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REVISTA

DE SOCIOLOGIA
YCIENCIAS SOCIALES.

��P.00 l#jl\'ElSITAlfQ

;:.,._

FA.Ct'l ,.
S

· ;·,'; SALUD PU~
E C A

�FACULTAD DE $ ..6.LUD PUBLICA
D IBLIOTECA

fQNIIO UNIVERSITAllO

REVISTA DE SOCIOLOGIA Y CIENCIAS SOCIALES
Vol. 1 No. 4 Jul./Dlc. 89

�SUMARIO

LUIS GARCIA ABUSAID: El folklor y la identidad nacional:

el corrido en tres historias orales/ 1
CARLOS E. CORTES: U11 escenario apropiado: México en la

cinematografía de Estados Unidos/ S9
LIDIA RODRIGUEZ y DORA ESTHELA RODRIGUEZ:

Consideraciones sobre el discurso repetido/ 79
ADELE PESCE: Relaciones de clase, de género y diferencias

entre los sexos/ 103
JAVIER A. ELGUEA: lExisten paradigmas en sociología?
(Paradigmas y revoluciones cie11tificas en las teorías del

desa"ollo)/ 119
VICTOR ZUÑIGA: José Manuel Valenzuela. "A la Brava

Ese". El Colegio de la Frontera None 1988. Reseña / 1S3

�EL FOLKLOR Y LA IDENTIDAD NACIONAL: EL CORRIDO
EN TRES HISTORIAS ORALES 1
LUIS GARCIA ABUSAID

Motivado por el estudio y el análisis de las rclacionés entre los
corridos y la identidad nacional, el presente artículo busca explorar la siguiente tesis: en el contexto de los Estados Unidos de
América, el corrido, concebido como expresión folklórica musical tradiciona~ puede ser una fuente alternativa de definición de
identid.ad nacional para los mexicanos que viven en ese país2 .
Una fuente de definición de identidad nacional alternativa en
tanto que diferente a la identidad nacional dominante en ese .
contexto específico: la identidad angloamericana. Haciendo uso
del método de la historia oral, intentamos seguir el rastro de la
tesis enunciada.
Las premisas teóricas en las que descansa la tesis son dos. La
primera se refiere a la relación entre folklore identidad. Se parte
de la premisa de que existe una relación entre estos dos términos,
tanto en el sentido cultural como en el histórico. Cada individuo
comparte con el resto de la colectividad a la que pertenece una
identidad que produce una "afiliación personal (y colectiva) a
ciertos símbolos" (Spicer 1971: 795-796). Este sentimiento de
identidad simbólica compartida es una condición sine qua 11011
para que los individuos existan como una colectividad o, por la
misma razón, para que existan como pueblo (Dundes 1983: 241242). Este sentido de identidad compartida está basado en tradiciones que estos individuos pueden llamar propias. Este es el caso

�8 Bricolage

del lenguaje, las canciones populares, la poesía, las leyendas, los
proverbios, los dichos populares, las adivinanzas, la religión.
Estas tradiciones proveen al individuo de una identidad que no
puede separarse de la identidad colectiva de su pueblo, de su
sociedad. Ambos -el individuo y la colectividad- son el resultado
de un proceso sim~ólico que se refleja de muy diferentes maneras, pero que es, en última instancia, cultural e históricamente
compartido por todos los individuos de una comunidad. Dentro
de esta relación entre el pueblo y sus tradiciones, el folklor
constituye "la fuente más importante de articulación y perpetuación de los símbolos de un grupo (Dundes 1983: 240) y, por lo
tanto, de su identificación.

Gorda Abusaid: El folklor 9

Buscando responder a dichas preguntas, este trabajo intenta
sugerir algunas hipótesis exploratorias que habrán de ser objeto
de discusión en futuras investigaciones.
• 1. lCómo una tradición musical folk/órica -el corrido- pueder ser
útilpara definir un sentido de identidad nacional?

Definidas estas dos premisas teóricas que subyacen en todo
el trabajo, conviene precisar las preguntas que intentaremos
responder:

El corrido es una forma tradicional de música folklórica que
tiene que ver con eventos que reflejan situaciones culturales
e históricas. Representa una fuente importante de
identificación personal y nacional entre los Mexicanos3. Más
aún, el corrido es un medio poderoso de auto-expresión (en
un sentido cultural e histórico). Este es el caso del corrido en
México desde el período anterior a la Revolución de 1910. En
Estados Unidos, la tradición se origina con la migración
mexicana durante las décadas de los veinte y los treinta. El
corrido constituye una relevante tradición folkórica que
recrea lo que los mexicanos -de un lado y del otro- piensan o
sienten acerca de sí mismos a través de su cultura y de su
historia, es decir, en términ06 de su idefttidad personal o
nacional, de sus valores personales o familiares (machismo,
patriarcado, religión, etc.) sus eventos familiares (pasiones,
tragedias, etc.) su épica revolucionaria, sus héroes populares,
su propio .Jacionalismo y anti-imperialismo~

a. lCómo una tradición musical folklórica -el corrido- puede ser
útil para definir un sentido de identidad nacional?.

En relación a la influencia tan relevante del corrido, dos
preguntas se hacen pertinentes:

b. lCómo el método de la historia oral puede servir para
escudriñar la relación entre esta tradición musical y la identidad nacional?.

a) lCómo el corrido ha llegado a expresar aspectos de una
identidad personal o nacional entre los mexicanos?.

La segunda premisa teórica se refiere al contexto en donde
esta expresión folklorica musicartradicional -el corrido- se experimenta, se vivenci~. La función y la forma del corrido que se
escucha dentro del contexto norteamericano, están al servicio de
un proceso de reafirmación de la identidad nacional mexicana
como algo opuesto o alternativo a la identidad nacional angloamericana (hegemónica).

c. lQué tan sustantivas o generalizables pueden ser las evidencias
obtenidas a través del método de historia oral?.

b) lCómo esta tradición folklórica musical nos ayuda a conocer más de las formas simbólicas con las que los mexicanos,
viviendo en los Estados Unidos, construyen sus ejes de
identidad personal o nacional?

�Garcfa Abwaid: El folklor 11

10 Bricolage

La primera pregunta apunta a la relación entre identidad

personal y nacional que aparece en los corridos durante y
después de la Revolución5. Durante ese período, el corrido
está íntimamente relacionado, por una parte, a la aparición y
eventual consolidación del nacionalismo revolucionario
mexicani, y por la otra, a 'ese sentido de hombría que
representa uno de los impulsos vitales de la Revolución
Mexicana" (Paredes y Foss 1966: 103)7• Estos dos elementos
prevalecen en la producción y diseminación del corrido en
México y a lo largo del sur de los Estados Unidos (Texas,
Nuevo México, Arizona y California)8. Asr; el corrido y la
Revolución Mexicana eventualmente se llegan a convertir en
fuentes de identificación nacional entre los mexicanos que
viven ambos ·1ádos de la· frontera de México y Estados
Unidos9.

a

Sin embargo, la frontera diferencia y delimita el sentido de
identificación nacional para unos y otros mexicanos. Esto nos
conduce a la segunda pregunta. Los mexicanos en México hao
experimentado la preservación y reafirmación de su identidad
nacional en forma diferente a los méxico-americaoos de los
Estados Unidos. Mientras que para los mexicanos ha sido
cuestión de aceptar y reforzar la cultura hegemónica estatal
nacional, para los mexicanos y méxico-americanos que viven
en Estados Unidos ha sido necesario resistir y enfrentar la
cultura hegemónica norteamericana. Mientras que los
mexicanos bao estado enfrentando· una asimilación cultural
-vía penetración cultural extranjerizante- en un ambiente de
mayor apoyo político y cultural, la experiencia de los
mexicanos y méxico-americanos no ha sido asl. Asimismo,
mientras que para los mexicanos -una·mayoría en su propio

pafs- la noción de identidad nacional ha sido una vivencia,
para los mexicanos y méxico-americanos (que son una
minoría en un pals extranjero) ha sido una forma de
sobreviveocia10•

Debido a estos factores, el corrido, como experiencia vivida
en los Estados Unidos, toma caracterlsticas únicas. Estas son
definidas a través de la naturaleza de la audiencia ye! contexto
geográfico, político y cultural en el que dicha audiencia experimenta esa tradición musical folklórica. Las audiencias
mexicana o méxico-americana pueden relacionarse con esa
tradición folklórica intentando crear y recrear los fundamentos simbólicos y prácticos de su identidad personal y nacional.
Lo hacen para preservar su identidad patria contra las contaminantes influencias de una cultura opresiva y dominante.
2. iCómo el método de historia oral puede servir para conocer la
relación entre el conido y la identidad nacional, y qué tan
sustantivos o generalizables pueden ser los resultados obtenidos
a través de este método?.
Él procedimiento que seleccionamos responde a los criterios
tradicionalmente utilizados en la recolección, producción y
edición de historias orales. En esta sección presentaremos
tres entrevistas recogidas mediante prolongadas conversaciones con estudiantes universitarios originarios de México
y residentes en Estados Unidos. Cada uno proviene de
diferente clase social, pero todos, dada su formación
académica, reconocen la importancia del corrido y su valor
como forma de expresión popular.
La entrevista diseñada y los resultados constituyen la -fase

piloto de un proyecto más amplio que intentará incursionar

•

�12 Bricolage

en otros tipos de audiencias del corrido. La entrevista estuvo
orientada a recabar información abundante sobre:
• la familiaridad del entrevistado con los corridos;
• el modo como el entrevistado había experimentado el cor•
rido durante su socialización, los contextos en los que se había
relacionado con este artefacto cultural;
. las relaciones cambiantes con el corrido a lo largo de la
biografía del entrevistado; • los elementos definitorios de la
identidad individual del entrevistado: sus experiencias sig•
nificativas, su estilo de vida, su relación con los objetos cul•
turales más significativos para él;
. el significado variable que el entrevistado daba de su propia
identidad a través de sus experiencias con el corrido: valores
personales, actitudes existenciales, creencias políticas,
tradiciones culturales, situaciones históricas
• y, finalmente, el modo como el entrevistado definía su
identidad individual/nacional en relación al corrido: la
manera como ha sido experimentado tanto en México como
en Estados Unidos.

Primera historia oral.
A,turo 11ació e11 la Cd. de México. A sus treinta OJios, está
dedicado al estudio de la literatura espa1iola e11 el Departamen•
to de espa,iol y portugués de la Universidad de Califomia en
Berkeley. Es colaborador de re,&gt;istas y periódicos de la ciudad
de México e11 los que publica e11sayos relativos a la cultura
11orteamerica11a, le gusta cantar y tocar guita"ª• hacer ejercicio,
tomar fotog,affas, 11avegar e11 botes de vela y bailar.
Para mí, el corrido fue una experiencia que venía un poco de
provincia .. ,¿no?. (De niño) tenía un hermano que iba (a la

Carda Abrisaid: El folklor 13

provincia de vacaciones con mi abuelo) ... a la Piedad
Michoacán ... y (regresaba a la casa) con un corrido que decía
'al otro lado del puente de la Piedad Michoacán ... era el
corrido del perro negro ¿no? ... y nosotros se lo cantábamos a
él...(porque) había ido a la Piedad (a visitar a mi abuelo).
Recuerdo dos o tres corridos desde muy chico ... y (el del perro
negro) es uno de ellos ... lno? ... una experiencia muy... muy
personal pero que venía (a través de) mi hermano que salía a
la provincia y regresaba.
El corrido fue (para mí) siempre una experiencia foránea que
venía de fuera. No creo haber crecido con el corrido como
una forma musical que me formara. El corrido fue mas bien
algo que decubríhasta que vine a los Estados Unidos. Cuando
era niño o joven el corrido no era algo que yo escuchara
cotidianamente en mi casa o con mis amigos. Mis recuerdos
más lejanos de la música eran escuchar música americana.
Aprendí algunos corridos cuando aprendí a tocar guitarra.
Esta era una forma fácil de aprender a tocar guitarra ... así
aprendí a tocar corridos revolucionarios muy famosos ... como
el de Lucio Blanco o... algunos corridos villistas. Aprendí
otros corridos cuando salía a provincia. Una de las formas con
las que yo me sentía en provincia ... era. ir a una fiesta en
provincia y empezar a bailar un cJrrido, o alguna canción muy
típica mexicana. Mientras que en el Distrito Federal era la
invasión del rock ... ¿no?. Yo creo que mi generación creció
escuchando rock. La vena folklór:ca era como el segundo tipo
de música que no escuchaba ... porque ... se veía mal...(es•
cuchar o bailar música mexicana) ¿no? ... había una actitud de
mirar despectivamente a la persona que (lo hacía).

�14 Bricolage

Eso pasaba dentro de la clase media y media alta ... y
alta ... lno?. (Pero no sólo en la música) también lo encontraba
en el cine. Lo interesante es que la clase baja es la que sigue
arraigada a sus mitos populares ... tanto a los corridos, tanto a
la música en español, tanto al cine. Ir a ver una película en
español en México ... me imagino que casi lo podría decir en
provincia ... es pertenecer a una clase social media baja o baja.
Es casi parte de (su) status ver películas humildes. La clase
media y media alta de México, D.F. no se permite ver cine
mexicano ... ellos lo ven como muy bajo ... como muy
peyorativamente... la gente que está dependiendo más de la
nacionalidad y que va y ve cinc mexicano ... es gente ... más
humilde ... la más fregada ... la más jodida. Esa es la gente que
se identifica con éso ... con el cine nacional. .. lno?. Otros
grupos sociales no se identifican con el cine nacional... y por
Jo tanto mucho menos con esa idea de identidad nacional que
se refleja a través de esas películas. Yo creo que es por la
imitación y la mitologización del mundo norteamericano ...
que yo llegué a desmitologizar cuando vine a los Estados
Unidos.
Después llegué a los corridos a través del cine ... lno? ... a través
del cine mexicano ... que es una de las experiencias más recientes ... digo recientes de los últimos diez años ... lno? ... y
recientes de mi regreso de los Estados Unidos. El haber
vivido en los Estados Unidos me hizo darme cuenta de que
así como había un imperialismo musical (en el) que me
había formado ... había incluso un imperialismo
cinematográfico... lno? ... que me hacía ir a ver, mitologizar,
idealizar e idolizar todo el cinc norteamericano. Esto me
apartaba del cine mexicano. (Pero) al regresar yo a ver cine

GarcfaAbusaid: Elfo/Jdor 15

mexicano... me encontré con que había un ciclo de corridos y
de cine... y de (corridos) incluso filmados ... sobre todo
fronterizos ... corridos fronterizos ... corridos que hablan por
lo general de la problemática fronteriza ... el narcotráfico... el
tratar de pasar (la frontera) ... los mojados.
La temática de los primeros corridos (que escuchaba antes

de venir a los Estados Unidos) era un poco ... referida a la
valentía ... la valentía, el despecho, el arrojo ... la muerte ... casi
siempre muertes trágicas ... ya fuera por traición ... por una
mujer ... por ... por cobardía ... o pago por una especie de
justicia inmanente o casi divina ... que alguien paga por un
crimen que hizo ... de carambola al revés ... no sé ... pero
siempre así con un final trágico.
Después, cuando llegué a los Estados Unidos empecé a
familiarizarme con corridos norteños ... de la frontera ... el
corrido norteño es un poco más contemporáneo. El corrido
norteño es más moderno ... y trata problemas más inmediatos ... de cruzar la frontera ... de la drogadicción ... del
ganarse la lotería ... lno?.
Pero la vena trágica persiste en ambos tipos de corridos. Creo
que el ciclo de los corridos es definitivamente trágico porque
en ambos de alguna forma siempre hay alguna moraleja ...la
vena trágica del corrido casi siempre puede venir desde los
aztecas en adelante ... es una visión que es muy mexicana ... muy
mexicana ... y muy del mexicano del centro de México ... del
altiplano ... pero también del mexicano del norte ... del desierto.

�16 Bricolage

Hoy en los Estados Unidos iqué significado personal tienen
para tí los corridos e11 la defi11ició11 de 111 propia identidad
nacional?.
•
(Estando aquí en Estados Unidos los corridos han adquirido
un significado especial para mí por) dos cosas fundamentales ... la experiencia de estar en los Estados Unidos y estar
expuesto a la cultura fronteriza ... sobre todo California... hace
de alguna forma que el corrido represente y marque más esa
diferencia (entre Estados Unidos y México). En algunos
momentos recuerdo viajando a México ... cruzar el puente y
ver salir ... de una rockola, de un restaurante, de una fonda un
corrido y sentirme en México. La música definiendo
fronteras y diferencias. Es muy interesante.
(La otra cosa) fue una ... diferenciación crítica ... o una
separación crítica del corrido al estar en contacto con otras
culturas de Latinoamérica. Esto me hizo dar cuenta que las
dos fuentes de música latinoamericana que son Argentina y
México ... tienen un común identificador que es el del sentimiento trágico de la vida ... digamos ... que es el tango y el
corrido ... lno?. La relación esa entre tango y corrido ... Borges,
al tratar de reconstruir toda la mitología del Martin Fierro...
y de la poesía gaucha ... y de la literatura gaucha ... (escribe
sobre) la secta del coraje y del cuchillo ... el coraje como la
fuerza de la hombría ... el pelear ni siquiera por una mujer sino
para demostrar (valentía). Este es un valor que tanto en
Argentina como en México viene de los indígenas ... el
indígena era un guerrero ... lno? ... y lo más importante (para
ellos) era el honor demostrado en la guerra ... (lo más importante era) demostrar que uno es más valiente que el otro ... eso
es una tradición casi guerrera ... lno? ... (que coincide) eµ Ar-

GarcíaAbusaid: Elfolkk&gt;r 17

gentina como en México ... en Argentina con el gaucho y en
México con el indio o con ... con el campesino ... y con el
campesino revolucionario porque en realidad la revolución
campesina es totalmente indígena ... y esa la gran vena de
corridos.
En ese sentido, el estar con muchos latinoamericanos aquí me
hizo darme cuenta de lo que es el mexicano en comparación
con otros latinoamericanos. Y también me ayudó a ser expuesto a otro tipo de música ... que es la música caribeña en
general...lno? ... la música de Puerto Rico, Cuba, Venezuela,
Colombia ... que es una música mucho más alegre ... más en
favor de la vida que de la muerte ... incluso (más en favor de
que después de) la muerte sigue la vida. Eso confirmó mi
gusto, que siempre se inclinó por la música tropical... y eso me
distanció del corrido y sus valores trágicos ... no, no me
distanció ... pero me definió mis líneas de separación tanto con
el corrido como con la música de mariachi ... y de los valores
que sustentan. Porque creo que mi identificación nunca fue
plena ... ni con los valores del corrido ... menos! ... con los del
mariachi ... aunque creo que (todavía con los valores del corrido pueda haber más identificación) ...
Tanto los corridos como los mariachis marcan mucho esa
conciencia trágica y sentimental. Esa conciencia trágica y
sentimental del mexicano en la que la vida sentimental va a
ser prioritaria (en relación al trabajo). Y al estar en Estados
Unidos (es lo contrariu). Pues aquí estoy participando
también de una ética protestante del trabajo donde el trabajo
es más importante que el sentimiento. Mi vida sentimental
puede estar como sea pero lo que yo tengo que hacer es
funcionar ... trabajar ... la necesidad también ... me obligó

�18 Bricolage

también a tener un poco de distancia ante esa reacción
emocional que antes (en México) hubiera... hubiera sido más
fuerte.

Garc/a Abusaid: El folklor 19

sociedad mexicana que vista despe fuera es muy relativa, es
diferente, y que incruso aquí es contradictoria ino?.
Por ejemplo yo recuerdo que alguna vez presenté una canción

I,
1

(Otra experiencia que me distanció del corrido fue el) ver al
mexicano norteamericano. Ahí me dí cuenta que el México
que ellos evocan es un México nostálgico de los 40's o de los
SO's que es probablemente cuando sus padres emigraron ... un
México que ya no existe ... y iqué es eso? ... Es una evocación
de un México anterior al rock ... anterior a los medios
masivos ... anterior a los satélites ... y anterior a toda la
infiltración musical... que se infiltró en todo el mundo occidental. El mexicano que está en Estados Unidos hace una
mitologización del corrido y de los mariachis y de México ...
del México que vive en su mente ... el México que se trae
cuando se viene ... y el que cuando (regresa) a Méxi~ se da
cuenta que ... (después de) dos semanas (ya) se acabó ... Ese
México definitivamente no cs ... el mío. (Algo parecido pasa
con) la mitologización que yo hice en México ... de Estados
Unidos y del rock en inglés y de los grandes rockeros ... (antes
de venir aquí) ... lno?. Para mí también estar en Estados
Unidos ha sido también desmitologizar. .. desmitologizar el
corrido ... desmitologizar a los mariachis. Y al estar aquí
también desmitologizar el rock an&lt;l roll (que era la música que
escuchaba cuando era niño o joven en la ciudad de México).
(Otra experiencia personal que me ha llevado a tomar una
distancia crítica respecto al corrido ha sido) la gran fuerza
que tiene aquí en los Estados Unidos la insistencia en los
roles ... lno? ... los roles hombre-mujer ... patria-no patria ...
nacionalismo-no nacionalismo. Esto me hizo sentir que
mucha de la temática de la música mexicana obedece a una

a los alumnos (de mi clase de español). En esa canción estaba
Emmanuel... y de repente decía Emmanuel (en la canción él
le hablaba a una mujer y decía) "tú eras mi perro fiel, yo era
tu dueño' ino?. Me acuerdo que me sentí hasta apenado (con
los estudiantes) ino? ... porque era increíble que una canción
de Emmanuel pudiera decir eso, cuando en los Estados
Unidos eso se ve como algo totalmente imperdonable. Obvia-..
mente casi no le~ traduje la letra de la canción a los estudiantes... me hice güey, hijo (risas histéricas). Pero lo que fue
•
interesante es que yo me sentí apenado de algo que en México
no lo hubiera ... hubiera ... sentido. Creo que hay una franca
oposición entre los valores que defiende la cultura norteamericana y los valores que defiende la cultura mexicana.
Y en la cultura mexicana en el corrido y en el mariachi esos
valores ... se ven en su estado más violento y más puro ... de
alguna forma.
En· alguna forma también cuando vivía en México yo nunca
par\icipé del patriotismo mexicano ... no ... (ahora) creo que
siento más a México por su comida que por su música. La
comida de Mesoamérica como el maíz, el chile, el frijol es
quizás una de las formas más sutiles pero culturales que yo
creo haber descubierto en Estados Unidos. Recuerdo mucho
al Ché Guevara diciendo: la nostalgia empieza por el
estómago. Yo quizás podría vivir sin oír un corrido pero no
puedo vivir sin el chile o sin tortillas o sin ... frijoles y arroz de
vez en cuando. El escuchar corridos en Estados Unidos me
provoca básicamente nostalgia ... pero básicamente

�20 Bricolage

eso...lno?. Yo creo que alguno de los valores más fuertes de
la cultura es la comida... en ese sentido sí me identifico total
y plenamente con una identidad mexicana. Yo creo que (a
diferencia del corrido) la comida no es una mitologización ...
es una costumbre ... es un hábito, simplemente te quitan la
comida y la extrañas... porque es una cosa diaria ... creo que
es mucho más físico ... a lo que m~ refiero es que la
justificación es física.
El estar aquí en los Estados Unidos me ha ayudado a cambiar
ese sentimiento trágico y sentimental que evoca el corrido. Y
creo que esto ha sido una influencia positiva ... como te podría
decir que (haber dejado de) fumar fue una influencia
positiva ...lno?. Yo dejé el cigarro aquí en los Estados Unidos
pero nunca... nunca entré en la ideología norteamericana de
que el cigarro es malo para la salud y me voy a morir más
joven si fumo ... etc, ele, ele. Yo dejé de fumar simplemente
por el hecho de que (fumar) era totalmente antisocial. La
única forma en que pude salir del cigarro fue haciendo ejercicio. (Yo en general) no me indentifico con la ideología
norteamericana... excepto ... sí definitivamente ... en relaciones
hombre-mujer... en roles hombre/mujer. Esta cultura ha puesto... en entredicho... casi todos mis valores... lno?. La mujer
pone en entredicho todos mis valores mexicanos ... porque si...
si hay algo aquí que no está bien definido son los roles ... los
roles tanto del hombre como de la mujer.
(Aquí he aprendido a rechazar) el romanticismo y la tragedia
como el único ... como el valor universal. Es decir es como
(dice) el tango... "la vida es una larga herida que nunca deja
de sangrar". No me puedo identificar con ese
autoflagelamiento perenne del mexicano o del argentino.

Garcfa Abusaid: El folklor 21

Lo mismo pasa con el blues. Corridos, tangos y blues son tres
temas musicales afines. En el blues... que pertenece a una
clase social baja... una clase negra oprimida... existe una
identificación muy fuerte en cuanto a la temática con lo que
es el corrido, con lo que es el mariachi... con lo que es el
tango... en la reiteración de motivos... el motivo del abandono... motivos trágicos... de la vida sentimental de una clase
también subordinada... de una clase que también no participa
de una ética protestante del trabajo. "lQuiénes son
necesariamente los que son acusados de holganazería en
Estados Unidos?... los negros o los mexicanos...lno?. Y en ese
sentido es interesante que (en) su música sea un valor muy
fuerte la vida sentimental sobre el trabajo... tres conexiones
que transculturalmente se unifican por esa vena trágica... tres
clases subordinadas dentro de sus respectivas sociedades.
Tanto los negros, como los mexicanos, como los indios
americanos tienen un tipo de cultura que se opone a las
formas de trabajo europeas... de modernidad ... y de toda una
ética de trabajo. Sin embargo, aunque yo no me identiijco con
el auto flagelamiento mexicano o argentino o del blue!., sí me
"identifico con la idea de que la vida sentimental es más
importante que la vida laboral... definitivamente.

De cualquier manera, es importante para mí escuchar música
mexicana en Estados Unidos ...lpor qué? ... simplemente porque soy mexicano... y quiero recuperar un sentido de pertenencia... para reproducir mi cultura... como una forma de
subsistencia pero no de sobrevivencia... como una forma de
identificación y de auto determinación. (Pero dentro de todo
esto) una cosa elemental es entender el mensaje... si no retengo el mensaje... mi actitud crítica no tiene sentido... va a ser

�22 Bricolage

simplemente una forma de enajenación ... lno?. La primera
crítica es conocer mi corrido ... conocer los corridos y entonces hacer una crítica de ellos ... conocer tu cine y ser crítico de
él... y de ahí partir ..: lno?. La posición crítica es importante
no solamente como una manera de distanciamiento o de
relativización ... sino también de incorporación ... como un
proceso paralelo ... en la que el orgullo nacional también
existe ...isi!. .. y el orgullo nacional. .. lno? ... A final de cuentas ...
a pesar de todo lo ideológico y crítico que yo sea ... a pesar de'
toda la apertura liberal o no que yo haya experimentado en,.
los Estados Unidos ... lo que es fundamental para mí... es el
valor cultural de qu¡: la vida sentimental va a tener y es número
uno sobre la vida laboral... o quizás el valoPnúmero uno sería
la salud individual personal.
Esc6char música mexicana o corridos aquí me ha ayudado a
relativizar ... el valor del nacionalismo... lno?. Estar aquí en
Estados Unidos me ha dado el sentimiento de que basta de
decir que los norteamericanos son los culpables de los males
de México... lno?. El verdadero nacionalismo empieza por
éso... por tener una actitud hacia nuestros propios valores. El
otro día estaba en la biblioteca hojeando el libro ese de
"Vecinos Distantes' y el autor decía ...'México es un país que
~ngrandece su pasado indígena pero que aplasta su presente
indígena'. Esto se me hizo una verdad monumental... trascendente ... algo que cualquier extranjero ve y que el mexicano
puede e•1adir por todos lados lqué es n,almente ser
nacionalista?. lEscuchar corridos o comer música
mexicana? ... o ldeshilar críticamente... selectivamente lo que
realmente es ... la definición del nacionalismo? ... isí!..,.lqué es
lo que te define como mexicano? ... y más que como
mexicano... icomo mexicano universal!. Como algo opuesto al

GarcfaAbusaid: Elfolklor 23

mexicano nacional. Algo opuesto al nacionalismo rabioso de
los muralistas y de los compositores musicales que surgen
inmediatamente después de la Revolución.
Estados Unidos me ha definido lo que es la fuerza que se
opone a todo lo que es la cultura occidental. La fuerza de los
valores que no tienen nada que ver con la cultura occidental...
como la concepción del trabajo, del dinero y de la muerte.
Valores que no tienen nada que ver con valores que el corrido
expresa en sus canciones. Valores que están contra la modernidad ... o el progreso ... o contra todos esos valores que aquí
en Estados Unidos son obviamente indiscutibles ... o que
aparentemente ... ni se hablan pero se sienten ... lverdad?. No
se habla pero se siente ... la modernidad ... el progreso ... el
tiempo ... el trabajo. En cambio lo contrario es lo que
definitivamente me identifica como mexicano ... es el destiempo... no el tiempo ... no el tiempo cronológico ... hneal... no el
tiempo bneal ... sino ... la multiplicidad de tiempos infinitos ... y
el tiempo circular ... la muerte corno una cosa abierta ... que es
muy mexicano y viene a ser más hindú ... esa concepción
oriental de la vida que es probablemente mucho más
milenaria ... y que está en franca oposición ... con las fuerzas de
la.cultura occidental. Y es que esas fuerzas o valores se ven
en el corrido, en la comida, en el mariachi, en el tango, en
todo ... lno? ... se reluce en todo lo que hemos hablado... son
fuerzas contraculturales. Y eso es lo que llega a ser el corrido... más allá de la superficialidad de que si es macho o no
macho... si el hombre o la mujer. La fuerza contracultura! va
más allá de los roles y actúa en contra de lo que es el establishment ideológico ... que serían los valores de la cultura
occidental... el progreso ... el miedo a la muerte ... la no violencia ... etc, etc, etc.

�24 Bricolage

Es ahl donde llega el mexicano universal como una
interpretación de la vida. El estar aquí me ha hecho darme
cuenta que yo vengo de una cosmogonía diferente ... y eso... y
eso es lo que sí se me ha definido... pero creo que ... que no
totalmente ...

Juvenal es un poeta. Ha publicado Sil poesla e11 México, e11
donde ha sido merecedor de varios premios y disti11cio11es.
Desde hace tres a1los, vi1•e en Estados Unidos y ha trabajado
como me{ero, cocinero, traductor y profesor de Espa1íol. Suele
decir que llegó a tierras 1zo11eamerica11as cuando tenía sólo 23
años, pero ahora ya 110 está 1011 seguro. Está casado con una
jove11 italiana; ye11 Sil depa11ame11to co11vive co11 un gato 11egro.
La primera memoria que tengo del corrido sería mi papá
cantando Simón Blanco, el corrido ... el himno' más
popularizado a nivel de entraña del estado de Guerrero, de
donde es mi papá. Desde muy pequeño, en las fiestas veía que
mi papá cantaba Simón Blanco y tal vez esta epopeya pequeña
me enseñó a identificar corrido con ... con infancia y con
familia. Desde muy pequeño, mis papás nos llevaban (a mí y
mis hermanos) a la casa de los abuelos en Guerrero. Ahí yo
tenía un lío abuelo, el tío Chucho, que era hermano de mi
padre. El era una celebridad en el ran~ho porque ... él era el
compositor del rancho ...y lo que el tío Chucho componía eran
corridos. Hace un mes, mi papá me envió un cassete con
música grabada en el que incluyó un par de corridos del tío
Chucho, cantados por el mismo tío antes de que muriera
hace aproximadamente diez años. Esos corridos los grabó mi
padre en una noche alumbrándose con una lámpara de

Garcfa Abusaid: El Folklor 25

petróleo en el..en el...porial de la casa de los abuelos abajo
de la enramada... y con un par de guitarristas del mismo
pueblo también.
Los contextos en los que yo recuerdo escuchar.·corridos son
contextos dionisíacos por completo ... contextos de ebriedad
espiritual ¿no? Esas experiencias ocurrían al :,;,enos en un
par de fiestas ... al año ...que se celebraban en mi casa. La casa
se retacaba con algo asl como 150 gentes. Esas fiestas continúan celebrándose hasta la fecha ¿no? Por parte de las dos
familias tanto la de mi madre o la de mi padre ...siempre hubo .
una admiración muy grande por la cosa creativa a nivel
popular.

En esas fiestas mi papá se rodeaba de un grupo de maestros,
porque mi padre y mi madre son maestros también, que
como ellos hablan venido de la provincia a la ciudad de
México...y cuyos intereses musicales eran ... el corrido, la
música ranchera, el bolero. A diferencia de otras familias en
·.las que se bailaba música tropical o familias más aburguesa-das-en donde·se escuchaban baladas comerciales en inglés,
e11 las fiestas de la casa había siempre un trío o un mariachLen las fiestas de la casa siempre había compositores de
boleros, de canciones rancheras, .de corridos, que iban a-la
y cantaban porque sentían el ambiente propicio para
hacerlo ¿no?. En toda la gente había un interés auténtico por
escuchar y compartir esta expresión popular ...no muy refinada..•no muy sofisticada...pero sí muy legítima y auténtica.

'casa

En esas ocasiones era en las·que escuchaba o cantaba más
corridos. En los cumpleaños de mi padre había toda una
exaltación chauvini~ta en cuanto al hecho de venir de pro-

�26 Bricolage

vincia. Mi papá llegaba a llegar a decir que a él no le
importaba otra cosa que no fuera su estado de Guerrero.
No nada más eso (durante las fiestas) él también se encargaba de hacemos cantar sus canciones...de recitar poemas
escritos por poetas locales...poetas de su pueblo...creo que
no pasaba de esto. Allá a las dos de la mañana toda la gente
invitada se ponía a bailar la música regional ...a cantar los
corridos... corridos como el corrido de Simón Blanco... el
corrido de Modesto Ayala... todos estos corridos locales
que... eran pues como cualquier corrido viejo...la...la narración de ...epopeyas mínimas... epopeyas de carácter regional
que hablaban sobre héroes... héroes locales.
Esas fiestas marcaron tanto mi experiencia de niño que
recuerdo que a los doce años...cuando empecé a escribir
versos, lo primero que intenté, en cuanto a versificación,
fueron boleros y...después corridos y música ranchera. Pero
de esto no quiero acordarme...porque después me dediqué
de una manera más seria a escribir poesía...y aquello que
~scribí jamás pasará de ser...eh...amores y pecados de juventud.
Sin embargo, yo creo que el corrido nunca llegó a ser una
influencia cotidiana. Yo creo que yo lo escuchaba, lo cantaba, lo bailaba en ocasiones de celebración... lno?. Era algo
así como la gente que en día de muertos va al panteón a dejar
flores, los días de fiesta la gente...eh...honra su tradición
musical cantando sus corridos. O es también como irse a la
plaza Garibaldi a escuchar mariachi. Estas son cosas que no
suceden todos los días...y de las que generalmente te mantienes a cierta distancia...pero cuando estas cosas suceden

GarcfaAbusaid: El Fo1/clor 27

entonces se dan a nivel de catársis celebratoria iClaro!...precisamente porque escuchar corridos no era algo de la vida
diaria ...sino era...un punto...punto...climático...en el proceso
de un año de vida normal y de vida de trabajo...eh...por éso
la experiencia se daba con tal intensidad.
Además de las fiestas yo casi nunca compré cassettes o
discos con música de corridos. Aunque me sabía la letra de
algunas canciones de corridos nunca escuchaba estaciones
de radio con corridos. Yo estaba preocupado por tres cosas...o sea...entonces nunca comparú esa experiencia con
amigos del barrio. Claro, tuve las borracheras de barrio lno?
Y cuando hubo esas borracheras de barrio hice lo que todos
hacían...que era cantar corridos y tomar hasta amanecer...pero no fueron muchas.
Algunas otras veces continué escuchando corridos, viendo
películas de Pedro Infante o de Jorge Negrete...pero el
corrido se prostituye mucho en México...se prostituye por
razones comerciales. Recuerdo así...muy vagamente toda
una serie de películas que hizo Antonio Aguilar. Antonio
Aguilar hizo decenas de películas usando la temática del
corrido,.,¿no? Hizo películas muy malas con actores muy
mediocres y argumentos muy pobres porque sabía que nosotros mexicanos...necesitamos de alguna manera vernos...eh...reflejados de alguna manera...en el cine, o en la
música...o en la literatura.
La diferencia entre los corridos del úo Chucho y los otros
corridos de las películas de Antonio Aguilar era que los
corridos que se escriben a nivel local son un intento puro de
expresar, de querer preservar esas tragedias de la vida

�28 Bricolage

cotidiana que la gente vive en cualquier pueblo. Mientras
que esas películas que son hechas en una ciudad como la ·
ciudad de México reciben una ganancia económica. Como
ejemplo concreto está Antonio Aguilar que se puso a hacer
chorros de películas sobre héroes de corridos. Obviamente
el tipo quería plata. Pero cuando el corrido es rescatado por
las instituciones de gobierno, como Antropología, como
Bellas Artes ...los museos .. .la cosa es distinta .. .la cosa cambia ... allí es más cosa de intelectuales que de productores de
cine de la iniciativa privada.
Pero el corrido también tiene un carácter político cuando
todos nuestros valores mexicanos ... como la tan trillada identidad nacional ...y todas estas cosas ... son manipuladas ... por
políticas culturales gubernamentales para crear una conciencia d~ lo mexicano que no siempre está dictada por
nuestras necesidades como mexicanos de identificarnos con
nosotros mismos ...sino que a veces se da únicamente por
populisimo gubernamental...por demagogia cultural ...o intereses de ...grupos culturales ubicados en posiciones de
poder. Entonces si no los productores con fines comerciales,
el Estado recupera y usa el corrido por propósitos de carácter político. Y así entonces lcómo uno puede creer en el
corrido?
Aquí en Estados Unidos casi yo no escucho corridos. Cuando llegué, yo ni siquiera quería escuchar música en español...porque me parecía triste tratar de reproducir una
realidad que aquí no existe ...me parecía triste ver en los
gethos mexicanos de Oakland ... en los gethos mexicanos de
Berkeley... en los gethos mexicanos de San Francisco... ese
afán inocente de querer crear en Estados Unidos.-..una tierra

García Abusaid: El Fo/klor 29

que nos fue arrebatada hace mucho tiempo...un rasgo de
familiaridad. Un rasgo de familiaridad que no existe ... que
siempre va a ser ficticio ...ino? ...que nunca va a ser sólido ... que nunca va a echar raíces. Entonces, sí me parece
importante hablar nuestro lenguaje. Me parece importante
preservar nuestras tradiciones. Pero me parece triste no
queremos dar cuenta por completo de que en efecto estamos en otro país ...o sea lque hacemos? ...nos emborrachamos y nos vamos a comer tacos. Eso no nos hace más
mexicanos o no nos hace menos mexicanos. ¿y que es la
q¡exicanidad? ... La necesidad de ser una persona mexicana
no se da porque escucho más corrridos que otra gente ...no
se da porque trago más tacos ... o por ...o porque me visto con
paliacates y sombrero de charro. Le tengo mucho rechazo a
este énfasis sobre nuestra mexicanidad y nuestro origen en
el extranjero lno?
No sé muy bien por qué me molesta tanto pero no sé ... me
molesta ver sombreros de charro en la plaza de San Pedro
en el Vaticano lpor qué? Porque me parece una actitud muy
provinciana. Tan provinciana como era la actitud de mi
padre que habiendo estado en el Distrito Federal durante
treinta años continuaba diciendo que lo que más le importaba era su estado de Guerrero lno? Hay mucho amor por
el país o la ciudad de origen ... iqué bueno! También me
parece provinciano ... eh ... traer los estéreos a todo volumen
en las calles M la Mission ... tocando música mexicana ...música norteña ... corridos...Tex-Mex...en las calles de una ciudad en que .. .les vale madre que ,yo sea o que no sea
mexicano.

�30 Bricolage

1

r¡

En una ciudad en la que yo soy un mexicano que trabaja
como cualquiera ... un mexicano que se relaciona con patrones gringos como cualquiera ... un mexicano que camina en
las calles viendo caras completamente desconocidas ... muy
poco familiares ... en una ciudad ... en un país en el que no hay
puntos de referencia de lo mío ... de lo nuestro. Yo soy un
mexicano que escucha una canción en su trabajo ...y es una
canción que nadie va a reconoeer ... o si hablo mi idioma en
la calle yo digo cosas a las que nadie va a contestarme. El
idioma gestual ... el idioma de mi cuerpo también es diferente ... La comida nunca va a ser como la comida que yo como
en la ciudad de México. Mi posición aquí es muy desventajosa ... hay mucha inseguridad ... hay mucho dolor ... un punzante dolor por doquier. Además la imagen de lo mexicano
que yo puedo ver aquí en California es una imagen muy
torcida, grotesca y patética. Una imagen mentirosa de mí y
de nosotros.
Y a mí me da miedo la imagen falsa ... a mí me da miedo ... desconfío de la máscara ... de esta imagen sobrepuesta sobre la
realidad. La máscara en el festival es importante, pero la
máscara en la vida cotidiana me ... me... me... impide ser visto
y me impide ver. Con esta máscara de mexicanidad ... de
nacionalismo, regionalismo ...como una actitud ante mi vida
cotidiana me impide entender una realidad en la que estoy...me limita ...y por otra parte me impide ser visto ...y crea
una imagen de mí... que probablemente existe de otra manera ...me distorsiona ... me distorsiona a mí mismo ... cuando ... euando ...soy visto desde afuera.
En cierta manera, yo comparto esa necesidad de identidad
porque siempre hay una nostalgia del vientre materno. Que-

GarcfaAbusaid: El Fo/klcr 31

remos volver a nuestro origen queremos encontrarnos en
eso que hemos sido antes ... necesitamos ver lo familiar...necesitamos ver lo que le es familiar a nuestros ojos.Jo que
nos es común ... necesitamos verlo desesperdamente. Estando trabajando en otro país o en lugares donde no escucho
mi idioma ... donde no veo a nadie que se parece a mí...donde
no entiendo las cosas que leo en las calles ... allí necesito de
alguna manera recuperarme a mí mismo. Por ejemplo mi
patrón me habla en inglés todo el día o me habla en un
español de patrón californiano... (risas) que conoce perfectamente. El me dice: hay esto súbete aquí...bájate. Y yo me
desquito cuando salgo del trabajo llego a la casa y voy a
prender el canal 14 de San Francisco... ahí voy a ver las
telenovelas...y el domingo en la tarde voy a ver Raúl Velasco...y en la mañana voy a ver el fútbol como si estuviera en
México en el barrio con l)1ÍS cuates ... también voy a comprar
el Esto en el puesto de periódicos de... de la Zona de la
Mission (en Sn. Francisco, Cal.).
El crear unaidentidad cuando estás fuera de tu país cumple
una función importante pero a nivel inmediato. Pero a mí no
me ayuda en otras cosas. Estar tan cerca de México es una
gran desventaja porque nunca voy a estar lo suficientemente
lejos como para tomar conciencia de la distancia y hacer
algo .. Algo como la gente ameriéana lo hace ...como tratar
de encontrar mejores trabajos ...como tratar de meterte más
plata en el bolsillo ... o depende qué es lo que quieras hacer ...Yo he estado aquí por casi tres años ...pero creo que no
he estado aquí con los dos pies... creo que siempre he tenido
un pié en México...un pié dentro de la casa familiar ...un pie
dentro de mi ciudad en México...y otro pie aquí.

