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                    <text>Revista de la Universidad de Nuevo León

Víctor L. Urquidi, El Economista ante los problemas

L is Horacio Durán, Dos

del Desarrollo Econó ·c

r Ramírez, Cervantes y
e

rop, Sentido plástico de

la cerámica popular
Una poetisa hondur
Antonio Ayala, La

de las Humanidades.

Noticias • Libros.

ABRIL / JUNIO DE 1959

Al'lO 2 / Segunda Epoca.

��MYIErlv\S
RE,' IS'J'A DE LA l.'XIYERSID.\ D DE XCEYO LEOX
ReYista de la Uniwrsiclad de KueYo León

Rector :

Año 2, Xo. 2

Abril/Junio de 1959

Segunda E poca

AR Q. ,TO ..\QrJX .A. l\IORA

SUMA RI O
Secretario General :

LIC. ROQr'E GOXZ.\ LEZ SALAZAR

Víctor L. "Grquidi, El Economista. ante los problemas del
Desarrollo Económico - - ------------------------------- 5
Lui::; Horacio Durán, Dos Sonetos Fúnebres _______________ 21

Departamento de Extensión Universitaria:
LIC. ROGELJO YlLLARRE AL

Director de la Revista :
L l C..JU AX A~'l'OXIO AYALA

•

.Alejandro Ramírez, Cervantes y La Inquisición___________ 23
Paul Gendrop, Sentido plástico de la cerámica popular
mexicana - ----- --- -------- ----------------------- - ----- 35

J nanita Soriano, Una poetisa hondureña: Clementina. Suárez ---------------------------------------------------- 49
J uan Antonio A.yala, La Querella de las Humanidades____ 59

Noticias ____ ·------------------------------ ------------ ---- 75
Libros ----------------------------------------------------- 87

PRECro DE srsCRTPCIOX

rx

AÑO (cuatro númnos)
En )fPxir o: Veinte pesos
Otros paísPS : Do~ dólarrs

Dirección :
,Yashington y Colegio Ch·il
?llonterrey, X. L., :\léxico

�Victor L. Urqtttdi ! EL ECOl'-lOMISTA ANTE LOS
PROBLEMAS DEL DESARROLLO ECOJ.lO/11ICO *

M

E SIENTO conmovido al venir a esta nueva Facultad de Economía, tan brillantemente dirigida
por la señorita Consuelo Meyer, cuya capacidad conozco muy
bien. Me preocupa mucho que en los momentos actuales haya relativamente pocos economistas- no sólo en México, sino en muchos otros países necesitados de ellos-y que, de los economistas
que hay, muchos deriven por vicisitudes naturales de la vida hacia otras tareas, y vaya quedando en pocas manos el estudio
-no digo la solución- de los problemas económicos. Por eso
cuando veo surgir una nueva generación potencial de economistas como la que hoy se encuentra en este salón, me siento reconfortado, y por lo menos puedo esperar, o puedo desear, que de
este grupo la gran mayoría siga efectivamente su carrera y ponga sus esfuerzos y su ingenio al servicio de la solución de los
problemas de México y también, genéricamente, de los problemas de países como el nuestro que en este momento tienen ante
sí un porvenir difícil en el mundo en que vivimos.
Quiero agradecer muy especialmente al señor Rector de la
l'ni-ersidad, arquitecto Joaquín A. Mora, la distinción que me
ha hecho de invitarme a esta reunión con ustedes y a colaborar en las labores de la Facultad de Economía, lo cual haré
ton el mayor entusiasmo y agrado.
El tema que he querido plantearles -"El economista ante
los problemas del desarrollo económico"- lo ofrezco más que
*

Conferencia dada en la Facultad de Economia de la Universidad de Nuevo León, Monterrey, N. L., el día 4 de febrero de 1959.

�6

Víctor L. Urquidi

El Economista ante los P1·oblemas del Desarrollo Económico

nada en forma de una charla para dejarlos con algo en qué
pensar y posiblemente con muchos deseos de explorar aún más
la materia.
Si nos llama la atención el hecho de que la E conomía. como ciencia más o menos delimitada, sea un fenómeno relativamente reciente en la historia de la humanidad -menos de
200 años-, todavía más notable es que la teoría económica y
los métodos de análisis lleven siempre un rezago bastante considerable frente a la realidad. Sin ir más lejos, no se ha contado con una teoría del ciclo económico y una teoría general
de la determinación del ingreso y la ocupación sino hasta después, mucho después, ~e· que el mundo padeció la más grave y
profunda de todas las crisis de la época moderna -me refiero
a la gran crisis ecomómica de 1929 a 1933-, no obstante que
ya se había comprobado la existencia del fenómeno cíclico por
lo menos cuarenta o cincuenta años atrás. Otro ejemplo: la
teoría del comercio internacional se ha basado en una experiencia tan lejana y tan parcial, que es difícil decir cuándo ha
tenido aplicación real o ha servido realmente para normar la
política económica. Este es uno de los aspectos más lamentables de la ciencia económica. Y no contamos hoy día propiamente con una teoría del desarrollo económico, por más que
en épocas recientes se han hecho avances importantes y que
se está dedicando creciente atención al tema, sobre todo en
los países que más sienten el problema del desarrollo económico.
Parte de la explicación de lo inadecuado de las teorías
económicas se halla en el hecho de que el fenómeno económico
o, si se quiere, la expresión cuantitativa de los resultados materiales del esfuer~o humano, es la resultante de factores que
en gran parte no son capaces de medirse o valorarse en términos económicos, es decir, en términos de usos alternativos de
recursos escasos para lograr un fin determinado, que es la definición moderna -y ya clásica- de la Economía. Esos factores no capaces de medirse son factores humanos, en el sentido
más general del término; son factores sociales, también en el
sentido más general, y políticos. Son objetivos de la convivencia humana que se considera conveniente alcanzar y son medios de alcanzarlos cuya valoración es moral o ética. En consecuencia, las leyes que pudiera deducir la Economía sólo tienen
aplicación en determinadas condiciones, siempre cambiantes y
difíciles de pronosticar.
Otra parte de la explicación reside en el hecho de que hasta hace apenas unos cuarenta o cincuenta años. el economista pretendía para su ciencia una pureza que no tenía, ni tiene ;

. ..

7

pretendía desarrollar la c~en~i~ erouómic_a c~mo, ~i fuera semejante, digamos, a los prmc1p10s de la c~encia. f~s1_ca. ~} economista de entonces no reconocía su propio preJmc10 o sesgo
ideológico" -para utilizar una expresión del profesor Schumpeter-, 1 prejuicio que todos 11ev~mo~'-ª menos siue se_am~s_totalmente carentes de visión prec1ent1fica y de idea filoso~1ca.
Pretendían entonces los economistas abstr~erse de la realidad
v laborar en el vacío un cuerpo de doctrmas que, co11;~ era
de esperarse, por esa misma razón ~en~a. a t~ner P?ca utilidad.
Los ecónomistas, como decía al prmc1p10, iban siempre rezagados respecto a la realidad práctica. En el pasado, el_d,esprestigio de la economía ha sido, pues, n:u? grande y, admitamoslo,
todavía la economía carece de prestig10 ; p~ro en el pasado había al menos la excusa de que el e~onom1sta era u_n ser, un
profesional, si se quiere, poco neces1~~~0 por la soc~edad. Un
economista cubano Felipe Pazos, refmendose al periodo ant~rior a 1930 ha didho que "los postulados clásicos y neo-clásicos domin¡ban el pensamiento económico; y como esto~ postulados enseñaban la bondad del orden natural y los mconvenientes de interferirlo con regulaciones artificiales, la Economía Política era una ciencia sin tecnología, o más ~x~c~amente con una tecnología que se reducía a un solo prmc1p10,
extrei:iadamente sencillo y de carácter _negativo: "dej~r hacer". y sigue diciendo: "Al ser tan sencilla la tecuologia e_c,onómica todo el mundo podía aprenderla en una s~la lecc1on
v no s~ justificaba la existencia de técnicos profesionales en
~sta rama." 2
Al desaparecer el laissez. faire como filosofía éconómic~ Y
política -y no estoy muy seguro_ de que h~~ª- desaparec1d_o
totalmente-, el papel del economista se volv10 1~portante siquiera porque interesaba conocer las c?nsecuencias de l?s actos y de las medidas deliberad_as destmadas a lograr c~ertos
objetivos relacionados con el bienestar humano o el na~!onal.
Fueron éstos, por ejemplo, el in~;emento _de la -~cupac10n,. la
defensa de la moneda, la promoc10n de la mvers1on_ de cap~tales del exterior la protección industrial, la protección agricola, lá acción c~ntra los monoJ?olios (_es decir, con~ra las a~erraciones del sistema de la la1ssez-farre), la seguridad ~oc1al,
etc. Ademas de la necesidad de conocer las consecuencias de
1 Joseph A. Schumpeter, "Ciencia e ideología", El Trimestre Económico, Vol.
XVII, núm. 1, enero-marzo de 1950, pp. 1-22.
2

Felipe Pazos y Roque, Influencia de la Esuela de C!enclas ~conómlcas
en el desarrollo del país. Discurso de apertura del ano academlco 19551956. Universidad de Oriente, Santiago de Cuba.

•

�8

El Economista ante los Problemas del Desarrollo Económico

\'lctor L. l'rquidi

todos estos actos y medidas de gobierno, era preciso afinar los
medios para lograr esos objetivos y, entre ellos, especialmente
los medios económicos, o sea cómo utilizar los recursos -que
por definición se pretende que son escasos ante el total de las
necesidades posibles- de la mejor manera posible para lograr
esos objetivos. En fechas más recientes, y superado hasta cierto punto el desconocimiento del fenómeno cíclico y de los medios de actuar sobre él -es decir, el problema de la desocupación en masa que ha sido considerado hasta hace poco como
el problema más importante de política económica de todo el
mundo, se ha comenzado a prestar cierta atención al problema
del desarrollo económico como fenómeno susceptible de análisis, de medición y de previsión.
La teoría de la determinación del ingreso y la ocupación,
que se refiere al problema cíclico, es aplicable fundamentalmente a los problemas de los países altamente. desarrollados
del mundo capitalista. Pero nuestros países no son de los que
pertenecen al mundo de los altamente desarrollados, aun cuando sí al mundo capitalista. Entonces debe haber fenómenos en
nuestra evolución que son distintos a los que ocurren en el
resto del mundo, que pueden o no ser semejal).tes a los fenómenos de crecimiento de los países hoy desarrollados cuando
aquéllos se encontraban en una etapa muy temprana de desarrollo. Por supuesto que al interesarnos en el desarrollo económico no estamos diciendo que se haya descubierto repentinamente el hecho de que la producción de bienes y servicios aumenta año tras año. Esto es obvio; siempre ha habido crecimiento. Lo que significa, lo que le da realce, pues, a este interés predominante .de hoy en el desarrollo económico es que las
aspiraciones humanas que se traducen en mejor vida material
se están logrando de distinta manera, a distinto ritmo y con
diferentes complejidades en diversas partes del mundo, y que
el proceso del crecimiento encierra en la presente etapa tecnológica y política del mundo dificultades que requieren un
estudio especializado y de una explicación articulada. No pretendo que esta sea una tarea que corresponda exclusivamente
al economista. El especialista en otras ramas de la ciencia social tiene mucho que decir y tenemos mucho que aprender de
rl, pno el ec:onomista tiene una responsabilidad grande en el
E&gt;studio y en el análisis de E&gt;Stos problemas.
El desarrollo económic•o. el mejoramiento de los niveles
materiales de vida, es de hecho uno de los objetivos principales de todo programa de gobierno, y el economista debe desempeñar un papel importante colaborando en la consecuencia de
esos objetivos si es que como individuo tiene interés en los
problemas de carácter general de la sociedad en que vive.

9

¿ Cuál es la esencia del problema de de~arrollo económico
y hasta dónde puede el economista llegar a ser útil? Reduciendo a términos bastantes sencillos el problema del desarrollo
económico, podemos decir que consiste en el aprovechamiento
de los recursos naturales, técnicos y humanos, y en el aprovechamiento del tiempo, para lograr mediante la acumulación
de la capacidad productiva un ingreso material creciente para
la sociedad. En la prática esto significa que para que una co-.
munidad crezca tiene que destinar parte de sus esfuerzos y
recursos a construir bienes con los cuales se produzcan otros
bienes. Como los bienes son escasos y los recursos también, esto
significá, desde el punto de vista del conjunto, la necesidad
de una decisión ; no la deeisión de una persona, sino la de una
comunidad: cuánto tiempo y esfuerzo destinar a preparar capacidad productiva futura. Como esto se -logra en su mayor
parte por decisiones individuales de personas como consumidores y como productores y, en parte, por decisiones de gobierno, el llevar a cabo una política de crecimiento del capital
real encierra una enorme diversidad de medios. También supone que el interés móvil de cada persona debe compaginarse en alguna forma con los objetivos generales de la sociedad.
Esto no ocurre automáticamente como se suponía en la teoría
clásica; luego tiene que ocurrir a través de medidas o disposiciones de los gobiernos que tiendan a producir ese resultado,
y de allí viene el problema difícil para el economista.

.

.

A.hora bien, el problema del incremento del capital real
no es un problema abstracto. El economista no debe quedar
satisfecho con haber llegado a construir una teoría o un modelo teórico que tenga base en ciertas relaciones cuantitativas
encontradas en la realidad. Es un problema que tiene que ver
con la economía nacional y con el desarrollo económico mundial. Existe enorme desigualdad en los niveles materiales de
vida de algunos países y regiones del mundo respecto a otros.
Los países que tienen los más altos niveles de vida son, desde
el punto de vista de la población, una minoría. Hay un grupo
de países intermedios, pero la gran mayoría de la población
del mundo vive en condiciones materiales de vida extremadamente bajas, hasta donde se pueden medir con las técnicas estadísticas hoy disponibles. ¡, Guáles son las causas de estas desigualdades? Entrar a explicarlo sería iniciar un largo curso
compuesto de conferencias dadas por diversos especialistas.
Pero, en pocas palabras, hay razones geográficas y razones relativas a los recursos materiales con que cuenta a la formación
de las naciones, a la evolución de las instituciones, al desarrollo tecnológico ( que ha sido bastante desigual y que tiene que
ver con los demás factores) ; y hay otras derivadas de la obra

�10

El Economista ante los Problemas del Desarrollo Económico

\'ictor L. Crquidi

humana, o sea del grado de capitalización previa que hayan
tenido los países, pues unos países han logrado incrementar su
capital real más que otros, y, finalmente, ha habido guerras.
Las guerras han sido a posteriori grandes impulsoras del desarrollo económico porque para hacer guerras hay que retirar
recursos del consumo inmediato, hay que formar capital para
producir los pertrechos de guerra, y esto, además de que encierra incrementos verdaderos del capital, que después se pueden utilizar para otros fines, entraña también grandes adelantos tecnológicos; pero naturalmente las desventajas y los inconvenientes de las guerras son perfectamente obvias.
Ahora, t, cuáles son las consecuencias de' esta desigualdad
.en los niveles de vida de diferentes partes del mundo1 Una de
las consecuencias que se observa, que ha sido objeto de medición estadística, es que en los países de alto nivel de vida, conforme aumenta su ingreso real, su demanda de los· productos
primarios procedentes de los países de bajo nivel de vida se
el eva cada vez con menor intensidad. Es bien sabido, por una
de las llamadas leyes que han descubierto los economistas en
el pasado, que conforme aumenta el nivel de vida de una familia, su consumo de ciertos productos no crece proporcionalmente.
Los productos más necesarios tienen en el consumo un crecimiento inferior al mejoramiento general de la capacidad de
compra. Este mismo fenómeno ocurre con las comunidades altamente desarrolladas en su conjunto, en parte por las mismas razones, tratándose de productos alimenticios, y en parte
por razones tecnológfoas y por otros factores ajenos, tales como ' el deseo de autosuficiencia y el desarrollo de la técnica para substituir importaciones y no depender del abastecimiento de productos del exterior. Pero el resultadó es que los países de gran desarrollo, cuya influencia económica en el mundo
es la mayor hoy día, a medida que siguen mejorando en su
nivel de vida, no incrementan en la misma proporción su necesidad de los productos originarios de los países que están
en una etapa relativamente temprana de desarrollo. En cambio, los países de escaso desarrollo se encuentran en una situación en que, conforme mejora su nivel de vida promedio. su
demanda de productos industrializados crece generalmente en
mayor proporción. Esto se ha comprobado estadísticamente,
de modo que existe discrepancia en los efectos del crecimiento
-por un lado, el de los países altamente desarrollados y, por
otro, el de los escasamente desarrollados- que tiene tremendas consecuencias en el comercio internacional y en la capacidad de los países poco desarrollados para intervenir en el co-

1

,

I

•

11

mercio internacional en forma que les permita pagar con sus
propios recursos todo lo que tienen que comprar. Si los países
industrializados ejer cen una demanda inelástica de productos
primarios en función de su iugreso, y los países poco desarrollados una demanda elástica de productos industriales en func:ión de su ingreso, entonces el crecimiento de los países subdesarrollados conduce a uu desequilibrio creciente en las corrientes del comercio internacional. Siempre vamos a necesitar
más y más productos industriales, pero no siempre los países
industriales necesitarán en igual medida más y más productos
primarios.
La consecuencia para los países subdesarrollados de un
crecimiento muy lento de sus exportaciones y de una fuerte
necesidad de productos industriales en espacial de muchos
productos que exige el sistema de vida moderno, da lugar, en ·
primer término, a la necesidad de economizar los recursos monetarios externos: hay que economizar la moneda extranjera
de la que dispone un país para pagar lo que importa.
Esto va unido al hecho de que en los países poco desarrollados la población crece con mucha rapidez. Por ejemplo, en
:México la población crece un 3% al año; en algunos países
latinoamericanos crece aún más, y en América Latina en su
conjunto aumenta alrededor de 2 al 2½ por ciento anual. La
población seguirá creciendo rápidamente hasta donde puede
preverse porque la tasa de defunción está descen~iendo y, en
cambio, no se reduce la tasa de natalidad. El crecimiento
demográfico es un problema especialmente grave en todas
las zonas agrícolas de los países poco desarrollados donde,
o bien los re cursos son pobres, o bien la introducción de la técnica moderna a la agricultura requiere cada vez
menos mano de obra para producir la misma cantidad de productos. De modo que a la par que ocurre un crecimiento considerable de la población, particularmente de la rural, se va
creando un excedente potencial de población agrícola que tiende, por fenómenos sociológicos, a irse a las ciudades y para
el cual es necesario encontrar ocupación y proveerle de medios de vida. Corno la agricultura -excepto ciertos renglones
de agricultura de exportación- es un sector de actividad que
en general se ha quedado bastante atrasado desde el punto
de vista tecnológico, entonces cualquier ocupación fuera de la
agricultura significa en un momento dado una elevación de la
productividad media de la economía; es decir, si una persona
necesitada en una agricultura de poca productividad, encuentra ocupación en la industria, o en el comercio, o en el transporte, generalmente se puede decir que encuentra un tipo de
ocupación qne le eleva su ingreso y su productividad y que

�12

El Economista ante los Problemas del Desal'l'ollo Económico

\'íctor L. t:t·quidi

aumenta la productividad media de un país. Entonces, por
razón de esta transferencia dinámica de población de la agricultura hacia otras actividades es necesario que un país poco desarrollado tenga previstos, ya sea directamente por el
gobierno o indirectamente promoviendo la actividad de la
empresa privada, planes o proyectos de crecimiento que vaya absorbiendo toda esa población; de crecimiento industrial,
sobre todo. Pero hay otra razón que mencioné antes que hace
indispensable también este proceso de industrialización. Si es
cierto que los países poco desarrollados se enfrentan a un
crecimiento lento a largo plazo de sus exportaciones y, en
cambio, ejercen ellos una demanda muy intensa de todo lo que
importan, llega un momento en que, o bien tienen que recibir
préstamos venidos del exterior en cantidades no imaginables
todavía o tienen que llevar a cabo una política de exclusión
de diversos tipos de importaciones, una política no nada más
de restringir la entrada, sino de promover la producción nacional de artículos industriales que no convenga seguir importando; es decir, hay que hacer una selección de las importaciones.

el problema del desarrollo del país propio con lo que está
pasando en el resto del mundo. Xo se trata solamente de conocer los vínculos concretos que existen entre las exportaciones de un país y los usos que se den a esas exportaciones en
los demás países, digamos, la relación entre la minería del
c·obre en Chile v la industria eléctrica de Europa o de Estados Unido~; se "trata de tener a la vista el fenómeno de desarrollo en todas partes.
Hoy en día están surgiendo en Africa y en Asia nuevos
países independientes, que si bien bajo su status colonial han
tenido cierto desarrollo, por lo menos en ciertos sectores, empiezan a pasar al tipo de desarrollo económico y social y polítio en que nos encontramos los países latinoamericanos. Pudiera pensarse que son países lejanos, países pequeños que n&lt;'_
valga la pena preocuparse. Puedo asegurar que vale muchísimo la pena investigar lo que está pasando en esos países y
apreciar lo que significa el desarrollo de ellos en la economía
mundial y, como consecuencia, en el desarrollo del país propio. Por ejemplo, en el caso del café, que es un elemento tan
importante en la vida económica de la América Latina, es bien
sabido que Africa ha venido aumentando su producción y
que la seguirá aumentando y que éste es uno de los factores
que debilitan el mercado mundial del café y perjudiran a América Latina. Por otra parte, la solución que se pueda dar, por
ejemplo, en la India, al problema del desarrollo - en primer
lugar, al problema del hambre que siemp_re ha habido ahí, y
en segundo a la organización del crecimiento de ese país bajo los suscesivos planes que se han formulado- y sus conseruenr·ias políticl¼s en el resto de Asia, son de tremmda importancia para todo el panorama futuro que puede una nación
tener ante sí. Los ejemplos pueden multiplicarse y, además,
puede uno poner la mirada más cerca y, por ejemplo, pensar en los problemas de desarrollo, digamos, de Centro América.

Este proceso ha venido ocurriendo en muchos países. Se
ha empezado por reemplazar la importación de bienes de consumo y hasta se ha llegado en muchos casos a substituir importaciones de equipo y de maquinaria, así como de materias
primas. Por _supuesto que no se trata nada más de una substitución de unos artículos por otros; de lo que se trata es de
que el consumo nacional total de un producto determinado se
pueda satisfacer pr~dominantemente con producción nacional
y no con importaciones, para ir dejando la moneda extranjera disponible para utilizar en lo que no es posible producir
en el país por la tecnología que supone o por la insuficiencia
del mercado.
Para poder aconsejar adecuadamente acerca de la forma
de resolver estos problemas, es preciso profundizar aún más
en la explicación del fenómeno del desarrollo. Se necesita, en
primer lugar, tener siempre. una visión de conjunto de la economía nacional. Los adelantos estadísticos permiten ya tener
ciertas aproximaciones, en países como México, de esa situación de conjunto. Digo aproximaciones porque la estadística
es necesariamente defectuosa y porque todavía no estamos muy
seguros de ciertas interrelaciones, de ciertas relaciones funcionales entre unos fenómenos y otros; pero se ha avanzado
algo y además creo que se puede seguir avanzando considerablemente. En segundo lugar, es necesario tener siempre a
la vista una proyección hacia el exterior, es decir, relacionar

13

.

,

El conocimiento de los hechos no requiere llenarse la cabeza de estadísticas de todas clases, pero sí quiere decir que
el economista tiene que desarrollar hoy día una técnira ele investigación que supone, entre otras cosas, el conocimiento de
las fuentes de información, la apreciación de la bondad de los
datos que se le presentan en diversas fuentes y el d esarrollo
de cierta imaginación para descubrir faltantes de datos o para
sugerir nuevas elaboraciones de ellos.
Para profundizar en estos problemas de desarrollo el economista necesita también del auxilio de otras técnicas que no

�nctor L. l"rquidi

El Economista ante los Problemas del Desa1·rollo Económico

serían las alternativas a esa recomendación; es decir, cuando
nn economista recomienda una política a seguir, debe hacerlo
con conocimiento de cuáles serían las otras políticas posibles
pero que él no recomienda. En otras palabras, en los problemas del desarrollo están implícitos criterios no económicos de
los que no es posible, en mi opinión, abstraerse. Desde luego
que las dt&gt;cisiones finales de la política a seguir en materia de
desarrollo rara vez corresponden al economista como tal; puede éste coincidir en el cargo de responsabilidad pero la preparación técnica del economista no lo capacita necesariamente
para tomar las decisiones o darlas en forma definida.

es forzoso que él conozca a conciencia; me refiero, por ejemplo, al conocimiento de las técnicas matemáticas. El economista debe tener una prep:iración en parte matemática pero en
ciertos aspectos de investigación tendrá que hacer uso del matemático directamente, es decir, pedir la colaboración del matemático y del especialista en estadística matemática, pues no
se puede pretender que toda persona domine esas técnicas.
El economista necesita igualmente, en el análisis de los
problemas de desarrollo, del auxilio de los datos tecnológicos.
Un economista no puede convertirse en experto en siderurgia,
industria química, industria del cemento, fabricación de pan
y desarrollo agrícola; el economista tiene que echar mano de
sus conocimientos generales y recurrir al especialista industrial, agrícola o de transporte para conocer los datos de carácter técnico, inclusive las relaciones técnicas que existen en•
tre diversos procesos de producción.

¿ Con qué elementos cuenta el economista para ser útil en
ese sentido que he venido indicando? En primer lugar, hay ya
cierta evolución de la teoría necesaria para los problemas del
desarrollo económico. Pero es poco; los principales adelantos
han sido más bien de carácter muy general realizados por economistas de los países ya desarrollados que han estado pensando más que nada en una teoría del crecimiento, pero no necesariamente en una teoría del desarrollo de los países no desarrollados. Sin embargo, se va contando con cierto material.

Igualmente, el economista tiene necesidad de ayuda del
especialista en problemas sociales y sociológicos, que son una
rama muy importante de especia:lización, y, finalmente, el economista debiera conocer la realidad política y humana. No se
puede haeer economía del desarrollo en el vacío.
Ahora, i puede el consejo del economista abstraerse de valorizaciones no económicas, es decir, de valorizaciones de factores económicos, o debe el economista, como se dice en algunos libros de autores importantes, ser enteramente neutral y
solamente aconsejar diferentes soluciones, pero no pronunciarse sobre la que sería más conveniente? Planteo esta pregunta porque frecuentemente se supone, o se dice, que el economista tiene llll determinado prejuicio y muchas veces lo
t¡ue recomienda o lo que propone no es más que una racionalización de alguna idea preconcebida que ya tenga. Esto puede ser cierto en muchos casos. Pero creo yo que se puede afirmar que el ec&lt;:momista, en tanto hombre preocupado por la
realidad social de una nación y de la humanidad, no puede
evitar tener, llamémosle así, un prejuicio sobre cuáles deberán ser las mejores solucioiies para lograr el bienestar de la humanidad. Después de todo, el economista tiene aspiraciones
sociales como cualquier otra persona. Creo que el economista
no hace mal en hacer una valorización de los fines, en aconsejar quf es lo am conviene hacer, qué es lo que él considera que conviene hacer en un problema, adoptando una
actitud positiva y 110 neutral, siempre que su técnica como
eronomii-ta le permita reconocer perfectamente las consecut&gt;ncias de su recomendación y que esté listo a percibir cuáles
1

15

'

..

En segundo lugar, hay información, y mucha más de lo
que comúnmente se cree, porque el economista desarroUa su
imagina".'ión, la utiliza, encuentra información que puede llenarl~ muchos vacíos eu el panorama general de datos y de
análisis que tiene ante sí. Naturalmente que en los países desarrollados, donde se presta más atenci.ón a la estadística y
se gasta más dinero en ella, se cuenta con datos mucho mejores, y en los subdesarrollados, como México y los demás países latinoamericanos, la información todavía es escasa y deficiente. Hay una falta de estadísticas y sobre todo creo que
no se ha apreciado todavía suficientemente cuál es el uso que
se le puede dar a la estadística y cuáles son los usos más urgentes que se le puede dar a los datos; de allí que muchos informes estadísticos muy importante~ no se elaboren, no se presenten en forma útil o se presenten con metodología inadecuada y, f.'ll cambio, se elaboren muchas estadísticas ~e muy
escasa utilidad. En esta tarea, los organismos internacionales,
particularmente las Naciones l'uidas, y también el Instituto
lnteramericano de Estadística, han hecho realmente una labor muy yaliosa pero que es necesariamente lenta porque el
esfuerzo principal, como en todo esto, no es internacional,
sino que ha de ser nacioual y es cuestión de recursos. Ahora
bien el Que no existan los &lt;latos perfectos y exactos que uno
dese~ría, ·no quiere decir que no se puedan efectuar an~lisis ni
formular proyecciones; simplemente, hay que trabaJar con

�16

El Economista ante los Problemas del Desanollo Económico

aproximaciones procurando saber y pesar las limitaciones de
los datos y no tratando de deducir conclusiones demasiado
precisas cuando la base de los datos con que se cuenta sea imprecisa.

;

.

El economista cuenta también hoy día con algunas investigaciones sobre el desarrollo económico de ciertos países, y me
refiero particularmente a los casos latinoamericanos porque
la Comisión Económica para América Latina, en los diez años
que lleva de existencia, además de haber podido reunir información no existente antes y estimular la preparación de datos en todos los países, ha podido formar un cuerpo de economistas que se han especializado en problemas de desarrollo.
Se han hecho investigaciones valiosas en sí por la información que arrojan sobre los países y valiosas también por la
metodología que presentan para ser utilizada por otros países.
Se han hecho estudios concretamente sobre Chile; Brasil, Bolivia, Colombia, Perú y la Argentina; se ha hecho un estudio
bastante amplio sobre el desarrollo económico de México y
están haciéndose en este momento estudios sobre las proyecciones del desarrollo de El Salvador, Honduras y Panamá, y
posiblemente se haga alguno sobre Venezuela y algún otro
país.
En el caso de México, se dispone públicamente de dos estudios bastante amplios en su alcance, pero sujetos a las limitaciones de la información estadística que se pudo reunir y de
las elaboraciones que se hicieron. Uno de ellos es el que acabo
de citar, el realizado por la CEPAL, que abarcó el período de
1945 a 1955 e hizo proyecciones hasta el año 1965. El otro es
anterior, realizado por una Comisión Mixta del gobierno mexicano y el Bauco Internacional de 'Reconstrucción y Fomento, en que se estudió el desarrollo económico del país de 1939
a 1950 y se indicaron las tendencias de crecimiento de diferentes sectores y la interrelación de los mismos, pero sin intentar todavía una proyección futura porque no se dispo1úa
en ese momento ni de las técnicas de análisis ni de información
suficiente.
Para citar sólo un caso de estudios a fondo hechos en otras
partes del mundo están los trabajos realizados en la India en
relación con los planes quinquenales de desarrollo. Pero el
economista dispone también de una literatura creciente sobre
problemas de desarrollo ecouómico desde todos los ángulos, es
decir, problemas generales, problemas de sectores, problemas
relacionan.do los factores sociales con el desarrollo, la población con el desarrollo, los problemas de vivienda con el desarrollo; hay ya una bibliografía bastante extensa.

17

\Tíctor L. Urquidi

En realidad, hoy día casi ningún tema se t~~ta sin rel~c:ionarlo con el desarrollo económico; no es cuestion nada _mas
del título del artículo o del libro, o del título que, por eJemplo, he dado a mi charla de hoy; es que es un problema cada
día más presente en la mente de todo el _mundo y que provoca
cada día mayor interés. En cuanto a libros de texto, se advierte en ('ambio una gran falta de obras en que se hable de
problemas de desarrollo económico. La mayor parte de l~s
textos, por lo menos los escritos por au_tores de Estados Umdos y de Europa, no han llegado todav!a a ver cla:amente _la
forma de presentar al alumno una t eona u1;1a sene de prmcipios relacionados con el desarrollo econom1co.

º,

Pero no quisiera alargar esta charla demasiado, y prese:1taré casi en forma de lista, algunos de los campos de estudio
tod~vía muy poco explorados, tanto en términos gener~les co- ·
mo en el caso concreto de México, y que pueden ser obJeto de
investigación futura por economistas como u~~ede~~ cuando
avancen más en sus conocimientos y en su uhhzac10n de las
técnicas de análisis.
Uno de ellos es el campo de la política monetaria y fis.
cal. Antiguamente, la política monetaria no exi~tía. La moneda se regulaba automáticamente -hablo del siglo pasado-;
hoy en día la moneda es regulada por el Estado _en diferen_t:s
formas. Sin embargo, no se .ha encontrado todavia la relac1on
entre la regulación &lt;le la moneda y los problemas de desarrollo ec011ómico es decir, falta todavía pens.ar en ese problema
e integrar p~líticas monetarias con poljticas de de~~rrollo.
Igualmente, políticas fiscales y pres1;1puestales con poht1cas de
desarrollo; todo esto forma un conJunto.
Un campo de estudio poco investigad_o, t~nto_,en teor_ía como en la política, es el problema de la di~tribuc1on del 10:greso. Este es un problema que cobra cada d1a mayor actuah~ad
y sobre el cual se dan versiones muy discrepantes sobre s1 es
0 no es adecuada la distribución del ingreso, si está empeorando o está mejorando, sobre si los datos son buenos o malos no hav forma todavía de precisar el fenómeno y tampoco
cr;o yo, h·ablando en términos ya más gene~ale~, se_
podi~o
profundizar todavía en una teoría de la d1stnbuc10n del mgreso en función de los problemas de desarrollo.

!ta

..

Otro problema muy interesante sobre el cual conviene
pensar mucho es el del uso relativo del capital y la ma,no de
obra. i Conviene a los países subd~sarrollados que estan ~~­
casos de capital y tienen abundaucia de mano de obra, util:zar los mismos métodos de producción heredados o transm1-

�18

El Economista m1te los Problemas del Desarrollo Económico

fülos &lt;le los países industrializados en los que cada día aumenta la relación entre equipo y mano de obra? ¿No habría
otras técnicas que utilizaran menos capital y más mano de
obra y que produjeran los mismos resultados? Es un problema
de iuterés teórico y de investigación en el cual se está iniC'iando algo en el Instituto Económico de Holanda y, en parte,
en las Naciones Unidas.
'fambiéu se estudia la interrelación del desal'l'ollo de diferentes sectores de la economía. En el pasado, en el siglo
XIX, éste no era problema porque se suponía que todo ocurría automáticamente y todo salía muy bien. Hoy día, en esta
época de desarrollo deliberado, es decir, de esfuerzos conseientes de desarrollo, se producen frecuentes desajustes entre
el crecimiento de un sector y el de otro; en términos muy generales, digamos, entre el crecimiento industrial y el crecimiento agrícola. Hay países que se han estancado relativamente en el sector agrícola frente a un enorme crecimiento industrial; hay otros, como México, en donde el crecimiento agrícola y el industrial han sido bastante paralelos. Pero puede haber dificultades de ajuste entre sectores más restringidos, digamos, entre energía eléctrica y desarrollo agrícola, transporte y desarrollo industrial. Esos son problemas que presentan
nn amplísimo campo de investigación.

0
\

ícto1· L. l., rqnidi

19

de la estabilización de los precios internacionales de los productos básicos. Las fluctuaciones de los precios de los productos primarios hau sido muy grandes en el pasado. No es cuestión de factores simplemente accesorios o fortuitos, sino que
hoy existen desajustes fundamentales entre la producción
mundial de un producto y la demanda mundial del mismo, y
no se ha encontrado la forma de solucionar estos problemas
por su base. Se ha hablado solamente de los síntomas, -las
fluctuaciones del precio- para ver si se logran eliminar, pero
ni aún en eso se ha podido llegar a elaborar mecanismos y fórmulas que sean aceptables en la práctica política diaria de todos los países o de algunos de ellos.

Otro tipo de investigación, ya más general, que apenas
está en sus principios, es el de los procesos de integración
económica y social, es decir, de cómo lo social y lo económico
se apoyan mutuamente en el crecimiento. El profesor Myrdal,
economista sueco, ha escrito un libro muy importante sobre
esto y se supone que sigue trabajando en el desarrollo de sus
teorías a través de una investigación que está haciendo ahora
en la ludia.

.Antes de terminar quisiera no dejarles la impresión de que
el estudio del desarrollo económico, o de los problemas de desarrollo económico, excluye cualquier otra especialización dentro de la rama de la economía. Por supuesto que hay necesidad
de especialistas en problemas monetarios, fiscales, de economía agrícola, de economía de los transportes, etc., pero
en el pasado se exageraba mucho este tipo de especialización y que muchas veces el especialista en un sector o una rama
de la economía, o en un aspecto determinado como el monetario, podía poseer cierto grado de competencia pero no relacionar sus conocimientos con los fenómenos generales del crecimiento de una economía. A mi entender es imposible separar
estos dos problemas; es decir, no puede uno aislarse de los
problemas generales de crecimiento. Hay en efecto el peligro
de la especialización excesiva. Por otro lado, además de la
interrelación entre problemas especiales y problemas generales, creo yo que el economista no puede dejar de ampliar sus
conocimientos generales de toda clase de asuntos a su alcance que le den más elementos de juicio para su propio trabajo.

un tema en el que no se piensa bastante, por extraño que
parezca, es el de la cooperación internacional; en concreto, el
desarrollo de formas prácticas de cooperación internacional y
partic:ularmente de acuerdos regionales, de los cuales es hoy
importante hablar, pero sobre los cuales no se ha meditado
sufir:ientemente. El Mercado Común Europeo, los esfuerzos
de integración económica de Centroamérica, lo que se dice
sobre una posible integración mayor en la América Latina,
tienen todavía un carácter bastante empírico, que naturalment E' et&gt; E&gt;xplic-able en vi-,ta de las circunstancias, pero que uno
desearía que tuviera un fondo de teoría, digamos, de razonamiento teórico mayor del que tiene hasta ahora. Pero también
importante t•omo oroblema mundial y que afecta al desarrollo
N·onómico ele la mayor parte de los países subdesarrollados el

Por último quisiera mencionar el problema del campo de
acción del economista en el ejercicio de su profesión. Creo yo
que en México todavía no se aprovecha suficientemente al
economista: Es cierto que el economista desde hace varios
años, además de poder ejercer su profesión en la empresa privada, en la banca, etc., tiene ya un campo bastante considerable en diferentes dependencias del gobierno. pero debido a lo
que podríamos llamar la impaciencia por obtener resultados,
-y esto es explicable- se descuida la investigación, se menosprecia el valor fundamental que tiene realizar investigaciones económicas y se piensa que el economista debe ser un
funcionario con facultades administrativas y de ejecución. A
mí me parece muy bien que un funcio~ario tenga buena comprensión de los problemas económicos, pero eso no quiere de-

�20

El Economista ante los Problemas del Desarrollo Económico

cir que todo economista para tener éxito en el desempeño de
su carrera deba desembocar necesariamente en un puesto administrativo o de ejecución en el gobierno. Es importante que
al menos una parte de los economistas puedan dedi&lt;:arse plenamente a la investigación y no tengan preocupación por los
problemas diarios de administración o de gobierno. En esa
forma el gobierno y la empresa privada podrán tener en el
futuro elementos de juicio más completos, de que ahora carecen, y podrán evitar en muchos casos hacer improvisaciones
que son, desgraciadamente, inevitables, pero que no siempre
son la mejor forma de hacer las cosas.
Una palabra final, que no desearía se desestimara: el economista puede tender a pensar que porque él entiende un problema todo el mundo lo entiende igualmente; pero hay un
abismo enorme entre la comprensión que tiene el economista
de un problema y la comprensión que puede tener cualquier
otra persona, sea de gobierno o de empresa privada, del mismo problema. El economista, por desgracia, no siempre ha sabido explicarse ni ha sabido hacer que sus conocimientos se
expresen con claridad ante la persona que no es economista.
Si un médico nos hablara continuamente en términos técnicos
de ]a medicina no le entenderíamoc,. Si el economista se empeña en hablar ante el que no es economista usando una terminología técnica complicada y sin explicar con claridad lo que
pretende, es una ilusión pensar que ese economista pueda tener influencia alguna sobre el curso de los acontecimientos.
En suma, el economista ha de ser coherente y de expresar cou
claridad y sencillez su saber, pues la economía no es una cieLcia abstracta, sino una ciencia de los problemas humanos.

Luis Horacio Durán / DOS SONETOS FUNEBRES
"¿Era la muerte? - No sé,
si hoy no entró vendrá mañana . .. "
Emilio Prados

tv1UERTE EN LA PAZ
Límite y signo, oscuridad que vierte
la luz hacia otra luz que se eterniza,
se me perdió tu voz porque la brisa
te trajo el eco de otra voz más fuerte.

Oscura oscuridad la de la muerte
que me deja tan sólo la ceniza,_
te fuiste así nomás, como sin prisa
y sin poder siquiera detenerte.
Pero quedó tu sombra encadenada
entr_e mi propio nombre, voraz grieta
que se bebió tu nombre enamorada.
Te fuiste con el viento, ágil saeta,
pero al partir -del barro liberadase te olvidó en mis ojos tu silueta.
-

·2 1 -

�DE LA LLAMADA INUTIL
(A mi hermana, Josefina).
Ya te me fuiste, no estás a mi lado
en vano la mirada te vigila
cuando sólo !a muerte te perfila
y en su llamada oscura te has marchado.
Bien te busqué y en vano te he buscado
porque aunque estás ahí, quieta y tranquila
no es ya tu voz -centella en la pupilala que encuentra mi voz en su llamado
Ya te me fuiste así, tan :entamente
que no sé si es verdad que ya te has ido
o si estás en silencio solamente.
Ya no sé si es verdad que te he perdido
o si tu voz tan sólo es la que miente
y por verme llorar no ha respondido.

-22-

Alejandro Ramírez / CERVANTES Y LA
INQUJSJCION

B

AJO este mismo título publicó Rodrí~uez 1Iarín, en el tomo décimo de su postrer comento del
Quijote, el Apéndice XXXI, en que recoge cuantos datos concretos se conocen sobre Cervantes y el Tribunal del Santo Oficio.' En él cita los pasajes de El Ingenioso Hidalgo que se
mandaron suprimir por la censura, y que constan en el Indice del obispo :Mascareñas, Inquisidor General de Portugal,
impreso en Lisboa por los años de 1624. Nuestro propósito es
considerar aquí tan sólo el primero de estos pasajes porque, a
nuestro ver, es el que merece más atención. No pretendemos,
por supuesto, hacer de Cervantes una víctima del Santo Tribunal, pues jamás hubo cosa semejante, sino preguntarnos
por qué pudo borrarse el párrafo quijotesco, y exponer brevemente algunas de las razones por las cuales pensamos que
el censor inquisitorial fué severo en demasía. La cuestión no
es impertinente, pues todavía encontramos, en algunas edicio2
nes modernas, el texto cenantino mutilado en este lugar.
El autor del Quijote no parece haber tenido nunca la menor sospecha de que su libro pudiera ser expurgado. Si la tuvo, supo disimularla muy bien, aunque dan que pensar sus
continuas protestas de acendrado catolicismo. El bachiller
Sansón Carrasco, primer crítico de la novela en que tan importante papel va a representar, dice (II, 3) que, en la parte
ya publicada en 1605, "no se descubre, ni por semejas, una palabra deshonesta, ni un pensamiento menos que católico." Si
bien hay que tomar las palabras del estudiante socarrón con
su grano de sal, la frase no constituye menos una especie de
aprobación semejante a la empleada por la autoridad eclesiástiea cuando sanciona la publicación de un texto que, a su jui-

23 -

�24

Cervantes y la Inquisición

cío, ni contiene proposiciones heréticas, ni atenta contra la
moral. Antes de borrarse este párrafo del Quijote en el Indice
de Mascareñas, la Inquisición española ha venido confirmando el dictamen de Sansón Carrasco, pues no ha tachado aún ni
una tilde en el libro cervantino. Y lo mismo ha ocurrido, como es notorio, con la Inquisición portuguesa. Tienen que pasar
todavía bastantes años para que se supriman las líneas referentes a las obras de raridad (Il, 36) en el suplemento del Indice
expurgatorio del Cardenal Zapata, impreso en 1632. Las alabanzas que prodigan al Quijote de 1615 quienes tienen poder
para ello, refuerzan asimismo, en cierto modo, la opinión del
bachiller salmanticense. La aprobación del Licenciado Márquez Torres, a quien Próspero Mérimée califica de "modelo
de censores,m confirma las de sus colegas Cetina y Valdivieso, y manifiesta muy a las claras, no ya sólo la fama de Cervantes, de quien se hacen lenguas las naciones, sino la entereza de su fe y la suavidad de sus costumbres. El grave y justo censor dice, en efecto, que no halla en el Quijote "cosa indigna de un cristiano celo ni que disuene de la decencia debida a buen ejemplo ni virtudes morales."4
Nuestro pasaje es por tanto, que se sepa, el primero que
disgusta a su censor inquisitorial. Se encuentra en el capítulo
XIII de la segunda de las cuatro partes que forman la qne
Cervantes llamó después y seguimos llamando hoy primera
(I, 13). Copiamos a la letra, del susodicho Apéndice XXXI,
la referencia al trozo incriminado, junto con las breves líneas
de introducción que preceden:
"O liuro de Miguel de Cervantes intitulado El Ingenioso
Hidalgo Don Quixote de la Mancha, impresso em Lisboa
anno 605, ou de qualquer outra impressam, e contero
quatro partes, se emende da manera seguinte.
2 PARTE. cap. 13, fol. 73, pag. I, lego depois do meyo
risquese y las partes, ate el linaje exclus."5
Como lo indica el rorto preámbulo que acabamos de reproducir, el texto del Quijote que acota el Indice de :Mascareñas es el de la edición lisbonense de Pedro Crasbeeck. Esta
edición lleva, por cierto, en la portada, las siguientes palabras,
que vienen aquí muy a propósito: "Con licencia de la S. Inquisición."6 Daremos ahora, in extenso, el párrafo mandado
tachar:
"y las partes que a la vista humana encubrió la honestidad son tales, según yo pienso y entiendo, que sólo la
discreta consideración puede encarecerlas, y no compararlas."

25

Alejandro Ranúrez

El lector recordará que son éstas las palabras con que
don Quijote termina la descripción de la belleza de Dulcinea,
hecha a instancias de uno de los que le acompañan al entierro
del pastor Grisóstomo. Copiaremos, asimismo, todo cuanto se
refiere a las prendas de la dama :
"sus cabellos son oro, su frente campos elíseos, sus cejas
arcos del cielo, sus ojos soles, sus mejillas rosas, sus labios corales, perlas sus dientes, alabastro su cuello, mármol su pecho, marfil sus manos, su blancura nieve, y las
partes ... "
El mismo Rodríguez M:arín no hace, en su edición, al llegar a este lugar del texto tachado, más que una observación
gramatical, pero Clemencín, en su Comentario (nota 42 a este
capítulo, trae una referencia a Tirante el Blanco (I, 17), donde se alude a la Reina de Inglaterra y se mencionan asimismo
las partí ascose. Cortejón, que acaso sepa más de lo que escribe,
nos dice que Cervantes "rindió homenaje al convencionalismo poético que imperaba en su época.m
Hay aquí ' en efecto, una descripción muy trillada de la
belleza femenina que procede de tiempos inmemoriales y de
la que se usa y abusa en el Renacimiento. En el primer acto
de la Celestina, Calisto sigue el mismo procedimiento cuando
entona las alabanzas de Melibea ante el escéptico Sempronio.
Poco antes de empezar su enumeración, como don Quijote y,
en general, todos los enamorados, por los cabellos de su dama,
el desgraciado amante dice a su criado que sólo le hablará de
lo que en M:elibea se muestra, y añade : "si de lo oculto yo
hablarte supiera, no nos fuera necesario altercar tan miserablemente estas razones." Y al terminar la descripción de las
prendas de Melibea, vuelve a mencionar "aquella proporción
que ver yo no pude." Otro ejemplo acaso no tan común y mucho más velado, entre los que podrían aducirse, nos ofrece
Luis Gálvez de Montalvo en su novela El pastor de Filida
(1582). Cuando, al cantar la belleza de la heroína, loa Arsiano los cabellos, Finea y Alfeo los ojos, Florela las mejillas,
·Sasio la nariz, Filena la boca, Pradelio la garganta y Celia el
pecho, dice, concluyendo, Campesino:

"Lo que falta por contar,
después de la blanca mano,
a quien el sentido humano
es imposible loar,

no quiero en ello hablar." 8

�Z6

Alejandro Ramirez

Cervantes y la Inquisición

Sabemos que Gálvez de Montalvo es amigo de Cen-antes
y que su obra se encuentra en la librería de don Quijote. En
el famoso escrutinio (I, 6), el Cura no tiene más que elogios
para este libro (por eso lo traemos a cuento), y aconseja que
se guarde "como joya preciosa," pues no hay en él bajeza que
escardar o limpiar. Aunque graduado en Sigüenza, el Licenciado Pedro Pérez es hombre de gusto literario, y no recuerda haberse ofendido por la mención (ya que no por la pintura) que de la belleza escondida de Fílida hace aquí Campiano. Afirmar, pues, meramente, como lo hace Cortejón, que
tenemos aquí una serie de tópicos, es esquivar la dificultad,
porque el concepto no se halla tampoco en todas las enumeraciones o descripciones de este tipo que fingen los poetas.9
No la encontramos, por ejemplo, en la que de la "muger donosa é fermosa é locana" nos dejó el Arcipreste de Hita. Y
como al Indice portugués de 1624 no le parece bien la frase
cervantina, pues la manda borrar en el texto del Quijote, es
menester, antes de declararse a favor o en contra del censor,
tratar de averiguar su posible origen literario.
Los comentaristas que hemos consultado no señalan aquí
fuf'nte alguna. Acaso sea debido a que la consideran demasiado obvia. Sin embargo, en cuanto se leen estas líneas del
Quijote, acuden a la imaginación los versos con que, en el
primer libro de las Metamorfosis (495-502), nos sugiere Ovidio
la hermosura df' Dafne que contempla extasiado Apolo: ,
"spectat inornatos colo pendere capillos
et 'quid, si comantur ?' ait. videt igne micantes
sideribus símiles oculos, videt oscula, quae non
est vidisse satis; laudat digitosque manusque
bracchiaque et nudos media plus parte lacertos;
si qua latent, meliora putat."'º
El mismo Apolo empieza su enumeración (pues no se trata, en rigor, de una descripción), como Calisto y don Quijote,
por los cabellos de la ninfa, y sigue fijándose en los ojos, en
los dedos, en las manos y en los brazos, para terminar pensando que la oculta ·belleza de Dafne es todavía más codiciable. Parece, pues, que hay aquí un tópico literario muy antiguo, y si tenemos en cuenta la popularidad de Ovidio en los
siglos medios y en el Renacimiento, no nos sorprenderá que
la frase que hace fruncir el ceño al censor portugués haya tenido tan buena fortuna." Señalar aquí a Cervantes es, o ignorar que infinitos escritores han copiado o parafraseado las
palabras del poeta latino, o manifestar inquina al autor del
Quijote.

·' ,

27

Ignoramos, claro es, el criterio que habría seguido el Indice de Mascareñas con la multitud de textos que de algún
modo reflejan el si qua latent ovidiano. Hay uno, sin embargo, que no debemos pasar por alto, porque tiene extraordinaria importancia. Se trata de un pasaje bíblico que reproduce
el concepto de Ovidio de una manera bastante parecida, y quP.
fué apuntado hace ya muchos años por un cervantista.'2 En
el libro de los Cantares de Salomón se menciona, en efecto, la
escondida hermosura de la Esposa con estas palabras (4 :3) :
absque eo quod intrinsecus latet. Todo este capítulo del libro
sagrado constituye asimismo una fuente muy trillada de la
poesía amatoria, si bien la belleza que en él se ensalza es la
morena, y no la rubia, como en el Renacimiento, al menos en
las letras profanas. Este pasaje de la Vulgata es también muy
eonocido por los sinsabores que hubo de costar a Fray Luis
de León. Sabida de todos la revuelta que originó su traducción
en romance del libro de los Cantares, cumple tan sólo recordar
que el catedrático de Salamanca se aparta, en este lugar del
texto hebreo, de la interpretación de San Jerónimo, y se niega
a trasladar el latín patrístico al castellano y a decir: demás de
lo que está. escondido, que es en resumidas cuentas, lo que ha
escrito Ovidio. En su traducción, el audaz agustino (y con él
las versiones protestantes) opta por decir: entre tus guedejas,
por parecerle que se ajusta más a la verdad hebráica, y en su
comentario, afirma con denuedo: "Como quiera que sea, lo
que he dicho es lo más cierto, y ayuda a declarar con mejor
gracia el bien parecer de los ojos de la esposa."' 3 Así pues, los
que usan de este modo de hablar en la descripción poética de
la belleza femenina reparando o no en que su frase puede proceder del poeta pagano o de la fuente bíblica (lo que no hace
al caso, dada la divulgación de la expresión), siguen, en último
término, la versión ortodoxa de la Vulgata. Por otra parte, el
servirse San Jerónimo de un estilo tan cercano al del texto
de Ovidio equivale, hasta cierto punto, a ennoblecer y moralizar las palabras de este último quitándole, concediendo que
lo tuvieran, su carácter lascivo. El mismo _Fray Luis de León
se da perfecta cuenta de ello, y no deja de advertirlo cuando
trata de este pasaje. 14 Y así, pensar que el párrafo cervantino
se tacha por temerario o por herético sería, en buena ley, pensar un disparate. Porque no es razonable creer que la Inquisición pretendiera enmendar la plana a San Jerónimo ni acusarle implícitamente de reproducir, casi literalmente, a un autor tan profano como el narigudo poeta. Condenar, por tanto,
aquí a Cervantes por razones dogmáticas es rechazar, con Fray
Luis de León, la interpretación tradicional del patrono de los
traductores. El autor del Quijote nos dice en su Galatea (lib.

�28

Cervantes y la Inquisición
Alejandro Ramírez

VI) que reYerencia, adora y sigue a Fray Luis de León, pero
pod~mos estar seguros de que en este pasaje no le siguió. Pero _si, para suponerlo todo, el censor pensó que estas líneas de
la mmortal novela sabían a herejía, su ignorancia fué sorprendente (aunq~:l cabe ~n nuestra humana naturaleza), y el párrafo del QmJote esta mal borrado. Lo está porque satisface
la ortodoxia más exigente, y porque, como se ha dicho, al
expresarse como lo hace aquí Cervantes, no se cita textualmente la Escritura, si!1º. que se recuerda una fuente pagana
que trasla1a San J erommo, con ~ev~s retoques, a su propia
Vulgata_., No es de creer, por consigmente, que fuese sospecha
de hereJia lo que motivó la reacción desfavorable del lector.
De~car_tada,_ pues, esta acusación del pasaje cervantino,
es preci~o i~~gm_ar otra rausa que nos explique el recelo del
censor mqmsitorial. Hubiera podido ser ésta el servirse de
un texto sagrado ( o de su paráfrasis) para aplicarlo a asunto
aparenteme_nte t_an. profano como la descripción de la belleza
de una muJer, si bien se trata, en el caso del Caballero de la
Mancha, de castos y platónieos amores. Una conciencia e11
ex~~so escrupulosa podrí~ tal vez ofenderse pensando que don
QmJote peca de temerario. Su descripción de Dulcinea vendría.ª ~er, si se salva el abismo que media entre lo pagano y
lo cristian~, la que se hace de la Sulamita en el libro sagrado,
en el que. esta_ representa, _según la interpretación tradicional,
a_ la Iglesia misma, protegida y amada de su celestial Esposo.
S_m emba,rgo, au_n concediendo que así fuera, no comprenderiamos como deJa~on de borrarse entonces otros pasajes de
la novela cervantma en que se abusa asimismo manifiesta~e~te . de la Escritura. Porque los hay, y tanto más sigmficativos cuanto_ que aparecen más inofensivos. Nos pre~nt_amos, por .eJemplo, cómo permitió la -autor.idad eclesiastica que quedara en pie el párrafo en que don Quijot~ proclam~ (I, 30) que J?ulcinea pelea en él, y vence en él,
vive y _respira en ella, y tiene vida y ser, atribuyéndole, como
los antigu?s amadores a sus damas, un poder que sólo de Dios
puede ".emr .. 1:ª Escritura dice, en efecto (Act. 17 :28) que: In
~pso emm v1v1mus, et movemur, et sumus. En la Celestina
( acto I_), exclama Calisto: "Melibeo so é á Melibea adoro é
en ~ehbea creo é á Melibea amo." Esta profesión de fe es
sacnl~ga, y como tal la considera su criado, pero no sería menos ?igna_ de censura la declaración de don Quijote, sobre todo ~i. se tiene e~1 ~uenta que éste se precia contínuamente de
c~tohco y de cristiano, lo que no pasa por las mientes de Cahsto.'5 Po1: otra parte, estas palabras del ingenioso hidalgo
acotan casi a la letra el texto apostólic.o, lo que no ocurre con
las que m_anda ta~har, la Inquisición portuguesa en el pasaje
que estudiamos. S1 asi no fuera, habría que pensar, o que el

29

censor leyó el Quijote de 1605 muy a la ligera, o que no fue
precisamente ésta la causa que le movió a suprimir el susodicho párrafo de la novela cervantina. Pero si lo fue, resulta
imposible imaginar el criterio a que pudo atenerse.
Cabe asimismo suponer (y será ésta la última posibilidad
que examinaremos) que el texto del Quijote se borró porque
. ofendía manifiestamente a ojos y oídos piadosos. Hablamos
de ofensa manifiesta porque, dado que lo fuera, habría que
desentrañar el motivo por el cual dejó de tacharlo la Inquisición española, y lo aprobaron las autoridades eclesiásticas
portuguesas que tuvieron a la vista las ediciones de Pedro
Crasbeeck y Jorge Rodríguez. No acertamos a comprender, en
efecto, que escandalizara la piedad en 1624 lo que no había
podido ofenderla unos años antes. Esta inconsecuencia en el
obrar, podría reforzar, si de ello hubiese necesidad, la prueba
de que el pasaje no se condenó por razones de índole dogmática. Porque, en semejantes circunstancias, es de suponer que
todo censor hubiera procedido del mismo modo en todo
tiempo y en todo lugar, aplicando el principio del quod
semper, quod ubique, quod ab omnibus que rige en cuestiones
de fe. Ahora bien : considerar el párrafo del Quijote desde el
punto de vista de las buenas costumbres o del de la piedad
es situarlo dt&gt; lleno en el terreno de la verdad relativa. Como
no se atenta en el párrafo a ningún imperativo inmutable de
la llamada conciencia universal (porque entonces tampoco
Cervantes lo hubiera escrito), someterlo al criterio de la ética es simplemente entregarlo a la apreciación del lector. Y
pues existen, según el viejo adagio confirmado por. la experiencia, tantas opiniones como opinantes, el factor individual
que entra en todo fallo humano puede convertir la censura,
y la convierte a menudo, por necesaria que se la juzgue a veces, en arma arbitraria y falaz. Equivale esto a decir, en fin
de cuentas, que el pasaje se borró porque el lector comisionado para este negocio obró con más piedad que razón, y le pareció que las palabras de don Quijote debían desaparecer de
un contexto ya harto profano. Y si otra cosa pensara, no se
suprimiera el pasaje, pues no lo habían · tachado anteriormente quienes tenían autoridad para ello.
Conviene, sin embargo, antes de acusar con precipitación
al censor de mojigato (pues concedemos que se trataba de una
persona pulcra y sincera), preguntarse si las líneas incriminadas atentan realmente contra las buenas costumbres. El
hecho de que los inquisidores españoles y portugueses que
aprueban las primeras ediciones del Quijote opten por dejar
aquí el texto íntegro debiera constituir, ya de por sí, una
respuesta suficiente. Con todo, como la posición que adopte

�30

Cel'vantes y la Inquisición

Alejandl'o Ramírez

un pasaje más que resobado por sus contemporáneos y pa~afraseado por San J erónimo, como si se tratase de un caso aislado para señalarlo con inmerecido estigma.
Podrá objetarse que el censor no las ha con el pasaje bíblico sino con el del Quijote y, en último término, con el de
Ovidio. Se dirá asimismo, que la paráfrasis cervantina, menos decorosa q~e la velada alusión de Gálvez de Montalvo,
resulta todavía más audaz que la del propio Calisto. Pero la
objeción no deja de ser una infeliz triquiñuela. Despojado de
su sentido místico, el verso de los Cantares no es, pese al !º·
deo de que se sirve San Jerónimo, ni más_ ;1-i menos suge_s_tivo
que las palabras de Ovidio o la declarac10n de don QmJote.
Si el párrafo cervantino debe borrarse, y se borra, no sólo en
1624 sino en ediciones modernas de la novela, no se comprende cómo El pastor de Fílida y la Celestina. (sobre todo esta
última pues se lee con más frecuencia) andan hoy día en las
manos' de todos sin que falte una tilde a pasajes que expresan o sugieren el concepto incriminado en el Quijote. Puestos
a tachar de este modo ( es decir, sin criterio alguno), habría
que cercenar en el libro cer_v~ntino b~stante más ~e lo ~ue
suprimió el censor. Y no satisfechos aun de ello, sena preciso
entrar a saco por el e~tenso campo del Renacimiento para llevar a cabo una ingente poda. Piénsese, por ejemplo, en todo
lo que habría que escardar en 1~ exquisi_ta Fábula de -~cteón~
de Luis Barahona de Soto a qmen mencionamos tambien aqm
porque se trata de un es~ritor conocido y admirado de Cervantes y ensalzado por el Cura en el donoso escrutinio de los
libros del hidalgo, pues lo llama "un? de los poetas !amosos
del mundo.'' Terminados los preparativos para el bano, zambúllense Diana y sus ninfas en la balsa sin reparar en la preseneia de Acteón. Y Barahona de Soto escribe entonces:

el lector tiene por fuerza que depender de su criterio personal, no estará de más acudir a quienes han fallado ya sobre
la materia, sobre todo si se trata de hombres cuya erudición
y doctrina se halla por encima de toda sospecha. A Gervantes le ocurre con su texto, salvando todas las distancias que
se quieran ( al autor del Quijote no se le molestó para nada),
lo contrario de lo que le sucedió a Fray Luis de León. Al
maestro salmanticense se le acusa, en este lugar, no de inmoral, sino de temerario. El agustino apela entonces en su defensa al poderoso arsenal que le suministran sus conocimientos patrísticos y escriturarios. Dice que, en este pasaje del
libro de los Cantares, la versión de San Jerónimo se aleja, en
su opinión, del sentido original, pero insiste en que el traductor hizo cuanto pudo para que su traslado no resultara mal
sonante. Al cargo que le hace de inexactitud, asunto que cae
fuerá de nuestro propósito, no añade, para robustecer su. posición, el reproche de que la traducción podía sorprender a
los espíritus timoratos. Y no lo hace, porque sabe de sobra
que el latín patrístico del intérprete es siempre, a la par que
grandioso, honesto y llano, aun en los pasos más difíciles de
la Escritura. Lejos, pues,. de servirse contra el autor de la
Vulgata del argumento que parece emplear contra Cervantes
el censor portugués. Fray Luis de León escribe unas líneas
que resplandecen por su honradez intelectu~l:
"no se atrevió [San J erónimol a trasladallo [el hebreo] en latín por su vocablo, por no ofender los oídos
usó de rodeo y dijo como vemos: Demás de lo que está
escondido; y siguió en ello a Símaco, que entendió lo
mismo, y se aprovechó también par¡¡. trasladallo del
mismo artificio de significar por muchas palabras encubiertas honestamente lo que he dicho.'' 1b
El catedrático de Salamanca afirma que, si San Jerónimo, y cuantos como él traducen, se equivocan en lo que a la
verdad hebráica se refiere, todos han usado en sus versiones de
rodeo y artificio para expresarse dignamente. Y de ello se infiere que si el latín del texto no ofende al piadoso que lo lee o
lo escucha leer, tampoco lo escandalizará el romance del mismo pasaje si permanece fiel al sentido que con este rodeo expresa la Vulgata. Atreverse, por tanto, como lo hace el censor portugués, con unas palabras que tan de cerca recuerdan
un lugar bíblico sancionado por los siglos, y no por razones
de carácter filológico ni dogmático, como en el caso de Fray
Luis de León, sino por precupaciones de índole moral, es
obrar con más malicia que ignorancia. ·censurar aquí a Cervantes equivale, como hemos dicho, a subrayar en su libro

31

.

.

"Quien las viera libremente,
Sin ropa al ojo importuna,
Ir cortando la corriente
Desde la balsa o laguna
Al principio de la fuente,
Donde, así como las caras,
Las más preciadas y raras
Partes que se pueden ver
No quisieron esconder
Las aguas, cual vidrio claras."17
Por audaz que pueda parecer el partido. q_ue el ~scrito.r
ha sabido sacar aquí del si qua latent de Ovid10, hubiera sido ridículo que el Cura condenase la fábula después de mostrarse tan benévolo con Tirante el Blanco salvándolo de la ho-

�32

Alejandro Ramírez

Cervantes y la Inquisición

6.- Francisco Vindel, l\lanual Gráfico-Descriptivo del Bibliófilo Hispano-Americano (1475-1850), II, Madrid, 1930, p. 191, No. 559. La edición de Lisboa, del mismo año, por Jorge Rodríguez, lleva asimismo
en la portada: "Impresso com llsenca do Santo Officio." Cf. ibid.,
p. 190, No. 558.

guera. Y si se quiere un ejemplo más moderno, recuérdese la
famosa leyenda de Bécquer titulada La e orza b 1 anea
que no deja, por cierto, de tener alguna remota semejanza con
la composición de Barahona de Soto. Transformadas en mujeres, las corzas que cree ver Garcés corretean por el bosque
y juegan en el agua sin percatarse de que el montero las está
observando. Bécquer nos dice entonces: "En el momento en
que Constanza salió del bosquecillo, sin velo alguno que ocultase a los ojos de su amante los escondidos tesoros de su hermosura, sus compañeras comenzaron nuevamente a cantar"'ª
Y, sin embargo, ¿ quién se atrevería a cercenar, por motivos
piadosos, el texto de esta leyenda tan conocida de todos? Nadie, por supuesto, ni se metió con él, que sepamos la censura de su tiempo.
'

7.- Cortejón en su ed. del Quijote, Madrid, 1905, p. 274.
8.- Citamos por Menéndez y Pelayo, Orígenes de la novela, NBAE, II,
Madrid, 1907, p. 437a.
9.- Véase sobre este tema Otis H. Green, "On Rojas' description of
Melibea,'' Hlspanic Review, XIV, 1946, pp. 254-256.
10.-The Loeb Classical Library, I, Londcn-New York, 1921, p. 36.
11.- Cf. Rudolph Schev111, Ovld and the Renascense in Spatn, University
of California Publlcations in Modern Ph!lology, Vol. IV, 1913.

12.- Miguel Cortacero y Velasco, Cervantes y el Evangelio o El simbolismo del Quijote, Madrid, 1915, p. 22.
13.- Obras de Fray Luis de León, BAE, XXXVII, 262b.

Por fortuna, y excepción hecha de algunos censores harto escrupulosos, la Inquisición no· se anduvo en estas materias con demasiados remilgos. Y no es esto, ya se entiende,
defenderla en principio, sino reconocer que las primeras ediciones del Quijote salieron incólumes de sus manos. Por eso
creemos que el Indice de Mascareñas pecó aquí de gazmoñería. El Bachiller Sansón Carrasco tenía razón. A Cervantes
no le faltarán nunca lectores (si se exceptúa el censor portugués) que se deleiten con las hazañas de don Quijote y las
desventuras de Sancho Panza. Tranquilícense, pues, los espíritus ingenuos y nobles cuando topen con este pasaje de la
novela. Y si no lo han leído todavía, busquen el libro cervantino ( que con poco trabajo lo encontrarán). y lean en él íntegra la descripción que de su Dulcinea hace el Caballero de
la Mancha, seguros de que nadie ha de tenérselo en cuenta
para reprochárselo.
·

14.- Ibill., p. 286b.
15- Sobre la tendencia a deificar a la mujer, véase lo que escribe Otls
H. Green, "Courtly Love in the Spanish Cancioneros," PMLA, LXIV,
1949, pp. 249-254.
16.- Obras, BAEN 285b.
17.-Francisco Rodríguez Marin, Luís Barallona lle Soto, Madrid, 1903,
pp. 647-648.
18.- Citamos por la ed. de las Obras completas de Bécquer, Madrid, Aguilar, 1950, p. 247.

Washington University
Saint Louis, Missouri

NOTAS
1.- Francisco Rodríguez Marin ; El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la
J\fancha, Nueva Edición Crítica, X, Madrid, 1949, pp. 57-62.

2.-Por ejemplo, en la del P. Rufo Mendizabal, Razón y Fe, Madrid,
1945, p. 135.
3.- Rodríguez Marín, ed. cit., VI, Madrid, 1948, p. 16.
4.- Rodríguez Marín, ed. cit., VI, Madrid, 1948, pp. 13-14,

5.- Rodríguez Marín, ed. cit., X , Madrid, 1949, p. 53.

33

I ,•

�Paul Gendrop / SENTIDO PLASTICO DE LA
CERAMICA POPULAR MEXICANA

EL

TEMA que nos ocupa ho; es el
de la ceram1ca popular mexicana, pero antes de abordarlo,
vamos a tratar de analizar la posición de un personaje simbólico, a quien llamaremos "aficionado al arte", en sus variadas reacciones ante el fenómeno artístico en general, para
después llegar al arte contemporáneo y al lugar que en él ocupa el arte popular.
Hace todavía algunas décadas, el aficionado al arte tenía
delante de sus ojos un panorama artístico bastante claro, aunque algo reducido. Gontaba además con la ayuda de un personaje imaginario, al que llamaremos "Mentor", y que podríamos considerar como un viejo señor respetable, nacido más
de veÜJte siglos atrás, allá por Grecia, y que aún le venía sirviendo de guía.

.•

Podemos imaginar a este venerable Mentor como el primero en haber adoptado una actitud crítica ante las obras
de arte de su cultura, hasta llegar, a través de ese análisis, a
la elaboración de un criterio estético, o sea un criterio según
el .cual se podía determinar el que una obra de arte fuera o
no bella, y por qué. Siendo nuestro Mentor muy sabio, su criterio estético rigió por varios siglos, reapareciendo con nµevos bríos hacia el Renacimiento, pues después de desempolvarlo, no sólo se convino que era muy coherente, sino que se
decidió erigirlo en dogma.
_ Todavía, casi hasta nuestros días, este criterio estético
"clasicista" era netamente occidental, tanto por su origen como por las obras a que se refería. Entonces, para nuestro buen
"aficionado al arte", no había problemas, pues gracias a su
-35-

�86

Sentido Plástico de la Cerámica Popular l\lex.icana

Mentor, sabía lo que era artísticamente valioso. Se encontraba
ante unos valores estéticos claramente establecidos, y no se
le hubiera ocurrido calificar de "estéticas" obras que no correspondían a los cánones clásicos. Y si bien se permitía un
cierto "exotismo" al mostral' interés por otras culturas recientemente descubiertas, ese interés no dejaba de parecerle, en el fondo, una herejía, ya que no podía aplicar a la producción artística de esas culturas las normas que había sacado de su Mentor. Pero, acaso le estaba pidiendo a nuestro
respetable Mentor más de la cuenta, pues este último, cuando
había analizado el arte que lo rodeaba, no había podido preverlo todo ... En efecto, entre otras cosas, no había contado
con la tremenda curiosidad que, por un lado nos había de impulsa~ a descubrir expresiones artísticas de épocas y pueblos
muy diversos expresiones motivadas casi siempre por una
concepción d;l mundo muy diferente de la clásica, y por otro
lado, que nos iba a lanzar a la búsqueda de nuevas concepciones de arte.
El que se encontraba ya ·muy perplejo, era nuestro pobre "aficionado" ante un panorama artístico cada vez más
abigarrado, mientras surgía un nuevo criterio estético tendiendo a dar a las obras de cada cultura un lugar dentro de
una especie de inmensa sinfonía universal, o según diría .André Malraux un "museo imaginario" que reuniera todas las
producciones' artísticas de cada pueblo y cada época. ¿ Cómo
no descontrolarse en efecto, pensaba (y sigue pensando a menudo) nuestro perplejo aficionado, si ya cualquier obra encuentra cabida en nuestro museo imaginario, y si ese loable
afán de justificar toda creacíón artísti ca nos lleva hasta incluír en él aun dentro de una .cierta jerarquía de valores,
baratijas p'r oducidas por tribus ignoradas, o pinturas de niños, y hasta de loros 1... Y no sin cierta razón teme el pobre
qur nurstra "sinfonía universal del arte" se transforme a menudo en cacofonía! ...
Se encuentra pues ahora el aficionado frente al museo
universal cuyo espectáculo se desenvuelve ante sus ojos, y cuvos colores contrastados no dejan de atraerlo. Se acerca pri;nero con timidez, pero al fin lo vence la-curiosidad y penetra
en él, ávido a la vez que un tanto escandalizado, y ... sin desprenderse de su fiel Mentor, pues . . . no se sabe nunca ...
aún puede serle útil!. . . Se siente a menudo atra!do al descubrir obras artísticas de culturas antes desconocidas o menos-preciadas, y que le parezcan ahora de un interés innegable. Y empieza a familiarizarse con estas obras, nuevas para
él. A veces, siente que se entregaría por completo si no lo

Paul Ge11d1·op

37

detuvieran todaYía sus preJmc1os clasicistas, su visión occidental de las cosas y sus inhibiciones personales. Y trata de
recurrir a su Mentor, pero el Mentor, si bien le dá todavía
consejos sabios y coherentes, permanece mudo ante tantas y
tan diversas preguntas para las cuales no estaba preparado.
Y nuestro aficionado se siente desorientado, y trata de agarrarse de algo que lo guíe por los nuevos senderos que se
abren ante él. Si pudiera, seguiría a los críticos que disecan y
analizan el fenómeno artístico bajo los ángulos más diversos,
pero le resultan difíciles de seguir y complican las cosas más
de la cuenta.
Afortunadamente, el "snobismo" lo saca de apuros, y se
deja llevar ahora por é_l a un ritmo vertiginoso, sin oír ya los
sabios consejos de su Mentor. Picasso, por ejemplo, está de
moda, y aunque en el fondo no l e gusta, se muestr~ interesado por él, sin por eso dejar de reconocer que no entie~de muy
bien por qué la nariz de la señora es verde y la boca fuera de
lugar. Pero en fin, no hay que tratar de entender. pues por
algo hablan tanto de ese señor! ...
Después de Picasso, le han mostrado máscaras australianas estampas japonesas, miniaturas persas, hindúes y medieval~s. bronces nórdicos, tallados africanos, bordados huicholes, e'tc. El problema para él ahora está en escoger entre tantas obras que se le presentan.
Se trata aquí de- un aspecto muy personal, y por tanto
discutible, en que intervienen factores muy diversos, tales
como la formación del sujeto, la cual implica casi necesariamente deformaciones· la capacidad para discernir el valor estético de una obra d~ arte, el llamado "buen gusto" ( o "mal
gusto" según el caso), hasta factores tan contradictorios como el "patriotismo" y el malinchismo, sin olvidar por supue~to el "snobismc" y sus modas! ... Y muy a menudo, el aficionado antepone las posibilidades decorativas de una obra
de arte a sus cualidades estéticas, a las posibilidades de goce
estético puro que le brinda esa obra. He visto a muchas personas escoger un cuadro estrictamente en función del color
o del tamaño de tal pared de su casa ...
Otro factor que interviene en la elección de las obras de
arte es su accesibilidad y facilidad de adquisición. Ese aspecto
extremo, material, no deja de tener su peso, ya que no sólo las
obras de arte del pasado resultan difícilmente accesibles al
aficionado, sino también la mayoría de las manifc:staciones de

�38

Sentido Plástico de la Cerámica Popular Mexicana

arte contemporáneas. Ese fenómeno se debe principalmente al
lugar que ocupa el artista en la actualidad, lugar hasta cierto
punto privilegiado de que pocas veces había gozado.
En efecto, dos de las características del arte moderno son
sin duda su individualismo y la conciencia. que tiene el artista
de su propia voluntad de arte, conciencia que pocos, fenómenos
culturales han poseído, sin que por eso debamos menospreciar
sus obras. Debido en parte a esa falta de conciencia artística,
muchos artistas p ermanecieron en el anonimato, y fueron considerados por los demás y por ellos mismos como simples artesanos. Jacques Maritain dice al respecto: "Hubo tiempos en
que el arte obraba en una bienaventurada inocencia, persuadido que no era sino un oficio destinado a la utilidad o a la
distracción de los hombres, y se consideraba hecho para pintar uvas que engañasen a los pájaros, contar las hazañas militares, florear las reuniones, solazar el tedio del corazón. instruir y moralizar al pueblo. Vivía entonces en una condición
servil, l o cual no quiere decir que estuviera subyugado. No renegaba de su naturaleza; se ignoraba. Gracias a un admirable
malentendido, su nobleza nativa- y su libertad, no proclamadas
en las ideas y en las palabras, en lo que se dice, eran respetadas
por el silencio de lo que se hace: protegidas por sus obligaciones mismas y por su propia humildad. La poesía venía a
unírsele a escondidas ; ¡ jamás fué más feliz, ni más fértil!. .. "*
En efecto, permanecerán en el anonimato los artistas que
hicieron las esculturas aztecas o egipcias, los relieves de Moissac o de Piedras Negras, los mur ales de Bonampak o el Adolescente Huasteco. Ese hecho sin embargo no nos impide colocar esas obras entre las obras· maestras del arte universal.
Asimismo, la estatua de Moisés no dejaría de ser una obra
maestra si ignoráramos que la hizo Miguel Angel.
Ha habido épocas en que el arte era de tipo "polifónico",
o sea creado por muchos y para todos; otras en que estaba
destinado a una casta privilegiada. Ejemplo característico de
lo primero es el arte medieval; y de lo segundo, el arte moderno.
Difícilmente podría decirse que en la Edad Media, el arte
estaba reservado a una élite, si bien la clase privilegiada estaba en condiciones de promover y adquirir la expresión más
refinada de ese arte. Las catedrales góticas representan el
fruto del trabajo artesanal sublimado, anónimo, paciente,

* Jacques Marltan, Frontléres de la Poesle, pág. 36 y

Paul Gendrop

realizado a través de muchas ·generaciones y que sin embargo
presenta un vigor indescriptible y una gran unidad, pues encarna un mismo espíritu. ¡ Sería difícil hablar de "arte popular gótico", pues de ese modo casi todo el arte gótico se volvería "popular" !
En nuestra época, por el contrario, como decíamos, existe
por parte del artista una gran conciencia de su voluntad artística y un marcado individualismo; el arte que él crea ante todo para sí mismo está reservado a una minoría que lo
entiende o finge entenderlo y no queda al alcance de los demás, espiritual o económicamente. Este hecho es tan n otorio
que incluso las artes que pretendían estar al alcance de las
masas no logran este propósito: ¡ prueba de ello son :ilgunos
murales de Diego Rivera que requieren letreros y guías para
ser entendidos! Y el arte dirigido ruso, que preconizaba cándidamente "una deslumbradora revolución d&lt;&gt; los procedimientos artísticos" ha fracasado rotundamente en ese aspecto.
Por otra parte, la industria tiende cada día más a hacer
desaparecer la producción artesanal, divulgando productos generalmente más baratos, pero estandarizados y muchas veces
carentes de todo valor estético, lo cual no quiere decir que el
objeto industrial, al ser producido en gran escala, no pueda
tener cualidades estéticas, al contrario. Lo que sucede es que
en su mayoría, las industrias no toman en cuenta la obligación
que tienen de lanzar al mercado productos no sólo económicos
y funcionales, sino también bellos, ya que han de contribuir
en cierta proporción a dar al hombre una vida más amable.
Felizmente queda el arte popular que es "el arte de los
pobres cuando existe un arte para los ricos",* y que pone al
alcance de todos el producto artesanal que ha de llenar sus
necesidades materiales o espirituales. proporcionándoles el
alimento estético que inconscientemente reclaman. ConYiene
subrayar sin embargo, el que ese goce estético rara vez puede
pretender equipararse con el que experimentamos frente a
una obra maestra, y como dice Malraux: "para que encontr emos en ello algo más que un placer un tanto vago, sólo
le falta la parte de inmortalidad que es inseparable del genio!" ... **

Y por curioso que pueda parecer en nuestra época de industrialización, el arte popular no sólo sobrevive, sino que
ba cobrado en muchas partes un incremento bastante impor-

* André

37.

39

Malraux, Les Volx du Sllence, pág. 499

** André Malraux, Les Volx du Sllehce, pág. 506

�40

Senticlo Plástico de la Cerámica Popular Mexicana

tante, incremento que no es sino la reacción del hombre "de
cultura universal'', mecanizado, ante los productos locales,
ingenuos, pero de auténtico valor tradicional, emocional y
estético. Es indudablemente un escape frente a la estandarización de nuestra cultura actual.

41

Paul Gendrop

++

Esas finas ollitas con vidriado verde, (Fig. 1).

Y en México, ese arte popular es aún muy vigoroso, cargado de tradiciones y reminiscencias muy diversas. Tiene sus
raíces en el arte prehispánico y colonial, con influencias tanto asiáticas como europeas; influencias que siempre ha sabido
transformar a través del tiempo y de la sensibilidad de sus
artesanos, con ese dinamismo característico del fenómeno artístico o artesanal.
El artista, artesano la mayoría de las veces, carece de la
conciencia del arte. Sin embargo, como lo hace notar Manuel
Toussaint, consideramos estética su obra y hacemos de su
creación una obra de arte entre nuestras manos.* Además conviene tomar en cuenta que escogemos entre la producción artesanal lo que para nosotros tiene valor estético, pues el arte
popular puede ser, como toda creación artística, la expresión
del "buen gusto" tanto como del "mal gusto" del pueblo! Y
claro está que al referirnos al arte popular mexicano, no estamos hablando de los "mexican curios" que producen artesanos pervertidos por la demanda del turismo! ...
No hay que perder de vista pues este factor de selección
subjetivo, emocional; esa "proyección sentimental" -como
diría Worringer- esa comunión, ese diálogo que existe entre
el objeto y el sujeto. Y ese mensaje, por humilde que sea, es
siempre más cálido, más amable que el que nos pueda traer
un producto industrial.

++

++

Tomemos por ejemplo la loza de .A.catlán, Puebla: nada
más sencillo, más ingénuo, más desprovisto de pretensiones que esas tazas de ~ 20 o ese tazón de ~ 25 o ese torito
de a tostón!. Sin embargo, nos hablan en forma mucho
más amable que una fría taza industrial, o que uno de
esos juguetes modernos "Made in J a pan"! ...
Y asimismo, tenemos, escogiendo al azar, los simpáticos
cochinitos de alcancía, que no pasan de moda.

+ + Y la alegre loza vidriada de Tonalá, J al.

++
*

FIGURA l

++

Esa loza de Tlaquepaque.
o la de .A.tzompa, Oax.
Esta cerámica, principalmente de uso doméstico, puede
ser también ritual,

++

como los candeleros de Matamoros Izúcar, Puebla;

++

los incesarios y candeleros del Día de Muertos en Puebla;
o simplemente recreativa u ornamental,

+ + como los personajes de Ocotlán, Oax.;
+ + los animalitos músicos·de .A.tzompa, Oax.
+ + el "circo" de .A.catlán, Pue.
+ + o los animalitos de Tolimán, Gro.

En cuanto a las influencias prehispánicas de que hablábamos se hacen sentir en forma directa o indirecta, a veces
en el material, la técnica, el color o la textura,

Esos botellones de Metepec que nos traen reminiscencias
del azulejo colonial.

Manuel Toussaint, El Arte Colonial en )léxico, pág. 390.

++

como en las vasijas de Oaxaca, tanto antiguas como me,.

�42

Sentido Plástico de la Cerámica Popular Mexicana

mente elaborado en su decoración, otras veces reducido
a la expresión más depurada de la forma y del material,
siempre surge ante nosotros espontáneo e ingenuo, con un
sentido justo en el equilibrio de sus tonos, ya sean suaves,

dernas, con el mismo tratamiento del barro, la misma
textura;

++

o las huastecas, en que perduran los mismos colores y
la misma textura. (fig. 2).

43

Paul Gendrop

I

•

'

.

++

como en los cántaros de Tolimán, Gro.;

++

o violentamente contrastados, como en este caballito
de Metepec ; (Fig. 3)

r

FIGURA 2

Ásistimos también al resurgimiento de ciertas formas
prehispánicas,

++

tal como en los apaxtles, parecidos a tantas vasijas de
doble curvatura de la cultura arcaico-olmeca ·

++

Lo~ incensarios de Ocotlán, Oaxaca, con sus personajes
umdos en una ronda ritual, evocan escenas de ceremonias tarascas.
·

++

¡ Y acaso esas alegres matronas del Itsmo de Tehuantepec, que soportan un cántaro, no son sino el resurgimiento del concepto de soporte independiente característico de los Zapotecas? .. .
El arte popular mexicano presenta una gran riqueza
de formas, materiales y colorido. A veces extremada-

'

FIGURA 3

(

.

++

o las calaveras, también de Metepec, representantes de
ese humorismo macabro tan netamente mexicano, heredado en línea recta de su tradición prehispánica.

Este sentido instintivo y muy peculiar del color es sin
duda uno de los rasgos más característicos del arte popular mexicano.
Otro aspecto notable, prueba de su desbordante vitalidad,
es la increíble diversidad de materiales y técnicas de
que se vale en sus expresiones plásticas. Y entre tantos

�44

materiales, sólo hemos querido hablar ahora sobre la
cerámica por considerarla el representante más sobresaliente y característico del arte popular mexicano. Sin
embargo, una simple enumeración de los demás materiales basta para darnos una idea de su tremenda variedad.
-

(

,

Madera y demás productos vegetales:
frutas y huesos de frutas;
flores, hojas y fibras; resinas,
palma, paja, zacate, mimbre, tule, bambú;
algodón, vainilla, azúcar, galletas y dulces,
papel cartón.

-

O productos de origen animal:
insectos,
cera,
cáscara de huevo,
cuerno,
lana,
plumas,
cuero y pieles,
concha, carey, coral.

-

Metales dive'rsos:
oro, plata, cobre, hierro, plomo, hojalata, etc.

-

Tecali, ónix, y otros materiales pétreos.

-

Vidrio y vidriado.

-

Lacas, barnices, esmaltes y pinturas de todas clases.

-

Cola, pegamentos, clavos, resortes, hilos, alambres, cohetes
etc.
El artesano saca provecho de cuanto material encuentra
a la mano, dándole a menudo un sentido nuevo, inesperado. En for~a instintiva, lo siente, -lo comprende, y alcanza en ciertas de sus creaciones uno de sus valores
estéticos más puros : la exaltación del material, característica heredada también del arte prehispánico.
Si se consideran estéticamente obras como:

++

Un jarrón de Ocotlán, Tlaxcala;

45

Paul Gendrop

Sentido Plástico de la Cerámica Popular Mexicana

++

ese caballito o ese conejito de Atzompa, Oax; (Fig. 4 y 5)

++

un cántaro de Huáncito;

++

un apaxtle,

++

o un cántaro de barro negro de Coyotepec, Oax. (Fig. 6)
resalta en todas ellas, aparte de sus formas puras, llenas,
sensuales, un sentido del material difícil de superar.

Y aparte de su valor propio, puesto en relieve desde hace
pocos años en México por algunos críticos y _arti~tas 1, el arte
popular mexicano ha sido a su vez fuent~ de m~p1rac1on p~ra
muchos de esos artistas, tales como D1e~o Rivera. En"1so,
Best Maugart, Dr. Atl, Miguel Covarrubias, Leopoldo Méndez, Chávez Morado, Alfredo Zalee, etc... , factor que lo realza aún más a nuestros ojos.

..

,

.
FIGURA 4

�46

41

Paul Gendrop

Sentido Plástico de la Cerámica Popular Mexicana

FIGURA 6
FIGURA 5

Guardadas las debidas proporciones, muy bien puede gozar
estéticamente de estas obras humildes, que están a su alcance mientras que la expresión más refinada del arte es siempr'e rara y tal vez si no fuera rara, no parecería tan bella! ...

Pero, ¿donde está ahora nuestro aficionado T ¡, Se acuerdan Uds T••• Lo hemos dejado en medio del museo universal.
Después de un recorrido que emprendió primero por curiosidad, luego por snobismo y finalmente por gusto se da cuenta
.
'
que ese recorrido ha contribuído a ampliar notablemente su
visión estética, haciendo perder tal vez a ciertas culturas
.
'
s1 no el lugar predominante que ocupaban, al menos la exclusiva de que gozaban en su consideración.
Y despu_és de todo, no era su Mentor el que estaba equivocado, sino él, que había interpretado con demasiada rigidez
sus normas estéticas. Y estas últimas, con una visión más amplia, podían aplicarse a los fenómenos artísticos más diversos, dentro de una cierta jerarquía de valores, claro está, pues
si bien podía ahora colocar. al Adolescente Huasteco al nivel
de grandes obras de arte, no se le· ocurriría comparar una
sencilla vasija de barro con la Venus de Milo.

Y si surge alguien para criticar sus gustos, todavía le
queda el recurso de confesarle modestamente, como lo hizo en
una ocasión García Lorca a un amigo: "Te voy a decir un secreto, pero por favor, no lo repitas: ¡ a mí me encanta la mala
, .
I"
mus1ca
....

.

.

�Ji,anita Soriano / UNA POETISA HONDUREÑA:
CLEMENTINA SUAREZ

NADA

,

.,

más acertado al tratar de la
poesía hondureña que pensar en Clementina Suárez. Con ella,
puede decirse, nació la poesía femenina en Honduras, y con
ella, no sería tampoco aventurado afirmar que termina, por
lo menos en lo que va del tiempo. Se sabe, desde luego, que
en la línea trazada de Clementina a Clementina, se mueven
muchos nombres femerunos de alguna importancia y se encuentran voces que se atreven a traspasar, sin lograrlo, el límite marcado por ella. Mujeres con sensibilidad lírica aparecen a menudo, especialmente en una tierra en donde la naturaleza proporciona suficiente pretexto para el canto. Tomando en cuenta estos factores brindados por un ambiente
que ha deprimido tanto a hombres como a mujeres en la lírica hondureña, es digno de particular interés el caso de Clementina Suárez, que, aunque no ignora totalmente la vastedad del paisaje que la rodea, sin intentar escaparse · de su
influencia, aparece dentro de sus motivos como tema secundario o de fondo, y da primacía al paisaje interior, en el cual,
lo externo, apenas roza con algunos colores, su intimidad. Su
poesía, como expresión de su alma, es amorosa, y desemboca,
no en lo paisajista y descriptivo como generalmente sucede
en América, sino en lo filosófico, y, en otros de sus poemas,
en lo social.
Hablar de Clementina Suárez equivale a referirse a un
torrente o a cualquier otra de las fuerzas incontrolables de
la naturaleza. Comenzó asustando a su medio ambiente pueblerino con sus primeros poemas que, más que expresión de
su alma venían siendo la confesión de su cuerpo y sus sentidos, el maravillado descubrimiento de su ser físico, de sus
-

49-

�50

Una Poetisa Hondureña: Clementina Suárez

demandas, su sed, su plenitud en el amor, su felicidad en la
entrega sin cálculo ni reserva. Esta desnudez de sus emociones y sensaciones atrajo sobre su valiente cabeza una tempestad de incomprensión provocada por los prejuicios de quienes se escandalizaron ante el nombre de las cosas y no ante
las cosas mismas, que, como es humano suponer han sido vividas por quienes no las aceptan en literatura, ;sparando que
ésta sea más o menos artificial, enunciando temas falsos tontamente considerados bellos, en fin, anémica, y no coU:o un
reflejo de la verdad o realidad.
Algunos de estos primeros poemas, tachados de audaces
o de algo peor, especialmente por haber sido escritos por una
mujer, contienen esa ingenua ternura del amor y el despertar
de la vida, apreciando, sensual pero juvenilmente la revelación del amor físico, siendo, sin duda, tan fuert; la pureza
de su ·e spíritu y tan alta la calidad romántica de su alma que
no encontró en la experiencia nada que no fuera dign'o de
expresar en emocionado canto, llena de gratitud ante el sentido de la vida. Todo en ella se vuelve dulce, tierno, amoroso.
Y sin embargo ... , fueron tan ciertas y tan sencillas sus palab!as de miel clara, que la acusaron de impudor. Para apreciar la dulzura de su canto a través de la crudeza de sus desnudas palabras, es necesario conocer la bondad, bondad de la
vida en todo, en el magnífico regalo concedido a los humanos
al igual que a los demás seres vivientes, en la atracción de lo~
cuerpos, el amor espiritual y la creación del hombre y la mujer. Identificándonos con la vida y con el plan de su Creador
al imaginar el unive·rso, podemos apreciar con mente pura y
corazón limpio, la belleza de · 1a pareja humana en el amor,
y la grandeza del amante a-1 encontrar amable todo cuanto
se relaciona con su amado, su cuerpo y la descripción del mismo, el sudor, la saliva ... , lo que no puede repeler a quien conoce el amor y es romántico al grado de idealizar aspectos del
ser humano considerados menos idealizables por aquellos a
quienes fué negada la capacidad para una gran pasión. Y estos han sido temas cantados con extraordinaria ternura y
sensualidad por Clementina Suárez, por lo que fué criticada
aún por aquellos que debieron comprenderla, intelectuales y
artistas, que nada sabían de amor total y deslumbrado. Es
natural que en la poesía de sus primeros tiempos, con el empuje de la juventud que no concibe la exposición de su verdad más que como un reto lanzado al rostro de la incomprensión, empleara frases y palabras facilmente sustituibles por
otras menos abiertas, que no se prestaran a ser ridiculizadas o consideradas vulgares precisamente por mentes vulga-

Juanita Soriano

51

res, pudo, digo, emplear otras palabras sin cambiar el sentido de su expresión, pero su apasionada rebeldía y vitalidad
no se lo ·p ermitían; ahora, habiendo alcanzado una madurez
serena, su mensaje, aunque fiel a su ideal revolucionario, ha
entrado también en un cauce de comprensión y serenidad.
Contaba mi madre, que conoció a Clementina en los días
blancos de su niñez, que era ésta una niña extremadamente
silenciosa, y tan quieta que se habría podido sentar, sin peligro, al borde de un abismo; allí se la encontraría en igual posición, después de una hora. Se quedaba pensativa, mirando
a lo lejos, y si alguien se acercaba con esa curiosidad de los
mayores que presienten el misterio de un niño, y le preguntaba: ¿ qué te pasa, Clementina, que estás tan callada?, ella sonreía enigmáticamente, como despreciando las explicaciones.
Seguramente entonces comenzaba a formarse su universo, analizaba el aspecto del mundo en el que le tocaba vivir, se daba
la medida de cuanto la rodeaba, y comenzaba su alma a delinear las primeras preguntas, para las cuales, incesantemente
buscaría la respuesta a través de toda su existencia.
Fué sin duda debido a ese quietismo interior y exterior
que tuvo capacidad para compenetrarse de profundos aspectos de la vida, sus ojos se volvían internamente claros al contemplar con tanta fijeza el universo, y así descubrió el tremendo y doloroso problema social que agobia a su pueblo, observó
a la gente campesina, a los humildes quemándose los pies descalzos en el scil de los caminos, a los trabajadores obreros, y,
en incomprensiple contraste, difícil de compaginar dentro de
su pequeña cabeza de l egisladora social que aspira a la justicia, la fácil existencia de unas cuantas familias, el monopolio
del dinero en poder de unos pocos, la dura conciencia del comerciante y la inmensa masa de los desamparados. Esto penetró muy hondo en su sensibilidad y se quedó para siempre en
ella, como un dolor inevitable. Digno de estudio también este
aspecto de su inquietud porque Clementina proviene de una
de las principales familias burguesas de su localidad.
En cuanto a sus últimos poemas parecen significar cierto peligro, algo que nos habla de sus luchas sin mencionarlas,
pero que se sienten corr~r a través de sus palabras, en forma
más bien subterránea. Refiriéndose a la ceguera del mundo actual, parece amenazar con veladas profecías. También encierran
la promesa de un mundo mejor para el futuro. Sin duda su orgullo y su entereza de mujer se oponen a referirse a sus desgarraduras psíquicas, al contrario de lo que sucede en la mayor parte de la poesía femenina hispano americana. Se oye,
o mejor dicho, se presiente el paso de esas horas turbulentas,

�52

Uua Poetisa Hondureña: Clemeutiua Suárez

de dolor, pero no se ven las manchas, sólo se es conciente de
una espléndida serenidad, de una dignidad en la aceptación
de un destino. un tanto adverso, de un señorío para conllevar
cualquier fracaso y hacer respetar sus actitudes. Un día esta
mujer poeta llegó por su propia voluntad a los linderos de
la muerte como protesta final de quien sabe qué profundas
decepciones de su alma. Rescatada a tiempo por un grupo de
amigos y artistas sobrevivió a la prueba con su espíritu indomable y, aparentemente, parece no recordar este drama de
su vida.
Para alcanzar una visión de sus ideales poéticos, tanto
en el aspecto personal como en aquel otro en que, olvidada de
sí misma, habla por y para la humanidad, oigámosla en algunas de sus estrofas :
Despacio,
que está madurándose
la criatura de espuma
que se queja en mi entraña
Estas pocas líneas traslucen su ternura maternal, en el
poema IV de su último libro, "Creciendo con la hierba". Su
emoción personal se vuelve cósmica al expresar el sentimiento purísimo del amor que se ofrece limpio de dudas y pesares:
Para venir y para buscarte,
ya había dejado
todos los abrojos.
Existe, para mí, algo encantador en este libro, y es la
dedicatoria:
"Así, de compañera a compañero".
Esta sencilla frase indica mucho respecto a su posición
poética y humana, su valeroso compañerismo, igualitario, que
la induce a caminar y luchar, hombro a hombro con su compañero. Actitud nueva en la mujer que ya no se conforma en
recibir protección, sino que también puede dar y ayudar al
amigo, al compañero. Si es esta una nueva política literaria
dentro del sentir femenino, más conciente de su responsabilidad de lo que fueron las mujeres amantes en el pasado, tal
iniciativa irrumpe en la tierra de Honduras con Clementina
Suárez. A través de su vida como mujer y de su obra literaria
como poeta, se observa esta actitud valerosa y revolu~ionaria
de los moldes burgueses.
La clave en la poesía de Clemen.tina Suárez es esa ausencia de lo que en la actualidad se ha dado en llamar evasión

¡;3

Juanita Soriano

lírica, típica, según quienes nos hablan de ella, de aquellos
poetas, escritores o artistas, que no ven a su alrededor los
problemas vitales y de interés general que confronta el ser
humano, y, en cambio, evaden esta cruda realidad, por temor
o indiferencia, y prefieren sobrenadar levemente por la superficie del planeta, ajenos a sus tremendas luchas y necesidades, para interesarse por temas menos peligrosos y de menor responsabilidad para su arte. Que ignoran, que nada
quieren saber, del conflicto actual. Clementina, se definió.
Quiero decir, esto fué lo que despertó su interés, se definió
por el ser humano en general, por su tragedia y su lucha, haciéndose portavoz de sus más altas aspiraciones; aunque, todo
poeta, fatalmente, se define, cualesquiera que sean los caminos de su poesía; ella, al aceptar el suyo, enfrenta lo que, de
por sí, trae consigo todo compromiso.
El amor a la libertad y su anhelo de dar a los hombres
una tierra libre y feliz, es otra de las llamas en que se quema
su sangre.
"Oyendo está la queja
de los hombres
y sus urgentes ansias
de ser libres".
("Creciendo con la hierba",
Clementina Suárez).
"Empezaremos
a ser felices,
a quererlo ser-.
Asumiendo el deber
de que solo
por un camino humano
se puede ser feliz.
Sin lo estéril
de la desigual
solitaria. felicidad."
Naturalmente, la felicidad debe ser compartida para que
lo sea, pues la f elicidad solitaria no existe, y de existir, tendría que ser estéril como ella asegura.
"Hoy sabe que los hombres
si sufren y trabajan
estrujados y agónicos,
es por tener su vida
y por amarla,"

�Una Poetisa Hondureña: Clementina Suárez

55

.Juanita Soriano

Y en esta otra parte de su poema, inquieta por la ceguera espiritual, de la que ella ya está libre, exclama:

en ella, lo más es intelectual. Y sin embargo, cuando trasluce
o entreabre la puerta a su sentir íntimo, la belleza de su expresión es comovedora :

Tienes que despertar.
Levantar tu esqueleto
del sueño.

"Pudo ser.
pero estaba la espina . .. "

Dejarte desnudo,
voluntario,
distinto.
No puedes esperar
a que te coman
los ojos
las hormigas.
Como dormir
en los vacíos lechos,
cuando hay una queja
y un abierto costado
que reclama la sangre.
Naciendo estoy,
visiblemente,
y trepándome van critauras
ángeles y semillas".

Este pequeño, sencillo comentario a su vida, a sus posibilidades, que se convierte por su misma sencillez y aplastante
realidad en símbolo de toda vida y toda posibilidad humana,
toca directamente al corazón por enunciar una verdad patética, conocida de todos, pues no hay quien, de un modo u otro,
no haya perdido su oportunidad, no haya desgarrado la alegría_ de sus pies confiados, y de sus manos, en la espina ...
"Pudo ser.
Pero estaba la espina,
eterna enemiga de la rosa.
Y sola, sin orillas,
la perdida corola de mi sueño".
Esta pequeña cosa que nog cuenta, aparente pequeña cosa, es demasiado triste, demasiado vivida por todos, para no
arrastrarnos dentro de su suave nostalgia, donde se adivina la
transparencia de unas lágrimas ya olvidadas, ·de algo ... , de
todo cuanto pudo ser ... , de todo lo que no fué.
:'Óbediente la rosa a su destino,
tuvo que ir mostrando
el candor de su rostro".

Los pormenores de esta leve poesía, al parecer pequeña,
al parecer livia11a por encontrarse carente de ciertos recursos literarios como la sonoridad musical, son sin embargo evidentes y característicos de una gran finura de sentimientos;
especialmente, tiende a expresar ideas, pues en cada línea se
encuentra un pensamiento definido, positivo, absoluto. Son
breves líneas cortas, pero cargadas, literalmente agobiadas, de
fruto. Ha despreciado la rima y conserva él ritmo interno, calidad más difcil de alcanzar porque se va por dentro, sin vestidura externa que lo denuncie, y que sólo puede lograr un
oído esencialmente poético, socorrido por un torrente de sangre poblada de poesía. Células de poesía.

Esta es otra frase feliz: "Obediente la rosa a su destino",
esencialmente poética y de indiscutible simplicidad en la
enunciación de una ley fácilmente observada por todos;·aunque difícilmente comprendida. Todos obedecemos a nuestro
destino, y en la rosa, símbolo de poesía, es donde mejor representado encontramos la fuerza de este dramático determinismo. Pero no es esto lo que importa ni el sentido de sus frases,
sino la manera de decirlo, l;i, forma poética en sí.

A pesar de no ser especialmente sensible como para convertirse en medio a través del cual se conozcan sus sentimientos y emociones, porque no puede decirse de ella que su idiosincrasia en poesía se concrete a ser lo que podría .llamarse
una sentidora, tampoco puede escaparse de la expresión espontánea, reveladora de sus estados de ánimo, mensajera de
sus experiencias personales, de sus observaciones vividas, de
sus resultados finales o conclusión inevitable, conocimiento o
sabiduría recogida a través del existir. Pero esto es lo menos

Siendo la producción consecuencia de la vida de su autor,
todo cuanto el artista viva se refleja en su arte, directa o
indirectamente, ,el vivir, la conducta. del autor, lanza su sombra o su luz sobre la obra, en la cual, inconscientemente, se va
inscribiendo quien la crea. Por eso no se puede separar al creador de lo creado, ni se puede comprender la obra sin referirse
al carácter y destino del autor. Y en pocas personas como en
Clementina Suárez ese símbolo de la rosa que ella. expresa
está tan marcado, tan sujeto a la fuerza de un destino inexo-

�Una Poetisa Hondureña: Clementina Suárez

rable para cumplir con el llamado y las exigencias que representa el aceptar la cruz de la poesía, y, como en su caso, el
perseguir la ruta de su inconformismo para con un mundo
ya hecho, mal hecho, sobre bases de injusticia, y al que, aunque parezca inútil, se ambiciona mejorar. Esta inconformidad
la arrastró, obediente a su destino, a continuar su ruta, siempre adelante, como que si una voz le ordenara seguir, no detenerse, no arraigarse, no anclar sus raíces en la tierra sino
caminar, caminar siempre, nómada, gitana; aprendiendo a
renunciar a sus afectos personales, a sus nexos, a todo lo suyo,
sin duda para ser empleada por algún propósito vital que la
condena a su soledad para que de ella surja su donación en
la que abarca a todos, en la que se desprende de sí misma y
de su yo, para observar e interpretar el canto de todos:
"Atada va la sangre
a raíces que no entiende".
Todo en ella dice algo, no hay una palabra que esté sin
sentido o puesta al acaso para rellenar un hueco; todo en
ella es utilizable, es asimilado por la mente, la fijeza de su
observación le permite escoger la palabra adecuada, que, en
ocasiones, es un reto a la inteligencia. Y aunque ella misma
no entienda sus raíces, como no entendemos ninguno de nosotros, las nuestras.
•
"Ya que sólo en la sangre despierta
estará el germen creador defendido".
Su poesía habla de "ligaduras humanas", y confiesa:
"Mi pecho llumina
una verdad tremenda".
Dice:
"No le niegues al amor tu cara.
Sólo así tu flor tendrá polen
y flotará libre,
goteando muchedumbres
tu cara creciendo con la hierba.
Distintos son los rumbos de la carne
y sólo el viento salvará
a tu pie, que en la ceniza
quedó extraviado ...
¡ Criatura de mi amor!
Sólo cuando el fuego
te lleve hasta mi grito,

57

Juanita Soriano

recuperarás intacta
la espiga que dentro
de tu piel madura.
Fuera necesario morirme y no quererte.
Golpearme la espalda
y atar mi lengua
para no decirte
que están en ti llorando los brotes
y detenidos los arroyos,
porque le niegas al surco
lo que es del surco.
Sólo este poema basta para demostrar que Clementina
Suárez es poeta auténtico, por sus temas, por su forma,
por su hondo y trascendental sentido de la vida, por
sus experiencias básicas, sin límites, descritas con la serena
sangre de sus frases; por su afán de "rescatar el ademán perdido", por todos estos nuevos y singulares modos poéticos,
con la característica personal de su autora. Ahora que lo que
escribe cualquier escritor recuerda mucho a lo que ha escrito
o escribe otro escritor ya sean hombres o mujeres poetas,
la singularidad de esta poesía se destaca por su voz libre
de influencias conocidas, totalmente diferenciada de otras voces.
Practicamente no hay poetisas en Honuras. Puede decirse que Clementina es La Poetisa; las demás se ensayan pero
no han encontrado su voz ni se han hecho sentir ni han-trascendido sus nombres. Como dije al principio parecen demasiado románticas no han superado la etapa del sentimentalismo
y están literalmente obsesionadas con los pinares. Muchos poetas hondureños también.
Clementina, que ha sido despiadada para consigo misma,
tiene también frases despiadadas, suyas propias:
La urgencia.de mi paso
es un puro símbolo
-nada es míouna flecha me curva
dentro de tu amor.

¡,No sientes deshojarse
pétalos dentro de mis sienes T
¡, No sientes que mis manos
te adelantan la rosa,
el aroma y el tacto T

�Una Poetisa Hondureña: Clement.ina Suárez

Y que mi sueño
es una arteria abierta
que calcina el gusano.
Y que precisas otro nombre
para encontrarte
con la sonrisa
de tu primer niñez.

Juan Antonio Aya/a /

LA QUERELLA DE

LAS HUMANIDADES

Tiene aciertos, frases poéticas auténticas. Ocasionalmente
no llega a sostener la unidad, o mejor dicho, el clima o altitud
poética inicial, pero este quiebre que parece dejar algo trunco
en el poema al emprender su lectura continua, es también parte de la vida y personalidad de la autora y le confiere un
sello propio, símbolo de su existencia. A veces es sólo un verso feliz en el poema, pero ese verso, esa sola breve línea suelta, es portadora de fulgurantes revelaciones, idea y poesía.
Sus palabras contienen una clave. Mínima clave en apariencia, dejanao adivinar la fortaleza que encubre apenas.

"Así, pues, el pecado fundamental de la erudición
clásica en nuestros días es que ha cultivado la investigación más que la interpretación, que se ha intere~ado más en el acopio que en la diseminación de los
conocimientos, que ha negado o desdeñado la importancia de su tarea en el mundo contemporáneo, y que
ha estimulado ese mismo público menosprecio de que
ahora se queja. El erudito tiene paro con la sociedad
una responsabilidad que es mucho más grande que
la de-/ trabajador y que la del hombre de negocios.
Su primera obligación es conocer la verdad, y la
segunda hacer que la verdad sea conocida".
(Gilbert Highet, Lo Tradición Clásica, T. 11, c. XXI,

Esta es Clementina Suárez y su poesía que como la hierba, humilde hierba de los caminos, crece libremente y crecerá
con el tiempo.
·

Un siglo de erudición).

Monterrey, N. L., junio de 1959.

e

' ,

ONSTDERO de gran impodancia
para el momento cultural por que atraviesa el mundo la encuesta quP hace unos años promovió la UNESCO entre las
personas de más relevante inteligencia dentro del campo de
la educación y la literatura, sobre la importancia de las humanidades clásicas en la educación del mundo de hoy. La
crisis dr nuestro tirmpo . necesita de soluciones rápidas y
decisivas; el mundo ha girado violentamente en los últimos
cuarenta años; nunca, como ahora, ha habido mayor distancia
afectiva e intelectual entre dos generaciones como la nuestra
y la que nos precedió. Han cambiado los conceptos, han cambiado los ideales, ha muerto, definitivamente, un plan de vida
que dirigió al mundo de occidente durante siglos; ha llegad(I
un momento decisivo en que se hace preciso preguntarnos sin
eYasivas: ~ Qué somos? ¡ Qué pretendemos? i Qué ideales aplicamos a nuestros problemas o cómo reaccionamos ante las
-

59-

�60

La Que1•ella de las Humanidades

urgencias de la vida moderna?" Muchas veces, en los momentos sombríos de la historia, cuando toda idea de belleza,
justicia o verdad naufraga, hemos dudado si la verdad está
con nosotros o si estamos viviendo de falsos patrones. y normas inoperantes, que la inercia nos impide desplazar. Y la
conclusión a que se llega, aunque dolorosa, es la siguiente:
hemos fracasado, no llenamos suficientemente el objeto de
nuestras vidas, hemos desertado del campo de la realidad,
para vivir inactivos repitiendo conceptos que ya se gastaron
y que no han sido renovados. Tan evidente es esto que el
historiador Arnold Toynbee advirtió en una conferencia pública en Madrás que "las religiones del mundo podrían ser
suplantadas por nuevas creencias si no se adaptan para llenar
el vacío espiritual que confronta la humanidad". "La humanidad -afirma- no puede vivir sin la religión, peró no puede
ya aceptar religiones que no son convincentes...". Y lo que
se dice de las religiones actuales, con toda su secuela de convencionalismos y de fórmulas, de dogmas adulterados y llenos
de pragmatismo, pueden, con mucha mayor razón, aplicarse a
la filosofía, educación, moral y hasta la misma estructura del
conglomerado social y de nuestro sistema de valores. De todos estos aspectos de la vida actual considero que uno de los
más urgentes, precisos y descuidados es el de la educación, no
como muchos creen, el de la enseñanza. Sólo los espíritus
vanos, fatuos y pedantes -o los impregnados de ese simplón
pragmatismo de los "executive men" de vestido gris- pueden
soslayar su importancia; precisamente esta falta de seriedad
y este pecado de ligereza, que puede traernos aterradores
problemas y consecuencias trágÍCas, es un resultado de la
desorientación que priva hoy en la educación. Una educación,
a mi modo de ver, es la justa apreciación y el empleo adecuado de los ideales en vida; cuando éstos están en quiebra o
no existen, hay que buscar la causa en los defectos de la educación bajo la cual se han conformado los hombres de determinada generación. En fin de cuentas, todo problema de
educación confronta un problema de libertad. Nunca como
hoy se ha hablado en el mundo de la educación; se celebran
congresos, se lanzan nuevas teorías, se ensayan nuevos métodos, se publican revistas especializadas, pero, nunca, también,
la imagen y la mentalidad del hombre han sido más pobres
tanto en el campo de las artes como en los de la filosofía;
pasó ya el tiempo en el que se estructuraban nuevos y grandes
sistemas, en que se componían grandes sinfonías, en que se
pintaban hermosos cuadros ... Es preciso hacer una revisión
sincera dr los valores con que operamos dentro del campo

Juan Anto1úo AyaJa

61

educacional y de la forma en que estos val?re_s se aplica°: a
la vida. Es preciso hacer un balance para ehmmar, s1 prec1s,o
fuere toda una serie de esquemas, conceptos heredados y metodos' en la educación que han demostrado ser casi inefectivos.

·' .

DOS CONCEPCIONES FRENTE A FRENTE
EN EL CAMPO DE LA EDUCACION
Hace varios años el presidente de los Estados Unidos de
Norteamérica. Mr. Harry Truman encomendó a un grupo de
profesores universitarios la tarea de hacer ~n estudi? ac~rca
de la educación norteamericana en los Colegios y Umvers1dades. El resultado de esta consulta es el mismo que se planteó
la UNESCO. En el mundo de hoy, y precisamente en el terreno de la educación se enfrentan dos grandes corrientes: la
de la especialización 'y la de la formación int~gral del J?r?fesional. Es evidente que ya no podemos asirnos al v1eJo
concepto de la educación integral, e~cic!opédica, que he~·edamos del siglo XIX. Los adelantos tecmcos, el parcelamrnnto
especializado de cada una de las profesiones, los diarios a:vances de las ciencias no pueden dar al hombre la opottumdad
de dispersar su ti¡mpo en procurarse una formación integral
que abarque todos los campos de la cultura; aun den~ro de i:,u
misma profesión tendrá que contentarse con domrnar una
rama que estará, asimismo, en constante evolución y ~n p~oceso de revisión. Hoy más que nunca el mundo necesita tecnicos. Los Estados Unidos, con su alto nivel técnico e industrial no producen en la actualidad la suficiente cantidad de
inge~ieros y demás profesionales de la industria necesarios
para llenar todas las demandas de su creciente progreso; la
Unión Soviética atenta a ganar esta carrera que se ha de
desenvolver dur~nte todos estos años en el campo de la técnica,
está formando verdaderas legiones de especialistas y de científicos. La especialización no puede, en consecuencia, distraer
su tiempo ni sarrificar los individuos más capaces, en aras de
una educación humanista e integral, por lo que aparentemente
tiene ésta de poco produ.ctiva y de pragmática. No hace
mucho el escritor venezolano Mariano Picón Salas hizo una
serie de declaraciones a este respecto que merecen ser tran&lt;1critas. "No me atrevo a . decir que las Artes, la Historia, la
Poesía constituyan infalible panacea para las neurosis de
nuestro tiempo. Pero cuando le damos a la Educación un
fin que. supere lo utilitario y lo pragmático, cuando queremos
formar hombres y no sólo mercaderes, parecen ofrecernos las
Humanidades una olvidada Pedagogía de la Felicidad. De
tanto forzar al hombre para que sea una máquina productora,
nos olvidamos del tranquilo y continuo goce que dan- para

�62

La Querella de las HÚmanidades

Juan Antonio Ayala

Creo yo, y ya lo han señalado otros autores, que la democratización a que ha llegado la enseñanza en la actualidad
pudiera ser muy bien una de las causas de esta liquidación de
las Humanidades clásicas como instrumento pedagógico efectivo. Desaparecieron las "élites" intelectuales que requerían
la atención exclusiva de pedagogos y educadores y al participar el pueblo ,-:llana y sencillamente el pueblo- en este gran
festín de la educación -mejor dicho de la instrucción-, hubo
necesidad de darle una instrucción básica, elementalísima,
destinada a una mayoría; esta mayoría que iba a in:vadir los
campos de la industria y del comercio, por una parte no necesitaba, a juicio de sus educadores y de ella misma, de la
previa preparación clásica y humanística; ya desde los comienzos se hacía necesario parcelar sus conocimientos e iniciarla en las bases de su especialización.

quie~ _aprendió a gustarlos-los libros y las obras de arte.
O prlSlo':1eros de la con~i':1gencia de lo material que se traduce
en sal~no, horas de oficma, requerimiento de nutrición, casa
Y vestid~, ~os asomamos a otro mundo que supera la fatalidad
de lo· cotidiano a través de los filósofos, los poetas, los artistas".
. Sin embargo, no podemos dejar de lado la tremenda reabd3:d q_ue_ no~, agobia. Esta pugna entre especialización, es
decir, bmitac10n del entendimiento y de las facultades naturales de cada individuo, y cultura universal es tan aguda que
amenaza con la destrucción de un mundo 'que ya pasó, pero
que no n,o~ promete nada para el futuro. Del especialista y
de sus mi~n_mos pr?~l~mas -digo. mínimos aunque se trate de
pone~ ,satl'htes artificiales en órbita- no podemos esperar la
soluc~on_ d~, nuestros problemas. Es más, de la creciente
especiabzac10n d~ cada día sólo puede provenir el aniquilamient_o de los mas altos valores del espíritu; a no ser que ·
consCI~ntemente optemos por los postulados de una filosofía
materialista y utilitaria, en cuyo caso habremos preferido "un
m_u1!do de cuerpos ocupados y almas vacías", como asegura
Picon Salas.
H~y quienes creen que la bancarrota de nuestra cultura
Y los si_stemas de educación que hasta el presente hemos aplicado sol? puede ser superada con fórmulas nuevas, con el
t?tal olvido d_el p~sado._ ~i~rto es que en los procesos evolutI_vos de la Historia el mdividuo en sí no cuenta• cierto también que t?da una civilización, una tradición, un~ cultura no
se gesta m se desenvuelve en un día, en un año ni en un
centenar de años; cierto que teniirán que pasar ge~eraciones
muchas generaciones, hasta lograr plasmar un sistema de cul~
tura, un ~idal de educación como el que hemos tenido hasta
hace poco; sin embargo, nunca podrá llegarse a la definición
de un "humanismo" si antes no se define y ·se considera al
"hombre" en particular como núcleo de ese humanismo. Y
precisamente es en este punto donde se ha planteado la crisis.
La especialización, con todas sus urgencias desconoce el valor"humano" del hombre, aunque esto, dicho' así, parezca una
redundanria; la especialización necesita autómatas que cumplan cabalmente con la tarea que les ha sido asignada dentro
de la colmena; hombres vacíos de mente y espíritu, que sólo
pueden apreciar la realidad con el criterio estrecho, aburrido
Y árido del especialista. Decía Unamuno, comentando el
adagio popular "Teme al lector de un solo libro, sí, ¡ por lo bruto que será !. .. "

63

..

Otros creyeron, o se acogieron por comparación, al concepto un poco ambiguo de las "humanidades modernas", como
si se pudiera hacer tabla rasa, a nuestro antojo, de toda una
herencia cultural y filosófica en la que precisamente esas
"humanidades modernas" tienen su raíz y origen. Y es que
las humanidades han sufrido una mengua en su mismo concepto y en la amplitud de sus miras por culpa de aquellos
mismos q1;1e estaban en capacid'ad de salvaguardar sus auténticos valores. Desde el siglo XIX, por influencia de las universidades alemanas, principalmente, se restringió el concepto
de humanidades "clásicas" a las producciones de la literatura, el arte y la filosofía greco-romana, a la tradición medievál que conservó y desarrolló esta cultura y al Renacimiento. En filosofía, por desgracia, sbmos aún discípulos de
Sócrates, Platón y Aristóteles; nuestro entendimiento está
cerrado a los conceptos fundamentales y serios de las filosofías asiáticas. Creo yo, y cada día lo estimo más necesario,
que es necesario ampliar este viejo concepto de las Humanidades clásicas para que puedan subsistir como medio de educación en el mundo de hoy y adquieran éstas un pleno sentido
de universalidad; tenemos una deuda cultural con los pueblos
del Oriente, con la India, China y Japón, en especial. Esas
culturas, conocidas apenas por un reducido grupo de especialistas y escasamente divulgadas, enciei;ran un contenido humano que debe ser incorporado a nuestro sistema de vida y
de educación que llamamos "humanístico". Las relaciones
internacionales de hoy han hecho caer las viejas fronteras
culturales que existían entre los pueblos, entre los hombres
de ciencia, entre los educadores. Si junto a los sabios occidentales se sientan, en los congresos científicos, los hombres

�64

L3 Querella de las Humanidades

más destac~dos del Oriente, ¿ por qué no hemos de incorporar
a mwstra literatura, pedag~gía y ~ilosofía los conceptos que
conforman la mente y el estilo de vida de esos mismos sahios?
~s preciso, pues, ?uscar la forma de incorporar a un nuevo
&amp;iste~1,a de edneacjón humanista estos sistemas parciales que
tambien han dado logros efectivos en la historia cultural de
la humanidad. Si nosotros, a pesar de los &lt;Yrandes errores
Y de los enormes cataclismos, hemos logrado s~brevivir v salvaguardar lo esencial de nosotros mismos, esas otras ruÍturas
han dado el mismo resultado. La India looró subsistir como
entida?, ~?cial, polít~ca y cultural a pesar dei coloniaje; Japón
sobrevivi? a los peligros mortales de un aislamiento de siglos,
&lt;'?11;º Ohm~ ~e muestra actualmente celosa guardiana de sus
ncJas tradiciones.
De todo lo expuesto se ve claramente que la decadencia
real de las Humanidades clásicas en la educación del mundo
d_e ~oy. ~e debe ~r~nripalmen~e y en primer lugar a la espeC1al_i;ac1on ~an rigida que exige el avance técnico, especializac10n º:as1on~da PO: las condiciones y los postulados de la
tecnologia, la rndustna, la carrera armamentista, la aparición
nue':~s enfermedades, etc. En segundo lugar, la falsa
mt_:grac101;1 _del conc_epto de las "humanidades", con su empen~ en v1v1r ex~lus1vamente en el pasado, sin procurar conv_erhr _su contei~1do en realidades operantes• se dió demasiada importancia a la investigación, a la fijación de los
textos, a los problemas gramaticales, y se descuidó extraer
de las grandes obras clásicas una filosofía de la vida una
norma de conducta, una auténtica "paideia" de nuestro 'tiempo. Por es~a razón . y con causa justificada el hombre de
hoy . ~a derivado por el fácil camino de la literatura de
?casion, por la cultura superficial y barata de las revistas
ilust~adas. V_oh_'emos de nu;,vo a la cita de Picón Salas para
amphar este ultimo punto: Ya hay -dice- una infantil y
menest~rosa cultura de 'muñequitos' y 'tiras cómicas' donde
las caricaturas de Sancho y Don Quijote intentan sustituir la
prosa de Ce~vantes. Otras revistas de gran circulación en los
Estados ~mdos quieren "deshidratar" la Literatura tratarla
con la misma manipulación con que se reduce el pe'.50 de las
le~u~bres Y las, frutas, y condensan a Dickens y a Carlyle,
q_m tandoles metaforas y epítetos que se consideran innecesar~o~, para ofrecerlos en el más chato e inocente estilo de oficrmsta. Ver !~pidamentee; hacer no Ínlporta qué co5a, movers~ de un sitio a otro, más que reflexionar, parece el ideal
de vida de muchos contemporáneos. Los centenares o millares
de horas de, vu~lo :",ustituyen hoy las que antes podían destinarse a la med1tacion y a la lectura ... El humanista se está

?e

65

Juan Antonio Ayala

convirtiendo en un hombre maniático, de traje raído, seguido
de sus milenarios espectros y repitiendo hexámetros, en una
sociedad que busca emociones más aceleradas" .. . Hasta en
una revista para amas de casa encuentro este menosprecio,
esta animosidad contra el humanismo: "Los profesores de
tennis, base-hall, canasta uruguaya, joropos, etc., reemplazan
a pintores, filósofos, poetas, científicos, en las cortes modernas y en los palacios de los Cresos contemporáneos. Antes,
los "intelectuales" eran el supremo lujo de príncipes y millonarios . . . Lo que demuestra una vez más que en este
siglo de técnicas aplicables inmediatamente y en gran escala,
los intelectuales vamos a terminar en las ferias de pueblo,
exhibiéndonos como monstruos. Tal vez de esta manera logremos no morirnos de hambre honorable y decorativamente. Es
este el progreso 1".

LA DECADENCIA DE LOS CLASICOS: FRACASO
DE LOS METODOS . .
A partir del sig1o XIX se inicia, dentro del campo de la
educación, la decadencia de los clásicos como sistema pedagógico. El espíritu positivista del siglo contamina la filosofía, las artes, las letras y la educación. Todo podía y debía
ser sometido a la revisión por los postulados de los últimos
descubrimientos científicos. En los estudios clásicos, en particular, se creía que el estudio de las lenguas griega y latina
consistía en una ciencia pura. Pero como dice Gilbert Highet
esto era una aberración, pues: "Es evidente que en la investigación clásica, como en toda otra especie de estudio, tienen
que emplearse las virtudes científicas de precisión, organización, objetividad y claridad. Es evidente que los métodos
de la ciencia aplicada pueden emplear se útilmente en muchas
zonas de la literatura y de la historia grecorromanas. Pero
la materia del estudio clásico no la constituyen totalmente, ni
siquiera principalmente, muchos objetivos comparables con
el material de la geología. Gran parte de ella - y la mejor
parte- es arte; y el arte hay que estudiarlo con gusto e
imaginación lo mismo que con cámaras y compases de precisión. Gran parte de ella es historia, y la investigación histórica supone juicio moral, mientras que la redacción de la
historia exige selección estética. No obstante, los eruditos
clásicos del siglo XIX, capitaneados por los alemanes (que
se señalan más por su industria que por su buen gusto), re-

�66

La Querella de las Humanidades

solvieron que su deber era ser científicos. Semejante resolución contribuyó a arruinar la enseñanza de estas matrias".
I

Todos los que hemos pasado por el duro aprendizaje de
los clásicos tenemos en nuestra memoria recuerdos y experiencias imborrables que ojalá ahora que estamos ya en calidad de maestros, no hagamos repetir a nuestros alumnos.
Muchos de nosotros sufrimos la decepción al llegar a las aulas de los que llamaban grandes maestros e investigadores;
en vez de iluminarnos en el camino de la investigación de los
clásicos, de darnos una valoración exacta de sus ideales y de
enseñarnos la forma de acomodar sus experiencias a nuestros
problemas, nos cerraron las ventanas y t,e aprovecharon de
la oscuridad para hacernos deambular por los inútiles laberintos de la sintaxis, los diccionarios, las concordancias, los
textos dudosos y las lagunas. Gracias a nuestro esfuerzo
personal, se nos califícó, muchas veces, de rebeldes e indisciplinados, pero recibimos nuestra recompensa al encontrar por
nosotros mismos aquello que no pudieron o no quisieron' darnos nuestros maestros. Recuerdo muy bien mis dos encuentros con Virgilio. Nuestra clase de poética latina era impartida
por dos profesores; los seis primeros libros de la Eneida
estaban a cargo de uno de los guardianes y custodios de la
vieja didáctica de Berlín, Munich y Heidelberg; durante seis
largos meses aprendimos muchas de las modalidades lingüísticas de Virgilio, manejamos un extenso vocabulario latino,
hicimos un fructífero acopio de sinónimos, medimos muchos
hexámetros, memorizamos largas tiradas de "pensum". De la
esencia virgilana, de las ideas de la Roma imperial, del sentimiento épico-humano del poema estaba prohibido hablar. El
resto de la Eneida estaba dirigido por un profesor que, cierto
es, no era un latinista consumado, menos un investigador de
los de sentencias definitivas; a su alto sentido de interpretación juntaba las cualidades de un gran poeta, sabía llevar la
discusión abierta, por encima de los titubeos gramaticales de
muchos, hacia aquellos temas virgilianos trascendentes, eternos, humanos, en una palabra. Otro de mis recuerdos es el
de aquel profesor que se pasó la vida buscando en las obras
completas de Cicerón -en ese pétreo volumen editado por
Didot- un nuevo tema de la tercera declinación latina;
pretendía ¡ el pobre ! figurar en alguna de esas gramáticas
-escolares como el genial descubridor de una nueva modalidad
hngüística. De mi primer año de griego saq_ué la conclusión

Juan Antonio Ayala

67

que el verbo "lúo" era muy importante y que las formas contractas de la segunda declinación eran la clave para entender
la epopeya homérica.
La historia de la didáctica clásica está llena de casos semejantes. Son demasiado aleccionadores los ejemplos para pasarlos por alto. De nuevo recurrimos a G. Highet quien
presenta muestras más q~e suficientes ~e e~te dese~oque, de
estas aberraciones palmarias, de esta des1lus1onante irresponsabilidad de los que tuvieron durante siglos en sus manos el
destino y el futuro de generaciones enteras, quienes buscaron
en las ciencias aplicadas salida a sus impulsos creadores.
Sir William Osler, médico brillante y destacado científico,
cuenta así el fracaso de sus estudios clásicos en una escuela
canadiense de 1866 :
"De niño tuve la experiencia común de hace cincuenta
años: maestros cuyo único objeto era dar de comer a sus
clases con cucharadas, no de autores clásicos, si!1o de sintaxis
y prosodia ... con el resultado de que aborreciamos a Jen~fonte con sus diez mil, veíamos a Homero como una ~bom1nación y a Tito Livio y Cicerón como cargas de sustantivos Y
tareas... Mi experiencia fue la de muchos miles; y sin embargo recuerdo que estábamos sedientos de buena literatura ...
¡ Qué tragedia subir al Parnaso en medio de tanta niebla!".
Y el Dr. Osler, este hombre "sediento de buena literatura",
_que llegó a desempeñar el alto cargo ~e Regi~s , Prof~sor de
medicina en Oxford, durante toda su vida admiro la literatura clásica y a los grandes humanistas del Renacimiento inglés
y recomendaba a sus alumnos, futuros médicos, el estudio
constante de los autores griegos y latinos y, más tarde, llegó
a afirmar que "las ciencias naturales -la medicina inclusiveeran sólo la mitad del material de educación, y que la gran
1iteratura era la part~ más importante".
Un gran educador norteamericano, Nicholas Murray
Butler, rector de Columbia University, cuenta cómo fue educado:
"La enseñanza de los clásicos en aquellos días era casi
por completo de este tipo "seco como el polvo" que ha estado
en un tris de matar los estudios clásicos en los Estados Unidos. El profesor Drisler, que ocupaba entonces la cátedra de

�68

La Querella de las Humanidades

J ay ( de griego), era hombre de notable elevación de carácter
y espíritu, así como un perfecto y consumado erudito. Era, sin
embargo, tan dado a insistir en los más menudos detalles de la
gramática, que nuestros ojos estaban todo el tiempo clavados
en el suelo y apenas si teníamos alguna vez una vislumbre de la
belleza del significado más hondo de las grandes obras cuyo
estudio nos ocupaba. Por ejemplo, recuerdo que durante el
primer semestre del año sofomoro ( es decir, el segundo año),
teníamos que leer con el Doctor Drisler la Medea de Eurípides,
y que cuando el semestre llegó a su fin apenas habíamos acabado de ver doscientos cuarenta y seis versos. En otras palabras, nunca llegamos a ver de qué trata la Medea, ni pudimos ver el significado del argumento ni la calidad de su arte
literario . . . En latín, el profesor Charles Short era un pedante si los ha habido . . . Fuera Horacio, fueran Juvenal o
Tácito el tema de sus clases, siempre estaba fijándose en los
asuntos menos importantes que el estudio de esos autores sugería . . . ".

·

Y perdóneseme traer todavía un testimonio más de esta
cadena de aberraciones, que, por sí solas, han contribuído a
la decadencia y al abandono justificado de los estudios clásicos.
'l'rasladémonos ahora a la Universidad de Yale en 1883-1884.
Habla William Lyon Phelps:
"La mayor parte de nuestras clases eran aburridas, y la
enseñanza puramente mecánica; una maldición pesaba sobre
los profesores, el añublo invadía el arte de la enseñanza. Muchos profesores eran simplemente oyentes de recitaciones preparadas; jamás mostraban ningún interés vivo, ni por los
estudios ni por los estqdiantes. Recuerdo que tuvimos a Homero tres horas a la semana durante todo el año. El catedrático nunca cambió la monótona rutina, nunca hizo una observación, sino que sencillamente llamaba a uno por uno a
traducir o escandir los versos, decía: "Es suficiente" y ponía
una señal; de modo que en la última clase, en junio, después
de todo un año de esta intolerable faena, quedé muy sorprendido al oírle decir, esta vez, también sin ninguna emoción:
"Los poemas de Homero son los más grandes que han brot~do
del espíritu del hombre; la clase está terminada", y salimos a
la luz del sol".
Creo yo que ante tales testimonios, ante tales atentados
contra la respetabilidad de los clásicos, ante tamaña irresponsabilidad por parte de los educadores, no tenemos por qué
extrañarnos del fracaso y del abandono del estudio de los
clásicos en la educación del mundo de hoy. Querer vivir de
espaldas a la realidad y mantenerse en el aislamiento más

Juan .-\.ntonio Ayala

69

feroz, es suicida para una sociedad que necesita soluciones
impostergables a la multitud de problemas que han surgido
en un mundo mecanizado, pragmático y realista. Razón tienen
los que desertaron de los estudios humanísticos para alcanzar
en el campo de la ciencia aplicada un bienestar material y
una satisfacción íntima que no se les ofrecía en los campos de
la gramática, la sintaxis y demás aberraciones de los eruditos.
Todavía estamos a tiempo para solucionar este problema, para encontrarnos a nosotros mismos y forjar un mundo mejor con un nuevo sistema de educación en el que las Humanidades clásicas vuelvan de nuevo a ser entidades operantes,
dinámica. l\Iás arriba he dicho que considero pedante el
pretender descartar todo un psado para sustituírlo por conceptos nebulosos, indefinidos, y que, además entrañan un peligro para la integridad del hombre, base eterna de cualquier
"humanismo". Hay que saber conciliar técnica y espíritu:
técnica que nos ofrece el mundo de hoy, a manos llenas
y espíritu generoso de concordia que nos ofrecen las viejas
literaturas y filosofías.

EN BUSCA DE UNA SOLUOION
Hemos llegado, sin lugar a dudas, a un punto en nuestra
evolución personal y, principalmente, en nuestra evolución
humana universal, que se hace necesario plantear el problema
de la educación en términos que no admitan vacilación. ¿Hasta dónde es posible poner en vigencia el estudio de los clásicos en un actual sistema de educación? ¡,Hasta dónde se
conforman los clásicos con la mentalidad y las necesidades
del mundo moderno? ¿ Qué proporción debe guardar el estudio
de las Humanidades clásicas con el de las técnicas mecanistas
que r eclama el adelanto material de la industria 1 No podemos,
honestamente, contestar a estas preguntas sin antes hacernos
cargo de la situación por que atraviesan los métodos pedagógicos en vigencia. Con un sentido práctico muy acorde con
la filosofía materialista -si es que puede llamarse filosofía
al resultado del más burdo fraude intelectual- la didáctica
no sólo ha orientado ·a la jtlventud hacia las profesiones que
suponen un futuro de aplicación inmediata, altamente remunerada, que, además, absorbe al hombre por entero. La consecuencia inmediata, amén de otras que mencionaremos inmediatamente, es que el hombre de hoy, el profesional, el técnico, no puede o no debe interesarse en otros asuntos que no
se relacionen con su especialidad. Tal como está organizado el
trabajo y la producción, es el medio al cual hemos recurrido para conservar un ideal de vida que no nos satisface,

�70

La Querella de lás Humanidades

que nos deja desilusionados, vacíos y yertos. Sin embargo
hemos caído en un profundo error: no ha sido el adelanto téc~
nico el que ha causado esta brecha profunda en la educación
del hombre; lógicamente las comodidades que actualmente se
nos brindan, la mayor facilidad de los medios de información,
el alto valor adquisitivo de la moneda, deberían ser un aliciente para la vida intelectual. No, no es la mecanización del
mundo la que por sí ha matado el cultivo del hombre y todos
sus valores interiores. Es la filosofía -si tal puede llamarsedel dominio, del aniquilamiento, la que quiere y proclama y
fomenta una educación puramente especializada que obre como un narcótico, como una especie de droga del olvido de la
reflexión y de la vaciedad; los hombres que tienen un' entendimiento libre, los hombres que piensan en la más recóndita
soledad, son un peligro y una amenaza para los totalitarismos
del cuerpo y de la mente que amenazan al mundo actual. No
es preciso ya, a estas alturas, aherrojarlos con cadenas ni imponerles sanciones atentatorias contra la libertad física ·. mucho más práctico que cercarlos por hambre que elimin~rlos
es privarles de una cultura humana que ponga por encim~
de todo el libre cultivo del espíritu. Es preciso usar la droaa
esterilizante y somnolienta de la incultura humana se ha~e
necesario que el hombre actual busque sucedáneos e~ la divagación ex~erna, e1;1,la televisión, en el cine, en las revistas que
dan una ilustrac10n fragmentada y en pequeñas dosis. Hemos adelantado mucho en este camino, no necesitamos usar
ya los viejos procedimientos represivos para que el hombre no
sea precisamente "hombre". Permítaseme citar un párrafo del
escritor inglés Aldous Huxley en que protesta con acento trágico sobre este destino que amenaza los fundamentos más
íntimos de la personalidad humana. "En el curso de los últimos cuarenta años, las técnicas para explotar el anhelo del
hombre en la más peligrosa de las formas de autotrascendencia descendente han alcanzado un grado de perfeccionamiento
nunca logrado antes. En primer lugar hay más gente en una
milla cuadrada que antes y los medios de transportar vastas
multitudes desde distancias considerables y de concentrarlas
en un único edificio o plaza son' 1:Ilucho más eficientes que en
el pasado. Por lo demás, se han inventado nuevos recursos
para excitar a las masas que antes ni siquiera se hubieran
soñado. Hoy tenemos la radiotelefonía, que ha extendido enormemente el alcance de los broncos alaridos del demagogo.
Tenemos también la cámara fotográfica ( de la que una v.ez
se dijo ingenuamente que no podía mentir) y sus descendientes, el cinematógrafo y la televisión. Estos tres medios hicie-

Juan Antonio Ayala

71

ron absurdamente fácil la propagación de tendenciosas fantasías y finalmente tenemos la mayor de nuestras invenciones
sociales, la educación libre y obligatoria. Todo el que sabe
leer queda en consecuencia a merced ge los propagandistas
del gobierno o del comercio, que se valen de las máquinas de
linotipia y de la prensa. Reúnase a una multitud de hombres
y mujeres previamente preparados por la diaria lectura de un
periódico, hágasela oir la música amplificada de orquestas en
medio de un escenario de brillantes luces y sométasela a la
oratoria de un demagogo, que es (los demagogos siempre lo
son) simultáneamente el explotar y la víctima de la intoxicación de las masas, e inmedia,tamente se la tendrá reducida
a un estado de casi inconsciente subhumanidad. Nunca antes
unos pocos estuvieron en posición de convertir a tantos en
payasos, locos o criminales". Hasta aquí Aldous Huxley, quien
ha señalado con certero acento la crisis por la que están pasando los valores e ideales en la educación del mundo, de las
masas y del individuo en particular. El hombre que piensa,
repito una vez más, es un elemento peligroso y hoy todo tiende
a eliminar la acción personal, el pensamiento libre. Dice Karl
Vossler, en su "Filosofía del lenguaje" que todo cambio lingüístico o de significación y uso en las palabras obedece primariamente a cambios en el horizonte sociológico de los grupos. A;ctualmente hemds perdido ese s~ntido primario
significativo del "yo" para transformarlo en ."nosotros", y
este "nosotros" no tiene ese significado cohesivo, cordial y
coherente que tuvo en labios de nuestros antecesores. El "nosotros pensamos" de hoy, el "nosotros escribimos", el "nosotros hacemos" es el reflejo de la imagen del rebaño· paciente,
aletargado por las emanaciones de la masa sin personalidad.
Sí, la educación actual, fría, deshumanizada, es mucho más
consciente de lo que creemos, va más allá del mero interés
por el progreso de la técnica y los avances científicos, y es
que el afán de dominio no podría ejercerse sobre hombres que
saben valorar en su verdadero sentido el destino de la vida y
las consecuencias de una entrega sin reservas a los valores del
espíritu. Como afirma -Picón-Salas: "Si el hombre en comunidad necesita una máquina, el hombre en soledad acaso prefiere un poema".
No podemos, en el breve espacio de una conferencia como
la presente, entrar en detalles acerca de .un plan general de
estudios en el que se buscaría una conciliación entre técnica
y cultivo humanista. Además, en pedagogía más que en otra
rama del saber humano, las generalizaciones son peligrosas,
dado por sentado que hay que tener en cuenta índole nacional,

�72

La Querella de las Humanidades

zonas culturales, psicología de los pueblos y una serie de pequeños detalles que alterarían el plan inicial de trabajo. Sin
embargo, creo yo que la sinceridad y la captación ecuánime
del problema, tal como lo hemos expuesto puede llevarnos a
esbozar dos o tres términos generales que deberán tenerse en
cuenta si es que se intenta una reforma o renovación o cambio de ruta en -este sentido.
Es cierto que la enseñanza de las lenguas clásicas no puede absorber el tiempo necesario para llegar a dominarlas en
toda su extensión; hay, hoy día, una tendencia sana, principalmente en los EE.UU., a pasar por alto el difícil aprend1zaje del griego y latín, para dedicar el poco tiempo que los
estudiantes tienen al estudio de las obras clásicas en traducciones hechas por expertos y, las más de las veces, por escritores de renombre. Dije antes que una de las causas . que
contribuyeron a la decadencia de los estudios humanísticos fue
esa especie de devaneo por los campos de la morfología y la
sintaxis; lo que interesa es que el hombre entre en contacto
con la producción de los grandes escritores clásicos, sea en
su idioma o en el propio de los estudiantes. Es cierto que un
grupo de privilegiados, y de inadaptados, para ser sincero,
seguirán estudiando griego y latín. Bien, serán esas minorías
selectas que siempre han conservado la esencia de la antigüedad en toda su pureza; pero no podemos exigir lo mismo de
todos los demás. Lo que interesa es que el futuro médico, el
ingeniero, el abogado haya pasado por una etapa de contacto
con los grandes espíritus que enseñan lo que es "humanidad".
Estos médicos, ingenieros, .abogados del futuro tendrán'. un
sentido trascendente del hombre y por lo menos, por lo menos,
se habrá conseguido que diferencien al hombre de las materias primas. No nos hagamos ilusiones ; el recorrido detallado
por las literaturas clásicas será un imposible, un sueño irrealizable. Los escritores, como Arnold B. 'foynbee, creen que una
enseñanza adecuada para el futuro consistirá en resumir, en
grandes murales, si así puede llamárselos, el estudio de las
culturas y extraer de ellas el legado humano que nos entregaron. A esto pueden responder ·esos magníficos manuales
"Los Legados" que están siendo publicados por la Universidad
de Oxford ... .
Quiero concluir esta breve exposición con las palabras del
humanista argentino Centurión:
"Si fue lamentable que con tanto empeño se orientara la
educación hacia un enciclopedismo mal comprendido, puesto
que su fin rio era el cúmulo de datos de las ciencias para

Juan Antonio Ayala

73

quedarse con ellos, sino que el datum se ordena~a al quaesi~um,
es alentador ver que por todas partes cristahz,a . en reah?ad
la idea de establecer un período de enseñanz~ bas1ca_ 9-ue tienda a la formación del homb:e más que a su,Ilustrac10n Y a~n
se procura asegurar ese periodo fundamentandolo ~n los clasicos. Es volver por los clásicos insistir en esta idea de la
formación de la juventud y lo hago con las de un yedagogo
que expresó su repulsión por la desoladora doctrma de la
enciclopedia y quería que su discípulo "tuvier~ un espíritu
expansivo, inteligente, apto para todo; que supiera hallar el
para qué de todo cuanto haga y el ~or ~ué _de todo _cuanto
crea. Mi objeto, añade, no es darle ciencia, smo e~senarle a
que la adquiera cuando la necesite, hacer que la estime en su
justo valor y que ame .la verdad sobre todas las cosa~. ~esultará un ser activo y pensador que posea pocos conoe1m1entos,
pero aquellos que tenga sean verdaderamente suyos y n~da
sepa a medias. Quien se encuentre en esta etapa a los 15 anos,
no ha perdido los anteriores y se ha preparado para el futuro
porque la ignorancia nunca hizo el mal Y. sólo el. err~r es
funesto • no nos extraviamos por no saber smo por 1magmarnos qu¡ sabemos". No es tiempo perdido el ?~dicado a la
formación de las facultades que han de adqumr y valorar
nuestros conocimientos.

Universidad &lt;le Nuevo León
Centro de Estudios Humanísticos
Monterrey, N. L.

�NOTICIAS

• La Facultad de Economía de la Universidad de Nuevo León está en condiciones de formar profesionales llamado!':
a ser factores fundamentales de la Patria del futuro, pues el
campo de esta carrera relativamente nueva ofrece perspectivas insospechadas para el País y para los mismos educandos.
• Lo anterior fue expresado ayer por la Señorita Consuelo Meyer, Directora del Plantel, destacada Economista que
es partidaria del régimen de libre empresa.
• La señorita Meyer es una inteligente profesional en
ciencias económicas, quien renunció a cátedras y puestos en
importantes Universidades extranjeras por fundar y dirigir
aquí la Facultad de Economía. ·
FUNDACION
• La Facultad de Economía es uno de los centros docentes de más reciente creación dentro del conjunto de Facultades y Escuelas de la Universidad de Nuevo León. Fue
fundada el 6 de septiembre de 1957 por acuerdo ·del H. Consejo Universitario, a iniciativa del C. Gobernador Constitucional del Estado, habiendo asistido a la declaratoria de
inauguración destacadas personalidades de los círculos académicos de Monterrey y de la ciudad de México.
• Las bases sobre las cuales se inició el funcionamiento
d.e la Facultad seguían fielmente los lineamientos e~tablecidos
por la Escuela Nacional de Economía de la Universidad
Nacional Autónoma ·de México, que también han prevalecido
en la creación del resto de las Escuelas de Economía existentes en el país.
NUEVAS BASES
• Como la experiencia obtenida durante cerca de treinta
años en dicha Escuela, así como los progresos hechos en años
recientes por la ciencia económica, especialmente en relación
-75-

�76

Noticias

con el estudio de las economías subdesarrolladas, señalaban
la conveniencia de modificar tales bases de funcionamiento,
con fecha 9 de mayo de 1958, el entonces Rector de la Universidad de Núevo León, Ing. Roberto Treviño González,
aprobó un plan de reorganización del funcionamiento de la
Facultad de Economía, presentado por la suscrita y formulado
con vistas a lograr un marcado mejoramiento de la enseñanza
universitaria del ramo en nuestro país.
• La Facultad cuenta actualmente con 45 alumnos
-todos ellos inscritos en el primer año-i divididos en dos
grupos: 15 estudiantes en la Escuela Piloto y 30 en la Escuela
Nocturna.
ESCUELA PILOTO

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Noticias

de 6 a 9 p.m., ha continuado funcionando la Escuela ~?~turna, pero ahora conforme a un plan. dot~do de la flexibilidad
necesaria para que cada alumno se mscnba so~m_ente en _aquellas materias que pueda cursar con ~u.en exito, se?un. el
tiempo y el esfuerzo que esté en condiciones de dedicar al
estudio.
• Los alumnos que ingresaron este año a la Fa~ultad
fueron seleccionados entre un buen número de candidatos
por sus aptitudes para los estudios super_iores y su record. ~e
calificaciones en ciclos educativos anteriores. _Esta sele,cc~on
se ha considerado necesaria par~ ~levar el mvel_ ,academ2co
de la enseñanza y reducir el co-eficiente de ~eser?10n en anos
superiores, que tan costoso resulta a las umversidades.
MAESTROS COMPETENTES

• La Escuela Piloto, que funciona como escuela diurna,
fue creada con el afán de superar las dificultades que presenta en nuestro medio universitario la existencia de un cuerpo
estudiantil formado en gran parte por alumnos que sólo se
dedican marginalmente al estudio y tienen una ocupación ajena a las actividades académicas. Este problema se presenta en
forma particularmente aguda en las Escuelas de Economía a
diferencia de las de Medicina, por ejemplo, con lo que tácitamente se admite que los estudios respectivos son de tal
manera simples o superficiales, que basta dedicarles tres o
cuatro horas diarias para alcanzar la competencia profesional
necesaria. En contraste con esta situación, los alumnos inscritos en la Escuela Piloto tienen el compromiso de dedicar una
jornada completa de traoajo (42 horas semanales) a sus estudios, con exclusión de cualquier otra ocupación, sea o no sea
remunerada. A fin de facilitar la completa consagración al
estudio del mayor número posible de alumnos en esta Escuela, se ha establecido un sistema de becas financiado por empresas industriales y por otras instituciones regiomontanas.
Actualmente prestan su cooperación para el sostenimiento
de seis becas la Fundaeión Rotaria de Monterrey, A. C., Anderson, Clayton and Company, S .. A., Cementos Mexicanos, S.
A., Fábrica de Ladrillos Industriales y Refractarios HarbisonWalker Flir, S. A., y Mueblerías SyR, S. A.

• Por lo que toca a los profesores, la política de la
Facultad consiste en contratar maestros de tiempo con_ipleto
y de probada competencia, por lo menos ~ara impai:tir las
cátedras más importantes del Plan de Estudios, re?u~nendo a
maestros extranjeros cuand0 la esr,asez de especialistas nacionales cree esta necesidad. Actualmente, _est~n a cargo de
los cursos del primer año los profesores s1?mentes :. Economía, Srita. Consuelo Meyer L'Epée (Univers,1d_ad Nacional ~e
México y Universidad de Londres); Mate1;11aticas, Ii:g. Y. Licenciado en Matemáticas Eladio Sáenz Qmroga (Umversidad
de Nuevo León) ; Civilización Oontemporáne_a! Dr. Arthur ~Smith (Universidad de Chicag~); 9ontabihdad, ,Sr. Lms
Martínez Contreras, C.P. T. (Umversidad_ de N. Leon), ~ Inglés, Sr. Christian Smith (Colegio Amencano )_., Como dn·~ctores de esto~ C'urso~. &lt;'ncargados de la ela?oracion de los _vrogramas y la supervisión de la enseña~za, figuran, ~11: el m!smo
orden las SiO'uientes personas: Sr. Victor L. Urqmdi cu:mve:sidad 'de Lo~dres), Ing. Roberto Treviño Gonzále_z (U_mversidad de Nuevo León) , Dr. Richard M. Morse (Umve:sida~ de
Columbia), Sr. Ramón Cárdenas D., C. P .. T. (U~iversidad
Nacional de México) y Dres. Arthur F. Smith Y Richard M.
Morse. Al frente de este grupo de maestros se encue~tran el
Lic. Daniel Cosio Villegas, como Direc.tor Honoran?, Y la
Srita. Consuelo l\Ieyer, en calidad de Directora Interma.

HACER BIEN LAS COSAS

REFUERZO

• Con el objeto fundamental de no lesionar los intereses
de los alumnos que ya se encontraban inscritos en la Facultad
para el curso de 1957. 58, que se estableció con un horario

• La Facultad está haciendo gestiones tendientes a lograr que para el próximo año acad~mico el cuerp~ de pro~e◄
sores se vea reforzado con la presencia del Dr. Calvm P. Blair,

�actual Subdirector de la Escuela de Administración de Negocios de la Universidad de Texas, del Lic. Manuel Rodríguez
Cisneros, distinguido economista regiomontano, de un experto
de la Unesco en Matemáticas aplicadas a la Economía y de
un especialista en Geografía Económica. Además, a partir
de enero de 1960, se contará con la colaboración del Ing. Rafael Serna Treviño y del Lic. Romeo Madrigal, profesores de
Matemáticas de la Universidad de Nuevo León que en estos
momentos están siguiendo cursos especiales de Estadística
Económica y Financiera, con sede en Santiago de Chile, con
el fin de encargarse posteriormente del curso de Estadística
Económica. Con las becas concedidas a estos dos maestros
para hacer estudios de especialización en el extranjero se ha
iniciado una labor sistemática de preparación de profesores
nacionales para formar el cuerpo docente que quedará adscrito a la Facultad de una manera permanente.

'

cialista en su manejo, en el curso d~ Civilización Contemporánea, que desde vari~s pur1:tos de vista representa Ana v~liosa contribución al meJoramiento de nuestra educac1on umversitaria.

'

BIBLIOTECA

' '

• Se está haciendo un esfuerzo para dotar a la Facultad
de una Biblioteca capaz de dar un servicio .adec~ado a profesores y estudiantes y, con el tiempo, a los mvestigadores de
nuestros problemas económicos. Al efecto, no solam~nte se
está adquiriendo un acervo de obras fundam_en~ales, smo que
también se está preparando personal especializado . p~ra S':1
manejo. Conforme a este plan, el Direct?r. de la Biblioteca,
Lic. Ario Garza Mercado, se encuentra asi~tiendo actualmen~e
a un curso intensivo de inglés en el English Lang~age Inst1tute de la Universidad de Michigan, que lo capacitará para
seg~ir posteriormente cursos de Biblioteconomía para postgraduados en la Universida? de Texas, y se esper~ _que el Sr.
Miguel Montemayor Gonzalez, a~tualmente . a:ixi~~r de la
Biblioteca, siga más tarde esta misma especializac1on.

NUEVO PLAN
• Por lo que se refiere a la materia de la enseñanza, se
ha adoptado uu nuevo Plan de Estudios de cinco años de duración, que es probablemente el más adaptado al estudio de
las economías subdesarrolladas en vigor en una universidad
latinoamericana, y en el que el número de materias se reduce
a las verdaderamente fundamentales para la educación y formación profesional de nuestros economistas. De este modo se
espera lograr, no sólo una orientación más realista de la enseñanza, sino también una mayor concentración del esfuerzo de
los estudiantes en los tópicos de mayor importancia, de tal
manera que su preparación sea más adecuada. y máR sólida.
Como complemento obligado de las cátedras, el Plan de Estudios postula la necesidad de realizar trabajos prácticos,
principalmente en la forma de investigaciones directas que
pongan a los estudiantes en contacto con la realidad económica del país.
• Se ha procurado el mejoramiento de los métodos de
enseñanza, innovándolos en la m:edida necesaria. Así, se está
introduciendo gradualmente el empleo del método de debate,
el más idóneo para desarrollar en el alumno aptitudes para
el análisis crítico de los problemas económicos del país; en
cambio, se concederá progresivamente menor importancia al
método basado en largas series de conferencias, que sólo requieren del alumno la actitud pasiva del oyente. El método
de debate se está empleando ya, bajo la dirección de un espe-

70

Noticias

Noticias

78

• Existen fundadas razones para creer que con la combinación de estos elementos, a saber: alumnos dedicados por
entero al estudio profesores de tiempo completo, plan de
estudios adecuad~, métodos de enseñanza eficaces y recursos
bibliográficos suficientes, los favorables _resultados
la reorganización de la Facultad de !1conom1a _elll:p~zaran. a ser
tangibles dentro de muy po~os a~os y constitmran ,motivo de
legítimo orgullo para la Umv~rs1dad de Nu~vo Leon Y beneficio no pequeño para el pa1s, que cont~ra con un mayor
número de economistas debidamente capacitados.

?e

.

.

.'

�LIBROS

David García Bacca, Elementos de Filosofía (Biblioteca de
Cultura Universitaria), Caracas, 1959.
Pocos hombres habrá en nuestros tiempos, tau universales en su cultivo anímico como Juan David García Bacca.
Una sed faústica le ha llevado a beber en todas las fuentes
de la ciencia. Renacentista por su vivo interés en la naturaleza y en el arte, es medieval por su hondísima preocupación
religiosa de transubstanciación, sin dejar de ser -en su temática y en ·su problemática- un hombre contemporáneo.
La completud de su preparación nos recuerda a la de Xavier
Zubiri. Ambos manejan, con admirable destreza, filosofía
y teología, ciencias y filología. Pero mientros Zubiri· -gran
pájaro mudo- apenas sí se ha resuelto a soltar un libro
---4decisivo, por cierto-, García Bacca ha publicado más de
una decena de libros dignos siempre de nota.
En España instaura la lógica matemática y la lógica de
las ciencias, con sus obras: "Introducción a la Lógica" e
"Introducción a la L6gica Moderna". Despierta el interés
por la axiomática, con puntos de vista originales, interpretando la lógica simbólica como un producto diversificado de
la forma apofánica clásica. El concepto de transfinitud -ente
matemático en el que las partes pueden tener tantos miembros como el todo- le sirve como instrumento para el filosofar que no es,., al fin de cuentas, sino un proceso de transfinitación. Pasar el límite de lo infinito en todos los planos,
transfinitar las cosas para divinizarlas, en cierto modo, es el
fundamento de toda finitud posible y el "leit motiv" de la
filosofía de García Bacca. La teoría de la relatividad es
expuesta, en síntesis brillante y feliz, por el maestro español
en su libro "Filosofía de las Ciencias". Su preparación filosófica -abierta y profunda- le sirve lo mismo para aplicar
el pensamiento de Heidegger a la lógica simbólica, que para
pensar ciertos conceptos y operaciones a.e la lógica moderna
a la luz de la gran tradición escolástica.
-81-

�82

Libros

Las traducciones y comentarios de García Bacca sobre
los presocráticos, sobre el poema de Parménides, en particular, sobre las Eneadas de Plotino, sobre los Diálogos de Platón y sobre la Poética de Aristóteles han sido -y siguen
siendo- instrumentos indispensables para la cátedra en nuestras facultades. Conoce, con la misma profundidad, tanto el
pensamiento de la antigüedad clásica, como la filosofía contemporánea en todas sus vertientes. Su erudición -nunca
indigesta- es verdaderamente pasmosa. Ahora trabaja, con
verdadera intensidad y entusiasmo, en su "Metafísica", que
al decir de quienes la conocen en parte, es una obra monumental. Presentimos que ese libro será su obra maestra. Sin
&lt;;ontar sus innumerables artículos, reseñas bibliográficas, traducciones y ponencias, Juan David García Bacca presenta una
envidiable producción: "La estructura lógico-genética de las
ciencias físicas", ( Tesis doctoral, Barcelona, (1935) ; , "Introducción a la lógica matemática" (Barcelona, 1934); "Essais
modernes pour le fondement des mathématiques" (Barcelona, 1934) ; "Filosofía de las ciencias: Teoría de la relatividad", (México, 1940); "Introducción a la lógica moderna",
(Barcelona, 1936) ; "Invitación a filosofar" (2 volúmenes:
"La forma del conocer filosófico", México 1940; y, "El conocimiento científico", México, 1942) . "Nueve grandes filósofos contemporáneos", ( Caras, 1947). Filosofía en metáforas
y parábolas, (México, 1945); "Introducción al filosofar" (Tucumán, 1939); "Tipos históricos del filosofar físico" (Tucuman, 1941). "Antología del pensamiento filosóficoo venezolano", ( Caracaas, 1945), "Elementos de Filosofía" ( Caracas,
1959) .
,
Hace unos cuantos días recibí un ejemplar del libro
"Elementos de filosofía" (Biblioteca de cultura universitaria,
Caracas 1959), con una amable dedicatoria de su autor, que
mucho me honra. Por venir de quien viene y por ser el libro
que es -y Dios me entiende y creo que muchos lectores también- lo guardo, desde ahora, dentro de mi biblioteca, como
una de las joyas de más sencilla belleza. El libro, escrito en
limpio castellano, puede ser leído por toda persona que aspire
"a ser culta en filosofía, sin imponerle la obligación de ser
estudiante o profesor de filosofía". Y la verdad es que para
alcanzar una concepción del mundo coherente y armónica,
que reduzca todos los especialismos a sus justas proporciones, se requiere la filosofía. Y se requier e, también para
que el espíritu adquiera su temple y su cohesión interna.
Sobre el analfabetismo filosófico nunca se ha edificado ninguna cultura superior. Un libro como el del Dr. García Bacca,

Libros

que ofrece los elementos indispensables de cultura filosófica
en exposición ajusta~a, sencilla, simple, exacta, no pued~
menos. de llenar una maplazable necesidad en nuestros pueb~os ~ispanolocuentes. Si "la cortesía del filósofo es la clar~dad , com? l? ha dicho Ortega con su acostumbrada elegancia, el_ breviario de Juan David García Bacca es un verdadero bbro de cortesía -entiéndase bien-, no de cortesanía.
Como la filosofía no es simplemente conocimiento sino
adem_ás amor: el autor del libro comentado estudia primero
lo~ diversos tipos. de amor hacia la sabiduría: 1). La filosofía
grieg~, _como amor a la contemplación; 2). La filosofía romana_ c~asica, como amor a la acción; 3) . La filosofía medieval
c:istia~a, como a~or_ a la sabiduría personal divina; 4). La
f~losof~a del Renacumento, como amor hacia sí mismo; 5). La
filosofia moderna, como amor a sí mismo, en cuanto ordenador del mundo de las apariencias; 6). La. filosofía contemporánea, como amor a sí mismo y amor a las cosas. Tras del
estudio_ hist~rico, el ~utor nos muestra la estructura interna
de la ~ilosofia, expomendo, en apretados y felices resúmenes
-sencillos, pero nada triviales, por cierto- la lógica ( clásic~
Y moderna o matemática), la ética y la moral la estética la
metafísica y la teología. El lector no iniciado' va penetra~do
gradualmente, con paso siempre seguro, en los problemas
más graves de la filosofía. Se advierte la enorme voluntad
de condensación y de claridad que el autor del breviario ha
tenido que realizar para exponer, por ejemplo, las operaciones básicas de la lógica matemática : unión copulativa, unión
alternati_v~, .unión por implicación y unión por equivalencia,
Y para miciar al profano en el cálculo proposicional. Pero
la síntesis mejor lograda es, quizá, la que García Bacca dedic~ al objeto propio de la metafísica, a sus vicisitudes históricas Y a la distinción nítida de los conceptos siguientes :
pre_o~tolog~a, ontolog~a, óntica, ontología fundamental y metafisica. 81 en otros libros del profesor García Bacca, el estilo
es bronco, chorreante de humanidad, con un irremediable
"pathos" hispánico y con una fresca y viril valentía navarra
e_n e~te b:eviario el español fluye manso, huµiilde, recatado'.
hmp10, eficaz. . . Vaya este comentario a manera de heraldo
que anuncia jubilosamentee una buena nueva: Juan David
García Ba~ca, filósofo "ex veritate" y amigo "ex corde" nos
regala con una exquisita cortesía filosófica hecha libro'.

Agustín Basave Fernández del Valle.

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Libros

Libros

Juan Rulfo, Pedro Páramo (Fondo de Cultura Económica, Colección "Letras Mexicanas", 2a edición), México, 1959.

l

El espíritu de la tierra deja oír sus voces ancestrales en
la novela "Pedro Páramo" de Jua~ Rulf?, (Fond~ ~: Cul~ura
Económica, Colección "Letras Me_xi?anas , 2a. edicion, 19;J9).
Obra que deja un rastro de pesimismo y amargura, es verdad pero obra ardiente y viva, aunque su argumento se
des~rrolle en una aldea desaparecida,' Comala, cuyos ~uros
guardan persistentemente los rumores. y las preocupacion~s
de sus antiguos lugareños. Sabe a cemza y a sangre de Mexico. El sentimiento de nuestro suelo y los afanes aldeanos
de un puñado de misérrimas criaturas que se agrupan . en
torno a la voluntad de un cacique: Pedro Páramo, han sido
transfundados por Juan Rulfo en una "poiesis" de la desolación.
Lenguaje austero, preciso, ajustado, tel~rico. . . Argumento de la tierra mexicana con todo su colo,~ido _Y. con t_od~
su alta temperatura. . . Personajes que son remmiscencias
de la sangre, "vivencias" de antepasados remotos, qu~ no
destruye el tiempo, y que retumban en nuestra alma, ar_rancándole gritos silenciosos. Se mata y se muere con la misma
familiaridad -biológica, instintiva- c?l'I:, que se_ suda Y se
duerme. Crueldad y fatalismo, superstic10n 1 piedad, mansedumbre y ambición, indiferencia y remordn:~nento ... Todo
ello visto por un escritor de casta, leal a la tierra, saturado
de esencias mexicanas.
Comala es una tierra desolada, agria. No . se dai~ las
uvas. Sólo crecen arrayanes y naranjos; naranJ0S ~grios Y
arrayanes agrios. A sus habitantes se les ha olvidado ,el
sabor de las cosas dulces. Las tierras, tal vez buenas, estan
en las manos de un solo hombre: Pedro Páramo. Después
de que mataron a Don Lucas Páramo, con . una bala que le
tocó de r ebote, Pedro Páramo arrasó pareJo! acabando_ con
los asistentes a la boda en la cual su padre 1ba a fungir de
padrino. Nunca quiso a uingu~~ mujer como a esa Susana,
que había conocido desde la nmez y que se la_ entregar_o1?como botín - tras de asesinar al padre- sufrida_ ,Y. qm~a
loca. Cuando murió Susana, Pedro Páramo le perd10 mteres
a todo . desalojó sus tierras y mandó quemar lo~ ensere_s. Se
pasó eÍ resto de sus años aplast~do en un eqmpal, m1rando
el camino por donde se la hahian llevado al camposanto;
Había esperado treinta años a que regresara Susana. Espero
a tenerlo todo. No solamente algo, sino todo lo que se puede

,

'

1

..

85

conseguir de modo que no les quedara ningún deseo, sólo
el suyo, el deseo de ella.
Pero Susana Sanjuan, metida
siempre en su cuarto, durmiendo, y cuando no, como si durmiera, pensaba en el mar. Al mar volvería siempre. -"Me
gusta bañarme en el mar'.- le dije". Pero él no lo comprende. "Y al otro día estaba otra vez en el mar, purificándome. Entregándome a sus olas". A Justina, su antigua
pilmama y confidente, le decía: ¿y qué crees que es la vida,
sino un pecado 1 Sólo creía en el infierno. Tenía la boca
llena de tierra. Sentía ganas de descansar. Al padre Rentería, que estaba a su lado, le entraron dudas. Tal vez él
no tenía nada de qué perdonarla. Quizá ella no tenía nada
de qué arrepentirse.
Mientras tanto habían aparecido los hombres encarabinados y terciados de carrilleras. Eran revolucionarios que
se habían levantado en armas porque otros lo habían hecho
también. "Y pos eso es todo". ¿Pero por qué lo han hecho ?,
preguntó P edro Páramo. "A.guárdenos tantito a que nos
lleguen instrucciones y entonces le averiguaremos la causa.
Por lo prónto ya estamos aquí". Atento al sentido de la
circunstancia, P _edro Páramo, oportunista siempre, pregunta:
"¿ Cuánto necesitan para hacer su revolución ? Tal vez yo
pueda ayudarlos". Y los ayuda, sobre todo con promesas,
y con un mínimo de bienes materiales para lograr un máximo de seguridad. En realidad, lo de afuera -el mundo con
todas sus revoluciones- le interesaba bien poco. Se había
olvidado del sueño y del tiempo. Estaba viejo y apenas sí
dormitaba. Lo único que le quedaba por hacer era pensar.
"Hace mucho tiempo que te fuiste, Susana. La luz era igual
entonces que ahora, no tan bermeja; pero era la misma pobre
luz sin lumbre, envuelta en el paño blanco de la neblina que
hay ahora. Era el mismo momento. Yo aquí, junto a la
puerta mirando el amanecer y mirando cuando te ibas, siguiendo el camino del cielo, por donde el cielo comenzaba
a abrirse en luces, alejándote, cada vez más desteñida entre
las sombras de la tierra". Subsumido en su mundo interior,
susurraba palabras que no tenían destinatario- en el contorno:
"Fue la última vez que te ví. Pasaste rozando con tu cuerpo
las ramas del paraíso que está en la vereda y te llevaste con
tu aire sus últimas hojas. Luego desapareciste. Te dije:
¡ Regresa, Susana!" Sentado en su equipal, como espectro,
evocaba a la suave Susana, restregada de luna su boca
bullonada, humeder.ida, irisada de estrellas; su cuerpo transparentándose en el agua de la noche. Se le perdían los ojos
mirándole. Lo demás, la tierra que tenía enfrente, era rui-

�Libros

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nas y vacío. Sus ojos apenas se movían; saltaban de un
recuerdo a otro, desdibujando el presente. El calor caldeaba su cuerpo. Presentía su muerte. Se apoyó en los ~razos
de Damiana Cisneros, que le llamaba para comer, e hizo el
intPnto de caminar. "Después de unos cuantos pasos cayó.
suplicando po~ dentro; pero sin decir una sola palabra. Dio
un golpe seco contra la tierra y se fue desmoronando como
si fuera un montón de piedras". .A.sí termina la novela con
su procPsión de fantasmas -Pedro Pár~mo, .A.bun?io, Juan
Preciado el padre Rentería, Susana SanJuan, Eduv1ges Dyada etc._:_ que adquieren mayor plenitud de vida que muchos
fa~tasmas que pasan a nuestro lado diariamente Y_ que vegetan en nuestra ciudad. Realismo y fantasía, realidades crudas de la vida diaria y evocaciones poéticas con sabor cósmico se entretejen en la ,,igorosa novela de Juan Rulfo. La
mue1'.te está siempre a un paso, cobijando la vida, cubriéndola
finalmente con su sombra y su silencio.
Agustín Basave Fernández del Valle.

Agustín Basave Fernáudez del Valle, Filosofía del hombre, México, Fondo de Cultura Económica, 1957, 320 páginas.
Con un prólogo de Michele Federico Sciacca.
El subtítulo de esta obra, Fundamentos de antroposofía

metafísica, intriga al lectoi: que, por cierto, no será defraudado. Se trata, en efecto, de un ensayo muy personal, en el
que el Sr. Basave, profesor mexicano de filosofía y de derecho
en la Universidad de Nuevo León (en Monterrey, la gran
ciudad del norte de México), nos expone brillantemente su
"integralismo metafísico antroposófico". Partiendo de la doc-trina aristotélica y tomista, pero también de la de San Agustín y de la "filosofía de los valores", el presidente de la "Sociedad de Filosofía de Monterrey", elabora una síntesiR antropológica muy original, empapada. a su vez de ontologismo
teológico y de axiología. "Mi propósito fundamental- escribe en su Introducción (p. 16)- ha sido el de ofrecer las
bases y las líneas directrices de up.a metafísica d~l ho~bre,

concebida como prolegómeno de toda f enomenologia existentiva. Abundan los análisis fenomenológicos-agudos y penetrantes- sobre el hombre, pero échase de menos una antroposofía metafísica que pueda servirles de fundamento y de guía.
No basta señalar el puesto del hombre en el universo; me-

Libros

87

nester ·es precisar su relación con la realidad última metafísica y buscar el sentido a su existencia". En el primer capítulo
expone, así, "El método en la filosofía del hombre", e insiste
en el estudio del hombre como un todo unitario que exige la
ayuda de la razón pura y también el contacto existencial de
la simpatía (Cfr. p. 31). Después, en el capítulo 2, se definen
las relaciones entre "Esencia y existencia" y en el capítulo 3,
la estructura de "la persona", concebida como "un ser camino", polarizada por la trascendencia y la esperanza. Los capítulos 4, 5 y 6 estudian, respectivamente, "El lugar del
hombre en el Universo", "Nuestra vida ( cuya clave es el
"humanismo . teocéntrico") y "El tiempo y nuestro tiempo"
( con la crisis mental de nuestra época) . .A. continuación siguen los dos capítulos más representativos de la obra, "Libertad y valor" y "La plenitud subsistencia}", donde el hombre
está presente como un "ser teotrópico", caracterizado, como
dice Zubiri, por su religación con Dios. El capítulo 9 está
consagrado a "La sociedad", dimensión indispensable del
hombre. Sigue un denso capítulo sobre "La Historia", donde
se confrontan, sucesivamente, las visiones de la Historia, del
hebraísmo, de los griegos, del cristianismo, del Renacimiento,
de Toynbee, para acabar con la enunciación de la doble ley
de las épocas de angustia y de esperanza. El tono se eleva
todavía más con el capítulo 11, "Meditatio Mortis", en el que
Lansberg, Ortega y .A.bbagnano se evocan, y sobre todo en el
capítulo 12 y último sobre la "Dimensión religiosa del hombre", cuyas páginas más bellas proponen una "óntica del amor"
centrada sobre el teísmo tradicional, pero enriquecida ·con los
aportes de la fenomenología. Citamos, para acabar, esta fórmula que resume la inspiración del Dr. Basave: "Nuestro
integralismo metafísico existencial explica los vaivenes de la
vida por la tensión entre el desamparo ontológico, que somos
por esencia, y la plenitud existentiva, que somos por la c,racia" (p. 125).
º

ALAIN GUY
Agustín Basave Fernández del Valle, Existencialistas y
existencialismo, Buenos Aires, Ed. .A.tlántida, Col. Oro, No.
159, 1958, 178 págs.
En su "Prólogo", el autor (profesor de Filosofía en la
Universidad de Nuevo León, en Monterrey y escritor filosófico de renombre) resume así sus propósitos: ".A.l estudiar a
los existencialistas, espero poner de manifiesto su íntima y

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Libros

profunda humanidad, pero también su demoledor trabajo en
eontra de la razón que, al fin y al cabo, es el fundamento del
hombre y la necesidad base de toda auténtica filosofía" (p. 7).
Es decir, que la obra -y esto nos causa alegría- no renuncia a la crítica. Después de una primera parte en que se
expone el "existencialismo" en su temática y en sus implicaciones (pp. 11-39), la segunda par~e examina ~ "los -~xistencialistas" a través de siete personalidades de onentac10n muy
distinta: Kierkegaard, Berdiaev, Heidegger, Jaspers, Gabriel
Marcel Nicolás Abbagnano ( el filósofo de Turín) y Sartre
(pp. 39-127). A continuación, la tercera parte está dedicada
al "Existencialismo religioso en lengua española", representado por Unamuno y Antonio Caso, el pensador mexicano
(pp. 127-159). Finalmente, en la cuarta parte, el Sr. Basave
emprende una interesante "Valorización del existencialismo",
y lo juzga según el criterio de u~ espiritualista ~atólic_o e~amorado de un racionalismo esencial (pp. 159-17:J). Fmahza
este volumen con un índice de nombres propios, del que
destacamos, por nuestra parte esta justa observación: "Por
razones que no es pertinente aducir aquí los filósofos de los
pueblos hispánicos han sido injustamente postergados por los
autores extranjeros o no han sido valorados como debieran .. .
Pero es hora ya de que nuestra voz se deje oír en otros pueblos y se le preste mayor atenci~n en los nuestros" (p. 6).

ALAIN GUY
Agustín Basave F'ernández del Valle, Filosofía del Quijote,
l\Iéxico, Espasa-Calpe, Col, Aústral, 1959, 280 páginas.
El autor ele este Íibro ha escrito ya numerosas y sustanciosas obras, tales como Miguel de Unamuno y Ortega y
Gasset Breve Historia de la Filosofía griega, Te01ía del
Estad~ La Filosofía de José Vasconcelos, Existencialistas y
'
existencialismo,
Filosofía del hombre, etc. Su obra más reciente Filosofía del Quijote, nos parece, sin embargo que
revela' lo mejor de su talento filosófieo y literario. Sin temor
de sus numerosos e ilustres predecesores, el joven profesor
de la Universidad de Xuevo León indaga en el contenido
filosófico de la inmortal noYela, a la sola luz de la filosofía
de los valores. Al contrario de David Rubio, que, sin razón
postula en El Quijote una investigación del cosmos y de los
objetos en sí mismos, Basave se interesa esencialmente en la
"antropología axiológica", la cual demuestra Cervantes en su
héroe, campeón del espíritu hispánico, cuyos requisitos serían;

Libros

1 1

89

"la palpitación de la individualidad concreta, la religiosidad
y la enérgica afirmación de los propios valores trádicionales,
el eticismo, el prestigio insobornable y avasallador de las
esencias populares, el sentido de jerarquía, la hermandad, el
idealismo fervoroso y el ansia de honra y de inmortalidad".
Este minucioso trabajo de investigación ( que evita deliberadamente el subjetivismo del comentario inolvidable de Unamuno), no está exento, de vez, en cuando, de un acento
apasionado; alimentado por una gran cultura ( que va de Américo Castro a Dostoievsky y Rimbaud), está igualmente lleno
de puntos de vista extremadamente auténticos en favor de
un cristianismo militante que escucha la llamada del héroe
y del santo ... Los quince capítulos de este bello libro analizan
extensamente el talante de Don Quijote ("portador del valor
de la caballería") y su consonancia con la mentalidad española, apasionada por la justicia y el ideal; se notará, en medio de esta amplia meditación cervantina, el importante capítulo 10 titulado "La filosofía de los valores y el Quijote"
(pp. 49-62) que da el tono al conjunto del libro ... Sería
necesario señalar también el interés de las páginas sobre la
muerte del buen hidalgo de la Mancha, sobre la realidad
aparente y la sub-realidad en el mundo quijotesco sobre la
fe sincera de Don Quijote, sobre la Vocación de S~ncho, sobre el problema de Dulcinea, en fiu, sobre el derecho y la
política en el Quijote. En resumen, una obra excelente, de
cuya próxima traducción francesa nos podremos felicitar.

ALAIN GUY

El Asedio y otros cuentos del joven puertorriqueño Emilio Diaz Valcárcel (1930) revela tanto una maestría de la
técnica del cuento moderno como una penetración en el mundo
interior de los seres frustrados y agobiados de mediados del
siglo veinte que co-existen con la sociedad conformista del
organization man.
·
El volumen consta de ocho cuentos, cinco de los cuales
están casi totalmente desarraigados de Puerto Rico. En éstos
sobresale el tema de la frustración sexual. Con una sensibilidad fina y sutil, Díaz Valcárcel presenta en "El asedio" los
pensamientos y sentimientos de una lesbiana que se siente
asediada por la felicidad de las personas normales. "La última sombra" cuenta el suicidio de una esposa que no quiso
cumplir con sus deberes matrimoniales. Al volver a la casa
de su madre, sufre desesperadamente por no haber sabido ser

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Libros

mujer. En "El sapo en el espejo," la aberración sexual se
basa más en· un fenómeno físico. El protagonista no puede
reconciliarse con la impotencia que le sobreviene como resultado de haber pcrtlido fas d&lt;,i&gt; piernas en la Guerra Coreana.
Los otros dos cuentos de tendencia universalista indican
otras causas de la infelicidad. En "Este no es mi nombre,"
un hijo ilegítimo reniega de la hipocresía de su madre beata
y caritativa mientras que en "La calle termian aquí," el protagonista se queja amargamente de su suerte. Atrop~llado
por el automóvil de un señor rico, protesta contra ~a soc1e_dad
porque per1ió su pleito y protesta contra su muJer. encmta
porque el vientre abultado no lleva una esperanza smo otro
peso insoportable.
Los cinco cuentos ya citados reflejan las nuevas tendencias de la prosa narrativa de toda Latinoamérica. A partir
del fin de la Segunda Guerra Mundial, los ~utores abando~an
los temas telúricos v cultivan con preferencia los temas psicológicos o filosófico~. Los autores puertorriqueños que pertenecen a la llamada generación de 1940 se encuentran en una
situación confusa. Cuentistas como René Marqués, Pedro Juan
Soto Emilio Dí:az Valcárcel y aún el muy criollista Abelardo
Díaz' Alfaro conocen la literatura contemporánea y se sienten
obli()'ados a estar al día con las corrientes más nuevas. Sin
emb~rgo, no pueden rechazar s~ responsabil~da~ en la formación de una conciencia nuertorr1queña, conc1enc1a que ha crecido intensamente a partir de 1940, después de que ya se había
escrito la mayoría de las obras criollas de los otros países de
Latin oaméri ea.
Dos cuentos d&lt;'l nuevo volumen de Díaz Valcárcel examinan el mismo mundo trágico, pero dentro de un a1'!lbiente más
puertorriqueño. "Las pálidas noches" prese~ta a un hom?!e
degenerado que vive explotando a una muJer y a su h1JO.
Traficante en drogas, obliga a la mujer a buscarle nuevos
clientes mediante la prostitución. El "chamaco" tiene que
rendirle. el dinero que recoge mendigando. A pesar del fondo
realista, lo que predomina en el cuento es la rea~ción )?sicológica de los tres protagonistas frente a esta situac10n. El
hombre se enorgullece de sus dos "maquinitas de hacel clavos"
(p. 75). La mujer no aguanta su función asq~~~osa y aca~ba
por sublevarse. El "chamaco" acepta su condlc101?-, a reganadientes pero anhela llegar a ser hombre para tamb1en ganarse
la vida disfrutando de una mujer. "La mente en blanco"
contiene la protesta social más acerba del libro. Salvador,
un hombre bueno, es "crucificado" por el destino, por la so-

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ciedad y por un falso amigo. Su niña de un año y medio de
edad sufre de la tosferina y su mujer tiene tres meses de
estar encinta. Por mucho que él busque, no puede encontrar
trabajo. Una noche, el falso amigo asalta a un marino norteamericano y huye. Salvador, borracho y aturdido, trata de
ayudar al marino pero llegan los policías, lo derriban de un •
macanazo y se lo llevan en el yip.
"La muerte obligatoria," a pesar de su- título, es el único
cuento del volumen que no tiene un tono amargo y trágico.
Con marcado sabor borinqueño, se presenta el velorio de una
vieja que todavía no ha muerto. Su hijo, que hizo el viaje
desde Nueva York para asistir al velorio, se encarga de todos
los detalles y hasta mete a su madre en el ataúd. Así cumple
él con su deber y ya no tendrá que volver para el verdadero
velorio.
Aunque ''La muerte obligatoria" se distingue de los otros
cuentos por su costumbrismo y su humorismo, comparte con
ellos la técnica experimental inspirada por Joyce, Dos Passos
y Faulkner y cultivada también por los compatriotas del autor :
René Marqués y Pedro Juan Soto. En todos los cuentos, la
acción se observa desde los pensamientos de los personajes.
Por eso, siempre se presentan dos realidades la exterior y la
interior. "La calle termina aquí" y "Este no es mi nombre"
son puros monólogos. En los otros cuentos, el autor interviene
muy poco como narrador. "La última sombra" se distingue
estilísticamente por la yuxtaposición de palabras y frases
sueltas: la libre asociación. "Las pálidas noches" tiene una
estructura más complicada. El cuento se desarrolla a travrs
de tres puntos de vista y el nombre femenino (Mercedes) del
traficante en drogas desconcierta igual que el nombre masculino ( Quentin) de la protagonista de The Sound and the Fury
de William Faulkner.
La insistencia en el método experimental a veces da la
impresión de un ejercicio estilístico. La compenetración del
autor en los sentimientos ajenos se debilita un poco por la
artificialidad del estilo -en casi todos los cuentos.
.
Emilio Díaz Valcárcel, con sus cuentos sobre la Guerra
Coreana, se consagró como cuentista netamente puertorriqueño. Con el asedio y otros cuentos, atestigua sus conocimientos de la técnica moderna sin perder por completo su sinceridad. Ya demostrada su maestría técnica, le queda al joven
cuentista comprobar que no está dispuesto a sacrificar su
comprensión de los problemas humanos por un virtuosismo
estéril.
SEYMOUR MENTON

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Libros

Carlos Wyld Ospina, Los lares apagados, Editorial Universitaria, Guatemala, 1959.
Hac~ unos cuantos años que la Editorial Universitaria de
la "Universidad de San Carlos de Guatemala se dedica a la
valiosa empresa de publicar en lindas ediciones obras nacionales desconocidas o agotadas. El volumen número 23, Los
lares apagados, es una colección póstuma de cuentos de Carlos
Wyld Ospina (1891-1956). En la prosa narrativa, Wyld es
conocido por El solar de los Gonzagas, La tierra de las nahuyacas y La gringa. El nuevo tomo de siete cuentos no afecta
su reputación en absoluto. En Guatemala, Wyld fue uno de
los primeros autores que hilvanó argumentos novelescos alrededor de temas netamente criollos. Los lares apagados contiene una buena variedad a ese respecto: el indio cobanero
que quiere mejorar su posición social entrando en el mundo
de los ladinos, los cerdos antropófagos de un pueblito cerca
de Salamá y un matón de Quezaltenango. Otros cuentos
atestiguan la herencia naturalista y modernista del autor: la
regeneración de una prostituta mexicana, las desavenencias
matrimoniales de uua pareja quezalteca y las angustias voluptuosas de una monja antigüeña.
"Uno de los defectos principales de las obras de Wyld es
la desequilibrada construcción artística. Los tres cuentos
brews, "La nena Pérez," "El matón de Cojalá" y "La posesa,"
se distinguen por su gran unidad, pero los otros desconciertan
por sus cambios de rumbo inesperados o por su armazón artificial. Los mejores dos cuentos del tomo son "La apuesta" y
"La nena Pérez'' a causa de la identificación del autor con el
protagonista, que produce una sinceridad que no se halla en
los cuentos criollos. Aunque el autor salpica "Los lares apagados" de vocablos y frases enteras en kecchí, su estilo culto
con un sinfín de enclíticos no concuerda con la temática criolla.
Ko obstante, las obras de Carlos Wyld Ospina merecen mayor
difusión por su papel innovador en el movimiento criollista en
Guatemala que después había de producir las obras maestras
de Flavio Herrera, Miguel Angel Asturias y Mario Monteforte Toledo.

SEYMOUR MENTON

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                    <text>■eTl1ta

tle la IJ■lvenldad de Naevo IM■

Alfonso Reyes, Silueta del Indio Jesús • Serge P. ·
Darmon, Voltaire, Historiador Moderno • Luis Horacio Durán, Ca.nció

a el Regreso • Sergio
G egorio Guadaña • Myron

I. Lichtblau,. El tema d L cía Miranda en la. novela

argentina. • Juanita S ri' no, Romance al Río del
Tiempo • J ean Siro1,
1958 • Christian B

putnik y sentido del

Humor

sobre Robert Musil
Noticias • Libros.

ENERO/MARZO DE 1959

A~O 2 / Segunda Epoca

��MY~
REVISTA DE LA rXIYERSlDAD DE xeEVO LEO~
ReYista de la Universidad de Xuevo León
Rector
ARQ. JOAQ"GIX A. MOR.\

Secretario General :
LIC. ROQUE GOXZALEZ SALAZAR

Año 2, No. 1

Ener o/ Marzo de 1959

Segunda Epoca

SUMARIO

Departamento de Extensión Universitaria:

Alfonso Reyes, Silueta del Indio Jesús_____________________ 5

LIC. ROGELIO VILLARREAL

Serge P . Darmon, Voltaire, Historiador Moderno__________ 9
Sergio F ernández, Vida de Don Gregorio Guadaña ________ 18

Director de la Revista :
LIC. JUAX AXTOXIO AYALA

Myron L. Lichtblau, El Tema de Lucía Miranda en la No-

vela Argentina_________________________________________ 23
Jean Sirol, La Constitución Francesa de 1958 ______________ 37
Christian Brunet, Sputnik y Sentido del Humor ___________ 51

Dos Estudios sobre Robert MusiL _________________________ 65
Noticias --------------------------------------------------- 77
PRECIO DE SUSCRIPCION
UN AtilO ( cuatro números)

Dirección:

En México: Yeinte pesos

Washington y Colegio Civil

Otros países: Dos dólares

Monterrey, N. L., México

�Aifonso Reyes /

SILUETA DEL INDIO JESUS

VINO

el día en que el indio Jesús, a
quien yo encontré en no sé qué pueblo, se me presentara en
México muy bien peinado, con camisa nueva y con µn sombrero
de lucientes galones, a la puerta de mi casa. Sólo el pantalón,
habido a última hora en sustitución del característico calzón
blanco, para que lo dejaran circular por la ciudad los gendarmes, dE)sdecía un poco de su indumento. Había resuelto venir
a servir a la capital -me dijo- y dejar la vida de holganza.
:N"o contaba el tiempo para Jesús. Recomenzaba su existencia
después de medio siglo con la misma agilidad y flexibilidad
de un muchacho.
-¿Pero tú qué sabes hacer, Jesús ?
Jesús no quiso contestarme. Presentía vagamente que lo
podía hacer todo. Y yo, por instinto, lo declaré jardinero, y
como tal le busqué acomodo en casa de mi hermano.
Aquel vagabundo mostró, para el. cuidado de las plantas,
un acierto casi increíble. Era capaz de hacer brotar flores
bajo su mirada, como un fakir. Desterró las plagas que habían
caído sobre los tiestos de mi cuñada. Todo lo escarbó, arrancó
y volvió a plantar. Las enredaderas subieron con ímpetu hasta
las últimas ventanas. En la fuente hizo flotar unas misteriosas
flores acuáticas. De vez en vez salía al campo y volvía cargado
de semillas. Cuando él trabajaba en el jardín, había que emboscarse para verlo; de otro modo, suspendía la obra, y decía:
"que ansina no podía trabajar", y se ponía a rascarse la greña
con nn mohín verdaderamente infantil.
Y las bugambilias extendían por los muros sus mantos
morados, las magnolias exhalaban su inesperado olor de limón;
-5-

�Silueta del Indio Jesús

6

las drlicadas begonias rosas y azules prosperaban entre la
sombra, desplegando sus alas; los rosales balanceaban sus
coronas; las mosquetas derramaban aroma de sus copitas
blan&lt;:as; las amapolas, los heliotropos, los pensamientos y nomeolvides reventaban por todas partes. Y la cabeza del viejo
aparecía a veces, plácida, coronada de guías vegetales como
en las fiestas del Viernes de Dolores que celebran los indios
en las canoas y chalupas del Canal de la Viga.
¡ Qué bien armonizan con la flor la sonrisa y el sollozo
del indio! ¡ Qué hechas, sus manos, para cultivar y acariciar
flores! De una vez Jesús, como su remoto abuelo Juan Diego,
dejaba caer de la tilma -cualquier día del año- un paraíso
de corolas y hojas. Parecían creadas a su deseo : un deseo
emancipado ya de la carne transitoria, y vuelto a la sustancia
fundamental, que es la tierra.

* * *
Jesús sabía deletrear y, con sorprendente facilidad, arabó
por aprender a leer. El esfuerzo lo encaneció poco a poco.
Comenzó a &lt;:ontaminarse con el aire de la ciudad. La inquietud
reinante se fue apoderando de su alma. El, que conocía de
cerca los errores del régimen, no tuvo que esforzarse mucho
para comprendrr las doctrinas revolucionarias, elementalmente interpretadas según su hambre y su frío. A veces llegaba
tarde al jardín, con su elástico paso de danzante, sobre aqtH•llas piernas de resorte hechas para d combate y el salto, aunque algo secas ya por la edad.
Es que Jesús se había afiliado en el partido de la rCYolución y asistía a no sé qué sesiones. Y o vi brillar en su cara
un fuego extraño. Comenzó a usar dr reti&lt;:encias. X o nos wía
con bnenos ojos. Eramos para él familia de privilegiados,
contaminada de los pecados del poder. A rl no se le embaucaba, no. Harto sabía él que no estábamos de acuerdo con los
otros poderosos, con los malos; pero, como fuere, él sólo creía
en los nuevos, en los que habían de venir. A mí, sin embargo,
"me tenía ley", como él decía, y estoy seguro de que se hubiera
dejado matar por mí. Esto no tenía que Yer con la idea política.
Una tarde, J esús depuso la azada, se quitó el sombrero,
me pidió permiso para sentarse en el suelo, diciendo que estaba
muy cansado, y luego dejó escapar unas lágrimas furtivas.
Comprendí que) quería hablarme. Siempre. en él, las lágrimas
anunciaban las palabras. Había una deliciosa dulzura en sus
discursos, una quejumbre incierta, un ansia casi amorosa de

7

Alfonso Reyes

llanto. Era como si. pidiera a la vida -más blanduras. Hubiera
sido capaz de reñir y matar sin odio: por obediencia, o por
azar. Porque el indio mexicano se roza mucho con la muerte.
Caricia, ternura había en sus ojos cierto día que tuvo un encuentro con un carretero. Este acarreaba .p iedras para embaldosar el corral del fondo. Yo los sorprendí en el momento en
que Jesús asió el sombrero como una rodela, dio hacia atrás
un salto de gallo, y al mismo tiempo sacó de la cintura el
cuchillo -el inseparable "belduque"- con una elegancia de
saltarín de t~atro. Yo lo oí decir, con una voz fruiciosa y
cálida:
-¡ Hora sí, vainos a morirnos los dos!

Costó algún trabajo reconciliarlos. Pero hubo que alejar
de allí al carretero. Todos adivinamos que aquellos dos hombres, cada vez que se encontraran de nuevo. caerían en la
tentación de hacerse el mutuo servicio de matarse.
Aquella melosidad lacrimosa que hacía de Jesús uno como
bufón errabundo, frecuentemente lo traicionaba. Iba más lejos
que él en sus intentos; disgustaba a la gente con sus apariencias de cortesía serYil; daba a sus frases más palabras de las
que harían falta, cargándolas de expresiones ociosas, como de
colorines y adornos. Indio retórico, casta. de los qne encontró
en la Nueva España el médico andaluz Juan Cárdenas, mediado.
el siglo XVI. Indi.o almibarado y, a la vez, temible.
Pf'ro no era esto lo que yo quería contar, sino que Jesús
sr puso de pronto un tanto solemne y me pidió un obsequio:
-Quiero -me dijo- que, si no le hace malobra, me regal e el niño una Carta Magna.
-¿,l'na Carta Magna, Jesús? ¿Un ejemplar de la Constitución? &amp;Y tú para qué lo quieres?
-Pa conocer los Derechos del Hombre. Y o creo en la
libertad, no agraYiando lo presente, niño.
Entretanto, comenzaba a desctúdar el jardín y algunos
rosales se habían secado.

*

*

*

Jesús vol vió al campo un día, donde no permaneció más
dP nn me-5. ¿ Qué pasó por Jesús 1 AQué sombra fue ésa que el
campo nos devoh·ió al poco tiempo, qué débil trasunto de
Jesús! Todo el vigor de Jesús parecía haberse sumido , como

�8

Silueta del Indio Jesús

agua en suelo árido. Ya casi no hablaba, no se movía. El
viejo no hacía caso ya de las flores ni de la política. Dijo
que quería irse al cerro. Le pregunté si ya no quería luchar
por la libertad. No: me dijo que sólo había venido a regalarme
unos pollos; que ahora iba a vender pollos. Inútilmente quise
irritar su curiosidad con algunas noticias alarmantes: la revolución había comenzado; ya se iban a cumplir, fielmente,
los preceptos de la Carta Magna. No me hizo caso.

Serge P Darmon / VOLTAIRE,

HISTORIADOR MODERNO

"Es demasiado fácil hacer el retro/o de VOLTAIRE eliminando lo
que estorba."

-Hora voy a vender pollos.

e

-Pero ¿no te cansas de ir y venir por esos caminos, trotando con el huacal a la espalda 1

R. POMEAU

ON sólo ver escrito el nombre de
VOLTATRE, ciertas personas se creen perdidas y piensan que
la maldición del cielo está sobre ellas. El juicio estrecho
es un producto de todos los tiempos y de todos los climas: no
hay que asombrarse. No queremos plantear, hoy, a propósito
de VOLTAIRE, ningún problema moral o ireligioso. Solamente
hablar de uno de los numerosos aspectos de su obra genial, de
una de esas cosas a las cuales hubiera podido aplicar su palabra: "Hice un poco de bien; es mi mejor obra."

-¡ Ah, qué niño ! ¡ Si estoy retejuerte !

Y cuando salió a la calle lo ví sentarse en la acera, junto
a su huacal, y me pareció que movía los labios. ¿Estará rezando? pensé. No; Jesús hablaba, y no a solas: hablaba con
una india, también vendedora de pollos, que estaba sentada
frente a él, en la acera opuesta. Los indios tienen un oído finísimo. Charlan en voz baja y dialogan así, en su lengua,
largamente, por sobre el bullicio de la ciudad. La india, flaca
y mezquina, tenía la misma cara atónita de Jesús.

* * *

Estos indios venían a la ciudad -estoy convencido- más
que a vender pollos, a sentirse sumergidos en el misterio de
una civilización que no alcanzan; a anonadarse, a aturdirse,
a buscar un éxtasis de exotismo y pasmo.

Se considera generalmente que la Historia en lengua francesa empieza con el "Discurso sobre la Historia Universal" de
Bossuet, en 1679. En efecto, esta obra marca el principio de
una corrirnte importante y rica, pero que no debía alcanzar
su verdadero valor hasta de un escritor prestigioso dedique
al problema parte de su genio: VOLTAIRE. (1)

Nunca entenderé cómo fue que Jesús, a punto ya de convertirse en animal consciente y político, se derrumbó otra vez
por la escala antropológica, y prefirió sentarse en la calle de
la vida, a verla pasar sin entenderla.

1910
(Inédito)

•.
r

Cuando éste se dedica a la Historia, ha tenido ya predecesores ilustres y sería un error considerarle como el creador
de un género nuevo. La verdadera importancia de VOI,TAIRE
está en la orientación que iba a dar a la materia histórica,
haciendo de ella no el tema de un mero arte literario, sino
una ciencia auténtica, estableciendo principios que prevalen
todavía en los estudios de'los historiadores de nuestro tiempo.
Y sin embargo cuando VOLTAIRE escribe, la mayoría de
los documentos están escondidos, en poder de tres potencias
celosas de su autoridad y cuidadosas de esconder los acontecimientos poco favorables a su prestigio: el Rey, la Aristocracia
y la Iglesia. Las famosas "Memorias" de Saint-Simon apenas
-9-

�10

,·oltaire, Historiador Moderno

publicadas en su totalidad ahora, no empezaron a parecer más
que un siglo después. Además de una real falta de documentación, -poco admir-ible por espíritu~ modernos acostumbrados
a la imparcialidad histórica, los predecesores de VOLTAIRE
tenían con la Historia libertades por lo menos curiosas. Fieles
en eso a una concepción general de la cultura característica
del siglo clásico francés, su principio fundamental residía en
nna imitación casi l'&lt;iempre torpe, de los autores antiguos. El
único modelo, muy gustado del público, era Tito Livio. Sus
amplios períodos, su frase oratoria, y sobre todo la idea de
una Historia basada esencialmente en la grandeza de los guerreros y de sus hazañas, daban, introducidos en los volúmenes
de sus imitadores, una literatura, solemne, artificial y sobre
todo reducida a un solo aspecto, parcial. de la pintura del
pasado. Y las críticas que estos historiadores hicieron a las
obras de VOLTAIRE atestiguan esta nostalgia de los escritores antiguos. De la misma manera, un siglo más tarde,
otro historiador rom,iclerado también como revolucionario,
Agustín Thierry, tendrá que librar los mismos combates que
YOLTAIRE para salvar la literatura europea del mal gusto
histórico y de la imitación de la Antigüedad.
Pero además dc-- esa imitación servil y mal entendida,
VOLT AIRE reprocha a sus predecesores, sobre todo a Bossuet,
el más importante, su concepción demasiado estrecha y sumamente teológica de la historia universal: "Parece haber escrito
únicamente para insinuar que todo fue hecho en el mundo
para la nación judía; que si Dios hizo reinar ~ Ciro, fue para
vengarles; si Dios mandó a los Romanos, fué también para
castigar a los judíos. .. " (Introducción al Ensayo sobre las
costumbres) (2). Algunos críticos modernos son más favorables a Bossuet, el cual, a pesar de una concepción errónea de
la Historia basada en la Biblia, supo, en un estilo admirable,
respetar la verdad histórica del detalle.
Pero si la acción de VOLT.AIRE hubiera sido únicamente
crítica y negativa, no merecería nuestros elogios. Lo que hace
el valor de nuestro filósofo, es el establecimiento de principios
que son los de la cien~ia histórica moderna.
Cosa nueva en esta materia y en estos tiempos, la preocupación de la verda&lt;l domina sus obras históricas: "La verdad
es tan preciosa que es respetable hasta cuando parece inútil".
Esta le obliga a la constante búsqueda de una documentación
abundante y precisa: testimonios de sobrevivientes memorias,
archivos ( que pudo consultar durante su cargo de historiógrafo del R('y), etc. (3). Sin embargo el deseo de numernsas

Serge P. Darmon

11

fuentes no debe hacer aceptar cualquier documento, Y la
Correspondencia, la cua~ nos p~rmit,~ seguir, . paso a paso su
encuesta es en eso muy mstructiva: Los testigos de los aoontecimientos se pueden equivocar. Sentí cuánto difícil era escribir la historia contemporánea... Principalmente, dudar de
las anécdotas·'. Y la misma regla aparece a lo largo de su
obra: "Admitimos como verdades históricas únicamente las
que son garantizadas. Cu~ndo contemporáneos, com~ el cardenal de Retz y el duque de la Rochefoucauld, ~nem1gos uno
de otro confirman el mismo hecho en sus memorias, tal hecho
es indl;dable • cuando se contradicen, hay que dudar;_ lo que
no es verosí~1il no debe ser creído, a menos que vanos ~ontemporáneos dignos de fe atestigüen unánimemente". (Siglo
de Luis XIV - Cap. 25). Discusiones o preguntas so?;e la autenticidad de los documentos, examen y confrontac10n de l?s
testic,os citatorios de testigos nuevos, encuesta suplementaria
en r.:so' de duda, método, fineza del juicio y seguridad de la
rrítica VOL'l'AIRE no descuidó nada de lo que puede conducir ~l historiador "hasta la extrema probabilidad. la única
posible en esta ciencia que no espera la certidumbre matemática". Pero no nos equivoquemos, este apego a la verdad
no debe estorbar la Historia con detalles superfluos: "¡ Malditos sean los detalles! Es una plaga que mata a las grandes
obras".
Se ha dicho de VOL'rAIRE que era "el primer h_istoriad?r
de la civilización". Pnes hasta ahora no hemos exammaclo mas
que las cualidades de un buen obrero concienz~1do. Pero ~~
verdadero c,enio se revela sobr e todo en la materia que escog10
labrar. Su; ideas sobre la materia de la Historia son nunwrosas; examinaremos las principales. Leemos en la "Introducción al Siofo de Luis XIV": "Intentamos retratar para la
posteridad~no las acciones de un solo hombre, sino el espíritu
de los hombres en el siglo más ilustrado que fué ~nmca"; _pero
si no escribe la historia de un rey, hace notar la mfluenc1a de
éste, que hizo nacer a su alrededor_ tant_a p:rosperida~, tanta
beldad, tanta gloria. No es la Providencia la que gobierna ~l
mundo, como lo pretendía Bossuet; los hechos son determinados por una serie de otros hecho~ que pueden pa~ecer casualidades, pero cuando la aut?ridad . de un rey ex~ien?e s,?
influencia benefactora, la casualidad pierde su potencia ciega .
'fo&lt;los los tiempos produjeron héroes y pol~tico~; todos lo~
pueblos sufrieron revoluciones; todas las histori~s so!1 casi
iguales para quien no quiere p_oner en su mem~ma mas que
hechos. Pero cualquiera que piense, y, cosa mas rara, et1alquiera que tenga gusto, no cuenbi. más que cuat:o siglos en
la historia del mundo. Estas cuatro edades felices son en

�12

13

Serge P. Darmon
Voltaire, Historiador Moderno

vez la verdadera ocasión del "Siglo de Luis XIV", un deseo
de rebajar el siglo XVIII y.ª Luis XV, ~l. c_ual
anima a los
artistas y a los sabios. Su 1dea de la C1v1hzac10n es, por eso,
un poco estrecha; su división en cuatro siglos, cada uno presidido por un gran hombre, no corresponde a la verdad exact~.
Según VOLTAIRE, la civilización francesa empieza con Lms
XIV; y para establecer eso, no hesita él a _co1!-siderar la_Eda?
Media y el Renacimiento como épocas sm importancia (siguiendo en eso las ignorancias de sus contemporáneos) . De
la misma manera, en el "Ensayo sobre las costumbres" se
abandona a su pasión (justa, pero aquí exagerada) contra la
intolerancia. La idea que apareció en el "Siglo de Luis XIV",
se()'ún la cual es mutilar la Historia el reducirla a la civiliza~ión occidental y a sus orígenes greco-judíos como lo hace
la IO'lesia µasa a aquí al primer plano. VOLTAIRE fué demasiado lejos; "no vió que la Iglesia, entonces fuerza de reacción y de opresión, fué algún tiempo, fuerza de _progreso y
de liberación". ( G. Lanson). Para él la era medieval no ~s
más que un período de obscurantismo bajo la omnipotencia
de la Iglesia.

-~º

las cuales las artes se perfeccionaron y que, sirviendo de época
a la grandeza del espíritu humano, son ejemplo para la posteridad ... " (ídem) (4). En una carta a d'Argenson, del 26
de Enero de 1740: "No se ha hecho más que la historia de los
reyes; pero no se ha hecho la de la nación. Parece que, durante
· catorce siglos, no hubo en las Galias más que reyes, ministros
y generales ; pero nuestras costumbres, nuestras leyes, nuestro
espíritu ¡,no es nada?". En una carta al abate Dubos, del 30
de Octubre de 1738: "No es solamente la vida de este príncipe
(Luis XIV) la que escribo, no son los anales de su reino, es
más la. historia del espíritu humano, sacada del siglo más
glorioso para el espíritu humano". También en una carta a
Thierot del 15 de Julio de 1735 ( 5). Tomando como tema de
sus estadios, la civilización, VOLT.AIRE fué tan original en
su tíempo como Spengler en el nuestro. Introdujo, en su "Ensayo", la historia de pueblos de los cuales los historiadores
no hablaban. "Hubiera sido bueno que (Bossuet) no haya
olvidado completamente a los antiguos pueblos del Oriente,
como los Indios y los Chinos que fueron tan considerables
antes de que las otras naciones fuesen formadas". Nuestro
filósofo se interesa también en todos los hechos que puedan
hacer entender "las costumbres y el espíritu de las naciones",
como la invención de los molinos de viento, de los espejos de
cristal, del papel, etc. En fin, VOLT.AIRE actúa como un
historiador moderno; si la Historia, tal y como la concebimos
hizo en dos siglos inmensos progresos, podemos decir sin embargo, que es!amos mucho más cerca de VOLTAIRE que él
lo estaba de sus predecesores.
Oponiéndose a las de Bossuet, sus ideas directoras y su
concepción dd historiador, son revolucionarias. Sobre todo,
con el "Siglo de Luis XIV", VOLTA.IRE inauguraba una filosofía verdaderamente laica de la historia. Esta no es una mera
acumulación de hechos; de todos los acontecimientos se debe
poder sacar una enseñanza : "No nos determinemos a escribir
esta vida (la de Carlos XII) solamente por la pequeña satisfacción de escribir hechos extraordinarios; hemos pensado que
esta lectura pudiera ser útil para algunos príncipes... La vida
de Carlos XII debe enseñar a los reyes cómo un gobierno
pacífico y feliz está por encima de tanta gloria". El plan
original del "Siglo de Luis XIV" se explica así por la pasión
sincera de VOLTAIRE para las letras, las ciencias, las artes,
la obra intelectual de la Civilización. Desgraciadamente debernos confesar que la enseñanza filosófica vence algunas veces
la imparcialidad necesaria. Con querer demostrar Bemasiado,
VOLTAIRE¡ cae de vez en cuando, en errores, tan graves como
los que fustigaba en los otros. El pensamiento satírico fué tal

r

"'

Pero fuera de estos errores de detalle, la obra histórica
es un monumento sin par. Hasta si no hubiera escrito más
que estos libros, merecería nuestra admiración y nuestro reconocimiento. A propósito del "Siglo de Luis XIV", Lord
Chesterfield escribía: "Es la historia del espíritu humano escrita por un hombre de genio, para el uso de la gente de espíritu". Efectivamente, VOLTAIRE supo no solamente dar a
la Historia sus métodos, sino que además le ofreció el apoyo
de su estilo prestigioso. Cree que la Historia pide el mismo
arte que Ja tragedia, es decir un estilo claro, sobrio y preciso.
Se defendió de querer escribir por escribir; al contrario quiso
libertarse de "la costumbre absurda de los retratos, de las
arengas de las leyendas inventadas". "Es una gran charlatanería q{1erer retratar a un personaje con quien no hemos vivido". El defecto de este estilo es, naturalmente cierta ausencia de vida y de color. Si se compara con el de Saint-Simon,
parece seco y abstrae_to. Le falta esa impresión de realidad
cercana, viva, que, por la sensación y el color, es una reconstitución del pasado. En desquite, es el estilo que conviene a
una verdadera Historia, a una obra de análisis y d~ síntesis.
"Buscamos sensaciones cuando VOLTAIRE no nos da más que
nociones".
Se equivocó algunas veces. Se permitió juzgar la Historia,
y SllS juicios tienen un valor muy .desigu/l.l. Hasta no sabe
ahand-0nar siempre ciertos prejuicios incompatibles con la im-

�14

Voltaire, Historiador Moderno

parcialidad histórica. Todo eso es verdad. Pero no impide
a VOLTAIRE ser el primer historiador moderno. Dio ejemplos
basados en un buen método, escribió obras cuya utilidad permanece, y alargó eJ marco de la Historia. No son estos méritos
menores. El público ignorante, o voluntariamente mal instruido, tiene la tendencia de negar sistemáticamente lo bueno
de VOLTAIRE, en nombre de principios absurdos. Devolvamos a 1~ menos a éste, uno de sus mayores méritos, sin por
eso admirar todo y sin discusión. El voltairianismo no debe
escondernos las cualidades de un escritor del cual Goethe
decía: "Es el más gran hombre en literatura de todos los
tiempos; es la creación más asombrosa del Autor de la naturaleza".

NOTA

s·

(1)-Obras históricas de VOLTAIRE:
-Historia de Carlos XII (1731)
-El Siglo de Luis XIV (1751)
-Ensayo sobre las costumbres (1756)
(2)--En estas líneas, VOLTAIRE hace alusión a estas frases de BOSSUET·
"Cuando los Reyes, hijos de David, siguen el buen ejemplo de su pa~
dre, Dios hace milagros sorprendentes en favor de ellos; pero sienten,
cuando degeneran, la fuerza Invencible de su mano que cae sobre
ellos .. Los rnyes de Egipto, los reyes de Siria, y sobre todo los reyes
de Asma y dr Bablloma, sirven de instrumentos a su venganza. La
Impiedad aumenta y suscita en el Oriente un rey más soberbio y más
temible que tocios los que habían aparecido hasta entonces. . . Sin
em~argo el momento se aproximaba en el cual la venganza divina
deb1a caer sobre los Judíos Impenitentes: el desorden se hizo en
ellos: un falso celo les ciega... Dios les entrega al sentido reprobado
Se rebelan contra los Romanos que les oprimen ... " (Discurso sobre
la Historia Universal)
(3)-Carta al Abate Dubos (30 de octubre de 1738)
"N~ tengo otras memorias, para la historia general, que unos 200
volumen~s de memorias Impresos que todo el mundo conoce; no se
trata mas que de formar un cuerpo proporcionado con todos estos
~iembros esparcidos, y de pintar con colores verdaderos, pero de un
. ro, lo que. Larrey, Llmlers, Lamberty, Russel etc. falsifican y desllen, en volumenes.
'
'
é Para la vida .~&gt;rivada de Luis XIV tengo las "Memorias del Marqu s de Dangeau en cuarenta volúmenes, de los cuales saqué cuarenta pág~as; tengo lo que he oído decir a viejos cortesanos, criados,
grahdes senores, Y otros, y guardo los hechos en los cuales concuerdaJ?-, Abandono lo demás a los hacedores de conversaciones y de
anecdotas. Tengo un extracto de la famosa carta del Rey a propósito
del seftor Barbezleux, del cual indica todos los defectos que perdona
en. favoxr de los servicios del padre: lo que caracteriza mucho mejor
a ....u 18 IV que las alabanzas de Pelllsson.
Estoy bastante instruido de la aventura del hombre de la máscara de fierro, muerto en la Bastilla. Hablé con gentes que le sirvieron ...
Sobre los asuntos de la Iglesia., tengo todo el fárrago de las Injurias del partido, e intentaré sacar una onza de miel del ajenjo de
los Jurien, Quesnel, Dou¡:in, etc.
•

Serge P. Darmon

15

Para el interior del reino, examino las memorias de los intendentes, y los buenos libros que tenemos en esta materia .. .
Con respecto a las artes y a las ciencias, no se trata más, creo,
que de trazar el camino del espíritu humano en filosofía, en elocuencia, en poesía, en crítica; demarca los progresos de la pintura,
de la escultura, de la música, de la Joyería, de las manufacturas de
tapicería, de espejos, de tela de oro, de la relojería. No quiero más
que pintar, caminando, a los genios que se distinguieron en estas
materias. ¡ Dios me preserve de utilizar trescientas páginas en la
histeria de Gassendi! La vida es demasiado corta, el tiempo demasiado precioso, para rlec!r cosas inútiles".
(4)-Estos cuatro siglos son: el de Alejandro, el de César y Augusto, el
de los Médic!s, y el de Luis XIV.
(5)-Carta a Thiérot (15 de Julio de 1735)
"Cuando le pedí anécdotas sobre el siglo de Luis XIV, es menos
sobre su persona que sobre las artes que florecieron en su tiempo.
Me gustarían más detalles sobre Racine y Boileau, sobre Qu!na.ult,
Lulli, Mollére, Lebrun, Bossuet, Poussln, Descartes, etc., que sobre
la batalla de Stelnkerque. No queda más que el nombre de los que
condujeron batallones y escuadrones; cien batallas no dan nada al
género humano; pero los grandes hombres de los cuales le hablo
prepararon placeres puros y durables para los hombres que todavía
no han nacido. Una exclusa del canal que reune los dos mares, un
cuadro de Poussln, una hermosa tragedia, una verdad descubierta,
son cosas mil veces más preciosas que todos los anales de la cortte,
que todos los relatos de campaftas. Sabe que para mí los grandes
hombres van primero y los héroes.al último. Llamo grandes hombres
a todos los que se distinguieron en lo útil o en lo agradable. Los
saquea.dores de provincias no son más que héroes ... "

�Luis Horacio Dur4n

..
Luis Horacio Durán / CANCJON PARA EL REGRESO

Pájaro que en la tarde se despliega
-arco oscuro en el rayo que le ciegay af árbol mismo de su huída llega.
Ultima luz que viaja inútilmente
desprendida del sol por accidente
y le vuelve a encontrar en el oriente.

Heme, otra vez, igual que en la partida
-círculo al fin, en línea definida
que no puede escapar de su medida-.
Heme otra vez, n~stalgia en el acento,
-idéntica la voz, el mismo viento
que regresa en su propio movimiento.
Vuelvo otra vez, en vuelo de gaviota
que vuelve al mar llevando su derrota
inmóvif en su cruz, triste y devota.
Vuelvo otra vez al borde del sendero
con la misma esperanza de viajero,
en la misma esperanza prisionero.
Agua en rayo de sol que le provoca
y emprende el viaje y luego lo equivoca
y en su misma partida desemboca.
Circunloquio en la voz que se regresa
a sus mismas palabras de promesa
y se encuentra a sí misma por sorpresa.
-16-

Sombra olvidada que al azar se deja
y en otra sombra luego se refleja
y S!;l vuelve a encontrar, muda y perpleja.
Surco que al agua sigue como arcilla
y se queda esperando entre la orifla
para volver, buscando su semilla.
Nube que entre sí misma se encarruja
y al viento entre sus márgenes estruja
y más tarde -otra vez- se desdibuja.
Tierra que en una sombra se convierte
y luego emprende el viaje, de tal suerte
que vuelve a ser fa misma con la muerte.
Caminante al camino encadenado
-círculo al fin-, he vuelto a la partida
con la misma figura oscurecida
e idéntica la voz en el llamado.

17

�Sergio F ernández

Sergio Fernández/

VIDA DE DON GREGORIO GUADAÑA

LAS

fuentes de información que poseemos de la Vida de Don Gregorio Guadaña, son las que nos
ha dado Angel Valbuena Prat , p ero para nuestro propósito
nos bastan ya que es otra obra que, a nuestro parecer, no puede ser considerada genuinamente como picar esca. Val buena
nos dice que dicha novela forma parte de una obra llamada
El siglo pitagórico y vida de Don Gregorio Guadaña de Antonio Enríquez Gómez, y agrega que dentro de ella ofrece un
carácter aislado y autóctono, aunqu e está engarzada _ en el
marco de ficción de la transmigración de un alma en diversos
tipos sociales de la época. La Vida de Guadaña corresponde
a la Transmigración V ; la IV ha sido
de un valido Y la
siguiente ser á la de un hipócrita. Publicado en 1644, ofrece
pues una gran novedad par a las letras españolas. ~l aut ?r,
por su p ar te, p ar ece ser hij o de u n converso portugues, van as
veces perseguido por la Inquisición como judaizante. Fué quemado en efigie en Sevilla, pero protegido por el grupo hebreo
de Amsterdam se salvó del auto de fe. Pese a esto la obra no
par ece marcada con un sello fuertemente judío. El t ema de
la transmigración del alma, que da coherencia al con junto,
está aludido dentro de la novela misma de Guadaña cuando en
el capít ulo V se afirma que la opinión de Pitágoras, que dice
se pasean las almas de cuerpo en cuerpo como de flor en flo:·
No hay, por lo demás, en toda la obra, una verdader a oposición en contra del dogma católico ; por el cont rario, se ven
muchas afinidades con la ortodoxia española.

!ª

Enríquez Gómez es un magnífico escritor barroco, a más
de notable poeta, también a la manera gongorina. Su obra es,
sobre todo en un principio, de gran ingenio y sutileza; en el
-18-

19

estilo fluido y ágil, se nota de inmediato la influencia de su
maestr o, Francisco de Quevedo. Enormemente gracioso, al
final cae empero dentro de una r elativa sosez que hace que la
obra venga a menos. Sin embar go, como ya dijimos, es ingeniosa y entretenida y se comprueba en ella una vez más la
per fección que los escritor es bar r ocos alcanzar on en el manejo
de la lengua. Quevedo está presente desde el principio, cuando
Guadaña dice Y o, señores míosl nací en Tria.na, un tiro de vista
de Sevilla, por no tropezar en piedra. Mi padre fué doctor
en Medicina, y mi madre comadre; ella servía de sacar gente
al mundo, y él de sacarlos del mundo, uno les daba. cuna., y
el otro sepultura ( Cap. 1; pág. 1595). Cuenta pues Don Gregorio su patria y genealogía en forma picante, aunque no es
sólo lo satírico lo que constituye su personalidad literaria,
pues, buen hijo de su siglo, está saturado de pesimismo y
desengaño. Constantemente habla de la muerte y se r ecr ea en
afirmar que no es otra cosa que l a propia vida, ya que la
existencia verdader a está en el más allá. Al principio de la
obra, por sus descripciones y diálogo, parece en efecto que
nos vamos a ene&lt;mtrar con algo picaresco : Mi abuelo por parte
de mi padre era sacamuelas; llamábase Toribio Quijada, Y
desempedraba una y otra. a. las mil maravillas. Solía ponerse
en la plaza con un rosario de huesos al cuello, y hacía una
oración ta.n piadosa, que la. mayor parte de la gente estaba
la boca bierta escuchándole. Limpiaba. dientes y muelas con
tal gracia, que nunca más se hallaba, en la. boca (1596) . Y
también : En esto de poner dientes era único, tan bien los ponía
como los quitaba; pero en lo que ninguno le llevó ventaja fué
en hacer ojos; podía uno quitarse los suyos por ponerse los
que le hacía, y era tan letrado en esta materia, que con haber
hecho dos mil tuertos derechos, ninguno veía la claridad de su
justicia (Ibidem) . Y en seguida: Una prima .hermana mía, hija
de mi tío el cirujano Ambrosio Jeringa, era maestra de niñas;
lla.máibase Belona Lagartija, y era ta.n extremada en todo género de costura, que labraba. un enredo de noche sobre la almohada, ta.n bien como de día le zurcía. Tenía a car~o algunas
niñas, no ta.n niñas g_ue no tuviesen niños que las llevasen y
trajesen de la escuela (I bídem). Después cuenta Gregorio su
nacimiento prodigioso. Su filosofía, evidentemente, es la de
un pícar o pues a mi flaco juicio, el más bien nacido fué siempre el que vive mejor. Es también entremetido desde que está
en el vientr e de su madre, ya que no la dejaba dormir de noche,
a puras coces. Solía meterme entre las dos caderas y ella daba
una voces tan fuertes, que las ponía en la vecindad, por no
enfadar al cielo. Cuando ella estaba descuidada, solía yo darle
una vuelta al aposento de su vientre y revolverla hasta las

�20

Vida de don Gregorio Guadaña

entrañas. "Doctor -decía rabiando-. ¿qué Roberto el Diablo
me habéis metido en el cuerpo? "Jesús mil veces, decía él,
estáis endemoniada" ( 1599). Y al fin nace, comenzando a sa,..
cudir las tónicas de la vida para vestir las de la muerte . ..
A visó la comadre discípula de mi madre, a mi padre este trabajo, profetizando un parto peligroso, como si no lo fueran
todos, pues salen a morir. Y después el mismo lamento de
siempre, angustioso y fatal: ¡ Quién dijera que despu~ de nueve meses de cárcel me diesen libertad en otra más oscura . . .
metiéronme en la cuna, primera sepultura del hombre, y con
toda la música de Ga.licia no me harían dormir si yo daba
en llorar.
Don Gregorio viaja de Sevilla a Madrid, y cuenta lo que
le acontece en el camino. Pero cosa rara, leemos el libro y
resulta que no sucede nada. La novela se deja arrastrar por
una serie de consideraciones de filosofía cristiana de la vida,
naturalmente todo ello salpicado con chistes conceptuosos muy
bien logrados a lo largo de todas sus páginas. Retratos finos
y sarcásticos no faltan, como cuando describe a la huéspeda:
Era tan calurosa, que siempre se estaba bañando en el sudor
de sí misma, pero el agua salía de una fuente tan sucia, que
sólo la podía oler el pesonero; a su lado venía la criada, no
tan criada, que no tuviese criados, si bien con el mucho ·~rabajo estaba tan flaca, que parecía bujía en la mano de su
ama, no vi moza más descarada en mi vida, porque no la ·tenía.
Y como ésta hay muchas otras pinturas de gente de baja ralea.
El diálogo es fuerte pero gracioso, obsceno las más veces y
siempre divertido, mezclado con él la filosofía quevediana que
asoma a cada paso : No se tiene lo que no se posee; no en vivir
consiste la felicidad del hombre, sino en saber como se vive.
Nuestra vida es un día de veinte y cuatro horas ; en una salimos del mundo, y en otra le habremos de dejar. No por tener
menos años se aumenta la vida, los dolores sí; pues siendo los
días mares de nuestra vanidad y corriendo tormenta en ellos,
el que estuviere más cerca de la muerte, estará más pronto de
llegar al puerto. No caducan los ancianos, los mancebos sí;
pues los unos saben que han de morir, y los otros aspiran a
vivir, y más juicio tiene el que se pone con experiencia que el
que sale sin ella. No por quitarse los años se vive más, antes
menos, pues pensando engañar al tiempo, nos engañamos a
nosotros mismos. El principio del nacer es geroglífico del
morir; todos nos vamos, y la tierra permanece; salimos como
flor, y luego somos cortados del campo de la vida. Los que
se quitan los años se quitan las armas de la sabiduría. Más
v~e contar más que menos, pues no hurta quien gasta de sí
mISmo los días de su vanidad. Los filósofos antiguos trabaja,..

Sergio Fernández

21

ron por llegar a la edad perfecta, pero nosotros trabajamos
por llegar a la edad de la ignorancia. Los cuatro humores
llevan la carroza de, nuestra vida sobre las alas del tiempo;
pretender echar a.tras las ruedas de este triunfal edificio es
q~erer retroce~er el. curso y velocidad de los planetas. No es
bien que ~os 3:11os vivan con cuenta y la virtud sin ella. El
caballo mas diestro cae en el principio de su carrera. Tan
presto se ~treve la muerte a derribar un mancebo de veinte
Y cuatro anos como un viejo de ciento. Ninguno se agrave de
serlo pues no hay mayor afrenta que infamar el tiempo y la
naturaleza (1612) .
Sin embargo Y a pesar de esta añoranza por el más allá
sabe qu~, lo que salv~ a~ ~ombre es la acción, que no la contempla~10.n, en ello si distmto al sentir español de la época:
sa~er vivir
saber o_brar; retirarse. del mundo por buscar la
qme~~d sera pr_u~enc~a, pero no , sabiduría, porque la contemplac~on del ~spmtu sm obras mas viene a ser vicio de la po~nCia que ~ud del, acto. Y es que la heterogénea personahda~ ~e Enn~uez Gomez le da ese carácte:; medio español,
medio mte1;nacional,. q~e raras veces se presenta en la literat ura_de ,1~ epoca. Asnmsmo, hemos visto que sus discursos son
m~di? eticos, medio cínicos y burlescos, jugando con todo
existiendo ~n el !ondo sólo la gran amargura del ser incon~
fo~me consi~o mismo. Los lances de Guadaña no son ni siquiera p~opiame~t~ aventuras, pues es lo común y corriente
lo que a el le esta impuesto : enamora en Madrid a una dama.
otra vez toma venganza de un alguacil que le quita la guitarr~
en nna serenata Y cosas más por el estilo. Como consecuencia
lo met~n a la cárcel, pero sale a la postre bien librado. Por
lo, d~mas no parece que Don Gregorio tenga dificultades economica_s, pues nunca lo menciona. Sin embargo, parece que
~uada?a ~e _desenvolverá y caerá en la acción que preludia su
filosofia ~mica y desvergonzada ("el mejor nacido fué siempre
el q~e vive ~ejor"), y en p~rte estoico cristiana, como el
prop10 Guz~an. Pero contrariamente. a esa suposición como
ya hemos di~ho, no actúa. Su mente ociosa hilvana u~o tras
otro ~ensa,mie~tos descar~dos y p~careiscos, pero sin que por
el_lo viv,a el n~smo, reacc10ne segun sus propias enseñanzas
Si ~n picaro tiene una se~ incontenible de libertad, él si pose~
a!gun deseo, e~ el d~ morir, ya que en ello encuentra el sentido
fi~al_ de la ex1stencia humana. Si un pícaro es cobarde e hipocrit~, .º pobre, Guadaña no presenta en r ealidad como caract~n shca_s ese~ciales tales afinidades. Es en cambio, como
el picaro, mgemoso, malévolo, cínico, pero todo en potencia
no en ~cto, pues si Guadaña critica y muerde a la sociedad y
a la vida toda con el pensamiento audaz de un Don Pablos

;S

'

�Vida de don Gregorio Gu~aña

no actúa como él, ni como nadie, en último término, pues lo
que hace es pasarse la vida discurriendo, como cínico o como
pesimista: es una novela paralítica· la suya. Si se llegara a
considerar a Guadaña un pícaro, sería, en todo caso, un pícaro
"in mente", nunca en acto, lo cual ya implica una disparidad
para poderlo catalogar en definitiva como producto genuino
de la picaresca. ¿Por qué no acaba de decidirse a actuar como
un pícaro, a hacer las cosas que realizan Pablos y Trapaza,
ton o sin r emordimientos de conciencia, pareciéndose en esto
último a Est2banillo ? En realidad a nosotros nos parece el
libro muy hispánico en cuanto que está saturado de ese pesimismo que da forma a casi toda la novela del 2i.7VII, pero no
es una novela picaresca porque simplemente Enríquez Gómez
no tenía ganas de hacer un pícaro de Guadaña. Su pensamiento picaresco no es sino el toque íntimo con el cual Gómez se
estuda para criticar a la sociedad y dar un matiz inteligente
a su personaje. Es una obra que aparentemente trata de diwrtir pero que lleYa implícita la gran lección de que esta
vida sólo es un tránsito al más allá, la verdadera y eterna
morada de las almas. Gregorio es triste y amargo, con contrastes fuerte'&gt; y bien marcados. Todo en H es malo, como en
~!ateo Alemán, triste y desventurado. Sólo que mientras Alemán nos pone un ejemplo negativo con la vida del pícaro Guzmán, Enríquez Gómez se conforma con moralizar en primer
plano sin nec~sidad de que la vida de Guadaña sea mala y de
ella hayamos de derivar el ejemplo.
Del amor nos dice que El amor del padre para con el hijo
lo busca. en engendrarle, y el amor del hijo para con el padre
en heredarle. La mujer que más ama y quiere a su marido
mira. primero su comodidad en la dote, por ser los bienes de
fortuna en la. mujer más amparo que en el hombre. El sabio

la busca en la adulación; el mercader, en la usura; el escribano,
en la pluma; el labrador, en la nube; el tahur, en la flor; el
cortesano, en la lisonja.; el malsín, en la traición; el ladrón,
en la noche; el homicida, en la sangre; la doncella, en la esperanza; la viuda en el monjil; y todos, antes de ejercer lo
útil de su estado, le tienen librado en la comodidad y conservación del individuo (1631). Todo es pues, en este mundo,
adulación, mentira e hipocresía. La obra es, por otra parte,
un tanto incompleta, pero esto se entiende al saber que es sólo
parte de otra mayor. Al final se relatan una serie de aconte(•imientos que decaen, si los comparamos con el principio &lt;le la
obra, tan sugestiva y llena de un grotesco sentido del humor
que ridiculiza la vida.

Myron 1

EL TEMA DE LUCIA MIRANDA
Lichtbfau / EN LA NOVELA ARGENTINA

LAS

novelas sacadas directamente de
la historia quedan generalmente al marO'en de la médula de
la ficción argenti_na! ~astante apartadas" de lo que se puede
llamar el sello d1stmtlvo de este O'énero. Tales obras como
Myriam la conspiradora (1926), Tie~a de jaguares (1927) de
IIugo as~, El capitán Vergara (1925), de Roberto J. Payró,
o la tr1lo~ia sobre la 9uer~a. del Paraguay (1928-1929), de
)Iauuel GalYez,. 1 no , se 1dent1fican de lleno' ínteO'ramente
con
b
&gt;
e1 tl esarro11o m caracter de la novela nacional, sino que forman un grupo de obras anómalas, misceláneas mucho más el
fruto de _la inspiración propia del autor que ~l producto repre~entat1vo de escuelas y tendencias literarias. Si pasamos
revista, a la extensa pro_~ucción novelesca de la Argentina, lo
que ,m_as l~ama
aten~10n por su originalidad, significación,
.v mento literario son ciertas obras gauchescas obras r ealistas
Y naturalistas de ambiente porteño o de pro~incia y las de
profund? contenido psicológico y social dentro de
modalidad nacional. Hay excepciones, claro está, siendo el caso más
11otable el de Amalia, que por su designio polítio y ataque
whemente en contra de una tiranía opresiva estimuló tanto
la formación de l a noYela argentina a mediados del siglo pasado. Pe!'º _;1?n esta obra no cabe por completo dentro de la
novela l11stonca, ya que su punto de enfoque no es una reeonstruc~ión de una época pasada, ~ino una interpretación de
la actualidad.

'Y

-

Ja

ia

.. Sin ala rga: _esta i~tr_oducción, por necesaria que sea, pas~mos al propos1to prmc1pal de este artículo-un estudio de
ci~co novelas argentinas que versan sobre el tema de Lucía
)I1randa. .A_l tratar estas obras de fondo histórico no deseo
darles, por rnfcrencia, mayor importancia literaria ' de la que
en efeeto poseen. ?\o son obras de primer r an go, y como tan-23-

�Myron l. Lichtblau
24

tas otras de su índole, no ocupan más que un lugar _secundario
en la ficción argentina. No obstante, forman ~onJuntam~i;te
una entidad novelesca digna de estudio y de mterpretacion.

obra de Alejandro R. Cánepa, 5 ~scritor de poca fama que
ensayó varios tipos literarios sin gran éxito en ninguno. El
célebre y fecundo novelista Rugo W ast 6 es el último que se
ha valido del tema, publicando su obra en 1929.

Bien conocido es el asunto en que_ se_ ~asa el r_elato _de
Lucía :Miranda. Los españoles, ya a prmcip10s del siglo diez
y seis, fundaron su primer es~ablecimiento
el fue~te d~l
Espíritu Santo, en la confluencia del Carca~·ana y del Parana.
Lucía Miranda acompañó a estas nuevas tierras a s?- . esposo,
el valiente militar Sebastián Hurtado, y el amor fren~tico Y la
pasión ardiente que esta mujer inspiró en Mangora, Jefe de_ la
tribu indígena llamada los Timbúes, acarrearon consecuencias
fatales. Valientemente se comportó Lucía Miranda arrostrando las exigencias de este hombre primitivo, pero resulta_do _de
su resistencia fué la destrucción total del fuerte por los mdios
y la muerte de Lucía y de su marido. Respecto de muchos
detalles existe cierta vaguedad y un velo de duda. No _deseo
entrar aquí, por estar fuera de los límiü'.s. de este trab_aJo, en
la controversia acalorada sobre la autenticidad _Y exactitud ~e
gran parte de la materia relacio~ada con la figura de ~uci~
Miranda y con el grupo de esp~noles al 1!1ª1~do de la expedición. La suerte trágica de Lucia y la perdida del fuerte se
prestan a una variedad de interpretaciones novelescas, aunque
en todas las obras es casi idéntica la armazón fundamental que
rodea los distintos episodios.

De más significación para nosotros que las fechas exactas
de estas obras es el período literario en que se escribieron. .A
la etapa incipiente del desarrollo de la novela argentina corresponden las primeras dos obras. Allá por el año de 1860
apenas comenzó la novela, siendo Amalia una de las pocas
obras notables y bien conocidas entre una veintena de obras
ya olvidadas por _completo. La corriente romántica, llevada
de Francia principalmente, llegó a formar la marca característica de esta ficción en sus años de novicio. Así en este medio literario, en que se notan,la exaltación inmoderada de los
sentimientos y la exageración desenfrenada de las pasiones
conforme al gusto romántico, se concibieron y se ejecutaron
las novelas de Mansilla de García y de Guerra. Aparece en
ellas, en una de sus primeras manifestaciones, el elemento
autóctono con las figuras de l\fangora y Siripo y los demás
miembros de la tribu timbúe. Tema propio para la escena
romántica es el del indio con sus costumbres extrañas v modos
de vivir primitivos y pintorescos, lo cual vieen a ree.mplazar
hasta cierto punto el tema de la E&lt;lad Media o de un pasaqo
histórico, en que frecuentemente se inspiraron los románticos
alemanes y franceses.

Es bien evidente la adaptabilidad del cuento de Lu~ía
Miranda a una versión novelada. En primer l_ugar, las circunstancias y los acontecimientos de la tragedia se enredan
en un argumento interesante y conmovedor de grandes toqu~s
romancescos. Por lo que se refiere a la escena, nada !nas
atrayente que las tierras desconocidas y salvajes de las tribus
autóctonas sobre todo cuando ésas se hallan en contacto con
-otra raza, 'con el otro mundo de los. españoles., Y todo :ste
conflicto de culturas opuestas se despliega en l~ epoca glo~ios~
del Imperio Español, cuyo poder se hace senti;, aunque mdirectamente en todas las novelas. En este medio se mueve un
grupo de p'ersonajes decididos, fuertes, apasionados, cada uno
luchando por lo que más valúa o codicia.

El período en que se publicó (1879 ) la tercera novela de
Lucía Miranda era poco definido y amorfo, una época en que
se ensanchó el alcance de la novela con el aporte de nuevos
temas diversos. 7 Ya se consumió el ímuetu de la corriente
romántica y no empezó todavía el gran oleaje de novelas realistas de los años 1880-1900. La novela de Méndez pasó casi
inadvertida entre el público que en este mismo año de 1879
leía absorto los capítulos folletinescos de Juan Moreira, 8 célebre obra gauchesca que inició la carrera novelística de
Eduardo Gutiérrez.

:~1

,,

25

El Tema de Lucía. Miranda en la Novela Argentina

Las primeras dos obras que tratan el tema de L~cí~ Miranda aparecieron el mismo año, 1860, en verdad cas1 simultáneamente. Son obras de dos mujeres, Eduarda Mansilla de
García 2 y Rosa Guerra, 3 quienes en su tiempo disfrutaron
de bastante fama en los círeulos literarios de Buenos Aires.
De la plum;i de un autor obscuro, l\Ialaquías Méndez, 4 v~no
en 1879 la tercera novela sobre el tema. Pasaron muchos anos
hasta que vió la luz otra novela; ésta, aparecida en 1918, fué

Cuando salió a luz la Lucía Miranda de Cánepa, en 1918,
ya había evolucionado bastante la novela argentina con
las dos corrientes de realismo y de naturalismo en el siglo
diez y nueve, y con la aparición posteriormente de novelistas
de primera categoría . .A.sí durante la misma década en que
apareció la obra de Cánepa, la ficción argentina llegó a muy
altas cumbres con tales novelas como La maestra. normal
(1914), El mal meta.físico (1916), La casa de los cuervos
(1916), y Los ca.ranchos de la. Florida (1916). Lucía Miranda.
se publicó modestamente, sin grandes pretensiones literarias,

�Myron . l. Lichtblau
26

'I.

27

El Tema de Lucia Miranda en la Novela Argentina

rodeada de muchas novelas que representaba1;1- J:!~r con~raste
escalones importantes en el desarrollo de la ficc10n nac10nal.
Nunca salió de su obscuridad literaria, a pesar de haber resucitado con bastante acierto el tema de Lucía Miranda, muerto
desde hace cuarenta años.
Al lado de la figura tenue de Cánepa reluce la d~ Rugo
W ast, novelista de gran popularidad cuyas obra~ se difunden
por toda Aroé!'ica. Escritor agradable ~ue no tiene otro motivo literario que el de entretener y deleitar a sus lectores, ~a
cultivado muchos tipos de novelas, pero entre las ~u~ _mas
fama y prestigio le han dado no figuran sus novelas historicas.
No se exceptúa Lucía Miranda ; en verdad, queda entre ~as
menos leídas de sus novelas, a pesar de ser una obra bien
lograda.
Ya que se han colocado en su sitio lit~r~r.io l~s cinco novelas de este estudio, procedamos con un analisis mas detallado
de cada una señalando los puntos de contacto y los elementos
divergentes.' La primera novela, la de Mansilla de Gar~ía, ~s
la menos valiosa como reconstrucción literaria de un episodio
histórico y si no fuera por su significación cronológica dentro
del tem¡ no valdría la pena considerarla aquí. La novela carece de acierto artístico en su concepción básica, en el desarrollo de los episodios y en el lenguaje empleado. El argumento queda despojado de toda -yital~dad y de. in_terés
sostenido en virtud de mucha materia aJena, descnpci?nes
largas y pormenorizadas de cosas triviales, y una superfluidad
de episodios menores y sin substancia 1'.ovelesca. Pesado_, Y
monótono es el lenguaja, confusa y desorientada la narrac1?n
misma, que está demasiado cargada de los antecedentes históricos del asunto principal, en daño de los elementos puramente ficticio,;.
Una creación mucho más artística y distinguida que la
de Mansilla de García es la novela de Rosa Guerra, publicada
el mismo año de 1860. Por sus buenas cualidades merece un
destino mejor del que le ha deparado el público. Dada ~ luz
en una época en que la gente leía más a novelistas extranJeros
que a sus propios autores nacionales, la obra de Rosa Guerra
no alcanzó sino una modesta tirada entre un grupo selecto de
lectores, y esto merced en parte a la public~~ad ofreci~a en
los periódicos de Buenos Aires. 9 Algunos criticos. ~el d1a reconocieron el mérito literario de la obra y le confmeron a la¡
autora O'randes
alabanzas. Afirmó un escritor que la obra
b
•
había de ser elogiada tanto más, puesto que el autor era muJer
"que no ha tenido los medios de que por lo común disponen
los hombres dedicados a la carrera de las letras". io· No se ha

vuelto a publicar la novela y por desO'racia queda casi completamente olvidada.
'
º
Rosa Guerra escri?ió L~cía Miranda en 1858 para participar en un certamen literar10 patrocinado por el Ateneo del
Plata., Para obten_er el j~icio de un escritor de distinción, le
mand~ el manuscrito a Miguel Cané (padre), que afirmó poco
despues. en una carta a la autora que la obra "era una de las
producc10nes de nuestra literatura que más gusto me haya
causado". 11 No obstante, nunca se llevó a cabo el certamen y
la novela quedó sin publicarse hasta 1860.
.
Como obra, de arte no hay novela del grupo que se le ,
iguale. La Lucm Miranda de Rosa Guerra es una obra bella
tanto e1;1, la f_o rma y en el empleo de palabras como en l;
conc~pcion misma del tema y en el tratamiento de ]os perso~iaJ_es. La obra está bien escrita dentro de su textura romantica, y la$ escenas, breves y precisas, están cuidadosame_nte el~boradas. Hasta llega a una simplicidad de narración
e mgenmd,ad de expresión qu~ ]?~recen cuadrar muy bien
con el carac~er can~or_oso y primitivo de muchos personajes
Y co~ el amb~e1;1te pnstmo del cuento. En esto estriba en gran
medida el mento de la obra y es lo que la diferencia principal!11ente de ~as ot_ras novelas. Estas han conceptuado la historia de Lucia lVhranda en una forma un poco ,prosaica y
pes~~~' tal vez _con excesiva modernidad en cuanto a la expos1c10n de motivos y causas de conducta. En ellas el relato
es_ muchas veces lánguido, demasiado prolonO'ado y difuso•
mientras que el de R?sa Guerra tiene gran fu~rza emotiva
poder sugerente precisamente por su sencillez y concisión.

y

. ,,Bastante breve, en efecto la autora la llama "una no;ehta ? la _obra d~ ~u~rra está desprovista de largas y tediosas
exp~i~aciones h1stor1cas y de toda otra materia que pueda
debilitar la fue:za del asunto principal. De modo que la trama
se expone sencilla y claramente, con una sencillez eleO'ante v
decorosa. No hay :amificaciones accesorias que enmar~ñan ~l
argumento; mas bien la narración se concentra casi exclusivamen!e en los sucesos que tienen relación directa con la
tragedia. La novela es sucintá, quizás un tanto reducida en
su al~ance, pe:o no por ~so_ deja de ser de una gran intensidad
emo:iona~ Y vigor descnptivo. Como protagonista malhadada
Lucia Tu~iranda est~ retratada con mucha sensibilidad. L;
ve11:os bien_ caractenzada en diversas disposiciones de ánimo
seg~n l~s ~1rcunstancias que se le presentan. En su trato co~
~l Jefe mdio _Mangor_a, a quien contempla como una persona
mg~nu~, med~o salvaJe, casi pueril ya hay dignidad imperiosa
ya i:ndiferencia fría, ya misericordia y comprensión; para co~

�28

El Tema de Lucía Miranda en la Novela Argentina

Siripo, vil y lascivo, se muestra indignada y atrevida; y por
su marido, a quien ama entrañablemente, sacrifica su propia
vida para juntarse con él en la muerte.
La obra de Méndez, aparecida en 1879, asimismo está libre
de casi todo detalle sobrado del argumento, pero la impresión
estética que le deja al lector es poco profunda si la comparamos con la de la novela de Rosa Guerra. La trama se entreteje
bien, pero el lector no se siente conmovido por los sucesos
relatados ni por la catástrofe final. Escritor de limitada habilidad literaria, no podía más que narrar fría y vulgarmente
la tragedia de Lucía Miranda; no logró una interpretación
sensible y artística del tremendo drama. Es interesante notar
que la figura cruel de Siripo no desempeña ningún papel en
la obra de Méndez, de modo que Mangora mismo mata a Sebastián Hurtado y a Lucía. Vemos otra variación en esta novela en el personaje de Lola, esposa de un soldado español y
compañera fiel de Lucía en sus horas de aflicción, que también
es víctima de la perfidia y la venganza de Mangora.
En las dos novelas de este siglo notamos una t écnica más
segura, un manejo más hábil de los elementos ficticios, seña
de cierta madurez y facilidad en el arte de novelar. Aunque
son obras bien construídas y desarrolladas, carecen de distin- ·
ción y novedad para llamar la atención del público o de los
críticos. Precede a la obra de Cánepa un prólogo interesante e
informativo, en que el autor sostiene la autenticidad de muchos episodios narrados en la novela. Cánepa explica que para
escribir Lucía Miranda consultó de primera mano muchos documentos valiosos, inclusive algunos del célebre Archivo de
Simancas, así como las crónicas de los historiadores españoles
Luis de Avila y Pedro Mejía. Pero lo que más le servía, nos
dice Gánepa, eran algunas monografías del siglo diez y seis,
mas sobre este punto no indica más a modo de clarificación.
Principia la acción en la obra de Cánepa en la España del
principio del siglo diez y seis, que el autor elogia debidamente
en toda su gloria. Al tratar la figura de Sebastián Gaboto,
piloto mayor de Sevilla y encargado de la empresa, Cánepa
habla de los diversos motivos que indujeron a los marineros
para incorporarse a las expediciones al Nuevo Mundo. Cuando
aparecen en la novela los protagonistas Lucía Miranda y Sebastián Hurtado ya entra un conflicto novelesco, pues el padre
de aquélla, hombre egoísta e inflexible, se opone rotundamente
al casamiento de su hija con el joven militar. Pero el gran
amor entre los dos lo vence todo y por fin se hace la boda.
Pronto la pareja se embarca con Gaboto con rumbo a América,
y a poco de estar en al_ta mar el barco comienza a lade,arse

Myron J. Lichtblau

29

bajo la fuerza del viento y las olas de una tempestad aterradora. Ni siquiera una queja de Lucía Miranda en esta prueba
de su carácter fuerte y noble, mucho menos el deseo de regresar a tierra _firme y de separarse de su marido. Después de
un viaje borrascoso la expedición llega a orillas del Río de
la Plata y dentro de poco, al enfrentarse la tribu indígena Y
los sold;dos españoles, empieza el conflicto principal. Aquí
presenta Cánepa otro enredo del argumento, que es motivo. de
algunas escenas dramáticas y bien reveladas. E_l aut,or. hace
figurar en el relato a la esposa de Mangora, ;11uJ~r perf1~a y
celosa que pronto percibe el amor que por Lucia M1rand~ ~iene
su marido. Thabor -así se llama ella- le hace una vIS1ta a
Lucía y le pide que se aleje del fuerte para que Mangora la
olvide. Cuando se niega Lucía a acceder a esta súplica, Thabor
intenta estrangularla, pero Mangora, en acecho, mata a su esposa a flechazos. No es preciso seguir la trama hasta la conclusión; basta advertir que los varios episodios están hábilmente trazados y encadenados y apuntan la destreza del autor
en crear situaciones novelescas de interés, si bien un poco exageradas.
El arte de Rugo W ast se basa en gran parte en su habilidad de tejer un cuento interesante, que abunda en sucesos
animados y de episodios dramáticos. Sabe narrar bien, contar
un relato de un modo sencillo, pero sobremanera eficaz y conmovedor. Notamos claramente esta habilidad en Lucía ~iranda, en que el lector se deja llevar agradablemente por el puro
deleite del relato. Lo más fundamental de la obra es la narración del cuento propio, y con este fin Wast ha fraguado con
mucho cuidado un argumento amplio y atractivo, lleno de
inttiga y de luchas de amor. Como en la obra de Cánepa se
notan aquí también ciertos enredos del argumento que hinchan
la substancia del relato, que agregan al drama principal otros
puntos de enfoque secundarios. Se plantea, por ejemplo, un
interesante conflicto de amor al principio de la obra, que en
varias manifestaciones sigue desarrollándose hasta el fin de
la novela. Urraca Moreno, prima de Lucía, se enrola en la
expedición para seguir a su novio, el alférez Bermudo Crespo.
Durante el viaje el piloto de la nave capitana, Ruy Orgaz, se
prenda de Urra-ca y trata de conquistarla. En ~lta mar se urde
una conspiración para derrocar a Gaboto, pero queda frustrada debido a la delación de Orgaz. Este acusa falsamente a
Crespo de ser uno de los conspiradores, ya que una vez ejecutado su rival por su complicidad en el atentado, le quedará
paso abierto para hacerle el amor a Urraca. Por fortuna,
Gaboto decide no imponerles la pena de muerte a los r eos,

�30

El Tema de Lucía Miranda en la Novela Argentina

31

pero algunos, como Crespo, sufren destierro al llegar a la costa
americana. Ya en el Nuevo Mundo, Urraca rechaza con indignación los requirimientos amorosos de Orgaz, que acaba por
ser víctima de un enemigo suyo, soldado también de la expedición. En cuanto a Urraca, prefiere casarse con un guerrero
indio que sufrir la muerte a manos de la tribu vencedora.

4. Malaquías Méndez, Lucia (Santa Fe: Imprenta de El Santafesino, 1879).

Aunque la parte novelesca predomina sobre los otros elementos de la obra, Wast sabe mezclar en buenas proporciones
la materia histórica y cultural para hacer un conjunto armonioso y agradable. Y esta materia, ya sea un retrato de España
en aquellos días o una descripción de la vida sencilla de los
timbúes, no es una exposición fría e inconexa, sino un elemento
necesario y apropiado dentro del relato para reconstruir una
época pasada.

. 6. Hugo wast (seudónimo de Gustavo Martinez Zuviría), Lucía Miranda,

Desde la publicación de la Lucía Miranda de Wast en
1929 el tema no ha vuelto a aparecer en la ficción argentina. En su conjunto, las cinco obras han captado bien un
momento importante sacado de los primeros capítulos de la
historia nacional y a la vez han retratado a la mujer que se
puede considerar como la primera heroína en tierra argentina.
Todas las novelas han sufrido los embates del tiempo; de algunas ni queda el recuerdo siquiera. Pero es de esperarse que
al menos una sola -la de Rosa Guerra- quede viva para representar en su forma más artística el tema de Lucía Miranda.

NOTAS
l. Las obras históricas de Manuel Gálvez sirven bien para demostrar este

punto. La serle Escenas ele la Guerra del Paraguay figura entre las
obras más logradas de Gálvez; y las siete obras que comprenden la
serie La época de Rosas, aunque no alcanzan el mismo nivel artistlco.
representan una ambiciosa tarea literaria realizada con acierto y digna
de aprecio. No obstante estos méritos, estas obras de Gálvez quedan en
un lugar secundarlo. Se le reconoce a Gálvez principalmente como autor de novelas realistas y naturalistas La maestra normal, El mal
metafísico, Nacha Regules, Historia de arrabal.

•

l\lyron l. Lichtblau

2. "Daniel," Lucia-novela sacada de la historia argentina (Folletín de
La Tribuna de Buenos Aires, el 10 de mayo hasta el 4 de julio de 1860) .
Nótese el seudónimo de "Daniel." En 1882 la novela se publicó con el
nombre verdadero de la autora (Buenos Aires: Imprenta de Juan A.
Alsina). Volvió a aparecer en 1933, en la serie Bibllotca La Tradición
Argentina, Vol. XXXV. Bajo el mismo seudónimo, Mansllla de García
publicó también en 1860 una novela romántica llamada El médico ele
San Luis.
3. Rosa Guerra, Lucía Miranda (Buenos Aires: Imprenta Americana, 1860).
Se puso de venta esta novela el 9 de junio; de manera que dentro del
período de un mes aparecieron las dos obras, la de Mans1lla de García
y la de Rosa Guerra.

5. Alejandro R. Cánepa, Lucía Miranda, o La conquista trágica, novela

histórica americana (Barcelona: Casa Editorial Maucci, 1918). Entre
las otras obras de Cánepa, que no he visto y que conozco sólo por las
referencias dadas en la portada de Lucía Miranda, son las siguientes:
El arte de la vida, notas de un viaje a Europa; Almas náufragas, recuerdos de la montafia y Canción clel olvido, libro de reflexiones rellglosas.
novela de la conquista espafiola (Buenos Aires: Editores de Hugo
Wast, 1929).
7. Algunas novelas publicadas en esta década (1870-1879) tratan temas
científicos o seudo-científicos (Eduardo L. Holmberg, Viaje maravllloso
del Sr. Nic-:'i'ac al planet.&lt;i i\·I arte, 1875); otras versan sobre un crimen
y la aprehensión del _culpable (Luis L. Varela, La huella clel crlmen,
1877); otra es una satira de condiciones sociales y morales en SudAmérica (Juan Bautista Alberdi, Peregrinación ele Luz clel Día, 1871).
8. Juan Morelra apareció como folletín de La Patria Argentina de Buenos
Aires desde el 28 de noviembre de 1879 hasta el 8 de enero de 1880.
Entre las otras novelas que se publicaron en 1879 podemos citar las
sigul!,ntes: Eduardo Gutiérrez, Un capitán ele ladrones en Buenos Aires;
y Aquiles Sioen, Buenos Aires en el alío 2080, obra que intenta pronosticar condiciones sociales y económicas en la Argentina.
9. Al hablar de la
Aires, el 12 de
basada sobre el
Lucía i\flrancla.
esta sefiorlta su

obra de Mansllla de García, La Tribuna de Buenoi;:
mayo de 1860, notó lo siguiente: "Hay otra novela
mismo argumento y que lleva el mismo titulo de
Su autor es la sefiorlta Rosa Guerra. ¿No publicará
obra, para que la Juzgue el público?"

10. El artículo breve de donde se saca esta cita apareció el 12 de agosto
de 1860 en La Tribuna de Buenos Aires. Titulado simplemente "Lucia
Miranda," lo firmó un tal Juan F. Segul.
11. Esta carta se halla reproducida en la página IV de la novela de Rosa
Guerra.

�Juanita Soriano

Juanita Soriano / ROMANCE AL RIO DEL TIEMPO

El tiempo, río sin cauce,
levanta velas de olvido,
se aleja sobre la ausencia
con sus mástiles en vilo.
El tiempo no tiene margen
no tiene orillas ni ruido,
se desliza sin riberas
hacia un mañana furtivo.
Transcurre y siempre se queda
sin puerto fina! ni arribo,
su permanencia fugaz
llena de lirios y niños.

1

Se agobia de mariposas
y levanta con sigilo
escamas, alas y rostros
bajo la aurora de un siglo.
Guarda sus niños futuros
en nebuloso dominio,
hoy invisibles o ausentes
por las nieblas del vacío;
hoy invisibles... , mañana
sólidos con sol y trigo,
el yo de nosotros ¿dónde?:
invisible o fugitivo.
-32-

El tiempo de pies veloces,
tiene un oasis de armiño,
abre con rápidos pasos
suaves espacios de olvido.
En círculos encerrados
finge eterno domicilio,
pero fluye ocultamente
desde la playa hasta el nido.
En sus remansos de espera
espera el alma su sino;
confiado, casi inmortal,
el Hombre está distraído.
El tiempo mar sin riberas,
fuga;: anfitrión y amigo,
abrió a mi imagen sus puertas
y soy huésped detenido;
el tiempo me dió su mano
para danzar en un hilo,
hoy por su corriente paso
y é! pasa en mí sus anillos.
Crucial, en fugaz recodo
dió a mis orígenes nido,
dibujó mi juventud
y la borró repentino.
Bajo el secreto del tiempo
a la fuente me deslizo;
por mi comarca de Ayer
evoco un azul benigno.
Las rosas de la distancia
mueven recuerdo de abismo;
nostalgia de juventud
tu luz es pena y alivio.
Hoy, mecida en suaves ondas
del Río-Tiempo y Camino,
veo en memoria de espejos
el litoral recorrido.

33

�34

Juanita Soriano

Romance al Rio del Tiempo

El tiempo, ¿a dónde me lleva?,
me trajo aquí su delirio,
entre la niebla futura
alas oscuras percibo.
El tiempo, río espectral,
va con sus luces perdido,
vela su frágil mañana
con ángeles de martirio.
El tiempo me dice: soy
lo atemporal y divino,
soy el espacio sin muros
poblado por un descuido.

Mi voz tu peso combate
buscando en el espejismo
algún escape olvidado
por tu confín infinito.
Tiempo, yo escucho tus olas,
pasando van por mi oído,
me levantas y me lanzas
sobre pétalo y espino.
Los que caminan y viajan
en este viajar rendido,
poco antes, poco después,
llegamos al fin del río.

Paso en mi barca sin remos
diligente y compasivo,
de un lado a otro mil rostros...
Soy el que da y niega asilo.
Por él, rodando impotente,
rueda sin eco mi grito,
¡Tiempo, río inexorab1el,
me arrastras terco y sencillo.
Lanzada fuí hasta tu playa
donde tu aliento recibo,
obligada a retirarme
cuando tú me hagas un signo.

Tiempo, yo siempre lo supe,
tus estaciones reviso,
vas con tu carga de llanto
hacia tu antiguo camino.

¡No quiero ser una brizna
que rueda en tu precipicio!,
reflejo, sombra fugaz,
obediente a tu designio.
Dame la luz imposible
de ser yo misma, destino
que no me sea trazado
por tu si 1encio enemigo.
Mi dócil cuerpo obediente
se doblega a tu capricho,
se dormirá y será polvo
en cuanto tú des aviso.

Tiempo, reloj sin agujas,
avanzas como al descuido,
no te adelantas ni atrasas
y estás eterno en ti mismo.
Pero pasas, y tu paso
fuente de cambio temido,
simiente de mutaciones
y perenne paso fijo
borra del rostro confiado
el esplendor primitivo,
y tras máscaras cambiantes
el Hombre ve!a escondido.

..

¿Quién te habitará mañana
borrado ya mi retiro?.
Hoy yo estoy sobre tu espalda,
dentro de tu luz habito.
Otros vendrán, otros nuevos,
a descubrir nube y trino,

�36

Romance al Río del Tiempo

crecerán con las espigas,
junto al mar tendrán arribo.
Otros mirarán la luna
con nuevo amor sorprendido,
como la miraron siempre
antes de mí y mi suspiro.

f ean Siro/ / LA

CONSTITUCION FRANCESA DE 1958 *

1•

Todo en tu tránsito pasa
y repite eterno cic!o,
llevas mi sombra entre tumbos
hasta un mar desconocido.
¡Tiempo, yo sabré fugarme ... !
desde mi cárcel vigilo,
He de fundirme en mi voz
saltando sobre el peligro.
He de encontrar una c1ave
junto a tu mapa de frío,
mi voz volverá a forjarme
cuando tú me hayas vencido.

UN

..

militar que también fué un gran
estadista, Napoleón, dijo un día: "La mejor Constitución es
la más corta". Diría yo con gusto al interpretarlo : "la mejor
conferencia es la más corta". Razón por la cual abordaré inmediatamente mi tema: la Nueva Constitución Francesa de
1958.
El 28 de Septiembre pasado, el pueblo francés y aquellos
que viven en los territorios de Ultramar, fueron llamados a
contestar mediante un referendum, sobre un proyecto de nueva Constitución que les presentaba el Gobierno. ¿Cuáles eran
las circunstancias que habían obligado a emplear este procedimiento, absolutamente excepcional? Es indispensable conocerlas para comprender el texto del cual trataremos hoy.
Desde antes de la guerra de 1939, pero sobre todo después
de 1946, Francia había pasado por una serie de graves crisis,
resultado de una lenta degeneración de su sistema político que
constituía una democracia parlamentaria. Lentamente se formó un abceso que, súbitamente, la crisis del 13 de Mayo hizo
reventar. Los orígenes y el carácter de esta última crisisparticularmente el hecho de que los militares hayan tenido un
papel principal en ello-no tienen más que un interés histórico.
Desde Oondorcet, St. Simon, Augusto Comte, sabemos que
la Historia se desarrolla siguiendo un proceso fatal, determinante y que cuando las instituciones han envejecido deben
necesariamente desaparecer puesto que ya no armonizan con
las condiciones del medio ambiente. Así como ciertos animales,
la serpiente, por ejemplo, deben cambiar de piel en ciertas
épocas, frotándose contra una piedra, un árbol o la tierra.
Estas circunstancias casuales, accidentales, no tienen impor* Conferencia pronunciada por el Sr. Jean Siro!, Consejero Cultural de la
Embajada de Francia en México, el dia 19 de noviembre de 1958 en
Monterrey, N. L.

-

37-

�88

La Constitución Francesa de 1958

tancia. Lo que creemos ser causas, no son más que circunstancias secundarias. En este caso, lo importante fué el nacimiento
de una nueva organización del Estado, absolutamente necesaria, provocada por la inadaptación de la antigua a las circunstancias actuales de la vida política nacional e internacional.
En el discurso que pronunció sobre la Plaza de la Bastilla
el 4 de Septiembre último, el General De Gaulle decía, con
razón: "El régimen padecía vicios de funcionamiento llevaderos en una época estática, pero incompatibles con los cambios económicos y los peligros exteriores que han precedido
a la segunda guerra mundial. La necesidad de un cambio era,
pues, evidente". La mejor prueba reside en que los ocho tfüimos presidentes del Consejo lo habían inscrito en sus programas. Pero precisamente, el vicio mayor del parlamentarismo
francés· era la inestabilidad de los gobiernos que alcanzaban
a sobrevivir unos pocos meses y no tenían tiempo para resolver
los problemas más importantes y por eso, los más difíciles,
como, por ejemplo, la Reforma de la Constitución.
Efectivamente, junto al régimen de derecho establecido
por la Constitución de 1875, votada por una Asamblea con
mayoría monárquica, quien esperando el regreso del pretendiente al trono, el Conde de Cahmbord, había establecido un
sistema en el cual el Ejecutivo disponía de poderes extensos,
se había formado un régimen de hecho muy diferente, cuyos
defectos el General De Gaulle ha caracterizado en esta forma:
1) Impotencia del Estado, cuyo primer magistrado, el Presidente de la República, no tiene prácticamente ningún poder.
Este último, estando enteramente en manos de las Asambleas
parlamentarias, todopoderosas, y en particular, de las Comisiones, que ejercían una verdadera dictadura. 2) Impotencia
del Gobierno, emanado del Parlamento e investido por él, no
teniendo más que un aparente poder, en razón de los numerosos partidos. Su vida estaba en constante peligro, puesto que,
no existiendo ninguna mayoría real, bastaba el desplazamiento
de 30 ó 40 diputados para hacerlo caer. Era la diversión de
''jeu Massacre" que hacía la felicidad de los extranjeros.
"Nada nuevo esta mañana Y" preguntaba un humorista inglés
en un periódico de Londres. No, contestaba su compadre, absolutamente nada. El Gobierno Francés investido anteaver
"
.. '
cayo, en l a tard e ....
Sin duda, la Administración permanecía, a pesar de la
crisis ministerial, pero graves inconvenientes resultaban. La
cruel derrota de 1940 los hizo ver. Por esta razón cuando
asumió el poder el General De Gaulle, después de la'victoria
su primer acto fué preguntar al pueblo francés: "¿ Quiere~

lean Slrol

39

ustedes una nueva Constitución Y". El 21 de Octubre de 1945,
el 96% de los franceses contestaban: Sí. Desgraciadamente,
por las razones antes expuestas y, en particular, debido al
poder omnipotente del Parlamento, el proyecto fué modificado
de tal modo por las Asambleas que permitía los mismos errores que se habían producido en el pasado.
En esas condiciones, el General De Gaulle abandonó el
poder declarando: "O cambian ustedes la Constitución o Francia atravesará por dificultades cada vez más graves e irá a la
catástrofe. Si esto es evitado, tendrá que cambiar su Constitución". Fué una verdadera profecía. Después de numerosas
crisis ministeriales, cada vez más frecuentes, cuyos efectos
eran amortiguados por un extraordinario r enacimiento económico y demográfico, el país se encontró súbitamente frente
al golpe de fuerza del 13 de Mayo, orillado a la guerra civil.
París conoció momentos de angustia. En el mundo entero, los
grandes diarios publicaban en primera plana las noticias más
alarmantes. Los turistas abandonaban Francia, el franco alcanzaba un curso elevadísimo en el mercado negro. A los ojos
de los corresponsales extranjeros, Francia atravesaba por una
de las más graves crisis de su historia. Otros, la veían perdida
y, sobre todo, algunos de sus amigos.. . Pero los pueblos, así
como los indiYiduos, tienen las cualidades de sus defectos.
Abandonándose fácilmente durante las épocas dichosas, el latino reacciona rápidamente en período de crisis. Al igual que
ciertos automovilistas, el francés parece gozar acercándose lo
más que puede al precipicio, para después evitarlo mejor.
Pasadas algunas semanas de duda, diputados y senadores,
unos por razoaamiento, otros por temor, hicieron un llamado
al General De Gaulle, pidiéndole asumir la Presidencia del
Gobierno. Este último aceptó a condición expresa de ser legalmente investido por el Parlamento. Lo que fué hecho.
El 3 de ,Junio, una ley confiaba a su Gobierno la tarea de
preparar una nueva Constitución que el General, para evitar
los escollos del procedimiento parlamentario, tenía derecho a
someter directamente al pueblo por medio de un Referendum.
Procedimiento excepcional sin duda, pero que tiene la ventaja
de conocer la opinión del pueblo sin pasar por la pantalla
parlamentaria. El 28 de Septiembre último, con una mayoría
arrolladora del 80% en la metrópoli y del 93% en los Territorios de Ultramar, los franceses aceptaron la nueva Constitución.
&amp;Cuál es su estructura y sus líneas generales, ¿Qué se
puede pensar de ello? Son estas dos partes las que nos proponemos desarrollar ante ustedes.

