción con
el principio.

También se puso de manifiesto que distribuir la soberanía entre los Estados era otra paradoja, porque si
existe una soberania compartida no es soberanía. Y de todas maneras, en uno y en otro caso, se impuso una regla
práctica de solución del conflicto estableciendo, a pesar de
todo, que la soberanía sería efectiva a través de un gobierno de representantes y que la soberanía sería distribuida
entre los Estados de la Federación. De otra manera estos
Estados de la Federación hubieran levantado la misma
bandera de los colonos de Texas por su independencia de
la República Me~cana.
De la tesis de soberania de aquel tiempo, hemos heredado el artículo 39 y otros· artículos complementarios del
39 que establecen las reformas a la Constitución; la inviolabilidad de ésta; y la sujeción de todo el orden jurídico;
el orden judicial e incluso la resolución de las controversias y el examen de las leyes, al principio de la supremacía de la Constitución. Esto que en principio no tiene objeción alguna, encuentra todavía algunas de carácter académico para conciliar Estados Libres y Soberanos en su
71

�régimen interior, junto con una que reside esencial y originalmente en el pueblo (la Soberanía Nacional) y que
no es la de los Estados.
Aquí se nota la doble corriente que se imprimió al
movimiento inicial del Congreso constituyente entre una
tesis de Confederación de Estados, como fue la original
norteamericana, y la que finalmente se impuso de la Federación real o unión de los Estados. Y no solamente unión
de Estados, sino el concepto más avanzado de pueblo soberano, realmente único e indivisible, en sus diversas expresiones a través de cualquiera de sus poderes, de todos ellos y
en la distribución de Estados y Gobierno Federal.
Pero la cuestión al principio tenía que resultar muy
paradójica, porque la soberanía seguía consistiendo en una
especie de sustancia que abarca el todo de la Nación y
que no se explica parcialmente repartida en entidades
locales.
La soberanía, de prima fórmula, no podía ser ni delegada ni compartida. Afortunadamente se impuso la necesidad política sobre la pura fórmula jurídica constitucional. Algún autor ha dicho, por eso, que a la Constitución
le ocurre en su comportamiento lo que a ciertas personas,
particularmente algunas bellas damas cuyas inconsecuencias en los principios son las que las hacen más agradables.
A este respecto podemos decir que gracias a ese sentido de conciliación de lo práctico con el orden de los principios fue posible establecer un equilibrio entre la razón
histórica, la razón jurídica y la metafísica. Y desde el 57
a nuestros días no ha vuelto a hablarse de soberanía. Se
da por una conquista hecha y en efecto lo fué, lo mismo
que la idea de Federación.
No voy a pormenorizar técnicamente todos los aspectos de la soberanía, ni mucho menos de la Federación-4
Sin embargo, quiero hacer notar que en algunos casos,
72

més el hombre de acción histórica que el de pensamiento,
tropierza. en este pais con esa contradiación de ideas postuladas en nuestros grandes Códigos, una realidad que se
escabulle y que representa una contradicción o una verdadera paradoja con los principios constitucionales. Une.
de ellos puede ser este de la soberania de los Estados.
Indudablemente, en principio, esta idea de la soberanía de los Estados no es correcta. La jurisprudencia
norteamericana habla simplemente de una cuasi-soberanía de los Estados. Menos aquello que se ha pretendido elevar a soberanía, que es el Municipio libre. Tampoco el
Municipio tiene soberanía. La Soberanía perfecta radica, finalmente, no en el Poder federal, o Gobierno federal, sino
en el pacto que establece el Poder federal y los EstadGS
mismos.
De manera que la Soberanía que para nosotros ahora
es la soberanía constitucional, no es ni siquiera la de un
Parlamento, la soberanía de un Rey, ni la de una fórmula
cualquiera de carácter dogmático. La Soberania es un conjunto de decisiones históricas fundamentales tomadas sobre los aspectos esenciales de la organización del pueblo
de México, de la Nación mexicana.
La soberanía tras de estos giros que ha venido sufriendo en el transcurso del tiempo, ha alcanzado una
etapa donde, precisamente, ya no se le discute, porque
subsiste en el fundamento mismo de la organización juridica. Es como cuando nos ocurre no tener conciencia de la
existencia de la atmósfera por la transparencia que le es
inherente. Así ocurre con la noción de la soberania. Se
ha trasladado, de una fase en otra, hasta constituirse
realmente en la soberanía que es simple y sencillamente
el Estado de Derecho y la supremacia de la Constitución.
Pero todo esto ha tenido que ser verificado con una serie
de luchas históricas.
Todos recordarán conmigo rápidamente, que a medida
73

\

�que tornaba el· grupo liberal al gobierno del país se ha-.
bJaba de la soberanía del pueblo y cuando se restituia el
llilrtido conservador se hablaba de la soberanía de la
N:~ción. Era el conflicto entre la tesis española y criolla y
11;1. tesis prop_ia de una nacionalidad incipiente, como la
mexicru:ia, que avanzaba hacia su Constitución propia.
: La tesis de la soberanía de la Nación que fue alegada

P&lt;&gt;.r el Ayuntamiento de la Ciudad de México y luego reproducida por los otros Códigos fundamentales, no contiene el principio de que la soberanía dimana del pueblo.
Puede ser simplemente la Nación Soberana de las Cortes
de Cádiz, en que la Soberanía está representada por los
cuerpos de tradición y estamentos sociales -la nobleza,
el ~lero, la milicia- que ejercen las corporaciones y ayuntamientos.
La tesis revolucionaria de Rousseau pone en movimiento la idea de desamortizar al hombre, que eso es a lo que
conduce. Igual que se ~esamortizó la propiedad en México.
O sea a desvincular al hombre de sus estamentos y darle
una aptitud de ciudadano libre y universal. Tesis que la
Revolución Francesa aportó fundamentalmente a la Constitución del México independiente; y fue la representativa
que quedó fija en la Constitución del 57.
Tras de esta fórmula tan apresurada de evocar episodios históricos inmensos y de tener que pasar por alto
otros menores, quedan en pie algunas cuestiones interesant~s. ¿Hasta qué punto son soberanos los Estados de la Federación? No me refiero, como tal vez algunos con malicia
piensan, en cosas de carácter económico o político. Me
refiero básica y jurídicamente a la soberanía considerada
constitucionalmente. Este problema me lo suscita la misma pregunta que se hizo el magistrado singular y amigo
Lic. Palacios Vargas. ¿Hasta qué punto es compatible la
existencia de ciudadanías locales de los Estados con la ciudadanía única y general que tiene todo mexicano?.

Si nos atuviésemos a la fórmula original de los Estados
Libres y Soberanos, parecería natural que existiera una ciudadanía de cada uno de ellos, porque en esa forma se acen:.
túa que la confederación y la coalición de Estados han
hecho la Constitución. Pero si se trata de que el pueblo
mismo es el que indistintamente de ser nuevoleonés,
húilense o de Tamaulipas, ha hceho su Constitución; y esta
Constitución válida no puede ser contrariada por las Constituciones locales, ni medida por la existencia de una ciudadanía de carácter estatal; más aún, que ha querido llevarse al extremo de una ciudadanía municipal.

coa-

Esto, a mi parecer, carece de verdadera justificación
y reclama una elaboración más técnica de los preceptos
relativos. Yo no pongo en tela de juicio, ní me parece discutible el derecho de los Estados de la Federación tendientes a señalar entre los requisitos para ser electo·~
determinadas funciones populares, las residencias o las ve.e
cindades en tal o cual punto. Pero lo que me parece
llevar al extremo y violentar los argumentos, es darle
a todo ese conjunto de meros derechos presupuestales del
ejercicio electoral, el carácter de una verdadera y au~n--.
tic¡i ciudadanía.
.

.

En este país no tenemos más ciudadanía que la de
mexicanos. Todos los demás son simple y sencillamente
requisitos presupuestales del ejercicio electoral, con mayores o con menores exigencias, pero que
pueden .de
ninguna manera ser considerados o catalogados como tales ciudadanías. Incluso, en algunos casos, se debe sostener la tesis de que estas Constituciones de Estado están violando la Constitución General ge la República e,n
dicho particular, imponiendo requisitos que la Constitución
General de la República contradice.

no

El caso que menciono es uno de tantos a que pue~
de conducir la tesis de la soberanía de los Estados. La
clave para decidir el punto es si se concede que haya
una soberanía del Estado, probablemente se tendrá que

74
75'

�conceder una ciudadanía estatal; pero si como, a mi pa.r~r,, no -existe, deberían suprimirse los reqQisitos que para .ser ciudadanos nuevoleoneses se necesitan. De no hacerlo resulta que en este país tenemos dos ciudadanías,
~ conceder esta especie de franqueable barrera, nos ha-·
ria ,recurrir a pasaporte para dirigirnos a Coahuila o a
T~aulip~ porque necesitaríamos la autorización del Estado respectivo.
Por último, ligado a este problema de la soberanía
y de la ciudadanía, pareja que debe considerarse íntimamente relacionada, quiero recordar un caso célebre que
~unió, y , tiene -que ver con este problema de la sober ~ de los Estados. Cuando el Gobernador Santiago Vi~urri decretó la anexión de Coal}uila y Nuevo León los
fundió en un aolo Estado. Al parecer la tesis del gobernador de Nuevo León era correcta, porque conforme al
plan revolucionario en que se movía, estaba faeultado
al jefe de la revolución, como fuera luego el jefe de la
revolución constitucionalista, pai-a dictar todas las disposiciones necesarias a poner én estado de defensa a las
poblaciones y establecer la forma de gobierno. Adem$,
con bastante eficacia. Don Santiago Vidaurri se movió has-i
~ o~tener actas de adhesión de lo~ pueblos de Coahuila.

• • Sin que esto haya sido Visto de una manera clara,
ahora podemos entender con toda claridad -además de
las razones Í)Úblleas o de las sinrazones politicas que adujO- de la valide-z de un argumento contrario a su tesis

berania, aSí se decia antiguamente, y en uso de la misma
tomll$é el camino de incorporarse a un país extranjero.
Este ejemplo lo pongo por sólo recordar el carácter
político de la soberanía y la instrumentación en que vino
a parar a través de una serie de luchas y procesos históricos que hoy nos son casi desapercibidos, porque quedaron incorporados al caudal mismo de nuestras instituciones.
La polémica sobre la materia que más nos puede interesar es aquella en que participa el Padre Mier y pronuncia su famoso discurso profético. La verdad es que no
era nada profético lo que anunciaba el Padre Mier, porque en realidad ya estaba ocurriendo todo lo que prometía.
Fue simple y sencillamente un discurso político para poner
de manifiesto los problemas que afectaban a nuestra vida
económica y social.

Pero los hombres de la Constitución del 24 eran hombres forjados en las Universidades y en las Facultades
de Derecho de la Epoca Colonial y estaban muy lejos
de convivir experiencias más concretas de carácter económico Y social, como las que vinieron posteriormente para
sobreponerse a las concepciones jurídicas e ir estableciendo preceptos que realmente resolvieran problemas de constitución de un país índependiente.
El discurso profético del Padre Mier es bueno que
dice, "yo no le temo a los tiranos, pero tan tirano puede
ser un hombre como un pueblo y no voy a dar razón a
los violentos aunque estos tengan a su favor la fuerza
del número. La verdad va de acuerdo con la libertad sin
faltar la índependencia, pero la independencia sin ;a libertad no nos sirve para nada".

ningún Estado y Jtingunos pueblos eh particular fueran
los de Coahuila y Nuevo León aúnque se pusieran totalmente de acuerdo, pueden variar los término$ de la Constitución General de la República. Ello implica la supremacía de la Constitución y la soberanía real en ella
depositada que no está a merced de grupos o poblaciones.
Sería tanto como, merced a cualquier arreglo, fuera pacifico o violento, justificar y autorizar que un Estado
pida su separación de la República reasumiendo su so-

En estos términos concluyo para recordar a mis amigos juristas como lo hago a mí mismo todos los días, que
si bien es alta y elevada la misión del jurisconsult o en el

76

77

�LIC.

ejercicio de su profesión, es importante la atención ~ co~plejo de problemas que sólo pueden tener su explicac1on
en la corriente histórica del pueblo mismo.
Un jurista insigne pudo declarar un almodrote la
Constitución del 17; y en efecto si se le examina desde el
punto de vista del clasicismo, tal vez resulte un contrasentido esa reunión de garantías individuales Y sociales.
Pero el tipo de Constitución que realmente reclama el
tiempo, es la obra misma de la experiencia jurídi~ Y
no sólo la confección afortunada de una inteligencia p~eclara.
La Constitución del 17 tiene valor no tanto por _s er
un texto inventado o formulado de manera académica, sino porque es el resumen de una serie . de luchas
y experiencias; y deja abierto además el cammo a nuevas luchas y nuevas experiencias para forjar una verdadera soberanía, que no existe en el pasado: en ese remoto paraiso donde los hombres recibieron las tablas de
la· ley; o en la inspiración para nombrar o e:egir un Rey
0 mi Monarca; y tampoco existe en una sociedad natur8;1
donde todos están contra todos y tienen que elevar a . sér
supremo un Leviatán feroz y despótico; ~ en las ~~~
luces de la razón como quiere el pensamiento Y el gemo
de · Francia.

La verdadera meta está en la esperanza de seguir
en.común perfeccionando por dentro y fuera la co~unidad
humana fundamental en un ideal de igualdad, de llbertad
y. de justicia. Esto, finalmente, vale la lucha por la soberanía.

...

GENARO

SALINAS

QUIROGA

Profesor de "Filosofía del Derecho" en ~ Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de 1a U. N. J.¡,
r .•

••• t'

ANTONIO CASO EN EL RECUERDO*

i")

El esclarecido maestro Doctor Antonio Caso cum,Qlió
el pasado 6 de marzo, 21 años de haber fallecido. En ocasión del vigésimo-primero aniversario de su sentido deceso,
le consagramos estas lineas de grata recordación a su memoria.
Fue indudablemente el Doctor en filosofía Don Antonio Caso la figura más preclara de la Cátedra mexicana;
el orador mejor formado en nuestras aulas; la inteligencia mejor nutrida de nuestros paraninfos desde los lejanos
dias de Justo Sierra; la conciencia más limpia de México.
Antonio Caso y Jesús Urueta fueron los dos discípulos predilectos y amados del gran mentor cain7echano que
se llamó Justo Sierra. Los dos justificaron con el tiempo
las legítimas esperanzas que en ellos puso el Ministro
de Instrucción Pública del General Díaz; los dos resultaron
magníficos oradores, Urueta, lírico, de teatro, elegante y
florido, y Caso, un orador de cátedra excelente, exquisito,
insuperable, que sólo tiene parangón con Ignacio Ramirez,
en su clase inolvidable de Literatura en la Escuela Nacio• "Armas y Letras", conciente de su responsabilidad, publica integro
-y de nuevo este articulo; el cual apareció incorrecto en sus primeros pérrafos, por lamentable error de imprenta hecho después
de su corrección final, en los Nos. 3--4. Año 9. Segunda Epoca.

78

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�:nel -Preparatoria. LOff dos salvaron las fronteras geográf ~ da la patria, En Madrid, en sw; mejores teatros, conqutstO el chihüahuense Urtleta, ten\pefltades atronadoras de
aplausos, por la elegancia y soltura con que manejaba el
castellano, sólo comparable en la Península a Emilio Castelar, de grata memoria para la intelectualidad hispana; en
Buenos Aires, en Lima y Río de J aneiro, fue admirado el
adelanto esclarecido de Caso en las universidades sudamericanas y eotl ello paseado en triunfo el nombr~ glorioso
de México.
Fue el ilustre maestro desaparecido Doctor Honoris
Causa de las Universidades de Guatemala, Río de Janeiro,
l?~n Marcos de Lima y México. En misión intelectual y
c'omo Embajador Extraordinario de nuestra na&lt;;ión, visitó
Pe~, Chile, Argentina, Uruguay, Bolivia, Brasil, "!( . :1os
paises de Centro-América. En ellos honró a México y su
palabra docta, bondadosa y cordial fue mensaje de luz y
fraternidad del pueblo azteca a las hermanas naciones del
Continente Americano. Su nombre permanece unido en la
Diplomacia mexicana al lado de Amado Nervo, Luis G.
Urbina, Jesús Urueta, Enrique González Martinez y Alfonso Reyes. A pesar de que sólo fue una etapa transitoria y fugaz de su vida, ya que jamás desvió su sagrada
vocacióh magisterial, por el singular éxito que obtuvo en
su gira cultural y la representación oficial de nuestra patria que ostentó, podemos considerarlo como uno de Jos
más dignos miembros con que haya contado el Servicio
Ex:terior Mexicano.

tas franceses", "El acto ideatorio", "Historia y Antología
del Pensamiento Filosófico", "Bélgica en la paz", "El Peligro del hombre", así como dos libros de poemas: "Alquimia" y el "Poeta de los días del mar".
La última ocasión que vino a Monterrey fue a mediados de enero de 1938, invitado por el Centro Artístico
de esta Ciudad, dando conferencias, con incomparable éxito, en el Teatro Rex de esta ciudad sobre cuestiones estéticas y filosóficas; una plática en el Circulo Mercantil Mutualista, y una cátedra de Sociología en la Facultad de
Derecho y Ciencias Sociales dependiente de la Universidad
de Nuevo León.
En el Círculo Mercantil Mutualista, en su autógrafo
que figura en lugar prominente de su biblioteca, dejó escrito este bello pensamiento, que es un elogio no sólo
para la institución, sino para todo Monterrey:
"Al acabar de visitar este admirable centro de cultura
física y social, comprendo las posibilidades humanas que
encierra Monterrey. La vida siempre por delante, para
aquéllos ---&lt;!orno los regiomontanos- que saben prepararla, de manera cumplida y espléndidamente".

He aquí los nombres de sus libros, fieles testimonlos
de su obra imperecedera y verdaderos monumentos de la
éultura universal: "La existencia como economía, · como
desinterés y como caridad", "Discursos a la Nación Mexicana", "La filosofía de la intuición", "Problemas Filosóficos", "Sociología genética y sistemática", "Principios de
Estética", "La. filosofía de la cultura y el materialismo histórico", "Drama por Música, Beethoven, Wagner, Verdi,
Del;mssy", "DisQursos h~terogéneos", ''Filósofos y moralis81

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        <name>Felipe Tena Ramírez</name>
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        <name>Genaro Salinas Quiroga</name>
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        <name>José López Portillo y Pacheco</name>
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        <name>Raúl Rangel Frías</name>
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                    <text>�,¡

.....

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-

A R M A S

Y

L E T R A S

Año 10

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BIBLIOTECA CENTRAL
U. A. N. L

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�!l\M!S Y LETl\!S
REVISTA DE LA UNIVERSIDAD DE NUEVO LEON

Rector
ING. NICOLAS TREVIÑO NAVARRO
Secretario
DR. RECTOR MENCHACA SOLIS

Departamento de Extensión Universitaria

Coordinadora
DRA. AURORA MORENO

Jefe de la Sección Editorial
RECTOR JAVIER MORA SALAZAR

Torre de la Rectoría
Ciudad Universitaria
Monterrey, Nuevo León, México.

Quinto Piso

�REVISTA DE LA UNIVERSIDAD DE NUEVO LEON

No. 1

Año 10

*

Marzo de 1967

*

Segunda Epoca

SUMAR I . O

Presentación

4

MARIA GUADALUPE MARTINEZ BERRONES, "Rubén Darío, Representante del Modernismo" .

5

SIMON SALAZAR MORA, "El L enguaje Literario
de Rubén Darw" .

22

ZANDRA MONTEMAYOR, "Perfil Humano y
Poético de Rubén Darw" .

48

ALICIA QUIROGA V., "Rubén Darío: su
Vida y su Obra" .

65

JORGE RANGEL GUERRA, Selección de
Versos Darianos

73

.

�En el presente año de mil novecientos sesenta y siete se celebra en el mundo literario: el
centenario del natalicio del insigne bardo centroamericano Rubén Darío (1867-1967 ). Por tal
motivo, nuestm 'revista se honra en presentar publicada en sus páginas: una recopüación de los
diversos actos o trabajos que, en formas de conferencias, ponencias, .comentarios y lecturas de
su vida y de su obra, han tenido :a bien realizar
los maestros de la Facultad de Filosofía y L etras
de la Universidad de Nuevo León: Doctora en
Letras, auadalupe Martínez Berrones; Señor
Pr ofesor, Simón Salazar Mora; Licenciada en Letras, Zandra Montemayor; y Doctor Jorge Rangel
Guerra; así como también la Profesora Alicia Quiroga del Departamento de Humanidades de las
Preparatorias de nuestra Universidad.
Damos, pues, las más cumplidas gracias a
nuestros distinguidos colaboradores que ·h icieron
posible, con su digno esfuerzo, este homenaje universitario al egregio poeta americano de la Hispanidad; el cual no obstante haber nacido, quizás con
songre de indio chorotega o nograndano en una aldehuela llamada Metapa -hoy por hoy Ciudad Darío, Nicaragua- hizo ,resurgir con su estilo propio,
-espontáneo y flúido, la calidad de página literaria en Hispanoamérica y aun en la rni.wia

RUBEN DARIO,
REPRESENTANTE DEL MODERNISMO
-1867-1916-

Ponencia de la Dra. en Letras:
MARIA GUADALUPE MARTINEZ BERRONES
de la Facultad de Filosofía y Letras de la U.N.L.

España.
LA

DIRECCION.

4

5

�RUBEN DARIO, REPRESENTANTE
DEL MODERNISMO.

(1867-1916)

RUBEN DARIO, REPRESENTANTE
DEL MODERNISMO

Félix Rubén García Sarmiento nació en Metapa, Nicaragua, el 18 de enero de 1867. Sus padres Manuel García
y Rosa Sarmiento se separaron cuando él era pequeño,
por lo que vivió con su abuelo Félix Ramírez, posiblemente
el "Don Dario", apellido que adoptó Rubén. Su niñez fue
triste e inquieta:

-1867-1916-

SUMARIO
1.-Niñez, adolescencia y juventud de Rubén Darío.
2.-Sus primeras obras. Su primer hijo.
3.-Su plenitud. El Modernismo. Su libro "Azul", Valpara€8o.

1888.
4.-Darío, Diplomático. Sus "Prosas Profanas", Buenos
Aires, 1896. Pari8, 1901.
5.-La Generación del 98 y •Rubén Darío.
de Vida y Esperanza". Madrid, 1905.

Sus "Cant08

6.-"El Canto Errante". Ultimas días del poeta.
7 .-Conclusión.

1.-NIJ.iíEZ, ADOLESCENCIA Y JUVENTUD
DE R. DARid.

"Yo supe de dolor desde mi infancia;
mi juventud . . . ¿fué juventud la míaf,
sus rosas aún me dejan su fragancia,
una fragancia de melancolía ..."

Darío, desde muy joven tuvo una fuerte inclinación
enamoradiza y una precocidad de la inteligencia. A los
quince años decidió casarse, llegó el amor:
"Era una adolescente de ojos verdes, de cabello castaño, de tez levemente acanelada, con esa suave palidez
que tienen las mujeres de Oriente y de los trópicos. Un
cuerpo flexible y delicadamente voluptuoso, que traia al
andar ilusiones de canéfora. Era alegre, risueña, llena
de frescura y deliciosamente parlera, y cantaba con una
voz encantadora. Me enamoré desde luego; fue "el rayo",
como dicen los franceses". (1)
A los trece años, fue empleado en la Biblioteca de
.1).- p.49.- La Vida de Rubén Dario, escrita por él mismo. Barcelona,
ed. MAUCCI, 1915.-(?).-p.187..- Valbuena Briones.- Historia
de la Lit. Hispanoamericana. Ed. Gili, S. A.- Barcelona, 1962.

6

7

�Managua, lo qu_e le permitió saciar sus a~si~s de cultura:
"Leí . . . todas las introducciones de la B1blloteca de Autores Españoles, de Rivadeneira -dice Darío-, Y las principales obras de casi todos los clásicos de nuestra lengua". (1)
2.-SUS PRIMERAS OBRAS.

SU PRIMER HIJO.

Rubén a los 12 años -1879-, publicó sus primer~s
versos en "El Termómetro", periódico de la ciudad de Rivas. En juhio de 1886 estaba en Chile donde vivió hasta
1889. Allí fue redactor de "La Epoca", correspons~l de
"El Diario" de Nicaragua y "El Imparcial", de su cmdad
natal; trab~jo que le permitió trabar ~mistad con personalidades y gente influyente. En esa _epoca llevaba una
existencia romántica. Leía a Bécquer Y a Campoamor.
De entonces data la décima dedicada a Campoamor que
se publicó en "La Epoca":
"Este del cabello cano
corno la ·piel de armiño,
juntó su candor de niño
con su experiencia de anciano;
cuando ·,se tiene en la mano
un libro de tal varón,
abeja es' cada expresión
que, volando del papel,
deja en los labios la miel
y pica en. -el corazón" · (2)

Según parece, Darío no
mer matrimonio, quizá una
turo del mismo. Mas vuelve
pañera de su vida! En 1890
Rafaela Contreras, en San

tuvo comprens1on en su pride las causas fue lo premaa intentar encontrar la comcontrae ma~imonio civil co~
Salvador, h1Ja de un prom1-

(1).- p.46.-La vida de Bubén Dario. -Opus Cit.

nente hombre de negocios. Y cuando la felicidad y la vida
le sonreía, · por dificultades políticas, a la muerte del Presidente Menéndez, tuvo que refugiarse en Guatemala, en
donde nació su primer hijo.
3.-SU PLENITUD. EL MODERNISMO.
SU LIBRO AZUL.- Valparaíso, 1888.
En 1888, en Valparaíso, Rubén publicó Azul, libro de
Cuentos y seis composiciones en verso, a los 21 años de
edad, obra que le dio gran publicidad y con la que se inicia 'un movimiento literario: El Modernismo. Se ha llamado "Modernismo al movimiento poético hispano-americano que introducido en España por Rubén Darío, se desarrolló cronológicamente con la prosa del 98". (1)
Azul, es nombre simbólico en -recuerdo quizá de Víctor Hugo, quien definió el arte como lo azul: "L'art c'est
l'Azur". Lo azul, quiere decir lo ideal, lo infinito, la luz
difusa, la amplitud vaga y sin límites. "Azul" es de un
marcado matiz cosmopolita. Según palabras de Edgar A.
Poe el objetivo del mismo era un afán de alcanzar la belleza. En él se agrupan temas y formas de la Literatura
francesa en un estilo elegante, esmerado, de adjetivación
brillante y finamente erótico. Debemos recordar la influencia y la asimilación que Daría htzo de los poetas y
novelistas franceses: Flaubert, los Concourt, Theóphile
Gautier, Daudet, Zolá, Leconte de Lisle, Charles Baudelaire, Paul Verlaine, entre otros.

En ios poemas de Azul encontramos un ímpetu juvenil, una emoción palpitante y vivida Sus temas no persiguen una finalidad moral ni filosófica sino la belleza formal. En ese aspecto, la influencia de Leconte de Lisle es
decisiva, con su teoría del "arte por el arte".

(2).-LA EPOCA.- 24 de Oct. 1886.- (p. 180.,._Valbuena Briones.Opus Cit.).

IU.- p.579.-GARCIA LOPEZ J.- Historia de la Literatura Española. - Editorial Vicens-Vives. Barcelona, 1965.

8

9

�Azul es una obra fundamental en la evolución renovadora de la prosa y la lírica en Hispanoamérica y España. La prosa es rica, dinámica, sensual, colorista y de
novísima lexicología. Darío tiene un rico mundo interior.
Se revela contra lo tradicional, retórico y académico, mas
vuelve a lo greco-romano con la introducción de temas
mitológícos: los centauros, ninfas, palomas, sátiros y bacantes; utiliza las joyas y pedrerías; lo fino y escogido del
ambiente principesco, galante y señorial; "aborrece a los
gramáticos, a los filólogos de pacotilla", mas siempre es
correcto y elegante al escribir. No queremos con esto decir que Azul sea el Modernismo, sino que es una puerta
abierta a todas las manifestaciones del espíritu, a la renovación temática y estilística.

D. Juan Valera, el gran estilista español, escribió
en el prólogo de Azul, el 22 de octubre de 1888, refíriéndose a la personalidad de Darío: "Y usted no imita a ninguno --Oice Valera-: ni es usted romántico, ni naturalista, ni neurótico, ni decadente, ni simbólico, ni parnasiano. Usted lo ha revuelto todo: lo ha puesto a cocer en
el alambique de su cerebro, y ha sacado de ello una rara
quinta esencia". (1)

Verlaine, en una estrofa de su "Art Poétique", encierra su técnica estética, de la que encontramos ciertas
semejanzas en Darío. Veamos:
"De la musique avant toute chose,
Et pour cela préfere l'lmpair
Plus vague et plus soluble dans l'air
Sans rien en lui qui pese ou qui pose''.
(de Art Poétique.) (1)

Y de Darío:
"Oh inmenso azul! Yo adoro
tu.s celajes risueños,
y esa niebla sutil de polvos de oro
donde van los perfumes y los sueños"

(de Anagke.- que significa
necesidad, destino, fatalidad.
Anagke es un cántico de
amor. De Azul). (2)

En Azul, Rubén utiliza ya, la técnica poética sensualista y finamente erótica, haciendo una conjunción de lo
externo y lo interno, a través de conceptos y términos
apropiados, con una ideología un tanto panteísta. Mas
"todo parece espontáneo y fácil y escrito al correr de
la pluma, sin mengua de la concisión, de la precisión y de
la extremada elegancia". (2) No cabe duda, que Darío tiene una marcada influencia de Verlaine, de Baudelaire,
de Edgar A. Poe, entre otros. Del primero podríamos señalar el gusto por la musicalidad del verso, de Baudelaire
esa finura erótica, de Edgar A. Poe, ese simbolismo en la
expresión lingiiística.

Como Verlaine, Darío introduce el verso flúido de
nueve y de once sílabas; el verso impar, que permanece
como en suspenso y de cuya cadencia surge la sugerencia
de la finura, la intimidad, la aproximación amorosa, lo
finamente erótico: la palabra evoca la idea y la frase
tiene una sinuosidad ligera, a pesar de la complexión sintáctica.

(1).-p. 33.- R. Darlo.- Azul.- Editorial Zig- Zag.- Santiago de
Chile, 1954. Prólogo de Juan Valera.

1).-Verlalne et Les poetes symbollstes. p. 36.- Classiques Larousse.
Paris, 1943.

:2).-p. 34.- Rubén Dario.-

Azu.L Opus Cit.

10

De Baudelaire, muerto el 31 de agosto de 1867, el
mismo año que nació Darío, encontramos en la poesía de
éste, esa influencia en la fuerza sensual, evocadora y erótica,
y esa técnica musical como en el poema; "Correspondences":

2).-p. 165.- Darlo, R.- Azul- Opus Cit.

11

�"La Nature est un temple ou de vivants piliers
Laissent parfoi.s sortir de confuses paroles;
L'home y passe a travers des f orets de symboles
Qui l'observent avec des regards familiers". (1)

En este Soneto de Baudelaire observamos la unidad
que sugiere 1~ apariencia de lo externo y la subjetividad
del creador.
Y de Edgar A. Poe tenemos el simbolismo, por ejemplo, en El Cuervo, de cuya temática, nos damos cuenta
que el cuervo representa el estado anímico del poeta por
la muerte de su amada, Leonora. El espectro llama a la
puerta y se posa en el busto de Minerva. Se sugiere que
viene del ·"más allá", a consolarle:
"La ventana abrí -Y con rítmico aleteo y garbo extraño
entró un cuervo majestuoso de la sacra edad de antaño".
"sobre el busto que de Palas la figura representa,
fué y posóse- ¡y nada más! (2)

Como decíamos, Darío, a pesar de todas las influencias recibidas a través de sus lecturas, logra su personalidad propia. Por ello, repetimos con Valera que es un cosmopolita, digno representante del Modernismo en Hispano-américa.
4.-DARIO, DIPLOMATIOO. SUS PROSAS
PROFANAS. B. Aíres, 1896.-París, 1901.

En 1892, el Gobierno de Nicaragua invitó a Darío
para que representara a su país en España, en las fiestas
del Centenario de Colón. Con este motivo, Rubén visita

España, donde tuvo muy buena acogida. Allí conoció a
D. Juan Valera, a Doña Emilia de Pardo Bazán, a José
Zorrilla y otras personalidades del 9~. Mas no todo en su
vida era alegría, pues de regreso a su patria muere su esposa, a quien sintió profundamente. A causa de este golpe
sentimental se dedicó, una vez más, a las bebidas alcohólicas.
Poco después, hace un v1aJe a N ew York, París, B.
Aires, en donde fija su residencia. En New York, trabó
amistad con Edgar A. Poe; en París, con Verlaine y en
Buenos Aires se encontró a sí mismo. Allí publicó sus
Prosas Profanas -1896--, una colección de poemas.
Daría confesó que había seguido a Berceo y a Mallarmé, en esta obra. Berceo llamaba "prosas" a las "secuencias", especie de himnos en verso para la Misa. Utilizó este
verso en Vida de Santo Domingo de Silos y Mallarmé había empleado el término "prosas" con esa significación.
Como sabemos, los poemas de Berceo son de tema religioso; Mallarmé llevó una vida meditativa y Darío, en el
ocaso de su existencia, quiso ser religioso. En los tres, existe una línea poética que los une: el ideal de Belleza. El
"alejandrino", usado por Berceo, era propicio para el ritmo
binario, ternario• o para la estrofa de "cuaderna via".
Rubén le dedicó en s1:15 Prosas Profanas, un bello soneto:
"A maestre Gonzalo de Berceo".
"Amo tu delicioso alejandrino
como el de Hugo, espiritu de España;
éste vale una copa de champaña,
como aquel vale "un vaso de bon vino".

(1)

1).-p. 22.- Baudelaire.- Les Fleurs du Mal.- Le livre de poche.Librairie Gallimard, 1961.

Mallanné es un poeta cerebral: de la sensación parte

(2).-•p. 21.- Poe, Edgar A.- Poemas. Colección: Los grandes poetas.- B. Aires 1953.

(1) .-p. 45.- Dario, R. Poesia.- Clásicos Ebro. Barcelona, 3a. ed.
1954.

12

13

�para encontrar el ideal. Abandona las rutinas y las reglas
tradicionales en la búsqueda de un mundo nuevo, lo auténtico real: crea un mundo de alucinaciones y de ensueño.
Su técnica es la exposición del drama de la creación poética. Lo "azul" simboliza, para él, el ideal que se impone
alcanzar:

"De l'éternel azur 7,a sereine ironie
accable, belle indolemment comme les fleurs,
Le poete impuissant qui maudit son génie
A travers un désert stérile de Douleurs". (1)
Y así como en Mallarmé, en Darío, la ensoñación literaria es el punto clave de la creación poética, que le
lleva a un mundo íntimo y rico de visiones. Veamos Sonatina:

río tenemos al cisne con una significación pluri-valente:
lo erótico, la belleza, la elocuencia.
En 1899 vuelve Rubén a España, estancia que le permitió saludar de nuevo a los antiguos amigos y estrechar
aún más esos lazos de amistad. En esta ocasión, es cronista de La Nación: recogía las impresiones del pueblo español con motivo de la Guerra con los EE.UU.
En 1900 hace un viaje a Italia. Visita al Papa León

xm.

En 1902 recorre España y en 1905 se encuentra en el
Norte de la Península, año en que publica CANTOS DE
VIDA Y ESPERANZA, Madrid, España.
5.-LA GENERACION DEL 98 Y RUBEN DARIO.
Sus Cantos de Vida y Esperanza. Madrid, 1905.

"La princesa está triste ... Qué tendrá 7,a princesa?
Los suspiros se escapan de su boca de fresa,
Que ha '. perdido 7,a risa, que ha perdido el color
La princesa está páli.da en su sill,a de oro;
está mudo el tec"lado de s·u clave sonoro,
y en un vaso, olvidada, se desmaya una flor". (2)

La amistad de Darío con los noventayochistas fue
firme. Azorín en su obra Clásicos y Modernos, consideraba a Rubén dentro de la misma generación: "Hombres de
la generación de 1898 son Valle-Inclán, Unamuno, Benavente, Baroja, Bueno, Maetzu, Rubén Darío". (1)

Darío, en Prosas P.rofanas utiliza la teoría del "Arte
por el Arte",__ de Leconte de Lisle, el contenido ideológico
de Baudelaire, la estética musical de Verlaine, la técnica
de Mallarmé, el verso de Berceo y la influencia del Parnaso francés. Estamos frente a uno de los máximos exponentes líricos de las Letras Hispanoamericanas. Rubén enriquece su vocabulario con arcaísmos, cultismos, barbarismos, nombres mitológicos, términos que indican los colores -quizá con un fondo erótico-; introduce nuevos
verbos y adjetivos. En fin, su poesía es refinada y técnicamente modelada. Entre los simbolos más usados por Da-

Según Azorín había ciertas afinidades de pensamiento, sobre todo, esa rebelión contra lo que significase adhesión a la "generación anterior". Las dos actitudes, la de
los noventayochistas y la de Da¡;ío se asemejan en cuanto
a que tienden sus alas en busca de la universalidad; se
nutren de las fuentes francesas en la Literatura y en el
Arte; enfocan su mirada en lo histórico y propio, revalorando lo de más vitalidad en las razas y en los pueblos;
los noventayochistas con su actitud crítica y pesimista por
su España decadente, y, el otro, con su espíritu de inquietudes, anhelos, ensoñaciones y esperanzas, con una fir-

(1).-p. 54.- "L'Azur".-

(l)Azorin.---Obras Completas.- Aguilar, V.II.- Madrid, 1947.-págs.
· 910-911.

Verlaine et les poetes symbolistes. Opus Cit.

(2) .-p. 34.- Darlo, R.- Poesía.-

Clásicos Ebro.- Opus Cit.

14

15

�meza Y un amor a la España como madre espiritual de
Hispanoamérica y con una apertura a todo lo que fuese
francés, greco-romano, medieval, regional e hispano-americano.

Cantos de Vida y Esperanza es, quizá, la obra más
bien lograda del poeta. El mismo dice en el prólogo: "si
'Azul' ... simboliza el comienzo de mi primavera, y 'Prosas Profanas' mi primavera plena, 'Cantos de Vida y Esperanza' encierran las esencias y savias de mi otoño". (1)_
Y Alberto Ghiraldo: ... "e~a gran sinceridad palpitante que emerge de todas las páginas de este libro cumbre de la lírica española, es, precisamente, lo que le da
carácter humano". (2)

En la versificación, es una renovac1on de la técnica,
con el empleo de nuevos ritmos, de cesuras, de acentos,
del verso libre, del hexámetro, de la polimetría.
El poema que incia su libro es una declaración del
cambio de actitud:

"Yo soy aquel que ayer no más decía
el verso azul y la canción profana,
en ·cuya noche un ruiseñor habfa
que era alondra de luz por la mañana,,.
"En mi jardín se vio una estatua bella
se juzgó mármol y era carne viva;
una alma joven habitaba en ella,
sentimental, sensible, sensitiva,,_ (3)
En este poema encontrarnos los diferentes matices
(1).- p.11.-Darlo, Rubén.-Cantos de Vida y Esperanm.-Espasa Calpe Argentina 9a. ed., 1959.
(2) .-p.13.-Darlo, Rubén.-Cantos de Vida y Esperanza.--Opus Cit.

del yo del poeta: esa captación emotiva de la vida que
ofrece al lector; esa evocación de su niñez triste; ese
tercambio vital con la persona amada y esa influencia
meramente sensualista, de finura erótica.

in-

6.-EL éANTO ERRANTE.-Madrid, 1907.ULTIMOS DIAS DEL POETA.

En 1907, Darío se sentía cansado

y necesitaba reposo.

Se decidió ir a la isla de Mallorca, en donde compuso El Canto errante, volumen de versos de confesión y sinceridad.
El título supone la búsqueda de algo que nunca encontró:

·"Yo soy el amante de rensueños y formas
que viene de lejos y va al porvenir!,, (1)
En este libro, Rubén medita en la fugacidad de la vida, en la problemática existencial y busca la idealidad más
alta,- Es la época que quizo abrazar la vida r~liglosa.
.'
.
-• En 1909, es nombrado Ministro Plenipotenciario de
Nic~rágua en Madrid

, ·: En

1912, viv.e en Barcelona, donde publica su1• ait~o~
bio~:~fía.

· ·"De 1911 .a 1914 .son los años de una marcha ·lenta
1~ ~uerte. · El alcoholismo-se acentuaba. Sufrió "de~
lirium tremens".

~á~l~

·'

'

'

.1\

•

Casi al final de su vida, los millonarios uruguayos
Guido hicieron a Darío una propaganda comercializada,
Con ese fin, dio conferencias, pero en Buenos Aires se sintió
enfermo y regresó a París; luego, a Mallorca, de nuevo,
en busca de reposo.
En su Epistolario, París, 1920, pág. 51, en una carta

(3).-p.24.-Darlo, Rubén.-Cantos de Vida y Esperama.--Opus Cit.
(U.-p.88.-Dario, Rubén.-Poesfa.-Clásicos Ebro.-Opus Cit.

16

17

�BIBLIOGRAFIA:

dirigida al Dr. Julio Piquet declara su angustia y su soledad:
·
- ,·
"El estado moral o cerebral mío es tal, que me •veo
en una soledad abrumadora sobre el mundo. Todo el mundo tiene una patria, una familia, un pariente, algo que le
toque de cerca y que le consuele. Yo, nada". . .· • , , ·
·Poco · a poco, la ·situación económica de Dario fue
ap~miante, agraviada por la primera guerra mundial, En
Bar~elona dejó a su amante Francisca Sánchez, de Ja que
hab1a tenido un hijo, .y se embarcó para N ew York en
busca de fortuna. Allí estuvo enfermo. Luego se fue a Nicaragua, mas su situación · se agravó aún más. Murió
después de una operación delicada, el 7 de febrero de 1916.
7.-CONOLUSION.-

1.~Azorín.-Obras. completas.-Ed. Aguilar, V.II.- Madrid, 1947.

-

2.-Baudelaire.-Les Fleurs du mal.- Le livre de po. .ehe-Librairie Gallimard, 1961.
3.-Darío, Rubén.-Poesía: Prosas Profanas. Oanto errante. Prólogo de Antonio Papell.-Clásicos Ebro.-No.
70.-Zaragoza, 1954.
4.-Darío, Rubén.- Oantos de Vida y Esperanza.-PróIogo de Alberto Ghiraldo. Espasa Calpe, S. A., 9a.
ed. 1959.
5.-Darío, Rubén.-Azul.-Prólogo de Juan Valera.- Biblioteca Zig-Zag. S~iago de Chile, 1954.

Rubén Darlo tiene una gran importancia tanto en
Europa como en Hispanoamérica. Es el puente de contacto en el pensamiento literario-poético de fines del XIX
Y principios del XX, dando una renovación ideológico-formal a la lírica. Logró :verdaderos aciertos en la expresión
de la belleza sensorial a través de la musicalidad del verso, de la forma exquisita y fina, dei color y de la técnica
de las asociaciones, procedente del Simbolismo francés.
Es, una figura máxima d~ la ·poesía española y djgno
representante del Modernismo.

6.-Diez Echarri y J. M . Roca Franquesa.-Histor-u:r. General de la Uteratura Española e Hispanoamericana.
Editorial Aguilar, Madrid, 1960.
7.-García López J.-Historia de la L iteratura Española.-Editorial Vicens Vives.-Barcelona, 1965.
8.-González, Manuel Pedro.-Notas en torno al Modernismo.-Facultad de Filosofía y Letras. U.N.A.M. l a.
ed. ;1958.
9.-Lain Entralgo.-España como problema.-Ed. Aguilar, Madrid, 1957.
10.- Marinello, Juan.-Sobre el Modernismo.-Polémica
y Definición.-Facultad de F. y Letras. U.N.A.M. la.
ed. 1959.
11.-Poe, Edgar A.-Poemas.-Coiección Los grandes poetas.-B. Aires, 1953.

1.8

19

�12.-Valbuena Briones.-Literatura Hispanoamericana.Tomo IV.-Ed. G. Gilí, 1962.
13.-Van Tieghem.-Les grandes doctrines littéraires en
France.-Presses Universitaires de France. 6a. ed.
1963.

14.-Verlaine et les 'J)Oetes symbolistes. --Classiques Larou- ...
sse. París, 1943.

•

20

21

�SUMARIO

!..-Introducción.

II.-Referencia al aspecto Gr~atical.

EL LENGUAJE LITERARIO
DE

III.-Presentación y Glosa de " EL REY BURGUES",
Cuento Alegre.

RUBEN DARIO
IV.-Indice de algunas Elegancias Literarias.

1

V.-Referencia a la Teoría de la Expresión Poética de
Carlos Bousoño.
Conferencia del señor Profesor:
SIMON SALAZAR MORA,
Catedrático ·de Est ructu ra del I dioma Español y Teorla de
l a E ducación y Didáai1ca de la Liter atura, d e la Fa cultad
de Filosofía y Letras de la U.N.L.

VI.-Alusiones a los Cuentos "FEBEA" y "LAS SIETE
BASTARDAS DE APOLO".

VII.-Presentación y Glosa breve de las poesías " LA ROBA
NI"RA" y "UN POETA".

VIII.-Justa Reiteración.

22

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�1-INTRODUCCION

lo ya claro y ya marcado de esas cualidades geniales. Pero esto último lo dice Valera después de asegurar que Darío no había estado en Francia, y de hacer entender que
la originalidad de su modernismo, no se parece o saca pie
delante a la manifestada por los poetas franceses: en realidad es semilla, planta y fruto de América.

Estimadas señoritas; ,
Distinguidos señores;
Mis queridos discípulos;
En este 18 de enero de 1967 hace un siglo nac10 en
Metapa, Nicaragua, un niño prodigio, pues desde muy temprano reveló tener alma de artista, y entusiasmos de revolucionario en el anchuroso campo de la expresión poética.
. . En ~sa alma fueron desarrollándose, con impulso generoso,' 1~ esencias de un lirismo, en forma que causaron
admiración y escándalo inaudito, la cantidad y la calidad
de sus frutos literarios, en América y Europa.
Poeta en prosa y verso, con los atributos de inteligencia estética, de imaginación o fantasía estética y sensibilidad estética. En él han podido verse realizadas las
célebr~s..palabras de Ros de Olano: "Pensar alto, sentir
hondo y hablar claro". Pero con una claridad de auténticos matices de aurora, sinceras elegancias de iris, y
ascendradas refulgencias de sol.

Le llamé revolucionario y no retiro el epíteto; es congruente. Porque según Esteban Moreu Lacruz: "Los genios cuando son verdaderamente originales no se someten a leyes estéticas, porque ellos son la ley, su mismo
poder creador se las enseña". Y yo agregaría que hacen incursiones conquistadoras, y van derrocando ídolos, y con
su ejemplo, encienden a su paso apostólico, lumbres nuevas y perdurables.
Por eso Rubén Darío dio extrafü~s formas a la expresión poética; con atrevimientos que sólo condenan los fanáticos del dogmatismo literario. Por eso fue aplaudido en
Europa, y han robustecido su evangelio en América, entre otros: Martí, Casal, Gavidia, Asunción Silva, Santos
Chocano, Gómez Carrillo, Gutiérrez Nájera, Díaz Mirón,
Nervo y González Martínez.

~ ··-' ·Nirtguno de los críticos autorizados pudiera desmentir este concepto, pues Juan Valera entre otros, lo confirma
en la famosa Carta Prólogo, consagrada a las prosas y
versos del Libro "AZUL". En ella se inclina a ver "mécitQ _.i~~l en la prosa y en los versos". Confiesa, sin e¡;crúpulos que, en "AZUL" Rubé11 Darío se revela "prosista
y poeta de talento". Lo absuelve de "un galicismo mental",
"con indulgencia y aplauso por lo perfecto", y confía en
la segura esperanza de que brote del sublime ru:tista literario, "algo más azul" que lo azul · de sú libro y que
"por encima de todo, muestre más claras y más marcadas la originalidad y la individualidad de Rubén Darlo".
Lo que significa existencia indudable de "lo azul" y de

Después de este preámbulo que significa saludo de
respeto y veneración a la relevante personalidad del poeta
nicaragüense, voy a referirme a sus obras con el gran temor que infunden la cultura de las personas que me escuchan, y lo que esperan de mí los siempre queridos discípulos. Sinceramente les diré que estoy .debutando (perdonen el galicismo) ; que sólo había leído y escuchado con
deleite; algunas poesías y prosas de Rubén Darío; y que
hasta ahora tuve que leer con alguna amplitud y con interés, algunos de sus libros; y esto en el corto tiempo que
me dejan los demás deberes profesionales. Mas el temor
que siento se mitiga con la feliz oportunidad de ofrecerles
un aderezo espiritual con muy poco mío, pero eso sí, con
el auxilio de valiosas opiniones y de juicios autorizados.

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�Es humilde y pobre, pero ferviente homenaje tributado al niño de Metapa y al gran lírico de Hispanoamérica, y del Vasto Mundo de las Letras Españolas.

Como todos los cuentos es cosecha de la fantasía; pero
hay qué ver aquí a una fantasía fecunda, robusta y brillante.

Invoco, pues, la indulgencia de ustedes, y prosigo en
el cumplimiento de este propósito para mí tan -grato como
justo y nobilísimo.

Conserva en su desarrollo la vieja técnica: Introducción, Presentación de Personajes Principales, Nudo, Desenlace y algo así como Epílogo; pronto se verá en qué radica lo novedoso, admirable y bello:

U-REFERENCIA AL ASPECTO GRAMATICAL

Trataré sobre Lenguaje Literario de alguna de sus
pr_oducdones para estimar, siquiera con una muestra, el
valor de sµ Expresión Poética.
Como antecedente hay que pensar que la corrección gramatical se impone en la sintaxis del lenguaje con las cualidades de propiedad, de claridad y de pureza en la medida que
han llevado el arte de hablar los antiguos y también los modernos hablistas y escritores, pues ya nos habla Martín Alonso en su libro "Evolución Sintáctica del Español",. de una Sintaxis Azoriniana y de Prosistas de Reciente Actualidad; y M.
Criado del Val, en su libro "Fisonomía del Idioma Español"
nos explica las novedosas construcciones nominales y verbales. Lo cierto es que ni en prosa ni en verso puede prescindirse de la estructura castiza de oraciones (en analogía, concordancia, régimen y modos de construcción), porque
son base indispensable de las edificaciones literarias. Y
en este aspecto Rubén Darío es de elegancia refinada,
según el decir de sus críti,::os. Pero no quiero entrar en
pormenores de esta índole para darle preferencia al lenguaje literario que es lo que más brilia y sobresale en el
aspecto poético.
III-PRESENTACION Y GLOSA DE "EL REY
BURGUES", CUENTO ALEGRE.

INTRODUCCION: (brevísima y sugestiva): "¡A,migo! El 'cielo está opaco, el aire frío, el día triste. Un cuento
alegre . . . así como para distraer las brumosas y grises
melancolías, helo aquí".
Con tres adjetivos como antecedentes causa los epítetos "brumosas" y "grises", de melancolías, prepara el
fondo del cuento alegre.
PRESENTACION: Y sin pérdida de tiempo describe
ambiente, personajes y circunstancias donde se destacan
el Rey y su corte:
"Había en una ciudad inmensa y brillante un rey muy
poderoso que tenía trajes caprichosos y ricos, esclavas desnudas, blancas y negras, caballos de largas crines, armas
flamantísimas, galgos rápidos y monteros con cuernos de
bronce, que llenaban el viento con sus fanfarrias. ¿Era un
rey poeta? No amigo mío: era el Rey Burgués.
Era muy aficionado a las artes el soberano, y favorecía con gran largue-za a sus músicos, a sus hacedores
de ditirambos, pintores, escultores, boticarios, barberos y
maestros de esgrima.

. "AZUL" comienza con un cuento alegre, "EL REY
HURGUES"; y .a esta prosa voy a referirme:

Cuando iba a la floresta, junto al corzo o jabalí herido y sangriento, hacía improvisar a sus profesores de
retórica, canciones alusivas; los criados llenaban las copas
de vino de oro que hierve, y las mujeres batían palmas

26

27

�con movimientos rítmicos y gallardos. Era un rey sol, en
su Babilonia llena de músicos, carcajadas y de ruido de
festín. Cuando se hastiaba de la ciudad buyente, iba de
caza atronando el bosque con sus tropeles, y hacía salir
de sus nidos a las aves asustadas, y el vocerio repercutía
en lo más recóndito de las cavernas. Los perros de patas
elásticas iban rompiendo la maleza en la carrera, y los
cazadores, inclinados sobre el pescuezo de los caballos,
hacían ondear los mantos purpúreos y llevaban las caras
encendidas y las cabelleras al viento.
El rey tenía un palacio soberbio donde había acumulado riquezas y objetos de arte maravillosos. Llegaba a
él por entre grupos d~ lilas y extensos estanques, siendo
saludado por los cisnes de cuellos blancos antes que por
los lacayos estirados. Buen gusto. Subía por una escalera
llena de columnas de alabastro y de esmeraldas, que
tenía a los dos lados leones de mármol, como los de los
tronos salomónicos. Refinamiento. A más de los cisnes,
tenía una vasta pajarera, como amante de la armonía,
del arrullo, del trino; y cerca de ella iba a ensanchar su
espíritu, leyendo novelas de M. Ohnet, o bellos libros sobre
cuestiones gramaticales, o críticas hermosillescas. Éso sí,
defensor acérrimo de la corrección académica en letras y
del modo lamido en artes; alma sublime, amante de la lija
y de la ortografía.

huevo, túnicas de· seda amarilla como tejidas con hilos de
araña, sembradas de garzas rojas y de verdes matas de
arroz; y tibores, porcelanas de muchos siglosi de aquellas
en que hay guerreros tártaros con una piel que les cubre
los riñones y que llevan arcos estirados y manojos de
flechas.

'
Por lo demás, había
el salón griego lleno de mármoles: diosas, musas, ninfas y sátiros; el salón de los tiempos galantes, con cuadros del gran Watteau y de Chardin:
dos, tres, cuatro, ¡cuántos salones!
Y Mecenas se paseaba por todos, con la cara inundada de cierta majestad, el vientre feliz y la corona en la
cabeza, como un rey de naipe".
¿Verdad que no faltan ni sobran pormenores? Tenemos delante al poderoso rey y a su corte, en suntuoso palacio, en escenario a donde llegará el personaje que origina el NUDO de esta narración, con hechos que van
preparando el desenlace.
NUDO: "Un día le llevaron una rara especie de hombre ante su trono, donde se hallaba rodeado de cortesa-nos, de retóricos y de maestros de equitación y de baile.
-¿Qué es esto? preguntó.

¡J aponerías ! ¡Chinerías ! Por lujo y nada más. Bien podia darse el placer de un salón digno del gusto de un Goncourt Y de los millones de un Creso; quimeras de bronce
con las fauces abiertas y las colas enroscadas, en grupos fantásticos y maravillosos; lacas de Kioto con incrustaciones de hojas y ramas de una flora monstruosa, y
animales de una faw1a desconocida; mariposas de raros
abanicos junto a las paredes; peces y gallos de colores;
~áscaras de gestos infernales y con ojos como si fuesen
vivos; partesanas de hojas antiquísimas y empuñaduras
con dragones devorando flores de loto; y en conchas de

28

•

-Señor, es un poeta.
El rey tenía cisnes en el estanque, canarios, gorriones, sinsontes en la pajarera; un poeta era algo nuevo y
extraño.
-Dejadle· aquí.
Y el poeta:
-Señor, no he comido..

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�Y el rey:

pes de ala como las águilas ·o zarpazos _como los leones.
Señor entre un Apolo y un ganso, preferid al Apolo, aunque eÍ uno sea de tierra cocida y el otro. de marfil.

-Habla y comerás.
Comenzó:
-Señor, ha tiempo que yo canto el verbo del porvenir.
He tendido mis alas al huracán, he nacido en el tiempo de
la aurora; busco la raza escogida que debe esperar, con el
himno en la boca y la lira en la mano, la salida del gran
sol. He abandonado la inspiración de la ciudad malsana,
la alcoba llena de perfumes, la musa de carne que llena
el alma de pequeñez y el rostro de polvos de arroz. He
1·oto el .arpa adulona de las cuerdas débiles contra las
copas de Bohemia y las jarras donde espumea el vino que
embriaga sin dar fortaleza; he arrojado el manto que me
hacía aparecer histrión o mujer, y he vestido de modo sal,
vaje y espléndido; mi harapo es de púrpura. He ido a la
selva, donde he quedado vigoroso y ahito de leche fecunda
y licor· de nueva vida y en la ribera del mar áspero, sacudiendo la cabeza bajo la fuerte y negra tempestad, como
un ángel soberbio, o como un semidios olimpico, he ensat
yado el yambo dando ~ olvido el madrigal.
He acariciado la gran Naturaleza, y he buscado el calor ideal, y el verso que está en el astro, en el fondo del
cielo, y el que está en la perla, en lo profundo del océano.
¡He querido ser pujante! Porque viene el tiempo de las
grandes revoluciones con un Mesías todo luz, todo agita-~
ción y potencia, y es preciso recibir su espíritu con el poema que sea arco triunfal, de estrofas de acero, de estrofas
de oro, de estrofas de amor.
¡Señor! el arte no está en los fríos envoltorios de mármol, ni en los cuadros lamidos; ni en el excelente señor
Ohnet! ¡Señor! El arte no viste pantalones, ni habla burgués, ni pone los puntos en todas las íes. El es augusto,
tiene mantos de oro, o de llamas, o anda desnudo, y amasa
la greda con fiebre, y pinta con luz, y es opulento, y da gol-

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¡Oh, la poesía!
·Y bien! Los ritmos se prostituyen, se cantan los lunare~ de las mujeres y se fabrican jarabes poéticos. Además' señor' el zapatero critica mis endecasílabos, Y.. el. señor
.
profesor de farmacia pone puntos y comas a mi ms_p1ración. Señor, ¡y vos los autorizáis todo esto! .. . El ideal,
el ideal ...
El rey interrumpió:
-Ya habéis oído. ¿Qué hacer?
Y un filósofo al uso:
-Si lo permitís, señor, puede ganarse la comida con una
caja de música, podemos colocarla en el jardín, cerca de
los cisnes, para cuando os paseéis.
-Sí -dijo el rey, y dirigiéndose al poeta-: Daréis
vueltas a un manubrio. Cerraréis la boca. Haréis sonar una
caja de música que toca valses, cuadrillas Y ga~o~as, como no prefiráis moriros de hambre. Pieza de mus1ca por
pedazo de pan. Nada de jerigonza, ni de ideales. Id.
y desde aquel día pudo verse, a la orilla del estanque
de los cisnes, al poeta, tiririrín, tiririrín . . . i avergonzado
a las miradas del gran sol! ¿Pasaba el rey por las cercanías? tiririrín . .. ¿Había que llenar el estómago? ¡Tiririrín! Todo entre las burlas de los pájaros libres que ll~aban a beber rocío en las lilas florecidas ; entre el zumb1_do
de las abejas que le picaban el rostro y ~ llenaban los OJOS
de lágrimas . . . ¡lágrimas amargas que rodaban por sus
'
mejillas y que caian
a l a t·1erra negra .'"

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�Señores, ustedes y yo tenemos que exclamar: ¡qué
bien pinta la caricatura de "el filósofo al uso", ¡y qué hermosa y real imagen hace del divino harapiento y verdadero poeta, y ctel irresponsable y embrutecido rey que condena al sacrificio a la nueva verdad personificada! Y ¡qué
magistral descripción la de este nuevo crucificado ... !

dó muerto, pensando en que nacería el sol del día venidero,
y con él el ideal ... y en que el arte no vestiría pantalones,
sino manto de llamas o de oro ... Hasta que al día siguiente lo hallaron el rey y sus cortesanos, al pobre diablo
de poeta, como un gorrión que mata el hielo, con una sonrisa amarga en los labios, y todavía con la mano en el
manubrio".

Perdón por el. paréntesis. Lleguemos al final del drama, al desenlace que se realiza en una famosa "noche de
fiesta", que justifica el adjetivo "alegre" del cuento, pero
deja una protesta en cerebros y corazones, y lágrimas piadosas en nuestros ojos.

Y Rubén Darío como EPILOGO del hermoso cuento
(que muy poco tuvo de alegre) se despide con un saludo
que reclama el calor de amistad:

DESENLACE: "Y llegó el invierno, y el pobre sintió
frío en el cuerpo y en el alma. Y su cerebro estaba como
petrificado, y los grandes himnos estaban en el olvido
y el poeta de la montaña coronada de águilas no era sino'
un pobre diablo que daba vueltas al manubrio: ¡¡tiririrín!!

"-¡Oh, mi amigo! El cielo está opaco, el aire frío,
el día triste. Flotan brumosas y grises melancolías ...
Pero ¡cuánto calienta el alma una frase, un apretón
de manos a tiempo.
¡Hasta la vista!".

Y cuando cayó la nieve se olvidaron de él el rey y
sus vasallos, a los pájaros se les abrigó, y a él se le dejó
al aire glacial que le mordía las carnes y le azotaba el
rostro.

Señores, ¿verdad que Rubén Darío en esta prosa se
manifiesta verdadero poeta, hacedor o creador, como reza la etimología; con extraña y fecunda fantasía y elegantes formas de expresión?

Y una noche en que caía de lo alto la lluvia blanca
de plumillas cristalizadas, en el palacio había festín, y
la luz de las arañas reía alegre sobre los mármoles, sobre el oro y sobre las túnicas de los mandarines de las
viejas porcelanas. Y se aplaudían hasta la locura los
brindis del señor profesor de retórica cuajados de dáctilos, de anapestos y de pirriquios, mientras en las copas
cristalinas hervía el champaña con su burbujeo luminoso
y fugaz. ¡Noche de invierno, noche de fiesta! ¡Y el infeliz
cubierto de nieve, cerca del estanque, daba vueltas aÍ
manubrio para calentarse, tembloroso y aterido, insultado
por el cierzo, bajo la blancura implacable y helada en la
noche sombría, haciendo resonar entre los árboles sín
hojas, la música loca de las galopas y cuadrillas; y se que-

Este cuento no es mentira, ni es queja vana, ni desvarío inútil, despierta una fuerte simpatía, un vivo deseo
de "calentar almas", "de apretar las manos a tiempo",
es un verdadero e inolvidable ...apólogo, sabiamente elaborado por el divino principe de los líricos de América ... !

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Miren ustedes cómo en ese poeta de su cuento retrata
al "difamado modernista" con sus más nobles atributos.
En ese rey y en esa corte está definida la orgullosa aristocracia literaria. En ese tal "filósofo al uso" se encuentran muchos críticos. Esa "noche de nieve y de fi~"
significa el indiferentismo literario que castiga a los poetas de esta nueva ley.

�IV-INDICE DE ALGUNAS
ELEGANCIAS LITERARIAS.

Justo es que entre muchas expresiones congruentes,
bellas Y novedosas puntualicemos ·y grabemos con deleite
algunas elegancias literarias, cortadas de ese jardín. Constituyen un lenguaje sui géneris: "vino de oro que hierve",
"las patas elásticas de los perros"; el saludo de los cisnes
de cuellos blancos en contrasté con el "lacayos estirados";
la . síntética singularidad del sustantivo adjetivado "refinamiento"; "los raros abanicos de mariposa"; "la cara
inundada de cierta majestad"; "el vientre feliz", "la corona", en símil irónico de "un rey de naipe"; "la rara especie de hombre"; el despectivo "¿qué es esto?"; la intencional ocurrencia de colocar a un poeta como animal raro
entre cisnes, canarios, gorriones y sinsontes; y luego el
autorretrato del pobre harapiento: "cantar el verbo del porvenir", "tender sus alas al huracán", "nacer en el tiempo
de la aurora", "buscar la raza escogida que ha de esperar el nacimiento del gran sol", "ensayar el yambo y olvidar el madrigal"; "en la ribera del mar áspero", "sacudiendo la cabeza bajo la fuerte y negra tempestad",
"como ángel soberbio", "semidios del Olimpo", "buscar
el color ideal en el verso que está en el astro", "en el fondo del cielo", "en la perla", "en lo profundo del océano",
"como profeta del Mesías todo luz, y reclamador del poema que sea arco triunfal de estrofas de acero", "de estrofas de oro", "de estrofas de amor"; y luego en el apóstrofe: "El arte no está en los fríos envoltorios de mármol", "ni en los cuadros lamidos", "ni en el excelente novelista Ohnet"; y subiendo el tono: "Señor el arte no viste
pantalones, ni habla burgués, ni pone los puntos en todas las íes. El es augusto, tiene manto de oro o de Üamas,
o anda desnudo, y amasa la greda con fiebre y pínta con
luz, •Y es opulento, y da ·golpes de ala como las águilas, o
zarpazos como los leones". "Señor, entre un Apolo y un
ganso, preferid al Apolo, aunque el uno s~a de tierra ·cocida y el otro de marfil"; y defiende la poesía "contra

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los -ritmos que se prostituyen", contra las críticas necias
del "zapatero y el profesor de farmacia"; y ¡que bien retratados! "el filósofo al uso", "el torpe rey en su sentencia al poeta"; y que primor de dinámico píncel al describir
el aburrido ejercicio del simbólico cilindro de música antigua, con "testigos de sol y de anim~es", "para llenar ef
estómago", "las burlas de pájaros libres", "el zumbido
de abejas picadoras"; y al llegar el ínvierno: "frío en el
cuerpo y frío en el alma", "el pobre diablo", "con el cerebro petrificado", "el poeta de la montaña coronada do
águilas daba vuelta al manubrio", "tiririrín", "al caer la
nieve"; el contraste: "abrigo para los pájaros", y "a él
se le dejó al aire glacial que le mordia las carnes y le
azotaba el rostro", "por olvido intencional del re~ y sus
vasallos"; "y la lluvia blanca de plumillas cristalizadas",
"la luz de las arañas que reía alegre sobre los mármoles,
sobre el oro y sobre las túnicas de los mandarínes de las
viejas porcelanas"; "el infeliz 'insultado por el cierzo"
"bajo la blancura implacable y helada de la noche som~
bría", Y "haciendo resonar entre los árboles sin hojas la
música loca de las galopas y cuadrillas", "se quedó m~erto pensando en que nacería el sol del día venidero y con
él el ideal"; y "que el arte no vestiría pantalones, sino.
manto de llamas o de oro"; y "que al día siguiente hallaron muerto al pobre diablo, como un gorrión que mata
el hielo, con una sonrisa amarga en los labios, todavía
con la mano en el manubrio".
¡Cuanta riqueza literaria!' Y tuve que supnrrur muchas expresiones por exigencias del tiempo y temor de
cansar a ustedes; y también por estar seguro de su cultura literaria, omití el tecnicismo pormenorizado de las
figuras.
Como explicación causal de estos primores, nuestro
poeta D . .Alfonso Junco díjo por ahí: "Porque la brasa
que le quemaba el pecho era cosa auténtica, genuina, vital; y porque antes de emprender sesgos insólitos había

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•

�demostrado su capacidad y dominio en las normas clásicas y tradicionales".
V-REFERENCIA A LA TEORIA DE LA EXPRESION
POETICA DE CARLOS BOUSO'fvO.

•

sensorial y afectivo. Pero lo que se comunica no es un
contenido anímico real, sino su CONTEMPLACION". "Los
contenidos reales sólo se sienten; pero la poesía no comunica lo que se siente, sino la conternpkición de lo que
se siente". (Teoria de la Expresión Poética, Carlos Bousoño).

Tengo que confesar a ustedes una triste realidad: que
en este punto de la Expresión Poética estuve autoprivado
de conocimientos teóricos modernos, pues de Carlos Bousoño comencé a leer una obra que trata dicho tema; pero
víctima de prejuicios, al llegar a la página 41, guardé, como
descreído, el libro.

Y así los epítetos y todas las figuras o elegancias
literarias son signos y continentes que producen en nosotros la CONTEMPLACION DE LA BELLEZA QUE SE
SIENTE, "de la emoción agradable, pura, desinteresada,
que impresiona nuestras facultades", y a la cual se refiere
Esteban Moreu Lacruz en su intento de definir la belleza.

Ahora, ante los frutos literarios de un prócer como
Rubén Darío tuve que pedirle protección y consejo; y
para reforzar mis explicaciones reproduciré algo que viene siendo FONDO de mi estudio: "Verdaderamente hay
diferencia clara y precisa entre la propiedad de la expresión gramatical, y la propiedad de la expresión poética".
Rubén Darío supo convertir la lengua en un instrumento
poético, haciéndole sufrir una TRANSFORMACION, o sea
una "serie sucesiva de cambios", procedimiento que dicho
autor llama "sustituciones"; y afirma y prueba el mismo
Bousoño, "que sin ellas no hay poesía, pues en ésta el lenguaje directo es ausencia de poesía"; "y en toda descarga
emotiva debe interve~ siempre un sustituyente (o elemento poético reemplazador), y un sustituido ( o elemento de lenguaje reemplazado), un modificante o reactivo
que provoque la sustitución, un modificado o término
sobre el que actúe el modificante". "Sustituyente es aquel
sintagma expreso en el lenguaje poético que por sufrir la
acción de un modificante aprisiona una significación individualizada". "El sustituyente encierra por lo tanto, la intuición misma del poeta, y es la única expresión prácticamente exacta de la realidad psicológica imaginada".

Yo invito de manera especial a los jóvenes a que lean,
mediten y confronten la doctrina de este libro (el de
Bousoño) con las formas que usa Rubén Darlo en sus creaciones literarias.
VI-ALUSIONES A LOS CUENTOS "FEBEA" Y
"LAS SIETE BASTARDAS DE APOLO".

Por otra parte: "La poesía siempre es comunicación
de un contenido psíquico, síntesis única de lo conceptual,

Las dimensiones de este humilde trabajo mío no permiten que yo me extienda más; pero no quiero abando-nar la prosa, sin decir a ustedes que en libros de Cuentos
de Rubén Darío, quedé prendado de FEBEA con la descripción que hace de la FIERA, del "siniestro semidios
de la Roma decadente"; de "Leticia, nívea y joven virgen
de una familia cristiana"; y de como en antítesis con Petronio, el árbitro de las elegancias y demás cortesanos, la
bestia, quizá confiada en sus defensas poderosas, se niega
a realizar la condena de Leticia, y exclama desafiante:
"¡Oh emperador admirable y potente! Tu voluntad es
la de un inmortal; tu aspecto se asemeja al de Júpiter,
tu frente está ceñida con el laurel glorioso; pero permite que hoy te haga saber dos cosas: que nunca mis zarpas se moverán contra una mujer que como ésta, derrama
resplandores como una estrella, y que tus versos dáctilos
y pirriquios, te han resultado detestables".

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37

�Aconsejo leer completa esta narración en la cual
se ve cómo una fiera de verdad, respeta los resplandores
de una estrella cristiana, y critica a Nerón, otra fiera humana también de verdad. ¡Qué bien explotadas literariamente las circunstancias que caracterizan la similitud de
los hechos con una trama de inesperado desenlace! No es
cuadro en éxtasis; cada cosa, y todo junto, tiene colores y
se mueve y brilla en forma que parece film perfectísima,
de esas que conmueven y dejan profundo y perdurable
recuerdo.
Y no puedo olvidar LAS SIEI'E BASTARDAS DE
APOLO, portento de originalidad. Si Dios, según la Biblia,
hizo del barro un hombre con alma, Rubén, de los nombres de sonidos distintos y escuetos, supo crear siete musas flamantes .. .
Resulta admirable la personificación de cada una de
las notas musicales; y no menos estimables, la encantadora presentación que hace de las bastardas, y las palabras que pone en sus labios. El cuento es corto, vale la
pena copiarlo:
1.-Siete figuras aparecieron cerca de mi. Todas vestidas de bellas sedas; sus gestos eran ritmos, y sus aspectos armoniosos encantaban. Al hablar, sus lenguajes
eran música; y si hubiesen sido nueve, habría creído seguramente que eran las musas del sagrado Olimpo. Había en ellas luz y melodía, y atraían como un imán supremo. Yo me adelanté hacia el grupo mágico, y dije:
-Por vuestra belleza, por vuestro atractivo, ¿sejréis acaso los siete pecados capitales, o quizá los siete
colores del iris, o las siete virtudes, o las siete estrellas
que forman la constelación de la Osa?
-¡Nó! -me contestó la primera figura -no somos
virtudes, ni estrellas, ni colores, ni pecados. Somos siete
hijas bastardas del rey Apolo; siete princesas nacidas en
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el aire, del seno misterioso de nuestra madre la Lira.
Y adelantándose la primera, me dijo:
-Yo soy Do. Para ascender al trono de mi madre,
la sublime reina, hay siete escalones de oro purísimo. Ya
estoy en el primero.
Otra me dijo:
-Mi nombre es Re. Yo estoy en el segundo escalón
del trono. Mi estatura es mayor que la de mi hermana •
Do. Pero la irradiación de nuestros cabellos es la misma.

Otra me dijo:
-Mi nombre es Mi. Tengo un par de alas de paloma,
y revuelo sobre mis compañeras, desgranando un raudal
de trinos de oro.
Otra me dijo:
-Mi nombre es Fa. Me deslizo entre las cuerdas de
las arpas, bajo los arcos de las violetas, y hago vibrar los
sonoros pechos de los bajos.
Otra me dijo:
-Mi nombre es Sol. Tengo nombre de astro y resplandezco ciertamente entre el coro de mis hermanas.
Para abrir el secreto del trono, en la puerta de plata y en
la puerta de oro, hay dos llaves misteriosas. Mi hermana
Fa tiene la una, yo tengo la otra.

Otra me dijo:
-Mi nombre es La, penúltima del poema de Mallar- mé. Soy despertadora de los dormidos o titubeantes instrumentos, y la divina y aterciopelada Filomena descansa
entre mis senos.
39

�La última estaba silenciosa, y yo le dije:
-¡Oh! tú, que estás colocada en el más alto de los
escalones de tu madre la Lira: eres buena, eres bella, eres
fascinadora; deberás tener entonces un nombre suave
como una promesa, fino como un trono, claro como un
cristal.
Y ella contestó sonriente:
-Sí.

Vll-PRESENTACION Y GLOSA BREVE DE LAS
POESIAS "LA ROSA NINA" Y "UN POETA".
Señores, prudente y piadoso, en esta ocasión qu~ ya
va resultando castigadora, con intenciones de terminar,
diré a ustedes dos referencias. La primera es para contarles que hace algunos años buscando tema central para
una Dramatización Navideña, oportuna vino a mis manos "LA ROSA NmA", hermosa poesía de Rubén Darío,
dedicada a Mademoiselle Margarita M. Guido. Arreglé
dicho poema con Reyes Magos, Thclavos, Pastores, Rosa
Niña Portal de Belén y Niño Jesús, José, María y los
ángeÍes; todos con trajes de carácter. Yo mismo elegí el
personal entre los niños y las niñas más inteligentes Y
agraciados. No faltaron ni las decoraciones del camino ~el
pueblo de Belén y la gruta, ni los camellos y las bestias
del establo, se entiende que pintados y resacados para lo
que se llama "composición del lugar"; todo hecho en familia, con la cooperación inteligente de mis queridos compañeros maestros de grupo, y de sus respectivos alumnos.

He aquí la poesía:
Cristal, oro y rosa. Alba
Balen "los tres reyes de adorar
flor de infancia llena de una luz
que humaniza y dora la !mula y
40

en Palestina.
al, Rey,

divina
el 'buey.

Baltazar medita, mirando a la estrella
que guía en la altura. Gaspar sueña en
w visión sagrada. M ekkor ve en aquella
visión la llegada de un mágico bien.
Las cabalgaduras sacuden los cuel"los
cubiertos de sedas y metales. Frío
matinal refresca 'belfos de camellos
húmedos de gracia, de azul y rocío.
Las meditaciones de la barba sabia
van acornpasándolos plumajes flavos,
los ágiles trotes de potros de Arabia
y las risas blancas de negros esclavos.
¿De dónde 1.Jinieron a la Epifanf.a'!
¡_De Persia'! ¿De Egipto'! ¿De la India'! Es en vano
cavil,ar. Vinieron de la luz, del día,
del amor. Inútil pensar, Tertuliano.

El fin anunciaban de un gran cautiverio
y el advenimiento de un raro tesoro.
Traían un símbolo de triple misterio,
portando el incienso, la mirra y el oro.
En las cercanf.as de Belén se para
el cortejo. ¿A causa? A causa de que
1¿na duke niña de 'belleza rara
surge ante los magos, toda ensueño y f e.
"¡Oh 1Reyes -les dice- yo soy una niña
que oyó a los vecinos pastores cantar,
y desde la próxima florida campiña
miró vuestro regio cortejo pasar.
Yo sé que ka nacido Jesús Nazareno,
que el mundo es-tá lleno de gozo por él,
y que es 1tan rosado, tan lindo y tan "bueno,
que hace al sol más sol, y a la miel más miel.
Aún no llega el día ... ¿Dónde está el establo1

41

�su cuerpo hecho pétalos y su alma hecha olor".
Prestadme la estrella para ir a Bel.én.
No tengáis cuidado que la apague el diablo,
con mis ojos puros la cuidaré bien".
Pero cuando estuvo junto a aquel infante,
en cuyas pupüas miró a Dios arder,
se qtwdó pasmada, pálido eZ semblante,
porque no tenía nada que ofrecer.
La
las dos
sonreía
la ·,niña

madre miraba su niño-lucero;
bestias buenas daban su, calor;
el santo viejo carpintero,
estaba temblando de amor.