�32 Bricolage _

En este contexto de los Estados Unidos trato de no
relacionarme en absoluto con el corrido. Yo estoy en San
Francisco y lo que a mí me interesa oír en San Francisco es
jazz por ejemplo...yo no quiero venir a San Francisco para
escuchar a "Los Panchos". Sin embargo, yo también tengo mi
"quick füc" ...como le dicen aquí. Recuerdo que a los seis meses
que no había ido a México me puse a chillar oyendo un disco
de valses porlirianos que... que por ahí tenía lno? y también
oyendo musica de Manuel M. Ponce.

Esto tiene u11 sentido profu11dame11te nacio11alista...si recuerdo
bien ...
Uttaa!..increíblcmente... Pero es una música bellísima,
además del sentido que tenga. También escucho música
mexicana ...que incluye corridos. Tengo al menos un par de
cintas en las que hay algunos corridos de mi tío...en alguna
otra cinta tengo corridos de caballos. También de vez en
cuando...si sé que en la televisión están pasando una película
de Pedro Infante la veo. Hasta cierto punto...son mecanismos
de nostalgia al nivel más puro ... mecanismos en los que
recupero mi niñcz ...cn los que recupero a mi familia ...en los
que recupero a México. .
Estar aquí me ha acercado a aquello que no percibía porque
lo cra ... porque lo tenía. Ahora yo tengo conciencia de mis
vísceras...yo tengo conciencia de mis pulmones... yo tengo
conciencia &lt;le mi estómago ... yo tengo conciencia de que
tengo cuerpo porque algo de mi cuerpo empezó a fallar.
Tengo conciencia de lo que es mi ciudad porque la he perdido ... porque yo ya no estoy en esa ciudad. Tengo conciencia
de lo que significa el amor porque he perdid0 a la

GarcíaAbusaid: El Folklor 33

mujer que quiero...tengo conciencia de México porque lo he
dejado...y lo he perdido también...
Ese México que es un país que se está destruyendo a sí
mismo...por la inercia política...por nuestra falta de actividad...por nuestra falta de capacidad organizativa. Ese México que prácticamente no tiene izquierda...y la izquierda
que tiene...es una izquierda totalmente fragmentada. Pero
no me olvido de Vázquez Rojas, no me olvido de Lucio
Cabañas, no me olvido de toda esta gente que siempre ha
luchado...pero esta gente que ha tomado la vía armada ha
sido la excepción...y qué bueno que ha habido esa gente...porque a nivel de masas somos una masa completamente
desarticulada.
Pero hablar de México me es muy difícil...porque México
para mí_en este momento es una gran incógnita. Estoy
empezando a compartir el rencor que muchos mexicanos
que viven en los Estados Unidos sienten contra su país
porque nó les ofreció ciertas oportunidades. Yo también
sentiría rencor hacia un lugar que no le dio a mis padres la
oportunidad de permanecer en su casa. Sin embargo, yo creo
que tal vez no me haría mal vivir con los dos pies en este lugar
Yhacer algo. Yo creo que ...si algún día regreso a México
también tengo que regresar a hacer algo..si no no tiene
ningún sentido todo lo aprendido aquí. A mi país únicamente lo puedo tener si lo construyo todos los días ...y lo mejor
sería construirlo desde adentro ... lno? Pero si voy a estar
aquí no puedo permitirme construir esa imagen falsa de
México que es pura nostalgia ...que es pura quimera, que
no es la realidad nuestra de los mexicanos que vivimos en

�;.¡ Bricolage

~éxico todos los días. Como mexicanos en Estados Unidos
no podemos sér nada más un sujeto de folklore y lo digo en
un scntid6 peyorativo ... como mexicanos tenemos que salirnos
de los estereolipos ... como mexicanos tenemos que dejar esta
imagen distorsionada que se tiene de nosostros .. ,como
mexicanos tenemos que encontrar una ... una ropa que nos
quede mas justa. Yo prefiero verme como mexicano caminando en un lugar que no me recuerda nada de mi patri.a, por ·
ejemplo Nueva York. Yo prefiero verme como un ser
humano mmún y corriente en otra ciudad muy lejana en lugar
de estar en un festival en Berkeley para el 5 de mayo, lleno de
gringas vestidas con ropa mexicana y lleno de mexicanos
conquistando gringas disfrazadas lno?

1

¡.'

Proclamar nuestra nacior.alidad ... nueslro orígen con orgullo
desmedido me parece pobre ... me parece inútil. Si alguna
parle de mí ama ser mexicano ...lo es de una manera muy
animal...mi paladar ama ser mexicano ... mis ojos aman ser
mexicanos cuando ven mi ciudad ... mis manos aman ser
mexicanas cuando tocan la ciudad ... Pero a mi cabeza no le
entra ... sí_ soy mexicano~ me gll."la ser mcxi'canO, ·_no quisiera
ser grigo, no quisiera ser francés, no ·_quisiera ser alemán
· ijamás! .. Yo defini.ría mi mexicanidad más en base a funciones
instintivas o ·de ... de paladar digamos ... o como algo más
rabiosamente íntimo. Mi identidad nacional debe ser una'cosa
completamente íntima ... no tengo que joderle la vida al vecino
de lado por mi mexicanidad' o su americanidad. Cuando el
americano se pone nacionalisia, y cuando se pone patriotero
y cuando se ponc ... orgulloso de esa manera exagerada a mí
me repugna. Mi identidad nacional debe ser algo que yo
pueda vivir para mí mismo. Aunque Estados ·unidos me ha

García Abusaid: El Folklor 35
hecho perder a México porque cuando voy a México ya no lo
encuentro como lo dejé ... me salí de la película y no la entiendo... me salí del corrido y no lo entiendo lno? ...yyyyy... tampoco tengo este lugar ... es un riesgo que tal vez si hubiera
sabido de qué manera me iba a afectar no lo hubiera tomado
lno? ...porque la experiencia me ha desarraigado profundamente de México ... y ya no puedo volver a pertenecerle a
México de la manera en que le pertenecía.

Héctor tiene 34 a,Jos. Está divorciado y es padre soltero.
Actualmente estudia 1111 posgrado en estudios
latinoamericanos. En México paTticipó activamente en diversos
grupos políticos de izquierda. E11 California co11ti11úa su actividad polftica e11 la defensa de trabajadores mexicanos,
emigrados. Escribe sobre estos temas en un impoTtante
periódico de la ciudad de México. Vive en Estados Unidos desde
hace 8 años y es acmalmellle residente legal de ese pafs.
(Yo he escuchado corridos) toda la vida. Lo primero que
escuché fueron corridos y rancheras. Era la música diaria allí,
del pueblo de donde vivía ... lno? ... se escuchaban muchos
corridos de la Revolución o corridos de gente por ahí de la
región ... y era como una manera de conocer la historia de ...
México... era la primera forma que tenía uno de conocer la
historia de México (a través) de los héroes populares ... lno?.
Bueno (yo escuchaba corridos) en primer lugar en la casa ...
lno? ... en la casa de mi familia y luego con mis amigos. Yo
escuchaba corridos en casa con los hombres de mi familia ...
con mis hermanos, y después los cantaba fuera de casa con
los cuales. También los escuchaba cuando los ponían en el
pueblo, en el pueblo ponían una bocina que se escuchaba en
lodo el pueblo ... un tocadiscos ... ibas ahí... y quiero tal

�36 Bricolage

canción ... (y te la ponían en el tocadiscos). (También escuchaba corridos) en el radio y pues en las cantinas ... lno?.
(En) las cantinas había sinfonolas con un chingo de corridos.
Yo me acuerdo cuando íbamos a las cantinas lo primero que
poníamos era 'Caballo Prieto Azabache' ... o el corrido de
Durango ... ese cómo se llama ... el corrido de Pancho Villa ...
lno lo conoces? ... en Durango ... (empieza a cantar el corrido) .. ."en Durango comenzó mi carrera de bandido" ... escuchaba mucho los de Pancho Villa, los de Lucio Blanco ... los
de ... Simón Blanco... corridos famosos.

1:!

(Los corridos los escuchaba también en fiestas pero) solamente en fiestas de mi pueblo ... en fiestas de otros pueblos
más modernos no ... cuando era una fiesta de un pueblo más
moderno ... como (Yuririu) ... ya no tocaban corridos ...
tocaban más música moderna ... bueno (no quisiera decir mi
pueblo es) atrasado hasta la madrc ... lno? ... el pueblo donde
yo nací. .. era un pueblo de unas cien familias ... bueno, allí lo
único que escuchaba eran corridos y rancheras, y música de
mariachi ... pero si iba por ejemplo a Yuriria, que es la
cabecera del municipio, y que tiene unos 20,000 habitantes .. .
ya escuchaba rock, escuchaba rock ... música en inglés, (y) .. .
música tropical, la variedad del tipo-de música que tocaban
(allí) era muy variada ... (en Yuriria) no tocaban corridos en
las fiestas ... solamente si era una fiesta de la gente pobre de
ese pueblo ... o sea la gente ... la gente más ... pobre.
(Yo siento que aunque los corridos están relacionados con la
gente pobre del campo) también el corrido es algo a nivel
nacional... porque aunque el corrido estaba originalmente

GarcfaAbusaid:' El Folklor 37

mucho más ligado a la provincia, al campesino ... porque era
la manera que tenía el campesino de comunicarse ... ahora
ya es parte de la cultura nacionai... (ahora lo escuchas hasta)
en la ciudad de México ... lo escuchas (también) en ciudades
como Morelia... o en Yuriria... allí... (en las ciudades, el
corrido) no es el corazón de la música ... alü vas a escuchar
rock y el corrido va a ser una (forma) más ... (de expresión
cultural).
(Cuando estaba en mi pueblo yo solía) bailar corridos ... pero
más los cantaba ... cuando nos juntábamos con los cuales ...
por ejemplo ... que nos poníamos en las noches unas borr~cheras ... o cuando estábamos en el campo ... haciendo algo...
era muy común• cantar corridos ... loo?. (Yo aprendía los
corridos porque los) cantaba con los cuales, los escuchaba
en el radio y además porque los leía en los cancioneros de
corridos ... (Los tuve que aprender de esta manera porque
en aquella época) yo no tenía tocadiscos ni grabadora ... (en
los sesenta) no existían (tocadiscos o grabadoras) en mi
pueblo ... o eran carísimos ... (Cuando vivía en mi pueblo
sabía de memoria muchos corridos ... corridos como) el del
(Caballo) Prieto Azabache ... el de Benito Canales ... el de
Heraclio Bernal... el de la Rielera... el de la Adelita ... el de
los Dor,dos de Villa ... el corrido de Durango... y muchos,
muchos más.
(En- aquella época tambien solía ver películas que tenían
como trama central el corrido) como por ejemplo las películas de Tony Aguilar ... el Ojo de Vidrio ... las de Zapata ...
no, pues un chingo de películas sobre personas en corridos ...
como ... el Hijo Desobediente... (pero. no solamente en mi
· pueblo sino en la capital del estado) Morelia encontrabas

�38 Bricolage

películas; también ... (en) la ciudad grande ... (en) la capital ...
en los cines de la ciudad de México encontrabas esas películas ... ¿no? ... (y la audiencia en las ciudades grandes era la
misma que la audiencia de mi pueblo... claro ... la gente ... que
había emigrado ... gente que ahora vivía en las colonias populares ... en los suburbios de la ciudad de México) claro...
gente ... gentes de las colonias es la que más va a ver este tipo
de películas en la ciudad de México por ejemplo ... y la
audiencia ... es una audicencia de campesinos y obreros ...
lno? ... y no creo que la clase media (o la clase alta) del D.
F. esté muy identificada con los corridos.
(Aquí en Estados Unidos, aunque sigo escuchando corridos) ... no es tan frecuente como antes, pero sí, todavía sigo
escuchándolos. Ahora los escucho cuando estoy en la casa ...
cuando estoy con gente que sé que le gusta la música mexicana ... por ejemplo (a veces) con (mi novia) Susan escucho ...
escucho corridos ... a ella le gusta la música mexicana en
general pero le gusta más la música norteña o la música de
mariachi ... el corrido lo escucho (más bien) cuando estoy
con amigos que sé que les gusta o cuando estoy solo ... me
emociona escuchar corridos cuando estoy solo ... cuando
escucho música de esa ... es (sentir que) tu tienes tus héroes,
tus figuras ... ¿no? ... y tú sientes cierta identificación ... por
ejemplo cuando escucho el corrido de Pancho Villa ... ¿no?.
(La identificación que siento es con esos héroes, esas figuras) que son personas como tú quisieras (ser) ... gente que
luchó por el pueblo ... gente que comparte mis ideales ... o
(gente con la que) yo comparto mis ideales (también) ...
gente que yo quisiera ... fuera la que gobernara México ... por
ejemplo si escuchas el corrido de Pancho Villa quisiera que

GarcíaAbusaid: El Folklor 39

hubiera vivido y hubiera sido el primer presidente de México ... simplemente el corrido de una persona (representa)
una figura ideal... de hombre ... ¿no? ... gente de valor ... honesta ... (con) arrojo ... valentía ... honradez ... o iheroísmo!. ..
bueno, también hay corridos sobre caballos ... pero allí simplemente te identificas con el caballo ... y es lo mismo.
Yo siento (que el corrido) formó mucho de mis valores
sobre ... sobre ... lo que es debe ser un hombre ... ¿no? ... no
tanto (lo que deben ser) las mujeres pero lo que debe ser un
hombre ... o sea ... porque siempre en los corridos ... me identificaba con la bravura ... la valentía ... el arrojo ... entonces era
algo como sentirme identificado ... con los personajes de los
corridos que se convertían en mis ídolos ... en mis héroes ... lno?,
(Yo creo que el corrido da un sentido de identificación
mayor al hombre que a la mujer) ... porque ... todos los corridos ... bueno, casi todos los corridos son de hombres ... ¿no? ...
aunque hay unos (relacionados con) mujeres también ... como ... la Adelita ... la Rielera ... pero son los únicos ... ylos otros
que hay de mujeres son muy cabrones por ejemplo el de
Rosita Alvírez... acuérdate como murió Rosita ... nomás tres
tiros le dieron ... o nada más ... tres pulgadas de aire le echaron como dice el Piporro ... ¿no?. Entonces es muy difícil
para las mujeres (identificarse con los corridos). ¿cómo se
van a identificar (con los corridos) si los únicos son la Adelita
y la Rielera?.
Pero aquí en Estados Unidos yo creo que una mujer mexicana puede sentir cierta identificación al escuchar corridos ... porque lo que hay que entender es que después de

�40 Bricolage

todo la mujer mexicana ha absorbido la cultura machista ... la
cultura del hombre ... cntonces ... aunquc (la mayoría de los
corridos) no se refieren directamente a la mujer creo (que
ellas sí se pueden identificar con ellos) .. , por ejemplo
Rosalía ... yo siento que Rosalía ... goza profundamente (cuando escucha corridos) ... porque la mujer mexicana finalmente
ha tenido que aceptar toda la cultura machista ... masculina
mexicana.

!)
1

Ahora que estoy aquí casi no bailo corridos ... el corrido es
más para escuchar...(a veces voy a escuchar corridos a
lugares) ... lugares en San Francisco donde tocan corridos o
en Oakland también ... en Oakland se llama ... cómo se llama ..
cómo se llama este chingado lugar donde tocan corridos en
Oakland ... o sea tocan de todo ... cumbias ... salsa ... y todo, pero
a veces también tocan corridos ... se llama ... el Toro ... el Toro
en Oakland ... y en San Francisco como se llama este lugar ...
creo que la Fuente ... no recuerdo ... está en (el barrio de)
Mission.
Pero escuchar corridos aquí es diferente que (cuando escuchaba corridos en mi pueblo), Allá sentía que podía compartir ese sentimiento con los amigos ... aquí no ... aquí...
solamente si estoy en el Toro o allá en la Fuente, en San
Francisco... pero no es lo mismo de todas maneras porque ...
en mi tierra yo estaba con cuatro, cinco cuates .•. y los cinco
estábamos... ivibraaando!. .. pero aquí con quién ... con Susan
mi novia ... lo puedo compartir ... pero no es lo mismo ... ella
más bien responde a mi reacción ... y porque ella sabe que lo
gozo ella también (lo goza) .. , ella disfruta viéndome a mí
•
•
disfrutar de la música
... pero no creo que es 1o mismo

García Abusaid: El Fo/klor 41

escuchar un corrido con Susan que si lo escuchara con una
(mujer) mexicana por ejemplo ...
(Por ejemplo si lo) escuchara con Rosalía ... que es una mujer
preciosa ... encantadora ... isí... recuerdo exáctamente el día
de la fiesta.,. el día de mi fiesta de cumpleaños (hace un
mes) ... cuando ... pusieron la música norteña solamente Rosalía y yo estábamos bailando ... y.. ,y...y... yo sentía que la
energía que había en esa música (y) entre los dos era ... era ...
o sea ... era increíble ... iRosalía (definitivamente) es una mujer increíble!. ..iclaro! si hubiera estado con una gringa no
(hubiera sentido lo mismo ... aunque) ... con Susan mi novia
(me siento) mucho más cercano porque siento que ella ...
realmente (siente) mucho adentro por la cuestión de la
cultura mexicana.
(Escuchar corridos en mi pueblo) ... era una experiencia más
compartida ... y aquí... al mismo tiempo que sientes un poco
el pasado ... (también sientes) la nostalgia por el pasado... (y
todo eso) te identifica también con ser mexicano. (Estando
en mi pueblo o cuando viví en la ciudad de México) nunca
pensé la cuestión de la mexicanidad ... cuando estuve en
México ... nunca ... nunca ... me pasó por la cabeza ... lno? ... el
problema de la identidad ... de nuestra cultura ... , olvídate ... (para nada ... )... que chingados es eso... con qué se come.,. idónde lo venden!.
Estando aquí toda ... la mayoría ... el 90 por ciento de mis
cassetes son sobre música mexicana ... muchos son corridos.,.
ranchera ... todo el gusto que tenía en México ... aquí no hizo
más que reafirmarse. En México, por ejemplo, tenía tentación por el rock o por la música country en inglés ... y me

�42 /Jricolage

siguen gustando ... pero (aquí en Estados Unidos me doy
cuenta que e.! corrido, la música ranchera, la música de
mariachi) es lo que está aquí adentro (de mí) ... es lo que me
llega al corazón lno?.
(Cuando me cambié a vivir a la ciudad de México empecé
poco a poco) a dejar atrás toda esta música que era de mi
(pueblo) ... en México yo recuerdo que había corridos, música ranchera, o música de Javier Solís, o música de Pedro
Infante, que a veces me aburría ... ya no la quería escuchar ...
ya no era tan divertido ... ya ... ya era rutina ... ya no me causaba
tanta emoción ... era muy rutinario ... lo que era nuevo era
Bob Dylan ... los Beatles... ehhh ... o la música de protesta ...
la música política de Silvio Rodríguez ... etc... esta era la
música que empezaba ... y ya había dejado un poco atrás toda
esta música que era como de (mi pueblo, de mis amigos), de
mi niñez... (y la había empezado a cambiar por una música)
más variada ... más moderna ... más del mundo... menos mexicana. Cuando vivía en la ciudad de México ... en Cuernavaca ... la música de mi niñez me parecía alejada ... pero cuando
vine a vivir a los Estados Unidos resurgió otra vez todo lo
que había sido la música de mi niñez y (mi temprana juventud).
En México yo no hubiera comprado un disco de Pedro
Infante ... (allá) cuando quería gastar veinte ... diez mil pesos
para ir a un baile o escuchar música ... iba a ver Los Folkloristas pero no iba a escuchar los Tigres del Norte ... pero
ahora que estoy en en los Estados Unidos yo prefiero ir a
escuchar a los Tigres del Norte que a los Folkloristas...
porque siento que esa música de los Tigres del Norte es con
la que yo crecí... y es (queme hace sentir) cierta nostalgia ...

Garrfa Abusaid; El Folklor 43

por México ... entonces una manera de ... de ... de confrontar
el peso de esa nostalgia hacia México ... es especialmente
escuchando esa música que es la que me recuerda mi pasado... o sea yo ... aquí en Estados Unidos (la música que) tengo
más ganas de ir a bailar es corridos ... música norteña ...
cumbias ... rancheras ... lno? ... porque esa era la música de mi
niñez.
(El escuchar música mexicana aquí me da ... un sentido de
reencuentro con lo que fue mi niñez. .. y con lo que fueron
e~riencias importantes para lo que soy yo mismo) ... mis
am,~os..._mi familia ... mi pueblo... mis raíces ... (también) ...
me identifica como mexicano ... me siento identificado como
mexicano... porque si escucho una música (latinoamericana) ... digamos de Argentina ... el sentimiento es diferente...
claro, estando en México yo preferiría más escuchar la
canción argentina que la mexicana lsi? ... pero estando en
Estados Unidos como que siento esa... urgencia ... de (escuchar co~ridos y música ranchera) ... tengo una nostalgia ... una
nostalgia de México ... pero también es una reafirmación
personal... reafirmación frente al mundo que tengo que estar
enfrentando cada día ... lno? y del que siento que no soy
parte... (yo necesito) sentirme aparte (de ese mundo) y yo
cr~o eso es lo que hace que recuerde que quiero regresar a
IDIS ratees
'
... por ese constante choque... lno? ... yo nunca
ha~ía sentido tanto éso como ahora que estoy aquí... los
últunos cinco o diez años (que viVI') en México... la música
de comºdos, las rancheras, me gustaban pero no era cosa que
me ll~gara hasta al corazón ... claro que si agarraba un pedo
en m1 pueblo pues sí.

�44 Bricolage

Pareciera ser que la informacion obtenida a través del método
de historia oral tiene un carácter sustantivo y un potencial generalizador. No en el sentido de que proporciona resultados fijos e
inmutables, sino que nos provee de hipótesis exploratoria~ que
obligan a futuras investigaciones empíricas. Este poten~1al_ se
debe justamente a que el método, por su natural~".' cuahtallva,
nos facilita la observación de las percepciones sub¡ellvas mediante las cuales el individuo construye su realidad social.
Asimismo, debido al modo como fue aplicado el método
ofrece numerosas salidas heurísticas; siguiendo las tradiciones
metodológicas de S. Terkel que rehusan las interpretaciones
explícitas del científico social que pudiesen obstruir la voz del
entrevistado, se editaron las historias orales de manera que el
mismo entrevistado pudiera ofrecer su propio análisis ysu propia
interpretación: el investigador, en pleno uso de su capacidad
ética e intelectual, habrá de ser capaz de dejar que el informante
hable de sí mismo y por sí mismo con el lector. En esta tradición
metodológica en la que se inscribe el presente trabajo, la labor
del investigador es justamente la de derivar hipótesis. Las que
presentamos aquí tienen un doble objetivo. Uno, el i~tentar
aclarar elementos esenciales de la relación entre el corndo y la
identidad mexicana en el contexto de Estados Unidos; Ydos,
crear las pautas de futuras investigaciones que sigan las pistas
marcadas por estas hipótesis.

GarcíaAbusaid: EIFo/klor 45

intentamos establecer, a nivel de hipótesis, la interrelación
de estos elementos sustantivos y de definición de identidad
nacional en los entrevistados.
Para facilitar la comprensión de esos elementos sustantivos
conviene definir brevem~nte dos de los conceptos cuyo
significado es evidente: sig11ificado personal y familiaridad
co11 el corrido. El significado personal se refiere a la capacidad del individuo para experimentar -simbólicamente- los
corridos como una fuerza de su identidad nacional. El significado personal se relaciona directamente con las experiencias formativas del idividuo en su temprano período de
socialización y con su continuidad posterior. Si este significado personal se construye de una manera contínua a través
de la vida del individuo, la capacidad del mismo para generar una relación significativa con el corrido en un contexto
diferente al de México guarda su intensidad. El concepto del
,significado personal está relacionado con el de la familiaridad. Este se refiere simplemente al conocimiento que el
individuo tiene del corrido. El significado personal por el
corrido no puede existir sin la presencia de familiaridad. Sin
embargo, un individuo cualquiera puede tener familiaridad
con el corrido y sentir o pensar que éste no tiene un significado personal para él mismo.

3. Hipótesis exploratorias.
Algunos de los elementos sustantivos de carácter sociológico
que se pueden entresacar de las entrevistas, se pueden observar en las relaciones entre los siguientes variables: sig11ificado perso11al y familiaridad co11 el conido, patro11es
geográficos, orige11 de clase y práctica política. Todos estos
elementos contribuyen a laformaciún de la identidad nacional
de las tres personas entrevistadas. De acuerdo con esto,

Entrando en materia, el primer aspecto a considerar es el de
la relación entre el significado personal de los corridos y la
definición de identidad nacional en los entrevistados. En las
entrevistas se observa una fuerte y positiva relación entre el
grado de significado personal hacia el corrido y la tendencia
a proclamar a México como fuente primaria de identidad
nacional. Más aún, podríamos afirmar que hay una relación
positiva adicional entre pautas de socialización y sistema de

�46 Bricolage

valores en la definición individual de nacionalidad mexicana. Esta relación se da especialmente en el individuo que
crece con el corrido como una expresión folklórica tradicional de cultura subordinada ligada a clases urbanas o rurales
marginales. Es el caso del entrevistado que posee un orfgen
campesino, y sobrevive en las colonias populares o vecindades pobres de los centros urbanos industriales.

1

1

En resúmen, existe una fuerte relación entre estos tres elementos: patrones geográficos, posición de clase y el grado
de significación personal del corrido. El grado de significado
personal y familiaridad con el corrido será mayor si la
persona nace y crece en una área rural, y si es campesino/a.
La misma situación se presentará si la misma persona emigra
a cualquier ciudad de provincia o a la ciudad de México. El
grado de significado personal será menor si la persona nace
en una de las ciudades de provincia y si pertenece a la clase
media o alta. El grado de significado personal será aún
menor si la persona nace y crece en la ciudad de México y si
pertenece a la clase media o alta.
Una pregunta surge de estas hipótesis: además del patrón
geográfico y la posición de clase lqué otros elementos pueden afectar al significado personal en relación con el corrido? Esta pregunta nos conduce a1·segundo aspecto que nos
habíamos propuesto discutir, y que es, la relación entre la
práctica política y significado personal. El significado personal tiende a ser mayor entre los individuos políticamente
activos, particularmente en política anti-imperialista de izquierda. Un antecedente de clase campesina o de clase
trabajadora también se relaciona con esto último. De los dos
factores (práctica política o clase social), la clase social
parece ser lo más importante en relación al significado

GarcfaAbusaid: EIFolk/or 47

personal. Por lo tanto, entre los individuos políticamente
activos que pertenecen a la clase media o alta se puede
esperar un menor significado personal asociado al corrido.
En este caso, la familiaridad con el corrido puede, sin embargo, presentarse y el significado personal tenderá a ser
casi nulo entre aquellos individuos que nunca han sido
políticamente activos en política de izquierda, y que poseen
un antecedente de clase media o alta.
En suma, el grado de vinculación entre el significado político
y personal varía de acuerdo con la posición de clase del
individuo. Si hay alguna relación entre todos estos factores,
entonces el individuo habrá de definir una noción de identidad nacional mexicana fuertemente tradicional. Pero, si
solamente se observa una relación entre el significado personal y la práctica política de izquierda, todavía podrá esperarse una definición de identidad nacional tradicional. En
contraste, si ninguno de los elementos está relacionado,
entonces se puede esperar que el mexicano migrante tenga
una definición de identidad nacional altamente negociable
con la cultura hegemónica mayoritaria.
Pero lqué pasaría si ninguno de los elementos está fuertemente relacionado debido a la falta de significado personal?
En este caso, dependiendo de la debilidad de la asociación,
podríamos estar en presencia de una definición de identidad
nacional mexicana negociable, o una definición de identidad
nacional mexicana altamente negociable. La asociación es
débil si el individuo, aunque familiarizado con el corrido, no
encuentra un significado personal en ellos. La asociación es
aún más débil si además este individuo no tiene o no ha
tenido una experiencia política de izquierda, y proviene de

�48 Bricolage
Garcfa Abusaid: El Fo/klor 49

una área urbana y posee un antecedente de clase media o
alta.
Algunas de las consecuencias de una definición de identidad
nacional mexicana, negociable o altamente negociable en los
Estados Unidos podrían ser:

La tabla que presentamos, para finalizar, muestra cómo los
diferentes conceptos, previamente discutidos, se relacionan entre sí para definir en el ·caso de cada entrevistado, su noción de
identidad nacional.

a) La persona tal vez pueda decidir redefinir su identidad
nacional en dimensiones diferentes a las del corrido y de los
valores que representa. Estas otras dimensiones podrían ser:
comida, lugares vacacionales favoritos, música tropical, días
festivos, etc.
b) La persona puede probablemente experimentar un alto
rechazo y un bajo grado de identificación respecto a la
población mexicana que vive en los Estados Unidos. Especialmente, los trabajadores migrantes.
c) La persona puede muy bien experimentar un fuerte rechazo
y muy bajo grado de identificación respecto a la población
méxico-americana o chicana. La persona podría experimentar similares sentimientos o pensamientos respecto a otras
minorías étnicas o raciales que habitan en los Estados Unidos,
por ejemplo: africanos-americanos, indios americanos,
asiáticos, etc.
d) La persona puede probablemente reexaminar sus propios
valores originales y negociarlos con aquellos de la cultura
dominante anglo-americana.
e) La persona puede experimentar la necesidad de expresar su
definición de identidad nacional en términos más 'universales'.

Héctor

SP

F

EMA

pp

PG

SÍ

SÍ

no

sí

rural

campe. fuertemente
sino
clase

tradicional
negociada

media
clase
alta

negociada

Juvenal

no

SÍ

sí

no

urbano

Arturo

no

SÍ

sl

no

urbano

oc

IN

altamente

Los conceptos son:
a) Significado Personal (sp)
b) Familiaridad (F)
c) Exposición a la Música Americana-(años formativos)(EMA}
d) Práctica Política (PP)
e) Patrón Geográfico (PG}
1) Origen de Clase (OC)
g) Identidad Nacional (IN)

�FACULTAO DE SALUD PUBLICA
C IBLIOTECA

GarcíaAbusaid: El Folklor 51

50 Bricolage

4. Conclusiones.·
La investigación, evidentemente, no concluye aquí. El lector
habrá de concordar que estamos en una fase exploratoria
que nos ha permitido, al menos, avanzar en dos direcciones:
a) la tesis que ha dado origen al estudio ha resultado fructífera,
pero habrá de ser matizada. Es claro que cada uno de los
entrevistados identifica su sentido de identidad nacional con
el corrido pero en diferentes grados y, por lo tanto, con
diferentes niveles de negociación con la cultura
angloamericana dominante. Héctor posee un sentido de identidad nacional fuertemente "tradicional"; y esto hace que, en
relación a la cultura angloamericana, no hace concesiones.
Juvenal, por su parte, posee una identidad nacional menos
"tradicional" lo que conduce a una mayor apertura a negociar
con la cultura angloamericana. Finalmente, Arturo quien
hace gala de un sentido de identidad nacional poco
"tradicional", abre múltiples fuentes de negociación con la
cultura dominante del entorno norteamericano. En suma: la
tesis original habrá de considerar la graduación observada.
Las relaciones entre el corrido -como artefacto cultural- y la
definición personal de identidad mexicana, en el contexto de
E"taJos Unidos, 110 son relaciones de todo o nada.

t,J las caicgoria'i de familiaridad y de significado en relación al
t 'urri&lt;lo parecen ser pertinentes pero no necesariamente sufi-

c:icntc;; para explicarnos las asociaciones observadas entre el
corrido y la definición personal de identidad mexicana. Otras
nociones parecen imponerse al paso por la lectura de esta
historias orales: clase social de origen, exposición a la cultura
angloamericana, práctica-política y origen geográfico. Estos
elementos parecen tener una importancia, al menos

equivalente al de la familiaridad y el significado del corrido,
en cada uno de los testimonios aquí presentados.
En conclusión: el Corrido se incrusta en un mundo cultural
personal ysocial más amplio y dentro del cual se define su función
específica.

NOTAS
1) Se presentan aquí avances de una investigación más amplia que está
en proceso. El presente artículo fue expuesto, a manera de ponencia,
en el Encuentro sobre "La Cultura en la Frontera México-Estados
1:7nidos", organizado por la Universidad de Monterrey y ta Universidad de California en los Angeles, 12 y 13 de octubre de 1989.
2) Convie_ne que el lector tome en consideración tas siguientes
aclaraciones que definen el alcance y las limitaciones del artículo:
a) &amp;te trabaj? no trata sobre el corrido como expresión poético-musical.
Nosotros an~hzamos al Corrido como un artefacto cultural proveniente del
~ollcl~r mex1c~no que nos permite repensar y escudriñar el tema lle fa
identidad nacional a través de las entrevistas.
b) El a_rtículo pr_ese_n~a avances de u?a investigación en proceso que incluirá
entreVJ_stas con md1:'1duos per1e~ec1c111es al mundo chicano y al mundo de
1~ ~m1gran1es mexicano~ de ongen ru_ral. .El proyecto busca comparar (os
dist_mtos grupos en relac1ón a las rclac1ones entre el Corrido y la identidad
nacional.
c) El trabajo que se ocupa del Corrido como punlo de partida para el estudio
ent~e artefactos culturales al seivicio de la identidad nacional de mexicanos
ychicanos en Estados Unidos. Se contempla continuar el estudio analizando
Otras formas culturales: fiestas patrias, rituales religiosos símbolos visuales
etc.
•
,

3) Para una breve y clara definición del corrido ver
~icente_Mendoza (1954) en G. Hernándcz (sin fecha), quien afirma:
El corndo es un género épico-lírico-narrativo con versos de rima

�.

52 Bricolage
GarcíaAbusaid: El Folldor 53

variable tanto asonante como consonantes en las misma líneas; esa
forma ,¡',eraria, basada en frases musicales organizadas _e~- cuatro
partes, habla de sucesos que mueven fuertemente la senstbthda_d de
grupos numerosos". Con respecto a la forma musical de los corridos,
véase Paredes, A (1971-2), (1976) y Me Dowel, J.H. (1972). Para
una distinción entre décimas ycorridos, véase Paredes Y~~-(1966).
Un profundo análisis de la relación entre los sucesos htstóncos ~ la
lírica del corrido, véase Hernández, G. (sin fecha). Véase ~amb1én
Alfonso María y Campos (1962) y D. Moreno (197_8). En _S1mmons
( 1975), podemos observar cómo los ~rrid?5 refleja~ aclll_udes del
pueblo mexicano respecto a su pasado histórico ypolítico_. Fmalmentc, en Paredes, A (1958) tenemos un excelen_te estudio sobre los
corridos en su contexto histórico, cultural y regional.
4) Ver Hcrnández, G. (sin fecha) para una breve resena sobre la transmisión y divulgación de los corridos._En Paredes (1958) ~ muestr~
cómo los corridos ofrecen información relevante sobre d1Versas situaciones históricas en contextos geográficos específicos. Y, claro
está, Vansinás (1985) es un clásico en tanto que o~r~ce rutas met~dológicas importantes para el est_udio d~ la transm1s1ón de las tradiciones populares en sociedades sm escritura.
S) Hérnandez, G. (sin fecha) senala que la lírica de los co!ri~~ pre-revolucionarios está más fuertemente asociada al héroe md1v1dual (en
la imagen de bandido social) oponiéndose a los sí~!'°los ~el pod&lt;:,r
local y del prestigio. Por ej.: "El potro lobo gateado , Ignacio Parra ,
etc.
6) Existe una cantidad muy grande de publicaciones que m~estr~n la
asociación entre el nacimiento del nacionalismo o de la 1dent1dad
nacional con el folldor. Véase García, L (1988) para una re~na_ de
la literatura sobre el tema. También encontramos referencias importantes en Dorson (1966), Palavestra (~966), Penuslis~ (1969) Y
Wilson (1976). En esta perspectiva'. no dejaría de ser mu~ mte~~nte el ver cómo las tradiciones folclóncas, en algunas de las provincias
soviéticas" no solamente han preservado sino también estimulado el
renacimie~to de ·sus propias identidades regionales-nacionales. Este
es el caso de Estonia, Lituania, Latvia, etc.
7) Conviene resaltar aquí dos puntos: primero que la noción de
feminidad surge paralelamente a la de masculinid~d a trav~ del
proceso revolucionario, y segundo, que entre 1~ antiguos cor~dos Y
los más recientes se observa una transformación de la nooón de
masculinidad.
8) La Revolución Mexicana es una coyuntura histórica creada Yconfigurada por la participación popular. Esta participación va más allá

del campo estrictamente político y militar. Llega a crear las bases de
lo que ahora conocemos como la cultura nacionalista (por ejemplo,
el arte nacional-popular). Esta incorporó en un primer momento a
las masas como constructoras del pasado histórico y cultural, y del
presente y el futuro de la nación. La importancia del muralismo en
este proceso puede observarse en García, L. (1986). Es en este
contexto que nacen la masculinidad y la feminidad como nociones
fundamentales. La participación femenina en la lucha revolucionaria
viene a cuestionar y a modificar ese extendido rol patriarcal del
hombre en la familia y en la sociedad. El impacto de la participación
femenina cristaliza en la memoria popular recogida en corridos como
"La Adelita", "La Rielera", etc. o en leyendas populares de distintas
regiones.
9) Paredes y F~ (1966) argumentan que la noción original de masculinidad o machismo como "saludable e inconcicnte expresión rlc libertad e individualismo" deviene en los corridos más recientes en "una
despreciable pose de hipersensibilidad propia del espíritu enfermizo
de las clases medias" tomada de los estereotipos cinematográficos
del charro mexicano. Véase también Paredes (1971). Este trabajo
no está propiamente interesado en discutir la bondad de estas definiciones y prejuicios que aparecen en los corridos. Para nosotros lo
importante es tratar de entender cómo los mexicanos, al escuchar
corridos, construyen sus propias nocion~ de identidad nacional.
Mexicanos dentro de un contexto cultural en el que su identidad
cultural se ve amenazada, subordinada.
10.) No es, de hecho, un proceso tan simple. Conviene hacer algunas
aclaraciones. La referencia a la población méxico-americana nos
permite hacer comparaciones más precisas, entre dos modos de
vivenciar la identidad nacional. Pero eso no incluye las formas culturales que pueden llevar a cabo rupturas del Estado hegemónico
(Estado Mexicano, Estado Norteamericano), ni tampoco elementos
de la cultura hegemónica que pueden más fácilmente asimilarse
desde la identidad mexicana, elementos de la llamada "cultura norteamericana". En Williams, R. (1982) puede encontrar el lector una
profunda discusión de las relaciones entre iaeología y cultura, y de
éstas con los procesos de la hegemonía.

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WILSON, WILLIAM A. (1976) Folklore a11d Natio11alis111 in
Modem Fi11/a11d. Indiana Univcrsi1y Prcss: Bloomongton and
London

�UN ESCENARIO APROPIADO:
MEXICO EN LA CINEMATOGRAFIA
DE ESTADOS UNIDOS.

CARLOS E. CORTES

•1

En 17ie Mag11ifice111 Seven un clásico de los filmes realizados en
Hollywood durante 1960, siete pistoleros norteamericanos rescatan una paupérrima aldea mexicana de las garras de un grupo de
cuarenta viciosos fugitivos mexicanos. Al término de una serie de
enfrentamientos, los siete, acaban con todo. el grupo muriendo
únicamente cuatro de los magníficos. La moraleja de la historia
es clara: inclusive a nivel de pistoleros contra pistoleros, los
norteamericanos pueden derrotar en forma abrumadora a los
mexicanos.
Películas posteriores suministraron al público norteamericano evidencias adicionales de este 'dogma. En The Professionals
de 1966, cuatro norteamericanos fueron suficientes para secuestrar a una joven mujer de un campamento militar villista; en esta
ocasión, sin dejar víctima alguna. Ya en 1969, cuatro fugitivos
angloamericanos destruyen a todo un ejército mexicano en la
película The Wild Bunch: los cuatro héroes, por cierto, mueren
en los sucesos.&lt;l)
En -estas tres películas filmadas en Hollywood se observa un
elemenÍo común que ha prevalecido a lo largo de la ·cinematografía norteamericana sobre México, consistente en reiterar la

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C. Cortés: México en el cine 61

superioridad de Estados Unidos frente a México, al tiempo en
que se hace constantemente patente la incompetencia mexicana
frente a su vecino. Tématica tan popular como efectiva: ha logrado forjar predisposiciones psíquicas de una gran porción del
público norteamericano. Esta temática estereotipada también
cubre el género cómico: 771,ee Amigos (1986), parodia de Tñe
Magnificent Seven, en donde ya no se requiere de pistoleros
norteamericamos profesionales para vencer a su contraparte
mexicana; basta con tres angloamericanos, actores de cine desempleados, para salvar a un ranchito mexicano (ubicado en el
año de 1916) de las garras de un terrible villano conocido como
"El Guapo" y de los desmane!&gt; de su temida banda de fugitivos.

mexicanos: la maldad inherente de los mexicanos, la superioridad
indiscutible de los angloamericanos, México como tierra de contínuo caos amenazante y, ·finalmente, la mezcla de alguno de los
anteriores. Los productores de cine en busca de argumentos
taquilleros, se centraban en las populares dine novelib) del
oeste, las cuales a menudo celebraban la victoria de los vaqueros
angloamericanos sobre los mexicanos y los indios, quienes representaban, al tiempo, al villano inhumano y a la amenaza fronteriza omnipresente. (4) Basta con conocer los títulos de las
películas para apreciar lo que esta primera época está inaugurando: The Greaser's (e) Ga1111tlet (1908), Tony the Greaser (1911).
771e Greaser's Revenge (1914) y 771e Girl and the Greaser (1915).