�40

La Constitución Francesa de 1958

Jean Slrol

arbitraje asegura el funcionamiento de los poderes públicos Y
la continuidad del Estado.
-Nombra al Primer Ministro y a proposición suya, los
demás ministros. El Gobierno así constituido tiene una existencia legal, sin tener necesidad, como antes, de la investidura
del Parlamento.
-Preside los Consejos del Gobierno; firma las ordenanzas
y los decretos; promulga leyes, de la~ cuales puede pedir una
segunda lectura; puede enviar mensaJes al Pa~lan:i-ento; puede
someter al Referendum popular las leyes mas un portantes;
puede disolver al Parlamento.

I. ESTRUCTURA DE LA NUEVA CONSTITUCION.
Metrópoli: Es instituido un régimen parlamentario con
predominio del Ejecutivo.
'

Régimen parlame~tario.-Es decir, que el Parlamento puede
hacer caer al Gobierno, lo que no existe ni en México ni en
los Estados Unidos. Este último punto había provocad~ grandes abusos, los cuales ahora se trata de remediar dando más
poder al Ejecutivo.
'
Predominio del Ejecutivo.-El Ejecutivo, que ahora predomina, _es la gran novedad, y lo vamos a ver inmediatamente estudiando sus dos articulaciones: el Presidente de la República
y el Gobierno.

2.-En tanto que Jefe supremo de la Nación. Es Jefe del
Ejército y de la Armada; dispone de poderes excepcionales
cuando las Instituciones de la República y la Independencia
de la Nación están amenazadas. Pero son tomadas garantías
para que no abuse de ello. En particular, puede ser llevado
ante una Alta Corte de Justicia.

A.-El Presidente de la República
a) Elección :
-En teoría, un Presidente puede ser elegido por sufragio
directo como en México.

Al lado del Presidente de la República, el Gobierno, segundo elemento del Ejecutivo:

-Por el Parlamento, como en Francia bajo el réo,imen
de la Constitución de 1875 o de 1946.
'
"'

B.-El Gobierno
Como ya hemos dicho, hasta 1958 era el Parlamento quien
gobernaba. En adelante, será el Gobierno, lo cual es lógico y
necesario. Dos Asambleas, actuando separadamente, que agrupan cerca de 1,200 personas y organizadas en 18 diferentes
partidos, no son aptas para gobernar.
·

-:-Por un Co~egio Electoral más amplio, que emplea los
dos sistemas ya citados. Es la solución adoptada.
. De hoy en adela11te, el Presidente de la República es elegido por el:
-Parlamento.

1.-0omposición del Gobierno

-Los Consejos Generales y las Asambleas de los Territorios de ffitramar.

Nuevas disposiC'iones fundamentales y muy populares.
Las funciones de un lfinistro son ahora incompatibles con las
de diputado y de senador así como de representante profesional, particularmente, miembro de un Consejo de Administración.

-Los Consejos Municipales.
~Un delegado por cada 1,000 habitantes para las ciudades
de mas de 30,000 pobladores.
b) Pa~l- Sin ser tan, poderoso como en México o en los
Est!do~ Urudos, su papel es mucho más importante que lo que
habia sido desde 1946.

..

Es un árbitro y el Jefe supremo de la Nación.

1.-En tanto que árbitro. No tiene ningún poder gubernamental y normalmente, no interviene en la gestión de los
asuntos. Vela por el respeto de la Constitución y mediante el

.

.

Se quiere evitar así la avalancha de aspirantes a carteras
ministeriales y la desviación de la función pública en beneficio
de intereses privados. El ser Ministro durante la IV República era la secreta esperanza de todos los diputados y presentaba muchísimas ventajas. Ahora sucederá a la inversa. Ser
~Unistro representará, sobre todo, sacrificios, puesto que se
habrá de renunciar a todas las funciones lucrativas para consagrarse únicamente a las funciones gubernamentales. Estando las cosas así, el Consejo de Ministros formará un grupo

�Jean Si.rol

La Constitución Francesa de 1958

42

bierno ser derrocado, la confianza está considerada como tácitamente otorgada hasta que el voto con mayoría absoluta de
la Asamblea, dé una moción de censura. Esta última está prevista en condiciones muy rigurosas que refuerzan la estabilidad
del Gobierno. Anteriormente, lo hemos visto en cada sesión,
el Gobierno estaba amenazado y podía ser derrocado por grupos minoritarios reunidos en coaliéiones heterogéneas. En
adelante, derrocar al Gobierno no puede ser sino el resultado
de una oposición completa, madurada, y seriamente expresada
por la mayoría absoluta de la Asamblea.

unido, puesto que ninguno dependerá ya de su partido político, ni de sus electores, ni de negocios privados.

2.-Papel
El papel está bien definido. El Gobierno ha sido constituido para gobernar y se le dejará para eso tiempo y posibilidad puesto que no se ocupará de otra cosa. Tendrá poderes
reglamentarios muy amplios y podrá, además, pedir poderes
extraordinarios para legislar, aunque normalmente la ley es
de la competencia del Parlamento. Precisamente el Gobierno
es responsable ante el Parlamento, he ahí la diferencia fundamental con México y con los Estados Unidos.

En efecto, la moción de censura debe ser:
-Firmada por el 10%, cuando menos, de los 'miembros
de la Asamblea; votada con mayoría absoluta; no son contadas las abstenciones; en caso de ser rechazada, los signatarios
no podrán presentar otra moción en la misma sesión.

C.-El Parlamento
Francia había hecho· suya la fórmula británica "El Parlamento lo puede todo, salvo cambiar en hombre a una mujer ... " Tenía, desde 1875, poderes ilimitados. De él emanaban
los Ministros y el Gobierno que no se sostenían sino con una
mayoría muy temporal ( en razón de la multiplicidad de los-partidos, que no logrando un acuerdo sobre puntos a menudo
muy insignificantes, provocaban la caída del Gobierno).
Además, ocupado sobre todo en legislar, el Parlamento no
tenía ya tiempo de preparar seriamente las leyes más importantes, o las votaba con tal retraso que hacían imposible bt
buen marcha de la Administración. Por ejemplo, la ley sobre
el Presupuesto no era nunca votada antes de Junio o Julio.
De allí, durante 6 meses, imposibilidad para las adminü,traciones de funcionar normalmente. Por otra parte, las discuciones demasiado extensas y penosas hacían que, a menudo
al día siguiente de un debate importante, la Sala del Parla'.
mento se encontrara casi desierta y que los diputados votaran
por delegación.

Otras medidas están previstas para limitar los enredos
parlamentarios:
a-Las comisiones permanentes, verdadero Parlamento dentro del Parlamento, no tienen ya que examinar todos los
proyectos de ley. Antes había 20, ahora no son más que
6, y su intervención es excepcional.
b-El Gobierno puede oponerse a las enmiendas.
e-Prioridad es concedida a los proyectos presentados por
el Gobierno.
d-En fin, el Parlamento, convocado por el Presidente de la
República, no se reúne más que dos veces por año y con
un máximo de 5 meses.
3) Determinada y limitada, la acción del
gobierno será más eficaz

En adelante el terreno de acción del Parlamento es bien
determinado. Su acción limitada será más eficaz. Tres puntos
que vamos a analizar rápidamente.

-El presupuesto deberá ser votado antes del lo. de enero;

1) Acción determinada

-Ya no inviste al Gobierno; hace leyes que interesan al
conjunto de los ciudadanos, dando reglas gen;rales que el
Gobierno se encarga de ejecutar; controla la política del Gobierno responsable ante él.
2) Acción limitada

Si el Gobierno no compromete él mismo su responsabilidad
ant~, el Parl~m~nto, en cuyo caso, como en la antigua Constituc1on, este ultimo puede expresar su desaprobación y el Go-

43

..

-Es indispensable la presencia para tomar parte en la
votación. No se podrán delegar en otra persona los propios
poderes y practicar el "ausentismo". Pero el Parlamento es
un organismo político de competencia política. En el mundo
moderno los problemas económicos revisten una importancia
particular. St. Simon lo había previsto al querer reemplazar
el Parlamento político por un Parlamento económico. La nueva Constitución no va hasta ese punto, pero establece un Consejo Económico (existía ya) que el Gobierno consulta sobre
los proyectos de ley de carácter económico y social.

�44

La Constitución Francesa de 1958

Jean Sirol

45

.A.-Es creada. una Comunidad compuesta de:

D.-Organismos reguladores

En fin, por encima del Presidente del Gobierno y del Parlamento han sido previstos organismos reguladores.
1) Un Consejo Constitucional ha sido creado, compuesto
por 9 miembros y con validez de 9 años. Tres son nombrados
por el Presidente de la República, tres por el Presidente de
la Cámara de Diputados, tres por el Presidente del Senado.
Por derecho, todos los antiguos Presidentes de la República
forman parte de él, también. Ese Consejo Constitucional es
el árbitro de la democracia electiva.

•

a-Juzga sobre la regularidad de: las elecciones, del Presidente de la República, de los Diputados y Senadores, de
los Referendums populares.
b-Es, con el Presidente de la República, guardián ·de la
Constitución. Puede declarar inconstitucional una ley.
Recordemos que la Suprema Corte, tal como existe en
México, se encarga solamente de casos especiales. Pero
no de la inconstitucionalidad de una ley en general.
e-Es consultado en caso de peligro nacional.
2) Una Alta Corte de Justicia, que puede poner en causa
la res~ol:18abilidad penal del Presidente de la República y de
sus Mm1stros, por un voto de mayoría absoluta de las dos
.Asambleas. .Además, está compuesta por miembros del Parlamento.
3) Una autoridad judicial, independiente teniendo a la
cabe~a un Cons~jo. S:uperior ~e 1~ ~agistratura'. que resguarda
las libertades md1v1duales, impidiendo toda detención arbitraria.
II. L.A COMUNIDAD.
Cuando en la jira que hizo en .Africa Francesa el General
D~ Gau_lle anunció a todos los .territorios miembros que podnan, s1 lo deseaban, tomar su libertad diciendo "no" al Referendum, muchas personas se interrogaban sobre los resultados
de esta medida atrevida. El 93% de los "sí" de los Territorios
de Ultramar y la única petición de independencia formulada
por la Guinea, fueron la prueba de que existe una Comunidad
Francesa de los pueblos de Ultramar.
Cómo reglamenta esta Comunidad la nueva Constitución
es lo que vamos a ver ahora.
'

a) de la Metrópoli y de sus departamentos de· Ultramar.
b) de los territorios de Ultramar que escogieron mediante el referendum quedarse dentro de la República.
c) de los territorios de Ultramar que, saliendo de la
República han decidido asociarse exteriormente, libremente.
¿Cuáles son los principios básicos?

a) La Comunidad es libre. Todos los territorios son
consultados. Pueden decidirse por permanecer en el seno de
la Re-pública, o bien por separarse y asociarse desde el extranjero. O bien pedir la independencia total, ( el caso de Guinea).
b) Igualdad para los individuos. No existe más que
una ciudadanía.
c) Igualdad para todos los Estados miembros de la
Comunidad que son verdaderos Estados, que se administran
ellos mismos y que rigen libremente sus propios negocios. La
República Francesa entra en dicha Comunidad como cualquier
otro Estado.
B.-Estructura de la Comunidad

Existen asuntos comunes que serán regidos por organismos especiales, lo que no existe en el sistema británico del
"Commonwealth".
- Un Presidente que es el Presidente de la República, en
cuya elección participan todos los Estados miembros y que es
representado en cada Estado.
-Un Consejo Ejecutivo que comprende los Primeros Ministros de los Estádos Miembros y de los Ministros encargados
de los asuntos comunes que son:
Diplomacia, Defensa Nacional, Moneda, Política Económica y Financiera
y, salvo acuerdo particular, dejando a los Estados Miembros
competencia exclusiva: Justicia, Enseñanza Superior, Transportes.
-Un Senado compuesto de los delegados de los parlamentos de los miembros, que delibera sobre los grandes problemas antes del voto de una ley por el Parlamento.

�4(J

La Constitución Francesa de 1958
Jean Sirol

-Una corte arbitral encargada de vigilar el buen funcionamiento de los negocios comunes y de decidir los litigios
surgidos entre los países miembros.
El porvenir de los Estados no está absolutamente comprometido por esta organización, puesto que la Comunidad está
siempre abierta.
1.-Los Estados miembros pueden salir cuando lo deseen
(Art. 86).
2.-Los Estados asociados únicamente territorios de Ultramar, pueden pedir participar en la Comunidad.
Esta estructura, que es bastante original, puede ser ciertamente discutida.
¿ Qué se puede opinar de la nueva Constitución? ¡, Cuáles
son las críticas que se pueden formularY Es lo que vamos a
ver en esta última parte.

Una constitución es una especie de reglamento que se dan
los pueblos para organizar su modo de vida pública. Resulta
pues siempre sujeta a modificaciones, como todo lo relacionado con la vida. Por esta razón, la constitución prevée un
procedimiento de revisión, también imperfecta, como todo lo
humano.
Veamos primero las críticas dirigidas a la nueva organización política de la Metrópoli. Para los unos, no modificará
en nada las costumbres políticas francesas. Después de luchar
entre el Ejecutivo y el Parlamento habrá que volver al antiguo
sistema. Para los otros, la nueva Constitución será de tipo
fascista y un atentado a las libertades democráticas. Veámoslo sucesivamente.
En la medida en que refuerza el poder ejecutivo -Presidente y Gobierno- y limita el poder de las Asambleas, tratando de crear una estabilidad ministerial, responde sin lugar
a dudas al deseo de la mayoría de los franceses, hartos ya de
estos cambios permanentes y de un parlamento transformado
en "Folies Bourbon". Pero, la pregunta que muchos hacen es
la siguiente: ¿se lograrán los resultados deseados Y Se puede
contestar sin la menor duda que, sola, no bastará. Un crítico
mexicano muy enterado escribía: "los males de una sociedad
no se curan con documentos". Se puede añadir de la misma
manera, que no se endereza una espina dorsal cambiando de

47

ropa o de saco. ¡, Pero sería acaso lo _mismo con ciertos corsés
ortopédicos, rígidos, hechos a la medida 1 En este caso, la respuesta deberá ser aquí más matizada y habrá que tomar en
cuenta la mentalidad de cada pueblo. Así, en Inglaterra, en
donde prácticamente no existe Constitución escrita, la responsabilidad del Gobierno ante el Parlame~to es un hecho,
sin nin"Ún límite y puede caer en cualqmer momento; el
b
'
d
,
juego de sólo dos Partidos, el Laborista y el Conserva or, a~1
como el respeto a la tradición aseguran una perfecta estab7lidad. Pero es en Inglaterra, en donde Lord Baldford, el celebre ministro podía deC'ir: "Vale más hacer una cosa absurda
que siempre se ha hecho, que algo raz.~nable que nu_nca se ~a
hecho". En el país de Descartes, ¿ qmen se atrevena a decir
algo semejante?
En Bélgica, la existencia de muy pocos partidos asegura
también al Gobierno -sin embargo responsable ante el Parlamento- una gran estabilidad. En Alemania la existencia de
pocos partidos y el reglamento que impone para derrocar a
un Gobierno, la presentación de otro Gobierno, así como el
apoyo de la Asamblea, aseguran la estabilidad.
Pero en Francia, la mentalidad es diferente. Las prácticas parlamentarias habían deformado la democracia y ~esulta
legítimo intentar reformarla, aunque todos sabemos que reformar a una sociedad no es cosa fácil. Las costumbres tomadas por los grupos, del mismo modo que aquellas adquiridas
por los individuos, no cambian en un día y son más fuertes
que las leyes y los reglamentos pero nos parece que el sistema
de la moción de censura, deberá facilitar el establecimiento de
un régimen de estabilidad, puesto que de aquí en adelante,
el Gobierno siempre responsable ante el Parlamento, no será
el blanco de innumerables ataques y maniobras de diputados
mal intencionados. Sin duda alguna, una oposición firme y
acertada de la mayoría del Parlamento, logrará al fin, derrumbarlo.
Además, ciertos conflictos quedan posibles: Si el Parlamento vota por mayoría absoluta contra el Gobierno, este último está obligado a dimitir. Sí mantiene el Parlamento su
opisición contra el nuevo Gobierno formado por el Presidente,
y otro nuevo, y otro más.
El Presidente tendrá que disolver al Parlamento para
consultar al pueblo. Ahora bien, si este último da la razón
al Parlamento enviando los mismos diputados, el Presidente
se verá obligado a dimitir o a aceptar los deseos del Parlamento. Si el pueblo da la razón al Presidente, se apunta llli
régimen de tipo personal y resulta peligroso.

�48

La Constitución Francesa de 1958

Queda entonces demostrado que ningún texto creará automáticamente la estabilidad total del poder, a menos de suprimir el sistema parlamentario. De lo cual no se trata puesto
que todo el país es partidario de ello.
Las nuevas disposiciones tienen por motivo, el frenar los
impulsos irrácionales de los elegidos del pueblo y así se espera
cambiar, progresivamente, las costumbres desgraciadamente
muy ancladas en los medios parlamentarios. La aplicación de
la Constitución y sus resultados dependerán pues del esfuerzo
libremente consentido por todos los ciudadanos, electores y
elegidos. La Constitución no pretende imponer nada por la
fuerza sino que propone medidas nuevas y adecuadas por ser
esencialmente liberal y democrática.
Veamos ahora las críticas del segundo tipo: la Constitución es de tipo fascista.
El periódico oficial de un país en el cual la libertad no
es la característica fundamental escribía: "La nueva Constitución Francesa significa la pérdida de las libertades del
pueblo francés". Esta afirmación no se justifica absolutamente.
El Preámbulo de la nueva Constitución está efectivamente así
redactado : "El pueblo francés proclama solemnemente su adhesión a los Derechos del Hombre y a los principios definidos
por la Declaración de 1789, confirmada y completada por el
preámbulo de la Constitución de 1946. Y el artículo II dice
así: "Francia es una República indivisible, laica, democrática y social".
El Artículo III precisa: "La .soberanía nacional pertenece
al pueblo". Se puede demostrar fácilmente que la nueva Constitución es liberal y democrática, que se trate de su origen
o de su funcionamiento.
Su Origen. Es una ley votada el 3 de Junio de 1958, por
el Antiguo Parlamento, quien confió al gobierno del General
De Gaulle la tarea de preparatla. Este último encomendó a un
grupo de trabajo compuesto de miembros del Consejo de Estado, la preparación de un proyecto cuyo texto fué sometido
al Consejo de Ministros y después a un Comité Consultativo,
así como al Consejo de Estado. En fin, el pueblo fué llamado
a votar por Referendum, el 28 de Septiembre de 1958. Algunos han criticado este procedimiento, el Referendum, olvidando que fué creado en Francia por la Revolución de 1789.
Así pues, parece que se han dado las garantías democráticas
más amplias por lo que respecta al origen mismo de la Constitución.

Jean Sirol

49

En lo que se refiere a su funcionamiento, limita sin d?da,
los poderes del Parlamento pero mucho menos que, por eJemplo, en los Estados Unidos, sin que nunca nadie haya pensado
decir que este país tiene régimen dictatorial. Parece entonces
que se ha cometido una confusión entre democracia y parlamentarismo de Asamblea. Es esto último que se pretende suprimir precisamente. La realidad demostró que cierta podredumbr'e en las Asambleas Parlamentarias se había producido
y que dentro de estas última~ se habían est~blecido ,v~rdader?s
pequeños dictadores. Esto s1 resultaba antidemocratico, razon
por la cual se quiso poner fin a ello.
En fin con el pretexto de defender la democracia, se ha
visto lo qu~ era normal, levantarse contra la nueva Constitución a todos aquellos quienes se aprovechaban del antiguo.
desorden, por la sencilla razón de que temen a un Estado
fuerte y ministros íntegros, los cuales los colocarían en la
imposibilidad de hacer daño.
Bien se comprende efectivamente, que las grandes potencias financieras, los trusts, los monopolios, encuentran más
fácilmente apoyos para defender sus intereses en un sistema
parlamentario decadente, en el cual existen dieciocho o veinte
partidos, veinticuatro comisiones, que en un sistema de poder
ejecutivo fuerte. En su discurso sobre Tito Livio, dijo Machiavelo "En un Estado resulta peligroso hacer grandes cambios, porque se atrae la enemistad de los perjudicados y los
beneficios no aparecen enseguida a los favorecidos". Pero De
Gaulle dió su preferencia a l\Iontesquieu, gran especialista de
asuntos constitucionales, el cual escribía "Cuando el Estado
se encuentra en una situación difícil, lo peor es cruzarse de
brazos ... " En realidad, nadie puede seriaµiente dudar del
carácter democrático de la nueva Constitución.
Si antes de criticar, se hubieran molestado en leer los
textos, aquéllos que lo hicieron hubieran visto que la Constitución de 1958 resulta más democrática que la de 1946, puesto
que todos los poderes que establece están basados en el sufragio universal. Las garantías individuales están perfectamente
aseguradas, del mismo modo que la separación de los poderes,
(base de una democracia moderna desde Montesquieu).
En el marco de la Comunidad, nadie puede negar las dificultades de la construcción c¡ue se propone ni tampoco su
liberalismo.
La Comunidad era muy difícil de establecer debido a la
desigualdad social, económica, política y familiar de los ciu-

�:so

La Constitnción Francesa de 1958

dadanos componentes de los varios estados miembros. Este
aspecto será muy fácilmente comprendido en México, en donde,
como lo indica el último informe del Instituto Indigenista,
numerosos territorios poblados por indígenas, no participan en
la vida de la nación por la misma razón.
Este problema se ha planteado igualmente en otros países,
por ejemplo en la U.R.S.S. en donde conviven al lado de rusos,
musulmanes, quienes siguen conser-vando su religión y su idioma. Pero las democracias no disponen para unificarse de esa
terrible arma que representa la fuerza. Rusos y musulmanes
se encuentran unidos bajo el látigo de una dictadura. El problema se presentaba en Francia bajo un aspecto radicalmente
diferente. Se trataba de crear una auténtica comunidad de
seres humanos diferentes, dentro de la libertad. Este segundo
rasgo de la Constitución, su liberalismo, es real. La independencia que ha adquirido Guinea, al día siguiente del Referendum, después de votar "no" por gran mayoría constituye una
prueba. Por otra parte, prevee la Constitución una evolución
de todos los territorios de ultra.mar y su demanda de libertad
total, la cual se concederá inmediatamente. ¿ Qué más se puede pedir?
De esta nueva constitución, será el porvenir quien dirá
lo que tiene o no de valedero. Mas, al presente, se puede
afirmar que al igual de un individuo, un pueblo puede reformarse libremente sin recurrir a la violencia. La experiencia
francesa de 1958 contiene pues una enseñanza que no carece
de valor, en un mundo en el cual la fuerza parece a muchos,
ser el único medio para que surjan nuevas sociedades.

Christian Brunet SPUTNIK Y SENTIDO DEL HUMOR /

E

NTRE todos los sentidos que ha revestido desde milenios el vocablo de "filósofo", el de "testigo"
parece agradar particularmente a nuestros contemporáneos.
La sabiduría de la antigüedad y la explicación sistemática del
sér y de los seres, ya no son pretensiones del filósofo actual.
Se contenta la mayoría del tiempo con registrar modestamente
las pulsaciones de un mundo, sin pretender crear, organizar,
ni siquiera clasificar. Hegel se llevó con él la última ilusión
prometea de la filosofía. El filósofo renuncia a establecer su
morada ep las nubes de la generalidad y se resigna a no ser
sino la conciencia de su tiempo. Como tal ningún acontecimiento de cierto alcance se escurre en la primera plana de su
periódico, sin que él trate de incorporárselo, con la esperanza
de descubrir en él algún ángulo bajo el cual su condición de
hombre pueda revelar nuevos aspectos.
Es también muy notable el que la conciencia filosófica
coincida cada vez más eon la del hombre medio. En una era
en la que la complejidad de los conocimientos ha acarreado
una especialización extrema, el filósofo se encontró poco a
poco relegado entre la muchedumbre anónima de aquellos que
no tienen accilso a los cenáculos donde los ritos se llevan a
cabo en bata blanca, con un lenguaje en el cual la cifra ha
substituído el verbo,. de manera de sociedades secretas, en que
las conquistas últimas de lo más diáfano del espíritu, se expresan en símbolos tan misteriosos como lo de los iniciados a
Eleusis o a Mitra. El filósofo no es un aristos de esta nueva
aristocracia. No preside, no asiste siquiera, la mayoría del
tiempo, a las deliberaciones de estas Cámaras .Altas. No se
entera de sus decisiones sino, como todos, a través de su periódico matutino. Este solo hecho bastaría tal vez para explicar
un cierto pesimismo de las filosofías del penúltimo decenio.
-

51-

�52

Sputnik y Sentido de Humor

Un acontecimiento, en efecto, no puede aspirar a grandes encabezados en un periódico, sino a condición de ser una
catástrofe. Sólo se nos informa de la salud de un magnate
cuando peligra, de la moralidad si se pervierte, de los tratados
de paz cuando se les desgarra, de las alianzas cuando amenazan, de la ciencia si destruye. Y nuestras actualidades fílmicas nos han mostrado con mayor insistencia el venenoso hongo
de Bikini que el bello rostro de Schweitzer.
Un solo punto es tranquilizador en nuestros periódicos:
nuestra expectación nunca está decepcionada: una cierta organización admirable nos garantiza la alimentación cotidiana
de nuestra morbosidad y la distracción a nuestro fastidio. Hay
siempre una guerra fría de entremeses, una guerra caliente
como platillo principal, una revolución como postre, y un sinnúmero de crímenes como botana. Todo esto con la impresionante infalibilidad de una de las grandes invenciones de
nuestro tiempo: la estadística. El reportero policíaco espera
su materia con la misma tranquilidad con la cual el jefe de
estación aguarda a los 27 pasajeros, quienes, según las tablas,
tomaron hoy el tren. Si el día es hermoso, el tiempo despejado,
los criminales de vacaciones, en prisión o en pleno idilio, si,
en una palabra, todo está desesperadamente quieto y los habitantes de la población propensos a la paz, el plácido abarrotero de la esquina asesinará a su mujer a hachazos, justo para
preservar la integridad de las estadísticas y justificar la seguridad tranquila del reportero criminal.
Este orden, esta uniformidad en el horror mismo llegan
a engendrar el fastidio. En su intoxicación cotidiana, en su
afán de diversión, en el sentido pascaliano de la palabra, el
hombre necesita una dosis siempre en aumento, so pena de
salir de su euforia, de volverse furioso y de sacudir, como
Sansón, las columnas del templo donde los filisteos arreglan
el mundo.
Ahora bien, los robos se repiten, los asesinatos no ofrecen
en fin sino mutilaciones que no se pueden aumentar hasta el
infinito, y el charco de sangre qÚe deja un herido al morir no
puede ahogar la tierra. La vida se vuelve cada vez más difícil
para los criminales, si quieren desempeñar correctamente su
papel, después de artistas geniales como los torturadores de
la Gestapo. Los incendios ya no son sino luces de Bengala
para martes de carnaval, en los que perece a lo más un velador dormido.
'
'
La violación y el estupro no han mejorado últimamente
sus técnicas. Y en cuanto a los sátiros, hasta tienen un vago

Christian Brunet

53

parecido con un viejo tío que uno visita para el Año Kuevo.
De los políticos, no digamos nada. Cuando son grandes, los
matan-Los que quedan nos aburren.
En el momento en que todo parecía desesperado, y la sola
dosis de droga periodística reducida a un aumento mensual
de algunos cientos de toneladas de T.N.T. en la potencia de
las bombas atómicas, la Revolución Rusa nos ha salvado del
fastidio al lanzar sus Sputniks y al abrir a la imaginación
espacios insondables. Y he aquí que alrededor de la bolita
han empezado a girar una constelación de chistes-Todo ha
sido comparado, opuesto, asemejado al Sputnik-La sátira y
el humor se apoderaron de él. Se tiene un poco de miedo, pero
un poco solamente. Apenas ese pequeño escalofrío que da sabor
picante a una aventura de la que presentimos que no saldremos ni mejor ni peor que de aquéllas que hemos atravesado.
Y es de esto, de esta perrita que arrastra, a 40,000 Km. por
hora, las risas de nuestros semejantes de lo que el filósofo
trata de ser el testigo, la conciencia, y eso sin que le sea dado
abrir los mecanismos que propulsaron el Sputnik, el Explorer,
el Lunik.
Una de las primeras representaciones que llegan a la
mente del filósofo es un recuerdo. En un salón parisino, hacia
fines del siglo pasado, la crema y nata de la . sociedad, los
sábelotodo de la época están reunidos y el anfitrión trae de
repente una caja extraña sobre la cual descansa un disco de
cera, y encima de ello, una muñeca que representa una corista
del Folies. Le da cuerda a una manivela; el disco se pone a
girar, la muñca se agita, levanta la pierna, alza sus faldas al
ritmo de una música de Offenbach que llega, reconocible, a
través de una especie de cuerno metálico. Nada más hizo falta
para desencadenar la admiración sin límites, el entusiasmo
lleno de ilusiones de la asistencia. Un hombre tomó la palabra
Y. profetizó: "Una nueva era se abre para la humanidad. . . la
ciencia salvadora, victoriosa de las ignorancias y de las cadenas ... el bienestar de los hombres reconciliados por la ciencia,
vueltos a ser hermanos". El profeta se llamaba Jean Jaurés.
¿Qué ha acontecido de todo esto? Jaurés fué asesinado antes
de la guerra de 1914 porque, pacifista, soñaba con üna Internacional de la que el Sovietismo actual ha perdido hasta la
menor idea.
Pero ¿ qué ha acontecido con la profecía? Pues t, cómo no
nos llamaría poderosamente la atención, la oposición entre
estos dos cuadros y por el poco tiempo (medio siglo) que los
separa? De un lado, una invención relativamente fútil: un apara to que reproduce sonidos y una muñeca que se menea, snfi-

�Sputnik y Sentido de Humor

54

ciente sin embargo para que se desencadene una tempestad de
romanticismo filosófico y social. Del otro, perspectivas inconmensurables sobre el espacio sideral que no logran inspirar al
gran público sino un pequeño escalofrío y un sinfín de bromas.
¿No es acaso esa desproporción bastante llamativa como para
exigir de nosotros el tomar conciencia de la aventura humana
en lo que va del siglo tal y como la ilustra este pequeño drama
en dos cuadros 7

* * *
:Más de veinte siglos de especulación filosófica en el transcurso de los cuales se sucedieron los más brillantes espíritus,
sin que hayan podido quedar establecidas cuántas certidumbres el hombre necesita para vivir, he aquí lo que podía hacer
dudar del Pensamiento. Y de pronto el hombre vislumbra
que, combinando la experiencia con el razonamiento, puede
doblegar el mundo a su voluntad, poner a su servicio fuerzas que no eran adversas sino por desconocidas. Al mismo
tiempo que el poder, es su dignidad la que el hombre vuelve
al descubrir. "Pensar es la grandeza del hombre" había dicho
Pascal. Y si es verdad que se juzga el árbol por sus frutos,
esta grandeza se volvía más y más teórica. El Señor de la
tierra no conocía ni siquiera las leyes que regían su domio.
Estaba servilmente sometido a ellas como cualquier otro organismo. Hasta otros seres ofrecían una síntesis más armoniosa,
se adaptaban a las necesidades con una soltura y una aparente
facilidad que el hombre no poseía. 0ualquier pollito al abandonar el huevo puede salir de apuros mejor que el cachorro
del hombre después de años de penoso aprendizaje. Y el gato
que se sienta en el rincón de la mesa, se acerca más a la aristocracia que lVIonsieur J ourdain, El Burgués Gentilhombre de
l\loliére, pese a sus esfuerzos, su maestro de danza y s~ maestro
de música. Se concibe que el amo y señor haya podido experimentar algunos celos de sus esclavos. Ni en fuerza, ni en
elasticidad, ni en astucia, ni en elegancia, el hombre puede
competir con un felino. Y si se ha podido comparar la mujer
al gato, no fué nunca para rendir homenaje al grácil cuadrúpedo. ¡Oh! ya sé que el hombre que se reconocía carrizo se
volvía a erguir, pasada la brisa, pues el carrizo pensaba, ? que
se consolaba de sus reumatismos y de su pesadez, proclamando
que la elegante pantera no tenía conciencia de su gracia. Pero
¿es aún un envidiable atributo una conciencia que revela tamañas inferioridades 1
Hasta el brotar bastante reciente de la ciencia y el desarrollo relámpago de las técnicas, la soberanía del hombre sobre
la tierra permanecía teórica. ¡ Tánto más que esta conciencia

Christ!an Brnnet

55

que le era sobrepuesta como · una corona real demasiado prsada para su cabecita, cuán opaca era para ella misma! Y
las ideas claras y distintas de Descartes no han transcendido
más allá del dominio abstracto de la matemática pura.
Y he aquí que las matemáticas, la única disciplina en la
que el hombre podía jactarse de comprender lo que él decía,
rebasaron sus límites como río saliéndose de su cauce y llenaron el mundo de sus cálculos, de sus teoremas y de sus previsiones e hicieron de la diversidad cualitativa y de su misterio,
un "epifenómeno", como decía Ribaud, que podría ser conocido, explicado, deducido a partir de algunos axiomas inteligentemente combinados. El señorío' humano estaba a punto de
hacerse realidad. Bastaba --era sencillo como eJ. huevo de
Colón- con tomar las cosas a la inversa de como se las había
tomado hasta entonces. En lugar de partir de los d~tos que
nos proporcionnn los sentidos para buscarles una justificación
intelectual, había que encontrar tm principio, a la vez de explicación y de creación (Princip y Grunsatze, diría Kant),
establecer su validez y deducir de él las realidades concretas.
Hypolite Taine, cuya gran sagacidad admirada por Nietzch
no supo poner3e al abrigo de las puerilidades del cienticismo,
anunciaba "este axioma eterno surgido de una retorta, del
cual se podría luego deducir el Universo entero". Y dentro
de este univer.so, había el hombre y los eternos problemos de
su origen, de su alma y de su destino. La ciencia, además de
hacer pasar al hombre de un señorío teórico de la tierra a
una dominación efectiva, llevaría también su conciencia, que
no pasaba de plantear problemas, a ser el aparato registrador
de las soluciones de éstos. Gonsciente de lo que él no es, el
hombre se volvería consciente de lo que es y de su conciencia
misma. Se llenaría de conocimientos y de definiciones esta
facultad de vacío y de ausencia. Y para eso bastaba con esperar de los hombres en bata blanca la panacea universal.
El filósofo les daba confianza: ellos encontrarían lo que él
tanto había buscado en vano; bastaría con pasearnos una
pequeña aguja sobre el alma para que é~ta se revelara a través
de. un magnavoz como un disco de fonógrafo. Había llegado
el momento de la transmisión de los poderes.
Auguste Comte fungió como maestro de ceremonias. El
declamó que lo mismo que los teólogos habían renunciado a
su imposible misión de hacer creer y habían encargado a los
filósofos de concebir, éstos a su vez abdicaban ante los sabios
que se encargarían de dar a conocer. El discurso del maestro
ele ceremonia fué brillante y, eso sí, muy aplaudido. El filósofo
estaba vencido, aceptaba la derrota, hasta se regocijaba de

�56

Christian Brunet

Sputnik y Sentido de Humor

57

ella. Se jubilaba a sí mismo, renunciaba a comprender. Esta
actitud ha parecido tan grandiosa que erigieron a A. Comte
una estatua, en el pórtico de la Facultad de Filosofía y Letras
de la Sorbona. Admiremos el magnífico símbolo. No se erigen
estatuas a los intelectuales que buscan sino a los que renuncian.
Sospecho que este símbolo nunca ha sido bien comprendido,
pues habría decidido a los estudiantes que se encaminaban
hacia las aulas de filosofía a no pasar el umbral. Es cierto
que en un discurso de ábdicación, Comte había dejado escapar
ciertas frases que la euforia del público dejó caer sin inquietarse sobremanera. Menos entusiasta que Taine, Comte no
creía verdaderamente que la ciencia contestaría a las preguntas que se hacía el metafísico. Concluía simplemente que no
había contestaciones para ellas y que más valía echarlas al
olvido y dedicarse a otra cosa. Nadie entonces percibió el
sabor a cansancio, a vejez, a decadencia y a cobardía intelectual que impregnaba estas últimas palabras. Había demasiada
felicidad, demasiado entusiasmo.

Después de Bergson poco importa al hombre un señorío de
máquina; ya no es un señor; está arrojado en el mun~o que
sigue haciéndole una seña, que, así como el protagomsta de
la Nausée de Sartre, él sigue ,sin entender. Pero él sabe que
su ser mismo es un estar frente a signos, y su vida un tratar
de descifrarlos. ¡ Y no son signos algebraicos!
Esa es la razón por la cual los mensajes de los Sputnik~
que captan nuestros radios no nos colman de esperanzas m
nos petrifican de horror. Los hombres han crecido, han terminado con su crisis de romanticismo y descubierto el sentido
del humor. Saben ahora no tomarse en serio, ni siquiera cuando los hombres de bata blanca juegan a la pelota con la luna.
Saben sobre todo que si hay una salvación, si hay una razón,
si hay un sentido, en el caso en que todo no fuese definitivamente absurdo, a ellos les toca hallarlo en sí mismos, cada
quien a su medida y con sus posibilidades y si la luna de
Alfred de Musset no resucita los amores muertos, las lunas
metálicas no nos devolverán las ilusiones perdidas.

Pero la euforia duró poco, los fonógrafos y los primeros
automóviles no impidieron a los hombres morir y soñar. La
muerte y el ensueño, un momento separados, no tardaron en
reconstituir su indisoluble pareja. En su libro "Las Grandes
Amistades", Raissa l\Iaritain cuenta que Jacques su novio y
ella misma, decidieron suicidarse, si al cabo de un año no
habían descubierto el uno y el otro un camino fuera del callejón sin salida del positivismo. Pues el origen, el destino, el
alma del hombre, su vida y sus amores, su muerte y sus odios,
no constituyen los problemas de una era pretérita. Todo eso
es el aire que respiro; es mi sed y mi sueño, es el sol que se
pone sobre mis posibilidades muertas; son las arrugas en mi
frente. Todo eso es el hombre, positivamente el hombre.

Los sabios además nos están agradecidos por haberles
vuelto a quitar lo que Taine había abandonado en sus manos.
Dar un sentido a nuestras vidas y una razón de nuestras almas
era wia tarea que se l es había encomendado sin que hayan
aspirado a ello. ¿No son acaso ellos ahora quienes se dirigen
a nosotros, los no-iniciados, los filósofos, los hombres de la
calle para pedir que les ayudemos a juntar de nuevo este mundo que partieron por la mitad? Por un lado un macrocosmo
regido por el determinismo más implacable; por el otro, lo
inframicroscópico llevado por el azar y un cálculo de las probabilidades según el cual el mundo nuestro, con su buena y
tranquilizadora regularidad es lo más improbable que haya.
De Broglie se inquieta; Le Comte du Nouy se sorprende y se
voltean hacia nosotros, el común de los mortales, para preguntarnos si no tenemos una leve idea al respecto; pues ¡vaya!
cabe aquí hacerse la pregunta: esos mundos antagónicos de
la mecánica y acústica y biología por una parte, y de la química y físico nucleares, por otra, finalmente no constituyen
más que un solo mundo, y ese mundo, ¿qué es 1

Y entonces llegó Bergson. "La Pensée et le Mouvant" principia con una petición del filósofo. Exige más precisión en la
concepción y la expresión de lo que somos. Ahora bien ¡ qué
lenguaje puede pretender a más precisión que el de las matemáticas? Pero la precisión no debe ser una cualidad formal
de la expresión considerada en sí misma, sino su adecuación
con su objeto. Expresar claramente lo confuso, con rigidez lo
que es flexible, con rigor lo que es libre con solidez lo fluido
es la imprecisión misma, hasta si nuest;o espíritu se satisfac~
con el rigor y la solidez. "Les Données Immédiates de la Conscience", "Energie Spirituelle", "Matiére et Mémorie", "Les
deux Sources de la Morale et de la Religion" reivindicaron y
volvieron a posesionarse de lo que Comte había abandonado
imprudentemente y reinstauraron los tres órdenes de Pascal.

Pues ahí es donde reside el la.do hwnorístico del Sputnik.
Esta bolita habrá dado una vuelta a la tierra en esta hora que
pasé_ entre. ustedes. Voló por encima de desiertos, ciudades,
contrnentes, gente blanca, negra y amarilla. Han oído en el
radio latir su pequeño corazón de metal. La tierra sobre la
cual nos arrastramos, se ha encogido como una vieja prenda.
1\os hemos vuelto microscópicos. Un paso dado por un hombre,
ya no es sino una grotesta manifestación de inmovilismo. Estamos más cerca de Shanghai que del autobús que nos llevará
\

�ó8

Sputnik y Sentido de Humor

a nuestras casas y somos sin embargo, nosotros, los eternos
prisioneros de la cueva de Platón, quienes, al ver pasar la sombra redonda de este juguete, debemos decidir el sentido que
tiene todo eso. Hay que descender más, más y más profundo
aún, para encontrar una idea, un principio, un valor que salve
del absurdo esta pelota y a stis lanzadores. Pues, como lo decía
Cristo en el Calvario, "No saben lo que hacen".
No sólo el Sputnik no nos acerca a la era anunciada por
Hypolite Taine proporcionándonos principios de solución a
nuestras interrogaciones acerca de nuestro destino, de nuestra
situación metafísica, sino que hace más apremiante, más angustiosa, la pregunta con respecto a nuestro sér. Ahí reside
su única fecundidad metafísica: subraya, profundiza, agiganta
nuestra problemática, lejos de sugerir la menor pizca de solución. Pero no experimentamos por ello decepción alguna.
Hace tiempo que el romanticismo de . Taine nos hacía sonreír.
Nosotros quienes captamos nuestro ser como subjetividad,
como lo que se rehusa a toda identificación; como una presencia y una ausencia; nosotros quienes somos extraños a nuestra propia lógica y a nuestros sistemas, quienes no hablamos
de nuestro cuerpo sino como una pertenencia: "Mis manos,
mis ojos; tengo el estómago delicado; nosotros que podemos
interesarnos en nuestra propia corriente de conciencia o desinteresarnos de ella, nosotros, en una palabra, quienes somos
libres, no esperábamos ni deseábamos que un sabio cálculo nos
descargase de nuestra libertad y de lo que hay en nosotros
de desconocido e imprevisible; pues sería descargarnos de
nuestra existencia misma".
Pero lo que no nos esperábamos era el ver esta existe11cia
intra-mundana volverse más amenazada mientras se abrían los
espacios. Ciertamente estos espacios infinitos que acongojaban
a Pascal se dejan conquistar muy paulatinamente, pero no es
más que para hacernos aparecer nuestra tierra grotescamente
pequeña y nuestra corporeidad más insignificante. El pájaro
vive feliz en su jaula mientras ignora los espacios que; se
ofrecen a sus alas fuera de ella. Sabemos ahor·a que, en cada
movimiento, nos vamos a herir contra las paredes de nuestra
celda, la cual, suplicio dantesco, se encoje en nuestro derredor
y pesa sobre nuestro pecho. Ya la invitación a los viajes ha
perdido sus encantos. En vez del mosaico de las costumbres y
de las cosas que prometían al viajero de antaño apasionantes
descubrimientos, la distancia suprimida ha traído consigo la
monotonía y este fastidio gris que nació de la uniformidad.
Lo pintoresco ya no es sino un truco comercial para turistas.
En París, en Mérida o en Hong-Kong, hombres Yestidos del

Christian Brunet

59

mismo pantalón hablan de la misma política, al beber la misma
Coca-Cola. El espacio no nos seduce sino porque ya no tenemos nada que aprender de los otros hombres que no nos ofrecen
más que una exasperante imagen de nosotros mismos. Después
de la dialéctica del amo y del esclavo ha comenzado la de la
huída y de la helada soledad.
Pero nada anuncia la reconciliación de la conciencia consigo misma. Hegel se equivocó. Salta uno en el vacío como un
desesperado que se suicida. Nuestra tierra se vuelve más pequeña, a medida que nuestras conquistas espaciales se hacen
más grandes porque nuestro misterio íntimo, por contraste con
la creciente claridad de nuestra lógica, de nuestra matemática
y de nuestra física, se torna cada vez más profundo, oscuro e
impenetrable. Sólo conocemos lo que no somos y no podemos
desinteresarnos de lo que somos. El salto en el vacío no es
después de todo más que la última droga, después del opio,
del alcohol o del diario de la mañana. No se logrará aquello
sino a condición de que no haya despertar, es decir, a condición de que uno se mate en este salto .. Pues de la maravilla
fabricada por la mano del hombre, la conciencia de esta mano
que toca, hacia esta mano que estoy mirando, y este mirar
mismo de mi mano, siempre regresará a sí misma, a este punto
puro, más allá de todo lo que es, a este rehusar indefinido de
ser lo que sea, del que hablaba Valery.
Aquí en la tierra, en casa, dentro de sus pantuflas, la
costumbre había hecho olvidar al hombre que era un extraño.
"Horno Viator" como diría Gabriel Marce!. Pero en este gran
espacio, nuevecito y aun no domesticado ¿ cómo no tomar conciencia de que nada es verdaderamente nuestro, sino ese dolor
de ser y de no ser (to be and not to be) que separa dos latidos
de nuestro corazón 9
Si bien el Sputnik no ha colmado la espera filosófica de
Taine y de Jaurés, tampoco ha justificado sus predicciones
humanitarias. La ciencia debía, según esos nuevos Sócrates,
afianzar la virtud, hacer triunfar la comprensión mutua por
encima del odio. No es muy necesario lanzarse en grandes
tergiversaciones para hacer evidente el que los hechos desmintieron estas pretensiones. Estamos todavía aguardando los
beneficios de la energía atómica, catorce años después de que,
en Hiroshima, millares de hombres conocieron un fin atroz.
El _Sput1;1ik acerca a los hombres en el tiempo y en el espacio,
umform1za sus lenguas y sus costumbres tal vez uniformice
también sus razas; no acercará sus cor~zones. El otro, en
cuanto otro, sigue siendo mi límite, la negación de mi soberanía, por consiguiente, el enemigo; pero un enellligo indis-

�60

Sputnik y Sentido de Hwnor

pensable que no puedo destruir sin negarme a mí mismo, pues
sólo gracias a ese odioso límite, a este otro que detesto, tengo
una cara un contorno, una forma, un sér prefabricado, claro,
pero sér ~ pesar de todo. El otro es la última barrera que me
resguarda de la caída en la nada.
La Ciencia, según Jaurés, debía transformar a los hombres
en hermanos, y lo ha hecho, si entendemos por hermano al
enemigo más cercano. En este sentido, el Sputnik nos YuelYe
a todos hermanos, simplemente por qué aproxima a cada uno
de nosotros sus enemigos. Ya no hay distancia. Ellos están
cerca de nosotros, sobre nosotros; nos pisan, respiran nuestro
aire. ¡ Cómo se han precisado nuestros contornos t Y a no hay
alrededor de nosotros esta tranquilizadora zona de imprecisión
que los alemanes llamaban el espacio vital. Nos tocan por
todas partes como un hombre encima de una mujer en el acoplamiento. ¡ Qué bien nos vamos a odiar ahora, con un odio
familiar a la escala cósmica!
Oh, claro está, habrá 1\Iesías, salvadores, predicadores de
la reconciliación, hipnotizadores de conciencia. Habrá siempre
una cierta tensión casí armoniosa de los antagonismos que
seguirán llamando amor. Pero habrá también tantos indiscretos alrededor de nosotros que no se podrá disfrutar más de
ello. Nos entregaremos a Eros furtivamente, acechados por
mil aparatos que registrarán todas nuestras pulsaciones para
transformarlas en estadísticas. En cuanto a los mesías ya logradn polarizar todo este odio concentrado. Una idea, un
ideal, una mística, y en vez de que cada uno sea el enemigo
de todos, este odio se organizará, como siempre, en grupos
dentro de los cuales se hará tregua de odio, para orientarlo
hacia un mismo rumbo y duplicar así su fuerza de impacto
contra otro grupo. Las federaciones de naciones ya nos anuncian que en lugar de las guerras fratricidas, tendremos ahora
conflictos intercontiuentales.
¿No es acaso significativo notar que cuando se vislumbra
la posibilidad de relaciones con habitantes de otros planetas,
los imaginamos tan humanos que no concebimos que puedan
venir hacia nosotros con otras intenciones que la hostilidad y
la destrucción? Si el Sputnik debe anunciar finalmente la era
de la reconciliación de los hombres, será porque nuestro odio
habrá vencido la ley de la gravedad y se habrá lanzado, con
una fuerza de propulsión superior a la de cualquier cohete,
hacia Júpiter o Marte.
No hay que asombrarse pues, si el Sputnik no ha arrastrado consigo el lirismo de los utopistas, si el público no ha

Christian Brunet

61

saludado en él al precursor, al ángel, al heraldo de su redención
filosófica y social. Pero es de nqtarse, sin embargo, el que tampoco haya suscitado angustias ni pavores exagerados, ni esa
especie de histeria colectiva que ocasionaron las apariciones
de los hipotéticos platillos voladores. El común de los mortales ha manifestado en esta circunstancia una sorprendente
indiferencia hacia su propio destino. Poco se emocionaron
nuestros semejantes por las perspect ivas futuristas que hacen
de los Sputniks unos prismas diabólicos que pudieran concentrar sobre ellos el asalto mortal de los rayos cósmicos. El
miedo a las catátrofes ha alcanzado con la bomba atómica su
punto de saturación.
Si lo que caracteriza el romanticismo es una cierta coincidencia del hombre con sus circunstancias, el tomarse en serio
del hombre incapaz de escepticismo, de ironía y de sentido
del humor, ninguna época parece más ajena al romanticismo
como la nuestra. Es que nos hicieron desempeñar demasiados
papeles en demasiados dramas para que uno pueda encajar
en su personaje. Es menester que un actor pase cierto tiempo
desempeñando el mismo papel para lograr identificarse con
él. Si debe cambiar de papel con demasiada frecuencia no
tiene tiempo de olvidar que se trata de un juego. La sinceridad
no es, después de todo sino el fruto de la costumbre. Cu¡i,ndo
se ha caracterizado un personaje durante bastante tiempo para
convencer a los demás, se convence uno a sí mismo. Entonces
el personaje se vuelve personalidad y el juego, sinceridad.
La conciencia se adormece, pierde esta distancia que desvirtúa
y desengaña. Se olvida uno de quitarse el maquillaje y se cree
natural. Se aprende a reir y a llorar, y luego se ríe y llora
tan espontáneamente que se acaba por creer que verdaderamente se sufre o se es feliz.
Para llegar a esta seriedad, a esta "sinceridad" a esta
p_érdi_d a ~e la distancia para consigo mismo, que es' la conc1enc1a misma, no se necesita más que el tiempo de aco~-tumb_rarse. Ahora bien, desde hace veinte años, no nos han dejado
ti_emp? para nada. Los vencidos de la guerra se han vuelto
v_1ctonosos antes de haberse acostumbrarse a su papel de víctimas Y a secretar todos los reflejos "espontáneos" de esta
condición. En cuanto a los vencedores se han visto forzados
a bajar de sus pedestales antes de saber cómo tomar una actitud triunfal y erguirse sin sufrir calambres. Los libertadores
empezaban apenas a creer en la libertad cuando se tornaron
imperialistas y las personas bien se preparaban a disfrutar de
su buena conciencia cuando los tomaron por imbéciles Los
juegos dialécticos muy de moda desde Hegel se han aceierado
en tal forma que la síntesis ya no tiene el tiempo de instalarse.

�62

Sputnik y Sentido de Humor

¡ Hasta se llegaría a creer qu.i Dios mismo no está ya del todo
se()'uro de no ser el diablo y que al hacer al hombre a su semeja~za, no se hizo a sí mismo una mala jugada ! Además los
dramas han sido mal montados -se ha exagerado-. Las
catástrofes han tomado proporciones indiscretas. Ya no era
verosímil. Debía de haber algún truco. A tal grado que los
americanos, gentes ponderadas y sensatas, estimaron que eso
de los campos de concentración nazis no era posible y que los
cadáveres los mutilados v los desechos humanos que les enseñab1m ~n Buchenwald ~ Dai:l1au habían sido reunidos ahí
únicamente con el fin de impresionarlos. Era de mal gusto
como una novela de Zola. Los actores del drama forzaban
la nota, desentonaban y su celo de histriones principiant~s los
llevaba a aquellos extremos que transforma una tragedia en
un melodrama de mal gusto. Un rostro un tanto dema ;rado
con O'randes y hermosos ojos febriles, eso sí impresiona. Pero
un e~queleto ambulante carece por completo de gracia. Silencio reprobador en la sala. En el anfiteatro una risa estalló,
otra en un palco ahogada tras un guante de encaje, le contestó.
Discretamente, al principio, la risa se propagó. Pe:o pro~to
sacude toda la sala, abre los rostros como una henda, agita
los hombros, mueve las panzas, ¡ hace bailotear los pechos!
¡ Qué risa, amigos! Ha~e diez ~~os que reím?s así. El e~quele~o
ambulante se puso a reir tambien. Pues al fm ¿ para que segmr
llorando? No es ni más vivo ni_ más muerto 9-ue est&lt;: señor
O'Ordo que se acomoda en su asiento en la prnuera fila y a
quien un ataque de diabetis matará esta noche.

y ahora alrededor de nuestro teatrito un Sputnik se puso
crirar
y lueO'O otro y un Explorer. ¡ Como si eso pudiera
a
"'
'algo trágico
"'
añadir
a un drama ya tan sobresaturad o! ¡, .p·1en;
san verdaderamente impresionarnos 1 l Asustarnos con eso .
De todos modos la muerte es para mañana. Es el único desenlace posible y lo sabemos desde que se levanta el telón.
Ademán aun nosotros los profanos sabemos demasiado
cómo está fabricado este "Deux ex machina". Es un cocktail
de física y de química. Si fue hecho por hombres, no debe
ser algo de otro mundo. Cualquiera lo haría ~on t~l de ser
"especialista". Todavía si fuera algo desconocido,. mcognoseible misterioso tal vez se asustaría uno. Los platillos voladore~ por ejemplo, eso sí que es impresionante. No se sabe
ni lo que son, ni de dónde vienen ni a dónde van. Eso ya no
es matemática es brujería, metafísica. o tal vez Teo1o~ía. Se
comprende qu'e hayan sectas apocalípticas de los platillos,
como hubo adoradores del sol mientras no se sabía lo que
era. Pero los Sputnik, sabemos lo que son. Pues finalmente

Christian Br1met

63

t qué es él miedo sino la transposición afectiva de nuestra ignorancia? Pero no de cualquier ignorancia. Ignoramos las
nueve décimas partes del Cosmos y eso no nos espanta. Lo
que nos atemoriza es la ignorancia de nosotros mismos y de
todo aquello que se nos parece, de todo lo que surge sin saber
a dónde va ni de dónde viene. El miedo está todo entre dos
latidos de nuestro corazón. El miedo es la línea horizontal
del cardiograma y la espera angustiada del estremecimiento
de la aguja registradora. Y todo lo demás es el paliativo la
diversión, el juego, el deporte y el teatro donde deambu'lan
esqueletos que ni siquiera anima bastante vida para que nos
puedan hablar de nuestra muerte.
¿Cómo no evocar, ante lois espacios y los vacíos que nos
abre;1 l_os Sputniks, este vacío, el Vacío, el único que nos da
el vertigo, del que habla Valery en el "Cementerio l\Iarino"T

"Amarga, sombría y sonora cisterna
Cavando en el alma un hueco siempre futuro".
El gusano, "roedor irrefutable" de la angustia no habita
los espacios interplanetarios, "vive de vida, no se' desprende
de mí".
. Nada asombro~o entonces el que el Sputnik haya aguijoneado nuestro sentido del humor. No es, después de todo nada
más que un accesorio. Me divirte porque atrae mi at;nción
fuera, de. este corazón do~de palpita mi angustia. Me despega
de m~ mismo; me hace girar alrededor del mundo alrededor
de m1, en un car~usel vertiginos? de carnaval. El' Sputnik y
las nuevas conqmstas que ammc1a, subrayan para nosotrosY he_ ?hí tal nz su única aportación a la filosofía-la desproporc10n entre nuestro conocimiento objetivo de la exterioridad
y _nuest:a ignor~ncia , del mundo interior. Fueron precisos
vemte s~glos de filosofia para que el hombre se atreva a decir
con Descaytes. "yo soy" y la p_regunta hecha por Sócrates permanece aun sm respuesta. Si conocemos tan bien lo que no
somos y tan mal lo que somos i no· es acaso porque es una de
las_ c~r:1-cterísticas de nuestra conciencia el arrancarse a la
obJetJv1dad para darse a sí misma un espectáculo al que no
pertenece?
. Es, pues, en último análisis, de esta subjetividad desconoCida de donde pende el Spntnik que sólo soporta relaciones
que él no establece. No me puede decir este objeto juO'uetón
quién soy; sino por el contrario, debe recibir de mí Ío que es'.
De ~í de las relacio1;1es que esta3lece mi conciencia como pres~nc1a al mm~do, recibe s~ tamano, _su velocidad, su importancia y su sentido. No es smo un obJeto más alrededor de este

�64,

Sputnik y Sentido de Humor

punto puro, trascendente a toda realidad, rechazo de ser "lo
que sea", centro sin extensión de todo lo que se extiende, duranción pura de todo lo que se fragmenta y que no tiene otro
nombre que éste que le dio Descartes: Cogito.

DOS ESTUDIOS SOBRE ROBERT MUSIL

Phifippe faccottet / ROBERT MUSIL

SE

plantea un problema cuando se cita el nombre de Robert Musil, escritor austriaco nacido en 1880
y muerto en un OSCUI'O exilio el año de 1942 en Ginebra, dejando dos piezas de teatro, algunos cuentos, ensayos y sobre
todo una vasta novela inacabada de 1,600 páginas, Der Mann
ohne Eigenschaften (El hombre sin cualidades). Algunas personas, en efecto, y no de las menores ( Thomas Mann y Hermann Broch en Alemania, André Gide y J ean Paulhan en
Francia), parecen tener a Musil por uno de los más grandes,
si no el más grande, de los escritores modernos de lengua
alemana Sin embargo, su obra, su nombre mismo, eran hasta
hace poco tiempo totalmente desconocidos, •no solamente del
gran público, sino de la gran mayoría de los críticos y escritores, tanto en Alemania como en otras partes. ¿ Cómo explicar
este fenómeno? Se pueden dar diversas razones, pero contingentes.
Robert 1\Iusil, que había alcanzado una brillante carrera
de ingeniero y matemático, después de no menos brillantes
estudios filosóficos y psicológicos en Austria y Alemania, publicó al principio del siglo, demasiado joven todavía (1906),
una novela breve: Die Verwirrungen des Zoglings Torless (Los
conflictos del alumno Torless), que atrajo pronto la atención
de los críticos y le valió una reputación internacional. Después
algunas obras menos importantes, o más difíciles de interpretar
(piezas y colecciones de cuentos), obtuvieron sólo una importancia muy limitada. Entonces, renunciando también a las
carreras oficiales y al éxito literario inmediato, Musil se comprometió en lo que debía ser la aventura de su vida: la creación de una vasta novela, El hombre sin cualidades, que sería,
en la idea de su autor, la búsqueda escrupulosa, fríamente ardiente, de la salvación del espíritu en el hombre moderno.
-65-

�Robert l\lusil

66

Esta obra iba pronto a acaparar enter~me~te a su autor Y
transformarse en la suma de una expenenma a la vez vasta,
precisa y profunda, el trabajo de una inteligenc~a. muy excepcional, la operación de un espíritu creador ~ critico a la vez,
tan independiente -hasta donde esto es posible- de la n:ioda
y de toda teoría estética, cualquiera que fuera. ~l . p_rnner
volumen apareció en 1931; en 1933, ya se s~be en que tpneblas
iba a entrar Alemania; en cuanto a Francia, que hub1e_ra podido guiada por la clarividencia de algunos, dar a los primeros
elem'entos de esta obra el recibimiento que merecían, es necesario pensar que se oponían algunas dificultades, para un traductor y sobre todo para un editor, para la publica ción de m;a
obra tan densa, tan vasta, y en la que sobre todo no se veia
bien todaYía dónde podría terminar.
Pero estas son las razones exteriores; otras más profundas
rruardaron a Musil en una oscuridad por la que sufriría mud10,
tan despreciativo como haya podido ser a la mirada_ de las
facilidades de los acontecimientos, de los malentendidos de
la gloria.
Robert M:usil fue, en efecto, uno de los espíritus más exigentes de nuestra época. Se estaría tentado de ver en t l una
especie de santo de la inteligencia. Jamás creyó que los problemas opresivos, sangrientos de nuestro tiempo, pudieran ser
resuello.;, o solamente analizados, renunciando a los derechos
de una razón lúcida, de un pensamiento agudo, de un alma
soberbia. El no pensaba tampoco que hubiera sido n ecesario
"comprometerse·· en los combates del siglo para comprenderlos
o purificarlos; al contrario, comprendía qt'.e no_ resistjría al
impulso de las fuerzas oscuras sino por un af111am1ento sirmpre
más grande de su pensamiento, una profundización gradual
de su reflexión, un retesamiento de su exigencia de la exactitud. Con esto se oponía resueltamente (y su obra con él ),
a todas las formas del espíritu del tiempo, aun a las menos
bajas. Exigía del lector una paciencia, una curiosidad, una
severidad tal que uno se pregunta si éstas existen todavía;
? aunque su' obra, con todo el sentido de que está carg-ada,
guarda los prestigios del arte, los acentos mordaces de la
sátira y la~ sombras de la poesía,. es natural y aun fatal que
se llegue a imponer con una lentitud extrema.

* * *
A propósito de Robert Mnsil, se ha citado algunas verrs
el nombre de Proust y el de ,Joyce; sí, cuando se quiere caracterizar en pocas palabras su importancia en la literatura contemporánea; no, si se quiere definir con precisión su obra,

Phili1&gt;1&gt;e Jaccottet

67

extremadamente alejada, tanto de En busca del tiempo perdido
como del Ulises.
Esta obra comenzó con una novela, Los conflictos del
alumno Torless, que pinta con una smgular fuerza objetiva
el nacimiento de una conciencia a través de los desórdenes de
la adolescencia; ¡, estaremos en la psicología ? Si se quiere, pero
también más allá: en esta novela, publicada en 1906, es posible
ver la descripción del poder y de los abusos del poder, la prefiguración del nazismo. La minucia, la pro \mdidad del análisis psicológico, a menuo han engañado a los lectores de M:u~il:
se juzgaba que sus diversas obras no hacían sino exager n· las
finezas de la novela psicológica, que consideraban pasadas de
moda. No se veía sino uno de sus aspectos.

*

*

*

Otra es la precisión de su pensamiento: "Este libro, escribía
Musil en
hombre sin cualidades ,
.
. , 1932, a propósito de El
,..
tiene una pasion que parece desplazada hoy de las letras. la
de la exactitud". La formación científica de Musil nutrió toda
su obra de una preocupación por la precisión ( t:lnto en la
construcción de la obra como en la r eflexión del detalle), que
rs, en efecto, excepcional en la literatura. Pero a esta fineza
de análisis, a este rigor del p ensamiento, se combina eso que
es necesario_ llamar una sensibilidad poética, si se entiende por
esto el sentido de lo que, precisamente, escapa a la psicología
y a las matemáticas.

* * *
No hay un libro de M:usil que no sea
es verdad que esta gran obra es la novela
mái, de veinte años sin poderla acabar: El
dades. ¿ Cómo situaremos, en pocas líneas,

interesante; pero
en la que trabajó

hombre sin cualieste monumento!

En agosto de 1913, en Viena, un joven sabio de treinta y
dos años, Ulrich, eu el que se encuentran muchos rasgos del
autor, p ero de sus p ensamientos más que de su persona o, sobre
todo, de su vida, decide renunciar a toda carrera oficial y ''despedirse de su vida" durante un año para encontrar una justa
aplicación, un buen uso de sus dones. El es "el hombre sin
cualidades", el hombre a quien sus cualidades (buen as o m :l las)
son extrañas, el hombre que no puede calificar, el hombre privado de centro, el h éroe del espíritu E'llropeo moderno. Durante los seis primeros meses de su renun ria. Ulrich se mezcla
en una vasta campaña pacifista que ocupa los medios aristocráticos e intelectuales de Viena; después, a la muerte de su
padre, en cuentra a su h ermana Agatha y se enamora ele ella.

�Robert l\:lusil

68

Al fin del año de renuncia, ya previsible desde el principio de
la obra, estalla la guerra, y es el momento de la movilización
cuando la novela se habría terminado.
Se trata, si se quiere, de una pintura de la sociedad austriaca de antes del 14 ( en la primera parte) ; de la historia de
un amor extraño ( en la segunda). Se trata de la búsqueda de
una vía justa, y al mismo tiempo, de la crítica de todas las
falsas vías en las cuales el espíritu moderno se ha Gomprometido en nuestro siglo. Se trata de una de las descripciones
más profundas que hayan sido dadas de las raíces de la guerra ;
se trata también de un ensayo de "mística diurna". 1\Iusil se
ha ensañado en esta obra mientras el mundo se desplomaba:
no es que él se haya desviado del mundo, de este derrumbamiento que al contrario era su sola preocupación; pero pensaba que un hombre como él no podía responder mejor a la
ruina que escribiendo este libro, que es en efecto uno de los
más admirables antídotos que se han podido escribir contra
la grosería, la imprecisión y la facilidad contemporáneas.

Martin F/inker / ENCUENTROS CON ROBERT MUSIL

EL

15 de abril de 1942 murió Robert
}\fusil a los 61 años de edad. :(Ja muerte lo sorprendió súbitament;, al mediodía, en su pequeño jardín genovés, d~1rante una
breve interrupción de trabajo. Solamente ocho amigos se encontraron en el cementerio para dar la despedida al desaparecido. Robert Musil, fielmente guardado por su mujer l\Iartha,
había pasado los últimos años de su exilio en Suiza, en la
más grande soledad. Fue sobre un hombre casi desconocido,
casi olvidado, que se cerró la tumba.
Hoy en cambio, años más tarde, la atención se levanta al
solo enunciado de su nombre. Hemos leído a este respecto en
un periódico inglés: "es el novelista más considerable del medio siglo", y toda la crítica ratifica desde entonces este juicio.
Conocí a Musil personalmente, y a menudo hablamos juntos de El hombre sin cualidades, novela de la que acababa de
aparecer entonces la primera parte del segundo volumen. Si
Musil hubiera vivido diez años más habría continuado trabajando en este libro. Y la obra no habría sido terminada jamá~,

Jlartin Flinker

69

al menos en la manera en que se considera de ordinario terminada una obra. Porque una obra como ésta no pudo tener
fin, ya que el problema que trata, la situación del hombre contemporáneo en el mundo, no ha encontrado solución. Y Mnsil
no era hombre de buscar soluciones artificiales, aunque fueran
propuestas por las leyes de la obra de arte.
En una carta que me dirigió en otoño de 1934, escribía
Musil:

No trabajo en un libro nuevo, sino en el mismo, en El hombre sin cualidades, cuya terminación me obliga a salvar grandes dificultades exteriores. Preferiría no hablar ahora de lo
que preparo, pero probablemente algunas palabras sobre el
volumen final de libro le serán útiles. .
No es superfluo notar que éste no será un tercer volumen,
sino la segunda parte del segundo: para mi asombro, es un
hecho que ha escapado a mucha gente cuando ha aparecido el
pretendido segundo volumen. El segundo, completo, será un
poco má.s grueso que el primero, y él solo permitirá ver la
construcción y orientación del conjunto. Desgraciadamente
no puedo tratar en pocas palabras los problemas de mi trabajo.
Por otra parte ¿hay realmente problemas hoy? Se tiene algunas veces la impresión de lo contrario. La úniqa cosa que me
asegura que no me desvío completamente es la larga duración
de mi trabajo: como, por sus comienzos, se remonta a 1914
mis :problemas han sido sobrepasados tan a menudo que ha~
termmado por adquirir una cierta permanencia.
~ecuer?o tod~vía la primera visita que me hizo Musil, y
la primera impresión que recibí. Esto ocurrió el otoño de 1933.
El entró, una mañana, en una librería que yo tenía en Viena.
Bastante fuerte, muy reservado y muy calmado de un exterior
muy bien cuidado, pero un poco a la moda ~ntigua. En su
chaleco llevaba colgada -me acuerdo- una cadena de reloj
que formaba, del bo~sillo ~ un botón má.s alto, una J mayúscula,
como la llevan los mgemeros. · Comenzó por mirarme atentamente y con calma, y yo me preguntaba qué tendría en la cara.
¿Tenía el aire de un médico, de un comerciante, de un pintor o
de un diplomático, o quizá de un industrial Y Le devolví la
mirada con aire interrogativo, y dijo brevemente: Musil. Tenía conciencia de lo que era y sabía lo que su nombre debía
representar para mí.
Después volvió con frecuencia; él habitaba la calle Rasumofsky, en el barrio vecino, y podía arreglárselas para pasar
delante de mi casa. Otras veces lo acompañaba un buen trecho

..

�70

Encuentros con Robert Mnsil

de camino. Y más de una vez, en la noche, me acompañaba
sobre el Rin hasta mi apartamento.
Hablábamos de libros que se leían entonces. Era una crítica severa, no siempre imparcial. No era muy blando con
Stefan Zweig. Con Thomas Mann, del que sabía que tenía
amistad conmigo, y que lo admiraba mucho, demostraba (me
parece) una valoración mezclada con cierta envidia, que no
quería confesarse a sí mismo. Envidia de escritor, se pregunta
él mismo una vez en su Diario. Madame Curie, de Eve Curie,
acababa de aparecer en traducción alemana: él no estaba muy
entusiasmado: María y Pierre Curie eran seres excepcionales,
de una inteligencia y de una moral superiores.
Hablamos también de su gran obra, ya que ésta lo mantenía siempre ocupado.
El hombre sin cualidades es usted, querido señor Musil,
l e dije un día, hará pronto veinticinco años. en un tiempo en
que e~1 o no era tan evidente como ahora. Pero sería más justo
llamarlo también Hombre de innumerables cualidades, agregué.
~fusil sonrió, no respondió nada.
D0scendiendo de una vieja familia austriaca de funcionarios (su padre era :profesor en la Universidad, cons0jero áulico
e ingeniero, y había sido ennoblecido y condecorado con diversas órdenes imperiales), Robert Musil fue destinado al principio a la carrera militar. Si se le puso muy joven en una
escuela de cadetes, fue porque era un joven hipersensible difícil. La violencia a título de reacción contra la violencia de mi
madre. (Diario).
En efecto, l\Iusil no guardaba un buen recuerdo de su madre, de la que tenía la impresión que lo había amado poco y
tratado mal. Justo antes de alcanzar el grado de oficial, abandona la Escuela .Militar, llegando a ser matemático e ingeniero.
Las matemá1icas constituyen una de las aventuras más rigurosas de la existencia humana, escribió en su Diario. Pronto,
sin embargo, esta nueva profesión no le interesó más, y se puso
a estudiar filosofía, particularmente la lógica y la psicología.
Todo esto, aspirante a oficial, ingeniero, filósofo, no lo
hizo como simple dilettante. Uno de los mejores jinetes de la
Escuela Militar ( oficial durante la guerra, obtuvo altas distinciones), constructor de un nuevo disco coloreado que actualmente se llama el disco de Musil, autor de escritos filosóficos
estimados, entre otros una tesis sobre Ernet Mach. Una Universidad le habría ofrecido una cátedra de psicología. Sin em-

Martín Fllnker

71

bargo, que él fuera filósofo, ingeniero u oficial, nada de ~sto
le satisfacía. La no decisión fue la gran decisión qe sy vida.
Ensayó nuevas actividades, nuevas posibilidades.
Llegó a ser escritor.
Con este título finalmente, escribió una gran obra: El
hombre sin cualid~des. Su novela. Esta quedó inacabada,
abierta a todas las posibilidades. Pero él entró en la literatura
universal.
Como Ulrich, el hombre sin cualidades, Musil era originario de una provincia de la antigua Austria, de esta monarquía de los Habsburgo, tan compleja, deshecha ~n 1918 y ya
casi olvidada, de ese país real e imperial que Musil ha llam~d?
irónicamente la Cacania. Toda la mordaz agudeza de sus JUlcios sobre este país y sus instituciones, no pueden impedirnos
sentir el profundo amor que le tenía. A través de la descripción de la Gacania, el lector ve aparecer un país pleno de encanto y belleza. Había glaciares y el mar, el Karst y los campos bohemios de trigo, las noches al borde del Adriático y ~l
cri-cri de los grillos, y las aldeas eslovacas donde el humo salia
de sus chimeneas como de una nariz chata, donde las casas
estaban tapiadas entre dos colinas como si la t.ierra hubiera
entreabierto sus labios para recalentar su niño. . . Naturalmente, había también automóviles sobre sus carreteras, pero
no muchos. Aquí también se preparaba la conquista del aire;
pero no en forma m~y intens~va. El prin,cipe ~obernante .~ra
"tan bien que", o meJor todav1a, con la mas sabia moderac10n,
"ni. . . ni". Al fin de rsta descripción escribe 1\1usil: Y además, al menos, en Cacania se limitaba a tener a los genios como
mequetrefes: jamás se ha tenido, como en otras partes, al mequetrefe por genio.
Musil era un Cacaniano auténtico: nada más cacaniano,
precisamente, que esta tendencia a rebajar, a burlar su propia
naturaleza.
Cacanianos también, estos otros grandes contemporáneos:
Hofmannsthal y Rilke, Freud y W erfel, Zweig y Roth, Husserl,
Broch y Schnitzler, Kraus y Kassner, Schonberg, Kokoschka
y Reinhardt. Y ante todo: Franz Kafka.
¿ Qué decir de un país que, en tan poco tiempo, en el espacio de una generación, prodigó una tal abundancia de grandes espíritus ?

* **

�72

Encuentros con Robert Musil

El paralelismo con Kafka es sorprendente.
Casi al mismo tiempo que Musil, cuyos parientes, tanto de
la línea paterna como de la materna pertenecían al mundo lingüístico y cultural de la Bohemia alemana, Kafka exponía y
trataba, en libros esparcidos después en el mundo entero, el
problema del hombre privado de libertad, su abandono, su
gran soledad. Kafka, como Musil, conoció la ausencia de caminos. Los personajes de Kafka, como los de Musil, no son
libres, porque ellos también buscan orientarse con las opiniones de los otros o en aquellas que han encontrado hechas en
ellos mismos. No hace mucha falta hacer caso de las opiniones,
dice a Kafka, de pie en la catedral e incapaz de encontrarse
solo en la oscuridad, el eclesiástico que se presenta como el
limosnero de la prisión. Los personajes de Kafka también
quieren ser sin cualidades; quier en salir de ellos mismos y
encontrar un punto donde puedan por fin descubrirse y, al
mismo tiempo, la verdad y la libertad que persiguen. Ultich
también camina por las calles, y de pronto, tiene el doloroso
presentimiento de una cautividad; el sentimiento inquietante
de que todo eso que se cree alcanzar os alcanza. . . Y la verdad
que se me muestra, ¿es mi verdad? Los fines, las voces, la
realidad, todas esas cosas seductoras que os solicitan y os
guían, que se siguen y sobre las que uno se lanza, ¿son pues
la realidad real? Wilhelm Enrich escribe (Deutsche Literatur,
20 de enero de 1956) : Kafka, conservando hasta el fin la visión
de la libertad, la imagen del hombre verdadero, llega a ser en
la literatura moderna el más severo crítico de los avasallamientos y los ataques humanos. E sto es también verdadero
para Musil. Ulrich también quería llegar a ser un salvador.
Como J oseph K., Ulrich vive sin la menor relación con
mundo que lo rodea.
·
Como los pensamientos de Ulrich el matemático, los de
J oseph K. son de una lógica aguda: y sin embargo, terminan
por conducir al absurdo. Y el mundo de K., aunque sea real,
también llega a ser irreal.
Los físicos matemáticos, escribe. l\Iusil en su Diario, tuvieron de pronto el dolor de negar la presencia del espacio y el
tiempo, y Kafka ; en El proceso: La lógica es inquebrantalbe
sin duda; pero para un hombre que quiere vivir, no resiste.

Y los personajes de Kafka fracasan, como Ulrich fracasa.
l\íusil y Kafka desembocan en la insuficiencia del lenguaje para la expresión del pensamiento y del sentimiento.
Uno y otro, tan poco musicales, buscan la música, en los tonos,

~Iurtin Flinker

73

los sonidos y las voces, la última posibilidad de comunicación y de expresión.
Ulrich busca encontrar una fórmula de conjurac,i~u, una
empuñadura que se pueda tomar, el verdadero espmtu del
espíritu, el trozo ausente. . . no hab~a palabras a su . disposición. . . ya que en el oscuro domimo donde se arraiga, se
está privado de su amable conducto.
Como el hombre solitario de Kafka, buscando un abogado errando por interminables y estrechos corredores, tropezá~dose por t odas partes co_n rostros cerra~os, o~endo_ de
pronto incesantes voces, vemdas de muy leJos, as1 Ulr1ch :
En su vida, él aún no había "escuchado voces". . . Pero cuando se las oye, esto desciende sobre vosotros un poco como el
dulzor de una caída de nieve. . . todas las voces que saltan
, de un lugar a otro en la jaula de aire se van ahora libremente.
Clarisa, la mujer de Walter, un amigo de infan~ia de
Ulrich toca el piano: Los muros del cuarto desaparec1an, y
las p~edes de oro de la música se elevaban en su lugar, ~!e
misterioso espacio en el cual el Yo y el mundo, la percepc1on
y el sentimiento el dentro y el afuera se entremezclan de la
manera más ind~finida posible .. . Jamás se debería dejar de
tocar.
El Castillo allá arriba, ya extrañamente sombrío, que K.
había esperado alcanzar en la jornada, se alejaba ~e nu~vo.
Pero de pronto el sonido de una campana retumbo a.qui . ..
una campana que, por un instante, hizo temblar el corazón,
como si lo amenazara la realización a la que tendía oscuramente. (El castillo) .

Dispuesta a suicidarse, entre los prados de l?s bos~ues,
.A.Ú'atha escuchó un repique de campanas, su corazon batio de
alborozo cuando pudo asegurarse que las campanas continuaban acompañándola. Y de la ~isma man~ra que el p_erro de
Kafka en el que el solo y úmco pensamiento es la libertad,
prueb~ el poder de la música : ella os agarraba literalmente;
arrastraba lejos de esos pequeños perros tan reales y no obstante cualquier defensa que se hiciera, no obstante verdaderos aullidos de dolor, se sentía víctima de esa música. Descendiendo de todas partes, de lo alto, de abajo, sobre el espectador ella lo inundaba, lo anonadaba, lo aniquilaba con sus
fanfa~rias tan próximas y que estaban tan lejanas. Y de
nuevo se encontraba libre porque estaba demasiado agotado,
demasiado aniquilado. . . Kafka escribe que la música puede
poner a un ser fuera de sí (Investigaciones de un ·perro) .

�74

Encuentros con R-Obert Musil

Ulrich, a quien había faltado inteligencia para la música, y
que no podía comprender que la música fuera una fusión del
alma y de la forma, no conocía sino una música: la música
más rara, la obsolutamente pura.
La más rara, la pura: es aquélla que os hace adivinar,
al menos durante unos minutos, la felicidad de escapar al
calabozo. Aquello que puede, al menos durante algunos minutos, librarnos de la miseria del Y o.
Así, lo que Emrich dice de Kafka es igualmente cierto
de Musil :
L'.1 palabra verdadera aparecía siempre bajo forma de
música, no de discurso articulado.
El proceso de Kafka es también m1a obra "inacabada".
Numerosos capítulos no fueron terminados, como en el caso
de Musil. Para Musil .hizo falta también el trabajo extremadamente pesado, y que sólo el entusiasmo por esta obra maestra puede explicar, de Adolf Frisé para drscubrir en la abundancia de proyectos y notas póstumas los fragmentos que
entraban en el cuadro de la tercera y cuarta partes que
quedaron inéditas. Lo que Brod dijo de El proceso, conviene
perfectamente a El hombre sin cualidades : era un libro "int erminable", es decir, que se podía continuar hasta el infinito ...

En una breve nota, como accesorio, del diario dr Kafka,
el 13 de septiembre de 1912, se lee : Esponsales de mi hermana
Valli. Después : Amor entre hermano y hermana, repetición
del amor entre padre y matlre . . .

* * *
Si Musil se pinta fielmente en Ulrich, el hombre sin cualidades, se le puede encontrar también en Walter, la única
contraparte de Ulrich, su amigo, y por consecuencia su enemigo de infancia. En cierta medida, W alter es el otro Musil,
el hombre de cualidades. Naturalmente éste no es un matemático, sino un artista, absolutamente cerrado a los experimentos matemáticos de Ulrich. El es pintor, músico y poeta,
ya lo uno ya lo otro, flotaba en su cabeza cualquier cosa, no
se sabía qué, al parecer con más importancia que una realización bien definida. Los dos amigos son opuestos desde el
comienzo de la novela : para Ulrich no hay diferencia entre
el sol y un cerillo, no más que la que hay entre la boca, considerada como una extremidad del tubo digestivo, y su otra
extremidad. Cuando se analiza nuestro cuerpo, no se encuen-

Martin Flinker

75

tra sino agua y algunas docenas de pequeñas acumulaciones
de materia flotante arriba. . . Para Walter, en revancha, el
hombre de hoy tiene necesidad ante todo de simplicidad, de
salud de contacto con la tierra. Ouando entro en la_ casa,
verd¡deramente tengo, "poseo" el coraje de tomar simplemente el café contigo, de escuchar los pájaros, de hace~ un
pequeño paseo, de cambiar algunas palabras con los vecmos,
y dejar tranquilamente apag~rse el día: ¡he ~q~ ~o que es
la vida humana!, dice a Clarisa. El hombre cient1f1co es, en
nuestros días1 del todo inevitable, dice Ulrich a W alter en
el curso de 0 tra discusión, no se puede evitar saberlo. Y la
diferencia entre la experiencia de un especialista y la de un
profano, jamás ha sido tan grande como ho~: Todo el mun~o
puede verlo en las capacidades de un masaJISta o de un pianista· actualmente no se haría correr un caballo sin una prepara~ión especial. No hay más que ~os proble~~ hu~ª??S
donde cada uno se cree llamado a zanJar, y un VIeJo preJu1c10
pretende que se nace y se muere hombre. Pero si sé que las
mujeres de hace cinco mil años escribían a sus enamorados
textualmente las mismas cartas que hoy, no podría leer una
sola de esas cartas sin preguntarme si esto no debería cambiar de una buena vez. Y W alter replica : Dicho de otra manera tú te rehusas a ser un hombre hasta nueva orden. Si
tu quieres, responde Ulrich. Y o reconocía que hay allá un
desagradable matiz de diletantismo.
En un capítulo fragmentario titulado Reglamento de
cuentas entre Walter y Ulrich, se tiene la impresión de ver
a l\'.Iusil dialogar con él mismo, con Sll segundo Yo encarnado
en Walter . El hombre sin cualidades afronta al hombre de
cualidades y busca al lado de él una justificación, una confirmación de su propia existeneia. Es como si la idea le hubiera
venido tan súbitamente que se hubiera caído; extraviado.
Como que tuvo miedo y necesidad de asistencia.
Tu eres profundamente infecundo, se dice, por lo que
aparentas audacia. En otras palabras, esto significa: re~uncias a la realización de tus ideas . . . Restas valor a la realidad
para darte la impresión de ser un gran hombre . . . U~a ~e
tus justificaciones es: la raza de genio. Pero un gemo sm
obra es problemático y arriesga no ser sino imaginación pura.
Entonces, matarse o escribir. Así es como Musil se acusa y
condena. Después viene un nuevo ensayo de justificación :
Un hombre sin cualidades es un teórico. Hacen falta teóricos,
investigadores, experimentadores, hombres sin compromisos.
Este capítulo encontrado en los papeles de l\Iusil después
de su muerte y que no había sido publicado todavía, prueba

�Encuentros con Robert l\lusil

76

de una manera sorprendente hasta qué punto Musil, creando
el personaje de Ulrich, buscaba liberarse de sí mismo, encontrar un camino que lo alejara de sus propias angustias y de
su propia miseria, y cómo estaba lejos de haberlo conseguido.
j Escribir

NOTICIAS

o matarse ... !

El pastor suizo Robert Lejeune, un amigo de Musil, que
le prestó una ayuda singularmente preciosa durante los años
de la emigración y de la soledad, uno de los ocho que acompañaron al escritor en su última morada, escribió en un bello
elogio fúnebre que Musil, en los últimos años de su vida, se
había preocupado por el problema religioso. Ciertos pasajes
de sus cartas lo testifican. Y los fragmentos de novela redactados durante los últimos años hablan también en favor de
esta hipótesis. El pensamiento de Ulrich no había estado privado de Dios sino independiente de El: como en las ciencias,
se necesitaba abandonar al sentimiento todas las posibilidades
de retornar a Dios. . . Y: Nuestro destino, el destino de una
é:poca de experiencia inteligente y emprendedora, ¿no sería
desde entonces negar los sueños, las leyendas y las nociones
demasiado sutiles para la simple razón, y que llegados a la
cima de la exploración y del descubrimiento del mundo, nos
dirigimos de nuevo hacia El e inauguraremos con El nuevas
relaciones experimentales? La fe considerada como una reducción del saber era contrario a su naturaleza, pero reconocía en el "presentimiento" de un saber supremo un estado
particular.
Robert Lejeune cuenta que Musil, poco antes de su muerte, afirmaba reunir notas -para una obra que habría querido
llamar Teología laica. Si se termina un día, habría agregado.
Una cosa es segura: el entusiasmo unánime y sin reservas
con el que los críticos del mundo entero han recibido la reaparición de El hombre sin cualidades; el vuelo casi fabuloso
de este libro casi desconocido hace veinticinco años, habría
procurado a Musil una alegría profunda. Una alegría infinita. A pesar de su extrema reserva, de su gran discreción,
amó mucho el suceso exterior. Jamás entendió la jubilación
y los cantos que escoltan el cortejo triunfal de los favorecidos
de la fortuna. Sólo un pequeño círculo de apasionados por
las letras lo conoció y apreció. Para el resto, era casi totalmente desconocido. Y cuando murió, triste y amargado, era
casi desconocido.
Como Kafka.
(Traducción de Alfonso Rangel Guerra)

Reunión de Rectores de las Universidades del Norte del
Pais.-El lunes 16 de enero se inauguró la I reunión de Rectores de las Universidades del Norte del País. El acto inaugural de estas actividades consistió en una ceremonia en el
Aula Magna de la Universidad de Nuevo León, bajo cuyos
auspicios y los del Gobernador del Estado se realizó dicha
reunión. Presidieron este acto el Gobernador interino, Lic.
Genaro Salinas Quiroga, quien dió la bienvenida a los distinguidos huéspedes; el Ing. Víctor Bravo Ahuja, Subsecretario
de Educación Técnica y representante del Secretario de Educación, Lic. Jaime Torres Bodet; el Lic. Alfonso Ortega Martínez, Secretario de la Asociación de Universidades e Institutos de Enseñanza Superior de la República Mexicana; el Lic.
Rubén Vasconcelos, representante personal del Rector de la
Universidad Nacional Autónoma de México, doctor Nabor Carrillo Flores; los Rectores Huéspedes, Lic. José G. González
de Baja California; Lic. Luis Alfonso Gastelum de Sinaloa '.
Lic. Luis Fuentes Mares, de Chihuahua; Lic. S~lvador Gon~
zález Lobo, de Coahuila; Lic. Angel Rodríguez Solórzano de
Durango; Dr. Jesús N. Noyola, de San Luis Potosí· Lic. 'Roberto Elizondo Villarreal, de Tamaulipas; Ing. Fern~ndo García Roel, del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores
de Monterrey y el Arq. Joaquín A. Mora, Rector de la Universidad de Nuevo León. Sólo se lamentó la ausencia del
Rector de la Universidad de Sonora, Lic. Luis Encinas, quien
por razones de fuerza mayor no pudo asistir.
En la sesión de apertura pronunciaron sendos discursos
el S:. Lic. Alfonso Ortega Martínez, el Sr. Rector de la Univers1?ad de, Nuevo León y el Sr. Ing. Víctor Bravo Ahuja.
El Lic. Ruben Vasconcelos tomó la palabra en nombre del Sr.
Rector de la Universidad Nacional Autónoma de México.
~espués_ de la ceremonia oficial con que se inauguró esta
reumon Reg10nal de Rectores de las Universidades e Institutos
de Enseñanza Superior del Norte de la República los distinguidos huéspedes fueron obsequiados con un banquete regio-

77-

�78

Noticias

nal que ofreció la Universidad de Nuevo León en los salones
del centro social "Vasco de Quiroga".
La estancia de los Sres. Rectores en Monterrey comprendió también visitas a la Ciudad Universitaria, al Instituto
Tecnológico, al Museo Regional y un recital de danza moderna
y mexicana, que se ofreció en el Aula Magna.
Los rectores se reunieron en sus sesiones de trabajo en
una de las Salas de la Facultad de Filosofía y Letras de la
Universidad de Nuevo León, en largas jornadas de trabajo.
Los cambios de impresiones, intercambio de ideas, discusiones
de los problemas que confronta la educación superior y en
particular las instituciones universitarias, se realizaron en
privado. Las conclusiones de dicha reunión serán dadas a
conocer oportunamente.

INFORME DE LAS ACTIVIDADES DESARROLLADAS
POR EL PATRONATO UNIVERSITARIO DE NUEVO
LEON, DESDE EL lo. DE ENERO HASTA EL
31 DE DICIEMBRE DE 1958.
Con el propósito de cumplir, como se acostumbra cada
año, con las disposiciones que norman la vida del Patronato
Universitario, esta Comisión Ejecutiva se permite presentar
ante su Consejo General una relación de las actividades desarrolladas desde el lo. de enero al 31 de diciembre de 1958.

Ingresos:
En el curso del período mencionado, el Patronato recibió
la cantidad de $ 3.074,320.64 (TRES MILLONES, SETENTA
Y CUATRO MIL TRESCIENTOS VEINTE PESOS Y SESENTA Y CUATRO CENTAVOS). Esta suma fué obtenida en
la forma siguiente: por cuotas y donativos esporádicos,
$ 6,312.47; por aportaciones de personas físicas y morales con
destino a la Ciudad Universitaria; $ 2.640,410.00; por utilidades de los Sorteos, $ 190,598.28; intereses por depósitos a
plazo en instituciones de crédito, $ 237,315.34. Cabe señalar
que los ingresos procedentes de sorteos, en el presente año se
vieron lamentablemente afectados por la desconfianza y el
escándalo nacionales provocados por el sorteo de Toluca; afortunadamente estas circunstancias negativas han desaparecido,
a juzgar por los ingresos que se han registrado últimamente.

~oticias

79

Inversiones:
Muebles y equipos .
En cooperación con el Gobierno del Estado, el Patronato
Universitario terminó el acondicionamiento del Aula Magna
"Fray Servando Teresa de Mier", que consistió en proveerla
de aire acondicionado, reparación de butaquería en el piso
bajo y adquisición de butacas nuevas para la galería, ampliación del foro y colocación de tela para bambalinas ; construcción de camerinos y paredes adicionales a los costados para
proteger los vitrales y dotación nueva de alumbrado. Durante
el presente lapso, el Patronato cubrió por este concepto la
cantidad de $138,895.67.
El Patronato recibió como obsequio del señor don Gastón
Azcárraga, Presidente de la firma Fábricas Auto-Mex, S. A.,
de la ciudad de México, y con destino a la Escuela Industrial
y Preparatoria Técnica "Alvaro Obregón", un motor cortado
para escuela, marca De Soto V8, modelo 1955, mismo que ha
quedado debidamente instalado en el plantel citado, a fin
de que sirva en la labor de enseñanza técnica que allí se
imparte. Por concepto de flete_, fue cubierta la cantidad de
$ 221.20.

Bibliotecas.
En el presente año fué considerada una solicitud de la
Escuela Industrial "Alvaro Obregón" para adquisición de libros de carácter técnico, destinados a su Biblioteca. Los libros
pedidos importaron la cantidad de $ 3,200.00.
Gomo en años anteriores, el Patronato entregó a la Biblioteca Universitaria "Alfonso Reyes" las subscripciones completas de los diarios lo~ales y tres más_ de la_ ciuda~ d~ ~éxico,
así como diversas revistas de valor hterano o c1ent1fico. La
suma dedicada a este asunto fué de $ 1,085.50.

Edificios.
Durante el presente año el señor Rector de la Universidad
de Nuevo León arquitecto Joaquín A. Mora, solicitó y obtuvo
del Patronato 1~ cantidad de $ 25,000.00 para ser invertida en
el acondicionamiento del antiguo local de la Facultad de Ingeniería Mecánica y Eléctrica, para destinarlo a la Facultad de
Arquitectura. Dichos trabajos. de construcci?n han sido , ya
terminados y la Facultad mencionada ha contmuado las catedras con absoluta normalidad en su nuevo local.

�80

Noticias

Publicaciones.
Como en los años anteriores, se continuó con la publicación del Semanario "Vida Universitaria", órgano informativo
y cultural del Patronato. Aparecieron 52 ediciones con un
tiraje mínimo de diez mil ejemplares cada una, y un costo
total de $ 316,871.55. Al deducir de esta cantidad la suma de
$127,029.01, que representa los ingresos por anuncios y subscripciones, el costo neto cubierto por el Patronato fué de sólo
$189,842.54.
En igual forma se ha procedido en cuanto se refiere a la
publicación de "Inter-Folia", órgano de la Biblioteca Universitaria "Alfonso Reyes", bajo los auspicios del Patronato. Por
este año fueron publicados cuatro números dobles, de enero
a agosto, con un tiraje de 2,000 ejemplares por edición. El
costo fué $ 3,020.00.
Con el propósito de cooperar en la publicación de la Revista del Hospital Universitario, en la que aparecen artículos
y estudios de carácter científico y cultural muy de tomarse
en cuenta, el Patronato cooperó con la cantidad de $4,600.00.
Esta revista se distribuye entre instituciones hospitalarias y
centros científicos del país y del extranjero,

Servicios Universitarios:
Escuela de Bachilleres.
Por considerarle de v.ital interés para el mejor funcionamiento de las escuelas preparatorias de la Universidad, el
Patronato ha continuado entregándole por mes la cantidad
de $ 15,000.00, como cooperación para el pago de sueldos de
maestros de media planta, lo cual arroja un total de .....
$ 180,000.00. Además fueron entregadas diversas canti_dades
a la Escuela Preparatoria Núm. 1, en calidad de sueldos de
oficina, papelería, útiles y mejoras y adaptaciones al campo
de ese plantel, todo por valor de $ 46,000.00.
El Patronato tuvo en cuenta numerosas peticiones de estudiantes de diversas dependencias universitarias, consistentes
en viajes de estudio, competencias deportivas, actos culturales
y otros conceptos que forman parte de lo que se denomina
Campaña Cultural Universitaria. Esta erogación fue, durante
el año que se reseña, de $ 43,107.82.
Como cooperación con el Superior Gobierno del Estado
y la Unión Ganadera Regional de Nuevo León, el Patronato

Noticias

81

siguió en el presente año aporta_ndo diversas cantid~d~s a fin
de que dicha Unión pueda segmr su labor ,en ben.ef~c10 de la
industria pecuaria en el Estado con el establecmnento del
Laboratorio de Inseminación Artificial y la publicación del
periódico "Vida Rural", que se distribuye, entre gan~deros y
agricultores del Estado y del resto del pais. La cantidad entregada por este concepto llegó a $7,999.98.
En el presente lapso el Patronato siguió colaborando con
la Universidad otorgando becas a aquellos al~os que h~n
demostrado amor al estudio y deseos de seguir una especialización en México o en el extranjero, a fin de regresar a su
Universidad de origen para trabajar en función de enseñanza.
En París fué becado el licenciado Artemio Benavides Hinojosa; en Rochester, Minn.,. E. U. de A;, _el docto: Bonif~cio
Aguilar Grimaldo; en la ciudad de Mex1co, Ofeha ~onzalez
Treviño doctor Francisco García Barella, Rugo Padilla, Alfonso C~rrea Villalobos Arturo Cantú Sánchez, doctora Ana
María Rivera Villarreai, doctor Carlos M. del Pino y doctor
Ramiro Leal Cantú. La cantidad a que ascendió el gasto por
estos servicios fue de $ 23,971.00.
Con el deseo de colaborar en la edición de la obr~ "Literatura Mexicana de los Siglos XVI, XVII y XVIII" escrita
por el extinto maestro Francisco M. Zertuche, el Patronato
entregó a la Universidad la tercera parte del costo total_. De
esta obra se imprimieron 1,000 ejemplares, en papel b1blos,
y la suma llegó a $2,966.67.

Ciudad Universitaria:
En el presente año el Superior Gobier~o del Est_ado ~nic~ó
en firme las obras de construcción de la Ciudad Umvers1tana
de Nuevo León. Estas consistieron en los siguientes trabajos:
construcción de los edificios para las Facultades de Derecho
y Ciencia Sociales e Ingeniería Mecánica y Eléctrica, Monumento a la Bandera, Laboratorios Centrales, Alberca Olímpica
con sus baños y vestidores para hombres y mujeres, pavimentación alumbrado redes de agua y drenaje, arborización, vías
de ac~eso y distribución dentro de los terrenos. La cantidad
total que ha entregado el Patronato Universitario a la Oficina Técnica de Ciudad Universitaria por estas obras ascendió a $ 4.690,000.00. Esta suma puede desglosarse así: para
el fondo revolvente destinado al manejo de la oficina, al iniciarse las obras, $100,000.00; para el edificio de la Facultad
de Derecho y Ciencias Sociales, $ 1.100,000.00; para la Alberca

�Noticias

82

Olímpica, $193,914.87; para la Facultad de Ingeniería Mecánica y 'Eléctrica, $ 3.196,085.13, de los cuales dos millones
fueron donativo de don Luis Elizondo; para servicios públicos, $ 100,000.00.
El Patronato Universitario sigue empeñado en la procuración de nuevas fuentes de ingreso, aparte de la que obtiene por los acostumbrados sorteos, con el objeto de continuar
cooperando hasta la realización de la Ciudad Universitaria
de Nuevo León. Para el efecto prepara un estudio, en colaboración con el Gobierno del Estado, tratando de que todas
las fuerzas vivas de la región, dentro de sus posibilidades
económicas, cooperen ampliamente para dar término a la realización de este magno proyecto.

Monterrey, N. L., enero de 1959.
PATRONATO UNIVERSITARIO DE NUEVO LEON.
Comisión Ejecutiva
Joel Rocha
PRESIDENTE

Manuel L. Barragán VICEPRESIDENTE

Tomás A. Zertuche
TESORERO

Noticias

83

Se celebra la publicación del primer número de la ltevista
del Instituto de Cultura Puertorriqueña. El Instituto· dirigido
por Ricardo E. Alegría, desempeña actualmente un papel muy
importante en el aspecto cultural del programa regenerador
del gobernador lVIuñoz Marín. Junto con las reformas de índole política y socio-económica, se está fomentando el desarrollo de una conciencia tanto nacional como internacional
entre los puertorriqueños. La nueva Revista cuenta con la
colaboración de los valores más altos para realizar su propósito de estimular y divulgar la cultura borinquep.a. : Tanto
como los mexicanos buscan sus raíces en la época precortesiana, los puertorriqueños tienden a realzar la importancia del
papel de su isla en los primeros años de la Conquista. , El primer número de la Revista contiene no menos de tres artículos
sobre esa época, dos históricos y uno literario. Ta.mbién se
1
recalca lo netamente puertorriqueño en los varios gél).~r()S, literarios. La poesía viene representada con una carta del :r.omántico José Gautier Benítez (1851-1880), un comentario -sobre
dos grupos de poemas amorosos del pre-modernista José de
Diego (1866-1918 ) y un juicio sobre las Poesías nativistas de
Luis Palés Matos (1898). 'fambién se reproduce u'n a plena de éste. La prosa narrativa es el tema de un artículo panorámico del novelista Enrique Laguerre. René Marqués2 uno
de los más destacados de los cuentistas y dramaturgos ·actuales, ofrece para este número un cuento original, "Puririciwión
en la Calle del Cristo". El teatro en Puerto Rico a partir de
1938 es evaluado por el dramaturgo y crítico Francisco Arriví,
cuyo artículo va acompañado de buenas fotografías de varias
escenas teatrales. Además de la literatura, se presentan otros
aspectos de la cultura, pero siempre con el mismo énfasis en
lo nacional: el arte, el folklore, la música, el ballet, la arquitectura y hasta la sociología. Al ver el sumario, llama la atención el hecho de que los primeros tres estudios son firmados
por mujeres, las muy conocidas y respetadas catedráticas Margot Arce de Vázquez, Concha Meléndez y María Teresa Babín.
Entre los colaboradores todavía no mencionados, sobresalen
Tomás Blanco, José A. Balseiro-y el cubano Fernando Ortiz.
Con un estreno tan propicio, es de esperar que la Revista del

�Noticias

84

Instituto de Cultura Puertorriqueña contribuirá a hacer_ conocer esa cultura tanto entre los catedráticos norteamericanos
como entre sus colegas por el mundo hispánico.

LIBROS

Seymour Menton
University of Kansas

Conferencias.-La Institución ART~, A. C_., prosiguió en
su tarea de difusión cultural por med10 de ciclos de c_onfe.
rencias
que tanto e'xi"to tuvieron en temporadas
d anter10res.
n
Durante el mes de febrero del presente ano s~ esarro aron
en la siguiente forma: día 4, "El hombre comun ~"f1 el tea~ro
norteamericano" Sr. Manuel Jzaguirre; día 11, El sentido
de la muerte y
problema del más allá", Dr. Agustín Basave
y Fernández del Valle; día 18, "Versal~;s",. Sr. Pr?f· Serge
Darmon ; día 25, "Federico G:arcía Lorca , LI~. S~ntiago Roel
H. En el mes de marzo tuvieron lugar las. sigme~tes. conferencias. día 4 "Santo Tomás en Nuestros Tiempos , Lrn. Manuel Mendoz~. día 11 "Arte Religioso en Monterrey", ~r.
Aureliano Tapi~ M.; día 18, "Estética Tomista", Dr. Federico
Uribe.

:1

0

Exposiciones.-Galería de Arte A: C., Exposición de pinturas de la pintora Gene Byron, dommgo 15 de febrero.
Galería del INBA y del Gobierno del Estado de Nuevo
León, Exposición de trabajo_s de_ los alumnos de 1~ Escuela
de Artes Plásticas de la Umversidad de Nuevo Leon (19581959), 13 de febrero.
Sala de Exposiciones del ITESM, _Pintura mo~erna Norteamericana, exposición de ;eproducciones patrocmada por
la Sociedad Artística Tecnolog1co.

Th.Ruyssen - Les Sources doctrinales de l'internationalisme - Tome II: De la Paix de Westphalie a la Revolution Francaise - P. U. F. París 1958 - 646 pp.-En el segundo tomo de su
gran obra político-social el historiador Th.Ruyssen aborda un
importante período de la historia de Europa que va de 1648
a 1789. En su Introducción presenta a esta Europa occidental
tal como aparece a mediados del siglo XVII, analizando sucesivamente los efectos religiosos y políticos de los tratados de
W esfalia, la indiferencia del público y la preponderancia de
la cultura francesa en aque1los tiempos: "P arís, luego Versa~
lles, constituyen el centro hacia el cual convergen el asombro,
la admiración, la envidia del extranjero". (p. 19).
La primera gran parte de la obra va de la Paz de W esfalia (1648) hasta el fin del reino de Luis XIV. El autor la
examina a través de las literaturas, en España con Cervantes,
en Francia con Pascal, Boileau, Bossuet, La Bruyére, en Inglaterra con Sir Thomas Browne y en Alemania con Grimmelshausen. En aquella época florecen las sociedades. secretas :
Rosacruz y Masonería ; los Quakers desarrollan su influencia
pacifista en Inglaterra y en América, mientras los utopistas
construyen la Ciudad Ideal. La tranquilidad internacional no
es muy favorable al nacimiento de doctrinas políticas, y sin
embargo, esta época es la del maquiavelismo, del cartesianismo, y de las ideas de Locke y de Spinoza.
Las teorías jurídicas evolucionan en general con extrema
lentitud, y esta estabilidad es particularmente sensible durante el período que nos · interesa. Asistimos a una laicización
gradual del derecho natural, y a una división en la concepción
del derecho internacional: partidarios del derecho natural puro
(Pufendorf) o partidarios de un positivismo más acentuado
(Zouch, Rachel).
Al mismo tiempo, a pesar de un desinterés casi total de
parte del pueblo, los economistas construyen, en Inglaterra
y en Francia, sistemas y teorías.
-

85-

�Libros
Libros

Pero una gran figura domina todo el período: la del filósofo alemán Leibniz a quien el autor dedica un largo capítulo.
Al fin de la primera parte de la obra, sentimos que un espíritu
nuevo se ha despertado, nuevas tendencias intelectuales han
aparecido, con Bayle, Saint-Evremond, Fontenelle, etc.
La segunda parte, -Del fin del reino de Luis XIV hasta
la Revolución Francesa-, sigue el mismo paso que la otra,
abordando sucesivamente los ·mismos ca,pítulos. En el siglo
XVIII los relaciones internacionales se caracterizan por una
política de equilibrio y la aparición de un elemento nuevo. El
cosmopolitismo, el cual, a veces, sobrepasa al patriotismo del
individuo. Las literaturas nos ofrecen un reflejo particular
de los hechos, en Francia con Voltaire, Rousseau; en Inglaterra con Defoe, Steele, Goldsmith, Blake, etc. La masonería
se desarrolla de una manera extraordinaria en el siglo. XVIII
y pasa a América. Los utopistas siguen construyendo sus
quimeras, pero ahora éstas sirven más de disfraz a una crítica amarga de los vicios del gobinno y de la sociedad. En filosofía, es la gran época de la "Enciclopedia", y de los filósofos Voltaire, Rousseau, Diderot, H elvetius, d'Holbach, ....
El conflicto del Empirismo y de los principios domina el pensamiento jurídico, mientras el económico se caracteriza por
,ei nacimiento en Inglaterra, Francia, Italia y España del liberalismo.
·
La aparición y, después, la expansión y la difusión de
la literatura pacifista, atestiguan la existencia de un espíritu
nuevo, "abierto a todas las curiosidades e impaciente de contribuir al bien público". ·
Th. Ruyssen acaba con el despertar del pensamiento alemán (Lessing) y un examen de los tres factores nuevos de la
vida internacional, traídos por la Revolución Americana:
1.-El derecho de los pueblos a disponer de ellos mismos;
2.-El federalismo; 3.-El derecho de intervención.
El autor examina, en un tercero y último volumen, el período del internacionalismo, que va de la Revolución Francesa hasta nuestros días.

Serge Darmon
1

•

87

Enrique Anderson Imbert, Qué es la Prosa. Editorial Columba, Colección Esquemas, No. 37 -Buenos Aires, 1958-64 páginas.
El Prof. Enrique Anderson Imbert, ampliamente cono-0ido en México por su Historia de la Literatura Hispanoamericana (Fondo de Cultura E conómica, Colección Breviarios),
publica ahora este breve folleto acerca de una cuestión fundamental en el campo de los estudios literarios: Qué es la
Prosa. Tradicionalmente y de una manera casi automática se
ha estado asignando el verso a la poesía, como forma exclusivamente destinada a servir de vehículo a ésta. Sin embargo,
los decubrimientos de la Nueva Estilística y la penetración,
insospechada en épocas anteriores, que se ha logrado, ha hecho
cambiar muchos conceptos tradicionales que ya no se adaptan
a las necesidades act uales. El concepto de figuras, la clasificación de los géneros, una nueva interpretación de las llamadas unidades aristotélicas, la diferencian entre literatura por
,
'
una parte, y poesia,
por otra, han hecho necesaria la reestructuración de los conceptos de prosa y verso.
Naturalmente, la primera definición de lo que es la prosa
debe ser hecha a base de una negación, "lo que no es verso".
Pero esto nos llevaría a un punto muerto. Con el objeto de
llegar a una definición positiva de la prosa, Anderson Imbert
r etoma los conceptos lingüísticos fundamentales de la Escuela
-de Ginebra, con sus distinciones entre 'lenguaje', · 'lengua' y
'habla' ... Para llega~ a una definición de la prosa es preciso
.antes fiJar el mecamsmo del lenguaje, sus funciones y su valor
-dentro de un conglomerado social. El circuito del habla descrito por de Sa1;1ssure y, ta~ dur~mente combatido por algunos
de su.s adversar10s academicos, tiene en este estudio de Anderson Imbert una relevancia especial, dado que toda su discusión está bas~da -calcada! di:íamos- en el concepto del sintagma, como entidad· comumcativa dentro del sistema general de
la lengua y que rebasa toda concepción gramatical anterior
Evidentemente, la lengua, cuando se desenvuelve dentro deÍ
campo del habla ( esto es, en el uso personal e intransferible
d~ aquélla), es el . reflejo inmediato de las actitudes psicológ~cas, _que se refleJan en actitudes lingüísticas, según la intenc10nahdad del hablante. ~ stas actitudes son: la práctica, en
la cual se trata de comumcar a los demás una vivencia con
el simple objeto_ de imponérsela; la intelectual en la que se
u-at~ d~, comumc~r "nuest:o conocim~ento conceptual de la
r ealidad y, por frn, la actit ud expresiva en la cual intentamos "franquear nuestra intimidad y nos revelamos tal como

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somos". Estas tres actitudes lingüísticas se manifiestan en
estos tres géneros: oratoria, ciencia y poesía. Anderson Imbert
toma aquí la palabra poesía en un sentido genérico, sin hacer
distinción entre lo propiamente literario y lo poético; en la
página 41 afirma, sin dejar lugar a dudas: ªLa poesía es un
grado de excelencia en la expresión literaria, no es un género
separable de la literatura"; según lo cual, la literatura y la
poesía en lo único que difieren es en el modo de expresión,
esto es en los sistemas de ritmo y de melodía en que se apoyan. Sin embargo, todos los tratadistas actuales están de
acuerdo en afirmar que hay una diferencia esencial entre literatura y poesía. "La lírica carecería de asuntos. Aunque a
veces se habla de tema lírico porque se entiende así con sentido amplio lo que en particular se denomina asunto para la narrativa y la dramática, si bien con más propiedad cabría
aplicar para la lírica la acepción estética de la palabra motivo.
'Motivo', en el vocabulario técnico de la ciencia literaria, alude
a una pequeña unidad temática que aparece y reaparece en
diversas combinaciones de manera semejante a lo que en tecnicismo musical se denomina leitmotiv, es decir secuencia característica de sonidos que dibuja una melodía fundamental
la cual se combina y reaparece periódicamente a lo largo de
una composición". (Raúl, H. Castagnino, El Análisis Litera,.
río, Editorial Nova, Buenos Aires, 1957, págs. 37 y 38).
Anderson Imbert toma para su estudio solamente aquel
aspecto del lenguaje en que se trata de expresar poesía, esto
es, el reflejo de la actitud psicológica expresiva de que hablábamos más arriba. Con esto todavía no se ha definido lo
que es la prosa. Solamente tenemos una definición negativa,
"lo que no es verso". La diferencia fundamental entre el verso y la prosa está, así lo señala el autor, en el ritmo. Unas
reflexiones para aclarar el empleo de los términos 'ritmo' y
'melodía' cuando se trata de manejar el material lingüístico.
Evidentemente no se les da el mismo sentido que en la música.
Johannes Pfeiffer en su obra Umgang mit Dichtung, eine
Einführung in das Verstandnis des Dichterischen (Felix Meiner, Leipzig), (1936), distingue, en el verso dos elementos fundamentales que integran la expresión poética: 'ritmo' y 'melodía' y llega a las siguientes conclusiones: "el metro es lo
-exterior, el ritmo lo interior; el metro es la regla abstracta,
-el ritmo la vibración que confiere vida; el metro es el Siempre, el ritmo el Aquí y el Hoy; el metro es la medida transferible, el ritmo la animación intransferible e inconmensurable. El ritmo podría desplegarse en una masa acústica, por
decirlo así, incolora; la melodía, en cambio, se apoya en s&lt;mi-

'

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dos de una determinada coloración, de cierta altura y _profundidad; cada palabra posee, en virtud de ser altura y color
acústicos, un determinado halo efectivo". Toda la masa lingüística que manejamos, está ordenada interiormente -en unidades rítmicas que responden a profundos estados anímicos y
que apuntan a un fin comunicativo, participacional ( el pars
capere, explicado por Pfeiffer). Anderson Imbert hace un
profundo estudio de estas capacidades melódicas de la lengua
como vehículo expresivo. "Los sonidos -dice- en sí no tienen
ritmo: se lo adscribimos. No es necesario que esta definición
de ritmo incluya los conceptos de perioricidad, de medida o
de repetición. Basta, para que haya ritmo, que las líneas de
nuestros sentimientos y pensamientos formen un dibujo melódico intencional. .. Las curvas de entonación, pr.opias ,d e cualquier frase coloquial, se conciertan artísticamente en el verso
y en la prosa. Sólo que la organización de los elemen~ sensibles de la lengua -acentos de intensidad, duración. de las
sílabas, grupos fónicos repetidos, etc.- es diferente en el'verso
que en la prosa". Precisamente el ritmo -y más aún la melodía,
puesto que A. I. no distingue entre estos dos matices~ es diferente en, el verso y en la prosa. Ritmo que está íntimamente
ligado, en la prosa, con la estructura y unidad sintáctica de la
frase, y en el verso, con la pura unidad melódicá org~nizada
como masa acústica audible que busca un efecto esp'ecial.
Estas son las diferencias fundamentales, tal como las expresó
Amado Alonso y que el autor acepta como defir¡.itivas.
De acuerdo con las tres actitudes lingüísticas apuntadas
y los tres tipos de prosa o de expresión, A. I. establece tres
tipos de prosa: Prosa elocuente, prosa discursiva y prosa literaria. Esta última y sus posibilidades ocupan el resto del estudio. La prosa literaria se manifiesta principalmente en la novela, secuencia que ya no interesa tanto para determinar qué
es la prosa. Apuntamos sólamente unas reflexiones sobre la
metáfora que pueden ser interesantes para un estudio estilísticos y que, indudablemente, están influidas por J. Middleton
Murry.

Juan Antonio Ayala.

,

.

Raúl H. Castagnino, El Análisis Literario (Introducción
metodológica a un estilística integral), Editorial Nova, Buenos Aires, 1957. (2a edición), 263 páginas.
En fecha muy reciente se ha comenzado a sistematizar,
en lengua española, el método y los sistemas de esta ciencia

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nueva que se llama Estilística. Aparte de los excelentes estudios parciales de Amado Alonso, Dámaso Alonso, Carlos Bousoño, Pedro Salinas, Guillermo Díaz Plaja y la traducción de
obras producidas en lenguas extranjeras, nos faltaba la sistematización y el ordenamiento de los materiales, amén de obras
originales y propias. Raúl H. Castagnino, profesor argentino,
nos presenta uno de los manuales "NOVA" de Iniciación Cultural la Estilística del profesor francés Pierre Guiraud con
una bibliografía somera pero muy útil, complemento de la
Bibliografía Comentada de la Nueva Estilística del Dr. Helmut
Hatzfeld, el mejor estudio que se ha hecho hasta el presente
acerca de la estilística romance. Este libro que hoy presentamos, El A~á.lisis Literario es una integración de todos los
materiales que existen para el trabajo estilístico.
La obra está dividida en las siguientes partes: I......,..Planteos Introductorios, donde se estudia la posibilidad de una
estilística, su campo de estudio y los puntos de partida de
una esti_lística integral; esta parte sigue, en general, a la
primera parte del libro de P. Guiraud, aunque mucho más
estractada dado el carácter general de la obra• II.-Aná.lisis
de los contenidos de la Obra Literaria, a travé~ del texto de
El escritor, ensayo de novela, de Azorín · se estudian los si.
'
gmentes puntos: a) Aporte previo de la historia literaria
punto sobre el cual remitimos al lector al c. IV de la obr~
Teoría Literaria de los Profs. Rene Wellek y Austin Warren
(Biblioteca Románica Hispánica -Editorial, Gredos, Madrid,
1953)- b) El_tema,_ donde está e~ ~ingular acierto de distinguir
entre obra literaria y obra poetica. c) Presencia del medio
geográfico. d) Gravitación temporal, como preocupación en
1~ _literatura moderna. e) Personajes y caracteres. f) La accion, y un resumen general de todo lo expuesto. III.-AnáJ.isis
de WI formas_ literarias1 a través del texto de Don Segundo
Sombra de Ricardo GUiraldes. En esta parte reside propiamen~e la estructuració~ ,de una estilística integral, ya que es
precisamente la expres10n, eso que antiguamente se llamaba
forma, lo que nos ha de llevar a la comprensión exacta de los
contenidos o vi,vencias de la obra literaria. Se estudian en
esta parte los siguientes aspectos de la expresión literaria:
~) El vocabular~o. b) Estilo y estilística, donde son puntos
importante ló~ t;tulados 'Los ª~!es de escribir' y 'Conceptos
acerca del estilo . ,e) La expres10n, con la teoría de los indicios y de los campos expuestos por Bhüler en su Teoría de la
expresión. d) La expresión y los estímulos sensoriales• llamamos la atención del lector, en este punto hacia el deli~ioso
estudio de Don Alfonso Reyes, Los estímulos Literarios, pu{.

blicado en. la colección Jornadas del Colegio de México. e) La
expresión y los acentos de la intención, renovación de muchos
conceptos y definiciones he.i;edados de la preceptiva, clásica y
que aún s1guen vigentes, con seutido nuevo, en, la estilística
actual. f) Los ,matices de la afectividad, con especial referencia a la estilística de Bally y, particularmente, a su obra El
Lenguaje y la Vida. gJ Morfología y estilo y h) ·Sintaxis y
estilo.
Consideramos que esta obra, s~n muchas pretensiones científicas, puede ser un magnífico instrumento de trabajo para
los profesores que se están inciando en la exposición de la
materia estilística; materia que aún no ha recibido la importancia necesaria en los estudios universitarios de nuestros
países y que cuenta ya con una abundante bibliografía, magnüicas obras en las cuales se ha llegado, como nunca se había
hecho, hasta la explicación del hecho literario y poético como
un conjunto, como una expresión y como manifestación de
una personalidad.
Juan Antonio Ayala.
LA NOVELA DE LA REVOLUCION MEXICANA (Selección, introducción general,· cronología histórica, prólogos,
censo de personajes, índice de lugares, vocabulario y bibliografía por Antonio Castro Leal), Edición de Aguilar, .S. A.,
Colección "Obras Eternas". Madrid, México, Buenos Aires,
1958.
La Editorial Aguilar ha incluido en su selecto catálogo
este nuevo volumen de gran trascendencia para la historia de
la literatura hispanoamericana y, en especial, de la mexicana.
Aunque la fecha de edición es del año pasado, -constituye este
volumen la novedad bibliográfica y las primicias de 1959, por
la importancia de su contenido, la selección de las obras y
las guías bibliográficas y documentales debidas a la pluma de
Antonio Castro Leal, quien ha realizado una magnífica selección representativa de lo que se ha llamado el género novelesco de la Revolución y que, por sí mismo, constituye, frente
a las falsas apreciaciones del crítico Luis Alberto Sánchez,
una afirmación de que sí existe la novela en América. Y México ocupa un puesto de gran importancia en esta gran verdad de la novelística hispanoamericana. Su novela de la Revolución es más que suficiente para justificar la presencia de
México en la literatura universal.
Se han seleccionado para este v-0lumen de Aguilar nueve

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Ll,bros

novelas de los autores más representativos .del ciclo re;7?lucionario. Son ellos: Mariano Azuela, el patriarca y el clas1co,
con Los de abajo (1916), Los caciques (1~18) y Las m?Scas
(191ª) .. Martín Luis Guzmán con El Aguila y la Serpiente
(1928) 'y La sombre del caudillo (1929); José Vasconcelos con
su ya famoso Ulises crio~o (1935); ~gust~n Vera, uno de_los
autores mexicanos del ciclo revoluc10nar10 menos conoCidos
tanto en su país como en el extra~jero, fi~ra ,con La. revancha (1930) y, finalmente, una muJer, Nellie Campob;llo con
dos narraciones Cartucho (1931) y Las manos de mama (193~)
como ha dicho 'ia revista TIEMPO, "es el ?nico, el de_ Nelhe
Campobello, en el género. No hay otra muJer que escriba novelas de la Revolución"; conocida, sobre todo por su ob~a
poética y por sus realizaciones e~· 1a escuela de danza, ~ ~lhe
Campobello presenció la Revolución e_n el Nort_e de Mexico;
historiadora cuenta con una obra de importancia. por los documentos d; primera mano que en ella maneja, Apuntes sobre la vida militar de Francisco Villa (1940)". Hemos de advertir que el volu~en antológico lublicado por ~guilar, e~ el
primero de una sene en elaboracion que recogera ~~tologicamente las principales novelas de la época y tematica revo,
lucionarias.
Cuando el año pasado apareció la nov~:ª de Carlos F~entes La · región más transparente (Colecc10n Letras Mexi~ana~ Fondo de Cultura Económica, México, 1958), algmen
afi;mó que con esta novela se abría un nu~vo_ciclo de~tro de
la novelística mexicana; que se cerraba, as1m1smo, el ciclo de
la novela de la Revolución y que se abría el de los efectos, logros y consecuencias de la misma. Sea esto verdad o no, el
caso es que sí se puede afirmar que ya se dió la etal!a de_ los
clásicos en la novela de la Revolución. Los autores mclmdos
en esta .antología reúnen dos cualidad~s que nos obliga~ a
calificarlos como clásicos dentro del genero: una expenencia literaria consumada y su calidad de testigos participantes, 1a mayoría de la~ ,veces, e1: 1~ Revolució~., ~ariano A_zuela ejeréió su profes10n de medico en el eJercito de Villa;
Martín Luis Guzmán, fue . coronel y secretario del Caudillo
del Norte; Vasqoncelos, interviene decididamente en_ la_ política de la Revolución, aunque después guarde resentimientos
contra esa misma revolución a la que él contribuyó y a la que
entregó lo m.ejor de s_í; Agustín Ve!-'a y Nellie Ca~pobello fueron testigos presenciales. Es posible que todavia el futuro
nos depare algunas sorpresas en este terreno y que puedan
aparecer nuevos autores, ya que la Revolución, en su etapa
militar,, no es un hecho tan remoto. Sin embargo, el interés

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inmediato por los hechos bélicos y por los problemas humanos derivados de los mismos ha decrecido para dejar lugar a
nuevos problemas, temáticas y tratamientos. La Revolución
hoy tiene una gran importancia como historia, historia auténtica y real que, así como encontró buenos novelistas, está
ahora encontrando buenos y excelentes historiadores.
Castro Leal en el Prólogo de esta Antología intenta una
definición de la novela de la Revolución, como reflejo de la
etapa militar de la misma, a propósito de lo cual afirma y
define: "por novela de la Revolución Mexicana hay que entender el , conjunto de obras narrativas de una extensión mayor que el simple cuento largo, inspirada en las acciones militares y populares así como en los cambios políticos y sociales que trajeron consigo los diversos movimientos (pacíficos
y violentos) de la Revolución que principia con la rebelión
maderista, el 20 de Noviembre de 1910, y cuya etapa militar
puede considerarse que termina con la caída y muerte de Venustiano Carranza, el 21 de Mayo de 1920". Este carácter y
limitación de la novela de la Revolución es lo que le da autonomía y personalidad dentro de la novela de todo el continente y lo que la hace irrepetible en cualquier otro ambiente,
geográfico y temporal. Es de notar, también, que en esta novelística existen rasgos autobiográficos y personales de los
autores que la convierte en una especie de memorias, ya que,
como hemos visto, casi todos los autores fueron participantes directos en los hechos de la Revolución. A esto, como es
natural, hay que añadir una nota distintiva más ; son, es cierto, novelas que exaltan una Revolución única en su género,
pero, al mismo tiempo, de ellas fluye una especie de desilusión y a veces de amargura. Principalmente en Vasconcelos,
el más amargo y amargados de todos los revolucionarios. Su
última novela, que está actualmente publicándose en una revista semanaria, titulada La Flama (Los de arriba) también
sobre la Revolución, es amarga y malintencionada desde su
mismo título.
Juan Antonio Ayala.
Dr. E. Romero, Tiranía y Teocracia en el Siglo XX, (Libro Mex., Editores, México, 1958), 230 páginas.
Entre los estudios que se han publicado últimamente
acerca de las alianzas entre las tiranías y las teocracias que
han parado, en cierto sentido, la marcha del hombre hacia la
conquista de la libertad, merece destacarse este modesto apor-

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te del Dr. E. Romero con su obra Tiranía y Teocracia en el
siglo XX, aparecido en los últimos meses de 1958 en las pre11r
sas de Costa Amic, en México. La obra se divide en dos partes: I.- España y II.- El mundo. En la primera parte se estudia, con abundante documentación, el proceso seguido por
el régimen actual para aliarse con los poderes espirituales
y capitalizar para sí todos los beneficios que pueden deriYarse
del ejercicio del poder. En una rápida ojeada histórica se
estudian los antecedentes históricos de la actual teocracia española, para exponer después las características de ésta y todas las consecuenias que ha tenido y sigue teniendo en el
campo económico, humano, cultural y científico. En la segunda parte, y con el ejemplo concreto del caso de España,
se estudian las formas que ha tomado actualmente en el mundo
la tiranía y la teocracia, coujugadas ambas para eliminar totalmente la libertad del individuo.
Esta segunda parte, por su contenido doctrinal y filosófico, tiene más importancia que la primera, dado que el caso
de España es ya suficientemente conocido en el mundo para
que se siga insistiendo en todo lo que allí ocurrió, lo que ocurre actualmente y lo que, por desgracia, ocurrirá en un futuro, que parece muy próximo. El caso de España es muy
especial y no es esta la ocasión de volverlo a analizar y desmenuzar en sus causas remotas e inmediatas. Bástenos decir
que España padece el mal endémico de la tiranía operando
a través de las clases privilegiadas que desde hace siglos han
capitalizado para sí el sér y el existir dentro de los límites geográficos. La segunda parte del libro, como ya lo hemos notado tiene una mavor trascendencia puesto que en ella, a
partir de la base ec·onómica, se analizan los resultados y los
efectos del caos económico que lleva al individuo a echarse
en manos del Estado y éste en manos de las teocracias. Aliados representan un peligro para el bienestar y para la libertad del individuo que es tomado como un instrumento o como
una pieza dentro de la maquinaria oficial, protegida y ~e~decida por ideas religiosas que deberían de estar al serv1c10
-del individuo, nunca a las .órdenes del Estado totalitario.
Creemos que esta obra del Dr. E. Romero es un documento y un testimonio angustioso de los momentos en que vivimos, en que todas las formas sociales, en un campo o en otro,
van derivando hacia la tiranía, en la cual se acoplan y subvierten los valores más sagrados, al ser éstos utilizados como
fostrumentos de dominio y de opresión.

Juan Antonío Ayala.

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Agustín Basave Fernández del Valle, Filosofía del Quijote (Un estudio de Antropolgía Axiológica), Espasa-Calpe
Mexicana, S. A., l a. edición (Colección Austral, No. 1289)
(México, 1959), 279 páginas.
La ya acreditada Colección Austral de la casa editora
Espasa-Calpe Mexicana, S. A., incluye en su catálogo una
nueva obra de n uestro compañero y amigo el Dr. Agustín
Basave Fernández del Valle, titulada "Filosofía del Quijote
(Un estudio de Antropología Axiológica)", que viene a aumentar la creciente bibliografía del autor de "La Filosofía de José
Vasconcelos", Existencialistas y Existencialismo" y "Filosofía
del Hombre", sus más recientes obras y en las que se nota la
marca de un pensar independiente, sincero y original. Es evidente que para una persona que ha hecho r epetidas confesiones de una apasionada profesión filosófica, El Quijote es uu
magnífico acopio de datos para estructurar con ellos una filosofía y llegar a conclusiones axiológicas que tienen mucho ver
con los problemas estilísticos y actitudes literarias de Cervantes. No es pues tan descaminada la empresa de intentar,
a estas alturas, el ordenamiento de los contenidos y categorías
filosóficas del Quijote y es ridículo, por otra parte, creer que
ya se ha dicho todo lo que se tenía que decir sobre Cervantes
y sus obras. Toda obra clásica tiene esta especie de, prolongación y re-creación a través de los tiempos : por eso, precisamente, es clásica; no nos olvidemos de aquella definición
de lo clásico que un día diera Juan Ramón Jiménez: "Clásico
es aquello que por haber sido exacto a su tiempo trasciende
y perdura". Y su trascendencia y perduración se da en la
re-creac-ión constante y amorosa en- los altos espíritus que se
identiiiean con los valores eternos de lo clásico. Y no nos
olvidc?1os tampoco de que hoy, con todo nuestro progreso
material, estamos muy atrás de los clásicos en lo que se refiere
a Yalores humanos. "Juzgamos ser mejores que los griegos
porque, aunque uo somos capaces de escribir esa soberbia trilogía clásica que es· la Orestía, sí podemos transinitirla por
radio" decía Sir Richard Livingstone. Creo yo, y también lo
cree Basave, que nos acercamos un poco al valor de los clásicos cuando intentamos re-crearlos y comprenderlos humana y
vitalmente.
Consideramos este libro de Agustín Basave como una recreación novedosa del espíritu de Cervantes y de su filosofía
de la vida, tomada directamente del ambiente español que le
tocó vivir. No hay autor que se pueda escapar de la red de
las circunstancias que lo ciñen a un horinte a una tierra a

'

'

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profesión filosófica, hace la siguiente afirmación en' la Introducción que puede y debe ser puesta en tela de juicio, afirmación que como veremos él mismo destruye y en la que no
cree definitivamente. Dice Basave que: "Hasta ahora, El Quijote se ha estudiado en su aspecto escuetamente liter~rio y
filológico, que no es, precisamente, en el que más resplandece
el genio de Cervantes". En primer lugar, el Quijote y la obra
toda de Gervantes no ha sido estudiada únicamente en el
aspecto literario y filológico, tal como afirma Basave, sino
que abundan y aún son mayores en número otros estudios
sobre Cervantes en los que se precinde de lo literario. Es
más, diría yo, que todavía no ha sido estudiado El Quijote
en lo referente a lo literario, entrando hasta las mismas raíces
de la concepción y de los motivos estilísticos de su,. autor.
Sin embargo, siendo en Cervantes lo más importante el aspecto literario, ha sido descuidado, hasta el punto de que Basave
llega a afirmar que "no es, precisamente, en el que más resplandece el genio de Cervantes". Lo cual no es ningún impedimento para que líneas más adelante él mismo estampe
las siguientes palabras que destruyen su anterior afirmación:
"La sustancia poética encerrada en el libro -actitud del héroe
y de los principales personajes, visiones de la vida humana
y del destino del hombre- se presta para la meditación filosófica". Ergo, es la poesía o la literatura (no vamos ahora
a desentrañar estos dos conceptos) la que presta materia para
la meditación del filósofo. Materia literaria o poética previa
al pensar del filósofo, por más que éste la quiera o pretenda
ignorar.

un ambiente espiritual y a las miserias y grandezas de su
raza. Sin quererlo, todos estos datos pasan a la obra literaria
y se organizan solos en el mismo cuerpo de la obra. Con método riguroso y exacta comprobación de detalles, Basave ha
organizado los materiales axiológicos del Quijote en los siguientes capítulos: I. Filosofía sobre el Quijote y actitud vital
hispánica; II. Talante, tiempo y situación humana. en Don
Quijote. III. El sentido de la. muerte de Alonso Quijano; IV.
Cervantes, España. y la. génesis del Quijote; V. Estructura y
composición del Quijote; VI. Realidad aparente y sub-realidad en el mundo quijotesco; VII. La. cosmovisión del caballero
andante; VIII. Vocación y trayectoria de Sancho; IX. El problema de Dulcinea; X. La. Filosofía de los valores y El Quijote; XI. El eticismo de Don Quijote; XII. Derecho y política
en El Quijote; XIII. Apreciación estética del Quijote; XIV.
.Cervantes y la poesía; XV. Vocación y destino final de Don
Quijote. ·
La introducción de esta obra es fundamental para su
comprensión total, ya que en ella están perfilados los fundamentos, propósitos e intenciones de su autor al fijarse en el
Quijote con una intención filosófica. "Me intereso en el Quijote -afirma-, fundamentalmente, porque en él encuentro un
valioso instrumento para el estudio del hombre. Tengo la certeza de que en esta obra inmortal de Cervantes está entrañada
toda una Antropología .Axiológica. Se me ha ocurrido proyectar mi "Filosofía del Hombre" en el Quijote. . . .Aunque
Cervantes no sea filósofo, es lo cierto que expresa artísticamente una profund¡¡, y peculiar visión del hombre. No tan
sólo se. trata del "horno hispanicus" -esfuerzo, coraje, ímpetu,
fe apasionada y enérgica, intensidad imaginativa, ideas que
se tornan ideales- sino del hombre en lo que tiene de más humano". Y más delante afirma de nuevo; "Mi estudio es primordialmente axiológico. Resulta bastante extraño el hecho
de que se haya intentado aún una comprensión de El Quijote
a la luz de la teoría de los valores".
Entre los capítulos mejor construidos señalamos especialmente los que se refierén a Talante, tiempo y situación
humana en Don Quijote', 'Realidad aparente y sub-realidad
en el mundo quijotesco', 'La cosmovisión del caballero andante', 'La Filosofía de los valores y El Quijote, núcleo de la
obra' y 'Derecho y política en El Quijote'.
Como no hay obra perfecta en este mundo, queremos también señalar en esta breve nota dos puntos en los cuales no estamos de acuerdo con su autor. Basave, en el entusiasmo de su

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..

Otro punto en el que ya no están de acuerdo los actuales
comentaristas del Quijote es en afirmar, sin discusión alguna,
la religiosidad de Cerv..antes y su apego a los dogmas cristianos. El mote del escudo del impresor de Cervantes ha
dado lugar a muchas dudas y conjeturas, lo mismo que• todas
sus expresiones cuando se trata de cosas espirituales. Pero
esto no es todo. -Un investigador de la talla del Dr. Helmut
Hatzlfeld, profesor de la Catholic University of .América, en
Washington, afirma lo siguiente: "Las cualidades de Velázquez y de Cervantes aparecen, primero, con cierta luz negativa, particularmente donde habían continuado a pesar de su
interés por lo meramente humano, los motiyos religiosos de
su época. Si dan demasiado énfasis a los elementos piadosos
parecen mojigatos ... Si tratan de mostrar temas dogmáticos
con sinceridad, lo hacen de una manera caf"i indiferente, meramente técnica y su lenguaje, objetivo y frío, apenas despierta la adoración... La frialdad y el alejamiento de lo Divi-

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no de Velázquez nos hace pensar también en la objetividad
chocante de Cervantes, su falta de distinción, su indiferencia
y casi cínico positivismo in sacris . . . Los viajes de Cervantes
y Velázquez por Italia, el interés por el Ticiano y Rubens
de éste, y por Ariosto y Tasso de aquél, ciertamente oscurecen
su instinto español de religiosidad". Finalmente, creo que los
dos capítulos que se refieren a los valores estéticos y poéticos
de Cervantes, XIII y XIV, están un poco forzados dentro de
la estructura general de la obra, además de que operan con
conceptos anticuados y heredados de la antigua retórica.
En definitiva, Agustín Basave ha escrito un buen libro,
con auténtico rigor científico y con un orden que no es frecuente en esta clase de obras. Creemos que en la bibliografía
cervantina ha de tener un puesto honroso y que ha de ser
consultado con provecho por los amantes del Quijote y de la
Filosofía.

Juan Antonio Ayala.
Raúl Leiva, Imagen de la poesía mexicana contemporánea, Universidad Nacional Autónoma de México. Centro de
E studios Literarios (Imprenta Universitaria, México, D. F.,
1959), 364 páginas - 30 ilustraciones f. t.
Las infatigables prensas de la Imprenta Universitaria de
la Universidad Autónoma de ::\léxico nos ofrecen como primicia de sus trabajos en el año de 1959 un voluminoso libro del
escritor guatemalteco Raúl Leiva sobre la Poesía mexicana
contemporánea. Se compone esta obra de siete capítulos en
los que se estudian a los principales poetas mexicanos a partir
de Enrique González Martínez hasta Jaime Sabines. La materia de estudio ha sido agrupada en la siguiente forma: l.Los posmodernistas; II.- El estridentismo; III.-Los contemporáneos; TV.-Una mística solitaria; V.- Taller; VI.-Tierra
Nueva y VIL-La generación última. Sigue un epílogo, dos
bibliografías y una iconografía de los autores estudiados en
la obra. Nada decimos de la presentación del volumen ya que
sigue las normas de buen gusto, magnífica impresión y papel
de alta calidad, ya características de las obras publicadas por
la Imprenta Universitaria de México.
Debemos confesar, al comienzo de este comentario, que
nos habíamos entusiasmado con la idea de un libro que estudiara metódica y coordinadamente la poesía mexicana de los

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últimos tiempos, ya que, por una parte, el material que existe
es riquísimo y excepcional dentro de la poesía escrita en lengua española; por otra, hay una total carencia de buenos
estudios críticos, científicos y hechos con independencia. Crítica, la hay, pero es de aquella que Unamuno calificaba de
"visceral". Salvo raras y honrosas excepciones, son pocos los
estudios llevados a cabo en un material tan rico y de facetas
tan variables. Sin embargo, nuestro cutusiasuo inicial amengüó
bastante en cuanto nos sumergimos en la lectura -lápiz en
mano y con el ojo alerta- ya que, si no es un estudio superficial y falto de interés, carece de un tratamiento estrictamente estilístico y de un método rigurosamente científico,
impuesto en los estudios estilísticos y literarios por la llamada
Nueva Estilística, que ya comienza a tener peso en la investigación en los países hispanoahablantes. Falta un rigor en el
empleo de términos que ya tienen .su significado preciso, así
como en el abordaje estilístico y en estudio inmediato de los
hechos del 'habla' en cada uno de los autores. Impresiones
personales, crítica estimativa y subjetiva, preferencias por esto o aquello, no constituyen en el presente la esencia de la
apreciación estilística. Así, por ejemplo, encontramos los siguientes conceptos en la página 44: "El minutero incluye 28
breves trabajos en prosa, en los cuales López Velarde nos
dejó ávidos y poéticos trazos sobre sucesos y personas que
conmovieron su sensibilidad. Difícil es llegar a delimitar la
frontera que separa la prosa de la poesía en estós textos: muchos de ellos son viva poesía, arrobo candente que el lírico
sabía insuflar en las palabras..." Opera aquí todavía el viejo
concepto retórico del fondo y de la forma, por una parte ; y
por otra, el de oposición entre poesía. y prosa, como si ésta
excluyera radicalmente a aquélla. La prosa -es ya suficientemente sabido- es indifereute a la poesía o a la literatura -ojo
con esta oposición, poesía-literatura, que sí es cierta-, de la
misma manera que. lo es el verso. Son categorías totalmente
distintas que se ordenan en dos series: serie a) verso-prosa,
serie b) prosa-literatura o lo que es lo mismo, el hito para
catalogar o caracterizar la primera serie es el ritmo y la ordenación sintagmática, y para la segunda motivos y temas. Y
para que no haya duda alguna en lo referente a este punto,
me limito a las siguientes claves bibliográficas: Amado Alonso: 'El ritmo de la prosa' ( en Materia y forma en poesía, Madrid, 1955); Marjorie Boulton: 'The Anatomy of Prose' (Londres, 1954); Dámaso Alonso y Carlos Bousoño: 'Sintagmas no
progresivos y pluralidades: tres calillas en la prosa castellana'
(Seis calas en la expresión literaria castellana, Madrid, 1951)

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y, finalmente, Guillermo Díaz-Plaja: 'El poema en prosa en

España' (Barcelona, 1956). He insistido quizá un poco extensamente en este punto, pues el autor, en distintos lugares de
su obra, recalca esta falsa separación entre poesía y prosa
(Cfr. páginas 49, 60, 69, etc.).
A pesar de estos detalles, hay en este libro buenos estudios que pueden servir para la comprensión de la tónica poética de determinados autores. Creemos que el mejor de todos
es el dedicado a José Gorostiza y a su poema 'Muerte sin fin',
a juicio nuestro, una de las cumbres poéticas de la lengua
castellana que por sí solo justifica el predicamente de alto
poeta que es José Gorostiza. El estudio que le dedica Raúl
Leiva en las páginas de la obra que comentamos puede ser
una magnífica introducción para comprender el esquema total
y el desarrollo de este poema; como introducción temática
puede ser un magnífico instrumento para un estudio posterior
de todos los rasgos estilísticos que concurren a crear el tono
vital tan pujante en Gorostiza que -irremediable páradoja- se,
va trenzando en torno a la muerte. Destacamos también el
estudio de Octavio Paz, apuntes más bien de la personalid~d
del poeta que de su obra misma, dato importante si es que
se quiere tener una visión completa de ésta.
El tono general de todos estos estudios reunidos en la
obra de Raúl Leiva es demasiado retórico, vago a veces, lírico,
si con esta palabra queremos expresar 'imprecisión'. Hubierá
sido preferible una concisión mayor orientada hacia lo esencial. Son útiles los repertorios bibliográficos como guía para
futuros trabajos de· investigación.

Juan Antonio Ayala.

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        <name>Sergio Fernández</name>
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                    <text>Revl•ta de la Universidad de Naeve Leó■

Sergio Fernándcz, El Donado Hablador • José Salvador .Alcántara, Sonetos • José Sotero Noriega, El

Sitio de Monterrey en 1

Juanita Soriano, Ro-

mance del Llanto de 1

a • Jorge .Artel, El

Chocó, Nueva Versi'
Licht~lau, Novelista

· ta: Dos Perfiles de

Eduardo Ma.llea •

1

a, Efigie Indígena

damento y Esencia de
cott, El "Stephen Hero" de James Joyce •

Noticias • Libros.

OCTUBRE/DICIEMBRE DE 1958

.Af.l'O 1 / Segunda Epoca

��MrLm
•
REVISTA DE LA UNIVERSIDAD DE NUEVO LEON
Revista de la Universidad de Nuevo León

Año 1, No. 4

Rector :

Octubre/ Diciembre de 1958

Segunda E poca

ARQ. JOAQUIN A. :MORA

SUMARIO

Secretario General :
LIC. ROQUE GONZALEZ SALAZAR

Sergio Fernández, El Donado Hablador _________ ._________ 5

Departamento de Extensión Universitaria:

José Salvador Alcántara, Sonetos _________________________ 9

LIC. ROGELIO VILLARREA L
José Sotero Noriega, El Sitio de Monterrey en 1846 ______ 11

Director de la Revista :
LIC. JUAN ANTONIO AYALA

Juanita Soriano, Romance del Llanto de la Tierra ________ 26
Jorge Artel, El Chocó, Nueva Versión de -"El Dorado" ____ 30
_Myron I. Lichtblau, Novelista y Ensayista : Dos Perfiles

de Eduardo Mallea ------------------------------------ 40
P edro Villa, Efigie Indígena ------------------------------ 49
Dr. Agustín Basave Fernández del Valle, Fundamento y

Esencia de la Verdad ------------------- -------------- 51
PRECIO DE SUSCRIPCION
UN Al'lO ( cuatro números)

Joseph Prescott, El "Stephen Hero" de James Joyce ______ 64
Dirección

En México : Veinte pesos

y Colegio Civil
Washl.nf!ton
~

Noticias --------------------------------------------------- 77

Otros países: Dos dólares

Monterrey, N. L., México

Libros ---------------------------------------------------- 87

�Sergio Fernández / EL DONADO HABLADOR

J

ERONIMO de Alcalá Yáñe, y Ri-

vera, médico de Segovia, probablemente por pasatiempo y sin
otro afán que el de recordar parte de su vida ( que aunque su
obra no es una autobiografía no cabe duda que está llena de
relatos personales y verídicos), publicó la primera parte de
El Donado hablador, Alonso, mozo d_~ muchos amos en 1624
y la segunda en 1626. Es, en cierta forma, algo parecida en
su contenido a ideas a la Vida de Marcos de Obregón, ya que
tienen características fundamentales en común, sobre todo
un afán moralizante inmediato que ya hemos estudiado en
Espinel.
Escrita en forma dialogada, la obra nos ofrece un magnífico y sobrio castellano, a más de que el relato es excelente,
si nos olvidamos de que pretende ser un diálogo, pues más
que nada es un monólogo que se pierde y acaba por ser una
auténtica narración. Este libro, qne también se ha catalogado como picaresco, es indudable que tiene conexiones formales con el género que nos ocupa, pero difiere de una manera radical de éste en cuanto a que el pícaro no existe en
definitiva en El Donado hablador.
A primera vista, sin embargo, es posible confundirlo, ya
que el personaje central, Alonso, en su inquietud y ansia de
correr aventuras (Toledo, Sevilla, Valencia, Zaragoza, Segovia, Lisboa, Toro), cambia constantemente de sitio para buscar novedades dentro de este tipo especial de vida andariega.
Además, como indica muy bien el título, Alonso es "mozo de
muchos amos", circunstancia ésta semejante a la sufrida por
los pícaros. Tales son los rasgos afines a la picaresca, escuetamente ; vemos ahora los contrarios a su índole.
-

5 -

�6

El Donado Hablador

Ser gio F eruá ndez

Alonso empieza por ser mozo de mulas de unos estudiantes que van a Salamanca, lugar donde el autor recuerda con
detenimiento las novatadas de los muchacp.os, pero sin el sentido p icaresco que le imprime Quevedo, por ejemplo, al Buscón, cuando escribe las que le acontecieron a Don Pablos en
Alcalá. En seguirla pasa a servir a un sacristán al cual critica
por su falta de verdadera vocación y advierte que de buenos
y malos se compone una república ; y en el má.s cultiv~o
jardín, si nacen apacibles y olorosas flores, a veces tamb1~n
nace la malva y la vengativa ortiga; sino que es el trabaJ o
que por un malo pierdan muchos que verdaderamente son
virtuosos, justos y buenos (pág. 1157). El azar lo lleva después a servir a un gentil hombre recién casado con una vieja
a la que Alonso odia por darle muy mala vida a su amo;
luego es mozo de un letrado, de un teniente, de un médico y
de una viuda; per o con éste no terminan sus diferentes empleos, pues más delante se col~ca con unas monja~, desp1:és
con un caballero portugués y finalmente es aprendiz de pmtor, para acabar el término de sus días; como Donado de un
convento y luego como ermitaño.

l¡

co y grueso ; frente corta y estrecha; boquihundida y de oreja
a oreja; dientes anchos y apartados unos de otros al modo
de almenas, verdadero retrato del que pintó un poeta mi conocido en estos versos :
Nunca tal novia se vea,
Flaca, tuerta, negra y fea;
Y nuestro novio traidor
La mostraba más amor
Que Calisto a IVIelibea. (Pág. 1165) .

Siendo, pues, Donado, encuentr a pretexto para contar su
vida a un vicario de la propia hermandad, pues las tardes
son lar gas y el tiempo no cuenta para Alonso. El vicario, a
manera de interlocutor, sólo sirve para orientar la charla
inagotable del hablador que tiene por amigo. Y en efecto, la
obra a veces cae en una palabrería inútil que la hace algo
cansada sin por eso llegar a extremos, pues en general es
divertia y amena. El Donado es, en una palabra, un libro
de viajes y aventuras de un buen señor, poseedor de una
abundante charla, que se dedica a dar consejos al por mayor
a todo aquel que piensa que los necesita.
Misógino a ojos vistas, el autor hace constantes burlas
-meras caricaturas muy bien logradas- de las mujeres, a las
que echa en cara la corrupción de las costumbres del mundo.
De la vieja esposa de su amo el médico, dice muy quevedianamente que : Salió, pues, mi deseo de dama vestida a lo
grave, alta de cuerpo, muy derecha, sobre media vara de
chapines, con sus varillas de plata de un gran geme ; lo que
le faltaba de gruesa y corpulenta, sobraba de enjunta y reseca · tenía el rostro como el de María de Peñaranda la barbud¡, y tanto, que se pudiera alzar los bigotes y dormir con
bigoteras ; carilarga, la nariz apia, quintada y vuelta al lado
derecho; los ojos, uno mayor y má.s crecido que el otro, no
iguales en el asiento, cuyas niñas, aunque no menores de
edad, miraban a dos parroquias ; cejijunta, cabello negro, tos-

7

'

Y después de su propia esposa (pues que se casa y enviuda), dice que: Era mi bien lograda mujer de razonable
cara, aunque con algunas arrugas, surcos de los sesenta y dos
años que tenía, desmoronadas las almenas de la boca, con
cuatro o seis portillos, que se divisaban no demasiado, por un
poco de bozo con que se cubrían, aunque no bastante al disimulo de dos grandes colmillos, que salían afuera : anchurosa
la frente, razonable la nariz, buenos ojos, pero corta de vista ;
no muy alta de cuerpo ni muy baja; para su cabello no eran
menester tranzados, porque de una enfermedad o corromiento
me dijeron no le había quedado un cañón en su cabeza. . ..
(Pág. 1248). Pero estos dos retratos son quizás los únicos de
ingenio picardil, pudiéramos decir, que tienen las dos partes
en que se divide la obra. Por lo demás Alonso, insólitamente;
-pues no sabemos en dónde ni cuándo se ha hecho de una gran
cultura-, habla constantemente de Ovidio, Demóstenes, San
Agustín, San Pablo o Séneca, a los que conoce a perfección,
intercalando sus máximas y sentencias para ejemplo y consejo de la humanidad. Por otra parte, entre sus mil aventuras, cuenta su vida entre gitanos, a los que critica muy a la
manera de la época, como lo hacen Cervantes, Espinel o Quevedo. Es hecho cautivo y llevado a Argel; después hace un
viaje a Indias en el cual no acontece nada, pues es, obYiamente, una trayectoria imaginaria, ya que el autor no tiene
idea del México de entonces, lugar a donde Alonso dice llegar. Aquí se enriquece y regresa a su patria, sin que nos dé
tan siquiera una opinión de sus experiencias en Nueva España. Los reveses de fortuna lo hacen quedar pobre de nuevo,
por lo que las quejas en contra de la miserable vida que lleva
no se hacen esperar : ¡ Oh cuánto puedes, necesidad y a cuánto
obligas ! ¡ Qué de torres has echado por el suelo y cuántas
dificultades has allanado ! ¡ Qué de voluntades has torcido, y
a qué de ignorantes has enseñado ! Haces hablar los mudos,
humillar los soberbios, das ánimo a los flacos ; y a mí, que
poco tiempos ha me vi en el cuerno de la luna, y que para

�8

El Donado Hablador

que hablase una palabra era menester primero ser lisonjeado,
me trujiste a la miseria y desdicha a que pudo venir un hombre para quien era poco la riqueza que en sus entrañas encierra la tierra, usurpa el mar y el sol engendra en los más
ocultos e inhabitables montes (1209).
Por otra parte, como buen patriota, tiene una gran confianza en los destinos de su pueblo pero, al igual que Espinel,
también en ello, no siente el peso de la caída de España. Vive,
por el contrario, un mundo de mentira ( o de ignorancia)
que lo lleva a una total ceguera respecto de la situación española del siglo XVII. Nos dice que el rey Felipe III, nuestro
señor, de gloriosa memoria, en martes se casó con Doña Margarita de Austria, nuestra señora, en la ciudad de Valencia,
y fué dichoso casamiento; dígalo la venturosa sucesión que
dejaron a nuestra España, el notable amor que siempre se
tuvieron y la perpetua paz en que reinaron (pág. 1245). Esto,
por lo demás, no deja de sorprendernos, pues no pudo ser
más evidente (pese a su pompa y artificio) la decadencia de
Felipe III y sus descendientes sobre todo. Esta recia convicción y fe en el destino propio nos da el matiz de aislamiento
en que España vive antes de caer, como hemos visto anteriormente, en formas de vida inauténticas. El Donado hablador
y el libro de Espinel no tienen por eso la amargura del Guzmán o del Buscón, conscientes de la ruina del pueblo español.
Por eso nos dan la sensación de que, a pesar de las notas o
reminiscencias modernas de tipo y de sus circunstancias en
general, sin sentido ninguno de su presente eramista que contienen, son libros un poco fuera de tiempo. Pero por otra parte, no deja de asombrarnos la constancia y fortaleza que los
españoles de esta época tenían en sí mismos, aún cuando tal
confianza, a la postre, no los haya podido salvar.
Si por otra parte, ya para terminar este análisis, la palabra pícaro se usa frecuentemente en este libro, es porque ha
llegado a ser término común, en su sentido peyorativo, sinónimo de truhán o malviviente y no necesariamente por ser el
protagonista en sí mismo.

José Salvador Alcántara / SONETOS

ESPEJO DE LA SOMBRA
Sólo la vida por la misma vida.
No libertad de ser sino agua inerte
que se funde en el río con la muerte
como espejo de sombra sin salida.
Sólo cifra de sangre mantenida
que en espuma de tiempo se convierte
o mar que vuelve al mar y ahí revierte
su antigua voz en plenitud vencida.
No ya la luz en múltiple ejercicio
hacia otra nueva luz, rumbo seguro
para saivar su propio precipicio,
sino la sangre que se da en el muro
para quedarse muerta, sin indicio
de despertar al sol su trance oscuro.

ANTE UN ESPEJO
Sorprendida de verse la mirada
mirándose a sí misma en el espejo
se miró en la mirada del reflejo
que reflejó su imagen reflejada:
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Sonetos

"O soy o me parezco o no soy nada
0 me miro tan sólo en el espejo
sin saber si parezco o soy reflejo
de la mirada de mi propia nada.

José Sotero Noriega / EL SITIO DE MONTERREY EN 1846

O círculo vicioso o compromiso
de mirarme tan sólo por mirarme
mirándome a mí misma sin permiso.
O terquedad de adentro para afuera
o de fuera hacia dentro al re-flejarme
en mi propia mirada que no era ... "

SONETO PARA UNA CATEDRAL
Piedra de luz, ante• la Iuz florece
el ala de tu voz lograda en vuelo.
Raíz que acerca su silueta al cielo
de·sde la misma tierra donde crece.
Tu cuerpo de silencio al sol se ofrece
en un perfil de sombra paralelo
y tu sueño en el mar recuerda el duelo
de un llanto vertical que transparece.
Tu decisión de luz abrió el ¿amino
del cielo a un ave que creyó perdida
la escalera más alta de su trino.

EN

EL tomo IX /11 del Apéndice) del Dicpor Manuel Orozco y
Berra /Imp. Andrade y Esca/ante, Méx. 1856} aparece el artículo:
"Monterrey, Toma de", que reproduce hoy Armas y Letras. Como to
dos los artículos de dicha obra relacionados a Nuevo León, se debe
a la pluma del Dr. José Solero Noriega. Nacido en Jerez, Zac., vino
a Linares, N. L., como médico militar en el cuerpo de Ejército del
Norte, comandado por Mariano Arista. Asistió, con este carácter, a
las batallas de Palo Alto y la Resaca de Guerrero, durante la Invasión
Americana'. Vuelto a Linares con el mismo destrozado cuerpo de eiército, asistió al sitio de Monterrey /21-24 Sept. 1846) a las órdenes de
Pedro de Ampudia, siendo testigo presencial de casi todos los acontecimientos que relata. Concluída la guerra con los Estados Unidos,
fi¡ó su residencia en Linares, donde e¡erció. su profesión y figuró como
síndico del ayuntamiento. Electo diputado por el partido de Linares
al Congreso General Constituyente de 1856, desempeñó el cargo con
patriotismo y gran penuria económica. El 3 de octubre de dicho año,
falleció en México su esposa doña Rosa/ía Leal. Conocedor de la
crítica situación nacional, anunció al gobernador Vidaurri la guerra
de Reforma. A su regreso a Linares fué nombrado alcalde 1o. de dicha
ciudad, cargo al cual renunció en febrero de 1858, por motivos profesionales. Sus colaboraciones al Diccionario, acusan un amplio conocimiento de Nuevo León. Su artículo sobre la toma de Monterrey,
constituye un documento de gran valor histórico. Murió en Linares el
6 de diciembre de 1865.
cionario Universal de Historia y de Geografía,

Y en espejo de sol sus alas fueron
recortando la sombra en despedida
de aquella oscuridad donde nacieron ...

l. C. G.
-11-

'\.

�I

12

El Si~io de Monterrey en 1864

José Sotero Noriega

13

Después de la penosa retirada de Matamoros, en la convalecencia de grandes infortunios y de males sin cuento, los
restos del ejército desventurado de Palo-Alto y la Resaca de
Guerrero; permanecían en Linares, cuando en los primeros
días del mes de julio de 1846, se recibieron en aquel punto
noticias fidedignas de que el enemigo se disponía a penetrar
en el interior del país.

De Monte Morelos fueron a la hacienda de la Concepción
y a Cadereyta Jiménez, donde permanecieron desde el 12
hasta el 21 del mes de julio: en aquel punto se incorporó al
ejército el general Mejía, y determinó trasladar el cuartel
general a Monterrey llevándose consigo todas las fuerzas a
dicho lugar, que con evidencia era entonces el punto objetivo
del enemigo.

El general Arista, luego que llegó a Linares pocos días
antes de entregar el mando, dispuso que marchase la sección
de ingenieros a las órdenes del teniente coronel Zuloaga, y el
batallón de Zapadores, a las del teniente coronel D. Mariano
Reyes, a Monterrey, con objeto de que emprendiesen en aquella plaza algunas obras de fortificación.

Monterrey es una de las más hermosas ciudades de la
República, la capital de la frontera. Situada en un fértil
valle en medio de altísimas y pintorescas montañas, la naturaleza se ostenta en toda su belleza y vigor. La construcción
material de la ciudad es bastante buena. Casas de cantería,
calles tiradas a cordel, plazas amplias y una iglesia catedral
de magnífica construcción. Pasa por un costado de la ciudad
un cristalino río, en cuyas márgenes hay pintorescas casas
de campo y frondosas huertas. La ciudad desde su fundación
había disfrutado de tranquilidad, pues aún las revoluciones
civiles habían las más veces perdonado la ciudad santa de la
frontera. Después de las desgracias del Río Bravo el torbellino de la guerra la amenazaba muy inmediatamente, y los
habitantes preveían un grave y doloroso conflicto.

El general Mejía, en quien recayó el mando en jefe en
este tiempo adolecía de graves enfermedades, por cuya causa
el 9 de julio que se determinó la marcha del grueso del ejército, la verificó a las órdenes del general D. Tomás Requena.
Entonces aquel florido ejército, que hemos visto desmembrado y doliente en su retirada de Matamoros a Linares,
constaba de mil ochocientos hombres: su moral había sido
combatida por una disensión escandalosa sobre sus recientes
derrotas; los enconados odios de los superiores se habían
transmitido hasta los soldados; el cambio repentino de jefes
influía también en el descontento; y el espectáculo de los
enfermos que se arrastraban en pos del ejército, y que iban
pereciendo víctimas de la imprevisión o de la ingratitud, formaban un conjunto que realizaba de un modo horrible la
descripción de las penas y del porvenir del soldado mexicano,
que hizo después con astuta perversidad de general Scott.
Los cuerpos que salieron de Linares fueron : Infantería :
primer regimiento, 2o. ligero, 4o. y 100. de línea, y dos compañías del 60., . Activos de México y Morelia, Caballería: 7o.,
80. y Ligero. Artillería: 13 piezas. El general Morlet con el
Batallón Activo de Puebla, el batallón y compañía GuardaCostas de Tampico marchaba en esos días para este puerto
a reforzar la plaza.
De Linares rindieron. aquellas fuerzas la jornada en el
rancho del Encadenado : de este punto en Monte Morelos, población risueña de tres mil habitantes, a la margen fértil del
hermoso río de San Juan, y sobre la que llamamos la atención
por la hospitalidad generosa que dispensaron al ejército sus
moradores; hospitalidad que los soldados del Norte recuerdan aún con tierna gratitud.

Las obras de fortificación que se habían emprendido, y
las que se emprendieron después, consistían en un reducto
bastionado de 270 varas de lado que encerraba el incompleto
edificio de la catedral nueva.
Se levantó otro reducto en la Tenería, punto extramuros
de la ciudad sobre la orilla izquierda del Río de Monterrey.
Construyóse también una obra en el pico más bajo del Cerro
del Obispado, .y por último, se encargaron los atrincheramientos de la parte del Este, sobre la márgen del río, al coronel Carrasco, quien se distinguió por su actividad y diligencia extraordinaria, y el que, como la sección toda de ingenieros, llenó cumplidamente sus deberes.
Eran los primeros días del mes de agosto: los soldados
trabajaban como simples operarios; los jefes alentaban sus
esfuerzos; la población patriótica y entusiasta prodigaba sus
recursos; y después el gobernador del estado de Nuevo León
D. Francisco Morales residente en aquella ciudad, competía
aumentando las fuerzas del ejército y contribuyendo con los
medios todos que ponía en su mano la autoridad civil. Este
afán lo redobló la noticia del movimiento del general Taylor
a Camargo; y cuando en medio de estos preparativos solemnes llegó el anuncio del pronunciamiento del 4 de agosto en

�14

El Sitio de Monterrey en 1864

J\Iéxico, aunque hubi~se simpatías por él en algunos generales
y jefes, se vió dominante en el ejército entero el generoso y
circunspecto sentimiento de ocuparse preferentemente del
enemigo exterior; rasgo digno que se expresó sin embozo en
la junta de jefes que se convocó con este motivo en aquella
ciudad.
Y~ que en el pronunciamiento, como sucede siempre, no
se tuvieron ptesentes los verdaderos intereses de la nación
sus efectos si se hicieron sensibles en Monterrey: nombró eÍ
gobierno genera~ en jefe del ejército del Norte, a .Ampudia,
y este nombramiento por mil títulos impolítico resucitó anti.
guas prevenciones
que se desarrollaron de tal 'modo que varios jefes escribieron a México mostrando su descon'tento: la
prensa denunció ese disgusto, y se engendraron vivas antipatías que fueron al fin de funesta trascendencia.
. ~asta este momento el general Mejía ~e proponía la reahzacion de un plan puramente defensivo, sin aventurar nada
absolutamente, at~ndidos los recursos con que contaba. Llega
el general .Ampudia con las tropas que estaban en San Luis:
el ejército ascendió a cinco mil hombres con treinta y dos
p_iezas de artillería: se enc_ar~a del plan d~ su antecesor, practica escrupulosos reconocimientos: encarga a los ingenieros
Rey~s, Robles y otros oficiales del mismo cuerpo, que se perfecc10nen las obras de for~ificación, y encomienda al capitán
de plana mayor D. Francisco Segura, que practique el reconocimiento del camino hasta el raacho de Papagallos.
.Antes de esto estaban situados los auxiliares de Nuevo
León en las lomas de .Alacranes: el coronel Draga se hallaba
en Cadereyta con una brigada de infantería, y los regimientos de caballería de Guanajuato y Lanceros de Jalisco y el
general Romero con el cuerpo de su mando estaban en Marín
a la espectativa del enemigo.
'
El capit~n ~egura, y los oficiales americanos que con
200 hombres habian pasado a practicar sus reconocimientos
se avistaron en un mismo día en Papagallos, a un cuarto d~
legua de .Alacranes, y la caballería situada en este punto
que ~uvo noticia de esto, permitió ¡ singular condescendencia'!
qu~ impune y con todo desahogo entrase el enemigo hasta el
primer punto.
Sea por los informes que del oficial mexicano recibió el
general .Ampudia, sea que las fuerzas con que contaba, en su
concepto fueran capaces de combinaciones nuevas y felices
cambió su plan proponiéndose recibir al invasor en Marín'

'

José Sotero Noriega

15

aprovechando en el tránsito su buena y numerosa caballería,
y teniendo en caso de un reves un refugio y un punto de
defensa en Monterrey. Corroboraban sus esperanzas las ventajas que ofrece el terreno de Papagallos a Marín y otras
circunstancias menos importantes.
Con el objeto de rectificar este plan, se convocó una junta
compuesta de los jefes de brigada; en ella expuso sus proyectos, y se vió que en Monterrey se contaba, además de los
cuerpos enumerados ya, con el 3o. y 4o. ligeros, 3o. de línea,
batallones activos de .Aguascalientes, Querétaro y San Luis
Potosí, de infantería; y de caballería, tercer regimiento, Guanajuato, San Luis y Jalisco. El general Mejía contestó a los
proyectos del general .Ampudia, que su brigada estaba lista
y dispuesta a ejecutar las órdenes que se le dieran; pero las
respuestas de los otros jefes de brigada, no siendo igualmente
satisfactorias, frustraron e hicieron que se desechara el plan
concebido.
Los americanos se concentraron en Cerralvo, y se disponían a dar un golpe rudo y repentino, cuando sin plan realmente nuestro ejército, reunía el general .Ampudia la junta
de defensa presidida por el jefe de estado mayor general D.
José García Conde: en ella se acordó la prosecución de las
fortificaciones de la primera línea, y que se empezaran las
de la segunda o retrincheramiento interiores, y se distribuyeron los trabajos que todos emprendieron con incansable
esfuerzo.
El día 11 de septiembre marchó el general en jefe para
1\Iarín a reconocer por sí mismo el · terreno: dispuso se reunieran en aquel punto los cuerpos de caballería; y después
de dejar sus instrucciones al general Torrejón para que las
aprovechase en las hostilidades, regresó a Monterrey el 12,
habiéndolo verificado también el coronel Draga con su brigada.
El enemigo con su actividad característica nos amagaba
desde Cerralvo, con más evidencia de una pronta salida a
cada momento.
Por nuestra parte, sin plan de operaciones verdaderamente, indecisos todos, vacilantes en los proyectos que se sospechaban, vieron el 13 reunir otra junta de jefes de brigada
para tratar aún de la defensa de la plaza. Esta junta dió
por resultado que se abandonasen las obras de fortificación
que se construían entre la Ciudadela y el cerro del Obispado,
continuándose sólo las de los dos puntos referidos y la de la

�El Sitio de Monterrey en 1864

Tenería: lo demás se redujo al interior de la ciudad; esto
ocupó una nueva división de trabajos. Lo que se perdía física
y moralmente en todas estas contradicciones, ya lo sospechará
el lector imparcial.
El enemigo emprendió su marcha el 14: las fuerzas auxiliares, después de un insignificante tiroteo, le dejaron libre
el tránsito de Alacranes a Marín. Prosiguieron el 15 los americanos: nuestras fuerzas de caballería a presencia del enemigo evacuaron el pueblo y pasaron el río, atravesándolo también aquel en su persecución basta el rancho de Aguafría,
donde acampó, precediéndole los nuestros a una prudentísima
distancia, en un lugar llamado San Francisco.
Como se ve por el anterior relato, los enemigos estaban
casi a las puertas de la ciudad; pues entonces se pensó aún
en cambiar el plan de defensa complaciendo las instancias
del general D. Simeón Ramírez, y se destruyó el reducto de
la Tenería, que ~ntes se había considerado importante.
Esta vacilación peligrosísima del general Ampudia, las
antipatías que existían entre él y los principales jefes, destruían la confianza recíproca: las amargas críticas de éstos,
y otras circunstancias que para rubor nuestro reveló después
el enemigo vencedor, auguraban un funesto porvenir en aquella plaza, por más que los esfuerzos de la población y el brillante comportamiento de casi todos los jefes, de la oficialidad subalterna y de la tropa, templasen aquel presentimiento
aciago. De todos modos, estos antecedentes creaban un estado
de incertidumbre congojoso.
Así al frente de un enemigo orgulloso con sus victorias,
en medio de los temores que producía la situación con las
noticias de nuestros escándalos en México, la noche del 15,
cuando reviviendo nuestros más .tiernos recuerdos de independencia y de familia, las músicas militares anunciaron la hora
solemne en que se proclamó nuestra existencia como nación,
todos obedecieron al sentimiento patriótico, y exaltando los
ánimos el entusiasmo, se olvidó todo, y se ansiaba el combate
como vindicación y como gloria! !
La ~añana del 16 los enemigos amanecieron en sus mismas posiciones y nuestra caballería en su observación.
La ciudad tomaba el aspecto severo e imponente de una
plaza guerrera: aquel sordo presentimiento de la lucha próxima se comenzó a sentir.
Las familias que hasta entonces no habían emigrado,
ahora abandonaban en tropel sus hogares con el terror en

José Sotero Noricga

17

los se11;blantes, vertiendo lágrimas por sus deudos, sosteniendo la Joven los pasos del trémulo anciano llevando en sus
brazos a sus hijos el padre cariñoso. Las 'escenas de dolor
de ternura, de abnegación generosa se multiplicaban por to~
das partes, y estas sufridas poblaciones que tan poco debían
a la opulenta y desdeñosa México, lo sacrificaban ahora todo
se ofrecían como expiación sublime de todos nuestros críme~
nes, para que no profanase nuestra capital el pabellón que ha
on~eado sobre el palacio de los Moctezumas.
Ese aspecto solitario de una ciudad en espera de un combate, ya lo podemos comprender los que lo hemos visto . pero
es superior a toda descripción.
'
, El 17 el ejército a11;ericano continuó sin avanzar de· Aguafria; pero cons~cuencia de sus preparativos de ataque, nuestra caballeria fue reforzada por el 7o. regimiento, a las órdenes_ ,del general Jáuregui, que marchó a incorporarse a TorreJon.

ª,

Entraron a la plaza algunas partidas de auxiliares.
El 181 entre diez y once de la mañana, entró nuestra caballer~a en la pla~a, porque el enemigo ·había ocupado a San
Francisco. Ordeno entonces el general en jefe que se situara
a la falda del cerro del Obispado.
Ese mismo día se recibió de México una conducta de
28,000 pesos, que se distribuyeron entre el ejército aliviando
un tanto sus penosas miserias.
'
A las nueve de la mañana del 19 ·nuestras avanzadas tiroteándose con el enemigo, se replegaron a la plaza y éste
se p~esenté a su frente. Resonó el toque de generala; las tropas
corrieron a las armas; los habitantes de la ciudad salían armados de sus casas, dirigiéndose entusi3:stas al lugar amagado. Las mujeres y los niños discurrían aterrados mezclando
sus gemidos y sus lloros al eco marcial de los 'clarines al
acento de los vivas, a la vocería confusa de las tropas a' los
sones festivos de las bandas de los cuerpos.
'

Avanzaron las columnas enemigas basta cerca de la Ciudadela, donde se _le~ :ecibió con alg~mos tiros _de cañón, que
n~ contest~r?n, hmitandose_ a practicar un ligero reconocinuento, ret1randose en segmda al bosque de Santo Domingo
punto distante cosa de una legua al N. de aquella plaza
donde establecieron su cuartel general.
'

y

En estos críticos momentos, y llamamos la atención sobre
esta circunstancia, se pensó todavía en otro plan de defensa,

�18

José Sotero 1\'oriega

El Sitio de Monterrey en 1864

piezas de artillería y el batallón de .Aguascalientes, marchara
con violencia a reforzar a aquella, poniéndose en combinación
con el general Torrejón para practicar las operaciones que
fuesen convenientes; pero apenas García Conde comenzaba a
disponerse a obrar, cuando recibió otra orden del general en
jefe para que con las dos piezas y el batallón regresara a la
plaza. Este último fué destacado al puente de la Purísima,
por donde atacaba fuertemente el enemigo.

mandándose reparar esa ~isma noche el reducto de la ?-'enería, ~bra que había costado más d~ un me~ ,de trab~Jo, Y
que dejó servible en pocas horas el digno capitan D. Lms Robles, con un empeño que merece este recuerdo.
De Saltillo se recibió un convoy con víveres Y ocho mil
pesos.
La mañana del 20 se supo que en la 11oche una parti~a
de caballería enemiga se había aproximado al c~r_ro del Obispado y a sus inmediaciones hecho a,lgunos prlSloneros, por
lo q~e se destacaron doscientos dragones sobre este punto,
para impedir una nueva tentativa. Los americanos ocuparon
el pueblo de Guadalupe, sobre el ca~ino d~ ~adereyta, Y s_us
partidas de caballería recorrían las rnmediaciones de_ la_ ciudad, por el Norte, con el objeto de proteger el reconocimiento
de sus ingenieros.

En este combate fué cortada la caballería de Romero, que
regresó a la plaza después por el cañón de San Pedro; y
dueños los americanos del camino del Saltillo, se lanzaron
rápidos sobre el débil destacamento situado en las lomas frente al Obispado, ganaron dos piezas e hicieron flotar su enseña
vencedora sobre nuestro fortín de la Federación.

Llegó la tarde: se vió mover una colm:nna enemiga (la
del general W orth) con varios carros y artillería, que tomó
el camino del Topo. Este movimiento indic~ba clarame~te
que llevaba por objeto posesionarse ~~l c_ammo de~ Saltillo
y c:ortarnos toda comunicación con el mtenor del pais. En la
plaza se observó aquella operación, e hizo marchar el gene~,al
en jefe la caballería que situó en el Jagüey, punto de reun~on
de los caminos del Topo y del Saltillo. En esta espectativa
pasó la noche.
El siguiente día, a las seis de la mañana, ~~ columna hostil con seis piezas emprende su marcha: ~rroJose sobre ella
nuestra caballería; al principio de aquel ligero_ combate cae
muerto el comandante de los Lanceros de Jalisco D. Jual:1
N ájera: empéñese la carga; la. dirige el comand~nte del regimiento de Guanajuato D. Mariano Moret; los cmcuenta dragones que lo siguen ya1;en ten~idos: ento0:ce~, ro,ta_ su lanza,
tirando de su espada, solo, hendo, se arroJ_a mtre~ido Y pe~sigue a los americanos hasta sobre sus_ mis~as piezas, ~etirándose en seguida tranquilo : el .enemigo ~sm~ respeto su
osadía no disparándole en su retirada un solo tiro. Cuando
volvió' a la plaza cubierto de polvo, goteando sangre su v:i,liente espada, prorrumpieron en aplausos sus ,c~maradas; f el,
con su modestia mostró que el verdadero merito es hu~ilde,
y que el heroís~o huye de la desvergüenza y de la vamdad.
Tan luego como comenzó a batirse nuestra caballería con
Ja brigada del general Worth, de ~ue ya hem?s hecho mención destinada a inter ceptar el cammo del Saltillo, el general
en j'e fe dispuso que el señor general García Conde, con dos

19

l

Cuando esto acontecía por los puntos avanzados del Poniente, se escuchaba por el N. E. un vivísimo fuego de fusilería y de artillería en los puntos de la línea del general
Mejía. El choque rudo, sostenido, desesperado, se empeñó en
el reducto de la Tenería, cuya guarnición corta, y con sólo
cuatro piezas, se multiplicaba por su heróico ardimiento. Los
ataques se redoblaban: el empuje del invasor era vehemente:
el general en jefe mandó para que nos reforzara al 3o. ligero:
el enemigo estrechaba entretanto la. obra, cuando no teníamos
ya un sólo cartucho de cañón: el asalto es evidente ; pero el
refuerzo llega: se manda al teniente coronel del 3o. ligero
que haga una salida y cargue sobre el enemigo. La voz de
armen bayoneta es contestada por mil vivas entusiastas: fórmase la columna y entonces... dicen los partes y varios testigos no desmentidos satisfactoriamente por aquel jefe, con
cuyo nombre no h emos querido manchar estos renglones, que
saliendo por la gola de la obra se arrojó al río, emprendiendo
la fuga entre los gritos de indignación y de escarnio. Por la
huída del jefe del ligero los enemigos tomaron la Tenería:
nuestros soldados se retiraron al punto del Rincón del Diablo,
a tiro de fusil de la Tenería, donde resistieron valerosamente,
distinguiéndose entre otros el teniente coronel D. Calixto Bravo y capitán de artillería Arenal, situándose por fin el general Mejía en el puente de la Purísima. Allí revivió la lucha
ensangrentada, y se prolongó tenaz y con encarnizamiento:
cuando agotadas todas las municiones, pidieron parque los
soldadoa al general Mejía, éste contestó que no se necesitaba
mientras hubiera bayonetas. Esta r espuesta se recibió con vivas de aplauso: redoblóse la energía: el enemigo por su parte
ardiente y . esforzado, combatía a la vista del mismo general
Taylor que asistía a esta lucha. Hace en fin, un impulso: nues-

�20

José Sotcro Noriega

El Sitio de Monterrey en 1864

cuenta hombres de caballería que mandaba el general Torrejón: empeñados los americanos, destacan tres columnas sobre
la obra disputada: cargan con decisión: los nuestros, agobiados por el número, retroceden en desorden, sin que pudiesen
protegerl_os las fortificaciones, que únicamente tenían fuegos
para la ciudad. Eran las cuatro de la tarde cuando el enemigJ
se apoderaba entre su algazara de júbilo de la obra. Los sol4ados en tropel, llenos de espanto, descienden y penetran al
interior de la plaza difundiendo el terror cuando salía un
tardío refuerzo del batallón de Zapadore¡¡ 'y el lo. de línea
para el Obispado!. ...

tros soldados saltan los parapetos; y como dice Tirteo exhortando a los griegos, pecho contra pecho, arma contra arma,
confudidos, frenéticos, cargan los nuestros, y sobre el terreno
que han ganado, sobre los cadáveres de nuestros enemigos,
entre el humo de su sangre impura, sube a los cielos el grito
victorioso de "Viva México".
Los yalientes que conquistaron aquel lauro a las órdenes
del general Mejía, fueron trescientos hombres de Aguasealientes y Querétaro, mandados por el teniente coronel Ferro
y comandante de batallón D. José María Herrera: el comportamiento de la artillería, al mando de D. Patricio Gutiérrez, fué brillante. Los enemigos, después de haber perdido
cerca de mil hombres en este encuentro, se retiraron al bosque
de Santo Domingo, dejando algunas piezas y un corto destacamento en la Tenería.

Nuestras comunicaciones ·con el Saltillo quedaron entonces cortadas absolutamente.
Este suceso infundió ese pavor silencioso que precede a
las derrotas; y con una que otra excepción, los jefes de los
?uerpos lo hacían sensible, contagiando al mismo general en
Jefe, del que la espedición y la energía no fueron dotes favoritas. Poseídos los directores de los negocios de los sentimientos que por pudor hemos bosquejado tan someramente se
mandó con~entrar al ejército en la línea interior, desa~paran~o todas las obras más avanzadas por el Norte, Oriente y
Pomente, y conservando sólo algunas del Sur a la orilla del
,
'
r10,
por estar a sesenta varas de la plaza principal.

Al retirarse los americanos, el general Mejía creyendo
conveniente una carga de caballería, lo manifestó · al general
en jefe, quien mandó veinte hombres: el general Mejía dijo
que aquella fuerza era corta. Entonces se ordenó al general
García Conde que, con el 3o. y el 7o. que estaban en la plaza,
cargase al enemigo por retaguardia por el rumbo de la catedral nueva. García Conde condujo los cuerpos hasta el punto
donde debían cargar: allí entró sólo en combate el 3o., que
lanceó más de cincuenta hombres de varias guerrillas enemigas, retirándose en seguida a la ciudad.

Estas disposiciones se cumplieron a las once de la noche
enmedio de un ruidoso desorden, provenido de que la trop~
rehusaba abandonar sus posiciones sin combatir. La murmuración y el descontento se manifestaban sin embozo padeciendo la moral militar lo que no es decible. Quedaro~ avanzados al Poniente y en las avenidas del cerro del Obispado
ciento cincuenta hombres; y en la Ciudadela una guarnición
de quinientos, a las órdenes del coronel Uraga.

Los trabajos de fortificación de la plaza continuaron:
el general Romero con su brigada de caballería salió de ella
con el objeto de hostilizar al enemigo.
En la madrugada del día 22 éste se apoderó del pico
occidental y más alto del cerro del Obispado, sorprendiendo
a sesenta hombres del 4o. ligero que lo defendían, contra los
pronósticos y las seguridades del señor mayor general García
Conde, quien había sostenido que era inaccesible. Los enemi•
gos subieron artillería, y rompieron sus fuegos de este punto
y del de la Federación sobre la obra del Obispado, que defendía el teniente coronel D. Francisco Berra, con doscientos
hombres y tres piezas de artillería.
El comandante mandó que saliesen algunas guerrillas
fuera de la obra: con.tiénese el enemigo: el general Ampudia
ordena que cincuenta dragones desmontados auxilien a Berra:
órden singular, porque la columna de reserva permanecía en
inacción dentro de la plaza! Nuestras guerrillas rechazan
al fin al enemigo, auxiliadas por un corto refuerzo de cin-

21

I

Amaneció el 23: se supo que las fuerzas enemigas situadas en el cerro del Obispado habían sido reforzadas considera~lemente con infantería y artillería, ocupando la Quinta de
Arista, Campo Santo y otras posiciones contiguas.
En los puntos que habíamos abandonado en la noche en
medio de un desorden espantoso, se veían muchos soldados
que se quedaron por olvido o por indolencia, ebrios disparando al aire sus fusiles, cometiendo excesos dando id~a clara
del desconcierto que comenzaba a dominar~
El general Ampudia salió de la catedral donde había
establecido su cuartel general y permanecido durante la
acción, y recorrió los atrincheramientos.

�22

El Sitio de Monterrey en 1864

En la ciudad se trabajaba con ansioso afán en las obras
emprendidas, coronando de saquillos las azoteas y aspillerando varios edificios, a la vez que el enemigo, desde la Tenería,
y las lomas del Sur, la atacaba con la batería que estableció
en el primer punto y la pieza que colocó en las lomas men. cionadas.

José Sotero Noriega

que los generales, a excepción de los que hemos mencionado
honrosamente, sufrieron con el desprecio de sus enemigos un
castigo duro y acaso merecido.
l

,,

A las tres de la mañana salió para el campo de Taylor
el coronel graduado capitán D. Francisco R. Moreno, a solicitar un parlamento de nuestra parte.
La humillación que entonces se sentía es inexplicable.
Cuántos sacrificios estériles ! Cuánta heroicidad burlada!
Cuánta cobardía impune y triunfadora!
El general Taylor suspendió las hostilidades, contestando que nuestras tropas evacuaran la plaza, jurando no tomar
las armas en lo sucesivo contra los Estados Unidos.

A la una y media de la tarde cesó el ataque, para reanimarse a las cuatro con mayor violencia. Una gruesa columna
con una pieza de artillería descendió a esa hora como una
avenida formidable del cerro del Obispado, dividiéndose en
los dos caminos que conducen de aquel punto a la ciudad.
Lo tortuoso de las calles por donde vienen los invasores impide obrar a la artillería; no obstante, se traba una lid empeñada: por ambas partes se lucha con ardor: los enemigos
emprenden horadar las casas, y penetran así hasta nuestros
atrincheramientos. Esta osadía irrita el brío de nuestras tropas, que desdeñando pelear a cubierto, trepan audaces sobre
los parapetos, y provocando al enemigo desafiaban una muerte
evidente. Este, más frío, más cauto y mañero, nos hacía un
fuego peligrosísimo por las canales y aspilleras de las casas.

Forma un vergorizoso contraste con esto lo que han dicho
los enemigos de los generales refiriéndose a Monterrey. ~osotros nos limitaremos a decir, que a los jefes y oficiales dispensaron después los vencedores distinciones ·de todo género; y

En la noche cesa el combate y arroja el enemigo algunas
bombas de la Plazuela de la Carne .
Varios de los que no hemos querido mencionar excitan
al general en jefe para que solicite una capitulación. El comandante general de artillería, que ejerció grande influencia
en todos los sucesos de Monterrey por su valimento con Ampudia, apoyó aquellas sugestiones.

A las diez de la mañana, el enemigo ocupó los puestos
abandonados la noche anterior:, a las once embiste por el Este
con decisión: generalízase el fuego y cunde ardiente hasta las
casas de la plaza principal. En esos momentos, sublime como
las heroínas de Esparta y de Roma, y bella como las deidades
protectoras que se forjaban los griegos, se presenta la Sta.
Da. María Josefa Zozaya en la casa del Sr. Garza Flores
entre los soldados que peleaban en la azotea; los alienta y
municiona; les enseña a despreciar los peligros. La hermosura
y la categoría de esta· joven le comunicaban nuevos atractivos: era necesario vencer para admirarla, o morir a sus ojos
para hacerse digno de sus sonrisa. Era una personificación
hermosa de la patria misma: era el bello ideal del heroísmo
con todos sus hechizos, con toda su tierna seducción!

.Se había mandado a la of~cialidad subalterna, de capitán
abaJo, que pelearan como simples soldados: los oficiales se
ponen la fornitura sin murmurar; toman, sus fusiles,; se establece una emulación generosa y ardiente: cada oficial quiere
disting1;1irse por su arrojo, comprando con su sangre el lauro
del valiente.

23

l

""

El general Ampudia formó una junta de los jefes de brigada y de cuerpo. Cuando la imponía de la resolución del
enemigo, se anunció que el general W ort venía a tratar con
nuestro general en jefe. Fué el general Ampudia a la entrevista. Le propuso Wort que evacuasen nuestras tropas la
ciudad, sin más garantía que la de que los oficiales sacaran
sus espadas, dejando la tropa las armas. Ampudia irritado,
y acaso arrepentido de su debilidad, protestó solemnemente,
que si no había otro acomodamiento, sucumbiría bajo los escombros de la ciudad. W ort propuso entonces que iría el
general Taylor a convenir sobre los tratados. Esta segunda
entrevista dió por resultado la capitulación, para la que fueron comisionados los generales Requema y García Conde, y
D. Manuel l\1aría del Llano: capitulación, por ironía cruel,
llamada honrosa, que consistía en que el ejército sacaría sus
armas y equipajes, una batería de seis piezas, municionadas
con veinticuatro tiros cada una, una parada de cartuchos por
plaza, dejando el resto del material; y. comprometiéndose por
su parte los americanos a no pasar de la línea de los Muertos,
Linares y Victoria, en siete semanas, en cuyo tiempo trabajarían en diligenciar la paz.
Ese mismo día, a las once de la mañana, evacuaron nuestras tropas la Ciudadela, al frente de una columna enemiga

�24

El Sitio de Monterrey en 1864

mandada por general Smith. Nuestras fuerzas arriaron la
bandera; sonó la salva de ordenanza; y nuestro pabellón cayó
abatido, tributándole los enemigos los honores de la guerra.
Las tropas de Smith tomaron posesión de aquel fuerte, tremolando su estandarte, al que saludaron victoriosos entre sus
hurras de júbilo y nuestro llanto de humillación y de dolor!
Nuestras fuerzas se alojaron en la parte Este de la ciudad,
no habiendo salvado mas que el personal y seis piezas de
artillería.
Así terminó la defensa de Monterrey. La sencilla relación de los hechos nos excusa de todo comentario: ella ratificará también el juicio de la parte sensata de la nación!
Cuando removidos los inconvenientes de una relación contemporánea, la pluma imparcial de la historia consigne este
hecho en su libro severo, habrá, refiriéndose a estos sucesos,
que relegar algunos hombres a la infamia; pero no se dirá
como hoy, en el lenguaje parcial de las pasiones, que el ejército vertió allí su ignominia en el cáliz que después ha apurado nuestra patria hasta las heces!
El día 26 salió de Monterrey para el Saltillo la la. brigada y dos cuerpos de caballería con el general en jefe: el
resto de las tropas lo hizo el siguiente día.
Cuando los habitantes de Monterrey vieron salir las últimas fuerzas mexicanas, no pudieron resolverse a quedar entre
los enemigos, y multitud de ellos, abandonando sus casas e
intereses, cargando sus hijos, y seguidos de sus mujeres, caminaban a pie tras de las tropas. Monterrey quedó convertida
en un gran cementerio. Los cadáveres insepultados, los animales muertos y corrompidos, la soledad de las calles, todo
daba un aspecto pavoroso a aquella ciudad.
Reunidas las fuerzas en el Saltillo, se aguardaban las disposiciones del gobierno, a quien por extraordinario se envió
la capitulación. En los primeros días del mes de octubre se
recibió la orden de que las tropas se retiraran a San Luis
Potosí. El ejército y el pueblo supieron -con tan honda indignación esta medida, que Ampudia se dispuso a enviar un oficial de su confianza para que impusiera de aquella circunstancia al gobierno; pero el día mismo en que el oficial salió
del Saltillo, llegaron dos comisionados con órdenes contrarias.
Esta nueva se celebró con vivo entusiasmo, mas al siguiente
día se recibió otra orden, insistiendo en la determinación
primera de que las tropas marchasen a San Luis.

José Sotero Koriega

25

Organizóse por fin la retirada por brigadas escalonadas : las escaseces hacían rayar en miseria las necesidades
del ejército, no obstante los socorros patrióticos de las poblaciones del tránsito.
Así, después de una derrota inmerecida, y de una retirada humillante y penosa, llegaron los restos de nuestras
tropas a San Luis en fines de octubre. Esos restos formaron
la base del nuevo ejército que se organizó en la misma ciudad, y que muy luego combatió con denuedo en la Angostura.

México, 20 de Junio de 1856

�Juauita Soriano

fuanita Soriano / ROMANCE DEL LLANTO DE LA

TIERRA

27

conocedor de mis huesos,
se iba formando dichoso
y en mi estructura creciendo.

¡Mi niño blanco, que vino
desde lejos!

De lejos, tras de las olas,
llegó, portando recuerdos.
Con las sonrisas y lágrimas
de mil alejados muertos.
Vivía en la sangre joven
del hombre que e-n su velero
con esperanzas y amores
me lo trajo y dejó impreso.
Intacta en el viaje largo
la sangre de sus abuelos ...
Me lo confió con ternura
en la noche de·I encuentro.
Yo lo presentí en mis venas
desde el inicial momento
en que, pasando a mi tierra,
llenó de luz mi desierto.
Durmió conmigo en el fondo
de ·mi apasionado centro,
iban sus ojos mirando
la vecindad de mi cuerpo.
Testigo de mis entrañas,
-26-

Tres días lloré, ve-ncida,
con dolor de espada adentro.
Se doblegaba mi carne,
se quebraba mi esqueleto.
Río de antiguas mujeres
sufrió en mi padecimiento,
el Ay! venía rodando
desde Eva hasta mi encuentro.
Hembras dolidas gemían
sudando con mis esfuerzos,
el grito que rompió el aire
corrió desnudo y abierto.
¡Y mi nino que partía
sin aliento!
Rodó, transparente y leve,
en tibia sangre cubierto,
sus manitas apuñadas,
su rostro serio, indefenso.
Pequeños pies, donde el paso
no hallaría su elemento,
orejas de concha nácar
donde el sonido fué muerto.
Boca que ignoró mi nombre,
y ojos cerrados. Su tiempo
llegó sin poder marcar
un instante a mi lamento.

�28

Romance del Llanto de la Tierra

Para los cinco sentidos
sus signos todos completos,
para el amor'dé la vida
el corazón puro y tierno.
Varón, como son varones,
los fuertes y los perfedos,
ternura del hijo Hombrre,
mi anhelo fué satisfecho.
Pe:ro él partió, prestamente,
l:evándose su secreto.
Bajo la altura de un árbol
duerme las nieblas del sueno.

¡Para mi niño perdido
mi adiós violento!
Mi sangre otra vez desierta
me pulsa vacío el cuerpo,
sin el regalo amoroso
que yo resguardaba adentro;
ya nunca llegará el día
del qran amor manifiesto,
donde el triunfo de la vida
daría a mi vida aliento.
En los ojos de mi amado
no hallaré goce completo,
porque no devolví en vida
la vida de su elemento.
No di la ofrenda esperada . . .
¡El niño muerto!

Juanita Soriano

20

Después del grito de mi hora
y de mis clavos de hierro,
sobre el dolor de la carne
el gran dolor del recuerdo.
Otros tres días, tres noch'.es,
sobre la angustia del ¡Quiero!
Quiero con mi cuerpo vivo,
con mi sangre y con mi espectro,
recuperar lo perdido,
tomar lo mío con celo.
Y eternamente, ya el alma,
llorando sin paz, su fuego.
¡Para la angustia de m1 ansia
no habrá consuelo!

( Del libro inédito ·'La Siembra Inútil")

�Jorge Artel

Jorge Arte! / EL

CHOCO, NUEVA VERSION

DE "EL DORADO"

Un pueblo negro en la selva.-La lucha dramática con los elementos.-EI hombre y su paisaje.

.
A L NOROESTE del istmo de Panamá,
sobre yacimientos de oro y platino, rodeada de altos y exhub:rantes bosques en los cuales abunda una insospechable variedad de maderas preciosas, se halla la región colombiana
del 9~00ó _-pobre y rica a la _vez- que bañan los dos océanos y
fertilizan mnumerables corrientes fluviales.
Pese a la leyenda de sus tesoros el Chocó es un .luO'ar
casi ignorado; Todo el mundo en Lati~oamérica, por ejem;lo,
sabe que alh se encuentran grandes riquezas inexplotadas
pero la mayoría tiene una idea bastante indefinida y vag~
de su realidad.
La selva, dramático personaje de novela, se encuentra
P:esente en todo el perímetro de la región -un total de 1.470
kilómetros- extendiendo su vaho tórrido sobre aquella atmósfera solemne, extremecida con frecuencia por fuertes lluvias
e interminables turbonadas.
Los ríos se deslizan imponentes por entre el paisaje inhóspite y agresivo, y el viajero al remontar sus aguas observa
largas filas de árboles que la centella redujo a esquemáticas
formas, cuyas ramas carbonizadas se alargan hacia el espacio
con ademán casi humano, en medio de los pocos cultivos que
escapan de torrenciales inviernos.
.
Los moradores de aquellas parcelas, gentes para quienes
e! mundo _ha quedado ~ircunscrito a la corriente viajera del
no, a la siembra mezquma y a un pedazo de cielo atiborrado
de tempestad, sólo tienen contacto con la civilización cuando
-30 -

,

31

los vaporcitos que viajan entre Cartagena y Quibdó detienen
su marcha para dejarles víveres, tabaco, gas, etc., o efectuar
algún descomplicado trueque de mercancías.
El Chocó posee dos grandes valles, que riegan los ríos
San Juan y Atrato, separados por el istmo de San Pablo, o
sean el Alto y Bajo Chocó respectivamente. Aquí el duro ceño
del paisaje se torna menos rígido y adquiere un tono atractivo, de encanto poético, fundamentalmente distinto al aspecto de gravedad que asumen la selva cerrada y los ríos solitarios.
La costa del Pacífico sirve de asiento a la serranía de
Baudó -prolongación de los Andes Occidentales- y presenta
dos referencias sumamente contradictorias: acantilada y angosta desde Cabo Corrientes hacia el norte y plana por completo desde el mismo hacia el sur, con múltiples bahías, como
las de Solano, Chirechire, Utria, Humboldt y otras. La costa
sobre el golfo de Urabá es en su mayor parte escarpada, pero
el resto bajo y accesible, dotado de seguros fondeaderos.
Tanto el Atrato como el San Juan y el Baudó, son navegables en las dos terceras partes de su curso por embarcaciones marítimas y luego por lanchas y canoas. Al primero
de estos ríos concurren las aguas de 150 tributarios y 350
arroyos, considerándosele como uno de los más caudalosos
del mundo, ya que arroja al mar un promedio de 4.900 metros
de agua por segundo y recorre una extensión de 7.550 kilómetros.
En una pequeña embarcación marítima tocó al autor de
estas líneas viajar por el río Atrato, de Cartagena a Quibdó,
la capital chocoana. Jamás se me había ocurrido pensar, ni
siquiera mediante los estímulos del cine moderno -tan rico en
recursos pirotécnicos- que pudiese haber en Colombia comarcas como esa, donde una tempestad fuera tan larga y tan intensa.
Serían las ocho de la mañana y apenas acabábamos de
entrar a las bocas del río, dejando atrás el océano, cuando
una húmeda brisa comenzó a hacerse sentir y a los pocos instantes gruesas gotas de lluvia desgajáronse sobre nosotros,
mientras el cielo se iluminaba, por segundos, con la vertiginosa
luz de los relámpagos.
Tanto las orillas, donde empezaban a incendiarse algunos
árboles bajo el fogonazo insistente de los rayos, como el cielo
turbulento, dejaron de verse por completo, envueltos en un
espeso cortinaje de agua que reducía la visión a pocos metros
de distancia.

�32

El Choco, Nueva Versión de "El Dorado"

. La lancha trema~a tomo si fuera a romperse en pedazos,,
baJo el azote de la brisa huracanada y la presión de la lluvia.
Abajo, en la cabina del motorista, sonó la campana de mando
pidiendo velocidad. Siguieron instantes de lucha verdadera
entre la nave y la corriente del río, que comenzó a imprimirle
a ~q_uella un movimiento centrífugo, como si estuviésemos
proximos por algún remolino. Casi sin ninguna visibilidad
encandilados por el fulgor de los relámpagos y oyendo eÍ
t?rbión golpear furiosamente, así permanecimos por largo
tiempo. De nuevo sonó la campana en el cuarto de máquinas. La pequeña embarcación aumentó su velocidad y fué
enderezándose hasta que al fin pudo vencer el rápido y atrabiliario impulso del río. Varias horas después el cielo se fué
aclarando y sólo una lluvia pertinaz nos acompañó durante
el resto del viaje.
Según el comentario de la tripulación, aquél era un episodio común, sin ninguna importancia, nada excepcional en
aguas chocoanas.
-9-

Comisiones de expertos, tanto del país como extranjeras
han estudiado y continúan estudiando los principales ríos cho~
coa.nos y sus ~~luentes, con el objeto de aprovechar las privilegi~das condic10nes que presentan para la comunicación, por
medio de canales, entre los dos mares, condiciones que, indudablemente, no existen en ninguna otra parte de América.
A este respecto han surgido interesantes proyectos entre
ellos los que tienden a unir el Atrato con la bahía de'Humboldt -aprovechando las aguas del Truandó- o con la de Limón, para lo cual se emplearía la corriente del Nipí.
Tales iniciativas han sido con frecuencia postergadas dentro de un impreciso aplazamiento.
Inestabilidad e incertidumbre son dos males que afectan
hondamente la agricultura del Chocó. Los campesinos se ven
precisados a cambiar constantemente el lugar de sus cultivos
!ra!ando de eludir las inundaciones que ocasionan los largo~
mviernos.
Estas penosas circunstancias dan por resultado que sólo
se pr?duzcan, en pequeña escala, algunos artículos de primera
necesidad, cacao y otros característicos del Trópico. Existe
un ingenio, que funciona en Sautatá, sobre las márgenes del
Atrato, y comprende cerca de 1.400 hectáreas cultivadas de
caña de azúcar. Su producción se envía para el consumo
casi totalmente, a los mercados de Cartagena.
'

Jorge Arte}

33

Varios aserríos hieren el silencio de los bosques con el
metálico zumbido de sus máquinas, como un testimonio del
esfuerzo humano que paso a paso va logrando conquistar
aquellas soledades. Así, pues, no por falta de tecnifica~ió1,t
completa la industria maderera deja de ser bastante activa,
contándose el caucho entre las plantas que se explotan.
La ganadería no ha salido aún de su estado incipiente,
pero es fomentada, y se celebran ferias periódicas en el municipio del Carmen, a las cuales asisten hacendados de la región y del vecino departamento de Antioquia. Estas ferias
son muy populares en el interior del país, alcanzando últimamente un auge muy significativo para el adelanto pecuario
del Chocó.
La caza y la pesca, practicadas en forma rudimentaria,
constituyen un medio de vida la mayoría de las veces.
Pero la verdadera base de la economía reside en la explotación del platino y del oro. El lecho de los ríos chocoanos
ha sido, desde épocas muy remotas, un inextinguible emporio
de tales riquezas minerales, y aunque los sistemas mineros
del campesino son hasta ahora empíricos, empresas de gran
solvencia, como la Chocó Pacífico, poseen maquinarias modernas, poderosas dragas y centros de producción de energía.
Entre estos últimos, el de Vuelta de .Andágueda, que produce
2.000 kilovatios de fuerza.
Hace ya muchos años en el Chocó se estuvo viviendo una
vida de holgura económica que sobrepasaba los límites de la
prosperidad. Debido a la fuerza d.e la costumbre, quedó allí
circulando una moneda grande de plata llamada "patacona"
cuya emisión había sido oficialmente recogida. Por lo tanto,
los comerciantes que iban hasta aquellos sectores a efectuar
sus transacciones, veíanse obligados a comprar la mayor cantidad de artículos para deshacerse de todas sus "pataconas",
lo que dió por resultado que siempre hubiera en la región
abundancia de medio circulante. Y como a ésto se agregaba
la libre explotación del oro y del platino, el crecimiento de
al riqueza se enseñoreó en toda la comarca.
Pero al ser adoptadas ciertas restricciones legales para
la minería y prohibida la circulación arbitraria de la antigua
"patacona", lo que antes fué un segundo "Dorado" pasó a
convertirse en un simple recuerdo sobre yacimientos de metales preciosos.
Hoy el Chocó, antes intendencia, es uno de los quince departamentos que forman a Colombia. Quibdó, su capital, está

�34

El Choco, Nueva \Tersión de "El Dorado"

'a 43 metros de altura sobre el nivel del mar, con una temperatura media de 29° c. y 30.250 habitantes. La región está
políticamente dividida en 13 municipios y cuenta, además,
-con otros centros de innegable importancia como Istmina,
Condoto, Riosucio y el Carmen.
Muchas virtudes distinguen al ch'ocoano, entre ellas la
hospitalidad y una gran sencillez en sus costumbres. Se educa
en admirables escuelas normales del departamento o en el
Instituto Universitario de Quibdó, para continuar luego estudios profesionales, preferentemente, en la capital de la república, Medellín o Cartagena.
El Chocó ha dado a Colombia notables escritores y políticos, algunos de los cuales han llegado a ocupar sitio prominente en las letras y en la administración de los negocios
públicos. Los chocoanos se caracterizan por una gran agilidad
~ental, su amor a las artes y su vocación para el cultivo del
espíritu.
A través de una vieja polémica, que con alguna periodicidad atrae a los historiadores y eruditos colombianos, se
!sabé que Jorge Isaacs, el célebre autor de la "María", posiblemente haya nacido en las feraces laderas del Atrato y se
hubiese trasladado muy joven a tierras vallecaucanas. Esta
tesis no ha sido comprobada y existen muchísimas reservas
al respecto. César Conto y otros valiosos nombres constituyen
asimismo un alto prestigio para las letras del Chocó.
Entre los nuevos poetas levanta su voz Higinio Garcés,
cuyo canto laureado, "Choconia", es un himno de fuerza y
de profundidad a los valores terígenos. Tomemos al azar una
estrofa:
"Todo saldrá de tí, Venus de ébano,
Eva de aceituna
que un día remontaste los inmensos ríos,
trepaste por los cerros altivos
y luego te fuiste por la cost~ra
de la cordillera y el cielo
para iluminarnos desde arriba
con el rojo resplandor de tus entrañas".
Por el mapa de los versos circulan las gruesas venas de
los ríos ~"los ríos· chocoanos qué largos son!"- y el ímpetu
.de aquella geografía híspida, con una alta expresión fatalista:

Jorge Arte!

35

"Los ríos siguen ensachándose siempre
(hacia el mar,
a llevarle nuestro barro, nuestro oro, el platino
nuestro;
a botar muy lejos pedazos de nuestra propia vida.
Así se marchan lenta y fatalmente
el Torrá, el Fatamá, el Aspavé,
las Azules Mojarras.
Adiós cerros dorados,
encantados púlpitos en donde se congeló
el angustiado grito de una raza".
Las ciudades chocoanas realmente limitan con la selva.
Contra nuestra mirada, interfiriendo -bruscos- el paisaje, encontraremos siempre los obscuros y altos árboles vigilando
las Yentanas que dan sobre el río, en la casa de tambo, cuya
parte posterior sostienen empinados pilares de madera. Al
transitar por las calles veremos cómo se avecina hasta allí
un aire vegetal, en la hoja inmensa de gran vitalidad que
asoma su rostro verde a nuestro paso.
El hombre sostiene una brega heróica con el medio, no
sólo alla en los montes llenos de peligro, donde tiene que defender su vida y sus plantíos, sino también en la zona civilizada. Bajo la superficie pugnan por reventar de nuevo las
tercas raíces de aquellos que una vez fueron agrestes matorrales, como si la voracidad de la selva no hubiera cedido por
completo al arrastre del progreso. En el magnífico museo de
la Escuela Normal de Quibdó me fueron mostrados 30 ejemplares de serpientes, todas venenosas, cazadas en el propio
patio de la escuela.
Como producto de su lucha distinguen al chocoano un
temperamento laborioso y acendrado afán de superación, buscando en el propio recurso las fórmulas para realizar su
destino. Los centros urbanos muestran relativo movimiento
mercantil, cierta inquietud espiritual muy espontánea, cierta
alegría del ánimo nada turística llamémosla de esta manera
puesto que. procede del nativo con remisión a sí mismo, y una
franqueza que armoniza en todo con aquel panorama donde
se siente vibrar el peso de la naturaleza.
Fiel a su ideal humano, estimulado por la hostilidad física del ambiente, el hombre del Chocó t!ene casi resueltos los

�36

El Choco, ~neva Versión de "El Dorado"

principales problemas · de la educación pública y es una de
los pueblos de Colombia donde con más eficacia marchan las
actividades de aquella índole.
En el campo de las especializaciones se han logrado apreciables conquistas y cada año las principales universidades
del país entregan al departamento un buen equipo de agrónomos, ingenieros civiles, médicos t'lSpecialistas en enfermedades
tropicales, ar;quitectos, etc.
Pero la falta de un ambicioso programa de acción ejecutiva, para incrementar el desarrollo seccional en todos sus
aspectos, no ha permitido aún a los chocoanos beneficiarse
enteramente con el aporte técnico de estos profesionales, quienes con frecuencia se ven precisados a ejercer sus oficios en
otros centros más importantes de la república.
En cuanto a vías de comunicación, cuenta el Chocó con
las correspondientes a los dos océanos, transitables por barcos y lanchas; las fluviales, recorridas por barcos, lanchas y
canoas -según su caudal- y dos carreteras que rinden un extraordinario servicio : la que vincula a Quibdó con el departamento de Antioquia y otra que los une con Istmina y Cértigue. Diferentes caminos de herradura comunican las hoyas
hidrográficas y, desde los comienzos de la aviación en Colombia, se halla impla!!-tado el sistema de tránsito aéreo, con dos
respectivos aeropuertos en Quibdó e Istmina.
Como núcleo negro dónde apenas viven unas cuantas fa.
milias blancas, el Chocó heredó interesantes patrimonios folklóricos correlativos a los conglomerados negros de ambas
costas colombianas, sobre todo en los ritos funerarios, clásicas
supervivencias del Africa.

-------i

El "currulao", que aún se baila entre los negros de Buenaventura, cercano puerto del Valle del Cauca sobre el Pacífico, ha comenzado a desaparecer en tierras chocoanas. Aunque todavía pueden verse, de vez en cuando, dos hileras -una
de hombres y otra de mujeres- frente a frente, repitiendo de
izquierda a derecha, y viceversa, el ejercicio de la danza. Esta es iniciada por los hombres con intención de asedio, que
más tarde es correspondido por las mujeres. Siete tambores
de voces y ejecución distintas, una marimba de madera rústica, dos cantantes -que entremezclan sus melodías en distintas tonalidades- las cuales ascienden y bajan en forma sorpresiva, y un guache o calabaza, constituyen el conjunto
típico a cuyo compás bailan las parejas, sin pantomimas ni
genuflexiones exageradas. La resonancia de las voces y de

Jorge Artel

37

los instrumentos es ensordecedora y logra sobrecoger los espíritus, como un trueno interminable que nos condujera del desconcierto al vértigo. No obstante ser las copias del "currulao"
cantadas en español, sin duda sus antecedencias se encuentran
en los antifonarios africanos, pero muy especialmente en las
melodías vocales de los pigmeos del centro del Africa que
según ciertos folkloristas, entre ellos el P. Trilles, están ca~
racterizadas por notables yuxtaposiciones de tonalidades.
André Gide -citado por don Fernando Ortiz- recuerda
después de haber oído un coro negro: "Era como tratar d~
encontrar una línea principal en un diseño de muchísimas y
finas líneas...." Además, dice el propio Ortiz: "El típico canto africano -por su raigambre mágico-religiosa- requiere casi
siempre una emoción que va en crescendo y acelerando hasta
el éxtasis y luego decrece, va rallentando lánguidamente, ya
exhausta la fuerza emocional que lo vitaliza". Exactamente
pasa en el "currulao".
En relación con los ritos funerarios, se conserva los "velorios cantados" de los niños y los cortejos fluviales, habiendo
desaparecido casi por completo las prácticas que se ejercitaban cuando moría un adulto. Estas muchas veces se asemejaban a las tradiciones de la Costa de Oro, donde el culto de
los antepasados, por medio de ceremonias fúnebres, constituyen uno de los rasgos más sobresalientes de aquellas colectividades.
Al morir un niño en el Chocó varias personas cantan durante la noche junto a su ferétro, en ocasiones acompañadas
por alguien que toca un tambor. Se cantan coplas que ya
son, digámoslo así, litúrgicas, las cuales los concurrentes ya
saben de memoria, y se toma licor y café. Luego, si el deceso
ha ocurrido en algún caserío donde no hay cementerio, a la
noche siguiente se lleva a cabo un cortejo fluvial de muchos
botes, iluminados con lámparas de gas, yendo a dejar el cadáver en medio del mayor silencio. Todo hace pensar que las
raíces de este rito estén en el Africa, entre cuyas tribus el
acto de dar la sepultura aparece envuelto en raros ceremoniales, siendo uno de ellos el citado cortejo fluvial.
Y es curioso observar que los "velorios cantados" de los
niños existen lo mismo en el Chocó que en otras parte de
.América donde hay tradiciones folklóricas negras. En Palenque, pueblo negro del departamento de Bolívar, Colombia, las
ceremonias atinentes a estos velorios comienzan desde que el
niño muere, convirtiéndose en una auténtica revista de cantos

�38

El Choco, Nueva Versión de "El Dorado"

negros, en dialecto palenquero, los cuales no han tenido, hasta
ahora, versión al español.
El cortejo fluvial suele encontrarse también entre los
negros de las Guayanas, a quienes Arthui' Ramos supone Bush
Negroes, fundándose su hipótesis en un artículo de Euclides
Santos Moreira, médico del ejército brasilero, sobre la vida y
costumbre de los negros de Saramacás.
Igualmente se dan casos de sincronismo cultural en el
Chocó. Los nombres de algunos santos católicos han sufrido
el respectivo cambio en los dialectos ancestrales.
La vecindad con Panamá ejerce una notoria influencia
tantos en los bailes como en la música del Chocó. Y así vemos que ésta suele tener ciertos giros similares a los de la
"mejorana" o. la "décima" del interior istmeño.
El tiempo ha contribuído a cierta desfiguración en varias
costumbres, dichos populares, leyendas y reminiscencias propias del ingrediente étnico africano. Una de estas expresiones
folklóricas, hoy completamente desaparecidas, es la "paletada"
con gue los bogas hablaban a distancia, en la noche, mediante
cierto golpe rítmico de su canalete sobre las aguas del río.
Entre los pocos rasgos que perviven en la música popular
figura el dialoguismo, o sea una especie de duelo sostenido
por improvisadores de cuartetas y décimas durante las fiestas
típicas. En el "Cancionero Antioqueño" del Dr. Antonio José
Restrepo figuran muchas coplas oídas desde tiempos inmemoriales en tierras chocoanas. Pero la tradición viajera del folklore hace muy difícil todo intento de clarificación al respecto,
tanto más cuando se trata de pueblos colindantes.
Es una verdadera lástima que el Chocó no figure entre
los conglomerados que estudio Arthur Ramos en,su libro "Las
culturas negras en el Nuevo Mundo", donde no hay ninguna
alusión a Colombia de importancia.
Acaso valga la pena investigar si la existencia de los
negros cautivos, encontrados por Vasco Núñez de Balboa en
Panamá -según el historiador Gomara adquiridos por los cuarecas del Istmo en "tierras lejanas"- tiene algún nexo con los
pobladores autóctonos del Chocó. Sería una clave muy importante en el estudio sobre los remotos orígenes de nuestra
América. Carlos Cuervo Márquez, etnógrafo y arqueólogo colombiano, asegura haber recogido entre las tribus del golfo
de Urabá la versión de que "cuando por primera vez llegaron
sus antepasados, esa comarca estaba ocupada por hombres
pequeños y negros que luego se retiraron a los bosques".

Jo1•ge Al'tel

r

39

Se han escrito muchos ensayos, novelas y estudios técnicos sobre la región del Chocó, pueblo empeñado en dura
lucha de progreso, siempre batallando contra los rigores de
la naturaleza y vinculándose cada vez más a la vida nacional
colombiana. Es una actitud de autodefensa, en oposición a
la sombra de leyenda que envuelve sus rutas, su paisaje y su
nombre.

�Myrou l. Lichtblau

Myron 1 Lichtb/au / NOVELISTA

Y ENSAYISTA:

DOS PERFILES DE EDUARDO MALLEA

QUE existe un pacenteseo innegable
entre el ensayo Historia de una pasión argentina y la novela
La bahía de silencio, de Eduardo Mallea, ya se ha señalado
de un modo general. Hace falta precisar esta afinidad, explicarla con más detenimiento, analizarla más en detalle. La
naturaleza exacta de este parentesco1 lleva mucha importancia por ser las dos obras expresiones fundamentales de la
ideología de Mallea, así como altos valores de la literatura
argentina moderna. En 1937 se publicó el ensayo, íntimo, doloroso, emocionante; tres años más tarde, la novela, que todavía queda la más famosa del autor. 2 La bahía de silencio
resultó en gran medida una versión novelada del ensayo, una
obra en que la parte autobiográfica se manifiesta no tanto
en una forma exterior y anecdótica, como en un concepto muy
hondo, muy apasionado, de gran intensidad de sentimiento.
Historia de una pasión argentina es un documento humano de un alma descontenta, entristecida, atormentada por la
vista de una Argentina imperfecta y doliente, de una .Argentina que no es lo que debe. ser. Esta constante preocupación
y aflicción, esta tremenda angustia, forma el telón de fondo
de los trece capítiulos de que se compone el ensayo-capítulos
que trazan la formación y expresión de su espíritu fino y sensible. Todo esto se traslada a las páginas de La bahía de silencio, donde Martín Tregua, en el papel de narrador y protagonista de la novela, representa cabalmente a Mallea mismo, más aún, a Mallea como autor acongojado de Historia de
una pasión argentina. Además, la narración en primera persona que hace Tregua depara una nota íntima y desgarradora,
que se aproxima en intensidad emocional a la que se halla
en el ensayo.
-40-

41

En Historia de una pasión argentina Mallea expone su
concepto de las dos Argentinas-una visible y la otra invisible. Concepto básico en el ensayo, se repite muchas veces
como elemento temático bajo distintos puntos de enfoque.
Para Mallea, la .Argentina visible no abarca más que lo puramente externo, lo superficial, lo material, la manifestación
poco deseada de un modo de vivir estéril y falso. Esta es la
.Argentina que se muestra al mundo, pero que debe ser destruída en favor de la otra-la Argentina invisible. .Aquí tenemos el país en sus elementos auténticos, propios, en su
carácter noble y sensible, en la condición que no se advierte
fácilmente porque la otra Argentina ostentosa y hueca lo
ahoga. Lo esencial de esta idea tiene expresión en La bahía
de silencio con las palabras simbólicas sayal y purpura,3 que
para Tregua representan respectivamente lo que anhela y lo
que desprecia. Así el grupo de jóvenes escritores idealistas
-que incluye Tregua y sus dos compañeros de pensión-grita en unisón: " 6Cuándo vendrá a la superficie el país profundo, el sano, el que existe puesto que creemos en él 1''4 Sí, ellos
se niegan a aceptar el brillo, el fasto, en fin la púrpura, lo
visible, como indicio del espíritu verdadero de su nación. Más
bien, ponen su fe en lo que yace latente debajo de esta púrpura-el sayal, en que hay valores más importantes y perdurables y de substancia más digna.
Ni Mallea en el ensayo, ni Martín Tregua como protagonista de la novela, han adquirido sus sentimientos e ideas
tocante a la Argentina de una manera casual o somera. Antes
bien, sus pasiones, pensamientos, odios, gustos, que constituyen un elemento tan intrínseco en 1as dos obras, son fruto de
un período arduo de desarrollo, de gestación y asimilación,
de observación y reflexión sobre cuanto los rodea. Este procedimientos de cultivo espiritual y emocional se revela a través de sus años de juventud, sus esfuerzos literarios, sus lecturas, viajes, y conversaciones, en fin mediante su contacto
cotidiano con el mundo a su alrededor.
Respecto de este procedimiento se pueden citar numerosos puntos paralelos en las dos obras. Mallea nos dice en el
ensayo que nació y pasó sus primeros años en la región árida
y Yentosa de Bahía Blanca, de ambiente cruel y poco agradable para vivir.5 Martín Tregua vivió sus años juveniles en
Río Negro, territorio al sur de la provincia de Buenos Aires,
no muy lejos de Bahía Blanca. El recuerdo amoroso que guarda i\Iallea de su padre, a quien admiró sobremanera por sus
cualidades morales, se invoca de nuevo en La bahía de silencio
cuando habla Tregua con devoción y respeto de aquel hombre

�42

K ovelista y Ensayista : Dos Perfiles de Eduardo l\Iallea

con qtlien solía pasar tantas horas inolvidables.6 Dejaron los
dos sus pueblos natales para ubicarse en Buenos Aires, donde
empezaron el estudio de leyes. El contraste entre el medio
sosegado y modesto que conocían anteriormente y el medio
agitado e incompasivo de la gran capital, se imprimió hondamente en sus espíritus sensibles. Tímidos, inseguros, el ambiente venal de la metrópoli los abrumaba, hasta les infundía
miedo, a medida que sentían su tremenda fuerza vital que
acaparaba en sumo grado la vida del país. "Vivo en la urbe
horas de admiración transida ante el espectáculo de una Babilonia que conserva la forma de la llanura en medio de su
acre pu.ianza y de su riqueza casi brutal", dice Mallea en el
ensayo -7 en tanto que Tregua declara en el mismo tono de
reproche: "En su cruel, acerada entraña, Buenos Aires oculta
obstinadamente sus yacimientos más complejos y más originales."8
En la Facultad de Derecho dr Buenos Aires Mallea sentía un enorme descontento y desilusión, producidos en g-ran
parte por lo que él consideraba la falta de dedicación de muchos profesores y por el carácter pusilánime de otros ~a1:1t?s.
Acusaciones fuertes sin duda exageradas y basadas en Jmc1os
personales, pero pr¿fundamente sentidas por Mallea. Lo triste él afirma es que algunos de estos profesores a veces llea~n a puest~s altos en el estado, levantando "sobre tantas
~abezas de buena voluntad sn perspicar.ia cínica de medradores, demagogos, y políticos".9 Se repite en la novela este
desengaño, cuya culminación ocurre cuando Treg~a y su compañero Anselmi resolvieron ,abandonar ~u~ estudios de derecho porque la enseñanza fria y pragmat1ca de la Facultad
estaba en desacuerdo con su mentalidad artística e idealista.
De manera que podían entregarse por completo a sus tareas
literarias, que les interesaban mucho más y que les proporcionaban mayor satisfacción interior.
Mallea conoce bien su país. Lo conoce en sus diversas
· regiones y en sus distintas modalidades de vivir, ~n sus numerosos matices de sentir y de actuar. A pesar de ciertos rasgos
de soñador y de idealista, el Mallea de Historia. de una pasión
argentina no es un pensador estrechamente encerrado en su
cuarto solitario, sin visión ni conocimientos amplios del mundo. No, su mundo es extenso; y bien que sus sueños y esperanzas, sus anhelos y aspiraciones, quedan frustrados y apl~stados, él sigue afrontando con vigor los problemas de su tierra. Quería tocar su país, palparlo en todas sus formas, Y
para este fin observaba al pueblo en su trabajo, en sus negocios, en sus diversiones. Caminaba por las calles de Buenos

)Iyrou l. Lichtblau

43

Aires sentía el vaivén del mundo vanidoso que quería cambiar ~onversaba con la gente en las veredas y en los tranvías.
'
.
Experiencia
imprescindible y orientación sana para e1 Joven
Mallea, que lo crea todo de nuevo por boca de Martín Tregua
en páginas desconsoladas de confesión íntima.
"Mutismo interior" es lo que nota tristemente ~Lallea al
apuntar sus impresiones de la capital. Es dceir, que detrás
del bullicio y desenvoltura externos hay un silencio doloroso
y una reserva sombría que parecen dominar la gente porteña
en su ambiente de valores falsos. Este mismo Buenos Aires
silencioso, este mutismo, lo observa también Tregua, que además ve una uniformidad inquietante y una falta de individualidad entre la gente de la capital. Cada persona oculta
su ser verdadero bajo una capa de pretensiones arrogantes,
y así todos se acurrucan en carácter de anónimos dentro de
su medio artificial. Sí, cada uno se parece al otro-"todos
blancos de silencio e interior desierto."1º
El inmigrante en la Argentina forma parte numerosa de
la población, sobre todo de Buenos Aires, y por los años ha
contribuído mucho al desarrollo económico y social de la nación. Mallea no niega este papel útil, pero a la vez censura
la clase de inmigrante que se ha valido de las oportunidades
ofrecidas en la Argentina sin incorporarse espiritual ni culturalmente en la vida del país. Una aspiración dP. puro materialismo, una comodidad física, era lo que impulsaba a muchos inmigrantes, venidos de tierras de opresión política, de
hambre, y de temor. Condición triste ! lamentable, de_bida. ~n
gran medida, según Mallea, al mal eJemplo y peor d1recc1011
de los propios argentinos, que no cumplían adecuadamente
su responsabilidad de guiar a los recién llegados conforme. a
los concrptos más tradicionales y apreciables de la patria.
Refiriéndose a este punto, el autor dice:
Esos hombres constituían un material humano plástico. ¿Pero quién, cómo iba a darles
aquel orden? ¿ Cuál iba a ser la matriz capaz
de plasmarlos, de darles una forma total, de
imponerles una gestación adecuada a la forma,
no de un mero destino material, sino de un
destino en que lo espiritual y lo económico
lograran la misma unidad viviente, el mismo
orden ?11
Mallea trata esta cuestión. de nuevo en La bahía de silencio, pero en una forma mucho más vehemente. Para Tregua, la mujer a quien dirige su narración12 representa la

�44

Novelista y Ensa)·ista: Dos Perfiles de Eduardo Mallea

vida digna, noble, a que todos los arg-entinos deben aspirar,
así como "uua fe en la calidad señorial de la vieja Argentina,
un desprecio por los recién llegados... " 13 Sin temor a una
mala interpretación, podemos limitar la referencia a "los reción llegados", aplicándola sólo a aquellos que por su con"lucta e i~eología se aferraban a los valores utilitarios y
vanos. Opma Tregua que lo viejo, lo tradicional, lo estable.
en su función de haber aportado el honor y la dignidad a la
historia argentina, se contrapone a lo nuevo, y a lo moderno,
a lo de afuera. que ha traído r,onsigo tantos trastornos sociales y morales en el siglo veinte. .Así se expresa su sentimiento, anti~ético_: por. un lado, elogio del alma criolla que
rechazo las mvas1ones mglesas y derrotó el dominio español·
por el otro, ~eprobación del inmigrante oportunista. Respect~
de Buenos Aires, Tregua exclama: "En su origen había gloria
y su perímetrb primitivo y colonial, antes del advenimiento
de la horda extranjera, era glorioso, sobrio y di{)'no como el
rostro de la joven historia del país".14
"'
l\Iallea emprendió un viaje a Europa para ensanchar sus
intereses culturales, así como para observar y conocer otro
mundo y avaluarlo con relación a su propio país. Días de
inspiracióh intelectual y espiritual, días' de sensaciones estéticas transcurridos en .Amsterdam, Bruselas, Roma, París, Londres. Pero al mismo tiempo, al lado de esas grandezas culturales, l\fallea tenía a la vista, en los territorios de dictadura y de violencia, la degradación de la dignidad humana
y la sujeción de la conciencia indiviual. Y al regresar, su
propia América relució más digna, más rica, más llena de
esperanza· de un gran porvenir.
El tema de Europa vuelve a aparecer en La bahía de
silencio, ocupando una de las tres secciones de que se divide
la novela. Terminada la publicación de su revista Basta por
falta de apoyo público, Tregua decidió visitar a Europa.
Experimentaba tremenda exaltación al contemplar la riqueza
curtural de ese continente pero su contacto· personal con algunos desdichados, en particular con su amigo de Bruselas (Ferrier), le hizo pensar en la universalidad del sufrimiento humano. Después de algún tiempo en Europa, sentía la necesidad urgente de volver a su país, pues, "era mi carne, la raíz
de mi carne, la tierra carnal, lo que me llamaba. Y o no podía
andar, no podía dormir, no podía continuar sin oír esa apela.,
c10n.
. . ."15 En f.m, podemos preguntanos: ¿No sirvió todo

~lyron l. Lichtblau

..

45

el viaje del protagonista a Europa, con los variad9s acontecimientos allí, principalmente para impregnarle con más fe en
su patria, con más devoción y con más amor, a pesar de sus
imperfecciones y debilidades 9
Lo que sienten y piensan los extranjeros acerca de la
.Argentina no puede menos de interesarle a M:allea. Poco
entendimiento, ignorancia, nociones falsas y exageradas, y
falta general de interés por el destino de la Argentina-todo
-esto lo nota Mallea con profunda tristeza. En Historia de
una pasión argentina lamenta que los extranjeros no hayan
llegado a una comprensión verdadera de lo esencial de su
nación, que sólo la hayan comprendido superficialmente. Dice
Mallea: " ... lo que ellos aprehendían aquí con sus instrumentos meramente lógicos no eran sino circunstancias pragmáticas, modos de ser exteriores, sin interés, anodinos." 16 Veamos
la analogía en la novela. Martín Tregua, en Bruselas, sentía
nostalgia y deseaba ponerse al tanto de la vida de su país.
Cosa difícil, pues los periódicos de aquella ciudad asignaban
a una posición secundaria los sucesos acaecidos en la .Argentina. Muchas veces las noticias dadas sobre la .Argentina eran
falsas y representaban el país "como algo tan indefinido, irreal
y confuso como el eco de algún drama pasional ocurrido en
un punto ignorado del globo y del que se desconocieran con
precisión hasta los personajes y las circunstancias."17 También, poco antes de salir de Bruselas, Tregua trataba de explicar a un grupo representativo de europeos el espíritu de la
nueva Argentina que, él esperaba, se forjaría en el futuro.
Pero su empeño era en b_;i.lde ; era· imposible hacerlos comprender.
Mallea narra en el ensayo cómo hizo una valuación de
sí mismo al regresar a la Argentina. Examinó su conciencia,
contempló su vida en su totalidad, juzgó sus esfuerzos, sus
éxitos y sus fracasos, en fin hizo el papel de severo crítico de
sus propios actos. Lo que observó a raíz de este análisis, lo
que descubrió, distaba mucho de lo que pretendía ser. Necesitaba purgarse, renovarse en la imagen de un hombre digno
de la nueva Argentina. "De modo que resolví hacer tabla
rasa conmigo mismo, hacer recapitulación, decirme que no
soy nada, absolutamente nada, no he hecho nada, absolutamente nada. Soy la nulidad misma. La nulidad llena de nociones."18 Resolución extravagante, pero hondamente expresada
por un patriota que anhela perfeccionar su país empezando
por la perfección de su propia persona.

�46

Novclista y Ensayista : Dos Perfiles de Eduardo Mallea

La nulidad, la impotencia, la ineficacia, las sentía también Tregua, que expresó esta actitud emocional en varias
ocasiones en La bahía de silencio. Así, le agobiaba una tremenda desesperación al sentirse incapaz de obrar por el bien
de los jóvenes noble de la nueva generación-por esos jóvenes que se mostraban en consonancia con los principios a
que él aspiraba. "Me daban ganas de hacer algo por ellos;
ipero qué podía hacer yo, pobre trabajador de sobresaltos y
de letras, simple ejecutante de personales exaltaciones !"19
Asimismo, cuando Tregua supo que "su mujer ideal" perdió
a su hijo en un accidente, quería ayudarla, consolarla, serle
útil en esa hora trágica. Pero se sentía ineficaz; y echando
una mirada retrospectiva a su vida, exclamó : "M:i vida era
un desastre. Lo único aceptable de mi vida era una confianza,
una fe, una creencia increíble en la humanidad nueva." 20
El hombre nuevo que anteve Mallea en su ensayo tiene
su manifestación en la novela en el personaje ficticio de Juan
.Argentino, creación de Tregua para su gran obra entitulada
Las cuarenta noches de Juan Argentino. La ciudad, la pampa, el porteño, el gaucho-la obra va a representarlo todo en
sus valores más arraigados y significativos. En fin, Juan
Argentino será la renovación deseada del prototipo nacional,
el hombre capaz de convertir la patria materialista y altanera
en un país espiritualmente fuerte y moralmente recto.
La novela termina con una profesión de fe elocuentemente afirmada por Tregua-la misma fe y confianza y esperanza
expresadas por Mallea en el último capítulo del ensayo.21
Los idealistas y los visionarios, hombres como Anselmi y Jiménez, no han sido derrotados, opina Tregua, ni tampoco se
han apoderado del país permanentemente los males que afligen su patria. Estos jóvenes y otros millares de la misma
fuerza moral sólo aguardan ansiosamente la venida de días
más propicios, cuando puedan cumplirse sus sueños y aspiraciones. Esperan a la bahía, "a esa bahía donde concentran
su silencio y donde su fruto se prepara sin miedo a la tormenta, el ciclón, el vil tiempo." 22 Tregua dirige esas palabras
a "su mujer ideal"; casi igual pensamiento apare~e al fin del
ensayo, donde .Mallea, en un tributo conmovedor al pueblo
argentino, dice: "Tu silencio es una pausa honda, no muerte,
no desaparición___ La pausa de la reflexión dramática del
que vela antes del alba." 23

47

~lyron l. Lichtblan

gran perturbación política e internacional por su actitud indecisa a principios de la segunda gu~rra mundi~l. Después, tu~o
que aguantar, durante casi una decada, la dictadura peromsta, con sus doctrinas engañadoras de justicialismo, peronismo,
y la llamada tercera posición. La volutad del pueblo derrum.bó esta tiranía y en momentos actuales la Argentina disfruta
de la libertad y la democracia. La generación de Mallea,
ya hombres maduros, tal vez percibe en la presidencia de
Arturo Frondizi y en el gobierno que lo rodea una época
de grandeza para su país. Y acaso Mallea, que empleó su
talento literario en Historia de una pasión argentina y en
La bahía de silencio para sondar el alma de su patria, por
fin encontrará la Argentina que tanto desea.

NOTAS:
1.- Los puntos de contacto en Hlstorla de una pasión argentina Y La ba-

hía de silencio forman un núcleo pequeño pero slgnlfice.nte del pensar y sent.ir de Mallea. Son elementos básicos de su vida los que ha
repetido y recalcado en
novela. Por eso, las. zonas de semejanza
muy raras veces son triviales o superficie.les; mas bien, son serlas e
íntimamente encadenadas con su o!lcio de novelista y filósofo, Y con
su valor de hombre.

,a

2.- Las primeras novelas de Mallea son Nocturno europeo (1936) y Fiesta

en noviembre (1938). Pero su gran !ama dentro de la ficción argentina data de la aparición de La bahia de silencio en 1940. Desde esa
fecha han venido de su pluma las novelas siguientes: Todo verdor
perecerá (1941), Las águilas (1943), Los enemigos del alma (1950),
La torre (1950), Chaves (1953), Slmbad (1957).
3.- Es de notarse que otro libro de ensayos de Me.llea lleva el titulo de
Sayal y púrpura (1941).

4 _ Eduardo Mallea, La bahia de silencio (Buenos Aires: Editorial Sud. americana, 1950) , p. 42. Esta es la edición que siempre citamos en
este estudio.
5.- La adustez y la 11,temperle de esta reglón de Argentina forman el

fondo de su novela Toclo verdor perecerá.
6.-- La bahía ele silencio, p. 17.

7 _ Eduardo Mallea, Historia , de una pasión argentina (Buenos Aires:
· Espasa-Calpe Argentina, 1944), p. 40.. Esta edición es la que siempre se cita para las referencias que siguen.
8.- La bahía de silencio, p. 70.
9.- Historia de una pasión argentina, p. 47.

El mundo ha pasado por años tumultosos desde la época
(1937-1940) en que Mallea publicó su Historia de una pasión
argentina y La bahía de silencio. La AI"gentina misma sufrió

10.- La bal1ia de silencio, p. \¡1,
11.- Historia de una pasión argentina, p. 69.

�48

~ovcli~ta y Ensayista: Dos Perfiles de Eduardo Mallea

12.- Tendremos ocasión dos veces- más en este trabajo de mencionar a

esta mujer, que juega un papel tan Importante en la obra. Ella
queda anónima por toda la novela y no participa en la acción sino
por las referencias de Tregua. Seria conveniente, por eso, referirse
a ella de alguna manera precisa. Así, he preferido la frase "su mujer ideal" al hablar de ella en adelante.
13.-

14 .- Ibld., p. 395.

16.- Historia 1le una pasión argentina, p. 104.

La babia de sllenclo, p. 276.

18.- Historia de una pasión argentina, p. 176.
19.-

INDIGENA

La bahía lle silencio, p. 561.

15.- Ibid., p. 384.

17.-

Pedro Vil/a/ EFIGIE

La babia lle silencio, p. 226.

20.- Jbld., p. 564.
21.- Este capitulo lleva el titulo de "La exaltación de la vida".

22.- J..a bahía de silencio, p. 566.

Arrimado a un tronco seco,
y perdida la mirada,
pasa las horas el indio;
pasan días, pasan semanas
- y sigue
.
y meses y anos,
mirando hacia la montaña
que le cierra el horizonte
como gigante muralla.

23.- Historia lle una pasión argentina, p. 185.
Universidad de Indiana, EE. UU.

Entre hierbajos y piedras
triscan sus huesudas cabras,
sus cuernos de Lúcifer,
libidosa la mirada,
hecha de deseo y de fuego
y de una inquietud aciaga.
La llanura pedregosa
bajo el sol de la mañana
parece que parpadea,
y en sus vaporosas alas,
que se agita levemente
por el calor torturada.
El indio sigue mirando
la nebulosa distancia
como si en el infinito
la nada le hipnotizara,
o como si allá muy lejos,
entre el cielo y la montaña,
-

4!} -

�.r.o

el fantasma del pasado
de su enigmática raza
en el cendal de la bruma
silencioso se elevara.
¡Qué es lo que piensa aquel indio,
soñolienta la mirada,
inconsciente de los años,
los meses y semanas,
y que parece esculpido
del granito de su raza!
Sus ojos miran sin ver
la cercanía o la distancia,
ciegos al -mundo de fuera
sin que reflejen e·I alma ...
El indio sueña despierto,
el indio no piensa nada.
En el ardoroso yermo
triscan las huesudas cabras ...

Efigie Indígena

Dr. Agustín Basaye Fdez. del Valle / FUNDAMF,NTO

Y

ESENCIA DE LA VERDAD
Sumario: 1.-¿ Qué es la verdad?.2.-Fundamentación de la Verdad.3.-El sentido de la Verdad.-4.-La
Verdad Mundana participa de la
Verdad · Eterna.- 5.-Verdad y Convivencia.

I
¿ Qué es la Verdad?

es la esencia de la verdad?
Ordinariamente se entiende por verdad lo real. Decimos, por
ejemplo, que "fulano" es un verdadero amigo, indicando que
se trata de un amigo real, auténtico. La definición tradicional de la verdad: "veritas est adaequatio rei et intellectus",
o, mejor aún: "veritas est adaequatio intellectus ad rem" (la
verdad es la adecuación del conocimiento con la cosa), entraña un sentido de conformidad, de c.oncordancia. Lo contrario a la verad -lo falso- es la falta de concordancia del
enunciado con la cosa. Un juicio es falso cuando no presenta
a la cosa tal como es. Pero aún en los juicios falsos hay
elementos verdaderos. Si digo, vbg. : "los alemanes son latinos", digo seguramente algo falso, pero es al menos verdad
que existen los alemanes y que ciertos hombres son latinos.
Un pensamiento que no se identificase con ninguna cosa, sería
imposible, nada en el orden del pensamiento. Por eso se ha
dicho que una verdad está supuesta siempre en el error.
El hombre no podría vivir, si no tuviese la convicción de
que sus facultades cognoscitivas le llevan a la verdad. Sería
imposible obrar o abstenerse de obrar. Indudablemente la
razón alcanza con certeza plena las verdades más elevadas
del orden natural. Y ello es así, porque lo que es, es lo que
-51-

�Dr. Agustín Basave Fernández del Valle

52

53

Fundamento y Esencia de la Verdad

causa en nuestro espíritu la verdad. Para ser plenamente
escéptico habría que convertirse en vegetal. Es claro que al
afirmar la veracidad de :rmestras facultades cognoscitivas
estamos muy lejos de caer en el error, por exceso, del racionalismo. Nuestra razón alcanza la verdad no sin dificultad
y a condición de someterse a una disciplina externa a ella.
Heidegger ha formulado el carácter ontológico fundamental del problema de la verdad, retornando a la aurora
del pensamiento griego: la verdad es descubrimiento, revelación del ser de lo existente. De esta verdad original y
esencial, surge, como degradación, la relación de adecuación
de la verdad lógica. Antes de todo predicado, está el estado
manifiesto de lo existente, al ponerse al descubierto. La verdad de la proposición echa sus raíces en una verdad óntica.
En su estudio intitulado "De la esencia de la verdad" ("Vom
W esen der Wahrheit"), Martín Heidegger expresa que "si
sólo mediante la aperticidad del comportamiento la conformidad (verdad) del enunciado se hace posible, lo que hace
entonces posible la conformidad posee un derecho más original de ser considerado como la esencia de la verdad" (pág. 10,
"De la esencia de la verdad", traducción del alemán por Humberto Piñera Llera, Revista Cubana de Filosofía, Vol. II No.
10, Enero-Junio de 1952). Pero ese comportamiento abierto
a la potencia de lo real, se funda en la libertad. No se trata
de capricho ni de subjetividad arbitraria, sino de un entregarse a lo real patente y manifiesto, de un dejar ser al ente.
Esta libertad se identifica con la existencia del hombre. Antes
que todo, la libertad "es el abandono al develamiento del
ente como tal" (Opus cit., pág. 13). En este sentido, cabe
afirmar que el hombre no "posee" la libertad como una propiedad, sino al contrario: la libertad posee al hombre. Observa
Heidegger que el error, como ocultamiento del misterio del
ser, forma parte de la íntima constitución del hombre histórico. Concluye afirmando: "La pregunta por la esencia de la
verdad encuentra su respuesta en la sentencia: la esencia de
la verdad es la verdad de la esencia" (pág. 21). Corresponde
a la ontología fundamental plantear y resolver la cuestión. de
la verdad de la esencia, de la verdad del ser. Hasta aquí el
pensamiento de Heidegger sobre la esencia de la verdad.
Apuntemos unas cuantas e indispensables observaciones críticas.
Al idealismo de "Ser y Tiempo" (la verdad como producto del "Dasein") sucede ahora un r ealismo: el hombre está
abierto a la verdad, pero no la engendra. Cabe preguntar si

-

.

la antítesis entre la verdad de adecuación (lógica ) y la verdad de revelación ( óntico-preontológica) puede o no ser superada. En una nota preliminar al libro de Alfonso de Waelhens
"La Filosofía de Martín Heidegger", el jesuíta español Ramón Ceñal observa: "Que el conocimiento verdadero descubra la cosa en sí misma, es afirmación perfectamente admisible; que este descubrir se revele por si mismo como tal, en
toda su radiante lucidez, sólo quiere decir que aquel conocimiento es evidente; pero que la verdad de este conocimiento
se reduzca a ese su lúcido y puro descubrir, es lo que el análisis fenomenológico no da de ninguna manera. Este análisis
nos hará ver que la pura percepción, la simple "apprehensio"
por muy diáfana y lúcida que sea, no es la verdad,~a1 menos:
la verdad consumada y perfecta, la que la evidencia verifica
y descubre. Es en el juicio, en la complexión predicativa explicitada o no, donde la verdad como tal puede ser verific~da ·
y esta verificación en todo juicio verdadero, también en ei
que versa sobre lo inmediatamente descubierto en la intuición
no dice otra cosa sino que el juicio es conforme con lo juz~
gado". La evidencia -propiedad de una verdad cualificadano es la verdad misma. La verdad, como adecuación lógica
implica la revelación y el descubrimiento del ser mismo e~
su patencia. No es la "quiddidad" o esencia de la cosa conocida lo que causa la verdad, sino el ser: el ser de la cosa dicho
y revelado en el juicio.

II
Fundamentación de la Verdad

La verdad -luz y alimento- es comunicada después de ser
poseída. Todo el hombre está empeñado en la indagación de
la verdad. Y cuando se la descubre amorosamente en el silencio de la meditación, se pega al alma y le infunde vida interior. No es bien mostrenco, sino asunto íntimo, descubrimiento
histórico con una filiación personal. El hombre no inventa la
verdad, se acerca a ella y la recoge con reverente humildad.
Pero en este acercamiento, el ser humano rasga la corteza de
las cosas para alumbrar su secreto íntimo.

' -

Al tener conciencia de nosotros mismos nos decidimos
por la verdad. Esta decisión nos ennoblece y nos salva. Si
acertamos a expresar lo que realmente es, preguntando a las
cosas y a nosotros mismos qué es lo que ellas son, y qué es
lo que nosotros somos, estamos en vías de encontrar respuesta
a nuest~o destino. Vivir humanamente es sentir la urgencia
y necesidad de la verdad. Solo al hombre le aqueja el deseo

�54

Fundamento y Esencia de la Verdad

de. dar respuesta a aquella pregunta formulada por Pilatos:
"Qué es la verdad". Pero antes de contestar a esta suprema
y final interrogación nos preguntamos por la verdad de las
cosas, de las cosas que cambian.
Cuando queremos saber qué es lo que las cosas verdaderamente son, no estamos utilizándolas o recreándonos en ellas.
Estamos haciendo teoría. Actitud Teorética que nos eleva
sobre las cosas, desde el momento en que, inquiriendo por
ellas, les arrancamos su secreto. Secreto que ellas mismas son
impotentes para descubrir.
Nacimos para la verdad, aunque nos empeñemos algunas
veces, en vivir en el error. Nos afanamos y nos desvivimos
por descubrir el oculto tesoro de verdad que aprisionan las
cosas. Porque "las cosas, agusanadas de temporalidad en su
devenir incesante, están también angelizadas de permanencia
en su verdad eterna" (Muñoz Alonso).
Realidad =Verdad. Esta equivalente lleva implícita la afirmación de una verdad no creada por la mente humana. La
verdad, como eterna que es, nos preexiste y nos trasciende.
No creamos la verdad, pero si la conocemos. Y al conocerla
participamos de ella. San Agustín sostiene la percepción inmediata de Dios: nuestra inteligencia ve una verdad, la misma e inmutable para todos. Esa verdad o es Dios o es inexplicable sin Dios. En una forma intuitiva, el santo obispo de
Hipona ve la verdad absoluta (Dios) en toda verdad. Ninguna verdad, ninguna bondad, ninguna belleza habría sin la
existencia de un Dios que no se confunde con lo creado, con
lo participado y lo mudable. Si la mente del hombre participa de la verdad, es porque Dios -la Verdad- le hace partícipe. Nuestra razón pronuncia juicios verdaderos porque ve,
en la inteligencia, las verdades pi·imeras, o ideas, o principios.
La inteligencia intuye; la razón concluye. En el interior del
hombre están presentes a la inteligencia los principios. La
razón establece nexos y relaciones, formula juicios y discurre
aplicando los principios inmutables del juicio. La verdad, de
la que nosotros y las cosas participamos, no ·proviene ni de
nosotros ni de las cosas. El origen de las verdades inmutables, necesarias y universales, es Dios. Mi pensamiento, aún
cuando sea causa de aquello que piensa, no es principio de
sí mismo. Puedo concebir la existencia en términos de verdad en términos referidos al sentido inteligible de mi propio
' p_ero esto no significa que sea yo la verdad de m1.
existir;
mismo (la absoluta verdad de mi mismo). Si mi mente, finita

Dr. Agustín Basave Fernández del Valle

55

y mudable, es capaz de una noción de la verdad absoluta y
conoce verdades, es porque soy por la Verdad y para la
Verdad.
·
La validez de nuestros juicios está respaldada por la objetividad de normas o principios en base a los cuales la razón
juzga. Estas normas o principios del juicio no son mudables
y finitos, por tanto, no pueden ser un producto de la mudable y finita actividad racional. La Verdad que hace que
la razón sea verdadera, sobrepasa y trasciende a esa misma
razón. Porque hay normas verdaderas, hay juicios verdaderos. Y esas normas verdaderas o principios inmutables que
son fundamento de la veracidad de los juicios, no pueden
inducirse de la experiencia sensible. Porque lo más no puede salir de lo menos, lo inmutable y necesario de las normas
verdaderas no puede provenir de lo mudable y contigente
de las cosas. Aunque la verdad esté presente a la mente,
es más que la mente, porque fundamenta toda cosa verdadera
y la mente misma. La verdad intuída no encuentra su adecuada subsistencia real en ninguna cosa existente. Queda
siempre como objeto ideal abstracto y supone un Sujeto reai
de la Verdad absoluta. De no haber una Verdad absoluta no
habría verdad alguna.
Desde la propia intimidad inagotable percibimos el llamado de una verdad infinita que nos trasciende y que funda
la realidad de las verdades finitas. La verdad presente en
nuestro espírüu es una imagen ile Dios, pero no es Dios.
Como San Agustín, también M.F. Sciácca encuentra que
la fundamentación de la verdad es, a la vez, la prueba de la
existencia de Dios. Pero no se limita a repetir a San Agustín,
porque le sobra talento, y fortnula uná prueba de la existencia de Dios -hundiendo sus raíces en el ser del hombre- que,
al decir de Manuel Gonzalo Casas -y sin ninguna exageracióncasi no tiene paralelo en la bibliografía contemporánea. "O
no hay verdad -nos dice-, o si la hay. sobrepasa a la razón,
en cuanto que es dada a la razón y no puesta por ella. En
otros términos : o no hay verdad y con ello se llega a la
conclusión absurda y contradictoria de que "es verdad que
nada es verdad"; o hay verdad y también hay un más allá
de la razón; o no hay nada que sea verdad" (Pág. 52, "La
Existencia de Dios", Editorial Richardet, Tucumán-Buenos
.Aires,. 1955). Una vez ubicados los. términ,os del problema,
:.M:ichele Federico Sciacca pasa a formular, con toda precisión,
la prueba. Hela aquí, con su&amp; propias palabras:

�56

Fundamento y Esencia de la Verdad

"El ente inteligente intuye verdades neesarias, inmutables, absolutas; el ente inteligente, contigente y finito, no
puede ni crear, ni recibir de las cosas por medio de los sentidos, las verdades absolutas que intuye; luego existe la Verdad en si necesaria, inmutable, absoluta, que es Dios" (Opus
cit., Pág. 70).
La teoría de la fundamentación de la verdad como prueba
de la existencia de Dios, aducida por el filósofo italiano, la
consideramos nosotros, más que como una prueba rigurosaroen lógica, como una meditación válida dentro del orden
metafísico. En el plano metafísico es un hecho que las verdades necesarias, inmutables y absolutas intuídas por el hombre implican a la Verdad, es decir a Dios. Pero en el orden
del' conocimiento, primero se conocen los efectos que mediante
la prueba racional de la causalidad llevan a afirmar la existencia de Dios, y sólo entonces referimos las verdades a la
Verdad. Dicho de otro modo: la realidad de Dios, anterior
a las creaturas en el orden óntico, como creador que es de
ellas, les es posterior en el orden lógico, pues solo por ellas
llegamos a conocerle.
Examinado el fundamento de la verdad, conviene ahora
destacar su sentido.
III
El Sentido de la Verdad

Cuando la verdad nos posee, surge la ciencia. Los griegos daban el nombre de "aletheia" al "descubrimiento", a la
"patencia" de las cosas. La verdad era, para ellos, una propiedad del ser real. La significación primitiva del vocablo
fué -según Kretschmer y Debrunner- algo sin olvido; algo
en que nada ha caído en olvido completo. Por la idea de
completud se pasó a la de patencia. La verdad de las cosas
en cada existencia del hombre, supone que aquellas están
propuestas a éste.
La presencia humana en el mundo posibilita -no generala verdad. La inteligencia reviste la forma misma de las cosas. Zubiri expresa, con gran concisión, que · "la verdad es
la posesión intelectual de la índole de las cosas" (Pág. 28,
"Naturaleza, Historia, Dios", Madrid, MCMXLIV). Pero ll;l
verdad no es tan solo un atributo del conocimiento -tema de
la gnoseología crítica- sino ante todo una determinación trascendental del ser en cuanto ser. Y en este sentido ontológico
de verdad no cabe una definición exhaustiva. La universalidad de 1~ verdad impide que sea abarcada por una definición demarcadora. Partimos del reconocimiento de su existen-

Dr. Agustín Basave l&lt;'ernández del Valle

57

cia, como hecho original, para dedicarnos al problema de la
esencia de la verdad de las cosas y del hombre. Esta verdad
que nos sale al encuentro en la realidad mundanal nos remite
a Dios : su origen y fin.
El ser aparece, se devela al sujeto cognoscente. Y este
aparecer -promesa de revelación- viene preñado de certidumbre, de confianza. Por eso se ha dicho que "la verdad no es
sólo "aletheia", estado de no oculto, es también "Emeth" (palabra hebrea de uso frecuente en la Biblia) : fidelidad, constancia, autenticidad. Donde hay Emeth uno puede confiarse,
entregarse". Por una parte los entes son recogidos y comprendidos en el ,hombre, y, por otra parte el hombre se introduce en el mundo englobante y abierto del ser. Medimos la
verdad por el objeto, pero esta medida incluye libertad y
elaboración creadora de lo externo. En otras palabras: medimos y somos medidos. "La verdad aparece en el mundo como
repartida en innumerables sujetos que están abiertos uno para
otro en la originaria actitud de la disposición, y que esperan
uno de otro la comunicación de aquella parte de la verdad
-apunta Hans Urs von Balthasar- que les ha sido confiada por
Dios como participación en su infinita verdad. En esta recíproca abertura y en este estar a disposición los sujetos finitos
reflejan así la suprema medida de lo que se puede captar
en el mundo finito de la infinita abertura de la divina verdad" (Pág. 47, "La Esencia de la Verdad", Editoria Sudamericana) . Piénsese que si Dios no conociese. un ente no- podría
ser conocido por ningún hombre, porque no existiría en cuanto ente; carecería de medida del ser y, consiguientemente,
de verdad.
Podemos decir libremente la verdad o mentir, porque
nos autoposeemos, porque disponemos de nosotros mismos.
Somos responsables de la verdad en cuanto develamiento y
en cuanto comunicación. El amor es inseparable de la verdad: la esclarece y la posibilita. Estamos llamados -todos,
sin excepción- a dar testimonio de la verdad. Abrirse a la
verdad, y abrirse en la verdad para los otros es cumplir la
ley de nuestro propio ser. Tenemos la certeza de que somos
hombres para algo más que- para dar con nuestros huesos
en una tumba. Por eso me ha parecido siempre magnífico el
lema de la Universidad de Nuevo León: "Alere Flamman
Veritatis". Si la administración de la verdad está confiada
a la libertad humana, es preciso alentar la flama de la verdad. Condenados como estamos a la muerte, debemos apresurarnos- con inquebrantable voluntad y sin descanso-, a dar
nuestro mensaje -grande o pequeño, pero siempre auténtico-,

�58

Fundamento y Esencia de la Verdad

antes de pasar a aquel estadio en donde tenemos la certeza
-los creyentes- de que sobran los mensajes porque todo está
a la vista, en su más prístina patencia. Pero todo develamiento, todo mensaje debe estar al servicio del amor que abraza
y excede a la verdad. Otra cosa sería exhibicionismo o
escándalo.
Si sabemos polarizar la verdad finita -nuestra verdad
parcial- hacia la verdad absoluta, estaremos en el origen del
movimiento de la verdad, poseídos por el amor y en camino
de salvarnos. Las cosas son como Dios las ve. El conocimiento
que de las cosas tiene Dios -arquetípico y ejemplar- es el
único absolutamente exacto, correcto, verdadero. Resulta natural, entonces, que sólo desde Dios nos podamos ver los
hombres.
El hombre es un ser dialógico. La verdad tiene también,
en consecuencia, un caracter dialógico, social. Florece en el
coloquio de los espíritus libres. Cada hombre tiene la posibilidad de enriquecer su propio campo visual con el de los otros.
Cada hombre capta, sostiene y transmite la verdad de roa,.
nera personal. Y todo ello sin mengua del carácter universalmente válido y supratemporal de la verdad. Si se habla
de la individualidad de la verdad dada por la situación, es
porque prescindir de este carácter concreto sería ocuparse
de una simple obstracción. El continuo cambio de las perspectivas individuales y de las situaciones interiores, va constituyendo la historia de la verdad. En el ser, en la verdad,
habrá siempre un fondo de misterio y, por tanto, una inagotable fuente de sorpresa. De ahí nuestra perpetua inquisición
de la verdad. ¿Pero es que puede ser otra cosa la filosofía 1
"Busquemos, sugiere San Agustín, como quienes van a encontrar, y entremos como quienes aún han de buscar, pues, cu~ndo el hombre ha terminado algo, entonces es cuando empieza". (De Trin., IX, c. 1).
Al buscar las verdades mundanas descubrimos, en su más
íntima contextura, una participación en la verdad eterna.

IV
La Verdad Mundana participa en la Verdad Eterna '

Lo verdadero y lo falso, en su sentido más radical, se
. predican de la intelección, no de las cosas. Verdad y falsedad ontológicas corresponden a las cosas en tanto que pueden
ser objeto de conocimiento intelectual. Una caja de cigarros
de chocolate es ontológicamente falsa como cajetilla de cigarros porque es propicia para "ser juzgada" verdadera caje-•
tilla' de cigarros, en virtud de poseer las condiciones para

Dr...\gnstín Basavc Fernández del Valle

59

poder ser falsamente entendida. Trátase, por supuesto, de
una falsedad ontológica accidental, no esencial. La cajetilla
de cigarros de chocolate es algo verdadero como cajetilla de
cigarros de chocolate. Lo que sucede es que nuestro entendimiento finito no aprehende íntegramente al ser, porque le
falta inteligencia. Para captar el ser en su plenitud se requiere
el entendimiento absoluto. Las cosas tienen una relación
real de dependencia con el entendimiento creador. En Dios,
la inteligibilidad del ser y su intelección no son diferentes.
Pero el hombre tiene que poner en contacto, mediante la
actuación de su espíritu, la inteligibilidad del ser con la intelección cognos~ente. Conocimiento de la verdad significa,
en este sentido, la actividad espiritual contemplativa y desinteresada que se ordena a la posesión del ser tal cual es.
Por nuestra actividad contemplativa nos orientamos hacia la pura posesión de la verdad ontológica, hacia la conquista del ser. Y esta conquista enriquece al espíritu. El error
no existe en las cosas, existe en la inteligencia; no se da en
el concepto, se da en el juicio. Solo el juicio atribuye, predica
notas -constitutivas o reales- a las realidades concretas. La
certeza se ha definido conceptualmente como el "asentimiento firme fundado en la evidencia". Toda duda -me lo dice
mi intuición- sería irracional. Fundado en esta inconmovible
evidencia, San Agustín advirtió: los hombres han dudado
de todo lo imaginable. "Pero ¿ quien dudará de que él mismo
vive y recuerda y reconoce, y quiere y piensa, y sabe y juzga?
Pues aún cuando uno dude, vive : quien duda se acuerda de
aquello de que duda; quien duda reconoce que duda; quien
duda juzga que no debe dar su asentimiento a ciegas. Por
consiguiente, aunque uno pueda dudar de todas las- otras cosas, no puede dudar de las dichas, pues si ésas no fueran
reales, no poría dudar en general de algo" (De trimitate 10,
10 n. 14; ML 42, 981). Ante la evidencia del objeto queda,
pues, excluída, toda vacilación dudosa. Percibo o experimento
inmediatamente el conocimiento de un ser real, que está como
real en mi conciencia. No se trata de una conformidad entitativa, sino de una expresión conceptual de lo que realmente
es así. Mi entendimiento no tiene que convertirse en océano
para estar en aptitud de juzgar con verdad acerca del océano.
Entre el modo de ser intelectual y el modo de ser del objeto
habrá siempre una diversidad esencial. Por eso el metafísico
alemán G. Sohngen ha llamado a la verdad, relación entre
dos relaciones, esto es, entre la relación estructural ideal del
predicado y el sujeto por un lado, y la relación estructural
real, por ejemplo, del accidente y la substancia por otro (Sein

�60

Fundamento y Esencia de la Verdad
Dr. Agustín Basavc Feruández del Valle

und Gegestand, pág. 122, Münster, 1930). En todo caso, la
representación conceptual del objeto -unida a la percepción
del mismo- precede a la visión de la verdad del juicio (perceptio veritatis).
Un objeto preyacente, "trascendente" a nuestro entendimiento que juzga, rige de alguna manera el acto de juzgar.
Santo Tomás apunta que "el fundamento de la verdad del
juicio es el ser del objeto, no su verdad. Por eso dice el filó,.
sofo: una opinión o dicho es verdadero, porque la cosa es, no:
porque la cosa es verdadera" (S. th. 1 q. 16 a. 1 a d 3). Pero
lo que no dice el filósofo (Ar:istóteles) es que si hay en general verdad finita y ser finito es por una manifestación
creadora y libre de Dios. Aristóteles nunca llegó a la verdad
como participación. Nuestras verdades del mundo están marcadas por la contingencia. Un permanente misterio se entrevé
tras toda verdad mundana y finita. Se divisa un infinito
trasfondo que carece de fundamento porque está totalmente
en si mismo. Si rompiésemos esta participación se desplomaría la verdad mundana, cesando de ser verdad. Y es que
"el mundo como totalidad, y todo ser singular y todo verdad
singular intramundanos, son -como bien lo expresa Hans U rs
von Balthasar- un genuino aparecer de Dios. El signo en el
que Dios se expresa no representa obstáculo para decir lo que
quiere decir. Entre contenido y expresión no hay intervalo
porque la expresión procede totalmente de lo que se revela
y está determinada por el contenido que debe expresar. No
hay .una materia extraña en la que Dios hubiera acuñado
sus ideas: la única "materia" existente, de la cual Dios crea
el mundo, son su libre voluntad y sus externas ideas. Por
eso, en la creación, la esencia de Dios puede transparentarse
sin trabas hasta el punto de que el contemplador de las cosas mundanas puede ver el modelo a través de la imagen,
y olvidar que no lo ve directamente sino en el espejo q.e
la criatura (Pág. 262, "La esencia de la verdad", Editorial
Sudamericana). Es preciso, en consecuencia, no dejarnos seducir por la ilusión de atribuir a las cosas, como propiedad
suya, esa etarna verdad que irradian por participación en
Dios, La verdad absoluta está allende las criaturas. De ahí
esa tensión de la verdad mundana hacia la· verdad divina:
fundamentación última y suprema medida. El "por qué" de
la verdad nos remite a la voluntad divina que es, a la par,
suprema razón. La libertad de Dios es idéntica a la Ley de
la necesidad .. La libertad del hombre, sin la mano creadora de
Dios, es un "ser en la nada".
La vida humana, la vida de cada cual, ha de coincidir
con la creciente verdad que tiene por permanente trasfondo

61

y horizonte a la verdad infinita. La viva verdad mide al ser
viviente. Y esta medida es también amparo, misterio íntimo.
Estamos desnudos ante Dios. En El poseemos las criaturas
'
nuestra común verdad. En situación y en circunstancia
con-'
viviendo, nos abrimos a la verdad. ¿ Qué relación existe'entre
verdad y convivencia 1
V

Verdad y Convivencia
El yo no es un simple dato psicológico ni es un hecho
sensible objetivamente observable, ni es un¡ suma de vivencias. Hay un conjunto de actividades psíquicas que aparecen
Y desaparecen: impulsos, pensamientos1 deseos etc. Pero estas vivencias que van y viénen están referid¡s y surgen de
u_n fondo permanente y estable: el yo ontológico. Toda vivencia revela un aspecto del yo ontológico, pero el yo ontológico
no pueJe reducirse a las , vivencias (yo psicológico) porque
las trasciende. El yo "matrix" u ontológico) es el centro del
campo de la conciencia, con un altísimo grado de continuidad
e identida?· Tiene funciones, pero no es función, sino estructura consciente. Todas mis actividades físicas y espirituales tienen al "yo" como centro unitario de imputación. De ahí que
no
quepa decir que. el yo es trascendente. Trascendente sería'
, .
umcamente, el yo ideal que da sentido a la tarea y hacia el
cual se encamina la multiplicidad de actitudes.
Entregarme a la propia vocación es reconocer lealmente
mi puesto en er orden universal. Dentro de este orden las
cosas se presentan como instrumentos propicios o como obstáculos para el cumplimiento de la tarea personal. Entes y circunstancias adquieren consistencia y &lt;seriedad. El mundo se
ofrece como una adecuada disposición de cosas a su fin pero
también, como campo propicio para la resistencia a la ' vocación y como posibilidad de .fracaso.
Si yo fuese la verdad, no la buscaría. Y la busco porque
estoy h0cho para la verdad. "Busco lo positivo absoluto ( el
ser-verdad) con toda la positividad de que mi naturaleza de
hombre es capaz", expresa Sciacca. En otras palabras: la verdad integral es un punto de convergencia integral del hombre total. En este sentido cabe decir que la filosofía es, por
todos conceptos, ciencia de la realidad espiritual.
Aún antes da que mi espíritu conozca la verdad, e independientemente de este conocimiento, la verdad es. Agustinianamente hablando podemos decir que si la verdad que me
precede -eterna e intemporal- no existe más que por un
pensamiento que la piensa, "sólo un pensaminto eterno e in-

�62

Fundamento y Esencia de la Verdad

mutable puede pensar eternamente la eterna e inmutable verdad". Todas las verdades singulares que pensamos los hombres penden de la Verdad absoluta. Estas verades, aunque
interiores, nos trascienden. Porque hay una Verdad, somos
capaces. de juicios veraces.
Gomo buscadores de la verdad pura, los filósofos no son
súbditos de nada, excepto de esa verdad que se sondea para
hundirse en ella. .Amor que liberta de ataduras terrestres y
que dota al espíritu del señorío y de la dignidad que le corresponde. Renuncia purificadora que forja hombres más allá
de la caducidad y de la indigencia. Por ser una búsqueda de
la verdad, la filosofía es salutüera. Búsqueda que es preciso
insertar en el momento histórico, porque el descubrimiento de
1a verdad -sucesivo y progresivo- es hace en el tiempo.
Siempre cahe descubrir, en diversos momentos históricos, aspectos diversos de una norma universal y eternamente válida.
Cuando se afirma que nada es verdadero o que no existe la
verdad se está haciendo renacer -sin saberlo ni quererloel problema de la verdad.
Nuestro pensamiento, aunque pensamiento de un ser-enel-mundo, trasciende el mundo y se dirige hasta el fundamento mismo del universo, sin tener la pretensión de adquirir, en
el orden natural, el conoci1niento propio de Dios.
Es cierto que vamos a lo verdadero con los otros, o no es
a lo verdadero que vamos. Esto por el hecho originario y
fundamental de que vivir es convivir. Pero de aquí no cabe
concluir, como lo hace :M:aurice Merleau-Ponty, que "nuestra
relación con lo verdadero pasa por los otros", y que "yo no
pienso ni según lo verdadero solamente, ni según yo solo, ni
según el prójimo únicamente, porque cada uno de los tres
tiene necesidad de los otros dos y será absurdo sacrificárselos"
(pág. 29, "Elogio de la filosofía", Ediciones Galatea, Buenos·
Aires 1957). Una cosa es que la verdad -descubierta en la
historia- se me dé en situación y en circunstancia, y otra
cosa muy diferente es sostener, erróneamente, "que no hay
juez en última instancia". Solo d'3struyendo la noción misma
de verdad -necesaria, objetiva, universal, v·álida- -cabe seguir usando su nombre para •hacer. pactos o acomodos.
Mientras que las cosas coexisten, los hombres conviven:
En un caso se trata de simple yuxtaposición; en el otro de
comunidad amorosa. Necesito convivir para. poder vivir humanamente. Estoy ligado a los otros -mismidades personales- desde el momento en que reconozco el hecho de mi nacimiento. Y los otros, a su vez, ven en mí a "otro si mismo'·

Dr. Agust.ín Basave Fernández del Valle

63

que vive en una "comunidad fundamental de intereses y de
directivas". Atentar contra esta solidaridad es deshumanizarse y, por lo mismo, atentar contra la propia persona. Pero
ya el hecho mismo de que el atentado sea posible manifiesta
el ineliminable riesgo y la exigencia de lealtad. El futuro
es una incógnita. Y la incógnita cabe contemplarla como una
amenaza o como una esperanza.
En medio de innumerables vicisitudes banales y frente a
un extenso repertorio de posibilidades, debo elegir mi posibilidad para cumplir mi vocación y para realizar la ubicación
que me corresponde en el mundo· y con mis semejantes.