Allí había oro en cajas reales,
perfumes en frascos de hechura oriental,
inciensos en copas de f inos metales,
y quesos, y flores, y miel de panal.

Se puso rosada, rosada, rosada ...
ante la mirada del niño Jes'Ú3.
(Felizmente que era su madrina un hada,
de Anatole France o el doctor Mardrús).
¡Qué dar a ese niño, qué dar sino ella!
dar a ese tierno divino Beñor1
Le hubiera ofrecido la mágica estrella,
la de Baltazar, Gaspar y Melchor •. .

aQué

Mas a los influjos del hada amorosa,
que supo el secreto de aquel corazón,
se fué convirtiendo poco a poco en rosa,
en rosa más bella que las de Barón.
La metamorfosis fue santa aquel día
(la sombra lejana de Ovidio aplaudía),
pues la dulce niña ofreció al Señor,
que le agradecía y le sonreía,
en la melodfa de ia ·E pifanía,

42

Y deveras cantaron en esa dramatización pastores y
ángeles letra y música de lejanos días de mi nmez, con
arreglos hechos por . el maestro D. Armando Villarreal·,
y en la ceremonia de obsequios, conforme al texto literario se destacó el milagro de la rosa inventado por Rubén
Darlo.
Los diálogos tuvieron ideas del poeta; algunas de
ellas con sus mismos . versos.
Según decires del público, resultó un éxito el bello
poema de Rubén Darío.

Ahora, para salir del laberinto en el cual me metieron los señores Doctores y Licenciados de Filosofía y
Letras, y en que por gusto me metí yo mismo, y a -Ja
vez para descanso de ustedes, pasaré a la segunda y última referencia poética.
Quiero compensarme la amargura y la tristeza que
me dejaron aquel antipático Rey Burgués y el sacrificado
poeta del cuento; y t~bién deseo recuperar mi buen humor, recordando en esta ocasión el POEMA que mi excelso, inolvidable y egregio maestro D. Joel Rocha, nos hizo
leer y explicár hace cincuenta años, ·cuándo yo estudíaba
Primer Año en la Escuela Normal, hoy Ing. Miguel F.
Martinez. Se intitula "A UN POETA".
En dícha poesía, Rubén Darío aconseja y reclama la actitud rebelde, pero dígna de ~ poeta modernista, condenando a quien se degrada como idólatra y esclavo del erotismo, como juguete del romanticismo. He aquí la fervorosa crítica, sabor de arenga, que· trae en admirables
endecasílabos, con expresiones donde abundan las imágenes, luz fulmínea y prodígio de fuerza, en extraño ritmo de combate, en sonora rima de clarines ...

43

�Nada más triste que im titán que llora,
hombre montaña encadenado a un lirio,
que gime fuerte, que pujante implora;
víctima propia en su fatal martirio.
Hércules loca que a los pies de Onfalia
la clava deja y el luchar rehusa,
héroe que calza femenil sandalia,
vate que olvida a la vibrante musa.
¡Quién desquijara los 1·obustos leones,
hilando esclavo con la débü rueca;
sin 1.abor, sin empuje, sin acciones;
puños de hie1·ro ,y áspera muñeca!
No es tal poeta para hollar alfombras
por donde t1·iunfan femeniles danzas;
que vibre rayos para herir las sombras,
que escriba versos que parezcan lanzas.

Deje Sansón de Dalila el regazo:
Dalila engaña y corta los cabellos.
No pierda el fuerte el rayo de su brazo
por ser esclavo de unos ojos bellos

VIII-JUSTA REITERACION.

Señores, he terminado. Permitan ustedes una Justa
Reiteración: En este CENTENARIO GLORIOSO, para el
Excelso Nicaragiiense, la ofrenda cordial de simpatía, de.
cariño, y ge aplauso de quienes verdaderamente ~ozamos con las geniales creaciones de su Lira.
y para ustedes, mis buenos y resignados amigos, pido
en esta hora que perdonen, generosos, el humilde aderezo.
de este Ensayo.
¡MUCHAS GRACIAS!

Relampagueando la soberbia estro/a
.su surco deje de efff)lendente lumbre,
y en pantano de escándalo y de mofa
que no le vea el águila en fiU cumbre.
Bmvo soldado con su casco de oro
lance el dardo que quema y que desgarra,
que embiste rudo como embiste el toro,
que clave firme, como león, la garra.

I

Cante valiente y al cantar trabaje;
que ofrezca robles ,si se juzga monte;
que su idea, en el mal rompa y desgaje
como en la selva virgen el bisonte.

Que lo que :diga la inspirada boca
suene en el pueblo con palabra extraña;
ruido de oleaje al azotar la roca,
voz dP- caverna y soplo de montaña.

44

45

�BIBLIOGRAFIA
MAX ENRIQUEZ UREivA: Breve Historia del Moder-

nismo. - Fondo de Cultura Económica. - México Buenos Aires.
RUBBN DARIO: Poesías. - Biblioteca Americana. -

Se. rie .de Literatura Moderna. - Vida y Ficción. - Mé.· · xico ..:..... Buenos Aires.

RUBEN DARIO: . Azul. - Décimatercera edición. -

ción Austral. - Éspasa Calpe, S. A. ·

Cólec-

··

·

-RÚ~E_N·' jjARld:· Cuentos. -

Segunda ediéíón - Colección
Austral, Espasa Caipe, S. A. · ,
··

P. ESTEBAN MOREU LACRUZ, S. J.: Librería e Impren-

ta Casals. Caspe 108 - Ap. 776 - Barcelona. '·
CARLOS BOUSOivO: Teoría de la Expresión Poética (Ha-

cia una explicación del fenómeno lírico) . - Biblioteca Románica Hispánica. - Editorial Gredos, Madrid.
MARTIN ALONSO: Evolución Sintáctica del Español.

Editorial Aguilar. -Madrid, 1962.

46

�\

PERFIL HUMANO Y POETICO DE RUBEN DARIO

Existen diversas opiniones respecto al problema de relacionar la vida del escritor con su obra creativa. Sin embargo, afirmamos juntamente con Pedro Salinas que "no
hay hechura del hombre que no provenga de su vida. Por
eso no existe arte que no sea humano porque ¿cómo puede ser que el artista deshumanice el arte, si ha de hacerlo desde su condición inescapable de humano"-? (1).

.

.

PERFIL HUMANO Y POETICO
DE
RUBEN DARIO

Conferencia de la Lic. en Letras ZANDRA MONTEMAYOR, de la Facultad de Filosofía y Letras
de la U. N. L.

(

48

Imposible sería desligar si no a todos, si a muchos de
los poetas, su obra de su vida; y ya que es de interés
para la crítica literaria penetrar en el fondo mismo de las
obras creativas, es conveniente por tanto un conocimiento profundo de la psique del poeta. Por supuesto que existirán algunas creaciones que no necesariamente estén identificadas con el escritor. Pero en el caso de Rubén Darlo,
'\?ida y obra se confunden, se enlazan, y sería imprecisa
~a interpretación de sus creaciones poéticas estudiándolas por sí solas. Vida y obra de Darío son paralelas: su
vida misma, su personalidad, sensibilidad y ambiente que
le rodearon desde pequeño lo acondicionaron para despertar en él ese ingenio creativo.
Esta conferencia intitulada Perfil, humano y poético
en Rubén Darío tiene como objetivo hacer señalar algunos
de sus rasgos psicológicos de acuerdo con su biografía,
ejemplificando y ampliando luego esos rasgos con algunas de sus composiciones. Tenemos el propósito de dar a
conocer a ustedes una serie de aspectos particulares del
poeta, es decir: su yo interno, sus ansias, sentimientos e
inhibiciones, así como ciertas reminiscencias románticas.
Varios críticos opinan que el Darlo de los Cantos de Vida
y Esperanza al igual que el de sus obras póstumas no es
el verdadero Darlo, sino el de Azul, Prosas Profanas y
y todas las poesías netamente modernistas. Ciertamente
la fama que adquirió Hispanoamérica y mejor dicho Nicaragua se debe principalmente a Darío como jefe del modernismo. No obstante, muchos críticos han tomado este
49

�movimiento como superfluo, sin un contenido serio sino
como poemas puramente ornamentales. Pero en el caso
del autor que nos ocupa y sobre todo en la época de su
plena madurez, sus trabajos poéticos contienen un fondo
saturado de ideas y preocupaciones tanto personales ·como sociales. De ninguna manera vamos tampoco a de-j~r
a un lado esa fase significativa de Darío. Al final de :esta
exposición nos detendremos en este movimiento dentro
del poeta.

era vieja, de tipo colonial y a Darío le parecía tenebrosa
por las noches y como le contaran cuentos de misterio
y aparecidos, surgió en ·él un gran miedo a la obscuridad.
Por,.otro lado, el erotismo que será ·una de las · características principales en su poética principia· a desenvolverse
en él desde muy pequeño. Nos confiesa que su primera
maestra quien le enseñó el alfabeto, lo castigó una oca;.sión por encontrarlo en compañía de una niña precoz "iniciando indoctos e imposibles Dafnis y Cloe" (3).

Un 18 de Enero como hoy, hace exactamente cien
a~os, -vio por vez primera la luz del mundo, en Metapa,
Nicaragua, el literato que revolucionaría toda una época.
Por desgracia Rubén Darío, o mejor dicho Félix Rubén
García Sarmiento (su verdadero nombre) nunca vivió . en
el hogar de sus verdaderos padres, ya que éstos se separaron un mes antes de su nacimiento. El recuerdo de su
padre se perdió aunque lo veia a menudo cuando pequeño.
Pero aquél se hacia pasar por un tio, y fue hasta muchos
años después que supo la verdad. A su madre sólo la tecordaba como "una mujer delgada, de vivos y brillantes
ojos negros, blanca piel, tupidos cabellos obscuros, inuy
alerta, risueña y hermosa" (2). No obstante, el papel
de los padres de Darío lo desempeñaron una tía abuela
materna: Doña Bernarda Sarmiento de Ramirez y su
esposo el Coronel Félix Ramirez.

Más tarde viene a vivir una prima a la casa de la
tia y fue ella quien despertó los primeros instintos sensuales en el "poeta-niño". Iniciado en la adolescencia siente
como nunca antes una erótica llama que enciende sus· sentidos y su imaginación al conocer a una chica norteam~
ricana que trabajaba en un circo y a ·la cual no pudo
seguir por no saber desempeñar ningún trabajo. Pero
unido a este despertar en la vida de los sentidos, por
influencia de la tía, surge en Darío una inquietud religiosa. El muchacho de "grandes ojeras" y en quien brotaba el amor triunfante dedicaba todos los sábados a confesarse.

· Demasiado temprano comienza Darío a dar muestras
de su ingenio. A los tres años de edad ya sabia leer y
desde su niñez se suele llamar: "poeta-niño". Le hacían
encargos poéticos para entierros, u otras ceremonias a
los cuales él aceptaba gustoso.

Sus primeras lecturas dejaron una huella imborrable
en su memoria y fueron fuente para sus primeros versos.
Entre los libros que llegaron a sus manos en sus años
juveniles están las obras de Moratin, El Quijote, Las Mil
y una Noclies, La Biblia, Los Oficios de Cicerón, La Corina de Madame Stael, un tomo de comedias clásicas españolas y una novela de terror.

Pero empecemos a delinear la personalidad de Rubén Darío, así como su temperamento conforme al ambi_e nte que le rodeaba. Su temor a la muerte que persistió
a través de su vida comienza precisamente desde su infancia con la muerte de su tío abuelo: la casa donde vivian

Podríamos señalar dos facetas de Rubén Darío: una
romántica y otra modernista. En este momento haremos
mención en primer lugar del Darío romántico en su vida
real: A los 14 años conoció a una muchacha: Rosario Murillo quien años después constituyó un gran pesar en la
vida del poeta. Se amaron ardientemente de jóvenes, y
gracias a unos amigos del joven que lo embarcaron a
El Salvador, aquél no llegó a cometer la locura de ca-

50

51

�sarse a esa edad.

orientales y el regreso al pasado greco-latino .

Tal parece que el lírico nicaragiiense nac10 con un
alto poder de simpatía ya que siempre era bien recibido
Y admirado dqndequiera que iba En el colegio de El Salvador se hizo pasar por hipnotizador y pretendía dormir a
sus compañeros, éstos lo tenían como consultor de corazones y acudían a él para que les escribiera cartas de amor.
Ya para esta edad comenzó en este inteligente joven la
inclinación al alcohol auspiciado quizás por el dinero que
le daba el Presidente Zaldivar.

Ya en Nicaragua un impulso irreflexivo lo hace infeliz por el resto de su existencia. Esta irreflexión lo obliga a contraer un segundo matrimonio con Rosario Murillo (aquella adolescente que despertó el amor triunfante de su pubertad). Este matrimonio que terminó en
el divorcio impidió que Darío formara un verdadero hogar
por más de 20 años.

Al regresar a Nicaragua consigue empleo en la Secretaria Presidencial. Mientras tanto su temperamento y
carácter iban delineándose cada vez mejor: triste, medibundo, ardiente, ensoñador y lleno de deseos. En las noches tibias se iba al muelle a soñar en la mujer, y en
esas solitarias horas brotaban prosas y versos y la erótica hoguera iba en aumento. (4).
Sus viajes por América Latina se vuelven cada vez
más constantes: Chile, El Salvador, Guatemala Costa
Rica. En El Salvador comienza a frecuentar la ~asa de
una joven: Rafaela Contreras que había conocido desde
niño Y que llegaría a ser en 1890 su primera esposa. Sin
embargo la muerte llega demasiado pronto a la vida de
Rafaela dejándole un hijo: Rubén Darío Contreras. Este
fatal golpe acrecienta en el literato el alcoholismo cayendo
en cama muy enfermo, pero pronto se repone con la visita que le hace su madre.

Su faceta como bohemio "aristócrata" aumenta debido quizás a los interminables viajes que hace por todo
el mundo. Conoce Nueva York, vive un tiempo en París,
Buenos Aires. En esta última ciudad no sólo fue muy bien
recibido como representante de su país sino también admirado como jefe del movimiento modernista. Ahi colaboró en diversos diarios, en particular en el diario "La Nación.

En 1898 visita una vez más España, pero la península había dado un cambio brusco, ya no ejercía más la
generación que había conocido Darío en el 92, ahora estaba un grupo de jóvenes con nuevos ímpetus, nuevos ideales. Este grupo lo proclama jefe, en especial los hermanos
Machado, Valle Inclán y Juan Ramón Jiménez. (Aquí publica Cantos de Vida y Esperanza: 1905) Conoce a Francisca Sánchez quien le da un hijo: Rubén Darlo Sánchez
(1908). Antes de regresar a la América, Darío visita gran
parte de Europa: Italia, Inglaterra, Bélgica, Alemania,
Austria, Hungría y París.

· Anteriormente había viajado ya a España donde conoció a José Zorrilla, Emilia Pardo Bazán, Marcelino Menéndez Pelayo, Juan Valera. A este último, se le debe en gran
parte la fama de Darío por la crítica justiciera al primer
libro del poeta: Azia (1888) libro que da consistencia por
vez primera al movimiento modernista y en donde el genio nicaragiiense se presenta como amante y soñador de la
Francia decadente del siglo XVIlI, lo exótico de los países

La ciudad de México perdió la oportunidad de acogerle.
Fue enviado como representante de Nicaragua a las fiestas del Centenario, pero estando ya en Veracruz, se dio
cuenta por un diario que su país había cambiado de gobierno y decidió regresar porque sabía que no iba a ser
recibido oficialmente.

52

53

Los dos últimos años de su vida los pasa en giras de

�propaganda por ·1a paz mundial. Pero su salud se ·quebr anta, sufre frecuentes ataques de "delirium tremens".
En Nueva York contrae pulmonía y a causa· de esa enfermedad vuelve a Centroamérica. Debilitado, el 10 de .enero
de 1916 muere en Nicaragua precisamente bajo los cuidados de Rosario Murillo.
Penetremos ahora en el análisis literario y psicológico del autor: Descubramos sus inquietudes, deseos, angustias, temores . . . Gracias a su sinceridad podemos conocer todo. lo anterior, porque a pesar de que muchos
de sus versos son de difícil interpretación, él nos legó un
breve estudio de sus obras: Historia de mis Libros, como
asimismo, algunos prólogos explicativos a las segundas ediciones de cada una de sus principales publicaciones.
Su yo interno, o mejor dicho ·su álma en la juventud
de su vida, está muy bien esbozada en la propia descripción que él nos dejó en Cantos de Vida y Esperanza.
"Potro sin freno se lanzó mi instinto,
mi juventud montó potro sin freno;
iba embriagada y con puñal al cinto
Si no cayó fue porque Dios es bueno.
En mi jardín se vió una estatua bella,
Se juzgó mármol y era carne viva;
una alma joven habitaba en ella,
sentimental, sensible, sensitiva.
Y tímida ante el mundo, de manera
que, encerrada en .s ilencio, no salía
sino cuando en la dulce primavera
era la hora de la melodía •.."

Entre algunas de las características esenciales en la
obra de Rubén Darío encontramos un deseo vehemente de
juventud eterna, la cual perdurará hasta su madurez cuando reclama:

54

"Juventud, divino tesoro,
Ya te vas para no volver ..."

(Canción de Otoño en Primavera)
su producción inicial está plasmada de liberalismo i_nyectado por las condiciones mism8:8 de la si~ación en HISpanoamérica. Mezclado con esta 1de~ de ":bertad se confunde un cierto paganismo (del que anos mas tarde el propio poeta se retracta). Canta así en Suprema Lex:

"Sí, Dios lo quiere a·veces,
Y envía el cataclismo:

Hace brotar del fondo -siniestro del abismo
las lívidas borrascas, la negra tempestad;
para que surja en medio de la ardua. noche trágica,
como divina enseña, corno corona mágica
tu nimbo constelado de luz, oh Libertad".

Indudablemente 'que uno de los rasgos sobresalientes
de las composiciones poéticas del escritor es el ero~o:.
Muy conocidas son ya las constantes del I&gt;CX:ta: sensualismo y alcoholismo. Detengámonos en el primero: Tanto
eri su vida real como en sus poemas, la mujer es centro
de sus evocaciones. Hay en él un apetito carnal que causará una gran ebullición en su sangre. Generalmente p~esenta a la mujer un poco al mundo pagano, carnal Y disfruta.ble a los sentidos. Innumerables son los versos dedicados a este tema. Entre los más comunes veamos estos
fragmentos:
"Gozad de la carne, ese bien
que noy nos hechiza
y después se tornará .en ·
polvo y ceniza".

(Poemas de Otoño y otros poemas)
,,

"La mejor musa es la de carne y h ueso .

55

�(Invernal)

(Balada en honor de las musas
de carne y hueso)

Pero Darío, repetimos, nunca estuvo ·enamorado de
una sola mujer. Su lírica está dedicada al sexo femenino
en general debido muy posiblemente a su dramática vida;
y dado que sufrió tantos desfortunios amorosos se entrega
al alcohol y al goce carnal. A diferencia de los cantos románticos de poetas anteriores, los poemas rubendarianos
no son esencialmente espirituales. Tal vez esta actitud
que asume el autor responda a la carencia afectiva, ya fuera maternal, filial o matrimonial.

"Amo "los pálidos mstros
Y las brunas cabelleras,
"los ojos lánguidos y húmedos
propicios a la tristeza,
y las eflJ)Oldas de nieve,
en !donde obscuras y gruesas,
caen sedosas
las grandes trenzas,
y en donde el amor platónico
huye, bajo la cabeza,
mientras temblando se mira
la carne_rrosada ·y fresca".

(Abrojos)
Existen también alusiones a la "mujer-niña" y a la
~'mujer-princesa" (Recordarán la "Sonatina" donde canta a la "princesa triste").
A pesar de sus múltiples aventuras amorosas, nunca
llegó la verdadera mujer de sus S!,leños. Como dijimos anteriormente, su primera esposa que tal parece fue la que
más llegó a su corazón murió joven; la segunda, Rosario
-Murillo, constituyó la tragedia y el error de su vida, y
Francisca Sánchez fue sólo un consuelo para Darío en
sus amargos años. La mujer ideal para el insigne escritor
bohemio es la que describe a continuación:
"Hermosa, carne ideal, grandes pupilas,
al,go de mármol, blanca luz de estrella,
nerviosa, ~tiva,
.• .bellos gestos de diosa,
tersos brazos de ninfa,
ZU8trosa cabellera ...
y ojeras 1que denuncian ansias profundas y pasio( nes vivas".

56

Sin embargo, un tono romántico recorre los versos
del lírico y nos .recuerda las rimas becquerianas en cuanto
que se encuentran en ellos cierta melancolía, tristeza, pesimismo, muerte, desilusión, amor a la vida, al amor mismo, al arte y al Poeta.
Examinemos cada uno de estos atributos de la personalidad y obra de Rubén Darío. A pesar del intenso
colorido que se encuentra en su poesía; siempre tiende hacia los colores pálidos. En su juventud cuando publica el
libro Azul se observa notablemente la preferencia por este
tono. Poco después en Prosas Profanas se inclina a lo gris.
Escribe entonces: "Sinfonía en gris mayor". Hemos mencionado las preferencias por los colores porque ello nos encamina a la continua queja de Darío por su melancolía y
siendo un buen conocedor de esta nostalgia impregnada
en su ser, se define a si mismo con cierto dejo de pesimismo y tristeza:

"Y así voy, ciego y loco, por este camino amargo,

a veces me

parece que el camino es muy largo,

y a veces que es muy corto ...
Y en este titubeo de aliento y agonía
cargo lleno de penas "lo que apenas s&lt;Yporto
,No oyes caer las gotas de mi melancolía1"

(Melancolía)
57

�Un complejo de sentimientos e inhibiciones se entre.
cruzan en la psique del poeta: pesimismo, amargura, nostalgias del pasado, pesares y algo de lo cual Darío señala
con cierta insistencia: timidez. Tuvo una etapa de desengaños, y desilusiones que dejaron mella en su alma:
"Quise amar a un ángel sagrado
y quise amar a Lucifer,
y por los dos fuí traicionado
ninguno en mi aJ,ma pudo ver
lo que hay de puro o condenado
¡Ya tengo miedo de querer!"

( Canción de Otoño a la Entrada
del Invierno)
Apuntamos en un principio que Darío tuvo siempre
un profundo temor a la muerte. El fin de toda la vida,
el más allá fue una tremenda inquietud para su alma.
El propio escritor nos confiesa en su autobiografía su angustia por el término de nuestra existencia. Algunos poemas contienen una honda preocupación por lo ignorado
y por el cese del latir humano. He aquí lo que dice acerca
del tema en uno de sus poemas:
"Hay, no obstante, que ser fuerte
pasar todo precipicio
y ser vencedor del vicio
'de la locura y la Muerte''.

(No Obstante)
Por otra parte, Rubén Darío era un enamorado del
amor, del arte, y de la poesía. Estos tres grandes amores
son punto clave para el entendimiento de su lírica. Su
ansia por poseer el amor, lo lanza al canto del amor a la
rosa, al mar, al bosque, a la ciencia, a la tierra, al cielo, ·
a Dios ... "Amar, amar, amar siempre, amar la inmensidad que es de amor encendida".

58

Vayamos ahora a otro. aspecto más interesante y escasamente estudiado de este sublime autor: En la madurez
de su vida siente una gran preocupación existencial. Consciente de su pesimismo, tendió siempre a incitar en él ese
optimismo, necesario para una mejor estancia de su ser
en ,el mundo. Con esa dualidad paradójica muy particular
del poeta: pesimismo-optimismo; pesar-placer; vida-muerte, esperanza-desilusión, buscó una unidad que logró imprimir a la totalidad de su trabajo altamente creativo.
El temor. a la muerte que antes mencionamos se acen. túa en sus últimas composiciones. Darío se siente como un
"águila en el desierto" (como apuntaba el poeta nicaragii~nse Sr. José Ma. Lugo en una charla sobre Rubén
Darío) En esa desolación se proyecta hacia Dios más bien
como refugio,. una base o pilar a qué asirse. Buscaba ansiosamente la fe y trataba de alcanzarla para llenar esa
angustiosa soledad que lo poseía, oigámoslo:
"Mi fe de niño, ¡,do está,
Me hace falta, la deseo,
batió las alas, y creo
que ,ya nunca volverá ..."

(Epístolas y Poemas)
. En la época que le tocó vivir: fines del siglo XIX y
principios del siglo XX, la ciencia comenzaba a sufrir algunos cambios trascendentales. La primera guerra mundial había estallado dos años antes de que él dejara de
existir. Es probable, que estas circunstancias unidas a
la vida misma que había llevado, lo encaminaran a esta
preocupación de ser en sus últimos años. El vacío existencial, la Nada, era tema ya en Darío, aunque muy parcamente, pero prueba de ello lo tenemos en los siguientes
versos:
"En medio del camino de la vida ...
dijo Dante. 'Bu verso se convierte

59

�En medio del camino de 7,a muerte.
Y no hay nada que aborrecer a 7,a ignorada
emperatriz y reina de 7,a Nada.
Poi· ella nuestra tel,a está tejida,
y ella en 7,a copa de los sueños
vierte un contrario nepente: ¡ell,a no ol!vidal"
(Thanatos)

"Ser, y no saber nada, y ser sin ruml&gt;o cierto,
y el temor de haher sido y futuro terror ...
y el espanto seguro de estar mañana muerto,
y sufrir por la vi.da y por 7,a sombra y
por lo que no conocemos y apenas sospechamos . .."
(Lo

Fatal)

En estas línE;!as expresa las inquietudes d~ su propia
alma. Sin embargo, desea ardientemente entrar en el espíritu de toda la humanidad. Derivando de este enfoque
importante que presenta la poesía rubendariana, podemos
citar el problema social: motivo éste de preocupación
para Darío. Su visita se vuelve a los problemas de Hispanoamérica y España. Siente asimismo un recelo a Estados Unidos que queda plasmado a manera de profecía
en la Od.a a Roosevelt. So protexto quizás de la guerra que
sufría el mundo, el clama para sí y los demás Lá Paz y
La Esperanza. Deseos que brotan dé su alma que presentía el final de sús días. ¡Descanso!, pedía el eco interior,
descanso para esa lucha de "ángel y sátiro" (5).

temporáneos a él como Salvador Díaz Mirón, José Martí,
y otros americanos; y dio consistencia al movimiento mo-

dernista con la mezcla de diferentes corrientes e ideales.
Entre ellos: el parnasianismo (preocupación por la forma,
el ornamento) el simbolismo (interés por el fondo) y el
romanticismo (preocupación por el individuo). Unió todo
lo anterior agregando matices greco-latinos y del siglo
XV. Pero ante todo intenta lograr una autenticidad y Óri-:
ginalidad en su obra, lo que constituye una gran mortificación dentro de su ideario estético, y llega a exclamar:
"Mi literatura es mía en mí" (aunque no lo dice como proclamándose sectario sino como poseedor único de sus letras); y repite con Wagner: "Lo primero, no imitar a nadie, y, sobre todo, a mí".
Un carrusel de. bellas 1magenes representativas del
modernismo recorren los versos de Darío: cisnes, princesas, reyes, palacios, visiones orientales, dioses paganos
de la mitología, flores exóticas: iluminado todo esto con
brillantes luces de tonos azules, blancos y dorados. Sin
duda alguna, Darío combinó maravillosamente: pintura,
ciencia, poesía y música. Vino también a salvar la lengua
castellana que había perdido por esa época calidad y moría sin remedio. Renovó ritmo y rima considerando a la
palabra como algo que tiene alma y vida.

Trasladémonos por último al Rubén Darlo modernista, faceta primordial y por demás conocida: Fue influenciado esencialmente por los llamados "decadentistas"
franceses: Baudelaire, Verlaine, Mallarmé, así como también: Víctor Hugo, Moréas, Flaubert, Catulle Mendés,
Zolá, Daudet, Rossetti, los clásicos españoles, latinos y
Shakespeare. Rubén Darío logró fundir los diversos movimientos que venían imperando entre los escritores con-

Como nos tomaría muchas horas hablar de todos los
aspectos del autor que nos ocupa, y ya -que esto no es
posible, concluyamos esta conferencia con una síntesis
de lo que hemos estado analizando: La siguiente definición resume a Darío poeta-hombre: Rubén Darío fue un
católico deista, hermético, dado a la duda, ansioso de un
imposible ascetismo; pesitnista (sabiendo que el camino
está en el optimismo). Sabio en la geografía poética del
mundo, filólogo, filósofo, asomado al misterio, conocedor
de la literatura española, descubridor del siglo XV, gongorista, verleniano, intérprete de la pintura y de la música, historia, ciencia, política, "Hijo de América y nieto
de España". Poeta que vive en la soledad de la creación.

60

61

�Buscó la verdad, la perfección. Los polos de su esfera
oscilan· entre las tinieblas y el esperado día. Le atrae
y··le teme a la eternidad. Se descubre como conciencia a ,
través de su sinceridad (6). Asiduo lector del siglo XVIII
francés, soñaba y fantaseaba trasladando sus amores al
París encantado que se forjó. Pero en ocasiones descendía a la reajidad y se preocupaba por problemas comunes
y cotidianos, compartía su amor con Francisca . Sánchez
y se inquietaba asimismo por los problemas de la huma;
nielad .entera.
•.' La intención ·al presentar este retrato tanto humaoo como poético d~ -Rubén Darío es rendir un tribµto de
admiración en este conmemorativo centenario al ilustre
poeta nicaragiiense.

BIBLIOGRAFIA
Diez-Echarri y Roca Franquesa. Historia de la Llt.eratura Espaiiola
e Hispanoamericana, Ed. Aguilar, Madrid, 1960.
Darlo, Rubén. Obras Completas: Poesías, Ed. Anaconda, Buenos
Aires, 1948.
Ledesma, Roberto. Genio y Figura de Rubén Darlo, Ed. Universitaria
de Buenos Aires, Argentina, 1964.
Salinas, Pedro. La Poesia de Rubén Darío, Ed. Losada, Buenos Aires,
1948.
Marasso, Arturo. Rubén Darío, y su creac{ón poética, Col. Biblioteca
Nueva, Buenos Aires, s,-f.

NOTAS
Salinas, Pedro. La Poesia de Bubén Dario, Ed. Losada. Bueno•
· ·Aires, 1948, p. 9.

1)

2) . Darío Rubén. Obras Completas: Poesfu, Ed. Anaconda. Buenos
Aires, 1958, (Autobiografla) p . 10.
3) lbid. p. 12.
'4)

Ibid. p. 22.

5) Salinas, Pedro. Op. Cit. p. 185.
6) Cfr. Marasso, Arturo. Rubén Darío y su creación poética, Col. Biblioteca Nueva, Buenos Aires, s- f, pp. 34 y 35.

62

,

63

•

�o

ALICIA QUIROGA V.,
Prod:esol'a de Literatura y del
Depto. de Humanidades de las
Preparatorias de la U.N.L.

RUBEN DARIO: SU VIDA Y SU OBRA

El poeta nicaragüense Rubén Darío cuyo verdadero
nombre fue Félix Rubén García Sarmiento, encabeza un
movimiento literario de favorable reacción que marca un
cambio notable en la literatura española del siglo XX, o
precisando aún más, en la literatura hispanoamericana;
pues ese cambio se registra en varias naciones conquistadas por la altiva España y que siglos despt!és independientes de su Gobierno, no pueden prescindir del hermoso idioma ni de las aristocráticas costumbres arraigadas por la
imposición día a día a través de centurias.
El literato hispanoamericano no puede dejar de engalanar sus estrofas con las gemas de la lengua castellana. Trata de crear algo literario independiente, y así, el
hablar de una literatura propiamente mexicana, genuinamente peruana, originalmente nicaragiiense resulta cosa imposible pues no puede desligarse del bello idioma,
indispensable arma para exteriorizar en verso o en prosa
su sentir, su concepto de la belleza, su desborde espiritual
expresado en su obra, surgiendo así en realidad las literaturas hispanoamericanas propiamente dichas.
Nace Rubén Daría en Metapa, aldea de la República
de Nicaragua el 18 de enero de 1867. Se educa en Managua
y ocupado más tarde en la Biblioteca Nacional, da rienda
64

65

�suelta a su gran pasión innata, la de la lectura. ¿En dónde
mejor que en ese templo del libro podría consagrarse a su
ocupación predilecta? Empieza poco después a escribir en
periódicos locales y se hace notorio por su poesía. Pronto
cunde por la América española su prestigio de literato y
poeta, y varios periódicos hispanoamericanos de renombre solicitan sus colaboraciones.

seres mitológicos, pero con una sutileza Y una el~ancia
superior a como fueron descritos por ~tas latinos o
griegos. Una mujer que pasa ante los OJOS del poeta es
algo tan maravillosamente d~scri~o e? uno de _s~ . cuentos parisienses que vamos 1magmanamente Sigwendolo
en su fantástica descripción la que nos revela el concepto
de la belleza que él tenía. Una mujer hermosa pero de
carne y hueso es convertida en personaje mitológico gracias a la maravillosa descripción de Darlo.

Tuvo la feliz oportunidad de conocer España, y representó a su país en unas fiestas del IV Centenario del
Descubrimiento de América. Más tarde, aparte viajar por
varios países americanos visita otros de Europa, principalmente París soñado e imaginariameJ1te conocido con
anterioridad en sus hermosos cuentos. El galicismo mental marca un sello en el autor nicaragiiense.

Leer un adulto en pleno siglo XX un cuento de hadas,
parecería ridiculo, pero si ese cuento es rubeniano, entonces es saborear verdadera literatura, empaparse el espiritu en la excelencia literaria modernista hispanoamericana.

En su prosa y en su poesía encontramos el sello inconfundible del estilo que marca esa nueva tendencia llamada Modernismo, ese nuevo movimiento entusiasta que
en libertino vuelo, se lanza, busca y alcanza a la Belleza.

•

No se puede negar la infuencia de Zorrilla, Campoamor y Bécquer en las primeras obras de Darlo, pero su
genio innovador se revela en ese magnifico libro de cuentos y poesías llamado "Azul", obra que en su gran variedad de figuras y la diversa situación de escenarios,
sugieren a un hombre avezado en Geografía e Historia,
ya que entonces no conocía los lugares de Europa que
describe, cosa notoria que indica la precocidad de su talento. Demuestra en sí profundos conocimientos de los
clásicos antiguos, de los literatos que integran la escuela
francesa post-romántica y de toda la tradición literaria de
España.
En sus versos se manifiesta una libertad absoluta en
el metro; la armonía de la palabra representa la musicalidad de la idea; consigue esto a maravilla; introduce neologismos, y en busca de la belleza lanza su imaginación a
la literatura grecolatina y trae una vez más a escena

No· se puede pedir mayor descripción de una fina porcelana que la que logra Darío en su cuento "La Muerte
de la Emperatriz de la China". El título subyuga e invita
a leerlo; a cada instante parece que vamos a encontrar
el motivo del título; la descripción del taller del escultor
está muy bien lograda y . no hay cereb1:° human~ cu!o
dueño leyendo esta narración no la conciba. La mmue10sidad al describir la cara, con ojos nariz y boca, el cuello,
el pelo etc., de la figurita de porcelana lejos de cansar
deleita y el bien detallado gabinete minúsculo que el artista formó para la misma es fantástico; los éxtasis de
contemplación son maravillosamente relatados. Son verdaderos retratos literarios los que logra Darlo en cada
uno de sus relatos: personajes, figuras, pasiones, sueños,
tienen una realidad que asombran a quien los lee por primera vez y aún repitiendo su lectura.
No cabe duda que Darío logra una innovación lite.
raría, rompe definitivamente con el anterior siglo de la
literatura española. Es un enamorado de la belleza en
todos sus aspectos humanos, de la mujer bella, de la escultura bella, del bello plumaje, del bello paisaje etc.
A su prosa y a su poesía además de su grandeza su so-

67
66

�noridad y su riqueza, añade el arte de conquistar el espíritu, de subyugar al lector.
La obra de Darío es muy extensa. Sus libros, unos
en prosa y otros en verso podemos agruparlos más que
por su producción cronológica por su reacción poética
ante sus viajes y contacto con literatos europeos.
Sus primeros libros titulados "Primeras Notas",
"Epístolas y Poemas", "Abrojos", "Rosas Andinas", "Rimas y Contrarimas" y "Rimas" (que fueron publicados
hasta 1898), marcan esa primera etapa o fase literaria
de su autor y no lo distinguen aún como prócer de la literatura y sin embargo, ya se notan atisbos de moderni~Íno.
En cambio, su segundo aporte literario representado
por "Azul" "Prosas Profanas" y otros poemas marcan
una etapa exquisitamente rubenianas; en "Azul" se destacan del año lírico el poema "Primaveral" y del mismo,
esa frase admirable con que alude a Diana y para no
llamarla Cazadora como tantos y tantos poetas, .la describe con su desnudez divina y en su actitud cinegética:
¿Puede pedirse mayor elegancia a la vez que claridad
y musicalidad? El poema "Estival" sugiere que tal vez el
poeta albergara en su pecho una venganza pero con su
fino y sutil talento la coloca en el sueño imaginario de
una fiera.
En su obra "Cantos de Vida y Esperanza" se encuentran aparte otros poemas que muestran la exaltación
del hispanoamericano frente al mundo sajón: una composición intitulada "A Roosevelt" que pone de manifiesto
la culminación de la herencia hispánica; es decir para
Darío, como para la mayor parte de los hispanoamericanos es motivo de orgullo ser descendiente de españoles.

En todas estas obras como en las que le siguen, el
impulso a la libertad métrica y el exquisito sentido musi.:
cal del lenguaje consagran al autor, quien fue acogido
de la llamada generación del 98 en España, como un mén_.
sajero de todas las innovaciones literarias, reconocido
como la suprema figura de la escuela modernista.
Entre los libros posteriores a 1898 figura: "España
Contemporánea", "Peregrinaciones", "La Caravana Pasa'~,"Tierras Solares", que distraen su espíritu contemplativ~
y su sentido de admiración hacia el paisaje y lugares que,
describe manifestando cómo afectan sus sentimientos. ·
Continúa su regreso de París escribiendo: "Cantos de
Vida y Esperanza", "Los Cisnes" y otros poemas, "&lt;;)da
a Mitre" y "Canto a la Argentina". Entre sus libros de.
crónicas figuran: "El Viaje a Nicaragua", "Opiniones
crónicas figuran: "El Viaje a Nicaragua", "Opiniones Parisinas", "Todo al Vuelo", que lo consagran como cronista_
y periodista avezado en Geografía e Historia como ya se.
hizo mención anteriormente.
Ya en esa melancolía y serenidad que marcan la proxi~
midad de su decadencia orgánica, pero no de su decadencia
literaria escribe "El Canto Errante" y "Poema del Otoño''
y otros poemas.
Las revoluciones que se suscitaron en su país cortaron
su interesante carrera diplomática pues fue Cónsul de
Nicaragua en Madrid y Ministro Plenipotenciario en México. Durante la gran Guerra se acogió a Nueva York
donde predicó la paz entre las naciones y escribió sus últimas obras "La Vida de Rubén Darío" y "El Oro de Mallorca" que también es una novela autobiográfica.

El León, simbolo de la bravura de España, ha dejado
sus cachorros también bravos en tierras indígenas, y
se subleva ante-el sajón con una bravura que enorgullece
a su padre..

Como buen patriota, que ve destrozarse inútilmente
la vida de sus coterráneos, que comprende que en vano
pelean hermanos contra hermanos y que la sangre de-

68

69

�rramada únicamente empeora las situaciones políticas, y
sintiendo su alma invadida por la nostalgia, cuando vio
que le llegaba su última hora regresó al solar patrio a
morir el año 1916.
Podemos decir que su musa fue pródiga y le brindó
la osadía y le exaltó la pasión por la belleza. · Sus obras
sobresalen por su originalidad, su refinamiento y por su
intensidad, aparte la sinceridad de no dejar de reconocer
Ja influencia que en el tuvieron los poetas franceses y españoles,, pero lejos de ser un imitador vulgar es un innovador en toda la extensión del vocablo.
Darío es el narrador ameno por excelencia, y la amenidad, hermana gemela de la gracia nos hace sostener un
J,ibro entre las manos por horas y horas aunque estas se
rindan al peso del mismo y por la posición sostenida por
un. lapso prolongado. ¿Quién no se deleita con esa vivacidad de las imágenes como sucede en "Las Siete Bastardas
&lt;le Apolo"? Darlo presenta llenas de vida a las notas musicales y la gracia con que la última nota responde con
su nombre afirmando la pregunta del poeta, es de una
sutileza admirable.

En cambio si interpretamos como estado de ánimo
esa candorosa y genial imaginación que el poeta logra
en sus estrofas a Mia-garita Debayle ... qué serenidad y
quietud reinaría en el corazón de Darío.
Lejos de juzgarle como humano alabemos lo sublime
de su obra que afortunadamente ha llegado a nosotros
en su integridad y que nos prodiga un verdadero remanso
espiritual al leerla.
Fecunda en cantidad literaria, fecunda en su herencia
literaria, tal fue la vida de Darío. Sembró la prosa y Ja
poesía en el corazón de los hispanomericanos y en el corazón de su hijo y en el de su nieto. Rubén Darío hijo
publicó en 1948 una colección de ensayos biográficos en
prosa titulqda ·"Cerebros y Corazones" y Rubén Darío
nieto cultivó la poesía y publicó en 1945 "Brumas y Luces" y "Salutación a la Primavera" en 1946, contribuyendo como sus ilustres antecesores a la lírica hispanoamericana.
Consagrado está por las letras hispanoamericanas:
¿Rubén Darío, pediría o exigiría más a la posteridad? ...

En algunos poemas el autor desborda su estado de
ánimo, se adivina su pesar ante las consecuencias de su
libertina y placentera vida en su "Gesta del Coso" dramati8 personae, en el final del diálogo sostenido entre un
b~ey de servicio y un toro de lidia, cuando este último
éxclama ante la proximidad de su muerte:
Atroz sentencia;
Ayer el Aire, El Sol, Hoy el Verdugo ..•
¿Qué tpeor que este martirio
y el buey contesta: ¡La impotencia!
¿Y más negro que la muerte,
¡El yugo!
más claro ni la luz del dfa.

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71

�Selección de versos darianos leídos
por el Sr. Dr. JORGE RANGEL
GUERRA, el 18 de enero de 1967,
dentro de los festejos conmemorativos en la Facultad de Filosofía y
Letras de la U. N. L.

DIVAGACION

¿Vienes1 Me llega aquí, '[)UeS que suspiras,
un soplo de las mágicas fragancias
que hicieron los delirios de las liras
en las Grecias, las Romas y las Francias.
¡Suspira así! Revuelen las abejas,
al olor de las olímpica ambrosía,
en los perfumes que en• el aire dejas;
y el dios de piedra se despierte y ría.
Y el dios de piedra se despierte y cante
la glori.a de los tirsos florecientes
en el gesto ritual de la bacante
de rojos labios y nevados dientes;
en el gesto ritual que en las hermosas
iNinfalias guía a la divina hoguera,
hoguera que 'hace "IJ,amear las rosas
en las manchadas pieles de pantera.
Y pues amas ·r eír, ríe, y la brisa
lleve el son de ;zos líricos cristales
de tu reír, y haga temblar la risa
la bar1:&gt;a de los Términos joviales.

72

73

�Mira hacia el lado del boscaje, mira
blanquear el muslo de marfil de Diana,
·Y después de la V irgen, la H etaira
diosa, blanca, rosa y rubia hermana.

Monsieur Prudhomme y Homais no saben nada.
Hay Chipres, Patos, Tempes y Amatuntes,
donde el amor de mi madrina, un hada,
tus frescos labios a los míos juntes.)
1

Pasa en busca de Adonis; sus aromas
deleitan
a las rosas y los nardos·,
,
mguela una pareja de palomas,
Y hay tras ella u.na fuga de leopardos.
¿Te gusta amar en griego'! Yo las fiestas
galantes busco, en donde recuerde,
al ~ve son de rítmicas orquestas,
la tserra de la lttZ y el mirto verde.
( Los abates refieren aventuras
a las rubias marquesas. Soñolientos
ft'lósof os defienden las ternuras
del amor, con sutiles argumentos,
mientras que surge de la verde grama,
en la mano el acento de Corinto,
una ninfa a quien puso un epigrama
Beaumarchais, sobre el mármol de su plinto.
Amo más que la Grecia de los griegos
la Grecia de la Francia, porque en Francia,
al eco de las 'Risas y los Juegos,
su más dulce licor Venus escancia.
Demuestran más encantos y perfidias,
coronadas de flores y desnudas,
las diosas de Clodión que las de Fidias;
unas cantan francés, otras son mudas.
Verlaine es más que Sócrates; y Arsenio
Houssaye supera al viejo Anacreonte.
En París reinan el amor y el Genio.
Ha perdido su imperio el dios bifront e.

74

Son.ea de bandolín. El rojo vino
conduce un paje rojo. ¿Amas los sones
del bandolín, y un amor florentino'!
Serás la reina en los decamerones.
(Un coro d.e poetas y pintores
cuenta historias picantes. Con maligna
sonrisa alegre aprueban los señore8.
Clelia enrojece, una dueña se signa.)

,o un amor alemán'! -que no han sentido
jamás los alemanes- : la celeste
Gretchen; claro de luna; el aria; el nido
del ruiseñor; y en una roca agreste,
la luz de nieve que del cielo Uega
y baña • una ?termosura que suspira
la queja vaga que a la noche entrega
Loreley en la lengua de la lira.

Y 80bre el agua az-ul el caballero
Lohengrín; y su cisne, cual si fuese
un cincelado témpano viajero,
con su C11ello enarcado en forma de S.
Y del divino Enrique Heine un canto,
a la orilla del Rhin; y del divino
Wolfang la larga cabellera, el manto;
y de la uva teutona el blanco vino.
O amor lleno de sol, amor de España,
iamor lleno de púrpuras y oros;
amor que da el clavel, la flor extraña
regailn. con la sangre de lo8 toros;

75

•

�•

flor

de gitanas, flor que amo-r recel.a,
amor de sangre y luz, pasiones locas;
flor que trasciende a clavo y a canel,a,,
roja cual 7,as heridas y 7,as bocas.

En tanto mueven tigres y panteras
sus hierros, y en los fuertes elefantes
sueñan co-n ideales bayaderas
los rajahs, constel.ados de brillantes.

¿Los ambres exóticos acaso ...'!
Como rosa /de Oriente me f asci~:
me deleitan 7,a seda, el oro, el raso.
Gautier adoraba a las princesas ch°inas.

O negra, negra como l.a que canta
e?} su Jerusalén el rey hermoso;
negra que haga rbrotar bajo su planta
la rosa y la cicuta del reposo ...

¡Oh bello amor de mil genuflexiones:
torres de kaolín, pies imposibles,
taza8 de té, tortugas y dragones,
y verdes arrozales apacibles!

Amor, en fin, que todo diga y cante,
amor que encante y deje sorprendida
a la serpiente de ojos de diamante
que está enroscada al árbol de 7,a vida.

Amame en chino, en el sonoro chino
de Li-Tai-Pe. Yo igual.aré a los sabios
poetas que interpretan el dest-ino;
madrigalizaré junto a tus labios .

.Amame así, fatal cosmopolita,
universal, inmensa, única, sola
y todas; misteriosa y erudita:
ámame mar y nube, espuma y ola.

Diré que eres más betla que 7,a luna;
que el tesoro del cielo e.&lt;1 menos rico
que el tesoro que vel.a la imf)artuna
caricia de marfil de tu abanico.

Sé mi reina de Baba, mi tesoro;
descansa en mis palacios solitarios.
Duerme. Yo encenderé los incensarios.
~ junto a mi unicornio cuerno de oro,
tendrán rosas y miel tus dromedarios.

Amame japonesa, japonesa
antigua, que no sepa de naciones
occidentales; tal una princesa
éon 7,as pupüas /llenas de visiones,
que aún ignorase en la sagrada Kioto,
en su labrado camarín de plata
ornado al par de crisantemo y loto,
la civilización del Y amagata.
O co-n amor hindú que alza sus ll.amas
en la visión suprema de los mitos,
y hacen temblar en misteriosas bramas
la iniciación de los sagrados ritos.

76

Tigre Hotel,
diciembre 1894~,
\

SONATINA
La princesa está triste ..., ¿qué tendrá la princesa,
Los suspiros se escapan de su boca de fresa,
que ha perdido la risa, que ha perdido el color.
La princesa está pálida en su silla de o-ro,
está mudo el teclado de su clave sonoro;
y en un vaso, olvidada, se desmaya una flor.

77

�El jardín puebla el triunfo de los pavos reales.
Parlanchina la dueña dice cosas banales,
y vestido de rojo piruetea el bufón.
La princesa no ríe, la princesa no siente;
la princesa persigue por el cielo de Oriente
la libélula vaga de una vaga ilusión.
¡,Piensa acaso en el príncipe de Golconda o de China,
o en el que ha detenido su carroza argentina
para
,o en
o en
o en

ver de sus ojos la dulzura de luz,
el rey de las islas de las rosas fragantes,
el que es soberano de los claros diamantes,
el dueño orgulloso de las perlas de Ormuz,

i¡Ay! la pobre princesa de la boca de rosa
quiere ser golondrina, quiere ser mariposa,
tener alas ligeras, bajo el cielo volar;
1r al sol 'JXYT' la escala luminosa de un rayo,
Baludar a los 'lirios con los versos de mayo,
o perderse en el viento sobre el trueno del mar.
Ya no quiere ~l palacio, ni la rueca de plata,
ni el halcón encantado, ni el bufón escarlata;
-ni los cisnes unánimes en el lago de azur.
Y están tristes las '{lores por la flor de la corte;
los jazmines de Oriente, los nelumbos del Norte,
de Occidente las dalias y las rosas del Sur.
¡Pobrecita princesa de los ojos azul,es!
Está 'J)'resa en sus oros, ¡está 'J)'resa en sus tules,
en la jaula de mármol del palacio real;
el palacio sober"bio que vigilan los guardas,
que custodian cien negros con sus cien alabardas,
un "lebrel que no duerme y un !dragón colosal.
¡Oh, quién fuera hipsipila que dejó la crisálida!
(La princesa está triste. La princesa está 'J)álida).
¡Oh visión adorada de oro, rosa y marfü!

¡Quién volara a la tierra donde ,un príncipe existe
(la princesa está pá],ida, la princesa está triste),
más brillante que el alba, más hermosa que abril!

-Calla, calla, princesa -dice el hada madrina-;
en caballo con alas hacia acá se encamina,
en el cinto la espada y en la mano el azor,
el feliz cabal"lero que te adora sin verte,
y que l"lega de "lejos, vencedor de la Muerte,
a encenderte los labios con su beso de amor.

EL REINO INTERIOR

A Eugenio de Castro.
. .. with Psychis, my so'lil!

Poe.

Una selva suntuosa
en iel azul celeste su rudo perfü calca.
Un camino. La tierra es color de rosa,
cual la que pinta fra Doménico Oavalca
en sus Vidas de santos. Se ven extrañas flores
de la flora gloriosa de los cuentos azu"les,
y entre las ramas encantadas, papemores
cuyo canto exta.~ra lde amor a los bulbules.
(Papemor: ave rara; Bulbules: ruiseñores).
Mi alma frágil se asoma a la ventana oscura
de la torre terrible en que ha treinta años sueña.
La gentil Primavera, primavera le augura.
La vida le sonríe rosada y halagiieña.
Y ella exclama: -¡Oh fragante díal ¡Oh sublime día!
Se diria que el mundo está en flor; se diría
que el corazón sagrado de la tierra se mueve
con un ritmo de dicha; luz brota, gracia llueve.

78
79

,

�¡Yo soy 7,a prisionera que sonríe y que canta!"
'Y 7,as manos liliales agita,. como infanta
•real en los balcones del palacio paterno.

¿Qué son se -escucha, son lejano, vago y tierno,.
Por el lado derecho del camino adel,anta
el paso leve una adorable teorúl
virginal. Siete bl,ancas doncellas, semejantes
a siete bl,ancas rosas de gracia y de armonía
que el alba constel,ara de 'f)erUlS y di.amantes.
¡Al,abastros •Celestes habitados por astros:
Dios se refleja en esos dulces al,abastros!
Sus vestes son tejidos del lino de 7,a Luna.
Van descalzas. :Se mira que posan el pie breve
,sobre el rosado suelo, como una flor de nieve.
.Y los cuellos ~e inclinan, imperiales, en una
manera que l~ excelso pregona de su origen.
Como al compás de un rverso su suave paso rigen.
Tal el divino Sandro dejara en sus figuras
esos graciosos gestos en esas l-íneas puras.
Como a un vel,ado son de liras y l,aúdes,
divinamente blancas y castas ipasan esas
siete bell,as princesas. Y esas bell,as princesas
Bon las siete Virtudes.

,

Al lado rizquierdo del camino y paralel,a-m.ente, siete mancebos --0ro, seda, escarlata,
armas ricas .de Oriente-, hermosos, parecidos
a los satanes verleni.anos de Ebcatana,
vienen también. Sus l,abios sensuales y encendidos,
de efebos criminales, son cual rosas sangrientas;
sus puñales, de piedras preciosas revestidos
-ojos de víboras de luces fascinantes-,
al cinto penden; arden 7,as púrpuras violentas
en los jubones; ciñen 7,as cabezas triunfantes
oro y rosas; sus ojos, ya lánguidos, ya ardientes,
son dos carbunclos mágicos de fulgor mbilino,
y en sus manos de ambiguos príncipes decadentes

80

relucen como gemas 7,as uñas de oro fino.
Bell,amente infernales,
llenan el aire de hechiceros beneficios
esos siete mancebos. Y son los siete Vicios,
los siete poderosos pecados capitales.
Y los siete mancebos a 7,as siete doncell,as
7,anzan·vivas miradas de amor. Las Tentaciones,
de sus liras melifluas arrancan vagos sones.
Las princesas prosiguen, adorables visiones
en su b7,ancura de palomas y de estrell,as.
Unos y otras se pierden por 7,a vía de rosa,
y el alma ,mía queda pensativa a su paso.
-"¡Oh! ¿Qué hay en ti, alma mía?
¡Oh! ¿Qué hay en ti, mi pobre infanta misteriosa?
¿Acaso piensas en 7,a bl,anca teoría?
¿Acaso
los brill,antes mancebos te atraen, mariposa?"
Ella no me responde.
Pensativa se aleja de 7,a oscura ventana
--pensativa y risueña,
de 7,a Bell,a-durmiente-del-bosque tierna hermana--,
,y se adormece en donde
hace treinta años sueña.
Y en sueño dice: "¡Oh dulces delicias de los cielos!
¡Oh tierra sonrosada que acarició mis ojos!
-¡Princesas, envolvedme con vuestros bl,ancos velos!
-¡Príncipes, estrechadme con vuestros brazos rojos!"-

CANCION DE OTO:f~ü EN PRIMAVERA
A Martínez Sierra.
Juventud, divino tesoro,
¡ya te vas para no volver!

81

�Oua.ndo quiero llorar, no lloro • ••
Y a veces lloro sin querer ...
Plural ha sido la celeste
historia de mi corazón.
Era una dulce niña, en este
mundo de duelo y aflicción.
Miraba como el alba pura;
sonreía como una flor.
Era su cabellera oscura
hecha de noche y de dolor.

Y.o

Juventud, divino tesar.o,
ite fuiste para no volver!
Cuando quiero llorar, no lloro •••
!I a veces lloro sin querer ..•
Otra juzgó que era mi boca
el estuche de su pasión;
y que me roería, loca,
con sus dientes el corazón,
poniendo en un ,amor de exceso

la mira de su voluntad,
mientras eran abrazo y beso
síntesis de la eternidad;

era tímido como un niño.
Ella, naturalmente, fue,
'f)(lra mi amor hecho de armiño,
Herodías y Salomé . • .

y de nuestra carne ligéra
imaginar siempre un Edén,
sin pensar que la Primavera
y la carne acaban también . . •

Juventud, divino tesoro,
¡ya te vas 'f)(lra no volver!
Cuando quiero llorar, no lloro ..•
y a veces lloro sin querer . •.

Juventud, divino tesoro,
¡ya te vas para no volver!
Cuando quiero llorar, no lloro .••
y a veces lloro sin querer ...

Y más consoladora y más
halagadora y expresiva,
la otra fue más sensitiva
cual no pensé encontrar jamás.

¡Y las demás! En tantos clim.as,
en tantas tierras siempre son,
si no pretextos de mis rimas
fantasmas de mi corazón.

Pues a su continua ternura
una pasión violenta unía.
En un peplo de gasa pura
una bacante se envolvía ...
En brazos tomó mi ensueño
y lo arrulló como a un bebé ..•
y le mató, triste y pequeño,
falto de luz, ,f alto de fe •..

En vano busqué a la princesa
que estaba triste de esperar.
La vida es dura. Amarga y pesa.
¡Ya no hay princesa que cantar!
Mas a pesar del tiempo terco,
mi sed de amor no tiene fin;
con el cabello gris, no me acerco
a los rosales del jardín ...

83
82

�Juventud, divino tesaro-,
¡ya te vas -para no volver!
Cuando quiero llorar, no lloro •••
y a veces lloro sin querer ••.
¡Mas es mía el Alba de oro!

o

A ROOSEVELT
¡Es con voz de la Biblia o verso de Walt Whitman
que habría de l"legar hasta ti, cazador!
Primitivo y moderno, sencillo y complicado,
con un algo de W áshington y cuatro de N emrod.
Eres los Estados Unidos;
eres el futuro invasor
de la América ingenua, que tiene sangre indígena,
que aún reza a Jesucristo y aún habla en es-pañol.
Eres soberbio y fuerte ejemplar de tu raza;
eres culto, eres hábil; te opones a Tolstoi.
Y domando caballos o asesinando tigres
eres un Alejandro Nal&gt;ucodonosor.
(Eres un profesor de Energía,
como dicen los locos de hoy).
Crees que la vida es incendio;
que el progreso es erupción;
que en donde pones la bala
el porvenir pones.

Si clamáis, se oye como el rugir del león.
Ya Hugo a Grant le dijo: "Las estrellas son vuestras".
( Apenas brilla, alzándose, el argentino sol,
y la estrel"la chilena se levanta ... ) Sois ricos.
Juntáis al culto de Hércules el culto de Mammón;
y alumbrando el camino de la fácil conquista,
la Libertad levanta su antorcha en Nueva York.
Mas la América nuestra, que tenw poetas
desde los viejos tiempos de N etzahualcóyotl;
que ha guardado las huellas de los ,pies del gran Baco;
que el 1alfabeto pánico en un tiempo aprendió;
que consultó los astros; que conoció la Atlántida,
cuyo nombre nos l"lega resonando en Platón;
que desde los remotos momentos de su vida
vive de luz, de fuego, de perfume, de amor.
La América del grande Moctezuma, del Inca;
la América fragante de Cristóbal Colón;
la América católica; la América eS'[)añola;
la América, en que dijo el noble Guatemoc:
"Yo no estoy en un lecho de rosas". Esa América,
que tiembla de huracanes y que vive de amor.
Hombres de ojos sajones y alma bárbara. Vive,
y sueña, y ama, y vibra. Y es la hija del Sol.
Tened cuidado. ¡Vive la América es-pañola!
Hay mil cachorros sueltos del león eS'[)añol.
Se necesitaría, Roosevelt, ser, por Dios mismo,
el riflero terrible y el fuerte cazador
para poder tenernos en vuestras férreas garras.
Y pues contáis con todo, falta una cosa: ¡Dios!

No.
Los Estados Unidos son potentes y grandes.
Cuando ellos se estremecen hay un hondo temblor,
que '[)a8a por las vértebras enormes de los Andes.

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85

�����</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Alicia Quiroga V</name>
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        <name>Jorge Rangel Guerra</name>
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                    <text>���I

a IB L Io T E e A e E N TR A ~ t
';J• A. N. L

!ltM!S Y LETlt!S
REVISTA DE LA UNIVERSIDAD DE NUEVO LEON

Rector
LIC. EDUARDO A. ELIZONDO
Secretario
LIC. BERNARDINO OLIVEROS DE LA TORRE

Departamento de Extensión Universitaria

Coordinadora
DRA. AURORAMORENO

Jefe de la Sección Editorial
RECTOR JAVIER MORA SALAZAR

Torre de la Rectoría
Ciudad Universitaria
Monterrey, Nuevo León, México.

Quinto Piso

ttf_ _ ·_- ,

•

�-------

7-

.,

!l\M!S Y LETI\!S
REVISTA DE LA UNIVERSIDAD DE NUEVO LEON

Nos. 3-4

Segunda Epoca

Año 9

SUMARIO

Dietrich Hauck Beinzer, Quetzalcóatl: Dios y Héroe en
el Concepto de las Culturas Indígenas de Latinoamérica . . . . . . . . . . . . . . . .

5

Genaro Salinas Quiroga, Antonio Caso en el Recuerdo 27
María Embeita, Tema y Símbolo en "Historia de una
Escalera .

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

• • • • 31

Jorge Montemayor Salazar, La División de Funciones
del Poder Estatal, en la Historia . • • . . . 43
Luis Reyes de la Maza, El Teatro en México en el Segundo Imperio .

.

.

.

.

.

.

•

.

.

.

57

�•

DIEfRICH HAUCK BEINZER

A mi madre.

QUETZALCOATL: DIOS Y HEROE EN EL CONCEPI'O
DE LAS CULTURAS INDIGENAS DE LATINOAMERICA

Este artículo no es otra cosa que una adaptación y
ampliación, según el actual estado de las investigaciones,
de un discurso no impreso hasta la fecha y que presenté
como "Membrae titulaire" de la "Société des Américanistes"
de Francia hace algún tiempo, en Paris en la "Ecole des
Hautes Etudes". No aporta nada nuevo a los resultados de
la investigación actual, pero quizás será bien recibido por
aquellas personas que se dedican por afición a la historia
mexicana, especialmente a la historia de las religiones y
que no tienen tiempo ni deseos de reunir trabajosamente
los resultados detallados de la investigación sobre sólo un
dios.
Este dios ha mantenido ocupados a los historiadores de
México más que ningún otro. Se llegó hasta a fundar en el
año 1929 una revista con el nombre de "Quetzalcóatl" --como puede verse en la bibliografía,- la que sin embargo
pronto fue descontinuada. La causa podría buscarse en primer término en los hechos de que Quetzalcóatl en ocasiones
se representaba con barba -lo que indicaba su edad avanzada, que según varias tradiciones, ha de haber sido de raza
blanca, y que la cruz (por cierto en casos contados) le
servía de símbolo. Esto llegó a excitar la imaginación al
grado de que diversos predicadores quisieron ver en él la
figura de Santo Tomás, que había venido a la América Central con fines misioneros
5

�Hoy todavía se comete con frecuencia, pero no se podía tomar otro partido: Mezclaban al antiguo y autóctono
dios Quetzalcóatl, uno de los cuatro Tezcatlipocas, con el
héroe tolteca del mismo nombre, Quetzalcóatl, el que más
tarde llegó a la apoteosis. En cuanto me sea posible trataré
a continuación de separar a los dos; digo tanto como sea
posible, pues también los "teólogos" indígenas los mezclaban
ocasionalmente y mucho más los cronistas españoles. Por
eso quizá muchas cosas parecerán confusas e ilógicas al
lector entrenado en el pensamiento lógico-occidental. Pero
el querer imponer nuestro acostumbrado método a un concepto del mundo mitológico, al que ya de por sí el concepto
"lógica" le es extraño, es un proceder absurdo y además una
falsificación del sentido. Por lo tanto será necesario sentir
instintivamente muchas cosas, más que analizarlas intelectualmente. La religión y todo lo que está relacionado con
ella, no puede captarse con la "luz del entendimiento natural" como opinaba Santo Tomás de Aquino oponiéndose a
San Agustín.
Cuando llegaron los españoles .a México encontraron
en los totonacas, por primera vez, no salvajes como los del
Caribe, cuyos conceptos de dios todavía eran muy primitivos
y que expresaban en ritos y costumbres ceremoniosos, sino
con una religión cultural de larga tradición. En esta religión se podían entrever ya tendencias monoteístas, -aunque en general los esfuerzos de los reyes de Texcoco en esta dirección, si se puede dar crédito a lxtlilxóchitl)- y dio
un sello marcado a toda la cultura por su estrecha relación
con las ciencias del calendario que dominaban todo, como
sólo había sido posible en las grandes religiones universales
y de redención.
Y sin embargo todo era tan diferente. Si se siguen los
relatos de los conquistadores, se tiene la impresión de que
estos soldados creían encontrarse en otro planeta, lo que
es fácilmente comprensible. En el sector religioso ocurre
esto en forma marcada, pues lo que les llamaba especialmente la atención a los europeos eran los sacrificios huma6

nos llevados a cabo en tan gran número. Nosotros estamos
acostumbrados a trabajar analíticamente y darle a cada
cosa, en cuanto sea posible, su propio "casiller" por eso decía precisamente: en el sector religioso. Todavía no se sabe si es posible separar en América Central la religión de
la vida política y de la existencia del individuo. Pues así
como es difícil representarnos al hombre de la Edad Media
europea como "ateo" tampoco es aceptable dudar de la intima compenetración de los indios con sus dioses. Los indios no iniciaban nada sin consultar primero el "Tonalamatl", el libro de los días buenos y malos y guiaban todos
sus actos de acuerdo con los mandamientos y consejos de
los sacerdotes. Por lo tanto vivían en la religión Y para
ella. Ya en sí su fuerte convicción de que la continuación
de su universo, "la quinta era" estaba constantemente amenazada y que podía ser interrumpida repentinamente (una
idea con la que hemos aprendido a familiarizarnos también
desde la existencia de la bomba atómica), los unía estre~
chamente con los sacerdotes, los cuales eran los únicos capaces de evitar la tragedia. Sin embargo el ver por esto en
los habitantes del México pre-cartesiano, a los precursores
del existencialismo, como ya ha sucedido, es ir demasiado
lejos.
El "más allá", tan deseable, que es lo que da a las grandes religiones universales su verdadero contenido, también
existía para los que caían en la guerra, para los que se
desangraban en la piedra de los sacrificios o para las mujeres que morían en el parto, pero estaba limitado temporalmente. Todo estaba ligado al tiempo continuo, sujeto a un
destino inevitable, aun los dioses, cuyo gran número quizás
asombre al principio. Considero inconveniente hacer comparaciones con las ideas acerca de los dioses en Europa. Ya
sea de la antigiiedad o de la época moderna, pues la heterogeneidad es evidente y cada dios tenía un sinnúmero de
rostros con frecuencia completamente contradictorios.
Antes de volver a mi tema y después de estas palabras
preliminares, quisiera dar rápidamente unos datos y ofre7

�,,
cer un breve panorama de los sucesos históricos que con~
sidero importantes al respecto:
Alrededor del año 752 D. C. se fundó Tula o Tallan, la
capital del reino tolteca. Sin embargo la figura del héroe
Quetzalcóatl que jugaba un papel tan importante en los
mitos toltecas, ya ha de haber existido de alguna manera
porque los elementos de la indumentaria Huasteca que muestra su vestimenta en dibujos, se deduce que su culto data
de muchos siglos atrás. La imaginación de las tribus náhuatls del norte a la meseta de México y Puebla entre los
años 1000 y 1200 D. C. trajo la destrucción del reino tolteca; Tula fue destruida en el año 1064 D. C. y una parte
de los toltecas cedió al empuje de las tribus que los atacaban
y se dirigieron al sur y surponiente. Sigue la época de los
chichimecas que significa hasta alrededor del año 2430 D. C.
la supremacía de algunas tribus náhuatls (tepanecas, acolhuas, etc.) en el ámbito mexicano y que fue sustituida por
el reino de los aztecas. En el año 1325 D. C. se fundó Tenochtitlán y desde aqui se emprendió la fundación y formación del reino azteca. A principios del siglo XVI destruyeron los españoles, bajo el mando de Cortés, este poderoso y ordenado reino y en 1521 D. C. destruyeron Tenochtitlán.
Los aztecas adoptaron gran parte de la cultura material y espiritual de los toltecas, pero en su larga peregrinación desde la mítica Aztlán habían traído también los
dioses de su tribu, sobre todo a Huitzilopochtli y nuevos
conceptos.

plumaje verde~', pero tambiétt puéde signifiear "gemelo precioso" .. (quetzal-pluma de pájaro queü.ál, que se consideraba
muy valiosd, -así pues también señal lle •costoso, coatl-ser~•
piante ·y gétnelo) . . Por lo
esta iilthntf,tral1t1cclón no ,
debe. deséeharse ya que ~l dios Quettall'éatr se identifica:
con frecuencia con ·xolótf, el dios . de
gernelÓS y mons~ · qtR! también lleva sus insignias ·-y :&lt;iue aparece ínti.mátltertte asociado &lt;:on él. ·Pero:~áS ádelante volveré a esta
cuestiórif.,
· ,.j

tanto·

los

•.

J

La mayor dificultad en una descripción de QuetZ'alcóatl
no consis'te sin embargo en su polimorfismo como dios, coino lo dljÉ!··a 'guisa de introd'Uedión, sitio en 'que se nos pre-,
sen~ a' Ia•v~ como·un diÓS principal en el olimpo mexicano
y- como Jjortador- de éultura y rey de los sacerdotes, es decir como hombre, pero deificado. Ambas cosas son difícilés.
de separar, ya que los rasgos se mezclan continuamente y
sin embargo es preciso tratar de hacerlo, para ·evitaI' una
total confusión de los conceptos! :
· 1\sí .pues; primero trataré dé Quetzalé6atl tomando en
cuenta·'sti calidad o su diversa perSÓnalidad como dios bajo ·
lM'má.s diversas formas y en su,actividad, y después &lt;!orno
rey: d&amp; -los saoerdotes, portadór de cultura y~como heraldo
de 'las leyes. .

Estos últimos se mezclaron con los de los toltecas y se
fundieron en parte con ellos, de modo que ya no es posible
una total división de los conceptos religiosos toltecas y aztecas. Creían en varios cielos y reinos de la muerte Y, como
ya lo indiqué antes, en un término de la historia temporalmente limitado que señala a varias épocas o eras atrás.
El significado del nombre Quetzalcóatl es claro para
todo lector, se le traduce comúnmente como "serpiente de

Sus ·representaciones ~afit!as que se- encuentrari , en
los diversos monu~entos 'y -cHxlioes no son sietnpre iguales;
pero en general es ~elati'9'amente facil de reconocer, pues 1a
mayoría de !as veces aparece como dios del• viento, como '
"ehecatl" con una máscara de pico de pájaro y nariz cortada. Así se muestra en lós frescos de Mitla; en una vasija
de barro de NOC!histlán está representado junto con TonaJ&gt;
catecuhtli en la misma calidad de dios del viento y también ·
aparece así en los distintos códices. Pero a veces, como por
ejemplo en ·tres vasijas de barro de San Dieguito cerca de
Texooco, las representaciones son diferentes, aparece sin
máscara en un templo de una pirámide, sentado y cada vez
con un disco del sol én la espalda. Una de estas tres repre-

8

9

..

�sentaciones en barro lo muestra como emparentado con Xipe
Totec ("nuestro señor el desollado'') con una máscara de
piel humana, así pues como un diQS de la tierra. Pero la
identificación coincide COI) Quetzalcóatl, pues lleva los atributos acostumbrados que describiré con más exactitud en
seguida. El Códice Maglabecchiano (XIII, 3 página 61) da la
siguiente descripción: "Este demonio era uno ·de los di~
que los indios tenian. Su nombre era Quezalcoatl, que qwere decir pluma de culebra. Este tenian por dios del ayre.
Este pintavan: la cara de la nariz a bajo de manera como
una tronpa por lo soplaba el ayre, que ellos dezian que era
a.el dios. Y enzima de la cabeza le ponian una coraza de
cuero de tigre y delJ,a salia por penacho un hueso del qual
colgaua mucha pluma de patos de la tierra que ellos _Uamavan Ximutl y en fin estaua del pico. Atado un paJal'O
que se llama vicicill." (Sic)
. Una descripción algo más exacta la tiene el Codex
Burbonicus. El cuerpo y pico del dios están pintados de negro, pues era considerado dios de los sacerdotes ''.par excellence". (Así también se llamaban los dos pontífi~ que
estaban a la cabeza de la jerarquía azteca: Quetzalcóatl-Totec-Tlamacazqui y Quetzalcóatl-Tlaloc-Tlamacazqui, el primero era el representante del dios de la ciudad, Huitzilopochtli, el segundo, representante de Tlaloc, dios de la lluvia. Del gQrro sale un hueso "omitl", que tendrá que ser
interpretado como símbolo de la auto-penitencia, porque
con los huesos afilados de águila y de jaguar o también con
espinas de plantas se extraían los sacerdotes sangre de distintas partes gel cuerpo.
De este hueso sale una banda verde en forma de medio círculo, que está rematada con un círculo azul. Esto es
el símbolo de "agua de piedra preciosa" (sangre) o sea chalchiuatl. Como atributos sacerdotales tiene en una mano una
vasija para sahumar con un asa en forma de serpiente y en la ·
otra un saco para el copal. En la cabeza lleva una gorra
de forma cónica de piel de tigre, que se llamaba "ocelopilli"
rematada en una banda adornada con puntos redondos Y un

10
•

aderezo de turquesas. Su coraza tiene la forma de un corte
transversal de un gran caracol marino "ehecailac atzcoz,
catl" (coraza de viento), y sus pendientes consisten en discos
de jade de los que penden motas rojas y asimismo un objeto enroscado en forma de caracol, llamado "epcolooli"
(concha torcida). En la nuca lleva un penacho de plumas
de cuervo y de las plumas largas y rojas de la guacamaya,
En otras representaciones aparece Quetzalcóatl, comoya decía, con una barba, pero no porque fuera europeo,
sino porque como dios creador era considerablemente viejo.
Además Tonacatecuhtli también aparece a veces con una
barba.
,Cuando los españoles que llegaron a México en 1519;
en el año "ce acatl" y sobre cuyo significado en relación
con esto volveré a tratar más adelante, envió Moctezuma a·
Cortés el traje que le correspondía como Quetzalcóatl reaparecido. Pero no envió simplemente la vestimenta de
Quetzalcóatl, sino las que se les atribuían a las poderosas
deidades de los cuatro puntos cardinales, que de algun1;1.
manera se consideraban personificadas en este dios. Eran
las vestimentas de Xiuhtecuhtli, dios del fuego, Tezcatlipoca, dios de la guerra, Tlaloc, dios de la lluvia y Quetzalcóatl,
dios del viento.
Ya he mencionado con frecuencia a Quetzalcóatl como
dios del viento, pero además era objeto de veneración en
las más diversas formas. Así por ejemplo como dios de la
vida y uno de los dioses de la creación del mundo, como
dios de los gemelos y monstruos, como dios de los hechiceros y médicos, como dios de los sacerdotes "par excellence", como dios de los comerciantes y dios de los bandidos
(sólo en Durán), como dios de la luna, como planeta venus,
como dios del juego de pelota, como patrón del Calmecac
(escuela de los aristócratas y sacerdotes), etc. También
aparece bajo distintos nombres según su encarnación, como: Ehecatl, Tlahuizcalpantecuhtli, Ce acatl, Xolotl, etc.
11

�Esta heterogeneidad que es más que sorprendente, quisiera documentarla con datos textuales y con referencias
literarias: En el Codex Telleriano Remensis se dice acerca
d~ él, entre otras cosas lo siguiente: "Este Quetzalcóatl fue
el que hizo el mundo y así le llaman señor del viento porque
dizen que este tonacatecotli cuando a el le pareció sopló y
engendró a este Quetzalcóatl. Ha este le hazian las Higlesias
rredondas sin esquina ninguna. Este dizen que fue el que
,hµ:o el primer hombre señor de estos treze días questan
a.qui hacian fiesta." (Sic)
En lo que respecta a la forma redonda de los templos
consagrados a Ehecatl, da Sahagún en su tercer libro un
dato, diciendo: "Había un templo redondo que estaba dedicado al dios del viento Quetzalcóatl. .Ellos (los aztecas)
lo habían erigido en forma redonda para imitar el movimiento del aire que ocurre en movimientos giratorios~"
Pero no sólo se construían los lugares dedicados al culto
de Ehecatl en forma redonda, sino que también se le ofrecían sacrificios redondos: "Quando se celebraua la fiesta,
los indios ofrecían a este ídolo ay-utli que son unos melones
de la tierra" ( Codex Magliabecchiano).
Quetzalcóatl, como dios de los gemelos y monstruos, se
identifica con Xolotl, su hermano gemelo, que se representa
normalmente en dibujos, con unos pendientes curvos, espinosos y la coraza en espiral del dios del viento. Frente a
la boca lleva cuchillo de piedra de los sacrificios (según el
"Tonalamatl" de Seler). Est o muestra que los mexicanos consideraban a un gemelo como algo contrario a la naturaleza
y de mal agiiero, por lo tanto daban muerte inmediatamente, al nacer, a uno de los dos gemelos. Así se transforma
Xolotl en representante de los sacrificios humanos, y según
Sahagún en la misma pareja de hermanos, es Quetzalcóatl
el que coge a Xolotl, que se rehusa, y lo mata. ("Xolotl"
significa en realidad "planta de maíz, en la que brotan dos
ramas de un tronco.")