La continua reafirmación de esta "anglo-superioridad", refle-

La Revolución Mexicana facilitó el uso de la imagen de
México como un escenario apropiado para los fines cinematográficos norteamericanos.&lt;5) Esta guerra en el país vecino atrajo
rápidamente un enorme número de productores, al grado que un
periodista norteamericano de la época calificó a la Revolución
como "guerra merecedora de una buena producción cinematográfica•.&lt;6) Así, Hollywood, salvo raras excepciones, utilizó la
Revolución como un mero transfondo de sus mismos temas: la
sociedad norteamericana amenazada por sus vecinos del sur
(veanse los filmes A Mexican spy i11 America 1914y 771e Love 111ief
1916). La serie de William Randolph Hearsr, Patria (1916-1917),
llegó al extremo de advertir a los norteamericanos de la posible
alianza México-Japón cuyo fin sería subvertir y sabotear a Estados Unidos. Claro está: los héroes norteamericanos impedirían,
paso a paso, esos intentos perversos. (7) Así también, las películas
norteamericanas celebraban la incursión de los Estados Unidos
en el México de la revolución (The /11s11mctio11), justificando la
ocupación norteamericana de Veracruz. En el mismo tono, en
1916, la serie de los Estudios Universales, liberty, festejó la
expedición militar hacia el norte de México realizada por el
coronel John J. Pershing.

ja una realidad aún más profunda del trato cinematográfico de
Estados Unidos hacia México. Para Hollywood, salvo ciertas
excepciones notables (1948: 77,e fllgitive, de John Ford; 1951:
Tñe Brave Bulls, 1956: 77re Bra1•e 011e), México y los mexicanos
han tenido poco valor intrínseco. Han sido solamente un escena. norteamericanos.
.
&lt;2) So1o así
río adecuado para mostrar los mitos
nos explicamos por qué son rarísimas las ocasiones en que Hollywood presenta a México como una sociedad con su cultura y
su historia propias y distintivas. O dicho de otro modo, México,
para el cine norteamericano, no ha sido más que una metáfora,
una plataforma en la que los norteamericanos pueden fincar sus
mora/ity plays (obras moralizantesiª) o en la que pueden trasladar sus luchas internas tanto en el plano ideológico como político.(3)
La En silenciosa.
La antigua era silenciosa de la cinematografía dio nacimiento a

cuatro temas que se convertirían posteriormente en las tramas
fundamentales de la producción de películas sobre México y los

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En la mayoría de los casos, la mujer mexicana ocupa una
mejor posición que los mexicanos del sexo masculino. Esto refleja, en cierta medida, el doble juego étnico-sexual de Hollywood:
condena del ·amor entre blancos y no blancos (elemento central
de las demarcaciones raciales en Estados Unidos). Si las relaciones ocurrían porque no había manera de evitarlo, estas debían
terminar en fracaso o en tragcdia.&lt;B)
La multiplicidad étnica en los países latinos propició, sin
embargo, diversas complicaciones y variadas soluciones filmicas.
Por ejemplo, no era propio que usurpadores de piel morena,
generalmente mexicanos con rasgos indígenas y otros hombres
latinos, tuvieran relaciones amorosas con mujeres anglosajonas.
Esos hombres, desde luego, deseaban vehementemente a las
mujeres rubias; situación que provocaba que los héroes angloamericanos se vieran permanentemente obligados a tener que
rescatar a sus doncellas.

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Al mismo tiempo, Hollywood comercializaba los llamados
Latin Lovers, en los que los amantes eran por lo general de origen
italiano o español. Ahora bien, mientras que sólo unos cuantos
latinos podían obtener la mano de las mujeres anglosajonas,
bastaba que el hombre fu ese de origen "anglo" para que se
garantizara un gran éxito con las "latinas". lScrá este un gran paso
a favor de la democratización interétnica?. Nada de eso. En la
mayoría de los casos, las latinoa~cricanas resultaban ser mujeres
de piel blanca (el cabello obscuro resultaba aceptable) y de
buenas familias españolas o por lo menos de selecta ascendencia
latina. El común de las mexicanas permanecerían encasilladas en
la imagen cinematográfica que les había sido otorgada: la prostitución. Algunas veces, no hay que negarlo, se aceptaba en ellas
alguna virtud, ambigua, pero al fin yal cabo virtud: temperamento
fuerte o lo que la actriz portoriqueña Rita Moreno ha llamado la
escuela de actuación Y011kee Peeg.(IJ) Por si fuera poco, siguiendo

C. Cortés: México en el cine 63

la pista del patrón filmico que reafirma la superioridad anglosajona, el héroe norteamericano casi siempre les ganaba las mujeres mexicanas de tez blanca a los mexicanos morenos, grasientos
y de cara indígena, quienes, por su parte, podían resultar útiles
en ciertos momentos, pero finalmente desechables_(lO)
En ocasiones estos cuatro temas característicos de la era
silenciosa se mezclan y aparecen en películas como: The Aztec
Treasure (1914), en la cual un héroe norteamericano dirige a un
grupo de mexicanos pobres en una exitosa rebelión en contra de
un represivo gobernador provinciano (mestizo, por supuesto),
por lo que se gana el derecho a obtener la mano de una aristócrata
española de la región y se convierte, ni más ni menos, en el
gobernador que todos esperaban.&lt; 1l)
La primera Guerra Mundial significó un retroceso en la
producción y distribución cinematográfica de Hollywood en Europa, por lo que hubo que hacer crecer el mercado latinoamericano. Esta época también proporcionó a México justamente la
oportunidad de ganarse el liderazgo de la taquilla en el subcontinente y luchar así contra el estereotipo negativo que caracterizaba a las producciones hollywoodenses. Así se explica que, en
1919, el gobierno mexicano enviara una protesta formal contra
los productores norteamericanos, en la cual los acusa de subrayar
constantemente los aspectos negativos· de México. La protesta
culminó en 1922, con la prohibición de todas las películas que
exhibieran escenas en las que se despreciara a los mexicanos. La
estrategia establecida por México sería más tarde adoptada por
otras naciones latinoamericanas.(1 2)
Esta respuesta mexicana produjo, hasta cierto punto, un cambio. En los filmes relacionados con México, la maldad y la lujuria
empezaron a dejar el paso a la música, el romance...y la necesidad. En las dos siguientes décadas, Hollywood divirtió al público

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C. Cortés: Mb:ico en el cine 65
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con Captain 111u11der, Hot Tamale Breaker (1931) y The Kidfrom
Spain (1932). En esta última, un expatriado norteamericano se
disfraza de torero y tranquiliza al toro haciéndolo repetir la
palabra mágica Po-po-ca-té-pe-11. La actriz mexicana Lupe Velázquez, quien caracterizó personajes apasionados y por lo general cómicos, llegó a ser conocida como la spitfire (candente)
mexicana, sobrenombre tomado del filme en el que participó en
1939 y de diversas escenas en las que aparecía (recuerdese el
Mexica11 Spitfire's Elepha11t de 1942). Durante este período, la
mayoría de los filmes sobre México estuvieron incluídos en la
categoría de libretos cómicos. Tal es el caso de Se11or Daredevi/
(1926) y numerosas películas del Mnero Zorro y Cisco Kid.
Pero no todo fue cambio. Por esos mismos años, la talentosa
Dolores del Río rechazó un papel de muchacha cantinera que
abandona a un bandolero mexicano para seguir a un piloto
norteamericano, protestando de esa manera contra la degradante imagen que de México presentaba el guión de 11iree Broke11
Wing (1932). Un caso más patético aún es el del filme 771e Girl of
the Río, del mismo año, en el que se muestra a uil maleante
borracho y despreciable llamado Señor Tostado, quizás uno de
los sobornadores más sádicos e infames jamás presentados en la
pantalla. Esta película produjo la_más unánime y enérgica respuesta hispanoamericana que jamás se haya observado. México
fue el primero en prohibir el filme, segi:iµo de Panamá y Nicaragua. España y otras naciones del hemisferio se unieron a la ola
de protestas a través de una serie de amenazas que prohibían los
filmes que atacaran, difamaran, ridiculi,.aran, insultaran o mal
representaran a los latinoamericanos: amenazaron, algunos países, con embargar todas las películas de las compañías que
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. de 1magenes
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,omentaran
este tipo
nega 1·1vas .(!3)
Esta posición común que continuó hasta mediados de la
década de los años treinta, surge en un momento muy oportuno

de la historia política de los Estados Unidos. La elección de
Franklin D. Roosevelt en 1932, conduce a una política de buenas
relaciones entre los países de América; política dentro de la cual
Hollywood cumple un papel importante. Llegada la Segunda
Guerra Mundial, la importancia estrégica de Latinoamérica se
hace patente a los ojos de Estados Unidos; situación que hace
que ese nuevo espíritu de buena vecindad se acentúe yHollywood
se vea obligado a mostrar un nuevo rostro.

Hollywood se vuelca sobre la historia mexicana

Para estos años Hollywoo'1 empieza a explorar la historia de
México. Pero no pudo deshacerse de sus tendencias originales;
el pasado mexicano fue tratado con desdén, utilizando el filtro de
las películas del tipo greaser; muchas ocasiones fueron útiles para
usar a México como pretexto para mostrar el heroísmo norteamericano, sus 'obras moralizantcs" y sus luchas ideológicas. Esta
tendencia se observa claramente en tres famosas películas biográficas realizadas en Hollywood: iVii•a Villa! (1934), Juárez
(1939) y iViva Zapata! (1952).
Antes de filmar iViva Villa!, la MGM, haciendo gala de la
política de buena vecindad, obtuvo la aprobación del gobierno
mexicano, que se tornó en terminante prohibición al ver el producto final; un filme ridículamente machista dentro del género
greaser.
En la cintaluárez, grabada en 1939, se observa un tratamiento
más respetuoso del tema. Sin embargo, se transformó a este
presidente mexicano del siglo XIX (Benito Juárez) en una simple
metáfora de la democracia política de los Estados Unidos y en
un portavoz de la creciente preocupación norteamericana por el
a\'llllce del nacismo y el íascismo.&lt; 14 ) Mientras es perseguido

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Bricolage

incansablemente por tropas francesas, Juárez lleva consigo un
enorme retrato de Abraham Lincon, que cuelga en las paredes
de todos los lugares en los que se hospeda. Napoleón III es
tomado por Hollywood como ingenuo substituto de Adolfo Hitler, mientras Juárez emite mensajes anti-hitlerianos en perfecta
retórica al estilo Monroe: "Señores, con qué derecho las grandes
fuerzas de Europa invaden esta tierra nuestra ... Que el mundo
conozca el destino que tendrá cualquier usurpador que intente
poner un pié en esta tierra"_(IS) En este filme, Juárez bien puede
pasar como un héroe político pero no como un modelo humano:
habiendo rechazado las súplicas del emperador Maximiliano
quien le pedía compasión, el presidente, es presentado como un
indio zapotero finalmente vengativo, carente de sentido del humor (pero con poder político), que habrá de terminar siendo
finalmente, lo que tenla que ser, unweaser.
Al igual que Juárez, Emiliano Zapata aparece como un amasijo ideológico en la película iViva Zapata! realizada en 1952 y
dirigida por Elia Kazan sobre un guión de John Steinbeck. La
película continúa siendo una de las representaciones más positivas de México en la historia de la cinematografía norteamericana,
presentando a Zapata como un valiente campesino influenciado
por los valores agrarios jeffersonianos. Ahí Zapata es heroico,
humano y delicado. Sin embargo, la historia mexicana es sólo un
segundo plano para presentar los conflictos ideológicos norteamericanos que aparecen siempre en primer plano.&lt;16) En la
introducción de la publicación del guión de la película,Robert
Morsberger asume que iViva Zapata! refleja la permanente oposición de Steinbeck al totalitarismo, tanto de derecha como de
izquierda, y su simpatía por aquéllos que no cuentan con fama o
poder, especialmente los campesinosP7) Paul Vanderwood
presenta una interpretación alternativa; él considera ll Zapata
como un guerrero de la 'batalla de guerra fría'; el adecuado
substituto de Kazan-Steinbeck en su activismo anticomunista.

C. Conés: México en el cine 67

Zapata serla el baluarte de la pureza democrática anticomunista
frente al oportunismo del totalismo subversivo que representa
Fernando Aguirre (Joseph Wiscman)_(IS)
A pesar de estos defectos y liberalidades históricas, Juárez y
iViva Zapata! siguen siendo modelos de sensibilidad transcultural y de apego a los datos históricos comparados con lo que
vendría después: la historia mexicana versión Hollywood, ocasión
para demostrar que los anglosajones son verdaderos héroes.
Puede suceder que México gane la batalla, como ocurre en El
A/amo (1960) -después de todo también dentro del cine la historia es revisada- pero sólo para que Texas gane finalmente la
guerra. La lucha de Juárez contra los franceses ha regresado en
repetidas ocasiones a la pantalla; sólo que ahora los norteamericanos la conducen para garantizarle la victoria. En Vera Cmz
(1954), un ambicioso fugitivo norteamericano y un antiguo jefe
de la Confederación americana inclinan la balanza hacia Juárez.
Y no sólo eso, la lucha juarista proporciona el ímpetu necesario
para celebrar la reunificación nacional norteamericana en Major
Dundee (1964), ya que ahí los soldados de la Confederación y los
de la Unión dejan a un lado su antagonismo con el fin de ingresar
a México y derrotar a los franceses. No es nada extraño que los
cinéfilos norteamericanos, por lo general ignorantes de la historia
de México, concluyan que verdaderamente su país merece el
crédito principal por haber auycntado finalmente a los franceses
de México.
Asimismo, el cinc norteamericano ha reescrito la Revolución
Mexicana convirtiéndola en un buen escenario de sus obras
moralizantes. La película 771ey Came to Cordura (1959) empieza
. con una hatalla ficticia en 1917, cuando una expedición al mando
de Pershing derrota al ejército de Villa. El film está hecho para
mostrar la valentía de los soldados norteamericanos.¿ Y entonces
por qué Villa gana tantas batallas? Su secreto radica en la ayuda

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C.

Conés: México en el cine

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de un solitario piloto norteamericano (Robert Mitchum) quien
salva en múltiples ocasiones al general en Villa Rides (1%9). Lo
mismo podremos observar en The Professio11a/s y Tl1e Wild
Bunch; los fugitivos anglomericanos ylos soldados estadounidenses son capaces de derrotar ejércitos mexicanos revolucionarios
a pesar de su superioridad numérica.

zadores de peleas y.crímenes entre los norteamericanos de orien
anglosajón. Del mismo modo, las ciudades fronterizas estadounidenses suministran un transfondo de decadencia y amenaza
para los estadounidenses que no hacen más que intentar dilucidar sus propios dilemas: adicción a los narcóticos en T/1e Tijuana
Sto,y (1975); crimen en A cross the Bridge (1957).

El regreso de-estas temáticas permite una nueva versión del
bandido mexicano. Paralelamente a estos filmes sobre la historia
mexicana, hay películas posteriores a la Segunda Guerra Mundial
-en donde se busca proyectar una imagen diferente de México y
los mexicanos. Por el lado favorable, se presentan mexicanos
dedicados a hacer justicia, en contextos más modernos y en
géneros más serios que los que observamos en el ZoJTo y en Cisco
Kid. Así por ejemplo, en Border I11cide111 (1949), Ricardo Montalbán representa a un valiente agente del gobierno mexicano que
se hace pasar por un trabajador indocumentado tratando de
aniquilar a una banda de contrabandistas inmigrantes. Montalbán muere en el cumplimiento de su deber y los mexicanos
someten, en distintos momentos, a los malvados angloamericanos. Esto mismo se observa en el clásico de Orson Welles: Touc/1
of Evi/ (1958), en donde el leal agente mexicano de narcóticos,
Mike Vargas (Charlton Hestor,}, burla a un corrupto alguacil
angloamericano (Welles) en una batalla que se efectúa en ciudades gemelas pero ficticias de la frontera méxico-estadounidense.

Decíamos que la posguerra permitió resucitar al bandido
mexicano, salvaje y alevoso, acompañado de la reafirmación de
la superioridad angloamericana. Paradójicamente, este mismo
tema permitió la mejor película norwamcrieana jamás filmada en
México: Tl1e Treasure of the Sima Madre de John Huston (1947).
Aquí se puede ver de nuevo el prototipo de "nuevo usurpador"
que resurge como bandido sádico, Go/d Tooth, quien machetea
al minero norteamericano Humphrey Bogarl y después esparce
las bolsas de oro en polvo creyendo que era arena. &lt;19&gt; Ahí mismo
un explorador norteamericano (Waltcr Huston) se convierte en
un semi-dios para los indios mexicanos, al salvar mediante respi. ración artificial (él dice que es un truco de Boy Scout experimentado) a una joven víctima que estuvo a punto de morir ahogada.
Los nativos, desde luego, le agradecen y lo convierten en su
huésped deificado para toda la vida.

Estos filmes no sólo permiten destacar personajes mexicanos
serios y admirables, sino que dan pié al surgimiento de dos temas
de la posguerra en donde México estará frecuentemente involucrado: la inmigración de indocumentados y las ciudades fronterizas. No extraña que estos temas sigan estando al servicio de la•
puesta en escena de la superioridad anglosajona. En la gran
mayoría de las películas sobre inmigrantes indocumentados, como Wetbacks (1956), los mexicanos se representan como catali-

Los bandidos mexicanos -que por lo general ven frustrados
sus planes gracias a la oportuna aparición de los hérnes anglosajones- que aparecen en Treasure, regresan a la pantalla con-T/ie
Magnificent Seve11, la epítome de "mi fugitivo derrota a tu gente'.
Dentro de este género, el tonto y chapucero general mexicano de
la comedia iViva Max! no es más que un burdo remedo. En una
forma absurdamente patriótica, decide por sí solo reconquistar
el Alamo para México, pasando la frontera co~ su ejército hasta
lo que actualmente es San Antonio. Así, llega a ocupar La Misión.
Con toda su necedad, no deja de tener valor e imaginación. Sin
embargo, todo este teatro es inútil. La trama se balancea entre la

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cobardía de las fuerzas paramilitares de Texas y el absurdo de
Max. Al fina~ el general y su tropa salen de San Antonio marchando orgullosamente ante los aplausos y los vivas de la multitud.
Los Viejos Temas: lUna nueva era?

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En las últimas dos décadas se han venido retomando estos viejos
temas. México sigue sirviendo de escenario adecuado en el cual
los anglosajones contemplan su ansiedad y resuelven sus antiguos
dilemas. EnAgai11st Al/ Odds (1984), aparece un antiguo templo
maya en donde han sido sacrificados equipos que han perdido
competencias de atle.tismo. El templo se convierte en un misterioso lugar en el que se desarrolla un enfrentamiento a muerte
entre dos jugadores norteamericanos de fútbol. Ese mismo año.
Under the Volca110, muestra el día de muertos como un ambiente
insoportable inclusive para un filme. El periódico Excélsior, lo
califica como una visión humillante de México. Curiosamente fue
co-producido por el gobierno mexicano.&lt; 20J Aún el galardonado
filme El Norte (1984) del talentoso cineasta chicano Gregory
Nava, retrata la inmigración guatemalteca a los Estados Unidos
y muestra la hostilidad mexicana, en esta ocasión dirigida contra
otros latinoamericanos que tratan de cruzar la ruta hacia la tierra
de las esperanzas: Estados Unidos. En este ambiente de amenazas, los angloamericanos continúan vcneiendo a las fuerzas me,ácanas llegando aún más lejos: en esta era de igualdad de sexos,
la~mujeres angloamericanas demuestran su superioridad sobre
los mexicanos. En Su11b11111 (1979), Farah-Fawcett-Majors es
seguida por un grupo de criminales mexicanos tramposos en una
interminable persecución de automóviles, camino a Acapulco.
Después de muchos esfuerzos logran capturarla. En Losi,1 'lt
(1983), una ama de casa anglosajona enajenada (Shelley Long) y
un grupo de muchachos norteamericanos se topan con la maldad
de Tijuana, pero logran escapar sanos ysalvos al burlar a un grupo

C. Cortés: México en el cine 71

de jóvenes pandilleros de Tijuna y al propio jefe de la policía de
la ciudad.
Cabe mencionar por último que los trabajadores mexicanos
indocumentados han regresado a la pantalla. Algunas veces este
tema sirvió para elaborar argumentos sobre el contrabando como
se hacía en años posteriores a la guerra: Blood Barrier (1979),
Border/i11e (1980), y 77ze Borda (1982) son buenos ejemplos de
esta primera tendencia. Otros filmes buscan más bien centrarse
en la experiencia de los indocumentados en Estados Unidos.
Salvo E/ NorteyA/amb,ista (1977: Robert Young), en toda esta
producción cinematográfica los trabajadores de origen mexicano
no son vistos ni siquiera como seres humanos.&lt; 21 )
El Norte hace referencia a ese miedo norteamericano según
el cual los inmigrantes indocumentados habrán de minar la economía de Estados Unidos arrebatando las oportunidades de
empleo a los habitantes de la Unión Americana. Esta cuestión
~a dividido la opinión de la comunidad méxico-norteamericana.
En el filme, un envidioso chicano, reporta a la 'migra" a un
inmigrante ilegal, debido a que éste, un ambicioso joven guatemalteco, había sido colocado en un mejor puesto que él. Desafortunadamente, cuando se trata el tema de la perceptible
amenaza económica latinoamericana, se le incluye gratuitamente. Esto se observa fácilmente en My twor, donde un joven y una
muchacha, estudiantes universitarios chicanos, se hacen pasar
por inmigrantes indocumentados hispanoparlantes con el objetivo de conseguir empleo de jardinero y sirviente respectivamente,
en una lujosa mansión de Los Angeles. Ellos actúan de esta
manera, pensando que sólo así se les contrataría.
Contrastando con estas tendencias, y conforme los norteamericanos toman paulatinamente conciencia de la realidad hispana
en los Estados Unidos así como los norteamericanos de origen

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hispano son más activos en la producción fílmica, aparece una
nueva tendencia que posiblemente marque una nueva era. En
fechas pasadas, los chicanos participaron activamente en la producción de cuatro películas que fueron ampliamente aceptadas:
La Bamba, Bom in East L.A., Stand and Deliver, y The Milagro
Beanfield War. Aún y cuando estas películas no se centran en
México, algunas de ellas si lo incluyen en su argumento. En La
Bamba, Tijuana significa misterio ytentación para Ritchie Valeos
y representa una fuente de inspiración para su gran éxito musical
del mismo nombre. En Bom in East l.A., Tijuana continúa siendo
una peligrosa y corrupta ciudad mexicana totalmente acorde a la
visión hollywoodense. Sin embargo, también es habitada por
gente honesta. En ese filme, el chicano Rudy Robles, nacido en
Estados Unidos, es deportado por error por la 'migra'; es así
como descubre la cultura mexicana. De ahí nace en él un sentimiento de respeto hacia México. Pero no tanto como para quedarse a vivir en ese país. En el clímax de la película, Rudy entra
a los Estados Unidos marchando en medio de un ejército de
inmigrantes indocumentados respaldado por Neil Diamond cantando 'América'.

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A pesar de las señales positivas de estas cuatro películas y de
los fuiuros permisos de filmación de otras tantas sobre México y
Centroamérica, el optimismo debe evaluarse con cautela. Curiosamente, el verano pasado, una revista de contenido cinematográfico publicó una nota en la que se solicitaban actores hispanos
para cubrir dos papeles en el reparto de la película Stange Justice,
uno de ellos con el tipo 'macho hispano', y el otro como un 'don
Juan', latino, de cabello oscuro y bien parccido.(22l

C. Cortés: México en el cine 73

dispositivos útiles, amenazas antagónicas, metáforas expresivas,
convenciones iconográficas y súbditos de Estados Unidos. Para
Hollywood, México no ha sido más que el escenario ideal y
adecuado para sus grabaciones, más que una nación contigua,
visiblemente misteriosa y generalmente turbulenta; una nación
con una población de características étnicas identificables lin•
güísticamente desafiante y culturalmente indescifrable. A pesar
de la variedad temática, el mensaje sobresaliente es por lo general
constante: la afirmación redundante, implícita o explícita, de la
superioridad anglo-estadounidense; superioridad tanto moral
como física y económica.
En suma: Hollywood no ha sido más que ocasionalmente un
lugar en el que se propicie una mejor comprensión entre estas
dos sociedades. Generalmente se ha distinguido por su capacidad para distorsionar el pensamiento y las creencias de los
norteamericanos con respecto a sus vecinos del sur. (24)

NOTAS DELA TRADUCCION.

(a) Representaciones alegóricas de los siglos XV y XVI en las
cuales los actores personifican vicios y virtudes.

(b) Novelas de bajo costo del género melodramático.
(e) Greaser: Término despectivo usado por los norteamericanos

Hollywood ha realizado miles de películas que tratan sobre
México y los mexicanos.c23 &gt; Pero pocas han tomado seriamente
el tema. México y los mexicanos, yen menor grado otros 'latinos',
han servido principalmente como antecedentes provocadores,

para designar a los mexicanos. Significél sucio, grosero, cochino.

�C. Cortis: Mbico en ti cint 75

74 Bricolage

NOTAS

(1) Se puede encontrar una referencia más amplia de The Wild
Bu11ch en Reynold Humphries, "The Function ofMéxico in
Peckinpahs Films" (El papel de México en las películas de
Peckinpah) Jump Cut, 18 (1978), pp. 17-20.
(2) He tomado el concepto de "convenience" (conveniente) de
Blaine S. Lamb, "The Convenicnt Villain: The Early Cinema
Views the Mexican-Amcrican", Journal of the West, XIV, 4
(October, 1975).

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(7) Variety, November 24, 1916.
(8) Esta nor!°a se torna explícita en el Código de 1930 para la
produCCJón de películas Cinematográficas, mejor conocido
como Hays Code, el cual dominó las películas norteamericanas hasta mediados de la década de los años cin~enta (aunque oficial~ente_ no se anunció su desaparición
SIDo~a 1966). El Código dzce en parte 'Miscegenation" (la
relaaón sexual entre _la raza blanca y negra) is "foroidden".
Esta. norma fue aphcada, con ciertas variaciones a las
relaaones de los b~ancos con diferentes grupos de no blancos. Del Código de Producción de Películas
Cine~atográficas, impreso en Robert H. Stanley y Charles
~- St~mberg,. T/1e Media Em•iromnelll: Mass Commu11ical1ons III Amenca11 Society (New York: Hasting House, 1976)
p.82.

(3) La mayoría de las evidencias utilizadas en este trabajo han
sido tomadas de "My Ethnicily and Foreigness in Film Computer Data Bank' de la Universidad de California,
Riverside's. Laboratorio para la Investigación Histórica. Mi
libro, aún inconcluso, sobre lo característico del trato fílmico
por parte de los Estados Unidos en relación con las naciones
extranjeras, coloca la descripción de México en el contexto
comparativo de las rcp,esentacioncs distorsionadas por
Hollywood. Por otra parte, mi libro sobre el trato
cinematográfico hacia los grupos étnicos, compara los
méxico-estadounidcnscs con otros grupos étnicos de los
Estados Unidos.

(9) Jack Hicks, "9 to 5's, Rita Moreno: Tlze Cutthroats Almos/
Got Her", Tv. Guide, January 15, 1982, p.28

(4) Cecil Robinson, fVith the Ears of Stra11gers: Mexica11s a11d
Mcxica11 America11s i11 Litera111re (Tucson: University ol
Arizona Press, 1977); Arthur G. Pellit. Images of the
American i11 Fiction and Film, editada junto con un epílogo
por Dcnnis E. Showaltcr (Collcgc Slalion: Texas A&amp;M
University Press, 1980) pp. 22-24; y Ralph E. Friar and
Natasha A. Friar, The 011ly Go/Jd !11dia11. Thc Hollywood
Goespel (new York: Drama Book Spccialisls, 1972) pp.
17-68.

(11) Para una discusión más amplia sobre la imagen de las latinas
~n l_as pelí~ula~ nort_eamcricans véase: Carlos E. Cortés,
Chicana~ m Fzlm Hzstory of an Image", in Gary D. Keller
(e~.), Cl11ca110 Cmema: Researc/1 Reviews, and Rosources
(Bmghamton, New York: Bilingual Rcview/Press 1985 pp
94-108.
'
' .

(5) Dcborah E. Mistron, "Tlze lnstilllcional Revo/11tio11: lmages
of the Mexica11 Revo/111io11 in the Cinema' (disertación del
doctorado en Filosofía, Universidad de Indiana, 1982).
(6) David A. Wciss, Coronel, Fcbruary, 1952, p. 38, citado en
Kevin Brownlow, Tlze War, The West a11d Wildenless (New
York: Alfred A. Knopf, 1979) p. 87.

(10) Est~ tema es tratado más ampliamente en Bruce-Novoa
"I'h1s Hollywood Americano in México', en Juanita Lun~
Law~n,Juan Bruc~--Novoa, Guillermo Campos, and Ramón
Sald1~ar (eds), Me.neo and 1/ze United States: Intercultural
Relations m the Humanilies (San Antonio: San Antonio
College, 1984), pp. 22-24.

(!2) De ~cuerdo con un oficial del gobierno mexicano, 'Con estas
películas, su postura negativa con respecto a México se había
zncr~mentado a tal grado que el gobierno mexicano
consideró necesario realizar una protesta'. Vea New York
nmes,, Febr~ro 11, 1922, p. 15., cita realizada por Allen L.
Woll, Band1ts and Lovcrs: Hispanic Images in American
Filio', en Randall M. Miller (cd.); Tlze Ke/eidoscopio Lens:
How Hollywood Vtews E1h11ic Groups (Englewood, New
Jersey: Jerome S. Ozer, 1980), pp. 56-57.

�76 Bricolage

C. Cor1cfs: México en el cine 77

(13) League of Nations, Treaty Seiies, vol. 165 (1935), No. 3818,
citado en Allen L. Woll, "Hollywood Bandits, 1910-1981", in
Richard W. Slatta (ed.), Bandidos: 771e Varieties of Latin
American Bandit,y (Wcstport, Conn.: Greenwood Press,
1987), p. 174,
(14) John Eugene Harley, World-Wide lnf/11ences ofthe Cinema:
A St11dy of Official Censorship and the lntemational Cultural
Aspects of Motin Pictures (Los Angeles: University, of
Southern California Press, 1940), Chapter 5.
(15) Para información de las implicaciones políticas del11árez vea
Paul Vanderwood, "lntroduction: A Political Barometer", in
Vandcrwood (ed.),Juárez (Madison: University ofWisconsin Press, 1983), pp. 9-14.
11

(16) Para una interpretación indigenista de Viva Zapata, vea
Carroll Britch and Cliff Lcwis, "Shadow of the Indian in the
Fiction of John Steinbcck", MELUS, XI, 2 (Summer, 1984),
pp, 39-58.

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!' ;1
1

11:
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11

(17) Robert E. Morsbcrg, "Stcinbccks Zapata: Rebel Versus
Revolutionary", in John Stcinbcck, Viva Zapata the Original
Screenplay (New York: Viking Prcss, 1975), pp. xi• xxxviii.
(18) Paul Vanderwood, "An American Cold Warrior: Viva
Zapata, in John E. Connor and Martin A. Jackson (eds.)
American History/American Film: Interpretinf the Hollywood Image (New York: Frcderick Ungar, 1979, pp. 183201.
(19) Para un análisis del retrato de "Gold Tooth" realizado por
Alfonso Bedoya, vea James Naremore, "lntroduction: A
Likely Project", in Naremore (ed.), 771e Treas11re ofthe Sierra
Madre (Madison: University of Wisconsin Press, 1979), p.
28,

~

(20) Citado en Concepción Badillo, "Under Volcano" Draws
Irate Reactions in México", Los Angeles Times, May 14,
1985, VI,p.6.

(21) Una ~pre~iación p~ovocativa de Alamb,ista, es la de Gregg
Barnos, Alambnsta: A Modcrn Odyssey", in Keller,
Chicano Cinema, pp. 165-167.
(22) Antonio Mejías-Rentas, "Latinos Making Film History"
Latín lo11mal, Scptcmbcr 1(). 16, 1987, p.2,
'
(23) El historiador fílmico Emilio García Ricia, de la Universidad Autónoma de México, ha identificado más de 3 000
películas internacionales que son sobre México o' los
mexicanos; la mayoría de ellas realizadas en los Estados
Unidos. La colección más grande de resúmenes de bs
primeras películas de contenido mexicano es el apéndice de
Georgc H. Rocder Jr., de 3') púginas, "Mexican in thc
Movics: Thc lmagc of Mcxicans in American Films, 18941947" (manuscrito no publicado, Uni\'crsidad de Wisconsin,
Madison, 1971), citado en l'cttir lmages of the M1Crica11American, p.132.

(24) Mi agradecimiento para Carlos Monsil'ais por sus comentario~ perceptivos. con respecto a uno de mis trabajos
anteriores .concernientes al trato a México en las películas
norteamericanas; para Tom Thompson por su magnífico
trabajo en "My Ethnicity ami Forcigncss in Film Computer
Data Bank", y también para el Senado Académico del
Comité de Investigación de la Univcrsidad de California por
~u gr,an ?PºYº de investigación intramural para mi
mvest1gac16n sobre los lilmcs.

�CONSIDERACIONES SOBRE EL DISCURSO REPETIDO

LIDIA RODRIGUEZ
DORA ESTHELA RODRIGUEZ

"

La Colonia Independencia, fundada en la década de 1880, estuvo
poblada inicialmente por las familias de un grupo de picapedreros procedentes de San Luis Potosí, que fue contratado para
laborar en la construcción del palacio de gobierno durante la
administración del general Bernardo Reyes. Por mucho tiempo
se le conoció como "Barrio de San Luisito' en relación con el
origen de sus pobladores quienes, pese a su carácter de inmigrantes, pronto empe1.aron a cultivar el orgullo de vivir en el barrio
'más reynero', como dice el corrido de Monterrey. Ese orgullo
se ve reforzado por su ubicación: frente al Palacio Municipal, la
Colonia Independencia se halla en paralelo -del otro lado del río
Santa Catarina- a la Gran Plaza, que se considera actualmente el
centro de la ciudad.

En lo referente al ingreso familiar, los habitantes de la Colonia
Independencia presentan diferencias muy grandes. Lo mismo
sucede en el nivel educativo. Es difícil catalogarla en un estrato
SOcial determinado.

�80 Bricol,¡g,

L Rodríguez y D. E. Rodríguez: Disrnno repetido 81

Las entrevistas cuyos textos constituyen nuestro universo de
análisis corresponden a los 40 que, dentro de la i1U1estigación "El
Habla de Monterrcy",(1) fueron realizadas a hablantes de la
Colonia Jndepcndecia.

Las características sociológicas de los informantes son las
siguientes:

SEXO

50% hombres y 50% mujeres

EDUCACION:

37.S%con primaria, tem1inada oui~omplet(f,
42.5% con nivel máximo d~ educ.ac1ón media
y 2o % con estudios de hce~c,atura y aun
postgrado.
35% en el sector servicios,
32.5% e11 el de comercio,
S% en la illdustria y el resto co11stintido por
amas de casa, estudia11tes, un bracero y un
vago, dedicado al pa11dil/erismo.
J7.5% con un ingreso familiar e11tre dos y tres
veces el sueldo mi11imo,
32.5% coll entrada económica menor a ese
ra11goy
30% con ingresos superiores al mismo;
60% originarios de Monterrey y .el resto
proveniente de diversos estados me:acanos.

TRABAJO:

SALARIO:

MIGRACION:

La concepción de "discurso repetido" proviene de la lingüística estructuraJ,C2) donde se define denrro de un marco teórico
referente a la creatividad humana, por un lado y al principio de
economía,&lt;3) por el otro. En el habla se aplica este.principio.
Gracias a su capacidad simbólica, el hombre crea contmuamente
signos de comunicación y renueva sus formas de expresividad,
sometiendo sus creaciones a lo establecido en la economía del
lenguaje. y por otro lado, el apego a ese mismo principio lleva a
los hablantes a abreviar el proceso de producción empleando

frases que, previamente elaboradas, forman parte del acervo
lingüístico del que dispone -en el idioma correspondiente- para
organizar su discurso. De este modo se distinguen las expresiones
que están siendo creadas en el momento de hablar, de las que
provienen de discursos anteriores a ese momento, y que constituyen el 'discurso repetido".
Refranes, dichos, proverbios y todo aquello que expresa la
sabiduría popular; expresiones de la onda; fórmulas de origen
religioso, o aquellas que sirven para iniciar una conversación o
para mantener el contacto con el interlocutor; eufemismos y
frases de cortesía; todo ello constituye el "discurso repetido". Se
trata siempre de construcciones ya elaboradas que funcionan
como bloques semánticos cuyo sentido va más allá del significado
individual de las palabras. Así, la palabra "cuello" pierde su
denotación referencial en el conjunto de "se alza el cuello", cuyo
significado, aún relacionándose con el quinésico al que alude,
conn~ta 'mayor seguridad, arrogancia o superioridad".
En la perspectiva estructural del discurso repetido se estudia
la función de sus elementos dentro de la gramática de la lengua.
Pero a fm de definirlo según un nuevo punto, aquí hemos adoptado una perspectiva sociolingüística, en la cual el lenguaje ya no
es visto en cuanto conforma la estructura de una lengua, sino
como instrumento de comunicación y como actividad humana.
Nuestro interés, aún basado en consideraciones lingüísticas, va
más allá de ellas para observar el uso de la lengua en un contexto
determinado, en correlación con la sociedad yen interdependencia con ésta; nos importa captar en qué grado la lengua precede
al individuo y le impone una visión del mundo sin que el hablante
llegue a tener conciencia de ello.

�82

Bric"'9

Ahora bien, al considerar el aspecto sociológico del discurso
repetido no podemos dejar de referirnos al estudio de Bernstein(4) y su distinción entre "códigos amplios y códigos restringuidos". Para este autor, la introducción continua de frases yotras
construcciones ya elaboradas es una de las características de la
restricción lingüística; muestra la escasez léxica de quienes las
emplean, a diferencia de la gama de recursos de que dispone el
hablante que usa el código amplio de su lengua, que lo lleva a
expresarse en forma más original, puesto que sus construcciones
son planeadas por él y le dan más valor a su individualidad.
Al respecto y a fin de someter a prueba esta afirmación de
Bernstein, la oponemos a las consideraciones ya expuestas sobre
el principio de economía, según el cual en las construcciones del
discurso repetido, el hablante "se ahorra palabras", dice en ellas
mucho más que en los significados aislados de los vocablos.
Cuando los jóvenes emiten la expresión "agarra la onda", están
usando un tropo por el que se equipara la comunicación humana
a la de los aparatos de radio y otros medios de telecomunicación:
invitan al interlocutor a "sintonizarse en la misma longitud de
onda" en que el emisor está mandando el mensaje, para que la
comunicación pueda establecerse de manera más completa.
Por otra parte, hay construcciones idiomáticas cuyo uso es
obligatorio, por ejemplo "hacer guardia", donde la posibilidad de
sustituirlo por un sinónimo nos lleva a otras construcciones ya
elaboradas como "estar de guardia". Y finalmente, en el uso de
expresiones del discurso repetido se observa muchas veces la
presencia de algún grado de creatividad por parte del hablante;
esto es, en casos donde el bloque"original" ha sido modificado en
alguno de sus elementos.&lt;5&gt;

L Rodríguezy D. E. Rodríguez: Discurso rtpetido 83

1. Consideraciones estructurallstas del discurso repetido

En la perspectiva estructuralista, interesa señalar que las expresiones del discurso repetido, aunque estén formadas por varias
palabras -constituyendo frases y aún oraciones completas- funcionan como unidades léxicas cuyo sentido es global. Algunas de
ellas presentan escasa complejidad semántica, como las siguientes onomatopeyas producidas por los informantes de este universo de análisis:

Al chaz-chaz
Güiri-guiri

Guara-guara

En cambio, el discurso repetido presenta problemas a la
semántica cuando pasa a constituir tropos, cuyo sentido se da en
lenguaje figurado. Este tipo de elementos también fue producido
por los hablantes de la Colonia Independencia y, en algunos casos
se tradujo en metáforas alusivas a partes del cuerpo humano que
pueden funcionar como sustantivos o frases nominales:

Un mano a mano
Oídos sordos

Lo que caiga en mis manos

A diferencia de otras que constituyen enunciados predicativos o adverbiales:

Somos codos
Estamos a mano
Con la cara de este tama,io
Te andan las tripas rumbando
Con los nervios de punta
Se quedan con los ojos cuadrados
Con el pié en el cuello
En u11 abriry ce"ª' de ojos

�84 Bricolage

L Rodtfguez y D. E. Rodtfgua: Dúcuno rtpdido 85

Segú11 la ma110 que te11ga11
Tomarlo tan a pecho
Hecho co11 toda la ma110

Todos coludos o todos Trlbones
Están en sus seis (hiperbolización de 'estar en sus cinco sentidos').

Y aún, las que llegan a constituir oraciones complejas:

Cállate la boca
Será la mano
Le voltea la cara
Se alza el cuello
iEn qué cabeza cabe?
No me cabe e11 la cabeza
Me volaro11 la cabeza
Y me quiebro la cabeza
Le dan la 111a110
A ése no le callas la boca
Uno le carga la 1110110
Me aprieto el ci11to
Hasta te chupas lo dedos
Que no se te pase la ma110
Te vas dando vueltas la cabeza
Te deja un sabor amargo en la boca
A mi me aga"an los nervios muy feo
De qué te sirve tu elega11cia y tu hennosura
Muy frecuente también es la alusión a los colores:
Somos de hueso colorado
Se las vio negras
Somos muy 11egreros
Somos bie11 rojillos.
Tte11e que a11dar uno de zanahoria
Para comprender esta última expresión, es necesario saber
que, con la palabra 'zanahoria', se designa a los trabajadores
encargados de barrer las calles en Monterrey.
Otras expresiones del discurso repetido funcionan como frases adverbiales y objetivas, sea con el verbo explícito o implícito:
A grito y a sombrerazo
Vivirlo en carne propia
Estamos de mal en peor
No somos co11ejillos de Indias

A trote y moche
A vuelo de pájaro
Están más papanatas que yo
Es madera de la misma

Construcciones distintas de este tipo de discurso llegan a
constituir lo que se conoce con el nombre de 'metalenguaje". Así
se designa a las expresiones que se usan para referirse al lenguaje
mismo, dentro del cual hay una serie de estructuras ya elaboradas, a disposición de los hablantes. Con todo, y pese a que en
~as se emplea el lenguaje para hablar del lenguaje mismo, su
uso no implica una reflexión sobre los valores lingüísticos; se
trata, como en todo el discurso repetido, de retomar estructuras
ya hechas, que el hablante utiliza sin conciencia de su origen o de
su función:
Porno decir
Por equis
Hablan mal
Es puro cuento
Entre comillas

Y equis
Equis y griega
Echar madres
Se pone al grito
Entre paréntesis
Como luego dicen
Como luego dice uno
Bueno por no decir feo
Poner tantos peros
Decir malas palabras
Perdonando la expresión
En el buen sentido de la palabra Es cuento de nunca acabar
Habla uno golpeado (alusión al acento norte,Jo)

2. Dimensiones sociosem,ntlcas del discurso repetido
Hasta aquí nuestras consideraciones han sido en torno a la
función eminentemente lingüística de las construcciones del discurso repetido, en cuanto a la categoría gramatical que constituyen y su grado de complejidad semántica, tomando en cuenta el
principio de economía del lenguaje. En cambio, a partir del
cuestionamiento de estereotipos, nuestras consideraciones se

�86 Bricolage

L Rodr{guez y D. E. Rod,fguez: Discuno r,pefido 87

ampliarán tratando de aprehender la relación recíproca que
entre el habla y la sociedad se establece.