�Joseph Prescott

Joseph Prescott / EL ''STEPHEN HERO" DE JAMES JOYCE

ANTES de abandonar Irlanda en
1904, J oyce anunció que en el término de diez años escribiría
un gran libro 1. Con A Portrait of the Artistas a Young Man
(Retrato del artista adolescente) cumplió la promesa. En 1944,
tres años después de morir Joyce, Theodore Spencer editó,
con una introducción admirable, un extenso fragmento de la
primera versión de dicha obra, titulada Stephen Hero (Stephen el héroe) y aparentemente escrita entre 1901 y 1906, durante los últimos años de Joyce en el University College de
Dublin y los primeros que residió en el continente europeo.

I
Stephen Hero es un documento apasionante: franco, explícito, señalado por una plenitud de exposición que por diversos motivos Joyce negó al Portrait.
Cubriendo unos dos años en la' vida universitaria de Stephen, la parte de Stephen Hero que poseemos tiene mayor derecho de llamarse "retrato del artista adolescente" que la obra
equivocadamente dEsignada así, en la que se encara la experiencia de Stephen desde sus memorias más tempranas hasta
la juventud 2. Tal como lo señala el editor, las 383 páginas
del manuscrito coinciden con las últimas 93 del Portrait. En
ambas versiones Stephen ~s el mismo joven necesitado, arrogante y solitario. En el héroe que invitado a colaborar en la
revista universitaria pregunta "Y dígame ¿ se ·me pagará Y" 3
puede reconocerse al joven que invitado a firmar una declaración por la paz universal pregunta "¿Me va a pagar usted si
firmo 1" 4 En el héroe que esperaba "una retribución procedente del público por [sus] poemas pues cree que han de ser
contados entre los bienes espirituales del Estado" 5 puede reconocerse al joven que se adelanta para "forjar en la fragua
-64-

03

de [su] espíritu la conciencia increada de [su] raza" 6_ Y en
el héroe que "sentía m~nosprecio por la turbamulta y desdén
por la autoridad" 7, que sostenía un "mandamiento de reserva" 8, que "estaba muy solo" 9 y "sin la ayuda o la simpatía
de nadie" llevaba "una vida tan extraña" que "a veces tenía
~iedo de [síl mismo" 10 puede reconocerse al joven que per~1_!&gt;i? en forma agu~a "que era diferente de los otros" 11 , que
umcamente era feliz cuando estaba ... solo o en la compañía
de camaradas fantasmales" 12, que "estaba destinado a aprender su propia sabiduría aparte de los otros o a aprender la
sabiduría de los otros por sí mismo, errando entre las asechanzas del mundo" 13_
Resultaba notable que las juveniles preferencias señaladas por J oye~ en Stephen Hero sean tal vez más significativas
que las menc10na~as en el Portrait. A diferencia de lo que sucede en el Portant, en Stephen Hero tenemos una noticia reveladora de la devoción que Stephen sentía por dos artistas.
1\cerca &lt;le_l primero, J oyce comienza señalando que "debe decirse sencillamente y &lt;le una vez que en aquella oportunidad
Stephen adquirió la más duradera experiencia de su vida" 1.4.
Y _en_ la experiencia de Stephen, Ibsen desempeña un papel
prmc1pal, porque es al defenderlo con referencia a una comunicación sobre "El arte y la vida" - leída en la Sociedad Literaria ~ ~istórica ~el University College- que Stephen, en
su cond1c1on de artista, combate contra la autoridad por la
que siente desdén 15. Además, en marzo de 1901, a los diecinueve años, J o,vce escribió personalmente a Ibsen, alabando
"su excelsa perfección, la sublimidad de su poder personal. ..
! la _forma en que usted marchó iluminadó por su heroísmo
m~enor, mostrando una indiferencia absoluta por cánones públicos, amigos y ?.nquilosados preceptos" 16. En octubre del
mismo año, en el ensayo The Dá.y of the Rabblement (El día
de la turbamulta), J oyce escribió : "El nolano dij o que ningún
hombre puede amar la verdad o el bien a menos que aborrezca
la multitud; y el artista, aunque puede emplear la muchedumb~·e,_ tiene gran cuidado en aislars()"; señalaba que "todo mov1miento [de protesta contra la esterilidad y falsía de la escena moderna] que ha surgido heroicamente ha logrado algo"•
y hablaba con reverencia del "anciano maestro que aaoniza e~
Cristianía" 17. He eubrayado las palabras heroísmo ; heroicamente porque, escritas cuanao es presumible que Stephen Hero
ya Pstaba en proceso de gestación, indican el rumbo en que
se orientaba el pensamiento del autor por entonces: Ibsen es
un héroe y la oposición a la esterilidad y la falsía es un acto
de héroes que sirven de modelo para Stephen, el héroe.

�60

El ªStephen Heroº de James Joyce

J oscph Pl'escott

más duradera experiencia de sn vida" 23 . Aquí el autor no se
limita a re¡ristrar un hecho acerca de su personaje sino que
también, debido a su énfasis estridente, señala su propia pos1c1on. O!ras acotaciones marginales ("ha de admitirse también que" 24 , "indudablemente" 25 ) no dejan otra alternativa
al lector que prestar atención al punto de vista explícito del
autor. La frase que sirve de acotación se extiende en generalización sentenciosa. y abstracta: "Esta cualidad de la mente
que se manifiesta de tal modo es llamada decadencia ( cuando
resulta incorregible), pero si hemos de tomar en cuenta una
visión general del. .. mundo no podemos menos que ver a través de la corrupción nn progreso hacia la vida . . . Cuando un
reclamo de inteligente simpatía queda sin respuesta ... es un
ordenancista muy severo quien se culpe a sí mismo por haber
ofrecido a un necio la oportunidad de participar en el rálido
impulso de una vida más elevadamente organizada . .. Ningún
joYen puede contemplar el hecho de la muerte con extrema
satisfacción y ningún joven adaptado por el destino o por
su hermanastra la suerte como órgano de sensibilidad e intelección puede contemplar sin extremado disgusto la trama de
falsedades y menudencias que integran el funeral de un burgués fallecido" 26_

Acerca del segundo artista cuya obra era admirada por
Stepheu. J oyce comienza diciendo: l"Step~enl había hallado
en uuo de los carros de libros cerca del. no un libro que no
había circulado públicamente, el· cual contenía dos cuentos de
W. B. Yeats. Uno de ellos se titulaba The Tables of the Law
(Las tablas de la ley) ... y un atardecer, mientras hablaba
c•on un capuchino una y otra vez debió contenerse para no tomar por el brazd al sacerdote, conducirlo de un extremo al
otro del camposauto y descargarse at(evidamente de toda la
historia de The Tables of the Law, que recordaba palabra por
palabw. . . Se dió por satisfecho con llevar a Lynch alrededor
del cercado de Stephen's Green y poner muy in~ómodo ª. ese
joven recitándole el cuento de Mr. Yeats con diligente anunación .. . A menudo repetía el relato de The Tables of the, Law
y la narración de la Adoration of the Magi (Adoracion de
los magos)" 18 .
Más tarde citas procedentes de ambos cuentos son puestas en boea de Stephen 19 . Y Joyce anónimamente, da un testimonio más del ap_ego que sentía por est?s. ~uen~os_ en 1~ nota
introductora de Y eats para la primera edrn1on pnbhca: Estas
do; narraciones fueron impresas en forma privada hace algunos años. No creo que las hubiera reimpreso de no haberme
cucontrado en Irlanda días atrás con un joven, que gustaba
mucho y exclusivamente de ellas" 20 . Según un biógrafo de
Yeats 21 , el joven era J oyce.
Los protagonistas de ambos cuentos se hallan al m3:rgen
de los principios establecidos. _Los dos artistas con qmeues
Stcphen y su creador sienten af1mdad pred1~an _orgullosa_mente la emancipación con respecto a las proh1b1c1ones sociales.
Joyce-Dcdalus establece un precept_o q.ue luego Dedah1s expresará eu Ulysses: "Caminamos a traves de no_sotros ~1smos,

Como era de esperar, la tendencia a acotar alcanza un
punto culmina.~ite en un punto culminante de la emoción v en
cierta oportunidad frase y oración son elaboradas en mi'I~rgo
y tenso ensayo. J oyce ha estado refiriendo los pensamientos
de Stephen sobre el catolicismo:
"Esa especie del cristianismo llamado catolicismo le pareció que se interponía en su camino y sin tardanza la quitó de
en n¡edio. Había sido educado en la creencia de la supremacía romana y cesar de ser católico significaba para él cesar
de ser cristiano".

encontrando ladrones, espectros, gigantes, anc1~nos, Jovenes,

esposas, viudas, hermanos en el amor. Pero siempre encontrándonos a nosotros mismos"

22

Entonces, de manera casi imperceptible, J oyce cruza el
impreciso linde entre la creaciGn autobiográfia y el creador:

.

Como he dicho el carácter de Stephen es esencialmente el
mismo en ambas v~rsiones. Lo c¡ue cambia es la relación de
dicho carácter con el autor. Probablemente, ésta sea la diferencia cualitativa más importante que existe entre las dos
versiones.

Una clara ilustración de la actitud asumida . por el autor
ante su personaje en Stephen Hero la hallamos en la ya citada
frase inicial sobre Ibsen ( a quien se recordará que J oyce admiraba por su impersonalidad): "Debe decirse sencilla_m_e,nte
y de una nz que en aquella oportunidad Stephen adqnmo la

67

• 1 •

· "La idea de que el poder de un imperio es más débil en
sus fronteras requiere alguna modificación pues todos sabemos que el papa no puede gobernar Italia como gobierna Irlanda ni el zar resulta un instrumento tan terrible para los
comerciantes de San Petersburgo como lo es para los pequeños rusos de las estepas. De hecho, en numerosos casos el gobierno de 1111 imperio es más robusto en sus fronteras, e invariablemente es más robusto allí cuando su poder en el centro
disminuye. Las ondas de elevación y caída de los imperios no
se propagan con la rapidez de las ondas sonoras y transcurrirá

�68

El "Stephen Hero" de James Joyce

mucho tiempo antes de que Irlanda esté en condiciones de
comprender que el papado no pasa ya por un período de ascenso. Por su atolondrada intensidad religiosa, los rebaños
de peregrinos, guiados de manera segura a través del continente por sus pastores irlandeses, deben avergonzar a los desalentados reaccior;.arios de la ciudad eterna, así como el boqtúabierto provinciauo recién venido de España o Africa puede haber excitado la lealtad de algún sonriente romano para
quien. . . el futuro de su raza se estab;,, volviendo tan incierto
como su pasado ya se había vuelto obvio. Por una parte, es
evidente que esta persistencia del poder católico en Irlanda
debe intensific'ar grandemente la soledad del católico irlandés
que se proscribe en forma voluntaria; por otra, sin embargo,
la fuerza que debe engendrar para liberarse de tiranía tan férrea e intrincada puede ser suficiente, a menudo, para situarlo más allá de la1zona en que es posible que sea atraído nuevamente".
De regreso, otra vez en forma casi imperceptible, J oyce
pasa de sí mismo a su creación autobiográfica:
"De hecho, era el fervor mismo de su pretérita vida religiosa lo que intensificaba para Stephen las penurias de su posición solitaria y al mismo tiempo endurecía en una enemistad
menos flexible y aplacable enojos diluídos y transportes inflamados sobre los que habían actuado primeramente las sensaciones de desamparo, soledad y desesperación como influencias so1idificantes" 27.
Sólo se necesitaba una modificación del tiempo verbal para
transformar el eusayo del autor en una parte orgánica de la
experiencia de Stephen. Pero el juvenil Joyce aún no se había desprendido sr,ficientemente de sus propios sentimientos
y pensamientos para transferirlos a su no mucho más juvenil
creación. En otras palabras, fracasó en el intento de alcanzar
la "estabilidad (stasis) estética'.' 28 que Stephen considera esencial para el éxito de la obra de arte. "Como el Dios de la creación
-dice Stephen en el Portrait-, el artista permanece dentro, o
detrás, o más allá, o por encima de su obra, trasfundido eva29
porado de la existencia, indiferente, arreglándose las uñas" .
En Stephen Hero se percibe por todas partes una entonación turbulentamente rencorosa de adolescencia que inspira
al lector fastidio por la ''parálisis irlandesa" 30, efecto "cinético" que según la estética de Stephen conduce a un arte inadecuado 31 . De hecho, podemos decir del autor de esta primera versión lo que él dice de su personaje titular: "Le resulta difícil obligar a su mente a conservar la exacta temperatura del clasicismo" 3 2 .

G9

Joseph Prescott

En cambio, desde el comienzo hasta el fin, en el Portrait
1~0 hay un solo com~ntario o generalización; de manera particular, cada pensamiento y cada s,mtimiento es propio de Stephen. Cierto es que el autor de vez en cuando se expresa como
a~tor 33 , pero ja~~~ comenta. "Era el espíritu mismo del prop10 !bsen --:-;-cscrib10 J oyce en Stephen Her0- el que se disc~rma moviendose tras la manera impersonal del artista" 34;
cierto es, nuevamente, que así se discierne el espíritu mismo
del propio J oyce, moviéndose tras la impersonal manera del
artista del Portr-a.it. Pero el hecho de que sea discernible no
se halla reñido con la invisibilidad del Dios de la creación
detrás de su obra.
.A esta altura, la evolución de la novela de Joyce adquiere
un mterés que va más allá de sí misma, pues la historia de
esta novela repite la historia del género. El cambio que se obser-rn de Stephen Hero al Portrait refleja el avance desde la
nonla del conductor manifiesto y partidista hasta la del director invisible e impersonal.

II
_Sin embargo, el lector no sólo interrogará acerca de la
medid~ en qu_e Step~en _Hero en general se parece al Portrait
o se diferencia de el, smo que también se preguntará sobre
lo qu~ revela acerca de la obra de J oyce en conjunto. Y a he
menc101~.ado el carác_ter explícito de la primera versión, y la
econonua del Portra1t es asunto de público conocimiento. Tal
como lo señala Spenccr, Stephen Hero esclarece oscuridades
de otras obras de Joyce e ilumina el desarr.ollo de Jovce como
artífice.
·
. _.A. los ejemplos de esclarecimiento citados por Spencer,
qms1era ag~egar unos pocos que puntualizan la economía, a
veces excesiva, de J oyce.
. Apenas ha re~usado firmar un petitorio por la paz mundial -en el Portra1t-, Stephen Dedalus se burla de un amigo:
"-:-~ora que has firmado la petición por la paz universal -diJo Stepher:.- supongo que quemarás ese librito de instrucciones qu~ vi en tu cuarto".
. En Yista d.-i que Davin no contestaba, Stephen comenzó a
CJtar:
. "-¡ Paso largo, fianna ! ¡ Inclinación a la derecha, fianna !
¡ F1anna, saludo por números, uno, dos ... !
. ":-Esa, es otra ~uestión -dijo Davin-. Soy un nacionalista ulandes, en pnmer lugar y por sobre todo. Pero ahí estás de cuerpo entero. Eres un escarnecedor nato, Stevie".

�70

Joseph Prescott

El "Stephen Hero" de James Joyce

"-Cuando emprendas la próxima rebelión con palos de

hockey -dijo Stephen- y se necesite el indispensable delator ,avísame. Puedo hallarte unos cuantos en este colegio" 35 .
Veinticinco páginas antes el le~tor se enteró de que Davin
había asistido a un partido de hockey 36 • Sesenta páginas después, habiendo encontrado a Davin en una cigarrería, Stephen
anota en su diario : "Llevaba un jersey negro y tenía un palo
de hockey. . . En aquel mismo momento llegó mi padre ...
Preguntó a Da,,in si quería tomar un refresco. Davin no podía
porque debía ir a una reunión" 37 . De palos de hockey no se
dice una palab!.'a en el Portrait. Por lo tanto, puede esperarse
que el l ector vea en la observación de Stephen una burla manifiestamrnte desdeñosa inspirada por la asociación -cuya pertinencia no resulta clara- de Davin con el hockey. Pero detengámonos en un pasaje de Stephen Hero bastante importante como para ser citado con alguna extensión:
"Los viernes por la noche las reuniones [de los nacionalistas] eran públicas y estaban patrocinadas principalmente
por sacerdotes. Los organizadores reunían informes de diferentes distritos .. . al llegar la hora de que la asamblea ·se disolviera todos. se levantarían y entonarían el Canto de Reunión ... El círculo suyo [de cierto ciudadano] era el centro
separatista y en él reinaba una disposición implacable. Tenía
su cuartel general en la cigarrería de Cooney. . . Madden, el
capitán del equipQ de hockey, informaba al círculo acerca del
estado atlétieo de los jóvenes implacables que estaban a su cargo ... [A los ' ojos de 'estos entusiastas'] un inflamado ejemplo
para Irlanda había de hallarse en el caso de Hungría, el ejemplo -imaginaban los patriotas- de un minoría por largo tiempo sufriente, autorizada por todos los derechos de raza y justicia a una autodeterminación, que finalmente se emancipaba.
Emulando tal hazaña, grupos de jóvenes irlandesr.s contendían
sanguinariamente en Phoenix Park con apaleadores bastones .
de hockey, bien armados en su justo lance puesto que el Ungido les había bendecido su revolución . ..
"Un día Stephen le dijo a Madden:
"-Supongo que estos partidos de, hockey y estas caminatas son preparativos para el gran acontecimiento.
"-Actualmente, en Irlanda sucede más de lo que adviertes.
"-Pero ¡, de qué sirven los camáns [palos de hockey] ?
"-Bien, verás; deseamos mejorar el físico del país" 38.
Con un punto de referencia tan claro y explícito -que

)

71

debe haber sido tenido en cuenta por Joyce al escribir el Portrait-- el romo aguijón de Stephen se aguzaría y afilaría.
Y ahora, dos bn,ves ejemplos tomados de Ulysses. En la
escena de la biblioteca Stephen reflexiona: "¿Dónde está tu
hermano ? Salón de boticarios. Mi agudeza. El, después Cranly, :Mulligan; ahora éstos 39 . En la escena del prostíbulo, Stephen llama a la gorra de Lynch "¡Aguzadera!" 40 . El lector
hurgará en vano Ulysses y también el Portrait buscando una
explicación, pues la explicación se encuentra en Stephen Hero,
en el que "Stephen hallaba muy diestro a ;¡faurice [su hermano] para plantear objeciones" 41 .
En el segundo ejemplo procedente de Ulysses, un pasaje
que tiene un sentido bastante satisfactorio sin apóyarse en ninguna explicación ulterior es enriquecido por Stephen Hero con
una asociación nueva y de manifiesta pertinencia. En la escena del prostíbulo, el uso que Lynch hace de la palabra "palmeta" provoca la alucinación del padre Dolan del Clongowes
Wood College, al que había asistido Stephen siendo niño: "Dos

veces cruje ruidosamente una palmeta, el ataúd de la pianola
se abre, y la pelada cabecita redonda del padre Dolan salta
como un muñeco de resorte (Jack-in-the-box)" 42. La imagen inmediata de la cabeza del sacerdote emergiendo de
improviso de la pianola, tal como he indicado, es suficiente
justificación para la figura del muñeco de resorte. P ero, como
sabemos 43 , r?petidamente las alucinaciones en la escena del
pros~íbulo se fundan sobre la realidad. Es Stephen quien tiene
la vi:,ión de la caboza del sacerdote, y Ulysses no contiene indicio alguno de su origen. La explicación plena de lo que por
cierto debe haber sucedido en la mente de Joyce al escribir
este pasaje ha de encontrarse en Stephen Hero:
"La madre [de StephenJ le contó cierta vez que había hablado de él con su confesor, pidiéndole su asistencia espiritual.
Stephen se volvió h«cia ella y le censuró acaloradamente por
haber hecho tal cosa:
"-1\fuy lindo -dijo-. Que vayas y discutas acerca de
mí a mis espaldas. ¿No cuentas con tu propia naturaleza para
que te guíe, tu propio sentido de lo que está bien. sin que tengas que ir a rierto padre Juan Muñeco (Jack-in-the-Box) para
pedirle que te guíe?" 44.
En verdad, hay recuerdos que son transferidos del Portrait
a Ulysses sin explicación alguna, y acaso no sea posible llegar
a comprender su significado pleno sin recurrir a la obra precedente. El procedimiento puede justificarse porque a su ca-

�72

El "Stephen Hero" de James Joyce

rácter concierne, Stephen se encuentra en lo que es una secuencia de dos novelas, de modo que es lícito esperar que el
lector conozca la primera antes de comenzar la segunda. · Justificación que equivale a reconocer que Ulysses, en lo que respecta a Stephen, no constituye un todo artístico; pero sí, al
menos, una justificación. No obstante ¿qué motivo formal, incomprensible, puede basarse en una obra que el autor, considerándola juvenil 45, no perisaba publicar 1 Acaso pueda sostenerse que los puntos ciegos ocupan un sitio legítimo en la
intelección de una mente ajena. Pero, puesto que hubo explicaciones para estos puntos particulares, seguro que la ceguera
es aquí un mal innecesario.
Como ya se indicó, Stephen Hero no sólo elucida pasajes
Je otras obras de J oyce; también prefigura la ulterior actividad de J oyce; en particular, el desarrollo de su artesanía.
Una breve descripción del Tío John de Stephen bien puede contener el germen del cuento titulado "The Boarding House" ("La casa de huéspedes"), incluído en Dubliners: "Uno de
los tíos de los muchachos era un asmático desgreñado que en
su juventud fué algo imprudente con la hija de la casera y a
duras penas había aplacado a la familia con un tardío -casamiento" 46.

Joseph Prescott

73

turnbró a que en el mismo momento de su aparición las sensa~iones e impresiones fueran registradas y analizadas delante
de él [por Stephenl" 51 . El hábito introspectivo, ilustrado varias veces en el Portrait 52, es una base adecuada desde la cual
Joyce posteriormente ha de hallar análogos el monólogo interno de Les lauriers sont coupés de Dujardin y las indagaciones de los psicólogos modernos.
En la temprana época de Stephen Hero también se prefiguran los experimentos de Joyce con el lenguaje. Stephen
"componía sus versos, no palabra por palabra, sino letra por
letra. En Blake y Rimbaud l~ía acerca de los valores de las
letras, y hasta alteraba el orden de las cinco vocales y las combinaba a fin de componer gritos para emociones primitivas" 53 .
Uno solo, entre in~ontables pasajes de Ulysses, bastaría para
destacar la importancia que tal experimento tiene en la obra
ulterior de J oyce:
"Escuchad: el tetraverbal discurso del oleaje: seesú, jrss,
rsseeiss uuos. Vehemente aliento de las aguas entre serpientes marinas, caballos encabritados,rocas. En recipientes rocosos se derrama: altea, vierte, golpetea: flop, slop, slap; embalado en barriles. Y, agotado, su discurso cesa" 54.

La observación de Stephen de que "un hombre podría pensar con intervalos de siete años y de repente escribir una
cuarteta que lo inmortalizara, sin preocuparse por ello aparentemente" 47 y una referencia incidental a "ciertos versos
inflamados que tituló Vilanela [sic] de la Tentadora" 48 parecen constituir el germen del relato maravillosamente vívido
que se hace en el Portrait de la creación de una "villanela" 49 .

La vigorosa escena en que el impulso a fornicar con Emma
Clery e, inmediatamente después, la muerte de la hermana imponen al artista de la contradicción entre belleza y mortalidad 55 ya sugiere al ulterior maestro de la técnica de yuxtaposición para obtener el efecto de simultaneidad; breve muestra, eu el extenso número de pasajes que emplean dicho mé• todo, es este peusamiento de Bloom: "Perdón, señorita, tiene
una ( ¡ pff !) nada más que una (¡ pff !) pelusita" 56 .

Nuevamente, la técnica de un episodio íntegro de Ulysses
es bosquejado en el siguiente pasaje:

III

"Stephen maquinó para el catecismo pseudoclásico la pregunta y la respuesta siguientes:

"Pregunta.-¿ Qué gran verdad aprendemos en las Escanciadoras de libaciones de E3quilo 1
"Respuesta.-En las Escanciadoras de libaciones de Esquilo
aprendemos que en la antigua Grecia hermanos y hermanas
calzaban zapat0s de igual medida" 50.
'

Aquí, de manera ,embrionaria, está la técnica del penútimo episodio ele Ulysses en forma más explícita que en cualq1~ier parte del Portrait. Nos enteramos que "Cranly se acos-

Tal como es, juvenil e incompleto, Stephen Hero debe constituir una contribución substancial al renombre de J oyce. Si
como hemos dicho en otra ocasión 57 Finnegans Wake privó a
J oyce de algunos lectores, Stephen Hero puede servir para recordarnos dos cosas. Primero, que las primeras obras de Joyce
son sumamente legibles, incluyendo entre ellas -para el público que se formó en una literatura principalmente producida
bajo su influencia- la mayor parte del Ulysses. Segundo, que
J oyce, prototipo del artista exilado, estaba paradójicamente
destinado -tal como lo insinúa esta obra juvenil- a convertirse en uno de los voceros de su tiempo.

�El "Stephen Hero" de James Joyce

74

Al considerar los comienzos del siglo, el Renacimiento Irlandés 58, la forma de la novela, la instauración del drama
moderno y asuntos tan perennes como la psicología del artista
y de la obra de arte o la relación del individuo con las instituciones familiares, escoláres, eclesiásticas y estatales, Stephen
Hero requier e, no sólo la atención de los admiradores de J oyce,
sino la de todos los que se inter esan por la historia de la formación del pensamiento moderno.
(Traducción de James Rest)

Wayne State Unlverslty, Detrolt, Mlchigan, E. U.

Joseph Prescott
10.- lbíd., p. 197.
11.- Portralt, p. 71.
13.- IbW., p. 188.
13 -lbíd., p. 188.
14.-- Stephen Hero, p. 40.
15.- lbíd., pp. 89 y

1.- HERBERT GORMAN. James Joyce, New York y Toronto, 1939, pp. 127,
128. Cf. JAMES JOYCE, Ulysses, ed. de la Modern Library, p. 2'4_6.
(Para la versión castellana de este último pasaje, véase la traducción
de Ulises de J. Salas Sublrat, Buenos A1res, 1945, p. 2 5: "Dentro de
diez afios . . . Va a escribir algo para dentro de diez afios''. N . .del T.)

2.- Hay veinticinco páginas del manuscrito que no se hallan Incluidas
en el Stephen Hero publicado bajo la dirección editorial de Theodojre
Spencer (New York, 1944): estas páginas pertenecen al sefior J ohn
J. Slocum y están depositadas en la bibliote&lt;;a de la Universidad de
Yale; han sido descritas por John J. Slocum y Herbert Cahoon en A
Blbliography of James Joyce (1882-1941), New Haven, 1953, p. 136.
Que A Portralt of the Artist as a Young Man es un titulo erróneo
ha sefialado por el profesor G. H. Maynadler en una conversación que
sostuvo conmigo en 1934; para una apreciación similar, cf. ARLAND
USSHER, Three Gret Irlshmen: Shaw, Yeats, Joyce, London. 1952,
p. 132, nota l.
3.- Stephen Hero, p . 182.
4.-

5.-

16.- GORMAN, p. 70.

Stephen Hero, p. 202.

Stephen Hero, pp. 176-178.

19.- Ibíd., pp. 178, 192.
20.- The Tables of the Law y The Adoration of the l\lagl, London, 1904,.
En The IJay of the Itebblement Joyce llama a The Adoratlon of the
Magl " un cuento que uno de los grandes escritores rusos pudo hab~
compuesto". (Two Essays, p. 8.)
21.- JOSEPH HONE, W. B. Yeats, New York, 1943, p. 184.
22.- Ulysses, p. 210.
23.-

Stephen Hero, p. 40.

24.- Ibíd., p. 111.
25.-

Ibícl., p. 146.

26.-

lbícl., pp. 37. 83, 168.

27.-

lbi(l., pp. 147-148.

28.-

Portrait, p . 241.

29.- Ibícl., p. 252.
30.-

Stephen Hero, p. 211.

3Í.- Portrait, p. 240.

32.-

Stephen Hero, p. 210.

33.- Portralt, pp. 65, 70.

34.-

Stephen Hero, p. 41.

35.- Portralt, p. 236. [Fianna, en gaél!co, significa "soldado". N. del T.]
36.- Ibi&lt;l., pp. 211-212.
37. - lbíd., p . 296.

6.- Portrait, p . 299. En Ulysses, p. 629, oímos nuevamente: (Irlanda debe
de ser Importante porque me pertenece".

38.- Stephen Hero, pp. 61-62.

7.- Stephen Hero, pp. 122-123.

39.-

8.- Ibíd., p. 124.

40.- lbíd., p. 493.

9.-

•

JAMES J07CE, A Portralt of the Artlst as a Young Man, edición de
la Modern Llbrary, p. 229. Posteriormente, en Ulysses, p. 17, cuando
Raines expresa su Interés por coleccionar los dichos de Stephen, éste
pregunta: "¿Le sacaría yo dinero a eso?" rPara una versión espafiola
del Portrait, véase JAMES JOYCE, El artista adolescente. (Retrato;),
traducción de Alfonso Donado (pseud. de Dámáso Alonso), Buenps
Aires, 1938. N. del T.]

SS.

17.-F. J. C. SKEFFINGTON ANO JAMES A. JOYCE, Two Essays, Dubli¡n,
s. f. , pp. 7-8, el ensayo de Joyce está fechado el 15 de octubre de
1901. rEI "nolano" referido en el texto es Giordano Bruno, natural
de Nola, en el norte de Ital!a; al respecto véase lo que dice Harry
Ltvln en James Joyce: a critical lntr0&lt;luctlon, London, 1944, o. 101102: "Recordamos que fué "el nolano" quien apadrinó el primer panfleto de Joyce, The Day of the Rabblement, y favoreció la estudiantil
herejía de Stephen en el Portrait ot the Al'tist. Fué el mismo Bruno
quien comparó su propio martirio con el de Icaro, del flgliuol di Dedalo ll fin rlo, y quien atribuyó todo su sistema metafísico a la causa eficiente de un artífice interno". N. (lel T.]
18.-

NOTAS:

75

lbÍll., p. 161.

Ulysses, p. 208.

41.- Stephen Hero, p. 36.

�76

El "Stephen Hero" de James Joyce

42.- Ulysses, p. 547. [La asociación del padre Dolan con la palmeta procede del primer capitulo del Portralt, en el cual el sacerdote castiga
a Stephen con tal instrumento. N. del T.]

NOTICIAS

43.- Cf. STUART GILBERT, James Joyce's mysses:A Study, New York, 1952.
pp. 307 y siguientes.
44.- Stephen Hero, p. 209. Para otra 'b urlona ecuación con el confesonario
(confesslon box), cf. Ulysses, p. 554: "Queens lay with prlze bulls.
Remember Passlpp,ae (sic) for whose lust my grandoldgrossfather
made the flrst confession box" ("Las reinas se acuestan con toros
premiados. P.ecuerden ·a Pasifae por cuya lujuria mi obsceno tatarabuelo hizo el primer confesonario". Trad. de J. Salas Subirat).
45.- THEODORE SPENCER, "Introduction", Stephen Hero, p. 8, citando
al secretario de Joyce.
46.- Stephen Hero, p. 166.
47.- Ibid:, p. 185.
48.- lbÍll., p. 211.
49.- Portralt, pp. 254-263.
50.- Steplien Hero, pp. 192-193. [Stephen seguramente alude al episodio
de Las Coéforas -Libatlon-Pourers dice Joyce- en el que Electra,
tratando de establecer la procedencia de un rizo puesto como ofrenda
en la tumba de su padre Agamemnon, comprueba que ha sido dejado
por su hermano Orestes al descubrir la huella de un pie que coincide
exactamente con el de ella en forma y dimensión. N. del T.]
51.- Ibld., p. 125.
52.- El imaginarlo sonido de una vara "le daba un estremecimiento, pero
era porque se siente un estremecimiento cuando se baja uno los pantalones" (Portrait, p. 47). La palabra vino "le hacia a uno pensar
en el color púrpura oscuro, porque las uvas tenían ese color en Grecia, creciendo en la parte exterior de casas semejantes a blancos templos" (lbÍll., p. 49).
53.- Stephen Hero, p. 32.
54.- "Listen: a fourworded pavespeech: seesoo, hrss, rsseelss ooos. Vehement breath of waters amid seasnakes, roarlng horses, rocks. In cu¡ps
of rocks it slops: flop, slop, slap: bounded In barrels. And, spent, its
speech ceases" (Ulysses, p. 50). [Para la traducción, hemos seguido
la versión de Salas Sublrat, con ligeras modificaciones, N. del T. 1
55.- Stephen Hero, pp. 162 y ss. En la vida de Joyce, fué un hermano el
que murió. "En la primera versión de la novela, este ntiílto se ha
convertido en una hermana" (PATRICIA HUTCHINS, James Joyce's
Dublln, London, 1950, p. 62). De este modo, Joyce ha acrecentado
el drama de la muerte as! como la contradicción entre belleza y mortalidad. Cf. Portralt, p. 199: "y de una nifia, y sellad&lt;,&gt; con el prodigio de la belleza mortal, su rostro".
56.- Ulysses, p. 82.
57.-Articulo "Joyce, James", en la Encyclopaeclla Brltannlca, 1947 y ediciones posteriores.
58.- [Se llama Renacimiento Irlandés al movimiento cultural - particularmente de resurgimiento y renovación literaria- que se desarrolló
en Irlanda a fines del siglo XIX y comienzos del XX, del que fuerdn
figuras principales W. B. Yeats, Douglas Hyde, Lady Gregory, George
Russell (A. E.), Lionel Johnson, John Eglinton y, posteriormente, .J.
M. Synge y (de manera menos estricta por lo que respecta a los eiementos específicamente célticos) George Moore, N. del T.]

• El Arquitecto Joaquín A. Mora, Nuevo Rector de la
Universidad. Con fecha 29 de septiembre, el señor Gobernador constitucional del Estado, licenciado Raúl Rangel Frías,
expidió nombramiento de Rector de la Universidad de Nuevo
León al señor arquitecto don Joaquín A. Mora, catedrático
de la Facultad de Arquitectura y fundador de la misma. Este
nombramiento, considerado por los universitarios nuevoleoneses como arertado y prudente, vino a llenar el hueco que se
dejaba sentir desde la ·separación del ingeniero Roberto Treviño Gonzál~z, antes de cumplirse su período rectoral que por
ley termina por estas fechas.

Al día siguiente, martes 30, fue celebrada una solemne
ceremonia, con asistencia de los señores miembros del H. Consejo Universitario, en el recinto de la Rectoría universitaria,
a las 11 horas, en la que el señor licenciado Roque González
Salazar, que había fungido como Rector interino de la Casa
de Estudios, hizo la resentación del nuevo funcionario quien,
posteriormente, dirigió breves palabras a los presentes para
recibir luego las felicitaciones de todos ellos.
Uno de los primeros acuerdos del Rector :Mora fue el de
reiterar su confianza y ratificar su nombramiento al licenciado González Salazar quien, en lo sucesivo, continuará al frente
de la Secretaría General de la Universidad. Los problemas de
la Institución, que pasa por una de las más duras situaciones
económicas de su historia, serán conocidos en su esencia y gravedad por el nuevo funcionario, en la misma medida en que el
tiempo transcurre, antes del presente año lectivo que toca ya
a su fin. Y las visitas asiduas a las facultades y escuelas se
sucederán, según las buenas intenciones del Rector, con el
objeto d&lt;&gt; conocer objetivamente el funcionamiento y las necesidades reales lle cada una de las dependencias universitarias.
El mismo día, el Rector Mora recibió a una numerosa comisión &lt;le alumnos de la Facultad de .Arquitectura, quienes
pusieron en sn conocimiento la aflictiva situación de esa ins-

77 -

�78

Noticias

titu~i?n . que ~a~·ece, hasta hoy, de un local api:_opiado y de
mob1hano suficiente para el desarrollo de sus tareas docentes.
Este es uno de los primeros problemas que el nuevo Rector
habrá de resolver, en vista de su iJI1portancia.

Breve biografía.-El arquitecto Joaquín A. Mora nació
en Velardeña, Durango, el 21 de agosto de 1906. Hizo sus estu~ios primari?s en Torreón, 0oahuila, y realizó los preparatonos y profesionales de Arquitecto en la Univrsidad de Texas
donde recibió su título profesional en el año de 1931. Ha di~
rigido ~rabajos diversos propios de su profesión en las principales cn:dades del norte de la República, así como en importantes cmdades de los Estados Unidos.
Desde hace más de 26 años radica en la ciudad de Monterrey, donde h~ ejecutado sus mejores obras, así de arquitectura como de pmtura. Es fundador de la Facultad de Arquitectura: instituída en el año de 1946 como curso dentro de la
F'.acult~d d~ I~geniería, y elevada a la calidad de dependencia u111_ver~1~ana en 1948. Fue, además su primer director,
cuyo eJerc1c10 se prolongó por varios años y actualmente es
catedrático de la misma.
Puede decirse que el arquitecto Mora es uno de los más
eminentes acuarelistas mexicanos. Ha presentado sus obras en
la Feria Mundial de 0hicago, en Austin y San Antonio Texas
Y n~~m·osas ocasi_ones en la ciudad de Monterrey, bajo lo~
ausp1c10s de la Umversidad de Nuevo León. Actualmente está
empeñado en la ilustración de una edición de lujo de la obra
cervantina "El Ingenioso Hidalgo Don Quijot~ de la Mancha".

• El Cine-Club Universitario de Nuevo León ha nacido.
"Imagma
. d una caverna y, en esta caverna, unos hombres encadenados desde la infancia, sin posibilidad ninguna de moverse ni de voltear la cabeza, y no pudiendo ver más que los
obj~tos situados frente a ellos. Detrás, a cierta distancia y
a cierta altura, está un fuego, cuya luz les alumbra. Entre
el fuego y los cautivos hay un camino áspero, escondido por
un tabique parecido al que los charlatanes ponen entre ellos
Y los espectadores, para ocultarles el ruego y los resortes de
las maravillas que les enseñan ... En este corredor pasan figuras de hombres y de animales. . . cuyas sombras ~an a pintarse en el fondo de la caverna". Este mito, de la Caverna
de Platón, es bastante conocido para que tengamos que insistir'.
Lo interesante es que prefigura este espectáculo nuevo que
llamamos: EL CINEMA. El filósofo griego no podía pensar

79

Koticias

que un día las imá!!'encs de su dialéctica encontrarían una
'
'
..
realización tan acabada y que atraería con tanto entusiasmo
a la gente del mundo entero.
'--'

..

Pero entre los miles de kilómetros de película que el cine,
(para llamarle por su nombre común) nos ha dado, la selección no es fácil, y sin embargo esta selección es el primer
propósito de un Cine-Club, desde que existen cines-clubs, es
decir desde 1922, fecha en la cual se crearon grupos de personas reunidas para ver películas y hacer colectivamente el análisis y la crítica de ellas. La idea se desarrolló rápidamente
y numerosos grupos de este tipo se consagraron, primero, a la
proyección de obras de vanguardia o prohibidas por su contenido político o social. Revelaron así obras como "EL GABI·
NETE DEL DR. CALIGARI" de Robert Wiene, las obras vanguardistas de Buñuel ("EL PERRO ANDALUZ"), de Ge'rmaine Dulac, Man Ray., y las películas soviéticas prohibidas "EL
ACORAZADO POTEMKINE" de Eisenstein y "LA. MADRE"
de Pudovkine. Pero en 1936, los C.C. buscaron y adoptaron una
fórmula nueva que es la actual, en vez de presentar únicamente obras prohibidas o de un purismo no comercial, quieren revelar a los aficionados los clásicos del cine. La palabra "clásico" no implica solamente una idea de excelencia. Los clásicos de la literatura, -para no hablar más que de ellos-, no están
exentos de toda clase de críticas y de comentarios. Es que la
palabra designa también las obras que presentan ciertos caracteres de ae¡abamiento formal, el cual les permite sufrir la prueba del tiempo.
Pero desgraciadamente "l~s fines de un Cine-Club no siempre son bien comprendiqos. Incomprensión del público, de algún s,ector del comercio cinematográfico y por qué no también,
de la crítica que puede juzgarlos. Si es común medir la labor
de un Cine-Club por el número de obras que estrena o por las
novedades hay que buscarlas en el extranjero y pagarlas a precio excesivo para un circuito reducido que no es comercial.
La programación de un Cine-Club, no es obra del capricho. No
existe libertad total de elección en lo que se muestra. ·No todo film que se destaca en la historia del cine es conseguible, ya
sea obtenido en préstamo, alquilado ni aun comprado. . . Lo
fundamental. . . . es hacer de cada programa una oportunidad
de que se reconzcan aspectos fundamentales del arte y la historja del medio cinematográfico. . . . Superar el simple deleite o
el rechazo personal del público por un espectáculo, para descubrirle al novato todo aquello que suele no ver en una película;
enterarlo de las ideas que mueven este arte, los valores en los

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Noticias

cuales se realiza, la influencia que ejerce en el medio social".
( Gaceta Universitaria.- Montevideo).
Estos son los proyectos del joven Cine-Club de la Universidad de Nuevo León. La tarea es ardua, pero no imposible para jóvenes decididos a darle el toque de perfección. Pero un Cine-Club no se forma para presentar, los últimos adelantos de la técnica, sino para formar el buen gusto cinematográfico de sus miembros. Las películas anunciadas aquí, tienen un valor histórico y artístico incontestable, puesto que se
habla de "EL ACORAZADO POTEMKIN", de "DTA DE FIESTA", de "LOS HIJOS DEL PAR.A.ISO", de "LA RED", de
"LOS TIEMPOS MODERNOS", de "EN ALGUN LUGAR DE
EUROPA", de "PAISA", de "CITIZEN KANE", etc., etc.
Y como en la palabra Cine-Club, hay la palabra
"CLUB", estas proyecciones serán otra cosa que funciones a
las cuales va cualquiera persona, más o menos indiferente, acostumbrada a ir al cine tal día a tal hora, sin preocuparse ni siquiera del programa. Un Cine-Club es un grupo de miembros
reunidos por la aficción al buen cine (y cuando digo bueno, no
me importan las consideraciones morales, sociales ·o políticas).
Una función en un verdadero Cine-Club se desarrolla así : presentación, proyección, discusión. No quiero esperar que lleguemos inmediatamente a esta trinidad. La presentación será siempre corta, y la discusión hlexistente. A lo menos al
principio, pero con la esperanza de ver rápidamente el Aula
l\Iagna de la Universidad teatro de discusiones apasionadas sobre la decadencia del juego de Orson Wells,· el mérito de la fotografía de Figueroa, o el realismo de René Clair....
En espera de eso, la primera función del Cine-Club
Universitario de Nuevo León, fue de las más calmadas, lo que,
no quiere rlecir, de las más corrientes. Al contrario. La
obra escogida, "LA SAL DE LA TIERRA" de Herbert Bibermann, pero reaJizada en Nuevo México, con actores en gran
parte 110 profesionales, abrió honorablemente la temporada.
Aunque haya mucho que decir sobre una obra cuyo primer mérito e~ plantear cierto problema social, interesante, sin poseer
las cualidades de imparcialidad y la sobriedad de expresión necesarias. La puerrlidad de ciertas situaciones, sin embargo,
no consigue hacer olvidar la fuerza intensa y el equilibrio de la
fotografía, ni el admirable movimiento de la multitud al final
de la obra.
Primeros pasos, primeras experiencias. Deseamos al
Cine-Club de la Universidad de Nuevo León, el éxito y la larga
vida que merecen el entusiasmo, la decisión y el espíritu de novedad.

Yoticias

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• Supimos demasiado tarde para hablar de ella en el último número de nuestra revista, la muerte del gran escritor
francés ROGER MARTIN DU GARD, Premio Nobel de Literatura ocurrida el 22 de Agosto. Hemos pedido a nuestro
colabo~·ador, Serge P. DARMON, hablarnos de una de las figuras más destacadas de la literatura de su país.
ALBERT CAl\lUS escribe, (1) "Roger MARTIN DU
GARD pensaba que un escritor debe al público su obra y no su
persona... . debemos obedecerle, por gratitud y por afección;
callarse sobre él, sin olvidarle, y no hablar más que de su obra".
La gran discreción que guardaba sobre su vida privada, no
nos hubiera dejado, de toda manera, hablar de este ho1;llbre,
cuyo nombre "no significaba solamente... la grandeza literaria, el don excepcional de recrear la vida y de fijarla en Yastas novelas: siimifica también la lucidez valiente frente a sí
mismo y al prójimo, la honestidad intelectual llenada hasta
su colmo, la dignidad y la independencia del carácter, en fin,
todas las virtudes que hacían de este admirable escritor, un
hombre la mar de raro y cuyo ejemplo ponía, como un remanso
de pureza, en nuestra época turbada". (2)
La obra de Roger MARTIN DU GARD, se extiende, en
sus manifestaciones culminantes, de 1913 a 1940, atravesando
así, dos guerras. La primera novela "JEAl~ BAROIS" publicada en 1913, pero que tuvo su influencia, solamente en la
post-guerra hecha de diálogos y de correspondencias, es la
condenació~ lúcida de una generación y de un mundo "fin de
siglo". Un intelectual cristiano, en medio de los torbellinos
del caso Dreyfus, pierde la fe de su infancia, combate a la
Iglesia, se suscribe a los :tJrincipios del materialismo científico,
para volver por fin a la religión bajo la influencia de la enfermedad, y de su hija hecha monja. En esta historia "a la
manera de Paul Bourget", la discusión ideológica y religiosa
ocupa todavía un lugar preponderante.
Las cosas van a cambiar, o a lo menos a evolucionar, a lo
largo de los ocho tomos de una novela que dio a Roger MARTIN DU GARD la notoriedad. En 1922, aparece "El Cuaderno Gris" primera parte de "LOS THIBAULT". Con "JUAN
CRISTOB.AL" de Romain Rolland, "EN BUSCA DE TIEMPO
PERDIDO" de Proust, "LOS HOMBRES DE BUENA YO(1)

"Le Fígaro Litteraire" 30 de Agosto de 1958.

(2)

J ean Rostand.-

idem.

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Noticias

LUNTAD" de Jules Romains, "LOS PASQUIER" de Georges
Duhamel, el principio del siglo XX nos ha acostumbrado a
esos ciclos novelísticos hechos de la pintura de cierto medio y
de cierta época, ciclos de och~ a diez volúmenes que mantienen con dificultad en sus límites, el hervor de la vida. Sin
embargo "LOS THIBAULT" marcan una nueva orientación
entre estas novelas densas y profundamente esculpidas, a pesar de su monumental tamaño : es la primera serie centrada,
no como "JUAN CRISTOBAL", por ejemplo, en la vida de un
solo individuo, sino en la historia de toda una familia. Historia que permite, a través de los actos y de los pensamientos de
sus protagonistas, estudiar el comportamiento de distintos elementos familiares nacidos del mismo tronco : Osear Thibault,
burgués católico, duro, orgulloso y obstinado en los prejuicios
de su clase, cuya rigurosidad aparece en los dos hijos Antonio
y Juan, pero con matices netamente opuestos. Esta pintura
de la vida de una familia burguesa, durante los primeros años
del siglo Roger MARTIN DU GARD, supo hacerla con un realismo precios que n5&gt; fue, i:iomo el de Zolá, a buscar la justificación de su grosería en un exceso de precisión. "Pocos novelistas presentaron la verdad de las costumbres y de los caracteres, de una manera tan inmediata, tan exclusiva de símbolo,
y cultivando con tanta suerte la verosimilitud y la crequlidad" (1), sabiendo escoger entre las inumerables posibilidades
del estilo, el tono más adecuado para crear una atmósfera, o
divagaciones morales: presenta personaj es en acción, bien diferenciados.- Sin embargo, y a pesar de la seducción de una
narración hábil, de un sentido dramático profundo, el principal interés de "LOS THIBAULT" está en el problema religioso que dirige a este vasto conjunto. Oposición entre un protestantismo caritativo, bondadoso y expansivo ( el de uno de
los personajes, Madame de Fontanin), y el catolicismo orgulloso, seco y riguroso de Osear Thibault. Sin que haya aquí un
intento de apología del protestantismo, las preferencias de Roger MARTlN DUGARD, parecen ir hacia un catolicismo menos exigente y más caritativo. Como previsto, estas preferencias despertaron, las críticas del católico intransigente que es
Francois Mauriac, el cual escribe, bajo el.título "Nuestra guerra de religión" : "No he vuelto a leer "LOS TlilBAULT" hace años. Lo que me queda de historia siniestra de una religión
y de una moral deformadas, hechas odiosas a un joven espíritu por un padre fariseo. Tartufo, que no sabe que es Tartufo - y feroz".
1)

P. M. SIMON - Histoire de la Littfrature Francaise Contemporaine. - Tomo I - pág. 190

Noticias

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El plan monumental de "LOS THIBAULT" había sido
concebido en la fuerza de la juventud y en la serenidad de la
madurez, y la historia de los dos hermanos debía de prolongarse hasta 1939. Pero después del accidente de 1931, Roger
MARTIN DU GARD parece haber temido no poder acabar su
gigantesca tarea.
Cambió completamente la composición de su obra para
que se acabe con la Primera Guerra Mundial. Los tres tomos
de la séptima parte ("Verano de 1914") aparecen después de
una interrupción de siete años y marcan una evolución muy
neta en la manera y en la materia. Con una importancia más
grande dada la ideología, se ve que Roger MARTIN DU
GARD quiere volver a un tipo de novela que recuerda "JEAN
BAROIS", aunque los problemas metafísicos y religiosos, ceden el lugar a preocupaciones políticas y sociales. El movimiento épico, el soplo potente que animan estos últimos
tomos, terminan el ciclo de "LOS THIBAULT" en magnífica
sinfonía.
Pero tan grande como fue la importancia de "LOS THIBAULT" en la vida de Roger MARTIN DU GARD, no deben
esconder sus otras actividades, y sobre todo su influepcia sobre el teatro de principio de siglo, no solamente como autor
del "TESTAMENT DU PERE LEl¿EU" y de "EL TACITURNO", sino sobre todo como arte de un grupo activo de aficionados, actores y directores, decididos a dar al teatro una nueva juventud.
No se debe olvidar tampoco el "DIARIO DEL CORONEL DE MAUMORT" novela monumental que debía tener la
amplitud de "LOS THIBAULT", que Roger MARTIN DU
GARD concibió desde 1941, pero que la muerte interrumpió
antes de cualquier publicación. La importancia de las partes
redactadas permitirán tal vez una edición coherente. ¿Aumentará ésta el .valor incontestable del escritor ?- André GIDE
nos lo dejaba esperar, él que tuvo el privilegio de lecturas privadas y que, a pesar de la plenitud, del vigor de la composición, de la precisión en los detalles y de la firmeza del estilo
que caracterizan "LOS THIBAULT", decía al autor: "Ud. no
escribió nada más sólido ni más personal". Solamente una posteridad la cual, desgraciadamente, se aparta más cada día de
sus grandes maestros, podrá confirmar este juicio.-

�Noticias

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Xoticias

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Fin 1932 : Establece un plan para "LOS THIBAULT", y busca documentos para los volúmenes siguientes.
ALGUNAS FECHAS

1936 : "LOS THIBAULT" Séptima Parte.
10 de Nov. de 1937 : Premio Nobel de Literatura.
Marzo - Diciembre 1939 : Viaje a las Antillas.

23 de marzo de 1881.- Roger MARTIN DU GARD, nace en
Neuilly-sur-Seine, cerca de París.

1940 : "LOS THIBA ULT" Octava (y última) Parte - Se instala en Niza.

1898 : Bachillerato.
1899 : Licenciatura en Letras, en la Sorbona.- Examen de
"L'Ecole N-ationale des Chartes".

1944 : Avisado por la Resistencia que figura en una lista de
sospechosos establecida por los alemanes, se esconde en el
suroeste, en casa de su hija.

1902 : Servicio Militar en la Infantería.

1949 : Muerte de su esposa.

1903 : Tesis y diploma de archivero- paleógrafo.

1951 : Muerte 4,e su amigo André Gide; él está a su lado. Publica "NOTAS SOBRE ANDRE GIDE".

Febrero de 1906 : Casamiento con Héléne Foucault, hija de
un abogado de París. Van a vivir a París, después de un
viaje a Africa del Norte.

1955 : "OBRAS COMPLETAS" en la librería Gallimard.

22 de Agosto de 1958 : Siendo las 20.45 horas, ROGER MARTIN DU GARD, muere en su casa del Tertre, de una enfermedad del corazón.

Octubre 1913 : Después de escribir su gran novela "JEAN
BAROIS" y su obra teatral "LE TESTAMENT DU PERE LELEU", es presentado por su amigo Gastón Gallimard, al grupo de la "Nueva Revista Francesa", y hace
amistad con J acques Copeau y André Gide.

CENTENARIO DE BALTASAR GRACIAN (1658-1958)

1914-1918 : Sargento de un grupo motorizado.
1920-Otoño : Compra una casa cerca de París y empieza la redacción de "LOS THIBAULT".
1922 : "LOS THIBAULT", Primera y Segunda Partes.
1923 : "LOS THIBAULT", Tercera Parte.
1925 : Compra a su suegro su casa de campo del Tertre, y se
instala allá para escribir otros volúmenes de "LOS THIBAULT"

..

1928 : "LOS THIBAULT" Cuarta y Quinta Partes.
1929 : "LOS THIBAULT" Sexta Parte.
d

lo. de Enero 1931 : Accidente de automóvil. Su esposa y él
quedan hospitalizados durante dos meses.
Primavera de 1931 : Convalecencia. Escribe "UN TACITURNO", obra teatral, que LOUIS JOUVET presentará en octubre, en el Teatro de los Campos Elíseos.

• El día 6 de diciembre se cumple el tercer centenario
de la muerte del P. Baltasar Gracián y Morales de la Compañía de Jesús. ARMAS Y LETRAS señala esta fecha de honda importancia para las letras hispánicas. Baltasar Gracián
-varón desengañado, hombre discreto, de resolución, de espera- muere con una España que ya está, también ella, en el
deslizadero de la decadencia; como Quevedo es un pesimista
y cae en el mismo surco que éste para abonar la tierra de España. Las mismas hachas los derriban. "Mi escritor favorito
es este filósofo Gracián", afirmaba Schopenhauer en 1832 y desde entonces, a través de Nietzsche, tendremos un Gracián redivivo en las letras españolas, en las letras universales, un Gracián que influye, con presencia constante, en el curso del pel!_samiento y de la vida.
Baltasar Gracián y Morales -hijo de Fortuna,, hijo de
sus obras- es un ejemplo de alta inconformidad y de profundo sentido crítico; fue muchas cosas contra los que se empeñaban en que no las fuera; fue lo que fue a pesar de sí mismo.
Gracián alternante. Vivió en los términos de una perpetua

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Noticias

contradicción consigo y con los demás. Rebelde a las ordenanzas de la Sociedad de Jesús, murió en el destierra- frío y
duro Moncayo, cortantes nieves perpetuas; cortesano desencantado, detestó las intrigas de la Corte y los favores de los
validos, aunque dentro de sí diera categoría de valor a todo esto. Su filosofía, articulada sobre el sér de la realidad que lo
circundaba, es una crítica contra la falsa euforia y la 'decadencia mal disimulada.
Y como vivía en ese potro de contrariedades afirma: "Sin
mentir, no decir todas las verdades". No hay cosa que requiera más tiento que la verdad, que es un sangrarse del corazón...
No todas las verdades se pueden decir, unas porque me im1
portan a mí, otras porque al otro". "(Oráculo Manual,
CLXXXI).
ARMAS Y LETRAS, en su calidad de revista universitaria. se une a la serie de homenajes que el mundo d~ habla hispánica ofrece, en esta fecha tri centenaria, a la persona y a la
obra del P. Gracián.

LIBROS

Alegría, Fernando: Caballo de copas. Santiago de Chile:
Zig-Zag, 1957. 227 pp.
Caballo de copas es una novela cuyo fin principal
es presentar un panorama de la vida de los hispanos
en San Francisco, California, a través de un episodio
carrerista. El acierto de Aleg,ría consiste en el tono picaresco y a la vez sentimental del narrador chileno, el
cual ameniza todo el relato. Sin embargo, poco a poco, en la
mente del lector, el libro deja de ser la historia del narrador
sin mayores consecuencias para ir convirtiéndose en un verdadero estudio de los hispanos trasplantados (recuérdese la obra
de Blest Gana) en el ambiente antagónico pero exótico de San
Francisco.
A pesar del título del libro y su portada impresionista
muy bonita, Caballo de copas no es solamente la historia de
un caballo. Hay otras dos tramas que están entrelazadas con
la del caballo : el amor de Mercedes y el narrador y la huelga
de los estibadores capitaneados por Marcel, el padre de Mercedes. Esas tres tramas son manejadas muy hábilmente por
el autor para producir una obra bien estructurada. El libro
comienza con un capítulo corto sin título. Se podría llamar
prólogo porque ahí se presenta la noticia de la muerte del caballo, leída en el periódico por el narrador. Entonces éste
empieza a referir la historia del caballo y no vuelve a "los
acontecimientos de hoy" (pág. 225) hasta la página antepenúltima del libro. La novela consta de trece capítulos titulados
sin numeración en los cuales van alternando las tres tramas
hasta que convergen en el capítulo final. El tema dE&gt;l caballo de copas no se presenta claramente hasta el capítulo siete
que lleva el título "El excéntrico señor González", que E&gt;S el
nombre del caballo que por cierto encarna muchas características humanas. Ese tema llega a predominar en los capítulos
nueve y diez: "Donde la tierra derecha no es la r ecta" y "Caballo de copas, caballo de triunfo". El tema del amor SE&gt; jntroduce ya en el segundo capítulo, "Contribución a la primavera: primer movimiento", y además de estar presente conti-

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Libros

Libros

nuamente, logra predominar en el capítulo seis, "Tango", y se
cierra en el capítulo final, "Contribución a la primavera: segundo movimiento". La huelga, que es un tema secundario
a través de todo el libro, llega a dominar el escenario en el capítulo doce, "Marcha de los estibadores". En el capítulo fi.
nal, los tres temas se juntan. El narrador y Mercedes visitan a Marcel que está en el hospital como resultado de la batalla entre los huelguistas y los rompehuelgas. También acude el jinete Hidalgo quien había acompañado al narrador y a
los otros amigos carreristas cuando intervinieron en esa batalla a favor de Marcel y sus huelguistas. Hidalgo decide vender a "González" ·y l\iarcel acaba por aceptar al narrador como su futuro yerno después de que éste r enuncia a las carreras.

•

•

En cambio, el "entremés bucólico" que pinta un cuadro
nada bucólico de lo que tienen que sufrir los hispanos en las
fincas de California, termina con una nota divertida. "El
Cuate", amigo mexicano del narrador, se burla de los capataces en un juego de naipes y a pesar de las miradas torvas y
asesinas de un grupo de espectadores, se escapa "voladazo"
por la ventana con todo un dineral. De igual manera, la victoria de "González" en el Clásico de San Felipe pierde su grandeza épica cuando durante 11:1 celebración, el caballo caprichoso le da una patada a su jinete Hidalgo y muerde al entrenador Mr. Hamburger.
A pesar de que tod_a la acción transcurre en California,
la novela tiene un sabor chileno. Además del fino humorismo y la falta de proporciones épicas, se encuentra la predilección del autor por descripciones largas y lentas tanto de lugar es como de personajes.

Las tres tramas entrelazadas tienen como argamasa la
preocupación del autor con el ambiente y su efecto sobre los
hispanos. Abundan las descripciones poéticas de San Francisco, sobre todo de sus partes exóticas. La vida de los hispanos se presenta por medio de escenas de grupos en la pensión, los restaurantes, la finca de tomates y los muelles. La
nota de protesta social se oye de vez en cuando y llega a un
estruendo en los capítulos ocho y doce. La ironía del título
'·Entremés bucólico y pastoril o los tomates de la discordia"
( cap. VIII) da la idea de cómo el autor presenta la explotación de los "wetbacks" mexicanos y otros hispanos en las fincas de California. "Marcha de los Estibadores" ( cap. XII)
es el único capítulo de proporciones épicas que no cae víctima
del espíritu picaresco del autor. Los dueños de los barcos
son condenados por haber azuzado a los rompehuelgas con el
propósito de acabar con los sindicatos organizados por Harry
Bridges. Durante ½ts peleas, queda clara la complicidad de
la policía con los dueños. En medio del tono picaresco de
toda la novela impresionan muchísimo los trozos siguientes
que marcan la culminación del capítulo:
"Lo terrible de la situación de Marcel, lo que nos dejó mudos de espanto, fue que peleaba cojeando, de espaldas contra la pared, con el tobillo derecho dislocado y el pie torcido de una manera monstruosa, pues el hueso había roto
la piel y tocaba el suelo, mientras que el pie se apoyaba
completamente de lado ... . .Entre la sombra oxidada de
los trenes tuve una última visión de mis nuevos compañeros, sudando, los dientes apretados, la mirada desafiante,
los puños cerrados, la fila herméticamente unida, impasable". (págs. 208-209).

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''Mi hotel apenas servía para dormir. Llegaba yo tarde en la noche y salía cert:a del mediodía, siempre con los
ojos medio cerrados, para no ver al administrador, con
su cara gorda y sudada, los ojos viciosos pegados a revistas obscenas. El piso del linóleo estaba cubierto de
escupos y de tabaco. Por todas partes había una pátina de sebo. La tela que servía de funda a los sillones y
sofás parecía la piel de un animal disecado. La ruina se
comía las mesas, las sillas, los estantes, como una peste
voraz que, por extraña razón,- semejaba nacer de unos ceniceros inmensos, sin forma y sin color, hundidos en un
lodo de ceniza y nicotina. Los inquilinos eran e~pañoles e italianos desocupados.
Cuando no miraban a la
ventana del vestíbulo, miraban la televisión, como sapos
alrededor de una charca". (pág. 25).
Al transcribir el dialecto de Hidalgo, Fernando Alegría
refuerza el tono chileno del libro.

J

-"Mira, Hidalgo, mejor nos vamos.
-¿ Qué decís, ñato 7
-Digo que es mejor que nos vamos.
-A la cresta con vos, cabro -me respondió con el acento
más chileno que le conocía hasta entonces-. ¿Y pa qué nos
vamos a ir ? Estos hijos de la gran siete me importan un rábano ... Mira cómo se les cae la baba de jetones que son". (pág.
20).
Aunque el carrerista mexicano "El Cuate" y el español
Marcel tienen su propio dialecto, no pueden rebajar la chile-

�DO

Libros

Libros

otro relato mucho más breve intercalado antes de cada sección, relato de épora actual en que el dramaturgo espera ansiosamente el regreso de su esposa que acaba de abandonarlo.
De manera que existe una yuxtaposición de tiempo presente
y de tiempo pretérito, técnica difícil que maneja Mallea con
mucho acierto en esta novela.

nidad de este libro cuyo sabor netamente criollo podría colocarlo al lado de las obras producidas por Mariano Latorre y
sus discípulos regionalistas.
Sin la desmesurada experimentación estilística que caracteriza tantas novelas contemporáneas, Caballo de copas es
una obra bien construída que abarca uno de los temas más apremiantes de hoy día: la vida de los hispanos en los Estados
Unidos. Con 'tan buenos auspicios, es de esperar que Fernando .Alegría pueda robarse el tiempo de sus deberes de catedrático para seguir cultivando el género novelesco.

Seymour Menton

Eduardo Mallea: Simbad. Editorial Sudamericana, Buenos Aires, 1957.

Simba.d la más reciente de las novelas del argentino
Eduardo :M:allea, es una obra voluminosa de unas 750
páginas, que por su penetración psicológica y tendencia
introspectiva sigue la huella de tanta,s otras que la preceden:
Recuerda mucho La bahía de silencio, publicada diez y siete
años atrás, pues también versa sobre el alma angustiada de un
escritor sensible e idealista.
En Simbad el protagonista es un joven dramaturgo que
queda emocionalmente insatisfecho con su producción literaria, bien que unas piezas han merecido los elogios del público
y de los críticos. Aspira n algo superior en su arte, algo que
tendrá un valor perdurable y de que él podrá enorgullecerse.
Así concibe la obra que va a llevar el título de Simbad, en que
el marinero legendario encuentra por fin en su octavo viaje la
tierra de su felicidad, la tierra de la que no regresa nunca. El
concepto simbólico es bien evidente, pues el destino a que
llega Simbad representa la meta ideal que todos anhelan después de haber superado los trabajos de la vida. La tarea del
protagonista implica meses y meses de reflexión, de labor ardua, de revisión. Además, han entrado en su vida durante
esta época dos mujeres de tempera:rp.entos contrarios; y _su
afecto y amor por cada una acarrean otros tremendos conflictos que forman gran parte del interés de la novela.
Es interesante la forma de la narración. El libro se divide en cuatro secciones que contienen la trayectoria de la vi- ,
da del protagonista a través de treinta y ocho años. Y hay

01

•

Con sus novelas La bahía de silencio, Todo verdor perecera, y otras :\iallca ya ha ganado su f;tma.. La mantiene con
Simbad, obra que revela de nuevo su madurez novelística, así
como su profundidad de significado respecto de la Argentina
contemporánea.
Myron I. Lichtblau

F ANTASTIQUE - 60 récits de terreur reunís et présentés
par Roger Caillois.- Club Francais du Livre.- París 1958.594 pp.
Esparcidas en las obras completas de los grandes at~tores las narraciones fantásticas fueron raras veces reumdas ; istemáticamente. Solamente tres obras recientes tratan
este tema: Buenos Aires 1940- New York 1944- Zurich 1956.
Pero ninguna se interesa en el aspecto particular escogido por
Roger Caillois: lo fantástico del terror. Es decir el trabajo
monumental de lectura y .de selección que representa el libro.
Esta se divide en una serie de dominios particulares, localizados no en el tiempo, sino en el espacio:- Inglaterra. cuyos maestros s~ llaman Dickens, Jacobs, Kipling. Irlanda, con Maturin y O'Brien ;- América, uno de los países más ricos de J~
literatura fantástica, pues cuenta con Edgar Allan Poe, W1lliam Austin Washington Irving y Ambrose Bierce ;- Alemania repre~entada por Hoffman y Arnim ;- Francia ilustrada por Balzac, Mérimée, Villers-de-1 'Isle-Adam, Maupassant •- Italia1 España, América Latina, Haití, Polonia. Rusia, Finlandia, China y Japón cuyo fantástico· mitológico es
de una riqueza sorpren_dente. "La antología del "FANTAS'rTCO" debida a Roger Caillois.... es una fecha sumamente
importante para esta literatura. Viene, en efecto, en el momento en el cual la science-fiction tiende a dominar en este dominio para crear un fantástico científico muy diferente y que
se puede considerar como una para-literatura en el siglo".
(J ean Bouret).

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Juan Felipe Toruño, Desarrollo Literario de El Salvador.-

Ensayo cronológico de generaciones y etapas de las letras salvadoreñas. Primer Premio República de El Salvador-Certamen
Nacional de Cultura 1957 (Ministerio de Cultura, Departamento Editorial, San Salvador, El Salvador, C. A,. 1958) .- Colección Cei:tamen Nacional de Cultura, No. 10, 448 páginas.
La literatura centroamericana cuenta con valiosos estudios parciales y existen los materiales necesarios para que se
pueda comenzar a hacer una organización sistemática de los
mismos con el objeto de presentar un panorama completo de la
misma. Guatemala, en concreto, cuenta con un buen manual
histórico de su literatura hecho por el periodista David Vela;
El Salvador, por desgracia, no lo ha intentado todavía seriamente, a pesar de contar con medios económicos suficientes para financiar un trabajo colectivo de especialistas que pusieran
orden a todo material disperso sobre la materia. Hace algunos años, el Ministerio de Cultura de este país, por medio de
la Biblioteca Nacional, publicó en mimeógrafo una ambiciosa
Bibliografía salvadoreña; lamentablemente este importante
trabajo bibliográfico fue encomendado a un aficionado que
trabajó sin plan definido ni criterio. Esta Bibliog-rafía Salvadoreña es un cúmulo desorganizado de autor es, obras, memorias, informes económicos o municipales, pastorales de obispos, catecismos, devocionarios, todo ello sin trascendencia para una verdadera bibliogr afía salvadoreña, base esencial y herramienta para un trabajo posterior de carácter histórico-literario.
El primer premio del Certamen Nacional de Cultura de
1957 ( en el cual participan escritores de todos los países centroamericanos-), fue adjudicado unánimemente al trabajo titulado "Desarrollo Literario de El Salvador, ensayo cronológico
de generaciones y etapas de las letras salvadoreñas" del Dr.
(Honoris Causa, Universidad de León, Nicaragua, C.A.) Juan
Felipe Toruño. Los jurados en tan importante concurso fueron: Don Carlos Samayoa Chinchilla, Director del Museo de
Antropología e Historia de Guatemala, autor de importantes
obras; Dr. Mariano Fiallos Gil, Rector de la Universidad de
Guatemala y den Alfonso Morales, redactor del diario "Tribuna Libre" de San Salvador. El Jurado se equivocó; o siguió la tradicional costumbre de todo jurado: no leer los trabajos concursantes o se dejó impresionar por las 448 páginas
del trabajo premiado.
Llama la atención que una historia literaria salvador eña
ocupe una extensión de 448 apretadísimas páginas y que en
ella figuren alrededor de 1,500 escritores. ¡Es posible que un

;

l

.
o

93

país que cuenta con unos 132 años de vida independie~te,_ diminuto en su territorio y en capacidad humana, por anadidura haya podido producir una obra literaria de tal amplitud ?.
P;ra responder a esta pregunta, es preciso esclarecer el criterio del Dr. Juan Felipe Toruño. Equivocadamente cr ee él
que todos los que escriben o hayan escrito alg?, aunque _sólo
sea un breve artículo periodístico o un poema circunstancial o
que hayan pronunciado una oración fúnebre en un en~ierr?,
tienen derecho a entrar, por la puerta grande, en una h~stona
de l¡¡. literatura. Esto se suele llamar un concepto masivo de
la literatura y al mismo tiempo explica por qué en este "Desarrollo Literario de El Salvador" desfilan generales que escribieron una proclama o un tratado de balística, obispos autores de cartas pastorales, abogados con sus tesis, ministros o
alcaldes con sus memorias e informes, cronistas sociales, etc.
etc. Toruño ha hipostasiado a la letra iJI!.presa y con un falso criterio yerra en la selección de todo lo literario sin encontrar un deslinde para todo lo ancilar o meramente circunstancial. Así, es natural, lo que hubiera podido ser un breve panorama de la evolución literaria o cultural de El Salvador, se convirtió -o mejor dicho, se concibió- como un centón de nombres, fechas, títulos de obras ( equivocadas la mayor parte de
las veces) y juicios que nada tienen que ver con la obra, el autor o su historiografía.
Otro de los errores cometidos por el autor de este "Desarrollo Literario" consiste en la falta total &lt;le claridad expositiva, en la ausencia de una metodología seria y científica, en
las informaciones de segunda o tercera mano, cuando no son
meros recuerdos personales de viejas lecturas o de recortes de
periódicos. Así, el resultado está bien a la vista: una mala
obra de un mal aficionado que, sin dominar la más elemental
metodología literaria y lo que es peor, sin el más simple dom!nio del idioma se ha atrevido a presentar todo el panorama literario de un país. Acompañado de la suerte, recibió un Premio Nacional de Literatura con el consiguiente desacrédito para el mismo PremiQ, el autor y los jurados que intervinieron.
Una de las cosas que más llaman la atención, es la falta
de criterio absoluto de estos últimos en lo que se refiere a _la
claridad idorr.ática. He aquí una breve muestra de contorsionismo idiomático y de alambrismo conceptual:
"A fuer de veraces hay que decir que la obra de Fuentes
v Guzmán se va a veces por lo imaginativo, no tanto como la
del que pasó por Centro;i.mérica hip~r~oli~ando, Tomás Gage_;
más sí lo suficiente para hacerle rectificac10nes como se las hizo Pepe Milla, siguiéndole los pasos, deteniéndose cuidadosa-

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mente en pasajes que resultaron inventivas, unos; otros, deformados, y no poco inexa~tos; de modo que hubo de enmendarse lo que antes de los esclarecimientos de Milla se usaba
como veraz para consultas, citas y transcripciones, cual lo utilizaban Juarros y otros historiadores". Para muestra es suficiente y no creemos que sea necesario insistir más sobre este
punto.

Con este criterio, claramente expuesto, Sergio Fernández
seleccionó los siguientes temas para su estudio :
Asimilación y autenticidad de Don Segundo Sombra.
Una forma del amor en la novela de Rómulo Gallegos.

,

El tercer camino de Enrique Gil Gilbert.

Esta es, brevemente, la opinión que nos merece este "Desarrollo Literario de El Salvador", libro sin pena ni gloria,
sin trascendencia algunas y que nada aporta a la historiografía literaria de El Salvador; libro en fin que no debería }:taber
sido escrito, mucho menos premiado.

"El otro cayo": vía de redención.
El mundo paralítico de Juan Rulfo.
En la imposibilidad de estudiar y juzgar cada uno de estos cinco ensayos en forma total y comprensiva, señalaremos
únicamente las importantes conclusiones a que ha llegado al
autor y la importancia que t!1,les selecciones tienen para ~l desarrollo de un corpuss de selectos estudios acerca de la literatura hispanoamericana. No creemos en ese panamericanismo
que pueda nacer o deriv:i-rs_e de ciertos _org~nismos cr~ados c~n
fines non sanctos · el autentico panamer1camsmo nacera a traves
de la cultura hispanoamericana y por medio del acercamiento
-con grandes dosis de simpatía- entre los hombres de pensar del contienente. Obras como la presente llevan esa comprensión y mutua inteligencia entre los distintos países hispanoamericanos.

Juan Antonio Ayala

Sergio Fernández, CINCO ESCRITORES HISPANOA:rvIERICANOS, Facultad de Filosofía y Letras, No. 30 (Universidad Nacional Autónoma de México.- Dirección General
de Publicaciones, México, D. F., 1958) 141 páginas.
Constituyen este volumen de la valiosa colección Filosofía y Letras que edita la Dirección General de Publicaciones
de la Universidad Nacional Autónoma de México, cinco estudios monográficos de Sergio Fernández en torno a escritores
hispanoamericanos que, por así decirlo, representan momentos
clave en la literatura continental. El origen de este volumen fueron una serie de conferencias pronunciadas por el autor en la ya desaparecida Escuela de Verano de la Universidat'l
de Nuevo León cuando se celebró el centenario del nacimiento
del polígrafo español Don Marcelino Menéndez y Pelayo. Como su mismo autor lo indica, en la Advertencia que sirve de
prólogo : "So:µ estas reflexiones un mero esbozo. Intento de
saber por qué caminos se va en la literatura hispanoamericana
contemporánea, y cuáles son, por tanto sus recursos y posibilidades. Pero difícil fue seleccionar cinco temas en un panorama
tan extenso, variado, y por eso del todo imposible de aprisionar
en tan pocas páginas. Por eso escogí escritores, en cierto modo
'claves', que me permitieran rastrear, con una mayor desenvoltura, la vía propuesta como vía de estudio: el sentido del hombre hispanoamericano en las obras elegidas. Así pues veremos
a ese hombre en la mente de tales escritores. En otras palabras, sería una interpretación de carácter pedagógico a la que
hacen ellos de cada uno de los tipos humanos, que respectivamente les sirven como pretexto de inspiración, la que haré".

95

Sergio Fernández ha trabajado sobre unos cuantos textos
fundamentales y de ellos ha extraído sus conclusiones acerc;i
del quehacer literario hispanoamericano.
Queremos destacar en esta breve reseña el magnífico aporte que hace con su
estudio de Rómulo Gallegos a la ya abundante bibliografía sobre este autor. Ha penetrado profundamente en un_rinc?n
importantísimo dentro de toda la obra del autor ~e. Dona. Barbara: el amor, considerado como elemento positivo Y cons-J
tructivo dentro de la temática del novelista; aspecto este que,
había sido estudiado muy pocas veces y en el que han reparado muy poco los comentaristas.
Felicitamos al autor de estas líneas y nos felicitamos de
poder contar con una serie de estud_ios prove,c~osos para los
dedicados a la crítica literaria en H1spanoamer1ca.
'

J

Juan Antonio Aya.la.

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. Luis Cernuda, Pensamiento Poético en la Lírica Inglesa

(Siglo XIX) (Universidad Nacional Autónoma de México Dirección General de Publicaciones, Imprenta Universitaria.México, D. F. 1958), 168 páginas.
Durante mucho tiempo entre las personas de habla española ha prevalecido la idea de que la lengua inglesa no es apta
para el quehacer poético -idea que, desgraciadamente todavía es de corriente circulación entre muchos círculos ac~démicos-. Conoremos bien la literatura francesa la italiana aun
la misma alemana, pero, desgraciadamente, e~ el mundo de habla hispana ha penetrado muy poco la poesía inglesa en su
idioma original. Evidentemente, para poder valorar todo el
mundo poético de determinado país, es necesario el antecedente del dominio lingüístico; si no se parte de este punto, todo
lo demás, serán adivinaciones y castillos construidos en el aire.
Pero existe aún otro aspecto muy interesante que pudiera llamarse el 'back-ground' o telón de fondo de toda poesía y son
las ideas que los mismos poetas tienen acerca de sn actividad
primordial : es un mito, es una irrealidad esa especie que tanto se ha difundido, de que los poetas son los menos aptos para,
definir la poesía, que son inconscientes en el momento de la
creación; esta suma de verdades parciales y muy limitadas
también tiene sus fervientes y devotos partidarios, como la de
que la lengua inglesa no es lengua noética. TodÓ esto concurre
previamente a nuestra pluma cuando nos hemos puesto en contacto con esta nueva obra del poeta español Luis Cernuda que
publica. entre sus magníficas novedades editoriales, la Universidad Nacional Autónoma de México.
Luis Cernuda, profundo conocedor de la leng-ua y de la
Hrica inglesa, sí puede dar una opinión acE&gt;rca de la capacidad
del inglés para el molde de la poesía; Luis Cernuda, además,
es un poeta, un E&gt;xtraordinario poeta, un vigoroso poeta, que
sí sabe lo que es la poesía y su quehacer, que sí puede darnos
una visión reflexiva de la misma. Este libro, como él mismo
afirma no E&gt;S de poesía ing-lesa sino que es un recorrido por
las concepciones poétiras de los poetas ingleses -de algunos
poetas ingleses- del siglo XIX. Para llevar a cabo un análisis Cernuda ha organizado su material en dos nerídos: el primero desde 1800 a 1830, con la inclusión del fondo histórico
del Romantic Revival y los poetas que tienen cabida dentro de
tal marco -Blake, W ordsworth, Coleridge, Shelley y Keatsy un segundo, desde el 1830 hasta el fin del siglo, que corre
en el fondo histórico de la época victoriana y sus poetas más
representativos - Tennyson. Browing, Arnold. Swinburne y
Hopkins-. En la imposibilidad de entrar en detalles del es-

'

..

!)7

tudio hecho pcr Luis Cernuda, nos limitaremos a recoger algunos de los aspectos principales que él recoge acerca de la
mentalidad poética inglesa ei;i el siglo XIX y que pueden sernos útiles para revisar nuestras ideas -buenas o malamrnte
pre&lt;·oncPbidas- acE&gt;rca de la misma.
IInbo un momento en el estudio sistemático de la litrratura y en la orientación estilísti&lt;'a en que se quiso prescindir
c1(' todo dato histórico que viniera a rompletar el ambiente o
marco cultural dentro del cual se desarrolló determinado es&lt;:rito1: o una escuela literaria. Sin embargo, Jo he observado
repetidamente, estos crítiros -en honor de la verdad, los primeros que han procedido científicamente, me refiero a los de la llamada Nueva Estilística- no pueden prescindir de encuadrar y situar a determinado autor en el ambiente cultural
económico, religioso y pol!tico de su tiempo; no se puede ais:
lar al hombre de las realidades que lo circundan y que operan constantemente sobre él y, de rechazo, en su obra. El
poe_ta_ vive inmerso en s~ tiempo -auD:que por otra parte sea
el umco que pueda deshgarse de la Cll'cunstancia y trasrender al plano de la intemporalidad- y este tiempo ti~ne un impacto en su personalidad y fisonomía poéticas. Por eso Luis
Cernuda estudia previamente los marcos históricos dentro de
los cuales se dio la poesía inglesa del siglo XIX. De otro
modo sefía imposible la comprensión de la misma.
Desde el punto de vista poético y como estudio de un poeta en relación ron la porsía misma, el último del libro dedicado al jesuíta Gerard l\Ianley Hopkins, me parel.!e el ~ás interesante y d más completo. Hace algunos años, Dáma~o
Alonso dio a conorcr la poesía de Hopkins en la Revista del
Instituto 'l'ecnológico y de Estudios Superiores de ::\Ionterrey
TRIVIVM. Era, quizá, la primE&gt;ra wz qur loe;; lertores dr ha:
bla española e11traban en contacto con este jesuíta converso
del anglicanismo, y que apenas fue conocido corno' poeta extraordinario en su mismo tiempo. Luis Cernuda nos informa
ampliamente acerca de sus ideas poticas, de su rarrera y de
la influencia decisiva del ambiente religioso en el cual vive
en su obra poética.
l'n iibro denso romo este no puede ser comprendido en
toda su hondura si no se entra e11 contacto con él v se lee con
simpatía y apasionamiento. Felicitamos tanto a ~u autor como a la Universidad Nacional Autónoma por habernos dado
la oportunidad ele entrar en un contacto interno con la poesía
ingk-sa del siglo pas:ido.
Juan Antonio Ayala

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f)O

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Manuel Pedro González: Notas en torno al Modernismo.
(Facultad de Filosofía y Letras, No. 27 • Universidad Nacional Autónoma de México, Dirección General de Publicaciones,
)1éxico, D. F., 1958). 116 páginas.
Mucho se ha escrito en torno al Modernismo y mucho queda todavía por escribir; entre. las toneladas de literatura y de
apreciaciones que se han escrito acerca de esa revolución en
las letras hispanai-, faltan estudios coherentes y comprensivos.
Raras veces el f enémeno ha sido estudiado desde adentro y
son muy pocos los juicios de "valor" que se lÍan emitido sobre
el mismo. Dos son, a nuestro juicio, los estudios claves sobre
el Modernismo, imprescindibles para el erudito y el investigador. El primero es el libro de Guillermo Díaz-Plaja, MODERNISMO FRENTE A NOVENTA Y OCHO (Espasa Calpe,
S. A., Madrid, 1951), orientado primordialmente hacia la discriminación ile dos feuóJ11enos literarios que aparecen contiguos en el espacio y en el tiewpo. El otro, es el o.el f'Scritor
dominicano Max Henríquez Ureña, BREVE HISTORIA :O"'F.L
MODERNISMO (:F'ondo de Cultura Económica, Mhico, 1954)
manual indispensable para un ordenamiento y clasificación de
los principales escritores modernistas en América, prineipalmente. Todos los demás estudios tienen un valor 1mramente informativo y como tal deben ser tomados.
Hoy nos llega este pequeño volumen de notas acerca del
~fodernismo editado por la Universidad Narional Autónoma
de México en su colección 'Filosofía y Letra&lt;;'. 1[anuel Pedrn
González, destacado investigador de temas literarios, rn estas
apretadas páginas ha dado puntos claves para la interpretación del Modernismo, principalmente en lo que toca a sus
orígenes, gestación y principales r epresentativos. A este
respecto es de capital importancia lo que el autor dicr 'en la
'Nota Preliminar' a su r::itudio: "El modernismo representa no
sólo la mayoría de edad de la literatura hispanoamrricana y
su total independencia y hasta superación de la española, sino
también la expresión más fecunda, artística y renovadora que
hasta hoy se ha producido por tierras de América. Sobre
este movimiento se ha escrito mucho y se seguirá es••ribiendo
por luengos años. Mas a pesar de l a avalancha de estudios
que sobre él se han publicado, quedan por despejar todavía
muchas incógnitas y no pocos aspectos de aquella floración
permanecen poco menos que inexplorados. Uno de ellos es el
problema de su génesis y del momento en que se gestó. Ambos
están íntimamente ligados al genio literario de .Tol'lé Martí, el
primero que en América escribió con voluntad de rstilo y con

int&lt;'ncióu ~en_ovadora. A puntualizar ciertos
aquel movumento y a dil .d 1
.
· aspectos de
que eon él ('nlaza a Mart'uc1 t~r as re1ac10nes de causalidad
,
.
i, es an consagrados los cuatro bre, es ensayos que en este libro se agrupan".

nism!•~ t~riruer ensay?, titulado "Defensa y Razón del Moder1ene ,·como
· sus t entada por ef.autor
Y Don 1!..,ede
d orJO'en
oº, una polémica
·
uco e ms con el escrito
·
gran ensayista Juan M~rin 11
. r comu~~sta cubano y
:\Iodernismo de u

,,

_e o,. qmen pretendio despojar al

y de oponer Rub!n ;ª;1~~t~ 1~1111;:ent~en~e hispanoameri&lt;•,mo

yo eon ocasión d&lt;'l cinctwnte~1:;i~- de "~~~i~,t1~e ?,~·;mer !nsaranza", pretende el autor r s'11 t 1O
H a Y J,,spenecesario de "P
p f P e &lt; ar como un complemento
tado de su
d rosas
_anas", precedente juvenil y arrebama urez arhstica y poética
T d ,
,
aunque no con la virulenc·
. . . .
o av1a esta en pir,
Y desprecio hacia el
d ia ynm1t1va, el critrrio de polémiea
mo ermsmo que vino a
d . .
mente los viejos moldes lit
.
romper ec1didadente po•?sía postrrománti!:ªr\~s .~?/ue se for~aba la decatarse esta cuestión
mucho~ e110 i_e~~ente viene a suseise emiten están bas~dos
de / 0 s Jmcios que actualmente
principios
d l
b'
en esa a1sa documentación de los
y e am lente en que aparecier
1
.
modernistas, con sus audacias en la l en()'
on_ os _pr1m&lt;'ros
sificación Y la temática de toda ,
,.,ua, la srntax1s: 1~ verprolonO'a hasta nuestros d'
su escuela. Esta polcnnca se
difere;tes, basados en ia ~as t~~dq~e los puntos de ataque son
hubiéramos querido que f~~r: iet a~tual: en lo ~ue nosotros
cuenta el h h h · t, ·
mo ermsmo, sm tomar rn
nuel Pedro e;o~zl~~r;;it:ed~o d~~~;ue Y lo que real!zó. Masación de inmoderado a
. crrl en su estudio, la acudnnistas; acusación leO'~f!aª ~:sfran~es que tuvieron los roorelaciona con Martí y Rubé 'D !ª cierto punto, en lo que sr
rece de sentido si es que n a1~10, pl ero qu~,, en el fondo eat
se examma a cuest10n a fondo
El
:;b?r anallza las _circun~tancias históricas por las que atraveesc \Espa1~ de fm de ~iglo Y los intereses intelectuales de los
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Sól: ~:t:s ~s:s~:f/~~~~t:a:s 1:nc!!~!¿;~s pyrecis.os momentos.
autor de est
·
ci eemos qur el
. e ensayo 11 ega a dar una explicaci.ón plansibl&lt;'.

:º

NOT~;u-it ~egi;go~zál&lt;'z, en el segundo ensayo de su obra
'Q ,
L MODERNISMO, titulado "Apostilla
a ue cosa fue el 'Modernismo'", polrmico &lt;'om l
.
mentábaml)S más
arriba
y refer1'do d'1rect amente
o e que
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a oteoC'lnsavo d P :Marrnello mtenta definir una vrz más a] f , ro
e el "rubendarismo " ' t an traido
,
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rnomf'no
Y llevado
por los , comentaris-

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tas de esta époc-a literaria; "rubendarísmo" que nada tiene
que ver con el propio Darío ni con ninguno de los auténticos
modernistas, sino que nació como un mero mimetismo e imitación de los alumnos de segunda fila que se dan en toda escuela o moda literaria. El aspecto formal (auµque no estemos
de acuerdo con el autor al introducir términos tales como "fondo" y "forma", fuera ya de vigencia en las actuales corrientes rríticas) del modernismo está íntimamente ligado -repetimos, en los· auténticos modernistaS-- con una rxtraordinaria
riqueza de fondo y de contenido filosófico. "~unca antes se
había dado en español una poesía tan saturada de pensamiento filosófico y de preocupaciones trascendentes como la que
ahora escriben los más genuinos representantes del movimiento", afirma el autor, con evidente desconocimiento o preterición de nuestra poesía del Siglo o Siglos de Oro, mucho más
llena de contenido filosófico y de preocupaciones trascendentes. Sin embargo, estamos totalmente de acuerdo con él en
destacar este contenido interno de la poesía modernista, esta
motivación honda, sobre todo si se la contrasta con la intransrendencia de temas, lo mostrenro y cursi de la dec•adentr poesía postrromántica.
Lo que ha pasado con el modernismo es que, además ae
haber reuovado la temática y la motivación de la poesía española, lo ha hecho con una riqueza y exhuberancia lingüísti(•a que chocó con el lenguaje que se i&gt;mpleaba entonces en poesía y esto, desgraciadamente, es lo que- más se hace destacar.
Otro de los reparos que al modernismo hace :Marinpllo es su
"absentismo" de lo amrricano, reparo que aclara muy bien el
autor de este libro. El Modernismo nace en América, no sólo
Pll Xicaragua o Cuba a través de sus dos máximos, representantes, Rubén Darío y José :'.\Iartí, sino que se da como fenómeno cultural en todos los países del hemisferio. 'Cna de las
pruebas más evidentes es que el poeta mexicano Othón pone
gran empeño en que no se le confunda con un modernista.
Que no nos diga Marinello que Juan MontalYo es un absentista en lo que se refiere a temas americanos, cuando toda su vida, eu lo literario, en lo poético y en ·10 político vivió inmerso
en los problemas de aquí. Que sus fuentes de inspiración
sean francesas Chautebriand, por ejemplo -eso es ya otra cosa. Lo mismo podría decirse de Lugones, Blanco-Fombona,
Hodó, Y entura y Francisco García Calderón, Vargas Vil a, etc.
Hablar de absentismo americano en el caso de Rubén Darío
es otra mentecatez que sólo podría ocurrírsele a un señor que
escribe al dictado y con el mero propósito &lt;le desacreditar una
COl'J'iente literaria, . upa p~rsona o un sistema. La preocupa-

Libros

101

ción de Rubén por los problemas de América fue constante; y
no me refiero en este momento a sus teorías americanas
-Oda a Roosevelt etc.-que nada de nuevo aportarían y que
ya han sido explotadas hasta el extremo. Rubén, aun en sus
mejores épocas europeas, jamás se desligó de los problemas y
del quehacer de América, siempre exhibió, por donde fuera,
con orgullo, su personalidad de hombre americano. Hace poco en una expo:áción de autógrafos de Rubén Darío hecha en
Monterrey por los alumnos nicaragüenses ,del Instituto Tecnológico tuvimos ocasión de leer una carta de Rubén Darío en la
cual aclara que él nunca ha perdido su nacionalidad nicaragüense y que la exhibe con orgullo y satisfacción por donde
quiera que ha ido.
Complementan el libro de iranuel Pedro González dos ensayos más que no podemos comentar ampliamente por falta
de espacio: "Acotaciones a el Poema en prosa en España"
(Obra de Guillermo Díaz-Plaja, uno de los más destacado~ investigadores del modernismo, como ya señalamos en la primera parte de este comentario) y "Caracas cuna de la prosa modernista", síntesis ambas muy bien logradas dentro del estudio del modernismo.
Destacamos, para finalizar, el hecho de que serán muy pocos los movimientos literarios o escuelas que cuenten con una
bibliografía tan abundante como el Modernismo; pero lo que
se ha ganado en extensión se padece en la profundidad, son
más de
P ocos' repetimos' los estudios serenos y objetivos; las
,
las veces como en d caso de Marinello se toma el rabano
por
las hoja;. Se necesitan pues monografías extpnsas y serias
que nos lleven al alma de aquellos hombres que airearon el
lenguaje y el clima de la poesía española en la fecha liminar
del siglo XX.

Juan Antonio Ayala

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                  <text>Es una publicación trimestral editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León a través de la Editorial Universitaria. En las páginas principales de Armas y Letras se incluyen textos literarios, particularmente poesía, narrativa y ensayo, de escritores destacados de la localidad, nacionales e internacionales. Inició en 1944 de manera mensual, se mantiene activa en soporte físico y digital.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1751803&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>Armas y Letras, Revista de la Universidad de Nuevo León, 1958, Segunda Época, Año 1, No 4, Octubre-Diciembre </text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Agustín Basave</name>
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        <name>Jorge Artel</name>
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        <name>Sergio Fernández</name>
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                    <text>Revista de la IJaivenldad de Naevo Leé■

Alfredo A. Roggiano, Pedro Henríquez Ureña y la

novela • Juani La S ri

ifícil luz • Seymour

en las obras de Federico Gamboa • Rugo

a, Egida de la Luz •

Richard H. Rovere, El e o e E~ra Pound • Ale-

jandro Ramírez, Cer n

arios Quinto • Rosa-

rio Gamboa de River11.1~-.wa Sergio Fernández •

Noticias • Libros.

JULIO / SEPTIEMBRE DE 1958

ARO 1 /

Segunda Epoca

��Revista de la 'Gniversidad de :K uevo León
Año 1, No. 3

Julio/ Septiembre de 1958

Segunda Epoca

SUMA R IO
Alfredo A. Roggiano, Pedro Henríquez Ureña y la Poesía 5
Arturo Cantú, Poemas ----------------------------------- __ 22
Serge Darmon, La novela ----------------------- ---------- 25
Juanita Soriano, Difícil Luz ------------------------------ 33
Seymour Menton, Influencias extranjeras en las obras de

Federico Gamboa ------------------------------------- 35
R ugo Padilla, Egida de la luz ---------------------------- 51

MYIEfRAS

Richard H. Rovere, El caso de Ezra Pound ______________ 56
Alejandro Ramírez, Cervantes y Carlos Quinto

72

(Registro en t rámite)

Rosario Gamboa de Rivcro, Carta a Sergio Fernández ____ 79
PRECIO DE SUSCRIPCION
UN ~O (cuatro númer os)

Noticias -- ------------------------------------------------- 82
Dirección

Eu México: Veinte pesos

Washington y Colegio Civil

Otros países: Dos dólares

Monterrey, N. L., México

Libros -------------------- --------------------------------- 85

�,.

Aifredo A. Roggiano /
•

'
♦

•

PEDRO HENRIQUEZ UREÑA

Y LA POESIA

EN

DOS aspectos vamos a dividir las.
relaciones de Pedro Henríquez Ureña con la poesía: primero,
el que se refiere al creador, y segundo, el que se refiere al crítiro. Dl este último podemos obtener algunas consideraciones de carácter general y técnico que, si bien no formulan específicamente una doctrina sobre la poesía o la literatura,
nos permiten conocer la actitud teórica de Pedro Henríquez
Ureña y, más concretamente, su aplicación práctica.
EL POETA
Pedro Henríquez Ureña quedará perpetuado en la historia de nuestras letras con el perfil del humanista, del extraordinario erudito y sabio ordenador de la cultura de la América hispánica. Y, sin duda, a medida que· pase el tiempo y
se comprendan los ingentes beneficios de su inagotable saber,
e-ste aspecto de su personalidad surgirá cada vez más nítido y
terminará por recortarlo y fijarlo definitivamente. El mismo
Pedro Henríquez Ureña parece contribuir a esta consideración
póstuma, no sólo con el ejemplo de sus obras, sino también
con expresas confesiones personales. Por ejemplo, en 1922,
en un homenaje a José Vasconcelos realizado en la Argentina,
dice: "Como mi dedicación principal es la literatura, y, dentro de la literatura, más que producir cosas mías, admirar
las ajenas, ..." 1
En su educación más temprana encontramos confirmada una
dualidad vocacional que fluctúa entre la poesía y la ciencia.2
Américo Lugo, quien en 1907 lo admiraba como "el mayor poeta de la última generación"3, con motivo de la muerte del
maestro, escribió:
-5-

�Alfredo A. Rogglano

Pedro Henriquez Ureña y la Poesía

6

literaria o como creador de formas imaginativas como el teatro y el cuento, tan elogiados por la crítica.7 Alfonso Reyes,
otro admirado maestro, poeta y sabio ejemplar, al evocarlo
en el más bello y emocionado retrato escrito sobre la personalidad de don Pédro, se lamentaba en 1946 de no conocer
bien los versos de su entrañable amigo, pero elogiaba la creación poemática de El nacimiento de Dionisos. 8 Y Raimundo
Lida, tan agudo siempre, nos hace esta comparación reveiadora: "No es casualidad que entre los cuentos que escribió,
haya alguno -para niños- no inferior a los admirables de
Martí":9 Por su parte, Enrique Anderson Imbert, si bien sostiene que el ensayo crítico "es el sello más visible de su obra",
reconoce: "Pero era también un escritor de imaginación y sensibilidad: versos de sabor modernista, prosas poemáticas, descripciones de viaje, El nacimiento de Dionisos (1906) [sic;
véase nuestra nota 81, "ensayo de tragedia a la manera antigua", hermosos cuentos. No escribió en esta vena bastante
para incorporarse a una historia puramente literaria. Sin embargo, su sentido de la forma artística se estampó en todo lo
que escribió, aun en sus trabajos de rigor técnico. Tenía una
prosa magistral en su economía, precisión y arquitectura". 10
Julio Caillet-Bois también exalta la precisión y belleza de
esta prosa. 11 En cuanto al "modernismo" de Pedro Henríquez
Ureña, su hermano Max ya había adelantado en 1945: HUna
de las primeras poesías genuinamente modernista, si no la primera, de un autor dominicano, fué 'Flores de Otoño' ".'2 Al
estudiar al crítico veremos cuál fué la verdadera actitud de
nuestro autor con respecto al modernismo, según sus propios
textos.

Pedro creció bajo profético influjo. Fluctuó primero
entre dos mundos: la ¡¡oesfa y la ciencia. Pagó tributo a
la estirpe materna y fué musageta en 'Lo Inasequible' y 'Al
Mar', en 'l&lt;'lores de Otoño' y 'Mariposas Negras'; pero rindióle al fin el pujante temperamento paterno, y ya en 190 5 era
el más notable crítico dominicano. 4

Pero nos parece más justa la conclusión a que arriba su
amigo y albacea testamentario Emilio Rodríguez Demorizi:
Si Pedro Henrfquez Ureña vivió en el mundo de la ciencia -de la ciencia literaria, preferentemente- nunca estuvo
ausente de los altos reinos de Apolo: pervivían en él las inquietudes espirituales de la infancia, el dulce acento apostólico de la madre, parte enseñanza y parte poesía. Que toda
la sabiduría y todos los caminos del conocimiento y de la
vida tienen por meta esa luz única. s

Y en páginas anteriores:
La poesía es el ensueño de la, mañana de las grandes
vidas; contiene en sombras todas las realidades futuras de la
existencia. . . ¡ Desgraciado el que no ha sido poeta una vez
en su vida! Estas bellas palabras de Lamartine parecerían
escritas para Pedro Henrfquez Ureña, porque el sabio humanista, el maestro de disciplina tan áspera como la filología,
se inició en las letras como poeta. Antes de cosechar, con
manos de filósofo, los maduros frutos del pensamiento, cultivó en sus -huertos interiores la flor de la poesía. Y fué
siempre poeta: en lo hondo de sus escritos, aun en la parquedad de la frase en que ocultaba su emoción hay esa poesía recóndita que es quizás la más pura expresión del don
divino.
Su fuente de gracia la halló en el seno de la madre poeta, da la excelsa Salomé Ureña; reposó la infantil cabeza sobre el corazón de la más egregia mujer dominicana; aspiró
los hálitos de la poesía en el ambiente de la esclarecida casa
solariega. Al despertarle, en la dulce mañana los versos maternales, cantó también. Había de ser _poeta donde asentaba su reino la poesía. Dentro del verso conoció el sentido de
las palabras y en ellas puso, con pasmo de todos, el juvenil
espíritu. Así nacieron sus versos, antes de los días alcióneos
de su precoz adolescencia. 6

La poesía no abandonó nunca a Pedro Henríquez Ureña.
Si dejó de producirla en edad relativamente temprana (tal
vez en 1916, a los 32 años de edad), nunca dejó de frecuentarla, como gustador de ella, como visión básica de su crítica

'1

r

a

Es indudable que el poeta se juzga a través de su poesía,
así como el movimiento se demuestra andando. Pero no es
menos cierto que la cantidad no hace a la calidad. Por otra
pa:rte, cabe admitir una actitud que llamaremos de "producción poética" y otra de "receptividad", o, lo que es más original, de "descubrimiento" de la poesía. Pedro Henríquez
Ureña no ha' dado una extraordinaria producción poética, si
se la compara con la obra del investigador y del pensador.
Pero esta última labor está de tal manera condicionada por
una visión poética del mundo, que sin esa sensibilidad y aptitud captadora no podría concebirse. Debemos, pues, considerar muy seriamente esta primera y -¿por qué nof- definitiva condición del ilustre dominicano.
Consideramos que todo poeta, cuando lo es de verdad,
tiene una poética, que es precisamente lo que hace que se le
reconozca, considere y estime como poeta. Esta poética se
manifiesta, creemos, en la visión de la realidad que el poeta

�8

Alfredo A. Roggiano

Pedro Henríquez lireña y la Poesía

encuentra, descubre o inventa y con la cual se reconoce a sí
mismo como poeta; en la actitud que adopta para ese reconocimiento y con la cual se define como receptor o .creador
ante el hecho poético; y, por último, en la expresión de ese
hecho, considerado como vivencia en el doble sentido de representación del mundo y de revelación humana. Estos tres
aspectos o momentos del fenómeno poético ( que pueden darse sucesivamente o en un solo instante) son asimismo los pasos que consagran el encuentro del poeta con el mundo de
su poesía, el encuentro de esa poesía con el hombre que la
produce y la comunicación o compromiso de ese hombre con
la sociedad en que vive. De ahi que la poesía, el arte en general, sea siempre una necesaria relación entre individuo y
mundo, entre creación y tradición, entre concepción y expresión. Cuando todo esto se logra en una integración armónica,
todo poeta, todo artista puede asegurarse que ha conquistado
una morada en la eternidad; deviene un clásico, es decir, universal y eterno, según ,Tuan Ramón Jiménez. El clasicismo griego del siglo V a. C. y el clasicismo humanístico del siglo XVl
confirman esta conviccióu totalizadora del acto creador.
Creo que Francisco Romero 13 ha dado la más justa y
exacta comprensión de Pedro Henríquez Ureña al situarlo en
la corriente humanista de nuestro tiempo. El humanista, tal
como se ha fijado su imagen en los momentos más originales
y lúcidos del renacimiento 1\ es a la vez un receptor y un
creador de cultura. Tanto en la escuela platónica de Ficino
como en los mejores teóricos de la poética y de la retórica'\
las "humanidades" significaban una participación del arte en
la vida y una intervención de ésta para la humanización del
mundo. La necesidad de justificar la literatura de imaginación
llevó a una organización "científica" de la fantasía y de la
inspiración, para que el poema tuviese una "función social"
y el poeta y el arte por él producido pudieran adquirir asf ese
"sabor de dignidad" que los hacían necesarios como individualidad y como existencia compartida del hombre. Verdad que
el humanismo del renacimiento puso su mayor énfasis en buscar al hombre según las exigencias de aquella especial circunstancia histórica. Pero sabido es también que ese hombre debía
ser un "nuomo universale". De ahí que el saber - las letras humanas, lo mismo que la filosofía y las ciencias - era la más alta
vía de acceso para el hombre que deseaba "conocerse a sí mismo
16
y mejorar sus contactos con la tierra de su residencia". El
humanismo fué una afirmación del hombre en la adquisición
de su cultura, siempre que ésta fuera una ampliación de valores humanos, y, ante todo, una afirmación del propio ser del
hombre. En esta afirmación cifraba el hombre su libertad, la

..

.

.'

9

que, a su vez, garantizaba su capacidad de creción, de hacerse
a sí mismo, que era su dignidad humana. "Etre humaniste
-dice Fernand Robert 17- c'est comprendre en quel sens
l'esprit humaine est libre . . ." Ser humanista -agrega- "c'est
décider sans retour que la liberté est la loi de l'esprit" • es
hallar la relación exacta "de rhomme avec la nature humaine,
et de l'homme avec son destm". 18
La poesía era para aquellos áureos tiempos la esencia misma de lo humano, la afirmación última y definitiva de los valores de la cultura, como esencia del pasado y su prestigio
y como manifestación plena y original de la personalidad. D;
este concepto de la poesía dan testimonio entre otros H.
Vida (Poetica, 1527), B. Danielo (Poetica, 1536), Fraca;toro
(Naugerius sive de Poetica dialogus, 1555; 1557), G. B. Capriano (Della vera Poetica, 1555) y Minturno (De Poeta.,
1559) . Para quien sintió tan plenamente el ideal platónico.
la cultura tuvo que ser mucho más un acto de creación que
una acumulación de saber. Así lo dice Pedro Henríquez Ureña
en páginas memorables de "~a utopía de América": " ...aprender no es sólo aprender a conocer sino igualmente aprender a
hacer". 19 Con lo cual aspiraba a "la creación del hombre universal" en América, "por cuvos labios hable libremente el espfritu" ... "y perfeccione todas sus actividades de carácter original. .." En fin: "Devolverle a la utopía su~ caracteres plenamente humanos y espirituales".2º

,

.

En este sentido de la cultura como iüt'!rza dinámica del
ser creador y original, en esta su encarnación del humanismo
como libertad y afirmación de la personalidad humana, la
poesía, entendida como visión, actitud y expresión -autenticidad y totalidad del ser del hombre- és el medio más eficaz
de hacer vital y activa la sabiduría. Sería una especie de
"ciencia de las ciencias", como querían los renacentistas y como afirma reiteradamente Cervantes. Por este medio buscaba Pedro Henríquez Ureña esa "voluntad de realizar la condición humana en su verdad", que es lo que ahora pide ;Karl
Jaspers para la existencia de un "nuevo humanismom 1• No
sólo un "ideal de cultura que implica la asimilación de la tradición clásica", sino también "la re-creación del hombre a('
tual a partir de su origen", y, sobre todo, "el sentido de lo
humano, que permite reconocer a cada hombre la dignidad
humana".22
Nos ha parecido necesario recalcar el sentido creador del
humanismo esencial y su reintegración al espíritu del hómbre
como guardián de la condición humana que vino con el renacimiento del idealismo espiritualista de fines del siglo XIX y

�10

Alfredo A. Roggiano

Pedro Henriquez Ureña y la Poesía

la noción de la cultura y del hombre que viene dando el humanismo actual, para poner como especimen acabado de esta
nueva actitud de vida y sentido de la realidad al maestro Pedro Henríquez Ureña. Así, creo, se podrá comprender mejor
porqué consideramos la condición descubridora de valores poéticos o creadores ( en el arte, en la literatura, en el pensamiento en general) en un plano de igualdad con respecto al
poeta específicamente productor de poesía. Del mismo modo,
no resultará una paradoja si afirmamos que cuando Pedro
Henríquez Ureña dejó de escribir poesías, su actitud poiética,
creadora, se convirtió en esencial visión del mundo y de la
vida, como mirada abarcadora de la existencia total de la
c:ultura y del hombre que de ella se nutre y con ella renta.ce.
Nos complace sostener aquí que Pedro Henríquez Ureña nació
poeta, y, como Moisés, salvado de las aguas. Ello explica que
haya podido superar esa "erudición sin orden ni concierto,
especie de manía de coleccionista que resultaría inocente si no
fuera por lo común presuntuosa, amontonamiento de hecho'&gt;
sin esa supeditación del hecho a la significación que es exigencia del saber en el humanismo verdadero".23
La poesía presidirá el saber y todos los actos de la vida
del noble maestro. Saber y vida hechos ensueño y acción, y,
sobre todo, dados siempre como humanidad generosa, única,
inalterablemente bella. Vida y poesía entregadas siempre en
un acto verdadero de amor. Y porque nadie como él frecuentó
tanto los caminos humanos del amor - ¿ existen otros caminos
humanos?-, es posible qne nadie, en el estricto mundo del
saber, haya hecho de sn vida una más permanente y honda
frecuentación de lo poético. Antes de que nos lo conviertan
en ratón de biblioteca -como no hace mucho me decía en una
carta José Antonio Portuondo- quisiéramos que bajen de su
inmortalidad sagrada las manos generosas del' poeta y levanten un muro de protección hecho de la sabia de su espíritu y
&lt;le la lección eterna de su idealidad inmarcesible. Sí, que don
Pedro siga viviendo en ese mismo recinto de poesía qne lo
acogió desde el puro seno materno y que siga enseñando desde
ese alto sitial, como dicen que vivió Sócrates enseñando a amar,
a ser y a crear, aún a los desalmados.
SUS "POESLA..S JUVENILES"

· La excelente cronobibliografía de Emma Speratti PiñeroH
nos muestra que Pedro Henríquez Ureña, en 1894, o sea a los
diez años de edad, ya escribía versos. Y Max, en su imprescindible "Hermano y maestroms, nos evoca las circunstancias
en que nuestro autor nació a la vida poética. Hasta 1900 sólo
le éonocemos obra de crrador .y de traductor, aunque se inte-

-.
't

'

11

resó también por los estudios científicos. Su primer artículo
se titula "De poesía." y su primera "Crónica" está dedicada a
un poeta de su tierra. Hasta 1905, fecha en que aparecen sus
Ensayos críticos,26 alterna la producción poética con el ensayo
y la crónica. Y en estos Ensayos . .. -su primer libro: tiene
don Pedro 21 años de edad-, denso de ideas y de hondas
reflexiones filosóficas, se incluyen estudios que dan una visión
del mundo poético de la hora. Su "Rubén Darío", su "José
Joaquín Pérez" y su "D'A.nnunzio, el poeta", así como "El modernismo en la poesía cubana", reflejan la actitud fundamental del poeta-humanista.
Las Poesías juveniles27 contienen 19 composiciones tomadas de diarios y revistas de Santo Domingo y de Cuba, una
del archivo de Alfonso Reyes, otra del de Pablo del Monte y
una más del de Max Henríquez Ureña. Total: 22 composiciones, todas escritas o publicadas entre 1897 y 1911. En una nota
al pie de la página 10 se señalan los lugares .de su procedencia.
Hallamos en este libro los temas de la adolescencia, recuerdos de infancia, de su ciudad natal, del hogar, de alguna
niña de los primeros escarceos amorosos ("Incendiada", de
1899, págs. 14-16), una dedicatoria al decano de la poesía patria, Félix María Del Monte (págs. 17-18), evocaciones familiares ("Intima", págs. 29-31) y de Nueva York (págs. 33-34 y
37-39). Las más son traducciones y paráfrasis. A los trece
años ya traducía ~ Sully Prud'homme: poesía "Aquí abajo",
con que se abre este pequeño volumen. Cita e imita D'Annunzio, poeta que había tomado como modelo, en- lo que tenía de
heroísmo y afirmación, para oponerlo a los decadentes modernistas franceses28, como dirá en varias oportunidades. Es evidente que don Pedro deplora la poesía hermética y el repliegue
ensimismado que rechaza todo contacto con la realidad del
mundo y que prefiere "el hombre en las batallas de la vida"
(pág. 24). Así, su poema "En la cumbre" (págs. 24-26), donde
el tema social de la injusta situación de la mujer se conjuga
con reflexiones filosóficas, como en "Lux" (págs. 44-50), su
poesía más ambiciosa. Se apoya en la rebelde energía de un
Nietzsche ("En la cumbre", págs. 24-26) en cuanto a lo vital,
pero en lo poético sigue las huellas de Baudelaire ("La belleza", págs. 20-21) y acusa influencias de poetas hispanoamericanos, como Manuel Gutiérrez Nájera ("Mariposas negras",
págs. 27-28), a quien dedicó la primera disertación juvenil,
según su hermano Max, y de algunos _de su propia patria, como
Tulio Cestero, José Joaquín Pérez, Del Monte y acaso su propia madre.

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Alfredo A. Roggiano

Pedro Hen.ríquez l,"reña y la Poesía

Variedad de metros y estrofas: trisílaboíi, heptasílabos, decasílabos rítmicos e isócronos ("Despertar", págs. 59-60), endecasílabos con diversos acentos, metro de doce; sonetos y poema libre: todo lo cual anuncia al insigne inve~tigador de la
versificación castellana, que es una de sus primer~s conquistas ( en el tiempo y en la calidad) en los estudios hispánicos
de este siglo. En "Flores de otoño" usa la unidad rítmica del
tetrasílabo isócrono como en el conocido "Nocturno" de José
Asunción Silva: "Crisantemas/ crisantemas como el oro,/crisantemas cual la nieve ..." (Págs. 22-23).29 En "Ensueño" encontramos grupos de pies anfíbracos (v-v), que se anticipan a
la "Marcha triunfal" de Rubén Darío y en una combinación
mucho más compleja: "Es regio palacio de sueños/el bosque.,
(pág. 35). Desintegra el dodecasílabo de acentos fijos Y nos
da un eneasílabo ternario isócrono. Pero, para evitar su monotonía, los combina con tris:labos y hexasíla.bos. En "Mariposas negras", inspirada en una página musical de Schumann
(me consta que don Pedro Jué un extraordinario conocedor de
la música de todos los tiempos y ·modalidades y que tenía un
oído excepcional), desarrolla los "interni sognF' qu,e "hacen
tumulto" como en el verso danunziano (In me misero fan
tumulto.'..) "en la prisión oscura de mi espíritu". Dice:

.

/

Es allí donde ruge el sentimiento,
naufragio de la vida,
do el insaciable anhelo
entre sus ligaduras se debate
en infructuoso ·empeño...

de los sentimientos auténticos, de la pureza, de la emoc,ión
natural de un alma noble, sencilla y buena. Nos recuerda a
Francis Jammes (que don Pedro amaba y recitaba de memoria), al Longfellow hogareño y cordial y al Guido Spano de
"Al pasar", aunque con menos despliegue narrativo que éste,
con más síntesis y esencialidad en la visión de los hechos cotidianos. En el modo clásico de adjetivar, de enumerar y de
realizar la sintaxis, nos da un buen ejemplo de cómo se puede
hacer poesía con el lenguaje más simple de la conversación
diaria. Un aire de antigua melancolía latina parece nutrir por
dentro a desenvueltas frases coordinadas y subordinadas en
torno a un solo objetivo, un hecho circunstancíal, una idea
central. Si a veces asoma el venerable acento virgiliano, directamente o a través de Bello, no falta el uso gongorino de la
supresión cultista del artículo, como en: "Entre sus ravos/ la
envuelve [ell sol de maternal ternura..." (pág. 15) o da'!. hipérbaton español, tan apreciado por Dámaso Alonso: " ...como
de suave arroyo linfa pura" (Ibid). Este poema, tiernamente
delicado, merece figurar en las antologías hispanoamericanas
cori más derecho que tantas aburridas declamaciones patrioteras o "didácticas", que por asfixiantes "razones históricas" o
por inercia de profesores "conservativos" nos vienen haciendo
bostezar desde nuestros inocuos años estudiantiles.
Lo mimo podemos decir de "Intima", éomposición dedica·da a su tía Ramona Ureña, que recuerda la fluidez lírica del
argentino Rafael Obligado, poeta al que solía elogiar discretam_ente Pedro Henríqucz Ureña en originales cursos dictados
en la Universidad Popular Alejandro Korn de La Plata (Argentina). Una íntima y resignada nobleza -la alumbra desde
el fondo de un alma cargada de recuerdos y ~videntemente
torturada. Nuestro autor está en New York (1904), desde
donde contempla el desmoronamiento de la patria y sus tradiciones con angustia y desolación:

(Págs. 27-28)
"¡Incendiada!" es una combinación de endecasílabos y heptasílabos rimados al modo tradicional español, en donde se
integran la claridad y precisión de la poesía clásico-latinohispana con una sana y fresca sensibilidad actual. El adjetivo
necesario, el toque discreto, el sentimiento sobrio, la sensibilidad contenida, la prudente sinceridad, lo sensual espiritualizado por lo familiar, dan a este poema elegante digmdad _de
reposo y armon:a, cualidades sin duda raras en la edad Juvenil. El hombre, prematuramente sazonado, es también una
mente y una sensibilidad en pleno equilibrio. Parece ser una
intencionada respuesta a los desafueros propios de la poesía
finisecular contra la que hay reiteradas constancias en sus diversos ens~yos a partir de su primer libro. Contra el pesimismo contra el desenfreno confesional, contra el desorden psíquico, contra la nebulosidad sin causa, contra el preci~sis~o
· vano, contra el pirueteo formalista, este poema es espeJo fiel

13

...

Todo cuanto fué amores,
luz de la edad y juveniles sueños,
yace entre los escombros del pasado,
apenas en los lindes del recuerdo.
Sobre esas ruinas
la vista tiendo
.con muda indiferencia.
No renace el extinto sentimiento,
cual si el ansia de dulces efusiones
fuese muerta en el pecho.

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Alfredo A. Roggiano

Pedro Enriquez Ureña y la Poesía

tres etapas en el autor de los Sonetos espirituales: a) melancolía, color, narcisismo ; b) visión exaltada del amor; c) poesía de conceptos y emociones trascendentales. Concluye:

En Ramona Ureña encarna esa tradición que se está destruyendo y en las palabras que ella le envía, el joven dolorido e~cuentra el alma del "terruño entero". Así, lo que pudo terminar en un desplante de desesperación o de retórica pesimista
-soledad consumida como aperitivo literario-, se comprime
y se ahonda en una verdad de vida, que se define en lo civico
y se eleva a una austera idealidad.

... en su peregrinación oiremos siempre la voz del
canto inagotable y veremos la sinceridad del espíritu platónico que, después de haber conocido y expresado la magia y la hermosura del mundo, aspira
a más: aspira a revelarnos su visión del paraíso, el
cielo de las ideas puras, y a hacer de la poesía, no
sólo el verbo de las cosas bellas, sino la palabra
eterna de las cosas divinas. 31

En "La Serpentina" hay algún tributo al modernismo, ~i
es que la "objetividad parnasiana" y el "ritmo verbal" son atributos visibles y representativos de este momento de nuestra
poesía. Está fechada en 1905, en La Habana, y coincide con el
examen que Pedro Henríquez Ureña hizo del modernismo cubano. No sería arbitrario atribuirle, pues, un intento consciente de renovación poética basada en el aprovechamiento del
fenómeno como realidad válida en sí misma para provocar
efectos de forma y diluir en ellos la subjetividad confesional
de fin de siglo, innecesariamente abusiva. Lo "modernista"
estaría en la sustitución del elemento lírico personal por un
ritmo poético interno que surge del objeto ajeno a la personalidad del poeta ( como en los parnasianos) y ejecutado, como
quería Croce, en la "contemplación del sentimiento" (son los
años de la difusión de la Estática). Inclusive hallamos en este poema elementos del "confort" moderno, como el automóvil (tfué don Pedro el primero en hacerlo entrar en la poesía Y), que después usarán las llamadas actitudes poéticas de
vanguardia, especialmente el futurismo.

En el mismo estudio se pregunta y responde:
¿ N'o es en la embriaguez donde hallamos la piedra

de toque pai·a la suprema poesía lírica, -como en
el sentimiento de purificación para la tragedia 1 No
basta la perfección, acuerdo necesario de elementos
únicos: podemos concebir poesía perfecta, de perfección formal, de nobleza en los conceptos, sin el peculiar acento del canto; pero la obra del cantor, del
poeta lírico, cuando la recorremos sin interrupción,
debe darnos transporte y deliquio.

Más decididamente modernista (o, digamos, intencional-·
mente renovadora) es "Flores de otoño", en donde no falta la
contaminación pre-modernista, como hemos visto, en el aprovechamiento de una modalidad rítmica usada por José Asunción Silva. Aparece el "lcjanísimo Japón" grato a Julián del
Casal visto sin embargo, como "en atávicos ensueños" de un
"país' encantado", es decir, como "una patria luminosa que no
han visto". Así como "Mariposas negras" parece ser una respuesta a las "Mariposas" de Gutiérrez Nájera, esta poesía podría ocultar una intención simbolista de despedida del moder-nismo, por aquello de
ya ha pasado entre esplendores el estío,
ya es la hora, desplegad vuestro botón!
Son los años de Almas de violetas (1900) y de Ninfeas (1900)
de Juan Ramón Jiménez. En 1918, estando en Mineápolis.
escribió don Pedro un importante estudio sobre el andaluz
úniversal" (esta expresión figura en dicho estudio)3°. Señala

15

.. -

Verdad que estamos a más de quince años de distancia cronológica, pero si volvemos a los Ensayos críticos de 1905, encontramos las mismas reflexiones. De esa fecha es "El modernismo en la poesía cubanam2 , y allí vemos có.mo una actitud consciente lo lleva a abandonar a los "modernistas franceses" y
aun el estado natural de la adolescencia y juventud como escamoteo de la responsabilidad creadora transferida al juego artístico. Nuestro autor está decidido en su posición: la renovación del lenguaje y del estilo, el cambio de actitud y la nueva
visión del mundo que trajo el modernismo no se consolidarán
con la exclusión de tres elementos fundamentales: el "elemento genuinamente humano", la renovación dentro de la tradición hispánica y el predominio de una "célula psíquica americana". De ahí su rechazo de todo lo que fuera exotism,;&gt;
decorativo, destreza preciosista o pesimismo decadentista, para pedir que una transformación se haga dentro de "una literatura plena y vigorosamente humana (así, subrayado por él)
y marche acorde con el progreso artístico del mundo, realizando su evolución propia dentro de la evolución universal"33•

�16

Pedro Henríqnez l.'reña y la Poesía

Hemos dicho en otra oportunidad que Pedro Henríquez
Ureña pensamiento integrador, hace suya la afirmación de
Nietzs~he según la cual se debe "ver la verdad por la óptica
del artist~ pero el arte por la óptica de la vida"34. Tanto el
pensador ;orno ef poeta, en una absoluta correl~ció1;1 de inteligencia y sensibilidad, se afirman en una. co_nciencia de ~er,
acuciados por la necesidad de un descubrimiento sustancial.
En 1905 ha pasado revista al panorama m~dial de la c~tura
y está prodigiosamente preparado para ÍIJar su pensam1ento
( actitud reflexiva teórica) en una sensibilidad que se exprese
"como idea viva e~ acción" (¿las "ideas fuerzas" de Fouilléef;
La psychologie des idées-forces es de 18~3, y de, 1~02 y 1~03
son los célebres estudios sobre el humamsmo practico del mglés Schiller). De 1905 es precisamente.su más extenso y serio
poema, titulado "Lux", en donde es evidente que Pedro Henríquez Ureña no comulga, por ejemplo, con l~s Prosas profanas
de Rubén Darío. Es el año de Cantos de vida y esperanza y
ese "Lux" debe interpretarse como el hallazgo de esa esp~ranza nuestra de ese canto de vida, que es la luz de un camino auténtico para el destino del hombre como humanidad en
el mundo, y por ende, también, del hombre. hispanoam~r~can_o
incorporado a la cultura mundial por medio de su origmalidad creadora. No nos sorprende, pues, que este año escripiera
sus reveladores ensayos sobre Martí35 y Rubén Darío36• Sobre Martí dijo: "Cada día me parece Martí el mejor poeta de
Cuba (y naturalmente el mejor prosista también"37• Y sobre
Rubén Darío: con Cantos de vida y esperanza el poeta ha
entrado "a la región donde el arte deja de ser literaria para
ser pura, prístina, vivamente humana , (lo subraya).
En. este
d
libro Darío "es un todo independiente' , merce a un en:r;ique. · humana". Su "P or
' t·ico" es "la
cimiento de su "experiencia
más alta nota de toda su obra pasada y presente, porque es
la más humana ... ". En fin, porque Rubén Darío "ha robustecido con los años y la experiencia su fe en la Vida Y en el
Ideal dos fuerzas que los espíritus sanos tienden a ~ermanar,
como'lo predica el poeta de la Epístola moral a Fab10: Iguala.
con la vida el pensamiento"38• La insistencia con que nues!r.o
autor emplea las palabras humano, humanamente, hum_ams1mos versos humanidad, siempre subrayados, no nos deJa _lugar a duda~ de que en él la poesía se identificaba con la vida
y era, por tanto, un acto de sinceridad mucho más q~e un
juego artístico, una función humana ~ no mera f or~a. literaria. En los múltiples ensayos posteriores a 19~5 msist~ en
una explicación íntima de la esencia de. la poes1a como mt~gración de la cultura, del poeta-humamsta. Pero ~emos d~cho que este aspecto de sus relaciones co_n la po~s1a constituirá una segunda parte de nuestro estud10, y sera, por tan-

Alfredo A. Roggiano

17

to, objeto de otro artículo. Ahora terminaremos con una referencia al poema "Lux", que es, creemos, la realización práctica de su doctrina, y daremos, al final, un poema que hemos
hallado en un diario de Mineápolis, no mencionado en las bibliografías que de Pedro Henríquez Ureña poseemos ni figura
en las ya citadas Poesías juveniles coleccionadas por Rodríguez Demorizi.
La tesis de "Lux" es la siguiente: La Belleza y la Verdad,
ambas con mayúscula, no se eliminan en la actividad del espíritu para lograr la eternidad. Su asunto es el siguiente:
Un caballero, que no es el del heroismo patriótico o religioso
(¿alude a la poesía política de Hispanoamérica7), sino del Espíritu, seducido por la "inmortal Belleza y la suma Verdad"
(v. 30), que busca en Platón "la potencia fecunda,esencial/
que anima del mundo la inmensa armonía ... " (vv. 36-37),
"firme en su creencia/el templo soñado partióse a buscar"
(vv. 49-50). Luego de ver reyes, príncipes, caballeros, etc.,
llega' a ese templo, que era el del Misterio (vv. 114-119). Lo
encuentra custodiado por un ángel exterminador, un drag-ón
voraz y el Enigma hambriento (vv. 128-131). Pero él entró
y fué atado por una mano invisible (v. 143):
¿ Ansió un imposible? ASus fuertes cadenas
romperá f No gime ni jura el audaz:
¡ mitigando el torvo negror de sus penas,
emerge el destello que en ondas serenas
en torno difunde la luz inmortal!

Son 144 versos filosóficos, en cuartetos y estrofas de cinco dodecasílabos rimados y de ritmo desarticulado, a fin de
destruir la isocronía, que es ritmo externo, mecánico, físico,
y lograr un ritmo interno, total, unitivo, como si el autor se
propusiera orquestar, al modo beethoveniano ( o del Wagner
del segundo acto de Tristán e !solda) una idea trascendental.
Con lo cual, nos parece, la forma elegida es una consagración
práctica de la idea de su unidad integral. Confirma nuestra
opinión una declaración expresa de don Pedro: " ... cada manifestación artística crea su propia forma. La forma sólo debe
interesar cuando está hecha para decir alguna belleza: armonía del pensamiento, música del sentir, creación de la fantasfa"39.

i

•

Y ahora cerremos este intento de aeercamiento al poeta
que fué Pedro Henríquez Ureña con un broche de oro. Es un
poema que, repetimos, ha permanecido hasta ahora olvidado
en un diario de Mineápolis:

�19

Alfredo A. Roggiano

Pedro Henríqu~ Ureña y la Poesía

18

NOTAS

EL NII'IO
(Idea de Tagore)

1.-En Nosotros, Buenos Aires, 42 (1922), pág. 245.
2.-MAX HENRIQUEZ URE8A, "Hermano y maestro", en Revista Iberoamericana, Homenaje a Pedro Henriquez Urefia, Vol. XXI, Números
41-42 (1956), págs. 19-48.

-/, De dónde vine, madre?
lo De dónde vine a ti?
-Viniste de mis sueños,
de cuanto amé y sentí.

3.-Cita EMILIO RODRIGUEZ DEMORIZI, en Pedro Henríquez Ureña,
Poesías Juveniles (Colombia: Ediciones Espiral, 1949), "Ofrenda", pág. 8.
4.-Ibld, pág. 9.
5.-Ibld, pág. 9.

Cual temeroso pájaro
que espera el nuevo sol,
estabas escondido
aquí' en mi corazón.

6.-Iblcl, págs. 7-8.
7.-Esperamos que alguna vez se publiquen las obras completas de Pedro
Henríquez lJreña. En ese corpus un volumen deberá ser dedicado a la
obra del creador: poesías, teatro, cuentos, otras prosas poemáticas. Entonces se podrá apreciar exactamente la posición que nuestro autor
ocupa en la prosa y la poesía hispanoamericanas, si bien en cuanto
a su poesía creemos que con lo que se conoce está ya situado.

Estabas en los juegos
de mi niñez feliz,
y sobre los altares
como deidad te vi.

8.-Pedro Henriquez Urefia publicó "El nacimiento de Dlonisos. Esbozo
trágico a la manera antigua", en la Revista l\'.loderna, de México, en
febrero de 1909; la reprodujo en Las Novedades, de New York, el 16
de diciembre de 1915. La edición definitiva es de 1916: El nacimiento
de Dionisos (New York: Imprenta de Las Novedarles, 1916). Lleva una
"Justificación", en donde explica el carácter de su obra, su técnica y
su propósito. En el diálogo de sus personajes, el autor expone una
concepción de la vida y del arte. En pág. 16 dice Semele: "Confía en
la verdad que te diga tu corazón"; el Coro contesta: "Quisiera fundar la fe en la certeza" (p!ig. 17). Y en págs. 42-43: " ... regocijaos
por la. alegría que llega a la tierra, y no lamentéis los males ·que :nis
dones causen, porque el delirio dionisíaco será la obra de las ocultas
voluntades ascendentes y elevará a los mortales por sobre el dolor
hacia la vida plena". Don Pedro mandó un ejemplar de la Revista
Moderna a Rodó, quien. en carta del 12 de mayo de 1910, dice: " ... es
lo más hermoso que ha salido de la pluma de Ud.... " Enrique José
Varona, en c¡,,rta del 22 de mayo de 1916, le dice: "No conozco en
castellano obra de esta índole que pueda comparársele". Sanín Cano
le hace un elogio semejante en carta del 4 de mayo de 1921. Y podríamos reproducir utros juicios Igualmente lauda.torios para el artista y
eximio prosista, com0 éste de "Azorín": "Su prosa y los versos de
Darlo son para mí, entre todo lo americano, algo excepcional" (Véase:
Revista Dominicana de Cultura, Núm. 1, Noviembre de 1955, págs.
134, 151, 166 y 157). El juicio de 1Alfonso Reyes figura en Grata compafiía; también lo evoca en Pasado Inmediato y en otras oportunidades, como en las Páginas escogidas de P. H. U. (México, 1946), en los
cuadernos de París y en la Rev. Iber., núm. 41-42, citado.

¡ Oh misterioso encanto,
prodigio del amor:
tener entre mis brazos
el tesoro mejor !4º

State University of Iowa

9.-En "Cultura de Hispanoamérica", Cuadernos Americanos, México, septiembre-octubre de 1947, pág. 207.

•

10.-En Historia de la Hteratura hispanoamericana (México: Fondo de Cultura Económica, Breviario, 89, 2da. edición, 1957, pág. 369.
11.-"Hlstorla de la cultura hispanoamericana", en Cuadernos Americanos,
México, mayo-junio de 1946, págs. 210-216.

'
•

-

12.-En "Hermano y maestro", passlm, y en Panorama histórico de la literatura dominicana (Rio de Janelro, 1945), pág. 187, nota 219. Véase
también FLERIDA DE NOLASCO, .8utas de nuestra poesía (Ciudad
Trujlllo, 1953), págs. 99-100.
13.-"Un humanista de nuestro tiempo", en Ideas y figuras (Buenos .'Ures:
Editorial Losada, 2da. edición, 1958), págs. 58-69.

�Alfredo A. Roggiano

21

Pedro Henriquez t:reña y la Poesía

20

14.-RODOLFO MONDOLFO. "La Idea de cultura en el renacimiento italiano", en Jornadas, Tucumán, Núm. 1, 1948; VITI'ORIO CIAN, Umaneslmo e Rlnasclmento (Firenze: Lemonnier, 1941); E. CASSIRER,
"Some remarks on the quest!on of the orlginality of the Renaissance",
en Journal of the Hlstory of Ideas, IV, 49-56
15.-Véase: J. E. SPINGARM, A Hlstory of Llterary Crltlclsm in the Renalssance (New York, 1899); preferimos la edlclón italiana de la casa
Bar!, 1905. También: C. TRABALZA, La critica letterarla nel Rinasclmento. Storla del generi letterarl (Milano: Vallardi, 1915).

.

'

31.-En la orilla. 1\11 l,.spafta, pág. 82.
32.-Ensayos critlcos, págs. 33-42.
33.-lbld, pág. 42.
34.-"P~dro Henrlquez Ureña o el pensamiento integrador", en Rev. lber.,
Numeras 41-42, págs. 171-194.

16.-B. SANIN CANO, El lrnmanlsmo y el progreso del hombre (Buenos
Aires: Editorial Losada, 1955), pág. 10.

35.-En el Núm. 92 de la "Crono-bibliografía de Don Pedro Henrlquez
Ureña", de Eruma Sperattl Plñero (Rev. Iber., passlm) se mencionan
los lugares en donde Don Pedro se ocupó de Martl. Complétese con
el Núm. 567.

17.-En L'humanisme. Essal de déflnltlon (París: Soclété d'Edlt!on Les
Belles Lettres, 1946) , pág. 35.
18.-FERNAND ROBERT, op. cit., págs. 36 y 161.
19.-Ensayos en busca &lt;le nuestra expresión (Buenos Aires: Edltorial Raiga\, 1952) , pág. 23.

36.-En Ensayos críticos, op. cit., págs. 53-70. Aparece en Horas de Estudio,
pá_gs. 113-137. En .'.\linnesota l\lagazlne, de Minneapolis, Vol. XXIII,
Num. 4, enero de 1917, págs. 129-132, hemos encontrado un "Rubén
Darlo", By Pedro Henríquez Ureña, en inglés, con lo cual precisamos
el Núm. 334 de la 'Crono-blbliograffa ... " de Emma Sperattl Plñero.
Es el mismo trabajo citado en el Núm. 323 de la mencionada "Cronobibliografla ... "

20.-P. H. U., op. cit., págs. 24-27.
21.-BARTH, GROUSSET, MAYDIEU, JASPERS y otros, Hacia un nuevo
humanismo. Trad. de F. Caballero Calderón (Madrid-Bogotá: Ediciones Guadarrama, 1957), págs. 353-385. La cita corresponde a la pág.
373.

37.-De una carta de P. H. U. a Félix Lizaso, en Rev. Iber., Núm. 41-42,
pág. 113.

22.-JASPERS, op. cit., pág. 535.

38.-Horas de Estudio, págs. 115-116.

23.-F. ROMERO, op. cit., pág. 62.
24.-"Crono-bibllografía de Don Pedro Henríquez Ureña", Rev. Jber., Números 41-42, p!igs. 195-242.
25.-En Rev. lber., número citado.
26.-Ensayos criticos (La Habana: Imprenta Esteban Fernández, 1905).
27.-PEDRO HENRIQUEZ URERA, Poesías Juveniles. Colección de Emllio
Rodríguez Demorlzi (Colombia: Ediciones Espiral, 1949).
28.-En Ensayos críticos, en el dedlcado a "D'Annunzlo, el poeta", emplea
Pedro Henríquez Ureña la expresión "modernismo francés", e1~ 190"3.
En 1905 la usa en "El modernismo en la poes!a cubana" ..La vuelve a
usar en 1908 en un estudio sobre Galarlpsos {Poesías de Gastón F.
Deligne), en la Revista Moderna de México. Pero en 1909, en carta a
Menéndez y Pelayo \Revista Dominicana de Cultura, 1, Nov. 1955, pág.
139) dice: "En otro orden, aunque comencé haciendo campaña en
favor del llamado modernismo (lo subraya) americano, he sido siempre, por gusto, y por tradición fam111ar, devoto del glorioso pasado
y del no mdlgno presente de la literatura española ... "
29.-Sabldo es que José Asunción Silva usó ese mismo ritmo en su poema "Ola de difuntos". ¿Viene de "Las campanas" de Poe?. Baldomero San!n cano, en una carta que se publica en la Revista Dominicana de Cultura (Núm. 1, 1955, pág. 159). observa : " .. . no creo que
Poe pudiera haber Influido en las formas del "Nocturno" . .. " Y explica el origen de dicho ritmo, el cual según un recuerdo de José Antonio Portuondo (Revista Iberoamericana, Núm. 26, Febrero de 1948,
pág. 246, nota 4) surgió de la lectura que don Baldomero le hizo a
Silva de la "Canción de la campana" de Sch1ller. Véase: ARTURO
TORRES RIOSECO, "Las teorías poéticas de Poe y el caso de José
Asunción Sllva", lllspanlc Revlew, Vol. XVIII, Núm. 4, October, 1950,
págs. 319-327, y ALBERTO MIRAMON, José Asunción suva. Ensayo
biográfico con documentos Inéditos. Suplemento de la Revista de las
Indias, Núm. 7 {Bogotá: lmprcnta Nacional, 1937), pág. 113.

30.-"La obra de Juan Ramón Jlménez", fechado en Mlnneapolis en 1918
figura en En la orilla. 1\11 Espafta {México: Ediciones México Moder~
no, Tlpografia Cultura, 1922), págs. 71-83. Filé publicado antes, en
1919, en Cuba Contemporánea, de La Habana; en Repertorio Americano, de Costa Rica, en 1920, y más tarde, en 1923, como prólogo a las
Poeslas de Juan Ramón Jiménez (México: Editorial Cultura) .

1

-

39.-lbld, pág. 125.
40.-En l\finnesota Magazine, Mlnneapolis, Vol. XXIlI, Núm. 3, Diciembre
de 1916, pág. 95. Advierto que en el Núm. 345 de la "Crono-bibllografia" de ~ a Sperattl Piñero figura una poesía "El niño", publicada en El F1garo de La Habana, en enero de 1918, pero no sé si es
la misma. Notemos esta coincidencia: con fecha 19 de septiembre de
1916 (pág. 8, 6a. columna) y de septiembre 24 del mismo ato (pág.
9, 6a. columnaJThe Minneapolls Journal anuncia la visita de R. Tagore, quien, Invitado por la Universidad de Mlnnesota, debe dar un
curso sobre poesia de la India en noviembre de ese mismo año. Don
Pedro conoció y trató a Tagore en esa oportunidad. La resonancia de
Tagore en Minneapolis está registrada por los dos grandes diarios de
dicha ciudad: The )linneapolls l\Iornlng Trlbune y The lliinneapolls
Journal. El Dr. Raymond J. Phelan, de la Universidad de Mlnnesota,
escribe sobre "Tagore, friend of man", en The Minnesota Dally Vol.
XVIIl, número 65 (January 12, 1917), pág. 5, columna 1-2· ~n la
misma revista, órgano de la Universidad de Minnesota, se da' cuenta
de un curso sobre Tagore en The Universlty High School Literary
Soclety {Núm. 74, January 25, pág. 3, linea 3). ¿Significa todo esto
que se reconocía en Tagore un ejemplo como camino para recuperar
al hombre, en lo humano más original y auténtico, a partir del momento de su definición como t al: la adolescencia y la juventud? ne
la resonancia de Tagore en Pedro Henrlquez Ureña (que es indudablemente afinidad y coincidencia) habla el hecho de que Don Pedro repetla en slgnl!icativos momentos de su vida pensamientos de Tagore
(me consta) y esa hermosa paráfrasis sobre "El Niño", según recuerda
también Rafael Alberto Arrieta (en Re~ . Iber., números 41-42, pág. 87¡ .
Asimismo, cuando dirigió en México la Colección de Clásicos Universales, incluyó un volumen de Obras de Tagore.

�23

Arturo Cantú

Arturo Cantú / POEMAS
POESIA
•

t

Brillan en equilibrio tus dientes que sonríen,
Eres amor de dos castillos melancólicos
unidos por un arco de verdosas piedras
hermosura de siglos de ser puente.
¡Sonríes!
Acaricias de verte,
amaneces de pronto como un río florecido
y detienes el vuelo de las altas esferas,
tie·nes entre las manos una espiga de sueños
y una flor de cristal para los niños,
retornas providencias encantadas
en las alas del viento de los valles
y en las altas memorias del olvido.
Dictas, oh alto girasol,
dura jornada al astro enamorado,
y largo espacio al día.

JARDIN
Verde y luminosa constelación de signos,
fuente y enredadera
entre senderos siempre desiguales,
gala del agua que levanta el vuelo
o cautelosa intrepidez de yedra.
Flores disparas de un morado intenso,
ve-rde jardín a solas,
siempre olvidado junto al tiempo.

/

ENCUENTRO
DESENCANTO
De qué verano insólito resurges,
mariposa del agua,
única primavera de los mares. ·
Qué remoto cristal,
coros o cantos olvidados,
amores o palabras,
escalan por tus pechos.
breve naranjo florecido
de-1 aroma del tiempo.
Escalera del sol,
de qué luna te inundas cuando cantas.
-22-

1

-

Partes y dejas
nidos de soledad y fugitivos pájaros insomnes.
Al acecho de qué maravillosas flores diminutas
he de olvidar el polvo de tus sílabas
de qué sonoro río, metal,
cántico altivo,
alta espada llameante,
luna o planeta en la dorada espesura de la tarde,
he de cortar mis días uno a uno
y una a una las letras
de tu nombre de furias estallantes.

�24

Poemas

Arco tendido a punto,
luminosa alborada de tu cuerpo,
jadeante eternidad furiosa y ávida,
cómo dejarte una palabra mía
fructificando a solas en tu cuerpo.

Serge Darmon /

LA NOVELA.

NOVELA: el diccionario dice: "Obra
de la imaginación, relato en prosa de aventuras imaginarias,
inventadas y combinadas para interesar al lector". Añadiremos que es, sobre todo, el género literario más complejo, el
que tiene el público más numeroso y un público que también
se recluta entre todas las clases de la sociedad. En efecto, si
el teatro y la, poesía quedan todavía reservados a un público
seleccionado (y, algunas veces, más culto), la novela busca
sus lectores en todas partes ; es un género esencialmente popular. Puede tomar todos los aspectos y todas las formas.
Nuestro propósito será buscar en su historia, en su evolución,
los elementos que puedan explicar el éxito extraordinario, y
único, de una manifestación literaria cuyo fin consiste en proporcionarnos placer y desahogo, satisfaciendo la curiosidad
del hombre por el hombre, cuyo aspecto más común es la
"simpatía" ...
Pero antes de iniciar esta búsqueda, me parece útil, y
hasta indispensable, -para que no nos . equivoquemos-, establecer una clara distinción entre LA NOVELA y dos géneros que, hermanos suyos, son sin embargo diferentes de ella
en su estructura como en el fin que se proponen. Quiero hablar del CUENTO y de la NOVELA CORTA. :N"o creo que
haya entre esos tres géneros una mera diferencia de duración, sino también una diferencia de composición interna.

. ,.

EL CUENTO, ya sea filosófico o de hadas, es un relato
familiar de aventuras imaginarias, y muchas veces fuera de la
realidad lógica. Los personajes se mueven en un mundo de
fantasía que no tiene de verdadero más que lo indispensable
para que nuestra imaginación admita la convención. Pero sobre todo, estos personajes no son más que esquemas, sencillos
instrumentos que permiten al autor expresar cualquier idea,
en una historia que tiene casi siempre un significado filosófico
-2:i-

�26

La Novela

Serge Darmon

27

o moral. Por ejemplo el Cándido, de Voltaire, no hace nada,
absolutamente nada, en medio de sus numerosas desdichas; el
autor no le da personalidad alguna. Lo que importa, en el
cuento, es la historia, el relato, y no los personajes. Y si todos los cuentos de nuestra niñez no t1enen un profundo valor
filosófico, a lo menos su maniqueísmo justifica también lo que
acabamos de decir de sus personajes.

ginas". Lo menos que podemos decir, en efecto, es que tal
división es "puramente arbitraria", y deja aparte las diferencias estructurales que hemos podido notar. Pero si la novela
tiene, a mi parecer, estos carácteres propios, no se estableció
en la jerarquía de los géneros literarios, de repente, en una
forma acabada y perfecta. Siguió entre las literaturas modernas, una evolución que fué bastante compleja.

Al contrario, en la NOVELA CORTA, el carácter de los
personajes ocupa el primer plano. Pero, distinta en eso de la
novela propiamente dicha, la novela corta, -mero episodio
aislado de la vida real-, contado por él mismo, no presenta
más que una crisis,. única, sin antecedentes y sin prolongación
posible. Los personajeis nos son presentados en un momento
particular ilimitado de su vida, sin que el lector pueda saber por cual evolución llegaron a este momento, y a tal
carácter.

Gustavo Cohen, tal como Menéndez Pelayo en sus "Orígenes de la NoYela", demuestra que, en sus principios, la novela no tuvo vida autónoma. Las primeras novelas que aparecen, en prosa, en el siglo XIII, no son más que relatos épicos, libros de caballería y de aventuras maravillosas hechos
para un público bastante reducido. En efecto, y tal vez por
su facilidad de lectura (no olviden que novela se dice en francés: "ROMAN", es decir, en el sentido primero de la palabra:
relato escrito en lengua romana vulgar, en una de estas lenguas, derivadas rlel latín, ya sea la española, la italiana o la
francE&gt;sa), la novela favoreció primero la vulgarización de
otro género : la epopeya.

Ahora, en la NOVELA, el carácter de los personajes cambia, evoluciona a lo largo de la obra, al contacto de los acontecimientos, exactamente como en la vida. La novela se presenta como una serie de crisis, en las cuales los protagonistas
aparecen dotados de una duración que les es propia. Eso puede explicar, por ejemplo, el fracaso, como novelista, del francés Guy de Maupassant, o del inglés Rudyard Kipling; el primero, magnífico autor de cuentos y novelas cortas, el segundo, creador del cuento simbólico que encantó nuestros quince
años: "El Libro de la Selva". Cuando escriben novelas, parece
que muy rápidamente les falta el aliento: colocados desde un
principio frente a nosotros, los personajes pasean en la obra
sus rostros inmutables de títeres de madera . . o de personajes de cuento.
Perdóneseme 1:.'Sta larga introducción, pero me parecía
indispensable establecer claramente estas diferencias importantísimas. Y se verá que no son del todo superfluas,
puesto que encuentro bajo la pluma de uno de los buenos críticos de la literatura mexicana, Ralph E. Warner, en su "Historia de la Novela mexicana en el siglo XIX", página XIV lo
siguiente : "Cuando se examinan las definiciones de la novela
en México y se trata de hacer un deslinde entre este término,
por una parte, y novela corta, cuento, relato, por otra, se encuentra que la definición de la novela no es del todo clara".
Si no está clara, a lo menos hay en la novela carácteres que la
distinguen de los otros géneros. Y, sobre todo, no estamos de
acuerdo cuando este crítico añade : "He Jlegado finalmente a
una división puramente arbitraria pero que ha resultado práctica. Limito el asunto a las novelas de un mínimo de cien pá-

Así que lo más importante, lo más urgente, para este nuevo género literario todavía bastardo, será conquistar su independencia. Pero ¿cómo? De una manera sencilla y eficaz : la
novela va a buscar un campo de acción que le sea propio situándose al encuentro de dos temas, y mezclándolos: el a~or
y la aventura. Tal mezcla tomará el nombre de romanesco o
novelesco. Y como todo género literario que se emancipa, la
novela va a presentarse como una reacción contra lo que la
ahogaba: lo épico. Las primeras grandes novelas "modernas",
el "GARGA~'l'UA." de Rabelais, y el inmortal "QUIJOTE",
son de este tipo. Podemos ver en ellas una sátira de cierto
aspecto de la literatura. de ciertos temas contra los cuales la
novela, recién nacida, querría luchar ya se trate de hazañas
de gigantes o de libros de caballería. Son "anti-epopeyas".

•

I

Pero si la novela hubiera seguido este único camino del
amor y de la aventura, no nos hubiera dado más que un aspecto muy reducido de sus posibilidades. Este aspecto que es
el de las historias un poco infantiles que llenan ahora las páginas de ciertas revistas femeninas. . . Felizmente la novela
era destinada a un rango mucho más importante. Por eso debió hacerse dueña de un dominio que ella sola podía cultivar:
el realismo y ln vida cotidiana. El siglo XVII y sobre todo
E-1 principio del XVIII, darán a la novela sus carácteres más
originales. Le darán la fuerza sin la cual se hubiera conven
tido en cuento azul. Y hay en la literatura universal una
obra que nos pinta los efectos nocivos de obras solamente no-

�La Novela

28

Serge Dannon

velescas: quiero hablar de "La Señora Bovary" de Gustavo
Flaubert, novela del novelesco visto por el realismo más implacable.
Novelesco, realismo: eso no bastaba a la novela en su ascención en el camino de la literatura. Así que la vemos anexarse poco a poco todos los géneros vecinos, y los críticos tuvieron que crear nuevas palabras: novela histórica, novela filosófica, novela poética, novela científica, sin hablar de estas
novelas que el lector vacila en calificar, novelas que pudieran
llamarse ensayos, o relatos de viaje, o de cualquier otra manera, pero que, a pesar de todo, son novelas. Este imperialismo
de la novela despertó entre los críticos, cierta inquietud. Muchos lo consideran como un signo precursor de decadencia, la
novela debiendo ahogarse pronto por superabundancia de sangre. En espera de tal cataclismo literario, podemos notar que
la invasión novelesca significa también la posibilidad, para
el público popular, de alcanzar ciertas manifestaciones intelectuales que sin eso ignoraría. Y a sé que los conocimientos
que la novela nos da bajo las etiquetas "filosófica", "científica", "histórica", etc., tienen muchas veces un valor a lo menos discutible, por no decir más. Pero, al fin y al cabo, la
novela es sobre todo una diversión, una de las más refinadas
tal vez, pero una diversión a la cual no se puede pedir la seriedad (y el aburrimiento) de una verdadera ciencia. Nuestro propósito no es desarrollar este tema, al que dejaremos
para entrar ahora en lo que llamaré los valores propios de
la novela.

ooo

En primer lugar ¿han notado cómo el valor literario, •o por mejor decir, la forma de una novela, parece tener
poca importancia ? Si estableeemos una escala de los géneros
literarios segÍln la importancia que dan al estilo, encontramos:
en un extremo, el más alto, la Poesía, y en el otro, el más
bajo, la Filosofía. ¿Y la Kovefa ? Desgraciadamente debemos
reconocer que muchísimas veces se encuentra en el escalón
más bajo. Por ejemplo, las obras de Balzac o de Blasco Ib'áñez, a pesar de su potencia de evocación y de sentimiento, tienen innumerables errores de estilo y de gramática; y sin embargo llamamos a estos: grandes autores, y es justo. Pero
personalmente niego tal título a estos escritores modernos que
escriben mal porque es más fácil, o porque creen que eso puede reemplazar el talento, olvidando que los grandes autores
que algunas veces escribieron mal, poseían cualidades de inspiración de las cuales ellos ( o ellas) carecen. Pero debemos
admitir que, hasta cierto límite, la forma no parece tener gran
importancia en el juicio de la gloria . ..

•

i

29

Perdonamos a un libro su malo estilo, pero ¿le perdonamos más? -¡ Claro que sí!- Una novela puede tener una composición ilógica, hasta absurda, empezar por el fin y volver
a los primeros acontecimientos. Ko importa. Hasta el siglo
XVIII, la literatura no conoció más que novelas cuya acción
se perdía en un montón inextricable de intrigas secundarias
que no dejaban a la principal más que un lugar bastante reducido. Los otros géneros literarios piden un orden a _lo menos lógico, pero en la novela la composición sigue -o parece
seguir- el compás original de la propia vida. Y hasta notemos en la novela moderna intentos para utilizar procedimientos de simultaneidad; tal es, por ejemplo, el "Ulysse" de James Joyce, cuyas 800 páginas no contienen más que el relato,
con sus pequeñísimos detalles, de la vida de distintas personas durante 24 horas, con recuerdos y prolongaciones mentales en el futuro. También Dos Passos se permite con el relato y el tiempo, ciertas libertades. Y es interesante notar que
el cine, abandonando su carácter impersonal de encadenamiento de imágenes objetivas toma todos los días tal libertad; y
estamos acostumbrados a estas películas que empiezan por la
última fotografía, en las cuales el asesinado de los primeros
minutos, vuelve durante hora y media a explicarnos cómo llegó a tal fin. . . Si se admite que el cine es un arte aparte de
los otros, la novela me parece también ser un género al margen de todos los demás.
El carácter original de la novela aparece igualmente en
el puuto de vista adoptado por el novelista frente a su obra.
Este punto de vista puede cambiar de una novela a otra, y
hasta en la misma novela, y de un amor a otro. El teatro
no tiene estos problemas de perspectivas, es evidente. El
cuento tampoco, puesto que el narrador es un mero titerero.
Cuando se trata de la novela, la cosa es mucho más compleja.
Pero podemos reducir a cuatro las actitudes más importantes
del novelista. La primera, la más sencilla, es contar la historia, lo haría un narrador, sin escónderse. Tal manera de proceder no es rara y hasta los buenos autores, para marcar su
presencia, intercalan sus propias reflexiones en medio del relato (por ejemplo Stendhal en "La Cartuja de Parma"). La
segunda posibilidad, para el autor, consiste en identificarse
con uno de los personajes, el héroe o un protagonista secundario (en "Wuthering Eights", el relato está a cargo del criado Lockwood) ; es el relato hecho en primera persona, el cual,
algunas veres se confundr con la autobiografía más o menos
disfrazada cuyo mejor ejemplo es la obra de :M:arcel Pronst.
Tercera artitud : el autor adopta el punto de vista que SE&gt;ría
!c'l del testigo invisible, rapaz de ver y de oir a todos los per-

�\

30

sonajes, en todas las · circunstancias de la vida, tal como un
nuevo Asmodeo. Le queda al lector explicar todos estos actos
y todas estas palabras, y hallar los sentimientos que los motivaron. En Estados Unidos, los novelistas modernos van aún
más allá: en lo que llaman "las novelas del comportamiento",
el análisis psicológico ha totalmente desaparecido, como por
ejemplo en "'fhe Killers" de Hemingway. En su obra "U.S.A.",
Dos Passos, deseando dar vida a una época, un continente, sin
hacer una serie de monografías, integró en su libro capítulos
titulados "El ojo de la cámara" que no son sino artículos cortados en los periódicos de la época, el testigo invisible mirando no sólo a los protagonistas de la novela sino también al
mundo que les rodea. La cuarta posibilidad para el novelista
es_ de escoger el punto de vista de Dios, la ubicuidad que permite al autor entrar en los pensamientos, en los sentimientos
de sus personajes, explicar así sus actos, y anunciar con certidumbre el porvenir. Este procedimiento, el más frecuente. se
utiliza en obras de gran valor, como en obras de segundo rango.
Me parece naturalmente superfluo añadir que esas cuatro
posibilidades brindadas al autor de novela, permiten numerosas variantes, hasta en la misma obra, alternando o combinándose, aumentando así las riquezas del género literarilo que
analizamos.

ooo
Si por fin estudiamos la novela bajo otro ángulo, nos
presenta ciertas enseñanzas generales que merecen que nos
detengamos un poco. Sabemos que todas las grandes literaturas antiguas ( Grecia, Roma, Egipto) tuvieron su novela.
Pero a diferencia de las literaturas de las civilizaciones modernas, nos presentan la novela como un género tardío y secundario. Solamente las literaturas "modernas" han dado las
obras maestras de la novela (EL QUIJOTE, LA GUERRA Y
LA PAZ, LA CARTUJA DE PARMA, etc.). Eso resulta de
dos hechos que muchas veces no llaman bastante la atención.
El primero es la sustitución de la literatura oral por la.
literatura escrita. Las circunstancias históricas de tal sustitución se entienden: a pesar de su invención en 1440, la imprenta no tiene aún en el ,;iglo XVI gran importancia; en
esta época el reino del libro no está del todo entendido. Las
generaciones sucesivas más que conservar, dejan que se pierda. Pero si la Antigiiedad abandonaba en el camino su
saber y sus bibliotecas, ahora no perdemos casi nada, todo se
imprime. Y en esta perspectiva general, vemos por qué va a
desaparecer la importancia que, hasta en el siglo XVI, aún
tenía la conversación en todas sus formas ( discursos, colo-

31

Serge Darmon

La Novela

..

quios, discusiones, ... ) como medio de búsqueda de la verdad.
Durante largo tiempo rl libro no será más que una ayuda para
las memorias flojas. Poco a poco la conversación va a desarrollar un papel más mundano que filosófico, y el libro va
a ocupar un rango cada día más elevado, hasta llegar a la
actual "mística del libro" que hace que toda manifestación
del espíritu humano parezca deber acabar en un libro. La
consecuencia de tal cambio en los medios de expresión se debe
a que una parte importantísima de la transmisión del pensamiento humano, ha desaparecido: la transmisión oral, el secreto, el esoterismo. Hoy se escribe demasiado, y todo lo que
se escribe acaba un día u otro entre las páginas de una novela ... Diré más; diré que eu el orgullo de su poder, la literatura novelesca moderna olvida sus origenes orales; la novela
olvida los ritmos sencillos y las historias populares de las epopeyas que las precedieron; olvida también que ahora no es
más que el compañero de un lector solitario, al contrario de
la epopeya que era una cosa sencilla, compuesta para la muchedumbre. No pe1·demos casi nada, hemos dicho, pero el torrente
literario hecho de novelas, ensayos, etc., trae muchas veces
lodo y cosas sin valor.
La segunda explicación al éxito actual de la novela es un
fenómeno relativamente reciente: el acceso, a la vida estética,
de un nuevo núblico: LAS SEJiilORAS. El papel de esta parte
del público se hace desde hace un siglo cada día más grande.
La mujer aparece tambifo, según una concepción cristiana,
como inspiradora de la literatura, y la novela acaba por presentarse como un relato de aventuras ( amorosas o no) destinado a un público femenino dominante, público que es ahora,
en número, el má'&gt; importante.

ooo
Aumento del público en general, y del público femenino en particular, desaparición de la literatura oral, transformación de la novela en un compendio de todos los géneros literarios. . . . ¡Bueno! El Libro es Rey. Creo que
no. Y creo que no porque este hermoso edificio dedicado a la
gloria de la cosa impresa ... está podrido. 'Miremos con atención la literatura impresa; la veo en los últimos años volver
a lo que era en la Antigüedad: una comprobación al lado de
una literatura oral. 1\Iiren por ejemplo la importancia dada
ahora a los medios de transmisión de la palabra (radio, disco,
cinta magnética, tel,~visión). Nacidos hace poco ocupan ya
un lugar privilegiado. Otra cosa: se hacen todavía películas
según una novela, pero vemos muchas veces en el aparador
de la librería una nonla escrita después de una película,

�32

La Novela

como para ayudar nuestra memoria. Muchos poemas, numerosas novelas, se ensayan en la radio antes de publicarse. Y
creo también que la televisión acentuará esta evolución. Así
que, poco a poco, el libro no será más que una confirmación,
una ayuda. Así que, el éxito de la novela debe también disminuir. Por la razón que acabamos de anotar, pero también
porque la mujer, principal lectora de novelas, se coloca en
casi todos los países en su verdadero lugar, es decir al mismo
nivel que el hombre: ella quiere trabajar y desarrollar su papel en la vida del país. Sus ocios disminuyen, y naturalmente,
su lectura de novelas ...
Me van a creer .muy pesimista. No lo soy, y no creo que
lleguemos un día a la desaparición TOTAL del libro. Es indispensable en muchos dominios. Pero podemos temer que la
autoridad que ejerce ahora en nuestra vida, llegue en un día
próximo, a desaparecer.
·

1

'

fuanita Soriano / DIFICIL LUZ

pifícil luz de azules y nevadas
busco en el aire tu. dibujo cierto,
desde el silencio del aroma muerto
y de ingenuas. est~ellas enterradas;''1i 1 ,
•

'-

.,'

: ·

1

t'

•

Descendieron lás laces desatadas.e' !
de aquel azul hasta mi mar desiettC9,
e'Sparcidas y. rotas por el huerto;· ,
de humanos tallos
y alas .rJat.Jfrag 0das.
..
1

\..

'

,._

Ven, lumínico .acento, pez-de nieve •·
que yo descubro 'POr el aire 'leve.
Luz que yo sola sé, color de olvido.
Perdida miel, sin huella de su ausencia,
única luz, difícil transp-arencia ,
que digo sin decir, sol .combatido:
•

1'

Difícil luz, estero de cenizas,
agonizada fransparencia queda,
fragmento de luciérnaga que rueda
encendida entre polvo de sonrisas.
-33-

�Difícil Luz

Agonizadas ya también las brisas,
la luz alucinando la vereda ...
El azul que en mis párpados se enreda
yace extraviado en hojarasca y trizas.

Seymour Menton / INFLUENCIAS EXTRANJERAS EN
LAS OBRAS DE FEDERICO GAMBOA

Pero tú, dulce nombre, luz dormida,
difícil de decir, color de vida,
vencida de celestes y penumbras,
no sé cómo alentada de jazmines,
de caricias en flor y de violines
en m, recuerdo del azul, deslumbras.
FEDERICO GAMBOA (1864-1939),
el novelista más grande del siglo XIX (1) en México, es un
tema ideal para los estudiantes de literatura comparada. De
amplia cultura literaria, Gamboa tomó y adaptó hábilmente,
para su uso, conceptos y situaciones de los autores más famosos de las décadas anteriores. La mayor parte de lo críticos
le juzgan ligeramente un seguidor de los naturalistas franceses, sin determinar exactamente hasta qué grado está en deuda con Zola y sus compañeros y sin reconocer la influencia
que ejercieron en sus obras otros autores famosos de España,
Portugal, Italia y Rusia.
Gamboa escribió sus cinco primeras novelas con gran entusiasmo por las teorías literarias y las obras de los naturalistas franceses. Estaba completamente de acuerdo con los
principios formulados por Zola y los hermanos Goncourt, quienes aplicaron las teorías científicas y filosóficas del siglo XIX
a la literatura.
·
Además de basar su propio credo literario en el de Zola,
Gamboa maneja en sus obras diferentes temas y situaciones
que indudablemente están inspirados en otros semejantes de
la voluminosa producción del "Maestro de Médan" (2).

111

Difícil luz, casi ecuación de rosas
y torrente de pájaros y nidos,

como fotografía de sonidos
y cadencia de abstractas mariposas.
¿Qué luz en sombra de lejanas cosas
es memoria de náufragos vencidos?
Difícil luz, recuerdos sumergidos
en inmóviles aguas silenciosas.
Estela de dormido sentimiento
· quiero tan sólo aquella luz pequeña
que ilumina de amor mi pensamiento.
Llamarada de azul estrella fría,
sé que es azul, porque en azules sueña
y me enciende de azul la fantasía.

"'

En "El Primer Caso", uno de los cuentos de Del natural
(1888), el primer libro publicado por Gamboa, las travesuras
de la infancia de Rosita y su caudillaje de los pillastres vecinos, recuerdan inmediatamente a la Nana .de seis años de
L'assomoir. La iniciación de Rosita en las aventuras amorosas, como la de Nana, es el resultado de su primer trabajo.
"Uno de tantos", otro cuento de Del na.tura.!, se refiere al teatro y a la vida amorosa de su actriz principal. Las descripciones de Gamboa de la noche del estreno y del ensayo son como

,.

,.

1

'

�36

Influencias Extranjeras en las Obras de Federico Gamboa

una reminiscencia de escenas semejantes en Nana. En Apariencias (1892), la primera novela de Gamboa, encontramos
la misma exposición del adulterio que en La curée de Zola;
un hombre de edad madura que pierde el amor de su joven
esposa a su propio hijo. Sin embargo, el tratamiento a que
somete Gamboa su tema es totalmente diferente del de Zola
y presenta bastante semejanza con otras obras del siglo XIX
sobre el adulterio. Un pequeño detalle de esta novela, la descripción del destrozo del tren, nos hace pensar en La béte
humaine de Zola. Para el castigo del adúltero y de la adúltera, Gamboa siguió el ejemplo de la primera novela de Zola,
Thérése Raquin. En estas dos obras, ambos, el hombre y la
mujer, pecadores, sufren el tormento de una conciencia culpable, que demuestra ser por sí misma el castigo más efectivo
de sus crímenes.
La obra más famosa de Gamboa es Santa (1903), la cual,
con frecuencia, ha sido injustamente clasificada como una imitación de Nana (3). La única semejanza entre estos dos popularísimos libros consiste en la relación entre Nana y George,
el hijo más joven de Mme. Hugon, y el corto episodio de Santa
con un joven estudiante de 16 años de la Escuela Preparatoria. .Ambos muchachos idolatran a las voluptuosas cortesanas.
Su curiosidad adolescente y sus deseos son satisfechos por las
dos experimentadas pecadoras, que se sienten extremadamente lisonjeadas de que todavía pueden despertar una sincera y
arrolladora pasión . .Aman a sus jóvenes enamorados con granaje, son incapaces de corresponder con una pasión igualmentitud condescendiente, pero después de tantos años de libertite fuerte y sincera. Comparando los dos libros como unidades,
Santa es un estudio mucho más profundo de la prostituta que
Nana. Zola, deseoso de reproducir la foívola inmoralidad de
París en 1860, descuida a su heroína. Aunque la juventud de
Nana está ya descrita en L'assommoir, el autor no proporciona ninguna referencia a su pasado en su continuación Nana.
Ella nunca tiene tiempo para examinar sus propias acciones
ili su situación dentro de la sociedap.. .Aunque Zola pudo haberse inspirado en una persona real, Nana, en la novela, está
desprovista de toda individualidad. La actitud de Zola para
con élla es indiferente y, en ciertas ocasiones, exageradamente
crítica. Por otra parte, la investigación de Gamboa para la
historia y las emociones de la prostituta, hacen de Santa un
personaje mucho más humano y simpático. Otra diferencia
básica entre estas dos obras es que Nana es una actriz que,
inicialmente, conquista a París desde el escenario, mientras
que Santa llega a hacerse conocer en el prostíbulo de Elvira.
En efecto, una parte considerable de Santa se desenvuelve en

Seymour Menton

37

los lupanares de la ciudad de México, mientras que
a través de todo el libro, rodea a su "diva" de la
del teatro, el lujo de su apartamiento parisiense y el
de su casa de campo.

Zola, casi
algarabía
esplendor
·

El aspecto artístico de la novela siguiente de Gamboa, Reconquista (1908), es totalmente parecido a L'oeuvre de Zola.
El anhelo de Salvador .Arte;iga por pintar un inmenso panorama de los vicios de la ciudad de México, nos induce a pensar en el deseo ardiente de Claudio Lantier de llevar al lienzo sus impresiones de París. Procediendo como naturalistas,
ambos artistas se fijan en "documentos" verídicos para sus
composiciones. El recorrido nocturno de Salvador a través de
los viejos sectores de la ciudad de ~Iéxico está relacionado claramente con los paseos de Claudio a lo largo del Sena. .Ambos
artistas sufren de vez en cuando ataques de neurastenia a causa de su incapacidad para inmortalizar en el lienzo sus vagas
pero brillantes ideas. En la página fina1 de Reconquista, Gamboa afirma su renuncia del naturalismo. Sin pizca de duda,
Gamboa pensaba en el suicidio final de Claudio Lantier en
L'oeuvre, suicidio que se debe a su impotencia para ejecutar
su gran cuadro, al presentar a Salvador fortalecido con la fe
recobrada y mirando hacia el futuro con optimismo para llegar a completar su obra. Otra semejanza notable entre estas
dos obras es la amistad entre el artista neurasténico y el autor firme y práctico Claude Lantier y Pierre Sandoz; Salvador .Arteaga y Julián Covarrubias. Sin embargo, mientras Zola
se retrata en el personaje del novelista, _Gamboa se proyecta
dentro del artista. En ambas obras, las mujeres están subordinadas al arte. Christine, amante y por fin esposa de Claude,
así como Emilia, la primera mujer de Salvador, pierden su
identidad como mujeres al posar desnudas para sus respectivos maridos.
·
En su última novela, La llaga (1913), Gamboa reafirma
su ruptura con el naturalismo. Crea una situación típicamente
naturalista en el amor de un expresidiario por una viuda pobre. Sin embargo, el expresidiario Eulalio está destinado a
regenerarse por medio del amor y el trabajo. Mientras trabaja como un hombre ya regenerado, se enamora de la jove•
viuda Nieves. .A diferencia del procedimiento naturalista, este
amor supera grandes dificultades, incluso un peligroso accidente. El restablecimiento de Eulalio de un accidente casi
mortal y su optimismo subsiguiente se debe al amor de Nieves
que alienta sus deseos de trabajar de nuevo. Este grave accidente demuestra que la herencia y en especial el medio ambiente pueden ser vencidos y superados por el amor. Precisamente, durante su larga y penosa convalecencia, es cuando

'

�Seymour l\lenton
38

39

Influencias Extrani"""º -·• ms oi,,.._, ae J?ederico Gamboa

Eulalio se da cuenta de lo profundamente que le ama Nieves.
Es entonces cuando se atreve a revelarle su horrible crimén
(4) y su prisión. Esta contradicción del naturalismo muestra
un parecido sorprendente con la propia renuncia que hace Zola
de sus teorías anteriores en Travail. Con una intención claramente proselitista, Travail presenta la opinión de Zola de que
el hombre puede alcanzar la verdadera felicidad en una sociedad socialista, donde el trabajo no se considere como una odiosa carga. En la novela, Luc, el organizador de la fábrica socialista, vence muchos obstáculos, principalmente gracias al
gran amor que existe entre él y J osine. Las semejanzas entre
la J osine d€ Zola y la Nieves de Gamboa son demasiado visibles para que sean meras coincidencias. .Ambas mujeres han
pasado poco antes por experiencias matrimoniales desgraciadísimas. J osine era la amante de Ragu, un obrero brutal. Ella
y su hermanito Nanet sufrían constantemente los golpes del
borracho Ragu y, con frecuencia, eran arrojados a la calle,
fuera del hogar. Un día, Luc los ve en la calle pidiendo a
Ragu que les dé la llave de su miserable morada. .Aqu{l co.mienza a protegerlos y después de organizar bien su fábrira,
propone a Ragu que trabaje para él y que se case con Josine.
.Aunque la vida de ésta mejora desde el punto de vista material, la brutalidad de Ragu la empuja a seguir los dictados
de su verdadera pasión por Luc. Cuando Ragu comprueba que
su esposa está encinta de otro hombre, se vuelve todavía más
cruel que de costumbre. Después de descubrir que Luc es el
culpable, se oculta taimadamente y lo apuñala con fiereza.
Inmediatamente huy&lt;! de la aldea y, cuando pocos días más
tarde, se descubre en un camino cercano el cuerpo de Luc easi
devorado por los lobos, todos consideran a Ragu culpable del
crimen. J osine, sin prestar oídos a las murmuraciones, se queda en la casa de su amante hasta que éste se recupera por '
completo. El matrimonio de Luc con Josine impulsa a aquél
a trabajar con entusiasmo para lograr coronar con éxito la
realiza_ción de su proyecto. Aunque Nieves en La llaga no es
tratada tan cruelmente como Josine, también sufre mucho
antes de conocer al protagonista de la novela. Su padre, después de la muerte de su madre, la obliga a casarse con un
hombre por quien nunca ha sentido amor; éste, como Ragu,
se escapa para entregarse a la bebida y caer en manos de
otras mujeres. Afortunadamente para ella, su marido muere
al cabo de un año. Como, en el mismo transcurso de tiempo,
su padre también muere, el único protector de la joven viuda
es su hermano Liborio. Después de conocer a Eulalio, el amor
idílico de Nieves se ve envuelto en una gran tragedia. Nieve·s,
como J osine, desconoce las leyes de la sociedad y no vacila
en recibir en su casa a su amante herido donde su inmenso

cuidado y afecto aceleran su curación. Igual que J osine, sale
encinta antes de haberse casado. El embarazo no causa temor
ni desesperanza sino gran júbilo. Luc y Eulalio ven en sus
futuros hijos el medio de salvación y la ayuda para crear una
nueva sociedad. .Al descubrir el estado de Josine, las reflexiones de Luc son las siguientes :
Elle était á lui seul, puisqu'elle était enceinte d'un
enfant de luí. Le seul poux était le pére, le plaisir qu'on
volait á une femme ne laissait rien, ne comptait pas. Un
seul líen nouait le couple: solide, éternel, l'enfant, la vie
propagée, un étre nouveau, né de l'indissoluble union de
deux étres ... Pour toujours, J osine appartenait á Luc, et
elle luí rcviendrait, l'enfant serait letur vivante floraison"
(5).

La frase final de La llaga expresa cómo Eulalio, en su entusiasmo al saber que va a ser padre, besa solemnemente el
cuerpo de su futura esposa: "Y lo mismo que si besara una
santa promesa, por encima de sus ropas, besó el vientre de
Nieves" ( 6).
Los hermanos Goncourt eran para Gamboa del mismo tono inspirador que Zola. Sin embargo, aquéllos influyeron más
en la selección de temas novelísticos que en el propio desenvolvimiento. Con toda seguridad, la inspiración para 'Mi di~rio de 'Gamboa, del cual se han publicado cinco volúmenes
(1907-1938), procedió también del Journal de los Goncourt.
.Aunque Mi diario abarca un lapso más corto (1892-1911) que
el Journal (1851-1896), el trabajo de Gamboa es más interesante que el de su modelo, pues su vida tiene en sí mayor interés intrínseco. No sólo fue un -hombre de letras, sino también político durante un período muy turbulento de la hi~toria (7).
En muchas de sus obras de ficción, Gamboa adaptó temas que ya habían sido utilizados por los hermanos Goncourt:
la actriz de La Faustin en "Uno de tantos"; la monja enamorada de Soeur Philoméne &lt;'11 Metamorfosis; la prostituta y la
vida de prisión de La fille Elise en Santa y La llaga; y la vida
del artista de Manette Salomon y la conversión religiosa de:
Mme Gervaisais en Reconquista. Sin embargo, la única obra
de Gamboa influida con certeza por los Goncourt fue Santa,
la cual está relacionada más estrechamente con La fille Elise
que con Nana de Zola. Tanto Gamboa como Edmond Goncourt
insisten en los propósitos morales de sus libros.
De mi parte debo repetir lo que el maestro de .Auteuil declaró cuando la publicación de su Fille Elisa.:

�40

Influencias Extranjeras en las Obras de Federico Gamboa

Ce livre, j'ai la conscience de l'avoir fait austére et
chaste sans que jamais la page échapée a la nature delicate et brúlante de mon sujet, apporte autre chose á !'esprit de mon lecteur qu'une méditation triste". (8).
llay otras semejanzas entre Santa y La filie Elisa. El cochero que lleva a Elisa a su primer lupanar tiene el apodo de
"Tombeur des Belles". Un cochero también lleva a Santa al
primer burdel. El nombre irónico de Santa puede haber sido
inspirado por Divine a quien en la novela de los Goncourt reemplaza Elisa como favorita del alcalde en el burdel. Al hacerse amigo de la prostituta, Hipo el pianista desempeña el
mismo papel en Santa que el viejo violinista en la casa rural
donde Elisa hace su debut. Elisa y Santa gozan de gran popularidad al principio, pero en cuanto comienzan a declinar, se
suma a sus penas el odio lleno de envidia de sus compañeras.
},.unque Gamboa ronocía las obras de .Alphonse Daudet y
de Guy de Maupassant (9), estos dos importantes naturalistas
franceses influyeron en él menos que Zola y los hermanos Goncourt. La obra autobiográfica de Gamboa, Impresiones y recuerdos, se inc;;piró parcialmente en las Lettres de mon moulin,
de Daudet; cuyo subtítulo es "Jmpressions et souvenirs". Tres
capítulos del libro del mexicano están dedirados a narraciones cortas, las cuales tienen el mismo encanto delicado y trágico que se halla en los cuentos de Lettres de mon moulin.
Existe una relación más concreta entre Apariencias de Gamboa
y Fromont jeune et Risler ainé de Daudet. En ambas novelas,
que tratan el tema del adulterio, la esposa joven y atractiva
es infiel a su esposo ya maduro y comete adultnio con un jo-,
ven que goza de la entera confianza del marido. Una de las
primeras manifestaciones de cariño t&gt;ntre el joven Pedro y
Elena es el paseo que hacen por la calle tomados del brazo,
mientras que el esposo de ella, Don Luis, va del brazo con su
suegra. Da la impresión de que los viejos fueran los acompañantes de los novios. Este episodio recuerda la novela de Daudet en que la hermosa Sidonie se sienta cerca de George Fromont, joven amigo de su marido, en un teatro, y le da su brazo camino de casa, mientras el viejo Risler, su esposo, va detrás. Don Luis y Risler nada saben de la infidelidad de sus
respectivas esposas. En el momento preciso en que sus esposas los están traicionando los dos viejos piensan en su felicidad conyugal. En ambas novelas el clímax se produ&lt;'e en nn
baile elegantísimo que dan los ingenuos maridos. (10)
Put&gt;sto que la primera obra publicada por Gamboa es una
colección de cuentos breves, no se pueden evitar las comparaciones con las obras de uno de los cuentistas más famosos de
todos los tiempos, Guy de Maupassant. Sin embargo, a excep-

Seymour Menton

.

1

.

ción de dos pequeños detalles en un cuento, no hay influencia
directa del autor de La maison Tellier en Gamboa. Los puntos
de contacto entre los dos autores pueden notarse en El mechero de gas y L'hóritage. En el cuento mexicano, la esmerada
preparación de la comida para la primera visita del ministro
a la casa de Javier recuerda los preparativos para la comida
que hace la familia de Cachelin con motivo de la visita de
Lesable, el ambicioso burócrata a quien quieren agradar para
que sea su yerno. El desafortunado intento del mexicano Javier para entablar un duelo con el ofensor de su honor conyugal es una variante de la supresión del duelo de Lesable con
su subordinado, l\faze, difamador de su vida matrimonial.

o oo

..

..

Muy distinto de sus contemporáneos afrancesados, Gamboa conoció y admiró la literatura de España. El novelista
más grande de este país del siglo XIX fue Benito Pérez Galdós. Gamboa admiraba sinceramente "el privilegiado genio
galdosiano" (11) y algunos de los incidentes de sus obras están inspirado,s en los del novelista español. En el cuento de
Gamboa "El primer caso", la actitud de Isaac Cortijo ante el
advenimiento de la República, después de la caída del Empedor M:aximiliano, es exactamente _la misma que la producida
en Bringas por la caída de Isabel II en La de Bringas. Aunque
ambos son simples empleados, Isaac y Bringas, temen la represalia de los republicanos a causa de sus opiniones políticas.
La estadía de Rosita, hija de Isaac Cortijo, en un convento
induce a pensar en la de Fortunata en la obra de Galdós Fortunata y Jacinta. Enviada al convento para recibir una educación esrnn·ada, Rosita, igual que Fortunata, tiene la esperanza de purificarse al contacto de los muros santificados del conTento. El punto principal de semejanza entre los dos caso¡¡¡
rrside en la actitud tomada por las personas que son responsables de haber internado a las muchachas. Desde el principio, Fortunata y Rosita se adaptan tan bien a la vida conYentual que ::\Iax y los Cortijo temen que sus amadas lleguen
a hact&gt;rse monjas. Huelga decir que tales temores desaparecen bien pronto.
"Vend:a cerillos", el mejor de los cuentos de Del natural,
tiene un detalle que, sin duda, se inspiró en Galdós. La exi~tencia, relativamente confortable, de Sardín, como pupilo de
una familia rica, termina violentamente con un incidente casi
idéntico al que envuelve a Pablillo, el hermano menor de Martín Muriel, t&gt;n una de las primeras novelas de Galdós, El audaz.
Sardín v Pablillo son falsamente acusados de robar unos anillos valiosos por la denuncia de sirvientes, celosos de su posi-

�42

Influencias Extranjeras en las Obras de Federico Gamboa

1,

ción privilegiada ante los amos. El suicidio final del adolescente Sardín motiYado por el rechazo de su amor muestra una
semejanza muy estrecha con el suicidio de ~ar~~nela en la
novela del mismo nombre de Galdós. La descnpc10n que hace
Gamboa del joven Hipo en Santa pudo ta1?-bi~n •Se~ inspirada
por Marianela. El recuerdo que tiene el piamsta ciego de ~as
explicaciones que le daba su madre sobre el mundo exte_nor
nos lleva a recordar las conversaciones entre Nela Y el ciego
Pablo en la obra de Galdós. (12)

De todas las famosas adúlteras literarias del siglo XIX,
la Elena de Gamboa se parece mucho a la Luisa de Eca de
Queiroz en O primo Bazilio. Ambas aman a sus respectivos
maridos y son enteramente felices antes de destrozar su vida,
pues se engañan a si mismas creyendo que el verdadero amor
consiste únicamentf. en la pasión ardiente. Ambas disfrutan de
sus aventuras ilícitas, pero, al mismo tiempo, siguen tratando
a sus maridos con respeto y hasta con cierto grado de amor.
Después de cada crisis en sus relaciones ilícitas, Elena y Luisa
caen enfermas de fiebre cerebral. Esta, finalmente, muere de
1111 ataque a pesar de que su marido, Jorge, ha decidido perdonarla. Don Luis, en Apariencias, como Jorge, en O primo
Bazilio, es un hombre lleno de las tradiciones del enciclopedismo racionalista. Después de darse cuenta de la infidelidad de
i-u esposa, su razón es la que decide que no debe matarla. A
diferencia de otros escritores naturalistas importantes que tratan el adulterio, Gamboa también castiga al joven que fue cómplice del crimen. Gamboa, queriendo demostrar que el verdadero castigo del adúltero es el remordimiento, presenta a Pedro atormentado aun más que la adúltera.

"A su modo me explicaba las cosas, los animales, ll!,S
personas• me hablaba de colores, me describía las flores,
el campo: hasta las nubes! ... qué digo las nu1?es, hasta el
mismísimo sol! ... Por ella sé que es azul el cielo y verde
el campo; y aunque ignoro lo qu~ es azu~ y lo que es verde acá en mi cabeza me he fabricado mi paleta y cuanto
yo' considero se me figura que lo considero más bello de
lo que es en realidad ... " (13).
La deuda que tiene Gamboa para con la literatur~ española se manifiesta también en su primera novela, Apanenc1as.
Lo principal de la trama se inspir? en Manu~l Tamayo Y B'aus
(14), dramaturgo español de mediados del s~glo _XIX. Las relaciones entre Luis Elena y Pedro en Apanenc1as, se pueden
comparar por ente:o con las de Yorick, Alicia y Edmu~do ~~
Un drama nuevo. Edmundo es hijo adoptivo de Yorick as1
como Pedro lo es de Luis. Y orick y Luis, ya hombres maduros, están casados con mujeres atractivas y jóvenes, Alici~ Y
Elena, contra su propia voluntad, se enamoran de los pu~il~s
de sus maridos. Ellas, personas jóvenes, tratan de reprimir
sus pasiones. Aquí termina el pare~ido. Gambo~, en vez d_e
seguir el desenlace de Tamayo, prefiere las soluc10nes ofrecidas por tres escritores naturalistas: el francés Alphonse Daudet en Fromont jeune et Risler ainé, expuesta ya má;s arriba;
el español Leopoldo Alas en La Regenta y el portugues Eca de
Queiroz (15) en O primo Bazilio.
El carácter del don Luis de Gamboa es suficientemente
noble para equilibrar la infidelidad de su espo~a Y la ingratitud de su hijo adoptivo. Su único ~rim~n consiste en b~scar
la felicidad casándose con una muJer Joven. Como Victor
Quintanar en La Regenta, don Luis es responsable i~conscientemente de excitar la pasión entre su esposa y su posible amante. Ambos esposos inducen a la joven cónyuge a bailar con
el joven gallardo. Tanto el Pedro de Gamboa como el _Alvaro
de Alas, aprovechan la oportuni~ad para hac_er apas10nada11
declaraciones de amor a sus fervientes companeras.

o o o

43

Seymour ~lenton

o oo
Gamboa, como muchos de los novelistas del naturalismo,
(16) abandonó más tarde su credo literario y lo cambió por

una interpretación más espiritual del mundo. Su redescubrimiento del catolicismo es el tema de Reconquista, inspirada
en parte por 11 Santo (17) del italiano Antonio Fogazzaro. Ambos autores insisten en la subordinación del amor a la religión.
En Reconquista, el pecador Salvador se convierte a causa de
su hija, quien se ha hecho monja. En 11 Santo, el penitente
Piero :\faironi, se hace monje y es el responsable de la conversión de Jeanne Disalle, una mujer casada con la cual, varios años antes, había tenido relaciones amorosas.

o oo
Más directamente relacionada con Reconquista está Resurrección de León 'folstoi. El carácter autobiográfico de la

..

novela de Gamboa no desmerece en nada la fuerza inspiradora
de la novela rusa. La conducta de Nekhlyudov y Salvador es
esencialmente la misma. Los dos se arrepienten del deshonor
que han causado a sus amantes. Sin embargo, a pesar de todas sus protestas sinceras, el egoísmo les impide llegar a experimentar un amor auténtico. No es su amor sino ego:smo
lo que les empuja a buscar a sus antiguas amigas. Descontentos de la vida que llevan, Salvador y Nekhlyudov intentan
descargar su conciencia ayudando a las jóvenes abandonadas.

�44

Influencias Extranjeras en las Obras de Federico Gamboa

Rasgos de la influencia de Resurrección pueden verse también en Santa. Las circunstancias que conducen a la caída de
Santa son completamente semejantes a las de Maslova de Tolstoi.
Katyusha l\faslova, como Santa, se crió en el campo. Ambas
fueron educadas en honestos hogares donde gozaban del afecto sincero de sus mayores. Más tarde las dos se enamoraron
de soldados que las abandonaron después de haber satisfecho
sus deseos carnales. Las dos muchachas pierden la estimación
de su familia y se ven obligadas a abandonar su casa. La larga enfermedad de Santa después del aborto es paralela a la
muerte inminente de 1laslova a causa de un parto. Los dos
autores ponen a sus protagonistas en casas de pro~titución
. porque no tienen otro medio de ganarse la vida. M'ás tarde,
cuando ambas comparecen ante el tribunal, hay gran semejanza en las descripciones de la curiosidad que despiertan las
prostitutas entre los t&gt;spectadores, los miembros "morales"
&lt;le la sociedad.

Resurrección de Tolstoi que se parece tanto a Santa, en
cuanto es la historia de una prostituta, y a Reconquista en los
intentos del protagonista para llegar a la regeneración del
alma, también se parece a La llaga, pues ambos autores muestran su preocupación ante el injusto sufrimiento de sus prójimos. El encarcelamiento de Gregorio Báez por causas políticas, aunque es algo muy típico del 1\Iéxico porfiriano, reproduce los encarcelamientos también injustos que llega a descubrir Nekhlyudov una vez que aprende a observar. Ambos
autores tienen la misma tendencia de describir los aposentos
sucios y llenos de prisioneros. El efecto de la larga exposición al sol que sufren los exhaustos convictos, sus gemidos y
su vulgaridad, son puestos de relieve exactamente, por Tolstoi
lo mismo que por Gamboa.
Las descripciones que hace Tolstoi de los abusos de la
prisión y de la vida carcelaria en general tienen un atenuante
y es que él se sirve de un fuereño para sus descripciones:
N'ekhlyudov. Este no es el caso de Memorias de la Casa Muerta de Fiodor )1:. Dostoyevski, la novela que más se parece a
La Llaga, en cuanto a la presentación de la vida de los presos.
Kuestras incursion/JS en el diario de Gamboa nos han demostrado no sólo el entusiasmo con que él leyó la novela rusa,
sino también la impresión profunda que su lectura le produjt,
hasta el punto de acordarse de ella en sus visitas a la islaprisión de San Juan de ülúa (19).
El deseo de Gregorio Báez de contar las condiciones de
vida de la prisión, con la ª'yuda de sus compañeros y víctimas,
nos hace recordar inmediatamente Las Memorias de la Casa

Se)'mour Menton

45

Muerta, novela escrita en forma de memorias por Alexander
Petrovich Goryandikov. Igual que Eulalio en La Llaga, Goryanchikov era un ciudadano respetable que asesinó a su esposa
y que se entregó a la policía, siendo condenado a casi diez
años de presidio. El título, La llaga, que se refiere a las heridas ulcerosas, tanto físicas como morales, causadas por las
cadenas de la cárcel, fue probablemente inspirado por la novela rusa en la que Dostoyevski expone, con mordacidad, el
dolor y los horrores que padecen los prisioneros enfermos y
aun los agonizantes a causa de que nunca se les quitan las cadenas. Ni Dostoyevski ni Gamboa tratan de idealizar al tipo
común del preso. Por el contrario, ambos tratan de describir
el efecto brutal que causan las condiciones de la cárcel en los
prisioneros. Igualmente, los presos de ambas novelas en ciertas ocasiones, llegan a parecerse en el amor que mue~tran por
los animales que hay en las prisiones. El novelista ruso describe a sus prisioneros como seres capaces de mostrar afecto
verdadero por un caballo, ·un perro, una cabra y una águila.
El novelista mexicano revela su continua adhesión a la técnica del naturalismo al hacer una descripción espeluznante de
los presos que animan a la rata cuando está pariendo.
Una de las escenas inolvidables de las prisiones de Siberia
y de San Juan de Ulúa es la de los baños poco frecuentes de
los convictos. Aunque eran recibidos con alegría por los presos llenos de parásitos, no eran realmente un placer. Para
desnudarse tenían que ayudarse los unos a los otros ya que
estaban impedidos por las cadenas. Al comenzar a disputarse
el agua, parecen personajes arrancados del 'infierno' de Dante.
Aunque las condiciones de vida en ambas prisiones eran muy
semejantes, sin embargo, consta que la descripción de Gamboa
se inspiró, indudablemente7 en la de Dostoyevski.
"Al abrir nosotros la puerta del baño pensé que habíamos penetrado en los avernos. Figuraos una habitación de veinte pasos de larga y otros tantos de ancha, en
la que habría reunidos quizás hasta cien hombres a un
tiempo, o, por lo menos, ochenta, puesto que habían distribuido a los presos todos en dos tandas y de todos nostros habrían ido al baño unos doscientos. Vapor que se
nos metía por los ojos, sudor, suciedad, estrechez tan grande, que no sabíais donde posar el pie. Y o sentí pánico y
quise volverme atrás, pero Petrov inmediatamente me contuvo. A duras penas, con grandísimo trabajo, nos abrimos
paso hasta un banco, por entre cabezas de individuos sentados en el suelo, rogándoles nos hiciesen hueco para poder pasar. Pero los asientos de los bancos estaban todos
cogidos. Petrov me explicó que era menester comprar el

�46

lnfluenc~as Extranjeras en las Obras de Federico Gamboa

sitio, e inmediatamente entró en tratos con un preso que
estaba sentado junto a una ventanilla. Por una copeica
cedió su puesto; en seguida dióle Petrov el dinero, que
había tenido hasta allí con mucho cuidado apretado en el
puño; tomólo él e inmediatamente se metió debajo del banco, precisamente debajo de mi sitio, donde todo estaba oscuro, sucio y había una humedad resbaladiza por todas
partes que alcanzaba casi medio dedo de altura. Pero
hasta los sitios de debajo de los bancos estaban también
tomados; también allí se apiñaba la gente. En todo el
suelo no había el espacio de un palmo donde no se hubiesen acomodado furtivamente los presos encorvados y
echándose el agua de sus jarros. Otros estaban entre eUos
erguidos, y sosteniendo el jarro en la mano, se lavaban
en pie; el agua sucia escurría de sus cuerpos directamente sobre las medio afeitadas cabezas de los sentados en el
suelo. En el banco de sudar y en todas las gradas que a
él conducían, había hombres sentados, encogidos y apretujados, lavándose. Pero apenas se lavaban. La gente del
pueblo se lava poco con jabón y agua caliente; lo que sí
hacen es darse mucho vapor, y luego espurrearse con agua
fría ... y pare usted de contar. Sus cincuenta cordones
tendría el banco de sudar; todos se azotaban hasta el paroxismo ... Les daban vapor a cada momento. Aquello no
era ya calor; era fuego. Todo vibraba y retumbaba con
los gritos y los ruidos de cien cadenas que se arrastraban
por el suelo. Algunos ansiosos por adelantarse, se enredaban en las cadenas de los otros, y se asían a las cabezas
de los que estaban sentados má abajo, caían, se insultaban
y tiraban de los demás. El agua sucia chorreaba por todas partes. Todos estaban hasta tal punto embriagados,
en tal estado de enajenación, que prorrumpían en quejidos
y gritos. Junto al ventanillo del vestíbulo, por donde daban el agua, había insultos, apreturas, toda una batalla.
El agua caliente, no bien recogida, ve:r;tíase sobre las cabezas de los sentados en el suelo, antes de llegar a su
destino. De cuando en cuando, por la ventana o por la
puerta apierta, asomaba el ·mostachudo rostro de un soldado, que, fusil al brazo, miraba no fuera que se alterase
el orden. Las cabezas afeitadas y los cuerpos de los presos, enrojecidos por las vaporizaciones, parecían aún más
espantosos. En la espalda vaporizada, resaltaban generalmente con toda claridad las cicatrices de los latigazos o
palos antaño recibidos, de suerte que aquellas espaldas
parecían recién flageladas. Terribles cicatrices! A mí me
corría un escalofrío por la piel al mirarlas. Vuelven a
echar agua sobre la ardiente piedra del horno, y el vapor

Seymour llenton

lo llena todo de una nube densa, ardiente · todos chillan
y gritan. De entre la nube de vapor se de~tacan las maltratadas espaldas, las afeitadas cabezas, manos y pies torcidos" ( 20).
"Los penados no atendían órdenes, desnudábanse unos
a otros, medio alejados del resto; gritaban, silbaban, realizaban prodigios de equilibrio; pintaban, con sus posturas en la pesada diafanidad de la atmósfera quemante,
curvas imposibles, ángulos fantásticos, inexplicables posiciones momentáneas; todos atraídos por el agua que caía
y caía ... Pero donde el horror alcanzaba su colmo y paralizó a Gregorio, que continuaba atónito desde su rincón,
fué en las fisonomías y en los cráneos rapados, que ahora
veía iluminados por ese sol sin entrañas ...
¡ Dios santo! ¿y eran aquellos hombres sus semejantes
y sus hermanos ?...
Había bocas rientes, .que por lo grandes, simulaban
heridas sanguinolentas o pustulosas que hubieran reventado con aquel propio sol, y con sus emanaciones debieran
de envenenar el aire ; labios tan gruesos y groseros~ que
diríase pertenecían a bestias carniceras y voraces; maxilares y pómulos que acusaban voluntades irrompibles, de
acero; cejas, como selvas bravías, que escondían ojillos
hundidos y despestañaaos, ojos chinescos, de alarmante
estrabismo, ojos serenos y grandes, de vaca que rumia,
frente a la tristeza del crepúsculo, echada en los surcos. '
¿Y los cráneos? ...
Si Gregorio hubiera entendido de eso, se habría creído en un infierno de verdad; mas ignorante de todo, con
pasmosa certidumbre adivinaba que en aquellas simetrías,
protuberancias y oquedades radicaba la génesis del mal,
del mal antiguo y sin cura, el mal eterno e infinito ...
¿por qué, Señor? ... Allí, en los cráneos que se mojaban,
a los que la espuma turbia del jabón barato circundaba
de cierta blancura, indudablemente que se descifrarían
los orígenes de las razas y de los tiempos idos, que, a modo de maldición sin término, dejan las tristes herencias,
las degeneraciones y las lacras. : .

'

-

Y más por escapar a la turbación de sus ideas que
por compartir el deleite del baño, Gregorio se desnudó,
y ansiosamente, hundiéndose en la pila inferior, en la que
otros cuerpos desnudos y empapados le abrieron campo,
no muy amplio que se diga, no, lo indispensable para que
agazapado en el agua que corría con lentitudes de pobreza,
se enjabonara. A dos manos echábase el líquido encima

�48

Influencias Extranjeras en las Obras de Federico Gamboa

de la cabeza, cerrados los ojos, a fin de que huyera de su
pensamiento y de su vista la visión esa que se los' había
atenaceado" (21).
Gamboa, como Dostoyevski, comprendió que la situación
de los guardias no era mejor que la de los hombres que custodiaban. El novelista ruso lo demostró cuando Koller, un guarda polaco, intentaba huir con dos prisioneros. Gamboa hace
resaltar este episodio, con más fuerza, en lo que ocurre entre
"El Zamorano" y Crisógono. Un día, con el objeto de calmar
a los prisioneros sublevados, Crisógono y los demás soldados
reciben la orden de disparar dentro de la prisión. "El Zamorano" el tenor de la cárcel y que no era un cabecilla en esa
revueita recibió un tiro en la rodilla y quedó mutilado. Promete ve¡1garse del hombre que lo ha herido en cuanto descubra quién es. Una de las escenas más enternecedoras de todas
las obras de Gamboa, es cuando "El Zamorano" descubre que
el culpable es Crisógono. Encolerizado, pide una explicación
al guardián. Cuando éste señala su uniforme con un gesto de
resiO'nación es cuando "El Zamorano" comprende que ambos
&lt;:i
•
están
presos' en San Juan de Ulúa y coIDienza
a nacer ent re
ellos una profunda amistad.

Las Memorias de la Casa Muerta y la primera parte de
La llaga, terminan con la liberación de los protagonis~a~. Ale:irnnder Petrovich y Eulalio se sorprenden ante la noticia. Paradójicamente, ambos sienten un poco de t~isteza al salir. Alexander Petrovich se pone triste al despedirse de sus camaradas de prisión mientras que Eulalio descubre, por vez primera,
que el antiguo fuerte tiene cierto encanto.

Seymour Menton

49

que es, no solamente la mejor novela naturalista hispanoamerieana, sino también una de las obras más sobresalientes en la
historia de la prosa narrativa de Hispanoamérica (23) . El
amor, que desempeña un papel importante en La. llaga, Reconquista. y Santa., es aun más importante en las tres primeras novelas de Gamboa que, como Santa, muestran el apego de su
autor al mótodo naturalista. Metamorfosis (1899), Suprema.
ley (1896) y Apariencias (1892) denotan la obsesióp. del joven autor por las diferentes fases de las relaciones entre los
dos sexos. También los c•uentos de Del natural (1888), la primera obra que publicó Gamboa, muestran las tres características -tema erótico, método naturalista y preocupación por
las costumbres y problemas mexicanos- que el autor utilizó
al escribir sus seis novelas que han sido de gran importancia
pa1:a dar más categoría a ese género en México.
Siguiendo la tradición establecida por algunos de los más
sobresalientes novelistas mexicanos del siglo XIX, tales como
José Joaquín Fernández de Lizardi, José Tomás de Cuéllar Y
Emilio Rabasa, las obras de Gamboa son eminentemente mexicanas. Sin embargo, él supera a sus predecesores y contemporáneos, pues sin renunciar a su mexicanismo -tal como lo
hacen algunos autores ya olvidados del siglo XIX-, da a sus
obras un sentido universal exponiendo diversas facetas del
amor -el más universal de todos los temas- en una forma
tal que demuestra su conocimiento de las más grandes figuras
de la novela en el siglo XIX.
(Traducción de Juan Antonio Ayala).

o o o
Al indicar lo que Gamboa debe a los escritores mencionados no ha sido nuestra intención quitarle méritos. Por el
contr~rio sus obras necesariamente se han enriquecido con su
amplia c{tltura. Esencialmente en un novelista, sus tramas giran alrededor de varios aspectos del tema erótico, se desarrollan
de acuerdo a las normas naturalistas, pero nunca dejan de
manifestar una preocupación constante por las costumbres Y
los problemas mexicanos. Esta misma preocupación hace que
sus novelas sean precursoras de las novelas de la Revolución.
Esto se riota sobre todo en La llaga, su última novela, pero se
puede encontrar también en todas sus obras. A p~sar de sus
pasajes naturalistas, La. llaga (1913), como Reconqmsta. (1908),
repr~senta la ruptura de Gamboa con la filoso~ía de~~rminista
tan característica del naturalismo. Esta reaf1rmac10n de fe,
que el autor demostró al escribir estas dos novelas, se puede
notar ya en la página final de su mejor novela, Santa. (1903),

NOTAS
l . ~ principales obras de Gamboa fueron escritas entre 1888 y 1911.

Para México el siglo XIX finaliza con la calda del régimen de Porfirio Diaz en 1910.

2.-Crltlcando Vérlté, una de las novelas postnaturallstas de Zola, Gamboa, sin vacllar, reconoce que el autor francés ha sido su "maestro":
" ... Y me cuesta, ¡ vaya si me cuesta!, estampar estas cosas tratándose
del para mi respetadislmo y bien amado maestro, y agregar que es
éste el único libro suyo, -y cuenta que he leido y aun poseo como
blasón su integra obra magna,- que no luce ni una página siquiera,
Impregnada de aquel gran arte aue tanto abunda en sus producciones anteriores" (l\11 diario, 1-3 rMéxico: Gómez de la Puente, 1920],
pp. 246-247).
3.-"Santa (1903) parece una hermana menor de Naná". (Julio Leguizamón, Historia de la Lltt&gt;ratura Hispanoamericana, [Buenos Aires:
Editorial Reunidas, 19451, tomo II, p. 180.
"Cuando Naná se pone de moda, brindaremos las truculencias ultraGoncourt y supra-Zola de Santa". (Luis Alberto Sánchez, Proceso y
rontenldo de la novela hispanoamericana, Madrid: Editorial Gredos,
1953, p. 57).

�50

Influencias Extranjeras en las Obras de Federico Gamboa

4.-Asesinó a sil mujer por la desesperante indiferencia de ésta hacia él.
5.-Emile Zola,' Travall, (Paris: Bibliothéque Charpentier, 1906), p. 267.
6.-Gamboa, La llaga, 3a. ed. (México: Botas, 1947). p. 320.
7.-Después de .la publicación del primer volumen de J\'.li diario, en 1907,
Manuel Puga y Acal, el famoso crítico mexicano, escribió a Gamboa
una carta en la cual, refiriéndose al Journal de los Goncourt, dice:
... "Los per-sonajes que pasan a través de éste despertaron en mí ideas
librescas, mientras que los que pasan a través del tuyo, han despertado sensaciones y sentimientos vividos ... " (Gamboa, Mi diario, II-1
rMéxico: Gómez de la Puente, 19341 , p. 288).
8.--Gamboa, Santa, 13a. ed. (México: Botas, 1947), p. 8.
9.-Después de visit ar a Zola y a Edmundo Goncourt en París en 1893,
Gamboa se desilusionó enormemente al no poder ver a Daudet, ya
que éste daba una fiesta en su casa y no quiso ser interrumpido.
(Mi cllario, 1-1 Guadalajara: La Gaceta ele Guadalajara, 1907, p. 172).
Aunque Gamboa no vio a De Maupassant porque el cuentista había
muerto precisamente ese mismo año, su nombre aparece dos veces
en )fi diario (1-1, p. 286; 1-2, p. 179) .
10.-Un baile e:; también el lugar de una declaración de amor adulterino
en Une belle journée de Henry Céard. Sin embargo, en esta sátira
de la novela naturalista del adulterio, el adulterio nunca se llega a
consumar a pesar de que ha sido preparado cuidadosamente.
11.-Gamboa, i\li diario, II-2, (México: Botas, 1938) , p. 307.
12.- Benito Pérez Galdós, J\larianela (Buenos Aires: Espasa Calpe, 1941) ,
pp. 45-65.
13.-Gamboa, Santa, pp. 80-81.
14.-El documento en el cual se nombra a Gamboa miembro correspondiente de la Academia Española fue firmado por Manuel Tamayo y
Baus, "la mayor gloria del teatro español moderno". (Gamboa, Impresiones y recuerdos, 2a. ed. rMéxico: Gómez de la Puente, 1922],
p. 155) .
15.-Ambos, Alas y Eca de Queiroz son mencionados en Mi diario: 1-2, p.
11 ; 1-2, p. 49; 1-3, p . 81; 11-1, p. 176.
16.- Emile Zola, Joris-Karl Huysmans, Pérez Galdós y Pardo Bazán, entre
otros.
17.-En su diario, Gamboa dice que leyó II Santo mientras estaba en Guatemala, trabajando en la segunda y última parte de Reconquista (Mi
. ... cliario, 11-2, p. 414).
18.-Gamboa leyó a este famoso novelista ruso mientras escribía el segundo capitulo de Santa \MI diario, 1-2, pp. 250-251, 259).
19.-"En dos noches he devorado, lleno de angustias, los Recuerdos de la
('asa de los Muertos, del portentoso Dostoiewski" (Mi diario, 1-3, p.
373). "Impresión dostoiewsklana la que me produce mi larga y minuciosa visita, para mi novela en proyecto a la que por lo pronto
llamo 'Parlas', del presidio de San Juan de Ulúa" (Mi diario, 11-1, p.
7~).

20.-Fiodor M. Dostoyevski, Memorias de la Casa Muerta, traducción española por Rafael Cansinos Assens (Madrid: Agullar, 1949, 4a. ed.),
Tomo I , pp. 1229b-1230ab.
21.-Gamboa, La llaga, pp. 42-44.
22.- Además de sus novelas, cuentos y obras autobiográficas, Gamboa escribió tres obras de teatro: La última campaña, La venganza de la
gleba y Entre hermanos; las dos primeras fueron muy bien recibidas
por el público.
23.-Carlos Héctor de la Peña, en La novela moderna, (México: Editorial
Jus, 1944), p. 40, menciona Santa como una de las contadas grandes
novelas de nuestro tiempo, junto con La vor&gt;'l.glne, Doiía Bárbara,
Don Segundo Sombra y Los de abajo.

Hugo Padilla /

EGIDA DE LA LUZ

"supuesta noche imaginarla
que al despertar empaña todas las
(transparencias"
Paul Eluard, Poema.

LA LUZ entre las hojas, la luz verde
del muro como un brazo de piedra florecido:
la luz como vapor o forma de la espuma que se expande
como un bosque de manos por un bosque de cuerpos
en la playa; la luz como el recuerdo
de los ojos de mica del desierto, salvaje
furia de destellos que fusila, al pié de lo amarillo,
los ojos del sediento. La luz
como las alas para soñar, como e·I mar
para dormir sobre la espalda de las olas;
la luz como la flecha para hacer del corazón
del tiempo un surtidor y ahogarse ahíto;
como el anzuelo para pescar el pez
-minuto relumbrante- y volverlo
como se vue-:ve un guante o se vuelve a
en el fondo violeta de la tarde

'

-51-

�Egida de la Lnz

el caserío olvidado donde un niño,
al otro lado del abismo, quiere reconocernos
mientras lo recordamos. La luz
como liana o látigo para cruzar
o destrozar el día y hacer de un día mil años,
como un espejo roto de mil rostros
o el abanico de colores, surtidor que mana
del rostro de lo blanco rebanado contra la arista del cristal.
Hecha añicos la hora resplandece como un almácigo de
·
(astros,

Hago Padilla

perforo un pecho pero otra lanza me aniquila.
La luz estalla en pájaros hermosos, transparentes,
y el viento es de cristal:
tras el monte de jade un pueblo reza arrodillado.
Rebota la oración sobre el pecho de vidrio de la cúpula:
es una sola iglesia todo el cielo. Fatigado,
me tiendo al pie de un árbol, al pie de la oración
y espero a que florezcan.

·

Cierra los ojos el cansancio,
pero otro sueño dentro del sueño crece: es tu sueño.

como un pueblo que en la noche religiosa
en cada antorcha enciende un siglo de esperanza:

Con pelo negro de cascada en la noche,

como la arena, bajo el sol, quebrada

la noche horadas y el silencio.

por el azul sin tiempo de las olas.

El verde cementerio de los muertos
-flor de la buena noche en el mal día-

Me ciego por la luz

resucita. Los rostros empolvados, confundidos,

y al fin, tras larga espera, duermo.

aparecen girando a través de los dfas y los siglos:

Sueño lo que viví, la cuerda del insomnio

tolvanera sobre un pueblo desierto y sin memoria.

que va de mí hacia mí: trepo por ella
en busca de mi rostro. Al borde hay un espejo
me miro en él: mi rostro es otro espejo.

Rasgan tus uñas, oscuramente, a tientas,
bloques de tiempo, años endurecidos como piedras,
años de lluvia que velan la mirada. Llegas:

Desde el pico de luz, la luz d8'Sciende:

tocas en el cristal del día presente

su mano fría hiela las rocas como unos labios fríos

como se toca a una ventana:

hielan la roja sangre enamorada. La niebla

¿son algo más la hora y el minuto

corre por calles blancas y desiertas. Con una lanza

que un agujero para acechar el tiempo que me acecha

horado mi camino, dificultosamente: al cabo,

ojo con ojo, diente con diente, cara a cara?

�Hu¡ro Padilla

Egida de la Luz

entre la pluma y el abismo juega: ¿quién es?

Nada se pierde ahí, nada se desvanece:

Yo soy: no es nadie. Es sólo un remolino,

¿a dónde iría la luz, barco de vela
que encalla entre las rocas de la noche?

un vértigo •de luz que se devora
•

¡

La noche es luz, los días son relámpagos

como un niño que come una manzana.

y el hueco del durazno, intacto,

Fuera del ojo, absorta, mira la yedra

desciende ahora en verdes ondas sobre la espalda del
(gusano:

discurrir insomne a las olas de luz sobre su cuerpo.

polvo fosforescente que espera el sueño en otro polvo.
La noche es luminosa, y en el sueño
navegan vida y muerte como los pájaros y el tronco so(bre el río,
hojas vivas, plumas de sol sobre un cadáver,
todo encendido en la pureza de una nota
que baña de oro el agua.
Tres olas adelante se petrifica el canto
y la madera trina y echa alas:
todo se cambia de vestido y el tiempo recomienza.
¿Cómo recuperar lo que ya fué,
pero también cómo perderlo? Sigo
este sueño hasta alcanzar la orilla,
jardín de imanes de agua y piedras encantadas:
flores tus manos y ·tus senos cantos
nacen de claridad y cabecean, blancos fantasmas
en un bosque de árboles nocturnos.
Desasido de mí voy a su encuentro
por un hilo de luz donde mi suerte

r •

�Richard H. Roven,

Richard H Rovere / EL

gaciones empujan a las afirmaciones, las antítesis siempre vienen inmediatamente después de las tesis. A lo largo de toda
su vida, ha apreciado mucho el ideal confucionista de la vida;
gran parte de su obra lo refleja; pero, vida y obra, tomadas
en conjunto, son un caos total, aunque en ciertas ocasiones
sea un caos glorioso, como dijo William Butler Yeats al hablar de la "confusión balbuciente" de los Cantos, su obra más
importante. Este gran hombre ha definido el amor y el odio,
la amistad y la misantropía, la razón y la sinrazón, la pureza
más ejemplar y lo más abyecto, a espíritus luminosos como el
de Y eats y Robert Frost y a degenerados y locos como Benito Mussolini y a fanáticos como a John Kasper, el joven desorientado que recientemente ha sido condenado a un año de
prisión por desacato contra un tribunal que le juzgó por haber provocado a los blancos a declarar huelgas y a matar a
los negros en los Estados del Sur, fuertemente alentado por
Pound, según él dijo.

CASO DE EZRA POUND

S ERIA muy difícil encontrar a un
hombre vivo que presente una complejidad mental, temperamental y de acción como Ezra Pound, el poeta, erudito Y, a
veces, reformador, que ha pasado los últimos doce años de
&amp;.u vida, recluido, como loco, en el Hospital St. Elizabeth, un
inmenso asilo sostenido por el gobierno federal de los Estados Unidos en una colina situada al sudeste de Washington,

D. C.
Este enfermo es uno de los grandes luchadores y libertadores del espíritu moderno; pero también es un pobre diablo
que ha enven0nado a la opinión pública, una especie de caprichoso político que se ha desplazado desde sus teorías ridículas sobre el dinero hasta un chauvinismo sin fundamento. Ete Pound xenófobo es una de las auténticas personalidades cosmopolitas de nuestro siglo. Así como ha sabido reflejar en sus escritos el ambiente de su tiempo, también ha
sido un hombre esforzado que nos ha puesto en contacto con
otras civilizaciones. Sin embargo, en su temperamento de poeta existe una especie de resonancias de voceador callejero de
New York, militante del Frente Cristiano. Este Pound cosmopolita es un auténtico patriota; su amor hacia los Estados
Unidos es genuino y afectuoso; él mismo ha tenido gran parte en el desarrollo de la cultura norteamericana durante los
últimos cincuenta años. Pero también, .y esto es lo grave,
fue acusado del delito de traición por más de 19 tribunales
desde el 26 de noviembre de 1945. Existe un hecho que no
tiene negativa: Pound hizo propaganda en pro de los enemigos fascistas desde la Italia de Mussolini durante la pasada
guerra.
En la extraordinaria personalidad de Ezra Pound, las
cualidades chocan estrepitosamente con los defectos, las ne-

56 -

I

•

En el mundo que Ponnd desea en sus momentos optimistas, las primeras eosas estarían en primer lugar. Y la co~a
más importante es que él es un gran poeta. De esto nadie
puede dudar, ni él ni nosotros. Actualmente el gran públi~o,
los artículos de las agencias periodísticas y los comentanos
de las revistas de gran circulación se preocupan mucho de
Pound, el escritor loco, consejero· de los comités de ciudadanos blancos y de la reaparición del Ku-Klux-Klan, algo así
como los bolcheviques se preocupaban de Lenín antes de 1917.
La comparación, claro está, es absurda y posiblemente las relaciones entre Pound y Kasper no son tan profundas como
afirma este último, joven hambriento de un dios y quizá necesitado de un padre. Los consejos de ciudadanos blancos no
deberían agruparse alrededor de Pound simplemente porque
lo haya afirmado así Kasper. Los libros de registro del Hospital St. Elizabeth revelan que no son más de seis las visitas
que hizo Kasper a Pound y aunque pueden haber sido más,
un número determinado de visitas no puede evidenciar la
responsabilidad directa de Pound en todo este asunto. No
debe culparse a la iglesia de todos los actos de los puritanos. Ezra Pound es un fanático, lo cual ya es suficientemente reprobable, pero, se debe reconocer que no se tienen indicios de que él haya opinado jamás acerca de la integración
racial fü las Escuelas públicas. El mundo acostumbra con
mucha frecuencia a poner en primer plano lo secundario y para
este mundo lo que ahora importa es que Pound es un hombre internado, un paciente o enfermo mental, un escritor loco,
que cometió una trafoión y que aparece mezclado en los asuntos del agitador racial, Kasper.

�58

El Caso de Ezra Pound

Pero lo principal es que Ezra Pound es un gran poeta.
La poesía no es una carrera de caballos o una competencia de
cualquier clase y sería ridículo ponerse a discutir sobre qué
poeta corre con más rapidez, salta una altura mayor o hace
mejores clavados. Sin embargo, se podría hacer una excepción del efecto que ha producido en este siglo la poesía de
Ezra Pound y se vería que no ha habido talento más grande
ni más fecundo que el suyo. Claro está que para ello habría
que compararlo únicamente con media docena de poetas ingleses. Estos serían: T. S. Elioi, Y eats, Frost ( alguien no estaría de acuerdo en cuanto a éste), W. H. Auden y Dylan
Thomas. Quizá algunos de éstos podrían ser eliminados y repuestos con poetas de segunda fila como Wallace Stevens, Robert Graves, W alter de la Hare, :M:ariam Moore, William Carlos Williams,. E.E. Cummings y Robert Lowell.
El puesto que ocupa Pound en la poesía es seguro, no
solamente por el valor de su obra, sino en cuanto es un hombre que ha inspirado a otros muchos poetas. No hace mucho, el Gobierno que tiene preso a Pound en St. Elizabeth *,
en sus esfuerzos por persuadir al mundo de que el pueblo americano está interesado por las cosas del espíritu, dijo que Ezra
Pound "ha sido el hombre que más brillo ha dado a ~a poesía
inglesa" y Haydes Carruth, uno de los críticos más talentosos, afirmó que "no existe razón alguna para que Pound esté
aún preso". Las declaraciones acerca de los servicios prestados por Pound a la poesía, son amplias y no se las puede ne'5'ar. Todos los poetas que pueden entrar en comparación con
él, o por lo menos la mitad de ellos, en algún tiempo de su
carrera han sido discípulos de Pound y otros muchos recibieron su ayuda. Uno de los más grandes poemas de nuestro
tiempo The Waste Land, de T. S. Eliot, fue inspirado por
Pound en su redacción definitiva. Eliot se lo fue mostrando en diversas etapas de su elaboración a p¿und y los últimos toques se deben a éste. . . "un poema desparramado y
caótico que las manos de Pound dejaron reducido a la mitad
de su extensión". La dedicatoria de The Waste La.nd dice
"Para Ezra Pound, il miglior fabbro". Pound influenció profundamente a Yeats en la fase más tardía de la carrera de
éste. El reconocimiento de Robert Frost acerca de la influencia que en él tuvo Pound, llegó un poco tarde; fue Pound
quien consiguió que Frost publicara sus obras en los Estados
Unidos y también fue Pound quien encontró un editor para
James Joyce. Amy Lowell, E.E. Cummings y William Carlos
Williams también sintieron su influencia. W. H. Auden es
* La publicación de este articulo en su idioma original fue anterior a la
salida de Pound del St. Ellzabeth Hospital. N. del T.

Richard H. Rovere

59

de una generación más tardía, pero también ha estado de
acuerdo con todos al afirmar que "hay muy pocos poetas vivos . .. que puedan decir 'Mi obra hubiera sido igual aun cuando no hubiera existido Pound".
Toda esta influencia de tipo literario y político es ahora
la misma que se produjo hace ya casi cincuenta años cuando
se publicó su primer libro A lume spento; la llama todavía
alumbra y calienta. Pound comenzó a escribir con verdadera
furia para purificar el lenguaje de la tribu social e incorporarlo a la vida misma. La poesía debía ser viva, y no se
debía escribir acerca de la vida. "Poesía es. . . algo así como
'crítica de vida', así como el hierro al rojo es una crítica del
fuego". La edad, dijo en uno de sus más famosos poemas:
. .. Demanded an image
of its accelerated grimace,
Something for the modern stage,
Not, at any ratem an Attic grace;
Not, not certainly, the obscure reveries
Of the inward gaze ;
Better mendacities
Than the classics in paraphase !
A prose kinema, not, not assuredly, alabaster
Or the "sculpture" of rhyme.
El dió a su tiempo lo que creyó que éste le pedía-volumen tras volumen de poesía, algunos de ellos de incomparable encanto, otros con fealdades extraordinarias y otros muchos más. Y todavía sigue haciendo lo mismo. En estos últimos años tristes y melancólicos, muchos poemas magníficos
y mágicos han salido hacia el mundo desde el manicomio de
Washington. Ha seguido adelante con sus Cantos, con su labor crítica y con su infatigable empresa de traducciones, la
última de las cuales es una admirable versión de las Traquinias de Sófocles. Si el New York Herald Tribune ve ahora en
su destartalado cuarto de Anacostia el lugar donde se corrompía a jóvenes como J. Kasper, otros, algún día lo podrán comparar con la celda en que Cervantes escribió Don Quijote o
Bunyan el Piligrim's Progress.
Pero Pound está vivo y aún discute en nuestro mundo
de muchos asuntos espinosos; sin embargo sólo trataremos de
su obra. Su locura -si es que en realidad existe- no va a
ser eliminada por sus versos, pues sólo éstos pueden esconderse tras de ella.

�GO

El Caso de Ezra Po11Dd

Se podrá decir, entre otras muchas cosas, que la poesía
es un acto de inteligencia controlada. Esto es cierto en el
caso particular de Pound, quien nunca ha dejado de pedirse a sí mismo y a su trabajo de poeta, un pensamiento frío,.
duro, orientado hacia una meta, ya que tiene además de temperamento poético una gran mente analítica. Sin embargo,
una inteligencia controlada y diferenciada no está libre de la
locura. Ambos-la locura y el genio-, pueden ser simultáneas
en un ser de tantas facetas como es Pound.
Se ha discutido mucho sobre la locura de Pound, en términos legales y médicos. Muchas autoridades respetables no
han logrado ponerse de acuerdo. Cuatro psiquiatras, uno de
ellos nombrado por el abogado de Pound, firmaron un informe colectivo por el cual encerraron a Pound en el Hospital
St. Elizabeth; con ello ahorraron a Pound y al país de la vergüenza de un juicio por alta traición. Pero algunos doctores
han sostenido que Pound está muy lejos de estar loco según
las rectas normas que se deben emplear en esta clase de exámenes y van más adelante al decir que se burló a la justicia,
pues Pound, en vez de ir a St. Elizabeth debería haber ido a
la horca.
Desde el punto de vista del gran público todo este asunto es mucho más simple. Si a Pound, dicen muchos, se le sujeta a los exámenes legales e institucionales como a todo criminal que tiene algo de psicópata, es, sin lugar a dudas, una
personalidad enfermiza que, según el criterio de los hombres
normales, ha perdido el contacto con la realidad en muchos
aspectos importantes. Si él no está loco, todos los demás lo
estamos. La desilusión del paranoico, sus mórbidas sospechas,
su visión de la vida como si ésta fuera una conspiración contra él, son eompletamente aparentes en la personalidad de
Pound y hasta en su más alta poesía, que, gradualmente, durante los últimos veinticinco años, ha versado acerca de las
obsesiones políticas y económicas que él mismo sufría. En
Pound, esas sospechas y desilusiones, son la manifestación de
una manía. No sería prueba d6 locura que un aldeano excéntrico afirmara que Franklin D. Roose:velt era un instrumento
del judaísmo internacional, o que se entró en la guerra pasada por un arn:glo financiero hecho por R. y Henry Morgenthau o que la historia del mundo hubiera cambiado si se
hubiera publicado unos años antes la autobiografa de Martin
Van Buren. Todo esto, a lo más, sería la manifestación d~ un
equívoco. Pero ya es algo muy distinto que crea en ellas y
las lleve a su poesía un hombre de la cultura de Pound. Desde la gran depresión, Pound se ha dedicado a hacer ''carteras
de seda con orejas de cerdo". Su tema más importante -muy

Richard H. Rovere

61

diferente de todos los demás temas secundarios, inclusive en
los que se refiere a Roosevlt y Morgenthau y V~n Buren- ha
sido el de todos los problemas de la humanidad tratados desde el punto de vista del interés monetario ("the beast with a
hunred legs, USURA") y contra los prestamistas comerciales
("every bank of discount is downright corruption/ every bank
of discount is downright iniquity"). Además ha afirmado que
la vida y el mundo serían nobles y dulces y estéticamente ricos si nosotros tuviéramos la sabiduría suficiente para poner
en práctica las reformas fiscales pr-0puestas por Silvio Gesell,
Mayor C. H. Douglas y otros reformadores de la política que
se ha de seguir acerca de la moneda circulante. Estas son
sus convicciones políticas y, al mismo tiempo, son el alma
de su poesía. En vista rle esto es por lo que se pregunta el
Dr. Frederic Wertham, uno de lo psiquiatras disidentes: "i Se
ha tomado una convicción política equivocada como prueba
de su paranoia!" La respuesta que puede dar una persona corriente -sin intentar por ello satisfacer a la psiquitría o a
la ley- es que una convicción política es la causa de la locura
cuando empuja a un hombre a decir a un amigo lo que Pound
dijo en una ocasión a William Carlos Williams que. "en ciertas cireuustancias prefería el santuario de St. Elizabeth al
mundo ']Ue esperaba más allá de las verjas, en la Nichols Avenue, donde creía que le iban a disparar los agentes de la
'pandilla internacional'".
Estas obsesiones le hacen ver la superficie de la vida en
un mundo que tolera a la usura como "infinitas irotas de pus,
como roñas pustulosas constantes" y el flujo de la vida en
este movimiento:
as thP, earth moves, the centre
passes over all parts in succession
a continual brum-belch
distributind its production.
Y sin embargo, por encima de toda duda o disputa, esas
carteras de Pound son de seda:
The ant's a centaur in bis dragon world.
Pull down thy vanity, it is not man
Made courage or made order or made grace
Pull down thy vanity, I shall pull down.
JÁarn of the green world wbat can be thy place
Jn scaled invention or true artistry
Pull down thy vanity.
Paquin pull down !
The green casque has outdone your elegance.

�I

62

El Caso de Ezra Poond

Es una característica dl:l los grandes egoístas el tener pequeños recuerdos de sus años de juventud y aprendizaje.
Cuando tratan de esa época, siguen el ejemplo de Rousseau y
di&gt;forman las experiencias de tal manera que ponen inmediatamente después de su infancia una edad ya mundana. Pound
es uno de estos egoístas de la raza clásica, aunque no, como
rn los demás casos, un herm:mo de Rousseau. Aunque no se
le puede acusar de egoísmo o de excesiva autocontemplación,
su "yo" se ha ido afirmando imponentemente, con absoluta seguridad, en la arrogancia literaria y política, en la for~a
rara de vestir, en su presunción como líder y en esa especie
de prestan&lt;'ia de los conductores, al caminar, con sus seguidores un paso más atrás de él. En estos últimos tiempos se
han acentuado en él sus desilusiones paranoicas acerca de las
fuentes malignas que tiene el mundo para resistir y oponerse a su ~alvación. Este alto interés en su propia persona lo
ha llevado a considerarse a sí mismo y a toda su vida como
lo más importante; le ha hecho apuntar detalladamente sus
idas y venidas, a ir archivando todos sus dichos de gran hombre y a reflejar en cit'ntos y miles de palabras el significado
de todos sus pensamientos.
Sin embargo, nunca se ha ocupado de dar a conocer los
años de su formación juvenil. En cada una de sus manifestaciones autobiográficas, el niño nacido en Hailey, Idaho, en
1885, el hijo ele Homer e Isabel Weston Pound, se convierte,
en un par de párrafos, en la figura cumbre de las letras americanas. Pudiera ser que Idaho no influyera en él lo más
mínimo, porque en 1887, la familia se trasladó a Wyncotte,
Pennsylvania, y el padre de Pound tomó posesión del cargo
de analista del oro del Tesoro General de los Estados Unidos en Filadelfia. Se sabe, por una gran cantidad de cartas
que escribió él a sus padres, y publicadas hace ya varios años
l'n los libros de su correspondencia, que eran personas equilibradas y que leían libros profundos. Su madre, que tenía cierto parentesco con Henry W. Longfellow, era aficionada a la
música y su padre demostraba vivo interés por la literatura
contemporánea. El hecho de que el padre de Pound tuviera
un interés profesional por la moneda circulante, 6explica, en
forma alguua, la obsesión de Pound? Sobre todo esto se ha hablado mucho, pero ni el mismo Pound puede dar una explicación. Lo único que se sabe de sus años juveniles es que sobreYivió.
Era un niño bastante despierto e ingresó en la Universidad de Pennsylvania a los quince años. Ya no tiene ninguna
reticencia en contar lo que pasó desde esta fecha en adelante;
pero se llega a sospechar, por sus mismas palabras, que era

Richard H. Rovere

63

un individuo que dependía mucho de los demás. El se describe a sí mismo como a un hombre joven y sabio -sin lugar a
dudas lo era- y con un alto espíritu sofisticado-lo cual ya
no es tan cierto. Xo ingresó en la Universidad como alumno
regular. No quería saber nada de lo que enseñaban en los
cursos regulares, así es que, desde el primer momento fue
'·un estudiante especial" y se dedicó principalmente al estudio
de idiomas. El mismo confiesa que menospreciaba a sus profesores y compañeros. Sin embargo, algunos de sus contemporáneo&lt;s, que aún lo recuerdan, dicen que era un joven linfático, tímido, humilde y acomplejado por su cabellera roja,
que mostró ansiosos deseos de que lo admitieran en los grupos de estudiantes y ha habido otros que han dicho que lo que
quería Pra in~resar en una fraternidad, pero que cuando rechazaron su solicitud, se cambió al Hamilton College. Todo
esto puede ser falso. William Carlos Williams, un estudiante
de medicina de la Universidad de Pennsylvania en aquella
época, recuerda que cuando Pound intentó su primera, experiencia amorosa éon una muchacha, le pidió a él que lo acompañara para protegerlo.
De todas formas, Pound pasó a Hamilton donde siguió
cursos dirigidos y en 1905 recibió su título. Después de su estancia en Hamilton regresó a Pennsylvania y allí recibió el
título de maestro. (Es curioso que en una autobiografía de
una página, preparada en 1949 para la edición de Selected
Poems, mientras dejaba de lado alguno de los momentos más
importantes de su vida, puso sus tres títulos académicos, dos
que se ganó e\1 IIamilton y Pennsylvania y el título de Doctor Honoris Causa que le concedió Hamilton en 1939. Antes
de psta fecha se había dedicado a escribir mal de las Universidades americanas. En abril de 1929 dijo al Secretario de la
Sociedad de Alumnos de la Universidad de Pennsylvania que
"All the U. of P. or younr god damn college or any other god
damn American colleg¡, does or will do for a man of letters
is to ask hiru to go away without breaking the silence". Pero
su actitud fue muy diferente .cuando Hamilton le pidió al
hombre de letras que aceptara el título de Doctor Honoris
Causa. Entre las muchas dualidades del carácter de Pound
existe un gran menosprecio por la autoridad y al mismo tiempo un respeto casi nauseabundo hacia ella. Cuando vivía en
ltalia puso en Pl membrete aquella frase trivial de Mussolini:
''La libertad no es un derecho, es un deber"). En sus años
de estudiante escribió algunos de los poemas que aparecerían
en su primer libro en 1908. Sería muy interesante saber
-simpler2ente, por chismografía- a qué distancia estaba de
su temblorosa adolescencia, recordada por Williams, y lo le-

�Richard H. Rovere

El Caso de Ezra Pound

jos de estos versos, que son de esta misma época:
For I was a gaunt, grave councillior
Being in all things, wise, and very old,
But I have put aside this folly and the cold
That old age wcareth for a cloak.
I was quite strong -at least they said sothe young men at the sword-play ...
Pound trató de entrar en el equipo de esgrima de Pennsylvania.
Los poemas nacen en los deseos y en la imaginación y
Pound los tenía dentro de sí, en abundancia salvaje. A. nadie, excepto a los psiquiatras, les interesa lo que era en aquel
entonces. Después de su estancia en Filadelfia viajó por el
extranjero durante un año, estuvo en Italia, España y Provenza y después aceptó el puesto de profesor en el Wabash
College de Indiana. A. los pocos meses le pidieron la renuncia, rosa que hizo inmediatamente. La versión que él dió es
la siguiente: invitó a su habitación de soltero a una muchacha sin dinero, despedida de una compañía de variedades,
a la cual encontró en las calles cuando iba a poner una carta
en el correo, enmedio de una gran tormenta de nieve. El dijo
hasta la saciedad que había proredido así empujado por sus
sentimientos hospitalarios y qua la muchacha había dormido
castamente en su cama y que él se había acostado en el suelo.
Parecía una razón aceptable, pero la casera descubrió todo.
Providencialmente el College lo expulsó y entonces se fue a
Europa para quC:'darse allá definitivamente. Sólo volvió a los
Estados Unidos para re"ibir su título honorario de Doctor en
Letras. Y no regresó hasta que lo condujeron como prisionero a Washington el 18 de noviembre de 1945.
"London, deah old Lundon, is the place for poesy", escribía a un amigo íntimo el 3 de febrero de 1909. Londres
era el lugar para Pound o, a lo más, "un lugar". Se hace
muy difícil creer que sus poderosas energías vitales dependieran del medio ambiente. Por encima de todo, iba detrás de
la poesía; iba detrás de ella como si Nimrod le persiguiera
con sus dardos. Es dudoso que cualquier otro escritor norteamericano tenga la experiencia de un período tan fértil como
la década que siguió a su llegada a Londres. Escribió sus
mejores libros de poemas, los suficientes para poner bien alto
su nombre ("Thristy pages are enough for any of us to leave"
escribió en cierta ocasión. "There is acaree more of Catullus
of Villon"). Entonces se dedicó a la traducción: tradujo del

..

63

fr,ancés me~ie~•al, del latín, del griego, del chino y del japones. Esta ultima lengua no la podía leer pero se sirvió de
las traducciones literales de Ernest Francisco Fenollosa orientalista americano que había sido profesor de filosofí~ en la
Escuela Normal Imperial de Tokio y que puso a disposición
de Pound sus traducciones. Era entonces el director en Europa de Poetry, la revista de Harriet Monroe, una señora noble y "dilettante", publicó en aquella sociedad filistea como
"un refugio, una verde isla en el mar, donde pueda la belleza
plantar sus jardines". Pound descubrió a Frost y a Eliot
como ~olaboradores para la revista; molestó a insignes escritores mgleses para que enviaran sus colaboraciones y logró
que escribieran para la revista Wyndham Lewis J oh~ M:asefield, Fort _Madox Fort, Rabi~dranath Tagore. :Él y Amy Lowell trabaJaron en colaboración y merecieron la aprobación
de T. E. Hulmc, un filósofo británico con aficiones poéticas;
el resultado de esta colaboración fue el imaginismo, una nueva escuela poética. En cierta ocasión, Pound pensó describir
unos rostros que había visto en el metro de París. Escribió
un poema de treinta versos. Le pareció muy extenso y lo guardó en espera de inspiración. Después de cierto tiempo lo red?)º a quince versos. Todavía le parecía imperfecto. Lo volvio a guardar durante un año más o menos. Por fin lo r edujo
drásticamente. El poema en su redacción definitiva titulado
In station of the Metro, es el siguiente:
'
The apparition of these faces in the crowd:
Petals on a wet, black bough.
Pound tuvo ciertas dudas y extravíos. Pero también supo
del éxito. Pronto abandonó el imaginismo por el vorticismo
escuela poética que él consideraba superior. Pero sólo le dió
su adhesión mientras continuaban los éxitos. Por encima de
todo él seguía buscando la perfección.
"Querida Miss Lowell" - Pound escribía en noviembre de
1913-- estoy de acuerdo con usted. . . "Harriet" es una t onta.
He renunciado a mi cargo en Poetry y se lo he dado a Hueffer (Ford Madox Ford), pero creo que él ha vuelto a r enunciar por mí. .. " Esto fue lo que hizo Pound durante toda su
vida. Del imaginismo al vorticismo del vorticismo al Crédito
Social y al Geselismo, y finalmente' acabó en el fascismo. De
Poetry se pasó a Blast, el órgano oficial del vorticismo r evista que no tuvo r epercusión alguna, de la cual sólo apar~cicron
dos núm~ros. De nuevo. volvió a Poetry, después colaboró en
The Egoist y en The Little Review. . . Entre todas estas cosas, tenía entusiasmos de orden secundario-la música de George A.utheil y de Arnold Delmetsch, la escultura de Henry Gau-

�66

Richard H. Rovere

El Caso de Ezra Pound

mento americano era un material bueno y lleno de gloria para
la poesía y que, cuando abandonó los Estados Unidos, estaba
en lucha con el espíritu que negaba la experiencia americana
y que únicamente trataba de "comentar a los clásicos". "Háganlo todo de nuevo", decía Pound una y otra vez, cuando
trataba de Confucio. y "háganlo a la americana", como si
fuera un vendedor de manufacturas caseras en una feria. El
creía e iba a persuadir a muchos, que la lengua americana,
así como la experiencia histórica americana, eran objetos aptos
para la poesía: el ~abla de nuestro pueblo, la conformación
de c;;us conciencias eran lo suficientemente vigorosas, dulces
y tiernas para ''que de ello hablaran los dioses".

dicr-Brzcska. Pound aprendió a tocar el fagot y durante algún
tiempo se creyó compositor. Fue un eterno viajero. Ya en
1913, Inglaterra era ''this sutpid little island ... dead as mutton". Después de la guerra, se trasladó a París, acompañado
de c;;u esposa -a la que había conquistado en Londres- D.orothy Shakespear, que vive ahora en los páramos del sureste
de Washington y que no ha dejado de visitarlo en St. Elizabeth. Pocos años después se trasladó a Rapallo, en la Riviera
italiana.
"Tengo que seguir caminando hacia el Este -dijo a ~Iary
Colum- para tener mi mente despierta". Hubiera sido lo mismo cualquier otra dirrcción, porque en realidad el movimiento era lo que importaba a este revolucionario de las letras y
organizador de movimientos y escuelas. Como dijo Robert
Graves: "Lentamente el frustrado Pound se fue convirtiendo
en un perro rabioso y mordió a todos los demás perros de su
tiempo; mordió la mano de Yeats, la mano que le había dado
de comer". Esto es repulsivo. En el fondo, Pound no fue desleal. Aun en su estado actual de locura permanece unido a
muchos de sus viejos amigos y guarda fidelidad a sus viejos
principios. Lo grotesco de todo esto es que siga siendo fiel a
muchos de los principios que creen que ha traicionado y que
de hecho, en cierta forma, traicionó. Cuando insiste en que
toda su conducta política tenía por objeto "la salvación de
la Constitución dP los Estados Unidos", lo que en realidad
está haciendo es dar una imagen de sí mismo todo lo honesta
posible. Hasta en el más simplón de sus Cantos, en los locos
y descontrolados pasajPs acerca de Adams y Jefferson y del
viejo Van Buren, da la impresión de ser un genuino reformador americano, un celoso guardián, un perpetuo liberal de las
letras americanas imbuído del espíritu de 1912. En este mismo año escribió: "Any agonizing that tends to hurry what I
believe in the end to he inevitable, our American Risorgimento, is dear to me. That awakening will make the Italian Renaissancc loo,k like a tempest in a teapot".
Si hay algo que todavía no se ha roto en la experiencia
de Pound, esto mismo comienza ya a romperse en esta declaración y se prolonga hasta el momento presente. De todas
sus contrariedades y polaridades no hay ninguna más chocante que la del locutor enemigo, la del partidario de Mussolini. Los tribunales tal vez nunca jamás se den cuenta de
esto; tal vez, es mejor para Pound. Ser traicionado por un
patriota loco no es mejor que ser traicionado por un Judas
calculador. Sin embargo, no se puede negar que Pound como
escritor y como hombre tiene una gran fe en la cultura que
quiso abandonar de joven. Creía con Whitman que el experi-

61

Y esto es precisamente lo que se discute en sus traducciones: que lo ha. renovado todo y le ha dado sentido americano.
Edwin Arlington Robinson, el último poeta que ha trabajado
eficientemente con el material de la tradición que Pound rechazó y trató de destruir, escribió, en cierta ocasión, como
Shakespeare :
... out of his
~Uracolous inviolable increase
Fills, Ilion, Rome, or any town you like
of olden time with timeless Englishmen.
Shakespeare hizo que su imaginación viajara en el tiempo y en el espacio y siempre fue inglés hasta los huesos. Pound
se expatrió durante cuarenta años en Europa y retornó a los
tiempos de Cathay la milenia de antes de Cristo, y en cualquier lugar y en cualquier tiempo fue un americano hasta la
médula de sus huesos. Pobló a Roma y a Creta y a la Francia de los trovadores y a China y a Japón de americanos
intempestivos. Y esto no es ningún intento de defensa de su
traición. Sin embargo, es un hecho. En su versión de las
Traquinias o Women of Trachis, un resultado de sus trabajos
en St. Elizabeth, mantiene lo que Hyllos dice de Heracles:
They say he's in Euboea
besieging Euritusville
or on the way to it
Euritusville ! Como si Shakespeare hubiera escrito The

Mercha.nt of Veniceshire o Timon of Thensford.

. .

Tarde o temprano se vuelve a la negación que siempre
sigue a toda afirmación. Quizá sea un truco barato llamar a
Eurytus, Eurytusville, puesto que fue una vileza que un americano transmitiera como lo hizo Pound, el 26 de mayo de
1942 ( cuando nuestras fuerzas estaban sitiadas en todos los
frentes) , que todo acto decente del Gobierno de los Estados

�68

El Caso de Ezra Pound

Unidos, que "toda reforma llevada a cabo era un acto de reverencia hacia Mussolini y Hitler. . . Ellos son vuestros líderes ... " Eso fue lo que textualmente dijo, al menos que nuestros aparatos de radio no oyeran bien. Esa es la expresión
más vergonzosa y más clara, de las diecinueve expresiones que
fueron citadas durante el proceso. Pero con mucha frecuencia, sus transmisiones eran una jerigonza, hasta el punto de
que los mismos italianos sospecharon durante algún tiempo
de que estaba transmitiendo en clave. Pero ahí está esa frase:
"1\,_fussolini y Hitler, ellos son vuestros líderes" ...
Se puede aceptar el punto de vista de los psiquiatras y
admitir que Pound estaba loco en esa época. Pero hay que
buscar la relación que existe entre Pound, el glorioso poeta
americano y Pound el ideólogo loco. Se sugieren varias posibilidades. Se ha dicho muchas veces que existe cierta afinidad entre el popularismo americano y la brutal reacción americana. Pero esto no se puede aplicar a Pound, el dulce poeta, excepto en su odio a los banqueros y al dinero. Nunca
fue convencido por las falacias populares. Al contrario: "Es
función del pueblo prevenir la expresión del artista, en cualquier forma", escribió años después, cuando se embarcó para
Inglaterra. Y añadió: "Conozco al hombre que tradujo Juan
Cristóbal; puesto que es una obra muy popular, algo malo
debe tener". Y aún más: "Me gustaría que la palabra imaginismo tmiera algún significado ... " Estaba prevenido contra la masa.
Una hipótesis más acertada puede ser que le sedujo su
predilección por ciertas teorías contra la vida y la historia.
El hombre, así seducido, ve a la sociedad como a una máquina en la cual siempre todo camina mal. Esta máquina le está
perjudicando. Siente que no puede controlarla y por tanto
deduce que tampoco tiene responsabilidad alguna. Contempla
la comedia y la tragedia humanas y se conmueve profundamente por este espectáculo ; pero son "un espectáculo" es decir cosas que se deben ver desde un palco. Pero, si se es inteligente, se ve la forma de mejorar esos espectáculos, quitando
los defectos que tienen. Los espectadores se oponen a que se
mejore y los estúpidos actores se defienden ("Tengo mucha
razón al ser 'Severo", escribió cuando era joven. "Por cada
hombre a quien pego, hay diez que me pegan a mí. Me expongo"). Tratando de resolYer este problema, el intelectual
busca un principio general, una teoría de la mala marcha de
la sociedad. Muchos jóvenes que pensaban así treinta años
después que Pound, se obstinaron (por obvias razones históricas) en pensar que la causa del mal era que los medios de
producción y distribución estaban en manos privadas cuando,

Richard H. Rovere

69

I

de hecho, deberían estar en manos públicas, como ocurrió en
la Unión Soviética. Algunos, contentos por haber llegado a
las bases del problema, traicionaron todo su pasado y en muchos casos mucho más realmente que Pound. Otros enloquecieron.
Jamás se dudó de que Pound trataría de encontrar el
instrumento material -la reforma monetaria- para encauzar todos los problemas sociales. Amando a América, como
muchos jóvenes comunistas, contempló a la "sociedad" como
una cosa aparte, como algo odioso y. como una ~áquina.. En
su tiempo no existían las modas. sociales: En cierto se?tido,
fue influenciado por los del Social Oredit, que prometian el
orden social. Entonces encontró a Silvio Gessell, un alemán
errático, que había observado que los intereses nada te~í~n
que ver con la expansión económica. Los usureros determmaban el tipo de interés de acuerdo con lo que aguantara el tráfico de moneda. ¿ Quiénes eran los usureros Y Naturalmente,
los principales usureros eran los banqueros internacionales.
De aquí, Pound saltó al antisemiti~mo. Poco_ antes se había
identificado con el movimiento social en Italia. A Pound le
entusiasmaba la grandeza de l\1ussolini y su forma de trabajar por el "orden" o por otras cosas. Le pa:ecía que era_ un
auténtico esfuerzo el barrer con las frustraciones de la vida,
el organizar la sociedad de acuerdo con un principio, de la
misma manera que él trataba de organizar la poesía según un
principio.
Jamás podremos saber cuando se rompió ese algo final
dentro de Pound. No existe nada ql:le nos lo indique ya sea
en su poesía o en su vida o en su actuación social. Se pudiera comprender que se entusiasmara con Mussolini. Esto
le gustaba a Pound. Pero dudamos cuando le oímos decir que
en Mussolini existía la perfección total que no encontró en
nadie ni siquiera en sí mismo. "The more one examines the
1\filan speech, the more one is reminded od Brancusi, the stone
blocks from which no error emerges, from whatever angle
one looks at them" (De Jefferson and/or Mussolini, 1935).
Para ese entonces ya algo estaba definitivamente roto
dentro de Pound.
En el tiempo en que ha permanecido prisionero en St.
Elizabeth ha dicho con frecuencia que él no quería oponerse a
los Estados Unidos durante la guerra. En ciertos momentos
lúcidos ha dicho que se hubiera ahorrado todo el juicio y la
reclusión si hubiera aceptado, en 1939, la ciudadanía italiana;
pero no quiso abandonar su pasaporte nortemericano. Es un
tanto a su favor el q_ue tratara de abordar en 1942 el último

•

�Richard H. Rovere

El Caso de Ezra Pound

70

tren que llevó a los diplomáticos americanos de Roma a Lisboa; pero no le dieron p~rmiso. No le quedaba más remedio
que quedarse en Rapallo. Poco después los italianos le pidieron que hablara por radio. El aceptó y dijo que "nadie le
prep,~ró ~ui?n alguno y que sólo ha~ló cuando quiso". Y añade: , Yo umcam~nte trataba de decir a la gente de Europa y
Amenca que evitaran la guerra meditando sobre los factores
econó~icos". La g?erra en sí misma era un hecho inevitable.
Tambien es muy cierto q.ue no pensó en los términos en que
colaboraba con el eneIDigo. .A.hora se ha olvidado de todo
eso. "! o mori~ía por una. idea. Eso está muy bien. Pero es
demasiado morir por una idea que ya he olvidado".
Toda 1~ guerra ~a pasó en Rapallo escribiendo y hacien~
do traducciones ocas10nales y en noviembre de 1945 al saber
que las tropas americanas de ocupación lo andaban buscando.
s~ entregó a las autoridades militares. Lo arrestaron y lo en~
viaron a un campamento disciplinario, cerca de Pisa. Hubo
un ~rr?r. en el _ejército; se corrió el rumor de que Pound era
nn mdividuo violento y de que los fascistas lo estimaban tanto q1;1e podrían_ librarlo algunos guerrilleros. Construyeron
una Jaula e~pemal de mal~a de acero. "Creían que yo era un
hombre peligroso y salvaJe y me temían. Me pusieron guardas da y noche. . . Los soldados venían a verme a la jaula.
~gun~s m~ _t~·aíal!- comida. El viejo Ez era un gran espectaculo . Vivio enJaulado durante meses enteros, durmiendo
en el suelo, resguardado del sol y la lluvia con un papel embre~do que le llevó un buen soldado. En la jaula escribía
fur10sa, loca, mordazmente. El resultado fue The Pisan Cantos. Un grupo de distinguidos profesionales americanos nombrado por el bibli~tecari~ del Congreso influyeron para que
se le_ diera el premio Bolhngen de la Biblioteca del Congreso
consistente en mil dólares, "el más alto mérito de la poesí¡
americ8;.na". Esto sucedió en 1948 (El escándalo fue de tal
categona que murió el comité y el premio). En 1948 fue
ti:asladado a St. Elizabeth, después de haber estado en una
carcel. Allí gozó de libertad limitada. Ahora puede caminar
p_o r los_ terrenos del asilo sin perder de vista a los edificios y
t~ene libertad para hablar, como lo ha hecho con Kasper y
libertad para escribir lo que quiera:
The States have passed thru a
dam'd supercilious era
Down, Derry-down
Oh, let an old-man rest.
Lo más probable e:'&gt; que muera allá. Ha habido peticiones de toda clase para liberarlo, pero no se ha conseguido nada

•

.'

71

en absoluto. El proceso todavía está en pie. No hay nada legislado acerca de las limitaciones en cuanto a los delitos de
traición. Todavía está en pie, también, la opinión de los psiquiatras referente a que es incapaz de defenderse. Puesto
que no es un enfermo peligroso y no recibe tratamiento alguno, puede ser que lo liberten, aun cuando se mantenga en
pie el proceso, la declaración de incompetencia para su autode-fensa y que sea entregado a la custodia de su esposa o de
sus numerosos amigos, que sufren desde hace mucho tiempo
por su cautiverio. ¿Su libertad significaría que se aliaría con
J ohn Kasper y que intrigaría con él 1 Ahora tiene libertad para ello.
El delito de Pound fue haber hablado por la radio durante la guerra. Pero, como él mismo preguntó: "i Tiene alguien idea de lo que dije?" Nadie la tiene, a menos que vaya
a buscarlo en las actas del proceso. De todas formas se gan6
la guerra y nadie volvió a oir sus palabras. Si el Gobierno
quisiera podría hacer algo por él. Ahí está Pound sin haber
vuelto a hacer nada mientras que en Alemania, Italia y J apón otros hombres, antiguos criminales de guerra, están desempeñando ahora puestos de confianza. Así como la poesía
de Pound es algo grande, así su delito de traición, para la
historia, es algo ya sin importancia. Como escribió Hayden
Carruth en Perspective USA: "Es difícil no encontrar una
buena razó~ para que Pound obtenga su libertad inmediatamente".
(Traducción de Arnoldo Gallont S.)
Copyright by ESQUIRE, septiembre 1957.

�Alejandro Ramírez

Alejandro Ramírez /

CERVANTES Y CARLOS QUINTO

E L 21 de septiembre de este año de

1958 se cumplen los cuatrocientos de la muerte del César Carlos Quinto. Para conmemorar el centenario, se celebran manifestaciones de toda índole a las que nos asociamos con la
modesta aportación de las páginas que siguen. Retirado el
Emperador en el monasterio de Yuste desde 1556, le llega su
última hora a principios del otoño de 1558, un año antes de
que el príncipe don Felipe regrese definitivamente a España
para iniciar su largo reinado. Se va a firmar el tratado de
Cateau-Cambresis, que consagra una de las victorias más ruidosas del siglo. La corte nómada del Emperador se convertirá bajo el cetro del nuevo rey en ceñuda y recelosa burocracia. Se aprecian ya, desde 1559, pese a los buenos auspicios con que Felipe II inaugura su gobierno, síntomas de desaliento y de cansancio. Es la hora en que, según la frase de
Ortega, el alma continental empieza a sufrir el drama íntimo
que simboliza la construcción del Escorial.
Sin embargo, lejos de desvanecerse en un pasado casi legendario, si bien todavía tan inmediato, la figura del César
cobra cada vez mayor relieve durante el reinado del Prudente. Xi la fama de don Juan de Austria, con ser tanta, ni los
continuos triunfos de Alejandro Farnesio, el capitán más inteligente y valeroso de su tiempo, empañarán lo más mínimo
la gloria póstuma del Emperador. El gran monarca perdura
en la memoria de las gentes con los sobrenombres de Máximo y Fortísimo que le ha concedido el Pontífice Paulo III y
que Fray Prudencio de Sandoval conserva en el título mismo
de su famosa Historia. de Carlos Quinto. El testimonio de la
tradición es unánime. Hacia las postrimerías del siglo, el P.
Rivadeneira califica a su vez a Carlos Quinto, en su Príncipe
cristiano lib. II), de Fortísimo y Máximo, y a renglón seguido
añade que este rey "hizo temblar la redondez de la tierra y
0

-72-

73

con sus victorias abrazó el mundo". Palabras que no dejan,
en cierto modo de recordar el tono y el sabor de ciertas hipérboles caball~rescas. Más, ~arde, Saavedr~, Faj:i,rdo es~ribe
en una de sus Empresas políticas (XXVI) : ¡, Que valor igualó al del Emperador Carlos Quinto?" Es e~idente gue_ el César pasa a la historia sobre todo como espeJo de prmc1pes esforzados y valientes.
Cervantes se une sin reserva a este coro de alabanzas.
Carlos Quinto no aparece, en efecto, menos de diez veces en
sus obras. Clemencín observó ya en una de las notas de su
espléndido Comentario "el respeto y cas~, veneración con .q~e
Cervantes habla siempre del Emperador . En estas rem1mscencias no sólo se manifiesta la admiración de un soldado
que sabe por experiencia propia lo que es la guerra, sino que
se aclaran algunas de sus posiciones fundamentales frente
a la vida. Puede decirse que Cervantes no- menciona a Carlos Quinto sin que se desc1_1~ra, detrás de ~a alusión,_ ,un problema que inquieta su espmtu. Nos permiten tambien estos
recuerdos conjeturar, por vía de contraste, algo de lo que
Cervantes y sus coetáneos piensan del propio Felipe II, cuya
grandeza y estilo de reinar son tan distintos de los de su padre. Acaso hava en los fervorosos encomios del César no poca
crítica velada ·del rey que tan mal ha sabido recompensar\ los
servicios del manco de Lepanto.
El autor del Quijote ha venido al mundo el año de Muhlberg, que tan favorable ha sido a las empresas militares del
Emperador. Si el escritor hubiera consultado después por
curiosidad a los astrólogos acerca de su horóscopo, éstos le
habrían dicho sin duda que la fecha de su nacimiento constituía un llamamiento preciso a la carrera de las armas. El
Marte cristiano parece, en efecto, señalarle a Cervantes su
destino desde el principio. Durante su primera juventud, nos
lo imaginamos, en el hogar paterno, escuchando de labios de
sus mayores mil dichos y hechos relacionados con las fortunas
del monarca. Cervantes marcha a Italia poco después de habernos ofrecido las primicias de su ingenio en el volumen preparado por su maestro López de Hoyos con motivo de las exequias de la reina Isabel de Valois. Por importante que sea
para su formación (y lo es extraordinaríamente) la estancia
en el país del Renacimiento, su estrella sigue empujándole por
derroteros que de Lepanto a los baños argelinos le traen de
continuo a la mente la~ hazañas del Emperador. Para Cervantes como para su coetáneos el nombre de Carlos Quinto
es sinónimo del sacrificio y del heroísmo que exigen las armas.
Cervantes ha comprendido admirablemente, en sus gran-

�74

Cervantes y Carlos Quinto

des rasgos, los fines que se ha propuesto el Emperador y los
medios de que se ha servido para alcanzarlos. Cuando el Arnaldo del Persiles (II, 21) refiere, en estilo de epitafio, lá
muerte de Carlos Quinto, nos dice que fue "terror de los enemigos de la Iglesia y asombro de los secuaces de Mahoma".
N"o pueden darse expresiones más felices en su vigorosa concisión para caracterizar la doble vertiente de la política imperial en sus mejores tiempos. Y en ningún caso parece que
le sienta mejor al César el calificativo de "terror de los enemigos de la Iglesia" que el ::tño de Muhlberg. El año de 1547
señala probablemente el cenit de la fortuna militar de Carlos
Quinto en sus luchas contra los príncipes germanos. No se
puede negar que la actitud aviesa de Mauricio de Sajonia malogra en gran parte estas victorias. El Emperador tiene que
emprender muy a pesar suyo las negociaciones que culminan
en el tratado de Passau (1552). Pero no es menos cierto, como
lo implica Cervantes, que se ha descargado un tremendo golpe sobre los enemigos de la Iglesia. En el Persiles (1,5), encontramos también un eco de estas campañas cuando el español Antonio, haciendo el relato de su vida, nos dice que dejó
su patria y se fué a la guerra "que entonces la majestad del
César Carlos Quinto hacía en Alemania contra algunos potentados de ella". Observamos aquí, como de pasada, que estas
y otras alusiones concretas al reinado del Emperador (el Persiles es la obra que mayor número de ellas contiene) pueden
robustecer la hipótesis de que Cervantes tiene escritas desde
hace tiempo no pocas páginas de la que se considera su última novela, libro que retocara antes de morir y que su mujer
llevara a la estampa después de fallecido el autor. Pero volvamos a las palabras de .A.rnaldo. Carlos Quinto es asimismo
"asombro de los secuaces de Mahoma". Y aquí Cervantes respira, como suele decirse, por la herida. Por la que recibe
en Lepanto, y por la que desde entonces llevará en su alma
al encontrarse, desde los días de su cautiverio, con la indiferencia y los desplantes de la corte del Prudente. No menos
que el vencedor de Muhlberg, el Empera9,or tiene que ser,
para el prisionero de Argel, el liéroe !J.Ue no ha vacilado en
seguir la ruta señalada por Cisneros, el adalid que se apodera de la Goleta y bloquea la ciudad de Túnez. El fracaso
posterior de la política africana y las demoras de Felipe ~I
en sus empresas se reflejan en la impaciencia, apenas cont~nida, de las palabras con que el Saavedra (nombre, en este
caso, harto significativo) de la comedia Los tratos de Argel
(Jor. I) se dirige al monarca, palabras que se hallan repetidas, como todos saben, en la Epístola a Mateo Vá.zquez:

Alejandro Rarníttz

75

haz, oh buen rey!, que sea por tí acabado
lo que con tanta audacia y valor tanto
fué por tu amado padre comenzado.

• •

..