12

,
La gran festividad principal de Tlaloc "Etzalqualiztli",
al comienzo de la época de las lluvias, se señala en el rnanusyrito florentino como una festividad de Quetzalcóatl· y
en el Codex Bourbonicus se describen Quetzalcóatl y Xolotl
como figuras · principales de esta festividad. En honor de
Quetzalcóatl también se celebraban otras fiestas y ·en el
día "Ce acatl" organizaban los dirigentes del imperio una
gran fiesta que se celebraba en el Calmecac y en donde se
ofrecían ante la imagen del dios, sustancias aromáticas y
alimentos (Sahagún). El Calmecac, cuyo patrón también
era Quetzalcóatl; era, --como ya se mencionó-- la esclle~a
de los aristócratas, de la que salían los oficiales, sacerdotes,
Feyés y jueces. La escuela de los hijos de burgueses era el
",Telpochcalli", que estaba bajo la protección· de Tescatlipoca, acerca del cual diré algunas palabras más adelante,
el ·gran contrincante de Quetzalcóatl. Como parte del culto
al oios del viento se pueden mencionar los dramas rituales
que, se representaban durante el año en honor de Quetzalcóatl y los que a la vez hacen suponer que también era considerado como patrón de los médicos y hechiceros: Los
actores , representaban enfermos que acudían al templo en
busca de curación y con diálogos ingeniosos incitaban a los
espectadores. Otros, disfrazados con mascaras de animales,
se trepaban a los árboles y personificaban a alguna presa
que era perseguida por los sacerdotes. Con muchas bufonadas hacían reir a la gente. Sin embargo estas brom~
demuestran que en México ya había un arte dramátiCÓ,
el cual, como en todos los comienzos, estaba ligado estrechamente al culto religioso.
La veneración del planeta Venus ocupa un amplio lugar en el culto a Quetzalcóatl y simboliza la muerte y la
resurrección. Así como Venus que nace en el oriente como
estrella matutina, desaparece y aparece de nuevo en occidente como estrella vespertina, así también desaparecen en
los mitos aztecas Quetzalcóatl y Xolotl en el mundo de los
muertos, recorren el mundo inferior en donde tienen que
tomar parte en distintas pruebas a las que se ven obligados
por los dioses de ese mundo. El dualismo en la fe de los

13

�mexicanos entre vida y muerte se muestra aqui muy claro,
existe un ciclo continuo, como el maíz, el que se cosecha y
se vuelve a sembrar. En el Codex Borgia, por ejemplo, es. tán sentados Quetzalcóatl y Mictlantecuhtli, el dios de la
muerte, espalda con espalda; apenas puede expresarse con
mayor claridad la estrecha relación que existe entre lo que
es y lo que fue.
Es indispensable regresar muy atrás, hasta los mitos
que cuentan de la creación de los dioses, para poder apreciar
detenidamente el papel de Quetzalcóatl en este evento. Junto con el "negro Tezcatlipoca", (el "Señor del Norte"),
llamado también Camaxtli, el "rojo Tezcatlipoca" o Xipe~
totec (el "señor de oriente") y el "Texcatlipoca azul" (Huitzilopochtli y "señor del sur") fue creado por la pareja de
protodioses Ometecuhtli ("dos hombre") y "Omecihuatl"
("dos mujer"). Se le consideraba "señor del occidente" y
se le llamaba en las épocas antes de la inmigración azteca
también el "tezcatlipoca blanco". Según la tradición fueron
estos cuatro dioses los primeros, y también fueron ellos los
que crearon a los otros dioses y después, siempre de nuevo
y al principio, a los hombres, según los cálculos de los sacerdotes. Así pues al principio de la primera Era del mundo, había sólo un medio sol que iluminaba débilmente; para hacer
:frente a este inconveniente se transformó el mismo Tezcatlipoca negro en sol -en general sucedió por autoincineración- y se elevó con fuerza al firmamento. A este periodo
se le llamó "sol de agua" y en el calendario azteca se encuentra bajo el signo de "cuatro agua". En él se crearon los gigantes y los primeros hombres Oxocomo y Cipactonal. Los
Tezcatlipocas les dieron vida a los dioses como Tlaloc y Chalchiuhtlique ("Traje de piedras preciosas"), también como es
sabido, una deidad del agua. Se erigieron los trece cielos, los tres reinos de la muerte con el señor y la señora
del mundo inferior, así como también el agua y la tierra,
que fue formada del gran caimán "Cipactli". La primera
era duró 13 x 52 años, entonces el Tezcatlipoca blanco,
nuestro Quetzalcóatl, arrojó al negro del cielo, golpeándolo con un palo y lanzándolo al mar, convirtiéndose a sí

14

mismo en sol. Su gloria no duró mucho porque el vencido se -vengó terriblemente. Surgió del mar, se transformó en un jaguar, devoró a los gigantes y a todos los
hombres (los cuales sin embargo fueron inmediatamente sustituidos por otros), subió al cielo y derrocó a Quetzalcóatl ( de acuerdo con otras versiones lo devoró, sin
destruirlo por eso). La segunda era que terminó así se
llamó "sol de jaguar". En seguida desató un tremendo 'huracán que arrancó todo, también a la mayor parte de los
recién creados hombres con excepción de unos pocos que
fueron convertidos en monos. La fecha del huracán pasó
al calendario azteca como el día "cuatro viento". Sin embargo Camaxtli renunció a volver a ser sol, más bien puso
en ese lugar a Tlaloc. El período de éste duró 7 x 52 años.
Te~minó con un acto de venganza del devorado Quetzalcóatl,
qwen al terminar el plazo hizo llover fuego, acabando con el
reino solar de Tlaloc, destruyendo nuevamente a los hombres que habían sido creados, menos a un número ínfimo que
s.e transformó en pájaros y elevando a Chalchiuhtlicue a sol.
La fecha del término de la tercera era pasó en forma extraña al calendario azteca, como "día de cuatro lluvia".
De nuevo surgieron nuevos hombres, los cuales existieron durante un lapso de tiempo de 6 x 52 años. Entonces
Tezcatlipoca (otra vez el negro) volvió a hacer llover. Enormes masas de agua cayeron del cielo y todo fue arrastrado
por eJlas. Los hombres que sobrevivieron fueron transformados en peces. Pero el agua había caído con tanta fuerza
del cielo inferior, que éste se desplomó y quedó sobre la
tierra. Además durante la catástrofe se había perdido el
sol (Chalcl:iiuhtlicue) temporalmente.
Los cuatro protodioses deliberaron en seguida en Teotihuacán sobre lo que debería hacerse, esto ocurrió en el
año "uno conejo", un año después de la catástrofe que había
?currido en la era "cuatro viento". En primer lugar era muy
importante volver a levantar el cielo; por lo tanto crearon
los dioses a cuatro hombres como ayudantes; perforaron
cuatro caminos al centro de la tierra y Camaxtli y Quetzalcóatl se transformaron en árboles para sostener el cielo. To-

15

�.dos juntos levantaron el cielo y fue hecho como todavía está
ahora, poblado de planetas y de todos los astros que siguen
. ahí su curso. Agradecido por este hecho, Ometecuhtli ·convirtió a los dos dioses en señores del cielo, en donde ,tíenen
su asiento en la Vía Láctea.

Aun el descubrimiento del pulque, licor embriagador,
se le atribuye a Quetzalcóatl, que lo había descubierto para
goce de los hombres (por eso se representaban los dioses
del pulque con las insiginias de Quetzalcóatl). También enseñó a los hombres las ciencias, les dio los medios para la
medición del tiempo y los instruyó en la investigación y
determinación del curso de los astros. A él le deben los
mexicanos todas las ceremonias, oraciones y sacrificios, especialmente la ciencia del calendario. En el calendario de
los aztecas, él era el señor de la segunda semana (Semana
jaguar), del segundo día (día "viento") y de la novena hora
del día. Pero el segundo símbolo del día "Ehecatl" era considerado (según Durán) de mal agiiero, y los que nacían
bajo este signo se convertían en brujas o hechiceros que
tenían la facultad de transformarse en animales.

Es sorprendente que en todos estos aconte~i~~tos
sólo ~l Occidente y el Norte luchan entre sí, mientrás que
el -Oriente y el Sur solamente juegan un papel moderaqo.' No
se sabe "todavía P,Orqué. Como sea, había comenzado entonc~s nuestra €ra actual. Pero todavía faltaba un sol y co:i;no
era costumbre, uno de los dioses se tenía que sacrificar para
poder transformarse en sol. (Repentinamente se hal?la :de
uri gran número de dioses en la asamblea.) Resumienqo algo
· el mito doy aquí el resultado final: Un dios débil, de cuarto
orden, ·e1 de la sífilis, llegó por equivocación a este pues~~ y es
el que nos alumbra. Pero este sol actual sólo puede s~guir
·su curso con la condición -según el concepto indi.~
de
que se le de fuerza continuamente por medio de sangre humana derramada. Aquí está el origen de los sacrificios huinanos.
·
'··

,

..

Los hombres de la quinta era terrestre están fuerte' iílénte ligados a este ciclo sangriento, porque le depe.r;i su
'existencia únicamente a la sangre que todos los dioses' se
·extrajeron para dar vida a los fragmentos de un hué~Ó :'hu·ínáno que Quetzalcóatl había traído con muchas difiéulta• 1
·
•
1 '
·aes del mundq inferior. Así pues estos nuevos homqr~s habían sido creados pero no tenían nada de comer. Y tarÍ!oien
'aquí juega otra vez Quetzalcóatl un papel decisivo, 'porque
· ·después de muchas pesquisas encontró el "monte de fos víveres" del cual con ayuda de la hormiga roja extrajo el
maíz, con el cual se alimentaron los primeros hombres.
(¡Obsérvese la, ingenua despreocupación con la cual el mito
hace surgir cosas que antes eran desconocidas!) Percf el papel de Quetzalcóatl como dios de la alimentación le fue
arrebatado por los dioses de la lluvia, los que partiendo
el "monte de los víveres" con un rayo, hurtaron todas las
plantas alimenticias para que los hombres les suplicaran
mucho antes de otorgárselos.

16

(

En lo que se refiere al segundo signo siemanal "Ce
Océlotl", dice el Codex Telleriano Remensis: "Los que nacían en estos cuatro días (de un océlotl a cuatro ollin) eran.
hombres belicosos. "Como sabrá el lector, había dos distintos sistemas calendáricos, uno para el orden ritual de los
días 13 x 20 y un año solar con 18 x 20 dias con un período de mal agüero de cinco días. Cada 52 años se repetía
el ciclo.
Después de esta breve digresión al sistema calendárico
de los aztecas, volvamos a Quetzalcóatl y ahora quisiera tratar de mostrarlo en esta segunda parte, en la otra forma
bajo la cual se presenta, o -si se desea- como una perso~·
na completamente distinta con el mismo nombre (es un
asunto difícil de decidir) : Como hombre, como rey sacerdotal. La descripción de su nacimiento, el cual -eomo
común en los héroes- ocurrió bajo circunstancias sumamente místicas, es diferente en las diversas tradiciones.
Unas dicen que su madre, la tolteca Chimalman, "escudo
yacente", lo concibió de una piedra preciosa que llevaba en
el pecho; otras dicen que Mixcoatl ("serpiente de las nubes"), que a su vez se identifica con el Tezcatlipoca negro,
la violó y que de esta unión surgió el semidios Quetzalcóatl.

es

'

17

�Antes de este acto, había tratado Mixcóatl en vano de matar a Chímalman dos veces con flechas, pero éstas siempre pasaron sin hacerle daño. Poco después del nacimiento,
murió la madre, pues el niño la había atormentado mucho
cuatro días antes de nacer. Acerca de la juventud de Quetzalcóatl no se cuenta nada. En el año "dos caña" edificó
Quetzalcóatl en Tula, en la isla de un río, casas de ayuno,
templos y casas de oración de conchas marinas y plata. Se
construyeron cuatro casas de oración; una de vigas cubierta
con mosaico de turquesas, una casa de conchas marinas
blancas, una de conchas rojas y una de plumas de Quetzal.
En ellas oraba, servía a la pareja de protodioses y empleaba el tiempo en ayunos. A medianoche bajaba al agua para
bañarse en un sitio que se designaba con el nombre de
"palacio de agua en el lugar del estaño". Se torturaba con
piedras preciosas verdes en lugar de espinas de maguey
y sahumaba con turquesas puras. Los dioses que adoraba
y a los que invocaba, eran la:s grandes deidades primitivas
inactivas, el "señor de nuestra carne" y la "señora de nuestra carne" (idénticos con Ometecuhtli y con Omecihuatl),
que habitan en el sitio de la dualidad sobre el cielo superior
nueve veces eslabonado. Detestaba los sacrificios humanos
"porque amaba mucho a sus súbditos los toltecas, y sólo
sacrificaba serpientes, pájaros y mariposas" (Annales de
Cuauhtitlán, Codex Chimalpopoca). Instruía a los hombres
en todas las artes que sirven para hacer la vida más agradable y valiosa, los enseñaba a tejer el algodón, a cortar piedras, a cocer objetos de barro y a derretir los metales.
También introdujo las leyes, la escritura y la ciencia del
calendario en el pueblo aún bárbaro. (La fusión del dios
portador de cultura y del señor creador de cultura, se vuel
ve por esta analogía bastante clara.) En Anáhuac se inició
una época de oro, las mazorcas de maíz alcanzaban la altura
de un hombre y los melones la circunferencia de la estatura de un niño.
Construyó otro templo para sí mismo y erigió para
ello las conocidas columnas en forma de serpiente. En
seguida se recluyó en el interior de este templo en un lu18

gar de difícil acceso donde era vigilado estrictamente por
sus heraldos, que habían rodeado el edificio con muchas tapias. Ahí estaba sentado en un tapete de piedras preciosas
verdes, plumas de quetzal y oro, pero nunca se mostraba
a sus súbditos, pues (según Sahagún) era barbado y muy
feo. Además llevaba una túnica blanca que le llegaba a los
tobillos y la que (de acuerdo con algunas versiones) estaba
bordada de cruces. La fuerza de penitencia de este asceta
ponía en peligro a la guerra, sin la cual no puede subsistir
el mundo. Los demonios demandaban sangre humana y los
dioses en los 13 cielos veían amenazado su poder. Así como
una vez, de acuerdo con tradiciones de tiempos remotos,
habían tentado al Yappan el penitente por conducto de la
hermosa diosa del amor Ixcuinan (se había transformado
en polvo cuando él trató de abrazarla), decidieron ahora
también perder a Quetzalcóatl. Tezcatlipoca descendió por
un hilo de telaraña del cielo y bajo la figura de un anciano
le ofreció un espejo curvo al santo. El horror se apoderó
de Quetzalcóatl al verse en el espejo. "Estoy viejo" dijo.
No quiso dejarse ver ya en ninguna parte y tampoco confiaba ya en sus más fieles discípulos, los que le forjaron una
costosa máscara cubierta de mosaico de turquesas para hacerlo olvidar su vejez. Entretanto Tezcatlipoca no cedia,
sino que trajo pulque, alabándolo como la bebida de la inmortalidad. Al principio Quetzalcóatl rehusó beber, pero
finalmente absorbió el licor por una caña hasta embriagarse
y perder el dominio sobre los sentidos. Aquí sucedió lo
terrible: En su embriaguez violó a su propia hermana, Quetzalpetlatl (según Durán) .
El demonio (Tezcatlipoca, que ahora personifica igualmente a la mala conciencia) le había sugerido que emigrara
al sur para buscar el reino Tlillan-Tlapallan ("la tierra del
negro y del rojo"), y la vergiienza y la desesperación lo
empujaron verdaderamente fuera del país. "El sol me llama", dijo.
En Tula ocurrían en esta época cosas terribles y malos
presagios anunciaban la caída de la ciudad. Llovían piedras,

19

�se incendiaban los montes y los demonios destruían a los
toltecas en masa. (Tras este mito se vislumbra la verdad
histórica, la destrucción de Tula por las tribus nómadas primitivas del norte.) Quetzalcóatl se espantó ante esto, quemó sus casas de oración, hundió el tesoro de los toltecas y
todas sus joyas en un manantial y se puso en camino con
sus más fieles compañeros. Todos los pájaros de ornato y
cantores abandonaron Tula, con él volaron delante de él
hacia la costa. En sus correrías sin rumbo llegó primero a
Quauhtitlán (¡en donde apedreó el árbol frutal!) y después·
a ·Temacpalco, al "lugar donde se encuentra la huella de
su mano en la roca", porque ahí había apoyado sus manos,
descansando en el peñasco en el que estaba sentado y las
huellas penetraron profundamente en la roca. En el camino
lo importunaban los demonios y les descubrió -para que.
lo dejaran en paz- los secretos de todas las artes y oficios
toltecas. Sucedieron muchas cosas en el camino, cruzó montañas nevadas y la mayoría de sus acompañantes se helaron en la tormenta de nieve. Lloró por ellos y por sí mismo,
pero en seguida volvió a confundirlo una furiosa y absurda
esperanza, de manera que se deslizó velozmente desde lo alto
del cráter de un volcán hasta la planicie. Al pasar por la
ciudad de Cholula, lo detuvieron los habitantes y lo forzaron a llevar la corona de su pueblo. Permaneció por años
en la "ciudad santa", un sacerdote y rey prisionero. Huyó
luego también de Cholula con sólo cuatro discípulos y vagó
nuevamente de un lado a otro, buscando el país Tlillan-Tla1 pallan. En la costa tiró una flecha a través de uná ceiba y
los dos extremos de la flecha que salían del árbol crecieron
tan gruesos como el tronco, de manera que el árbol semejaba una cruz. (En esta leyenda puede buscarse quizás el
origen del símbolo de la cruz de Quetzalcóatl.) A continuación se separó de los cuatro discípulos en Coatzacoalcos y
les encargó que anunciaran a sus seguidores en Cholula,
que regresaría en el año "Ce Acatl" con otros compañeros
para volver a erigir un gran reinado sobre todo México.
Sobre lo que sigue a continuación difieren los informes y
tradiciones. Unas dicen que construyó una balsa de serpientes y que en ella viajó hacia el oriente con r umbo des-

Eduardo Seler cree que bajo la desaparición y el deseo de reaparición de Quetzalcóatl está un mito lunar, y
Alfonso Caso lo interpreta diciendo que es una explicación
m ítica de la desaparición y reaparición del planeta Venus.
E l país Tlillan-Tlapallan es quizás un símbolo del punto
de contacto de la noche con el día. No voy a permitirme
dar un juicio en cuanto a lo anterior sino que me concretaré a presentar estas dos hipótesis. Una cosa parece segura:
El año de la llegada de los Conquistadores a tierras mexicanas, 1519, coincidió con el año " Ce acatl", para el cual
Quetzalcóatl había anunciado su regreso. Los españoles,
cuyo pequeño grupo podría haber sido fácilmente derrotado
por los aztecas, a pesar de las desconocidas armas de fuego
Y los caballos, no encontraron, como es comprensible, desde
el principio ninguna resistencia digna de mencionarse y
cuando por fin los aztecas se dieron cuenta de que los españoles no tenían nada que ver con el portador de cultura
t olteca, ya era demasiado tarde. A pesar de la importancia
predominante de Huitzilopochtli en el Panteón Azteca, se
había conservado un vívido recuerdo del gran asceta y sacerdote, como se deduce del hecho que en Texcoco había
una orden religiosa, los Quaquiles, que aspiraban y se habían puesto como meta, vivir de acuerdo con la vida santa
de su ideal.

20

21

conocido, que llegó al país Tlillan-Tlapallan y que habita
ahí en eterna juventud. Otras dicen que se incineró en una
ca ja de piedra y que su corazón se transformó en estrella
matutina, pero que sus cenizas se transformaron en aves de
o:mato. Veamos brevemente lo que dice Durán:
" Luego que se consumió en la hoguera, salíó de las cenizas de su corazón su espíritu en forma de estrella y subió al cielo; y dizen los viejos que esa estrella es el lucero
de la mañana y por eso llaman Quetzalcóatl TlahuitzcalpantecuhtJi, el señor que brilla en los campos sobre las casas.
Y dizen que quando murió, no pareció luego en el cielo, porque fué a visitar el infierno; y á los siete días salió el lucero
grande, y Quetzalcóatl fué divinizado". (Sic)

�Al héroe Quetzalcóatl de los mexicanos corresponde
aproximadamente el Kukulcán de los mayas. Cito para justificar esto, a Diego de Landa en su "Relación de las cosas
de Yucatán": "Que es opinión entre los indios que con los
Yzaes que poblaron Chichenizá, reinó un gran señor llamado
Cuculcán, y que muestra ser esto verdad el edificio principal -que se .llama Cuculcán; y dicen que entró por la porte
de poniente y que difieren en sí entró antes o después de
los Yzaes o con ellos, y dicen que fue bien dispuesto y que
no tenía mujer ni hijos; y después de su vuelta fue tenido
en México por uno de sus dioses y llamado Cezalcuati (Quetzalcóatl) y que en Yucatán también lo tuvieron por dios
por ser gran republicano, y que esto se vio en el asiento que
puso en Yucatán después de la muerte de los señores para
mitigar la disensión que sus muertes causaron en la tierra."
"Que este Cuculcán tornó a poblar otra ciudad tratando con los señores naturales de la tierra que él y ellos viniesen (a la ciudad) y que allí viniesen todas las cosas y negocios; y que para esto eligieron un asiento muy bueno a
ocho leguas más adentro en la tierra que donde ahora está
Mérida, y quinze o dieciséis del mar; y que allí cercaron de
una muy ancha pared de piedra seca como medio cuarto de
legua dejando sólo dos puertas angostas y la pared no muy
alta, y en el medio de esta cerca hicieron sus templos; y
que el mayor, que es como el de Chichenizá, llamaron Cuculcán; y que hicieron otro redondo y con cuatro puertas,
diferente a cuantos hay en aquella tierra, y otros a la redqnda, juntos unos de otros; y que dentro de este cercado
hicieron casas para los señores, entre los cuales solamente
repartieron la tierra dando pueblos a cada uno conforme
a la antiguedad de su linaje y ser de su persona. Y que Cu-.
culcán puso nombre a la ciudad, no el suyo, como hicieron
los Ahizaes en Chichenizá, que quiére decir pozo de los
ahizaes, mas llamóla Mayapán que quiere decir el pendón
de la Maya, porque a la lengua de la tierra llaman maya ..."

se tornó por el mismo camino a México, y que de pasada
se detuvo en Champotón, y que para memoria suya y de
su partida, hizo dentro del mar un buen edificio al modo
del de Chichenizá, a un gran tiro de piedra de la ribera,
Y que así dejó Cuculcán perpetua memoria en Yucatán."
Una prueba muy clara adicional sobre la existencia de
Kukulcán en Yucatán se encuentra en la "Colección de documentos inéditos" (2e serie, tomo XI), en un texto que
dat a de 1581: "Dizen los antiguos desta probincia que antiguamente cerca de ochocientos años a en esta tierra no
ydolatraban y después que los mexicanos entraron en ella
Y la poseyeron un capitan que se dezia Quetzalquat en la
lengua mexicana que quiere dezir en la nuestra plumaxe de
culebra y entre ellos a la sierpe le ponen este nombre porque
dizen que tiene plumaje y este capitan suso dicho yntroduxo
en esta tierra la ydolatría y uso de ydolos por dioses los
quales hazia hacer de palo y de barro y de piedra y los
hazia adorar y les ofrescian muchas cosas de caza y de mercadurias y sobre toto la sangre de sus narizes y orejas y
corazones de algunos que sacrificaban en su serbicio y ellos
yncensaban con sahumerios de copal que es el encienso desta
tierra y esta costumbre quedo hasta que los conquistadores
Y los Religiosos se los fue quitando poco a poco." (Sic)
De la misma manera que Quetzalcóatl, es adorado Ku~ulcán como héroe y como dios; como dios juega un papel
rmpo~te en la historia de la creación de los mayas, porque Junto con Hunahpu (un alto dios inactivo, al que cor~esponde en la Mesa Central Tonacatecuhtli) hizo surgir la
tierra del mar, produjo todo lo necesario para la vida y después ayudó a crear a los hombres del maíz.

"Que este Cuculcán vivió con los señores algunos años
en aquella ciudad y que dejándolos en mucha paz y amistad

Es parecido al Kukumatz de los guatemaltecos. En el
P opo! Vuh se identifica la deidad creadora con él y en otra
parte se le llama "Ah Toltecat"" (el tolteca), de donde se
puede deducir, que también aquí fue el héroe Quetzalcóatl
de la altiplanicie la figura original que sólo fue adoptada .
Además me parece sumamente interesante que Kukumatz
sea definido como el principio que está vivo en el agua,

22

23

�pues las relaciones entre agua y viento están claramente
expuestas por Sahagún en las siguientes lineas:

BIBLIOGRAFIA
(CRONOLOGICA)

Yhecatl yn cecatl (el viento)
yn teyacancanh, yntlachpancaúh (es el caudillo y barredor de caminos
· yn_tlaloque, yn avaque, yn qui quiyanhti (de los Tlalocs,
de los señores de los dioses de la lluvia, del agua.
y continúa: " ... y eso lo suponen ellos (los indios) porque
antes de comenzar la lluvia hay grandes vientos y tormentas de polvo, y por eso dicen que Quetzalcóatl, el dios· del
viento, barre los caminos para los dioses de la lluvia para
que puedan hacer llover."
Para dar término a las comparaciones quisiera observár ·brevemente que todavía se pueden señalar estrechas
relaciones entre Quetzalcóatl y la figura del Palulukong
de los Hopi, el Kólowissi de los Zuñí y el Viracocha de los
Incas. Características esenciales surgen aquí y allá bajo ·circunstáncias semejantes y dan lugar a la conclusión de que
~1 origen de todos los mitos de esta naturaleza tiene la misma
raíz. Pero hasta ahora esto es todavía una hipótesis; •sin
embargo creo que las relaciones de los pueblos centroamericanos entre sí y aun las conexiones con el Perú fueron más
estrechas de lo que generalmente se cree.

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NOTA DEL EDITOR: En la página 20, renglón 7 , debe decir: Todos
los pájaros de ornato y cantores a!bandonaron Tula con él, volaron
delante de él hacia la costa.

26

El esclarecido maestro Doctor Antonio Caso cumplió
pr.e:&lt;Jilectos y amados del gran mentor campechano que se llamó Justo Sierra. Los dos justificaron con el tiempo las legíµ~as esparanzas que- en ellos puso el Ministro de Instrucción'
I&gt;ública del General Díaz; los dos resultaron magníficos óri..
dor mejor formado en nuestras aul~s; la inteligencia mejqr
nutrida de nuestros paraninfos desde los lejanos días de Justo,_S ierra; la conciencia más limpia de México.
. , Antonio Caso y Jesús Urueta fueron los dos discípulos
lectos y amados del. gran mentor campechano que se llamó
Jlli?to,Sierra. Los qos justificaron con el tiempo las-legítiID:as
esperanzas que en ellos puso el Ministro de Instrucción Pú:
blica del General Díaz; los dos resultaron magnificos ora~
dQfes, Urueta, lírico, de teatro, elegante y florido, y Caso,
un orador de cátedra excelente, exquisito, insuperable, qqe
sólº tiene parangón con Ignacio Ram_írez, en su clase inolvidable de Literatura en la Escuela Nacional Preparatori~.
Los dos salv_aron las fronteras geográficas de la patria, En
Madrid, en sus mejores teatros, conquistó el chihuahue~e
Urueta, tempestades atronadoras de aplausos, por la elegancia y soltura con. que manejaba el castellano, sólo comparable en la Península a Emilio Castelar, de grata memoria
para la intelectualidad hispana; en Buenos Aires, en Lima y
Río de Janeiro, fue admirado el adelanto esclarecido de Caso
en las universidades sudamericanas y con ello paseado en
27

�triunfo
ef nombre
glorioso de México.. ..
'. . ~-·
.

una cátedra de Sociología en la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales dependiente de la Universidad de Nuevo León.

•·

• . ·¡_·,.::"t

! ~ C"J•

l' . :''": -.~ ·.·.~ :.:.,·

.•

;,,

1~:."

,,,: ·

- ·' :-.· ,Fué t'~ l -~Uasif.e a maestro desaparecido Doctor Honoris

Causa de las Universidades de Guatemala, Río de Janeiro,
San Marcos de Lima y México. En misión intelectual y como
Embajador Extraordinario de nuestra nación, visitó Perú, ·
Chile, Argentina, Uruguay,. l3olivia, Br.asi~, y los países de
Centro-Aniéfi~a:. En.ellos honró a México y ·su palabra docta,
bondadosa y cordial fue mensaje de luz y fraternidad del
pueblo azteca a las hermanas naciones del Continente Americano. Su nombre permanece unido en la Diplomacia mexicana al lado de Amado Nervo, Luis G. Urbina, Jesús Urueta,
Enrique González Martínez y Alfonso Reyes. A pesar de que
sólo fue úná- efapá trarisitóíia y fugaz· de
vida; yá que
·jamás desvió ·s u sagrada ·vocación rriagistérial,
e(sfügular éxito que obtuvo en su gira cultural y ·1a representación· oficial de nuestra patria que ostentó, podemos cónsi~
de:rarlo como uno de los más dignos miembros con 'q ue líaya
contado el Servicio Exterior Mexicano.

su

En el Circulo Mercantil Mutualista, en su autógrafo
que figura en lugar prominente de su biblioteca, dejó escrito
este bello pensamiento, que es un elogio no sólo para la
institución, sino para todo Monterrey:
"Al acabar de visitar este admirable centro de cultura
física y social, comprendo las posibilidades humanas que
encierra Monterrey. La vida estará siempre por delante,
para aquéllos --como los regíomontanos- que saben prepararla, de manera cumplida y espléndidamente".-

pór

He aquí los nombres de sus libros, fieles testimonios
de su obra imperecedera y verdaderos monumentos de la
cultura universal: "La existencia como economía, como desinterés y como caridad", "Discursos a la Nación Mexicana",
"La filosofia de la intuición", "Problemas filosófiéos", "Sociología genética y sistemática", "Principios de Estética",
"La filosofía de la cultura y el materialismo histórico", "Drama por Música, Beethoven, Wagner, Verdi, Debussy", "Discursos heterogéneos", "Filósofos y moralistas franceses",
"El acto ideatorio", "Historia y Antología del Pensamiento
Filosófico", "Bélgica en la paz", "El Peligro del hombre",
así como dos libros de poemas; "Alquimia" y el "Poeta de
los •días del mar".

La última ocasión que vino a Monterrey fue a mediados
de enero de 1938, i'nvitado por el Centro Artístico de esta
Ciudad, dando conferencias, eón incomparable éxito, en el
Teatro Rex de esta ciudad sobre cuestiones estéticas y filosóficas; una plática en el Circulo Mercantil Mutualista, y

28

29

�MARIA EMBEIT A
Profesora de Literatura Eapaflola de la U.µversldad ·de Northweatera. Evam~n. Dllnow.

TEMA Y SIMBOLO EN
HISTORIA DE UNA ESCALERA
·i
t

El ~ema central que Buero Vallejo desarrolla en esta
obr~ és la del desengaño; construye su drama en el doble.
carril, Engaño-Desengaño, en el que se desliza la existencia
del' hombre en sus distintas edades: la juventud por el del
engaño, la edad madura y la vejez por el del desengaño. Las
cosas y los acontecimientos se repiten en un ciclo incesante,
a través del tiempo. La muerte es el límite al dÓlor de )a
existencia: su finalidad última y destino ineludible.
La vida del hombre se l}alla condenada a un angustioso
ciclo que se repite indefinidamente. Buero Vallejo muestra
en Historia de una escalera, las diferentes fases de la existencia humana. Hay que distinguir su verdadero orden interno del puramente externo que nos presenta el autor.
El nene que Elvira y Fernando llevan en brazos al comienzo del segundo acto, representa el principio de la vida
del hombre. Suben al nene sus padres precisamente cuando
el féretro del señor Gregorio acaba de descender las escaletas, hacia la gran nada de la muerte: en el comienzo y
el final del ciclo humano.
Manolín que fuma a hurtadillas sus cigarrillos en el

31

�descansillo y se en:trega a sus ensueños de niño, es la repetición de ese ayer a que ,se refiere Fernando, hablando con
'tlrb~o: "Ayer éra.n:'ló!i .tú y :yo dos ~ríos que veníamos a
fumar aqui a escondidas los primeros pitillos". 1
En el acto segundo, vemos la edad madura en el hombre. Elvira y Fernando, ahora casados, ocupan el lugar de
sus padres. Cada día es un paso que les va acercando al
destino fatal de sus progenitores.
Nos damos cuenta de la estructura cíclica de la obra
al levantarse el telón del tercer acto. En esencia la repetición del primero, Elvira, Fernando, Urbano y Carmina
ocupan exactamente el mismo puesto que ocupaban sus padres al comienzo del acto primero.
-, ..r'..os personajes, aunque no conscientes de la repetición
de ia' existencia humana, pueden ver, sin embargo, la identidad de los amores d~ su juventud con la de sus pijos:
Carn~'ina-hija. Fernando-hijo.
. , .Carmina y Urbano ven en Fernando-hijo al padre, Los
dos persqnajes asumen ante ellos la misma personaljdad:
. .. Urbano.-(A Carmina, hija) Y no quiero que vuelvas
a pensar en Fernando. Es como su padre: ·
.un inútil.
Carmina.-¡Eso! 2

quien conocía de soltera, que ahora tiene tres niños: "Me
produjo cierta melancolía ver estos niños. Me daban la impresión de la continuidad de la vida y del acabamiento mío" . 3
Dentro de la existencia del hombre que se repite en
incesante ciclo, las mismas cosas que ocurren una y otra
vez. Veámos en Historia de una escalera: el cobrador dice
a 'Doña Asunción: "'rodos los meses la misma historia."
Todos los meses el cobrador presenta la factura de la
luz, todos los días los personajes suben y bajan esas escaleras en actos mecánicos, idénticos.
Cuando Fernando a instancias de Urbano, cuenta lo
que le ocurre, comienza diciendo, "Nada, lo de siempre" .
Por su parte Urbano observa después de escucharle: "Eso
ya es muy viejo. Creí que te ocurriría algo", es decir, algo
nuevo, diferente.
·
Generosa, al comentar con Paca el pago de la factura
de Doña Asunción añade: "No es la primera vez que le hacen favores de éstos" Cuando le preguntan por su marido,
Generosa responde siempre de forma idéntica:
Generosa.-Muy disgustado, hijo. Como lo retiran por
la edad . .. Y es lo que el dice:
¿De qué sirve que un hombre se deje los
huesos conduciendo un tranvía durante
cincuenta años, si luego le ponen en la
calle? 4

.Urbano cree ver el segundo triunfo de Fernando en el
ai:~or de su niña por Fernando-hijo: acusa a su antiguo rival
de alegrarse de este éxito de su hijo en Carmina-hija.

En el segundo acto mientras Carmina y Urbano hablan,
Paca se asoma a la barandilla. Al divisarlos por el hueco de
la ,escalera inquiere lo que hacen.

El tema de la vida del hombre como ciclo que se repite,
ya lo hallamos en Azorín, en Las Nubes y también en La
Voluntad. El mismo concepto informa al protagonista de
La sensualidad pervertida cuando ve a una muchacha a

En el tercer acto repite la misma pregunta, con idéntico gesto, sólo que ahora la voz es la de una rµujer vieja :
"que contrasta con la fuerza de una pregunta igual hecha
veinte años antes":

32

33

�Urbano repite siempre su misma amenaza de echar a
alguien por el hueco de la escalera.
En cada acto tiene lugar una declaración de amor: en
el primero, de parte de Fernando; en el segundo de Urbano,
en el tercero de Fernando hijo, cuando Urbano pide a Carmina que sea su mujer; esta "asiente tristemente, en silencio, traspasada por el recuerdo de un momento semejante".
Una multitud de idénticos hechos traen ecos del pasado.
El autor, crea así una atmósfera angustiosa, en la que
la vida del hombre aparece aprisionada en un ciclo.
Los jóvenes en la obra creen alcanzar la felicidad por
distintos caminos. En el acto primero, Fernando espera poder realizar sus proyectos: liberarse del ambiente y casarse
con Carmina; Carmina participa de las ilusiones de Fernando.
También Elvira confía, por su parte, alcanzar la dicha
que cree hallará en su matrimonio con Fernando.
Se encuentra completamente engañada respecto al carácter de su enamorado. Cuando Don Manuel le advierte
del error, Elvira rehusa reconocerlo:
Don Manuel.-Eso sabrá hacer él ... hablar. Pero no
tiene dónde caerse muerto. Hazme caso,
hijita; tú te mereces otra cosa.
Elvira.-(En el rellano ya, da pueriles pataditas). No quiero que hables así de él.
~
Ya verás cómo llega muy lejos. ¡Qué
importa que no tenga dinero! ¿Para qué
quiere mi papaíto un yerno rico? 5
La resolución y el empeño que Elvira pone para triunfar en la empresa prueban la fuerza de sus ilusiones. Como
explica Trini "está loca por Fernandito". Cuandó don Ma34

nuel,. vencido por su voluntad inquebrantable objeta que
quizá Fernando no le quiera, Elvira responde: "De eso ,ne
encargo yo", y "Déjemelo a mí". En el acto segundo Elvira
comprende su profundo engaño. No conocía realmente a
Fernando.
Ha sido necesario el doloroso desengaño de su matri~
monio para descubrir• su íntima personalidad.
Elvira.-¡Sí, enfáqate porque te dicen las verdades! Eso
sabrás hacer: enfadarte y nada más. Tú ibas
a ser aparejador, ingeniero, y hasta diputado:
¡Je! Ese era el cuento que colocabas a todas.
¡Tonta de. mí, que también te hice caso! Si hubiera sabido lo que me llevaba . . . Si hubiera
sabido que no eras más que un niño mi'mado . . . La idiota de tu madre no supo hacer
otra cosa que eso; mimart~. 6
Si hubiera conocido antes a Fernando, no se hubi~ra
casado con él. Se equivocó lamentablemente. Se engafió.'
E°: resumidas cuentas, no fue más que una "tonta". Las paIa,~l'.~S de Fernando carecían de valor. El deslumbramiento
que· le produjeron se convierten en motivo de burla y d~s~
precio. No eran más que un "cuento", es decir, una mentirá.
Fernando no solamente no ha llegado lejos, síno que apenas
es capaz de proveer las básicas necesidades de su familia.
Citemos una vez más las palabras amargas de Elvira:
Elvira.- ¡Lo decidiremos! Tendré que decidir yo, como
siempre. Cuando tú te pones a decidir nunca
hacemos nada. (Fernando calla, con la expresión hosca. Inician la bajada). ¡Decidir!
¿Cuándo vas a decidirte a ganar más dinero?
Ya ves que así no podemos vivir. (pausa)
¡Claro, el señor contaba con el suegro! Pues
el suegro se acabó, hijo. Y no se te acaba
la mujer, no sé por qué. 7
35

�No ha sido capaz de continuar con la marcha de la agencia, que antes manejaba su suegro. Muerto éste, el negocio
se vino abajo y, por consiguiente, el dinero ha desaparecido. Fernando no posee energía, ni decisión.
Es Elvira la que debe tenerla por los dos. Fernando
es pusilánime un niño mimado, sin valor para enfrentarse
con la verdad. Pero, para que la decepción sea completa,
aún hay más: Fernando, el niño inútil y asustadizo, ni siquiera la quiere. Los reproches de Elvira son la confesión
dolorosa del derrumbamiento de sus sueños e ilusiones. Ahora puede ~!vira ver las cosas a la luz cruel del "desengaño".

Fernando no responde. Su hosco silencio es el reconocimiento doloroso de las acusaciones de Elvira: se ha traicionado a sí mismo, al traicionar a Carmina. El conflicto que se
presentaba exteriormente con Elvira y Carmina era en un
nivel más profundo e interior el conflicto dentro de sí mismo. Casarse con la mujer amada, liberarse del ambiente
sórdido, conseguir una posición independiente, significaban
en última instancia la expresión de su personalidad, la aserción de su propia dignidad individual, la victoria de lo mejor de sí mismo. Eligió el camino fácil. Renunció a la lucha.
Claudicó. Le vemos sumergido precisamente en la vida mezquina que diez años antes temía:
Fernando.--Sería terrible seguir así. Subiendo y bajando la escalera, una escalera que no conduce a ningún sitio; haciendo trampas en
el contador, aborreciendo el trabajo ...
perdiendo día tras día ... 8

También Carmina se halla dolorosamente decepcionada
en el acto segundo. Acepta el matrimonio con Urbano porque es la úníca solución posible para resolver el problema
de su vida. Mientras Urbano, dichoso ante la perspectiva
de casarse con Carmina, habla entusiasmado, ella por su
parte "asiente tristemente en silencio". Sabe Carmina el
valor de las ilusiones, y no le es posible participar en las
de Urbano. Este es el único que de todos los jóvenes aún
cree poder conquistar la felicidad: "Pero si tú me aceptas,
yo subiré. Subiré sí: Porque cuando te tenga a mi lado me
sentiré lleno de energías para trabajar". Sin embargo, en
el tercer acto se muestra decepcionado, triste, amargado.
Al final del segundo acto, Elvira, Fernando y Carmina
.
'
conc1~ntes de la íntima decepción de sus propias vidas, todavía pretenden engañar a los demás.
Elvira y Fernando sorprendidos por Carmina y Urbano
en la disputa que pone al descubierto la desdicha de su
matrimonío, disimulan. También Carmina se finge por su
parte, enamorada y feliz con Urbano. Todos representan la
comedia de una dicha que no poseen; en esta escena, que
se halla contrabalanceada por la del feroz regaño del acto
tercero; Fernando, Elvira, Carmina y Urbano ponen al descubierto sus llagas porque no pueden fingir por más tiempo.
Se acusan mutuamente del fracaso de sus vidas· estallan
.
' años.
violentamente
sus odios contenidos durante tantos
El desengaño más amargo es acaso el de Rosa. Arrastrada por sus ilusiones, se puso a vivir con Pepe, a pesar
de las advertencias de sus padres. Se convirtió en una ,;cualquiera" a quien su misma familia rechazó.

No sólo ha sacrificado su dignidad humana, sino que su
sacrificio ha sido inútil. Los dineros de don Manuel se han
terminado. La solución -la más fácil desde luego- fue
mal calculada. Se encuentra en la misma precaria situación
de siempre; pero ya no se queja. Ha perdido el espíritu de
rebeldía.

Lo profundamente dramático de la situación es que su
r asgo de rebeldía y de emancipación resultó estéril. Se sacrificó por algo que no valía la pena; se engañó cruelmente.
Como dice Urbano, "se ha perdido por un ... golfo ... un
cobarde". La vida con Pepe fue profundamente desdichada.
Este t rató de explotarla. Apenas le daba para comer y la

36

37

•

�:maltrataba. Rosa comprende su profunda equivocación cuando, en el acto segundo confiesa a Trini que hace mal .en defender a Pepe, pero aún lo quiere. En el acto tercero su desengaño se convierte en profunda amargura. Trata a Pepe
de "canalla" y le niega el saludo en la calle. En la vejez,
frustrada emocional y maternalmente, se encuentra sola,
deshonrada, sintiendo el desprecio de las gentes.

d~

Tiene la angustia materna frustrada de las mujeres
Lorca, 9 como revelan la fuerza emotiva de sus palabras:
".P ero .al menos, un niño! Mi vida se habría llenado con .un
niño". 10
, . Irónicamente '.rrini que llevó u:oa vida ejemplar y se
safrµicó por la faµillia, se encuentra al final de la obra en
la misma situación que Rosa. .Las hermanas
formari ·;,una
.
.
pareja notablemente igualada por las arrugas y la tristeza
q1;1e la desilusión y las penas ponen en sus rostros". No hay
correlación, pues, entre virtud y felicidad. El corolario final
es que el camino, sea el que fuere que el hombre elija)lesembarcara .en un mismo punto: el desengaño. .

In undertaking to write a play I mU$t first .
make dear to myself -just where it is to take pl,a,ce...
At first glance. that does not seem like much of a .. .
problem. A p7,ay .takes p7,ace in .London. or Berlin,.
in the mountains, a hospital or on a battlefield, ., .
wherever the a,etion demands. But it does not work •.
out quite that way. A pl,a,y, a/ter ail, takes p7,ace
upon a stage which in turn must represent London,
t
the mountains or a battlefiled. This distinction need #
not, but can be made. lt depends entirely on how
much the author takes the stage into account, how
strongly he wants to create the illision withount
which no theater can exist. A pT,aywright can be
deadly serious about the p7,ace. u

escalera tiene una dimensión simbólica 12 como ha señalado
Keller: "In theat,rical terms the stairway represents m.icrocoS1nically whatever environmental restrictions readers or
audience may wish to imagine f or the characters of the
play out beyond the stairway in the streets, shops, factories,
tavmns, or rnarkets". 1s
El autor ha creado una atmósfera de confinamiento
deprimente en esta escalera "sobre la cual no brillan jamás
ni el sol ni el horizonte". 14
Hay un ambiente de opresión: los cristales de la única
ventana se hallan cubiertos de polvo, la bombilla enrejada,
las escaleras sucias. En el tercer acto el casero ha pretendido sin éxito disfrazar su pobreza.
La escalera se halla en intima consonancia con las vidas de las gentes que habitan en la casa: representa el mundo sórdido y estrecho donde se agitan aprisionados. Urbano
reconoce la semejanza entre su propia existencia y 1a escal~ra, al confesar q_ue lo más probable es que no mejore su
vida y · dentro de diez años sigan todos subiendo esta misma escalera. En la riña final echa en cara a Fernando el
fracaso de su vida así "Sigues amarrado a esta escalera
como yo y como todos".
Los timbres nuevos, los cristales coloreados de las ventanas, y la pintura reciente del acto tercero no engañan a
Paca. A pesar de la falsa apariencia de renovación en la escalera la compara a su propia persona. Así dice entrecortadamente: "¡Qué vieja estoy! Tan vieja cómo tú!" El sentido de la escalera se nos revela cuando los personajes miran
el féretro del señor Gregorio que desciende.

El lugar de la acción de una obra tiene su significado
dentro de su microcosmos. En la obra que estudiamos la

Descubrimos que la c-scalera que Fernando creía "no
conducía a ninguna parte" lleva a la muerte. De la misma
manera el incomprensible y constante "subir y bajar" de .
los personajes cobra significado en el "bajar último". La
muerte es el sino común e ineludible de los humanos, como

38

39

�lo expresa el Señor Juan diciendo: "Ya nos llegará a todos".
La escalera conduce últimamente a la muerte, destino ineludible del hombre liberación de su existencia dolorosa.
El hombre víctima de la ilusión de la vida es un tema
constante de la literatura. El Eclesiastes expresa el mismo
tema. La edad Media recoge este sentimiento, que reaparece con fuerza en el barroco español y en el Romanticismo.
Quizá sea Quevedo, en El mundo por dentro, quien expresa
con mayor amargura el tema del desengaño: en ella unanciano va revelando al autor la verdad de las cosas: "Yo te
enseñaré el .mundo como es: Tú no alcanzas a ver sino lo
que parece". 15
Un profundo pesimismo informa Hi.storia de una escalera al presentar la existencia humana sin sentido trascendental, sin esperanza de mejora en su repetición cíclica;
una desesperación indescriptible, que la total ausencia de
humor acentúa, permea sus páginas. Sus personajes -sin
posibilidad de resurrección moral- encadenados a la escalera, que simboliza la prisión de la que no pueden escapar, son verdugos, grises y mezquinos de sí mismos.
No puede clasíficarse Hi.storia como obra costumbrista
o drama realista propiamente. Su dimensión simbólica revela su filiación con Ibsen; la angustia del drama humam
y su ser, le entronca con el teatro existencial europeo.

N O T A S
1 Antonio Buero Valle jo, Historia de una escalera (Madrid, 1951),
pág. 102.
2 Ibid, pág. 141.
3 Pio Baroja, La. sensualidad pervertida (Madrid, 1927), pág. 334.
4 Historia pág. 111.
5 Ibld., pág. 103.
6 Ibid., pág. 121.
7 Ibld., pág. 141.
8 Ibld., pág. 108.
9 "La muje_r que figur': e~ las comedias de Garcla Lorca es una mujer
compleJa con las siguientes cara~teristicas: 1) siempre es trágica,
2) sufre frustrada de amor o de infecundidad, 3) incorpora el pundonor calderoniano y 4) es simbólica-representa una sola pasión".
Joseph W. Zdenek, "La mujer y la frustración en las Comedias de
García Lorca", Hispania, XXXVIII (1955), pág. 67.
10 Historia, pág. 183.
11 Friedrich Duerrenmatt, "PrO'blems of the Theatre", The TulaneDrama Review, 111 (1958), pág. 3-34.
12 Guillermo Diaz-Plaja llama la atención sabre la dimensión simbólica siempre presente en la obra de Buero Vallejo, y que ya aparece
en la obra que nos ocupa. Véase La Voz Iluminada: Notas sobre
el Teatro a través de un cuarto de siglo (Barcelona 1952), pág. 274.
13 Daniel S. Keller, Review of
XXXVIII (1955), págs. 370-371.

mstorta de una Escalera, IDspania,

14 José Mancisidor, "La Literatura Española bajo el signo de Franco",
Cuadernos Americanos (Mayo-Junio, 1952), págs. 52; La escalera
de una casa como símbolo de la existencia humana que puede alcanzar la felicidad o la desdicha aparece en la obra de Ramó n
Gómez de la Serna. Véase Escaleras (Madrid 1928).
15 Francisco de Quevedo, Los Sueños: El mundo por dentro (Madrid,
1917) pág. 6.

40

41

�LIC. JORGE MONTEMAYOR SALA~
Profesor de "Teoria general del Estado" en la F~cultad de Derecho y Ciencias Sociales de la U. N. L.

LA DIVISION DE FUNCIONES DEL PODER
ESTATAL EN LA HISTORIA

La realidad histórica de las instituciones políticas se
constituye por una variada y compleja red de factores ideológicos y de circunstancias sociales, entrelazadas en un
tiempo específico y determinado. Los factores ideológicos
constituyen la fuerza motriz de la creación institucional. L·a
ideología trata de influir en el ámbito colectivo, a fin de conducir el obrar social hacia los objetivos específicos de su
concepción. Las circunstancias sociales de un momento determinado pueden propiciar el desarrollo de la nueva idea,
su retardo o inclusive su desprecio.
El pronunciamiento social para crear nuevas formas
institucionales de ejercicio político, constituyen a través
del tiempo, la realidad histórico-política de los pueblos. Este movimiento de las agrupaciones sociales "depende de
una gran ley que podría llamarse la doble ley de degradación y la sobreelevación de la energía de la historia, o
de la masa de actividad humana, de la cual depende el
movimiento de la historia. En tanto que la usura del tiempo
y la pasividad de la materia disipan_y degradan naturalmente las cosas de este mundo y la energía de la historia,
las fuerzas creadoras del espíritu y de la libertad, que normalmente tienen su punto de aplicación en el esfuerzo- de
algunos -consagrados por ello al sacrificio -elevan cada
vez más la calidad de esa energía. La vida de las sociedades humanas avanza y progresa así al precio de muchas

43

�pérdidas; avanza y progresa gracias a esa sobreelevación
de la energía de la historia debida al espíritu y a la libertad ..." (1)
Las manifestaciones socio-estatales quedan plasmadas
en tiempo y espacio. "La historia comienza cuando volteando el rostro se miran las viejas huellas que la humanidad
venido imprimiendo en su largo peregrinar. En este sentido, es un reandar con el pensamiento a través de las crónicas que cobran vida al hacerse objeto de reflexión." (2)

ha

El panorama histórico de la división de funciones en
el poder estatal, surge -inicialmente- en las obras de
los filósofos griegos Platón y Aristóteles. Platón señala los
rasgos caracteristicos de la ciudad-estado en sus obras "La
República" y "Las Leyes''. Aristóteles especifica en el libro
VI de su obra "La Política" las tres funciones que debe
llevar a cabo el poder público a fin de normar su acción en
vistas al buen logro de los deseos sociales. Establece los
aspectos de cada una de las funciones y las relaciones que
entre las mismas deben de existir. Los desarrollos subsecuentes de Polibio y posteriormente de John Locke, en
Inglaterra, y de Montesquieu, en Francia, completan el
cuadro visional de la institución. Es lógico deducir que las
aportaciones de estos pensadores se motivaron y manifestaron en causas, realidades y épocas diversas. No obstante todas ellas se concatenan en el tiempo para darnos una
estructura presente de cuyo análisis e investigación podemos obtener provechosos resultados. Para nuestro estudio
adquieren singular importancia las elaboraciones políticas
de Locke y de Montesquieu, por ser estas las que influyeron decididamente en el derrumbamiento de las monarquias
absolutistas y porque gestaron en gran parte la realidad
política de nuestro tiempo. Las proyecciones que sobre el
tema llevaron Aristóteles y Polibio, constituyen meritorios

antecedentes al movimiento político posterior.
Aristóteles, uno de los más célebres filósofos griegos,
nació en Estagira (Macedonia) el año 384 a. de J.C., murió en Calcis (Eubea) el año 322 a. de J .C. Discípulo de Platón en la Academia durante veinte años. En 334 fundó en
las afueras de Atenas el Liceo, en donde con un grupo de
discípulos discurría sobre cuestiones filosóficas. Durante doce años enseña en el Liceo y a este período de su vida pertenecen la mayor parte de sus obras. Muerto Alejandro de
Macedonia, en Atenas, el año 321 recobró predominio el
partido antimacedónico quien se mostró hostil a Aristóteles, motivo por el cual el filósofo se refugia en Calcis (isla
de Eubea) en donde muere al año siguiente. Su obra fundamental, para nuestro estudio, lo es "La Política", en
donde refleja su alta estima por la política a la cual considera como la ciencia más importante dentro del Estado.
Su obra es el resultado de un estudio -minucioso y detallado- de los gobiernos existentes en Grecia. Las realidades sociales y políticas de: Cartago, Atenas y Esparta así
c?mo el análisis de una multitud de constituciones griegas,
sirven de base para que Aristóteles redacte su magistral
obra. Raymond Gettell, nos dice que ésta "más que un
trabajo sistemático de filosofía política es un tratado sobre
el arte del gobierno". (3) En la misma señala los males y
los errores de su época. Indica también lineamientos de mejoramiento colectivo para la polis griega.
En el libro VI Cap. XI p.- 1, establece la conveniencia
de que en todo Estado se formule el funcionamiento del poder en vista de tres funciones típicas: la legislativa, la ejecutiva y la judicial. "Todo gobieno se compone de tres partes cuyo interés y conveniencia debe consultar el buen legislador. Cuando las tres están bien constituidas, el gobierno es necesariamente bueno; y las diferencias que existen
entre esas partes es lo que determina la diversidad de los
gobiernos. Una de esas tres partes es la que se encarga de

1).-Maritain, Jacques. "Los derechos del hombre", Ed. Dédalo, Buenos
Aires, 1961, p.- 55.
2).-Basave Fernández del Valle, Agustin. "Filosofia del hombre", Ed.
Fondo de Cultura Económica, México, 1957, p.- 246.

3).-G. Gettell, Raymond. "Historia de las ideas politicas" Ed. Nacional
México, 1959, T. 1, P.- 101.
'
'

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45

0

�deliberar sobre los negocios públicos; otra ejerce las magistraturas, siendo preciso determinar cuáles son las_ que
han de establecerse, cuál debe ser su autoridad especial Y
cómo hay que elegir los magistrados. La tercera es la ~ue
administra justicia. La parte que delibera es la que decide
en plena soberanía la guerra, la paz, las alianzas, la ruptura de los tratados, es la que hace las leyes, fiscaliza las
cuentas del Estado y pronuncia las sentencias de muerte,
destierro y confiscación".
Polibio historiador griego, nació en Megalópolis (Ar.
cadia) en el' año 201 a. de J.C. Murió en su lugar de ongen
en 122 a. de J.C. Hijo del estratega Licertas. En su obra
"La Historia de Roma" describe la grandeza del pueblo romano. Consta de cuarenta libros, de los cuales, tan sólo los
primeros cinco existen íntegramente. Los restan~es a~recen en fragmentos. En su libro VI nos narra la vida pohtica e institucional de Roma. Tiene contacto con el pueblo
romano cuando el imperio macedónico es vencido y Grecia
ínvadid~ y dominada. Llega a las costas italianas en calidad de rehén con un grupo de compañeros de la liga aquea.
En Italia toma partido e interés por las instituciones romanas y en especial por la Constitución Republicana. Ve
en ella un cuerpo de normas que encauzan y orientan el
poderío y la grandeza del pueblo romano.
1

Analiza y estudia la estructura de la constitución Y de
su observación concluye que "en la constitución romana,
los cónsules representan el principio monárquico; el senado
es de naturaleza aristocrática, y las asambleas populares,
democráticas. Cada uno de estos órganos, sin embargo,
restringe y limita los poderes de los demás, y ninguno puede
actuar en la vida sín el concurso de todos. De este modo se
crea un sistema de frenos y balanzas, una forma de equilibrio político". ( 4) Propugna en su obra por 1~ c_r~ación de
un gobierno mixto que se sustente en el pnncipio de un
sistema de frenos y balanzas consagrado en el mandato
4).-Gettell, Op. Cit., T.- I, p.- 137.

46

constitucional. Polibio es considerado como el primer escritor que expone con atingente claridad las ventajas del
gobierno mixto y las conveniencias que ofrece el principio
antes expresado en la organización estatal.
John Locke, filósofo y médico inglés, nace en Wrigton,
cerca de Bristol, en el año de 1632, y muere en Oates
Essex en 1704. Ejerce su profesión médica, aunque dedica
gran parte de su tiempo a la investigación filosófica y
política. Sus principales obras son: en materia filosófica
el "Ensayo sobre el entendimiento humano". En materia
política el "Ensayo sobre el gobierno civil" en donde fustiga
a las monarquías absolutistas, polemiza sobre el derecho
divino de los reyes y establece la división de funciones en
el poder. Esta última obra, publicada al igual que la primera en el año de 1690 es uno de los golpes más sever05¡
dados a los sistemas monárquicos de esa época. Lucha por
un parlamento libre de las presiones del monarca y de una
función judicial ajena a las interferencias exteriores del
poder real.
Charles-Louis de Secondat: Montesquieu. Pensador y
escritor francés, nació en Bride, junto a Burdeos en 1689
y murió en el mismo lugar en el año de 1755. En 1714 es
consejero del parlamento de Burdeos, presidente un año
después, usando el nombre de Montesquieu que legó de su
tio. Entra en la Academia en 1728. Viaja por Alemanía,
Austria, Hungría, Italia, Suiza e Inglaterra, donde estuvo
dos años de 1729 a 1731. Sus obras son: "Letras persas"
escrita en 1721, satiriza las costumbres de su época y ridiculiza las instituciones de su tiempo; "Consideraciones sobre
las causas de la grandeza y decadencia de los romanos"
escrita en 1734; la más interesante de todas ellas es "El
espíritu de las leyes" publicada en 1748, en donde se revela
como legislador enciclopedista que suma ideas históricas,
económicas y sociales. A esta obra dedica gran parte de
su vida. Estudia a fondo el panorama político de InglateITa
y esta investigación le sirve después para elaborar en su
"Espíritu de las leyes" un proyecto de organización politica
47

�El deseo de los pueblos porque el poder se exteriorice
y brinde los efectos de su acción en forma armónica y flu-

yente, es comun en todos los tiempos y en todas las latrtudes. Existen sin embargo multitud de ocasiones en que
el conglomerado se ve liJ,nitado en su aspiración por la
existencia de organizaciones institucionales que impiden el
desarrollo cabal de tales propósitos. Ante tales realidades
surgen movimientos políticos que tratarán de resolver con
sus programas el atingente problema que en el campo estatal se presenta. Estos momentos en que los factores sociales se han perturbado, son los más propicios para que
surja un nuevo sistema político o aparezcan innovaciones
dentro de la organización estatal. Los rumbos de la comunidad quedan plasmados visiblemente en estos tiempos de
crisis y esperanza. Sus impresiones dejan testimonio por
una parte del problema social presentado y por la otra de
las soluciones que al mismo se le dieron -hayan sido propias o no-. Las crisis violentas de los pueblos son, la mayoría de las veces, respuestas largo tiempo reprimidas frente a situaciones opresivas e injustas. El hombre como ser
racional tiene un ámbito específico de íntima individualidad que debe ser protegido contra todo aquello que lo pueda
perturbar. El conjunto de derechos subjetivos que tiene el
ser humano al respecto, constituyen las garantías de la persona. Cuando el gobernante vulnera tales garantías, el hombre empieza a soportar una condición anormal, no pudiendo
precisar hasta que momento su capacidad de resistencia
ile sea fiel. Roto el equilibrio o elasticidad entre lo que debe
soportarse y lo que logra sobrellevarse, surge el movimiento o la acción defensiva que comúnmente es violenta.
El funcionamiento arbitrario de un sistema político impropio y anacrónico, motiva la aparición de comportamientos
violento-defensivos. La legitimidad autoritaria pierde su
sentido y su respeto. Es necesario plasmar nuevos caminos
de dirección pública, corregir los anteriores y crear un gO,:
bierno más seguro, firme y justo. Los atributos señalados
al Estado, representan el anhelo constante de todos los grupos organizados políticamente. En la busca de tales fines
la humanidad ha rendido tributo a: la muerte, la angustia,
la tristeza, la gloria, el éxito, el fracaso, el triunfo, la derrota . . . El esfuerzo por lograr el beneficio colectivo es

48

49

similar al que logra Inglaterra consumado el movimiento
armado en contra de los Estuardos. Montesquieu pretende
una organización gubernamental que -garantice mejor la libertad política. ~eñala como medio, para tal realización, la
estructuración del poder estatal en vista de tres funciones:
la _legislativa, 18; ejecutiva y la judicial.
·
Las elabora~iones políticas llevadas a cabo por Aris-.
tóteles, Polibio, Locl&lt;e y Montesqui~u; representan separada . o conjunt~ente, una sobreelevación de la energía de
la ·historia-. Debido .a . la activ.idad y actitud de sus cread~re~. Conducidos por su espíritu y su libertad dieron origen" a obras con sentjdo, significación y trascendencia.

. Nuestro estudio sobre la división de funciones en el pod~r, lo centraremos en los lineamientos que sobre el tema
hicieron Locke y Montesquieu. Dos razones nos mueven a
ello: la. Los antecedentes griegos han sido tomados en
cuenta. 2a. Nuestra realidad se encuentra permeada por la
influencia que las obras de Locke y Montesquieu provocaron. El efecto de tales movimientos, determinó en gran
parte nuestro desenvolvimiento social y nuestra formación
política actual.
La actuación de J ohn Locke en Inglaterra, orienta el
esfuerzo de Montesquieu en Francia. Ambos pensadores luchan en pro de un equilibrio político que brinde a sus respectivos pueblos la seguridad de verse libres de un poder
despótico o arbitrario. Su empeño por lograrlo y los resultados positivos que obtienen no sólo se circunscribe a las
áreas de sus respectivas patrias. Estos se expanden como
aliento de libertad, sobre los pueblos vecinos y el lejano
continente. Un balanceamiento justo y normal, en las manifestaciones públicas del poder, logra obtener la meta alt~ente deseada por los conglomerados y por sus más
preclaros guías.

�tarea que a todo y a todos obliga y compromete. Las aportaciones que al mejoramiento social se hacen, representan
parte de esa vocación y entrega humana que es el biefi
común. En la constitución de ~e devenir político se encuentran las hazañas de hombres que con su actuación dejan señales indelebles de entrega y sacrificio. Locke y
Montesquieu pertenecen a esta clase de hombres. Con sus
obras marcaron nuevos rumbos de dirección pública a sns
paisanos y en general a todos los pueblos. Lo que se hace
por y para el hombre· no reconoce fronteras porque no está sujeto a ellas. La expansión ideológica de estos autores
--estableciendo nuevos criterios de apreciación y funcionamiento político- se nos muestra clara y precisa.
John Locke es considerado el teórico de la revolución inglesa de 1688. Toma contacto con la realidad de su pueblo,
siendo secretario de Lord Shaftesbury fundador del partido
whigs. Shaftesbury rompe sus vínculos con el estuardo
Garlos II y funda el partido whigs. Desaprueba la tendencia del partido de los tories que tratan de dar mayor extensión a la prerrogativa real. En este ambiente liberal,
Locke habrá de seguir los lineamientos del partido whigs,
sus obras· transformarán la realidad institucional no sólo
o.e su patria, sino la de otros muchos países.
El panorama inglés comprendido entre los años 1672
a 1680 está cargado de complots, intrigas, rencores y levantamientos. La labor de Shaftesbury, al frente de los
whigs, es denunciada y es llevado a juicio. Seguido el proceso, es absuelto. Temiendo por su seguridad se destierra a
Holanda en 1633 y muere en ese mismo año. Locke en ese
año parte también al país de los molinos. Vive ahí durante
cinco años. Su estadía en Holanda le sirve para estructur ar su formación filosófica y política.
Mientras eso sucede en los Países Bajos, en Inglater ra Carlos II muere en el año de 1685. Lo hereda en el trono
su hermano Jacobo II. El continuismo de la familia de los
estuardos queda. manifiesta. Este acontecimiento produce

en Locke gran resentimiento, que habrá de influir en su
apreciación y juicio respecto de la monarquía absoluta.
Conoce en Holanda a Guillermo de Orange, yerno de Jacobo
II Y opositor, al mismo tiempo, del monarca inglés. En 1688,
Guillermo de Orange, respondiendo al llamado del pueblo
ínglés, desembarca en las costas de Inglaterra con quince
mil hombres y un gran número de navíos. No encuentra
resistencia y destrona al rey Jacobo II. El liberalismo
whigs ha triunfado. El parlamento planteará nuevas condiciones al rey Guillermo. Locke volverá a su patria al
año siguiente en 1689.
Del regreso de Locke, J. J. Chevallier nos dice en su
obra "Los grandes textos políticos desde Maquiavelo a riuestros días" lo siguiente: "Cuando la princesa Mary, hija del
destronado Jacobo II y mujer de Guillermo de Orange,
abandona Holanda en febrero de 1689 para reunirse con
su marido y para ser coronada al mismo tiempo que él,
el barco que la conduce a Inglaterra lleva también a John
Locke y su fortuna. Entendemos por su fortuna los manuscritos de las dos obras que lo harán célebre: La obra filosófica "Ensayo sobre el entendimiento humano" y la obra política titulada "Ensayo sobre el gobierno civil". (5)
El "Ensayo sobre el gobierno civil" contiene la expresión de un hombre que luchó siempre contra la injusticia,
arbitrariedad y despotismo de las monarquías absolutas.
Para su elaboración parte de los conceptos tradicionales de:
estado de naturaleza y contrato originario. Reconoce los
derechos naturales. El hombre en el estado de naturaleza
está en las mismas condiciones de igualdad y libertad que
cualquier otro hombre. La igualdad y la libertad están condicionadas por los dictados de la razón natural que prohibe.
los excesos y los desvíos.
~
La salvaguardia de los derechos humanos en la natu5).-Chevallier, J. J. "Los grandes textos pollticos desde Maquiavelo a
nuestros dias", Ed. Aguilar, Madrid, 1962, p.p.- 91-92.

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51

�raleza es incierta. Por tal motivo el hombre constituye la
sociedad política. La seguridad es el motivo por el cual el
hombre en el estado de naturaleza se ve inclinado a convertirse en miembro de la comunidad política. "La finalidad máxima y principal que buscan los hombres al reunirs e en Estados o comunidades, sometiéndose a un gobierno,
es la de salvaguardar sus bienes; esa salvaguardia es muy
incompleta en el estado de naturaleza. "En primer lugar,
se necesita una ley establecida, aceptada, conocida Y firme,
que sirva por común consenso de norma de lo justo y de lo
;injusto, y de medida común para que puedan resolverse
por ella todas las disputas que surjan entre los hombres .. .
"En segundo lugar, hace falta en el estado de naturaleza
un juez reconocido e imparcial, con autoridad para reso~ver todas las diferencias, de acuerdo con la ley estableci.da ... "En tercer lugar, con fliecuencia, en el estado de
naturaleza se hace necesario un poder suficiente que respalde y sostenga la sentencia cuando ésta es justa, Y que
la ejecute debidamente ... "Así e~ como e~ género _h~ano se ve rápidamente llevado hacia la sociedad política a
pesar de todos los privilegios de que goza en el es~do de
naturaleza, porque mientras permanece dentro de este, su
ttituación es mala. Los inconvenientes a que están expuestos . . . los impulsan a buscar refugio, a fin de salvaguardar sus bienes, en las leyes establecidas por los gobiernos". (6)
Destruye en su ensayo el concepto del derecho divino
de los reyes. Sus argumentos son lógicos Y concluyentes.
La "distinción de los poderes, distinción que la lucha entre
los reyes y el Parlamento había grabado en todos los espíritus ingleses" (7) es analizada en la obra de Locke. Reestructura el ejercicio de las funciones del poder. Atribuye a
la función legislativa la máxima prioridad, por ser esta la
que establece la norma de observancia y cumplimiento ge6). -Locke, John. "Ensayo sobre el gobierno civil", Tr. Amando :f..ázaro
Ros, Ed. Aguilar, Buenos Aires, 1960, Cap. IX, Nos. 124-1Z7.

neral. El legislativo debe estar desligado de cualquiera intromisión por parte del ejecutivo.
El ejecutivo en las monarquias absolutas tenía una influeri'cia decisiva sobre el ejercicio general del poder. La
supremacía del legislativo no es una posición de dominio
arbitrario. Si así fuera, el poder despótico e ilegal sólo habría cambiado de manos: del ejecutivo al legislativo. La
concepción de Locke no puede conducirnos a pensar de tal
manera. Locke establece expresamente que las funciones
que lleva a cabo el legislativo deben de responder al beneficio común. La soberanía radica, en última instancia, en
el pueblo y es este el que tiene la plena facultad de autodeterminarse. El poder legislativo "no es ni puede ser un poder absolutamente arbitrario sobre las vidas y los bienes
de las personas. No siendo sino el poder conjunto de todos
los miembros de la sociedad, que se ha otorgado a la persona o asamblea que legisla, no puede ser superior al que
tenian esas mismas personas cuando vivían en estado de
naturaleza, antes de entrar en sociedad, poder que renunciaron en favor de la comunidad política. Nadie puede transferir a otro un poder superior al que él mismo posee, y nadie posee poder arbitrario absoluto sobre sí mismo, ni sobre
otras personas; nadie tiene poder para destruir su propia
vida ni para arrebatar a otra persona la vida o las propiedades". (8}'
Locke muere a los 72 años. Su documento político:
"Ensáyo sobre el gobierno civil" representa un auténtico
programa de anti-absolutismo. Simboliza el deseo -de un
pueblo- cumplido victoriosamente. Es el legado de un
hombre democrático y liberal. Su muerte en 1704 marca
el fin de su existencia material. No obstante lo que su
espíritu de libertad construyó perdura indeleblemente en
el marco histórico de las ideas políticas. ·
En el año de 1688 Inglatera había tomado definitivamente fisonomia de gobierno mixto. El parlamento ha ob8).-Locke, Op. Cit., Cap. XI, p .- 135.

7).-Chevallier, J .J . Op. Cit., p.- 97.

52

53

�tenido nuevas facultades de ejercicio. Las intromisiones entre los poderes se han limitado. El orden institucional en la
isla británica constituye un ejemplo para los pueblos europeos sujetos todavía a monarquías no moderadas. Los
monarcas absolutistas ven con recelo y temor los cambios
que se experimentan en Inglaterra.

die sea obligado a hacer lo que la ley no manda expresamente ni a no hacer lo que expresamente no prohibe".
(10) "El espíritu de las leyes" ocupa especial lugar dentro
de los grandes textos políticos que en esa época se hicieron. El principio del fin de las monarquías absolutas se
debe a tales obras.

Carlos-Luis de Secondat, barón de Montesquieu, Lnfluído por la obra de John Locke y seducido por la realidad
institucional inglesa, dedica un capítulo de su obra, a comentar la constitución inglesa. El estudio que de ella hace
lo lleva más allá de una simple expresión de lo visto y lo
sentido en la isla. Precisa las bases conducentes a la creación de una constitución ideal que asegure la libertad política del pueblo. Las distintas condiciones sociales que experimenta Francia determinan en gran parte la ela,boración que realiza Montesquieu. Establece tres funciones específicas de poder y tres órganos distintos que se encarguen de su exteriorización.

La existencia de los tres poderes, ofrece una mayor
libertad y seguridad en el ejercicio político. Es por tanto
indeseable que uno o más poderes se concentren en una
sola persona o en un grupo determinado. Las funciones
del poder obran separadamente de acuerdo con sus respectivas competencias. Los órganos del poder cumpliendo fielmente con sus obligaciones y ejercitando sus específicas
atribuciones permiten que el poder del Estado se presente
ordenado, justo y legal. Esta exteriorización del poder aunada a los fines precisos que la organización estatal persigue, constituyen las bases más firmes en la persistencia de
un sistema político.

Montesquieu, es antiabsolutista, condena al rey Luis
XIV y a su consejero Richelieu de haber corrompido el
verdadero sentido de la monarquía. Su vida comprende los
reinados de Luis XIV y parte del de Luis XV. Su pensamiento puede precisarse de la siguiente manera: "Desea la
conservación de la monarquía y la persistencia del espíritu
tradicional de Francia, pero busca, a la vez, ·una garantía
de libertad en la separación de los poderes ..." (9) Las
relaciones entre el monarca y sus súbditos deben ser justas y accesibles.

La teoría de la división de funciones en el poder estatal, refleja en su tiempo, una aspiración popular tendiente
a establecer un sistema más efectivo de control sobre el
poder. Revela, por otra parte, la acción y valor de dos teóricos y de dos pueblos que lucharon por obtener una expresión potestativa del Estado, cabal en sus propósitos y
efectiva en su ejercicio.

Hablando del abuso del poder nos dice: "nos ha enseñado una experiencia externa que todo hombre investido
de autoridad abusa de ella. No hay poder que no incite
al abuso, a la extralimitación . . . "Para que no se abuse del
poder, es necesario que le ponga límites la naturaleza misma de las cosas. Una constitución puede ser tal, que· na9).-Gettell, Op. Cit., I, II, p.- 31.

54

Quedan esbozadas, aquí, algunas notas de carácter histórico sobre un tema que no se ha agotado y que ofrece
div~rsidad de posibilidades en su tratamiento. Sirva lo escrito para iniciar una preocupación sobre el tema y una
consideración sobre su importancia.

10).- Montesquieu. "El espíritu !J,e las leyes", Ed. El Ateneo, Buenos
Aires, 1961, Cap.- IV, L. XI.

55

�LUIS REYES DE LA MAZA
Inslttuto de Investigaciones
Est.étloas. U. N.A. M.