Echando a perder se aprende
En gustos se rompen géneros
Desde el momentó de agarrar el taco se reconoce quién es tragón
El que a buen árbol se anima, buena sombra lo cobija
Más vale malo conocido que bueno por conocer

2.1. Cuestionamiento de estereotipos
2.1.1. Dichos y reíranes

1

1

En el cine se ha caracterizado a los habitantes del norte
mediante un estereotipo en el que se hace creer que su habla está
muy coloreada por el uso de dichos y refranes. Al respecto, en
este universo de análisis hemos encontrado estos elementos del
discurso repetido en un uso tan poco frecuente que nos obliga a
desmentir ese aspecto estereotipado del norteño. En forma de
dichos, aparece la antigua metáfora del viaje, al que se alude
como camino, rumbo o paso:

Agallar su rumbo
Toma el mismo camino
Voy de paso

Cada quien va por su rumbo
Vas encontrando el camino

Las alusiones al tiempo también encuentran expresión:

Tenemos siete vidas
Tenemos vida de gatos
Trabaja de sol a sol
El día de mañana
Todo tiempo pasado fue mejor Hay que pensar en el mañana
Viejos tiempos/ viejos buenos tiempos
Algunos de los refranes emitidos tienen una fuerte carga de
sabiduría popular. Estos refranes, discurso repetido que ofrece
una moraleja, son expresiones más completas en tanto la propo•
sición que transmiten está totalmente explícita. En ellos, quisiéramos llamar la atención del lector a meditar sobre la pervivencia
de elementos rurales (árbol - sombra; bullo) en el habla de
población básicamente urbana e industrializada:

kºm°:mW:,do digo una cosa es porque tengo los pelos de la bum1 en
Algunas elipsis de otros refranes aluden a lo económico:

Dar de su cosecha.

No cuesta nada soñar

Y dentro de estos se hallan los anglicismos dada la lit al
.
'
er
ra ucción del equivalente en inglés:

t d

Negocios son negocios
Como puede observarse, el contenido semántico -comu .
d
meao en forma_gl~b~l en todas las expresiones hasta aquí analizadaspr~cede_al md,viduo, quien las emplea sin la conciencia de su
ongen m de su carga ideológica.
2.1.2. Fórmulas de cortesía y alusión
a la muerte.

t 1:1ucho se ha hablado de la cortesía mexicana y de la impor7c1a que la muerte tiene en nuestra cultura, ' La aparición de
a ~nas fórmulas de cortesía en este corpus de análisis pudiera
re,orzar
· 'ó
esa op1m n, puesto que a través de su uso, el hablante
trata de mostrar su buena educación:

Aquí en la casa de ustedes.
Me siento como en la cas 1
ele

Aquí en su casa de ustedes
Nos tienen a sus órdenes

Sin embargo, al lado de esas fórmulas, aparece otro t' d
d.
.
1poe
mentos el discurso repetido que tiene connotación muy dis-

�88 Bricolagt

tinta· esto es el uso de expresiones que permiten al hablante
•
•
•
.
da.(6)
mostrar su enojo O su disgusto ante una s1tuac1ón da • estar
en friega, es como la fregada, es una friega, te fri_egan, friegue y
friegue, habla que fregarse, se los está llevando la fregada, eStoy
jodido, los jodidos, estar nomás jeringando.
La fuerza expresiva es en ocasiones aún mayor, como en vale

madre, yen otras expresiones que son usadas con o sin conciencia
de la enorme carga dada en su sentido correspondiente: son unos
huevones, estaba hasta el tronco, ya se la bañó. Expresión esta
última muy popular entre los jóvenes en referencia a una exageración al realizar cualquier cosa.

L Rodrfgun y D. E. Rodrfguez: DiJcuno r,petido 89

2.2.3. Frases provenientes de los medios masivos; lenguaje
de onda.
En lo referente a la influencia de la comunicación masiva
sobre el ha~la, hay diversas opiniones sobre el grado en que ésta
pueda motivar el cambio lingüístico. Al respecto, la escasa frecuencia yvariedad de las expresipnes originadas en estos medios,
invita a poner en duda la opinión relativa a un impacto determinante en este sentido. Sin embargo, a medida que ampliemos
nuestro universo de análisis, podremos aceptar o rechazar la
validez de tales opiniones. Enseguida anotamos algunas muestras
del discurso repetido {producidas por los informantes de la
colonia Independencia) cuya elaboración proviene de:

Y, entre Ja cortesía y la necesidad expresiva, aparecen otras
formas de discurso repetido que se traducen en eufemismos de
las palabras tabúes: (chin, está carajo, está ca1lón, hazme el recanijo favor, hijoesu, les vale.

-Canciones populares:

En cuanto a la alusión a la muerte, las expresiones correspondientes que fueron producidas en este universo de análisis se usan

-'slogans' comerciales

para calificar una acción: E11te,ró tres por delante, Volvió a nacer;
0 un estado: Muertos de hambre, Muy joven para morir, Ya me

daban ganas de colganne de u11a viga. O bien, para referirse a lo
posible: Con eso los matas, Que me cuelguen. Con estos datos, sin
embargo, no tenemos evidencia suficiente para opinar sobre el
cuestionamiento relativo a la idea que el mexicano tiene sobre la
muerte; por tanto, ese cuestionamiento se deja para futuros
estudios dentro de "El Habla de Monterrey".

• De piedra ha de ser la cama y de piedra la cabecera
• Le dije que s(, pero no le dije cuándo

• El cliente tiene la razón
• Es el alma del automóvil (referencia a cierta marca de
acumuladores)
-el cine: la expresión Soy la mil usos que alude al trabajador que
desempeña diversos trabajos no especializados.
Por otra parte, algunas expresiones que constituyeron muestras del registro juvenil a finales de los años 60, y posteriormente
se generalizaron en el uso, aparecen conformando elementos del
discurso repetido en este estudio:

�90 Bricolage

L Rod,fguez y D. E. Rodr{guez: Discurso~ 91

!'
•

'

;:

,, 1

Agarras la onda.
Buena onda.
iQuéonda?

Agarras onda.
Cada quien sabe su onda.

La generalización en el uso de estas expresiones determina su

aparición en los textos de entrevistas cuyos informantes pertenecen a distintos rangos de edad; de manera que ya no son característicos del habla juvenil.
2.2. Alusión a la historia
En algunas expresiones, el discurso repetido introduce alusiones a personajes, lugares o acontecimientos históricos. Este
tipo de discurso repetido, para personas que desconozcan nuestra historia, implica un proceso de decodificación mayor para
captar su sentido preciso. Así, la expresión "creían que andábamos con la piedra aquí, como el Pípila" exige del oyente el saber
quién fue este personaje, en qué época vivió, etc., para que pueda
llegar a entenderla: el hablante se refiere al desconocimiento de
los extranjeros sobre la vida social mexicana. Del mismo modo,
la comprensión de las expresiones: 'Ya nomás está de que aplanen
el botoncito" y "Lo trabajan peor que a un negro", requiere de un
conocimiento, aunque sólo sea superficial, de la situación del
mundo y su acervo de armamento nuclear, y de la existencia de
la esclavitud en la historia. Otras referencia a la historia dadas en
este corpus del discurso repetido son:

iChihuahua!
Dice la historia
La tima de Pancho Villa
No es que sea uno malinchista
Voy con la revolución (sistema de conteo para señalar la edad).

2.3. Expresiones religiosas
En general, el discurso repetido propio de la esfera religiosa
es uno de los más utilizados. (7) En cuanto a través de la entrevista
y su formato no se buscó la producción del discurso propio del
tema religioso, sorprende que, independientemente de las variables sociológicas, este discurso apare7.ea en el 75% de los informantes. Lo mismo sucedió con la palabra 'Dios" -estudiada a nivel
léxico semántico- cuya producción se observó en la totalidad de
los hablantes.
Dentro del discurso repetido, hay construcciones ya elaboradas en que se menciona directamente a Dios:

A Dios gracias
Dios lo tenga en paz
iAyDios!
Dios me ayudó
iAy Dios mfol
Dios quiso
iAy Dios santo!
Dios no lo dejará
iAy mujer de Dios!
Dios no quiso que as( fuera
Bendito sea Dios
Dios (que) nos da la vida
Como Dios le dio a entender
Dios quiere que no pase
Dios es muy grande
Diosito lo ha de ayudar
Dios lo ha ayudado
Espero en Dios
Gracias a Dios
Que Dios los bendiga

�92 Bricolage

L Rodrfgua y D. E. Rodrfgun.: Discuno rtpetido 93

Gracias al Señor
Hasta que Dios quiera
No se cansa de darle gracias a Dios
Que Dios lo bendiga
Si Dios me deja
Si Dios me presta vida
Primero Dios
Si Dios quiere
Que Dios los ayude
iV6/game Dios!
Y isabrá Dios!
Al cabo Dios dirá
Gracias a El que me da de comer
Lo dem6s Dios no'lo tiene que dar
Est6 bien, a/16 est6 Dios
Bendito sea Dios y Dios nos ayude y Dios nos ayuda

En algunas otras, es la Virgen la invocada:
Madre Santa

Madre Santa Dfrina

Desde el punto de vista semántico, cuando aparece expücitamentc la alusión a Dios, el uso de esta clase de discurso repetido
transmite la gratitud, la alabanza o la dependencia -aceptación
hacia Dios por lo favorable y/o adverso de la vida- mientras que
en los casos donde no hay esa mención directa, si remite a una
amplia gama de sentidos, cuyo origen se da en textos utilizados
en la socialización religiosa dentro del catolicismo. Se habla de
la vida en construcciones con reminiscencia de ideología cristiana:
Con muchos sacrificios
A base de muchos sacrificios
iDt puro milagro!
La esperanza nunca muere
Lo que estl escrito tiene que venirporfuerza.

-Hay alusiones a los ritos:
V,sitar los 7 templos

Acostamos nuestro Niño Dios

Y emisión de juicios críticos sobre la conducta, mediante la
utiliz.ación de refranes u otras ·expresiones igualmente cargadas
de sentido religioso:
El que mal anda, mal acaba
Ni se mortifica
Tiene una fe ciega
Te vas por el camino equivocado
Est4 el mundo tan perdido
Que estls en paz con todos
Ver para creer
De todo da la viña
Dicen que estamos en la gloria
Queremos hacer milagros
Darle un buen ejemplo (a los hijos)
Yo no soy nadie para juzgar a una persona

Hasta aquí, los elementos del discurso repetido con temática
religiosa no han sido modificados; en cambio, hay algún grado de
creatividad por parte del hablante cuando se observan variaciones en:
Si el niño Dios nos deja
Si DiosiJo me quita un pedacito

Recogiendo esa cosecha
Chuyito (Jesucristo) asi quiere

Y, contraria a la aceptación de lo establecido en las prácticas
religiosas, se muestra la aceptación de mitos de pr~dencia

extranjera:

Crdamos en Santaclós

Que los niños vienen de Paris

�94 Bricolage

L Rodríguezy D. E. Rodríguez: Discurso repetido 95

2.4. Expresiones que aluden a la crisis

En el formato de las entrevistas de "El Habla de Monterrey",
se contempló la conducción del tema, por parte del entrevistador,
hacia el problema de la crisis que en México se iniciaba en el
tiempo de realización de las mismas (1985). Con referencia a ese
tema, los informantes de la colonia Independencia emitieron un
gran número de expresiones del discurso rept:tido, y el análisis
de éstas nos da la pauta para plantear algunas consecuencias
sociológicas del uso frecuente de un discurso cuyos elementos
tienen ya un significado compartido por hablantes y oyentes
miembros de la misma comunidad lingüística. Se trata ahora de
hacer notar la incapacidad del sujeto parlante para organizar un
significado expresado de manera propia y la forma en que la
adopción de estos usos del lenguaje implica la adopción de la
ideología correspondiente a los otros contextos, de los que proviene la construcción ya dada en la lengua.
La razón es que las relaciones sociolongüísticas son más

evidentes cuando el tema de que se. trata tiene que ver con un
problema social que nos involucra a todos: la crisis, sus motivaciones y consecuencias.
Dentro de la clasificación en campos semánticos, en nuestro
universo de análisis aparecieron algunos datos interesantes: dos
mujeres casadas no hablaron sobre la crisis, y otras dos, de entre
18 y 25 años, emitieron expresiones que reflejan un total desconocimiento -real o pretendido- de lo que se refiere a las condiciones de la economía del país:

La crisis siempre ha existido
Me siento realizada

A mi no me ha afectado en
nada
Mira es puro cuento

.

En cambio, en los textos correspondientes al resto de los
~ormantes, sí hay emisiones donde se refleja una cierta cono·enoa d~ 1a crisis,
.. ~unque esa conciencia se exprese en formulaciones a.Jenas al SUJeto parlante:

Está problemática la cosa
Ya no sabe la .gem~_que hacer
A como estan las cosas
A todo lo que vamos a llegar
Nomás que orita'stá duro
Vamos muy muy a pique
Como están las cosas ahorita
A todo mundo nos afecta
A como vamos es muy diflcil
lDónde iremos a parar?
Algrado que estamos
Andamos muy mal
Te das cuenta de cómo está la situación
Cada vez estamos peor
Tú.conoces la situación aquí en tu país
Onta pus'stá canijo
No estuviéramos como estamos ahorita
Nadie cree en nada
Que s'iban a venir tiempos que no hallamos ni que h
Q~
u, n sabe si pasemos este año porque viene muy ~
Lo que pasa es que la gente se está dando cuenta
Cada vez el pueblo se va cansando más

duro

En algunos, el tema de la crisis motivó la emisión d ~
e ,rases
que a1uden ·md'irectamente a las dificultarle
.
sustento básico:
s para conseguir el

A conseguir los /rijolitos
iQué hace uno sin la tonilla?

Frijoles que no nos¡a/ten

�96 Bricolage

Y no puede vivir u110 sin la tortilla
Nos iwnos a comer unos a otros
El estómago no le dice a uno espérate
O bien para hallar trabajo:

Si no tienes palanca no entras
Que haiga más trabajo y menos pleitos
Por eso sucede el desempleo
Les dan el trabajo a los que no lo necesitan
Para poder trabajar/o tienes muy buena palanca/o en realidad eres
una eminencia
Y a la obligación de pagar impuestos:

Hasta el que no trabaja paga con el impuesto
En Nuevo León hay mucho dinero que se contribuye
Aparecieron frases con referencia a otras dificultades de índole
económica:

tl

Es una miseria lo que pagan
Y eso que no ten(amos gastos
Cada vez va peor el asunto de la economía
Falta de pagar esto falta de pagar lo otro falta de pagar aquello.
Y a la desigualdad en la distribución del ingreso:

Deberfan dejarlos estables
Deberla ser todo parejo!aumento de precios y aumento de salarios
todav{a uno se puede dar algunos lujos
Gana más una secretaria que un profesionista
Estás más o menos así vistes más o menos bien comes más o meoos
bien.

L Rodríguezy D. E. Rodrfgua: Discuno npnitJo 97

En las siguientes expresiones, es evidente la alusión tanto a la
estructura social (vertical) como a la existencia de grupos con
mejores condiciones económicas o de trabajo:

Darnos el lujo
Desde abajo
Se podio dar esos lujos
Los de abajo
Los de arriba
Me aprieto el cinto
Manejados por los de arriba
Estando allí arriba en elpuesto
Los que se hunden son los de abajo
Acostumbrados a vivir en la abundancia
No pienso llegar más arriba
Mientras que en las que presentamos a continuación, sorprende la fuerte carga de connotación socio-semántica; se trata
de frases cuyo sentido marca la diferente ubicación del sujeto
aludido en cada una de ellas:

Me pongo a nivel de ellos
Me pongo a la altura de ellos
Yo le doy el lugar a cada persona
As~ para hablar con alguien que ocupa una posición inferior
(~i.al, laboral, generacional) usamos la primera frase y, par~
dirigirnos verbalmente hacia alguien con posición superior, la
segunda.

A la pregunta relativa a la explicación de la crisis, hubo
respuestas dadas en frases hechas que sitúan al país en un contexto internacional:

Con eso del dólar
Vamos tipo estilo Argentina
No es que alabe a los norteamericanos
Por la economfa que hay ahorita en el mundo

�98 Bricolage

L Rodríguezy D. E. Rodríguez: Discurso repetido 99

Mientras que en otras se culpa al gobierno personificándolo
de diversas formas:

Esto es lo que no ve el gobierno
El gobierno había de cambiar eso
Se va a quedar el gobierno con él?
No es que /'eche yo al gobierno
iNo sé ni qué pensará el gobierno con tantos aumentos
Comoquiera el gobierno 110 pierde
El gobierno comoquiera está ga11a11do
Que el gobiemo le diera a uno gara11tfas
Sabemos de que la crisis está y no sabemos si sea por el mal
gobierno
Y en otras más, se menciona o se ju7.ga al presidente de la

república:

Que Ecl1cl'errla que López Portillo que son unos pillos iverdá.'
El Presidente había de él poner fábricas
Por qué no lo llei a11 allá p'ambo? a//ástá la miseria
Por una mala decisión de un presidente
Este señor ya está sacando dólares a Suiza
Aunque 110 sepa qué vahacer
Aunque 110 sepa cual es su plan
1

O bien, se señala cuál es la conducta esperada de él:

Que te dé su apoyo
Dicen vé11garse/ nosotros les damos una despensa
Ayudar a su gente/ a su pueblo
El bienestar de toda la república

En otros textos, hay citas directas de un discurso presidencial,
sea supuesto o efectivamente haya sido pronunciado por algún
primer mandatario:

A mf me hacen presidente/ pos mi hermano vaser subsecretario
Aquf está el acuerdo y se respeta
Consignaré a cualquierperiódico que publique eso (dijo)
Todos coludos o todos rabones
Siempre adelante
Y en algunos más, la referencia es a los partidos políticos:

· No pueden quitar a un diputado simplemente porque es del PRI
Nunca ha dejado las riendas del poder
Se hacen igual qu'ellos o peores
nenen el mango por su lado
Quitaron un tirano pero entraron otro peor
Como el PAN es la oposición lo inhibe y lo inhibey lo inhibe hasta
quelomenna
Las alusiones pueden remitirse a la corrupción como lo más
característico de la crisis:

Nuestros dirigentes son más descarados
Que sean las cosas derechas
Cada quien piensa en cuánto llevarse
Se quisieron pasar de listos
O sea los jodidos somo los pobres
Se abusó de la confianza
¿Cómo a ellos no les aumentan el gas?
S~empre los que se hunden son los de abajo/ y los de amba ique?
St un simple jefe de policfa/ imagínese un presidente de la república
O expresar el descontento citando frases de previa construc-

ción:

�FACULTAD DE:
S
&amp;ALUD PUBLICA
I 8 "L I 0-T E C A
L Rodríguez y D. E. Rodríguez: Discurso repet

100 Bricolage

Haz de cuenta que no existe uno
Te tiran a Lucas
Supcustamente hay libertad
No tienes la misma libertad
La comunicación nunca llega
Por ninguna parte se ve que tengas oportunidad
y aún proponer soluciones revolucionarias:

las condiciones de vida más baratas de la capital, en lo que se
refiere al servicio de transportes públicos y al control centralista
de las finanzas:

En la Ciudad de México la vida es muy rápida
Mucha corrupción allf en México (ciudad)
Por qué no suben el metro/ los autobúses que cobran tres pesos?
iPor qué si la capital no aporta tanto como otro estado nada más
a ésa... ?(nada más a esa ciudad se le ayuda económicamente)

Como lo hizo Hidalgo
Por último, en referencia a la crisis, los informantes emitieron
frases donde se puede apreciar la aceptación, por su parte, de los
estereotipos en que se representa al mexicano como: cobarde,
conformista y católico:

El mexicano es más religioso y tiene más fe en la Virgen de
Guadalupe
El mexicano no tiene esp(ritu de superación
El mexicano se con/om1a como está
Lo que pasa es que el mexicano es muy cobarde
De igual manera, aparecen los referentes a la franque1.a de la
gente del norte y a1 "espíritu de trabajo" de los rcgiomontanos:

Habla uno golpeado
Hasta en eso somos codos
La gente allá (Chihuahua es muy franca)
La gente de Monterrey es una gente muy trabajadora
La gente de Mo11terrey es una gente unida
La gente de Mo11terrey tiende más a trabajar y a sobresalir
Como somos aquf en el Norte/ aquí la ge11te es diferente
Además, sorprenden los juicios que expresan los informantes
de esta colonia acerca de la ciudad de México, sobre todo ante

En general, de todos los elementos del discurso repetido, cuya
aparición en este corpus hemos descrito, sólo podemos afirmar
su función eti la economía del lenguaje y la frecuencia de su uso,
independientemente de los factores sociológicos. En la medida
que se amplie el universo de análisis, podremos observar la
preferencia que cada grupo (hombre vs. mujeres, analfabetas Vs.
educación superior, etc.) muestre en relación con algunas de
estas expresiones, para obtener así datos sociolingüísticos de
mayor precisión. La influencia que la sociedad tiene sobre el uso
de este tipo de discurso y viceversa; evidenciar cómo el uso de
esas expresiones marca el habla de quienes las emplean.
Al respecto, nos preguntamos si la emisión de estas expresiones y su frecuencia serán uniformes en los textos correspondientes a toda la zona metropolitana; o si son parte de las
características particulares de ciertos grupos que comparten
algunas de las variables sociológicas aquí consideradas.

NOTAS

(1) Investigación intcruniversitaria sostenida por la U.AN.L y el
I.T.E.S.M. y dirigida por las aquí suscritas. En ella se estudian las

�102 Bricolage

formas del uso del espanol en relación con factores sociales como:
sexo, edad, educación, clase social, tipo de trabajo, nivel educativo,
etc., que se hallan en estrecha relación con el habla. I .a muestra total
es de 600 entrevistas, de aproximadamente una hora de duración.
(2) Eugenio Coseriu.
(3) Según este principio, el lenguaje humano es articulado, está regido
por una propiedad responsable de que con un número finito y
limitado de elementos pueda crearse un número infinito de unidades
mayores. En el caso del espanot, contamos con 26 fonemas cuya
combinación nos permite producir una cantidad infinitamente
mayor de palabras (piénsese en los vocahlos de cualquier diccionario). Esta propiedad de articulación del lenguaje se aplica
también en el uso de las reglas gramaticales: un número finito de ellas
permite la producción de un sinnúmero de expresiones, fra~s y
discursos.
( 4) Bernstein.

(5) Alteraciones observadas: en la omisión de algún elemento funcional; en la ·alteración del tiempo o modos verbales; y/o en la
reducción del bloque correspondiente a la expresión original de
discurso repetido.
(6) En general, el hecho de que este tipo de expresiones aparezca en el
corpus aquí analizado, garantiza la espontaneidad del habla conM:guida en las entrevistas. Por otra parte, confirma lo que ya se ha
dicho sohre ellas: la más alta frecuencia en su producción aparece
tanto en hablantes de nivel bajo como del superior, mientras la clase
media tiende a evitar su emisión.

RELACIONES DE CLASE, DE GENERO y DIFERENCIAS
ENTRE LOS SEXOS•

A DELE PESCE'

Introducción
Este :nsayo se basa en una investigación empírica realizada en
una cmd~d mediana de Italia (Bolonia), así como en estudios
co~paralivos sobre la movilidad social de las mujeres en otros
p_a1ses europeos, tales como Francia y España y en la confrontación con la elaboración teórica del movimiento feminista italiano.
~~todológicamente, se intenta realizar simultáneamente el
anáh~ts de los cambios estructurales en una sociedad y la modificación de las categorías interpretativas que se emplean para
e~tender estos cambios, buscando lograr el pasaje de las categonas, neutrales normalmente utilizadas, a la elaborac1.6n de categonas sexuadas (es decir adecuadas para cada sexo).

(7) Una hipótesis derivada de este análisis se refiere al hecho de que en
la colonia Independencia se sitúe el santuario de Guadalupe. Al
respecto la pregunta sería i.hasta qué grado ha iníluido esa uhicación
de la colonia en los entrevistados?; dado que la mayoría reíleja en su
habla un fuerte apego a sus tradiciones católicas.

Ponencia pr--.tada en la Conferencia Internacional de Sociologla

:ICIU
.

Y ~ de la Reestructuración Urbana' llevada a cabo en llo de
lllptiernbre ~ 1988· Reproducción con autorización de la
._en
de Elaa Cecilia Ramírez y Ma. de loe Angeles Poza.
autora. Traduoci6n

�104 Bricolage

El análisis sobre las relaciones de clase, relaciones de género
y diferencias sexuales, fue realizado en dos importantes escena-

rios de la vida urbana en Bolonia: una fábrica que tradicionalmente empicaba hombres y a la que recientemente ingresaron
mujeres como obreras, y un barrio pobre de la periferia. Los
resultados de la investigación mostraron la existencia de espacios
y tiempos separados para hombres y mujeres en muchos aspectos
de la vida social y privada.
Esta segregación es causada por la organización socio-espacial de la sociedad (frecuentemente concebida por y para· hombres) que rehusa unificar los recursos y habilidades de cada sexo;
pero también por la forma diferente en que hombres y mujeres
viven su trabajo y experimentan sus vidas.

La segregación del espacio para hombres y mujeres en el trabajo
de la fábrica.

Como señalamos, nuestro primer objeto de estudio fue una fábrica de automóviles en la que tradicionalmente trabajaban como
obreros sólo hombres y a la que se incorporaron recientemente
un grupo de obreras. La fábrica en cuestión se llama WEBER,
afiliada al grupo FIAT. Esta contaba con mil trabajadores aproximadamente, pero en los dos últimos años se han sumado entre
150 y 200 obreras provenientes de otras fábricas tradicionalmente
femeninas. Así es que, como puede observarse, este caso constituye un verdadero laboratorio para analizar el impacto de las
relaciones de género en el mundo del trabajo, considerando que
es homogéneo en cuanto a relaciones de clase se refiere.
Hipotéticamente, la segregación se suprimía al trabajar juntos
hombres y mujeres. Pero lqué pasa realmente en tal situación?

A. Pesce: Clase, género y sexo J05

lse acaba totalmente la segregación, es decir, se constituye un
espacio común para la vida y las relaciones de trabajo de hombres
Ymujeres, o dentro de la fábrica, que continúa siendo masculina,
se crea un espacio diferente y separado para las mujeres que en
cierto sentido no se comunica con el otro? lSe generan conflictos
entre hombres y mujeres? y si es así lpor qué?.
Desde el inicio de la investigación se percibieron dos tipos de
conflictos: los conflictos explícitbs, que ocurrían algunas veces y
los conflictos implícitos que frecuentemente producían situaciones ~e ine~tabilidad entre hombres y mujeres. Al mismo tiempo,
se h1zo eVJdente la separación entre hombres y mujeres por la
forma en que se referían los unos a los otros. En efecto, durante
las entrevistas ambos sexos utilizaban el "nosotros" y el "ellos" con
mucha frecuencia. Por ejemplo: "nosotros hicimos esto ellos
hicieron aquello..." o "nosotros pensamos que ellas de~rían
comportarse de otra manera..."
Pero, además, la forma en que se distribuye a las obreras en
la fábr!ca, confirmaba la existencia de espacios separados para
las muJeres. Estas no fueron distribuídas proporcionalmente en
los diversos departamentos; su espacio se concentraba en uno
~lo en donde representaban el 80% de la fuerza de trabajo,
nuentras que a nivel de la fábrica representaban apenas el 20%
del total de la fuerza de trabajo.
Cuando preguntamos por qué se había concentrado a las
mujeres en un solo departamento, la respuesta de los hombres
fue muy simple: la administración de la fábrica decidió esa jugada
para tomar ventaja de la presencia femenina. El departamento
en cuestión tuvo conflictos sindicales y problemas de huelga en
el pasado. Ahora, con la entrada de las mujeres, se daría fin a

�J06 Bricolage
A. hsce: ClaM,ginuoysao 107

esos conflictos y tensiones. lPor qué? Porque las mu~er~::
más "dóciles" y se involucran menos en las luchas ~mdi
.
Evidentemente su llegada causó una respuesta agresiva de los
obreros hacia ellas.
En cambio la explicación de las mujeres fue más complej~: los
conflictos y las tensiones en la fábrica entre hombres y muJeres
eran causados por algunas contradicciones que aparecían en el
interior mismo del trabajo:
a) por primera vez en la fábrica chocaban dos formas completamente distintas de trabajar e incluso de pensar en torno al
trabajo y,
b) los intereses sobre el tipo de prestaciones y beneficios que
necesitaban eran diferentes entre hombres y mujeres a pesar
de pertenecer a la misma clase. Los obreros, a6n los más
politizados, tuvieron dificultades para adap.t~rse a ~sta.~uev~
y compleja situación, permitiendo a la ad~mstrac1ón Jugar
con estas dificultades entre hombres YmuJeres.
Estas opiniones fueron verificadas aplicando un modelo sexuado en el análisis de las relaciones cara a cara entre los obreros
y las obreras en el trabajo en la fábrica.

Relaciones de género en la clase trabajadora.

En la experiencia subjetiva de las mujeres, el ingres~ a una fábrica
masculina aparece como la usurpación de un espacio al c~al ellas
no consideran como propio. Las mujeres introyectan la unag~n
de usurpación que les es sugerida por sus '?Dmpañeros de trabaJO
y por la administración.

Es posible reconstruir este aspecto en los fragmentos de
entrevistas donde las obreras hablan acerca de su.~ primeros días
de trabajo. Todas las trabajadoras recuerdan que en el momento
de su contratación, el administrador intentaba hacerlas sentir que
estaban entrando a un mundo extraño. El trabajo se les presentaba como muy sucio y difícil (y era cierto, por supuesto). Las
preguntas que siempre hacía la administración eran: "lQué le
parece el ambiente de su nuevo trabajo? lEs semejante al de su
trabajo anterior? lCree usted que pueda manejarlo?".
La actitud de los compañeros de trabajo no era diferente.
Además del sentimiento de ser una especie de usurpadoras del
territorio masculino donde no fueron reconocidas como trabajadoras, como mujeres fueron controladas, vigiladas, criticadas en
aspectos de su vida privada, sus relaciones amorosas, y hasta por
su maquillaje, peinado y todo ew. Las mujeres eran el único
sujeto sexuado en la fábrica, mientras que los hombres eran sólo
trabajadores; y precisamente como sujetos sexuados, las mujeres
no lograban la legitimizaeión de su propia identidad en el trabajo.

Fue posible observar tres diferentes tipos de reacción entre
las mujeres trabajadoras: la primera consistía en considerarse a
sí mismas todavía como amas de casa. Las mujeres que reaccionaron de esta manera se sentían empujadas de nuevo al hogar al
cual veían como un lugar seguro, aún si en el pasado habían
luchado mucho para salir del tradicional rol femenino.
El segundo tipo de reacción consistía en mostrar a toda costa
que ellas podían salir adelante e incluso ser iguales a los hombres.
Las mujeres que reaccionaron de esta forma, consideraban el
trabajar en una fábrica de hombres como un reto positivo, aún

�108 Bricolage

1

A. Pesce: Clcse, género y sao 109

cuando encontraban difícil y penoso sujetarse a las reglas masculinas.

nada -el trabajo es lo que es- casi sorprendidas por tan tonta
pregunta; un asalariado es lo que es.

La tercera reacción consistía en rechazar la forma tradicional
en ~ue los hombres viven su rol de trabajadores. Las mujeres que
reaccionaron así, introdujeron una manera diferente de pensar y
de trabajar. Desarrollaron un estilo propio para relacionarse e
incluso cuestionaron las demandas tradicionales del sindicato
porque sus problemas eran diferentes.

Esta forma de evaluar su trabajo es el patrón de cada conversación; sólo después de éste viene cualquier clase de representación o descripción. De hecho, las mujeres casi nunca
describen las funciones de sus labores con detalle, sino que más
bien representan su trabajo dentro de una red muy compleja de
situaciones fuera y dentro de la fábrica.

Sin embargo, es necesario señalar que esta forma de sintetizar
las reacciones de las mujeres no da, ni debe dar lugar, a la
creación de una tipología análoga sobre las reacciones de las
trabajadoras de fábricas tradicionalmente femeninas (de aquellas que se consideran amas de casa, de aquellas que se identifican
con los hombres y las que rechazan la forma tradicionalmente
masculina de hacer las cosas). En realidad todas estas posiciones
coexisten en el interior de una misma mujer, de manera más o
menos conflictiva.

Más que del ,rabajo mismo, ellas inmediatamente hablan de
su relación con el trabajo, oscilando siempre entre formas ambigüas de aceptación, identificación, resistencia y no-identificación. Pero en cualquier caso, esta compleja identidad de trabajo
rechaza la centralidad absoluta de su trabajo asalariado y niega
el hecho de que esta clase de trabajo pueda permear completamente la vida de un individuo. El trabajo en la fábrica es esencialrnfnte visto como una necesidad y como tal es aceptado sin
muchos supuestos ideológicos. No es una elección ni una condición irreversible.

:1
111
1
1

: ·llil

1

Dlrerencias entre los sexos en la clase trabajadora.
"lEI trabajo en una fábrica?. Es lo que es...'. Esto suena como
una frase vanal, carente de significado o incluso como una tautología. Y sin embargo, esas son las palabras que las mujeres
utilizan en las entrevistas cuando les preguntan qué clase de
trabajo realizan. Es una manera de apartarse, de tomar una
posición de distanciamiento y por consiguiente de obtener una
cierta lucidez que no se ve en las respuestas de los trabajadores.
Los hombres inmediatamente te dicen: soy un soldador, soy un
supervisor o un ensamblador. Las mujeres te dirán antes que

La influencia de la fábrica en la vida diaria de las mujeres es
verdaderamente alta. Se produce en un doble nivel: uno, a nivel
de lo concreto-material y el otro, a nivel de lo representativo-simbólico. En relación a las condiciones materiales de vida, el trabajo
en la fábrica es antes que nada una fuente de ingresos, necesaria
para el ¡lresupuesto familiar o porque provee un acceso al consumo. El trabajo corno fuente de ingresos tiene un lugar importante hasta en la representación simbólica: en este caso se
.
'
COnVJerte en sinónimo de autonomía, independencia de los otros
(del hombre, padre o esposo). Esta idea de la labor productiva
corno emancipadora (históricamente considerada como una pre-

�110 Bricolage

rrogativa masculina) está fuertemente arraigada en el comportamiento de las mujeres trabajadoras. Sin embargo, las obreras
discrepan cuando tienen que vérselas con el vívido problema de
la igualdad/diferencia en la realidad de su vida cotidiana, ya que
esto es algo no resuelto en los afectos de las mujeres.
Si una mujer sale de su C:198 buscando superar la segregación
que resulta de su diferencia con un hOmbre, entra a la fábrica
para descubrir una igualdad sólo formal con llls hombres Y
enfrentarse de nuevo a la condición sagregada que la hace diferente. Las reglas del juego que emergen de su relación con los
hombres son, de hecho, discriminatorias: aceptar un trabajo
inadecuado; no darle importancia a sus diferencias biológicas Y
aceptar una jerarquía en donde el hombre es siempre más importante que la mujer.
La igualdad, en el mundo de la fábrica, se concibe únicamente
como espacios separados para hombres y mujeres. En esta situación, las mujeres descubren que la diferencia de sexo es un valor
que ellas mismas deben preservar de las desigualdades de la
igualdad. La relación que las mujeres establecen entre habilidadades técnicas y necesidades sociales, nos permite descubrir otro
valor de la diferencia de sexo: 'La pieza que fabrico debe ser
ensamblada en un carro, y eres tú, gente como tú, quien compra
el carro, no es el jefe... es por eso que no puedo evitar darle
importancia a esa pieza ... porque si la aprieto mal... el carro será
vendido a gente como nosotros y... tal vez porque soy mujer... es
por eso que me gusta darles un buen producto ..." (trabajadora de
WEBER, 35 años).
La idea de trabajar adecuadame11te para ofrecer un buen producto implica una concepción de la actividad productiva ligada

A. PtJct: Cla.rt, géntro y MXO 111

al valor de uso y en relación directa con los que reciben el
producto. Observando la relación de las trabajadoras con el
producto de su trabajo y considerando los resultados de otras
investigaciones sobre diferencias entre los sexos, la suposición de
Ulrike Prokop sobre el 'distintivo carácter social de las mujeres'
es confirmada.
.
Tal carácter social, al cual podemos identificar como un modo
peculiar de producción orientado hacia las necesidades de la
gente, se deriva de la experiencia humana.femenina en la esfera
de la reproducción social dentro de la familia ydel trabajo casero.
Este modo de producción en donde las habilidades técnicas están
íntimamente unidas a las habilidades sociales, es al mismo tiempo
más avanzado y más atrasado que el modo clásico de producción
capitalista.

. 1-:i import~ncia central de las relaciones humanas en la expenenc1a fememna, se convierte en el punto de partida de su
discernimiento aún dentro de su trabajo en la fábrica. Tanto las
relaciones humanas como el producto en sí mismo, están incluídos en el mismo patrón comunicativo. De aquí viene lo que Ulrike
Prokop Dama 'la ambivalencia de la conciencia femenina'.

Clase y Género
El estudio de las relaci~nes de género y la diferencia sexual al
interior de la clase trabajadora, requiere de una discusión general
de las categorías interpretativas de la realidad, en particular
aquellas que se usan para definir una clase y su identidad.

�112 Bricolage

1
1

De hecho. la identidad de clase de las mujeres trabajadoras,
con sus conlínuas íluctuaciones que la hacen emerger para luego
sumergirse, es una identidad suprimida. lPorqué? Porque ésta
choca con el concepto marxista de idehtidad de clase, cultural y
políticamente construído de una manera monolítica por medio
de rígidos procesos que reducen su complejidad y que se centran
en un sujeto preciso: el obreró hombre y adulto. Este sujeto, que
a nivel colectivo es identificado como clase, ha perdido sus
peculiaridades subjetivas, esencialmente la sexual.
Este trabajador, sea individual o colectivo, es considerado
como un sujeto que siempre posee objetivos claros para sí mismo
y que utiliza sus acciones como un medio que le permite realizar
sus metas. Además, las acciones que emprende -ya sea por los
objetivos que persigue o por la forma en que están expres~das
corresponden a una norma rígida de acciones insertas en un
modelo cultural neutral (el cual excluye a las mujeres).
Las mujeres están completamente alejadas de esta lógica y
son portadoras de una forma ambigua de aceptación/resistencia
con relación a esta rígida indentidad de clase; por tanto son
consideradas como irracionales o rechazadas. Pero no es sólo la
identidad particular de las mujeres la que es rechazada. Esta
negativa envuelve todos los tipos de trabajo hecho por mujeres
en las esferas de producción y reproducción, y por supuesto, las
diferencias de género. Sería posible, sin embargo, reconstruir
analíticamente la presencia/ausencia de las mujeres en la producción por medio de las diferencias de género y no sólo por medio
de la contracción/expansión del salario y de las íluctuaciones del
ciclo económico.

A. Pesce: Clase, género y sexo 113

Por otro lado, este rechazo ha sido compartido, al menos en
ciertos aspectos, por las mismas mujeres; las diferencias de género han operado en la formación de la identidad de clase
femenina, la cual generalmente es más compleja que la de los
hombres. Por ejemplo, para las mujeres, la labor productiva
continúa teniendo la característica de ser opcional por lo que es
asumida con ambigüedad. El regreso a casa es tanto temido como
deseado: miedo a regresar a una posición subordinada dentro de
las relaciones de género en la familia; y por otro lado, el deseo de
dejar la labor productiva donde cualquier solicitud de igualdad
con los trabajadores-hombres siempre termina en una mayor
segregación.
Por lo tanto, la modalidad estructural de la presencia de las
mujeres en la producción y la modalidad subjetiva de la forma en
que ellas viven su trabajo, propicia que para ellas la vida de la
perso11a ocupe un lugar absolutamente central de su trabajo
productivo. Y no solamente esto, sino que a la larga este hecho
entorpece la ordenada disciplina de la fábrica; las mujeres llevan
en sus cuerpos una diferencia que causa que se desvíen de los
principios regulares y acordados de la fábrica. Por esa razón, la
presencia de las mujeres es en sí una desviación al interior mismo
de la clase trabajadora, la cual, en el curso de su for1.ado proceso
de formación, ha aceptado la centralidad absoluta de su trabajo
asalariado como el elemento fundamental de la identidad de
clase. Como instrumento de opresión en la sociedad capitalista,
el trabajo asalariado ha sido considerado por el movimiento
obrero como medio de su futura liberación. Pero para las mujeres
esto no es suficientemente claro.
En la actualidad existe la necesidad y la posibilidad de interpretar a las clases sociales en forma diferente; es también nece-

�114 Bricolage

A. Pesce: Clase, género y sexo 115

saria una redefinición del concepto de clase trabajadora. Es
posible que éste se extienda y se aumenten las características que
le son inherentes, de tal manera que sea posible encontrar y
descubrir en dónde ocurre la formación de la identidad. En este
sentido, las relaciones de género mientras sean históricamente
determinadas, y las diferencias de sexo vividas subjetivamente,
son una clave útil para interpretar y entender la complejidad
social, y evitar de esta manera repetir los reduccionismos a que
se llegó en el pasado.

El modelo tradicional con que se maneja la diferencia de sexo
no es sólo tradicional porque se basa en las relaciones de género
clásicas, las que en la actualidad están cambiando, sino que
también es confonnista. Este modelo de organización maneja a
los hombres y mujeres considerando las características más estereotipadas de cada género forzando a los hombres y mujeres a
reproducirlas, oculta la manera diferenciada en que cada sexo
tiende a ordenar los elementos distintivos de la realidad percibida.

El Manejo de las Diferencias de Sexo.