Por eso, cuando relata el Cautivo en el Quijote (I, 39) la
pérdida de la Goleta, leemos sin extrañeza las palabras llenas de amargura con que se nos refiere la caída de la fortaleza. La Goleta -nos dice el personaje cervantino- no vale
el caudal que se invierte en ella, "sin servir de otra cosa que
de conservar la memoria de haberla ganado la felicísima del
invictísimo Carlos V, como si fuera menester para hacelrla
eterna como lo es y será, que aquellas piedras la sustentaran".
Al copiar este pasaje de tan arrebatado a la par que hiperbólico elogio, recordamos que Clemencín hace, en su comento,
un reparo de índole puramente gramatical. Dice el benemérito murciano que el adjetivo invicto, por su significación absoluta, no puede tener superlativo. Y es cierto que esta cuestión, que Rodríguez Marín pasa por alto en sus propias apostillas al libro inmortal, debe dejarse a los autorizados intérpretes del texto cervantino. Pero debemos hacer constar que
el llamar invictísimo al César es casi una antigualla cuando
Cervantes escribe. Basta saber que uno de los primeros historiadores del monarca, su propio cronista Pero Mexía, intitula precisamente su narración La Vida e Historia del invictísimo Emperador don Carlos. Porque en la mente de la época, allí donde interviene Carlos Quinto, la victoria tiene que
darse en grado supremo. No sin misterio campea en sus armas el intrépido Plus Ultra, que ni conoce límite en la conquista ni medida en el triunfo. La Guerra misma, personificada en la Numancia (Jor. IV), lo da a entender cuando profetiza satisfecha, refiriéndose sobre todo, en el sentir de Cervantes, al Emperador:
seré llevada del valor hispano
en la dulce ocasión que estén reinando
un Carlos, y un Filipo y un Fernando.
Para Cervantes, en efecto, Carlos Quinto es por antonomasia el rayo de la guerra, título que sólo ha conferido en
su Quijote (I, 39) a don Alvaro de Bazán, uno de los más fa.
mosos capitanes del Emperador. Es éste el sobrenombre con
que Lucrecio, en su De rerum natura (lib. III), ha ensalzado
entre los antiguos la memoria de Escipión Emiliano, vencedor de Cartago y de Numancia, calificándolo de belli fulmen:
Scipiadas, belli fulmen, Carthaginis horror.
En el Persiles (Ill, 18), el viejo Soldino anuncia la venida del "rayo de la guerra, jamás como se debe alabado Car-

�'16

Cervantes y Carlos Quinto

los V". Asimismo, recordando Cervantes en el conocido pasaje de su prólogo a las Novelas ejemplares el arcabuzazo de
Lepanto, lo da por bien recibido en vista de la victoria alcanzada sobre el infiel y porque milita bajo las órdenes del hijo
"del rayo de la guerra, Carlos V, de felice memoria". Singular rodeo para nombrar y enaltecer al padre, cuando en realidad se pretende sinceramente honrar al hijo cuyo nombre
se pasa aquí en silencio.
Asoman en las citadas palabras del prólogo a las Novelas ejempla.res las dos grandes preocupaciones cervantinas de
la legitimidad de la guerra y de la gloria ajena al triunfo de
las armas. No hay, en efecto, oportunidad como la que ofr.ece el combate para conquistar la fama por el esfuerzo individual y mostrar que uno es hijo de sus propias obras. Sin
embargo, parece también que para el autor del Quijote la gloria per~onal sube, si cabe, de quilates, cuando se lucha además bajo las órdenes de uu príncipe valeroso. Cervantes tiene
que hablar con orgullo de la manquedad, pues constituye su
mayor timbre de gloria, pero da a entender asimismo que el
haberse hallado en Lepanto don Juan de Austria acrecienta
la c,ublimidad de la ocasión. El español Antonio del Persiles
(IV, 1) escribe en el libro de los afortunados que "la honra
que se alcanza por la guerra es más firme que las demás honras", y que Periandro llama dichoso al soldado que "cuando
está peleando, sabe que le está mirando su príncipe". De aquí
que los robadores de la gloria ajena procuren buscarla donde más altamente se contiene. Eróstrato abrasa el templo de
Diana para no sucumbir en el olvido. En el Quijote (II, 8),
se nos refiere el caso del caballero que confiesa a Carlos Quinto haber querido abrazarse con él y arrojarse desde la cúspide de la Roton&lt;la. Así pues, siempre puede haber peligro
de que se confunda la verdadera valentía, fuente clara de la
fama, con la arrojada temeridad que la mancha y oscurece.
Es difícil también estar seguros en todo momento de la bondad y provecho de los fines que perseguimos. El mismo don
Quijote llega hasta dudar de la fama que se conquista en
"grandes y diferentes hazañas". Nos aconseja que la busquemos dentro de los límites señalados por la religión cristiana.
Comprendemos, por tanto, que la figura del Emperador resplandezca todavía mií.s a los ojos de las gentes cuando menosprecia sus éxitos mundanales y se retira a las soledades de
Yuste, sean cuales fuP-ren los motivos que le impulsen a ello.
Hay circunstancias en que el apartamiento puede ser un acto
de cobardía ante el mundo o de mera necesidad material. Para
que sea meritorio, tiene que llevar consigo el sacrificio de la
riqueza, del poder o de la gloria. En realidad, nada de esto

Alejandro Ramirez

'1'1

sacrifica el César, pero su gesto deja honda huella en la imaginación de sus contemporáneos. Cuando el Rutilio del Persiles (II, 19) alaba la Yida solitaria, Mauricio le contesta con
razón que semejante modo de vivir no puede ser para todos.
"Si yo viera -nos dice- a un Aníbal cartaginés encerrado
en una ermita, como vi a un Carlos V encerrado en un monasterio, suspen&lt;liérame y admirárame; pero que se retire un
plebeyo, que se recoja un pobre, ni me admira ni me suspende". No es, por supuesto, que •Mauricio tenga en poco al humilde que se aleja del mundo para entregarse a la meditación. Lo que quiere decir es que, a mayor gloria (y la militar
es aquí la que más suena), corresponde mayor sacrificio en
el retiro y por tanto mayor mérito.
La veneración que Cervantes siente hacia el Emperador
se relaciona sobre todo, en su espíritu, con la vocación de las
armas. Sin embargo, no todo es fragor de batallas en el Carlos Quinto que la obra cervantina nos revela. En la vida del
César se ha dado ciertamente preeminencia a las armas, pero
también ha habido lugar para las letras. Non solum armis ...
proclama el mote de la cuarta empresa del ya mencionado Saavedra Fajardo. Esto puede también afirmarse del Emperador
y bastaría para confirmarlo su sonada y simpática amistad
con Garcilaso, el poeta de las Eglogas, de quien el mismo Cervantes ha sido siempre tan devoto. Pese a su nomadismo endémico o acaso debido a él, la corte del César es, sin disputa,
una de las más brillantes de la época. Tan sólo la de su rival
Francisco I puede competir con ella. Digan lo que quieran
los cronistas enemigos del Emperador, que tan acerbamente
le reprochan el saqueo de Roma. En 1527, el verdadero Renacimiento italiano, el de Ficino y los Médicis, ha entrado ya
desde hace tiempo en la fase estéril de los ciceronianos puntillosos. Los grandes escritores de Toscana se sirven de la
lengua vulgar. A la vez que se ap~rcibe para el combate, el
César recibe en su tienda de campaña a escritores y artistas
de toda laya, que se acercan para presentarle sus trabajos.
Su nombre suena en los Diálogos de su secretario y apologista Alfonso de Valdés y -en el humilde Lazarillo de Tormes. Todos recuerdan el episodio de la novela ejemplar El amante
liberal, en que Carlos Quinto hace de árbitro cuando le presentan a la cautiva mora, y los caballeros compiten entre ellos
para ensalzar su belleza, como si se tratara de unos juegos
florales. El caballero andaluz improvisa una copla, pero es
incapaz de terminarla. El catalán "la prosiguió y acabó con
las mismas consonancias, de que el Emperador recibió singular contento". Esta ingenua satisfacción del César ante una
trova bien limada denota su buena gracia y su inclinación a

�78

Cervantes y Carlos Qllinto

la poesía. La famosa antinomia entre las armas y las letras,
que corre como veta dorada por todo el siglo XVI se resuelve así en Carlos Quinto a la vez que realza el cará'cter representativo de su persona en una época que tan alto tributo
rinde a la ejemplaridad.
. -~ªY,. no obstante, entre el César y Cervantes algo más
s1gmficat1vo que el hecho de haberle recordado este último en
unas cuantas alusiones, por entusiastas que sean. Como don
Quijote, .el Emperador ha vacilado al fin sobre la utilidad de
sus empresas gigantescas y el resultado de sus propias hazañas. Llega un instante en que el desengaño se apodera de
él. Acaba por darse cuenta de que en los nidos de antaño no
hay pájaros hogaño. Inquieto siglo el suyo, en que el desaliento corre parejas con las proezas más descomunales. En
su Meditación del Escorial, Ortega ha dicho que el Quijote es
la "crítica del esfuerzo puro". Visión muy aguda que cala
hondo en la entraña misma de la época. Baltasar Gracián escribe en su Héroe (Primor VII) que el César Carlos Quinto
"fue un prodigio de esfuerzo". Con todo, esta actitud no deja
de llevar fruto, porque ambos la subliman en el "retiro que
precede a la muerte, verdadero campo de batalla de los esforzados del espíritu. Tanto el caballero de la Mancha ( a
cuyo oído murmura Cervantes sus propios afanes) como el
Emperador terminan viendo con claridad que sólo el cielo
padece fuerza. De aquí ~ue, con razón o sin ella, se haya
parangonado, .e n la historia del cervantismo, desde los tiempos de Saint-Evremond y de Bowle, a estos dos luchadores.
Después de todo, importa poco para la grandeza del héroe
manchego quién pudo ser su verdadero modelo. Tanto monta que fuese Ignacio de Loyola, según pretende Unamuno como el mismo Quijano el Bueno. De ninguno, como de C~rlos
Quinto, puede decirse, hablando a lo humano, lo que se dijo
de Amadís y repite Cervantes de su don Quijote: si no acabó
grandes cosas, murió por acometerlas.

Washington University
Saint Louis, Misso°f~

Rosario Gamboa de R ivero / CARTA A
SERGIO FERNANDEZ

Pronto se empezará a distribuir, publicada por EDIAPSA,
la novela de Sergio Fernández
Los siguos perdidos. Por considerar de suma importancia la
aparición de esta novela. en las
letra¡s mexicanas, ofrecemos a
nuestros lectores esta carta de
Rosario Gamboa de Rivero, dirigida al autor, en la que se
hace una apreciación personal
de la obra citada, a la vez que
un juicio acertado sobre sus
personajes, su estilo y su construcción.
Amigo mío:
He terminado de leer "Los siguos perdidos". Me parece, sin
embargo, que estoy todavía sumida en su lectura, tantas emociones y tantos pensamientos ella me suscitó.
Me permitió Ud. entrar y vivir horas enteras -y gracias
a una amable distinción que no sé cómo agradecer- en su
mundo; el de sus vivencias de conciencia y el de su creación
literaria.
He palpitado con sus personajes, con sus situaciones anímicas y ambientales y con las cosas que las corroboran y prolongan.
Tiene Ud. la rara virtud de dar a cada cosa la perfecta
inserción en cada momento. del yo, de articular, en una descripción de suma belleza, las intenciones y sus réplicas objetivas. De ahí esa animación de lo externo y concreto, la réplica perfecta de las cosas a los estados de alma, la sincronización en que :parecen fundirse sujeto y objeto, sin que a veces pueda distinguirse con claridad si un dolor está en el al-

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Carta a Sergio Fernández

ma o en una cosa, si la tristeza anida en un espíritu o en el
rincón de una sala, o si el motivo que sirvió de inspiración a
un cuadro reposa allí o en la muchacha que, danzando, tiende
las manos hacia él como a una aspiración. El edredón azul
con rombos negros, en el que un cuerpo dejó al levantarse
su huella perfumada, tiene algo de la ilusión fracasada de la
entrega amorosa; el espejo, puesto en determinado lugar hace
pensal' en que un día, nn día que no pertenece al tiemp~ cronológico, pero presente entre las señales del destino una mu. una prec1sameute
.
' ráfaga
Jer,
que habría de pasar como una
por ese mundo de los signos perdidos, se miraría en él con
el deleite incomparable de la mujer que sólo se quiere a sí
mllma, de la mujer que no conoce esa embriagadora transferencia que significa el otro.
y Mercedes ... ¡ qué figura encantadora, nimbada de azul!
Una Beatriz moderna, más humana, más cierta. ¡ Cómo hubiera yo deseado ser Mercedes, con sus frivolidades vinculadas
al sexo, a la mujer genérica, y esa dimensión interior que la
distingue y singulariza, y que hace inconfundible su gesto,
su ademán, su palabra, y hasta su coquetería y sus caídas.
La mujer que sirvió de inspiración al tipo humano de Mercedes, ya tiene un lugar ju_nto a las amadas inmortales, y puede
esperar, en breve plazo, ir de la mano de su configurador por
los caminos de la gloria. ¡,No es esta acaso una inmortalidad
más codiciable que la que imprime la vida en u.nJecho nupcial Y ¿Y qué mejor transmutación puede hacer un hombre de
un amor que se ha escapado del marco de la sensación?
Gerardo ... el hombre cerebral, fugitivo del sentimiento;
el gran señor que cuida su torre de marfil, como su castillo
los señores feudales, no se compromete demasiado, no expone
su_s tesoros. Es el hombre rico de las primeras etapas del canuno que regatea sus dones, pero el pordiosero de la última
jornada. No entiende la vida como un trueque sino como un
derecho; no como el licor de los dioses que se desborda en
cada vaso, sino como una deuda que debe pagarse a su insobornable orgullo.
.
¿Y Clemente? ¡.Ah! no es fácil hablar de Clemente. Porque si es cierto, como lo asegura Heidegger, que "la doctrina
de un filósofo es lo tácito de su decir", con cuánta mayor verdad puede aplicarse este aforismo a la crítica de cosas o de
personas que han entrado al espíritu por las vías de la emoción o de la intuición estética; a las palabras que se quedan
esperando la idea que no acude, a las impresiones que taponan la expresión.

Rosario Gamboa de Rivero

81

Por tanto, tendrá U d. que buscar en lo no dicho, en los
huecos que dejan las palabras, lo mejor de mis impresiones
y en particular de mis impresiones de Clemente. Lo que yo
podría decir no alcanza a revelar al hombre que encarna al
personaje. Y o sólo sé que Clemente es un hombre al que la
vida ha cobrado un precio muy alto por el don de un talento
extraordinario y de una sensibilidad que se recata tras la figura ingrávida que le sirve de molde.
El otro. . . el otro perseguido y anhelado, acaso no acuda
nunca en su ayuda, a pesar de su sed insaciada de amor, y
Clemente esté condenado a darse por entero sólo a trayés del
caudal inapreciable de sus libros. Fundirse. . . no. Clemente
se escapará siempre a su pesar, pero en virtud de su irreductible singularidad espiritual, a toda inminencia de cristalización. Clemente pertenece a la especie de los solitarios, de los
que llevan entre sus manos el fuego de la posibilidad.
Lo humano, no sé por qué, sin quererlo, se ha llevado
el primer brote de mi interés. Y hay tantas cosas preciosas
en su libro: cosas de composición, de técnica, de estilo, admirables, y que se rezagaron, inevitablemente, en esta carta ya
larga. Sólo ahora, r,asi para terminar, puedo aludir a ese juego de ideas, a lo Joyce, tan bien manejado entre sus manos,
en que el pensamiento llega siempre con retraso a la cita con
la vivencia, y las r espuestas se quedan rezagadas a las preguntas, como si, cuando acuden, regresaran de un paseo por
otros mundos.
Y todo como en la vida: la coherencia de lo incoherente¡,
la ocasión robándok el turno a la intención, avasallándola.
Y luego el estilo, en el sentido idiomático del vocablo ;
ese precioso estilo castigado por dentro, en tanto que conserva en la superficie una fluidez rumorosa de agua que corre
al mar.
Y toda su novela subrayando esa condición de hojas al
viento que todos somos, a través del vivir, y en cada minuto.
Siento mucho no haber podido hacer a su libro una crítica de pros y contras que, según dicen, es la verdadera crítica. Pero no encontré los contras. Y crea que los busqué
mucho.
Lo abraza y quiere,
Rosario Gamboa de Rivero
México, Julio 19/58

�Noticias

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última de las galerías citadas el joven pintor Eduardo _Pérez
de León. También se exhibió en el Instituto Tecnol~gico la
obra de Antonio Mendoza. Por otra parte, se orgaruza una
exposición en la ciudad de México con obras d~ pintores regiomontanos y la cerámic11; de Guadalupe Guadiana.

NOTICIAS

. '
• Los dos primeros edificios de la Ciudad Universitaria
de Nuevo León se inaugurarán el día 16 de septiembre. Estas dos construcciones están destinadas a las Facultades de
Derecho e Ingeniería Mecánica, con capacidad para mil quinientos y mil alumnos respectivamente. En esta forma, se
hace realidad un viejo proyecto que nació bajo el rectorado
del Lic. Raúl Rangel Frías. Actualmente se trabaja en las
oficinas técnicas de Ciudad Universitaria sobre las futuras
construcciones que alojarán otras dependencias universitarias.
Con la inauguración de los edificios de las Facultades de Derecho e Ingeniería Mecánica se espera también declarar inaugurada la alberca olímpica en terrenos de la misma Universidad.
• Los triunfadores del último concurso regional de teatro que organizado por el l.N.B.A. se realizó hace tres meses
en Ciudad Victoria, Tamaulipas, presentaron al público de
Monterrey, en el Aula Magna, la obra con la que obtuvieron
el primer lugar. El grupo es el de Teatro Universitario bajo
la dirección de Rogelio Quiroga, y la obra escenificada Los
cuervos están de luto, de Hugo Argüelles.· Los actores, alumnos de la Escuela de Arte Dramático de la Universidad de
Nuevo León, fueron Iscor Suárez, Minerva Mena Peña, Juan
Francisco García, José Marroquín y Osear Cantú Arreola. En
general, la actuación de estos jóvenes actores, y la de su director, es encomiable. Quizá merezca más crítica el autor de
la obra, que a partir del segundo acto, y sobre todo en el tercero, pierde totalmente el ritmo y al final utiliza un elemento
de mal gusto. Con esta obra, que se estrenó en Ciudad Victoria, el Grupo Teatro Universitario ganó el derecho de presentarse en Campeche, para participar en el Concurso Nacional de Teatro Mexicano patrocinado por el Instituto Nacional de Bellas Artes.
• En las últimas semanas el público de Monterrey ha
tenido oportunidad de apreciar la obra de varios pintores que
han expuesto en las Galerías del Gobierno del Estado y de
Arte, A.C. Se trata de Pablo O'Higgins, Alfredo Salce y en la
I

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82 -

·• La primera temporada del Cin~-Club de la Universidad se desarrollará los meses de septiembre, octubre Y noviembre. Comprende la exhibición de doce películas de factura francesa alemana, rusa, checa, inglesa y mexicana. En
esta forma, l¡s mejores producciones cinematográficas ~e ~uropa y América se seguirán proyectando en los Ill:eses siguientes, ya que se tiene la idea de mantener en el Cme-q~ub un~
actividad perman~nte. El Departamento de Extens~?n Umversitaria que organiza el Cine-Club, prepara tambien para
una temp~rada de tres meses el 'l'eatro Infantil que ~e o~recerá diariamente a todos los niños de las esculas pr~mar1as,
prh•adas y oficiales, de esta ciudad. ~as r~presentac1ones se
efectuarán en el Aula Magna de la Umversidad.
• En los primeros días de septiembre se llevarán a la
escena Te y Simpatía, en el Aula Magna, y La.. Cena. de los
Tres Reyes en el Teatro de la República. La pnmera con la
actuación de Malú Gatica y elementos locales, y la segunda
con el grupo téatral que dirige Julián Guajardo.
• En el número 101 Vol. XII de la Revista Universidad
de Mé.xico, que publica el Departamento de D~fusión C~ltural de la U.N.A.M., Elena Poniatowska entrevista al prntor
Juan Soriano. A la pregunta "¿Estás de acuerdo con la obra
"realista" de Siqueiros Y", contesta Soriano: "¡ No, ~o~bre !
¿ Cómo voy a estarlo, Creo que es perfec~a_mente inutil. ~
respeto, elaro está, así como respeto la actividad de cualquier
hombre sobre la tierra· pero creo que lo que emprenden los
pintores "socialistas" e~ :México no tiene sentid?. Es absurdo darle un arte plástico a un pueblo que ya tiene un arte
pictórico propio un arte popular mucho más valioso que la
obra de cnalqui~ra de los "Tres Grandes". Y más adelante:
" ... ninguno de los "Tres Grandes" ~a. ~id() gene.roso. Oroz~o
fue a la Galería de Inés .Amor y le p1ª10 que retirara un cuadro mío. . . "¡ Si no quitas ese cuadro, Inés, yo me salgo!" ¿ Te
parece generoso? Los pintores ~ociales o soci_alistas -como
quieras llamarles- tienen la actitud. del moralista, ~el redentor. Siempre están tratando de decirles a los demas lo que
tienen que hacer. Sus pretensiones morales son tan grandes,
que yo no sé a qué horas descansan, y son hombres comunes
y corrientes. Piensan sincer.ament~ que van a crear _una revolución con cada cnadro que exhiben, y que cada prncelada

�84

Xoticias

provocará la caída del mundo capitalista. ¡ Además, yo no me
atrevería jamás a tener la opinión que ellos tienen del pueblo !"

-1.
LIBROJ

• José Luis Cuevas, desde Caracas, escribe en el Suplemento de Novedades (No. 486 del 6 de julio de 1958): "Ya nadie está interesado en Siqueiros ni en sus peroratas. Todos le
sabemos el juego demagógico en que está empeñado desde hace
años. Todo cuanto no sea Siqueiros no le complace. Ataca al
arte burgués y es de lo que vi ve, con sus retratos halagüeños
y melosos. Teme perder el mercado que adquirió con publicidad que le hicieron en libros impresos por empresas norteamericanas, con capital norteamericano. Mientras tuvo público en la calle 57 de Nueva York, allí exhibió para deleite
de los que gustan de ese arte que él llama "chic" desde hace
años. Por ahí, como fehaciente testimonio andan sus catálogos de la neoyorkina galería de Pierre Matisse, centro y cuna,
desde su fundación, de ese arte que según su sempiterna cantaleta es una "agresión politicoest.éticacolonialista". La grnn
Momia Siqueiros chilla y se inquieta porque cree perder el
mercado ya que comienza a carecer de la atención de los jóvenes artistas que antes le seguían boquiabiertos".
• Por su parte, Manuel Rodríguez Lozano contesta a
Rosa Castro eu el mismo Suplemento (No. 484) : Pregunta:
"¿ Qué te parece la Bienal ?". Respuesta: "Una solemne porquería. Se han gastado un dineral y me imagino que la -finalidad de eso ha sido el hacer parecer que han hecho algo . ..
La selección de la pintura mexicana es mala y la pintura que
está allí es muy mala. En cuanto al resto de América, habrá
dos o tres cuadros que valgan la pe·n a, pero a una exposición
de esas dimensiones, tres cuadros no pueden salvarla" . Y Alberto Gironella en el mismo Suplemento dice de Siqueiros:
"l\Ie encontré su fantasma deambulando por las galerías del
níveo Panteón de Bellas Artes. Es el muerto fresco más simpático que he conocido, porque no arrastra cadenas. El líder
romántico David ha movilizado al Frente Nacional de Artes
Plásticas para apoderarse de la Bienal. Inclusive mandó qnitar cuadros de la Sala de los Inmortales para que cupieran
sus enormes piroxilinas".

Sergio Fernández: Cinco escritores liispanoamericanos.
No. 30 de la Col. Filosofía y Letras de la Imprenta Universitaria. México, 1958.
Las 141 páginas de este libro nos ofrecen una visión de
cinco escritores de Hispanoamérica: Ricardo Güiraiaes, Rómulo 'Gallegos, Enrique Gil Gilbert, Lino Novas Calvo y Juan
Rulfo. De cada uno de estos autores ha escogido Sergio Fernández una o más obras para adentrarse en el mundo forjado
por ellos con un interés y un punto de vista que pocas veces
se ve en los que usualmente se ocupan de la producción literaria de nuestra América: la búsqueda de una dimensión interior, no sólo de paisaje o de ambiente, que permita valorar
las nuevas proyecciones de esta literatura americana del siglo XX, o como dice el mismo autor en el prólogo: "la introspección unida a las sensaciones, interceptado todo, a un mismo tiempo, por la acción; la concepción individual del hombre en sus circunstancias en relación con la de los demás, marcando un único compás de soledad".

.'

Estas páginas se escribieron origina,lmente para dictar un
cursillo en la Escue!a de Verano de la Universidad de Nuevo
León, bajo el título "Algunos tipos humanos en la literatura
de Hispanoamérica". De nuevo vemos que lo que aquí interesa es el hombre más que el ambiente; es el gaucho, el llanero o el montuvio, más que la pampa o el llano. Es claro
que ambos se complementan, y no puede concebirse al hombre
sin su circunstancia, por lo que el tipo humano en literatura
también tendrá su marco ambiental. Sin embargo, este estudio de Sergio Fernández nos hace ver que la literatura hispanoamericana toma rumbos distintos, alejándose de la descripción exterior y acercándose al hombre mismo, abandonando los hechos como tales para acudir al mundo interior de los
personajes. De esto resulta, para nuestra literatura, una mayor riqueza y una mayor amplitud en su contenido, condición que en ciarta forma responde a esos ataques que se han
' hecho, y todavía se hacen, a la producción literaria de His-

85 -

�Libros

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panoamérica, en el sentido de que todavía se debate en formas arcaicas y ya lejanas de las que ahora alimentan a la
literatura europea.
De los cinco escritores ya mencionados, Rómulo Gallegos
y Enrique Gil Gilbert, según Sergio Fernández, son los que
más se rodean y revisten de una atmósfera sensorial, dejando
J~ ,impr~si~n ~e que hacen literatura "plana" de mera descripc1on obJetiva. Los otros -dice más adelante- son abiertamente intelectuales, si bien lo disfrazan hasta donde -pueden.
No obstante, todos acuden al hombre mismo, y aunque hacen
un largo rodeo, llegan siempre hasta la frontera donde antes
d_e la acción se encuentra el pensamiento. Nuestra preferencia escoge los estudios de Ricardo Güiraldes y Juan Rulfo. Las
páginas dedicadas a este último nos entregan una visión distinta de las que nos han dejado otros autores -muy pocos
por cierto- que también se han ocupado del autor de Pedro
Páramo.
En la escasa bibliografía sobre literatura hispanoameri~ana, este libro de Sergio Fernández ocupará un lugar muy
11nportante, no obstante su carácter fragmentario, ya que era
imposible abarcarlo todo. Esperamos que la promesa que nos
hace de continuar sus notas sobre una serie proyectada sobre
la prosa contemporánea de Hispanoamérica, ya que éstas son
sólo el principio, se cumpla en fecha próxima para un mejor
conocimiento de nuestras letras.

A.R.G.

Enrique Anderson Imbert: Los grandes libros de Occidente. No. 5, Colección Literaria. Ediciones De Andrea. México,
1957.

El ensayo como género ~iterario se aleja de toda definición, porque lleva siempre el sello _personal de su autor en
condiciones que impiden colocarlo en los casilleros que habitualmente se usan para toda obra literaria. Hay autores que
escriben ensayos con las armas de la erudición, parapetados
en la nota y atrincherados en la cita bibliográfica que ni los
deja mentir, ni les permite equivocarse. Otros, por el contra!io, prefieren desanudar sus ideas con libertad y bajo el orden que ellos mismos se imponen. Los primeros nos entregan
fríamente sus ideas y conclusiones; los segundos, con un poco
de calor, ofrecen sus ideas, impresiones y sensaciones, con un

Libros

dejo personal que imprime vida al ensayo. Anderson Imbert,
el conocido escritor argentino, pertenece a estos últimos, y el
libro que nos ocupa es una clara muestra de lo que se puede
obtener cuando el que escribe se encuentra ubicado precisamente en el centro inismo del mundo de las letras.
El título del libro corresponde al primer ensáyo, y probablemente desconcierta un poco al lector, que puede creer
que es un tratado sobre los grandes libros de Occidente, o
bien que Anderson lmbert hablará exclusivamente de las grandes producciones literarias en estas páginas. No es así. Se
trata de 36 diferentes ensayos que van desde Sófocles hasta
Franz Kafka o Marcel Proust, pasando por el Quijote, La
Celestina y el romántico Zorrilla de San Martín. Son varios
los ensayos dedicados al teatro, a algún dramaturgo, o a problemas é!_e escenificacinn. Así leemos sobre la Antígona. de
Anouilh frente a la de Sófocles, sobre el teatro de Shakespeare, de Lope de Vega, Calderón, Pirandello o Tennessee
Williams. En las relacione.s del cine con la literatura, se ocupa de O'Henry y Franz Kafka, que han sido lleTados a la pantalla. Del segundo se filmó La metamorfosis en el año de 1951
por Bill Hampton, del Departamento de Literatura Inglesa de
la Universidad de Michigan. Se ha seguido el procedimiento
de la cámara-ojo, sin que aparezca el protagonista, en este
caso Gregorio Samsa, y únicamente lo que éste ve. Anderson
Imbert concluye que el cine no debe ponerse al servicio de la
literatura, aunque siempre ocurre lo contrario. Que el cine
-dice- sea cine, y desarrolle sus propias posibilidades de
expresión.
Cabe mencionar el estudio que ha~e Anderson Imbert de
una obra inédita de don Ricardo Palma, las Tradiciones en
salsa verde, que leyó en la biblioteca de la Duke University,
en Durham, North Carolina. Se trata de un volumen de cincuenta y una páginas dactilografiadas, en el que hay unas
Tradiciones que el mismo Palma consideró no debían publicarse, y regaló a su ainigo Carlo Basadre. Las conclusiones
de Anderson Imbert son definitivas y juzga este volumen de
Palma con gran acierto;

A.R.G.

Luis Leal :Bibliografía del cuento mexicano. No. 21 de
la Colección Studium de las Ediciones De Andrea. México,
1958.

�88

Libros

Después de la Breve Historia. del Cuento Mexicano y Antología. del Cuento Mexicano, publicadas en la Colección y los
Manuales Studium de las mismas ediciones De Andrea, Luis
Leal, profesor de castellano de la Universidad de Emory, Georgia, nos ofrece esta interesante bibliografía d_el cuent~ mexicano, que en cierta forma completa los trabaJoS anteriores y
da unidad a la investigación que este autor viene realizando
desde hace tiempo.
En 162 páginas nos entrega Luis Leal este acervo bibliográfico que comprende lo publicado hasta el año de 1957. Es
natural que falten aquí algunos autores y algunos cuentos,
pero es imposible realizar un trabajo de esta naturaleza sin
dejar fuera muchas cosas, ya que el gran número de revistas
publicadas en provincia que no tienen circulación y no llegan
a las bibliotecas están fuera del alcance del investigador. Sir..
embargo, estas ausencias no restan méritos al trabajo de Luis
Leal, ya que es de positivo valor para el estudio de las letras
mexicanas.
"A pesar del gran número de cuentos registrados -hecho
que indica su riqueza- (dice Luis Leal), todavía qued~n muchos en revistas y periódicos mexicanos que nos han sido catalogados. Este aspecto de la bibliografía mexicana es uno de
los más difíciles, dada la escasez de las innumerables revista que han sido publicadas en México, algunas de ellas de vida
efímera pero que por lo general contienen uno que otro cuento. No queremos, sin embargo, demorar la publicación de esta
bibliografía, que facilitará la tarea de recoger lo que falta.
Aunque existen dos bibliografías de la novela mexicana y una
de la poesía, no se ha publicado hasta hoy una sobre .el cuento; b,.echo que justifica el que demos a las prensas la presente".
Deseando colaborar con este acucioso investigador, damos
aquí unas fichas bibliográficas de cuentos publicados en Monterrey que no aparecen en su bibliografía, las que podrá utilizar si piensa realizar en el futuro una segunda edición aumentada:
Padilla, Hugo: "Pueblorar.o", en· Katharsis, Monterrey,
No. 1, Vol. l. Polanco, Jesús: "La alcoba estrecha", en Ita.tharsis, Monterrey, No. 2, Vol. l. Garza, Homero: "El llanto",
en Katharsis, Monterrey, No. 3-4, Vol. l. Padilla, Rugo: "Pasado", en Katha.rsis, Monterrey, No. 7-8, Vol. l. Carlos Fuentes: "Sumar, restar", en Katharsis, Monterrey, No. 11-12. Paz,
Octavio: "Cabeza de ángel", en Katharsis, Monterrey, No. 1112, Dávila, María Amparo: "Un boleto para cualquier parte",
en Katharsis, Monterrey, No. 11-12. Padilla, Rugo: "Niebla,

Libros

89

frío, nadie", en Katharsis, Monterrey, No.11-12. Padilla, Hugo:
"Hace anos
- " , en Katharsis,
. .m,onterrey,
'1.f'
No. 13-14. Garza Mercado, Ario: "Cuento", en Katharsis", Monterrey, No. 13-14.
Colina, José de la: "Escalibur'\ en Katharsis, Monterrey No.
15-16. Montaña, Antonio: "La gran cabellera blanca de' Marogie", en Katharsis, Monterrey, No. 15-16. García Quintaiia
Albertina: "Diálogo de sombras", en Katharsis, Monterrey:
No. 15-16. Cantú de la Garza, Jorge: "Sore, un cuento ae
amor", en Katharsis, Monterrey, No. 19. Cuéllar Gerardo:
"Mi hermano Marcos", en Armas y Letras, Monter;ey No. 10
año XII. Cuéllar, Gerardo: "El autor de cuentos n~ estab~
en el índice", en Armas y Letras, Monterrey, No. 2, año XIU.
A.R.G.

Max Aub, Una Nueva Poesía Española (1950-1955), (Universidad Nacional .Autónoma de México, Dirección General de
P_ublicaciones), Imprenta Universitaria, México, 1957, 218 págmas.
Este nuevo volumen crítico-histórico de Max .Aub acerca
de la poesía española, es un complemento del anterior, publicado por la misma Imprenta Universitaria de México, bajo
el título de La Poesía Española. Oontemporáillea (1954) . En él
se reúnen las conferencias pronunciadas por su autor en el
Ateneo Español de México, los días 22, 25, 29 de junio y 2 de
julio de 1956, en las cuales Ofelia Guzmán leyó los abundantes
poemas incluídos en el texto. No pretendemos buscar en este
intento de esquematización que hace Max Aub de la nueva
poesía española, comprendida entre 1950 y 1955, un rigor
científico en el análisis, sino una buena fuente de información
y una abundante ejemplificación de aquella poes'.a crucificada y puesta a prueba que hoy se escribe en la España oficial.
El mismo autor honestamente lo advierte en una nota inicial:
"El texto que sigue da fe. No he retocado una línea. Anticipo
mis excusas por cuantos no cité. Fué labor urgente y aunque
no lo hubiera sido, mi ignorancia, forzada en part~ por la
distancia, era -y es- razón de fuerza niayor. Estas páginas
no sori más que reflejo de lo que creía deber, en las acepciones
del verbo y del substantivo. Esta publicación responde a las
mismas exigencias. Pobre homenaje a la libertad, único camino de la justicia".
Como en el primer volumen. citado más arriba, Max .Aub
traza en su primer capítulo (I, Propósito) un esquema de las

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90

circunstancias históricas y de los determinantes q~e han_ forzado la aparición de una nueva ~o~sía, cargada de mtencio~alidades y en la que se puede ad1vmar una ~rot~sta, un_ grito
y un feliz comienzo de rebeldía contra los termmos ommosos
de la "Bestia y el Angel", poesía oficia~ :y oficializada en España desde 1936. Recorre en est~ Pr_~pos1to,.. s~. autor, el pr~;
ceso seguido a partir éie la pubhcac1on ~e H1Jos de la ~
de Dámaso Alonso y la influencia posterior de esta obra po~tica en diversas zonas de la conciencia española. Su trab~Jo
se estructura en los siguientes capítulos : Poesía popular e unpura; Soledad Impuesta y Conclusión,_ sin ~U.a. ~5&gt; valioso de
todos estos capítulos es la constante eJemphf1cacion y su adecuada selección, con lo que el lector puede darse una cabal
idea de esa poesía que apen&amp;s llega a e~tas pla:yas y de la que
estamos aislados, en muchos casos, a Dios gracias.
En contraste con esta exposición antológica de Max .A.ub,
recordamos una serie de artículos mimeografiados que hace
unos cuatro años repartió profusamente por América el llamado Instituto de Cultura Hispánica, titulados "Breve Panorama de la Poesía Española de la Postguerra y firlll:ados p~r
Antonio Fernández Spencer, en los que, por desgraCia, la nomina de poetas es otra; son los que_ entendieron la poesí:3como abundosa fuente de pesetas, de bienestar o de cargos oficiales. Los que entregaron la poesía a la "Bestia Y ~l .A.ng~l"
y al hombre de España al horror de una noche sm poesia.
Gracias a Max Aub, por haber levantado la voz de la verdad
en nombre de la auténtica poesía. Verdad suma.
J . .A.. A.

Pierre Guiraud. La Estilística (Compendios Nova de
Iniciación Cultural, 1) Edición al cuidado de Raúl
Casta~nino. (Traducción directa de Marta G. ~e '.1'orres Aguero), Editorial Nova, Buenos Aires, 1956, 134 pagmas.

!f·

La Estilística si no se comete el error de creer que es la
misma vieja Predeptiva Literaria o Retórica con _ciertos ~emoces y adornos científicos de actualidad, es todav1a una disciplina muy reciente, mucho más entre los pueblos de habla
hispánica. Todos los estudios que se han heclÍ~, entr~ noJ~tros,
a este respecto son dispersos o carecen del rigor _científico Y
preciso para llegar a constituir una teoría proporcionada. I_:os
trabajos llevados a cabo por Dámaso Alonso, Carlos Boussono,

Libros

91

Amado Alonso y otros son excepciones. Hasta el presente manejamos todavía concepto de la preceptiva sin que nuestra crítica busque nuevos caminos para el abordaje de la obra poética o literaria. Cuando más, en esta clase de investigaciones,
seguimos los caminos trillados de un positivo descriptivo-histórico, en que se da demasiada importancia al dato externo, a
la nota bibliográfica, elementos todos que son necesarios, pero
que por sí solos no llegan a constituir una verdadera "'Estilística" ni cosa que se le parezca.
De un tiempo a esta parte se han intensificado los estudios estilísticos y, a pesar de ser reciente esta disciplina o
más bien los distintos métodos que la integran, se ha llegado
ya a integrar un cuerpo de doctrina, necesario, desde cualquier punto de vista para el crítico y para el estudioso de las
letras. Precisamente, es lo que viene a traernos este Compendio de la Editorial NOVA: una inteligente síntesis y una organización de los conceptos que andaban dispersos. Dado el
carácter iniciatorio (iniciático, dicen otros, pero esto suena
demasiado a ciencia oculta) de este manual, su autor ha hecho una síntesis de aquellas teorías que constituyen lo que hoy
se llama la "Estilística". Digo de las teorías, porque no se
puede hablar de una Estilística absoluta como ciencia, sino de
diferentes métodos estilísticos que deberán ser utilizados de
manera particular en cada oeasión y en cada autor. Sobre
todo si se parte del concepto de estilo que aporta Vossler a los
modernos estudios literarios. Comienza tratando de definir el
estilo y la estilística, con el objeto de fijar dos conceptos que
han de ser esenciales a través de toda la obra. Como no se
puede destruir de un plumazo todo un pasado, el autor hace
un repaso menor a la retórica, análizando sus orígenes, concepción de los estilos como forma externa de expresión, de
rechazo toca el problema de las figuras y, finalmente valora
el lugar y los límites de la estilística. Siempre hemos creído
que es pretencioso y, por otra parte, aventurado el desconocer la Retórica -la buena Retórica- ya que muchos de sus
conceptos siguen vigentes, aunque con nueva luz, en los estudios literarios. "No por ello -dice el autor- deja de mantener todos sus derechos el estudio de la retórica, derechos
que harto a menudo se desconocen en el dominio de la lingüística y de la historia literaria. La estilística tal como la
ha concebido Bally procede -con recursos nuevos- de la antigua retórica. El estudio que esta última hizo de las figuras
no ha sido superado hasta el presente; ofrece un conjunto de
observaciones y definiciones que el lingüista tiene el deber de
reconsiderar y profundizar a la luz de métodos nuevos" (pp.
30 y 31) .

�92

Libros

Libros

Expuesta la importancia de la Retórica, su importancia
como filosofía estética de una época y su decadencia por ser
insuficiente para explicar muchos de los fenómenos literarios,
Guiraud introduce al lector en la Estilística moderna a través de sus fuentes y de los determinantes que llevaron al replanteamiento de los problemas: las dos grandes corrientes
lingüísticas modernas, idealista y positivista, que dan lugar a
los dos aspectos fundamentales de la estilística. Estilística
descriptiva y Estilística genética. En estos dos capítulos de
su obra, es donde Guiraud llega a lograr un positivo valor sintético y expositivo de las dos corrientes en la moderna Estilística.
La Estil'.stica descriptiva nace con las teorías lingüísticas
de F'erdinand de Saussure, lingüista suizo, y es perfeccionada
por su discípulo Charles Bally. Dado el origen positivista de
las teorías de Saussure y su concepto de la "lengua" en oposición al "habla", la Estilística descriptiva se centra en el estudio de las manifestaciones lingüístico-literarias como manifestación de un conglomerado social, por lo que se orienta hacia
estudios del estilo en sentido colectivo. Guiraud ha resumido
el estudio de la Estilística descriptiva en los siguientes puntos claves: La estilística de la expresión; la estilística de Bally;
extensiones de la estilística de Bally ; fonética de la expresión ;
morfología de la expresión; sintaxis de la expresión; semántica de la expresión y la estfüstica de la expresión.
La estilística genética o estilística del individuo parte del
concepto del "habla", es decir, de la lengua como instrumento
personal de expresión. Frente a la teoría de Saussure de que
la estilística debe de ocuparse de la lengua (hecho real, social,
comunal, histórico, etc.), Vossler impone su criterio, apoyado
por las teorías estéticas de Bendetto C.roce, de que debe ser el
habla el objeto de la estilística; Leo Spitzer, discípulo de Vossler, acaba de perfeccionar esta teoría, con lo cual toman cuerpo las teorías para una estilística genética, que pretende partir del centro de la obra literaria hasta la periferia y captar,
en último término, la esencia del impu_lso creador del artista.
Creemos que esta es la parte mejor lograda del manual de
Guiraud, principalmente al exponer en forma sinóptica las teorías estilísticas de Leo Spitzer.

En los dos últimos capítulos de esta obra se exponen sumariamente los problemas que enfrenta la actual estilística y
las tareas a ella encomendada. Una bibliografía sumaria en
español completa esta pequeña obra que no dudamos ha de ser
muy útil tanto a profesores y alumnos, en una materia que

..

93

como la Estilística se presta a innumerables equívocos ya sea
por falta de información o de método.

J. A. A.
•

¡

Graciela Palau de Nemes, Vida y Obra de Juan Ramón
Jiménez (Biblioteca Románica Hispánica; Estudios y Ensayos, 31), Editorial Gredos, Madrid, 1957, 417 páginas - 21
ilustraciones.
La Editorial Gredos incluye en su magnífica colección
"Estudios y Ensayos" de la Biblioteca Románica Hispánica,
un libro esencial y casi definitivo sobre la vida y la obra de
Juan Ramón Jiménez escrito por Graciela Palau de Nemes
de College Park de Maryland, USA. Inicialmente este líbro
es el resultado de ~iete años de investigación para adquirir el
grado de Doctora en Pilosofía y Letras en la Universidad de
Maryland. La tesis creció y sobrepasó esa medida académica,
un poco forzada, y se transformó en el mejor estudio de conjunto que hasta el presente se haya hecho sobre el poeta de
lVIoguer. Tiene esta obra el mérito de haber sido revisada casi
en su totalidad por el propio poeta, quien aportó interesantes
datos sobre todo el proceso de su poesía y puso a disposición
de la autora todos aquellos documentos que pudieran dar un
enjuiciamiento más exacto de su obra. Al mismo tiempo fueron consultados los dos mejores archivos juanramonianos que
existen en la actualidad: La Biblioteca del Congreso de los
Estados Unidos en 'N ashington y la Sala Zenobia y Juan Ramón de la Universidad de Puerto Rico; J.R.J. tuvo muy buen
cuidado de llevar un registro permanente de fechas, variantes
y correcciones de sus poemas, así como de la correspondencia
y de la crítica escrita de su obra; todo lo que pudo salvar
después de la catástrofe de la guerra española y del consiguiente asalto a su domicilio por los asalariados del nuevo régimen español, lo depositó, como testimonio de gratitud en
Washington y en Puerto Rico, lugares donde pudo encontrar
un refugio que ya no le brindaba su propia tierra.

Graciela Palau de Nemes ha sabido orientar su trabajo
de una manera comprehensiva, abarcando simultáneamente el
proceso creador de J.R.J. junto con la vida de éste, ya que
sería imposible querer comprender una poesía -mucho más
la de J.R.J.- prescindiendo del aspecto vital, de la circunstancia externa, de las influencias de la amistad, la correspondencia, el medio cultural, reactivos todos que nos guían a

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Libros

94

través de un laberinto poético de extraordinaria complejidad.
No son indiferentes las situaciones vitales ni los tonos afectivos que éstas provocan para la comprehensión de ~na poesía dado que el fenómeno poético no es un hecho aislado o
un~ actividad desconectada de todos los más ínfimos detalles
de la vida. Graciela Palau va alternando, en su obra, vida
y análisis de la poesía de J.R.J. y en esta alternancia, felizmente lograda, una explica a la otra y viceversa.
Desde el punto ~e vis~a de la ut~lid~d de_ es_ta op~a, consideramos como lo mas valioso los apend1ces b1bhograficos sobre la obra de J.R.J. La bibliografía a que hacemos referencia está articulada sobre las siguientes divisiones:
a) Obras de Juan Ramón Jiménez:
1) Libros (en orden cronológico de las primeras edi-

ciones).
2) Folletos
b) Traducciones por J.R.J. incluyendo su colaboración
con Zenobia Camprubí de Jiménez.
c) Obra inédita de J.R.J. (1900-1927)
1) Verso

2) Prosa
3) Verso y Prosa
Obra inédita de .J.R.J. (a partir de 1936).

.. ,

95

Folletos
3) Publicaciones de la Casa Editorial Calleja (19161917)

Obras de J.R.J.
•

l

J ardinillos (1918)
g) Publicaciones de Juan Ramón Jiménez y Zenoeia
Camprubí de Jiménez, editores de su propia y sola
obra (1920-1925)
El jirasol y la espada
Obras de H.abindranath Tagore
De J.R.J.
De otros autores
Publicaciones de la Biblioteca de U{DICE
h) Labor editora en Revistas, Cuadernos y Hojas sueltas
(1903-1935

1) Revistas
2) Cuadernos
3) Hojas Sueltas.

i) Colaboración de J.R.J. en Revistas, periódicos y reimpresiones
1) Revistas

2) Periódicos
j) Estudios largos sobre J.R.J.
1) Libros

2) Tesis
d) Libros con prólogo de J.R.J.
e) Traducciones de la obra de J.R.J.

k) Libros de estudio de J.R.J.
1) Honores y Homenajes a J.R.J., Miscelánea.

1) Libros

1) En libros

2) En Revistas
3) En Periódicos.

2)
3)
4)
5)
6)

f) Labor editora de Juan Ramón Jiménez.
1) De Rubén Darío (1905)

2) Publicaciones de la Residencia de Estudiantes
(1915-1919)

Libros

En revistas
En periódicos
Actos
Emi~iones por radio
Poemas de J.R.J. en música.

No dudamos que tan valiosos índices bibliográficos han
de ser de gran utilidad para los futuros estudios que se hagan
sobre la poesía y la vida de J.R.J.

J. A. A.

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Libros

Ramón Sender, Los Cinco Libros de Ariadna, Ediciones Ibérica, New York, 1957, 584 páginas.
Uno de los escritores españoles mejor conocidos en América es Ramón Sender, profesor en la Universidad de Albuquerque, New l\Iexico, por su constante y brillante l_abor periodística. Pero hay algo más valioso detrás del articulo periodístico que se ocupa del último libro o de revivir los viejos
chismes literarios. Ramón Sender es, por encima de las urgencias periodísticas o la monotonía de la cátedra, un novelista ; algunos llegaron a creer que erl!- el único novelista ~e
garra que se perfilaba entre los escritores de sus generaciones, muchos de ellos frustrados, otros alentados, por la catástrofe de la guerra civil y el exilio consiguiente. Ramón
Sender ha afirmado ,a través de estos años y las dolorosas
experiencias acumuladas, su fama de buen novelista, de testigo apasionado y de hombre que tiene la sinceridad de con.
fesar sus fracasos, sus equívocos y también sus triunfos.

Los Cinco Libro de Ariadna, novela de un testigo, es ante
todo un acto de fe del autor en su propia seguridad y un enjuiciamiento de sus actitudes ante la vida, la guerra y la política. En él largo prólogo que precede a la novela Sender
afirma: "Alguien ha dicho que los antiguos tenían verdaderas razones para vivir mientras que los modernos sólo tenemos pretextos. Muchos de los emigrados, sólo t enemos pretextos, realmente, aunque los míos los encuentro cada día más
gustosos y i;i hacemos algo con una responsabilidad verdadera
es porque queremos que sean lo más plausibles para uno mismo. ARIADNA es producto de ese estado de ánimo. Perdidas algunas raíces, quizá las más importantes, sentimos la necesidad de compensarlas con una floración capaz de explicar
lo inexplicable o de propiciar alguna clase de emoción virgen". En cierto sentido, también esta novela es una acusación y una defensa de sus actitudes personales, de sus actuaciones en la guerra civil y de sus posturas políticas y humanas después de ella; es, también, una declaración de fe en el
espíritu de libertad y de superación de la especie humana por
encima de todo cataclismo, o catástrofe. "Por la misma razón
-afirma Sender en el prólogo- por la cual en tiempos de
guerra o de epidemias aumenta enormemente la cifra de nacimientos -la especie existe y todo lo que existe quiere seguir
existiendo- , por la misma razón la especie sabrá hacer de todas las clases una sola en el plano del bienestar y de la civilidad antes de afrontar el riesgo de su propia aniquilación.
Las clases que representan hoy la cultura y que tienen el po-

Libros

07

der están encontrando ya soluciones en algunos lugares del
planeta. La ame1;1aza de la bomba atómica (el gran mal) lleva
trazas de convertirse -oh manes dialécticos- en el gran bien".

Los Cinco Libros de Ariadna es la historia de la guerra
c~vil ~spañola a través del simbolismo de los personajes, las
s1tuac10nes y los ambientes. ,Javier Baena Ariadna los oficiales moscovitas en España y los militares ~spañoles 'entreetados
ª. la política, el Uro y el caudillo ( conservado a prueb~ del
tiempo en una cámara aséptica) el Lucero del Alba y el Obispo de Mondoñedo, la infanta Palmatoria y su sitial vacío el
hijo mongólico y los agentes internacionales, las intérpr~tes
rusas y los fantas~as de_ los ajusticiados, son personajes vivos, que, sub spec1e poet1ca, van formando la trama de esta
novela en la que vibra la indignación junto al idealismo el
vi~iI_&gt;endio de las más elementales virtudes de un pueblo la
critica más feroz de la traición a que fue sometido, por los
blancos y los rojos, sin distinción.

y

La técnica empleada por Ramón Sender en Los Cinco Libros de Ariadna nos hace recordar, a veces, a la empleada por
Kafka o por W erfel. La acción es retrospectiva· ante un imaginario tribunal de una imaginaria sociedad _'._la OMECCdeclara Ariadna y declara Javier Baena, su marido interrumpidos por las intempestivas protestas del Lucero del Alba el
~~p~ritu de la reacción. El vigor de los personajes está :onct1c1onado a lo que ellos mismos dicen de sí se retratan en
cada una de sus acciones, en los motivos qu~ les impulsan a
ellas.
Lamentamos, en la edición de esta novela, la frecuencia de
erratas,. los ac~ntos prófugos que no saben dónde colocarse y
una serie de d1slatf's en la PXpresión que no atribuimos a Sender, sino a los tipógrafos neoyorkinos que tuvieron que luchar
con un idioma extraño.
J. A. A.

Ra~nón J. Sender, EMEN RETAN (Aquí estamos) noYela, Libro l\Iex, Editores, l\Iéxico, 1958. 174 páginas. '
Ramón J. Sender cuenta con un numeroso grupo de lectores, tanto en lengua española como inglesa. Sus novelas han
alcanzado en los Estados Unidos cifras tan altas como para
se~· c?'lificado de "best-seller"; sus artículos periodísticos, distribuidos, semana a semana, por la "American Literary Agen-

�98

Libros

cy", dan las últimas noticias en lo que se refiere a bibliografía, nuevas publicaciones o chismología de la vida literaria.
Sin embargo, la fama de Ramón J. Sender reside en su calidad de novelista, un novelista que ha sabido sobreponerse a
cataclismos de orden personal y colectivos y para quien el
destierro ha sido un poderoso aliciente, tan como él mismo lo
ha declarado en "Los Cinco Libros de Ariadna", novela publicada en New York, por Iberica, el año pasado.
Libro Mex nos ofrece su última novela, EMEN RETAN
(Aquí estamos). Dolorosamente tenemos que confesar que Ramón J. Sender nos ha defraudado con esta obra, acostumbrados como estábamos a sus obras anteriores en las que el rigor
técnico, el buen gusto literario y el vigor expresivo se conjugaban en admirable síntesis. EMEN RETAN no puede calificarse de novela, a lo más de narración extensa o de cuento
largo, sin que rebase los límites de este género. EMEN RETAN,
es el simple relato de un aquelarre celebrado en un lugar desconocido del país vasco, al cual existen en calidad de testigos
una mujer abandonada por su esposo y una niña campesina
que retorna al hogar y que casualmente ha encontrado a la
mujer. El Caballero de Spic, una extraña figura, bastante
desvaída, sirve de narrador, de interpretador, pero no entra
en el alma de la acción. Se queda sencillamente al margen
como un cicerone de la magia negra, como un tratadista culto
que va explicando, pedantescamente, todo lo que ocurre en el
aquelarre. Todo esto sería suficiente para elaborar un cuento
más o menos simpático, una nar,ración hábil como puede hacerlo la pluma de Ramón J. Sender. Pero el equívoco está en
el transfondo, en la interpretación de los hechos y el significailo que quiere darles el mismo novelista.
Siempre he admirado en Sender su poder de interpretación de los hechos reales a través de admirables simbolismos.
En "Los Cinco Libros de Ariadna" nos lo demostró. Pero en
EMEN RETAN se le ha ido la mano al querernos presentar
una interpretación pánica ,demoníaca de España que no responde a la realidad anímica de nuestro pueblo. Haciendo magníficos juegos filológicos e histór:icos pretender demostrar, en
esta breve novela o narración larga, que España es la tierra
del Macho Cabrío o del Pan de los aquelarres. Quizás, y forzando los hechos, podrfo. hacerse una interpretación en este
sentido limitándola al pueblo vasco, montañés y gallego, donde prevalecen todavía viejas leyendas de aquelarres y de cul-

Libros

99

to al macho_ cabrío. Pero, de aquí a hacer generalizaeiones a
to?ª. la pem~sula, hay mucha distancia. Todos estos hechos
magicos no tienen nigún valor cuando se los quiere extender
a los pueblos de la meseta y del sur de España.

EMEN_ RE!AN es un buen relato, una hábil amal~amét
de dato~, h1stónc?s, ling_üísticos y folklóricos, enlazado; por
u_na acc10n reducida y sm momentos elevados. Una obra en
fi~, que nos duele haya salido de la acreditada pluma de 'Ramon J. Sender.
J. A. A.

�EN PROXIMOS NUMEROS DE
ARMAS Y LETRAS:
H. R. Lenormand, FIDELIDAD
Jorge Artel, EL CHOCO, NUEVA
VERSION DE "EL DORADO"
. Albert Loranquin, POESIA Y
METAFISICA
Takak~ni Minamoto, CUENTOS
JAPONESES DEL _SIGLO XI
Geno Hartlaub, HISTORIA DEL
ULTIMO SOLDADO
James Joyce, LA PENSION
DE FAMILIA
José Sotero Noriega, LA TOMA
DE MONTERREY

\

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                <text>Armas y Letras, Revista de la Universidad de Nuevo León, 1958, Segunda Época, Año 1, No 3, Julio-Septiembre </text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Alejandro Ramírez</name>
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        <name>Alfredo A. Roggiano</name>
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        <name>Arturo Cantú</name>
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        <name>Hugo Padilla</name>
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        <name>Juanita Soriano</name>
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        <name>Serge Darmon</name>
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                    <text>Revista de la Universidad de Nuevo León

En la muerte de Juan Ramón Ji111éncz • Luis Leal,
Los cue11tos de Mamt
Mercado, La ceniza

' Othón • Ario Garza
vi nto • Alfonso Reyes
o de Aguascalientes: San

onzález Almazán. Dos

ité hay más allá de la
muerte! • Pedro Le ca o, Yuntas de amor • Juan
Antonio Ayala, La ti rr

comparativo de dos e,

e Antonio Machado)

Alfonso Rangel Guer·~,..,..,,"'lf!"l\vela de Carlos Fuentes

Noticias • Libros.

ABRIL / JUNIO DE 1958

A~O 1 / Segunda Epoca

��Revista de la Universidad de Nuevo León
Año 1, No. 2

Abrit / Junio de 19 58

Segunda Epoca

SUMARIO

En la muerte de Juan Ramón Jiméne:; . . . .

5

Luis Leal, Los cuentos de Manuel José Othón.

7

Ario Garza Mercado, La ceni:;a y el viento . .

21

Alfonso Reyes Aurrecoechea, Un gran pintor

ARMASrLETRAS
(Registro en trámite)

PRECIO DE SUSCRIPCION
UN Al\l'O (cuatro números)

Dirección

En México: Veinte pesos

Washington y Colegio Civil

Otros países: Dos dólares

Monterrey, K L., México

de Aguascalientes: Saturnino Herrán .

25

Salomón González Almazán, Dos poemas .

37

Daniel Mir, ¿Que hay más allá de la muerte? .

: 41

Pedro Lezcano, Yuntas de amor . . . . . .

55

Juan Antonio Ayala, La tierra de Alvargo11:;ále:; .

57

Alfonso Rangel Guerra, La novela de Carlos Fuentes.

76

Noticias.

81

Libros . .

86

�NECROLOGIA
JUAN RAMON JIMENEZ
(1881-1958)

• El día 29 de mayo de este año falleció en Puerto Rico el
poeta español. premio Nobel de Literatura 1956, Juan Ramón
Jiménez. Las letras hispanas sufren una pérdida irreparable ya
que J.R.J. marca uno de esos raros hitos poéticos que sólo se
producen de siglo en siglo. A través de toda una vida, el autor
de "Platero", símbolo de una actitud, vivió plenamente inmerso
en el quehacer poético, haciendo de la poesía alma de sus actos
y de toda su conducta. En Juan Ramón poesía y vida alcanzan una síntesis trascendente y humana en total plenitud. Su
misma soledad -esa soledad que le acompañó hasta los últimos
instantes- estuvo poblada de sus admirables hijos del espíritu.
Su personalidad pudiera parecer extraña a aquellos que no sabían que la poesía era algo tan natural en él como el respirar,
que era un vivir que lo mantenía enhiesto frente a todos los
dolorosos trances y a todos los momentos cordiales que le brindó el amor, la amistad, la admiración y aun la detracción.
Juan Ramón llegó a quemarse en el fuego que el mantuvo encendido toda la vida; Juan Ramón vivió en poesía y en ella
murió.
En su tumba- que simbólicamente debería estar vacía,
pues J.R.J. no ha muerto, estarán perpetuamente grabados estos versos que él un día dirigió a la Poesía " Arbol joven y
eterno":
" Por ti es fuerte tu cárcel; por ti amena
su soledad inerme. Inmensa aurora

�6

Juan Ramón Jiménu:

es tu sombra interior, fresca y sonora
en el yermo sin voz que te encadena.
Ave y viento, doble ala y armonía,
vendrán a tu prisión, sin otro anhelo
que el de la libertad y el de la hermosura . .. "

•

Luis Leal / Los cuentos
de Manuel José Othón

(Sonetos Espirituales, XXI) .
Entre la libertad y la hermosura vivió constantemente
Juan Ramón, en una lucha con el Angel de la poesía, que, al
mismo tiempo que ceñía alrededor de él, en singular combate,
una prisión de responsabilidades, le abría el ala de la hermosura, tantas veces entrevista, tantas veces conquistada.
ARMAS Y LETRAS se asocia al sentimiento de pesar
que hoy embarga a la poesía hispánica y a todo el orbe de la
Poesía. De esa Poesía que no tiene fronteras, que habla un
idioma universal. Esa eterna Poesía "Ave y viento, doble ala Y
armonía".

J. A. A.

D ICESE que Manuel José Othón
es el artista de una sola obra: los Poemas rústicos. Sin embargo,
no hay duda de que algunas de sus prosas reflejan las mismas
características que le dieran fama como poeta ; existe hasta cierto
punto, un desarrollo paralelo entre su poesía y su prosa. Si la
crítica recuerda a Othón como' el autor del " Idilio salvaje", no
debemos olvidar que sus cuentos tienen la misma fuente de inspiración y proyectan el mismo ambiente que hallamos en su
poesía. Por lo tanto, su estudio merece mayor atención de la
que se les ha dado. Aparte de los trabajos de don Jesús Zavala
y la monografía del Dr. Peñalosa, 1 la crítica apenas si se ha
dignado hablar de este aspecto de la obra del potosino. Tal vez
ello se deba, más que a la falta de interés, a la falta de textos
accesibles.
Bien sabido es que las prosas de Othón son poco conocidas, fuera de los dos o tres cuentos que las antologías han recogido. En general, sus obras en prosa, lo mismo que su teatro,
han tenido poca fortuna editorial. Desde el momento en que
las escribió, se encuentra con dificultades para publicarlas. Al
mismo tiempo, su bibliografía novelística es una de las más difíciles de reconstruir, debido en gran parte a que el autor menciona obras que pensaba escribir (y que tal vez nunca llegó a
hacerlo) , y a que con frecuencia daba diferentes títulos a la
misma obra. El problema se habría resuelto si hubiera podido
publicar el volumen de cuentos y novelas cortas que proyectaba;
- 7 -

�9
Luis Leal

8

Los cuentos de Manuel José Othón

desgraciadamente, murió sin ver realizado este trabajo que,, como otros del poeta, quedó sin terminar. Trataremos aquí, hasta
donde nos sea posible, ya que no tenemos los documentos a la
vista, de elucidar este problema de la bibliografía, lo mismo que
de exponer algunos juicios críticos sobre el valor estético de los
principales cuentos del poeta de la ' 'Noche rústica de \Valpurgis".
Las primicias de Othón en el género las encontramos en
el cuaderno manuscrito, Cantos de la montaña (subscrito en
Santa María del Río en diciembre de 1879), el cual contiene
un cuento trunco, que no se ha publicado y que tal vez sea el primero del autor. En el mismo cuaderno se menciona un libro en
proyecto, que debía titularse Tradiciones, cuentos en prosa, y
del cual se da el siguiente índice: "El Padre Alegría" , "La casa
honda", "La capilla de la Virgen", "La cuesta del Alcalde" ,
"El columpio del Diablo" , "La campana de los muertos",
"Juana Maltos", "Las mariposas" , "La orgía de fa muerte" y
"La quinta de San Lionel". Además, aparece el título de una
novela: ''Juan del Jarro" . 2 Ninguna de estas obras se conoce.
a no ser que se haya publicado bajo nombre distinto del que
aquí se le da. Entre los manuscritos que dejó el poeta se encuentran, sin embargo, algunos cuentos o fragmentos de cuentos. En
la lista public&lt;)da en El Heraldo de San Luis el 13 de diciembre
de 1949, se mencionan, bajo el documento número 12, las prosas "La Malinche", "El mayor monstruo los celos", "La gleba"
y un párrafo en prosa; en el documento número 83 algunos
"cuentos sin títulos" y en el número 86 algunos "fragmentos
de cuentos". ~ De todo esto, lo único que se conoce con certeza.
pues de ello hay noticias fidedignas, es la prosa "El Padre Alegría", manuscrito hoy en poder del Dr. Peñalosa, y sobre el
cual nos comunica que se trata de un " cuento incompleto, como
muchos otros que Othón dejó empezados o simplemente en un
4
título sine re" y que el fragmento tiene poco interés estético.
Sin embargo, esperamos que algún día se publique.
Si pasarnos de lo nebuloso a lo concreto, nos darnos cuenta
de que el más antiguo cuento de Othón, de los publicados, es
"El último trovador" , que data de 1890. Y aun aquí. la fecha
nos parece algo sospechosa, ya que el subtítulo, "A la muerte
de Zorrilla", puede indicar que fué compuesto en 1893, año del

" El último trovador" , que data de 1890. Y aun aquí. la fecha
tendríamos que considerar como sus primeros cuentos~ntre los
conocidos-los que escribió en 1891: "El exclaustrado", del 14
de marzo, y "Un nocturno de Chopin", del 21 de agosto. No
hay duda, sin embargo, de que los tres pertenecen a una misma
época, ya que todos ellos adolecen de los mismos defectos: el
sentimentalismo exagerado, la artificialidad de los temas y la
ausencia de rasgos veristas en las descripciones. De los tres, " El
último trovador" es el más artificioso. El autor, aquí. no sigue
los preceptos de su propia estética, ya que no es sincero en la
expresión de sus sentimientos. En vez de manifestarnos sus experiencias personales, se deja llevar por la influencia de Bécquer,
Quintana y Núñez de Arce, a quienes imita en la creación del
ambiente medioeval español. En los otros dos, sin embargo, el
fondo ya es mexicano y las tramas contienen elementos autobiográficos; la naturaleza es la de su Estado natal y los personajes son seres sacados de la vida real. Sin embargo. todavía
predominan los rasgos románticos: las ruinas del convento en
"El exclaustrado"; las inverosímiles desgracias acaecidas al cura
de la aldea, que cuenta la historia en el mismo relato ; el amor
imposible en " Un nocturno de Chopin"; la mezcla de lo poético
y lo cotidiano, como en el siguiente pasaje : "Por fin amaneció
el día tan ardientemente deseado. El otoño se anticipaba, anunciándose con una de esas mañanas pálidas y frías en que el cielo
deja caer sobre la tierra menuda llovizna que entristece los campos y opaca la atmósfera. Almorcé precipitadamente, monté a
caballo y me dirigí a la Granja" . ~
A fines de 1893, Othón fué nombrado juez de primera
instancia de Santa María del Río, población cerca de San Luis
y en donde el poeta ya había vivido años antes. Allí permaneció
hasta 18 9 7, consagrado a la lectura de los clásicos- Homero,
Virgilio, Dante-, a la contemplación de la naturaleza y al
estudio de las costumbres de los campesinos y los pastores de
la región. A este período de su vida pertenecen las llamadas
" novelas rústicas" , esto es, los dos cuentos "El pastor Corydón"
y " El montero Espinosa" , considerados como los mejores sa0lidos de su pluma. Ambos tratan de los problemas sociales y
condiciones de vida de los labriegos. Para el primero, publicado en El Afondo Ilustrado de la ciudad de México el 15 de sep-

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Los cuentos de Monuel José Othón

tiembre de 18 9 5, 0 toma el nombre de sus lecturas. U no de los
personajes, el sacristán don Sixto, cita con frecuencia la segunda
égloga de Virgilio, y además da al infortunado pastor, marido
de la mujer que codicia, el nombre de Corydón, pastor del poema virgiliano. Odilón, verdadero nombre del protagonista, debido a su pobreza, es abandonado por su mujer; sus hijos, excepto uno, mueren, y él mismo queda paralítico por haber comido
-acosado por el hambre--cierta frutilla silvestre. La mujer
vuelve a vivir con él, mas le engaña a ojos vistas. El pastor, al
verla en manos del sacristán don Sixto, hace un supremo esfuerzo y logra arrastrarse hasta la orilla de un precipicio, en
donde se ahorca. Corydón muere en el instante mismo en que
el repique de las campanas se oye a lo lejos, " alzándose al espacio como la oración de los pobres, los humildes y desgraciados, que piden al cielo ilumine las sombras de la miseria, de la
ignorancia y de la abyección a que están irremisiblemente condenados ... " Sin embargo, el poeta tiene fe en que las condiciones de vida de estos infelices cambiarán y serán mejores en el
futuro, ya que, a renglón seguido, repite: "¿ Irremisiblemente?" ...
Si en "El pastor de Corydón" la trama es algo difusa-la
infidelidad de Alejandra, la pobreza y parálisis de Odilón, la
inmoralidad de don Sixto--en "El montero Espinosa" el poeta
se ciñe a una sola nota: el ultraje cometido por el patrón y la
venganza del pastor. Aunque el tema carezca de originalidad,
el mérito del cuento consiste en la pintura de los personajes, sobre todo el del pastor Espinosa, tipo de ranchero mexicano de
alma de roble y de carácter recio y vengativo, persona que sabe
defender sus derechos, aunque a costo de la vida. En este relato,
Othón se adelanta a los cuentistas de la revolución. Tanto en
este cuento como en el anterior, el realismo es la nota predominante. En ellos Othón pone en práctica su credo estético, según
lo expresó en el proemio a sus Poemas rústicos: "El artista ha
· de ser sincero hasta la ingenuidad. No debemos expresar nada
que no hayamos visto; nada sentido o pensado a través de ajenos temperamentos, pues si tal hacemos ya no será nuestro espíritu quien hable y mentiremos a los demás, enganándonos a
nosotros mismos". A esta época realista también nos parece que
pertenece, aunque no nos es posible probarlo, pues no contamos

Luis Leol

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con datos para ello, el cuadro costumbris~a " Una fiesta casera",
acerca del cual el autor nos dice: "Cumpliendo mi promesa, hago al lector esta fiel narración, asegurándole que nada he puesto
en ella de mi cosecha, pues todo pasó tal y como lo digo". A
pesar de ello, no podemos dejar de observar que la narración
sigue paso a paso el cuadro costumbrista "Un castellano viejo"
de Larra; en ambos se da principio con una invitación a comer
para celebrar un cumpleaños ; tanto en Larra como en Othón
aparece el niño malcriado, que hace de las suyas a la hora de la
comida; y en fin, hasta en la descripción de la comida, muy
española la una, muy mexicana la otra, hay semejanza. Circunstancia que no quita al mérito del cuadro de Othón, ya que
se trata de un relato en el que campean tanto el humorismo como la fina observación de las costumbres mexicanas del pueblo
chico.
De 1897 en adelante, Othón vivió en los Estados de Coahuila y Durango. En Ciudad Lerdo se dedicó, del año siguiente
hasta 1902, a seleccionar y corregir sus poesías, que coleccionó
en el libro Poemas rústicos, no publicados, por diversas razones,
hasta este último año. Mientras se imprimía el libro, escribió
algunos cuentos, y a mediados de 1902 se comprometió a enviar a Reyes Spíndola seis de ellos para El Mundo Ilustrado.
Sin embargo, solamente tres se publicaron, los llamados "Cuentos de espantos" ("Encuentro pavoroso", "Coro _de brujas", y
" El nahua["), dedicados a don José Lópei Portillo y Rojas.
Debido a que el segundo se extravió en el correo, no aparecieron
sino hasta un año más tarde. 7 Sobre el asunto, Othón escribió
una larga carta a su amigo Juan B. Delgado, fechada en Ciudad
Lerdo el 17 de agosto de 1902, y que a continuación citamos
debido a que en ella el poeta potosino expresa algunos juicios
críticos sobre sus cuentos: "Estoy de malas, pero muy de malas.
Le dije a usted que me comprometí con Spíndola, a enviarle
seis cuentos para El Mundo Ilustrado. Pues bien, le envié el primero, de que me acusó recibo. A los pocos días -le envié el segundo (fué el 20 de julio) y, últimamente, le envié el tercero
que completan una serie, como creo habérselo dicho a usted, pues
los tres restantes están asilados unos de otros.
" Ahora bien, acabo de recibir carta de Spíndola en que

�Luis Leal

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Los cuentos de José Manuel Othón

me dice que sólo recibió el primero y el tercer cuentos y no el
segundo. Mejor quisiera que se hubieran perdido los otros y
no éste, pues como lo copié yo mismo y corregí antes sobre las
cuartillas del borrador casi todas quedaron inservibles y las destruí. Pero si el cuento no parece, tendré qeu escribirlo, y no el
mismo, sino otro, pues tocó la maldita casualidad de que yo,
que jamás me da por el humorismo, estaba en circunstancias
tales que naturalmente me brotó el cuento en un estilo fácil y
humorista. Tendría, para repetirlo, que ponerme en el mismo
estado de ánimo, lo cual es casi imposible. Así es que para completar la serie, si el perdido no parece, escribiré otro completamente distinto.... Dícenme en esta administración, que probablemente enti:ó en lista, por no llevar el número del apartado
ni el domicilio. ¡Ojalá -y así sea! Le ruego con el más grande
encarecimiento, se sirva hacer la más rigurosa y minuciosa investigación a fin de ver si es posible que parezca, porque crea
usted que no me interesa el trabajo perdido, sino la índole del
cuento, que aún a riesgo de pecar de inmodesto, puedo asegurar a usted me salió muy bueno, tal vez mejor que los otros
dos .... " 8
A pesar de que quería escribir un cuento distinto para
reemplazar el perdido, se decidió a rehacerlo y lo terminó a
principios de 1903, según vemos eñ otra carta al mismo Delgado, carta fechada el 12 de marzo de ese año: "Por fin pude
rehacer el malhadado cuento que se perdió. No puede usted
imaginarse el trabajo que me costó, pues cometí la imprevisión
de abandonar las cuartillas del borrador y se dispersaron: de
manera que sólo ateniéndome a mí memoria y a los brevísimos
apuntes que tengo en mi cartera, emprendí la obra de escribirlo
· de nuevo." 0 El mismo Delgado llevó el cuento a Spíndola, y
se publicó en El Mundo Ilustrado en mayo del mismo año. Al
mes siguiente, Othó~ escribía a su amigo:. "Los tres cuentos que
salieron en El Mundo están muy bien ilustrados y bastante correctos, por lo que toca a caja, aunque siempre se deslizaron
algunas erratas. Dígame si le gustan a usted y han gustado o
no al público y a !1uestros amados colegas los literatos y poetas
metropolitanos." 10
No sabemos si Delgado contestó las preguntas de Othón.

13

Sin embargo, no hay duda que los cuentos gustaron, ya que son
estos tres relatos los que más fama han dado al potosino como
cuentista. Aunque las Novelas rústicas, como ya hemos dicho,
nos parezcan superiores, no podemos negar que los Cuentos de
espantos son mejores que el primer grupo de cuentos románticos,
ya que los temas presentan más unidad-los tris tratan de las
supersticipnes entre la gente campesina de México--, la descripción de la naturaleza mexicana es excelente y la pintura de los
personajes más apegada a la psicología del mexicano de la región.
Aunque en los tres hay descripción de las costumbres de la gente
del campo, no son, como " Una fiesta casera", cuadros costumbristas, sino cuentos cabales bien redondeados. El primero, " Encuentro pavoroso"-el cuento más conocido de Othón-es el entretenido relato de una simple aventura; sin embargo, la manera
de contarla y la creación del ambiente de misterio nos hacen recordar las obras de Poe. El simple encuentro con un cadáver
que ha sido atado, en postura rígida. y enhiesta, sobre una cabalgadura da materia al cuentista para entretejer un relato que
infunde pavor en 'quien lo lea. En este cuento, como en su
mejor poesía, la descripción de la naturaleza es magistral. Algunos pasajes nos hacen recordar los cuadros de rocas de V el asco:
"Todo era luz y blancura en aquella noche de trópico. Los
peñascos aparecían semejantes a bloques de plata, y las frondas,
los matorrales y la maleza misma temblaban como nervios de
cristal umbrantes y sonoros".
El segundo cuento de la trilogía, que Othón consideraba
superior a los otros dos, tiene, en verdad, un argumento más
desarrollado y más bien redondeado, aunque a la vez, como todos los del autor, sencillo. En "Coro de brujas", así como en
otros de sus cuentos, el escritor mismo es uno de los protagonistas y toma parte en los acontecimientos relatados. Es él quien
salva la vida a don Carpio, solterón_ que ha desdeñado a la hija
de una bruja pa,ra casarse con otra mujer; la bruja, para vengarse de esta ofensa. atormenta a don Carpio noche a noche
con sus maleficios: el autor, poco creyente en el arte de la brujería, descubre la confabulación de la bruja y su hija, demostrando a don Carpio la realidad de las cosas. Más que la trama,
es de interés aquí la descripción de las costumbres y la pintura
de los personajes. Doña Pancha "era la adoración y el paño

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Luis Leal

Los cuentos de Monuel José Othón

de lágrimas de sus sirvientes y de todos los aldeanos y campesinos que moraban en cien luegas a la redonda" . Othón pinta,
con gran humorismo, los métodos usados por este personaje
para curar toda clase de enfermedades; para las dolencias de gravedad, nos dice el poeta, nada mejor que ''colocar un huevo de
gallina prieta ( el color negro era de ritual) debajo de la almohada del paciente para que le extrajera el mal; o bien se metía
la mismísima doña Pancha debajo de la cama y lanzaba unos
lamentos y gritos tan lastimeros, llamando por su nombre al
e~fermo, que éste, si estaba aún en sus cabales, creía que la propia muerte le solicitaba desde lo más profundo de la tierra y se
levantaba todo trémulo y despavorido" . ¿En qué persona se
inspiró el poeta para pintar a doña Pancha y a las otras brujas
que aparecen en este cuento? En él menciona a las brujas de
Brocken, montañas alemanas famosas en la historia y la leyenda
como el centro de reunión de estos seres maléficos. Mas también
sabemos que Othón hizo _una visita a una bruja de su pueblo,
tal vez por curiosidad, o para documentarse antes de escribir el
cuento. El poeta gustaba relatar a sus amigos los detalles de este
incidente. He aquí como lo cuenta don Rubén M. Campos.
La bruja, nos dice, condujo a Othón al interior de su humilde
cabaña, donde vivía solitaria. Allí le demostró las cosas más
extraordinarias: " esqueletos humanos... colas de zorrillo, dientes d~ jabalí. .. espolones de gallo ... muñecos pinchados con púas
de biznaga o con alfileres" y todo lo concerniente a la magia.
El poeta le pidió a la bruja que lo llevara al aquelarre adonde
ella iba todos los sábados por la noche. "Ella-dice Camposlo citó al toque de ánimas para el sábado próximo, y una vez
allí, después de exorcismos y de invocaci~nes de la bruja al espíritu de Lucifogo, le untó el cuerpo de aceite y grasas misterios~s ; lo c~njur~ a que hiciera todo lo que ella le fuera prescrib1en~o,_ sm, obJetar nada; le ordenó que saltara sobre una cripta
que el Jamas llegó a saber lo que contenía ; y una vez que hubo
hec~~ todos los preparativos para el viaje por el aire ... la vieja
le diJo presentándole un brebaje turbio en una taza:
"-Ahora bébase este remedio para irnos.
. "-¡ Eso sí qu~ no !-dijo Othón riendo de buena gana y
cogiendo su ropa ba30 el brazo para correr a bañarse al río pró-

f

..

15

ximo a la casa y purificarse de las grasas lubricantes de que estaba embadurnado. Con lo cual se privó del placer de asistir al
aquelarre que su fantasía maravillosa hubiera creado bajo la
influencia del narcótico endiablado que preparó la vieja". 11
Otro personaje casi folklórico, el astrólogo rural, lo encontramos representado en este mismo cuento en la persona de
don Carpía. Su ciencia era tal que " daba ciento y raya a los
sabihondos que escriben libros cuajados de mentiras y disparates". Su método de observación era único: " Todos los años.
en el mes de enero, la noche de San Antonio Abad, instalábase
en la era a contemplar el cielo para ver por qué lado entr¡1ba el
año ; iba provisto de un cuaderno donde apuntadas tenía multitud de observaciones hechas y no interrumpidas por los más
lejanos de sus progenitores. Allí, con un farol y un lápiz, trazaba figuras y signos siguiendo la' revolución de las estrellas y
el cariz que presentaba la atmósfera ; y a eso de las cuatro de la
mañana, cuando ya las Siete Cabrillas se habían metido y a sus
alcances iban los Tres Reyes y las Tres Marías, don Carpio,
con pasmosa seguridad, pronósticaba la calidad del año, como
si lo estuviera viendo, qué clase de fruta se iba a dar y cuáles a
perder, las plagas y las enfermedades de los animales y las plantas, y, finalmente, si el año sería seco o lluvioso".
En el último cuento, "El nahua!"-, Othón hace uso de una
antiquísima creencia folklórica: la licantropí.a, esto es, la transformación del brujo en animal; en este caso, en coyote. Como
en "Encuentro pavoroso" , la descripción de la naturaleza forma
parte esencial del relato ; el paisaje aquí, como en su poesía, es
triste y melancolólico: " Y a he dicho otra vez que el campo es
triste, siempre triste, inmensamente triste, y hay la singularidad
de que la penetrante impresión de melancolía que produce es
tan augusta en la mediación del sol como en el peso de la noche.... Y si el paisaje que se desarrolla ante los ojos es dilatado,
monótono y salvaje, entonces el alma va a empaparse en la sagrada tristeza, como los picos más encumbrados de las monta_ñas se empapan en la suprema frialdad de las eternas nieves".
Sobre este fondo triste, se desarrolla la historia, a la cual el
poeta imparte un tono de misterio, tanto en la descripción de
los acontecimientos como de los personajes. El nahua! es un

/

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Los cuentos de Manuel José Othón

"viejecillo desmedrado, sucio hasta la repugnancia... engendro
de asquerosidades, a quien apenas podía c"onsiderarse como un
ser humano. Las rodillas finas y puntiagudas, ceñidas por los
brazos en apretado nudo, como por dos cobrizas serpientes, escuálidas y viscosas. El descubierto cráneo, coronado por hirsuto greña! de mechas grises, descansaba sobre aquel infame nudo
que los codos y las choquezuelas formaban, y todo el conjunto
aparecía cubierto por inverosímil envoltura de andrajos nauseabundos. Los desnudós brazos y las piernas, tan canijos y descarnados como los de una momia, tenían el color grasoso Y oscuro del café tostado; y en tal apariencia y postura, el vejete
semejaba un fakir indio sumergido en la estúpida somnolencia
de su contemplación". Descripción que, aunque imparte el pavor, es a base de elementos reales. Este apego a la estética del
realismo, hasta cierto punto, destruye el valor del cuento; en su
prurito realista, Othón se ve obligado a explicar la naturaleza
de la transformación del nahua! en coyote, destruyendo así todo
el ambiente de misterio ,que había creado. Para nuestra sensibilidad, hubiera sido mejor que el autor dejara a la imaginación
del lector la explicación del fenómeno, así como lo hace Bécquer
en sus leyendas-especialmente en la titulada " Ojos verdes"-,
Roa Bárcena en su " Lanchitas", Alfonso Reyes en '·La mano del
Comandante Aranda" y Carlos Fuentes en ''Chac Mool", para
mencionar solamente a los más conocidos. A pesar de este desenlace poco feliz, el cuento de Othón es de gran belleza e interés.
Antes de que aparecieran estos tres cuentos, ya Othón tenía
proyectada otra serie. En carta a su amigo Delgado escrita desde
Ciudad Lerdo, el 4 de julio de 1902, leemos: "En El Mundo
Ilustrado saldrán próximamente tres cuentos míes de los que he
enviado ya dos 'y por el correo de hoy enviaré el tercero. Son
una serie. Luego mandaré otros, de los que ya he escrito uno y
me ocupo en otro actualmente, escribiendo un retazo en Noé
[Hacienda de N oé, en Durangoj, otro ·e n Mapimí, otro aquí. a
vuela pluma, pero creo que este que trabajo ahora está bueno,
pues es un estudio bien meditado y observado. Ya lo verá. Se
llama ·cuatro ánimas por un perro' " ( Epistolario. pág. 61)'.
Cuento que, como es bien sabido, no se conoce y tal vez nunca
fué terminado. Del otro, que según dice ya estaba escrito, ni el
título se conoce. A no ser que se trate de otro cuento mencio-

Luis Leal

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nado por el autor tres meses más tarde, y también desconocido;
en su carta del 4 de octubre, dice: "Proponga a Bouret 1a impresión de un tomo de Cuentos y Novelas cortas. Será de trescientas o cuatrocientas páginas y contendrá lo siguiente: El exclaustrado.-Un nocturno de Chopin.-El montero Espinosa.
El pastor Corydón.-Encuentro pavoroso.-Coro de brujas.El nahual.-Tiempos idos, Primera y Segunda partes.-Cuatro
ánimas por un perro y dos novelitas más que escribiré luego,
pues son de las que le tengo que enviar a Spíndola". (Epistolario, págs. 69-70). Ambas partes de " Tiempos idos" son desconocidas, como también lo es el siguiente relato, que el autor
menciona con frecuencia en sus cartas. En la que escribió a su
amigo Delgado el 4 de diciembre de 1902, le dice: "Enviaré por
conducto de usted, inmediatamente, ese maldito cuento y, en
seguida, uno que se me ha ocµrrido y que saldrá muy bonito por
el asunto y por la intensidad de él, pues lo he vivido. Se llamará
Vida montaraz" (Epistolario, págs. 75-76). Este relato autobiográfic9, sin embargo, no estaba terminado para el 12 de febrero de 1903, fecha de otra de sus cartas a Delgado: "En cuanto a 'Vida montaraz', no lo acabo aún, pero creo poder terminarlo a fines del mes. Crea usted que está saliendo de lo muy
fino--fuera modestia-; es un trozo de autobiografía, y está
dedicado a usted" (Epistolario, págs. 77-78). Como muchas
de sus promesas, tampoco ésta se cumple. El 12 de marzo escribe
otra vez: "En cuanto a 'Vida montaraz' sigo trabajando en él.
aunque poco a poco, pues es largo--ocupará cincuenta o sesenta
páginas como las del presente-y, además, va en estilo .p ulido
y cuidado. Pero usted no se ha formado idea de lo que es. Le
dije que era un trozo de autobiografía y así es; mas no se trata
de una autobiografía completa. Bus~ando entre mis papeles, me
encontré algunas de mis carteras viejas de apuntes y notas, y
entre ellas estaban tos referentes a una temporada que pasé yo
en la Sierra de Corona, entre Celedón y Maquihuana, en el Estado de Tamaulipas, hace ya bastantes años. Viv.í allí c_ompletamente solo noventa y tres días, como una especie de Robinsón.
Las impresiones de entonces y la descripción de aquella vida es
lo que constituye el trabajo que estoy haciendo. Está en forma
de diario y adornado, naturalmente, con episodios imaginados
algunos y otros ciertos, para quitarle la monotonía que, de otra

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Los cuentos de Manuel José Ot11ón

manera, sería insoportable. Así es que háblele a Spíndola de
ese trabajo, pues de publicarse en El Mundo, sacará lo menos
tres o cuatro hojas," (Epistolario, págs. 79-83). A pesar de
todo esto, el cuento quedó sin terminar, o si se terminó, por
alguna razón u otra no quiso publicarlo. Todavía en 19 O5 el
manuscrito no se encontraba en su forma definitiva. El 8- de
marzo de ese año vuelve a mencionar el cuento a su amigo Delgado.: "Mi escribiente se ocupa de copiar V ida montaraz, y ya
le he dicho que es bastante larga. Así es que tardará un poco."
(Epistolario, pág. 102). Uno de los misterios en la vida del
poeta potosino es ¿por qué no llevó a publicar esta obra, después de trabajar tanto en ella y mencionarla con tanta frecuencia?
Hay evidencia, sin embargo, de que Vida montaraz cuando menos fué escrita. De otros relatos, solamente el título nos
ha llegado. Además de los ya mencionados, en el índice que
envía a Delgado en su carta del 12 de marzo de 1903, ya citada,
encontramos los siguientes: "Las tres novias del niño", "Horrenda noche", "La casa espectral", "Sin Dios ni Santa María",
"El ojo que vió Caín" y "La serrana". ¿Son simples títulos
de cuentos que pensaba escribir? Sobre el primero, el acucioso
crítico don Jesús Zaval a nos dice: "Pocas son las prosas que se
conocen de Othón. A pesar de haber hurgado durante años en
diarios y revistas, sólo hemos logrado reunir las que aquí se reproducen. 12 Contra lo que se cree, la viuda del poeta no conserva nada inédito. 13 Lo afirmamos con certeza. Esto no quiere decir que no quede algo rezagado en periódicos. Por ejemplo:
Las tres novias del niño, que estamos seguros de que se publicó
y, sin embargo, no nos ha sido posible localizarlo". 14 En fin,
nos quedamos con los nuev:e cuentos clasificados por Zavala como Cuentos y novelas cortas, ya que las Narraciones y artículos
son simples prosas descriptivas o críticas litetarias. Mas los nueve cuentos son de tan alto mérito que· bastan para considerar a
Othón como uno de los mejores cuentistas de su generación.
Como cuentista, el potosino es superior que como dramaturgo.
Su obra dramática, hoy casi olvidada, es inferior a sus éuentos,
en los cuales resaltan la descripción del paisaje, la nota autobiográfica, la descripción de las costumbres, el humorismo y, en
novelas rústicas, su interés en los problemas de las víctimas del

19

Luis Leal

latifundismo porfirista. En prosa ágil y amena sabe trazar cuadros trágicos del México rural de a fines del siglo pasado, cuadros que nos explican el por qué de la Revolución. En sus dos
novelines, Othón descubre el mundo que ha de dar aliento a la
novelística mexicana de nuestros días. Su voz, como ha observado su mejor crítico, don Jesús Zavala, es la voz del mexicano
que suspira por una patria feliz, próspera y grande.

Emory University
Georgia, EE. UU.

NOTAS
1 Joaquín Antonio Peñalosa, i\fanuel José Othón, novelista olvidado. San Luis
Potosí: Estilo, 1952. 14 págs.
2 Jesús Zavala, i\fanuel José Othón, el hombre y el poeta. México: Imprenta
Universitaria, 1952, págs. 33-34; información tomada de Joaquin Antonio
Peñalosa, "Para las Obras completas de Manuel José Othón".
3 Zavala, Ob. cit., págs. 284-87. Este catálogo de los manuscritos de Othón
fué redactado por el Lic. Rafael lllcontejano. El Dr. Peñalosa verifica lo
dicho por Zavala. En la página 8 de su obra (ver nota 1) nos dice que en
el catálogo aparecen los siguientes cuentos en manuscrito: "La 111alinche,
La Gleba (dos fragmentos), cuatro cuentos de espantos, uno de los cuales
es el "Coro de brujas", fragmentos de dos cuentos, un cuento más sin titulo. Añádase 'El Padre Alegría', inédito y aun eu mi poder".

4 Carta al autor de este artículo; subscrita en San Luis Potosi el 23 de diciembre de 1957.
5 "Un nocturno de Chopin", en Obras completas. Ed. preparada por Jesús
Zavala. l\léxico: Editorial Nueva España, 1945, pág. 476.
6 Cuatro años más tarde, Othón todavía se quejaba del editor Reyes Splndola: "Desde hace cuatro años, por expresa invitación de Rafael Reyes,
mandé una novela corta, El pastor de Corydón, y me proponía mandar
otras dos. Spindola me escribió diciéndome que girara por el precio de la
novela. Yo le contesté que no giraba, sino que le suplicaba enviarme lo
que él acostumbraba pagar por una obra de esta clase. Hasta la fecha
espero la contestación. (Carta a Juan B. Delgado,. mayo 29 de 1899, en
Manuel José Othón, Epistolario. Glosa, esquema y notas de Jesús Zavala.
:México: Universidad Nacional Aufónoma, 1946, pág. 23).
7 "Encuentro pavoroso" apareció el 26 de abril de 1903; "Coro de brujas·•·
el 3 y 10 de mayo, y "El nahua!" el 17 y 24 de mayo del mismo año.

r

8 En la Revista de Literatura Mexicana, I, núm. 2 (1940), págs. 276-277.
9 En el Epistolario citado, págs. 79-83.
10 En el mismo Epistolario, pág. 85.

�Los cuentos de Manuel José Othón

20

11 Rubén M. Campos, El folklore literario de México. )léxico: Talleres Gráficos de la Nación, 1929, pág. 52.
12 Debido a que las Obras completas de Othón editadas por Zavala ya es
libro raro, damos a continuación las prosas que contiene: Cuentos y nolas cortas: El e.,¡claustrado.-El nocturno de Chopin.-El último trovador.
El montero Espinosa.-EI pastor Corydón.-Encuentro pavoroso.-Coro de
brujas.-El nahual.-Una fiesta casera; Narraciones y ru·ticr1los: Sobre la
sierra.-El puente de Dios.-En la gruta de Canoas.-Días de otoño.-27 de
abril.-Recuerdos del general Martínez.-El padre Pagaza.-Telón de boca.
Este libro.-Hostia.-Rosalinda.-Soberbia humana.

Ario Garza Mercado /
ceniza y el viento

La

Antes de esta edición, la única que existía era la publicada por la
Secretaria de Educación Pública en 1928. El tomo 11, Prosas, contiene los
Cuentos de espantos, Novelas rústicas, Novelas cortas y Fragmentos tomados de un libro de apuntes.
13

Ya mencionamos el manuscrito "El Padre Alegría" , en poder del Dr. Peñalosa.

14 Obras completas, pág. !i.
14 Obras completas, pág. 11. Es de interés notar que, a pesar de su diligencia,
Zavala no descubrió un cuento de Othón últimamente publicado en Absidc
(XXII, núm. 2, abril-junio, 1958, pp. 143-147) titulado "La Noche Buena
del Labriego.-Boceto real", encontrado por don Francisco González Guerrero en el antiguo diario El Universal, del domingo 6 de enero de 1895.
Esta obrita-verdaderamente una estampa y no un cuento bien desarrollado-pertenece al grupo de relatos de contenido social, como "El Pastor
de Corydón" y "El montero Espinosa", pues en ella se queja Othón de las
injusticias sufridas por los peones en las haciendas porfiristas de a fines
de siglo.

Pones la soledad sobre los rostros
como pintas de gris el horizonte
cuando te encierras a toser neurosis
lleno de cigarrillos tu escritorio
y empolvados de humo tus cristales.
Abres las manos. Tu ademán sombrío
echa a volar los signos invernales:
Un río de ceniza inunda el campo
- bíblica plaga de voraz langosta
que borra la memoria de los trigos - ,
Mustias las frentes de los edificios
flotan en una equívoca neblina
como náufragos ciegos que son cruces
de carne horizontal sobre un mar muerto.
Pájaros color gris cantan el salmo
colmo de la apatía de las horas
vacuas y secas como crisantemas
sobre una tumba· ya casi olvidada.
Sólo estatuas de polvo hay en tus plazas
que devoran la luz de las mañanas
con carnicera saña de egoísta.
Sólo inválidos dioses, desterrados,
dejan caer tus nubes al desierto.
(La soledad pasea en gabardina
bajo la sombra de los altos álamos
- 21 -

'

�22

La ceniH y el viento

propicia a la lectura de los muertos.
Sobre la mesa de las cantinuchas
el trapo del mesero es una esponja
que se alimenta de cerveza y lágrimas.)
Cierras tus manos y tu mundo queda
circunscrito a tu piel. Es otro mundo
éste que insiste con sus primaveras.

).

Pero la vida es otra cosa a veces:
Una sonrisa que ha crecido virgen,
busto de adolescente, ojos de niña,
para entregarse inquieta entre tus labios
con un giro feliz de mariposa
que ha olvidado lo breve de sus días.
Una mirada en cuyos dos extremos
hay un ojo de amor - que te ennoblece
como espina dorsal o cordillera
de diamantes que yerguen tus espaldas
triangularse de fuerza bondadosa y una cárdena estrella que palpita,
rojos por la pasión, versos de sangre,
savia nueva en tus ramas de árbol viejo.
Un cívico desfile de azucenas
que irrumpe en el azul de la montaña
por proclamar unión para el rocío
y solidaridad con los castores.
La protesta del sol contra el invierno,
la paladina agitación del viento
- quijotesca locura de febrero la democracia de la primavera
la dictadura blanca del verano
y el totalitarismo de las fuentes
- ejemplo vertical de la alegría-.
(Bajo la inmunidad del impermeable
las parejas de novios hacen chistes
del agua que convierte en selvas húmedas
las espejeadas ondas del cabello.

Ario Gor:i:a Mercado

Y la lluvia de mayo persevera
más por hacer reír a los gorriones
que por sembrar la indisciplina rubia
en los naranjos puestos en hileras
de un verde militar con pretensiones
fecundamente rígidas y enérgicas.)
Abro las manos y construyo un mundo
donde no invento a Dios: lo reconozco
en su pacto de paz - el arco iris que yo planté esta vez sobre los riscos.
Todo entonces se abate como el águila
que ha interceptado el curso del relámpago:
Los celos que son cuervos que nos comen
los ojos y las vísceras del alma
como sanción de haber hurtado el fuego
a los pobres mortales que nos cercan,
la polémica diaria con el padre
en los albores de la adolescencia,
la envidia que es la hermana predilecta
de la impotencia pálida y estéril,
el odio que aligera los puñales
en la vendeta antigua e inconclusa,
la parábola turbia del insulto
y el ladrido elegante del sarcasmo
- mientras la luna permanece blanca
viéndonos convivir azul la noche
en claras avenidas de alameda.
Angustia y soledad: Todos son mitos
que deroga la ciencia de unas manos
abiertas como vasos a tus besos.
Todos son mitos que derrota el arte
de amar y de reír que resplandece
para quebrar los vidrios empolvados
por el humo neurótico del hombre
que se ha olvidado de incendiar las puertas

23

�Lo ceni:i:o y el viento

24

que separan el mundo de los soles
de ese mundo interior en que gobierna
sólo un pálido rey sus regimientos
de agonizantes flores de ceniza
y fracasados pájaros de piedra.
11 de febrero de 1958.

Alfonso Reyes Aurrecoechea / Un
gran pintor de Aguascalientes:
Saturnino Herrán
"Apenas desarrolló el sacrificio Indispensable par:\
ganarse el· pan de cada día. La vergüenza con que ejerció, su religiosa vergüenza, espl~nde sobre los fulleros
que tratan al arte como quicalla. Él lo practicó honrando la sangre y el fósforo de que está amasado, la
angustia que lo anima, las manos de la humildad que
Jo modela y la gracia punzante que lo corona, cual la
cruz nacida sobre la cabeza de las palomas de las lápidas Yenecianas."
Oración Fúnebre ( de Saturnino Herrán) .
Ramón LOPEZ VELARDE.
"El l\finutero".

EL

ARTE es una de las más ~itas
manifestaciones humanas. A través de él. el espíritu del hombre adquiere presencia, voz, imagen, profundidad, elevación y
movimiento. El artista aspira a dejar testimonio de sí mismo
escuchando sus voces interiores, atento a la diversidad de aspectos y a la multiforme realidad del mundo que le rodea. Por eso
cada artista que en el mundo ha sido, devuelve en respuesta estética la visión de la realidad que le circunda e imprime un sello
de significativa personalidad a todos los acontecimientos que ha
sometido a su conciencia íntima.
Existe un vínculo mediante el cual el artista se comunica
con el exterior del mundo en que vive. Este paso entre los sentidos y la realidad es como temblor fecundo que incita a la
expresión que es forma y contenido de la obra de arte. Y ésta
toma su esencia de las peculiaridades propia~ del ambiente en
que se origina y surge como paradigma de una conciencia social.
de una imagen arrancada a las vicisitudes de cada día. Por eso
la obra del artista es el feliz resultado de una conciencia colectiva, que adquiere expresión viva y exacta de los acontecimientos
que tienen que ver en el desarrollo de los pueblos.
- 25 -

•

�26

Un gran pintor de Aguascalientes

México constituye un pueblo del que se ha dicho que posee
intuición artística, vena enriquecida por el arte, que es manifestación de poderes espirituales. Surgido de dos corrientes etnológicas, la española y la indígena, ha sobrevivido sin embargo
una raza con los atributos indispensables para la creación artístiica que ha asimilado la herencia cultural forjada a la vera de
los más depurados espíritus. En este gran escenario de la nacionalidad, la pintura ha sido un arte no ajeno a las transformaciones del pueblo mexicano. Los ejemplos que nos quedan
de esta manifestación artística han sido creados entre los avatares inherentes a una nación que avanza hacia su destino, desde
los admirables frutos de nuestros antepasados indígenas que sobreviven en el ruinoso muro, hasta los más recientes de la escuela
mexicana que es una nota intensa en el arte universal de nuestros
días. Es esta revelación cultural la que ha dado fisonomía y
realidad actual al México tradicionalmente enriquecido por el
'paso de las generaciones.

•

En efecto, la pintura mexicana desde sus épocas más remotas ha sido un sostE:nido producto de la sensibilidad y el alma
de todos aquellos que se preocupan por exteriorizar sus sentimientos y emociones. En la etapa prehispánica los indígenas nos
dejaron los acontecimientos más salientes de su historia, de sus
circunstancias, sus ritos y festividades religiosas. Y de esos frescos que aun se conservan se desprenden sus conocimientos pictóricos, su sentido de la línea y del color, su dominio de las formas
y también de los escorzos para esa época audaces. Esos conocimientos se inspiraron simplemente en la observación directa de
las formas naturales y su interpretación por medio de los sentidos, pero sin que existiese influencia alguna de sensibilidades
extrañas. Es ya en plena época colonial cuando los pintores
mexicanos reciben la influencia directa de la pintura europea,
ya mediante los artistas que llegan con los misioneros, ya a través de la Academia especialmente ·creada por la Colonia para
la formación de los artistas predestinados.
La temática de esta época se inspira casi invariablemente
en los motivos religiosos, tan estimados y frecuentes entre los
más grandes pintores europeos desde antes del Renacimiento.
Esta tendencia se extiende hasta la Nueva España y, consiguien-

Alfonso Reyes Aurrecoechea

27

cemente, hasta nuestros artistas de los tres siglos del período
colonial, que procuraron seguir los pasos de esta corriente pictórica academicista, a base de recetas de color y realismo en el
que se tenía cuidado de infundir un sentido poético, cuidando
el aprovechamiento de los conocimientos pictóricos, en los que
eran tan versados los pintores de nuestro desenvolvimiento artístico.
Pero a fines del siglo pasado los artistas mexicanos iniciaron una rebelión en con'tra de estas tendencias. Su preocupación
fundamental era la de encontrar u_n rumbo más a tono con el
desarrollo del país y más en consonancia con la esencia del pueblo mexicano, que formaba una raza de ricas vivencias y de
costumbrismo original y pintoresco. En lugar de seguir un arte
peligrosamente orientado hacia lo cursi y sensiblero, iniciaron
una corriente valorativa de lo mexicano, con las ventanas de
su espíritu vueltas hacia los temas, los tipos, la indumentaria y
las costumbres del habitante nacional. En este nuevo rumbo
que abría otra conciencia social y estética, las influencias europeas sólo representaron el aprovechamiento de aquellos efectos y
expresiones que fueron susceptibles de incorporarse o formar parte de esta nueva actitud del arte mexicano.
Uno de los artistas que pudo dar vigencia de arte moderno a esta corriente estética de perfiles nacionales fue Saturnino
Herrán. Su muerte prematura cortó deplorablemente uno de los
talentos más ricos y fecundos de la intensa vida artística de
México, porque habría llegado con mejores títulos y mayores
disposiciones de ánimo, a uno de los sitiales más altos de la
pintura contemporánea m.exicana; sería, acaso, el más destacado
de los pintores que han florecido en México desde los primeros
años de su historia.
Saturnino Herrán nació el día 9 de julio de 1887, en la
ciudad de Aguascalientes, en la antigua calle del Codo, que hoy
lleva su nombre. Fué hijo único del notable escritor e inventor
don José Herrera Herrán y Bolado y de la señora doña Josefa
Güinchard, personas que formaban parte de las mejores familias
de esa ciudad de tan arraigadas costumbres y de tan gentiles
tradiciones. Cuando Herrán tuvo edad de ir a la escuela, aprendió las primeras letras bajo la dirección del maestro don Ignacio

�28

Un gran pintor de Aguascalientes

Flores, en el Colegio de San Francisco Javier, del que era fundador y director el sacerdote don Francisco Javier Ruiz. En esa
misma institución recibió lecciones de dibujo del maestro don
José Inés Tovilla, quien descubrió en el niño una asombrosa
vocación por el dibujo y la pintura. Más tarde, Saturnino ingresó al Instituto de Aguascalientes, donde hizo su preparatoria
y donde el futuro pintor, según propia confesión, " había sido
mal estudiante, distraído y negao para las matemáticas".
Al quedar huérfano de padre, Saturnino y su madre parten
a la ciudad de México. El joven Herrán cuenta apenas 14 años
de edad. Entonces recibe la ayuda del eminente educador don
Ezequiel A. Chávez y, mediante una pensión modesta, ingresa
a la Academia de Bellas Artes hacia el año de 1904, a los 16
años de edad. Allí principia la carrera en la que habría de distinguirse tanto y al' fin del primer año de estudios ya participa
en la primera exposición escolar, entre sus compañeros de estudio -algunos ya de cierta nombradía-: Alberto y Antonio
Garduño, Diego Rivera, Francisco Romano Guillemín, Gerardo
Murillo (Dr. Atl), Francisco de la Torre, Angel Zárraga, Antonio Gómez, Benjamín Coria. Roberto Montenegro, Juan de
Dios Arellano y Carlos Zaldívar.
Durante su etapa de estudios en la Academia dio siempre
la nota de talento. En el año de 1906 recibió menciones honoríficas en las clases de Dibujo y de Historia del Arte. Un año
después, otra mención en la clase de Colorido y, al siguiente,
primeros premios en las clases de Colorido y Composición. Sus
maestros, en esa época, fueron don Antonio Fabrés, pintor catalán que había sido contratado por el Gobierno para dirigir la
Academia de Bellas Artes, don Leandro Izaguirre, realizador
de telas con temas inspirados en la historia de México, el profesor don Carlos Lazo y el doctor Vergara Lope.
En el año de 191 O, Herrán participó en la exposición de
pintura celebrada con motivo del centenario de la Independencia, en compañía de otros pintores mexicanos jóvenes, entre ellos
José Clemente Orozco, que era cinco años mayor que él. Por
este año y bajo la dirección del maestro potosino don Germán
Gedovius, terminó Herrán sus estudios de pintura. De todos
sus maestros aprendió el joven pintor las buenas disciplinas del

Alfonso Reyes Aurrecoechea

29

dibujo, en el que era tan diestro, la historia del arte, los secretos
de la composición y los adecuados recursos del colorido. Su
tríptico "La Leyenda de los Volcanes", realizado en 1911 y
que actualmente figura en la Pinacoteca del Ateneo Fuente, de
lit ciudad de Saltillo, Coah., es un testimonio de que sus preocupaciones estéticas se inspiraban ya en el deseo de crear una
escuela definida, como expresión viva y elocuente de nuestra
raza y, consiguientemente, de nuestras costumbres, tradiciones,
leyendas, mitos, creencias y posibilidades.
En 1913, Herrán tomó parte en una expos1c1on impor. tante y ganó una medalla de primer premio en Pintura, por sus
cuadros "El Gallero" y "El Jarabe" , ya dentro de esta tendencia renovadora y visionaria. Tuvo ocasión de réali~ar un viaje
a Europa, cuando el Maestro Justo Sierra le concedió una pensión para ello, gracias a las gestiones hechas por don Ezequiel
A. Chávez, pero . asuntos de familia se lo impidieron. Al cumplir 27 años de edad, en el año de 1914, contrajo matrimonio
con la señorita Rosario Arellano, con la que tuvo un hijo único.
el hoy ingeniero don José Francisco Herrán Arellano.
·
Ya en 1918, se trasladó a Saltillo con el fin de participar
en una exposición de sus obras, que fue la última, pues el artista
falleció el 9 de octubre de ese mismo año. Al cumplirse el primer mes de su muerte, en noviembre de 1918, la Universidad
Nacional Autónoma de México o_rganizó una exhibición total
de sus trabajos! en el Palacio de los Azulejos, de la ciudad de
México.
En la breve biografía del pintor, que aparece en el catálogo
de la exposición de las obras de Herrán, celebrada en la ciudad
de Monterrey por el Instituto Nacional.de Bellas Artes bajo los
auspicios de la Universidad de Nuevo León, en agosto de 1947,
puede leerse lo siguiente:
" Durante los cuatro años y medio que duró el matrimonio, roto por la muerte del artista, la esposa supo
adentrarse, mediante solícita y amoroso comprensión, en
el alma del artista ; nos cuenta que era muy amante de la
música, de la literatura, de la escultura, admiraba lo noble
y lo bello, con la misma fuerza que detestaba lo bajo y lo

�30

Un gran pintor de Aguascalientes

ruin; era cáustico, agudo e ingenioso ... Era dinámico, madrugador, trabajador incansable, inteligente, leal, conversador ameno... ' '
Cuando Herrán alcanzó el dominio absoluto de la pintura.
fuera ya de la Academia de Bellas Artes, se consagró al trabajo
con una grande e iluminada devoción. Una de las influencias
más evidentes en su pintura, la del pintor español Ignacio Zuloaga, a quien considera como un gran maestro, le persigue por
algún tiempo. Esta es particularmente notable en su cuadro
"Manola y Vieja". Otras influencias se advierten en sus obras
primeras -s~gún Toussaint-: la de Bringwying, en "Molino
de Vidrio", realizada en 1909, y la de Joaquín Sorolla, pero
Herrán se sobrepone, pues ha descubierto un rumbo y tiene el
aliento y la personalidad suficientes para imprimir un claro sello
de mexicanidad a sus trabajos más representativos.
Los conocimientos que sobre el arte pictórico asimiló de
sus maestros académicos y el gran amor que el pintor sentía por
su pueblo, por su intensa vida, por el esfuerzo y el trabajo de
sus hombres y las peculiaridades de su raza, fueron la base de
su poderoso arte. De su pincel brotó un lenguaje plástico nuevo
para la época y pronto surgirían una a una, las obras que iban
apareciendo ante los ojos de todos como heraldos de una nueva
era de la creación artística nacional. A medida que el artista
avanzaba en su obra se fortalecía su propósito de exaltar a
nuestros hombres y a nuestras cosas, sacar a la luz del día la
belleza que sus ojos contemplaban en el pueblo, en sus múltiples
aspectos de actividad y de arraigadas costumbres.
Después de dedicarse a pintar retratos de las familias de la
época, indias y criollas, hombres del pueblo, modelos arquitectónicos y leyendas simbólicas, realiza, en 1913, su primera obra
de aliento: "La Ofrenda" , de la que Justino Fernández, .el destacado crítico e historiador de nuestro arte, dice significativamente:
" ... grande en sus dimensiones y grandiosa por sus
formas, por el tema, por la profundidad, porque no es
pintoresquismo a secas, sino comprensión, amor y admiración estética por el pueblo y sus costumbres. La Ofrenda

Alfonso Reyes Aurrecoechea

31

se refiere a las flores de zempoalxóchitl para los muertos,
de que va cargada una trajinera, seguramente de Xochimilco; los grupos de indígenas, con sus trajes habítuales y su
tez morena armonizan a maravilla con las flores amarillas
que inundan la escena. La composición tiene un eje central y diagonales en la parte baja con las que se organizan
todas las figuras sentadas y la trajinera misma, pero otras
diagonales tendidas en la parte baja del cuadro polarizan
el interés del espectador en la mano que sostiene verticalmente un remo, de un indio de pie y cargado de zempoalxóchiles ; otro más, un viejo junto al anterior, ve a lo lejos,
el remo al hombro, como si en estos dos personajes el pintor hubiera querido significar el ayer y el hoy, mientras en
el primer término un niño, cargado por su madre, es el
mañana ; pero es el símbolo central: la mano del trabajador y el remo, lo que acentúa el carácter fuerte y viril de·
los poéticos cultivadores de las "chinampas" del lago."
La obra, como se ve, es un homenaje a las familias mexicanas humildes que se ganan el pan de cada día a cambio de las
gotas de sudor que el esfuerzo les hace brotar a sus frentes; es,
además, una muestra muy · clara del mexicanismo de Herrán,
que sabía trasladarlo de la sangre de sus venas· a la superficie
del cuadro, acudiendo a todos los recursos que le podía brindar
su fina sensibilidad.
'

En su obra " Tehuana", hecha en I 914, pinta a su mujer,
ataviada con el típico ropaje que le brinda marco de amplias y
dobladizas formas. El artista juega con su pincel, lo mueve con
singular deleite, los colores son obedientes geniecillos sometidos
al hechizo de su sensibilidad. Luego pinta "El gallero" y el
retrato de su compañero el pintor Alberto Carduño ; llegando
al pintoresquismo pinta "Comadre, cuando me muera .. . " , en
1915, y surge la ingeniosa y atrevida copla popular:
Comadre, cuando me muera
haga de mi barro un jarro;
si tiene sed, de mí beba,
si a los labios se le pega
son los besos de su charro.

�32

Un gran pintor de Aguascalientes

Su arte había alcanzado una perfección y un sentido poético sublimes. Por esta época ( 1914) comienza a realizar sus dibujos acuerelados, es decir, manchas de acuarela para terminar
con crayón y lápices de color. Son dibujos magistrales, precisos,
vigorosos, llenos de carácter y habilidad. De esta factura son
las obras "El Ultimo Canto", "Los Ciegos", " El Hombre del
Tazón", que figura en las galerías del Ateneo Fuente, de Saltillo, "H¡rlinda", "Retrato de don Artemio de Valle-Arizpe",
"Las Tres Edades", "Criolla", "Retrato del Licenciado Caloca"
y otros más, para culminar con una de sus últimas obras: "El
de San Luis", hecha en 1918, que es un indio viejo de las clases
más humildes, cubierto por un sarape y que sostiene un jarro
grande manchado por una gama de tonalidades rojizas. Esta
obra, por su expresión, por su colorido convencional tan a tono
con la idea que de él se desprende, por su composición originalísima y por su vigoroso dibujo, es un canto a la dignidad del
trabajador, a su tristeza resignada, a la sencillez {je su vida que
es, al fin, una vida superior, y es una realización artística suprema por su calidad en los distintos efectos.
En 1916 pinta Herrán su famoso cuadro .. El Rebozo".
La técnica, la habilidad, la intención, la sabiduría y el gusto artístico del pintor, encuentran su sitio en esta magna realización,
himno alegre y encendido a la mexicanidad. Todo está en él
sabiamente distribuído y de sus elementos nace un conjunto
lleno de vida, exuberante y magnífico. Don Manuel Toussaint,
en su obra sobre Saturnino Herrán aparecida en 1920, dice de
este cuadro:
"Es un desnudo de criolla que tiene por fondo el Sagrario, una de las reliquias coloniales más esplendorosas,
a cuyo alrededor la fantasía ha acumulado suntuosidades.
Hasta el celaje parece haber escogido sus ópalos más arrobadores. Si queréis imaginaros un trasunto del Paraíso, es
bajo la tibia sombra de estos ramajes de otoño donde fácilmente pueden anidar vuestros deseos. México aparece
en esa carne apiñonada, en esos retablos locos que desafían·
las leyes de la arquitectura, en ese sombrero que a pesar de
todo sigue siendo un símbolo y en esos frutos en que vive
la savia extraída de la tierra."

Alfonso Reyes Aurrecoechea

33

Pueden observarse los retratos pintados por Herrán.
En su factura no hay sólo deseo de ajustarse a los rasgos de
la fisonomía,. hay algo más lúcido y profundo, el alma
del retratado, su carácter. Ya las formas y los colores son familiares del pintor, carne de su carne, modo de ser de su materia.
Hay un hilillo secreto de sus ojos a su mano, una correlación
que lo lleva al acierto, que lo anima entregándole silenciosamente el rayo de la luz, la discreción de la sombra, la timidez
del reflejo. Es un maestro de la línea, un poeta del color, ·un
captador. de ideas y de tendencias.
El retrato del pintor Gonzalo Argüelles es una obra de vigorosa ~xpresión. "El " Boceto para un Retrato de Bolívar" es
un cuadro elaborado para un concurso oficial. Aparece el Libertador de pie, bajo una encina cuyas ramas oscurecidas realzan
el hermoso modelado del rostro. Al fondo la majestad de los
Andes. No obstante la magistral factura de esta obra de arte
fue injustamente subestimada por el jurado, según valiosas opiniones aparecidas en los diarios de la época.
Otras obras salientes del arte depurado de Saturnino Herrán
son "El Jarabe", pleno de movimiento y de color; ;,La Criolla
d! la Mantilla", un desnudo de mujer que luce una mantilla
calada y negra y que tiene como fondo la cúpula de la Catedral
de México; "La Criolla del Mango", sensual y armonioso;
"Tristeza", en el que una cabeza de joven muestra su estado de
ánimo; " La Viejecita", magnífico, y, por último "El Cofrade
de San Miguel", obra hecha en 1917, que en su tiempo fue.considerada como la obra maestra de Herrán. Efectivamente, el cuadro condensa la sabiduría del artista en sus pinceladas largas.
jugosas, precisas, diestramente coloreadas. El personaje aparece
con un crucifijo en las manos rugosas y fuertes que sugieren
convicción profunda, la cabeza del cofrade ligeramente reclinada sobre el Redentor muestra una beatitud serena y el colorido
de la obra llena el cuadro de una sincera expresión religiosa que
se comunica al espectador.
El gran dibujante que fue Herrán le permitió incursionar
en un género difícil: la caricatura. Su habilidad lo llevaba fácilmente al sintetismo en las facciones humanas y sµ ojo, acostumbrado a las figuras, captaba efectos que después trasladaba

�Un gran pintar de Aguascalientes

34

al papel. Así, realizó las caricaturas de don _Artemio d~ ValleArizpe y de Eduardo Macedo y Arbeu, arquitecto a quien apodaban "Mochicho".
Por el año de 1914, Saturnino Herrán principió a desarrollar un tema de gran interés a fin de realizarlo en los muros del
Palacio Nacional, hoy Palacio de Bellas Artes. Y a para 1916
había logrado definitivamente el alcance total del te~a, pe~o fue
hasta 1918, el año de su fallecimiento, cuando babia term'.nado
los numerosos estudios que realizó. El asunto fue denom~nado
Nuestros Dioses y constituyó sin duda su obra de mayor aliento.
El friso central fue el meollo de la gran c~ncepción: r~p~esentaba a los símbolos religiosos de las dos comentes etnolog1cas que
forman las raíces de nuestra rasa: Cris_to y Coatlicue. _En la ~xpresión plástica de esta alegoría central brilla el genio del incomparable artista: entre la enorme dure_za de piedra del ídolo
antiguo surge la figura doliente y angustiada del ~~zareno crucificado. Alrededor de esta idea central de tan ongmal ~on~epción y de realización tan sabia y elocuente, las figuras de md1genas y españoles se agrupan prosternados devotamente: por un
lado los indios desnudos llevan sus-ofrendas de flores y frutos,
alimentos y símbolos guerreros y religiosos ; por el otro, los
españoles, con gran recogimiento, llevan sus don~s y murmuran
preces. "Llevaban -dice don Manuel Toussamt- unos los
atavíos de plumas y el atavío, más hermoso de sus cuerp~s _desnudos; pero los otros, el esplendor de sus trajes y de sus hab1tos.
el esplendor de sus rostros bellidos, el esplendor de_sus arm~s . : .
Y , sin embargo, Herrán no hace nunca arqueolog1a ! Sus md10s
son obra de arte, no erudición ... "
Refiriéndose a esta obra de Herrán, dice Justino Fernández :
"Símbolos de nuestro ser mexicano son Coatlique Y
Cristo en la concepción de Herrán, porque el plural del
título denuncia su sentido histórico, su ·historicismo, su
pensamiento; se trata de U{l mestizaje radical y unificador.
Hablar de la expresión artística del pintor en este caso es
reiterar sus grandes, dotes de dibujante, su sabidurí~ para
la composición, la actualidad de sus formas en su tiempo.
Los estudios al. carbón para este friso son no sólo esplén-

Alfonso Reyes Aurrecoechea

35

didos, sino conmovedores; clasicista como era, la emoción
palpita en sus trazos estáticos y solemnes y aunque no baya
realizado su concepción en los muros del Palacio Nacional.
queda como un antecedente de todo lo que vino después."
Un antecedente, sí, un precursor, eso fue Herrán en el trans.curso de la Historia del Arte en México. Un enlace brillante
entre la pintura académica del siglo pasado y la escuela mexicana
actual. que ha elevado los temas mexicanos a un plano de universalidad. Murió en la flor de la edad, a los 31 años. edad en
la que muchos apenas principian a penetrar en los secretos del
arte. Murió significativamente, dijo Ramón López Velarde.
pero nos dejó una obra intensa, luminosa, transparente de sinceridad. "Falto de vanidad y sobrado de orgullo, en sus dos
talleres de sus dos casas de la calle de Mesones - dice López
Velarde-, pintó, cual sí decorase las paredes de un pozo, la
equivalencia de medio siglo de tarea. Su segunda casa de dicha
calle no presenció más que el epílogo de la vasta empresa."
Su vida fue corta, pero encendido su corazón como u·na
ascua ardiente, no perdió un solo minut9 en su tarea, una tarea
que realizaba como si presintiera las premuras de un destino que
le era adverso. " Murió significativamente" , pero desde el silencioso mundo de las formas que creó para gloria del país, alienta
su espíritu como testimonio perdurable de su genio, de su poder
creador, de su talento prodigiosamente dotado, en la forma de
una victoriosa resurrección.
No tenemos la costumbre de exaltar como conviene a los
artistas. Ellos pertenecen, antes que al ejército del poder, al
ejército del espíritu. Unamos nuestra disposición para rendirles
nuestra oblación. El espíritu es poderoso e inmortal. juega con
los siglos, se reconoce en todas las atmósferas, y silenciosamente
entona su canto definitivo recuperando su infuencia y su superioridad.
Saturnino Herrán fue un ilustre hijo de Aguascalientes
que amó profundamente a su patria, la exaltó con su potente
lenguaje plástico, la envolvió en su corazón, la sintió con su
gran alma de iluminado. Merece la gratitud perenne de un pue-

�Un gran pintor de Aguoscolientes

36

blo que se reconoció en los m9vimientos de su pince!, en la pasta de su color, en la sístole y la diástole de su corazon.

Salomón González AImazán / Dos poemas

BIBLIOGRAFIA
EXPOSICJO:!i! SATURNINO HERRAN. Catálogo de la Exposición presentad~ en
Monterrey bajo los auspicios de la Universidad de Nuevo León. Instituto
Nacional de Bellas Artes. México. 1947.
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XX Edición de la Antigua Libreria Robredo, de José Porrua e HtJOS.
iléxic·o. 1937. Arte Moderno y Contemporáneo. "México Y la Cultura".
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HAY NOCHES ...

1952.

NUESTRA CIUDAD. Editada por la Dirección de Acción Cívica del Departamento del Distrito Federal. Tomo II. Número 7. México, octubre de 1930.
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Universidad de Nuevo León. Año II. Número 10. Octubre de 194a.
TOUSS.UNT, Manuel. Saturnino Herrán y su Obra. Edicions México :Moderno.
México. 1920.

Hay noches de granos tendidos en paredes,
como flores que hablan con la muerte.
De donde desprenden los aromas los vestidos,
de allá donde las palomas hacen nidos,
vienen corriendo tiesos pájaros,
caídos en la espuma que ondea en el vientre del enfermo,
como llama que moja su centro inmarcesible,
dejando una huella de ceniza taciturna,
hablando de infiernos dulces
y de espadas que alientan la epidermis del mendigo.
De esa noche que quieb_ra sus quejidos en estrellas,
de esos ángeles que vienen desde adentro,
desde el centro de la musa, ·
de la parte más blanda de la espalda,
corno un círculo de sangre que se agolpa,
dejando puntos entrañables de tristeza,
hablando con las lumbres que bañan en la lumbre su
( cabello,
comprendiendo lo que es la noche dentro de la obscu( ridad misma,
existiendo un diálogo de hermosas castañuelas,
pan y cielo que llega a las puertas para bajar al piso
donde quedan los muslos tendidos,
hablando de lechos que avecinan carmas que muerden
Oos sentidos;
- 37 -

�38

de allá, de ese paraíso de rocas que se mueren,
de ola cansada de bañarse, de lirios negros, amarilla
(sangre,
cuerpos que mueren en el camino,
dejados atrás, tendidos, pálidos de as~mbro,
desfile que termina cuando la gota deJa de ser gota,
esquinas inmanentes de sollozos, sábanas blancas remo(jadas,
cabellos húmedos, pestañas de arco iris
atrás, donde se pierden las doncellas,
como ángeles moribundos de altura,
nubes que rompen su silencio para dialogar con el ave
·
( que las hiere,
hermosas criaturas que se pierden entre los algodones
( que regalan
las noches de la nieve, la nieve que se mancha con el
(latir de esp~jo.
Hay noches en que las rosas son enfermas de perfume,
de incienso en paredes aromáticas, de cielos que se bajan,
de negros vestidos que se pudren,
de vientos cansados que se sientan en una montaña
de vientos cansados que se sientan en una montaña de
(hambre,
en un desierto de gloria.
De ahí, de las lentejuelas que se vierten en las manos,
de los pies que resucitan, de ese g~mido terminado_ de
.
( nsa,
de el momento que cansa los latidos, hay una inclina( ción amorosa,
hay una sirena que canta entre los árboles,
dejando el agua por la tierra, arrastrando un gusano
·
(de maleta,
para llevarlo entre las sienes, como joya manchada,
por el ultimo suspiro, que termina en los despojos
donde se reco ien b~ flores,
que han cansado la raíz que sostiene sus aromas, re(galados.

39

Solomón Gon:i:ále:i: Almo:i:án

Dos poemos

DECIR
Que me aseguren las piedras si no conocen las flores,
que vengan los pasos a quebrar las huellas
que dejaron olvidadas en el camino de noche.

•

Que no mientan las nubes y sus algodones,
diciendo que marchan como duendes sin ojos,
que digan las palabras cuando terminan las palabras...
Olvidar las estrellas como si un trineo volara,
dejar a un pez cantando sobre las rocas,
matar de un golpe la hormiga para que no llore,
Hay que mentir cuando las flores no tienen aroma.
Que me digan las puertas cuanta sangre ventilan sus
(maderas,
que hablen de noches asustadas, más asustadas que el
(niño,
que olviden tu rostro cansado de gestos, como gusano
·
( arrastrado,
como viento que vuelve y vuelve hasta quedar dormido,
Hay qu_e decir que los montes tienen grillos callados.
Por todas las cosas que se pierden contigÓ,
por las rosas que no tienen sangre, .
por esos mares sin hojas, olas muertas,
cielos tendidos en desiertos que hieren,
dejando a la mujer que habla alzando una bandera, 1
así como olvidar que hay. perros que ladran
queriendo traspasar en cuchillos tus manos de anillos ;
hay que decir que no tienes cara en las aguas dormidas.
Que-no me rían las huellas cuando estás fatigada,
que digan de tus plantas dejadas, hablar de larvas que
(caminan

�/

40

Dos poemCls

contando pasos que dibujan rostros heridos,
paz intranquila, como mundos que vuelan hasta aden( tro,
golondrinas q_ue ríen en las pestañas.
Que no me hablen las espadas que tienen plumas blan( cas.
Hay que decir que la paloma tiene rotas las alas y ~stá
(herrda.
Deja que llegue la mariposa al infierno,
deja que lágrimas vuelen con ~os peces de a~entro,.
deja parar los pasos de la bestia con una hoJa de cielo.
Hay que decir que eres una doncella. que baila,
que baila en las noches como bur~uJa de ar~ma,
.
con una superficie de carnes perdidas que siguen bai(lando.

Daniel Mir / ¿Qué hay
más allá de la muert~?

•

EN

EL horizonte del alma se levantan problemas permanentes, que forman como la cima del
pensamiento. ¿Adónde vamos? ¿Por qué y para qué estamos
colocados sobre la tierra? ¿Se realiza, de manera completa y total, nuestra existencia en la presente economía? ¿Cuál es el objetivo de la vida? ¿Cuál es su fin legítimo? La vida es breve ;
no es preciso estar alejado del punto de partida para vislumbrar
la otra orilla como blanquea en el horizonte. ¿Más allá de ese
espacio que unos pocos pasos bastan para franquearlo, ¿qué debemos esperar o qué debemos temer? Paréceme que la cuestión
merece la pena de ser considerada. En realidad, nadie la olvida,
pero el vivir nos distrae, y nos abstenemos de mirar de frente
un problema que no podemos borrar o destruir. Por supuesto
que en estas páginas no voy a decir sino lugares comunes; ni
trato de disimularlo, ni en realidad lo lamentq. Dicen que los
proverbios forman la sabiduría de las naciones, y más de una
vez he pensado que los lugares comunes son la sabiduría de la
humanidad. Además, ¿quién no se ha dicho infinídad de veces
y ha dicho a otros lo que yo vengo a repetir? El mundo está
lleno de personas que se lamentan de su existencia, que incluso
la maldicen; peto nos sucede respecto a nuestra existencia lo que
' el misánÚopo de Moliere con su amante: no se cansaba de destacar sus defectos, de lamentarse de sus traiciones, pero nunca
consiguió desprender su corazón de ella. El deslizarse de todas
las cosas, el contenido--nada de la realidad presente, es una
fuente que ha alimentado siempre una filosofía seria. En su
- 41 -

�42

¿Qué hay más allá de la muerte?

sermón sobre la muerte, Bossuet exclamaba: " Todo nos llama a
la muerte ; la naturaleza, como si sintiese envidia del bien que
nos hace, nos recuerda, a menudo, que ya no puede dejarnos por
más tiempo la poca materia que nos presta, que no debe permanecer demasiado tiempo en las mismas manos, y que debe, por
lo tanto, volver eternamente en el comercio de las formas para
adquirir otras formas. Y o no soy nada ; un pequeño intervalo
no es capaz de distinguirme de la nada. Me siento arrastrado
tan rápidamente, que me parece que todo me huye y que todo se
me escapa" . Ni una sola de las facultades de nuestro ser ha dejado
de preguntarse muchas veces: ¿El destino del hombre se completa en la tierra ? Hace miles de años, Aristóteles trazaba al
comienzo de uno de sus tratados más célebres, sobre la Metafísica, las siguientes palabras : " Todo hombre tiene un deseo natural de saber". Considero que ese deseo de conocimiento que
forma parte tan patente de la constitución de nuestro ser, no se
queda satisfecho con la medida de nuestra existencia actual. El
afán de horadar las tinieblas que encubren o envuelven el principio y el fin de nuestra existencia, no es una necesidad ficticia
nacida de la acción del pensamiento, y que, una vez en movimiento, sobrepasa su objeto real y se lanza en el vacío. Nosotros
estamos hechos para conocer, queremos la claridad total, y por
todas partes chocamos contra misterios, y en todas encontramos
ese espejo oscuro del que Pablo de Tarso hablaba hace casi veinte siglos ; la desproporción entre el impulso de nuestro pensamiento y los pobres resultados que puede alcanzar. ¿Qué debemos concluir ante choque tan manifiesto ? ¿Acaso como Plinio
el Viejo, vamos a decir que " la naturaleza del hombre es una
mentira, puesto que une la más grande pobreza al más grande orgullo ? ¿O como el escéptico eclasiastés vamos a conformarnos con el " vanitas vanitatis omnia van itas"? ¿Estamos
condenados, como el trovador de la fábula, a partir en busca
de la felicidad, y la felicidad estará siempre donde nosotros no
estemos ? Queremos coronarnos de rosas, queremos cantar y reir,
recoger con mano ligera las flores de la vida, pero la tristeza de
nuestro oscuro destino surge del fondo del corazón y nos roba
la paz. ¿No existe algo, algún lugar, algún, estado, donde la
vida que no conozca la muerte nos espere, y donde la alegría
de vivir nos consuele de nuestras tristes decepciones ? La hu-

Daniel Mir

43

manidad protesta ante el misterio, porque colocada entre la cuna
y la tumba, impulsa su mirada más allá de este estrecho espacio,
porque siente que el aire le falta y que se ahoga en esta prisión.
¿Cuál es la historia que han escrito los hombres respecto a una
doctrina de la vida futura? Vamos a dibujar, tan solo a dibujar, esa historia, pues la falta de espacio solo va a permitirnos
una vista a vuelo de pájaro.
Hubo una vez (vamos a admitir que hubo esa vez) unos
hombres que, asombrados, contemplaban un hecho inaudito e
inexplicable. Aquello que contemplaban era incomprensible, pero
allí estaba tendido aquel ser que momentos antes se movía, pensaba, hablaba ... Aquella inmovilidad les aterraba. El muerto,
¡era el·primer muerto!, tenía los ojos vidriosos abiertos. fijos . . .
fijos en el cielo, como demandando una explicación de aquel
misterio. Los vivos presentían que aquello no podía ser el final.
¿Era para éso que nacían ? Un gesto natural de rebeldía germinó
en su crazón. ¿Por qué? Más, simple no podía ser: ¡el hombre
no quería morir ! Pero, el hecho es real, aquel ser permanece
inmóvil y nada le devuelve la movilidad. Entonces, el pensamiento, buscando una explicación al misterio, se pregunta: ¿ac~so hay algo en la c.riatura humana que no muere ? ¿Acaso hay
algo más en el cuerpo humano que materia ? Y llegan a un sorprendente descubrimiento : el alma. Mas no acaban aquí los
problemas, un nuevo enigm_a se presenta ante el turbado espíritu de los vivos : ¿cómo preservar el alma en la descomposición
del cuerpo? Y aquellos pensadores ingenuos encontraron la soluci.ó n, y de ella nació el arte de embalsamar. El pueblo egipcio
se entrega a la tarea de querer roberle los muertos a la muerte.
Embalsama, construye inmensas pirámides con caminos interiores para que las almas puedan emprender el viaje por los hipogeos
cuando el dios las llame hacia . . . ¿hacia dónde? No lo saben;
el más allá está ... más allá ; les basta con que el alma no muera.
Y encontramos detalles conmovedores en antiguos papiros, de
un poeta que al morir suplica sea colocado su cuerpo en un
acantilado, en una cueva, pero pide que le horaden la roca y le
construyan una í!specie de ventana para poder seguir oyendo el
murmullo de las olas, para seguir solazándose con la salida del
Sol, para escuchar el trino de los pájaros . . . Los hombres no

�44

¿Qué hoy más ollá de la muerte?

quieren morir sin saber a dónde van, y organizan un gigantesco
esfuerzo.para no vivir el dolor de morir.
Abramos los poemas, eternamente jóvenes, del anciano Homero; veamos lo que sucede más allá de la tumba. El héroe,
Ulises, quiere platicar con aquellos que ya dejaron de ser acá, pero
que siguen siendo más allá. Obedeciendo a los poderes de una
invocación misteriosa, unas pálidas sombras aparecen Y hablan.
Nuestro héroe reconoce a su madre. quien le informa cómo la
Parca la ha sometido al largo sueño de la muerte. Quiere abrazarla, pero le es imposible, y se lamenta; la madre le dice: "i Oh,
mi querido hijo, el más infortunado de todos los mortales! ¡Ay,!
ésta es la suerte de los humanos cuando ya no son ; carne y
músculos desaparecen cuando la vida abandona los miembros ;
pero el alma que se escapa de esta ley, revolotea como un sueño.
¡Apresúrate a volver a la luz!". Sería facil multiplicar las citas,
pero en los pensamientos de los antiguos griegos, hay un futuro
para las almas, más este futuro no es más que un prolongamiento triste y nebuloso de la vida actual. Y una nota dominante se
destaca: lo que interesa a los muertos, es lo que pasa bajo el Sol;
la vida de la tierra es bella, la luz es dulce, y en el reino de los
difuntos solo reinan las sombras y la oscuridad. Los mismos
sentimientos serán expresados por la Ifigenia de Eurípides, cuando suplica a su padre que no la entregue al cuchillo del sacrificio: " No me obligues a morir antes de tiempo, porque es agradable ver la luz; no me fuerces a visitar la región subterránea
de los muertos. ¡ Vivir miserablemente vale más que morir con
gloria !". Esta visión confusa del mundo futuro, adquiere 1.rnevos colores bajo el prisma brillante de la imaginación griega; el
lugar de los muertos se anima y aclara, y se puebla de héroes
devenidos dioses. ¿Resultado ? Que el más ali~ se anima al trasladarle la vida presente con todas sus pasiones, alegrías y vicios.
Cierto que la razón rechaza a los dioses, y el filósofo Xenofanes
exclama: "si los leones y los bueyes supiesen esculpir, sus dioses
tendrían cuerpos de bueyes y de leones". La conciencia protesta
contra los vicios del Olimpo, y un Diálogo de Platón nos ha
conservado el recuerdo de esta noble protesta. En el Fedón, Sócrates defiende la tesis de que hay en el hombre un principio
divino dentro de una envoltura pasajera, y afirma que el sabio

Daniel Mir

45

debe desprenderse de los bienes fugitivos de la tierra, ya que
filosofar es aprender a morir. Después de haber hablado a sus
discípulos de la esperanza de la inmortalidad y del valor de la
virtud, agrega: " la cosa vale la pena de que uno se arriesgue a
creerla, es un riesgo bello, es una esperanza con la que debe en cantarse uno a sí mismo". Mucho después, Cicerón, en el " Sueño de Escipión" , cuando éste aparece a su nieto, transportado
en un sueño a las regiones estrelladas, le dice: " Debes saber,
para que te decidas por la virtud, que hay en el cielo un lugar
destinado al hombre justo. Lo que en la tierra se llama vida.
es la muerte. No se existe más que en lo morada eterna de las
almas. Incluso en el Fedón se establece la incorruptibilidad del
principio intelectual. que el alma no es de la misma naturaleza
que el cuerpo, que ella no debe temer nada de la muerte, la inmaterialidad del alma queda demostrada . . pero ésta es una
mediocre conquista de la filosofía, porque nada de todo esto
garantiza la inmortalidad personal, que de esto se trata, no lo
olvidemos, ni descorre el misterio de ¿Qué hay más allá de la
muerte? La filosofía griega se detiene en una especie de disposición de espíritu en la que se mezclan la duda y la esperanza.
Como consecuencia de la cremación de los muertos, surge la
creencia de que el alma desaparecía en el humo de la hoguera,
y por consiguiente se inicia el concepto de la inmaterialidad de
los espíritus. Observaron que en la muerte, la pérdida de la
energía vital coincidía con la exhalación del último suspiro. siendo considerada la respiración como el fundamento de la vida,
como lo demuestra la doble significación de ánima, aliento. Entonces se origina la concepción de la existencia de un lugar subterráneo, residencia de las almas, al cual no pueden llegar los
hombres ni con ruegos ni sacrificios. Este lugar está separado del
mundo, bajo del cual se halla, por ríos y lagos infranqueables,
como la laguna Estigia (la diosa) , el Aqueronte (¿río del dolor? ), el Cocitos ( río de las quejas) , el Piriflegethon ( arroyo
de fuego) y el Leteo (río del olvido) . En cuanto los cadáveres
quedan cubiertos con tierra, el barquero Carente pasa a la otra
orilla a las almas, o sea al Hades. Allí viven los muertos, según
Homero, una apariencia de vida triste y estéril. en la cual continuaban sin variación sus ocupaciones terrenas, aunque de manera inconsciente y despojados de toda energía. De este reino de

�46

¿Qué hay más allá de la muerte?

los muertos nadie podía volver. El deseo natural de creer en una
vida mejor después de la muerte, llevó a Homero a imaginar.
posteriormente, el Elíseo, "campiña de la llegada o del reposo". ¿Dónde se halla? En el lejano Occidente, en el Océano,
al fin de la Tierra, pero no en el mundo subterráneo. En el
siglo V a. J.C. se desarrolla una especie de idea niveladora de
un juicio de los muertos, y según haya sido su vida terrena·,
van al Elíseo o al lóbrego lugar de castigo llamado Tártaro,
que se encuentra en lo más profundo del Averno.
Para ser consecuentes: desviemos nuestra mirada hacia otros
horizontes. Aparte de Grecia, y antes que ella, un Oriente más
lejano y vasto especulaba sobre el mismo tema. En los inmensos territorios de la India, China y el Tíbet, los templos aparecen, en todas partes, y legiones de hombres triturados bajo el
peso del más allá recorren las tierras en todos sentidos. El
brahmanismo es una de las religiones más antiguas del mundo ;
vamos pues a interrogarla para saber qué piensa del más allá.
He aquí la respuesta: "Los buenos, tan pronto como son desnudados de su cuerpo mortal, son conducidos por caminos deliciosos, sombreados por árboles perfumados regados por arroyuelos
cubiertos de lotos. En ese alegre viaje lluvias de flores caen sobre ellos, mientras en el aire resuenan los himnos de los bienaventurados. Los malvados, al contrario, son conducidos por
senderos estrechos y tenebrosos, de arenas ardientes, devorados
por la sed, cubiertos de sangre, horrorizados ante terribles aparmones, lleno el aire de lúgubres quejidos" . He aquí. pues, el
infierno y el paraíso; un mundo futuro en que se cumple la
justicia. Pero, · la sabiduría de los brahamanes se modificó y
otra concepción metafísica pe~etra en sus ideas: El universo es
el teatro de un movimiento perpétuo en virtud del cual las almas
se encuentran en condiciones diversas. Las mismas almas habitan sucesivamente cuerpos de hombres, de animales o de vegetales, y así van siendo elevados a una categoría superior, o a
una inferior, según los méritos que hayan hecho. Pero esta evolución tiene un término, y al final del mismo, todas las almas
se absorben en el principio del mundo que permanece entonces
solo en la inmensidad llena de su majestad solitaria. Después,
vuelve a comenzar una nueva evolución: las existencias indivi-

Daniel Mir

47

duales reaparecen por un tiempo, hasta que son reabsorbidas de
nuevo en el gran Todo. Esta doctrina la encontramos después
en Egipto, y en Grecia con el nombre de metempsicosis. ¿Cuál
es el mundo del más allá que nos ofrece esta concepción ? Esta:
el movimiento que constituye la vida, el paso de las almas de
una forma a qtra, es un mal, por lo tanto, los tormentos que
esperan, son un mal; la felicidad por venir es un mal menor,
pero todavía un mal, porque la vida, la vida en sí misma, la
vida individual, no es buena. La ambición máxima, pues, 9e
una criatura inteligente, debe ser salir del círculo de las transformaciones, llegar a la absorción definitiva en el gran Todo, o
sea que hay que perder el sentimiento, la personalidad. la conciencia, la vida que es mía, para ser librado por siempre del flujo
de la existencia. El paraíso, el más allá, es la cesación del movimiento, de la conciencia, de la personalidad.
En el seno de este culto, se formó una secta particular,
llamada a grandes éxitos en cuanto a proselitismo, que se conoce como Budismo. Su fundador fué Cakyamouni, que tomó el
¡¡ombre de Buda, es decir, " el sabio" . La vida de este hombre,
hijo de un rey, es sumamente interesante; no podemos detenernos en ella, pero sí es oportuno hacer constar que su culto posee
más seguidores que ningún otro en el mundo. Para Buda la
vida es triste, es un mal; la raíz de todos los males es el deseo,
porque el deseo de la felicidad es engañado. La liberación, por
lo tanto, consiste en renunciar a todo deseo. La finalidad suprema es llegar a un estado designado en la lengua sagrada de
los budistas con el nombre de Nirvana. Este término, según
unos, significa la nada absoluta, según otros, el aniquilamiento
de nuestro ser. Púesto que el deseo es la manifestación fundamental de la vida, en tanto que vivamos buscaremos una felicidad cuya búsqueda es la ilusión, y en otras existencias nos
esperan nuevas decepciones. En consecuencia, no puede haber
paz más que en el aniquilamiento ; para huir del mal, hay que
dejar de ser, hay que entrar en el Nirvana. O sea que la nueva
esperanza que Cakyall).ouni aporta a los h9mbres es la posibilidad de escapar a la ley de la transmigración entrando en el Niryana, o sea en el aniquilamiento integral del ser. Claro que nos
preguntamos: ¿si la vida es un mal. por qué no recomienda el

�48

¿Qué hoy más allá de lo muerte?

suicidio¿ Porque se correríá el peligro de renacer, y solo la observancia de una conducta sabía puede preservar de la desgracia de
volver a nacer. Con ligeras modificaciones, Confucío siguió la
obra de Búda, y no vamos a deternos en ella. De manera que
el pensamiento filosófico que se descubre en el fondo de las religiones orientales, es que la vida es un mal, y hay que salir de
ella lo más pronto posible. Claro que los pueblos de Asía tienen
algunas religiones ricas en alegorías, en leyendas, en las que predomina la idea de la vida, pero el significado esconido de sus
símbolos, el sentido profundo de sus libros sagrados, la filosofía de su religión, en fin, reflejan la idea de que la vida personal es un fenómeno pasajero y malo. Probablemente no deba
confundirse todo esto con un panteísmo, que no concediendo
valor duradero a la conciencia, suprime la misma base del orden
espiritual. pero el panteísmo es el carácter dominante de las religiones Asiáticas.
Las preguntas, pues que nos hemos planteado desde el comienzo siguen sin réspuesta. Ni Egipto, ni Grecia, ni el Oriente,
ni Asia nos dan una explicación convincente. Ni el Hades, ni
Plutón, ni Caronte, ni la mitología. . . Ha llegado el momento, pues, de que nos enfrentemos con una nueva visión del más
allá: El Cristianismo. La predicación de Cristo sobre una existencia futura más allá de la tumba, no pretende ser una verdad nueva, gran parte de quienes le escuchaban tenían ya tal
creencia; sino que :Él nos habla de una verdad que venía a librar de oscuridades para colocarla a plena luz. Usando figuras
a veces pavorosas, anunciaba los males reservados a quienes por
los bienes terrenales perdieran su alma. Lo único valioso para
el ser humano es su alma, destinada a una comunión íntima
con Dios para gozar en el más allá de una felicidad sin fin.
Al hablar de la vida eterna, designaba un estado de felicidad estable, permanente. A diferencia .del dios brahamánico
y Budista, el Dios de Jesucristo posee una vida independiente
del mundo creado por un acto libre de su voluntad, y que cuenta
su gloria sin limitar su poder. En consecuencia, El puede hacernos entrar en un reposo eterno, sin absorbernos en El. porque
El no es solamente el principio de la vida, sino el amo de la
vida. El puede y quiere, decía Jesús, porque Dios es amor, y

Daniel Mir

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este amor es el secreto de la creación. La vida eterna es el Reíno
de Dios, por lo tanto la vida eterna no es sólo la vida por venir,
porque la eternidad abraza el presente y el pasado lo mismo que
el futuro. Quien vive en Dios está ya en la eternidad; para aq_uel
que vive o ha entrado en el plan divino, el reino celeste comienza aquí. ¿Como se entra en el plan de Dios? Teológicamente,
al transgredir el hombre las leyes o la voluntad divinas, cayó
en el pecado, que significaba la ruptura de las relaciones amistosas entre el hombre y Dios. Para restablecer esas relacion\s
rotas por el pecado del hombre, Dios, en un acto de infinita
bondad, envía a su propio Hijo. a la segunda persona de la Trinidad, para que por medio de su sacrificio en la cruz redima a
los hombres que en él crean. Esto es la religión: religar las relaciones entre Dios y los hombres. Esta es, en síntesis, la doctrina
cristiana, que no es menester ampliar por conocida. Después, los
teólogos añadirán que el Sumo Ordenador ha creado las cosas
de tal manera que se corresponden, y ésta no es una de las perfecciones del mundo, sino el mundo mismo. La palabra "mundo" significa orden, pues si el mundo no fuese orden sería caos.
El caos dejó de ser caos cuando fué mundo en el que cada cosa
encontró su lugar, su relación con otras cosas, o sea ley de causa
y efecto, ley que priva de igual manera en la esfera de la existencia humana. Las facultades del cuerpo se corresponden con
las del espíritu; las de la razón con las de la imaginación; las
de la imaginación con las del sentimiento; las de la inteligencia
con las ,de la voluntad. Un hecho aislado, que no fuese ni la
causa ni el efecto, ni el fin ni dependiera de otro hecho, no podría concebirse, porque sería sin-razón. Como semejante rotura
no podemos concebirla en la creación, esta rotura existiría si
n~da hubiera para corresponder al alma. Además, siempre según
dicha argumentación, todo lo que es exterior, visible, material,
no es más que símbolo; pues no hay verdadera acción más que
en los actos del espíritu. El mismo fenómeno se aplica a nuestras producciones. No son ellas las que nos hacen ser lo que
somos ; tan sólo lo expresan. Y para que no confundamos el
símbolo con la realidad, el tiempo se encarga de ir destruyendo
todos estos símbolos. La materia sufre las leyes de la materia
y el cuerpo, que no· es nosotros sino sólo nuestra forma, el instrumento de nuestro obrar externo, cambia, perece, recordando

�50

¿Qué hay más allá de la muerte?

con su muerte que ocupa en nuestra existencia un rango de subordinado y una importancia relativa. En cambio, hay en la
conciencia del hombre algo que le constriñe a unir de manera
indisoluble la idea del ser con la inmortalidad. Escrituralmente
se dice: "El hombre camina entre la apariencia", y en este sentido netamente religioso del término, nada hay más real que lo
eterno. . . . Pero, ¿contesta nuestras preguntas, nuestros angustiosos interrogantes? "La vida eterna es la reconciliación con Dios", nos afirma el Cristianismo, pero ¿descorre el
misterio? "Dios ha creado las cosas para que fuesen", dijo Santo Tomás de Aquino. Estas palabras, que por mucho tiempo
me mantuvieron perplejo, creo haberlas entendido, pues parafrasean el pensamiento bíblico: "Dios no es Dios de muertos,
sino de los vivos" ; o sea: · Dios ha creado las cosas para que
fuesen sin arrepentirse, y no nos ha sacado de la nada para
hundirnos de nuevo en ella. Pero, como la vida eterna es una
vida santa, nada impuro puede entrar en ella, y entonces lo
santificado pertenece a la vida que no debe morir. ¿Y que es lo
que debe ser santificado en nosotros? Y Pablo de Tarso responde: todo, y desarrolla su pensamiento diciéndonos que espíritu, alma y cuerpo. ¿Todo? Todo, por que el Cristianismo
nos dice que la Resurrección es en cuerpo. "Si los muertos no
resucitan, comamos y bebamos que mañana moriremos", exclama El apóstol Pablo, y todavía algo más grave: "Si en esta vida
solamente esperaµ¡.os en Cristo, los más miserables somos de todos los hombres". ¿Y qué clase de cuerpo tendrán o tiene los
resucitados? "U no celestial", nos contesta. ¿Y qué es un cuerpo celestial?, insistimos, pero esta insistencia carece de respuesta,
no la hay. Y, claro está, tropezamos con un nuevo misterio:
el final del Cristianismo· es la resurrección, la resurrección final
de los cuerpos, y no en sentido metafórico, y entonces la complicación aumenta, porque la inquietud no especulativa, sino
vital, pregunta: ¿y dónde están las almas de los que ya se fueron y esperan la resurrección final? Tertuliano escribía: "Vivir
uno mismo, pero en un cuerpo glorificado, una vida nueva y
gloriosa, tal es la promesa del Evangelio. Las almas que se han
encontrado en este mundo y que aprendieron a conocerse y a
amarse mutuamente, se conocerán y amarán más cuando se encuentren al lado de Dios". Eso indica claramente que persistirá

Daniel Mir

51

nuestra personalidad, pero ¿dónde? Hagamos a un lado el problema espacio y tiempo, que es mucho hacer, y el misterio persiste. Algunos teólogos, para ·evitar esta dificultad, nos hablan
no de lugar destinado a las almas a los cuerpos resucitados, sino •
de un estado. Preguntamos qué cosa es un estado, ya que con
él se elimina el problema tiempo-espacio, pero es una pregunta
que tampoco tiene respuesta. ¡Entrégate a los sueños más bellos
-nos dirán los místicos- y eso son los reinos eternos y celestiales! Lo lamentable es que el alma inquisitiva no se alimenta
de sueños y mucho menos éstos le resuelven el misterio. "El
mundo celeste escapa a nuestra imaginación actual" nos recomiendan otros, y nos remiten a la fe, alegando que nuestra mente finita no puede captar lo infinito, que Dios nos ha revelado
lo que nos es suficiente saber. ¿Nos bastaría lo revelado, si consiguiéramos en tenderlo?
"En el curso eterno de las cosas -dice T enn yson-, el
espíritu sigue . . . pasando de estado en estado y sus formas actuales no son más que . . . la crisálida de estos estados". O sea
que aquí encontramos, como ya en Oriente, transformación, no
destrucción, pero no tampoco respuestas sólidas o consoladoras.
Desde el primer muerto hasta nuestros días, existe en el fondo
del corazón del hombre un sentido del más allá, del infinito,
de lo eterno, bien sea por un recuerdo o por una necesidad de
un paraíso perdido. "Nuestro espíritu -exclama Goethc- es
una esencia absolutamente indestructible, y continuará actuando, de eternidad en eternidad". ¿Cómo?
Todo lo que hemos dicho parece entrañar una cierta morbosidad en el tema, pero según Pascal, la morbosidad está en
una actitud indiferente del tema. He aquí sus palabras: "La
inmortalidad del alma, nos importa de tal manera, nos atañe
tan profundamente, que sólo habiendo perdido todo sentimiento es admisible, todo sentimiento humano y vital". Hasta un
esteta como Guyau se pregunta: . "Uno puede marchar alegremente al sacrificio de la muerte, pero el aniquilamiento, el dejar
de ser de aquellos que se ama, es inaceptable para el hombre, ser
pensante y amante por esencia. ¿Cómo decir a una madre que
no hay nada definitivamente vivo en el niño que tiene sobre
sus rodillas?". Porque el problema, creo que lo hemos com-

�53

Daniel Mir

52

¿Qué hay más allá de la muerte?

prendido así a través de nuestro estudio, no es tanto la inmortalidad como la manera de ser de la inmortalidad.
¿Han visto ustedes un cuadro de Scheffer, con un texto
que dice: "San Agustín y su madre Santa Mónica ? Quienes lo
hayan visto habrán observado la peculiaridad de dos miradas
dirigidas hacia el mismo cielo. El pintor contó dónde se había
inspirado para pintar su cuadro ; he aquí las palabras de San
Agustín que dieron lugar a la pintura: "Al acercarse el día en
que mi madre debía salir de esta vida, nos encontramos los dos
solos apoyados sobre una ventana que daba a un jardín. Conversábamos con inefable dulzura, y en el olvido del pasado,
devorando el horizonte del futuro, pensábamos cómo sería la
vida eterna que el ojo no ha visto, que el oído no ha podido
escuchar, y donde no alcanza el corazón del hombre. Y llevados por un impulso de amor hacia aquel que és, nos paseamos
por los peldaños de los cuerpos hasta los espacios celestes donde
las estrellas se mueven. Y subiendo todavía más alto en nuestros
pensamientos en la admiración de la obra de Dios, nuestras almas
alcanzaron la sabiduría increada, que es lo que ella ha sido, lo
que será siempre, o mejor dicho, en la que no se encuentra ni
haber sido y deber ser, sino el Ser Unido, porque es eterno;
porque haber sido y deber ser excluyen la eternidad. Y así
hablando, en nuestros impulsos hacia esa vida, la tocamos un
instante en un salto del corazón . . . porque la vida eterna es
semejante a ese fugitivo éxtasis que todavía nos hace suspirar" . . Una experiencia personal . . Agotemos un poco más
el tema escatológico cristiano, y trasladémonos al drama de la
cruz. A la imploración del llamado "buen ladrón", Cristo le
contesta con esas palabras: "Hoy estarás conmigo en el Paraíso".
He revisado el texto griego, y las palabras son correctas: Paraíso
y hoy. ¿Exégesis de este texto ? La teología está concorde en
que cuando nosotros despertaremos de la muerte, no podremos
pensar de ella sino como datando del mismo día. Tal vez habremos dormido (uso esta palabra en vez de morir) mucho
tiempo; tal vez nuestra tumba habrá visto muchas flores y después la hierba anónima del olvido; la tierra habrá continuado
su curso indiferente
Pero, un día, un día fijado por Dios,
el ángel de la resurección vendrá a llamar a las puertas de las
1

tumbas. ¿Cuánto tiempo habremos dormido? No importa . ..
La palabra ayer es una palabra sin sentido en el mundo en el
cual penetraremos. En el cielo no existe más que el hoy, todo
es hoy, sin mañana ni ayer. Como definición teológica, es bellísima ...
Con toda intención he dejado para el final, enfrentarnos,
por unos momentos, con una de las almas más atormentadas
por la pregunta base de nuestro estudio: D. Miguel de Unamun0. Porque ante la incapacidad de la razón para aprehender,
aunque no sea más que lo dicho, se nos propone la fe. "¿Qué
cosa es la fe ?" , se pregunta U namuno. Y dá la respuesta tradicional del Catecismo: "Creer lo que no vimos". Y rectifica:
" ¿Creer lo que no vimos ? ¡Creer lo que no vimos no, sino crear
lo que no vemos! Crearlo, y vivirlo, y consumirlo, y volverlo
a crear y consumirlo de nuevo ... en incesante tormento vital".
Y en su rosario de sonetos, exclamará apasionado:
hay que ganar la vida que no fina,
con razón, si11 razón o contra ella.
"¿ No será -se pregunta en otra parte- la absoluta y perfecta
felicidad eterna una eterna esperanza que de realizarse moriría?
¿No será, digo, que todas las almas crezcan sin cesar sin llegar
nunca al infinito, a Dios, a quien de contínuo se acercan? ¿Cómo resignarme a hacer el sacrificio de este pobre yo, por el cual
y sólo por el cual conozco de finalidad y de conciencia universal ~ ¿Debemos aceptar el cristianismo como " una salida desesperada" al estilo de Kierkegaard ?" Y sus preguntas, base de toda su filosofía, no son otras que éstas: "¿ De dónde vengo yo
y viene el mundo en que vivo y del cual vivo? ¿A dónde voy
y a dónde va cuanto mo rodea? ¿Qué significa todo esto?".
Los existencialistas ateos, cuando proclaman la soledad del hombre sobre la tierra, se sumergen en un drama, mientras U namuno, en su agonía por la inmortalidad, se revuelve contra la nada.
Para los existencialistas humanistas la muerte es finitud absoluta y esencial; no hay acabamiento ni totalidad de la vida; el
hombre no puede llegar jamás a ser el dueño de su existencia
porqur la muerte no le viene de fuera, accidentalmente ; la muer-

�54

¿Que hoy más ollá de la muerte?

te le viene de dentro, de su suprema posibilidad. El hombre esun ser- para- la- muerte. Unamuno se rebela, precisamente
porque observa con horror el hecho crudo de morir, porque no
lo acepta. En su experiencia poética de la muerte, escribirá:
... ¿Y si de este mi sueño
no despertara ... ?
Esta congoja mía sólo
durmiendo pasa:
¡duerme!
¡Oh, en el fondo del sueño
sientó a la nada! ...
Duerme, que de esos sueños
el sueño sana.
¡duerme!
Tiemblo ante el sueño lúgubre
que nunca acaba ...
Duerme y no te acongojes
que hay un mañana ...
¡duerme!
Duerme, mi alma, duerme,
rayará el alba,
duerme, mi alma, duerme:
¡duerme!
Ya se durmió en la cuna
de la esperanza ...
se me durmió la triste ...
¿habrá un mañana ? . . . .
¿Duerme?
¿Aurora de otro mundo es nuestro ocaso?
Sueña, alma mía, sueña en tu sendero oscuro:
Morir, dormir . .. dormir ... ¡soñar acaso! ...

Pedro Lezcano / •
Yuntas de amor

Juntad de dos en dos vuestras espaldas.
Las espaldas, hermanos:
alto lugar donde germina el ala.
Sabemos del amor que a dos a yunta;
a tres, acaso el odio o la venganza.
(Un hombre da el puñal, otro lo empuña,
la voz presta un tercero, un cuarto mata.
El criminal no existe,
pero la herida sangra) .

~

Por eso yo os digo:
juntad de dos en dos vuestras espaldas.
Las espaldas, hermanos:
ese lugar que cansa,
donde la cruz, donde la edad se apoyan,
donde el abrazo acaba.
Acantilado humano y horizonte
donde se ha puesto el corazón. Muralla.
Sitio para morir de los que huyen
y de los que desprecian la amenaza.
Llanura puesta en pie en escalofrío,
por la que se levanta
la_ vertebral columna para el Sansón del tiempo.
Ciego lugar donde el cobarde ataca.
- 55 -

�Yuntas de amor

56

Ese lugar, hermano con hermano,
espalda con espalda,
os hará fuertes, dobles.
Yuntas de amor sobre la paz que labran.

Juan Antonio Ayala / L~
tierra de Alvargonzález
Estudio comparativo de dos textos
Antonio Machado

de

NOTA PREVIA.-Listo ya este articulo
para su impresión, 110s llega la triste
noticia del fallecimiento del poeta Juan
Ranió11 Jiménez (Puerto Rico, 29 de
mnyo de 1958). El roma11ce de Antonio
ilfacluido, "La tierra de Alvar!Jonzález"
está dedicndo, precisamente, a JuQll
Ramón. Dolorosa oportunidad esta que
110s obli!Ja a dedicar estas breves notas
-ape11as apuntes para un trabajo más
amplio- a uno de nuestros más yrandes poetas de habla hispánica. Asi nos
sumamos al sentimiento colectivo de
pesar por la pérdida de J.R.J.

RECIENTEMENTE, la Editorial
Losada, S. A., de Buenos Aires, ha publicado en su colección
"Contemporánea" un nuevo volumen de las obras del escritor
español Antonio Machado ( 1) . "Los Complementarios", título
que Antonio Machado había destinadq para unos Cuadernos literarios en proyecto (2), recoge el material disperso que ya se
había publicado en diferentes revistas literarias y periódicos y,
también, abundantes escritos inéditos. El compilador de este volumen, Guillermo de Torre, en el prólogo pone de relieve la
importancia extraordinaria de las nueve cartas que A.M. dirigió,
entre los años 1913 (?) y 1929,aDonMigueldeUnamuno
(3) ; material vialiosísimo para poder conocer más íntimamente
al poeta de Castilla, principalmente desde el punto de 'vista religioso y de la política española. Sin embargo, considero importantísima la publicación, incluida en este volumen, de un
texto en prosa del romance "La tierra de Alvargonzález", anterior en su redacción y publicación a la versión en verso incluida
en "Campos de Castilla" (1907-1917) (4). Creo que es un
- 57 -

�58

La tierra de Alvargon:i:ále:i:

caso excepcional en la historia literaria encontrar dos versiones,
una en prosa y otra en verso, de un mismo tema, realizadas ambas por la misma mano; es una excelente base para un estudio
comparativo para llegar a la interpretación de una factura poética que, como la de A.M., tiene perfiles tan personales e intransferibles, hasta el punto de no haber dejado tras de sí imitadores,
discípulos ni escuela, pero sí numerosos admiradores.

•••
Dentro de la producción total de A. M ., " La tierra de
Alvargonzález" representa el único caso de desvío de su línea
lírica, intimista y subjetiva ; cabría, suponer, de antemano, que
el procedimiento de elaboración estilística, en este caso, tuvo
determinantes esenciales completamente distintos del resto de su
obra. Aquí pararían las conjeturas, si no hubiera llegado hasta
nosotros la versión en prosa de " La tierra de Alvagonzález" y
si, además, no fuera ésta la primera y esencial base para la elaboración de la redacción métrica.
Sin embargo, si se considera "La tierra de Alvargonzález",
no separada del resto · de la obra de A.M., sino integrada dentro de toda ella, como el resultado de su filiación generacional,
podrá entenderse e i?terpretarse dentro de las claves de su poesía,
las cuales, hasta el presente, no han sido desentrañadas con más
exactitud y justeza que la de Segundo ·Serrano Poncela en su
obra " Antonio Machado , su tiempo y su obra" ( 5) . Las dos
claves fundamentales de la lírica de nuestro poeta, son a su juicio, "una poética temporal" y " un devenir existencial". Sobre
este sistema de dos coordenadas se desarrolla una de las poéticas
más personales y, al mismo tiempo, más altas de toda la literatura española . Sólo en función de esa poética temporal y de la
vía existencial puede entenderse a A .M. Quien lea atentamente
" La tierra Alvargonzález" podrá ver que no se aparta en lo más
mínimo de estas directrices y que el aspecto generación está latente en cada una de sus partes, armoniosamente articuladas.
No vamos a detenernos en ampliar este aspecto de " La tierra
de Alvargonzález" ya que no cae dentro de los límites de nuestro estudio. Como complemento de las ideas que hemos expuesto permítasenos transcribir el siguiente párrafo de S. Serra -

59

Juan Antonio Ayala

no Poncela: "Un esfuerzo de mayor envergadura donde trata
de conjugar en síntesis armoniosa la preocupación crítica por
lo español, la creación poética pura y las formas tradicionales
de expresión es el largo romance La Tierra de Aluar González
(sic en el original) . Machado nos cuenta en verso octosílabo
asonantado la historia de una rancia familia labriega. Discrepando también del punto de vista general considero que se dan
en esta obra una serie de elementos no poéticos y sí expresivos
de una "circunstancia" generacional. Ahí están, junto al amor
por los clásicos primitivos y el Romancero, la larga narración
popular tradicional de conseja y sucedido, el tono moralista y
gnómico de buena parte de la vieja poesía, elementos novelescos
y dramáticos interpolados entre fragmentos líricos (6) . Está
todo, menos Machado, en tan bello " pastiche'' que recuerda un
sector de la pintura de Zuloaga y algo de los romances de ciegos; exquisitamente manufacturado en efecto, pero no lejos del
. espíritu que, desde una perspectiva más irónica, va a dar en
Baroja y su Horroroso crimen de Peñaranda del Campo y en
Valle-Inclán alguno de sus esperpentos" ( 7) . Aunque no podemos suscribir la totalidad de las afirmaciones. trascritas, sin
embargo, hemos aducido este testimonio, para insistir en el aspecto generacional de esta , composición machadiana y que es
como una prolongación de esas "Dos Españas" de las que nos
hablan constantemente los exegetas del 98.

•••
No pretendemos, en estos breves apuntes, agotar todo el
tema a que se presta la comparación de las dos versiones de " La
tierra de Aluargonzález" .. Señalaremos solamente las más importantes zonas de contacto entre ambas.

1-

Desarrollo del tema en las dos uersiones:

La versión en prosa ·es más reducida y más esquemática
respecto a la versión en verso, principalmente a partir de la
muerte de Alvargonzález, donde sólo se van señalando los momentos principales de la acción posterior. Hay que tener en
cuenta que · A.M. heredó de su padre una tendencia especial a

�La tierra de Alvargon:i:ále:i:

· 60

Juan Antonio Ayala

la recolección folklórica, para apreciar en su pleno sentido la
introducción con que comienza su versión en prosa. Cuenta
A.M. un viaje que en cierta ocasión hizo por la alta Castilla
para visitar la fuente del Duero; durante el, trayecto conoce a
un campesino quien es el narrador de la leyenda que, por aquellas tierras, corre en torno a Alvargonzález. Es preci$amente en
esta breve' introducción donde aparecen ciertos rasgos líricos que
van a ser aprovechados para la versión en verso. "Tomamos
-dice- la ancha carretera de Burgos, dejando a nuestra izquierda el camino de Osma, bordeado de chopos que el otoño
comenzaba a dorar. Soria quedaba a nuestra espalda entre grises colinas y cerros pelados. Soria mística y guerrera, guardaba
antaño la puerta de Castilla, como una barbacana hacia los reinos moros que cruzó el Cid en su destierro (8). El Duero, en
torno a Soria, forma una curva de ballesta. Nosotros llevábamos la dirección del venablo" (9). "Alvargonzález -me respondió-- fue un rico labrador; mas nadie lleva ese nombre por
estos contornos. La aldea donde vivió se llama como él se llamaba: Alvargonzález, y tierras de Alvargonzález a los páramos
que la rodean. Tomando esa vereda llegaríamos allá antes que
a Vinuesa por este camino. Los lobos, en invierno, cuando el
hambre les echa de los bosques, cruzan esa aldea y se les oye
aullar al pasar por las majadas que fueron de Alvargonzález,
hoy vacías y arruinadas" . Casi todos estos motivos sugeridos
en esta breve introducción se hallan desarrollados ampliamente
en la versión en verso. El tema del paisaje castellano, los lobos
como símbolo, juegan un papel importante en la última parte
del romance ; "Dos lobos se asomaron a verles, huyeron espantados", dice ya al acabar la versión en prosa; y en forma ro-

61

tierras de Alvargonzález no tiene lugar en la versión en verso;
en ésta la entrada es directa, como lo es la forma romance adoptada por el poeta; romance es este que podríamos clasificar dentro de la categoría de romances culto-populares, o más bien, de
ciego; el mismo Machado nos los dice en su versión en prosa:
" Siendo niño, oí contar a un pastor la historia de
Alvargonzález, y sé que anda inscrita en papeles y
que los ciegos la cantan por tierras de Berlanga" (12)
Dejando de lado este preámbulo -sobre el cual volveremos más tarde para señalar ciertas referencias importantesnos interesa señalar ahora, en forma esquemática, el desarrollo
de ambas versiones:

Versión en verso: en el texto están señaladas las partes de
que consta este romance-leyenda:
I La tierra de Alvargonzález
II El sueño
III Aquella tarde . . .
IV Otros días
V Castigo
VI El viajero
VII El indiano
VIII La casa

manceada:
"Páramo que cruza el lobo
aullando a la luna clara
de bosque a bosque . . . ·. " ( 1O) .
"Un lobo surgió, sus ojos
lucían como dos ascuas". ( 11).
Esta breve narración que sitúa la leyenda de la casa y

IX La tierra
X Los asesinos.

Versión en prosa: La narración está hecha en forma continuada, sin que en ella se marquen claramente las divisiones
sobre las cuales está estructurada la versión romanceada; con
leves transiciones, apenas insinuadas, pasa AM de una parte
a otra, siguiendo, en las primeras partes, un plan de desarrollo
detallista, que se vuelve más esquemático en las etapas finales de

�Lo tierra de Alvorgonsóles

62

la narración; es precisamente en éstas donde ha sido ampliada
la redacción métrica y en la que ha logrado mayores alturas el
estilo de nuestro poeta. En lo que se refiere a esta segunda parte
hay una variante notable respecto al-fin de Miguel, el hermano
menor de los hijos de Alvargonzález; en la versión en prosa,
éste muere asesinado por sus hermanos:
"Los mayores volvieron a sentir en sus venas la sangre de Caín, y el recuerdo del crimen les azuzaba al
cnmen.
Decidieron matar a su hermano, y así lo hicieron.
Ahogáronle en la presa del molino, y una mañana
apareció flotando sobre el agua." ( 13)
Sin embargo, nada se dice del asesinato de Miguel en el
romance incluido en "Campos de Castilla"; la última referencia que aparece a propósito de su persona es la siguiente:
''En la tierra en que ha nacido
supo afincar el indiano;
por muJer una doncella
rica y hermosa ha tomado.
La hacienda de Alvargonzález
ya es suya, que sus hermanos
todo le vendieron: casa,
huerto, colmenar y campo." ( 14) .
Esta variante, que no está ni siquiera insinuada en el plan
primitivo, de la redacción en prosa, introduce en el romance
un elemento dramático compensador de la sei:ie de acontecimientos trágicos que se han pr?ducido a lo largo de toda la historia
de la familia y tierras del viejo Alvargonzález. Se rompe, con
ella, la repetición de un hecho --el asesinato--- que ya está
poéticamente realizado con la muerte del padre: inclusive responde más al carácter nómico y moral, clásico en el romance
español.

Las noches

Juan Antonio Ayolo

63

Otra de las variantes notables en la versión romanceada,
respecto a la versión en prosa, es la diversificación en distintas
noches de los acontecimientos relativos al retorno del hermano,
las apariciones del fantasma de Alvargonzález, el viaje de los
hermanos y la noche de su suicidio. La segunda versión es más
completa, más rica en elementos novelescos e imaginativos.

Versión en prosa:
1a. noche: Es la noche en que retorna Miguel, que años
antes había partido para las Indias:
"Una noche de invierno, ambos hermanos y sus mujeres rodeaban el hogar, donde ardía un fuego mezquino
que se iba extinguiendo poco a poco. No tenían leña,
ni podían buscarla a aquellas horas. Un viento helado penetraba por las rendijas del postigo, y se le
oía bramar en la chimenea. Fuera, caía la nieve en
torbellinos. Todos miraban silenciosos las ascuas mortecinas, cuando llamaron a la puerta.
-¿Quién será a estas horas?- dijo el mayor-.
Abre tú.
\
Todos permanecieron inmóviles sin atreverse a abrir.
Sonó otro golpe en la puerta y una voz que decía:
-Abrid, hermanos.
- ¡ Es Miguel~ Abrámosle". ( 15)
Esta es la misma noche en que el fantasma de Alvargonzález llega hasta la puerta de la casa de sus hijos a dejar un haz
de leña para el fuego invernal que se está extinguiendo. (16)

Za. noche: La noche en que los hermanos retornan borrachos a la aldea y ven el fantasma del padre, otra vez, trabajando en las tierras de su hermano Miguel:
"Una noche volvían borrachos a su aldea, porque
habíán pasado el día bebiendo y festejando en una

�Juan Antonio ¼ola

65

La tierra de Alvargonsáles

64

feria cercana. Llevaba el mayor el ceño fruncido y
un pensamiento feroz bajo la frente.

-¿ C6mo te explicas tú la suerte de Miguel?- dijo
a su hermano.
"La tierra le colma de riquezas, y a nosotros nos niega un pedazo de pan".
-Brujería y artes de Satanás- contestó el segundo.
Pasaban cerca de la huerta, y se les ocurrió asomarse
a la tapia. La huerta estaba cuajada de frutos. Bajo
los árboles, y entre los rosales, divisaron un hombre
encorvado. hacia la tierra.
-. -Mírale- dijo el mayor-. Hasta de noche trabaja.
-¡Eh! Miguel- le gritaron.
Pero el hombre aquel no volvía la cara. Seguía trabajando en la tierra, cortando ramas o arrancando
hierbas ... Aquel hombre tenía el rostro del viejo labrador. ¡De la laguna sin fondo había salido Alvargonzález para labrar el huerto de Miguel!" (17).

3a. noche: Suicidio, en la laguna Negra, de los dos hijos
asesinos de Alvargonzález:
"Cuando caía la tarde, cruzaban por entre las hayas
y los pinos.
Dos lobos se asomaron a verles, huyeron espantados.
¡Padre!, gritaron, y cuando en los huecos de las rocas
el eco repetía: ¡padre! ¡padre! ¡padre!, ya se los había tragado el agua de la laguna sin fondo'.'. (18) .

mera de la versión en prosa. Yo las separo, ya que considero
un elemento del romance popular el introducir cierta clase de
reflexiones dramáticas que acentúan el carácter popular y narrativo de este género.
"Es una noche de invierno.
Cae la nieve en remolinos.
Los Alvar.gonzález velan
un fuego casi extinguido.
El pensamiento amarrado
tienen a un recuerdo mismo,
y en fas ascuas mortecinas
del hogar los ojos fijos.
No tienen leña ni ·sueño.
Larga es la noche y el frío
arrecia. Un candil humea
en el muro ennegrecido.
El aire agita la llama,
que pone un fulgor rojizo
sobre las dos pensativas
testas de los asesinos.
El mayor de Alvargonzález,
rompe el silencio, exclamando:
-Hermano, ¡qué mal hicimos!
El viento la puerta bate,
hace temblar el postigo,
y suena en la chimenea
con hueco y largo bramido.
Después el silencio vuelve,
y a intervalos el pabilo
del candil chisporrotea
en el aire aterecido.
El segundón dijo:-¡ Hermano,
demos lo viejo al olvido!" (19).

Versión en verso:
Ja. noche: Noche de reflexiones en el hogar de los hijos
asesinos de Alvargonzález. Por no estar muy clara la ilación
o la transición del episodio siguiente, puede muy bien confundirse con la noche en que llega el hijo de Alvargonzález, pri-

Za. noche:· La llegada de Miguel y primera aparición del
fantasma de Alvargonzález:
"Es una noche de invierno.

�Lo tierra de Alvorgon:i:óle:i:

66

Azota el viento las ramas
de los álamos. La nieve
ha puesto la tierra blanca.
Bajo la nevada, un hombre
por el camino cabalga:
va cubierto hasta los ojos,
embozado en negra capa."

" ...... Un hombre,
milagrosamente, ha abierto
la gruesa puerta cerrada
por doble barra de hierro.
El hombre que ha entrado tiene
el rostro del padre muerto.
Un halo de luz dorada
orla sus blancos cabellos." (20)

3a. noche: La noche en que uno de los hermanos --eran
los dos en la versión en prosa- ve al padre trabajando en la
huerta de Miguel:
" Anoche cuando volvía
a casa -Juan a su hermano
dijo-- a la luz de la luna
era la huerta un milagro.
Lejos, entre los rosales
divisé un hombre inclinado
hacia la tierra; brillaba
una hoz de plata en su mano.
Después irguióse y, volviendo
el rostro, dió algunos pasos
por el huerto, sin mirarme,
y a poco lo vi encorvado
otra vez sobre la tierra.
Tenía el cabello blanco.
La luna llena brillaba,
y era la huerta un milagro" (21 )

Juan Antonio Ayolo

67

4a. noche: Suicidio de los dos asesinos:
"Cuando la tarde caía,
entre las vetustas hayas
y los pinos centenarios,
un rojo sol se filtraba.

Era la noche, una noche
húmeda, oscura y cerrada." (22)
En resumen: Machado ha desdoblado la noche inicial de
la versión en prosa, en dos noches en la nueva redacción en
verso, lo cual supone una elaboración poética mayor y una intencionalidad que se articula con todo el desenvolvimiento del
o de los motivos poéticos del romance.

El paisaje castellano en ambas versiones.
"Hay en Machado, como en todos los componentes de la
generación del 98, una preocupación por el paisaje, no sólo de
índole estética sino también historicista. Quiero decir con esto
que Machado y sus coetáneos generacionales descubren en el paisaje una posibilidad de comunicación directa con el ser de España. Doy por supuesto, al hablar de paisaje, que se entiende
por tal la totalidad envolvente del hombre: el mundo de la naturaleza y la presencia inanimada pero afectiva de la historia,
en forma de arquitectura o vestigio arqueológico. . . Así los
chopos del camino soriano, el naranjo andaluz o la ermita de
la Virgen en Baeza son paisajes para Machado" (23 ) . El paisaje castellano juega un papel importantísimo en "La tierra de
Alvargonzález", tanto en la primera versión como en la segunda : es más, ha y momentos en que Antonio Machado sacrifica
el sentido narrativo del romance para intercalar personales afecciones hacia el paisaje ; el paisaje concebido con un sentido generacional operante, tal como lo ha señalado Serrano Poncela
en el párrafo transcrito más arriba. A este respecto todavía podemos añadir un testimonio más de Pedro Laín Entralgo:
" ¿Qué elementos pueden distinguirse en la visión ma~hadiana

�68

La tierra de Alvargansóles
Juan Antonio Ayala

del campo de Castilla? Está, por una parte, larealidad misma
de la ti~rra. El color y la figu'ra del campo contemplado incitan los ojos y el alma del poeta y promueven las pinceladas de
sensorialidad impresionista que acá y allá decoran la superficie
visible del verso: "grises" alcores, álamos "dorados", "plomizos" peñascales, montes de "violeta". Todas estas notas elementales se ordenan dentro del mundo interior del artista en
metáforas. y adjetivaciones puramente líricas, edificadas, en último extremo, sobre el mundo de los recuerdos comunes a todos
los hombres capaces del sacramento poético: "agria melancolía"
de las ciudades viejas y decrépitas, "turbante de nieve y de tormenta" sobre las sierras, "olifante del sol", inevitable "temblor
del alma" ante los hayedos y pinares ... Al lado de la elemental sensación de la tierra, directa o metafóricamente expresada,
hállase la emoción que esa tierra tiene para la personal intimidad del poeta" (24).
·

69

esta trascendencia del paisaje castellano y cómo opera en ambas
versiones.
En la introducción narrativa de la versión en prosa aparece una referencia metafórica a Soria, que va a ser en lo sucesivo reelaborada por AM en diferentes partes de su obra poética ; referencia que, de acuerdo con su trascendentalismo, es
una proyección histórica interpretativa del poeta de Castilla.
"Seria quedaba a nuestra espalda entre grises colinas
y cerros pelados. Soria mística y guerrera, guardaba
antaño la puerta de Castilla, como una barba cana
hacia los reinos moros que cruzó el Cid en su destierro. El Duero, en torno a Soria, forma una curva
de ballesta. Nosotros llevábamos la dirección del venablo" (26).

En AM, como en todos los integrantes del grupo del 98,
el paisaje castellano tiene un sentido trascendente, de proyección, de interpretación, de patrón y medida que responde a un
estado anímico o a un deseo ·de reconstruir, sobre ese esquema,
· una nueva historia de España o interpretar los hechos del pasado. Guillermo Díaz-Plaja ha asignado, certeramente, este trascendentalismo a la generación 9 8, mientras que para él. el paisaje en los modernistas es algo inmanente. "a) La tristeza del
Noventa y Ocho es trascendente. Es una tristeza motivada por
razones perfectamente distintas y superiores a la realidad objetiva. La tristeza del Noventa y Ocho se llama pesimismo. ln'dica una actitud reflexiva y desesperanzada acerca de un porvenir. Se es pesimista acerca de algo. Este algo es la Patria. En
general, la visión del paisaje de Castilla, de las viejas y pequeñas ciudades castellanas, incluye un sentimiento de tristeza que,
trascendido a lo colectivo, integra un pesimismo. Son todos
los del Noventa y Ocho los que aman a España "porque no les
gusta", y en la tarea de soñar una España mejor- a mucha distancia de la España que describen, se pone su nobilísima tarea.
Pero esta distancia entre la realidad y el sueño es, justamente,
la dimensión de su pesimismo" ( 2 5) .

Compárese este texto con los siguientes:
"Yo divisaba, lejos un mqnte alto y agudo,
y una redonda loma cual recamado escudo,

y cárdenos alcores sobre la parda tierra
-harapos esparcidos de un viejo arnés de guerra-,
las serrezuelas calvas por donde tuerce el Duero
para formar la corva ballesta de un arquero
en torno a Soria.- Soria es una barbacana,
hacia Aragón, que tiene la torre castellana" (2 7)
"Allá, en las tierras altas,
por donde traza el Duero
su curva de balleta
en torno a Soria, entre plomizos cerros
y manchas de raídos encinares,
mi corazón está vagando, en sueños . . . " ( 28)
"¡ Colinas plateadas,
grises alcores, cárdenas roquedas
por donde traba el Duero

Veamos cómo se ajusta "La tierra de Alvargonzález" a

•

�La tierra de Alvargon:i:óle:i:

70

su curva de ballesta
en torno a Soria .... " (29)

''He vuelto a ver los álamos dorados,
álamos del camino en la ribera
del Duero, entre San Polo y San Saturio,
tras las murallas viejas
de Soria- barcana
hacía Aragón, en castellana tierra-." (3 O)
Faltan más testimonios en la versión en prosa que nos pongan en contacto con un sentido interpretativo del paisaje trascendental de Castilla; sin embargo, la versión romanceada es
rica en estos detalles, que además, se encuentran dispersos en
· otras partes de su obra, reelaborados o sencillamente incluídos
sin que presenten variantes notables.

..

"La hermosa tierra de España
adusta, fina y guerrera
Castilla, de largos ríos,
tiene un puñado de sierras
entre Soria y Burgos como
reductos de fortaleza,
como yelmos crestonados,
y U rbión es una cimera" ( 3 1 )

Forma poética que ha sido casi incorporada, en los siguientes versos:

Juan Antonio Ayala

71

Otros elementos poéticos asimilados.
Alvargonzález, en su sueño, ve uri hacha y en ella un presentimiento de su muerte. Su largo sueño -más amplio en la
versión prosificada que en la romanceada- está dominado por
este sentimiento. La primera versión presenta las sig_uientes
alusiones:
"En la pared ahumada, colgaba el hacha reluciente,
con que el viejo hacía leña de las ramas de roble"
(34).
" En la pared colgaba de una escarpia el hacha bruñida y reluciente" (35).
'Y es otra vez el hogar, el hogar apagado y desierto,
y en el muro colgaba el hacha reluciente". (36).
"A la luz del candil brilla el hecha en el muro, y esta
vez parece que gotea sangre" (3 7).
"Los hermanos, pálidos como la muerte, se alejan
por los rincones del sueño. En la diestra del mayor
brilla el hacha de hierro" ( 3 8) .
"Un hachazo en el cuello y cuatro puñaladas en el
pecho pusieron fin al sueño de Alvargonzález. El
hacha que tenían de sus abuelos y que tanta leña
cortó para el hogar, tajó el robusto cuello: ... " (39).
En la versión en verso, aparecen las siguientes referencias,
calcadas en las anteriores o con pequeñas variantes:

"¡ Hermosa tierra de España!" ( 3 2)

"Los dos mayores se alejan
por los rincones del sueño.
Entre los dos fugitivos
reluce un hacha de hierro". ( 40).

"i Castilla varonil, adusta tierra,
Castilla del desdén contra la suerte,
Castilla del dolor y de la guerra,
tierra inmortal, Castilla de la muerte." (3 3)

"Tiene el padre entre las cejas
un ceño que le aborrasca
el rostro, un tachón sombrío
como la huella de un hacha". ( 41).

�72

La tierra de Alvargon%ále%

NOTAS

"Tiene cuatro puñaladas
entre el costado y el pecho,
por ·d onde la. sangre brota,
más un hachazo en el cuello" (42).

1.- Antonio ~fachado, Los Complementario$ (~ ota preliminar de Guillermo
de Torre), Editorial Losada, S. A. (Colección "Contemporánea), Buenos
Aires, ·1957, 248 páginas.

"El hombre que ha entrado tiene
el rostro del padre muerto.
Un halo de luz dorada
orla sus blancos cabellos.
Lleva un haz de leña al hombro
y empuña un hacha de hierro". ( 4 3) .
El tema general del asesinato del padre, con
halla elaborado, con variantes. en otro lugar de la
tonio Machado. En el fondo, es el mismo tema
ha sido aprovechado desglosándolo del romance o
ha sido incorporado a éste. Es el siguiente:

73

Juan Antonio Ayola

un hacha, se
obra de Anpoético, que
a la inversa,

"En sueño~ vio a sus padres -labradores
de mediano caudal- iluminados
del hogar por los rojos resplandores,
los campesinos rostros atezados.
Quiso heredar. ¡ Oh, guindos y nogales
del huerto familiar, verde y sombrío,
y doradas espigas candeales
que colmarán los trojes del estío !
Y se acordó del hacha que pendía
en el muro, luciente y afilada,
el hacha fuerte que la leña hacía
de la rama de roble cercenada" ( 44).
Dejamos para una segunda parte de este trabajo el estudio
de las coincidencias verbales y de la reelaboración de las formas
poéticas en su transición de la versión en prosa a la romanceada.

2.-"Hemos elegido como titulo general del presente conjunto el de Los Complemental'ios no por estimar que la parte así rotulada sea la más significativa, sino por(¡ue ése es precisamente el ntismo título del libro que
Antonio Machado atribuye a su " poeta apócrifo ...\l,cl ~lartin, conteniendo primitivas redacciones y variac.iooes-dcshcchadas, rehechas u olvidadas- mas con la primera intención de formar efectivamente un volumen
Ese texto se hallaba contenido en tres cuadernos; del primero se han
dado a conocer algunas páginas (insertas originalmente coa Cuadernos
Hispanoamericcwos, Madrid, números 11, 12, 20, 22 y 21, años 1949 y 1950)
y cu Clavileiío (número 33, 1955); los dos restantes parecen haberse extraviado definitivamente, con una valija que guardaba los manuscritos
de Antonio )lachado, al pasar éste la frontera, durante los trágicos días
de la salida de España, antes de llegar a Collioure, el pueblecito francés
clonde el poeta murió poros días clcspués, el 22 de febrero de 1939".
(Guillermo de Torre, Nota Preliminar ele L os Complementa1·ios"; pp. 7 y
8).

3.-Estns cartas fueron publicadas originariamente en Revista Hispánica
Modema, Nueva York, números 2 y 3-•I, abril y julio-octubre de 19j6.
Proceden del archivo de Don Miguel ele UuamunQ y fueron dadas a conocer por lllanuel García Blanco.
4.- En el volumen Los Complementa1·ios, publicado por Losada, S. A., se
afirma que In versión en prosa de "La tierra ele Al1mrgo11zález" fue pucada originariamente en la revista ,\l1111clfrtl, de París núm. 9 enero de 1912.
Segundo Serrano Poncela da la siguiente nota bibliográfica, en su obra
"Antonio Machado, su tiempo y su obra" "La tierra de Alvargonzále:.
l\lunlll., 1910 (Reproducido en Espi, agosto de 19~9. Cueuto-Jeyenda, que
contiene el tema de su romance del mismo titulo, compuesto años después. No está incluido en Obras Completas)". ¿Cuál de· las dos fechas
- 1910 ó 1912- es la verdadcra1 La versión en verso de "La tierra de
A.lvar·gonzález," apareció por vez p rimera en la edición de " Campos de
Castilla", ~ladricl, Renacimiento, 1912 y comprende la obra poética desde
1907 hasta ese año. Posteriormente se amplió hasta 1917, tal como se
deduce de la edición de Poesías Completas, Madrid, Residencia de Estucliautes, 1917. ~os inclinamos a creer que la fecha exacta de la publicación de la redacción en prosa es la de 1910. Sobre su redacción no tenemos datos concretos para aventurar una coujctura.
·
;;.- Segundo Serrano Ponccla, " Antonio Machado, su tiempo y su obra", Editorial Losada, S. A., Buenos Aires, 1954, 226 páginas.
6.-El autor se refiere exclusivamente a la versión en verso; los fragmentos
líricos, a los cuales hace alusión, apcuas si aparecen en la primitiva
versión en prosa como motivos poéticos que serim desarrollados más
tarde. Sin embargo, ya ea la versión en prosa se encuentran insinuados
ciertos temas liricos, que son estudiados más adelante.
7.-Scgundo Serrano Ponccla, op. cit., pp. 174-175.
8.-Indudablcmcntc, Machado se refiere al siguiente pasaje del Poema de
mio Cid:

�La tierra de Alvargonzálex

74

"Otro día mañana- piensa ele envalgar.
Ixiendos va de tierra -el Campeador leal,
de siniestro San Estevan,- un buena cibdad,
passó por Alcobiella- que de Castiella fin es ya;
la cal~ada de Quinea-ívala ll'aspassar.
sobre Navas de Palos- le Duero va pnssar,
a la Figueruela-mío Cid ivn posar".
Cito del texto del Poema preparado por Ramón Menéndez Pidal, según
aparece en la edición hecha por Alfonso Reyes [Anónimo, Poema del
Cid, decimaoctava edición, Colección Austral, Espasa-Calpe-,Argentina,
S. A., Buenos Aires, vol 5, 1956].

9.- Los Complementarios {"La tierra de Alvargonzález"J p. 87 y 89.
10.- Campos de Castilla, CXIV (La tierm de Alvargonzálcz) {Al poeta ,Tuan
Ramón Jiménez]. A..\l. Poesía Completas, Espasa-Calpe, S. A., sexta edición, Madrid, 19-16.

75

Juan Antonio Ayala

29.-Campos de Castilla, CXIII {Campos de Soria, VUJ, A:11., Poesías Comple. tas, ed. cit.
30.-Ibidem, VIII.

31.-Campos de Castilla, CX/l' (La tierra de A.lval'gonzález) [Otros ellas, III,
A'.\l., Poesías Completas, ed. cit.
32.-Soledades, IX (Orillas del Duero), A:\!., Poesías Completas, ed. cit.
34.-Los Complementarios, ed. cit. (II, Fabulaciones,) p. 92.
35.-lbidem, p. 93.
36.-lbidem, p. 93.
37.-lbidem, p. 83.
38.-lbidem, 11· 94.
39.-lbidem, p. 94.

11.-Id.

12.-Los Complementarios, ed. cit., II, [Fabulacionesh 11 89.

40.-Campos de Castilla, CXIV (La tierra de Alvargonzález) [El sueño, IV!,
AM. Poesías Completas, ed. cit.

1~.- Los Complementarios, cd. cit. II, !Fabulaciones!, p 100.

-11.-lbidem, !Aquella tarde ... , II).

H.-C&lt;Lmpos de Castilla, CXIV (La Tierra de Alvargonzúlez {La tierra, I\'j AM.,
Poesías Completas, cd. cit.
15.- Los Complementarios, ed. cit. II, JFabulacionesl, p 97.
16.-Los Complementarios, ed. cit. II, [Fabulaciones!, p. 98- Campos de Castilla, CXIV (La tierra de Alvargonzúlcz) !El viajero, VI, A:M., Poesfos Completas, ed. cit.
·

42.-Ibidem, !Aquella tarde ... IIIJ.
43.-/bldem, IEI viajero, VJ.
44.-Campos •de Castilla, CVIII (Un criminal), Al\f., Poesfos Completas, ed. cit.

11.-Los Complementarios, ed. cit. II, [Fabulaciones!, pp. 199 y 100.
18.-Los Complementw·ios, ed. cit. II, [Fabulaciones], pp. 100 y 101.
19.-Campos de Castilla, CXIV (La tierra de Alvargonzálcz) {Castigo, IIIJ. A.M.
Poesías Complel&lt;Ls, ecl. cit.
20.-Campos de Castilla, CXIV (La tfrrra de Alval'gonzálcz) IEI viajero, I y V],
A.M. Poesías Comple(as, ed. cit.
21.-Campos de Castilla, CXIV (La tierra de Alvargonzález) !Los asesinos, IIJ,
JUf., Poesías Completas, ed. cit.
22.-Campos de Castilla, CXIV (La tierra de A.lvargouz{1lez) !Los asesinos, IV
y VI, AM., Poesías Completas , ed. cit.
23.-Segundo Serrano Ponccla, op. cit., pp. 175 y 176.
24.-Peclro Lain Entralgo, Lct gener&lt;1ci611 del No11e11ta y ocho (Colección Austral, 784) , Espasa-Calpe Argentina, S. A., Bucrios Aires-)léxico, 194i.p. 24.
25.-Guillermo Díaz-Plaja, .lloderni.•mo frente a Xove11ta y Ocho !Una introducción a la Literatura espaliola del siglo X."XJ, Espasa-Calpe, S. A., Madrid, 1951, p. 226.

27.-Campos de Castilla, XCVIII IA orillas del Duero], Mf., Poesías Completas,
ed. cit.

28.-Campos de Castilla, CX."XI, AM., Poesías Completas, ed. cit.

•

�Alfonso Rongel Guerro

Alfonso Rangel Guerra/ La
novela de Carlos Fuentes

PRECEDIDA por una intensa propaganda, señalada como la mejor novela mexicana de los últimos años, comentada en numerosas revistas y periódicos literarios, La región más transparente, primera novela de Carlos
Fuentes, se distribuyó en las librerías entre el escándalo de unos,
el ataque de otros y el halago desmedido de muchos más. El resultado inmediato fue que la edición casi se agotó pocos días después de su aparición. No obstante, esto último no es en nuestro
medio un signo que permita afirmar la calidad de la obra, pero
hay que observar que tal situación es algo insólito en la historia
de las letras mexicanas que nacen, crecen y mueren ante la indiferencia general. al grado de que ediciones limitadas a quinientos
ejemplares, publicadas hace siete o diez años, todavía se consiguen con facilidad.

,

.

Sin duda que la novela de Carlos Fuentes debe ser considerada como una obra importante, porque se aleja de la tradicional forma de novela que se escribe en México. Alimentada
con técnicas extranjeras, lo tual · no es criticable por ningún ·concepto, maneja problemas, personas, ambientes y situaciones mexicanos. Para muchos lectores guiados por la propaganda y por el escándalo, éste será uno más de los libros que
abandonan después de iniciada la lectura porque su técnica lo
coloca entre las producciones literarias para públicos reducidos.
Probablemente esto sea un poco exagerado, pero es indudable
que el libro es dificil para el lector común.
- 76 -

77

En 460 páginas Carlos Fuentes maneja a voluntad el espacio y el tiempo de su novela, o mejor, los espacios y los tiempos, que son muchos. De esta manera, la lectura nos lleva a
cuadros y zonas ·que pertenecen al pasado o al presente, a este
o aquel lugar. Y sobre esta superficie cuadriculada que se lanza hacia todas las direcciones, el bajorrelieve del mundo exterior
y los mundos interiores de los· personajes. Puede decirse que
la forma es utilizada por Carlos Fuentes para reforzar el fondo; así la descripción del ambiente en casa de Bobó y la de
de las escenas de la época porfiriana. Todo esto hace pesada
la lectura del libro, en el que además no se establece con claridad el uso de las redondas y de las cursivas, estas últimas
utilizadas por lo general para estados de conciencia pero también
para narrar épocas pretéritas. En suma, la técnica de esta novela, aunque no es nueva en la literatura del siglo XX, sí es
novedosa en nuestras letras. Quizá si se hubiera manejado con
dósis más pequeñas se hubiera logrado un ~ejor resultado, pues
es una puerta abierta a todos los caminos y ciertas páginas -resultan verdaderamente pesadas, como la última parte de la obra,
llamada precisamente ''La región más transparente del aire", en
la que hay un intento de síntensis, una pincelada que quiere
abarcar el sentido de la historia mexicana a través de visiones,
referencias, nombres y dichos o mexicanismos, todo como río
de la conciencia.
Si se pregunta por la trama de la novela se puede contestar
que tiene muchas y ninguna. En verdad, no hay un hilo conductor que amarre en un determinado momento las mil caras
de la obra. Se quiere suplir esto creando una espesa red formada
por las vidas de los personajes, pero nos parece que no se logra
el propósito. Veamos: Gladys García, mujer de la calle, tm·o
un amante de nombre Beto. Éste, ruletero, es amigo de Gabriel,
bracero que regresa al país; con ellos se encontrarán después el
poeta Zamacona y Federico Robles. Rodrigo Pola tuvo en la
infancia un compañero de nombre Régules, mismo que apare~e
después como próspero abogado y causante directo de la condición última del banquero Robles. El ruletero que lleva a unos
jóvenes a la casa ·de Bobó es vecino de T eódula Moctezuma,
madre (?) de lxca Cienfuegos. Así puede irse rastreando la

�78

Lo novelo de Carlos Fuentes

relación que guardan todos estos personajes, que se juntan, se
alejan y vuelven a regresar al mismo punto. La intención del
autor fue presentar los últimos cincuenta años de vida mexicana, la del revolucionario y la del porfirista, la del estudiante y
la de la madre de clase media, la del nuevo rico y la de los banqueros, la de las prostitutas y la gente del pueblo, todo en un
gran crisol que nos diera la amalgama secreta del presente. Para
lograr esto 460 páginas no bastan, y cuatro veces 460 nos darían todavía una visión fraccionada de este medio siglo. Es por
esto que la novela tiene trozos tan espesos, porque la densidad
es mucha. Y como algo inexplicable, siendo tan reducido el
espacio hay páginas que sobran, páginas que no aportan nada
a la novela y que sí le afectan porque la dispersan. El contenido de La región más transparente era material para varias novelas, cuando menos para más de una. En la entrevista que le
hizo Elena Poniatowska, Fuentes afirmó que tiene en preparación dos novelas más. Es probable que el material de La región
más transparente, proyectado para dos o tres novelas, hubiera
tomado mucho tiempo, y así su autor nos la entregó en forma
total. Con esto los primeramente afectados fueron los mismos
personajes, fraccionados en un caleidoscopio que los mantiene
escondidos más del tiempo debido, mientras salen al frente otros
que no tienen ni pueden tener la misma importancia. Rodrigo
Pola (¿debemos colocarlo en la generación de Contemporáneos?)
queda sacrificado en el momento crucial en que sufre su transformación ; Federico Robles, después del desastre, desaparece de
nuestra vista: la familia Ovando pudo haber ocupado todo un
volumen ( con estos personajes alcanza Fuentes verdaderos aciertos, pero sacrificando muchas veces elementos esenciales) ; Norma Larragoiti se encuentra en iguales circunstancias. Y entre
los personajes, es necesario mencionar a Ixca Cienfuegos, figura
extraña y quizá simbólica pero sin lugar a dudas falsa completamente, como son falsas todas las situaciones que surgen por
su presencia. Al parecer, Cienfuegos cumple en la novela la
función de pretexto para dar a conocer las vidas de los personajes, quienes sin que nadie se los pida, cuentan su pasado a
Ixca Cienfuegos, que a su vez visita a cada uno a su debido
tiempo. Dice Rodrigo Pola: " M e instó (Cienfuegos) a que le
contara cosas de mi niñez" (pág. 23 7), pero lo cierto es que

Alfonso Rangel Guerra

79

Cienfuegos nunca se lo pidió, y sin que nadie sepa porqué, todos
se abren ante Cienfuegos sin que éste lo pida. De esta manera
es como nos enteramos de las historias de varios personajes, pero
quedan muy a la vista los cordones del escenario.
Es necesario mencionar que en cuanto al fondo de la novela, Fuentes se excede en el uso de colores fuertes, empezando
por el título mismo, cuyo sentido en el texto original de donde
se tomó es otro completamente distinto. A tal grado exagera
el autor que hace decir a Cienfuegos: " Aquí nos tocó. Qué le
vamos a hacer. En la región más transparente del aire" . Tal
parece que no puede concebirse un destino peor que el de vivir en la capital de México, que en estas páginas se vuelve
una rara conjunción de Sodoma y Gomorra. Es triste ver el
destino que el pesimismo de Carlos Fuentes ofrece a algunos de
sus personajes, concretamente a Rodrigo Pola que consigue un
triunfo sucio y deplorable. Página tras página, vemos que todas las gentes que pueblan esta novela, es decir las gentes que
pueblan la ciudad de México, están ayunas de algún signo positivo que permita entrever esperanzas. Negro sobre negro, el
paisaje no ofrece ninguna perspectiva.
Entrando en los detalles, vemos qu'e el autor utiliza giros
que no se justifican en un escritor. Palabras como poodle, penthouse, bri.quet, kissmequick, shimmy, coup-de-solei, y muchas
más, se pasean por el texto de la novela con gran naturalidad.
Injustificable también que escriba: "En la gayola, masticaban
muéganos" (Pág. 192), o " .. . y vuelven a agarrar la A venida
Revolución" (Pág. 214) , y todavía esto : " ... Cuando el estruendo de un camión materialista logró penetrar más allá"
(Pág. 419 ) . Cualquier palabra está justificada en boca de los
personajes, pero no en la pluma del autor. A propósito del lenguaje de los personajes recordarnos de nuevo la entrevista de
Elena Poniatowska y leemos que dice Fuentes : " La literatura
mexicana tiene el campeonato del eufemismo". Muy correcto.
Pero esto n o justifica que a cada momento se utilicen las palabras y maldiciones que sólo afloran en ciertas ocasiones. No lo
decimos porque se ataca la decencia o la moralidad. N o . Lo
mencionamos por que el impacto que podían dar a un determi-

�80

La novela de Carlos Fuentes

nado párrafo o diálogo del texto, se pierde cuando la palabra se
vuelve lugar común en la lengua y se liman sus asperezas.

Noticias
En resumen, la región más transparente, de Carlos Fuentes,
es una novela de contrastes, de grandes contrastes. Frente a páginas magníficas, otras malas, de mal gusto o de segundo orden.
Frente a personajes incompletos pero que podían haber sido importantes, otros de segundo plano ocupando primeros lugares.
Y además de contrastes, muchos excesos. Exceso en el lenguaje,
exceso en el número de personajes, exceso en la intención. Sin
embargo, es una novela que ocupará un lugar importante en la
historia de las letras mexicanas porque anuncia el principio de
un cambio que, en definitiva, será bastante saludable.

• El sábado siete de junio se declaró inaugurada la Librería
Universitaria, ubicada en el edificio de la Facultad de Filosofía
y Letras de la Universidad de Nuevo León. Asistieron a este
acto el Sr. Lic. Raúl Rangel Frías, Gobernador del Estado, el
Rector de la Universidad de Nuevo León y numerosos maestros
y alumnos de la misma· Universidad. Estuvo también presente
eu éste acto el Sr. Carlos Bosch García, Ge.rente de la Librería
Universitaria de la U.N.A.M. y eficaz colaborador en la creación del expendio de Monterrey.
La librería inicia sus actividades con el catálogo completo
de la Imprenta Universitaria de la U.N.A.M. en el que se encuentran muy valiosas colecciones: " Biblioteca del Estudiante
Universitario", "Cultura Mexicana" , Cuadernos de la Facultad
de Filosofía y Letras", " Bibliotheca Scriptorum Graecorum et
Romanorum Mexicana", etc. Ademá&amp;, se piensa tener en existencia -libros de otras casas editoras mexicanas y extranjeras como Fondo de Cultura Económica, Uteha, etc. En esta forma,
se ·ponen al alcance de maestros y alumnos de la Universidad
de Nuevo León numerosos textos y libros de consulta de difícil
adquisición, cumpliéndose así un servicio que ya hacía falta en
nuestro medio.
• La Escuela de Arte Dramático de la Universidad de Nuevo
León presentó en le Aula Magna, acondicionada ahora con clima artificial y un nuevo escenario, la pieza de Arthur Miller
La prueba de fuego o. Las brujas de Zalem. Bajo la dirección
- 81 -

�82

Noticios

de Lola Bravo, los alumnos de esta Escuela ofrecieron una representación que demuestra que el teatro experimental ha logrado en Monterrey un desarrollo insospechado. La obra difícil
de presentar y con más de quince actores en escena, permite afirmar que estos jóvenes pueden cumplir los propósitos que animaron la creación de la Escuela de Arte Dramático. Por otra
pt1rte es digna de elógio la actividad desarrollada en esta escenificación por Lola Bravo, ya que bajo su acertada dirección se
movió a los actores y se logró imprimir a la pieza un ritmo que
mantiene la atención del público durante los cuatro actos. Entre
los que sobresalen, debe mencionarse aquí a Rogelio Quiroga
como John Proctor, a Héctor Martínez como el Reverendo John
Hake, a Minerva Mena Peña como Abigail Williams y a Laura
Clotilde como Elisabeth Proctor. Anselmo González Zambrano
logra superar sus anteriores actuaciones.
El próximo estreno estará a cargo del Grupo Teatro Estudiantil Universitario que dirige Julián Guajardo, con la obra
La Cena de los Tres Reyes, de Víctor Ruiz Triarte.
• El día 26 de mayo de este año, tuvo lugar en el Oratorio
del Palacio del Obispado, Museo Regional de Nuevo León, el
noveno evento de " Poesía en. el Mundo" , programa que viene
desarrollando con alentador éxito la Asociación de Estudiantes
de Arquitectura del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey. Dicho acto estuvo a cargo de la Universidad de Nuevo León, representada por el Lic. Juan Antonio
Ayala, profesor de la Facultad de Filosofía y Letras de la misma.
" Quinto Horario Flacco" fue el tema de este 9o. evento
de "Poesía en el Mundo". Fueron presentados en su idioma
original los siguientes poemas del poeta latino:

Noticios

83

• El Consejo Universitario reunido el día 16 del mes de mayo,
aprobó la creación del Centro de Estudios Humanísticos, organismo que estará orientado preferentemente hacia las labores de
investigación dentro de las ciencias humanísticas. El Centro de
Estudios Humanísticos de la Universidad de Nuevo León estará
patrocinado por el Gobierno del Estado, el Patronato Universitario y la misma Universidad de Nuevo León.
El proyecto para la creación de dicho Centro fue realizado
por los licenciados Agustín Basave y Fernández del Valle, Alfonso Rangel . Guerra y Juan Antonio Ayala, catedráticos de la
Facultad de Filosofía y Letras. El Centro de Estudios Humanísticos comenzará sus trabajos a través de las siguientes secciones: Filosofía, Historia y Letras.
• La asociación de Estudiantes Nicaragüenses de Monterrey
presentó el día 28 de mayo una exposición de interesantes documentos originales de Rubén Darío en el local de la Biblioteca
Cervantina del Instituto Tecnológico. En dicha exposición se
exhibieron, entre otros ejemplares, un volumen de la primera
edición de "Azul", cuatro cartas de Rubén, dos de ellas pertenecientes al archivo del polígrafo mexicano Alfonso Méndez
Plancarte y otros documentos de gran interés del poeta nicaragüense.
Al acto de inauguración asistió el Sr. Embajador de la República de Nicaragua ante el Gobierno de México y el Rector
de la Universidad Iberoamericana Dr. Manuel Pérez Alonso.
El P . Angel Martínez Baigorri pronunció una conferencia sobre " La personalidad poética de Rubén Darío y .el mundo actual", siendo presentado a la concurrencia por el Prof. Pedro
Reyes Velásquez.

1.-A Mecenas, Libro L Oda l.
2.-A Aristio Fusco: Libro L Oda. 22.
3.-A la fuente de Bandusia, Libro 111. Oda 12.
4.-A Torcuato, Libro IV, Oda 7.
5.- Dichoso aquel, Libro de Epodos, 2.
6.- Sátira, Libro L 9.

• El pasado mes de abril, la Academia Mexicana de la Lengua
designó a José Luis Martínez y a Celestino Gorostiza académicos de número. Ambos son bastante conocidos por sus actividades en la literatura y el teatro mexicanos. José Luis Martínez tiene en su haber la investigación de las letras mexicanas
en el siglo XIX, trabajos que han enriquecido la escasa bibliografía existente. Celestino Gorostiza ha servido al teatro me-

�84

Noticias

xicano tanto con obras propias. (El color de nuestra piel, etc.)
como a través del Departamento de Teatro del Instituto Nacional
de Bellas Artes. Los nuevos académicos ocuparán los lugares
que dejaron Antonio Mediz Belio y Alejandro Quijano.
• Doce pintores regiomontanos exhibieron su obra en las Galerías Excélsior de la ciudad de México. Este acontecimiento
es importante porque rompe la barrera que siempre ha existido
entre la providencia y la capital. Siempre es la ciudad de México
la que lleva a las ciudades de provincia un poco de lo que tiene
a manos llenas, pero casi nunca recibe aquella las muestras de
lo que éstas realizan. Por esto una exhibición de pintores regiomontanos en las Galerías Excélsior nos parece importante;
sin embargo, el crítico de un popular suplemento Hterario capitalino no lo vio así porque sólo dedicó a esta exposición unas
pocas líneas en las que englobó toda la producción presentada.
Así el suceso pasó desapercibido y llegó al conocimiento de muy
pocos.
• Leemos en el número 124 de La Table R onde de París: "Se
comienza, lenfamente, laboriosamente, a admitir en Francia que
la poesía americana de lengua española es una de las inás originales -se podría decir: una de las más originales- de nuestro
tiempo. Tiene al menos el prestigio de ser la expresión de un
pensamiento y de una sensibilidad que se oponen al racionalismo y a los valores habituales de cálculo y de equilibrio. Es
generosa en su petulancia, salvaje en su apetito, excesiva pero
singularmente calurosa en el movimiento turbulento de sus colores, de sus gritos, de sus trances. Para colmo, tiene la herejía
atávica de una civilización que no nos debe nada y que -es
tiempo de admitirlo con toda justicia- se ·coloca a un nivel
absolutamente igµal al de Egipto o al de Grecia. Su cosmogonía_. que no es muy diferente entre los Aztecas o los Mayas, se
f
expresa por 1magenes que a primera vista se pueden comparar
al surrealismo. Evidentemente es hacer un gran honor al surrealismo el acercarlo a la poesía de Octavio Paz, que es el poeta
hispanoamericano más importante de su generación, a la vez por
la amplitud de sus metaforas y por la novedad de una inspiración inquieta por conciliar los juegos de los elementos ancestra•

I

•

•

Noticias

85

les con una conciencia en la que el siglo tiene su parte inequívoca.
Las buenas traducciones de Jean-Clarence Lambert en A guila
o Sol (Ediciones de Pierre Seghers') permitirán al lector francés
tomar conocimiento de una trepidación y de una riqueza brillante que no cesan de sumergirnos en una suite ininterrumpida
de explosiones arrobadoras." Se incluye después un trozo en
francés de la poesía de Octavio Paz.
• El Departamento de Extensión Universitaria de la Universidad de Nuevo León estudia la posibilidad de crear un CineClub Universitario, en el que se exhibirían películas de indiscutible calidad y que por lo general no pertenecen ·a la distribución comercial. Para el efecto, se han comunicado con el Departamento encargado de estos asuntos en la Universidad Nacional Autónoma de México. De realizarse este proyecto en la
primera temporada del Cine-Club se exhibiría El acorazado
Potemkin de Einsenstein, una de las joyas de la cinematografía
mundial.

..

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Libros

FRANCISCO ANTONIO DE FUENTES Y GUZMAN,

Preceptos Historiales (Publicaciones del Instituto de Antropología e Historia de Guatemala) Editorial del Ministerio de Educación Pública, C. A. - 1957, 150 páginas; 20' 5 x 15 c/ ms.

El Instituto de Antropología e Historia de Guatemala está
realizando un interesante trabajo editorial con el objeto de dar
a conocer ampliamente las labores de investigaciones a su cargo.
Entre sus más recientes publicaciones está la obra del capitán
Francisco An_tonio de Fuentes y Guzmán, Preceptos Historiales,
autor también de la famosa "Recordación Florida, discurso his-

torial, natural, material y político del Reyno de Guatemala" ,
enciclopedia guatemalteca que desgraciadamente quedó inconcusa y de otras interesantes obras relacionadas con la vida de la
Colonia en el siglo XVIII. Para la publicación de los Preceptos
Historiales, el Instituto de Antropología e Historia de Guatemala se ha servido del manuscrito que se encuentra actualmente
en la Biblioteca Palafoxiana de Puebla de los Angeles, México,
· cata. "Casilla 38, libro 18, piso 3o"; estuvo ~ncargado de la
paleografía del. mismo el Dr. Enrique Berlín, investigador del
Instituto y de su edición y estudio preliminar el Sr. Ernesto
Chinchilla Aguilar. Don Carlos Samayoa Chinchilla, Director
de la misma Institución, escribió las palabras prologales bajo el
título de " Recordando a Fuentes y Guzmán".
"Este nuevo y sorpresivo volumen -afirma Samayoa
Chinchilla-· que nos lega don Francisco Antonio de Fuentes
y Guzmán amerita un profundo y minucioso estudio que
- 86 -

8in duda harán más tarde los historiógrafos en consideración
a su indiscutible valor histórico, ideológico y literario". Fuentes
y Guzmán está considerado como uno de los más destacados
preceptistas históricos dentro de las letras hispánicas. Apegado
como todos sus antecesores a las ideas y metodología del Renacimiento, sin embargo su obra no· es una mera compilación de
materiales ajenos, sino que, como afirma Chinchilla Aguilar:
" Los Precceptos han de considerarse como obra elaborada e integrada cuidadosamente por Fuentes y Guzmán. El recibió materiales preciosos de la venerable antigüedad y de sus contemporáneos, y supo presentarlos en una estructura orgánica. Formó
un cuerpo de doctrinas historiográficas con arreglo a su personal
concepción, en cuyo auxilio llegaron las ideas de otros autores,
que le sirvieron para dar autoridad a sus opiniones propias. En
la época, no se concebía otra forma de doctrina, que aquélla que
tuviese la garantía de los grandes maestros antiguos".
Los Preceptos Historiales presentan una teoría general acerca de la historia y sus métodos directos de elaboración, a través
de seis tratados que abarcan las siguientes materias: Partes definibles de la historia -Partes potenciales de la HistoriaPartes integrantes de la historia- Del estilo de la historia y
diversos pormenores acerca de casos particulare~ o modalidades
en su técnica.

ROGER V AILLAND: La Loi Goncourt 19 5 7. Gallimard, París, 19 5 7.

J. A. A.

(La Ley) Premio

La Academia Goncourt otorgó una vez más su Premio anual
a una obra del tipo que pudieramos llamar acostumbrado: obra
bien hecha, para un público poco exigente y, esta vez, novela
de un italianismo barato pero no sin encanto. " La ley" es un
juego que se practica, se dice, cerca de Nápoles y en todas las
tabernas de la Italia del Sur. El ganador designado por los dados, habiendose encontrado un ayudante, impone su ley a los
otros jugadores hasta que se acabe el frasco de vino pagado por
los perdedores. " Los dos ganadores tienen derecho a decir o no

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decir, a interrogar, y a contestar en vez del acusado, a injuriar,
a insinuar, a maldecir, a calumn"iar ... ; los perdedores que sufren la ley, tienen el deber de sufrir en silencio e ínmobilidad.
Tal es la regla fundamental del juego de "La Ley" . Juego
cruel, que puede ser salvaje, y que simboliza otro tan feroz,
otra ley que los habitantes de un pequeño puerto italiano se
imponen mutuamente según los deseos apasionados que anima
en ellos la vida del amor. Pero de un amor fuerte y bastante
sazonado, por encima del cual brilla el solleone, el sol-león, que
pone fuego a toda esta banal historia de adulterio, de virginidad, de robo y de costumbres feudales. Todos los episodios se
encadenan bien para que olvidemos que, al fin y al cabo, y a
pesar de la pintura de detalles pintorescos, se trata sobretodo
de las desverguenzas de una doncella . . . y de todas las maniobras para que no lo quede. Al movimiento rápido y agradable
de los episodios, Roger Vailland añade su marca personal: un
erotismo fino e intelectual que viene del Siglo XVIII, y dones
de _pintor que hacen de los títeres de esta comedía unos personaJes muy colorados, y atractivos: Mariette, la doncella Giusep~ina, otra doncella, más perversa, Donna Lucrezia, esposa
del Juez, Matteo Brigante, maestro oculto de la ciudad, y sobretodo Don Cesare, hombre rico, potente y feudal. En cuanto al
arte formal del autor, es honesto, pero algunas veces no a la
altura de la truculencia de las aventuras. Otras veces al contrario, _neto_ y ,cl~ro, vivo y ligero, no hablaremos de sus negligencias smtact1cas. En resumen, un libro atractivo, interesante
por sus cualidades de vida y los colores vivos de sus episodios.

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ciones, la reciente publicación del poema "La Joven Parca" por
Octave Nadal es el evento literario de los últimos meses Y una
obra indispensable a todos los amantes del poeta. La lujosa
edición del Club del Mejor Libro, además de un estudio ·crítico
de los documentos, nos presenta en fac-simile el manuscrito autógrafo del poema, el texto de la edición de 19 4 2, los sucesivos
estados y numerosos borradores hasta ahora no publicados. Entramos así en la génesis de la obra en la cual e~ poeta estaba
más interesado, acumulando proyectos y estados imperfectos.
Esta penetración en la intimidad de la creación es una de las
· más altas lecciones poéticas. El gran valor de la introducción
de Octave Nada! está en un deseo constante de despojar al poeta
del formalismo polvoriento de ciertos estudios escolares, y de
dar al poema pretendido oscuro de "La Joven Parca" su verdadera y límpida significación: " Se ha a_dmitído, y muchas. veces
puesto a la luz en (a Joven Parca, el objeto constante de la reflexión en Valery: la conciencia en la conciencia. El carácter dramático del poema detuvo mucho menos la atención" . El texto
perfecto del comentario nos permite seguir paso a paso la significación profunda del poema. Es uno de los raros comentarios
que no quitan nada a la poesía, y que, al contrario, la sostienen
magníficamente. ¡Pueda esta pertinente edición crítica suprimir
la idea errónea de un Valéry oscuro y reservado a un círculo
reducido de especialistas o de profesores! Entre los grandes poetas del siglo XX, es una de las luces más briHantes y más her-

' '

1

mosas.

S. D.

S. D.
M. MARVLI DAVIDIADIS LIBRI XIV [e codice taurinensi in lucem protulit] Miroslauus Marchouich (Emeritae,
Typis V niuersitatís, MCMLVII).

PAUL VALÉRY: La Jeune Parque· (La Joven Parca). Presentado y comentado por Octave Nadal, profesor de la
Sorbona. Club du Meilleur Livre, París, 19 5 8.
Desde unos años la obra del gran poeta francés es una de
l~s que sucitan más ediciones, más comentarios, y la publicación
de un gran númreo de textos. inéditos. Entre las distintas edi-

.

.

La Direccíón de Cultura de la Universidad de los Andes,
Mérida (Venezuela) ha incluido én la serie de sus publicaciones (No. 62) la edición del poema latino " La Davidíada" , del
humanista del renacimiento Marco Marulo, cuyo manuscrito
inédito, hasta hace poco, posee la Biblioteca Nacional de Turín.

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MACHADO, ANTONIO, Los Complementarios (y otras
prosas póstumas) (Editorial Losada, S. A. Buenos Aires, 19 5 7,
Colección Contemporánea), 248 pp.

La edición ha estado a cargo del Dr. Miroslav Marchovich,
destacado investigador yugoeslavo en el campo de la tradición
clásica griega y latina y de las lenguas indias, actualmente profesor de latín y griego en la Universidad de los Andes. El prof.
Marcovich presenta un trabajo impecable y definitivo al dar a
conocer este manuscrito inédito, ya que ha tenido la oportunidad de trabajar sobre el mismo original escrito de mano de
Marulo; en el prólogo se dan las explicaciones pertinentes tanto
al autor como al contenido del poema; al final del libro se
incluyen las concordancias entre el Antiguo Testamento y la
Davidíada y un Index rethoricus ; finalmente esta edición está
acompañada de un apéndice: Vita Marchi Maruli Spalatensis,
per Franciscum Na-talem conciuem suum composita, documento
que nos da a conocer la personalidad de Marulo, escrito por un
contemporáneo suyo. Acompañan a esta edición veinte reproducciones facsimilares del manuscrito de Turín.
Marco Marulo ( 1450-1524) fue un humanista del renacimiento, croata de origen, que era conocido principalmente por
sus tratados De institutione bene uiuendi p_er exempla Sanctorum, Euangelistarium y el poema religioso-ético Judith. Hay
muy pocas referencias a su obra, por lo menos en la bibliografía española que ·se refiere a la obra de los latinistas del renacimiento; en una obra de Ja importancia tan grande como la de
" La Tradición Clásica" de Highet, no se hace ninguna referencia directa a él ; solamente se le cita al ha blat del poeta Ronsard
[" El vocabulario de Ronsard es límpido y gracioso ( con una
desafortunada afición a los diminutivos, que había aprendido
en Marulo"), op. cit. vol. L p.370, traducción española de Antonio Alatorre. Fondo de Cultura Económica, México, 19 54].
Con esta edición de la Davidiada, hecha en un país de habla
hispánica por vez primera, se da un aporte de alta significación
a los estudios clásicos.
Queremos destacar en esta breve nota la admirable presentación tipográfica, así como todo el aparato crítico y las guías
de referencias y fuentes; todo ello ha de contribuir a que este
volumen sea un magnífico instrumento de trabajo en manos
de los estudiosos.

J. A. A.

91

l.

Un nuevo volumen viene añadirse a las Obras Completas
de Antonio Machado, publicadas por la Editorial Losada, S. A.
de Buenos Aires, con el cual, en cierto modo, se completa la
edición de toda la producción del poeta de Campos de Castilla.
La recolección de todo el material disperso que integra el volumen que comenta~os ha estado a cargo del distinguido escritor
español Guillermo de Torre, lo mismo que la nota preliminar
explicativa. El mismo G. de T. se anticipó a la aparición de
Los Complementarios, con una nota que apareció en el suplemento dominical del diario Novedades, México en la Cultura
(No. 461, segunda época, 12 de enero de 19 5 8 ) . El contenido
de este volumen es el siguiente: L Los Complementarios (Apuntes-Notas sobre 1a poesía -Divagaciones y apuntes sobre la
cultura- Cancionero apócrifo, doce poetas que pudieron existir) ; IL Fabulaciones (Fragmento de pesadilla -Gentes de mi
tierra- La tierra de Alvargonzález); III. Un discurso (Discurso de ingreso en la Academia de la Lengua) ; IV, Artículos,
Conferencias y Cartas (Los trabajos y los días- Sobre literatura rusa - Sobre una lírica comunista que pudiera venir de
Rusia- El condenado por desconfiado -¿Cómo veo la nueva
juventud española?- Pedro de Zúñiga, poeta apócrifo-- Unamuno, político) ; V, Cartas a Unamuno (nueve cartas de A.M.
a M. de U. ) y VI. Desde el mirador de la guerra (Notas inactuales, a la manera de Juan de Mairena -Mairena póstumo-Desde el mirador de la guerra --Saavedra Fajardo y la guerra
total- Para el Congreso de la Páz - Atalaya- Viejas profecías de Juan de Mairena- Desde el mirador.de la guerra -Miscelánea apócrifa- Desde el mirador de la guerra y España renaciente).
Consideramos que la parte más importante del volumen
que comentamos son las nueve cartas de A. M. a Miguel de Unamuno. Estas cartas habían sido publicadas con anterioridad por
Manuel García Blanco en Revista Hispánica Moderna, Nueva
Y0rk, números 2 y 3-4, abril y julio-octubre de 1956, y nos

�•

92

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dan un aspecto nuevo de A. M., hombre religioso, pensador y preocupado por una España ideal que él, junto con
Miguel de Unamuno, querían hacer desde el retiro de Baeza
y Salamanca. Son una prolongación extraliteraria y sincera del
hombre que, como Unamuno, no podía, a causa del medio ambiente, expresar con entera libertad lo que pensaba de una España mediocre y obtusa que había declarado la guerra a la inteligencia y a la sinceridad. Transcribimos el siguiente párrafo
de Guillermo de Torre, acerca de esta correspondencia: "En este
sentido las nueve misivas de Antonio Machado a Miguel de
Unamuno que reproducimos en este tomo, asumen una importancia reveladora y valen por muchas páginas autobiográficas.
A ellas deberá acudir quien pretenda reconstruir e interpretar
verazmente la atmósfera que rodeó al primero, cuando superando los análisis exteriores y formales, se quiera situarle en su
medio y en su circunstancia histórica ... Unamuno, Machado ...
¡Qué extraordinaria, qué apasionante confrontación de dos grandes espíritus! ¿Era tan grande su identidad, tan estrecha su
sintonía espiritual o acaso Antonio Machado se unamuniza un
poco al dialogar con don Miguel? ... Sin necesidad de apelar al
trujamán de ningún poeta apócrifo,_ A. M. se desnuda aquí con
absoluta sinceridad ante su maestro y corresponsal. Según se
advertirá en varios pasajes, las "gotas de sangre jacobina" --de
que hablaba el poeta en su autoretrato-- conviértense ahora en
torrentes''.

Una imagen nueva, con destellos desconocidos, de un A.M.
inédito, nos ofrece este volumen de la Colección Contemporánea
de Losada; documento vivo que, no dudamos, a de ampliar el
conocimiento de uno de los más grandes poetas de lengua castellana de los últimos tiempos.

J. A. A.

JUAN RUIZ DE ALARCON: Obras Completas, I (Los

favores del mundo, La industria y la suerte, Las paredes oyen,
El semejante a sí mismo, La cueva de Salamanca, Mudarse por

Libros

93

mejorarse, Todo es ventura, El desdichado en fingir y Los empeños de un engaño) 1022 pp. Fondo de Cultura Económica,
Biblioteca Americana, México, 19 5 7.
Concluida la publicación de las Obras Completas de Sor Juana Inés de la Cruz, el Fondo de Cultura Económica ha emprendido la de las Obras Completas de Juan Ruiz de Alarcón, edición de urgente necesidad para los estudiosos ya que hasta el
presente era muy difícil trab.ijar sobre textos críticos de las obras
del gran dramaturgo mexicano. El Fondo de C. E. consciente
de la importancia de esta publicación, encomendó el trabajo de
revisión de textos, comentarios y anotación de pasajes dudosos
al eminente polígrafo e investigador Dr. Agustín Millares Cario, profundo conocedor de la literatura española del Siglo de
Oro y de todas las fuentes bibliográficas que concurren en los
autores de dicha época.
Este primer tomo de las Obras Completas de Ruiz de Alareón contiene exclusivament~ comedias. Está prologado por Alfonso Reyes, prologuista obligado de esta edición definitiva, ya
que sus estudios alarconianos han constituido, junto con los de
Pedro Enríquez Ureña, Julio Jiménez Rueda-y Ermilo Abreu
Gómez, el más grande aporte de la crítica moderna para el enriquecimiento de las letras mexicanas. Casi todos estos estudios
de A. R. aparecen reunidos en el vol. VI de sus obras Completas. En el prólogo, A. R. traza una breve imagen de Ruiz de
Alarcón y valora su importancia dentro de las letras hispanoamericanas. Por su parte Millares Cario, hace una introducción
general a la vida y obra del mexicano, fijando especial importancia en las cuestiones bibliográficas. Al frente de cada comedia aparece una noticia de M.C., con referencias a ediciones originales y a las principales variantes. Las notas van agrupadas
al final y son un verdadero compendio de finura en la crítica,
de perspicacia en el crítico para seguir las influencias, referencias
a autores clásicos y demás fuentes literarias y poéticas.
Resulta ocioso destacar la importancia que, en las tareas de
investigación y crítica, ha de tener esta edición definitiva de R.
de A.; una de las dificultades con que tropieza frecuentemente
el investigador en la falta de textos auténticos y también el difícil

�,.

94

Libros

acceso a los archivos y bibliotecas especializadas ; el trabajo sobre
textos adulterados, sin un sentido original, alejan al crítico del
pensamiento del autor a quien estudia. Ruiz de Alarcón a pesar
de ser uno de los autores clásicos más editados en toda clase de
ediciones y colecciones, era de los autores cuyos textos presentaban grandes divergencias con las ediciones príncipes originales.
El Fondo de Cultura Económica, al realizar ·esta empresa, pone
ante las manos del investigador un instrumento de trabajo de
alto valor científico.
J. A. A.

BORGES, JORGE LUIS, El Aleph (Volumen VII de.
las Obras Completas de) Emecé Editores, S. A ., Buenos Aires,
1957.
Bajo el título hebraico de este volumen, Jorge Luis Borges, incansable en la creación de luminosas ficciones, vuelve al
tema de la fantasía y la construcción de grandes metáforas estéticas. La filosofía esotérica que, a través de toda su obra literaria, desenvuelve con gallardía el constantemente insatisfecho
de sí mismo, el Borges de Ficciones, Historia de la Eternidad,
Historia Universal de la Infamia, Discusión y Evaristo Carriego,
toma en las páginas del volumen que hoy nos ocupa un giro diverso y al mismo tiempo idéntico que en los anteriores. La
temática, mundo íntimo o prec;,cupación del creador, persiste con
una insistencia sorprendente y reiterativa en los cuentos que integran El Aleph : el problema del tiempo, de la eternidad, de la
comprensión universal de las cosas a través de símbolos irreconciliables con la ficción de la realidad. El Aleph fue publicado
en 1949, y la edición presente lleva una postdata de 1952, en
la cual J . L. B. explica las ampliaciones, añadiduras y algunas
de las fuentes principales de las narraciones que lo componen.
Destacan, por su interés y por la fuerza de la exposición, las
siguientes: El inmortal, traducción ficticia de un manuscrito, en
el cual se relata la búsqueda de una ciudad donde moran los
inmortales y el reencuentro consigo mismo en las figuraciones

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95

del pasado; Los teólogos, es el odio entre los teólogos Aureliano
y Juan de Panonia, los cuales ante Dios son la misma persona ;
La casa de Asterión, rememoración de la leyenda del minotauro
cuyo secreto sólo se nos revela al final del relato; Deutsches
Requiero, simbolismo aterrador de la conciencia nacista, justificación, ante la muerte inmisericorde, de los crímenes cometidos
con la disculpa de una filosofía racial, la filosofía del superhombre ; La Busca de Auerroes, nos retrotrae a la época en que
los eruditos sabios estaban descubriendo la filosofía de las escuelas griegas ; A verroes anda tras el concepto de tragedia y comedia, géneros desconocidos en el mundo árabe; El Zahir, es
un trozo autobiográfico del Borges porteño, es una anécdota
tejida alrededor de una misteriosa moneda marcada que llega
a manos de Borges después de asistir a un velatorio y que llega
a transtornar toda su vida.
El último cuento de este tomo de las Obras Completas de
J. L. B. y que da nombre al mismo, es El Aleph; El Aleph,
primera letra del alfabeto hebraico, tiene, en la literatura bíblica, un sentido misterioso, simbólico; Borges, en su vuelo creador, da al Aleph un poder transformador de la realidad e interpretativo de la vida ; a través de el Aleph, materializado en
una piedra del rincón de una escalera, se puede contemplar el
mundo, el pasado, el presente, el futuro ; las cosas posibles y los
absurdos; los entes y los semientes del trasfondo de . la existencia. Al final del relato, se pregunta Borges: "Existe ese Aleph
en lo íntimo de una piedra? ¿Lo he visto cuando vi todas las
cosas y lo he olvidado ? Nuestra mente es porosa para el olvido ;
yo mismo estoy falseando y perdiendo, bajo la trágica erosión
de los años, los rasgos de Beatriz".

J . A. A.

EDMUND WILSON: Literatura y Sociedad. " Sur" . Buenos Aires, 1957.

Editorial

Conocido entre los lectores de habla española por su libro
sobre los rollos del Mar Muerto (Breviarios del Fondo de Cultura Económica), Edmund W1lson es presentado por la Edito-

�96

Libros

rial Sur con su colección de ensayos titulada en inglés The
Triple Thinkers. Diez trabajos en total sobre otros tantos autores o problemas relacionados -con la cultura literaria.

Bernard Shaw, Ben Jhonson, el marxismo y la literatura,
son los ensayos que completan el libro, así como el titulado
"Recordando a Mr. Rolfe" . Se refiere a su profesor de griego
en The Hill School, y revive además la época de su escuela preparatoria. Además de los recuerdos y las anécdotas, encontramos aquí un interesante trabajo sobre el estudio de los idiomas
clásicos y su importancia en la formación del hombr~ de letras.

Entre los primeros, titulado "¿ Sucumbe la técnica del verso?", encontramos valiosas conclusiones sobre el viejo problema
de la prosa y el verso, enfocado desde un ángulo interesante y
siempre olvidado por los críticos: la importancia que tuvieron
como expresión, en diversos períodos, estas dos formas, respondiendo a una determinada necesidad que probablemente desapareció en épocas posteriores. Whitman, Flaubert, Sandburg,
Proust, Joyce, Lawrence, son autores cuyas obras vemos aquí
mencionadas para corroborar cíerto proceso o cierta evolución
que ha sufrido la producción literaria. "Para apreciar a Virginia
Woolf -dice- ¿no debemos tener en cuenta que trata de hacer
lo mismo que han hecho otros escritores en. verso, antes que
buscar su semejanza con Jane Austen o con George.Elliot?"

A. R. G.

CARMELO BONET: La técnica literaria y sus problemas.
Compendios Nova de Iniciación Cultural. Editorial Nova. Buenos Aires, 19 5 7.

"¿ Es posible enseñar el arte de escribir? " Con esta pregunta inicia su libro Carmelo Bonet, autor de Apuntaciones sóbre el arte de juzgar y Escuelas literarias. Es notorio que una
respuesta afirmativa restaría seriedad a este estudio, que sólo
pretende transmitir los secretos del oficio, la técnica, le métier.
Aclarado este problema que muchos libros de naturaleza semejante no deslindan y que por lo tanto son vistos con desconfianza , la lectura de estas páginas es interesante y útil. Interesante por los puntos de vista del autor sobre d~terminadas si,
tuaciones caracteristicas del trabajo literario, y útil porque efectivamente se estudian aquí los diversos aspectos del oficio.

Las ideas políticas de Flaubert es otro de los temas que
trata en este libro. Visto como glorificador del arte literario,
como escritor preocupado solamente del oficio, Flaubert es presentado aquí como un literato interesado por los problemas sociales, manejando para el efecto su correspondencia y alguna de
sus obras, sobre todo Bouvard et Pécouchet, obra inconclusa
pero que sin embargo ocupó gran parte de su vida.
En este libro encontramos un largo estudio de un escritor
norteamericano casi desconocido, o quizá totalmente desconocido del lector hispanoamericano: John Jay Chapman. Justamente el problema que trata de desentrañar Wilson es el por
qué un autor que en su época fue figura conspicua y ahora comentado y estudiado, permaneció durante mucho tiempo ignorado por los lectores, aun sus contemporáneos. Periodista, escritor, crítico, Chapman demuestra, por los trozos que incluye
Wilson en su ensayo, una agudeza, un juicio poco comunes que
las más de las veces le produjeron problemas. Activo en la vida
política, toma una viva participación en los sucesos de fines de
siglo, y vive la segunda parte de su larga vida alejado en cierta
forma de los intereses que en su juventud lo impulsaron hacia
esas actividades.

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\

l

La invención, el plan y la elocución son los tres momentos
por los que debe pasar todo trabajo de tipo literario. Sobre
estas tres bases desarrolla Bonet un buen número de páginas,
utilizando para el efecto ejemplos que robustecen o sitúan en su
lugar cada afirmación. En realidad, cuando se ha pasado por estas
tres etapas se ha llegado al fin del trabajo, y sobra mencionar
aquí que las fórmulas o procedimientos que desarrolla Carmelo
Bonet no sirven para cubrir o completar las deficiencias personales. La pregunta que hace al principio puede contestarse afirmativamente, pero con muchas reservas. Es decir, no debe buscarse aquí la fórmula para convertirse en escritor porque esta
condición se posee o no se posee. Sólo aquellos que tienen vo-

�98

Libros

cación o naturaleza de escritor pueden sacar algún provecho de
la experiencia.
El clasicismo, la claridad y el hermetismo, así como otros
muchos problemas afines al oficio literario, son tratados como
complemento después de exponer el camino que se debe seguir.
En las últimas páginas del libro se hace referencia a los
neologismos y localismos y su aplicación en el texto escrito.
Esta parte final tiene interés sobre todo para lectores argentinos,
ya que la mayoría de las palabras aquí citadas son las que se
hablan en el país donde se hizo la edición. Los porteñismos
son muchos y llegan a nosotros a través del cine o de los libros :
··biyuca" significa dinero ; " pituco", afeminado; "chamuyo" ,
charla ~ ·'pibe" , niño y muchas más que sería largo enumerar.
¿Es admisible el empleo literario de vulgarismos jergales? Bonet
pregunta y se contesta él mismo: "Lo es y no lo es: depende
de la naturaleza del trabajo. En un discurso académico, en una
comedia de salón, en una página idealista, resultarían -aunque
todo es convención- intolerables."
A. R. G.

�EN EL PROXIMO NUMERO:
Richard H. Rovere:
. El caso de Ezra Pound
Jorge Artel:
El Choco, nueva versión de
"El Dorado"
Un cuento de H. R. Lenormand:
Fidelidad
Seymour Menton:
Influencias extranjeras en
· las obras de F. Gamboa
Serge Darmon:
La novela
.Y otros trabajos de:
Hugo Padilla, Israel Cavazos, Salomón -González Almazán, etc.

Noticias

* L·i b ros

1

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                  <text>Es una publicación trimestral editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León a través de la Editorial Universitaria. En las páginas principales de Armas y Letras se incluyen textos literarios, particularmente poesía, narrativa y ensayo, de escritores destacados de la localidad, nacionales e internacionales. Inició en 1944 de manera mensual, se mantiene activa en soporte físico y digital.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1751803&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>Armas y Letras, Revista de la Universidad de Nuevo León, 1958, Segunda Época, Año 1, No 2, Abril-Junio </text>
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                <text>Es una publicación trimestral editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León a través de la Editorial Universitaria. En las páginas principales de Armas y Letras se incluyen textos literarios, particularmente poesía, narrativa y ensayo, de escritores destacados de la localidad, nacionales e internacionales. Inició en 1944 de manera mensual, se mantiene activa en soporte físico y digital.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Revista de la Universidad de Nuevo León

Alfonso Reyes, La /ongr:·vidad de Coetlre; Pedro
Ramíre!, La génesis drl

·¡narroel, f.:otas me:rica. Serge P . Darmon, Lite,,

ratura de a11ticipació1 ·

uanita Soriano, Rosas;

Seymour Menton, Ma io Mo11teforte Toledo y la

evolución de la novel h pa11oamerica11a; Agustín
Basave Fernández d

posición y crítica; Alfonso Rangel Guerra, Para ima
bibliografía de Fra11:; Kafka; .1\' oficias; Libros.

ENERp / MARZO DE 1958

O 1 / Segunda Epoca

�..

A partir de este número
Armas y Letras, Revista de

la Universidad de Nuevo
León, se publicará en f or-

mato menor y aparecerá
los meses de marta, junio,
septiembre y diciembre.
Sus páginas serán para trabajos de creación (poema,
cuento, novela corta) y trabajos de investigación de
escritores nacionales y ex•
tranjeros, noticias culturales y reseñas·bibliográficas.
Al iniciar su segunda época como revista literaria
desaparece el Boletín Men•
sual que se publicó durante catorce años a partir de
1944, fecha de su fundación.

�ReYista de la Cni,·ersidad de X uern León
Año 1, ?\o.

Enero ' Marzo de 1958

Segunda Epoca

S C ~1 .\ R I O

.\lfonso Reyes. La lo11_q&lt;!1. idad dl' Goethi• .

5

Pedro Garfias. F..rodo .

8

1

l ' "\ I V E R S I O A D

DE

:'\ l' E V O

l. E O "J

Rc-rtor

S&lt;,uc-tario

In(!. Rol)('rlo Trr, iilo Gonzáln

1.ir. Roqur Gonzálrz Salazar

~ri,\n Editoriill

1.ic. Alfonso Ran(!&lt;'I Gurrra

' .
. \lejanclro Ramírez, La gr11esis del Quijote .

11

César.\. Portala. Porma para l11a11 Ra111ó11 Jiménc:;.

15

Roberto BraYo Y .. X olas Jfc.rica11as .

16

Serge P. Darmon, Literatura de a11ticipació11 .

27

Juanita Soriano, Rosas .

39

, Seymour :Menton, .11ario Jfo11teforte Toledo y la
c,•ol11ció11 de la 110,•c/a hispa11oa111rrica11a .

. \gustín Basave Fernández del \' alle, El rxistencialismo . 53

ARMASYLETRAS
l ~ AÑO (cuatro númrros)

En :'\léxico: \'rinlr pesos
Otro• paísr~: Dos clólnrrs

'

.

•.

.\lfonso Rangel Guerra, Para
Fra11:; f.:afka.

•

PRECIO DE SUSCRIPCIO7'

l

Dirección
\ Vashington y Colrgio Civil
\Ionlrrrry. :'\. 1 .. \léxico

-U

.\"oficias.
Libros.

11110

bibliografía de

73
81

�..
Alfonso Reyes /

La

longevidad de Goethe

A

,/

o

LOS cuarenta años aún se busca.
Su cañón lleva una parábola de ochenta. La curva balística de
su vida asciende cuando ya la de sus coetáneos declina. Conserva
plasticidades cuando éstos ya cristalizaron. El desliz del pie de
un gigante -decían los griegos- ·es carrera para un enano. La
unidad de percepción del tiempo -teoría de Baer- cambia con
la dimensión de cada vida, de modo que para todas las vidas
el total de los instantes percibidos sea el mismo. El hombre
medio percibe, como unidad de tiempo, 1/ 16 de segundo.' La
efímera, que vive un día, percibe unidades mucho más pequeñas
y en el término de breves horas realiza una evolución completa.
Lo que para nosotros es fugaz, es lentísimo para la efímera, y
ve· la bala del revólver parada en su trayectoria, como vemos
nosotros el inmenso proyectil del sol. El Matusalén ideal que
viviera mil años hallaría que el sol cruza como un rasgo de fuego.
No vería los días y las noches, sino un temblor de luz y sombra.
Longevidad significa lentitud biológica. Lentitud biológica significa trabajo intenso de Lis hormon{s retardatarias, juego poderoso de frenos, mayor humanización del hombre, dignidad
zoológica de la especie cuyos ejemplares tardan más en andar,
en alimentarse por sí solos, detención de las mandíbulas en la
forma redondeada del feto sin llegar a desarrollarse en el hocico
animal (Bolk). Goethe, humano demasiado humano, va despacio. Lavater le reprochó un día : " Te conduces en todo como
si debiéramos vivir trescientos años' ·.
- 5-

..

,

�6

Alfonso Reyes

Todo en Goethe viene a decirnos: v1v1rás no menos de
ochenta años. En la célebre conversación narrada por Falk,
aquélla del 25 de enero de 1813, cuando los funerales de
Wieland, donde vemos a la mónada Goethe increpar y amenazar
a la mónada del perro, Goethe elogia francamente a Wíeland
por haber vivdo muchos años, al contrario de Rafael o de Kepler,
que se dejaron morir aquél a los treinta y éste a los cuarenta
más o menos.
-¡Cómo ! - interrumpe Falk--¿Habla usted de la muerte cual si dependiese de nuestra voluntad ?
-Así suelo consentírmelo --contesta Goethe. Y explica
sus razones.
Remóntase aquí en una teoría leibniziana que le lleva a
hablar de las almas imperiales, las que atraen y absorben cuanto
las rodea, convirtiéndolo en cosa propia ; y a divagar sobre las
almas de los mundos y las estrellas, en términos que hacen recordar aquellas fantasías de Kepler respecto a la " fuerza animal"
que mantiene en sus órbitas a la tierra y a la luna, y algunas
otras extravagancias pitagóricas que hay en el Epítome a Copérnico. Estas mónadas, dice Goethe, estas almas son indestructibles, y cuando parecen deshacerse es porque modifican su
relación con las fuerzas ambientes. En esta modificación interviene siempre ---en diverso grado según la escala o jerarquía,
resabio de Swedenborg -la intención de la mónada. La muerte, . con razón llamada disolución, es aquel acto de la mónada
imperial que resuelve dejar en libertad a las mónadas sometidas
a su servidumbre. Y este acto, que significa una desaparición
del conjunto llamado persona -término opuesto al acto de la
aparición o _nacimiento--, son decisiones libres de la mónada
imperial. cuya esencia ignoramos de modo absoluto. No le
asombraría a Goethe, después de millares de años, el que la mónada Wieland, desprendida de sus antiguos elementos accesorios y en una nueva combinación, se incorporase en estrella de
primera magnitud y reconfortase con su dulce luz a las cosas que
la rodean.

La longevidad de Goethe

los setenta y cinco. ¡Pobre gente, sin valor para conservarse más
tiempo en la vida! En cambio. para mi amigo Bentham, ese loco
tan radical. sea el elogio, sea la alabanza: me lleva unas semanas
y se mantiene admirablemente ... Pero hay una diferencia: ¡yo
soy una raíz y él es un " radical" ! ( I)
A la desaparición de la Duquesa Amalia, hablaba con
Soret de la célebre Ninon, joven a los noventa años porque
poseía el arte de conservar su equilibrio y de no atormentarse
por las cosas terrestres más allá de lo que merecen. Ni siquiera
le atemorizaba la muerte. D.e todo gustó con placer, pero sin
pasión. No exageraba los dolores que nos es imposible evitar.
ni rechazaba los goces que le ofrecía la suerte ¡Cuán pocos saben hacerlo ! (2)
Goethe pasaba a la sazón de los ochenta, y todavía viviría
unos dos años. ¿El regreso voluntario a Matusalén, de que habla Shaw, otro longevo ? El argentino· Mitre, muy a lo criollo,
había dicho ya antes: " No hay que morir joven. El que sobrevive a sus coetáneos siempre acaba por tener razón" .
Pero la voluntad de vivir no debe· ir más allá de la propia
misión . " El hombre debe ser aniquilado. Cuando ha cumplido
su misión, ya no hace falta en el mundo: ¡ que la Providencia
lo emplee en otra cosa !" Según esto ¿Goethe se dejó motlr voluntariamente, cuando lo consideró oportuno ? El 28 de mayo
de 18 I 9 sorprende a Müller y a Julia de Egloffstein por la certeza y serenidad con que habla de su muerte, como sí le fuera
asunto conocido. Por febrero de 1823, la muerte se le andaba
ofreciendo. Los médicos se mostraban algo indecisos. El decide
manejar la muerte napoleónicamente, y ordena un vaso de agua
de Kreuzbrunnen: "Si be de morir, que sea a mi manera". Y la
muerte, por lo pronto, pide' disculpas y se aleja (3). En los últimos
meses de 18 31, casi acabado el segundo Fausto, dispuso así de
su existencia: - " Lo que aún me queda de vida: ·será un regalo :
me es indiferente lo que pueda hacer en adelante" . - Es la sentencia de muerte que la mónada se dicta a sí misma. Por impulso
adquirido, vivió todavía hasta el 22 de marzo del siguiente año.

Conversando años más tarde con' Eckermann y Soret les
dice:
-Nuestro Sommering, el cuitado, se ha dejado morir a

7

(1) Eck., 3u. ple., li-111-1830 ; Borct, 19-III y 23-IV-1830.
(2) Sorct, 14-ll-1830.
(3) ::\lüller y Soret, 24-II-1823.

�9

Exodo

Pedro Garfias /

Exodo

'

'

.

.

¿Por qué te vas, negro de Arkansas, negro,
de la vida sumisa y sometida?
¿Por qué te vas clamando, llorando, de tu tierra ?
-Porque no quieren a mi niña.
Marzo de 1958.

¿Por qué te vas, negro de Arkansas, negro,
de tu tierra querida?
-Yo no me voy, yo sí me voy, yo no me voy.
¿Por qué te vas de tu tierra nativa ?

I

-Yo sí me voy, yo no me voy, yo sí me voy.
Si no te fuiste el día
que te injuriaron y te apalearon ;
si n&lt;1 te fuiste el día,
-¿ o fué de noche cuando lincharon a tu padre?
si no te fuiste el día
que te llevaron a la mala guerra
y te trajeron roto, triste carne maldita,
¿por qué te vas ahora?

.\

-Yo sí me voy, yo sí me voy, yo sí me voy.
-¿Vas a Rusia o a China,
o a la India entrañable,
o al corazón de Africa, tu tierra primitiva?
-Soy norteamericano y voy a Washington
a hablar con voz entera ; voy a pedir justicia.
- 8 -

I

�La

Alejandro Ramírez /

Génesis del Quijote

Es

DE todos sabido que Cervantes trata, en el prólogo al primer Quijote ( 1605 ) , de justificar
los supuestos defectos de sil libro diciéndonos que 1o concibió
en circunstancias muy adversas. Don Quijote resultó seco, avellanado y antojadizo porque se engendró en una cárcel donde
toda incomodidad tiene su asiento. El poeta no disfrutó de la
quietud necesaria al ingenio que medita y crea:
" El sosiego, el lugar apacible, la amenidad de los campos, la serenidad de los cielos, el murmurar de las fuentes,
la quietud del espíritu, son grande parte para que las musas
más estériles se muestren fecundas y _ofrezcan partos al
mundo que le colmen de maravilla y de contento."
Como se ve, aquí se nos habla simplemente de las condiciones ideales en que la obra del ~reador madura y fructifica.
El escritor debe separarse del resto de los humanos para dedicarse con tranquilidad a su trabajo. Esta idea es frecuente bajo
la pluma de los clásicos del siglo de oro porque se trata de un
recuerdo horaciano. Las palabras de Cervantes no son, en efecto, sino mera paráfrasis de un pasaje de la Epístola a Febo, amigo de Nerón, en que el poeta venusino aconseja a los autores
que huyan del tumulto de las ciudades, y busquen, para crear
sin molestias, los lugares agrestes. En su mencionada epístola.
Horacio escribe lo siguiente:
- 11 -

•

�12

Alejandra Ramírei:

La génesis del Quijote

Scriptorum chorus omnis amat nemus et fugit urbem,
rite cliens Bacchi somno gaudentis et umbra;
tu me ínter strepitus nocturnos atque diurnos
uis canere et contracta sequi uestigia uatum?
En su Arte poética ( verso 2 9 8) , el poeta viene a decirnos
lo mismo cuando afirma que el ingenio: "secreta petit loca,
balnea uitat." Lupercio L. de Argensola vertió así la idea a
nuestro castellano en su carta a don Juan de Albión (Rimas, ed.
Blecua, Zaragoza, 1950, p. 84):
·
" Lugares de quietud i despoblados,
i no tumulto i gritos, dize Horacio
que son para las musas delicados. "
Cervantes nos recuerda, pues, un precepto muy trillado en
su tiempo, pero no es aquí precisamente la reminescencia horaciana lo que más nos interesa. El autor del Quijote la trae a
cuento para que resalten más los momentos difíciles en que ha
engendrado su obra. Por lo demás, sabemos que no siguió, en
la carrera de su larga y penosa existencia, el consejo de
Horacio, por muy compenetrado que estuviera con el vate latino.
Y tenemos que congratularnos mucho de ello. Si Cervantes hubiera podido disfrutar lo más mínimo de la quietud horaciana
(la vida se encargó de impedirselo) , acaso no tendríamos más
que su novela pastoral. Fuera del tumulto ciudadano, hubiera
vivido, como nos dice Azorín (Con permiso de los cervantistas,
Madrid, 1948, p. 71 ) :
" en un campo hasta cierto punto; en un campo
convencional;
en un campo de teatro; en el campo, en fin, de la
Galatea."
Por fortuna, Cervantes nunca se alejó de sus semejantes
aunque tuviera a menudo hartos motivos para hacerlo. Si algo
le aparta radicalmente del venusino es, a no dudarlo, el decantado Odi profanum vulgus. Prefirió el estrépito diurno y nocturno ( que tanto hubo de molestarle ~n su cárcel ideal o ver- ·
dadera) a la ficticia bucólica horaciana. Por otra parte, de haber tomado algún guía en esta compleja cuestión de la creación

.

•

..

l3

poética, y pese a la influencia del Pinciano, nos inclinaríamos
a pensar que, puesto a teorizar, el autor del Quijote tenía siempre muy presente al doctor Juan Huarte de San Juan. Este último nos dice, en efecto, en su famoso Examen de ingenios (BAE,
LXV, 409a), repitiendo probablemente un lugar común de la
vieja escolástica, que "el entendimiento es potenci'a generativa,
y que se empreña y pare; y que tiene hijos y nietos, y aun también partera." De aquí que Cervantes hable de " ofrecer P,artos
al mundo," concepto, aunque no del todo ajeno, muy distante
del texto de Horacio, y llame a su libro "hijo del entendimiento," a la vez que se considera a sí . mismo " padrastro de don
Quijote. " Sean cuales fueren estas influencias, Cervantes parece
estar persuadido de que no hay creación auténtica sin haber pasado antes por la amarga prueba. Después de todo, no hay
alumbramiento sin dolor, y en su Quijote (I, 34) hace decir a
uno de los personajes que " lo que cuesta poco, se estima en
menos."
Buscar el sosiego en la tremenda circunstancia de un siglo
en que la valentía y el esfuerzo son virtudes cardinales que
preceden siempre a la fama no puede caber en la mente cervantina. Cervantes comprende pronto que la adversidad es la verdadera razón histórica de su época, y que a ella le deberá lo
mejor de su vida y de su obra. España entera, en el ocaso de
su poderío, empieza a considerar la adversidad como fuente de
posibilidades y deja de dar coces contra el aguijón. Es la hora
crepuscular en que el estoicismo se po~e de moda. Cervantes se
casa, pues, con la adversidad, como San Francisco con la pobreza.
Bien dice Fr. Luis de León, de quien nuestro autor se considera
discípulo (BAE. XXXVII, 301a). que "lo alto, lo ilustre, lo
rico, lo glorioso, lo admirable y lo divino siempre se forjó en
esta fragua ." Y aquí no cabe objetar que el animoso agustino
hable de oídas, o que sea ( como de hecho es) el más horaciano
de los poetas de su tiempo. Sus Nombres de Cristo se han engendrado en un calabozo. Es la época en que Rivadeneira escribe su precioso Tratado de la tribulación ( 1589), y nos habla
de los bienes que de ella se siguen. San Juan de la Cruz ha
concebido su Cántico espiritual en una cárcel. y uno de sus modernos editores, el P. Martínez Burgos, no puede menos de pa-

�14

La génesis del Quijote

rangonar esta creación con la del propio Cervantes (Madrid,
1944, p. XI) :
"Aunque fué engendrado en la oscuridad de un calabozo, no salió enteco y avellanado, cqmo temió Cervantes
de aquel su famoso hijo intelectual. por haberle concebido
en semejantes condiciones."

César Abdallah Portala / Poet

•

Pensemos, por último, aunque diste mucho de serlo, en don
Francisco de Quevedo, encerrado en la Torre de Juan Abad, y
engendrando allí. entre otras criaturas de su ingenio, la maravillosa Política de Dios, y gobierno de Cristo (1626). ¿Qué ha
sido, en todo esto, del precepto de Horacio? Lo que de tantos
otros avisos y consejos de los clásicos antiguos. Se siguen recordando para adorno de las letras pulidas, pero no son más _que
lastre del humanismo paganizante. Van quedando más fuera
que dentro de la entraña de aquellos hombres. La cita clásica
está perdiendo su valor normativo.

ma para Juan Ramón Jiménez

(Adaptación de In Time of Gold, de H. D. )

'

Ha y ahora en el agua un resplandor dorado.
¿Cuál es mi edad y cómo los años han pasado?
No sé tu edad tampoco, ni el día en qll:e te fuiste:
sólo se que tu tierna mirada ya no existe

Esta creación in carcere de muchos de los libros egregios
de la época nos revela, cuando menos, dos cosas dignas de meditación. La primera es que el verdadero ingenio, esa potencia
generativa de que habla el doctor Huarte, tiene tal pujanza
cuando se empreña, que ofrece sus frutos, no ya sólo en los verdes prados, sino en los más lóbregos y hediondos calabozos.
Y la segunda es que la adversidad misma constituye, las más de •
las veces, la mejor piedra de toque para apreciar la calidad y
autenticidad de toda creación. Fr. Hernando de Zárate en sus
Discursos de la paciencia cristiana (BAE, XVII, 4 31-4 32), lo
dice mucho mejor:

y es de austeras pupilas el ext,ra~o refleJo
que penetra en mis ojos el mag1co espeJ?·
¡Oh, soy viejo, muy viejol Mí entumecida mano
al calor del abrigo busca calor en vano.
No puedo protegerme de f~ÍQ tan int~nso:
estoy cansado y débil y vacilante, y pienso:
¿Quién soy; por qué aquí espero, y ~ué se me_ ha perdido?
Acaso nada ... o todo ... ; pero agraciado he sido

"Así se prueba la espada, cuando la doblan juntando
la punta con la guarnición, si lu~go torna a la primera
derechura; si no, no vale nada."

con la imagen que habita la laguna dorada,
y mi mano se abstiene de cortar la sagrada

I

flor de loto, temiendo deshacer la v}sión
de un apergaminado rostro de Faraon.
Ciudad de Nueva York.
A 31 de diciembre de 19 57.

Washington University
Saín t Louis, Missouri.

l

- 15 -

�\

17

Roberto Bravo V.

la agudeza y el recuerdo el afecto, pará insertar, ~unqu~ fuese
incidentalmente, algunas notas evocadoras de la tierra distante
"por miles de leguas" .

Roberto Bravo Villarroel / Notas
.
Mexicanas en un Poema Teológico

i -

Ahí está el poema del P . Diego José Abad, al que ya aludíamos, que no obstante ser un tratado poético de l~s más pura
teología, deja abiertas algunas rendijas por donde se cuela el
fervor patrio. Hemos escogido, de dicho poema, cuatro notas
de mexicanismo, de las que daremos su traducción y haremos
un breve comentario.

11.-" EL MONTE ORIZABEO" .
I.-"PATRIA MUY FLORECIENTE".

LA

CONDICION de desterrados
hizo que los jesuítas mexicanos del _siglo XVIII, expulsados a
Italia por la Pragmática de Carlos 111, frecuentemente emplearan la pluma para rememorar nostálgicamente la patria distante.
La pluma anónima que compuso el prólogo a la edición póstuma
del poema de Diego José Abad, " De Deo Deoque Homine Heroica", fechada en Cesena en 1780, escribe sobre "la condición
muy inicua" en el destierro de los ilustres emigrados: " Ad eius
denique tumulum, tot a Patria leucarum millibus dissitum, cum
lacrimis consistentes, caros no bis cineres . em~culamur, illiusque
sortero invidemus, q\locl ex hac iniquis~ima conditione ereptus,
atque aeternae (ut spes est) Ele.ctorum societati adscriptus, exilium suum cum beatissíma Patria commutavit". " Finalmente
ante su tumba (la del P . Abad), distante de la Patria por tantos mil-es
de:leguás,
aquí Uorosos;-.,,.bes;imos
sus cenizas,
.
. ·reunidos
.
~·
tan queridas a nosotros, y envidiamos su suerte, porque arrancado de esta muy inicua condición y asociado ahora a la eterna
compañía de los elegidos, ( como lo esperamos) , trocó su destierro con la dichosísima patria celestial".
~

Ni fue necesario que el asunto de los escritos de los jesuitas
humanistas fuese mexicano. Aún en aquellas páginas sin puntos
de contacto con " la floreciente patria", la nostalgia les avivó
- 16 -

'

.En 4 3 caatos- que son los que aparecen en la edición de
Cesena, dividió el P. Abad, el Agiólogo, su gran poema teológico. Canta la existencia de Dios y sus atributos en los primeros
21, y trata luego, en los 22 siguientes, de Cristo Dios-Hombre.
La preocupación del jesuita michoacano fue hacer dos tratados
dogmáticos, "De Deo Trino et U no" y "De Verbo Incarnat_o
et de Gratia Christi" , denominación que corresponde a la terminología de la teología.
En el canto tercero, titulado " Incomprehensibilis cogitatu",
" Dios, incomprensible al entendimiento humano", en los vers~s
15 al 23 y en una nota al pie de la página, encontramo~ primera evocación a la patria, evocación de carácter orografico, al
hablar del Pico de Orizaba:

!ª

" Quantus Athos, et quantus Eryx, quantusque nivali
Vertice se attollens pater Apenninus ad auras :
Quantus qui caelos dictus Maurusius Atlas
Sustentare humeris, quantusque fragosus Olympus
Thessalus: et quantus, qui multo est celsior istis,
(a) Orizabaeus frontero mons tollit ad astra,
Ostentans fere in immensum fastigia Nautis
Cana nive ; hi montes, inquam, sunt instar arenae
Exiguae: pedibus quae insensilis haeret."
"(a) Orizaba pagus est opulentissimus Novae Hispaniae,
nomenque dat vicino Monti. Qui mediterraneus cum s1t, et a

�18

Notas mexicanas en un poema teológico

Portu Verae Crucis distet milliaria nonaginta ; adeo est excelsus,
ut a Nautis totidem nonaginta aliae milliaria a Portu remotis
conspiciendum se det. Quae uidi, narro."

III.-"TIERRA FELICISIMA".
En el Canto XV, " Caelí Dominus", " Señor del Cielo",
versos 12 al 25, el Agíólogo encuentra otra oportunidad para
hacer una remembranza de su " patria feliz". Este recuerdo es
de carácter climatológico:

" Cuanto el Atos, cuanto el Erice, cuanto el padre Apenino,
de nevado capuz, que se levanta entre los vientos. cuanto el
Atlas Mauritano del que se dice que en su cerviz sustenta los
cielos, cuanto el fragoso Olimpo de Tesalia, cuanto el · monte
de Orizaba (a), mucho más alto que todos éstos, que levanta
su frente hasta los astros, y cubierto de cana nieve muestra casi
en el infinito su pico a los navegantes, cuanto todos estos montes, digo, representan en magnitud, son (ante Dios) como las
minúsculas arenas que insensiblemente se adhieren a los píes. "
(a ) Orizaba es una villa opulentísima de la Nueva España,
y da su nombre a un monte vecino que, enclavado tierra adentro y distante 90 millas del P,Uerto de Veracruz, es tan alto,
que puede ser visto por los navegantes desde otras noventa millas
mar adentro. Narro lo que ví.
La alusión a México es fugaz pero precisa. Queda esto
confirmado por la nota referente al pico de Orizaba, que el P .
Abad finaliza con un rotundo y conciso "quae vidi, narro" . No
escribe por datos recibidos de oídas. Recuerda el día en que,
desterrado, zarpó el barco que le condujo a Italia, y pudo ver
la lejana playa y más adentro, " la cana nieve del monte Orizabeo" .

19

Raberta Bravo V.

J

'

1

•

"Sed memini degisse ubi nubila numquam
· Obducunt tenebris hiberno tempore caelum !
Nix ubi siquando cecidit, videre cadentem
Attonitis símiles pueri, juvenesque: ubi vixdum
In tertam incubuit, su bito tepefacta liquescit:
Nec niget in glaciem, neque sursum tollere cristas
Audet, et in magnos concreta assurgere montes.
Et tamen illa quídem longe est felicior ista
Tellus. Nec solum quae fert haec omnia condit
Uberiore sínu, ac reddit meliora ; sed ultra,
Plus viginti hic nec solo dum nomine nota
Nectareo poma, ac vario condita sapore,
Aspectuque etiam jucunda, et grandia mole
Fertque, refertque sinu nutrix opulenta suorum.
"Pero recuerdo haber vivido donde las nubes nunca obscurecen el cielo con tinieblas durante el tiempo de invierno ; donde, si alguna vez cae la nieve, los niños y los jóvenes
ven
caer con rosti;os atónitos ; donde, apenas la nieve reposa en la
tierra, súbit~mente deshecha, se licúa, no se convierte en hielo
ni se atreve a levantar sus penachos para que, endurecida, forme
montes. Y sin embargo, aquella tierra (México) es más feliz
que ésta (Italia). Porque no sólamente engendra aquélla en su
ubérrimo seno y produce en mejor calidad lo que ésta cultiva;
más aún, esta opulenta madre nutricia de sus habitantes produce
sin fatiga en su seno más de veinte variedades en sus frutas,
aquí ignoradas y ni siquiera conocidas por el nombre, sazonadas con sabor variado y exquisito, agradables a la vista y de
gran tamaño."

!ª

Ni es tampoco hiperbólico llamar "mucho más alto" que
los otros montes citados, al pico de Orizaba: el sacro monte de
Athos, ciudad monástica ortodoxa, tiene una altura de 1935 m.;
el monte Erice, ahora de San Giuliano, apenas 850 m.; el padre
Apenino, 2914 ; la cordillera del Atlas, espinazo africano, 4 225 ;
el Olimpo, sede magnífica del Panteón griego, 2985 . Apela el
P. Abad, ya que el círculo de sus lectores humanistas es principalmente europeo, a la altura de varios montes europeos o extraeuropeos pero muy conocidos, para poner de relieve la altura
del monte mexicano, 5442 m., conocido como el Pico de Orizaba o Citlaltépetl -"Cerro de la Estrella" -que cierra la cadena volcánica de la Meseta Central Mexicana.

•l

¡:

"Tierra más feliz" . Lo es por ser la tierra del poeta
desterrado, porque no puede haber en el mundo lugar más feliz
que el de la propia patria, " opulenta madre nutricia de sus habitantes" , que, aunque no escogida y muchas veces por fortuito

�20

Hotos mexiconos en un poemo teológico

Roberto Brovo V.

destino, es sin embargo el punto geográfico donde el hombre
asoma al aire del planeta y empieza a poblar el alma de afectos,
imágenes, semillas de ideas que le darán un perfil psicológico
no fácilmente deleble. Recuerda el P. Abad, y lo hace con suspiros, haber vivido donde la nieve, tan esporádica y tibiamente
cae al suelo, que es un espectáculo verla descender para los jóvenes y los niños. No es por eso más feliz Italia. Esta no debe
enorgullecerse porque sus campiñas y sus montes no sorprendan
a sus habitantes si las encuentran con mantos de nieve. En contraste, ~n versos no citados aquí, el P. Abad declara que se
rieron de él por quejarse de los rigores invernaleS- la feracidad
del campo mexicano, tibiamente arropado por los rayos del sol.
es superior a la del italiano porque el seno de la patria mexicana
no se cansa -fertque refertque- en prodigar frutos-abundantes, "de sabor nectáreo", "jubilosos a la vista", que ni siquiera
" de nombre son en Italia conocidos".