EL TEATRO EN MEXICO EN EL
SEGUNDO IMPERIO

En nuestros días aún se conserva, sea debido a la leyenda tragicosentimental que se ha formado en su derredor, sea por el encanto aristocrático del que pocos se escapan, sea por los ojos claros y las barbas rubias del héroe
y por la belleza romántica de camafeo de la heroína, sea
por lo que fuere, aún se conserva, repetimos, una memoria
grata y llena de compasión por la época que en la historia
patria se conoce como el Segundo Imperio.
Y nosotros, estudiosos del teatro en diversas épocas,
lado amable de la historia, vamos a cimentar aún más, sin
quererlo, la dorada leyenda relatando y mostrando las suntuosas funciones y los elegantes bailes que en honor de
los emperadores organizaban los afrancesados, y, al hacerlo, seremos culpables de que el recuerdo grato y la
añoranza sentimental se afiance con nuevos documentos en
el espíritu de las señoras y en el pensamiento del aspirante a noble.
El teatro en México en esos seis breves años que
duró el juego francés en nuestro país, siguió inalterable su
curso con las compañías mexicanas o españolas de dramas y comedias, y con las de ópera formadas por artistas
extranjeros. No le importó mayormente que la República
se volviese de pronto Imperio, y sólo cambió algunas frases en sus habituales programas en que se dedicaban las
funciones a "los valientes liberales que derrocaron la reacción", y a "los heróicos republicanos", y al "C. Presidente

57

�Benito Juárez", y a los "denodados defensores de la República", por "función dedicada con todo respeto a M. de
Saligny, ministro de Francia en México", y "a SS. MM.
II que honrarán el teatro con su presencia", y "en celebridad del cumpleaños de nuestro amado emperador Maximiliano I", .e tcétera, para volver a anunciar, tranquilamente, en 1867, una "suntuosa función para celebrar el fausto
acontecimiento del feliz regreso a la capital del C. Presidente Benito Juárez", o "para festejar la restauración de
la República", etcétera, y en la escena los mismos actores,
las mismas empresas, los mismos dramas y comedias, las
mismas óperas y el mismo público espectador.
Durante 1861 la capital y la República entera, v1v1eron en una constante ansiedad por los cada vez más insistentes rumores de intervención por parte de las tres
principales potencias mundiales: Inglaterra, España y Francia; pero en 1862, dicha intervención se convirtió en una
tremenda realidad al desembarcar los ejércitos de aquellas
tres naciones en costas mexicanas y al adentrarse en el
territorio sin encontrar la menor resistencia por las garantías que Juárez ofreció de no agresión. Francia, que ya
tenía la idea fija y decidida de implantar un imperio en
México dependiente de sus órdenes, rompió alevosamente
cuanto tratado hubiese y abrió el fuego contra el ejército
mexicano, que se mantenía a la expectativa. España e Inglaterra, no tanto por caballerosidad y honor militar, como se creyó entonces, sino por razones políticas de mucho
peso, volvieron sobre sus pasos y se retiraron del país. El
general Prim. comandante de la flota española, se convirtió con esto en héroe ante los mexicanos.
La guerra franco-mexicana se volvió encarnizada desde Orizaba hasta las orillas de Puebla, culminando con

la gran victoria del ejército nacional el 5 de mayo de 1862,
uno de los hechos de armas de que realmente podemos
enorgullecernos. La Francia imperialista, herida en su orgullo, volvió a la carga con más ímpetu y más refuerzos,
y el país se vio obligado a capitular.

En la ciudad de México los combates se seguían con
angustia, enterándose de ellos con varios días de retraso.
Se formaron comisiones, sociedades, comités, juntas, etc.,
en favor de los soldados mexicanos y de sus ejércitos, y los
donativos por la causa se pedían bajo todos los pretextos.
El teatro era un excelente medio de recaudar fondos y fue .
utilizado con frecuencia obteniendo muy buenos resultados.
La primera función que se dio con este objeto tuvo lugar
en el Gran Teatro Nacional la noche del día 2 de mayo
de 1862, a beneficio de los hospitales militares, "destinando
todos sus productos al mantenimiento y auxilio de los enfermos y heridos de nuestro ejército". En esta función,
la ópera que más aceptación tenía por entonces, la Traviata,
de Verdí, fue cantada por el grupo de alumnos de la escuela de belcanto del maestro Cenobio Paniagua; costó la
entrada a luneta apenas 1 peso con 4 reales. El público
respondió entusiasmado a tan benéfico fin y "no había un
palco vacío y todo el teatro estaba lleno de una selecta
concurrencia".
Al tenerse noticia del gran triunfo obtenido por el
ejército al mando del joven general Ignacio Zaragoza sobre los franceses el 5 de mayo, se volvió a organizar una
solemne función en el Teatro Nacional en celebridad de tal
acontecimiento y en beneficio nuevamente de los hospitales
militares. El día 20 de mayo se levantó el telón después de
la obertura y se dio comienzo a la comedia titulada La libertad en la cadena, que sin tener nada que ver con el motivo del festejo, el título se prestaba de maravilla para
la ocasión. En los entreactos algunos poetas declamaron poesías alusivas, entre ellos el principal cantor de las epopeyas nacionales, Guillermo Prieto, que "entusiasmó, electrizó a la concurrencia, que interrumpió al poeta aplaudiéndole y gritando vivas a México y al General Zaragoza".
Después de la comedia se representó el juguete cómico en
un acto titulado Él tirano doméstico, original de Juan A.
Mateos y del general Vicente Riva Palacio, en el que en
medio de su anécdota humorística e ingenua, se intercaló
una sátira en contra del más ferviente partidario de la in-

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59

�tervención, el traidor Juan Nepomuceno Almonte, hijo nada menos que del héroe de la Independencia José María
Morelos y Pavón. El público acogió con agrado aquella
chispeante tirada de versos políticos (lejano antecedente
del género llamado luego de revista) y lo hizo repetir
varias veces.
Una tercera función "en beneficio de los heridos en las
batallas de Acultzingo y Puebla" tiene lugar una semana
más tarde, el 27 de mayo, en el Teatro Nacional y se estrena la comedia Un capricho y un modelo, del autor mexicano Manuel Gutiérrez. En los entreactos algunos cantantes interpretaron arias de las óperas más conocidas y de
nuevo los poetas cantaron al héroe del 5 de mayo, entre
ellos Guillermo Prieto y Alfredo Chavero; pero el público
se sospechó que la comedia era mala y la concurrencia
fue por demás escasa.
En los teatros modestos también se atrae al espectador
apelando a sus sentimientos patrióticos, sólo que en beneficio de las propias empresas, como la del Teatro de Hidalgo, que estrena el 15 de junio de ese mismo año de
1862 la "entusiasta" pieza en un acto original del autor
mexicano José A. Cabrera y Rodríguez, intitulada El 5
de mayo de 1862 o el triunfo de las armas nacionales, hecha
a base de alegorías y cuadros plásticos destilantes de patrioterismo, pero "el título de esta composición nos parece bastante para interesar a nuestros compatriotas".
Y en efecto, el público humilde que asistía al Teatro de
Hidalgo pagando sólo 2 reales en luneta, se enardeció y
gritó al ver en la escena la figura del general Zaragoza
y la bandera ondeada con entusiasmo por la patria, representada por alguna hermosa actriz. El teatro de Oriente,
modesto también, ofrece otro "apropósito" del mismo autor titulado "Delirios de Saligny o el cerro de Guadalupe.

conocido la confección de una pieza en un acto, la que se
tituló ¡A la guerra, mexicanos!, y que estrenó con buen
éxito el 19 de junio.
Las fiestas de septiembre adquieren este año un carácter especial, por decirlo así: hay en ellas un sentimiento
más vivo del amor patrio, porque la Independencia iniciada el 16 de septiembre rle 1810 se ve amenazada seriamente y los actuales habitantes de la República sienten en
carne propia la pérdida de la libertad. Por eso la "magna"
función con que cada año se celebra el tradicional grito de
Dolores tiene en ese año 1862 un ardimiento cívico desconocido hasta entonces. Desde algunos días antes, el 12
de septiembre, se ofrece una función para recaudar fondos con qué celebrar dignamente el 16. En el Teatro Nacional se representa una comedia que siempre tiene aceptación, El arte de hacer fortuna, original de uno de los dramaturgos españoles más famosos en la época: Tomás Rodríguez Rubí, y los intermedios son cubiertos por brillantes trozos de ópera y polcas bailadas por tres y cuatro parejas. El teatro se vio lleno y todos los espectadores aguardaban con ansia la gran función que se daría el 14 para celebrar la Independencia. Pero la noche de gala en el
Teatro· Nacional, en la que se anunciaba "el patriótico y
hermoso drama de grande espectáculo y extraordinario aparato", muy afín con la fecha a solemnizar, intitulado Guillermo Tell o la independencia de Suiza, resulta deslucida,
con el salón casi vacío, por haberse recibido esa mañana
la triste noticia de la muerte intempestiva del héroe del 5
de mayo, general Ignacio Zaragoza, que fallece víctima no
de las balas francesas, sino de la entonces incurable tifoidea.
La empresa del Teatro Nacional pierde cuanto recolectó
en la función del dia 12.

El Teatro Principal no podía quedarse atrás sin presentar su espectáculo patriótico si eso era lo que el público pedía, y sin tardanza encomendó a algún escritor des-

Los miembros de las diversas juntas organizadoras de
festejos benéficos saben ya que las funciones teatrales resultan productivas, y el 6 de octubre vuelven a anunciar
otra "en beneficio de las viudas y huérfanos de los que han
muerto en la presente guerra extrmrjera", y otra más al

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61

�día siguiente para "los hospitales militares del glorioso ejército de Oriente", en· que se montan varias piezas mexicanas
en un acto, entre ellas una sobre la intervención, escrita
por un autor nacional anónimo, titulada Las boletas de las
fortificaciones.

La guerra se hace cada día más encarnizada y los ejércitos mexicanos sufren las derrotas que les infringen los
invasores, mayores en número y en armamentos. En los hospitales aumenta considerablemente la admisión d~ heridos,
por lo que la ayuda a ellos se hace c~da vez ma_s_ pere~toria. Los comités de la capital trabaJan con pasi~:m para
lograr mayores donativos, y a éstos se agregan las t~mbolas,
los bailes y, claro está, las funciones de teatro. El dia 18 de
octubre la junta patriótica encabezada ~or la esposa d~l
Presidente de la República, doña Margarita Maza de Juarez, pide a los habitantes de la ciudad que asistan a .la
función "en vista del noble fin que nos proponemos Y t~niendo en cuenta el patrioterismo que distingue a los mexicanos". Estos responden con generosidad y el Gran Teatro Nacional vuelve a llenarse por completo para ver una
nueva comedía "nueva en la República", original de un dr~maturgo español, y una pieza en un acto de autor local anonimo titulada Un episodio del 5 de mayo, que "abunda en
bellos pensamientos patrióticos que despertara~ el entusiasmo de los concurrentes". Al final de esta pieza, para
enardecer aún más al público en amor patrio, se recurre al
truco que no falla nunca para arrancar el aplauso, es decir, ondear la bandera, gritar vivas a México Y, en esta
ocasión sacar en medio de palmas y laureles un retrato
del ge;eral Zaragoza. "Con esto el entusiasmo del público
no conoció límites".
El patrioterismo en el teatro se va haciendo en cada
representación más intenso, seguros los org~~zadores que
con él garantizan el teatro lleno. En la funcion presentada
el 12 de noviembre, en la que se estrena un drama de Juan
A. Mateos y Vicente Riva Palacio, los autores mexicanos
de más popularidad ento,nces, intitulado La hija de un•can62

t ero, para finalizar se presenta Guillermo Prieto y lee una

nueva composición, más llena de sentimiento bélico, y cant a un himno la mejor soprano y los más destacados artistas
de la escuela de Cenobio Paniagua, coreado por "jóvenes
educandas de uno de los establecimientos de beneficencia".
La soprano, enarbolando la bandera de Iturbide, "la besaba
y oprimía contra su pecho" mientras cantaba emocionada
y una lluvia de papelitos de oro caía sobre la escena. "La
concurrencia, movida por un estremecimiento eléctrico, se
puso en pie «i señal de respeto y de amor a la Independencia
de México'J :" En esta función, por cierto, se estrena en la
República el instrumento "desconocido hasta ahora llamado
saxophone".
Ya nada puede detener el sentimiento patriota del público y las funciones teatrales con fines benéficos siguen
con buen éxito recaudando fondos. El mismo Presidente
de la República quiere ver este entusiasmo y asiste a la representación del 15 de noviembre, ofrecida por aficionados
"la mayor parte empleados del supremo gobierno". La
asistencia del severo jefe de la nación añade un mayor lucimiento al espectáculo, que no desmerece en nada respecto de los presentados por actores profesionales.
Pero es precisamente en la última de estas funciones,
el 18 de diciembre, cuando el entusiasmo patrio en verdad
"no conoce límites". Se presenta en primer lugar una zarzuela del compo,s itor mexicano Joaquín Luna; luego el drama, en cuatro •actos y en verso, original de Pantaleón Tovar, también mexicano, intitulado La gloria del dolor, en
el que "hay alusiones políticas e ideas progresistas"; continúa la función con arias de óperas y piezas para solistas
en piano, "saxophone" y hasta citara y termina con una
apoteosis al general Zaragoza, en que se canta, primero la
gran marcha de Pantaleón Tovar La ira popular y, 1uego,
una hermosa dama corona el busto de yeso que representa
a Zaragoza. El público se anima, los sentimientos cívicos se
desbordan, los aplausos y los vivas resuenan en el teatro,
y se pone en pie la concurrencia al ver ondear la bandera

63

�del batallón de inválidos. Y después el gran final: veinte
niñas, "hijas de distinguidas famliias", cantan ¡de rodillas!
el himno Dios salve a la nación, mientras la bandera sigue
meciéndose y la música hace temblar el pesado candil que
pende del techo. Las veinte niñas terminan el himno llorando y se lanzan sobre la bandera "cubriéndola de besos
y caricias, como si besaran a su madre". Alguien grita
entonces: "¡Mueran los traidores!", y en medio de la animación rayan en locura que este grito provoca en la
concurrencia, aparecen en la escena doce soldad09 inválidos
del 5 de mayo. El teatro se viene abajo con 108' vítores y
los aplausos, multitud de poemas y de ramilletes son arrojados al proscenio, y en él son condecorados los inválidos,
que lloran de emoción. El público abandona luego la sala
transfigurado y, seguramente, ronco por tanto gritar; pero
feliz de haberse sentido por unas horas tan patriota. Es el
mismo público, que dos años después, se volverá a quedar
ronco y con las manos adoloridas por tanto gritar vivas
y aplaudir a los muy amados emperadores de México.
Veamos ahora el estado del teatro, en general, en el
año de 1862. ,

no soporta a los aficionados en el "divino arte" y se abstiene de prestar su ayuda no asistiendo a la función, y el
gobierno se desinteresa alegando que tiene asuntos más
importantes que atender, por lo que el proyecto de Paniagua no puede llevarse a efecto y la capital queda sin
Conservatorio Nacional por varios años más. Es justo hacer
resaltar la buena intención de Paniagua, uno de los músi~
cos mexicanos que más se esforzaron y trabajaron por la
difusión de la ópera interpretada por cantantes del país.
En el Teatro de Iturbide trabajaba la compañía dramática formada por actores mexicanos, entre los que se
contaba el célebre cómico Antonio Castro, preferido del
público por varios lustros; el decano de los actores Juan
de Mata Ibarzábal; la decana de las actrices María Cañete
Y el primer galán de la época J. Merced Morales y muchos
tmás. Invariablemente ofrecían sus funciones los martes,
jueves Y domingos de cada semana, y el 23 de marzo estrenan la comedia, en cuatro actos y en verso, original de los
fecundos Mateos y Riva Palacio, denominada Nadar y a
la orilla ahogar, que resultó un sonado fracaso. Los críticos
nos lo describen, y uno de ellos, nada menos que el mejor
,p eriodista del siglo XIX, Francisco Zarco, termina su cró·n ica indignado: "Es de desear que cada uno de ellos (Mateos Y Riva Palacio) trabaje solo, pues está visto ya que
entre dos no pueden hacerse grandes obras literarias''. Los
dos autores no hacen caso de este consejo y siguen colaborando juntos en la creación de comedias y dramas al por
mayor, hasta la toma de México por los franceses, en que
Riva Palacio, colaborador también del gabinete de Juárez,
sale de la capital con el gobierno dejando a Mateos solo,
al que parece no afectar esta separación, pues continúa escribiendo gran cantidad de obras dramáticas, como veremos más adelante:

El lunes 13 de enero se anuncia en el Gran Teatro
Nacional una función de ópera por los alumnos de la ya
mencionada escuela del maestro Paniagua, el primer compositor mexicano que estrena una ópera, el año de 1859,
con el título de Catalina de Guisa. El objeto de la función citada arriba fue el de conseguir fondos para la creación de
un Conservatorio Nacional "aprovechando la buena disposición de los hijos de México para las bellas artes y muy
especialmente para el estudio de la música", según reza
parte del largo prospecto que se publica junto con el programa. La ópera escogida para esa noche fue Lucia de,
Lamermoor, que era obligada para todos los cantantes
aficionados. Los críticos se encantan con la idea del Conservatorio y le dedican páginas enteras de sus crónicas:
"Esta empresa merece la cooperación del gobierno y de todos los mexicanos amantes del progreso". Pero el público

Después de la pesada temporada de cuaresma, la compañía del Iturbide se deshace y los actores Castro Morales
¡y Padilla se ponen al- frente de una nueva para trabajar
en el Principal, excluyendo, por pleitos internos, a la Cañe-

64

65

�te, a Mata, a los Servín y a otros más, quienes, furiosos,
publican una larga carta en los periódicos tachando de ingratos y de malos compañeros a los tres primeros actores
mencionados. Estos no se preocupan ni poco ni mucho y
comienzan su temporada en el Principal, mientras que los
excluídos organizan funciones esporádicas en el Nacional
para poder subsistir hasta mediar el año de 1863 en que
vuelven a juntarse, a ser tan buenos amigos como antes
y a trabajar todos en el Nacional. Los actores han sido, son
y serán siempre los mismos.
La compañía del Principal da en junio una oportunidad
a una hermosa muchacha, que parece tener buenas disposiciones para las tablas, y la contrata para papeles de segunda dama joven. Desde su primera salida atrae la atención del público y de los crítcios: " ... una actriz muy joven
(que) ha mostrado bastante desembarazo y feliz aptitud",
y se convierte, en apenas dos años, en la actriz más famosa
· y más querida de los mexicanos. Esa "agraciada señorita"
·que debuta en junio de 1862 es Concha Méndez, la revolu·cionaria actriz que póne en boga la aún célebre canción
paloma y que ocupa el primer lugar entre las damas
jóvenes del teatro mexicano por muchos años.

w

La segunda mitad del año de 1862 se ve ocupada
por las funciones patrióticas descritas antes, por algunos
estrenos de dramas y comedias españolas y por nuevas
funciones de ópera cantadas por aficionados. Llega dicie.mbre y las pastorelas salen a los escenarios, estrenándose en el Principal una del fecundo e interesante autor
mexicano Mario Osorno nominada La pata del diablo.
En 1863 hubo muy poco movimiento teatral en la
capital de México debido al estado en que se encontraba el
pais por el inminente triunfo de los invasores franceses,
y carecemos de noticias desde junio por haberse suspendido
la mayor parte de los diarios y revistas capitalinos; pero
nos atrevemos a asegurar que el teatro no presentó muchas novedades en esos meses de desquiciamiento y angus-

66

tia. Sin embargo, algo muy interesante nos muestra este
año en medio de su pobreza teatral: el estreno de tres óperas mexicanas, mejor dicho de tres óperas de autores na.,.
cionales, porque de mexicanas no podian tener nada si estaban escritas en italiano, con asuntos italianos y siguiendo la escuela musical italiana. De cualquier modo es importante señalar estos estrenos para la historia de la ópera.
El primero tuvo lugar en el mes de enero y fue la composición del maestro Octaviano Valle titulada Clotüde de
Cosenza, de la que por desgracia no tenemos ningún pro:..
grama ni crítica alguna. También en enero, el dia 27, se
estrena en el Nacional la ópera de Melesio Morales con
libreto del escritor italiano Félix Romani, denomi~ada
Romeo e inspirada en la obra de Shakespeare. Los intérpretes fueron los alumnos de Paniagua y la función resultó
un brillante buen éxito para el compositor. "Cualquiera
diría que el señor Morales no había oído música ninguna,
tan nueva así, tan original es la que ha escrito". El tercer
estreno lo constituye la ópera del conocido Cenobio Paniagua
intitulada Pietro D'Abano, y se ofreció al público en el Tea:..
tro Nacional en la función que celebraba el primer aniversario de la batalla del 5 de mayo, también interpretada por
sus propios alumnos. Desafortunadamente no poseemos crónica alguna al respecto, debido a que los periódicos llenaban sus columnas completas en dar detalles de la guerra
de intervención.
Estas tres composiciones de autores nacionales pasa~
ron desapercibidas por haber sido estrenadas en días de
intranquilidad pública, en que los habitantes de México
se ocupaban solamente de estar pendientes del curso qué.
tomaban los acontecimientos políticos y les tenía muy sin
cuidado el teatro y sus encantos.
El 26 de julio se realiza la primera ascensión aereostática de don Joaquín de la Cantona y Rico, que años más
tarde sería famoso como iniciador de la aviación en México
Y un personaje popular en los teatros de revista. Ese mismo
día muere en la capital el gran cómico mexicano Antonio

67

�Castro, por el que se organiza una función de homenaje
en el Teatro Nacional, el 20 de agosto, y se coloca su busto
en un nicho del vestíbulo.
"El Siglo XIX", "El Monitor Republicano", "La Ibe,ria", y algunos otros importantes diarios liberales desaP_arecieron de la circulación y salieron a la luz, en cambio,
otros nuevos, incondicionales de los franceses, tales como
'.'El Pájaro Verde", "El Diario Oficial'', que también tenia
su sección literaria, "La Razón de México", "La Nueva
Era" y otros más.

Al Teatro de Oriente le iba bien en sus entradas desde
que comenzó a montar zarzuelas, que si en un principio
no gustaron a la concurrencia, por los años de 1855 y 1856
que se estrenó la primera de este género, ahora poco a poco
iba teniendo mayor número de admiradores, para culminar
con la fiebre zarzuelística del año de 1870, en que no
se ponía otro género en los teatros de México.
El Principal seguía muy quitado de la pena con sus
dramas en cinco actos y sus comedias del festivo Bretón
de los Herreros, que nunca defraudaban a las compañías
que las llevaban a la escena. La empresa de este teatro, al
enterarse de que el poeta más querido y admirado en toda
España y Latinoamérica, José Zorrilla, que había llegado
a la capital nueve años antes y había permanecido en ella
muy contento por todo ese tiempo, había resuelto volver a
su patria. Decide organizarle un magno homenaje como despedida, y le pide alguna obra teatral inédita, o bien una
simple lectura de sus poemas, que tenían fama de electrizar
al auditorio. Zorrilla, siempre romántico, envía a la empresa del Principal el manuscrito de Tras la primavera se
van las flores, "lectura decorada y puesta en acción" de un
larguísimo poema suyo con colaboración de los principales
act ores de la compañía, que personificaban a la Sensitiva,
al Tenorio de las flores, a don Diego de la Noche y otros
caracteres, y en compañía del propio Zorrilla estrenan dicha lectura el 28 de enero de 1864 en el Teatro Imperial
con un. buen éxito considerable, pues el público tributó un
ve!'dadero homenaje de admiración al poeta español, que
se despedía de él esa noche, pero que no salió de México
sino hasta dos años más trade porque una estrecha amistad
lo unió al poco tiempo con Maximiliano, quien lo colmó de
honores y lo protegió con largueza.

El año de 1864 comienza para el teatro en paz Y con
buenas entradas, puesto que el público se resignó pronto al
nuevo estado de su país y volvió a su vida habitual. Los ya
varias veces mencionados alumnos de Cenobio Paniagua,
que para esta fecha se habían hecho de algún renombre,
se organizan en compañía seria bajo la dirección de Bruno
Flores y abren un abono de doce funciones en el que hasta
entonces se llamara Gran Teatro Nacional, pero que, por
decreto gubernativo, inmediatamente cambió su nombre por
el de Gran Teatro Imperial, como correspondía al principal
centro de espectáculos del recién nacido Imperio Mexicano.
El público, ansioso de escuchar las particiones . de ~?s
grandes compositores de la época y de tener una divers1on
elegante, correspondió al llamado de los aficionados y pront o se vendieron casi todos los abonos, comenzando, naturalmente, con la tradicional Lucía de Lamermoor, que se
s abían de memoria la mayor parte de los espectadores, per o que nunca se cansaban de escucharla embelesados. En
esta temporada se revela como una excelente soprano Sole-&lt;lad Vallejo que recibe noche a noche incontables salva_s
de aplausos y es llamada por los críticos "la Sontag me~cana", recordando aún a la desgraciada y famosa Enr1queta Sontag, condesa de Rossi, que murió en esta capital
en 1854 atacada del cólera mientras trabajaba con su compañía italiana.

Una semana después la misma compañía del Principal
estrena la obra teatral de uno de los escritores mexicanos
humorísticos y costumbristas más ingeniosos que dio el siglo pasado. Nos referimos a José Tomás de Cuéllar, "Facundo", autor de la chispeante e importante serie de cua-

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69

�dros de costumbres nacionales conocida con el nombre de
La linterna mágica. Esta obra de que hablamos era una
pastorela titulada Charada pastoril propuesta por medio de
un idüw en acción, escrita en verso y dividida en ·cuatro
cuadros, siendo los tres primeros los que daban la clave de
una palabra que en el cuarto se revelaba, de allí su nombre
ele Charada. Gusta al público y a los cronistas tal novedad
y se representa durante tres noches consecutivas. "Interés
creciente en las escenas, acción bien sostenida, diálogos animados, versificación elegante y fácil, y, en medio de todo,
verdad y septimiento, he aquí lo que campea en tan bella
producción''.
Por fin llega el momento esperado con expectación por
todos y cada uno de los capitalinos: la entrada de los recién
nombrados emperadores de México el 11 de junio de 1864 y,
después del bullicio popular que causan los festejos con ·que
fueron ·recibidos, tiene lugar en el Gran Teatro Imperial el
suntuoso baile que la sociedad mexicana ofrece como bienvenida a los soberanos. El 19 de junio, fecha que tres años
más tarde se convertiría en trágica, a las nueve y media
en punto, Maximiliano I y su bella esposa la emperatriz
Carlota, "acompañados de su séquito y del Exmo. Ayuntamiento de la capital", hicieron su entrada en el teatro,
que los recibió engalanado con enorme cantidad de arañas
'de esperma', alfombras blancas de lentejuelas y 'escarcha
de plata", con su portada profusamente iluminada con
luces de bengala, con una muchedumbre de curiosos agolpados frente al pórtico aplaudiéndolos, con otra multi~ud
de invitados elegantemente vestidos que a su entrada se pusieron de pie y "los vitoreó tres veces". Sus Majestades
Imperiales, escoltados por pajes formados a doble fila y
¡con hachas de cera, se dirigieron al fastuoso trono que en
el vestíbulo se les había preparado "bajo un elegante pabellón de seda carmesí". Luego ambos soberanos recorrie.ron los estrados donde se encontraban los invitados, quienes fueron presentados a ellos en medio de caravanas y_ sonrisas. La emperatriz, que "llevaba un rico traje de seda color de rosa, con vuelos de encajes de Inglaterra, y una co-

rona de diamantes que verdaderamente deslumbraba", conversó animada con varias damas y caballeros que no cabían
en sí de orgullo y de emoción. El emperador, una vez que
terminaron las presentaciones, con su severo traje negro
y como única condecoración la medalla y banda de Gran
Maestre de la Orden de Guadalupe, abrió el baile acompañado por la señorita Trinidad Azcárate, hija del prefecto
municipal. La emperatriz bailó con el general Bazaine, comandante general del ejéricto que realizó los sueños de
Napoleón III de apoderarse de la República Mexicana. Juan
Nepomuceno Almonte, que de la noche-a la mañana se vio
convertido en gran mariscal de la corte, reventaba de placer bajo su recién confeccionado uniforme y con alegría
abrió también el baile llevando por compañera a la señora
Montholón, mientras que la mariscala consorte se daba el
lujo de bailar, nada menos, con el ministro de Francia,
M. Dubois de Saligny.
"A eso de las once y media SS. MM. subieron al salón
de desahogo del palco imperial a tomar unos helados y se
retiraron cerca de la una, siendo nuevamente aclamados
a su salida y mostrándose complacidísimos del buen orden,
brillo y magnificencia del baile, indudablemente el mejor
que hemos visto en México", concluye el cronista de "El
Diario Oficial" del Imperio.
Las empresas conocían ya el gusto de Maximiliano por
el teatro, por lo que de inmediato, apenas cuatro dias después del baile oficial, se organiza una función en el mismo
Teatro Imperial "de obsequio y dedicada a SS. MM. II",
comenzando con un himno "a la paz y a la unión", para
seguir con el estreno de un drama español intitulado Carlos l de España y V de, .Alemania, muy ad hoc para granjearse las simpatías del monarca.
El himno, letra de un licenciado Villaseñor, decía así:

71

70

,

�CORO
Nuestros cantos elévense al cielo,
Nuestras almas bendigan a Dios,
'Porq1w quiso otorgarnos un genio
Que haga grande y feliz la nación.
Medio siglo de horrendas matanzas,
Un frecuente cambiar de gobiernos,
Fomentando unos odios eternos,
No era vida un vivir de dolm·.
A la patria del grande Iturbide
Muerte dar intentó la anarquía;
Pero luce radiante este día
en qtW cobra su ser y esplendor.

CORO
De la ,Austria un vá.stago ilustre
Nos designa de Dios la clemencia,
Y en su noble, su augusta presencia,
Se revela el genio del bien.
A salvar a esta patria querida
se dedica un monarca clemente,
Y ese cetro que empuña candente,
Será de orden y paz el sostén.

CORO
Si de Europa gustoso se aleja,

Si isu agusta mansión abandona,
Si hoy acepta pesada corona
Que le ofrece discreta razón.
Es que elige este puebw por suyo,
Es que al nuestro ligó su destino,
Es que acata un decreto divino,

72

Es que tiene de gloria ambición.

CORO
Y Carwta, su amada consorte,
Adoptando también nuestro
Pqra el pueblo de madres modew,
a reinar- en un trono de amor.

suew,

Va

De tiranos no quieren ni el nombre;
Bow amor en tributo apet.ecen,
Que al subir a este trono obedecen
Vn decreto benigno de Dios.

También los compositores mexicanos se apresuran a
concertar con las empresas el estreno de sus óperas, seguramente con la remota esperanza de conseguir una subvención
del Imperio que les permitiera viajar a Italia, meta afíorada por todo músico del mttndo en aquella época. El 6 de
julio de 1864, "en celebridad del cumpleafíos de S. M. el
emperador Maximiliano I", se lleva al cabo en el Teatro
Imperial el estreno de la ópera en tres actos Agorante, rmJ
dé la Nubia, del maestro Miguel Meneses. "Agorante es
una partitura completa dotada de todos aquellos adminículos que hacen interesante una composición, y sin duda al·
gurta de mucho más mérito que otras que hemos escuchado·
.de maestros consumados, no sin fastidio eh muchas oca-

siones".
· Los
soberanos se muestran complacidos al ver que en
I
su intperio hay ingenio para la música y así lo hacert saber
•a s\ls allegados, por lo que inmediatamente se arregla otra
función de ópera para estrenar una nueva composición
de autor méxicano, tocándole el turr10 al maestro Leo.:
ttardo Canales, que desde varios años atrás venia luchando infructuosamente porque alguna com¡jañia le cantase su
Pirro de Aragón. Vio realizada su ambición el 12 de julio
de 1864 con asistencia de los emperadores y de una selecta concurrencia que llenaba el teatro.
73

�Ya hacía algunos _años que la capital llO disfrutaba de
alguna buena compañía de ópera formada por artistas extranjeros de fama mundial; pero en julio de 1864 se publica en todos los diarios el prospecto de la que pronto debutaría en el Gran Teatro Imperial, reunida por Domenico
Ronzani y en la que tomarían parte las célebres sopranos
Adelina Murio-Celli y Olivia Sconcia, y los tenores Francesco Mazzoleni "único rival del sin igual Tamberlick", y
que algunos meses más tarde seria nombrado por el emperador "Tenor de Cámara" y se le daría una subvención
de cuatro mil pesos mensuales para que organizara su propia empresa, que no llegó nunca a formar, adelantándosele
el bajo de esa misma compañía Annibale Biachi.
La temporada de Ronzani comenzó el 29 de julio con
El Trovador, de Verdi, fungiendo como director titular de

la orquesta nadie menos que el maestro Jaime Nunó, el autor de la música de nuestro Himno Nacional, quien, al igual
que González Bocanegra, no se fijaba mucho en quiénes gobernaban al país con tal de ir pasándola más o menos bien.
Continuó la brillante temporada de ópera hasta finales
del año, y en ella se estrenaron cuatro partituras, obteniendo tres de ellas una acogida bastante fría por parte
del público. La primera fue Fausto, de Gounod, en que la
empresa no omitió esfuerzo alguno para presentarla con
todo el aparato espectacular que requiere mandando hacer
las decoraciones nuevas, contratando doscientos coristas y
comparsas y confeccionando el vestuario íntegro, y para los
trucos de iluminación se trajo una "complicada máquina"
que "despedía una brillante y poderosa luz eléctrica". Así
y todo Fausto no agradó a los concurrentes en sus primeras representaciones, y no fue sino unos años después cuando el público cambió de opinión y gustó de la música de
Gounod. Otros dos estrenos fueron las partituras de Verdi
Las vísperas sicilianas y Aroldo, que pasaron totalmente
desapercibidas, y hasta el estreno de la famosa ópera Un
baile de máscaras, también de Verdi, el público se entusiasmó y la pidió durante varias noches.

Don Juan A. Mateos, el afamado novelista y dramaturgo mexicano, ya sin la colaboración de Vicente Riva Pa.
lacio, fue de los pocos autores nacionales que estrenaron
sus obras en tiempos del Imperio. El 17 de agosto de 1864
sube· al e~cenario del Principal su comedia en tres actos y
en verso La muel,a del juicio, y el 23 de octubre del mismo
a~o se estrena, también en el Teatro Principal, su adapta-·
c1on de la novela de Víctor Hugo, Los miserables, en sei~
actos y en verso (!). "El gran drama ... a pesar de sus
pequeñas din1ensiones corresponde en lo posible a la celebrada Y popular novela". Como todo lo que oliese a nobleza
era bien visto y aceptado con plácemes por la sociedad
n:i,exicana que estrenaba emperadores, la Sociedad del Casmo Español ofreció una "tertulia brillantísima" en noviembre para celebrar el cumpleaños de Isabel n reina de
España.
En esta fiesta se cantaron himnos, se d~lamaron
,
poes1as que proclamaban la "estrecha an1istad" entre Méx'i!·
co Y España, y se montó en un 'pequeño escenario la pieza
en un acto, ~~iginal de Juan A. Mateos, denominada El prólogo del QuiJote, de la que habría que investigar si no la
leyó años después Manuel José Othón para la · creación de
su Pieza El último capítulo, escrita en celebridad del tercer
centenario de· la aparición del Quijote, en 1905. Cuando
terminó la comedia de Mateos el presidente del Casino entregó al autor dramático una corona y una pluma de oto
mientras le ~ecía sentidas. palabras "en representación del
acento simpáti_c o que os dirigen los españoles residentes en·
vuestro bello país". Otra comedia más de Mateos se re:
presenta con buen éxito en el Principal el 11 ·de diciembre·
también en verso· y ·en · tres actos, que lleva por tituló
luna de miel. En 1865 continúa dando á la empresa del
mismo teatro sus manuscritos, como el de la · comedia
tres actos Y en verso La calle de en medio, que se estrena· el 12 de febrero. En julio dél mismo año se representa
s~ drama La muerte de Linoln, basado en el crimen del prer
s1dente de los Estados Unidos, que conmovió al mundo entero. · Pasan luego algunos meses y en noviembre nos encontramos con su juguete en verso Un mexicano en Pekín·
que se estrenó también, por supuesto, en el Teatro PrihI

¿

'en

74
75

�cipal. Llega el año de 1866 y Mateos no descansa en su
producción dramática: en febrero da a la escena su comedia "de magia, de espectáculo y de gran maquinaria";
basada en la leyenda popular mexicana de La mulata de
Córdoba, y en diciembre, encontrándose en Mérida, representa allí su nuevo drama de carácter histórico nominado
Cecilio Chí en las matanzas de Valladolid. Mateos es, quie:ás, el autor dramático más fecundo del siglo XIX, pues no
t.e crea que termina aquí su producción sino que, ya bien
entrado el siglo XX, se estrena su último drama, esta vez
basado en la vida de Juana de Arco.
La vida en México siguió su curso normal durante el
Imperio. El pueblo bien pronto se despreocupó -nunca olvidó- de sus gobernantes y se dedicó a sus quehaceres y
diversiones de costumbre. Los allegados y consejeros del
emperador se dieron cuenta de esto y fomentaron tal
indiferencia, llegando al colmo del cinismo, que no fue
otra cosa la disposición de que ese año y los venideros se
festejaran como era habitual la fecha del aniversario de la
Independencia Nacional (!). Hubo fuegos artificiales en
el zócalo, vendimias, cohetes, etc., igual -que en otros años,
y el ayuntamiento ordenó a las empresas de los teatros
Iturbide y de Oriente que ofreciesen las funciones del día
16 de una manera gratuita al pueblo. En el primero se
puso un drama de los muy ensayados "en justa celebridad
del glorioso grito de Independencai dado en Dolores"
y el
,
¡
Oriente, "deseando el emperador que en este dia de regocijo público se den funciones gratuitas", anunció un "nuevo
y hermoso himno cantado por todos los actores y actrices
de la compañía", y después la ejecución de un drama de Luis
Mariano de Larra. El pueblo llenó hasta los pasillos los dos
coliseos y le quedó muy agradecido al emperador de México
que le hubiese permitido festejar jubilosamente la Indepen-dencia de México.

te. El lo. de noviembre de 1863, siguiendo la costumbre
española, se puso en el Teatro de Iturbide el drama de
José Zorrilla Don Juan Tenorio, por creer la empresa que
su argumento de fantasmas y de voces de ultratumba se
prestaba a la celebración del dia de muertos, tal y como
se hacía en España, y no se equivocó. El público se hizo
partícipe de la idea desde el primer momento y secundó
con su numerosa presencia durante varios días a la empresa del Iturbide. Los demás teatros no olvidaron aquel
triunfo de su rival, y al año siguiente, o sea este de 1864
que ahora revisamos, el de Oriente anunció para el lo. de
noviembre el drama fantástico-religioso, así como el Principal pero el de Iturbide, más listo que ellos, varió ligeramente el anuncio y presentó El convidado de piedra de
Tirso de Milona, con lo que se atrajo a la mayor co~currencia. De cualquier modo los teatros de Oriente y Principal no registraron malas entradas, así que decidieron repetir el Don Joon cada año por esas fechas, y aún es hora
que no podemos librarnos de él.
Termina el año de 1864 con la animación que causa
el recién instalado Circo de Chlarini, que se convierte desde su primera función en el espectáculo preferido de la
sociedad mexicana, y en cambio muy pocos espectadores
tiene el señor Jehin-Prume, "violinista de S. M. el rey de los
belgas", que ofrece dos conciertos en el Teatro Imperial.

El año de 1864 marca el comienzo de una tradición que
cundió por todo el país y que todavía en nuestros días,
noventa y cinco años después, se sigue cumpliendo fielmen-

· El lo. de enero de 1865 se estrena en el Teatro de
Iturbide una pieza en un acto escrita por un autor mexicano que guardó el anónimo. Dicha pieza en honor de los
emperadores se titulaba: La entrada de SS. MM. II en México, y obtuvo considerables aplausos por parte de los asistentes. Al otro día se publica oficialmente la noticia de
que Maximiliano ordenó se le diese una subvención de
mil doscientos pesos mensuales a la compañía del Principal
para que pudiese continuar sus trabajos, puesto que el
Circo de Chiarini le quitaba gran parte de su concurrencia
habitual. A propósito de estas subvenciones otorgadas por
el emperador a artistas y a compañías teatrales, es opor-

76

77

�sos'1•.,.
tuno reproducir aquí lo que dice al respecto Manuel Payno
en su libro Cuentas, gastos, acreedores y otros asuntos de
7,a intervención francesa (México, 1868) :
"Al señor M. Covarrubias se le ministraron mil pesos
para ayudarlo a la representación de una ópera que había compuesto titulada Berta. Al señor Cenobio Paniagua,
músico y compositor muy conocido entre nosotros, se le
· ministraron más de dos mil pesos en varias partidas para
ayudarlo en sus representaciones líricas. Los franceses,
que querían también tener su espectáculo, organizaron con
los zuavos un teatro, al cual se auxiliaba con cincuenta o
cien pesos en cada función, y al coronel Boyer, jefe del gabinete del mariscal Bazaine se le entregaron mil pesos· para
ayuda de los gastos de viaje de una compañía francesa
que efectivamente vino y dio representaciones en el Teatro de Iturbide. A Mazoleni se le concedió una subvención
de cuatro mil pesos mensuales por cuatro meses. A Biachí
se le ofreció una fuerte subvención, la cual no se le entregó una véz llegado a México con la compañía, lo cual
fue motivo de una fuerte hostilidad del empresario con el
Imperio, y no se prestó a dar un concierto en Palacio ~asta
que le aseguraron o anticiparon tres mil o cuatro nul PE:·
sos. En el año de 1865 se abrió un crédito de catorce mil
pesos para subvencionar a la compañía del Teatro Principal.
Al Teatro de Nuevo México se le concedieron trescientos
pesos mensuales, y una suma igual al de Iturbide. Esas
empresas recibieron con regularidad su asignación durante
algún tiempo. Al célebre maestro Melesio Morales se le
garantizó una subvención hasta de seis mil pesosí si las
entradas no le cubrían los gastos de la ópera lldegonda.
Como las entradas fueron regulares, el Ministro de Fomento no pagó sino uria suma insignificante de seiscientos
pesos. Esto debe notarse como rasgo de insigne mezquinidad, teniendo en cuenta tanto desbarato y tanto gasto en
parásitos y cortesanos. En resumen, y sin formar una cue~ta exacta porque no tiene importancia, creo que aproximadamente los gastos en este ramo y los conciertos de
Palacio fueron de cuarenta y cinco mil a cincuenta mil pe-

i

;J J.1Di..:u

.. :· Además de lo anterior- anotado ,po~ --Payno, no-• debémos olvidar, la creación ' del Teatro Nacional, . ó dé Corte,
que Maximlliano fundó en uno de los , amplios, salones
de:Palacio y de cuya organización estaba al frente er poéta
José Zorrilla, con un sueldo de tres mil ·quinientos pesos
anüales. Es interesante la .creación y funcionamiento de-es:
te ·Teatro de· Corte, que se estrenó el 4 de noviem}jre dé
1865i en •celebridad del cumpleaños dé la emperatriz, ¿on
la primera parte·del Don Juan Tenorio y con ·un largo poema
del:niismo Zorrilla, leído por, él; titulado Corona· de pensamientos.y ·dedicado a Carlota.
' : '' ·

.,

'

r,

El poeta español nos refiere ,en, su libro Recuerdos dei
tier11,po w.,ejo, cómo conoció al Emperador: "Un día me dijo
una dama de la .Emperatriz que el Etnperador deseaba hablar conmigo de teatros y poesías, y· utilizar mi fama y
mi práctica en la gaya ciencia; pero que habiéndole dichó
que yo era un furioso republicano, temía de mi parte una
g rosera re-pulsa · al tná.G · sincer.o ,avance o a la •más cortés
oferta. ftespondió la dama a la Emperatríz de lo · absurdo
de"semejanre aserto, aseguróla que yo era complefamente
exttáño ·a la política; y prometióla que, cuando el Emperador visitara .su hacienda, me encóntraría en ella dispuesto · a sE!rle útil ·como .-lo creyera conveniente:
,.. . .
::·. . ''Y en un viaje que hizo .p or los Llános para ver el-acueducto de Zempeola, se hospedó en una hacienda a cuyo·lindero salí yo a recibirle con los propietarios de ella, Y. fui
tlé los invitados a su mesa: y de-los que tomaron ·parte por
iai noche en una tertulia en la: cual se hizo música y lei"Jy
recite cuantos versos él nie pidió; pero no habiendo tenido ocá'sión de hablárme a solas durante aquel iargo festín
y··'dé los prolongados obsequios que allí se le hicieron, me
dijo al retirarse después de la media noche:
·
;
"Mañana saldremos a las cinco, y tendré mucho gusto
en· que me acompañe usted, que debe conocer este país.

79·

78

�"Muy de madrugada, se inició la excursión. La mañana
era espléndida. Maximiliano o contemplaba absorto aquel
maravilloso amanecer o rezaba como católico sus oraciones matinales; ello es que marchamos los primeros minutos en religioso silencio y a lento paso, porque no le gustaba correr en sus viajes ni en sus paseos; al fin, tirando
atrás la capota de su ligera carretela, dijo volviendo la cabeza: "Así gozaremos del aire y podremos hablar". Miré
yo a mi alrededor, y vi sólo oficiales y soldados austriacos,
autómatas de la disciplina y esclavos de la consigna; los de
la hacienda, no creyendo tan madrugador a Maximiliano,
enganchaban sus tiros y ensillaban sus caballos para alcanzarnos; espoleé, pues, mi cabalgadura, y me coloqué al
estribo, esperando que el emperador me dirigiera la palabra. A las primeras palabras nos entendimos:
"El secretario que me acompaña -me dijo- es alemán, ~ no comprende el castellano; hable usted sólo conmigo: hable usted, pues, sin rebozo.

"No se lo dijo a sordo ni tartamudo: preguntó claro y
no res¡,ondí turbio; quedarnos en que, no buscando en mí
un adulador ni un palaciego más, yo debía ayudarle a crear'
un teatro nacional mejicano, del cual me nombraría director, con la condición de que no me mezclaría ni en la política del país ni en las intrigas de palacio; no me obligaría
a usar uniforme ni distintivo alguno, y tendría derecho a
ser recibido por él inmediatamente que yo le pasara mi
tarjeta por la secretaría del gabinete civil".
Y más adelante nos dice, a propósito de la creac10n
del teatro de Corte: "El jefe del Chambelanato -escribe
Zorrilla-, un alemán que ejercía las funciones de intendente general de Palacio, recibió la orden de mandar construir el tablado; encargué yo sus decoraciones a un escenógrafo, y el 4 de noviembre, para celebrar los días de la
Emperatriz, y por elección de ésta, se representó en aquel
improvisado teatro la primera parte de mi Don Juan Tenorio. Maximiliano y Carlota habían aprendido el castellano
80

en algunas de mis obras, y ella se sabía mi Don Juan de
memoria; y la doble ventaja de ser su autor y el encargado de distraerla de los afanes de su inseguro reinado, me
dieron con ambos un favor y una confiahza que no es fácil
a muchos particulares adquirir con los soberanos. Maximiliano, que era un príncipe literario y artista, a quien placía deshacerse alguna vez de la enojosa etiqueta de su
imperial dignidad en el retiro de su aposento y en las expansiones de su vida íntima, me nombró su lector, no para
que le leyera nada, sino para hablar con un hombre ajeno
a la política de más halagiieños asuntos, y para saber por
él lo que del país no quería ni debía preguntar a los en
aquel país nacidos. Tuve yo muy en cuenta aquello de que
los reyes son como los leones, con quienes es siempre arriesgado familiarizarse, y a la confianza que el Emperador
me daba correspondí con la más constante y estudiada
circunspección, aún en medio de la leal franqueza con que
tenía que contestarle a sus más francas y extremadas preguntas, a las cuales era a veces dificilísimo dar adecuadas
respuestas".
De aquella función tenemos la interesante crónica aparecida en El Diario del Imperio y que dice así: "S. M. el
Emperador Maximiliano de México, dirigió con fecha 12 de
octubre una carta a su Ministro de Gobernación, el Sr. Esteva, manifestándole su propósito de crear en esta Corte un
Teatro Nacional, donde se representaran obras dramáticas
bajo la dirección del célebre poeta D. José Zorrilla. En la
misma carta decía S. M. que había determinado dar dos
premios de a mil pesos, uno para la mejor comedia y otro
para la mejor tragedia que se presentaran, encargando al
Ministro que abriera para este efecto un concurso.
"Dispuso también S. M. que para inaugurar provisionalmente el Teatro Nacional de México, se diera en la Corte una función dramática el 4 de noviembre, día del Santo
patrono de la Emperatriz, encargando la dirección y arreglo
de la fiesta al Sr. Zorrilla, y recomendándole que pusiera
en escena una de sus producciones dramáticas. La elegida

81

�A S. M. EL EMPERADOR

p_o r indicación de S. M. fue la primera parte de Don Juan
Tenorio.
"En virtud di estas disposiciones del Soberano, el Sr.
Zorrilla procedió a llenar su comisión con la actividad e
inteligencia que le distinguen. Dirigió la construcción de un
Teatro provisional en uno de los salones de Palacio, hizo estudiar y ensayar cuidadosamente su drama a los artistas
de la compañía mexicana que trabajan en el Teatro Principal de México, y arregló convenientemente todos los pormenores del espectáculo, para que este fuera digno de su
SS. MM. y de la Corte.
El empeño y la constancia del poeta se vieron coronados por un éxito feliz. El pequeño Teatro, levantado en
pocos días, presentaba un primoroso aspecto de sencillez
y elegancia; sus decoraciones, pintadas por el Sr. Serrano,
hacían honor a la capacidad y experiencia de este artista• la facilidad y prontitud del juego escénico fueron verd;deramente admirables; y en fin, los actores trabajaron
con una propiedad y un despejo, que revelaban la inteligente solicitud de quien los había dirigido.
"Unas doscientas personas, entre damas y caballeros,
habían sido convidadas a la función de aquella noche.
"A las ocho SS. MM. el Emperador y la Emperatriz
salieron de sus aposentos, y se dirigieron al salón del Teatro, seguidos de la Corte y de las personas convidadas. La
música de cámara tocó entonces una Fanfare que el maestro Rossini ha compuesto y dedicado recientemente a S.
M. el Emperador.

"El Sr. Zorrilla esperaba a SS. Ml\,1. en los escalones
que unian el salón con el escenario.
"Luego que SS. MM. ocuparon sus asientos, el poeta
subió al escenario, y leyó la siguiente poesía, escrita expresamente para la inauguración del Teatro Nacional.

82

Augusto Emperador, por donde quiera
que me lleve mi instinto vagabundo,
llevaré un buen recuerdo hasta que muera,
de nuestro buen encuentro en este mundo.
Ambos hemos venido a estas regiones
predicando a paz; Vos con grandeza
Imperial, eón corona en la cabeza,
con oro, con poder y con legiones:
mas en la mano al par con ansia viva
mostrando al pueblo de la paz la oliva.
Yo vine, solo, aquí, con la nobleza
del corazón leal de un castellano,
extraño a las políticas pasiones,
ajeno a odios de raza y opiniones,
a visitar cortés a un pueblo hermano.
Mi nombre sin temor rtraje en mi frente,
mi laud traje en la siniestra mano,
y la diestra, cual Vos, sinceramente
tendida para el pueblo Mejicano.
Vinimos ambos con intento amigo:
con V os la luz espléndida venía
de un nuevo y rico porvenir; iconmigo
vino un áura de amor y poesía.
No imaginéis que, vanidoso, anhelo,
es un esceso audaz de orgullo insano,
entrar con Vos, Señor, en paralelo
que nadie va a la par del soberano.
Solo aspiro a marcar en mi memoria
la página mejor que hay en mi historia:
nuestro encuentro, Señor, en este suelo.
Una noche, Señor, mi buen destino
la línea de mi arUstico sendero
llevó a encontrar vuestro Imperial camino:
allí os habló el poeta peregrino
83

�y os saludó cortés el caballero.
Vos comprendisteis a ambos; y he aquí el punto
en que el camino de los dos va junto.

Nada soy para daros un consejo,
ni lo osaría intentar aunque algo fuera:
mas :toleradme una opinión sincera
en la senda de gloria en que hoy os dejo.

Vos como yo, Señor, amáis el arte,
y al tender a las artes Vuestra mano,
en la empresa ine dais la mejor parte:
la de abrir Vuestro alcázar soberano
al ingenio y al arte ,mexicano.
"Quiero un teatro nacional, y os fío
su primordial impulso" -me dijistéis! ...
¡Gracias, Señor, por la honra que me hicistéis! ...
Porque la gloria es Vuestra, el honor mío.

Arte, virtud, valor, gloria y talento
prendas son de alta prez, cuya memoria
labra, Señor, al hombre un monumento
en el panteón inmenso de la historia.
El guerrero, el ·político, el artista
van ansiosos al par a la conquista
de un lugar en el templo de la gloria;
mas la gloria del arte y de la guerra
dejan, Señor, un rastro tan diverso,
que una alumbra, incendiándola, la tierra,
y otra ilumina para el universo.

Señor, los elementos son escasos,
porque en este país todo :se encierra,
mas su savia feraz fermenta en vasos,
que ahoga aún su ensangrentada tierra.
Su teatro es un niño mal nutrido,
que aún no ha podido andar por entumido:
yo le voy a quitar los andadores:
pero al lanzarle 1e n sus primeros pasos,
todavía en sus pies mal sostenido,
va a marchar entre espinas, no entre flores.
Yo cargo, empero, con misión tan alta:
En Méjico, Señor, no falta ingenio;
protección es hasta hoy lo que le falta.
Dádsela, yo le 'a brí Imperial proscenio.
Ya está franco para él Vuestro palacio:
ahora, Señor, con generoso aliento,
impulso dadle, procuradle espacio,
que él volará, Señor, si le dais viento.
Vuestro el mérito es, la gloria Vuestra;
yo, ·en Méjico extranjero, me contento
de Vuestro alto favor con la alta muestra:
y parto satis!echo con la gloria
de dejar tras de mi 1buena memoria.

¿Ambicionáis, Señor, gloria futura?
¿Anheláis a la gente (venidera
dejar de V os una memoria pura,
que se trasmita de una en otra era?
Pues la gloria, Señor, más duradera
de las glorias mundanas, porque abarca
de todas las demás 1la gloria entera;
la más propia y más digna de un Monarca,
libre de sangre, lágrimas y penas, .
es la gloria de Augusto y de Mecenas.
Tal vez se olvida la maestra mano
que labra ·el obelisco, el mau.soléo,
las termas, la naumáquia, el coliseo:
mas vive el de Artemisa, el de Trajano,
viven el de Gleopatra y Diocleciano
que ·al olvidado autor dieron empleo.
Las artes son, Señor, agradecidas;
el arte, libre, audaz, independiente,
pueblos sin incendiar, sin costar vidas,
del que las protegió liberalmente

85

84

•

�la gloria cuenta a la futura gente.
Protegedlas: que aquí ni están perdidas,
ni se pierden jamás las nobles sumas
que se emplean en mármoles y en plumas.

das del escenario, y puso en manos de S. M. el Emperador
el manuscrito autógrafo de sus versos.
"Después de esto se corrieron las cortinas, se arregló
el Teatro en cinco minutos, y empezó la representación de
Don Juan Tenorio.

No es, Señor, que compréis aduladores,
ni que paguéis serviles charlatanes,
que entonen sin sazón Vuestros loores
y Os deshonren con sórdidos afanes;
no: sino ,concienzudos escritos,
artistas de talento verdadero,
hombres de corazón sano y entero,
de la fe del país merecedores;
á quien de servilisrno nadie arguya;
que con Vuestra intención se identifiquen,
que velen Vuestra gloria como suya,
que os aconsejen con afán sincero,
que esparzan por igual Vuestros favores,
que Vuestros pueblos a ilustrar se apliquen,
y que mueran por Vos, si el caso llega,
por fe de convicción, no por fe ciega.

"Durante la representación del drama, el Sr. Zorrilla
sentado al lado izquierdo del escenario, cerca de S. M. el
Emperador, trasmitía los avisos de orden al teatro. El poeta
se servía para esto de un timbre, cuyo cordón venía a caer
junto a su asiento; y por medio de él comunicaba sus órdenes a los artistas con tal facilidad y tal presteza, que todo
aquello parecía moverse y marchar bajo el impulso de una
vara mágica.
"El drama fue ejecutado con admirable perfección: sus
versos armoniosos fueron escuchados con embeleso; y el
Sr. Zorrilla tuvo la gloria de que los Soberanos quedaran
igualmente complacidos de su talento como poeta y de su
capacidad como director del espectáculo.

Perdonad a mi 1institnto algo salvaje
la osadfa leal de mi lenguaje.
Hé aquí cumplida mi misión: ahora
que la piedra asenté sustentadora
del ·pedestal del arte Mejicano,
si prospera, Señor, si llega á grande,
tolerad a mi orgullo castellano
que otro favor por último os demande,
aunque mi orgullo Ibérico Os asombre:
y es, que deje al firmarle Vuestra mano,
un modesto lugar para mi nombre
detrás de Vuestro nombre soberano.

"El Sr. Zorrilla leyó los versos anteriores con esa entonación vigorosa y magnífica que siempre arrebata a sus
oyentes, y que tanto realza la original belleza de sus composiciones. Concluida la lectura, el poeta descendió las gra-

Después de los días de cuaresma de ese año de 1865 se
anunció el prospecto de la compañía dramática formada por
la empresa Duclós-Ortiz, o sea el primer actor y director
español José Ortiz y Tapia y la primera actriz, también española, Matilde Duclós, que venían precedidos de fama por
sus actuaciones en América del Sur y en La Habana. Abre
un abono en el Teat ro Imperial por quince funciones cobrando como nunca se había hecho en México, pues el palco
primero con ocho asientos para las quince funciones costaba sesenta y cuatro pesos, cantidad desorbitada para una
compañía dramática, ya que sólo las de ópera, y muy famosas, cobraban hasta cien pesos el abono. Esto y la mala
calidad de los actores que secundaban a la pareja empresaria, dio como resultado que la compañía no tuviera tan
buen éxito como se esperaba, y sólo duró escasos tres meses en la capital. Pero entre el elenco de esta desafortunada
empresa figuraba como "otro primer actor y segundo de

86
87

•

�,.

·la compañía" el galán Eduardo González, que decide permanecer en México cuando sus compañeros parten desconsolados y formar él mismo su propia compañía como primer acotr y director con elementos mexicanos, y debuta
en el Teatro de Iturbide en diciembre, no cesando de trabajar, con diversos actores y en diversos teatros, hasta
1871 en que enferma de gravedad y tiene que salir del país
con un bien ganado capital en el bolsillo.
Los actores mexicanos vuelven a dividirse después de
la cuaresma de 1865 y forman dos compañías que trabajan
en los Teatros Principal y de Iturbide, ambas subvencionadas por el gobierno, como se ha dicho antes. La del Principal, agradecida, dedica "una sorprendente y magnífica
función" para celebrar el cumpleaños de Maximiliano estrenando una comedia española y otra en un acto titulada
Adán y Eva, original de Sebastián de Movellán, diplomático español residente en México.
Luis Donizetti, que había llegado a la capital como
representante de la compañía de ópera que trabajó en el
Imperial el año anterior, se vuelve empresa y reúne a los
desperdigados cantantes mexicanos o extranjeros radicados,
que atravesaban por una situación bastante precaria. Donizetti necesitaba un teatro para trabajar; pero los tres principales ·se encontraban ocupados y no era cosa de ir a meterse en el de Oriente o en el de Hidalgo para desmerecer
a los ojos de los aficionados elegantes, únicos que podían
, sostener las siempre onerosas temporadas líricas. Donizetti
era hombre que no se dejaba arredrar ante las dificultades y se le ocurrió hacer un experimento que, por lo novedoso, podría dar buenos resultados. El Circo de Chiarini
hacia algunas semanas que había concluido su temporada
triunfal recaudando magníficas entradas, y el jacalón cons, truído exprofeso por el propietario del Circo se encontraba
disponible y "en caliente", para hablar en términos teatrales. Donizetti lo rentó por un mes, lo acondicionó lo mejor que se pudo y en julio publicó el prospecto usado como
réclame lo bajo de los precios dada la amplitud del local.
88

El empresario soñaba con reunír en su espectáculo, lo mismo a los aristócratas que pagarían sesenta pesos por un
palco delantero con ocho asientos para doce funciones, que
al pobre oficinista o al humilde obrero, que pagaría en las
gradas sólo tres pesos por las doce funciones. La idea era,
pues, bastante elogiosa y factible de ser un éxito; pero los
resultados fueron completamente diferentes. El público de
la alta sociedad se rehusó a pasar incomodidades en un
palco de circo y a mezclarse con el populacho en un es~ctáculo que él creía era exclusivo de la aristocracia, y al
populacho no le interesaba gran cosa la ópera porque no la
en!endía; deseaba más sus "dramones" de venenos y cuchillos y sus comedias de saltos y caídas que le ofrecían
los teatros de Nuevo México, de Oriente y de Hidalgo. y
para colmo de los males del desdichado Donizetti, no hacía
un mes que luchaba por atraerse espectadores a sus vacías
func_iones, cuando con fastuosos anuncios y ostentosas pre~ens1ones ~lega al Teatro Imperial la gran compañía de
opera conJuntada en Italia por el bajo Annibale Biachi,
en que a más de notabilidades de fama mundial como la
contralto Enriqueta Sulzer, \el tenor Limbertti y el barítono español Padilla, anunciaba la presentación nada menos
que d~ Angela Peralta, que volvía a su patria después de
conqmstar con extraordinarios aplausos a los públicos de
Europa Y considerada ya por todos los críticos como una de
las mejores sopranos absolutas existentes en el mundo de
la ópera.
Donizetti, derrotado, presenta la última función en el
Circo de Chiarini al mes exacto de haber principiado su
temporada, con una pérdida lamentable para la empresa
Y para la totalidad de los pobres artistas que con él colaboraron.
. El público elegante se volcó, claro está, sobre las taquillas del Teatro Imperial, y cuando se levantó el telón
para dar principio a la primera función de la nueva compañía de ópera, no quedaba disponible un solo asiento para las doce funciones del abono inicial. Cuando terminó

89

�éste y se anunció el segundo, en que debutarían nuevos
artistas, se agotó de inmediato otra vez, y aún no se presentaba la Peralta, que terminaba un contrato en Roma.
No fue sino hasta el cuarto abono, en noviembre de 1865,
cuando se anuncia por fin el estreno del "Ruiseñor Mexicano" en Sonámbu1a, de Bellini, y luego en Traviata, Y en
El Trovador y en Puritanos, alcanzando en todas ellas un
buen éxito ~cepcional. "Las escalas cromáticas, sus trinos, sus arpegios, las notas picadas, fueron ejecutadas con
una precisión y una limpieza exquisitas y le valieron los
más entusiastas aplausos, ramos, coronas y ocho llamadas
a la escena". La compañía siguió sus triunfos hasta la cuaresma de 1866 y fue con seguridad la que recolectó mayores
entradas de mucho tiempo a esa parte.
Melesio Morales había escrito una nueva ópera titulada Ildegonda que, al decir de los que escucharon algunos
trozos, era lo más bello que se había escrito en México,
Morales así lo creía también y se dirigió con aplomo al empresario Biachi para pedirle que la incluyera en el repertorio de la compañía. El em~resario se_ negó ~ e~o porque sabía que el público prefena las partituras Italianas Y
no se iba a arriesgar a perder, o mejor dicho, a dejar de
ganar algunas entradas la noche que :strenara la ópera
de autor nacional. Morales no desmayo en su empeno e
insistió tanto que por fin llegó a un acuerdo con Biachi,
acuerdo que habla muy mal del ambicioso empresario. Este aceptó ensayar y representar Ildegonda por tres noc_hes,
siempre y cuando el compositor le entregase la cantidad
de seis mil setecientos pesos, que era el monto a que ascendía el teatro lleno durante esas tres noches, y Morales
podía recoger las entradas que h~ciera su ó~ra. El co~positor sabía que nunca recaudaria esa can~dad su P~i:1tura; pero sin amilanarse ante tan desmedida pretens1on,
pidió audiencia a la emperatriz Carlota y le expuso su
problema. La soberana se compadeció del artista Y_ le ofreció que el gobierno pagaría lo que le faltase despues de las
t res funciones. Así, el 27 de enero de 1866 sube a la escena
la ópera Ild,egonda, puesta con lujo y siendo muy bien in-

90

terpretada. Enorme sorpresa se llevó Morales cuando al
hacer cuentas con el empresario vio que se había juntado
en las tres representaciones un tanto de seis mil cien pesos,
quedándole a deber a la empresa, en consecuencia, solamente seiscientos pesos, que el Imperio cubrió según la promesa de Carlota. Fue, sin duda, un triunfo de Morales, puesto que a más de no haber sido un fracaso desproporcionado,
la ópera gustó al público y a los mismos cantantes, quienes
tres años más tarde, en 1869, la estrenan en Roma con asistencia del autor, el primer compositor mexicano que veía
una partitura suya en un teatro de Europa.
El 29 de enero de 1866 tiene lugar el beneficio ·d e
Angela Peralta en el Teatro Imperial con la ópera que más
lucimiento le había dado en los teatros europeos: Traviata.
La soprano hace una atenta invitación a los emperadores
para que asistan a su "función de gracia"; pero no se
presentan los soberanos y el palco imperial sigue vacío
como todas las noches desde que principió la temporada.
Al día siguiente Angela recibe una carta del gran maestre de ceremonias, Pedro C. de Negrete, en la que disculpa.
a los emperadores de no haber asistido · al beneficio de la
cantante por haber salido a Cuernavaca, pero "deseando
SS. MM. que a pesar de su ausencia tenga usted en los recuerdos de este día una memoria Suya", le envía un broche
de diamantes y le participa que con esa fecha ha sido nombrada por orden de Maximiliano "Cantarina de Cámara",
alta distinción que el "Ruiseñor Mexicano" acepta conmovida.
Todo México habla de Angela Peralta. Es el suceso del
día la presentación de la soprano mexicana noche a noche
en el Teatro Imperial. Los poetas no cesan de arrojar ·al
escenario sonetos y quintillas cuando terminan las funciones, y los escritores aprovechan la ocasión para fabricar "apropósitos" en un acto sobre la cantante, como Andrés Castro y Pulgar, que estrena en el Teatro Principal
su "ensayo lírico-dramático", en verso, intitulado Los triunfos de la Peralta o el "Ruiseñor Mexicano".
91

�En el Teatro de Iturbide continúa con éxito después
de la cuaresma la compañía dirigida y encabezada por
Eduardo González, y el 29 de mayo le ofrece un homenaje
a José Tomás de Cuéllar "Facundo", poniendo en escena
su "comedia de costumbres nacionales" en dos actos y
en verso denominada Natura], y figur a ... Gran significación
tiene este acto para la historia del teatro en México, porque es la primera vez que un autor nacional percibe al-·
guna utilidad económica de sus obras. Hasta ese día las
empresas "hacían el favor" de montar las producciones mexicanas, y los autores tenían que sentirse muy agradecidos
por el honor, no recibiendo más ganancias que los aplausos del público, "única gloria que todos ambicionamos",
como dijera no recuerdo qué dramaturgo de la época. Pero la empresa de Eduardo González, el actor español, es la
primera que retribuye generosamente a un autor mexicano por una de sus obras, en este caso Cuéllar, que se
deshace en agradecimientos y los hace públicos en una carta dirigida a González que aparece en los principales díarios: "Debo, pues, ser también el primero que dé a usted
las gracias a nombre de todos los mexicanos amantes de las
letras y del progreso intelectual". El periódico "El Pájaro
Verde" días más tarde propone a los autores dramáticos la
cr eación de un medio para asegurar los derechos de sus
obras, y pide a las compañías que den "ocho a diez pesos"
po1· cada función a los escritores que estrenen sus piezas.
Fue el primer intento por formar la Sociedad de Autores
en México.

primer abono ,se comienzan a anunciar los beneficios, en los
que encontramos uno de los programas de teatro más originales del siglo XIX. Para el beneficio del propio Arjona;
el 7 de agosto, se reparte un "Boletin Teatral", del tamaño
de un diario común, en el que todas las secciones se refieren a la función "de gracia" del director. Así, por ejemplo:
"Parte política: no hay cosa más política ni que dé más alta
idea de la galantería del público, que no desairar el convite del beneficiado". O bien: "Modas: está de moda en todas las ciudades cultas el ir la gente de buen tono a las
funciones de beneficio". Y más adelante: "Súplica: Se suplica a la persona que encontrase tres mil individuos por
esas calles de Dios, se digne encaminarlos al Gran Teatro
Imperial, donde se le gratificará si cada uno de los susodichos tres mil compra su correspondiente billete". De este tenor es el largo programa, seguramente inspirado en
algún otro español.

En junio de 1866 llega a la capital la compama dramática de don Joaquín Arjona, célebre actor español, y comienza sus labores en el Teatro Imperial. Aun cuando est rel!a varias comedias españolas que tenían aceptación ent re la concurrencia, ésta se vuelve cada noche más escasa,
temerosa de los disturbios, que ya comienzan a formarse
en contra del imperio, y atenta sólo a las noticias que llegan de la lucha sostenida por el ejército imperial contra el
cada vez más numeroso ejército libertador de Juárez. La
compañía de Arjona es recibida fríamente y al concluir el

En cambio, el Teatro Principal registra muy buenas
entradas a sus comedias ligeras y, sobre todo, por contar
entre sus artistas con la inimitable Concha Méndez, que
sigue siendo la favorita de los cócoras y caJ,averas trasnochadores que llenan el viejo coliseo para aplaudirla en sus
graciosas canciones y para pedirle a gritos La paloma y el
Chin-chin·chan. Gritos que si ahora halagan a la simpática
cantante, un año más tarde habían de hacerla abandonar el
escenario llorando, cuando esos mismos cócoras le pidieron,
a raíz del fusilamiento de Maximiliano, que cantase la canción que el general Riva Palacio había compuesto parodiando una romanza cubana y que había hecho furor entre el pueblo: la famosa Adiós, mamá Carlota, sátira cruel
contra la desgraciada emperatriz. Concha rogó al público
que la dispensara por no complacer sus deseos. Había recibido muchos favores de la soberana y había gozado de su
amistad lo bastante como para no PQder burlarse de ella
ahora que se encontraba en tan lamentable situación. Rasgo lleno de nobleza que el público, exigente siempre, no entendió y siguió
pidiéndole el Adiós,
mamá Carlota, o bien La
.
,
Paloma Liber al. Concha comenz.o a ea,itar otra canción, pe-

92

93

�ro fue interrumpida-por los silbidos y sin poder contenerse
más salió de la escena sollozando.
He aquí Ja letra íntegra de aquella canción que no se
ha borrado aún de la memoria de los mexicanos, pero que
no deja de ser triste y amarga:
ADIOS A MAMA CARLOTA
Alegre el marinero
con voz pausada 'Canta,
y el ancla ya levanta
con extraño rumo,·.
La nave va en los mares
botando cual '[Jelota.
¡Adiós, mamá Carlota,
adiós, mi tierno amor!

La niebla de los mares
radiante sol aclara,
ya cruje La Novara
a impulsos del vaporj
el agua embravecida
la embarcación azota,
¡adiós, mamá Carlota,
adiós, mi tierno amor!
El ancla se desprende
y la argentada espuma
revienta entre la bruma
con lánguido rumorj
en lo alto de la nave
el estandarte flota:
¡Adiós, mamá Carlota,
adiós, mi tierno amor!
De la remota playa
te mira con tristeza
la estúpida nobleza

94

clel mocho y el traidor.
En lo hondo de su '[Jecho
y sienten su derrota.
¡Adiós, mamá Carlota,
adiós, mi tierno amor!
Acábanse en palacio
t ertulias, juegos, bailesj
agítanse los frailes
en fuerza del dolor.
La chusma de las cruces
gritando se alborota:
¡Adiós, mamá Carlota,
adiós, mi tierno amor!
llfurmuran sordamente
los tristes chambelanes,
l101·an los ca'f)ellanes
y las damas de honor.
El triste Chucho Hermosa
canta con il ira rota:
¡Adiós, mamá Carlota,
adiós, mi tierno amor!

¿Qué llevas a tus lares1
Recuerdos de esta tierra
donde extendió la guerra
su aliento destructor,las olas son de sangre
que por doquiera brota.
¡Adiós, mamá Carlota,
adiós, mi tierno amor!
lilas pronto de los libres
escucharás el canto,
bajo tu regio manto
temblando de pavor,
te seguirán sus ecos
a la región ·ignota.

95

�¡Adiós, mam_
á Carlota,
adiós, mi tierno amor!
Verás de tu destierro
en la azulada esfera
flotar nuestra bandera
con gloria y esplendor;
y brotarán laureles
la tumba del patriota.
¡Adiós, mamá Carlota,
adiós, mi tierno amor!
Y en tanto los chinacos
que ya cantan victoria,
guardando tu memoria
sin miedo ni rencor.
Dicen mientras el viento
tu embarcación azota:
¡Adiós, mamá Carlota,
, adiós, mi tierno amor!

En septiembre de 1866, la Comisión nombrada por el
Imperio para juzgar las obras dramáticas presentadas al
concurso a que convocó el emperador el 12 de octubre de
1864 con un premio de mil pesos al mejor drama y otros mil
pesos a la mejor comedia, rinde su informe declarando que,
a su juicio, ninguna de las obras presentadas reunía cualidades necesarias para- ser premiada; pe:ro propone que ocho
piezas elegidas de entre las enviadas sean puestas en escena
para que el público sea el encargado de dar el fallo definitivo. La idea era buena y podía haber resultado interesante
de haberse llevado a efecto; pero ya para entonces el gobierno sabía que el juego imperial corría el serio peligro de
terminarse por los continuos triunfos de las "guerrillas"
de los partidarios del régimen republicano, y el concurso de
obras dramáticas quedó relegado al olvido.

y con cantantes recién contratados, ya no tan famosos como
Mazzoleni o la Sulzer, puesto que Biachi sabía por experiencia que contando entre sus filas a la Peralta, el resto de
la compañía no importaba. Y así era en verdad. Tan pronto
como el público supo que "El Ruiseñor Mexicano" volvería
a cantar en la presente temporada, se agotaron las localidades de abono y la compañía siguió percibiendo pingiies
ganancias hasta finalizar el año que suspende las funciones
para ponerse, empresario y artistas, a buen recaudo de la
guerra, que tomaba ya, al principiar el 1867, proporciones
alarmantes.
Los actores mexicanos que se encontraban trabajando
en la compañía de Eduardo González, al disolverse ésta también por causa de la lucha contra el Imperio, no podían
aguardar tranquilamente en sus casas el desenlace de los
acontecimientos, puésto que, como la mayoría de los actores de todos los tiempos vivían con su sueldo diario sin
tener nada más. Por tanto, resolvieron juntarse por su cuenta y ya que no podían abrir un abono de doce, ni siquiera
de seis funciones, porque el público no se atrevía a arriesgar su dinero si había probabilidades de un cierre total de
los teatros, se juntaron, decíamos, y cada semana en el
Teatro Imperial ofrecían una función a beneficio de cada
uno de ellos, estrenando siempre obras españolas. Con esto
pudieron mantenerse más o menos durante esos terribles
meses de angustia, hasta la entrada triunfal de don Benito
Juárez a la capital en julio de 1867, después del "epílogo triste del efímero imperio en el Cerro de las Campanas", para
usar de adrede una frase ridícula que han repetido muchos
escritores.

El empresario Annibale Biachi, contento por el buen
éxito obtenido en la temporada pasada con su compañía de
ópera, vuelve a organizar otra con elementos de la anterior

Vuelven a aparecer los diarios liberales "El Siglo XIX"
y "El Monitor Republicano", y son suprimidos los imperialistas. De inmediato el Gran Teatro Imperial vuelve a
ser Gran Teatro Nacional, que ya estaba acostumbrado a
que le cambiaran el nombre según los sucesos políticos, y
en él tiene lugar la "magnífica función en celebridad del
fausto acontecimiento del feliz regreso a la capital de la

96

97

�República del C. Presidente Benito Juárez, quien se dignará honrarla con su presencia" el 18 de julio. Vuelven a
t ener cabida las escenas patrióticas semejantes a las del
año 1862, como el Himno cantado por toda la compañía,
la obertura muy a propósito de Guillermo Tell, una comedia
cualquiera y un baile compuesto especialmente para esa ocasión titulado La América libre sosteniendo el pabellón nacional, en el que, como su nombre lo indica, salía a relucir
1a bandera para arrancar los aplausos.
El Principal no se queda atrás y también se da en él
un "drama nuevo, escrito expresamente para celebrar la
restauración de la República y dedicado por su autor al
C. Benito Juár~z". Este drama, original de Felipe Suárez,
autor ya conocido por su zarzuela humorística Una noche
de posadas, se titulaba El triunfo de la libertad, que era la
historia de un guerrillero que se ve separado de su amada
por el cumplimiento del deber y va a defender a su patria
de los invasores mientras la muchacha queda a merced de
su madre, ambiciosa, que quiere venderla a un zuavo francés. En el último acto, cuando el soldado extranjero va a
realizar sus propósitos, regresa triunfante el guerrillero,
hace huir a su enemigo y rival, amonesta severamente a la
suegra, besa a su amada y grita vivas a México y a Benito Juárez.
.
Tampoco el Teatro de Iturbide podía quedarse sin ofrecer una "función patriótica extraordinaria" dedicada al c.
Presidente "y a los esclarecidos patriotas ministros Sebastián Lerdo de Tejada y José M. Iglesias", la noche del 31
de julio de 1867. Al levantarse el telón "aparecerá una alegoría patriótica en que figuran estatuas animadas representando "la victoria", "la paz", "las ciencias" y "las artes"
Y1 a sus pies, bajo de una escalinata, toda la compañía dramática, los coros supernumerarios y una banda militar
acompañados de la orquesta y empuñando las banderas na:
cionales, entonarán el gran Himno Nacional".
Varias funciones son ofrecidas más tarde a los colaba-

98

r adares de Juárez, como la que tiene lugar en el Principal
el 9 de agosto dedicada "al C. general de división y en
jefe del ejército de Occidente Ramón Corona', con la obra
de '·apropiado título Los soldados de plomo. Luego la empresa del Iturbide dedica una función al general Porfirio
Díaz, en la que se leen poesías alusivas y se estrena la comedia en un acto y en verso original de Sebastián de Movellán titulada México en consejo de guerra, alegoría patriótica en la que aparecen "la hipocresía", "el descrédito";
"la desvergüenza" y "la traición" que simbolizaban al Imperio y que querían seducir a la "virgen y pobre patria",
encarnada por alguna bella actriz; pero ayudada por "el
amor patrio", el galán joven, es salvada y se presenta "erguida y valiente" ante España, Inglaterra y Francia, que le
forman el consejo de guerra y la absuelven por dos votos contra uno, el de Francia, que pide la pena de muerte
para Ja doncella. La pieza agradó y "muchas veces fue int errumpida por el entusiasmo de los espectadores".
En el mismo Teatro de Iturbide se dedica una función
al general Nicolás Régules "y a los jefes y oficiales de la

división a su digno mando", ·y se monta la ya conocida
pero apropiada comedia de Mateas y Riva Palacio El abrazo
de Acatempan.