En nuestros días, es muy importante considerar y utilizar los
recursos, habilidades y peculiaridades de cada persona y de
ambos sexos tanto en las ciencias sociales como en la actividad
social.

lEs posible en la actualidad, proponer un nuevo manejo de las
diferencias de los sexos? Puede verse que hay uno tradicional,
basado en dos reglas inmutables:

La utilidad de un modelo sexuado de análisis

a) la segregación de nombres y mujeres,
La investigación realizada con una generación más joven, habi-

g

b) una relación asimétrica entre los sexos. Todas las organizaciones productivas se sustentan en este modelo tradicional. En
general, las cualidades diferenciadas de hombres y mujeres y sus
respectivos recursos son utilizados en lugares separados; o bien,
la relación jerárquica actúa como mediador en la cooperación
entre sexos, cuando ésta es absolutamente necesaria.
Las cualidades femeninas son devaluadas y frecuentemente
vistas como peligrosas en muchas organizaciones productivas, y
en general en la misma sociedad. Sin embargo, la extendida
presencia de las mujeres en el mercado de trabajo, y en muchos
aspectos de la vida social, cultural y política, ha sacado a la luz
una positiva diversidad de valores y prácticas de los hombres y
las mujeres.

tantes de un barrio pobre de Bolonia, nos da otro ejemplo de la
utilidad de emplear un modelo sexuado de análisis superando el
modelo neutral.
Esta investigación analiza por medio de dos categorías interpretativas, a las que hemos llamado dimensión espacial y dimensión temporal, las conductas, condiciones de vida, temores,
esperanzas, necesidades y los proyectos futuros de los jóvenes:
hombres y mujeres de este barrio.
Para los jóvenes, apropiarse del espacio significa cruzar líneas
fronterizas o vencer barreras, ya que esto en términos de movimiento, les permite un contínuo ir y venir, el reunirse con y dejar
a otras personas, ganar o perder autonomía. Estos impulsos 0

�A. Pesce: Clase, género y sexo 117

116 Bricolage

movimientos comienzan en el hogar. El hogar es un espacio tanto
físico como psicológico. Es físico porque en él las niñas y los niños
experimentan sus condiciones de vida; psicológico porque es el
asiento principal de las relaciones de género en la familia, relaciones afectivas, pero también es lugar de tensiones y conflictos
donde niños y niñas construyen las primeras imágenes de ellos
mismos y de la sociedad. Del espacio del hogar, es necesario salir
y regresar, moverse hacia otros espacios como el barrio, el centro
de la ciudad o la sociedad en general.
El análisis permitió descubrir dos tipos de movimiento: a) el
real como por ejmplo vencer una barrera que concretamente
existe entre el espacio interno y el externo, b) el imaginario que

supone, la ausencia de fronteras entre el espacio interno y externo
y así suprime barreras. Los hombres están más inclinados hacia
el movimiento real, las mujeres hacia el imaginario.
La orientación de los hombres y las mujeres hacia el movi-

miento, está muy ligada a su diferente relación con el tiempo. El
tiempo del hombre en una sociedad industrial, es un tiempo
lineal-cronométrico; se le considera un recurso limitado que
debe ser aprovechado productivamente: "el tiempo es dinero".
Las mujeres en cambio, tienen dentro de sus cuerpos un ciclo
temporal que se deriva de su capacidad para dar vida. El tiempo
de las mujeres es siempre un tiempo posible que une lo real y lo
imaginario.
Sin embargo, tanto los jóvenes hombres como las mujeres
persiguen como objetivo el control del espacio externo (no sólo
el barrio o la ciudad, sino la sociedad en general, con sus mecanismos de marginación y sus posibilidades de participación).

El modelo sexuado de análisis permite entender las diferencias entre hombres y mujeres, no tanto como una simple variable
sociológica sino como una modalidad de las relaciones de género.
El vecindario, por ejemplo, es un microcosmos en el cual los
jóvenes, hombres y mujeres, experimentan sus diferencias. Es el
lugar que les ofrece las primeras posibilidades de vida social y los
primeros riesgos. El espacio del barrio, aunque es un espacio
mezclado, es más un lugar para hombres que para mujeres, y las
razones son claras: los hombres se sentían parte del barrio lo
.
'
consideraban 'seguro'; las mujeres no. Para ellos era una zona
de autonomía y al mismo tiempo de pertenencia, un lugar especial
donde se tenía amigos y se hacía vida comunitaria. Las chicas en
cambio, se sentían mucho menos parte del vecindario y pasaban
por 'elección' la mayor parte del tiempo en su casa.
Si hubiera usado la variable sexo, sólo como una variable
sociológica, me hubiera limitado a una simple verificación de los
distintos comportamientos. Pero en cambio, aplicando un modelo sexu~do de análisis, es decir partiendo de la relación de género,
fue posible entender que la 'elección' de las niñas de permanecer
ensu casa, era en realidad una "necesidad" porque los muchachos
tenfan el control absoluto del barrio. En otras palabras, esos
mismos muchachos que declararon seguro y propio al vecindario
a todas horas del día y de la noche, fueron la rvi&gt;n principal de
la inseguridad de las niñas.

Hacia una lógica oposlclonal
La gente tiene al mismo tiempo varias identidades: identidad
sexual, identidad de clase, identidad étnica (esta identidad no fué
analizada en este trabajo, pero es muy importante en otros países

v•

�118 Bricolage

¿EXISTEN PARADIGMAS EN SOCIOLOGIA?
y ciudades). La coexistencia de estas identidad~ genera conflictos internos y externos que son difíciles de conc1har.
Pero lvaldrá la pena pensar en solucionar las contradicciones? Hoy en día, existe una 11ueva lógica. A diferencia de lo que
parecía ocurrir con anterioridad, ésta intenta moverse dentro de
la realidad sin encerrarla en esquemas estrechos, pero también
sin limitarla al pensar en ella como algo irreductible. Este tipo de
lógica empieza con la constatación de una crisis e_n la di~lé~tica_
hegeliana y la solución de los contrarios para defimrse a s1 misma
como una lógica oposicional, en el sentido de que dentro del
universo cognitivo de cada persona coexisten contrarios que
permanecen en tensión.
La difusión de esta lógica es un cambio muy positivo Yproducirá más y más conflictos. Así, el estudio que realizamos pone al
descubierto la importancia de tomar nota de todas las dimensiones de las identidades (sexo, clase, raza, ele ... ) tanto en la
investigación social -creando nuevas categorías de análisis- como
en la sociedad misma (creando nuevas oportunidades para la
expresión de todas estas dimensiones).

(PARADIGMAS Y REVOLUCIONES CIENTIFICAS EN LAS
TEORIAS DEL DESARROLW)

JAVIER A. ELGUEA

Introducción

Dos de los puntos centrales en la filosofía de la ciencia contemporánea son los que se relacionan con la racionalidad de la
ciencia y la naturaleza del cambio científico. Los debates sobre
el progreso y la racionalidad han impactado de manera significativa en todas las ramas de las ciencias, incluídas las sociales.
Desde la aparición de la 'nueva filosofía de la ciencia' (Brown,
1977), los filósofos y los científicos se han obsesionado con preguntas tales como lqué es una teoría científica?, lqué es el
desarrollo científico?, les la ciencia una actividad racional o
ideológica?. Las respuestas a estos interrogantes han dividido a
los científicos sociales, pero ha sido en las dos últimas décadas
cuando estas discusiones sobre el desarrollo del conocimiento
científico han ocupado un lugar predominante en sus quehaceres
y en sus escritos.
Indudablemente, el libro de Kuhn, La estnictura de las revoluciones cie111íjicas (1 %2), es el punto de partida de esos cuestionamientos y preocupaciones acerca de la 'nueva filosofía de la

�120 Bricolage

J. Elg;,ea: iParadigmas en Sociolog(a? 121

. . ". El libro de Kuhn tenía el propósito de ,transformar
c1enc1a
h" "la
s
imagen de la ciencia que hasta ahora posee~&lt;:' · y 1O IZO.. u
visión de la historia de la ciencia como una actividad caractenzada por períodos de afinamiento continuado; inter~ump:da sólo
en ocasiones por saltos discontinuos de un pa~ad1~a a _otro,
ejerció una enorme influencia en las ciencias sociales, mclmda la
sociología del desarrollo.
Tal como lo mostraré en las secciones siguientes, el modelo

de Kuhn de las revoluciones científicas ha sido constantemente
aplicado al análisis y evaluación ddas teorías cie~tífi~s en la
sociología del desarrollo. Estas aplicaciones han. arr~Jado una
variedad de resultados y conclusiones que han mflu1do en la
práctica ci¡:ntífica -aunque no siempre de manera be~é~ca: y en
la forma en que los científicos sociales conciben sus d1sc1plmas y
los procesos de cambio social.
El propósito de este trab_ajo es evaluar las numerosa~ tentativas de aplicar el modelo de Kuhn a la historia Y·evolución .de la
sociología del desarrollo, valorar los usos y abusos de las nociones
implícitas en este modelo y, fi_nalmenle, evaluar su utilidad.

La estructura de las revoluciones científicas

El libro de Kuhn (1%2) causó, literalmente, una 'revolución' en
la historiografía de la ciencia, la filosofía de la ciencia y en la .
imagen misma de las diferentes disciplinas científicas en las dos
últimas ·décadas.
El impacto de las ideas de Kuhn ha sido de !ªl magnitud ~ue
sería imposible entender las teorías contemporáneas de la cien-

cia, tales como la sociología del conocimiento y la filosofía de la
ciencia, sin considerar detalladamente su trabajo. El enfoque de
Kuhn ha sido contrastado con otros enfoques opuestos y ampliamente aceptados, tales como la 'visión heredada' del positivismo
y el 'falsacionismo' popperiano, pero también con nuevas alternativas tales como el 'anarquismo filosófico' de Feyerabend
(1975) y la "metodología de los programas de investigación científica' de Lakatos (1978), ambos influidos por La estrnctura.de las
rel'Oluciones científicas.
El trabajo acadlmico de Kuhn se desarrolló en las áreas de
la física y la historia de la ciencia. Posteriormente, como consecuencia de su interés en la historia de la ciencia, su interés se
centró en la filosofía de la ciencia y en los modelos del desarrollo
científico. En los últimos años de la década de los cincuenta se
interesó en el trabajo de Wittgenstein sobre "juegos del lenguaje"
(Wittgenstein, 1953). Este concibe cada uno de estos juegos como
un conjunto de reglas lingüísticas autosuficientes, que norman y
confieren significados a cada elemento del juego. Los elementos
y el conjunto de reglas del juego no pueden ser juzgados o
interpretados desde fuera sin que se distorsione y malinterprete
su significado original.

La estrnctura de las rei•oluciones científicas se origina como un
intento por aplicar la referida noción de 'juegos de lenguaje" al
análisis de las teorías científicas y su evolución (Radnitzky, 1982).
Como resultado de ello, Kuhn acuñó la pala!;&gt;ra 'paradigma' para
referirse a los juegos del lenguaje en la actividad científica. Al
igual que el lenguaje, un paradigma funciona como una estructura que permite percibir y entender una cierta realidad en términos comparativos. No obstante, el análisis kuhniano de la ciencia

�122 Bricolage

va más allá y constituye un nuevo marco de referencia para el
análisis de las teorías científicas Ysu historia.
En contraste con Popper, quien deplora la inmunización de
las teorías contra la crítica y la refutación y propugna una fe
comprometida con las predicciones falsables como teorías, el
enfoque de Kuhn pretendidamente cambia desde la metod~l~a
normativa a la historia descriptiva. De acuerdo con él, la bis.tona
de las ciencias está marcada por largos períodos de afinamiento
llamados de "ciencia normal" que son interrumpidos por saltos
discontinuos de una teoría a otra sin lazos de comunicación entre
ellas. Kuhn se refiere a estas interrupciones como períodos de
"revolución científica".
De acuerdo con Kuhn, los períodos de ciencia normal comienzan con un "logro", esto es, con una teoría que da cuenta de
hechos inexplicables hasta ese momento. En este sentido, los
logros carecen de antecedentes, lo cual no sign~ca}ue sean
mejores que sus predecesores. Los logros son también mconclusos" en el sentido de que dejan "enigmas" que deberán ser resueltos por futuras investigaciones en la ciencia normal. ~ ciencia
normal se caracteriza principalmente por la presenCJa de un
"paradigma". En este sentido, la ciencia normal comienza con un
logro estandarizado, que aparece escrito en libros de texto Yes
utilizado como una solución general en los problemas del área.
De acuerdo con Kuhn, esta solución general a los problemas:
...sirvió implícitamente por un tiempo, para definir IO'I proble'!185 Y
métodos legítimos de un campo de investig~c!ón para generaCIOOCS
sucesivas de cientffiOC6. Estaban en condiciones de hacerlo uf,
debido a que compartían dos característi~ esenciales. Su logro
carecía suficientemente de precedentes. Simultáneamente eran k&gt;
bastante incompletos para dejar toda clase de problemas a resotver
al redefinido grupo de científicos. Voy a llamar de ahora en adelan·

J. Elguea: ¿paradigmas en Sociolog(a? 123

te, a las reali7.aciones que comparten esas dos características, "paradigmas"

Desde su publicación, el modelo de cambio científico de
Kuhn ha sido intensamente debatido y discutido (ver Lakatos y
Musgrave, 1970). El significado bastante frágil del término paradigmas ha sido criticado por Masterman (1970), quien ha
encontrado mas de veinte maneras distintas de emplear el término en la estructura de las revoluciones cientfticas.
Las discusiones sobre el modelo de Kuhn, así como sus aplicaciones a diferentes campos, han llevado al mismo Kuhn a
formular importantes modificaciones a sus planteamientos iniciales (Kuhn, 1970).
En las correciones a su trabajo, Kuhn distingue dos formas en
las que se debe usar "paradigma": a) como un logro, como un
modo nuevo y aceptado de resolver un problema que luego será
usado como modelo para futuros trabajos; y b) como un conjunto
de valores compartidos por aquéllos que han sido educados para
llevar a cabo el trabajo científico usando como modelo ese paradigma. Acuñó también el término "matriz disciplinaria" que,
además de incluir la noción de paradigma, hace referencia al
grupo de científicos o unidad social que reconoce un elemento,
escribe o selecciona libros de texto, entrena y otorga grados y
dirige investigaciones para resolver enigmas.
El enfoque de Kuhn sobre el cambio científico ha sido aplicado ampliamente a las ciencias sociales (Dcnissoff, 1974; Thomas, 1980; Nosnik, 1981). También en la sociología del desarrollo
fue usada la noción kuhniana de paradigma (Rogers, 1978; Bodenheimer, 1969; Foster-Carter, 1976; Valenzuela y Valenzuela,
1979).

�124 Bricolage

La visión de Kuhn ha ¡,ropiciado cierto interés sobre el modo
por el cual ocurre el cambio científico en sociología, las motivaciones que impulsan el cambio y, particularmente, sus relaciones
con factores externos a la ciencia misma. En las siguientes páginas
de este ensayo haré una evaluación tanto sobre la comprensión
(o incomprensión) de la visión de Kuhn como sobre el impacto
que ha tenido en la sociología del desarrollo.

l Elguea: iPoradigmas en Sociología? 125

No obstante Ya pesar de los logros indiscutibles, los resultados de estos intentos de utilizar el modelo de cambio científico
de Kuhn han estado lejos di: ser satisfactorios. De acuerdo a
Eckberg y Hill {1980):
_hecho, hay casi tantos enfoques del estatus paradigmático de la
SOC:tª
como SOCiólogos mtentando dicho análisis... sociol0ta como
de a ocho paradigmas, dependienDe

La

gfa
poseedora dos
do de qué analista se escoja para citar (p. l l?).

La aceptación del modelo de revoluciones científicas en la
sociología del desarrollo
La mayoría de los análisis kuhnianos en sociología del desarrollo

se enfocan a la transición de la teoría de la modernización a la
teoría de la dependencia (Bodenheimer, 1969; Foster-Carter,
1976) o sobre el estatus científico de la teoría de la dependencia
(Cardoso, 1978; Roxborough, 1976).
Ha habido algunas ganancias en el uso, un poco indiscriminado, del trabajo de Kuhn, en la sociología del desarrollo. En
principio, ha ayudado a fijar la atención en problemas tales como
cambio o progreso científico y la naturaleza del quehacer científico. Segundo, concitó el interés en el problema de la evolución
de la teoría y el rechazo a ellas. Tercero, ha proporcionado una
importante crítica a los modelos precedentes de evolución y
desarrollo científicos, principalmente los del positivismo lógico y
el falsacionismo popperiano. Por último, ha renovado la inquietud por el problema del estatus científico de las ciencias sociales.
Esta ha sido, como Monge y Nosnik (1982) la han denominado,
una 'búsqueda paradigmática" en las ciencias sociales, con la
esperanza de que el descubrimiento de un paradigma podría
legitimar su estatus como ciencia.

Ritzer {1975) llama a la sociología una 'ciencia de múltiples
paradigmas', al igual que Phillips {1973), quien encuentra los
mformes de Kuhn sobre las ciencias sociales.incompletos e insatisfactorios.
Parte de la explicación es que los analistas han abusado y
hecho mal uso de los conceptos e ideas del trabajo de Kuhn. El
mal uso de La estlUctura de las revoluciones científicas se da de
d~. maneras. Primero, los conceptos en estos trabajos han sido
ut~~os contrariamente a lo que Kuhn tenía en mente, llevando
su s1gmficado más allá de los límites. Segundo, los analistas han
usado 1~ terminología de Kuhn sin plena conciencia de -o por lo
menos sm lomar en serio- las implicaciones de este modelo.

Una revisión detallada de los buenos y malos usos de La
est'1:ctur~ de las revoluciones científicas en los trabajos de la
soc1ologia del desarrollo ilustrará mejor cómo es que el traba.
de Kuhn ha sido mal interpretado en sus aplicaciones en términ:
de las reconstrucciones históricas de los procesos d
b'
. ,
ecam10
científico Yprogreso en este campo.

�126 Bricolage
J. Elgu.ea: iParadigmas en Sociologú,? 127

Ciencias maduras e inmaduras:
"b6squeda paradigmática"

Una preocupación básica en la filosofía de la ciencia, desde los
días del positivismo lógico, es la del status científico de las
ciencias sociales. Kuhn no es la excepción a la regla. Aunque
insiste en que el suyo no e.s un modelo prescriptivo sino descriptivo, parece que su delimitación entre ciencia 'madura" e 'inmadura' ha sido interpretada como un criterio normativo a seguir
en el momento de juzgar el desarrollo de las ciencias sociales.
De acuerdo con Kuhn, la medida de la madurez de la ciencia
está dada por la existencia de paradigmas, que define como:
... realizaciones científicas, universalmente reconocidas, que por un

tiempo proporcionan modelos de problemas y soluciones a las
comunidades de científicos. Son la fuente de los métodos, problemas y normas de resolución aeeptadas por cualquier comunidad
científica madura en un momento dado (Kuhn, 1962: 102).
Es sólo dentro de un paradigma -y debido a su naturaleza
inconclusa-, que la existencia de 'enigmas' y la actividad de
solucionar enigmas', tanto como los 'modelos' o las soluciones
del enigma están garantizados. Sin estos elementos, es imposible
hablar de 'ciencia normal' que toma su forma a partir de los
paradigmas. En otras palabras, la ciencia normal se practica al
interior de un paradigma dominante. Según Kuhn (1%2), la
ciencia normal:
....significa investigación basada firmemente en una o más realizaciones científicas pasadas, realizaciones que alguna comunidad
científica particular reconoce por un tiempo como fundamento
para su práctica posterior (p. 10).

Kuhn afirma que el trabajo en una ciencia madura en un
periodo de ciencia normal es casi enteramente trabajo de 'lim-

pieza' en el que el objetivo es la ampliación "... del conocimiento
de aquellos hechos que el paradigma muestra como particularmente reveladores, aumentando la extensión del acoplamiento
entre esos hechos y las predicciones del paradigma; y por medio
de la articulación ulterior del paradigma mismo' (p. 24).
El consenso es necesario no sólo para la ciencia normal sino
que está implícito en la noción de paradigma. Un acuerdo general
con respecto a los problemas, métodos y soluciones legítimas en
un determinado campo es uno de los aspectos centrales de la idea
de ~aradigmas en la práctica científica. De acuerdo con Eckberg
YHill (1980), un paradigma '
... está hec~o de las opiniones concertadas de una comunidad autosuficiente (p. 122), tanto como de sus aspectos cognoscitivos.
En su revisión a la obra original, Kuhn no modifica este punto
ce~tral de su modelo. En sus modificaciones, Kuhn (1970) distinguir~ las dos principales formas en las que quería que se usara el
térmmo 'matriz disciplinaria':
l)_para~igmas como un logro o como las bases cognoscitivas
de la mvest,gación científica, y
2) la idea de comunidades científicas como las unidades
respo_nsables de la existencia de paradigmas; esto es, los paradigmas vistos como conjuntos de valores compartidos, lo que representa el aspecto sociológico de los paradigmas.
. Pa~a K~h~, entonces, la diferencia entre ciencia y protocienCia o c1enc1a mmadura, es la existencia de paradigmas tod 1
. r
y oo
q_ue i~p ,can (por ejemplo, consenso, ciencia normal, etc.). Las
Cieac,as maduras son sólo aquéllas que tienen paradigmas
_
.
com
I
Parfd
os e mvestigación de ciencia normal O actividades de reso-

�128 Bricolage

lución de enigmas; mientras que las ciencias inmaduras son
aquéllas carentes de soluciones, en general, de sus problemas,
condición que hace imposible la ciencia normal.
Las ciencias sociales son, de acuerdo con Kuhn, un ejemplo
de lo último. Es esta condición preparadigmática lo que hace que
las ciencias sociales se comporten de modo diferente de las
ciencias naturales. Como se dijo más arriba, los científicos sociales de varios campos se han comprometido a sí mismos en una
"búsqueda paradigmática", en un esfuerzo por legitimar el status
científico de sus disciplinas en términos del modelo de Kuhn
(Palermo, 1971; Eckberg y Hill, 1980; Blaug, 1980). La sociología
del desarrollo no es la excepción. El término paradigma se ha
convertido en una palabra mosconeante y hemos encontrado
numerosos esfuerzos para legitimar este campo como 'paradigmático" (Bodenheimer, 1%9; Foster-Carter, 1976; Rogers, 1976)
y un uso generalizado en las publicaciones de términos tales como
"para&lt;!igma', 'revolución científica", "crisis' y 'ciencia normal'.
En 1%9, Bodenheimer declaró que la sociología del desarrollo se encontraba en una crisis kuhniana. Sostenía que el consenso
puede ser identificado dentro del 'paradigma de la teoría liberal'
o 'teoría de la modernización" y que este consenso se desmoronó
bajo la presión de anomalías.
Si bien lo que ella etiqueta como 'paradigma liberal o progresista" de la sociología nunca fue identificado como un conjunto
unificado de teorlas, sostiene que existe suficiente consenso dentro de las diferentes perspectivas liberales para considerarlas
paradigmáticas:
De hecho, a pesar de la gran variedad de técnicas yteoóas, la mayor
parte del trabajo (en la sociología del desarrollo) está regida por un
'paradigma sustituto", un consenso de asuntos fundamentales de

J. Elguea: ¿paradigmastn Sociolog(a? 129

n

que el mícleo es la teoría democrática liberal, modificada para
a¡ustarse a las condiciones estadounidenses actuales (Bodenheimer, 1969: p. 76).
Bodenheimer no identifica ningún logro o trabajo de la ciencia normal en el así llamado "paradigma sustiluto' y no describe
lo que quiere decir con 'sustituto'; sin embargo, sostiene que el
consenso es claro en la selección de los problemas, métodos y
soluciones en el áre.a.
Como la crisis avanza -según Bodenheimer-, se hacen necesarios paradigr,1as nuevos o alternativos que unificarán nuevamente el área. Ve este paradigma emergente en la recientemente
aparecida 'teoría de la dependencia', la que, de acuerdo con ella,
daría cuenta de las anomalías del paradigma liberal y podría
remplazarlo. Años más tarde, Cardoso (1978) diría que el artículo de Bodenheimer transformó la dependencia en un paradigma.
Lo mismo puede decirse de la visión transmitida por FoslcrCarter (1976). Argumenta que los conceptos kuhnianos han sido
usados en la sociología del desarrollo con más entusiasmo que
exactitud y, en contraste con Kuhn, que las ciencias sociales no
son preparadigmáticas, una demanda kuhniana que Bodenheimer ignora. Dice Foster-Carter:

Toda la noción de un período 'preparadigmático" es algo insatisfactoria, al menos en su aplicación a las ciencias sociales (FosterCarter, 1976:100).
Foster-Carter encuentra, en su análisis de las publicaciones
sobre sociología del desarrollo, que las teorías del desarrollo se
comportan 'como si fu eran paradigmáticas"; representan un consenso y proporcionan monografías clásicas que funcionan como
libros de texto, aún cuando no se haga esto de una manera formal.

�130 Bricolagt

teoría del desarrollo, entonces, tal como ha aparecido en el
mundo aca~miro occidental despu~ de la segunda guerra mundial, es un campo suficientemente unificado del cual puede esperarse el surgimiento de paradigmas, a pesar de su naturalc7.a
multidisciplinaria (FO\ter-Caner, 1976:171).
La

Encontró dos paradigmas diferentes: uno que comemó con
el trabajo de Rostow sobre las etapas del desarrollo económico
(Rostow, 1960), (paradigma de la modernización); y el otro, el
creciente paradigma neo-marxista conocido como "dependencia".

Es difícil sostener la aseveración de Foster-Carter de que en
la sociología del desarrollo "las teorías se comportan como paradigmas" porque, a pesar del consenso que él identifica, es obvio
a partir de su descripción de los "paradigmas" que no son inconmensurables. Pueden ser incompatibles en varios puntos importantes, pero incompatibilidaa no es lo mismo que
inconmensurabilidad y, de acuerdo con Kuhn, una parte esencial
del comportamiento de los paradigmas es el resultado de su
inherente inconmensurabilidad. La noción de inconmensurabilidad será discutida en la sección siguiente.
Kahl (1976) va más allá y sostiene que si la madurez, en un
sentido kuhniano, es concebida como un logro colectivo, la sociología del desarrollo ha adquirido su madurez después de la
segunda guerra mundial. Una vez más, Kahl identifica dos paradigmas diferentes, modernización y dependencia, con su precedente desaparición en la comunidad académica ysu tardío debuL
Rogers (1976) ha hecho un intento similar. Básicamente, todos
ven el hecho de un logro colectivo como sólo uno de los requisitos
de una disciplina paradigmática, pero es necesario, además, dar
cuenta al menos de dominación e inconmensurabilidad, ninguna

J. Elguea: lParadig,na., tn Sociolog(a? 131

de las cuales han sido encontradas en la historia de esta disciplina,
si es que uno quiere seguir una consideración de corte kuhniano.

La mayor parte de los usos del modelo de las revoluciones
científicas en la sociología del desarrollo han tenido como fmalidad dos objetivos diferentes. En primer lugar, han intentado
legitimar el nivel científico de la disciplina mostrando los paradigmas y el consenso que el modelo de Kuhn exige en una ciencia
madura. Segundo, los autores de estos análisis pretenden que
identificar anomalías en el "viejo paradigma" puede acelerar y
fomentar las revoluciones científicas. Muchos de los artículos
favorecen el "paradigma de la dependencia" yutilizan el modelo
de Kuhn como herramit!nta para legislar lo que consideran debe
ser el paradigma emergente.
►

Kuhn se ha declarado en conda de tales prácticas, lo que él
mismo define como una ."actividad curativa•:
... no exijo ninguna terapia para ayudar a la transformaci6n de una
protociencia en una ciencia, ni supongo que la ha de haber... Si...
algunos cientffi~ sociales han tomado de mí la opinión de que
pueden mejorar el estado de su disciplina legislando sobre el acuerdo de los fundamentos y volcándc« luego a la solución de los
enigmas, están malinterpretando mi punto de ~a (Kuhn, T.
1970:245)
El modelo de las revoluciones científicas, ha insistido Kuhn,
no es normativo sino descriptivo, da cuenta históricamente del
cambio científico. De acuerdo con Kuhn, un claro signo de la
posición pre-paradigmática de las ciencias sociales (incluyendo
aquí la sociología del desarrollo), es que ningún paradigma ha
adquirido una posición dominante, de manera tal que no puede
decirse que el ciclo de normalidad y revolución haya empezado.

�J32 Bricolage

1 Elguea: ¿paradigmaun Sociolog(a? 133

Probablemente una de las características más malinterpr«:'8•
das del modelo de las revoluciones científicas sea la r:la~ó~
entre madurez, normalidad y dominación. Para que una discipli,
a alcance madurez científica debe contener investigación nor:al (resolución de enigmas) y para que la investigació~ normal
exista debe haber un paradigma dominante que determine sobre
los problemas legítimos y sus soluciones. En otras palabrll5,..los
paradigmas son siempre dominantes, de otra manera no son
paradigmas.
Está claro para cualquier analista de este campo ~ue ~o existe
algo así como un paradigma 'domi!1ante' en la_ histoRa de la
disciplina. Roxborough (1976), por ejemplo, sostiene que desde
el comienzo '... la sociología del desarrollo ha sido rasgada por
diversos paradigmas en pugna'· (p. 116)
·
En eÍ mismo tenor, Foster-Carter (1976) ha afirmado: •.,.á(jllÍ
es suficiente notar que, cualquiera sea la razón¡ no .se:espera q~e
un paradigma obtenga una victoria sobre el otro; por lo contrano,
yo espero que sendos paradigmas... coexistan'(p.170-l71). ; ·
También Bodenheimer (1969) sostiene, de un módó algQ
~ntradictorio, que a pesar del consenso no hay paradigmas
dominantes en la sociología del desarrollo.
No obstante los analistas han insistido en referirse a las
'
.
teorías del desarrollo_como paradigmas Yen analizar histon~
·de su cam~-en términos de 'crisis' y 'revoluciones etentffi~ ·
'Búsqueda de paradigmas' (0 quizá mejor 'etiquetar paradig. mas') se ha convertido en una difundida práctica q~e. h~ dado
como resultado la concepción del área como una d1SC1plina de
'paradigma múltiple' o en una aceptación prematura (al menos

!ª

en los términos de Kuhn) del status científico de la sociología del
desarrollo.
Parte de la explicación de este uso erróneo es el mismo
modelo de Kuhn. La ausencia de significado claro en términos
tales como 'paradigmático' y 'preparadigmático" es parcialmente responsable de esta confusión. De acuerdo con Fost~r-Carter
(1976):
...toda la noción de una 'etapa preparadigmática' es algo insatisfactoria, al menos en su aplicación a las ciencias sociales. Esencialmente se define de forma residual, por ejemplo, en contraste co~ otro
concepto cuyas características se especifican: aparece así una especie de limbo o caos, del cual el orden emerge de una fcirma
repentina con el establecimiento de un paradigma dominante'.
(p.170).
·,

La otra parte de la discusión recae en la confusión entre una
revolución científica en un campo maduro y la investigación
preparadigmática en las ciencias inmaduras. Según Monge y
Nosnik (1982):
En otras palabras, el paralelo entre la investigación emprendida en
las disciplinas inmaduras con el de los períodos revoluci9narios de
las ciencias maduras es similar a primera vista, pero no son lo
mismo. La crisis en las ciencias maduras es desarrollada por para.
digmas en competencia (crisis de la resolución de enigmas en la
ciencia normal) mientras que en las ciencias sociales vivimos una
crisis dada por nuestro status preparadigmático (estamos tratando
con problemas de definición teórico-metodológicos y no con crisis
en la resolución de enigmas)(p.9).
Es claro entonces que, quizá como resultado de su ambigüedad, la noción de paradigma ha sido mal usada y distorsionada.
Primero, el término ha sido usado para referirse a los marcos
teóricos que carecen del consenso y grado de dominación necesarios como para ser considerados como paradigmas. Segundo,

�134 BricoilJgt

los períodos de crisis e investigación revolucionaria en los campos maduros han sido confundidos con la naturaleza preparadigmática de la investigación en ciencias sociales. Por último, el
modelo de Kuhn ha sido usado en una forma ilegítima, en un
sentido normativo, por prácticas de "búsqueda de paradigmas"
que podrían eventualmente conferir posición científica a la disciplina o acelerar las "revoluciones científicas" en un intento por
rechazar el "viejo paradigma"(modernización) y aceptar el nuevo
paradigma emergente de la dependencia. Katouzian {1980) ha
hecho una interesante observación sobre ésto:
La teoría de Kuhn fue acogida con extraordinario entu~mo por
o científicos sociales... Las nuevas teorías deben tener una rawnable y respetable -aunque crflica- recepción, aún cuando esto

podría estar en contra del espíritu de la "ciencia normal". Pero una
mera respuesta positiva hacia una nueva moda ni es crítica ni es
respetable·. Empero DO ha sido sólo la novedad o la moda de la
teoría de Kuhn lo que puede dar cuenta de su extraordinario éxito
entre los científicos sociales; ha sido también su peculiar atractivo,
tanto entre conservadores como entre progresistas, sobre la base
de sus predilecciones (ampliamente diferentes). Los conservadores
(con toda razón) pensaron que la nueva teoría podría justificar su
habitual resistencia al cambio; los progresistas (equivocadamente)
creyeron que podría ser usada para echar a volar las campanas de
la revolución (científica). (p. 100)

lnconmensunbilidad, progreso y acumulad6n
Uno de los principales elementos de La estructura de las m&gt;Olu·
ciones cient(ficas es la noción o principio de inconmensurabilidad. Esta noción, que Kuhn yFeyerabend toman de la geometría,
significa en su versión original:

"sin una medida común".

l. Elguea: lParadigmas en Sociologfa? 135

. U~a característica a menuao ignorada por los analistas de la
histona ~e. la sociología del desarrollo es que la tesis de Kuhn
sobre
la mconmensurabilidad
de las teorías 1D1p1
· 'de la compara.
.
ción de te~rías_nvales. De'acuerdo con Kuhn, el significado de
todo té~no científico, tanto teórico como observacional, está
determmado
por el paradigma dentro del cual se encuentra
.
mserto. El significado de un término científico está dado
1
1 fu .
por e
r~ o nc16n del término en una estructura teórica dada. Esto
tiene. como consecuen,.;
• camb'10 en la estructura
---.. que cualquier
:éeón~ producirá inevitablemente un cambio en el significado del
rmmo.
Según K~ cuando un grupo de &lt;;ientfficos se ha "desviado'
de~ ~adigma a otro, ha tenido lugar un cambio-tan radical en '
el significado que los conceptos de un paradigma no pueden ser
formulados en o trasladados al otro paradigma.

Tal como Hacking {1981) lo ha expresado:
Puesto que .tas etapas SUCCSML1
· de la ·ciencia pueden dirigirie a
~ma., d1fere~tcs, puede DO haber una medida comlln de su
mto, pueden ser mconmcnsurablcs. Desde el momento en que los
conceptas abstractas son a menudo explicados por su rol en la
teoría, podcmos_no estar en condiciones de comparar los
01
!le etapas succsiva, de la ciencia. El túmino •mua• d e ~
J&gt;l:lede_oo tener el mismo significado en la teoría de la relatividad de
Eimtean (p. 3)

D~e la perspectiva de Kuhn, un paradigma es como un
l~nguaJe que de~ermina tanto lo que uno percibe como lo que uno
piensa. La t~rmmología y el conocimiento generados al interior
de un paradigma están organiz.ados por las normas especifi das
CD 1 .
ica
e nusmo paradigma y no pueden ser dadas a entender ni
evaluadas desde afuera sin algún tipo de distorsión. La conse-

�136 Bricolagt

cuenda es, entonces, que las demandas de verdad son relativas
al paradigma en el que~ producen.
La inconmensurabilidad, tal como Kuhn la interpreta, esta-

blece dos importantes restricciones sobre la actividad científica.
Primero, aím cuando los paradigmas compiten unos contra otros
-en el sentido de que uno remplua al otro-, es imposible compararlos o apreciar de manera racional sus ventajas o desventajas.,
Competencia no significa, para Kuhn, una lucha racional por
mejores explicaciones, sino que es asunto de un "choque entre
weltanschauungen inconmensurables". En palabras de Kuhn:
Al igual que la eleccióo entre partidos políticos, la eleccióo entre
paradigmM en competencia parece ser una elección entre modos
incompatibles de vida. Debido a ésto, la elección no es y no puede
ser determinada simplemente por medio de los procedimientos
evaluativos caracterati&lt;m de la ciencia normal, dado que eso depende en parte de un paradigma particular y del paradigma. en

~ta. Cuando un paradigma entra en un debate sobre la ele&lt;:ci6ii
de paradigmas, su rol es necesariamente circular. Csda grupo ~
su propio paradigma para argumentar en defensa de ese paradig-

ma. (Kuhn, 1970:93)

La segunda restricción importante se refiere a la naturaleza

del progreso científico. Para Kuhn no existe algo así como desarrollo o progreso científico •interparadigmático"; debido a la
inconmensurabilidad, los paradigmas no son susceptibles de asimilar lo logrado por los paradigmas precedentes. En la mayoría
de los casos, los viejos problemas y los avances son olvidados o
conservados sólo como curiosidades históricas, principalmente
porque con el nuevo paradigma los viejos problemas y los enigmas dejan de ser importantes o se vuelven sin sentido. La ciencia
no es acumulativa y sólo podemos hablar de cambio científico
pero no de crecimiento o progreso cuando nos referimos a las
grandes revoluciones científicas. El progreso y el desarrollo sólo

1 Elguea: ¿pa,adigmm en Sociok&gt;gfa? 137

son posibles desde una perspectiva "intrapar1digmática": esto es,
más allá de sus logros, los paradigmas son sistemas adaptativos
que dejan "enigmas" abiertos a futuras especificaciones ysoluciones. Esto puede ser concebido como una limita&lt;ia forma de
progreso. "El cambio científico es acumulativo sólo dentro de la
ciencia normal; pero no todo el cambio científico es de este tipo,
ya que la mayor parte del cambio científico significativo es revolucionario y no acurnulativo"(Suppe, 1970:149).
Los usos y abusos de La estructura de las revoluciones cient(jicas también incluyen: l) ignorar la importancia de la noción de
inconmensurabilidad; 2) la asunción de que los paradigmas pueden competir entre sí, en el sentido de que sus ventajas comparativas pueden ser evaluadas racionalmente; y, 3) la asunción de
que hay progreso interparadigmático.
Hay varios ejemplos del primer tipo de mal uso, el ignorar la
inconmensurabilidad (Bodenheimer, 1969; Valenzuela y Valenzuela, 1979; Rogers, 1976). La mayor parte de los análisis (artículos) comienzan "buscando paradigmas" en la disciplina,
identificando finalmente dos de ellos (modernización y dependencia) coexistiendo y luchando entre sí por el dominio. La conclusión inmediata es que la disciplina está atravezando un
período de crisis o de revolución científica y que debe decidirse
cuál de los dos paradigmas está en extinción, comparando su
poder explicativo, la importancia de su evidencia empírica, las
anomalías, etc., todo ello ignorando de una manera absoluta que
de acuerdo al modelo de Kuhn esto no es posible ni legítimo.
Bodenheimer (1969), por ejemplo, después de una detallada
discusión de las anomalías y defectos básicos del paradigma

�138 Bricolage

'liberal" (modernización), sugiere que la sociología del desarrollo
está pasando por una. crisis kuhniana Yque:
La importancia de buscar nuevas direcciones se aclara si ~rvamos (el campo) a través de los cristales de Kuhn. Las CflSIS son

prerrequisitos necesarios pero no suficientes para una revolución
conceptual; para que se pr~nte una revolución cientffica de_be
haber un paradigma alternativo que ~ presente como supenor
comparado con el viejo paradigma. Teniendo estc;i_en mente, tra_ta•
ré de diseftar los elementos básicos para un paradigma alternatJVO
de investigación en América latina: el modelo de la dependenCJa (p.

l. Elguea: lParadigmas en Sociolog(a? 139

El mismo error es cometido por varios autores. Roxborough
(1976) y Kahl (1976) hablan de "paradigmas en competencia' y
de las ventajas relativas de uno sobre otro. McGowan y Smith
(1978) hacen la misma cosa, sólo que ellos comparan informes
paradigmáticos de la evidencia empírica en varios países y se
pronuncian a favor de los paradigmas marxistas y de la dependencia.

110).

Ninguna de estas prácticas es legítima en relación al modelo

Ella avanza luego en la descripción de este nuevo paradigma,
sus ventajas comparativas con respecto al viejo y el modo en que
abarca los paradigmas precedentes. Dice (Bodenheimer, 1969):

de Kuhn, ya que ellas asumen la conmensurabilidad de lo que
denominan paradigmas.

En este esbozo las diferencias entre el 'paradigma sustituto (modernización)" y el paradigma de la dependencia son muy claras.
Oponiéndose a la teoría del conlinuum, que ve el subdesarrollo
como una etapa temporal e inferior por la que pasaron las soctedades desarrolladas hace algún tiempo, el modelo de la dependen~a
sostiene que el subdesarrollo de América latina es la consecuenCJa
necesaria del lugar histórico en que ha sido colocada en el_ sistema
económico internacional que está dominado por las naciones ya
desarrolladas (p. 115).

finalmente, analizaré las atribuciones de progreso interparadigmático en la literatura de la disciplina. Como ya lo mencioné,
el progreso, de acuerdo con Kuhn, está limitado a una perspectiva
intraparadigmática. La inconmensurabilidad hace del progreso
interparadigmático y la acumulación tareas imposibles. Sin embargo, Bodenheimer (1969) ha afirmado que:

Es importante hacer notar que en esta y otras comparaciones
y evaluaciones de ambos paradigmas, Bodenheimer asume que
términos como 'desarrollo' o 'subdesarrollo", 'difusión', "inversiones", 'cambio social", etc., tienen exactamente el mismo senti·
do en ambos ·paradigmas, lo que de acuerdo con Kuhn es
altamente improbable e inverosímil. Aún cuando los paradigmas
usen las mismas palabras, sus términos tienen significados no sólo
diferentes sino inconmensurables, cuando pasan de un paradig'
.ma a otro.

Es altamente probable que algunos de los elementos del paradigma
sustituto (modernización) sobrevivirán y serán absorbidos por el
nuevo paradigma, tal como normalmente ocurre en cualquier revolución científica (p. 116),

La cuestión es lpor qué es 'altamente probable' que esos
elementos serán absorbidos por el nuevo paradigma?. Ella no da
una respuesta, yse puede buscar en vano en La es/Tuctura..., usada
por Bodenheimer para fundamentar su artículo, una respuesta
que legitime la afirmación mencionada .