"El buey, y aun el asno tardo, conocieron a su Dios, y,
comedidos, se echaron en tierra y reanimaron, calentándolo con
el hálito de su hocico, con su respiración, al Niño aterido. ¡ Ea,
pastores! ¡Acudid presurosos, prestamente traed flores en colmados canastillos! ( La tierra ríe y os ofrece ahora todos sus
dones) . Derramad en torno del niño la Flor Mexicana, reina
y esplendor sin igual de todas las flores, pues lleva consigo las
señales de nuestra salvación: tres clavos con erguida piramidal
cabeza rematados en acerada punta y tintos en triste color ferruginoso; una marmórea y erecta columna en medio de la flor;
un flagelo nudoso y en actitud de ser vibrado, una corona espesamente entretejida y enredada, y cinco llagas con grandes gotas
de sangre. Esta flor es ciertamente muy grata al Niño."
He aquí un recuerdo botánico: "la flor de la Pasión", "pasionaria" o "granadilla", llamada por los Botánicos "passiflora
coerulea" :

IV.-" LA FLOR MEXICANA" .

Es la rosa de pasión
( que unos llaman mexicana
y que acredita de indiana
la más común opinión) :
en donde la redención
formó con raros cinceles
los instrumentos más fieles
de las finezas divinas,
coluna, azotes, espinas,
clavos, llagas, y cordeles.

En la IIa. parte de su libro, que se ocupa de Cristo DiosHombre, en el canto XXIII, "Prínceps Pacis", "Príncipe de la
Paz", versos 96 al 110, escribe el jesuita mexicano, a propósito
del nacimiento de Cristo, lo siguiente:
'·Agnovit bos, et rudis ipse agnovit asellus
Numen: et officiosi procubuere, et anhelo
Ore, anima, algentem Puerum recreantque foventque.
Pastores huc, o celeres, plenisque canistris
(Quandoquidem ridet, fert et nunc omnia tellus)
Ferte citi flores, et circumfundite florem
Mexiceum, florum regem, florum decus ingens:
Nam gestat secum Mostrae argumenta salutis,
Tergeminos alto capitatos vertice c·lavos,
Cuspide obarmatos imo, et ferrugine tinctos
Tristi: surgentem in medio arrectamque columnam
Marmoream: et quasi vibratum, intertumque flagellum,
Et spisse circumtextam, implexamque coronam,
Quinaque sanguineis magnis exstantia guttis
Vulnera. Flos equidem Puero gratissimus hic est."

21

¡

dice la d écima de Francisco Xavier Lozano, traductor del
poema de nuestro humanista, escrita en 1788. También el P.
Abad llama, impropiamiente, por darle categoría de antonomasia, "mexicana" a esta flor. Dice C. Conzatti en su libro "Los
Géneros Vegetales Mexicanos" que de los I 6 géneros que comprende esta familia (la de las Pasifloráceas), en México no hay
más que uno. Es éste el género Passiflora que se compone de
plantas herbáceas o arbustos trepadores, pocas veces erguidos,
con hojas alternas, en raro caso opuestas ... tienen zarcillos laterales que raras veces faltan ... Esta familia se caracteriza sobre
todo por la presencia de su corona sencilla o doble, caraácter
que la distingue fácilmente de las demás con las cuales ofrece

�22

Notos mel(iconos en un poema teológico

Roberto Bravo V.

semejanza o afinidades. El arilo pulposo de éstas plantas sirve
para hacer bebidas refrescantes, siendo comestible el fruto de
algunas de ellas como sucede con la "Granadilla de China" ...
Esparcidas por todo México, de este género hay 37 especies y
5 variedades, de algunas de las cuales damos en seguida los nombres vulgares: "Granadita de China", "Jujito peludo", "Díctamo real", "Amapola" y "Jujito amarillo", "Granadita fétida"
y "Sandía de la Pasión".

Qua neque amabilius quidquam est, neque pulchrius Orbe.
Ut memini ! Ut videor, te nunc quoque, Virgo, videre!
Quod fas, hoc facio . .Memor bine, et cernuus ore,
Quae sola ire queunt, ad te, pulcherrima virgo,
Creba, et itura quidem citi us suspiria mitto. "
(a) Imaginero hanc miraculorum frequentia celeberrimam Mexicani vocant de Guadalupe. Colitur prope Urbem magnificentissimo Templo, et regio, ac prae clarissimo Sacerdotum Collegio, cuí et templi, et cultus procuratio mandata est. Rite, atque
ordine Patronam Regnorum illorum principem proclamatam esse
Benedictus XIV A uctoritate Apostolica declaravit; et Officio,
ut aiunt, proprio illam decoravit die 24 Aprilis 1754''.

Se equivoca pues el P. Abad al llamar a la Passiflora flor
mexicana por excelencia. Pero no obsta al propósito del jesuita,
que no quiso componer un tratado de Botánica sino un poema
teológico. La misma creación poética le legitima el epíteto aplicado a la flor de la Pasión: "Mexicana", así, en letra mayúscula,
para enfatizar só acendrado patriotismo.
V.- "BROTARON LAS ROSAS".
En el Canto XLVIL "Religio Victrix", "La religión victoriosa", en los versos 61 O al 630, el humanista mexicano aduce
la mejor nota de mexicanidad, la más eficaz, la que sacude más
entrañablémente el alma piadosa del ilustre desterrado:
"Cum Fide adorandum, et magnum tibi, Mexice, signum
Exhibitum, lapsa et meliora ancilia caelo:
Praesidium aeternum tibi tutamenque futura.
Namque Dei coram adstante, et sic Matre iubente,
Saxoso, sterilique solo, medioque Decembri
Erupere rosae. Quas asperiore, rudique
Palliolo implícitas, simul atque Antistite coram
(Infula cuí sacros umbrabat pendula crines)
Indígena explicuit (mirum !) esse impressa repente
Palliolo est quam pulchra Dei Genitricis imago,
ligero innixa, et sinuosa cornua Lunae
(a) Calca ns: caeruleo fert dedita plurima peplo
Sidera; propendens capiti radiata coron1
Eminet, a tergo circumdatur indique sole:
Illius omnino ad normam, speciemque, sereno
Caelo tranquillus quam Pathmo viderat exul:

23

t

•

"Con fe debes adorar, oh México, una excelsa prenda, a
ti mostrada, égida mejor del cielo descendida para ser tu eterna
defensa y fortaleza. Porque ante la presencia misma de la Madre
de Dios e imperándolo ésta, en medio de los rigores de Diciembre,
en rocoso y estéril suelo, brotaron rosas que, recogidas en áspera
y grosera tilma, apenas a la vista del Obispo, cuyos cabellos consagrados cubría la mitra, desplegó el indígena, ( ¡cosa admirable~) súbitamente estampóse la hermosa Imagen de la Madre
de Dios, sostenido en un ángel, hollando los torcidos cuernos
de la luna; lleva en su azul manto prendidas muchas estrellas,
colocada sobre su cabeza se destaca espléndida corona, y está
rodeada por el sol que la ilumina. Del todo parecida en ejemplo
y hermosura a aquella aparición que en su quietud de Patmos
el desterrado (San Juan ) vió en el sereno cielo. ¡nada, nada más
amable ni más hermoso hay en la extensión del Orbe! ; Ah,
cómo te recuerdo! ¡Cómo me parece verte ahora, oh Virgen!
Lo que ahora sólo me es dable, eso hago: al acordarme de ti,
con el rostro abatido, te envío encendidos y frecuentes suspiros
que, solitarios, van hacia ti".
" (a) Los mexicanos llaman de Guadalupe a esta imagen, celebérrima por la multitud de sus milagros. Es honrada cerca
de la ciudad de México, en un templo suntuosísimo, por un famosísimo y regio Colegio de sacerdotes, al cual el cuidado y el
culto del templo están encomendados. Benedicto XIV, por
Autoridad Apostólica declaró esta imagen como Patrona prin-

�24

Notas mexicanas en un paema teológico

cipal de aquellos Reinos y le concedió Oficio propio el 24 de
abril de 1754."
Casi al terminar su libro, el autor lanza su último suspiro
nostálgico por la patria distante. Evoca, corno buen religioso.
una de las prendas más queridas del corazón de los mexicanos
devotos: la imagen de la Virgen en Guadalupe. Aquí se sublima
la pluma del jesuíta y sale del cauce severo de la Teología para
abrir las fuentes del afecto. Empiezan sus versos describiéndonos el ambiente de la aparición: "en terreno rocoso, estéril, en
medio de los rigores de diciembre, brotaron rosas." Recuerda
el poeta sus peregrinaciones al magnificentísimo templo, ubicado
fuera de la "ciudad", esto es, de México. Después de que la
Guadalupana ha aparecido impresa en la tilma "áspera y ruda
del indígena" pone los versos descriptivos de la imagen, aquí
traducidos en popular perífrasis por Lozano:
"El ángel le da oportuna
repisa en la luna, en que
pisa su triunfante pie
manchas y eclipses de luna.
El sol logra la fortuna
de bordarle su ropage,
y en su prodigioso traje
de luceros esmaltados,
la majestad, y el agrado
hacen bello maridaje"

\

Y unos versos al estilo de Góngora nos describen que:
"sin discernir de color
allí la nieve, y carmín,
dudan si rosa, y jazmín
son nieve, carmín o flor".
''¡Ah, cómo te recuerdo! ¡Cómo me parece verte ahora,
oh Virgen!" Quizá los ojos del P. Abad, al componer estos
últimos versos, notables por su fluidez y su espontaneidad exclamativas, ante el peso del afecto y del recuerdo, abrieron las
fuentes de las lágrimas. "Envíote suspiros solitarios, porque no
puedo irme yo con ellos". [a imagen de la colina del Tepeyac
está presente en la fantasía del jesuita, recuerda los momentos
gozosos de contemplación ante la sagrada imagen guadalupana,

25

Roberto Brava V.

allá, en su querido México, a muchos miles de leguas distante.
en su patria feliz, patria de montes altos de cana nieve, opulenta
madre nutricia, de campos manchados con pasionarias, tierra escogida, en medio de los rigores de diciembre, para pintar con
nieve y carmín la imagen de la Madre de Dios.
BIBLIOGRAFIA:
Didaci Josephi Abadii Mexicani... De Deo, Deoque Homlne Heroica.
Ed. 3a. posthurna. Caesenae, MDCCLXXX, apud Gregorium Blasinium.
De Dios y sus atributos. Poema puesto en verso espaflol por el Abate
Dn. Francisco Xavier Lozano. Barcelona, Afio MDCCXXXVIII. Por
Francisco Surifl y Burgada.
La versión de los párrafos. latinos a cargo del autor.

�Serge P. Darmon / Lite-

ratura de anticipación
I

¿Estará la Civilización del Porvenir universal,
feliz ... y amenazada por la destrucción? ·

,

EN

•

' 1

I

'

una época en la cual el ·mundo evoluciona, gracias a la Ciencia, a vertiginosa velocidad, el
público se interesa cada día más en. una literatura científica,
o seudo-científica, y particularmente , en lo que se llama Literatura de Anticipación, o como la llaman los Estados Unidos 1
la " SCIENCE FICTION" o "S.F". Se trata esencialmente de
obras en las cuales la imaginación del autor, y la nuestra, sobrepasan o prolongan las realizaciones más adelantadas del espíritu
humano. La evolución rápida del mundo no es más, sin embargo, que una explicación superficial del actual · capricho para
tal literatura. Las causas (y los efectos) son mucho más importantes.
Si el género no es nuevo, conoce desde el fin de la Segunda
Guerra Mundial un inmenso éxito en todos los país~s. y sobre
todo en los .E. U. Como la moda parece consistir en seguir ahora,
algunas veces a tontas y locas, el ejemplo americano, dicho género es uno de los mayores éxitos de la literatura de imaginación,
sin sobrepasar sin embargo la novela policíaca. Se escribieron
novelas de anticipación, hasta antes de Julio Verne y Edgard
Allan Poe; pero se han multiplicado ahora de una manera in creíble, e interesan al obrero tanto como al estudiante, al chofer
de camión, como al profesor. Uno cree o no, en esas utopías
- 27 -

1

�28

Serge P. Darmon

Literatura de anticipación
1

más o menos fantásticas ; dice : " ;ah! estos autores ...", pero
se queda interesado. ¿Por qué ? Pues, primero, porque vivimos
en una época en la que el hombre ya no tiene derecho a asombrarse de nada. Dominando la técnica la mayoría de las actividades humanas, debemos interesarnos en los diversos progresos
de la ciencia. Los periódicos, las revistas hablan cada día de pruebas atómicas, de cohetes-laboratorios lanzados -bajo el mero
empuje de un botón- a distancias infinitas ... Grandes diarios
internacionales consagraron parte de sus hojas al problema de
los satélites artificiales, los cuales, a ejemplo de la Luna, girarían sin cesar alrededor de nuestro planeta. Y Nueva Yor~ tiene
ya (según se dice) sus agencias de viajes en las cuales Ud. puede
separar su boleto para los primeros viajes interplanetarios...
Todos hemos oído hablar, en serio o en broma, de aquellos misteriosos platillos voladores... En un dominio más serio, varios
directores de compañías aéreas se reunieron, en 19 54, para discutir el problema de los aviones supersónicos y estratosféricos.
Así. que, en todos los dominios, reina el Progreso. Y todas estas
técnicas nuevas acostumbran al lector, o al espectador de cine
{o de televisión) a cierto vocabulario científico, a ciertas formas de la Ciencia; se habla todavía de "máquina~ que piensan",
pero ya no se ignora la "Cybernética" que es el nombre dado a
esta técnica. Y si Ud. da una mirada a las historietas que interesan a sus niños, encontrará aerolitos, aviones-cohetes, viajes
a la Luna, etc., etc... Autore~ y lectores se disfrazan de científicos, cada uno deseando hablar del último progreso ... con la
pal~bra un poco bárbara que asombrará al interlocutor.
Notemos que desde entonces que casi siempre los novelistas
científicos parecen interesarse sobre todo en las invenciones de
carácter espectacular, o en las repercusiones morales y sentimentales, psicológicas y sociológicas de un descubrimiento. de una
invención, de una hipótesis maravillosa. Los progresos mecánicos visibles e inmediatamente utilizables hacen olvidar los
grandes descubrimientos humanos (salvo en los autores de tendencia filosófica ) . Muchas veces el autor no se preocupa del valor científico de la invención en la cual basa su historia ; busca
sobre todo lo extraño, lo maravilloso, y es normal. lo fantástico.
Debe buscar también una irrealidad muy " adelantada", " es una
necesidad pues los progresos de la Ciencia ( y de la Historia)

..

29

•

van a tal velocidad que uno no supiera tomar interés en anticipaciones que riesgan realizarse dentro de diez años, cinco años,
o menos" (Raymond Queneau) .
Pero si el número cada día más importante de invenciones
permite que se crea en todo lo que se nos está presentado como
debiendo ser el mundo de mañana, son otras razones, creo yo,
las que hacen que nos interesamos en los tiempos futuros y en
lo fantástico. Hay sobre todo, indirectamente, una consecuencia
de la guerra. Está inestable el mundo actual. Vivimos en la
ANGUSTIA. El hombre común tiene naturalmente la tendencia de querer evadirse por la imaginación hacia una problemática
Edad de Oro ; y ¿cuál medio mejor que esta literatura ficticia,
la cual, tomando su apoyo en un presente conocido, se lanza
hacia las tierras invioladas e in verificables, del Futuro? - ¿Por
qué no tener confianza en tales obras, puesto que en la realidad, ciertos resultados de las ciencias actuales parecen alcanzar
lo maravilloso y lo imposible ?- Cuando Julio Verne escribía
" 20.000 leguas bajo el mar" , sus lectores podían ver en él nada
más que un autor lleno de fantasía . Y sin embargo tenemos
el subma.rino, el teléfono, la televisión de los cuales nos hablaba
ya el autor de "La Vuelta al Mundo en 80 Días" . Así que el
espíritu está listo para todas las extravagancias, como para todas
las posibilidades.
Otra razón, lo debemos reconocer, explica la afición del
público para la Science Fiction. Es que la vida actual no deja
mucho lugar a la fantasía como antaño : fantasmas, demonios,
magia, etc .... Pues estudios recientes demuestran que el individuo
está siempre dispuesto a admitir en su vida una parte de fantástico ; hasta la pide. Cambiaron los temas, el deseo por satisfacer permanece el mismo: la Science Fiction no es más,
en cierto sentido, que un aspecto de la literatura fantástica .
[" Science Fiction is distinguished from both weird fiction and
light fantasy by its selection of more nearly possible subject
matter ; its strees is not on " cannot", but on "has not yet".
(The Cheklist of Fantastic Literature.) ]
El entusiasmo del público y el aumento de la producción
de Science Fiction siendo a la vez causa y efecto, hay ahora la
más importante cantidad de novelas y de películas que jamás

�'

30

Serge P. Darmon

Literatura de anticipación

se han visto. El cinema, por ejemplo, que siempre presentó
películas de anticipación [ (Vea "Cincuenta años de Cinema de
Anticipación" en complemento de este estudio) ], aull}entó considerablemente su producción en este dominio; aparecieron tantas películas desde 1949 que entre 1905 y 1948, una gran empresa norteamericana mandó a los gerentes de sus cines este
folleto: " El público vend~á, semana t~as semana, a su cine, para
conocer los secretos de la radio astronómica, del rayo hipnótico,
del "cosmojet", del platillo volador, del desintegrador térmico,
del cañón cósmico, etc ... ". La novela sigue el movimiento ; se
hacen nuevas edicioñes de obras ya antiguas, o se escriben ( e·n
inglés, en francés, sobre todo) nuevos libros; hay también numerosas traducciones. Varios países tienen revistas especializadas (E. U., Francia, Suiza, Bélgica, Alemania, Italia, China,... ) ,
y la literatura infantil es ya, lo hemos dicho, invadida por aquel
tema. Cuanto a la radio, hace tiempo que lo está, y se queda
todavía en todas las memorias la emisión que, en 1948, hizo
Orson Welles sobre la invasión de la Tierra por hombres venidos de Marte, emisión que impresionó tanto a los oyentes, que
ciertos creyeron en un cataclismo verdadero, hubo •inclusive,
algunos muertos .. . y Orson Welles se hizo muy célebre...
Tal entusiasmo ( confesado o no) no es, como se pudiera
creer, una generación de estos últimos años. Esta literatura no
es una literatura nueva sino una "diferente" y un crítico pudo
escribir: "La Science Fiction no es más que un sector estrecho,
el menos interesante tal vez, de un muy amplio movimiento de
ideas, el cual es el reflejo en la literatura de la nueva imagen
del mundo" . Hemos hablado de Julio Veme quien, creador de
la novela científica moderna se interesó en todos los géneros de
anticipación (profetizando casi siempre con notable lucidez).
Pero muy antes - desde la Edad Media- , los autores dejaron
aparecer en sus obras cierto gusto (muy modesto) por las i~venciones dichas "diabólicas". El "caballo volador" nos es muchas veces pintado. Y ¿quién pudiera olvidar la aventura de
Don Quijote montado en Clavileño, el caballo de madera, tal
como nos lo cuenta Cervantes al capítulo XLVI de la segunda
parte de su inolvidable libro?-El inglés Godwyn da, en 1648,
el título de: "The Main in the Moon" a una de sus obras, y el

31

francés Cyrano de Bergerac anuncia, por sus fantasías científicas
y sus cien medios de ir a la Luna, la literatura de imaginación
de hoy. Estos diversos autores son ya unos precursores. El sigio
XIX, golpeado por ruidosas invenciones y por el progreso mecánico, debía establecer las primeras bases fuertes de la anticipación tal como hoy se concibe. Si Edgard Allan Poe se considera
con razón, como uno de los precursores de la novela policíaca,
se le pudiera también atribuir el mismo mérito para la Science
Fiction, pensando por ejemplo en la " Aventura sin igual de
ciuto Hans Pfaal" .

' .

.

.

•

•

Pero " un libro sobre el porvenir no puede interesarnos más
que si sus profecías tienen la aparencia de las cosas cuya reaii7.lción puede concebirse" (prefacio del "Mejor de los Mundos''
de H. G. Wells). Los temas que interesan en esta literatura se
conforman con esta nota y reflejan una manera de pensar característica de la civilización actual, cualquier tipo de anticipación
que se considere: anticipación intemporal, la narración situándose más o menos en la época actual, pero suponiendo una evolución de la Ciencia en una dirección bien determinada y al servicio, lo más a menudo, de una potencia bélica; anticipación
en el espacio, en la cual la aventura se sitúa en otro universo,
en otro planeta, sin que nos sean explicados los medios de alcan zarlo ; anticipación sencilla, en la cual la acción se desarrolla en
tiempos bastante lejanos. Para el lector angustiado · de la postguerra el peligro humano ya no parece bastante grande. Se le
propone el relato de invasiones venidas de otros planetas ("The
War of the Worlds" de H. -~- Wells) . Otros autores se adelantan más: los habitantes de otros planetas ya están entre nosotros,
invisibles o " disfrazados de humanos" . En estas guerras implacables, todos los medios se utilizan, pero una dt las principales
armas es el " Rayo de la Muerte" (del cual los autores olvidan
de darnos una explicación, pero cuyos efectos son generalmente
fulminantes e imprevistos). Monstruos de acero, de vidrio o de
alguna materia actualmente desconocida, libran terribles combates en los cuales este famoso Rayo, utilizado a propósito, evapora al adversario o lo paraliza. El hombre, simple mortal sin
mucha defensa, está casi siempre vencido. Es siempre la víctima.
hasta cuando se trata de luchas entre planetas bastante alejados

�32

Literatura de anticipación

de él. Aquí los autores se desencadenan. Lo fantástico es rey.
¡Nos sentimos muy chicos con nuestra bomba atómica y nuestros platillos voladores ! Los autores llegan a retratarnos la destrucción de la Humanidad, sea por otros planetas, sea por nuestro propio progreso--¿por qué no ?- (vea la película " El Mundo sin Fin") . Se plantea entonces un problema: cuando haya
desaparecido el hombre actual ¿quién le reemplazará? - ¿Otros
hombres más evolucionados, más resistentes? - Tal vez ; pero
la mayoría de los autores parecen dar la preferencia a los animales, y, entre ellos a los insectos ; imaginan arañas gigantes,
abejas, hormigas, moscas (vea "The Fly" de Arthur Porges)
dotadas de una inteligencia y de unos medios técnicos superiores
a los nuestros, y que doll)inarían al mundo como dictado~es...
Sin embargo no se trata siempre de guerra o de muerte en
las novelas de anticipación (No ¡ no siempre!... ). Hablan por
ejemplo de viajes interplanetarios. Pero no a la escala "humana" . La Lpna parece entonces demasiada cerca. La Galaxia
aparece un poco como un lugar de descanso al alcance de la mano. Los autores americanos parecen interesarse particularmente,
desde algún tiempo, en la cybernética. Imaginan máquinas cada
día más complejas, más perfeccionadas, más perfectas. Y naturalmente sobrepasan la frontera que separa la mecánica de la vida : las máquinas se echan a pensar solas, a raciocinar (Vea
"John the Revelator" de Oliver La Farge) . En el dominio de
la biología, los lectores parecen apreciar la partenogénesis o las
creaciones de seres fantásticos e imaginarios.

***

Ahora si intentamos representarnos el mundo de mañana,
a través de las diversas manifestaciones de la Science Fiction.
resulta bastante curioso y, muchas veces, poco tranquilizador.
¿Será la Ciudad Futura subterránea y conquista sobre el
desierto con fábricas silenciosas y sin humo? O, al contrario
; constituirá algún "satélite artificial de nuestro planeta? De todos modos, se diferenciará totalmente de nuestro mundo actual.
y eso de una manera poca animadora. Ante todo -y eso no nos
debe extrañar- , la Civilización futura estará A V ASALLADA
A LA CIENCIA. Se supone que el Hombre, cumplidos unos
progresos inmensos en todos los dominios técnicos, tendrá entre

Serge P. Darmon

'

33

sus manos potencias infinitas. Dar un paseo a Saturno parecerá
tan fácil como jugar a la canasta. El mero movimiento de un
volante hará del hombre el maestro de las fuerzas universales.
Ningún fenómeno, cualquiera que sea, podrá pretender a una
explicación sobrenatural. Todos los elementos serán domados.
y se hablará, por ejemplo de " acumuladores de vientos"
de
"sol"... Pero naturalmente al jugar con fuerzas desconocidas,
.. 1 y enconse acaba por hacer estallar todo, ¡ y nosotros tam b1en.
tramos por ejemplo en " El Gran Cataclismo" de H. Allorge,
una visión de esta destrucción casi total de la especie humana
llegada a la cumbre de la civilización mecanizada, por un abuso
del progreso científico y técnico no seguido de un progreso moral
similar.

?

La Civilización del Porvenir será, según muchos autores,
UNIVERSAL, y totalmente opuesta a toda clase de individualismo. Los escritores consideran fácilmente el mundo como una
sola comunidad internacional. Las relaciones humanas están en
la escala del universo, y eso es una consecuencia de la abolición
del Tiempo por la Velocidad. Se fechan los acontecimientos
del "Primer Siglo de la Era UNIVERSAL". La comunidad
mundial no es más, algunas veces, que provisional, uniéndose
las naciones nada más que para resistir a las manifestaciones
belicosas de otros planetas. Naturalmente en este gigantesco estado mundial reina teórica fraternidad. Pero como podemos ser
hermanos sin ser libres e iguales, los autores de Science Fiction
han resuelto, a su manera, el problema del gobierno. Será TOTALITARIO y CENTRALIZADO: una dictadura más o
menos disfrazada. Según los autores, el poder pertenece, sea a
seres científicamente seleccionados y superiores (Vea "El Mejor
de los Mundos" de Aldous Huxley, por ejemplo) , sea a los
habitantes de otros planetas, sea - la idea es ingeniosa- , a
"Dictadores de la Opinión", entre ellos los propietarios de periódicos (Vea " Dos fragmentos de una Historia Universal 1992"
de André Maurois).

***
Siendo mundial y científica esta civilización ¿cuáles serán
sus caracteres más destacados. Ante todo, un carácter negati-

�34

Literatura de anticipación

vo que se imagina facilmente : será non- igualitaria. Las novelas conservan la estructura social actual pero aumentan, exage-•
rándolas, las divisiones en clases sociales. Y hasta en autores serios, no encontramos el cuadro de una humanidad a base de
igualdad. "El Mejor de los Mundos", cuyo tema es el progreso
de la Ciencia en tanto que afecta a los individuos humanos, nos
presenta un mundo en el cual las investigaciones en biología,
fisiología y psicología permiten un sistema científico muy evolucionado de las clases sociales. Por otra parte, en la Ciudad
Futura, al interior de cada categoría humana, todos participan
de la organización de una vida perfectamente estable. Tal estabilidad está lograda por una estandarización, una racionalización y una finalidad hasta el extremo. El más pequeño objeto
inútil desaparece. Sólo permanecen los que contribuyen al fin
supremo: LA FELICIDAD. No, la palabra no habrá desaparecido con nuestra civilización. Mañana existirá ·todavía, más
hermosa, más potente, inmensa. Será ,un fin , un mito, una antorcha que el Hombre alzará. Esa felicidad de los seres, todos
los autores nos la presentan como esencialmente fisiológica y
materialista. Ante todo, se buscarán los medios para hacer que
los hombres quieran su esclavitud. Entre estos medios, el que
propone Aldous Huxley es muy sencillo: la sugestión desde la
niñez, a todas las horas del día o de la noche, esa frase leída,
oída, pensada: "Soy un hombre feliz ". Además, la ciencia perfeccionada de las diferencias humanas permitirá una jerarquía
natural y consentida: se orientará el progreso hacia los medios
dando al hombre condiciones de vida que le eviten el cansancio,
el esfuerzo y hasta el pensamiento. La máquina hará, con inteligencia, el trabajo de millares de hombres. Los instintos se dilatarán. Y la felicidad del Porvenir aparece como la abolición
del trabajo y el adormecimiento en un bienestar engañoso. El
primer defecto del mundo futuro, pues, es la pereza. El segundo, la soberbia que da al hombre la posibilidad· de realizar todo.
El Hombre, soberano del Universo : la imagen es frecuentísima.
A pesar de este poder ilimitado, a pesar de esta felicidad,
los seres de mañana se aburrirán. Ante todo porque ya no tendrán nada que hacer. Y estando considerado el aburrimiento
como promotor de desórdenes, la Ciudad Futura organizará pa-

Serge P. Darmon

35

ra sus ciudadanos numerosas diversiones, naturalmente colectivas y obligatorias (el hombre habrá perdido desde largo tiempo
el sentido de la palabra escoger). Cada hombre tendrá, en el horario asignado, unas horas consagradas a ciertas ocupaciones reglamentadas sin hablar de las partidas de "balón aéreo" de
André Maurois, las dos principales diversiones serán la Televisión y el Cinema. "Cine Total" de René Barjavel, nos revela
las futuras características de éste' sin-alambre, a colores, en relieve (con los personajes fuera de la pantalla) • oloroso, etc. Las
funciones se darán en inmensas salas climatizadas donde, hundido en un adormecimiento propicio, el espectador asistirá a las
películas proyectadas en veinte lugares distintos desde un puesto
central situado en el corazón de la Ciudad.
Otra diversión: los viajes. Se pasea mucho en el mundo
futuro. Pasa de París a Nueva York, en unas horas. No: de Londres a Vladivostock en unos minutos. O mejor, de la Tierra
a Venus. Cuando no se pelea con un planeta, se establece con
él servicios regulares. La Osa Mayor parece "chic" como ahora
la Costa Azul, Miami o Acapulco. Pero casi siempre la guerra
impide estos viajes ... La vida en masa necesita todos los medios
de acercar a los hombres, hasta el combate... No se trata de una
manifestación cualquiera del sentimiento de solidaridad ; los sentimientos del individuo habrán casi totalmente desaparecido.
Perdido en una Comunidad que le ahoga, el hombre seguirá la
multitud, dirigida por una autoridad suprema. Pero los grandes
sentimientos colectivos, como el miedo o la risa, estarán fuertemente desarrollados, y utilizados con fines universales. Los
hombres habrán perdido la costumbre de pensar solos.
La misma noción de Belleza habrá desaparecido; o a lo
menos su noción individual. En la Ciudad Futura, no hay sitio
para los monumentos o las artes de hoy. Pero las calles se adornarán de curiosas figuras simbólicas, de vidrio, de plástico o de
acero. Lo útil remplazará a lo bello. A los vestidos agradablemente coloreados de nuestras mujeres, sucederá el uniforme de
amianto con cierre magnético. El hermoso desorden artístico de
nuestras grandes capitales se transformará en un urbanismo de

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Literatura de anticipación
Serge P. Darmon

líneas rectas, puras y de colores claros y metálicos. Y si nos
prometen parques y jardines, son de verdura sintética ...

***
Ustedes se preguntan tal vez lo que hace el hombre en
medio de esta civilización que le quita todo trabajo, todo pensamiento, y que le busca las diversiones. Sencilla unidad en un
conjunto " universal", avasallado y dirigido, el Hombre de Mañana tiene una ocupación que supera a todas las otras: LA
GUERRA. Sea a la parte del mundo atrasada, sea a otros planetas, pero de todas maneras en una lucha mortal y terrible.
Todo eso no es muy animador... Es sin embargo la imagen del
porvenir que nos proponen 90 7o de los autores de anticipación.
El hombre cumplió un ciclo perfecto: salida optimista hacia lo
desconocido! y vuelta con un terrible castigo. El precio del Progreso parece ser la perversión y el horror.

***
Antes de concluir, y para no dejarnos con una visión pesimista, hay que notar que algunos autores de películas o de libros de Science Fiction intentaron imaginar un porvenir más
risueño. Siguiendo en eso a Camille Flammarion, creen en el pro'
greso intelectual y moral. Algunos por ejemplo creen en una
posible victoria sobre la Ciencia. Otros, más recientes, condenan
severamente un mundo obstinado en perderse; denuncian lo nocivo de los progresos de la Civilización y guardan una pequeña
esperanza en la Razón.
Al fin de este pequeño estudio quedaría un problema que
plantear: ¿qué crédito dar a todas estas manifestaciones de 1a
imaginación humana ? El ejemplo de Julio Verne, profeta in. teligente, no debe engañarnos. El mundo de Mañana será tal
como lo haremos. El gran interés de las obras de Science Fiction
es, con el de divertirnos, el de hacrrnos pensar. Hay una tendencia demasiado grande a menospreciar las advertencias del artista o del escritor, sobre todo cuando parece inventar. La Ciencia
está al alcance de nuestras manos; intentemos hacer de ella algo
más que un medio para avasallar al hombre. Imaginen ahora

37

los tiempos futuros. Tal vez en el mundo que Uds ..construirán, el Hombre, como individuo, no habrá desaparecido Y no
será aplastado por todas las fuerzas que ya desencadenó.

CINCUENTA AÑOS DE CINEMA DE ANTICIPACION
1902:
1905·:
1915:
1918:
1919:
19 20:
1922:
1923:
I 924:

J 925:
1930:
1931:
19 3 2:
1938:
1941 :

1949:
19 50:

19 51 :

1952:

19 5 2:
1953:

"Le Voyage dans la Lune" de Méliés.
" 20.000 lieues sous les mers" de Cutchéon.
" La Folie du Docteur Tube" de Abe! Gance.
"Himmelskibet" de H . Madsen.
"The First Men in the Moon" de Cecil Hepworth.
"Rejaen til Mars" de Ole Olsen.
" Dr. Mabuse" de Fritz Lang.
" París qui dort" de René Clair.
" Aelita" de Protozanov.
"La Cité Foudroyée" de Luitz Morat.
"Le Rayon de la Mort' ' de Koulechov.
"Die Frau im Mond" de Fritz Lang.
"Dr. Jekyll and Mr. Hyde" de Rouben Mamoulian.
"Frankenstein" de James Whale.
" Mars attacks the World" de Beck.
" Les Passagers de la Grande Ourse" ( dibujo animado)
de Grimault.
"Croisiéres sidérales" de André Zwoboda.
"The Monster Maker" de Sam Newfield.
"The Thing" de Christian Niby.
" Destination Moon" de Irving Pichel!.
" Flying discman from Mars" de Brannon.
" Son of Dr. Jekyll" de Seymour Friedman.
"Five" de A. Oboler.
" When worlds collide" de Rudolph Maté.
"The Day the earth stood still" de Robert Wise .
"The Mad Monster" de Sam Newfield.
"Flight to Mars" de L. Selander.
" Lost Continent" de Sam Newfield.
"Red Planet Mars' ' de Harry Horner.
" The War of the Worlds" de Byron Haskin.
"The Four sided Triangle" de Terence Fisher.

�38

Literatura de anticipación

"The Magnetic Monster" de Curt Siodwak.
"The Lost Planet" de Bennet.
"Phantom from space" de W. Lee Wilder.
"The Beast from 20.000 fathoms" de Eugene Lourie.
"lnvaders from Mars" de Menzies.
"Captive Women" de Stuart Gilmore.
"La Bergére et le Ramoneur" ( dibujo animado) de
Grimault f1 J. Prévert.
Desde el cincuentenario del cinema de anticipación, los Estados U nidos sobre todo, han producido numerosas películas de
este tipo que hemos podido ver. Los temas de tales películas
siguen iguales, pero se nota cierta preferencia ahora para los viajes interplanetarios y la creación de monstruos espantables.

Juanita Soriano / Rosas

I
Oscilación de aromá, luz de seda,
cisterna de la abeja, geometría
del pétalo desnudo que se enreda
en papeles de canto y poesía.
Rosa de ayer, de ahora, rosaleda
de mañana y de siempre, fantasía
para el ángel del verso donde queda
completa su nevada melodía.
Tras la rosa de ayer, la rosa vierre
tomando la experiencia que contiene
el existir de la pasada rosa.
Traza su sombra igual que la primera,
danza su danza de confianza entera
con nueva brisa y nueva mariposa_.

11
Bajo el azul azul que el Angel sueña
vela mi rosa, ¿vela?, también llora,
ríe y medita, duerme, se enamora
mientras la rosa oculta se diseña.
- 39 -

�40

Rosas

Espectro de la rosa que se empeña
en llegar a ser rosa, y avizora
el clima del rosal, donde la aurora
traza la forma de su luz pequeña.

Seymour Menton / Mario

Monteforte To ledo y la
Evolución de la Novela

El arquetipo de la rosa abstracta
será la rosa terrenal, exacta.
Flor diseñada en lumbre que resbala.

Hispanoamericana

Amor o rosa. El Angel desde afuera:
¿Rosa ... ? ¿Duermes... ? ¿Vigilas? rosa espera,
y guarda en ella un corazón y un ala:

'

III

LA

publicación de U na manera
de morir representa un paso más en la evolución de la novela
hispanoamericana, una evolución cuyos últimos treinta años se
ven reflejados en las cuatro novelas del insigne autor guatemalteco Mario Monteforte Toledo (191 l ~ ) . Anaité (1948 ), Entre la piedra y la cruz ( 1948) , Donde acaban los caminos
( 1953 ) y Una manera de morir ( 1957) marcan cuatro fases
básicas en el desarrollo de la novela hispanoamericana: el criollísmo; el nacionalismo; el estudio psicológico revestido de experimentación estilística ; y el estudio filosófico de tendencias
universales.

Cuando los ojos dicen "rosa", "amor"
es la palabra que la rosa calla
bajo el signo de rosa hay un ~olor
que extiende libertad y que avasalla.
Al tiempo del botón que en rosa estalla
estalla entero un ámbito de olor
'
y el ángel que presiente la hatall;
en rosal de sonidos ve la flor.

-

"! la !osa, rosada ... , pensativa,

en extas1s de luz está cautiva
en la contemplación de su existencia.
Y no sabe que existe, que perfuma
con su estela de luz entre la bruma :
Es, nada más. Y amamos su presencia.

.

.

Anaité, escrita en 1938, es la historia de la civiliación de
la ciudad de Guatemala en pugna con la barbarie del Petén.
Lleva varias reminiscencias de Doña Bárbara y de Canaima de
Rómulo Gallegos, pero en realidad se parece m~s a La vorágine
de José Eustasio Rivera. A pesar de todo su realismo, Anaité,
como sus precursores sudamericanos, está impregnado de resabios
románticos y modernistas. Jorge, el protagonista, decide ir a la
región más exótica de su país para ganarse una fortuna. Esto
ofrece al escritor la ocasión de servirse de su herencia modernista
para captar las luces y sobre todo, los ruidos de la selva exuberante.
- 41 -

�42

Mario Monteforte Toledo

"Era la primera mañana en tierra habitada por los
hombres, después de un eterno ambular por orillas desiertas.
Ahí todo cambiaba en una noche. Hasta el cielo parecía una hechura nueva tras los dementes rayos del sol que
se filtraban por la palma de los techos; hasta el río llevaba
yerbajos de tonos chillones. Las garzas bajaban precavidas
Y se fugaban en parábolas abiertas." (p.27)
" Nuevo espectáculo el de aquel día. Las gotas enor~1~s caían _una detrás de la otra, formando sobre la superf1c1e del no pequeñas eminencias espumosas. Tronaba la
selva como si se estuviera viniendo abajo. Arrancadas de
las copas de los árboles, las hojas volaban en los remolinos
del viento. Entre las ramas, las garzas hinchaban tristemente su plumaje esperando que pasara el chaparrón."
(p.57)
"Son las cinco de la tarde. Las guacamayas pasan en
ba~dadas; sigue el reguero hervores~ de los loros y las
penca~; con su croar batracio, los cucharones atalayan a los
peces mcaut?S; de vez en cuando, la miopía de una garza
confunde la verdura de la grama con las aguas eternas y se
atreve a merodear sobre el pueblecillo. En lo más hondo
de los bosques los saraguates rugen incansables. Ha quedado en el poniente el último rojo del sol." (p77)
Hacía el final del libro Jorge se encuentra con que su novia
se ha casado con otro hombre y en típica actitud romántica,
huye de la vida capitalina para reunirse en la selva con los indios
lacandones. Pero lo más importante del libro es la lucha del
hombre civilizado para sobrevivir en el ambiente violento de
la selva tropical. Tiene que luchar contra la ferocidad de la
selv~ lo mismo que contra la ferocidad humana engendrada por
a_quella. Los personajes viajan en canoas por el río Usumacinta
s~n amedrentarse ante los raudales. Las víboras y los tigres no
solo amen~zan continuamente a los hombres sino que también
los co_ntag1an. Éstos. llegan a herirse y a matarse impune¡pente.
Las fiestas son pretextos para emborracharse pero ni pretextos
les hacen falta . La soledad y el calor de la selva suscitan los
deseos lujuriosos de los hombres y de las mujeres. El doctor

Seymour Mentan

43

Wood se envilece a tal grado que hasta vende a su propia hija
a un hombre malo. La violencia proviene de afuera también.
Unos revolucionarios mexicanos tratan de alborotar a los trabajadores pero éstos le quedan fieles a Jorge porque él los trata
bien. En el mismo capítulo llegan los soldados del "señor presidente" y añaden su propia brutalidad a la que ya se ha cont~do.
Al final del libro, Monteforte sigue el artificio de Rivera al internar en la selva a su protagonista. Pero hay una diferencia
importante: Arturo Cova y sus amigos fueron devorados por la
selva; Jorge se interna en la selva, como el protagonista de
Canaima, para vivir con los indios, cuya vida pura y tranquila,
insinúa el autor, es superior a la barbarie refinada de la sociedad cursi de la capital. Este final representa una vuelta a la
actitud de los autores realistas ·del siglo diez y nueve quienes
ensalzaban el campo como el baluarte de la bondad y la virtud
frente a la ciudad pecaminosa. Al mismo tiempo representa una
reacción contra los modernistas cosmopolitas quienes no podían
vivir sino en las grandes capitales.
Después de extasiarse por más o menos ,veinte años frente
a las regiones bárbaras de su país, 1 el novelista hispanoamericano, influido en parte por Dos Passos, se dedicó a retratar en
un solo libro la totalidad de su país. Por todas partes de His ·
panoamérica se ·escribieron novelas para captar una vista panorámica del país. 2 Uno de los mejor logrados es Entre la piedra y
la cruz de Monteforte Toledo. El cuadro nacional se forma por
una vista comprensiva de la geografía, el pueblo y la historia
de Guatemala. La acción comienza en el pueblecito de San Pedro
la Laguna, a orillas del Lago Atitlán. Pasa a una finca cafeta•
lera en la faja costanera del Pacífico. Pedro Matzar, el protagonista indio, visita el puerto de San José. Después de pasar
por Escuintla, va a la capital para estudiar y luego enseña en la
sierra cerca de Sololá. Además del protagonista indio, otros tipos raciales que aparecen en la novela son el ladino, el alemán.
el negro, el chino, el jenízaro y el libanés. Montefotte remonta
hasta los tiempos precolombinos para darnos una visión amplía
de los motivos históricos de su país, la cual incluye: leyendas
indias, el baile de la Conquista, la casa colonial de Teófílo Castellanos, el terremoto de Antigua, la Revolución unionista de

.,.

�\

44

Mario Monteforte Toledo

1920, la crisis económica de 1929, la Guerra Mundial de 1939
y la Revolución de 1944.

/

Entre la piedra y la cruz, por ser una novela nacional. tiene
que preocuparse por la situación del indio. Desde este punto de
vista, la novela puede incluirse en el grupo de novelas indigenistas que tanta fama han cobrado por toda Hispanoamérica 3• Se
presenta un cuadro del indio que a pesar de sus variaciones guatemaltecas ya ha llegado a ser tradicional. Los indios, que constituyen más del sesenta y cinco por ciento de la población total
de Guatemala, no tienen más que pedacitos de tierra mientras
que los dueños de las grandes fincas son ladinos que por ·10 general viven en la ciudad. Muchas veces los mercaderes compran
el maíz a los indios, lo acaparan todo y luego, los mismos indios
no tienen bastante maíz para comer.
Las compras se hacen a la sombra de la iglesia, en el sentido
literal y figurado y el hambre de los indios no se aplaca con las
misas del cura.
"Bajó el cura de Sololá y dijo muchas misas, unas en
la iglesia, otras a campo abierto, cerca de las cuevas donde
a media noche hervía el pom levantando su ofrenda a los
rajau de todo lo que hacía falta en el pueblo.
- Los santos no escuchan cuando se les pide de comer- dijo un hombre con la frente cruzada de arrugas.
Los vecinos pensaron que aquello era terrible, pero
verdadero." (p. 3 7)
Sí los indios protestan a los jueces, éstos se hacen sordos y
permiten que los abogados enganchen a los indios mientras que
se prolongan los pleitos. Si se presenta alguna queja en contra
de un indio, éste se ve sentenciado a trabajar de peón en la carretera. De vez en cuando llegan los soldados al. pueblo para
reclutar trabajadores para las fincas tropicales. Ahí aumentan
los sufrimientos del indio. El calor tropical, los mosquitos pestíferos y las víboras contribuyen a poner en peligro la vida del
indio. Vive en la finca cafetalera como siervo. No le pagan
sino en fichas que se aceptan sólo en la tienda de raya. Naturalmente las deudas se le van amontonando. Si huye de la finca,

Seymour Menton

45

los soldados lo alcanzan y lo llevan de vuelta donde le esperan
las bofetadas y las patadas del dueño. Indefenso, el indio tiene
que contemplar la violación de las mujeres de sú familia. Su
único alivio es .el guaro que le proporciona benévolamente el
patrón. Claro, le da al indio una sensación ilusoria _de felicidad
y le debilita la voluntad. Al mismo tiempo q~e l_os que mandan
utilizan el guaro, persiguen cruelmente a los md1os que lo producen clandestinamente. Uno de los aspectos más trágicos de
todo esto es que el mismo ejército, que es el instrumento de
opresión contra los indios, se compone de indios. Paradójicamente los indios, reclutados por la fuerza y maltrados constantemente, tienen que obedecer a sus oficiales para maltratar a sus
propios hermanos. '
Para mejorar la situación del indio hace falta la educación.
Pero cuando Pedro Matzar asiste a la escuela en la ciudad, se
siente despreciado tanto por los alumnos como por los profesores. Cuando él mismo llega a ser maestro rural, sus esfuerzos
de redentor fracasan ante la falta de cooperación de parte del
gobierno. Los maestros son obligados a usar los textos escritos
por el ministro de educación, por malos que sean. Hacen mucha falta materiales pedagógicos. Como respuesta a sus cartas
en que pedía material didáctico, Pedro Matzar recibe por correo
utla caja de tiza. Es el colmo. Olvida todo su idealismo, abandona la escuela y les da la espalda a los indios e~ cuya cultura
se crió.
Al describir el pueblo de San Pedro la Laguna, Monteforte
Toledo no puede menos que incluir muchas leyendas, supersticiones y costumbres de los indios. La importancia de las cofradías es primordial. Varias leyendas sobre los dioses indios
son narradas con un deseo de captar el ambiente del Popo[ V uh.
Al nacer el protagonista, un hechicero le vaticina una lucha victoriosa contra 1·os fuertes y se alude a la creencia en el náhual, o
sea la doble existencia del alma en el indio y en un animal, con
el cual siempre está asociado. Las costumbres matrimoniales de
los indios también aparecen en la primera parte de la novela.
Lo que distingue Entre la piedra y la cruz como una gran novela
es que todos los elementos nacionales y las not~s de pro~esta
social están fuertemente ligados por el protagonista margmal.

�46

Mario Monteforte Toledo

Como tantos otros protagonistas de novelas hispanoamericanas
de los últimos dos decenios 4 • Pedro Matzar es un hombre marginal. Se encuentra " entre la piedra y la cruz," o sea entre la
cultura de los indios y la de los ladinos. Antes de llegar a una
decisión definitiva, vaga por todo el país. Los pies del indio
llegan a personificarse para representar los dolores de todos los
indios. El autor hace entronque entre el vagar eterno de los indios y la suerte del judío errante. 5 Si el fin optimista de Entre
la piedra y la cruz no concuerda con el desarrollo lógico del protagonista, se explica por el entusiasmo rebosante de los jóvenes
intelectuales por la Revolución de 1944. Después de muchos
sufrimientos y dudas, Pedro Matzar decide por fin incorporarse
en la nueva nación casándose con una ladina . . Al cabo de tanta
cavilación, esa decisión lo llena de una tremanda fuerza tranquila.
" Pedro Matzar comprendió que él. para redimir a los
suyos, abandonaba el dios de su padre y la casa de su padre.
Y se sintió dueño de una fuerza fabulosa y de una
gran paz que dolía en silencio." (p 3 02)
La caída de ese espíritu optimista hasta la desesperación
total es la historia de las otras dos novelas de Mario Monteforte
Toledo. Donde acaban los caminos trata el mismo problema
que Entre la piedra y la cruz: la fusión de los indios y los ladinos para formar la nación guatemalteca, pero el enfoque es totalmente distinto. Pedro Matzar, protagonista indio de Entre
la piedra y la cruz. acaba por adoptar la cultura de-los ladinos.
Raúl Zamora, protagonista ladino de Donde acaban los caminos,
fracasa en su intento de asociarse con la cultura indíg'ena. Pero
esta novela es más que una novela indigenista con elementos de
protesta social. Por toda Hispanoamérica se han escrito centenares de novelas sobre la lucha entre la civilización y la barbarie ; los abusos de los dictadores, los hacendados ·y las compañías
extranjeras ; el destino del indio y los pr~blemas del hombre
marginal. Estos temas criollos se han agotado. El novelista
hispanoamericano, desde el fin de la segunda Guerra Mundial, tiende a buscar una nueva orientación.
En Donde acaban los caminos se nota el afán del autor de
librarse de la forma ya tradicional de la novela telúrica y de aso-

Seymour Menton

47

marse a las corrientes de la novela mundial. En esta novela,
inspirada técnicamente en patte por Joyce y Faulkner, Monte- ·
forte introduce el monólogo interno, los recuerdos, la preocupación individual por el sexo, unas escenas surrealistas Y el cambio
de narradores de la acción novelística. Esencialmente Donde
acaban los caminos es la historia de un hombre que es obligado
a transigir con sus sentimientos e ideales para conformarse a la
presión social. Raúl Zamora, m_édico de un pueblo, se enamora
de María Xahil, una india tzutuhil_y vive con ella. Verdaderamente enamorado, ofrece casarse con ella conform~ con su moralidad ladina aunque en el fondo espera que no acepte. Tanto
María como su padre rechazan el matrimonio porque saben que
aparte son los naturales y aparte los ladinos. Impotente frente
a la lógica indiscutible de los indios, pero en realidad aliviado
por la oposición de los indios que le permite vivir en paz con su
propia conciencia, Raúl Zamora pierde su identidad individual
al casarse con una joven rica de la misma sociedad provinciana
que él desl?reciaba tanto.
La última novela de Monteforte, U na manera de morir,
ofrece otro caso de un hombre que trata en vano de luchar contra la sociedad. Sólo que Una manera de morir es una novela
mucho más trascendental. Al tratar el tema del comunismo,
Monteforte no solamente logra presentar la realidad de. Guatemala, sino que también pl'antea un problema universal. El título
-una ",nanera de morir- se refiere a los indivÍduos que en estos
años de la posguera no tieneñ más remedio que sacrificar sus
ideales para someterse a un pensamiento ortodoxo. La ortodaxia
principal de la novela, pero no la única ortodoxia, es el comunismo. El protagonista Peralta es un comunista que se da cuen~a· de la hipocresía del Partido. . Después de permitirse el lujo
de pensar por su propia cuenta, Peralta se siente tan atormentado que acaba de salir del Partido. Al principio, se encuentra
solo en el mundo. Hasta su propio hermanito, que antes
lo idolatraba, lo desprecia por haber abandonado la lucha en
la cual había creído tan fervorosamente. No obstante, no le
cuesta ~ucho trabajo adaptarse externamente a la nueva vida.
El novio de su hermana le consigue un empleo irónicamente en
un ba~co donde, valiéndose de su inteligencia y de su aplica-

�•

48

Seymour Menton

Mario Monteforte Toledo

ció~, c~~ienza a subir rápidamente. Conoce a una joven rica
Y s1mpat1ca que pronto llega a ser su novia. Parece que todo le
está saliendo a pedir de boca. Sin embargo, en el fondo, Péralta
sabe que t~m~o~o per:enece a esta nueva sociedad. Ni él puede
aceptar su ins1p1dez m su afectación, ni ellos pueden perdonarle
sus ideas radicales. A pesar de eso, llega hasta el punto de querer
casarse con su novia, pero se interpone la Iglesia. Peralta no
puede transigir con sus ideales que lo ayudaron a librarse de la
ortodoxia del Partido y el cura no puede librarse de la ortodoxia
de_ su dogma que justifica su propia existencia. El diálogo termin_a_ cuando el padre afirma que sí le niega su Dios a Peralta.
Casi inconsciente y completamente deshumanizado, Peralta vuelve a entrar en el Partido. Ya no se atreverá a pensar. Es " una
manera de morir. "
.

desviado. Su desviación consiste en haber transigido con la finquera para que los campesinos no murieran de sed. Los diálogos
están llenos de una angustia desesperada. Peralta está convencido de que Rueda ha obrado bien pero como miembro del Partido tiene que cumplir su misión de destituirlo. Rueda, también
convencido de que ha obrado bien, trata de hacerse creer a sí
mismo que ha traicionado a los suyos. Hasta ofrece que lo maten para satisfacer al Partido pero esto no basta. Se ha resuelto
que Rueda tiene que salir del pueblo desacreditado. Peralta,
avergonzado por su papel hipócrita en la destitución de Rueda,
se tortura frente a la inocencia candorosa de su víctima. "Peralta
sintió que le ardía una sola mejilla; una sola, cual si le hubiesen
dado una bofetada a mano abierta. " (p. 57)
Por medio de un salto para atrás, presenciamos la escena
igualmente dramática entre Rueda y la dueña de la finca. A
pesar de su altanería, se siente cierta compasión por esa vieja
señora feudal que ha visto la destrucción de su familia y de su
tierra. El mismo Rueda le habla .con cierta humildad y aguanta
su desprecio para poder transigir con ella. En cambio por el permiso que otorga la señora de que los campesinos puedan usar
" su" agua, ellos tienen que devolverle algo de la tierra expropiada. Se destaca la tragedia de esta mujer cuya impotencia de
obrar como acostumbraba obrar antes es lo que más la irrita.
La transacción de Rueda en este diálogo muy humano es· lo que
causa su caída frente a la dialéctica inexorable del Partido.

A primera vista, U na manera de morir puede considerarse
una novela anticomunista pero en realidad no Jo es. Con una
angustia que aún excede la de las obras existencialistas de Eduardo Mallea, Monteforte expone la ciega hipocresía de .los dogmas
ortodox~s ~ualesquiera que sean- y su efecto aniquilador
sobre el md1V1duo capaz de pensar por sí mismo. Los mismos
banqueros d_e la novela no se atreven a pensar por su propia
cuenta. Se intuye que aunque ellos reconocieran cierta verdad
en lo q_ue les dice Peralta, nunca podrían admitírselo a sí mismos.
Los únicos personajes felices son los que no tienen la manía
de ~ensar: la hermana y la novia de Peralta, las dos frívolas, y
al
su hermanito Luis quien -vuelve a la casa decidido a trabaJar Y a desentenderse por completo de cuestiones políticas.

!in,

. Quizás. indicando una nueva orientación para la novela
hispanoamericana, U na manera de morir está totalmente desarraigada de Guatemala. Su conflicto ideológico podría entablarse en cualquier parté del mundo. El autor, en busca de una
nueva técnica, nos dice muy poco sobre. los antecedentes de sus
personajes. Lo que importa es el momento actual. El libro se
compone de una serie de diálogos largos, cada uno de los cuales
es sumamente doloroso. Se inicia la novela cuando Peralta, todavía dentro del régimen del Partido, llega a un pueblo para
enfrentarse con Rueda, el líder local. Peralta lleva la comisión
de eliminar a éste como jefe de los campesinos porque se ha

49

Cuando Peralta vuelve a la ciudad, se desahoga ante su
madre quien aumenta la angustia de su hijo al no comprenderlo.
La madre es una persona sencilla cuya preocupación principal
es el bienestar de su hijo. Es incapaz de comprender su inquietud. No puede concebir que haya cambiado de opinión respecto
al Partido después de haberlo servido por tantos años. Lo aconseja descansar porque el Partido lo necesita y ,cree darle la clave
de su inquietud diciéndole "-Tú nunca fuiste niño." (p. 79 )

..

La falta de comprensión persigue a Peralta y su tormento
llega a su colmo en otro diálogo penoso con su amante Laura.
Ella representa la fe y su amor está íntimamente ligado con el
Partido. Parece querer a Peralta pero los fieles tienen qtfe subor-

�50

con Antonio bajan en la próxima estación.

dinarse a la disciplina del Partido hasta el punto de renegar de
sus propias emociones.
La angustia del libro se trueca en heroísmo cuando Peralta
.hace la decisión de romper con el Partido. Con una gran tranquilidad de espíritu se enfrenta con Urrutia y le cqntesta firmemente a toda su dialéctica. La victoria de Peralta contra su ambiente y contra sí mismo ocurre en medio del libro. Aunque
al parecer el tono angustioso se alivia, en realidad sólo se disfraza. Durante todo el noviazgo de Peralta y Silvia se sospecha
que Peralta nunca podrá seguir disimulando. La vuelta a la
angustia existencialista marca toda la escena con el cura, la cual
presenta a Peralta con toda dureza la barda infranqueable entre
él y el mundo burgués. Sintiéndose en un vacío y espiritualmente muerto, se reintegra en el Partido. Pero ahí no termina
la historia. Todavía falta algo para completar el armazón de
la novela. En el último capítulo, Peralta vuelve a bajar del tren
en el mismo pueblo del primer capítulo. Este artificio, categorizado por la frase inmortal de Doña Bárbara, " las cosas vuelven
al lugar de donde salieron," parece a primera vista restarle fuerza
a la novela. El entusiasmo de los campesinos se ha disipado.
Rueda ha vuelto. Los ídolos capitalinos se han convertido en
los derrotados. Peralta, acompañado de dos compañeros, Antonio y Lamberto, sale en el tren rumbo al próximo pueblo. Este
final algo forzado y demasiado obvio se salva, sin embargo,
con un diálogo angustioso más. En la plataforma del tren, sacudidos por las vibraciones y ensordecidos por el viento y los
ruidos metálicos, discute Lamberto con Peralta. Le pide una
explicación de su reingreso al Partido. Cuando Peralta, completamente disciplinado, léase "muerto," le repite la cantaleta de
que se había desviado y que ya reconoció su error, Lamberto se
exaspera porque él y otros, lo mismo que Peralta, ya no estaban
conformes con la política comunista y estaban esperando a que
él les enseñara cómo era posible vivir fuera del Partido. Sintiéndose defraudado por su amigo deshumanizado, Lamberto se
vuelve ciego de ira y por poco mata a Peralta empujándolo fuera
del barandal. La última página del libro tiene una angustia insuperable. El tren se detiene y Peralta se escapa de la muerte.
Lamberto y Peralta vuelven a entrar en el carro del tren y juntos

51

Seymour Mentan

Mario Monteforte Toiedo

Una manera de morir representa la última etapa en .el de-

•

sarrollo de la novelística tanto de Mario Montefoite Toledo
como de toda Hispanoamérica. Los elemento criollos han desaparecido; la preocupación nacional no está en consonancia con
el cinismo de la posguerra; y las especulaciones freudianas ya
pasaron de moda. Una manera de morir, como l~s novelas anteriores de Monteforte, refleja el ambiente del momento. Sus
novelas evolucionan con el ambiente. No obstante, revelan ciertos valores del autor que son constantes en cada una de las cuatro; su gran talento para penetrar en el cerebro de sus personajes,
su verdadero don de narrador y sus grandes cono~imientos en
el arte de novelar. Un buen adelanto en. su arte gu·e ~e p.ota en
Una manera de morir es que ya no está presente el autor. Todo
se expone en los mismos diálogos o en los monólogos introspectivos. Al eliminar las descripciones del mundo exterior,
Monteforte ha logrado una novela más escueta cuya falta de
, elementos poéticos ayuda a crear un dramatismo tremendo.' La
evolución continua de la obra de Mario Monteforte Toledo presagia otros libros de alta calidad que no pueden menos que seguir
reflejando y enriqueciendo el desarrollo de la novela hispanoamericana .
NOTAS
1. Carlos Reyles, Terruño (1916) ; Mariano Latorre, Zurzulila (1920); José
Eustaslo Rivera, La vorágine (1924) ; Rómulo Gallegos, Doña Bárbara
(1929) ; Flavio Herrera, El tigre (1932) ; Clro Alegría, L a serpiente de oro
(1935).
2. Rómulo Gallegos, Canaima (1935); Jorge !caza, Cholos (1938); Ciro Alegria,
El mundo es ancho y ajeno (1941 ) ; Enrique Amorim, El caballo y su sombr a (1941); José Revueltas, El luto humano (1943).
3. Alcides Arguedas, Raza de bronce (1919); Jorge Icaza, Huasipungo (1934);
Gregorio López y Fuentes, El indio (1935) ; Mauricio Magdaleno, Resplanr
dor (1937) ; Relnaldo Lomboy, Ránquil (1941); Miguel Angel Asturias, Hombres de maíz (1949) .
4. Enrique López Albújar, Matalaché (1928) ; Rómulo Gallegos, Pobre negro
(1937), Sobre la misma tierra (1944); Jorge !caza, Cholos (1938), H11airapamushcas (1948); Adalberto Ortiz, Juyungo (1942); Ramón Rubin, La
bruma lo vuelve azul (1954).

�Mario Monteforte Toledo

52

5. Ese tema del Indio errante también está presente en El luto humano (1943)
y Los paregrinos inmóviles (1944) de los mexicanos José Revueltas y Gregorio López y Fuentes y en El mundo es ancho y ajeno (1941) del peruano
Ciro Alegria.

Agustín Basave Fernández
, del Valle/ El Existencialis-

BIBLIOGRAFÍA

mo / Exposición y Crítica

1. ;\fario Monteforte Toledo, Anailé (puatemala: Editorial "El libro de Guatemala," 1948)
2. ).fario Monteforte Toledo, Entre
"El libro de Guatemala," 1948)

!ª

piedra y la cruz (Guatemala: Editorial

3. )fario )fonteforte Toledo, Donde acaban los caminos (Guatemala: Tipografía nacional, 1953)
4. Mario :\lonteforte Toledo, t'na manera de morir ()léxico: Fondo de Cultura
Económica, 195í)

PROLOGO

DESPUÉS de la primera guerra
mundial se ha intensificado l&lt;} actitud antiintelectualista, reivindicándose, a la vez, la realidad de lo concreto. Se ha pensado
que el sistema es impotente para apresar la realidad integrada
por seres únicos, intransferibles, singulares. Se ha preferido buscar un contacto, un vibrar al unísono con la plasticidad de la
vida y con la fluctuosídad de la emoción humana. Un sondear
la profundidad de la existencia y un advertir la problematicidad
de una realidad inmediatamente vivída y refractaria a objetivizarse en conceptos, caracteriza la actitud de los existencialistas.
El existencialismo pretende descubrir o develar -aletheíael sentido y el valor del hombre concreto. No son las esencias
desexistencializadas lo que importan, .,sino las existencias como
posibilidad de adquirir, determinándose, una esencia.
Describir y valorar estos esfuerzos de conquista filosófica,
ha sido la tarea fundamental que me he propuesto. Pero no se
trata de una simple descripción material o exterior, de una pura
descripción fenomenológica, sino de una exposición -por dentroy de una crítica. Al enfrentarme en carne viva con la problemática filosófica de los existencialistas, no he querido redu- 53 -

\

�54

Agustín Basáve

El existencialismo

el tejido hasta donde es posible-- se toma como reflejo del
alma existencialista. En París, el "Café Flore" y el "Café Pont
Royal", son el cuartel general de grupos existencialistas que aparecen -ante el atónito turista medio-- como misteriosos, como
exóticos. Las famosas "soirées existentialistes" han constiuido
un espectáculo con indudable éxito de concurrencia. Dejemos a
un lado estas manifestaciones extra-filosóficas que expresan artística o extra-artísticamente la situación espiritual de nuestros
días.

cirme a la miserable situación de un puro historicismo o de una
pura reseña de nombres, obras y doctrinas, sin el -hilo conductor
de una sana 'toma de posición personal. Otra cosa me parecería
indigno.
, Al estudiar a los existencialistas espero poner de manifiesto
su íntima y profunda humanidad, pero también su demoledor
trabajo en contra de la razón que, al fin y al cabo, es el fundamento del hombre y la necesaria base de toda auténtica filosofía. Se ha confundido la razón -la sana razón-, con la
razón abstracta del racionalismo y se ha decretado, erróneamente,
el divorcio entre existencia y razón.
¿Qué es el existencialismo? ¿Cuál es su temática? ¿Se
tratará fundamentalmente de una Filosofía del Hombre? ¿Qué
relaciones guarda el existencíalismo con el cristianismo? ¿ Cuáles son sus principales direcciones? ¿Qué tienen en común los
diversos existencia listas? ¿Podemos hablar de _un existencialismo
religioso de lengua española? ¿En qué divergen esencialismo y
existencialismo? ¿Cuáles son las preocupaciones fundamentales
del existencialismo? ¿C_uáles sus límites y peligros? ¿Será preciso asumir una posición p_ersonal frente al existencialismo? He
aquí las principales interrogantes que nos formulamos al iniciar
nuestro estudio. Pero la problemática -ineludible y provechosa- no adquiere su sentido por la problemática misma. Esto
sería -permítasenos la palabra- mera morbosidad intelectual.
Después de haberse planteado rigurosamente los problemas, es
menester intentar la búsqueda de una cabal solución. Otra cosa
sería indigna del hombre y de su apetito de verdad.
Tal vez podamos obtener del estudio¡ de los existencialistas, un fruto precioso: la incitación al cumplimiento de nuestra
vocación personalísima y el estímulo para decir nuestra palabra
leal. _

¿QUÉ ES EL EXISTENCIALISMO?
El existencialísmo es, a más de una filosofía, un fenómeno
cultural de nuestro tiempo. Hay pintura, hay teatro, hay novela
y hay poesía existencialistas. Y hasta el traje corto --que ahorra

55

.\

Como fenómeno histórico, el existencialismo es algo privativo del hombre europeo del período de la postguerra y de la
entreguerra. Los iberoamericanos lo podemos comprender, lo
podemos explicar, lo podemos criticar, pero no lo hemos podido
vivir en su génesis. Y no lo hemos podido vivir porque nos ha
faltado ese pasado de fracasos, de desilusiones, de frustraciones
en la función de dirigir al mundo, de desesperación ante las continuas luchas y atropellos, de expectación de lo imprevisto.
Los europeos no han podido disimular su psicosis de "fracaso",
de "desastre". Viven una vida eufórica, aunque ficticia, que
en vano pretende encubrir una honda crisis. Se sienten arrastrados por un torbellino de masas humanas en que su personalidad
se anonada. La cantidad aplasta a la calidad; el irracionalismo
preside la vida urbana. Se deciden las cosas sin saber por qué.
Y un ambiente de misterio y de absurdidad envuelve a la desangrada Europa ...
En esa atmósfera ha nacido una filosofía desvigorizada y
desvirtuada, es verdad, pero también auténticamente preocupada
de la libertad, de la responsabilidad, de la existencia cotidiana
y del hombre concreto. El existencialismo se ha encarnizado
despiadadamente en la finitud del hombre. Pretende tener como
punto de partida la experiencia concreta de la vida de cada cual
para descubrir y tocar el ser mismo. Por vía de conciencia se
quiere .desembocar en la PATENCIA del ser. Pero no se acaba
de precisar las palabras, de definir, de concluir. La desconfianza, la ambigüedad, la indecisión y la ausencia de un claro sistema
doctrinario han presidido, hasta ahora, la marcha del existencialismo. Su estilo y su tendencia, en cambio, presentan nítidos
contornos. Y aunque "no sea capaz de darnos la etiología y la

�..
56

El existenciplismo

terapéutica de las afecciones antropológicas actuales --como lo
apunta J. lturrioz- al menos vale la pena de conocerlo para
conocer a un hombre. Conocerlo y salvarlo".
San Agustín y Soren Kierkegaard son los dos principales
precursores del existencialismo. El "horno interior", la introspección, la experiencia de la finitud y los análisis de la angustia
y de la muerte entroncan a San Agustín con el árbol existencíalista, aunque el pensamiento agustiniano desborde los estrechos .cauces del existencialismo contemporáneo. Kíerkegaard tiene una percepción directa vivísíma de la subjetividad angustiada, de los estadios y paradojas de la vida humana. Como
precursores pueden tomarse, también, a Pascal, Maine de -Biran,
Nietzsche, Bergson y Unamuno.
Se ha hablado de existencialismo abierto y de existencialismo cerrado, de existencialismo espúreo y de existencialismo
auténtico, de existencialismo cristiano y de existencialismo ateo.
El existencialismo abierto y auténtico o cristiano -llamésele
como se quiera- Pilrte del hombre integral con su espíritu y sus
ligas con la trascendencia, usa del método fenomenológico pero
deja abierta la puerta a la trascendencia metafísica. Marcel,
Zubiri y Jaspers -aunque este último imperfectamente- son
representantes de esta actitud. Sartre, Camus -y algunos señalan a Heidegger aunque nosotros tenemos serías dudas sobre
el particular- son los jefes del existencialismo ateo.
Reservamos, para próximo comentario, la temática del
existencialismo. lmpórtanos, por ahora, hacer una caracterización general de esta filosofía. ·Es denominador común de todos
los existencialistas la afirmación de que la existencia precede a
la esencia. "Esto significa sencillamente --dice Sartre-, que el
hombre primero existe y luego consiste, es decir, ES, y luego
ES ESTO O LO OTRO ( 1). Mientras que cosas, plantas y
animales PER-SISTEN y SUB-SJSTEN por que les sostiene
un ser, el hombre no puede abandonarse inercialmente al ser.
tiene que luchar --de ahí la raíz dramática de la vida humanacontra el ser, constituirse su existencia. Lo verdaderamente humano es la actividad: PRE-OCUPACION y OCUPACION.
La MISMIDAD del hombre -intimidad intransferible- se
conjuga con la relación constituitiva y ontológica, con las cosas

57

Agustín Bosave

y con las personas; entonces emerge la CIRCUNSTANCIA.
Los existencialistas usan la DESCRIPCION FENOMENOLOGICA como interpretación. La "Sorge" o cura (cuidado) aparece definiendo la existencia. Pero el sentido de ese cuidado es
la temporalidad. Es así como el TIEMPO CONCRETO se
instala en el centro mismo de la analítica existencial. El existencialismo se ha empeñado en presentarse como un humanismo.
¿Un humanismo? Para nosotros no puede haber verdadero humanismo si no se reconoce --con todas sus consecuencias- a la
persona humana en cuanto portadora de espíritu, en cuanto objeto supremo de la Creación que está en el mundo pero que a la
vez está contra el mundo y sobre el mundo.
Del encuentro de la filosofía con la existencia ha brotado
el existencialismo: punto capital para el análisis. Los que nos
empeñamos en filosofar hoy, no podemos eludirlo.
EL EXISTENCIALISMO COMO
FILOSOFIA DEL HOMBRE

•

Pese a la absoluta falta de propósito sistemático en los más
de los existencíalístas, se descubre en su dispersión una profunda
unidad lograda a base de constante reiteración. El tema central
del existencialismo es el hombre en su integridad; "el hombre
de carne y hueso -del que hablara Unamuno-, el que nace,
sufre y duerme y piensa y quiere, el hombre que se ve y a quien
se oye, el hermano, el verdadero hermano". " Y este hombre
concreto, de carne y hueso, es el sujeto y el supremo objeto a la
vez de toda filosofía, quiéranlo o no, ciertos sedicentes filósofos" .
Para los existencialistas, filosofar ha sido, hasta ahora,
preocuparse de los problemas humanos. En este sentido puede
decirse que el existencialismo se ha reducido de hecho, a una
antropología filosófica. Huyendo de todo doctrinarismo que
sirva sólo de juego o distracción artificiosa de la inteligencia, el
existencialismo se muestra como una filosofía comprometedora.
Si la filosofía no logra explicarme estos problemas, que son los
más vitales de mi ser, fracasa. ·
El punto de partida es egocéntrico. Lo más inmediato de lo

�f

58

El existencialismo

experimentable es la realidad humana. No puedo conocer la
realidad del mundo exterior o la realidad en general sin partir
de la realidad del propio yo. "No solamente es un deber moral
este egocentrismo del filosofar -advierte Ismael Quiles S. J.sino también es UNA NECESIDAD Y UN DEBER ONTOLOGICO, es decir, radicado en la misma esencia de mi realidad,
y de la cual no puedo prescindir" (2). Heidegger ha pretendido llegar a una verdadera metafísica por el sentido de la realidad íntima del hombre y de su vida. De esta manera, el hombre
ha sido el punto de partida de la filosofía existencialista y el
término final donde ella se tortura constantemente.
No se satisface el existencialismo con un frío conocer las
esencias, con una asimilación intencional o representativa de los
objetos. Su ambición es el "conocer que lleva al ser", el conocimiento comunicativo. Para ello se vale del análisis de las vivencias más arraigadas en el hombre, de las experiencias humanas más persistentes, de las espontaneidades de la vida más manifiestas.
Cosmología, Metafísica y Antropología han sido las tres
grandes fases de la filosofía en su historia. Lo que preocupó a
lo$ grandes metafísicos o a los grandes filósofos del idealismo,
apenas si preocupa a los existencialistas. ¿Qué somos? ¿De dónde venimos? ¿A dónde vamos? He aquí las grandes cue~tiones
vitales que inquietan al existencialismo. A este respecto es bastante ilustrativa la frase de Jaspers: "la Filosofía es el atrevimiento de penetrar en el fondo insondable de la auto-conciencia humana. Este buscar camino hacia sí mismo no termina
sino con la muerte".
Planteado el problema, el existencialismo adopta una actitud: el ser de la realidad humana es puro existir, surgir y aparecer en el mundo, auto-encuentro. No hay naturaleza humana.
El hombre no es nada al inicio. · El hombre será ante todo lo
que él haya proyectado ser. Sin apoyo ni socorro alguno, cada
ser humano está condenado a inventarse.
Lo que de posibilidades hay en lo humano, lo pone de
manifiesto la historia. De ahí que los historicistas hayan dicho que la historia hace al hombre. "Para el Existencialismo

Agustín Basave

59

--observa J. Iturioz S. J.- el hombre todavía es un poder ser;
para el Historicismo, un haber sido ... Pero, aun en estas diferencias de expresión y puntos de mira hay un presupuesto inicial,
básico y fundamental. en que ambas filosofías coinciden del todo: el hombre no aparece en el mundo hecho ya, terminado, es
decir, la negación de la objetividad. Por otra parte, el hombre
tiene que darse a sí mismo su ser, que antes de llegar a ser es
libertad, después de haber sido es historia; libertad e historia
son así una misma realidad, pero vista desde extremos opuestos" (3).
Circunstancias intrínsecas y circunstancias extrínsecas, limitan el exagerado horizonte de absoluta libertad que nos describen los existencialistas. Aunque se obstinen en negar la esencia humana, la naturaleza humana, no hacen otra cosa que afirmarla cuando hablan de la "situación humana" y de "las situaciones límites".

LA TEMA TICA EXISTENCIALISTA
La terminología existencialista está salpicada de palabras
como estas: "libertad", "tiempo íntimo", "angustia", "caída",
"apertura", "clausura", "nada", 'nihilidad ontológica", "finitud" ... Los problemas filosóficos arrancan del hombre mismo.
Pero en la mayoría de los existencialistas la cosmovisión tiene
sus raíces en una situación peculiar, privativa, intransferible, de
manera que más que de interpretación objetiva debe hablarse de
testimonio personal.
La subjetividad es -desde Kierkegaard- un tema capital
del existencialismo. Si el hombre no es cosa ni objeto, su realidad existencial y libre es la de ser sujeto. El ser humano, carente de esencia previa, es pura existencia. Y su existencia es
libertad. Lo que equivale a decir que el hombre no tiene libertad, si:no que es libertad. La libertad ontológica, radical, absoluta es lo que hace al hombre existencialista. El manojo de posibilidades que es el ser humano, no tiene nexo con una esencia
humana o naturaleza, ni con el pasado ni con el futuro. Al
existente no le importan las verdades, sino SU verdad.

�60

El existencialismo

El irracionalismo, el absurdo, el pesimismo, es otro de los
temas del existencialismo. Las cosas y los sucesos son así, porque sí, gratuitamente. El mundo carece de sentido. Ni la causa
eficiente ni la causa final son motivo de consideración para el
existencialista. El hombre está arrojado a la existencia (¿por
quién?) y destfoado a la muerte. La nada le circunda cuando
no se le adentra. La vida humana . es gris, dura, impenetrable.
Los personajes de Camus y de Sartre son hastiados, decepcionados, fracasados. El futuro incierto y vacío hacen a la existencia
pesada, angustiosa. El hombre carga -mediante la "Sorge"con su existencia sobre un abismo de niebla impenetrable para
caer, al final. en el fracaso. En medio de situaciones azarosas
e irracionales, los seres humanos tienen que tener una austera
autovigilancia para ser fieles a sí mismos, para ser auténticos.
Y este programa viviente que es el hombr~. tiene que aferrarse
a su programa maleable, en ebullición, sin designio previo y
sin modelo en el cual inspirarse. No hay posiciones adquiridas,
ni fidelidades inmóviles.
La existencia. -se nos dice- es un drama. Un drama en
que el hombre "está ahí" sin haberlo pedido. En el "horno
viator" Marc~l llega a decir: "estamos embarcados". Y Sartre
llega hasta el extremo de afirmar que el ser está de MAS. Su
estupidez injustificable estorba como la bestialidad. El ser humano es contingente, frágil, impotente racionalmente, inconsecuente, expuesto ante lo VISCOSO -"el otro'', el mundo-que le desposee de sí mismo, que le enajena. No hay acabamiento, no hay totalidad de la existencia. Se vive en espera constante de la muerte. Para Sartre "es absurdo que hayamos nacido
y es absurdo que muramos" ( 4).
Las voces de Nietzsche resuenan en el existencialismo: "Es
en el desierto - decía Zaratustra- donde han vivido siempre
los verídicos". Heidegger y Sartre ~nsisten en la soledad absoluta.
Marce} siente que estamos· solos frente a una inmensidad y en
la entraña de un todo. Sólo que como bien replica Emmanuel
Mounier: "La soledad absoluta, ¿no es un seudoconcepto, un
concepto insostenible, que se nutre clandestinamente del otro que
él niega, como el concepto de la nada absoluta? ¿Es que es pensable sin referencia a una presencia envolvente, de otra manera

Agustín Basave

61

que transformándose en su contrario, la idea de plenitud absoluta?" (5).
El tema del personalismo es presentado por el existencialismo un poco crispadamente. El individuo es lo extraordinario,
lo único, lo "encapsulado". Cada persona debe emprender su
conquista. Cada individuo describe un modo peculiar de vida.
Pero cabe siempre decidirse por un modo de vida auténtica o
por un modo de vida inauténtica. Si el ser humano se subsume
en el mundo, se trivializa y cae en lo impersonal, estamos frente
a la existencia inauténtica. En cambio si se elige a -sí mismo en
presencia de la muerte y de la nada, se recupera y vive una vida
auténtica.
El mundo adquiere su significación por el hombre. Hombre y mundo están soldados indisolublemente. De esta manera
el mundo se humaniza y el hombre se mundaniza (ser-en-elmundo) .
El "otro" es aquel que yo veo, pero es, también, aquel
que me ve. Y al verme, me mira como objeto dependiente .
Aprehendido por el otro, caigo en su poder, descubro el secreto
de mi corazón y me constituyo en su esclavo. Sólo me queda
un remedio: recuperarme como sujeto, responder como libertad
y convertir al otro en objeto. Hasta el amor es una lucha -reversible- en que los amantes buscan adueñarse no tan sólo del
cuerpo sino de la libertad del "otro'.'.
El riesgo es una nota típica de la vida existencialista. En
cualquiera de mis actos me comprometo y comprometo a toda
la humanidad. Vivir, es definirse actuando constantemente. "El
hombre -dice Nietzsche- está hecho para ser superado". Antes
que nada las obras. Pero las obras no describen al hombre.
La existencia -piensa Marce!- es lo no-inventariable.
Las agudas descripciones que los existencialistas han elaborado en torno a la condición humana, demuestran que no han
podido escapar -pese a sus desesperados esfuerzos- a una filosofía de la esencia.

�62

Agustín Basave

El existencialismo

res objetivos. Tampoco cabría hablar de lógica, de ética, de
religión, de estética o de ciencia. Todo se diluiría e.n una serie
de duraciones existenciales. El devenir tragaría al ser y a la
metafísica, para quedar al final perdida la existencia misma. De
t"into demudar a la existencia, ésta se ha revelado como evaporación frente a la nada.

CRITICA GENERAL AL EXISTENCIALISMO
Una atmósfera de cansancio, de desconfianza y de pesimismo no es, precisamente, la atmósfera adecuada para hacer
filosofía. Resulta explicable la angustia de un hombre concreto
de la post-guerra, pero no resulta justificable que contamine la
filosofía con su personal nihilismo. El desahogo de los instintos
vitales, en nombre de una espontaneidad gratuita, no es, en rigor, una actitud propiamente filosófica. Con UN drama de la
existencia se puede confeccionar una pieza de teatro pero no se
puede tejer EL drama de la existencia. Casi todos los existencialistas contemporáneos pretenden universalizar sus vivencias
personales. El resultado, más que una filosofía, es un testimonio
singtilar.
Negar los méritos del existencialismo es una torpeza inexcusable. En el haber del existencialismo estará siempre el haber
llevado al primer plano al hombre concreto, con la intimidad
de su conciencia, con su finitud, con su temporalidad, con su
angustia. El Hegelianismo que lo resolvía todo pero que se olvidaba de la persona humana, los ejercicios escolares en torno a
bizantinismos han sido justamente relegados ante el hondo problema del hombre de carne y hueso y ante la acuciante crisis
que vive el mundo contemporáneo. Como reacción en contra de
estas posiciones agotadas, el existencialismo ha sido mucho más
afortunado que como doctrina.
El existencialismo ha declarado una guerra a muerte a todo
sistema, olvidando que una filosofía no TIENE un sistema, sino
que ES sistema. Pese a su denodada crítica, el existencialismo
ha terminado, a la postre, por constituirse en sistema.
Una fenomenología puramente descriptiva de la realidad
humana no es, ni mucho menos una ontología. En este sentido,
Michele Federico Sciacca ha podido decir que el existencialismo,
más que una filosofía es una filosofía fallida. Y es que su problemática, y su conjunto de agudas observaciones psicológicas.
han quedado propiamente sin ulterior elaboración filosófica.
No todo es reducible a momentos existenciales. Si así fuera
ya no podría hablarse de esencias, de objetos ideales y de valo-

63

Salvo el caso de los existencialistas católicos, los demás se
cierran a la trascendencia encerrándose en un inmanentismo sin
soportes y sin atmósfera respirable.

'

Quitando todo lo que pueda haber de sarcasmos en la crítica que del existencialismo hace Guido de Ruggiero, quedan
varias observaciones aprovechables: a) .-la irracionalidad no es
tan radical e irreductible como pretende afirmar el existencialismo. Se halla sujeta, y puede ser sometida a una racionalización,
que en alguna medida la redime. Leibniz ha mostrado que, en
virtud del principio de razón suficiente, las verdades de hecho,
sin perder su contingencia, son susceptibles de una explicación
causal que, extendiéndose progresivamente en el tiempo y el espacio, las acerca indefinidamente a las verdades de razón. Todo
el desarrollo de las ciencias se halla confiado a la posiblidad de
reunir los DATOS empíricos en una red cada vez más tupida
y sólida que neutraliza en parte su contingencia individual.
b) .-La existencia es explicada por los existencialistas como
emergencia, un surgir el ser del ser, por lo tanto como un trascender el dato originario, de modo que la misma comprendía
el SI MISMO y lo OTRO, el tiempo y lo eterno, lo finito y
lo infinito... : La. existencia despunta como un hongo en el terreno llano del DASEIN, o mejor, para redargüir con un parangón usado equivocadamente por los existencialistas contra
el idealismo, emerge como el barón de Münchausen que, con la
fuerza de su brazo, se saca por los cabellos del pantano en el
que se había h_u ndido. c) .-Hacer de la existencia la protagonista del devenir, significa trocar el efecto con la causa, el camino con la etapa; significa, en última instancia, concebir un devenir acéfalo, sin sujeto. Y esta es la enorme ilusión del existencialismo, que ha creído poder prescindir de los AGENTES
de la filosofía tradicional, y en cambio los ha presupuesto implícitamente o, queriendo permanecer fiel a su propósito, ha

�64

El existencialismo

Jesucristo obró y enseñó. Su predicación no está basada
en ningún mecanismo de inferencias sistemáticas. Para comprender plenamente la verdad, Jesús proclamó la necesidad de
vivirla. Sus parábolas -tan sencillas, tan concretas- no han
podido ser agotadas en siglos enteros de meditación. "Jesús, que
vive la verdad, cuando la enseña no emplea proposiciones universales -dice Roger Troisfontaines-, sino sugerencias concretas, como jamás hombre alguno las hizo. No fue :Él, fue
San Juan quien formuló el "Dios es caridad", Dios es amor:
fórmula preciosa, como todas las que definirá en seguida la
Iglesia, pero que resultaría muy vacía si Jesús, por la manifestación, alterna de su poder y de su humildad, de su valor y de
sus padecimientos, de sus milagros y bondad, no nos hubiera
revelado con su vida, qué es el amor divino" (7). En la caridad reside el elemento esencial de la Buena Nueva. El amor
--comunión interpersonal- es el centro del mensaje evangélico.
" El núcleo viviente de la religión es la persona adorable d~
Cristo, cuya plenitud nunca podrá ser contenida en una fórmula" . Mientras los existencialistas ateos se encierran en la orgullosa soledad del egoísmo, pretendiendo bastarse a sí mismos y
centrando todas las cosas en torno a su persona, los cristianos
caminamos hacia la unión, aspiramos a la caridad sencilla y nos
abrimos a Dios y al prójimo, tanto para dar como para recibir.

hecho del devenir una escena de apariencias fugitivas, privadas
de consistencia. d ) .-La carencia de un protagonista, de un artífice del devenir, nos ayuda también a explicarnos toda una
serie de deficiencias especulativas del existencialismo: su falsa
interpretación de toda expansión existencial como una trascendencia, de todo paso como un salto, de todo problema como un
misterio ( 6) .
No es posible quedarnos con las solas existencias sin remontarnos al sentido o razón de ellas mismas, a lo que las
constituye en determinado tipo de ser: las esencias. La mera
existencia -asegura y con razón el pr. Sabino Alonso-Fueyo-no puede filosofar. Si el existencialismo puro se atuviera a la
pura facticidad ¿qué nos podría decir ? Filosofía es reflexión
humana, búsqueda de razones y principios supremos. La existencia pura de los -existencialistas, en cambio, es... ausencia de
razón. ¿Cómo poder hablar, entonces, de una filosofía existencial?
EXISTENCIALISMO Y CRISTIANISMO
El existencialismo ya no es pura especulación, teoría y razón, sin'b cosmovisión y actitud vital: "Lo que yo necesito
-decía Kierkegaard- es ponerme en claro conmigo mismo, saber qué debo hacer. La cuestión no es para mí lo que debo
conocer: más bien se trata de comprender mi destino: que yo
vea lo que la Divinidad quiere realmente de mí: se trata de encontrar una verdad, y para mí la verdad es la idea por la cual
quiero vivir y morir" . Surgió el existencialismo como formu lación filosófica de la desgarradora experiencia de esta crisis sin
paralelo. El hombre que ha vivido entre dos guerras; comienza
a sentir íntimamente los términos de la antinomia: finitud e
infinitud, caducidad y eternidad_. .. Perdida su fe en Dios y en
· la Razón, el hombre angustiado ansía liberarse de su propia
congoja. ¿Pero qué apoyo podrá dar una filosofía que no se
basa ella misma en un Dios personal, principio y fin de todas
las cosas ? Si el exist~ncialismo no halla sus soluciones en Dios,
en la eternidad y en la inmortalidad personal, no le queda otro
camino como no sea el del fracaso y el _de la desesperación.

65

Agustín Basave

"Para el espíritu humano -ha dicho Albert Camus- no
hay sino dos mundos posibles, el sagrado ( o hablando en lenguaje cristiano ~ xpresa Camus- el de la gracia) o el de la rebelión (8 ). Camus -Y con él todos los existencialistas ateosescogió la rebelión.
I

Toda nuestra vida está resumida en una elección básica:
con Cristo, o sin Cristo. El existencialismo ha sido un buen
activador de est.t opción. Y cuando en su dirección atea se ha
decidido por la segunda proposición, "el sin Cristo avanza cada
día más hacia el contra Cristo" .
Troisfontaines ha intentado encerrar el existencialismo en
la siguiente definición: " es un retorno apasionado del individuo
sobre su libertad para sorprender en el despliegue de sus marchas
y co~tramarchas el sentido de su ser". Como emotivos, los

•

�66

El existencicalismo

existencialistas reaccionan contra las abstracciones o generalidades que amenazan disolver la originalidad personal. En la libertad creen encontrar la fuente de los valores. Por medio de
la descripción fenomenológica pretenden buscar y encontrar el
mundo del ser y por la iniciativa personal, el mundo del deber
ser. Rechazan la objetividad porque piensan que "la verdad es
el regusto mismo de mi experiencia ontológica (llámese angustia, desesperación, fe o esperanza, etc... ) . Les in_teresa, sobre
todo, el surgir de la libertad, su ejercicio y modalidades. Niegan
lo suprasensible y se afanan por dilucidar el sentido del ser ert
concreto, del ser de cada cual. Hay que experimentar aquello de
que se habla y darle luego una expresión concreta. Esos serían
los dos postulados básicos del método existencialista.
Los existencialistas se han encarnizado con los elementos
de la contingencia humana: la nada, la muerte, la finitud, la
angustia. Contra este vacío final se yergue la plenitud cristiana.
Los cristianos podemos oponer a la nada, el ser -y sobre todo
el Ser supremo--: a la muerte, la vida eterna; a la finitud, la
infinitud de Dios; a la angustia, la esperanza ...
Aunque seamos seres caídos -arrojados como dicen los
existencialistas y deficientes, podemos orientarnos hacía el bien.
si sabemos hacer buen· uso de la libertad y con la ayuda de la
gracia. La angustia no es, para una concepción cristiana de la
existencia, más que una nostalgia de un mundo superior a aquel
en que se vive y en el que la muerte ya no es amenaza. Hay
en la existencia humana --observa el Padre Quiles, S. J.-, ,algo
que determina su dirección hacia lo absoluto, y que es más interior a la misma existencia humana ella misma: su fundamento;
este fundamento no se encuentra saliendo ( ec-stasis hacia el vacío, hacia fuera), sino entrando en sí mismo . .Estar-en-El, insis-tere, es la plenitud del hombre; cuanto más insiste tanto más
está en el ser, tanta más plenitúd tiene de ser. Como ya los
grandes místicos, desde San Agustín, experimentaron, Dios es
más íntimo al alma que el alma misma; a Dios se le encuentra
en lo más profundo, in summítate animae.
La voz del Papa Pío XII se ha dejado oír, desde su alto sitial.
tachando de falso el existencialismo, si profesa el ateísmo, o.

Agustín Basave

67

por lo menos, si rechaza el valor del razonamiento metafísico.
No creemos, en consecuencia, que la condenación alcance a los
existencia listas cristianos ( 9). Es nota común, entre los existencia listas, afirmar que la existenéia precede a la esencia. Esto
puede tener sentido tan sólo si se considera a la esencia como
una resultante de las determinaciones que la existencia se da libremente en el curso de la vida. Pero, en rigor, la esencia del
hombre -mínimo requerido para participar en las prerrogativas
humanas- es contemporánea de la existencia y dependen del
Creador. Es claro que la esencia humana, en cuanto implica
contingencia y libertad, es ampliamente determinable.
Frente al absurdo de un mundo existencialista el cristianismo descubre que toda creación es triunfo y alegría donde cada
criatura encuentra su sitio y misión.
EXISTENCIALISMO Y ESENCIALISMO
La existencia, la intuición del ser existencial tiene la primacía sobre la esencia, como el acto precede a la potencia. Pero
eso no significa que se destruya o supriman las esencias. To~o
lo contrario, la existencia implica las esencias o naturalezas y
con ello salva la inteligibilidad. Porque existencias sin esencias
es algo impensable y por ende imposible. Como Santo Tomás
de Aquino, nosotros vamos por la inteligencia a la existencia.
El existencialismo espurio pretende entronizar la primacía
de la existencia bruta sobre los despojos de las esencias · (posibilidades, proyectos). Pero la filosofía había sido hasta ahora
-y tendrá que seguir siendo-- captura e inquisición de esencias. En y por las esencias, el hombre -ser inteligente- puede
aproximarse al ser de la vida. Si las cosas son lo que son, es
porque tienen una peculiar consistencia. La inteligibilidad es
inseparable del ser y si de algún existencialismo auténtico cabe
hablar, éste tendrá que ser de tipo racional...
La existencia como tal es una realidad primaria que no
se deja encajonar en conceptos. La esencia en cambio (aquello
por lo que una cosa es lo que ' es y se distingue de las demás)
refleja lo que en un ser hay de inteligible. La existencia -aun

�68

El existencialismo

Agustín Bosave

particular, diversa de todas las demás, irrepetible. Así considerado, el existencialismo es la última reoelión contra el pensamiento especulativo. En este sentido puede llegar únicamente
a una descripción fenomenológica del existir pero nunca a una
filosofía que es discurso sobre el set. Está muy bien encauzar
la filosofía por el plano de lo concreto e individual, recurrir al
hombre de carne y hueso para no quedarse con un esquema
abstracto; pero desembocar en la disolución o negación de la
esencia es un contrasentido. Reducir la existencia a "posibilidad", a indi:terminación absoluta, es disolverla en la nada, es
proclamar el naufragio de la razón y el fracaso de la metafísica.
Pero la existencia, concebida sin la esencia, es inexistente. Esencia y existencia son ontológicamente inescindibles. El ser es una
síntesis de esencia y existencia. Usar el nombre de "existencialismo" para negar las esencias es fraude y es usurpación.

la misma de los existencialistas- se muestra incorporada o realizada en las cosas existentes: este hombre, esta ciudad, aquella
colina... Pero aunque la filosofía enfoque y dilucide más la
esencia que la existencia, de 'aquí no· cabe concluir -como lo
hace Sabino Alonso-Fueyo-- que "importa, sobre todo, más
que el hecho de ser, lo que se es; una existencia que corresponda
a nuestra naturaleza"; y mucho menos afirmar "la primacía de
la esencia sobre la existencia". U na aseveración como ésta no
puede admitirse a menos que se niegue la primacía ontológica
del acto sobre la potencia. No hay que olvidar que lá verdad
es posterior al ser de las cosas (veritas sequitur esse rerum) :
que lo primero que nos dan los sentidos son las existencias y
que el juicio tiene una última función existencial.
Se nos ha dicho que el hombre no tiene esencia sino historia. Pero la historia sólo podrá decirnos lo que le acaece al
hombr"e pero nunca lo que el hombre es. Porque una cosa es
descubrir lo que hace un ser y otra cosa es aprehender y expresar
su esencia. En todo caso -como ha observado agudamente
Eduardo Nícol- "hay algo que no es histórico, y es la estructura del ser histórico, por la cual se explica Ja historia misma.
Este absoluto es el principio de todas las relatividades". (10).
Lo que hace el hombre no lo hace porque sí -la gratuidad perfecta de Sartre es imposible- sino que tiene una específica intencionalidad. Toda existencia tiene sentido, mejor dicho es
creadora de sentido. Y si alguna vez falta este sentido se produce la angustia que es siempre tardía, derivada, momentánea,
provisional. " Claro está que, cuando la existencia toda se proyecta sobre el fon'do de la nada --expresa el mismo Nícolqueda ella misma nulificada. La nada es la gran anuladora, el
gran principio de indiferencia. Ante este absoluto, todos los
proyectos de existencia son relativos, y el armazón entero del
ser del hombre parece derrumbarse. Ninguna posibilidad de ser
tiene sentido; sólo parece que pueda alcanzarlo, por contrasentido, la imposibildad de toda posibilidad, en que la muerte consiste, según dice Heidegger" ( 1) .
Sirviéndose de una imagen, Miguel Federico Sciacca ha llamado al esencialismo la filosofía del molde universal, o de la
forma eterna; y al existencialismo, la filosofía de la impresión

69

1,

1

1

LIMITES Y PELIGROS DEL EXISTENCIALISMO
Hasta ahora el ~xistencialismo ha sido, más que una metafísica, una metodología. Lo que tiene de doctrina se ha quedado en un neoempirismo nominalista. Los acuciantes problemas
antropológicos que maneja -con ademán romántico y terminología sibilina- los podemos reconocer, casi todos, en la temática religiosa del cristianismo. Ló malo del caso es que el
existencialismo se ha quedado, la mayoría de las veces, en puras
descripciones fenomenológicas sin "transponer sistemáticamente
en el plano nocional -afirma el catedrático de Filosofía Ramón
Roquer- los resultados de sus exploraciones". Es tiempo ya
de decirlo, el antiintelectualismo radical de que ha hecho gala
el existencialism:o, ha sido causa de su último fracaso.
El existencialismo se encarniza con la finitud humana y se
complace, hasta la exasperación, con el lado sombrío de la existencia. Falta - y no me refiero aquí a los existencialistas cristianos- el lado luminoso de la existencia, la forma estructural
de la esperanza.
Tal vez nadie haya visto con mayor profundidad los lí,, mites del existencia'Iismo que Otto F. Bollnow. De su libro

�70

El existencialismo

"Filosofía de la Existencia", dedica el último capítulo (XIV.
Los límites de la Filosofía de la existencia) a señalar las limitaciones del existencialismo contemporáneo. En gracia a la brevedad, nos permitimos resumirlas en la siguiente forma:
1) .-Como filosofía total es la expresión de una situación de crisis histórica pasajera.
2) .-Todo verdadero valor y verdadero sentido se pierden
necesariamente en un mundo reducido a la existencia como la
formal relación de liberarse, lo manejable ("Zuhandenen") y
lo que está a los ojos ("Vorhandenen"), es decir, lo determinado deficientemente.
3) .-Falta el punto de arranque para una filosofía de la
naturaleza orgánica, puesto que ésta se distingue, porque sólo
puede ser comprendida desde un apropiado centro.
4) .-Falta también todo el mundo espiritual del hombre
en la cultura y la historia, con sus diferentes articulaciones.
5) .-No se ofrece el punto de partida para comprender
adecuadamente toda la múltiple esfera de los contenidos de la
vida psíquica, que Hegel designaba como "espíritu subjetivo".
6) .-Del lado ético, el " engagement" incondicionado de la
actitud existencialista degenera en un vacuo aventurerismo que
busca el peligro y lucha sólo por el goce de jugar a la sensación,
y aún en ella se queda indiferente.
7) .-El hombre desilusionado y sacudido en todas las relaciones objetivas que le soportan es rechazado a la soledad de
su existencia individual. Desde este punto de vista se pierde toda la realidad del mundo circundante.
El existencialismo reduce las diversas categorías tradicionales -acto y potencia, causa ~ficiente y final. causa formal y
material. etcétera- a una sola categoría; lo continuo, lo uniforme. En el eterno fluir de las cosas, forma y materia se funden
en tensión continua; esencia y existencia se diluyen en la confusión del "existencial" puro. ¿No será preciso que el existencialismo adopte un sentido concreto sustancial y abandone esa
filosofía de la existencia puramente formal para que cese el peligro de caer en un aventurerismo irresponsable?

Agustín Bosove

71

EL ASPECTO POSITIVO DEL EXISTENCIALISMO
No se puede negar el mérito de los existencialistas, consistente en ese esfuerzo por encontrar en la existencia valores
que reintegren al hombre a su libertad más auténtica. Nicolás
Abbagnano, por ejemplo, ha visto certeramente que " los problemas de la filosofía conciernen verdaderamente al ser del hombre, y no del hombre en general, sino de cada hombre, en la
concreción de su existir, y son apelaciones o llamamientos que
se le dirigen para que se ponga en claro consigo mismo, asuma
sus responsabilidades y tome sus decisiones" . (Pág. 7, "Introducción al Existencialismo" , Fondo de Cultura Económica) .
Son aspectos positivos del existencialismo: 1) .-La autentificación de los problemas filosóficos, es decir, " el esfuerzo de recogerse y poseerse en aquel aspecto fundamental de su ser al
que se refiere el problema" (Abbagnano) ; 2) .-El sentido de
la filosofía como compromiso estrictamente personal; 3) .-El
reconocimiento del ligamen que nos ata a los otros, con los
cuales coexistimos; 4) .-El reconocimiento de la muerte como
riesgo ineliminable que me incita a la fidelidad conmigo mismo;
5) .-La búsqueda de un completamiento, de una estabilidad
que le falta al hombre.
Se ha dicho que la posibilidad es la categoría fundamental
de lo humano. Es cierto que la vida del hombre no viene hecha, sino que se va haciendo. Pero no es menos cierto que la
vida humana no puede reducirse a mero proyecto, porque los
proyectos se hacen sobre la base de ser ya algo quien los formule.
Y un proyecto no merecerá nuestra adhesión si no concuerda
con nuestro peculiar modo de ser. La posibilidad es posibilidad
de un ser actual.
Reconozcamos que los existencialistas han llevado la atención a muchos problemas humanos que no se habían estudiado
debidamente. Pero rechacemos un concepto del hombre que se
reduce a movilidad pura, porque esta movilidad se sostiene y
transporta en una sui-ipsidad; en el ser persona del hombre
que permanece, desde la infancia hasta la muerte, uno mismo
a través de las mil vicisitudes.

�El existencialismo

72

NOTAS BIBLIOGRAFICAS

Alfonso Rangel Guerra / Para
1 Sartre.-" Action", 27 Diciembre 1944.
2

Ismael Quiles, S.J.-Pág. 44. " Filosofar y Vivir", Espasa
Calpe Mexicana, S. A. 1948.

3

J. Iturrioz S. J .-Pág. 113, " Existencialismo", Zaragoza 1951.

4

Sartre.-" L' etre et le néant", 631.

5 Emmanuel Mouníer.-" lntroducción a los Existencialismos" , Pág. 5 5, Ed. Revista de Occidente, segunda edición
Madrid.

6

Guido de Ruggiero.- "Fílosofías del Siglo XX", Cap.
XVI; Editorial Abril. Buenos Aíres, 1947.

7

Roger Troisfontaines.-" El Existencialismo y El Pensamiento Cristiano" , Ediciones Descleé 'de Brouwer, Bilbao.

8

Albert Camus.-"Remarque sur la Révolte", eti el volumen en colaboración, L'Exístence, París, Gallímard, 1945.

9

P. Pío XIl.-"Encíclica " Humani Generis" , de Agosto
12 de 1950.

1O Eduardo Nícol. "Historicismo y Existencialismo", El Colegio de México, Pág. 3 O7.

11

Eduardo Nícol: Opus cit., ·Pág. 3'4-7.

una Bibliografía de Franz Ka/ka

F

RANZ Kaf ka es sin lugar a dudas uno de los escritores más importantes
del s,iglo XX. La obra de este singular y atormentado
hombre lleva el signo de la época, y aun cuando fue
escrita lejos de los principales centros de la Europa pensamente se ha colocado junto a otras producciones de
carácter similar, en las que también palpitan las angustias y los 'interrogantes de la obra kaf kiana.
Murió Kafka el 3 de junio de 1924. Toda su
gran producción se encontraba inédita, aunque ya había revisado pruebas de El artista del hambre. Sin embargo pidió a Max Brod, su amigo, 4estruyera todos
sus escritos para que no !fueran entregados a los editores.
Brod hizo justamente lo contrario. Los recogió, ordenó
y entregó a la imprenta, seguro de que la obra de Franz
Kafka debía publicarse y ser conocida por sus contemporáneos. La inf luenciia de Kafka ha sido enorme. Sus
libros se han traducido a varios idiomas y más de un
autor es su heredero directo. No se puede prescindir de
Kafka en la literatura del presente siglo. La literatura
fantástica adquiere, con el autor checoeslovaco, un per- 73 -

�Fran:r Kafka

74

•

fil más humano y más trascendental, por cuanto los
temas que maneja importan directamente al hombre,
emparentado con la angustia, la esperanza, la incógnita
de lo que lo rodea.
Como una pequeña aportación para el estudio de
su obra se ofrece en seguida un breve número de fichas
bibliográficas (en español) sobre la vida y la obra de
Kafka. Sabemos perfectamente que no agotan la bibliografía existente, pero quizá sean de alguna utilidad
para un trabajo posterior en el que se pretendan reunir
todas las referencias :publicadas sobre este importante
autor de nuestr9 tiempo. Se incluye al \final una relación de las obras de Franz Kafka traducidas al español.

***
AGUILAR, Hernando : "Kafka, Faulkner, Joyce". Revista
Letras Universitarias de la Facultad de Derecho de la Universidad de Antioquia. Medellín, Colombia, No. 38, página 27.
AMARILLA, Lidia N. G. de: "Introducción al estudio de
Franz Kafka". Revista Humanidades del Departamento de
Letras de la Facultad de Humanidades de la Universidad
de Eva Perón, Argentina. No. XXXIV, 1954, pág. 37.

Alfonso Rangel Guerra

75

BROCHFELD, F. Oliver: "El estilo de Kafka". Papel Literario El Nacional. Caracas, Venezuela, jueves 31 de marzo
de 1955.
BROD, Max :Kaf.ka. Emecé Editores, Argentina. 19 5 l.
Posfacio a los Diarios de Franz Kafka ( 1910-1923). Emecé Editores, Argentina, 19 5 3.
CAMUS, Albert: "La esperanza y el absurdo en la obra de
Franz Kafka". El mito de Sisifo. Ed. Losada, Buenos
Aires, 19 53.
ESPINOZA, Enrique: "Kafka en castellano". Babel, Revista
de Arte y Crítica. Santiago de Chile. No. 53, primer trimestre de 1950, pág. 7.
FLORES, Kate: "La condena de Franz Kafka". Revista Etcaetera, Guadalajara, Jal. No. 19, Tomo V, septiembre de
1956, pág. 133.
FRANULIC, Lenca: "Franz Kafka". Cien autores contemporáneos. Ed. Ercilla, Santiago de Chile. 3a. edición, 1952,
pág. 443.
FROMM, Erich: "El Proceso de Kafka". El lenguaje olvidado.
Librería Hachette, S. A., Buenos, 1957, pág. 202.
FUCHS, Rudolf: "Recuerdos de Franz Kafka". Apéndice al
libro Kafka, de Max Brod. Emecé Editores, Buenos Aires.
1951, pág. 268.

ANDERSON IMBERT, Enrique: "Kafka en el cine". Los
grandes libros de Occidente. Ed de Andrea, Col. Literaria,
No. 5. México, 1957.

GERRIT, Dora "Pequeños recuerdos de Franz Kafka". Apéndice al libro Kafka, de Max Brod, Emecé Editores, Buenos
Aires, 1951, pág. 272.

ARENDT, Hannah: "Franz Kafka". Babel, Revista de Arte y
Crítica. Santiago de Chile. No. 53, primer trimestre de
1950, pág. 11.

GIDE, André: "Pages de Journal". Babel, Revista de Arte y
Crítica. Santiago de Chile No. 53, primer trimestre de
1950.

BORGES, Jorge Luis: Prólogo a La metamorfosis. Ed. Losada,
Argentina. 2a. Edición, 19 5 2.

GOMEZ DE LA SERNA, Ramón: "Kafka". Nuevos retratos
contemporáneos, Ed. Sudamericana, Buenos Aires, 1945,
pág. 231.

"Las pesadillas y Franz Kafka". La Prensa, Buenos Aíres,
21 de junio de 1935.
"Kafka y sus precursores", La Nación, Buenos Aires, 19
de agosto de 19 51.

GREENBERG, Clement: "Kafka, el judío". Babel. Revista de
Arte y Crítica. Santiago de Chile, No. 53, primer trimestre de 1950, pág. 56.

�Alfonso Rangel Guerra

76

77

Fran:1 Kafka

HERNANDEZ AGUIRRE, Mario: "El misterio de las puertas en la literatura de Franz Kafka". Revista Atenea. Universidad de Concepción, Chile. Año XXXIV, Tomo
CXXVII, No. 375, pág. 83.
HERRERA PETERE, José: ''Ternura inhumana''. Revista
Romance, México, Año L No. 2, 15 de febrero de 1940,
pág. 18.
JANOUCA, Gustav: Conuersaciones con Kafka. Ed. Puerta de
Sol. Col. Noema, Madrid, 1956.

gráfica). Revista Humanidades del Departamento de Letras de la Universidad de Eva Perón, Argentina, No.
XXXIV.
MOELLER, Charles: " Kafka". Literatura del Siglo XX y Cristianismo. Tomo 111. Ed. Gredos, Madrid.
MONTENEGRO, Ernesto: "El realismo mágico de Kafka".
Babel, Revista de Arte y Crítica, Santiago de Chile. No.
53, primer trimestre de 1950, pág. 50.

LANCELOTTI. Mario A.: El uniuerso de Franz Kafka. Ed.
Argos, Col. La crítica literaria, Buenos Aires.

MONTSERRAT, Santiago: "Franz Kafka y el oscuro presente". Interpretación histórica del Quijote y otros ensayos. Facultad de Filosofía y Humanidades de la Universidact Nacional de Córdoba, Argentina, 1956, pág. 181.

LOPEZ RUIZ, Juvenal: "Un personaje de Kafka". Papel Literario El Nacional, Caracas, Venezuela, jueves 9 de agosto
de 1956, pág. 8.

PAPINI. Giovanni: "Kafka o el castillo del aburrimiento".
La logia de los bustos. Ed. Taurus, Col. Ensayistas de
Hoy, Madrid, 1956, pág. 176.

LORA, Alejandro: "César Vallejo frente a Rilke, Dalí y
Kafka" Revista Atenea, Universidad de Concepción, Chile, Tomo CXXIV, No. 367-368, enero-febrero de 1956,
pág. 126.

PHILIPS, Williams: "La gran muralla de la crítica". Babel,
Revista de Arte y Crítica. Santiago de Chile. No. 53, primer trimestre de 1950, pág. 69.

LUKE, F. D.: "La metamorfosis de Franz Kafka". Revista
Etcaetera, Guadalajara, Jalisco, Tomo V , No. 20, página
165, Diciembre de 1956.
MAGNY, Claude: "Les saudades d'Empédocle". Babel, Revista
de Arte y Crítica. Santiago de Chile. No. 53, primer trimestre de 19 50.
MALLEA, Eduardo: "El alejamiento de Franz Kafka". El sayal y la púrpura, Ed. Losada, Biblioteca Contemporánea,
Buenos Aires, 1947, pág. 73.
MANN, Thomas: " Un humorista religioso". Babel, Revista
de Arte y Crítica. Santiago de Chile. No. 53, primer trimestre de 1950, pág. 29.
MARTINEZ ESTRADA. Esequiel: " Aceptación literal del
mito de Franz Kafka". Babel, Revista de Arte y Crítica.
Santiago de Chile. No. 53, primer trimestre de 1950,
pág. 25.
MODERN. Rodolfo: "Franz Kafka, Diarios" (Nota biblio-

POLITZER, Heinz: " De Mendelssohn a Kafka". Babel, Revista de Arte y Crítica. Santiago de Chile. No. 5,, primer
trimestre de 19 5O.
QUINTERO ALVAREZ, Alberto: "La fatalidad. en Franz
Kafka". Revista Taller, México, No. 2, abril de 1939,
pág. 39.
RUIZ CASTILLA, Cavo: "Nota de Kafka". Revista ARS de
la Dirección de Bellas Artes de San Salvador, El Salvador.
No. 5, abril-diciembre de 19 54, pág. 90. (Reproducido en
Vida Uniuersitaria, Monterrey, N . L., Año VI. No. 277,
pág. 4).
SA V AGE, D. S.: "Kafka, fe vocación". Babel, Revista de Arte
y crítica. Santiago de Chile. No. 53, primer trimestre de
1950.
SCHWARTZM}i.NN, Félix: " Fantasía y realidad en Kafka".
Babel, Revista de Arte y Crítica. Santiago de Chile. No.
53, primer trimestre de 1950, pág. 61.

�Alfonso Rangel Guerra

Fran:r; Kafka

78

SORDO, Enrique: "¿Hay un teatro de Franz Kafka?". Revista,
Barcelona, Año IV, No. 143, 6 al 12 de enero de 1955.
pág. 16.

,,

El castillo. Traducción de D. G. Volgelmann. Emecé editores,
Col. Grandes novelistas. Buenos Aires. Primera edición,
1949.

El proceso. Versión escénica de André Gide y Jean oLuis Ba-

" Un teatro nuevo" Kafka, Beckett, Ionesco." Revista
Internacional de la Escena. Madrid, Ed. Eefil. No. 16,

rrault. Traducción de Alvaro Arauz. Colección Teatro
Contemporáneo. México, 1950. '

pág. 10.

El proceso.

(Sin el nombre del traductor) . Editora Latino
Americana, S. A. México. 19 51 .

VELA ALBEGA, Rafael: "El proceso en el espíritu protéico
de Franz Kafka" . Revista Romance, Mexico, Año I, No.
5, abril de 1940, pág. 18.

El proceso. Versión escénica de André Gide y J ean Louis Barrault. Emecé editores. Buenos Aires. Primera Ed. 1952.

VOGELMANN, D . E.: "Raigambre y desarraigo de Franz
Kafka". Babel, Revista de Arte y Crítica. Santiago de
Chile. No. 53', primer trimestre de 1950, pág. 36'.

La condena. Traducción de J . R. Wikock. Emecé editores, Col.
Grandes novelistas. Buenos Aires. Primera edición, 1952.

úz muralla china. Cuentos, relatos y otros escritos. Traduccio-

UNTERMEYER, Louis: "Franz Kafka". Forjadores del mundo moderno, Tomo III. Biografías Gandesa. Ed. Grijalvo,
México, 1957.

nes de Alfredo Pipping y Alejandro Ruiz Guiñazú. Emecé
editores, Col. Grandes novelistas. Buenos Aires. Primera
edición, 19 5 3.

X: "Para una genealogía de Franz Kafka" . Revista Criterio,
Buenos Aires, Año XXVII, No. 204, pág. 65.

Diarios. · ( 1910-1923). Traducción de J. R. Wikock. Emecé
editores, Selección de Obras Contemporáneas. Buenos
Aires. Primera edición, 19 5 2.

OBRAS DE FRANZ KAFKA TRADUCIDAS
AL ESPA1'!OL

La carta al padre. Traducción directa y acotaciórt de D. G. V ogelmann. Buenos Aires. Primera edición, 19 55.

El proceso. Traducción de Vicente Mendivil. Ed. Losada, Col.

Carta a mi padre y otros escritos. Traducción de Carlos Félix

Las gtandes novelas de nuestra época. Buenos Aires. Primera edición, 19 3 9.

Haeberle. Emecé editores, -Selección de Obras Contemporáneas. Buenos Aires. Primera edición 19 5 5.

América. Traducción de D. G. Vogelmann, revisión de Alberto

Cartas a Milena. Traducción de J. R. Wikock. Emecé editores,

Bixió. Emecé editores, Col. Los grandes novelistas. Buenos
Aires. Primera edición, 1943.

Selección de Obras Contemporáneas. Buenos Aires. Primera edición, 19 5 5.

La metamorfosis. Traducción de Jorge Luis Borges. Ed. Lo-

El guardián del sepulcro. Colección Teatral de Ediciones Lo-

sada, Biblioteca Contemporánea. Buenos Aires. Primera
edición, 194 3.

La Metamorfosis (Sin el nombre del traductor) . Ed. Revistas
de Occidente, Col. Novelas extrañas. Madrid, 1945.

Informe para una academia. Traducción de María Rosa Oliver.
Emecé editores, Cuadernos de la Quimera. Buenos Aires.
Primera edición, 1945.

79

sange, No. 31. Buenos Aires. (En catálogo) .
1-

�Noticias

"

• Visionario del mundo contemporáneo, Georges Rouault, ha
muerto el 13 de febrero en su casa de París, después de una larga
enfermedad. Recibió los últimos sacramentos. El hombre, su
leyenda y su obra están ahora eternamente confundidos. El pintor muere a los 87 años, dejando una de las obras más significativas de nuestros tiempos.

\

Había nacido en un barrio popular de París en 18 71, en
medio de los combates de la revolución. Hijo de artesanos, fue
durante toda su vida un artista "popular", con esa nobleza
de lo popular que un poeta como Charles Peguy debía expresar
también en su obra con tanto sentimiento. Poeta, lo fué también Georges Rouault que nos ha dejado unos " Divertimientos"
irónicos y burlones. Y sería dejar escapar lo esencial de la obra
de Rouault olvidar sus orígenes y la orientación primordial
de su carácter. De eso vienen a la vez sus violencias, su fiebre y
sus aspiraciones, sus exigencias y su humildad para con su arte,
esta probidad artística que es la marca más original y más simpática, tal vez, de Rouault. Y cuando hayamos añadido que, a
los catorce años, trabajó como aprendiz en el taller de un vidriero que se dedicaba al delicado trabajo de reparación de vitrales,
habremos dado las raíces más primitivas de su inspiración.
A esto hay que añadir dos circunstancias que debían dar
al pintor su verdadero modo de expresión. La primera es su
~stancia en Bellas Artes en 18 91, donde concurrió al premio de
- 81 -

�82

Noticias

Roma con composiciones donde los recuerdos de Rembrandt se
mezclan con los de ,Leonardo de Vinci; pero donde, sobre todo,
encontró un maestro extraordinario en la persona del pintor
simbolista Gustave Moreau que tuvo el raro privilegio de revelar a ellos mismos dos seres tan espiritualmente opuestos, como
Matisse, el futuro autor de la "ALEGRIA DE VIVIR" y el
grabador del ." MISERERE". Y si vemos a Rouault interesarse
sucesivamente en la cerámica (1907), en la tapicería (1937) y
en el vitral (Iglesia de Assy, 1948), su inspiración seguirá siempre
el pensamiento del viejo maestro que supo confirmar en él, el
amor a la materia coloreada, espera y viva.
La segunda circunstancia de la vida de Rouault, es su encuentro y su amistad con el escritor religioso Lean Bloy, que
despertó en él sus preocupaciones místicas y una concepción de
la vida que traduce, no una predilección hacia el pesimismo y
el amor a lo feo, sino la desesperación de un corazón purísimo.
Y un amigo (André Suarés) podía escribirle, ya en 1923:
"Lo que de Ud. se conoce menos, es sin duda este deseo de
realizar un sentimiento religioso en una belleza durable...
"A mi parecer, Ud. puede lograr lo que no ha sido hecho
desde hace tiempo: el paisaje religioso. El paisaje místico, ningún pintor lo alcanzó desde hace siglos, desde Rembrandt"Esta es la parte de su obra más famosa y sin embargo, no podernos olvidar sus composiciones en las cuales pinta hombres
horribles, prostitutas, gente de circo, o jueces, en colores llamativos bordados de una espesa línea negra que acusa los rasgos.
Obsesionado por el sentimiento de su culpabilidad y por el miedo a las tentaciones, el amigo de Bloy y de Tailhade no ve a
su alrededor sino decadencias. Sus modelos serán títeres embrutecidos, sujetos a una inmovilidad casi hierática, formas calentadas al rojo blanco, alumbradas menos por las luces caídas
de soles pálidos o de lunas sanguinolentas, que por su infierno
interior. Esos réprobos, esos condenados son sus hermanos. "Somos todos unos payasos, más o menos; llevamos todos un traje
de lentejuelas. Cuanto más grande parece un hombre, más temo
por su alma". (Claude RogerMarx). Ya no es la fría ironía de
Toulouse-Lautrec; cuadros como "La Terraza", o "La Viuda",
hacen pensar en Gaya.

Noticias

83

Entre las dos guerras, Rouault emprenderá series considerables de aguas-fuertes para ilustrar, sobre todo la vida del Circo, y hasta "Las Flores del Mal" de Baudelaire, acompañando
cada ilustración de una leyenda, de un título, de unos comentarios personales.
En 1930, empieza una nueva era más esencialmente religiosa. Sus Cristos crucificados, sus Santas Faces, flotan en una
luz de crepúsculos hech; de amarillos y verdes. Parecía haber
encontrado aquí no la paz, pero al menos cierta serenidad.
Pintor solitario, "pintor maldito", pintor místico «había
entrado en la pintura como hubiera entrado en religión. Era su
Orden. Le sirvió con pasión y le dió lo mejor de sí. Fuera de
eso, nada más que un hombre, este hombre que conocía bien
sus defectos y sus "ridículos", que acentuaba con gusto, como
para darse una comedia irrisoria) (M. Arland). Con él se va
uno de los artistas más sinceros, y más probos, aislado, sin discípulos, admirado como el gran "profeta" del arte moderno.
Desde unos diez años, sus retrospectivas abundaban en el mundo, pero su obra más significativa queda sin duda este extraordinario "MISERERE" grabado hace 40 aos, y que constituye el gran testamento de este visionario y de este cristiano.
• La Comedia Francesa, el tan famoso teatro nacional francés,
estará entre nosotros este año. Su último viaje, en 19 56, fué un
verdadero éxito; debido a eso, una nueva gira está planeada para
este verano. Pero si la primera gira no les había llevado más
que a Estados Unidos y Canadá, ésta les conducirá a las tres
Américas; del Norte, Central y del Sur. Las representaciones
tendrán lugar entre el 16 de Junio y el 21 de Agosto.
La gran compañía francesa visitará sucesivamente Estado~
Unidos, México, Bolivia, Perú, Brasil, Argentina y Uruguay.
Ya sabemos que la Comedia Francesa representará dos
obras: una moderna, el ''Port-Royal" de Henri de Montherlant,
y una clásica, seguramente una comedia de Moliére, cuyo título
no se ha fijado todavía.

�84

Noticias

• La obra póstuma del filósofo español José Ortega y Gasset
se publicará próximamente por la Deutsche Verlaggsanstalt, bajo la dirección de sus discípulos. La edición contendrá los capítulos que se interrumpieron con la muerte de Ortega, en los
que toca los problemas de la vida social. Según la publicación
alemana de la que se toma esta noticia, para Ortega "la vida
social es una " quasi-naturaleza, " lo humano convertido en naturaleza, en mecanismo, en mineral. por así decirlo. Por eso se
está en lo cierto cuando se designa a la sociedad como un "mundo
social", pues la persona vive no tanto en el interior de la "humanidad como dentro de un " elemento no humano" . Porque
la sociedad es, precisamente por ser un mecanismo, una máquina, integrada por hombres, de capital importancia." Aunque
la validez de los axiomas sociológicos expuestos deba relegarse
a una detallada investigación científica, sin embargo ya desde
ahora se puede aconsejar esta edición póstuma para su lectura y
estudio al sociólogo y economista, al filósofo y antropólogo,
etc., como resumen de los resultados de una vida de investigador. "
• "Anacleto Morones", el magnífico cuento de Juan Rulfo que
forma parte del libro El llano en llamas, se publicará próximamente -si es que no se publica todavía- en la Nouvelle Revue
Fran~aise, según se anuncia en uno de sus últimos boletines. No
hace mucho tiempo se publicó traduciao al francés el libro de
Octavio Paz titulado Aguila o sol, y la antología que este autor
preparó sobre la poesía mexicana también pasó por las prensas
francesas. L' Esprit de Lettres, magnífica revista ya desaparecida, dió cabida a poemas de Torres Bodet y a un ensayo de Leopoldo Zea, traducidos al francés. Es satisfactorio observar que
nuestras letras no se detienen en las fronteras, y que por el contrarío llegan a otros países con la traducción correspondiente.
Es bueno recordar también aquellos poemas traducidos del náhuatl por el P. Angel María Garibay, que vertidos al inglés
sorprendieron a los radioescuchas de la B.B.C. de Londres.
• El cine alemán recupera poco a poco el terreno perdido, y
pasa a ocupar el lugar que le corresponde en la cinematografía
mundial. El propio gobierno demuestra su interés por el desa-

Noticias

85

rrollo de la industria cinematográfica, ya que para el presente
año el Ministerio del Interior ha destinado 1,84 millones de
marcos como premio para la mejor producción cinematográfica
y fomento del film. Con estos incentivos, no es de dudarse qu_e
la calidad del cine alemán, bastante digna en la actualidad, se
supere todavía más.
• Experiencies Anonumes, casa grabadora de discos de la ciudad de Nueva York, sacó a la venta en su colección de discos
de larga duración Las Cántigas de Alfonso el Sabio, tercer volumen de "Music of the Middle Ages", Joseph Iadone toca el
laúd y canta el tenor Russel Oberlin. Ya debe estar también
al alcance del público, el disco de música española de los siglos
XVI y XVII, con el clavecinista Paul Wolfe.
• Acaba de aparecer, en la Colección Lengua y Estudios Literarios del Fondo de cultura Econó•míca, el libro Letras Hispánicas, del filólogo argentino Raimundo Lida. Además de referirse a la tarea del poeta, Lida _estudia la obra realizada en América por los principales representantes de su literatura. Con este
libro se enriquece la Colección de Lengua y Estudios Literarios,
donde se han publicado ya trabajos de indiscutible valor, necesarios para el estudio y conocimiento del fenómeno líterario.
La misma editorial anuncia, en su Colección Letras Mexicanas,
la próxima aparici6n de las obras completas del novelista Mariano Azuela.

�Libros

JORGE LUIS BORGES, Historia de la Eternidad (Volumen I de las Obras Completas de) , Emecé Editores, S. A .
Buenos Aires, 19 5 3.

,I

Emecé Editores, S. A ., de Buenos Aires, ha emprendido la
tarea de la publicación de las Obras Completas de Jorge I,,uis
Borges; en vez de agrupar varias obras en un solo tomo, siguiendo un orden cronológico, se ha preferido la edición en tomos separados, manuables y de excelente presentación tipográfica. El primer volumen corresponde a la Historia de la Eternidad, una de las obras más significativas en la producción total
de Borges; el tiempo ha sido una presencia constante, casi angustiosa y temática, en la obra del argentino; es raro no encontrar esta coordinada temporal en la trama complicada de todo
su proceso creador. "El tiempo--afirma- es un problema para
nosotros, un tembloroso y exigente problema, acaso el más vital
de la metafísica ; la eternidad, un juego o una fatigada esperanza" . Esta Historia de la Eternidad presenta el problema del
tiempo analizado con auténtico rigot filosófico y raras veces
encontramos en sus páginas el elemento ficticio que con tanta
facilidad y brillantez maneja Borges. Sin caer en el estilo descarnado e impersonal de un tratado filosófico o de una obra de
especialización, sin tomar una actitud docente, analiza en el primer capítulo --que es el que da nombre a todo el libro-- el
problema de las distintas concepciones de la eternidad a partir
de las Enéadas, las Confesiones y otros textos filosóficos y teo- 87 -

�88

Libros

lógicos, para concluir en su teoría personal de la eternidad, " una
pobre eternidad ya sin Dios, y aun sin otro poseedor y sin arquetipos" . Las Kenningar, es un estudio estilístico de "una de
las más frías aberraciones que las historias literarias registran,
las menciones enigmáticas o kenningar de la poesía de Islandia" ,
exhaustivo en completo análisis e interpretación de un juego
verbo-mental literario. La Metáfora puede muy bien ser considerada como un escolio del anterior capítulo, con la particularidad que estudia el absurdo o la ventaja de las metáforas ya hechas y que van evolucionando insensiblemente, distanciándose y
volviéndose a mezclar en nuevas interpretaciones. La Doctrina
de los Ciclos, retoma de nuevo la eternidad y el tiempo que habían sido estudiados en el capítulo primero ; consiste en una
crítica --demoledora y evidente- de la doctrina del Eterno
Retorno de F. Nietbsche ; este capítulo se completa en el siguiente
-El Tiempo Circular-, idéntico en el tratamiento y con el
mismo objeto. Los Traductores de las l 001 Noches, no tiene
vinculación con el tema general tratado en esta obra. Es un estudio de los distintos traductores occidentales que han puesto
sus pecatrices manos en una obra de ambiente oriental, muy
distante del nuestro; Borges da muestra en este estudio de su
conocimiento de la literatura univer~al; no en vano muchos de
los cuentos que integran Ficciones son de ambiente oriental. Este
Volumen de Historia de la Eternidad se completa con dos notas:
El acercamiento a Almotásim, estudio fantástico sobre una novela apócrifa. No sabemos por qué razón este mismo estudio
ha sido incluído en el volumen V , Ficciones, pp. 35 a 43. La
segunda nota, Arte de, injuriar, es un breve ensayo sobre el arte
y la agudeza de la ofensa y su contenido humano-diabólico.

J. A. A.
JORGE LUIS BORGES, Historia Universal de la Infamia
(Voldmen III de las Obras Completas de) , Emecé Editores.
S. A. - Buenos Aires, 1954.
Jorge Luis Borges recrea en este volumen la historia de
ajenas infamias, introduciendo en ellas ese elemento fantástico
y alegórico tan característico de toda su producción. Al prólogo

Libros

..

89

escrito .e~, 193 5 añade un segundo, escrito especialmente para
esta ed1c1on. De él tomamos las siguientes palabras: " Y o diría
que barroco es aquel estilo que deliberadamente agota ( o quiere
agotar) sus posibilidades y que linda con su propia caricatura ...
Ya el excesivo título de estas páginas proclama su naturaleza
barrocá. ·Atenuarlas hubiera equivalido a destruirlas ... Son el
irresponsable juego de un tímido que no se animó a escribir
cuentos Y que se distrajo en falsear y tergiversar (sin justificación estética) , alguna vez ajenas historias" .
Estas " ajenas historias" son las siguientes: "El Espantoso
Redentor Lazarus M orell" de un falso redentor de negros en
tierras sudistas de los Estados Unidos; " El Impostor Inverosímil
Tom Castro", pupilo del negro Bogle, impostor de un caballero
inglés, abogado, reo y acusador, al mismo tiempo, de una causa
perdida, que era y no era la suya ; La Viuda Ching, Pirata; infamia china, de juncos, fumaderos de opio, posadas de té, asaltos
nocturnos y periódicas avenidas de un río vertebral ; una viuda
china- que tanto nos recuerda a la viuda, arquetipo en una novela de Ling Yu Tang-, pirata en los litorales del Dragón, que
acaba rindiéndose a las tropas del Emperador para acabar, de capitán de una escuadra pirata, en contrabandistas de opio; El
Proveedor de Iniquidades Monk Eastman, preludio de los cacicazgos parroquiales del barrio, del sindicato, de la industr!a; un
gangsterismo en ciernes, eón toda la grandeza de una época en
que los bandidos no estaban sindicalizados y conservaban sus
rasgos épicos; El Asesino Desinteresado Bill Harrigan, "La imagen de las tierras de Arizona, antes que ninguna otra imagen" ;
" el casi niño que al morir a los veintiún años, debía a la justicia de los hombres, veintiuna muertes"sin contar mejicanos"; el hombre muerto por un sheriff amigo y burla y ludi-·
brío, ya muerto, en la vidria del mejor almacén de Nuevo México; El Incivil Maestro de Ceremonias Kotsuké No Suké, aciago
funcionario que motivó la degradación y la muerte del señor de
la Torre de Ako; aquí ya no hay infamia, hay un impulso épico
y heroico, donde Cuarenta y Siete Capitanes se ofrendan en el
Altar de la venganza, precisamente para borrar un capítulo en
la historia universal de la infamia; El Tintorero Enmascarado
Hákim de Merv, es ya la fantástica historia de ambiente árabe,

�i .

Libros

90

en la que la infamia moral va mezclada con la infamia física
de la lepra.
La segunda parte de esta obra titulada E/ Hombre de /a
esquina rosada aunque se desenvuelve siempre dentro de la infamia, como tema central, toma el carácter de un libro de apólogos al estilo de los que se escribían durante la Edad Media Española. La técnica literaria, la descripción de ambientes, las leves y completas sugerencias, las atrevidas elipsis, hacen de la
Historia Universa/ de /a Infamia, una de las obras más destacadas de la producción de Borges.

J. A. A.
JORGE LUIS BORGES, Ficciones, (Volumen V de las
Obras Completas de) , Emecé Editores, S. A. - B_uenos Aires,

1956.
Ficciones bien puede señalarse como la obra cumbre de
Jorge Luis Borges y como una obra maestra dentro de la literatura moderna; de toda su producción ha sido esta colección
de cuentos ficticios la que ha tenido mayor difusión)nternacional, pues ha sido traducido al francés y al italiano. Ficciones
está dividido en dos partes: I - "El jardín de senderos que se
bifurfan" y II - "Artificios". Todo el libro, a pesar de sus
notas y referencias eruditas, de sus citas de la realidad, está apoyado precisamente en la palabra que le sirve de título, en verdaderas ficciones.
"Tlon, Uqbar, Orbis Tertius" es la búsqueda, por senderos bibliográficos adulterados y ediciones pirateadas, de una famosa nación cuyos valores filosóficos, lingüísticos y · literarios
nos pueden parecer anárquicos. Todo se resuelve en el hallazgo
milagroso de una sociedad secreta nacida para "demostrar al Dios
no existente que los hombres mortales son capaces de concebir
un mundo". No es éste sólo un cuento, una manera más de
ficción o de invención; es un auténtico tratado de filosofía misteriosa, en la cual todos los problemas se planten y resuelven
por el absurdo, sin llegar a constituir un modelo más de Utopía
a lo Moro o Campanella, sino que en palabras de Borges es una
realidad porque "el mundo será Tlon".

·,

Libros

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"El acercamiento a Almotásim" es ficción literaria llevada
a un punto y a una técnica peligrosa: la de narrar haciendo crítica de una obra imaginaria, ya que la elaboración es doble, no
debe fallar la primera ficción en ningún detalle para que sea
posible urdir la segunda. Es un cuento de ambiente oriental
que presenta la búsqueda de "Alguien y ese Alguien de Alguien
superior ( o simplemente imprescindible e igual) y así hasta el
Fin --o mejor, el Sinfín- del Tiempo". Este cuento se repite
como una nota al fin de tomo I de las Obras Completas de
Borges, titulado "Historia de la Eternidad" (pp. 135 a 144).
Creemos que es este un error en la edición que parece ser definitiva.
"Pierre Menard, autor del Quijote" consiste en la exposic1on de una fórmula estilística mágica sobre el arte de recrear
o volver a crear las obras literarias ya escritas, sin cambiarles
una coma ni un punto, pero insuflándoles el espíritu nuevo de
la creación personal e indivisible. Tiene este breve cuento el doble poder de asombrar y al mismo tiempo de hacernos reflexionar acerca de lo que pudiera interpretarse como un plagio,
"Las ruinas circulares" es, a juicio nuestro, uno de los mejores cuentos de ficción filosófica que se han escrito en toda la
literatura universal; bastaría ser su autor para consagrarse definitivamente. "Las ruinas circulares" plantea el eterno problema
de lo que somos, deJ· fin del camino que recorremos y de quién
somos hechura. Un viajero se .retira a las ruinas de un templo
con el firme propósito de soñar un hombre, de crear con su
mente un auténtico hijo de su espíritu. Después de innumerables noches, años, logra conformarlo según su deseo y lo lanza
a la vida. Un día se entera que el hijo de sus sueños se ha lanzado al fuego y no se ha quemado; esto Je humilla pues su hijo
puede averiguar de dónde procede; entonces, , para no sufrir esta
humillación, este defecto, él mismo se lanza al fuego y experimenta, con sorpresa que no se quema y deduce que él es el sueño
de otro ser desconocido. Tanto la estructura como la ordenación de los elementos literarios y filosóficos, están perfectamente
conjugados en equilibrio de interés, profundidad de conceptos
y sorpresa en la solución.

�.,

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Los restantes cuentos de esta obra son los siguientes: La

Lotería en Babilonia, Examen de la obra de Herbert Quain, La
' Biblioteca de Babel, El Jardín de senderos que se bifurcan, Punes el memorioso, La forma de la espada, Tema del traidor Y
del héroe, La muerte y la brújula, El milagro secreto; Tres versiones de Judas, El fin , La secta del Fénix y El Sur.

J. A. A.
ALFONSO REYES, Obras Completas de, Tomo VI.
Fondo de Cultura Económica, Colección Letras Mexicanas.
México, 19 57.
El tomo VI de las obras Completas de Alfonso Reyes
comprende tres partes principales: Capítulos de Literatura Española (Primera y segunda series); De un autor censurado en el
"Quijote" y Páginas Adicionales. dentro de las cuales se incluyen: Cuatro prólogos (a Tertulia de Madrid, Cuatro Ingenios,
Trazos de Historia Literaria y Medallones), Ruíz de Alarcón y
el Teatro Francés y un Apéndice Alarconíano. Alfonso Reyes
es uno de los autores de lengua española que con más suerte ha
hecho incursiones en todos los campos de la literatura: ha cultivado la investigación rigurosa de serios problemas literarios:
ha creado literatura de ficción: ha escrito historia, una historia
maravillosa de Europa que casi ni parece periodismo; ha escrito
poesía, aunque muchos se empeñan en ignorar esta primordial
calidad de Don Alfonso: ha traducido a Chesterton, Homero y
Mallarmé, entre muchos. El volumen que hoy nos ocupa está
consagrado p~eferentemente a obras de investigación literaria,
españolas y americanas.

'

.

93

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Reyes se sale del método corriente empleado, por desgracia, con
demasiada frecuencia en la docencia literaria.
Otro de los capítulos más importantes y llamativos de este
tomo es el VI de la segunda parte, 'titulado: "Un precursor de
la aviación en el siglo XVII (pp. 283-317, incluida la transcripción de un texto) . Alfonso Reyes da a conocer el estudio
que hizo sobre la obra Ente Dilucidado, 1676, del filósofo escolástico español Antonio de Fuente La Peña, profesor en Valladolid y autor de diversas obras teológicas. Digo que es de importanci~, pues A. R. ha desenterrado viejo~ documentos para
añadirlos a la historia de los precursores de la aviación, que tuvo
grandes partidarios e inquietos investigadores entre los poetas y
filósofos del Renacimiento. Junto a su comentario se nos ofrece
el texto íntegro -scholastica' ratio-, en el cual se discute la posibilidad y la imposibilidad del vuelo humano.
Son de excepcional importancia los textos dedicados a Ruiz
de Alarcón, como Tres siluetas de Ruiz de Alarcón, Ruiz de
Alarcón y las Fiestas de Baltasar Carlos, Tercer Centenario de" Alarcón, Urna de Alarcón, Ruiz de Alarcón y el Teatro Francés,
y, finalmente, Apéndice Alarconiano, textos que, en estos últimos días, han sido completados con el prólogo del mismo A.R.
al tomo I de las Obras Completas de Ruiz de Alarcón, publicado por el Fondo de Cultura Económica.

J. A. A.
VYVYAN HOLLAND: El hijo de Osear Wilde. Ediciones La Isla, Buenos Aires, 19 5 6.

En este volumen se incluye un trabajo de tipo didácticopráctico, reco~ndable para todos los maestros de literatura. Er,
la Segunda Serie de los Capítulos de Literatura Española, c.IIL
AÍfonso Reyes habla sobre "Ejercicios de historia [iteraría española" (pp. 25 7 y ss.). Son páginas escritas entre 1918 y 1931,
como "resultado de un curso práctico para la preparación de pro
fesores de lengua y literaturas españolas en el extranjero". La
metodología y el tratamiento de los temas expuestos por Alfonso

.

\

.

Las páginas de este libro son de carácter autobiográfico
y se escribieron para borrar todos los errores acumulados por
tantos biógrafos de Osear Wilde que voluntaria o involuntariamente han mentido sobre un personaje tan importante de f_in
de siglo. Su autor, segundo hijo de Wilde, saca a la luz sus
más viejos recuerdos y narra todos los sufrimientos que pasó en
compañía de su hermano y su madre después de la sentencia
pronunciada en Old Bailey. Es un libro de capital interés porque ofrece una información qu~ hasta ahora no había llegado al

�94

que se ocupó de escribir su vida. De Franz Harris, autor de
Vida y confesiones de Osear Wilde, quizá el libro más leído sobre el escritor irlandés, dice: " Y o lo conocí en mi juventud, y
me pareció el personaje más siniestro y repulsivo que hubiera
conocido nunca. Su libro sobre mi padre ha sido denunciado
ya como una concatenación de mentiras, y merecería ir a reunirse en el tacho de la basura con sus otros libros de reminiscencias."
Hay un personaje en .el libro de Holland, Robert Ross, a quien
debió Osear Wilde la mejor ayuda en sus momentos difíciles.
Más tarde lo conoció Holland y trabaron una buena amistad.

público, y el Osear Wilde que queda aquí retratado tiene aspectos insospechados sobre todo en lo concerniente a su vida
familiar.
Tiempo atrás tuve un sueño --dice el autor- en el que
se me aparecía mi madre y me decía: "Quiero que cuentes la
historia de tu infancia, y del aislamiento que .significó ser hijo
de Osear WÜde en aquellos días lejanos en los que él vivía aún,
o sólo hacía poco tiempo que había muerto. Quizá algunas personas te condenen, pero muchas más aprobarán lo que hagas.
Por otra parte, tú también tienes un hijo joven, y le debes esto."
Sin duda alguna las mejores páginas del libro son hts que se
refieren directamente al escritor irlandés, pues otras muchas relatan solamente la vida del autor en los colegios de Italia, Alemánia y más tarde Inglaterra. Sin embargo, la sombra del padre surge· a cada momento porque todos los actos de sus hijos
llevaron siempre el sello ineludible de aquella situación que modificó para siempre sus vidas. El apellido Wilde fue borrado
de sus nombres con autorización de Cédula Real, adoptándose
d de Holland, de la rama materna; se prohibió hablar del padre
y de lo oc~rrido; dejaron de usar las ropas que pudieran recordar la época que había quedado atrás, como los uniformes escolares que llevaban escrito el apellido de los niños. Todo fue ·
preparado minuciosamente por los parientes de la madre, que
nunca habían visto con buenos ojos su matrimonio y que ahora,
después del escándalo, pudieron argumentar con más fuerza contra el escritor sentenciado a dos años de cárcel. En esta forma
los hijos de Osear Wilde vivieron bajo la voluntad ferrea de
estos parientes duros y estrictos que prohibieron toda relación
con el padre, el cual nunca más volvió a verlos. El mayor de
los dos hermanos, Cyril, murió en la primera guerra mundial.
El segundo, autor de estas interesantes páginas, siguió sus estudios clásicos y pasó por Cambridge. La publicaGión del libro
que se comenta, aparecido en lengua inglesa al cumplirse el primer centenario del nacimiento de Osear Wilde, permite asegurar
que este descendiente superó las condiciones desfavorables y toda
esa serie de circunstancias negativas por las que tuvo que pasar.
Sobre los biógrafos de Wilde, Holland afirma que todos
han seguido la obra de Rober( .Harborough Sherad, primero

95

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El libro se enriquece al final con cinco apéndices: se publican treinta y tres cartas desconocidas de Wilde, poemas inéditos en prosa, una reminiscencia de W . W . Ward, compafrero
de Wilde en Oxford, dos cartas de Lord Alfred Douglas que
facilitó la marquesa de Queensberry y por último una relación
general de las etapas de la opinión pública sobre las obras de
Osear Wilde.

A. R. G.
VARIOS: Literatura contemporánea. Ed. Sur, Buenos
Aires, 1957.

•

En traducción de Héctor Vaccaro se publica en español
este libro que apareció originalmente editado por Mentor Boock.
Contiene una selección de los más importantes ensayos que se
han publicado en The New York Times Boock Review, en
compilación de Francis Brown. Son 31 los autores incluídos y
aunque predominan los de lengua inglesa puede contarse a
Thomas Mann y André Mourois entre los que escriben en otro
idioma.
El libro se divide en seis secciones: De los libros; De los
escritores y el arte de escribir; Valuaciones y revaluaciones; De
la poesía; De historia y biografía y Recordando algunos nombres. De esta manera se ha querido ofrecer un panorama general de las letras y el resultado no defrauda al lector, que encuentra en estas páginas estudios y ensayos de positivo interés, firmados por Elisabeth Bowen, Joyce Cary, Katherine Anne Porter,
Atan Pryce-Jones, Thomas Mann, André Maurois y muchos

.

'

•

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más cuya indiscutible calidad pone fuera de duda· el valor de
sus estudios y ensayos que versan sobre distintos aspectos y
problemas de la literatura.

I

La novelista inglesa Elisabeth Bowen escribe sobre el
asunto en las novelas, sobre el mundo del escritor y por último
sobre Virginia Woolf. Los dos primeros son ensayos que gu~rdan íntima relación. El último es un lúcido e inteligente trabajo de interpretación de la obra que dejó la autora de Al faro.
Joyce Cary, el discutido novelista irlandés autor de la trilogía
Sorprendida, La boc~ del caballo y El peregrino, se ocupa de la
función del novelista, delicado problema que tratado por él lleva
indiscutiblemente su propio sello. 'Thomas Mann se ocupa de
André Gide. Sería muy largo enumerar todos y cada uno de
estos ensayos, pero los ya citados dan una idea de su importancia porque se refieren a temas fundamentales en los estudios literarios, y aunque son breves porque su destino era publicarse
en una edición periódica no por eso carecen de valor e importanci~ en la actualidad. Por el contrario, esta clase de escritos, publicados en suplementos literarios o revistas, suelen llevar el sello
del momento, lo que palpita al momento de aparecer, a diferencia de los libros cuyo contenido a veces no corresponde con la
fecha de su edición, porque son el producto de algunos meses o
años de trabajo. Estos ensayos, por el contrario, suelen tener
además del valor intrínseco el que les corresponde por la época
en que fueron publicados, y por eso es de alabarse el trabajo
realizado por Francis Brown y por la Editorial Sur de Buenos
Aires, que hizo la edición española, ;a que en esta forma dichos ensayos no se perderán en hemerotecas pocas veces consultadas. La recopilación de estos ensayos publicados por The New
York Times Boock Reuiew puede servir de ejemplo para muchos
suplementos literarios de Hispanoamérica que tienen colaboradores de reconocido prestigio pero cuyos trabajos no llegan más
que a un reducido número de lectores.
·

la División de Filosofía, Letras y Ciencias de la Unión Panamericana, firma la Introducción, en la que se nos explican el plan
y los fines de la obra. El · propósito fundamental de este diccionario es el acercamiento de las cuatro culturas que existen en el
Continente Abericano: la anglo-americana, la hispanoamericana, la lusoamericana y la francoamericana. Cuatro culturas que
se desconocen entre sí y que ignoran lo que se produce a su alre.,
dedor. Entre otros proyectos literarios, surgió el de elaborar
esta obra, en la que se encontrarán datos esenciales sobre los
principales autores del continente americano, exceptuando a los
de Estados Unidos.

¡

1

t

A. R. G.
. , Diccionario_ de la literatura hispanoamericana. (Boliuia ) .
Union Panamericana. Washington, D. C. (Sin fecha ) .

1,

• f '

Armando Correia Pacheco, Jefe de la Sección de Letras de

•

97

Para la realización de este trabajo la Sección de Letras antes mencionada distribuyó más de 2,000 circulares con cuestionario entre los escritores americanos, pero desgraciadamente muy
pocos tuvieron la delicadeza de contestar, por lo que el trabajo
se ha complicado enormemente para los organizadores, que como
es fácil comprender no pueden emprender solos una tarea de tal
magnitud. No obstante la falta de colaboración se pusieron a
trabajar, y el resultado es esta primera edición, ( provisional
mientras se puede hacer la definitiva) en· la que también intervino el señor Augusto Guzmán, de Bolivia. De cada autor s_e
ofrece su biografía, valoración de la obra y bibliografía ( del
autor y sobre el autor) . Una publicación de tal naturaleza es
de valor incalculable para los estudiosos de las letras americanas, que no cuentan con guía·, diccionario o bibliografía que les
permita acercarse rápidamente a fa literatura de una época y
lugar determinados. Es incomprensible que esas circul_ares que
nos menciona el señor Correia Pacheco hayan quedado sin respuesta. Dice en la Introducción: "El facsículo sobre Bolivia,
que ahora se publica, es el primero de esta serie. En ese sentido,
nos permitimos advertir, por lo que se refiere al número de autores incluídos, que se trata de un diccionario de literatura latinoamericana y no boliviana. El enfoque tiene que ser continental
y no nacional. Aun así, conviene recordar que varios otros
autores, entre los vivos, podrían figurar si hubiesen contestado
a nuestra ~ncuesta. Esperamos sinceramente que todavía lo hagan para que entren a formar parte de la edición definitiva de
la obra."

�98

99

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atención se dirigió a la literatura castellana, a la inglesa. a la
americana. Sus numerosos ensayos, publicados en Europa Y
América, se refieren a historia literaria, autores, libros, corrientes culturales. Esto no es todo. También se dedicó a las investigaciones lingüísticas, labor que desaqolló en Buenos Aires, a

Como es edición provisional, no incluye el panorama de
la literatura boliviana. No obstante lo anterior, el valor bibliográfico de este diccionario, ' que esperamos llegue a ser una
realidad, se pone de inmediato al alcance de los interesados mediante estas ediciones, ya que la obra total tardará algún tiempo
en publicarse. Nuestra felicitación más sincera para los organizadores y ejecutores de este Diccionario de la literatura hispanoamericana.
A.R.G.

donde llegó en 1924.

LUIS LEAL: Pedro Henríquez Ureña en México. Sobretiro de la Revista Iberoamericana. Vol. XXI, Núms. 41-4 2.
El autor de este ensayo se ha dedicado desde hace tiempo
al estudio de las letras mexicanas. No hace mucho publicó un
trabajo sobre la generación del Centenario y ahora nos ofrece
éste sobre Henríquez Ureña en México, íntimamente relacionado con aquel.

'

La figura de Pedro Henríquez Ureña pertenece a la historia
l~teraria de más de un país hispanoamericano. Surge en el preciso momento en que se realizará una transformación importante Y trascendental en las letras nacionales. Así lo vemos llegar a México el año de 1906, poco antes de que se desencadenara el movimiento revolucionario de 191 O, y justamente cuando se forma esa generación de jóvenes que vino a modificar la
historia cultural de México al descartar el sistema positivista del
siglo XIX como valedero para las nuevas estructuras del siglo.

.
t.

1

~

El estudio de Luís Leal se suma a la bibliografía existente
sobre Pedro Henríquez Ureña. Toca únicamente el período que
corresponde a México, y por esta circunstancia tiene valor especial para los lectores mexicanos. Como éste, otros trabajos de
autores distintos han estudiado al maestro desde diversos ángulos, pero hay que afirmar que todavía• no se escribe el estudio
· general de la vida y la obra de este distinguido dominicano al
que tanto deben las letras hispanoamericanas. No se le ha estudiado íntegramente, y su obra se encuentra dispersa en libros
agotados, revistas especializadas o ensayos sueltos. El Fondo
de Cultura Económica inició hace años su Biblioteca Americana
en Honor de Pedro Henríquez Ureña. También podría honrársele publicando su obra completa, edición digna para quien
dedicó sus horas de estudio al mejor conocimiento de nuestra
literatura.
A.R.G.
FRANCOIS MAURIAC: El novelista y sus personajes.
Cuadernos de Ensayos de Emecé Editores. Buenos Aires, 19 55.

En este trabajo de Luis Leal se sigue la huella de Henríquez
U reña, que dejó su señal en Alfonso Reyes, en Caso, en Vasconcelos Y en todos los integrantes del Atsneo de la Juventud.
Su innata condición de maestro lo llevó hacia esos espíritus don~e alentaba ya la llama de la inquietud intelectual, y que gracias a él se desenvolvieron bajo el signo de una· generación. "Sin
su esfuerzo -dice Luis Leal- el grupo de jóvenes entusiastas
que se re~nía en los salones de la Preparatoria para dictar y oír
conferencias nunca se hubiera organizado en "Ateneo de la Juventud".

.. ..

En 57 páginas nos entrega el conocido novelista francés
sus observaciones sobre los problemas, de la creación novelesca,
en especial lo relacionado con el ele.mento vivo de la obra: los
personajes. Doble valor tiene este ensayo, pues además de provenir de un escritor como Mauriac, adquiere importancia porque su autor es también novelista, lográndose así una explicación o exposición de la novela ' '"desde dentro", y no a la distancia en que necesariamente se encuentran los críticos.
Alrededor del personaje surgen aspectos que no pueden
pasar desapercibidos, y Mauriac no los rehuye. Su estudio se
inicia con el problema de la creación, es decir, con el viejo problema de saber qué es lo que el novelista hace cuando toma la

!:fenríquez ?~eña merece el calificativo de maestro, pero
tambien el de cntico y estudioso de las letras. Infatigable, su

\

�100

Libros

pluma y con ella forma hombres, ambientes, circunstancias. Su
posición nos parece algo exagerada, pero la conclusión final despeja en buena parte la incógnita fijando en su justo lugar la
naturaleza de "eso" que hace el novelista. Los héroes de novela
-dice- nacen de las nupcias que el novelista contrae con la
realidad. No se trata pues de una creación pura, de la nada, ni
tampoco de una copia o imitación de la vida. Es una conjunción de verdad y mentira en tanto que el autor inventa sus personajes y sus mundos sin poder desligarse de la realidad que lo
rodea. Y quizá pudiera afirmarse que de la naturaleza de esas
·nupcias dependerá la calidad del novelista, cronista inutil o forjador de mundos nuevos.
No puede Francois Mauriac hacer a un lado su producción
literaria y continuamente echa mano de ella para ejemplificar o
apoyar sus afirmaciones, sobre todo en lo referente a los personajes. Thérese besqueyroux se nos atraviesa a cada momento,
porque este personaje es un claro ejemplo de lo que expone el
novelista, que•afirma en la vida un punto de partida necesario,
pero que sin embargo es abandonado después por el escritor para
aventurarse por caminos distintos. Thérese tiene su origen en
una vieja visión que recuerda Mauriac, de un tribunal en el que
se juzgaba a una mujer envenenadora, pero su desarrollo en las
páginas de la novela quizá nada tenga que ver con el destino
que tuvo esta mujer.
No deja de sorprender la actitud pesimista de Mauriac, pues
siendo novelista niega a _la novela toda posibilidad de alcanzar
su objetivo, ya que cuando pretende pintar la vida social alcanza
sólo al individuo, y cuando quiere acercarse a éste lo único que
logra es aislar una pasión. El arte del novelista --dice- es una
quiebra.
No todo lo que escribe Mauriac en este breve ensayo puede
ser considerado con el carácter de observación· general y válido
como tal para el conocimiento de la novda. Muchos de sus
puntos de vista son estrictamente personales y valen sólo para
él, pero no obstante sbn de un valor indiscutible por su aportación al estudio siempre escaso de la novela como obra literaria,
sobre todo en esta época que ha visto desarrollarse el género en
forma tan arrolladora.
A. R. G.

1

1
~

�</text>
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                <text>Armas y Letras, Revista de la Universidad de Nuevo León, 1958, Segunda Época, Año 1, No 1, Enero-Marzo </text>
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                <text>Es una publicación trimestral editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León a través de la Editorial Universitaria. En las páginas principales de Armas y Letras se incluyen textos literarios, particularmente poesía, narrativa y ensayo, de escritores destacados de la localidad, nacionales e internacionales. Inició en 1944 de manera mensual, se mantiene activa en soporte físico y digital.</text>
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                <text>Rangel Guerra, Alfonso, 1928-2020, Sección Editorial</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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BOLETIN MENSUAL DE LA UNIVERSIDAD DE NUEVO LEON
Registrado como artículo de 2a. clase en la Administración de Correos de Monterrey, N. L., el 20 de Abril de 1944.

Noviembre-Diciembre de 1957

No. 11-12

Año XIV

D.A.S.U.

PANORAMA HISTORICO DEL COLEGIO CIVIL
Por Israel CAVAZOS GARZA

N

liEYO León 1 ·vive, durante la coIonización española, en suma

Don Lucas de las Casas, por ejemplo, nacido en Monterrey en 1693. Es

Cuatro Provincias Internas de Oriente.
Allí se establece en 1824 la cátedra de
jurisprudencia, que funda don .José

pobreza. Sin el recurso de la

doctor en cánones por la l;niversidad

minería, no hay aquí el florecimiento

de México y abogado de las audiencias

de otras provincias del interior de la

de 1Iéxieo Y Guadalajara. Es autor de

1\uéva España. La 'ganadería cobra un

poco más de nueve obras literarias,

auge notable en el siglo XYIII, pero su
producto queda en México y Querétaro, procedencia de los dueños d~ las

jurídicas Y religiosas. El Dr. Jerónimo
López Prieto, fundador del Colegio de
1lontcrrey
ónigia ca,dral d

grandes haciendas. La guerra contmua

Guadalaja

y

cto po mue os añ

con el salvaje y el aislamiento de los

del Coleg·

S

in ·

centros urbanos importantes, recrudecen esta situación.

dad. El P. ande
neda, reg montan

El rcinero tiene que ser soldado destle su edad más tierna. Apenas si ad-

lldefonso e México, rector el olegio del Espíritu Santo en Puebla en

e d · ha e· Garci de P. ne

gial de

an

quiere los conocimientos 1:1as elein:en-

1737, Y autor de un Elogio Fúnebre

tales. En toda esta centuria no existe

al obispo de la Puebla. El P. Nicolas

aquí un centro de enseñanza superior.

López Prieto, nacido en Jlonterrey en

Al•ún vecino acomodado envía a sus 1696, colegial de Tepotzotlán en 1718,
hij;,s a :\léxico, Zacateca
. . ?ianctor el Col io"
- rja}E'-

Alejandro de Treviño y Gutiérrez. En
su época· más brillante llega a tener el
Seminario basta cien alumnos. La enseñanza consiste en: lengua latina, retórica, poética, geometría, aritmética,

mover la instrucción pública". Se ha-

lla en el poder Santiago Vidaurri, secretario de gobierno durante las administraciones de Parás y sucesores. Está en antecedentes del problema y,
exactamente a un mes de sancionada

álg ra. fi~a, te~a y ambos de-

la Constitución local ,el 4 de noviembre de 57, el Congreso expide el decreto número 13, que faculta al Ejecu-

uto, a partir

tivo para que: 'a la mayor brevedad

d

25,
ract r mioficial. El
cr o d 14 de s · mbre de 1835,

posible proceda a establecer un cole-

re

s. Ti ne este

ns

sigo un mil pes
su sos enimien o.

nsuales para

ANTECEDENTES DEL COLEGIO
CIVIL
Creado el Estado de Xuevo Uón, y
onstitu~"

Polila

gio civil de instrucción pública en el
local que juzgue más conveniente"; señalando los recursos a que ha de acudirse.
Este documento, marca el principio
de una institución que, en el decurso
de toda una centuria, ha ele constituirse en centro cultural por excelencia

eu.,,,et-owreste

del pais. Nuevos obs-

e el s-

cnlos s presentan para que no se dé
nmediat cumplimiento a este decre-

ce r de e etad se onsi e-

o. El 17 de diciembre, tiene lugar el
br golpe de estado", de Comon-

Colegio de esta ciudad desde 1712 Y ra económicamente impotente para la
muerto aquí en 1728. El Dr. y Maestro fundación de un instituto de esta naJosé García de Pruneda, por la Uni- turalcza. De aquí que, al formular el

fort. e inicia la Guerra de Tres Años.
Una vez más Nuevo León, ocupa un
puesto de combate en primerísima fi-

el primer movimiento cultural de im-

versidad de l\léxico; canónigo de la

catedral de Puebla Y muerto en Sierra
de Pinos en 1734. Fr. Francisco de la
Garza, linarense. Estudi en
pe de Zacatecas en 1765. Veinte _ños
misionero en Texas; l~ct de te gia

gobernador Parás su Proyecto de Plan
de Instrucción P,íblica en 1826, ofrez-

la. Se trata de acudir en defensa de

portancia. El P. Jerónimo López Prieto erige, en 1702, el templo de San
Feo. Javier, (1) y gestiona la funda-

ca declarar benemérito al particular
e re íce este propósito. El mismo

dilla las fuerzas del Ejército del Norte
que marchan al interior. A la batalla

jara, a cursar. la carrer

eclesiash_ca

Hav vecinos cultos, pe

han vcmd

va ·con estos conocimicn s. Alonso d
León y Juan Bautista C,l'l'llilól.-"'""º
Ovidio· y a Aristóteles, y nos legan,
adrmús, una importantisima crónica.

En los albores del XVIII, se observa

ción de. un seminario anexo, atendido

por padres oblatos. El instituto queda
formaJmente establecido en 1712. Dos
años más tarde queda este Colegio en

nda,

o. e fa ec10 en 17al.; a t~r de

rntr h

s

bre te as hter

u vida

II p

y

filosó cos.
Br. Ju
de A llano,
igin rio de lonterr ·, mae
1

1anza

per· r. El

st ucio

·

l.

dalu-H¡

gobern dor, en su informe de gobier-

de

49, durante su segundo perio-

durante quince años, y
1erto
Culiacán en 1807, considcr·lil-f!!!fno se

do a inistrativo, clama por la crea· · n di,...,.. Intendencia de Instruc-

manos de la Compañia de Jesús, al

gundo obispo de Sonora. El licenciado

fundar ésta, en 1714, el Sacro Colegio

)latías López Prieto, oriundo del valle

de San Francisco Javier.

del Huajuco (,·illa de Santiago); be-

ción Pública, que se haga cargo de este importantísimo ramo. Y no se crea,
señores -afiade- que a sólo el ramo

Durante casi treinta y dos años fun..

cario de San Ildefonso. Llegó a ocu-

ele i.nstrucción primaria se reducen las

la Contitución. Vidaurri mismo acau-

contra Miramón en Puerto de Carretas

se suceden las tomas de Zacatecas y
San Luis Potosi. Viene luego el descalabro de Ahualulco, (29 de Septiembre - 1858), y Vidaurri vuelve a l\fonterrey con intento de reorganizarse.

ciona este establecimiento. Desde el

par la recto ria del Seminario de Mé-

ideas del gobierno: quisiera también

Llama la atención el hecho de que.
en medio de esta lucha fraticida, Vidaurri se dé punto de reposo para dis-

primer maestro el P. Francisco Ortiz,

xico cuando aún era estudiante, y ca-

ver fundado en esta capital un insti-

poner la iniciación de las obras del

hasta el P. José Nava, último rector en

nó .

Elm

lo. sofía. La clausura del Colegio aca~•

Mon
esde 791.
. Paulino F: nánde de umayor,
tura! de Sal as, maes o d F_r. Ser-

del
Estado;
ya que n es
sib1e r li
. pr t? este prop ito, uzga con

con un movimiento que ya se babia
dejado sentir.

do y Ram
Ar1zpe ca mgo de
~.!é!lfl' de~
ter . , do"lt;¡¡,,¡¡lf'rió

mente.. 1r for an
u fondo
da p
ore· nar s m os
establecer un p antel en que se ormen

Un estudio más amplio de las letras

los ciudadanos con el cultivo de las

y la cultura coloniales de Nuevo León,

ciencias y de todos los conocimientos
útiles". Pero no toca al principal ani-

1746, se enseña gramática y se lee fi-

LITERATOS :-lEOLEGIOXENSES
Durante el siglo XVIII, florecen eminentes nuevoleoneses en el campo de
las letras, los cuales inician aquí sus
estudios y los concluyen en ciudades
del interi.or. Las investigaciones realizadas en este importante aspecto, apenas si mencionan a los cronistas del

XVII, y, dejando un lapso de más de
siglo y medio, puntualizan solamente
la producción literaria en Nuevo León
a partir de nuestro ilustre Fr. Servando. Una somera revisión de documentos y fuentes bibliográficas, nos han

dado algunos nombres desconocidos
absolutamente en nuestro Estado.
!11.-Esquina N.O. de Morelos y Escobedo.

nos daría noticias insospechadas.

cien' .

. erai·o por

Clausurado el
egio
s o
se abre, 21 años .is tarde, la áted
de filosofia, que tiende en el onven
to de San Franci o Fr. Crist al Be-

mador de esta idea verla realizada. La
muerte le sorprende el 18 de febrero
&lt;le 850f es asos once meses de que
e: resa
su royecto.
Viene los ías de la Revolución de
yutla. 'ue, León participa en for-

llido y Fajardo; Y,

ma mu.

EL SE~!IXARIO

116

, a d gramá-

tica, fundada merced al legado de doña Leonor Gómez de Castro.

Llega a lllonterrey en 1790 un prelado ilustre: don Andrés Ambrosio de
Llanos y Valdés. Dos años mas tarde.
(Dic. 1792), funda el Real )" Tridentino Seminario de :\fonterrey, único centro de cultura por muchos años en las

Colegio Civil (edificio actual). Si las
cátedras no son abiertas se debe a la
situación anormal del mom~nto, y a
que se trabaja precisamente en la cons-

trucción del local.
FUNDACION,
La destitución de Vidaurri como jefe del Ejército, trae como consecuen-

cia la ocupación de Monterrey por
Aramberri. Este asume la primera ma-

gistratura del Estado (25 Sept. 59), y

en ese movimiento

consagra su tiempo a la reorganización de] Ejército; pero, a la vez, dicta
las disposiciones para reorganizar la

nacional. La lucha culmina con
promulgación de la Constitución General de 1857. El Congreso de Nuevo

instrucción. Usando de las facultades
que le concede el decreto 13 de 4 de
Nov. de 57, piensa en la fundación de

León, erigido en Constituyente, inicia

un instituto Hpara abrir a la juventud
diversas carreras", y proporcionarle
"una educación esmerada". Así conviene a la dignidad y buen nombre

dir

la

los trabajos para elaborar la Constitución Politica local. Esta es sancionada el 4 de octubre de 1857. El Art. 66,
incluye también el p '·ecepto de: "pro-

(del Estado)", y lo verifica "en la ior-

•

�buna en que pronuncia su discurso es mediante pago de 23 pesos. El 20 de
una de las grandes piedras utilizadas febrero de 1840 esta propiedad pa~a a
en la obra, según el decir de Herme- ser de don José Eleuterio Gonzalez,
quien todavía no recibe su t~tnlo de
negildo Dávila.
Restaurada la República recibe esta médico, ni sueña en que babra de s~r
obra mayor atención. El Gr a 1. J eró- director del Colegio. Otra parte mas
nimo Treviño, se pro¡ione concluirla próxima al edificio es dada en m~r1859.
durante su administración. Impotente ced a Juan Allen en 1859, y edihca
el erario para realizarla, recurre a los _allí dos piezas. El Gral. Trevi ño dePRUIEROS PASOS. LOS FRANCESES
donativos privados. Por medio de la clara de utilidad pública en 1868 estos
circular de 16 de agosto de 69, dispo- terrenos. pasando a ser del Colegio.
ne la formación de comisiones para En 1889, el gobernador Garza Ayala
Impreso y publicado el decreto de 30
efectuar
colectas públicas en los mu- indemniza a los herederos de Allen,
de octubre, se procede a la designación del personal de la institución nanicipios del estado. 11onterrey se di- que hacen reclamaciones.
Durante la dirección del Dr. Rocha,
ciente. Con fecha dos de no,,iembre
DISTRIBUCIOXES DE PRE~!IOS
Yi.de en cinco sectores, en cada uno
se expide nombramiento al director.
de los cuales se designan comisiones en 86, se inicia la construcción de la
A fín de estimular a los alumnos, se de tres indh iduos. Igual procedimien- banqueta; se instalan farol:s Y se
El empleo recae en un destacado jurisestablece
la fiesta anual de la distri- to se sigue en cada uno de los muni- plantan árboles. Y es en ese ano d~ 86
ta de entonces : José &lt;le Jesús Dávila
bución
de
premios. Estos actos son cipios. Aunque el efecto es desconso- cuando se enclavan en las esqmnas
y Prieto. Con la misma fecha se otorbrillantísimos
y llegan a hacerse tra- lador: a consecuencia de la guerra, los los tradicionalísimos cañones que dugan los nombramientos a los primeros
catedráticos. El Colegio queda estable- dicionales. Se premian los primeros pueblos viven días de miseria y priva- rante setenta años permanecen allí,
cido provisionalmente en la casa epis- lugares en cada uno de los cursos. La- ciones. Villaldama envia $14.25, " ... con para ser ,·ueltos ~,1 Obispado, de donde
copal, (2) edificio nacionalizado al tinidad, filosofía, profesional, etc. Hay inmensa pena por la paralización de procedían. En 87 se construyen los
dictarse las leyes de Reforma. Hacia premios también para cada una de las los giros y la escasez de numerario, siete arcos del corredor meridional,
y para las cualidades de tan terrible que toca ya a S\1s extre- del patio del centro. Ocho años desO
1864, ya ocupa el edificio anexo a San asimrntnras
los
alumnos:
moralidad, aplicación, mos"'. Sesenta y siete entusiastas ve- pués se inicia la construcción de una
Francisco y qne fué luego cárcel muurbanidad.
El
premio consiste, gene- cinos de l\larín logran reunir, con gran sala de actos públkos, que se
nicipal.
ralmente, en obras relacionadas a la aportaciones que van desde un real a concluye al año siguiente.
El 5 de diciembre de 1859 se inician
materia de estudio. De cada una de es- tres pesos, la suma de $36.00.
El edificio es tan amplio qu{' puede
las lecturas con 70 alumnos. Vidaurri
tas fiestas se imprime después un foCada pueblo envía su óvolo con ver- albergar a dependencias extrañas: la
r{'asume el poder. Aramberri sale del
lleto conteniendo el desarrollo del pro- dadero patriotismo. En Apodaca y sus Escuela Normal, de 1886 a 1903; la EsEstado. El cambio administrativo no
grama y las piezas oratorias o poéticas haciendas de Huinalá, Sta. Rosa y Za- cuela Juárez, el Consejo de Salubridad
afecta al Colegio, que recibe todo el
pronunciadas.
catecas, ademús de las aportaciones en 1900 y la Escuela de Artes Y Laimpulso oficial.
El programa es muy selecto, aun_que a en efectivo, se obtienen donaciones bores Fe~eniles, en 1927.
Una nueva desgracia viene a ensomyeces demasiado prolongado. Al mfor- hasta de 46 fanegas de maíz y siete y
brecer la vida de México. Las huestes
me y discurso del director sigue la media de jabón; utilísimas para el inORGA:s'IZAC!Ol&gt;/ IJI.TERXA
francesas, no obstante las lecciones
lista de los alumnos premiados. Dami- ternado del Colegio.
recibidas en Acultingo y Puebla, avantas de la mejor sociedad regiomontaTiene el plantel en sus primeros
Administra los fondos don Fernanzan hacia la capital de la República.
na, solas o a dúo entonan arias o se- do de la Garza y fs maestro de obras años, alumnos internos. El número de
El presidente Ju:irez y sus ministros
lecciones de óperas famosas, o ejecu- Antonio Salazar. Este último se mues- éstos fluctúa entre 15 y 20 jó,·enes,
se ven precisados a emprender su cétan al piano composiciones musicales tra muy activo. Percibe un sueldo dia- procedentes de los municipios y de los
lebre y penosa peregrinación al norte
dificiles. Durante muchos años son rio de dos pesos. Ya para abril de estados. El prefecto y celadores tienen
del país. En dos ocasiones se instala
imprescindibles las odas que exprofe- 1870, el maestro Luis Sánchez está po- buen cuidado de que en estn depenen 1864 el gobierno nacional en Monso escribe Hermenegildo Dávila. En niendo los techos y el carpintero San- dencia se observen reglas que tiL•nen
terrey. La rebeldía de Vidaurri provoaños posteriores suelen tomar la pala- tiago L . :.\Iarks las puertas y ventanas. mucho de monástico. Cada alumno tieca el distanciamiento con ambos estabra dos de los discípulos más aventa- El 31 de mayo el mismo Sr. Sánchez ne, por su cuenta, "una cama, baúl,
distas. Las fuerzas francesas, al manjados. Por último, el discurso del go- recibe $368.75, por haber concluíclo aguamanil, servilletas, peines y la ropa
do de Castagny, ocupan la ciudad el
bernador. La fiesta reviste gran solem- los techos de los corredores. Termina necesaria". En invierno se leYcrntan
26 de agosto.
nidad y tiene lugar, generalmente, en el período de vacaciones y el gobierno a las seis de la mañana. A las 5 en el
El invasor ocupa con violencia el
el teatro del Progreso. A partir ele dispone que el nuevo año lectivo se ,,erano. La comida se sirve a las 12.
edificio del Colegio, convirtiéndolo en
1889, se celebra índistintamcnte en es- inicia en el flamante edificio. Se ha- La cena a las 7. Los tres aumentos se
cuartel. Al iniciarse el año escolar, sote teatro o en el salón vestibular del cen los dispositivos necesarios para su toman en refectorio, con la presencia
lo hay disponibles dos aulas en la parinauguración y ésta tiené lugar a las drl prefecto. Durante éstos, un alumno
te interior. Las cátedras tienen que Colegio.
Por acuerdo del gobierno de 31 de 10 ele la mañana del sábado 15 de oc- cada vez lee "en voz alta y clara··. un
impartirse _en los domicilios particn1aadosto de 1907, quedan suprimidos los tubre de 1870.
trozo de la Contitución General. de ]a
res de los maestros. Numerosos catee~ámenes públicos de fin de año, para
local o de la ley de erección del Coledráticos y discípulos abandonan sus
implantarse los reconocimientos bigio o su reglamento interior. La situaAl\TECEDENTES DEL EDIFICIO
estudios para aprestarse a la lucha.
mestrales. Esta suprC'sión acaba ron
ción económica hace imposible el sosJuan C. Doria, recientemente egresalas fiestas de distribución de premios
La visión de un obispo inteligente, tenimiento del internado y éste tksado del Colegio 1 es coronel del escuaque son sustituidas con una velada el lllmo. Dr. Andrés Ambrosio ele Lla- parece en 1877.
11
drón Cazadores de Galeana"; Narciso
científico-literaria ele carácter comple- nos y Yaldés, 3er. obispo del Nuevo
Al fundarse el Colegio quedan incorDávila, catedrático de literatura, orgatamente distinto. Se trata de un grupo Reino de León, concibe la idea de ur- poradas a éste la Escuela ele )tll•tlicina
niza el célebre escuadrón de "Rifleros
de ocho conferencias, presentadas po.r banizar la ciudad hacia el nortC'. A 1a y la de Jurisprud{'ncia . Por espacio
de China 11 , que roncurre a Sta. Gc.rtruit1ual número de alumnos. Al ser lc1- llegada del ilustre prelado, en 1790. de 20 años funcionan con el instituto
dis y Querétaro. El Colegio, como
cÍ:1s cuatro hay un breve intermecl~o :.\Ionterrey cuenta como última calle y ello le da carácter de pequella uniquiera, sigue funcionando, diseminado
La primera velada cientifico-literana hada este rumbo con la qu{' se lla- ~'ersidad. El transcurso del tiempo hav oculto. La casa de Gonzalitos es
eféctuada con este carácter tiene 1uga_r mó del Aguacate y posteriormente clr ce observar serios inconvenientes. Hay
~onvertida en aulas. El es el manteel 19 de mayo de 1901 Y resulta bn- Allende. Trae consigo al arquitecto deficiencia en la atención simullánea
nedor del entusiasmo en esta época de
llante. Además de selecto Y numeroso Juan Crousset, y proyecta y emprende de un solo director para esperiaUdaangustia.
público, se ·cuenta también con la p~e- Ja construcción de una catedral nue- des tan diversas. El 12 de octubre de
La Yictoria obtenida por Escobedo sencia del gobernador. Los traba1os
en Sta. Gertrudis (20 de Jul. de 66) re- son presentados con toda JJropieclad. ''ª• tan amplia como la de )iléxico, en i7 se decreta la separaciún de ambas
la esquina de las actuales calles de escuelas.
nueva la esperanza. El ejérrito repu- Se cuenta con un aparato proyector
Juitrez y Tapia. LeYanta los muros paEn 1869, se abre la cátedra d(• a~riblicano entra triunfante a )i!onterrey para ilustrar las conferencias.. Por
ra un convento de capuchinas, y erige, mensura con una incripción tic 30
el 9 de agosto. El caudillo de Galcana cuanto a los temas. son de lo mas Yaconforme a los planos del mismo ar- alumnos. Fundador de estos estudios,
reor"aniza
ra administración púbJica. riado. ilientras Enrique Guajardo preo
quitecto. un ~mplisimo edificio para antecedentes de la Facultad de IngeHace apenas tres días que ha entrado senta un trabajO sobre Ecuaciones Dehospital de pobres.
niería, lo es Francisco L. )lier, compea la cüudad, y ya dicta las disposicio- terminadas, Virgilio Trcvi1ío lee otro
El gobernador y el ayuntamiento se tente ingeniero que se compromete a
nes para la reapertura del Colegio. El sobre La Corola. Antonio de la G~rza
oponen abiertamente a su labor Y a formar ingenie~os topógrafos. La es15 de octubre se reinician las clases, expone su tesis sobre Esteq11iom~t~w, Y
su ..idea de fijar el centro urbano de la cuela deja de funcionar al año siguiencon 75 alumnos.
Roberto García habla sobre el S1t10 de ciudad en un lugar entonces tan apar- te, por falla de alumnos. )iier, con
Tenoxtitlán. Cristóbal Guajarrlo se re- tarlo. Las tres obras quedan inconclu- autorización oficial, imparte clases
RECURSOS ECONmucos
fiere a Las Sensaciones y Luis G. Or- sas. Las paredes del hospital perma- gratuitamente al único discípulo: ~fiPasa el Colegio por seria situación tiz, diserta sobre La Vocal E francesa. necen por muchos años desafiando al guel F. }lartínez. El 31 de octubre de
económica. El gobierno le asigna el
tiempo. En 1849 el Gral. )lifión, en je- 71 se expide a favor de éste el primero
EL EDIFICIO
producto Ue algunos impuestos espefe del ejército ele esta frontera, dispo- y único titulo autorizado por ei Coleciales: conmutaciones del tiempo QllC
El gobernador Yiclaurri da princi- ne la construcción de cuarteles. Dos gio Civil, de ingeniero topógrafo e hifalta a los reos para extinguir sus con- pio, como ya lo hemos ,·isto, a la ob~a di&gt;radas más tarde este mismo edificio dromensor. En 1902, se aprueba un
denas de obras públicas; la mitad del ctel edificio. Interrumpida por los dis- es adaptado para el Colegio Civil. Pero nuevo proyecto para la carrera de toproducto de patentes de licores; dis- turbios de la época, se incrementa en el predio apenas si alc~nza 55 Mis.
pógrafo, pero no llega a establecerse.
pensa de publicaciones matrimonia- 1863. Ocupada la ciudad por los fran- fondo. Al inaugurarse srn embargo, he- El 9 de noviembre de 1899 se abre la
les; etc ... Posee el Colegio en propie- ceses nuevamente son suspendidos los ne una extensión por este rumbo de clase de ensaye de metales, que fundad dos importantes bienes inmue- trabajos. Yigas, sillares y otros mate- 175 Mts.
ciona tres años solamente, pero que
bles: la hacienda de San Bias, en San riales que habían siclo adquiridos por
· Cómo obtiene el Colegio esta vasta logra sus frutos con la recepción, en
"
• en 1901, de 7 ensayadores.
Buenaventura, Coah. valulüa en 46,000 compra o por donación, llegan hasta superficie
de terreno, que to davia
pesos, expropiada en 1859 a don Eva- extraviarse. Ello no obstante, algo se 1913 es conocida por u1os matorrales
risto Lobo y cedida al Colegio por adelanta. Escobedo inaugura la prose- del Colegio Civil?. Don Vicente de SeSUCURSALES
el gobierno federal en 61. Puesta en cusión con una fiesta de· hom~naje .ª púlveda la pide en mercer al ayuntaA fin de resolver el problema ele los
Juárez, en se¡itiembre de 66. La tri- miento en 1835, y éste se la concede

ma que requierert la ilustración y los
adelantos del siglo .. (y) de un modo
que satisfaga las exigencias sociales".
Basado en estos propósitos y recurriendo a los mismos fondos aplicados
por el decreto 13, dispone la fundación del Colegio el 30 de octubre de

alumnos foráneos, proyecta el gobierno el ·establecimiento de sucursales
del Colegio en los municipios más importantes del Estado. En 1877 se crean
el ele Salinas (26 de Oct.); ~larín (11
de Dic.); Linares, Galeana y Villaldama
(17 de Dic.). Pero no todos prosperan.
En Galeana y Villaldama ni siquiera
alcanzan a abrirse. La matricula del
de )larín fluctúa entre 9 y 11 alumnos.
El de Salinas alcanza a tener 22 inscripciones: es atendido por cuatro catcclratícos y tiene 740 pesos anuales
de presupuesto. Durante 10 aiios funciomrn estas dependencias del Colegio
Civil, que se cierran en 1887.

arrendamiento, apenas si alguna v_ez
se recoje su producto por la distancia
y por la situación imperante. Separados los estados de Nuevo León y Coahuila, el gobierno de este último la
Yende en 1865. Todas las gestiones para recuperar su valor son infructuosas. Por cuanto a los sitios de ]a Grulla, en el municipio de :Mina, en agosto de 71 se fijan sus linderos y sólo
se sabe que en ese año los posee (¿en
arrendamiento?) el coronel Antonio
Pérez y Villarreal.

1

r'
1

DEPENDENCIAS
Conceptuado entre los primeros de
su gt"nero en el pais, procura siempre
el Colegio estar al dia en todos los
aspectos. En 1864, establece un modesto taller de imprenta, con materiales de los talleres de la del gobierno.
Todavía en 79 se hacen impresiornes
de trabajos del Colegio en las dos

prensas pequeñas de que se dispone.
La biblioteca empieza a formarse desde los primeros .años. El director Carrillo establece un pequeño salón de
lectura, y el Ing. Beltrán inaugura un
local más amplio en 1916. El fondo bibliográfico asciende a 416 volúmenes,
y en 1926 pasa de mil. Al instalarla
el Dr. Santos en el 2o. piso, se adquiere la biblioteca particular del Ing. Ernesto Garcia Ortiz, y los libros pasan
de 3,000.
Al principio se carece de un laboratorio para las prácticas de química
e historia natural. Estas tienen que hacerse, en 1879, en la botica del Refugio, del Dr. Eusebio Rodríguez. El gobernador Viviano ViUarreal adquiere
en 81 un gabinete de física y un laboratorio de quimica, comprados en
Hamburgo. Esta dependencia es la que
mayor impulso recibe del gobierno
del Gral. Reyes. Con frecuencia se hacen costosos pedidos a Francia, de
equipos científicos.
El 5 de mayo de 1889 se inaugura
el museo de historia natural, adquiri-

do también en París. Sola la sección
de mineralogía llega a tener, en 1898.
2,147 piezas. en díez vitrinas especiales. En 1902, se establece en el patio
sur un jardirr botánico, y se plantan
en el traspatio 150 moreras para la
cría del gusano de seda.
El observatorio meteorológico se
crea durante la dirección del Dr. Rocha. El primer informe se rinde en
enero de 87, correspondiendo a las
observaciones del año enterior. Los
informes se publican en el "Periódico
Oficial" y en hojas sueltas. En 1898
aparece el No. 1 del Boletín :Vlensual.
Desgraciadamente esta interesante publicación se interrumpe en Noviembre
de 1900, con motivo de la muerte de
José Sáenz, director de la Imprenta
de Gobierno.

EJERCICIOS GUINASTICOS Y
)IILITARES
Entre las actividades de más honda
tradición en el Colegio, pueden conceptuarse, indudablemcnté, la gimnás-

tica y los ejercicios militares. El director Carrillo instala en 1904 el gimnasio y obtiene un equipo completo
que hace traer de St. Louis Mo. Los
muchachos son uniformados con camisa ligera, pantalón corto y media
negra. Se practica la esgrima, implantada desde 1889. Los deportes son incrementados en forma eficaz. Los encuentros de beisbol con los muchachos
del Instituto Laurens o los de la Normal, tienen lugar desde antes de 1905,
en el amplísimo patio del Colegio. Las
quejas de los vecinos por los vidrios
rotos de las ventanas y los daños causados al edificio del plantel, haceb dotar a las bardas y ventana de éste de
resistentes telas de alambre, donadas
por el ayuntamiento de 1910.
Pero si la gimnasia y los deportes
imprimen al Colegio un sello de movimiento y de salud física, lo que viene
a darle un carácter viril y de brillante
tradición son los ejercicios militares.
El Reglamento del Colegio de 1892 los
incluye ya'. como asignatura en cada
(Pasa a la página 8)

?e

121.-Esquina de Morelos y Zaragoza, Edificio SyR.

Página 2

Página.3

��VOZ ESTUDIANTIL

CENTENARIO DEL
COLEGIO CIVIL

~n completa concordancia con el afán, por otra parle plenamente justificado, de saber y de Cultura.
Al expedirse en el año de 1933, y durante el período gubernamental del Sr. Francisco A. Cárdenas, la Ley Orgánica de la Universidad de Nuevo León, el Colegio Civil del Estado quedó anexado a la
Universidad bajo la denominación de Escuela de Bachilleres.
Sin embargo en la Ley Orgánica se estipuló, con justificada razón, que debería conservarse el nombre de Colegio Civil en atención
al papel importantísimo que éste siempre había desempeñado en las
labores educativas no sólo dentro de nuestro Estado, sino más allá de

Gustavo VAZQUEZ AYALA

¡

los resortes de la energía humana, conduciéndola y encauzándola por una trayectoria defipida, por una ruta precisa que culmina en
el positivo beneficio espiritual y material, para la mayoría de las masas
humanas y de la colectividod.
Cumple pues la Cultura una función eminentemente social, coutribuye al orden y sistematización de esa función como la estructura
ideológica que contiene las convicciones del hombre, sus ideales y asoi1
raciones profundas.

El hombre es un proceso, la Cultura también se desarrolla por
etapas sucesivas de superación. El hombre está sujeto a la evolución
universal y la Cultura a la evolución humana.
El hombre se mueve genéticamente en el Universo como creatura
suprema y como realización última de los procesos vitales, sirviendo de
base de sustentación a la Cultura que surge siempre imponente y
arrolladora en medio del panorama humano como la plena realización
Y ejecución ya no tan sólo de los ideales de un solo hombre. sino como
el fruto de una labor colectiva, como el resultado concreto de una taiea
social.

Págitia'6

zón de no sentirse competente para entregarse a tal ocupación literaria. Las
relaciones con Eichhorn se enfrían rápida y decididamente. Su posición en el
puesto se hace más y más desagradable.
E1chendorff cree tener que quejarse de
menosprecio en varias oportunidades.
Así llega el momento, que el empleado
consciente se decide a pedir su baja del
servicio del Estado. Esta no se lleva a
cabo inmediatamente. Por de pronto recibe en 1843 del rey el encargo de escribir una historia de la restauración del
Castillo de Marienburg En 1844 se le
concede su baja del servicio.
Pasa bastante tiempo en Danzig, donde viven dos de sus hijos, y se ocupa
principalmente con la traducción de
"Autos Sacramentales" de Calderón.
A éstos no se les había conocido hasta
entonces en Alemania. La traducción
magistral de Calderón fué para Eichendorff lo que había sido para Schlegel la
traducción de Shakespeare; se conquistó luego un amplio círculo de lectores,
unos se presentan, otros traductores se
ocupan de traducir otras obras de Calderón a I alemán.
Además produce en Danzig una serie
de escritos históricos literarios. En él
otoño de 1846 viaja Eichendorff con su
esposa a Viena, donde pasa casi un año
en el círculo de viejos amigos. La ciudad, ciertamente no pobre en grandes
intelectuales, se muestra ansiosa en feste1ar al poeta de todas maneras posibles
y en hacerle homenajes.
En el otoño de 1847 vuelve Eichendorff a Berlín. Apenas había pasado medio año en la ciudad, cuando le obliga
a huír la revuelta de la revolución, que
era especialmente fuerte en el sector de
la ciudad en que vivía. Con su esposa
enferma se va por de pronto a Koethen
y luego en 1848 a Dresden. Casi pasan
dos a1íos hasta que vuelve a Berlín. Durante los próximos años compone, a más
de las traducciones, una serie de traba-

Surge el Colegio Civil, a raíz de la expedición del Decreto del 10
de Octubre de 1859, aún cuando dos años antes durante el Gobierno
de Santiago Vidaurry la Legislatura había expedido otro Decreto en
que se facultaba al Ejecutivo para que procediera a establecer un Colegio Civil de instrucción pública.
Al ser creado el Colegio Civil. fué el señor Licenciado Don José
de Jesús Dávila y Prieto, quien desempeñó el cargo de Director.
La fundación de una institución educativa tan importante como el
Colegio Civil para el impulso de la educación en nuestro Estado, habría de catalogarse, y aún hoy así todavía debe juzgarse, como el intento más laudable y meritorio por parte de todos aquellos que contribuyeron para convertir en realidad, el anhelo insatisfecho en ese entonces, de dotar a nuestra provincia de un Centro de Cultura que estu\iera
a la altura de las necesidades primarias y que fuera, al mismo tiempo

jos literarios "Julián" (1853) y "Roberto unos cuantos trabajos cortos, como por
Guiscard" ( 18551.
• e1emplo, los ensayos "La Vida .de ArisEn la primavera de 1855 se enferma tócratas Alemanes hacia el fin del Siglo
su esposa de un padecimiento del hígado XV/11" y "Halle y Heidelberg".
En viaje a Karlsbad en junio del mismo
En noviembre de 1857 se enfenmó
año tuvo un restablecimiento aparen- Eichendorff de neumonía, que pronto
te. En el invierno, sin embargo, tiene acabó con la vida del poeta de 69 años.
una recaída· intensa, que le deja sentir El día 26 de Noviembre de 1857, hacia
su pronto fin. Desea que la lleven a las diecisiete horas, murió y le enterraNeisse, Alta Silesia con su hiia Allí mu- ron el 30 de Noviembre en el cementerió el 3 de Diciembre de 1855.
·
rio de Santa Jerusalén en Neisse, al lado
EicherÍdorff toma ahora una casa de de su esposa.
campo en Neisse, que se llama St
De sus cinco hijos le sobrevivieron
Rochus. Vivía muy, retirado, mantenien- tres. Su hijo mayor, Hermann, se hido solamente poco contacto social. En zo su primer biógrafo. Hermann lo
los dos años que Je quedan, produjo úni- enterraron en el cementerio de Bonncamente unas piezas inacabadas. Acabó Poppelsdorf al pié del Cerro de la Cruz.

11-

en las más apremiantes circunstancias y
con
los flujos y reflujos del humano destino.
Surgen en la pretérita memoria de la historia, los nombres ilustres
del licenciado Don José de Jesús Dávila y Prieto, del Licenciado Jesús
Ma. Agiular, del Dr. José Eleuterio González, del Dr. Pedro Noriega,

BOL'CHSPIES, Walter, en colaboración con Franz Bouchspics: José
Barón \'on Eichendorff. - No. 1112, noviembre-diciembre.
BOWRA, C. ~!.: La herencia del sím-

Ya Ior heróico

Miguel F. Martínez y tantos otros, que deberán quecI~r eternamente grabados en la mente y en el corazón de los viejos Y de los jóvenes. En los viejos, como el recuerdo imperecedero de los hombres maduros, y en los jóvenes como el ejemplo histórico y la virtud encarnada.
S ea pués ben d ita su memoria.T
Las varias generaciones que han pasado por nuestro honroso Colegio, han marchado siempre a la vanguardia en la Cultura Y los que
están por sucederse tienen la obligación moral de continuar con la iniciativa.
En esta forma daremos prestigio y lustre a una. Institución que ha
;abido distinguirse con honorabilidad, constituyéndose en un positivo
orguflo para nuestro Estado y para nuestra Patria. ·
El Colegio Civil, no sólo ha sido un Centro Educativo destacado,
sino que también ha sido heredero de una tradición militar como quien
ejecuta en lo físico, empuñando un arma y en lo espiritual una idea;
formándose así, la doble conciencia. por una parle del soldado, del militar que defiende con ardor su Patria y por la otra, la del otro soldado
que participa calurosamente en los también ardientes combates de la
- inteligencia.
Tengamos Íé en el porvenir ayudados por la confianza del
pasado. y entreguémonos en cuerpo y alma a nuestro amado Colegio
Civil símbolo de un futuro halagador, para emerger después, rociados
c1, potencia, en la efervescencia espirituall
Veamos a nuestro Colegio como el faro que ilumina y despeja la
nebulosa de la i gorancia, mostrándonos con precisión y lino, la trayectoria que hemos de seguir.
.
Su labor ha consistido siempre en señalar a todas las generacwnes.
la rula que deben abordar para poder sustraerse de los derroteros inseguros y encaminarse con paso firme y decidido, por aquél sendero que
se extiende en posibilidad ilimitada, como el principio de una larga y
enosa jornada.
...,....,,,,.. La marcha prolongada y continuada de todos aquellos que nutren
u seno la idea sublime del progreso, de aquellos que adentrándose
:,'las complejidades de la existencia, parecen ~urgir después con nu~tÍs ímpetos y con nuevas energías que les permiten. como consecuencia
sondeo en los intrincados problemas de la vida humana, esbozar
/ una nueva Filosofía o sustentar una ideología que sirva .de base a las
actividades futuras.
.
El Colegio Civil constituye un baluarte de la Cultura, es el núcleo
donde convergen todos los pensamientos que están unificados por un
cliterio de superación, y por la tendencia unánime de conseguir atesorar
una Cultura que esté a tono con el avance social y jurídico de nuestra
Sociedad, convirtiéndose así nuestra Institución, en una colaboradora
eu la resolución de los problemas de la comunidad.
En esta forma, se logrará la conjunción de las actividades o funnes desempeñadas por nuestro Colegio, con las actividades o funcioque se lleven a efecto en el campo de la Sociedad.
l Colegio Civil ha desempeñado siemper una función social, edu..
de orientación de las vidas humañas, fundamental para el decat" a ) 'ntegro y generaI de to dos Ios fac 1ores que m
. 1erv1enen
.
en e I
sarro 11o
proceso s~ial.
T enie~o en consideración la tarea tan meritoria que el Colegio
Civil ha llevado siempre adelante en su fecunda labor de la difusión
de la Cultura en nuestra Provincia y en nuestra República, se celebra
en este año de 195i su glorioso centenario, quedando pa
o de
las futuras generaciones, como el Templo del Sab ·
Cultura que alberga en su seno a los hijos de
para grandeza de la Patria.

--

,

J.

brero.
BOUCHSPIES, Franz: Salomón en la
leyenda bíblica. - No. 1, enero.

Lg.

1

p1·asa. -

le fueron de ica os por aque os om res que ya como
irectores o
Colaboradores modestos y desinteresados, hicieron posible con su cotidiano afán, lo que para otros que no hubiesen tenido la misma energía y vigor, hubiese resultado poco más que imposible el llevar siemP re adelante la difícil empresa, sosteniéndola con su fé inquebrantable

desa fian do

Es el individuo considerado como célula social un oraanismo cultural, constituye la médula y la esencia del contenido substante de la
Cultura.

en las revueltas de la Iglesia de Colonia,
colocándose completamente al lado de
la Iglesia católica. Sin embargo, tenía
en su superior, el Ministro Altenstein,
un admirador de su poesía, y mientras
este vive, pudo Eichendorff mantenerse
en su puesto.
E1chendorff abandonó Berlín durante·
los trece años de su estancia solamente para cortos paseos a su tierra natal. En Berlín compuso entre otras cosas, las novelas "Mucho Ruido para Nada" ( 18321, "Los Poetas y sus Compañeros" ( 18341, "El Castillo de Durande" ll837I, "El Caballero de Industria"
(1841 ) así como una pieza de, teatro,
la preciosa comedia de equivocación, que
aún hoy se presenta con éxito, "Los Pretendientes" ( 18331.
A pesar de estos trabajos y de los de
su puesto encuentra aún tiempo para
ocuparse de cuestiones políticas, y con
la literatura española. Así aparecen de
él en el sector político ( 1832) "Sobre
la Libertad de la Prensa" "Sobre Cuestiones de Constitución", "Sobre Revueltas Eclesiásticas", etc.·
El primer fruto de sus estudios españoles fué la traducción del libro "El
Cónde Lucanor" de Juan Manuel, sobre
las costumbres principescas del siglo catorce.
En 1840 se muere el superior y
protector benigno de Eichendorff, el
Mjnistro Alten.stein Ocupa su lugar
E1éhhorn una personalidad burócrata y
poco tolerante. Eichendorff tiene que
sentir pronto el cambio de las relaciones
de la manera más dolorosa. Ya en 1837
había escrito Schoen: "Debido al asunto
del Arzobispo de Colonia se han cegado
aquí en contra de los católicos, y ésto
se hace ver ambién en contra de Eichendorff. Esto no es bueno ...... " Cuando le pide Eichhorn refutar los ataques
d~ la prensa en contra de la manera de
tratar el asunto religioso por los mismos
medios, se niega Eichendorff, tanto por
razones de conciencia, como por la ra-

ARENALES, Ricardo: Elogio de la ciudad, - No. 9, septiembre.
BAUDELAIRN~• Charles: Poemas en

o. 3, marzo.
nuesltas ronteras.
, .
. .
..
. . BABIN, ,!aria Teresa: _Epístola a
Pero a la par del sohdo preshgw adqumdo por nuestro Colegio./ fonso Reyes, poeta siempre. - :--o.
como Centro Educativo, debe recordarse siempre con cariño y respeto
2, febrero.
.
.
la tarea fecunda y el trabajo desarrollado en forma extraordinaria que BEXA \'!DES, A,rtem10: _Centei;ar,o de
la Const,tucwn de 1807. - No. 2, fe11 h b
D.
d d

7lr' N LA evolución histórica y social de los pueblos, la Cultura es
JIL9 la base fundamental de su progreso, es el aliciente que mueve

Constituyendo una necesidad imprescindible el proporcionar los
medios adecuados para la difusión de la riqueza cultural, el hombre ha
procurado en todas las épocas, superando a veces su propia historia,
el ~stablecev instituciones educativas de predominante influencia que
coadyuven mediante s.us actividades en el terreno práctico de lo social,
a impulsar el progreso en todas sus formas y hacerlo patente en sus
múltiples manifestaciones.
Una de esas instituciones que ha cumplido fielmente a través de
los años su noble tarea, es el glorioso Colegio Civil.
Este recinto espiritual que ha albergado ~n su seno a muchas aeneraciones y que ha dado a nuestro Estado y a nuestra Patria homb;es
ilustres y destacados, cumple en este año su también glorioso centenario de actividad fecunda, de superación constante y de innegable progreso.

Indice de lo Publicado en Armas
yLetras Durante el Año de 1957

,JeJ

Cervantes, Arios/o y las canciones
de gesta. - No. 5, mayo.
Don Juan. - No. 9, septiembre.

bolismo. -

No. 3, marzo.

CALDERON SIERRA, Bertha: El reafisma en /as obrns de Rabasa. - No.
5, mayo.
CA1IUS, Albert: El escritor. - No. 10,
octubre.
Pequeña antología: El mita de Sísífo, La peste, E/ hombre rebelde. -

:,;; 0 . 10, octubre.
CARDONA PEÑA, Alfredo: De los so-

César Abdallah Portala). -

Xo. 9,

septiembre.

XATHAN, ;\lonique: B/oomsbury. Xo. 9, septiembre.
PAZ, Octavio: Introducción a la poesía mexicana. - No. 1, enero.

Introducción a la poesía mexicana
moderna. - No. 2, febrero.
El nacimiento de la moderna poesía
mexicana. - No. 4, abril.
POREBSKI, ,liedzyslaw: El arle de
Kulisiewic=. - No. 8, agosto,

PORTALA, César Abdallah: Versión española de ¡Capitá11 1 mi capitán!, de
,valt Whitman. - No. 1, enero;
Omción de Linto/n en Gettysburg.
X o. 5, mayo; La marea/ de Longfellow. -

No. 9, septiembre.

OCHOA, Enriqueta: Entrega inmediata. -

No. 1. enero.

RANGEL GUERRA, Alfonso: Dolor y
poesia en César Vallejo. -

Xo. 5,

mayo.
REDACCION, La: Recordación (Primer aniversario de la muerte del

Profesor Francisco M. Zertuchc). Xo. 5, mayo.
Creadol' y creación (Bio-hibliografia

ele Albert Camus). bre,

No. 10, octu-

netos recién corlados. - No. 6, junio.
CASTRO LEAL, Antonio: Diego Rivera.
No. 11-1.2, noviembre-diciembre.
CAVAZOS GARZA, Israel: Las Consti-

El Premio Xobel. - No. 10, octubre.
ROH, Franz: El arte alemán en el siglo
XX. - No. 7, julio.
SALINAS QUJROGA, Genaro: Vallejo,

tuciones Locales de NueLJo León. -

l:RQUIZA, Concha: Cinco sonetos en

educador insigne. -

No. 8, agosto.

torno a un tema eI"ótico. -

No. 2, febrero.

Panorama Histórico del Colegio Civil. - No. 11-12, noviembre-diciem-

bre.
COSSIO VILLEGAS, Daniel: La eslruclura de las Constituyentes. -

No. 2.

febrero.
CHEJOY, Antón: El doctor. -

Xo. 6,

Xo. 7,

julio.
VALLE-INCLAN, Ramón: El verba de
los poetas (trozo antológico). - Xo.
7, julio.

VASQUEZ AYALA, GustaYo: El centenario del Colegio Civil. - No. 11-12,
noviembre-diciembre.

V!LLASEÑOR, Eduardo: .4pología del

junio.

CHE\' ALTER, André: Francia de hoy.

dilecttante. -

No. 6, junio.

WHIDIAN, Walt: ¡Capitán, mi Capi-

No. 4, abril.

CHU)IACERO, Alí: El Tomóchic de
Huibel'to· Fl'ias. - ~o. 6, junio.
.llar a la vista. No. 6, junio.
DAmlOX, Ser ge P.: Charles Ba11de/aire. - Xo. 3, marzo.
El humanismo literario del siglo XX.

tán!. -

No. 1, enero.

WOOLF, Virginia: El arte de vivir
(trozo antológico). - No. 9. septiembre.
X: José Barón Van Eichendorff. - Xo.
11-12, novíemhre-dicirmbre.

¡\o. 4, abri1.

Contestación a un acto de acusación
(.a p!Opósito del Premio Nobel de
Albert Camus). - No. 1 O, octubre.
FERXA).DEZ, Sergio: La hija de Ce-

lestina. - No. 6, junio.
\'ida de Jlarcos de Obregón. ~ Xo.
7, julio.
FRANCE, Anatole: Lo., poetas (trozo
antológico). - No. 8, agosto.
GALLEGO, Juli{m: Xeumoescultura. No. 7. julio.

Real como la vida misma. -

agosto,
GIDE, André: Co11sejos a
critor. -

~o. 8,

u11 joven

es-

:No. 5, mayo.

rmasy

~TRA
Ürgano Mensual de la Univeuldad
de Nuevo León
-..__
Regiatredo como artículo

de 2a, Cfue en la

Admón. de Correo9 de MonlerTey, N.

L..

el

20 de Abnl de 1944.

GO)'(ZALEZ AL.IAZAN, Salomón: Donde empieza todo. - No. 8. agosto.
Donde quedó la huella. - No. 9,

INDICADOR,

Colahoradom

septiembre.

HEXRIOT, Emile: Albert Camus, Premio Nobel. No. 10, octubre.
H6LLHUBER, Ivo: Epílogo a la Filosofía del horobre. - No: 8, agosto.
Hl:IDOBRO, Vicente: Poema para hacer crecer los árboles. - No. 2, febrero.
JA1IES, Francis: La inteligencia (tro-

zo antológico). - No. 6, junio.
LIBROS: Veinticinco notas bibliogr/,ficas en los números 1, enero: 4,
abril; 5, mayo; 6, junio; 7, julio; 9,

septiemb.re y 1O, octubre.
LINCOLN: Or ión en Gettysburg
V
e · ar Abdallah Portala).

Hugo Padilla
Fidencio ele la Fuente
Genero Salinas Qwroga

Arturo Cantó S.
Homero A. Garza

AlfonJNJ Ran1Zel Guerra
Guillermo Cerda G.
Jorfe R.tmgel Guena
Manuel Morales
Dibujos de Jorge Ran¡el Guem,
Director

Lic.

Fidendo de la Fuente
Oficina■

Wa,hin¡ton y Col.,io Q,¡J
Monlen-ey, NoeYO Le6.

MEXICO

Página 7

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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1751803&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>BOLETIN MENSUAL DE LA UNIVERSIDAD DE NUEVO LEON
Registrado como artículo de 2a. clase en la Administración de Correos de Monterrey, N. L., el 20 de Abril de 1944,

D.A.S.U.

No. 10

Año XIV

Octubre de 1957

+
Por Emile HENRIOT
de la Academia Francesa.
Esta entrega de ARMAS Y LETRAS se realizó en
colaboración con la Alianza Francesa de Monterrey.

S UN gran honor que los académicos de Estocolmo hacen
a nuestro país, en estos momentos debilitado, discutido,
criticado, admirado y querido a pesar de todo, atribuyendo
el Premio Nobel a Albert Camus. Es uno de los hombres cuyo
pensamiento y talento honran a Francia, y es bueno que este tí•
tulo le sea reconocido con tal esplendor en el extranjero. Las
altas cualidades literarias de su obra le han hecho merecer sin
discusión, con cinco o seis libros importantes, el lugar que ocupa
de primer rango entre nuestros escritores, y de El Mito de Sísifo
a La Peste, La Caída, al Hombre rebelde, sus escritos nos han
dado bastantes oportunidades de manifestar la afectuosa admiración que tenemos para este artista sobrio y puro, para no tener
que volver, en este día feliz, al vigor, a la precisión y a la conci•
sión de su estilo, cuyas virtudes hicieron evidentemente apreciar
más allá de nuestras fronteras a este buen escritor de nuestro
país. Pero no ponemos en duda que es sobre todo por su men•
saje espiritual y la intransigente firmeza de este director de con•
ciencia pública que ha sido calificado y por fin escogido entre
muchos.

E

Es en efecto el moralista que los jueces suecos escogieron
para proponerlo en ejemplo, a través de su halagüeña recompensa. El moralista, en Camus, es representativo de una manera
de pensar moderna que no existía más que virtualmente antes
de la guerra, y que las confusiones que la siguieron demostraron
como nueva y necesaria. Al mismo tiempo es de la gran raza de
los moralistas de nuestra tradición, siempre aptos para pensar
en nuevos términos la moral eterna, cuando la moral del día se
ha desmoronado y descompuesto, o solamente cuando se ha hecho ineficaz frente a nuevas constataciones de una realidad mo•
dificada. En medio del desastre, de la destrucción y de la revo•
lución universal de los años 40, en los cuales nuestro mundo
cambió voleus nolens, y la discusión que esos cambios provocaron, Albert Camus, desconocido el día antes y revelado en 1942
por su primer libro El Extranjeto, fue uno de los primeros testigos de la crisis moral que, a través de las vicisitudes, las aberra•
dones y las crueldades de la guerra, afectó al hombre despavorido por el mundo incomprensible y absurdo en el cual sobrevivia, después de derrumbados los principios, las creencias v las
certidumbres que hasta allí le sostenían.
·

•

-~

.

'.

Albert Camus.

sin maldad como era llevado al cadalso sin posibilidad de explicar su acto, extranjero a toda cosa y a sí mismo en el uníverso
inexplicable. Esta novela de la negación y de la desesperación
hubiera sido sencillamente atroz si, en la misma fecha, Albert
El escándalo fue grande en los espíritus, en 1942 frente a Camus no hubiera mostrado, en El Mito de Sísifo, al hombre ca•
la tesis del Extranjero, donde se contaba la historia de un mise- paz de volver a inventar una moral, considerando la nobleza del
rable abandonado, sin fe, sin ley, sin obediencia, sin razón inte, esfuerzo humano considerada en sí, y sin otro fin que él mismo
ligible de actuar, ignorante del mal y del bien, llevado al crimen y la estóica aceptación de este valor impuesto y voluntariamente
aceptado; el destino es cosa de hombres que arreglar entre hom* Este
articulo se publicó en la Selección semanal del periódico francés " Le Monde" del 17/ 23
de octubre de 1957.
bres. La Peste debía añadir a esta concepción existencialista del

�\
l. Como artista, ha elegido usted el
papel de testigo?

esfuerzo humano del solitario solidario una significación de va•
lor, designándole un objeto: el servicio del hombre. ¿Es necesa•
rio recordar la anécdota de este libro ahora famoso? A través
de la peste que devastaba una ciudad, era exaltado el sacrificio
de algunos trabajando por contener y dominar la plaga. Esta
peste era simbólica: podía representar la guerra en la cual todos
estaban inexorablemente colocados, la sevicia de la ocupación,
no se sabe cual desastre futuro contra el cual debía generosa•
mente emplearse la magnanimidad puramente terrestre de los
mejores. Así, después de haber alcanzado a los estóicos de la An•
tigüedad, Camus volvía a encontrar ese amor fraternal de los
hombres, que el cristianismo llama caridad; y él mismo, frente
al ejercicio de esta virtud separada de todo fundamento meta•
físico, planteaba el emocionante problema de saber si, limitada
al mundo cerrado de los hombres, podía haber una santidad -sin
la esperanza de una recompensa, una bondad laica sin Dios.
Albert Camus que no quiere ser más que un hombre y que
no conoce más que la tierra, fue, sin concesión, hasta el fin de
su agnosticismo. Ninguna esperanza sobrenatural le ilumina o
sostiene. Pero sus preocupaciones elevadas sobre el tema del
bien y del mal son de un espíritu religioso, sin religión, que no
ha sido tocado por la gracia. ¿Lo será un día? Puede ser que lo
veamos un día, sin ruido, sin ostentación, entrar desesperadamente en un convento o encerrarse en una trapa. No estará alli
apaciguado: será siempre el Camus intransigente y atormentado
que oímos protestar sin un grito en sus libros contra la desdicha
inmerecida de todos los hombres.

Se necesitarla mucha presunción

o una vocación de la cual carezco.
Personalmente no solicito papel al-

guno y sólo poseo una vocación verdadera. Como hombre, advierto que
me inclino a la felicidad; como artista, creo que puedo aún otorgar
vida a los personajes sin el auxilio
de tribunales y de guerras. Pero
han venido a buscarme de la misma manera que a todos. Los artistiranias actuales se han perfeccionado: ya no admiten ni silencio nt

neutralidad. Es preciso decidirse,
estar en pro o en contra. En este
caso, estoy en contra.
Pero esto no significa elegir el
cómodo papel de testigo. Consiste
sólo en aceptar el tiempo tal cual
es; es decir: cumplir con el propio
oficio. Además, olvidan ustedes que
los jueves, los acusados y los testigos son permutados hoy con una
rapidez ejemplar. Mi elección, si se
cree que he optado por una, serla
al menos la de no estar jamás por
encima de la categorla de juez, ni
por debajo, como demasiados de
nuestros filósofos. Fuera de esto, y
en lo relativo, no faltan las ocasiones de actuar. La primera y más
fecunda de todas es hoy el sindicalismo.

"Es uno de los hombres cuyo pensamiento y talento honran a Francia".

11. El quijotismo que se censura en
sus obras recientes no es una
definición Idealista y romántica
del papel del artista?

rea or y reac1on

Emile HENRIOT
de la Academia Francesa.
(Traducción de Serge P. Darmon, Director de la
Alianza Francesa de Monterrey, por autorización
especial del periódico "LE MONDE").

Página 2

Por Albert CAMUS

tas del pasado podlan, al menos,
guardar silencio ante la tlrania. Las

Digo: protestar sin un grito, pues este moralista -y he aqui
su fuerza- está por costumbre, en su absolutismo, entre los más
1 ,
tranquilos. Pero no está siempre sin sarcasmo, y en su noble
ascención de libro en libro, desde El Extranjero, le habremos vis•
to una sola vez perder un peldaño de la escalera en su penúltima
obra, titulada precisamente La Caída, obra en la cual un aumento del pesimismo, a propósito de un canalla, le hace ciegamente
incriminar de la misma culpabilidad a todos los hombres; como
si ese ateo hiciera suya también la creencia en el pecado original
7 de Noviembre de 1913: Albert Camus nace en :\Iendovi
del cual nadie pudiera estar indemne. Es el único lugar de su (Departamento de Constantina) Argelia, donde se había esobra en la cual está permitido no seguirle. A muchos de sus ad- tablecido su familia de obreros agrícolas. Su padre. francés,
miradores les gustan más sus iras que sus risas burlonas.
murió durante la Primera Guerra Mundial; su madre era de
ascendencia española.
Es también porque el libro más bello de Camus nos parece
1918-1923: estudios primarios en la escuela de un barrio
El Hombre Rebelde, donde se atrevió a mostrarse el más audaz; J)opular de Argel.
el más libre, desarrollando ese tema espinoso de que, si el dere•
1923-1930: estudios secundarios en el Liceo de .Argel (Becho absoluto del hombre está en su rebeldía, tiene derecho en cado). Al mismo tiempo se dedica a los deportes.
primer lugar de rebelarse contra la misma rebeldía cuando ésta,
1930: primeras manifestaciones de la tuberculosis.
después de haber abatido todas las tiranías, se hace tiranía a su
Para ganarse la vida, Camus será sucesivamente: mq:ávez. Prometeo, despuis de vencer a Zeus para el bien de los hom• nico, meteorólogo, empleado de un corredor marítimo, y en
bres acabó por apropiarse del poder celeste para obligar por fuer- las oficinas del Gobierno.
za a la humanidad a su felicidad. Y no hay felicidad forzada,
1935: gran pasión por el teatro: crea el "Teatro del Traporque no hay tiranía benéfica. Esta idea profunda de Albert bajo" (luego "L'Equipe"). y participa en la redacción de
Camus, perfectamente lógica consigo mismo, no recibió la adhe- piezas prohibidas de inmediato, como La rebelión de Astusión -al contrario- de aquellos para quienes la felicidad co• rias que relata la rebelión de los mineros de Oviedo . .Adapta
lectiva, hasta acompañada por satélites, no puede ser asegurada
(Pasa a la página 4)
más que por el despotismo de un partido. No está prohibido
creer que esta posición defensiva de lo individual contribuyó
mucho a la elección de los jueces de Estocolmo, a quienes tam•
poco les gusta la violencia.
En el momento en el cual Albert Camus es el objeto de esa
ruidosa consagración parece oportuno recordar un hecho que le
hace honor y que explica su retiro fuera del campo de batalla de
las ideas, en el que había desempeñado vigorosamente su papel
hasta entonces, a la cabeza del periódico "Combat", en el perio•
dismo de opinión. Convencido de que cualquier acción política, ··
por su totalitarismo, desemboca hoy en el asesinato, y de que
ninguna ideología nos da el derecho de matar, ni consentimiento tácito, saliendo del debate, Camus especificó honradamente
la razón de su actitud, en su rechazo de matar al adversario, ha•
ciendo así inutil una discusión que no podía terminarse más
que por la muerte de uno de los opinantes. A pesar de que ya
no hablaba más que solo, por el libro y fuera de las exageracio•
nes de la polémica, la lección de este hombre honrado ha sido
oída. Es bueno que sea el extranjero el que nos la devuelva, tan '
fuertemente puesta en relieve, para hacemos admitir a nosotros
mismos que Francia merece siempre ser escuchada, cuando pone
de acuerdo el corazón y la razón, como el autor del Mito de
Sísifo.

IEIL IESCIR.1171 O IR.

+

Las palabras se pervierten en vano; conservan provisionalmente su
sentido. Me resulta claro que es romántico quien elige el movimiento
perpetuo de la historia, la grandiosa epopeya y el anuncio de un acontecimiento milagroso al final de los
tiempos. Si algo he intentado definir, ha sido sólo, por el contrario,
la existencia común de la historia
y del hombre, la vida de todos los
dias que debe edificarse con la mayor cantidad, posible de la luz, la
lucha obstinada contra la propia
degradación y contra la degradación ajena.
También es idealismo, y de la
peor clase, terminar por someter
toda acción y toda verdad a un sentido de la historia que no está inscrito en los acontecimientos y que
supone de cualquier manera un fin
mítico. Seria realismo, pues, tomar
el porvenir como ley de la historia,
es decir, justamente aquello que no
es historia todavía y que ignoramos
qué será.
Me parece, por el contrario, que
yo lucho por un verdadero realismo
contra una mitologia a la vez ilógica y asesina, y contrl} el nihilismo
romántico, sea burgués o supuestamente revolucionario. Para decirlo
todo, lejos de ser romántico, creo en
la necesidad de una regla y de un
orden. Sencillamente, afirmo que
no puede tratarse de cualquier regla y que sería sorprendente que la
regla que necesitamos nos la proporcionara esta sociedad descompuesta o que, al contrario, nos
la proporcionaran esos doctrinarios
que se declaran liberados de toda
regla y de todo escrúpulo.

l

III. Los marxistas y quienes los siguen se consideran también humanistas. Pero para ellos la naturaleza humana se constituirá
en la sociedad sin clases del
porvenir.

Esto prueba, en primer lugar, que
ellos rechazan desde ahora lo que
'- Encuesta pubHcada en 1a Revista Mexicana
de Literatura, No. 7, Septiembre de 1956.

todos somos. Esos humanistas son
acusadores del hombre. ¿Quién se
asombrarla de que una presunción
semejante haya podido desviar los
procesos del universo? Rechazan al
hombre que es en nombre del que
será. Esta presunción es de naturaleza religiosa. Por qué estaría más
justificada que la que anuncia el
reino de los cielos en lo porvenir?
El fin de la historia no puede tener
realmente ningún sentido definible
dentro de los límites de nuestra
condición. Sólo puede ser el objeto
de una fe y de un nuevo engaño.
Engaño no menor hoy que aquel
que antiguamente fundaba la opresión colonialista sobre la necesidad
de salvar las almas de los infieles.
IV. No es esto lo que en realidad Jo
separa de los intelectuales de
izquierda?

Quieren preguntarme ustedes si
esto es lo que separa de la izquierda a los intelectuales? Tradicionalmente la izquierda ha estado siempre en lucha contra la injusticia, el
oscurantismo y la opresión. Ha pensado siempre que tales fenómenos
se encontraban en relación de interdependencia. La Idea de que el
oscurantismo pueda conducir a la

justicia y la razón de Estado a la
libertad es por completo reciente.
La verdad consiste en que ciertos
intelectuales de izquierda -no todos, felizmente- se encuentran
hoy fascinados por la fuerza y la
eficacia como lo estuvieron nuestros intelectuales de derecha antes
de la guerra y durante ella. Sus actitudes son diferentes, pero la dimisión es la misma. Los primeros
quisieron ser nacionalistas realistas
los segundos quieren ser socialistas
realistas. Por fin, traicionan igualmente al nacionalismo y al socialismo en nombre de un realismo desprovisto de contenido de ahora en
adelante y que ha sido adorado como una pura e ilusoria técnica de
eficacia.
Es una tentación que, después de
todo, puede comprenderse. Pero,
por vueltas que se den al asunto,
la nueva posición de esas gentes
que se consideran o se creen de
izquierda consiste en decir: hay
opresiones j ustific_ables porque están de acuerdo con el sentido injustificable de la historia. Habría,
pues, verdugos privilegiados; privilegiados sin razón. Es en cierto modo lo que, en otro contexto, decia
Joseph de Ma!stre, a quien jamás
se tuvo por un incendiario. Pero se

trata de una tesis que personalmente siempre rechazará. Permitaseme que le oponga el punto de vista
tradicional de lo que hasta aqui se
ha denominado la izquierda: todos
los verdugos pertenecen a Ja misma
familia.
V. Qué puede hacer el artista en el
mundo actual?

No se le pide ni que escriba acerca de las cooperativas ni que, inversamente, adormezca en si mismo
lo que otros sufrieron a través de
la historia. Y, puesto que me han
pedido que hable por mi cuenta,
voy a hacer lo con toda la sencillez
de que soy capaz. En cuanto artistas, quizá no necesitamos intervenir en los asuntos del siglo. Pero
si en cuanto hombres. El minero
explotado y fusilado, los esclavos de
los campamentos y los de las colonias, las legiones de perseguidos que
cubren el mundo son quienes necesitan que cuantos puedan hablar
rompan el silencio y no los abandonen. Por mí parte, he escrito dla
tras dia articulos y textos de combate y he participado en las luchas
comunes, no porque sienta ganas
de que el mundo se cubra de estatuas griegas y de obras maestras.

Página 3

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, " pai:a la escena El_ tfem{)o del désprecio de. André• Malraux,
obra que se escemf1cara en enero de 1936. Traduce Prbme,, leo de ?squilo y lo representa. . ·
. . .
.193::i:1937: estudios superiores en la Facultad de Argel
(L1ce~ciado en_ Letras-Filosofía). Presenta un trabajo: San
__ Agustzn Y Plotzno sobre las relaciones entre el helenismo y
el cristianismo.
·
1937: El revés y el derecho (L' Envers et l' Endroit), cinc~ ~ovelas cor~a.s. La enfermedad interrumpe sus trabajos.
ViaJa, ~n cond1c10nes precarias, a los Alpes, Italia y ChecoesIovaqma.
1938 Periodista en Argel. Escribe Calígula.
1939: Segunda Guerra Mundial Camus enfermo no es
admitido en el Ejército.
·
'
'
1940: periodista en Paris ("Paris Soir").
Acaba El Extranjero y empieza El mito de Sísifo. Se instala en Lyon.
1~41: vuelve a Argelia, y enseña en una escuela priYada.
Empieza a preparar La Peste.
1942: p~bljcación de El Extranjero (L' Etranger) que lo
~·evela ~l. pubhco .. Pare~e un~ sencilla narración, pero esta
1lustrac10n de la f1losofia absurda nos presenta en realidad
al hombre "extranjero" frente a un mundo irracional.
Albert Camus va a actuar en la Resistencia al lado de
Pascal Pia y André Malraux.
., 1943: El mito_de Sísifo _(Le mythe de sisyphe) meditac10n sobre el senl!do de la vida, que llega a un pensamiento
profundamente humano: la vida es tal vez absurda, no vale
la µen_a, pero i:1&lt;! tenemos el derecho al suicidio. El magnífico
"En cuanto artistas, quizá no necesitamos intervenir en los asuntos
esfuerzo ~e S1s1fo que enc1;1entra su roca cada vez al pie de
del siglo. Pero si como hombres."
la montana, es un claro e_¡emplo de la conciencia humana
El hombre que tiene tal deseo exis- y mido la grandeza de un artista l1;1chando c?ntra lo absurdo, y obligando al hombre a mirar
te en mi. Pero sencillamente tiene -Moliére, Tolstoy, Melville- por el siempre mas alto. "Debemos imaginar a Sísifo Feliz".
que ocuparse de otras cosas: tra- equilibrio que ha sabido mantener
1944: encuentro c&lt;?n el filósofo Jean-Paul Sartre. Albert
tar de dar vida a las criaturas de entre los dos. Bajo la presión de los Camu~ es _nombrado _¡efe de redacción de Combat. Reunirá
su imaginación. Sin embargo, si he acontecimientos, nos vemos obliga- sus editoriales, en 1950, con el título de Actuelles
escrito tanto -quizá demasiado- dos hoy a transportar esta tensión
Representación de su obra de teatro El Malent~ndido (Le
desde mis primeros articulos hasta también a nuestra vida. Es por esmi ultimo libro ha sido sólo porque
no J)Uedo impedir que el lado cotidiano me atraiga; el lado de aquellos, quienesquiera que sean, a los
que se humilla y rebaja. Ellos necesitan tener esperanza; pero si se
calla todo o si se les da a elegir
entre dos formas de humillación,
estarán desesperados para siempre,
y nosotros con ellos. Me parece que
tal idea es insoportable, y quien no
pueda soportarla tampoco puede
dormirse en su torre. Y no por virtud, como se ve, sino por una especie de intolerancia casi orgánica
que se experimenta o no se experimenta. Por mi parte, veo que muchos no la sienten, pero no puedo
envidiarles el sueño. '•
No significa esto, sin embargo,
que debamos sacrificar nuestra naturaleza de artistas a quién sabe
qué prédica social. He dicho en otra
parte por qué el artista es más necesario que nunca. Pero si intervenimos en cuanto hombres, tal
experiencia influirá en nuestro lenguaje. Y si en primer lugar no somos artistas en nuestro lenguaje,
¿qué clase de artistas somos? Aún
si, siendo militantes en la vida, hablamos en nuestras obras de los desiertos y del amor egoísta, basta
que nuestra vida sea militante para que una vibración más secreta
pueble de hombres ese desierto y
ese amor. En momentos en que comenzamos a salir del nihilismo, no
negaré yo estúpidamente los valores de la creación en provecho de
los valores de la humanidad y viceversa. Según mi opinión, los unos no
están jamás separados de los otros

te motivo que tantos artistas, doblegándose bajo el peso, se refugian
en la torre de marfil o, por el contrario, en la iglesia social. Advierto
en esto una dimensión semejante.
Debemos servir simultáneamente al
color y a la belleza. La larga paciencia, la fuerza, el éxito secreto
que tal cosa exige son justamente
las virtudes que fundamentan el renacimiento que necesitamos.
Una última palabra. Sé que esta
empresa no puede lograrse sin peligros y sin amargura. Debemos
aceptar los peligros: el tiempo de
los artistas sentados ha concluido.
Pero debemos rechazar la amargura. Una de las tentaciones del artista consiste en creerse solitario, y
en verdad ocurre que le griten esto
con gozo bastante innoble. Pero se
trata de otra cosa. El se mantiene
en medio de todos, al nivel exacto
ni más bajo ni más alto que cuan~
tos trabajan y luchan. Ante la
opresión, su vocación debe consistir
en abrir las cárceles y hacer que
hablen la desgracia y la felicidad
de todos. Es aqui donde el arte se
justifica contra sus enemigos poniendo de relieve que en modo alguno es el enemigo de nadie. Sin
duda no sabria por sí solo asegurar
el renacimiento que supone justicia
y libertad. Pero sin él, tal renacimiento carecerla de formas y, por
consiguiente, no serla nada. Sin la
cultura y sin la libertad relativa
que implica, aun la sociedad más
perfecta es únicamente una jungla.
Por tal motivo, toda creación auténtica es un don para el porvenir.
Paris, 1956.

PEQUEÑA :J ANTOtOGIA
DE ALBERT CAMUS

Malentendu).
1945: _publicación de Ca~i?-s a un amigo alemán (Leltres
a un amz allem_a1:-d) y creac1&lt;?n de Calígula en el teatro He-

EL MITO. DE SISIFO
Los dioses habían condenado a Sísifo a rodar sin cesar una roca hasta
la cima de una montaña desde donde
la piedra volvía a caer por su propio
peso. Habían pensado con algún fundamento que no hay castigo más terrible que el trabajo inútil y sin esperanza.
Si se ha de creer a Homero, Sísifo
era el más sabio y prudente de los
mortales. No obstante, según otra
tradición, se inclinaba al oficio de
bandido. No veo en ello contradicción. Difieren las opiniones sobre los
motivos que le convirtieron en un
trabajador inútil en los infiernos. Se
le reprocha, ante todo, alguna ligereza con los dioses. Reveló sus secretos.
Eginá, hija de Asopo, fué raptada por
Júpiter. Al padre le asombró esa desaparición y se quejó a Sísifo. Este.
que conocía el rapto, se ofreció a informar sobre él a Asopo con la condición de que diese agua a los rayos
celestes. Por ello le castigaron enviándole al infierno. Homero nos cuenta

también que Sísifo había 'l!ncadenado
a la Muerte. Plutón no pudo soportar el espectáculo de su imperio desierto y silencioso. Envió al dios de
la guerra, quien liberó a la Muerte de
manos de su vencedor.
Se dice también que Sísifo, cuando
estaba a punto de morir, quiso imprudentemente poner a prueba el amor
de su esposa. Le ordenó que arrojara
su cuerpo sin sepultura en medio de
la plaza pública. Sísifo se encontró
en los infiernos, y allí, irritado por
una obediencia tan contraria al amor
humano, obtuvo de Plutón el permiso para volver a la tierra con objeto
de castigar a su esposa. Pero cuando
volvió a ver este mundo, a gustar del
aqua y el sol. de las piedras cálidas y
el mar, ya no quiso volver a la sombra infernal. Los llamamientos, las
iras y las advertencias no sirvieron
para nada. Vivió muchos años más
ante la curva del golfo, la mar brillante y las sonrisas de la tierra. Fué

necesario un decreto de los dioses. que recibe la masa cubierta de arcilla.
M ercurió bajó a la tierra a coger al de un pie que la calza, la tensión de
audaz por el cuello, le apartó de sus los brazos, la seguridad enteramente
goces y le llevó por la fuerza a los humana de dos manos llenas de tierra.
infiernos, donde estaba ya preparada Al final de ese largo esfuer¡.o, medido por el espacio sin cielo y el tiempo
su roca.
sin profundidad, se alcanza la meta.
Se ha comprendido ya que Sísifo Sísifo ve entonces cómo la piedra deses el héroe absurdo. Lo es tanto por ciende en algunos instantes hacia ese
sus pasiones como por su tormento. mundo inferior desde el que habrá
Su desprecio de los dioses, su odio a de volverla a subir hacia las cimas, y
la muerte y su apasionamiento por la baja de nuevo a la llanura.
Sísifo me interesa durante ese revida le valieron ese suplicio indecible
greso,
esa pausa. Un rostro que sufre
en el que todo el ser se dedica a no
acabar nada. Es el precio que hay que tan cerca de las piedras es ya él mispagar por las pasiones de esta tierra. mo piedra. Veo a ese hombre volver
No se nos dice nada sobre Sísifo en a bajar con paso lento pero igual halos infiernos. Los mitos están hechos cia el tormento cuyo fin no conocerá.
para que la imaginación los anime. Esta hora que es como una respiraCon respecto a éste, lo único que se ción y que vuelve tan seguramente
ve es todo el esfuerzo ·de un cuerpo como su desdicha, es la hora de la
tenso para levantar la enorme piedra, conciencia. En cada uno de los inshacerla rodar y ayarlarla a subir una tantes en que abandona las cimas y
pendiente cien veces recorrida; se ve se hunde poco a poco en las guardias
el rostro crispado, la mejilla pegada de los dioses, es superior a su destino.
a la piedra, la ayuda de un hombro Es más fuerte que su roca.

bert?t. A prop(!s_Ito ?.e la pn~era bomba atómica, Camus
e~cnbe: La etv1hzac1on mecámca acaba de -alcanzar su último grado de salvajismo.
Viaja a los Estados Unidos.
1947: La Peste. Premio de los críticos, es la gran noYela
d~ Camus; plantea el problema: ¿Puede uno ser santo sin
D10s?
1_948: El Estado de Sitio (L'Etat ele Siege) en el Teatro
:Mangny.
1949: Viaje a América del Sur.
Creación de Los Justos (Les Ju~tes) en el Teatro Hebertot.
Camus, de nuevo enfermo, debe mterrumpir sus trabajos.

19~1: El Ho!71bre Rebelde (L'Homme Révolté).
l~t?~: se ret1ra de la l:NESCO para protestar contra la
adm1s1011 de la Espaíía franquista. Fin de su amistad con
Sartre.
1953: adapta al teatro francés La Devoción de la Cruz
de Calderón, y Los Espíritus de Larivey. Publica El era'.

f

no (L'Eté).
1955: Viaje a Grecia.
1956: p~1))licación de La Caída (La Chute).
Adaptac10n para el teatro de Requiem para una monja

..
1

de ,Yilliam Faulkner.
Al))er~ Camus, después de los acontecimientos de Budapest, 1;_~v1ta a l~s. escntore~ europeos a llamar a la ONU.
19;:ii: El Exilzo y ~l IJ.ezno (L Exil et le Royaume), novelas cortas bas~ante d1stn!-tas. En colaboración con Arthur
Koestler, publica Reflexzones.~obre la pena capital en las
cuales se opone a la condenac10n a muerte.
Adapta El Caballero ~e Olmedo, de Lope de Vega.
Prepara una adaptación teatral de Los Poseídos de Dostoi~vsky; el espec~áculo durará cuatro horas y necesitará
tremta actores y diez decorados.
Hágina 5

Página 4

,

�LA

LIBROS
¿Nunca ha visto fusilar a un hombre? No, naturalmente, eso se hace
generalmente so_bre invitación y el público está escogido antes. El resultado
es que se ha quedado en las imágenes
y en_ los libros. Una venda, un poste,
y le1os unos soldados.

1

'

-~
.!

JOHI&gt; ADDINGTON SYMONDS: El Renacimiento en Italia, Dos volúmenes, 1102 pp.; 1050 pp. Fondo de
Cultura Económica. ;\léxico, 1957.

me entiende, a esta horrible matanza,
Sí, escogí esta ceguedad obstinada en

espera de ver más claro.

Este libro es uno de los estudios fundamentales de la historiografía moderna. Su publicación en español
constituye un acontecimiento editorial, pues enriquece la bibliografía sobre ese periodo, único en la historia
humana, y pone en manos del lector
una guia sobremanera útil para conocer todos los matices, las tendencias,
las personalidades, los acontecimientos y el despertar de la cultura en un
momento en que el hombre se descubre a si mismo y crea nuevas maneras
de interpretación del rico y complejo
mundo circundante. De hecho -dice
J. A. Symonds- en el término Renacimiento confluyen mitltiples derivaciones que provienen de campos de
estudio muy específicos: Bellas Artes,
Teología, Astronomia, Filosofía, Política, Derecho, y hasta Geografía Y Numismática. Todos los investigadores
convienen en que el Renacimiento fue
una "revolución" y, sin embargo, la
historia de esa época no es la historia
de las diversas actividades particulares, consideradas simplemente como
un "adelanto" en el desarrollo de la
cultura occidental. Se trata de algo
más profundo, de un impulso inherente al espíritu humano que, en una coyuntura en que desembocan circunstancias geograficas y políticas favorables, encuentra la expresión de una
magnitud desconocida del mundo y
del hombre.

Desde entonces, no cambié. Hace
mucho tiempo que tengo vergüenza.
Sí, aprendí eso, que estabamos todos
en la peste, y perdí la paz. Hoy la
Pues no, ¿Sabe que el pelotón de busco todavía, intentando entenderlos soldados se coloca al contrario a los a todos y no ser el enemigo
un metro y medio del condenado? mortal de nadie ... Y es porque decidí
¿Sabe que si el condenado se adelan- rehusar todo lo que, con buenas o
tara dos pasos golpearía los fusiles malas razones, hace morir o justifica
con su cuerpo&gt; Sabe que a esta dis- que se haga morir.
tancia tan corta los soldados concenEs también porque esa epidemia
tran su tiro en la región del corazón
no
me aprende nada, sino que se de1/ que ellos todos, con sus grandes
be
combatir.
Sé que cada uno la lleva
balas, hacen una excavación en la cual
en
sí,
la
peste,
pues nadie, no, nadie
entraría el puño? No, no lo sabe porque éstos son detalles de los cuales no en el mundo es indemne.
se habla. El sueño de los hombres es
Lo que es natural es el microbio.
más sagrado que la vida para los pesLo
demás, la salud, la integridad, la
tíferos. No se debe impedir el sueño
a la gente. Sería mal gusto, y el gus- pureza, si quiere, es un efecto de la
to, cada uno lo sabe, consiste en no voluntad, y de una voluntad que no
insistir. Pero yo, no dormí bien des- debe pararse nunca. El hombre honrado, él que no infecta a nadie, es el
de este día.
que tiene el menor número posible de
distracciones. Y ¡se necesitan volunEntendí entonces que no había ce- tad ,; tensión para no ser nunca dissado de ser un pestífero ... que había traído!
indirectamente suscrito a la muerte de
millones de hombres ... Los otros no
... Y o sé que ya no valgo nada para
parecían molestados por eso ... me daban razones muchas veces impresio- este mundo y que desde el momento
en el cual renuncié a matar, me connantes ...
dené a un destierro definitivo. Son
los otros que harán la historia ... No
Lo que me importaba, a mí, no era falta una cualidad para hacer un aseel razonamiento. Era esa aventura su- smo_ razonable. Pues, no es una .supecia ... en la cual uñ hombre encadena- rioridad. Pero ahora, consiento a ser
do, iba a morir ... después unas no- lo que soy, aprendí la modestia. Digo
ches de angustia durante las cuales solamente que hay sobre la tierra plaesp_eraba ser asesinado con los ojos gas y víctim_as y que se debe, tanto
abiertos ... Y yo me decía que siempre como es posible, rehusar de estar con
rehusará dar una sola razón, una sola, la plaga.

En el mediodía del pensamiento, el
rebelde rechaza, por lo tll(ltO, la divinidad para compartir las ·1uchas IJ el
destino comunes. Elegiremos /taca, la
tierra fiel, el pensamiento audaz y
frugal, la acción lúcida, la generosidad del hombre que sabe. En la luz,
el mundo sigue siendo nuestro primero y nuestro último amor. Nuestros
hermanos respiran bajo el mismo cielo que nosotros; la justicia vive. Entonces nace la extraña alegría que
ayuda a vivir y a morir IJ que en adelante nos negaremos a dejar para más
tarde. En la tierra dolorosa es la cizaña incansable, el alimento amargo,
el viento duro que llega de los mares,
la antigua y la nueva aurora. Con
ella, a lo largo de los combates, reconstruiremos el alma de esta época y
una Europa que no excluirá nada: ni
el fantasma de Nietzsche que, durante doce años después de su hundimiento, iba a visitar el Occidente como la
imagen fulminante de su conciencia
más alta y de su nihilismo; ni a ese
profeta de la justicia sin ternura que

Página 6

-

El autor, John Addington Symonds,
fue uno de los mejores conocedores
de la cultura italiana. Nació en Bristol
(1840), estudió en Oxford, vivió algunos años en Su"iza y en Italia y murió
en Roma (1893). Además del presente
libro, que es su obra maestra, publicó
estudios sobre Dante, Shakespeare, los
poetas griegos y ,ligue! Angel. De los
sonetos de este Ultimo hizo una notable traducción al inglés.

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JOAO CRUZ COSTA: Esbo:o de una
historia de tas ideas en el Brasil.
Historia de las Ideas en América,
IJI. 1 i8 pp. F. C. E. :México, 1957.

Entre el cuerpo de ediciones que
aquí se imprimen figura nuestro mensuario "ARMAS Y LETRAS", que recientemente ha establecido una sección -LIBROS-, en la que figuran
comentadas las obras últimamente aparecidas en las prensas americanas.

En la esfera política, ha sonado la
hora de España. La corona de los
Habsburgo ejerce una amplia hegemonía en el sur de Europa. Promueve el
Concilio de Trento y establece la Inquisición. La Compañía de Jesús nace
prácticamente de la nada en un momento critico y acude en socorro de
la Iglesia; pronto se extiende en tal
forma que llega a rivalizar con el mismo Papado en riqueza y poderío, formando un Estado dentro de otro Estado. Se desencadena entonces la reacción que propiciará la reagrupación
del mundo católico y fijará limites
muy definidos a la esfera protestante,

Este estudio de Cruz Costa llena un
vacio que babia impedido la formulación de una síntes)s de la historia
de las ideas en Iberoamérica. Pues si
bien es cierto que el Brasil posee muchas analogías con los países de la
América hispánica, sus diferencias son
dignas de hacerse notar. Tales diferencias se muestran con evidencia en
este esquema del pensamiento brasileño que Cruz Costa ha desarrollado poniéndolo en relación con los hechos
históricos que le dieron lugar. Y los
resultados son realmente sorprenden•
tes; se explica, en efecto, con toda
claridad, cómo los brasileños han realizado las mismas metas que los palses
hispanoamericanos pero por vias Y
con métodos bastante diferentes. La
colonia, la independencia, el imperio,
la dictadura y la república se han dado en el Brasil a través de una evolución mucho menos violenta y forzada que en otras partes de América.

A mediados del siglo XVI -concluye Symonds- termina el Renacimiento en Italia. Parece que sus artistas y
sabios han agotado la vena creadora.
Ya no se inventa, sino que se repite,
dando así lugar a una academicismo
que cierra definitivamente las puertns a toda tentativn de innovación. Italia aparece como estéril durante esos
años, pero ha dado al mundo occidental la libertad del espíritu y pone en
sus manos un legado artístico y científico imponderable y Je entrega una
religión fuerte y unida.

~

•

l

La Uni ver si dad de Nuevo León ha
mantenido desde su fundación un vas•
to plan editorial que desarrolla al través de publicaciones cuya circulación
comprend~ a todas las Instituciones
oficiales, universitarias, académicas,
ateneistas, centros culturales, sociedades de diversa indole y personas, en
América y Europa.

Dada la extensa órbita de circula•
ción del Boletin arriba mencionado, y
en interés de ofrecer al lector americano una juiciosa información del fondo y continente de la obra, cotejada
a la luz de un criterio ecuanime y 1
tono con la moderna interpretación
del pensamiento científico, literario o
artístico, "ARMAS Y LETRAS" se complace en invitar a ustedes a coadyunr
con este propósito de orden cultural
que anima a la Universidad de Nuevo
León, solicitándoles el envio de cada
una de las ediciones nacidas en sus
prestigiosas prensas, las cuales serán
objeto de nuestros comentarios, en la
medida que vayan llegando a nuestras
manos.
Los envlos deben hacerse a:

"ARMAS Y LETRAS",
Universidad de Nuevo León,

·1;~1,:' ..' .
a_,
·-:s

Plaza del Colegio Civil,
Monterrey, Nuevo León,
México.

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Ürgano Mensual de la Universidad
de Nuevo León
Re¡i1trado como articulo de 2a. Clue en la

Admón. de Correo, de Montcncy, N. L, el
20 de ALr1J de 1944.
INDICADOR,

CHARLES GUIGNEBERT: Cristianismo medieval y Moderno. (No. 126.)
320 pp. Breviarios del Fondo de Cultura Económica. ~léxico, 1957.

En el presC'nte breviario, ~1 historiador francés Charles Guignebert continúa la exposición histórica que en El
cristianismo antiguo (Breviario 114)
babia desarrollado hasta llegar a los
últimos siglos del Imperio Romano latino. Ahora, la Iglesia de Occidente
constituye el tema exclusivo del estudio, porque la Iglesia de Oriente, animada por un espíritu particular, sigue
su propio camino, y su influencia en
La investigación de Symonds agota la vida religiosa del ámbito cultural
todas las manifestaciones culturales de que las invasiones bárbaras marcarán
la época, desde la pintura y la escul- tan hondamente se reduce a muy potura hasta las costumbres públicas Y ca cosa.
privadas. En lo que se refiere a la liLa gran personalidad de la nueva
teratura, encuentra que las lenguas
italiana v latina se disputan las pre- l'pora es San Agustín, a cuyo pensaferencias~ de Ja nación. Las clases po- miento ,·oh·er:i.n una y otra vez para
¡mlares repiten las obras que en prosa lrgitimar sus afirmaciones todos los
y en verso han escrito Dante, Latini, movimientos disidentes y la gran col'bcrti, Yillani, Schia,·o da Bari. .. , 1-riente en que, lentamente, cristaliza

~---------

i&lt;-"

ALAS CASAS EDITORIALES YA
LOS SEÑORES DISTRIBUIDORES
YLIBREROS DEL CONTINENTE

La sociedad italiana, por su parte,
no agota en los excesos de todo género su sed de vivir. Aparece entonces
el raro fenómeno de un refinamiento
intelectual que se da la mano con un
relajamiento de las costumbres. La religión resulta impotente para contener
las pasiones tanto tiempo frenadas, e
Italia vive con una intensidad apenas
contenida por las prédicas de Savonarola.

Para Symonds, sólo Italia podía ser
la cuna del Renacimiento, porque,
mientras otras naciones retrasaban su
evolución, Italia ya tenía una lengua,
disfrutaba de una creciente prosperi•
dad comercial y de una relativa libertad polilica. Sin estas circunstancias,
no hubiera encontrado el cauce propicio la tendencia que se desbordaba.
Pero no es eso todo. El Renacimiento
no puede concebirse como una eclosión espontánea en un medio apropiado. El fenómeno ya se había venido
insinuando siglos atrás, y sus gérmenes provenían de Abelardo, de Sir
Rober Bacon, de Joaquín de Flora, de
Federico JI, de Juan Hus, de los albigenses y los cátaros, de los paterni y
los (ratelli, de los mismos Carmina
Burana, que dejaban traslucir en sus
estrofas un sentimiento más pagano
que cristiano. En síntesis, El Renacimiento en Italia se ocupa de la transformación del hombre estudiado a través de sus obras.

EL HOMBRE REBELDE
descansa, por error, en el sector de los
incrédulos del cementerio de Highgate: ni a la momia deificada del hombre de amán en su ataúd de vidrio;
ni nada de lo que la inteligencia y la
energía de Europa han proporcionado sin tregua al orgullo de una época
miserable. Todos pueden revivir, en
efecto, junto a los sacrificados de
1905, pero con la condición de que
comprendan que se corrigen mutuamente y que les contiene a todos un
límite en el sol. Cada uno dice al
otro que no es Dios, y aquí termina
el romanticismo. En esta hora en que
cada uno de nosotros debe tender el
arco para volver a hacer sus pruebas
u conquistar, en u contra la historia,
lo que ya posee, la magra cosecha de
sus campos, el breve amor de esta tierra: en la hora en que nace por fin
un hombre hau que dejar la época y
sus furores adolescentes. El arco se
quiebra. la madera cruje. En el máxi-'
mo de la tensión más alta va a surair
el impulso de una flecha recta, del
trazo mds duro y más libre.

que resultan determinantes para la estructuración del idioma como medio
literario. Por el contrario, los humanistas escriben y disputan en latín y
hasta en griego; buscan afanosamente manuscritos de los autores clásicos
y forman bibliotecas. De los primeros
surgirá la madurez de expresión de
un )laquiavelo; a los segundos se debe el rescate de buena parte de los
textos griegos y latinos. La misma diligencia acusan las artes plásticas en
manos de Cimabué, Miguel Angel, Orcagna, Rubens, Giotto y tantos otros,
y la música en manos de Palestrina.
El autor otorga a cada uno de estos
personajes un lugar preferente en su
estudio.

y se afirma la ortodoxia. Del crisol
en que se vierten las intuiciones, sentimientos, necesidades e inquietudes
religiosas con que se expresa la vida
espiritual de la Edad Media ir_á surgiendo la formidable construcción de
la Iglesia Católica Romana, asentada
definitivamente en el Concilio de Trento, y la multitud de sectas protestantes cuyo origen es la voluntad de purificación y rectificación de ese proceso de organización, y cuya tragedia
es la imposibilidad de lograr la reunión que permita reconstruir la Iglesia única en Cristo.

Como protagonistas de esta evolución nos habla Cruz Costa de las actitudes intelectuales de los jesuitas, los
liberales, los monárquicos, los positivistas, los republicanos, los nacionalistas, etc. Y en casi todos ellos se
encuentra un doble aspecto: padecen, por un lado, un "bobarismo", un
"transoceanismo", una afición decidida por lo europeo, y por otro, sienten
también el llamado del 'sertón", la
presencia de la tierra nativa. Ambas
influencias se marcan poderosamente
en sus obras, aun en aquellas que son
más ortodoxamentc curopeizantes. Así,
por ejemplo, a la luz de estos conceptos, se examina el positivismo brasileño que es, indudablemente, uno de los
movimientos más interesantes de América, y se delimita cuál fue su influencia aparente y su influencia real en
uno de los momentos climáticos, cuando el Brasil se coffvcrtia de una monarquía al estilo portugués a una república al estilo hispanoamericano,
constelada de ,·icios y ,·irtudes.

ColoLon.dom

Huvo Padilla
Fidcncio de la Fuente
Genaro Salinas Qulroea
Arturo Cantú S.
Homero A Gana

Alfonso Ran¡rel Guemi
Gwllenno Cenia G.
Jorae Ran¡el Guemi
Manuel Morales
Dibujos de Jor¡c Ranrcl Gucrn.

l.Jc. Fidcndo de la Fue:nte
Olidnaa

Wuhm¡ton

y

Cole¡io Ct,tl

Moatezrey, Nuevo Le6n

MEXICO

Página 7

r

�CONTESTACION A UN
ACTO DE ACUSACION
Prof. Serge P. DARMON, Director de
la Alianza Francesa de Monterrey.

C

UANDO el hombre está cada día más ahogado por lo que es
llamado, con eufemismo, "el progreso"; cuando tenemos
cada día más ocasiones de desesperación y de vergüenza;
cuando los escritores jóvenes desprecian en sus obras el hermoso
lenguaje, es reconfortante acoger esta luz que nos viene del norte
con la consagración de Albert Camus.
Este Premio Nobel corona una obra que va del Extranjero a
La Caída. Pero corona también uno de los pensamientos más altos
de nuestra literatura; el excepcional mérito de Ca mus consiste en
darnos de la humanidad una imagen que podemos mirar sin vergüenza. Entre los escritores de hoy, Camus es uno de los más generosos y de los más humanos.

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'

El Premio Nobel

1

Alfred Nobel fue un químico sueco, nacido en Estocolmo
en 1833 y muerto en 1896. Es conocido sobre todo como inventor de la dinamita, y como fundador de premios destinados a coronar obras literarias, científicas u filantrópicas
del mundo entero.

Algunos se asombran -ya lo sé-· de que el jurado de Estocolmo haya dado su preferencia a un autor que no es católico.
Cuando el escritor es un artista sincero y verdadero, la ideología
que alumbra su obra ya es superflua. ¿Y quién puede negar que
la pregunta inicial de La Peste. "¿se puede ser santo sin Dios?"
haya encontrado en la obra de Camus su contestación? Las etiquetas CJ,Ue se dan a los autores, además, no tienen más que un valor
relativo. ¿No se ha llamado "escritores católicos" a André Gide
y a Francois Mauriac 1 Una observación imparcial nos revela el
verdadero sentido de la obra de estos autores y ¡nos encontramos
muchas veces muy lejos del catolicismo' Al contrario, cualesquiera que sean nuestras opiniones. debemos reconocer -si el buen sentido no está vencido por la parcialidad- que las reglas de vida
que nos ofrece Albert Camus, si no están orientadas hacia la religión, a lo menos no tuvieron nunca la intención de llevar al lector
por caminos peligrosos. Camus es ateo. Si. Y su gran mérito es
el de llegar a una moral puramente humana tan elevada como la
religiosa, y eso sin el apoyo de la revelación. Seamos francos:
cuando un país acaba de vivir un período durante el cual la vida
de un hombre no valía dos centavos. cuando la glorificación de la
bestialidad era el nuevo credo, cuando la vertiginosa carrera de los
armamentos de destrucción general llena nuestros periódicos, en
fm. cuando el hombre se encuentra como un pedazo de madera en
medio de un mar enfurecido, ¿podemos negar a un hombre sincero, de una lealtad sin límites, el derecho de buscar la moral más
alta en todos los senderos, hasta los del puro humanismo 1

Albert Camus es el noveno francés que recibe el Premio
Con toda imparcialidad el jurado de Estocolmo otorgó su
No bel de Literatura, desde su fundación en 1901.
Premio a un autor que nos da confianza en el hombre, en la ener1901: Sully Prwlhomme
1905: Fréderic .ll islral
1916: Romain Rolland
1921: Anatole France
1927: Henri Bergson
1937: Roger Martín du Gard
1947: André Gide
1952: Francois ,llauriac
1957: Albert Camus
Francia encabeza así el Nobel (Sección Literaria). El premio fue este año de 15,000 dólares.
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gía, en la lealtad. A un hombre que escribió: "Yo reflexionaría
antes de decir que la fe cristiana es una renuncia. ¿Puede escribirse
esa palabra para un San Agustín o para un Pascal? La honestidad
consiste en juzgar una doctrina por sus cimas. no por sus sub-productos". Hagamos lo mismo. Busquemos en Camus un guía hacia
las ideas más dignas de nuestra condición humana. Pero no le pidamos una inspiración religiosa que le parecería extraña. Y, como
escribe Emile Henriot: "Puede ser que lo veamos un día, sin ruido,
sin ostentación, entrar desesperadamente en un convento o encerrarse en una trapa." ¡Qué imagen la de un hombre llegado por
fin hasta Dios por los caminos de un pensamiento sin religión 1

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                  <text>Es una publicación trimestral editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León a través de la Editorial Universitaria. En las páginas principales de Armas y Letras se incluyen textos literarios, particularmente poesía, narrativa y ensayo, de escritores destacados de la localidad, nacionales e internacionales. Inició en 1944 de manera mensual, se mantiene activa en soporte físico y digital.</text>
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                <text>Es una publicación trimestral editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León a través de la Editorial Universitaria. En las páginas principales de Armas y Letras se incluyen textos literarios, particularmente poesía, narrativa y ensayo, de escritores destacados de la localidad, nacionales e internacionales. Inició en 1944 de manera mensual, se mantiene activa en soporte físico y digital.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>BOLETIN MENSUAL DE LA UNIVERSIDAD DE NUEVO LEON
Registrado como articulo ,Je 2a. clase en la Administración de Correos de Monterrey, N. L., el 20 de Abril de 1944.

D.A.S.U.

f

No. 9

Año XIV

Septiembre de 1957

1B IL O O M\ S1B U[ IR. Y ELOGIO DE
LA ( 1uDAD
&lt;,

-...

Mooiso, NATiiAN

.
. ,
'·;.,
· ......, ·
,,.,,· ~~
"• .' ~ ·

.

,. ,(1/¡_'1/tt;, 4-/,-'\"'Js,•·

llitfl!llf¡;¿,f/U;iter

•

Aquí está el cenll'o del f..,ondre.-, pensante.

1

IRGINIA Woolf tiene veinte
años cuando el siglo se va, y
con él " la vieja dama de los
anteojos de concha" que lo marcó casi de cabo a rabo con su paso solemne. La Reina Victoria muere en 1901,
pero se puede decir que hasta 19 14
Inglaterra se mantiene sólidamente
victoriana. Es a partir de la primera
guerra mundial cuando aparece plena mente la evolución que mina las es-

V

tructuras y pone de nuevo en discusión los valores tradicionales de la
vieja Inglaterra.
Fuera de su contextura histórica, la
obra de Virginia Woolf pierde toda
articulación concreta . . Parece intem-

poral, descarnada, cuando es que lo
que lleva, más que nada, son los estigmas de la época. Son numerosos.

lismo, mientras que las middle-classes
viéndose acrecentadas por un número
enorme de funcionarios y de empleados, llegan poco a poco al poder. El
progreso del Labour Party, el del sindicalismo, cambia el aspecto del tahiero político. Frente a la enfermedad que se agrava, las huelgas que se
multiplican, los Trade Unions se agitan, trata:i de contener un paro creciente, una de las plagas de la Gran
Bretaña al principio del siglo.
En el exterior, Inglaterra cesa de
dominar la economía mundial. El
imperialismo contado por Kipling y
Joseph Chamberlain no ha dejado sino buenos rer ;erdos; la guerra de los
Boers está aun en todas las memorias
y la agitación irlandesa ha acabado
finalmente con una victoria de los
partidarios de la independencia. La
guerra ha producido duelos y deudas.
Toda la primera mitad del siglo será
ritmada, tras una aparente prosperidad, por una alternancia de depresiones y equilibrios financieros.
La crisis es menos clara en las cos•
tumbres. La imponente fortaleza victoriana que ha moldeado durante
lustros la vida social, familiar y religiosa, tiembla sobre sus cimientos. A
la. Reina Victoria sucede un soberano
refinado, abierto a las corrientes exteriores, Acontecimientos como el proceso de Osear Wilde, han enseñado a
ver de frente lo que el pudor rehusaba imaginar ; los libros de un hijo de
minero, D. H. Lawrence, de un irlandés, James J oyce, y primero los de
Samuel Butler, han despejado a la literatura británica de los tabús que la
ahogaban. Joyce ante el catolicismo
ortodoxo irlandés, Lawrence frente al
protestantismo evangélico inglés toman una posición de combate. Se ironiza, se polemiza, se cree en las teorías
de Darwin , se quiere ser moderno. La
Inglaterra de 1920 no tiene ya nada
del cuadro simbólico que pinta Girodoux en el Supplemént au voyage de
Cook: "Deus superbes marins veillant
sur la respectabilité des rénes d'un
coup/e de marguilliers."
En ese gran viento que sopla sobre
las islas, las mujeres hacen saber que
ellas también tienen voz en el coro.
Se está lejos de la discreción encantadora de una Jane Austen , y sin
embargo la revolución no se hizo en
un día . Mrs. Gaskell, las hermanas
Bronte y George Elliot, para ,no citar
más, no han cesado, a lo largo del

La aristocracia terrateniente se empo-

brece para provecho del gran capita-

(Pasa a la página 2)

Rkardo ARENALES

V

ENGO a reconocer una vez más, con
íntima complacencia, la gran virtud
de la palabra, que en tus labios adquiere un sentido profundo, y se toma eficaz y explica de tan hermosa y singular manera las leyes de este Universo......
Tú eres, amigo mío, un hombre superior.
A tu edad pocos j6venes realizan clara y
distintamente su propia representaci6n de
ls vida, el amor, el dolor y la muerte. Y
tú discurres con respecto a esas cosas difíciles de un modo tal, que oyéndote piensa
uno si has encontrado el mundo claro y
diáfano, y si has encontrado que la vida
vale la pena de vivirse a trueque de estar
en comunión sencilla con la Naturaleza.
Pero cómo has llegado a concebir la virtud de la sencillez? Me lo pregunté desde
anoche a raíz de nuestra plática y cuando
te oí derramar generosamente la energía de
tu espíritu y la elocuencia de tu discurso.
Entiendes que no es posible gozar de la
Naturaleza, en su sentido más inefable y
secreto, sino a distancia de la ciudad, en
medio de los trigales frutecidos, al amparo
de la selva imponente, junto a los ríos o al
pié de las montañas abruptas ...... Yo también pensaba de esa manera; mas el tiempo no ha transcurrido en vano sobre mi juventud, y hoy me parece que está mal eso
de hacer limitaciones y de señalar predios
cuando se trata del amor en abstracto. Mucho más en el caso de tí mismo, a quien
deleita el espectáculo múlti'ple y enorme de
la creación renovada.
La más admirable sabiduría está en encontrar una bondad en cada cosa, de manera que no haya vez en que no se regale
íntimamente el espíritu con nuevos descubrimientos. Los sabios y los poetas verdaderos no son sino los que han alcanzado

�tan extraordinaria perfección del amor. y
éstos se dan la mano con los místicos a
través de los tiempos. San Francisco de
Asís se echaba sobre el polvo, abiertos los
brazos casi desfallecidos bajo el silencio ondulante de las estrellas, y traducía la vasta emoción de su espíritu con aquellas palabras: ul Dios mío y todas las cosas! ¡ Dios
mío y todas las cosas!"
Toma de aquí el ejemplo, porque es necesario, para alcanzar esa virtud de tu ensueño, abrir el corazón y arrojarle con humildad sobre la hoguera encendida, de la
cual es una brasa todo cuanto cae bajo nuestro conocimiento y cuando hay más allá de
nosotros. Cada vez resuena la hora de crucificamos en el amor. Tú no lo harías en
vano, pues tienes la certeza de que todas
las formas creadas son templo de la divinidad ......
Pero mientras llega el día generoso, hay
en tí un egoísmo incalificable. Aun más,
creo que no eres ya suficientemente honrado. Verdad que amas la hermosura del Uni'verso, pero estás economizando el amor y
no te entregas todo entero en cada una de
las cosas. Y por eso hay en tu representación del bien y el mal una lamentable estrechez, y las parcelas de tu odio son exageradamente precisas.
Y por eso, también, clamas contra la vida civil y contra las cosas que la embellecen de continuo-- y que tienen razón de
ser, por lo menos tanto como tú y como yo.
El jardincillo recortado y ridículo según tu
creencia, de fushias que crecen sobre jarrones de porcelana, tiene una significación
tan vasta como la más imponente de las estrellas...... ¡Y tú no lo reconoces! Y yo me
explico tu ceguedad porque estoy cierto de
que algunas veces, como enseñaba Plotino,
la inteligencia concede su atención a los
objetos rodeados de luz, pero no ve claramente el principio que los alumbra.
Por eso te ví ayer sereno y frío cuando,
de pié sobre los farallones que demoran al
occidente, contemplábamos el paisaje de la
ciudad extendida ante ~uestros ojos. A mí
me conmovió hasta lo más íntimo: creo que
el alma tumultuosa y delirante que llena
las calles aborhinadas por tí, subió en ondas hasta mi ,;oraz6n. Y tú, mientras tanto, clamabas Contra la tirania Jel instinto
social que se concentra y forma esos grandes núcleos vitales denominados París, Ro
ma, Buenos Aires, Nueva York, o Stokolmo... Y cuando se encendieron simultáneamente los mil arco~ eléctricos y el horizonte pareció dilatarse a la manera de un gran
palacio que se abre, tú preferías, como una
cosa de mayor pureza y dignidad, el hogar
que débilmente clarea en un repliegue de
la montaña .....
4

Ese hogar campesino que yo hube cantado en tnis poemas de la primera juventud;
la música de los pájaros libres; la brega
del viento filtrándose por entre las ramas
apretadas; el vaho de los setos; el silencio
musical que hay en la siesta bajo los tamarindos; y la paz del crepúsculo en la heredad dilatada, donde no alumbra sino la candela que nuestras manos encendieron- todo eso tiene un perfume dulce y puro, todo
es ánfora de espiritual deleite y amoroso
contentamiento. A tí se te cierran los ojos
cuando hablas del campo...... La paz virgiliana es tu i'deal en la vida; y al paso que
vas, dulce pastor de la égloga nona, entiendo que no haces caso de mi pleito para
Jlevarlo adelante, porque has oído graznar
de noche la corneja de Meris .....
Y sabiamente citas al Maestro que además de haber sido virgiliano, supo también
abrir su corazón a la gran sabiduría de la
tierra:
El aire el huerto orea,
Y ofrece mil olores al sentido,
Los árboles menea
Con un manso ruido
Que del oro y del cetro pone olvido.....
Es casi deplorable que Fray Luis no hubiese llegado a espaciar su alma en la belleza de la ciudad; porque la ciudad es una
obra imponente• de creación, más llena de

(Pasa a la página 3)

Página 2

BLDDMSBURY
(Viene de la página 1)

siglo xix, de protestar a su manera
co~tra un anti-femenismo estrecho y
nd1culo. Ellos han sido relevados hasta 1914 por una pléyade de escritores
que sin descanso han militado en fa.
vor de la emancipación. Pero el cambio es definitivamente marcado por el
d~sencadenamiento de la guerra mundial. ~qui las mujeres han jugado un
papel importante, han soportado duran.te cuatro años la crisis política y
soml del país. Han adquirido en
1918 el derecho de voto y, vuelta la
paz, no abandonan sus conquistas.
Se habla en los clubes del problema
de las surp1us women que no pueden
cuando tant.os jóvenes han muert~
p~r la patria, esperar casamiento. Su
numero crece en las universidades en
las fábricas; se interesan en la ~ida
pública, leen con pasión los ochenta
Y cuatro capítulos de la Guía de la
mujer inteligente que Bernard Shaw
dedicó a aquellas que se interrogaban
sobre los problemas del socialismo.
Ellas continúan escribiendo novelas,
pero no se acantonan más en la pintura de la burguesía de provincia, en la
descripción de la vida agreste o de castos extravíos del corazón o del espíritu. Confesión, testimonio, documento humano abordando los temas íntimos de la vida sexual y psicológica,
he aquí la materia de la novela femenina de los veintes, firmadas por May
Sinclair, Rosamond Lehmann, Dorothy Richardson, Clemence Dane, Katherine Mansfield y Virginia Woolf.
Para oír el eco de este espíritu de
vanguardia, habría que, alrededor de
19 O5, remontar el curso del tiempo:
seguir primero las largas calles estrechas que bordean el British Museum,
atravesar las austeras plazas donde la
fantasía no tiene derechu sino a lo debidamente controlado por las fachadas rect.iíneas; empujar, finalmente,
una de las pesadas puertas del bosque de Fitzroy square. Aquí está el
centro del Londres pensante, liberal
y cultivado de entre dos guerras, al
cual. durante más de veinte años, el
grupo de Bloombsbury street da el
tono.
Se buscaría en vano una escuela,
una cal'Jilla o hasta un salón literario

Roger Fry

severo barrio de Bloombsbury.
El 11!-atrimonio de Vanessa Stephen
con Chve Bell, así como el de Virgi!'ia con Leonard Woolf en 1912, no
mterrumpen esas fiestas de amistad
donde el anti-conformismo era la regla. Una sana reacción contra un
mundo aburrido se escondía bajo ese
nuevo dandysmo, pero también una
verdadera necesidad de libertad intelectual. Los rasgos más característicos de la personalidad de Virginia
Woolf datan de la época en Ja que
to~ad~ al azar, oía a los hambre;
mas bnllan_tes, más inteligentes de Inglaterra agitar los más grandes problem~s del momento. Se descubrían
10,s pmtores ~ la escuela francesa, se
le1an los novelistas rusos, los psicólogos_ alemanes, se militaba en las clases
s?c 1_ales; en po_lít~ca érase anti-imper:ah~ta, en ~ehg10n mostrábanse esc~ptlcos, casi ateos. Pero al mismo
tiempo sabían divertirse. El sens of

fun, el gusto por las bromas, eran
más apreciados que los grados de nobleza. Una palabra ingeniosa, una
correcta inflexión de voz eran una
garantía de autenticidad. Había una
forma medio interesada, medio incrédula de exclamar: "Pero es verdaderamente demasiado extrordinario", que no pertenecía sino a los verdaderos ciudadanos de Bloombsbury.
Bailaban, jugaban mucho en el curso
de pequeñas recepciones íntimas, pero
sobre todo eran fanáticos del ballet
ruso. 1911. 1912, 1913 vieron sucederse en Drury Lane y Covent
Garden .las más célebres creaciones de
Diaghiliev, L'Oiseu de feu, Le Coq
d' or, Schéhérazade y L' apri!s-midi
d' un faune, con la gran Lopokova
que debía casarse con el economista Keynes. Un día, persuadieron a
uno de los oficiales de marina de
su Majestad que el Emperador de
Abisinia y su corte deseaban visitar
su navío. Correctamente maquillados y guardando un prudente silencio, Duncan Grant, Horace Cole,
Virgilia, Stephen y sus amigos fueron acogidos con gran pompa sobre
el Dreadnought. La mistificación no
fue revelada sino más tarde, con gran
emoción de las autoridades y de la
prensa que se mostraron escandalizados y el asunto hubiera tomado proporciones demasiado divertidas si se
hubiera s~bido a ~uien atribuir tal
irreverencia.