La recién formada compañía patrocinada por el Liceo
Mexicano, que lleva este título, comienza sus funciones -en
el Teatro de Iturbide en el mes de agosto bajo la dirección
del primer actor Gerardo López del Castillo, con actores
mexicanos, y en ella se revela como una magnífica actriz
y favorita del público Amella Estrela de Castillo, esposa
del director. Esta compañía sigue trabajando indistintamente en los teatros de Iturbide y Nacional hasta bien entrado el 1868.
Noviembre y diciembre eran meses de fiesta en la
capital de la República, por lo que se levantaban en el zócalo dos o tres jacalones de títeres, de zarzuela y de baile,
y durante esos dos meses el pueblo se divertía de lo lindo
99

�en ellos. Dos se hicieron famosos en ese año de 1867: el llamado Teatro de América y el Salón Gótico, en el que "se
ven piezas dramáticas, espectáculos coreográficos, ejercicios gimnásticos, pantomima, ópera, prestidigitación, vistas
disolventes y otra multitud de cosas, sin que todo ello cueste
arriba de cincuenta centavos". Fue precisamente en estos
teatrillos donde comenzaron a ponerse de moda las "tandas", a real por persona, que pocos años después tendrían
tan extraordinario éxito en el Teatro Principal, que se sostuvo con ellas hasta después de la Revolución.
Luis Donizetti, el empresario tantas veces mencionado
aquí, no escarmentó con el fracaso obtenido en el Circo Chiarini, y el 25 de diciembre se presenta en el Teatro Nacional
con una nueva compañía de ópera, ésta llena de nombres
en italiano, que era lo que impresionaba al público y, ahora
sí, ve realizados sus sueños con una brillante temporada
hasta la cuaresma de 1868.
Y así terminamos esta breve v1s1on del movimiento
teatral durante la intervención francesa, el Segundo Imperio y el triunfo de las fuerzas liberales.

100

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                <text>Armas y Letras, Revista de la Universidad de Nuevo León, 1966, Segunda Época, Año 9, No 3-4</text>
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                <text>Es una publicación trimestral editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León a través de la Editorial Universitaria. En las páginas principales de Armas y Letras se incluyen textos literarios, particularmente poesía, narrativa y ensayo, de escritores destacados de la localidad, nacionales e internacionales. Inició en 1944 de manera mensual, se mantiene activa en soporte físico y digital.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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Ciudad Universitaria de Nuevo León

Facultad de Jngenler1a Civil

SUMARIO
Agustín Basave Fernández del Valle, La CosmoviBión Andaluza en la8
Cap/as del Bardo Anónimo.
Luis Astey V., Una Nota sobre la Divina Comedia.
Santiago Roe! Hijo, El Cura de Tamajón.
María Embeita, Net~ual.coyotl y Sor Juana Inés de la Cruz: en Torno
a un Tema Eterno. •
José María Palos, Consideraciones acerca del
Mal Moral.

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No. 2

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Año 9 \

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Segunda Epoca

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1

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.

BIBLIOTECA CENTRAi.
U. A. N. L

1

�!RM!S Y LETRAS
REVISTA DE LA UNIVERSIDAD DE NUEVO LEON

Rector
LIC. EDUARDO A. ELIZONDO
Secretario
LIC. BERNARDINO OLIVEROS DE LA TORRE

Departamento de la Extensión Universitaria

Coordinadora
DRA. AURORA MORENO

Jefe de la Sección Editorial
HECTOR JAVIER MORA SALAZAR

Torre de Ja Rectoría
Ciudad Universitaria
Monterrey, Nuevo León, México

Quinto Piso

�!ltM!S Y LETlt!S
REVISTA DE LA UNIVERSIDAD DE NUEVO LEON

No. 2

Año 9

Segunda Epoca

SUMARIO

Agustín Basave 1',ernández del Valle, " La Cosmovisión Andaluza en "las CO'[Jlas del Bardo Anónimo"

5

Luis Astey V., "Una Nota sobre la Divina Comedia" 21
Santiago Roel Hijo, "El Cura de Tamajón"

.

.

.

26

María J . Embeita, "Netzahw:ilcoyotl y Sor Juana Inés
de la Cruz: en Torno a un Tema Eterno" .
42
José María Palos, " Consideraciones acerca del Mal
Moral" .

.

.

46

�· DR.· A.GVSTIH BASAVE l"EBN.ANDÉz DEL . VALLÉ,
Director de la Facultad ~e Filosofía y Letras y Prelrldente del Centro de Estudios Huma.nfsticos de la Uruversidad de Nuevo León.

LA COSMOVISION ANDALUZA EN LAS COPLAS
DEL BARDO ANONIMO

) I

Todos los pueblos tienen una cosmovisión mas o menos larvada o más o menos explícita. Y no entiendo por
pueblo un alma substante -mera fantasmagoría romántica- sino un conglomerado de hombres de carne y hueso
con un estilo común de vida. No se trata tan sólo de una
concepción racional del universo. Trátase de algo más:
creencias y convicciones sobre la existencia humana y sobre el mundo, tendencias y hábitos emocionales, sistema de
preferenciaS' y finalidades ante el enigma de la vida. . . Es
sobre la base de esta cosmovisión como decidimos acerca
del signific~do y sentido del mundo y sobre el ideal de
nuestra existencia concreta. La cosmovisión sirve, én consecuencia, para vivir y hasta para morir. Aunque no pertenece al orden intelectual, cuenta con elementos intelectuales y se p1·ocura justificarla racionalmente. Pero adviértase que la cosmovisión tiene más índole vital que intelectual. El hombre no es pura razón. De ahí que cada hombre construya su cosmovisión a base de emociones e instintos vinculados con la práctica.
Al andaluz no le basta saber cómo es el universo, ansía saber que sentido tiene. Y esto último es, cabalmente; lo más importante para su vida. En esta forma
su cosmovisión desemboca en Dios. Todo se organiza en
torno de ese supremo centro gravitatorio. La cosmovisión
5

�inherente y subyacente_-ª Jas coplas andaluzas posee un sistema de certidumbres. No se trata de una totalidad rígida, sino de una totalidad plástica, dinámica. Esperanzas
y anhelos, necesidades del sentimiento y de la vida encuentran acomodo en la cosmovisión andaluza. El deS'engaño,
la angustia y la esperanza contribuyen, primordialmente,
a formar su concepción del universo. En Andalucía, el
hombre-pueblo presiente que la conciencia intelectual o racional tiene su complemento o remate en la conciencia rudológica o conciencia valorativa. Le concede dignidad a la
esfera de los valores porque la concibe anclada en el fundamento originario del ser que es, a la vez, fundamento
del mundo y fundamento axiológico. Cuando un andaluz
se pregunta por el sentido del mundo se pregunta, en r ealidad de verdad, por el sentido de la existencia humana.
Naturalmente que no buscaremos, en las coplas y en los
refranes populares, la fundamentación crítica y la construcción positiva de la cosmovisión. La concepción de los
bardos anónimos descansa sobre vivencias más que sobre
saberes. La "intuitio" y no la "ratio'' constituye la verdadera fuente cognoscitiva de Jog autores andaluces de las
coplas. Es el espíritu íntegro del andaluz el que experimenta emotivamente el sentido esencial de todo ser y obrar.
Trátase de una experiencia valoral. Las coplas son un
temperamento popular que refleja una imagen del mundo.
Hay, en las últimas y decisivas cuestiones sobre el sentido
de la vida humana, un "consensus sapientium" que es, en
última instancia, un "consensus credentium" andaluz. Leyendo, en diversas coleccioneS', miles de coplas andaluzas,
he recordado aquellas profundas palabras de Goethe:

"Lo verdadero fue descubierto hace ya tiempo,
ha vinculado a los espíritus nobles,
toma la verdad antigua!"

mundo se permite llamarle ''mundillo", . porque lo ve lleno
rle indignidad:
f/

" Estamos en un mundi110
tan yeno de indirnida,
que no tenemos máB honra
que l,a que nos quieran dar''.
Por encima de lo mundano y apariencia!, está la verdad. Si no tuviese la convicción de que sus facultades cognoscit ivas le llevan a la verdad, S'eríale imposible obrar o
abstenerse de obrar. Sabe que lo que es, causa en su espíritu la verdad. Y euando la descubre amorosam~nte en
fi. silencio de la meditación, se le pega al alma Y le mfunde
vida interior. No inventamos la verdad; noS" acercamos a
ella y la recogemos con reverente humildad. Aunq~e nos empeñemos, algunas veces, en vivir .en el err~r, nac1m?~ para
la verdad y estamos llamados -todos, sm excepc1on- a
dar testimonio de ella :

" El hilo de l,a berdá,
por mucho que lo adergasen,
en l,a bía quebrará".
El desengaño es otra vía de acceso a la. v~rdad.
podemos aquietarnos con la limitación y la fm1tud:

No

" Er tiempo y er desengaño
son dos amigos leales
que dispiertan ar que duerme
y enseñan ar que no sabe".

Aunque tenga los pies muy bien puestos en el mundo, el
andaluz se proyecta supra-mundanamente. Parece que ya
viene de vuelta de todo, que ya nada le es extraño. Al

Estamos insatisfechos p o 1· q u e nuestro insoslayable
afán de plenitud no encuentra -en esta .vida:- bien alguno que le colme. Vivimos esencialmente insatisfechos, ~rque nuestra dimensión religada siente un enorme vac10:
vacío de Dios.

6

7

�"No hay más amigo que Dws,
y esto es claro y ebidente:
er más amigo es traidor
y er más berdadero miente".
Sólo Dios es fiel. El hombre es mentira y duplicidad.
Grande y mezquino a un mismo tiempo, el hombre, al existir para sí y para los otros se disfraza, miente. El hombre es el único animal hipócrita.

"¿Amigos? Y a no hay amigos;
er más amigo la pega;
no hay más amigo que Dios
y un duro en la f artriquera".
De ahí esa des·confianza que siente el andaluz para
la comunicación última y definitiva de su ser a otro ser
humano:

"Nunca le cuentes tus penas
ni aún al amigo mejor;
que nadie hase penas propias
de penas que ajenas son".
"Nadie descubra su pecho
por darle alibio a su pena;
que er que su pecho descubre,
por su boca se condena".
¿Qué hacer, entonces? Callar las penas al mundo y r eservarlas para Dios. Ante la indignidad del "mundiyo", el
andaluz reacciona altivamente:
'
·

"Cuéntale ar mundo tus dichas
y no le cuentes tus penas;
que mejor es que te enbidien
que no te compadescan''.
8

Hay un cierto tinte pesimista en la concepción andaluza del mu'n do:

"Río arriba, río a-criba,
nunca el agua correrá;
que en er- mundo 1-ío abajo,
río abajo toda ba".
No faltan razones para este pesimismo sobre lo mundano. Hombre y mujeres faltan a sus obligaciones. La
calumnia y la difamación destrozan reputaciones.

"En sacando a los hombres
y a las mujeres,
los demás, todos cumplen
con sus deberes".
"Más mata una mala lengua
que la mano der berdugo:
er berdugo mata a un ·hom.bre
Y una mal.a lengua, a muchos". '
P9r eso lo más .sE)nsato es autovigilarse, hablar poco
y saber callar.

"El hombre para ser hombre,
ha de tener tres partías:
ha,ser mucho 11 hablar poco
y no alabarse en su bía".
"Piensa bien antes que hables;
que palabra que se escapa
no haiJf jinete q,ue la arcanse".
"A
les
ws
los

todos
sobra
unos,
otros

en este mundo
por qué cayar:
por lo que han hecho;
por T,o ·que harán".
9

�La vida es mudanza, incertidumbre y riesgo. No cabe amurallarnos, cómodamente, en una posición al margen del tiempo. La vida burguesa, en cuanto pretende olvidar la incertidumbre y el riesgo inherente a la vida humana, es una vida inauténtica.

"Ninguno hable mar der día
hasta que la noche yegue:
yo he bisto mañanas tristes
tener las tardes alegres''.
"En la puerta de un molino
me puse a considerar
las_ buertas que ka dao er niundo
y las que tiene que dar''.
Como no hay mal que no acabe, ni bien que dure, lo
mejor es no enfadarse y tomar el tiempo como viene:

"Las cosiyas de este mundo
muchos las toman a pecho;
yo las tomo por delante
y a la espalda me las echo".
Aún así, siempre q u e d a lugar para la espera~za
-aventura en curso- que penetra a través del tiempo y
funda la vida:

•

"Nunca se ban der pecho
las es-peranzas;
que siempre hay rinconcitos
donde guardarlas".
Y queda lugar, también, para la compasión y para !a
ayuda, para la sensatez y para la humildad: ·

"Si quieres subir ar sielo,
tienes que subir bajando,
hasta yegar ar que sufre
y darle ar pobre la mano".

10

"Nadie diga en este mundo
''De esta agua ?Z,o beberé":
por muy turbia que la bea,
le puede apretar la sé".
N adíe es· nada sin los demás. Somos radicalmente insuficientes, menesterosos, desamparados. La humildad,
antes que una virtud, es un "status'' de nuestro ser. ¿A
qué viene, entonces, el orgullo?

"Nunca seas· orguyoso,
po1· más que tengas miyom
mira que los hombres rico
no son nada sin los pobres".
El pobre es el hombre que vive a la intemperie Y que
se topa con las realidades de bulto:

"Cuatro cosas tiene abiertas
er que no tiene dinero:
el hospital y la carse,
la iglesia y er sementerio".
Y al final de todo tropezamos con la muerte. La
muerte como a'menaza cierta y delimitante, como riesgo
ineliminable como término incierto, como conclusión única y definitiva del yo-programa, como desgarramiento inevitable, como medida de nuestro ser, como contiguradora
de la trayectoria vital. . . Y lo peor del cas'o es que no
hay una experiencia de la muerte y no cabe aprender una
técnica para morir.

"Arbierte
¡ que to en er mundo es mentira:
no hay más verdá que la muerte!"
"Er libro de la esperiensia
no le sirbe al hombre e ná
tiene ar finá la sentensia
y nadie yega ar finá".
11

�Pero el andaluz, esencia,_lmente mediterráneo, sabe _que
la vida es un problema de orden. Todo lo mide y lo calibra
Respeta las jerarquías, Ama profundamente a la vida y
le da un "sí" a pesar de todos los dolores y los sacrificios.

"El mejo1· amigo, Dios;
el mejor pariente, wn peso;
el mejor saber, bibir;
el mejor hablar, silencio".
El folklore -vasta y compleja ciencia del estilo popular- alcanza, en su objeto, a las más variadas disciplinas: Arte, religión, historia, ciencias, filosofía ... ,Las alcanza, claro está, en aquel grado en que el pueblo es capaz de
comprender la complicada trama de esas disciplinas. Dicho
de otro modo: el objeto material puede ser el mismo, pero
el objeto formal siempre es diverso.
Don Antonio Machado y Alvarez, insigne folklorista
español -padre de Manuel y de Antonio Machado-- advertía, con verdadera agudeza, un peligro que no suelen sortear los amantes del folklore: "en fuerza de recoger coplas
y de estimarlas todas, si bien cada una por distinto concepto, el folklorista se incapacita para distinguir las notas puramente estéticas de estas producciones, aconteciéndole algo parecido a lo que pasa a los devotos con sus santos, a
saber: que en fuerza de manosear a estos, transportarlos
de un lugar a otro y sacudirles el polvo, llegan a familiarizarse con ellos hasta el punto de perderles el respeto'• (Antonio Machado, prólogo a "Cantes Flamencos", pág. 14 Colección Austral). Las colecciones folklóricas no se elaboran
por motivos de belleza. Escoger unas coplas y desechar
otras constituye, para el folklorista, "una especie de profanación". Como no soy folklorista, ni nunca he pretendido
serlo, me he permitido y me permitiré seleccionar, de las
colecciones que tengo a la vista -Francisco Rodríguez Marín, Antonio Machado Alvarez, José Carlos de Luna- las
coplas mejor logradas, desde el punto de vista estético, y
las más expresivas del modo de ser -pensar y sentir- del
12

•
pueblo andaluz. Hasta ahora sólo he glosado coplas sentenciosas y morales. Pero el repertorio alcanza a casi todas las
manifestaciones de la vida humana: requiebros, desdenes,
penas·, reconciliaciones, celos, _ternezas, odios, despedidas,
ausencias, fiestas, declaraciones de amor... En las coplas
encontramos desde teoría y consejos amatorios hasta "nanas" o canciones de cuna.
El pueblo es sobrio y claro en su elocución poética. Espontáneamente expresa, con ingenio y gracia, las alegrías
que no le caben en el corazón y las tristezas que quiere alejar. Bien dice el egregio filólogo andaluz, Don Francisco
Rqdríguez Marín, cuando apuntó: "Así como todo el pensar
de un pueblo está condensado y c1·istalizado en sus refranes, todo su sentir se halla contenido en sus coplas. ¿ Queréis saber de qué es capaz un corazón? Estudiad su Cancionero, termómetro que marca fielmente los grados de su
calor afectivo. Ingenuo biógrafo de sí propio, que no tira
a engañar... (Francisco Rodríguez Marín, "El alma de
Andalucía", pág. 19, Madrid 1929). Ante el manantial in- ..
agotable de la poesía popular andaluza, nos place invocar
aquel delicado y antiguo refrán: "Tuyos son los olmos,
míos son los ojos".
En Andalucía hay verdadero culto por la mujer. En
materia de requiebros, el andaluz le sobra asunto y le falta tiempo. Vayan como muestra, estas siete coplas:

"Er día que tu nasiste,
! que triste estaría er sor,
en ver que otro sor salía
con mucho más resplandor".
"De rosas y clabeles
y de alhelíes
te se yena la boca
cuando te ríes''.
13

,

�.

"-¿ Con qué te labas la cara,

que tan colorada estás?
-Me labo con agua clara,
y Dios pone lo demás".
"Boquita de caramelo,
pecho de azúcar nebá,
piesesitos de armendrita,
cuánto bale la pechá ?"
"Le tengo embidia a la tierra
y también a los gusanos,
que se tienen de comer
ese cuerpo tan gitano".
"Reina de las reinitas,
flor de Andalusía,
quien no te ha bisto -mare de mis ojosno bió ná en la bía''.
··Cuando mi niña ba a misa,
la ilesia se resplandese;
hasta la yerba que pisa,
si está seca, reberdese".
Las declaraciones de amor registran todos los matices. Ora son vagas y oblicuas, ora pícaras e ingeniosas, ora
directas y apasionadas:

"Toma ayá mi corasón
con griyos, cadena y yabe;
ábrelo y métete dentro,
porque tu solito cabes.
El alma andaluza -elegante, señorial, graciosa, sensitiva- enciérra ternezas insospechadas.

"Si te enfado con quererte
y me es f 01·zoso er dejarte
enséñame a aborreserte;
que yo no sé más que amarte"
"Er quererte sin esperanza
es er más fino querer;
yo te quiero, y nada espero:
¡_m ira si te quiero bien!"
"Piedresita de tu caye
chiquiya quisiera ser,
para que tu me pisaras,
y yo besarte los pies".
La constancia en el propósito amoroso es un tema
que se expresa, una y otra vez, en las coplas andaluzas.

"Eso de clesirme a mí
que no tenga cariño
es desirle a San José
que se baya y deje ar Niño.

"Tengo un dolor no se donde,
nasido de no sé que;
sanaré yo no se cuando
si me cura no se quien"

"Al arto sielo subí
y hise escritura con Dios:
a no ser tuya, de nadie
a no ser tuya de Dios".

"Cuando te bide benir,
le dije a mi corazón:
¡Que bonita piedresita
para dar un tropesón'".

"Toíto er mundo a mí me dise
que te orbide y no te quiera;
y yo le digo a to er mundo:
¡ Cuando me coma la tierra!"

14

15

�Cuando todo calla y la noche embellece más los pueblos andaluces, el bardo anónimo improvisa una serenata
para la amada:

"No sé que copl,a, cantarte;
toititas las he orbidao
sólo teri:go en l,a, memoria
que eres un sielo estreyao".
Amante, como el que más, de su tierra, el andaluz se
siente, fuera de ella, como árbol con las raíces al aire. Y
al punzarle la ausencia percibe un "como dolor que sentimos en miembroS' que no tenemos''.

"Estoy lejos de mi tierra:
¡Qué dolor de tierra mía!
¿ Dónde está el arbo mejor
que en l,a, tierra aonde se cría?"
.,
Celos, quejas y desavenencias, tienen, en Andalucía,un fulgor meridional, un ·tinte moruno, una vivísima vehemencia.

"Por piyar a uno en tu puerta
ando, que bebo lo bientos;
como lo yegue a piyar,
tienes en tu puerta un muerto"

"Eres hombre que a todas
las apeteses:
contentate con una,·
que no son nueses"
"Cuando paso por tu puerta,
te reso un abemaría,
como ~i estubieras mue,:ta".

La pasión herida trata en vano, las más de las veces,
de eS'conderse tras el desdén:
A mí me se importa poco
que un 'J)ájaro en la al,a,mea
se pase de un arbo a otro''
"Una carta me escribistes
disiendo que te orbidara;
cuando la carta yegó,
ya de tí no me aoordaba".
Las penaS', cuando se cantan, se espantan. El pueblo andaluz plasma en una rica variedad de coplas, con
asombrosa plasticidad, toda suerte de penas. Las más son
amorosas y están expreS'adas hiperbólicamente.

"Ya no soy quien he sío,
ni quien yo solía ser:
soy un cuadro de tristesa
arrimao al,a, paré"

"Eres como la caña
cría en umbría;
que a todos los aires le hase
~u cortesía".

"A una piedra de mi caye
le canté yo mi dolor:
¡mira lo que le diría,
que l,a, piedra se partió!"

"Morenita, no más penas;
mira que no soy de bronse,
y una piedra se quebranta
a fuersa de tantos golpes".

"Penitas, si me queréis,
¡Para que me atormentáis?
Si yo meresco la muerte,
¿ qué haséis que no me la dais?

16

...

17

�"Quien canta, su mal espanta,
y aquer que yora, lo aumenta;
yo canto por dibertir
peniyas que me ato1·mentan".
El andaluz está siempre dispuesto a la fiesta. El
ocio -en su sentido clásico- tiene primacía sobre el negocio. La vida misma la convierte, el andaluz, en una
f iesta maravillosa.

"Porfía y conseguiras
del amor cuanto quisieres;
que no son duros pernal,es
los pechos de las mujeres".
"Ni paliyos de retama,
ni las flores del romero:
no hay bocado más amargo
que orbidar amor primero"

"Cuando sales a bailar
con ese garbo y salero,
una campana de oro
pareses de pie en er suelo"

"El a1nor de los hombres
es como er tiempo:
hoy, un calor que abrasa;
mañana, fresco"

"La niña que está bailando
me la comiera yo solo;
y ar bailaor que la baila,
que se lo coman los lobos".

"Los selos los comparo
con la pimienta:
.
que si es poca, da gusto;
si es mucha, quema"

"¡ Biba la nobia y er nobio,

y er cura que los casó
er padrino y la madrina,
los combidaos ... y yo!"
Las nanas -esas magníficas nanas andaluzas a quienes García Lorca les dedicó una conferencia- arrullan el
sueño de sus niños con delicadas canciones. Hasta el cantar de los pájaros les parece que puede molestar al crío:

"Pajarito que cantas
en la laguna,
no despiertes al niño
que está en la cuna".
En teoría y consejos amatorios, el pueblo es verdadero "conoceor''. Observa, desde hace siglos, y depura su·
saber en coplas:

18

"Lo mismo que la sombra
son las mujeres:
huyen der que las sigue
y, ar que huye quieren.
Y o las entiendo:
si me siguen, aguardo;
si huyen las dejo"
"El amor correspondido
alabanza no merese;
lo bueno es morir queriendo
a aquer que no lo agradese".
Con la copla nace la cosmovisión andaluza. Los poetas anónimas, antes que los prosistas, expresan, en sus coplas, el vivir de su pueblo. Y estas coplas -escritas por
accidente- aseguran la continuidad y permanencia de la
cosmovisión popular en Andalucía. Más que un fenómeno literario, son un f enómenó vital. Coplas y vida se

19

�L U I S A S T E Y V.
identifican. Las coplas constituyen una manifestación alegre y rica de lo cosmovisión en que están los andaluces.
Ellas nos entregan, diafanamente, el mundo de lo popular,
de lo intrahistórico, de lo infantil. Sorprendemos, en las
coplas, la luz de cada día, y el fulgor de cada luna y la
hondura universal de cada sentimiento.

ITE SM

UNA NOTA SOBRE LA DIVINA COMEDIA

Ahora estamos en condiciones de dibujar el estilo andaluz, definiendo con notas características específicas, sus
rasgos fundamentales.
Al comenzar una noche -acaso la del viernes al sábado santo, 8 a 9 de abril del año 1300-- un hombre emprende
un viaje. Se sabe situado en la mitad del camino de la vida htJmana: ha nacido en Florencia hacia fines de mayo
de 1265, y es~á convencido de que en "los perfectamente
naturados" (Convi'Vio IV 23, 9) el punto más levantado del
arco de la existencia se cumple a los treinta y cinco años.
Lieva consigo un enorme saber y la energía, en ocasiones
feroz, de una P.asión política. Pasión y saber, concluido el
viajé, transfigurados por este a veces, ofrecerán sus frutos:
el Convivio, la MonarqUf,a,- aparte de otros, muy distintos
y muy amargos. Pero, antes, los dos han fracasado, después de la s~lva oscura se han mostrado incapaces de
ahuyentar a las tr~ bestias y de hacer que el hombre ascienda, solo con ellos, a la colina en donde el sol ya resplandece. Lleva el hombre también, para su viaje, la experiencia
q~ un amor de alguna manera complicado en culpa y en
escisión interna: "Contra estos adversarios de la razón,
un día se levantó dentro de mi, casi a la hora de nona, una
visión potente; que me parecía ver a ]a gloriosa Beatriz
en aquella vestidura carmesí con la que por primera vez
apareció a mis ojos, y me parecía joven en edad igual a
aquella en que por primera vez la vi. Entonces comencé a
pensar en ella, y acordándome de ella según el orden de
los pasados tiempos, mí corazón comenzó dolorosamente a
arrepentirse del deseo por el que tan vilmente me había de.:.

20

21

�mo. Cada uno, también, según su estilo: simbolismo, geometría, razonamiento, alegoría. Pues, en este orden de cosas, el emprendido viaje es el lugar de una inmensa desembocadura: al igual que más tarde la música de Palestrina, o asimismo la música de Bach, su texto recoge siglos de tendencias y de maestrías. Y el estrato burgués,
la fuerza nueva y señal de los tiempos, lleva no sólo la
preocupación por la comunidad que apenas surge y la necesidad de lucha en la que ésta se afirma y se elabora, sino la exigencia de poblar de hombres concretos todo ese
mundo múltiple y bilateral, bajo el signo de una urgente justicia que, en un auténtico juicio universal, se anticipa al fin de los tiempos.

jado poseer durante algunos días en contra de la constancia
de la razón: y desechado este tal deseo malvado, nuevamente se volvieron todos mis pensamientos a su gentilísima
Beatriz. Y digo que, de ese momento en adelante, comencé
a pensar en ella de tal modo, con todo el corazón lleno de
vergüenza, que los suspiros lo manifestaban muchas veces;
pues que casi todos decían en su salir aquello que se discurría en el corazón, esto es, el nombre de aquella gentilisima y cómo se partió de con nosotros. Y muchas veces ocurría que algún pensamiento llevaba en si tanto dolor, que
me olvidaba de él y de dónde estaba yo". (Vida Nueva, XL).
La materia del viaje -su tiempo y su espacio, su arquitectura cósmica, su rico y hondo paisaje hmnano- lo
proporcionan la pasión y el saber. Porque el viaje es, al
:mismo tiempo, una visión y un dictamen. Y todos los horizontes de la cultura medieval, cada uno según su perspectiva, convienen en componer aquellos. El estrato eclesiástico, sujeto de las altas tradiciones intelectuales, trae una
estructura bilateral del todo: cuerpo y alma, microcosmos
y macrocosmos, mundo y trasmundo, con una gradación
provisionalmente tripartita de este último: infierno, purgatorio, paraíso. Pero arrastra también, desde el remoto punto
en que se desprendió de las tradiciones helenístico-romanas,
un sistema de disciplinas--renovadas algunas en el momento en que Aristóteles retorna al Occidente--que explican y sustentan la bilateralidad misma: un trivium Y un
quadrivimn, una psicología, una filosofía, una teología.
Así como un enorme y delicado gusto por la latinidad Y
sus prestigios: Virgilio, Ovidio, Estacio. El estrato popular generalmente producto de hibridación entre formas
'
.
disminuidas
del cristianismo primitivo y viejas creenCias
paganas que sobreviven en lo oculto, pero a veces también
clara influencia de la concepción islámica, trae las leyendas de los viajes al trasmundo. El estrato feudal, tal como
quedara transformado por obra de las nobles señoras de
la Francia del sur, de poema épico trocado en novela caballeresca y en canción de trovador, trae sus nociones del
servicio de amor y de la virtud educacional del amor mis-

•

Pero el sentido mismo del viaje, el dibujo de su itinerario y , más importante aún, la progresión de los movimientos espirituales que acontecen dentro del hombre
que lo realiza, únicamente lo dan el amor y la culpa. Sólo ellos lo otorgan. Unicamente una intuición integral de
ese doble camino, con el cruzarse complejo, casi topoló- ·
gico, de los planos en que discurre, causaría la vivencia
total de ese otorgamiento. Sin embargo, existe quizás un
paso capital, un cruce decisivo. Habla Beatriz: "Este fue
tal cuando era nuevo en años, que todo hábito diestro hubiera obrado en él efectos admirables. Pero tanto más
maligno y más selvático se hace el terreno con la mala
semilla y sin cultivo, cuanto más tiene de buen vigor terrestre. Por algún tiempo yo lo sostuve ' con mi rostro:
mostrándole ojos juveniles, lo llevaba conmigo, vuelto hacia buena parte. Tan pronto estuve en el umbral de mi seguna edad y cambié vida, .él se apartó de mí y se dio a
otros. Cuando de carne ascendí a espiritu, y belleza y virtud en mí crecieron, le fui menos querida y menos grata;
y encaminó los pasos por vías no verdaderas, siguiendo
falsas imáge11;es del bien, que ninguna promesa cumplen
por entero. No me valió impetrar inspiraciones con las
cuales, en sueño o de otro modo, lo volviese a llamar.
Tan poca cosa no le hizo mella. Y tan bajo cayó, que todos
los recursos para su salvación eran ya ineficaces, salvo
23

22

\

�mostrarle las almas condenadas. Por eso visité la antesala de los muertos y a aquél que hasta aquí lo ha conducido (Virgilio) fueron llevados mis ruegos y mis lágrimas. Alta orden de Dios se hubiese quebrantado si el Leteo se pasase, y fuese gustado tal manjar, sin nigún escote
de arrepentimiento que derrame lágrimas". Y después:
"Oh tú que te hallas más allá del sacro rio" -recomenzó,
dirigiéndome de punta el hablar suyo, que ya de filo me
había parecido agrio, y siguió sin reticencia- "di, di si
esto es verdadero: a acusación tan grave, tu confesión conviene que esté junta". Estaba mi vigor tan confundido,
que la voz se movió y extinguiose antes de que hubiese
salido de sus órganos. Poco aguardó. Ella dijo después:
"¿ Qué piensas? Respóndeme, que los recuerdos tristes ~n
ti aún no han sido destruidos por el agua". Confusión y
pavor mezclados juntos un "sí" tal arrojaron de mi boca,
que para oírlo fuera menester la vista. Como la ballesta
se rompe cuando se estiran con extrema tensión su arco
y su cuerda y, con menos vigor, la flecha parte y toca el
blanco, así estallé bajo la grave carga, manando fuera
llantos y suspiros, y la voz expiró en su travesía. Entonces ella a mi: "Por entre mis deseos que te llevaban al
amor del bien detrás del cual no hay a qué se aspire, ¿qué
fosos interpuestos, qué cadenas hallaste, que para pasar
delante debiste así despojarte de esperanza? Y ¿qué facilidades, qué ventajas ostentaron las frentes de los otros,
que debiste rondarlos de ese modo?" Tras el intento de
un suspiro amargo, obtuve apenas la voz que respondí,
que los labios formaron con esfuerzo. Llorando dije: "Las
cosas frente a mí, con su falso placer, atrajeron mis pasos
tan pronto vuestro rostro se escondió". Y ella: "Si callaras o si hubieras negado esto que confirmas, fuera tu culpa no menos conocida: tal juez es quien la sabe. Mas cuando estalla de la propia boca la acusación de los pecados,
en nuestro tribunal la rueda se vuelve contra el filo." .... De
tal manera entonces me punzaron las ortigas del arrepentimiento, que, de todas las otras cosas, las que más me
habían atraído con su amor más se me hicieron enemigas.
24

Me mordió el corazón tal reconocimiento que, vencido, caí.
Lo que de mí fue entonces, lo sabe aquella que me dio el
motivo". El viajero cae, pues, pero es entonces sumergido
en las aguas del Leteo y puesto luego enfrente de Beatriz:
"Haz que las miradas no se ahorren: te hemos puesto delante de aquellas esmeraldas, desde donde el amor te disparó sus flechas". (Purgatorio, XXX 115-45 - XXXI 1-44
y 115-17).
Y tal vez lo que llame, lo que obligue a cada hombre
a replantearse y reinterpretar en términos propios y vivos
el recorrido y las implicaciones del viaje que un hombre llamado Dante hizo en el año de 1300, no sea fundamentalmente lo que han proporcionado la pasión y el saber. No sean
ni su astronomía, ni su cosmografía, ni su filosofía, ni su
doctrina política -todas muy lejos de la perennidad. Ni
siquiera -aunque enormemente más atrayente y simbollzadora- la multitud de humanos destinos que se expanden
o se compendian -que palpitan- frente al viajero. Sino
probablemente la ofrecida ocasión -encendida en palabras
de poesía- de reintentar con la Divina Comedia, en una
mimesis primitiva pero irrenunciable, un rito de transición,
temeroso y arduo. De reemprender el difícil viaje de las propias tinieblas, iluminado o no por luces exteriores, que por
fin pueda redimir de culpa y, acaso, asomar hacia un Amor
-el que mueve el sol y las demás estrellas.

�SANTIAGO ROEL lllJO.

"EL CURA DE T AMAJON"

El 19 de febrero de 1856, después del triunfo de Ayu~a,

Vidaurri decretó de "motu-propio" la anexión de Coahuila
y Nuevo León.
EBta anexión provocó graves críticas en el ~nstitu-

yente de 1857, las cuales fueron disueltas por la ~pa~a
con que Vidaurri contaba entre los liberales que as1stran
al Congreso por los señalados servicios que había ~restado
hasta entonces en favor de la propia causa republicana.
Consecuencia de la anexión de sendos Estados, fue la
indebida disposición que Vidaurri hatja de los fondos codi tes a las aduanas fronterizas, especialmente los
rrespon en
,
oah
· ,dica y
que pertenecian a Piedras Negras, C
., que, Jun
éticamente eran, por derecho propio, del Gobierno Federal.
Ahora bien: con motivo de la guerra contra la inter. · un·perialis·ta francesa • los poderes
venc1on
. . legítimos de
, . la
Federación se veían precisados a movilizarse en hegira
permanente.
Con el motivo antes citado y -procedente de San Luis
Potosí- en enero de 1864, D. Benito Juárez instaló la sede
del gobierno en Saltillo, Coah.
Desde la vecina ciudad de Coah~a o~enó el C .. Presidente Juárez al cacique norteño V1daurri, que radicaba
en Monterey, N. L., que entregase a la Secretaria de Ha-

26

cienda, los mencionados recursos aduanales que D. Santiago
utilizaba en los Estados controlados por él mismo y para su
personal beneficio según lo señala Salado Alvarez. Vidaurri,
en correspondencia con el ilustre oaxaqueño, se negó terminantemente a hacerlo, con hábiles evasivas y pretextos.
Como dato complementario y curioso -del lo. de junio
de 1863 al 25 de diciembre del mismo año- la aduana de
Piedras Negras, Coah. produjo a Vidaurri, un millón setecientos mil y pico de pesos. (Lic. José Ma. Iglesias. "Revistas históricas sobre la intervención francesa", Pág. 250) .
El Benemérito decidió agotar la via conciliatoria y someter a Vidaurri a la razón, trasladándose a Monterrey,
N. L. antecedido por el Gral. Doblado al frente de un mil quinientos hombres. Esta visita, provocó entre el Presidente
y D. Santiago, una situación aún más tensa de la que ya
existía de antemano entre ellos provocada en gran parte por
la absurda ambición de Vidaurri.
El genial indio de Guelatao, haciendo gala de la infinita
paciencia que le caracterizaba - y después de sufrir múltiples evasivas y aun amenazas de Vidaurri- ordenó el retiro de las fuerzas de Doblado a Saltillo, Coah. y se enfrentó
solo con Vidaurri quien por fin -tres dias después de la
llegada de Juárez a Monterrey- decidió presentarle sus
respetos.
Dice la historia que Vidaurri y Juárez hablaron en el
Palacio de Gobierno (sito en Morelos y Escobedo) durante
diez minutos únicamente. Las condiciones que Vidaurri trató de imponer para hacer las paces fueron inaceptables y D.
Benito Juárez se vio obligado, descorazonado y resentido, a
retirarse a Saltillo, Coah. en donde el 16 de febrero de 1864
decretó la separación de los Estados de Coahuila y Nuevo
León y los declaró en estado de sitio.
Vidaurri conoció la drástica aunque justiciera medida
del Benemérito y decidido ya a defeccionar a la Causa Re-

�publicana, impulsado por su torpeza y por su ambición,
llevó a cabo el ignominioso plebiscito en que trató de colocar a los nuevoleoneses en un dilema: querer la paz significaba estar con el Im-perio .Y querer la guerra significaba
.estar con la República. El sensible y patriota pueblo de mi
Estado natal, entendió la trampa que el paternalista caci.que trataba de colocarle y optó por la guerr·a , lo cual significaba defender a las Instituciones republicanas con el
patriotismo de que siempre ha hecho gala en las principales gestas heróicas de la Patria. Vidaurri -declarado traidor se puso en contacto con .Bazaine, huyó a Texas y regresando al país por otros rumbos, doblegó -en Guanajuato-- la cerviz ante Maximiliano.
Juárez de Saltillo, Coah. llegó a Monterrey, N . L. en
segunda ocasión el 3 de abril de 1864, precedido esta vez
por el general Negrete y las fuerzas a su mando.
Todos los patriotas significados de Nuevo León, estuvieron con Juárez y con la República.. Mariano Escobedo,

Jerónimo Treviño, Francisco Naranjo, Ignacio Martínez,
Ruperto Martínez y Lázaro Garza Ayala.
Por su parte, Garza Ayala después de la huída de
Vidaurri hacia Texas, fue nombrado prefecto político del
Distrito del Centro del Estado con residencia en Monterrey, N. L.
D. Benito estableció los poderes federales en esta ciudad y permaneció en Monterrey desde el 3 de abril de 1864
hasta el lunes 15 de agósto de 1864, es decir: vivió exactamente en ella cuatro meses y doce días, hasta que lastropas franco-mexicanas fueron tendiendo un cerco a la ciudad, obligando al Presidente a continuar su hégira rumbo
a Chihuahua y al Paso del Norte.
En ese ínterin, es decir: durante la estancia del·Presidente Juárez en mi tierra, se publicó en Monterrey, N. L. el
periódico dominguero denominado "EL CURA DE TAMA28

JON". Salia semanariamente y vio la luz el primer ejemplar el 15 de mayo de 1864 ( a un poco más de un mes de
la estancia Juarista en Monterrey) terminándose la última
publicación, el 14 de agosto de 1864, un día antes de lasalida de Juárez rumbo a Chihuahua.
Aparecía como editor responsable "El .Sacristán", Juan
Flores y se ponía al calce del periódico la mención de ser
elaborado en la Imprenta de Gobierno, a cargo de Viviano
Flores. Valía medio real y se publicaba en la "Casa del Diablo" (cuyo dueño era Francisco Villarreal) sita en la esquina de Allende y Juárez.
"El Cura de Tamajón" está ·escrito en verso: octasílabos con ritornello, romances, endecasílabos en trípticos,
sonetos, pentasílabos, heptasílabos, eneasílabos, décimas,
silvas, alejandrinos, etc.
Todo está escrito en forma de poemas, salvo un único
escrito polémico en prosa, contestando a D. Francisco Zarco
el uso de las palabras "desembarque" y "desembarco" que
se utilizaron en una de las poesías satíricas publicadas en el
propio "Cura de Tamajón", con motivo de la llegada del
Archiduque Maximiliano a Veracruz. La llegada del austriaco concordó con la estancia de Juárez en Monterrey,
N. L., provocando incluso aquí la elocuente carta que Juárez envió al "Emperador" en respuesta a una suya escrita
a bordo del "Novara".
Según los "Apuntes históricos de Nuevo León" escritos por mi padre, al dueño de la casa en donde se hacía
el periódico de marras lo apodaban "El Diablo", (Francisco Villarreal), de allí que en los catorce periódicos del
tiraje completo se indique que: "Las suscripciones (Sic)
8e reciben en la casa de Correos y en la "Casa del Diablo"
(Lo mismo relata Salado Alvarez).
Según el propio historiador, el autor total de la versificación para satirizar al Segundo Imperio, y a sus per-

29

�sonajes y colaboradores antipatriotas o ensalzar a los patriotas enemigos de la causa reaccionaria, fue D. Guillermo
Prieto, quien, junto con el reducido cerco de Ministros:
Iglesias, Lerdo de Tejada, etc. acompañaban a Juárez en
su segunda estancia en Monterrey.
Se le puso al periódico el nombre que ostentaba, inspirado -sin relación aparente alguna- en Matías Vinueda
cura ·español de Tamajón, provincia de Guadalajara, España, quien "valjente y revoltoso", luchó vs. los invasores napoleónicos. Después, el tal Cura, se convirtió ·en
Carlista y con ese motivo, se le condenó a prisión. El populacho, considerando benigna la sentencia que le había sido
impuesta, lo sacó de la cárcel y lo arrastró por las calles
muriendo en 1821. (id. mismo historiador citado) .
Es decir: no se encuentra una relación de causa a
efecto entre el tal Vinueda y el nombre que Prieto le puso
a su periódico dominguero publicado en Monterrey. Sólo
se me ocurre que el Cura original de Tamajón, valiente y
revoltoso, defendió a su Patria en contra de los franceses
en similitud con la invasión francesa que México sufría Y
que Vinueda combatió vs. las tropas de Napoleón el grande y el modesto Cura de Tamajón regiomontano vivía a su
vez combatiendo con la pluma, a las tropas de Napoleón
el pequeño que a la sazón invadían la Patria mexicana.
En toda la breve investigación que he verificado (inclusive Salado Alvarez), sólo encuentro referencias en las
cuales se atribuye a Guillermo Prieto ser el autor del periódico dominguero "El Cura de Tamajón" sin dar una
fundamentación histórica precisa:
/

a) .-En el Prólogo de Francisco Monterde a "Musa
Callejera" de Prieto, Ediciones de la Universidad Nacional Autónoma, libro 17, página XIIl;
·

c).-En un artículo de José P. Saldaña que publicará
el próximo número de "Humanitas";
·
d) .-En el Diccionario Porrúa (Historia, Biografía y
Geografía de México) id cita lo mismo que mi padre, a
saber: que se trataba de un periódico satírico para combatir al Imperio y a los imperialistas y que redactaba Guillermo Prieto en Monterrey;
e) .-En las "Narraciones Históricas Regiomontanas"
de D. Carlos Pérez Maldonado que a su vez reproduce lo
dicho por Don Victoriano Salado Alvarez; y
f) .-"De la Intervención al Imperio" del propio Salado Alvarez que en forma anecdótica señala -con un poco de mayor rigor y precisión (pero aún sin fundamentar
su dicho).- que era D. Guillermo Prieto el autor del periódico en cuestión.
Sendos escritores atribuyen a Guillermo Prieto la
elaboración total del periódico dominguero publicado en
Monterrey durante la segunda estancia de Juárez en esta
Ciudad en 1864, sin tratar de fundamentar la razón de su
dicho: O sea: en los autores citados, se atribuye a Prieto
la elaboración del "Cura de Tamajón", mas no se dice con
rigor porqué se considera que fue él el único autor
Examinemos lo que dice Rafael Garza Cantú en su
libro "Algunos Apuntes acerca de las letras y la cultura
de Nuevo León en la Centuria de 1810 a 1910, Capítulo
Vil, página 286".

CONTEMPORANEOS Y DISOIPULOS
DEL DR. GONZALEZ".
(1860 a 1870)

b).-En los Apuntes Históricos de Nuevo León del
Lic. Santiago Roel, página 177, Décima Primera Edición,
1963;

"A la caída de aquel hombre singular que fué ídolo.
de Nuevo León y toda esta frontera (Vidaurri) y que sembrando la división en nuestro Estado con su equívoca ac-

30

31

�titud ante el Gobierno Nacional, cuyos miembros distinguidos, Juárez, Lerdo de Tejada é Iglesias llamaban a las
puertas de esta ciudad, y que el singular hombre les cerraba, convirtiéndose así en el ángel malo de los dos Estados de Nuevo León y Coahuila que, unidos, fueron anteriormente liberales, tal como lo probaron en la revolución
de Ayutla y en la guerra de tres años; a la caida, decíamos,
de aquel hombre funesto, se formó en esta capital regida ya por el patriota Dávila y Prieto, y como asiento de
los Poderes Federales (1864), un foco de actividad poUtica e intelectual que des-pidió vivos respl.andores, tan intenso como breve y que volvió á encenderse con la presencia del patriota Escobedo en 66 y 67, según lo veremos. Los
esfuerzos del Dr. González habían logrado, en efecto, constituir una pléyade de jóvenes entusiastas y cultos, todos
ellos liberales, que marcaban nuevos derroteros y daban lustre y renombre a nuestras letras. Porque ya no eran sólo
los dos Tamez, los dos Garza Mela, Los Llano, que con Dávila y Prieto, Quiroz y Martinez, Domingo Martlnez, Ignacio Galindo, y otros que sostenían á cierta altura en el foro
y en las letras el nombre nuevoleonés en la República; ya
no eran sólo ellos, decimos, sino que otros llegaban, suscitados por González, a compartir con las últimas antorchas
del Seminario fama y gloria literarias. Juan de Dios Vlllalón, cuyas muestras de odas eróticas y anacreónticas hemos dado a conocer en el capítulo anterior, inició el movimiento, siguiéndolo Ignacio Martinez, Pedro J. Morales,
Margil Cortés y otros no menos notables, que contaban al
Maestro en las fiestas literarias del Colegio Civil, -que ya
hemos enunciado- el arte y la ciencia, en esas mismas
fiestas, y á Juárez, al Gobierno de la República, y á los
héroes de la Independencia y del 5 de Mayo, y poco después á Escobedo y á la República restablecida y triunfante ..."

de Vidaurri, ya convertido en traidor á la Patria y á la
República, Pedro D. de la Garza y Garza, Garza Melo
(don Simón) que le abandonó con justicia, y otros más,
que continuaron siendo republicanos y patriotas, comprenderemos como se. encendió ese foco, cuya duración
fue tan breve, por desgracia".
"Después de los homenajes al Maestro en su natal
que ya hemos hablado- canta la nueva pléyade al
heroe del 5 de Mayo, alumno de aquella pequeña Universidad del Seminario Conciliar de Monterrey, á.. quien llamaban compaµero y amigo los hombres de letras que
más se distinguieron entre nosotros, y á quien acompañaban algunos de ellos, como el Lic. y General Lá7.aro
~ Ayala, -,-que tanto se distinguió desp~ y que
le tributaban un culto en esta ciudad . . .
_
~

"Se comprende, pues, el entusiasmo de aquel 5 de
~yo de 64, en presencia del gran republicano, Benito
Juarez,_ de Lerdo de Tejada y de Iglesias, en que pronunciaron brillantes discursos los Licenciados Pedro D. de
la Garza y Garza, J. Ma. Martlnez Ancira, y Simón
de la Garza Melo; y en que, junto á los acentos de los renombrados poetas de fama naional, Juan de Dios Arias y
Julián Montiel, levantaron sus cantos los discipulos del
Dr. González y alUJ;llJlos del Colegio Ovil, que tanto debian á los esfuerzos del sabio. Así, junto á la estrofa del
historiógrafo poeta J. de Dios Arias, que decla:

Hay un edicto, ob8equio soberano,
Que castiga con la m11Brle 6 la picota
A todo aquel, qve, digno ~ n o ,
No doble la ceroiz ante un tirano
Y latir Bienta un corazón patriota ..."

"Ahora bien: como con el excelso Juárez, y el distinguido Gabinete de los Lerdo y los Iglesias, venían Guillermo
Prieto, Juan de Dios Arias, Montiel, Santacilla, Siliceo y
otros, y con ellos se adunaban en ideas políticas los enemigos

Aparece aquí en la anterior transcripción que el C.
Presidente Juárez se hacía acompañar además de un reducido Gabinete (los Lerdo y los Iglesias) por Prieto
Juan de Dios Arias (poeta), Montiel, Santacilla (yem~

32

33

�de -Juárez), Siliceo (pianista) y otros más que no viene
a cúento mencionar y que, con motivo de la llegada de
esta pléyade de políticos e intelectuales y el asiento de
los Poderes Federales en esta ciudaa se reactivó en ella
cierta actividad no sólo de lndole política; sino ñmdamentalmente de tipo intelectual y especialmente literaria por
lo demás tan en ~ga en esa época.
,

r

.J

· El C. Presidente Juárez én Monterrey pasó la con-:.
memoraéión de la epopeya de Loreto y Guadalupe"' 2 af\os
despúés de acontecida, o sea: el 5 de mayo dé' 1864 y en
presencia del gran republicano: se pronunciaron &lt;iiscursos brillantes. y se- hicieron poemás alusivos a la Patria
por aJgÚno · dé los éscritores qUe acompañaban a Juárei,
muestrtl- d~ fo éuaJ ha quedaao transcrita antes (cita de
Garza Cantú) .
· ·
J

'

"'" ''Es · muy. posibfe que ia promóción inteleétuaf ~itada,
•

re.~

qlle ~fio~a Mjo los auspicios de "Gonzálitos'", fuese
J1ioVÍ~a por la' presencia del maestro Guillermo Prieto y
pbsib1e lÓ también 'qúe, alrededor del ilustte poeta, se
nléra~ lÓS ~tores regiomontanos y le ayudaran a elaborar el eomentado periódico dominguero: Dedtizco-'lo' anterior 'por
razones que eii seguida ·expongo:

es'

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0.

reu:.

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1

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1

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"\

4.-Y de lo que Salado Alvarez díce en la obra "La
Intervención y El Imperio", página 177 en que relata como Guillermo Prieto se juntaba con 'los muchachos de la
población y con un pianista Siliceo, "alegrador de corrillos y excelente para quitar murrias" a quien le compuso alguna vez la siguiente décima alusiva:

"Don Agustín Silíceo,
Qw no conoce la curia
Cuando á la patria se injuria
Y que es diestro en el tecleo,
Se acoge á mi solideo
Y ofrece á la pobuwión
Por una onza, dar lección
de música ( ó más 'barato) ...

Da informes en su curato
"El Cura de Tamajón .. ."

.... .... ..
..

-,t

1 ...:..:....Por la evidehte ·desigualdad ·con qué los pÓem&amp;s
eséntbs, lo ·cual implica que'l,¡lo escribían distintas
plumas y no -sóló- ia de Cuifiermd Prieto que es" ínconfundible;

están

,r.

hecho la tenía- era lógico que imütase también a los literatos provincianos que no versificaban mal para que
juntos formasen el periódico satirico de marras;

'

2.-Pórque es obvio que ún maestro como Prieto se
reuniera en tertulias literi.rias con la gene~ción del Dr.
González y juntos comentaron los) sucesos politico-literarios del día, q,.feldespués traducian en '9'etsos que se publicaban en el "Cura de T8:ffiajón" ;,
J

Ahora bien: se refieren a la estancia de Juárez en
Monterrey varios historiadores (además de los ya aludidos) entre los cuales cito brevemente a los siguientes:
ZAMACOIS, páginas 73, 74, 442, 443, 459, 460, 461,
464, 465 y 467.
En ninguna parte se cita alli al Cura de Tamajón.
A. RIVERA: "La Reforma y el Segundo Imperio",
páginas 134, 135, 145, 152 (id).

3.-Porque semana a semana salia a luz el "Cura de
Tamajón" sin fallar una sola, vez, y aun suponiendo que
Prieto tuviera gran facilidád versificadora --como de

DAVID ALBERTO COSSIO: Historia de Nuevo León,
edíción constreñida, páginas 212, 213 en adelante. (id).

34

35

�"Vida y Obra de Guillermo Prieto" del historiador
MALCOLM D. Me LEAN (libro casi exhaustivo respecto
al ilustre mexicano), se omite totalmente la mención del
"Cura de Tamajón" y su relación con Prieto (páginas
144 y relativas).

"Un periódico nuevo, escrito en verso, por un literato de punta, tenía que provocar comentarios en Monte-

HECTOR GONZALEZ. Siglo y medio de cultura Nuevoleonesa párrafos 50, 52 y 310. (id).

"Desde el programa, editorial, artículo de fondo ó á
nuestros lectores, el público se rió viendo la mar de chiste
en aquel engendro recién aparecido".

SALADO ALVAREZ: "La Intervención Y el Imperio" Este cronista· sí menciona al Cura de Tamajón atribuyéndoselo totalmente a Prieto.
Efectivamente, en el Capítulo VIII, página 171 en
adelante ya se refiere concretamente al "Cura de Tamajón": y dice que dicho periódico es el suceso~ de _"La
Chinaca" y "El Monarca", editado por .el propio Prieto.
La parte conducente de Salado Alvarez dice así:
"¿ y qué cura era éste, me diréis, que aparece de modo tan inopinado y que se ocupaba en poner versos para
anunciar á los pianistas? (a Siliceo antes citado).
El Cura de Tamajón fue nada menos que el sucesor
de "La Chinaca" y "El Monarca", y el órgano que tuvo
Prieto para decir injurias á todo bicho muerto ó vivo que
estuviera contaminado de traición".
El Cura de Tamajón" es la sarta más grande de insultos, justicias, murmuraciones, picardía, falsos testimonios verdades sabidas y tonterías reconocidas que haya
salido ~n épocas de lucha. Allí no se respetaba ni á las
arcaicas dama,s de honor, ni á las chiquillas graciosas que
arrojaban retratos de Juárez á las turbas, ni á los generales que se adherían al Imperio regurgitando todavía la pitanza republicana, ni a los obispos que creían volver al
goce de sus casitas, ni á los empleados serviles, ni á la
honra de las familias: Allí todo el mundo tenía su sambenito; si no le cabía cómodamente se le introducía á 7,a
fuerza, y á vivir''.

36

rrey, tierra pacífica en que, aparte del Boletín vidaurresco y de algún otro papasal sin importancia, la prensa era
punto menos que desconocida".

CORO.

CORO.

"Ha resucitado un muerto
Que al echarle en el cajón
Con el salchichón
Con el s_alchichón
Oyó cantar á unas chicas
El Cura de Tamajón:
Con el salchichón
.Qon el salchichón,
Diga usted que sí
Diga usted que nó.
Diga usted que sí
Como digo yo:
Con el salchichón
Con el salchichón ..."

Puede deducirse, pues, e históricamente probarse
que fue Prieto el autor de muchos poemas del Cura:
a) .- por su peculiar estilo; b) .- por el tiempo en que
el periódico se publicó; c) . - por concordar su estancia
en estos lares; d) . - y porque lugar al que llegaba f1mdaba "Fidel" periódicos de índole satírica. Aunque insisto por las razones expuestas que seguramente colaboraban
con él los intelectuales que le acompañaban, y en el caso
del de Tamajón nuestros modestos valores provincianos
que eran discípulos de Gonzalitos.
Respecto a los antecedentes similares de fundamentación de periódicos satíricos y a mayor abundamiento
37

�,,.

probatorio, se encuentra:

cimiento de causa de la poesía. Sus diversas obras están
saturadas de:

a.---"Don Simplicio", "periódico burlesco, crítico y
filosófico", en que Prieto colaboró en casi todos los números. Duró de 1845 a 1847;

a) .-Romances;
b) .-Letrillas -con ritornello-;

b) .-"Las Cosquillas", "periódico retogón, impolítico
y de malas costumbres" de 1852-1861;

c).-Sarcasmo e ironía;

c) .-"El Tío Cualandas", periódico satírico hecho en
Veracruz en 1859;

d).-Seriedad en otro tipo de poemas que él llama
de "Las horas serias del Cura";

d) .-"La Orquesta", "periódico OimllSClO (Sic) de
buen hwnor y con estampas" 1861-77;

e) .-Diversidad de versificación en la más amplia gama poética -endecasílabos, sonetos, silvas, alejandrinos, ete.- que demostraban una gran maestría en el lenguaje y conocimiento del lenguaje:
característica indiscutible de Prieto.

e) .-"La Chinaca", de 1861 a 1877;
f).-"El Monarca", "periódico soberano y de origen
divino", hecho en San Luis Potosi del 26 de julio a 6 de
diciembre de 1863;
etc.
Con su gran inventiva y en extraña coincidencia con
el "Cura de Tamajón" creó Prieto personajes como "El
Cura. de Jalatlaco", "Juan Copete", "Concha _Borla" y
otros (Prólogo a "Musa Callejera" · -Monterde, página
XIII).

f) .-Utilización prmanente de expresiones folklóricas

y populares;
En el Cura de Tamajón por ejemplo se reproducen,
aplicadas al Segundo Imperio, las palabras de la popular
canción folklórica_ conocida como "Los énanos" y Prieto
la convirtió así:
"¡Ay que bonitos
8on

•

los enanos, •

cuando los ,baila

Aquí, en el "Cura de Jalatlaco", encontramos a otro
Cura, mexicano esta vez, personificado y plasmado por la
satírica plwna del propio Prieto.

•Maximiliano!"

Ahora bien: es atribuible además a Prieto la hechura
poética del "Cura de Tamajón" (ayudado seguramente
por las promociones literarias a que me he referido), ya
que en otras obras simil~res utilizaba analógicamente los mismos estilos poéticos- con gran amplitud y cono-

viendo a la Austriaca

El Cura de Tamajón se inicia con una tipica letrilla
que ya hemos transcrito antes citando a Salado Alvarez.

38

39

"Sale una vieja

como lamprea
por la azotea".

�En el "Cura de Tamajón" se ironiza -al "Emperador"-; al llamado "Segundo Imperio"; se halaga con
galanura muy mexicana a la emperatriz como mujer,
-aunque intercalando versos irónicos; se pondera a las
distinguidas damas que no quisieron ser criadas de Carlota; se usan palabras francesas o afrancesadas; en algunos versos utiliza como ritornello la frase del "yankee
doodle"; se habla del calor de Monterrey; se refiere, peyorativa y burlonamente a algunos personajes de la política nuevoleonesa (v. g. Benítez y Pinillos); se critica al
clero político; se p one avisos en verso~ y en geperal se
ironiza, se burla, se construye, se destruye y se sola7..a
grandemente no sólo dando cauce a su vena lírica; sino
haciendo de paso un gran servicio a la República en su
pertínaz lucha contra el ínvasor francés y sus abyectos
colaboradores.
Todavía faltarían muchos aspectos del Cura de Tamajón por analizar:
a) .-el aspecto estilístico de sus poemas y los del
poeta Guillermo Prieto que apenas toco someramente;
b).-los periódicos de la época (es decir: ínvestigación en hemerotecas) que se refirieron indudablemente
al propio Cura, fuera para alabarlo o para denostarlo
-según el partido y el caso- v. g. "la Opínión" (periódico citado por Salado_,Alvarez) que se edítaba por un tal
Garibay en Monterrey, N. L., en la época, y que polemizó contra del " Cura de Tamajón" (págs. 181 y 182) porque Prieto había escrito un verso en que se hacía alusión
a ciertos malos olores que habían afectado el olfato de
Prieto y este para vengarse dijo en su última cuarteta:

Garibay le contestó y Prieto a su vez respondió con
humildad:
" Pues huele México mal
Y kJ disculpa es aquí,
Que huekl México así,
Pequé como un animal
Cuando a México imitares,
Endílguense tus deseos
A sus calles y paseos,
Per o no á sus muladares".

c) .-Al despedirse de Monterrey el Cur a coloca una
cuarteta que dice así :
"Esperanzas de la patria
Patr-iotas, llorad, llorad
Que ... el entusiasta "Mescurro"
De nuestr as filas se vá .. ."

Ahora bien: parece que el tal "Mescurro era un sobre-nombre que Prieto le había adjudicado a Canuto Delgado que ide~tifica el propio cronista Salado Alvarez. Este
dato sirve también para identificar a Prieto como autor
del "Cura de Tamajón".

"Si no rnanooré con flato
Un cólico a kJ prisión
Para vengar el olfato
Del Cura de Tarnajón".

40

41

�MARIA

EMBEITA

Profesora de Literatura F.spafl.ola de la Universidad de Northwestem, Evanston. Dllnols.

NETZAHUALCOYOTL Y SOR JUANA INES DE LA
CRUZ: EN TORNO A UN TEMA ETERNO

El rey poeta de Texcoco que vivió hacia 1467 se lamentó en tono elegíaco de la vanidad humana y la fragilidad de los bienes temporales.
Quien vio ki casa y corte del anciano Tezozomoc y lo florido y ,poderoso que estaba su tiránico imperio, y ahora lo ve tan marchito y seco,
sin duda creería que siempre se mantendría en
su ser y esplendor, ,siendo burki y engaño lo que
el mundo ofrece, pues todo se ha de acabar y
consumir.

Tremendas lecciones las que nos da la muerte y el
tiempo; son las suyas dolorosas enseñanzas que nos muestran futilidad de los esfuerzos humanos. Añade el reypoeta:
¿Quién, pues, habrá por duro que sea, que
notando esto no ,se deshaga en lágrimas, puesto
que la abundancia de las ricas' y variadas recreaciones viene a ser como ·ramilletes de flores, que
pasan de mano en ,rnano, y al fin, ¡todas se marchitan y deshojan en ki presente vida,

Es el mismo espíritu que informa la Baja Edad Media en Europa y que se expresa en el angustioso tema del
"Ubi Sunt". Jorge Manrique capta magistralmente, este
que llamaríamos sentimiento trágico de la vida. Nos dice
que nuestras vidas son los ríos que van a dar en la mar
que es el morir. Nada da una impresión más profunda
de la inanidad humana que esa marcha irremediable y
fatal al gran océano sin orillas de la muerte. Vivir es perder la vida a cada instante, sentirse marchar al gran abismo sin fondo de la eternidad. X es ahí donde se van a
acabar y consumir reinados, y reinos, príncipes y poderíos
terrestres.
¿Qué se hizo el ,rey Don Juan,

Los Infantes de Aragón

La prosperidad que gozó el imperio del poderoso
monarca, deja lamentable memoria, nos dice el rey poeta.
Nos muestra la caducidad de las glorias terrenales. El
poder y el orgullo de Tezozomoc se irguió como poderoso
árbol henchido de codicia y ambición: señoreó sobre débiles y humildes. Gozó de prados y flores que le brindó
la primavera. Pero el huracán inaplazable de la muerte
lo arrancó de cuajo, lo venció y arrojó hecho pedazos al
suelo. Lo mismo sucedió al antiguo rey Cozaztli, de. cuya
casa y linaje no queda memoria.

42

¿Qué se hicieron?
¿Qué fue de -tanto galán
Que fue de tanta invención
Como trajeron?
'Las justas y los torneos,
Paramentos, bordaduras
Y cimeras,
¿Fueron sino devaneos?
¿Qué fueron sino ,verduras
de ULS eras?l

43

�En el breve lapso renacentista se trata de conquistar
tiempo y espacio. El hombre cree captar el tiempo y el espacio. Se construyen astrolabios, map~undis, planisferios, relojes. Se cree capturar la infinitud. Porqué un planisferio, un mapamundi, un reloj no son inmensidades
reducidas y poseerlos no es una manera de prender la infinitud? Es en esta época cuando Leonardo de Vinci bosqueja un aeroplano y Galileo descubre el telescopio. Es
en esta época también cuando el hombre rechaza el concepto de la vida como camino, como peregrinaje y paso
hacia la eternidad. Se habla de la alegría del vivir, no
de la angustia del vivir.
Pero la herida del tiempo no tarda en abrirse en el espíritu del hombre barroco. Los grandes escritores se inspiran
en el libro bíblico, el Eclesiastes. Surge el doloroso sentir.
Se "siente" angustiosamente la inminencia de la muerte, el
paso implacable y destructor del tiempo, la inutilidad de los
esfuerzos humanos, la vanidad de las glorias terrestres.
Segismundo en La vida es sueño reconoce la naturaleza
ilusoria e insaciable de los deseos humanos: "ojos hidrópicos, mis ojos deben ser!"2 exclama. Es decir, nuestros ojos
no se cansan de ver ni nuestro corazón de desear, nos revela
el Eclesiastes, y todo es vanidad de vanidades. Es vanidad el
apego a las cosas mundanales, y bienes transitorios. Pero
el espíritu barroco va aún más lejos. Es "necia diligencia
errada", y "engaño al sentido" intentar detener el tiempo
y la vida.
. Sor Juana de la Cruz expresa magistralmente tal concepto en el soneto a su retrato:
éste, en quien la lisonja ka pretendido
excusar de los años los horrores
y venciendo del tiempo los rigores
triunfar de la vejez y del olvido,

44

es un vano artificio del cuidado,
es una flor al viento delicada,
es un resguardo inútil para el hado:
es una necia diligencia errada,
es un afán caduco, y, bien mirado,
es cadáver, es polv o, es sombra, es nada.3

Para Sor Juana Inés de la Cruz la rosa es el símbolo
de la vida:
( Rosa divina) . . . Amago de la humana arquitectura,
p.1emplo de la vana gentileza,
en cuyo-ser unió natuarleza
la cuna alegre y triste sepu,ltur a. 4

La rosa nos muestra con su muerte la fragilidad de la
existencia humana: lo engañoso de su espléndida belleza.
Porque como dijo Netzahualcoyotl todo es. "engaño" Y
"burla" ante el tiempo y la muerte: pensamiento profundamente cristiano, a la vez tan antiguo Y tan moderno.

NOTAS
1.

Jor ge Manrlque, Obl'IIII · completas (Madrid, 1924), pig. 145

2. Pedro Calderón de la Barca, La vida es suefio. ed. de H .M. Sklmer
(Chicago, 1902), pág. 89.

3. Sor Juana Inés de la Cruz, Obras completa&amp; (Méxco, 1912), pig. 201.
4.

Ibid., pág. 78.

45

�JOSE MARIA PALOS

CONBIDERACIONEB ACERCA DEL MAL MORAL

ro que me acaezca mal moral. Por tanto, veré como evitar que yo me haga mal moral a mí mismo, para poder
conducirme bien ante Dios, ante el prójimo, entre las
cosas.
LA LIBERTAD Y EL MAL MORAL

Ahora bien: si por mi libertad me dirijo al mal moral ¿ no hicieron mal al darme libertad? podría decir alguien.
Podemos decir que el mal moral se da cuando algo
que debe ser no es, o cuando no acontece algo que debe
acontecer; ese no ser o no acontecer dependen de la
voluntad humana, en cuanto la libertad impide un deber
ser o un acontecer.

Si se plantea así el problema y se le busca una solución fuera del hombre, los argumentos proliferarán a más
y mejor; pero la solución se esconderá más cuanto mayor sea el empeño en encontrarla a base de argumentos
dirigidos "contra otro".

Considerando así el mal moral, viene a tener sus raíces ~ne~ hombre Y no en Dios; pues los humanos tenemos
co~Ciencia de que antes de obrar en el terreno de la moralidad, nos damos cuenta de que debemos hacer algo
~ro que podemos no hacerlo, y si lo haceti\os, hacemos
bien moral y si lo omitimos caemos en el mal moral y
cuando la conciencia nos advierte que obramos mal ~or~ente, ~dmitimos esa maldad porque advertimos que ·
pudimos evitarla y debimos evitarla.

La respuesta de si es bueno o no tener libertad, está
allí mismo donde está la libertad, en el hombre que plantea esa pregunta. En efecto. ¿ qué me dice a mí mismo
mi conciencia en relación a si es bueno o no que yo tenga libertad?
.

. Y .esa c?nciencia de que moralmente podemos obrar
bien o impedirnos obrar bien, indica que la raíz de nuestro
mal moral está en nosotros mismos, en el uso que libre~ente demos a nuestra libertad, y no en Dios, 0 en el ambiente o en cualquier "otro".
~or otra parte, considerarme a mí mismo como causa
de mi mal moral, me ubica adecuadamente para corregirme, po~que al admitir que soy la causa de mi mal moral,
lo admit~ porque tengo conciencia de que lo malo que
me acaeci? en lo ~oral me acaeció porque yo quise. Si
yo no hubiera quendo, no me habría acaecido, y no quie-

46

Es fácil que si yo me refiero a "la" libertad, me
desvíe un tanto de la noción de ella, en su dimensión moral. Pero si la considero en cuanto "mi" libertad tendré
muy en cuehta un fundamento: la vivencia de la libertad en mí.

LIBERTAD EN EL OBRAR MORAL

El decir que admito que hice mal porque aquel mal
lo hice libremente, puede plantear la cuestión de que si
no estaré determinado desde fuera, por algo o por alguien,
a obrar o a no obrar, al grado de que realmente no haya
en mí libertad y por lo tanto no sea yo responsable de lo
que hice mal.
En torno a esta cuestión, hay que ver si encuadra
en mí el que yo sea realmente libre.
47

�Podré ver lapsos de mi vida en que creo o afirmo que
no soy responsable por no sentirme libre; o se podrán
observar lapsos de la historia o sectores del pensamiento
humano en que se afirma que no hay libertad. Pero al
sedimentarse y decantarse el todo de mi vida y el todo
de la historia y del pensamiento humano, se ve que la
libertad es necesaria para que el hombre sea eso que
es como individuo o como sociedad.
EL PODER DEL HOMBRE SOBRE
EL MAL MORAL
Es cierto que con el mal moral no permitimos que
seamos lo que debemos ser en cuanto humanos, y es cierto que con el mal moral no permitimos que nos acontezca
lo que debe acontecernos. Pero también es cierto que tenemos la virtud de resurgir, de levantarnos a nosotro,c,
mismos.

No somos libres de estar sanos o enfermos, ni de que nos
vengan tales o cuales calamidades, o todas esas vicisitudes que no dependen d~ nosotros.
Pero de lo que sí somos enteramente libres, es de dar
un sentido a cualquier vicisitud o adversidad que haga
presa de nosotros. Por ejemplo, sabemos que podemos ser
magnánimos y dignificar una desgracia, o renegar y desesperar ante ella.
La conducta que sigamos ante las calamidades será
buena o mala moralmente, según el sentido que demos a
aquéllas.

Dios nos pertrechó con la gracia de rehacernos, si
Jibremente queremos aprovechar la posibilidad gratuita
de volver a la senda de lo que debemos ir siendo.
Si la
-porque
mediante
y bondad
I

caida en el mal es dolorosa para el ser humano

no lo deja ser, serse, ir siendo- el re-surgir
el arrepentimiento es un portento de belleza
porque vuelve uno a ser, a serse, a ir siendo.

Este portento de volver a
Pródigo volver a ser hijo; es
Hijo Pródigo volver a sentirse
haya fiesta en el Reino de los
gelio.

ser es el que hace al Hijo
el que hace al Padre del
Padre; es el que hace que
Cielos, como dice el Evan,

EL MAL FISICO Y LO MORAL

Hay una compleja serie de hechos, que llamamos
males físicos, que nos pueden acontecer, y que no dependen de nosotros en cuanto son ajenos a nuestra voluntad.
48

49

�CERVECEIUA CtU\UDl'i'EMOC, S.A.

(j)

���</text>
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                  <text>Es una publicación trimestral editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León a través de la Editorial Universitaria. En las páginas principales de Armas y Letras se incluyen textos literarios, particularmente poesía, narrativa y ensayo, de escritores destacados de la localidad, nacionales e internacionales. Inició en 1944 de manera mensual, se mantiene activa en soporte físico y digital.</text>
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                <text>Armas y Letras, Revista de la Universidad de Nuevo León, 1966, Segunda Época, Año 9, No 2</text>
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                <text>Es una publicación trimestral editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León a través de la Editorial Universitaria. En las páginas principales de Armas y Letras se incluyen textos literarios, particularmente poesía, narrativa y ensayo, de escritores destacados de la localidad, nacionales e internacionales. Inició en 1944 de manera mensual, se mantiene activa en soporte físico y digital.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Agustín Basave Fernández del Valle</name>
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�--¡;-íBLI OTECA CENTRAL
/
A. N. ._

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1

�----;J 1"

1-1 :3

!ltM!S Y LETlt!S
REVISTA DE LA UNIVERSIDAD DE NUEYO LEON

Rector
LIC. EDUARDO A. ELIZONDO
Secretario
LIC. BERNARDINO OLIVEROS DE LA TORRE

Departamento de la Extensión Universitaria

Coordinadora
DRA.AURORAMORENO

Jefe de la Sección Editorial
RECTOR JAVIER MORA SALAZAR

Torre de la Rectoría
Ciudad Universitaria
Monterrey, Nuevo León, México

Quinto Piso

�REVISTA DE LA UNIVERSIDAD DE NUEVO LEON

No. I Año 9

Septiembre de 1966

Segunda Epoca

SUMARIO

Charles Werner : " La Filoso fía Griega." __________ __ 5

Prefacio-------------------- . ----------------

5

Introducción: La filosofía griega y el pensamiento de
Oriente _____ ______ __ ______ __ ____ ____ ______ ___ 7
Capítulo I: La primera filosofía de la naturaleza: Los
filósofos griegos antes de Sócrates ______ ___ __ ___ 18
Ario Garza Mercado: Carta abierta a León Felipe ___ 47
Gen ar o Salinas Quiroga: "Significación histórica de
Abraham Lincoln" _____________________ ____ ___ 55
Humberto Ramos Lozano: Conferencia dictada a los
preparatorianos, dentro del Ciclo de Confe1·encicis
de Etica de la Universidad de Nuevo L eón ,______ 66

�CHARLES WERNER

"LA FILOSOFIA GRIEGA"*

PREFACIO.
Desde la época, ya lejana, en que sostuvimos nuestra
tesis doctoral sobre Aristóteles y el idealismo plat6núo, no
hemos dejado de estttdiar la filosofía griega, que consideramos como la: fuente y el modelo de toda verdadera concepción del universo. El resultado de este estudio es el que
damos ahora bajo la: forma de una obra de conjunto. Nos
sentiríamos muy satisfechos si fuera útil a los estudiantes
y a todos los que aman y cultivan la filosofía.
No es necesario decir que no hemos tenido la intención
de exponer en un solo volumen todas lás doctrinas griegas.
Nos hemos ocupado de las grandes doctrinas, de las que
tratamos de trazar los rasgos esenciales. Nos hemos esforzado en mostrar el vínculo de los sistemas, eT desarrollo
que hace de la filosofía griega un todo armonioso y perfectamente acaba&lt;lo.

La importancia que damos a la filosofía griega se hace notar en nuestra conclusión, en la que hemos esbozado
un paralelo entre la filosofía griega y la filosofía moderna.
¡ Que no haya equívocos sobre el sentido de esta conclusión!
• Prefacio, Introducción y Primer Capitulo del libro de Charles Wer•
ner intitulado: "La Philosophie Greeque''. Traducido directamente del
f rancés por el Sr. Lic. Alfonso Rangel Guerra. La traducción completa
de esta obra será publicada próximamente por la Universidad de Nuevo León, a través del Departamento de Extensión Universitaria. La
edición original fue publicada ~r Petit Bibliotheque Payot, de París.