�140 Bricolage

Racionalidad, revoluciones científicas y 'cambio de gestalt'

Dado que los paradigmas son inconmensurables y, entonces, que
es imposible comparar uno con otro, el problema es lcómo se
eliminan los paradi~?. lCómo se pasan los científicos de uno
a otro?. lCuáles son las razones que tienen para ello?. De acuerdo con Kuhn un paradigma es , entre otras cosas, un modo de
'ver' el mundo, esto es, un marco de referencia que condiciona
las percepciones de la realidad de los científicos.

Es por ésto que Kuh se interesa por los procesos perceptuales
y su importancia para la práctica científica. Dado que los paradigmas son inconmensurables, cuando los científicos pasan de un
paradigma a otro experimentan un súbito cambio en la percepción o en 'su modo de ver el mundo', un 'cambio de gestalt'. Este
cambio repentino no ocurre porque el nuevo paradigma es mejor
que el viejo (no hay modo racional de evaluar tal cuestión), sino
que se da sólo porque el viejo paradigma es cada vez más incapaz
de resolver las anomalías emergentes y las inconsistencias, allí
donde el nuevo paradigma proporciona nuevos logros, un nuevo
conjunto de problemas y un nuevo modo de percibir el mundo.
Es importante poner de relieve que este cambio del marco
perceptual no es el resultado de una evaluación racional de los
paradigmas, dado que son inconmensurables¡ es sólo un cambio
repentino motivado por razones externas al contenido de la .
c1enc1a.
En esta perspectiva, Kuhn ha negado de manera tajante la
posibilidad de hacer juicios comparativos sobre la elección de
paradigmas. Dado que los científicos parten de su paradigma
para establecer qué es o no es un hecho, no existen cosas tales·
como hechos 'objetivos' o cualquier otro tipo de. normas o razo-

l. El~a: ¿paradigmaun Sociolog(a? 141

nes para elegir entre paradigmas. La noción de lo que constitutye
una buena razón es, de acuerdo con é~ dependiente del paracÍigma. Es lo que reclama cuando dice:
...la competencia entre paradigmas no es el tipo de enfrentamientos
que puedan resolverse aportando pruebas... en este asunto, ni las
pruebas mel error están en cuestión {Kuhn, 1962:150).

Y agrega:
Debe?JOS... abandonar la noción, explícita o implícita, de que los
cambie,; de paradigmas acercan a los científicos a la verdad (p. 119).

El argumento está más a favor de la presión social O de ta
~rsuasión. La consecuencia de ello es que la elección de paradigmas es una cuestión irracional. Cuando los científicos rechazan ~I vi~jo paradigma y se adhieren al nuevo, viven una
experiencia similar a una 'conversión religiosa' debido, según
Kuhn (l%2) 'a que una decisión de este tipo es una cuestión de
~e'. K~hn se refiere a esta 'conversión perceptual" como una
cambio de gestalt'.
Parece que, en todas las aplicaciones del modelo de Kuhn a
~a his~oria de la sociología del desarrollo, nadie há sido capaz de
iden_tifi~ tal proceso de cambio stíbito. La mayoría de 'ios
:'.°alistas ignoran la cuestión, pero algunos describen su perple¡idad. Foster-Carter habla de su impresión de la biografía intelectual de uno de los padres fundadores de la teoría de la
dependencia:
Es irónico, sin embargo, que Gunder Frank haya iniciado su carrera
como un economista convencional (peor aún como un economista
de Chicago), con una media docena de artículos (todos bien fudamentadc,;) aparec1dc,; en publicaciones derechistas y con una tesis
de d°':torado dentro del campo de Nove sobre estudios soviét'
(la agricultura ukraniana). Es improbable que Frank haya ~ ,

�142 Bricolage

simplemente todo tsto, o se haya vuelto toco••• Además, Frant
acepta explfcitamcnte que habla ido a latiooaml!rial como un
progresi.\ta y se convirtió en dependentista debido a varias circunstancias, en especial la Revolución cubana (Foster-Carter,
1976:176).

Kahl (1976) desarrolla un enfoque similar en su detallada

descripción de las biografías intelectuales de los tres sociológos
más importantes de América latina. Más que un cambio de
gestalt, Kahl observa, en todos ellos, un cambio gradual día a día
en el cual el juicio y la comparación entre teorías juegan un papel
esencial.
Hasta los científicos más importantes reconocen que sus
propios procesos de cambio desde un paradigma a otro fueron
graduales y basados· en comparaciones y evidencias empíricas.
Gunder Frank (1967) dice sobre sí mismo:
Cuando llegué a América latina hace unos tres anos, pensaba los
problemas del desarrollo en esta región en términos de los extendidos problemas internos de escasez de capital, instituciones tradicionales y feudales que impiden el ahorro y la inversión, concentración
del poder político en manos de las oligarquías rurales y muchos de
los otros universalmente conocidos supuestos obstáculos al desarrollo de las tradicionalmente supuestas sociedades subdesarrolladas ... (sin embargo) al mismo tiempo, aún antes de venir a estos
países, siempre había mantenido una visión y una posición política
progresistas en mi vida, más allá de mi trabajo académico y de mi
carrera profesional. Estaba, en las palabras del título de la autobiografía de mi padre, 'a la izquierda, donde está el corazón'. Mis
opiniones estaban siempre a la izquierda de los estadounidenses
progresistas; por ejemplo, nunca dudé sobre la necesidad de apoyar
la Revolución cubana, aunque nunca entendí su importancia' (p.
xvii-xviii).

Es claro en este pasaje que no se trata de un ejemplo de un
repentino "cambio de gestalt'; por el contrario, abordó gradual·
mente las ideas de la "izquierda' que lo llevaron posteriormente
desde la modernización a la dependencia.

J. Elguea: ¿parodigmaun Sociolog(a? 143

Otro ejemplo es el que proporciona el economista argentino
Raúl Prebisch. En un análisis detallado y cuidadoso de su propia
biografía intelectual (Prebisch, 1982), reconoce que su cambio de
una a otra teoría se desarrolló a través de al menos cinco diferentes etapas en un período de vida de más de treinta años. El padre
fundador de la teoría de la CEPAL, reconocida por los dependentistas como el origen teórico de la teoría de la dependencia
(cfr. Cardoso, 1972), dice:
Cuando com~ncé mi vida como joven economista y profesional
durante los vemte era un firme creyente de las teoñas neoclásicas.
Sm embargo, el gran impacto d~ la primera gran crisis del capitalismo -la_ gran_depres1ón- produjo en mí serias dudas sobre estas
creencias. Mirando hacia atrás, fue el comienw de un largo perlado
de hereJías, mientras exploraba nuevas visiones en asuntos de
desarrollo. La segunda gran crisis del capitalismo, que todos estamos sufriendo ahora, reforzó mi actitud. En el largo lapso de
tiempo entre estas dos cns,s, m1 pensamiento sobre el desarrollo
fue atravezando etapas sucesivas bajo la influencia de la cambiante
reahdad tanto como de la ampliación de mi propia experiencia
(PrebJSCh, 1982:1)
En este proceso de cambio, la comparación entre teorías 0
paradigmas Ysu capacidad para tratar con la evidencia empírica
fue de central importancia. Si algo queda claro a partir del relato
de Prebisch sobre su propia 'revolución científica' es que el
cambio de un paradigma a otro no es súbito sino el resultado de
una evaluación muy amplia sobre las teorías existentes.
Los más importantes investigadores en sociología del desarrollo en América latina (Germani, González Casanova, Cardoso, Gunder Frank, Prebisch) parecen haber descansado en
comparaciones racionales y en evaluaciones teóricas para el
rechazo y la evaluación de paradigmas. Más aún, reclaman tener
pruebas de la capacidad de una teoría sobre sus predecesoras en
términos explicativos y predictivos. En síntesis, la evidencia que

�144 Bricolage

poseemos parece indicar que no hay casos de cambio paradigmático o revoluciones científicas. Por el contrario, par~ce ha~r
casos en los que se evidencia un proceso de com~aractón ractonal, proceso que muestra que los investiga~o~es tienen una ex~., de los términos y s1gmficados de leonas
lente comprens10n
rivales.
Síntesis y conclusiones

Los usos inadecuados del modelo de las revoluciones científicas
e· emplifican los problemas sacados a la luz por aquéllos que
r~chazan y critican el modelo de cambio científico de Kuhn
(Lakatos y Musgrave, 1970).
Los que han hecho un mal uso del modelo de Kuhn le_ han
atribuído erróneamente una postura normativa, lo que el mismo
Kuhn rechaza. Insisten en comparar y evaluar 'paradigmas' como
un procedimiento legítimo al interior del modelo y conciben el
cambio de un paradigma a otro como basado sobre una _e:aluación racional. Finalmente, concluyen a partir de su anáh_s,s que
la acumulación y el progreso interparadigmáticos son eVIdentes
en este campo.
Los críticos al modelo de Kuhn han hecho explícito su desacuerdo sobre los mismos tres puntos pero de un modo diferente.
Ellos ven la necesidad de: reconocer que los paradigmas en este
campo pueden ser comparados, que se tienen razones para cambiar de un paradigma a otro y que existe algo a lo que puede
caracterizarse como progreso interparadigmático.
La similitudes entre estas dos diferentes aproximaciones al
modelo de revoluciones científicas son algo más que una pura

l E/guea: ¿paradigmaun Sociologla? U5

coincidencia. Reflejan una importante incapacidad del modelo
para describir la historia de la sociología del desa."l'ollo.
Este no es el lugar para discutir la posición científica o
paradigmática de las ciencias sociales. Es un tema que excede el
objetivo de este trabajo. Sin embargo, es importante señalar cuán
poco dice el modelo kuhniano sobre por qué los pre-paradigmas,
en contraste con los paradigmas, son conmensurables y por qué,
como resultado de esta conmensurabilidad, el progreso puede
ser apreciado y evaluado en un campo como éste.
Parece que, en relación a proporcionar una visión más adecuada de la historia de la sociología del desarrollo, necesitarnos
un modelo capaz de coordinar las necesidades de conmensurabilidad y competencia, racionalidad y progreso.
He sugerido en otra oportunidad (Elguea, 1984) que un
modelo así puede encontrarse en el trabajo de Lakatos La metodologfa de los programas de investigación científica (Lakatos,
1978). Por otra parte, la 'Nueva Filosofía de la Ciencia' es una
rica fuente de modelos de progreso científico y desarrollo del
conocimiento que podría ser usada al analizar la historia de
campos como éste. La atención hacia estos modelos por parte de
analistas y practicantes de la sociología del desarrollo podría
probar su utilidad en futuras investigaciones y construcciones de
teorías.

NOTAS
l. De acuerdo a Foster-Carter (1976: 172 y 175), el consenso en el

paradigma de la mOdemización fue logrado teniendo en cuenta los
siguientes principios:

�146

IJricolll&amp;c

l E/guetJ: ¿paradi,- m Scciologla? U7

1) el desarrollo es un proceso no contenciolo;
.
irrcaJDCiliablc
entre
pafia
.
IOáa1cs;
2) no involucra conflictos de mteracs
• ___,,_._ subdesarrollada! o entre diferentes grupos
UR&lt;llluu.A.D y
dcsarrollo;
'
3) no hay COIIClioocs estructurales entre subdesarrollo y
radiciooal
y
que
estas
doll
COll8I
4) que lo moderno es prcferi_ble a lo t
cslán dcsconcctadas; por ólumo,

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y entre tradicional y moderno;
.
y lucha
mteracs
2) otorga un lugar preponderante a los.conflictos
1nacional
comode
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•

. . , , . . ,
.
. iales como 'impenahsmo ' cap1taltsmo '
4)
usa denoctoodnes
-~eórón'.~n
"modo
pr u""'.
, la tradición de la teoría marxista; finalmente
'
·
· antes que como
5) ve el desaderr'!i~:'a":n;::r~::'~~e~:ª~ªmismo tiempo el
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and Political Science, vol. 4, no 82, 1976.
Thomas, D. 1980 Naturalism and Social Science, London: Cambridge
University Press.

Traducción del original inglés: Miguel Reyes Gonzá,
-~
,a
Revmun
técnica: José Mana Infante

�JOSE MANUEL VALENZUELA
"iA LA BRAVA ESE!"
EL COLEGIO DE LA FRONTERA NORTE 1988.
TIJUANA, B. C.
Un libro esperado por todos aquellos que estamos interesados
en las manifestaciones juveniles de tipo marginal o alternativo
este que J.M. Valenzuela atinadamente intituló: "iA la brava
ése!". El autor reúne ahí material recogido durante varios años
de observación e intercambio con jóvenes de clases populares en
Tijuana, Cd. Juárez, Guadalajara, el Distrito Federal y varias
ciudades de estado de Sinaloa. En él encontraremos abundantes
referencias y reflexiones sobre diversos tipos de identidades
juveniles: chicanos, cholos, lowriders, punks y jóvenes pertenecientes a las bandas de Guadalajara y México, D.F.
Es un libro esperado, fresco, riguroso pero no maduro.
Esperado, por razones obvias: por ·un lado, pocos son los
estudios sistemáticos en este campo de investigaciones; sobre los
jóvenes de clases populares hay discurso oficial, escándalo
periodístico, rollo literario pero rara vez investigación de campo.
El libro de Valenzuela es verdaderamente una de las pocas
aportaciones de investigadores mexicanos a la comprensión de
estos procesos. Por otro lado, porque el trabajo del autor, por su
paciencia y tenacidad, merecía verse reunido en un volúmen que
compendiara la variada información que se había recabado a lo
largo de por lo menos cuatro años. Así pues, tanto la carencia de
estudios especializados en este campo como la prolongada labor
de Valenzuela, hacen de este libro, un libro que, sin duda, ya
esperábamos.

�Rua1a 155

154

~

El lector encontrará tambitn un estudio fresco: la obra está
plagada de referencias etnográficas, de testimonios de los j6Ye•
nes, de transcripciones del discurso cholo, punk o lowrider. Una
cuidadosa selección de fotograffas acrecienta esta característica
de casi toda la edición. La indumentaria ('A la brava ése. A mí
me pasa garrearme con mi camiseta "JC Penny" y mis pantalones
acá, bien guangotes..."), el ritmo biográfico ("De mi infancia
recuerdo poco, soy de Guadalajara, no sé lo que es tener mamá
porque yo tenía como medio año cuando la mía se borró de este
mundo..."), el tatuje, que Valenzuela bautiza con el nombre de
historiografía epidérmica del alma ("Pos ffjate que hay raza que
se pone ese jale de la lágrima, porque sufren mucho y la chingada,
y se ponen su lágrima aquí del sufrimiento lno? ...", el barrio bajo
el nombre de cartografía nocturna del poder ("Pues te voy a tirar
un jale, Chori, para mí el barrio es mi homeboy, porque ahí están
todos mis compas."). Muchas son las wnas de estas identidades
juveniles y marginales que son abordadas con frescura e ingenio.
Un libro fresco por cercano al proceso, al discurso, al mundo
cultural que busca mostrar.
Asimismo es un trabajo riguroso, cuidadoso. Materiales etnográficos bien transcritos y seleccionados atinadamente; observaciones y reflexiones pertinentes a lo largo de todos y cada uno de
los apartados; aclaraciones adecuadas al lector no versado en
estos asuntos; glosario de términos juveniles (quizás el más completo que se haya publicado en nuestro país) como auxilio para
la mejor comprensión del discurso juvenil; títulos ysubtítulos, no
solamente acordes con el contenido, sino además atractivos y
respetuosos del habla chola, punk, lowrider y banda; epígrafes de
Vargas Llosa, Brecht, etc. que introducen al valioso material que
El Colegio de la Frontera Norte nos entrega en este libro. El
cuidadoso trabajo hace innecesaria toda explicación metodoló-

gica. De hecho, el autor no dedica ningún apartado especial para
~ a conocer los procedimientos utili7.ados durante la investigaetón. No hace falta. La minuciosidad con la que trabaja basta
para constatar el respeto a las observaciones, la experiencia de
campo Yla profundidad de los intercambios establecidos con los
grupos jueniles que son descritos y analizados en la obra. '
"iAla brava ése!", sin embargo, no es una obra madura, no
constituye una síntesis redonda, no está acompañada de una
reflexión teórica integrada al rico material empírico que nos
ofrece, no es una investigación que responda a preguntas definidas, no se descubre en ella objetos/sujetos de estudio precisos.
El lector se encontrará con la dificultad de distinguir entre ¡0
que es un capítulo de lo que es un subcapítulo o un apartado
dentro de él. Ni siquiera el índice facilita las distinciones necesarias. Se topará además con capítulos largos ("Los Cholos") al lado
de capítulos brevísimos ("La Banda", de tres páginas). Estas y
otras características dan la impresión de estar leyendo una obra
ina~bada, un conjunto de apuntes sobre el tema que fueron
reurudos para abarcar una gama amplia de grupos juveniles.
Ci~rtamente, el lector encontrará un capítulo consagrado a
refleXIonar sobre las relaciones entre Cultura y Juventud. En él
se intentan definir los conceptos, y criticar concepciones erróneas, ~~ios teóricos, manías académicas. Sin embargo, no cumple
s~ O~Jehvo. Redactado a manera de conjunto de pequeñas fichas
bibliográficas en las que se cita y comenta a Grarnsci, a Marroquín,
. a Ciresse, a García Canclini, a Marcuse, a Mattelart
.
, 1o
único que logra es un collage de definiciones más O menos claras
pero poco convincentes (no basta que un autor prestigiado las
use para que tengan valor heurístico). El caso es que, una vez

�156 Bricolage

leido este apartado, no volveremos a encontrar a Ciresse o a
Marcuse, puestos a prueba en relación a las observaciones y los
testimonios recogidos por el autor. La teorfa es una caja de
herramientas, no un objeto suntuario. Frecuentemente, la tarea
de los investigadores mexicanos no es diseñar los instrumentos
de la caja sino utilizarlos ingeniosamente. En el libro de Valenzuela no hay prueba de ello.
Finalmente, señalemos que es una obra carente de preguntas,
de objetos/sujetos construidos por el investigador en el juego de
sus encuentros con los jóvenes. No es una obra apologética ni
panfletaria; todo lo contrario, es un producto auténtico de investigador. Sin embargo, no hay indicaciones precisas acerca de lo
que fue guiando al autor. lQué es lo que persegula?: lEI estudio
de las relaciones entre cultura y juventud? lEI análisis de la
producción de símbolos juveniles entre los jóvenes de clases
populares? lLa comparación de subculturas ymovimientos juveniles de distintas regiones de México? lLa génesis de identidades
sociales y culturales? lEI exámen de la biografía chola, punk,
banda? No es posible definirlo. Es todo eso, mucho más yninguna
de esas cosas a la vez.
Al lado de estas observaciones críticas de corte académico,
nos permitimos coincidir con Carlos Monsiváis, quien afirma en
la contraportada: es 'la mejor investigación sobre los cholos...".
Ni qué dudarlo.

Jlíctor Zllñigo

��UNIVERSIDAD AUTONOMA DE, NUEVO LEON
Rector: Ingeniero Gregorlo Farfa1 Longorla

FACULTAD DE FILOSOFIA Y LETRAS
Director: Ucenclado Bernardo Flor.. Flores

BRICOLAGE
Revista de sociología y clenclal sociales

Director: José María Infante
Edbor: J. Andrn Amaro 4.

Consejo Editorial: Alejandro Garda, María de los
Angeles Pozas, Ricardo Villarreal A., Humberto
Salazar, Víctor Zuñiga
Tipografia: Maura Alvarez, Catalina Hemández
cada autor es responsable de su texto. No se devuelven orlglnales. Correspondencia: Facultad de FIiosofía y Letras, UANL : Ciudad Universitaria, San Nicolás•
de los Garza, N.L Preclp por ejemplar $8,000.00 M.N.

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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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IM:ULTAD DE SAi.U!&gt; PUBID
BIBLIOT!CA

�FACULTAD DE 5..!\I..UO PUSLICA
8 1 B,jl. 1 OtT E C A

REVISTA DE SOCIOLOGIA Y CIENCIAS SOCIALES
_ _ _ _ _ _ _ Vol. 1 No. 3 Ene./Jun. 89

�SUMARIO
ROBERTO REBOLLOSO / MANUEL RIBEIRO: Una aproximación
al estudio del trabajo de la mujer y su relación con la
fecundidad / 5
JOSE MARIA INFANTE: La cultura de Monterrey en Monterrey/ 37
MANUEL CONTRERAS: Del negro continente y de su contenido / 69
DA VID FLORES: ¿Hay que destruir la salud mental? /

81

SERGIO CUEVAS: El origen de la industrialización en un
municipio metropolitano. El caso de San Nicolás
de los Garza, N. L. / 101
RESEÑA/ 115

�UNA APROXIMACION AL ESI'UDIO
DEL TRABAJO DE LA MUJER
Y SU RELACION CON LA FECUNDIDAD

ROBERTO REBOUOSO / MANUEL RIBEIRO
Introducción
Los estudios sobre la mujer desde el punto de vista sociológico han sido,
hasta muy recientemente, abordados desde una perspectiva funcional,
en donde se pretende probar lo que durante muchos años ha sido tópico
de discusión en los diversos medios intelectuales. Ahora que la mujer ha
empezado a incursionar dentro de la mecánica investigativa sobre el
papel gue juega en la sociedad, muchos de los esquemas tradicionales
han empezado a romperse.
l.a mayor parte de la literatura sobre la mujer aborda principalmente
problemas domésticos, y no se habla mucho acerca de su evolución y su
cambio de roles. El hecho de que la mujer se incorpore cada vez en
mayor número al mercado laboral ha provocado muchas especulaciones, desde las más pesimist;1s preocupaciones en relación con el futuro
de la familia, hasta los más optimistas vaticinios acerca de su participación
ig11alitaria en la sociedad (véase Hacker, 1987). Sin embargo, las más
de las veces todas las predicciones y preocupaciones no tienen un
fundamento científico, puesto que se basan en inducciones asistemáticas
y de sentido común.

�6

Bricolott

R,bolloso/Ribtiro: Trabajo f,r,vnino y /tctwlidtuJ 7

F.s incuestionable que se están produciendo cambios substanciales
en la distribución de los roles entre hombres y mujeres y que estos
cambios tienden a repercutir necesariamente sobre la dinámica de la
familia y de la sociedad. Y todo parece indicar que la incorporación de
la mujer al mercado laboral es un factor clave para comprender esta
fenomenología, por Jo cual se bace indispensable que se investigue esta
realidad. En este trabajo pretendemos establecer algunos lineamientos
relacionados con el papel que juega el trabajo femenino en los cambios
de conducta reproductiva de la mujer. F.ste trabajo está basado en un
reciente estudio que se llevó a cabo con poco más de dos mil mujeres
casadas que viven en dos municipios del área metropolitana de Monterrey
(Ribeiro, 1989).

Trabajo femenino y situación de la mujer

Muchas de las investigaciones recientes sobre factores determinantes
de la fecundidad hacen alusión al trabajo remunerado de la mujer como
una variable de suma importancia para explicar el descenso en los
niveles de fecundidad. Rudolph Andorka considera que tales hipótesis
están bien fundamentadas y que tienen un carácter casi universal
(Andorka, 1978, p. 292)
Antes de entrar en más detalles acerca de esta relación, es conveniente
señalar que con frecuencia ha existido una confusión al considerar la
actividad económica de la mujer como un indicador de la emancipación
fe¡nenina. Nosotros consideramos que se trata de variables
significativamente distintas una de la otra, y que si bien es posible
encontrar nexos entre ambas, el efecto que cada una de ellas produce
sobre el comportamiento reproductivo de la mujer debe ser interpretado
de manera diferente.
En términos generales podemos decir que la tendencia emancipatoria
de la mujer se refiere principalmente a una actitud de ésta para alcanzar

una posición más igualitaria con respecco al varón, y esta actitud es

producto del rechazo a la imagen tradicional de sumisión, abnegación
y dependencia que normalmente se tiene de ella. El trabajo femenino.
en cambio, es simplemente considerado como la caracterización de una
actividad económica de la mujer.
No obstante, resulta evidente que, desde una perspectiva histórica y
macrosociológica es imposible separar el análisis de lo que podemos
denominar "la situación de la mujer" de aquel que se refiere a la
participación económica de la mujer en la sociedad. En este trabajo nos
concretarema; a hacer algunas reflexiones sobre el trabajo femenino y
dejaremos para otro momento el problema de la emancipación de la
mujer.
En la opinión de diversos autores (véase por ejemplo: Muller-Lyer,
1930), la actual situación de dependencia de la mujer es resultado de una
herencia cultural cuyas bases aparentemente se encuentran entre las
sociedades arcaicas. En los grupos de cazadores, donde la actividad
fundamental se orientaba fundamentalmente hacia la sobrevivencia, las
características biológicas de los varones proporcionaban a estos cierta
supremacía sobre las mujeres (Service, 1973). Efectivamente, su mayor
fuerza muscular les permitía desarrollar actividades guerreras y luchas
contra los grandes mamíferos para obtener el alimento necesario para el
sustento del grupo tribal. Por su parte, las hembras estaban condicionadas
a una mayor permanencia en el hogar a raíz de sus funciones biológicas
relacionadas con la maternidad y a su dificultad para movilizarse con
sus críos. Aunque Testan (1986) discute ampliamente la tesis de la
movilidad como principio de la división sexual del trabajo.
De tal suerte, estas diferencias físicas entre hombres y mujeres
dieron lugar a la primera forma conocida de división sexual del trabajo,
la cual se manifestó en el seno de las primitivas formas de organización
familiar. En su relato sobre la evolución que sufrieron los primates hasta
convertirse en seres humanos, Desmond Morris (1971, p. 34) afirma que
debido a la larga duración del período de dependencia de los jóvenes y
a las tremendas exigencias de éstos, las hembras tuvieron que confinarse
de manera casi perpetua en el hogar, y así, en comparación con los otros
carnívoros, el papel de los sexos tuvo que diferenciarse más.

�8 Brú:OÚIII
Rebo//oso/Ribtiro: Trabojo ¡,,,,.nino y ftcundidad

Al correr del tiempo, y a medida que el ser humano iba conquistando
la naturaleza, el papel y la situación de la mujer permanecían sin
cambios verdaderamente significativos. La historia de la humanidad •
dice Simone de Beauvoir- es la historia de la opresión de un sexo por el
otro, y hombres y mujeres nunca han compartido el mundo en partes
iguales (De Beauvoir, 1972).
Sin embargo, todo parece indicar que, exceptuando la especialización
biológica de las mujeres en la producción de hijoo, esta división del
trabajo entre hombres y mujeres no puede ser explicada por razones
biológicas. En opinión de Uvi-Strauss (1984, p. 31), la d1v!Slón sexual
del trabajo es consecuencia de consideraciones sociales y culturales
más que de consideraciones naturales. Y aunque esa diferencia b1ológ1ca
de la mujer en la reproducción de los bijoo esté vinculada con su
confinamiento en el hogar doméstico, podemoo observar que en la
mayoría de las sociedades, la mujer ha tenido las capacidades necesarias
para desempeñar casi todo tipo de tareas. Según Mitchell (1985, p~ 125),
In debilidad física de la mujer jamás le ha impedido el desempeno del
trabajo como tal, sino sólo tipoo especfficoo de trabajoo en sociedades
específicas. Así, la situación de la mujer aparece vincula_da con su
actividad laboral: la subordinación de la mujer está en relación mversa
con el papel que ésta desempeña en la producción, ya que al parecer las
mujeres disfrutan de mayor poder cuando contribuyen de manera
importante en la producción, y por el contrario, están más subordmadas
cuando se confinan en el hogar doméstico (Gough, 1984, pp. 142-143)
Marx había anticipado hace ya más de cien años la importancia del
trabajo femenino corno mecanismo para que la mujer pudiera alcanzar
una mayor independencia económica, pooibilitándola de esta manera
par~ obtener un estatuto más igualitario en relación con el hombre y una
participación más activa en la torna de decisiones (véase: Brechan,
1976, p. 161). Pero la historia noo muestra claramente que la muJer no
ha tenido la oportunidad de participar activamente en la producción de
bienes y servicios. El mundo gobernado por los hombres la ha confmado
-en casi todos 100 grupos sociales- al hogar doméstico, en donde ha
tenido que desempeñar las labores consideradas socialmente como
"'menos honoríficas".
A pesar de que en la actualidad no prevalecen las mismas condiciones

9

de vida, al menos en los países que han avanzado en la etapa de
urbanización-industrialización, loo obstáculos culturales privan todavía
a la mujer de una participación igualitaria. En los tiempos modernos, las
diferencias sexuales de origen biológico no son motivo suficiente para
delimitar las diferencias sociales. Y aunque no es posible negar que loo
factores biológicoo que distinguen a ambos sexoo están presentes en
todas las sociedades, sí podemoo afirmar que las diferencias entre
hombres y mujeres no pueden establecerse en términos de "calidad"
como han pretendido algunos autores freudianoo ortodoxos. Hombres y
mujeres son ante todo seres humanos que comparten las mismas
potencialidades.
Así, aunque desde un punto de vista macrooociológico -corno hemos
apuntado- el trabajo de la mujer es una variable clave relacionada con
el mejoramiento de su situación, en realidad el panorama actual de la
mujer trabajadora deja mucho que desear, ya que su trabajo se realiza
en condiciones muy poco favorables para su desarrollo personal (Hacker,
1987, p. 6). En términoo generales podemos decir que la mujer que
trabaja tiene que repetir a nivel social las tareas tradicionales que Je han
sido asignadas a nivel familiar: limpieza, preparación de alimentoo,
atención a enfermos, hechura de ropa, cuidado y atención a menores,
etc .. (Elu, 1975, p. 63). No obstante, creernos oportuno señalar que el
ingreso de la mujer a una actividad remunerada, aunque sea de este tipo,
prepara el terreno para que pueda participar en otras esferas de la vida
económica. Ante tales circunstancias, nos parece más apropiado hacer
un breve análisis, en el plano microoocial, del trabajo femenino y de la
emancipación de la mujer corno dos variables distintas.

1.2 Trabajo de la mujer y fecundidad
Hemos dicho que el trabajo femenino puede ser definido corno el
desempeño de una actividad económica. Cabe señalar que cuando
hablamos de trabajo de la mujer noo estamos refirieado a un trabajo
remunerado, realizado dentro o fuera del bogar, y que no se relaciona
directamente con las actividades domésticas de la propia familia. No

�10 B,ic..,•

queremos decir coo esto que las labcres domésticas que desempeña Ja
mujer en su familia no constituyan un trabajo -de hecho el Oiase
Manbattan Bank ha calculado el promedio total de la semana laboral de
la mujer en 9'&gt;.6 horas (MitcheJ, 1985, p. 125)- pero Jo que nos interesa
~ diferenciar aquellos casos en los que la mujer adquiere roles de tipo
instrumental.
En lo que respecta al análisis de ta relación entre trabajo fuera del
hogar y fecundidad, se han dado diversas interpretacioens que, en su
may"."fa, comideran que de alguna manera el hecho de que Ja mujer
traba¡e repercllle en una declinación de la fecundidad. Ya hablamos
anticipado que las conclusiones de Andorka en este sentido sugieren
una relación casi universal (Andorka, 1978). Esta aparente contradicción
entre trabajo femenino y número de hijos es presentada por Sheehy de
la siguiente manera: "La mayor/a de las mujeres se sienten obligadas
a escoger entre el amor y los hijos o el trabajo y la realización. Si a los
hombres se les presentara semejante elección, ¿habrfa maridos" (Shechy,
1986, pp. 358-359).

Debemos ser prudentes, sin embargo, al hacer este tipo de
consideraciones sobre el trabajo. No cabe la menor duda de que es
mucho lo que puede argumentarse en favor de una filosoffa del trabajo.
Para Carlos Mane, el trabajo constitufa la esencia del ser humano. Según
Daviese y Schackleton, el trabajo contribuye al amor propio de los
mdtv1duCF de dos fon,as principales: primero, porque gracias al trabajo
el ser humano puede adquirir dominio sobre sí mismo y sobre el
ambiente; segundo, porque al dedicarse a la producción de bienes y
seMCIOS que son valuados por otros, cada individuo puede revisar la
~valuación de si mismo contra la evaluación que otros hacen de él,
obteniendo as/ el sentido de su valor personal (Daviese y Shaclcleton,
1982, p. 12). Estas opiniones oos parecen, a pesar de todo, un tanto
idealistas, ya que los trabajos que realizan los seres humanos no siempre
adquieren una verdadera dimell',ión de autorrealización. y esto se
aplica por igual a hombres como a mujeres.
Lo que no puede negarse es que cada día aumenta el número de
mujeres que ingresan al mercado de trabajo. En el año de 1970, de
acuerdo coo los datos del Censo General de Población de México, el

Rtbol/o,o/Rib,iro: Trabajo /tm,•ÚUJ y fwurdidad

11

19.04% de la población eCJnómicamente activa era de sexo femenino;
para 1980, esta proporción pasó a 27.9% (Censo General de Población,
México, 1970 y 1980). Aunque el incremento porcentual no parece ser

muy grande, la diferencia en números absolutos es más elocuente:
mientras que en 1970 habla en nuestro pafs un total de 2,466,000
mujeres trabajadoras, para 1980 esta cantidad se incrementó a 6,141,000.
En el área metropolitana de Monterrey este incremento fue menos
espectacular. En el mismo período, la proporción de mujeres mayores
de 12 años que forman parte de la población económicamente activa
pasó del 21.8% al 25% (43). Aun cuando tendremos que esperar dos
años más para conocer los datos preliminares del próximo Censo
General de Población, todo parece indicar que la población activa
femenina ha continuado en constante aumento. Una de las razones que
nos hacen creer lo anterior se relaciooa con la severa crisis económica
por la que atraviesa nuestro país y que ha caracterizado la vida
económica nacional durante la década de los ochenta.
Este incremento rápido de la población activa femenina constituye
uno de los factores que junto con el aumento de los niveles de
escolaridad, el acelerado proceso de urbanización y el cambio de
posición del estatus femenino, soo comúnmente utilizados para dar una
explicación del descenso en las tasas de natalidad.
En diversos estudios se ha verificado esta relación. Un ejemplo de
ello es la investigación de Urlanis y Davtyan, los cuales explican el
descenso en los niveles de fecundidad en la Unión Sobviética por el
incremento en el número de mujeres que trabajan, y por la emancipación
femenina (citado por Andarica, 1978, p. 292). En otra investigación
realizada en los Estados Unidos de América, Freedman, Welpbtoo y
Campbell (1959, p. 303) pudieroo oooervarque las mujeres que trabajaban
fuera del bogar tenían un número real y esperado de hijos menor que las
que no lo hacfan. Además observaron que mientras más tiempo ha
trabajado la mujer, el número real y el esperado de hijos también es más
bajo (véase cuadro !).

�12 Brica/or•

0

R,bo//o,oiRiboiro: Trobojo /uw1UNJ J f,clllfdidad

CIJADROl
NUMERO REAL Y NUMERO ESPERADO DE HIJOS, DEMUJERl'S FN UNION,
SOOUNLOS AÑOS DE1RABAJARDESDEQUESECASOO UNJO
de trabajo de la mujer
desde que se casó o wúó

Año;

no trabaja

mell06

de 1 año dela4años

5 años o más

Número real

2.5

1.9

1.9

1.6

Número esperado

3.5

3.2

3.0

2.1

(') Fieedman, 1959.

Resultados similares fueron obtenidos en un estudio realizado en
Francia: la fecundidad real y esperada era menor entre las mujeres que
trabajaban fuera de su bogar, las cuales tenían al mismo tiempo mayor
éxito en la planificación de nacimientos (es decir, una mayor
correspondencia entre el número deseado de hijos y el número de hijos
real). En cambio, entre las mujeres que no laboraban fuera de sus casas,
up mayor por_centaje había tenido una fecundidad ora superior, ora
inferior, a la que realmente deseaba (Micbel, 1970, p. 286).
Sin embargo, según Wainerman y Recchini (1981, p. 48), basta el
momento actual no ha quedado todavía aclarada cuál es la dirección de
la causalidad, es decir que no ha sido dilucidado si las muieres que
trabajan tienden a reducir el número de hijos, o bien si lo que opera es
un proceso de selección por el que las muje,res con menos hijos tienden
a tener un mayor nivel de participación porque disponen de más tiempo,
se enfrentan a menos restricciones sociales o compensan un déficit.

13

En respuesta a la objeción anterior, puede decirse que en la práctica
la relación entre estas dos variables puede ser vista en las dos direcciones:
por uoa parte, las mujeres que trabajan tienen pocos hijos porque tienen
actividades extrafamiliares que se oponen a los cuidados y atenciones
que necesitan sus hijos; por otra parte, las que desean trabajar tienen
pocos hijos con el fin de disponer de mayor tiempo para tener un empleo
(Freedman, 1967, p. 67). Freedman y sus colaboradores (1959) dicen .
que entre los matrimonios que tienen uoa fecundidad inferior al promedio,
parece ser que el número reducido de hijos le brinda mayores oportunidades
a las mujeres para tomar un empleo. Por otro lado, entre los matrimonios
fecundos, las ventajas de un empleo asalariado pueden motivar a las
esposas que trabajan a mantener pequeña su familia.
Lo anterior fue demostrado por Sweet (1970, pp. 195-209), quien
partiendo de análisis de regresión múltiple, encontró en los Estados
Unidos que las relaciones causales entres estas variables iban efectivamente
en las dos direcciones: por un lado la decisión de las mujeres de buscar
un empleo estaba influenciada por el número de hijoo Qas mujeres que
tenían más hijoo eran las que tenían meros oportunidades de comprotneterse
con un empleo), y por otra parte, entre las trabajadoras, se observaba un
efecto restrictivo sobre la fecundidad.

Analizando loo resultados de las principales investigaciones dentro
de esta línea, Andorka concluye que el análisis clásico de MyrdaJ y
Klein (1956) sobre la situación de las mujeres y su relación con la
fecundidad parece ser válida para todas las sociedades desarrolladas, ya
que el rol reproductivo de la mujer entra en conflicto con el empleo
remunerado fuera del bogar. Además, es posible suponer que el efecto
restrictivo del trabajo'femenino sobre la fecundidad se produce también
por la mediación de otras variables. Así por ejemplo, en términos
generales podemos decir que las mujeres que trabajan se casan en
promedio más tarde que las que no trabajan /Elu, 1975, p. 128), lo cual
tiende a repercutir sobre su fecundidad.
No obstante, el trabajo femenino es una variable mucho más
compleja de lo que parece a primera vista. Existen razones para creer
que el tipo de empleo que la mujer desempeña es más importante que

�14 Brico/ag&lt;

el acto mismo de trabajar al exterior. Además, nos enfrentamos a la
limitación relativa al hecho de que el trabajo no es una variable fácil de
definir en su dimensión temporal. Hay mujeres Que trabajan durante
ciertos períodos de tiempo y dejan de hacerlo en otros, y tienen hijos a
intervalos irregulares.
En lo que respecta al tipo de trabajo realizado por la mujer, es
asible afirmar que se encuentra asociado con otras variables que
Jodificao su efecto en relación con la limitación de nacimientos. Así,
en las sociedades agrícolas tradicionales el trabajo de la mujer·parece
estar menos en conflicto con el tiempo y atenciones que necesitan los
niños, que en las sociedad urbanas industriales. En estas últimas la
familia se ha especializado aún más que en las primeras, y ha perdido
mucnas de sus funciones tradicionales. En estas sociedades urbanas
modernas ,esulta mucho más difícil para las mujeres conciliar los
requerimientos de su trabajo con los de su reproducción. Esta es quizá
la razón que explica que en una investigación efectuada en el sur de
Italia no ·se encontró ninguna correlación entre estas dos variables. La
mayoría de las mujeres que formaban la muestra de este estudio eran
empleadas en pequeñas granjas familiares y no tenían ninguna dificultad
para mantener sus niveles tradicionales de fecundidad, ya que las
~adiciones de trabajo no eran hostiles a una fecundidad elevada (c:itado
por Andorka, 1978, p. 296).

Entre los países menos desarrollados se han encontrado resultados
que aparentemente confirman lo anterior. En una investigación realizada
en Perú en 1940 a partir de datos censales, se encontró una fuerte
correlación negativa entre el empleo de la mujer y la fecundidad.
· 5tycos, el autor de este estudio afirma que el empleo de anticonceptivos
permite a las mujeres casadas tornar un empleo remunerado, y además,
considera que la necesidad de trabajar para completar el gasto familiar
favorece el control de los nacimientos (Stycos, 1968, p. 236). Sin
embargo Stycos tiene sus dudas acerca de la generalización de dichos
resultada;;. En otro estudio que llevó a cabo en Lima en 1959 a partir de
los registro de nacimientos, encontró que las empleadas de oficina
tenían en efecto menos hijos que las demás mujeres, pero que no existía
una diferencia significativa en los niveles de fecundidad cuando se
comparaba a las mujeres que trabajaban en los servicios con las que no

R&lt;bollOIOIRibcito: Tr""°jo f-llÚIO 1 f«llllllidod

15

tenían empleo (Ibid, p. 238).
En nuestro país, la Encuesta de Fecundidad de la Ciudad de México
de 1964, mostró que las mujeres que trabajaban fuera de su casa tenían
en promedio 3.77 hijos, mientras que las que no trabajaban tenían 4.8
hijos en promedio. No obstante, es importante señalar que estos datos
cambian cuando se considera únicamente a las mujeres casadas o en
unión marital estable: entre estas mujeres se observó que la fecundidad
era mayor entre las que trabajaban, que entre las que permanecían en su
hogar (Elu, 1975, pp. 122-125). Ahora bien, al igual que en el caso del
estudio de Lima, la explicación a esto parece encontrarse en el hecho de
que la mayoría de las mujeres que trabajan lo hacen en el sector de los
servicios y podemos suponer que entre estas trabajadoras, muchas lo
hacen por necesidad económica, y que con frecuencia empiezan a
laborar después de haber tenido una elevada fecundidad. Por Olra parte,
análisis efectuados con datos de la Encuesta Rural de México de 197!),
dan cuenta de un diferencial de 1.3 hijos nacidos viva;; en promedio ·
entre mujeres que no trabajan (4.1 hijos) y las que sí trabajan (2.8 hijos:
(Quilodrán, 1982, p. 230).

De acuerdo con los datos de la Investigación de la Familia e□
México realizada en el año de 1966-67, si se observa el número de hijos
que aún viven, resulta claro que las mujeres más fecundas son las que -'
trabajan, y particularmente las que tienen una actividad remunerada sin
salir de su hogar (maquiladoras, comerciantes en pequeño, lavanderas,
etc.) (Elu, 1975, p. 123).
La explicación a lo anterior es que la mujer casada y que tiene un
gran número de hijos, tiene también mayores necesidades económicas,
lo que la empuja a trabajar. Además, como habíamos explicado
anteriormente, las mujeres que trabajan sin necesidad de salir de su
hogar enfrentan menos problemas de conflictos entre sus roles de
trabajadoras y de madres.