El origen de estos jóvenes daba a
sus diversiones tan inofensivas un
cierto aspecto de herejía. Por un justo revés de las cosas, estos iconoclastas descendían casi todos de eminentes victorianos, según eltitulo de la
famosa obra de Litton Strachter.
Roger Fry era de una familia de rnáqueros; Vanessa, Virginia y Adrián
Stephen (Thoby había muerto en
1909 de una fiebre tifoidea atrapada

* Se

notará la curiosa coincidencia que priva
a Virginia Woolf, como a Katherine Mansfield, de un hermano muy amado. La muer4
te accidental de Thoby Stephen y de Leslle
Beauchamp fueron para la una y para la
otra recuerdos mortales que las perslguie~
ron toda su vida.

(Pasa a la página 3)

1

ELOGIO DE
LA CIUDAD
(Viene de la página 2)

guarde en ella. Me parece que habrás comprendido mi resentimiento por tus palabras
de ayer, al mismo tiempo, el amor mío hacia la ciudad y hasta cierto punto, hacia
la ciudad en que vivo, asentada en los confines del Norte, en el límite de la "América
ingenua," y que bien puede ser la ciudad;
símbolo y, ante todo, la ciudad del poeta....
Es deplorable que el espacio y el tiempo
no me permitan escribir más en desagravio
y en loor de la vida. Pero acaso sea suficiente. Suple tú las ideas intermedias entre la emoción y la lógica. En mi nombre
agrega, al leer, el gran temblor de mis manos y la inquietud de mi espíritu. Y pien
sa, recorriendo los desiguales renglones, que
cada uno de ellos es vivo testimonio de mi
nobleza espiritual, y flor de mi energía, y
energía de mi juventud, y juventud de mi
alma. Y piensa que mientras toma la carta su camino por uno de los buzones que
la ciudad ha puesto a mi servicio con admirable solicitud, me quedaré suspirando
por el poeta del porvenir- Cristóbal Colón o heraldo que descubra y pregone la
nueva verdad de la vida... Y convirgiendo
mi espíritu hacia esa niebla desvanecida y
luminosa que vimos ayer desde los farallones del occidente, y que extiende ahora
ante mis ojos emocionados, rompo a decir,
con toda la fe de mi alma, los versos más
fragantes que en la memoria conservo, y
las pal¡bras más nutridas de sinceridad y
de música .....
¡ Qué desear para tí, gran tiudad, sino
que te descubras a tí misma, y te levantes
aun más que tus desnudas montañas, y te
hagas universal, y te hagas eterna! Tus
ojos pueden desgarrar la neblina del tiempo. Es hora. Fíjalos desde hoy en el gran
esplendor de 1a Patria Futura. Oye la voz
de tu poeta, si es que le tienes, porque el
poeta es la conciencia del Universo. Embriágate con el vino de tu. propia energía
y prosigue hacia el horizonte. Ya me parece que veo, en medio de mi noche, la aurora de eternidad que circunde tus sienes.
Oigo el ritmo de tu corazón. Y un poco
de tu propia virtud, difundida en mi sangre, me hace presentir las dianas del triunfo. Adelante!
Siempre adelante, fuerza viva, milagro
de claridad, atalaya del alma-latina, que re~
sistir puedes las más duras borrascas del
Norte. ¡Oh, mi ciudad.símbolo! Yo, que he
de pasar, me extasío en tí, que permanecerás. ¡Yo, extranjero en toda la amplitud
de la Tierra, que he v~nido a soñar en tí,
pasajeramente, y a sentir en tus calles el
hondo temblor de la vida!... ...
4

espíritu que un valle y una montaña, y donde resplandece la armonía de la vida y se
está cumpliendo en cada minuto, a través
de los siglos, un nuevo milagro de las fuerzas desconocidas y eternas. Pero no hay que
culpar a nuestros antecesores, -por otra
parte bastante retirados- y menos al dulce poeta de la Noche Serena. El ha pasado
con sus números latinos y hebreos, con su
cautiverio y su pavorosa visi6n de la Reforma. En cuanto a nosotros, nos corresponde forjar los nuevos valores. Los hombres de hoy, con más amplia y provechosa
libertad del espíritu, con más valedero caudal de experiencia y más poder de creación, estamos obligados a comprender mejor la vida, que es inexhausta, clara, virginal y adorable; a penetrar en el coraz6n
de la Tierra, todavía sin descubrir, y a
extender algunas millas la amplitud de los
horizontes mentales. Y esto, aunque pese
a tu ceguera rural, podemos realizarlo santamente, por virtud del amor, en comunión
mística de una sacramental pureza con todQ lo que ha sido creado ..... ¡ Que bello ensanchamiento de aquel gran imperio del espíritu, U&gt;ado por Carlyle; qué vasta obra de
libertad edificada como un castillo de almenas que no han de rendirse a la dureza
del tiempo!
No me atrevo a decir que comprendo mejor que tú la armonía general e inmortal
de la vida; sólo afirmo que está mi corazón abierto al aire y a la luz y a los aromas y al poder de la música, vengan de
donde vinieren. Y si voy al campo me embriagaré con su alma rústica y odorante; y
en las praderas dilatadas, en la cumbre de
nieve, sobre los grumos que el sol matinal
hace resplander, dondequiera s6 hallar la
sal de la vida; y aquí mismo, en esta colmena rumorosa que tú abominas puritanamente, me embriago y deleito con una fuerte sensación que tú no has experimentado.
Déjate al fin en paz, y que el Señor te

en las ~amistosas reuniones que se te-

nían cada semana en casa de Vanessa,
Virginia, Adrián y Thoby, los hijos de Sir Leslie Stephen. " Cerca de
las diez, escribe un asist-ente, las gentes aparecían y continuaban llegando
hasta media noche. Era raro que el ,
último invitado se fuera antes de las
dos o tres de la mañana. Whisky , pequeños panes, cacao, tal era el régimen. Pero sobre todo se hablaba : la
conversación era aquí toda la fiesta.
Sin embargo, muchas gentes tomaban
la costumbre de venir y aquel/os que
lo hacían no se olvidaban de estas veladas."
Adrian y Thoby Stephen, verdaderos émulos de Cambridge, habían
atr_aído a su c~sa a sus amigos de la
M1dmght Soc,ety, cofradía universitaria donde los miembros llevaban
orgullosamente el nombre de Apostoles. De generaciones vecinas, se encontraban aquí los escritores E. M.
Forster, J. Lowler Dickinson, T. S.
Elliot; los pintores Roger Fry, Duncan Grant ; los historiadores y economistas Litton Strachey, J. Mayard
Keynes, Leonard W oolf; los críticos
Clive Bell, Desmond Me Carty. En
los albores de la primera guerra
Cambridge se había traslado entr;
New Oxford y High Holborn, en el

. s

1f ,. '
.

l' irgnia Woolf.

-..:-

BLDDMSBURY
(Viene de la página 2)

en Grecia)* eran los hijos de Sir
Leslie, a su vez hijo de Sir James
Stephen, descendiente de una de las
familias más respetables del reino.
Ese "Febo Apolo transformado en
benedictino" , viejo fe/low de Trinity
College, había entrado en la orden

·corta pipa de barro, la historia de sus
travesuras alpinas.
El viejo gentilhombre tuvo enteramente en sus manos la educación de
Virginia, a la que una frágil salud
impedía seguir un ciclo normal de estudios. Tomando su bastón y su
sombrero, él llamaba a su hija y a

Virginia ll' oo/f .!íe dirigió hacia la literatura.

para salir quince años más tarde perfectamente agnóstico. Un primer casamiento con una hija de Thackeray
le había dado un hijo; del segundo
tuvo cuatro niños, de los cuales el penúltimo, Virginia, debió su nombre a
una bisabuela francesa. Editor de un
enorme diccionario biográfico y de varias revistas de las cuales el Comhil/
Magazine que había dirigido Thackeray antes que él. autor del famoso
Ensayo sobre el libre pensamiento y
sobre la Historia del pensamiento inglés en el siglo xviii, y además de esto, gran andariego y uno de los primeros miembros del Club Alpin, Sir
Leslie Stephen es una de las figuras
más originales del racionalismo cultivado que reinó en Inglaterra al fin
del siglo xix:
" Una mujer está siempre orgullosa de su padre", escribe en algún lugar Virginia Woolf. ¡Pero a qué precio! Aunque habla poco de ello, hay
lugar para creer que entre la Egoísta
bajo los rasgos de Vernon Whitford,
las relaciones no fueron siempre fáciles. A los cuarenta y seis años, ella
anota todavía en su Diario: "El tendría hoy 96 años ; sí, 96; y él hubiera podido alcanzar esta edad como
tantos otros ; felizmente no ocurre tal
cosa. Su vida habría puesto fin, enteramente, a la mía. ¡ Qué hubiera
pasado ? Imposible escribir, nada de
libros... ¡Inconcebible!" Pero, cuatro años más tarde, ella le consagra
un artículo donde palpita la admiración que mostraban esos niños por
ese anciano padre, solitario y taciturno, que sabía fabricar en papel extraños animales y relataba, fumando su

su perro y partía en largos recorridos
sobre Londres. En la casa la biblioteca estaba siempre ~abierta; es aquí
donde ella leyó a Platón y Esquilo,
Spinoza y Hume, devorando todo lo
que encontraba al azar en los anaqueles. Demasiado estricto sobre el capítulo de las buenas maneras, Sir Leslie
vigilaba de cerca la educación de sus
hijas, pero él les dejaba, como a sus
hijos, una entera libertad de escoger.
Vanessa se dirigió hacia la pintura.
Virginia hacia la literatura.
"Si reprendía severamente a una de
sus hijas por haber fumado un cigarrillo -segÚQ. él, fumar no era para
el otro sexo una graciosa costumbre-, ella no tenía más que preguntarle si podía pintar. Él le aseguraba
entonces que tanto tiempo como ella
tomara a pecho su trabajo, recibiría
de él todas las ayudas posibles. Él no
tenía ningún gusto particular por la
pintura; pero cumplió su palabra.
Una libertad semejante ¡no valía miles de cigarrillos?
" Se conducía igual con el problema, quizá más difícil aún , de la literatura. Todavía hoy existen, probablemente, padres a los que les repugnaría dejar a una hija de quince
años entrar libremente a una inmensa biblioteca que no había sido expurgada en modo alguno. Mi padre
no veía en ello ningún inconveniente. Había ciertos hechos a los cuales
muy brevemente, muy tímidamente,
hacía alusión. "Leed lo que querais",
decía, y todos sus libros, según él
mediocres y sin valor, pero en reali(Pasa a la página 4)

Página 3

�'\f.\~\~1:,

BLDDMSBURY
(\'icnc de la página 3)

por una delicada aprec1ac1on de la
, ·r.
obra de arte. Lo que lo caracterizaba
/
·
dad numerosos y variados, estaban a era: " un gusto por la verdad y la be,
nuestra disposición sin que no hubie- lleza, la tolerancia y la honestidad
\. ,
ra más que pedirlos. Leer lo que a intelectual, el horror del fastidio, el
'~
uno le gusta porque le gusta, no pre• sentido del humor y de las buenas
_
\ ~ tender nunca admirar lo que no se maneras, la curiosidad, un asco por la
\ , \
admiraría de ningún modo, tal era vulgaridad, por la brutalidad y la
· ·
,
, su sola lección en cuanto al arte de pompa: la evasión de la superstición
\ \ \ !~~:íf · leer. Escribir con el ~ás pequeño nú - como de la gazmoñería, la aceptación
~ \ 1¡:..i,g,:u mero de palabras, decir tan claramen - sin temor de las buenas cosas de la
te como sea posible lo que había que vida, el deseo de expresarse completa,/i;!.~;:,r•
decir, tal era su sola Ieccióh en cuan- mente, la preocupación de una educa...
,.,.. ,;i,
•· to al arte de escribir. Todo el resto ción liberal, el menosprecio del utilidependía de uno mismo. Era menester tarismo y del filisteísmo, en una pa~ ~
que un niño fuera particularmente pue- labra el amor de la dulzura y de la
f:-;l;i. ~ ril para no sentir que estaba ahí la.en- ( sweetness and light).
\
señanza de un hombre de gran ciencia
Esta profesión de fe irénica bajo
y de gran experiencia, aunque él hu - la pluma de Clive Bell no parecería
biera siempre detestado imponer sus hoy muy revolucionaria; lo era para
ideas o hacer ostentación de sus co- la inteligencia inglesa de 1920, fornocimientos. Como le hacía ver su mada en el crisol de la moralidad vicsastre, cuando veía a mi padre pasar toriana. Los ataques de fuera no falfrente a la tienda de Bond Street: taban . Venían no solamente de los es"He aquí un gentleman que lleva un píritus conservadores, sino de advertraje bien cortado sin darse cuenta sarios menos legítimos como D. H.
siquiera."
La wrence, que sostenía, con respecto
Conservando el viejo ideal de ver• a esta juventud dorada, una intoledad y de libre palabra cultivado en _rancia casi religiosa : "Escara bajo~
Cambridge, los "bloomsberries" se decía él, que pican como escorpiones".
mantenían tradicionalistas e indivi- Se acusaba a estos jóvenes de buena
dualistas. Reconciliando la libertad y familia, inteligentes, acomodados y
las buenas maneras, el arte y la mo- pagados de sí mismos, de ser snobs,
ral, liquidaban el conflicto que había bohemios, estetas. No eran, como didividido a todo el siglo xix. El evan- jo tan bien Keynes, sino inmoralistas.
gelista del grupo era el filósofo G. E, Pero a los ojos de los que no formaMoore, del que los Principia Ethica ban parte de él, el círculo de los
aparecieron el mismo año que los Bloomsbury, como el que se constituPrincipia Mathematica de Bertrand yó casi al mismo tiempo alrededor de
Russell. Se leía el pasaje que fue con- la familia Sitwell, hizo siempre figusiderado como la carta de Bloomsbu- ra de corrillo celoso, volviendo a la
ry:
sociedad de admiración mutua y pro"Las cosas más importantes, y de fundamente separado del resto del
lejos, que conocieramos o pudieramos mundo.
conocer son ciertos estados de concienEl_grupo se dispersó al principio de
cia que pueden ser descritos llanamenla pnmera guerra, después se reconste como el placer de las relaciones hu- tituyó y se ensanchó. Sin embargo
manas y la satisfacción de los objetos esto no era ya la inocencia y la alede belleza ( ... ) Es no es sino por dos gría de los buenos años. Se comenzacosas ( ... ) que cada uno puede jus- ba a sentir lo precario de lo que
tificarse en el ejercicio de todo deber Robert Graves ha llamado the long
público o privado ( ... ) Ellas son la
(DE LONGFELLOW)
week-end. Escritores, artistas, se veían
razón de ser de la virtud: son ellas
de
pronto frustrados, sacrificados,
las que constituyen el fin último, raatropellados por el ritmo acelerado de
zonable de actividades humanas y el
la historia . Virginia Woolf trata de
Y sube la marea •.. y baja la marea ...
solo criterio de progreso social."
analizar "ese sentimiento de impotenMoore aliaba a un idealismo de
El crepúsculo muere; grazna el ave marina.
cia, de no morder sobre nada ... es la
forma
más o menos místico el métoPor las arenas húmedas anhelante camina
do escolástico de Russell, abría el es- vida misma la que es para nosotros,
viajero que apresura su paso hacia la aldea.
píritu a la verdad, a la virtud. Roger nuestra generación, tan trágica. No
Fry lo abría al arte. Primero agrega- hay un solo trozo de diario que no
do al Metropolitan Museum de New tenga un grito de agonía de uno de
York, después comprador por cuenta los nuestros" . Esta generación que
Y sube la marea ...
de las galerías y museos ingleses, Ro- apenas tomó el tiempo de respirar enY baja la marea ..•
ger Fry fue uno de los primeros en tre dos guerras, Gertrude Stein la baintroducir en Inglaterra la pintura bia bautizado la generación perdida.
francesa post-impresionista. Con los T . S. Elliot, Aldous Huxley, D. H.
treinta años de retardo que caracteri- Lawrence, con Joyce y Virginia
Murallas y tejados cubre sombra serena.
zan
la influencia de las artes plásticas Woolf, los escritores más significatiPero el mar, el mar llama desde la playa oscura.
sobre las artes de la literatura, se in- cos de los twent,es, se hicieron eco de
Las diminutas olas, con manos de ternura,
teresaron prodigiosamente, gracias a ese mundo de aprensión y de esterili•
borran las huellas leves sobre la blanda arena.
él, en los problemas de la estética dad . The Waste Land apareció en
planteados por el arte moderno. El 1922, el año de la publicación del
reunía, por lo demás, a un excelente U/isses de Joyce y de Jacob's Room
conocimiento de la pintura, el sentido de Virginia Woolf. Todos llamaban
Y sube la marea .. .
moral del arte, no habiendo el artista , a la religión, a la belleza, a la cultuY baja la marea .. .
según él, de inquietarse por crear el ra, para arrojar el fantasma de una
objeto agradable, sino de asir detrás vida fugitiva y transitoria. Los unos
de las apariencias una realidad espiri- l~nzaban un reto al tiempo, en un
tual alimentada de experiencia y que tiempo más que ninguno otro ameCon la aurora a la cuadra llega el palafrenero
él llama la visión . Fue Fry , quien nazado ; los otros se atrincheraban en
y relinchan piafantes los corceles alertas.
despertó en Virginia W oolf este arte una fortaleza interior o buscaban olHa retomado el dia, mas ya nunca el viajero
que ella sentía tan cerca del suyo. vidar la fragilidad del yo para asumir
hollará nuevamente las arenas desiertas.
Juntos tuvieron inagotables conver- una nueva virilidad.
A pesar de las apariencias, Virginia
saciones sobre el papel del artista la
unidad de las artes, la naturaleza' de Woolf rehusa retirarse al desierto. cola emoción estética y, cuando murió, mo tantos otros, para beneficiar su
Y sube la marea .. .
fue a él a quien consagró, a petición ob~a. con un _aire más puro pero más
Y baja la marea .. .
de sus amigos. su penúltimo libro. ranf,cado. Sm pronunciar la sagrada
palabra de compromiso, que hizo forRoger Fry . a biograph y.
Así, en la ética de Bloomsbury, el tuna en el mismo momento en Franhombre fue considerado civilizado cia, ella muestra en un ensayo que
Versión de César ABDALLAH PORTALA
cuando su sentido del valor s, afinó data de 1940 la situación paradódija
del artista en la ciudad En el siglo

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lLA M\AlRJEA

Página 4

xix, escribe ella, los esc_ricores son todavía aristócratas. Sólidamente establecidos sobre los prejuicios de_s_u clase, sobre la riqueza de su fam1ha, no
son alcanzados por los trast';r1;os q~e
conmueven al mundo y continuan viviendo y escribiendo como si nada
hubiera pasado. Per'; desde 19~5.
cuando se instala aqm la revoluc1o_n,
• allá el comunismo, más allá el fac1smo: la torre de marfil en ja c~al el!os
se habían encaramado se mclma singularmente a derecha e izquierd~. ~i
ahora no pueden ya mantenerse indiferentes a la política,_ viven en e\ mas
incómodo de los dilemas: sabiendo
que sus privil~gios _re_sposan sobre
tiranía y la inJust1c1a, son .todayia
incapaces de repudiarlos. Meior aun,
se aprovechan de una sociedad que
atacan y se rehusan a marchar e_n las
filas de aquellos con las que quieren,
en sus escritos, reconciliarse. Pero han
comenzado a abrir los ojos, se han
visto amenazados en su existencia Y
muy cerca de escoger,. de grado o por
fuerza. Que ellos tuvieran pues el_ valor de abandonar " la confratern1d~d
de la torre inclinada"; i que se pusieran a preparar el arte de una edad
verdaderamente democrática! Sin duda no se puede prever lo que será, p~ro de que la evolución se hace hacia
una mejor compr~ns_ió_n de la condi;
ción humana, Virgm1a Woolf. esta
convencida. Se trate de prevenir la
guerra, de luchar contra el ,co~formismo de promover una meJona en
la suer"te de la mujer, su inclinación
la empuja siempre hacia adelante.
Desde la introducción de las faldas Y
los cabellos cortos, símbolo de la
emancipación femenina , hasta el decreto de I 919 que admite a la mujer
en profesiones hasta entonces reservadas al hombre, las costumbres en un
cuarto de siglo han transformado
profundamente la situación polític~ Y
social de la muJer en Gran Bretana.
Así. Virginia Woolf n'; ~~ce más q~e
inscribirse en una trad1c1on ya antigua.
Desde el manifiesto de Florence
Nightingale. es elaborada_ una conciencia individual y colectiva que ha
contribuido largamente a suavizar ~¡
régimen de tutela . Pero, en las pnmeras novelas, la heroína de Virg(nia
Woolf es todavía fiel espejo del siglo
xix Educada en la tradicional casa de
fa~ilia ha crecido entre el jardín, el
piano
la mesa de té. " Amables
doctores y viejos y gentiles profesores han enseñado los rudimentos de
algunas diez ramas esenciales del saber. pero ellos no la hubiesen obligado , a un trabajo serio sin que no
le hubiesen dicho que sus manos estaban sucias." Racha! nutría una pasión secreta por la música, Katherine
Hillbery por las matemáticas, la una
y la otra son libres pero incapaces de
establecer un contacto con la realidad

!ª

y

•

exterior. Su vida se pasa todavía
entre altas murallas, hasta que, . pasando bajo la autoridad conyugal,
dan a su vez el espectáculo feliz de
una familia decente.
Virginia Woolf no tiene palabras
suficientemente duras para esta esclavitud doméstica. Hace matar " the
ange/ of the house", esta hada de hogar, abnegada, tímida y casta que
ahogaba en su seno _como un p_ecad_o
inconfesable la hornble tentac1on literaria. Hay que aprender a no temer
" el extremo convencionalismo del otro
sexo" y, para conquistar su libertad
intelectual, saber desatarse de las con•
tingencias materiales. No total~ente.
sin embargo: un cuarto _P~op10 ( a
rrom of one's own) y qmmen~as !1•
bras de renta por año. so_n _hoy rnd1spensables, afirma Virginia _ Woolf,
para la que se dediq'!e a la literatu~••
como para la que quiere c_ot?,ocer, viajar amar, reflexionar, v101r, en fin ,
lib~rada de la aprobación soberbia de
un padre, de un hermano o de u~
prometido. Solamente entonces l;'odra
ella hablar de lo que le p_lazca, sin tener necesidad de revestir el disfraz
masculino y "engancha~ al respaldo
de su cama una campanilla para poder despertarse pronto Y, aprei:?er ~¡
griego". Entonce~ podra ella esmbir como una muier, pero como ~na
mujer que ha olvidado que es muJer,
tanto que sus páginas desbord~n. ese
carácter sexual que no se mamf1esta
sino cuando el sexo ya no tiene· conciencia de sí mismo."
El ardor que pone Virginia W?olf
en defender la causa de las muieres
hace sonreír hoy día . El tiempo de
la conquista pasó, y mucho ant~s de
Virginia Woolf. Que se le considere
como una reacción personal en _un
medio casi exclusivamente masculino
en el que ella ha sido educada, o como
un sacrificio a los lugares comunes de
la época, su contribución al femini~mo nos sorprende com'; una superv,1vencia de la era victoriana , un deJo
de cuenta que de libro en libro ella
arrastra como toilette del año pasado.
A nuestros ojos, una sola página de
Mrs . Dal/oway hace más por su gloria, y la de las muj~res, que
elocuencia de Three Guineas. Y sm embargo su feminismo militante no es
una excrecencia insólita. Sus paradojas y el mecanismo complicado de sus
compensaciones se revel_an_a plena luz,
reuniendo las contrad1cc10nes de un
mundo donde reina la beatiful noncense. He aquí una conjunci?n q_ue
aclara una obra totalmente mscnta
entre los actos de un drama que trasciende, obra libre y amenazada , " como una mariposilla danzante por encima de un fuego de alegría, como
ella consumida en menos de un ins-

IJON JUAN
Por FRANZ BOUCHSPIES

"Hay héroes en el mal
como en el bien."
(La Rochefoucauld)

· -•

•

.

!•

tante ."

(Traducción de A. R .)
Del libro Virginia Woolf pour _elle mfme.~
por Monlque Nathau. Ed. du Senil Parts 1956

·~•
.

, .,.,

.

-·

··"
/-

.:...
I BUSCAIS en la Li teratura un
persona je más universal que Don
Juan, de seguro no lo descubriréis. No hay una figura más atrayen te
a los ojos de los poetas de todos los
tiempos, clásicos, román ticos y contem poráneos que ese réprobo audaz, surgiendo d~ las sombras de la leyenda, hu¡endo y ocultándose siempre, escalando
los muros claustrales para gozar a una
bella religiosa y sorprendiendo_a las vírgenes incautas en su lecho senorial.
La trágica figu ra de Don Juan recuerda mucho la de Satán. Descubrimos en
él mucho de grandeza, audacia y astuci~ del tentador inferna l y esa rebeldía
Byroniana hacia las leyes humanas y D1 v1nas. El pueblo, los poetas, los pensadores y los músicos, se apoderaron de
ese sem1-d1os, semi-demonio, por cuyas
venas corre sangre de lobo y .de serp1mte, le divinizaron y le concedieron un sitio entre los inmortales.
Les deslumbraba porque simbolizaba
para éllos, la fuerza_ avasal ladora de la
naturaleza incontenible, destructora de
las barrer;s que la moral impone, i~norante acaso de los límites que existen
entre el bien y el mal.
En el "Lobo Estepario" de Hermann
Hesse, Harry Haller se refugia en la soledad para acallar el imperioso llamado
e é ,a car~c luc~.i para s'le~ciar su rebe1día y sin embargo, pugna por romper
todas las cadenas que lo sujetan.
Dor Juan se ha l1'Jertado Es el grito
·, Em·ir aguez y de la ;en&lt;· al1ct:!.

S

Es el lobo merodeador y voraz que no
trata de retener su demoníaco apetito.
Es pues, Don Juan, el héroe para el que
no existen murallas infranqueables ni
doncellas altivas, y esa devoción secreta
que nos mueve hacia él, es sin duda a!guna, que existe al~o de ese ser d1on1síaco en nosotros mismos.
Con más razón que Ham let, Don Juan
podría exclamar triunfantr "¡Fragilidad,
tienes nombre de mu1er !
Es el grito de la carne victoriosa que
en interminable orgía, vuela de los brazos de una de sus víctimas a los de
otra.
Rabioso afán del delite pasajero, de
la satisfacción de los sentidos que apenas da calor a las mujeres a quienes
pierde
Se burla de lo más sagrado, nada le
detiene. Ni el crimen, ni el horror a la
muerte ni a los castigos Eternos.
El es la Bestia que llevamos dentro,
áv1d~ de carnales deleites, que ruge en
nue1tro interior, sus mal reprimidos de-

seo:

.

Don Juan su¡eto a Mil nterpretac10nes y come~tarios, será siempre un motivo Eterno. Cada uno de los que le han
tratado han dejado en él algo de sí
Fray Gabriel Téllez !Tirso de Molina;
e'&lt;- ,, Orden de la Merced tenía una
agt. a visión psicológica de su época al
ere¿:: a Don Juan y tal vez tenía el moGtl0 a la vista. Su contemporáneo el
Cor 'e c'0 Vi.lamediana Don Juan de
T ir· ' o ,.. Ta'.SIS, rélebre por su carác-

Página 5

�•

J

ter de poeta libertino y galanteador. El
escritor germano-hispano Juan de Harztenbusch lo ha tomado por héroe de uno
de sus dramas a este incansable conquistador de mujeres. Otro libertino audaz
fué el famoso Giacomo Casanova de
Seingalt.
Goldoni, Dumas, Puschkin, Byron, Mozart, Hoffmann, Stefan Zweig, Ricardo,
Strauss, Zorrilla, Bernard Shaw, Moliere,
Grabbe, Lenau y otros han tratado el
motivo de Don Juan a su manera salván~olo del olvido.
El héroe de Hans Fallada en su libro
"Der ungeliebte Mann" ("El Hombre
que no fué amado". 1, Erich Mutzbach
es un Don Juan fracasado que haría palidecer de vergüenza a Don Juan. Es
una_ pobre parodia del héroe sevillano.
La obscura deidad que protege a los
bribones y aventureros desalmados, le
negaba siempre su auxilio y el pobre
Erich Mutzbach desesperado, termina
suicidándose.
En cambio el héroe de Thomas Mann
de "Memorias del aventurero Félix
Krull", es también un seductor y un libertino que triunfa en sus empresas, solo que el final del libro fué interrumpido por la inesperada muerte de su autor.
Edmoná Rostand ha querido poner
fin a la gloria de Oon Juan, ridiculizándolo en su drama satírico "La última
noche de Don Juan", en la que comparándolo con T ristán y con Romeo, nuestro héroe sale mal parado, y parece mezquino y miserable. "¡Ahl Solo los que
aman son dioses, porque, los demás blasfeman 1" exclama Rostand lanzando su
anatema sobre el "Burlador" porque
nunca ha sentido la angustia y la inquietud del amor como "Werther"
Don Juan no será nunca un enamorado como lo pinta Zorrilla ni tampoco
será una variante del "Fausto" Goethiano con el cúal algunos lo tratan de confundir. El héroe sevillano es un libertino, jugador, pendenciero y fanfarrón. Un
trotamundos sembrando el escándalo a
su paso en fin, mientras que Fausto es
un sabio alemán hastiado de la Ciencia,

de los placeres terrenos y de su limitado mundo, que busca la felicidad y en
vano se afana tratando de encontrar al
fin ese instante dichoso al que pueda
decir: " .... Detente pues, eres tan bello!"
Don .Juan diría como Wilde: "¡Nada
de felicidad 1 ¡Nada de felicidad 1 ¡El
Placer 1 ¡Es preciso desear lo más trágico!
Más que a Fausto, está más próximo
a otro héroe tudesco brotado de las tinieblas de la Edad Media y que realmente es un libertino como él. Tannhauser.
En Tannhauser como en Fausto, se
adivina al rudo Hombre del Norte, salido de las brumas del Septentrión, el bárbaro surgido de la noche cimeriana que
ama la luz purificadora y bienhechora
del Mediodía.
Fausto ama a Helena mientras que
Tannhauser adora a Venus, ambos símbolos de la belleza femenina
Pero si Don Juan es como Satanás,
el espíritu de la rebelión y de la sensualidad como aquellas divinidades caldaicas
del sexo y de la seducción carnal, los
Hengé, Tannhauser es el canto al remordimiento y a la contricción.
fannhauser ha pasado su vida entre.gado a los placeres y según el poema
medioeval, vivía en los brazos de Venus,
en el Venusberg (el "Monte de Venus")
en Thuringia, siente de pronto que su
vida pecadora está condenada para la
Eternidad y marcha a Roma en peregrinación en busca del perdón de la Iglesia y de la sociedad. Urbano 11 era la cabeza pontificia según la leyenda y al escuchar su confesión sincera, se escandaliza y lanza su anatema contrariando
los designios del penitente. El Papa le
dice que solo le dará la absolución si su
báculo pontificio llegara a florecer.
Tannhauser hace su plegaria a la
Virgen María quejándose de la injusticia humana que lo empuja a la desesperación y ocultando su vergüenza,
Tannhauser se vuelve a su vida anterior
sin esperanza de redención.
Pero el Cielo le ha escuchado y comprende la sinceridad de su acción y el

la palabra ....
EL ARTE DE VIVIR

LIBROS

En pos nos vamos
de este clarín
para la dicha,

SARA GARCIA IGLESIAS: Exilio. (No.
33.) 344 pp. Col. Letras "lexicanas
del Fondo de Cultura Económica.
~léxico, 1957.

para morir;

Bravos asaltos
bello vivir.
'
¡Mozas y pueblos
se han de rendir 1"..

báculo pontificio florece al tercer día
de su partida de Roma. Aterrado por los
obscuros designios de la Voluntad Divina, el Papa que ha tentado a Dios, envía mensajeros a todas partes del mundo en busca del pecador arrepentido al
que él le negó su absolución. Sabe que
tendrá que dar cuenta ante el Señor, de
la salvación de esta alma descarriada.
He aquí una protesta ante la infalibidad del Papa y de su lema "Lo que en
la tierra desatáreis, en el Cielo será desatado." Jesús, más misericordioso que
su Vicario extenderá su perdón sobre éste. Los teólogos aseguran que el Papa
ha obrado como arrebatado por la ira y
no como Vicario de Cristo.
Tannhauser en su desesperación podría gritar como el Don Juan de Zorrilla:

Es, por cierto, innegable que los que ejerc~n con. más éxito
"Llamé al Cielo y no me oyó;
el arte de vivir -gentes muchas veces desconocida, dicho sea de
y pues sus puertas me cierra
paso-- se ingenian de algún modo para sincronizar los sesenta o
de mis pasos en la tierra
setenta tiempos distintos que laten simultáneamente en cada org~responda el Cielo, no yo."
nismo normal, de suerte que al dar las once todos resuenan al umsono, y el presente no es una brusca interrupción ni se hunde en
Algunos filólogos renombrados, busel pasado. De ellos es lícito decir que vive_n exactam~n~e los sesen- cando las fuentes del nombre de Don
ta y ocho o setenta y dos años q~e les adJud1ca su lapida. De los Juan han creído que se derivaba del góTan (raíz, corteza) ya que origidemás conocemos algunos que estan muertos aunque cammen entre tico
nalmente era éste un apellido gallegonosotros; otros que no han nacido todavía aunque ejerzan los ac- portugués que se escribía Tanoi ro, de
tos de la vida; otros que tienen cientos de años y que se creen de allí que conservara gran semejanza con
treinta y seis. La verdadera duración de una yida, por 11;ás c?sas el ~ombre alemán de Tannhauser (que
que diga el Diccionario Biográhc? Nacwnal, siempre es d1scupbl;· significa; "el que habita entre abetos"
y se pronuncia Tanjóiser 1. Hasta BerPorque es difícil esta cuenta del tie_mpo nada la _d~sordena ,mas fa. nard Shaw ha señalado esa semejanza
cilmente que el contacto de cualquier arte, y qmza la poes1a . ..
del apellido español de Don Juan y el
germánico nombre de Tannhauser en su
"Man and Superman" (Hombre y SuperVirginia WOOLF
hombre) al llamar a su versión de Don
(Traducción de Jorge Luis Borges)
Juan mocernizada, John Tanner.
Algunos eruditos patrioteros sin embargo niegan el origen gallego-portugués del nombre de Don Juan que no
sería Don Joao Tanoi ro puesto que una
famosa familia sevillana antigua y bizarra, llevaba el nombre de Tenorio.
Teófilo Braga, historiador portugués,
supone del nombre céltico del dios galo
Thunaer, llamado por los Romanos Júpiter Taranis, (de donde procede sin du-

Página 6

"Burgos con altos
muros y almenas,
mozas altivas
de aire burlón,
conquistaría.
Audaz empresa
buen galardón.

da la palabra Thunder que en inglés
significa trueno y con el que encontramos gran semejanza con el dios germánico Donnar que se le representaba de
igual manera.) divinidad que tenía por
emblema una piedra y un martillo.
A propósito de Júpiter Taranis, acaso
la leyenda sevillana de Don Juan Tenorio llevada por primera vez al teatro por
Tirso de Malina (Fray Gabriel Téllez
de la Orden de la Merced) tenga como
fuentes el mito de algún dios fecundizador semejante a Príapo o al mismo
Júpiter-Zeus porque este Olímpico pa·
d re de los dioses y de los hombres es
el más lujurioso y libertino dios que
existió en la eternidad de los tiempos
heleno-mitológicos.
Júpiter es el Don Juan de la Antigüedad Clásica. Bajo la forma de un blan•
co cisne, sedujo a Leda la mujer del Rey
de Esparta, bajo la de un toro salva1e
raptó a Europa, y a Semelé, la deslumbró y la fulminó cuando ésta intentó
averiguar la verdadera identidad de su
amante cual otra Psique.
Así Don Juan vá de los brazos de Doña Ana a los de.Doña Elvira, luego a
los de Doña Leonor, a los de Doña Bea•
triz y a los de Doña Inés.
·
Don Juan nos dice en el drama de
Moliere:
" ... el amor que siento por una hermosa no invita a mi alma a cometer inju~ticia a las demás. Conservo los ojos
para ver el mérito de tocas, y rindo a
cada una, los homenajes y tributos a
que nos obliga la naturaleza."
Don Juan es un solitario. Es el lobo
meroceador que a veces toma la piel
de oveja de la hipocresía para asegurar el golpe. Se siente superior a los
demás hombres porque ha roto todos los
vinculas con la sociedad y con Dios a
la que están sujetos los demás.
Su victoria sobre el sexo opuesto con•
fírmale esa superioridad. Es pués un
ególatra. Otro Narciso cuyo solo placer
es saberse adorado y temido al mismo·
tiempo. Aquella canción de los solda·
dos en la primera parte del "Fausto" de
Goethe, sería tal vez el Himno de Don
Juan:

Ernst Theocor Wilhelm Hoffmann el
gran cuentista del romanticismo alemán
el prime.ro que escribió un juicio sobr~
el Burlador, lo veía como un ser insarnble y blasfema contra Dios y la Naturaleza, ~ondenado a perpetua busqueda. Y as1 sin encontrar su ideal entre
aquella5 que ·se le entregan, con rabia
Y con ocio, destruye la felicidad a su
paso ultrajando y violando como un demonio maldito que ha de vagar eternamente.
Stefan Zweig nos lo presenta como
un sádico_ feroz para el que es un placer la in¡uria inferida a la mujer. Encuentra el goce, en arrancarles la máscara de_pudibunda virt4d y arrojarlas a
la ver9,uenza y a la desesperación.
En El retrato de Dorian Gray", con
el que Osear Wdde ha contribuido al
,ciclo_ de Don Juan, e_l retrato funesto,
fiel imagen del l1bert1no, señala a este
acusadoramente, la corrupción asquerosa de su alma. En él, ha querido representar ,Wdde tal vez a la conciencia humana, terrible e implacable juez. Ha
querido emular sin duda, a la estatua
animag,a del Comendador de Ullóa, que
en el Bu_rlador de Sevilla" de Tirso de
M?l1na, viene a castigar los numerosos
cnmenes de Don Juan.
¿Quien no palidece al asomarse a las
profundidades mas remotas de su alma?
¿Acaso ese mismo terror no se apodera_ del, Juan de Marana de Próspero
Merimmee, cuando tropieza a media noshe con su propio féretro conducido por
Las almas del Purgatorio" que viene a
anunciarle su próxima condenación?
En el poeta de Lord Byron, el inconstante Don Juan se enamora de la Dulce
Haydée lo cuál sin embargo le acarréa
desgracia y causa la muerte de su amada, pero. ha sido sin duda éllo lo que
ha _redwri1do al Don Juan romántico del
1n!1erno al que lo habían condenado los
clas_1cos. (Mozart, Moliere, Tirso, Puschk1n, Goldon, etc. 1 En ese poema inconcluso, de todas las mu¡eres que amaron a don Juan solo ganó su corazón la
griega hermosa Maydée.
En ese poema, Lord Byron como su
compatriota Bernard Shaw más tarde
demostró que no era Don 'Juan el que
buscaba a las mujeres sino el verdadero
seductor es el que atrae a las mujeres
y lo buscan.
El inqlés Bernard Shaw en su "Hombre y Super-hombre"' nos muestra a1
simpáti_co John Tanner, ese revolucionano social que ha roto con todos los pre¡u1c10~ y tradiciones y se encuentra al
fin, v1ct1ma de su~ propias teorías. Es un
Don J.uan intelectual este John Tanner
En "La caída de un ángel", Alejandr¿
Dumas (padre) a pesar de su fecundidad narrativa, se ha incorporado a este
ciclo romántico, plagiando algo al Don
Juan de Marana de Merimmée y al Don
Juan Belvidero de "El Elixír de la laroa
vida" de Balzac, ha agregado algo de
Tirso y de Goethe y ha elaborado su
Misterio como él lo llama
Nos muestra el antiguo dualismo humano. Allí esos elementos contrarios se
llaman el Angel Bueno y el Angel Malo.
Ambos, entablan !remanda lucha por
la poses1on de un alma descarriada en
la que aparentemente el Angel Malo lleva la de ganar. Pero el Angel luminoso

cienden las pasiones, prolifera el amor

y el odio.
El autor -cuyas obras le han valido
premios importantes- traza con se-

guridad la esricta secuela de los heEntre las mujeres que hoy escriben
en México, Sara García Iglesias es una

de las que, con mayores aptitudes, ha
decidido su vocación por el cultivo
del género novelístico. Su primera novela, El jagüey de las ruinas, obtuvo

un premio en un concurso convocado

chos, y con su innata facilidad para
contar historias, mantiene constante el

interés del lector.
Casi el Paraiso es, por una parte, un
Util documento sociológico; por la
otra, es una excelente obra de arte, la
mejor novela que se publicó en 1956.

por un. diario de 1a capital del país,
y la crítica ha señalado en su pluma

no sólo facilidad expresiva sino cualidades que la apa1ian, en cierta forma, de la común manera de tratar temas similares. En Exilio, Sara García

yo sobre las virtudes intelectuales.
242 pp. F. C. E. México, 1957.

rés: la convivencia en México de los
españoles desterrados por el fascismo
peninsular y, por lo tanto, los conflictos de adaptación y de comprensión que el conocimiento del país suscita en ellos. Personajes de una pieza,

El Dr. Antonio Gómez Robledo, licenciado en derecho y doctor filosofía, ha
repartido su vida entre el estudio de la
filosofía y el estudio y práctica del derecho internacional. Fue delegado de
México al Comité Jurídico h1terame-

formados en un medio diferente del

ricano de Río de Janeiro y consejero

que aquí encuentran, el amor a su nueva patria nace tras el vencimiento de
ciertas concepciones ajenas a la rea-

jurídico de la Embajada de México en
Washington hasta alcanzar el grado
de n:!nistro plenipotenciario. En la actualidad es investigador de carrera en

poner paulatinamente ese choque mediante una rica diversidad de escenas
en que aparecen, en viva discusión,

la Universidad Nacional Autónoma de
México, en la que además ha profesa-

las posibles posiciones adopladas por
los exiliados.

nal, historia diplomática y filosofía de
la religión. Es individuo de número
de la Academia Mexicana de la -Lengua correspondiente de la Española.

Sin embargo, no se trata de una novela simplemente "política" cuyo va-

lor dependa de fas opiniones vertidas
por quienes en ella actúan, sino de
una obra concebida con arte y resuel-

ta con destreza. Sara García Iglesias
ha sabido en estas páginas recrear la
imagen de. la vida campesina y urbana, frente a los españoles que, a consecuencias de una guerra civil, han venido a formar parte de iiuestra so-

ciedad.
LUIS SPOTA: Casi el Paraíso. (No.
29.) 2a. ed, 456 pp. Col. Letras )lexicanas. F. C. E. ~léxico, 1957.

La Universidad de Nuevo León ha
mantenido desde su fundación un vas•

to plan editorial que desarrolla al tra\'és de publicaciones cuya circulación
comprende a todas las Instituciones
oficia_les, universitarias, académicas,
atene1stas, centros culturales, sociedades de diversa índole y personas, en
América y Europa.
E~tre. el ~uerpo de ediciones que
aqm se 1mprunen figura nuestro mensuario ·'ARMAS Y LETRAS", que rectenternente ha establecido una sec-

ción -LIBROS-, en la que figuran
ANTONIO GóMEZ ROBLEDO: Ensa-

Iglesias desarrolla un asunto de inte-

lidad. La aut_ora se preocupa por ex-

ALAS CASAS EDITORIALES YA
LOS SEÑORES DISTRIBUIDORES
YLIBREROS DEL CONTINENTE

do las cátedras de derecho internacio-

Entre sus obras se cuentan: Los convenios de Bucareli ante el derecho internacional, Cristianismo y filosofia de
la experiencia agustiniana1 Epopeya
del monroismo, Política de Vitoria,
La filosofía en el Brasil, así como la
traducción directa de la Ética Nicomaquea de Aristóteles.
Fue este útlimo trabajo él que dio
origen_ al que ahora publicamos, pues

COI~entadas las obras últimamente aparecidas en las prensas americanas.

Dada la extensa órbita de circula•
ció~ del _Boletín arriba mencionado, y
en rntercs de ofrecer al lector ameri•
cano una juiciosa información del fon•
do Y continente de la obra, cotejada
a la luz de un criterio ecuánime y a
tono con la moderna interpretación
del pensamiento científico literario o
artístico, "AR~IAS Y LETRAS" se complace en invitar a ustedes a coad'yuvar

con este propósito de orden cultural
que anima a la Universidad de Nuevo

León, solicitándoles el envio de cada
una de las ediciones nacidas en sus
prestigiosas prensas, las cuales serán
objeto de nuestros comentarios en la
medida que vayan Hegando a n~estras
manos.
Los envíos deben hacerse a.

"ARMAS Y LETRAS",
Universidad de Nuevo León.
Plaza del Colegio Civil,
~onterrey, Nuevo León,
México.

produ¡o en el autor el deseo de comentar alguna de sus partes, de ahondar un poco en los problemas que
plantearán por siempre estas páe1inas
0

inagotables. La elección no era fácil
A finales de 1956 apareció la primera edición de esta novela. La crítica
y los lectores coincidieron en esta ocasión: ambos pregdnaron con inusitada
generosidad los méritos crecidos de
Casi el Pamiso. Lanzamos ahofa la segunda edición.

Spota cuenta en esta obra la vida de
lln pícaro del siglo~xx, {;go Conti. Al-

ternando el pasado con e] presente, la

por tratarse de una de las
comentadas y estudiadas en
del pensamiento humano.
quedaba ese singular libro

obra:$ más
la historia
Con todo,
VI, consa-

grado a las llamadas virtudes intelectuales, Y a él dedicó su esfuerzo, a la
manera de los antiguos comentaristas
escolásticos, para los cuales el texto
era a menudo un pretexto para poder
libremente, "mover sus cuestiones".

vida del príncipe Conti en Europa y

Si ha procedido asi, ha sido porque

en México va trazando. ]a vida de una
clase social mexicana, la aristocracia.
Conti, además de ser un personaje
suelto, con vida propia, Ie sirve a Luis
Spota de chispa: a su contacto se en-

no Je interesa tanto apurar lo que
Aristóteles dijo, sino más que todo, lo

que puede dar de si, y ha dado de hecho en la historia de la filosofía, el
peas.miento de este filósofo.

Ürgano Mensual de la Universidad
de Nuevo León
Rr,gii;lrado como artículo de 2a. Clase en la

AJru6n. de Correos de Monterrey, N. L., el

20 d, Ahnl d, 1944.

INDICADOR,
Cola~radorf"s
Hugo Padilla

Fidencio de la Fuente
Ge.naro Salinas Quiroga

Arturo Cantú · S.

toma la forma de una mujer mortal pa- puede comparárse con tocos los héroes
ra conducir a Don Juan al camino recto. de la Literatura que han escalado el ParMás cuando está a punto de fracasar, naso y han adquirido fa gloria y la Íncede a su contrario dos mil años de su mortal1dad. Su autor Tirso de Malina
eternidad por la salvación del libertino, nunca creyó haberse' convertido en u~
y tnunfa.
verdadero creador al formarle. No hay
Este rasgo de noble renunciación, su- pensador ni poeta que no haya buscado
blime, conmueve y salva el drama de Du- la ispiración en su figura. Hasta el commas en el que tropezamos a cada ins- positor alemán Richard Strauss le ha detante con retazos de otros autores.
dicado su músca y el novelista francés
Dios, ese Dios que se inmoló una vez Cuy de Maupasaant ha escrito su "Bel
también por la Humanidad culpable, Ami
perdona al fin, al ángel su caída por
Don Juan, sujeto a mil interpretacioamor y al réprobo sus crímenes.
nes y comentarios así le llamen los porLa redención por amor, la ha imitado tugueses Don Joao Belvidero los italiaZorrilla de Dumas y de Goethe y de él, nos Don Giovanni o los aler{¡anes Hans
Campoamor y Eduardo Marquina en su Liederlich (Juan el disoluto) será un
"Monja Teodora".
motivo eterno como lo es Dio;1 como lo
Don Juan tan español y tan Universal es el Hombre.
11

•

Homero

A. Garza

Alfonso Rangel Guerra

Guillermo Cerda G.
Jor¡ze Rangel Guerra
Manuel Morales
n·bujos de Jori;re Ranitel Guerri.
Director

Lic. Fidencio de la Fuenle

ÜÍicinBI

W..h;n¡ton y

Colerio Q,.¡f

Monterrey, Nuevo Le.o

MEXICO

Página 7

'

�IJONIJE OlJEIJO TU HUELLA
Te tengo aquí, guardada en las aguas más tiernas de mis sentidos,
donde apenas siente.n las aves los latidos de unas alas en vuelo,
aquí donde los puños de tierra quedan quietos
,J grito de tu planta, en donde las montañas quedan en silencio
y donde el sol camina sin la huella que lo deja en el recuerdo
que se guarda , al grito que sostienen las venas como musa encadenada,
el pensamiento sin llamas que cubre los cerebros
y guarda las caricias de mariposa inquieta
y rama ruborada.
Te recuerdo en el mismo sitio donde quedamos
alzando las manos desesperadas,
con tus ríos blancos y tus piedras traídas del infierno
y tus cabellos que volavan con angeles que rizaban tus miradas
y quebraban las flechas encendidas.
Te miro en el tiempo de la paz eterna,
Je los lagos heridos por el rayo,
de las parvadas de animales descansando
y en los valles donde cantan tus palabras.
Te tengo aquí como golondrina dormida en el silencioso
urnor que le neuaron, en el pico herido por hermanos,
en las paredes llenas de ecos y sonidos
quieta a la caricia del salvaje, llena de hermosura,
como una doncella sin traje, como una hormiga que . se muere.
Te guardo aquí en la existencia de mi sangre,
en los pasillos que tiehen pasos de ilusión
de una fiesta acabada; aqt1í te guardo en la alcoba llena
Je cariño y abrazo, en la mañana que te creó.en la terminación de la vuelta de la esfera,
porque ahí quedan las ideas del golpe de mi sangre
•
F,echa ya pedazos por tu gris mirada,
hecha carne enferma por tu huella, hecha de otra huella.
Conservaré tu cuerpo lleno de color rojo en mis manos,
tus sonidos leves que levantan la boca del paisaje,
tus dedos y uñas jugando en los aires,
tus pisadas frescas en los olores de las hierbas,
y tu cuerpo muerto en las piedras,
allá doncle el beso se quebró una mañana,
cuando murió la espiga de la frente
que nos vió unidos con el hilo de los mundos, juntos,
en la desesperación de una mirada turbia,
y asidos en la danza que soñamos.
Te tengo como una estatua sin ojos,
como el jardín que murió por el pico desuarrado,
te conservo en un globo de aire encendido, presente,
firme a la gravedad de mis sentidos,
y te llevo como cauce rojo, lleno de sangre mía,
aquí e.n el cuarto de mi vista
y en la alcoba dormida de la espalda.

Monterrey, N. L., a 3 de Sept. de 195i.
Salomón

l

Página 8

GONZALEZ ALMAZAN.

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                <text>Es una publicación trimestral editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León a través de la Editorial Universitaria. En las páginas principales de Armas y Letras se incluyen textos literarios, particularmente poesía, narrativa y ensayo, de escritores destacados de la localidad, nacionales e internacionales. Inició en 1944 de manera mensual, se mantiene activa en soporte físico y digital.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>BOLETIN MENSUAL DE LA UNIVERSIDAD DE NUEVO LEON
Registrado como articulo de 2a. clase en la Administración de Correos de Monterrey, N. L., el 20 de Abril de 1944.

1

Año XIV

No. 8

1Q111C IIN~INC

Agosto de 1957

Por Miedzyslaw Porebski
ADEUSZ Kulisiewcz es un ar- se dirigió por vez primera /, Szlemtista que por la continuidad bark, una oscura aldea montañesa
de sus experiencias y adelan- de Gorce, en las montañas Besidy
tos artísticos une dos épocas del ar- (parte de los Cárpatos), tal vez no
te polaco: la de los veinte años _que tenía plena conciencia de la imporseparan las dos guerras mundiales tancia de la tarea a que iba a eny la actual, la época de la construc- frentarse En la difícil vida de la
ción del socialismo en la Polonia gente de Szlembark, en los niños
Popular.
de caras envejecidas y tristes, en
La obra de Tadeusz Kulisiewcz las muchachas feas, en las mujetiene vastos horizontes y profunda res ajadas, en los hombres miserainspiración. Su ritmo no lo marcan bles descubriría el más candente
los propósitos ni las soluciones "ais- problema de aquellos tiempos: el
ladas" que atienden por turno. Ca- problema de la injusticia humana
da creación concreta del artista es imposible de vencer dentro de la esun eslabón de una obra más am- tructura social que entonces exisplia. Los diversos trabajos de gra- tia.
. hado o dibujo convergen y se unen
Hoy no es posible ver esos docuen grandiosas realizaciones com- mentos --ilUe son parte de la hispletas,en ciclos, cada · uno de los toria de tiempos que nunca volvecuales constituye la plena respues- rán- sin sentir profunda emoción.
ta del artista a problemas de la El artista habla con palabras viomayor importancia histórica, acer- lentas, contadas. Existe un mundo
tadamente elegidos en el enorme -dice-, en el cual la gente se pesurtido de asuntos, personas, acon- trifica cuando mira de frente y detecimientos y cosas al alcance de la ja caer inertes los brazos endurecivista y de la memoria.
dos por el trabajo. La miseria surEn 1926, cuando Tadeuzs Kuli- ca los rostros con profundas grietas
siewicz, joven estudiante de la Es- que nunca desaparecerán, deforma
cuela de Bellas Artes de Varsovia, los cuerpos, aplana los pies, roba

M

REAL COMO LA
VIDA MISMA
Un Cuento de Julián Gállego

U

N DIA Madame Paulette me
dijo, con aire de Mecenas:
-¿No sabe usted? Me están pintando un retrato ... Un artista joven
muy interesante. Me gustaría saber
su opinión.
Como los deseos de una portera
son órdenes para sus vecinos, mostré inmediatamente el más vivo interés por asistir a la creación de tal
obra de arte. Resultó que el autor
vivía en mi propia casa, es decir en
una de las tres casas, contenidas
una dentro de otra, como en un
juego de sorpresas, que constituian
el inmueble total: Después de cruzar dos patios de luces -o de tinieblas- y de subir una vacilante escalera de caracol, llegué a un pasillo lleno de puertas, semejante al

mío, en una de las cuales vi un letrero con el nombre del artista:
JEAN PIERRE LAFERME. A pesar
de frecuentar las galerías de exposiciones nunca este nombre me había saltado a la vista. De creer a
mi portera merecía, sin embargo,
ser voceado por los clarines de la
Fama.
Iba ya a dar con los nudillos en
la cerrada hoja cuando sobre el
nombre destinado a la celebridad
vi un papelito clavado con una
chincheta: "Ausente por unos minutos". Me sé de memoria la insidia de estos letreros de la bohéme
de París, que le obligan a uno a esperar durante horas el regreso de
una persona sin una idea muy exacta del valor del tiempo; así que ya
(Pasa a la página 3)

\

destreza a las manos. Su ambiente
son las áridas tierras montañosas,
las bardas entreveradas, las apretadas casuchas amontonadas en
desorden, con aleros que bajan sobre las ventanas. La única preocupación de este mundo es sobrevivir.
El temor a los acontecimientos
pende sobre las cabezas como una
pesadilla. Sus acontecimientos son
la espera de las nuevas cosechas,
las hambres, las enfermedades que
se llevan del corral la última vaca.
¿Era asi realmente? Sabemos que
sí. ¿Pero, acaso tenia que ser así?
A esta pregunta todavia no encontraba respuesta el arte de Kulisiewicz:. Sus grabados en madera del
período interbélico fueron ante todo una voz de protesta, la voz más
profunda y ardiente que ha conocido la plástica polaca.
Pasan los años. En 1945, apenas
terminada la guerra, Tadeusz Kulisiewicz es ya uno de los escasos habitantes de la desierta Varsovia,
destruída bárbaramente. Encuentra
en élla el difícil sentido humano de
las calles y plazas reventadas por
los explosivos, de los muros horriblemente lisiados; el sentido de las
ruínas que no han dejado de ser la
ciudad orgullosa e Indómita que
muestra heroicamente la fuerza de
lo que sobrevive, la decisión de renacer en su belleza arquitectónica.
Frente a ese crimen fascista que
fué el intento de asesinar a la ciudad, Kulisiewicz escoge el camino

más dificil, que es el único justo: el
camino de un consecuente realismo. Tranquila y gravemente, el artista nos lleva a través del desierto de ruinas. Recorremos las calles
cubiertas de escombros, vemos los
vientres abiertos de los edificios
monumentales, los restos de las casas de departamentos, con sus ventanas como cuencas vacias por las
que pasa la luz, los muñones de los
árboles, los retorcidos arbotantes.
Con la precisión de un investigador, Kulisiewicz reconoce y descríbe cada detalle de lo destruido, establece sus dimensiones, sus proporciones y su carácter, relaciona
en valores y luces el suelo y el cielo, los rodea del ambiente propio
del día y del año elegidos.
En toda esa imponente exactitud,
en el intenso deseo de conservar toda la verdad única del fenómeno,
se realiza y cumple la gran decisión y creadora: comprobar el valor
de aquello que se había querido negar y destruír. Por eso "Varsovia
1945" no oprime, sino que eleva. Es,
precisamente, el ejemplo de esa
dignidad y ese heroísmo que constituyen el precio y la característica
de la nueva libertad conquistada en
la lucha.
Pasan algunos años más. En 1950,
un año de intensa y creciente lucha cada vez más poderosa por la
paz y el futuro del mundo, Tadeusz
Kullsiewicz expone en Varsovia los
primeros dibujos del ciclo "Sol-

�nueva dimensión, se enriquece con sus viajes por Italia y ~ancia. La
fuerza de la gran tradición humauna experiencia nueva. Ali en- nista
impresa en la originalidad
cuentra su lugar un extraño túmudel
~aisaje
y en la riqueza de las
lo que surge entre un pequeño camformas
arquitectónicas,
es la fuerpo de gavillas y una lejana cadena
za
de
la
expresión
heroica.
de montañas, y la delgada ala de
Los ciclos que se abren con el de
una vela que se desliza por el rio
hacia la escarpada orilla, y las cin- Soldados de la revolución Y de la
tas multicolores de los cartelones paz los acompañan nuevos estudios,
suspendidos entre los árboles de al- ya en la postguerra, de aquella mistas copas, extendidas como doseles, ma gente de Szlembark que el ary el humano hormiguero de som- tista empezó a conocer en ~936, y
breros puntiagudos que se atarea que redescubriría en los anos en
en una vasta construcción. Tam- que se efectuaba victoriosamente la
bién encuentran su lugar algunos revolución. Esto le permitió revisar
retratos, como el de la obrera Li- el ambiente de desesperación Y de
Lie, en cuyo rostro de facciones be- cosa irremediable que pesaba sobre
llas y regulares se refleja la luz de sus trabajos anteriores a la guerra.
La expresión artistica de Tadeusz
los campos y del cielo de China.
Las conquistas artísticas de Ta- Kulisieficz empezó a for":'3:r~e en
deusz Kullsiewicz están intima- una época especialmen_te dif1cII pamente ligadas a su personal méto- ra un artista que quer1a dar en sus
do de trabajo. Cada uno de sus ci- obras el testimonio de la realidad.
clos de dibujo o grabado, ya sea Los años que mediaron entr~ las
Szlembark, o Bacowa. Metody o La dos guerras mundiales se vieron
Aldea de Gorce, de los años 1931- oprimidos por las tendencias for1936 ya Las ruinas de Varsovia, de malistas que intentaban llevar __el
1945'. o las posteriores series: Lu- arte al laberinto de la especulac1on
aprisiona en la intensidad necesa- chadores por la paz y la democra- aislada y del experimento subjetidados de la Revolución y de la ria con la linea que le ayuda a me- cia, Dibujos del Viaje a Checoeslo- vo. Kulisiewicz debe haber sufrido
Paz". Abarca con visión ~rtística dir' y disponer la superficie. Para vaquia, Dibujos del viaje a la China también esa opresión y cont_es~~a
los acontecimientos Y los heroes de Kulisiewicz cada efecto obtenido Popular constituye la. suma de ex- a ella en una forma al prmc1p10
la España antifascista de 1936, vin- del material a su servicio, del flexi- periencias, apuntes y estudios que alejada de la sencilla visión realisculándolos al frente de la paz que ble instrumento, es un recurso de se miden por decenas y centenas de ta de asuntos y formas. La visión
recorre China, Corea Y ~íetnam, )ª interpretación personal, llrica, del notas bocetos y trazos de composi- saturada de elementos expresionisUnión Soviética y Poloma, Fra~c,a objeto. El no dice directamente: he ción. 'En los ciclos de Kullsiewicz tas luchaba con la verdad directa
e Italia. Con el tiempo este ciclo aquí las montañas, he aqui los ár- nada ha.y de accidental. Constitu- de la observación, la irrealidad del
se amplia y se comple~enta. E~ po- boles ésta es la orilla del rio, sino yen capltulos completos de un libro concepto se revolvía contra la rea' montes son como un capri. cuyo contenido presenta el artista lidad de los asuntos tratados, deder de la gran idea mternac1onal que los
se dibuja Y expresa en las volunta- cho de )a pluma que se desliza por como el definitivo resultado de su formándolos y confundiéndolos. El
rias yuxtaposiciones de personas Y las sombras lejanas, los árboles se ansia de descubrimientos y de su convencionalismo del espacio y de
la luz a menudo la transformación
de hechos que relacionan el pasado alzan por sobre los techos, como pe- pasión de investigador.
En Kulisiewicz la forma no surge de lo; detalles, la búsqueda, en los
revolucionario con la lucha de hoy. nachos movidos graciosamente por
Entre escenas que parecen sacadas el viento, las riberas son simples y espontáneamente, de un dia al otro, blanco-negros y en los grises, de
de un diario de guerra o d e los amigables como una linea horizon- de observaciones inmediatas. En los efectos independientes de la expreapuntes reporteriles vemos los re- tal. La poesía del dibujo, lo mismo ciclos de las Beskides las primitivas sión gráfica, limitaban la libertad
tratos de los caudillos de la re~olu- que la de la palabra, usa compara- formas de vida de la misera pobla- de expresión, descubrían el influjo
ción, de los luchadores por la liber- ciones y metáforas, rimas sencillas ción campesina se exteriorizan de de los convencionalismos y de las
tad Y por la paz, de los creadores y lejanas asonancias, conoce las re- una visión tras de la cual están las doctrinas en boga.
Pero Tadeusz Kulisiewicz está dede la cultura y los camp~ones del g'las del ritmo y las licencias sintác- figuras ingenuas y duras de los
trabajo socialista. He aqm, trazada ticas, sabe colorear la obra con tin- santos populares de Polonia, talla- masiado ligado a la realidad para
das en madera. y regidas por el es- seguir bajo ese influjo. El circulo
casi de un solo rasgo hiriente de la tes, luces y emociones.
tudio
de la monumental escultura de sus experiencias de taller se exla pluma, Y sorprendente por su
De este modo el exotismo de paireveladora verdad, la cabeza de sajes lejanos se hace repentina- romana, tan semejante en su ex- tiende constantemente, el artista
realiza profundas investigaciones
Dzierzynski, o, lograda con_ bruscas mente cercano,y formas y motivos presión.
En Las ruinas de Varsovia entran de la visible composición de los ferayas que se agrupan sab1ama_nte, desconocidos tocan cuerdas famila de Harchlewski, plena de ardien- liares y entrañables. La emoción en juego las luces y los resplando- nómenos, estudia la riqueza de las
te concentración. He aquí al ge':'~- artística del creador adquiere una res coleccionados por el artista en formas y de la atmósfera, la luz Y
el colorido, y traduce estos valores
ral Walter, héroe de la revoluc1on
en calidades siempre nuevas de
española: los trazos fluyentes de la
construcción, de linea, de factura.
pluma dibujan su cara sencilla,
En el ciclo Las Ruinas de Varsovia
alerta ffSUelta. He aquí a un prelos resultados de ese trabajo son ya
so de Óswiecim, al gran artista drabastante visibles. La idea profunmático Stefan Jaracz: su rostro
damente patética, encuentra forbasta a Kuliesiewicz para mostrar
mas en que la sensibilidad personal
la inutilidad de la violencia a la
se somete a la lógica objetiva de
que se enfrenta la mirada, conslas cosas y toma de ella, libremenciente de los verdaderos valores, de
te, la ¡¡-ravedad y la riqueza de la
un hombre de mejillas demacradas,
expresión artística.
cubiertas de una piel trasparente Y
de altiva frente cubierta por una
Después de esa etapa en la que
gorra a rayas.
.
prevalecen las investigaciones anaLos viajes a Checoeslovaqma en
liticas. Tadeusz Kulisiewicz mues1951 y a la China Popular en 1953,
tra claramente una tendencia a
aportan nuevos progresos, nuevos
profundizar en los recursos de la
eslabones del gran poema plástico
síntesis artistica precisa y sencilla.
de la solidaridad internacional y la
Vienen nuevas búsquedas de las leamistad entre la gente del mundo
yes de construcción del cuadro y de
de distintos paises y razas, pero
los más expresivos medios de realiunida en la obra común de la conszación. El campo de las experientrucción pacifica. Kulisiewicz sacias y de las resoluciones decisivas
be leer en los ojos del pueblo chies ahora para el artista "punta seno en sus gestos y en el ritmo de
ca", técnica en la cual el ,acierto de
.
sus' pasos y el tierno amor a l vila rápida decisión va unido a la
da y a la libertad. Ese conocimien¡¡-ran sencibilidad del material para
to no se adquíere únicamente a
las más sutiles y finas reacciones
fuerza de ver; se logra por la emoartisticas. Los resultados pueden
ción que establece un vinculo con
observarse en los últimos ciclos de
el objeto contemplado. Es ésta una
dibujos: retratos penetrantes, sinemoción cuya vibración poderosa
téticos, escenas de conjunto plenas
es capaz de adueñarse de los mede sensible comprensión, paisajes
dios expresivos, escogiéndoles meconstruidos sugestivamente. La indida, composición y colorido.
quietud de la búsqueda, que caracKulisiewizc sabe expresar su createriza todavía algunos dibujos del
ción, goza con el trazo de pincel
ciclo Luchadores, es reemplazada
que impone el tono deseado, con ~l
por la serenidad del equilibrio loligero rasgo de pluma cuyo recorri(Pasa a la página 4)
do y consistencia ha previsto y dispuesto, con la luz que el dibujo

REAL COMO LA
VIDA MISMA

f

(Viene ele la página 1)
crédito al letrero número uno y sume decidía. a bajar la escalerilla puse que el recién llegado no era
cuando, en la misma puerta, adver- otro que Monsieur Laferme.
tí otro letrerito que antes no había
Aparentaba unos treinta. años,
visto: "No molesten, por favor" . aunque su hirsuta cabellera, su
(Por si alguien lo ignora, "por fa- barba. y la negligencia de su atavío
vor" se traduce "S'il vous plait" y pudieran enmascarar mayor juvenque se abrevia S. V. P., fórmula que tud. Como estábamos a mediados
debe acompañar todo ruego, prohi- de febrero y el frío era intenso, el
bición o advertencia, por abruptos cuerpo del barbado personaje apaque sean, en la patria de la. corte- rentaba mayor robustez de la que
sía.) De creer el sentido implícito sin duda disfrutaba, Varios jersedel segundo letrero, el artista esta- yes de lana aparecían superpuesba en casa; de creer el anterior, ha- tos, los pantalones de pana dejabía salido. Y el modo, sencillísimo, ban aparecer otros blue-jeans muy
de salir de dudas, que era llamar a
la puerta, caía bajo la tajante, aunque cortés, prohibición del S. V. P.
En mi indecisión, examiné la
puerta más atentamente, por ver de
encontrar nuevos letreros. No los
hallé de papel, sino escritos en la
madera con lápiz, tinta, óleo, carbón y bolígrafo, Equivalían a otras
tantas tarjetas de visita. Unos manifestaban el paso de personas;
otros, las opiniones de éstas sobre el
pintor y su obra, crudamente expuestas; otros daban citas, exigían
deudas o solicitaban préstamos. La
lectura de este palimpsesto, en el
que, por desgracia, unas inscripciones montaban sobre otras, sin sabio
que las separase, ocupó mi atención
durante varios minutos. Y cuando
oí un rumor de agua seguído de otro
de llaves y de la aparición en el pasillo de un personaje con barba., di

ª.

Página 2

•

estrechos y el cuello estaba protegido, aparte de por los de dos de los
chalecos, por un pañuelo de dudoso amarillo. La vetustez de sus zapatillas le obligaba. a. arrastrar los
pies como un anciano. Con este
traje no es de extrañar la. dificultad de calcular la edad del pintor.
El cual mientras tanto se debatía
entre dos adversos sentimientos:
alegrarse de ver un visitante, acaso un comprador, y entristecerse de
ver un importuno, acaso un rival.
Así son los artistas de contradictorios. Son ca paces de hacer todo lo
imaginable por vender un cuadro
que luego despiden con maldiciones y lágrimas en los ojos, como a
una hija descarriada. Suelen llamar idiota a quien adquiere sus
obras, por considerarlo un explotador de la pobreza ajena y un impotente que compra hijos a los demás.
Sus sentimientos hacia la critica
son unánimes, de pura detestación:
por lo que me libré muy mucho de
descubrir mi condición de crítico,
que hubiera producido superficiales
sonrisas y maldiciones internas. Me
limité, pues, a decir que me intere. saba mucho la. pintura., que vivía
en la. misma. casa y que Madame
Paulette me había dicho que le estaba pintando un retrato, que me
gustaría ver, de ser posible. Es de
advertir que mi portera no me había. escrito carta. de presentación
alguna, acaso para. marcar la superioridad de una cliente de calidad
respecto al artista que la pinta,
-Pero ¡esa vieja está loca! --&lt;lxclamó el pintor, herido en su vanidad. -¿Un retrato? ¿Por quién se
toma.? Me está posando para una
composición, que no es lo mismo ...
Además el cuadro está muy atrasado, sólo llevamos catorce sesiones y
esa mujer no sabe posar, no cierra
el pico un momento ... Pero como tema es extraordinaria, la bruja, con
su turbante, sus collares y esa boca... ¡Increíble! ¡Un pedazo de la
realidad! ... Porque yo pinto la realidad ...-. Y volviéndose cuando ya
estaba abriendo la puerta y mirándome con desconfianza me preguntó: Porque usted no será uno de
esos aficionados a la pintura. abstracta, ¿eh?
El Cielo no me tendrá en cuenta
las mentiras a que me he visto forzado en aras de mi instrucción.
Aseguré, pues, a Laferme que la
pintura abstracta. me daba náuseas,
y después de esta afirmación, me
franqueó el paso.
Su cuarto era algo mayor que el
mio; pero el panorama de la ventana era todavía más triste. Había
servido, sin emllargo, de inspiración al artista a. juzgar por los numerosos bocetos y estudios que de
aquel pobre patio había por las paredes. No faltaban varios croquis
de latas de basura, de pájaros
muertos, de chimeneas. Natural-

mente, todos los objetos de la habitación habían merecido pasar a la
inmortalidad. Laferme echó en la
estufa un pedazo de madera y el
humo asfixiante que se desprendió
nos hizo creer en un calorcillo que
el hielo de los cristales desmentía.
-Hoy hay mala luz para ver los
cuadros -dijo el pintor, como suelen, corriendo el caballete para que
la claridad de la ven tan a iluminara
la efigie de mi portera. Quien ocupaba un extremo de un inmenso
lienzo y aparecía sentada junto a
una mesa, la misma del estudio, sobre la cual comenzaban a apilarse
los objetos que ya habían sido re_producidos en los dibujos de las paredes : un plumero, una caja chinesca., un molinillo de café, una corona de siemprevivas, una taza. con
su plato y su cucharilla y sus residuos de café, la jarra del lavabo,
un periódico, una muñeca sin bra-

zos ni pelo, una jaula sin pájaros,
una paleta, un sombrero de paja
antiguo y descolorido. Madame Paulette aparecía. sentada, como digo,
con el codo en la mesa y la. cabeza
en la mano. con gesto de profundo
desaliento, producido acaso de ver
tanto polvo y tanta miseria o de
considerar su propia. vejez y fealdad, porque la astillada línea que
señalaba sus facciones le daba aspecto de monstruo de feria. En
cuanto vi la pintura. me extrañó
tanto el entusiasmo de la modelo
que no pude por menos de preguntar:
-¿Madame Paulette está contenta del cuadro?
-No es ella quién para estar o no
contenta, sino yo -me respondió el
autor. -Ella. no entiende nada de
pintura. Es una cursi, que porque
ha ido a tres exposiciones con un
pedante abstraccionista- yo me
senti enrojecer y aparenté examinar la jarra del cuadro, que era
azul y desconchada- se permite
tener opiniones. Por lo demás, no
le he dejado ver el cuadro. No lo
verá hasta que esté terminado. Se
va a llevar una. sorpresa... Lo menos debe creer que es un retrato
mundano ... Cuando lo vea en el Salón con el título de "La trapera" ...
Laferme reía a carcajadas. Yo
consideré atentamente al atrevido
que osaba desafiar las iras de su
portera, al hombre fuerte que había sabido dominarla. y atajar su
curiosidad infinita.. Un poco de envidia me hizo proyectar un cambio
radical en mis relaciones-- de lo
más dignas, repito una vez más-con mi tirana.
-A mí no me interesan los retratos mundanos -seguía explicando Laferme. -Me interesa la
realidad, la vida, lo que nos rodea ...-. Tanto le interesaba que,
en efecto, parecía reducir el mundo a la atmósfera mustia y los cachivaches destartalados de su taller. Me fue enseñando los lienzos
que tenía apilados en un rincón.
Había, por lo pronto, cuatro o cinco autorretratos que demostraban
que la realidad, al contrario de lo
que el pintor creía, no es una e invariable, sino plural y diversa según el observador; porque cuando
yo miraba al ser de carne, hueso y
pelo que tenía a dos pasos no reconocía a aquel personaje gallardo
y casi maléfico de acusados rasgos
y mirada borgiesca, que miraba con
orgullo desde los sucesivos cuadros
que pasaban por el caballete. Como
ello me pareció tan evidente, al
alabar los cuadros me creí obligado a decir una vulgaridad, tan falsa, por lo demás, como todos los lugares comunes: que en un retrato
lo que menos interesa es el parecido.
(Pasa a la página 4)

Página 3

�¡

REAL-COMO LA
VIDA MISMA
te por culpa de esos bestias de criti;os, les gustan las odaliscas de
-¡Ah, no, perdón! -cortó decidi- Matisse, porque son guapas Y está_n
do el artista. -Por fin me va a re- embadurnadas de azul y de amarisultar abstraccionista ...-. Yo me llo ... Como si uno no pudiera embadefendí, como pude, de esta sospe- durnar de colorines una tela ... Cocha infamante. -En la pintura hay mo si una odalisca fuera algo que
que acumular detalles, porque la se ve cada dia ... Como si pintar Y
realidad reside en cada uno y si su- hacer el amor fueran lo mismo ...
no , nada de arte de carameprimimos cualquiera nos expone- ·Ah
1
'
•
mos a perder todo. Mire usted Du- lo ... ! La realidad, la vida, la nuserero, mire usted Grüber ... Esos son ria, los objetos que nos rodean, la
pintores, dibujando hasta los po- portera de la casa ...
En aquel momento llamaron a la
ros ... El color viene después ...
Este "después" no había llegado puerta y las interesantes declaraaún a la pintura de Laferme, por- ciones de Laferme se vieron inteque el color no llegaba ni llevaba rrumpidas. El pintor gritó, aún más
trazas de llegar. A menos que lla- fuerte: ¡Pasen! -Y una muchacha
memos color a aquella especie de casi oculta por un abrigo militar
mixtura parda o terrosa que relle- con capucha que sólo dejaba asonaba tristemente los campos mar- mar una punta de flequillo rubio,
cados por los contornos d'e sistemá- una nariz respingada y el bajo de
tica agresividad. Esa línea, como unos pantalones moteados como un
la voz de las personas que siempre leopardo y calzada con zapati!~as
están protestando, era impercepti- de bailarina entró en la hab1tac1on.
-¡Qué :&amp;resco eres!- protestó,
ble al cabo de cuatro lienzos, porque ya no se prestaba atención.
sin hacerme ningún caso. -Te lle-Hay que volver al tema, a la vo esperando en el "Clairon" más
realidad cotidiana, a Courbert- y de tres cuartos de hora-. -Se
yo le daba la razón con la concien- acercó a la estufa y alargó las macia más tranquila, pues entre el nos: ¡Ah, qué calor hace aqm.maestro de Ornans y aquella flaca comentó satisfecha, pasado su encach.irrería no veía relación nin- fado; y comenzó a despojars~ ~e su
primera envoltura y aparec10. con
guna.
-¿No había algo de usted en el un chandail de lana que en tiemSalón de la Joven Pintura? -pre- pos lejanos había sido blanca y con
gunté por ser amable, aunque de sólo el cual hubiera ido honestatal exposición no hubiera conserva- mente vestida, pues la tapaba desdo sino una abrumadora sensación de la barba hasfa cerca de las rodillas. Era una chica regordeta,
de pesimismo.
-¡Vaya! El único que la ha vis- con aire de descarada que no oculto... Ya se ve que usted entiende taba que le faltaban unos años pade pintura ... -exclamó con regoci- ra cumplir los veinte.
jo el pintor, en cuya estima acaba-Este señor ha venido a ver mis
ba de ganar varios grados. -Y ¿qué cosas. ¿Qué querías que hiciera?
-explicó el artista con displicenle pareció?
¡Allí fue mi confusión! Traté de cia, dándole un beso distraido.
-Y ¿te ha comprado algo?
zafarme por un lado:
-Se veía tan mal... Me gustaría -preguntó ella que me seguía convolverla a ver.
siderando ausente.
Por suerte no era uno de los cuaEl pintor sonrió algo confuso y
dros que ya habíamos visto. El pin- denegó con la cabeza.
-Es un amigo de la portera.
tor fue a buscarle detrás de un
-¿De esa bruja? ¿Sabes que no
biombo y lo plantó en el caballete.
La pintura representaba un conejo me quería dejar pasar si no le dedas de la injusticia campesina en desollado y un pollo muerto, ambos cía adónde iba? ¡Qué mararracho!
(Viene de la página 2)
Szlembark aun no se ven las pers- colgados de sendos clavos y con as- Ya hace siglos que debió haber pade una vida nueva huma- pecto de putrefacción.
sado la menopausia y aún está llegrado, por la completa segurid~d pectiva
na. El paisaje trágico de las ruinas
-Claro
que
se
veía
mal.
..
Como
na de inhibiciones ... Es una ninfodel artista en los recursos a su dis- de Varsovia, sobre el cual el artismaníaca; nada más hay que verla ...
que
me
extraña
que
usted
lo
viera
...
posición. Gracias a ello los ~~t~os ta luchó solo, está lleno de interropaisajes y retratos de Kuhs1ewicz gantes y de intranquilidad. La fe ¡Ah, no, ya he terminado con la Ten cuidado con ella.
-No te preocupes- dijo Laferme
son elaborados con una vasta Y l&gt;ni- inquebrantable en el porvenir y la Joven Pintura ... ! En cuanto uno no
es
de
su
capilla
Jo
colocan
de
cualcon
cierta fatuidad.
forme resolución del asunto y de la clara conciencia de su forma sólo
-¡Cuidado
que eres idiota! Ayer
quier
manera
...
Que
se
las
componforma, lo que hace tan clara Y es- están en los paisajes, lejanos y cercogida la emoción puesta en la canos, de la tierra libre de opera- gan solos, ya veremos lo que ha- estuve con Maurice ... -¡Qué guapo
cen ... No es por alabarme, pero us- es! ... Pero lleva calzoncillos a listas
creación plástica.
ción, en las figuras, las caras y los ted vió el Salón: éste era uno de los verdes y rojas, como un Matisse-.
El tipo de creación que represen- ojos de sus héroe~ y sus trabajadopocos cuadros auténticamente pin- Verdaderamente, el pobre Matisse
ta Kulisiewicz es la constante relación entre los temas vividos Y la res.El arte de Knlisiewicz es para no- tados que alli había ... Lo demás no gozaba tampoco de la admirapropia poesía del artista. Esa rela- sotros tanto más •importante cuan- eran porquerías. Y aún agregó otros ' ción de los amigos de Laferme.
ción existe en Kulisiewicz hace mu- to más demuestra la rara capaci- calificativos más vivos, pues su len- -No tiene un ·solo pelo en todo el
cho tiempo. Ha habido en ella rápi- dad de unir armónicamente todo guaje era de un grafismo aún más cuerpo -seguía contando la adodas mutaciones y conscientes retro- un relato épico de las tareas más impresionante que su pintura. _______ _ lescente- y hace el amor como una
Comencé a sentir bascas de tan- mujer.
cesos, ensayos abandonados después importantes el pueblo y del hombre
Laferme se encogió de hombros:
to
mirar aquellos despojos mortay permanentes conquistas traslada- al profundo lirismo de la interpre-Calla un momento, Minette.
les:
das de una experiencia a otra. Una
tación. Tal vez sea la realidad de
-¡Es
tremendo!
...
Estamos
viendo mi pintura.
cosa no ha habido nunca: p¡u;os ver y sentir lo que constituye una
-¿Verdad?
Es
la
realidad
...
Si
la
Ella
se
colocó obediente tras de
perdidos. Las sucesivas experien- de las mayores características de la
vida
está
repleta
de
temas
de
pinnosotros,
pero
al cabo de tres cuacias se han yuxtapuesto en una su- tradición del arte polaco. Gracias
ma laboriosa eliminando la acci- a esa facultad los trabajos de Ta- tura, si uno los sabe ver ... Estos do~ dros, no pudiendo seguir callada,
' y puliendo preci.
animales me los regalaron en la po- propuso:
dental y dejando
deusz Kulisiewicz se vinculan de lleria de la esquina, porque ya
-¿Quieres que te pose? Me das
samente lo esencial.
modo natural al acervo de nuestro olían... No imagina usted la· peste algo de comer, me desnudo y dibuLa linea de desarrollo de la obra pasado, y su obra se hace comprende Kulisiewicz, linea de conquista sible y cercana para el público po- que había en este taller. Fenome- jas una hora...
Me pareció discreto abreviar la
y profundización de la forma real, pular que se educa en el ambiente nal. Como cuando Gérkault pintavisita.
Volví a encontrar a Laferme
es al mismo tiempo una linea de de esa tradición y que a través de ba sus trozos de cadá~er del Depóampliación y precisión de los hori- ella busca los caminos hacia el ar- sito ... Eso es la vida, eso es la rea(Pasa a la página 8)
zontes ideológicos y temáticos de
lidad ... Pero, ya ve usted, a la gensu arte. Detrás de las torcidas bar- te de hoy.

VALLEJO, EIJUCAIJOR INSIGNE
Genaro SALINAS QUIROGA

(Viene de la página 3)

I

.,

La palabra es una parábola. Ambas
tienen la misma etimología: del griego, P_ara que_ significa alrededor de y
ba/lem, arroJar. La parábola es una
metáfora, una figura del lenguaje,
una alegoría como dirían los helenos.
Quisiera que mis sinceros conceptos
fueran el más bello elogio en torno

EL ARTE DE
KULISIEWICZ

Página 4

•

a la figura ilustre del maestro, señor
Licenciado José Juan Vallejo y se
curvaran en su frente como una radiante diadema, depositándose al mismo tiempo, en el ánfora de ternuras
de su noble corazón.
El homenaje que le ha rendido recientemente el Colegio de Abogados

la palabra ....
LOS

POETAS

P

UEDE asegurarse que la mayoría de los poetas no conocen las
leyes científicas a que obedecen cuando escriben versos excelentes. En materia de prosodia atiénense con razón al más
elemental empirismo. Poco inteligente sería censurarlos. En arte
como en amor, basta el instinto, y la ciencia sólo puede aportar!~
una claridad importuna. Cierto es que la belleza arguye geometría, pero sólo por el sentimiento es posible apoderarse de sus formas delicadas.
.
~os poetas son felices:_ parte de su. fuerza está en la ignorancia mJSma. Pero es necesario que no disputen con mucha viveza
sobre las leyes de su arte: entonces pierden su gracia y su inocencia, y como los peces fuera del agua, se debaten vanamente en las
áridas regiones de la- teoría.

de Nuevo León, tiene como notas inconfundibles, el desinterés y la sinceridad. ¿Quién puede tener interés
mezquino si nuestro gran educador
no ocupa un alto puesto, que ya en
otras ocasiones los ha desempeñado
ejemplarmente? El es pobre como todo auténtico mentor, ya nos ha dado
mucho, no esperando nosotros de él
mas que el privilegio de su amistad
y de su fecundo magisterio.
Ese acto justiciero del Foro nuevoleonés ha tenido como signo inobjetable y primordial. la sinceridad. Escribió acertadamente el consagrado escritor catalán Eugenio D'Ors: "Sinceridad saloa siempre_ Toda palabra
dicha por aquél que ha puesto en ella
su alma y su corazón, es a derechas o
torcidas, por golpe o por contragolpe, palabra de Dios_ Sinceridad salva siempre".
Príncipe, principio, principal. tienen filológicamente el mismo alcance del latín principium, el que gobierna_ Príncipe, el que manda hombres;
principio, ley que rige fenómenos;
principal, lo que gobierna lo secundario o accesorio. El Derecho no fué
creado por los sabios de la Hélade, sino por los Jurisprudentes, Papiniano,
fylodestino, Gaius y Ulpiano, este último creador de la definición de Justicia clásica e inmortal: dar a cada
quien lo suyo.
Si el maestro Va:lejo hubiera vivido en Roma, en la época de su esplendor jurídico, por su vida ejemplar, por su sencillez, por su existencia dedicada infatigablemente a I a
disciplina del Jus hubiera sido un
príncipe de la Jurisprudencia. Es él.
en nuestra colectividad regiomontana
un hombre-principio, raíz de muchos
bienes espirituales, una figura principal que rige necesariamente y se destaca en el sentir colectivo, aunque él
en. su_ modestia no lo pretenda y un
principe de la moral. demostrada invariablemente en el ejercicio de su
apostolado.
La Biblioteca de la Facultad de Leyes lleva merecidamente su nombre·
nuestro Consejo Universitario !~
cuenta desde hace muchos años entre
sus mej?res elementos; el Mutualismo Nacional vé en él a uno de sus dirigentes más destacados ; la Facultad
de Derecho, además de ser su Decano lo incluye entre sus docentes más
]Jrestigiados, y es considerado por la
Juventud universitaria como uno de
los más amables y queridos maestros_
La Asociación Nacional de Abogados
lo ha designado su Delegado General
en esta Entidad Federativa.
. Todo ello demuestra que su espíritu batallador se ha multiplicado por
doquier_ Recordamos aquella elegan-

té _metáfor~ del escritor egregio que
fue Antomo Caso, grata al oído y al
pensamiento, cuando afirma en su Sociología q_u~ todo aquello que responde a un ex1to en el mundo tiende a
propagar~e, "como aquellas grandes
construcciones sinfónicas de Beethoven, o de Mozart, que hacen germinar de un motivo dúctil y bello, desarroll?s brillantísimos en que Id múszcq ,:ntsma parece recrearse como si no
qutstera abandonar/as jamás".
El mundo antiguo tuvo un gran
maestro, que es considerado su símbolo moral: Sócrates. Creó la Etica
Y la enseñó en el Agora de Atenas,
lo cual es admirable para quién no alcanzó la luz evangélica. El mundo
moderno lo tuvo en Jesucristo que
en una col_ina cerca del mar ' pronuncio su rncomparable Sermón de
la Montaña, columna maestra de su
doctri1:a, Ambos personeros de la
H1stona, no sólo fueron insignes
maestros de sus respectivas comunidad_es q~e los vieron nacer, luchar y monr, srno de la humanidad entera_
A pesar de sus grandes conocimientos ha sido el maestro Vallejo
un hombre sencillo, bondadoso, con
el alma de niño_ Esto nos recuerda
cuando Cristo dijo en su divino Sermón: "Si no os volvéis como niños
no entraréis al reino de los cielos"'
Quiso decir ~l. Salvador que podemo;
volvernos v1eJos con los años, pero
que de~emos. conservar siempre el
candor 1nfant1l. exento de malicia. A
pesar de los problemas que como tod_o hombre tiene en su existencia,
siempre est* alegre y la alegría, junto
con la castidad y la pobreza, son las
tres grandes virtudes franciscanas_
Ya se ha comparado al ser humano
como una planta: nace, crece y muere.
Los grandes hombres representativos
de una comunidad mueren como un
roble, de pié o como decía Nervo en
su poema º Raza de BrOnce'' "viendo
el sol y apedreados por un rayo". El
Conde de Keyserling comparaba la
vida del hombre con una melodía en
q_ue su muerte representa los acordes
frnales de una completa partitura. Le
deseamos al insigne maestro una larga vida, ya que tanto lo necesitamos
en la Universidad, en el Mutualismo
en el Colegio de A bogados, en toda;
partes. Sabemos que él seguirá ensenando por vocación innata hasta el
último latir de su corazón, 'donde seguirá conquistando nuevos lauros.
Ci:ando ~ecline su existencia, él podra repetir las palabras que bien pudo decir el divino sordo de Bonn
Lud'Yig Van Beethoven: "¡ Termin~
m, vida musical con una Novena Sinfonía y con un canto a la Gloria !"

Anatole FRANCE

Página 5

�(

CEPT ANDO gustosos la invitación de marcha'. al reencuentro de nosotros mismos que nos
dirigió el ilustre autor de la "Filosofía del Hombre", y empapándonos
del concreto imperativo que Dios nos
otorga a nosotros, los hijos del vigésimo siglo, de realizar el "hace falta que
vosotros renazcáis de nuevo", (lo.
III,7) y adecuándonos con todo esmero a los matices multicolores de

A

nuestra "haecceitas", es preciso cui-

darnos de no sucumbir a las tentaciones de algunos "idola theatri" (F.
Bacon) de nuestro siglo,
Con intitular su genial libro "Naturaleza, Historia. Dios" Xavier Zubiri nos ofreció simultáneamente una
brújula que nos hizo vislumb'.ar l&lt;;s
rumbos indicadores de las cns1s mas
características de nuestros días, añadiendo de nuestra cosecha que necesitaría ampliar el horizonte también
en direcciones sociológico-políticas de
hoy día.
En cuanto atañe al concepto de la
Naturaleza parécenos que el materialismo acariciado aún por nuestros
predecesores universitarios, continúa
retorciéndose a más y meJor en las
ciencias de la física y microfísica para desempeñar su papel nefasto en las
ciencias de la psicología y -Iast but
not least- en las cuestiones de la
cosmovisión popularizada.
Quienquiera ose abrazar como físico un desvirtuado materialismo y un
rancio determinismo corre el riesgo de
ser desdeñado por sus colegas como
reaccionario representante de un "lag"
científico. Rozándose los extremos,
no es de extrañarse que la física moderna coquetee al contrario con la
concepción de un indeterminismo microfísico que amenaza. el concepto de
la causalidad misma, y ataque, desde
un punto de vista contrarío a la misma ontología clásica, que fué combatida por el determinismo de su antecesora materialística. Pero hace falta
no hacer la vista gorda al hecho de
que no es lo mismo decir "determinismo total" que "causalidad" porque "causalidad" -hacemos nuestro
el raciocinio del ilustre profesor Juan
Roig Gironella, S.J. (!)- importa
cierto determinismo, no todo grado
de determinismo. Y, por lo tanto,
negar que haya una clase de determinismo, el más rígido, puede ser que
no importe negar toda la causalidad,
sino sólo una cierta noción de causalidad (la racionalística o mecanística,
dura herencia postcartesiana y postkantiana). Y ya Louis De Broglie
propuso un "assouplissement" (una
ampliación o una "flexibilización",
por así decirlo) de la causalidad confrontando una "causalidad débil", no
determinante completamente del efecto, con la "causalidad fuerte" del determinismo de modo que se deje cierto margen al indeterminismo ( 2) .
Aun cuando la Naturaleza del mi-

•

EPILOGO ALA
FIL0S0FIA DEL HOMBRE
DEL PROFESOR
AGUSTIN BASAVE FERNANDEZ DEL VALLE.
DDDr. Ivo HóLLHUBER
(Austria)

ria- único y verdadero fundamento
de la superhistoria (cf. "Filosofía del
Hombre" p. 280).
La época clásica y la Edad Media
no dieron lugar a un movimiento explícito de existencialismo. La "essentia" y la "existentia" estuvieron en
armonía completa y no ha habido excrecencia ni de una ni de otra; sólo
cuando merced al descomunal éxito
de la filosofía Hegeliana esencialista,
en casi todos ambientes filosóficos, se
anunció la necesidad de una antídosis
contra tan exagerado esencialismo, esa
antídosis fué propinada en una medida igualmente excesiva y se llamó
exístencialismo.
La verdad siempre es suprahistórica en tanto que los fallos de la facultad cognoscitiva no dependen de las
circunstancias muy relativas del ambiente histórico multicolor. Pero los
factores históricos que hacen preferir
a los hombres ciertos rumbos de intereses a otros --,,sos sí son variables
y susceptibles de elección, de tal modo que en una cierta constelación bis- \
tórica, la visión clara para ciertos problemas y verdades continúa aumen'
tándose, mientras para otros problemas y verdades va disminuyendo y
obscureciéndose. Alois Dempf en su
"Autocrítica de la Filosofía" ("Selbstkritik derPhilosophie", Viena, 1947,
p. 4) admitió que era preciso "tolerar
una filosofía que se sociologiza. a fin
de salir de la filosofía que se historiciza" ("die Soziologisierung der Philosophie in Kauf nehmen, um aus
ihrer Historisierung heraus zu kommen").
"Se nos despierta una ansía de ir
a las fuentes mismas de la vida y beber en ellas ( González Martínez)
también cuando damos con la pista
histórica porque "el alma del hombre necesita de perspectivas infinitas,
hasta para resignarse a limitaciones
cotidianas" (Ramiro de Maeztu) .
Las "limitaciones cotidianas" nos
aprietan cada vez que nuestro desamparo ontológico y la angustia nos hacen ver los horizontes históricos bajo
un ángulo de visión desintegrante, y
"las perspectivas infinitas" nos alumbran cada vez que nuestro afán de
plenitud nos abre los ojos hacia un
horizonte histórico integrante de los
hechos escuetos con las ideas y valores eternos.
Nos parece que el crisol que verifique el quilate de "nuestro amalgama
de nada y de eternidad" (A. Basave)
y por consiguiente él de nuestra po- .
laridad existencial en todas situaciones históricas es nuestra capacidad de
acertar lo "agible" en todo momento y de poner de acuerdo nuestra
"haecceitas" con las demandas de la

de que el mismo materialismo, expulsado de la esfera de la física científica, logró establecerse en la psicología
moderna donde desempeña el papel
de prestidigitador "enlibidoendiosado": la Libido endiosada rige al hombre muñeco encerrado en la estrechez
de su horizonte Freudiano unilateral
y doctrinalmente materialista. A esos
resultados llegaron los hombres desprendiéndose del deseo de ver coronada su vida conyugal con la dádiva de
los hijos y considerándolos como riesgos y perturbaciones posibles de sus
concupisciencias vitales. "La psicoanalisis ortodoxa es marxismo psicovo que buscar nuevos conceptos aná- lógico" dijo con plena razón Luigi
logos a los ya conocidos de la Esco- Stefanini {Universidad de Padova, cf.
lástica: acto y potencia. Las nociones su libro "Personalismo social e". Roaristotélico-- escolásticas de "actu" ma, edit. Studium, p.! 06).
Y de nuevo somos testigos de otro
y de "potentia" lejos de haber caído
en desuso han tomado al menos un -espect¡culo igualmente triste: el de
carácter heurístico para la microfísica que el mísmo materialismo logró esmás moderna: un corpúsculo locali- tablecerse también en la sociología
zado podrá muy bién ser considerado moderna y hacer vislumbrar la sociecomo materia "in actu", en tensión dad casi sólo bajo aspectos de un maenergética que por su parte tiene su terialismo, atomismo, utilitarismo ilicomplemento en un campo ondulato- mitados. Esa sociología nominalístirio, en un conductor, en un llamado ca tuvo sus iniciadores no simplemenorganisator que fijará los lugares pro- te --como se supone de ordinario-bables y posibles para la futura rea- en Augusto Comte, sino en los fanfalización corpuscular. Se trata aquí de rrones del espíritu llamado "iluminaun campo de probabilidad que asig- do", a saber en Locke, Hume, Rousna los lugares posibles para la reali- seau, Voltaire, Diderot, Helvetuis etc.
zación subsiguiente, pero de tal mo- Fueron esos quienes promulgaron el
do que este mismo campo lejos de ser santo y seña del "hombre-máquina".
una pura nada, un puro nulo, una Y no tardan en sucumbir al "idolum
pura ficción matemática, tenga ,nás theatri" del materialismo y positivisbien la categoría de una potencialidad mo sociológicos modernos algunos
real a la que corresponde una actuali- corifeos contemporáneos de la sociodad corpuscular.. Este campo no figu- logía llamada científica -si bien a
ra más que como el representante de menudo no es más que un "fideísmo
una materialización posible de un cor- científico"- (p.e. en Norteamérica
púsculo que no es material y no cons- Georges Lundberg y Stuart Carter
tituye todavía realidad alguna, sino Dodd) que por un lado osan dárseuna eficacia posible. Si en el mundo las de inmunes contra t9da infiltrano se encontrase más que un solo ción metafísica pero por otro lado no
electrón, no tendría ya sentido que- se recatan de que confesando de anrerle atribuir un lugar cualquiera, éste temano como dogma inviolable un
estaría más bien en todas partes y si- positivismo y atomismo sociológicos
multáneamente en ninguna: en todas han dado la prueba intrínseca de su
partes en cuanto a la posibilidad, en miopía general.
Nos incumbe desenmarcarar el atoninguna parte, en cuanto a la realidad
corpuscular. No existiría más que un mismo, el mecanismo y todas las concepciones individualistas de que están
croscosmos reaccione diversamente a campo de carácter potencial. Más ge- imbuidas -a menudo sin saberlo-las mismas acciones externas a las que neralmente aún se podría agregar: el las ciencias políticas, económicas y soreacciona la Naturaleza del macrocos- mundo material no es una realidad ciales. La economía nunca debería ser
mos, el principio de causalidad en actual y localizada sólo en una con- considerada como fín último sino comodo alguno es puesto en tela de jui- currencia recíproca, sino más bien una
mo un organismo de medios para ficio por la nueva "libertad" de las potencialidad, localizada y corporal
nes (Othmar Spann).
en
potencia.
partículas de la microfísica moderna.
En cuanto atañe al concepto de 'la
Añadimos
--con
Albert
Farges
y
Admiremos la "modernidad" de la
Historia,
parécenos que el "idolum
verdad inalterable- clásica expresada otros-- que nada escapa a la Provi- theatri" que nos acecha es la confudencia
Divina:
ni
los
acaecimientos
en el discurso de S.S. el Papa Pío XII
sión de la verdad histórica con la veren ocasión del IV Congreso Tomista estrictamente determinados del ma- dad relativa y la de la verdad sociocrocosmos,
ni
los
menos
determinaInternacional celebrado en Roma dulógica con el sociologismo.
rante los días 13 al 17 septiembre dos del microcosmos, ni los causados
Sería muy peligroso el confiar la
por
las
decisiones
del
libre
albedrío
de 1955:
dirección de nuestro anhelo de supede
los
hombres
porque
Díos
es
sufi"Puestos sobre falso camíno, algurar la historia a un sabio del quilate
nos han ido más lejos, atribuyendo cientemente poderoso para haber elede Jaspers --Scylla que evita el progido
entre
la
infinidad
de
los
muna las partículas del microcosmos una
fesor Basave con el radicar el impulespecie de "libre albedrío", y así ha;1 dos posibles un sistema bastante com- so J asperiano hacia la superhistoria
prensivo
para
salvaguardar
simultállegado a pensar haber puesto en enuna base mucho más consistente,
sis el principio de causalidad, al me- neamente su eterna visión de las co- en
que revela la coincidencia de la Ley
sas
y
las
causalidades
"fuertes"
y
"dénos para el microcosmos. Pero este
inscrita en los corazones de los homprincipio nada tiene que ver con el biles" de la Naturaleza hasta la liber- bres con la ley eterna del supremo
tad
de
los
seres
que
creó
libres.
determinismo y el indeterminismo.
Somos testigos del triste espectáculo guía extramundano de toda histopuesto que es de naturaleza más gene-

Página 6

ral que la investigación experimental.
Como es obvio para quienquiera que
considere el problema en sus términos
reales, menos aún puede ser atacado
el principio de razón suficiente ......
La filosofía perenne, en efecto, admite la existencia de principios activos
intrínsecos a la naturaleza de los cuerpos, cuyos elementos reaccionan, dentro de un mínimo intervalo, diversamente, según las mismas acciones externas, y cuyos efectos, por tanto, no
se pueden determinar univocamente"
(3).
· A. Wenzl (Universidad Munich)
indicó que la moderna microfísica tu-

Prudencia Política.
No se trata de un arte sino de una
virtud, no se trata de algo "factible"
siendo compatible con almas de malhechores, sino de algo "agible" que
no sirve sólo para hacer cosas perfectas sino para hacer perfecto al que las
hace. Con eso seguimos el norte que
guía al ilustre profesor Leopoldo EuIogio Palacios (Madrid) en su obra
premiada "La Prudencia Política" (2.
ed. Madrid I 946).
La sindéresis -dice E. Palaciossólo versa sobre los principios remotos que deben inspirar la dirección de
nuestra conducta, mientras la prudencia se ocupa en sacar de estos principios conclusiones prácticas y hacederas y esta virtud, que ajusta y amolda la ley universal a todos los casos
que pueden presentarse, es lo que llamamos la prudencia (cf. ibid. pp 2o.
y 26).
Sentimos mucho que comúnmente
el prejuicio gratuito de la incompatibilidad de la moral con la política esté muy divulgada porque la opinión
común está inficionada por uno u
otro mugrón del neo-maquiavelismo-

Descuellan entre los impugnadores
de ese error, además del Eulogio Palacios que no se cansó de subrayar que
la política es una realidad moral, en
Francia Jacques Maritain ( 4), en
Alemania y en Austria Helmut Coing
y J ohann Messner ( cf. más adelante)
y en Italia Guido Gonella ( 5) y
Giorgio Del Vecchio quien se percató
agudamente de que el derecho natural
hace resplandecer la idea de la justicia en toda su luz y esplandor mientras que el derecho positivo sólo ofrece una luz particular de la misma (6)
También la idea del Derecho Natural y su primacía enfrente al derecho positivo desempeñan un papel
central en la Historia -hecho que no
debe pasar por alto una antropología
filosófica.
Los fundamentos más vitales del
derecho natural radican en los fines
existenciales del hombre. Bien lejos
de ser subjetivos, esos fines existenciales del hombre son objetiuísimos
porque son constitutivos de su propia
naturaleza. Forman parte de ellos, la
auto-conservación, la perfección de su
propia naturaleza física, intelectual y
moral. la reproducción del género humano y la educación de los hijos, la
vida social y el interés manifestado al
bienestar del prójimo, el fomento de
la seguridad, la paz y el progreso téc- nico y cultural de la sociedad y ante
todo el acatamiento del Creador y el
ponerse en comunicación con El. Con
eso hicimos nuestra la exposición sucinta de Johannes Messner en su obra
-modelo "El Derecho Natural" (7).
Es lástima que justamente en su Patria Messner no sea bastare reconocido porque propiamente los ambientes
jurídicos universitarios de Austria,
infectados aun del Kelsenianismo necesitarían urgentemente una nueva

orientación hacia las fuentes verdaderas de la justicia y la moral (8).
He inri ch Rommen ( 9) y Helmut
Coing (I O) en Alemania, y Jacques
Leclercq ( 11) en Bélgica, luchan por
los mismos ideales.
Tomando en consideración el hecho que el hombre esencialmente es
social, p~ecisa incluir en una antro-

pología filosófica que aspira a una revalidación de los valores eternos para
la Historia del hombre también una
sucinta reflexión sobre la reformación
del Derecho de Gentes.
Hacemos nuestra la distinción propuesta por José Todoli (Instituto
"Luis Vives" de Filosofía, Madrid)
al XI. Congreso Internacional de Filosofía (Bruselas 1955, Actos del
Congreso, Tomo IX, p. 112) :
"El derecho positivo de individuo
a individuo se llama derecho positivo
a secas. Ese mismo de nación a nación. se llama derecho internacional
público. El derecho natural de Nación a Nación, ¿Porqué no llamarlo

Derecho de Gentes?"
La fuerza del derecho natural de
Nación a Nación llamada Derecho de
Gentes es entonces superior a toda ley
i_nternacional pública.
A menudo nos obstruye el acceso
a tal evidencia un individualismo embebido en las más íntimas capas de
nuestro ser que lo penetra hasta los
tuétanos. A la primera ojeada parece
debido que la Unión de Estados nazca sólo por el trámite de positivos y
consecuentemente voluntarios contratos de cada uno de los Estados. No
tenemos presente la prioridad lógica
de la Nación y del Estado frente a
los ciudadanos y no nos representamos con bastante empuje que p.e.
también la Unidad Europea y hasta
la Unidad mundial de las Naciones y
Estados toma la delantera frente a
los Estados particulares.
Visto que al Estado corresponde
un concepto político y a la Nación
un concepto sociológico con raíces
mucho más profundas (cf. A. Ba-

save, "Teoría del Estado", México mayor e inestimable que nos hizo ver
1955, p. 75) pensamos que una nue- Zubiri: "En cierto modo, pues, asi
va Europa y más tarde quizás una como la exterioridad de las cosas perUnión Mundial no se podrá realizar tenece al ser mismo del hombre ... sin
a base de Estados, sino a base de Na- que por esto las cosas formen parte
de él. asi también la fundamentalidad
ciones.
En Austria Endre van Ivanka y yo de Dios "pertenece" al ser del hommismo hemos señalado los rumbos bre, no porque Dios fundamentalprincipales en sendas comunicaciones mente forme parte de nuestro ser, sial Referendum Internacional "Idea no porque constituye parte formal de
Europea e Concetto di Nazione" {Ri- él el "ser fundamentado", el ser relivista "Huma,;,itas ;" Brescia, Italia, gado. Dios no es nada subjetivo. cofascículo n. I 0-1 I. Octubre-Noviem- mo tampoco lo son las cosas externas. Existir es, en una de sus dimenbre 1956).
El desprecio de la prioridad del De- siones, estar habiendo ya descubierto
recho de Gentes como derecho natural a Dios en nuestra religación." (Xade Nación a Nación, en ocasión de vier Zubiri, "Naturaleza, Historia,
las varias convenciones subsiguientes Dios", 2.ed., Madrid 1951.p. 341).
Es preciso además que esa religaa la Segunda Guerra Mundial no obstante sus disfraces farisáicos chorrean- ción no sólo religue a los individuos,
do de aseveraciones pacifistas, logró sino también a las Naciones y los Esdeshaciendo el orden universal de los tados.
La obra del profesor A. Basave
pueblos en general y destrozando la
unidad Europea en particular: la Car- constituye una de las más preciosas
ta del Atlántico, el Proyecto-Morgen- invitaciones a un "Renacimiento",
thau de Quebec, las Convenciones de que sigue la pauta del ideal cristiano
Teheran y de Yalta que no fueron e intenta una integración de nuestro
sino eslabones de una traición histó- espíritu y -cultura.
Superando las tentaciones de la perica universal. La victoria de los
reza
intelectual y moral -los MedieAliados con sus organizaciones de
la "Sociedad de Naciones" y de la vales la llamaron "acedia" y la tuvie"ONU" no son garantías suficientes ron en máxima cuenta- debemos
para la paz. Es el espíritu el que vi- adecuarnos nosotros mismos a la efivífica y el que lleva la paz. Pero el gie de Dios y realizar un orden juríespíritu fué muerto a golpes de odio dico y social que corresponde a la digen Quebec, en Teheran, en Yalta y nidad de la persona humana.
En las épocas llamadas modernas
en Potsdam. Dieciocho millones de
cristianos de lengua alemana fueron ya no está de moda el asimilarse asinexpulsados cruelmente de sus países. tóticamente a los únicos hombres que
Los detalles que nos ofreció entre el merecen Ser llamados grandes a saber
padre Dr. Emmanuele J. Reichenber- a los santos.
Todo al contrario, nuestros polítiger, presidente del "Kolping", Chicago, en su conmovedora obra "Euro- cos y estadistas-y no sólo los ateos
pa en ruinas (El resultado de la cru- sino, es lástima, también los que se
zada de los Aliados)" (1) nos abren Jactan de su cristiandad- tienen en
su gran mayoría más confianza en el
nuevos horizontes.
No sabiendo cómo salir del atolla- empréstito de dólares y en el lanzadero y cómo parar el jaque mate que miento de bombas atómicas que no
amenaza la política universal. en va- en Dios y en los valores eternos.
Y nosotros-ricos herederos de una
no acechamos una ocasión de aliviar
la crisis histórica de nuestro siglo {que cultura sublime, pero pobres hombres
--como el profesor Basave lo expuso de un siglo auto-destructor-declarécon empuje y claridad- se basa en n:onos testigos de la verdad y deponúltima instancia en "la soberbia de gamos en favor de los valores eternos
la vida que ha pretendido olvidar su siguiendo con gratitud las fuentes deÍ
religación con un Ente fundamental hombre sobrenaturalizado y transubsY fundamentante", cf. p. 168-de su tanciado en medio de un ambiente
libro). si no concentramos todas profano y vulgar, que nos hizo alumnuestras fuerzas físicas y morales en brar con tanto esmero y denuedo el
el único oficio que importa en ese joven mexicano Agustín Basave casingular "Kairós" de la historia del ballero de la verdad más humana y
hombre en el umbral de la Edad por ende hombre cabal!
Atómica, esto es, en el de realizar el
Inssbruck (Austria), el 6 de
verdadero "Renacimiento" espiritual.
Como óptima "medicina mentis"
Mayo de I 957.
se ofrece a cada uno la "Meditatio
mortis" que nos insinúa de modo
1) C!. Juan Roig Gironella, S. J., 'El detergenial el profesor Basave en un capímsmo de la moderna Fisica Cuánticatulo especial de su libro.
examinado a la luz de la noción filosófica
de causalidad" (Revista "Pensamiento"
Otro mérito de nuestro ilustre penMadrid 1953, vol. 9,p.52.
'
2) Cf. Loui_s ~e Broglie, "Au dela des mousador se basa en haber subrayado la
vantes hm1tes de la science" citado ibid
teoría de Xavier Zubiri, según la cual
p.62
3)
Cl. "IV Congreso Tomista Internacional"
la religación del hombre con Dios es
Revista "Crisis", Madrid 1956, n. 9., p. 109:
una dimensión formalmente constitu4) Cf. Jacques Marltain, "Principes d'une
~o~it19ue HlJ.!'1aniste", Paris 1945, p. 178:
tiva de la existencia (cf. Basave, l.c.
Ams1 done il re~te vral que, la politique
étant. chose l~~rmséquement morale, la
p. 160-161).
premiére c~ndibon d'une bonne politique
Es una dimensión de un alcance
est d'efre Juste".
5) C!- Gt:1-ido Gol}ella. "Presupposti di un or-

dine mternaz1onale" Padova 1942 p 31 ·
"il vocabolario della' morale individuaie ~
I o,,stesso vocabolario della morale socia-

•·
6) Cf. Giorgio Del Vecchio

ALAS CASAS EDITORIALES YA
LOS SEÑORES DISTRIBUIDORES
YLIBREROS DEL CONTINENTE
La L'niversid;ul de Nuevo León ha
mantenido desde su fundación un vasto plan ec.lilorial que desarrolla al través de publicaciones ,·uva circulación
comprende a todas las· lnstiluciones
oficiales, uni ,·ersilarias, académicas,
ateneistas, centros culturales, sociedades de diversa índole y personas, en
América y Europa.
Entre el cuerpo de ediciones (¡ue
aquí se imprimen figura nuestro mens~ario ·'AfülAS Y LETRAS", &lt;1ue recientemente ha establecido una sec-

ción -LIBHOS-, en la que figuran
comentadas las obras últimamente aparecidas en las prensas americanas.

Dada la extensa órbita de circulació~ del _Boletín arriba mencionado, y
en mteres de ofrecer al lector americano una juiciosa información del fon-

do Y continente de la obra, cotejada
a la luz de un criterio ecuánime y a
tono con la moderna interpretación
del pensamiento científico literario o
artístico, "AHMAS Y LETRAS" se complace en ínvitar a ustedes a coadyuvar

con este propósito de orden cultural
que anima a la Universidad de Nuevo
León, solicitándoles el envio de cada
una de las ~dicíones nacidas en sus
prestigiosas prensas, las cuales serán
objeto de nuestros comentarios en la

medida que vayan llegando a n~estras
manos.
Los envíos deben hacerse a.

"ARMAS Y LETRAS",
Universidad de Nuevo León,
Plaza del Colegio Civil,
Monterrey, Nuevo León,

México.

rmasy

~TI

Organo Mensual de la Universidad
de Nuevo León
Registrado como artículo de 2a. Clase en

Admón. de Correo, de Monterrey, N. L, el

• 20 de Abril de 1944.

INDICADOR,
Colahoradoret

Hugo

"essenza del di-

7)
8")

9)

10)
11)
12)

p. 1 y 7,
'
Cf. Johannes Messner, "Das Naturrecht"
Innsbruck-Wien (Tyrolia) 2.ed. 1950, p. 36
ss. y p. 4~ ss. y passim.
Cf. Ivo Hiillh~ber, "V«:rs une Révision des
Grandes No~ons Soc1ologiques: les rapports du dro1t et de la Sociologie", Beaune 1954, fascículo I,p. 199 ss.
Y ~demás, Ivo HOUhuber, "Non si costru!s~e una sociologia e nemmeno una
politica senza basi filosofiche", Atti del
Cof!greso Internazionale di Filosofia Antonio Rosmini, Firenze (Florencia Italia)
1957, pp789-797.
'
Cf. Heinr1ch Rommen, "Die ewige Wiederkehr des Naturrechts" Munich 2 ed
1947 (trataducido en lengua castellana por
el profesor mexicano Héct.Q.r Uribe González con el título "Derecho Natural")
Cf. Helmut Colng, "Grundzüge der Rechtsphllosophie", Berlin 1950.
Cf. Jacques Leclercq, "Lecons de Droit
Naturel", Vol. I: "Le Fondement du Droit
et de la Société", Namur 1927
Cf. Father Emmanuel J'. RelCbenberger
"Europa in Trilmmern (Das Ergebnis de$
~uzzuges der Alliierten"), Graz y GOttingen (ed. L. Stocker), 3,ed. 1952.

Pad;Jla

Fidencio de la Fuente
Genaro Salma, Quiro¡a

Arturo

1

ritto natura1e", Milano, (ed. Giuffré) 1952

la

Homero

Cantú S.

A.

Gana

Alfonso Rangel Guerra
Gwílenno Cerda G.
Jor¡e Rangel Guerra
Manuel Morales
Dibujos de Jorge Rangel ·ouerr1o.
Director
Lic. Fidencio de la Fuente

Oficina,

Wa.hington y Cole¡io Q.;J
Monterrey, Nuevo Wn

MEXICO

Página 7

�•

REAL COMO ....
(Viene de la página 4)

DONDE EMPIEZA TODO

'

una semana más tarde, en el "Clai-

Te encuentro como las tier~as carcomidas por el rayo,
como se encuentran los pozos secos de lumbres y cenizas,
como los dioses lánguidos que ríen una vez
cuando hay hastío en el estómago,
en las mismas flores que se marchan al tiempo que la sangre calla.
Ahí te encuentro como rosa empapada por el labio de la abeja,
y en suspenso de amor y de cosas suaves, cristalinas.
Te encuentro como la fruta asoleada,
como el jugo que brota del azúcar disecado,
y como la miel que se hace abeja,
allá en los recodos de la tierra enferma.
Estás en el encuentro como muñeca primeriza
y como lágrima que brota buscando el cauce que te rima.
Ahí estás, sosteniendo el diálogo de mis paredes,
las huecas paredes que sueñan con tenerte
el momento que vive el trueno en los cielos,
en las parles más calientes de mis manos,
en los dientes que me ríen,
y en los nervios que me cantan,
Te quiero aquí en el mismo sitio que pisaron las amigas,
cuando principiaron la danza de las palmas,
y los gritos de las aves.
Te quiero porque das el paso sin temblar como fruta deshonrada
y porque calla's hasta romper la voz del espíritu
que espera la palabra,
por el hermoso ademán que le aterra deliciosamente,
tensamenle en la epidermis que le cubre en los instantes
que le miran las estrellas,
cuando callas como paloma remojada,
como una luciérnaga querida por el monte,
y una rama herida por la fuerza de la savia.
Te quiero mística porque tu bondad es de sábana tendida,
porque tus gestos se incan al vértice de la vista.
Así te quiero, así gota de agua absorbida por el minúsculo sol.
recia flor que le naces para adentro,
porque tienes la sonaja de la noche
y porque son tus cabellos una canción que llevo aquí,
en las arrugas que forma el tiempo en el zapato,
donde quedan las ropas colgadas
y donde sostienen las palabras el equilibrio quieto del amor.
Te tengo donde empieza todo, donde está la fórmula del tiempo
que te envuelve, donde se encuentran los algodones macizos.
donde la sángre muere,
allá en el ademán muerto, y en la obscuridad,
ahí en el lugar donde los subterráneos cantan,
en lo más ínfimo de risa,
aliá te quiero porque quedas en una sola palabra,
¡&gt;orque quedas en una sola palabra,
porque duermes en un solo latido,
en el golpe de mis yemas
y en las flechas que escapan por la boca.

ron", comprando tabaco.

-Estoy muy preocupado, trabajo mucho... Ahora me parece que
voy a hacer algo fuerte, real como
la vida misma ... He terminado con
Minette ... ¡Qué pesada más grande! ... Yo no puedo perder el tiempo, necesito trabajar.
Y se despidió apresuradamente,
que no pasara a verle, porque tenia
mucho que hacer. El cuadro de la
"Trapera" Iª comenzaba a estar
maduro ... En menos de veinte sesiones lo concluía ...
Al volver a casa pregunté a Madame Paulette por el cuadro.
-Una obra de arte, un Courbet
-me dijo. -Nada de esas tonterías abstractas que a usted le gusan. Real como la vida misma. El retrato es un arte que se iba perdiendo. En cuanto el mío se exponga
en el Salón, verá usted cómo le
llueven los encargos a Monsieur
Lafe.rme.
-Pero ¿usted lo ha visto?
Mi portera me miró indignada.
Pues claro- que lo habia visto. ¿O
es que yo creia que Jean-Pierre tenía secretos para ella ... ? Precisamente había reformado algunos detalles, siguiendo los consejos de
Madame Paulette.
Yo eché escaleras arriba, sospechando del amor de mi portera por
el arte.
Pero al cabo de mes y medio salí
de este nuevo error, al tropezarme
en la acera con el pintor, que se
esforzaba por incrustar en un triciclo, de los que se suelen emplear
para recoger papel viejo, sus· inmensas telas. Aquellos tristes objetos vistos de medio lado tenian un
aspecto feroz, que contrastaba con
la cálida atmósfera verde de la primavera.

¡í;,,

-¿Se marcha?
-Por culpa de esa bruja, de la
portera ... Total, porque debia dos ' !¡¡f
trimestres ... Tome mi dirección, en
1
el taller de un amigo... Si conoce
usted· a alguien que se interese de
veras por la pintura...
Se l)letió portal adentro y reapareció con un gigantesco desnudo, ,'
que era como una caricatura ma:·,
cabra de Minette, un esqueleto marrón verdoso metiendo el pie en ¡
una palangana gris plomo.
-¿Qué le parece mi "Grande
Baigneuse"?
-Sin duda, muy fuerte, muy inMonterrey, N. L., 2 de Septiembre de 1957.
teresante ... Pero ¿no le parece que
la cadera y el fondo tienen valores
.. :,,: ., ..,.
algo parecidos?-. Al instante me
Salomón GONZALEZ ALMAZAN
di cuenta de haber cometido una
torpeza.
-Precisamente ése es el mejor
En la nueva versión, Madame
trozo de la tela -me contestó La- Lo mejor que puede hacer es colgar valores de cadera y fondo. Al cabo
ferme muy picado. -Ya veo que la paleta y casarse con una rica. .. de unos dias pasé a verle y le en- Paulette abría en su cara terrosa
usted no comprende lo que he tra- Si la encuentra, porque es grosero contré en un taller entresuelo, ló- una boca negruzca y mostraba unos
taoo de expresar... Sin duda por mi y sucio como no puede usted ima- brego y frío. Tenia la barba más i!ientes afilados, como un tiburón.
crecida que de costumbre y aspecto
culpa- agregó con cierto tonillo ginar.
-Pero esta gripe intestinal me
Como vi a Madame Paulette de de enfermo.
que indicaba lo contrario. -Claro,
preocupa... Por si acaso ya he he-Estoy con la gripe -se lamen- cho testamento ... Dejo escrito a mis
ustedes los abstractos ... -Dispense, humor como para estarse descuarpero aún me queda un cuadro por tizando dos horas a su ofensor tó. -Creo que es algo intestinal ... amigos que me expongan todo el
plástico, pretexté una necesidad ur- Me encuentro mal, pero voy traba- tiempo posible en una caja de crissacar.
El último lienzo estaba cuidado- gente y entré portal adentro. No jando ... Voy a mandar la "Grande tal, como los Cristos españoles, pasamente tapado con papeles de pe- pareció hacerle mucha gracia tan- Baigneuse" a los Independientes, ra que me dibujen los amantes de
riódicos. Por su tamaño y tales ta prisa y me lo dejó sentir dos ya que no puedo enviar la "Trape- la realidad... A ver si de una vez
precauciones me figuré que era '-'La dias; porque una portera parisina ra" ... Tenia usted razón, los valores se enteran de lo que es la vida...
Trapera". La modelo se habia aso- puede no haceros caso cuando le de la cadera y fondo no eran justos.
Por suerte, sus siniestros temores
mado a la puerta y miraba con ex- habláis, pero si ella os habla no te- Mírelos ahora ...
no se confirmaron. Sanó, expuso en
-Y ¿por qué no presenta la "Tra- una sala que nadie conoce y tuvo
presión de insultante ironía los es- néis que cortar su discurso ni aun
pera"?
fuerzos de Laferme por acomodar con la ayuda del S.V.P.
un par de críticas, la una buena y
Me quedó cierto remordimiento
su cuadro. Por fin el pintor montó
-No me hable. Aquella bruja me la otra mala, aunque ambas de tres
en el triciclo y se alejó pedaleando. de haber ofendido, por vanidad, al rasgó la tela... Lo he cosido, pero se renglones. Con un cuadro que ven-Gracias que se ha ido -me di- pobre Laferme en nuestra última ve la costura ... Ahora lo estoy repi- dió y siete que dejó en depósito llejo la terrible portera. -Era un fra- entrevista. A decir verdad, puestos tiendo, corrigiendo algunas blandu- gó a cubrir la mitad de los gastos
casado sin ningún talento ... Le han a criticar la "Baigneuse" habla de- ras... Será fuerte y duro como la de la exposición. Lo cual considero
rechazado el cuadro en el Salón... fectos mucho más palpables que los realidad ...
que fue un éxito.
.

Página 8

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                  <text>Es una publicación trimestral editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León a través de la Editorial Universitaria. En las páginas principales de Armas y Letras se incluyen textos literarios, particularmente poesía, narrativa y ensayo, de escritores destacados de la localidad, nacionales e internacionales. Inició en 1944 de manera mensual, se mantiene activa en soporte físico y digital.</text>
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                <text>Armas y Letras, Boletín mensual de la Universidad de Nuevo León, 1957, Año 14, No 8, Agosto </text>
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                <text>Es una publicación trimestral editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León a través de la Editorial Universitaria. En las páginas principales de Armas y Letras se incluyen textos literarios, particularmente poesía, narrativa y ensayo, de escritores destacados de la localidad, nacionales e internacionales. Inició en 1944 de manera mensual, se mantiene activa en soporte físico y digital.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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1

VIDA DE MARCOS ...

gran familia... Es tan fino que no culpa. es nuestra. Le motejaba de
asno cargado de oro y me decía que
11arece extranjero ... Va a expon~r
la. vida en el mundo seria pronto
en París... Ese si que no es un nuserable, de esos que todo lo cuentan insufrible, con estos nuevos ricos
tar • sordo y ciego a su monu·nto hi~
que lo invaden. Unos suavísimos
(Si gue d e la púgina 1)
tórko,
ele crisis total.
.
por céntimos ...
golpes me sacaron del arrebatado lu rfrla del Esc udt'ro (tantas veces ciSu moral constante - -entre lineas y
Esta malévola alusión a la me- soliliquio. Era el americano, que tada eomo &lt;.·j cmplo de picardía) nos
futra •le l·llas- - - consigue deskir el ar•
sura exacta de mis propinas cayó con voz aún más suave me dijo:
po1lria llcYar a convhir con un hom- uumenlo dl' la obra rn general, ya que
en el vacío. Yo estaba acostumbra-Perdón.
bre tle malas tendencias y que, de
do a saber que mi portera, tan
-¿Perdón?- pregunté, aún en- pronlo. haga moral consigo mismo y las disgfl'dom.·s qut harl' al respecto
resultan tan l' Onlinuadas como, mu.
amante de reglas y medidas, era en fadado.
110 en un doble ¡1lano como lo hace
el terreno de las gratificaciones
-Perdón, no babia comprendido (;uzmún, cosa perfectamente justifica- l'has ven•s, ü1 ecL·sarins. E s natural
,artidaria del barroco más ~esen- que era una carta de presentación. d ,l en su caso, según lo hemos yjslo. que. tomo buen español , odie al rico
1
y postuk al pobre romo modelo que
frenado. Si en dar era un David, un No sé las costumbres de Europa ...Pno no anticipemos opiniones.
dcbL• imitarse: Unu rlifel'ellcia hallo en
Ingres o un Poussin, en recibir era Yo renuncié a decirle que eran, más
Católico por excelencia, ddcnsor de
un Rubens, un Fregonard o un De- bien, las costumbres de l\ladame todos los principios rspafiolcs. Espi- lu muerte del rico II la del pobre: que
lacrolx. A pesar de todo, comenté Paulette, pero oyendo su trabajosi- UL·l dedica su obra al Canknal Arzo- ('[ rico a todos deja quejosos, y el pobre piadosos (púgina 88li). Por otra
con desdén que no comprendía có- simo francés renuncié a ello.
bispo de Toll'do, JJadre de los pobres
mo tan gran escultor no trabaj~e
-Soy yo quien debe pedirle per- u amparo de la r,irtucl. Por lo demás 11ark, drsde joven se lanza a la avenjamás. Para justificar esta aftr- dón - exclamé, hecho una malva. sit-ndo L•sta obra un relato autobiogrú- tura pm•s yo con t'l dt•.-,eo que tenía
maclón, hablé a Madame Paulett~ Después de haber repetido cuatro fíeo, 1lurcos de Ohrctón y Espinel no de oer mundo, desamparé lo.-. estudios
del raro silencio del taller de mi veces estas palabras, aumentando son otra cus,, qm• la cluali1lad litera- y nw uc oui a la compariia d e un amivecino.
cada una la. intensidad de la voz, 11io-humana de un solo individuo, adc- (iO ra¡1ilán (púgina 831); Y rn efecto
-Y ¿a eso le llaman critico de con ese afán español de hacerse m:is dL· que, eonot·edor profun&lt;lo de su rrt·o1Tr tantos caminos Y realiza en
arte?- me plantó con insultante comprender a. la. fuerza., el escul- propio idioma. Espinel lo mam•ja hú- tsa forma tantos sueii.os que una de
desgarro. -¿Cree usted que la es- tor me entendió y ,mediante varios hilml'nll' al escribir púginas sin fin, las veces t·omo Cenantcs - llega a 1
cultura de hoy es como la de nues- "perdones" más por una y otra par- con PI placer quC' ésto, sin lugar a du- sn prisionero de los turcos y llevado
tros tiempos, oficio _de b_estias, a te me invitó a ver sus obras en el elas. le ocasiona. por lo cual nos tro- t·aulivo a Argel. :\lurcos es de los hombn.·s que sahcn L·xperimcntar con la
base de golpes?-. Si algun escul- acto.
pcznmos con una obra de grandes protor lee estas líneas no se ofenderá
Conociendo bien el cuarto que porciones, ajena a todo sentido de desgracia ajt·na; sirve a varios umos
más que yo al verme gratificado por ocupaba, no me costó trabajo darla vieja portera con esta contem- me cuenta de que estaba. vacío. Al
poraneidad. Pero. ella, s!n prestar decir vacío me refiero a. obras de
atención a mis mtradas tracundas, arte, ya. que la cama. deshecha, la
se extendió en una disertaciói_i so- alfombra. raída, el armario viejo y
bre la escultura contemporanea, el papel a. rayas coloradas estaba
fruto de la lectura de su seman3:- lo mismo que en tiempos de Numario favorito. Me Jiabló de las cali- Pompilio, la. vista. de cuyo caballedades del carbón, del alambre, del te, que también había quedado allí,
papel de periódico, de la goma, del me sumió en una triste meditación.
nylon y de la miga de pan, porque, ... .l\le dirigía hacia él cuando el escomo ella decía con elocuente frase cultor, con aire de alarma, me co(de la misma fuente) la escultura gió del brazo suavemente y me conhabía dejado atrás a la Edad de dujo a través del cuarto describienPiedra y Ja edad de los Metales Y do curvas y haciendo rodeos, como
si tratara de evitar obstáculos inestaba en Ja Era Industrial.
_y para que se convenza, voy a existentes. Ni el asombro, ni la corescribirle unas lineas de presenta- tesía, ni la. fuerza que encerraba. la.
ción para su vecino y así podrá ver dulce presión de los dedos de mi
sus obras, aunque no sé si lle~ará vecino me permitieron hacer otra
a entenderlas ... Cada vez ~ue pien- cosa que seguirle en sus evolucioso que a usted le gusta ~iguel An- nes, que no fueron muchas, dado
lo exiguo del recinto.
gle me dan ganar de reir ...
Por fin me vi sentado junto a la.
Respondí, malhumorado, que !'º
mesa,
con un soberbio álbum de fotenia necesidad de tales cere~on~as
tografías
entre las manos.
para conocer a quien tenia m1 nus-Obras antiguas, ya. no interema fuente y mi mismo retrete. Pero Madame Paulette había ya sac3:- san- explicó trabajosamente el
do tintero, pluma, secante y un m1- americano, no en vano oriundo de
11isculo pedazo de papel en que es- un país joven y dinámico, pues
cribía, con maravillosa rapidez, un aquellas antigüedades estaban febiJlete que era como un rompeca- chadas dos años antes. Su único dibezas de esas frases prefabricadas namismo, por Jo demás, ya que se
que es forzoso emplear en la corres- babia tumbado sobre la. cama, despondencia francesa.
. pués de desperezarse concienzudaYa he dicho que los deseos de m1 mente, apoyando las piernas en la
portera eran órdenes para ~• por madera de los pies, porque no caJo que subí la escalera muy _disp~es-. bía. No se crea una descortesía por
to a llamar en casa de mi vecmo. su parte el ocupar el único mueble,
Pero no fue preciso, porque me Jo aparte de la siJla. que yo ocupaba,
tropecé en el rellano esperand? con · capaz de soportarlo. El cuarto espaciencia que se llenara su Jar~a. taba, por lo que babia de comprenLa fuerza de la costumbre me hizo der nada más al entrar, tan repleto
pasar de largo, con un "PARDON'' de presencias extrañas que la úni, . L'ncut•ntra trabajo sin difil'ultad des
distraído. Pero reflexioné Juego que ca posición posible, era seguramen- grantkza histúrira, l(Ul', Slll embar~o. liido a Mt buen t·omportarnicnto, dul·
tiene un cnormr contenido humano.
no tendría mejor ocasión de entre- te, la horizontal.
El autor. hombre de pt•nsamientos zura ele t·arúcter y honra!leZ cxtreJD8,
Las
primeras
fotografías
repregarle la carta de Madame Paul~tte.
sóliclos
nos postula romo tjc-mplo tk :\o t•s ck cxtraii.ar, por tanto, que
El con cierto asombro, la cogió Y sentaban guijarros. Pero una de
ellas, en que el autor aparecía jun- humani1la1I al tipo lil' inclivicluo pru ~ Pfandl , lo enruentrP '' más manso e
se' la echó al bolsiJlo.
to a su obra, me hizo' comprender dcnk y nohk de instintos c¡ul' dcbL· inoct•ntc" que sus camaradas los liUI'"
-Perdón -dije yo.
ma1u•s y Bu"&gt;rom•s, pero si l' O cambio
-¿Perdón?- respondió el ame- que se trataba de guijarros gigan- saht•r lo &lt;1t1t• quiL•re sin p ont•rst~ il Pl'll· qut· no se dl' l'llL'nta qut• justo p,or ello
sar
t•n
rosas
c¡m•
no
t•sl:'lll
al
akann•
tes, que sólo el hombre, con mucha
ricano.
'lar('os dista mucho dl' ser un pícaro,
-Perdón, pero esta carta es para paciencia, es capaz de formar. Ha- ele sus posibiliila&lt;ks. Pero al mismo E~. a(kmús, \'a\i entl' y patriota. t·upa•
bía piedras oscuras y claras, bri- tirmtlO, como Qut•Yl'tlo. Espinel sr er!•
leerla.
llantes
y opacas. Unas tendían a la µt• t•xpositor inarabahlc e incansahlt.· ch- bntirsc t·on aqm·I qut trnlt· de ofe.n·
-¿Perdón?
1kr su honor Y con él d dL• Espalia,
En cuanto con abundante adere- vertical, otras aparecían acostadas de 1111 pasado glorioso. Su iclca ile Fs- ..,¡n dt•jar por ~so dl' n•t·Ot10l'l'I' los d
zo de excu;as, hubo comprendido como su autor. Una composición paii.a no pm•ck str, por tanto. (la&lt;los ft'l'tos tk su Jllll'bio romo cua111!0 41i
que aquella carta e~a para ser leida, con dos de estas piedras -"LOVE", los tiempos tn que vin•, mús equiYo- qm· por la mi.-.ma ra:án que pensumo
el americano sonrió con buen hu- si no me engaño- representaba un cada : Cousidérest' nos dirc que r11 :, a s(•1iore.~ del mundo • .rnmos aborr
agotador esfuerzo de imaginación tan op11Ir11ta .l/onar&lt;¡uia como la de
mor y di.io:
España. de las migajas que se despe1·- citlos de todos (9i~l). El vil-jo Escud
-INDEED-. Pero como esto creadora.
Después de ver unos cincuenta diciun efe la mesa &lt;frl principe. sobru ro t·s nwgnifico ronore,lor de 1a P •
"naturalmente" me babia hecho
t·olo¡zia dl' todos aque1los que Jo
enrojecer de mi tontería y no era pedruzcos parecidos empecé a no- no .&lt;iolmnenle pura aumentar casas ua dcan, gran obsenaclor y .a~udo d
mala persona, agregó afable; O.K. tar que una enfermedad se babia comrn:adus ll yrundt•s, pero para le- ni])lor de costumbn·s y húbitos
Y como la jarra desbordaba, ce- declarado en ellos, a manera de ca- l'Cll1lurla.'i de 1111111 pro/11nclas miserias manos. Sin l'mhargo. su critica rs b
rró el grifo, la cogió -y se metió en ries dental. Aparecieron unos pun- a luyure.'i allfaimo.-; (página 9i0). Con
tos, que se convirtieron en aguje- rsk púrrafo nos damos rucnla rle que
su cuarto.
(Pasa u la ])Úgina 4)
Espinel estú -o se empt•cina en esYo entré en el mío, tan ofendido
(Pasa a la página 6)
con mi vecino como siempre que la.

-

1

Página 2

LA SITUACION ACTUAL DEL PUBLICO

EL
ARTE
ALEMAN EN
EL SIGLO XX

El arte alemón se encuentro hoy día en
uno difícil situación. Lo escasez de medios
materiales con que los pintores y escultores
se ven obligados o luchar es aún mayor que
en ~I resto de los países europeos. He conocido grandes artistas o quienes poco ho
f~lt~do poro morir de hombre en los años
s1.gu1entes o lo guerra y que1 durante el in•
v1erno, se veían obligados o trabajar en sus
cosas en ruinas y sin calefacción, acostados
e insuficientemente protegidos por el abrigo
Y. un par de guantes. Fanáticos, no se res,.gnobon o cesar en su actividad, aún sabiendo que el empobrecimiento de sus event~oles compradores ero ton grande que na.
dre podría adquirir los obras producidos; in•
cluso sería difícil encontrar un lugar para
colocarlos, yo que miles de personas, expuls~dos de sus hogares por los bombos, se hac1n0bon en los pocos edificios aún en pie.
Y, cuando al fin ciertos medios comerciales
reanudaron sus actividades, los artistas alemanes se vieron obligados O reconocer que
había surgido una nuevo clase de compradores que no comprendía en absoluto el arte ',"oderno. Pero o lo crisis externa se unía
lo interna. Durante Jo época de Hitler, es
decir, .ª partir de 1933. casi todas los moni•
futoc1ones genuinas del arte hobion sido
p~ohibidos. L~s revistos de arte -desaporec~eron_ o continuaron arrastrando uno vida
l~ngu1do._ ~os jóvenes del momento, no pu.
drendo VIVlr de sus propios recuerdos se
formaban artísticamente en contacto co~ un
arte de tercer orden, 0 todo lo más, con los
maestros de tiempos posados. Lo situación
se mantuvo hasta 1945, interrumpiendo así
en Alemania lo tradición de un arte actual
)' profundo. Yo tuve ocasión de observarlo
o partir de 1945 en mis cursos sobre Historio del Arte en la Universidad de Munich,
pues ol hablar sobre el arte del siglo XX
notaba que, cuando menos naturalistas ero~
les ~br~s ofrecidos a lo consideración de mi
oud1tor10, menas comprensión encontraban
e~ él. Ero necesario comenzar los explicaciones de lo misma manero que lo hubiere
hecho en 191 O.
Desde entonces sin embargo fa pintura Y
lo escultura modernos han renacido en Ale.
monio, observándose sobre todo un gran
desarrollo de los exposiciones. Sólo en el
gran público es posible aún darse cuento de
cómo el interregno producido por los doce
años hitlerianos, no sálo pervive, sino incJu.
so sigue actuando. Aunque el arte moderno
hoyo triunfado yo en Alemania en los expos!ciones, en las medios oficiales y en lo
ineJo_r porte de lo prensa, aún se tropiezo
que, desde 1911, había ofrecido al mundo
•n ciertos sectores con uno cloro oposición.
No debe sin embargo olvidarse el hecho de un arte abstracto, que por cierto había encontrado en Alemania un terreno bien preque hoy se ho entrado en contacto con cierparado, gracias o la obro de Hermonn
tos medios que antes no se interesaban en
absoluto por el arte moderno. Como nues- Obrist.
Se vieron igualmente expulsados Moholy.
~- nuevo prenso democrático invito a los
Nogy, Marce! Breuer, Herbert Boye,, Albers,
'",','tontes de los exposiciones o dar su opiVordemberge-Gildebort, Schwitters, Feinin■1on sobre los mismas, hoy actualmente muchos alemanes, o quienes en otros épocas ger, Mol:rohn, Beckmann, Kokoschko, Gran,
•unco se hubiese consultado y que hoy ho- Schorl, Jonkel, Adler... Schlemmer murió
hlan y escriben sobre materias artísticas. desesperado en Alemania. Todos ellos eran
¿No será ésto lo causo que hoce hablar de figuras importantes en los diferentes foce•
una "resonancia demasiado pesimista en el tos de lo evolución alemana.
público"?
Si o ellos se añaden escritores como
ExiS t e aún otro factor desfavorable el Thomos y Heinrich Monn, Werfel, Zweig,
hech0 de que algunos eminentes críticos' de Fronk y grandes compositores desde Schi:in•
arte se manifiesten como reaccionarios en berg o Hindemith, es difícil explicarse comateria de culturo. Lo interesante obro de mo la productividad alemana no desapareSedlmoyr. "Verlust der Mitte", (1948 ) ho- ció totalmente. No es mi misión explicar
ce ~ue muchas personas cultivados pierdan en esto introducción cuales hon sido los
su I nt eres
. por 1os creaciones más atrevidas fuentes del renacimiento, pero lo indudable
de nuestro época, al presentar como deca- es que lo trayectoria del arte alemán no se
interrumpió, como podría suponerse después
dente todo el arte europeo posterior al bonoco.
de golpes ton graves. Alemania no se ho
convertido en uno provincia orístico como
yo lo demostró el concurso orgoni:rodo por
GRANDES ARTISTAS PERDIDOS POR
los norteamericanos en 1949. Si se sabe
ALEMANIA
dende brotan las fuentes escondidos y se
está realmente en condiciones de apreciar. ~oda lo vanguardia de nuestro vida orlas en su justo valor, es posible hoy enviar
tithco fué e xpu Isa do por los nazis,
. respono través del mundo entero una exposición
lO~les de lo pérdida de nuestros mejores or- de arte moderno alemán que na tiene por•
~ectos: Gropius, Mies von der Rohe
qué temer la competencia de ningún otro
111endelsohn: Moy , H'lb
,
país.
Tau
• ers he1mer
1
Bruno'
tie cft, R0d1ng, etc, Fué condenado ol desno el mágico Poul Klee, que hobío desoCARACTERISTICAS DEL ARTE ALEMAN
ftollodo en Alemania su pintura profundo. .llfe irracional. Perdimos a Kondinsky,
(Ofrece el arte alemán contemporáneo

Franz ROII

uno cierto unidad, o es por el contrario un
maremagnum, un mosaico de diversos tendencias? ¿En qué se diferencio el arte alemán contemporáneo del arte francés de la
':"ismo época? Siempre se cree que Jo
epoca en que se vive, por falta de perspectivo, es incoherente e internamente desgorrado, atribuyendo por el contrario al posado coherencia y unidad. Hoy en ello un
conocido error de perspectivo del observador
que he explicado en mi obro "Geschichte
des künstlerischen MiBerstehens" ( 1948 ) .
También lo Alemania contemporáneo pre•
sento una ves más lo habitual pluralidad
de. tendencias, pero probablemente, cuando
mas tarde sean contemplados 0 distancio,
serán solamente designados como "los di.
versos matices del siglo XX". Existe indudablemente un fondo común O todos ellos
todas quieren ofrecer, no yo lo imagen si~
no el símbolo del mundo, intentándose actualmente ciertos síntesis entre los diferen1es "I smos " • Los formas parecen también
desde 1945 oigo más libres, o, por así decir, oigo más barrocas. Al mismo tiempo
el arte alemán se ha hecho oigo más equilibrado, no siendo yo tan elemental como
en la época expresionista o incluso en la del
"81 aue Reiter
· " • Como al mismo tiempo el
arte francés se ha hecho cado ves má
otrev1'd o y más avanzado {y no pienso SO•s
lamente en lo evolución onticlásica de p¡.
cosso ) , lo oposición entre moderación fron•
ceso y vehemencia alemana se ha atenuado
considerablemente. Hemos de esperar aún
poro saber si nos encontramos aquí ante ese
proceso de uniformización que muchos filósofos de lo historio ju:igon inevitable, des-

de el momento que los diferentes países envían y exponen por todas portes sus obras
de arte, dando fin al aislamiento en que
hasta hoy se han encontrado los diversos
espacios culturales. Sin embargo este e .•
l'b .
.
qui
• no creciente de lo producción alemana
represento quizá un proceso de maduración
que en Francia, -y no sólo en el dominio
de la vida político- ha comenzado más
pronto. Pero incluso hoy los formas y los
colores del arte alemán no son ton flexibles
como los del francés, ni siquiera allí donde
se busco un efecto grotesto , Se troto quizá
de. diferencias permonenes como las que
existen en el sonido y en el ritmo de lo
dos "d·
'
I iomas. Precisamente por ello hemos
de alegrarnos del intercambio entre los dos
países. Si en el dominio de los artes plásticos es siempre París quien do el tono t b'"
1
• om
•en e pensamiento francés de los últimos
años ha absorbido ciertos elementos alemanes,
sólo se piense en lo ",;tuoc·,
• • aunque
•
,on
l1m1te ' del existencialismo.
Y si también en el dominio de las artes
plásticos la Alemania del siglo XX ha seguido frecuentemente los posos de Francia,
no puede dejar de reconocerse lo reeloboroción que siempre ha realizado de los elementos recibidos, adoptándolos O su peculio, temperamento. En una obro de arte
francesa hoy siempre más equilibrio, más
forma, más proporción, incluso cuando en
ello se han utilizado los colores extremos.
Y~ . desde los tiempos del romántico y del
g~hco puede apreciarse ~to diferencio . Si
bien es verdad que hoy yo no es ton pate~te, no puede menos de reconocerse que,
mientras en Francia un cuadro o uno escultura son oigo acabado, de una composición expresivo, en Alemania son oiga que
nunca se acabo, algo que siempre se está
reeloborondo por sí mismo.
En lo medido en que esto diferencio puedo e_ncontror uno explicación sociológico, es
preciso recordar que la unificación política
alemana, causo de lo centroli:roción, se hixo
esperar siglos, lográndose solamente en
1871 y que, o pesar de ello, continúan
existiendo los viejas tensiones sociales: entre _terratenientes feudales del Norte y campesinos, entre lo gran industrio en pleno
desarrollo y los obreros, entre los tendencias
capitalistas y socialistas de la política interno, entre lo democracia y el absolutismo
entre lo iglesia yel librepensamiento, entr~
el amar al trabajo ton desarrollado entre
los alemanes y su extraordinaria sentimentalidad musical.

LA CUESTION DE LA PRIORIDAD y
DEL INTERCAMBIO
Por lo que se refiere o los comienzos del
arte moderno, Francia ha dada indudablemente lo pauto. El impresionismo alemán
es posterior al francés y los nuevos formas
de un Césonne, un Gouguin o un Van Gogh
aparecieron ciertamente antes que sus réplicas alemanas No podemos sin embargo
olvidar o los pintores alemanes que bebieron directamente da los fuentes y que1 por
su largo estancia en París, pudieron ser llamados con justicio "Dómiers": toles, Purrn1ann, Levy, Ahlers-Hestermonn Moll R
Grossmonn, Etc.
'
'
•
El período de tiempo que separo los
"fouves " de los expresionistos se encuentro
considerablemente reducido en Alemania.
Los pintores del "Brücke" se agrupan yo
entre 1903 y 1904 y entre el cubismo fronces y el "Bloue Reiter", que viene o ser su
réplica en Alemania, existe muy poco diferencio de tiempo. También lo "Neue Künstlervereinigung" de Munich ( 1909) comenxó yo o discutir con el cubismo francés. Hoy
que reconocer que el cubismo no tuvo nunca verdadero éxito en Alemania, pues el
deseo alemán de libre expresión no permitió lo extensión de uno orgonisoción tan
sistemático de lo lineo quebrado; es carocteristica a este respecto el hecha de que
tan solo el cubismo "órfico" de Delounoy
von More y de Mocke fuese aceptado. Tendencias neoclásicas que habían hecho uno
fugas aparición en Deroin y de modo aún
mós pasajero en Picosso1 se convierten en

(Pasa a la página 4)

Página 3

•

�VIDA DE MARCOS. •• EL
(Sigue de la página 2)

dadosa, encauzada siempre a dar un
buen consejo, al hablar siempre de la
gran virtud que es la prudencia. No
se cansa de decir por ejemplo que De
suerte que por todos los caminos el
silencio es refugio y acogida de los
agravios con malicia (923): o tambien
que la locuacidad, fuera de ser enfa•
dosa y cansada, descubre fácilmente
la flaque;a del entendimiento, suena
como vaso vacio de sustancia y manifiesta la poca prudencia del sujeto
(924). Pero como no le es suficiente
agrega más adelante que Y dije que
parece la lengua cabeza de culebra,

porque tan dispuesta sella para picar
o morder, como para alabar o persuadir. Más, cuán dulce cosa es decir bien
(Ibídem). No otra cosa puede deeir
un hombre que suele estar con los ojos
altos y humildes al cielo, el rostro se•
J'e110 y grave, las manos sobre un muy
blanco lenzuelo ... pronunciando con

mucho silencio las palabras del ensal•
mo (866). La prudencia está aconse•
jada en todo, hasta en detalles que a
otros moralistas podrían parecer obvias, como cuando :Marcos nos dice
que Nadie siga a las mujeres a la igle•
sia, que hay harto espacio para verlas
fuera (933). Es fácil advertir la huella de Erasmo en esta forma de comportamiento, tan discreta como serena. Durante su cautiverio en Argel no
nos asombramos de que se porte, pues,
con cautela: yo fui $iempre con cuidado de no mirar a ventana -que son
celosísimos los de aquel reino-, ni
tomar pesadumbre con nadie, ni asir
de palabra de poca importancia, que
es donde se traban las enemistades y
odios (935). Amonesta también contra
los celos: Los celos tienen al diablo
en el cuerpo del que los tiene, y pare•
ce que los trae consigo, pues hacen
mal sino a q11ien los mantiene, y cuanto más se callan más crecen (938). P01·
todo esto, es claro que nos diga asimismo que el verdadero camino para
conservarse los hombres es transformarse en el humor de aquellos con
quien tratan, aun cuando a nosotros
nos parecería falta de personalidad.
Por lo consiguiente, fácil es pensar
que toda idea de pecado está fuera de
la mente de este aventurero, como
cuando advierte contra la lascivia: En
los viejos va creciendo siempre el desengaño y la ciencia, y disminuyéndose la fuerza, se levanta la contemplación; y en el mozo va creciendo la
confian=a y el desvanecimiento, fuer::,a y estimación propia, de modo que
tiene necesidad de ajeno consejo y
amigable sofrenada, que en nuestros
trnmpos se han visto en algunos sujetos1 dignos de estimación por su nacimiento, tan exorbitantes vicios y desdichas por la prudencia de maestros
mozos destemplados y lascivos, que da
horror remoi,erlos en la memoria; a
las cuales infelicidades no diera lugar
la doctrina de un maestro viejo, cansado de dar y recibir heridas ya sanas del trato y comunicación del mundo (888). La suya es una filosofia cristiana que postula un hombre de bien
cimentado en su honor, su patria Y su
religión (mezcla curiosa de erasmismo y catolicidad), pues digan otros lo
que quisieren , la Filosofia cristiana
nos da lugar y licencia para dar sentido q11e tenga olor de virtud (890).
Pero no sólo el pecado como aniquilación del alma anida como obsesión en la mente de Marcos de Obre•
gón; concomitantemente aparece en
él, frecuentemente, ]a idea del diablo,
origen y causa de todos los males. Des•
pués de que le ocurre un incidente
realmente impresionante -en el cual
el elemento macabro aparece en su
sentido natural y no deformado como

Página 4

en Quevedo-, hace el siguiente comentario: Del cuento sucedido no les
dije una palabra, lo uno por pensar
que p11diera haber sido ilusión del ene•
migo del género humano, lo otro, por•
que las cosas tan extraordinarias ha..
cen diferentes efectos el! los que las
oyen, y el más cierto es reirse y dar
matraca a quien las comenta (903). No
olvidemos que Espinel, hombre en mu.
cha forma medieval, vive sumergido
en la España ualucinada y alucinante" que tan bien nos describe Ortega
en sus Papeles sobre Velázquez y Go.
ya: apariciones, relatos fantásticos del
más allá; muertos que vuelven al mundo a penar alguna falta jamás confe.
sada en el momento del trance final.
En una ocasión, estando completa•
mente solo en el campo, oye el quejido de una mujer: ¡Ay de mí, más in•
fe/ice y sola que cuantas padecen cau•
tiverio y servidumbre en las mazmorras de crueles e inclementes moros/
¡Ay de mí, la más desventurada de las
que han visto despedazar sus hijos en
su presencia! ¡Ay, más sin remedio y
consuelo que las ' ya condenadas por
sentellcia de riguroso juez/ ¡Oh sitio
maldito, árbol descomulgado, testigo
de dos muertes, por quien yo diera
mil vidas, si las tuviera! Obregón en.
tonces, asustado por estar él mismo
debajo de aquel árbol, que además ha.
bía sentido pocos momentos antes correr en su cuerpo lo que cree que son
hormigas, dice: Yo, escandalizado, a/..
cé el rostro y vi -porque ya comenzaba a amanecer- a aquel cuyos gusanos andaban por mi rostro, cuando
yo pensaba que ermi hormigas; y confieso que con el hórrido espectáculo
de la desesperada mujer, y con el he.
diente espwztajo del. árbol, si no hu•
biera luz me cayera muerto, cortado y
sin fuerzas. Pág. 902).
Espinel recomienda constantemente
respeto a los superiores, ya que tiene
clara y precisa conciencia de los es•
tratos sociales y la diferencia que de•
be hacer entre sus clases: Dios crió
al mundo con estos grados de supe.
rioridad, que en el cielo hay unos ángeles superiores a otros, y en el mundo se van imitando estos mismos grados de personas, para que los inferiores obedezcamos a los superiores, y
ya que no seamos capaces de conocernos a nosotros propios, seamoslo de
conocer a quien puede, vale y tiene
ningún sentido de autonomía y mucho
menos de libertinaje, cómo el pícaro.
Valbuena Pral dice de Marcos de Obregón que es "un libro de viajes empotrado en picaresca"; yo mús bien diría que es un libro de viajes cimentado en una firme y sincera postulación del catolicismo como· única via
de redención del género humano.
La figura del escudero nos hace pensar en el Cipión del Coloquio de los
Pel'ros, en el cual ]a sabiduría se ha
refugiado; la diferencia, claro está, estriba en que mientras en Cervantes
Cipión es el simbolismo de la verdad,
Marcos es la humanización de ]a misma. Llendo aún más lejos, podría afirmarse que el pobre viejo escudero es
el bien a costa de todo, esforzímdosc
por conseguir una gran calidad dentro
de sus limitaciones. En Alemán hemos
considerado el plan ético, pero la vida de Guzmán es el ejemplo negativo,
la tendencia al mal que justifica esos
consejos morales de ]os cuales la obra
está llena. Aquí en cambio ¿dónde están esos dobles planos? Cuando más,
y esto ya con mucha paciencia, encontramos elementos picarescos diseminados acá y allá, muy de vez en
cuando, a lo largo de la narracióni pero jamás en el tipo humano.
La personalidad de Marcos de Obre•
(Pasa a la p:,gina 6)

AR TE....

(Sigue de la página 1)
los pinturas de Schrimpf y de Konoldt en
fines en sí.
El surrealismo no ha llegado a ser en
Alemania un movimiento coherente con reivindicaciones literarias y sociológicos. Esto
es en porte debido al hecho de que el pinto rolemán Mox Ernest, que había creado
fantasías plenamente surrealistas, se estableció yo en 1922 de modo definitivo en
París; a ésto puede unirse el que Hoerle
( Düsseldorf) muriese prematuramente y
que Schwitters (Honnover) tan solo en parte pueda ser ~ncuadrado dentro del movimiento surrealista, representando más bien
su pintura una cierta fusión de expresionismo y dadaísmo. El dadaísmo fué un fenÓ•
meno predominantemente alemán, siendo
sus más ilustres representantes el escritor
alsaciano Arp, Schwitters, Hulsenbeck y Hugo Boll y sus principales centros Zurich, Ca.
fonia y finalmente Berlín, donde tomó un
cierta moti!, político. Muchas características extrañas al arte francés, transmitidas a
través de los siglos desde el Bosco o Brue•
ghel, desde la época del gótico tardío, han
pasado más tarde del dadaísmo semiolemán
al surrealismo del París.
En lo que se refiere a la pintura abs ..
tracto, Alemania se encuentra a la van ..
guardia. Recordemos uno vu más las creaciones de Kandinsky en Munich hacia 1911,

si-tivo como negativo, Alemania poseía toda ..
vía en el siglo XX varios centros coexisten ..
tes, siendo los mós importantes Berlín, Mu ..
nich, Dresde, Stuttgart y Düsseldorf.

FASES ESENCIALES EN EL DESARROLLO
DEL ARTE ALEMAN CONTEMPORANEO
Resumamos los acontecimientos más sig ..
nificativos desde 1900 para el desarrollo
de los diferentes grupos, que otros autores
describirán de manera más detallada en los
estudios que siguen al nuestro. Al fin y al
cabo es imposible explicar a grandes rasgos
como surgen de un individuo determinado
las grandes obras de arte ( individuum est
ineffabile). Ya en 1892 el escándalo provocado en Berlín por la exposición de Munch,
había causado una profunda conmoción que,
si hizo abandonar el realismo alemán del 5¡ ..
glo XX, también hizo considerar como SU•
peroda la etapa impresionista. Surgieron entonces en Berlín y en Munich las "Secesio ..
nes" que rompieron totalmente con las tradiciones artificialmente mantenidos en Berlín por el Director de la Academia Anton
von Werner y por el Emperador Guillermo
11 y en Baviera por Lenbach, juzgaban, con ..
denable un realismo moderno y ciertos "pa ..
triotas" veían en el impresionismo una ten ..
dencia extranjera, cuando no hostil, a Alentonía. Los grupos "indeseables y destruc ..

(descubierto simultáneamente por Picasso).
Surgió el expresionismo alemán de un Molde
y de 1903 a 1904 las artistas de la Alemania arientql constituyeron el "Brüclce",
En 1908 se hace sentir lo influ'encia del ca ..
lorisma de Mottise, o quien se consagro en
Berlín una importante exposición.
En 1910 se dió a conocer el cubismo
francés con una exposición colectiva celebrada en Munich (en 1912 cubistas franceses de primer orden enviaron sus telas a
la exposición del Sonderbund en Colonia).
A partir de 1909 aparece el futurismo italiano. Cuando en el mismo año se fundó
en Munich la "Neue Künstlervereinigung",
ya los artistas alemanes habian sacado las
consecuencias de la nueva concepción de
las formas tendiente a lo abstracción. ( En
191 O Picosso, Derain, Braque y Rouoult expusieron en lo sede de este grupo). El mismo grupo explicó en 1912 su posición con
el libro "Das neue Bild". De él nació en
1911-1912 el "Blaue Reiter" en el que
Franx More desarrolló el profundo universo
de sus mitos animales, Paul Klee algunos
de sus juegos oníricos y Kandinsky la pintura absoluta. Este último había escrito ya en
1910 su obra "Dos Geistige in der Kunst"
en el que sacaba todas las consecuencias

de sus abstracciones; el libro que no fué
publicado hasta dos años más tarde, sostenía el valor moral y sensible del color y de
lo línea aparte de toda representación objetiva. En 1912 Herbert Walden creó en
Berlín la "Sturm", que organi%Ó en 1913
el "Primer Salón Alemón de Otoño". En
1914 pudieron ya contemplarse en él obras
fundamentales de Chagall con fantásticos
contrastes simultóneos.
Uno violenta agitación dominaba el arte
alemán. Las revistas ostentaban titulos sig•
nificativos: "Sturm" (Tormento), "Aktion"
(Acción), "Aufbruch" (Irrupción), "Feuer"
(fuego), "Jüngster Tog" (El juicio final).
Se había llegado al máximo en lo osadía de
los nuevos medios plásticos empleados, nuevas reducciones especiales, llomeant:es acordes de colores, objetos fantásticos, audaces
efectos simultáneos ... También las historia•
dores alemanes del arte se incorporan a las
nuevas corrientes. Al descubrir al Greco, a
Marées y a Cézanne, Meier-Grafe había
creado uno nueva escala de valores (en su
"Entwicklungsgeschichte der Kunst"). Tras
él vinieron Housenstein, Burger y sobre todo
Worringer ("Abstraktion und Einfühlung",
1919), que demuestra como las posibilidades de abstracción aparecen ya en el arte

antiguo, si bien no habían sido suficientemente comprendidas. Karl Einstein trabajaba ya en su "Kunst des XX. Jahrhunderts" (aparecido en 1926) y la "Kunst•
blatt" (Westheim), el "Querschnitt" (Wetterkopp y Flechtheim), el "Cicerone" (Biermann), "Die Neue Stadt" (Gantnerl, editaban y propagaban las nuevas formas.
La primera guerra mundial trajo consigo
todo lo serie de pérdidas ya citado, More
y Mocke cayeron, nos fueron arrebatados
Kandinsky y Chogall que quería establecerse por algún tiempo en Alemania. Sin embargo inclusa durante lo guerra no dejaron de actuar importantes movimientos. En
1919 apareció en Zurich el ya mencionado
dadaísmo representado por Arp, Max Ernst,
Schwitters, Duchamps y Picabia, existiendo
al mismo tiempo otros grupos en Colonia e
incluso en Berlín. Pero en Berlín de todo
se hace en seguida política y así también
el grupo de noviembre de 1918 tuvo allí
un carácter claramente revolucionario. Como reacción contra el dadaísmo, fué funda•
do en 1917 por Doesburg el "Stijl", desa ...
rrollo del constructivismo, grupo racionalista opuesto a la grotesco olegría juguetona
0

Hubo una reocción que, surgida de uno
desilusión artística y social, invocaba lo
vuelta al objeto y que he descrito en 1925
en una obra "Nachexpressionismus (Magis•
cher Reolismus)". Era un fenómeno típi ..
comente alemán, que volvía excesivamente
a la meticulosidad de los viejos procedimientos, aunque al mismo tiempo no dejo.
se de poner en juego ciertos características
modernas (aceptación irónica de la máquina, precisión técnica, crítica aguda de lo
sociedad al menos en el ola izquierda representada por Grou y Dix). Se luchaba
aquí contra el exceso de sentimiento del expresionismo alemán entonces en pleno decadencia.
Entre tanto había surgido en Düsseldorf
el grupo surrealista alemán que en 1924
efectuaría su presentación en París con su
primer manifiesto: Max Ernst con su universo interior de fantasmagorías, donde la
tendencia hacia la objetividad que había
vuelto a hacer oír su voz, se disolvía en el
sueño y en lo "suprarreol". De gran impar ..
tancia fué lo influencia de Freud. Y a Kokoschko, si bien de otra manera, había
tratado de interpretar el mundo de lo in•

•

la palabra ....
EL VERBO DE LOS POETAS

( ' LIGE tus palabras siempre_ equivocándote un poc~, _aconsej a•
1

~ ha un día, en versos gentiles y burlones, aquel d1vmo bues•

per de hospitales, de tabernas y de burdeles que se llamó Pa•
blo Verlaine. Pero esta equivocación ha de ser tan sutil como lo
fue el poeta al decir su consejo. Cabalmente el encanto estriba en el
misterio con que se produce. Adonde no llegan las palabras con
sus significados, van las ondas con sus músicas. El verso, por ser
verso, es ya emotivo sin requerir juicio ni razonamiento. Al goce

¡

de su esencia ideológica suma el goce de su esencia musical, numen
de una categoría más alta. Y este poder del verso, en la rima se
o los sectores más constructivos de la pin ..
tura abstracto encarnados por ejemplo después de la primera guerra mundial en
Moholy y en Vordemberbe. Estos primeros
gérmenes no lograron una verdadera extensión ni pudieron manifestarse libremente
hosto 1945, fenómeno que se explico por
el interregno que representa el gobierno de
Hitler.
Si en este número evocamos con gratitud
nuestras relaciones con Francia, no podemos sin embargo olvidar que cuando un
país se encuentra en pleno período de fecundidad artística, lanzo siempre sus antenas en las más diversas direcciones. Así yo
poco antes de 1900 Alemania recibió un
fuerte estímulo a trovés de lo obro del noruego Munch, que ofrecía uno mezclo de
"Jugendstil" y simbolismo. También es importante la influencia del suizo Hodler, sugiriendo la idea de una nueva monumentolidad en un sentido totalmente distinto al
de otro suizo, Meyer-Amden, que tonto habría de significar en la obro de Schlemmer.
Los italianos Corra y Chirico ejercen uno
acción decisiva o través de su "pintura metophísica" sobre ciertos pintores alemanes
como Daninghausen y E. Ende, Nunca
existió en Alemania un centro artístico
comparable a París, donde todas los tendencios pudiesen encontrarse y sufrir influencias recíprocos. Tanto en sentido po-

tores" reciben arbitrariamente de sus ad ..
versorias nuevos orientaciones artísticas.
Más tarde se produce en todos los casos el
fenómeno inverso y ello es lo causa de que
hoy se crea ver inmediatamente en todo
impresionista tardío un reaccionaria político.
Liebermann, Corinth y Sfevogt {nacidos
respectivamente en 1858, 1868 y 1878)
se habían impuesto al fín después de la es•
pera de costumbre, como había sucedido
también con los poetas recientemente surgidos, Holx y Schlaf o can el revolucionario
dramaturgo Gerhard Houptmann. Pero ya
en 1897 había aparecido el "Pan" de van
de Velde con ideos sobre la forma y la
composición que, orientadas ya claramente
hacia el siglo XX dieron origen en 1907
a lo Deutsche Werkbund", Y en 1906
Hugo van Tschudi, Director del Museo de
Berlín, hobía dado a conocer la "exposición del siglo XX" con criterios de valor
completamente nuevos; Tschudi compró entonces poro su Museo, el más importante
de Alemania ,telas de maestros como Cé2:anne, Gouguin y Von Gogh que habían
preparado el gron cambio de formas del si11

glo XX.

Ya antes de 1905 el grupo reunido aire•
dedor de Kirchner en Dresde descubrió la
fuerso elemental del grabado sobre modera
de la Edad Media así como el arte negro

aquilata y concreta: La rima es un sortilegio emocional del que los
antiguos sólo tuvieron un vago conocimiento.

Ramón del VALLE-INCLAN.
de los dodoístas. Es un movimiento bastan•
te relacionado con el "purismo" de Osen ..
font y de Jeanneret, que a su vez no se
halla muy distante del "formismo" desa ..
rrollado en Alemania por Moholy.
En 1919 Gropius fundó la "Bauhaus" de
Weimar, que rompió con todos las procedimientos plásticos tradicionales para obtene,
oigo nuevo o portir de los diversos elementos, con un matiz- algo rebuscado y purista
en Weimar y luego más rico y más conseguido en Dessau. Desde ese centro se esparcen por toda Alemania ideos constructivo,
sobre lo composición, sostenidos por las en•
señanzas de sus maestros y por las obra,
editadas por lo Bauhous bajo la dirección
de Gropius y Moholy. Todos las formas de
composición debían ser renovados y purificadas conforme o uno arquitectura constructiva. Nunca ha vuelto a verse reunidos
durante tantos años en un establecimiento
de enseñansa tantos maestros de categoría
internacional como Gropius, Klee, Kandinsky, Schlemmer, Moholy, Feininger, etc.

consciente en los obras de su época vie~
nesa. Y de otra forma también completamente distinta, los poemas alemanes de
Arp (Pyromidenrock) abrieron una nueva
vía de expresión al mundo interior, al menos para aquellos que sabíon adoptarse ,á.
pidamente o ella.
Este rico movimiento de los formas de
expresión y de las interpretaciones al mundo sufrió en 1933 los ataques de los nazis.
Las mejores obras de arte fueron confiscadas como "decadentes" y lo Bauhaus cerrada desde el primer momento. Los artes plásticos atravesaron un período de exteriori•
dad vacía: la arquitectura se orientó hacia
un estilo clásico falsamente colosal, lo escultura hacia la suntuosidad ecléctica y la
pintura se limitó a la mera imitación de lo
naturaleza. El componer a el exponer obros
de. otra natul'alesa era exponerse a la muerte. En estas condiciones es casi un verdadero milagro que después de 1945 hayan podido aparecer de nueva en Alemania verdaderas obras de arte.

Página 5

�mentos de París -me respondió tan arrimada a la cola, que un arcon esa necesidad que sienten los te tan puro corría el riesgo de no
artistas de alabar lo que todos ser visto por nadie.
creen feo y denigrar lo que se suele
-¡Oh,, no! -repuso plácidamenconsiderar hermoso. -Mucho me- te el autor.- Ya me han dedicado
zos de elocuencia. Al parecer, su jor que Miguel Angel.
tres artículos ...
arte se hallaba en tal proceso de
No me admiré al oír esta concorY, como esperaba, tuw buen éxiespiritualización -del griego neu- dancia con la opinión de Madame to y basta el Estado le hizo un enmaticidad, sería más exacto-- que Paulette. Y pregunté cómo armocargo monumental.
ya no podía emplear signos tan gro- nizar la exposición de que ella me
También Madame Paulette tuvo
seros como un clavo o un alambre. había hablado, con obras no trans- su estatua de vacío en su portería,
Le bastaba con crear espacios de portables.
entre el aparador, la puerta de la
proporciones plásticas, valiéndose
Me contestó que estaba haciendo alcoba y la tabla de la mesa. Una
de objetos no artísticos. Desplazan- nuevas obras en la misma galería escultura casi neocubista, toda de
do un poco el palanganero y ha- donde había de exponer.
rectas, que parecía iniciar una nueciendo un nudo en el cordón de la
-Lástima que nadie las podrá va serie después de las obras antelámpara había creado una escultu- adquirir-dije.
riores, de curvas de palanganero o
ra de vacío que titulaba "Angel". La
Esas no, porque está ligadas indi- de domo.
pata de la mesa y la hoja de la ven- solublemente a la galería, pues no
-¡No te sientes ahí! -gritaba a
tana, abierta al exterior, formaban se podr•an manejar sin trasladar el su marido-- que estropeas nuestro
una composición abstracta, tanto edificio entero. Pero de esa exposi- Vacío Plástico---. Esta era la denomás interesante cuanto que el vo- ción le saidrían muchos encargos a minación empleada por el crítico
lumen de vacío estaba seccionado domicilio.
del semanario favorito de Madame
por el cristal; esta obra se titula-·
Yo traté de quitarle, con cuidado, Paulette. Y ella, contemplando en
ba "creación número 3". Me hizo tales ·ilusiones, por evitarle un de- éxtasis ese meritísimo vacío de su
ver -o sentir- las creaciones 1 y sengaño demasiado fuerte: la gen- portería, suspiraba filosófica:
2 y otra porción de estatuas de NA- te es tan · incomprensiva, la critica
-¡Ah, el arte ... !
DA, que ocupaban todo el cuarto y
se interpenetraban a veces, aumentando la complicación.
-Lástima que haya poco espacio. Por eso me he tenido que bajar a la calle para hacer una gran
escultura.
Y como le dijese que quería conocerla, nos marchamos juntos. Creo
que le satisfizo ver que al salir no
rocé ni una de sus composiciones,
a pesar de ir sin guía.
Su escultura se encontraba en la
Avenida de Breteuil y era la mayor
de que tengo noticias. Sus puntos
de determinación eran la cúpula de
los Inválidos, los chaflanes de dos
casas y la punta de la cabeza de la
estatua de Pasteur.
Para ponerme al nivel, manifesté
mi asombro de que hubiera elegido
este monumento horrible, en el que
el sabio bacteriólogo, desde lo alto
de su butaca, mira con indiferencia
cóma la Parca se lleva a una joven
sin que las vacas traigan su remedio.
-Es uno de los mejores monu-

Neumoescultura
(Sigue de la págiua 2)
ros, éstos en huecos ... Cincuenta fotografías más tarde, los guijarros
se habían transformado en anillos.
-Epoca de optimismo--- comentó
el artista. Y como le costaba tanto hablar, me indicó con la mano
que leyera una crítica que hablaba
de esta fase de su obra. Aunque en
inglés, era más fácil de entender
que el francés de mi nuevo conocido; fácil, literalmente hablando,
porque sus conceptos abstrusos ni
Hegel los hubiera comprendido. Saqué la consecuencia o que aquel joven de aspecto indolente que se estaba fumando un cigarrillo tumbaclo en la cama era un artista genial, nacido en Athenas (Connecticut) veintitrés años antes, discípulo de no sé cuantos colegios de arte, becado no sé las veces, y consagrado en la exposición de Pittsburg
de que trataba el cronista, quien
aseguraba que de un arte materialista, pesimista, egocentrista o
inhibido había pasado a un arte
abierto, generoso, alegre y espiritual.
-Esas obras ya no interesanrepitió el escultor varias veces,
hasta que me percaté de su idea.
Es absurdo excavar la piedra como
un topo.
En efecto, la serie siguiente mostraba superficies curvas y huecas,
ya no esculpidas sino, sencillamente, arrolladas, plegadas. Eran chapas de metal, cartón, papel, cada
vez más tenues, que delimitaban espacios vacíos.
-Momento difícil ---i'Xplicó mi
vecino. Demasiado grandes. Imposible trabajar en pequeño.
Una de las fotografías lo mostraba al lado de una superficie sinuosa de celuloide, del tamaño de un
piano de cola.
De las planchas pasamos a las
varillas y de éstas a los alambres.
-Sólo me interesa el vacío. La
masa no es espíritu.
Los alambres, que al princ1p10
formaban jaulas donde quedaba
encerrado un pedazo de vacío de
fácil identificación, iban escaseando, se separaban, se abrían.
-El arte es sólo alusión -dijo el
artista. Estas sentencias le salían
con más facilidad, acaso por haberlas ya repetido muchas veces al enseñar su muestrario.
Sobre una tabla se veían hincados dos alambres tiesos; en la otra
esquina, una tachuela marcaba los
límites del espacio ideado por el escultor.
-Eso es todavía pesado, grosero.
No me interesa ya- pronunciaba
con calma.
Otra fotografía presentaba un
pedazo de alambre colgando de un
hilo, como un anzuelo; otro alambre clavado en el suelo.
-Era una escultura muy grande.
l,a figura de abajo es de mi estatura.
En la imagen siguiente, la figura
había desaparecido y sólo quedaba
el anzuelo.
-Más interesante -comentó.Hace vivír el espacio alrededor.
Las páginas siguientes estaban
vacías.
-Mi escultura de ahora es difícil de fotografiar -dijo el americano incorporándose a medias en
su cama. Y levantando el brazo, su
dedo iba señalándome el rincón
junto a la puerta, la curva del palanganero, el cordel de la bombilla.
-¿Comprende?
Yo no entendía muy bien y m1
torpeza le obligó a terribles esfuer-

Página 6

VIDA DE MARCOS...
(Sigue de la página 4)
gón en el sentido de la picardía no la
hemos captado porque simplemente
no existe. El es un buen hombre en
el más amplio y profundo sentido de

la expresión. De sentimientos nobles,

amante de la virtud y enemigo del vicio; imposibilitado, por naturaleza
propia, a hacer conscientemente el
mal: es el antipícaro, cabe decir, psicología opuesta en todo a un Esteba-

nillo González, por ejemplo.
)ilarcos es también valiente en el
momento de defender su honor, su patrfa, su religión: siempre íntegro y
sincero. Pero entonces ¿dónde está el
pícaro Marcos de la tradición litera-

presentadas por los ambientes picarescos. Es lo mismo que dijimos con
el mundo que envuelve a los perros
Cipion y Berganza.
Si comparamos a nuestro personaje
con el miedoso, sucio, desagradable
Estéban; con el escatológico don Pablos; el mentiroso bac}liller Trapaza,
ejemplos vh1 os de la picaresca española, de inmediato imaginamos a un
Marcos gordo, bondadoso; aventurero,
es verdad, pero sin ser por ello picaro.
Opuesto a esos vagabundos, espejo de
lacaíios, quinta esencia de embusteros
y maestros de embelecadores, :Marcos

Pero por lo que tiene de erasmista,
justamente es éso lo que hace no ser
pícaro al Escudero. Sin exagerar las
cosas, diremos, empero, que tal posición no es sino un ligero viento erasmista que en Espinel se deja sentir.

de Obregón les daria a todos ellos, de

es, por lo demás, un incansable admirador ele la naturaleza, un fino descriptor del paisaje; su personalidad es
sensual y exquisita. Por eso la Vida
de Marcos de Obregón , escrita por un
esteta, músico y poeta, no es pues, ni
con mucho, }o que los historiadores
de la literatura han querido leer en
sns púginas, trastocando su sentido
real. Es, más que una noYela, un conjunto de cuadros de costumbres en los
cuales el personaje central, eco vago
rle Don Quijote, desface elltllertos en
medio de una humanidad que no lo
comprende, que queda sorda a su llamado, al igual que quedó indiferente

si se ha considerado como obra picaresca este relato, haya sido porque no
es el principal personaje, Marcos, sino su medio social lo verdaderamente
picaresco. No obstante, aún esto es
falso, como hemos anticipado. Es cier-

serle posible, infinitos ejemplos de caridad, señalándoles con indice de fuego el castigo eterno.
Resumiendo podemos concluir que
el tono medio que respira }a obra responde al movimiento de las huellas
erasmistas que dejaron 1 sobre todo, los
hermanos ele Yalclés, el ideal de vida,
la preocupación religiosa. Claro que
todo a la espafio1a, que nunca deja de
unclar en sus grandes temas naciona-

to que el mundo presenta al Escude-

les (recordemos que Yaldés logra po-

ria? En toda la obra de Espinel no
asoma la cara ni por un instante. Es

probable que se objete el hecho de que

ro circunstancias desfavorables, como
por Jo demás, las tienen todos los seres humanos, sin que por ello tales
accidentes ( o las personas que los provocan) sean forzosa y necesariamente
picaros. Las situaciones en la vida tienen muchos patrones para modelarse
y las que rodean a Marcos, a pesar de
su negativismo, son bien ajenas a las

ner al erasmismo como base del Impe-

rio). El eje de la novela es el consejo
clel buen comportamiento (ética erasmista. Sin embargo, como dijimos, el
texto es, a pesar ele todo, españolísimo
en muchas de sus manifestaciones, como los cuadros macabros, anticipaciones de Goya, completa y tota]mente
barrocos.

En el aspecto de pre-burguesía, el autor tiene grandes contactos con la modernidad.
La Vida de :\Iarcos termina con una
serie &lt;le relatos fantásticos, inspirados
en parte en los viajes de Odiseo por
1a isla de los Cíclopes, y otros muchos
que nos alejan del verismo nunca an-

tes perdido por el novelista. Espinel

al del Caballero de la Triste Figura.
Ambos - midiendo las distancias- tuvieron a la postre que quebrar sus
adargas y sus armaduras, con las cuales pensaron combatir la ignorancia y

hacer el bien.

•

...

1

1
J

1

LIBROS

ria en la que se procurará exponer
críticamente el sentido de la filosofía
c-n su relación con ]a historia y la cllllura considerándola como tesis y doctrina, para esbozar el panorama histórico en toda su rica policromía.

ALAS CASAS EDITORIALES YA
LOS SEÑORES DISTRIBUIDORES
YLIBREROS DEL CONTINENTE

\'ARIOS: Diálloia. ,lmiario de Filosofía 1957. Publicación del Centro de
Estudios Filosóficos de la U.N.A.M.

1IORRIS R. COHEX: Introducción a la
ló{Jica. (Xo. 6i.) 2a. ed. 260 pp. Fon-

La L:ni versidaLI de Nuevo León ha
mantenido desde su funt.lación un vasto plan editOrial que desarrolla al través de µuhlicacioncs cuya circulación
comprende a todas las Instituciones
oficiales, universitarias, académicas,
aleneistas, centros culturales, sociedades de diversa índole y personas, en
América y Europa.

En este Anuario, único en su género en los países de habla castellana, se
dan a conocer los trabajos que realizanlos miembros del Centro de Estudios Filosóficos de la Universidad de
~léxico, sobre temas libremente elegidos y que, en su conjunto, integran
el plan de trabajos del Centro. Así, en
este nuevo volumen, aparecen investigacion(•s originales de filósofos mexicanos; pero como el Anuario se propone no sólo estimular 1a investigación rigurosa de los problemas filosóficos de nuestro país, sino también
fot'talcccr los lazos culturales con otros
pueblos, se publican asimismo estudios
monográficos de autores americanos y
europeos. En esta forma se inicia un
diftlogo que sera proYechoso para ambas partes.
He aquí el sumario: Sección primera. ·r. Investigadores: Antonio Gómez
Robledo, La sabiduría en .4ristóteles;
Luis Recaséns Siéhes, Algunas aclaraciones sobre el Contrato social de
Roussecm; Leopoldo Zea, La historia
en la conciencia americana; Eduardo
García ~[áynez, Clasificación de los
conceptos jm·idicos (segunda parte);
Elide Gortari, La categoría P.e espacio
en la fisica atómica; :\'Iiguel Bueno,
Consideraciones sobre la antropología
empÍI'ica; Adolfo García Díaz, Las bases de la cosmoloaia de Anaxágoras.
II. Seminarios: .José Gaos. Seminario
sobre la Lógica de Hegel. Sección segunda. Estudio.s mont&gt;gráficos: Nicola
Abbagnano, Sobre el método de la filosofía; Jea! Wahl, ¿Es posible una renovación ele la melafisica?; Alfred von
Verrlross, Los ('Omien=os de la teoría
europea del Derecho y del Estado en
llesiodo; Juan Llambias de Azevcdo,
Platón. La Teoría del Estado justo;
1Iichelc Federico Sciacca, Temas del
pensamiento filosófico de Antonio Rosmini; Juan David García Bacca, Sobre
el conocimiento {isico; Héctor Neri
Castañeda, Pn sistema general de ló~
alca normatfoa; Hisicri Frondizi, El
historicismo y el problema de la verdad. Sección tercera: Xoticias. Comentarios, Reseñas bibliográficas.

por scllalar lo útil que resulta que esa
responsabil-idad sea compartida entre
quienes interYiencn en la administración, de acuerdo con la amplitud de
sus tareas. aconsejando a la vez la ayuda constante de los especialistas en
las cli\'crsas materias.

\Y. A. JüHR y H. W. SlNGER: El papel del economtsla como asesor oficial. 1G2 pp. Fondo de Cultura Económica. ~léxico, 1957.

}[éxico, 1957,
En este segundo tomo de la Introduc_ción a la admini.n·ación pública,
)fnnoz Amalo estudia los aspectos fun~
damentalcs de las relaciones humanas
Y la administración de personal en los
servicios que imparte el Estado y en
las negociaciones modernas. Toda administración, ya sea pública o privada, es en cierta manera administraC'ión clr personal, pues en última instancia las cuestiones administrativas
han de reducirse a sus elementos humanos. Por ello, el autor ha puesto especial interés en considerar esas formas de relación entre jefes y subordinados r entre empleados y público.
La calidad de los servicios públicos
depende a menudo de los métodos implantados en su or&amp;'lnización interna,
donde es de gran importancia la selecciim, educación y armonización de
la totalidad de los funcionarios. Contra la anticuada idea de aquellos que
invocan la necesidad de que el direc1i ,·o superior y sus m:.ls próximos ayudantes sean los responsables únicos
,fe los problemas que plantea la administración. :\fmloz Amato se interesa

}forris R. Cohen, profesor del College
de 1a ciudad de Nueva York, nació en
)Iinsk, Rusia, el año 1880. Desde niño
ha vivido en los Estados Unidos, donde se doctoró en filosofía (Harvard,
1906) y ha impartido rlh·ersos cursos
en los principales centros docentes
del país.

El profesor Jéihr llega en el transeurso del libro a la siguiente conclusión: que la función razonable y adecuada ele un consejero económico es
la de colaborar acth·amente en la forma &lt;Ir juicios más generales: por qué
debe darse prioridad a un objrtivo
respecto a otro; si los recursos disponibles son mús adecuados para lograr
un objetivo mejor que otros; si pucc.lc
preverse que dos objetivos de política
t:ntren en conflicto entre sí. Par.a este
tipo e.Le. estudios el economista puede
hacer una aportación valiosa, gracias
a su sentirlo de orden esencial de magnitudes y ele Jas probable$ repercusiones de una cosa sobre otra, asi como
de Ja inriucncia r1e las tendencias
mu1Hlíales sobre la~cconomia nacional.
La Yaliosa aportación del economista en la formnlación de la politica procede de hecho de que, por su propia
formación, c&gt;S sensible a las interrelaciones de cosas diferentes. El economista no debe ,,erse obligado a deducir sus juicios de valor en función de
los partidos políticos y grupos de presión entre los cuales vive, ni siquiera
de la pt'rsona o grupo a cuyo servicio
estú trabajando, sino que debe. tener
libertad para defender sus propios objetivos compnrando sus consecuencias
con los valores de aquellos para quie11es está trabajando.
El doctor Singer amplía y complementa el trabajo del profesor JOhr mc.dianle la formulación de sus observaciones y experiencias como economista que trabaja en los departamentos de
investigaC"iún lle las organizaciones.

•

}IIGCEL BCE:'iO: Las gtandes dfrecciones de la filosofía. Síntesis J)l'OJJedémfra. 324 p .. Fondo de Cultura

Económica. :\léxico, 1057.

PEDH0 11Ui'í0Z A}IAT0: lnll·oduccióu

a la administrnción pública (II) 248
pp. Fondo de Cultura Económica.

do de Cultura Económica. 1[éxico,
1957.

)[iguel ílncno, invcstigadqr del Centro de Estudios Fi1osóficos de la Unin•rsidad Xacional Autónoma de )léxico y profesor ele la Facultad ele Filosofía y Letras ele esa misma casa de
estudios, c•ra conocido hasta ahora, sobre todo, por sns numerosos artículos
y traducciones, entre las que merec.t.•n
destacarse el célebre discurso de Natorp, Kant u la Escuela de .lfarburgo y
La t1ida de Hanl de Karl YorHinder.
Su gran interés por la filosofía lo ha
lleYado a t•ntregarnos, a escasos dos
nwses de la publicaciún de sus Reflexiones en lorno a la filosofía de la cull11ra, este nuevo Yolumen en el que
presenta conClsamcntc las principales
corrientes filosóficas: realista, idealista, cultural, Yital y metódica.
En los apretados capítulos ele Las
{fraudes dfrecciones &lt;fe la filos'ofia,
)ligue! Bueno va exponiendo el nacimiento ele cada una de estas direcciones, a partir de una determinada actitud, sus ramificaciones y graneles representantes, hasta llegar a su situación en nuestros días.
Se trata, pues, de un estudio omnicomprensivo que habrú de srr de enorme utilidad para todos aquellos que se
inkresen c-n el estudio de la filosofía.
Es la síntesis de una obra introducto-

En la presente lnll'oducción a la lógica, cuya reimpresión presentamos
ahora, :M orris R. Cohen ofrece -mediante ensayos en que aborda sus mús
señalados problemas- un amplio paoorama de In actual situación de esa
ciencia. Xo se trata de un manual más
o menos didáctico cuyo rigor resida
en señalar las reglas inmutables con
que tradicionalmente se enseñan los
procedimientos lógicos, sino que su
empresa se amplía a exponer, con sen-

cilla palabra, el sentido y la importancia que esta ciencia ha adquirido
en el concierto de ]a vida cultural.
Ya en sus ensayos anteriores había
implícita una perspectiva de la lógica
que puede parecer algo chocante a los
lectores educados en la Jógica tradicional de los manuales anticuados.
Lejos de concebirla como una meditación abstracta, Cohen insiste en afirmar que la lógica constituye el núcleo
mismo de la filosofía, justamente porque su objeto es el aspecto formal 'de
todo 1? que existe". De esta manera,
se arriesga, con inteligencia y firme
conocimiento de las cuestiones tratadas, a investigar su estricta relación
con los campos en que imperan las
ciencias naturales, ]a historia, la ética
Y la filosofía en general. Es decir, es~
tablece sus vínculos con el resto del
universo, no sin antes aclarar cuáles
son los supuestos filosóficos en que
se sustenta y ]as aplicaciones de donde deriva su importancia.
Para ello, el autor aprovecha los tra..
hajos de quienes han ido a1~o más allá
de la lógica aristotélica, a fin de comprobar que se trata de un instrumento vivo que, a más de fijar métodos,
irrumpe en el campo de las probabilidades y aun de las incertidumbres de
que la ciencia moderna ha hecho su
objeto. Así, pues, piensa Cohen, la lógica no pretende limitar los descubrimientos de la ciencia, sino que es un
instrumento necesario para llevar adelante las cada vez más dilatadas exploraciones en el munc.lo de ]a materia, lo cual la hace un "elemento imJ1rescindible de la civilización liberal
y de la libertad de pensamiento".

Entre el cuerpo de ediciones que
aquí se imprimen figura nuestro mensuario ''AH;IIAS Y LETRAS", que rec1enternente ha establecido una sec-

ción -LIBROS-, en la que figuran
comentadas las obras últimamente aparecidas en las prensas americanas.
Dada la extensa órbita de circulació~ del Boletin arriba mencionado, y
en rnterés de ofrecer al lector americano una juiciosa información del fon-

do

Y

continente de la obra, cotejada

a la luz de un criterio ecuánime y a
tono con la moderna inteÍ'pretación
del pensamiento científico, literario o
ar!istico, "ARMAS Y LETRAS" se complace en invitar a ustedes a coadyuvar

con este pr0pósito de orden cultural
que anima a la Universidad de Nuevo
León, solicitándoles el envio de cada
una de las ediciones nacidas en sus
prestigiosas prensas, las cuales serán
objeto de nuestros comentarios en la
medida que vayan 11egando a n~estras
manos.
Los envíos deben hacerse a:

"ARMAS Y LETRAS",
Universidad de Nuevo León,
Plaza del Colegio Civil,
Monterrey, Nuevo León,
México.

Ürgano Mensual de la Universidad
de Nuevo León
Registrado como artículo de 2a. Clase en la
Admón. de Correos de Monterrey,

N. L.• el

20 de A1nl de 1944.

INDICADOR,
Colaboradores

Hugo Padilla

Ll

Fidencio de

la Fuente

Genaro Salinas Quiroga
Arturo Cantú
Homero

S.

A. Garza

AIÍonso Rangel Guerra
Guillenno Cerda

G.

Jorge Rangd Guerra
Manuel Morales
Dibujos de Jorge Rangel Guern.

/

'

=

Director

Lic. Fidencio de la Fuente

... Oficinu
\Vashington y Colegio Civil
Monterrey. Nuevo León

MEXICO

Página 7

�CINCO
SONETOS
EN

,

~.~

,-- ~:::.;e~

TORNO A

UN TEMA
EROTICO
•I .
Va la ciudad flotando a la deriva
con perezosas brumas y deshielo;
la luz, sobre la cúpula del cielo,
más parece pintada que no viva.
El alma, en redes lánguidas cautiva,
ensaya un agresivo desconsuelo
que traduce los ecos en desvelo
o el color verdinegro de la oliva.
Gravita el día en el fugaz momento
que una tediosa eternidad apura
abstraído de forma y movimiento,
y en la inerte fruición de la amargura
su torturado sér el pensamiento
sobre el hosco paisaje desfigura.

• II •
Proyecto de mi amor es el paisaje
con su misma sutil improcedencia,
maceración de brumas y de ausencia
y vertientes de áspero abordaje.
Multiplica en erótico miraje
la ciudad mi dolor y tu presencia,
y afluye la obsesión a la conciencia
en fatigado, turbador oleaje.
Cuando aun la piedra exánime te nombra
en vano retrocede mi suspiro
desandando el camino de tu sombra;
en vano te defiendo mi retiro:
roto estás en el polvo que lo alfombra
y en el aire de plomo que respiro.

. III.
Miente mi corazón cuando te ama
hecho intérprete fiel de mi sentido
como el eco en abismo percibido
que el viento, no la voz, forma y derrama.
Este imperioso afán que te reclama
no en el centro del alma fué nutrido:
me ha turbado sin mi, como el sonido,
es ajeno a mi ser, como la llama.
Página 8

Cuando la sangre al corazón satura
de sólo tu sabor -término medio
en loco silogismo de amargurainaccesible al implacable asedio,
como trozo de plomo en agua oscura
húndese el alma en silencioso tedio.
¡

- IV Mi cumbre solitaria y opulenta
declinó hacia tu valle tenebroso,
que oro de espiga ni frescor de pozo
ni pajarera gárrula sustenta.

J

En tu luz gravitante y macilenta,
quebrado el equilibrio del reposo,
vago sobre tu espíritu medroso
como un jirón de bruma cenicienta.
Libre soy de tomar a mis alcores
do Eros impúber la zampoña toca
ceñido de corderos y pastores;
mas a exilio perpetuo me provoca
la chispa de tus ojos turbadores,
la roja encrespadura de tu boca.

. V.
Del ser que alienta y del color que brilla
me separa tu cálida presencia,
clausurando el sentido en la vehemencia
de una noche sin fondo y sin orilla.
En ella mi tortuosa pesadilla
te confiere su trágica opulencia,
y tómase inmortal como una esencia
siendo que eres trivial como una arcilla.
Te he engendrado en mi lumbre y mi universo,
en tu forma plural he proyectado
la queja vaga y el afán disperso.
•
Dudando está mi espíritu sitiado
si eres mi sangre disculpada en verso
o mi dolor en carne figurado.

Concha URQUIZA.

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                  <text>Es una publicación trimestral editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León a través de la Editorial Universitaria. En las páginas principales de Armas y Letras se incluyen textos literarios, particularmente poesía, narrativa y ensayo, de escritores destacados de la localidad, nacionales e internacionales. Inició en 1944 de manera mensual, se mantiene activa en soporte físico y digital.</text>
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                <text>Es una publicación trimestral editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León a través de la Editorial Universitaria. En las páginas principales de Armas y Letras se incluyen textos literarios, particularmente poesía, narrativa y ensayo, de escritores destacados de la localidad, nacionales e internacionales. Inició en 1944 de manera mensual, se mantiene activa en soporte físico y digital.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>BOLETIN MENSUAL DE LA UNIVERSIDAD DE NUEVO LEON
Registrado como artículo de 2a. clase en la Administración de Correos de Monterrey, N. L., el 20 de Abril de 1944,

D.A.S.U.

No. 6

Año XIV

Junio de 1957

un cuento

de los sonetos
recíén cortados

inédito de cheíov

_ JE

-1:

~✓

Alfredo CARDONA PE~A

'

•t ,,",

r urilli r: 11 ) ~

\3\t\~i~t~ttr K

o Lo e o s
•

.I.

ESTE volumen es de ayer. Un poco
ha crecido mi yerba, y hoy prefiero
monte a jardín, relámpago a lucero.
La castigada pulcritud revoco.
Tal a sus armas el amado loco
velé mi forma, pero ya no quiero
tánta sílaba presa, tánto acero
dentro de lo que soy y lo que toco.

EL DOCTOR
L SILENCIO reinaba en el salón, un

silencio tan profundo que claramente
se hubiera escuchado el ruido que
hacía, golpeándose en la lámpara, una mosca extraviada. Lo propietario del salón, Oigo
lvonovno, encontrándose bojo la ventana y
sumergido en sus pensamientos, miraba el
romo de flores. El doctor Svetkov, su viejo
amigo y médico de confionso, que ella había llamado o lo cabecero de Micho, estaba
sentado en un sillón, balanceando moquinolmente su sombrero, que sostenía con los

dos monos, y reflexionaba también . Fuero
de ellos dos no había ahí odie, ni en el
salón ni en los piezas contiguas. El sol se
ocultaba y las sombras comenzaban a e,..
parcirse en los rincones y sobre los muebles.
Fue Oiga quien rompió el silencio:
-No se podio imaginar desgracio más
terrible, dijo ella sin voltearse . Usted sabe
que, sin este niño, la vida ya no tendria
sentido para mí.
-Sí, lo sé, dijo el doctor .
-Ni el menor sentido, dijo ella, y su

'
.
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~,t.·.
1:'.,_;~

~_r:·-, ~rJ

Quiero minar el verso, contemplarlo
como un viento embriagando un caserío;
y abrir el verso quiero y enterrarlo
en la boca del hombre, en su rocío;
y no escribirlo más, sino mascarlo
para que nos invada como un río •

. II LOS números vestidos. El soneto.
]untar, juntar la flor desparramada.
Ya viene por el sol rimando en hada.
(La mejilla se ve, no el esqueleto.)
Recordar los rebaños en un seto.

Lo mismo que el pastor de la vacada
ir guardando la voz enamorada.
Con lenta prisa el ánimo es completo.
Con lenta prisa. Quédense las vías
antaño recorridas por ligeras.
Si ellas bebieron ocio de los días
aquí el amor va entrando por sus eras,
y en catorce labradas celosías
gozan sus libertades prisioneras.
(Pasa a la página 4)

(Dibujo de Jorge Rangel Guem )

�vox tembló; él es todo poro mí, mi único
olegrío, mi dicho, mi riquuo ... si el debe
morir, como usted dice ... si yo pierdo ol niño, no seré sino uno sombro de mí mismo.
~o podrío sobrevivir.
Ello vo de uno ventano o lo otro, retorciéndose los monos.
-Cuando noció, prosiguió ello, usted lo
r~cuerdo, yo quería enviarlo o lo Asistencia
Pública, pero, Dios mio ¿es que puede compararse lo que ero entonces y lo que es
ahora? En oquel tiempo yo no ero sino uno
mujer trivial, tonto, frívolo, pero ahora soy
uno madre ... (usted me comprende? Soy uno
modre y no pido nodo más. Hoy un abismo entre el posado y el presente.
De nuevo se hixo el silencio.
El doctor cambió de sitio y, jugando nerviosamente con su sombrero, fijó su mirado
sob,e Oigo lvonovno. Se veía que el quería
hablarle y no esperaba poro eso sino un momento propicio.
-Usted callo, pero no puedo abandonar
todo esperanzo, dijo ello volviéndose hacia
él. ¿Porqué colla usted?
-Yo sería feliz compartiendo vuestro esperonxa, Oigo, pero esto es imposible, respondió Zvetkov, hoy que ver los cosos de
frente. El niño tiene uno meningitis'luberculoso. Debemos prepararnos o lo peor; es
una enfermedad que no perdono.
-Nicolás ¿está usted seguro de no engañarse?
-¿A que vienen esos preguntas? Yo quisiera responderle lo que usted desea, pero
eso no nos serviría de nodo.
Ella escondió su cabezo en las cortinas
de lo ventano y lloró amargamente. El doctor se levor,tó, dió unos posos en el salón,
después se aproximó o lo mujer y Je tocó
ligeramente lo mano. En sus gestos vacilantes Y la grave expresión de su rostro, que
el crepúsculo volvía todavía más sombrío
se adivinaba que él quería decir algo.
'
. -Escúcheme, Oigo, dijo él, le pido un
instante de atención. Conviene que le hago
uno pregunto ... Pero no, no es el momento •.• Más tarde •.• más tarde.
Se sentó de nuevo y se sumió en sus reflexiones. Escuchaba los dolorosos solloxos
do Oigo, que parecía suplico, o alguien como ~o haría uno pequeño niño. Sin esperar
el .f~n de esto crisis de lamentos, Zvetkov
soho suspirando y se fue ol cuarto de Micho.
El niño estaba acostado, y atento con lo
V~S t o fijo en un punto delante de él, parec10 escuchar. El doctor se sentó en su como Y le tomó el pulso.
-¿Te duele lo cobexo? le preguntó.
El niño respondió después de un silencio·
-Sí, tengo sueños...
·
-¿Qué sueños?
-Todo.
El doctor, que no sabio hablar ni O los
mu~eres llorosos ni o las niños, ocoriciá lo
ardiente cobexo y murmuró:
-Esto no está bien, mi pobre pequeño
no está bien ..• En este mundo no se puede~
evitar los enfermedades ... Micho ¿me reconoces? ¿Quién soy?
El niño no respondió.
¿Te duele mucho lo cobexo?
-Mucho .•• Sueño siempre ..•
Después de haberlo examinado y hecho

!Dibujo de Jorge Rangel Guerra )

algunos preguntas o lo niñero que cuidaba al niño, el doctor volvió sin prisa al salón. Lo penumbra había yo envuelto o lo
piexa; lo silueto negro de Oigo lvonovno
S.:! destocaba en lo claridad de lo ventano.
-¿Hoy que encender?, dijo él.
No hubo respuesto. Lo mosco continuaba
revoloteando y golpeándose en lo lámparo.
Ningún sonido venía de fuero, como si el
n1undo entero, de acuerdo con el doctor, reflexionara y no se decidiera o hablar. Oigo
lvonovno había cesado de llorar. Acercándose o ello escrutando en el crepúsculo su
rostro pálido, morcado por el dolor, el doctor reconoció lo expresión que ella tenía durante sus crisis de fuerte jaqueca.
-Nicolás Trofimytch, dijo ello ¿si se llomoro o un médico consultor?
-Muy bien. Me ocuparé de eso moñona.
Ero fácil adivinar, en su tono de vos, que
apenas creía en lo utilidad de un médico
consultor. Oigo lvonovna quiso hablar entonces, pero los lágrimas se lo impidieron.
En ese momento, los sones de uno orquesta 1
que tocaba en lo ploso del lugar, penetra-ron en lo pieza. Se distinguían claramente
no sólo las trompetas, sino también el violín y lo flauta.
-¿Si él sufre, porque no dice nodo? preguntó Oigo lvonovno. En todo el dío 1 ni un
sonido... él no se quejo, no lloro. Yo sé
que Dios nos quito este pequeño porque no
hemos sabido apreciarlo .•• ¡ Mi tesoro!
Lo orquesto terminó de tocar uno marcho y atacó con un alegre vals; el baile
campestre iba a comenzar.
-Dios mío ¿es que verdaderamente no
podemos hacer nado?, gemía Oiga. Nicolás1
tu que eres doctor, deberías saber. JComprende que yo no podría sobrevivir!
El doctor, que no sabio hablar o los mujeres llorosos, lonxá un suspiro y atravesó

1

Página 2

Dibujo de Jorge Ran~I Guem11

el salón sin hacer ruido. La orquesto tuvo
tiempo de tocar una cuadrillo, uno polko,
Y uno cuadrilla más. Lo oscuridad se hiso
más denso. En lo pieza vecino, lo niñera
había encendido la lámparo, pero el doctor
estaba todavía ahí, torturando su sombrero
Y dispuesto o decir cualquier coso. Oigo
lvonovno solía, se quedaba largos momentos cerca de su hijo, volvió al salón; de
~uevo volvía o llorar y o lamentarse. y el
tiempo se arrostraba penosamente. Parecía
que esto tarde jamás tendría fin.
A medio noche, cuando lo orquesta hubo
tocado el último compás, el doctor hixo finalmente ademán de marcharse.
-Volveré moñona, dijo, apretando lo
frío mono de lo mujer; vaya a acostarse.
Se p~so su abrigo en lo entrado, tomó
su bastan, reflexionó un instante y volvió al
salón.
-Volveré moñona, Oigo, dijo con una
vox temblorosa, ¿me entiende?
Ello se calló; parecía que el dolor le había quitado lo facultad de hablar. Sin dejar su bastón, Zvetkov se sentó cerca de
ello y dijo en un semi-murmullo tierno y
suave que ton mal iba con su silueto grueso y pesado:
-.j.Olgo ! En nombre de su desgracio que
tomb1en es lo mio ... Ahora, el momento en
que una mentira sería criminal, le suplico
qu,e me diga la verdad •.. Usted siempre afirmo que este niño ero mi hijo ¿Es verdad?
Ella se calló.
-Usted ha sido el único amor de mi v·do, dijo Zvetkov, usted no puede sab~r
cuanto he sufrido por sus mentiros. Yo le
ruego, Oigo, por uno solo vez, dígame lo
verdad ..• Es imposible mentir en un momento semejante... Confiese que Micho no es
mi hijo ..• Espero su respuesto.
-El es vuestro hijo.
El rostro de Oigo ero invisible, pero
Zvetkov creyó percibir un titubeo en su vox
El lanzó un suspiro y se levontó.
•
-Usted se atreve o mentir, ¡en este momento•· d"'
•J 0 e'I con su vo:r ordinario. ¡ Mo
hoy nodo sagrado poro usted! Escucheme
~ro_te de comprenderme ... Usted ho sido mi
un1co amor ..• Sí, es verdad, usted ero uno
mujer depravado y trivial, pero no he amado o nadie más, Ahora que comienxo 0
envejecer, este amor es el único punto luminoso en mis recuerdos. ¿Porqué quiere usted empañarlo? ¿Porqué?
- ¡ Dios mío! exclamó Zvetkov, si usted
me entiende perfectamente, exclamó más
fuerte aún, y se puso o caminar en el so
l~n, blandiendo su bastón con cólera. ¿~
bien lo habrá usted olvidado? ¡ Quisiera refresco rsu memoria! Petrov y el abogado
Kourovski
tienen derecho, lo mismo que yo,
,
al titulo de podre. ¡ Los dos han pagoda,
como yo, una pensión poro cubrir los gastos
de educación del niño! ¡Sí, señora! ¡Lo sé
perfectamente! Le perdono sus mentiros pasados, tonto peor, ¡ pero ohoro que h•béis

envejecido, ahora que el niño está O punto
dr. morir, sus mentiros me ahogan! ·Qui
lcístimo que yo no sepa hablar bien! 1~Q..
lástima!
Desabotonó su abrigo y caminando constantemente continuó:
-¡Molo mujer! l Ello mismo no co111pr~nde lo gravedad del momento presente!
~•ente con lo mismo facilidad que nueve
onos antes en el Restaurant "El Ermitaño"
¡Teme que al descubrirme lo verdad .;
puedo llegar o mi dinero! ¡Cree que si eH1
me hubiera engañado yo no habría querido
o ese pobre pequeño! ¡Usted miente' ·Et
innoble!
• ' ·
Golpeó el oro de su bastón y exclamó:
j Esto es asqueroso! i Usted es uno cñatur~ desnaturalixado, un monstruo! ¡ Yo ft.
~mo tener vergi.ienxo de mis sentimientos!
S, ... j He aquí que nueve años de sus mentiros me quedan en la gorgonto! He sopor•
to.do todo pero ahora esto se acabo
. se
acabó!
... '
Resonaban solloxos en el Fincan
, , oscuro
donde se había refugiado Oiga lvanovno,
Zvetkov se calló bruscamente y tosió, Hubo
un momento de silencio. El doctor volvió o
abotonar su obrigo y se puso o buscar el
sombrero que había dejado coer caminando.
-Estoy fuera de mí, murmuró él bajondo
cabezo. Olvidé que no ero el momento.••
Dios sobe lo que os he dicho
N0 h
caso, Oigo.
···
aga

'º.

Encontró su sombrero y se dirigió hocia
el rincón sombrío.
j Lo he insultado, dijo él en un semimurmullo tierno y dulce, pero 1e supltea
,
~,na vez más, Oigo, que me digo lo verdad
no hayo mas
• mentiros entre nosotros. Ahora•
que me dejé llevar por el momento y que
;sted sobe que la existencia de Petrov y
~uro;s~i no es un secreto poro mí, le será
mas foc,I decírmelo
Olg_a. lvonovno ,e.flexionó y murmuró con
una YISlble agitación:
-Nicolás, yo no miento M. h
tro hijo.
·
1c o es vues-

- ¡ Dios mío! gimió Zvetkov y b"
entonces os diré todo· ·T
• . ,en,
vuestro c
. J engo en n,1 poder
orto a Petrov en lo que lo llamais
Podre de Mich 0 , 01
•
•
go, yo sobío lo verdad,
:~::, quiero escucharlo de vuestro boca! ¡Y

Pero ello continuó llorando ,·,n
10 b
decir pa•
ro. El doctor esp••o'
- entonces, olxó los
hombros y solió.
-¡Volveré
moñona'• gri·1·o en 1o puerto
E
·1 n su coche, sobre el comino de regreso.
e no cesaba de
murmurar olxando los hom•'
b ros:
-¡Qué lástima que yo no
h bJo
bien' N O t
sepa o r
No ;é
engo el don de lo persuoción.
convencer. Es evidente que ello H
me comprende yo q
. ,
·p
'
ue continuo mintiendo
&lt; ero como explicarle? ¿Cómo?
•
!Traducción de A.R.)

(Dibujo de Jorge Rangel Guerra)

Apología del dílettante
Eduardo VILLASEÑOR

A

POJ,OGI.\ del di\ettante, el hombre que 110 traspasa nunca la
superficie de las cosas?

.-Si es superficial, es frhiolo; y. si

es frívolo, no tiene excusa. Como no
la tiene Don Juan, que Se queda siem•
pre en la superficie del amor.
-¿Y si Don Juan fuera, al contra•
río, el verdadero amante? ¿Si al enamorarse de cada mujer que encuentra
fuese por el amol' perfecto que desea
y que no reali:a?

- -¡Qué infinita sed de cullura tiene
el diletlanle? Pero como no puede
llegar al fondo, se queda en la espuma
• de las cosas. El dilellanle es el fruto
de la época. Cuando la vida no iba tan
de prisa, el dilellante se llamaba Aristóteles, Raimum/o tulio, Goelhe o
Leo11ardo.
En la actualidad, del dilettante /1011
la curiosidad, el deseo de saberlo todo. Pero cuando está a pu11lo de penetrar al po:o -de la ciencia, acasocon un pie 11a dentro, jinete sobre el
brocal, algo hay alli cerca - 0 lejosque lo atrae, que lo llama, que lo enamora, como una nueva mujer.
¿Qué otra cosa que ir- hacia lo nuellO puede hacer este Don Juan ante
tantos aspectos de la villa, ante tantas cosas. ante tantos temas que le gul1ian los ojos?.
La apología del clilettanle es su sed
de saber. Se parece más al filósofo
que al sabio, por ambicioso. El dileltante --a pesar de lo snob- morirá
diciendo: Lu~. más ill:.
EL DILETT.4.\'TIS.110 DE l,A .~CTL'.\l,
CULTl'RA ,ltEXICAN,\
HLos hijos de una ge11eración fuerte
son siempre inferiores a ella''i me decía Alfonso.
-Sí, Alfonso, e., 11erdud y la ge11eración fuerte, en Mé.rico no es la actual nueva, sino la actual madura. En
.lféxico, ha habido tres épocas brillantes de la cullura: la época colonfol

•qui=cí sobre todo, el siglo XVlll en
que la Real y Poulificia l'niversidad
ya estudiaba algunas atrevidas cuestiones filosóficas (Bacon y Desearles)
o cuwulo me11os sus mejores {lguras
se ocupabau en ellas sl no pública, si
privadamente. Período que llena, si
no hubiera ofras figuras respetables,
la legión de sabios jesuitas; generación ruya cultura estaba formada sobre las firmes bases cl&lt;isícas y a la que
de/Jemo.'i cuanto sabemos sobre la historia ,le ,lfé.rico. Es entonces cuando
la arquitectura entre una y otra tendencia nos va &lt;lejando los monumentos de esta metrópoli, que no lo era
en la politica, pero llegó a ser llamada la .llenas del X11evo .l/1111do. La
pintura asciende a primera manifestación de la cfoili:ación de entonces,
ron los dos Erhaves, con los Juáre:
u NJn el mejor de ellos, Sebastián de
Artear,a. En fa ciencia, la sólida cultura de Sigüen:a 11 Góngora seria ya
bastante; pero se r,a a completar con
las dos figuras centrales de la lileralura: Juan Rui: de Alarcdn y Sor Juana Inés de la Cru:. Si hasta el puro
relorcismo de los 350 retrógrados latino.'i de l'alenria .ingenio, talento y
rullura al fin
es muestra del ocio
floreciente de la época.
.-\ todo este período que abarca, claro está más de una generación, sigue
.'iin embargo, la decadencia, en ciencias, e11 arte, en literatura.
Para r,otr,a a encontrar el ugundo
perío,lu brillante de la cillili:ación en
.lfél-ico. habremos de llegar hasta el
que romprend&lt;.• parte de la Reforma
lu última- cuyos hombres sobrepasan la época que r,iven, y a la que glorifiNm, y que derrllman sus claros. talentos en la tribuna y en los libro.~.
Ciuili:ación ésta cuya manifeslaci6n
es, .rnbre todo, genero.wmenle espiritual, de entusiasmo, de fe. de abnegación y de clara visión de los problemlls y de fuerte voluntad para resolllerlos. Este periodo abarca hasta el
Xigromante y Altamirano y hasta la
f1111dación ,le la Escuela Xacional Pre-

paratoria pur Barreda, que inicia el
intento de educación cientifica, un poco dislocada e/el clasicismo.
Hay también después un período &lt;le
lago muerto, sobre el que va a aparecer la figura de Guliérre= Nájera, que
inicia la renovación -en literaturala cual lla a culminar -en plena gestación- a principios del siglo XX, con
el florecer, meramente literario, de la
Revista Moderna.
Dentro del periodo de calma aparen/e, dominada por el ademán generoso
de Don Justo, se gestaba la formación
del espíritu nuevo: había de surgir,
enérgico y tena:, en la generación del
.\leneo. De los conferencistas del Ateneo .'Ge hablan de formar las figuras
de la c11/111ra de hoy, las figuras ¡¡a
maduras de nuestra cultura, que todallia nos cobijan con su sombra blenerhora. En esta generación tendría lur1ar muy especial la figura de Henríque: l'reña, sembrador de dudas, de
ideas y de entusiasmos.
¡,Qué había de venir Irás de esta generación generosa y atrevida? Correspondiendo un poco a esta generación
de criticas trastornadores y sabios jó~
veues, se agitaba en el foudo riel lago
muerto la temJ)estad de la revolución
social . .ltás de rrna década va ya de
este revuelto mar de crisis ideológica
u social. (;Quf podia esperarse &lt;le la
jm1entutl criada entre el estruendo de
la lucha, que agudi:ó la miseria de
.lférico, sobre lodo la de la clase media? Entre miserias e inquietudes, esta juuentud mal quisiera ocupar ele
1111n ve: su puesto en la cosa pública
que elaborar una cioili:ación, en ga.
binetes y laboratorios que no existen.
.llás qui.i;iera reali:arla con los hechos
que con los estudios . .llás quisiera hacer una civili=acidn que pensllrla. Más
qui.'iiera obrar que no pensar.
¿Podría ser de otra manera esta ge•
11eració11 de improvisados con barnices ,le cultura adquirida a ratos, en
los e.ficasos centros de estudios, entre
una revolución y otra revolución?
Desterrada, ndemás, como en nin-

guna otra parle, la cultura clásica, ba•
se firmísima de toda civilización occidental, ¿cómo había de ser ésta una
generación de jóvenes cultos? ¿Cóm•
podían haber hecho su cultura estos
1or,e11es que 110 tenían siquiera. además de la tranquilidad para el estudio, ni los libros, ni los guias para
encontrarlos?
Sólo un vigía había quedado en el
naufl'agio de nuestra discutida cultu•
ra: Antonio Caso. Aislado, solo, generoso, entusiasta, sintiendo que en él
estaba el espiri111 del Ateneo, formó
una trás otra, dos, casi tres generaciones. Genuaciones náufragas que
sólo tienen el recuerdo inolvidable
del arrebato elocuente y -unos que
otros- la iniciación y la inquietud de
los problemas filosóficos y sociales.
Cuando al iniciarse la tercera déca ..
da zmelven al país o acentlian su influencia por medio de los libros, los
hombres de aquella generación renolladora, unos cuantos sabían y ricordabau lo que había sido y representaba el Meneo. Agitador de juventudes,
1111ell1e llenrique: Urefi.a. Encantador
de juventudes, escribe, cada ve: más
leído, Alfonso Reyes. Rebelde y atrer,ido, con la clara z,isión de los prohlemas, socialista y despótico, vuelve
r asconcelos. Las juventudes náufragas
se agruparon de nuevo; parecía que
se iniciaba el renacimiento.
Faltaba, sin embargo, la base en el
saber y faltaba también la base en el
obrar. Sin cultura y sin carácter, jui,entud perdida, fué incapaz de iniciar
" la sombra de e.,te grupo !/ fortalecer
la Perdadera cultura: la mayor parte
no hablan leido qui:á a Platón ni a
A.ristóteles, a Homero ni a Esquilo, Hahicm oído nombrar a Kant y Goethe,
habian leido quizá un poco a Niet:sche,
a quien habían lomado por BOUTADE,
y todos hablaban de Bergson, .,in haberlo leído. O los literatos, si recibían
reuistas francesas, se volvian locos entre aquel mar de nombres internacionales escritos en francés y aquella ca(Pasa a la página G)

Página 3

�de los sonetos El lomóchic de Heriberto Frías
Alí CHUMACERO

recíén cortados
(Sigue de la página 1)

· III.
LA ANFORA viva, el límite obediente
que da su amor al agua, ¿no la eleva?
Riberas, ¿sois el río, él os lleva
o lo lleváis vosotras, indolente?
Palabra, ágil misterio, luz sonriente,
¿vistes la idea, dime, siempre nueva,
o es la idea al vestirte quien nos prueba
el vano esfuerzo de llenar tu fuente?
Movimiento y quietud, choza y palacio
de nuestro pensamiento. No el espacio,
sino el tiempo que somos nos confunde.
Así la forma, vaso de la vida,
es rosa que en su mundo detenida
rompe el caudal y en el amor se funde.

- IV.

SONETO, caja mía, oh relojero
marcando fl AQUI FUE de mis arenas,
oblígame a enlazar grillos a penas,
ven otra vez, y apúntame certero.

Mi juventud quemé, guardo el tesoro
de haber tu duro hielo derretido,
pues los sonetos (léeme pausado),
como en los versos de Francisco de Oro,
siendo ceniza quemarán olvido,
polvo teniendo lavarán pasado.

. V.

Heriberto Frías
ALORES ajenos a la literatura propiamente dicha han intervenido
siempre en el contenido de la novela mexicana. Como ningún otro género literario, la novela sobrepasa, por
decisión de los escritores mismos, las
márgenes de lo artistico para apoyarse
en razones, cuando no en circunlocuios,
de índole moral, social, religiosa, patriótica, etc. Pueden aducirse fáciles ejemplos tomados desde las manifestaciones
iniciales hasta la obra de la generación
que cobró firmeza en las experiencias
revolucionarias a partir de 1910. El
amor a las cuestiones públicas se refleja de tal manera en gran proporción de
escritos, que muchas veces nos parecen
importantes en tanto ese amor conserva para nosotros alguna validez. La torpeza descriptiva, el escaso acierto en la
concepción de los personajes, la nula
eficacia del ordenamiento de la composición, la sosez de los temas y la inepcia
para atinar el enlace oportuno de las
escenas acaban por dominar a menudo
la propensión de lo escrito. Lo mediocre, por convicción del autor, corre el
riesgo de ser en tantos libros la característica que el lector capta de inmediato.
Sin embargo, de esa línea preponderante que conforma el meollo de nuestra
prosa, persisten al través de la historia
literaria algunas muestras que día a día
-aunque ahora descendidas a las costas bajas propicias a la investiqación literaria más que a la constante cosecha
de nuevos lectores- constituyen la médula de nuestra novelística. La preocu~ación por delatar la injusticia y conaolerse de la miseria de ciertas clases
sociales -ya se trate de las menos consideradas o de la que denominamos cla-

V

Mira lo que aprendí bajo tu acero:
la sangre es disciplina de las venas.
Cumplo mi libertad en tus condenas
y a un tiempo soy penado y carcelero.

/

ADIOS, adiós, regresaré mañana
sin sonetos, con otra poesía.
-¿Con otra? -Todo cambia bajo el día
y aunque yo solecillo y tú ventana
no hay hora que no nazca una campana.
Haya luz, y no tánta simetría.
La liebre triunfe, nunca la jauría.
A buena entendedora una manzana.

Venga el amor y envuélvame en un grito
rojo, de todos, lleno de perdones.
Y arenas doctoradas en ciclones
escriban a la madre del granito:
no hay que rimar, hay que remar, y tanto
que el mar agote y que nos venza el canto.

mas buscaron legítimo acomodo. en la
literatura. El aprovechamiento de muchos privados, disidentes de preocupaciones políticas y sociales, redobló el
fán de los escritos. Pero a partir de
/910, con el desarrollo de las generaciones históricamente posteriores, la Revolución acabó por vivificar ante nuestros ojos el contenido de La bola y Tomóchic, y hacer que la preocupación de
los críticos propendiera a estudiar en
ellas las cualidades que las distinguen.
Azuela, Martín Luis Guzmán, José Rubén Romero y varios otros remozarían
esas cualidades al desbocarse, con multitud de cadáveres y hechos bélicos,
en la añoranza de cuadros observados,
cuando no presentidcs, en el transcurso
de los hechos de armas.
El realismo, aprendido en escritores
franceses principalmente y desvirtuado
con la lectura de los españoles, se acomodó de inmediafo a la técnica de los
nuestros. Pocos ascendieron hacia la
cúspide naturalista, a la busca de los
extremos tan gratos a los modelos que
elegían, y relataron escenas de mujerzuelas, o de borrachos. La mayoría cifró sus anhelos en asomarse, desde un
cómodo altozano, a la vida de los de
abajo, y al conocer el tumulto que esa
vida era, soslayaron dejos de protesta
que en aquellos años colindaban con el
heroísmo. Rabasa, adicto a la discreción, ante la intranquilidad pública que
presupone una sublevación local -tema
de La bola-, puqna porque nuevamente triunfe la pacífica verdad del porfirismo. Frías va más allá, y piadosamente deja escapar algunas frases que a la
postre 12. costaron muchos dolores de
cabeza.
Tomóchic cuenta una de las acostumbradas batallas -la definitiva- entre
el ejército federal y un puñado de hombres insumisos que, encerrados en el
breve perímetro de su aldea, resistieron
heroicamente hasta el ;inal. Al margen
del relato, Frías hace reflexiones que
ponen al descubierto el sentimental ca-

se "media"- se ha imbuído en no pocas obras que, a pesar de su modesta
cuantía literaria, señalan el arranque de
una expresión peculiar. Nuestra novela,
plagada de naturales precursores en diversos sentidos desde el siglo XIX, ne
habría de fortalecerse hasta la aparición de Mariano Azuela, a principios de
la centuria actual. Los antecedentes,·
numerosos, serían conformidados por la
conciencia moralizante del autor de Los
de abajo.
Al lada de las mejores novelas mexicanas escritas al final del siglo pasado,
se hallan por lo menos dos -La bola
( 1887) de Emilio Rabasa, y Tomóchic
( 1894) de Heriberto Frías, que abordan con inteligencia los problemas sociales y, al hacerlo, se convierten en
cierta forma en la antecedencia de las
intenciones que la novela habría de
adoptar al calor de la Revolución. Se
ha querido ver en aquél las, sobre todo
en la útlima, un desaliño que hoy no
nos ofende y, también, unos propósitos
que apenas tenían en los momentos de
ser redactadas. Las dos son obra de juventud. Rabasa escribió su libro cuando
aún era casi adolescente, y Frías lo concibió apenas traspuesta la mayoría de
edad. No obstante, en uno y en otro
libros se advierten los novelistas que sus
autores nunca llegaron a ser. El prime-.
ro desvió su pluma hacia severos menesteres, y el segundo jamás logró res_uc1tar posteriormente el vigor de que
oan señalen los personajes de Tomóchic.
Las dos novelas quedaron aisladas en la
historia literaria para dar ejemplo de
cómo el género en ocasiones se vuelve
ancilar de la historia. Paralelamente,
por virtud de otros novelistas -Federico Gamboa, por ejemplo-, nuevos te-

riño que profesaba por los humildes.
Hijo del Colegio Militar, fué testigo de
esa campaña, una de las muchas que,
con ánimo de pacificar el país, llevaban
adelante los militares de Porfirio Díaz.
Al menor síntoma de desorden proveniente de grupos sociales alejados de los
burocráticos planes de desarrollo de la
República, la mano del gen,eral Díaz,
"diestra y rápida en la awon, dura y
eficaz en el castigo", actuaba con precisión. Pero tras la tranquilidad, subsiguiente, realizada de espaldas a los problemas regionales tan comunes en todo
el país, se escondía una. i~justicia que
nadie o muy pocos se dec1d1an a delatar.
Tomóchic fue uno de esos pocos testimonios. Frías no sólo reveló ahí secretos militares al inventar la ingenua trama de su novela, sino que quiso velar,
por medio de un realismo que todo lo
desembozaba el desconsuelo que le produjo aquella' completa destrucción del
pueblo de Tomóchic.
Quienes han leído someramente esta
novela creen que su argumento se refiere a algo así como el chocue de dos
razas, la criolla y la indígena, con conceptos de la libertad enteramente antagónicos. La situación geográfica de la
aldea asolada, su nombre indio y el antiporfirismo de que todos disponemos
han conducido a esa creencia poco discriminadora de la realidad que Heriberto Frías explica tan claramente. La verdad es otra: los rebeldes no constituían
una tribu bárbara. "No eran indígenas
sino criollos. Sangre española, sangre
árabe, de fanatismo cruel y de bravura
caballeresca circulaba en aquella raza
maravillosa tarahumara y andaluza". Los
"tomoches" eran un pueblo más, mestizo como la mayoría del Estado de Chihuahua, que luchaba impulsado por ;I
fanat'smo de un cacique que pretend1a
sentar en la comarca el imperio de su
voluntad. Es evidente, y Frías lo observa,
que la situación de Tomóchic era aná-

V ano ceñir la túnica engañoza,
emblema del cordero entre laureles,
su gracia hiere los espacios, más
encima de su música respiro
la imperturbable languidez del sueño.
,

Acaso un lívido desdén golpea
al crepitar la espuma y alza el viaje
de labios y derrotas y destruye
la quieta soledad de la armon\a,
la impasible llanura del stlencco.

Desolados los aires de batalla,
sin héroe, la sumisa onda abate .
incesante el temblor de su apariencia
y cede a los olvidos y a la furia
su femenino resonar de dalia.

Sereno, apenas mueve su tristeza,
permanece el aroma; no violenta
su impúdico sosiego el testimonio
del viento cimbreado, ni la vívida
llama nocturna de la cimba/aria.

\
♦

♦

♦

♦

Lejos el mar en su desastre enuncia
el reio solitario, la soberbia
vencida del amante, y en secreto
su desnudar alienta el frío símbolo
del tigre a quien invaden los crepúsculos.

INTELIGENCIA

N DIA, los libros en que estaban los pensamientos de los hom~
bres desaparecieron por encanto.
Entonces se reunieron grandes sabios: Los que lo son en la
matemática, la física, la química, la astronomía, la poesía, la historia y otras ciencias y letras.
Tuvieron consejo y dijeron:
-Nosotros somos los depositarios del genio humano; vamos
a recordar, para gra barias sobre mármol inmortal, las invenciones
más bellas de los sabios y de los poetas; pero solamente aquellos
que representen desde que el mundo existe, las más grandes cimas
del entendimiento.
Pascal no tendrá derecho sino a un pensamiento; Newton a
una estrella; Darwin a un insecto: Galileo a un grano de polvo;
T olstoi a una caridad; Enrique Heine a un verso; Shakespeare a
un grito; Wagner no más que a_una nota ...
Y entonces como se recogieron para recobrar en sus memorias las obras m;estras indispensables a la consagración del hombre, sintieron con terror que sus cabezas estaban vacías.

U

,

CIEGO de ver en la aridez del alma
la omisión, el insomnio, la funesta
amargura, sostén de su derrota,
miro hacia el mar y el agua es forma pétrea
de impureza mortal en ola y tumba.

(Pasa a la página 6)

la palabra
LA

Mar a la Vista

Francis JAMES
(Trad. de Salvador Novo)

Sano y salvo, perdido bajo erguidas
murallas de temor, a solas pienso
si el ácido advertir la dúctil fiera
llena de sal no fuese la plegaria
de amargo presentirse desdichado.

Húmeda melodía, al labio fluye
armo ni osa de llamas la palabra:
ira en el templo o dardo moribundo,
Lázaro yergue el rostro, toca el paño
y a sus ojos despliegase el vacío.

Marta, Maria y el horror circundan
la aureola de Dios y su mirada;
sobre mi oído "Lázaro, ven 'fuera"
persiste aún !! a la solem,?e arc~lla
. , .. ?"
me atrevo a interrogar: ¿Quien es mi propmo.

•
En medio de la arena, frente a un mundo
sin más consolación ni movedizos
resplandores, mi mano determina
la invariabilidad, el ir llorando
sobre un cadáver condenado a muerte.

ALI CHUMACERO.

Página 5

Página 4

I

�a la novela de la época, no disminuye sus
propósitos sino en una o dos ocasiones·
cuando se solaza en la violencia que su
personaje principal ejerce contra una
(Sigue de la página 5)
muchacha nativa de la que se supone
enamorado y, en los últimos capítulos,
\oga a la de los poblados cercanos. Aquel cuando evoca el incendio de la aldea.
desacato al poder central amenazaba En el tono sostenido de la novela señocon convertí rse en el primer paso que rea, sobre el drama desbordado de la
condujera hacia un incendio en una ex- acción, una pasión por, la "verdad" que
tensa región. Así que, si bien pudiera bien se aviene con su estilo. 1rónicaser aquélla la rebeldía precursora de una mente, uno de los personajes, alentado
revolución general, mejor parece uno de por la bebida, exclama: "Yo desprecio
los múltiples y endebles brotes del anti- el verso, y la poesía también ... porque es
guo caciquismo que desde hacía tiempo mentira, y todo lo falso es despreciable.
Sólo la verdad es hermosa, aún cuando
había liquidado la Dictadura.
Sea de ello lo que fuere, el hecho es mate .. ." Esto, en boca de un escéptico
que Heriberto Frías se acercó a aquellos que vertía maliciosamente lo aprendido
hombres con un espíritu de compren- en la escuela primaria y en su educasión. Observó en ellos cualidades que ción profesional, descubre en el fondo
no habían sido reconocidas por la me- una ausencia de fe en la misión que hacánica acción de aquel régimen de go- bría de desempeñar en aquella matanza.
bierno. Su "nobleza", colmada por la Contribuye él mismo a hacer de la noestricta observancia de las reglas de la vela un cúmulo de argumentaciones
guerra, impresionó de pronto al novelis- .contra el aparato gubernativo que,· adta. Nada le convencía de la legitimidad verso a establecer matices o considerade esa excursión en contra de los tomo- ciones parciales, actuaba confiado en la
chitecos, que para él eran "mexicanos verdad representada por el porfirismo.
Nada semejante volvió a escribir Heheróicos, buenos y leales", y con sentido progresista observaba que semejante riberto Frías. Las persecuciones sufridas
actitud tenía su orígen en la "falta de a raíz de la publicación :le Tomóchic
silabarios y· sobra de imágenes". En no lo desalentaron sino que acrecieron
otras palabras, el atraso educativo de en él su convencimiento revolucionario.
aquel pueblo, adonde no llegaban ni los Pero, como sucede con muchos de nuesmás elementales instrumentos de la cul- tros novelistas, en su pluma fue el tetura occidental, era la causa. indirecta ma el principal ingrediente de sus escride su reacción. En consecuencia, no tos. Ha quedado en nuestra historia liaprobaba esa desigual pelea entre mil teraria como el autor de una obra que
doscientos soldados de la República con- un día hizo nacer en sus contemporátra ciento trece fanáticos que no cedie- neos la confianza de que había surgido
ron hasta ver convertidos en ruinas la un gran novelista mexicano. Pero Tomótotalidad de sus hogares. La obra "civi- chic es suficiente para confirmar ese silizadora" del Gobierno resultaba repro- tio a su autor. En su línea se han enchable ante el valor irreductible de los cuadrado los mejores, y más que precursora, es una novela que hoy distinguimos
tomochitecos.
Frías se cuida constantemente de no porque a la amenidad, sumó la valentía
contradecir lo que le dicta su posición de desnudar a los ojos contemporáneos
literaria. El realismo atenuado, común un aspecto oprobioso de la época.

El Tomóchíc de ..

Apología del ...
(Sigue de la p.ígina 3)

uera desenfrenada hacia todas las /o.
curas como protesta contra las cosas
bonilas y de gabinete.
Sin embargo 1 algunos había que sen-

tían en el fondo a veces ocultas, pero
al fin continuas las inquietudes de la
1

cultura. ¿Qué hacer, por dónde co-

men:ar? Los libros comenzaban a llegar o se publicaban aquí; aquí estaban
también los guias; pero en cambio la

vida los tiraba hacia el trabajo improvisado y que debía ser efica:. Inesperadamente se les presentaban perspectivas y posibilidades no imaginadas. Era menester aprovecharlas. Algunos las aprovecharon definitivamen-

te. Otros, o no eran lo bastante eficaces en la gran labor o, acostumbrados
a discurrir libl'emente entre las cosas,
no querían someterse a una disciplina,
cualquiera que fuese, y siguieron su
vida de vagabundos de la cultura, pirando aqul, asomándose allá; encon•
trando a veces .admirables obras y
orbes antes desconocidos y formando
asi, un poco, la cultura, por si mis•
mos.
Pero por grande que sea el amor de
lo cultura, por infinita la sed, por
grande la curiosidad, el tiempo no ha
corrido en balde y por mirar las pie.. dras del cami.Jw, esta juventud, Cllrio•
so y desconcertada, se ha quedado
perdida a la vera o asoma entre los
breñales de la política y en algu11os
casos altozanos. "l\'o alcanzan a diez
los que han llegado, o cuando menos
los que han seguido su camino: quie·
ro contar entre los llltimos a Samuel
Ramos, de clara inteligencia y aficiones filosóficas. Acaso debo nombrar
también entre los tíltimos a Daniel Co-

Página 6

La Híía de Celestina

YICENTE T. MENDOZA: Décimas y
glosas de México. 3i6 páginas. ~léxico. Col "Letras Mexicanas".

1

Dibujo de Jorge Rangcl Guerra)

el desenlace trágico de )a obra, quizás
inspirado en La Celestina, y la desfimando providencias, huye de Toledo guración de tan bien lograda pica•
con sus compañeros. Sancho, entera· ra- toma ven~anza envenenando a
do, ,·a a vengar la afrenta y se infor• llontúfar. La situación se complica
ma de cuál es el camino por donde porque el nuevo pretendiente, que es..
se han ido los ladrones y los alcanza, tú en ese momento escondido presenpero, para desgracia suya, queda de ciando la escena, sale y )fontúfar, ya
inmediato enamorado de la pícara. Es moribundo, pelea con él por Jo cual
obvio decir que Elena encuentra la el contendicnc acaba por matarlo anmanera de despistarlo y aprovechan- tes de que aquél muera victima del
do las circunstancias, se da cita con veneno. Elena es al fin descubierta
él en )(adrid, cita a la cual, por su- como la principal culpable de tantos
daños y condenada a muerte.
puesto, no piensa acudir.
La protagonista, si bien es cierto
Las situaciones se complican y la
novelita crece en entretenimiento y vi- que no necesitP, como Guzmán, de
vacidad. Montúfar por su parte abusa procesos para hacerse pícara, va mb
del amor que siente por él Elena y allá que Estebanillo González ya que
trata de estafarla junto con Méndcz, éste, por muy degradado que sea, ja•
más deja de ser un pícaro, mientras
sía, a pesar de ser mi amigo, hombre de la parte de las ganancias que a que Elena es conducida por sus prode pensamiento y letras, de inquietu• ellas corresponden. Hay pleitos, de- pias pasiones al asesinato. Es por ello
savenencias y )lontúfar, canalla al fin,
des filosóficas y sociales.
que nosotros no incluimos esta magniLos literatos están muertos. Los poe· las golpea y roba, abandonándolas des- fica novela corta dentro de la historia
tas -salvo alguno- o son repetidores pués. Ello no obstante, pronto se da del picaro, pues en realidad, nunca
cuenta de que por sí mismo, sin Eleo equilibristas.
un pícaro degenera en asesino. Como
Somos, pues, Alfonso, apenas una na, no podría hacer nada de valor y dice muy bien Pfancll, el homicida
vuelve
a
ella,
pero
para
ese
tiempo
la
generación de DILETTANTT. Por eso
pertenece a la germanía, la más ínfisentía la necesidad de escribir su apo- pícara decide que tarde o temprano ma clase social española, casi toda for•
ha de tomar venganza. Lo recibe, emlogía.
pero, con hipocresía, y todos se van macla por asesinos mercenarios. ¿Cóesta
,,ez a Sevilla, lugar a donde se mo puede un pícaro volverse asesino
El, PORl'E:\'IR DE LA CULTURA
hacen pasar por gente piadosa, dedi- y conservar en sí la salvación de Es•
X,\CIOX.4L
cándose a pedir limosna para los me- paña, en cuanto héroe y criatura met.aíisica? El género, si se considera
La vida moderna -ya lo decía nesterosos. En un principio estas li- la obra dentro de la picaresca, resulta
Comte- exige especialistas. Entre és- mosnas van a parar efectivamente a adulterado; si, por el contrario, creetos, también el especialista en genera- los hospitales, con el objeto ele levan- mos que el novelista no ha querido
tar fama y dar confianza a la gente,
lidades.
hacer una verdadera no,·ela picaresca,
Los jót•eues de México deben saber pero después poco a poco se van que- entonces no podemos decir que ha deshacerlo todo. El desconcierto y las in- . dando con el dinero c¡ue les cae en virtuado al tipo humano y la obra sim•
quietudes todavía no acaban. No sa• las manos. En tres años se hacen ri- plemente tiene conexiones con nuestro
ben cada uno, todavla, qué van a ha• quisisimos y viven tranquilos esta vi- tema de tal suerte importante, que no
cer. Es menester estar prevenidos. Las da de lujo y ocio. Pero para entonces lo hemos podido pasar por alto. En
orientaciones de la patria pueden ser llega a Sevilla un madrileño que ]os definitiva, Salas Barbadillo en La híja
las más inesperadas aunque se aquie- conoce; descubre la estafa y va ante de Celestina da como ejemplo la ,·ida
ten los espíritus y que hombres sere• la justicia y los delata. Elena, que co- de la bella Elena )' su trúgico final,
nos, no ignorantes de la crisis, se avo- mo dice el autor, tiene algo de diabó- aportando sus principios cristianos (si
quen al conocimiento y resolución de lico, recelándose de algún graiie ma'. bic en un plano mu~: escondido) como
los problemas. Donde le toque estar aconsejó a Montúfar que recogiendo el remedio a las licenciosas costumbres
dinero _-:-pues por estar todo en oro
-1111 poco al a:ar- al jouen cuando
de la sociedad espafiola del siglo XVIl.
veuga el aquietamiento, por allí hará se podía hacer con facilidad- se retirase
con
ella
a
casa
de
una
amiga
suya
su carrera, por alli hará su cultura.
Y aunque el mcís serio problema de to• de confianza 11 con quien ella habla
(Sigue de la página 8)

1

da juventud es esta eterna inquietud
de la direcCión, inquietud un poco feliz, Irás de tanto tantear, irá encontrando al fin la .mya y, por donde más
hayan despertado sus aficiones en es•
te vagabundear de sus estudios, por
alli ahondará, por allí seguirá y acaso
también florecerá aunque larde. · Juventud retrasada que tendrá, sin em.
bar(IO, el placer de verse prolougada
tanto como se hayan prolongado sus
inquietudes y sus indecisiones, sus dudas y su secrela alegria de desconfian:a.
(1924)

LIBROS

siempre comunicado sus más escondidos intentos (8áó); llevan a efecto el

plan y abandonan la rasa y a la vieja,
~léndez, la que, aprendida por la justicia, mucre a manos de ésta.
~lientras tanto Elena y 1lontúfar han
llegado a una degeneración extrema,
al punto de que él le permite que tenga amantes, con tal de obtener para si
toda suerte de ganancias. Pero Elena
que ya no está enamorada de él, sin~
de un joven que la pretende, quiere
deshacerse para siempre de su antiguo
amante. Riñen de nuevo y t!l la vuel\'e a golpear. Ella entonces -Y aqui

La décima se ha escrito entre noso•
tras _lo_ mismo para acompañarse de
~a mus1ca que para imprimirse en hoJaS sueltas y en periódicos o para conservarse de vh-a voz. De manera similar al periodismo, ha cumplido una tarea de uinformación", especialmente
en las centurias pasadas, y con mu.
cho clcsempcfia idéntico papel que los
"cor:idos". En las p1azas públicas, en
las fiestas, copleros y repentistas prestan animación con el canto en décimas
e "~nforman" a los oyentes acerca de
algun acontecimiento relatado con
agudeza Y escrito al calor de su IDO·
mentánea importancia. Es, por lo mismo, una sobresaliente manifestación
del folklore nacional y su continuidad
h_asta l_~s momentos actuales, sigue en~
r1quec1endose.
·

en cada país, a los conceptos nacionales. Y a los antecedentes históricos. De
alu que no sea suficiente la mera tra•
ducción de textos con autoridad científica. Tampoco se puede esperar una
comprensión profunda de los problemas administrativos a menos que dentro de cada ambiente tradicional se
H~v_en a cabo investigaciones por con•
dw10nes determinantes. El estudio de
sistemas extranjeros de administración
puede ser útil para ampliar la perspechva_, pero sólo el examen de los procedmuentos Y principios característicos de la situación propia puede abrir
las puertas hacia el entendimiento
completo y el mejoramiento de carác1~'. práctico. Por ello, la Administrac10n de Asistencia Técnica de las Nacio_nes l'nidas ha mostrado interés ~n
I'°' J. 1&gt;l 01; CAPOEQlii
estimular estos estuQios.
Los méritos logrados en este campo
po_r el profesor Pedro lluñoz Amalo
as1 como su participación en la recien~
te ~eforma constitucional y administr:ahva de Puerto Rico, son bien conoc1d_os. Sus relaciones con las Naciones
U01~as Y su programa de asistencia
t~cmca en administración pública han
stclo numerosas Y fructifcras. En 1951
fue. miembro del comité que redactó
el mforme de las Naciones Unidas sobre .s.1stemas y normas de la adminislracwn pública. En 1953 dictó Ja cá,~~ra s?bre Principios de Administracion Pu_bl'.ca e?, la Escuela Brasileña
de Adm1~istrac10n Pública. Durante el
J. lll. OTS CAPDEQUI: El Estado es?e_sc.~peno de este último cometido se
pa,íol en las Indias. 3a. cd. 202 pp.
1~1c10 l~ preparación de este libro, cuFondo ele Cultura Económica. Méxiya versión en portugués se publicará
co, 195i.
en Brasil.

'El Estado Español
en !t1s lflditts

fü enfoque de la administración pú-

En esta recolección, Vicente T. Mendoza -el folklorista mexicano de mayor a.utoridad- ofrece un panorama
recogido en parte de impresos y en
parte de la tradición oral. Ordenados
e~ una va~i?da serie de temas -reli~
g~osos, pohhcos, históricos, amorosos,
funebres, ?ostumbristas-, sus ejemplos se extienden al través de los años
Y de la seografia del pais. llendoza
no desdeña recopilar las décimas "Ji.
terarias" --que evidencian, sobre todo
durante la Colonia, el influjo peninsular- al lado de aquellas que se incli~an '-'~siblemente por referir sucesos
rn.mediatos cuando no problemas íntimos de los autores.
PEDRO MU:-;OZ A)L\T0: lntroducci6n
a la administración pública. Teoría

general, Planificación, Presupuestos.
(2~ e?.). 262 pp. Fondo ele Cultura
l:.conom1ca. 11éxico, 1956.
. Entre ]as nccelliidades que han cmergHlo en muchas 1&gt;artcs del mundo, dcb!do a la creciente universalidad de
ciertas exigencias fundamentales impuestas a los gobiernos en t:!l campo
del desarroHo económico y social, surge la de investigaciones especiales y
es,tuc~ios autóctonos de administración
publica. Aun cuando existen algunas
hormas y tCcnicns que son aplicables
a cualquier gobierno bien organizado
~s objeliYos Y los métodos de la admi:
nistración están fuertemente ligados,

concepto, los recursos &lt;le que se vale
para expresarlos por medio de im.igcncs Y la finalidad que persigue. Encuentra que no pretende expresar lo
bell~, ni hacer obras recreativas, sino
mamfestar su concepción del acaecer
de los hechos naturales, el devenir de
su existencia Y la de sus dioses. De
ello resulta que el espíritu precortes1ano funciona según normas asombrosamente reiterativas, que nada deben
en su origen a otras culturas y que in•
tegran un todo único, inaprehensible
par~ quien dcscon·ozca su manera de
sentir y de pensar, sus intereses vitales y su vohmt~d de expresión.

blica desde el punto de vista de las reJac1o_nes Y motivaciones humanas es
relativamente nuevo. La introducción
de este p~culiar modo de ver en el
11:undo latmoamericano por un estud10so procedente de la región, que posee un pleno conocimiento tanto de
ésta como de la norteamericana, donde_ se desarrollaron esos estudios por
prnnera vez, es altamente significativo
~ pa~ece augurar e] éxito de esta obra.
Su , alor aumenta decisivamente porqne ~l autor no se conforma con el
estud10 de hechos Y relaciones, sino
que profundiza para buscar sus fund mentas teóricos.
a
Esta obra constituye, por todo eso,
un cle~ento particularmente valioso
para la mtroducción de los fundamento~ de la moderna administración pública en el mundo de habla española.
PAUL WESTHElll: Ideas fundamen-

t~les del arte prehispánico en Méx,~o: Fondo ele Cultura Económica

11exico, 1957.

·

~ste lfbro reúne las investigaciones
mas recientes de Pa"ul ,vcstheim acerca de) arte precortesiano. Viene
por de . 1
. 1
a ser,
c1r o as1, a base en que descans~. toda una teo:ía de su interpretac10~ de las manifestaciones artísticas
autoctonas, pues abarca las líneas fun?ªn?entales que sigue el pensamiento
md1gena en la tarea de comprender la
n~t.uraleza Y la vida, así como el sigmhcado que ~los acontecimientos importantes, regulares
o no , ad quieren
.
. .
~ante su esp1ritu.
~l. autor, apoyándose en las fuentes
or1gmales, penetra en el complejo
mu?do indígena por la puerta del arte
a rm de poner de manifiesto las singuJ~res funciones de que se sirve el
artista precolombino para captar un
hecho o un fenómeno , una 1'd ea o un

En este libro se realiza una siste-

matización de las instituciones socia•
ks, económicas y jurídicas de la Amér'.ca de habla española durante el per10do colomaL Se trata, por Jo tanto,
de una obra de divulgación Que, creemos, puede ser de utilidad a aquellos
sectores del gran público interesados
en estas materias, Y singularmente a
los estudiantes y profesores de Hístori~ de América de ]os centros de ensenanza media y universitaria.
"No se nos ocultan las difÍcultades
que_ hoy ofrece tratar de presentar
-d1~c .ots Capdequi en la Advertencia
P~el~mmar-, en amplia visión pano:am1ca, un cuadro sistemático del conJt_mto de las instituciones de la América de habla española durante el largo periodo histórico que se ha venido
lfamando, quizás con alguna impropiedad, periodo colonial. Faltan, sobre muchas cuestiones, investigaciones
modernas que nos permitan conocer
a fo nd o algunos aspectos importantes
de la vida social, económica Y juridica, _sobre. todo en Jo que se refiere al
posible divorcio entre el derecho Y el
hecho, dentro de la realidad histórica
de cada uno de los antiguos virreinatos: Por eso, más que un resumen hisl?ric? de la vida ele las distintas inshtuc10nes, lo que realmente intenta•
mas presentar en las páginas de este
h_h,ro,. es una sistematización de la acc10n mstitucional del Estado español
en los territorios de lo que un día fueron las Indias Occidentales".

ALAS CASAS EDITORIALES y A
LOS SEÑORES DISTRIBUIDORES
YLIBREROS DEL CONTINENTE
La Univer,sidad de Nuevo León ha
mantenido desde su fundación un vasto_ plan editorial que desarrolla al traves de publicaciones cuya circulacíón
co.mprendc a todas las Instituciones
of1C1ales, universitarias, académicas
ateneista~, centros culturales~ socieda~
des, d_e diversa índole Y personas, en
America y Europa.
Entre
de ed·1c10nes
.
.
. el cuerpo
.
que
aqm_ se nnpnmen figura nuestro men•
suario .. AmIAS y LETRAS"
cie 1
, que reo ernenle ha establecid
ción -LIBROS
o una sec-, en la que figuran
comentadas
las
obras
últim amen 1e apa·d
rec1 as en las prensas americanas.
. ~ada la extensa órbita de circula
c1on del .Boletín arriba mencionado ;
e~ rntercs_ ~e. ofrecer al lector ame'ricano una J~11c10sa información de] fondo! Y continente de la obra, cotejada
a a luz de un criterio ecuánime y a
tono con 1~ moderna interpretación
del_ pensamiento científico 11·ter .
arti s 1·ico, "AR MAS Y LETRAS"
•
ario o
piare e • .
se como m vitar a ustedes a coadyuvar
con este propósito de orden cultural
qu': anuna a la Universidad d N
Lean
r ·¡,
e uevo
' so 1c1 andoles el envio de
d
una ?e. ]as ediciones nacidas enc~u:
l&gt;r!shg10sas prensas, las cuales serán
obJe!o de nuestros comentarios, en la
medida que vayan llegando a nuestras
manos.
Los envíos deben hacerse a.
'"ARMAS Y LETRAS"

'

Universidad de Nuevo León,
Plaza del Colegio Civil
Monterrey, Nuevo Leó~
México.
'

rmasv

~TRÁ

Organo Mensual de la Universidad
de Nuevo León
Re¡islrndo como artículo de

Admón. de

2a.

Clase m 111

Correo, de Monterrey, N. L. el

20 de Ahnl de 1944.
INDICADOR,
Colaboradore,
Hugo Padilla

Fidendo de la Fucnle
Genaro

Salinas Qwroga

Arluro Canlú S.
Homero A. Gana

Alfonso Ran¡:c/ Guerra

Guillermo Cerda G.
Jorge RanQ'el Guerra
Manuel Moralea

Oihu;os de Jor¡:e Ran¡rel Guern..

J0~~E LUIS BORGES (en colaboracwn con )IARGARITA GUERRERO):
Manual de zoología fantástica. 160
pp. Breviarios Xo. 125. Fondo de
Cultura Económica, México 1957.

Le. Fidencio de la Fuenle

. Es Jorge Luis Borges uno de los prosistas más notables de las últimas ge-

\Vashington y Cole¡rio Ovil

(Pasa a la página 8)

Director

Oficina,

Monterrey, N~o l..e6n

MEXICO

Página 7

•

�L1BRO S
(Sigue de la página 7)

racterísticas han lle,•ado a los criticos a considerar a Borges como un es-

neraciones hispanoamericanas. Desde
la Argentina, su pais natal, ejerce
constante influencia en múltiples grupos de escritores de habla española,
que con la lectura de sus libros han
descubierto una nueva "conciencia literaria". El rigor exprcsiYo, las relaciones cuidadosamente elaboradas de
las metáforas con la estética y la filosof!a, la metafísica como elemento partícipe del mundo físico, el humor que
señorea las frases y los conceptos que
aquéllas comprenden, todas estas ca-

critor para escritores.
Jorge Luis Borges se inició escriLiendo poesía renovadora (Fervor de
Buenos Aires, 1923; Luna de enfrente,
1926; Cuaderno San Martín, 1929) y
prosiguió con la elaboración de ensayos (Inquisiciones, 1925; Otras inquisiciones, 1952) y cuentos (La muerte
y la brújula, 1951), géneros en que ha
logrado el máximo desarrollo de su in-

cho a menudo en su extensa obra- a
testimonios donde se contienen descripciones mágicas que encarnan en
figuras a Yeces míticas, en. ocasiones
casi verdaderas, con el afán de integrar un musco excepcional en cuyo recinto lo fantástico adquiere autenticidad al través de experiencias literarias, filosóficas o aun teológicas. Los
textos bibli-cos, chinos e hindúes, las
representaciones ele algunos místicos,
los escritores medievales o del Renacimiento, y los sueños de~"poetas y no,·eHstas modernos contribuyen a formar esta serie ele animales irreales elegidos y vucJtos rralidad por su incisiva pluma.

genio.
En este Manual de wología fantásti-

ca, el autor recurre -como lo ha he-

La Hija de Celestina

•

Sergio FERNANDEZ

A hija de Celestina (1612), es una
pequeña novela, admirablemen.te bien construida y mejor escrita, que nos entrega una picara con
todas las modalidades habidas en los
personajes de la novela ele Castillo Solórzano. Esta obra, ele gran sábor local, nos hubiera servido por tanto para reforzar nuestra tesis cuando afirmamos que el pícaro en determinadas
circunstancias empieza a dejar de tener autenticidad al tratar de ser algo
que no es, es decir, ajeno a su propia
personalidad. Dijimos que la tendencia que posee y que lo induce a ser
caballero o dama de alcurnia le resta
naturalidad, espontaneídael, pero que
eso obedece también, en todo caso, a
su momento histórico. Por ello La hija de Celestina, de Alonso Jerónimo de
Salas Barbadillo, que presenta tambien
tales tendencias, sería hermana gemela
de Trapaza, Teresa de ).fanzanares o
Rufina, que ya la bella Elena, hija de
Celestina y Fierres, tiene en sí, como
se ha dicho, los rasgos que más acentúan en los picaros de Solórzano, so•
brc todo uno: la hipocresía. Sín embargo, nos hemos p~dido echar mano
de tal personaje porque el autor, no
sabemos si de propósito, falsea en última instancia el tipo picaresco, con
lo cual la picara deja de llevar una
vida acondicionada a sus primordiales
instintos, para convertirse en algo
bien distinto, como en seguida veremos al recordar el argumento.
En efecto, Elena, mujer de clase media, en su afán de mejorar posición,
no desaprovecha ]a oportunidad que
le brinda su hermosa figura parn valerse de ella y en esa forma alcanzar
lo que por buen camino, a su parecer,
quizás nunca hubiera conseguido. Como Estebanillo, ad,,icnc a la picaresca
por propia condición, ya que su padre era bueno y honrado, incapaz de
hacer nada en contra de sus costumbres cristianas. Pero allá, por natura•
lcza, se entrega a una- vi&lt;la de liberti•
naje que, a la postre, le traerá fatales
consecuencias.
La obra tiene una enscfianza fuertemente moral. El carúctcr de Elena queda pintado en unos cuantos renglones:
mujer de buena cara y pocos mios, que
es la principal hermosura; tan sutil de
ingenio, que era su cora::,ín 1n recámara de la Mentira, donde hallaba
siempre vestido u traje más a su propósito com•enientes (pág. 831). El autor no descuida tampoco la apariencia
de su protagonista: l'e.'itiase con mucha punt11alidad: de lo más práctico,
lo menos costoso y lo más lúci&lt;lo; y
aquéllo, puesto en tanto estudio y diligencia, que parecfrr. que cada alfiler
que llevaba su werpo habia estado en
prenderse un siglo; el tocado siempre
con novedad peregrina; y tanta que

L

Página 8

r

r

a contraer nupcias. Pronto Elena se

J

,·ale de artimaiias, encierra nl paje en
su cuarto con cualquier pretexto y

I

l
1

1

,--------,
\
(Dibujo de Jorge Rangel Guerra)

el día que no le dife,-enciaba, por lo
menos el modo con que le llevaba
puesto no era ya hoy como ayer, ni
como hoy mafi.a11a; y tenia tanta gracia en todo esto de guisar trajes, que
si las cintas de los chapines los pasara
a la cabe=a y las de la cabeza a los
chapines, agradara. ¡Tan vencidos y
obligados estaban de su belleza los
ojos que la mirab({l1/ (lbiclem,)
Con tales armas, Elena llega a Toledo y no empieza. como todos los
otros picaros, a contarnos su origen,
ya que esto lo hace adelante. Por lo
pronto se instala en la mejor forma
posible con Montúfar, su amante, y
ambos hacen planes para estafar a todo aquel que caiga en sus manos. Cínicamente Elena declara que Montúfar es el único hombre a quien ama

verdaderamente, que a los demás, sólo
se ha entregado por dinero. Bien nos
dice el autor al respecto que Elena es
una vil rwnera que habia sido y era
pasto común, e11lregándose por bajos
precios a todo."i aquellos que con me.
dianas diliyéncias la pretendían (pág.
842). Pero pronto se presenta la ocasión esperada: har muchos hombres
que la pretenden y entre ellos se cuenta un joven e ingenuo paje c¡ue cae en
la trampa que Je tiende Elena. Su intención, claro, es estafarlo y para el
caso lo invita a su habitación y le ruega, con toda clase de zalamerias, que
le cuente su vida. El muchacho confiesa ser paje de mt tal sefior ele Yillafucrte, cuyo sobrino Sancho ha burlado a muchas doncellas ele la Cortl',
y añade que precisamente ese día vn

!Dibujo de Jorge Rangel Guerra)

cuenta su plan a l\fonlúíar. Acompaiiados por una vieja criada c1ue tienen,
).léndcz, es¡1ccic de Ct'lcstina, con tantas mañas como ac1uélla. se van todos
a la casa del propio Villafuertc. Es
de imaginar ]a escena que se desarrolla entre ellos, pues mientras 11ontúfar espera fuera de la casa, Elena,
cobrando un ánimo valeroso, dice al
sorprendido anciano:
~Pues vueslra merced, por tantas
experiencias, conoce sus liviandades u
sabe que no tiene ley si no es con
sus apelilos desordenados, no se le
hará nuevo a los oído.,; mi caso, porque habrá remediado otras muchos se.
mejantes. Cuando vuesl1·a merced, por
m.i desdicha, este verano pasado envió
a ese caballero a nuestra tierra, me
· vió en una iglesia, a donde, ."ii fuera
11erdad lo que él me dijo, los dos nos
pudiéramos quedar en ella; yo retraída como matadora, y él sepultado como difunto, porque me afirmó que mis
ojos habían sido poderosos a quitarle
la vida, ualiéndose del lenguaje común
11 tretas ordinarias. Siguióme hasta mi
casa, y aunque pudiera re.irvetarmc por
mis deudos entonces -pues en ella
conoció la calidad de mi sangre-, no
quiso; escribióme, paseo mi calle, de
dia a caballo y de noche a pié acompaiiada de músicas, y nl fin, por morir consolado, hi:o todas las diligenrias posibles, como prudente enfermo.
Pero viéndose de mi cada dia peor
acogido y que los ruegos eran de poro efecto, aconsejado de 11na esclava
berberisca -que era de mi madre, que
uivia entonces- a quien él habia ofrecido libertad, fué a cierta huerta donde 110 las maiíanas del verano solio
-romo quien tiene el ánimo limpio
de sospechas, sola 11 sin más compn.1iia- ir con elln de la mano a recrearme. l:" habiéndose encerrado en los
aposentos del rasero y guarda que la
asistia, a quien con cierta industria
envio al lugar, no quedando allí sino
11n muchacho de edlld de anee a doce
míos, aguardó a que yo estuviese dentro, y qui/ándo/e las llaves cuando le
pareció ocasión, se hi:o dueño de las
puertas; donde, con una daga que me
nuso a los vechos, nlran:ó con villana
fuerza lo que no habia podido con
blanda cortesía: para cuyo efecto,
cuando me vió rendida. dejó caer la
daga en el suelo ... (837). Después de lo
rual criada y ama lloran a más no poder y el viejo se ve obligado a darles
una importante cantidacl de doblones
notes de que se impida la realización
&lt;le la boda. Sin embargo, pronto se
descubre el engaño, pero Elena. to(Pasa a la página G)

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                  <text>Es una publicación trimestral editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León a través de la Editorial Universitaria. En las páginas principales de Armas y Letras se incluyen textos literarios, particularmente poesía, narrativa y ensayo, de escritores destacados de la localidad, nacionales e internacionales. Inició en 1944 de manera mensual, se mantiene activa en soporte físico y digital.</text>
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                <text>Armas y Letras, Boletín mensual de la Universidad de Nuevo León, 1957, Año 14, No 6, Junio </text>
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                <text>Es una publicación trimestral editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León a través de la Editorial Universitaria. En las páginas principales de Armas y Letras se incluyen textos literarios, particularmente poesía, narrativa y ensayo, de escritores destacados de la localidad, nacionales e internacionales. Inició en 1944 de manera mensual, se mantiene activa en soporte físico y digital.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>I
,

BOLETIN MENSUAL DE LA UNIVERSIDAD DE NUEVO LEON
Registrado como articulo de 2a. clase en la Administración de Correos de Monterrey, N. L., el 20 de Abril de 1944.

D.A.S.U.

t1

Año XIV

No. 5

Mayo de 1957

/'

,

•

I

a

jOS

JO V ~íl

'lf ()""
. 1
André GIDE

L Maestro Francisco 1ll.

Zertuche dejó una fina
herencia que recibieron
los que fueran sus alumnos.
!J la Universidad de N ueuo
León recogió los f rulos de
su dedicación y amor a todo
aquello que dependía de la
Má.rima Casa de Estudios.

también me gustaría considerar
este tratado como una obra de
arte ¿.Qué importa, pues, dónde
me lleve tal afirmación temeraria?.
La cuestión de oficio me interesa
por si misma. Quiero partir de este
punto: de la afirmación de una predHccción particular, intransigente; y,
luego, examinar lo que puede impedirlo.
Por tanto. escribo este tratado en
alabanza del buen obrero. "Hacer un
libro es un oficio" -decía escrupulosamente La Bruyére en el umbral de
un libro que no lo era-. Advierto en

cia.

~H madre me enseñaba siempre a
vaciar el vaso de sidra antes de levantarme de la mesa, y a no tomar más
pan que el que pudiera comer.
Sin duda, subsiste un poco de esta
idea de economía en la urgente necesidad que siento por la medida. Quiero que la obra de arte sea enteramente gratuita; pero no tolero en ella nin-

f;una profusión insignificante, y no estimo que alcanzare la perfección si sobrase en mi estilo más tinta que la
que se necesita para la expresión estricta de mi pensamiento. En arte todo lo que es inútil perjudica.
Llamo periodismo, en literatura, todo lo que mañana interesará menos
que hoy. Periodismo es todo lo que en
seguida parecerá menos bello, menos
espiritual, menos agradable y menos
imperturbable de lo que le parecía al
público de hoy; y me reconforto al
pensar que, en oposición con el periodismo, la obra de arte perfecta no pa-

/

/

/

Repartió su vida entre la
cátedra y la amistad, lo cual
se avenía perfectamente con
la condición de su humanidad, mejor dispuesta a dar
que a recibir; y por eso mismo. sll ausencia se prolonga
todavía.
En este mes se cumple un
año del fallecimiento del
Prof. Francisco M. Zertuche
"ARMAS Y LETRAS" que recibió por muchos a/Íos su valiosa colaboración, recl!erda
este primer aniversario y le
dedica las páginas de este número correspondiente al mes
de mayo.

seguida a mi lector: se trata aquí nada
más que de asuntos de oficio.
Claudel, al retornar del Extremo
Oriente, me contaba cuánto le chocaba el derroche que observaba en Fran-

'

'

,..,.