5

�Nada más lejos de nuestro pensamiento que tratar de despreciar la filosofía moderna. Pero pensamos ~onser~ar l_as
verdades fundamentales, descubiertas por ~a !1losof1~ griega. De donde la necesidad de un restablecm~1ento. Sm duda, el progreso no podría consistir pura Y s1~plemente e~
un retorno al pasado: pero debe retener en el toda la ver~
dad de ese pasado.
Estamos pues persuadidos que el estudio del pensamiento griego es la condición indispensable de ~~a renovación del pensamiento, en su esfuerzo'por escudrmar ~l fondo de las cosas. Animados con tal convicción publicamos
esta obra, esperando que contribuirá a hacer ~ompr,ender
mejor el sentido y el valor imperecedero de la filosofia.

INTRODUCCION
LA FILOSOFIA GRIEGA Y EL PENSAMIENTO
DE ORIENTE
Hacia el fin del pensamiento antiguo, en la época alejandrina, una opinión comúnmente extendida era la de que
la filosofía griega había tenido su origen en Oriente. Numenio, el precursor del neoplatonismo, en el siglo II de
nuestra era, expresa la opinión general diciendo que Platón era un Moisés hablando griego.
Esta opinión no ha sido admitida por los historiadores modernos. Sólo algunos autores, como Roth de Gladisch,
en Alemania, han vuelto a tomar la tesis del origen oriental de la filosofía griega. Roth, en particular, ha querido
demostrar que la filosofía griega vino de Egipto. Pero esta tesis está hoy completamente abandonada. Los historiadores de la filosofía están de acuerdo en estimar que el
pensamiento griego sólo debe poca cosa al pensamiento de
Oriente y que manifiesta una creación espontánea del espíritu. Esto es lo que ha señalado suficientemente el distinguido filólogo y filósofo escocés J ohn Burnet, en el bello
libro que consagi·ó a la primera filosofía griega. Observa
que no se podría afirmar que los egipcios a los babilonios
tuvieron una filosofía. El único pueblo d~ la antigüedad
que la tuvo, al lado de los griegos, es el pueblo hindú. Pero
sería temerario pertender que la filosofía griega vino dr..
la India; al contrario, se puede pensar que es la filosofía.
hindú la que vino de Grecia. En cuanto a la teología mística de los Upanishads y del budismo, pertenecen sin duda
en propiedad a la India; pero es una teología, más que una
verdadera filosofía.
Posiblemente haya, en esta manera de ver, un juicio
demasiado fraccionado. Por nuestra parte, quisiéramos
conceder una importancia más grande a la especulación

6

7

�que se desarrolló en la India durante los siglos que. ~recedieron al nacimient.o de Buda y que elaboró la noc1on del
Ser uno y universal, ocult.o bajo la apariencia cambiante
del mundo. Pero sigue siendo verdad que esta especulación,
que por otra parte no tuvo influencia sobre la filosofía
griega, pertenece tant.o a la teología como a la filos~fía
propiamente dicha. De una manera. general, el_ pens~1~?to oriental, en la medida en que quiso dar una exphcac10n
del universo, se expresó por mit.os; se revistió de una envoltura de formas sensibles. Este pensamient.o emanaba de
la colectividad, representaba la fuerza de la tradición. En
Grecia es donde aparecen por primera vez las grandes personalidades que rompieron con la manera tradicional de
pensar y que convirtieron las asociaciones religiosas en
escuel¡s entregadas a la pura investigación de la¡ verdad~
Son es~s hombres, cuyo tipo sigue siendo Pitágoras, quienes se formaron del universo una concepción original, planteando de una manera nueva los problemas, y esforzándose
en indicar su solución desde el punt.o de vista del pensamient.o racional.
Es verdad que en la misma Grecia la especulación filosófica fue precedida por una especulación religiosa, que
nos ha llegado a través de la Teogonía, de Hesíodo, Y de
los fragment.os de Ferécides de Siros. El problema que
puede plantearse es el de saber si la teología griega suf~ó
la influencia de la teología oriental. Est.o es lo que pensaba
Gladisch: la teología griega sufrió oportunamente la influencia de Oriente y por su intermedio su influencia se
extendió a la filosofía. Pero esta tesis, también, está abandonada. Seguramente, la teología griega ofrece ciertas semejanzas con la teología de la India, de Babilonia Y de
Egipt.o. Pero las ofrece también con los mitos de comarcas
más alejadas, como la Polinesia, de suerte que en la imP,Osibilidad en la que nos encontramos de establecer una filiación directa, estas semejanzas se explican por .una misma
reacción de la conciencia colectiva ante las fuerzas naturales.
8

Así la opinión reinante ahora es que el pensamiento
griego posee, frente al pensamiento oriental, una .aut.onomía casi completa, que manifiesta una especie de creación.
Esta opinión .podría resumirse con lo que afirma un autor
inglés que Theodor Gomperz coloca al frente de su gran
obra Los pensadores griegos: "A un pequeño pueblo... le
fue dado crear el principio del progreso. Este pueblo fue
el pueblo griego. Exceptuadas las fuerzas ciegas de la naturaleza, nada se mueve en ese universo que no sea griego
por su origen".
Sin embargo, aceptando plenamente esta tesis, se le
puede presentar de una manera meno$ exclusiva que como
lo han hecho ciert.os aut.ores. Sin querer discutir en nada
la profunda originalidad del pensamient.o griego, y sin
pretender establecer ninguna filiación de doctrinas particulares, debe admitirse una influencia general de Oriente
sobre Grecia. Seguramente, los griegos no recibieron de los
orientales una verdadera filosofía, ni una verdadera ciencia. Pero recibieron materiales acumulados por una muy
larga experiencia y un ciert.o bosquejo de explicación del
universo. Los griegos se colocaron sobre la vía de la explicación racional por la invitación a pensar que recibieron
de Oriente, vía en la que conseguirían tan evidentes triunfos.
Sobre esta influencia ejetcida por el Oriente sobre el
pensamient.o griego, contentémonos con sefialar, muy brevemente, los puntos siguientes:
Primeramente, los mismos griegos tuvieron conciencia
de lo que debían a la sabiduría de Oriente. Siempre hablaron con el mayor respet.o de la ciencia y la civilización
orientales. Dejemos de lado los testimonios de la época alejandrina. Tenemos testimonios provenientes de una época
muy anterior. La opinión de Herodot.o es conocida: ·él pensaba que la religión y la civilización griegas habían venido
de Egipt.o. Recordemos la palabra que Platón, en el Timeo,
hace dirigir a Solón por un sacerdote egipcio: "Vosotros,
9

�griegos, sois niños". Aristóteles dice que las_ciencias matemáticas nacieron en Egipto, donde los sacerdotes tenían el
ocio necesario para el estudio. También los griegos pensaron que Tales y Pitágoras habían importado las matemáticas de Egipto: esto es lo que han dicho Eudemo por Tales,
e Isócrates por Pitágoras. A finl de explicar el saber enciclopédico de Demócrito, se le atribuían viajes a la India Y
a otras diversas comarcas. Todos estos testimonios constituyen un homenaje muy significativo de los griegos al
pensamiento de Oriente.
En segundo lugar, es un hecho que la filosofía griega
nació al contacto con Oriente. La filosofía nació en las colonias fundadas por Jonia sobre la costa del Asia' Menor~
'
.
donde los griegos entraron en contacto con las poblaciones
orientales. La cuna de la filosofía fue la ciudad de Mi1eto,.
la más activa y la más rica de las ciudades de Jonia. Hacia
fines del siglo Vil, su tirano Trasíbulo logró establecer una
alianza con Aliato, rey de los lidios. Por intermedio de estos Mileto se puso en relación con Babilonia y Egipto: tení¡ su templo a Naucratis. Quizá) Tales tomó de la ciencia
babilónica la idea del retorno periódieo de los eclipses, gracias a la cual predijo el eclipe de sol que puso fin a la guerra entre lidios y medos.
El vuelo del pensamiento griego tiene pues su asiento
en la costa del Asia Menor. Mileto dio a Tales, Anaximan.
dro y; Anaxímenes; Efesio dio a\ Heráclito; Samos a Pitágoras ; Colofón a J enofonte. En seguida, despu~s de la invasión persa, ·el teatro de la. filosofía se desplazó hacia el
oeste; se fijó en Italia meridional y Sicilia, donde los jonios fundaron ciudades. Pitágoras se estableció en Crotona. Jenofonte en Elea, que dio su nombre a la escuela eleata ; Empédocles pertenece a Sicilia. Después sobreviene una
renovación del pensamiento jonio. Mileto, como para acabar por un don real su contribución a la filosofía, produjo
a Leucipo, el fundador del atomismo; Clazomene produjo a
Anaxágoras, que abrió en Atenas la escuela donde fue educado Sócrates. Diógenes, parodiado al mismo tiempo que

:Sócrates énr--L as 'nubes, de-Afistofanes, es de Apóloñio, en
Ct~ta,. _En cuañü&gt;' á Demócritó,: era·'de ' A:Wera, ciudad
dada· P&lt;&gt;r 1~ !jonios en' Tracia, y gran· filósofo, parece atmn·ciat -la filósóffa,!todavía más .grande que vendrá d-e los con:'fines-de Macedónia:.r D'éspués dé -esté- primero y tan bello
,desenv-Olvimiéntoces ·éwmdo ·ia-filosofíá griega se establece
.en ·Atenas1 ·pefü el'itórices Atenas ·se habfa convertido en ·el
•é'I1~uefitro. de'nacionesí 'y ',la filosofía pudo guardar aquí el
ron.facto con' OfieÍíte.r ·
·
·

fun-

Esta primera úttióñ del genio g,riego y el genio orien·tal está representáda sóbré todo'por el gran nombre de Pi·tágoras. La"'teMía~'pftag6Píeá'- del alma ..sufrió la inflúencia
de Oriente,. Esta teóría"~ieile del' orfismo, y el orfismo no
és puramente ir.i~go: náció del culto a Dionisos, cuyo orige~ lejano e_§ siD; ~uda ·!_raci, . o _F rigia. Las comunidades
~rf1cas ~or.e~ieron_so~rl¡! 't~9-en Italia meridional y Sicilia,
.donde eran f\um~r~sos lq,s.jojµqs v~:mido~ de Asia Men,or,..
Fue bajo la i!}flµ~n~i~, qe(orfismo ..como concibi9 Pjtágoras
al alma corp.o la verda«;Iera substancia inmortal. Y el desarrollo que élio a su. teoría s.e ñ~la ul).. acuerdo profundo ent~e
su pensamiento y el pensamiento de Oriente. La idea ·de la
transmigración dé las almas, la idea del parentesco de los
hombres Y de los ~animales, con la prohibición de comer
carne: tollas ~estas ideas se encuentran en la Indíá: No :es
pues ~o~~róso ~ue los griegos hayan pensado que Pitá¡goras recib10 de Oriente·la educación. La tradición afirma que
estuvo en ,Egipto y Babilonia, donde frecuentó ·a los magos
persas,_herederos de Zoroastro. En cuanto a la segunda de
.las· granaes teorías pitagóricas, la teoría del número·, tam-bién se nos 'ffresenta -como ·'de' origetl 'Oriental:· Isócra.tes ya
lo 'recoidalhos, afirma 'que Pitágoras nevó de Egipto' las
matemáticas-.~Así las dos teorías cápitáles del pitago:i-igmo
la teoría .del alma y 'la teoría' del Iíúmero, sufriéron la· in~
fluencia· de· Oriente. La filosofía de Pitágoras y toda la
primera filosofía gri'ega, toda esta magnífi~ eflorescencia, no huoie-ra: existido si 1 el pensamiento griego no hubiera hundido sus raíc-es ·en el alma profunda de Oriente.

10
11

~

�Dicho esto, y una vez admitida la influencia general
de Oriente sobre Grecia, debemos reconocer que el pensamiento griego agregó al pensamiento oriental un elemen~o
nuevo un elemento esencial, y que manifiesta una especie
de cr~ación. No se trata, evidentemente, de una creación
ex nikiw ya que el pensamiento griego encontró en el
pensami~nto oriental una vasta materia preexistente; si,
pues, cuando se habla del "mil3&amp;:o grie~o", se entiende
una creación ex nikiw, no ha habido tal milagro. Pero hubo creación, aparición, de un principio nuev-o: el espíritu.
El pensamiento griego es el nacimiento del espíritu. Del
alma, sombría y profunda, tal como existía en Oriente, se
desprendió, en Grecia, el espíritu: el espíritu como conciencia de él mismo, como certidumbre de su naturale~a
infinita; el espíritu como conciencia de su independenc1~
ante todas las cosas exteriores, como certidumbre de su libertad. La libertad: he aquí lo que nació en Grecia, he aquí
lo que los griegos defendieron contra Oriente. No en vano
los nombres de Maratón, de las Termópilas, de Platea y de
Salamina brillan en la historia con una fuerza incomparable: lo que representan es la victoria¡ de la libertad, es la
libertad pára toda la humanidad futur3:.
Este nacimiento del espíritu y de la libertad, puede
tratar de explicarse por diversas consideraciones indicando las circunstancias que para ello se mostraron favorables. Puede invocarse, con Taine, ia feliz configuración geográfica de Grecia, las.calidades d~l suelo y del el~.. Puede
señalarse que el pensamiento griego no fue opn~do, en
sus inicios, por una teología con dogmas dete~mados.
Puede hablarse de las condiciones políticas, tan düerentes
de las de Oriente. Pero ninguna de estas explicaciones, ni
todas juntas, permiten comprender el nacimiento del espíritu. Según la palabra de Amiel, todos los orígenes son secretos. Que si se quisiera sin embargo decir afguna cosa,
necesitaría inspirarse en la misma filosofía griega. Sería
necesario recordar el pensamiento de Aristóteles: la perfección no es un resultado, sino un principio. El espíritu,
en su perfección, en su totalidad, existe en el origen de to-

12

das las cosas. La creación no fue posible sino a la mitad dé
una ruptura, que hace desa~ecer, como desencadenado~
el caos de las fuerzas elementales. Pero ·el espíritu guarda
el poder irresistible de volver a él mismo, a su interioridad, a su libertad. Este regreso, que debía producirse, se
produjo en Grecia: en Grecia es donde el espíritu se encontró a sí mismo, donde se reconoció a sí mismo, y donde reconoció al universo como su propia substancia.
Porque el pensamiento griego manifestó por primer-c1.
vez la libertad del espíritu, creó la ciencia, como independiente de todas las circunstancias particulares, como universal, como puramente racional. La ciencia oriental era un
conjunto de recetas prácticas; lo vemos por los monumen~ que se
~nse~ad~. Trátese de inscripciones babilórucas o de papiros egipc1os, no encontramos sino comprobaciones empíricas, respondiendo a ciertos problemas prácticos: jamás la pura especulación racional. Los griegos
mismos, cualquiera que haya sido su veneración por la sabiduría oriental, sintieron la diferencia entre su ciencia,
desinteresada, y el conocimiento utilitario que la había precedido. En su tratado sobre la aritmética, Aristógenes, discípulo de Aristóteles, dijo que Piiágoras fue el primero en
entender esta ciencia más allá de las necesidades del comercio. De hecho, es Pitágoras quien demostró la teoría
célebre que lleva su nombre y que dio nacimiento a la geometría, como ciencia racional. Platón, en un pasaje bien conocido de La Re¡,ública, opone el espíritu griego, ávido de
saber ( qnlo-ua8i¡c; ) , al espíritu fenicio y egipcio ávido de
ganancia ( · c¡,v.o-xpfJµcno~ ) • .Aristóteles, al comí~ de la
Meú,,fúnca, habla de la alegría que nos procura el conocimiento por sí mismo, independientemente de toda utilidad,
Y expresa muy bien el carácter del pensamiento griego, estableciendo su famosa distinción entre la ciencia y el simple conocimiento empírico: este último como conocimiento
de las cosas particulares, e indic4ndonos el hecho, pero no
la razón del hecho; la ciencia, como el conocimiento de lo
universal y dándonos la razón y la causa. Tal es la diferencia entre Grecia y Oriente: el pensamiento oriental e3

¡an

13

�el conocimiento empírico, dominado por preocupaciones utilitarias; el pensamjento griego, es la ciencia, desinteresada
y válida universalmente.
r

,'

Habiendo concebido así la ciencia como enteramente
desinteresada,_los griegos pudieron, no solamente crear,
sino llevar en cierta forma a su perfección la ciencia real,
la filosofía. Quizá está en el destino de las ciencias físicas
el no poder ser c:onside1·adas sino bajo un cierto ángulo de
utilidad. Bacon, Descartes y todos lo&amp; modernos rompieron
con la noción puramente especulativa que los griegos habían propuesto de la ciencia y pensaron que la ciencia debía ser práctica, que debía ~segural' al homb1·e el dominio
de la naturaleza. Pero -si es verdad que la ciencia de lamateria es capaz de tal aplicación, la filosofía, ~mo ciencia
del espíritu, permánece para siempre como pura mirada
sobre las cosas eternas, y es ella, no la física sino la metafísica, la que los griegos cultivaron sobre ~odo. Después de
los primeros ensayos de especulación investigando el principio en alguno-de los elementos materiales, el pensamiento griego reconoció que la verdadera substancia de las cosas es el principio que se encuentra en el hombre: el espíritu. Reconoció . que erbien, al cual aspiramos, la justicia,
está en el origen del mundo, el cual es gobernado por una
ley de armonía. Desarrollando esta idea, ésta alcanzó, en
los sistemas de Platón y Aristóteles, una altura que no ha
sido sobrepasada, y ha dado para siempre el modelo del
conocimiento más profundo y .más verdadero.
Por otra parte no es sólo en el dominio de la ciencia y
de la filosofía donde se manifestó el principio de libertad
que animó al pensamiento griego: también en el dominio
del arte y, e!l el de la -política. Frente al arte oriental, el
arte griego expresa la libertad del espíritu, que toma posesión de la materia y le imprime una forma perfectamente
adecuada a su propia naturaleza. Por ello es que mientras
las figuras egipcias están fijas en una rígjda inmovilidad,
las figuras griegas tienen toda la libertad y la armonía del
movimiento. Es porque ellas expresan el sentimiento, la

vida .del alma Y su interioridad. El arte oriental es anónimo:_ ;mana, de la tradición. Pero.el arte griego es una innovae~Q~, po.r la que el individuo manifiesta, frente a la colecbv!?ªd, su manera original de sentir y de pensar. Es
tambien esta li~eración _I~ que encontramos en la política
Y la q_ue produ~o -la· 1).0010n.de· ciudadano. Las sociedades
de ?riente habian sipo una confusa aglomeración, una especie_ de rebaño, curvado bajo el yugo de un déspota. En
Grecia es no una ley ·arbitraria, sino una ley acorde con las
ley~s eternas que rigen al universo. Según Aristóteles el
h?m~re es, un ser_ i&gt;~lí~ico; .~a .razón, de la que tiene el ~riv1leg10, es ·un princ1p10· uruversal; que produce el libre
acuerdo de los ino_ividuos. La sociedad ,griega fue, por primera vez, ~na sociedad de hombres libres, participando en
la soberama del Estado.
· . Sin embargo el pensamiento griego,· nacido al contacto d~l Or_iente, guardó ,este- .contacto, -y se •sumergió en el
.medü) or~ental. Platón, 1después de la muerte. de Sócrates,
:f~e. a Egip~o,· donde ~rmaneció mucho tiempo antes de dirigirse a Cirene, ltaha meridional y Sicilia. Cuando volvió
a Atenas Y. fundó la Academia, su escuela ,fue abierta del
,Jado de Oriente ; sab.emos ,que tuvo alumnos provenientes
de Caldea. La influencia de Oriente sobre la Academia: fue
;reforzada ~or llegada _de Eudoxio. Este astrónomo, amigo ?e Platon, era de Cmda, en Asia Menor ; había permáne~ido en diversas regiones de Oriente, y cuando vino a
u~1r ~u escuela a la platónica, llevaba consigo toda la ciencia de los _P~í~es extran?eros. Platón mismo, en su última
obr8:, modifico su doctrma bajo la influencia oriental. La
teoria que sé eneuenn:a e~ el décimo libro de Las leyes, de
.un.Alma mala, que ¡;emana sobre el mundo al mismo tiem,
po que el Alma buena, es teoría proveniente sin duda de
Zoroastro.

!ª

Pero de Aristóteles debía partir el impulso decisivo
por la mezcla del ·pensamiento griego y el oriental. Después
.de sus l~rgos años de estudios en Atenas bajo la dirección
de Platon, se estableció en Assos, en Tróada, y aquí fue
I

15

14

..

�donde tomó conciencia de su pensamiento original. No
abandonó Asia Menor sino cuando fue llamado a Macedonia para la educación de Alejandro. Fue entonces cuando
concibió la idea de la ciencia y de la civilización griegas
como debiendo conquistar todo el mundo oriental. Inculcó
,esta idea a su real discípulo. La expedición de Alejandro
fue el pensamiento griego marchando a la conquista de
Oriente; conquista en Ja que iba no solamente a dar sino
también a recibir. La ciudad de Alejandría, fundada por
el alumno de Aristóteles, fue el teatro de esta fusión, gracias a la cual la filosofía griega recibió, en el sistema de
Platón, su suprema terminación. Todavía más tarde, la
conquista-de Alejandro contribuyó a producir el islamismo,
el cual llevó la filosofía de Aristóteles a las naciones occidentales.
•
Señalemos por otra parte que inmediatamente después
de Aristóteles la filosofía griega encontró sus principal~s
representantes en el mundo oriental. La influencia de Oriente fue señalada por los precursores de Epicuro y de Zenón:
Aristipo era de Cirene, y de esta ciudad tomó nombre su
escuela; Antístenes tuvo por madre a una esclava tracia.
El mismo Epicuro, sin duda, era ateniense; sin embargo
nació en la isla de Samos, que había sido la cuna de Pitágoras. Zenón, el fundador del estoicismo, era de la isla de
Chipre; Cleanto era de Assos; Crisipo era de Cilicia, quizá
la misma ciudad en la que San Pablo debía nacer tres siglos más tarde. Separados de sus patrias, que los conquistadores se disputaban, los estoicos no reconocieron más el
cuadro estrecho de las ciudades; ellos se consideraban como ciudadanos del universo, hermanos de todos los hombres, y aun de los esclavos. En esto, prepararon las víás
para una nueva y más p·r ofunda idea de la libertad.
Esta idea, también, debía venir de Oriente. De Oriente es de donde vino la buena nueva de que la libertad no
pertenece solamente a algunos hombres, capaces de ciencia,
sino que pertenece a todos los hombres, por el simple esfuerzo de la caridad .. Tal es la idea que produjeron los tiempos

16

modemos, y cuyo desenvolvimiento sin duda está lejos de
haber terminado. Tenemos el derecho de esperar un porvenir donde la libertad existirá verdaderamente sobre la tierra. Para preparar este porvenir, la filosofía griega puede
aportarnos la ayuda más preciosa. Surgiendo de la noch&lt;::
oriental, esta filosofía ha mostrado luminosamente el todopoderío del espíritu, que surge de la naturale-za y se acrecienta perpetuamente, triunfando de todos los límites. Al
mismo tiempo, por el contenido de sus doctrinas, hace comprender, mejor que todas las otras filosofías, la r ealidad
primordial del espíritu, su dominio sobre la materia, y que
todas las cosas son llamadas a la suprema perfeccíón. Por
esta enseñanza que nos da, la filosofía griega es la fuente
inagotable de sabiduría a la que debemos regresar, para
aprender a conocer, en su verdad, el universo y a nosotros
mismos.

�r

l

'

·LA ESCUELA DE ·MILETO.-PIT AGORAS Y SU ESCUELA.~PARMENIDES Y LA ESCUELA ELEATA..

·e

· 1A PJÚMEijA.,-F:ILOSOFIA DE iLA NATURALEZA:-

Los primeros filósofos griegos, asombrados del cambio
que afecta las cosas, haciéndolas nacer y perecer, buscaron
cuál es la substancia universal, que permanece a través de
todo el devenir.

Los princiI?ales representantes . de la filosofía griega
antes de ·sócrates son: Tales (nació hacia 625 A. C.), Ana·x i~ndro y A~ax-ímenes, los_tres de Mill:)to; Heráclito, de
Efeso (nacido hacia 540); Pitágoras, de Samos (nacido
hacia 5170) que· se estableció en Crotona, en Italia ip.eridionaL; ~ntre '1~s mi~mbr~ , de su es-cuela, citemos al médico
Alcmeón, ~e- C:roto:r;ia,,,y Filo~ao, .también d,e Crotona, que
se esta}?lec(ó E!~ .-'J;'~b~s,; J e1,10-1;ol).te, -de ryplofón (nacido hacia 580) ," que se estableció hacia el fin de su vida en Elea;,
ciudad fundada por los focios en Italia meridional; de Elea
son original'ios Parménides (nacido hacia 540-), jefe de la
escuela eleata y su discípulo Zenón (nacido hacia 500) ;
Ernpédocles, de Agrigento, en Sicilia (nacido hacia 480) ;
Leucipo, de Mileto, y su discípulo Demócirto, de Abdera
( éste último nacido hacia 460) ; Anaxágoras, de Clazornene
(nacido hacia 500), que se estableció en Atenas, donde fue
maestro y amigo de Pericles, pero de donde fue desterrado,
acusado de impiedad; Protágoras, de Abdera (nacid~ hacia
480) , que fue varias veces a Atenas, donde _fue amigo . ~e
Pericles y de Eurípides; sabemos por Platon la atracc1011
que ejercía su enseñanza sobre la juv~~tud _ateniense_; también fue acusado de impiedad y deb10 hmr ; Gorgias, de
Leontini, en Sicilia (nacido hacia 480), que fue a Atenas
en 427 como embajador de su ciudad natal y obtuvo en
Grecia notables triunfos oratorios.

Esta substancia, la escuela de Mileto pensó encontrarla en la materia de la que las cosas están hechas. Para Tales, la substancia es el agua: todas las cosas, en efecto, se
nutren de humedad, y todas las simientes tienen una naturaleza húmedal. Pero esta materia encierra en sí un principio de movimiento: está viva, posee un alma. Por ello
Tales decía que todo está lleno de dioses2. Para Anaximandro la substancia es el infinito: una materia ilimitada
'
e indeterminada,
de la que toman nacimiento- las materias
particulares. Anaxirnandro parece haber sido sacudido por
la lucha que existe entre las cosas contrarias: el calor y el
frío, lo seco y lo húmedo. Las cosas, pensaba, están en guerra las unas con las otras, y esta guerra está marcada por
las "injusticias" de las que ' se pronuncian culpables, usurpándose las unas a las otras. En consecuencia, no se puede
admitir que la substancia primordial sea el agua, corno había creído Tales: ya que entonces la injusticia habría prevalecido, el frío y lo húmedo ·imponiéndose sobre lo seco y
lo caliente. Es necesario pues que la substancia sea, no uno
de los términos contrarios, sino alguna cosa más profunda,
donde los contrarios nazcan y en lo cual se reabsorban3.
Para Anaxímenes, en fin, la substancia es el aire, que produce todas las cosas por un doble movimiento de rarefacción y de condensación4. En el único fragmento que nos ha
llegado de él, Anaxímenes identifica! al aire con el alma, y
dice que el aire, así comp anima nuestro cue:r:po, anima el
mundo enteros.

•

•

'I

•

. L.0S }liLf)SOFOS _GRIEGOS ANTES DE SOCRATES.

No poseemos de estos primeros filósofos sino fragmentos que han sido reunidos por Herman Diels en su obra
rn;gistral Die Fr agmente der Vorsokratiker, cuya primera
edición apareció e_n 1903. +

•

El punto culminante de la primera filosofía Jomca
está señalado por la obra de Heráclito, quien por otra parte sufrió la influencia de Jennófanes y Pitágoras. SegÍlü

1.-La substancia universal.

18

19

�él, la substancia que se encuentra en el fondo de todas las
oposiciones y de todos los cambios, es el fuego, "un fuego
eternamente vivo"6. Son las transformaciones del fuego
las que producen todo lo que existe : el fuego es como el
oro contra el cual se cambian todas las mercancías7 • Hay
dos' caminos: el camino que desciende, por el cual el fuego
se transforma en agua, después en tierra, y el camino que
sube, por el cual la tierra y el agua vuelven a ser fuego8 .'
La ley de los contrarios exige por otra parte que sea ya el
mismo fuego, ya el elemento frío y húmedo el que predomine. El universo está regido por una alternativa, que se
señala en la oposición del día y de la noche, del invierno ~
del verano. Sin embargo el fuego debe llevarlo, y traer todas las cosas a él: el fin del mundo es la universal conflagración. Pero el fuego vencedor, se recoge, y da nacimiento a un mundo nuevo9.
Por su incesante agitación, el fuego manifiesta el devenir al cual ninguna cosa escapa. El devenir, la universal
movilidad: Heráclito lo puso en claro de una manera sorprendente. Nada hay estable: la cosa que nos parece permanecer la misma, en realidad cambia, como el agua de un
río parece siempre la misma aunque corre perpetuamente.
"Aun los que se bañan en lo~ mismos ríos se bañan en diversas- aguas =Nadie puede bañarse dos veces en el mismo río "10. Es el devenir el que constituye la vida de las
cosas: si llegara a detenerse, si el reposo se estableciera en
el universo sería la inercia por todas partes, el entorpecímiento y la' muertell.
No son pues la calma y la uniformidad, sino la variedad, la diferencia, la oposición, las que constituyen la realidad de las cosas. Ya que el devenir tiene lugar entre términos que son contrarios entre ellos; los contrarios se
transforman el uno en el otro, de taJ suerte que todo depende de su oposición12. La existencia real y viva no se encuentra en la neutralidad de una paz donde todas las diferencias se hubieran borrado sino en la lucha que las cosas
sostienen unas contra las ot;as, y por la cual cada una afir-

20

/

ma su naturaleza propia. "El Combate es el Padre de todas
las cosas, el Rey de todas las cosas"13. Heráclito critica la
palabra de Homero: "Pueda la discordia apagarse entre los
dioses y los hombres". Homero, dijo, no ve que ruega por
la destrucción del universo : si por desgracia su ruego fuera escuchado, todas las cosas perecerían14. De la misma
manera· r.esponde a Anaximandro, quien había dicho que
las cosas están en lucha las unas con las otras, y que esta
lucha está señalada por las "injusticias" de las cuales se
pronuncian culpables. Heráclito declara que la lucha es la
ley de las cosas, y que en Jugar de engendrar la injusticia,
esta lucha es la justicia misma15.

•

Aún más, es la lucha de los contrarios la que produce
la verdadera unidad. La verdadera unidad no es una unidad ~cía, que no contendría en sí ninguna diferencia: es
una unidad plena, concreta, que encierra una oposición y la
sobrepasa perpetuamente. La verdadera unidad es la armonía de elementos opuestos. Tal es, a partir de Heráclito,
la verdad fundamental que los hombres .no comprenden.
Los hombres tienen la· costumbre de separar abstractamente las cosas : no comprenden que una cosa puede conciliar
en sí, en una perfecta unidad, determinaciones opuestas, y
que es en esta síntesis, justamente, donde encuentra su
acuerdo con ella misma. "No comprenden cómo una cosa,
divergiendo en dos sentidos contrarios está acorde con ella
misma: armonía de tensiones opuestas, como la del arco o
la de la lira"16.
Como consecuencia de este principio, Heráclito muestra
la identidad de los contrarios, o al . menos su íntima correlación. Los contrarios, pensaba, existiendo el uno por el
otro, son incomprensibles el uno sin el otro, y manifiestan
una sola y misma realidad. El día y la noche no son dos
cosas diferentes, sino dos aspectos de una misma cosa17.
De manera general, vanamente trataríamos de separar, en
las cosas, lo que nos ¡,a.rece bien·de lo que nos parece mal :
"El bien y el mal son uno"IS. Nada no es )bueno, nada no
es agradable, sino por el contrario que¡se le opone: la salud

21

�vale por Iai enfer~edad, el reposo por la fatiga1 9. Nos
equivocamos pqes cuanqo deseamos exclusivamente un solo
'. lado de las cosas, la· sall!d, el reposo, el bien, Y no sería
bueno para nosotros que,\~os nuestros deseos fueran escuc:hados20,
El principio de ¡esta armonía, por la cual las cosas están ligadas, no es otro que la substancia ~terna, divino
principio del mundo. Es Dios mismo quien es la -unidad de
los contrarios, y que se encuentra de nuevo¡en el fondo de
todas las transformaciones21. Este fuego siempre vivo, ba:se de lla realidad, debeD10S concebirlo como una Inteligencia que produce el acuerdo de los seres22. El universo es gobernado por la Razón, que dirige el curso d~ todas las cosas. No temamos pues con Anaximandro, que la injusticia
tenga oportunidades de_.prevalecer: el fuego divino aaegura
el orden interno y hace reinar por todas partes la justicfa.
"El sol no sobrepasará sus medidas, si no las Erinias, servidoras de la ·Justicia sabrían encontrarlas"23 •
~

-; .

'

.

....

~

Por su alma, que es un soplo inflamado de la ¡misma;
esencia que el fµego divino, el hombre ,participa del prin.cipio universal24. Su esfuerzo debe tender a mantener ~ivo
el fuego ;en él, de tal manera que se mantenga e~ comumca:ción con el.c0njunto delas ~osas. El _m al, para el hombr_e,
está en encerrarse· en su.:,ser particulár, como ocurre en el
sueño25. El bien, está e:rí)1.brir su- ser y vivir d~ conform,k·
dad con•la ·1ey común de las cosas26. -El uníverso es una ciudad donde las leyes no pueden ser transgredidas27. La sabiduría consiste en reconocer a la razón eomo:e1 poder que
gobierna todas las cosas28. Obrar según la razón, obrar:se~ún esta ley, eomún que podemos llamar: Ja :naturaleza, tal
es pues la virtud del hombr~29. .El sapio cQmprende :1a necesidad, por la cual toda~ las ·cosas son: exactamente lo_que
ellas deben ser. Es una ilusión humana tomar sólo· unas
cosas por buenas y otras por malas: en:realidad, para quien
se pone en el punto de vista de Dios,:todas las cosas son
buenas, todas manifiestan una ley de justicia y · de belleza'.30.

22

Cualquiera que sea sin embargo el grado de :sabiduría
al que haya llegado, el hombre debe recordar que'. no; es
igual a Dios. "Frente a Dios, el hombre es un pequeño niño como el joven lo es respecto al hombre"31. El hombre,
pues, no es Dios; pero es divino/ en ,tanto que posee inteli·gern!ia, y su destino está en unirse a la-Inteligencia eterna.
Así es como los primeros filósofos jonios buscaron la
substancia en cualquiera de los ;elementos materiales : el
agua, el aire o el fuego. A decir verdad, jamás concibieron
la substancia i como una materia inerte, sino más bien viva,
animada; para Heráclito, el fuego es inteligencia. Por ello
la substancia no dejaba de estar comprendida : en el orden
de los cuerpos.
Pero la filosofía no tardó en pensar que la verdadera
substancia es el alma, en su esencia inmortal, como radicalmente •distinta del cuerpo. Esta concepción, que anuncia la
pura filosofía del espíritu, fue obra de Pitágoras.
La idea de la inmortalidad del alma parece· tener su
origen en el renacimiento en Grecia del culto a Dionisos.
Este- culto sombrío y profundo, en el que el 'pen~amiento
de la muerte se mezclaba a todas las 'manifestaciones de la
vida, suscitó la idea, del sacrificio expiatorio, de la 'purificación por la cual el alma se desprende· de las ligas del
cuerpo y vive una vida divina. Tal es la idea. que retomaron, en el siglo VI, las comunidades llamadas órfieas que
aparecieron primero en Atica y se propagaron sobre todo
en Italia meridional y Sicilia.
En medio del orfismo es donde surge la gran figura
'de Pitágoras, fundador de una comunidad en la que los
miembros cultivaban conjuntamente la ciencia y la sabiduría y que quedó como el modelo de todas las asociaciones
libres por las que los hombres, rompiendo el cuadro de las
sociedades establecidas, quisieron unirse para el bien. Pitágoras tomó la teoría del alma que estaba contenida en las

23

�creencias órficas y la hizo formar parte integrante de una
vasta concepción del universo.

La enseñanza de Pitágoras reposaba en la afirmación
de que el alma es de esencia divina y que posee la inmortalidad. La naturaleza humana es doble: mientras que el
cuerpo es perecedero, el alma, que existía antes de entrar
al cuerpo, es inmortal. El alma está encerrada en el cuerpo
porque sufre un castigo, y se encuentra enterrada en él como en un sepulcro32. Separada, del cuerpo, en el instante
que llamamos la muerte, permanece sometida a- la necesidad de entrar en otro cuerpo: el aire está lleno de almas
esperando su reencarnación33. Esta necesidad puede traer
al alma tres grandes 'transformaciones: también se decía
que, de acuerdo con Pitágoras, el alma de un hombre puede entrar en el cuerpo de un animal34. Así el alma debe
recorrer una larga serie de existencias, en el curso de las
cuales su género de vida es determinado, en cada ocasión,
por las acciones que cumplió en la existencia anterior: una
ley inexorable la condena a sufrir las mismas penas que
infligió a otro35. Sin embargo su castigo no será sin fin.
Cuando el alma se ha elevado al conocimiento de la ley que
rige al universo, cuando ha vivido en la justicia y en la
santidad. el alma encuentra de nuevo su libertad. La virtud es esencialmente una purificación por la que el alma
se desprende de las trabas corporales. El destino del alma
está. en escapar a la "rueda de los nacimientos", a fin de
gozar plenamente la eterna felicidad que le está reservada
por su naturaleza divina36.
Pero para conocer la verdadera naturaleza del alma y
su poder, no basta considerarla tal como existe en los seres particulares : es necesario elevarse a la contemplación
del Alma que gobierna el universo entero. Puesto que el
universo está animado, vivo, y la presencia del alma apa1·ece en el orden maravilloso que reina sobre las cosas. La
manifestaeión más asombrosa de este orden es la revolución de los astros, que se realiza según un ritmo eterno :
hasta el curso de los planetas, este curso que parece errar

de manera desordenada, _e stá regulado P:&lt;&gt;r una ley. El universo es un Todo bien ordenado, un Cosmos, donde las1
partes se relacionan unas con las otras por lazos de armonía37_
Las cosas están reguladas armoniosamente porque
obedecen a la ley del número. Pitágoras estudió profundamente la ciencia de los números: se le debe el teorema
fundamental que sirve de base a la geometría38, Se persuadió de que el número es en todas partes la expresión de la
armonía y constituye la substancia misma de las cosas. La
escuela pitagórica admite que todas las cosas están hechas
de dos elementos cuyo número está compuesto: lo ilimitado y lo limitado, el primero como la base material del ser
.
'
mientras que el segundo es el principio del: orden y de la
determinación39. Por este último elemento el número hace las cosas inteligibles y engendra todo conocimiento claro40. El nombre expresa la ~sencia misma de las cosas: es
el tipo ideal de donde las cosas proceden; pues las cosas
existen en tanto que imitan la naturaleza del número, en
tanto participan de su soberana realidad41. Los números
son los principios eternos, viviendo en el seno de la armomonía. Y si se quiere remontar todavía más alto est.a armonía original, entonces es necesario invocar la unidad
que está. en la fuente del número, la mónada creadora, que
da nacimiento a todos los seres42.
Sin embargo la armonía no reina igualmente sobre
todas las partes del universo : existe sobre todo en/ la parte superior, donde está señalada sobre todo por la revolución de los astros. Pitágoras y su escuela establecían una
distinción entre el mundo de los astros, que ~ el mundo
de las realidades eternas y bien ordenad~ y el mundo
"sublunar", que -es el mundo de las cosas perecederas y libradas en parte al desorden43. Esta distinción debía ser
adoptada por Aristóteles y mantenerse hasta el comienzo
de los tiempos modernos. Sin embargo· los pitagóricos admitían que el mundo inferior, cualesquiera que sean las
apariencias y el desorden que presente, no deja de estar

24

25

�sometido a una ley. Afirmaban que las cosas mismas, lque
existen ahora, existieron ya en el pasado, y se reproducirán en el porvenir. Por este retorno eterno, las cosas mortales participan, hasta donde lo permite su naturaleza, de
la vida sin fin que es la partición de las divinidades bienhechoras44.
Pero la verdadera relación entre los dos mundos es la
presencia, en el mundo inferior, de un principio divino. En
medio de las cosas perecederas brilla una luz que viene de
lo alto : la llama inmortal del alma. En efecto, el alma se
revela semejante a los seres que viven en el mundo superior: como los astros, el alma está siempr~ en movimiento,
y'esta perpetua actividad significa que pertenece a la misma raza que los seres eternos45. Tal es la primera demostración que la filosofía dio de la inmortalidad del alma :
formulada por Alcmeón, remonta quizá a Pitágoras mismo. Platón se inspiró 'en ella: desde el Fedro hasta. el fi.ri.
de su carrera, permaneció fiel a esta noción del alma como
principio que 'se mueve a sí mismo y permanece siempre
en movimiento. En su escuela, J enofonte definió al alma
según •el modo pitagórico, diciendo que es un número que
se mueve a sí mismo 46.
De todas maneras, por otra parte, 'es el pitagorismo,
por el conjunto de su conc~pción del universo, el que preparó 'el platonismo. La doctrina de Pitágoras es el-primer
esfuerzo de la filosofía por penetrar hasta la raíz invisible
de las cosas. Según Pitágoras, las cosas materia:les no ,son
la verdadera realidad: es el alma, en su esencia inmortal.
Encima idel mundo de las cosas perecederas, hay un mundo de esen'liB eternas,~el mundo de la armonía y de los números. La v'"lh estaba afüerta a la filosofía de la Idea. .

La dotrina de Pitágoras, admitiendo la diversidad de
las almas, con sus múltiples transformaciones, y la diversidad de números podía aparecer como una filosofía de la
pluralidad. Era l; mismo para la doctrina de Heráclito,
planteando la lucha de contrarios y el transcurrir univer-

sal de Jas cosas. Frente a estas dos . filosofías debería levantarse una escuela afirmando la absoluta unidad del ser
y su absoluta permanencia: esta escuela es la escuela eleata. Inaugurada por Jenófanes, quien hizo una crítica mordaz de las representaciones que la religión daba de Dios
concibiéndolo a semejanza del hombre, la escuela eleata
encontró en Parménides su jefe y su más ilustre representante.
La gran idea de Parménides es la idea del; ser, en su
existencia absoluta, como eternamente idéntico a sí mismo, sin ninguna mezcla de no-ser. Todas las nociones que
nos formamos de lo real imaginándolo como múltiple y sujeto al devenir, implican la existencia del no-ser: las cosas
múltiples son diferentes unas de las otras; una no es lo
que la otra es; una cosa en devenir no es lo que será mástarde. El problema capital es de saber si podemos admitir
la existencia del no-ser. Toda la filosofía depende de la solución que se dé a este dilema: el ser es: - el ser no es.
tal es, para el ser, el problema47.
Ahora bien, la respuesta no podría se1· dudosa. Manifiestamen~, el ser existe, y no puede no existir. El no-ser
es un fantasma impalpable, al cual no podría atribuirse
ninguna existencia, ya que escapa al pensamiento y a la
palabra. Parménides dice : "Es una y la misma cosa el
pensamiento y la existencia"48. Según esto, él entiende que
el pensamiento sqpone la existencia de su objeto; no se
puede pensar una cosa, sin pensar esta cosa como existente. En eonsecuencia1 ~l no-ser, no siendo un objeto del pensamiento, no es nada para nosotros y no podría! ser afirmado. La única afirmación de la filosofía es pues esta:
ser es49.

el

De esta afirmación primordial, Parménides ha sacado
las tesis célebres por las que su filosofía se opuso a todas
las doctrinas que admitían ·el devenir y la pluralidad.
27

26

�En primer lugar, el ser es increado e indestructible.
¿Qué origen, en efecto, podríamos asignarle? No pudo venir del ser, pues entonces había existído antes de su propio
nacimiento;, No pudo venir del no-ser, ya que sabemos que
el no-ser no existe; y por otra parte, si ha salido de la nada, ¿ qué necesidad hubiera podido constreñirlo a nacer en
tal instante de la duración más que en tal otro? Así el ser
no es nacido; en consecuencia no perecerá, ya que el nací,.
miento y la muerte se suponen mutuamente. El ser no está
sometido al desenvolvimiento de la existencia en el tiempo; las nociones de futuro y pasado no tienen ningún sentido para él, ya que existe siempre, todo entero, en un eterno presente5o.
Por otra parte, el ser excluye toda multiplicidad. En
efecto, la división en partes implicaría, para separar esas
partes unas de las otras, la existencia del no-ser. Ahora
bien, no hay nada más que el ser, siempre semejante a sí
mismo. El ser es pues indivisible. Es un Todo absolutamente pleno, Un( continuo, en el que no hay jamás ningún
vacío, ningún intervalo; una perfecta Unidad, que no admite en sí ninguna multiplicidad51.
En fin, él ser es inmóvil, ya que el movimiento, como
la multiplicidad, supondría el no-ser. Para moverse, el ser
debería disponer de un espacio vacío en el cual tuviera lugar su movimiento. Entonces, la existencia del espacio vacío volvería a la existencia del no-ser. Asi el movimiento
es imposible. El ser no está pues sustraido sólo a la alternativa del nacimiento y la muerte, sino también a toda
especie de movimiento. El ser permanece constantemente
en el mismo lugar; reposa en él mismo, en una quietud
eterna52.
Este ser inmóvil y sin partes, Parménides lo concebía
como teniendo un limite. Si el ser no tuviera limite, le falt.aría acaba~iento, sería defectuoso. Ahora bien, el ser es
perfecto, naila le falta. Tiene pues un límite: es una Esfe28

ra bien redonda, en la que un bello contorno termina por
todos los lados53. Sobre este punto, la doctrina de Parménides fue modificada por su discípulo Meliso. Para evitar
la consecuencia de que más allá de los límites hubiera espacio vacío, es decir el no-ser, Meliso admite que el ser es
infinito en el espacio como en el iiempo54.
Las tesis de Parménides fueron brillantemente soste~idas por Zenón, quien quiso mostrar, de una manera particula1·mente sorprendente, que el movimiento y la pluralidad no existen. La idea nueva aportada por Zenón es la
idea de la división al infinito: si las cosas eran divisibles
jamás se llegaría a un término en el cual detener la divi~
,si_ón. Desde este punto de vista, Zenón demostraba que
nmguna cosa podría estar compuesta de partes, ya que ur,a
cosa tal sería a la vez infinitamente pequeña e infinitamente grande: infinitamente pequeña, a causa de la peque.ñez de las partes a las que llegaría la división lleveda al
infinito; infinitamente grande, a causa del número infinito de esas partes55. Es la misma idea que se encuentra en
el fondo de los primeros argumentos contra el movimiento: el movimiento es imposible, ya que el recorrido de una
distancia cualquiera supondría el recorrido de una infinidad de puntos. El más célebre de estos argumentos imaginayuna carrera en la que Aquiles el de- los pie.s ligeros debe
alcanzar una tortuga: la división al infinito sirve para
descomponer la marcha de Aquiles de tal suerte que jamás
podrá alcanzar a la tortuga56.
Era inevitable, sin embargo, que el movimiento y la
multiplicidad tomaran sus derechos. La filosofía de Parménides era una soberbia afirmación de la unidad del ser
y de su indestructible permanencia : pero esta unidad era
abstracta y se mostraba en contradicción con los datos de
la experiencia. La verdadera unidad es una unidad concreta
Y viva, que encierra en sí y produce la multiplicidad. No
pudiendo entonces comprometerse a fondo en esta direc!,!ión, indicada por Heráclito y Pitágoras, la filosofía, des- ,

29

�pués de Parménides, aceptó resueltamente la pluralidad como base de la. existencia. Estando agregada a la materia,
admite una pluralidad de cuerpos elementales, increados e
indestructibles como el ser de Parménides, pero librados
al movimiento, que produce sus combinaciones. Sin embargo, concibiendo la fuerza que produce el movimiento,
debía encontrar la noción de la Inteligencia ordenadora de
las cosas.
II.-Los cuerpos elementales.
EMPEDOCLES.-LEUCIPO Y DEMOCRITO.ANAXAGORAS.
El primer filósofo que propuso esta nueva concepción
de la naturaleza de las cosas es Empédocles, quien fue al
mismo tiempo que Zenón discípulo de Parménides.
Como su maestro, Empédocles afirma que el ser es,
que no hay nacimiento y muerte57. Pero estima que Parménides, negando el cambio y la diversidad, se puso en
contradicción con el testimonio de los sentidos, que es para nosotros 1~ base de toda evidencia58.
En realidad, las cosas están compuestas de numerosas
substancias fundamentales. Hay cuatro substancias, cuatro
elementos, cuatro "raíces de todas las cosas": el fuego, el
aire el agua y la tierra59. Toda la infinita diversidad de
las ~osas está formada por la mezcla de los ,cuerpos elementales. Así como los pintores, mezclando materias de diversos colores, rep1·oducen las formas de todas las cosas, así
los seres en número infinito son producidos por la mezcla
de cuatro elementos60. Lo-que llamamos el nacimiento de
las cosas, es lai mezc'la por la cual han sido producidas, y
lo que llamamos la muérte; es la separación de los eleme1ftos6l.
Para explicar la mezcla y la separ~ción d~ los elemen_-

•

·tos, •Empédocles admite dos fuerzas opuestas, que concibe
por otra parte como substancias materiales : el Amor y la
Discordia. El Amor produce la unión de los elementos diversos: es, en la obra del universo entero, el mismo po.der que se encuentra en los cuerpos de los hombres y los
empuja a _unirse a otros cuerpos. A su acción de armonh,
.se opone la acción de la Discordia, que tiende por todas
partes a separar las cosas, dirigiéndolas, hostiles, unas
contra las otras. Todo el universo depende del juego de es·tas dos fuerzas contrarias, que se oponen una a la otra en
un combate sin fin°2.
Iñspirándose en Heráclito, Empédocles admitía una
gran alternativa del Amor y de la Discordia, alternativa
regulada ineluctablemente' por "juramento". En los orígenés, el Amor, uniendo ·todos los elementos en una Il:1ezcla
donde no se distingue nada ·p articular, produce la Esfera
bienaventurada, bajo la forma de la cual Parménides había concebido el ser. Pero la Discordia, primero desterrada
de la Esfera, se introduce en ella y comienza a separar los
•é1ementos: así es como se formó nuestro mundo. En el
punto extremo de su operación, el ser es dividido C'on él
mismo, encontrándose los cuatro elementos completamente
separados unos de otros. Entonces, el Amor toma una fuerza nueva, que aumenta siempre más, hasta que toda la diversidad de las cosas sea fundida en la unidad de la Esf era63.
_En nuestro mundo actual, bajo el signo de la Discordia; los seres vivos han sido producidos .por el impulso hacia lo alto del fuego que está contenido en la tierra y que
.tiend·e a reunirse con el fuego superior: elevándose, encqentrtt la tierra húmeda, que desciende para unirse a :m
semej·ante, y bajo la influencia todavía activa del Amor,
se mezcla con ella, engendrando así "formas brutas", en
las que los diversos órganos de la vida no se distinguen t oda~aO.( . Pero, en otro período de la evolución del mundo,

30

31

..

�puesto, admitiendo una pluralidad de cuerpos elementales,
llegó a su forma acabada en el atomismo de Leucipo y Dernócrito.

los seres vivos son producidos bajo el signo triunfante de1
Amor, que semeja los miembros esparcidos, surgidos a la
superficie de la tierra. Estos miembros son reunidos de ~
das las maneras posibles, al azar de sus encuentros, de tal
suerte que aparecen monstruos : bueyes con cabeza humana, hombres con cabeza de buey, animales con doble cara y
doble pecho. Sin embargo las combinaciones monstruosas
no pudieron mantenerse, y sólo sobrevivieron las formas
que respondían a la ley de la existencia65.
Las funciones de la vida, como la nutrición y la respiración, manifiestan la atracción de lo semejante hacia lo
semejante. De esta manera explicaba Empédocles el conocimiento: lo semejante es conocido por lo semejante; nosotros percibimos cada elemento porque ese mismo elemento
se encuentra en nosotros66. Desde este punto de vista, estimaba que el órgano principal del pensamiento es la sangre,
que presenta la mejor mezcla de elementos67.
Pero esta alma corporal no es el alma en sí, en su pureza. Como Pitágoras, al que rinde homenaje, Empédocles
declara que el alma es de esencia divina. En sus Purificaciones, nos dice que los hombres, que antes eran seres bienaventurados, fueron expulsados, por su falta, de las mansiones divinas, y deben err.ar durante tres veces diez mil
años, renaciendo bajo toda clase de formas mortales 68, La
liberación no puede venir sino de la purificación, que conduce a la sabiduría: entonces, conocemos a Dios, no ya imaginándolo como teniendo cuerpo, semejante al ·cuerpo de
los seres normales, sino concibiéndolo como un puro Espíritu, y conocemos así la Ley divina, que reina sobre el mundo 69. El sabio, que apareció entre los hombres como un
mensajero de lo alto, se eleva, después de la muerte, al rango de los dioses, "compartiendo el hogar y la mesa de ·1os
inmortales, libre, y gozando de una bienaventurada serenidad"70.
La explicación de las cosas que Empédocles había pro-

•

Esta perfección se produjo bajo la influencia de la
doctrina eleata. Leucipo responde a Zenón, del que parece
haber seguido las enseñanzas71. Zenón había dicho que la
multiplicidad no existe, ya que implica la división al infinito por la cual el ser se desvanece. Leucipo declara qu-a
la división no prosigue hasta el infinito: conduce a los cuerpos elementales, donde cada uno es una substancia absolumente plena. El mismo carácter que Parménides había atribuído al ser, Leucipo lo reivindica para los cuerpos elementales: no admiten en ellos ningún otro ser, ninguna posibilidad de intervalo, que pueda dar lugar a la división. Son
indivisibles, átomos. Leucipo quiso resolver por la noción
de átomo los problemas que había planteado la erística
eleata. En la base del universo, hay ·elementos corporales
en los que el ser existe en su inalterable pureza, más allá de
toda mezcla y de toda separación. No pudiendo ser formados por composición, y no prestándose a ninguna descomposición, estos elementos jamás son engendrados y jamás
perecen: son verdaderamente los elementos eternos ,de la
realidad72.
Sin embargo Leucipo no descarta enteramente el noser. Si no lo admite en el interior del ser, en la constitución de los átomos, lo admite para separar los átomos unos
de otros y hacer posible su movimiento. Ya que el movimiento supone el espacio vacío, es decir el no-ser; si todo
se redujera a lo lleno, ningún movimiento podría tener lugar. Ahora bien, el movimiento es un hecho, del que la fi.
losofía debe dar cuenta. Lo que existe en realidad, no es
el ser único e inrµóvil de Parménides: es una infinidad de
átomos, moviéndose en el seno de la vida73,
Los átomos, todos de la misma naturaleza, no difieren
Jos unos de los otros sino por la forma y la magnitud, y

33

32
/

�también por el orden en el que están colocados y por la posición74. Moviéndose por toda la eternidad, engendran, por
sus combinaciones todo lo que existe. Concentrándose sobre un punto, el e~cuentro de los átomos produce un.torbellino, que proyecta a los más pequeños hacia la circunferencia mientras que los más grandes están unidos en el centro~ Así nace, bajo la sola presión de la necesidad mecánica, el arreglo que ordena un mundo. Hay, en el espacio infinito, una infinidad de mundos, unos semejantes al nuestro, otros diferentes75.
El alma está compuesta de los átomos más móviles,
que son los átomos redondos del fuego. Estos átomos están
esparcidos en todo el cuerpo, que ponen en movimiento.
Son renovados por la respiración, gracias a la cual la vida
se mantiene en eJ organismo76.
Fue Demócrito, sin dµda, quien elaboró la teoría de la
pere·epcióri sensible: La percepción se explica por el hecho
de que lós cuerpos exteriores emiten imágenes de ellos mismos: estas imágenes penetran en el ojo y producen la visión7i. Sin embargo las: cualidades que percibimos por los
sentidos como los colores, no son sino una apariencia, una
"conven~ión"; lo que existe en realidad, son los átomos Y
el vacío78. Desde este punto de vista, Demócrito distingue
dos clases de conocimiento, que él llama el conocimiento
verdadero y el conocimiento falso. El conocimiento falso
es el que· se hace sobre las cualidades sensibles, mientras
que el conocimiento verdadero es más delicado Y penetra
hastp. el fondo de -la reajidad79.
Las ideas morales de Demócrito ponen en primer plano1la noéión del. placer: el bien, es el placer, y el mal, _es
el dolor.so Pero es necesario que el placer, para constituir
el bien del hombre, sea una alegría durable y permanente:
por ello el homb1·e no debe buscar su placer en las cosas
mortales&amp;l. La felicidad no se encuentra en los bienes exteriores, sino en las 1&gt;rofundidades del alma82• Son los bie-

nes del alma, y no los bienes del cuerpo' los que nos hacen
.
participar de lo que es inmortal y divino83. La virtud por
excelencia es la sabiduría, que permite discernir los verda'
deros bienes, y que es a la vez el principio del pensamiento
justo y de la acción buena84. Por la sabiduría el hombre,
moderando sus deseos, se eleva sobre los trastornos de la
existencia y se da el perfecto contento del espíritu85.

La obra de los Atomistas llevaba de un golpe a su perfección la teoría nueva bosquejada por Empédocles. Y a que
la explicación que hace consistir las cosas en una pluralidad de cuerpos elementales conduce necesariamente al atomismo. Fundado por Leucipo, desarrollado por Demócrito
quien lo sostuvo con la autoridad que le daba su vasto saber, tomado después por Epicuro, el atomismo debía tener
el más brillante destino, y permanecer, hasta nuestros días,
como la base dei toda ciencia de la materia.
Pe1·0 el atomismo, con su noción de necesidad mecánica, no podía ser la última palabra del pensamiento griego.
Pitágoras y Heráclito habían dado ya la idea de que el
mundo es gobernado por la Inteligencia. Estaba reservado
al contemporáneo de Leucipo, Anaxágoras, hacer suya est.a
idea, y expresarla por una fórmula que debía tener una repercusión decisiva.
Como Empédocles, del que conoció al parecer la obra,
Anaxágoras acepta la tesis de Parménides: en realidad, no
hay nacimiento y muerte. Y como Empédocles, quiso explicar la apariencia del nacimiento y de la muerte por la
mezcla y la separación de los cuerpos elementales. Lo que
llamamos nacimiento, dice, es una mezcla, y lo que llamamos la muerte es una separaci6n86.
No obstante Anaxágoras rehusa admitir, con Empédocles, que los cuerpos elementales pueden ser realmente distintos unos de los otros. Según él, los elementos, que presentan toda clase de cualidades diferentes, forman una

35

�mezcla indisoluble. Apegándose firmemente a la idea eleata de la unidad de las cosas, declara que las materias contenidas en el mundo no están separadas, eomo si estuvieran "cortadas wr cuña"87. Todo está en todo, todo participa de todo; en cada cosa, hay una parte de cada cosa. Así
como en el origen del mundo, todavía hoy, "todas las cosas
están juntas""'"'·
La razón de esta ~ezcla indisoluble es que las cos_a s no
existen jamás en el último grado de la pequeñez: así lejos
de impulsar la división, puede ser activada más lejos todavía. Por esto .es que los elementos no pueden estar separados unos de ~tros, pero todos los elementos, con todas las
cualidades, se encuentran en las pequeñas cosas como en '
las grandes89.
Anaxágoras hace pues a Zenón una respuesta diamPtalmente opuesta a la de Leucipo. Este último admitiendo
que los elementos están separados unos de los ' otros por el
vacío, proponía la noción de indivisible. Anaxágoras acepta la división al infinito, afirmando que no impfica ninguna multiplicidad distinta: precisamente porque la división
no llega jamás a su término, no hay parte última, y todo
está en todo.
Estos cuerpos elementales, que jamás son realmente
distintos los unos de los otros, los concibe Anaxágoras como siendo en su mayor parte, de la misma naturaleza. que
las partes' de que están formados los seres vivos; son partículas de. carne, de sangre, de huesos, de músculos. Consideremos el hecho de la nutrición: el trigo que comemos, el
agua que bebemos, nutren todas las partes de nuestro cuerpo; como nada viene de nada, esto sería imposible si el
agua y el trigo no encerra1·an partkulas de la mismas naturaleza que las partes del cuerpo. No es necesario pues
detenerse con Empédocles, en el testimonio de los sentidos,
que nos dan el agua, por ejemplo, como un cuerpo simple,
sino considerar, de una manera más profunda, las partes

36

elementales que entran en este cuerpo pretendido simple90.
Es evidente que desde el punto de vista del mecanismo, la teoría de Anaxágoras cede ante la de Leucipo. Sus
partíeulas elementales, dotadas de cualidades diferentes y
mezcladas inextricablemente unas a las otras, no podrían
rivalizar con los átomos, definido~r propiedades geométricas y moviéndose en el seno del vacío. Pero la fuerza del
sistema no está aquí: está en la noción del principio motor
que ha hecho salir las cosas de su inicial confusión, y que
produce el orden del mundo.
Este principio, es la Inteligencia, el Espíritu, el voüc;
Anaxágoras trata de esto en un fragmento que es el má"s
importante de todos los que nos han llegado de él. Establece con cuidado la distinción entre la Inteligencia y todas
las otras cosas. La Inteligencia, dice, es la más fina de todas las cosas y la más pura. Mientras que las otras cosas
están todas mezcladas unas a las otras, la Inteligencia no
está mez.dada con nada: existe por sí, absolutamente independiente, gobernándose ella misma. Y en virtud de su independencia, porque no está mezclada a nada que podría
impedírselo, ella despliega un poder incomparable y rige
todo lo que existe. También, la Inteligencia posee todo conocimiento sobre toda cosa. Por- esta sob-eranfa absoluta,
puso en movimiento al universo y lo constituyó en un todo
armonioso. Es la inteligencia la que produjo el orden que
ahora admiramos en el mundo : según la palabra célebre de
Anaxágoras, todas las cosas han sido puestas en orden por
la Inteligencia9I.
Tenemos aquí el primer esfuerzo que hizo la filosofía
por desprender en su pureza la noción de espíritu. Diciendo
que la Inteligencia no está mezclada con nada, que no entra
en ninguna composición, señalando su absoluta independencia ante todo lo que no es ella misma y el poder soberano
que ejerce sobre todas las cosas, Anaxágoras expresó el
carácter propio del espí_ritu, por oposición a las cosas ma37

�teriales. ¡ Compáre~e su teoría con la de Empédocles, que
colocaba el Amor como una substancia corporal, en todo semejante a los cuatro elementos! Pero sobre todo, Anaxágoras concibe la Inteligencia como la Causa ordenadora de
todas las cosas. La verdaaera causa no son los elementos
materiales: es la Inteligencia, que ~ dispuesto la materia
según leyes de armonír. Tal es la idea que debía producir
una impresión tan profunda sobre el joven Sócrates, instruído en la escuela que Anaxágoras había fundado en Atenas, y que se colocó en la base del nuevo impulso que iba a
tomar el pensamiento humano.
Sin embargo la obra de Sócrates no hab1·ía sido posible si la filosofía no hubiera hecho la crítica de la ciencia
de la naturaleza, y no se hubiera dirigido hacia el estudio
del hombre mismo y de los poderes que encierra. Comprometer a la filosofía en esta reflexión, fue el mérito de los
Sofistas.

III.-La reflexión crítica.

LOS SOFISTAS
Mientras que Diógenes de Apolonia, volviendo a la primera concepción milesiana -de una -substancia material única, admitía de nuevo, c_omo Anaximandro, que el principio
es el aire, que identificada por otra parte con la Inteligencia, de Anaxágoras, los Sofistas dirigían una viva C'rítica
contra la filosofía de la naturaleza. Surgidos por la transformación de las condiciones políticas, que produjo el desenvolvimiento del arte oratorio y puesto en primer plano el
estudio del hombre y de las cosas humanas, los Sofistas, especie de retores filosóficos, enseñaban la ciencia política y
la virtud. Rechazaban la ciencia de la naturaleza, como inútil al hombre parai conducirse bien en la vida. Además,
mostraban que los primeros filósofos se habían contradicho todos, unos a lós otros. De una manera más radical
aún, declaraban que el conocimiento humano es incapaz de
38

'

atrapar la realidad tal cual es en ella misma.
De hecho, la filosofía de la naturaleza encerraba una
-contradicción, que debía llevar al pensamiento griego a
plantear el problema del conocimiento. Esta filosofía había
admitido que los sentidos no nos procuran un ~onocimiento
verdadero de las cosas. La mayor parte de las filosofías habían establecido una distinción entre fas cosas t al como nos
son dadas inmediatamente por los sentidos, y las cosas tal
como son en realidad. Según Parménides, el testimonio de
los sentidos es engañoso, cuando nos da las cosas como múltiples· y sujetas al movimiento: en realidad, no hay multiplicidad, ni movimiento. Igualmente, para Anaxágoras y
los Atomistas, los sentidos no nos muestran los elementos
últimos• de las cosas. Pero todo nuestro conocimiento descansa. sobre la sensación, tanto más que, después de estos
primeros filósofos, el fondo del ser es corporal. Si pues la
sensación nos engaña, es enteramente nuestro conocimiento
el que se encuentra1afectado de impotencfa92.
Apoderarse de esta consecuencia, mostrar que nuestro
conocimiento se reduce a la sensación, y . que la sensación
no nos da la realidad tal cual es ella misma, ·esto fue la obra
del primero y más grande de los Sofistas: Protágoras.

La doctrina de Protágoras está contenida para nosotros enteramente en la frase célebre que estaba colocada al
frente de su obra sobre la Verdad: "El hombre es la medida de todas las cosas, de las cosas que son, en tanto que
son, y de las cosas que no son, en tanto que no son."93
Platón, en el Teetetes, nos explica esta fórmula de la
siguiente manera: Según Protágoras, las cosas son ,para mí
tal como me aparecen ; son para tí tal como te apa~ecen. El
mismo viento, que sopla sobre dos hombres, es frío para el
que tiene frío, mientras que no es frío para el que no tiene
f ío. Las cosas son, para cada uno de nosotros, tal como se
7
sientan94. Protágoras agregaba, invoéando la teoría de He-

39

�ráelito sobre el transcurrir de las cosas, que nuestro conocimiento resulta de un doble movimiento: movimiento aetivo del objeto, movimiento pasivo del órgano. de los sentidos. Nada es simple, pero todo lo que percibimos supone la
dualidad de lo sentido y del que .siente. Así pues, nada existe en sí y por sí : mi sensación; es verdadera ,para mí, tu
sensación es verdadera para ti95.
Tal es la crítica de Protágoras crítica que ponía en
cuestión toda la ciencia de la naturaieza que la filosofía había pretendido constituir. Protágoras fue el primero en ver
la importancia de lo que los modernos han , llamado el sujeto del conocimiento. El primero que vio qu~ el . conocimiento depende, no sólo del objeto conocido, sino del sujeto cognocente. El fue el primero que planteó el . problema
del conocimiento. Al mismo tiempo, indicó que el principio
de las cosas debe ser buscado, no en el.mundo exterior, sino en el interior del hombre. El verdadero principio, no
son los elementos materiales, como lo habían creído los, primeros filósofos, sino el espíritu , que se encuentra en el
hombre. Y si Protágoras, no percibiendo en el hombre sjno las variaciones de la percepción sensible, profesó el e1-1cepticismo, la filosofía iba pronto a llegar a una concepción
más profunda del hombre y de las c~sas
Sin embargo Protágoras no extendió el escepticismo
al orden moral. Para lo que es la práctica, admitía una especie de verdad general, correspondiente a lo que es normal y reconocido por la.mayor parte de los hombres. Sobre
las divergencias individuales, colocaba el orden social. La
dignidad del hombre, pensaba, consiste. en el, vínculo que !o
une a los otros hombres y lo hace capaz de la vida política.
Lo que eleva al hombre sobre el animal, son las leyes y las
instituciones sociales. Todos los hombres, en virtud de la
esencia misma del hombre, participan de la justicia96.
El escepticismc;&gt; es llevado al máximo por Gorgias, el
célebre_sofista que fue discípulo de Empédocles. Manejando

40

la dialéctica de Zenón. como un arma de doble filo, Gorgias,
no dejaba subsistir lo· uno sino lo múltiple, el reposo y no
el movimiento, y establecía que el ser no es más que el noser. Por otra parte, demostraba que si el ser existía, no podríamos conocerle. En efecto, según Parménides, la condición del pensamiento es que implica la existencia de su objeto. Entonces, todo lo qiie se piensa debe ser real: si pienso que hay sobre el mar una carrera de carros, esta carrera existe en realidad. Consecuencia absurda, que muestra
que el ~onocimiento es imposible97.
Bajo la influencia de Gorgias, los Sofistas no tardaron
en ,abatir la verdad moral, que Protágoras había dejado
subsistir. Ya Ripias de Elis había atacado la autoridad de
las reglas morales y políticas, oponiendo la ley humana a
la naturaleza98. Después de él, Polo, el discípulo de Gorgias,
Y, Calicles, que Platón hace aparecer en el Go1·gias, y Trasimaco, que aparece en el primer libro de la República, desarrollan esta idea hasta sus consecuencias extremas. El
derecho natural es el derecho del más fuerte. Las leyes hu mana~ han sido pr omulgadas por la multitud de débiles,
que querían protegerse contra los fuertes. Pero estos no i,;e
dejar án desviar d·e hacer lo que mejor les parezca. Para
ellos, lo justo no es sino lo que les es ventajoso. Lejos de
moderar sus deseos, los dejan desarrollarse libremente, y
tratan por todos los medios de darles satisfacción. El más
feliz de los hombres es el tirano que se ha. elevado al poder
a fuerza de crímenes, y llega a ser amo absoluto de hacer
todo lo que le plazca99.
Es al escepticismo de los Sofistas que quiere responder
Demócrito, el joven conciudadano de Protágoras, con su
teoría del conocimient o y con su moral. Como hemos visto,
distingue dos clases de conocimiento: er conocimiento falso,
que varía de un hombre a otro, tiené por objeto las cualidades sensibles; pero todos somos capaces de otro conocimiento, que se lleva sobre el fondo del ser, y verdadero pa1·a todos los hombres. A esta distinción corresponde, en el

41

�orden de la acción, la distinción entre los plac·e res del alma
y_ los placeres del cuerpo. Mientras que estos últimos pro•
ducen· lo agradable, que es diferente para individuos diferentes, los primeros constituyen el bien; y el bien, como lo
verdadero, es el mismo para todos los hombres100.
Pero la verdadera respuesta al escepticismo de los Sofistas no podía ser'dado por la· filosofía de la materia. Desde el punto de· vista del atomista, Demócrito no podia indicar un c-onocimiento superior al conocimiento sensible, ni
un bien váliao universalmente. A Sócrates tocaría encontrar, en el alma humana, la inteligencia, semejante a la Inteligencia divina que Anaxágoras había mostrado ·en el
origen de las cosas, la inteligencia, principio a la vez del
conocimiento verdadéro y de la acción buena, estableciendo el acuerdo dej los hombres entre ellos, y el acuerdo del
hombre con el orden del mundo. A· la palabra de Protágoras: el hombre es la medida de todas las cosas, iba a responder la palabra del oráculo: hombre, conócete a tí mismo,

NOTAS
CAPITULO I

+

Existe traducción española de los fragmentos de los presocráticos,
de Juan David García Bacca: Presocráticos (2 tomos), El Colegio
de México, México, 1941. Y la edición más reciente, del mismo traductor: Fragmentos filosóficos de los presocrAticos, Instituto de Filosofía, Facultad de Humanidades y Educación, Universidad de Venezuela, Caracas, s/f. La Universidad de Nuevo León publicará
próximamente una traducción de estos fragmentos. (N. del T.)
l. Aristóteles, Met., I, 3, 983, b, 20-27.
2. Aristóteles, De a.n. I , 5, 4ll a, 8; cf . 2, 405 a., 19-21.
3. Diels, Vors. Anaximandro A 9.

•

4. Diels, Vors. Anaxímenes A 5.

5. Ibid. B 32 .
6. Fr. 30.
7. Fr. 90.

8. Diels, Vors. Heráclito A 1 (9), fr. 31 y 60.
9. Ibid. A 1 (8); 5;

He aquí por qué Sócrates ha merecido ser considerado
como el fundador de la filosofía. Seguramente, la filosofía
había existido antes de él. Nada ha igualado jamás, en un
sentido, la primera explosión del pensamiento griego. Es el
espíritu humano que acab31 de nacer, y que en su joven
atrevimiento se lanza a la conquista del mundo. Por su esfuerzo para comprender la naturaleza, esta filosofía tiene
abiertas todas las vías _que conducen a la verdad. Pero una
profundización era necesaria. El espíritu debía ser llamado
desde los extremos del universo, en su propio abismo interior. Debía replegarse sobre sí mismo, y descubrir en él
mismo la regla de la verdad y del bien. Con esta C'Ondición
la filosofía podrá proseguir su carre1·a y encontrar, más
allá de la naturaleza, el principio absoluto ·de vida y de perfección.

10.

Fr.

12

10;

fr. 65 y 66.

y 91.-Cf. Platón Cratilo, 402 a.

ll. Diels, Vora. Heráclito A 6.

12.

Cf. Platón, l'ed6n, 70 c.

13. Fr. 53.
14. Diels, V ors. Heráclito A 22.
15. Fr. 80.
16. Fr. 51.
17. Fr. 57.
18. Fr. 58.

V

19. Fr. 111.
20. Fr. 110.
21. Fr. 67.
22. Fr. 41.
~3. Fr. 94.-Cf. fr. 66.
24. Cf. Aristóteles,• De an. I, 2, 405 a, 25.
25. Fr. 89; 73.
26. Fr. 2.

42

43

�27. Fr. 114.

•

28. Fr. 41 .
29. Fr. 112. Señalemos las palabras

wnl.

"'º"ctu. w-tr;

crr6o~u lfTh(ouT"t~

,49, Fr., 4-8 ;( ~;!; 3, _6-7 de ·la. 51 ed.).-Desde este punto de vista Parménides critica violentamente la doctrina. de Heráclito: admitir a
identidad de los contrarios es admitir que el ser y el no-ser son la
misma cosa (fr. 6).
50. Fr. 8, v-. 1-21:-Admiremo11 el bello verso: oüú
lrré( vüv lbT u• .61,oO ,i,;v(v-5).

Es ya la fórmula estoica.

rroT • ~. oúo •

'º'"' ·

30. Fr. 102.

51. Fr. 8, .;: 22-25¡ cf. v. 6.

31. Fr. 79.

52. Fr. 8, v. 26-31.-Cf. Platón 'l'eet. 180 e.

32. Filolao, fr.~14.-Cf. Platón Gorgtu, 493 a; Oratilo, 400 c.

53. Fr. 8, v. 30-33 y ~-49.

3:.:. Diógenes Laercio VIII, 14 y 32.-Aristóteles, De an. I, 2. 404 a,
16-20.

54. Meliso, fr. 3._;f.. Aristóteles, De gen. et. corr. I, 8, 325 a, 15-16.

34. Dióg. L. VIII, 36 (Jenófanes, fr. 7).-Aristóteles, De an. I, 3, 407
b, 21-23.-De aquí, sin duda, la prohibición pitagórica de comer car-

ne (Dióg. L. VIII, 13, 33).

55. Zenón, fr. l.

I

56. Aristóteles, Fil. VI, 2, 233 a, 2·23; 9, 239 b, 5 sq.
57. Fr. 11 y 12.

35. Platón, Leyes, 708 d-e.-Aristóteles, Et. N. V, 8, 1132 b, 21-27.

58. Fr. 4 ( =3 de la. 51 ed.). ·-

36. El
,n,Eh-v6P«o, TPQ"º" rou e,ov
(Platón, Rep., 600 b) tenía
como fin restituir a} alma la pureza. de su naturaleza divina. Ei&lt;to
es lo que expresa la. fórmula 1,o&gt;,.oveciv ,.¡; ec,;; • Cf. el fin de 1n~
Versos de oro.-Empédocles, ·en su
K"8"pµ0,
, expone la teoría
pitagórica, y hace alusión a Pitágoras mismo, cuando dice que el
secreto de la. purificación fue revelado a los mortales por un_ hombre de una extraordinaria. sabiduría (fr. 129).-Toda la. pnmera
parte del Fed6n est§. te:11.ida det pitagorismo y acaba por aclarar la
idea de la. virtud como purificación (69 b-e).
.

59. l,'r. 6; 17, v. 18.-Cf. Aristóteles, llet. I, 4, 985 a, 31 b,., 2.

37. Platón Gorgias, 507 e-508 a. Cf. Jenofonte,c lrlem. I, 1, 11.-Según
la tradición, Pitágoras fue el primero que aplicó la palabra de
,6oµo,;
al universo. Cf. Filolao, fr. l.
38. Dióg. L.

vm,

12.

39. árist6teles, Met. I, 5, 985 b, 23-986 b, 8.-Filolao, fr. l.