Según Elu, la complejidad del problema del trabajo femenino en
relación con la fecundidad nos obliga a dw:inguir dos tiempos: uno el
transcurrido antes de que la mujer trabaje; otro después que inicia sus

�16 ,,.,.,,

17

R,bo/lo,o/Rib,iro: Trabaje f•rMni,w y fmwlidad

actividades. De tal suerte, al observar a las mujeres casadas que
trabajan, nas podemos dar cuenta de que el tiempo que la mujer lleva
trabajando está correlacionado negativamente con el número de hijos
de corta edad. Se puede concluir entonces que si bien la mujer que
trabaja lo hace porque tiene más hija; (:J mayores necesidades económicas),
una vez que comienza a trabajar deja de tenerla;, al menos .con la
continuidad de ames (!bid, pp. 124-125).

1
1

Esto puede ser confirmado indirectamente por la; datos del Estudio
sobre Demanda de Servicios de Planificación Familiar, realizado en
1973 bajo la dirección de María del Carmen Elu. En esta investigación
se pudo observar que si bien las mujeres trabajadoras manifestaban una
fecundidad ligeramente superior a la de las no trabajadores, esto era
verdad para las más jóvenes, mientras que en los grupos de edad
avanzada (35 años de edad o más), el número promedio de hijos nacidos
vivos era menor entre las mujeres qut: tenlan un trabajo remunerado.
(Ribeiro, 1982).

CIJADROII
NlJM8ill PRCMBJIO DE lIDOS NACTDOS VIVOS DE Ml!JERffi CASADAS (O
fN UNION), fN EDAD FFRIU., SEGUN SI TRABAJAN O NO FUERA DEL
1-KJGAR PORGRllPOS DEFDAD.

CRUPOS DE FDAO
15-24
ailos

25-34
ailos

35 ailos
y más

TOia!

Trabaja

1.5

3.5

6.1

491

No Trabaja

1.7

4.2

7.0

2364

TOia!

Sin embargo, las investigaciones más recientes parecen mostrar que
el trabujo femenino deja sentir su impacto sobre la fecundidad en todos
la; grupos de edad y no solamente entre las mujeres de edad avanzada.

FlJINIR Ellal&lt;3úl Nacional
México 1979.

2855
ti,:

Prevalencia en el Uso

ti,:

Mttodos Anticoncep(

ivos.

A diferencia de lo que arrojó la Encuesta de Fecundidad de la Ciudad
de México, en la Encuesta sobre Prevalencia eri el Uso de Métodos
Anticono:ptivos, realizada en México en el año de 1979, se pudo
oooervar que en todos los grupos de- edad, las mujeres casadas que
trabajaban mostraban una fecundidad inferior que las que no tenían
,empleo (véase ti cuadro número II).

Más reciente~ente aún, en la Encuesta Nacional Demográfica
realJZada en México en 1982, se observó que la diferencia en los niveles
de fecundi~ad de las mujeres trabajadoras y las que permanecían en su
hogar era aun mayor: el promedio de hijos de las mujeres que trabajaban
era de 1.7 (para todos los grupos de edad), mientras que para las que
tenían empleo remunerado el promedio era de 3.1 hijos (Urbina et al

1984, p. 85).

'

. Todo lo anterior sugiere la importancia de verificar si efectivamente
exJSte una relación inversa entre el trabajo de la mujer y la fecundidad.
No debemos olvi~r, sin embargo, que para esclarecer con mayor
prec15ión esta relac1ón, será necesario obtener información adicional y
cruzarla con los datos ele fecundidad. Asl pues, si bien creemos que el

�18

Bricolag,

trabajo de la mujer tiene un efecto restrictivo sobre el número de hijos,
¡xxlemos esperar que la diferencia sea aún mayor para las mujeres que
llevar, más tiempo trabajando.

,,

También, creemos que será de utilidad la información relativa a la
ocupación que desempeña la mujer y el número de horas que dedica a
su trabajo, para ¡xxler determinar por una parte si realmente existe
incompatibilidad entre los dos roles (el de madre y el de trabajadora),
y por otra parte para averiguar si el estatus ocupacional refleja o no
diferencias sustantivas en el comportamiento reproductivo.

, I'

En fin, otros datos ayudarán a precisar aún más este análisis;
particularmente importante será determinar los motivos invocados por
las mujeres para comprometerse en un trabajo, ya que suponemos que
existe una diferencia fundamental entre aquellas que se encuentran
laborando por motivos económicos solamente y las que buscan un
mayor desarrollo y superación (realización) a través de su actividad
extrafamiliar. En este sentido, ¡xxlemos suponer que cuando una mujer
trabaja para compensar carencias económicas, el significado de su
trabajo extrahogareño adquiere una dimensión distinta que en aquellos
casos en los que su trabajo supone un medio para la autorrealización, lo
cual puede suceder con mayor frecuencia entre las mujeres que han
alcanzado niveles superiores de instrucción.

Trabajo de la mujer y fecundidad en dos municipios
del área metropolitana de Monterrey.

11

Según datos del censo de 1980, de las 831,640 mujeres mayores de 12
años que vivían en el área metropolitana de Monterrey, el 24.1 % era
económicamente activa (entre los hombres esta proporción alcanzaba
el 72.6%), En los datos de la investigación sobre Familia y Fecundidad
realizada recientemente en los municipios de Guadalupe y San Nicolás
de los Garza (Ribeiro, 1989), el porcentaje de mujeres trabajadoras es
muy inferior a esta cifra, pues tan sólo el 15.7% declararon que
trabajaban fuera de su bogar, y 8.1 % dijeron que desempeñaban una

R,ballo,o/Rib,iro: Trllbojo J,-#Úllo 1 feciatlitlt,,I

19

actividad econá:nica dentro de su casa, lo que da un total de mujeres
trabajadoras ·cte 23.8%. Esto no debe sorprendernos, ya que la muestra
de este estudio está compuesta exclusivamente de mujeres unidas (o que
han estado unidas), y sabemos que en términos generales la proporción
de mujeres solteras que trabajan es mucho mayor que la de casadas. De
hecho en los datos de esta encuesta, 67.4 % de las entrevistadas afirmaron
que trabajaban antes de casarse y -repetimos- sólo el 23.8% Jo hacen
actualmente.
En relación con la fecundidad, ¡xxlemos apreciar en el cuadro I!I que
las mujeres trabajadoras tienen una fecundidad inferior que la de las que
se dedican solamente a su familia. Nos ha parecido oportuno diferenciar
a aquellas mujeres que trabajan fuera de su hogar de las que lo hacen
dentro de la casa, ya que como habíamos anticipado, el trabajo dentro
de la unidad doméstica no interfiere tanto en las actividades relacionadas
con la educación y crianza de los hijos, ya que no exige a las mujeres que
se ausenten de su hogar..
CUADJI.OW

PRCMEDIO DllHUOS NACTDC6 VIVOS DEMl.lJERES UNIDAS, SEGUN SI
1RABAJAN O NO
PROMEDIO
DEIIUOS

TOTAL
ABSOLLTO

Trabaja fuera del hogar

3.5

316

Trabaja dentro del hogar

4.4

163

No babaja

4.9

1525

TOfAJ..

4.7

2004

Estos datos nos muestran que efectivamente, si bien Ja frcundidaa
de las mujeres que laboran dentro de su domicilio es menor de la de las

�20

Brú:olag,

Rtbo//o,oiRibeiro: Trobajo/tlMIUM yf,crwJulad

que no trabajan, es por tanto significativamente más elevada que la de
las que ejercen su trabajo en el exterior, puesto que las primeras tienen
4.4 hiio, en promedio, contra 3.5 hijos de las terceras.
Sin embargo, con el objeto de obtener una mayor precisión se hace
necesario controlar esta relación con lo, años de unión marital, ya que
esta variable es sumamente significativa en cualquier estudio sobre la
fecundidad, dado que hace alusión al tiempo que la mujer ha estado
expuesta al riesgo de concebir.
Así, en el cuadro IV presentamos los resultados de la relación entre
la fecundidad y el trabaio, controlada por la duración de la unión ..
CUADRO IV
PROMFDIO DB HIJOS NACIDOS VIVOS DE MUJERES UNIDAS SEGUN SI lA
MlDER 1RABAIA Y SEGUN LOS AÑOS DE UNION MARITAL

estas últimas, las que ejercen su actividad laboral fuera de su casa tienen
menos hijos que las que trabajan en su hogar (exceptuando a las mujeres
cuyas uniones maritales han durando entre 11 y 20 años, entre las cuales
no se observan diferencias). Es importante resaltar que las diferencias
observadas en este cuadro son mucho menos importantes que las que
encontramos en la población total. Mientras que para todas las entrevistadas
en conjunto la diferencia de fecundidad es de 1.4 hijos por mujer, entre
las que no trabajan y las que lo hacen al exterior, cuando consideramos
los años de unión marital, la mayor diferencia que puede observarse
entre trabajadoras y no trabajadoras es de apenas 0.7 hijos por mujer, y
eso entre las que están al final de su vida reproductiva.
¿Por qué la diferencia de hijos se reduce cuando tornamos en cuenta
la duración de la unión? La respuesta debemos encontrarla en la
relación que tiene el trabajo femenino con la edad. De hecho, corno
puede verse en el cuadro V, la proporción de mujeres mayores de 40
años es mayor entre las que no trabajan que entre las que sí lo hacen.
CUADRO V

DURAQON DEIA UNION

1RAIJAJO DE 1A MUJER POR GRUPOS DE IDADfS{%)

I"

10 ailos
o menos

De 11 a

20 ailos

21 ailos
y más

TOfAL
ADSOLUfO

EDAD
IS a 29
alloo

1

1

, Trabaja fuera del bogar

1.7

3.7

6.4

316

Trabaja dentro del bogar

1.9

3.7

6.8

163

No trabaja

2.2

4.1

7.1

1525

Total

30 a 39 40 ailos
alloo . y má,

Trabaja fuc,a dd hapr

24.1

41.2

Trabaja-.Udd qar

16.6

37.4 -

NobQjo

19.7

27.3

lUl'AL

.,t

21

1Uli\L

ABSOUJro

34.0

315

' 46.0

163

51.0

1528
200(1

2004

El cuadro IV nas muestra que, en todos los grupos, las mujeres que
no trabajan son más fecundas que las que sí lo hacen, y que dentro de

Debemos reconocer, sin embargo, que el impaclo que tiene el
trnbajo femenino sobre la fecundidad aparece aquí con mucho menos

�22 Bri&lt;ola11
R,bo//o,o/Ribciro: Trabajo

intensidad de Jo que nosotros hubiésemos peasado, dado que las
diferencias en cuanto al número de hijos nacidos vivos no son de gran
magnitud. Estos datos podrían parecer bastante significativos en países
que -como los europeos- no presentan grandes diferenciales en su
fecundidad. No obstante, en el caso de nuestro país estas diferencias
parecen poco importantes si las comparamos con otras que se producen
al introducir otro tipo de variables. De cualquier manera, por pequeños
que parezcan, estos diferenciales adquieren relevancia, sobre todo si
consideramos que prácticamente no existen diferencias en cuanto al
número de hijos que estas mujeres consideran ideal, como nos indican
los datos que aparecen en el cuadro siguiente.
CUADRO VI
NUMERO 1D1'AI.. DE 1-DJO, SBJUN SI LA MUJER 1RABAIA Y SBJUN LA
DURAQON DESU U1'10N CONYUGAL
DÜRAQON DE LA UNION

10 Afio&amp; lle 11 a 20 20 Afio&amp;
o menos
años
y más
Trabaja fucn, dd lqar

2.7

3.0

3.1

301

Trabaja daitro dd "lar

2.9

3.2

3.1

154

No babaja

2.8

3.1

3.0

1415

1UfAL

1871

El cuadro VI, nos muestra que no existen diferencias entre las
mujeres que trabajan fuera del hogar, las que trabajan dentro de su hogar
y las que no trabajan, en cuanto al número de hijos que ellas consideran
ideal. Para todas ellas, el número ideal de hijos es de 3 en promedio.
1

1,

Con el objeto de ahondar en la cuestión, y tratando de verificar
algunas de las premisas que planteamos en nuestro marco teórico,
presenlalllos el cuadro VII, ea el cual consideramos el peso relalivo que
1iene el tiempo que la mujer lleva de estar involucrada en una actividad
económica extradoméstica.

y f,crwJi,J,,d

23

CIJADROVII
PRa.!IDIO DE 1-DJOi NAQDa; VIVO, DE MUlERFS UNIDAS, SBJUN EL
TIEMPO QUEUEVAN 'IRABAJANDO Y SBJUN LA DlJRAOON DESU UNION

DlJRAOON DE LA UNION
TIEMPODE
1RABAJAR

10 Afio&amp;
ómcoos

Ilell a
20 años

21 Afio&amp;
y más

1UfAL
AIISOWfO

3 añai o menos

1.6

3.8

5.9

159

lle 4 a 10 años ,

1.7

4.1

7.7

160

11 años y más

2.0

3.0

5.9

160

No trabaja

2.2

4.1

7.1

1525

1UfAL

1UfAL
ABSOLUTO

t-'"""

2004

Estos datos resultan un poco confusos y no marcan una relación
definida. Según nuestra hipótesis, hubiésemos esperado encontrar que
mientras mayor tiempo ha pasado la mujer en el mercado de trabajo, su
fecundidad serla menor, pero en realidad descubrimos que la fecundidad
mayor corresponde precisamente a mujeres que han trabajado entre 4 y
10 años, y cuya unión marital se ha prolongado por lo menos durante 20
años, las cuales tienen 7.7 hijos en promedio (fecundidad mayor aún que
la de las que no trabajan). Por otro lado, en el grupo de mujeres que están
en el mercado laboral desde hace por lo menos 11 años, se nota una
fecundidad sensiblemente menor que la de las que no trabajan, aunque
con poca diferencia con la de las mujeres que llevan poco tiempo (3 años
o menos) de haberse iniciado en su actividad económica. Y aun entre las
que llevan más tiempo de trabajar, puede apreciarse una fecundidad
mayor que entre las que llevan menos de 3 años trabajando, cuando
consideramos sólo aquellas cuya unión marital data de 10 afias o menos
(2 hijos en promedio de las primeras contra 1.6 de las seguodas).
Esta relación poco clara queda confirmada por otro camino. Dado
que tanto la fecundidad como los años que las mujeres llevan trabajando
son variables paramétricas, pudimos calcular el coeficiente de correlación

�24 Bri&amp;aúJ11

Rebo/lD,o/Rib,iro: Trabajo¡,,.,.;.,, y f•cltlldidod

25

•
de Pearson. Si bien esperábamos una correlación negativa, el resultado
obtenido fue de +0.05, lo que permite concluir que no existe relación.
alguna. Aún más, calculamos este mismo coeficiente para los 3 subgrupos
de población en función de la duración de la unión. La; resultados que
obtuvimos fueron todos positivos, aunque bastante pequeños:

-10 años de unión o menos

r= 0.13

-De 11 a 20 años de unión

r= 0.19

-21 años de unión o más

r= 0.11

Por otra parte, tampoco queda muy clara la relación entre la cantidad
de boras que la mujer dedica a su trabajo semanalmente y el número de
hijos que tiene.
CUADROVill

1 ~11

PROMIDIODEHIJOS NACIDQS VIVOS DE MUJERES UNIDAS, SEGUN lA
CANIIDADOOHOOAS QUEDl'lllCAN ASUlRABAJOY SEGUN El., TIEMPO
OOIJURA□ON DESU UNION
IJURACia,/ DE lA UNION
HORAS DETRABAIO
SEMANAL

·¡¡

•

D: 11 a
20 años

21 años
y más

1UfAL
ABSOLUID

Mena; de 20 horas

2.6

3.6

6.3

123

D:21 a39 H,s.

1.7

3.3

6.3

126

40 H,s. y más

1.5

3.9

6.9

221

No trabaja

2.2

4.1

7.1

1525

1UfAL

il

10 Año6
o menos

1995

En el cuadro VIII podemos apreciar que -en general- las que dedican
a su trabajo entre 21 y 3ll horas semanales tienen menos hijos que todaslas demás mujeres. Contrasta el hecho de que las mujeres que trabajan

más horas son las que -entre las trabajacbas- tienen más hijos, exceptuando
el subgrupo de las que llevan poco tiempo de unión, que es en el cual se
observa el promedio de hijos más reducido. Esto puede deberse -quizásª que las mujeres que dedican más tiempo a su trabajo lo hacen por tener
mayores necesidades económicas, y esto porque tienen más hijos. Ya
hablamos anticipado que según la opinión de María del Carmen Elu
(1975), las mujerl!s casadas ingresan al mercado laboral porque tienen
una mayor fecundidad (y consecuentemente mayores requerimientos
económicos), pero que una vez que ingresan en él dejan de tener hijos,
o al menos los tienen con menos frecuencia que antes. Sin embargo esta
argumentación no queda completamente demostrada tn nuestros datos,
ya que como vimos en el cuadro anterior, entre el grupo de mujeres que
llevan más de 20 años de unión, son más fecundas las que laboran desde
hace mas de cuatro y menos de once años que las que no laboran, y no
hay diferencias entre las que llevan poco tiempo de trabajar y las que Jo
hacen desde hace por lo menos once años.

El cálculo del coeficiente de Pearson entre estas 2 variables (fecundidad
y horas de trabajo semanal) nos indica que la correlación es positiva,
aunque de poca importancia, ya que fue de apenas 0.12 (significativo al
0.01).
Para cada unq de los tres subgrupos, este coeficiente quedó de la
siguiente manera:
-10 años o menos de unión

r+0.22

-entre 11 y 20 años de unión

r=+0.11

-21 años y más de unión

r=-0.02

Si bien hubiésemos esperado encontrar correlaciones negativas, lo
que en realidad descubrimos es que para los dos primeros subgrupos las
correlaciones son positivas, y para el último prácticamente no existe
relación alguna.

�26

Bricolag,

R,bo/J,»o/Rib&lt;iro: TNbajo t-NMJ 1 f•&lt;rwlidad

F.o otro orden de ideas, cuando cruzamos la información relativa a
las razones que inducen a las mujeres a trabajar con la que se refiere a
la cantidad de, hijos que tienen, sl pudimos detectar una relación más
transparente: entre las trabajadoras que respondieron a esta cuestión, las
que afirmaron que trabajan por necesidad tienen en promedio 4.3 hijos,
contra 2.8 de las que dijeron que tenían un trabajo por razones personales
(desarrollo propio, realización, distracción, etc.). El diferencial entre
las primeras y las segundas es de 1.5 hijos por mujer en promedio, cifra
bastante significativa. Al dividir a esta población en subgrupos de
acuerdo a los años de unión marital, descubrimos lo siguiente:
"'

entre las mujeres que trabajan por necesidad y las que no trabajan.
Por OICO lado, estos datos DOS ayudan a entender-aunque parcialmentelo confuso ~ las relaciones entre fecundidad y tiempo de trabajar y
entre f~didad y horas de trabajo semanal, ya que como vemos, más
de la mita~ (58%) de las mujeres adujeron que trabajaban por necesidad,
Yson precisamente ellas las que muestran tener más hijo; en promedio.

. OJn el ~ jeto de apreciar esto con mayor claridad, hemos cruzado
la mformaCión de las variables de trabajo femenino con la duración de
la unión Ycon las razones que las motivan a trabajar, en un solo cuadro.

CUADRO IX

PRa.!EDI0 DE HIJOS NACIDOS VIVOS DEMlOFRES UNIDAS, SEGUN lAS
RAZONES QUE lAS INDUCFN A TRABAJAR Y SB3UN lA DlJRAO0N DESU
UNI0N MARITAL
IllJRAOON DE lA UNI0N

CUADRO X

PROMEDIO DE HIJOS NACI.OC6 VIVOS DE MUlERE5 UNIDAS SF.GUN SI
TRABAJAN DENIR0 o Fl/6\A DEL HOGAR, POR CATEGORIAS DE
DlJRAOON DESU UNION MARITAL Y SEGUN LOS MOTIVOS QUElAS
INDUCEII A TRABAJAR

De 11 a
20 años

21 años

o mell06

y más

TOTAL
ABS0WID

Por necesidad

2.1

4.1

6.7

289

'IRABAJAPOR
NECESIDAD

'IRABAJAPOR
DffiARRCU.O

Por desanollo peISOna!

1.4

2.8

6.0

179

DURAOONDEIA UNION

IJURAOON DEIA UNI0N

468

10 Ailos Del! a 21 años 10 Años
o menos 20 años y más o meoos

10 años

TOTAL

11...

21

El cuadro IX nos permite apreciar que en todas las categorías de años
de unión, las mujeres que trabajan por necesidad son más fecundas que·
las que lo hacen por otros motivos. La diferencia es mayor entre las
mujeres que eslán en su etapa marital intermec11a (de 11 a 20 años de
unión), en donde las que desempeñan una actividad económica por
necesidad tienen 4.1 hijos en promedio y las que laboran por motivos
personales tienen 2.8 hijos. En el grupo de mujeres que se encuentran
en etapa de unión marital avanzada (21 años de unión o más), la
diferencia es menos impresionante, sobre todo porque en este grupo es
en donde hubiésemos esperado encontrar las mayores diferencias,
aunque no obstante los datos son coherentes con nuestra argumentación
inicial, ya que se observa un diferencial de 0.7 hijos por mujer.
Debemos señalar que prácticamente no existe una diferencia substancial

De 11 a
20a~

21 años
y más

Trabaja fuera

1.9

4.2

6.8

1.4

2.8

5.5

Trabaja dentro

2.2

4.0

6.6

1.5

2.8

6.5

Esta información nos enseña que las diferencias que hablamos
detectado entre las mujeres que trabajan dentro de su casa y las que lo
hacen fuera casi desaparecen, salvo en el grupo de mujeres que laboran
por motivos no .económicos y que se encuentran en la etapa avanzada de
su rnJac1ón mantaJ, en donde la diferencia de fecundidad es de 1 hijo por
muJer. En cambm, aparece con persistencia el efecto de Jas razones que
aducen para comprometerse en un trabajo, ya que si comparnmos los

�R1bo//o,oiRibliro: Trabajo /IIMniM y f,ctJNJid,uJ

datos borizootalmente, apreciamos una diferencia suslatltiva en casi
todos los grupos entre las trabajadoras que laboran por necesidad y las
que lo bacen por razones personales: las primeras tienen en general un
promedio de bijas mayor que las segundas (exceptuando a las que
trabajan en su hogar y que están unidas desde hace por lo menos 21 años,
en donde la diferencia es mínima).
Procediendo del mismo modo con la variable que representa las
lloras de trabajo semanal, nuestra conclusión es similar, ya que Jo que
se nota con mayor persistencia es el efecto de los motivos que la inducen
a trabajar (véase el cuadro Xl).
CUADRO XI
PROMEDIO DE HIJOS NAO DOS VIVOS DE Ml.DERPS UNIDAS, SOOUN LA
CANTIDADDEHORASSEMANALES QUEDEDICANASUTRABAIO, POR
GRUPOS DE AÑOS DE UNION Y SEGUN LAS RAZONFS QUE LAS MOTIVAN A
TRABAJAR·

'

. ..

1RABAIAPOR
NECESIDAD

1RABAIAPOR
DESARROLW

DURAOON DEIA UNION

DURAOON DELA UNION

10 Ai\o6
O ffiC006

De 11 a
20 ai\o6

21 aí\os
y más

o menos

20 ai\o6

10 Ai\o6

De 11 a 21 años
y más

Menos de
20 hora.,

2.4

4.3

6.0

1.8

2.6

7.0

D:21 a
35 hora.,

2.0

3.7

6.6

1.5

2.8

5.8

40 hora.,
y más

1.9

4.3

7.2

!.!

3.0

5.3

1

Entre las que llevan menos tiempo en unión marital, parece cxis1ir
un efecto negativo de la cantidad de horas de trabajo sobre la fecundidad,
y esto tanto entre las mujeres que trabajan por necesidad como entre las
que lo hacen por motivos diferentes. Este efecto de reducción en el

29

número de bijas por mujer según las horas de trabajo también se deja
sentir entre las mujeres que trabajan por motivos de desarrollo personal
y que se eneúcntran en un estadio avanzado de su vida marital, ya que
las que trabajan menos de 20 horas a la semana tienen 7 hijos en
promedio, contra 5.8 de las que trabajan menos de 40 y más de 20 horas,
y 5.3 de las que dedican aún mayor tiempo cada semana a su actividad
laboral. Sin embargo, en los grupos restantes no existe una relación
clara en este sentido.
Es interesante darse cuenta de que las mujeres más fecundas son
aquellas que trabajan por necesidad durante 40 horas o más semanalmente
y que llevan por lo menos 21 años de unión marital, ya que tiener. en
promedio 7.2 bijas. Esto parece confirmar lo que decíamos respecto a
que al tener un mayor número de bijas se ven precisadas a trabajar más
para satisfacer -de algún modo- sus necesidades económicas.

Por otro lado, exceptuando a las mujeres que trabajan menos de 20
horas por semana y cuya unión está en etapa avanzada de vida conyugal,
las que están en el mercado laboral por motivos de desarrollo personal
tienen una fecundidad significativamente más reducida que las que
laboran por necesidad, lo que confirma lo antes dicho.
Es necesario que hagamos aquf una aclaración en relación con una
seria limitacién metodológica. Oiando hablamos de horas de trabajo
semanal, el dato que manejamos es el actual. Las mujeres han tenido sus
hijos a Jo largo de su vida reproductiva, y no podemos saber con
exactitud cuánto tiempo dedicaban a su trabajo anteriormente. Lo único
que nuestra información nos permite explorar es el tiempo que estas
mujeres han trabajado. Para poder hacer frente a esta limitación, así
como a otras que están implícitas en el estudio del trabajo femenino,
. sería necesario hacer estudios longitudinales con un seguimiento de las
mujeres a Jo largo de su vida reproductiva. No obstante, estamos
conscientes de que esto es casi imposible de llevar a efecto, pues
sabemos que el período fértil ele una mujer se extiende desde los 12 ó 14
hasta los 45 ó 49 años, es decir demasiado tiempo. Claro que pudiera
realizarse un estudio de seguimiento en el que no se abarque todo el
período de vida reproductiva, pero insistimos, sólo con una investigación
loogitudinal podrán evitarse muchos de loo ollstáculos metodológicos a

�Rtbollo,o/Rib&lt;iro: Trabajo ¡,,..,,;no l fwwJidad

los que debemos hacer frente.
Con respecto a los años que la mujer lleva de estar inserta en el
mercado de trabajo y su relación con la fecundidad, podemos observar
que no existe una clara definición, aun cuando introducimos la variable
que se refiere a los motivos por los cuales estas mujeres trabajan.
CIJADROXIl

....

PRa.!l'DIODEHlJOS NAODOS VNOS DE!MUlFRES UNIDAS SBJUNl'L
TIEMPOQUEUEVANTRABAIANDO, PORCA1EGORIAS DEDURACION DE
LA UNIONY SFGUN LAS RAZONES QUE LAS INDUCl'N A 1RABAlAR
TRABAIAPOR
NECESIDAD

Como información complementaria nos ha parecido oportuno incluir
otras dos variables relacionadas con el trabajo femenino: a) el hecho de
haber trabajado antes de contraer matrimonio, y b) la existencia de
dificultades con el marido a causa del trabajo de la mujer.
En el primer caso descubrimos una relación muy interesante: las
mujeres que trabajaban antes de casarse tienen una fecundidad
significativamente menor que las que no lo hacían. Mientras que las
primeras tienen en promedio 4.2 hijos, las segundas tienen 5.7, y ésta
diferencia puede observarse para todos los grupos de duración de la
unión (véase el cuadre No. XIll).

1RABAlAPOR
DffiARROLLO

CIJADROXlll

DURACION DE LA UNION DURACION DELA lJl\qQN
10 Años De 11 a 2laña;
o mell06 20 aiia; y más

10 Años
o meoos

De 11 a
20 años

21 años

PROMEDIO DEHllOS NACIDOS VNOS DEMUJFRES UNIDAS SE.GUN SI
1RABAlABAN o NO ANIES DE CASARSE y SBJUN LOS
DE UNION
MARITAL

AÑOS

y más

IJURACION DE LA UN!ON
10 Años o ·
D1Cll06

3 aña;
-'.~hin

1

1

'

!
!

21

y más

WTAL
ABSOWfO

aiia;

2.0

4.2

5.6

1.2

2.4

5.6

De4a
10 aiia;

2.0

4.4

7.9

1.3

3.0

7.0

Trabajaba anres
de un.itse

2.0

3.8

M

1349

2.1

3.2

6.3

1.6

2.8

5.2

No trabajaba
antes de unirse

2.1

·4.3

7.6

653

11 aña;
1

De 11 a
20aña;

o menos

o más

31

WTAL

El cuadro XII nos muestra que la relación no aparece muy definida
entre el tiempo de trabajar y la fecundidad. Entre las que llevan más
tiempo unidas, las más fecundas son las mujeres que se encuentran
laborando desde hace más de cuatro y menos de 11 años. Sin embargo,
sigue apareciendo claramente un promedio de hijos menor entre las
mujeres de todos los grupos que afirman que están trabajando por
motivos personales que entre las que dijeron que laboran por razones de
necesidad económica (la única excepción la constituyen las mujeres
que están casadas desde hace al menos 12 años y que llevan poco tiempo
de trabajar, ya que no existe diferencia en el nivel de fecundidad debido
a las razones que les impulsan a trabajar).

2002

Si bien entre las que llevan menos tiempo de unión la diferencia no
aparece muy claramente, entre las que están en la etapa avanzada de su
unión marital el diferencial de fecundidad es de 1 hijo en promedio.
En cuanto a las dificulllldes con el marido a causa del empleo de la
mujer, el cuadro XIV nos indica que en general, las que declarnron tener
dificultades maritales a causa del empleo son las que manifiestan tener

�!'t'1

32 Bricolag,
R,bo/lo,o/Rib,iro: Trabajo J,-.;.,, y fwu,didJUJ

'¡

33

un nivel de fecundidad mayor.
CUADRO XIV

PR™EDI0 DE HIJOO NACIDai VNC8 DEMl.llHU,S UNIDA5, SEGUN SI
TIBNFN0NODIFICULTADES MARITAIBS ACAUlADESU1RABAI0, POR
CA'IEGORIASDEDURAOONDElAUNION
DURAOON DE1A UNI0N
!OAta.
u mena¡

De 11 a
20 años

21 ailo6
y más

ABS0Wl'O

Sí

2.2

3.9

7.2

75

No

1.7

3.6

6.5

412

DIFICULTADES
CON B.,ffiPC60

IDrAL

,,...,

IDrAL

1¡·.,,,.,
'¡ !
~

1'

!

sorprendió descubrir que ni la cantidad de lloras que las entrevistadas
dedican a su trabajo extradoméstico, ni el tiempo que llevan de trabajar,
están asociadas negativamente con el número de hijos que tienen; antes
bien, en cienos subgrupos se nota una ligera tendencia hacia una
correlación positiva, lo cual al parecer encuentra parcialmente su
explicación en la necesidad económica de las mujeres que ya tienen un
número grande de hijos y que por dicha razón buscan un empleo.

487

As~ aunque en forma menos impresionante, se nota que en todos los
subgrupos de duración de la unión, las trabajadoras que reconocieron
tener problemas con sus maridos a causa de su trabajo tienen un número
de hijos mayor que las que no tienen problemas maritales por este
motivo.

Como conclusión, podemos decir que en general, las mujeres que
tienen un empleo fuera del bogar tienen una fecundidad menor que las
que no trabajan y que en cambio, las que ejercen su actividad económica
intra-hogareña tienen casi tantos hijos como las que no laboran. Esto es
coherente con nuestras hipótesis, ya que, el trabajo que se desarrolla
dentro del contexto familiar no se opone necesariamente a las atenciones
y cuidados que requieren los hijos, y por la misma razón no deja sentir
su impacto en la limitación de nacimientos. Podemos agregar que este
dato confirma lo que había sido encontrado hace 20 años por Luis
Leñero en la Investigación de la Familia en México, en donde descubrió
que las mujeres más fecundas eran las que tenían una actividad
remunerada sin salir de su hogar (Leñero, 1968). Paralelamente, nos

Por otro lado, todo parece indicar que dentro de este grupo de
variables, la que demuestra un impacto sobre la fecundidad de !Daneramás significativa y constante es la que se refiere a los motivos invocados
por las mujeres para explicar su ingreso al mercado laboral: las que lo
hacen por necesidad tienen más hijos en promedio que las que trabajan
por otras causas, y al parecer, se han comprometido en un empleo
precisamente por tener una familia numerosa que provoca que sus
necesidades económicas aumenten. Asimjsmo,' resulta evidente que
cuando la mujer trabajaba antes de contraer matrimonio, se reduce el
tamaño de su fecundidad, y esto nos puede hacer suponer que aquellas
mujeres que ya han estado involucradas en un empleo desarrollan cierto
tipo de intereses que las motivan a limitar su fecundidad, aúQ cuando
abandonen dicho empleo en el momento de unirse maritalmente.
Finalmente, existe también una pequeña pero significtiva relación entre
la fecundidad y el becbo de que el trabajo ocasione dificultades entre la
mujer y su compañero, lo cual quizás esté vinculado también con los
aspectos de satisfacción conyugal.
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LA CULTURA DE MONTERREY
EN MONTERREY

•

1,

JOSE MARIA INFANTE

·-

El presente trabajo es un intento por categoriza¡ y analizar algunos de
las procesos culturales que se manifiesian en el área metropolitana de
Monterrey, Méxfoo. Luego de algunas breves digresiones sobre el
concepto cultura y su uso en este trabajo, pasaré a un análisis de las
hechas culturales que tienen lugar en el área geográfica mencionada,
tomando las periódiC05 como fuente de información primaria.

"

l.

Esto presenta una serie de interrogantes y cuestiones metodológicas
que apenas insinuaré aquí, sin perjuicio de que en otras publicaciones
posteriores pueda profundizar o ser más explícito en ello: se trata ele
recurrir a fuentes de datos que eviten las distorsiones de la memoria y
de las juicios globalizadores; cuando se habla de cultura o de los
aspectos culturales de una sociedad suele ser común expresar juicias
que provienen más de las intereses y valores personales que de las
expresiones de la realidad; por ello, se trala de obtener una fuente de
elatas Jo menos distorsionada posible. El problema, además, es que,
desde otra perspectiva, los periódicos contienen una enorme cantidad
de información y su procesamiento, cuando se realiza de manera
individual, aún con el uso de técnicas computacionales, puede ser una
tarea sumamente dificil. Por ello, para este trabajo, se seleccionaron al
azar ocho semanas en el período comprendido entre el 24 de mayo de
1987 y el 14 de mayo de 1988. Sólo se trabajan los elatos surgidos de allí;

�38

Bricola11

preferimos esto a la sobreabu~dancia de generalizaciones.•
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•

Monterrey es un asentamiento poblacional de gran importancia en
el nordeste de México: con más de dos millones y medio de habitantes,
ocupa la tercera posición en el país. Sin embargo, su importancia no
aparece sino hasta después de la segunda mitad del siglo XX. Fuodada
tres veces, en 1577, 1584 y 15%, soportó la ocupación del general Z.
Taylor en 1846 y la de las tropas francesas de Maximiliano en 1864. El
período de expansión debe situarse hasta fines del siglo pasado (Ceruu1,
M. et al, 1985) desde donde, en una combinación de inversiones
altamente productivas, situación geográfica favorable y grupos dmgentes
ideológicamente cohesionados, se produce un proceso de crec1m1emo
económico, acompañado del concomitante desarrollo en los aspectos
cultural, social e intelectual de la sociedad.
¿Cuál es el resultado de ese proceso? ¿Qué es hoy y cómo se expresa
la cultura de y en Monterrey? ¿Tiene expresiones culturales propias o
responde a la fórmula general de que en el norte de México "termina la
cultura y comienza la carne asada"? ¿Cuáles son las expresmnes
culturales autónomas en la segunda mitad del siglo XX de una ciudad
que está inmersa en lo que se ha dado en llamar la cultura occidental?

l.

1

Antes de continuar, algunas digresiones sobre el concepto de cultura
y su(s) posible(s) imerpretación(es). Para las dencias_ sociales, en
especial la antropología, la idea de cultura ha vemdo cam~1aodo a tra~és
del tielllpo. ~e una visión amplia, pasó a una interpretación restnng1da
y nuevamente a una visión amplia. Las dos versmnes, arnpha y
restringida, perviven en la actualidad, a veces entremezcladas. En la
visión restringida, suele asociarse la idea de cultura al desarroll~ de
factores ideacionales, imaginarios, a elementos intelectuales y a cierta
fonma de trabajo sobre las llamadas bellas artes. En s~ versión amplia,
es el coojunto de elaboraciones y representaciooes matenales y s1m bóhcas
construídas a partir del intercambio de un grupo humano con su entorno
natural, incluyendo las fonmas institucionales que a sf mismo se da el
grupo para refonmar y expandir estas mismas formas culturales. En este
último sentido, cultura se opone a naturaleza y la dtscus1ón de todos los
cientfficos sociales pasará por lo q~ es constitutivo del ser humano,

discusión que comienza en el lenguaje y todos los procesos simbólicos
(¿es el lenguaje heredado genéticamente?) y culmina en cualquier
esquema ele necesidades (¿cuáles son las necesidades fundamentales o
básicas de cualquier y de todo ser humano?), sin que en muchos casos
podamos establecer las relaciones estructurantes con claridad y explicar
con precisión la génesis y desarrollo de los procesa;.
Admitieodo en principio esta postura amplia, se presentan muchas
dificultades cuando intentarnos hacer válido el concepto en el momento
de interpretar cómo opera especfficamente en nuestras sociedades
contemporáneas, relativamente abiertas y generadoras de múltiples
formas de intercambio; ya que en el caso de economías de autosabsistencia
o cerradas, el estudio del sistema de relaciones con el entorno, la
generación de medios de subsistencia y las representaciones simbólicas
que dan cuenta de todo ello, están vinculadas en redes cuyas
determinaciones de causalidad pueden establecerse, aún con cierto
trabajo. Pero cuaodo vemos cómo se verifican los procesos en nuestras
sociedades, el aislamiento de los factores y ténminos de la estructura y
establecimiento de las múltiples y variadas determinaciones que entre
ellos se comprueban, es una tarea que no pasa, hasta el momento, de
ciertas propuestas de índole muy general en cuyas V8g¡\S ondas solemos
perdernos.
Asociado con esto, está el problema de que toda cultura es a la vez
un producto -expresado de múltiples fonmas- y un uso o consumo,
situación que tiende a separarse cada vez más en nuestras sociedades,
no sólo entre producto y consumidor sino también en las diversas etapas
de lo producido, dando lugar a expresiones "auténticas" o reproducciones
de distinto nivel de aproximación y, por otro lado, una diversificación
de consumidores en términos de clase sociales, educación particular y
expresiones sociales de las formas del deseo, todo ello también emrecruzado
en redes sobredeterminadas. Ha habido dos enfoques que han tratado de
expresar las posibles formas de estas redes: los que insisten en el
fenómeno de lo "nacional" (cualquier cosa que esto sea) y los que
intentan expresar los niveles de consumo entre dos graodes sectores
(aunque puede haber otros): el definido por la expresión de lo culto
(variante restringida de la acepción del término cultura, pero donde no
debe perderse de vista su vinculación con lo ritual) y el que apela a lo

�J. M. lo{ald,: ÚI cullura d, Mollll"'Y

popular (como famas de COOlraCUltura o cultura sumergida y que se
mantienen cano supcrviYCDCia de ioslituciooes preexistentes o foonas
aealivas ,utfJocxnas ,z eirpRSióo de significados).

Somc la idea de cullUra asociada a la nación como entidad y en
especial con l'CSpcclO al caso de México, Carlos Moosiváis (1983),
desputs de revisar distintas ooocepciooes que fueroo surgiendo en el
proceso histórico mismo de la amtitucm de México como oaci6n,
formula una serie de a¡roximacimes, algwias de las cuales me pan:ce
necesario rescatar: la idea de que la cultura nacional está asociada con
valores especlfiros recoostrufdos a panir de una cultura univeraal y que
por otro lado son la contribución de aquéllas a ésta; Jo que en un cierto
espicio o habita! es reivindicado como propio por las clases sociales que
Jo ocupin: tradiciones, cánones en artes y ciencias, costumbres y
rupturas; por último, la idea de una síntesis, efectuada a veces mediante
alguna forma de cooccióo, que una comunidad formula a pinir de sus
enfrentamientos con el mundo, con sus mitos y otras expresiones. 1..o
interesante ¡lira mi aquí es que podríamos hablar de cultura nacional a
pirtir de la apiricióa del Estado, el que tomará una pirte activa en la
generación de la cultura que lo ha producido. Asimismo, la cultura
nacional -eualquier cosa que sea- no puede estar desvinculada de las
clases sociales, sus modos de apropiacióa y construcción de lo real y sus
enfrentamientos. El es¡llcio o habita! podrá ser más o menos extenso y
esto significa que el territorio determinará si se trata de uno o varios
sistemas culturales. En principio, es el ejercicio legal de la fuerza el que
especifica los limites territoriales, de aquí que podríamos marcar para
el universo contemporáneo este criterio como el divisor básico de los
sistemas culturales, denominando subculturas a cualquier forma de
¡llrlicularización de esos procesos dentro de los lfmites territoriales así
señalados. Una región dentro de ese territorio, como es el caso de
Monterrey, podrá presentar algún tipo de pirticularizacióa o también
algún tipo de proceso de los que se han dado en llamar de influencia
cultural, Jo que un análisis tendrá que esclarecer.
En relación con algunos aspectos mencionados, pero enfocando el
problema un poco más limitado a la divisióa por clases y estratos,
Herbert Gaus (1979) ha propuesto que todas las formas estéticas, que
son procesos simbóli=, se desarrollan en términos de los valores de la

41

sociedad en la que tienen lugar, pero que existe, en las sociedades que
han alcanzado una gran diversificación de sus estructuras, una
correspondiente multiplicidad de expresiones de la cultura. Dividirá,
entonces, la cultura según el público consumidor y, para la sociedad
estadounidense actual, encontrará cinco estratos de lo que él denomina
público de preferencias semejantes. Estos públicos de preferencias
semejantes han aprendido, en cada caso, a apreciar o a gustar ciertas
casas u objetos en su familia, en sus grupos de identidad primaria o en
la escuela. Me parece que, para los últimos tiempos, no podemos
descuidar el papel que la televisión juega en ese proceso: está presente
en formas estereoti(lldas del lenguaje coloquial, en la conversación
sobre los hechos de la vida cotidiana y la captación de fenómenos
universales, en el uso de la mayoría del tiempo libre de que dispone la
gente, en la conformación de usos y mores.
Los estratos que Gaus encuentra son: alto, medio,superior,
medio-inferior, bajo y cuasi-popular, cada uno con sus preferencias y
particularidades en cuanto a las cosas que privilegia o que predominan
en su apreciación o valoración de los fenómenos. La cultura alta
valorarla la creatividad como elemento primordial, aunque reproducirá
elementos de contenidos enciclopédicos o valorados por su conocimiento
histórico y ubicación precisa. Aceptando la visión general que Gaus
propone, me parece que el concepto clave a analizar aquí es el de
creatividad. ¿Hasta qué punto la creatividad y la originalidad son
similares o incompirables? ¿Cuándo expresa creatividad un productor
de ane y cuándo un intérprete? ¿Cuándo la creatividad se desarrolla
sobre patrones estéticos preestablecidos y cuándo, al crear, se expresan
nuevos patrones estéticos? ¿Cómo se expande la creatividad? ¿Tienen
alguna oponunidad, los creadores de Monterrey de imponer pitrones
estéticos diferentes a los prevalecientes, con las mismas posibilidades
que un creador de París o New York? ¿Podrá ser el ane regiomontano
algo más que una simple copia del desarrollado en otras partes del
mundo? ¿Qué puede expresarse como versión original o propia de la
cultura regiomontana? Todos estos interrogantes deberán ser analizados
en profundidad antes de llar una respuesta definitiva. Momentáneamente,
es posible establecer que la creatividad deberla ser evaluada al menos
en tres subdimensiones: el uso de patrones estéticos nuevos o antiguos,
l~s variaciones oon respecto a un modelo y el número de (l!Utas más o

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42 Brü:olagc

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/. M. lnfalllt: La crdtura dt Mo111m,y

43

menos grandes sometidas a la variación.