{

I

J

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I ,
(
J

&lt;r

-·

So escribas nada que no sea indispensable...

(Dibujo de Jorge Rangel Guerra}

��•
Piedra aparecen llanamente ante el
lector, dando a veces la impresión de
ser tomados de la vida real; de poder
identificarlos con personajes existentes.
El autor habla siempre en primera
persona, dando al lector una idea clara de sus pensamientos y sus reflexiones, así como del carácter y de los
sentimientos más recónditos que abrigan los protagonistas de sus obras.
Tanto éstos como los personajes accesorios, que van surgiendo en la narración, al ser pintados tan realmentC' con todas sus características, dan
al escritor la oportunidad de dibujar
con clarísimos perfiles los distintos
aspectos del modo de ser de las gentes
pueblerinas, sin salirse nunca de un
ambiente netamente mexicano.
Para confirmar lo anterior, podemos
citar el capítulo inicial de ºLa Bola":
la celebración del 16 de Septiembre;
en dicho capítulo, Rabasa no solamente describe a los distintos tipos engalanados para tal ocasión, sino que sugiere la habilidad de todos los dirigentes de la politica del pueblo, para
adornar el escenario y actuar dentro
de él como figuras principales.
El maestro de escuela, el comandante Don Mateo, cuyo duro semblante era sufitiente para no confundirlo
con otra. persona; el jefe político Cocieras, hombre de mala fama y encargado por el gobernador para someter
al cacique; Don Justo Llamas, el recaudado; las figuras femeninas que
agregan un poco de sabor a la novela
~otros más, son acomodados cada uno
en el lugar que social o políticamente
les corresponde y descritos como si
de personajes existentes se tratara.
¡Perfecta pintura a colores podriamos
decir, de una fiesta nacional! sin faltar desde luego la consabida exaltación a los héroes en boca de uno de
tantos tipos a quien el autor retrata
como orador de pueblo que intenta
aparecer erudito ante la gente del lugar.

Pero entre todo el realismo tan bien
marcado en esta obra, podemos encontrar de vez en cuando un débil rayo de romanticismo del que casi ninsuno de los autores pudo escapar sobre tocio en el transcurso de ese siglo;
4
' Rabasa, según Emanuel Carha11o, dentro de su realismo, tiene escapatorias
de su imaginación o del afecto, y brota de vez en cuando su trasfondo romántico... La descripción de Remedios, por ejemplo; "Tímida, dulce, delicada, alta y esbelta, airosa y con natural y no prendida elegancia; su mirada dulce y triste, ... ésto es lo que a
mi me hizo rendir el alma ... " Sin embargo, lo que de romántico puede enrontrarsc en el anterior, y otros pasajes del libro como el que hace mención a su madre, quedan un tanto opacados por escenas de una realidad tal,
como Ja enfermedad, agonía y muerte
de esta mujer.

'

"La Bola", título y tema prin~ipal
de la novela, revuelta originada en
San :\fortin, es pintada con tal realismo por Rabasa, que a medida que se
lee, clc-sfilan por la mrntc, uno a uno,
los sucesos hilvanados tan perfectamente, que su lectura se hace amena
r interesante, prcscntúndosc a la vez
claramente los funestos resultados de
la i~norancia, ,lcl atraso de los pueblos )' de la falta de preparación de
sus dirigentes, factores que originaron
.. La llola".
Termina el autor la narración de
este libro con lo que él llama Punto
Final, o sea el capitulo en que todo
vuelve a la normalidad, en que vuelve a aparecer la misma monotonia
acostumbrada en el pueblo.
"La Gran Ciencia", "El Cuarto Poder" :r "~Ioncda Falsa", siguen en orden a la anterior; en todos actúan los
mismos personajes, por lo que el lector acaba por familiarizarse con ellos.

Página 4

Son estas novelas una admirable sucesión de acontecimientos que seria largo ennumerar, pero que quedan colocados dentro de la vida real, de la
vida cotidiana de pueblo, provincia y
estado.
En la última novela de este tipo,
''La Guerra de Tres Años", que apareció en el Universal, en 1891 y que
fuera recogida en volúmen hasta después de ia muerte de Rabasa, aparece
éste con un estilo más conciso, un tema bastante elaborado y personajes
mejor deíinidos. Según Emanuel Carhallo, "con esta obra llega, la que se
ha llamado escuela realista, a la más
rigurosa objetividad".
Comienza ºLa Guerra de Tres Años",
de una manera muy semejante a "La
Bola"; repique de campanas, estallido
de cohetes y gran alboroto, que turban
la tranquilidad y despiertan a los habitantes del 'Salado", pueblo en el cual
se desarrollan los acontecimientos que
forman la trama de la novela; pero esta vez, no es el anuncio de una fiesta
cívica lo que inquieta a los vecinos,
sino la celebración de nna actividad
religiosa, narrada con todo realismo
por el autor.
Es el Salado donde acomoda tipos
pertenecientes al bando liberal y al
conservador, a los que no se inclinan
por ninguno de los dos, y a aquellos
que siempre existen, y que según la
conveniencia o las circunstancias cambian admirablemente de ideología. Todos estos personajes son descritos por
el autor claramente.

AJ referirse al jefe politico, Rabasa
muestra una vez más un marcado realismo, al pintarlo no sólo en su apariencia exterior sino mostrando al lector con claros caracteres las pasiones,
las emociones y cualidades y defectos
propios de este tipo: "Tenia Don Santos Camacho, proporciones de Coronel, aunque no lo era; es decir, aunque de poca estatura, era grueso, con
tendencias a ventrudo, de ancha nuca
y manos grandes, pesaba recio y escupía con frecuencia, tenía laringitis
crónica cte .. ..'' Fiel pjntura de caracteres físicos, que colocan al personaje
frente al lector: "Habia en las cavernas de su conciencia, terribles amenazas ... , era libre como nadie, odiaba a
los alzados del pueblo etc ... " Con descripciones como ésta el autor dá vida
a los protagonistas, dando además idea
de sus más recónditos sentimientos,
los cuales analiza casi siempre socialmente.
'
Ese realismo con que el autor pinta a sus personajes lo encontramos
también en la narración de los hechos;
la organización de la procesión, la intervención de Don Santos Camacho,
como autoridad, para impedir que se
efectúe esta demostración de culto externo; la prisión del sacerdote y del
santo; la labor de las adictas a la iglesia, así como la determinación del gobernador y su esposa, 1 casi dejan de
ser farsa para convertirse en realidad
bajo la hábil pluma del escritor, que
aprovechó ese realismo usado con fines políticos y sociales, para señalar

los errores de los dirigentes políticos,
a los c¡ue trató de moralizar, aitn cuando no presentaba explicita en sus libros ninguna moraleja.
Podemos decir que San ~!artin de
Piedra y el Salado, son el principio y
el fin di! la acción de las novelas de
episodios nacionales que Rabasa escribió, pintando a sus personajes al natural, sin exageración alguna, como seres realmente existentes, y aunque se
asegura que aparte de Galdós, influyeron en su estilo algunos novelistas
franceses, casi nos inclinamos a creer
que fueran anteriores al siglo XIX,
pues los realistas de esta época pintaban a los personajes de una manera
monstruosa, casi desfigurados.
Escribió este gran novelista del Siglo XIX con respeto a las ideologías,
pero haciendo siempre una critica fina al fanatismo, al cacicazgo y a la
violación de las leyes.
Escribió con caracteres realistas en
un período romúntico, imprimiendo
en sus libros un gran sentido del humor. 'Segitn Acevedo uposee gracia en
tocio lo que dice, y más en lo que intenta sugerir".
Mayor éxito pudo haber alcanzado
el autor en este género de novela social y politica, si no hubiera abandonado las Letras por el Derecho y otras
actividades; aún asi, sus obras son
amenas, se leen con gusto, despiertan
el interés en el lector, y puede decirse que Rabasa fué un precursor del
realismo en la Novela Mexicana.

CERVANTES, ARIOSTO Y LAS
CANCIONES DE 6ESTA
por FRANZ BOUCHSPIES

"!,os nombres de algunos de ellos
llegaron hasta nosotros,·
.\ madises se llamaban
y Rodomontes y ,\stol(os.
l'&lt;•nian de Tierra Santa
cubiertos aún con el polvo
de titánicos combates ... "

(Víctor 1/ugo)
bien, Herman ~!elville al mencionar a los precursores del ballt.•nero en su libro 'Baby Dick",
ignoraba los hechos heroicos ele los
primitivos vikings acostumbrados' a
rombatir al fabuloso Kraken, a la gran
Serpiente marina y al Leviathán bíblico, o no ha querido hablar de ellos y
los ha pasado por alto al exaltar la
gloria milenaria de los viejos lobos de
nrnr. En las antiguas sagas nórdicas
hablan del héroe noruego Fridthjof en
lucha titúnica contra un gigantesco
cetáceo durank su Yiajc a las islas
Shetland, ele la cual el corsario sale
Yencedor.
Pero \lrh·ill,• ha ignorado a Fridthjof
y ha glorifica,lo en su lu~nr al heleno
Perseo libertador de •.\ndrómeda contra un monstruo marino que iba a deYornrl:1. '.\fondona tambil·n a San Jorgt.' :r (•! dragón la versión cristhma de
Perseo ~- ..\ndrümeda. Pero ni Perseo
ni San Jorge rrnn arponeros ni balleneros como lo rra ya Fridthjof...\lude
luego al Profrta rebcldt.' .Jonás cuyo
viaje extrnordínario en el vientre &lt;le
nn cachalote, lo hace relacionarse más
clircctamrnte eon el motivo de la novela ele )lelville.
Ahora bién; no censuro al srñor
\leh·illc el buscar el modelo ideal y heroico para exaltar la ~randeza de sus
héroL·s ])l'ro cn•o miis bien que precursores dd ballenero, Perseo y San Jorge
libcrtan&lt;lo a su dama son los antecesores directos de la Caballería Andante y del Ciclo literario que los poetas

O

(Her111u11 .lle/vil/e)

de la Eclad :\Iedia formaron en torno
de éllos.
Lodovico Ariost o en su poema épico
"Orlando furioso", ha tomado el episodio ele Perseo y Andrómeda pero los
ha llamado Rugiero y Angélica. Pues
la inconstante Angélica, huyendo del
ardor de Rolando y Rinaldo, caballeros de Carlomaµ-no, cae en manos de

una tribu sah·aje ele Bretones que la'
rondena a morir C'n las voraces fauces
dt.'l Orco marino, pero Angélica se sal, a, gracías a la intervención &lt;le Ru•
1,:iero.
:'\o es extraño que en la Literatura
l"niversal se repitan con frecuencia
los grandes hechos o las hazailas heroicas. por ejemplo la leyenda del tier1rn infante abandonado en un cestito
~• 1t1(•rcNI fil' las olas, puC's lo t.•nrontra•
mos en la misma Biblia en la historia
de "\foisés, en la novl'la de Cnball&lt;'rÍa5.
".-\madis dt.• (jaula'', en 11 Las "\Iil y una
1ica·hes", ('11 la novela (fSinuhe el egip•
t·io .. de Mika Waltari y en "El elegido'' de Thomas :\fonn, quien lo ha toma,lo del poema medioeYal de Jiartmann ,·on Aue.
La historia de la no,·ia disputada
por clos hermanos, la encontramos en
los dramas de Schiller, "La desposa•
da tic :\lessina" y ºLos bandidos'' en
(') que Amalia Edclreich es pretendida
" la vez por Karl y por Franz von
1loor, en la balada de Heine en su
''Homancero" y en "Al este del Parai,;o" ele John Steinbeck y el "Osear de
.\Iba" de Lord Byron.
La historia de la rivalidad entre hermanos por distintos moth·os, la encon•
tramos en el "Caín" de Lord Byron,
en "Los Hermanos Corsos", ºLa Boca del infierno" y "El Vizconde de
Bra~elone" de Alejandro Dumas.
Del extraño parecido entre dos
prrsonas distintas, lo encontramos en
&lt;·1 .. Príncipe y mendigo" de ~lark

Twain. "El prisionero de Zenda" de
Aathon)· Hope y otros.
El "\\'ilhehn )leister" de Goethe escrita bajo el modelo de Cervantes, inspiró otras obras literarias como el
"FH.\);Z STER);BALD" de Ludwig
Tieck y Wackenroeder, "El Verde
Heinrich" de Gottfried Keller y "El
jue"O ele abalorios"' de Hermann Hesse
y e; el "Parsifal" de Richard \Vagner.
Libros o variantes de "Fausto" y de
En suma, no tengo para expresar
mi vida sino mi muerte.
"Don Juan", se han escrito en todas
las leneuas y en todos los tiempos.
, '✓alJe"?i t- Poemas Humanos.
);o o~ extrañéis pues. de que el Quijote Cervantino haya sido una novela
más de Caballerías, una no,·ela de ese
género, tal vez tardía, una novela de
Caballería cuya gracia picarezca y huPOESIA, entendida como actimorismo, había de ridiculizar a todas
tud vital del hombre, desembolas novelas de Caballería que entonces
ca en la expresión que saca a
se Irían con avidez. Cervantes retrata- luz las entrañas más intimas. No es el
ba en él, su propia imagen, la del simple divertimiento de la palabra que
idealista fracasado que arremet_e con- sC' busca y se extasía en si misma, si•
tra molinos de viento que semeJan los no el compromiso nacido en la piedra
ve,ticlos y fantasmas que poblaban su misma de su creación, compromiso en
pobre mente enferma.
el que se juega la existencia misma
Sin embargo su esfuerzo por exter~ del poeta. Hacer poesía, por tanto, es
minar a los Caballeros andantes fue una gran tarea humana, ejecutada con
vana pues Ariosto era leido con gusto, el riesgo y peligro que nacen de la toAriosto triunfó pues, puesto que las tal entrega que exige.
baladas y las leyendas de Caballería,
Así César Vallejo, gran poeta del
fueron resucitadas por los poetas ro- mundo, murió de poesía. Su muerte,
m:inticos como Ludwig Uhland, Josef ocurrida el año de 1038, llegó cuando
von Eichendorff, Walter Scott, Karl las fibras del hombre no pudieron reFriedrich Heinrich ,·on La Motte-Fou- sistir ya la tensión del dolor Y del
qué, Hebbel, Ibsen, Alexis, Puschkin, hambr~, de la incomprensión y de la
Lord Tennyson y otros.
injusticia .Espíritu templado en el saLas más leidas fueron aquellas del crificio que le impusieron su época Y
legendario Rey Arthur de Bretaña Y su circunstancia, dejó una producción
la mesa Redonda donde se sentaban poetica que recoge, como un haz, tosus caballeros Sir Lancelot, Sir Gawai- do el sufrimiento que puede contener
ne, Sir Bediverc el fiel, Sir Pcllimorre, el recipiente humano. Cuando se llega
Sir Tristán de Leonis, Sir Perceval, Sir lrnsta su poesía, se ha penetrado ya en
Galahad, etc.
el reeinto del dolor del hombre.
1Cómo se deleitaban leyendo c?m?
Hay golpes en la ,ida, tan fuertes ...
c-1 rey Arthur para probar su leg1tim1•
Yo no sé!
dad \uvo c¡ue arrancar la espcda Exca.
Golpes como del odio de Dios; como
libur del muro ele la iglesia de Camelo!
si ante ellos,
la resaca de todo lo sufrido
de donde nadie había podido sacarla
se empozara. en el alma... Yo no sé!
y cúmo al final de su vida fué convertido en un cuervo y conducido a la isla
Esto escribla Vallejo en el primer
de Avalún en donde vivirú hasta la poema de su primer libro: Los hera{.
consumación de los siglos en compa- dos negros, fechado en 1918, Teinte
ñia del hada )!organ le Fay.
años antes de que se apagara su exisne cómo el )lago :'.lyrdhin o Merlín tencia. Desde entonces le acompañó
fué engañado por el hada Vivían Y el -;ufrimiento, dándole a su poesía
transformado en un espino blanco.
el tono inconfundible que permanece
De como Lancelot du Lac fué edu- hasta sus últimas manifestaciones. Sin
cado por las hadas de u? lago Y luego embargo, este dolor, patente y vertise convirtió en el pa]adm de la rema c{ll, c¡ue mantiene a su poesia viva en
Guenivere salvándola de todos los pe- un solo grito lanzado desde lo más alligros y despertando los celo.s del Rey to del espíritu, pero lindando con la
Arthur y la envidia ele! traidor )!or- carne. para arrastrar consigo el eco
dred.
de tocios los hombres, dejó siempre un
Como Perceval y Galahacl fueron lugar para el amor. César Vallejo, carconservados en la mús absoluta puroza gado de dolores y de penas, pudo tcn-y puestos al servicio del Santo Gr.na~, t.!C'r sin embargo sus manos hacia toda
el cáliz donde bebió Cristo en la ulh- la humanidad, porque fué hermano de
ma cena en compañía de sus djscipu- todos v hermano de si mismo, y en su
los y como ésta fué conservada por propi; carne sintió la injusticia en que
una sociedad de caballeros sin tacha transita el hombre. Este amor de Vapara beneficio de la Humanidad.
llejo, universal como su porsía, le haCervantes muestra un absoluto cono- ce- decir pocos mrses 'antes de su
cimiento de dicha literatura pues en muerte:
Ah querer, éste, el mío, el mundial,
el "Quijote" nos habla del "Caballero
interhumano y parroquial, provecto!
ele la \'ercle Espada", "El Caballero Cifar", Esplandian. y de Amadis de Gau- ProYecto ... tan viejo como el hombre
la a la que pone por modelo de todos es también su dolor, igualmente munlos Libros ele Caballerías. • Quién no dinl e interhumano, y parroquial, por~
se ha deleitado con el esforza~o Ca- que desde las calles ,le su provincia, o
ballero Amadis hijo del Rey Penón de las de París, habló \Callejo eon un lenGaula, protegido por la 11nga Urgancla guaje sin fronteras, desnudo de ropa•
la Desconocida, librando descomunal jes y duro como la propia resistencia
batalla contra su hermano Galaor Y del poeta, como él bafiado de dolor,
en su país o en el centro del mundo.
contra el encantador Arcalaus?
:\te viene, hay dias, una gana ubérrima,
Los mi1s celebrados paladines en el
(politlca,
"Quijote son Trist:in de Leonis Y Lande querer, de bésar al cariño en sus dos
cetot du Lac del c¡uc Cervantes recuer(rostros,
v me viene de leJo!I un querer
da aquel Homance:

DOLOR Y POESIA EN
CESAR VALLEJO
L

"Xu11ca fuera Caballero
de Damas tan bien servido
como fuera Lan:arote
cuando de Bretaña vino ......"
Trist:in era hijo de )fcliadux, rey de
J.eonis en Bretaña y de Isabeau hermana del rey )lark de Cornwall, en
Gales.
(Pasa a la página 6)

Alfonso RANGEL'GUERRA.

.\

demostratho, otro querer amar, de
(grado o fuerza,
al que me odia, al que rasga su papel
(al muchachito,
1
a la que llora por la que lloraba.
al rey de-1 vino, al esclavo del agua,
al que ocultóse en su ira,
al que suda, al que pasa, al que sacude
(su persona. en mi alma.

Dolor y amor, entrelazados, afinaron
In sensibilidad de este poeta, y sus ace-

del poeta. Quizás sea por eso que aparece en toda su poesía, en una forma
constante, la lluvia surgiendo a cada
paso del verso. Desde los primeros
poemas hasta los más cercanos a su
muerte, Yallejo hace llorar a la naturaleza, y a su naturaleza. La hace
acompafi.arle en su dolor mundial, y
aparece en el momento en que se llega a lo más íntimo de su ser: "Y empieza a llorar en mis nervios/un fós~
ro que en cápsulas de silencio apagué!"; "Llueve. Y hoy pasará otra na-ve/cargada &lt;le crespón;" "Ya no ]Jo.
res, V eran o!"; "Esta tarde llueve como nunca; y no/tengo ganas de Tivir,
corazón.": "Llueve ... llue,·e ... Sustancia el aguacero,"; ''En Lima ... En
Lima está lloviendo/el agua sucia de
un dolor ... "; "Si lloviera esta noche, retiraríame/de aquí a mil ai'ios.";
"Amanece lloviendo. Bien peinada/la
mañana chorrea el pelo fino." Así podrían seguirse eumerando estas citas
que se encuentran dispersas en toda su
poesía, bañándola y lavándola con el
toque insistente y silencioso de la lluvia. Pero entre todas ellas, la premonitoria, la que hizo transparente el
tiempo:
Me moriré en París con aguacero,
un día del cual tengo ya el recuerdo.

(César Vallejo)
(Dibujo de Jorge Rangel Guerr,1)

radas puntas lo fueron extinguiendo.
Bajo estos dos signos caminó César
Vallejo sus cuarenta y seis años, y bajo ellos escribió su obra poética.
¿Pero se podrá hablar, con justicia,
tratándose de Vallejo, de obra poética?
Mejor digamos actitud poética, porque
toda su producción es el resultado de
su vida misma, de su posición hacia
los hombres, sus hermanos, a quienes
quiso tanto y en los que vió la destrucción y el odio. Por eso su poesia
es amarga y toma de pronto la superficie áspera de la piedra, bella en sí
misma por su cualidad natural y sin
embargo ruda. Dolor y amor se funden y hacen desaparecer la dualidad.
Y el amor se vuelve dolor:
Amada, en esta noche tú te has
sacrifica.do
sobre los dos maderos curvados de mi
beso;
y tu pena me ha dicho que Jesús ha
llorado,
y que hay un viernesanto más dulce
que ese beso.

Se queda aqui prendida, en el hilo
lento clel poema, una crucifixión que
se hace más cercana y palpable en la
segunda linea, donde los "maderos
curvados" abrazan la emoción de todo el soneto, que baja el tono en un
final en el que aparece de pronto,
aunque en una forma fugitiva, la Fnensanta velardiana:
Amada, moriremos los dos Juntos,
muy Juntos;
se Irá secando a pausas nuestra.
e-xctlsa a.mar(Ura;
y habrán toca.do a sombra nuestros
labios difuntos.
Y ya no habrán reproches en tus
ojos benditos;
ni volveré a· ofenderte. Y en una
sepultura
los dos nos dormire-mos, como dos
berman..ttos.

Tal parece que en el mismo poema se
efectuará Ja transformación del poeta,
donde el sufrimiento de los primeros
versos se vuelve al final callado silencio de muerte, dulce sueño en el que
se acercan los amantes.
Así se nos descubre la poesía de César VaJlejo, corriendo toda por un mismo cauce, y dejando a su paso las mejores expresiones humanas, tan humanas que con ellas se fueron pedazos

Y Vallejo expiró en la capital de
:Francia, la maiiana de un ';iernes santo en que la lluvia lo acompafió con
su llanto ininterrumpido. Esto escribe
Gustavo Valcárcel sobre su muerte:
"El 15 ele abril de 1938, en la mañana del viernes santo, murió, en París,
César Vallejo. Llovía tenuemente cuando la ciencia, impotente para cxpJi.
car su mal, consternada observó su in•
greso rn~jestuoso en la muerte. De inmediato, comprobóse la certeza de su
triple profecía poética. Vallejo había
escrito: "hay un viernes santo más
dulce que un beso"; Vallejo habla di•
cho: "me moriré en París con aguacero"; Vallejo había clamado: "En suma,
no poseo para expresar mi vida sino
mi muerte!"
Este fue César Vallejo, el que pudo
escribir en ese mismo poema premo•
nitorio:
César Vallejo ha muerto, Je pegaban
todos sin que el les baga nada;
le daban duro con un palo y duro

sin que naciera el odio en él. Yuelve
tiquí aquel golpe que sintiera en sus
poemas ya lejanos. Toda su vicia fue
recibir golpes, y aquellos primeros que
hacía provenir "como del odio ele Dios",
se vuCl\'eo en definitiva los que le lle~
gaban ele los propios hombres, que le
pegaban "sin que el les haga narla".
Curiosa expresión ésta, que colocando
el vrrbo en un tiempo ajeno al resto
del poema, transfigura a Yellejo en el
símbolo intemporal del sufrimiento hu•
mano, antes y ahora, y después ele mañana. Tiene, sin embargo, un poema:
La rueda del hambrie11to, donde dejó
impregnada toda su &lt;'xistencia.
Un ptdazo de pan, ¿Tampoco habrá ahora
para mí?
ya no más he de ser lo que siempre he
de ser,
pero dadme,
una piedra en que sentarme
pero dadme
por favor un pedazo de pan en que
se-ntarme-,
pero dadme
en español
algo, en fin, de beber, de comer, de vivir,
de reposarse,
y después me irt ...
Hallo una extraña forma, está muy rota
y sucia mi camisa
y )'a no teni;o nada,
esto H horrendo.

¿Puede concebirse otro grito sin es.
peranza, limpio de odio, ajeno a las
pasiones, que como éste alcance tal
plenitud de expresión y llegue en far.
ma tan certera hasta la pared cordial
del hombre? Por ello César Yallejo
merece las bellas palabras que Xeruda
escribió en su Oda a Federico García

Larca:
Lloras llorando, con Jo1 ojos llenos
de lágrimas, de lágrimas, de lágrimas.

Página 5

�•

Cervantes, Ariosto...
(Sigue de la página 5)
Meliadux fué hechizado durante una
cacería y nunca volvió a su reino. Su
mujer salió en su busca pero murió
de parto en el camino dando a luz a
un hermoso niño a quien Gouvernail,
el fiel escudero de Meliadux llamó
Tristán.
Tristán creció y fué educado en el
castillo de Tinta1ocl en la Corte del
rey 1lark de Cornwall, su tío, y 'pronto se convirtió en un arrogante Y bravo caballero.
El sobrino de la reina de Irlanda, el
cruel Mordaunt agobiaba de impuestos y tributos el reino de Cornwall y
Trist:)n ofreció a su tio Mark librarlo
del perverso opresor para siempre, En
efecto, retó a Mordaunt a una lucha a
muerte de la que salió vencedor Tristán el cual se presentó a su vez como
amo y señor en la corte de Irlanda llevando como trofeo la cabeza de Mordaunt. Iba a exigir la mano de la princesa Jséo para el Rey Mark en señal
de paz entre Cornwall e Irlanda, pero
quiso el Destino que el triunfador quedase vencido de amor a los pies de la
bella Jséo.
Quiso sin embargo, ser leal a su rey
y a su tia y la condujo a Cornwall como todo un caballero, pero su doncella
Brangienne aleccionada por la reina
madre que era una hechicera, sirvió
un filtro de amor en el vino que bebían Tristán e Jséo durante la travesia
y ambos siguieron el impulso de su corazón y se arrojaron en brazos uno
del otro.
Grande fué la desesperación de ambos al llegar al castillo de Tintaloel o
Tintoyl donde tenían que separarse.
El anciano Rey Mark recibió con júbilo a su joven prometida y se desposó
en medio de grandes solemnidades,
con la princesa Jséo de Irlanda,
Sin embargo, Tristán no pudo resistir el efecto del filtro mágico Y vagaba
solitario por los bosques de Cornwall
en compañía de su fiel encudero Gouvernail y de su perro Houdain evocando la dulce imagen de la hermosa
Iséo, y retornó al castillo de Tintaioel
donde gozó del amor y de los favores
de la encantadora reina.
Gottfried von Strassburg, el trovador alemán que escribió un poema sobre éllos tomado de un romance francés de la época nos canta en el siglo
Xlll:

"El amor une en el mismo corazón, dulce pena y amarga alegría,
felicidad, y negra angustia, nefasta y divina vida, ..."

Pero como la dicha no es perdurable, como Tristán e Iséo vivían entregados a su amor, fueron sorprendidos
por el celoso anciano, el Rey Mark de
Cornwal quien arrebatado de furia,
hirió mortalmente a Trist3n e Iséo murió de amor sobre el cadáver de su
amado.
Conmovido el Rey los hizo enterrar
en el mismo lugar, de la tumba de
Tristán nació una hiedra Y en el sepulcro de Iséo, creció un rosal. Ambos

se entrelazaron de tal modo que nadie
hasta ahora ha podido separarlos.
Yo digo que no hay filtró más poderoso que el amor y yo agregaría a
esta infortunada historia, el epilogo
que Goethe dió a su novela ºLas afinidades electivas":
"Así descansan los amantes, uno al
lado del otro. La paz vuela sobre sus
tumbas, las alegres figuras de los ángeles, sus afines, los contemplan desde la bóveda y será un momento grato si, en su día, vuelven a despertarse
juntos."

Página 6

El Romancero Español recuerda tristemente esta leyenda. Es una elegía de
amor que nunca debiera de ser olvidada. Antes que Paolo y Francesca de
Rimini, que Abelardo y Heloisa y que
Roméo y Julieta, fueron cantados los
amores de Tristán e Jséo:
"Ferido está Don Tristán
De una muy mala !amada,
Diérasela el rey su tlo,
Que celoso dél estaba.
El ferro tiene en el cuerpo,
De fuera le tembla el asta;
Valo a ver la reina Iséo
Por la su desdicha mala.
J llntanse boca con boca
Como palomillas mansas,
Llora el uno, llora el otro ...."'

Y Ricardo Wagner el Músico-poeta
alemán, inspirado en el texto medioeval de Godefroid de Estrasbourg su
compatriota escribió el libreto y la
música para una ópera inmortal a mediados del siglo pasado.
He aqui el canto de dos enamorados
qu~ se reúnen al fin tras larga separación. Cantan Tristán e lséo:
"iOh noche inmensa,
oh noche de amor,
desciende y vierte
el olvido supremo;
acéptame
en tu vasto seno:
libüame
del Universo!
Ultima llama,
te has apagado,
y nuestros pensamientos,
y nuestros sueños,
nuestros recuerdos,
nuestras esperanzas,
todo se cumple
en un presentimiento augusto
de la noche santa y redentora
donde confundidos nos hundimos."

Este himno sublime ha sido noblemente comprepdido por Thomas Mann
otro renombrado escritor tudesco de
fama internacional, quien en su corta
novela "Tristán", ha sabido pintar hábilmente el idilio de Gabriela Eckhof
y Detlef Spinell semejante al de Tristán e Iséo:
"Moriría jamás el amor? ¿El amor
de Tristán? ¿El amor de !solda, tuya
y mia,? ¡Oh, los designios de la Parca no logran alcallzar al que es eterno!
¿ Que otra cosa po~ría hundirse en la
muerte sino lo que nos perturba, lo
que desune engañosamente a los unidos? Entonces, el amor enlazó a ambos en una dulce y melodiosa conjunción ... Si la muerte la rompiera, ¿de
que otro modo sucumbiría uno sino
con la propia vida del otro? Y un dúo
lleno de misterio les unió en la esperanza anónima del desenlace, en un
arrebato de amor, del abrazo eternamente ininterrumpido en el reino milagroso de la noche ...... "
El dulce presentimiento de vivir
eternamente el uno para el otro y de
morir en el mismo instante y del dulce y arrobador éxtasis que conmueve
a los enamorados fué inmortalizado en
estas páginas inolvidables.
Es el amor que anhelaba el desdichado Caballero de la Triste Figura y
que profesaba a su amada Dulcinea del
Toboso cuyo nombre real y verdadero
era el de la rústica Aldonza Lorenzo.
Era el amor que soñaba el triste hidalgo trotamundos que en su locura
combatía contra imaginarios gigantes
y trasgos, las humildes fondas las tomaba por castillos, arremetía contra
los molinos de viento tomándolos por
monstruos de cuatro brazos y cómicamente usaba una sucia bacía de barbería como el maravilloso yelmo de
1!ambrino.
Era el amor que anhelaba alcanzar
el logozo Orlando de la sin par Angélica que inconstante se entregó en

los brazos de 11edoro el esclavo y Orlando al saberlo, JJerdió la razón.
En estos libros ya se nota ]a influencia de los hechos heroicos de famosos
guerreros cuyo nombre era cantado
para el pueblo y para los príncipes
por los trovadores, poetas errantes que
iban de país en país y enlazaban la
gloria del Cid Campeador, de Raymond
de Lusignan, de los siete Infantes de
Lara y de otros tantos campeones.
El Cid Campeador llamado Rodrigo
Díaz de Vivar es uno de los más grandes héroes nacionales con que ha con ..
lado España. Su espada fué temida
por moros y cristianos y sus grandes
hechos de arruas son mencionados en
todos los pueblos e inspiraron El Cantar del Mio Cid.
Ya desde su juventud tuvo que matar en buena lid, al padre de su amada Jirnena para vengar su propia honra y desde entonces su infatigable vida estuvo colmada de hazañas notorias hasta su muerte.
También el bravo Bernardo del Carpía, sobrino del Rey de España que al
frente de algunos valientes navarros,
derrotó al ejército de Carlomagno en
la batalla de Roncesvalles.
También se hablaba del Caballero
Raymond de Lnsignán el cuál tenia
amores con una espíritu de las aguas
llamada Melusína y como al desdichado Conde de Staufenberg, este extraño idilio lo arrastró a la muerte.
El Conde Pedro de Staufenberg tenía su castillo en el Ortenan en Suabia
en el siglo VIII y un dia, andando de
cacería, se encontró a orillas del Danubio a una muchacha hermosísima.
Se enamoró de él1a, se 1a llevó a su
castillo y le dió un anillo como prueba de amor. Durante mucho tiempo
vivió en compañia de su amante aunque su confesor desaprobaba estas relaciones. Pero sucedió que el rey de
los Francos, Carlos i\Iartell a cuyo servicio estaba, llamó a todos los nobles
de la Germanía y del reino franco para detener a los moros de España que
amenazaban invadir sus dominios.
Staufenberg acudió al llamado de
su rey, no sin antes jurarle a la joven
desconocida, que seria leal a su amor
y que volvería a desposarse con élla,
El abuelo de Carlomagno, el glorioso
Carlos Martell, derrotó a los moros en
la batalla de Tours el año 732 de la
Era Cristiana y los arrojó definitivamente de Francia el año de 739.
Staufenberg fué quien más heróicamente combatió a su lado y Carlos
Marte11 quiso premiar su valor casándolo con una princesa de su familia.
Staufenberg aceptó tan gran distinción pero durante el banquete de bodas sucedió como en la antigua balada alemana:
"Enrique descansaba junto a su recien ..
te esposa,

Rica heredera de las orillas del
Rhin ......
Suena medianoche, y a través de la

cortina,
Pasa de pronto una mano blanca
Y delicada;
,;rl quien vi6? A su Guillermina
Que se erguia ante él envuelta en un
sudario,"

También aqui una mano bellísima
descorrió las cortinas del salón y esa
mauo lucía el anillo regalado por Stau.
fenberg. El Conde aterrorizado abandonó la fiesta celebrada en su honor
y tomando su caballo cabalgó furiosamente hacia su castillo en Suabia pero
al cruzar e] Danubio se cayó del caballo y se hundió en las aguas sin que
nadie lo volviera a ver de nuevo. Vieron a la joven desconocida a quien
Staufenberg había amado antes, que
lo tomaba entre sus brazos desnudos
y se sumergía en las profundidades
con el cadáver del guerrero,
Hay muchas leyendas también en
gestas heroicas y de misterio y encan.
tamicnto como en los otros países.
Tenemos la leyenda de Lohengrin
el lamoso Caballero del Cisne cantado
por tantos poetas de diversa forma pero especialmente por Wollram de Eschenbach y por Richard Wagner.
En las leyendas más antiguas se narra la Historia de la Duquesa Beatriz
de Cleves, cuyo padre al morir le regaló un rosario con una campanilla en
un extremo suplicándole que cuando
corriese algún peligro, lo rezara haciendo sonar la campanilla. Apenas
quedó desamparada la princesa, un
viejo enemigo de su padre, el Duque
Rainer de Sajonia comenzó a invadir
sus dominios y a merodear en torno
al castillo de Nímvege en el Rhin, donde Beatriz aterrorizada se había refugiado. Viendo que las hueses de Rainer saqueaban y robaban en sus tie,.
rras y que nada los detenía, la princesa comenzó a rezar noche tras noche invocando el auxilio del Cielo y
siguiendo el consejo de su padre.
Una tarde, asomada a una de las
torres del castillo y contemplando las
verdes márgenes del Rhin, vió deslizarse sobre las aguas del río, una na:-vecilla conducida por un blanco císne
que majestuosamente surcaba el liquido elemento, y el cual se hallaba atado con una fina cadena de oro a la
nao.
De pié, apoyado sobre su espada
desnuda y cubierto con una recia armadura, un extraño caballero se en..
contraba tristemente pensativo.
Apenas llegó frente al castillo, el
Caballero del Cisne, se hacercó a la
orilla, descendió, y Beatriz y su séquito salieron a recibirle.
El extraño caballero se arrodilló an(Pasa a la página 8)

ALAS CASAS EDITORIALES YA
LOS SEÑORES DISTRIBUIDORES
YLIBREROS DEL CONTINENTE

Tocqucvillc. Editada en Paris por vez
primera en 1835, hizo célebre a su joYen autor, que fue saludado de inmediato como heredero del barón de
)fontesquieu, por su penetrante observación, por su elegancia y por la serenidad de su juicio. Así pues, no es
de extrañar que Dilthey hubiera dicho
La Universidad de Nuevo León ha
, A:-,A MARIA BARRENECHEA: La e.r- tre un estado poderoso y uno débil, años m{¡s tarde que Tocqueville era mantenido desde su fundación un vaspresión de la il'realidad en la obra entre una república fuerte y dotada de "el mayor pensador político desde to plan editorial que desarrolla al trade Jorge Luis Borges. 190 páginas. una larga práctica y tradición de vida Aristóteles y ~laquiavelo".
vés de publicaciones cuya circulación
Dos son ]os temas de La Democracia comprende a todas las Instituciones
El Colegio de México. México, 1957. diplomática y otra que apenas balbucea, aunque con decoro y dignidad, el en América: las instituciones norteoficiales, universitarias, académicas,
lenguaje de las relaciones públicas en- americanas como expresión de las
ateneistas, centros culturales, sociedatre naciones civilizadas.
costumbres y, en general, el estilo de des de diversa indole y personas, en
,·ida de los Estados Unidos y los prin- América y Europa.
cipios en que se base lun Estado de•
EDUARDO :-.'ICOL: ,\fetafisica de la mocrático. La parte inicial de la DeEntre el cuerpo de ediciones que
apresión. 422 pp. Fondo de Cultu- mocl'acia desarrolla el primer tema. aquí se imprimen figura nuestro menra Económica. ~léxico, 1957.
En ella se describe el funciona1l1iento suario "ARMAS Y LETRAS", que rede los tres poderes de la Unión: la es- cientemente ha establecido una secBien puede decirse que el tema de la tructura de los tribunales y los fun- ción -LIBROS-, en la que figuran
expresión ha sido el leil-motiv de 1a damentos del poder judicial, los cuer- comentadas las obras últimamente apaobra del Dr. Nícol, ya que reaparece pos legislativos y la organización del recidas en las prensas americanas.
,:n casi todos sus escritos -Psicología poder ejecutivo federal, introducidos
Dada la extensa órbita de circulade las situaciones vitales, Idea del por el análisis de la Constitución feción
del Boletin arriba mencionado, y
hobre-, como si marcara una línea deral. Se examina el sistema bipartiC1ue habría de conducirlo, por etapas dista y la importancia de las asocia- en interés de ofrecer al lector amerie jnsensiblemcntc, a un fin preestable- ciones, el poder de la mayoría y sus cano una juiciosa información del foncido: una metafisica de la expresión, efectos. Esa parte termina con una se- do y continente de la obra, cotejada
constituida no sólo como una teoría rie ele capítulos dedicados a conside- a la luz de un criterio ecuánime y a
mús de esos fenómenos, y ni siquiera rar la influencia de las costumbres y tono con la moder11a interpretación
como una· ontología de lo humano -a de la religión en el mantenimiento del del pensamiento científico, literario o
partir de la expresión como carác_ter sistema democrático: "Los clérigos artístico, "ARMAS Y LETRAS" se comconstitutí vo del ser del hombre-, sino norteamedcanos no pretenden atraer place en invitar a ustedes a coadyuvar
como una nueva fundamentación de ni fijar toda la atención del hombre con este propósito de orden cultural
1a ciencia metafísica misma Y por ello hacia la vida futura, sino que abando- que anima a la Universidad de Nuevo
de la ciencia en general; pues en tan- nan voluntariamente una parte de su León, solicitándoles el envio de cada
A través de cinco temas: el infinito, to que requiere una reforma del mé- corazón a los cuidados de la presente, una de las ediciones nacidas en sua
el caos, ]a personalidad, el tiempo y todo fenomenológico y establece las y se diría que consideran los bienes prestigiosas prensas, las cuales serán
la materia, la autora analiza el nitido condiciones de todo conocimíento, del mundo como objetos importantes, objeto de nuestros comentarios, en la
orbe de Borges. Los temas secunda- nsume también la misión de funda- aunque secundarios. Si no se asocian medida que vayan llegando a nuestru
rios que aborda están íntimamente re- mentar a la ciencia hacia otra anun- a la i'ndustria, se interesan al menos manos.
lacionados con los anteriores. "En ca- ciada ya en ella, El ser y el conocer, e nsu progreso y lo aplauden, y mos•
Los envíos deben hacerse a:
da caso estudia las alusiones filosófi- ,· drtc~mina la tarea de una "metafí- trando constantemente a los fieles la
"ARMAS Y LETRAS",
cas y literarias. 1a estructura de los ~ica de la razón simbólica".
fidelidad al otro mundo como el gran
relatos, los objetos que figuran con vaobjetivo de sus temores y esperanzas,
Universidad de Nuevo León,
lor simbólico, las metáforas, el vocanunca les prohiben que busquen honbulario preferido y, a veces, las sintaPlaza del Colegio Civil,
radamente el bienestar en éste."
xis." Como apéndice, Ana Maria BaMonterrey, Nuevo León,
En la segunda parte está trazada torrencchca publica una exJrnnstiva bida la teoría del Estado democrático
México,
blioarafía y hemerografía de Borges;
que constituye la gran aportación de
adc;ás, una considerable cantidad d~
Tocquevillc, su filosofía política. El
fichas que enuncian estudios sobre su
hecho generador de la nueva ciencia
política se encuentra, dice Tocqucviobra.
lle,
en la igualdad de condiciones que
Leer el libro equivale a asistir a la
priva en ]a sociedad norteamericana.
tarea de un escritor empeñado en desLa igualdad es la causa; la libertad el
truir la realidad y en convertirnos en
efecto: &lt;lNo difiriendo entonces ningusombras. Hemos ,·isto, asimismo, el
no de sus semejantes, nadie podrá
proceso de disolución de los concepejercer un poder tiránico, pues, en estos en que está cimentada la creencia
te caso, los hombres serán perfectadel hombre en su concreto vivir: el
Ürgano Mensual de la Universidad
mente libres, porque serán del todo
cosmos, la personalidad y el tiempo.
iguales; y serán perfectamente iguales,
Contemplamos ]a sofocante phescncia
de Nuevo León
porque ser.:m del todo libres".
del infinito v la desintegración de lo
A más de cien años de distancia de ·
liustancial e~ reflejos y sueños, espeRegistrado como artículo de 2a. Clase en la
sus
primeras ediciones, la vigencia de
cialmente inspirados en la filosofía
Admón. ele Correos de Monterrey, N. L.. el
/, aDemocracia en América sigue de~
idealista.
mostrando su indiscutible actualidad
20 de A1nl de 1944.
de Hbro clásico de la ciencia política.
su valor de libro de siempre. Nuestra
Correspondencia diplomática francoINDICADOR,
edición, la más completa que se ha hemexicana. Volumen primero. SelecAsí, pues, la Metafisica de la expre- cho hasta la fecha, consta de un preción, prólogo, texto y notas de ERColaboradores
sión, obra gestada a lo largo de vein- facio, notas y bibliografía comentada
NESTO DE LA TORRE VILLAR. 424
ticinco mlos, es un riguroso plantea- ele J. P. Mayer -director de la edición
páginas.
Hugo Padilla
miento de todas aque1las cuestiones de de las obras completas de A. de Tocfundamento que 1a situación de crisis quevillc-; de un estudio itroductorio
Fidencio de la Fuente
Dado el interés que tiene el estudio
de al metafísica, la cual reproduce Y ele Enrique González Pedrero y de un
de nuestros primeros contactos diploGcnaro Salinas Qwroga
supera la situación kantiana, impone apéndice que contiene la relación de
máticos con otras naciones, principalArturo Cantú S.
a la filosofía actual.
las ediciones anteriores.
mente con aquellas que más han inPor otra parte, las leyes de la e¿Homero A. Garza
fluido en el desarrollo de nuestra vida
prcsión simbólica que es formulan en
política, social, económica y cultural, la obra no sólo aspiran a restablecer
Alfonso Rangel Guerra
el Colegio de México comisionó en el el principio de unidad y continuidad
Guillermo Cerda G.
año de 1948 a uno de sus investigares, ,lel conocimiento, sino que constituJorge
Rangel Guerra
Ernesto de la Torre Villar, para que yen la base para una proyección de
realizara en Fancia ]a labor de con- la teoría expuesta hacia los campos
Manuel Morales
sulta, selección y copia de los docu- de la filosofía del lenguaje, la ética,
Dibujos de Jorge Ran¡tcl duerra
mentos relativos a las relaciones entre
la cstl'tica, etc.
Francia y lféxico.
Director
De los archivos franceses, los del
AJ.EXIS
DE
TOCQt:E\'ILLE:
La
de~tinisterio de Relaciones Exteriores
Lic. Fidencio de la Fuente
mocracia en América. 916 pp. Fonson los de mayor interés, puesto que
do de Cultura Económica. ~léxico,
presentan la opinión que una gran P~195i.
tenciatenía en el siglo XIX de los pa1Oficinas
ses. hispanoamericanos recién salidos
Washinglon y Colegio Ovil
Pocos libros han ejercido influencia
de la tutoría española, y más en conMonterrey, Nuevo León
creto, de )léxico. En sus documentos, tan notable en nuestro pensamiento
que hoy se publican, es posible sor- constitucional y político como La DeMEXICO
mocracia en ·América de Alexis de
prender el diálogo que se establece en-

LIBROS

rmasy

uETR

-

(Dibujo de Jorge Rangel Guerra)

Página 7

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                    <text>BOLETIN MENSUAL DE lA UNIVERSIDAD DE NUEVO LEON
Registrado como articulo de 2a. clase en la Administración de Correos de Monterrey, N. L., el 20 de Abril de 1944.

D.A.S.U.

I

No. 4

Año XIV

ll!AGfXENSE ustedes, a muchos
hombres encadenados y condenados a muerte, un grupo de los

cuales es degollado cada día, frente a
los restantes, haciendo palpable para
éstosJ la suerte que les espera".

Esta frase de Pascal, tomó, desde
hace unos años, una triste significación. La esperanza que el siglo XIX
pudo poner en el mejoramiento del
hombre, la bondad del individuo, y
el progreso, lento pero regular, de la
condición humana, vuelve ahora a po-

nerse en tela de juicio. Y de la misma manera está comprometida la noción misma de Hombre. Si tratamos
de buscar -ésta, a través de las obras
de la literatura francesa, es, sobre todo, porque los escritores de nuestros
tiempo se nos presentan como los
más lúcidos testigos de esta "crisis de
la conciencia humana".

Abril de 1957

EL HUMHNI M
LIJERHRI DEL
1 L XX

+

Por el Prof. Serge DARMON
Director de la A;ianza Francesa
de Monterrey.

El siglo XX está en una encrucijada: para la Historia, los hombres de
este siglo serán los que vivieron do-

UNI~..,.-

lorosamente su juventud en el mundo

Hombre regresaría amputado de su
parte mejor e incapaz de legar su ima-

gen a la Historia. Es para la dignidad
humana, y para la libertad del diálogo,
que el artista trabaja, sufre y crea". Y

añadiré aún que el papel de los grandes escritores es más importante que

el papel de testigo. Cuando tratan de
reunir para nosotros las diferentes manifestaciones del alma humana, cuan-

do intentan retratar al Hombre eterno,
aparecen corno los intermediarios en-

tre nosotros y la divinidad, cualquiera
sea el nombre que a ésta s, le dé.
Así que nuestro pí-opósito será ver

-aunque con demasiada brevedadhasta donde los escritores, y la literatura de hoy, pueden asumir tan im-

portante papel. ¿Si hoy, hay hombres
que, con desesperación, negándose a

una literatura negativa-sea la de
Proust, Kafka o T. E. Lawrence, buscan con toda paciencia al Hombre verdadero? Es decir: ¿aseguran, los autores ele la postguerra, a través de los
siglos y de la Mistoria, a quienes releven a los humanistas?

turbado de los años 40 - 50. Son los
jóvenes, los hombres de hoy. Al optimismo del siglo XIX y de la "Bella
Epoca" de 1900 -un optimismo que
era el de sus padres- siguió,, para
ellos, la angustia impuesta al hombre
por la visión de un universo que no
podemos calificar más que de absurdo.

* * *
Existen pocas palabras tan mal usadas como las de humanista y humanismo. Se encuentran en el titulo de muchas obras, calificados de ~aneras
muy diferentes, y también las hemos
empleado al principio de esta confe-

Ante nosotros aparece el abismo que
separa ahora la conciencia, y a la ciencia, la moral y la vida, la noción de

rencia. Ya era necesario utilizar estas
palabras, a lo menos para intentar precisar su sentido -o sus sentidos-.
Muchos autores, y no de los menos

Hombre y los hombres. Si a pesar de
este abismo probamos juntar verdades
tan diGtintas, es porque grandes voces

nos convidan a ello. Todas las que in-

importantes, hablan del humanismo

tentaron atraer la atención sobre las
catástrofes del mundo moderno. Pienso en Taine, por ejemplo, que acusaba
al individualismo; en Ernesto Renán
que acusaba a la caída del sentimiento aristocrático; en Berna nos, que acu-

como de una entidad muy imprecisa.
Pero el humanismo no es una mera
palabra, como el hombre no es un mito. Si quisiera explicar tan solo un as..

pecto de la doctrina del hombre, no
tendría sentido. El humanismo por

saba a la agonía del sentimiento religioso; en las grandes llamadas de Tomás Mann o de Unamuno. Pero en el

una parte, los hombres vivos por otra,

es cosa que no se puede concebir (y
sin embargo existe muchas veces) porque es una sola y misma ·cosa.

momento en que estas grandes voces
se elevaban, la crisis de todos nuestros valores no era tan aguda comó

Ahora, hay que saber a lo que los escritores pueden llevarnos en el cono-

puede parecerlo ahora. Seguro que estos hombres han dicho al mundo la
verdad, pero la verdad de un instante.
Y a pesar de ello, tuvieron razón. Pero hoy, el mal es más profundo. La
angustia del hombre del siglo XX ya

cimiento de esta realidad. No queremos discutir los valores tradicionales,
de un humanismo ya de base cristiano, ya de base racionalista, sino estudiar la existencia de la cosa en si
misma.

no es un mero juego intelectual - aunque sincero y profundamente conmovido-. Es la noción misma de Hombre la que se pierde. ¿Qué nos reser-

Si examinamos la literatura de entre las dos últimas guerras, podemos
ver que intentó establecer una escala

de los valores humanos, y que los

va el porvenir? ¿Volveremos a la barbarie de los tiempos prehistóricos?
Podemos pensarlo.
Nuestra

generación

desamparada,

embrutecida por lo absurdo de un
mundo que la depasa, solo puede vol-

André Malraux

verse hacia esos grandes ejemplos, sus
maestros espirituales. Ayer eran Clau-

André Malraux, Saint-Exupery. Dirán
ustedes ¿qué pueden los escritores y
los pensadores frente al caos en el

das las fuerzas de la esperanza en el
momento en que el que está a punto
de ahogarse, puede asirla. Así podía

del, Charles Péguy; hoy son Bernanos,

cual vivimos?

¡Y yo les respondo:

decir un crítico francés: "Las obras

¿qué puede una barca sola en la inmensidad del oceano ?- Nada- Pero

más famosas del mundo no impidirán
la guerra, no borrarán la huella de la

*

Conferencia dictada por su autor en la Facultad
de Filosofía, Ciencias y Letras de la Universidad de Nuevo León.

sin embargo, en ella se concentran to-_ miseria humana. Pero, sin el arte, e]

grandes escritores de este período, parecen haber escrito al principio de su
obra, sobre todo, dos afirmaciones: la
naturaleza humana es, lo humano, es

antes que todo, la manifestación del
espíritu. La primera, que parece una
evidencia, establece una distinción

profunda entre el hombre y los otros
animales. Y para los herederos de la
cultura latina (y cristiana, definir al
hombre como tal, no es traer a colación unos cuantos millares de expe-

�\

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1

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Verlaine y Rir~bawl eu Lolldres, dibujo de Félix Regamey

ricncias idividuales, y no tener más
que una vista fragmentaria de las cosas. Dominando a los individuos, dominando a las especies, hay un Hombre ideal, y el hombre concreto se
aproxima siempre más o menos a ese.
Notemos que esta idea nos prohibe
considerar un acto como humano sólo
porque lo realzó un hombre. En ese
caso, se excusarían, en nombre de un
humanismo falso, que Alberto Camus
calificaba de "prometeano", todos los
crímenes, todas las guerras, los campos de concentración, y los hornos
crematorios ...... Y cuando calificamos
estos horrores de inhumanos, reconocemos, tal vez inconcientemente, que,
más allá de todas las manifestaciones
humanas permanece este ideal que debemos aproximar. Entonces ¿qué caracterf'la a este Hombre ideal?
La trascendencia de lo humano es
la de un ser que participe del espíritu. No es un espíritu puro, ni una
creatura perfecta de la divinidad, pero reconoce, para valorar sus actos,
una jerarquía de valores, entre las cuales las más altas son las que el espídtu busca como sus propias manifestaciones. Y podemos decirlo, en la mezcla de bestia y de ángel que forma
el Hombre, el verdadero ( con' H mavúscula) es el que, al fin, prevalece.
Primacia del espíritu, del espíritu Y no
del cuerpo. Pues ¿ cuáles son las manifestaciones de éste? El egoísmo, la
voluntad de poder, los apetitos, la domiacíón. Por el contrario, el espíritu,
es el amor, la justicia, la verdad, la
belleza, etc., etc. Y por eso reservaremos el nombre de humanistas para los
autores del siglo XX quienes, apoyándose sobre una idiologia religiosa o
laica, pero de todos modos idealista Y
optimista ya que admite un ideal humano dan al hombre un sitio muy preciso ~n el conjunto del universo, e intentan demostrar que es tanto más humano cuanto más "espiritual". Si ellas
constatan, como nosotros, que la perfección no está en este mundo, a lo
menos admiten que el Santo, el Sabio,
el Héroe, el Artista, son entre los hombres, los qne dan la idea más completa
de la naturaleza humana. Espléndidamente nos lo dice Antaine de SaintExupery: "En el Dominico que reza,
hav una densa presencia. Este hombr; nunca es tan hombre como cuando lo haUamos prosternado e inmóvil.

Página 2

Cuando Pasteur contiene la respiración sobre su microscopio, hay una
densa presencia, porque nunca es tan
hombre como cuando investiga. Entonces progresa, se apresura. También
Cezanne, mudo e inmóvil frente a su
bosquejo resulta inestimable. Nunca es
t~n hombre como cuando se calla y se
juzga a si mismo. Entonces, su cuadro
le parece más extenso que el mar."
Después de estas definiciones un
tanto abstractas, veamos lo que encierran de realidades concretas; algunos
nombres algunos hechos. El humanismo del siglo XVI, que no era mas que
una nueva creación del mundo visto a
traves de los mitos griegos, latinos, Y,
sobre todo italianos, conoció a Erasmo, :Miguel Angel, Leonardo de ViÍtci,
pero también a l\Iontaigne, Rabelais,
Honsard. El humanismo francés del
siglo XX, cuenta también con grandes
nombres, y por no hablar mas que de
los mayores, citaré a André Gide, Paul
Valéry, Rornain Rolland; y, más próximos a nosotros: Georges Duhamel,
Jean Giraudoux, Georges Bernanos y
Saint-Exupery. Frente a las catástrofes que les rodean, estos hombres protestaron contra toda negación de la
dignidad humana. Fueron la voz de
su tierra, delegados de los hombres para gritar su angustia. Desgraciadamente, la influencia de los escritores por
grandes qué estos sean, desaparece
muy rápidamente, y el hombre tiene
más tendencia a buscar su propia imagen en las obras de los que siente más
cerca de él: las de los contemporáneos.
Hay que saber, pues cual imagen del
hombre nos da la literatura de hoy.

inmensa empresa de demolición que
algunas veces parece ser la literatura
moderna ¿nos brinda algún apoyo en
el caos en el cual nos agitamos? Este
es el problema: ser arrojados así, sin
posibilidad de negativa, en un universo absurdo, ciego, incoherente, tal vez
excusa a estos jóvenes autores. Sí, lo
creo. Pero, de todos modos, no es a ..
ellos a quienes podemos pedir una
ayuda moral. A pesar de que una literatura negativa y destructiva sea
siempre útil para echar abajo viajos
ídolos sin valor, y sacudir un poco
las conciencias dormidas (el mejor
ejemplo de esta acción tan sana está
en el Su:rrcalismo, después de la Primera Guerra) no es útil más q\ie cuando destruye a sabiendas, dejando que
la esperanza permanezca. Como escribía un critico francés rr..odcrno (P. H.
Simon): "Del mismo modo que la teología católica es una máquina para integrar las herejías, liberando en cada
una la parte de exacta intuición fundamental, el verdadero humanismo no
es ni una fórmula cerrada sobre una
experiencia limitada, ni un vago medio sin definiciones intelectuales y
morales, el humanismo es, para cada
época y cada cultura, la suma de las
experiencias y de las reflexiones que
dan al hombre aquello sin lo cual no
puede existir ni literatura, ni arte, ni
sociedad, ni civilización-una idea positiva de la dignidad de si esencia y
del sentido de su vida". La averiguación de esta idea parece haber escapado demasiadas veces a nuestros jóvenes autores-Que el autor expresa su
época francamente, sin complacencia,
estamos de acuerdo. Pero la visión del
mundo que nos da un libro no tiene
valor mas que cuando trae consigo,
una explicación aceptable del hombre.
La obra literaria se define menos en
función del caso particular que expresa, que tocante a una civilización y
una cultura de las cuales es la imagen.
Y podemos preguntarnos, junto con
numerosos críticos, si la literatura no
cleberia abandonar la sola representación de tal o cual ínfima parte ele la
humanidad, y crear de nuevo un mundo en el cual el hombre vol vería a
ocupar su verdadero sitio. Es decir,
pasar del plan ele la representación del
mundo al de la creación de otro. Parece que en este trabajo constructivo
pudieramos entrever cierta esperanza.
Es que la literatura no puede proporcionar un apoyo al hombre del siglo XX mas que si, dejando la crítica

sistemática, ella crea. La pintura crea,
la música crea ¿Por qué la literatura
resulta ria impotente para crear, to
mando de la pintura y de la música
sus bienes? La literatura puede hacernos concebir la esperanza de que
exista un mundo mejor aquí abajo.
Este mundo, cada artista lo alcanza
por medios personales. Dostoiewski
Yeia en el envilecimiento de sus heroes
l'l medio, para ellos, de alcanzar su
salvación. Marce! Proust buscaba este
mundo mejor sin salir de la tibieza
de los salones. "El Poder Y la Glorif'
nos pone en un universo teológico, y
plantea un caso de conciencia que el
mismo Graham Greene no quiere resolver. Esta elaboración literaria del
mundo, cuando está acompañada, por
una moral, alcanza la perfección del
humanismo. Así, con Jean Paulhan:
"Yo no se si es verdad que los hombres de · letras se contentaron antaño
con divertir a la gente honrada ... Los
más modestos esperan una religión,
una moral y la revelación, ¡ por fin!
del sentido de la vida". Pero hay que
definir esa moral.
Si el existencialismo alemán, visto
en francés por Jean-Paul Sartre, echó
abajo unas morales que no hacían sino
invilccer al hombre, hoy queremos al•
go positivo. Y entre nuestros contero•
poráneos, solo algunos grandes auto~
res, no ofrecen esta literatura de resurrección orientada por una moral humanista, la. cual tanta falta nos hace.
Pienso en Georgcs Bcrnanos, en André
:\Ialraux, y sobre todo, en· Antaine de
Saint-Exupery.
Querernos, como lo pedía ;\Ialraux,
encontrar el por qué del hombre, "por
qué es, crea, inventa". Pero, porque
hemos perdido la medida del hombre,
estamos dispuestos a ercer que no es
grande mas que en lo desmedido, y
que no puede ser plenamente él mis•
mo, mas que en un destino fuera de
Je común. Saint-Exupery, se contentuba con resumir el humanismo en es~
ta frase de uno de sus héroes ("el avia&lt;lor Guilllaumet): "Lo que hice, ninguna bestia lo hubiera hecho". He
aqui los hombres que pedimos a la Ji.
ter:itura. Nuestra civilización no puede reposar mas que "sobre el culto del
Hombre, rnús allá del Individuo".
Pero esto no es una moral Quien,
aterrado por la incoherencia del uniYerso, haya, siin embargo, guardado
cierta fé religiosa, puede buscar en ella
un apoyo. Georgcs Bernanos, a pesar
de sentir como trágica la situación te•
4

rrestre, pregona su fé y su esperanza
el triunfo posible de la sabiduría
y de la razón. ¿ Se debe, al contrario,
buscar el descanso del espíritu, y la
orientación de la literatura, en una ten•
dencia puramente racionalista? O bien
¿la desesperanza en nuestra vida nos
obligará corno a ciertos autores mo~
dernos, a no considerar verdadera mas
que una certidumbre, sobre la cual po~
damos apoyarnos- la de la existencia
individual, del yo concreto? Eso sería,
en contra de nuestro humanismo.
De todas maneras, cualquiera que
sea su idiología, la moral que expresa
la literatura -sobre todo la novelano será humanista mas que si en ella
prevalece el respeto al hombre. Y no
plantearemos el problema de saber
cual de estas ideologías, que se trate
del existencialismo de Jean Paul Sartre, de A. Malraux, o de Albert Camus,
o del cristianismo de Bernanos, tiene
mas valor. La literatura, como manifestación del arte, está mas allá de estas discusiones. Solo una cosa parece
tener valor, el tener conciencia del
absurdo del mundo, que parece ser
comll.n a las filosofías existenciales
cristianas o marxistas. Y, admitido
eso, una moral positiva puede desprenderse de nuestra literatura.
Un crítico francés habló del advenimiento de una "literatura de asunción". Pués bien, creemos en la existencia de tal .literatura; creemos que
las novelas son algo mas que una empresa de demolición, de envilecimiento del hombre. Creemos que el deber
del arte literario no es el de pintarnos
más bajas del sentimiento, ni de ence•
rrarse en la evocación sistemática de
anormales y pervertidos, que no realizan mas que actos "inhumanos". La
literatura de hoy, según el ejemplo de

en

los mejores escritores, debe retratar al
El valor: "Acabo de lograr una pehombre en su más alto grado de posi- queña proeza ... Peligros diversos y grabilidad, que ésta tienda hacia el Sabio, ves ... He oído silbar las balas por enel Santo o el Héroe.
cima de mi cabeza. Se, por fin, por
Si hemos escogido, para acabar, qué estoy en este ambiente mucho más
unos trozos del escritor francés Antoin tranquilo que los moros. Pero también
de Saint-Exupery, es justamente por- entiendo, por qué Platón pone el vaque toda su obra, a pesar de su bre- lor entre las últimas virtudes. No es
vedad, está orientada en un sentido un conjunto de sentimientos hermosos
francamente humanista. Siempre nos sino un poco de rabia, un poco de vaenseñó, naturalezas generosas, actos nidad, mucha obstinación, y un vulbellos, sencillos, la alegría de construir gar placer deportista.· Sobre todo la
un mudo, todo el poder creador de la exaltación de la fuerza física, que, sin
fé y de la esperanza. A pesar de un embargo, no tiene nada que ver con
sentimiento muy agudo de la fragili- ello... Nunca admiraré a un hombre
dad del hombre, de su persona y de que solo sea un valiente." (Carta)
sus creaciones, Saint-Exupery intenta
salvarle.
EL POETA DE LA FRATERNIDAD
Y el medio que él propone es de
HUMANA
humanista integral, casi demasiado ríEl amor: en su forma más alta, no
guroso- el hombre supera a la muerte creando obras e instituciones que es la contemplación mutua, el díálogo
le sobreviven. Los textos siguientes más o menos apasionado, entre dos
van a servirnos a la vez de ilusción y egoísmos, sino la orientación común
de conclusión. En efecto, nos dan del de dos voluntades hacia un mismo fin:
hombre una imagen que podemos mi- "Ligados a nuestros hermanos por un
rar sin verguenza.
fin común, el cual se halla fuera de
El poeta de la acción: "La acción nosotros mismos, podemos llegar a
puede salvar de la muerte si cons- comprender que querer no es contemtruye cosas que sobreviven a sus crea- plarnos recíprocamente, sino ver jundores. Por ejemplo, las piedras que t~s hacia una misma dirección.
los antiguos Incas erigieron sobre las
La responsabilidad. "Para ser, immontañas, obligando a sus pueblos a portante ante todo, ser responsable de
la mortal labor de llevarlas hasta ahi, alguien ... Cada uno es responsable de
y que sobreviven al polvo de quienes todos... Francia era responsable del
las llevaron, como testimonio de su ci- mundo... Fundiendo esta comunidad
vilización: "El conductor de los pue- de los hombres, nos hubieramos salblos antiguos, si no tuvo lástima del vado y hubieramos salvado al mundo.
padecimiento del hombre, la tuvo, in- Por primera vez entiendo uno de los
mensamente, de su muerte. No de su misterios de la Religión de dónde samuerte individual, sino de la de la lió la civilización que nos redimió:
especie que borraría el mar de arena. "Llevar los pecados de los hombres",
Y obligaba a su pueblo a erigir a lo y cada uno lleva los pecados de todos
menos, piedras que el desierto no los hombres" (Flight to Arras).
amortajaría". (Vuelo de Noche").
"Combatir¿ a cualquiera que pre-

"¡Respeto al hombre! ¡Respeto al
hombre! ... Ahi está la piedra de toque,
el orden por el orden, despoja al hombre de su poder esencial que es el de
transformar al mundo y a si mismo.
La vida crea el orden, pero el orden
no crea la vida" (Carta a nn rehén).
La última frase de "La Tierra de
los Hombres": "Solo es Espíritu, si so..
pla sobre el barro puede crear al hombre".
No podemos sino admirar la perfección humanista de un pensamiento
que, encontrando los verdaderos valores de la civilización, los ordena alrededor del espíritu. Y André Gide, lo
juzgaba así: "Las debilidades, las decadencias del hombre, las conocemos de
sobra, y la literatura actual ya está
demasiado diestra en denunciarlas;
pero ese sobrepasarse a sí misma que
logra la voluntad, he aqui lo q'ue necesitamos sobre todo que nos enseñen".
Asi que verdaderamente podemos
decir: hemos vuelto a encontrar la
verdadera noción de Hombre.

EL NHCIMIENTO
DE LH .M DERNH
Por Octa vío PAZ

L PRIMER libro de poemas que
publica Alfnso Reyes se llama
Pausa. Este titulo no sólo define su poesía; también la sitúa frente
a la de sus antecesores inmediatos.
Reyes no rompe con el modernismo;
simplemente se aparta y tras una pausa ---constituida precisamente por los
poemas que contiene el libro así llamado- le da la espalda para siempre.
Espíritu tan aéreo como sólido, tan
del aire como de la tierra, Reyes se
ha asomado a muchos manantiales, ha
sufrido diversas tentaciones y nunca
ha dicho "de esta agua no beberé".
El habla popular, los giros coloquiales,
los clásicos griegos y los simbolistas
franceses se alían en su voz, sin olvidar a los españoles del siglo de oro.
Viajero en varias lenguas por este y
otros mundos, escritor afín a Valery
Larbaud por la universalidad de su
curiosidad y de sus experiencias -a

E

* * *
Desde el principio de la Segunda
Guerra :Mundial, cierto número de autores franceses se orientaron hacia
una literatura pesimista que calificaremos de ºnon-humanista". En efecto,
su obra concluye con una acusación
contra el hombre o, cosa más grave
aún, con la negación de la naturaleza
humana como tal. Para ellos, ya no
hay naturaleza humana, sino solo individuos particulares puestos en situaciones particulares. El anormal, el
criminal, el obseso, parecen tener tanto valor como el Santo, el Sabio, o el
Héroe. Pero ¿se llegó alguna vez a lo
humano buscando lo anormal? Esta

tcnda avasallar en un individuo, o en
un grupo de individuos, la libertad
del hombre... Pues yo soy una civilización que escogió al hombre como
clave ... Hay que restaurar al Hombre.
El es la esencia de mi cultura. El es
la clave de mi comunidad. El es el
principio de mi victoria ... Es facil fundar el orden de una sociedad, en la
sumisión de cada uno a reglas fijas.
Es fácil formar un hombre ciego que
sufra, sin protestar, a un maestro o a
un Alearan. Pero para libertar al
hombre, es mas elevado el éxito obtenido haciendolo reinar sobre si mísmo".
PRIMACIA DEL ESPIRITU

Marce/ Proust
Lópe::. Tlelarde era un poeta con deslinO

veces verdaderas expediciones de conquista en tierras ayer incógnitasmezcla lo leído con lo vivido, lo real
con lo soñado, la danza con la marcha, la erudición con la más fresca
invención. En su obra prosa y verso,
crítica y ·creación, se penetran e influyen mutuamente. Por eso no es posible reducir su poesía a sus versos¡
uno de sus poemas es un vasto fresco
en prosa. Visión de An::\huac, recreación del paisaje y la vida precolombina en el Valle de México. Frente a
este texto debe señalarse Ifigenia
Cruel, que es algo así como una respuesta a la Visión y en donde el drama del espíritu y la tierra, el cielo y
el suelo, la sangre y la palabra, encarna en un lenguaje sutil y bárbaro a
un tiempo y que sorprende doblemente por su arcaísmo y su refinamiento.
Tampoco seria justo olvidar entre sus
trabajos poéticos varias traducciones,

Página 3

�ciencia de la. riqueza de nuestra he- la poesía de Lópcz Velarde. Al conrencia indígena y de la importancia tacto de estas lecturas, cambian su made sus artes plásticas. Tablada es un nera y su visión. Los críticos de su
temperamento menos hondo que Ló- tiempo lo encontraron retorcido, inpcz Vclarde y su estilo es más inven- comprensible y afectado. La verdad es
tado que creado, más premeditado que lo contrario: gracias a su búsqueda de
fatalmente , sufrido. Pero también es la imagen, a su casi pérfido empleo de
más nervioso y ágil; juega más, sabe adjetivos hasta ayer insólitos Y a su
son reir; vuela, y cae, con más frecuen- desdén por las formas ya hechas, s~
cia. En una palabra: es más arriesga- poesía deja de ser confidencia sentimental para convertirse en la expredo.
sión de un espíritu y de una zozobra.
A despecho de las diferencias que
El descubrimiento de la poesía de
los separaban, algo unía a estos dos
Lugones,
habría hecho. de ~ópez. Vepoetas: su amor por la imagen novelarde
un
retórico dishngu1do, si al
dosa, su creencia común en el valor
de la sorpresa. De allí que Tablada mismo tiempo no hubiese recordado
fuese uno de los primeros en descu- el idioma de su pueblo natal. Su origibrir a López Velarde y que, años más nalidad consiste en esa afortunada futarde, no tuviera dificultad en reco- sión del lenguaje opaco Y ardiente del
nocer su deuda con el poeta de Zaca- centro de México con los procedimientecas. Ramón López Velarde era pro- tos de Lugones. A la inversa de Laforvinciano, silencioso y reconcentrado. guc, que deSci~nde del "idioma poéti~lientras Tablada era un poeta visual, co" al coloquial y pbtiene de ese chocapaz de aprehender una realidad ins- que un extraño resplandor, López Vetantánea en tres versos, el otro era un larde construye con elementos coticliahombre lento y en diálogo consigo nos y en apariencia realista una frase
mismo. Su imaginación no le servía sinuosa y laberíntica que, en los mopara arder en fuegos de artificio, sino mentos más altos, desemboca en una
para ahondar en sí mismo y expresar imagen sorprendente. Ese lenguaje tan
con mayor fidelidad lo que tenia que personal e inimitable Je permite descudecir: "yo anhelo expulsar de mi cual- brir su propia intimidad y la de su
quier silaba que no nazca de la com- pais. Sin él, López Velarde hubiera
bustión de mis huesos". Lópcz Velar- sido un poeta sentimental; sólo con él,
un hábil retórico. Su drama, Y el drade era un poeta con destino.
ma ele su lenguaje, lo convierten en
Como a todo verdadero poeta, el un poeta genuino. Y aún más: es el
lenguaje Je preocupa: quiere hacerlo primer poeta realmente mexicano.
suyo. Pero quiere crearse un lenguaie Pues con López Velarde principia la
personal porque tiene algo personal poesía mexicana, que hasta entonces
que decir. Algo que decirnos y algo no babia encontrado su Jcguaje y se
que decirse a sí mismo y que hasta vertía en formas que sólo eran suyas
que no sea dicho no cesará de ator- porque también eran de todos los hommentarlo. Su conciencia de las pala- bres.
labras es muy aguda porque es muy
)lás allá del valor intrínseco de la
honda la conciencia de sí mismo y de
su propio conflicto. Y habría c¡ue poesía de López Vclarde, su lección,
agregar que si la conciencia de si lo y en menor grado, la de Tablada, conlleva a inventarse un lenguaje, también siste en que ambos poetas no •acuden
ese idioma lo inclina sobre si mismo a formas ya probadas y sancionadas
y Je descubre una parte de su ser que por una tradición universal, sino que
de otra manera hubiese permanecido se arriesgan a inventar otras, suyas e
intransferibles. En el caso de López
informulada e invisible.
Velarde, la invención de nuevas forDos hechos, en apariencia externos, mas se alia a la fidelidad al lenguaje
favorecen el descubrimiento que hará de su tiempo y de su pueblo, como
Es el primer poeta realmente mexicano
López Velarde de su país y de si mis- ocurre con todos los innovadores de
mo. El primero es la Revolución Me- verdad. Si parte de su poesa nos paxicana, que rompe con una orden so- rece ingenua o limitada, nada impide
de sus mejores "sentencias y donaires" cial y cultural que era uan mera su- que veamos en ella algo que aún sus
que son verdaderas re~re~cione_s, Y enperposición histórica, una camisa de sucesores no han realizado completatre las que es imprescmdible citar dos en poemas de tres a cuatro líneas, que fuerza que ahogaba y deformaba a la mente: la búsqueda, y el hallazgo, de
nombres que son dos polos: Homero si son ceo de la poesía andaluza tam- nación. Al destruir el orden feudal lo universal a través de lo genuino y
Y Mallarmé. Se dice que Alfonso Reyes bién recuerdan esta forma oriental.
-que se babia disfrazado con la mo- lo propio. La herencia de López VeApenas el haiku se convierte en Ju- da europea del positivismo progresis- larde es ardua: invención y lealtad a
es uno de los mejores prosistas de la
lengua; hay que ñadir que esa prosa gar común, Tablada lo abandona e ini- ta- la Revolución arranca las másca- su tiempo y su pueblo, esto es, una
no seria lo que es si no fuera la prosa cia sus poemos "ideográficos". Su ten- ras sucesivas que cubrían al rostro de universalidad que no nos tracione y
tativa -menos genial, sin duda- es México. La Revolución revela a López una fidelidad que no nos aisle ni ahode un poeta.
José Juan Tablada y Ramón López un eco de la de Apollinaire, que en Velarde una "patria castel1ana y mo- gue. Y si es cierto que no es posible
Velarde rompen abierta Y osten_sible- ese tiempo publicaba Calligrames. La risca, rayada de azteca". Y mientras regresar a la poesía de López Velarde,
mente con el modernismo. El primero tipografía poética lo seduce sólo un los otros poetas vuelven los ojos hacia también lo es que ese regreso es imera un tránsfuga de ese movimiento. instante. Sonriente y apresurado siem- el exterior, él se adentra en ella y por posible precisamente porque ella conspre, en unos poc_os años recorre mu- primera vez en nuestra historia, se tituye nuestro único punto de partida.
La poesía de su juventud ~s. uno d_e los
ejemplos típicos de Jos vicios brillan- chas tierras poéticas. Al final, regresa atreve a expresarla sin disfraces o sin
tes y vanos de esa escuela. Tablada, a su patria y publica una serie de poe- reducirla a una abstracción. El Méximas "mexicanos", que seria injusto co de López Velarde es un México vicurioso, apasionado, sin volver nunca
la cabeza hacia atrás, con alas ~n los ver como uan simple imitación de los vo, esto es, vivido dla a dia por el
zapatos, y que oía c~ecer la hierba, que un poco antes daba a conocer Ló- poeta.
pcz Vclardc, aunque ostenten sus hueolfatea antes que nadie la nueva b_es.. I
l
.
El otro hecho decisivo en a poesia
tia la bestia magnifica y feroz que iba llas y sigan su ejemplo. Menos pr~a 'devorar a tantos adormilados: la (undo que éste, menos personal, su vi- de López Velardc es su descubrimiento
imagen. Enamorado de la poesía japo- sión es más alegre y colorida. Su len- de la Capital. La marea revolucionanuaje, limpio casi enteramente de la ria, tanto como sus propias ambiciones
nesa, introduce en nuestra lengua el
;edrería
modernista, es elástico, iró- literarias, lo llcYan a 1a ciudad de :\fl•·haiku un poco antes de que en Frannico v danzante: )léxico de ballet Y xico cuando ya estaba formado su rscia cundiera la moda, según el mismo
de le;ia de cohete y alarido. En sus píritu, pero no su gusto ni su poesía.
nos cuenta. Su bestiario muestra una
poemas aparecen, vivos por primera Su sorpresa, desconcierto, alegria y
penetrante comprensión del mun.d~
animal y sus monos, loros y armadi- vez, los animales sagrados y cotidia- amargura, deben haber sido inmensos.
llos nos miran con ojos fijos Y chis- nos, los ídolos, las viejas religiones Y En la ciudad de ~léxico descubre a
peantes. Sol diminuto, el haiku de Ta- el arte antiguo. López Velarde ignoró las mujeres, a la soledad, a la duda y
blada casi nunca es una imagen suel- siempre ese mundo. Fascinado por la al demonio. Y al mismo tiempo que
ta desprendida de un poema vasto. si- lucha mortal entre la provincia y la sufre estas deslumbrantes revelaciones,
no una estrella lija y palpitante, in- capital, sus ojos se detienen en el M~- conoce la poesía de algunos poetas
móvil en apariencia, pues gira siem- xico criollo y mestizo, popular Y refl- sudamericanos que se atreven a rompre alrededor de sí mismo. El haiku ~ado, católico hasta cuando es jaco- per con el modernismo extremando
se enlaza muy naturalmente con la co- bino. La visión de Tablada es más ex- su~ conquistas: Julio Herrera y Reissig
pla popular, lo que explica su boga ex- terna· oculista y viajero, ve con otros y Leopoldo Lugones.
ojos ; su pais y hace suyos el exotistraordinaria; en América muchos lo
El Lunario Senti¡nental es impresadoptan y en España Juan Ramón Ji- mo de los dioses y de los colores. Es cindible para conocer las fuentes de
méncz y )lachado han escrito algunos uno de los primeros que tiene con-

L TITULO de esta conferencia •
hace necesaria una definición de
la Francia de hoy. Pero Francia
no pertenece solamente al présente: es
más que la suma de los vivientes, de
su pensamiento, de su actividad, de
su campo de acción. Vive su propio
tiempo que no se mide siempre por
los relojes del siglo.
El historiador MICHELET decía:
"Alemania fS un pueblo, Inglaterra es
un imperio y Francia es una persona." Lo que era verdad hace un siglo lo es todavía hoy y estas palabras
de MICHELET que dicen tanto y tan
poco tienen todavía fascinados a aquéllos que buscan el significado de Francia. Cuál es pues esta personalidad de
Francia? No se trata de una raza: de
hecho las migraciones y las invasiones
han creado, en el curso de los siglos,
una inmensa mezcla con la primitiva
población de los Francos y el viajero
que atraviesa Francia encuentra: aqui,
los rasgos de los Celtas, alli, los de los
Visigodos y de los Ostrogodos, más
allá, los rasgos de los descendientes de
los Fenicios. de los Griegos o de los
Romanos; en otras regiones hallará a
los descendientes de los Normandos
nórdicos, en otras, a la raza española
y su mezcla árabe.
No se trata pues de una raza ¿Se
tratará entonces de un alma colectiva? Si y no porque Francia no cree
en el alma colectiva o más bien cree
en el alma en tanto que resultado de
la historia tan profunda y clara de su
formación. Lo que se podrla decir es
que el alma que ella se ha formado
así, en 1.000 años, mezclada con razas
muy diversas ha creado un pueblo cuya individualidad tiene como única
base la conciencia de "civilización común". Se comprende pues que lUCHELET haya visto su pais como una persona.
Se puede definir una cosa abstracta
pero no una persona: es la gran ventaja de esta imagen, pues en Jo que
toca a su personalidad Francia se sustrae a las definiciones. Por claros y
definidos que parezcan sus rasgos a
distancia se nublan al quererlos ver
con detenimiento a la luz del sol. Una
persona es un retrato, y una monografía, y una obra, solo valen en el momento que ya no existe. Un rostro definitivamente determinado es una máscara de muerte y una monografia que
no se abre al porvenir, que no presenta ya ningún problema se llama necrología.
Lo que vamos a decir de Francia no
es pues una definidón, será únicamente una tentativa para determinar algunos de sus rasgos esenciales: rasgos
humanos - políticos - económicos e
intelectuales.
Empezando por una anCcdota, en los
"Carnets du 1\fajor Thompson" el escritor DANINOS define a un inglés.
Cuenta que un día, un célebre ciruiano inglés abrió un cerebro inglés y
vió primero un acorazado de Su ~Iajestad - después un paraguas, una corona real, una taza de té, un policemen, una botella de whisky y la Biblia. Cerró y convino que todo esto
formaba efectivamente un inglés.
:\[e pregunto lo que hubiera encontrado si hubiera abierto un cerebro
francés. Supongo que una docena de
ex,1,resiclcntcs del Consejo de lllinistro~ - un queso camcmbert - un uniforme de soldado - una bailarina un litro de vino - la legión de honor - un himno re\'olucionario y un
par de pantuflas. Puede ser que todo
esto forme también a un francés, pero
es insuficiente para representar la personalidad de Francia que, de todas las
nacion(ls es la que posee quizás ]a m:'1s
completa: es una contradicción vi11ie11le que decepciona al espíritu y en
la que se encuentran estrechamente

E

• Ccnferencia dictada por su autor en la Alianu
Franceu de MonterTey el 11 de Septiembre de
1956.

lFlflANCIIA
lDlE H O Y
por el Sr. André CHEVALIER
Secretario General de la Federación de
las Alianzas Francesas de ~léxico.

Es así como vhie Parí.'i en el cora=ón de Francia

asodadas las oposiciones m.is notables:
nni\'crsalismo y provincialismo, mo•
dernismo y arcaismo, racionalismo inclh·idual y dC'sprecio de toda racionali•
dad, ímpetu id-eólógico y materialismo
ele contador, tolrrancia sin limites y
polCmíca rencorosa, conciencia democrútica y estructura absoluUsta, religiositlacl e impiedad, orden y anarquía.
~ada tiene pues de asombroso que
cada observador haya crcido o crea
reconocer su propia Francia. Unos
mirando con desprecio los fuegos de

artificio intelectuales de los medios literarios de la capital, buscan y encuentran la otra Francia, la de la provincia arcaica, e.le costumbres severas.
ahorrativa y gazmoiia; otros descubren
bajo una aparente ligereza la seriedad,
la severidad ascética y la encuentran
u1 :,u lengua precisa, clara como el
&lt;-ristal, en la arquitectura despojada
de sus monumentos clásicos, en 1a disciplina monástica de sus escuelas y de
su trabajo intelectual , aquéllos, rechazan la imagen engafiac1ora de cierta

literatura de pcrv(lrsión, los centros de
placer para turistas extranjeros constituidos por las comedias ele boulevard
y los cabarets del "gai París" y descubren en Francia al país de la estructura familiar más fuerte y más firme die mundo.
Todo esto es verdad y el error consistiría en escoger uno de estos aspectos y excluir los demás para definir
a la "verdadera Francia''. Estas contradicciones no son más que Jas facetas de una individualidad. Este "todo"
que se llama Francia no es ni una mole heterogénea ni tampoco una construcción moderna de concreto y de
acero sino un viejo edificio construido con ambiciones de hombre, hecho
de piedra y de cal como una de esas
viejas iglesias de campo en las cuales
se unen armoniosamente los estilos de
varias escuelas.
El secreto más profundo de Francia
es que clcntro de este desorden aparente reina el orden más durable que
aparece en la estructura misma del
país, en sus caminos dispuestos en forma de estrella, alrededor de Paris, en
la amable tiranía de los convencionalismos, en el idioma, en las costumbres, en la conversación, en la cocina.
Hasta la disputa más vulgar, hasta el
insulto que tienen sus normas, sus titulos de nobleza.
El revolucionario y el reaccionario,
el aristócrata y el vagabundo, el bohemio, el cura y el ateo, sin hablar de
las numerosas variantes femeninas, son
tipos bien determinados indispensables y conformes a un modo de vida
cuya ley de base consiste tal vez en
el dicho: "se necesita de todo para
hacer un mundo".
En los libros de geograf'.a leemos
que "Gran Bretaña cuenta con -49 millones de habitantes" o que "la población de los Estados Unidos suma 160
millones de habitantes" pero la Francia debería decirse que "está dividida
en 43 millones de Franceses".
Es el único país dónde aparentemente si se suman 10 ciudadanos a
otros 1O no se hace una suma sino una
división entre 20.
Y con todo esto el orden reina y se
impone.
Los moralistas no han ideado ningún código de costumbres, pero hay
que admitir que si la libertad es el
derecho de cada uno de seguir su propio camino, es necesario que el órden
que se impone por sí mismo sea muy
fuerte, puesto que asegura esta libertad que no exige ni respeto ni disciplina, ni siquiera consideraciones. Si
se quiere darle un nombre la llamaremos Civilización: una civilización definida, una segunda naturaleza y tan
habitual, tan fácil que también puede
11am3rse1e rutina.
Paul VALERY en su prefacio de las
"Cartas persas" no se interesaba ni en
cJ órden ni en el desórden sino precisamente en ese estado ideal de equilibrio intermedio. Decia: "El órden pesa siempre al indh·iduo. El desórden
le hace desear la policía o la muerte.
Son dos circunstancias extremas que
molestan a la naturaleza humana. El
individuo busca un estado intermedio
muy agradable en el cual se sienta lo
m:.ís libre y lo más protegido posible".
El secreto de este órdcn invisible y
tan fuerte es 1a medida humana, que
es el privilegio, como la enseña la Doctrina francesa, de los pueblos de cultura latina y greco.latina. Francia ha
desarrollado una filosofía, una teología
de la "medida". La medida estética de
la obra personal viene a oponerse a la
producción en serie: cultura del gusto
contra la uniformidad que es sinónimo
ele fealdad y de baja calidad. La Ínedicla, es también el ideal del sistema
de educación que quiere formar hombres completos y no miembros útiles
o utilitarios de una sociedad especia-

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�!izada. La unidad suprema de esta filosofía no es ]a sociedad sino el hombl'e en su individualidad y la organización social no es más que un mal
necesario al que hay que sacrificar la
mús pequeña parte posible del alma,
del espíritu y aún del egoísmo de cada uno.
Pero esta "medida humana" llevada
al extremo podría tener sus abismos
y, desgraciado aquel, que, en una sociedad basada en la sola felicidad per-

sonal, se encuentre solo, agobiado por

* * *
a nadie salvo a algunos turistas sajo-

nes o teutotoncs". Para el que no quiere otra cosa, Francia es siempre el
país en donde uno puede dt::jarse vivir, y París desborda de refugiados de
aqaélJos paises en los que reina la disciplina, en donde las normas son in•
flexibles y los organismos sociales in•
corruptibles; existen en París el Alemilo que odia a Alemania, el Americano que detesta a América, el Suizo que
sr ahoga en su patria, el Inglés que
dice horrores de Inglaterra, el Ruso,
el Húngaro, el Checo y el Chino que
son todos ellos hombres que están al
margen de sociedades poderosas y
fuertemente organizadas. Pero muy
difícilmente se encontrará al Francés

mo de todos los administradores desde
arriba hasta abajo, desde el presidente hasta el secretario de alcaldia o el
capitán ele los bomberos, de la más pequefia ciudad de provincia.
Pero en Francia no sucede lo mis•
mo y si los Ministros cambian frecuentemente, todo el inmenso cuerpo
de la administración es inamovible y
asegura una continuidad perfecta. El
cuerpo de Franela es tan sano que puede vivir sin cabeza varios meses.
La constitución ele esta administración data prácticamente ele los primeros reyes Capetas quienes depositaron
más y más su autoridad en manos de
los funcionarios reales, La historia de
Franda podría escribirse como la de

nes y de golpes de Estado, pero desde
Felipe Augusto, una armada siempre
más numerosa de funcionarios, de legisladores, &lt;le contadores, ha cuidado
celosamente de los intereses del dominio sin dejar escapar jamás ninguna
ocasión favorable. Es la constancia de
una historia que aparentemente es toda inconstancia.
Cada régimen nuevo (y Francia en
dos siglos ha conocido n¡¡ís de diez)
llega al poder con un pragrama revolucionario de reformas que conciernen
a la Administración y a la Justicia,
pero ninguno se ha atrevido a cambiar
otra cosa que los nombres y las pers()..
nas. Toda la estructura ha subsistido.
Ante esta permanencia absoluta la corta vida de un gobierno parlamentario
pesa poco.
Desde hace varias décadas Francia
busca un sistema de gobierno sin encontrar la fórmula definitiva y el observador que no ve más que la faceta
política (el Consejo de Ministros, el
Parlamento y los Partidos) se pregun.
, ta angustiado cómo un país, en tales
condiciones puede pretender figurar
,,¡i, en el Mundo. Se olvida este observa'• dor que la Administración, que trabaja de una manera tan perfecta con su
fuerza rutinaria, no deja más campo
de actividad posible a la política que
el de la ideologia.
Se podria decir paradójicamente
que, en Francia, Politica y Estado están rigurosamente separados. Constitucionalmente la soberanía viene del
pueblo que manifiesta su voluntad escogiendo a sus representantes en la
Asamblea Nacional y en el Consejo de
la República. Esa voluntad se traduce
después en leyes, en resoluciones, en
órdenes del dia.

la edad, la enfermedad o la desgracia.
Felizmente esto no existe en Francia
y, en este campo en particular, la seguridad social ha revestido una de sus
formas más desarrolladas.
Ese equilibrio entre la Sociedad y
el Individuo es posible porque la me-Jr.
die/a humana francesa redondea los
ángulos, quita a los principios sus in- i~
transigencias y permite conciliar lo inconciliable. Una vez más "se necesita
de todo para hacer un mundo", pero,
que no sea demasiado, un poco de revolucionarismo y un poco de reacción,
un toque de aristocracia y una brizna
de populacho, para que la vida y la
creación tengan todo su sentido, pero"
de todo con medida: razón moderada,
lógica moderada, pasión moderada.
La medida es el secreto del arte de
gobernar a los hombres; es la elegancia de esquivar las alternativas brutales; es la virtud de nunca sacar las
consecuencias extremas de las cosas y
de saber, aún en el exceso, hasta donde se puede ir más lejos. El nombre
del Revolucionario ROBESPIERRE y
su apodo "El Incorruptible" siembra
todavía el terror, pues lleva en sí todos los excesos de la inhumanidad, de
la ausencia ñe imaginación y el único
lado universalmente reprobado de la
Si se abre un libro de Derecho consRevolución Francesa fué: esta "tiranía
titucional, esa doctrina de la soberade la virtud" de la época del Terror
nía se expone a lo largo de la obra con
durante la cual este fanático ROBES,. una precisión, con un rigor matemáPIERRE había olvidado la medida huj ticos. Pero no se encontrará ni una
mana.
~ palabra sobre los funcionarios del MiEvidentemente los franceses están
nisterio que se quedan cuando el Mide acuerdo que hay que colocar muy
nistro sale; sobre el Consejo de Estaalto los principios puesto que forman
do, juez administrativo soberano que
parte integrante del ceremonial social,
interpreta a su modo la ley y permite
pero sólo del ceremonial. Y piensan
que se aplique o que se entierre sigique se haría bien en colocarlos tan allosamente. Es así como a principios
to que no se les pudiera encontrar ja,
de este siglo una nueva legislación somás en la vida diaria.
Es imposible clai-o hacer una enu~:t;~a e~f:Cer~~:
meración de todo lo que divide a los
firmada por los Ministros competentes
El pintor Henry .l!alisse
franceses pero se puede asegurar que
µromulgada en el Diario Oficial, sigue
cuando un Francés se despierta proJurmiendo en los archivos sin haber
nudista en Burdeos es casi seguro que
podido jamás llegar a la fase de su
otro francés despertará antinudista en que no quiera a su país. Podrá criti- su administración: anónima, prosaica, aplicación administrativa. No se haEstrasburgo. En cada francés duerme car sus costumbres, sus instituciones, continua y en el sentido profundo de bla tampoco del Estado Mayor de las
un "anti" que se despierta al ver a un su política, su economía, su adminis• la palabra, apolitica. En ella y no en finanzas que dispone de los presupuesuproii.
tración, pero una vez proclamados las ideas grandiosas de un conquista- tos voados por las Cámaras y que, en
Y es asi como vive París en el cora- sus desprecios terminará con la de- dor o de un gran hombre de estado calidad de regulador de las entradas
zón de Francia, en una completa li- claración apasionada, confesando que se encuentran la garantía de la dura- Y salidas de las cajas del Estado, tiene
bertad y en un desorden aparente con Francia es el país por excelencia en ción; trabaja ocultamente para el día de hecho la vida del Gobierno entre
sus barrios en donde reina la calma donde se puede vivir y respirar con siguiente y a la larga recupera siem- sus manos. No se menciona tampoco
provinciana y sus centros ruidosos de toda libertad.
pre lo perdido por la política del rey el poder jurisprudencia! de la Corte
la industria, del turismo y del placer,
Otro misterio para los extranjeros o de un gabinete. Así durante siglos, de Casación, soberana en su interprecon su núcleo L,&gt;nservador y sus afue- son las costumbres politicas de Fran- la politica real, obrando· irreflexiva- tación del Derecho civil. Sin embarras revolucionarias, con el ardor serio cia y hace poco tiempo Foster DULLES mente ha renunciado a las posibilida- go, llinguna de estas Instituciones viede sus estudios y los alborotos de los desencadenó la hilaridad del Congreso des de unificación para interesarse so- ne del pueblo. De hecho constituyen
estudiantes del barrio latino, con su Norteamericano comenzando un dis- lamente en un cortesano o en una fa- el m~canísmo de la Monarquía absoluburguesía, su bohemia, su gente humil- curso con estas palabras: "La política vorita.
ta, reforzado, completado por el Imde, su proletariado, bajo los ojos abier- francesa es un fenómeno verdaderaEs también la política Real la que perio. AJ desaparecer los reyes y el
tos de una policía que tolera el juego mene curioso".
con sus propias manos ha preparado, emperador estas Instituciones Jieredae interviene muy rara vez, Todo se
Es verdad que los continuos cambios ha dirigido las grandes catástrofes de ron su soberanía. Francia, tradicioarregla y la ciudad dirige su vida como de ministros de las Repúblicas sucesi- la guerra de los Cien años y del desor- nalmente a la vanguardia de las revosu circulación que parece ir hacia una vas de la época moderna han sumido den de Borgoña. Hay algunos perio- luciones es paradójicamente uno de los
catástrofe pero que sin embargo es al extranjero y a los amigos más que- dos, (a veces los más felíces de la his- países más conservadores y de los más
más rápida y más segura que en la de ridos de Francia en gran perplejidad: toria de Francia) durante los cuales tradicionalistas, gracias a esta poderocualquiera otra gran ciudad. Si se Cómo un país que cambia de perso- este país ha sido gobernado con una sa administración que se ha formado
pregunta uno como puede durar este nal gubernamental una o varias veces 1igereza inconcebible. Pero los cimien- en el curso de los siglos.
estado de cosas, no hay más que ob- por año puede seguir una politica ex- tos permanecían intactos, los daños
Se puede repetir una vez más que
servar el tráfico en la Plaza de la Ope- terior, una política económica y una causados se reparaban, y una vez pa- Francia no está gobernada, sino admira a una hora de congestionamiento: política social racionales? Cualquier sada la crisis la tradición se renovaba. nistrada y que es precisamente su inesdiríase que es imposible y sin embar- otro país se sumiría rápidamente en Esta asombrosa inn1lnerahilidad de tabilidad politica la que garantiza la
go se hace bien.
la anarquía. En los Estados Unidos Francia que ha parecido con frecuen- perennidad de su Administración. GraEn un ensayo sobre Francia el autor por ejemplo, semejantes cambios oca- cia milagrosa, se debe a que este país cias a esta repartición del trabajo las
suizo Herbert Lüthy escribía: "En sionarían una verdadera catástrofe ha sido inmunizado por su poderosa Camaras puer!en ser el campo de la
Francia se resuelve cada dia, a cada pues al pasar de un gobierno demó- administradón de mil cabezas contra ideología, de la abstracción de la demomento la cuadratura del circulo y crata a un gobierno republicano o vi- la política de sus propios Gobiernos. magogia más completa sin perjudicar
en esto no hay milagro: consiste en ce-versa se procede a un cambio com- Se han sucedido cuarenta reyes y un la vida administrativa de Francia. La
que la parte no resuelta no molesta pleto de los hombres politicos así co- número casi tan elevado ele reYolucio- República reina pero no gobierna.

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El mismo político americano que
Janzó esta frase: "La política de Francia es un fenómeno verdaderamente
curioso" continuaba su informe diciendo: "pero la administración francesa nos deja admirados y los resultados obtenidos en el campo económico
asombran a nuestros técnicos y trastornan todas las previsiones que habían formulado con anterioridad."
Es un hecho que la pi;ospcridad económica de Francia admira a los más
optimistas. Este pais tuvo primero que
reedificar sus ruinas al terminar la última guerra, soportando al mismo
tiempo el peso de un nuevo conflicto
en Indochina que costaba 30 míllones
' de pesos por día al Tesoro.
Sn restablecimiento económico lrn
sido sin embargo prodigiosamente rápido y la progresión no cesa de acrecentarse:
Si la producción industrial francesa de 1938 se designa con el índice
100, la. de 1955 se ha elevado al indice 170 y alcanza ahora 180.
Las minas de carbón proporcionaron el año pasado 55 millones de tooe·ladas.
I.a industria de la construcción eléctrica ha pasado del índice 100 en 1949
al indice 181 en 1955.
La producción de acero ha pasado
de G millones de toneladas en 1938 a
13 mílloncs en 1955.
La industria automotriz ha construido 725,000 vehículos en 1955, o sea casi el doble ele la existencia total de
México.
El índice de la producción de elecciclad se ha elel'ado de en 1938 a 204
en marzo de 1956.
En cuanto a la procfücción gricola
Francia ocupa el primer lugar en Europa Occidental con 22 % de la producción total.
Estos cnantos datos de estadística
estún Uestinados únicamente a precisar las ideas y no quisiera aburridos
con una enumeración tediosa.
La técnica francesa ha vuelto a imponerse gracias sobre todo a la excelencia de sus ingenieros y basta para
ilustrarla citar algunas realizaciones
de las mús sensacionales.
En el campo de los transportes los
Ferrocarriles franceses que tienen una
longitud de 40.000 kms. de los cuales
mús de 5,000 estún electrificados establecieron _este año varios records sensacionales.
Dos locomotoras de serie pulverizaron la marca mundial de velocidad
con 331 kms. por hora. En otro plano
sr hizo correr un tren sin conductor
por teleclirección a 120 kms. por hora.
En 1955 el 97% do los trenes tanto de
pasajeros como de carga llegaron con
menos de dos minutos de retraso. En
la unión de las grandes ciudades de
Francia con París se alcanzan promedios ele velocidad que parecían impo•
sibles hace algunos afios. Paris-Lyon
512 kms. á 123 kms. lle promedio, Paris-1\iza a 100 kms. de promedio, Paris-Burueos 581 kms. á 117 kms. por
hora.

aparecen desnudos sin vcrguenza bajo
Jas luces del escenario.
Esta atmósfera de invernadero del
París cultural establece una especie de
comunidad del espíritu que no se encuentra en ninguna otra parte Y que
producirá "la obra de arte total" mejor de lo que P.udiera hacerle la creación aislada de genio. Algunas veces
media docena, una docena quizás ele
grandes hombres de la literatura, de
la música, del teatro, de la danza, de
la pintura, de la escenificación, se unirán en una constelación única en la
forma y en el tiempo y "la obra t~tal" aparecerá no como una gran maquina wagneriana sino como una miJactrosa pompa de jabón brillante, impc°evisiblc, ligera. Tal procligali¡lad tan
pura y tan definida, sólo es po~ble en
esta ciudad, ante este público, en esta
atmósfera.
El pueblo más individualista de la
tierra posee también la literatura más
social, pero esta vez no hay aqui ninguna contradicción: el punto común
que tienen es este interés exclusivo
para el hombre, quién, juzgándose él
mismo "soberano", se vuelve a encontrar único objeto digno de su litera-.
tura.
Son esos hombres de letras sabios y
pensadores quienes se alarman ante la
amenaza que representa para los países de cultura grecolatina la monstruosa organización técnica de otras
civilizaciones en las cuales la "desmedida" se vuelve regla.
Y Francia, fiel a su tradición histórica se ha puesto a la cabeza de la cruzada emprendida para defender su "filosofía de la medida humana". Cruzada a la cual los países latinos y México en particular toman una parte activa. Se trata de la defensa del hombre en su individualismo ante la organización social sin la cual parece que
rn la época presente no puede ex¡stir
"El orden pesa siempre al indil1iduo."
grandeza nacional. Francia se ha resuelto a encontrar una solución para
conservar tanto su modo dr vida como
Francia cuenta también con la red emp1~esas francesas construyen puen- su grandeza a fin de guardar el equide carreteras más densa del mundo tes, carreteras, instalan puertos, cen- librio entre elementos que parecen incon 642, krns., seguida en Europa pcr tros metalúrgicos. La corriente acaba conciliables. Sus esfuerzos para manInglaterra que cuenta únicamente con de orientarse hacia :.\léxico en donde tener esa armonía son el reflejo de to280,000 kms. A esas redes de ferro- se realiza en Monclova una fábrica de da la historia contemporánea de Francarril y de carreteras se tendría que abonos químicos con una inversión de cia. Hasta la fecha ha tenido éxito y
añadir la red &lt;le los canales fluviales mi1s de 12 millones de dólares; en Man- creo pues que podemos. confiar en ella.
que hacen de Francia un gran cue~po zanillo se ha formado un rupo siderúrOjalá que el bloque de los países lacuyos partes estún perfectamente b~en oico con un costo aproximado de 23 tinos sea lo suficientemente unido y
cuyas partes están perfectamente bien ~1illoncs de dólares para producir una fuerte para hacer triunfar ·este ideal.
ligadas entre si hasta en los luga~e_s cantidad anual de 150,000 toneladas de Francia está haciendo un esfuerzo timonta1iosos &lt;le los Alpes o de los P1r1• acero, 20.000 toneladas de !erroman- tánico para compenetrarse mejor con
o"'aneso .y 75.000 toneladas de lámina;
neos.
sus hermanas de sangre y de cultura.
Los nuevos aviones franceses y so- entre México y Guadalajara los antiLos millares de estudiantes que desbre todo la serie de la "~lystCre" si- f;UOS postes telefónicos se van a re- de el fin de la última guerra se han
guen a ]a cabeza de la aeronáutica emplazar por nn sistema francés de dedicado a estudios profundos del
mundial y ]os pedidos hechos a las va- transmisión por via hetziana de las idioma español, los centros de altos esrias casas constructoras se elevaban a ('Ornunicaciones telefónicas con capa- tudios hispanoamericanos de Paris y
cidad para 120 léncas simultáneas; en de Burdeos hacen que esa compenetra~
1.500 aparatos en junio pasado.
En el campo &lt;le la ¡nvestigación nu- fin ~Iontcrrey contará pronto con uno ción sea cada día más estrecha. Es de
clear Francia desde luego noha pro· de ]os primeros teléricos de América desear que México también siga deselucido ninguna bomba A o JI pero los Latina construido por una casa fran- pertando en su juventud mayor interés
científicos franceses están a la van- cesa. Gnirá la Ciudad de los Niños aún hacia la lengua y 1a cultura franguardia en el campo de lai nYcstiga- con la cumbre de la famosa Silla.
cesa, como parte de la educación de
Todas esas realizaciones reflejan "hombres completos" y no de miemción.
En los úJtimos años las empresas también una fiel imagen ele la Fran- bros útiles o utilitarios de una socieindustriales francesas entraron en la cin de hoy, uno de los innuerables as- dad exageradamente especializada.
competencia internacional Sobre los pectos de su actividad tan diversa.
mercados extranjeros y su técnica se
impone sobre todo cuando se trata de
** *
enconrar mla solución original o la re·
El cuadro no sería completo si no
solución &lt;le un caso difícil.
se
hablaha de este Olimpio parisiense
Para dar solamente algunos ejemplos
podríamos citar entre las realizacio- en .el que todos los dioses y los semines actualrs en el extranjero la cons- dioses de Ja literatura y del arte se
trucción en Estados Unidos de un reunen. En la jerarquía de los valores
puente de hormigón prctensado que ocupan el lugar más alto que nadie
será el más largo del mundo con 38 les disputa.
El escritor es más hombre público
kms.; rn Canadá la construcción de
un puerto de mar en los Grandes La- que el político. La prensa se ingenia
os cana&lt;lienses que recibirún así direc- para conocer su opinión sobre todas
tamente los navíos de altamar; en Bra- las cuestiones que interesan al país.
sol: el gran túnel suharino que debe Casi todos son criticas, colaboradores
enlazar a Río de Janeiro con su cer- de diarios o ele revistas. Se publican
cano suburbio portuario de Niteroy sus cartas íntimas durante su vida o
asi como la fábrica siderúrgica de Ita- cuando mucho sobre su tumba aún
bira; en Finlandia, Argentina, Hong- fresca. Nada de lo que les atañe es
Kong, ChiJe, Noruega, Venezuela, las privado y, como Ios dioses de Grecia,

Página 7

�Admirada, codiciada por magnates
y políticos de un país imaginario de
Hispanoamérica, la heroína decide
consagrar su Yida a la lucha por la
libertad de su pueblo. Al llegar a esta
etapa de la historia, Robles presenta
la realidad social, económica y política de ese país -mezcla, tal vez, de la
tes geomonfológicos más efectivos, pue- Argentina peronista y de la Venezuela
de destruir i-ecursos importantes Y po- de hoy en día-; como antítesis de los
tencialmente renovables que le sirven comerciantes e industriales voraces y
de los políticos nefastos, el autor nos
ele medio de vida y goce.
describe a los estudiantes, último reLa segunda experiencia destaca el ducto de la dignidad y la soberanía
hecho de que los recursos irrenovables nacionales. Ada se a1ia con ellos. Conde los cuales depende el hombre mo- tribuye económica y humanamente a
derno, especialmente los combustibles su causa, que es la del pueblo. Derro•
y los metales, se agotan a un ritmo lados, mueren en el campo de batalla
que aumenta rápidamente en cofras o en las cárceles. Ella, desilusionada,
absolutas y a veces en forma relativa, opta por el suicidio.
es decir, en relación con el incremenNovela valiente, bien escrita y armato de los yacimientos probados a trada
que vale, al mismo tiempo, como
vés de una exploración más completa
obra de arte y como documento huy mediante nuevos descubrimientos.
mano.
Ninguna de estas experiencias es
nueva. La historia nos muestra ejemplos en los que el suelo, la fauna y la
flora, especialmente en los climas áridos o semiáridos, fueron destruidos
pOr el hombre, que, por lo tanto, puso
en peligro su propia existencia. En la
misma forma, el agotamiento de los re•
cursos irrenovables ha conducido, a
Yeces, a cambios de gran alcance en
el desarrollo económico y político de
países o de ciertas regiones dentro de
un país.

LIBROS
Los nombl'es de las Estrellas, por E. J.
"'EBB. Breviarios del F. C. E. )léxico, 1957.
En ('Sta obra, al par que se demuestra con ejemplar erudición que los
nombres de las estrellas deben haber
tenido su origen, en los más de los
casos, en la imagen poética o en la
fantasía infantil de los primeros hom. •'1lres que contemplaron el cielo estrellado, se nos enseña a amar el incomparable espectáculo del iluminado firmamento nocturno. Quiere el autor,
ante todo, hacer que el hombre vuelva a desear la noche, porque es en ella
cuando despliegan los astros, majestuosamente solitarios u ordenados en
graciosas constelaciones, su inefable
belleza, y rescatar para él, como fuente de perennes emociones estéticas, la
apariencia del firmamento, contemplado con el ojo desnudo y el espiritu libre de cegadoras preocupaciones científicas. La cuidada información que
nos da, no persigue otro fin que el de
ayudar a lanzar esa mirada admirativa
que le propone al lector.

ALAS CASAS EDITORIALES YA
·LOS SEÑORES DISTRIBUIDORES
YLIBREROS DEL CONTINENTE

Wantrup en el transcui'so de las páginas ofrece los que, a su juicio, son
los más adecuados r~medios contra estos males.

La Universidad de Nuevo León ha
mantenido desde su fundación un vas•
to plan editorial que desarrolla al través de publicaciones cuya circulación
comprende a todas las Instituciones
oficiales, uniwersitarias, académicas,
ateneistas, centros culturales, sociedades de diversa índole y personas, en
América y Europa.
Entre el cuerpo de ediciones que
aquí se imprimen figura nuestro mensuario ·'ARMAS Y LETRAS", que recientemente ha establecido una sección -LIBROS-, en la que figuran
comentadas las obras últimamente aparecidas
, en las prensas americanas.
Dada la extensa órbita de circulación del Boletín arriba mencionado, y
en interés de ofrecer a] lector americano una juiciosa información del fondo y continente de la obra, cotejada
a la luz de un criterio ecuánime y a
tono con la moderna interpretación
del pensamiento científico, literario o
artístico, "ARMAS Y LETRAS" se complace en invitar a ustedes a coadyuvar
con este propósito de orden cultural
que anima a la Universidad de Nuevo
León, solicitándoles el envío de cada
una de las ediciones nacidas en sus
prestigiosas prensas, ]as cuales serán
objeto de nuestros comentarios, en la
medida que vayan llegando a nuestras
manos.
Los envíos deben hacerse a:

MAURICE DQBB: Salarios. 2a. ed.
México, Fondo de Cultura Económica. 195j,

"ARMAS Y LETRAS",
Universidad de Nuevo León,
Plaza del Colegio Civil,
Monterrey, Nuevo León,
México.

Maurice Dobb, destacado economista y profesor de la Universidad de
Cambridge (autor también de una In-

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~ J"';,~, ~~~!~~~¡~:~ ~~ e;_~~;;:ªa~:~~:~1aª :~

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Wehb: LOS NOMBRES
!}E LAS ESTRELLAS

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Ji.' V l; ¡,. A (O, li, _ , , , ,--,

)tf~E~~~;Ji:§f.&lt;•0'. ,·,~+
En buena parte, también, es un bien

fundado alegato que tiene como propósito desvanacer un error de aprecia•
ción histórica; a saber, el de que el
zodiaco no fue invención de los griegos, sino de un pueblo -el egipcio para unos, el babilónico para otrosque Jo descubrió antes que ellos y se
lo transmitió. Esta importante conclusión está garantizada por la autoridad
de Edmund J. Webb, figura descollan•
te en los medios académicos ingleses
por sus conocimientos humanísticos y
de la astronomía antigua.
S. "/. CIRIACY-WANTRUP: Conservación de los recursos, Economfa y

política. México, Fondo de Cultura
Económica. 1957.

La cultura moderna occidental ofrece dos experiencias que han despertado un interés vivo y general por la
conservación. Ambas pueden considerarse como problemas de ecologia humana, puesto que surgen de la reacción mutua, .en el tiempo, entre la forma de cultura y el ambiente fisico.
La primera experiencia nos enseña
que el hombre, como uno de los agen-