.i

tiO. Fr. 23.
••

•

,

•

•

+

•

•

•

•

•

•

►1

'

•

62.· l'r. f7:.:..:.Ei1 la repercusión niagnüica de 'los' versos de· Emp~qocles
sobre el Amor que tenemos en la célebre invocación a Venus con la
que se abre el poema de Lucrecio.
·
li3. Fr. 27-aO.-Aristóteles observa, sobre la teoría de Empédo_cles,
que eu un sent ido el Amor separa y la Discordia une; el Amor, pro•
duciendo la unión de los elementos, separa unas de otra;s las partes
de un mismo elemento; al contrario, la Discordia, rompie:p.do la unión
&lt;le los desempejantes, permite a las partes de un misi:no elemento
u'!i~~e entre ejlas ·'(M,e ,., I, ..4, 985 lf&gt;, 21-29), · , .

40. Filolao, fr. 3, 4 y 11.

64. Fr. 62.-flobre nuestro mundo actual coÍno··siéndo dirigido· por la
Discordia, cf. A ris~4tel~~, ~- 1,n. e~ com, P:, 6, .334 · a, 6. '

41. Aristóteles, Met. I, 6, 987 b, 10-14.

65. Fr. 5i-61. (Cf. Aristóteles, Fis. II, 8, 1!}8 b, ,29-32). Es ya la idM

&lt;larwiniana de la supervivencia de los más a_ptos. S~ enéue~tra ..en
Empéd.ocles la. idea mod&amp;ña · de la"'ana.logía-0entre los·,•organos tle ·tos
cliversos seres vivos: fr_ 82.

42. Dióg. L. VIII, 25.
43. Cf. Diels, Vors. Filolao, A 16.
44. Sobre el eterno retomo, citemos las palabras que El1Clemo, el discípulo de Aristóteles, dirigía. a sus oyentes: "Si debe creerse a los
pitagóricos, ... este bastón en la. mano, hablaré un día de nuevo con
vosotros, que estaréis sentados delante de mi como ahora. y así . será
para siempre". (Simplicio, Ooment. in Arist. l'is. p. 732, 30-32 D1ele).
45. Aristóteles De an. I, 2, 405 a, 29-b.-Dióg. L. VID, 83.
46. Aristóteles, De an. I , 1, 408 b, 32-33.

ro "fll.P 11úró vo,tív

44

67. Fr. 105.
68. Fr. 115; cf. fr. 117.
69. Fr. 132-135.
70. Fr. 146 y 147. . ,
1

..

,J

. ; , ·,

,. .

71. Dióg. L . IX, 30.

47. Fr. 4 (=2 de la 5• ed.); 8, v. 15-16.
48. Fr. 5 (=3 de la 5• ed.):,
Cf. fr. 8, v. 34-36.

66. Fr. 109.

to,,v

T&lt; ""''

tiv,.,

72. Aristóteles, Met. I, 4, 985 b, 4-10. Cf. Simplicio, Ooment. sobre Fis.
de Arist. p. 925, 5-15 Diels.-Sobre los átomos como principios eternos de la realidad, ver Aristóteles, Pis. VID 1, 252 a., 32-b, 5.

. 45

�ARIO GARZA MERCADO
.73. Aristóteles, Met.: Loe; cit'.; Fia. IV, · 6, 213 'a, 34-b, 7 r De gen. ·et
, ; · con:. I, 8,. 325 -a; 1 -sq,· ," ·
· • '. •: ·
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; • , ' t '"_¡ , ;
', -~_
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. 'l · • · J 1 ;f .
. 74. Aristo't.eles, 'Met. I, 4, · 985 b, 10.-1 9.
75. Diels, Vors. A 21 ~4: D.jlm~_c tjto ,A: ~7 aq,-Sobre la necesidad mecánica, ver el único fragmento que ~os q\leda de Leucipo: Diels,
Vors. Leucipo B 2.-Sobre el movimiento eterno de los átomos, cf.
Aristóteles, De coelo, III, 2, 300 b, 8-10.•, .'; ,
;-;: ,
·
~

76. Aristóteles, De an. I,.·2,' 403. b, 3ü404,ia, 15:

CARTA ABIERTA A LEON FELIPE

{,

77. Diels, Vors. Leucipo A 29-31.
78. Diels, Vors. Leucipo A 32.-Demócnto;: Fr: 125. ·
79. Demócrito, fr. 11.
80. Fr. 4; cr. 188.,

1; . ,

Voy a escribir una carta a León Felipe
aunque no sé por qué ni para qué
y hasta tal vez ni cómo.

81. Fr. 189.
82. Fr. 171.
83. Fr. 37.
84. Fr. 2; 83; 119.
85. Demócrito designaba con el término
,úev u íT)
el contento del es•
píritu, la serenidad, que constituia el soberano bien: cr. fr. 2 e; 3;
191.
86. Fr. 17.
87. Fr. 8.
. 88. Fr. 1 y 6. .
89. Fr. 3 y 6.
90. Fr. 10 y 21.-Aristóteles, De gen. et
Diels, Vora. Anaxágoras A 46.

corr. I, 1, 314 a, 18·20; cf.

91. Fr. 12.-He aqui la fórmula de Anuli.goraa:

rr-ín"

6,,.ooµ~,,. voü,

92. Cr. Dem6crito, fr. 125.
93. Platón, Teet: 152 a, Cf, Orat. 385 e-386 a.-Dióg. L. IX, 51.

Voy a escribir la carta a León Felipe
hablándole de tú
porque de esta manera
les habla uno a los padres,
los hermanos, los niños, los poetas,
los pájaros, las piedras,
y a las flores y el viento,
y sobre todo a Dios.
Y si Dios no se enoja porque el hombre
acostumbra tutearlo
tampoco León Felipe
tiene por qué enojarse.

94. Teet. 152, a-e.

2

95. Teet. 152 c. 160 e.
96. Platón Protig. 320 c-323, c.

.

97. Sexto Emp., Adv. mat. VII, 65-87.
98. Platón, Protig. 337 d.

Preguntarán por qué
se le escribe esta carta a León Felipe
y si no lo preguntan
tendré que preguntármelo yo mismo.

99. Platón, Gorgiu, 466 a sq.; 482 e sq.; Bep. 336 b sq.

El hombre es el que pone las preguntas,
la respuesta es de Dios,

100. Demócrito, fr. 69.

47
46

�y la prueba de ello

es que el hombre se empeña
con las mismas preguntas
desde que el hombre es hombre,
y nadie que sea hombre plenamente
se encuentra plenamente convencido
de encontrar las respuestas.
Yo, sin querer, tan sólo
por caprichos del ritmo del poema,
he dicho que no sé ni para qué,
ni cómo, ni por qué,
y sin querer he dicho
las eternas preguntas de los hombres.
Pero, en fin, yo quería
escribir una carta
y no hacer metafísica
y empezaré por descubrir por qué
-ya que antes no sabíaquiero escribir la carta a León Felipe.

,.
'

Este descubrimiento es
la sombra de respuesta
con el número tres.
3

León Felipe es un viejo _conocido:
,
tan viejo que en verdad lo conocieron
muchos hombres más viejos que nosotros
en todas las edades,
sólo que no supieron llamarlo León Felipe
porque tuvo otros nombres:
lo llamaron Jonás, el Niño de Vallecas
don Alonso Quijano,
'
el Zapatero de Van Gogh...
hasta cuentan que un griego lo miró caminando
apoyado del brazo de su hija,

que llamaban Antígona,
preguntando por qué
por qué
por qué
por qué
por qué
(Lo cuentan, es verdad, pero no ,es· cierto:
León Felipe jamás estuvo en Tebas,
lo que pasa es que todos preguntamos por qué.
Y aquí pruebo otra vez
que el hombre se conforma con poner las preguntas,
mejor dicho se indigna con poner las preguntas
y les teca a los dioses afirmar las respuestas). '
Más aún, León Felipe es más que un viejo conocido

es, podemos decir, un viejo amigo:
Amigo de la tierra, como sólo las plantas
suelen saberse amigas de la tierra,
Amigo de los hombres, como sólo los hombres
suelen saberse amigos de los hombres,
Amigo de las lágrimas, como sólo el poeta
sabe saberse amigo de las lágrimas
para comprar la luz, el sol, la risa,
Amigo de los dioses como sólo
les brindan su amistad
Job
y Diómedes
y el Flechador del Sol.
Amigo, no en la frase
•Íli el apretón de manos que se da al amigo
que se ve en el mercado y la oficina,
sino amigo fraterno
en. la fraternidad
la generosidad
de su poema.

48
49

r

,

�'

\.;tt ,:.
~

{ .

"•' .

He dicho que no sé
por qué
ni para qué
hoy le escribo una carta a León Felipe.
Y no hay que confun(ii.r',
que no es lo·.mismo
por qué
que par.a ;qué:
• .~
'

'

El homb1·e se define como un· ser animal dotado de
(preguntas,
y hay tantos tipos de ,ho:qib1·es .como existen
distintos tipos de preg!,H~!~· ,
El científico dice que por qué:
el hombre, por ejemplo, por qué el hombre.
Y planteado el problema en esa forma
la sombra de respuesta · ·
nos la dice un barbóh :
que porque el mar primero,
porque después la amiba,
porque los grandes monos...
( otros dicen que al último
el hombre será ángel
pero esto ya es science fiction).
El poeta nos dice para qué
y otro barbón responde
(porque parece ser
que las revoluciones
las hacen, sobre todo, los barbones)
con otra sombra de respuesta :
el hombre para el ll'.'.nto,
después para la luz,
por ejemplo está Cristo,
50

•. '

todo el pueblo español hace treinta··años
y los hombres en Auszchwitz,
Buchenwald,
Mauthausen, Sachsenshausen,
Treblinka,
Dachau...
Este último barbón,
que protesta y que llora
y que toca el violín,
platica con los ángeles •y éstos
le tiran de las barbas y se .quedan
con las manos angélicas repletas
de luz y mariposas.
Quede bien claro, entonces, lo siguiente:
P rimero.-No es lo mismo por qué que para qué.
Segundo.-El hoinbre se define como un ser
animal agobiado de preguntas
y sombras de respuestas.
Tercero.-La respuesta es la ~uz y corresponde a Dio~.
5

Dije-que no sabíapor qué ni para qué
y hasta tal vez ni cómo.
Atención: dije nomás tal vez,
muy cautelosamente,
porque tal vez sí sé
cómo escribir la carta a León Felipe.
(Total ni por primera
ni por última vez me contradigo:
la metáfora sólo es el reflejo
de la; contradicción del universo).
La verdad es que el hombre
51 '

�habla para que lo oigan
y escribe con objeto
de hacerse comprender.

quí&lt;'ro escribir la carta,·,a León Felipe,
tal vez sí sepa cómo.

A nadie se le ocurre hablarle en español
a un chino que no entiende el español.
A nadie se le ocurra hablarle a León" Felipe
si no habla el español y otros idiomas.

León Felipe,

-¿ Otros idiomas?

León:
Nadie sabe realmente para qué
escribe uno una carta
es decir
una carta verdadera.

-Sí, aunque en verdad
todos en español.
Así se justifica que pensemos
no solamente en Garcilaso
sino también en Whitman.

Yo sospecho que a veces
es para dar las gracias
por otra carta que uno recibió
sin que fuera para uno exactamente.

Hay que hablar un lenguaje que permita
condenar a las armas,
y también a las letras si no son
corrientes aguas, puras, cristalinas,'
donde los hombres beban libertad.
Hay que emplear las palabras de tal modo
que vosotros seáis
-árboles que os estáis mirando en ellag...;..
todo un pueblo de robles congregado
para leer la hierba
.
como un pañuelo inmenso en cuya esquina
existe una inicial que nos permite
preguntarnos ¿de quién?
1

(Esto lo han dicho Whitman, Garcilaso,
León Felipe
y , ,tntes de ellos, el viento)·.

•

Quiero darte las gracias, León Felipe,
por una carta escrita
que, dirigida a Dios, también leemos,
pero con devoción, los hombres.
Quiero darte las gracias en el nombre
de todos los proscritos:
el poeta, el judío, el negro, el desempleado
de la lista negra.
Quiero darte las gracias en el nombre
de todas las derrotas
que ennoblecen al hombre
como al héroe civil muerto en Guernica.
En el nombre de todas las victorias
del hombre que se cala
yelmo, bacía o halo.

Qut de por tanto claro :
~1i no sé para qué
1

52

53

•

�En el nombre de tQdos los .blasfemos. ·
En el nombre del padre
del hijo que vendrá.

GENARO SALINAS QUIROGA ·

¡-;

En el nombre del vient.o
que ha dictado tus versos
y borrará los míos:
quiero darte las gracias, León Felipe.

SIGNIFICACION HISTORIGA DE
A'BRAHAM LINCOLN.

¿Pues, qué es mi vida o la rida de cualquier hom1:lre, sino una l:latalla contra sus enemigos, la antigua. la incesante l:latalla? Walt Whitman

18 de julio de 1966.

r..· -

Ario Ga1·za Me1·cado.

Una de las figuras más amables y simpáticas, para
nosotros los latinoamericanos, de los forjadores de la grandeza de los Estados Unidos es sin duda, Abraham Lincoh1.
' por su tesón, coraje y perseDe un simple jornalero, llegó
verancia a la Primera Magistratura de su País y a disfrutar de un prestigio universal. Nació este ilustre prócer en
Kentucky, el 12 de febrero de 1809, esto es, hace exactamente 150 años, en una cabaña. La pobreza de su advenimiento nos recuerda por inmediata asociación de ideas, el
estaf&gt;Io donde vino al mundo Cristo, o bien la choza en la
abrupta sierra oaxaqueña, donde abrió sus ojos por primera vez, nuestro Gran Indio de Guelatao, Benito Juárez.
Vino a este mundo, hace siglq y medio, en una mañana invernal, en una región de corpulentos árboles y miserables chozas. A los 16 años era el mejor leñador de su
Distrito y a los 17 tenía una estatura de 1.90 cms. Cuando
las gentes querían que se cortara un tronco gigante lo llamaban a él, porque sus golpes certeros, eran más potentes
que los de los demás.
El niño campesino Abraham, adquirió pues, al correr

54

55

�de los años, un· gran desarrollo: físico, moral e intelectual.
Fue un atleta no sólo de músculo, sino también del sentimiento y de la inteligencia, el primer leñador de su región
y uno de sus mejores Presidentes. He aquí la vida dispar
y provechosa de este egregio hombre de América.

La palabra castellana cultura, significa etimológicamente, cultivo. Agricultura, es cultivo del ager, o sea del
campo. Cultura animi, significa cultivo del espíritu. Gran
parte de su vida, la pasó en el campo. Por eso sus metáforas de político y de estadista conservan el sabor sencillo
de la vida agreste. La rudeza del trabajo al aire libre y en
contacto directo con la naturaleza, le formaron un cuerpo
resistente a las fatigas, duro, peleador y fuerte.
Siendo adolescente todavía, presenció un remate público de esclavos y se le oyó decir: "Si alguna vez se me
presenta la oportunidad para destruir esto, lo destruiré".
Y cumplió su promesa.
Fue un hombre de leyes, ya que por su esfuerzo alcanzó a ser abogado y en cuyo ejercicio profesional defendió
siempre causas justas de los hombres. Su talento estuvo al
servicio absoluto de los demás, sobre todo de los humild~s,
realizando el apotegma del libertador cubano José Martí :
"Pensar es vivir". Conoció mejor que nadie a su pueblo de
donde brotó, en hora oportuna, de manera milagrosa y
providencial, logrando la unificación de la ~ción norteamericana que amenazaba dividirse en Norte y Sur.
Empezó a ejercer como abogado en 1837. Anteriormente, en 1834, fue electo Diputado Local y reelecto en
} 886 y 1840. Cuando los intereses políticos lo amenazaron
que le nega1·ían su voto para Diputado Local, si no aC'cedía
a ciertas pretensiones indebidas, con firmeza y clara convicción moral, les dijo rotundamente: "Pueden reducir mi
cuerpo a cenizas y esparcir las cenizas al viento. Pueden
desterrar mi alma a las tinieblas y la desesperación, para

56

ser martirizada eternamente. Pero nunca me inducirán a
~otar una causa que considero falsa, para poder conseguir
con ese voto, algo que considero injusto".
.E n 1846 formó parte del Congreso Federal y en 1860,
resultó triunfante en las elecciones para la Primera Magfotratura de la República, de fa que tomó posesión el 4 de
marzo de 1861, habiendo sido reelecto para un segundo período al terminar el primero, de su Administración. "Rara
vez en el mundo -;:escribió Emerson en una carta después
de la elección- hubo tal apoyo en el voto popular. Supong0 que jamás lo habrá en la Historia". Su discurso de tom., de posesión del segundo período, termina con este pánafo, que revela su generosidad y su plena confianza en
el derecho, como ordenador de la vida entre hombres y
pueblo: "Sin malevolencia para nadie, con caridad para
todos, con firmeza en el derecho, tal como nos permite ver
Dios el derecho, esforcémonos por concluir la obra en que
estamos empeñados: acabar con las heridas de la nación,
cuidar del que ha soportado toqo el peso de la batalla y de
f!U viuda y su huerfano; hacer todo lo que se pueda par~
conseguir y conservar una justa y duradera paz entre nosotr0s y con todas las naciones".
·
En el desempeño de cargo de tan alta respons~bilidad,
como lo es la Primera Magistratura de una República tan
importante y con tantos problemas en ese tiempo, fue en
verdad, como ló concibe su pueblo, un Mártir y Salvador
de la Unión, así como el prototipo o paradigma del verdadero norteamericano.
Su cultura consistió más que en haber leído muchos
libros, en conocer con qué elementos estaba•estructurado
&amp;u País; en tomar conciencia de sus problemas económicos, políticos y sociales de su República, a la que sirvió con
la devoción fervorosa de su conciencia de libertador.
57

�Como ana comprobación irrefutable de su saber, diremos que antes de ser abogado, fue es~diante de la Escuela Normal. Sus cualidades principales fueron decisión1
franqueza y confianza en sí mismo. La anchura geográfica de su país lo hicieron tener anchura espiritual de miras,
de propósitos y de afanes. Poseyó un gran magnetismo
personal que le abrieron las puertas de la amistad, hacien7
do a todos creer en él. La hombría Y'. la veracidad fueron
t~mbién sus atributos inseparables. Era honrado, porque
la integridad moral formó parte indisoluble de su personalidad. Hombre hermético, reticente, paciente, supo espe:
rar después de sus fracasos iniciales en Política, su oportunidad en la Historia y la logró.
Diversos biógrafos señalan que en su carácter había
un elemento fatalista, ya que consideraba que el hombre
no era sino un instrumento de un poder divino y superior,
contra el cual sólo se puede luchar en forma limitada. Nosotros pensamos, modestamente, por nuestra parte, que no
constituye más que el concepto cristiano de la existencia
que él acendradamente sintió y por el cual el ser humano,
dándose cuenta de lo débil y mezquino de sus fuerzas frente a la naturaleza, acude a Dios. Por otra parte, su vida
es un ejemplo vivó y perenne de un hombre valiente que
llega hasta la temeridad, que .sabe imponerse a la~ circunstancias y cambiar el curso de vida de su país. Cuando fué
Presidente, muchas veces salia del Capitolio, sin guardia
alguno, lo que hizo temer 8i los integrantes de la misma
por su seguridad, en momentos tan dramáticos como los
que le tocó 8ctuar.
,,.

Sus conciudadanos confiaron en él y en las gentes. Se
familiarizó con la Biblia, que leía en las noches, en uni6n..
de su familia. Fue sincero siempre. A. él se le atribuye, con
justicia esta expresión: "A algunas personas se les puede
engañar todo el tiempo; a todas las personas cierto tiempo,
pero no se puede engañar a todos, durante todo el tiempo".
58

•

"La Cabaña del Tío Tom", novela sentimental que hizo llorar y sentir en carne viva la incomprensión y tragedia del negro en los Estados Unidos, escrita en el siglo pasado por una mujer, Harriet Beecher Sto:we, en que lo
présenta como un ser humano, que respira el mismo aire
que nosotros y tiene las mismas inquietudes, hizo mella en
su resistente, pero al mismo tiempo sensitivo es1Íritu, representando dicha obra cultural en su tiempo una explosión que conmovió los cimientos esclavistas. '
Lincoln, comprendió en 1853, siendo un abogado postulante, en que le tocó defender a negros, que ya no se podía
transigir sobre la esclavitud y) que más que una cuestión
jurídica era un problema moral, de dignidad humana, .fª
que la persona antes que nada (sin distinguir color de la
piel ni nacionalidad) es un valor intrínseco en sí mismo y
su felicidad, el fin último de todos los actos.
Sin embargo, él no se consideró nunca como el Libertador de los negros de su país, sino modestamente deC!laró
ser un continuadon de la sabia política de los próceres de
la República, Washington, Adams, Jefferson, Franklin, que
tuvieron la idea precursora de que con los años quedaría
abolida la esclavitud. Tuvo también un alto concepto d~l
pueblo norteamericano al que le tocó regir en épocas difí ciles. Lo consideró como el precursor en el despertar de las
gentes sencillas de todo el mundo y como el más legítimo
representante de una mejoría ascendente y progresiva en
las condiciones de vida de todos los pueblos del orbe. En
uno de sus discursos, como candidato a Diputado Local a la
Legislatura de Illinois, dijo: "Debemos restaurar el sentimiento nacional de hermandad", dando a entender que los
seres humanos que tienen ennegrecida la piel, son hermanos de nosotros. En otra ocasión le formuló esta pregunta
a George Robertson, Profesor de Derecho en la Universidad de Transilvania, en Lexington, Kentucky: "¿ Podemo3
como Nación permanecer unidos para siempre, mitad esclavos Y' mitad libres?". Como candidato a Senador, dijo:
59 ,

�"Tengamos fe en la fuerza del derecho y en esta fe cumplamos hasta el fin, sin asustarnos las amenazas de destrucción ni la cárcel para nosotros".
Como Presidente fue sabio, fuerte, suave, enérgico Y,
prudente. Como Marco Aurelio, el sabio Emperador Romano, más que gobernante de los demás, lo fue de ~í mismo,
que es ~ más difícil de todos los mandos. Tuvo un alto
concepto de la mujer, no permitiendo que ni en broma, en
su presencia se le ofendiese, a quien consideró la parte más
fina y delicada de la humanidad. Como una demostración
más de su fe democrática tuvo como lema de su vida batalladora y fecunda: "lguaÍdad de oportunidad para todos".
Habiendo tenido la oportunidad, en uno d~ sus recorridos como Presidente, de contemplar que una docena de
pobres esclavos estaban cavando la tierra, quienes al verlo
inclinaron la rodilla y trataron de besarle los pies, les dijo: "No os arrodilléis ante( mí. Eso no es justo. Solamente debéis doblar la rodilla ante Dios ; a El es a quien debéis dar las gracias por la libertad de que vais a disfrutar.
Yo soy solamente su instrumento. Pero, mientras yo viva,
podéis estar &amp;eguros, de que nadie se atrevería a poneros
un grillete de esclavos y de que tendréis los mismos derechos, que los demás ciudadanos libres de esta República".
Esta gran figura de la historia continental que estamos recordando estuvo dotada siempre de un sentimiento
poético que &lt;'me~gía espontáneo de la raíz honda de su personalidad. Cuando ya siendo un hombre famoso visit.ó su
viejo hogar en Indiana, se conmovió profundamente su alma apasion·lda y produjo tres poemas: En uno de ellos
describe las ('mociones que experimentó al visitar el pobre
hogar de su niñez; en otro trata acerca de un mozo que conoció de niño; y en el tercero, narra la caza de un oso en
que Je tocó participar.
Constituye una grandísima verdad, las palabras que

60

Lincoln hizo escribir en el anillo de bodas- de su esposa:
"El amor es eterno". Porque amó y supo ser amado, ha
sabido Lincoln triunfar en la historia y su nombre limpio
flota al aire como enhiesta bandera y como águila majestuosa, ha volado siempre en cielo universal.
Otra demostración de su delicado espíritu, es- que gustaba Lincoln de la música, del canto y de los versos y que
aun siendo Presidente, se daba tiempo para ello. Le encantaba oír tocar a la Banda de Infantería de Marina, que
en los veranos actuaba en el prado sur de la Casa Blanca,
dos veces- por semana. Pero el popular ,mandatario, atraía
más gente que la música

Le gustaba escapar a solas a cualquier concierto o
función de teatro. Se daba tiempo para asistir a conciertos, así como a la ópera y al teatro, con su esposa y un
grupos de amigos·. Entre las óperas que pudo oír se cuentan Fausto de Gounod; Ballo in Maschera, de Verdi, La
Dame Blanche, de Boieldieu.
En una carta personal de Lincoln al actor Shakesperiano James H. Hackett el 16 de agosto de 1863, le dice:
"he visto muy poco drama. La primera presentación de
Falstaff, que vi fue la suya, acá en Washington, el invierno o la primavera pasada... No he leído todas las comedias- de Shakespeare ; pero hay algunas que he repasado
tantas veces como lo debe hacer cualquier lector no profesional. Entre estas incluyo a Lear, Ricardo 111, Enrique VIII, Hamlet y especialmente Macbeth. Son maravillosas. Difiero con ustedes los profesionales, en la opinión
de que el soliloquio de Hamlet que empieza diciendo: 'Oh,
mi ofensa' es- superior al otro de 'ser o no ser•. Pero pe1·done usted este intento crítico. Me gustaría oírle recitar
el primer parlamento de Ricardo III. ¿No vendrá usted
pronto a Washington? Si viene, por favor visíteme y permítame conocerlo personalmente".
Muy pocas personas llega1·on a intimar con él, por su
61

�carácter reservado y reticente, a pesar de ser sus amigos
privados, pues Lincoln rara vez desbordaba su corazón a
persona alguna y jamás habl,aba en demasía.
En su oración en el Panteón de Gettysburg, cuya cé•
lebre batalla en este lugar, fue la conclusión de la Guerra
Civil, dijo estas· inmortales palabras:
"Hace 87 años, nuestros abuelos trajeron a luz en este Continente una nueva nación, concebida en el más amplio espíritu de libertad y basada en la idea de que todos
los hombres nacen iguales. Ahora, nos hallamos envueltos
en una gran guerra civil, llamada a demostrar si esta na•
ción u otra cualquiera, así concebida y basada, puede vivir
largo tiempo. Nos encontramos en este momento sobre
un gran campo de batalla de esta guerra, parte del cual
queremos· dedicar al lugar de reposo de aquéllos que aquí
dieron sus vidas para que la nación pudiese vivir. Y no
cabe duda que es justo y honorable que sí lo hagamos".
"Pero, en un sentido más amplio, no somos nosotros
quienes pueden consagrar ni santificar este suelo. Los héroes, vivos o muertos, que aquí lucharon, lo han consagrado ya, mucho más allá de lo que nuestras pobres fuerzas
pudieron añadirle o restarle. El mundo apenas advertirá,
y desde luego no recordará largo tiempo, lo que aquí digamos hoy, pero, en cambio no podrá olvidar jamás lo que
aquí hicieron ellos. A nosotros, los que aún vivimos, nos
toca consagrarnos a la obra no terminada, que aquellos valientes avanzaran tan noblemente. A nosotros nos toca consagrarnos a la enorme tarea que aún queda por hacer, y
que estos muertos gloriosos nos infundan la devoción a la
causa, por la cual derramaron hasta la última gota de su
sanpe. En lo más íntimo de nuestros corazones, dedicamos que estos muertos no habrán muerto en vano, que esta
nación asistirá, con la ayuda de Dios, a la resurrección de
la libertad, y que el Gobierno del pueblo, por el pueblo, y
para el pueblo, no desaparecerá de la tierra".
62

He_aquí su teoría de: la democracia, que escribió en un
autógrafo~ "De igual manera que no quisiera ser esclavo,
tampoco quiero ser amo".
El viernes 14 de abril de 1865, asistiendo a una función en el Teatro Ford, de la ciudad de Washington, en
compañía de su esposa y dos amigos, fué asesinado, logrando el des·canso que nunca tuvo en su azarosa vida, y entrando por su propios merecimientos, en la inmortalidad.
El cristianismo enseña, que todo hombre bueno, es digno
de la felicidad. Lincoln se ha hecho acreedor a ella.
f

Su hijo Tadd, que p.o le sobrevivió m,~s, que un par
de años, ante su féretro, preguntó: "¿Está ·papá ahora en
el cielo? ¿Sí?. Entonces, me alegro, pues la verdad es·. que
aquí no era dichoso".
Emil Ludwig en su biografía sobre él, termina con
estas acertadas palabras: "Así fue como, después de Abraham Lincoln, no volvió a verse en toda Norteamérica un
solo inocente que llevase al pie la cadena de es-clavo. Porque él sirvió, trabajó y murió asesinado, todos los hombres
a quien Dios concede el don de la vida, nacen libres ahora".
A él podría aplicársele este bello trozo literario de
Macbeth de Shakespeare que le gustaba recitar cuando era
Presidente:
"Duncan está en su tumba,
después de su vida atormentada duerme bien;
la traición hizo ya lo peor; ni acero, ni veneno,
maldad doméstica, apresión extraña, nada
puede ya alcanzarle".

Murió un 14 de abril Cijando acababa de nacer la primavera. Por eso • pueblo humilde a quien sirvió lo llora
y seguirá llorando, con lágrimas de gratitud y de esperanza. Lo recuerda siempre, sobre todo al iniciarse la prime1·a estación del año. Los pobres, que siempre han forma63

�do legión en el mundo bien podrían repetir las inmortales
palabras del gran poeta norteamericano Walt Whitman:

,. : ' Ludwig, Emil....::_Lincoln,
Traducción de Ricardo Bae1
~- pp. 424. Editorial Juventud Árgentina, Buenos Aires.

"Cuando las últimas lilas florecian en
la puerta del patio,
y la gran estrella vesperal comenzó
a brillar al oeste,
yo lloré, y lloraré aún con el retomo
de cada primavera.

Enciclopedia Universal Ilustrada Europeo-Americana.
Artículo "Lincoln". Tomo 30. Barcelona. Hijos de J. Espasa, Editores.

Estas tres seguridades me traen,
primavera que retomas:
las perennes lilas floridas,
la estrella que pende en el oeste
y el recuerdo de aquel a quien amo"".

Lo nacional no está reñido con lo universal. Muy lejos de ello. Lo más genuino de un país en la Historia, en
el arte, en la ciencia y en la cultura, es también lo más internacional. Así Bolívar, San Martín, Sucre, Hidalgo,
Juárez, Washington, Lincoln y Martí, son también representativos de América y del mundo entero.

Lord Charnwood. "Lincoln". Biografías Gandesa.México, D. F. 1958. pp. 360. 'Segunda Edición. Versión
Española de Mateo Hernández Barroso.
Carnegie Dale. "Lincoln el Desconocido". Editorial
Sudamericano. Buenos Aires·. pp. 305. Traducción de León
Mirlos. Segunda Edición.
Bartra Agustí. "Antología de la Poesía Norteamericana". Colección Ave. Fénix. pp. 454. 1957. México, D. F.

La vida del hombre es, en última instancia, su triunfo
sobre los problemas y dificultades que se oponen a su paso, para realizar su destino y su vocación. Cuando nosotros tengamos problemas y dificultades y cuando nuestra
existencia misma esté en peligro, debemos recordar siemr.re en saludable estímulo, a ese indomable leñador de troncos y hercúleo derribador de obstáculos que fué el Caballero de Illinois, cuyo nombre limpio, es gloria de su patria
y del universo, y rescatado del mar del olvido, se repetirá
de generación en generación.

BIBLIOGDAFIA:

.

Thomas, Benjamín P.-Lincoln. Una Biografía. Traducción del inglés por A. Cosani.. pp. 410.-Editorial Intercontinental. México, D. F.-1955.
64

65

�Conferencia dictada por el aeAor profesor Humberto
Ramos Lozano a loa j6vm preparatorlanos; dentro
del Ciclo de Conferencias de Etica de la. Universidaa

de Nuevo Le6n.

SE:ROR DIRECTOR DE LA ESCUELA
PREPARATORIA.
SE:&amp;ORES CATEDRATICOS,
JOVENES ESTUDIANTES:

Agradezco mucho al señor Dh-ector y a la Academia
de Catedráticos de Etica de esta Escuela haberme invitado
a participar en el ciclo de conferencias organizado para
los estudiantes preparatorianos.
Por esta tribuna han desfilado personas de la más alta
calidad intelectual, entre ellas está la del ex-Gobernador
del Estado y ex-Rector de nuestra Universidad, el Lic. Rangel. Mi palabra, por lo mismo, parecerá a ustedes demasiado s·encilla, pero lleva· el aliento de la profunda sinceridad del maestro. Jamás he renunciado a mi condición
de educador y durante toda mi vida he intentado servir a
la niñez y a la juventud de mi patria. Espero que la intención de mis palabras supere mis acusadas deficiencias.
No quiero referirme a ningún tema específico del programa de Etica de las escuelaS" de bachilleres. Estoy seguro de que los han examinado en la tranquilidad del aula.
Si la ética tiene como propósito alcanzar la felicidad
(Eudomonismo), si se propone realizar el bien (idealismo
ético), o, si pretende lograr el placer (Hedonismo), son
cuestiones que seguramente tienen ustedes· resueltas. De
igual manera, en clase, se habrán referido a las cuatro
66

.,

formas fundamentales que caracterizan el pensamiento ético occidental: ética empírica, ética de bienes ética formal
y ética valorativa.
'
. De~eo _referirme a la actitud de los jóvenes y de los
umvers1tar10s frente al panorama de la vida problemática
de nuestros días.
No hay que olvidar que los juicios valorativos exigen
que se tomen en consideración las circunstancias de tiempo ~ espacio. Lo que en el pasado rémoto o inmediato pu~o Juzgarse como bueno, al correr del tiempo y a la luz de
otros horizontes, puede disminuír de valor. Los cambios
de circunstancias, de tiempo, de medio geográfico y social
deberán siempre tomarse en cuenta en la emisión de los
juicios.
ALGUNOS PROBLEMAS CONTEMPORANEOS.El mundo que nos toca vivir presenta características específicas. La vertiginoS"idad de los cambios nos desconcierta. Hay que pensar con rapidez y con hondura para enfrentarnos a la problemática del presente. Nuestra sociedad es distinta a la del pasado. Nuestra tradicional
manera de enjuiciar las cosas del bien y del mal nos obliga a renovar criterios.

Un breve análisis de los cambios operados en nuestro
siglo nos invita a meditar sobre la conducta que el hombre
debe adoptar frente a los problemas actuales.
El mundo de hoy se encuentra dividido. Los pueblos
de oriente mantienen una filosofía diversa a la de los pueblos de occidente. Hay divergencia en las doctrinas sociales, en la organización y estructura que debe darse a la
sociedad para resolver los problemas de la hora actual y
del porvenir.

La liquidación del colonialismo es otro de los signos
de nuestro tiempo. Los pueblos que estuvieron sujetos a
67

�la _opresión material y espiritual de las superpotencias,:
pau'latinamente, han venidÓ alcanzando su independencia.:
La humanidad resintió los efectos de dos grandes he- ·
catombes internacionales, la de 1914-18 y la de 1939-45.
Aún no dcat.rizan las profundas héridas que dejaron es-.
tas dos tremendas cónflagráciones.
.,
Vivimos la etapa de la técnica, del descubrimiento de
la fuerza atómica y de la exploración de los mundos· side:,
rales. Nunca, como en nuestro tiempo, la investigación·
científica alcanzó tan altos niveles. El hombre ha logrado'
vencer las leyes de la gravedad y proyecta viajes interplanetarios. La ciencia y la investigación alcanzan, a cada'
instante, sorprendentes descubrimientos·. Como una tre-'
menda paradoja, mientras se llega a · Jos más altos niveles
de civilización, el hombre se olvida de los valores del espí-•·
ritu y la ciencia se deshumaniza. Hay :fllenos respeto para
el hombre y para las instituciones. Nos sumergimos en mayores' angustias, y el viejo proverbio de que "el hombre es
el lobo del hombre" · parece encontrar plena justificación.
.

'

Los sentimientos de convivencia humana, de virtud,
justicia y bondad son opacados por el brillo deslumbrante
de las conquistas científicas. Es penoso que ·e n pleno siglo XX se continúe despreciando al hombre de piel obs- •
cura, continúen vigentes inaceptablEJes teorías de discriminación y se pretende olvidar que, en toda S'ociedad, el saber
debe fundarse··en el bien.
'

.,

Otros problemas inquietan la conciencia del hombre
contemporáneo: la' injusta distribución de 'ríq.ueza, la sobrepóblación, el ejercici0 del poder público y la democra- ·
cía, las grandes áreas ·de escasa cultura, los derechos del
hombre, como individuo, y los que correS'ponden a la colectividad.
Todos estos problemas de nuestros días obscurecen el
porvenir del mundo, siembran Z07iObras e intranquilidad
en la sociedad.

68

Será fácil, entonces, ·para una juventud como la nuestra, orientarse y actuar adecuadamente, en medio de este
torbellino de acontecimientos contemporáneos? Seguramente qué no.
JUVENTUD FRUSTRADA.-C u a n do la sociedad
adulta no encuentra las formas correctas de vivir, se sorprende de las extrañas formas de conducta que asume la
juventud contemporánea. Suele decirse que los jóvenes de
hoy carecen de ideales, que viven desorbitadamente, rompiendo con todo molde de conducta aceptada.

No pocos escritores y sociólogos han abordado el problema de la juventud actual. Helmut Shelski, escritor ale-·
mán occidental afirma: "Esta generación es, por su conciencia social y mentalidad, máS' crítica, escéptica y desconfiada, más carente de fe, o, por lo menos, de ilusiones que todas las generaciones precedentes, carece de vehemencia, de programa y de lemas". Como este escritor,
muchos otros, han levantado su voz para criticar a la juventud acus'ándola de falta de optimismo, de capacidad Y
de energía para perseguir y alcanzar elevados propósitos.
Se le acusa de ser una generación "destrozada", que ha
perdido la fe en todos los valores sociales.
No podetnos compartir este criterio. Verdad es qúe
una parte de la juventud, por fortuna minoritaria, sufre
las tremendas consecuencias que el mundo moderno le impone. La juventud es, por náturáleza, profundamente sen-•
sible a los problemas que aquejan a la sociedad, y cuando'
ésta no demuestra, con el ejemplo, practicar el bien y la'
virtud, los nuevos retoños fácilmente s'On arrastrados a la
maldad. La desilusión y · eJ:'pesimismo se apoderan de la
nueva generación. cuando se percata de que muchos de los
ideales proclamados por la sociedad han sido huecas ilusiones, falsedad e hipocresía.
No es justo que nuestra juventud reciba el reproche
constante de la sociedad. Creo que en toda alma joven

69

�anidan buenos sentimientos-, elevados propósitos y deseos
fervientes de servir a la humanidad. Sólo que es preciso
recordar que ya no bastan los consejos teóricos, que es
necesario predicar con el ejemplo y que, sobre todo, tenemos que luchar porque el mundo se transforme y viva de
acuerdo con normas de paz, amor y justicia.
No podemos aceptar que la falta de ideales se convierta en norma de vida. Nada tan absurdo como aquella frase de Osear Wilde: "Prefiero los hombres a los principios y los hombres sin principios a todo en el mundo".
ALGUNOS PELIGROS QUE AMENAZAN A LA
JUVENTUD.-Estimo que no es ocioso advertir algunos·
de los peligros que se &lt;Ciernen sobre las cabezas de nuestros. jóvenes·, tales como:

a).-Considerar que todo lo existente carece de valor
y que . precisa destruirlo.

g).-Despreciar el valor de e~periencia desoyendo el
consejo del hombre adulto a quien juzgan. incapaz. de . comJlrender sus ansias de juventud.
PAPEL DE LA JUVENTUD

a) .-Deberá preocuparse más por los valores creativos· que por los posesivos.
b) .-Deberá dedicar sus horas al estudio y examen
de los problemas culturales, sociales y políticos. ·
c).-Abrevar en las fuentes de nuestra historia e ins·pirarse en el sacrificio de nuestro pueblo.
d).-Huir de la demagogia. Hay quienés quieren hacer la revolución verbal.
La juventud debe luchar por:

· b) .-Actu,ar sin tomar en consideración la realidad,
dejándose llevar, más que por el juicio sereno, por el sentimiento y la pasión.

!.-Alcanzar su propio integral desarrollo.

c) .-Obrar con impaciencia pretendiendo que las cosas y los sucesos se desenvuelvan con la e;xtraordinaria
velocidad que ella quisiera.

2.-Entender que el intelectual debe poner su ciencia
Estudiar para convertirse en un ser egoísta, que explota a sus semejantes,
no tiene sentido ético.

d).-Tratar de alcanzar éxit.o por la vía fácil del convencionalismo y no por el camino del trabajo y de la dedicación.

3.-Esforzarse por conservar, por encima de toda consideración los principios fundamentales, los valo1·es y afanes de bien, de justicia y bondad.

e) .-Confundir los anhelos de superac1on con prédicas demagógicas que conducen a graves equivocaciones de
actuación.

4.-Luchar porque la ciencia se ponga al servicio del
progreso y no de la destrucción.

f) .-Sobrevalorarse y creer que el medio eficaz de
alcanzar nuevas metas es recurrir siempre a la violencia
y a la fuerza.

5.-Recordar que el hombre debe tener respeto por
las opiniones ajenas. En caso de haber divergencia de criterios, éstos deben ser resueltos por la vía r del convencimiento y no por el de la violencia.

70

y su saber al servicio de los demás.

71

�6.-Luchar por mejorar las condiciones del pueblo mexicano. No desesperarnos por sus carencias, sino por el
contrario, que éstas sirvan de incentivo para trabajar hasta hacerlas desaparecer.
7.-Pensar que si la juventud tiene en su favor la audacia, el valor y sus ideales, ello no significa que debe
atropellar a la experiencia. No todo lo viejo es malo, como no todo lo nuevo es bueno.
8.-Trata1· de entender la problemática de las instituciones; los defectos propios de orden escolar deben ser
resueltos con alteza de miras.
No quiero terminar esta plática sin recordar a ustedes, jóvenes preparatorianos, aquella bella parábola de
José Enrique Rodó : "El niño en el jardín" en la que, con
maravillosa palabra, nos deS'Cribe cómo, cada tropiezo y
cada desaliento, en el constante bregar por la existencia,
brinda la oportunidad de convertir el fracaso en éxito y
alegría. Jamás desmayéis. Las fuerzas y valores que la
juventud tiene son garantía bastante para contribuir a la
transformación de la sociedad, para hacer que cada día se
acerque más a los ideales de paz, bondad y justicia.

Monterrey, N. L., 14 de mayo de 1966.

PROFR. HUMBERTO RAMOS LOZANO

72

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                  <text>Es una publicación trimestral editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León a través de la Editorial Universitaria. En las páginas principales de Armas y Letras se incluyen textos literarios, particularmente poesía, narrativa y ensayo, de escritores destacados de la localidad, nacionales e internacionales. Inició en 1944 de manera mensual, se mantiene activa en soporte físico y digital.</text>
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                <text>Armas y Letras, Revista de la Universidad de Nuevo León, 1966, Segunda Época, Año 9, No 1, Septiembre</text>
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                <text>Es una publicación trimestral editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León a través de la Editorial Universitaria. En las páginas principales de Armas y Letras se incluyen textos literarios, particularmente poesía, narrativa y ensayo, de escritores destacados de la localidad, nacionales e internacionales. Inició en 1944 de manera mensual, se mantiene activa en soporte físico y digital.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Charles Werner</name>
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        <name>Filosofía Griega</name>
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        <name>Genaro Salinas Quiroga</name>
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        <name>Humberto Ramos Lozano</name>
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        <name>Universidad de Nuevo León</name>
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                    <text>SUMARIO
Aguatin Basave FernAndez del Valle,
J1UJ.n, ~ Jimétuz: El atadaltu
•ivena.l • Miguel Covarrubias,
Cuatf'O teztoa con detÜcatoriaB •
Joeé Maria Lugo, Trea poemas •
Lynette Seator, La creaci6n del en,.

nuño en La última niebla • Irma
Sabina Sepúlveda, El Quelwadero.

DICIEMBRE DE 1966
No. 4 Afio 8

11 Epoca

��ARMAS

Y

LETRAS

REVISTA DE LA UNIVERSIDAD DE NUEVO LEON

No. 4

Año 8

Diciembre de 1965

Segunda época

SUMARIO

Agustín Basave Fernández del Valle, Juan Ramón
Jiménez: El amdaluz imive1·sal______________________________________

5

Miguel Covarrubias, Cuatro textos con dedicatori.as.... 18
José María Lugo, Tres poemas___________________________________,:___

27

Lynette Seator, La creación del ensueiw en La última
niebla
Irma Sabina Sepúlveda, El qu,ebradero__________________________

38
46

'

�.)

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____J

l.~ , , ,

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JUAN RAMON JIMENEZ:
EL ANDALUZ UNIVERSAL

AGUSTIN BASAVE FERNANDEZ DEL VALLE

Nochebuena de 1881. En la "blanca maravilla" de
un pueblo andaluz nace un niño. Un niño extraordinario
que se deleita en verjas, fuentes, jardines, colores, perfumes ... Un niño que se destaca, en el Colegio de los jesuitas del Puerto de Santa María, por su introversión y
por su piedad. Vive, con sus padres sencillos y afectuosos, una infancia feliz. Cursa el bachillerato y marcha
para Sevilla a fin de cursar la carrera de Leyes. El adolescente se convence, muy pronto, que no está dispuesto a
someterse a normas rígidas de exámenes, a métodos didácticos y disciplinas universitarias. Además -y esto es lo
principal- sus radicales preferencias apuntan hacia otros
ámbitos. Se olvida de los Códigos y hace versos. En 1900
llega a Madrid con sentimientos vagos, con melancolía indecisa, con predisposición a la neurosis. Regresa a Moguer, en el verano de ese mismo año, y una noche cualquiera su padre se acuesta y no se levanta. Esa muerte repentina ocasiona, en el poeta, una postración nerviosa y
una preocupación obsesiva de la muerte. Habrá que estudiar, más tarde, la idea-clave de la muerte en la obra
juanramo1úana. Tras una estancia, más o menos prolon5

�'X.V-1-1104.
~

4'1A~o8 ,

gada, en sanatorios psiquiátricos, pasa varios años en Moguer, saturándose del temple anímico, de la majeza, del
señorío y del estilo colectivo de vida del pueblo andaluz.
¡ Platero a la vista!
En el año 1912, conoce a Zenobia Camprubí. Cuatro
años después, Juan Ramón y Zenobia -pareja excepcional- contraen matrimonio. Son muchos quienes creen
-y yo entre ellos- que sin Zenobia Camprubí de Jiménez,
Juan Ramón no hubiera hecho su obra. El mismo estuvo
convencido de ello. No tan sólo puso equilibrio en sus nervios enfermos, ordenó su labor y alentó su obra poética,
sino que "llevóle de la mano como a un niño perdido -apunta alguien que le conoce mucho- tocado por el dedo misterioso de los dioses. Juan Ramón Jiménez no se había reído nunca entre personas mayores. Se reía alguna vez rodeado de niños, los niños que nunca tuvo. Su espíritu es
turbulento y triste. Y a los treinta años se enamoró en
Madrid, de la risa de Zenobia Camprubí y ella puso risotadas en la vida de los dos". En 1936 se marchan a América: Puerto Rico, Cuba, Estados Unidos, Argentina. En todas partes se le recibe como a un poeta célebre, como a un
personaje consagrado. Trabaja, sucesivamente, en la Universidad de Miami, en la Universidad de Carolina del Norte y en Maryland. Para estar más cerca de su Andalucía natal, se radica, definitivamente, en Puerto Rico.
El premio Nóbel -octubre de 1956- le llegó a Juan
Ramón cuando su esposa agonizaba. Un gran honor en
el momento de un gran dolor. En su lecho de muerte, Zenobia Camprubí oyó leer el telegrama de la Academia de
Suecia, anunciando la concesión del premio Nóbel a Juan
Ramón Jiménez. La que fué "la novia, la esposa, la amante, la secretaria, la esclava, la gerente, el crítico, la madre
de Juan Ramón Jiménez" --en suma, todo lo que una mujer puede representar en la vida corporal y espiritual de un
hombre- abrió sus ojos azules, miró largamente a su esposo, "pidió el telegrama -refiere un testigo presencialY lo estrechó durante largo rato contra su pecho, como
6

a un pájaro". Tres días antes -no había vuelto a hablar
desde entonces--- preguntó, con una voz apenas perceptible
y una pálida sonrisa en los labios exangües: -Juan Ramón, ¿por qué estás tan triste? ... Podemos suponer que
esta maravillosa mujer -traductora de Rabindranath Tagore e inspiradora de Juan Ramón- murió contenta de su
consagración al esposo y más orgullosa que nunca del poeta que ella adivinó e impulsó. "Ella ha sido mi inspiración y mi alma ... -decía Juan Ramón, a quien le entrevistaba a la puerta de la enferma-. De Estocolmo enviaron expresamente un corresponsal del "Tablegat" a San
Juan, para una entrevista con el ganador del Nóbel de Literatura. Pero se encontró con un hombre deshecho, con
los nervios destrozados, y no consiguió sacarle sus impresiones. Sólo José M. Massip logró que le devolviera, contestado, el siguiente cuestionario:
-Le satisface el Nóbel, ¿Juan Ramón?
-En estos momentos de enfermedad de mi mujer y
mía, me entristece.
-Como poeta y español, ¿ qué reflexiones le inspira el
Premio?
-Que es una pena que la Academia Sueca dejase morir a Unamuno, a Antonio Machado, a Ortega y Gasset, a
otros, sin concedérselo. Para los vivos que lo merecen aún
hay remedio. ¿Por qué no Pío Baroja o Menéndez Pida! . . . ?
-¿Le alienta a continuar su obra?
- En estos instantes mi vida no es más que desaliento.
-¿ Qué escogería usted de su propia obra? N ómbreme su poema preferido.
- Nada.
-¿ Qué poetas de lengua española le interesan más?
- Jorge Manrique, Garcilaso, San Juan de la Cruz,
7

�Fray Luis de León, Miguel de Unamuno, Antonio Machado y, antes que nadie, El Romancero.
-Lorca ¿ Qué prefiere de él?
-El teatro.
-¿Está contento de su vida de escritor, de su obra'?
-No.
-Deme un mensaje para las nuevas generaciones literarias de habla española ...
-Que continúen con el fervor que han demostrado en
estos últimos años en libros y revistas, esas incontables
revistas de poesía juvenil.
- ¿Echa de menos Andalucía y ~oguer?
-Siempre eché de menos Andalucía y Moguer, y me
gustaría volver a ver las casas donde vivi de niño y de joven, pero esto es ya imposible. (Hasta aquí la entrevista).
Los médicos aseguraban que Juan Ramón era un enfermo mental, un neurótico. Pero yo prefiero la explicación de uno de sus amigos: Yo sé lo que tiene Juan Ramón.
Tiene el alma enferma, enlutada. Ha perdido la esperanza. Hace demasiados años que no ha sentido la tibia humedad de sus propias raíces, la caricia de los soles de su .
otoño de Moguer. Juan Ramón Jiménez -y ahora más
que nunca- echa de menos su paisaje vital. ¿Recordáis
"Platero"? Yo quiero recordarlo, encomiarlo, analizarlo.
antes de concluir este estudio. Pero antes habría que
apuntar, con los trazos indispensables, las características
esenciales de la poesía j uanramoniana.
Toda la vida de Juan Ramón estuvo supeditada a la
poesía, empapada de belleza y de esencias andaluzas. Fué
un cazador de eternidades y de constantes humanas. Su
obra lírica -rica, vasta, exquisita- es la obra de un poeta
cósmico, hipersensible, preciosista. Lo interior y lo tenue
le avasallan definitivamente. De ahí su inequívoca reac-

• ción contra los adornos y las exterioridades espectaculares
del modernismo y de simbolismo. Poeta elegíaco, intimista, desnudo, aforístico. Le atrae la sensación fenoménica
y la inquietud pensativa y sensitiva. Se ha dicho que el
libro "Animal de Fondo" es una tentativa "sui géneris" de
poesía reiigiosa. Pero el propio Juan Ramón nos. advier.:
te: "No es que yo haga poesía religiosa usual; al revés, lo
poético lo considero como profundamente. religioso, esa religión inmanente sin credo absoluto que yo siempre he profesado". La concentración, el aislamiento, la soledad de
Juan Ramón se explican mejor al saber que la "Imitación
de Cristo", de Tomás H. Kempis, sirvió de guía espiritual
al poeta en su adolescencia y en su juventud. Cualquiera
que haya sido el rumbo posterior, panteísmo o panenteísmo (presencia de Dios en todo), queda la huella anímica
de ese libro singular. Recordando a Kempis, Juan Ramón
escripió en la revista "Renacimiento", a principios de siglo:
"si atiendes a lo que eres dentro de ti, nada te importará
lo que hablen de ti los hombres".
Estética rigurosa, trabajo obstinado, pasión poética.
Amor de la exactitud y de la desnudez semejantes a la pureza de la llama. Depuración total y trascendencia sentimental de objetos e ideas. Relación nupcial -sin la angustia de Antonio Machado- con el paisaje que se adentra
en plenitud interior, libre, jocunda, rebozante:
Si, cada vez más vivo
-más profundo y más altomás enredadas las raíces
y más sueltas las alas! ·
-1 Libertad de lo bien arraigado!
¡ Seguridad del infinito vuelo!
("Piedra y Cielo").
El universo material es superado por los colores -malva, violeta, blanco, azul, oro- que nos descubren o redes.
cubren, la feliz inocencia de un mundo primitivo y oculto.
Hay que enunciar, con nitidez y pureza, la belleza del mundo.

�¡No le toques ya más
que así es la rosa !

•

El soterrado anhelo de inmortalidad anima, una Y otra
vez, la poesía de J-uan Ramón. Afán de retoña1· con la
naturaleza en cada primavera:
"Brotado todo estoy de flor y hoja,
en esta verde soledad luciente,
donde hablan dos pájaros tranquilos.
"Como el almendro, abril me llena todo
de brillos ricos, cálidas estrellas
sacadas por mis últimas raíces".
("La Estación total", 3a., 12)
A veces surge -inocultable, dramático- un desgarramiento entre "la carne que nos tienta con sus tiernos racimos" y "la tumba que nos espera con sus fúnebres ramos",
como lo sintió Rubén Darío. Juan Ramón lo expresa en
forma más penetrante y alada:
"Mis pies ¡ que hondos en la tierra !
Mis alas ¡ que altas en el cielo !
-¡ Y que dolor
de corazón distendido!
(Eternidades, XLIV).
Juan Ramón Jiménez ve en el morir el encuentro definitivo con la vida ascendente. Mira la muerte sin espanto, con dulzura de poeta recién casado. Hay esperanza. "¿No vuelve abril, cada año, desnudo en flor, cantando, en su caballo blanco? La filtración de la muerte, en
la vida, es verdaderamente aleccionadora. Después de todo,
la muerte no es extraña ni hostil a la vida de cada cual.
Duele la muerte. ¡Cierto!. Pero también duele la vida.
· Por qué el morir verdadero no ha de ser dulce y suave
~orno el vivir verdadero? ¿ Por qué no aguardar el día del
contento alejarse, cumplidas ya las terrenales posibilidades? ¿Por qué no ver al lado de la cáscara y del capullo
seco, el eterno fruto y la infinita mariposa?

"¿Cómo, muerte, tenerte
miedo? ¿No estás aquí conmigo, trabajando?
¿ No te toco en mis ojos; no me dices
que no sabes de nada, que eres hueca,
inconsciente y pacífica? ¿No gozas,
conmigo todo: gloria, soledad,
amor, hasta tus tuétanos?
¿No me estás aguantando,
muerte, de pie, la vida?
¿No te traigo y te llevo, ciega,
como tu lazarillo? ¿No repites
con tu boca pasiva
lo que quiero que digas? ¿No soportas,
esclava, la bondad con que te obligo,
¿ Qué verás, qué dirás, a dónde irás
sin mí? ¿No seré yo,
muerte, tu muerte, a quien tú muerte,
debes temer, mimar, amar?".
Nada es la muerte sin el hombre que muere. El
poeta se apropia su muerte, hasta el grado de anonadarla,
hasta el punto de matar a su propia muerte, hasta el límite a obligarle a que le ame, le tema y lo mime. Juan
Ramón trata de embellecer la muerte, situándola en las orillas puras del aquietamiento vital. Más aún, exalta la
muerte -"suprema delicia"- como cumplimíento y perfección sosegadora de la vida:
"Y luego, al fin -¡ que gozo!-, en su momento justo,
la suprema delicia, el cumplimiento
-¡ anochecer, eterno amanecer!del secreto infinito de la muerte".
El cuerpo resulta vencido para que se salve la conciencia. Ese cuerpo modelado con la conciencia del alma. Hay
acentos dramáticos en este desgarramiento anímico-corporal. En el fragmento tercero de "Espacio", hay un Adiós
lastimero que nos estremece: " ... Dime tú todavía: ¿No
te apena dejarme? ¡ Y por qué te has de ir de mí, conciencia! ¿No te gustó mi vida? Yo te busqué tu esencia.
11

�¿ Qué sustancia le pueden dar los dioses a tu esencia, que
no pudiera darte yo? Ya te lo dije al comenzar: los dioses
no tuvieron más sustancia que la que tengo yo. ¿ Y te has
de ir de mi, tú, tú, a integrarte en un dios, en otro dios
que este que somos mientras tú estás en mí, como de dios?".
Pero surge, al final, el encuentro con el •Dios anhelado y
anhelante, "como una realidad de lo suficiente y justo".
("Animal de fondo"). Y la belleza y la obra inmortalizan
la muerte - 1valga la paradoja!- en una coincidencia de
opuestos:
¿Nada todo? Pues ¿ Y este gusto entero
de entrar bajo la tierra, terminado
igual que un libro bello?
¿ Y esta delicia plena

de haberse desprendido de la vida
como un fruto perfecto de su rama?
¿ Y esta alegría sola

de haber dejado en lo invisible
la 1·ealidad completa del anhelo,
como un río que pasa hacia el mar
en perenne escultura?"
Conclusión de obra bella. Desprendimiento de fruto
maduro. Alegría de haber dejado en lo invisible la realidad completa del anhelo. He aquí el llamado de la muerte
que sorprende Juan Ramón en trémulas adivinaciones.
Difícilmente podrá encontrarse, en la historia de la
literatura universal, un poeta que pueda parangonársele
en unidad, perfección y pureza poéticas. Se recrea recreando el mundo en una metafísica del sentimiento donde
no tienen cabida elementos extrapoéticos.
Platero manifiesta o hace conocer un importantísimo
aspecto del mundo andaluz. No se trata, tan solo, de la
autobiografía lírica de un poeta so pretexto de un borriquillo. Platero desempeña una función ministerial. Trátase de un signo convencional - "signum ad placitum", como decían los antiguos- , de un signo-imagen creado para
12

la poesía. Un pueblo, unos amigos, unos parientes y unos
niños aparecen transfigurados por la visión del poeta.
Juan Ramón, el andaluz universal, centra la atención en la
vida de su Moguer natal. No va a hablarnos de historia,
sino de intrahistoria. No quiere hacer retórica. No le
interesa recordar que a unos cuantos pasos de su pueblo
se prep~ró la gran epopeya del descubrimiento de América.
No pretende aumentar la fama de una Andalucía graciosa,
ingeniosa, amable. Tampoco quiere presentarnos a una
Andalucía triste, una Andalucía del llanto, una Andalucía
pintada macabramente a lo Valdés Leal. No ignora esa
ligereza amable que caricaturizaron, con tanta fortuna, los
hermanos Alvarez Quintero. No desconoce esa Andalucía
trágica que, años más tarde, llevará a la escena española
Federico García Lorca. Pretende fijar su espíritu en lo
más humilde, en lo más sencillo de la vida andaluza. Por
eso escoge como símbolo un pequeño, peludo suave borriquillo ...
En la más entrañable contextura de un modesto pueblo andaluz, Juan Ramón sorprende la ternura, el amor al
paisaje y a los prójimos. Se eleva a lo universal desde la
tierra que pisa, con sólo abrir los ojos a la realidad que le
circunda. Nada de internacionalismo, de cosmopolitismo
que es pseudo-universalidad. Se trata de sumergirse en
el suelo nutricio, de ensimismarse en el estilo de un pueblo
natal. La belleza de Andalucía revierte sobre el poeta. Y
es entonces cuando Juan Ramón hace surgir un asnillo
-símbolo feliz de la naturaleza viva- para no estar sólo,
para comunicarse y comunicarnos a nosotros, sus lectores. Es preciso quebrantar, de alguna manera, la soledad
del poeta, de ese "loco" enajenado para la mayoría de las
gentes. "!Vamos, Platero!" ayúdanos a salir de la sole,dad, a establecer comunión.
Un hombre tímido, huraño, hipersensible huye, a lomos de Platero, del contacto hiriente de los hombres. Pero no quiere huir sólo y se lleva su ciudad, su mundo. To-do lo va a refundir en ese borriquillo -su otro yo que no

13

�llega a ser un tú- ·tierno y mimo~" por fuera, igual que
una niña, fuerte y seco por dentro, como de piedra. Hay
que compartir la alegría y la tristeza. Hay que restaurar
la capacidad de diálogo. ¿ Por qué no acudir a la metáfora poética? ¿ Por qué no adueñarse más fuertemente de
la realidad en el ensimismamiento? Acaso la respuesta y
la conquista estén tras la huída.
"Platero y yo", libro cristalino, clásico, franciscano,
renovador, es una elegía andaluza. Nos trae el olor y el
sabor de "uvas y queso saben a beso" ; de canastos con bollos, hogazas, roscas y cuarterones; de un pueblo blanco
que huele a vino generoso; del "nutrido grano limpio" y del
pescado; de la brea y del pino quemado. Toda la vida de
Moguer está ahí: "el vocerío mudable de la plaza del mercado", los juegos infantiles, el eco de los pregones, el trajín de los oficios, la vida familiar, "el duro golpe de la campana", la procesión de Corpus con "el latín andaluz de los
sal~os". El poeta nos hace ver a Diana, la cabra de "femenina distinción"; a la gordinflona Adela; a la chiquilla
del carbonero, "morena como una moneda sucia"; a una
deliciosa niña chicha -"la gloria de Platero con su vestidillo blanco y su sombrero de paja de arroz". Estamos ante un sencillo y claro universo redondo. Universo unido
armoniosamente por un sentido creatural. Mundo primaveral -gran panal de luz en el interior de una inmensa
Y cálida rosa encendida- al que se sale a cantar "gracias
al Dios del día azul". El sol -advierte Juan Ramónpone en la tierra su alegria de plata y oro. Y los pájaros,
que no saben de lunes ni de sábado, solo tienen que abrir las
alas para saturarse de felicidad.
La presencia ausente de la muerte se deja sentir en
la "elegía andaluza" de Juan Ramón. Mueren personas
animales y plantas. Muere Platero, cuya alma "pace e~
el paraíso, feliz en su prado de rosas eternas" . Pero priva el hambre de inmortalidad, el afán de plenitud subsistencia}". ¿Habrá un paraíso de los pájaros? ¿Habrá un
vergel verde sobre el cielo azul todo en flor de rosales au-

reos, con alma de pájaros blancos, 1·osas, celestes, amarillos?" El poeta quisiera morir como mueren los pájaros:
oculta y bellamente. Morir "que no tendremos tú ni yo,
Platero". También hay tristeza por los niños famélicos y
por los niños tontos, por el potro castrado y la yegua blanca. "La alegría y la pena -escribe el poeta- son gemelas cual las orejas de Platero". Triunfa, no obstante, la
luz poética y el amor. Realidad y poesía, fundidas, nos
mueven a gozarlo todo, a posesionarnos más firmemente
de la vida. Quizás "hemos de ver el pájaro salir del corazón de una rosa blanca" si sabemos vivir; como Platero, en
un paraíso de inocencia y encanto.
Juan Ramón -al fin y al cabo poeta- es un bu~n nombrador, como diría Nietzsche. Embellece a un asnillo con
sólo llamarle "Platero". Lo embellece y lo humaniza. Es
tan leve y gracioso que pa1·ece no andar, "se arrodilla como una mujer, blando, humilde, consentido"; "es tierno y
mimoso igual que un niño"; sus ojos parecen "granos de
ocaso", "espejos de azabache", "dos bellas rosas"; su trote
es "alegre y juguetón". Sin embargo, le respeta su modo
de ser y de estar en la vida: "Tu tienes tu idioma y yo el
mío como no tengo yo el de la rosa ni ésta el del ruiseñor ..." Respeto que le mueve a dejarlo campar libremente: "Lo dejo ir a su antojo y el me lleva siempre donde
quiere". Le duelen, es cierto, sus limitaciones de animal
privado de espíritu: "A cuantos triunfos tienes que renunciar, pobre Platero, tu vida es tan sencilla como el camino corto del Cementerio viejo". Acaso envidie su carencia de angustia, su falta de conciencia de su desamparo
ontológico; "quien como tu pudiera comer f101·es ... y que
no te hicieran daño". En todo caso concluye, como Cervantes, por enamorarse de su creación poética. Si Miguel
de Cervantes pudo decir: "Para mí sólo nació Don Quijote, y yo para él; él supo obrar y yo escribir", Juan Ramón
Jiménez pudo afirmar sobre Platero: "Es tan igual a mí,
tan distinto a los demás, que he llegado a creer que sueña
mis propios sueños". Encendidamente enamorado de Don
Quijote, Cervantes. no deja de contrastarlo duramente con

15

�•
la realidad y hasta de maltratarlo brutalmente y mortificarlo innecesariamente, con el consiguiente disgusto de algunos lectores. Juan Ramón quiere, desesperadamente, a
Platero, y le trata como a un niño mimado: "Yo te enseñaré las flores y las estrellas. Y no se 1·eirán de tí como un
niño torpón".
En su soledad creadora y sonora, Juan Ramón Jiménez -¡ extraña paradoja!- deja de estar sólo. La belleza
eterniza el momento del vivir cotidiano. He aquí un arte
profundamente andaluz. Los colores componen su vida y
la soledad se ve poblada de músicas.
Por los campos de Andalucía -y en el mismo Moguer- he evocado, una y otra vez, el burrito del trotecillo
ingrávido y celeste, el animalito color acero y plata de luna,
que gusta las uvas moscateles, las naranjas mandarinas y
los higos morados. Y cabalgando en la blandura gris de
Platero me parece ver, vestido de luto, con su barba nazarena y su breve sombrero negro, al poeta de Moguer, el
"andaluz universal". Ya nadie grita a su paso: -¡ El loco r
¡ El loco ¡ El loco! El cielo se deshace en rosas azules, en
rosas blancas mientras la vida andaluza pierde su fuerza
cotidiana para ceder su paso a la poesía que emerge -fresca, pura- como surtidor de gracia camino a las estrellas.
Gracias a "Platero y yo", Moguer, con su infinito cielo azul
constante", ha entrado a formar parte del mapa estético
del mundo. Se dijera que Andalucía, contagiada de eternidad, se prolonga más allá de sí misma. A Juan Ramón
-lirio en la sombra- ya se le ha olvidado Platero, como si
fuera su propio cuerpo. Va ungido a los relumbres y a los
olores, a los prados y a las alboradas de Andalucía. Ha
abierto la compuerta a prodigiosas exhuberancias detenidas. Ha mostrado el alma de Moguer: pan, caña de cristal, vino de oro, azoteas blancas, macetas floridas pintadas
de añil . . . ¿ Se ha muerto Platero? "¡ Platero amigo! -le
dije yo a la tierra-: si como pienso, estás ahora en un
prado del cielo y llevas sobre tu lomo peludo a los ángeles
adolescentes, ¿ me habrás, quizá, olvidado? Platero, dime~

. Te acuerdas aún de mi?". El poeta duda, por un tiempo,
de la perdurabilidad de su obra. Pero al fin ve claro: "U~
momento Platero, vengo a estar con tu muerte: No he vivido. Nada ha pasado. Estás vivo y yo cóntigo ... _vengo sólo. Ya los niños y las niñas son hombres Y muJeres.
La ruina acabó su obra sobre nosotros tres -ya tu sa:bes--:-,
y sobre su desierto estamos de pie, dueños de la meJ_or r~queza; la de nuestro corazón" . . . "Tú, Platero, estás solo en el pasado. Pero que más te da el pasado a tí, que
vives en lo eterno, que, como yo aquí, tienes en tu mano
grana como el corazón de Dios perenne, el sol _de ca~a aurora?" También la Andalucía de Juan Ramon es~ . sola
en el pasado, pero revive ' eviternamente en el espintu de
quienes la evocamos, bajo el signo de Platero, con amor Y
con nostalgia.

�CUATRO TEXTOS CON DEDICATORIAS

MIGUEL COVARRUBIAS

...
EL

TORO

A EST HER Y GUILLE RMO CENICEROS
.. . el negro tor o, luto arctlcutado
y t umba de la espada ...
M IGU EL RERN A NDEZ

Esta pezuña que se atasca a cada momento me tiene
molesto. Siento a la ira correr por mi cuerpo con la celeridad desacostumbrada. ¡ Basta ! Que se coloque sobre el
piso uniforme. ¡ Basta, he dicho ! Ordeno que se me obedezca.
Pues bien. He de contar hoy como las circunstancias
malhadadas de una pésima tarde me volvieron a la vida.
1Sépanlo ! 1Yo estaba condenado a la muerte! Mis últimos
minutos de vida estaban contados. Y cada vez eran menos . . .
Yo, compañeros mios, fui un noble y bravo toro de lidia. Me enorgullezco de ello. ¡ Aquéllos fueron días gloriosos ! Mis cinco hermanos y yo sabíamos que la gloria y
la tragedia se habían dado la mano aquella tarde, sellando
su pacto. Pero nosotros, jóvenes e inexpertos, impulsivos
Y soñadores, olvidábamos a la tragedia, la despreciábamos
y soñábamos, embriagados de emoción, con la efímera gloria.
Aquella tarde, decía, agua1·dábamos con el corazón desajustado. Pesaba sobre nosotros la importancia de los últimos minutos. Porque ustedes saben que a un condenado
a muerte lo menos que puede permitírsele es que se sienta
emocionado y comprometido. Y nosotros lo estábamos al
máximo.
18

Sonaron los clarines y nos revolvimos inquietos. Oíamos el rumor que nos estrtm1ecía. La emoción, amigos, lo
repito, presidía nuestras ilusiones y nuestras vidas por
completo. Algo, sin embargo, nos volvía a la serenidad.
Era la convicción de lo inevitable y la compañía que nos
brindábamos unos a otros.
Esto último, sin embargo, desaparecía lentamente. Cada vez éramos menos. Tanto, que ya estaba yo solo en la
sala de espera. Allí estaba yo, repito, como un insignificante paciente aguardando la entrada al consultorio. El
médico podría ser terrible y desollarme vivo. Y a pesar de
ello, lo sabía: tenía el derecho y el deber de defenderme.
Moriría -inevitablemente- de una manera honrosa y digna: sobre el ruedo de arena y estoque.
Me lanzQ con todas mis fuerzas sobre un punto claro.
El rumor y la admiración me acompañan: infinitas manchas me contemplan. Me provocan y embisto. Otra y otra y
otra vez más. Los rumores aumentan cuando suenan nuevamente los clarines. Me acerco y ataco: algo que no me rehuye y que me hiere me obliga a luchar hasta desangrarme. Insisto: lucho hasta desfallecer.
De repente y al unísono: el insoportable dolor y los
agudos rumores. Ninguno pretende cejar: aumentan en la
misma proporción.
Al volverme me veo rodeado por mis hermanos. Pero
no se equivoquen. No son los mismos. Estos que me acompañan agitan cencerros que me entristecen. Me llaman insistentemente. Yo, que siento el dolor genuino, me resisto.
i Quiero luchar aún! Pero mis hermanos son inquebrantables. Nuevamente me solicitan. Ante tanta amabilidad y
cortesía me rindo. Voy detrás de ellos. Al penetrar al
callejón, al sentirme solo y desconsolado, comprendo con
perfección mi salvadora tragedia: me he partido el pitón
derecho. Y soy desde entonces, amigos míos, un perfecto
inválido que divierte a los jóveneB con la narración de su
infortunio.

�Me volví a la barra Y seguí platicando con el can~nero. Mientras me explicaba el porqué_ del atraso ~Vldentísimo- de su reloj de pared, penet~? al bar un s~Jeto
que inmediatamente me llamó la atenc1on. Pensé pn~ero que la ciudad me había trastornado Y que ~1 P~;ecido
del hombre con Allende el insurgente ei:a fabr1cac1on exclusiva de mi cerebro recalentado. Pero no, no era así.

PARODIA

.

A H ORACI O S ALAZAR O RTí Z

\

Pasé por debajo del puente de la calle de Canal. A mi
izquierda estaba el templo de las Monjas; y sin esforzarme
estaba ya frente a la plaza, justo ante la cantina La cuc~
racha. Penetré y saludé al cantinero. Dos gringos, radicados en San Miguel desde hacía cinco años uno, y desde
tres el otro, platicaban sobre el canadiense que había dibujado los cartones ·que ~nmarcados- colgaban de las paredes. Por aquellos y por el cantinero, hombre muy afable,
me enteré que desde hacía ya mucho tiempo el dibujante
rubio visitaba San Miguel una vez por año. Así fue como,
doblemente interesado, me acerqué a ver los dibujos. Con
líneas sobrias, el canadiense había captado ~ntre lo más
sobresaliente- la actitud y los gestos de algunos turistas
yanquis. Por ejemplo: un señor terriblemente alto, con la
mirada perdida y con un poco apetecible aire de aburrimiento, se encuentra a la izquierda; a la derecha, una señora de corta estatura y con un zorro sobre los hombros,
con los ojos entrecerrados y las mejillas arrugadas, tiene
entre sus manos la correa que ciñe el cuello de un pequeño
perro. Pero lo interesante está en que la correa no va directa al perro. No existe la recta, sencillamente, porque
la tira de cuero enreda las largas piernas del turista. Y
así van por las empedradas calles de San Miguel de Allende las tres figuras modernas.

El dependiente me explicó que aquel señor, por su parecido extraordinario con el valiente comand~nte de ~r~gones de la Reina, era llamado por los vecmos Capitán
Allende.
Mas su parecido no significaba que ~ubiera el meno_r
asomo de parentesco familiar. Nada hab1a, sól? _el capricho natural, o la fortuna. El caso es que el G_apitan Allen~
de éra un hombre de rosti:o moreno, de patillas evocadoras, de huida sonrisa. No era, tampoco, de a~undantes ~alabras. Sin embargo, a pedimento del ca~ti~ero - a~g.o
suyo gracias al cotidiano contacto- consmtio en part1c1par en el diálogo:
- ¿Qué nos aconseja usted, señor Capitán?
- Pues que parodiando al señor cura Hidalgo, no nos
queda otro remedio que irnos a coger gringas.
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LA

TRAMPA

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· 'l sf 911p o·,
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Esta, para ser triplemente eficaz, marcha po~ el pequeño universo disfrazada. Y lo ha hecho tan bien, .q~e
por más ofertas de cuantiosas reco~pensas ~ue se hicieron al que la descubriera y denunciara, nadie, absolutamente nadie ha podido dar con ella y mucho menos -elaro
está- entregarla más tarde a la policía.
Pero he aquí que un viejo sagaz y próximo a la tumba me ha confiado lo siguiente:

A JORGE GONZALEZ NERI

Existe más de una silla famosa. Tan evidente es así,.
que la casilla se amplia para darle cabida a los sillones,
los tronos, las butacas, los divanes y en fin : los asientos.
Estos son tan generosos y modestos, que inmediatamenteinvolucran a los anteriores.
Pero desde que los tronos marcharon al encuentro de
la historia negra o roja, y desde que la silla eléctrica fulminó la angustia de un humano, no se había visto nada parecido a esto:
Por las calles de una mal nombrada ciudad olorosa a
combustible podrido y a sudor producido con sumo énfasis;
por las calles de una ciudad que se tortura con sus
propios vericuetos y la sinrazón de su bochorno ·,
por las calles de una ciudad de promontorios desafiantes e inverosímiles y carretones de fritangas que deambulan hiriendo a quemarropa;
por las calles de una ciudad que mantiene el fuego sagrado de la pira de los antagonismos y el sabor de las pieles marchitas;
por las calles de una ciudad descocada desfila orgullosa l,a, trampa.