Página 8

este libro una comprensión perfectamente clara de los aspectos tanto teór·,cos como prac
' 1·1cos d e est e unpor.
1
~c~n
para exponer al estudiante de economía las caracteristícas ·distintivas de
las diversas teorias de los salarios y
las modalidades en materia de siste-·
mas de salarios, pago de salarios, con•
tratación sindical colectiva, fijación de
salarios mínimos, etc.
Esta obra no constituye un tratado
extenso sobre salarios, pero sí una introducción bastante amplia a esta especialidad de la Teoria de los Precios.
Es decir, servírá al estudiante que no
encuentre en su libro general de texto
una explicación suficientemente detallada de la formación de los solarios,
preparándole a la vez para la lectura
de tratados de mayor envergadura y
leguaje técnico.

~~~~c'.!~~:: i~~fl~:ts

i::~:

rmasy
C. KLUCKHOHN: Antropología. 3a. ed.
corregida. 378 páginas. México, Fondo de Cultura Económica.
Ralph Linton, uno de los grandes
de la antropología americana, dijo de
este ensayo que, "con mucho, es el
mejor libro de antropología, no estrictamente técnico, aparecido hasta la
fecha". Efectivamente, se trata de un
libro que el lector no versado en esta
materia podrá leer con gran provecho,
obteniendo la respuesta satisfactoria a
la pregunta "¿Qué es la antropología?"

En términos totalmente al alcance
del no iniciado, DO!; cueta la historia
de esta ciencia, sus comienzos como
rebusca curiosa del aficionado a cosas
raras, pasando por la etapa del estuSalarios, de Maurice Dobb, llena un dio comparado de los pueblos primihueco apreciable en la literatura eco- tivos, hasta llegar al de los complejos
nómica de que se dispone en lengua pueblos modernos. Describe, sin en•
castellana.
trar en detalles demasiado técnicos,
los métodos empleados por los antroFERNANDO ROBLES: La estrella que pólogos y los varios tipos de conocí•
no quiso vivir. México, Colección miento que ellos consideran necesa~
rios. Explica en términos sencillos y
Tezontle. 1957.
a veces con anécdotas amenas las raEsta novela cuenta la historia de mas de la antropología: la etnográficaAda, joven pueblerina que trasciende etnológica, la arqueológica, la física,
su insignificancia para convertirse en la lingüística y la cultural, llegando al
famosa actriz del cinematógrafo. Ro- moderno concepto de la antropología
bles sigue paso a paso el desenvolvi- aplicada.
miento de su persona y personalidad:
El éxito de este pequeño gran libro
sus primeros años en 1a casona rústica del padre, su arribo a la gran ciu- explica la tercera edición en que se
dad, los contactos que en ella estable- han hecho correcciones en consonance, su ingreso y rápido triunfo en el cia con los años pasados desde su pricine.
mera aparición en 1949.

uarR

Ürgano Mensual de la Universidad
de Nuevo León
Registrado como artículo de 2a. Clase en la
Admón. de Correos de Monterrey, N. L.. el

20 de ALnl de 1944.

INDICADOR,
Colaboradores

Hugo Padilla
Fidencio de la Fuente
Cenara Salinas Quirogn
Arturo Canlú S.
Homero A. Garza
Alfonso Rangel Guerra
Cuillenno Cerda G.
Jorge Rangel Guerra
Manuel Morales
Dibujos de Jorge Rangcl Guerra

Director
Lic. Fidcncio de la Fuen!e

Oficinas
Washinglon y Colegio Civil
Monterrey, Nuevo León

MEXICO

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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>�LOS DIVERSOS ASPECTOS

Eso basta para que leamos su obra con cuidado, sin buscar, como muchos
lectores, tal imagen audaz o de una evocación impura. Poemas del remordi-

Pués bien, tenemos un pretexto (el acercamiento de estas dos fechas:
1857-1957), para hablar de Baudelaire. Pero ¿cuál Baudelaire vamos a estudiar? Porque existen muchos y el corlo tiempo de una conferencia no nos

miento, poemas del pecado, poemas de la desesperación, poemas de la condenación posible, que algunas veces olvidamos de leer hasta el cabo. Por ejemplo, el de las "Mujeres Condenadas" cuyas últimas estrofas superán hasta la

permite verlos todos. Existe un Baudelaire crítico de arte que se aventura con

voz profética de Bossuet o de los místicos:

¡Oh, Belleza ¿qué hacer? tú lo quieres! ¡tú imperas!
con tus ojos de fuego, brillantes como hocrncras
calcíname estos restos que han dejado ]a/fieras'.
S?bre el ~ismo tema existen varios poemas, mucho más fuertes y realistas,
p~ro este, mas que los poemas c~ndenados y sus evocaciones , oluptuosas o
v1?lentas,. traduce la lucha, despues el abandono, y una especie de resignación

el pintor Delacroix a seguir las huellas de una imaginación supernaturalista

1

que ya es un surrealismo. Existe un Baudelaire crítico musical que escribió

Bajen, bajen, lameniables victimas

sobre Wagner páginas profundas. Ppdieramos hablar del genial traductor de
Edgar Poe, al cual supo dar, en Europa, el éxito y la gloria. Pudieramos hablar también del autor de los "Poemas en prosa" que plantean demasiados problemas, pero que, sobre todo logran alejarse del todo de la prosa poética, de

bajen el camino del eternal infierno

Inste a la fatalidad del pecado.

húndanse en lo más profundo del pozo donde todos los crímenes
flagelados por un viento que no viene del cielo

. Conocimiento tambien del hombre, el conocimiento de París. Baudelaire

o~_ia a la Naturaleza y hace de la gran capital el clima de sus versos. La reco-

hierven en desorden con ruido del trueno.

las frases abundantes y muchas veces vacías de Chateaubriand para acercarse

g10 por todas_ :t:t~rtes, conociendo sus callejuelas, sus cantinas más feas, sus
casas de perd1c10n.

(Femmes damnées l.)

al contrario al estilo seco y sin edad de nuestros neo-clásicos del siglo XVIII.
Existe por fin, el poeta amargo y terrible de ºMi corazón desnudo" y "Cohetes".

Pero le dejaremos también por hablar del magnífico poeta maldito de 'Las
Flores del Mal".
ASPECTOS DEL POETA MALDITO

acerca a Baudelaire, y muchas veces podemos evocarle al lado de nuestro poeta:
el Dante del Canto V. del Infierno.
ORGANIZACION EXTERIOR. (Dante)

Este se presenta bajo dos aspectos: el del "dandy" de 1842, y del poeta enfermo y ya condenado de 1857. Entre estas dos fechas, la eclosión de "Las
Flores del Mal".
En 1842, Baudelaire ,•ive en París en el hotel Pimodan. Teófilo Gantier
nos retrató la entrada, la puerta lúgubre con su cerradura mohosa, el patio so-

La Diana cantaba en los patios marciales
Y el viento matutino soplaba en los fanales.

1

Era la hora en que vaga pesadilla indolente
tortura en sus almohadas al bruno adolescente·

Baudelaire babia pensado, para el viaje al cabo de la noche al cual nos

lemne y húmedo, la escalera de estilo Luis XIV, las pinturas obscuras y las
pesadas cortinas. El joven Baudelaire se complace en vivir ahí, entre estas viejas paredes y estos viejos muebles llenos de recuerdos y de nostalgia; se complace en abrir los baúles venh·udos en los cuales duermen todavía cartas de

lanta con delicias, pués él conoce más que nadie "los pliegues sinuosos de las

0

el dia muestra un haz de co·sas que se escapan.

Aquí y allí, empezaban las cas3.s a humear.

Este circulo es el más largo. El segundo es París, en el cual Baudelaire se ade-

Las bijas del placer en actitudes muertas,
el retardado sueño dormían boquiabiertas;

viejas capitales. El tercer circulo es el del Vino, de la borrachera pesada. El
cuarto es el del Mal, el circulo del pecado de la carne y del vicio, el de los

La aurora tiritando iba, con paso incierto
lloviendo una luz verde sobre el Sena desierto
Y, frotando, París, sus ojos de coloso,
empuñaba sus útiles, anciano laborioso.

doce poemas más audaces en los cuales, a pesar de ésto, podemos oír la voz
Un viejo arcón colmado de_escombros, un armario
con papeles, novelas, billetes expresivos
y rizos de cabellos envueltos en recibos

. . . .. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. . ' ....... .

los diversos circulos, y esta vista rápida de la obra no expresa más que el contenido exterior del libro. No es una explicación .

Yo soy un "boudoir" lleno de rosas profanadas
en que se apilan mustias las modas aviejadas
y en que hasta los 11 b0uquets" de color desmayado

exhalan un olor de frasco destapado.
(Spleen II)
En estos años de juventud, no tenemos solo un poeta futuro: ya tuvo tiempo para escribir los más asombrosos poemas de su obra: 16 al menos, entre los .
más hermosos que concibió. Es de notar que antes de su salida para los mares
lejanos, en 1842, había recitado, con voz fina y voluntariamente fría, pero imperiosa, el poema atroz de "Una carroña" o "Las estrofas a Louchette" y
"A una mendiga bermeja". Como Arturo Rimbaud, Baudelaire fué un poeta precoz; y sus primeras obras ya contienen todo su conocimiento del hombre.

Verdade~amente Baudclaire añ_adió a la pocsia francesa un registro nuevo,

!ª

el de
pocsia de las grandes capitales, con su profundidad vertiginosa. Pero
el Parts de Bat~delaire no es el de Víctor Hugo, ni el de Balzac, ni el de Francís
C_arco. El Pans de Baudel_aire no es sobre todo el "París by night" tan artifi-

1 et. Juan Camborde: "La Poesia de BaudeJaire", a quien este estudio debe mucho.

c1~l como las luces de neon, y que se ofrece a los turistas extranjeros. Es el
pats verdader~ de Paris, la ciudad misteriosa en la cual el cuerpo y el espiritu

SIGNIFICADO INTERIOR

d_el poeta se 1nerden. Pozo espantoso en el eual Baudelaire encuentra las vic-

Para penetrar la significación profunda de "Las Flores del Mal" hay que
seguir al mismo poeta. No es una casualidad si el circulo más importante se
llama "Spleen e Ideal": ahi está lo im¡iortante. Esta lucha del hombre, esta

timas más tristes de la miseria humana.

"LOS CIEGOS" (CXVI)

palpitación de los instintos, esta respiración de la vida, son los verdaderos ca-

rácteres de la poesía baudeleriana. No importa el lugar ocupado por cada

¡Alma mía, contémplalos! Son tristes, espantosos.
Vagamente ridículos, maniquíes siniestros,
Y, como los sonámbulos de la noche maestros
fijan, !sabe Dios dónde, sus globos tenebrosos.'

poema. Lo que importa es saber si viene entre los poemas de "esperanza en
el sueño, o al contrario, entre los que expresan la caída Y el ahogamiento re-

petido en la realidad. Para huir de este posible ahogamiento, Bau&lt;lelaire busca
con inquietud todas las evasiones que le parecen permitidas. ?e usó demasía•

Pero el segundo aspecto de Baudelaire, el más conocido, trasmitido por
las fotografías de Carjat o Nadar, a pesar de ser menos seductor, es más interesante. Aparece el poeta con los rasgos burilados, los ojos crueles, la boca

d
'ft

amarga, y la cabeza inclinada. Nos aparece asi como el viejo payaso de sus
"Poemas en prosa": "... el pobre payaso encorvado, caduco, decrépito ... No
lloraba, no bailaba, no accionaba, no gritaba; no cantaba ninguna canción ni

. !. ·-,,,

, -- . __.

feliz ni lamentable, no se quejaba. Estaba mudo e inmóvil. Había abandonado
todo, había abdicado. Su destino estaba hecho. Pero ¡ qué mirada profunda,

, . -~,,;
~· '·", 11tí{
, ·' 1- -. 1 · l/ 4:

inolvidable pasaba sobre la muchedumbre y las luces ... !"' Así se nos aparece el

1¡,

••
~

;. ~

poeta de "Las Flores del Mal".

d.11

....

Sus ojos, donde falta la centella divina,
como si se clavaran en lo lejano, al cielo

mos a ver unos de los poemas que expresan más la miseria del hombre y los
intentos para salir de ella. Son los más conocidos.

miran siempre~ jamás su cabeza se inclina
con el peso de un sueño para buscar el suelo.

-

"UNA CARROÑA"
Alma mía, recógete y recuerda el objeto
que hemos visto esta mañana
al volver de una senda, un infame esqueleto
sobre la tierra lozana .

;r,,

éi'¡_ . ';I

do esta palabra de "evasión", pero no supiera convenir mejor que a él. Y va•

11
1

..

...

.. .

...

FALSA INTERPRETACION'

. . . . . . . . . . . . . .. . . . . . . . . . . . . . . . .
Todo aquello tenía un fluvial movimiento
o chispeaba y se perdía;

Se leen mal las mal nombradas "Flores del Mal". Digo las mal nombradas
porque este titulo que debemos a una plática entre el poeta Y un amigo, no co-

dijérase que el cuerpo, gracias a un vago aliento
multiplicándose crecía.

rresponde más que a un solo aspecto, -el menos importante- de ciertos poe•
mas de la obra. "FÍores del Mal" es el subtitulo de once poemas, y nada más.

Aquel caos sonaba con extraño rumor
como el agua por el sendero,
o el grano que, en continuo ritmo, el acechador
vutilve y revuelve en su harnero.

y sin embargo, muchas veces se juzga la obra a través de estas dos palabras
que son un verdadero desafío a la opinión pública. Teó[ilo Gautier, a quien

Baudelaire dedicaba sus poemas, es en parte responsable de la leyenda de inmoralidad de la cual se rodea el nombre de Baudelaire. En efecto, descubre

¡Pensar que tú serás igual que esta basura

en la poesía de éste "tonos de putrefacción adelantada, amarillos de bilis, gri•
ses plomizos de nieblas pestilenciales, verdes envenenado~ y metálicos oliendo

y que esta horrible infección,
estrella de mis ojos, sol de mi noche obscura,

a arsenato de so~a. betunes recocidos y quemados en todas las frituras del infierno". El deber de todo amante de la obra baudeleriana estriba eu hacer justicia a tal acusación de inmoralidad y de gusto al vicio.

tú mi Angel y mi pasión!. ..

Esta incomprensión no resiste a un estudio serio. El mismo Baudelaire

Magnifica y nueva evocación del terna de la muerte del cuerpo y de la
descomposición de la hermosura; tema muy frecuente en la poesía de la Edad
Media, pero también profundidad de la palabra religiosa: "Acuérdate, hombre,

probó engañarnos. Pero hay en su obra cierto acento que no engaña. La lucha
continua entre el Spleen y el Ideal la Materia y el Espíritu, esconde una intenna duda: "¿Hay que decir a usted, que no lo adivinó más que los otros, que

"CONVERSACION"

nostalgias locas, etc. El carácter excepcional de la obra de Baudelaire está en

~ ~ \'

7 ~~--:

encontrarse en la encrucijada de mil expresiones diferentes de una misma
desesperación, y en dar de ella la fórmula a la vez más general y más rica.

¡,

¡No se engañen ustedes! Este libro no es un juego. Dante y Pascal son los úni-

na duda: "¿Hay que decir a usted, queno lo adivinó más que los otros, que
en este libro atroz puse todo mi pensamiento, todo mi corazón, toda mi reli•
gión (disfrazada), todo mi odio? Es verdad que escribiré lo contrario, que juraré que éste es un libro de arte puro, de mueca, de charlatanería; y mentiré
con toda la boca".

He a qui ahora el pecado de la carne y la caída:

-

rable", "Lo Irremediable".
En todas partes, no son sino sueños interrumpidos, despertares amargos,

antes de su muerte~ el 28 ele febrero de 1866, Baudelaire no nos deja ningu-

que no eres más que polvo".

~-~·- ----::

no estén marcadas por los estigmas de lo que Baudelaire llamaba "Lo Irrepa-

cos que se acercan a tal patetismo, el primero con serenidad y como si no estuviera en causa, el segundo con inquietud porque los otros están en causa,
pero los dos con la fé. En una carta célebre, escrita a un amigo, muy poco

'

Cansa al hombre escribir y a la mujer amaJ·.

mo el poeta florentino por Virgilio, no es otra cosa que la condición humana.

sorda del arrepentimiento. Bajemos más: estamos en el quinto circulo, el de
la Rebelión con su terrible satanismo. Por fin, viene el circulo de la Muerte, y
estamos al cabo del viaje. Desgraciadamente, el libro está inacabado: otros
poemas hubieran debido ilustrar algunos temas sacrificados, para equilibrar

'

e~;,;~•~~•;¡~·];~¡~ ·;;r~~~- ~;;.- ¡;; lá~~i1~;;; i~~;n

convida, en un titulo medio religioso medio herético: "Los Limbos". Asi hubiera acabado el viaje de Dante en esta región vagamente entrevista por la teología, sin color y sin vida, sin dolor y sin pena, también privada de éxtasis y

de penitencia. El primer circulo en el cual bajamos, guiados por el vidente co-

amor y retratos. Y nos habla de

"EL CREPUSCULO DE LA MAÑANA"

Pocos versos, en la poesía universal, tienen tal fuerza. Sólo un poeta se

...

/JI? :· ,·¼\ :'
~¿)

-

Eres cielo de otoño rosado y misterioso,
pero como el mar, vasto me envuelve el dolor,
y al retirarse deja en mi labio moroso
de sus limos amargos el punzante escozor.

-

/

"

,(/,~-

~ -- ~~. ;_ .'...../

,.,

.

Y atraviesan así lo negro ilimitado,
hermanos del eterno silencio; arrebatado,
i oh, ciudad I en lo rojo de tus siniestros fuegos,

Y en la gran baraúnda de tu placer cegado,
¿ves?. yo también me arrastro, pero, más desdichado,

me chgo: ¿qut\ hallarán, en el Ciclo, los ciegos?
"LAS VIEJECITAS" (CXV)

............ ... ......... ...... ...............
¡Estos monstruos han sido mujeres en su día,
Epónima o La'is ¡Monstruos rotos, caídos
o encorvados ¡amémosles ! Son almas todavía.
Bajo refajos rotos, bajo fríos tejidos,
se· arrastran; bambolean si el aire se levanta,
se paran cuando pasan los ómnibus horrificos
y aprietan contra el pecho, como reliquia santa,
un bolso en que hay bordados, flores y jeroglificos.

Pero el poeta quiere escaparse de esta realidad. Evasiones fracasadas: por
la inspiración poética, por las artes, por la música; evasión por el exotismo
el viaje, por ejemplo en:
'

"LA CABELLERA NEGRA" (XXIV)
¡ Oh, trenzas, que se rizan en copiosa blandura l

¡Oh, bucles! ¡Oh, perfume de ardiente dejadez!
¡Jlxtasis!... Porque puedan llenar mi alcoba impura
los recuerdos que impregnan tu cabellera obscura,
como un velo en el aire, la agitaré una vez.

......... .............. . .. ............... .
'

Cabellos azulados, pabellón extendido,
dejad que como nuevo cielo nocturno os , 1ea,
en el bozo, rebelde al mechón retorcido,

No palpes con tu mano mi pecho dolorido,

dejad que aspire ansioso el olor confundido
del sándalo ferviente, del almizcle y la brea.

lo que buscas no existe, saqueáronlo ayer
los dientes y la garra feroz de la mujer;
no tengo corazón: las fieras lo han comido.

Por largo tiempo ¡siempre! cabellera de raso

Entró en mi corazón, trás una lucha ruda,

te sembraré de perlas, de rubíes ; ¡si al paso
te encontré por azar,_ya nunca más te pierdo!
¿,Xo ,has sido tú el oasis donde sucfio y el vaso

la Turba ... y canta, y bebe, y se mata sañuda.
¡Qué perfume rodea tu garganta desnuda!

donde bebo, a raudales, el vino del recuerdo?
(Pasa a la página 5.

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Página 3

�LAS ~IUCHEDUMBRES
O A TODOS les es dado tomar
un baiio de multitud; gozar de
la muchedumbre es un arte; y
sólo puede darse a expensas del género humano un atracón de vitalidad
aquel a quien un hada insufló en la
cuna el gusto del disfraz y la careta,
el odio del domicilio y la pasión del
viaje.
Multitud, soledad: términos iguales
y convertibles para el poeta activo Y
fecundo. El que no sabe poblar su soledad, tampoco sabe estar solo en una

N

muchedumbre atareada.
Goza el poeta del incomparable :pri,,ilegio de poder a su guisa ser él Y

ser otros. Como las almas errantes en
busca de cuerpo, entra cuando quiere
en la persona de cada cual. Sólo para
él está todo vacante; y si ciertos Ju-

gares parecen cerrársele, será que a
sus ojos no valen la pena de una visita.
El paseante solitario y pensativo saca una embriaguez singular de esta
universal comunión. El que fácilmente se desposa con la muchedurnhrc,
conoce placeres febriles, de que estarán eternamente privados el egoísta,
cerrado como un cofre, y el perezoso,
interno como un molusco. Adopta por
suyas todas las profesiones, todas las
alegrías y todas las miserias que las
circunstancias le ofrecen.
Lo que llaman amor los hombres es
sobrado pequeño, sobrado restringi~o
y débil, comparado con esta inefable
orgía, con esta santa prostitución, del
alma, que se da toda ella, poesia Y
caridad, a lo imprevisto que se revela, a lo desconocido que pasa.
Bueno es decir alguna vez a los venturosos de este mundo, aunque sólo
sea para humillar un instante su orgullo necio, que hay venturas superiores
a la suya, más vastas y m{ts refinadas.
Los fundadores de colonias, los pastores de pueblos, los sacerdotes misioneros desterrados en la externidad
del ~undo, conocen, sin duda, algo
de estas misteriosas embriagueces; Y
en el seno de la vasta familia que su
genio se formó, alguna vez han de
reírse de los que les compadecen por
su fortuna, tan agitada, -y por su vida,
tan casta.

POEMAS
EN IPIR.OSA
Por Charles BAUDELAIRE

pródigo y holgazán?" Yo, sin vacilar,
contestaría: "Sí, veo en ellos la hora.
¡ Es la Eternidad!"
¿Verdad, señora, que éste es un madrigal ciertamente meritorio y tan enfático como vos misma? Por de contado, tanto placer tuve en bordar esta
galantería presuntuosa, que nada, en
cambio, he de pediros.
EL CREPUSCULO DE LA NOCHE
Va cayendo el día. Una gran paz llena las pobres mentes, cansadas del trabajo diario, y sus pensamientos toman
ya los colores tiernos e indecisos del
crepúsculo.
Sin embargo, donde la cima de la
montaña llega hasta mi balcón, a través de las nubes transparentes del
atardecer, un gran aullido, compuesto
de una multitud de gritos discordes
que el espacio transforma en lúgubre_
armonía, como de marea ascendente o
de tempestad que empieza.
¿ Quiénes son los infortunado$ a
quien la tarde no calma, y toman, como los buhos, la llegada de la noche
por señal de aquelarre? Este siniestro
ulular nos llega del negro hospital encaramado en la montaña, y al atardecer, fumando y contemplando el reposo del valle inmenso erizado de casas

EL RELOJ
Los chinos ven la hora en los ojos
de los gatos.
Cierto día, un misionero que se paseaba por un arrabal de Nankin advirtió que se Je hábia olvidado el reloj,
y le preguntó a un chiquillo que hora
era.
El chicuelo del Celeste Imperio nciló al pronto; luego, volviendo sobre
sí, contestó: "Voy a decírselo.u Pocos
instantes después presentóse de nuevo, trayendo un gatazo, y mirándole,
como suele decirse, a lo blanco de los
ojos, afirmó, sin titubear: "Todavia
no son las doce en punto." Y así era
en verdad.
Yo, si me inclino hacia Ja hermosa
felina, la bien nombrada, que es a un
tiempo mismo honor de su sexo, orgn1lo de mi corazón y perfm:pc de mi espíritu, ya sea de noche, ya de dia, en
1uz o en sombra opaca, en el fondo
de sus ojos adorables, veo siempre con
claridad la hora, siempre la misma,
una hora vasta, solemne, grande como
el espacio, sin división de minutos ni
segundos, una hora inmóvil que no estú marcada en los relojes, y es, sin
embargo, leve como un suspiro, rápida como una ojeada.
Si algún importuno viniera a molestarme mientras la mirada mía reposa en tan deliciosa esfera; si algún
genio malo e intolerante, si algún Demonio del contratiempo viniese a decirme: "¿Qué miras con tal cuidado?
¿Qué buscas en los ojos de esa criatura? ¿Ves en ellos la hora, mortal

se hubiera colocado en esas paredes!"
Los ojos del niño: "¡Qué hermoso!,
¡qué hermoso!; ¡pero es una~casa donde sólo pueden entrar la gente que no
es como nosotros!'' Los ojos del más
chico estaban fascinados de sobra para expresar cosa distinta de un gozo
estúpido y profundo.
Los cancioneros suelen decir que el
placer vuelve al alma buena y ablanda
los corazones. Por lo que a mi toca,
la canción dijo bien aquella tarde. No
sólo me había enternecido aquella familia de ojos, sino que me avergonzaba un tanto de nuestros vasos y de
nuestras b~lellas, mayores que nuestra
sed. Volvfa yo los ojos hacia los vuestros, querido amor mio, para leer en
ellos mi pensamiento; ·me sumergía en
vuestros ojos tan bellos y tan extrañalnente dulces, en vuestros ojos verdes,
habitados por el capricho e inspirados por la Luna, cuando me dijisteis:
''¡Esa gente me está siendo insop01iable con sus ojos tan abiertos como
puertas cocheras! ¿Por qué no podíS
al dueño del café que los haga alejarse?"
¡Tan dificil es cnteqderse, ángel

querido, y tan incomunicable el pensamiento, aun entre seres que se aman!
LA MONEDA FALSA
Conforme nos alejábamos del estanco, mi amigo iba haciendo una cuidadosa separación de sus monedas; en
el bolsillo izquierdo del chaleco deslizó unas moneditas de oro; en el derecho, plata menuda; en el bolsillo izquierdo del pantalón, un puñado de
cobre., y por último, en el derecho, una
moneda de plata de dos francos que
había examinado de manera particular.
"¡Singular y minucioso reparto!"
--dije para mí.
~os encontramos con un pobre que
nos tendió la gorra temblando. Nada
conozco más inquietador que la elocuencia muda de esos ojos suplicantes que contienen a la vez, para el
hombre sensible que sabe leer en ellos,
tanta humildad y tantas reconvenciones. Encuentra algo próximo a esa
profundidad de asentimiento complicado en los ojos lacrimosos de los pei-ros cuando se les azota.

LOS OJOS DE LOS POBRES
¡Ah!, queréis saber por qué hoy os
aborrezco. Más fácil os será comprenderlo, sin duda, que a mí explicároslo; porque sois, creo yo, e] mejor ejemplo de impermeabilidad femenina que
pueda encontrarse.
.luntos pasamos un largo día, que me
pareció corto. Nos habíamos hecho la
promesa de que todos ]os pensamientos serían comunes para los dos, y
nuestras almas ya no serían en adelante más que una; ensueño que nada
tiene de original, después de todo, a
no ser que, soñándolo todos los hombres, nunca lo realizó ninguno.
Al anochecer, un poco fatigada, quisisteis sentaros deJante de un café
nuevo que hacía esquina a un bulevar, riuevo, lleno todavía de cascotes
y ostentando ya gloriosamente sus esplendores, sin concluir. CenteJleaba el
café. El gas mismo desplegaba todo
el ardor de un estreno, e iluminaba
con todas sus fuerzas los muros cegadores ele blancura 1 los lienzos deslumbradores de los espejos, los oros de
las medias cañas y de las cornisas, los
pajes de mejillas infladas arrastrados
por ]os perrÜs en traílla, las damas
risueñas con e] llalcón posado en el
pullo, ]as ninfas y las diosas que llevaban sobre la cabeza frutas, pasteles
~r caza; las hebes y las ganimedes ofreciendo a brazo tendido el anforilla de
jarabe o el obelisco bicolor de los heludos con copete la historia entera de
la mitología puesta al servicio de la
gula.

El don de mi amigo fué mucho más
considerable que el mio, Y Je dije:
"Hace bien; después del placer de
asombrarse, no lo hay mayor que el de
c-ausar una sorpresa". "Era la moneda
falsa", me contestó tranquilamente,
como para justificar su prodigalidad.
Pero en mi cerebro miserable, siempre ocupado en buscar lo que no se
halla (¡qué abrumadora facultad me
ha regalado la Naturaleza!), entró de
repente la iclea de que semejante conducta por parte de mi amigo sólo tenía
excusa en el deseo ele crear un acontecimiento en la vida de aquel infeliz,
y quizá el de conocer las distintas consecuencias, funestas o no, que una moneda falsa puede engendrar en manos
cle un mendigo. ¿No podía multiplicarse en piezas buenas? ¿No podía llevarle asimismo a la cárcel? Un tabernero, un panadero, por ejemplo, le
mnndarian acaso detener por monedero falso, o corno a expendedor de moneda falsa. También podría ocurrir
que la moneda falsa fuese, para un pobre especulador insignificante, germen
de la riqueza de algunos días. Y así
mi fantasía progresaba, presando alas

a la mente de mi :1migo y sacando tollas las deducciones posibles de todas
las hipótesis posibles.
Pero él rompió bruscamente mi diYagación recogiendo mis propias palabras: "Si, estáis en lo cierto; no hay
placer más duJce que el de sorprender
a un hombre dftndole más de lo que
espera".
Le miré a lo blanco de los ojos y me
quedé asustado al ver c¡ue en los suyos
brillaba un incontestable candor. Entonces vi claro que había querido hacer al mismo tiempo una caridad y un
buen negocio; ganarse cuarenta' suel&lt;.los y el corazón de Dios; alcm1Zar econúmicamenle el paraíso; lograr, en fin,
gratis, credencial de hombre caritativo. r.asi le hubiera perdonado el deseo del goce criminal de que le supuse capaz poco antes; me. hubiera parecido curioso, singular, que se entretuviera en comprometer a ]os pobres;
pero nunca le perdonaré la inepcia de
su cúlculo. No hay excusa para la maldad; pero el que es malo, si lo sabe,
tiene algún mérito; el vicio más irreparable es el de hacer el mal por tontería.

CHARLES BAUDELAIRE
(Sigue de la pagina 3)

Enfrente mismo de nosotros, en el
arroyo, estaba plantado un pobre hombre de unos cuarenta años, de faz cansada y barba canosa; llevaba de 1a
mano a un niño, y con el otro brazo
sostenía a una criatura débil para andar todavía. Hacia de niñera, y sacaba a sus hijos a tomar el aire del anochecer. Todos harapientos. Las tres
caraS" tenían extraordinaria seriedad,
y los seis ojos contemplaban fijamente
el café nuevo, con una admiración
igual, que los años matizaban de modo
diverso.
Los ojos del padre decían: "¡Qué
hermoso! ¡ Qué hermoso! ¡Parece como si todo el oro del misero mundo

•

Página 4

en que cada ventana nos dice: "¡Aquí
está la paz ahora; aquí está la alegria
de la familia!", puedo, cuando el viento sopl.1/de arriba, mecer 1~i _pen_s_amiento, asombrado en esa 1m1tac10n
de las armonías infernales.
El crepúsculo excita a los locos. Recuerdo que tuve dos amigos a quien
el crepúsculo ponía malos. Uno, desconociendo entonces toda relación de
amistad y cortesia, maltrataba como
un salvaje al primero que Jlegaba. Le
he visto tirar a la cabeza de un camarero un pollo excelente, porque se imaginó ver en él no sé que jeroglífico insultante. El atardecer promisor de los
goces profundos, le echaba a perder
lo más suculento.
El otro, ambicioso herido, se iba
volviendo, conforme bajaba la la luz,
más agrio, más sombrío, más reacio.
Indulgente y sociable durante el día,
era despiadado de noche; y no sólo
con los demás, sino consigo mismo esgrimía rabiosamente su manía crepus~
cular.
El primero murió loco, incapaz de
reconocer a su mujer y a su hijo; el
segundo lleva en si ]a inquietud de un
malestar perpetuo, y aunque le gratificaran con todos los honores que pueden conferir repúblicas y príncipes,
creo que el crepúsculo encendería en

él aun el ansia abrasadora de &lt;listín ...
cioncs imaginarias. La noche, que ponía tinieblas en su mente, trae luz a
la mía; y, aunque no sea raro ver a la
misma causa engendrar dos efectos
contrarios, ello me tiene siempre lleno de intriga y de alarma.
¡Oh noche! ¡Oh refrescantes tinieblas! ¡Sois para mí señal de fiesta interior, sois liberación de una angustia!
¡En la soledad de las llanuras, en los
laberintos i1edregosos de ana capital,
centelleo de estrellas, explosión de linternas, sois el fuego de artificio de la
,liosa Libertad!
¡ Crepúsculo, cuán dulce y tierno
eres! Los resplandores sonrosados que
se arrastran aún por el horizonte, como agonizar del dia bajo la opresión
victoriosa de su noche, las almas de
Jos candelabros que ponen manchas ele
un rojo en las últimas glorias del poniente, los pesados cortinajes que corre una mano invisible de las profundidades del Oriente, inician todos los
sentimientos complicados que luchan
dentro del corazón del hombre en las
horas solemnes de Ja vida.
Tomaríasele también por uno de
esos raros trajes de bailarina en que
la gasa transparente y sombría deja
entrever los esp,l endores amortiguados
de una falda brillante, como b:1jo el
negro presente de trasluce el delicioso
pasado, y las estrellas vacilantes de
oro y de plata que la salpican, representan esas luces de la fantasía que
no se encienden bien sino en el luto
profundo de la Noche.

Evasión también la Que, raras veces, nos otorga la vida en el breve éxito
de un amor perfecto, Baudelaire nos ofrece la magnífica:

pero hasta las tinieblas en su silencio mudo
dan asilo a las muertas visiones que a millares
se salen de mi mismo y me son familiares.

"Afü!ONIA DE LA TARDE" (XLVIII)

El milagro es el encuentro de un pensamiento tan profundo y de una expresión tan perfecta.

Este es el tiempo en que sobre el tallo glorioso,
cada flor se evapora igual que un incensario;
sones y aromas llenan el aire estacionario.
¡l\{clancólica danza, vértigo langoroso!

El escritor francés Andrés Suares, en un estudio interesante nos cuenta
una historia, que les contaré también para acabar, porque ilustra la verdadera
influencia del arte de Baudelaire. Ya viejo, el gran escultor Bourdelle escuchaba a un amigo que Je leía versos. Era ocho días antes de su muerte. El amigo
había leído, un poco por casualidad, el almirabJe poema de Baudelaire.

Por fin, la evasión suprema: la :\Iurrte.
"EL VIAJE"
¡Oh :\luertc! ¡Oh Capitana! Es tiempo yá, ¡levemos!
Este país nos cansa ¡oh :.\1uerte, aparejemos!
¿Qué importa este mar negro si son negros tus remos?
¡Tú conoces las ansias que en el alma tenemos!
EL AHTE DEL POETA
La lectura de estos poemas nos enseiía ciue Baudelaire alcanzó el fin que
se proponía en su HArte Romúntico":
"El arle puro, es crear una imúgen sugestiva conteniendo a la -,·ez el objeto
y el sujeto, el mundo exterior del artista y el artista mismo".
Pero ¿dónde encontrar el secreto de la hermosura de tales \·ersos? Es
casi imposible.
Felizmente Bauclclairc supo aplicar a su obra, la más perspicaz de las criticas, expresando lo que quería hacer y 1o que rehusaba. Lo que rehusa es
la inspiración romántica. Quiere una poesia concertada, labrada.
11
Que el ritmo y la rima corresponden en el hombre a los inmortales deseos
de monotonía, de simetría y de sorpresa" - y verdaderamente Baudelaire dió
a la poesía del siglo XIX una sangre nueva - la sorpresa. Después se usó
demasiado este elemento de sorpresa, pero él nos trae la discordancia, el prosaísmo voluntario pero medido, una poesía brutal en vez de la melodía almibarada de Lamartine. Bandelairc es para la poesía lo que \Vagner fué para la
música.
Pero su arte está servido por otra calidad- su odio a la inspiración se
acompaña de un odio a la retórica. Pocos relatos en la obra de Baudelaire, pero magníficos ejemplos de concentración poética, de los cuales ªObsesión" es
ta] vez uno de los mejores:
"OBSESION"
i\le abrumais, grandes bosques como las catedrales;
sonaís como los órganos, y nuestros pechos secos
oquedades que agitan siniestros vendavales,
a vuestros De Profundis responden con sus ecos.

¡Océano te odio! tus iras, tus tumultos
]os encuentro en mí mismo; la risa singular
del espíritu llena de &lt;(uejas y de insu1tos,
vuelvo a oírla en 1a risa enorme de la mar.
¡Cómo me agradaís noche, sin tus sabidas
estre11as que me hablan de cosas conocidas!
Voy buscando el vacio, lo negro, lo desnudo

"RECOGIMIENTO"
Tú, mi do]or, vigila
y ten prudencia en la quietud tranqurla
La noche reclamabas
y ha venido a envolvernos cuando hablabas.
Una atmósfera obscura
recoge la ciudad en su envoltura,
dando paz a los unos
y a los otros cuidados importunos.
Mientras de Jos mortales la ralea
a impulsos del placer c¡uc la espolea
va a acoger o sembrar remordimientos
en crueles momentos,
tú, dolor mío, humano,
ven aquí, y en mi mano pon tu mano.
~lira asomar los ailos ya difuntos
por el balcón del cielo cejijuntos,
envejecidos, con ropas raídas;
surge rompiendo las aguas dormidas
como un nuevo elemento,
el arrepentimiento.
El ciclo es gris, el aire es parco,
el moribundo sol cae tras un arco;
semejante a un sudario que hacia oriente se agranda
¿.no has oído, dolor, la dulce noche que anda?
Después leyó la humilde melodía patética que empieza así:
La pasional sirvienta de que estaba celosa
duerme, bajo unos musgos, en su modesta fosa;
creo que deberiamos 11evarle algunas flores.
Los muertos, pobres muertos, tienen grandes dolores.
La emoción que brota de estos versos, hizo detenerse al lector. Alzó ]os
ojos y vió a Bourdellc cerca de él, el cual inclinaba su bella cabeza. Vencido
por esta perfección poética, el gran artista sollozaba ...
Las lágrimas de un hombre son siempre emocionantes, Y, mas que las otras
puras y amargas, mezcladas de gozo y de dolor, las que hace brotar, por su
irresistible magia, una pocsia tan humana como la de Carlos Baudelaire. 2
2 Traducciones de "Las Flores del Mal" de Eduardo 1\1:arquina
(Librerla española y extranjera) Madrid, 1923.

Página 5

�•

S peligroso hablar de movimientos en literatura. La inspiración
sopla con demasiado vigor para
que sus movimientos puedan ser medidos y la personalidad del poeta hace
fracasar nuestros esfuerzos por incluirlo en éste o en aquel sector o por
explicarlo como ejemplo de una regla.
Pero si comparamos la poesía escrita
en Europa después de 1890 con la precedente tenemos que admitir que hubo
un cambio y que los nuevos poetas tenían algunas cualidades en común que
los hace aparecer como representantes
de un movimiento. Esta semejanza no
es resultado de un programa convenido o de una intención consciente. No
puede compararse con la de los miembros de la Pléyade o con los de la Escuela de los Lagos sino que hace pensar en esos escritores que parecen bastante distintos a sus contemporáneos
pero a quienes ve la posteridad unidos por el color característico de
una época. Así como en el momento actual Byron, Púshkin y Hugo tienen en común cualidades que casi han
desaparecido de la poesia, los poetas
de la generación que llega a la juventud hacia 1890 tienen otras cualidades
que los distinguen de quienes los precedieron y de quienes actualmente se
dedican a la poesia. El movimiento
de que nos ocupamos ha gastado ya
la mayor parte de su fuerza. Sus exponentes más notables están muertos.
Sus ideas y sus ideales están cayendo
en desuso. El movimiento pertenece a
la historia. El .carácter peculiar de sus
fines puede ser definido y la valía de
su obra calcularse.
Este movimiento puede considerarse
como un desarrollo tardío, una segunda ola, de las actividades poéticas que
se conocen diversamente como simbo•
lista y decadente. Ninguno de estos
nombres es exacto, y los intentos de
precisarlos suelen fallar. Un movimiento poético se reconoce por sus ex•
ponentes, y los principales poetas del
simbolismo son Baudelaire, Verlaine y
Mallarmé, Baudelaire fué el prijnero
que exaltó el valor de los simbolos;
Verlaine los empleó instintivamente y

E

Mallarmé creó una metafísica para explicarlos y justificarlos. En su teoria
y en su práctica Mallarmé fué la conclusión y la corona del movimiento
simbolista. Cuando hablamos de simbolismo, pensamos ante todo, en Mallarmé y sus ideas son las que recordamos. Pero su obra habria sido imposible sin Baudelaire y no habria sido reconocido a no ser por la forma
más popular que Verlaine encontró
para sus principios. A pesar de sus
evidentes diferencias, estos poetas te-

\

bían un punto de vista en común sobre la vida, que los distingue de sus
antecesores y explica en buena parte
su influencia. A pesar de sus muchas
formas, el simbolismo estaba unido
por un credo simple que determinaba
el carácter de su poesia. Sus herederos y sucesores, los hombres de la última década del siglo, asimilaron este
credo. Algunos lo abandonaron; otros
le dieron formas que lo volvían irreconocible o pasaron por él hacia nuevas formas propias. Todos proporcionan un comentario sobre la validez Y
la vitalidad de las doctrinas simbolistas, y su obra muestra cuán diferentes
idiomas se ha puesto en práctica una
teoría que podria parecer e~trecha y
efimera. En otras tierras y en otros
idiomsa se ha puesto en práctica nna

Página 6

doctrina francesa. En la variedad de
sus experimentos y en el éxito que
los coronó, estos poetas muestran
cuán importante puede ser una teoría
en las artes, siempre que no sea tratada teóricamente, sino usada como
base para nuevas realizaciones.
Visto retrospectivamente, el movimiento simbolista del siglo XIX en
Francia era fundamentalmente místico. Protestó . con noble elocuencia
contra el arte científico de una época
que había perdido en gran parte su
creencia en la. religión tradicional, y
esperaba hallar un sucedáneo en la
busca de la verdad. Las figuras características de la época eran novelistas como Zola, qne pintaba con rudos
detalles grandes cuadros de la vida
contemporánea, y poetas como Heredia, que componía viñetas impersonales de siglos pasados y escenas distantes. El misticismo no encontraba lu~
gar en este arte. Los realistas no aceptaban la creencia en un mundo superior por encima de los sentidos, que
babia sido familiar en Europa desde
que Agustin asimiló las doctrinas neoplatónicas; ellos tenían la severa conYicción de que Jo que importaba era
la verdad y que la verdad podía hallarse empíricamete en este mundo.
Naturalmente, el cristianismo ortodoxo
siguió existiendo y produciendo sus
escritores, pero eran representativos
de su época. En el tercer cuarto del
siglo diecinueve los realistas y los parnasianos dominan el campo en Francia, y hasta en Inglaterra puede verse
algo del mismo espiritu en los poemas
dramáticos de Browning o en los poemas de Tennyson que, como "el breve, dulce idilio" de The Princess, _son
enteramente objetivos en su tratamiento de los hombres y las cosas.
En contra de este realismo científico protestaron los simbolistas, y su
protesta era mistica porque se hacía
en nombre de un mundo ideal que
era. a juicio de ellos, más real que el
de los sentidos. No era, en sentido es•
tricto, cristiano. Verdad es que Ver•
laine tenia sus dias de creencia sim•
ple y confiada, que el diabolismo de
Baudelaire era una forma invertida de
catolicismo, que Mallarmé tomó mu•
chos de sus ritos imaginativos de las
ceremonias de la iglesia. El carácter
místico del simbolismo era menos decididamente cristiano que cualquiera
de estas manifestaciones. Era una religión de Belleza Ideal, de "le Beau"
v "l'Idéal". Esto puede apreciarse en
Ía creencia de Baudelaire en aquella
belleza ideal que él oponia tan vivamente a su propia vida, en el intento
de Verlaine de escribir paralelamente
del alma y el cuerpo, en las manifes•
taciones oraculares y enigmáticas de
iiallarmé. El ideal de lo bello proporcionó vigor y sentido al alma torturada y enfermiza de Baudelaire; justificó en Verlaine la búsqueda de un
placer prohibido; y para lllallarmé fué
lo único importante. Los cimientos de
sus creencias cristianas habían sido
mutilados o socavados, y sintiendo la
necesidad de un evangelio que los re..
emplazara, encontraron en la Belleza
algo que unificaba sus actividades y
daba una meta a su trabajo. A esta
Creencia se aferraron con una convicció1;1 que sólo puede llamarse mistica
en razón de su intensidad, su irracionalidad, su desdén por las otras creencias y su confianza en un mundo más
allá de los sentidos.

La riature est un temple oú de
vivants piliers
Laissent parfois sortir de
confuses paroles;
L'homme y passe á travers des
forets de symboles
Qui l'observent avec des
regards familiers.

Por C. 11. BOWRA

El simbolismo, pues, fué una forma
mística del esteticismo. Su réplica en
Inglaterra fué el Movimiento Esteticista , cuyos apóstoles fueron Rossetti y
Pater, y cuyo mártir fué Wilde. La
poesía de Rossetti está penetrada de
una creencia en la Belleza Ideal. Propone una extraña visión del amor en
su House of Life (La Casa de la Vida)
y abarca hasta temas religiosos. La
doctrina implícita en su arte se vuel•
ve explicita en el famoso capítulo último del Renacimiento de Pater, donde se proclama el arte como fin de la
vida porque presenta " una conciencia ace1el'ada, multiplicada". El clamor y la execración por la indignación moral que suscitó su transgresión. Las fuerzas armadas de filisteísmo vieron que su enemigo babia caído
y se regocijaron. Wilde defendia un
credo que ellos temían y odiaban, y
su castigo significó no sólo la ruina
de su propia vida sino la derrota del
estccismo. Por haber caído la mala
reputación sobre el arte, los poetas de
la era eduardiana se convirtieron en
una secta aislada, apartada de las corrientes principales del pensamiento
contemporáneo, y obligada a trabajar
en pequeños grupos o en la soledad.
Sólo en la primera guerra mundial recobraron los poetas ingleses algo parecido a su lugar tradicional en la vida de nación.
El esteticismo inglés, sin embargo,
era menos exigente, menos teórico,
menos místico que el francés. Ni
Rossetti ni Pater desarrollaron sus teorias sobre lo Bello en la lógica desesperada de Mallarmé. Sabiendo lo que
admiraban y encontrando en el arte
una experiencia más vivida que las
que les proporcionaba la religión o la
moralidad, vh•ieron sincera y naturalmente para él. Sus convicciones y
su doctrina eran realmente revolucionarias, produjeron azoramiento entre
sus contemporáneos y cambiaron en su
totalidad el aspecto de la cultura inglesa. También eran ellos religiosos
en cierto sentido, en que creían que
el principio de lo Bello unificaba la
vida y le daba sentido. Pero no eran
misticos en el sentido de Mallarmé.
Sus teorías no eran tan trascendentales, tan exactas, tan completas como
las de él. Ellos se contentaban con las
impresiones que tenían y no trataban
de exaltarlas a un mundo ideal. La
naturaleza inglesa protestante parece
rechazar una entrega total al misticis..
mo o a la metafísica, y el esteticismo
de Pater tenia un carácter subjetivo
y experimental. El ordenaba sus experiencias según se le presentaban y
teorizaba sobre ellas pero sus conclu•
siones eran más prácticas que teóricas
y su influencia era tal vez más grande
sobre la conducta que sobre el pensamiento. Su enseñanza creó un nuevo
ideal para muchos que deseaban tener
algo en que creer y preparó el camino
para grandes cambios. Sin duda influyó él sobre los poetas de la última
década del siglo, como Hohnson y
Dowson, pero tal vez su más gran
alumno fué el sacerdote jesuita Gerard
Hopkins, cuya vida poética está aparte de toda corriente, inglesa o europea.
Pater dió dignidad y honor a las artes en una época que tendía a no entenderlas o a no estimarlas, pero sus
puntos de vista no eran tan complejos
o místicos como los de Mallarmé.
Porque Mallarmé creó sin duda un
nuevo misticismo del arte. Verdad es

que se expresó incoherentemente, en
palabras de oscuridad y vigor heraclítcos. Cualquier intento de resumir sus
puntos de vista tiene que terminar por
deformarlos, pues él prefería hablar
sobre puntos particulares con metáforas y símiles. Pero sus puntos principales y su efectiva práctica literaria
11ucden discernirse, y en ellos se contienen las doctrinas más importantes
de los simbolistas. En sus Divagations
dice:
Je dis une fleur; et hors de l'oubli
oú ma voix rclégue aucun contour
en tant que quelque chose d'autre
que les caliccs sus, musicalement se
lé'\'e, idée mcme et suave,-1'absente
de tous bouquets.
Este texto hermético es una clave
central. La flor, evocada por la palabra mágica, es la flor ideal que tiene
en si la belleza de todas las flores y
no es una entre e1las, sino algo por
encima de ellas. Los lectores de Platón verán una semejanza entre esta
"idée" y el "eidos" platónico, o Forma, que es a la vez un principio uni•
versal y un ideal particular Y la comparación se ve justificada si recordamos que para Mallarmé lo Absoluto no
es el Ser, sino lo Bello. En este mundo de cosas bellas él encontraba un
principio creador y de sostén en "les
Idées." que son no sólo bellas en si
mismas sino la causa de la belleza en
otras cosas. En su Prose pour &lt;les
Esseintes expresó más o menos la misma doctrina en versos.
Oui, dans une ile que rair chargc
De vuc et non de visions
Toute fleur s'étalait plus Jarge
Sans que nous en devisions
Telles, inmcnses, que chacunc
ordinairement se para
D'un lucide contaur lacunc
Qui des jardins la sépara.
La flor es la flor ideal. Pertenece a la
visión pura, no a los sentidos.
Una doctrina de este carácter tiene
mucho en común con la de los poetas
religiosos ortodoxos. Asi como Mallarmé trataba de captar la belleza ideal
en el verso, del mismo modo Dante
había tratado de crear una imagen visible de un mundo invisible. Y así como Dante creó su imagen por medio
de los simbolos aceptados del Cielo y
del Infierno cristianos, del mismo modo Mallarmé también tuvo que usar
simbolos. A él y a sus discipulos les
llama con razón simbolistas, porque
tratan de expresar una experiencia so•
brenatural en el lenguaje de las cosas
visibles, y por consiguiente cada palabra es un símbolo y se usa no por
función común sino por las asociacioues que evoca de una realidad más
allá de los sentidos. Su método no
es nuevo. Esto puede apreciarse en
los poemas apocalipticos de William
Blake, y la literatura es casi inconcebible sin ese método. Pero mientras
los simbolistas primero se habían ocu~
pado de los hechos de la devoción religiosa, a Mallarmé le interesaba una
experiencia estética especial que él interpretó como un santo podia ver las
visiones de Dios. También en esto tuvo un predecesor, pues en su soneto
Correspondances Baudelaire vió la naturaleza como simbolizando otra realidad:

t

,,,

\

Los simbolistas trataban de comuni- ción, que era justamente lo que quecar una intensidad peculiar. Y por rían insinuar por medio de su poesia. ciclo, considerado como el palacio de
leales a su propósito tuvieron que de- La músicá se convirtió en una consig- Dios, no son más que sueños orgullosos de un anacoreta. No nombra el
jar a un lado muchos rasgos familia- na y Verlaine escribió:
cielo ni a Dios. En su lugar, conjura
res de la poesia. Sobre todo evitaban
este
espléndido palacio con sus guiresos temas públicos y políticos, tan De la musique encare et toujours !
naldas muertas. La ganancia es in ..
románticos. Claro que, cuando se Que ton vers soit la chose envolée
siente sincera y fuertemente, la poesía Qu'on sent qui fuit d'une ame en allée mensa desde el punto de vista poético.
política tiene su grandeza. Sus defec- Vers d'autres cieux á d'autres amours. Todos los preliminares, las explicacioComme de Jongs échos qui de loin
nes, las comparaciones, se omiten. Sótos no se deben necesariamente a su
lo se _dan los puntos esenciales, y las
se confondent tema. Pero para los simbolistas, conQue ton vers soit la bonne aventure
Dans une ténébreuse et profonde
YentaJas en concentración y vigor son
c_entrados en su belleza ideal, la poli- Eparse au vent crispé du matin
enormes. _La poesía queda plenamenunité, tica es un tema ajeno y hostil. El claQui va fleurant la menthe et le tbym ... te redondeada. Tiene algo de la seVaste parfums, les couleurs et les
mor politico perturba el sereno silen- Et tout le reste cst littérature.
ducción inmediata de la música. No
sons se répondent cio de la contemplaci&lt;in y las vulgares
hay
articulaciones o intersticios proemociones destruyen la delicada conEste fin ha sido sintetizado por saicos. Una y otra vez llfallarmé obtiePara Baudelaire el mundo visible y centración de su visión. El simbolista Válery, que dice que la tarea princisensible estaba lleno de simbolos que era igualmente hostil al punto de vista pal del simbolismo era recobrar la mú- ne este éxito. Ningún otro poeta franllenan el corazón del hombre de ale- realista o científico sobre el arte, por~ sica lo que los poetas se habian deja- cés ha escrito versos de uan poesia
gria y pena y lo llevan por medio de que su misma naturaleza niega o des- do ganar de ella. En un ideal asi ba- tan indudable y pura. El autor de
los perfumes, del color y de los soni- truye el mundo ideal que es el centro bia sin duda dificultades y ambigüeEt l'avare silence et la massive
dos a los éxtasis del espíritu.
de sus actividades. Auque pudieran dades. Pero por el momento parecía
nuit
La esencia del simbolismo está en su tener amigos entre los parnasianos ni una gran promesa y una gran esperanUn pcu profond ruisseau calomnié
insistencia en un mundo de belleza Verlaine ni lllallarmé formaron p;rte za. Por lo menos para los poetas franla mort
ideal, y en su convicción de que ésta de sus filas. Este arte era demasiado ceses, ésta era una tarea magnifica.
cientifico
para
ellos.
El
Parnaso
inse realiza por medio del arte. Los éxHacer con las palabras lo que Wagner trajo una riqueza concentrada al vertasis que la religión atribuye al devo- tentaba reproducir escenas del mundo babia hecho con las notas musicales so francés, nunca antes conocida.
to en la oración y la contemplación, ,·isible, Y ellos miraban a otra parte. parecía posible y deseable. Hasta fue- Cuando menos, esto es lo que hizo el
el simbolista los atribuye al poeta en lfallarmé, es verdad, publicó en Le ra de Francia, en Inglaterra y en Ale• ejemplo de Wagner.
el ejercicio de su arte. Una preten- Parnasse Contemporain, pero pronto manía, esto parecía una nueva llamasión tan ambiciosa no es enteramente fuC evidente que su lugar no estaba da, una vuelta a olvidadas tradiciones
E~ta manera de sugerir tiene una
irrazonable. La atención íntegra que alli. ~quella poesía halagaba los ojos, d_e canto, al mismo corazón de la poe- Yentaja especial. Hay muchas cosas
el adorador da al objeto de sus plega- pero el buscaba los deseos secretos y sia.
en la conciencia humana para las cuarias y la sensación del contentamiento las pasiones, Jas emociones de la soles el simple aserto es no sólo inadeA este problema dedicó Mallarmé cuado sino imposible. Todos conoceintemporal que encuentra en ellas no ledad y el silencioso yo contemplativo.
su
atención prolongada y devota. Se
La
fuerza
de
los
simbolistas
estaba
son enteramente diferentes del puro
mo~ _estados fugitivos, indefinidos, que
fijó
un ideal de lo que debla ser la no tienen contornos o caracteres claen
su
devoción
a
un
ideal.
Por
eso
se
estado estético que parece suprimir
distinciones de tiempo y lugar, de ser salvaron de esas fallas de gusto, y has- poesia y meditó sobre él:
r~s Y que apenas pueden expresarse.
Ou'ir l'indiscutable rayon -comme Sm embargo, pueden sugerirse o transY no ser, de tristeza y pena. Y tampo- ta de sinceridad, que espantan en
co es fácil decir si el rapto, que tanto Tennyson y en Hugo. Si su mundo es les traits dorent et- pour former
ferirse en poesia según el método de
' Mallarmé. Por ejemplo, en un poema
subyuga en la poesia de San Juan de estrecho. es innegablemente rico, pues depuis Wagner, la Poésie.
la Cruz es realmente religioso o esté• no pueden trazarse limites a lo invisial?de a una aventura amorosa y ter•
tico. Tal rapto está muy lejos de la ble. Por consiguiente no sorprende
. Su teoría, en resumen, es que la poe- mma con una nota de triunfo:
religión razonada de Milton y tiene que su advenimiento haya sido salu- s1a no debe informar sino sugerir y
mucho en común con la exaltación que dado como una revolución y que los evocar, no nombrar las cosas sino
Dis si je sois pas joyeux
llena a los poetas en el momento de p~e!as que a~enas entendían su pro- crear sa atmósfera. Esto no era nue..
Tonnerre et rubis aux ~~yenx
visión creadora. En ciertos rasgos, el pos1_to o _su tecnica lucharon por un ,·o. Su gran ídolo, Poe, habia pedido
De voir en l'air que ce feu troue
deleite estético puede parecerse 3 la tiempo bajo sus estandartes. Esta era "un carácter indefinido y sugestivo,
devoción religiosa. No sin razón con- una poesía atrayente y sincera. No que tenga un efecto vago, y por consiAvec des royaumes épars
sideraba la Iglesia Medieval la ilumi- había aqui caídas en una fria retóri.. guiente, espiritual". Agregar misterio
Comme mourir pourpre la roue
nación de manuscritos como un modo ca o una menoseada moralidad nin- a la poesia por sugestión era un noble
Du seul vespéal de mes chars.
apropiado de servir a Dios. Para los gún llamado a la multitud, ningón in- ideal. A su manera, la mayor parte de
que creen en un mundo por encima de tento de servir otros fines que la be- l~s poetas lo han hecho, y la exigenSe han hecho intentos de dar a esto
los sentidos, puede haber más de una lleza. Además, el simbolismo volvía a cia_ de Mallarmé no parece muy ex- un significado más preciso. Algunos
la poesia cualidades que habian falta- trana. Pero la persiguió con inflexible han pensado que el poeta sale a paforma de acercarse a él.
do últimamente, y que eran bien rePero el simbolismo de los poetas cibidas por todos los que sabian lo f1rmeza. Su poesía se fué haciendo ca- le a pasear en un coche cuyas ruedas
franceses difiere del simbolismo tradi- que era la poesía. Por paradoja, reco- da vez más oscura desde la claridad se enrojecen por el sol del ocaso otros
cional en un importante aspecto. La braban el elemento subjetivo que ha- de sus primeras obras, a través de los que se refiere a una especie d~ gra~
Iglesia tiene sus propios simbolos de bía sido excluido por los parnasianos. esplendores a medias misteriosos de rueda fosforescente en una exhibición
majestad augusta y espléndida, santi- Verdad es que Mallarmé consideraba Hérodiade hasta el extraño texto úl- de f~egos artificiales. Esto es pedir
ficados por el tiempo y familiarizados el arte impersonal, pero como se ocu- timo de Un Coup de Dés, donde el ta- e~achtud donde no existe. El esplénmaño del tipo de imprenta y el arre- dido cuadro de un carruaje triunfal
en los siglos de arte religioso. Los símpaba de sus propias y notables visiobolos del cristianismo son ricos en nes, mostraba que el yo era un tema glo de las palabras sobre la página son en el crepúsculo expresa un estado de
casi más importantes que las palabras ánim_o de éxito gozoso y exaltación.
asociaciones y fácilmente reconocitan rico para la poesía como los ele- mismas. Para expresar todo el miste.. Esto es lo que se intenta, y lo que,
bles. Pero el poeta que describe su
fantes de Leconte de Lisie o las ma- rio que sentía, redujo su puntuación con notable brillo, se consigue.
exaltación privada tiene que encontrar
ravillas submarinas de Heredia. Cuan- hizo nuevas agrupaciones de palabras:
sus propios símbolos, y a los otros les do él escribia:
Pero Mallarmé no se contenta con
a Yeces abandonó las reglas de la sin- su~erir. En la música encontró él algo
puede resultar dificil apreciarlos en
taxis. Pero estos rasgos, que indignasu valor pleno. Baudelaire solucionó
mas qu_e una analogía. El creía que
Nuit blanche de glacons et
r?n al público, tenían poca importan- la poes1a era una especie de música
el problema invirtiendo los símbolos
de neige cruellc.
cm con su propósito principal de su- Y con esto no quería decir que el goc~
del catolicismo y usándolos para sus
gestión. Para él ·lo que importaba era
amantes o para sí mismo. Pero Maconfería a sus propios pensamientos el aura, el aire de una cosa, no la mera de ~as sea comparable en especie
l1armé tenia que encontrar nuevos
1a austera magnificencia de una noch; cosa. Mallarmé omite la antigua ma- Y calidad, aunque esto se siga de su
símbolos. El los elogió dentro del vac;ee~~ia. El tenia una fe mística que
úrtiea o alpina, pero cuando Heredia quinaria de símiles y comparaciones
riado terreno de sus impresiones, y escribía
s1gmf1ca mucho más. El conocía un
e identifica una cosa con lo que se 1~ Absoluto de goce estético que estaba
aunque la mayor parte puede entenparece, porque después de todo así la
derse estudiando cuidadosamente su
fuera Y ?'á~ allá del pensamiento y
Le fond vermiculé du pale
expresa más plenamente que si la nom.. por co_ns1~1ente más allá de las palaobra, algunos quedan en la oscuridad
madrépore
brara. Por ejemplo, en un soneto con- bras s1gmf1cahvas. Su ideal es "l'abY otros no logran expresar todo Jo que
s!gnificaban para él. Por eso la poe- no hacía más que describir la natura- sidera el espectáculo del cielo estre- sence", la perfección que nunca está
s1a ele ilallarmé es más dificil casi leza. Los simbolistas demostraron que llado en donde muchos ban creído ver re~ment~ presente, el silencio que es
que cualquier otra gran poesía en el la poesía podía ser a la vez decorativa manifiesta la nada del hombre. Este mas musical que cualquier canto. Esto
mundo. Para su apreciación se nece- y personal. Los poetas más jóvenes, no es su punto de vista. Para él, los era lo que él deseaba captar. En Sainsita un conocimiento que es casi im- llenos de preocupaciones propias, vie- grandes abismos del espacio nocturno te, la santa que está en la vidriera de
posible obtener plenamente. Pero ron un medio para hablar de si mis- ~on como un palacio fantasmal cuyo una ventana toca el ala de un ángel
cuando los simbolos son inteligibles, mos. El método nuevo, tan apropiado ebano Y cuyas guirnaldas son meros Y esta ala se convierte, por decirlo así'
como a menudo lo son, expresan, co- para expresar todo matiz de la sensi- espejismos:
en un instrumento musical, mientra~
mo ningún otro método podría hacer- bilidad, les enseñó cómo hacerlo.
que la santa, desdeñando su propio
Luxe, o salle d'ébéne, oú, pour
lo, Ja alegría trascendental que tenía
laúd, se convierte en
No menos importante era la atenséduire un roi,
~lallarmé en su visión poética. Si bien ción que prestaban los simbolistas al
Se tordent dans leur mort des
los contornos son difusos, los colores elemento musical en la poesía. La gran
Musicienne de silence.
guirlandes célebres •
principales se destacan con mucha ni- revelación de la época fué la música
r
,.
\ ous n ctes qu'n orgueil menti
tidez, y experiencias que están más de Wagner. lllallarmé veía en ella "la
~l~ll~rmé soñaba en algo asi como la
¡Íar les ténebres mns1ca de las esferas, una armonía
allá de lo común se expresan en pala- ci~1e menacante de l'absolu" y VerAux ·yeux du solitaire ébloui
bras, aunque por su misma naturaleza Jame Ja elogió en más de un soneto.
que puede escuchar el oido espiritual
de sa foi. ~n las formas de la belleza ideal. Para
pertenecen a categorías de existencia A sus oídos, la música de Wagner, por
para las que las palabras apenas exis- su grandeza Y su sonoridad, era algo
el el poema es esto:
ten.
Esta es una forma muy individual
nuevo. Encontraron en ella una vibra- de decir que todas las teorías sobre el
De scintillations sitot le septuor,

Página 7

�un septeto de sonidos estelares, como
las siete estrellas de la Osa Mayor. La
música no oída, la palabra silenciosa,
fueron sus símbolos para el éxtasis y
el deleite que significaba tanto para
él, y cuya gloria trató de comunicar
a otros. El creía que más allá de
cualquier poesía que pudiera escribir
había una poesía ideal y absoluta,
comparada con la cual lo que se escribía realmente. la materia corriente
de la poesía, era
Un inntile gisement:
~uit, de,s espoir et pierreirie.
La mayoría convendrá en que hay a
veces en el placer puramente estético
una cualidad absoluta que parece no
guardar relación inteligible con la
obra real de arte que lo provoca, un
goce puro que no se ata a ningún significado verbal y es por esa razón como el placer que proviene de la música. Mallarmé sabía esto y lo convirtió
en el centro y el fin de sus creencias.
El esperaba asi purin'car la poesia de
modo que produjera un deleite incontaminado, un goce absoluto que trascendiera las limitaciones que la naturaleza impone a las palabras, y que
parece ser cosa de un mundo ideal.

/

/

-

El simbolismo fué, pues, en su origen, una especie mística de poesía,
cuya técnica dependía de su metafísica y cuya primera popularidad se debió a la importancia que acordaba a
la personalidad del poeta, y al elemento musical en su arte. Hizo conversos y se extendió a muchas tierras.
Pero detrás de esta promesa dorada
se escondían defectos, en realidad ni
fatales ni fundamentales, pero siempre
insidiosos. Por el simple hecho de
apartarse de las emociones vulgares y
concentrarse en sus visiones personales, el simbolista se aisló en gran parte de la vida y su obra fué la actividad de unos pocos hombres cultos.
Políticamente, esto podría explicarse
como una reacción .aristocrática contra la marea ascendente de las opiniones democráticas. Y tal explicación
no es del todo falsa. A hombres como Villiers de L'lsle Adam les gustaba vanagloriarse -sin buenas razones,
parece- de su abolengo, y el culto de
Wagner no se distinguía siempre del
culto a Luis II de Baviera. Los simbolistas odiaban al público tanto como Flaubert. Para Mallarmé era la
hidra que babia matado a Poe. El sintió la hostilidad de su tiempo por su
carácter democrático. Pero este apartamiento de la vida era en realidad
más el del anacoreta que el del noble
desposeído o amenazado. Surgió de
las ~xigencias que impone la sensibildad estética a quienes se abandonan
a ella. El estela verdadero que desea
enriquecer sus impresiones y captar
las sensaciones más remotas o fugitivas está separado de la acción y dé
las solicitaciones más crudas de la vida. La búsqueda sincera de sus fines
exige una concentración y una soledad imposibles a la mayoria de los
hombres. El alejamiento estético fué
idealizado por los simbolistas y encontró su expresión completa en des
Esseintes, el héroe de la novela de
Huysmans A Rebours, que desea "esconderse . en algún rincón lejos del
mundo, en algún refugio donde poder
amortiguar el ruido de la ruidosa agitación de la vida inflexible, como uno
cubre las calles de paja para los en-

I

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frrmos". La conclusión de este punto
de vista puede verse en e I Axel de
Yilliers, para quien la vida no es nada y la experiencia imaginativa todo.
"Vivir']", exclama AxCI. "Nuestros lacayos lo harán por nosotrosu: No falta este espíritu en los estelas ingleses.
Pater dejaba a su imaginación jugar
con héroes imaginarios que se negaban a entregarse a la vida, y diseñó
un cuadro de Sebastián van Storck,
con su "desdeñosa negativa a ser o hacer una cosa limitada".
Este desdén levantó una barrera entre la poesía y la vida común. El público, sintiéndose despreciado y notando que la nueva poesia estaba fuera de su comprensión, se volvió hacia
autores mas bastos. Y los poetas separados del público, se volvieron sobre
si mismos y se privaron ele la fuerza
que puede encontrarse en las calles Y
las multitudes. No hablaron a un pais
o a una generación, sino a si mismos.
Si como Wilde o Pater, los profetas
tr;taban de hacer su evangelio más
popular, las ventajas les costaban bien
caras. Durante su vida Pater fué observado con sospechas por muchos· de
sus colegas; Wilde echó a perder una
buena parte de su arte por el deseo de
obtener la aprobación pública. En
Francia los simbolistas no buscaron la
popularidad, y les gusta~• mofarse Y
desorientar a la burguesia. Tomaban
a la posteridad en cuenta, yer? por
haber desdeñado su propia epoca,
ahora atraen menos a la posteridad;
pues a menudo carecían de esa vitalidad que proviene del contacto con la
,•ida y sobrevive a los siglos por su~
cualidades humanas permanentes. Ni
tampoco es fácil para un poeta vivir
en un pequeño circulo, por muy se~
ductor que sea. Su inspiració:i puede
agotarse; puede sentir que su obra no
es reconocida; la desilusión Y el sentimiento del fracaso pueden hacer presa de él. Si piensa demasiado en su
arte, puede descubrir que al fin Y al
cabo no puede practicarlo. En verdad, el patético fracaso de Mallarmé
para producir su "oeuvre pure", la
gran obra con que soñó por más de
veinte años, puede explicarse diciendo que babia pensado demasiado en
ella y había agotado las fuentes de su
fuerza. Remy de Gourmont tenía tal
vez razón cuando dijo que Mallarmé
había matado en él "la spontanéité de
l'etre impressionable". Tanto se habia
concentrado en la teoría de la poesía
que no podía pensar en nada más, Y
cuando debía pensar en los detalles
de un poema en particular, sólo podía
pensar en lo que debía ser el poema
ideal.
Una segunda dificultad de la doctrina de Mallarmé era la enorme importancia que atribuía a la música. La
visión de la magnificencia de Wagner
lo obsesionaba, y trató por todos los
medios de igualar sus efectos en verso.
Y no estaba solo en esto. Cuando
Pater dijo que "todo arte aspira constantemente a la condición de la música" dijo en su estilo más llano de inglés lo que Mallarmé decia a menudo.
Y tampoco debe ser interpretado literalmente. Ambos veian que había en
la poesía un elemento irreductible
porque las palabras tienen sentido, y
eso es lo que impide a la poesía producir un efecto tan puramente estético como la música. Pero Mallarmé estaba sin duda engañad&lt;¡ por la analogía de lá música. El creia poder producir en poesía un efecto tan absolutamente estético que el entendimiento
estaria casi subordinado, Todo lo harían los sonidos y las asociaciones;
el mero significado de las· palabras
no importaría. Pero las palabras se
refieren a ideas, y la poesía se hace
con palabras. Nunca puede tener la
extensión ilimitada de la ·visión pura.

1fallarmé perseguía una belleza absoluta que significaba todo para él. La
simbolizó en muchas formas en el ciclo azul, en la aurora, en los témpanos
de hielo, y cada símbolo muestra que
era impersonal, estática, remota. Para
transmitir estas cualidades 1\laUarmé
soñaba con encontrar 'fJ.a parolc sous
la figure du silence", y pudo dar un
~itisbo de su naturaleza en
L'insensibilité de l'azur et des
pierres.
Pero escribir un poema completo en
tal estado es caS'i imposible. Las palabras están ]imitadas por su significado. La poesía mas melodiosa y asociath•a no puede aspirar a robar al músico sus honores. Se han hecho intentos para justificar la creeencia de
:Mallarmé, pero los hechos están contra él. Su propia confesión, "Mon art
est une impasse", el fracaso al escribir su gran poema, el fracaso de sus
apologistas para demostrar que la poesía puede conseguir efectos compara•
bles a los de la música, la verdad inalterable de que las palabras no pueden
separarse de su significado, todo esto
muestra que su doctrina era defectuosa.
Estas dos debilidades, el apartamiento de la vida corriente y la creencia en que la música es el fin de la
poesía, se revelan sobre todo en la carrera de Mallarmé. Tal vez son también la causa ele que después de la
muerte de Mallarmé los simbolistas
fracasaran en Francia y de que el verdadero sucesor de Mallarmé fuera un
poeta que encaró ambas dificultades
y entendió su significado: Paul Valéry.
Esas dos debilidades, hay que admitirlo, tienen su lado positivo. La primera trajo una sensibilidad aguzada,
y la segunda una consideración apropiada de los sonidos en la poesía. Y
tal vez sean éstas las contribuciones
más notables del simbolismo al mundo moderno. Pero en ambas hay dificultades y para los sucesos del simbolismo han sido motivo de gran inquietud. La verdad es que los poetas
que escribieron en esta tradición después de 1890 se vieron generalmente
obligados a abandonar sus estilos elaborados y que torres de marfil por la
vida de la multitud. Habían ampliado
la esfera de la Belleza Ideal y, en el
proceso, se habían ,•isto forzados a
cambiar su técnica y sus ideas sobre
lG que un poema debía ser. En estos
cambios y adaptaciones radica su interés especial. Pues la poesía vive del
cambio. Una vez que un estilo se ha
perfeccionado, debe dejarse a un lado;
pues nada se parece menos a un gran
estilo que sus imitaciones. Los sucesores de los simbolistas empezaron con
la convicción de que las doctrinas de
l\lallarmé estaban bien, pero todos las
fueron aba,ndonando en una o en otra
forma. Esto no es una critica de Mallarmé. Las teorias de un poeta no deben juzgarse por su verdad universal,
sino por la vitalidad que infunden a
la creación de la poesía. Si las teorías
de Mallarmé están ahora tan dejadas
como las de Horacio a las de Du Bellay
o las de Wordsworth, no hay que reprochárselo. Al revés, debemos alabarlo, porque estas mismas teorías incitaron a fuertes imaginaciones a la
creación, y no les impidieron desarrollarse según una línea que favoreció
sus inclinaciones especiales.
Los sucesOres empezaron por aceptar
las ideas del simbolismo. Ellos representan el cambio de una época acostumbrada a considerar el arte como
una experiencia mística privada a otra
que lo considera más bien como una
actividad pública y social. En este
sentido son extrañamente, los legítimos herederos de Mallarmé, que dijo,
•'Je pensc que le monde sera sauvé

par une meilleure litcrature". Si su
transferencia es incompleta, es porque
la época en que les tocó vivir ha sido
también incompleta en sus cambios.
Pero su esfuerzo por entender el mundo de acuerdo a una nueva visión y
por interpretar sus movimientos, nos
autorüa a calificarlos de rep-resentativos. Pocos de ellos se han quedado en
un solo lugar o han seguido fieles a
uh único estilo, pero en la misma divergencia de sus esfuerzos radica su
interés peculiar. Pues ellos muestran
cuánto afectan a los hombres de gran
sinceridad y sensibilidad las exigencias diversas de una edad compleja.
Aquí no se trata de un cantar no reconocido y asilado como el de Blake
o el de Hopkins. Nuestros hombres
son los poetas de una epoca singularmente rica en experiencias imaginativas, la de Bonard y Matisse en pintura, la de Maillol y Mestrovic en escultura, la de Ravel y Stravinsky en música. La época ha terminado, pero sus
grandes representantes en las artes
tienen un jnterés más que histórico
para la posteridad. Por sus propios
méritos, han ganado un lugar permanente.
(Prólogo del libro LA HERENCIA DEL SIMBOLISMO,
por C. M. Bowra. Ed. Lo%ada, Buenos Aires, 1947.)

mas
rgano

ensua
de Nuevo León

Registrado como artículo de 2a. Clase en la
Admón. de Correos de Monterrey, N. L., el

20 de Ah,;! de 1944.

INDICADOR,

f.
' Colaboradores

Hago Padilla
Fidcncio de la Fuente
Genoro Salina! Quiro!l'a
Arturo Cantú

S.

Homero A. Gan.a
Alfonso Rangel Guena
Guillermo Cerda G .
Jorge Rangel Guerra
Manuel Morales
Dibujos de Jorge Rangel Guerra

Oireclor
Lic. Fidencio de la Fuente

Oficinas

\V11shinglon y Colegio Civil
Monterrey, Nuevo León

MEXlCO

1

I

1

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                <text>Es una publicación trimestral editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León a través de la Editorial Universitaria. En las páginas principales de Armas y Letras se incluyen textos literarios, particularmente poesía, narrativa y ensayo, de escritores destacados de la localidad, nacionales e internacionales. Inició en 1944 de manera mensual, se mantiene activa en soporte físico y digital.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>v~~ .. llOLETIN

MENSUAL DE LA _UNIVERSIDAD DE NUEV~ LEON

Registrado como articulo de 2a. clase en la Adm1mstrac10n de Correos de Monterrey, N. L., el 20 de Abrtl de 1944.

Año XIV

D.A.S.U.

No. 2

· !HYllSlTMIO

Febrero de 1957

\

ENTENHRI DE LH
E

STA noche* la Universidad de
Nuevo León hace acto de presencia en los homenajes que se
rinden en ocasión del Centenario de la
Constitución de 1857 y del Pensamiento Liberal Mexicano. Para nuestra Ins•
titución era deber imposterable, misión
indeclinable esta recordación centenaria. ¿Cuál es la razón que anima este
acto y los demás actos que se ofrecen por
igual motivo en el país?. Intentemos dar
una respuesta al gesto del escéptico, tra•
temos de darla también a la actitud del
eterno pesimista.
Todo el júbilo de nuestras fiestas, to•
do el motivo de nuestros afanes conmemorativos, hoy por hoy, se borda sobre
el argumento, tan sutil, de que lo que
nuestro país ha llegado a ser, de que lo
que somos nosotros es producto de lo
que en nuestro pasado se realizó, es debido a que con anterioridad fuimos de
diversa manera y gracia a esas distintas
maneras de ser de nuestro país en el pasado, la realidad que ahora es nuestro
país y somos nosotros cobra un sentido;
sólo atendiendo esta razón la vida se
vuelve un poco transparente. En definitiva, somos herederos de otros hom•
bres, que lucharon, que combatieron,
que se sacrificaron por hacer una patria
libre y progresista. Es la herencia que
recogemos y debemos continuar porque
tal es la ley de la historia. Por ello esta
n·oche la Universidad cumple con fundamental deuda histórica contraída con
nuestros constituyentes, con plena conciencia de sus afanes y del ideal consagrado en el pensamiento liberal mexicano.
Pero ¿cuál es el motivo de nuestro júbilo, el fin de nuestra recordación? El
5 de febrero de 1857 se juraba la Cons•
titución. Aparentemente ésta era una
más que se agregaría al rosario de Constituciones de nuestro inestable siglo Diecinueve. Mas no fué así. Nuestros Cons•
tituyentes de 1856 trabajaron bajo el
clima político menos propicio, asonadas,
rebeliones, desquiciamiento económico
y político, encontradas furias de partido ... Todo se dió cita a la hora de su
labor. Y como antecedente, como pasa,
do inmediato, la dictadura más insolente de nuestra historia, el desgobierno de
aquel hombre en el que el histrionismo,

la ezquizofrenia y la fanfarronería lograron cabal ejemplar: Antonio López
de Santa-Anna. El Congreso tenía por
delante la obra de organización del país;
La revisión de los actos de la Dictadura
del "Santanato", la organización del
Gobierno provisional y la creación del
Código fundamental que debería echar
las bases de la paz, la libertad y el pro•
greso. Los múltiples cometidos y las cir•
cunstancias que los acompañaban hicieron que su labor tomara la calidad de
protéica, porque contra toda adversidad
mantuvieron el ideal más firme, a todo
obstáculo opusieron el empeño más no•
ble y salvaron todo impedimento con alteza de miras, con patriótica nobleza.
Mucho se esforzaron, por ello mucho
merecen.

DE 1 57
Debemos aclarar por principio de elemental honradez, que nuestros constitu•
yentes del 56 no acertaron del todo; su
obra, desde luego, no es perfecta. Como
toda faena humana adolece de graves
errores si se quiere. Pero debemos asen•
tar que a pesar de ello y dadas las circunstancias que cobijaron su labor, el
ambiente tan difícil que los rodeó, sus
afanes, se nos antojan, creemos since•
ramente, más recomendables al aplauso
que a la crítica mordaz e inconsciente.
Porque después de todos los acontecimientos posteriores dieron la razón a
nuestros Constituyentes: al amparo de
la Constitución de 185 7 se realiza la
gran obra social de la Reforma y se liquida la terrible situación que la antece•
dió. Todo ello, digámoslo de una vez,
porque dentro de ella se consignaron las
más caras garantías de la persona y se
dotó al ciudadano de un medio eficaz
de protección: el Juicio de Amparo; se
proscribió la pena de muerte por delitos
políticos y se consignó la libertad de
prensa y en fin, el pueblo la aclamó como símbolo, la hizo resurgir victoriosa

Por Artemio BENAVIDES
de la guerra de tres años y de la inter•
vención francesa, haciéndola casi mito,
ilusión casi, pero nunca olvidemos que
la ilusión es el arma más poderosa en el
progreso de los pueblos.
Y bien, ¿Qué representa la gesta liberal
de 1857 para nosotros, universitarios de
ahora, a 100 años de distancia? ¿Será
que debemos considerarla producto de
nuestras desdichas, según la pasión de
unos? ¿Según el sentimiento de otros
tenerla como principio absoluto de la fe.
licidad nacional? En nuestro sentir, tan
falsa es la pasión del escéptico contu•
maz, como el sentimiento del ardiente
exaltado. Y decimos esto porque desea•
mos que la feliz recordación que hacemos esta noche lleve como meta primordial la firme convicción de que a los hechos históricos se les debe tratar como
tales, es decir, como pasado y enfrentar•
se a ese pasado para lograr una conciencia, o sea, para que sirva como antece•
dente en nuestras futuras decisiones,
que el pasado sea producto de enseñanza, de lección, fuenfe siempre renovada
para lograr la convicción de nuestra
conducta Jutura; pero nunca, nunca
considerar al pasado como fruto de polémica y de división. Se ha dicho que
la conmemoración tendría como fin la
unidad nacional ¿y qué mejoi; oportunidad que ésta que se nos ofrece? Desterremos la polémica inocua, vengamos
todos -liberales y conservadores, reac•
cionarios y extremistas- a la obra que
reclama el porvenir, la de la unidad en
beneficio de nuestra patria. Alejemos
de nuestro espíritu ese combatir contra
fantasmas del pasado y aprestémonos a
la lucha que se presenta en nuestro tiem. po. Pero eso sí, con el deseo siempre
presente de lograr la libertad que al decir del maestro Sierra, sólo ha sido, individual y colectivamente, el patrimonio
de los fuertes.
La Universidad manifiesta esta noche
su firme adhesión a las más ·puras manifestaciones nacionales, patentiza su
admiración a los hombres que hicieron
posible una época de libertad y de progreso ... Porque tener plena conciencia
de los ideales libertarios y de la lección
histórica de la promoción de 1857 es
una forma de alentar la flama de la
verdad.
~N1tVlRSto1Dd[)f' lr~E~~'tu;:GNi:. iJt LA

�II. - ;\;EOCLASICOS, Rm!ANTICOS
Y MODERNISTAS
A pesar de que el barroco se prolonga hasta la mitad de la centuria, el
siglo XVIII es una época de prosa. Nace el periodismo; prosperan la critica
y la erudición; ciencia, historia y fiiosofía crecen a expensas de las artes
creadoras. Ni el estilo dorado del siglo anterior, ni las nuevas ten'dencias
neoclásicas producen figuras de importancia. Los poetas más notables de
la época escriben en latín. Mientras
tanto las ideas de la Ilustración despiertan un mundo somnoliento. La Revolución de Independencia se anuncia.
La esterilidad artística del neoclásicismo contrasta con el hervor intelectual
de los mejores espíritus. Al finalizar
el siglo aparece un poeta apreciable,
,1anuel de Navarrete, delicado discípulo de Meléndez Valdés. En sus poemas el neoclasicismo y sus pastores se
tiñen de una vaga bruma sentimental,
anuncio del romanticismo.

IGNACIO R.UIIREZ

El siglo XIX es un período de luchas
intestinas y de guerras exteriores. La
nación sufre dos invasiones extranjejcras y una larga guerra civil, que termina con la victoria del partido liberal. La inteligencia mexicana participa en la política y en la batalla. Defender el pai~ y, en cierto sentido, hacerlo, in,·entarlo casi, es tarea que desvela a Ignacio Ramírez, Guillermo
Prieto, Ignacio Manuel Altamirano Y a
muchos otros. En ese clima exaltado
se inicia la influencia romántica. Los
poetas escriben. Escriben sin cesar,
pero sobre todo combaten, también sin
descanso. La admiración que nos producen sus ,•idas ardientes y dramáticas -Acuña se suicida a los 24 años,
Flores mucre ciego y pobre- no impide que nos demos cuenta de sus debilidades y de sus insuficiencias. Ninguno de ellos -con la excepción quiz:.i, de Flores, que sí tuvo visión poética aunque careció de originalidad expresiva- tiene conciencia de. l_o que
significa realmente el romanhc1smo.
Así, lo prolongan en sus aspectos
mús superficiales y se entregan a una
literatura elocuente y sentimental, falsa en su sinceridad epidérmica y pobre en su mismo énfasis. La irracionalidad del mundo, el diálogo entre éste
y rl hombre, los plenos poderes que
confieren el sueño y el amor, la nostalgia de una unidad perdida, el valor profético de la palabra Y, en fin,
(.'] ejercicio de la poesía com aprehensión amorosa de la realidad, universo
de escondidas correspondencias que el
romanticismo redescubre, son preocupaciones y evidencias extranjeras a casi todos estos poetas. Se mueven en la

dición o la crea. Dario y Lugones
crean la suya; Gutiérrez Nájera y Ama.
do N'ervo no tuvieron plena concien•
cia de la que les pertenecía y por eso
tampoco la tuvieron del sentido profundo de la renovación modernista. Su
modernismo es casi siempre un exotismo, quiero decir, un recrearse en los
elementos más decorativos y externos
del nuevo estilo.

Introducción a la Poesía
Mexicana Moderna
Octavio PAZ

esfera ele los sentimientos y se com•
placen en contarnos sus amores y sus
entusiasmos, pero apenas si rozan la
znna de la sagrado, propia a todo genuino arte romúntico. La grandeza de
estos escritores reside en sus vidas y
en su defensa de la libertad.
Es notable la persistencia de la poesía neoclásica en esta atmósfera de
cambio y revuelta. Verificadores correctos casi siempre, los académicos
preservan al lenguaje de las caldas románticas. Ninguno es un verdadero
poeta, pero José Joaquín Pesado y J~aquin Arcadio Pagaza logran una discreta recreación del paisaje mexicano.
Su influencia y su lección serán aprovechadas por Manuel José Othón. El
hermoso paganismo de Ignacio Ramirez -quizá el espíritu más representativo de la época- se expresa con
dignidad en unos desdeñosos tercetos.
Altamirano, maestro de una generación mas joven, intenta conciliar las
tendencias contrarias e inicia un tímido nacionalisnio literario, que no produce descendencia inmediata de mérito.
,lanuel José Othón se presenta como
heredero de la corriente académica.
);'.ingún propósito de novedad. ª?ima
su obra. Si huye del romanllc1smo,
tampoco muestra complacencia ante la
retórica "modernista", que vió triunfar al final ele su vida. Los poetas acac1einicos, y él mismo, creyeron que esta actitud lo 'adscribía a su bando. Y
asi es, pues gran parte ele la obra de
Othón no se distingue por sus propósitos e intenciones de la de Pagaza,
pecta al que lo unlan no sól_o comu~~s
aíicioncs sino parecida actitud estehca. ~las los sonetos del Idilio Salvaje,
A una estepa del Nazas y algún otro,
representante algo mús que esa "poesía de la naturalezau en que se complacía, pctrificúndosc, la escuela académica. El desierto del Norte, "enjuta
cuenca de un océano muerto", y su cielo alto y cruel, dejan de ser un esp.ectúculo o un símbolo. Espejo de su ser
exhausto, la aridez del amor y la este•
rilidad final de las pasiones se reíle-

S.4L\'.4DOR Dl.lZ .1l1ROX

A pesar de sus limitaciones, en algunos poemas de Manuel Gutiérrez Nájera sl' entrevé ese otro mundo, esa otra
realidad que es patrimonio de todo
poela de verdad. Sensible y elegante,
Gonzúlez Martínez asume la originacuando no se complace en sus lágri- lidad mexicana del modernismo, esto
mas o en sus hallazgos, acomete con es, lo convierte en una conciencia v
grada melancólica el tema de la bre- lo enlaza a una tradición. Así, no e~
vedad de la ,•ida. Su poesía, como él su negador, sino el único poeta realmismo lo dice en uno de sus poemas mente modernista que tuvo México
m:is citados "no morirá del todo". En -en el sentido en que fueron modersu periodo modernista, Amado Nervo nistas Darío y Lugones en América,
manipula-sin gusto, pero con novedad )fachado y Jiménez en España. La
y autenticidad, el repertorio del sim• atención que otorga al paisaje- y soholismo. Después, decide desnudarse. bre tocio al paisaje nocturno- se imEn rcnlidad, se trata de un simple cam- pregna de sentido: el diálogo entre el
bio de ropajes: el traje simbolista hombre y el mundo se reanuda. La
--{JIIC le iba bien- es rubstitulido por
poesía deja de ser descripción o queja
el gab,ín del pensador religioso. La para volver a ser aventura espiritual.
poesía perdió con el cambio, sin que .\ partir de Gonz:llez Martínez serán
gauaran la religión o la moral.
imposibles la elocuencia parnasiana y
el desahogo romántico. Al hacer del
Otros poetas, menos aplaudidos en modernismo una conciencia, cambia
un tiempo, se acercan más a la zona la actitud del poeta ante la poesía, auneléctrica de la poesía. Francisco A. que deje intacto el lenguaje y los simde Jcaza, amargo y sobrio, logra en holos. El valor de su empleo no resisus breves poemas una concisión al de en su oposición al lenguaje modermismo tiempo sentenciosa y opaca. nista, -al que nunca negó sino en sus
extravíos, y al que permaneció fiel
hasta su muerte- sino en ser el primero que devuelYe la poesía el sentido de la gravedad de la palabra.

\

)
.11.IXC'EL JOSE OTHOX

ritu. O como ha dicho Jorge Cuest¡¡:
"su fecundidad está en su silencio.
Otros poetas fueron indignos de callar". Precursor y maestro del modernismo, la aventura de Díaz Mirón es
sobre todo una aventura "erbal. Mes
rsa aventura es también un drama: -el
del orgullo. Pues este artífice es también el primer poeta mexicano que
tiene conciencia del mal y de sus atroces posibilidades creadoras.

IGX.4CIO .11.\.\TEI, .H,T,l.l!IR,lXO

jan en la desnudez de la sabana. Debajo de la forma y del lenguaje !radie ionalcs, brilla el ojo fijo de una naturaleza que sólo se sacia aniquilando
lo que ama y que no tiene otro objeto
que consumirse consumiendo. Un sol
de páramo quema las rocas del desierto, que no son sino las ruinas de su
ser. La soledad humana es una de las
rimas de la soledad plural de la naturaleza. El soneto se ahonda y sus
correspondencias y sus ecos aluden a
otra inexorable geometría y a otras rimas más fatales y ,·acías.
Si Othón es u11 académico que descubre el romanticismo y escapa asi al
parnasianismo ele su escuela, Salvador
Díaz Mirón emprende un viaje contrario: es un romántico que aspira al clasicismo. La pocsia de su primera época ostenta la huella elocuente de Rugo
y el énfasis de Byron. Tras un silencio de afios, publica Lascas, único libro que reconoció como enteramente
suyo. Ese titulo califica su poesía. O
más exactamente: Ios instantes de poesía arancados por la cólera y la impaciencia a una forma que es siempre
freno. Lascas: chispas, luces breves
que iluminan por un breve segundo
un alma negra y soberbia. El Díaz ~lirón parnasiano no niega el romántico:
lo sujeta sin acabar jamás de domesticarlo. Y ele ese forcejeo -a veces sólo
t•stCril maestría y tortura del idiomahrotan tensos y puros "como el silencio ele la estrella sobre el tumulto de
la ola''.
Frl'ntc al lenguaje desvaído de los
portas ancrion·s - y también frente
a las joyas falsas de casi todos los modernistas- la poesía de Diaz Mirón
posee la dureza y el esplendor del diamante. t:n diamante al que no le faltan, sino le sobran, luces. Poeta que
sólo aspira a domeñar,. no encuentra
una forma que lo exprese sin oprimirlo. Al cabo de ese jadeo, su obra se
resuelve en silencio. El silencio es su
forma, la forma definitiva de su espí-

El modernismo no consiste nada
más en la asimilación de la poesía parnasiana y simbolista que realizan a}gu.
nos ávidos poetas hispanoamericanos.
Al descubrir a la poesía francesa, el
modernismo descubre también a los
clásicos espaiiolcs, ol \"idados en Espafia. Y, por encima de todo, crea un
nuevo lenguaje que sen·iría para que en
un momento de extraordinaria fecun~
didad se expresaran algunos grandes
poetas: R11bén Darío, Leopoldo Lugones, Julio Herrera y Reissig. En México el modernismo acaso habría poseído mayor fertilidad poética si los
mexicanos hubiesen advertido la ver~
&lt;ladera significación de la nueva tendencia. El modernismo se presentaba
como una indiferencia ante el tradi
cionalismo espaiiol, pero al mismo
tiempo como un rescate de la ,·erdadera tradición española: ¿Cómo no ver
en él a un heredero de la tradición
que nos había fundado? Para el resto
de Hispanoamérica, abría las puertas
de la tradición poética universal; a
los mexicanos, en cambio,. ]es daba
ocasión de reanudar su propia tradición. Toda revolución posee una Ira-

rmasy

~TR

Organo Mensual de la Universidad
de Nuevo León
Registrado como nrlículo de 2a. Clase en la

lfJXl'ET, Gl'TIERREZ NAJERA

Admón. de Correos de Monterrey, N. L, el

20 de Abril de 1944.

Luis G. Urbina continúa en buena parle de su obra la linea sentimental de
Nájera, pero lo salva su temperamento
de pintor impresionista. La porción
mejor de su poesía constituida por crepúsculos y marinas, Jo revelan como
un excelente heredero de la tradición
del paisaje. Con menor intensidad que
Othón, pero aunque con mayor fantasía Y riqueza de matices, Urbina consil(uc un delicado equilibrio expresivo.
Es curioso observar cómo los poetas
mexica~os escapan de la afectación
modernista acudiendo a una tradición
unhersaJ. La poesia mexicana no encuentra su forma nativa, y cad::i ,,ez
Qu_c _se arriesga a expresar lo mt-jor y
mas secreto de su ser, no tiene más
remedio que servirse de un lenguaje
abstraclo y que es suyo sólo por un
acto de conquista intelectual.

AMADO NERVO

La severidad de González )lartínez, la
ausencia de casi todo elemento imprevisible, sal de la poesía, y el didactismo que tiñe parte de su obra, han hecho que se le considere como el primer poeta hispanoamericano que rompe con el modernismo: al cisne enfrenta el hubo. En realidad, Gonz:llez
:\fartínez no se opone al modernismo:
lo desnuda y deshoja. Al despojarlo
ele sus adherencias sentimentales y
p~rnasianas. Jo redime, le otorga conciencia de si mismo y de su oculta
significación.

A los poetas modernistas, que recogen del simbolismo los elementos más
Perecederos, Enrique Gonz:llez Martínez Opone una sensibilidad más honda
t('í)rxiva y una inteligencia que osa
llllrrrogar la faz nocturna del mundo.

r

INDICADOR,

Poema para Hacer
Crecer los Arboles
Salud salud de mi sol en soledad
Noche interior remada como la savia visionaria
Salud salud en puentes de amenecer y ocaso
Como también de tierra y cielo y piedra y astros
Salud en asiento de aire
Salud en movimiento de silencio
Cinco ramas siete ramas doce ramas
Doce hojas veinte hojas y cien hojas
Sube y sube y sube
Y aletea y rema adentro de sí mismo
Subiendo en su oscuro
Sube a su piel
Sube por sus paredes funestas subidoras
Y por su llanto
Y por sus efervescencias de ángel perfumado
Por su respiración de piedra silenciosa

Un cielo para cada rama
Una estrella para cada hoja
Un río para llevarse la memoria
Y lavamos los recuerdos como una distancia
Una montaña un cuerpo de mariposa inmóvil
Un arco iris dejando una nube de polvo tras ~us pasos
Sube rema
Sube por tu centro oscuro
Por tu viento de tubo que se expande
Por tu virtud de amor que se enfurece
Ama la rama ama
Hora que llora y ora deplora
Hoja la coja hoja
Ojalá coja la hoja
Rema la savia rema rema
Rema la rama
Rema la vida por sus dolientes
Hay que coger la hoja
Hay que reír al cielo en la punta libre
Cinco ramas siete ramas doce ramas
Así todos remando los remeros remadores
Doce hojas veinte hojas y cien hojas
Y los remeros remando
Los remeros remadores
Remando vida arriba
Una montaña al cuerpo de un árbol cabizbajo
Un arco iris dejando nube de mariposas tras sus pasos
Un árbol que se yergue y cierra el paso a la muerte

Colaboradores

Vicente HUIDOBRO

Hu¡o P,d;llo
Fidencio de la Fuente
Gcnaro Salinas Quiroga

Arturo Cantú S.
f

Homero A. Garza
Alfonso

/

Ranitel Guerra

Gu;llcnno Ccnla G.
Jorge

Rangcl Guerra

Manuel ¡\!orales
Dibujos de Jorge Rangel Guerra

Director

/

I

Le. Fidcn&lt; io de la F uenle
Oficinas
\\'ftShington r Colea-io Ci"·il
Monterrt'y, Xucvo León

MEXlCO

Página 2

Página 3

�EPISTOLA A ALFONSO REYES,
Poeta Siempre +

(DE MARIA TERESA BABIN)

¡Cuántas veces, don Alfonso, he sentido la tentación de escribirle! Los
libros suyos han acompañado mi soledad en tantos momentos de lectura amena
y enjundiosa, despertando íntimamente el anhelo de diálogo sobre éste o aquel
pasaje incitante, sobre una palabrita, un rasgo de su estilo ... , Y hoy, por !m,
acorazada con la leve sonrisa para darme ánimo y atreverme a romper el hielo
de mi timidez, me dispongo a trazar_ estas líneas .re,,csli~as de la más in?e~ua
simplicidad. Alfonso Reyes, poeta siempre, sabra apreciarlas Y se s~nre1ra al
leerlas con su fina cortesía, me digo para seguir adelante.

•

Durante muchos años he seguido las lecciones &lt;le estética, de literatura,
de amor y de vida ,•crdadera en su poesía y en su prosa, don Alfonso. He pasado a mis propios discípulos el mensaje y les he lle,·ado de la mano a .ª~revar
en la misma fuente. Otra puertorriquefia, Concha Melém:lez, se fué de YHlJC con
usted en aquel "tren de ondas" clásicas, cspafiolas y americanas allá por el año
de 1934, dejándose seducir por el flechador de bellezas multicolores de todos
los climas. Concha Meléndez, sagaz en la crítica literaria, halló posada en las
variadas estaciones del peregrino con buenas luces. Han pasado desde ese ayer
cercano veintidós años. El sagitario ha perfeccionado la puntería Y la caza de
estrellas ba aumentado. ~fo regocija agitar con los ojos y las manos curiosas el
viYero del poeta, deslumbrada con los matices y los sonidos de la fiesta. Poeta
siempre, don Alfonso, y en ello se cifra para mi el encanto de su obra magna.
Amado Alonso se refiere a ella como "un ejercicio de intimidad", Y Gabriela
Mistral advierte "la gracia" que la anima. El viaje, pues, me incita, pC'rO tengo
m\edo de ir de prisa, atropelladamente, y pasar desapercibida por los parajes
más gratos y queridos por el poeta. Dejemos para mañana el equipaje. Prometo
llevar entonces lo necesario para gozar plenamente del paisaje Y de las maravillas que adivino en el mapa, ordenando lo que ya he entrevisto anticipada•
mente en la lectura sencilla y amorosa, -ese primer conocimiento de ta'. obra
poética que Dámaso Alonso llama intuición totalizadora", cuyo "fin prtmor.
dial'' es la "delectación, y en la delectación termina". Mientras me apertrecho
para el viaje verdadero, platiquemos un rato no más, don Alfonso.
14

El día del santo ele mi devoción inlantíl, el 17 de mayo, nació usted en
Monterrey. ¿Le habrá dado San Pascual Bailón -me pregunto asombrada- la
protección suficiente para guardar y fecundar la sabiduría que atesora este
mexicano universal"? De mi sé decirle que cuando se me pierde algún dato
,•alioso -(demasiado frecuentemente)-, acostumbro cantarle a San Pascual
aquella coplita del folklore que le cantaba de pequeña cuando se me extra,·iaba
una muñeca o un zapato. Ahora busco otras prendas, o tal vez busco lo que no
se me ha perdido, musitando en secreto:
San Pascual Bailón,
si me amparas (la fecha, el nombre, la obra o el autor),
¡ te bailo un son!
El humilde santo, "cocinero antes que fraile'\ ronda mi escritorio Y mi mesa
lentándome el olfato y el gusto por su culpa, don Alfonso. Si se alrcYiera una
a decir públicamente lo que pasa por dentro cuando se leen cosas tan sabrosas
y picantes cómo éstas del juego poético de Minuta sobre entremeses, frutas Y
confituras, ,•inos, aves, café y tabaco, entonces se libertaria la maltratada critica literaria de sus trabas seculares, y se proclamaría una nueva catc-goria de
escritores, clasificados en relación al hambre y la sed que hayan padecido, la
pasión por los manjares suculentos o el desprecio de loS mismos. En mi Fantasía Boricua he hablado de la geografía del paladar. Que de todo hay en la
Viña del Señor. ¿~o es cierto? Usted, caro amigo, está situado por derecho
entre los grandes y gastronómicos artistas del lenguaje castellano, haciéndoles
la boca agua a sus lectores cOn alegria burlona. Descendiente en linea directa
de los amantes ele la opulenta mesa en las literaturas de occidente de tochls las
C'daclcs y latitudes, quisiera dedicarle, don Alfonso, un ensayo futuro sobre el
tema. Estos versos tan sugeridores de Minuta me hacen evocar toda la literatura de nuestra lengua, desde la picaresca y la mistica, "la pobrecita tnl'sa de
paz bien abastada de Fray Luis", - literatura del hambre y la penitencia, Y
su re,·erso de abundancia desde 1a cena de los amantes en La Celestina hasta
nosotros, -¡qué digo!- hasta usted. ¿~o podría intentarse una alegoría del
buen comer y el beber, buscando en el exceso la dificil balanza de lo justo, proclamando al fin la terrible verdad de que no siempre es santo el que ayuna,
o tal vez que no se ayuna por santo, sino por otras r8zones de peso? ¡Cuántas
cosas de este jaez me hace pensar usted siempre que leo estos endiablados versos aderezados con el condimento de su tierra mexicana!
Hablando en serio para variar el tono, ¿sabe usted que en mis años de
estudiante creía que Alfonso Reyes era español de España? Al descubrir que
era mexicano con "x'' aprendí una verdad tan hermosa como el Templo Mayor
de )Ioctezuma: Siendo lo que se es se puede ser del mundo entero; el sentido
de la universalidad no existe sin el sentido de la patria; sólo se puede medir
la circunferencia del globo terrestre desde un punto de apoyo en el mapa, Y
se mide hacia adentro, nunca hacia afuera. Después de leer una y otra vez la Visión de Anáhuac y embriagarme "de la emoción cotidiana ante el mismo objeto
naturar', casi por necesidad de' equilibrio he buscado de nuevo a 1/igenia Cruel,
confirmando la existencia de "una Grecia cotidiana, una perspectiva de únimo
que nos capacita para humanar hasta los mitos más rígidos y arcaicos". Pero
hay muchísimo más, don Alfonso. Ifigenia, la suya, que en cierto modo es la
mía 1 se yergue paralelamente a la imagen del poeta desconocido de aquel ayer

aztcc? de su .~ierra,. si~bolo para mi del rccuC'rdo ancestral de todos los iberoame~~canos, el prmc1pe desposeído que vivió algún tiempo bajo los árboles
nutnendose ~on sus fru~~s y com~oniendo canciones para solazar su destierro"~
~reo ~uc su 1~terpretac10~ del mito de Ifigenia corresponde genialmente a una
fllosof1a _americana, entran a ble J~ara el hombre nuevo del Xuevo Mundo, y me
comnue, e has_ta la_s ra~ces de 1111 ser puertorriqueño por senirme identificada
con la angustia misteriosa ele Jfigenia al reclamar "su herencia ele recuerdos
P~sados" pa_r~ _renunciar a ellos heroicamente. Sacrificio supremo para redimir la mald1c10n de su casta, no por desamor, sino por amor, amor de romper
las cadenas malditas que se perpetuarían si ella se ablandara ante el requiebro
de Orestes Y volviera atrás. América es la tierra de la nueva Ifigenia · tiene
por fuerza imperiosa que marchar hacia maltana sin dejarse seducir ~or las
garras de "su herencia de recuerdos pasados". Cuando el "yo intimo se suble,·a" "en no11;Wre de la libertad pe~sonal" tnc parece presentir una Ifigenia futura fortalecida para romper los v1nculos con la diosa Artemisa también capaz
de repetir "¡No quiero!" en el instante justo.
'
Nadie, don Alfonso Reyes, ha revivido con mejor acierto artístico todo ese
universo ele la antigüedad griega para la cultura hispánica. El humanismo humano de la lfegenia cruel reaparece salpicado de humorismo en Homero en
Cuernavaca. En ambas obras retornan a casa los ecos del pretérito clásico
acostumbrándonos a convivir con los héroes de la iliada y la Odisea, con la~
criaturas del teatro y de la lírica griegas, en franca camaradería. Lección insuperable de humanismos en pleno siglo XX, lección inapreciable y alentadora
para el .futuro de nuestras letras americanas desde las Antillas hasta allá abajo
en las herras del Plata, umdos a nuestros hermanos del Brasil, cuya. tierra CS·
pléndida aparece tan bien amada por usted en sus cantares. En el ingenioso
"juego de sociedad" titulada Cortesía logra usted expresar con sencillez con•
movedora el secreto de todo su arte poético: "Xo hace ningún daño traer a la
discreción cotidiana las formas de la cultura". Por ello no me resigno a dejar
fuera estos versos admirables de Homero en Cuernavaca:
"A siglos de distancia la sangre es siempre una,
e igual es la congoja e igual es el contento
Oh tierra que me diste la norma con la cuna:
a tu regazo -prenda de mi consentimiento-de mis pacientes números confio la fortuna,
pues hallo que recogen tus quejas y tu acento."
No sabe usted, don Alfonso, lo cerquita de mi corazón que tengo su Cantata
en la tumba de Federico García Lorca. Junto a los versos majestuosos de An•
tonio Machado al morir Federico C\'OCO siempre los suyos. La de Machado y
la suya son las dos voces más afines y fieles al espíritu ele! poeta amado en el
conjunto de emociones enlutadas provocadas por aquella hora trágica de asesinato imperdonable. Hoy a la distancia de veinte años, 1a Cantata vuelve a
resonar en mis oídos trémulos:
"'.

uPero tu sangre, tu secreta sangre,
Abe!, clavel tronchado,
colma los surcos y amenaza el ,·ado!
¡Aprisa cantan los gallos
y quieren quebrar los albores!"
Podríamos hablar horas sin fin sobré todo lo demás. De su docta pluma
:rcadora han salido reveladores estudios de literatura, traducciones, investiqaciones eruditas y crítica valorativa, lo cual me ha brindado apoyo para mis
propias incursiones por estos caminos deleitosos. Prefiero por preferir lo que
lle,•a usted dicho de Góngora, por ejemplo, a cuantos estudios existen sobre
el cordobés. El sabor de Góngora'', que usted disfruta y transmite al lector
tiene para mí un parangón con la exquisita divagación de Garcia Lorca sobre
la imagen gongorina al celebrarse el homenaje poético del 1927 al autor egregio
lle Po/ifemo y las Soledades. Tanto usted como Lorca, poetas fieles a esa primera y última llamada, me dan el placer que busco siempre en la poesía al
hablarme ele otro poeta. Usted lo dice así: "Desde el día en que Adán puso
nombrC's a los entes ele la creación para apoderarse de ellos por medio del
lenguaje, la suma sensualidad humana es la palabra."
11

0

fral Deslinde
es una concentración abarcadora de las mejores esencias de
vanada rica, don Alfonso. Obra en la cual se juntan los afluentes
Y

ma~ caudalosos de su saber, de sus meditaciones, de su afán de maestro artista
ans10~0 de ,azuzar el {mimo a 1a aventura del conocimiento. Hay mucho d~
autob1_ogra~1a en estos "prolegómenos a la teoría literarfa", confesonario de una
vo.cac,~n. sm de~m~yo que marcha al compás de nuestro siglo sin decaer en lo
mas mimm~. S1gme~do las páginas sesudas de El Deslinde, deteniéndome a
repos~r al fm de
¡or~ada, volviendo a recorrer un trecho por deleite O por
n~ce_s1d~d aclaratoria_, s1emi:-rc h~ leído los escolios del poeta, nunca del acaclem1co. o del precepltsta. F1losof1a estética si es El Deslinde pero así se llama
la poesia verdadera también, y no hay que "deslindar" nada' para un buen -entendedor. De esta obra .se sa.Ie con la fe más encendida en el arte, con la certidumbre de que nada n1 nadie puede prescindir de "la ruta vertical la poesía"
como ha ca_ntado usted mismo en otro momento. Después de leer 0 r primer~
vez El Deslrnde habré c~nsultado sus páginas un centenar de veces. Nunca me
1
a fallad.o .. Ju.nto a los libros imprescindibles de mi convivencia ocupa éste un
ugar priv'.leg¡ado. Gracias, don Alfonso. Quisiera glosar las múltiples citas
de El Deslrnde, preciosas ofrendas del poeta para aligerar mis quehaceres Jitcrar!os, pero el hempo apremia. ¿Me consiente regodear!ne en una de las prcíendas?:
•

fa

¿

¡

.
"Cad~ uno lleYa su pocn_1a intefior y nunca escrito. primavera de "flores
1apo?esas prontas a expand1rse en agua propicia. y nmgún poema personal
sencillos del poemíta "Al Pintor", fechado el 18 ele noYicmbre del 1949:
Gabriela Mistral, con esa dignidad emocionada de su estilo, ha dicho algo
de usted que me gusta mucho:
"Reyes ha logrado una cosa difícil como un repecho: hacer estimar del
europeo. al muy discuti~o hombre de la América espaiiola; hemos sido empinados t!n el, en sus capac_idad~s y en su hidalguía. La debemos. ni más ni menos.
que el haber dado teshmomo de nosotros, el haber sido nuestra prueba irreftttable".
Basta por hoy, don Alfonso. Cuénteme entre los que admiran y Icen su
para usted _al~o~a Y siempre ha de ser ,·erdad lo que dicen estos cuatro versos
obr~. Segmre siendo una entre tantos con amor y entusiasmo. Sé de sobra que
rnshtuyc al poema de los demás."
"¡Qué madurez superior
la del que venció el halago
y sólo quiere por pago
el premio de su labor!"

'

Hasta luego, don Alfonso. Reciba un saludo afectuoso y ferviente de su
1miga puertorriqueña,
María Teresa Babín.
138 Second Avenuc,
New York, X. Y.

a 26 de ctuhre de 1956.
~ueYa York.

* pronunclnda
fConferenda de Ja .. Dra. Varia Teresa B.-1bln, profesora di" New York Univrrslt
en e~ Hom&lt;'naje a A1íonso Reyes' celebrado el 26 de octubre d il.6
en el Centro Mexicano de Nueva York).

Página 4

e

J

Página S

�!LA lESTlR.U!CllUlR.A !DIE !LOS
CONSTl!TUIYENlllES
Por Daniel COSIO VILLEGAS

mús, cuando era tan grande la probaL libro de R
. abasa es, sin duda, haber logrado trasponer las fuentes, dolo a tiempo de darle una copia del biliclad cte quC' lo sustituyera una "dicel mejor estudio sobre el Con- secundarias, cosa per[ectamente expli- primer borrador a Porfirio Díaz antes tadura democrática" - Como él la Ha~
greso Constituyente del 5G y so- cable si se piensa que los libros me- de abandonar el poder y el país en ma signiíicati,·amente- que a nada
bre la Constitución de 57, a menos que xicanos de historia se cuentan por mi- mayo de 1911; se sabe más fijamente poclria ternérselc tanto como a ella,
que en agosto de 1911 el manuscrito
haya sido superado en la intimidad de llares. Otra circunstancia más le imentre otras cosas porque para pasar
la rúlcdra o de la conversación de ca- pidió lograr una visión mejor de nues- había alcanzado su forma definitiva y &lt;le un extremo a otro, de la tiranía a
que la edición nparcció en los primefé; pero se publicó hace cuarenta y tros tiempos modernos, con la cual su
la democracia, el país debía dar un
ros meses de 1912. (1)
libro
hubiera
ganado
muchísimo:
a
cuatro años y apenas acaba de reediEs posible que el origen lejano de salto mortal y no llegar al otro lado le
tarse por la primera vez, no obstante pesar de haber nacido en 1856, justaesta obra fueran ]as declaraciones de podría costar en verdad la Yida. No
que su tirada inicial debió ser muy mente cuando C'O la ciudad de MéxiPorfirio
Diaz al periodista norteameri- esscribiú, pues, su libro para estimar
limitada y que aparcciq en 1912, en co, tan lejana de su Chiapas natal, se
cano
Creelman,
en las cuales aseguró en su conjunto la Constitución de 57,
vispcras de hundirse en el caos que reunía este Congreso Constituyente
que )léxico estaba )'a preparado pnra sino para aconsC'jar la supresión de
di6 Yida después a la Revolución me- que ahora recordamos; a pesar de no
una vida politica normal; ellas, en sus piezas peligrosas, y peligrosas porxicana. Tales datos indican que el li- haberse radicado en la Capital hasta
quC' el movimiento de ellas estaba conbro no ha sido muy leido, y esto a · los treinta afias de edad; Rabasa se efecto. dieron la posibilidad de discu- fiado al pueblo o sus representantes.
rrir públicamente sobre el tema de
despecho de asegurarse que ejerció nutrió en la atmósfera porfirista, y no
Habasa no dice nada acerca del
cúmo podía pasar el país de un régillegó
a
dudar
nunca
de
los
supuestos
una influencia decisiva en la compocuúndo
ele . su obra, pero no puede ser
men tiránico a otro institucional. Fransición de la Carta revolucionaria de ¡¡oliticos del Porfiriato. Al contrario,
más explicito en cuanto al fin que percisco
I.
)ladero,
Manuel
Calero,
Querit91i. Es un hecho, pues, que el estu- los años y el mismo fracaso del régido )foheno, Francisco de P. Sentías, seguía con escribirla:
dio de Rabasa fue publicado en 1912 men hicieron defensa de él en valor
Alejandro Prieto, Ricardo Garcla Gray que hemos vivido hasta hace poco y decisión y perdiendo en finura y
Como este libro no se propone
nados, etc., publicaron sus opiniones
rectitud.
de los mil ejemplares primeros; a pela critica general de La Constituen
libros
y
folletos
que
fueron
comenOcho años mús joven que Justo Siesar de ello, no ha sido superado y J.li
ción, sino sólo el análisis de los
tados con interés ,·isible y antes dessiquiera se ha hecho de él un juicio rra, y alejado además de la ciudad de
vicios que ... imposibilitan su obcrítico cabal para aquilatar sus méri- México, Rabasa no participó en el úl- conocido.
servancia, la enumeración de sus
Este
antecedente
pudo
haber
sido
tos excepcionales y sus fallas induda- timo desgajamicnto del partido libeaciertos estaría fuera de lugar y
ral: la contienda de 1876 entre Sebas- también la razón de que redactara su
bles.
sería impertinente.
libro, no con el ánimo de estimar toda
Se ve, pues, que la historia mexica- tián Lerdo ele Tejada, José Maria Iglela Constitución de 57, sino con el de
na no cslú en este momento muy bien sias y Porfirio Diaz. Se salvó por eso
Dados estos antecedentes, no es exseñalar sus defectos e impresionar
de
caer
en
la
furia
antilerdista
que
armada para concertar tanta voz desatratio
que La Co11stit11ción y la dictacon la gravedad de ellos y la urgencorde y para desvanecer tanto silencio desquició tanto el juicio histórico de
dura
deje
]a impresión de ser, y que·
cia de remediarlos. Efectivamente,
sospechoso, y menos todavia para ci- Sierra. Aún así, el respeto y la admisea, en realidad, tremendamente adRabasa
concluyó
el
manuscrito
de
su
mentar con firmeza un relato y una ración de Rabasa por Sebastián Lerdo
libro cuando se desplomaba el régi- versa a la Constitución del 57 y al
explicación de nuestro liberalismo de de Tejada son un tanto formales: le
men en el cual vivió su edad madu- Congreso de 56 que la hizo. En cuanhace un siglo, ele los frutos que dejó y atrae el jurista, el hombre de talento
ra; se llizo obvia entonces la predic- to a aquélla, quizá el juicio de conde cuál y cuánta es nuestra deuda ac- y de finura, pero no el gobernante; y
junto m:ís representativo del pensaciertamente su admiración por Juárez, ción de que se venía encima una protual con él.
miento de Rabasa sea éste:
funda
transformación
política,
pues
Todo esto causa una pena tanto ma- como la de Sierra, tiene una deforma- con nada se contaba para sustituir una
Así se formó la Constitución Mexiyor cuanto que el libro de Rabasa es, ción porfirista indeleble. Rabasa ve en
cana, y medio siglo de historia nos
tiranía
de
treinta
y
cuatro
interminarlccididamentc, un gran libro; y lo es Juárez al héroe de la Reforma y de bles años. Por si algo faltara, Rabasa demuestra c¡ue no acertaron sus autopor una pluralidad de motivos. Era su )a Intervención, al revolucionario y al prC'scnció las primeras manifestacio- res con una organización política adeautor de una inteligencia muy poco co- demoledor, a la figura granítica que nes ele apO)'O popular tumultuoso que cuada a nuestras condiciones peculiamún: lúCicla, penetrante y belicosa, resiste y desafía el vendaval; pero el la revolución maderista tuvo al día si- res.
pues planteaba sus problemas en un Juárcz tolerante, conciliador, que con- guiente ele su victoria; acostumbrado
Sobre este juicio volveremos més
tono provocativo que imponía en se- sume hasta el último aliento de· su vi- al gobierno del hombre fuerte, temió tarde; entre tanto, ,,eamos la opinión
guida la disputa y aun el duelo. Fue da en encauzar al pais después de la que un desbordamiento popular, na- que Habasa tiene de los constituyentes
un buen escritor: correcto, claro y bri- victoria de 1867, se le escapa hasta el tural e inevitable compensación al go- del 56. Sólo distingue a tres, y en ri•
llante, de tantos hallazgos verbales co- punto de confundirlo con Porfirio bierno tiránico, impusiera el rumbo gor, a dos nada más: Ponciano Arrillmo Justo Sierra, por ejemplo, tan con- Diaz bajo triste denominación de dic- que la anunciada transformación polí- ga, a quien concede el primer Jugar,
,·incente como él y más sobrio. Uno tadores involuntarios, a quienes huny José Maria ::\lata, a quien da el setica habría de tomar.
y otro han ejercido una gran influen- de en la tirania la ley con que gobiergundo; Melchor Ocampo es su tercera
Estas
circunstancias
condujeron
a
cia, además, por su capacidad, al pa- nan, mala sin salida.
Una prueba indirecta de que en Ra- Rabasa a descubrir, enumerar y cali- preferencia, aún cuando no haga en su
recer ilimitada, de encerrar en fórmubrar todas las piezas de la Constitu- obra ninguna mención especial de él.
las agudas y breves ideas cuya expre- basa, por desgracia, no pasaron exac- ción de 5i que ponía la participación EntrC' los demás, Rabasa encuentra al. sión parecería dificil y aun necesita- tamente lo mismo y al mismo tiempo popular en movimiento, a tenerlas in~ gunos hombres de talento, pero todada de menudos matices. Es además rl conocimiento y la visión del jurista variablemente como defectuosas y a Yia hace la salvedad de que si bien
hombre de gran integridad mental, de y del historiador, la da el contraste exagerar los peligros que representa- es escrito que de ningún otro congreso
fuerJ.es convicciones, preocupado muy entre la parte de su libro dedicada a ban para la vida futura del pais. Por mexicano ha salido una constelación
sinceramente por los males del país y la apreciación y al relato histórico de eso, su conclusión final es recomendar ele hombres tan distinguidos y a quien
ansioso de contribuir a remediarlos. los antecedentes )' de la obra del Cons- para la nueva era de México un régi- la Patria deba tanto,
Y por sobre todas las cosas, en Raba- tituyente de 56, y aquella otra en que men presidencialista, claro sustituto
sa se dió algo que parece obvio Y que, analiza la Constitución del 57 desde un del tiránico de Porfirio Diaz, y todo
otra confusión de ideas ha atrisin embargo, resulta raro en México: punto de vista juridico-formal. La esto con una consecuencia realmente
buido gran superioridad de legispluma
de
Rabasa
es
más
segura
en
la
el conocimiento jurídico unido al coladores a los diputados del Consfantástica: los constituyentes de 17,
nocimiento histórico, condición prime- parte segunda, pero más personal y que debieron ser y sentirse represetituyente por lo que muchos de
ra para discurrir con acierto sobre más honda en la primera. Y esta tra- tantes de un movimiento inequívocaellos hicieron después, ilustrandó
gedia
de
la
disparidad
entre
el
conocuestiones de derecho constitucional.
sus
nombres en época di versa y en
mente
popular,
democrático,
se
inspiEfectivamente,, Rabasa sabía derecho y cimiento y la intuición -mayor aquél raron en Rabasa para crear un régitareas
de otro género.
en lo jurídico y más certera ésta en
sabia historia.
men
presidencialista,
que
jurídicaPor ser excepcional en nuestro me- lo histórico-- puede ayudar a explicar mente no dista mucho de ]a dictadura,
Tengo la impresión de que Rabasa
dio esta coincidencia, y por ser, en si la mala fortuna de su libro. El histo- y que en In práctica lo ha sido de un esti, en lo cierto, mas sólo en tél1lli·
misma, difícil de lograr, mucho me riador, consciC'nte ele la inseguridad 111odo completo.
nos muy generales. Pocas dudas puetemo que en Babasa no se dieran el del sostén documental, lo ha tenido
APARTE DE ESTE DESENLACE den caber acerca de que Ponciano
tomo un libro para "abogados" (co~
conocimiento del derecho Y el de la
EXTRAORDINARIO, es decisivo dar- Arriga fue, con mucho, la figura cenhistoria en el grado y con la simulta- mo si lós abogados leyeran libros de se cuenta del momento rn que Raba- tral del Constituyente, y que Mata reesta calidad); y el jurista, deslumbraneidad que son apeticibles y aun nedo por el flechazo luminoso de la in- sa escribió su libro y del fin que se presentó la ayuda mejor y ma.5 coas~
cesarios. Me parece que cuando pupropuso al C'scribirlo. Lo compuso tante que Arriaga tuvo; también es in·
blicó en 1912 La Constitución Y la dic- tuición histórica, lo ha tenido como cuando era inaplazable la sustitución duclable que ~!elchor Ocampo, un ho!D•
tadura, no habia alcanzado su saber un libro para historiadores.
Queda por sefialar una última cir- del rl•gimen tir::\nico de Díaz, pues su bre superior, y desde luego superior a
histórico la madurez que logró ocho
cunstancia
que ayuda a estimar el va- decrepitud era ya mortal, tanto que Arriaga y a ::\lata, tuvo una parte reaños después, cuando en 1920 nos enlor
de
este
gran estudio. Parece que el hedor de su cadá,·er infestaba los lativamente limitada. Es más, casi totregó su magnifica Evolución histórica
pulmones del país. Lo escribió, ade- da la fama de que tan justamente Sode ,\léxico. Además, Rabasa no parece Rabasa lo escribió en 1910, concluyen-

E

zan Arriaga Y ~fata procede de su obra
como legisladores. El primero murió
ocho. allos despuCs a la temprana edad
d_C' crncucnta y cuatro aiios, sin que
figurara en la vida pública del país
en una posición más encumbrada; y
aun cuando el Sl'gundo vh·ió, como era
usual en los varones de esos tiempos, todavia treinta y ocho más Y aun
cuand_o sigl~i~ figurando como ~liputad?, d1p~oma~1co, o ministro de Relac10nes E:'ter10rcs, sus años posteriores
al Const_1t~1yC'nte no agregaron nada a
su. prest1g10, sino que más bien lo reba¡aron. Arriaga Y ~lata, que tan distrngmdamente figuraron en el Constituyente, ganaron en él su mayor altura, Y l_o que ha quedado en nuestra
?1emoria Y en la historia del país es,
Justamente, su obra de legisladores.
Arriaga no sólo fue el presidente de
la . Co_misión de Constitución, sino el
prmc1pal componedor o negociador
entre los miembros de ella (de muy
d_1~crsas tendencias) y entre la eomis1_on misma Y el Congreso; y por si
esto fuer~ poco, participó con mayor
constancia que nadie en los debates:
he conta_do 127 intervenciones suyas
en _c_l examen del proyecto de Constiluc10n; Y )fata, con 112, le siguió muy
de cerca, como Jo siguió en sus gestiom·s de negociador en la Comisión Y
en el Congreso.
Rabasa tiene razón al afirmar que
la fam_a de muchos constituyentes fue
po~tenor al Congreso Y que se hizo en
tareas ajenas a él. Francisco Gómez del
Palacio, por ejemplo, pintado durante
muc~10s años después como el ministro ideal, capaz de prestigiar y enaltecer a cualquier gobierno lo mismo
d? Juárez y ele Lerdo que de Porfirio
Diaz, no tuvo participación alguna en
el Constituyente a pesar de haber sido
electo como diputado. A.si ocurrió con
ot_ros hombres prominentes, Mariano
R_1va ~alacio por ejemplo, cuya partic1pac1on fue nula, 0 con Jesús González Orteg~, quien ni siquiera parece
l~~bcr ton~ado posesión de su cargo.
\ icentc R1va Palacio, que como diputado suplente en funciones tomó una
parte activa en las sesiones prelimina•
res, dC'saparece después por completo.
Su la~_or en_ el Cons_tituyente, casi nula
tambien, no &lt;lió ciertamente fama alg~ma a .lustino Fernández. Ignacio Mariscal, Ignacio Yallarta Y Simón cÍe la
Garz_a y :\felo, ap_enas h1,·ieron una y
mecha docena de rnten·encioncs, 0 sea
una participación muy clesproporcio~
nada al prestigio qtte lograron después. El mismo José )!aria Castillo Velasco, a quien R:ibasa cit3. con elogio
c~laboró de un modo juicioso, pero li~
mita~o (siete intervenciones). El caso 1:'ªs n~table es, sin embargo, el de
B~mto Juarez, de cuya elección como
diputado al Constituyente nos enteramos cien uños después, al publicarse
por la primera ,·ez las actas secretas
del Congreso.
Las razones de la predilección de
R_ab.asa son bastante discutibles, si
bien esclarecen mucho el origen de
sus ~rcjuicios; además, la lista de ]os
~re~t!cctos tiene que ampliarse si ]a
Justicia ha de reinar también en este
mundo. Rabasa destaca a Arriaga v
Mata porque
·
conocían bien las instituciones
americanas, que en más de uua
ocasión explicaron con facilidad
Y ex_actitud, ~- rcnlaron siempr~
una rnstrucción rara por entonces
en materia política.
Y a los otros los condena porque en
ellos prevalecía,
el estudio de la historia y de las
leyes constitucionales francesas,
sus divisiones simétricas y sus
amp1iaciones deducth·as, que llegaban a la conclusíón prevista de
la felicidad pública.

. Rabasa distingue a Arriaga porque
citaba a .Jeffcrson, Story y De Tocquev~lll' , Y condena a los otros porque
citaban :.1 Yolt:iire, Rousseau, Bcntham,
Locke, )lontcsquieu, )lontalambert
Constant y Lam:irtine.
,
_El .panorama de la predilección, por
:i_nad1dura, no está compkto. En la
hsta de las grandes figuras del Consti~
tuyentc no pueden suprimirse los nombr~•s de Francisco Zarco, León Guzm:.111, Ignacio Hamírez, Guillermo Prieto: Joaquín Huiz, Santos Degollado e
Isidoro Oh·era, sin hablar (porque Rabasa no los nombra) de los liberales
ruoclerados, entre los cuales había
hon~l?rcs de talento y de una participac10n tan activa como la más activa
de los puros. y h:ibría Que colltar
ta_mbién a algunos de los grandes mimstros tre ~~monfort, porque influyera~ Y participaron en el Congreso:
(,ms de 1~ Rosa, )ligue! Lerdo de Te¡ada, Jose )!aria Lafragua, Ezequiel
~lontcs Y José )!aria Iglesias.
Francisco Zarco, además de cronista e historiador del Congreso Constituyente, tuvo una participación constante ~, activa, apenas inferior a las de
Arriaga Y Mata. Además, aun cuando
no fuera ni pueda considerársele con~~ un _jurista (y él mismo lo reconoCIO var.rns ve~cs en el Congreso), Zarco podia ron el mejor título entrar en
la categoría de legislador, es decio, en
la del hombre de talento, patriota,
preocupado por los problemas n~cionalcs Y con experiencia vital envfdiable, a pesar de haber sido constituyente_ a 1~ edad increíble de veintisiete
anos_. l-.n fm, Zarco desempeñó un papel importantísimo porque· actuó fuera ele la Comi~ión de Constitución Y,
en consccuencrn, sus opiniones, favor~bles o adversas a ella, provocaron
siempre debates de interés.
A Le~? Guzmán tiene que contársele tamb1en como primera figura: mienbro_ ele la Comisión de Constitución y
, arias ~·eces presidente del Congreso
s~ parhcipación se extendió a todo eÍ
ano de labores de éste, y apenas fue
men~s activa que la de Zarco. Ignacio
Ram1rez tampoco puede ser excluido
a~m cuando Rabasa tenga razón en de~
r1r que Ramírcz hablaba a veces con
g~a desparpajo de cosas que no entendia Y a pesar de la evidente pucriliclad de algunas de sus participaciones
como la creación de un nuevo Estad¿
ron el nombre seductor de Iturbide·
~Jero colab?ró tan activamente com~
Zarco Y Lron Guzman, al grado de que
no hubo drbatc. mayor o menor, Pn
our no echara su cuarto a rspadas.
El no haber pertenecido a la Comisió
de Constitución; el representar entr:
los constituyentes el C'xtrC'mo jacobino, Y su misma charlataneria, signiriC'aron, . en conjunto, una aportación
cxrepc1onalmentc valiosa. Un cuadro
muy s_emcjante puede hacerse del caso
de G~1llcrmo Prieto, también participe
actins1mo
l
. en todos los debate s, con
a :·cntaJa de haber sido uno de ]os
meJores or~d~r~s. del Constituyente Y
de l~ner mas Jutc10 Y moderación' que
Ram1rcz.
Tampoco pueden ser excluidos Santos. Degollado, Isidoro Olvera Y Joaqum Rmz, constituyentes menos activos ((Ul' . los_ otros, pero mucho más
qur el _termrno medio. Yarias de las
aportac,one~ de Degollado Y de Olvera. fueron Jmportantrs·, Olvcra . ·p or
e~emplo, a más de su famoso voto particular sobre la propiedad, presentó
otro sobre la Constitución en general
Y proyectos ele Ley sobre la libertad
ele ~mp~enta Y sobre facu1tades extral)rchn~nas drl Ejecutivo en época de
neces1clacl, mrdida que hubiera ahorrado a la República muchos dolores
ele cabeza en los veinte años siguientes. Joaquin Ruiz pasaba por ser una
eminencia j~rídica Y tuvo reputación
d~ hombre integro Y experimentado,
solo comparado a la de Gómez del

Palacio.
La verdad de las cosas es que Rabasa no estudió a fondo (ni nadie, que
YO sepa, lo ha hecho) las aportaciones ele las veinte primeras figuras d;el
Constituyrnte; por eso habrá varifls
sorpresas cuando se estud_ien. Ignacio
Mariscal; por ejemplo, unñ figura apa.
rentementc menor, fue el autor del
di~tamen sohrC' ratificación de la ley
Juarez clcl 23 ele noviembre ele 55; Mata, que pasa por simple segunda voz
de Arriaga, llevó el peso de la Comisión de Constituclón en el debate más
prolongado, el ele la libertad de cultos·
Vallarta, también figura secundaria'
tuvo tres intervenciones largas y nota~
bles, una sobre libertad industrial y
otras dos para oponerse al juicio por
Jurados r al establecimiento de la
:,ompañia de Jesús; Ocampo conduJO la defcn~a de la Comisión en el delieadisimo ,debate sobre la suspensión
ele las ~ara!1tia individuales; de Santos
D_cgollaclo es el proyecto de ley orgárnca electoral; cte.
. ~s asimismo discutible la afirmac1on ele que el Constituyente de 56 goza de una fama injusta, pues si bien,
Rabasa, de él salió el mejor grupo de
h?mbres que ha dado un congreso mex1c_ano, la fama de ese grupo es postC'nor, Y forj~da en campos ajenos a
l~s leyes. EQ ~a parte en que es cierta,
t,1.ene ;una e~1~licación enteramente nacional. Fue ,del todo excepcional el
~aso de ValcJl.tín Gómcz Farías, quien
C'S constityyente al término de su vida (de sesenta y cinco años, para morir de sesenta y siete). Fué también
excepcional, aunque en menor grado
el caso de los hombres mayores de lo~
4~ años; cuento en este grupo, por
cJ_emplo, a Olvera, con cuarenta y un
anos; a Santos Degollado, con cuarenta Y cinco; a De la Rosa, con cincuenta Y dos; a Diego Al\'arez, con cuarenta y cuatro.
En cambio, son frecuentes los casos
de constituyentes jóvenes, que necesariamente tuvieron mucha de su vida
por delante, y cuya fama, en consecuencia, SC' hizo después. Vicente Riva
Palacio verbi aralia, fue constituyente
a las 24 años, y como vivió 64, tuvo
40 por delante; Vallarta tenia 26 en
1856, Y ,,h·ió 37 años más; Ignacio Mariscal había alcanzado apenas 27, y vive despuCs 54 largos años; Dublán
muere rC1lativarnente joven, a los 61,
p~r? como fué constituyente a los 26,
vivió otros 35 años después de serlo;
~lan~el Romero Rubio no pintaba a los
.8 anos, Y su fama , PUC'S, la hizo más
larclc, e? los 30 siguientes que le quedaron; Zarco murió excepcionalmente
temprano. a los 40, pero aún asi sólo
teni~ 27_ años en 1856. Pedro Ogazón
vivw mas después del Congreso que fa.
e&lt;l,ad q~e tenia cuando entró en él; y
as1 Justmo Fernández, Guillermo Prieto, José Maria llata, Mi¡¡ucl Auza, Pedro Baranda, Francisco Gómez del Palacio, etc. Ignacio Ramírez fué uno
c~e los pocos que entraron C'O el ConstI!uyentc a una edad madura, a los 38
an,o s; pero todavía alcanzó a vivir 23
mas, durante ]os cuales llegó a ser
~ran s~ño~ de las letras patrias, agudo penod1sta, magistrado de la Corte
Y :\tinistro de Justicia.
. Es muy posible que Rabasa tenga razon ~l afirma~_quc de ningún congreso
mexicano salto un h'rllJ)O de hombres
tan famosos como del Constituvente de
1856. Ocurre pensar, sin emba.rgo que
el~ .él estuvieron ausentes varios' que
h1c1eron la historia inmediata del país
u. hombres que ya parri entonces te~
man un n_omb~c hecho. Entre los primeros_ cstan Miguel Y Scbastián Lerdo
ti~ TeJada, Ignacio Zaragoza Y Porfirio
D1az, entre los segundos, ManuC'l Doblado, Santiago Virlaurri, José ::\!aria
T~lesias, ~fanuel María de Zamacona,
Manuel Payno, etc. Luego, con un conocimiento no despreciable de la historia de la época, apenas si de los tres-

cientos diez diputados propietario&amp; y
s~1plentes Jluedc hacerse una lista de
cincuenta nombres que en el día de
I
hu~· fligan: alE,to inmcdiatamentr a
I qmen los lec.
, ,
y .·
·'
.
si h:i ,le llC'gar a__. los cincueota
noi~bresi en la lista {tieneh que jncluirse personas que atin cuandÓ electas . al Constituyente, nada hicieron
en el. En este caso estarían ,Jos~ Bernardo Couto, Mariano Riva Palacio
Pedro Ogazón, Diego Alvarez, 1IanueÍ
Ro~ero Rubio, Justino Fernández, Anto,mo. )fartínez de Castro, Justo Sierra
O Redly, Pedro Baranda, Miguel Auza
y Jesus G?nzálcz Ortega; algunos de
r.llos,_ en _rigor, no parecen haber asistido Jamas a una reunión del r.ongreso. Tambi~n tendrían que fif{urar en
esa breve h~ta de cincuenta, hombres
de una reputación tan dudosa como
los generales Angel Tdas Y Dieno
Al0
varez ' o d e una fama tan menor que
muc?as personas de cultura media no
sabrrnn identificarlos, como )[iguel
füanco,_J. ele Dios Robles Martinez, Jose Ehg10 )luñoz Y Basilio Pérez Gallardo.
Los hombres que participaron realmente en el Congreso Constituvente de
1856 y que resultaron de alg~na estatura, son bien pocos, aun cuando no
pued~n quedar reducidos a tres, como
lo qu_1ere Rabasa. Para mi, son estos:
Ponciano Arriaga, José María Mata
Fr~ncisco ~arco, Melchor Ocampo:
Leo? Gu_zman, Santos Degollado, Va1en_tm Gomez Farías, Ignacio Ramircz,
Gu_1llermo Prieto, Isidoro Olvera, Joaq~m Ruiz, Ignacio Vallarta, Bias Valcar~el, José ~laría Castillo Velasco, Ignacio Mariscal, Simón de la Garza Me1~, Y, por sus intervenciones como mimslros de Comonfort, Luis de la Rosa, Ezequiel Montes y José Maria Lafragua. Entre los liberales moderados,
pu~s hn·1eron un papel decisivo, habra de contar a Mariano Arizcorrcta
)farcelino Castañeda, Prisciliano Día~
Gonzál~z, Antonio Agudo y Juan B.
Barragan.
El Congreso Constituyente de 1856
visto más de cerca, da la impresión d~
una asamblea normal; una gran masa
ele gente que contribuye a la obra con
el nombre, con la prcsC'ncia O una intervención insustancial, y una veintena de desesperados que hacen la obra.
Y si Rabasa, como todo hombre seos~!º Y bien nacido, tiene gran admirac1on por es~s fanáticos, es porque,
gr~ndes medianos o pequeños, como
qmera calificárseles, hicieron una
gran obra Y en circunstancias singularmente difíciles. Y en esto con\'iene cotejar de nue\'o las opiniones de
Rabasa con los hechos históricos.
(1).-Informac,ón de don Osear Rabasa.
. (2).- Yo, por ejemplo, pucrio hacer
:sta: Bernardo Couto, José Eligio :llunoz, Angel Trias, Sim,)11 "" la Garza
licio, Miguel Blanco, Juan Ant"nio de
la Fuente, Francisco Gómez del Palacio, Francisco Zarco, Rl:ts Balcárcrl
~lariano Riva Palacio, Ponci3no Arn:1~
ga,_ Frnncisco dL• P. Crndejas. "'Llf'hlr!O
Ariscorreta, Isidro Olvrra. (;uillermo
Prieto, Bcnilo l1 :', mrz Fanas. Pt·clro
O_gaz?n, \'alcntín G&lt;'H!"·: Fari:is, lgnac,o \ allarta, J. ele
Robles 11artinez, Ignacio Ramirez, Prisciliano Diaz
Gonzálcz, León Guzmán, Vicente Hi,·a
Palacio, Mclchor Ocarnpo, Diego Alvarez, ~1:tnuel Romero Rubio, ~lanuel
Peña ) Ramírez, Justino F('rnández
José )Jaria_ 11ata, Santos Degollado, Ig'.
nac10 ~fartscal, Manuel Dublán 1 Félix
Romero, Luis el" la Rosa, José )laría
I.afragua, .Joaquín Ruiz, Juan de Dios
Arias, Jose Justo Alvarez, :\[ariano Yáfiez, Antonio 1lartincz de Castro, José
de Emparam, Justo Sierra (O'Reilly)
Pedr~ Baranrla, ~ligue! Auza. Jes~
GonzalC'z Ortega, Basilio Pérez Gallar~
rlo Y José ::\!aria Castillo Vclasco.

º""

De '"La Conatltucldn del 57 y SUB Cdticos"
por DanJel Codo VWega.,, Bd.U,orial Herme¡

Múleo, 1957.

Página 7

Página 6
1

�oca es
A

propósito de haberse celebrado
recientemente el centenario de la
Constitución General de la Repú•
blica, conviene hacer una relación, aun•
que sea somera, de las que han regido
en Nuevo León desde que se constituyó
en Estado.
Promulgada la Carta General de
nuestro país en 4 de octubre de 1824,
Fr. Servando Teresa de Mier, represen•
tante de Nuevo León, la envió a su pro•
vincia, acompañando un cuestionario
sobre si convenía o no la formación de
un solo Estado con las antiguas cuatro
Provincias Internas de Oriente. (Texas,
Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas).
Las distintas corporaciones civiles y
eclesiásticas coincidieron en la opinión
de que así fuese, con excepción de lo
propuesto por el Dr. José Francisco
Arroyo, en el sentido de que cada una
se erigiera separadamente.
Discutido en el Congreso General de
Constituyente y conforme a lo argumen•
tado por el Sr. Paredes, diputado por
Tamaulipas, y el Dr. Ramos Arizpe, de
Coahuila, para que sus respectivas pro•
vincias formasen estados independientes, el P. Mier obtuvo el mismo privileoio para la que él representaba, logrando que el Congreso dictara, en 7 de ma•
yo de 1824, el decreto que creaba el Estado Libre y Soberano de Nuevo León.
Tamaulipas quedó separado, y Coahuila y Texas formaron una sola entidad;
con libertad la segunda de erigirse independiente al estar en aptitud.

uevo
eon
Por Israel CAVAZOS GARZA

+
abril) hizo fervientes demostraciones de
patriotismo.
LA DEL 57

CONSTITUCION DE 1824
No obstante haberse resuelto en contrario a la opinión general solicitada por
el P. Mier, el regocijo de los nuevoleo•
neses tuvo proporciones apoteósicas. La
Diputación Provincial, en sesión de lo.
de junio, bajo la presidencia de Bernardo W ssel y Guimbarda y Rafael de Llano hizo la convocatoria para la elección. Resularon designados el Dr. José
Francisco Arroyo, José Ma. Gutiérrez
de Lara, Lic. Pedro Agustin Ballesteros,
Cosme Aramberri, Lic. Juan Bautista
de Arizpe, Lic. Rafael de Llano, José
Ma. Parás, Juan José de la Garza y Tre•
viño, Antonio Crespo, José Manuel Pérez y Pedro de la Garza Valdés.
El 14 de noviembre se juró solemne,
mente la Constitución Federal, y, de
acuerdo con ésta, la diputación nuevoleonesa se dió a la tarea de formular la
que regiría en nuestra entidad. Por es•
pacio de más de cuatro meses se trabajó
hasta verla sancionada el 5 de marzo de
1825. Un día después era jurada por el
Gobernador José Antonio Rodríguez y,
semanas más tarde, dada a conocer al
pueblo que durante tres días (3, 4 y 5 de
Página 8

Nada había escapado al celo y dedica,
ción del primer Congreso nuevoleonés,
que incluyó en la Constitución todo lo
que significaba beneficio para los habitantes del estado, y que sólo fue objeto
de modificiones cuando, en 1826, las
regencias de nuestro país naciente, ame•
ritaron reformas a su primera Constitu•
ción General.
Restablecida la paz, después de los do,
lorosos días de la invasión norteameri•
cana, el VIII Congreso de Nuevo León
convocó a período extraordinario, y,
con la doble investidura de constitucio•
na! y constituyente, emprendió la orga•
nización de una nueva Constitución Po•
lítica. En solo 3 7 días -de sesiones con•
cluyóse esta obra de necesidad tan in•
gente. El juramento solemne se hizo en
la Plaza de Armas, -hoy de Zaragozael 20 de octubre de 1850.
Pero la patria pasaba por una etapa
crucial. La Revolución de Ayutla origi•
nó la promulgación de la Constitución
de 1857. Nuevo León estuvo represen•
tado por Manuel P. de Llano, Manuel
Z. Gómez y José Sotero Noriega.

Sujetos Nuevo León y Coahuila al ar,
bitrio de Santiago Vidaurri, habían que•
dado unidos en virtud del decreto de 19
de febrero de 56, que, aunque expedido
de propia autoridad, obtuvo luego el re•
conocimiento del Congreso General.
·Mancomunados, pues, uno y otro esta•
dos, se erigió, por convocatoria de 7 de
abril de 5 7, nuestro Segundo Congreso
local Constituyente. Seis meses más tarde -4 de octubre- era promulgada la
Constitución Política del Estado Libre y
Soberano de Nuevo León y Coahuila.
Firmaron el documento: Manuel Perfec•
to de Llano, como diputado presidente;
Ignacio Galindo, como diputado vicepresidente; los diputados Domingo Martínez, José María Dávila, Tomás Balles•
teros, Andrés Leal y Torrea, Juan Zua•
zua, Simón Blanco, Andrés Saturnino
Viesca y Evaristo Madero y los Diputa,
dos Secretarios Antonio Valdés Carrillo
y Antonio Garza Benítez. La sanción de
esta nueva Constitución no tuvo lugar
en el término deseado, a causa de los
disturbios que en diciembre de ese año,
con el célebre golpe de estado de Comonfort, ocasionaron la Guerra de Tres
Años. Nuevo León tuvo participación
muy activa en este movimiento.
LA CONSTITUCION DE 1917
Vino luego la Intervención francesa
y conocidos son ya los incidentes que
motivaron el distanciamiento entre el
presidente Juárez y el gobernador Vidaurri. Durante la estancia del primero
en Monterrey decretó -16 de febrero
de 1864- la separación de Nuevo León
y Coahuila. Ocupada la ciudad en ju•
nio de 66 por las fuerzas republicanas
al mando de Escobedo, volvió la normalidad y se efectuó la reinstalación del
Congreso.
Dos nuevas reformas notables fueron
hechas a la Constitución local; la primera, al ser elevadas las Leyes de Reforma
al rango de Constitucionales, durante el
gobierno de Lerdo de Tejada, en 1874,
y la segunda en 1882, gobernando el estado el Lic. Genaro Garza García; pero
fue la misma, en esencia, con que se
rigió Nuevo León hasta que en virtud
del movimiento revolucionario de 1910,
surgió nuestra actual constitución, el 16
de diciembre de 1917.
He aquí la lista de los diputados:
firmantes: Agustín Garza González, presidente; Salomón Pérez, Vice-presidente; Galdino P. Quintanilla, Gregorio
Morales Sánchez, Antonio Garza Zambrano, Abe! A. Lozano, Enrique M.
Martínez, Everardo de la Garza, Alber•
to Chapa, José Ma. Charles, Miguel Rincón Ríos, José Treviño, primer secreta•
rio y Santiago Roe!, segundo secretario.

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                  <text>Es una publicación trimestral editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León a través de la Editorial Universitaria. En las páginas principales de Armas y Letras se incluyen textos literarios, particularmente poesía, narrativa y ensayo, de escritores destacados de la localidad, nacionales e internacionales. Inició en 1944 de manera mensual, se mantiene activa en soporte físico y digital.</text>
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                <text>Armas y Letras, Boletín mensual de la Universidad de Nuevo León, 1957, Año 14, No 2, Febrero </text>
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                <text>Es una publicación trimestral editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León a través de la Editorial Universitaria. En las páginas principales de Armas y Letras se incluyen textos literarios, particularmente poesía, narrativa y ensayo, de escritores destacados de la localidad, nacionales e internacionales. Inició en 1944 de manera mensual, se mantiene activa en soporte físico y digital.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>�El Góngora de las Soledades.
de las obras maestras del idioma español, es imposible afirmar con certeza si ese soneto es realmente de Guevara. Para Alfonso ~léndez Planearle
la atribución es más que probable. Por
lo demás, otros sonetos de Guevara,
agrega este entendido crítico, "resisten
la cercanía de esta composición, especialmente el que empieza: Poner al
Hijo en cruz, abierto el seno ... que rectwrda al 1mís profundo de los sonetos sagrados de Góngora, venciendolo
en emoción y aún en valentía".
No siempre la ctiriosidad que despierta el pasado indio debe verse como simple sed de exotismo. Durante

el siglo XVII muchos espíritus se preguntan cómo C'l orden colonial podía

asimilar al mundo indígena. La historia antigua, los mitos, las danzas, ]os
objetos y hasta la religiosidad misma
de los indios constituían un universo
hermético, implacablemente cerrado; y
sin embargo, las creencias antiguas se
mezclaban a las modernas y ]os restos de las culturas indígenas planteaban preguntas sin respuesta. La Virgen &lt;le Guadalupe también era Tonantzin, la llegada ele los españoles se confundía con el regreso de Quetzalcoatl,
el antiguo rjtual indígena mostraba
turbadoras coincidencias Con el católico. Si en el paganismo mediterráneo
no habían faltado signos anunciadores
ele Cristo, ¿,cómo no encontrarlos en ]a
historia antigua ele l1éxico? La Conquista deja de ser un acto unilateral
de la voluntad española y se transforma en un acontecimiento es-perado por
los indios y profetizado por sus reyes
y sacerdotes. Gracias a estas interpretaciones, las antiguas religiones se enlazan sobrenaturalmente con la católica. El arte barroco aprovecha esta
situación, mezcla lo indio y lo cspafiol e intenta por primera vez asimilar
las culturas indígenas. La Virgen de
Guadalupe, en la que no es dificil adivinar los rasgos de una antigua diosa
de fertilidad. constelación de muchas
nociones y fuerzas psíquicas, es el
punto ele encuentro entre los dos mundos, el centro ele la religiosidad mexicana. Su imagen, al mismo tiempo que
encarna la reconciliación de las dos
mitades adversarias, expresa la originalidad de la naciente nacionalidad.
México, por obra de la Virgen, se re-

clama heredero de dos tradiciones.
Casi todos ]os poétas dedican poemas
a su alabanza. Una extraña variedad
del barroco que no será excesiva llamar c'guadalupano"- se convierte en
el estilo por cxcelcnci~ de la Nueva
España.
Entre los poemas dedicados a ]a Viren sobresale el que le consagra Luis
de Sandoval y Zapata. Cada uno de
los catorce ,•crsos de ese soneto -"alada eternidad del viento"- contiene
una imagen memorable. Zapata representa mejor que nadie el apogeo del
arte barroco y es cabal encarnación
clel ingenio de la época, linaje que no
carece de analogía con el wit de los
poetas metafisicos inglesl's. Apenas si
conocemos su obra, durante siglos sepultada y negada por una crítica tan
incomprensiva del barroco como perezosa. Los restos que han alcanzado
nuestros ojos lo muestran como un talento sutil y grave, brillante y conceptuoso. personal heredero de la doble
lección dC' Góngora y Quevedo. De cada uno de sus poemas pueden desprenderse versos perfectos, no en el
srntitlo inúnime de la corrección, sino
tersos o centelleantes, gr3.virlos o alados y siempre fatales. Su gusto por la
imagen insólita tanto como su amor
por la geometría de los conceptos ]o
lle·van a construir delicadas cárceles
de música para aves intelectuales. Y
así, no sólo es posible extraer de los
pocos poemas que nos quedan fragmentos cxtrafios y resplandecientes, sino dos o tres sonetos íntegros y todavia vivos, torres aisladas entre las ruinas de su obra.
Sor Juana Inés de Ja Cruz no solamenk es la figura más alta de la poesía coloniul hispanoamerkana, sino
que rs también uno de los espíritus
mi1s ricos y profun&lt;los ele nuestras letras. Asediada por críticos, biógrafos
y apologistas, nada de Jo que desde
el siglo XVIl se ha dicho sobre su persona es más penetrante y certero que
lo &lt;1uc ella misma nos cuenta en su
Respuesta a Sor Filotca de la Cruz.
Esta carta es ]a historia de su vocación intelectual, la defensa -y la burla- ele su amor al saber, la narración
de sus trábajos y sus triunfos, la critica de su poesía r de sus críticos. En
esas páginas Sor Juana se revela como

un intelectual, esto es, como ser para refrenar su pasión, sino para ahondarquien la vida es un ejercicio del en- la y, así, hacer más libre y querida su
tenclimiento. Todo lo quiere compren- fatalidad. En sus mejores momentos
der. Allí donde un espiritu religioso la poesía de Sor Juana es algo más
hallaría pruebas de la presencia de que confesión sentimental o ejercicio
Dios, ella encuentra ocasión de hipó- afortunado de la retórica barroca. E
tesis y preguntas. El mundo se Je apa- incluso cuando deliberadamente se tra.:rece mús como un enigma que como ta de un juego -como en el turbador
un sitio de salvación. Figura de ple- retrato de la Condesa de Paredes- la
nitud, la monja mexicana es también sensualidad v el amor al cuerpo anii1nagcn de una sociedad próxima a es- man las alu;ioncs eruditas y los juecindirse. Religiosa por vocación inte- gos de palabras, que se convierten en
lectual - y asimismo, acaso, para es~ laberinto de cristal y de fuego.
Primer Sueño es la composición más
capar de una sociedad que la conde~
naba como hija ilegítima- prefiere la ambiciosa de Sor Juana. A pesar de
tiranía del. claustro a la del mundo. que fué escrita como una confesada
En su convento sostiene, durante años, imitación de las Soledades, sus clifcun dificil equilibrio y un diario com- rencias profundas son mayores que sus
bate entre sus deberes religiosos y su semejanzas externas:
Sor Juaha quiere penetrar la realicuriosidad intelectual. Vencida, calla.
Su silencio es el del intelectual, no el dad, no trasmutarla en resplanclcciendel místico.
te superficie, según sucede con GónLa obra poética de Sor Juana es nu- gora. La ,•isiún que nos entrega Primerosa, variada y desigual. Sus innu- mer Sueño es la del sucfio de la noche
merables poemas de encargo son testi- universal, ('n la que el hombre y el
monio de su gracioso desenfado, al cosmos sueñan y son soñados: suefio
mismo tiempo que de su descuido. Pe- del conocimiento, sueño del ser. Nada
ro buena parte de su obrA se salva de más alejado de la noche amorosa de
estos defectos, no únicamente por la los místicos que esta noche intelectual,
admirable y retórica construcción que de ojos y relojes desvelados. El Gónla sostiene, sino por la ver&lt;lad de lo gora ele las Soledades, dice Alfonso
que expresa. Aunque dice que sólo es~ Reyes, ve al hombre romo un ºun huicrihió con gusto "un papelillo que lla~ to inerte en medio del paisaje nocturman el Suefío": sus sonetos, liras y no"; Sor Juana se acerca "al durmienendrchas son obras ele un gran poeta te como un vampiro, entra en él y en
del amor terrestre. El soneto se trans- su pesadilla. busca una síntesis entre
forma en nna forma natural para esta la vigilia, el duermevela y el suefio".
mujer aguda, apasionada e irónica. En La substancia de] poema no tiene ansu luminosa dialéctica de imágenes, tecedentes en la poesía de la lengua y
antítesis y correspondencias, se con- sólo hasta fechas recientes ha enconsume y se salva, se hurta y se _entrega. trado un heredero en José Gorostiza.
Jlenos ardiente que Luisa Labbé, me- Primer Sueño es el poema de la intenos directa también, la mexicana es ligencia, de sus ambiciones y de su
m{is honda y suelta, más osada en su derrota. Poesía intelectual: poesía del
rescna, mús duC'ña ele sí en su extra- desengaño. Sor Juana cierra el sueño
vío. La inteligencia no le sirve para dorado del virreinato.

ti?''

•

SALOMON
EN LA LEYENIJA

EIELICA
FRANZ BOUCHSPIES.

"Y luego le cantaré la manera muy lenta
De libar en tus labios tus besos dulces como dátiles
De liba!' en tus senos todas las flores
abiel'las: narcisos, claveles, rosas ....... ,

(MIRZA RAHCHAN KAYIL)

No hay quien no conozca de la historia de Salomón Rey de
Judá y de lsraél cuando menos ·aqllel famoso juicio hecho con
tanto acierto y sabiduría que le dió fama y renombre como corresponde a un gran monarca.
Es tal la gloria del Rey hebreo que los pueblos envolvieron
sus grandes hechos en el nebuloso mito que como otros soberanos de la Historia, Alejandro, César, Carlomagno y Napoleón
es difícil al escribir sobre su vida, separar la realidad de la fá,
bula.

l
,¡

•
1

Schelomeh (en hebreo, significa
hQmbre de paz) o Sulaimón Ben Daúd
(Salomón hijo de David) según la Biblia, fué fruto de un amor pecaminoso.
Cuentan que el Rey David, su padre,
paseándose al atardecer un día en la
terraza de su palacfo sorprendió el baño de la hermosa Bethsheba o Betsabé
esposa de su general Urías y se enamoro apasionadamente de élla.
A tal grado llegó el fue_go de su
pasión, que hizo matar secretamente a Urias quien se encontraba entonces en el campo de batalla luchando por su pueblo y por su rey. Hizo
que se simulara la muerte de Urias como si éste hubiera caído combatiendo
y se le otorgaron regios honores fúnebres como a un héroe mientras él tomaba por esposa a su viuda.
La cólera del Señor no se hizo esperar y cayó sobre la cabeza del rey,
con la fuerza del rayo. Dios envió a
su Profeta Natban para que le reprochara su conducta haciéndole el mal
que había cometido.
Como el Rey se obstinara en su pecado, Dios envió la peste, la guerra y
el hambre para que asolaran su país,
hizo que se extendiera el descontento
entre su pueblo y despertó la discordia entre los hijos de David quienes
arremetieron con furia unos contra
otros por envidia y por venganza.
Abshalom su hijo favorito, se levantó contra su padre y lo arrojó del trono siguiendo el mal consejo de algunos cortesanos ambiciosos. Fué muerto a manos de ]os hombres que servían
al Rey con gran dolor y desesperación
de su padre.
Aún después de haber recobrado la
corona, David sufrió mucho porque a
este horroroso pecado de adulterio
agregó su soberbia y vanidad pero murió finalmente reconciliado con el Señor a quien había ofendido, tras largos Y dolorosos Jladecimientos.
Nació Salomón, el año 1032 A.C. precisamente cuando su padre acababa de
obtener una victoria sobre los Cananeos Y obtener un fabuloso botín.
Al retornar a su tierra y entrar en
su palacio,• se le dió la noticia de que
Betsabé, su esposa favorita. acababa de
dar a luz a un hermoso varón, y las
profesias y presagios que siguieron a
su nacimiento, hicieron que David lo
designara su heredero en el trono.
Salomón pues, fué educado bajo la

vigi1ancia del profeta Nathan y el gran
Sacerdote Sadoch, como futuro Rey de
Judá.
Algunos cortesanos intrigantes y amhiciosos aprovechando la avanzada
edad del Rey David y su penosa enfermedad, pusieron en el trono a su hijo
mayor Adonias incapaz de gobernar un
reino y fácil presa de los que intentaban convertirle en su títere, pero
Betsabé ayudada por Nathan y Sadoch
o Zadok logró restituir la corona legitima a su hijo Salomón.
•
Este, babia crecido lleno de sabiduría y prudencia y si al subir al trono
obró con crueldad y severidad desterrando y confinando a su hermano
en un templo y haciendo ejecutar algunos sacerdotes y dignatarios que habían conspirado contra él, fué más por
asegurar la solidaridad de su reino
que por el impulso de la venganza.
Fue un hábil político y un terrible
guerrero, hizo todo por aumentar la
prosperidad de su pueblo y acabó con
las sublevaciones de los nómadas que
amenazaban la paz de su reinado. De~
rrotó a Hadad rey de los lduméos o
Edomitas el cual tuvo que ir a refugiarse en 1a corte del rey de Egipto,
país tradicionalmente enemigo de Israel.
Schelomeh o Salomón lejos de ser
pacífico como su nombre lo indica, fué
un gran guerrero, un sabio legislador
y un hábil político. Los tiempos que
corrían exigían para el pequeño reino de Israel un gobernante así. Salo-

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t

(Dibujo de Jorge Rangel Guerra)

món tuvo que castigar severamente y
ejecutar al Sacerdote Aliatar, y a otros
como J oab y Semci que conspiraban
contra él para poner en el trono a su
hermano Adonías. Finalmente éste último renunció definitivamente a sus
derecho$ de primogenitura y fué desterrado por su augusto hermano. Luego se sublevó el jefe arameo Rezan y
Salomón envió contra él su ejército, lo
derrotó conquistando para Israel, Damasco y parte del territorio enemigo
y el pequeño reino de Hamath que
también se había rebelado contra el
Ungido de Yahwé y consagrado Soberano de Judá en la fuente santa de
Gihon.
Finalmente el faraón Psuseneas
llamado por otros Siahmon le concedió en matrimonio a su bella hija
Anobbeth aunque se dice que no fué
la única mujer a la que Salomón amó,
pues llegó a tener sesenta esposas.
Psuseneas lo admiraba y con su apoyo
pudo Salomón pacificar su reino. El
Rey de Israel comenzó con los tesoros
de Da vid su padre y con la amístad y
ayuda de Hyram Rey de Tiro y de
Siamón faraón de Egipto, un reinado
fabuloso que enriqueció y dió la gloria a su país. Fortaleció al Ejército,
formó una Marina, fomentó el comercio y bajo la enseñanza de sabios artesanos fenicios, hizo de los judíos un
pueblo laborioso y hábil. Con riquezas traídas por sus marinos de lejanos países corno La India, Persia, el
fabuloso Opbir, Salomón construyó en
la ciudad de Jerusalen un templo digno de tal Rey y un palacio
magnífico, en la cumbre del monte de
Sión empleando en su construcción
cedros perfumados que mandó talar
del Líbano.
Su sabiduría no tenía limite, era famoso por los acertijos que imponía a
Hyram Rey de Tyro, el cuál cuando
no acertaba le pagaba un tributo fa.
buloso.
Sus pr°''erbios conservados en va•
ríos de los libros sagrados de los hebreos aún los encontramos en la Biblia como éstos:
''Presta atento oído, y escucha las
palabras de los sabios y pon en el Señor tu confianza."
'CV ale más un buen nombre que JllU·
chas riquezas, la buena reputación es
más estimable que el oro y la plata."
"Lujuriosa cosa es el vino, y está
llena de desórdenes la embriaguez; no
será sabio quien a élla se entrega ... "
"¿Que le aprovecha al necio tener
riquezas no pudiendo con éllas com•
prarse la sabiduría?"
"La respuesta suave quebranta la
ira; las palabras duras excitan el furor."
510 máximas del Sabio Rey Salomón
fueron recopilada$ por los que formaron el Libro Sagrado que aprovechará
el creyente que las medite y las siga
al píe de la letra ....
Se dice que el Señor le ilumínaba
a cada momento hasta en el momento
de impartir justicia. Cuentan que una
vez se presentaron ante el Rey dos mujeres con un niño pequeño alegando
las dos ser la verdadera madre del
tierno infante. Salomón invocando la
ayuda Divina, ordenó que el niño fue•
ra dividido en dos partes y a cada
mujer se le &lt;liera un pedazo.
Aparentemente era una gran crueldad del Soberano pero este sabio recurso dió sus frutos, Al oir la bárbara
orden del monarca, la verdadera madre prefirio renunciar a su bijo antes
que Yerle muerto mientras la falsa y
pérfida mujer accedía gustosa al fallo
del Rey. Salomón conmovido, entregó
el niño vivo a la verdadera madre que
por poco se vol\ió loca de alegria y de
dicha mientras a la falsa, la mandó
castigar severamente.
También narra la Biblia que una vez
terminado el Santo Templo de Dios y
colocado en el Santuario el Arca de

\

Página 2

Sor Juana cierrn el sueño dorado del virreinato.

Página 3

�gammanton) y huyó a Egipto, el J&gt;ais
de los placeres culpables. Desde entonces, penetrada de odio contra Eva

la Alianza delante del Oráculo, el ar.ca
santa que contenía las Tablas de la
Ley que Yahwé, Jeová transformado

y contra todo matrimonio legítimo,
ianzaba contra toda mujer embarazaw
da, maldiciones y dolencias crm•les.

en zarza ar&lt;lienle en lo alto del Sinai,

cntregú a Móisc, Mosche, Muza o Moisés, una niebla misteriosa llenó la Ca-~
sa del Señor y Salomón cayó de rodiJlas viendo en éllo una manifestación
de gratitud del Señor y con las lágrimas en los ojos exclamó: º¡No he descansado, ¡Oh, Dios! hasta ver concluida una· Casa para habitación tuya, para que sea tu firmisimo trono eterno
y bable de tu Gloria a los Siglos Ycni~leros !" dicho ésto, se postró y oró y
los Sacerdotes y el pueblo que se ha-

Pero en Egipto la descubrieron los tres
¡'mg&lt;'les, Senoi, Sansenoi y Scmangelof,
que Dios había enviado en su p~rse~uciún. Quisieron ahogarla pero ella .Juró con el juramento de los demomos,
que no haría mal a ninguna mujc.r encinta v a ningún niño que estuvieran

de

protegidos por los nombr_cs
los tres
itngelcs. De alli que las ¡udias en ese

Templo, judíos y árabes han formado

, estado, Jlc,·en siempre un amuleto con
los nombres de Senoi, Sanscnoi Y Scmangelof.
Lilith no es más que una variante
sin duda ele la fenicia Ashlhorl'lh, una

una multitud de leyendas que corren
de boca en boca y algunas han sido
reunidas en el Talmud.

divinidad de la fecundidad.
Un escritor de habla inglesa: Gardncr F. l;-ox escribió una novela no ha-

bían aterrorizado se tranquilizaron Y
le imitaron.

Sobre la construcción del Sagrado

La leyenda talmúdica, cuenta que

Salomón habia sido dotado por Dios,
del poder de im·ocar ·a los espíritus
Elementales e Inlernalcs y sugetarlos
a su poder e imponerles su ,·oluntad.

Se dice que escribió libros de Magia
de los cuales se conserva el famoso
"Cla\'icula Salomonis". Cuentan que
encerró a muchos espíritus en iinforas
selladas con el anillo Sagrado y arrojados al mar.
.
·
lblis o Shaitan y sus Elr,ts le esta-

ban pues sujetos.
Pero cuando comenz() la construc-

ción del Templo Santo, le fué vedado
a Salomón utilizar cualquiera de las

herramientas usadas en la construcción de cualc¡uier ediíicio.

Shelamch Ben Daúd reunió a sus
consejeros y los mi1s sabios y de vida
austera y santa le aconsejaron que utilizara un misterioso gusano que existía desde el principio de la Creación

llamado El Schamir c¡ue Móisc utilizó
,,ara grabar el nombre de las Doce trilms en el pectoral de Aarón o Jiaroun
y que era mils fuerte que cualquier

herramienta conocida. Pero el problema estaba en que solo Asmodai rey
de los demonios conocía el lugar donde se encontraba el gusano. Salomón
agradeció el consl'jo e inYocó a los espíritus que le eran sujetos y éllos Je
dijeron que Asmodai el demonio de la
Noche v Príncipe de las Tinieblas vivía en ~I Monte de la Obscuridad. Ha
escavado allí una fuente de agua clara tocios los días sube al Cielo a cscu,('har la Palabra (le Dios y por la noc·he regresa sediento a beber de la
fuente.
Salomón hizo presentarse ante CI a

(Dibujo de Jorr,e Rangel Guerrn)
éste se Jo había confiado al gallo Sil- maciones y supuso que Asmodai le h_aYestrc, el ave prodigiosa Jlamado Zig
el cual toca con sus patas la tierra y
con Ja cabeza el Ciclo y todos los días
saluda con su canto al Señor. El convocaril el iiltimo día del uni\'crso a

bia jugado una n~ala pasada a Salomon
y que no se qu1ta~a el c~lzado para
(IUC no lo dl'~cubrieran. Enton~es. P~~
nl'tró l'll la can~ara del trono ) p1d1?
al Hcy que. h1c1~•ra en su dedo como

todos los mortales en el \'alle de Josa-

antes el anillo Sagrado con_ los nom-

íath para que cien cuC'nta al Señor, de
sus acciones. Los- mismos muertos saldrán de sus sepulcros al escuchar el
canto vibrante ele Zig y se postrar:in
ante YahwC pidiendo misericordia.
Pues bien, es a este ser al que el Príncipe de los '.\lares confió El Scb~m~r
hariéndole jurar que nunca Jo deJaria
sin protección.
Salomón y Bcnaia partieron en busca de El Schamir y esta vez, la astucía -de Bcnaia triunfó sobre 1a sabiduria de Salomún. Bcnaia hizo constrnir
una campana de cristal que colocó sohrc los polluelos de Zig. Cuando éste
volvió para alimentarlos y al t•nco~trase con este obstúculo entre sus 111jos y él, sacó a El Schamir dt• doncle
lo tenía oculto para que cortara el
cristal. Benaia dando un fuerte grito

IJrcs de Dios gra~ac~os en el, Jo cual
era el sello Salo~1oi:uco.
Cuando Ben~1a iba a, colocarle , el
anillo, Asm.oda1 comcnzo a temblar.,
lanzó un ~r~to horroso ~ue se escu~ho
hasta Jer1co ): c~1~1enzo a crecer ) a
recobrar su &lt;liabollca forma hasta rlcsapan•(·er.
El Yl'rdadcro Salomón ocupó , Illll'vamC'ntc su trono Y eomprcndio que
un:1 vt•z había ofc•Illtido a Dios por su
soberbia y su codicia Y pidió perdón
al Altísimo por su pecado. Pero durant&lt;' la nocht•, hacia velar su sueño
por st•senta hombres armados Y ordent"l qul' los Saet•rdotcs ofrecieran sacrifieios y oraran por l'l, porque temía
el n•greso de Asmodai.
t·na figura &lt;1ur se ha inmortalizado
al lmlo de Salomún es la de la famosa

espantó al gallo silvestre que huyú ele-

Balkiss, reina de Saba Y su rcnombra&lt;la visita al Hry dt• Israel Y de .Tudú

jando desamparado a El Schamir. De
este modo, pudo Salomón construir el
Templo sin herramienta alguna.
Durante los 7 aiios ele la constfuccilio ele) Tt•mplo, Asmodai permaneció
encadenado a los pies del trono de
Salomón. (He leido un espantoso rt•lato en el libro de .James ::\fontaft'.uc
Hhodes "El Libro del Canónigo AlbL•rico", en los cuales Asmodai tomab.a
forma semi-humana ante e1 que 1111. · en qul'
raba la horrorosa ilustracwn
aparecía encadenado junio ª.1 tro~o (1e
Salomón, y lo asesinaba sin piedad
arrastrando su alma a los Infiernos.)
Salomón rada ,·t•z se veía presa de
)
la codicia lle acumular grant 1es t eseros v dr la secl tk pod(•r y de grand('S ·amhil·iones ,Ir gloria. l"n clía se
jactc'i clr ser el mús poc1croso monar e·a
de la tierni pero quería tt-ner (•I _PQ(.kr
Y la ruerw de Asmodai. El Pr10c1pc
;1e los demonios lo tentó prometiénclolc tal fuerza y poder si Jo desencadrnab::1 a lo CflH' Salomi)n acredió, pcr~
1 · Janzt!
tan pronto se viú libre, Asmoc_a1
a Salomón a mil millas de alh y tomo
la forma y el Jugar clel Hey de Tsral'I.
Ló prinll'ro ciur hizo ful' destituir.~
Bcnaia porque le molestaba; comeho
cruel&lt;lades, persiguió a los Sacerdotes,

con el que se suponr &lt;1ue tm·o un
idilio.
Se clice qut• la inspire) el glorioso
"Cantar de los Cantan•s'', e hizo que
Salomlm dudara de su fé r creyera
c.--n Ast:u1e diosa de la sensualidad para los sicionios y fenkios Y en Moloch
dios clt• los ammonitas.
La Biblia solo habla de una reina
:"1rabe c¡ut• dt'!tlumbrada por la fama ,le
Salomón S(' 1iro¡mso conocerlo y ful·
a visitarlo y para conocer su sabiduría le propuso ¡icrrtijos que Salomón
Bcnaia Ben Joiada su licl Canciller Y
t'escifró.
general de sus ejércitos. En su coi_nLos podas ilrabt•s la hicirron una
pallia marcht'&gt; hacia aq.uel lugar misJwc-l1ic·(•ra o una lamia &lt;1uc oc:-ultaha su
terioso l'D el cual se ocultaron hasta
pata de t·c1bru. ¿.Quit•n rs rsta princt•~
la nocht•. Asmodni llegó precedido de
sa pagana, a&lt;·aso la lklrna oriental'?
una furiosa tempC'stad escupiendo fueSi la heroin::1 ele la lliacla, la hermosa
f
go y hlasfemanclo. Salomón salió de
hija clr Lr&lt;la, la n•ina ele Esparta, assu escondite y conjurándolo en nom~
cinú a los a(•clas hl'lt•nos &lt;1ue la llamabre de Dios lo paralizó )' lo encadeno
ron la rrencarnación de Afrodita tliofuertemente sellando los eslabones con
sa de la jun•ntud, la hermosura Y el
el anillo Sagrado que llcYaba los nomamor, Belkis o Balkiss es la viva rebres de Dios. Este Anillo lleva grabaencarnación de Astarte, Ishtar o Ashdos los cuatro nombres del Señor
torl'th adorada como la diosa de la senconque los creyentes y Cabalistas l?
suulidacl y de la fecundidad por sninvocan que son: Yalnvé, Adona1,
m(•rios v fenicios.
Elohim o Elohá (este último significa
Helcn~t es la Yenus lmmana del Ocmajestad en hebreo). Los Cabalis~as
cidenle v Balkiss es AslartC rediviva
llaman este conjuro. Tetragammanton,
L'n l'I OrÍenk, en Asia Y )(esopotamiu.
persiguió a los sabios Y a los creyen~
llcll'na C'ausó la clestrucci()n de Troque significa en griego, "los cuatro ll's
intentó destruir el Tt'mplo y gozo
nombres".
a l~s esposas dr Salomón. La disc.or- n1, Balkiss ocasionú la cairla de un
Asmodai quiso romper en vano los dia \' la confusión reinaron en el remo gran Hey: Salomón. Del lfonoteismo
eslavones y comprendió entonces que de Salomún mientras éste vagaba ¡~or cayó en la idolatría por causa de su
estaba completamente en poder de Sa- países extranjeros como un menchgo h(•rn10sura.
Su leyenda, recut•rda la dc Lilith la
lomón y furioso dcsatú terrible tor- \" cuando aseguraba que era el fam_oso
Heina de los Demonios en 1a tradición
menta por donde c¡uicra quc pas~ba ilev Salomón, se burlaban ele él.
v se burló de Salomón porque un s1m~
·i·oclo mundo estaba extrañad~ del hrbraica.
Lilith, primera mujer de Adam, eriai&gt;le mortal quería el dominio de los cambio que ofrecía el RC'y &lt;l_espues d_ e
la desaparición de Asmocla1. Benaia, tura alada y dl' es1&gt;léndida cabellera,
espíritus.
Salomón lo hizo conducir ante su ~abien&lt;lo que el Rey no S(' desca_lzaba abanclonl, a su esposo porque no satistrono \" )(' interrogó sobre el paradero .,nunca ni para dormir sospec J10 que facia sus desordenados apetitos sexua(Ícl Sc.liamir y Asmodai contestó mal- 110 era el YCrcladero Salomón porque les y se entregó a la ~lagia Negra. Llahumorado que El Schamir había sido los demonios consen·an siempre 1as mú a Dios por su nombre prohibido
confiado al Príncipe de los mares Y patas dt• gallo a pesar de sus t rans for- (uno de los C'uatro nombres del Tetra-

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ce mucho, inspirado en el supuesto idi-

lio de Schelomeh y Balkis.
En él, Salomón, joven y ambicioso,

intenta fortalecer su ejército al Yer
que su pueblo está siempre amenazado
por sus vecinos y de incógnito, acompañado solo por Benaia marcha al extranjero en busca de un prodigioso fabricante de armamentos al que encuen-

tra en Saba o Shcba tras de numerosas aventuras y le compra grandes cantidad&lt;'s de su mercancía al industrial

aqnél.
Aquello llega a oidos de Balkis reina
ele Saba &lt;Juien suponiendo que t•s un
gran personaje, lo hace 11evar a su prew
sencia y es grande y agradable su sorpresa al ver que Salomón es el extranjero que la ha sorprendido días
antes t•n el baño y el cutH ignoraba
&lt;1ue se trataba de la reina. La hermosura de Balkis es maravillosa y fascina
a Salomón, Salomón que vive alejado
de su joven es1)osa Anohbet quien lo
rechaza por sus creencias, Salomón
que jovc"'- y ardiente 'está sediento de

Y la voz airada de Dios brota en
medio de la tempestael y exige a Salomón que retorne a la fé de sus pa-

dres y ele su pueblo y le promete la
victoria sobre su hermano pero antes

debe olvidar a la divina Balkis y a su
ídolo Astarté.
Salomón lo jura y llega a Judea en
los instantes más críticos para su país.

Anohbet acude a su lado, le dá su amor
y lo anima en la batalla. Finalmente
Omri muere en el combate y J othab y
su esposa caen prisioneros. Salomón
los hace ejecutar y ocupa nuevamente
su trono amando cada día mas a su esposa Anohbet quien ahora corresponde a su cariño y ha renunciado a sus
viajos y milenarios dioses egipcios.
La paz y la prosperidad retornan al
sucio de Israel y Salomón gobierna sabiamente apoyado por el consejo de
Sadoch y la fuerza de Benaia.
Entre tanto, Balkis seguida de un fabuloso séquito, se presenta en Jerusalén con grandes regalos y pregunta indignada a Salomón:
"¿Cual es el amor que no mucre?"
lingienclo proponerle un acertijo Salomón responde impávido: "Muere el
amor de hermano y el amor filial, mucre el amor a la patria y el amor a Dios.
El único amor que no muere es el amor
a si mismo."
Balkis queda sorprendida de su sabiduría y no quiere renunciar a su
amor aunque Salomón y Anohbet la
tratan fríamente como un valioso•lmésped y desesperada intenta envenenarlo
por medio de otro. Salomón descubre
el complot y hace ejecutar al asesino
pagado por Balkis pero perdona a la
hermosa reina su imprudencia y ligeresa.

El Cantar ele los Cantares, el que los
cristianos ha considerado un coloquio

alegórico y erótico entre la Iglesia y
su esposo Jesuscristo, es considerado

por los poetas de todas nacionalidades, razas y credos, una joya de la literatura amorosa aunque algunos duelen de c¡uc lo haya compuesto Salo-

mlm.

He ac¡uí algunos de sus versos:

Habla el esposo enamorado:
"¡ Que hermosa eres amiga mía, qi.re
hermosa eres! como la paloma. así son
tus ojos, además de lo que dentro se
oculta. Tus cabellos dorados y finos,

como el pelo de los rebaños de cabras
que vienen del monte de Galaad.

excede a todos los aromas.
Son tus labios, oh esposa mía, un
panal que destila miel. Miel y leche
tienes debajo ele la lengua ............ "
Ahora titaré un fragmento de la res-

en flecos.
¡ Cuan bella y agraci~da eres, oh
amabilísima y clcliciosisima princesa!

puesta de la esposa:

"Dormía yo, y estaba en mi corazón
velando¡ y he aquí la voz de mi amado, que llama, r dice: Abreme, her
acabadas de lavar, todas con dobles mana mía, amiga mía, paloma mía, mi
crías, sin que haya en ellas una esté- . inmaculada; porque está Hena de roril.
cío mi cabeza, y del relente de la noComo cintas de escarlata tus 1abios, che mis cabellos.

clulce tu hablar. Como cacho de corteza de granada roja tales son tus me-

jillas, adenuls de lo que dentro se
oculta.

Tu cuello es recto y airoso como la
lorrc de ll:1'"id, ceñida de baluartes de
In cual ('LJ&lt;'lgan mil escudos. arneses
todos clt• valientes.
Tus clos pechos son como dos gamitos mellizos, c1ue cstan paciendo entre
blancas azucenas hasta caer el día y
al declinar de las sombras.
Subiré a buscarte al n1onte de la mi-

rra )' al collado del incienso. Toda
eres hermosa, amiga mía, no hay defl'cto alguno en ti.
\'en del Líbano esposa mía, Yente
del Líbano; ven y !:erús coronada; ven
ele la cima del monte, Amana, de las

cumbres del Samir y del Iíermón, de

son tus dos pechos. Es tu cuello terso
y blanco como torre de marlil (2). Tus

ojos son como los cristales de los es..
tanques de HesCbón, situado en 1a
puerta más concurrida de las gentes.
La nariz tuya tan bien formada como la graciosa torre del Líbano, que
mira frente por frente a Damasco.
Elevada y majestuosa es tu cabeza,
como el )lonte Carmelo, y los cabellos

Tus dientes blancos y bien unidos
como hato de ovejas trasquiladas,

Y rcspondílc: Ya me despojé de mi

tllnica, ¿me la he de voh'er a poner?
Lave mis pies ¿y me 1os he de volver
a ensuciar'!
Entonces mi amado metió su mano

por la ventanilla de la puerta y a ese
ruido que hizo, se conmo,·ió mi corazón ...... "
Es cierto que se encuentran frecuentes repeticiones en el texto que sin embargo embelJccen el poema y así, el
t•sposo dire m:is adelante:
" ... Las junturas de tus muslos son
como goznrs, o charnelas labrados de
mano maestra ....
Ese es tu seno cual laza hecha a
torno, que nunca está exhausta de preciosos Hcores. Tu vientre como mon..
toncito de trigo, cercado de azucenas.

Como dos cervatillos mellizos (1)

de élla, como púrpura de rey puesta

parecido es tu talle a la gallardía de
la palma, y tus pechos a ]os hermosos
racimos.

Yo digo: Subiré a esta palmera)" recoger«'.- sus frutos. y serán para mí tus
pechos como racimos de uvas, y el
olor de tu boca, como de manzanas,

la ,-oz de tu garganta así deleita como
el más generoso vino ...... "

~lorc¡ué con el (1) y el (2) los versos
semejantes al texto anterior para ha ..
cerios notorios pero con todo y éso,

el poema es de una belleza oriental
digno de Haliz y Firdusi y si Salomón
hubiera escrito tan solo ésto, hubiera
bastado para hacerlo grande y glorioso.

Dice la Biblia que habiendo reinado
cuarenta años, Scheloméh Ben Daúd,
murió y fué enterrado al lado de sus
padres mientras su hijo Roboam to.

maba las riendas de su glorioso Imperio. Su obra solo perdura en la me-

moria de sn pueblo, en lós anales .d e
su raza, pero en el correr de los siglos,
su figura legendaria vivirá en el cora-

zón de los hombres como la de otro
Alejandro.

¡Capitán, mi Capitán!

amor y ele lujuria. El Hey de Israel cae
en los brazos de la clulcc y adorable
soberana pero cua'ndo ésta sabe que
es el gran Salomón, su ambición .desmedida se despierta y propone a Salomón un plan para alcanzar el dominio
del mundo entre ella, y él :r c.•l rey
Hrram de 'fyro.

(HOMENAJE A

Salomón se resiste y linge ceder Y

LINCOLN)

i Oh capilán, mi capitán. el viaje medroso felizmente ha terminado.
Libróse.el barco de la nube oscura y se ha obtenido el galardón ansiado.
Está próximo el puerto: ya se oyen las campanas y el ruido plañidero
de la anhelante multitud que sigue con la vista la marcha del velero.

la reina de Sabá organiza grandes fiestas en su honor y en el de la &lt;liosa
Astarté en cuyo culto inicia a Salomón,

Srhelamch olvida a Yahwé y st' arroja ('11 los brazos de la sensualidad
nbandon:l.nclosl' a la embriaguez y a la
orgia t·tl'rna en que se vive en Sabá.
Entre tanto, en Jcrusalem, su hermano Jothab hace una alianza con el
filisteo rey Omri de Gaza y se une en
matrimonio ron la hija de l•stc, para
apoclcrarsc del trono de su hermano.
'.\randa matar secretamente a Saloml&gt;n
y a Bcnaia pero fracasa. Anohbel que
hasta entonces despreciaba a Salomón
,. a su Dios abandona el culto ele Osi~is y de Amón Rah aconsejada por el
Sac~rdote Sadoch o Zadok y em·ia a
uno de sus hombres puestos a su servicio por su padre Siamón Firaoún o
íaraún de Egipto, a Sab3. en busca deSalmuc"in y de Henaia.
También pide auxilio a su padre el
fara6n quien envía tropas para apoyar
a Salomón su aliado y yerno.
En tanto, Salomón, sorprendido 1&gt;or
el emisario egipcio en medio de una
lujuriosa orgía y en los brazos de Batkis avisa al Rt•y de Judá el peligro que
corrt• su pueblo. Salomón sale de su
ktargo y vueke a su patria prometiéndoll' a Ba1kis regresar pero en el desierto rs sorprendido por el Simún o

esos Jugan•s guarida de leones, de esos
montes morada de leopardos.
Tú heriste mi corazón, oh hermana
mía, esposa amada, heriste mi corazón
ron una sola mirada tuya, con una
trrnza de tu cuello.
¡ Cuan bellos son tus amores, hermana mía, esposa ¡ más agradables son
tus pechos que el vino exquisito; y ]a
fragancia de tus perfumes o vestidos

iCorazón!, icorazón), icorazón mío!
iOh, las gotas de sangre cómo caen
manchando la cubierta donde yerto
mi capitán descansa, frío y muerto!
iMi capitán!, levántate y escucha las campanas monótonas doblando.
Le\'ántate, que izan la bandera y está el clarín tu gloria pregonando.
Por ti hay ramos de flores y coronas; por ti acude la gente a la ribera;
por ti es que clama la ondulante masa que ansiosamente tu llegada

t

espera.

1.

\

•

~

~

'

Coloco capitán, padre querid~,
mi brazo fiel bajo tu cuello yerto.
Parece que es un sueño contemplarte
tendido en la cubierta, frío y muerto .
No me responde el capitán: sus labios quedaron sin color y sin sonido.
Insensible al contacto de mi brazo, ni voluntad le resta ni latido.
El buque ya está anclado, sano y salvo; el viaje temoroso concluído.
La nave vendedora arribó al puerto desempeñando bien su cometido.

iCelebrad,
Y mientras

playas, y sonad, campanas!
tanto, yo, con paso incierto,
camino en la cubierta donde inmóvil
mi capitán reposa , frío y muerto.

tempestad de arena. El rey de Israel
aterroriza,lo, invoca temeroso el nombre de Yahwé a quien ha ofendido gra-

\VALT \VHITMAl'\J

,,emcnte. En el Decúlogo Yahwé exl•
~ia '"Xo tendrús olro dios delante dit,
mi".

(\'ERSIOX DE CESAR ABDAI.LAII PORTALA)
._ (Dibujo de Jorge Range/ Guerra)

Página 5

�Cuando Juan la invitó a pasear, ella -ligada al cielo, a la mente delante de sus ojos. Casi Jo oltarde, a su dicha- había accedido. En su mismo tacto iba sin- vidó culpándolo de. ser en lo real alto
fino, como si provocase impulsos
tiendo aquel gusto por huir las aristas de un alma cuyo filo la yelevados,
tal como si fuese terriblehabía lastimado profundamente, sin entenderlo.
mente inalcanzable.
iba atando -por el vientoLa imagen de Juan -hoy que se aproximaba ya la hora- unaLossonrisa
mutua que se quedó fija
estaba sonriendo desde sus dientes blancos, equívocamente. Fué en sus labios, como un marbete; pro•
un asalto de angustia que paró la alegria de acicalar su cuerpo, longación en él de su saludo y delade preparar su alma, de poner lindamente en el jarrón vacío unas ción en ella de aquella imagen que
flores frescas recién nacidas en el huerto, para dejar su cuarto de gozaba; y, mucho tiempo después, ya
perdidos entre las gentes que transidoncella limpio de sombras, esperando.
taban los sitios que cruzaron, advirtió
¿Por qué la miraba Juan así? ¿por
qué, si ella, al acceder, encontró inocentes la mirada de Juan, la actitud
de su súplica, la holgura de un paseo?
sí ella meditó tantas veces ese desprendimiento de su orgullo -y ahora, cómo lo hubiese conservado- ¿por qué
le perseguía contorsionándose lastimoso, saltando hasta morderla? Había
mantenido hasta entonces su orgullo
con fervor. Con fervor grande. Grande
como la repugnancia que tenia por las
mujeres fáciles que se abandonan a la
más ocasionada solicitación. Mas no
era facilidad en ella ni abandono; y
todas sus maceraciones obedecían a
ser siempre la que se había soñado.
Desnudaba en sí, cuando por su pieza fué y vino en pos de esto, de aquello, de lo otro, muy largos minutos,
todas las situaciones, las palabras-que
tomaba con tiento, colocándolas fuera de su ser, como las ropas que examinaba ahora antes de ponérselasque ocurrieron cuando él la había inviµdo; buscó en todo apresuradamente y no encontró nada: el matiz de una
palabra, el giro de un ademán; buscó
de nuevo, defraudada, con lentitud,
como los niños que en la risa de su
infancia destruyen un juguete hoja por
hoja, parte por parte, para saber cuál
es su corazón. ¿Y entonces cuál era
el corazón de esta zozabra? Juan era
para su pensamiento como la composición de lugar en los ejercicios espirituales: "Verá el ánima un muchacho ... " ¿Por qu~ estaba Juan siempre
ahí? Sólo necesitaba su actitud. Sentía que aquel rostro la turbaba, que su
hermosura no la dejaba recordar, pero sus manos se aproximaban a su
cuerpo para empezar de nuevo la tarea trascendente de averiguar, ya no
las palabras de Juan, sino su propia
intención que la iba a salvar siendo
pura, que por serlo parecia ya sin riesgo lo demás. Cuando un movimiento
cualquiera de su cuerpo o de su espíritu le trajo esa especie de canción
monocorde, la llevó sin cansancio a
uan forma tranquila en el amor de
haberlo hecho todo bien, y, al salir
de su casa, en el camino de la cita,
evidenció su alegria refrescante como
aquel aire nuevo que ahora acariciaba
su nariz.
Traía un vestido claro, propio para
salir al campo o para quedar en el
paseo de un jardín. Amaba el campo.
Gustaba del sol de los jardines. Eran
éstos los lugares que siempr~ escogió
ella: el campo, porque bastándole su
vista no la dejaba. pensar en esa serie
incontenible de cosas pequeñas que
formaban su mundo, que la separaban
de una comunión con lo que la rodeaba; siempre que iba a él no le eran
sus ojos suficientes, que botaban de
sorpresa en sorpresa como de loma en
Joma hasta enloquecer. El jardin -solo y sin ruidos- por que su decoración familiar, harto conocida, le permitía siempre un recogimiento hasta
abrazar más su estrecho mundo y porque, evaporando tantas necesidades
exteriores, quedaba lllcida, apretujada,
mientras derramaban sus cosas interiores todo el jugo de su emoción en
esa secreta alquimia de su ensimismamiento. Ella había de decirle cuando
lo encontrase: "A un jardín o al campo".
-Vamos al campo-, dijo él-. ¿No
te gusta?

Página 6

Quedó sorprendida, pero tuvo en la
boca una sonrisa que fué de complacencia por su adivinación y la respuesta sin frase. Irían allá donde sus
ojos se perdieran. Buscaría la ocasión
de sumergir sus manos y sus pechos
en el agua del aire, hasta nadar. Llenando el ruido de sus cabellos el caracol de sus odios, se imaginaría la
sirena del monte, del mar del monte,
de las aguas del campo, del oleaje del
cielo. Se le perdió la voz y la mirada
en un fresco murmullo de limpieza.
-Cuando te vi a lo lejos, no creí
que eras tú, pensé que de nuevo te
equivocaba. Hace un cuarto de hora
viniendo para acá; entre la gente, en
dirección contraria, iba un muchacho
como tú, igualito. Casi no quise verlo; desee que quedaras en libertad.
Había empezado, con dolor de ella,
aquel alegre desnudamiento. Adelgazó
luego su voz y rauda, ya sin querer
hablar, se olvidó de la oferta contemplando aquel instante -asombro de su

Juan que aún seguía la sonrisa puesta
en sus bocas, movible siempre, siempre distinta de si misma y siempre
igual.
¿Qué gusto artero la empujaba? Porque comenzó entonces a hablar ocultándose en medio de aquelÍa exhibición absurda de sonidos como si la interminable permanecía de su sonrisa
le llenase la boca de palabras, y se puso a contar lo que había visto en la
calle, en su casa, a reírse de todo, a
comentar todo también.
Desasosegaba a Juan aquella avenida de frases, pero quedó mirándola
desde aque1Ia ventana de su rostro moreno, fija su boca en el reposo que
esperaba, viéndola con deseo como a
una flor que de buena gana cortara,
pero cuya belleza nos pide, por su sola
presencia, que dejemos su vida -para
seguir el curso de la naturaleza en oh~
sequio de nuestro encant0- y nuestra
complacencia aCcede, y quedamos felices. Hasta movió una mano satisfecho
y sonrió más. Comprendió ella la equi-

lFllClHIA
UIN CUIIENlíO lDIE
Alfonso Gutiérrez Herrnosillo
encuentro- que la obligó a no mirarlo
con franqueza al encontrarlo porque
se extrañó de que no fuese como ella
le esperaba: más grueso, menos alto,
con una sonrisa diferene que, acaso,
fuera la misma sonrisa que la conturbó. Todas las ideas que se había formado de él en el camino sobre todo
luego de · haber encontrado aquel muchacho que se parecía tanto a Juanestaban más concordes con ella que su
realidad. Y a pesar suyo entonces,
fué imponiéndose un aire enrarecido
que la ahogaba. Cortó su ademan el
cristal de una sonrisa sonora y sana,
y una segura voz:
- ¡Es posible que no me conozcas!
Seria mejor sentir, como a la salida
de su casa, el aire fresco. Sería mejor
no pensar más; pero acatando el gusto que le ocasionaba el aire -de la calle, la espumante caída del vestido que
golpeaba sus muslos, el transitar ruidoso de la gente, se esforzó a no tener
de ella misma otro sentido que aquel
físico empuje de su cuerpo, a cambio
del desintegramiento de su intimidad
que, dañoso, se acentuaba en si misma por momentos, al percibir su oído
el taconeo de su calzado o alguna cinta volante del vestido le golpeaba las
manos. Y entonces, la imagen que ella
traía de Juan, tau distinta de ese otro
que iba cerca de su mano, le respondia mucho mejor y, más a su alcance
--como si fuese más humana- menos
dificil de guardar, la exponia limpia-

voca actitud de su alegria y concluyó
defendiéndose:
-Porque a veces me gusta hablar
sin decir nada, como si lo único importante fuera mi ,,oz que busca el filo del aire y hallar asi la espada más
aguda de Ja sensación que todos amamos.
-Piensas tú mucho en esas cosas-,
dijo Juan lentamente-. Te importan
demasiad() esas formas minúsculas y
egoístas del placer y descuidas los
grandes vientos, las merejadas de una
pasión. ¿ Cómo, entonces, gustas de]
campo? ¿qué somos en el campo? Lle•
ga uno a él y al comenzar su gozo
- la vista del paisaje lejano, el cielo
limpio o }as nubes- notamos que él
se apodera de nosotros, que luego ya
no somos nada, y quedamos disueltos.
El más hermoso cielo de la ciudad no
nos roba; es como si el ruido de las
calles o los alambres de los teléfonos
nos retuviesen generosos. En el campo,
deio de ser yo mismo.
Ella volvió el rostro a mirarlo. Juan
continuó:
- Por eso vengo, hoy, contigo. Tú
vas a retenerme. Serás el ruido de la
calle, la más hermosa casa que impida mi pérdida. Desde tus ventanas voy
a verlo. i\le sera suficiente, de pronto,
la pared blanca para recuperarme, en
un instante, solo.
En aquel sitio, dorado por la tarde,
el musgo se alargaba.
- ¿Dónde quieres sentarte?

Quedó muda a la vista del campo,
temerosa de zozobrar en él. Buscaba
un apoyo que la salvase como si las
palabras de Juan, hasta entonces, le
revelaran un peligro espantoso. Veía
los itrboles, las franjas verdes y abiertas de la gleba alegre de su parto; las
randas ya dispersas de las nubes; la
atmósfera que inundaba los rincones
de la vida; sus manos que se alzaron
para abrazar todo el mar de la tierra,
del cielo y de los horizontes. Y quedó
entonces sobrecogida y gozosa porque
eran las cosas quienes venían acercándose hasta ella en espíritu a musitarle
y no ella quien iba, desbocada, hacia
las cosas. Mas no comprendía sus voces, y el estremecimiento que le puso
en su cuerpo el golpe repentino y vivaz de las aguas del aire, fué como
una corola perdida y pequeñísima, sola de pronto y sin nociones, adolorida
de no pensar lo que bailaba, de no poseerlo con integridad, de no desentrañar ninguna de las mil cosas ocultas
que palpitaban fuera, ondulantes y vi
vas, graciosas como ella misma, hasta
que al fin se halló ante los ojos alejados de Juan, quien preguntando alguna cosa a que el1a no respondió -suspensa como estaba en la contemplación de la riqueza externa, de su interna pobreza, con un sentido exacto
y arrollador de su tormento- babia
quedado mirándola.
-¿Qué dices?... Vámonos ...
El Comenz&amp; a reir. La veía azorada
y pensó que tenia miedo. Pero no hizo
m:ls y ayudándola a alzarse de la hierba quedaron los dos en pie, viéndose
el rostro, mudos.
-Está bien. Yo te invité a pasear
porque ... Donde tú estés a gusto.
Todavía quedaron penosamente viendo al campo un momento, aupados en
el alto pretil. Luego le tomó el codo
de su brazo para que tuviese un apoyo y escapase así de manchar su calzado en el lodo que estaba a un paso
de ellos: y comenzó ~ hablar con la
indiferencia del que se encuentra bien
en todas partes.
Decía lo que pensaba y una correspondencia igual se mantuvo siempre
en aquel juego difícil colocando sus
frases en el lugar donde se babia dormido el pensamiento. Ella tomaba el
brazo de su amigo para apoyarse con
firmeza. Y un largo rato se fueron
conversando.
En cualquier pausa él alcanzaba al
vuelo el hilo de su idea m:ls sutil y lo
engarzaba en frases para que luego
llegaran las demás. En una mano el
gorro de su amiga, a veces lo acari~
ciaba. Sentía ella turbación y alegria
hasta que una congoja inexplicable la
fundió, por que un deseo indecible
que hasta hoy sólo la iba asediando,
comenzó a ponetrarla por todos sus
poros hasta irradiarla más allá, a un
lugar espeso y desconocido cuyo viento la empujaba de nuevo a Juan que,
habiéndola besado suavemente -tenia
el escozor sobre los labios-, le eantaba una suave canción. Se enredaba a
su cuello y a sus manos, la cubría como un nuevo vestido y la desnudaba
de pronto y la poseía. Bajaba ella su
cabello para cubrirse, pero sólo alcanzaba hasta su cuello. Seguía 1a canción
larga y dulce: era la voz de él, imperturbable, que en ese momento la robaba. Y cerrando los ojos al andar,
echaba atrás un poco la cabeza y dilataba su nariz como si una palabra, un
gesto de su amigo, descorriendo una
cortina, le mostrasen un mundo. Primero una canción, después un mundo
y el giro de ese mundo y 1a órbita de
todos los mundos imaginables, rojos e
hin:ientcs. Primero una canción, después un mundo en el que estuvo por
morir. Aquel grito de su carne le abría
uan oquedad dentro del pecho y se
llenaba de pronto -inmaterialmentecomo si se le hubiese abierto para sólo
eso en aquel sortilegio de amor que,

por fuera, le sacudía ligeramente como un abanicó de gracias.
Ella, en ]as manos de su sueño, era
como nna tela desgarrada; era igual
que de plata, llena de ondulaciones y
reflejos, larga a todos los aires de su
vida. Y ella misma se apoderaba de
una punta, con afán delicioso, a.trayéndola, y en cuanto lo lograba envol- ALFONSO REYES: Obras Completas,
Tomo 11'. Fondo de Cultura Econóviase estrecha, en el deseo de una pomica. México, 1957.
sesión.
Soplaba el aire del campo, y al atraer
a su oído las palabras de Juan, medio
A partir de 1955, el Fondo de Culapagadas en la soledad que encendía
tura
Económica ha venido publicando
la Jinterna mágica de sus voces, colas
Obras Completas de Alfonso Reyes.
menzó a imaginarlo todo cada vez más
lejano. Y no volvió la cara hacia él, Han aparecido, hasta la fecha, los cuacomo ducfia de algo de que no qncria tro primeros volúmenes. En ellos, Rehablar. 'Miraba hada fuera, con los yes recoge los teXtos de sus primeras
ojos, cerrados, todo obscuro; veía ha- ~pocas, tanto mexicana como extrancia 1kntro todo lleno de luz. Un pun- jeras - España, Francia- . Desde sus
to verde, uno 'rojo, una eflorescencia, )Jrimeras obras, este escritor mexicauna raya, se dibujó en el ámbito, tré- no poseia el dón del estilo, la nécesamula, 1a CLlr\' 3 que su mano iba a se- ria claridad mental, la vasta y viva
guir a intentar una caricia por las pla- cultura que siempre lo han caracterinicies encantadas de uu rostro -raro zado. Estos tomos muestran las distinrostro ele JUan y entonces sus ojos se tas preocupaciones de H.eyes: la ficderramaron mús hondamente de la tie- ción - véase El plano oblicuo, libro
rra a su alma. i\o importaba entonces innovador en su momento- , la poesía
cuúl era el ritmo de su pasó ni el fal- - Valery Larbaud considera Visión de
so apoyo de su cuerpo; y en la clari• .\náhuac como "un verdadero poema
nacional mexieano"- , el ensayo - El
dad todavía serena de la tarde, siguieca:ador,
El suicida-, la crónica -que
ron por el camino del paseo, apretanalcanza
óptimos
momentos en Las vísdo ella el nudo de su regocijo cuando
peras
de
Espwia. Si Reyes practica
a él se Je iba de las sllyas aquella misteriosa razón que le había confesado: todos los géneros, ]os temas que trata
-- Porque a veces me gusta hablar tienen, asimismo, Wéntica amplitud:
lo mismo esiudia a un poeta mexicano
sin decir nada, como si Jo único im•
"Los Poemas rústicos de manuel Joportante fuera mi voz - ¿qué era aquí
sC
Othón"-, que a un escritor español;
la voz sino el silencio?- que busca el
igualmente
se interesa por la filología
filo del aire y hallar así la espada más
que
por
la
filosofía; junto a "retratos
aguda de la ·sensación que todos amareales'' crea "retratos irhaginarios"; lo
mos.
Huía, huía aquella razón de su con- . mismo se refiere a la cultura francesa
cirncia torpe, entre las parvadas jubi- que a la inglesa, que a Ja de otros paíJosas, llenas de blancura que fingian ses; si en momentos es erudita, en
otros es divUlgador; la seriedad la alsus palabras.
Su camino era lento, mas nada lds
urgía apresurarse. Porque Juan, alumbrado de ternura, se inclinaba un poquito hacia ella y al \'Cr el filo pequcfi.o de la nariz y la sonrisp. abandonada que enrojecía los labios de su ami.
ga, se sentía agradecido. Ni siquiera
pensú en urgir una palabra y preíirió
hablar frliz hasta desenvolverse como
un carrete que ha esperado su hora.
~ ... aún es temprano.- Dijo .
Ella volvió los ojos en un despertar
rilpido, lleno de espanto.
Y recorrió mecánicamente con la
vista todo el cuerpo úgil ~· delgado de
su compa1i.ero, temblando enojada de
sentirlo tan próximo. Quiso ir a un
sitio lejano, estremecida. No supo hablar, y a su oído llegaba, la voz y ceo
qne su sombra en la sombra repetía,
aquella palabra: "Aún es temprano",
a cada instante, con una claridad que
jugaba barajas con las hojas, y que ]a
puso de nuevo en el sillón del tiempo,
la apo)·ó en los cojines del espacio como una paralítica a quien por caridacl
se reintegra al sitio que ocupaba en C'I
goce de su salud. Quedó deshecha. Ni
siquiera notó que su mano apoyada en
el brazo de Juan estaba ahora en la
misma mano de él. Le pareció que al•
terna con la risa y la sonrisa; el cosa•
go la iba desnudando a los ojos del
yo encuentra su contrapartida en la dimundo y quedaba al viento, sola y envagación. He aquí el sumario de los
ferma ,lcstimera de ayes perdidos, con
cuatro primeros volúmenes:
Ja vergüenza entre las manos, hecha
en el aire un mundo de dolor, c9nver•
tída a los ojos de todos, al tacto de
Tomo I: Cuestiones estéticas, Capitulas
su miedo, en el revés de su honrada
de literatura me.riccwa y l'aria.
aparienci:.l, en tanto que el cielo, como una banderola, flotaba y le expo- Tomo 11: Visi6n de A111íhunc (1519),
nia cruelmente su deseo.
Las vísperas de Espaiia y Calenda~o supo como había separado de si
rio.
tanto aquella proximidad perturbadora de su amigo - mantenido en ella co- Tomo IIT. El plano oblicuo, El co=odor,
mo una m~moria lejana que lo apro•
El suicido, Aq11el/os días u Retratos
ximaba a él al mismo tiempo, con la
reales e imagimzrios.
faz de un deseo, de una irrealidad.
Una tácita repulsión, un miedo exácto Tomo l\': Simpatías u diferencias (prila alejaron de Juan, la hundieron de
mera, segunda y tercera series), Los
temor y así, apenas dijo:
dos caminos, Reloj de sol y Páginas
adicionales.
-Vamos más aprisa.

L I BRO S

I'
j

4

1

L

•

•

ALAS CASAS EDITORIALES YA
LOS SEÑORES DISTRIBUIDORES
YLIBREROS DEL CONTINENTE
La Universidad de Nuevo León ha
mantenido desde su fundación un vas~
to plan editorial que desarrolla al través de publicaciones cuya circulación
comprende a todas las Instituciones
oficiales, universitarias, académicas,
ateneistas, centros culturales, sociedades de diversa índole y personas, en
América y Europa.

JOHAl\l\ES BOHLER: Vfr/a y cultura
en la Edad Media (2~ ed.) 286 pp.+
16 láminas. Fondo ele cultura Económica. ~iféxico, 1956.

Vida y cullul'a en la Edad Media es
un libro que responde plenamente a

Entre el cuerpo de ediciones que
aquí se imprimen figura nuestro mensuario ·'AHMAS Y LETRAS", que recientemente ha establecido una sección -LIBROS-, en la que figuran
comentadas las obras últimamente aparecidas en las prensas americanas.

Dada la extensa órbita de circulación del Boletín arriba mencionado, y
en interés de ofrecer al lector ameri•
cano una juiciosa información del fon~
do y continente de la obra, cotejada
a la luz de un criterio ecuánime y a
tono con la moderna interpretación
del pensamiento cientifico, literario o
artístico, "ARMAS Y LETRAS" se COJII·
place en invitar a ustedes a coadyuvar
con este propósito de orden cultural
que anima a la Universidad de Nuevo
León, solicitándoles el envio de cada
una de las ediciones nacidas en sus
prestigiosas prensas, las cuales serán
objeto de nuestros comentarios, en la
l;n relato que no se pierde en el . medida que vayan llegando a nuestras
cuento ni se enreda en fechas, sino que manos.
utiJiza la anécdota por su valor ejemLos envíos deben hacerse a:
plar · y que señala los períodos como
otras tantas tónicas de la vida medie"ARMAS Y LETRAS",
Yal, acerc{mdonos nl hombre de esa
Universidad de Nuevo León,
edad, a sus ideas, a sus esperanzas, a
sus temores, a sus luces y a su barbaPlaza del Colegio Civil,
rie, como se dan, inevitablemente, en
Monterr~y, Nuevo León,
todo hombre histórico, y no en el Hbuen
México.
salvaje" ni en el "hombre emancipado". Pero tampoco se reduce, en este
su empello ,·iyo, n una psicomaquia de
"concrpcioncs del mundo" y de "acti~
tucles", aunque les de toda 1a importancia qm• merecen. Ya Ja introducción, 'sobre los tres fundamentos", nos
instruye acerca de la perspicacia de
Bühlcr para sortear los peligros que
una palabra tan solemne - fundamento- trae consigo. En Jo que respecta
al "fundamento germano" nos pone en
Ürgano Mensual de la Universidad
guanlüt contra una "germanidad" con.
cebida como entelequia que se desade Nuevo León
rrolla desde dentro, cuando acaso lo
qul' mejor caracteriza a los germanos
RC'gistrado mino arlículo de 2a. Clase en la
C'S sn poder asimílador, asi como tamAdmón. de Correos &lt;le Monterrey, N. L., el
bjén nos ponr sobre la mesa de estudio la mica sali.'i con que hemos de
20 de Ab,,I de 194-l.
condimentar relatos de César y de Tácito que. adcmús de la que le corresINDICADOR,
ponde, llevan la ·autoridad pegadiza de
la secular y clúsica 'letra escrita".
Colaboradores

su título, porque no es una historia
c11lf11l'al de esas a que nos han acoslumbrado- seguidores más o menos
afortunados del gran Burckhardt. Más
que de una excursión, se trata de una
incursión, apasionada y respetuosa a
la ycz, por los tirmpos medievales que
rl panfletismo político había simplificado demasiado con su manejo abusi,·o cid claroscuro. Una incursión que,
al final de ]a jornada, nos trae el relato fiel ele lo que el autor ha visto como un capítulo vivo de la gran biografía del hombre.

rmasy

~!RA

La misma circunspección podemos
encontrar en esos periodos de senectu:;, inventus y vfrtus con que encuadra, en términos no propiamente biológicos, las etapas históricas de la vida medieval. Y, todavía, al hablar de
la vida económica en concepto de "infraestructura", precisa los puntos y
comas c¡uc hacen humanamente admisible esta metáfora. El estudio de los
estanl('ntos medievales resulta realza•
do, sin falsiíicación, por la pasión
contemporánea que nuestra "lucha de
clases" imbuye al historiador que vive entre nosotros. El pasado cobra su
propia contemporaneidaa gracias a la
contemporaneidad nuestra, humanamente sentida y comprendida, es decir, sin prejuicios pero hondamente.
El libro, con todos estos antecedentes,
resulta de una lectura apasionada y,
al mismo tiempo, instructiva en el sentido pleno del vocablo.

l lugo Padilla
fidencio de

la Fuente

Gcnaro Salinas Quiroga
Arturo Cantú S.

Homero

A Garza

Alfonso Rangcl Guerra
Guillermo Cerda G.
Jorge

Rangel Guerra

l\'lanuef Morales
Oibujoll de Jorge Rangd Guerra
Dire&lt;;lor

Le. Fidcncio de la Fuente
Oficinas
Washington y Colegio Civil

Monterrey, Nuevo León

MEXICO

Págip.a 7

�ENTREGA INMEDIATA
Vine a Lerdo.
Estoy bajo un granado florecido
que turgente, palpita como si el sol
le hubiera prendido llamas de alcohol en cada rama.
Sobre los peroles, dormitan
en sopor enervante los insectos,
y el bermellón de los ciruelos
en un rincón dulce construye su miel.
Hay veces en que amo el sitio en que nací,
sólo porque la luz del verano se anticipa
oliendo a madurez todos los años.
En realidad vine a leer, a reposar,
a huir de los brutales maretazos
en que mi corazón se rompe contra los recuerdos,
pero he terminado como siempre:
astillándome al querer penetrar, escalando tinieblas,
el corazón de las cosas.
Doblándome cargada de una ardiente exhalación
en que empujo palabras y palabras al papel.
¡Oh enardecida seguedad lamia!,
pronto seré un piélago sombrío
cuando el radiante toque del angel
desmiembre mis sentidos,
y un zarpazo final me emplomize la luz.
¿Qué te diré, Dios mio, en esa hora
si no tuve obediencia ni reposo,
si no he hecho mas que esculcar ilícitamente cuanto veo,
y arrancarme los ojos para vaciarme el mar?

en cambio si te pido: quémame.
Sí, quémame la boca con la lumbre más santa,
rásgame de improviso la entraña adormecida
y deshazme en tus limos níveos
para entregarte algo, Señor,
un grito como un monte azul desflorado hacia el viento
donde los niños bajen a beber
la niebla luminosa de una tierna leyenda,
y los hombres asciendan en espiral de llanto
hasta tus plantas.
Mientras te hablaba, el sesteo pasó.
¡Qué despertar, que borbotear de vida!
El parral como lámpara verde espejea
remejando sus racimos, y le conversa al aire.
La lumbre del granado, aspira los sollozos
del papel en que escribo.
El cristal translúcido de las alas
en los insectos que revolotean, tiembla,
y el humo plateado que recubre los higuerales, centellea.
Es la hora Señor,
están mis ojos asomados, sin tiempo,
y tengo el alma de hogueras apretada.

ENRIQUETA OCHOA.

. II.
Cuando la hora llegue,
tu entrarás a la herida de mi vientre obstinado,
y se te encogerá el semblante ante la cova lóbrega
donde nunca brotó ni una brizna de hierva.
Iras hacia mis manos, encabritados puños,
que jamás descendieron como luz deslumbrante
hacia la tierra.
Entreabrirás mis labios, y un zumo de concentrado acerbo,
bramara, desgarrando.
Y tus ojos, racimos de dulzura,
se mojarán mientras mi corazón se rompa;
porque lo que te entrego no es el fruto
de la semilla que aventaste a mi pecho,
sino el producto de un miedo bronco e irrefrenable
hacia el diario trajín.
¡Soy tan frágil Señor, tan frágil,
que se tensan mis nervios al toque
de una luz que varía,
y me vuelvo sonámbula, o fiera enardecida ..•

• 111 ¡Si yo tuviera un hijo, •.. Dios mio, un hijo
con su vida pendiendo de mis manos,
¿no te defraudaría?
Y si me tomara dádiva,
¿cuántos alucinantes vacíos derramaría sin tino?
No, no puedo, es un terror extraño,
Página 8

(Dibujo de Jorge Rangel Guerra)

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                  <text>Es una publicación trimestral editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León a través de la Editorial Universitaria. En las páginas principales de Armas y Letras se incluyen textos literarios, particularmente poesía, narrativa y ensayo, de escritores destacados de la localidad, nacionales e internacionales. Inició en 1944 de manera mensual, se mantiene activa en soporte físico y digital.</text>
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                <text>Es una publicación trimestral editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León a través de la Editorial Universitaria. En las páginas principales de Armas y Letras se incluyen textos literarios, particularmente poesía, narrativa y ensayo, de escritores destacados de la localidad, nacionales e internacionales. Inició en 1944 de manera mensual, se mantiene activa en soporte físico y digital.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>BOLETIN MENSUAL DE LA UNIVERSIDAD DE NUEVO LEON
como artículo de 2a. clase en la Administración de Correos de Monterrey, N. L., el 20 de Abril de 1944.

Año XIII

No. 11-12

Noviembre-Diciembre de 1956

El anciano encendió lumbre y dió
de comer al viajero. Este le contó que
se dirigía a la Corte, a lo que el anciano, mirando al cielo, replicó: "¡Oh,
vanas e intiles dignidades! A cuántos
1Jen'!is desencaminados y perdidos por
este camino! Muy alejado estás, querido hijo, de la Corte, pues soy el Desen•
gallo'\ Y añadió:

que no entra aquí quien no tiene
mur pocos Merecimientos.

.)

i1/-='

Entre los ,,
. dos discipulos de Quevedo, se encuen•
tra el misterioso ·.
or
Martin~z. de Cuél~ar. P~co o casi
nada se sabe ele 'rl'•~t\Vtco !UA~n el ultimo terc10 del siglo XVII
prolonga la llrt~,1\ g,~ \iqu~tr'a pléyade de liter~tos insi~nes de la
centuria ant:flihl~ lfonde el nombre de Fray Lms de Leo~ es la es•
trella más resplandeciente. Apenas se encuentra una cita en sus
contemporáneos, y a no ser por los preliminares del único libro
que escribió "Desengaño del Hombre en el Tribunal de la Fortuna y Casa de Descontentos", no sabríamos ni siquiera dónde
nació. Fué en Cuenca hacia 1640. Esto es todo, a pesar de la re•
busca en bibliotecas y archivos españoles. Quizás el escritor mo-

Jf!lfll!

ralisla muriese joven; quizás pasara a Jndias, al lado de su protecteclor Hamos del Manzano, por cuanto \'arios Martínez de Cuéllar se
trasladaron a América y figuran como
pobladores del Perú; quizás entrase en
religión, acorde con sus desengaños o
con la tendencia general de su tiempo
SC'a como fuere, si de Marlínez de Cuéllar no tenemos la vida, ha llegado
hasta nosotros la obra. El la llamó
"idea 11.,. y añade que el motivo que tuvo fué no más de pasar el tiempo,
pues, como doctamente refiere Plinio,
rt orio del estudiante toca al estudio.
Y asi, ·en los ratos de desocupación estudiosa halló el "Desengaño del Hombre en el Tribunal de la Fortuna". Es
el mismo fenómeno que se dió en Fernando ele Rojas. Ambos son estudiantes, componen su libro en la más florida edad, y al punto desaparecen, sin
apenas dejar rastro. "Diríase que no
traen otra misión sino escribir su libro, su libro único, un libro que atraYesarú las épocas, y ese libro, por paradoja, será, en uno y otro, de descngafios. Obra de viejos, que escribirán
nifios. :fratado de experiencia, que
brotará de manos tempranas. Tal "Calixto y :\1e1ibca". Tal "El Desengaño
del Hombre": "libros de estudiantes
para que todos estudien". :\farUnez de
Cuéllar escribió su libro a los 23 años,
lraslucr la influencia satiricomoral de
1111 Qur,·rdo y de un Alfonso de Valdés. El "Desengaño del Hombr'e", tiende a mostrar lo engañoso de los bienes de este mundo. Tal vez la lectura
nos recuerda a Virgilio y el Dante, pero tan sólo como escenario, como juego clt• figuras. Estos todo Jo concentran rn el más allá, mientras que Cuéllar
sin dejar de hacer referencias
a lo escatológico, como creyente que
es- se ocupa del más acá.
Ln galanüra y sinceridad de Martínez de Cuéllar la hallamos ya en sus
palabras dirigidas al lector cuando le
adviertt' respecto del libro: "Que lo
nlabrs no 'te pido; que lo vituperes,
tampoco: que lo uno será envidia, cuando lo otro ignorancia. Alguno dirá:
muy poco es del autor; y yo lo confieso. Esto es precepto de Quintiliano :
QUC' Jo:,; que escriben han de imitar a
1as abejas, que de día andan por las
ramas cogiendo flores, para después,
de aqut•11as aromas, fabricar dulzuras.
La noticia ha de ser de muchos; la
clocurncia, propia. Ni esto es nuevo

ni poco usado; y más cuando vemos
todos los autores griegos y latinos, que
a cara descubierta lo ajeno lo dicen
como propio. Siendo, pues, esto costumbre en los escritores, no me parece causará novedad el haberme yo ,,alido de varios, de cuyas sentencias he
compuesto este "Desengaño en el Tribunal de la Fortuna".
Sorpréndenos, al comenzar el libro,
con una descripción de anticipo ro-

A.qui vive el Desengaño,

según mi voz te lo dijo,
y dista mucho, colijo,

del Desengaño el Engaño.
El Desengaño promete llevar al día
siguiente al viajero al nuevo y nunca
descubierto mundo del "Tribunal de
la Fortuna y Casa de Descontentos".
En efecto, llegan ante un palacio, y
"no me admiré de ver tantas rique•
zas, por ser necesario, según mi parecer, que quien todo lo da tpdo lo tenga. Yi una tarjeta a la puerta, cuya

,

UN VIAJE
CON

EL

DESENGAÑO
Dr. Daniel Mffi

mántico: "Gemia el horcas con espantoso estruendo", y nos lleva el autor,
montado en veloz cabal1o, a un Jugar
"que reconoció ser una tosca bóveda",
en cuya puerta se leía este rótulo: "Casa del Desengaño". Allí encuentra un
vcnerab}e viejo que, arrimado a un
báculo, exclamaba: "¡Ah, engaño! ¡Ah,
engallo! ¡Infelices los hombres que te
siguen, al paso que dichosos los que,
bizarros, te desprecian!" Al preguntarle la causa de tales lamentos, le
contestó el anciano:
En soledad muchos años
ha que estoy, r es bien me asombre
al Yerte, pues raro hombre
suele buscar Desengaiios.

inscripción eran estas verdaderas razones:
Aquí vive ¡Oh, pasajero!,
la deseada fortuna,
que a quien la busca desprecia,
y a quien la desprecia, busca.
Cuatro hombres de horrible aspecto
asen al viajero: "¿Quién sois vos, que
atrevidamente osáis profanar el sagrado palacio de la Fortuna? ¿Traéis algún memorial? ¡Ea, decid quién sois!"
Turbado, volvió la cabeza en busca del
auxilio del Desengaño, quien dijo:
Para entrar por esta puerta,
propicios han de ser éstos;

El viajero se dió cuenta de que "a
la puerta de la Fortuna y sus falibles
premios, están los pocos méritos: asi
ql.lc, para lograr dichas, no hay sino
no merecerlas".

Como iba acompañado del Desengafio -"¡ Oh, Jo que disimula la buena
compañia!-, le franquearon los Pocos
:\!crecimientos el paso, y llegados a un
pórtico, vieron una doncena "cuya
hermosura era igual a sí; pero tan desproporcionada en el cuerpo, por ser
tan alta, que casi se perdía de vista
su cara". La doncella, con tono severo, les dijo que no podían pasar de
allí si no la llevaban de su parte. Preguntó el viajero quién era, y respon..
dió:
f!abéisme a mi menester,
y aunque me miráis tan larga,
no os espante, porque yo
soy del mundo la Esperanza.
"¡ Oh, que dilatado es lo que a nues- ·
tro entender figuramos corto! -se dijo el viajero-, ¡Oh, qué alto e inaccesible lo que tenemos por fácil!" La
Esperanza les prohibe seguir adelante
si no hacen protesta de esperar, a lo
que el Desengaño le contestó que era
inúlil conociéndole a él.

Poco anduvieron, cuando les salió
al paso "un hombrecillo como del codo a la J¡Jano", quien se ofreció .a ellos
como de mucha importancia, pues todo lo que liada la fortuna se lo atribuían a él. Preguntado quién era, respondió:
Conóceme el mundo bien,
por muchos sucesos raros,
que, por -estar contingentes,
llaman, sucediendo, Acaso.
"¡ Qué ele almas en el infierno por
un Acaso! -exclamó el viajero-. Que
seáis necesario para este Tribunal, no
me admira; que las glorias de este
mundo, todas consisten en el Acaso".

Iba a disculparse el Acaso, cuando
apareció "una mujer tan perfecta, que
parecía haberse formado ella a su gusto" Venia con un manto azul de diamantes, una corona en la cabeza y un
cetro en la mf\nO. Preguntada quién
era, contestó:
De la Desdicha soy contraria
y del Acaso soy prima,
necesaria para todo,
pues lodo consiste en Dicha.
El ,·iajero supuso que la Dicha no
habia reconocido al Desengaño, dada
su respuesta, "que muy raro es el di.choso que le conoce, cuanto más la
propia Dicha". Y añade: "Aquél es
verdaderamente feliz a quien busca la
Dicha, no él que la adquirió por buscarla. Ninguna felicidad hay tan su-

•

�ma en Jo creado, c¡ue deje a la mundana ambición contenta".
Despedidos de la Dicha, salió a su
encuentro "un hombre cuya fiereza no
admite comparación". Este les dijo:
Xo te espante el rostro adusto,
ni verme tan mal tratado,
que el no estar aderezado
es por ser el propio Susto.

bienes y Jo caduco de sus premios.
Pues apenas los da cuando los quita.
Venían a sus lados la Asistencia, la
Ignoráncia, la Incapacidad. Acompaiiaban a la Sinrazón, el Acaso, la Dicha, el Susto, la Esperanza, el Cuidado; y ]os Pocos 1Iéritos iban haciendo
lugar para que llegase la Fortuna: que
no llega la Fortuna si no es a fuerza
de pocos merecimientos".
Acomodado el Tribunal de la Fortuna, entró un licenciado, "en cuya barba, al parecer, ponía más cuidado que
en el estudio". Venía el licenciado
acompañado de muchas personas graves y con hitbito. Preguntó el Yiajero
al Desengai'io quiénes eran, y éste contestó:

--,

"Ea, anhelo, ¿quieres no tener Susto? -me decía- pues sacia esa tu
se,J. · Cosas hay que nos atormentan
m.l1s que debieran; cosas que antes de
tic.1npG nos afligen, y cosas que nos
nfolestan sin razón. Las primeras son,
la pórrlida de las cosas temporales; las
segundas, el temor que tenemos de
perderlas; las terceras, el susto que Estos que con lucimiento
adquirimos anejo a ]as propias rique- Yes al ]ad de este hombre,
zas."
no criados, antes son
Siguiendo su camino llegaron al Pa- a su pretPnsión Fa vorcs.
Jacio de la Fortuna, donde había muchos pretendientes tristes y macilenL&lt;'ró 1a Sinrazón el memorial, que
tos. "Vi también muchos abogados, pe- decia así: "el doctor Xecedad, natural
ro el de más opinión dijo al Desenga- de Penseque, hjjo legítimo del Desati1io ,¡ue se llamaba el Cuidado. ¡Dichono y la Bobería, nieto del Descuido y
sa república que, teniendo tanto malo,
la
Pereza, sobrino de la Incapacidad
tiene algo bueno!"
y Ja Ignorancia, suplica a Vuestra DeiLlegaron a un salón donde estaba un dad, atento a los servicios que han heTribunal, cuya grandeza ostentaba ser cho sus antepasados y ejercer sus deude la Fortuna. En un estrado había dos, le provea en el cargo de juez subaJanzas desiguales y un rótulo latino premo, en grado de apelación de este
que decía: ''Injusticia". En dos ,•isto- Tribunal, puesto que le ejerce el docsas sillas debian sentarse los examina- tor Desatino, su padre, en que recibirá
dores. Preguntó el viajero los nommerced, J&gt;ues su adelantamiento será
bres, respondiéndole que eran 1a "Igno- Injusticia". El Tribunal accedió a la
rancia'' y la "Incapacidad".
J)C'tición. Al sa1ir acompañaban al liEn esto, se oyó un gran rumor, "y cenciado ]os Pocos :\Icrccimientos, el
\·í a la I;-ortuna, que venía ricamente Acaso, la Dicha, el Susto, Et viajero
,·estida. Traía una venda por los ojos, preguntó al Desengaño cómo no le sey venía sobre un mundo y con una guía la Esperanza, y le respondió:
rueda en 1a mano, significando que
cuando premia la Fortuna no ve a Ya no necesita della,
quien. El venir sobre el mundo fué tc·nicndo tal dignidad,
decir que le tenía a sus pies. La rue- porque, con supremo puesto,
da ostenta la poca constancia de sus no tiene m{1s que esperar.
Ante espect:lculo tal, el vrnJero se
hace las siguientes reflexiones: "¡Oh,
Fortuna, en lo mudable contenta! ¿No
reparas que es deshonra tuya premiar
a quien no Jo mercc? Pero, ¿qué admiro si eres ciega? A buen seguro que
si tuvieras vista, no fueran algunos tan
bien afortunados".
Y el autor filosofa entre la riqueza
y la pobreza, entre los favorecidos por
la Fortuna y los despreciados por ella.
i.y no consideran que con las dichas
ajenas antes se han de alegrar en vez
ele entristecerse. Y es que no conocen
Jas incomodidades qeu abruman a los
que, al parecer, son bien afortunados,
y las dichas que tienen los que nunca
vieron propicio el rostro de 1a Fortuna".
Llegados ante la primera sala, cuyo
aparato vistoso en est:Huas de bronce
daba a entender las famosas ruanoli de
Ctcsiphon, artífice a quien se Je debe
una de las siete maravillas del Orbe,
el templo efesio de la triforme diosa. l;n enorme cartel se destacaba:
No desconfies jami1s

ele Ja Fortuna en desgracias,
porque de nada hace mucho
y de Jo mucho hace nada.
A11í estaba-o, en turno- ricamente labrado, el Tamerlán, que siendo en su
infancia guarda de animales inmundos, llegó a ceñir la corona de Persia
y el trono de Scitia; Tholomeo, hijo
de Lago, que de capitán de Alejandro
se transformó en rey invicto de Egipto, y tantos y tantos otros. Ante tales
ejemplos "que mueven al más desesperado corazón a que tenga esperanza", el ,·iajero agradece al Desengaño
su condescendencia.
Entrados en 1a otra ca11e, menos
aparatosa que la precedente, el viajero preguntó al Desengaño quién la habitaba, contestándole éste que era donde estaban los que, próspera fortuna,
había llegado a lo adverso de la des-

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),'
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dicha. El vrnJero insiste y pregunta
cómo había tan poco espacio de una
a otra, y respondió:
Lo que sigue al ensalzado
de la Fortuna y sus premios
es caer, y asi verás
que no está del subir lejos.

'

Allí estaba Pompcyo, cuyas victo~
rias escribió la Fama en el papel del
tiempo, "sirviéndole de tinta la sangre con que en rojas corrientes tiñó
de púrpura los turquesados campos".
Venciú al Yalerosisimo i\Iitrídates, rey
del Ponto, forzándole a que gustase lo
rabioso de un veneno, con que pagó
la deuda que deben los mortales: pero
Yencido por César, huyó, refugiándose
en Tolomco, rey de Egipto, quiC'n 1o
mató. A sus pies dccia:

"¡Oh, verdad clara! ¡Oh, manifiesto
desengafio! -exclama el Yiajero-.
Pues es cil'rto que a la prosperidad
del subir está aneja la adversidad del
caer: Conocimiento quC', si lo tuvieran :\(uc-hos reinos sujeté,
los que cifran sus medros en la pri- a muchos maté en el campo;
vanza, fiaran me.nos en elJa y tuvieran ayudomc la Fortuna,
m,ís seguridad que los que, desvane~ pC'ro no a vencer mi hado.
Ciclos, la juzgan inmutable, siendo caduca".
Poco distante C\laba César, e] venSe presentó una mujer tristC', de ros- cedor, muerto en el Senado por Cayo
tro grave y severo, y al preguntarle Casio y Dccio Bruto. A sus pies había
esta inscripción:
quién era, contestó:
Yo del Desengafio soy
indice, pups encamina
del Descngafio a la casa,
sin rodeos, la Desdicha.

"Es verdad -dijo el Desengañoque vos sois quien mejor sabe dónde
vivo, porque es indicio ele ceguedad
sin remedio el no desengañarse teniendo presentes las desdichas de este
mundo. Y así os suplico deis licencia
para ver vuestra sala".
Obtenido el permiso para ,·istar su
sala, se encontraron a un hombre miserablemente vestido y ciego, pidiendo limosna. Era eJ heróico capitán
Belisario, siempre invencible, a quien
por mandato de Justiniano le fueron
sacados los ojos. Una inscripción decía:
Las glorias de la Fortuna
a nadie salen baratas;
y a mi más, pues me llegaron
a los ojos de la cara.

¡.De qué sirve 1a J."orfuna,
~¡ es verdad esta razón?:

no vive más el leal
de lo c¡uc quiere el traidor.
También estaba alli el valeroso Jerjes, ilustre rey de Egipto, vencido por
Temístocles r muerto por Artabano. A
sus )llantas se leían estas palabras:
Jerjes poderoso soy,
rey de los persas alth·o,
de los hombres vencedor,
de la Fortuna vencido.
El viajero, asombrado, pregunta: "Si
has de quitar las dígnidades, ¿para
qué las das? Y, una vez dadas, ¿para
qué las quilas? A lo que la Desdicha
respondió:
El quitar las dignidades
cuando con quietud se gozan,
solamente es porque todos
el Desengaño conozcan.

el Desengaño Je hizo al viajero las siguientes reflexiones: "Esto que has
visto en el Tribunal de la Fortuna,
donde se ejerce lo distributivo de sus
bienes perecederos, pues duran tan
poco, que parecen soñados o que 1a
idea en su fantasía los finge, pues no
se poseen más que al presente, y en
llegando a imaginar futuros los que
entonces goza en su conocimiento, los
Jialla pretéritos a su gusto y posibles
a su deseo. Bien has visto los tiranos,
con qué poco favor se desvanece su
pompa, y que un día basta a quitarles
Jo que ellos en antos adquirieron. No
Je conviene a quien a todas luces se
mira afortunado juzgar que siempre
ha de durar su dicha. Porque, dado
caso que eternamente gozara uno de
]as dichas de esta vida, Je causaran
aborrecimiento sus deleites, porque las
riquezas de los mortales han de tener
fin. Debían los vivientes tener a Dios
delante de si en todo acontecimiento".
La característica manera de expresarse del Desengaño nos recuerda el
caso de Apeles, el gran pintor a quien
la antiguedad libró memorias en sus
rasgos y eternidades en sus tablas, que
siempre pintaba a la Fortuna en pie.
Preguntáronle la causa, y respondió:
"Porque no tiene jamás consistencia".
y confirma la agudeza de este dicho,
otro, no menos célebre, de Isopo, pues
preguntándole un magistrado que qué
hacia la Fortuna, respondió presto:
"dar a unos y quitar a otros".
El Desengaño, para convencer mejor
a su acompañante, le promete llevarle
a la Casa de los Descontentos, pasión
propia de los vivientes, pues nadie estú contento de su ser, y en quienes el
viajero verá su propio desengaño.
Salidos del encantado Palacio de la
Fortuna -ya que en él todo era fingido-, llegaron a un florido prado y
hermoso palacio, saliéndoles al encuentro un gallardo joven macilento y
pensativo. El Desengaño dijo al viajero, respecto del joven:
Es hijo de la Fortuna,
aunque no goza sus premios;
no está contento de nada,
por ser él el Descontento.
Estando en esto, salió una mujer
desgreñada, los ojos, inundando de
cristalinas lágrimas el suelo, y exhalando suspiros. La mujer dijo:
Hija soy del Descontento,
y con repetidas penas
atormento los sentidos,
siendo, infeliz la Tristeza.

El Desengaño aprovechó la ocasión
para decirle al viajero: "Es propieda~
de la Envidia alegrarse de las calamidades ajenas, ignorando que las desdichas son comunes a todos. No te rego~
cijes de ver hombres desdíchados'. al
lado que tu feliz, que es muy posible
el que se trueque la suerte, pues es mudable y de poca constancia la rneda de
la Fortuna".

--,

Míentras el Desengaño hablaba, la
Envidia desapareció, instándole el Descontento que visitaran la sala de los
Ingratos. Allá se dirigieron, habiendo
en 1a puerta esta inscripción:
Los desconocidos somos
con Ingratitud, tan grande,
que aquél que bien nos ha hecho
se lo pagamos con males.
Llamó a la puerta el Desengaño Y
salió una doncella "no muy hermosa
por ser de áspera condición". ~otando la atención con que era nnrada,
dijo:
No te espantes de ini rostro,
aunque te parezca malo,
que nunca le tuvo bueno
el que se precia de Ingrato.
Allí estaba Creso, rey poderoso de
Lidia, y en su solio, decía:
Creso soy, ingrato en todo,
que con maldad inaudita,
a quien la vida me dió
procuré quitar la vida.
También estaba Teodoro, a quien
Amalasanta, reina de los godos, eligió
por compañero en el reino, y en pago
de tal beneficio la mató. En su solio
decía:
Por reinar, maté la reina,
con ánimo tan perverso,
que a quien el reino me dió,
quite la vida y el reino.
El Desengaño recuerda al viajero
que nada hay más inhumano y cruel
que la Ingratitud. "Hombre malvado
es aquél que sabe recibir el beneficio
y no sabe pagarlo. No sólo es ingrato
el que niega el agasajo, sino el que lo
disimula".
A un paso de allí estaba la sala de
los avarientos, en cuya cornisa decía:

La posada miserable
es la que veis de Avarientos,
descontentos con lo propio,
deseosos de lo ajeno.
Entre otros, estaba Aquiles, bizarro
campeón de los griegos _que movido d_e
la codicia, puso en prec10 el cuerpo difunto de Héctor. A sus pies se leía:
Pobres magníficos son
los que con ardiente anhelo,
aspiran a los tesoros.
siendo su fin el dinero.
En la misma sala estaba Darío, rey
de los persas, pues, avaro, habiendo
leido en el monumento fúnebre de la
reina Semiramis "Cualquiera rey de
mis sucesores que necesitare dinero,
abra el sepulcro y tome lo que le pareciere", se apresuró a abrir la tm_nba,
hallando sólo estas palabras: "S1 no
fueses malo y avariento, no movieras
las piedras de mi sepulcro, para sacar
las riquezas que en él jnzgabas''.
Dentro de la sala "morían por vivir,
y viviendo morían", aquéllos que no
sacieron su sed de tesoros. El Desengaño recuerda al viajero que somos estimados en tanto como tenernos; Y que

los hombres, deseosos de ser estimados en mucho, no se contentan con poco. "Pero desdicha es no atender a
otra cosa que tener hacienda". No sólo Je falta al avaro Jo que no tiene, sino también lo propio que posee. Bien
hizo el lírico Anacreonte, que habiendo recibido del tirano Policrates un
talento de oro, se lo devolvió al instante, diciéndole: "Toma lo que me
diste; que yo, señor, aborrezco dádivas que me han de quitar el sosiego".
Lo que importa es tener el alma rica
de virtudes.
"¿Cuáles serán las fatigas del tener,
siendo tan grandes los ahogos del adquirir? Y Jo peor es que nadie está
contento con su dicha, por feliz que
sea. No hay cosa mayor en Jo humano, que el ánimo que desprecia Jo m~yor; y así, quien se muere de ambición, siempre padece por anhelar, es
evidente que da mnestras de no haber
vivido por sí, sino por el tener. Ten,
pues, presente -insiste el Desenga1io- que has de ir desnudo al sepulcro y despreciarás las galas que acaba
la polilla y consume el tiempo. ¿Por
qué piensas que el oro está amarillo?
Porque tiene muchos enemigos. Nada
remedian las riquezas, pues ni el lecho de oro alivia al enfermo, ni la bue-

Y el viajero constata -ante tan rara gcnealogia-, que a los bienes de la
Fortuna suceden los sustos del Descontento y los pesares de la Tristeza,
siendo los tres, madre, hijo y nieta.
Guiados por tales personajes llegaron a un vistoso corredor, con patios
llenos de funestos cipreses denotando
que en la Casa de la Tristeza ni los
árboles sugieren alegria. Ante una
puerta encontraron clavada esta tarjeta:

Aquí mueren los que habitan,
porque viven sin reposo, .
que no descansa el que tiene
envidia de bienes de otro.
Allí estaba Catón, con el siguiente
rótulo:
Catón soy, tan en,•idioso,
que, viendo a César invicto,
ya que no en él, por lo menos,
tomé venganza en mí mismo.
A Caín le correspondía esta tarjeta:

Una ,•cz despedidos de la Desdícha

'

A Abel mi hermano maté,
de sus dichas envidioso,
movido de la arrogancia
de ser en el mundo solo.

Página 3

•

�•

b1io- , y vendí el mundo; la mujer•
dotada, como sea virtuosa y esté s •
ta a su marido, dote tiene". No ~
cosa más intolerable que la mujer ,.¡;
ca. lllfa, pues, que te cautivas y v
des tu libertad, sujetando tu albed~ll,
teniendo quien siempre te mande y'j
nunca te obedezca. Escucha a Est
. po bre se casa con :rn 1&gt;b co; "S.1 a1gun
jer ric~, no t~ene muje~ a quien
dar, smo senor a qmen obedecer"
Me_jor es casarse con mujer pobre, , :
1
g~ien~? el pa~ecer_ de Eurípides, PUea
dice: La mu¡er sm dote no tiene U.
bertad de hablar, y una mujer habladora es tempestad casera". Había Ull
padr.~ que desea?ª acomodar a una sola lu¡a que tema. Consultó sobre el
acierto a 1:emistocles, si se 1a daría a
un pobre virtuoso o a un rico jugador
Respondió: "Más quiero varón para
din~r?; que no. di?_ero que carezca de
varon , como s1 d1Jese: mejor es hOJn,.
bre que de pobre se haga rico, que no
quien de rico sé haga pobre. Ni Jo
ha de ser tanto, que no tenga alguna
hacienda. Esto se colige de lo que dij1&gt;
Aureolo, preguntándole un mancebo•
¿ Casaréme con mujer pobre o rica?
que respondió: "Si pobre es dificil el
sustentarla; si rica es imposible su..
frirla".

na fortuna hace discreto al ignorante".
Hablando, llegaron a una desmoronada gruta, y el ,•iajero preguntó quién
vivia alli, a lo que el Desengaño le dijo que la verdadera amistad. Entraron
en la gruta abriendo una puerta fabricada de cañas, encontrándose en una
apacible estancia donde estaba una
mujer, tan hermosa y tan ágradable,
"que su belleza suspendía y su agrado
robaba los corazones". La Amistad,
habló así al viajero: "Ya que desengañado llegas a pisar estos umbrales
y has merecido ver esta habitación,
voy a cumplirte tu deseo. Soy la Amistad, joya utilísima, final complemento
y perfección con que se agracia todo
lo creado, pues es cierto que ninguno
tiene cumplida dicha, aunque sea sellar del mundo, hasta que tiene amigos; y en teniéndolos no le falta nada,
porque llegó a colmo su felicidad. El.
sabio, aunque apetece la soledad, no
obstante, busca un amigo, y le tiene
tan sólo para ejercer las acciones de
la amistad, por no perder el lograr de
tal virtud los efectos; no porque tenga quien lo asista si está enfermo, si
está preso le ampare, si está pobre le
socorra; antes, si, le solicita cuidadoso
y diligente, por tener a quien asistir
si enferma, a quien librar si está preso y a quien amparar si está necesita.do. Las riquezas convocan amigotes, las adversidades acrisolan los amigos: Quien es rico ¡ qué de ellos que
tiene! Quien es pobre ¡qué solo que
está! ¿Para qué se busca un amigo?
¿Para qué? Para tener por quien morir".
La Amistad recordó. con alegria algunos ejemplos. Cástor y Pólux, ficción de dos estrellas, las cuales, al lucir una, Je falta a la otra el resplandor.
Dice la tarjeta al pie de su monumento:

El amigo es otro yo;
y nadie podrá aplaudir
que quiera eterno vivir,
cunndo mi amigo murió.
Preguntó el viajero cuántos amigos
babia de tener, a lo que la Amistad
contestó presto:
Amigos uno o ninguno,
toma de mi este consejo;
que uno sobra si~ndo malo,
y uno basta, siendo bueno.

ei

A

\

pañante un último favor: "Casado quisiera ser -dijo-; aconséjame lo que
debo hacer".
uya que eliges ese estado y que es
cierto que nadie puede dar norma de
vivir, como el experimentado, ven, y
hablarás con el Himeneo, por otro
nombre el Amor conyugal; que él, como sabio en esta materia, te dará preceptos".
"Hízonos sentar el Himerieo, ya informado por Talia de nuestra pretens~ón, y con alegre semblante dijo, hacrnndo la venia al Desengaño, lo siguiente:

El viaje llega a su fin, pero el Desengaño aun dará nuevos consejos al
-A mucho te atreves, porque es
viajero antes de despedirse. Le recuermenester
gran conocimiento para no
da que si es honesto lo que hace, deben saberlo todos; si torpe ¿ qué im- . errar en ]a elección, porque en la muporta que no lo sepa nadie, si lo sabe · jer dificil es oir palabra verdadera de
él mismo? Recuerda que hemos de mi- su boca. Pues ¿cómo conocerás si te
rar Jo que somos, no por quien nos te- quiere o te aborrece, si te estima o te
nemos; 1c exhorta a ser lo contrario desprecia, si son las voces índices del
de los que atienden a vivir mucho, no corazón? ¡ Qué de veces oirás a tu paa vivir bien. Nadie será mañana lo recer un cariño, y será en tu pecho
que es hoy; nada de lo que se atiende un desahogo! Y así decía uno que sópermanece. Se ama una cosa tan ve- lo creía una cosa de las mujeres, y era
loz -la vida- , que ya se acabó cuan- que después de muertas no habían de
do se goza. Poco importa el morir volver a este mundo. Lo demás, que
a qui o allá; lo que importa es acabar todo era fingimiento. No es tan dificon buen fin la vida que empezamos. cultoso de guardar el dinero ni el más
Un gentil exclamaba: "¡Oh, Jupiter! desmantelado muro como la mujer.
Ya que nos diste limitado el tiempo de Donde está no hay nada bueno. "¡ Oh,
la vida ¿por qué no permites le pase- lo que hay que envidiar -decia Antimos sin penalidades?". No es posible, fanes -al corto de vista! Porque, enporque ya las calamidades reinan en tre tanto malo como padece, tiene de
los hombres y no los hombres en las bueno el no ver a su mujer. "¿Hay
c~lamidades. Poco importa, pues, mo- mayor desdicha, que lo que se escoge
rir hoy o morir mañana: lo que im- por triaca que alivie ha de ser tósigo
que acabe? Raro es el día que pasa
porta es morir bien.
alegre el marido, porque tiene un eneLlegó la hora de la despedida. Dijo migo al lado y un contrario inseparael Desengaño: uEa, pues, ten en la meble; de suerte, si el desdichado se remoria lo visto y adiós. Ahí tienes el gocija, al punto topa la mujer camino
caballo, monta y camina". El viajero por donde turbarle el sosiego y aouarsuplicó: "¿Adonde te- buscaré, si por
lc el gusto. Casóse Democrito, hommi desdicha olvido tus preceptos?".
bre de gran estatura, con una mujer
El Desengaño respondió: "En la sepulpequeña; y preguntándole por qué se
tura que en ella está el verdadero Dehabía casado con una mujer de tan posengaño".
co cuerpo, dijo: "Yo escojo de lo malo
Mas el viajero deseaba de su acom- lo menor't Perpétua es la guerra cuan-

Página 4

llla::

to dificil Ja paz. ' Y, así, el rey Don
Alfonso de Aragón dijo que para tener
paz dos casados, había de ser sordo el
marido Y la mujer ciega, porque ésta
es por naturaleza celosa, y a aquél le
molesta la demasiada bachillería· con
que, careciendo de estos dos senÍidos
resultará todo en quietud, pues ni ell~
fuera habladora ni tuviera ocasión de
tener celos. Prcguntóle a Sócrates un
mancebo: "¿ me caso o nó ?" y respondió: "Haz lo que Quisieres, que,
al cabo, te pesará", sintiendo que la
s~ledad es molesta y que el matrimon10 suele ser insufrible y causa de desh~ucción. y esto es menester ·mirarlo
bien; porque, como dice Terencio
cualquier enemigo que nos quiere qui~
tar la_ vida, le conocemos antes que
nos _hiera; pero a la mujer no se siente_ s1 no es cuando mata. y Euripides
anadc: "Los dioses dieron remedios
contra los más fieros, contra los más
~rucles animales; pero contra la mu¡er mala, ninguno hasta ahora ha hallado la medicina".
... No te pagues de la hermosura del
cuerpo, que ésa perece; pues es cierto que la h_ermosura Y la vejez no pueden estar Juntas, mueva a tu voluntad_ la del alma, que siempre dura
Alla decía Isócrates que quien teni~
el cuerpo hermoso Y el alma fea e
lo P
.
' ra
rop10 que un navío cuyas velas de
colores penachos fueran del viento y
que de la proa a la popa estuviese hecho un ascua de oro, si tenia muy mal
gob~rnador Y piloto. Porque ¿qué le
hacia la hermosura si iba a p·
'
1que, o
d e enea1lar en la arena
o de Ch ocar
con ~m escollo? Las obras hermosean
e] SUJeto,
pues dice Demetr1·0.. "S'1er~
•
ga 1an, obra bien; si feo, suple·el defecto de la naturaleza con el adorn
de las virtudes; que más vale s . o
E · "d
, egun
_m?p1 es, feo ,•irtuoso que galán
v1c10s".
con
e

... Las riquezas detéstelas tu intento·
•.
,
1rsea'
su imperio. "Recibi oro - d"ice p uque casarse con e] oro es rend.

Oye la exclamación de Euripides:
"¡Feliz aquél que acertó al casarse y
dichoso aquél -prosigue- que nu~ca
se easól" ¡Oh, duda dificultosa de av"'riguar, por lo indeciso!"
Procura que la adorne la prudencia,
que con eso siempre os conformaréis
con f.acilidad. Pues los prudentes, dice
Demostenes, de los pareceres de todos
eligen los mejores .Y, aunque tenga
malos lados, teniendo esta virtud, no
se dejará llevar de sus c·onsejos, porque mirará lo que está bien y lo que
está m~jor".
Exhortaba Sócrates a sus discípulos
que procurasen observar toda su vidi
esas· tres cosas: en el ánimo, pruden.
cia; en la lengua, silencio; en el -sem..
h~ante, .':erguenza. Ningún necio call~,
dice Dwgenes, porque el silencio ds
indicio de sabiduría. San Gregorio lo
afirma: rectamente sabe hablar quien
sabe a veces tener silencio. No es me-e.os retórico el silencio que la voz, dice Plinio. A la mujer, particularmente, le es- ornamento y gracia el silencio,
según Aristóteles. Cuida, dice Plioio,
de hablar poco y desvélate en buscar
modos para oir, de mejor gana que
hab1ar, porque, quien no sabe caJlar,
cierto es que ni aun hablar sabe".
Impórtale a la mujer honesta vestirse de modo, que no desdiga el traje
de su virtud. Estaba un dia una dama
muy bizarra, tapada de medio ojo,
comprando unas niñerías, a quien llegando un cabaliero, la dijo si gustaba
que el pagase la costa. Respondíóle
que no necesitaba de nada suyo. Instóla con ofertas. 'y ella, enojada, se
descubrió diciendo: "Vuestca merced
no debe de conocer que soy la mujer
de don Fulano". A que respondió agu•
do: "O vista vuestra merced como
quien es, o sea vuestra merced como
se viste". Como si dijera: si anda en
traje de mala, ¿ por qué quiere que la
tenga yo por buena?"
Mas, puesto que la mujer es daño
Y salud de una casa, siendo perpetuo
Y necesario mal, ya que te determinas
a casarte, considera que en tu elección
consiste el tener salud o el tener una
e_nfermedad pestilente que acabe contigo. Eurípides afirma que el matri•
monio es mal que le desean muchos
Y es muy cierto que le aciertan pocos.·
J~1zgo que, siguiendo estas reglas, seras uno el.e ellos, con que, vhriendo en
paz, dilatarás eternidades con clara sucesión Y descendencia la famosa estir·
pe de tu casa".
Aquí cesó el Himeneo. y aquí deci-mos no adiós, sino hasta luego, al Tri•
bu~al de los Desengaños, ya que en el
vivunos, nos movemos y somos.

Ya no se Morirá Diego Rivera
Por R-E. MONTES i BRADLEY

I

A la memoria inmarcesible del

Maestro Manuel Toussaint

Una vez más - y van ...- este Diego Rivera, que en verdad
es extraordinario, ha conmovido a sus compatriotas y a muchos
que en México no lo son, pero que igual que ellos o que su mayoría, le admiran y le quieren.
Si Diego Rivera fuera sólo un artista, posiblemente no tendría
interés alguno en ocupar y desocupar más o menos con estudiada frecuencia, los titulares de los cuotidianos de más nutridos tirajes. Pero es que él, además de ser artista, y quizás más que artista, es político.
Decirlo así, tan directamente, pareciera un ex-abrupto, como tal, desconsiderado, especialmente teniendo el
propósito de escribir no sobre Diego
Rivera el político, sino sobre Diego
Rivera el pintor.
No obstante; como que en él todo
contribuye a personalizarle con harta
singularidad, no puede omitirse aspecto tan importantísimo de su "currículum".
Y por él ha de comenzarse.
RIVERA EL POLITICO
Quien no le conociese y conociera
sus cuadros, sus murales y hasta sus
esculturas y mosaicos, podría sin ser
intuitivo, llegar a saber de él, la naturaleza de sus inquietudes de tipo social.
Se dice con frecuencia, de sus murales especialmente, que adolecen del
defecto del abigarramiento, de la baraunda, del hacinamiento o, para no
emplear eufemismos, de la tendencia
a la adición compositiva exagerada,
"horror vacui" renacentista.
En efecto; en un mural suyo, éste
&lt;lel·Palacio presidencial o aquél del de
Bellas Artes, las gentes, sus sujetos pictóricos, se suman por decenas y la vista se pierde como en una galaxia en

procuración de un desentrañe o explicación no importa si anécdotica, pero
si aprehensible con facilidad, que no
siempre el espectador común --que es
el que el propio artista confiesa interesarle- alcanza, al menos en sus primeros intentOs.
Y este reconocimiento casi unánime
de una característica de la pintura de
Rivera, deviene. elemento útil, para la
advertencia de su actuación política.
Diego Rivera es, fundamentalmente
definiéndole, hombre de masas.
Politico, no podria lógicaJUente eludirlas, mas, si seleccionarlas, quedándose con las "elites", que también son
gentes, pero gentes sin olor a multitud,
sin promiscuidad, si acaso anodinas,
sin pestilencias sarcolácticas, es decir,
para expresarlo con terminante termi ..
nología de militancia derechista: personas, que no chusmas.
Erhpero, Diego Rivera no tiene, no
podría tener esas preferencias que,
siendo él quien es, COQ.sideraría indignas y degradantes a la condicióu humana.
Para él la masa es una en su promiscuidad, en su abigarramiento, en
su constitución, por ello no la entiende sino nutrida, diversa, multicolor, y
esto socialmente quiere decir, tal CD·
mo es étnica y cívicamente, pletórica

11

de variedad hasta definirse por ella en
origen, en actuación y en destino.
Ninguno excluya a nadie de la muchedumbre temática que seduce, apasiona, preocupa a Diego Rivera, porque entonces, es tal su dilección por
ella, que no sólo reñiría como riñe con
el exclusor, sino que saldría en seguimiento tesonero del excluido, hasta
dar con él, cualquiera fuese el vericueto de la historia o de la ·v ida en
que se hallara, para restituirle a la unidad social de. la que lo segregase el
avieso espíritu de un osado discriminador.
El advertir que sus congéneres, cual
él mismo, son inexorablemente parte de
un todo masivo solidario, que como totalidad también connota presencia psicológica definida, no quiere de manera alguna establecer, que Diego Rivera
se conforme con que la sociedad actúe exclusivamente, en tanto masa,
cual entelequia societaria carente de
personería en goce y ejercicio. Y menos, con que ella en determinada circircunstancia histórica, no halle la
compensación a su atávico colectivismo, en una frutación no pasajera, si
trascendente, definitiva, que sinó disgregue, al menos libere a cada quién
de la suma indeferenciada.
No interesa decir a qué partido político pertenece Diego Rivera. Inclusive pudiera no militar en ninguno, sin
dejar ciertamente de sustentar aque•
llas ideas y luchar por alcanzar estas
metas. Sin embargo; por razón de eficacia, él milita en uno, creyendo que
así se acorta la distancia enorme para
nuestra coetaneidad entre el ensueño
que con justicia urde y la realidad en
que ya debiera haberse concretado.
Mas, quede establecido sin controversión, el politicismo de Diego Rive-

ra, único móvil que lo impulsa a provocar a sus opositores -políticos que
no artísticos- con salidas extemporáneas, como tales imprevistas y a veces,
que no siempre, fuera de tono, o meramente vanas como quien buscase
con la varita del arbuto próximo, picar por entre las rejas al tranquilo
ciervo del zoológico, sólo por el placer pueril -o hedonista- de irritarle
y verle embestir el cerco, tan furíbundo cuanto impotente.
Porque estas salidas de Diego, al parecer infantiles, si son o no graciosas, tienen la rara virtud, precisamen•
te buscada, de provocar la correspondencia del en·emigo, que siempre se
enfada y a veces se indigna, se irrita,
e enfurece, animal también él, aunque
político, opreso en la red del monstruoso Leviathan que mucho gustaría
trozar, pero con vistas a un futuro muy
distinto del que Rivera anhela.
Naturalmente que Diego Rivera conoce. sus ciervos, como diariamente
frecuenta sus ámbitos y hasta logra sin
proponérselo su respeto, y llega a venderles sus cuadros en precio de dólares, que no de rublos ni · de yens, y
menos de pesos mexicanos. Por lo que
sabe, de consiguiente, que como estos
compradores son gentes de "elites",
pulcras, atildadas, bañadas, perfuma•
das y ceremoniosas, hay que provocarles sus reacciones con el susto de
la estantigua y hasta con el espanto
superlativo del terror, puesto que del
miedo común corriente, del hambre,
la mugre, el frío y otras penurias semejantes, ellas están, por curadas, prevenidas.
-"Yo he comido carne humana"
-dijo Diego Rivera alguna vez, en
México o en París, a un reportero sensacionalista, a quien de seguro mandó

nomingo en la Alameda Cenll'al". Fragmento. Fresco en el Hotel del Prado.

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�y México, por ello;Hene en él, y
lo reconoce, a un artista de ma
plenitud, que contribuye con sus ob
al mejor conocimiento del de
socio-institucional de la patria.
cimiento expuesto directa, obietilil,i
mente, sin desfiguraciones incluai
expresionista o post-expresionista,
de otra índole expresiva cualqu¡111,
por cuyo vehículo su pueblo por no
estar habilitado intelectivamente, llll'
captarla no ya la belleza, sino la '9ef•
dad y la dirección de un proceso, -_¡
que por difícil bien se llama heroico.
Indudablemente por este holllbre,
más que por el otro; por este h o ~
que ha llenado miles de metros caadrados con sus pinturas que mueboa
pueblos quisieran poseer, por eate
hombre que como artista trabaja j
to a su pueblo sin importarle lo qae
pasa en las marfilin'l,S torres de la clii..
dad donde muchos otros de sus colk
gas elaboran su quintaesenciado mea.
saje artístico grávido más que de realidades y esencias, de metáforas y al&amp;
bolos, por este hombre, es por el que
~téxico se preocupa, se interesa, se en.
tusiasma y hasta se exalta. Porqué óCÓmo se ha de discutir el arte de Diqll
Rivera?. Hacerlo; ¿no es incomprensión?, ¿no es ene.m istad?. Puesto que
al margen de toda prevención artlsll.
ca, po!itica o de la índole que fuese,
él es un creador con tamaña personalidad.
Se coma o no la carne humana; milite en tal o cual frente de lucha¡ SÍID•
patice por esta o aquella cultura; se
pague de su libertad y ataque a la bur-guesía, irritando todos sus flancos vÍJ).
nerables con pugnacidad díptera, lo
cierto es que excentricidad, posición,
iracundia en él, o subestjmación en
quien lo juzgue, son manifiestamente
vehiculos de una simpatía que él se
gana espontáneamente. Y que diflcUmente pierde porque es definitiva. Y
además, se trueca con presteza e irre' 'ocabilidad en cariño, en amor,
Si; la verdad sea escrita, México
ama a Diego Rivera.
NUEVAMENTE JANO

El i de diciembre en Moscú.

llamar él mismo y encargó la entrevista, y le añadió para que la aseveración
Je engolosinase: -"Era carne blanca
como la cupletista de quien la cortara;
y terminó: -"La comí en tamales,
porque soy mexicano y no habría podido saborearla en anglo "roats beef"
horrible o en repugnante "bisteck" a
la Bismark, teutón.
Y todo México se conmovió -o todo
el mundo, incluyendo a París, si se
prefiere-. Hasta que salieron a decirle desde la acera opuesta a la suya,
todo cuanto la iracundia dictaba.
Lo de menos: sangron!..., bárbaro! ... ,
caníbal!. .. , etcétera. Que justamente
era cuanto él quería le dijesen y babia
intuido Je dirían, a fin de poder esgrimir con su Yigilante inteligencia, los
recursos de su más hábil dialéctica, lucubrando un discurso en torno a la
barbaridad que significa ser todavía
negrero, explotador de mensús, de guajiros, de rotos, de cholos o de pelados,
ya que presto tornara 1a acusación por
pasiva, demostrando a sus contradictores horrizados que quien debla espantarse de su canibalismo era él y

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no ellos del ingenuo suyo: comerse un
rico tamal de noctámbula mujercita.
Así es Diego Rivera; en cuanto a político.
Y que conste que cada salida suya
a1 ruedo civico, interesa, apasiona, y
provoca polémica llenando salas sí la
arremetida es oral, o vendiendo periódicos, si lo es meramente gráfica.
RIVERA EL ARTISTA
En tanto aquellas salas se colman
y esos periódicos se agotan, Diego Ri,·era artista, sonríe siempre; a veces
rie, y trabaja, trabaja cníervorizadamente.
Conoce su oficio corno pocos y ama
su pueblo como no muchos. Es artista
como es politico. Es Jano hiírontr.
mas, ante todo es mexicano, que para
él es vocación sustantiva.
Y si agoniza en político, vive, que
es también forma de agonizar, en artista.
Frente al caballete, sobre el andamio, junto al muro, en cualquier parte
que le pidan o se diga: hay que pin-

lar, ·el coge sus bártulos de pintor y
pinta.
Compositor habilisimo, reune sus
queridas y promiscuas masas y las
juega con erudición de historiógrafo
en el proteico pretérito, con habilidad
de estadista en el turbulento presente
y también con intuición de socíológo
en el porvenir que ensueña armónico
y maravilJoso y a cuyo avenir contribuye con todo lo que es capaz -&lt;¡ue
es mucha- de dar de sí.
Si como compositor es rigoroso matemático, como dibujante su mano es
la de un cirujano tras años de aprendizaje y ejercicio. Y aún falta escribir
que como colorista, cualquier ley le
ofrece posibilidades lúdicas.
Pero por sobre condiciones de oficio, priva en Diego Rivera un extraordinario sentido de lo que podría
llegar a calificarse como pintura histórica: Historia que s~ hizo, Historia
que se hace, Historia en fin, que se hará o podrá hacerse si 1as intuiciones
que siempre o casi siempre están ínsitas en el artista, no resultasen -porqué- en su caso, frustráneas.

Por ello es que las noticias que sobre él circularan y aún circulan desde:·
hace poco más de un año en el Anáhuac, llegaron a afligir a sus simpati•
zantes y entristecer a sus amigos.
Mas, también desconcertaron -Y
descouciertan- a todos. Porque a todos tiene habituados al desconcierto.
HDiego Rivera está enfermo" escribió la prensa; y agregó: "Se muere";
y explicó: uPadecc cáncer"; y confirmó "Lo atienden famosos oncólop"
y lamentóse: 'Sin embargo, no podrá
pintar más". Para terminar pron~cando: "Sin duda se mueren.
En seguida, mejor, simultáneamente,
se divulgó la noticia insólita: "Se ha
casado una vez más". Son ya cuatro
,•cces, con ésta. La primera íué con
Angelina Beloff, en unión juvenil; luego con Guadalupe Marín, madre de sas
hijas, con quien mas se ha querido
después de sus seis años de matrimoniales Que durante ellos; la tercera,
con el amor de su vida, la aérea y delicada Frida Kahlo, y ahora, con Emma Hurtado, su más inteligente y constante panegirista y ... administradora.
4'ras 1a sensacional noticia, que Dllllca tratándose de Diego, podía bolpr
aclaración o comentarios, los periodistas añadieron: "Tan se mucre, que testa en favor de la sociedad mexicana
Y su culturi"· "¿Sus albaceas?; un_pa•
tronato,,, "¿Sus colecciones artistiCII
,,aJiosísimas?; tesoro imprescriptible
para el pueblo" fueron titulares ea la
circunstancia.
Todo es o puede ser novela. Co
los tamalitos de su antropofagia de sibarita o de "gourmet" esotérico, lir
falsificaciones de que ha sido vlcl~
o tantas otras noticias que siempre •
conocieran a propósito de él. Em,e-:

1

DIEGO RIVERA.

¡ Cómo si él necesitase de estas triquiñuelas para permanecer!
A la sazón, y pese a su cáncer, pintaba con grande entusiasmo, un cuadro de su consentida hija Ruth entre
llores; alcatraces por descontado. Diego siempre amó los vegetales. Bueno,
en rigor de justicia, también los animales ¿y, por qué no, los minerales?
un panteísta. O a lo peor, era, como
ya se explicará. El secreto de su vitalidad que confunde aún frente a la posibilidad de un mal tan grave cuanto
irreductible, es precisamente este: él
es en el amplio, rico y frondoso dintorno de 1a Naturaleza, un ente más
que pudo ser el roble milenario, la tortuga centenaria o la roca sin edad.
Plantado y erguido en ella, es un coloso de Rodas contemplando la Historia de su tierra que mucha deuda tendrá con él ni bien fallezca. Porque
et le ha regalado su arte, su civismo
y su interpretación filosófico-politíca
sino cabal, espontánea y sincera.
Y así, clavado frente a la tempestad
que pudiera desatarse en sus células
contra su estructura mayúscula, se duda de toda verdad y se cree en una
nueYa mentira pastoril. ¡Ojalá! mintiera otra vez ...
Su ánimo no decae. Cuando decaiga
scrú definitivamente, indefectiblemente ... porque el ánimo suyo es de ralees
profundamente vitalistas.
¿La prueba?. Su regreso. Su llegada
qae se operase de manera semejante a
como fuera su partida. Blandiendo su
lanza, que es su palabra, signo de su
presencia en el torbellíno metropolitano, sin el cual, él no es Cl, puesto que
es su auténtico caldo de cultívo. Diego
no podría vivir en el campo. Pasaría
una semana en ]a campiña, y regresaria presuroso contando cualquier relato imaginario sobre, los piojos moles~
tos o las bestias temibles que se habrían complacido en torturarle o cuya

con,·ivialidad por excesivamente complaciente, turbaría su reposo. Que uno
u otro extremo, cabrían en el concepto de verosimilitud con que se nutre su
anecdotario.
De verosimilitud o de sarcasmo. ¡Ah!
porque nada se ha escrito todavía sobre esta cualidad -cualidad o lo que
sea, ya que no puede considerársela
virtud, lógicamente- que también es
muy suya. Mitómano sarcástico, convendría escribir a su propósito. Y
quién sabe si aún no se le definiera
en propiedad. Empero, si lo de su
cáncer puede ser producto de su mitomania, ¿no será producto sarcástico
el condescender a suplantar en su discutido mural del Hotel del Prado, el
HDios no existe,, de la boleta del Nigromante, por 1a anodina constancia
de la ocasión y la fecha en que el mismo Ignacio Ramírez sustentase tesis
tan airosa?.
Carlos Pellicer que le encareciere el
trueque es un cristiano puro, de las
primeras catacumbas si ac!aso, que no
de los pactos jesuitico-íalanguistas, ni
de los últimos concilios y menos de
los postreros contubernios cuáqueros
v macartistas. De manera que no ha
de creerse en sus habilidades discursivas ni en sus poderes de convicción.
Y sin embargo, Diego se apresuró a
extenderle postalmente una autorización plena y en forma: -Borre usted
el ex-abrupto. Y cuando llegó -¡nadie
se ría, por favor!-, no solamente que
refirmó su concesión, sino que se ofreció, él mismo, a acudir al Hotel del
Prado, donde luce su maravilloso panel historiográfico de la Alameda central de México, y proceder con sus
propias manos a borrarlo, dizque para complacer el espíritu religioso de
la inmensa mayoria de la nación mexicana. ¿Desde cuándo tan complaciente?.
¿Diráse si el hecho no configura la

•
ro... ¡cuidado!, que también pudiera
ser verdad.
¡ Y si lo fuese? ¿ Y si esta vez fuera
de ,·eras? ¿Y si se nos muriese, sin
mas ni mits?
Toda posibilidad cabe en la vida suya. Y toda amenaza puede trocarse en
riesgo inminente. Es cierto que él ha
iut!lldo ya demasiado cruelmente al
pastor a cuyo rebafio ataca frecuente
pero ímaginativamente el lobo.
-¡El lobo!; que viene el lobo! .... grita a todo pulmón el bromista, y la voz
y su eco que la prolonga, trae. el auxilio invariable de sus solidarios colegas
que pacen sus ganados en los verdes
prados , 1alleros.
Inútilmente. Así ¿cuantas veces? ....
Hasta que un día, el lobo, en carne Y
. hueso ... y por añadidura como siempre hambriento, hinca el diente en los
más tiernos y confiados corderitos del
inerme pastor. Y aunque sus palabras
se difunden con celeridad, nadie acude en la desgracia, que sólo limita la
acíedad del atacante.
¿Sucederá así con Diego Rivera?.
¡Volvera, insensible a todo otro móvil
que el de su estrategia politica, a mo'rillzar al frente enemigo, para justificar, entonces sí, los disparos de su
agresividad de infatigable beligerante?
Tratándose de él, todo es posible Y
presumible.
La prensa ya lo sabe y además, bien
lo explota, El lector quiere noticias
sensacionales, y si de sus idolos, mejor. Y Diego Rivera, indiscutiblemente
ea un ídolo popular en México. Igual
que Beto Avi!a, que Tongolele, que el
ratón Macias o que Agustín Lara.
A lodos ellos entrevista habitualmente en busca de la nota sensacional.
Por esto es que cuando circuló el "venllcello" de que Diego Rivera estaba
e&amp;Dceroso, no uno sino cincuenta periOdutas de los más sagaces y diligen-

tes fueron a verle y le asediaron con
sus indiscretas preguntas. ¿Que pasaba con él?. De veras tenía cáncer?.
Etcétera.
Y Diego lejos de negarlo, lo confirmó. Pero añadiendo lo insólito: Nos
vamos a Europa.- ¿En luna de miel?
- le interrogaron-, y respondió: -Si,
precisamente.
De manera que Diego Rivera se fué
a Europa en compañía de su Emma
y .. . de su cáncer.
.
Parece absurdo ¿verdad?. Un novio,
vamos... un esposo canceroso que
viaje en 1una de miel. Solame~te pu~dc ocurrir en :\léxico Y con Diego Rivera. Porque adviértase que tratándose
de él, todo cabe. Es egregio mitóman~,
v no mentiroso porque es muy pueril,
~i contumaz porque es muy ladino, Y
ambos son grados incipientes del fabulista que él hace años ha superado con
creces. Al punto que puede burlarse
de sus congt!neres, de sus detractores
y ... de su cáncer.
.
.
Empero. . . ¿ y si hubie_se sido, cierto?. La posibilidad también ,-bia. Y
por .. , si las moscas como d1~en 1os
mexicanos, las gentes, de especial manera los amigos fueron a verlo antes
de su salida al viejo mundo.
.
Todos en aquella ocasión le vier?n
bien. Al cabo Diego es siempre el mismo hasta en lo físico. y encontrándole así, le saludaron y desearon buen
viaje. Diego entonces, a~eguraba que
su cáncer le acompañª-na solamente
en su viaje de ida, porque pensa~a
quitárselo, tan pronto llegara. a Rusia,
d de él sabia que el tratamiento del
n~:i alcanzaba pleno éxito. y como su
c:.\n~er era de 1os superficiales ... Por
allí, Diego se preparaba la coartada
convincente. Que al fin y al cabo cuanto él buscaba no era otra cosa que
mantenerse incólume sobre el. tapete
de la notoriedad. Que no le olviden ...

"La Maestra Rural". Pafio de la serie al fresco de la Secretaria de
Educación Pública.

Página 7
•

�•
definición cabal del sarcasmo?
Porque Ri,·era ha regresado de 1a
L'.R.S.S. no del Vaticano, y lejos de
anunciar su conversión, que hubiera
sido el acabóse, ha refirmado su fé y
su confianza en la permanente revolución soviética. ¿O es que también a
esta rcfirmación habrá que aceptarla
con beneficio de inventario y temer su
corn~ersión?
El mural ya ha sido corregido -corregir no es el verbo adecuado a circunstancia, desde luego. Y ahora las
gentes -mojigatas gentes, conviene
agregar- ya no se irritarán porque el
Nigromante haya profesado una tesis
opuesta a la de la iglesia romana. No
obstante, en medio de tanta mentira,
inténtase fundar una verdad: Ni Ramírez se ha desdecido de su afirmación
-cosa que no podría hacer quien está
muerto-; ni Diego Rivera es un conVPrso a lo Claudel ni un arrepentido
a lo Hidalgo. El no es más que un sarcástico qué se complace, como ya se
ha escrito, en irritar al ciervo, es decir a quienes le tienen ojeriza. Ayer
fué ]a curia, la santa madre iglesia que
bramaba con sus epígonos y su grey
por la herejía de un pintor que en realidad, con relación a la temática de su
pintura, apenas si pretendía ser un notario que ni siquiera un historiógrafo.
Y ahora, ahora que "ya Dios existé",
el ciervo es el bolchevismo, todos cuyos militantes, lógicamente, se estarán
diciendo: Diego está loco!
¿ Y él? .... Riéndose, un tanto orientalmente, de lo tontos que son unos y
otros: los ministros romanos y los hierofantes moscovitas... y también los
hispanomaniáticos que no han sabido
tornar propicia la ocasión para solicitarle quiera iluminar de preclaridad
el rostro del Hernán Cortés, a quién
él idiotizó en los muros del Palacio
Nacional.
Al fin el único que no cambia es él,
que no transa con imperialismos ni
con jesuitismos. Y quiere morirse como sin duda se morirá, en los brazos
tutelares de José Guadalupe Posada,
su maestro querido que le enseñó a recogerse serenamente, un poco cada
día, en el amable seno de la muerte.
Pero, ¿será cierto que Diego está
enfermo?; ¿será verdad que ya ha sanado?
Bueno, esto pertenece al terreno
conjetural que es tan amplio y a la vez
tan breve como la urdimbre de Penélope. Los días, los hechos serán pruebas, serán negaciones, serán confirma.
ciones ... ¿quién lo sabe?. Y todo se
dilucidará en la medida en que los.
acontecimientos discurran,
Sin embargo, ya puede formularse
una predicción. Y ella es muy simple,
demasiado sencilla; mas ciertamente
cierta, y valga el pleonasmo. Diego Rivera no se morirá. Diego Il,ivera es
más durable que el roble, el quelonio
y el mineral; no puede ser perecedero. Es la vida misma. Las historias
de arte ya inscribieron con caracteres indelebles su nombre y el de sus
obras, que reproducidas en blanco y
negro y a todo color lo han hecho internacionalmente famoso. Diego Rivera es hoy y, todavia, él en carne y hueso. Con cáncer o sin cáncer. Y en seguida de su óbito que ha de producirse cancerosamente o por otra causa,
sin lugar a dudas, será un símbolo, será un Diego Rivera del que nos habremos despedido echando al viento sus
cenizas para comprobar hasta la fehacicncia que, disperso su polvo, continúa viviendo ... igual que Ignacio Ramirez, pese a Dios.
Porque Diego Rivera trascendió ya
,e] espacio y trascenderá el tiempo ...
desde que, aún carne en sus huesos,
hace años ha comenzado a vivir para
la inmortalidad, por aquello que tah
insuperablemente expresasen los romanos con su proloquio: "Ars longa,
vita brevis".

Un Cuento de
Bernardo Jíménez Montellano

PERPETUA

SE ESCONDfA, por las calles de
Allende, una accesoria en la que se
vendían antigüedades. El frente de la
tienda sólo mostraba una puerta y una
ventana protegida por los hierros de
una reja. Al detenerse los transeúntes
y mirar por ella podian observar las
manos de una mujer, llamada Perpetua, que el día entero tejia la ropa de
un niñ'o, sacando de un cesto el estambre de una enorme madeja, para convertirlo en una diminuta pieza. Se diría que reducia sus pensamientos hasta pasarlos por la abertura de un anillo.
Perpetua era duefia de su negocio y
gustaba de él como coleccionista y no
como anticuaria. Acariciaba sus jarrones de porcelana, para dar descanso a
sus manos, y tocaba el viejo piano para sentirlo con el tacto. Tenía dos
amigos: Pedro, el novio de otro tiempo,
que bebía para apaciguar su tristeza
por Perpetua, y Juan Bautista, que gozaba al ver las cosas viejas que el1a
coleccionaba: la estampa del perfil de
Lord Byron; los herrajes coloniales;
las cajas de música; los frascos de
donde los boticarios guardaban su hechicería; los estuches de costura de
las señoritas; las estatuas de bronce
de la Justicia, y la de Beethoven; doce
o quince relojes que, siguiendo su destino, caminaban a la vez.
Perpetua estaba enamorada de Juan
Bautista y Juan Bautista )o sabia. La
conoció una tarde que se detuvo a admirar un candil del que pendían diez
mil prismas. Interrogó por su precio
y guardó serenidad cuando Perpetua
se lo dijo. Después recorrió las vitrinas y observó cuidadosamente las joyas, algunas de ellas verdaderamente
finas.
La anticuaria se interesó por el Bautista y lo invitó a volver en mejor ocasión, pero él sintió el deseo de visitarla a diario y pronto saboreó con
ella el chocolate y los dulces que Perpetua hi.cía en casa. Un dia la besó Y
a partir de entonces la tienda adquirió
una Usonjera juventud.
-Juan -le dijo un día Perpetua-,
es muy difícil decirte una cosa que
te quiero decir.
-Pues di -respondió el Bautista
acariciándole el cabello.
taba ensimismado, transido por la
-Es muy dura.
preocupación.
- Que te gustaría casarte conmigo.
Al día siguiente volvió a ver a Per- Es más.
petua y no insistió en el terrible tema.
Juan Bautista se enderezó sobre el Al.10ra Ja Yeía como a una mujer dissillón y unió sus dos cejas con una tinta: Is ojos más brillantes y quizá
arruga.
más bellos, la piel fina, el cuerpo más
-¿Qué? -le dijo.
robusto.
-Va a ser un niño.
-Creo que si puede ser -dijo de
- Xo -respondió Juan Bautista-, pronto Perpetua.
eso no, porque no puede ser.
-Claro que no, es nada más el
- Si puede.
amor.
-¿11e- quieres mucho, verdad?
-Juan Bautista, no tienes por qué
- Si.
preocuparte; yo sé vivir con mi nego-Eso te hace creer que vas a tener cio. Además, no sentiré la soledad y
un hijo. ¿Porqué no te fijas bien?
no te moJestaré más.
-¿. Te asusta mucho, verdad?
Juan Bautista quedó silencioso du-Xada.
rante un largo rato, a1 fin dijo:
-Es mi mayor alegría, Juan Bautis-11e encantaría tener un hijo.
ta, voy a ser muy feliz.
- De mi, no lo creo.
Juan Bautista buscó la hora en to-Si.
dos los relojes, cambió la conversación
-Tiemblas cuando te hablo de él.
y se despidió. En ]a Calle, no bien ha-Claro.
bía andado unos pasos, lo sorprendió
-¿Eso es alegría?
Ja lluvia, pensó en voh-er a 1a tienda y
-No, es responsabilidad, Perpetua.
se refugió en el dintel de una puerta. Soy responsable, entiendo el Génesis,
Se le mojaron los zapatos y el agua me hace temblar la creación.
empapó los pantalones de las rodillas
-No seas mentiroso- le dijo ella
abajo. El no se. preocupó por ello, es- suavemente.

Vn cliente entretuvo a Perpetua, que
mostró los cuadros en tanto Juan Bautista cerró los ojos para meditar. AJ •
abrirlos se encontró con el gato que lo
observaba.
El Bautista estuvo a punto de no volYer a la tienda de Perpetua. Sabia qne
algunas noches llegaba Pedro a conversar con ella antes de buscar a los
amigos para tomar la copa. Ella le
hablaría de muchas cosas, pero pen•.
saria en él, en el responsable, en el
creyente, en el Juan Bautista Aleonedo que de un momento a otro había
bajado de precio, incluso ante si mismo.
-Pero yo no la quiero -se decia
solo, en voz alta, delante de la gente.
A algún amigo que le preguntó sobre
su preocupación Je contestó a secas:
-Amenazo tener un hijo.
-Antes de oír otra pregunta, agredió al amigo con su cigarro, un cerillo encendido y otra conservación.
A las cinco de la tarde asomaba por
la tienda y se tendía en su acostum.
brado sillón; llegó a vender antigüedades esos días, ayudaba a Perpetua
quizá por ternura, o bien porque 1a
conciencia lo llamaba a la bondad.
Perpetua casi ]o trataba como a un aj.
ño v le acariciaba la frente.
_:_¿ Sabes qué soñé anoche?
-¿Qué?- preguntaba el desfallecido Bautista.
-Soñé con mi hijo.
-¿Cómo es?
-Como tú.
-¿Inteligente?
-Muy inteligente.
-Entonces sí.
-El niño ,,enia por el campo y se
encontraba con una muchacha, tan ni•
ña como él. Ella traía en las manos
una jaula y se la mostraba a nuestro
hijo.
-El niño se acercó y vió que aden.
tro de la jaula estaba una flor; quiso
cogerla y abrió la puertecilla ... La flor
salió volando.
-Se escapó.
•
-Si.
-Quizá esa niña sea la mujer con
quien se habrá de casar.
-Me gustaría rubia.
-Juan Bautista apretó los puños y
sintió deseos, después de mucho tiem.
po de no haberlos tenido, de llorar.
-No puede ser -dijo casi en silencio.
Perpetua trataba de alegrar las visitas del Bautista poniendo discos y gozando con ]a música casi a solas. El
se hundía en sí mismo o leía algo de
los libros viejos que estaban en venta.
En una ocasión, al levantar 1a vista
para verla quedó sorprendido: Perpetua rezaba. Guardó un profundo silencio y la estuvo admirando; los labios
de cIIa murmuraban: nSefior Dios que
nos dejaste la señal de tu pa'sión Y
muerte en la sábana santa en la cual
fuiste envuelto cuando por José fuiste
bajado de 1a cruz. Por tu muerte Y sepultma santa llern a la gloria de tu
resurrección el alma de tu siervo Juan
Sebastián Bach, a donde vives y reinas
por los siglos de los siglos, amén".
El Bautista entendía bien a Perpetua
y sabía que admirándola tanto la quería un poco. Le decía:
-¿Amas la belleza?
Ella lo miraba fijamente y sufría
por él.
Juan Bautista se acostumbró un poco a pensar en un futuro cierto, complicado, Heno de llantos nocturnos Y
de ternuras amargas de ella. Posiblemente se avecinaba un casamiento o
una obligación que había que c.umplir
para tener derecho a la satisfacción
de la compañía de su hijo, cuando creciera y pudiera ser amigo, por la ciudad y en el trabajo, y después en la
vejez. Perpetua sentía en esa reencarnación todo su mundo y e] verdadero
sentido de su vida, hasta ahora escon-

dida en un infecundo misticismo por
el arte.
Una maravillosa tarde de junio,
cuando el sol de las seis doraba las
paredes iluminando los óleos de la
tienda de Perpetua, el Bautista despertó y levantó la cabeza del sillón. Perpetua tenia los ojos cubiertos por las
lágrimas y sus mejillas brillaban, húmedas y descoloridas; cuando notó
que Juan Bautista había despertado
ocultó el rostro entre las manos y esperó a que le preguntara por la razón
de tantas lágrimas. Al fin, se lanzó sobre él y ocultó la cara en su pecho.
-Siempre no -le dijo amargamente.
-¿Qué ... ?
-Que no habrá niño, bi habrá nada.
-¿Estás segma?
-Ya estoy segura.
Juan Bautista se puso de pie después de se_carle las lágrimas. No podía
ocultar una sensación de alegria y removió los cabellos de Perpetua con sus
manos.
-No te pongas así -le decía, mientras ella soñaba en algo perdido,
Juau Bautista era completamente feliz; no sabía en qué distraer y ocultar
su alegría; caminó hacia la ventana
para ver la calle, después volvió y a
su paso sacudió los candiles de prismas, que iniciaron una cristalina música a la vez que reflejaron su luz de
arco iris prisionero sobre las paredes,
el techo y la misma imagen adolorida
de Perpetua.
-Podrás tener otro -le dijo Juan
Bautista a :r;nanera de consuelo.
-Este nunca existió ...
Después de nuevas caricias el Bautista tuvo que atender a un comprador
de relojes que inoportunamente apareció por la puerta. Le mostró los relojes
de pie y de pared dándole cuerda para
que escuchara su campanil1co. El com...
prador salió a poco y dejó la sala convertida en el recinto de la música. Todos los relojes dieron las doce, unos
después de otros, como si colaboraran
a la consagración en una catedral.
Perpetua cayó sobre las almohadas
del sofá, Juan Bautista se sentó a su
lado y al fin buscó la cara de ella para besarla. Así estuvieron largo tiempo.
-Ha sido una tragedia -dijo Perpetua enderez.-\ndose y tratando de peinar el cabello con sus dedos.
-Ten fe en otro.
-Te voy a enseñar lo que be hecho
para nuestro hijo le contestó ella dirigiéndose a un armario y sacando una
caja.
-lfo sabia nada de eso -dijo Juan
Bautista cuando vió que ella acomodaba sobre la mesa la ropa que habia
tejido para el niño.
-¿No son bonitos?
Juan Bautista quedó clavado ante la
mesa y después alargó una mano hasta
tomar una de las piezas tejidas.
-¿Me la regalas? -preguntó tímidamente.
-En realidad no te mereces nada.
El Bautista guardó un pequeño

sweater amarillo en la bolsa del saco
y dejó ahi su mano para acariciarlo.
Después dijo:
~le tengo que ir ... me esperan.
Ella movió afirmativamente la cabeza.
-Adiós.
-Adiós, ¿ vienes maliana?
-Si.
Juan Bautista salió rápidamente; no
tenía a dónde ir y tomó la calle de
Donceles, pasó por el teatro, por las
zapaterías y se perdió en la ciudad.
Pero Pedro, aquel novio que fuera
desechado años atrás, llegó pocos minutos después a ver a Perpetua. La
encontró llorosa y tardó bastante en
entablar una efímera conversación; se
mantuvo a distancia porque había bebido y su aliento provocaría reproches
de ella.
-Se te ve muy bonita - le decía ingenuamente.
-¿ Qué quieres? -le contestó Perpetua deseando que se fuera para volver a su soledad.
-Nada.
-¿Y?
-Verte.
Perpetua le sonrió, lanzándole una
pregunta:
-¿ Quieres dinero?
-Pues ...
-¿ Tienes deudas?
-Algunas.
-¿ Quieres que te ayude?
-Si, han embargado la casa y dejaron a la abuela sin muebles. Se llevaron todo... Ahora tenemos sólo una
mesa y tres sillas ... y lo puesto.
-¿ Cuánto quieres?
-Lo que puedas.
-¿Mil?
,
-¿ Tienes mil? -le dijo Pedro,
abriendo los ojos.
-Si, iba a tener una emergencia y
preferí guardar con tiempo. El peligro
ya ha pasado y te los puedo prestar.
-¿Me das tres meses para pagarte?
- Lo que quieras.
Perpetua vol¡.,ió al armario en donde minutos antes habia estado guardada la ropa y de una cajita sacó el
dinero; lo puso sobre la mesa y le
sonrió.
-Ahi están.
-Gracias -dijo Pedro guardándolo
en la bolsa del saco-, mi querida Perpetua, mi amor ... quizá algún día ...
~Saluda a tu abuela, Pedro, vete
porque voy a cerra:c..
-¿lle voy así? -le dijo él tendiéndoles los brazos.
-¿ También quieres un beso? -contestó Perpetua.
-Si.
Perpetua lo tomó de la cabeza, le
besó la frente y le dijo:
-Para la abuela.
Ya en la puerta aún sonrió la mujer
a Pedro.
Las dos hojas de madera antigua cerraron el recinto y Perpetua volvió al
sillón para guardar la compostura de
una estatua; ahí pareció quedar atenta al paso de la eternidad.

CUELLAR, Gerardo: El lector de cuentos no estaba en el índi,
ce. , No. 2, Febrero.
DIAZ-DURAN, Juan Antonio: El prodigio Mozart. , No. 7,
Julio.
DIEZ-CANEDO, Enrique: Dos novelas mexicanas. , No. 10,
Octubre.
ESPINOZA, Juana M. de: Poemas. , No. 8, Agosto.
ETCHART, Pablo Carlos: Páginas sobre Alfonso Reyes. , No.
8, Agosto.
GALLEGO Julián: El teatro en París. , No. 4, Abril.
El teatr~ en Italia. , No. 7, Julio.
El teatro en Grecia. , No. 7, Julio.
Carta de Londres. , No. 8, Agosto.
El teatro en París. , No. 9, Septiembre.
GALLEGOS, Rómulo: Congreso por la Libertad de la Cultura.
No. 9, Septiembre.
GARZA, Homero: Tres sonetos. , No. 6, Junio.
GHIANO, Juan Carlos: Cincuenta años de Alfonso Reyes. '
No. 8, Agosto.
KEATS John: Oda a una urna griega (Versión española de Cé,
sar Á.bdallah Portala). No. 11-12, Noviembre y Diciembre.
JACOB, Alfredo: Campanas de la tarde. , No. 7, Julio.
JIMENEZ MONTELLANO, Bernardo: Perpetua., No. 11-12,
Noviembre y Diciembre.
LABRARTE, Pedro Juan: Don Alfonso de América. - No. 7,
Julio.
MENENDEZ Y PELAYO, Antología de: Tema de literatura ge,
neral y española. , No. 3, Marzo.
La literatura española del siglo XVIII. , No. 10, Octubre.
MIR, Daniel: Carta a un amable escritor argentino. , No. 9,
Septiembre.
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Un viaje con el desengaño., No. 11,12, Noviembre Y Dic.
MONTES DE OCA, Marco Antonio: Contrapunto de la fe (I).
No. 11-12, Noviembre y Diciembre.
MONTES I BRADLEY, R-E: Ya no se morirá Diego Rivera. No. 11-12, Noviembre y Diciembre.
OCHOA, Enriqueta: El avispero. , No. 1, Enero.
Himno a Dios. , No. 1, Enero.
La sequía. , No. 10, Octubre.
OHANIAN, Armen: Angelina, de Rafael Delgado. , No. 3,
Marzo.
La Negra Angustias., No. 4, Abril.
PADILLA, Hugo: Trayectoria de Goethe, de Alfonso Reyes.
No. 2, Febrero.
Pequeños Poemas. , No. 10, Octubre.
RAMOS GOMEZ, Raymundo: Un hombre, una ideología, un
poema. , No. 2, Febrero.
RANGEL GUERRA, Alfonso: Las obras completas de Alfonso
Reyes. , No. 1, Enero.
RANGEL GUERRA, Jorge: Sobre el artista. , No. 1, Enero.
REDACCION, La: Bibliografía de Francisco M. Zertuche.
No. 5, Mayo.
·
z
Indice de la publicado por ARMAS Y LETRAS durante e
año de 1956., No. 11-12, Noviembre y Diciembre.
REYES AURRECOECHEA, Alfonso: Francisco M. Zertuche.
No. 5, Mayo.
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RILKE, Reiner María: De poesía. , No. 10, Octubre.
RUBIO JUST, Ignacio: Trilogía del toro. , No. 1, E~er?.
SALINAS QUIROGA, Genaro: Presencia de Ben1amm Fran,
klin. , No. 1, Enero.
La personalidad histórica de Obregón. , No. 7, Julio.
SOUZA, Robert de: La poesía, la poética, el poema. , No. 10,
Octubre.
USIGLI, Rodolfo: Sonetos a Ramón López V elarde. , No. 2,
·· Febrero.
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VILLAR, Maria Angélica: Poema con _aire mío. , No. 4, Abnl.
Diálogo con el árbol., No. 9, Septiembre.
ZERTUCHE, Francisco: Evocación de Menéndez y Pelayo. •
No. 1, Enero.
ALONE· Páginas sobre Alfonso Reyes. ' N~. 8• AgoSto.
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Perfil y Entraña de Lope de Vega: l. Vida y Literatura.
BESSALEL, Jean: Lo que un estudiante espera de la poesia.
No. 2, Febrero.
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No. 8, Agosto.
Perfil y Entraña de Lope de Vega: II. , El Caudal lineo. •
BOUCHSPIES, Franz: La poesía de Heine. , No. 1, Enero.
No. 3, Marzo.
Los Hohenstaufen. - No. 4, Abril.
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Perfil y Entraña de Lope de Vega: III., La Dorotea., No. 5,
El solitario de Frauenplan. - No. 6 , Jumo.
Mayo.
La literatura mística en España. No. 5, Mayo.
CALDERON, Berta: La mística española: Santa Teresa. , No.
Justo Sierra. , No. 5, Mayo.
9, Junio.

INDICE DE LO PUBLICADO EN "ARMAS YLETRAS"
DURANTE EL ARO DE 1956

Página 8

Página 9
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•

�CONTRAPUNTO DE LA FE
Marco Antonio MONTES DE OCA

La tierra apelmasada en las uñas
acoge raíces de selvas invisibles
los dedos son costillas de la forma inaudita que se eleva:
y la sangre iluminada
hace bailar en las alturas los tapones de su encierro.

en ellas deben asomarse provistos de caracolas sin comienzo
porque eterno es lo que deben cantar,
así en los ríos
como en el árbol altísimo de azules nidos,
pues escuchando y cantando
el hombre renueva su palabra.
Si el perdurable contrato de la creación y el ojo
es arrojado al cesto de abismo;
si la paciencia no tritura el largo polen
necesario para fecundar las horas;
y la raída tempestad que deviene en brisa
pasea los girones de la ciudad soñada;
quedan todavía oceános donde huye la belleza
por piedad al deslumbrado.
Yo siento el tranquilo desorden de tus alas, colibrí.

Sin libertad muere el halcón
Muerto el halcón,
pierde el sol su esperanza de caricias,
niega el ángel su duchazo de plumas
sobre las ansiedades de la sien,
y es el polvo
quien envuelve con finos dientes de botella rota,
el filo de los muros donde la aurora descansa.
Cuando así lo quieres,
Muerto el halcón,
el aerolito se descarna y se envuelve de tu gloria.
hay lágrimas que ya no esperan la intemperie
Revestida con estupor y lágrimas
para helarse:
el alma sale por los flancos esponjados de su niebla,
el menor frío de la rama
provoca estampidas en los pájaros;
a blindarse con la túnica de tu palabra,
a volverse inmemorial
aparta la verdad cortinas de fuego y se asoma,
a los huracanes soplados contra el vilano de cal de mi osamenta, de sólo contemplar su propio nacimiento.
contra la paloma -semilla de la nubeDesde tu trono de inocencia,
inútilmente alzada en mares anchurosos de azogue y polen.
entre caudas que un cometa prolifero
Muerto el halcón,
olvida en cada cima, apuntala el alba, colibrí.
Ojo sin nuca, estrella emplumada,
no delante de mi pregunta deshollada,
mira hacia nuestras chozas de aire.
si en la nuca del centinela
Y lánzanos tu cardillo sobre el pecho
naces, vida, con tus rocíos de ojos de caballo,
con tus enormes pequeñeces,
y no creas en nuestra fe;
pues si sabemos que tu sombra basta para destituírnos,
con tu asesino domingo siete
que no esperábamos los mortales.
no lo sabemos todo el tiempo,
ni el tiempo mismo, atareado en ser nosotros,
•
lo sabe siquiera todo el tiempo.
Casi nunca reúne el soldado
su cuerpo y su sangre en una sola tumba.
Sin embargo, entre el rostro y el aire
un pegamento como de reflejos
cuida la firmeza del hombre.

r

Y miro puños de agua que sueltan vapor
mientras el agua permanece;
hombres evadidos a través de mínimas grietas de sueño
mientras el hombre permanece,
Vivo el halcón,
huyen de la palabra que asesina siempre,
cierta edad del niño
y la edad total de las bestias inocentes;
una matriz prodigiesa y ambulante
retoma al feto desechado
y le completa con la maravilla
Avanzan los mortales
curtido en el absoluto conocimiento de la noche.
El fuego canta y abre los brazos a otra llama
y nos auxilia cuando espadeamos contra aletazos
de murciélago;
y en el amar, horrible imperio de fatiga,
ayuda con inmensas gaviotas como velámenes
3¡ empujar olas enclenques.
Vivo el halcón,
los protozoarios y su gota de carne,
el ojo de zarzamora de las moscas, dividido en mil,
la descomunal orfebrería, los candelabros,
las miniaturas japonesas
que necesitaron de las astillas de un cilio para
labrarse, cesan de hervir en lo más puro del incienso.
De la arena brotan huellas,
la huella se estira y se hace surco
el surco se extiende y escapa en horizontes.
Para los hombres son estas orillas no sujetas a la muerte,
Página 10

'

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BOLETIN MENSUAL DE LA UNIVERSIDAD DE NUEVO LEON

UIIIWWlf.1&amp;10

como artículo de 2a. clase en la Administración de Correos de Monterrey, N. L., el 20 de Abril de 1944.

Año XIII

No. 10

ANfb_w~ " DE MENENDEZ Y PELA YO:
,

¡(!

Lffll ~
ÉRHTURH EPHÑ LH
EN EL I L XVII
(RESUMEN)

agonizaban, en terminos que apenas es
posible recordar otro nombre ilustre
Con el advenimiento de la dinastía francesa al trono de Es- que el de Solis en la Historia, y los
paña, se inició entre nosotros una modificación literaria, que de Bances, Candamo y Zamora en el
De la poesía lirica apenas quetrascendió a otros ramos de nuestra cultura. Contribuyó a alla- teatro.
daban reliquias, ni es licito dar tan
nar el paso a la influencia extraña, la decadencia y senectud vi- alto nombre a las rastreras y chabacasible de la civilización indígena, no tan muerta, sin embargo, en nas coplas de Montoro, Benegasi y
los últimos días del siglo XVII, como pudieran inducimos a otros aun más oscuros. Pero la literacreerlo apasionadas declamaciones. Cierto que las bellas letras tura científica no babia llegado a tan
miserable postración y abatimiento, y
vivía aún de la savia de edades anteriores, produciendo teólogos y canonistas tan insignes como el cardenal
Sáenz de Aguirre, comentador profundo de S. Anselmo y editor de los Concilios españoles; jurisconsultos tan
versados en los misterios de la antigüedad romana como Ramos del Manzano y Fernández de Rétez, cuyas
obras coleccionó Meerman, y cuyos
tratados de posesión, todavía de nuestro tiempo ha encomiado el gran Savigny. Además ilustró gloriosamente
los últimos años del siglo XVIII, una
pléyade de críticos históricos, empeñados en la noble empresa de depurar de fábulas nuestros anales. Y lo
cierto es que a aquella edad de Carlos
11, infelicisima por otros respectos, se
debieron tan ingentes trabajos como la
ya citada colección canónica de Aguirre, las dos Bibliotecas (antigua y nueva) de Nicolás Antonio, su Censura de
historias fabulosas, donde batió en brecha los falsos Cronicones de Dextro,
Marco Máximo, Luitprando y Juliano;
la Themis Hispánica (Q historia de la
legislación española) de don Juan Lucas Cortés, y otros insignes trabajos
·. de Fray Hermenegildo de San Pablo,
del Deán Marti y otros preclaros va• rones,
;U/ • De igual modo, tampoco las ciencias
y naturales habían permaneci,, exactas
do estacionarias. Quizá desde los tiempos de Pedro Juan Núñez, no babia
tenido la península ibérica matemáti1 ,¡•
co más esclarecido que el autor de la
1
Analysis Geometrica, Hugo de Omeri1
Ín 1"'
que, cvyo libro tan elogiado por Newton, apareció en Cádiz en 1698. Los
estudios de medicina y física experimental adelantaron no poco con la
creación de la Real Sociedad de Sevilla, cuyas memorias encierran gran número de observaciones rigurosamente
metodizadas.
Había, pues, germenes científicos en

,'

" ,11j ,,

1

' } 'l'

(.12?-l

Octubre 1956
la España de fines del siglo XVII, y licito es creer que aun sin el impulso
oficial y centralizador del gobierno de
Felipe V, hubieran florecido los Solano de Luque, los Tosca y los Feijóo.
No se ha de negar, por eso, a Felipe V (aunque prlncipe débil, apático
y valetudinari9) ni menos a sus consejeros la prez de haber impulsado los
estudios graves, siguiendo el modo
centralista y oficial que estaba de moda en Francia. Y de hecho prestaron
muy positivos servicios a nuestra cultura la Academia Española con su
Gramática y con su Diccionario de Autoridades, riquísimo tesoro de la lengua castellana: la Academia de la Historia con los primeros tomos de sus
Memorias, y con la eficaz protección
que concedió a los viajes científicos
y a las exploraciones en los archivos.
Continuó, pués, en las primer.as dácadas del siglo XVIII el notable movimiento de la ct-ítíca histórica, iniciado en la edad anterior, y fueron dignos sucesores de los Nicolás Antonio,
los Lucas Cortés y los Salazar y Castro, el Padre Berganza en sus Antigüedades de Castilla, Ferreras en su Sinopsis cronológica; el Padre Burriel,
cuyos maravillosos trabajos sobre nuestra historia cronológica y civil quedaron desdichadamente manuscritos;
los dos hermanos Mayans, y sobre todo el Padre Flórez y sus continuadores en la ' incomparable España Sagrada. Del vigor y de la actividad de los
trabajos criticas en aquel reinado dan
testimonio asimismo los trabajos numismáticos y epigráficos del insigne
catalán Finestres y del doctisimo valenciano Pérez Bayer, por quien puede
decirse que despertaron los estudios
orientales. Su libro de las Medallas
hebraico-samaritanas, su disertación
sobre la lengua Ubico-fenicia, así como el libro de Finestres sobre las inscripciones romanas del Principado de
Cataluña, y la memoria del Deán de
Alicante l\larti, sobre el teatro de Sagunto, mostraron que aun no estaba
apagada en España la luz que encendieron los Antonio Agustín y los Laslanosa. Continuó este saludable renacimiento en los dos reinados posteriores, y se vió a Velázquez estudiar las
monedas primitivas o autónomas de
España, a Asso y Manuel impriIJJ.ir
nuestros viejos cuerpos legales y penetrar en el laberinto de la primitiva
legislación de Castill~; a Capmany desenterrar el libro del Consulado y las
memorias de la marina, comercio y artes de la antigua ciudad de Barcelona; al Padre Arévalo y al cardenal Lorenzana imprimir de nuevos las obras
de los PP. de la Iglesia Española y los
monumentos de nuestra primitiva liturgia; a Sarmiento y a Sáncbez investigar ]os origenes de nuestra poe.
sía; a Floranes copiar infatigablemente privilegios y cartas municipales; a
los PP. Caresmer y Pascual escudriñar
los últimos rincones de los archivos
monásticos de Cataluña; a Bastero acometer la grande empresa de su Crusca

�Prouen:al; a Cerdá y Rico publicar
gran número de crónicas, y a Jos Académicos de Buenas Letras de Barcelona, trazar el mejor libro de crítica
histórica que se vió hasta su tiempo.
Honrilbanse, a la par, las ciencias
físicas r matemáticas con los nombres

de t;Uoa y Jorge Juan, autor egregio
del Examen Marítimo, y propagador
de los principios neytonianos en Es-

paña. Cultivaban la botánica los Quer,
los Ortega, los ~lutis, los ~avanilles,
los Salvador, los Bernardes y los Rojas
Clemente. Fundábanse el Gabinete de
Historia Natural y el Jardín Botánico.
Se asociaba España a todas las empresas científicas, desde la medición
d&lt;&gt; un grado del meridiano hasta la detcrmlÍ!ación del sistema de pesos y
medidas. Badía exploraba el Africa y

teriano: al contrario, de la pureza de
su fe tenemos irrecusables testimonios.
Decidido adversario de la superstición rindió siempre tributo a la verdad del orden sobrenatural, y aun
puede contársele entre los mejores
apologistas cristianos de su tiempo. No
era grande escritor, pero si fácil y
y ameno. Afeó y bastardeó la lengua
con innecesarios galicismos. Removió
infinitas ideas, y fué, por decirlo
así, un periodista cientifico. Vulgarizó
gran número de conocimientos experimentales e históricos; fué gran partidario de los principios newtonianos

y del método de observación. Al canciller Bacon y a nuestro gran Vives
rcconociolos siC'mpre por maestros y
guias, viniendo a ser su doctrina una

López, y los numerosos escritos de don
Juan Pablo Forner, que trató, no sin
gloria, de reanudar la cadena de la filosofia española de otras edades.
Desde la publicación de la Poética
de Luzán, en 1737, dominaba en Espafia, con muy leve protesta, el gusto literario francés llamado clásico, y con
mús propiedad neoclásico o pseudo~
clásico, es decir la admiración por los

modelos literarios del siglo de Luis
XIY. Luzán, personalmente considerado, profesaba doctrinas estéticas y críticas, muy superiores a su tiempo, y
más que de los franceses babia tomado su doctrina de los italianos. Pero
sus imitadores y discípulos Nasarre,
:'llontiano, etc., todos muy inferiores a
él, extremaron cada vez más el intole-

ba de las tablas. Sólo puede salvarse
de todo este teatro trágico la Raquel
de Huerta, que a lo menos está sentida al modo castellano, y escrita en
v('rsos valientes y numerosos, como solían serlo los de su autor, heredero de

guay y el Río de la Plata. Molina escribía la Historia·· Natnral de Chile.
Clavijero estudiaba las antigüedades
mejicanas.
Yacian otros estudios en general
abandono, por menos conformes con
Ja tendencia experimental y utilitaria
de aquella época. Así, v. gr., la teología espafiola no presenta nombres ilustres en el siglo XVIII, y vivía, por decirlo así, de los residuos de otras eda-

des.

tf

,t.j;;.,.7

Canonistas hubo muchos y no ayunos de erudición, pero viciados casi
todos por preocupaciones regalistas,
galicanas y episcopalistas, importadas
de Francia: así ~facanaz, Pereira, Camporuanes, cuyas ideas y escritos no
pueden separarse de ]a historia política de su tiempo, anterior al período
que abarca la presente.
En la (ilosofía se sintió muy desde
el principio la influencia francesa, primero la cartesiana, y Juego la sensua-

lista y enciclopedista. Ya en los fines
del siglo XVII comenzaron los españoles a tener conocimiento de las doc-

i
l·

1:

' "·
·\1~
.

.,...';!,;_
..
,'\.'.\;

sías ligeras de don Nicolás Moratín (el

ta más malicioso que ingenuo, al mo.

do de Lafontaine; don Francisco Gregario dé Salas, que en su Observatorio
Rústico llevó a los más chistosos extremos la ausencia completa de dic-

femenil blandura, aunque alguna vez,
y por excepción, mostró supe~íores
alientos líricos, v. gr., en la oda a las
Arles. Dado con exceso al cultivo de

Entretanto, de la antigua y popular
escuela sólo había quedado las heces,
prefiriendo, con todo eso, nuestro vul-

go a las peinadas obras de los litera-

•

quien iban por un lado los preceptos
y la inspiración por otro lado. Sus
quintillas de La fiesta de toros, v. gr.
recuerdan, superándolos, algunos de
los mejores trozos narrativos de Lope
de Yega en el Isidro.
Con todo eso, la poesia lírica, flor
rarísima en todas edades, lo era mucho más en aquélla. O por aberración
critica, o por flaqueza y penuria del
estro propio, o por aversión a los pasados des,·arios culteranos, o por una

absurda concepción del fin y materia
de la poesía, se había desarrollado nna

tesca celebridad Zabala, Valladares y
Comella, prototipo del don Elcuterio
de la Comedia Nueva.
Sólo dos poetas dramiiticos produjo

men y de color poético. Tras esto, so-

aquel siglo, diferentísimos en ingenio,
en gusto y tendencias, pero conformes
en imitar la realidad humana que tenían ante los ojos, por donde las obras
de uno y otro vinieron a ser, aunque
de distinto modo, espejo de la socie-

lían dedicarla a objetos de utilidad
'prosaica, en los que llamaban poemas
didácticos, o bien a asuntos frívolos y
baladíes, indignos de ser tratados por
las i\lusas. De esta escuela fué cabeza
(digámoslo así) don Tomás de Iriarte,

Ramón de ]a Cruz, inimitable y soberano en el género de piezas cortas ,•ulgarmcnte llamadas sainetes, única parte de sus voluminosas obras que la
posteridad conserva y lec. Lo que Gaya en las artes plásticas, fué don Ra.
món de la Cruz en el teatro. En los
caprichos y fantasías del uno y en los
sainetes del otro está el único archivo
de la vida moral d~ aquella época abigarrada y confusa. Escritor incorrecto pero potente, y en la observación
atento y sagacísimo, comprendió don
Ramón de la Cruz, con poderosa adivinación artística, que lo único característico y pintoresco que quedaba en

Don Lcandro Fernández de Moratín
era la antítesis ,,iva de Cruz en gusto
~,;,;,,:;',.._:
y manera. El uno, todo fecundidad y
desaliño; el otro, tipo acabado de sobriedad, mesura y buen gusto. Escaso
de invendón ~foratín, o más bien rnnmorado de la perfección ideal ele su
especie de criticismo erudito, ávido de rantc formalismo de la Poética de Boi- arte, sólo cinco comedias originales y
examen y de anúlisis.
lcau. r aparados en él, fulminaron dos traducciones de )foJiére dió a las
No todos se detuvieron donde se de- acerbísrno anatema contra los más ori- tablas, y aún ele este breve teatro no
tuvo el Padre Feijóo, y conforme iban ginales monumentos del arte nacional hay mús que dos obras que pueden
penetrando en España, más o menos y sobre todo contra e] teatro de Lope calificarse de obras maestras. Es la
subrepticiamente, las obras de los en- y Calderón. Este todo ele critica ras- primera una sútira literaria en diúlociclopedistas, comenzaban a germinar, trero y pobre prevaleció entre noso- go, tal que ni el mismo Luciano la huprindpalmente entre las clases eleva- tros por mús de una centuria, y se con- biese hecho más sazonada de ática irodas, propósitos ele renovación y aun virtió en dogmatismo oficial, a des- nía, si volviera al mundo y escribiese
de revolución, así científica como so- pecho de las aisladas protestas de al- en castellano. Es la otra, no una cocia], siendo muy de notar que en Es- gunos ingenios de temple nacional co- mrdia del género de l\loliére, como pupaña Ia rc,·oluciún vino de arriba, r mo García de la Huerta, y de los es- diera esperarse de las aficiones del
se había traducido ya en actos oficia- fuerzos que hicieron unos pocos pen- autor, sino mús bien una comedia teles, antes que la masa del pueblo hu- sadores como Arteaga (Investigaciones renciana, de exquisita pureza, en que
biera llegado a penetrarse de ella. Fá- sobre la belle:a ideal) para aclimatar har afectos limpios y reposados, y
cil es sorprender este espíritu, a ye. C'ntre nosotros las nuevas doctrinas es- hasta cierta suave melancolía, y una
ces descubierto, a veces embozado, en téticas; o para mostrar, como lo hicie- vaga sombra de tristeza. En lo propiacasi todas las providencias de los mi- ron Berguizas y Estala (traductores de mente cómico, v. gr. en La Mojigata,
nistros de Carlos III (v, gr. en la ex- Píndaro y de Sófocles), la diferencia :'lloratin quedó a larga distancia de su
¡mlsión de los jesuitas), en }as discu- proíunda que mediaba entre el clasi- modelo, pero no hay escrito suyo, aun
siones y memorias de .1as Sociedades cismo helénico y los remedos que de dC' ]os más endebles, que no merezca
Económicas, en la amena literatura, y l'l habían hecho los franceses.
estudiarse como ejemplar, no sólo de
en los mismos libros de los impugnaDonde se mostró más intolerante ]a aquella perfección negatiYa que condores del enciclopedismo, que por su reacción de los preceptistas fué en el siste en la ausencia de defectos, sino
importancia y nllmero bien claro in- lt'atro. La sequedad y el énfasis cere- de acierto constante y templada C'ledican cuún cercano veían el })'!ligro. monioso sustituyeron a la antigua li- gancia, que son ya cualidades positiAsí v. gr. la Falsa Filosofía del Padre bertad, animación y vida. Obras he- vas. Hizo versos sueltos, legítimamenCcballos. los Desengaños filosóficos, de ladas, sin m:ís mérito que una pueril te clásicos al modo latino e italiano, y
\'aldrcel, los Principios del orden sumisión a cierta verosimilitud mate- tan perfoctos y artificiosos como los
esencfol de la naturale=a, de Pércz y rial y grosera, nacieron no tanto para de Parini. Sus prosas críticas son un

Página 2

Juan Meléndez Valdés, felícisimo en
casi todos los géneros cortos de poe-

padre), ingenio español de raza, en

del Rastro, de Lavapiés y de Maravillas.
.·,.

y ]a siguiente, participando más o menos de los caracteres de ambas, don

bueno y en muchos más de lo malo.

la, sino a pintarla, convirtiendo en materia artística las proezas de los héroC's

,ye

Sirvió de lazo entre esta generación

nuestros grandes poetas en algo de lo

y se dedicó a no adularla Ili a educar-

~;

(

glo que pueden leerse antes de las de
Moratín.

&lt;lo.

genio dulce y aniñado, de muelle y

la Espafia de Carlos III era la plebe,

&lt;

gógico, son casi las únicas de aquel si-

Forner, satírico vehemente y profun•

defectos, el alavés Samaniego, fabulis-

dad de su tiempo. Era el primero don

'

el amor y estudio a los antiguos modelos ele nuestra lengua, como es de ver

solado humanista y docto filólogo. Sus
dos comediás, de objeto moral y peda-

tor de epigramas, de la familia de
Marcial; y, finalmente, don Juan Pablo

en los romances, quintillas y otras poe-

vatiquez y desenfreno del mal gusto

•'

En la poesía lírica la imitación francesa había sido menos opresora, y se
conservaba mejor el sabor indígena y

frío, que cultivó con éxito algunos géneros de poesía ligera, sobre todo la
fábula, y que en todos se mostró acri-

sía, y no tanto en los mayores: in-

indígena. Entre ellos alcanzaron gro-

-'-;"'&gt;c.:..~_.-:~

modelo de sencillez y de limpieza, Y escritor tan ingenioso y discreto como
aún a veces de discreta y sazonada malicia. Ni la misma prosa de Voltaire
es más transparente y amena que la
suya.

Siguieron a Iriarte, exagerando sus

tos de la nueva escuela, los monstruososo engendros de ciertos abastecedores de la escena, tan ayunos de fantasía como de buen gusto, y que, por
decirlo así, juntaban en su persona toda la insipidez y prosaísmo de los
:\fontianos y Arroyales, y toda la sel-

el Oriente musulmán, Azara el Para-

trinas de Descartes y Gasscndi, que
fueron expuestas con amplitud, y una~
veces refutadas, otras adoptadas a medias, por el obispo Caramuel, por el
judaizante Isaac Cardoso (en su Philosophia Libera) y por el obispo Palanco, grande adversario del atomismo.
Acentuóse más este movimiento de
aproximación a la ciencia francesa en
el reinado de FelÍpe V, apareciendo
entonces buen número de libros de filosofía natural y de cosmología, en
que abiertamente se propugnaban los
principios gassendistas y cartesianos.
Distinguiósc entre los partidarios de
la doctrina atómica el Padre Tosca,
que hizo muchos prosélitos en Valencia y Aragón. Siguiéronle en Casti11a
el Padre .Juan de Xájcra, el presbítero
Guzmán, y el autor dct libro Del ocaso
de las formas aristotélicas. Acudieron
los csC'Olásticos a ]a defensa del vacilante Peripato, y cruzáronse de una
parte a otra innumerables folletos, hoy
de más curiosidad histórica que científica.
Yino a dar Ja victoria a los innovadores el templado eclecticismo del Padre Feijóo, varón benemérito en altísimo graclo de la cultura clC su pueblo, incansable destructor de preocupaciones en todos los ramos de la
ciencia r de la vida común. Redúcense sus obras, coleccionadas con los títulos de Teatro critico y Cartas eruditas, a una serie de disertaciones cortas, al modo de los ensayos ingleses,
en los cuales se recorren las más diversas materias, con espíritu universal y enciclopédico, conforme al gusto
de aquel siglo, fijándose el autor con
especial ahinco en ]as de física experimental y medicina, penetrando alguna Yez en el campo de la crítica histórica, y dedicando largo espacio a la
impugnaciOn de las artes múgicas y divinatorias y de los casos prodigiosos
malamentC' autorizados por la creencia y voz popular. Xo se crea, por eso,
al Padre Feijóo un escéptico o un vol-

el teatro como para los gabinetes y
tertulias de los eruditos. Asi la l'irginia y el .-ltalllfo de )ifontiano, la Lucrecia, la Ormesinda y el Gu:mán el Bueno de ).(oratin el padre, la Xumancia
de Aya]a, y otras infinitas, muchas de
las cuales ni aún arrostraron la prue-

escuela cuyos caracteres más externos

consistían en la falta absoluta de nn-

ción y espíritu poéticos, y don León

géneros falsos y artificiosos (en el mal
sentido del vocablo), v. gr. el pastoril

del Arroya!, autor de un tomo de las

y el anacreóntico, trató de remozarlos

más perversas odas que existen en len-

con ciertos dejos y vislnmbres del sentimentalismo inglés y alemán, de Gessner, Thompson y Young, que él conocía por medio de los franceses. Ya su
maestro Cadalso había intentado algo
de esto en una muy pobre imitación
de las Noches que no le dió, por cier-

gua castellana.
Contra este prosaísmo de dicción,
mil veces más pernicioso que todos los
extravíos del ingenio, protestó con la

doctrina y el ejemplo la escuela de Salamanca, en la cual han de distinguirse dos periodos: el primero más castizo y más inspirado por la contemplación de nuestros modelos del siglo
XVI; el segundo más influido por las
ideas y los ejemplos de Francia. Pertenecen al primero Fray Diego Gonz:ilez,. tierno y simpático poeta, que imi-

tó hábilmente en su parte más externa
al estilo de Fray Luis de León, aunque
sin asimilarse su sencillez sublime;
Iglesias, intencionado y malicioso au-

to, tanta celebridad como su ingeniosa
sátira de los Eruditos a la violeta. Tu-

vo ~leléndez, entre otros méritos, el de
haber cultivado con especial amor el
romance castellano, no ciertamente

épico y popular como los antígnos, sino lírico y erótico, pero fácil siempre,
y a menudo gallardo.

tensamente en el cuerpo de esta historia, puesto que por ellos se abre la
de lírica española en este siglo. De
Cienfuegos, ingenio desmandado y
neologista, baste decir que sus versos,

afeados a la continua por rasgos de
sensibilidad declamatoria, pero varoniles y robustos, vienen a ser un ero~
brión informe de la gran poesía de
Quintana, a quien precedió en traer al

arte, sí bien de nn modo vago y nebuloso las ideas del siglo XVIII.
Intimas relaciones tuvo con la es-

cuela salmantina el español más ilustre y honrado del siglo XVIII, don Gaspar Melcbor de Jovellanos. No fué la
poesia su vocación predilecta, aunque

sé mostró gran poeta en algunas sátiras y epístolas, donde se encuentra un

jugo de alma, rarísimo en la poesia
del siglo XVIII, y que hace tolerable
hasta la comedia lacrimosa de "El Delincuente Honrado", imitación de las

de La Chausée y Diderot. Pero en la
prosa Jovellanos arrebató la palma a
todos nuestros escritores de materias
políticas y económicas, rivalizando a
veces (por ejemplo en La Ley Agraria
y en la oración en defensa de la Junta
Central) con los más altos modelos de

la oratoria griega y latina. Su actividad se extendió a todos los ramos de
la ciencia y, con muy particular amor,

Discípulos suyos fueron Cienfuegos,

al estudio histórico de las bellas artes.
Su vida austera y gloriosa y su muerte

Quintana y don Juan Nícasio Gallego.
De los dos últimos trata~emos más ex-

casi heroica fueron digna corona de
sus escritos.

DE POESIA
Reíner ~!aria RILKE

Escribir versos no tiene sentido cuando se hace demasiado
pronto. Para ello hay que aguardar un poco y almacenar el co•
nocimiento y el dulzor de la vida durante toda una vida, a ser
posible larga, para luego, quizá tal vez a las postrimerías de ella,
alcanzar a escribir diez versos que puedan tener calidad. Porque
los versos no son, como cree el común de la gente, sentimientos
( éstos en verdad se poseen muy pronto) , sino experiencias. Para
obtener buenos versos, hay que visitar muchas ciudades, cono•
cer muchos hombres y muchas cosas, y aun los animales y las
plantas: hay que saber sentir, por ejemplo, cómo vuela un pájaro, y qué actitudes toman las flores silvestres al abrirse por la
mañana. Hay que saber evocar de nuevo los caminos por extra•
ños países, los encuentron inesperados y los adioses que presenti•
mos largo tiempo, los días de la infancia, que nos son aún enigmáticos: los padres que habíamos de disgustar cuando nos traían
un gozo y no lo sabíamos comprender ( era un gozo para otros) á
las enfermedades cuando éramos niños, que se destacan tan sin•
gularmente en nuestro recuerdo con tan numerosas y decisivas
transformaciones; los días pasados en paz en nuestra casa: las
mañanas junto al mar, especialmente junto al mar; las noches
de viaje que pasaban en rápido vuelo con todas sus estrellas. Y
aun no es bastante si se logra pensar en todo esto. Hemos de
tener recuerdos de muchas noches de amor, todas tan diferentes,
de los gritos de las parturientas, de blancas y leves alumbrantes
dormidas que se van reponiendo. Y aun es necesario que nos
hayamos encontrado junto a los moribundos, y haber velado el
sueño de los muertos en la estancia con las ventanas abiertas y
los inciertos rumores que por ellas penetran. Y no es bastante
aún que tengamos recuerdos. Se debe haberlos pedido olvidar
cuando son numerosos, y se debe haber tenido la gran paciencia
de aguardar a que vuelvan. Porque los recuerdos en sí no son
aún poesía. Solamente cuando llegan a convertirse en sangre
nuestra, en .miradas nuestras y en actitudes nuestras, cuando ya
no tienen nombre y no pueden diferenciarse de nosotros, enton•
ces es cuando puede acontecer, que en un misterioso momento
la primera palabra de un verso se levante entre ellos, surja en
medio de ellos.

•

Página 3

�D S N VELHS MEXI HNH
.

Enrique DIEZ-CANEDO

MARIANO AZUELA

-I MARIANO AZUELA. LOS DE ABAJO
SI LA LECTURA de uno de esos libros que nos dan en el marco reducido
de la narración literaria como ventanas por donde ver, en una de sus fases
mús agudas, el espectáculo de nuestros
días rc\'ueltos, apasiona y cautiva, a
punto que leida la primera página ya
no lo podemos soltar de la mano por
ejemplo, El tren blindado o El niño,
de Vsevolod lvanov- , y al analizar
nuestras impresiones, calculamos la
parte que toca de ellas al arte del escritor y la que corresponde a la materia por él tratada, no nos conformaremos con pensar que todo asunto nos
interesa virtualmente si logra cumplida expresión literaria, y aun vacilaremos en estimar demasiado alto su precio artístico. ExJJerimentamos a veces
sensaciones análogas a las que despierta en nuestros ánimos la información
periodística, escrita apresuradamente
sin más propósito que el de dar un
trasunto fidedigno del suceso narrad.
~lariano Azuela, novelista mexicano,
cuya obra anterior a Los de abajo desconozco por entero, no deja de suscitar con estas "escenas y episodios de
la re,·olución mexicana" sensaciones
de ese género, que a menudo se resucl ven tan sólo en un movimiento de
horror ante tal o cual episodio, pero
cuya insistencia y coordinación acaba
por comunicar a la novela un empaque de grandeza bárbara.

Entre los combates de la Ilíada y las
diarias luchas de una partida facciosa contra las tropas, irregulares tam ..
bién, de un gobierno inseguro, es posible que, reduciendo aquéllas al puro
elemento real, no vaya gran distancia.
La diferencia está cu ... Homero. El
poeta ve detrás de aquellos hombres
que se están peleando la eterna pugna
Y rivalidad de los dioses. Y por desgracia para el poeta moderno, y para
sus héroes también, ahora ya no se ven
dioses detrás de los pobres mortales
que se juegan la vida y la pierden, 'sin
saber por qué:
sin saber por qué
ni por qué se yo ...
es, precisamente, el estribillo de una

canción que suele canturrear Demetrio
)Iacías, el héroe de Los de abajo.
Héroe, ciertamente. Y tras él, como
el numen junto a los paladines de la
Iliada, una fuerza monstruosa que analizan, transformación del antiguo ha-do, llámesele como se quiera, que a]
encaminar los pasos del elegido hacia
el triunfo o hacia la muerte, le reduce
a la condición de figurilla de ajedrez
en el vasto tablero donde se aventura
eternamente una inacabable partida.
Demetrio Macias, sorprendido por
los contrarios en su cubil, de donde
escapa a duras penas, reuniendo en
torno suyo más tarde un bando de
hmbres fuera de toda ley, con los cua-les llegará, desde la extrema situación
defensiva del perseguido a la significación del guerrilero que defiende una
causa, impulsado por el correr de los
hechos, ayudado por la fortuna propia y las artimañas de la invención ajena, destácase como figura central en
estos episodios, con toda energía y vigor.
Bravo, limitado, sin más ambición
que su apetito del momento, es, en el
torbellino de la pelea, él mismo lo dice, como piedra que va rodando hasta
el fondo de la cañada. Se le ve seguir
su ley de arrojo personal sin pensar
l'll causas ni en luchas. Sólo tiene un
momento de clarividencia, cuando la
mujer, reunida con él al cabo, viéndole
triunfador y próspero, le pregunta:
- ¿Por qué pelean ya, Demetrio?
El cuadro que pinta el autor de Los
de abajo, én un estilo sin afeite literario, lleno de jugo y sabor, y es acabadisimo. Los personajes secundarios, como Luis Cervantes, el adulador medroso y cruel al mismo tiempo, el "güero"
Margarita, salvaje figura de guerrillero; "la Pintada", fiera mujer de campamento; la apocada Camila, todos, en
suma, hablan y se mueven con asombrosa verdad.
Buscando referencias a propósito
del autor las encuentro en la interesantísima Bibliografia de novelistas
mexicanos, de don Juan B. lguiñiz, pu..
blicada en la colección de "Monografías bibliográficas mexicanas" en este
mismo año. Azuela no es un escritor
joven, ni Los de abajo un libro recentisimo. La edición que tengo a la vista de 1915, fué precedida por otras
dos, la primera impresa en 1916, en El
Paso, Texas. Se ve que ha ido poco a
poco abriéndose camino entre el público, y creo que una edición española
podría tener ahora un éxito importante.
[guíñiz caracteriza a Mariano Azuela, médico de profesión, que prestó
servicios en campaña durante el periodo revolucionario, como uno de los

primeros cultivadores de la novela de
costumbres mexicanas. Francisco Monterde, en el prólogo de la citada Bibliografía, le califica de 11regional y
realista" y aludiendo a obras suyas
más recientes dice que en ellas Hsu antigua manera de novelista de la Revolución se transforma, orientándose en
el sentido de las tendencias actuales".
Ojalá no sea a costa de ese sentido
directo de la lengua popular, de la len~
gua "oída" que se percibe a cada página en Los de abajo, que considero,
dejando de lado toda comparación, como una obra de valor propio, de alcance evidente. Al lado de su interés
documental hay en ella un puño de
novelista. Lo que yo no se es si este
relato es un punto de llegada o puede
ser, todavia, arranque para empresas
mayores.
(1926)

- II MARTIN LUIS GUZMAN. EL AGUILA
Y LA SERPIENTE
Basta leer un capitulo de este libro,
de abundante lectura, con el material ordinario de tres volúmenes en
sus cuatrocientas páginas de apretada
composición, para entregarse apasio-

... se vuelven tan sólo en un movimiento de horror ante tal o cual eplsodio.

,

nadamente al asunto, para seguir paso
a paso al escritor, que nos pinta en
cuadros reveladores al México revolucionario de Pancho Villa.
Yo no sé si responde al Pancho Villa de la realidad esa figura que un dibujante ha puesto asomándose a la cubierta: sombrero ancbo, boca sensual,
bigotazo crespo y, junto al hombre, canana en banderola. Me hace desconfiar
del parecido el escaso arte con que todo est~ dibujado, en ingrato color, a
cuyo atractivo se fía quizá, en colaboración con el mal gusto, la captura de
un público neutro. Lo que si veo es
un retrato cabal de aquel Pancho Villa,
casi fabuloso abar?- mismo, en las páginas que forman el tomo de que esa
figura es, por decirlo así, el eje novelesco, ya que la figura central excede
en mucho a las proporciones humanas, por ser la de todo un pueblo
grandioso y desgarrado, imponente y
lamentable como santo en martirio.
El lector avisado no dejará de ver
en la evocación de México suscitada
por estas páginas algo más que un fondo del escenario en que pelean hombres que a veces no tienen más empleo que el de matar o morir v
ambas cosas saben hacerlas bien. 'N~
es paisaje, sino personaje verdadero,
"agonista"- en la cabal expresión del
vocablo-, este trozo de tierra america~a pintado aqu~ con mano segura,
gmada por unos OJOS claros y certeros
en el mirar, aunque a menudo la emoción los empañe.
Martín Luis Guzmán, espíritu combativo, ánimo templado en la contradicción, y sobre todo hombre entre
hombres, ha sacado de su experiencia
personal el tejido de sus relatos. Lo
que le caracteriza y avalora como escritor es el tacto con que ha sabido
no envolver la verdad en llamativos
ropajes de fantasía, sino más bien desnudarla de toda compostura que no sea
la que forma precisamente el arte del
buen narrador con tema de sobra a la
mano: el despojo de todo escenario, el
empeño en evitar desarrollos inútiles
embellecimiento de frase; cuanto, e~
una palabra, suele llamarse "literatura", cabalmente porque no lo es.
De todos los caminos de la novela
que tiene por fondo la verdad humana, el escritor ha segqido aquí el que
aprpxima el relato o cuento a lo que
hoy se suele denom~nar "cosa vistalJ.
No podia ser de otra suerte, ya que ha
elegido para su composición, en vez
de la forma de memorias, esta otra,
que pertenece en todo al arte narrativ?. Y aun a la literatura de imaginacwn. Pero su imaginación se ejerce
más que en los hechos y en el encade~
namiento de los mismos, en las circunstancias susceptibles de crearlos en
lo escrito con v_ida nueva, de hacerlos
palpables, lógicos, derivados naturalmente de la naturaleza de aquellos que
los ejecutan, haciéndonos ver las dos
partes del pu ego: los actos como expresión natural de los personajes y los
personajes mismos a la luz de los actos
que los expresan.
La parte del autor como persona
real en estos cuadros de la revolución
~exicana, en que participó, ha de ser,
mdudablemente, muy grande. Muchas
veces emplea la primera persona gra-

matical en sus narraciones. "No digáis
nunca yo", recomendaba a su amigo
el gran escritor inglés. Pero un escritor, ¿Puede acaso decir otra cosa que
yo? La objetividad verdadera, ¿cómo
se consigue? Dos narradores de un
mismo hecho lo cuentan de modos tan
diferentes que parecen hablar de cosas
distintas. El consejo de aquel escritor
podría limitarse a la técnica literaria
y quedar así reducido en su alcance.
Del yo no puede evadirse escritor ninguno. Y siendo esto asi, ¿Por qué no
afrontarlo, como se ha hecho, como
se ha de hacer siempre?. El yo pone
un énfasis de conv.i cción, añade un
acento de seguridad que se traduce en
movimiento eficaz del estilo. Mas lo
importante es que - ese yo no se convierta en culto exclusivo por el cual
se aventure más de lo qne pueda ga•
narsc. Cuando al escribir sus recuerdos nada menos que un Benvenuto Ce•
llini, aficionado a exagerar, se engran-decc en demasía, llega a las fronteras
del ridículo, del que se salva por su
garbo de exagerador, más amigo de sí
mismo que de la verdad.
Nada de esto aquí. Pasma el acento
de fidelidad a los hechos: de verdad,
parcial si se quiere, en la pintura, en
el parecido, en la expresión de sus
hombres, de sus batallas y escaramuzas, de sus amistades y sus odios. Pasma la riqueza del asunto, que llega a
explicarse teniendo presente la profundidad de la crisis nacional, en
que todos los valores aparecen puestos
a prueba y obligados a dar la máxima
vibración humana.
Todos los tiempos revueltos han
producido en literatura obras fuerÍes.
Sera un poema épico, una colección
de cantos, como nuestros romances:
serit la novela picaresca o la narración stcndhaliana, el relato popular o
la concepción ideológica. ¿ Cómo no
ha de ser hoy el país mexicano, lo mismo que IJ,usia, venero abundante de
temas, arsenal inmenso ele materiales?
A propósito de la noYela Los de abajo,
de Mariano Azuela, se hizo resaltar la
semejanza entre los escritores mexicanos y los rusos. Puede haber algo de
imitación, de influencia inevitable. Tal
vez se compare también ahora el arte
de narrador de Martín Luis Guzmán
con el de los novelistas eslavos. Es
muy dificil discernir entre lo que se
parece por el asunto y Jo que se parece por la manera. En la manera encuentro yo a este escritor muy distinto de aquéllos. Está siempre muy sobre si, vigilante, para qlle nada desvirtúe la fuerza de lo que quiere expresar. Conoce a sus hombres y a su tierra. Sabría ser elocuente con las paJabras, y se le
concentrar su elocuencia en la exactitud del término,
preferir un giro ordinario a un rebuscamiento. Se 1e siente poseído de su
tema, persuadido de la grandeza bárbara ele sus escenas de matanza y de
odio, hasta cuando pasa, animándolas,
una sonrisa, buen medidor de la magnitud de sus personajes, en los que ve,
hasta cuando hacen de monstruos, un
temblor de humanidad. Con todo, su
libro, severo, grave, desgarrador, se
apodera de los ánimos y los mueve,
como las tragedias antiguas, a una piedad serena.

,·e

LA POESIA
'
LA POETICA,
EL POEMA
Robert de SOUZA

La cúpula académica es eminentemente favorable a los ecos
del espíritu, mas no puede ser un buen resonador, al menos para
la poesía, si no mediante los poetas. Para servirse de ella sin que
padezca la poesía, se necesita mucha fineza y un .gran valor. Son
las cualidades complementarias que el abate Bremond ha mostrado de manera superior a lo largo de su existencia literaria y
religiosa, y que nunca ha afirmado mejor que mediante su disertación pública en el Instituto sobre La Poesía pura.

0~'
'

Jamás había sido enfrentado el pro- cia del más grande poema -el uniblema con mayor ardor y audacia. verso- para conocer al más pequeño,
Jamás se lo había enlazado más estre- ¿cómo conseguirlo sin considerar an ..
cbamen'te, como corresponde, a las rai- te todo su poética, y haber justificado
ces mismas del ser y de las cosas. Pues en primer lugar esta cualidad de poenunca se lo habrá encarado lo bas¡an- ma - razón de ser superior del muntc y bajo el ángulo más abierto, aún do?
cuando sólo se trate de comprender
El mundo es en efecto la obra de
la poesía en su expresión verbal.
un Ritmo, cuyo impulso primero y ca¡Que problema! No existe otro más rácter global nos escapan,· es ordenagrave ni lo hay más vasto, así como ción idéntlca y cambiante, expresión
no se sabe de otro más dificil.
y percepclón, capaz de determinar en
La primera dificultad surge del pun- nosoll'os, por nosotros y fuera de no•
to por donde debe tomárselo, del or- sotros, el fenómeno de la belleza y la
den de sus factores. ¿Es la "poesía" exaltación (o lirismo) sin el cual no
dependiente de la "poética," o poética podríamos gozarlo.
Y poesía lo son del 'poema"? Si preEl verdadero crimen de nuestro
existe a la obra y a sus leyes, enton- tiempo, el verdadero pecado con el
ces existe an_te todo en nosotros mis- cual el hombre empaña más y más la
mos. ¿Pero encuentra su materia en fuente de vida original desde que ha
nuestro solo ser? Ese ser a quién, por identificado la civilización al progresu nacimiento mismo, Je es impuesta so mecánico y físico, está en su desla materia del mundo, y antes el orden con?cimiento de la poética creadora,
que la engendra que la materia mis- el fm de la naturaleza que con toda
ma, sean cuales fueren los principios evidencia -como surge en sus orgías
respectivos de creación y evolución de sonidos y colores- es el de sobrepor los cuales se Jo interprete ...
pasar la utilidad.
Y sin embargo es el mundo, es el
Las visiones del "Edén" 1 de la "Edad
poema, sus relaciones y corresponden- de Oro" para el pasado, del "Paraíso"
cias, quienes nos revelan a nosotros . para lo venidero, no fueron símbolos
mismos a la vez que las leyes simul- erróneos. Expresan que el hombre sutáneamente claras y misteriosas (y por po ver durante mucho tiempo el munconsiguiente la poética) que lo rigen. do bajo el aspecto magnífico del poePor ende, si se debe tomar concien- ma terrestre, que Je proveía todos los

Página 4
Página S.

�•

elementos de sus transfiguraciones. La
necesidad y el sufrimiento, bases del
trabajo junto con el placer de la acción por si misma, podían ocultarle a
veces su esplendor; pero con su trabajo mismo contribuía él al espectáculo
en el sentido de la poética natural.
Entre el ritmo que lo crea y lo recrea
a cada segundo, y las formas del universo, las vibraciones de la onda vital
constituían un encadenamiento continuo, sin desacuerdos, sin ruptura. No
fundaba el hombre su poder a expensas de lo sensible y lo concreto; no
sacrificaba el encanamiento del poema. Y con todo, la ciencia no es causa
de esas destrucciones, ni su separación
muchas veces obligatoria del arte; es
por el utilitarismo económico que el
hombre ba mancillado el poema, al
servicio de un interés para el cual no
existe forma alguna, y que mata la vida al matar la belleza.
La máquina, fabricante infatigable
de nuevas necesidades, es deificada
basta por los artistas, que ciegan fren-te a la mortal fealdad de sus amontonamientos; de su automatismo de esclavo se extrae la mecanización de las
disciplinas administrativas. El ritmo
viviente es destruido en todas partes.
Del vegetal al animal, incorporando a
la conquista una necesidad cada vez
más grosera, la abstracción satánica
prosigue sus hecatombes. Las mil formas de la especie son aplas'tadas, laminadas. El estereotipo reemplaza al
tipo. La falsa diosa Cantidad reina
sobre una inmensa obra de muerte, y
terminaría ahogándose a sí misma si
la divina Cualidad no mantuviera heroicamente en todos los órdenes los
poderes milagrosos de una poética.
Nos creemos muy fuertes por rechazarla como una ilusión y una fábula.
Y sin embargo sólo por ella vivimos.
A pesar de las sumersiones del interés
mercantil, las artes y aún las ciencias,
convirtiendo sus cimas en islotes, sólo
viven por el1a, en una tensión constante hacía un equilibrio, una armonía, un belleza que se trasciende.
El deseo, fundamento de la vida, es
inseparable de la belleza incluso en el
estadio de la simple función, porque
la belleza -aún aparentando ignorarse y negarse- es inseparable de la felicidad, nuestra esperanza al infinito.
Enlazada al sentido estético, esta aspiración nos salva. Pese a toda necesidad, pese a todo interés, no existe
ningún ser, aún entre los primitivos
o los menos delicados, que cediendo a
su naturaleza, al lugar y al instante,
permanezca insensible a ciertas fases
del "poema": alboradas o crepúsculos,
noches estrelladas, quejas o melopeas
del viento o de las aguas, olores atractivos, carnes delicadas, estaciones o
cosechas, mares o montañas, animales o plantas. Pero tan sólo están
penetrados de "poesía" aquellos que
renuevan sin cesar, que recrean en
ellos por el sentimiento las cosas y su
expresión.
A la poética general y como impersonal del universo se -agregan las poéticas de- los hombres, religiosas, sociales y politicas: disposiciones de la ra_:za, la época, el grupo. Nos demos o
no cuenta, cada uno de nosotros está
-sometido a una de esas disposiciones
colectivas, por las cuales interpreta,
adapta o falsea el gran poema universal. Algunas acrecientan en nosotros
la exaltación lírica, y nos ayudan a
sentirla mejor; la mayoría nos aleja
de esos esplendores, nos cierra a esos
encantamientos. Es que no son puras,
no están SEPARADAS DEL INTERES
que, suscitando la lucha sin otra necesidad que la de utilizar, propaga las
destrucciones. El carácter primordial
del mundo, lo que hace el poema, es
,sn gratuidad. Su razón de ser es la de
1,10 tenerla. Las poéticas. religiosas o
sociales de los hombres impiden al
hombre comprenderlo o, más bien,

LA SE UIA

en los atrios, golpean la tierra
con un eco invariable.
San Isidro, humedece las lenguas jadeantes
de los coros en los sembradíos.

I

Cierra esa herida de fuego,
ese palpitar que ahoga.

Acuclillado está el hombre

Dales tregua,

en largo cordón que aplasta las aceras.

yo me quedaré velando,

Un crespón de silencio baja a su cuerpo terroso,

hincando los dientes contra la tierra

al rostro desierto de sol;

aunque me queme la boca a las brasas de la arena;

al febril remolino de sus brazos

porque hay que seguir cavando

que la sequía ha arrebujado-

hasta llegar al hennejo raudal de su corazón,
y seguirlo mordizqueando como las cabras la hierba

Si alguién partiera su calma,

para que el río nos abra el cristal de sus pupilas

exhalaría del centro cálido, no un gemido,

y se desparrame, y se venga desagotando

sino esa tibia resignación de los cielos de Octubre

de parcela en parcela.

que mansamente se arquean sobre las llanadas

III

como un ojo de leche dulce.
De sus labios no sube la blasfemia,
está la quijada firme, el fervor de gigante llamarada,

Y cuando el río se abre

la obstinación del telar invisible de Penélope,

•

el sosegado pudor...

estremeciendo la pulpa obscura de los surcos,
¡Dios mío!, que ávida jauría se desata

. tras los escritorios, exprimiendo,

•

II

alumbrándose con el aceite santo
de las manos del campo;
trastocando la embriaguez de los corazones vírgenes.

Un rio es una criatura viva

Meneándose como una marea de arenas movedizas

por donde Dios hace correr

donde se hunde el hombre acuclillado.

el temblor maravillado de su esencia.
aceptarlo. No sólo se entrechocan, se
hieren y aniquilan al córrer hacia una
meta que se alza como un muro siempre igual que todo lo oculta, hacia el
punto fijo de un fin, sino que al querer incorporar a su juego la entera
poética del mundo y su misterio, su
infinito sin meta, pierden con el sentido del desinterés el secreto ,de su
valor que es más que servirnos, pues
es extasiarnos. La explicacióñ soberana del mundo exalta así ante todo la
estética. Tiene..por objeto el contemplarse, el intensificar e indeterminar
nuestra vida . por la suya en su propia
contemplación. La vida es por ende
inseparable del misterio universal. Las
poéticas de los hombres se enlazan por
lo que contiene de sentimiento, dependiendo así felizmente de la estética;
pero por sus lados pr·ácticos- finalistas
nos condenan al suplicio, clavan en
el hombre a un Dios sobre la cruz.
La historia . es la cadena de estas
poéticas colectivas, que favorecen más
o menos mal la corriente salvadora d e
la poesía y, en la exaltación, la aspiración a la belleza. Casi siempr;e tienden indirectamente a ella; su sostén
estético es de una insigne dehilidad
cuando no falta del todo- y nos deja
en el patíbulo a solas con nosotros
mismos.
El individuo interviene entonces con
su poética particular. De hipótesis en
hipótesis, de experiencia en experiencia, sobrepasando si.Je es posible los
límites de sus medios naturales,. el
científico persigue la felicidad y la belleza en la búsqueda de la verdad;· el
artista lo hace de sueño en sueño, a
través del juego de sus sentidos, en la

representación y la interpretación de
la vida. Ambos tienden a lo mas profundo de lo r eal mediante la creación
y la invención, sin que el científico
tenga derecho a condenar la realidad
del artista partiendo de la suya propia y porque ésta se halla apartada
de las apariencias. Las apariencias,
debidas a la limitación de nuestros
sentidos, no pueden ser denunciadas
por eso como ilusorias y engañosas,
por cuanto están ligadas a la realidad
misma del hombre, a las condiciones
vitales de sus reJaciones con la naturaleza. Por el contrario, nos engañaría la verdad científica si imagináramos posible vivir sin tener en cuenta
las apariencias del tiempo y del espacio creadas por nuestras harto débiles
aptitudes de tocar, gustar, ver, oír y
oJer. Desde que el universo existe a
la vez sin nosotros, por nosotros y en
nosotros, el científico &amp;punta a descubrirlo con toda independencia de
nuestras condiciones humanas y más
al1á de sus limites; mientras que el
artista busca absorberlo en sí dentro
de esos límites mismos, extendidos en
verdad a la medida indefinida del
mundo, y aún más allá, por el senti).niento. En los dos casos. la obra no
tiene nada que no sea poema, es decir
expresión de belleza nacida de un ordenamiento y una exaltación, suscitadora a su vez de una poética nueva,
más o menos unida a las restantes.
Asi se cierra y se abre, perpetuado,
el ciclo del poema universal al pequeilo poema individual, la órbita continua de poética a poética del que un
fJtiido inaprehensible, la misteriosa
poesía, es la corriente animadora.

Se tiene la costumbre de reducir a
una pequeña bola esa inmensa eSfera
que gira balanceada sobre sus dos polos de la ciencia y del arte, igualmente estéticos. Pero es verdad que la pequeña bola toma el valor de una perla, es el poema propiamente dicho,
amasado entre los dedos del creador
propiamente dicho, el poeta.
Y no lo es sin razón, pues el poeta
es el creador del Verbo, del elemento
que concentra y dispensa por excelencia los poderes de los demás. Todos,
científicos y artistas, tienen necesidad
de su concurso en alguna medida; posee la facultad superior de reemplazarlos a todos o, lo que viene a ser igual,
de dar la ilusión de hacerlo. En el
verbo vuelve a encontrar el poeta a
través del ritmo la potencia original,
fecundadora del mundo, y mediante la
voz }o dota de una seducción suprema,
el Canto.
Pero la palabra no es sólo nn elemento de exaltación y de creación, es
un instrumento de precisión y abstracción, al mismo tiempo que un medio
cotidiano de intercambio, de simple
utilidad. Entonces ya no es más la
vida misma, no posee la fuerza capital, frecuentemente es sólo la pobre,
mala, seca e incapaz sirvienta. ¡Ay!
Se cree indispensable, abusa de su papel, su tirania se insinúa o se impone
a toda hora, paraliza nuestros impulsos v es la ceniza sobre la llama. De
acn; rdo a las épocas y las generaciones, el poeta mismo se convierte en su
víctima. Las poéticas se acartonan, los
poemas . se vacian, la poesía se desvanece. Estamos ahora en una de esas
épocas.

Aquí es la configuración de nuestros semblantes,
y desde hace años, no ha sido
sino un regazo de lumbre obscuraSan Isidro, ataja con tu lazada ardiente

Como ves, padecemos una doble sequía.
Puedo seguir hollando hasta que el agua brote
aunque mis labios sangren,
pero, ¿cómo hendir la cuchilla
para que se ablande el alma y el amor nos ampare?
Enriqueta Ochoa.

los muslos empotrilados que desde al amanecer,

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Página 7
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�UEÑOS POEMAS
CIUDAD
Al alcance de mi mano, cuatro caminos abiertos
por donde no pasa nadie.
La noche, -árbol de frutos inalcanzablescrece desde las calles.
Sin marinerós ni buques, sólo el viento
puede alejarse.
De la ciudad surge un río,
¿a quién buscar entre sus aguas?

MUJER
Jardín donde pastan los torrentes,
agua del primer bosque,
llano extendido y cálido,
país de costas lamidas por mares de luz,
árbol donde todos los pájaros cantan,
aleteo del sol y de los astros
en un solo minuto eterno y blanco,
fiesta de música sobre el mantel del prado,
manzana de ámbar,
luminosa ola de silencio sobre el mástil de los barcos.

/

I

I

'

ATARDECER
La sombra del jinete sobre el naranjo,
la sombra del naranjo sobre la piedra,
la sombra de la piedra sobre el agua,
la sombra del agua sobre la noche.
Una mujer tendida tiene sueños de pájaros,
un hombre tiene sueños de ríos,
y la sombra tiene sueños de silencios y cruces.

GEOGRAFIA
El vuelo del pájaro tiene pico amarillo y cola verde
La sombra del pájaro se parte en dos: uva y limón.
Pero águila y tigre van de la mano de norte a sur.

Hugo PADILLA.

MULTITUD
Azules, verdes, negros, ·violetas
pasan los hombres sin mirarse.
De obsidiana, de jade, de tezontle
van por la calle.
Sus ojos nubes, piedras, lagunas
no miran a nadie.
Página 8

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                  <text>Es una publicación trimestral editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León a través de la Editorial Universitaria. En las páginas principales de Armas y Letras se incluyen textos literarios, particularmente poesía, narrativa y ensayo, de escritores destacados de la localidad, nacionales e internacionales. Inició en 1944 de manera mensual, se mantiene activa en soporte físico y digital.</text>
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                <text>Armas y Letras, Boletín mensual de la Universidad de Nuevo León, 1956, Año 13, No 10, Octubre </text>
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                    <text>BOLETIN MENSUAL DE LA UNIVERSIDAD DE NUEVO LEON

UNMISITAiJO

Registrado como articulo de 2a. clase en la Administración de Correos de Monterrey, N. L., el 20 de Abril de 1944.

D.A.S.U.

Año XIII

No. 9

Septiembre 1956

FNVl(J

un Amable Escritor
Argentino
Dr. Daniel MIR

Con lamentable retraso, del que habrá que culpar a los im•
ponderables, llega a mis manos una carta de un escritor argentino, cuyo nombre no me considero autorizado a divulgar. La
misiva contiene no velada filipica contra un artículo mio publicado en "Armas y Letras" a raíz de la muerte de D. José Ortega
y Gasset, e incluso se me emplaza a un nuevo artículo rectifica•
ción del anterior. Siento no poder complacerle, pues juzgo que
nada hay rectificable. Per contra, tengo la impresión de que el
escritor argentino no captó en su totalidad las ideas expuestas,
seguramente por su posición politico extremista frente al caso
Ortega y Gasset, posición evidenciada en dos artículos suyos, aparecidos en revistas de Buenos Aires, que tiene la gentileza de
enviarme.
Es frecuente el fenómeno (dígolo sin ánimo de censura) de
los pinos que no dejan ver el bosque. Mi lejano interlocutor se
deja arrastrar por su postura anti franquista y, claro está, apro•
vecha la oportunidad para tronar contra un régimen que supone
falseó la actitud postrera del ilustre pensador español. Incluso
me menciona una carta escrita por los hijos de Ortega y Gasset
en la que desmienten la apostasía de su padre. Ni más ni menos.
Mi artículo no era otra cosa que la manifestación de mi asombro
ante las sorprendentes noticias propaladas por las agencias; pre•
cisamente aconsejaba que nadie lanzara las campanas al vuelo
hasta obtener una comprobación. Fué, pues, la expresión de una
duda. ¿Poco vehemente a juicio de mi amable corresponsal argentino? No podia ser de otra manera. La figura de un pensa•
dor de la categoría de Ortega y Gasset exige una actitud de abso•
luta honradez intelectual al ser comentada, apartando toda in•
gerencia politica susceptible de rebajar el tono. No afirmé, co-

(Discurso pronunciado en la Sesión de Clausura del Congreso
por la Libertad de la Cultura, el 26 de septiembre de 1956)

(Pasa a la página 3)

por Rómulo GALLEGOS

Motivos del orden personal, entre ellos mi temperamental
resistencia a colocarme en situaciones espectaculares, que no es
totalmente una virtud de la cual pueda envanecerme, me han
impedido asistir a las sesiones de esta Conferencia en la que se
me ha reservado sitio de honor; pero si hoy, por lo menos, no
estuviera aquí, ni habría cumplido el fácil deber de cortesía de
(Pasa a la página 2)

I

�La Libertad de la

CULTURA
(Sigue de la página 1)

c9rresponder a esa honorífica distinción, ni me habría mostrado
consecuente con la actitud reiteradamente asumida por mí al
pedirle a la intelectualidad de nuestros pueblos acto de presen,
cia responsable en los momentos críticos del destino de ellos.
Aquí ha sido congregada una gallarda representación del pensamiento americano en las distintas lenguas con que expresa sus
modalidades propias y nada menos que con la consigna de abogar por la libertad de la cultura y aunque a las deliberaciones de
esta Conferencia nada nuevo pueden aportar mis palabras, éstas sólo vienen a fijar mi posición ante el apasionante caso.
Pero como definirse ~n posiciones
de lucha es ubicarse y esto último exige previa exploración del campo que

se nos ofrezca, espero que se me permita que comience haciéndome esta reflexión: por la libertad de la cultura
dice el Congreso para el cual esta Conferencia trabaja; por la paz, viene diciendo por allá otro y son tan seductores ambos lemas que cabe adquirir
la posibilidad de que unos mismos
hombres asistan sin desdoblamientos
a uno y otro, puesto que cultura y paz
no son antinomias, sino, por lo contrario, modos de ser que se complementan mutuamente, con la añadidura de
que ninguna de las dos puede existir

hace dos años ante una reunión de
maestros de español en la Universidad
de Oklahoma, a propósito de un criterio de exagerado pragmatismo que
tendía a desplazar de la enseñanza universitaria todo lo que no fuese de aplicaciones prácticas, estrictamente úti-

duro, en realidad, porque ahora la mayor parte de las cosas se fabrican de
pl3stico, que no es lo que parece ser.
La edad de oro de la destreza, que no
de la cultura propiamente; pero de la
destreza más y más confiada a la eficaGia de la maquina."
TEMOR AL )IARXISMO
No es un secreto que los europeos,
los cultos apegados a sus viejas formas
que entroncan con Grecia y Roma, temen actualmente ver todo ese mundo
de su formación y de sus predilecciones barrido por las nuevas corrientes
desprendidas del ideario marxista y
llevadas al terreno de la política práctica por la revolución rusa; pero aunque por aquí somos herederos de la
cultura europea, los más genuinos res~
plandores de ella no brillan, .en realidad, sine, en las más cimeras cumbres
del intelecto americano -aquí Alfonso
Reyes, por ejemplo, sin que sea el único, por supuesto-, mientras los más
modestos empinamientos de esa cordillera nos contentamos con que la luz del
sol de todos ilumine un poco nuestra
tierra. Nuestra manera de sentirla,
amarla y pertenecerle. Y mientras
abajo, en la inmensa llanada que sostiene el alto monte, aún nuestros pue~
blos no han podido aprender todo Jo
que debieran saber, y, por consiguiente, cuando les hablemos de los peligros
que corre la cultura, nada tendría de

sin libertad. De tal manera que cuando así se ven divididas las inquietudes y las esperanzas humanas en los
dramáticos momentos actuales, a nadie deberia ocurrírsele que son dos
posiciones contrapuestas e inconciliables las que están tirando para aquí y
para allá de la suerte del mundo en el
porvenir ... si no se supiera que una
misma palabra pu,ede servir muchas
veces para distintas y aun contrarias
cosas, como suele ocurrir que sean el
convencer y el utilizar. Y de este lado
era imprescindible decir con claridad
y sin malabarismos mentales de qué
cultura se trataba cuando para ella se
pedía libertad, a fin de que la gente,
la multitudinaria gente de nuestros
países l1acia la cual debían volcarse
laS corrientes directoras de pensamiento que manaran de esta Conferencia ~sin riesgo de que todo se quedase en meditaciones de cónclave aislado de la reaHdad circqndante-, pu•
diera poner corazón y voluntad donde
hubiese puesto oídos, sin abrigar sospechas de que fuese algo muy diferente de la cultura aquello para cuya defensa desde aquí se le estuviera invitando.

Pero si queremos ser francos y evitar que se nos tilde de administradores de estupefacientes, debemos tener
el valor de proclamar que nuestra
preocupación, que la amenaza que nosotros sentimos y en la cual creemos
no es el comunismo. No porque de algún modo nos inclinemo$ a sus formas peculiares de ideología y procedimientos -bien definida tienen ya
quien esto dice su posición en el campo de la lucha política por los ideales
de la democracia auténtica, sin sacrificio de los fueros de la individualidad- ni porque seamos indiferentes
ante los conflictos que nos acarrearia
la implantación ·del comunismo en
nuestros países, sino porque la existencia de problemas mucho. más contundentes y directos en cuaiítb a Jas
amenazas contra la cultura entre nOsotros, nos obliga, por razones de sinceridad y hasta de simple seriC'dad, a
dirigir nuestros ataques contra otros
objetivos. Pues si ya un escritor español calificó cierta vez el continente
americano como tierra de la imitación
-sin incurrir en desacierto absoluto
porque en realidad hemos sido imitadores en varios campos de la humana
actividad intelectual, por razones obvias-, como ya de mucho de eso nos
hemos alejado para ejercitarnos en formas propiamente nuestras, seria deplorable que ah0ra también nos viésemos
obligados a imitar las dolencias ajenas
y ante un mal remoto para nosotros,
como ya es harto sabido y aquí se ha
dicho.

Juntad de pueblo cada vez que pueda
~stnr dicidiéndose el destino de aquel
.a que se pertenece-, desde esa posición, que constituye la mejor experiencia de mí mismo ante un deber exigente, no vacilo en afirmar que la cultura cuya libertad debe ser procurada
y drfcndida en los nuestros -hablo
;nirando hacia el mío particularmente- no es tanto la que nutra y adorne
la int('ligcncia de selección para el meD('sler científico o artístico, sino la
cultura social que capacite masas para la comprensión de los problemas
inhC'rentes a los pedimentos de felici&lt;hld colectiva y especialmente la cultura civica adiestradora del ejercicio
de soberan ia democrática plena de
conciencia y de la voluntad.
Yo he presenciado en mi país verdaclPras manifestaciones de cultura cíYica que desmienten rotundamente la
socorrida y calumniosa tesis de la inmadurez de mi pueblo para los ejercidos políticos ~no el único en nuestro continente del cual se diga tal cosa- , como también presencié luego y
sufri el atropello llevado a cabo por
las fuerzas constitutivas del antipueblo, que allí, como en otras partes también, han estado en su hora más propicia con la irrupción del militarismo
loca I en el campo de las actividades
])Oliticas, intromisión que les está vedada a los cuerpos armados en las
Constituciones democráticas de nuestras repúblicas y que . fue apoyada, fa~
Yorrrida o consentida, pero culpablemente en todo caso, por los intereses
financieros de propios y también de
extraiios.

•

Pues si es cierto que en muchos de
nuestros pueblos de origen hispano,
en combinación con elementos étnicos
a los que se l~s pueda o se les quiera
negar capacidad para ordenados ejercicios ele republicanismo y democracia, la historia ha sido una sucesión
de zarpazos de la fuerza contra el derecho, de donde un compatriota mio
sacó a sus gustos la tesis del gendarme
necesario para los mantenimientos de
la tranquilidad pública -a la medida
de la arbitrariedad gobernante, por supuesto-, y si también es verdad que
esos gendarmes no han nacido en
,vashington, esta hora de planteamíent9s francos me pide replicar que desde allí, de alguna manera, los han amamantado.

PROBLEMAS ESPEFICICOS
BA~ANOS, PETROLEO, AZUCAR

CULTURA Y LIBERTAD
Desde luego, los conceptos de cultura y libertad varían según las épocas
y según los países y podemos decir que
el primer.o de ellos, por lo menos, no
es exactamente el Illismo en Europa
que en América ni en la porción de esta de origen hispánico, o más ampliamente: ibérico; ni aun tampoco, con
escrupulosa exactitud, en la que le da
asiento a la grandeza y a Ja prepotencia de los Estados Unidos. Palabra autorizada ya señaló aquí como uno de
los peligros que hoy amenazan la cultura en nuestro continente lo que se
podria Hamar el maquinismo y a mi
me complace la corroboración que así
han tenido algunas mías, pronunciadas

que aquí ocupan asientos de responsabilidad entre la estimación de todos
los que los rodean, pero rindiCndoles el honor a que son acreedores
un Norman Thomas y un John Dos
Passos -no hago discriminaciones al
citar solamente a los que de ellos me
sún mejor conocidos-, hombres sin
historia de condescendencias ni con
la iniquidad ni con el engaño traicionero, puedo agregar que no es tampoco un secreto que de esa preocupación cuidadosa de intereses materiales,
proviene, en gran parte, la razón de
ser de esta Conferencia que hoy clau~
sura las actividades en suelo de la
América Latina y no por azar escogido para asiento de ella este México
donde se pueden defender con digni•
dad los fueros del espíritu, donde se
alzó la voz orientadora de Benito Juárez al decir: el respeto al derecho ajeno es la paz.

... las más cimeras cumbres del pensamiento americano

]es. r1Enseñanza -dije alli- formadora de profesionales que hagan cosas
visibles y concretas, tanto mejor mientras más parecidos a las máquinas salgan ellos de las aulas, reducido el factor personal estimable en la obra al
mínimum de Ja marca de fábrica -1a
Universidad donde se formaron-, porque es el espiritu de la máquina -si
se me tolera esta paradoja- lo que le
imprime carácter al modo actual de la
cultura recomendable. ¡ Duro tiempo de
hierro, de acero! -exclamé, mas para
agregar en seguida-: -Bueno. No tan

extraño que se quedaran mirándonos
con cierto aire de sorpresa ... si no de
desconfianza.
'Cna preocupación semejante a la de
los mencionados europeos cultos existe
también entre los norteamericanos, pero condicionada por consideraciones
del orden práctico, como tienen que
ser 1as que les inspire la ya aludida
amenaza contra el poderío económico
del gran país de ellos. No me refiero,
por supuesto, a los ilustres representantes de la cultura norteamericana

En cambio --repito- tenemos nuestros problemas específicos respecto a
ia libertad de la cultura. Acaso algunos de Jos Qnc me oyen preferirían
que yo los enfocase como literato simplemente y desde puntos de vista sin
relación ~lguna con la política; pero
he de repetir aquí, otra vez más, que
los modos del acontecimiento ,·enezolano y que han compuesto mis circunstancias, han hecho de mi un préstamo
de las puras letras a la política, vigente todavía ese compromiso, por lo que
se refiere a confianza de pueblo, el
mío, puesta en mi. Y desde esta posición-que. por lo demás, en los tiempos
que corren casi no hay otra para quienes, acabado y desacreditado aquello
de las torres de marfi1, no pueden satisfacerse en ejercicios de inteligencia
que no los obliguen a comprensión de
las angustias de pueblos que estén rodeándolos y a compenetración con
.ellas en cabal mantenimiento de la dignidad intelectual, que no pide solamente abstenerse de apoyar los procedimientos de la arbitrariedad y de la
inmoralidad politicas o de colaborar
con ellas, ni siquiera cohonestándolas
con el préstamo ocasional del nombre
propio Y puro para funciones ataña~
deras a la personal capacidad, sino que
exige activa función ductora de la vo-

Porque bananos en Centroamérica,
petróleo en Venezuela y Colombia y,
para endulzar la píldora, azúcar en
Santo Domingo y Cuba, mejor se les
dan a quienes aspiran a pingües negocios tranquilos a la sombra de una espada complaciente que en las inmediaciones de una urna electoral donclr una mano de pueblo meta voluntad
de pueblo. Que es ejercicio de cultura
fundamental cuya libertad reclama
amparo y defensa positivos.
Desde luego, el capital inversionista
ejerce una función natural al procurar
los mas espléndidos beneficios y no es
suya toda la responsabilidad de la
exacción, pues la mayor parte de ella
es de quienes no , defienden lo propio
con la escrupulosidad y la energía debidas; pero huelga decir que esas excesivas apetencias de los explotadores
de nuestra riqueza que los inducen a
apoyar y hasta a promover violaciones
del derecho y de 1a ética cuentan a
menudo con el respaldo del poderío
norteamericano, de donde éste así aparee(' como cómplice de culpas de 1as
cuales con mayor facilidad nos redimimiríamos si fuesen tota1mente nuestras.
¿Podrá decirse que me he desviado

Página 2
I

del tema de esta Conferencia arrimando la brasa para una sardina que no
tenia por qué estar en el asado? Creo
que no, pues todos sabemos que el
pensamiento inspirador de esta reunión ha sido el de estimular y agrupar
las fuerzas de la democracia americana - que son los instrumentos esenciales de la defensa de la cultura entre
nosotros ~ para realizaciones prácticas que contribuyan al mejor entendimiento entre nuestros pueblos y a los
mas eficaces modos por los cuales ellos
obtengan y retengan el bienestar que,
en ejercicio de dignidad, les procuren la felicidad que les sea dable dis•
frutar.
Las actividades de esta Conferencia
han cuajado en buen número de resoluciones adecuadas a los propósitos
que ella persigue en pro de la libertad y de la cultura y de aqui regr~sarán sus delegados a sus actividades
propias, pero ya con un compromiso
de solidaridad y se me ocurre que el
mejor modo de cumplirlo sería dedicándonos al empeño de consolidar la
Yoluntad de nuestros pueblos en torno
a un pen"Samiento como el que inspiró
aquella Consulta dirigida por el Gobierno del Uruguay, hace once años,
a los de los demás países americanos,
con el fin de establecer maneras de
protección internacional de los derechos del hombre y de acción colectiva
de defensa de ellos, y a la cual adhi•
rió el de Venezuela cuando hombres
del partido politico a que alli pertenezco tenían responsabilidad mayoritaria en la dirección de los destinos
nacionales. No me mueven, pues, a este pedimento impaciencias de desterrado, porque dentro de la hospitalidad mexicana de que disfruto no se
me han puesto límites opresores a mi
dignidad personal y porque al formular el deseo que se me ha oído expresar no he demostrado sino consecuencia con mi ubicación ideológica.
Tropezó esa mencionada Consulta
con las susceptibilidades del principio
de no intervención de un país en los
problemas internos de los demás; pero
respecto a ese delicado asunto ya en
dicha Consulta se preestablecían los
modos de dejar a salvo lo que de justo
y decoroso contienen esas preocupaciones y, por otra parte, bien pueden
venir al caso, entre nosotros, las palabras del norteamericano Adolf Berle
en una conferencia convocada hace
poco por la Asociación Interamericana
de la Prensa: uNo intervención no significa nunca que no puede haber intervención por medio de las ideas."
Y ésta es ]a función específica de los
hombres de pensamientos que aquí se
han reunido, pues si los regímenes dictatoriales implantados en nuestra América se entienden mutuamente a sus
anchas y se prestan servicios recíprocos de represión, del mismo modo
- en planos superiores, desde luegodeben prestarse mutuos auxilios las
fuerzas democráticas que en nuestro
continente corren una misma suerte-y
son los hombres de pensamiento liberal, democrático, quienes deben orientarJas y conducirlas hacia el entendimiento unánime, creador de fuerza solidaria.
Porque si nadie podía dudar de la
claridad de inteligencia que brillaría
en las deliberaciones de esta asamhlea,
a nadie, tampoco, debe inducirlo el pesimismo a repetir, por este caso, aquellas palabras del Grande Hombre de
América que fue el Libertador de mi
patria: HEl talento sin probidad es un
azote."

(Tomado de LA GACETA ,Año III,
No. 25) Septiembre de 1956.

A un Amable Escritor
Argentino
(Sigue de la página 1)

mo supone el escritor argentino, que Ortega había negado en sus
últimos momentos la trayectoria ideológica de su vida; antes bien
puse en cuarentena el informe. ¿Me permite suplicarle una nueva lectura de mi trabajo?

Escribe al final de su carta: "Me gustaría ver en "Armas y
Letras" una aclaración a su artículo, ya que de otra manera subsistiría la injusticia que usted cometió con Ortega, inducido a
eUo por falsas informaciones". No hubo injusticia por cuanto
claramente confesaba mi incredulidad respecto a las informaciones; no hubo falta de simpatía, por el mucho respeto y la gran admiración que he profesado siempre hacia quien fuera mi maes,

-~-

~-~
'
;;.,

...

••
.,.

•·~

tro. Más aun: de él aprendí, amable colega, que en buen filosofar, más que el mundo que nos rodea, es el espíritu humano
que tal mundo contempla lo que ante todo nos enseña la' filoso,
fía; un mundo, por consiguiente, que lo es de dentro; y si la verdad es para el científico un criterio, para el filósofo no es ni
puede ser más que un problema. La aparente verdad de las informaciones la convertí en un problema. El, que tantos problemas planteó en su vida, se despidió de nosotros dejándonos el
problema de su muerte. ¿Se falseó la verdad? de acuerdo.
Estamos, pues, donde estábamos. Aprovechó usted la coyun,
tura de la muerte de Ortega y Gasset y de los difamadores de su
muerte, para arremeter contra una dictadura; yo, que soy una
victima de la misma, no quise mezclar el preclaro nombre del
insigne maestro, con las vaivenes de la política que, por serlo, es
circunstancial. Ortega·es eterno; la dictadura es efímera. Rehuyo
resueltamente unir, en este caso, lo pasajero con lo eterno.
Página 3

�UN COCTEAU CONFOfilllSTA
Con. "La ~fachine á écrire" el reciente académico de la Francesa, Jean
Cocteau entra en el repertorio de la
Comedia Francesa. La comedia no es

nueva ni está considerada entre las
mejores de su autor; hay quien se ha
preguntado el por qué de su exhuma-

ción: puesto a montar una obra grande de Cocteau, el Teatro Francés hubiera podido elegir "Orfeo", la más
famosa de sus obras dramáticas, la

que nos ofrece los más típicos valores
de su poesía funambulesca ... Creo que
el público que experimenta un evidente placer asistiendo a las representaciones de "La máquina de escribir"

/

EL TEATRO
EN PAR IS

independencia, la sublevación, es co•
sa de "niños terribles", que desapareño se plantea esas preguntas. Yo, tam•
ce en cuanto se dobla el primer cabo
poco; acaso por defecto mío, me he
interesado y divertido mucho más es- de la edad.
Esta moraleja conformista -que en
cuchando este "máquina" modesta de
vano buscaríamos en Gide- hace que
escribir cartas que viendo aquella, faesta comedia de Coctesu sea revolutídica, que su autor calificó de "Macionaria solo en apariencia y constituquina Infernal" y que no hace mucho
ya en el fondo, bajo sus atrevimientos
nos ofreció Jean Marais.
de superficie una apología de la seVerdad es que la interpretación que riedad y de las buenas costumbres, de
los comediantes oficiales nos ofrecen la vida de familia y de los deberes de
de "La máquina de escribir" ayuda no la paternidad y de la maternidad -Ya
poco al éxito de la obra. Asistimos a que Solange deja el amor fantástico de
un auténtico "festival" Robert Hirch", l\Iaxime para dedicarse a la educación
ya que este joven actor asume el doble de su hijo - e incluso una loa de la
papel más importante de la comedia policía, a la que todos lm¡ personajes
y no sale de la escena como Pascal muestrán general aversión, pero que
sino para volver a entrar como Ma• termina por arreglar todo gracias a la
xime. Robert Hirsch, cuyo alejamien• finura y nobleza del sobrehumano deto del cine y su actuación. en un tea• tective Fred. Tantas cualidades de
tro que rara vez se desplaza limitan "buena prensa" hacen de esta come·
la fama al mundo parisién, es, sin du• clia de juventud revoltosa el certificada, uno de los mejores actores con do de buenas costumbres y de maduque cuenta el teatro en Francia. En rez moral y mental de quien, después
otras ocasiones hemos aludido a sus de haber sido recibido por los ''inmor•
excelentes interpretaciones de los clá• tales" bajo la cúpula del Colegio Masicos; él encarnó el inolvidable "Ar• zarino, se codea con los auténticos delequin poli par l' Amour" de Marivaux tentadores de la inmortalidad literaria
con irresistible tra,•esura; él fué el bajo la del Teatro oficial francés. Este
único alivio entre el fastuoso aburri- conformismo no hace, a nuestros ojos,
miento de "Les Amants Magnifiques" menos interesante una comedia escride Moliere. En la ocasión que ahora ta para ser representada, con la m3s
comentamos, sirve el texto de Cocteau consumada habilidad y sin renunciar
con una juventud y un dinamismo ex- a un solo truco escénico, sino que, por
traordinarios; los dos papeles son di- el contrario, le da mucho mas valor
ficiles, si se quieren matizar, si se han que una fácil inmoralidad.
de mantener en ese raro equilibrio,
entre lo absurdo y lo real, entre lo dramático y lo grotesco, que exige la
UN BALLET POLICIACO
obra. Hirsch nos convence tanto haciendo de Maxime fantaSioso y enferLa compañía de Ballets de Roland
mizo, que esconde su fracaso entre Petit, ha presentado esta temporada
mentiras y arrebatos de orgullo, co- en París -después dé una larga gira
mo interpretando el ordenado y abu• por América- un espect3culo comrrido Pascal, su hermano gemelo. Con puesto por cua1.ro obras diferentes, dos
Hirsch triunfan los otros cuatro acto- ya conocidas y dos estrenos. Son estos
res: Joan l\Ieyer, en el policia-3.ngel ' 1 Belles damnées", ballet tipo musicHcurtebise que dirige la encuesta (y hall- género por el que Petit mues•
que ha dirigido también la puesta en tra siempre cierta preferencia, pero en
escena); Jacques Serv"iere, en el padre el cual no nos parece tan acertado en
ingenuo y obcecado; Lise Delamare, esta vérsión del Infierno a ritmo de
en la enamorada y otoñal Solange; y jazz como en su anterior creación
en especial, Annie Girardot, en la in- "Cine Bijou", sátira de los films amesoportable, impertinente, infatigable e
irresistible Margo!.
La comedia es sobrado conocida
para que sea .. necesario contar su argumento. Recordemos, solo, que en
una pequeña ciudad, un anónimo que
firma sus cartas con el nombre de "La
m3qu.ina de escribir" ha sacado a relucir toda la corrupción que se escondía bajo las apariencias más respeta•
bles, y ha llevado a la ruina y aun a
la muerte a personajes de viso. Margot
y Maxime, hija adoptiva e hijo deste•
rrado del viudo de una gran actriz, se
confiesan sucesivamente culpables. Pe•
ro no es cierto; la "Máquina de escribir" era una oscura y en apariencia
normal empleada de correos y los dos
jóvenes no eran sino dos inadaptados,
dos fanfarrones, qlle con sus mentiras
querían sobreponerse a la inferioridad que les inflige su nacimiento y su
constitución fisica respectivam_ente. La
obra terminara con un Happy End, el
hijo descarriado sentara cabeza y volverá a los brazos de su padre, la novia fantasiosa hallará la paz en los de
su celoso y monótono novio Pascal. La

Página 4

Por Julián GALLEGO.

ricanos y "La chambre", en el cual el
coreógrafo ha colaborado con el novelista Georges Simenon y el pintor
Bernard Buffet. Con tales ayudas puede suponerse que este ballet es, cuando menos, inquietante.
El espectador puede empezar a asustarse viendo el telón de boca que representa dos ojos que miran con la ex•
presión horrible de los personajes de
Buffet. En cuanto este telón se levanta, podemos ver una habitación de hotel barato -"la chambre"-, un cuarto destartalado, sucio, con una cama
de hierro, unas sillas esqueléticas, una
estufa cuyo tubo recorre horizontalmente la -escena, una mesa con una
lámpara y un teléfono. Y vacilando,
intentando emplear éste y haciendo
caer aquella, un hombre joven moribundo, que salta en cortinuas contrae•
ciones hasta que al fin, dejándose caer
aparatosamente al suelo, queda inmó-

,,n.

La criada del hotel entra, abre la
cortina, descubre el cada.ver, da un
grito. Los vecinos acuden y, tras ellos,
la policía, que empieza a interrogar, a
recoger las ropas c.Sparcidas del muerto, a fotografiar a este, en una actividad febril que conlrasta con la inmovilidad de la victima; la cual es sacada fuera del escenario, en donde queda solo, intentando reconstruir el crimen, el detective principal.
Un malestar, un sofoco extraño comienza a invadirle. Se quita el sombrero, la chaqueta, la corbata, los va
tirando por los mismos sitios donde
estaban los del asesinado. Abre el cajón de la mesa. Una nube de papeles
cae al suelo. La atmósfera o un sutil
hechizo lo domina; se sienta en una
de las sillas mastoclónticas, de espaldas a la ventana, por la que vemos entrar, procedente de la buhardilla de
enfrente, a una mujer de larga cabellera que se dirige sigilosa hacia el detective y con gestos magnéticos termina de dominarlo. Inútil será toda resistencia, el policía incauto caera en
brazos de la vampiresa quien, después
de una escena de amor, acabara cla•
vándole en el pecho, como al otro, un

cuchillo y desapareciendo por la ven.
lana.
y queda junto a la mesa, vacilando,
tratando --en vano de telefonear, derribando la lámpara, un hombre joven moribundo, que salta en continuas
conÍracciones hasta que al fin, dejandosc caer aparatosamente al suelo,
queda inmóvil. La criada del hotel entra, abre la cortina, descubre el cadá•
ver, da un grito. El telón cae antes de
que pueda continuar esta pesadilla dt!
Hsesión continua''. El ballet ha terminado.
Roland Petit ya habia sido atraído
por el género policiaco anteriormente.
Su famoso ballet "Les croqueuses de
diamants" tenia una parte de misterio
y de "suspense" envuelta en una poesía prevertiana y en una música de
fácil pero atractivo lirismo. Imposible
recordar ni una sola nota de la músi•
ca de "La chambre". ¿Es que hay música? No lo sabemos, creomos que si.
¿Hay baile? De esto estamos un poco
mas seguros, hay baile, especialmente
un paso a dos (el duo de amor violento, especialidad de las coreografías de
Petit, de "Carmen" a "La chambre")
bai1e muy expresionista y un tanto
acrob3tico. Lo que si sabemos es que
hemos pasado un mal rato. Sabido es
lo mucho que el público aprecia las
obras que le hacen llorar o temblar;
esta constituye, pues, un gran éxito.
Pero, a pesar de todo, el público -y
nosotros con el- prefiere un ballet
mas bailado, mas musical, mas lírico,
de un misterio menos sórdido, y sigue
aplaudiendo con calor, como cuando fue estrenado hace dos años, "Le
loup", esa obra maestra de Roland
Petit y de todo el ballet moderno:
PARIS Y MOZART
Permítase que salga, por excepción,
del campo estrictamente teatral de estas crónicas para celebrar el segundo
centenario del nacimiento del músico
que más quiero. Empleo querer en el
estricto sentido de la palabra; para mi
Mozart no es un genio que admiro, es
un verdadero amigo por el que siento
el mismo cariño que si se tratase de
una persona viva. Todavia más: aun•
que parezca ridículo, a veces me viene al pensamiento lo que sería la vida
sin Mozart y creo que no seria lo mismo, que le faltaría algo. Mozart es una
de esas criaturas que han venido al
mundo para gloria de Dios y para edificación de sus contemporáneos y de
sus seguidores.
En la apreciación &lt;le Mozart hay dos
tendencias: la de quienes ven en él un
compositor de peluquin, de un falso
dieciocho estilo "Don Gil de Alcalá",
en que la gente van vestidos de "anti·
guos" como en aquel famoso baile de
trajes del Madrid del novecientos, mú•
sico todo frivo1idad y ligereza, agradable como un sorbete, cornucopia de
sonidos, propio para principiantes de
Conservatorio o para fiestecita de Fin
de Curso; por otra parte, niño prodi•
gio, Pierino con casaquín y chupa, fe.
nórneno de Feria internacional, para
ilustración de tabaqueras o de abanicos. Algo, en fin, muy mono, muy finito, un sol de compositor -por emplear Ja fraseología al uso-, con su
naricita larga y su frente erguida, sus
encajes y su espadin. Nada de común,
naturalmente, con los genios "de verdad", con Beethoven, con Wagner, con
Brahms, con Liszt, que nos arrebatan
por empireos tormentosos, con alas de
viento y de timbal, mientras el pobre
Wolfgang-Amadeus (mira que llamarse
asi ... ) sigue dale que dale a su clavicínbalo, como quien hace puntilla. Para otros, Mozart ha dicho, con menos
énfasis, con mejor gusto, pero con la
misma o mayor sinceridad, lo que nos
han podido decir los compositores
mas arrebatados; su profundidad es

mayor que la de muchos pretendidos
genios y comparable :i ·un lago, plácido en apariencia, pero que encierra
misterios que un riachuelo impetuoso
no posee. Su audacia y su oriSinali•
dad no conocen limites y para emplear esa absurda palabra que hoy
usamos para alabar a alguien, resultan, muy a menudo, "de vanguardia".
Cuando quiere expresar la melancolía
o la pasión, logra, en su sencillez solo
aparente, efectos mas desgarradores
que cualquier otro. Se adelanta a los
románticos sin abandonar lo clásico,
reune la melodía italiana con la cien•
cia germánica y tiene el poder de hacer aparecer fácil lo que le ha costado muchas dificultades y de matarse
trabajando sin que nadie se de cuenta.
Como él mismo decia al director de
orquesta Kucharz "nadie se ha dado
peores ratos que yo para aprender y
puedo afirmar que no existe un solo
maestro de alguna nombradía cuyas
partituras no haya estudiado".
Naturalmente, soy de esta opinión
segunda, hasta tal punto que si se me
presentara esa isla desierta que nos
sirve, en hipótesis, para elegir hasta
el extremo entre nuestras aficiones, to•
maria como música la de Mozart y de
ser una sola obra el "Don Juan". En
esto entra este articulo en la serie del
teatro en París, pues ¿qué mllsico ha
servido al teatro con más fidelidad y
más talebto que este, con más gusto Y
más sentido de las tablas? Personalmente, no he pasado en una sala me•
jorcs ratos que los que Mozart me ha
deparado con sus óperas, donde la di•
versión se junta a la emoción, y la alegría a la serenidad. La Opera de París
no es demasiado aficionada a Mozart;
no ha puesto en su escena mas que
cuatro de sus óperas por la mala razón -según algunos- de que el marco es demasiado grande para tan delicadas joyas; ni que decir tiene que
quien piense esto forma parte del primer grupo antes aludido. La Opera cómica ha representado siete. En la Opera de Paris (entonces situada en el PaJais-Roral) se estrenó, sin embargo, el
el ballet de Mozart "Les Petits Riens",
en 1778, con coreografía del famoso
Noverre, pero el nombre del ya famoso compositor no figura en los carie•
les. En la actualidad, la Opera ha montado con lujo "La Flauta Encantada"
que comparte con "Las Indias Galan•
tes'' de Rameau y el "Oberón" de
,vcbcr los éxitos de gran espectáculo
del teatro lírico oficial.
Mozart estuvo tres veces en París:
en 1763, 1766 y 1778. La primera, se
alojó con sus padres y hermana en
el Hotel de Beauvais,- que todavía
existe en nuestros días, en la calle
Francois . Miron, 68, y en el cual se
celebrará un concierto conmemorativo
el 4 de junio próximo, de igual modo
que en el Palais-Royal se bailarán "Les
Petits Ricas" un mes mas tarde. Este
palacio, con su hermoso patio ovala·
do, era residencia del embajador de
Baviera, quien cedio a la familia Mazar! una habitación donde se instalaron los cuatro y un clavicimbalo; Mozart era entonces el niño prodigio de
7 años recibido en éxtasis por todas
partes. En su segundo viaje, también
familiar, parece haber vivido en la calle de la Chaussée-d'Antin, cerca de la
actual Gran Opera; los éxitos mundanos no son tan brillantes: El niño tie•
ne ya 10 años y aunque toca mejor
que antes, tiene menos gracia que no
sea un fenómeno. Además ya lo han
oído una vez. El tercer viaje, Mozart
lo hace con su madre, que morirá en
París, en 1778, en la posada de los
Quatre-Fils Amyon, en la actual calle
Sentier, cerca del Palacio-Royal y de
la parroquia de San Eutaquio, donde
se celebraron los funerales y donde, el
pasado 27 de enero, fecha del aniversario del nacimiento de músico, el predicador de la "Misa de la Coronación"

sencillo que deben suceder. No en vano Diderot como tratadista de Arte recomienda la observación de lo que nos
rodea.
El veterano actor Henri Rollan ha
dirigido esta representación e inter• ·
prelado el principal papel. Ha salido
triunfante de tan difícil empresa, se•
cundado por esos valiosos elementos
de la Comedia Francesa cuyos solos
defectos derivan del conservadurismo
de la Casa. Conservadurismo, en este
caso, de buena ley, pues nos ha permitido deleitarnos con una comedia
desconocida incluso en su tiempo y
que acaso tenía que esperar hasta el
nuestro para ser apreciada en lo que
vale.
"LA GUERRA Y LA PAZ"

evoco el dolor del joven llfozart, solo
en Par is; en esta ocasión se le ofreció
el cargo de Organista de la Corte que
él no aceptó.
Ni París ni la música francesa parecen haber influido mucho sobre
Mozart; conoció en esta ciudad los
mayores triunfos y los mayores dolores, y en ella compuso _obras muy es.
timables, entre ellas la· llamada "Sin-.
fonia Parisién", en Re. (K-297). Este
habitual invitado de todas las Cortes
demostró sus gustos liberales al com•
poner una ópera "Le mariage de Fígaro" de Beumarchais, en Viena, en
1786; es la aportación principal del
talento francés al de Mozart, que cali•
fieaba de "asnos" al público de París.
Pero París no se lo tiene en cuenta y
celebra el segundo centenario del feliz
nacimiento del compositor con una se•
rie de manifestaciones culturales, como las que ya hemos reseñado, nume•
rosos conciertos y unas "jordanas mo•
zartianas" - del 22 al 25 de marzo en las que, en discusiones internacio•
nales, se tratará. de estudiar las influencias poco conocidas que ha sufrido el talento de Mozart.
TEATRO DE VANGUARDIA ... EN LA
COMEDIA FRANCESA
He a qui el argumento de la comedia
"Est-il bon? Est-il mechant?" que el
teatro oficial francés acaba de estrenar: Hardouin, escritor de más inge.
nio que fortuna, recibe de una de sus
mejo.res amigas la petición de una comedieta en un acto para representar
en su casa; viendo que él rehusa, hace
intervenir a su camarista, que el escritor mira con buenos ojos y a quien,
en efecto, promete escribir la obra,
con un buen papel para que la doncella se luzca. Naturalmente, la dama
de la casa se siente muy ofendida por
haber conseguido lo que deseaba y no
quiere representar la comedia.
La cual, por lo &lt;lemas, n.o llega a
ser escrita por Hardouin, sino por un
conocido suyo, autor vanidoso y des•
conocido, que no resiste a la tentación
de verse representado; por cierto que
el papel escrito para la doncella no es
tan agradable como ella se esperaba.
A casa de la misma dama llega una
señora de provincia con su hija. La
madre ha ideado este viaje a París para quitarle a su hija de la cabeza un
noviazgo que ella no aprueba. El novio las ha seguido y pide ayude a su
amigo Hardouin. Este se ofrece a arre•
glar todo, a condición de tener abso.
luta libertad de acción; y con un par
de cartas, una de su mano dirigida a
su amigo, y otra de éste, falsa, en la
que le confiesa haber seducido a la
muchacha, logra de la madre el consentimiento que negaba.
Vna viuda de buen ver solicita, en
vano, que la pensión de su marido ma•
rino recaiga en su unico hijo a la
muerte de ella; Hardouin se ofrece a
ayudarle, a base d~ tratar el asunto .de

modo personal: tan personal, que hace
creer al Ministro que el niño es hijo
suyo, con lo cual lo que el derecho y
la filiación legitima no hubieran logrado, lo consigue la picardía, y la
pensión es concedida y aun duplicada.
Un marqués desea que sea su capelhin un abate de quien se le ha hablado muy bien; pero basta que Hardouin
intervenga para que, con vencido de
que es un hombre poco recomendable,
lo sustituya por otro que es, precisamente, el que menos le conviene para
su c:.i.pellania, aunque el que más para
su éxito mundano- que es en el fon.
do lo que busca con sus apariencias
de devoción.
Un abogado pleitea desde hace tiempo con una mujer; tli uno ni otra qui e•
ren renunciar a sus derechos ni oír
hablar de acuerdo. Hardouin resolver3
el litigio, haciendo concesiones de una
y otra parte, con el consentimiento de
éstas que creen engañar a la contraria.
Todas estas intrigas, combinadas a
lo largo de la comedia, preparan el
desenlace, en que los personajes que
se han beneficiado de los buenos oficios de Hardouin, le acusan de haberlos engañado y de haber empleado a
su favor medios que ellos no deseaban emplear. Una especia de juicio bur•
lesco se organiza cara al púbJico, del
que Hardouin sale absuelto, pues nadie
puede negar que tiene lo que queria te•
ner: la dama su comedia, el autor su
público, la doncella su papel, los novios
su bocJa, la madre una hija casada, el
marqués su capellán brillante, el abogado y su contrincante el litigio resuelto, la viuda en fin su pensión.
"Es bueno o es malo?" dice el titulo
de la comedia refiriéndose a Hardouin.
Y no lo sabemos, ni el propio Hardouin
lo sabe, ya que le divierte tanto urdir
estas tretas para sus fines deseables
que no podría asegurar que lo haga
por bondad, que acaso lo hace por mala intención.
Esta comedia de corte pirandelliano
fué escrita en el siglo XVIII por Denis
Diderot, autor teatral desconocido y
enciclopedista famoso. Su concepción
del teatro es la de un autor de nuestros días. Si acepta la ley de las tres
unidades escénicas, acción, tiempo y
lugar, ya vemos que en cuanto a la
primera no es un observante riguroso;
la unidad, que consiste en el carácter
de Hardouin, es una unidad "de fondo" que n.o evita una pluralidad absoluta de las acciones, hasta siete diferentes; en cuanto al tiempo y al lugar, trata las reglas de modo tan desdeñoso que renuncia a toda verosimilitud, y hace suceder ]os acontecimien•
tos a un ritmo endiablado y todos en
el salón de la dama de la comedia, a
donde Hardouin traslada sus reales y
recibe a todas sus visitas. El lenguaje
es de una gran sencillez, muy directo,
sin aceptar la menor afectación; y las
cosas suceden - salvo esa acumula•
ción de tiempo y de lugar - del modo

La adaptación teatral de una novela
ofrece siempre enormes dificultades;
es preciso trasladar a un campo diferente una obra creada, justamente, en
razón de unas posibilidades y de una
técnica imposibles en la esCena. Estos
inconvenientes se multiplican si se tra~
ta de una obra conocida, de la que
cada lector se ha formado ya su idea
personal. En el caso de "La Guerra y
la Paz" de Tolstoi, el tamaño de la novela, su riqueza, su densidad y su trascendencia histórica y politica convier•
ten la empresa en algo casi imposible.
Por ello el anuncio, en la cartelera
del Festival Internacional de Paris, de
la representación de "La Guerra y la
Paz" por la Compañia del Schiller
Theater de Berlín babia despertado
una gran curiosidad, aumentada por
el prestigio del nombre del realizador
escénico, Erwin Piscator; y una mu•
chedumbre compacta ha llenado el teatro Sarah-Bernhardt sin parar mientes
en el calor casi insoportable que comienza a dejarse sentir en los locales
cerrados.
No entiendo la lengua alemana. Mi
comentario, por tanto, habrá de limitarse a la adaptación "visible" de una
novela que, por fortuna, conozco lo
suficiente para poder entender, poco
más o menos, lo que sucede en el escenario. El del Sarah-Bernhardt es
enorme; todavía aparece ampliado para que pueda contener la estructura
adoptada por Piscator. La linea de las
"candilejas" abarca los palcos prescenios y en su centro ofrece una especie de "banquillo de los acusados",
con acceso a la sala, rodeado por una
balaustrada de madera, que será ocupado por Natacba; en los dos extremos laterales del proscenio, dos barandillas y dos sillones marcan los lugares· que ocuparán Andrés y Pedro,
personajes principales de la obra. El
centro del escenario ofrece un gran
óvalo, rehundido, tapizado de rojo: este: óvalo será el lugar de la acción, y
una cuadrilla de empleados uniformados, como en los circos, proveerá de
los muebles necesarios a cada escena,
que volver3n a llevarse en cuanto no
hagan falta. Detrás del óvalo, en el
centro, hay una especie de pupitre cerrado, con una lamparita y un gong,
para uso del actor que figura el Director de Escena. Tras el, una enorme plataforma inclinada hacia el público, a que se accede por gradas de
madera que, ha de dese_mpeñar un importante papel. Dicha plataforma es
de vidrio, protegido por tela metálica;
y sobre esta superficie trp.slucida se
proyectan interiormente los numero•
sos planos y mapas que hacen de esta
obra una lección de estrategia mili•
lar; en el momento de la batalla de
Borodino - cumbre de la novela de
Tolstoi - los empleados colocaran sobre ella maquetas de fortines y ciu•
dadcs y el propio Pedro irá poniendo
y cambiando las filas de soldados y
las figuritas de generales, que aplica
a su oído como si Je dijeran algo, ni
m3s ni menos que el mono de Maese

Página S

�Pedro. Yeremos en un momento sobre
esta superficie las cuentas de gastos
de la guerra; en otro, el incendio de
)loscú. El resto del escenario está vacío, con bambalinas negras.
::\le he detenido en esta descripción,
porque el dispositivo escénico es sobrado rlocucnte para mostrar por si
solo las ventajas e inconvenientes de
la realización ele Piscator. Ventajas, el
hacer posible lo que creímos que no
lo era, la representación de "La Guerra y la Paz" de Tolstoi. Inconvenientes ~l hacer de una obra realista un
cuadro de un expresionismo cerebral
de absoluta sequedad. Ese gran artista que es Tolstoi, tan sensible a los
colores. al paisaje, al aspecto de un
salón, al estado del tiempo, se convierte aquí en un explicador frío. No hay
ambiente posible, por mas que los trajes y muebles sean adecuados, en esa
especie de corral ovalado, tras el que
aparece el "Regisseur" en su pupitre
dando golpes al gong cada vez que termina un "round" escénico y dirigiéndose de tú por tú a los personajes. Sus
explicaciones ante la plataforma con
los croquis y flechas que indican los
movimientos e.le tropas, tienen el aire
de una lección, más que de un drama.
Y Napoleón y las otras figuras históricas, cuando se pasean por la plataforma, toman el aspecto de gatos encima de un lucernario. Las permanentes entradas y salidas de los empleados transportistas, cargados de mesas,
sillas, taburetes, un clavicordio -en
el que Xatacha canta, por cierto, una
canción triste que baria ]as delicias
de Marlene Dietrich - y hasta un torno, llegan a ser grotescas. A pesar de
ello, el esfuerzo es considerable y merece ser tenido en cuenta; y asi Jo ha
hecho el público, aplaudiendo calurosamente unos actores excelentes y un
texto cuyo desconocimiento habrá contribuido, probablemente, a mi desilusión.
Pero, ¿acaso comprendía mejor, en
los anteriores Festivales, los textos de
Bertolt Brecht, cuyas realizaciones me
causaron tan viva admiración? Al contrario, en este caso había leído "La
Guerra y la Paz", es decir, podía seroes de Tolstoi .. Pero, ¿cuál es el arguto. Y no vaya a creerse que me desagradara ver a los personajes imaginados encarnarse en actores, pues éstos
eran la plasmación exacta de los héroes de Tolstoi ... Pero, cuál es el argumento, cuales son los héroes de esa
epopeya extraordinaria que es esta famosa novela rusa? Las naciones, los
pueblos, las batallas, la Guerra y la
Paz; personajes que con dificultad caben en un escenario de teatro, por
grande r complicado que sea.

nes su victima. Vemos a estos tipos
permanentes de Arlequin, Pantalon,
Colombina, Brighella, Pulchinella surgir de sus armarios, en un prólogo más
o menos pirandelliano, perseguidos,
desde el momento de su aparición, por
el poder público, el Orden, la Policía
o como quiera llamarse, que en su
constante inquina contra los cómicos
ambulantes se convierte en un perso.
naje mas de la comedia, en el policía
del guiñol inglés o de los films de
Charlie Chaplin.
La Comedia Italiana pasa, en el
XVII, la frontera y se presenta en las
ferias francesas. Los Comediantes del
Rey y los poderes públicos no están
muy de acuerdo ni con sus éxitos ni
con su lenguaje desenfadado. Si les
prohiben hablar en verso, hablan en
prosa; si en prosa, emplean un galimatias que no puede calificarse de
lengua; si se les prohibe hablar, cantan; si también cantar, se expresan
desplegando letreros. Por fin, su último recurso es la pantomima. Este momento de la comedia de Santelli es
uno de }os mas felices y la repetición
de una misma escena de tres personajes por los sucesivos procedimientos
enunciados constituye un episodio de
feliz resultado entre tantos otros largos o artificiosos.
La Comedia Italiana es, por fin, expulsada del Reino de Francia ... Pero
ha dejado su fermento, sus tipos, sus
ideas, que aprovechará, en especial,
Moliere, mirando un mágico espejo; el
espejo de la vida. Es de alabar, aqui,
la primera aparición de 1a técnica italiana sirviendo a un ingenio francés.
Y la representación de una especia de
comedieta, con las personajes de siempre, pero sentidos y movidos a la francesa está llevada con gracia e inteligencia.
El momento de decadencia, de vejez, de esos "Italianos" que han dado
su nombre a uno de los mas populares bulevares de París es, en cambio,
premioso y aburrido. La obra se alarga, se eterniza, y el paso de la Come•
dia a Inglaterra, donde "Punch", su
descendiente por linea directa, merecerá ser ahorcado y donde ha de surgir el último retoño de genio, Charlot,
no nos produce rµayor diversión. Hay
momentos en que 1a idea se deja ver
demasiado, todo toma el carácter de
un símbolo, de una lección de historia
del teatro, y el cuidado y la inteligencia perjudican por falta de espontaneidad y de gracia intuitiva. La pantomima celeste de Pierrot y Arlequín
es tan irrespetuosa como vulgar.
Porque, qué es la Commedia dell'

LA FAlULIA ARLEQUIN
La idea de la comedia de Claude
Santelli "La Famille Arlequin", que
representa en el Teatro Antoine la
compañía de Jacques Fabbri es original: se nos presenta una especie de
biografía de la comedia accidental
que empieza con la commedia dell"arte y termina con Charlot. Se trata,
pues, de mostrar de un modo poético
y gracioso }as vicisitudes por que han
pasado los cómicos callejeros tradicionales del siglo XVI - aproximadate - a nuestros días. La Familia Ar•
lequin es, como puede comprenderse,
la familia antiquísima de los comediantes.
Santelli y Fahbri, cuyos apellídos
no ocultan una ascendencia italiana,
han deseado, pues, restringiendo el
campo teatral, limitar su evolución
-o, mús bien la historia de su perennidad- al campo de la comedia popular, apartandose de todo teatro de
tipo culto o· escrito, es decir a la Co•
media Italiana, en este aspecto contrapuesta, si se quiere, a la Comedia
Francrsa y hasta su rival y en ocasio-

Página 6

/

'

Arte sino una maravillosa escuela de a la posada, un cuarto de huésped, un
improvisación, donde partiendo de sobrado que es a la vez tendedor y
unos tipos de bien definida psicolo- cuarto de plancha, son los lugares dongía el actor puede inventar cuanto de la acción se desarrolla. Podrían
quiera, con la mayor libertad y la má- ser dependencias de un convento, más
xima confianza en su inspiración del que de una posada: tan limpias, tan
momento? Los actores de "La Familia escuetas, tan claras son. La luz, muy
Arlequinn se han de adoptar, en cam- igual, sin efectos extremados, contri~
bio, a un texto escrito jr requetcescrito, buyc a crear esta atmósfera monáspensando una y diez veces, a una di- tica, este aspecto del XVIII que ahora
rección muy cuidada y un montaje in- está ele moda, el lado de la pintura de
teligente, pero que en su elaboración Chardin. El aspecto de la escena en
ha perdido buena parte de frescura. cualquier momento es reposante y
Es decir, esta comedia, que quiere ce- atractivo como un cuadro de este gran
lebr~r, en nuestros escenarios, la glo- pintor.
ria de un teatro de espontaneidad y de
Ahora bien, este empaque sencillo,
intuición, es la cosa mas meditada y esta austeridad, convienen al texto de
menos intuitiva de la tierra. Demasia- Goldoni ·] No estamos muy seguros.
do cuidado, demasiada precaución, "La Posadera" es una comedia movihartas reiteraciones, han hecho de una . da, alegre, juguetona. Visconti en su
idea feliz y de un merecido homenaje dirección parece haber tenido la misa la gracia de una estirpe teatral a la ma idea que en los decorados y vesque Jacques Fabbri realizador famoso tidos: nada de exagerar, buen gusto,
de "Le Fantome" y de "Les Hussards") laconismo casi. Si el mundo cree que
pertenece con toda justicia, un ]argo Italia es país de aspavientos y mano•
espectáculo pedagógico, cuyos induda- teos, de serenatas a la luz de la luna
bles aciertos no bastan a producir un y carnavales, vamos a demostrar lo
interés constante y un entusiasmo.
contrario. Si creen que Goldoni es un
descendiente de la Comedia del Arte, si
"LA LOCANDIERA" DE GOLDONI
el Piccolo Teatro de Milán ha presentado en París en otras ocasiones el
El veneciano Cerio Goldoni es el "Arlequín servidor de dos amos" en
más famosó rel?resrntante de la ~ome• que el autor aparece empleando los
dia italiana. En este aspecto, !taha ha efectos l' el estilo de dicha Comedia,
estado infinitamente mejor representa- vamos a presentarlo, con esta "Posada en el actual festival de París que dera", como el rival psicológico de
en los dos años anteriores, en que una :\Iarivaux, con una de estas obras en
traducción francesa o un sainete na~ que la risa encierra buena dósis de
politano no ofrecían un texto del mis• melancolía y Ja lección de amor es remo interés que esta divertida comedia cibida entre suspiros. Para quienes no
de "La Locandiera" que la compañia creemos nada de eso y vamos inge.
~lorelli-Steppa acaba de representar en nuamente a ver una "Locandiera" cuel teatro Sarah Bernhardt, bajo la di- yo texto nos parecía irresistiblemente
rección del famoso realizador cinema- cómico, la severidad de Visconti no
tográfico Lucchine Visconti. Vinconti deja de ser algo sorprendente. No se
es asimismo - en colaboración con puede dudar, sin embargo, de que el
Piere Tosi - el autor de decorados y gran animador de imágenes que es
trajes. La presentación de esta obra Visconti podía haber dado una versión
dieciochesca es un prodigio de sobrie• absolutamente opuesta¡ es decir, que
dad y de buen gusto. La acción pasa esta sequedad es voluntaria y no de
en Florencia, a mediados de sig]o. Los espíritu. El autor de esa "gran ópera''
decoradores han huído del rococó y del cine 1lamada "Senso" compone las
de la curva; Florencia es una ciudad obras que dirige como un pintor sus
de rectas. Han desdeñado de igual mo- cuadros; y si en su último film ha quedo los colorines, las cintas; Florencia rido hacer una obra veneciana, delies Una ciudad sobria, de escasa colo• rante, barroca en su montaje teatral
ración. Decorados y trajes se mantie- ha elegido un partido florentino, menen en una gama discreta que va del surado, clásico.
blanco al marrón pasando por el gris
Otra de sus innovaciones consiste
v el beige. Las contadísimas excepcio•
en no considerar la "Locandiera" co;1es a esta regla - en especial una camo una obra de diva femenina; esta
pa colorada del acto tercero - adidea parece estar en contradicción flaquieren entre tanta sobriedad un vagrante con el texto, que se anima, se
lor simbólico, de arrebato, de exageraafina, se desarrolla cuando la protación, que conviene al personaje. Una
gonista está en escena. Como el titulo
terraza interior c¡ue sirve do comed()r
indica, la posadera es la razón de ser
de esta comedia. Su argumento es senci11o y garboso: una joven que ha heredado de sus padres se vale de sus
atractivos para traer al retortero a
huéspedes y servicio y hacer su ,ro.
Juntad, sin pasar nunca los límites de
una conducta decorosa. Un noble
arruinado y un advenizo lleno de dinero son sus enamorados principales
y sus huéspedes permanentes. Pero la
llegada de un ·caballero misógino, que
la trata con desdén, la enfurece; y
desplegando todas sus artes - entre
las que hay que confesar que la cocina tiene un importante papel - con•
sigue voh•er loco al antipático cuerdo.
En cuanto lo ve a sus pies, tiene bastante y decide casarse con el mozo de
la posada.
Para encarnar este papel hace falta
una belleza salerosa, como 1a de una
Lollobrigida. Rina ~lorelli resulta acaso más florentina; pero parece demasiado seca, demasiado monjil, para
despertar esas bruscas pasiones. ~Iarcelo ~Iastroiani es el humillado cabaJlero, buen actor, en especial en las
escenas cómicas en que suele triunfar
en el cine. Pero a mi juicio el más
artista de todos es Paolo Steppa, que
crea un marqués arruinado de una finura y una comicidad insuperables.

ALAS CASAS EDITORIALES YA
LOS SEÑORES DISTRIBUIDORES
YLIBREROS DEL CONTINENTI

B ROS
SIR JA~IES GEORGE FRAZER: La rama dorada. 3a. ed. 861 pp, Fondo de
Cultura Económica. México, 1956.

nante tiene aplicación universal y se-

fiala el punto de partida de posteriores
investigaciones. Además, fue él quien
rescató para la cultura el origen de
muchas costumbres vigentes en los
pueblos occidentales, señalando que se
deri,·an de un antiquísimo culto del
úrbol l' de las fuerzas naturales. Junto
a ello, hizo ver cómo la creencia en los
principios sobrenaturales, predominante en quienes no disponen de una explicación científica, funciona con sor¡irendente regularidad en todas las latitudes y constituye el antecedente lógico de la religión y la ciencia modernas.

l
f

1

'

Sir .James G~orge Frazer fue uno de
los primeros que intentaron sistematizar el mundo aparentemente abigarrado de la magia, y su clasificación de
magia homeopática y magia contami-

Fernando Benítez ha hecho la biografía de la ruta mezclado a los soldados de Hernán Cortés; pero su libro
no describe únicamente el aspecto que
ofrecía el México indio a los ojos de
lis espafioles, sino la transformación
que los siglos han operado a lo largo
de ese camino ligando lo viejo con lo
nuevo, la historia en el presente, el
descubrimiento de un mundo virginal
con el descubrimiento del México de
nuestros días.
CELESTINO GOROSTIZA: Teatro me1·icano del siglo xx (vol. III). No.
27.) XXVIII + 743 pp. Fondo de
Cultura Económica, México, 1956.
Tras de la renovación llevada a cabo por los grupos experimentales durante la década de los treintas, el teatro mexicano halló el camino despejado para seguir adelante y reforzar sus
intenciones. Al predominio del ingenio
y la afición por lo misterioso, sobrevino la aceptación de los problemas cotidianos como ingrediente invariable

La rama dorada figura con justicia
entre las grandes investigaciones de
nuestro siglo. Poco dice el solo titulo
para quien no esté familiarizado con
el libro, que constituye una de las exposiciones mús claras, completas y sistemáticas que se hayan publicado acerca de las costumbres y el folklore de
todo el mundo. La índole de la investigación llevó a su autor a hacer hincapié en los pueblos primitivos, y por
ello esta obra constituye también, desde otro punto de ·vista, una especie de
mito1ogía comparada; a través de ella
pueden apreciarse extrañas supervivencias espirituales de nuestros ante•
pasados.
El autor rn1crn su estudio buscando
los fundamentos del misterioso culto
de Xemi, cuyo sacerdote se mantenía
como tal 1iasta que otro lo mataba y
ocupaba su lugar¡ y después de recorrer un largo trecl}O por el mundo de
las costumbres y religiones primitivas,
encuentra la razón de tan extrafio rito
en el hecho de que el hombre hecho
dios debía morir al acercarse su ocaso, para garantizar así un dominio eficaz del viento, de la lluvia y de la fructificación.

Cholula, la Meca religiosa de los antiguos indios y, por último, Tenochtitlán, la severa y magnífica sede de los
aztecas construida sobre los grandes
lagos de la meseta. En ese espacio no
sólo se realiza la penetración española
sino una de las más extraordinarias
aventuras de la naturaleza.

La Gniversidad de Nuevo León ha
mantenido desde su fundación un vasto plan editorial que desarrolla al través de publicaciones cuya circulación
comprende a todas las Instituciones
oficiales, unhersitarias, académicas,
ateneistas, centros culturales, sociedades de di versa índole y personas, en
América y Europa.
Entre el cuerpo de edicion~s... que
aquí se imprimen figura nuestro mensuarío "ARMAS Y LETRAS", que recientemente ha establecido una sección -LIBROS-. en la que figuran
comentadas las obras últimamente aparecidas en las prensas americanas.
Dada la extensa órbita de circulación del Boletín arriba mencionado, y
en interés de ofrecer al lector ameri~
cano una juiciosa información del fondo y continente de la obra, cotejada
a la luz de un criterio ecuánime y a
tono con la moderna interpretación
del pensamiento científico, literario o
artístico, "ARMAS Y LETRAS" se complace en invitar a ustedes a coadyuvar
con este propósito de orden cultural
que anima a Ja Universidad de Nuevo
León, solicitándoles el envío de cada
una de ]as ediciones nacidas en sus
prestigiosas prensas, las cuales serán
objeto de nuestros comentarios, en la
medida que vayan ]legando a nuestras
manos.
Los envíos deben hacerse a:
"ARMAS Y LETRAS",
Universidad de Nuevo León,
Plaza del Colegio Civil,
~fonterrey, Nuevo León,
MéX.ico.

rmas y

JETRA

FERNANDO BENITEZ: La ruta de
Hernán Cortés. 2a. ed. 244 pp. Fondo de Cultura Econóómica, )léxico,

Organo Mensual de la Universidad
ne Nuevo León

1956.
El camino que siguió Hernún Cortés
desde su desembarco en las playas de
Ycracruz hasta la ciudad de :\léxico es
la ruta histórica más importante de
América. Historia y geografía se conjugan en ella para cargarla de poderosas sugestiones. A lo largo de esa ruta
se le,·antaban las pirámides po1ícromas de Cempoala, ocultas entre la sel"ª del trópico; Tlaxcala, la extraña república enemiga del ·imperio nahoa;

de las piezas. La búsqueda de oyentes,
&lt;le un público que siguiera con facilidad el desarrollo de ]os argumentos,
fue un incitante para acelerar ese cambio ele rumbo. Si el teatro llamado expCrimental se inclinaba por el misterio
y el juego ele palabras, el subsecuente
paso se dirigió en gran parte a captar
ele la realidad aquellos elementos que
pudieran convertirse en temas fértiles.
De una actitud de refinamiento, que
mostraba las especiales preferencias
de grupos se1ectos, se pasó a un teatro
que cumple con una función social.
A esta última postura corresponde
el presente tomo, preparado por Celestino Gorostiza, uno de los más notables autores y directores del teatro nacional. En cierta forma, las obras aquí
reunidas testimonian la renuncia al
11
universalismo" y son la aceptación
del regreso al mundo de lo cotidiano
- a veces sin rechazar localismos y regionalismos- en que la vida diaria
adquiere importancia y contribuye a
matizar las características del nuevo
teatro. Todos los textos reproducidos
han sido escritos o llevados a escena
a partir de 1947 y, en conjunto, representan selectivamente ]o que hoy se
escribe en ese género literario.

,

Registrado como artículo de Za. Clase ea la
Admón. de Correos de Monlerrey, N. L, el

20 de Abril de 1944.
INDICADOR,
Colaboradores
Raúl Rangel Frías
Fidencio de la Fuente
Francisco M. Zertuche
Genaro Salina, Quiroga
Arturo Cantú S.
Homero A, Garza
Alfonso Rangel Guerra
Guillenno Cerda C.
Jor¡e Rangel Guerra
Manuel Morales
Director
Lic. Fidencio de la Fuente
Oficina,

Wuhinglon y Colegio Ci,-i)
Monterrey, Nuevo León

MEXICO

Página 7

�María Angélica VILLAR

Vienes desde la tierra y me preguntas
por qué hay hombres que miran sin pupilas
los colores cortados del dolor.
Tú escalas el aire y lo comprendes,
yo que vengo del aire no lo sé.
Vienes desde la tierra y me preguntas
por qué no existen sales que desnuden
el alma poseída por la piel.
Tú escalas el aire, y en el día de todos
simplemente le quitas lo_s huesos
y devuelves la piel a su cuerpo.
Yo que vengo del aire no lo puedo hacer.
Vienes desde la tierra y me preguntas
por los rieles que pulen la mentira
para rápidos viajes de ceniza ...
Tú escalas el aire que ocupa
tu ventana hacia el viento,
le colocas dos vidrios oscuros
y aún así los ves.
Yo que vengo del aire, no distingo su red.
Vienes desde la tierra y me preguntas
si hay semillas o estrellas de odio
viviendo con las venas.
Tú escalas el aire mientras sueltas
la canción de la fe.
Yo que vengo del aire, me golpeo las horas
y la frente, me subo por los gritos,
oigo todo el silencio, mas la canción no sé.
Vienes desde la tierra y me preguntas
por los caminos libres que se arrugan
si algún sueño se enferma y va a morir.
Tú escalas el aire y tu boca sin rejas
lo incita a renacer.
Yo que vengo del aire, con mis labios de cieno
y mi boca cerrada
revivir no lo sé.
Vienes desde la tierra y me preguntas
por qué crujen los hombros del obrero
sobre la sangre dócil de la angustia.

Página 8

Tú escalas el aire, v en el nidal soberbio
de sus manos, atado a sus prisas,
lo puedes impedir.
Yo que vengo del aire, no reemplazo su sed.
Vienes desde la tierra, eres el árbol
y puedes preguntarme
cuántos pueblos caminan
de pequeños monumentales seres.
Tú escalas el aire y les cuentas los pies.
Yo que vengo del aire, entre ropas de tiempo,
junto a flores y lluvias,
tengo que contestarte olvidando palabras
solamente, no sé.

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                  <text>Es una publicación trimestral editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León a través de la Editorial Universitaria. En las páginas principales de Armas y Letras se incluyen textos literarios, particularmente poesía, narrativa y ensayo, de escritores destacados de la localidad, nacionales e internacionales. Inició en 1944 de manera mensual, se mantiene activa en soporte físico y digital.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1751803&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>Armas y Letras, Boletín mensual de la Universidad de Nuevo León, 1956, Año 13, No 9, Septiembre </text>
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                <text>Es una publicación trimestral editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León a través de la Editorial Universitaria. En las páginas principales de Armas y Letras se incluyen textos literarios, particularmente poesía, narrativa y ensayo, de escritores destacados de la localidad, nacionales e internacionales. Inició en 1944 de manera mensual, se mantiene activa en soporte físico y digital.</text>
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                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León, Departamento de Acción Social Universitaria</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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