Cuídate de un camión pintado de rojo escarl,a,ta en al_gunas partes y de gris en otrM, marcado con el número
469 en su frente. Este tra1t81)orte desfila como hormiga
'fJ01' los senderos de l,a, ciudad, condenado a respirar las injurias .l,a,nzada8 por los cansados habitantes de l,a, marchita población. Y este 6mnibus contiene en su interior a la
trampa. ¿Quieres saber c6mo es ella? Es sencillo reconocerl,a,. Mira con fijeza a l,a, fila izquierda. Pero . . . recuérdalo: mira y remira ha8ta que encuentres en tu memoria esta8 palabrM y sepas hallar l,a, identidad: un Miento
doble que se bal,a,ncea picarescamente mientras te muestra
sus innumerables cicatrices -verdaderos trofeos ganados
por sus hazañas-, como si al hacerlo se mostrara a tus
ojos mitad reservado y mitad desbordado. Este asiento,
de colores diversos, agradables y chocantes, revestido ~
una pulcritud exagerada y casi siempre solitario 11 abandonado, es la trampa. Cuídate de ella. Y o podría contarte muchísima11 hiatorias de sti influjo m,aléfico. Pero sería
inútil. La Trampa cambia constantemente de procedimientos. Todos los días cobra el producto de su l,a,boriosidad
y oportuna inteligencia. Esta es mi última pal,a,bra: alerta.
Desde entonces estoy en deuda con mi amigo el viejo
sagaz. Mis ojos siempre están precediendo a todos Y, cada
uno de mis más insignüicantes movimientos. Y están alertas en tan alto grado, que l,a, trampa se ha visto burlada.
Y esto - aunque no lo parezca....- tiene la mayor y más cara importancia.

�A ROGELIO RIOS

Son como son, como la. piedra. y las flores.
como la.s estrellas en el cielo.
HERMANN HESSE

Ante si sólo había un camino limpio y lleno de luz.
Aquel día parecía esconder entre su pliegues las sorpresas:
más inverosímiles y los acontecimientos más desconcertantes. . Todo _se ~abía aparecido y se había dado con sospechosa prod1gahdad durante las últimas horas. El, a pesarde haber arrojado de su lado hacía mucho tiempo el temor
Y la inquietud, sintió el olor de algo penetrante. No importaba que el centro del olor estuviera muy lejano de aquel
lugar. El lo percibía.
Se encontraron sus ojos con un bello paisaje. La cascada señorial daba saltos y jugaba, repitiendo incesantemente el juego sin cansancio. Los árboles que pendían dela montaña se inclinaban respetuosos ante la agilidad y
la destreza del incansable soplo de agua. Este parecía retar, sonriendo con invisibles y sarcásticos ojillos, a todos.
los espectadores. No tuvo otro camino que el de seguir
adelante. El espectáculo sostenido de una burla no podía
soportarlo.
Conforme avanzaba el día fue encontrándose con innumerables compatriotas. Cada uno de ellos formaba parte de uno de sus dos hemisferios. A cada uno de ellos los
comprendía. Sabia -y esto lo recordaba no sin cierta dul-

ce melancolía- que a ellos les había sido concedida una
parte completa y a la misma- vez parcial de la felicidad
eterna. Había siempre en las mismas, eternas miradas, el
sello de una pústula y de una realeza impares. Había
siempre, inconscientemente, el mismo desconocimiento de
la fertilidad y de la aridez que privan en todos los siglos.
Aquello podía ser doloroso. Aunque en muchas ocasiones
se trocara en silenciosa alegría. Suspiró y pensó para sí:
No s01J yo quien cambia ni quien construye piedras para el
camino. Esa es tarea de otro. Sin embargo en ocasiones
especiales pensaba que todo no era así. En todo existía
una posibilidad más compleja, más acabada.
Al dar la vuelta al camino seco y agradable se encontró con algo que le impresionó. Quizá fuera así por el estado de ánimo que le acosaba. Era una leona la que daba
a _su cachorro de comer. Aquello en realidad no importaba gran sorpresa. Pero él entendió, sin gran pesar, el secreto que nadie tenía ya el interés de saberlo. Vio que la
leona hacía todo aquel trabajo sin molestarse lo mínimo.
Que no se aplanaba su mirada fiera y que sin embargo se
presentía un ligero temblor de sentimiento puesto en la
piedra de los sacrificios. Y no era precisamente por la
conciencia de un deber que se cumple sino por el placer de
hacer. Se Je· antojó saber con certeza. Y para ello le hablaría a la leona en el lenguaje universal. Se encontró con
algunos quebrantos pero también con lo que deseaba tener
en sus manos.

Yo no siento cansancio. Sé que así debe ser y me pl,ace ese no tener conciencia, ese sentir l,a verdad de l,o inevitable. Trabajo y ll,oro por l,o que así se me ha dado. Ni
indago ni suplico. Me basto y me basta l,a inconsciencia.
Además ésta es suave como algodón y enervante como la
droga. Simplemente no suple deficiencias: llena sól,o sus
huecos. El cachorro es mío por que yo l,o arrojé al mundo. Sentimos la atracción de l,a cercanía. El gusto por el
contacto que no se debe a razonamientos sino a simple expectativa de l,o natural. Si no l,o crees ni l,o has supuesto
25

24

I

�tú así, puedes '[n"eguntarlo al cachorro. Al finai- él s6lo
te repetirá lo que yo te he dicho; es lo mismo que le he ~
señado tooos los días como un ritual sagrado. El ha apren-diM a saberlo verdadero. Puedes hacerlo.
Supo que era innecesario preguntar. Que todo había
sido arrojado ya. Dicho con destreza, le había fascinado
la naturalidad, la ausencia de insensatez, el desprecio que
no ha sido calculado fríamente en el laboratorio. Alli podía enseñorearse la tristeza, pero también había amplitud
para lo justo.

Y recuerda que aquí no hemos desterraoo a la adulac-ión ni a la violencia, porque éstas no han existiM entre
nosotros jamás. Ese es un simple problema que por su
misma dificultad embrionaria no lo hemos considerado.
Cavila y sufre tú por tooos ellos. Busca en tooos los rin-cones pequeños. No te auguro éxito. Cuanoo la mole se
arrastra y se arrastra queda sepultada entre lo mismo que
ha levanta® en el camino. Esa mole es ya muy grande y
tú no puedes con ella. Ni siquiera podrían un mill6n de
seres como tú. Olvídalo.
Se sentó sobre una piedra en cuanto se desarrolló el
ocaso. En todo su rostro se aposentó una tristeza. Y esa
tristeza le hacia aparecer más hermoso y más justo que
nunca.

TRES POE_MAS

JOSE MARIA LUGO

TLALOC O LA ESTACION DE LAS AGUAS

¿Recuerdas?
Estábamos unidos.
1
Cuando llegaste, el verano
-ealiginoso dragón de 7 lenguas de fuegomoría sobre el agua del mar. ·
Tal Urano incandescente moría
sobre el agua del otoño -la estación de las aguas.
Pienso: el invierno es la tierra oculta por el hielo,
la primavera es el aire, el verano es el fuego,
y tú, Otoño, eres el agua-oculta entre la brisa;
la maraña de hilos del dios y su sabia mano abundante;
los ojos repletos de lluvia tras bambalinas.
¡ Tanta ala despierta el aire desnudo y grácil del otoño!
El mar en las tardes desenfada su rostro
y es la misma sonrisa del viento del otoño.
La piel al descubierto· recibe la tenue caricia de hielo
y sentimos con fruición el último estertor de nuestros
cuerpos maduros.
_
Los árboles se doblan como el espinazo de las vacas
al peso de las ubres.
La humedad vaporosa pudre el pecíolo de las hojas
que ya no pueden detenerse.

�El abrazo abarrotado de los amantes exhala en la contienda el último suspiro
que ya no puede detenerse.

*

*

*

*

Sólo el hijo es invencible ante tal avalancha.
Irrefutable roca.
El viento del otoño daba en sus carrillos felices y en
sus pómulos pintados.
Y de su espalda menuda los amorosos omoplatos desplegaban las alas.
El -viento del otoño arrastra las hojas secas con un sonido seco,
arañando el pavimento o arañando la piel del agua.
De las manos del niño escapó el dinero ficticio que - tú
y yo- le habíamos comprado.
El perseguía, embriagado de la dicha que le proporcionaba el viento, aquellos dólares falsos.
De ser verdaderos, él comerciante rechoncho de la tienda de víveres hubiese suavizado su entrecejo.

última hoja con una limpieza diáfana y una arborescencia festiva.
La ciudad es un vasto y sereno mar de campanas en
la piel y de los ojos altos ruedan radiantes las burbujas.
Los colores del día fatigado se postran inmóviles como
quien lleva el triunfo en un gesto escondido.
Las hojas proclaman la profunda, oculta alegría de la
liberación.
Es el tiempo de la húmeda mano de musgo sobre la
estremecida roca.
El tiempo en que maduran las frutas servidas en los
platos apoltronados y las flores silvestres desbordan en los jarrones de las casas vacías.
El tiempo en que el sol como un quetzal enreda su
cola de neón en la maraña de inventos de la tarde.
El tiempo en que el rocío roza el cuerpo sediento de
la noche.
El tiempo en que el alcaraván palúdico vigila y da
la hora cantando.
El tiempo en que la mujer desnuda su desnudo y aparece en silencio como una mañana recién bañada.

Una voz
,CORO

- De nada sirve que atesores las hojas, niño:
Hoja del árbol caído poco habrá de volar.
- Y de sus cabellos de medusa gotea el dios el esencial maná.

Otra voz
-El olor a mar, Dios mío, el olor a mar.
Esa espuma rosada del mar, Dios mío.
El dios hacía llover copiosamente y opacaba con su
vaho las ventanas.
Entonces desfilaoan los recuerdos por una calle larga
de México, y aquella luz de septiembre brilla hasta la
28

*

*

*

*

En Long l sland todo el frenesí de la ciudad volcóse.
Todo el frenesí de la guerra fría.
Nuestra anfitriona generosa, que se inyecta insulina,
hostiliza de tumbo en tumbo:

29

�Otra voz
- Llueve copiosamente, y el olor del mar opaca el vidrio de las ventanas.

Bruja

- Cómo es posible que esa mujer· lo quiera desintere. sadamente - me decía. En· nuestro tiempo eso es
raro.
Sin hacerle caso, el cansancio del hombre se acomodaba dócilmente entre los pliegues de cuerpo calientito.
Tu cuerpo no entendía realmente lo que pasaba. Si
tú tenías algo de inocente y bueno, y si algo era
capaz de amor en ti, era tu cuerpo. En ese momento de truenos y relámpagos sólo tu cuerpo me albergaba. El niño lo intuía y.se encelaba: El niño abrió
el pomo de Vick y se embijó los . dedos, en esa sustancia ardorosa y fria, que luego se chupaba. El
niño quebraba la botella. Conversaba. No se so. metía a dormir con resignación. El niño. El niño.
El niño. No es nada. El niño participa así de
nuestro pequeño derrumbamiento en la alcoba intima donde intentamos exhalar nuestro .último abrazo en paz.

Somos esto: el derrumbe con nuestras uñas que se aferran. . Las-frutas maravillosas del otoño
no importan.
Las hojas maravillosas del otoño en árboles de luz
propia
no importan.

1

Los besos maravillosos de los amantes en otoño - más
fuertes y frescosno importan.
Que la tierra quede en puro esqueleto si ha de llegar
pronto la primavera.
no importa.
¡ Tan seguros estamos de ello!

CORO
- Y aquí tienes al hombre que tú hiciste Sansón
y cortaste sus cabellos para tu diversión.

Otra ·voz·

*

- Todos los hombres deben exhalar su abrazo en paz.
Y ya lo sabías que era el último, pero había que gozarlo.
Y en el último instante tú hasta te doliste de no haber
gozado el último.
La boda de la luz se ha consumado.
..

Nadie podrá negar que en este bosque la hora vesper·· ·t iná se incendia amada mía: rojo flamígero de las
alturas, explosivo rojo cereza, bronce ardoroso y vivo, oro sutil y transpárente, y en el fondo; donde la
luz se resigna, plata vieja ~ retorcida - silenciosa
ceniza.

30

*

•

*

Tú, el niño y yo en el tren perdidos, no sabemos a dónde vamos.
En esta ola frenética, Dios mío, nadie sabe a dónde va.
De los túneles sale una voz muy clara y solemne:

Voz
-Quién eres, de dónde vienes y para dónde vas.
El predicador protestante sacó de la parte lateral de
la camioneta una plataforma y ahí se plantó a lanzar el amor de Cristo como pedradas.
Un diluvio de palabras azotó el viento, mientras el
amor ondeaba como una bandera altísima. "La civilización greco-romana ha sido nuestro más grave
descenso en la materia, rugía.

�En el reducido grupo de oyentes una muchacha, en
actitud de garza, ladeaba el ojo lateral y fijo como
el del vértice de 1as tijeras. Los demás pájaros aburridos erizaban las plumas amorriñadas. Un joven
cuervo graznaba apartado.
B A

CORO

L A D A

- Y aquí tienes al hombre que tú hiciste Sansón
y cortaste sus cabellos para tu diversión .

*

•

•

Hay un silencio en el río. El agua lame con su 1,engua
rumiante la madera podrida de los muelles. Una onda
choca de vez en vez emitiendo un sordo y torpe ruido
como de cuerpo muerto que cae. El sol, ya hundido,
dejó un leve hálito de luz sobre el agua llena de desperdicios -flotan desperdigados preservativos de hule.
Una figura sentada frente al agua, con los brazos caídos sobre las piernas abiertas, no mira nada más allá
de BUS pensamientos.
Porque uno es el nacimiento del amor de la carne y
otro el nacimiento del amor del espíritu.
En el radio del taxi en que te fuí a dejar al aeropuerto,
y para acentuar la realidad de la muerte de nuestros cuerpos, tocaban Las hojas muertas. (Me obligaste a silenciar el comentario).
Fué entonces cuando se desnudó tu esqueleto de uñas
filosas y arañaba lamentablemente el muro máyi.co
de la Nada.
Fué entonces cuando de mi carne sólo quedó el corazón, humedecido con la última gota que le dejaste al
secarte, pero preso en su jaula de \meso, expuesto a
las luces del barrio abominable de Qee~, que flore-cieron en aquel invierno como sobre una tumba.

CORO
-Colorín colorado, este cuento se ha acabado.

(La BeUe Danie Sans Merci)

¿Por qué triste y enfermo,
caballero, caminas?
Polvo sudor y hierro
en largas oficinas.
¿Por qué buscas trabajo
y se cierrall las puertas,
y si encuentras trabajo
tu corazón persiste
con la puerta cerrada?
Mira cómo en las calles
alegres ha llovido,
y en la ciudad los parques
se encuentran lavaditos.
Los corros de muchachas
alegran campanitas
al mirarte pasar.
Tus ojos y tu frente
el resplandor empujan.
Tus mejillas de incendio
abren su loto azul.
Tu espalda resignada
con los hombros caídos
alza los omoplatos.

�En las calles del alba
me espiaba una mujer.
Era su boca un higo
picado por los pájaros.
Y sus dientes el polen
de la flor de la nieve.
En mí sus ojos negros
como la tinta china,
y su recta nariz.
En mí su lengua sabia
de leche pegajosa
y su joven aliento
de ciruela madura.
Le di a hacer un anillo
que puso ·e n su meñique,
y un pañuelo de seda
que anudé a su garganta.
" Sus ojos me miraron
como un río de lumbre,
y en su pluvial garganta
los besos se apagaron.
En su automóvil viejo
paseábamos las tardes.
Ella lo manejaba
mientras yo la miraba
pasándonos· las calles,
pasándonos el campo,
pasándonos la vida,
pasándonos la muerte.

Los rápidos hoteles,
las luces, los hechizos.
Los ojos, los tropiezos,
las avaras cortinas.
El lecho en que llovía
el fuego de los cielos.
Ahí escuché soñando
las canciones de cuna,
y mi sabiduría
se ofuscó avergonzada.
Los ojos cerré entonces
abriendo los oídos.
"Yo soy la que persigo
al soñador famélico
y le doy de come1·
- me dijo transformada .
El día que te vayas
dejas tu cuerpo aquí".
He aqui la razón
de que camine solo.
Mi cuerpo descarnado.
Mis ojos de puntillas.
Y en la Ciudad los parques
se encuentran lavaditos.

En las panaderías
pan dulce me compraba.
Y en los supermercados
de atareado gentío,
las frutas escogía.
Entre mordisco y beso
"amado" me decía.
34

35

�-1 Ay!, no entiendo, eres muy raro.

-Como mar-ga-ri-tas.

PARA MARGARITA, QUE TIENE DIECISEIS A&amp;OS
Y QUE NO ENTIENDE UN POEMA

-¡ Ay !, pero es que yo no le entiendo. ·

-Pero si no hay nada que entender. Eso es eso.
En aquella parte del agua, por ejemplo: el agua duerme
efectivamente, y al dormir retrata; y esta imagen reflejada
se hunde hasta tocar el fondo. Un rostro humano también puede reflejar en su superficie lisa el universo entero.
Vendría siendo, ya transfigurado, un rostro Aleph, o sea,
aquel punto en el que se encuentra todo el Todo y que está
en todas partes.
-Pero cómo es posible que apenas conociéndome hayas escrito eso.
-Porque entre tú y yo existe una afinidad astrológica; ambos somos del mismo signo, por lo que te he presentido a cierta distancia espacio-tiempo: casi ninguna.
-Pero ... es que ... no sé. Yo no creo en eso de la
Astrología.
-¿Sabes?
-¿ Qué?
-¿A que no me adivinas de qué pan como desde que
te conocí?
-¿Cómo?
-¿ De qué pan como? Es decir, de las tantas cla~es
de panes con distintos nombres, ¿ con cuál me alimento?

-Pero eso no es pan, yo creía que me ibas a decir
pan Bimbo, eso es un bolillo aplastado y feo. A mí no me
gusta.
-Volvamos a lo del poema, pues. Un rostro puede
dormirse, y en sus sueños recrear el universo, o 1·eflejarlo,
mejor dicho. Los poemas son eso. Como este vaso de
agua que está aquí parado en la mesa, o como cuando yo
estoy contigo en el café de la farmacia donde te conocí.
Es como cuando ~ú observas una noche estrellada.
-Pero yo nunca observo noches estrelladas.
-Pero si observases las estrellas ahora, en estas noches en que están muy límpidas y preciosas sobre el cielo
negro, no te pondrías a discurrir si en ellas hay llamaradas inmensas de calcio o de magnesio, o a qué velocidad
corren, o cuánto pesan. Dirías simplemente, y sin saberlo:
¡ Qué bello está el cielo ! Y eso es todo. Y eso de:"El día
es un hilo de miel que traspasa el silencio", es eso. Porque hay días amargos y hay días dulces, y hay silencio y
hay ruido, y un día la casuística combinación de estas cosas se nos manifiesta en la ecuación: dulzura= silencio.
Un instante puede endulzarse, y es entonces cuando desaparece el ruido, lo amorfo, lo confuso, la soledad y ... nos
damos cuenta. El agua cuando es tocada ligeramente por
el viento se sonríe con dulzura. Si un rostro humano -ya
quedó demostrado que puede ser agua- esboza una leve
sonrisa cuando cae una hoja, o una pluma, algo tan leve
como una mirada, por ejemplo, podemos decir que se propaga en ondas de dulzura, que melifica el instante. Si el
instante se hace miel y es un hilo continuo que atraviesa
el silencio del día, un día es una eternidad de mieles. Pasa
una ola de aire que nos toca sin ser tocada, nos refresca y
nos alienta sin ser solicitada. Eso es Todo.
87

�LA CREACION DEL ENSUEÑO
EN LA ULTIMA NIEBLA

'

. ..,.

LYNETTE SEATOR

La última niebla, primera novela de María Luisa
Bombal, presenta el mundo psicológico de una mujer que
se escapa de la lobreguez de un matrimonio sin amor por
entrar en el mundo del sueño: Por medio del monólogo ·
interior vemos todo a través del temperamento de la protagonista. Hay breves trozos de conversación, pero no sirven para caracterizar a los personajes. Estos sólo tienen
importancia por su influencia en la vida autobiográfica.
Ni es esta vida desanollada en los aspectos múltiples de
la vida humana. Todo se concentra en la preocupación
íntima con el amor. Ella desea el amor, el amor físico;
pero este tema no tiene raíces en el erotismo sino en el
deseo de excitar el amor en un hombre. Para ella lo importante es ser admirada, deseada. Al lado de su esposo
f rio e indiferente ella siente que pierde su propia identidad
como mujer. Frenéticamente trata de afirmar la realidad
de su juventud física. " ¡ Yo existo, yo existo -digo en voz
alta- y soy bella y feliz! . . . La felicidad no es más que
tener un cuerpo joven y esbelto y ágil." 1 Sin embargo hay
una irrealidad en su juvenil belleza. En la vida actual
ella lleva el papel de una muerta. Tiene la obligación de
imitar a la esposa difunta sin poder despertar en Daniel
1.-~larla Luisa Bombo.!, La última niebla (So.nlla¡;o, 1941), P. 3S. En adelante todas tas citas retler cn a. esta edición.

88

el amor o el deseo. "Mi marido me ha obligado después
a recoger mis extravagantes cabellos; porque en ·todo debo
esforzarme por imitar a su primera mujer, a su primera
mujer que, según él, era una mujer perfecta" (pp. 89-40).
Siente la brevedad de la belleza física: "Me miro al espejo
atentamente y compruebo angustiada que mis cabellos han
perdido ese leve tinte rojo que les comunicaba un extraño
fulgor cuando sacudía la cabeza. Mis cabellos se han oscurecido. Van a oscurecerse cada día más. Y antes que
pierdan su brillo y su violencia, no habrá nadie que diga
que tengo lindo pelo" (p. 40) . Como el pelo pierde su color vital, se escurre la vitalidad de su existencia actual.
La muchacha que yace en el ataúd blanco es también
una obj etivación de terror ante la posibilidad de llevar una
vida hueca. La muchacha muerta parece nunca haber vivido. Tiene "Un rostro vacío de sentimiento" (p. 37), y
el sile1icio que le rodea es una presencia gigantesca que
inspira terror como la amorosa intriga de la seductiva
Reina inspira envidia. Con "Su mirada de fuego y sus
labios llenos de secr etos" (p. 45) Reina simboliza el poder
eh el reino de amor . Porque ha vivido "toda una vida de
pasión" (p. 77) su muerte desgraciada no inspira piedad.
En contraste con el impresionista bosquejo de Reina como
personaje de vitalidad, la protagonista queda sin nombre
flotando entra la inconsciencia que es su vida y la pasión
suprema que encuentra en el sueño. Esta vacilación ent re la ilusión y la realidad, tema predilecto de la literatura
española, está vista sólo por el punto de vista de la soñadora. Así el lector es casi llevado a creer en la existencia
del espectro amoroso hasta la desilusión del desenlace. El
lector de Galdós o de Cervantes tiene otra perspectiva que
nunca confunde la realidad objetiva con el mundo de la
fantasía. Es por un proceso intelectual que uno llega a
identificarse con Don Quijote y ver la razón de su locura
o la sensatez de los delirios de Villamil o Frasquito Ponte.
En la novela de la Bombal no hay cuestiones filosóficas,
intelectuales o morales. Esta es una expresión lírica que
se enfoca en el sentimiento sin analizarlo.
39

�Estos sentimientos son precipitados por el presente o
por la evocación del recuerdo. Sólo una vez se desvía al
tiempo pasado para dar motivación a la tibieza de Daniel.
El pasar del tiempo es vago, marcado por el rítmico volver
del otoño y por los cambios físicos que la protagonista nota
en el espejo. "Pasan los años. Me miro al espejo y me
veo, definitivamente marcadas bajo los ojos esas pequeñas
arrugas que sólo me afluían, antes, al reir" (p. 53). El
aniversario décimo es el único preciso motivo temporal.
La narración empieza en el momento en (}Ue los recién casados llegan al domicilio. "El vendaval de la noche anterior había removido las tejas· de la vieja casa de campo ...
Los techos no están preparados para un invierno semejante ..." (p. 33). Tampoco es ella preparada pa1·a el invierno inminente que es la cruel indiferencia de su esp.oso, pero
como cuestión de hecho ella muestra una cansada resignación como uno ante los cambios de las estaciones. "Permanezco muda. No me hacen ya el menor efecto las frases cáusticas con que me turbaba no hace aún quince días"
(p. 35). Después de la inmediata y rápida presentación
de la situación que ha creado un estado de apatía en la
narradora, una ansia comienza a crecer en ella: " .. . desde
hace mucho, flota en mi una turbia inquietud. Cierta noche, mientras dormía, vislumbré algo que era tal vez su
causa. Una vez despierta, traté en vano, de volver a encontrar el mismo sueño" (p. 38). Así el mundo de sueño
empieza a tomar fornm, a brotar de la subconsciencia.
Hay una progresión en que la narradora se hunde más
en su propio mundo hasta llegar al punto culminante de
sus deseos amorosos. Se ve una simetría de estructura en
los dos sueños en casa del amante, cada uno precedido por
un baño en el estanque. El primer sueño o el punto culminante de amor tiene su contraparte en el momento del
desengaño absoluto en que le dicen a la soñadora que por
ser ciego el dueño de la casa ha caído a su muerte. Aun
en sueño ella ya no puede creer que una vez su belleza
hubiera atraído el amor. Entre estos dos puntos sus esperanzas y ensueños surgen y caen. "Trato de imponerme

cierto reposo, pero es sólo caminando que puedo imprimir
un ritmo a mis sueños, ensancharlos, hacerlos describir
una curva perfecta. Cuando estoy quieta, todos ellos se
quiebran las alas sin poderlas abrir" (p. 57). Sus sueños
son como pájaros que a veces alcanzan el cielo: "Sin ruido,
tocándome casi, ha pasado sobre mi un pájaro de alas rojizas, de alas de color de otoño" (p. 38). Otras veces caen
deformes como los pájaros cazados: "Se alínea delante mío
una profusión de alas muertas, de pobres cuerpos mutilados, embarrados" (p. 44). Así se ven reflejos del diseño
el abrir y cerrar de alas que sugiere el estado flotante entre sueño y realidad. Hay unas imágenes que conforman:
"Escucho nacer, volar, recaer su soplo . . ." (p. 51); "La noche y la neblina pueden aletear en vano ..." ( p 49) ; " .. . debo apoyar mis dos manos sobre el corazón para que no se
me escape, liviano como un pájaro" (p. 56) .
El mundo de los sueños empieza a desarrollarse con
el baño del estanque, preludio a la soñada consumación del
amor, que despierta todos los sentidos de ella a una voluptuosidad superreal. Tiene la cualidad del sueño dentro del
ambiente actual de la naturaleza. En cambio la escena
amorosa también brillante, sensual tiene mayor realismo
por ser alejada del ambiente actual. La impresión de ésta
es de un episodio vivido, la otra, un estado mental extraordinario. En la escena del estanque aspectos de la naturaleza llegan a ser voluptuosos motivos artísticos: "Corno
con brazos de seda, las plantas acuáticas me enlazan el torso con sus largas raíces. Me besa la nuca y sube hasta mi
frente el aliento fresco del agua" (p. 42). Las imágenes
de la escena de amor sugieren lo natural, lo elemental, pero dan expresión a sentidos evocados por la presencia del
amante. "Su carne huele a fruta y a vegetal ... Escucho
el estallido que el corazón repite incansable en el centro
del pecho y hace repercutir en las entrañas y extiende en
ondas por todo el cuerpo, transformando cada célula en un
eco sonoro . . . siento correr la sangre dentro de sus venas ..." (p. 51). Las dos escenas son caracterizadas por
la abundancia de imágenes sensuales. Los sentidos de la
41

�2

soñadora son despertados mientras sus inhibiciones son
suprimidas. En el sueño como en el baño ella se desnuda
y se deleita en su propia belleza. El motivo del árbol que
sirve en la transición a estos dos mundos tiene el efecto
de estrechar su relación. Antes de bañarse la protagonista cuenta: "Me acomete una extraña languidez. Cierro los
ojos y me abandono contra un árbol" (p. 41). Antes de encontrar al amante en las calles de la ciudad ella tiene la
misma sensación: "Como en pleno campo, me apoyo extenuada contra un árbol" (p. 48). En el segundo episodio
del estanque se intensifica la cualidad de lo extraordinario.
Hay un sabor de lo mágico: después de sumergirse en el
"mundo misterioso del agua", vio acercarse un carruaje.
"Una vez allí, los caballos agacharon el cuello y bebieron, sin
abrir un solo círculo en la te1·sa superficie" (p. 58).
En conti·aste con la riqueza de imágenes en estas escenas, la descripción de la vida actual es caracterizada por
su mayor sencillez. Sin embargo se mantiene la unidad del
estilo poético por la novela. Repeticiones prestan un ritmo
a las esperas de esperanza y las de desilusión: ". . . oigo
venir unos pasos. Los oigo aproximarse lentamente, los
oigo apretar el musgo ... Oigo la cabalgata enloquecida de
los perros y oigo, distintamente, el murmullo que los aquieta" (p. 62). "Noche a noche oigo a lo lejos pasar todos los
trenes . .. Oigo las campanas del pueblo dar todas las horas, llamar a todas las misas, desde la misa de seis ..."
(p. 71). Lo impreciso de los recuerdos también crea poesía: ''Entonces él me ca1·ga en sus brazos y me lleva así
desvanecida, en la tarde de viento ... Desde aquel día no
me ha vuelto a dejar" (p. 56). Hay poesía en el bosquejo
impresionista del paisaje: "Esquivo siluetas de árboles, a
tal punto estáticas, bo1·rosas, que de pronto alargo la mano
para convencerme de que existen realmente" (p. 38). La
protagonista siente la irrealidad de su vida actual porque
es fría y hostil.
Torres Rioseco observa que '·Hay una oscilación constante entre los tonos vibrantes de la realidad y las apaga42

das voces de las visiones detenidas en los espejos." Sin
embargo las visiones apagadas parecen dominar la tibieza
del mundo actual, y lo que vibra es la sensualidad del mundo soñado. El contraste entre el amante que es ilusión y
el esposo que es realidad caracteriza la vaguedad impresionista de este mundo y la relevación destacante de aquél.
De Daniel hay poca descripción: "Este cuerpo grande y un
poco torpe yo también lo conozco de memoria ... (p. 34).
Aunque "está lívido y parece sufrir" (p. 36), no inspira
ni la simpatía. En cambio el amante soñado " ... Es rápido, violento, definitivo" (p. 48). "Su piel es oscura, pero
un vello castaño al cual se prende la luz de la lámpara, lo
envuelve de pies a cabeza en una aureola de claridad. Tiene piernas muy largas, hombros rectos y caderas estrechas. Su frente está serena y sus brazos cuelgan inmóviles a lo largo del cuerpo. La grave sencillez de su actitud
le confiere como una segunda desnudez" (p. 50). El sueño
o el mundo de escape vibra con calor y vitalidad.
El contraste entre los dos mundos es caracterizado
por el uso de colores e imágenes termales. Mientras la
suegra devana "una nueva madeja de lana gris" la soñadora busca "entre las brasas los ojos claros" de su amante
(p. 55). Los recién casados entran en una casa de habitaciones frías que" ... está aislada entre cipreses como una
tumba" (p. 38). En cambio mientras está en casa del
amante ella nota: "Todo el calor de la casa parece haberse concentrado aquí" (p. 49). Hay la esperanza que lo caluroso pudiera anular lo frío. "Ya empieza a incendiarse
el poniente. Tras los vidrios de cada ventana, parece brillar una hoguera. Todo lo abrasa una roja llamarada cuyo
fulgor no consigue atenuar la niebla" (p. 43). En el gran
comedor: ". . . nos amontonamos, entumecidos. Pero el
vino dorado, que nos sirven en copas de pesado cristal, nos
entibia las venas; su calor nos va trepando por la garganta
hasta las sienes" (pp. 45-46). Las hojas secas de color
2.-A. T orres-Rloseco, Ensayos sobre literatura latinoamericana:

serle (Mé xico, 1958), p . 182.

J

43

8 egunda

�de otoño, motivo que reaparece, pierden su color y su sonido alegre por la humedad infundida por la niebla.
Para escapar la hostilidad tibia de la indiferencia la
soñadora mantiene vivo su sueño. "Mi único anhelo es estar sola para poder soñar, soñar a mis anchas" (p. 55) .
Ahora trata de recrear el sueño, y conscientemente se mete en el ensueño para mantener viva su evocación del amor.
Amado Alonso identifica la niebla con este ensueño, el mundo intermediario entre la realidad y el sueño: " ... la función poética constante de la niebla es la de ser el elemento formal del ensueño en que vive zambullida la protagonista . . . Toda la felicidad soñada no es más que un palacio de niebla, y, al fin, todo se desvanece en la niebla."ª
La niebla es un motivo tradicional para crear un ambiente
de misterio, de irrealidad, o de transición a otro mundo.
Como motivo artfstico asf funciona aquí, pero en el sentido más amplio simboliza la vida actual de la protagonista
vida sin brillo ni color. La falta de amor, falta de calor
y de sentimiento llega a componerse en la forma de una
niebla que amenaza ahogarla. La niebla se estrecha, cada
dfa más, contra la casa. Ya hizo desaparecer las araucarias cuyas ramas golpeaban la balaustrada de la terraza.
Anoche soñé que, por entre las rendijas de las puertas y
ventanas, se infiltraba lentamente en la casa, -en mi cuarto,
y esfumaba el color de las paredes, los contornos de los
muebles, y se entrelazaba a mis cabellos, y se me adhería
al cuerpo y lo deshacía todo, todo .. ." (p. 45). Cuando
realiza .el- amor con su amante la niebla no puede tocarla:
"La noche y la neblina pueden aletear en vano contra lo
[sic] vidrios de la ventana, no conseguirán infiltrar en este
cuarto un solo átomo de muerte" (p. 49). Y al fin cuando
toda esperanza está muerta y aún no hay posibilidad ni del
suicidio, lo que queda alrededor de ella y de su esposo es la
niebla que " . .. presta a las cosas un carácter de inmovilidad definitiva" (p. 35). La última niebla es entonces la
vida carente de todo color, forma y dinamismo. Sólo que3.-Amado Alonso, "Ap&amp;rición de una nove lis ta." , Prólogo a. La llltlma niebla (Santiago, 19U), p . U.

-da el lento movimiento que conduce a la muerte. El calor
que consolaba se ha extinguido definitivamente porque los
sueños, tan vitales como la juventud, son también efímeros. Con sensibilidad María Bomba! ha abierto el rincón
de un mundo personal, auténtico, donde los sueños y en.sueños crean una intensa realidad lírica.

�-echamos de menos los brazos fuertes de los que se fueron.
Yo, con mi talega de años a cuestas, tuve que meterme a
apaleador. Con riesgo de echar una maroma y quebrame
todito.
Don Rosendo Lara, un fuereño que venia cada semana
a comprar la trenza de palmito que se teje en el pueblo,
se asustó al ver tanta nuez, y como era bueno para los ne_gocios, les compró la cosecha a todos y abrió un· quebradero para llevarse las nueces ya pelonas.

EL QUEBRADERO

IRMA SABINA SEPULVEDA
A DON FRANCISCO MONTERDE

I
Qué de cosas pasaron en el pueblo cuando se abrió el
quebradero. Me acuerdo de todas, y no es que me guste
andar de metesillas y sacabancos, lo que pasó fue que las
gentes se fueron quebrando como las nueces cuando les
llegó su apretón.
Ese año, nadie creía que levantáramos tanta nuez.
Todos esperábamos que a la mera hora se vinieran los ventarrones y las tumbaran verdes, pero no sucedió.
Daba gusto ver las nogaleras. No había árbol que no
estuviera cargado de bolas. Cuando el aire se enroscaba
entre los troncos y tironeaba fuerte para zafarse, nomás se
oía el rechinido de los ramos como si fueran a quebrarse
por tanto peso.
Como casi nadie tenía esperanza de que se lograra la
cosecha, la mayoría de los hombres se fue a las pizcas de
algodón como todos los años. Nomás nos quedamos los
viejos, las mujeres, y uno que otro arrancado que no pudo
juntar el pasaje para la frontera.
Cuando llegó el tiempo de apalear nogales, bien que

Como no tenía donde meter la costalera, me pidió en
renta la casona de adobes que me heredaron mis tías, unas
viejitas que murieron sin tomar estado, y allí la metió.
Como mi casa, aunque deteriorada, está en buen lu_gar, ocupó quien se la techara y allí mismo abrió el negocio,
Bruno, el carpinte1·0, le hizo unas mesotas largas donde atornillamos las maquinitas quebradoras, y unos bancos para que se sentara la gente.
En dos de los cuartos grandes que daban a la plaza,
metimos mesas y bancos, una romana, y un montón de cajas de cartón nuevas para empacar el corazón. En los
,euartos de adentro, apenas cupo la costalera.
Don Rosendo me dio la encomienda de busca1· trabajadores. Los primeros días fueron unos cuantos. El fuereño tenía fama de negrero, y como casi todos traían centavitos por las nueces que acababan de vender, se hicieron
.del rogar.
Viendo que faltaban brazos, don Rosendo se animó a
subir los precios. Con eso se movió la gente. Hasta Tomás Rodríguez, Cuatromilpas, que nunca soltaba la botella de mezcal, se vino a jalar.
Y o me quedé al tanto del quebradero, con el compromiso de entregarle a don Rosendo cien kilos de corazón a la
.semana.
Eran quince las gentes que tenía a mi cuidado. Algu-

47

�nas me dieron muy buen cosijo, pero como les conocía las.
caídas a casi todos, sabía estirarles la rienda por donde les
calara más.
Estéfana, la que tenía una niña de seis años, tullidita de brazos y piernas, era una de las más calladas y trabajadoras. Muy joven había quedado viuda, por eso siempre le tuve lástima.
Le dí permiso pai-a que se trajera a Elvirita al quebradero, y así trabajara sin pendiente. Bruno le hizo un
cajón con ruedas para poder moverla, y allí se pasaba el
día la pobre criatura.

II

Tendría como un mes de abierto el quebradero cuando vino con don Rosendo un fulano muy afrentoso que no
me cayó nada bien.
No estaba tan viejo como yo¡ pero eso sí, pasaba de
los cuarenta. No hay que negarle que era bueno para portar la ropa que se ponía, y que era capaz de envolver con
su labia al más arisco.
Era altote, blanco, fornido él, coloradote. Algo canoso, sin nada de barriga, y con unos andares de gallo giro
que hacían parpadear a cuanta vieja lo mirara.

Rita, la hija de Juan, el canastero, también venía a
pelar nuez. Era muy joven, no llegaba a los dieciocho años.
Tenía los ojos rasgados y verdes, unas trenzotas negras
y relumbrosas que le llegaban abajo de la cintura, y un
cuerpo chiquito, pero muy bien hecho.

No era del país. Decía ser del sur del continente, de
una tal Bolivia. Se vino para acá porque tuvo líos con los políticos y no quería que lo agarraran preso. No tenía mujer
ni hijos, o al menos eso contaba.

Otra de las que venían era Cirila Reyes. Conocida
por su fama de coqueta, pero muy buena para trabajar.
Era morena, fornida, de muy garbosos andares. Estaba
llegándole a los veinticinco años.

Me acuerdo que mientras yo le estaba rindiendo cuentas a don Rosendo, y subimos a su camioneta las cajas de
corazón, él se puso a fisgar por todos los rincones de la
casa y el patio, y luego que vino, le cerró un ojo a don Rosendo y se salieron a platicar a la banqueta.

También venía Nievitas López. Le andaba cerca de
los setenta, pero tenía buena vista y muchas ganas de trabajar.
La Candelaria Flores, y la Paca Chavanía, dos urracas viejas que se dedicaban a hacer flores de cera, se dieron miles de vueltas porque no querían rajarse las manos,
pero al fin cayeron. Lo mismo que N emesia Garza, muy
dada a las brujerías y una alcahueta de lo peor.

Allí estuvieron un rato. Don Víctor, que así se llamaba el boliviano, estuvo haciendo miles de ademanes, pero
sin hablar recio. Don Rosendo nomás meneaba la cabeza
Y se raspaba la suela del zapato en el filo de la banqueta.
Al poco rato me llamó y me dijo:

Los demás eran muchachos entre los doce y los trece
años, que acababan de salir de la escuela.

-Mira, Remigio, este seño1· es mi amigo, y me dice
que le ha gustado tu pueblo para quedarse un tiempo a descansar. Encárgate de desocuparle uno de los cuartos que
estén mejores, y habla con Bruno para que le dé una blanqueada. La semana que entra se viene con sus cosas.

Los primeros días se pelaba poca nuez. Las gentes no
les hallaban el lado a las maquinitas. Creían que era mejor partir las nueces con piedras, pero pronto se convencieron de su tontera.

El asunto no me cayó bien, pero no dije nada. Luego
que se fueron, nos pusimos a desocuparle el cuarto que daba a la esquina, seguido del zaguán, y enfrente de los cuartos donde estaban los trabajadores.

_48

49

�•

A la semana, llegó el fulano en una troca nuevecita
con más espejos que un matachín. Venía calzando unas
botas hasta la rodilla, y en vez de sombrero, se calaba un
casco blanco de forma ahuevada.
De la troca bajó muchas cosas, entre ellas un catrecito de lona que no pesaba una onza -no sé como aguantaba tanto peso-, dos carabinas, un radio de pilas, cajas
de parque, latas de comida, dos velices con ropa, dos sillas
de lona, y un espejo de buen tamaño.
Lo primero que hizo fue pedirme un clavo para colgar el espejo. Luego tendió el catre, y entre Cuatromilpas
y yo, le acomodamos lo demás donde nos dijo.
No me gustó nada como se miraba y remiraba en el
dichoso espejo. Ya se sobaba el bigote, ya sumía la panza
y se ponía más pando; en fin, hizo más visajes que los payasos del circo de los húngaros que viene cada año.
Cuando se cansó de verse, se vino al quebradero y estuvo enterándose de lo que hacía cada quien.
Con las mujeres se acercaba mucho como si estuviera
mal de la vista, y les preguntaba cualquier cosa. Ellas, al
fin rancheras, nomás se reían y no le contestaban nada.
Cirila se puso tan nerviosa que volteó al suelo una vasija llena de corazones, y don Víctor se hincó junto con
ella para ayudarle a recogerlos. Cualquiera diría que la
otra no tenía manos.
Los dos estaban a gatas juntando las nueces, y en uno
de tantos manoteos, se agarron las manos sin querer, Cirila se puso peor que un colorín, y arrancó corriendo para
el patio. El fuereño peló tamaños ojos y se fue detrás deella, mientras Nemesia acabó de juntar lo que quedaba en
el suelo.
Al rato volvieron muy sonrientes, y ya no se dijo na-·
da.

Nemesia se echaba unas risitas solapadas y le daba
-codazos a Cirila, que de tan turbada, estuvo echando las
cáscaras a la vasija hasta que le llamé la atención.
III

Con la llegada de don Víctor, se nos amontonó el trabajo a Cuatromilpas y a mí. Todas las mañanas nos traía
a mal traer sacándole agua de la noria y calentándosela
para que se bañara. No hubo día de Dios que no lo hidera.
Después de rasurarse y bañarse, se echaba unos perfumes tan cargados, que por dondequiera que pasaba iba
dejando la veta.
La Candelaria y la Paca suspiraban al verlo. Daba
risa ver su caras más arrugadas que un librillo, embadurnadas de colorete. Estaban tan feas que yo no hubiera
sido capaz de tocarlas ni con un chamuscador, pero cuida&lt;lo con la loquera.
Una mañana que salí al patio a tirar un costal de cáscaras, oí a la Paca que hablaba con N emesia detrás de la
noria. Como estoy medio sordo, o me hago, no se preocuparon por hablar quedito y me enteré del asunto sin querer.
- Mira, Paca, yo te ayudo, pero no se lo platiques a
nadie. Hay muchas envidias. Cirila, Candelaria, y otras
que no vienen al quebradero, andan en las mísmas.
-Sí, Nemesia, pero yo lo quiero para mí. ¿No te fijaste que me agarró la mano para decirme cómo moviera
la quebradora? y luego, cuando llevé la nuez a pesar, me
quitó la vasija de la mano para volver a agarrarme. Me
puse más chinita que cuando me dan los fríos.

-Sí, Paca, pero no hagas mucha confianza. A ti te
-envidia mucha gente, por eso no has podido casarte. Cuando tienes las cosas en la mano, ·se te van.
51

�•

-Es cierto, siempre se me van.

-Después le echas un puñado de azúcar para las buenas relaciones, un puñado de arroz para la abundancia . ..

- Te pasa eso po1·que desde antes de nacer te pusieron un mal. Una mujer le hizo ojo a tu mamá cuando estaba en estado, y tú fuiste la que la llevaste. Pero no te
apures, yo puedo curarte.

-¿Yeso de abundancia qué es, Nemesia?
-Abundancia quiere decir montón. Montón de dinero, montón de. amor;

- Sí, Nemesia, quítame este mal ingrato.

-Ay, me dan ganas de echarle dos puños de arroz.

-Voy a batallar -dijo la muy zorra acomodándose-,
porque tu noviciado ha sido larguito.
- Bastante.

Lo que yo quería era aventarles un montón de cáscaras para que dejaran de sonsear, pero seguí oyendo para
ver hasta dónde llegaban .

.,

- ¿ Cuántos años tienes?

-Luego le pones dos flores de azahar que quieren decir casamiento.

La Paca tragó saliva.

-Pero ¿de dónde los saco?, ahora no es tiempo de
azahares.

- Este ... pues, paso de los veinticinco.
Diantre de mentirosa. Era más vieja que yo, y andaba haciéndose la tiernita. Me aguanté la risa y las dejé
mover la lengua.

Arráncaselos a una corona de novia, no le hace que
sean de cera. Pero antes te informas si esa novia se casó
-en tiempo de azahares. Luego le echas un ojo de venado
para que se acaben las envidias y ...

- Bueno -dijo Nemesia con mucha cola- , que sean
veintinueve. Pero para empezar el trabajo tienes que darme diez pesos a la semana y hacer lo que te diga.

- ¿Le echo una semilla?
-Sí nomás una. Y si en vez de la semilla te consiguieras un ojo del animal, sería mejor.

- ¿ Tanto dinero?
-Mira, Paca, si se te hace caro, le paramos. Tu asunto no es tan fácil como echar gordas de harina. Tu noviciado es largo, no puedo casarte de la noche a la mañana,
y menos con don Víctor.

-Pero, Nemesia, eso sí que no se puede, ¿dónde quieres que consiga un, venado?

madama.

-Pues a ver cómo le haces, porque el ojo de carne
vale cien veces más que la semilla de la hierba. Con eso
cae redondo don Víctor.

- Bueno, bueno -dijo la Paca- , te los pago, pero dime lo que tengo que hacer.

ron de otra cosa.

¡ Adentro machetes pandos! No andaba tan perdida la

- A la salida, te vas al tendajo de Melchora y le compras un jarro de buen tamaño. Luego le pones una cuarta de agua por cada veinte años que tengas . . .
-Cuarta y media-

dijo la Paca muy apurada.

52

En eso vieron que se acercaba la Candelaria y habla-

\

IV
Después de almorzar en casa de Nievitas, don Víctor
.se iba al monte con su radio y su carabina. A veces se

53

�llevaba a un muchacho, pero los más de los días se iba
solo. Varias veces trajo conejos para que Nievitas se los
guisara.
En las tardes leía 11oros y periódicos que le traia don
Rosendo. Sacaba una silla de lona y la ponia debajo de las
anacuas que estaban en el patio; pero cuando arreciaba el
calor, se quedaba leyendo en el zaguán, Y abría la puerta
para estar mirando a las mujeres del quebradero Y a una
que otra que pasaba por la banqueta.
Casi todas le suspiraban, y como era un lobo faldero,
sabía de la pata que cojeaba cada quien. De ahí se agal'l'aba para traerlas heridas.
Las únicas serias eran Estéfana y Rita. Estéfana
estaba joven y no era fea, pero con eso de la niña enferma
siempre se miraba triste. Casi no hablaba.
Rita era la que más le gustaba a don Víctor. Lo eché
de ver desde el principio. Pero como ella tenía el novio
en el otro lado, y lo quería bien, no levantaba la vista a
ver a nadie. El muchacho se había ido de mojado porque
querían casarse pronto.
Medio ojo se le llenaba al fuereño cuando miraba a
Rita, y no digo que se le llenaba entero porque Don Víctor
lo tenía gi·ande para una sola mujer.
Aparte de mí, y de Nemesia que era una lagarta,
nadie notó que las mejores miradas de don Víctor eran
para Rita. Las demás mujeres andaban tan voladas que
ni cuenta se dieron.
Una tarde que estuvo lloviendo fuerte, don Víctor arrimó su camioneta a la puerta del quebradero y las invitó a
todas a que se subieran. Al principio nadie se movía;
pero nomás se animó N emesia, y todas se fueron detrás.
Dicen que las llevó a sus casas, y que Rita fue la última.
Luego que se vino la canicula, y los calores no se
aguantaban, don Víctor mandaba a los muchachos al ten-

dajo para que trajeran sodas para todos. A Rita era la
primera que le daba.
Al ofrecerle la botella, trataba de rozarle las manos,
pero ella se jugaba lista. A los primeros rozones paró las
orejas. Se hacía la disimulada y no estiraba la mano, para
que el hombre dejara la soda encima de la mesa.
A los pocos días empecé a notar que la Candelaria
llegaba primero que todos. Una mañana que don Víctor
se estaba bañando en el cuarto del fondo, y me dijo que le
trajera su bata para no salir encuerado, pesqué a la Candelaria rociando el piso con un agua verdosa que traía en
una botellita.
Al verme, se turbó todita y escondió la botella en él seno. Luego carraspeó varias veces y se miró en el espejo para
disimular, pero bien que se vieron las gotas alrededor del
catre de don Víctor.
La Paca llegaba todas las mañanas oliendo a albahaca.
De cerca no se aguantaba. Estéfana tuvo que poner a Elvirita en el zaguán para que no se emborrachara con la
peste.
Cirila cargaba una medallota que parecía cencerro.
Cuatromilpas me platicó que Nemesia se la alquilaba a
peso diario, y que era la imagen de San Ramón Nonato con
las patas para arriba.

Como Nievitas estuvo mala unos días, Nemesia se ofreció a hacerle de comer a don Víctor, y con eso se hicieron
de confianza. De seguro que el fuereño se abrió como
nuez renacida y le contó que le gustaba Rita, porque desde
entonces, Nemesia buscaba el modo de sentarse junto a ella:
Le tuve lástima a la muchacha. Por eso me apalabré
con Cuatromilpas para que se les sentara enmedio y me
pusiera al tanto de lo que dijeran.
Me duró muy poco el gusto, porque don Víctor, que ·
en todo estaba, se lo fue conquistando. Seguido lo lleva55

�ba con él cuando salia al monte los domingos, y le daba
cigarros de los suyos.
Y en una vuelta que se dió a Monterrey, le trajo unas
pastillas para que se le quitara lo borracho. El mismo le
llevaba el vaso con agua para que se las tomara.

Cuatromilpas y yo nos encargamos de destazarlo. De
la carne, ellos cogieron una pierna cada uno, y me dijeron
que repartiera el resto entre la gente del quebradero.

La Paca y la Candelaria, se secreteaban cada rato con
Nemesia y no le quitaban la vista a la cabeza del animal.

Los primeros días siguió igual. Con pastillas Y todo,
no pudo dejar la botella por más que le decían que era
malo revolverle a la medicina. Luego se sosegó.

Mientras yo iba repartiendo pedazos de lomo, paleta
o costillar, oía sus voces desafinadas como pitos de calabaza que decían: "¿ Y la cabeza para quién es?".

Después empezó a · quejarse de que las mentadas pastillas le aflojaban el estómago, y tuve que cambiarlo de
lugar. Para que no corriera tanto, lo puse a pelar nuez en
el portal de quiotes que estaba cerca del excusado.

Cuando don Víctor se pa1·ó en el zaguán para ver el
1·eparto, yo aproveché para darle un pedazo de carne al par
de viejas, y no querían agarrarlo. Pero como él se acercó
a ver qué pasaba, tuvieron que estirar la mano y cerrar el
pico.

V

Adréde dejé la cabeza para lo último, y se la dí a Rita
de pilón. Nunca la hubiera hecho, las · dos viejas se le
echaron encima como gallinas con pollos. Fue tanto el estira y afloja, que por poco se desgreñan. Tuve que echarles unos gritos para que se aplacaran.

El quebradero iba bien. Cada semana eran más los.
kilos de corazón que se llevaba don Rosendo.
Una vez me preguntó que qué hierba les daba para
que movieran las manos tan aprisa, y a duras penas me
aguanté las ganas de reírme. Tenía confianza con él, pero
dónde iba a decirle que la Paca, la Candelaria, y Cirila, sellevaban nuez a sus casas·para pelar de noche y pagarle a
Nemesia los remedios que les daba para pescar a don Víctor.
En esa ocasión, don Rosendo se quedó en el puebl0&lt;
hasta el lunes. El arroyo de los Alamos llevaba mucha
agua, y aprovecharon él y don Víctor para irse a nadar todas las tardes.
Y como les gustaba la cacería, alquilaron unos caba-llos para irse en las noches a candilear.
Don Víctor tuvo buena suerte. El domingo en la madrugada llegó con un venado grandísimo. Andaba loco de. gusto enseñándoselo a todos, y luego sacó la cámara para
que lt' retrataran con el animal.

56

Haciéndome el enojado, les arrebaté la cabeza y me la
llevé al patio. La puse sobre la noria y me vine otra vez
al quebradero.
Me salí al zaguán, y por el espejo de don Víctor ví
que la Paca se levantó. Cuando me asomé me dijo que iba
al cuartito porque le dolía el estómago.
Todo el rato que tardó ella, la Candelaria estuvo remolineándose en el banco como si trajera gusanos, y nomás
la vió venir, se levantó diciendo que iba a lo mismo.
Yo me puse serio y les eché un responso:
-Válgame, ustedes están curiosas. Todavía no se comen la carne y ya les está dando torzón. Si mañana siguen así, mejor ni vengan.
A la hora de la salida fui a la noria a recoger la cabeza del venado para dársela a Rita, y me encontré con que
le habían sacado los ojos.
57

�- Nada. Me quedé tiesa del gusto que me dió, y entonces él me agan·ó la mano.

VI
Cuando un fuereño llega al pueblo, la mayoría de la
gente lo mira con desconfianza; pero como don Víctor era
un hombre tan mecateado, buscó la manera de caer bien.
Una tarde me dijo que quería hacer un baile en la
plaza, invitando a toda la gente. Con eso se los echó al

-¿Y luego?
- Me la besó.
- ¿ Nomás la mano?
- Ay, Nemesia, cómo serás preguntona.

Luego soltaron la carcajada y me dejaron a medias.

costal.
Cirila, la Paca y la Candelaria, andaban felices, lo
mismo que la chiquillada. Las únicas tristonas eran Nie-

No me gustó el color que estaban tomando las cosas,
pero no quise meterme. Cirila no estaba tan tierna para
no saber lo que hacía. Si se la comía el coyote, allá ella.

vitas, Estéfana y Rita.

De momento pensé que el asunto de Rita había pasado de moda, pero a la hora del baile las cosas cambiaron.
Ya oscureciendo, llegaron don Victor y Cuatromilpas
con los músicos de Villaldama. La troca venía rozando el
suelo. Eran ocho gentes, aparte de los violines y tamboras, las cajas de cerveza, y el hielo.
Los músicos se acomodaron a un lado del kiosco, cerca
de los escalones, y a los primeros rechinidos, fueron llegando las gentes.
No hubo quien faltara. Desde las casadas jóvenes
con su chorrera de güercos mocosos, hasta las viejas alcahuetas que tenían hijas casaderas. Hombres macizos,
solteras de todos calibres, y uno que otro pollo de los que
no fueron a las pizcas.
Tampoco faltó el juez, los dos empleados con sus garrotes para aplacar borrachos, y una manada de perros
lambuscos que iban a ver que olían.

Me acuerdo que el baile fué un sábado. La gente vino
a trabajar nomás medio dia. Se pasaron la tarde barriendo la plaza y colgándole adornos al kiosco.
Los muchachos pidieron prestadas las bancas de la
escuela y las acomodaron alrededor.
Cirila y N emesia fueron las encargadas de acarrear
agua para regar la plaza, y como el quebradero quedaba
enfrente, vinieron a sacarla de la noria. En una de tantas
vueltas, las oi hablar:
-Te lo dije desde el principio, Cirila. Tú le gustas a
don Victor. Nomás no sueltes la medalla de San Ramón
Nonato, y verás como el cristiano cae de ancho.
-Qué bueno sería. Anoche que fui por agua a la
acequia, me lo volvi a encontrar en el puente.
- ¿ Y qué te dijo?

- Muchas cosas.
-Si, ya sé, pero platicamelas.
- Me dijo que estaba muy triste porque yo no lo quería.
- ¿ Y qué le respondiste?

58

El último en llegar fue don Victor. No salió de la
casa hasta que no se bañó y se puso tipo.
Como tardó un poco en el arreglo, la Paca y la Candelaria andaban muy inquietas. Varias veces pasaron por

�la banqueta muy cogidas del brazo. Iban a cual más de
pintadas y risionas.
A la hora que salió don Víctor, se hicieron las encontradizas y lo rodearon. Y o creí que al hombre le iba a
dar vergüenza entrar con ellas al baile, pero no. . Las ª&amp;:ª:
rró del brazo, y para poder quitárselas de encuna, bailo
una pieza con cada una.
La Paca fue la primera. Le tocó un pasodoble muy
movido. Andaba que no caía, pero de tanto vuelo que agarró, quedó borracha.
Cuando se acabó la pieza, y el bailador la soltó, se
fue canteando para donde estaba sentada la gente, Y testereó contra una mujer que le estaba dando de mamar a
su crío.
Al golpanazo, despertó la criatura y empezó la chillería. La mujer se paró muy enojada echando maldiciones,
y antes de que la cosa se hiciera más gi·ande,_ Nemesia
sacó a la Paca del baile y por buen rato no se vieron.
A la Candelaria le tocó un vals, creo que "Viva mi
desgracia". Don Víctor quiso agarrar vuelo otra vez, pero
ella se puso al alba. Viendo lo que le había pasado ~ la
Paca, agarró su tiempo para las vueltas. Pero eso s1, le
valseaba de patita de ángel, creyendo que le quedaba muy
bien.
Nomás que se acabó la pieza, don Víctor sentó a la
Candelaria y se fué derecho a donde estaba Rita.
Le pidió la pieza, y ella se la negó. Y o pensé que iba
a retirarse muy corrido, pero nada. Se quedó muy fresco
y le siguió terqueando hasta que la madre, que era muy
alcahueta, empezó a meterle pellizcos en la espalda para
que la muchacha se parara a bailar.
De seguro que Nacha traía mAsas las uñas, porque
Rita no aguantó los pellizcones. Se paró a bailar muy seria, pero era tanto lo que le platicaba don Víctor, que
poco a poco le fue cambiando el humor.

60

Cirila se mordía las ti·enzas de coraje. La gente no
perdía pisada. De seguro qu$Jlluchas envidiosas ya estaban pensando mandarle una carta al novio de Rita, para
ponerlo al tanto.
Mientras los bailadores se daban vuelo, Cuatromilpas que había comenzado por llevarles cerveza a los
músicos para que se entonaran, acabó desafinándose de a
tiro.
Siempre había sido un borracho tranquilo, pero esa
noche, sería por las pastillas, o por las revolturas que hizo,
el caso fue que empezó a echar gritos y a insultar a gentes
que no le daban lugar.
De buenas que esto no fue adentro del baile, si no,
les hubiera aguado la fiesta. Todo pasó junto a los baños
de cerveza que habíamos puesto en la puerta del quebra-dero.
Al que más le cargó fue a un teniente, primo de Bruno, que estaba sentado en la banqueta tomándose una
-eerveza. Era un hombre pacífico que había venido al
pueblo ® vacaciones y no se metía con nadie; pero como
Cuatromilpas no andaba en su juicio, lo agarró de puer-quito.
Al principio, el teniente no le hizo caso. Pero cuando
empezó a decirle que los soldados se creían muy machos
porque cargaban pistola, no se aguantó. Se paró como
flecha, y de un solo guamazo en la panza, lo dejó tirado.
Cuando vinieron los empleados y se lo llevaron arrastrando, Cuatromilpas tuvo el descaro de enderezarse y decirle al hombre:
-Mi teniente, que le pongan una barra más, por méritos.

Al venirnos al baile, la música estaba en su fuerza.
Don Víctor seguía bailando con Rita, mientras la Paca y
la Candelaria se los comían con los ojos.

..

61

�Cirila, cansada de morderse las trenzas, le echó ojitosal teniente y se pusieron a bailar. Entre vuelta Y vuelta,
Cirila fué acercándose hasta quedar junto a don Víctor.
Yo creo que lo hizo adrede porque no dejó de aprovecharla cercanía para darle uno que otro arrempujón.
Al acabarse la parada, don Víctor dejó a Rita con su
madre y se bajó a echarse unas cervezas. Ya para cuando volvió, la bailadora se le habia ido.
Estuvo pescueceando para todos lados a ver si la miraba, y cuando se dió cuenta de que la palomita habia
volado, sacó a Cirila.
De ahí para adelante, nomás con ella bailó. Se arrejuntó cuanto quiso, bailaron de cachetito, y al acabarse el
baile la llevó a su casa porque habla venido sola.

a jena. Mi madre contaba que habia estado a punto de enf ennarse del pulmón de tanto que se jalaba; pero luego,
euando el hijo creció, le salió tan bueno que no la dejaba
ni mojarse las manos.
Yo apenas me acuerdo de él, fue hace muchos años.
Era un hombre alto y gordo, con unos bigotes que se le
enroscaban debajo de la nariz. Siempre calzaba botas de
.soldado, y en tiempo de frfo se echaba en la espalda un
capote que habia sido de su padre.
Trabajaba bien con su guayin, llevando mercancías a
los ranchos apartados. De aqui sacaba sillas de palmito,
tinajas, jarros, pan de huevo y lo que hubiera; y los ranclleros se los compraban pagándole con cabritos, barricas
de mezcal y cosas por el estilo.
Le iba bien en el negocio. Ya tenían jacal y huerta
propios, y como él no se casó, Nievitas era la consentida.

En uno de tantos viajes, el hombre no volvió. Nievitas estuvo a punto de volverse loca.

VII

..
El lunes volvieron las cosas a lo de siempre. . Cuatromilpas andaba muy bocabajeado, pero cuando don Víctor
le llevó la pastilla, tuvo el descaro de tomársela.
Rita se miraba triste. Cirila estaba muy alegre Y nodejaba de secretearse con Nemesia. La Paca y la Candelaria casi no hablaban.
Nievitas a veces se dormía. Como era vieja, se sentia cansada. Tuve que cambiarla al cuarto que habia quedado vacío, porque cuando se echaba sus siestas, los muchachos le gritaban en las orejas y se estremecía muy feoEra una buena mujer, por eso la consideraba. En la
pesa siempre le puse gramos de más para que se ayudara.
Muy joven se casó con un soldado que murió al poco
tiempo dejándole un hijo. Para criarlo y darle una poca
de escuela, Nievitas trabajaba en la labor y lavando ropa

Todos los hombres de aquel entonces, salieron a recorrer los caminos que él andaba, pero por más luchas que
hicieron, no pudieron encontrarlo. Nadie halló restos del
hombre ni del guayin.
Habían pasado más de veinte años, y Nievitas seguía
esperándolo. Todos los dias, a la hora de acostarse, dejaba la puerta entreabierta por si el hijo llegaba a media
noche.
Si hacia calor, le ponía en la ventana un jarrito con
.agua fresca, y dejaba afuera una silla para que se sentara
a quitarse las botas. Y si era tiempo de frío, lo esperaba
con un jarrito de café en la chimenea, y un poncho de lana
.a los pies del catre donde donnia.
Desde entonces hablaba poco con la gente. Casi siempre estaba pensativa, como si hablara con ella misma. A
veces movia la boca como si rezara, y luego decia quedito:

63
62

�"Ni vivo, ni muerto'. Se le llenaban los ojos de llanto, Y
movía la cabeza como si no quisiera creerlo.
Pobre Nievitas.
el corazón.

Al verla tan triste, se me apretaba
VIII

Don Víctor seguía con la misma terquedad. Le gustaba Rita, pero como no conseguía que. la muchacha se lerindiera, pensó hacerse amigo de los padres.
Rita era hija única. El padre, llamado Juan, . Y. canastero de oficio, había quedado tullido de un lado a c_onsecuencia de un ataque, y batallaba mucho para _t;aba_Jar.
La pasaban muy apenas. Por eso, cuan~o se ab:10 el quebradero, Rita fue de las primeras en pedir trabaJo.
Vivían entonces en un jacal de sillares que estaba en
el barrio de "Las higueras", a un lado del arroyo de Alamos.
Al fuereño le dio por ir todas las tardes a caminar
por el arroyo, y de regreso llegaba a pl~ticar, con Juan.
Como Nacha era tan interesada, le ofrecia cafe Y n_o hallaba dónde ponerlo. Muy pronto se hicieron de confianza.
Al poco tiempo, don Víctor ma~dó llaI?ar a Bruno Y
lo llevó para que le hiciera unos gallmeros Junto a la casa
de Rita.
Cuando estuvieron listos, se dio una vuelta a Monterrey y trajo huacales con gallinas y pollos finos. Iba a
ser un negocio a medias, según dijo.
El hombre traía su madeja. Por eso no le dolió que·
Rita siguiera igual de desabrida cuan~o supo lo del, negocio. De seguro que don Víctor se sabia aquel refr~n que·
dice: "Dádivas quebrantan peñas", y a eso se atema.
Pero mientras las cosas tomaban el rumbo que él quería, aprovechaba el tiempo con Cirila. ~adíe los miraba
juntos en ninguna parte, pero Cuatromilpas, que estaba.
64

,

muy al tanto de los enjuagues del boliviano, aseguraba que
iba a verla todas las noches.

IX
Los que andaban en las pizcas fueron llegando, pero
ninguno quiso entrar al quebradero. Como traían centavos, dijeron que eso de pelar nueces era cosa de viejas.
Don Rosendo seguía viniendo cada semana1 A mediados de noviembre le dimos una pesada a los costales que
quedaban. Calculamos terminar para fines del mes.
Por esos días se mudó Elvirita, la niña de Estéfana.

La pobre criatura, cansada de estar en su cajoncito
todo el día, desde que se abrió el quebradero estaba terqueándole a Estéfana para que la metiera a la escuela. La
madre no quería desprenderse de ella, pero en septiembre
que se abrieron las clases, la llevó.
Las maestras se encariñaron muy prontc. con ella.
Decían que era demasiado lista para sus años. No podía
ni coger el lápiz, pero muy pronto se aprendió el abecedario. Aprendió a leer primero que todos sus compañeros,
y tenía una memo1·ia que llamaba la atención.
Nunca se me olvidará aquella tarde cuando llegó con
las maestras al quebradero. Ellas querían que nos recitara unos versitos que se sabía de memoria.
Desocupamos una de las mesas para que subieran el
carretoncito, y desde allí, sin dejar de mirar a su madre,
Elvirita fue diciendo aquella recitación tan bonita que nos
hizo llorar.
A los pocos días pasó la desgracia. En la escuela, a
la hora del recreo, los muchachos la sacaban al patio para
que los viera jugar, y en una de tantas veces que andaban
en el corral, y las maestras se descuidaron, varios de ellos
amarraron el carretoncito a la cola de un becerro, dizque
para que la paseara, y en la arrancada que se dio el animal,

65

�Elvirita saltó del carretón y fue a rebotar contra una piedra. Allí mismo quedó muerta.
Pobre Estéfana. Nunca he visto llorar tanto a una
mujer.
Todo el pueblo sintió la muerte de la niña.
Bruno le hizo una caja blanca adornada· con angelitos
plateados, y la Paca y la Candelaria, que eran tan buenas
para hace;r flores, le hicieron su coronita de azahares. Se
fué vestida de blanco como una novia.
Al momento de llevarla al panteón, llegaron las maestras con todos los niños.
Pusieron la cajita en andas, y luego le cruzaron arriba dos listones color de rosa bastante largos.
Cuatro niños llevaban las andas, y cuatro niñas vestidas de blanco, cogían de las puntas aquellos listones.
Después seguían los demás niños llevando ramos de flores
y cantandc¡, y al último nosotros, acompañando a Estéfana . .
Desde ese día, no volvió al quebradero.
X

Empezaban a sentirse los primeros fríos. Los árboles, sin hojas, crujían temblorosos como esqueletos sin carne.
Las mujeres que pasaban al molino o a la tienda, escondían sus trenzas en gruesos chales, y los viejos, enredados en sus ponchos de lana, no salían de la cantina.
Tuve que cerrar las puertas y meter varios quinqués
y bandejas con brasas, para que la gente trabajara a gusto.
En esos días don Víctor volvió a ir a Monterrey para
llevar a Juan, el padre de Rita, a que lo viera un doctor.
Nacha y Rita fueron con ellos. La gente no hablaba de
otra cosa.

66

La Paca y la Candelaria seguian quebrando nueces y
esperanzas. De seguro comprendieron que ni los enjuagues de Nemesia, ni el ojo de venado, podian alivianarles
la carga de años que traían encima.
Cirila se miraba inquieta, como si maliciara algo.
Nemesia hablaba menos y trabajaba más. Sus en. tradas habían mermado mucho desde que la Paca y la Candelaria le habían perdido la fe.

Cuatromilpas, con todo y frío, siguió pelando nuez en
el portal de quiotes y quejándose de la soltura de estómago. Pero muy pronto le descubrí la treta.
A don Víctor le habían 1·egalado una barrica de mezcal, y como casi nunca tomaba, se me hizo raro encontrarla
a medias. Desde ese día le agarré desconfianza a Cuatromilpas y empecé a tantearlo.
El mismo día que volvió don Víctor de la ciudad, me
encontré en el excusado la botella que Cuatromilpas tenía
escondida debajo de las tablas del piso.
No quise ir con el chisme, pero le dí su regañada
para que no fuera tan descarado. Ganas me dieron de
tumbarle los cuatro dientes que le quedaban, pero no quise
descomponerle el apodo. Adrede lo seguí dejando afuera,
pero sin su cobija de mezcal.
Don Víctor andaba muy contento. Desde que volvieron de Monterrey, Rita no volvió al quebradero, y pronto
se desparramó la noticia de que se casaba con el boliviano.
A los pocós días, vino don Rosendo Lara a pedirla.
Cirila no disimulaba su rabia. Varias veces le dio recados a Cuatromilpas, para que se los diera a don Víctor,
y como el cristiano ni se tibiaba, una tarde se metió a su
cuarto.
Oímos que ella le hablaba fuerte, reclamándole algunas cosas. Pero él nunca contestó. Cirila se salió con
más coraje que una hormiga pisoteada, y le gritó desde la
puerta:

�-Cásate, pero te ha de pesar.
Después de eso yo creía que Cirila no iba a volver al
quebradero, pero siguió viniendo con más ganas.
Cada vez que don Víctor pasaba por el zaguán para
salir al patio, lo miraba con burla y luego soltaba la carcajada.
A los pocos días se acabó la nuez. Don Rosendo vino
por los últimos kilos de corazón y liquidó a la gente. Cerramos el quebradero.
XI

Don Víctor siguió viviendo en mi casa. Iba con frecuencia a Monterrey para que le arreglaran los papeles para la boda, y cada vez venía con más regalos para Rita.
Faltaba menos de un mes para la boda, cuando la
llevó a traer las donas. Como Nacha no pudo ir porque
estaban blanqueando el jacal, llevaron como respeto a la
Paca y a la Candelaria.
En el pueblo no se hablaba más que del casamiento,
y de ·1as cosas tan elegantes que Rita había traído de
Monterrey.
Nemesia se echaba el caldo diciendo que gracias a sus
l'emedios iba a hacerse el casorio, y no hubo tonto que no
se lo creyera. Tan dispareja estaba la pareja.
El, bien podía ser su padre, pero como los pesos rejuvenecen, nadie lo echaba de ver. Por dondequiera se oía
decir: "Qué suerte de Rita" "Quién fuera Rita".
Pero Rita no se mfraba contenta. Una tarde me la
encontré en el correo. Preguntó si tenía cal'ta, y cuando
le dijeron que no, apretó los labios y salió sin decir nada.
Los preparativos para la boda seguían adelante. Las
madrinas ya habían ido a comprarse las telas para los vestidos y no salían de la casa de la costurera.

68

Cirila iba a ser madrina. Yo me puse helado cuando
lo supe. De seguro que a don Víctor debe haberle caído
-como patada que Rita la invitara, pero no podría despegar los labios porque se echaba de cabeza.
Ella andaba muy gustosa. Desde entonces no salía
&lt;ie la casa de Rita, y anduvo ayudándole a repartir las
invitaciones casa por casa~
Yo no estaba tranquilo. Conocía• a Cirila y no podía
-creer que hubiera doblado las manos después de lo que dijo
.aquella tarde.
Faltando pocos días para el casorio, don Víctor me
dijo que le gustaba mi casa para hacer allí la fiesta. Bruno y yo le dimos una buena blanqueada y le emparejamos
los pisos para que no se vieran tan pozudos.
La Paca y la Candelaria se encargaron del adorno.
En las paredes del cuarto grande donde iban a estar los
novios, pegaron muchos corazones de cartoncillo blanco
traspasados por flechas. Luego trajeron un jarro agujerado del fondo y lo forraron con papel de china, dándole
forma de campana. Recortaron muchas rueditas de papel
crepé y las ahuecaron del centro, las echaron adentro de
la campana, y a ésta le pegaron unos listones largos de
eada lado, antes de colgarla del techo.
Cuando les pregunté que porqué habían colgado la
campana al revés, me dijeron que a la hora en que los
novios firmaran en el libro, ellas, que eran las "madrinas
de pétalos", iban a estirar los listones para que la campana
se volteara y los papeles cayeran encima de 1os novios.
Me echaron para afuera cuando les dije que era una
risionada lo que iban a hacer.
XII

Un día antes de la boda, empezaron a llegar los amigos de don Víctor que venían de . Monterrey y de otras

69

�partes. Pura gente de carro. Hombres ricos y mujeres.
encopetadas. También vino don Rosendo porque iba a ser
padrino.
Unos trajeron catres y los acomodaron en la casa para pasar la noche; otros durmieron en los carros. Pero
la mayoría de los hombres se la pasó bebiendo con don
Víctor hasta la madrugada. Le estaban dando la despedida.
Las mujeres del pueblo andaban muy apuradas haciendo la comida. Había gallinas en mole y guisadas, cabritos asados y en sangre, arroz con pasas, barbacoa, y
una bola de cosas más. Sin faltar los jamoncillos para el
postre.
La boda pintaba bonito. Nunca habíamos visto tantoderroche, pero lo triste del caso fue que a la mera hora, la
novia no apareció.
Esa noche se había ido a dormir a la casa de Cirila
porque allí la iban a vestir, y de eso se aprovechó para
escapar.
Ayudada por Cirila, se fue esa noche a la estación y
tomó el tren que va para Laredo. El novio la estaba esperando en la frontera. Por carta se habían puesto de
acuerdo.
Se hizo el escandalazo. Don Víctor andaba como perro rabioso. Tuvieron que esconder a Cirila para que nola matara.
Los padres de Rita no hallaban dónde meter la cabeza
cuando el fuereño les estaba echando el caballo encima por
lo que había pasado.
En eso estaban cuando se presentó Cirila y dijo enmedio de toda la gente:
-Yo tengo la culpa de lo que pasó.
El hombre se le acercó furioso y le plantó dos bofeta-das que la hicieron tambalearse.
70

- Mátame si quieres matar a tu hijo - dijo ella muy
serena sin quitarle la vista.
El se puso como un pan de cera y se salió del gentío
-sin decir nada. Ese mismo día recogió lo que era de él .y
no volvió a pararse por estas tierras.

XIII
A los pocos meses Cirila tuvo su hijo, y le puso Víctor
eomo el padre. Es blanco y tiene toda la pinta del fuereño. Ya tiene como siete años. Vive con los abuelos
porque Cirila se casó con un tejano y se fue a vivir al
otro lado.

Don Rosendo platicó después que el boliviano se había
ido otra vez a su tierra. Quién sabe si vuelva algún día
.a conocer a su hijo.
La Paca y la Candelaria no se han muerto todavía
pero no ha de faltarles mucho, porque ya caminan arras~
trando las patas. Seguido las veo pasar al molino.
Nemesia no le afloja a las brujerías, pero no creo que
Je dejen mucho porque está igual de amolada.
Cuatromilpas no suelta la botella. Por más testerazos que se da, no escarmienta. El otro día que vino a
verme, me dijo:
- Mira, Remigio, quiero pedirte un favor. Siempre
he sido un borrachales, y aunque no me lo creas, me duele.
Si me muero antes que tú, no dejes que pongan. cruz en
mi sepultura. No la merezco. Mejor siémbrame un maguey, para que los que lo miren se acuerden de mí.
Pobre hombre, no me dejó tranquilo hasta que le prometí sembrárselo. Como ya estoy viejo, no sé si llegaré
.a cumplirlo.

�Nievitas se murió el año pasado. Fué en los meses:
de frío. Por esa costumbre que tenia de dejar la puerta
entreabierta por si llegaba su hijo, amaneció muerta defrío como una palomita. Dios quiera que en la otra vida
haya podido encontrarlo.

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