La cultura media alta estaría más acomodada a patrones establecidos
de usos y consumoo. El factor predominante no sería la creación sino el
consumo selectivo. Este se daría en el marco de preferencias que
estarían asociadas a lo grupal y al efecto de demostración de las clases
altas, aunque con elementos que serían apropiados de manera
discriminatoria. En Jo que hace a gustos específicos, este sector prefiere
la música que incluye obras sinfónicas y óperas de siglos pasados y
comienzos de este siglo mientras excluye música del barroco o de
cámara de todas las épocas, cine de comedias de producción europea o
del Hollywood "independiente", teatro de Broadway y literatura de
ensayo o crítica ligera, tal como Newsweek, Time, Psychology Today,
Playboy, Vogue, Harper's. l.a clave podría ser una obra que baga
reflexionar pero no mucho, que no innove en patrones estéticos aunque sí busque un cierto perfeccionismo, que ejerza una mirada crítica sobre
las expresiones sociales y artísticas pero sin cuestionar las bases del
sistema.
Siguiendo el esquema, la cultura media baja buscaría sólo expresiones
en que el contenido sea el elemento más importante y ese contenido
debería presentar siempre elementos simples, fácilmente asimilables,
que acentúen los valores convencionales en las relaciones sociales y
personales y por ello mismo, con tendencias relativamente conservadoras.
El arte debe ser fundamentalmente romántico y representativo y por
ello, alejado de todas las expresiones realistas o de ficción altamente
imaginativas, así como de abstracciones o elementos no figurativos.

La cultura baja, compuesta por los sectores obreros, se acerca sólo
marginalmene a las expresiones culturales que no estén destinadas a
públicos masivos, pero hay una di&lt;;eriminación de sexo en lo que se
refiere tanto a las representaciones -donde los roles de mujer y hombre
deben estar claramente diferenciados-, en cuanto al consumo: los
hombres se permitirán representaciones femeninas "audaces" y eróticas
en sus lugares de trabajo (la fábrica, el taller) que estará vedadas en el
ámbito de lo doméstico: en la casa sólo se presentarán pinturas
(reproducciones) de arte realista y figuras religiosas, así como fotografías

familiares. En nuestro medio, las preferencias musicales se orientarían
hacia la música "ranchera" y además, cierto tipo de espectáculos
deportivos.
Por último, la cultura cuasi-popular, constituida por los estratoo más
bajoo, generalmente obreros no calificados, que por haber sido descuidada
por los medios de comunicación masiva, ha mantenido pautas sin
muchas modificaciones, en especial en lo que hace a experiencias
religiosas y fiestas populares; aunque en realidad ha sido abandonada
durante mucho tiempo por los científicos sociales. Es recién a partir de
los estudios de Osear I..ewis sobre los marginados de las grandes
cmdades de los países latinoamericanoo que se "redescubre" este sector
como de merecida atención. Claro que todo esto se refiere a sectores que
de alguna manera se hallan integrados a la cultura de masas. Dejamos
aquí a un lado grupos especiales, como los jóvenes pandilleros o los
campesinos, que presentan sus peculiaridades; tampoco se analizan los
grupos por edades. Todas estas extensiones serán fruto de estudios
subsiguientes.
También desde el punto de vista de los usuarios, Pierre Bourdieu
(1979) ha establecido una íntima relación entre lo que denomina capital
escolar (número de títulos o diplomas obtenidos) y las prácticas culturales
correspondientes. En función de la combinación de esos dos elementos
a los que se asocia el origen social (determinado por la profesió~
paterna), puede. encontrarse lo que califica como universo de gustos,
con tres categorías: el gusto legítimo, propio de las fracciones de clase
más _elevadas, ricas en capital monetario y en capital escolar; el gusto
medw, donde bay una marcada preferencia por las obras menores del
arte mayor o en las mayores de artes menores y que sería propio de
vastos sectores de clases medias; por último, el gusto popular, presente
en los sectores populares de la población, que está en función inversa del
capital escolar. Para Bourdieu, el gusto es el resultado de un aprendizaje
que culmina y comienza a la vez en la "naturalización" de los gustos,
dándole categoría de fenómeno natural a Jo que sólo es el resultado de
distinciones creadas a partir de experiencias e intereses divergentes.
Acepto esto último como una característica de nuestras sociedades
industriales complejas, pero me parece que el esquema de Bourdieu es
poco riguroso a la hora de distinguir las categorías de los gustos y las

�44

Bricolag,

clases sociales, las que permanecen vagamente diferenciadas. Creo que
es ¡n,ible calificar las categorías de Já cultura por el agrupamiento de
los usuarios y asimismo, que los objetos oonsumidos pr~ntarán cierta
tendencia a manifestarse en oobortes, pero hace falta mucha investigación
empírica al respecto:
Esto último nos oonduce a un punto en el que ha ooincidido la
mayoría de quienes han abordado el fenómeno cultural: el de trabajar no
oon los usuarios sino oon los objetos producidos, cualquiera sean las
leyes que regulan su circulación.
Durante mucho tiempo se pensó, un tanto ingenuamente, que los
objetos producidos por los seres humanos en una cultura dada respondían
a necesidades y que estas eran naturales, producto o efecto de las
oondiciones biológicas. No vamos a analizar aquí el origen y destino de
esta inadecuación, pero sí podemos marcar que en la actualidad, salvo
ea el caso de unos pocos reduccionistas o biologicislas, esa ooncepcióa
ha sido totalmente superada.
Uno de los que hace ya un tiempo planteó una alternativa es Jean
Baudrillard (1969). Para éste, el mundo cultural oontemporáneo es un
mundo de objetos en circulación. Esta circulación se efectúa siguiendo
cierlas reglas que no dependen de la naturaleza del objeto en sf sino de
las que se crean en el mismo proceso de intercambio, habida cuenta de
que estos intercambios alcanzan una autonomía relativa de la cualidad
intrínseca de los objetos: las leyes del consumo hacen que el objeto
devenga en signo, independiente de su función y valor originario,
circulando arbitrariamente y sólo en razón de su manera de significar.
Lo que hará que la circulación deba someterse a una nueva y distinta
racionalidad: lo que cuenta ahora es la estructura de las relaciones
significativas entre los signos, mientras que el objeto sólo puede
circular como signo y no como objeto. Nótese que, desde otro nivel de
análisis, esto ooncide con la perspectiva de Bourdieu ya mencionada:
los objetos clasifican de alguna manera a los usuarios. Una de mis
hipótesis, que no podrá probarse ni analizarse a fondo ea este trabajo,
es que Jás líneas de fractura de la clasificación no coinciden, en
Monterrey, con las que pueden encontrarse en otras culturas ni tampoco

J. M. lnfanú: La cultwr, d,Mt1111m,y

45

coa el comportamiento de las posibles variables analizadas
comparativamente oon Olras regiones o ciudades de México, como el
Distrito Federal (Ciudad de México).
En una perspectiva similar, la llamada escuela sovi~tica de semióti'-1
ha tra~jado en los últimos afios en lfaeas convergentes y ha paitulado,
a partir de la noción de signo, un pasaje desde la literatura a la sociedad
en general, creando una clasificación que permita hablar de una
tipología de las culturas (LOZANO, J. 1979). Los elementos de la
cultur~ se relacionan entre sf como los signos en una lengua: ninguno de
ellos.tiene un valor absoluto y su significado depende del conjunto de
relac10nes que guarda con los otros y con los usuarios. Este conjunto de
relaciones se constituirá como un modelo, que ¡n,ee un sistema de
reglas. El análisis del sistemas de reglas permitirá descubrir un código
que funcione como código dominante para una cultura dada.

No hay que olvidar, por último, que en las sociedades complejas
actuales el Estado interviene de forma más o menos directa en el aparato
cultural (C.W. Milis, 1964). Esto cobra especial relevancia en el Tercer
Mundo, donde el Estado asumirá un papel mucho más activo en el
control y difusión de la cultura (también quizá sea válido para los países
del llamado "socialismo real" y en ciertos sectores de Europa, pero esta
discusión no forma parte de este trabajo).
. En resumen, creo que hablar de cultura nos coloca en un complejo
sistema que aún no ha sido suficientemente especificado, ni en sus
elementos ni en sus relaciones. Arriesgando una visión provisional,
propongo un esquema como el que muestra la figura l, con la aclaración
de que no es más que una propuesta; que debe tomarse "objeto" en un
sentido simbólico y no se lo debe confundir con algo roncreto y de
existencia sensible. También debe considerarse la idea de teoría como
un sistema de explicación o interpretación del mundo que abarca desde
los mitos hasta las llamadas teorías cienúficas, pero que de ninguna
manera se reduce a estas últimas; el término entorno se refiere a medio

�46

Bricnlag,

J.M. lnfant,: La cu/Jura rk Montmey

.,

OBJETOS
_I' CONST11IJIOOS
"
y
J_¡;- ORDENADOS ,
JENGUAJEJ
l I

.. •

1/

ESTABLECIMIENTO
DE ORDEN Y
REGIAS

K

i

~

RE!.AClONES
SOCIALES .

ClRCUlACION
DE
OBJETOS

' TEORIADE
LA TECNIGA

1

1-----1

NECtSIDAOES

OTRAS
NECESIDADES

,

..

~ FORMASDt

'.

SUBSISTENCIA . '

liTRAS'J
TEORIAS

47

ambiente o habitat e incluye eJ medio f!sico y materiai y todo lo que está
allí, incluyendo los sistemas simbólicos de todo tipo. El lenguaje es la
lengua natural, dejando los otros tipos de lengua al sistema de los
objetos o de las teorías. A pesar de que en algunos casos se ha insistido
en los limites geográficos de la nación, quede claro que no es ese el
enfoque con que aquí se utiliza el término entorno y otros sistemas
culturales.

1

OTRAS FORMAS
DE
SUBSISTENCIA

r--

_,

APARICION DE
INSTITUCIONES
COMPLEJAS

.

1

INSUFIC~CIA O
CONTRAOICCIONES EN LAS
FORMAS DE
SUBSISTENCIA

:;·.
r
.;,

:,,,

Los datos

J'

'

TECNICAS DE
MANEJO DEL
ENTORNO

ESTADO U
OTRO
ORGANISMO
REGULADOR

CLASES
SOCIALES

i.

V

- cNTORNO _Le

_,

CONSTRUCCION
DEL ENTORNO
.

"

OTROS SISTEMAS 1
CULTURALES J

RGURA 1. Sistema de la cuHura

.OIAJSION DE
TEORIAS

1
1&lt;

'

-

A partir de este esquema general analizamos los artículos que aparecieron
en los periódicos locales en las secciones culturales. Obviamente, esos
artículos se refieren a objetos culturales variados y excluyen otras
manifestaciones de la cultura que deben indagarse por otros métodos.
De los objetos encontrados pudimos establecer trece categorías: 1)
académico-científicos, que se refieren a eventos universitarios o
desarrollados por instituciones científicas o de enseñanza y que incluye
ciclos de extensión académica y formación continua; 2) artes visuales,
incluye galerías privadas, museos públicos y privados, exhibiciones
oficiales y formas arquitectónicas locales y regionales; 3) danza, en sus
variedades; ballet clásico y moderno y bailes folklóricos; 4) cine, que se
limita a exponer críticas y comentarios sobre los filmes exhibidos; 5)
espectáculos de estilo circense; 6) crítica cultural y artística, incluyendo
ensayos de humanidades y ciencias sociales; 7) efemérides y lo relacionado
con ellas; 8) entrevistas a creadores o artistas o actores; 9) música'; 10)
publicaciones, incluyendo comentarios y reseñas; 11) actividades
religiosas; 12) teatro; y 13) vida cotidiana, que es una categoría residual
pero también tiene un significado especifico, como ya veremos. Como
se puede notar en una primera aproximación, lo que los periódicos
locales entienden por cultura es una variopinta colección de cosas y

�48 BricoJag,

también, que están exclum varios aspectos: 1) las formas de subsistencia
en su relación con el lenguaje y las clases sociales; 2) la estructura de
las necesidades en relación a la subsistencia y el entorno; 3) una variada
colección de objetos culturales que incluye desde los instrumentos
técnicos de dominio del entorno hasta los que específicamente han sido
considerados como surgidos de la actividad cultural, en especial: a) el
consumo de libros y otras publicaciones, b) el consumo de discos y otras
formas de reproducción musical, c) el cine, d) la televisión en sus
múltiples formas, una de las cuales, las antenas parabólicas, tienen en
Monterrey una difusión que seguramente es un caso singular en el orden
mundial, e) el sistema de vestimenta, f) la fotograffa y otras expresiones
visuales, g) otro tipo de publicaciones periódicas, diarios y revistas, h)
otros objetos culturales de la vida cotidiana: casas, muebles, aparatos,
automóviles.
Las categorías anteriores deben ser pulidas, ya que algunos de los
objetos, al pncter ser calificados en más de una, demuestran que el
criterio de exclusión no opera eficientemente. Asimismo, debe aclararse
que, en la medida en que se está intentando clasificar los objetos en sl
mismos, no pondremos mucha atención en las diferencias de enfoque y
perspectiva que los periódicos ponen en sus noticias, lo que en sf puede
ser un objeto de la cultura, el de las otras teorlas que surgen come
resultado de la construcdón de necesidades en función de la circulación
de objetos.
Lo que encontramos fueron las siguientes conjunciones y
clasificaciones.

1) Entre las actividades académico-científicas, sobresale la
participa,ción de las universjdades, pero hay un elemento significativo:
de las siete instituciones que en Monterrey reclaman para sf el título de
universitarias, sólo tres participan en la generación de eventos científicos
con trascendencia para la propia institución, destinados a la comunidad
científica local o nacional. Por otro lado, si tenemos en cuentra que una
de las universidades recibe sus ingresos en casi su totalidad de los
estados federal y local, la participación del Estado en las acciones
académicas es ligeramente superior a la mitad: el 52% de estasactividade,

J. M. lnfant,: La cultura de Montm,y

49

cuentan con auspicio o patrocinio directo o indirecto de organismos
estatales. Habría que comparar esto con otros pafses, ya sea desarrollados,
ya tercermundistas, para poder interpretar adecuadamente este fenómeno.•
Otro aspecto que interesa es el de la relación con los Estada; Unidos
de América, dado lo que hemos postulado sobre las cercanías en
influencias entre México y EEUU. Pues bien, cerca de un 30% de los
eventos se vinculaban con países extranjera;, o sea aproximadamente
un tercio; del total de estos eventos, el 80% lo hacía con EEUU. ¿Qué
es lo que EEUU aporta? En algunos casos, conferencistas, personas con
amplia experiencia en un determinado campo del saber que vienen a
ilustrar o enseñar los últimos avances scbre cómo hacer ciertas cosas·
en otros casos, simplemente se trata de intercambios de experiencias,'
como los que St: dieron en un encuentro de historiadores tejanos y
neoloneses.
De entre los encuentros de este tipo, hay dos que merecen comentarios
especiales: uno es un simposium de periodismo. De las instituciones
universitarias existentes en Monterrey, cuatro ofrecen la licenciatura en
comunicación o disciplinas similares; se trata, básicamente, de formar
profesionistas capaces de trabajar en producción tO!al o parcial de
medios de comunicación. ¿Cuál es el sentido de un simposium como
éste? ¿El interés de la institución organizadora por mostrar a Ja
comunidad que sus egresados son los mejor prepararos? Esta interpretación
no parece muy fiable, en la medida en que el simposiwn estaba abierto
-previo pago- para quien quisiera participar. Sin embargo, llama la
atención que la mayoría de las intervenciones estuviesen relacionadas
con el periodismo escrito; para un país como México, con una enorme
masa de analfabetas funcionales, el periodismo escrito representa un
desafío especial: ¿qué y cómo hacer leer a gente que no concede a la
lectura ningún valor?, ¿pndrá el periodismo contribuir a esto de alguna
manera? Ya hablaremos más adelante, cuando hablemos de publicaciones
(10), del posible valor que la lectura tiene para el público regiomontano.

Otro, es un coloquio cinematográfico. También vinculado con las
llamadas ciencias de la comunicación (ninguna de las universidades
tiene una carrera especial en cine) el evento estaría destinado a informar

�50 Bri&amp;olag,
y profundizar sobre las múltiples formas de la apreciación cinematográfica,
en especial la crítica. También debemos vincular esto con el apartado
sobre cine (4). Lo interesante es que el coloquio, más que sobre el cine,
abordó aspectos colaterales más vinculados al periodismo, tales como
el problema de la legalidad jurídica y económica de las antenas
parabólicas y el cine vía satélite.
Paradójicamente, mientras gran parte de los eventos que tienen
influencia extranjera Jo son por parte de los EEUU, gran parte de los
eventos organi7.ados por instituciones estatales no universitarias lo son
sobre aspectos de la identidad y cultura fronteriza. ¿Será porque estado
y universidades difieren sobre la naturaleza de los procesos culturales?
¿Será porque el estado, cuya estructura básica está vinculada al poder
y por Jo tanto al ejercicio del control, no puede dejar de percibir en toda
ruptura cultural una amenaza al mantenimiento de este control?
En la medida en que los procesos sociales son connaturalmente
históricos, todo tipo de tradicionalismo cae en múltiples contradicciones;
sin embargo, la defensa de identidades culturales cae siempre en éstas
cuando no se entiende que la preservación de la identidad de un grupo
cultural que debe coexistir en una sociedad abierta y plural no puede ser
el resultado de preservación de estructuras cliacrónicamente superadas.

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2) El arte visual comprende, como ya quedó dicho, todo lo que esté
relacionado con experiencias de este tipo en el orden estético. Dado que
la ciudad es relativamente nueva, no es raro que la mayoría de estas
experiencias estén desvinculadas de la obra arquitectónica y sí se
relacionen con la plástica (entendida ésta principalmente como la
pintura de caballete); aunque esto último sí es más sorprendente: de las
múltiples formas de arte visual (pintura, grabado, dibujo, fotografía ,
escultura, alfarería) sólo la pintura está ampliamente representada; las
otras expresiones casi no cuentan.

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Tal como ya habíamos postulado, el estado tiene una alta participación
(más del 56% en las actividades de este rubro). Aquí sí podemos pensar
que esto es mucho más de Jo esperado, dado que gran parte de las
actividades podrían escapar al control del aparato estatal, ya que se trata

l. M. l,ifa11J&lt;: ú, cllbwa tú M°"""'Y

51

de actos privados -la pintura que se ejeroe en un taller y se comercializa
o e~e en galerías privadas-. ¿En qué y cómo participa el estado?:
propomendo y patrocinando concursos de pintura, de fotografía;
desarrollando labor de promoción de artistas mexicanos (editando
libros _con sus obras, subsidiando exposiciones itinerantes O en el
~xua?Jero; actuando como marchand o promoviendo exposiciones
mdrv1duales; difundiendo -a manera pedagógica- obras nacionales 0
extranieras). Donde el estado participa de manera absoluta es en el rubro
de la arq~itectura (quede claro una vez más que es en Ja generación de
notas penodfsucas; lo interesante sería saber por qué los periódicos
locales parecen no prestar ninguna importancia a la arquitectura privada).
Porque_iusta_mente es aquí donde hay un elemento importante a analizar:
cualquier v1S1tante de Monterrey puede advertir en una inspección
ocular de la cmdad la influencia que en el diseño de edificios en
especial 1':5 de uso privado, tiene la arquitectura de EEUU. Sin emb;rgo,
en los_ art1culos analizados las referencias al extranjero prácticamente
no eXISten .. Es com~ si la visualidad pudiera expresarse de manera
autónoma e mdepend1ente de las tendencias internacionales que dominan
el campo.

°:

l_as notas sobre arquitectura, resaltan las referidas al diseño
urbanISUco, .aun cuando es n~toria la forma "espontánea" en que ha
crecido la cmdad de Monterrey.
En lo que hace a la obra plástica, la mayoría de las exposiciones
están representadas por obras que han sido elaboradas sobre cánones
frg_urat1vos. La pregunta aquí es si esto representa una tendencia
umversal (una especie de retorno) o marca una característica significativa
de la cultura regromontana, la de no poder despegarse de Jos patrones
más tradicionales.

3) Siendo la danza, probablemente, la más antigua de las artes es de
espem que toda sociedad le brinde apoyo y posibilidades, así co~o un
lugar_ importante en las expresiones comunitarias. Asociada en un
prmc1p10 a ntos correspondientes a ciclos vitales importantes, perdura
hoy no sólo en esas formas sino también como expresión con valor
autónomo, con apego al placer estético en sí mismo y con valor de goce.

�52

Bricolag,
J. M. lnfa111,: la culturad, Mo111,my

La danza denominada folklórica seda representativa de la primera de
estas modalidades mientras que el ballet clásico o la danza moderna lo
serian de la segunda.
Lo primero que se constata a través de la información recogida es
que no existe en Monterrey un cuerpo de ballet estable en ninguna de sus
modalidades. Con el adjetivo estable quiero significar también profesional,
o sea integrado por personas cuyo modus vivendi sea la danza. Claro que
hay gente que "vive" de la danza: hay academias (instituciones que
"enseflan" danza) destinadas a desarrollar entrenamiento en expresióo
corporal e incluso hay una escuela oficial ·patrocinada por el estado
federal que prepara casi desde la niñez. La pregunta obvia es: ¿qué pasa
con los jóvenes que demuestran talento en estos estudios? ¿Hacia dónde
se dirigen?

..,

La paradoja es que, además, el 78% de los espectáculos dedicados
a mostrar alguna de las modalidades de la danza han recibido alguna
fonna de patrocinio oficial. Ya sea que se trate de un ballet folklórico
regional formado por miembros de un sindicato de trabajadores de la
educación, ya sea el Ballet Nacional de Senegal, todos reciben algún
tipo de apoyo

Por cierto que el público regiomontano ha podido presenciar .
espectáculos de ballet de alta calidad, a pesar de no contar con cuerpos
estables, y la pregunta a hacerse aquí es si la posibilidad de apreciar ·la
danza está asociada o no a esta circunstancia; en otros términos,
¿influye el hecho ~ contar con un cuerpo de baile en la difusión
cuantitativa y en la distinción cualitativa del gusto por la danza? ¿Hasta
qué punto el público regiomontano puede distinguir el buen del mal
ballet? ¿Hasta qué punto está sensibilizado para apreciar la calidad de
un ballet clásico? Soy conciente de que es necesaria investigación
adicional para contestar a estas preguntas, pero en mi experiencia puedo
afinnar que hay una tendencia general del público regiomontano al
aplauso fácil, lo que no babia muy bien de sus capacidades discriminativas, .
ya sea respecto al ballet, ya en relación a otras expresiones; sin
embargo, las dudas persisten en lo que hace al tipo de público, sus
antecedentes socioculturales, educativos, etc.

53

4) En lo que hace al cine, la generación de artículos sobre esta fonna
de arte es escasa. Aclaremos una vez más: no se trata de que no haya
cine, sino de la forma en que es apreciado, presentado o evaluado a
través de las secciones culturales del periódico. El número de salas de
cine en Monterrey y su zona metropolitana es de 81. Si a eso le sumamos
la cobertura que ofrecen los llamados video-dubs, podemos pensar que
las posibilidades de exposicióo al eme son bastante altas. Pero aquí nos
tropezamos otra vez con el problema de la calidad y la selectividad del
público. Admitiendo como supuesto que no todo el público aprecia el
mismo tipo de pelfculas y que el público es heterogéneo en su conformación,
¿cuáles son las posibles tendencias y las regularidades de su
comportamiento?
Una rápida visión de la cartelera cinematográfica nos muestra que
hay un claro predominio de las películas producidas en EEUU, y que
prevalece el denominado cine de diversión o de evasión. El llamado
cine de arte o cine de contenido es prácticamente nulo y el público
regiomontano adicto al cine de calidad se conoce informalmente "cara
a cara" a través de la concurrencia a las escasas exhibiciones de este
tipo.
¿Con un cine con esta modalidad, qué puede aparecer en ia prensa
como reflejo? Prácticamente muy poco: alguna que otra crítica sobre las
novedades que se exhiben y notas aisladas; por ejemplo, que se
ofrecerán conferencias sobre diferentes aspectos de la actividad
cinematográfica, a cargo de un especialista del Distrito Federal, 0
declaraciones sobre el carácter de la reseña de Acapulco. Los críticos
con producción permanente son menos de los dedos de la mano y, al
menos en un caso, se trata de una apología de lo trivial. Como ya dijimos
en el apartado 1, qué valor puede atribuírsele a la crítica y sus efectos,
dado que se está ante el círculo vicioso de un cine deficiente que no
educa el gusto y a la vez el cdtico no puede recomendar obras de calidad
que presenten otra perspectiva.
Lo curioso aquí es que el estado también tiene una alta participación:
por un lado, como promotor, a través de la llamda Cineteca, cuya

actividad sólo ha generado una nota periodística; por otro, como

�54 Bricolag,
J. M. lnfanJ,: la cW/Mra d, MonJ&lt;rrey

exhibiclor, coatrolando la llamada CompaiUa Operadora de Teatros, S.
A, empresa paraestatal dedicada a la distribución y ¡:oseeclora de una
vasta cadena de exhibidoras en todo el paJs, inclufclo Monterrey.

5) El circo ha sido siempre un espectáculo popular; sabida es la
historia del
que le dieron los romanos para apaciguar y "alienar" a
sus incipientes masas y su resurgimiento en el siglo XVIIl se efectúa con
las mismas características, la de incorporar las tradiciones y demás
elementos populares. En México, una variedad del espectáculo circense
es el palenque, donde fundamentalmente se conjugan la actuación de
intérpretes de canciones populares con las peleas de gallos, más algunos
otros elementos. tomados a veces de las ferias populares v otras fiestas.

=

Quizá el ser un espectáculo popular hace que la preocupación
perioclfstica por este tipo de espectáculos esté reducida a su mínima
expresión: las notas que recogen las actuaciones de estos espacios
apenas aparecen. ¿Será porque los periódicos están hechos por periodistas
que, en general responden a los valores de las llamadas clases medias?.
¿o porque lo popular no es motivo de interés por no ser novedoso?
¿Puede estimarse, de todas maneras, la participación popular y la
influencia de estos espectáculos? En el caso del palenque, pareciera que
el atractivo está en que se puede ver y apreciar desde muy cerca a los
artistas que la televisión sólo presenta a través de la insalvable valla de
la distancia electrónicamente modelada; y a la inversa ocurre con el
circo, sustituido por los juegos electrónicos del aparato televisivo,
destinado a desaparecer: ya los payasos no ríen ni hacen reir, como nos
lo mostrara Fellini hace ya tiempo.

6) El rubro que contiene la maya- cantidad de producciones es el que
se refiere a la crítica cultural y artística y a los ensayos. Debe quedar esto
muy claro, ya que podrían darse aquf malinterpretaciones: entendemos
por ensayo un género de exposiciones o expresión de ideas en el que no
hay una distancia o diferencia absoluta entre fantasfa y realidad, entre
imaginación y dato, entre construcción sobre lo percibido e hipótesis
preclictora, entre discurso coa arreglo a patrones culturalmente compartidos
y discurso elaborado a partir de sensaciones personalmente elaboradas,
mientras que la crítica, además de los elementos ya mencionados, se

55

ejercerla con respecto a una obra en particular o sea que su origen es una
expresión concreta de la praxis humana, y tiene como objetivo explfcilo
o implfcito el producir cierta desmitificación de la expresión analizada
para asf recontelctuarla (o contextuarla, simplemente). Sin embargo, los
limites entre una y otro son a veces, de todas maneras, borrosos e
imprecisos.
¿Qué son las cosas que preocupan a los críticos locales, los que
constituyen, en cierta medida, una muestra de la intelectualidad
regiomontana? Una primera y somera inspección de los datos muestra
un hecho significativo: hay dos nombres que se repiten coa mucha
frecuencia y entre los dos cubren el 28% de este rubro; o sea que más de
la cuarta parte está acaparada por sólo dos pensadores. Ahondando en
el análisis, se puede apreciar que el tema principal que abordan es lo que
podríamos llamar la "identidad" de lo mexicano: quiénes son, de dónde
vienen y qué características tienen los habitantes de México. Pero hay
más: los supuestos teóricos que manejan ambos podrían ser ubicados en
lo que se conoce como valores conservadores o tradicionalistas; en
ambos casos, se trata de revisar la historia y la estructura social para
determinar Jo l!Ue no debe cambiar, para rescatar las verdaderas
interpretaciones. No se debería contar la historia mexicana en términos
de la lucha indígenas/españoles, conquistados/conquistadores,
reaccionarios/liberales, sino que deberíamos proponer otra interpretación:
los españoles trajeron progreso y civilización a América; la iglesia
siempre defendió las auténticas libertades en contra de la opresión; el
machismo no es un síntoma cultural de una patología sino una expresión
folklórica que no daña a nadie; los llamados héroes nacionales estaban
plagados de defectos mientras que los vencidos eran en la mayoría de
los casos los portadores de los únicos y verdaderos valores morales; el
triunfo de ciertos grupos se debió a causas fortuitas mientras los
vencidos, que son intrínsecamente incapaces de errores o faltas morales,
se resignaban calladamente a su destino en la virtud de la templanza,
confiados en que un ser todopoderoso los reivindicará finalmente. Por
cieno que esto da para discusiones muy profundas sobre la epistemología
de lo social, sobre el valor de las interpretaciones imaginarias acerca de
uno mismo y su propio grupo y las repercusiones que esto tiene en la
acción social y sobre todo, por qué son sólo estas expresiones unilaterales
las que tiepen cabida en los periódicos locales mientras que ver.;iones

�56 Bricol•g•

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alternativas o contradictorias no tienen espacio. Esto últ'.mo cobra
especial importancia en la medida en que entre es_ta_s ulumas se
encuentra lo que podríamos denominar la ideología oficial del estado
mexicano actual. ¿Hasta qué punto se convierten los penódicos, ~r
este hecho en opositores?. ¿cuántos lectores tienen estos pubhcIStas. ,
¿qué infl~ncia y alcance?, ¿basta qué punto la difusión de est~ ideas
se traduce en comportamientos concretos?, ¿qué condiciones de eXISten~ia
reflejan estas ideas y en qué medida la lucha ideológica es la expfl:SIÓ!l
simbólica de otras luchas y viceversa?
El resto de Jos ensayos varía en calidad y en temática casi hasta el
infinito: es posible encontrar notas sobre la educación musical en
Latinoamérica, Jo emitido por la televisión en un sábado por la _noche,
Ja identidad cultural en la frontera norte, un balance crítico de expos1c10nes
de la plástica neoleonesa, la importancia social y cultural de las
orquestas juveniles, las características que debe tener un ensayo para ser
considerado como tal, las formas de presentación de la canción popular
yucateca, la importancia de la virgen de Guadalupe en el proceso de la
fo~ación de una pretendida conciencia nacional, las loas a la abnegada
y oculta labor de los maestros de escuela primaria, un intento por datar
a Ja música, un recuerdo para un artista local incomprendido, un esbozo
de teoría de las expresiones y percepciones de las fonnas visuales, una
crítica a ciertos sistemas de premios en las artes, la crfttca concreta de
tres libros y muchas cosas más.

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Si, como ciertas teorías del discurso sostienen, la unidad de _aquél
está dada por el destinatario, la primera pregunta que surge es qui~□- es
el destinatario de toda esta obra: ¿tienen los productores una 1~ea. um&lt;::1
(lo que personalmente yo estaría dispuestoª. descartar en prmc1p10).,
¿cuántos son los destinatarios?, ¿pueden 1dent1ficarse algunos rasgos en
común?

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Paralelamente, me interesaría resaltar otro aspecto: ¿no es sospechoso
que Ja producción de en.sayos y críticas sobrepase con mucho a la
producción de objetos culturales concretos? Podríamos pensar que ~ada
Ja pobreza de la producción concreta los intelectuales suplen mediante
Ja riqueza de la imaginación las carencias evidentes, como s1 pudiéramos

encontrar en la fantasía algwi consuelo ante la ¡rivación.
Quiero destacar también el númtro extra&lt;rdinariamente bajo de
crítica de libra;: mientras que en la; periódiros de circulación
nacional ésta ocupa un espacio comiderable, en los periódiros locales
es prácticamente ine:mtente: aunque retomaremos esto en el apartado
10, parecerla que los libros son cosas de las que se puede hablar pero su
lectura es algo diferente; algo fuera del universo de posibilidades de
acción.
notas de

7) Toda cultura debe realizar un pennanente retomo del pasado
sobre el momento actual, una Vllelta del tiempo sobre el presente, para
asf mantener su identidad. Los héroes del pasado deben retornar como
modelos para las generaciones actuales, mostrando lo que debe hacerse
y lo que debe preservarse. Estos recuerdos son reactualizados por los
.ciclos temporales, con la magia de los números que sugieren que ciertas
fechas valen más que otras. No hay ninguria razón, en realidad, para
pensar que un número representa un valor especial frente a otro, pero
_siempre hemos permitido que ese valor mágico se nos imponga. En
realidad, creo que ése es su principal valor: ¿cuándo debemos recordar
el pasado?, ¿en todo y en cualquier tiempo y lugar? Sería el caos de la
memoria; un cuea·to de Borges nos muestra la imposibilidad de la
realización de esta fantasía; en la medida en que la memoria debe estar :
he&lt;:ha de olvido para poder ser tal, los recuerdos deben tener un order.
que signifique el olvido de lo no ordenado.
· Los hechos que la comunidad regiomontana recuerda oo pertenecen
sólo a la propia comunidad sioo que demuestran la integración a la
humanidad y al sistema occidental. Entre las efemérides celebradas en
las semanas muestreadas tenemos, por ejemplo, un recuerdo de Ja
Revolución Francesa, el aniversario de Lord Badea Powell, el dla
mundial de la astronomía, todas correspondientes a personajes y eventos
de la historia universal, junto con los aniversarios de Francisco I.
Madero, José Vascoacelos, la bandera nacional (de úidole patriótico
general), pero también de José Eleuterio Gonzá!ez, un médico local del
siglo pasado, destacado por su labor humanitaria.

�58

Bru:o/agt
l . M. l,ifa111,: ÚJ cllitura dt Monltrrey

8) Las entrevistas periodísticas suelen ser un medio eficaz para que
un autcr dé a conocer una parte imponante de su pemamiento en fonna
de divulgaciál, ayudando de esa forma al público a comprender sus
ideas. Las entrevistas que aparecen en el p¡:ríodo analizado no presentan
a ningún pensador o intelectual local, shio a gente que participa en
Monterrey de algún evento y que por ello es entrevistada. En uno solo
de Ja¡ casos el entrevistado es un personaje local; se trata de un rabioo
a quien se pregunta sobre la manera de sobrellevar su carga cult~ en
un medio tan diferente en valeres y la entreVJSta cae en lo coudiano
intrascendente, al pr~guntársele sobre algunas modalidades de la comida
ju(!fa.

. . ,. us otras entreVJStas presentan tanta diversidad cuanto entrevistados
bay_y en todas se trata de exponer alguna de las ideas (o síntesis de ellas)
expuestas en la conferencia o acto que los trajo a Monterrey.

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9) ¿Olalessoo las activxlades musicales más im¡utaiiesde Mootcrrey?
Ya mencionamos que tanto Bourdieu como Gaus entienden la música
como uno de Ja¡ principales productos culturales de discriminación.
Son pocos, por otra parte, los pensadores sobre la cultura que han
dedicado a la música reflexiones con cierto nivel de profundidad y
extensión. Lévi-Strauss, en el comienzo de las Mitológicas, dedica una
serie de interesantes canentarios a la comparación entre Ja¡ mi~ y la
música serial (Lévi-Stra= C. 1968). Siendo la música un lenguaje -un
sistema de comunicación- presenta sin embargo una característica
impensable para un sistema tal: su intraducibilidad. Y es quil.á porque
en aros lenguajes las comtrucciones, aún las mctafllricas, sm 111".toofmicas
en su base, mientras que en la música toda obra es una metáfora pin,
sin dcscoostrucciones posibles ni relaciones metonímicas entre lo
representado y su rcprcscntante.

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ID primero que constatamos es que la mitad de las presentacione5
musicales (48%) tienen patrocinio directo del estado (incluida la
universidad), repititodosc el fenómcoo ya taotas veces apmtallo F..n
cuanto a las obras presentadas, la fcrma de ser presentadas y dcmas la
variedad es mucho mayor.

59

Se destaca, entre OlrdS cosas, que 1) los grupos musicales de la
ciudad son adscriptos a instituciones que representan al estado
indirectamente, pero que no hay (p. ej. una orquesta sinfónica) participacióo
del Estado local en esto. ¿Será porque la orquesta sinfónica es muy
cara? Este argumento no es válido porque otros estados de menor
presupuesto en el pafs tienen su orquesta sinfónica y además porque en
Nuevo León hay una orquesta sinfálica, la de la Universidad Au16noma
de Nuevo León. Podríamos pemar que con ésta es suficiente y esto me
parece un argumento adecuado, si no fuera porque estoy profundamente
convencido de que la actividad musical es muy pobre porque la
burguesfa regiomontana, que es profundamente inculta, Jo es mucho
más y de manera especial en el caso de la música.• Retomando y
ampl'.ando ~l pensamiento de Claude Lévi-Strauss, podríamos decir que
la m~1ca difiere de otros lenguajes porque su ejecución y apreciación
reqweren de mucho mayor cultivo que el de los otros lenguajes de las
artes: es más fácil que cualquiera se sienta poeta o pintor y coja unos
colores o unas palabras y las acomode en un orden que pretenda tener
valor poético o pictórico, que la operación musical de acomodar
sonidos, lo cual exige destrezas educadas; 2) otro elemento es que una
de las universidades privadas tiene una escuela de música y una
orquesta de cámara. Este hecho constituye un esfuerzo que, para la
lógica con la que habitualmente funcionan las universidades privadas
en el medio Qa de la ganancia ecooómica) no hay mucbas explicaciones,
pero debe destacarse que es algo que contribuye a esa educación
musical a la que otros sectores no parecen prestar la más mfnima
importancia. Adicionalmente pueden aportarse más da~ en este sentido·
por ejemplo, que ninguna radioemisora transmite música de la vulgarmen~
denominada clásica: sólo dos de ellas -la del Estado y una privadaded~n una ~ dos horas, respectivamente, a la música de este tipo. En
la e~ISOra pr1~ada se emiten grabaciones disc~ográficas sin que se baga
rungu_n enunciado más que el de la obra, su autor e intérprete(s) sin
mención alguna a las partes de la obra, ni tampoco referencias que
contextúen -su importancia en la historia de la música o en la producción
del autor-, comentarios crlticos o cualquier otra cosa que permita algún
desarrollo especial de la sensibilidad. Un segundo ejemplo proviene de
la experiencia directa: todavfa hoy es posible que en una obra como una
sonata, un concierto, una sinfonla, etc., que estén compuestos por varios
movimientos, el público aplauda entre movimiento y movimiento,

�60

Bricolage
J. M. Jn/anJt: La cumua (U Mo11tt"tY

cortando el ritmo de la obra y sobretodo, ¡demostrando un profundo y
total desconncimiento sobre cómo debe escucharse un concierto!
Las obras interpretadas en los coociertos no presentan una preferencia
especial, habida cuenta de que la actuación de ~ camera~ podrfa
haber ¡redispJCSIO hacia ciertos autores o expreslOlleS paruculares:
pueden encontrarse mimCOS represc111an1es de todas las épocas y todos
los estilos: Johan Sebastian Bacb, Georg Telemann, Antonio Vivaldi,
Nicolo Paganini, Wolfgang A Mozart, Arcángelo Corelli, Franz Llsz1,
Jobannes Brabms, Ludwing van Beetboven, Cesar Franck., Maunce
Ravel, Robert Schumann, Claude-Acbille _Debussy, Anlonin Dvorak,
Gustav Holst, George Gershwin, Camille Sáint-Saens, Bedricll Smetana,
Sergio Prokofiev, Samuel Barber. Es evidente que no puede hacerse una
clasificación como las que ya hemos apuntado, dado que es imposible
hacer a partir de aquí una clasificación de gustos. Si ¡lira Bou~ieu El
clavecín bien temperado marca la diferencia entre el gusto legfümo y el
guslo medio, aquí no podríamos decir lo mismo; así como si ~I estrato
alto de Gaus se caracteriza por preferir cierto tipo de música, esto
tampoco vale aquí. Para empezar, es sumamente dificil ver a miembros
de la alta burguesía en UD coocierto y puedo asegurar que no es porque
desprecien las representaciones locales y acudan a New Yorle o a
Houstoo en busca de este tipo de placeres: 8!-'5 viajes a estos lugares son
sólo ¡lira visitar Macy's o Toe Gallery (sus ~ en materia de ropa
son generalmente, pa- otra ¡llrte, conservadores y convencionales).
·Qull!nes son los asistentes a conciertos? A manera de hipótesis,

~ que el público musical de Mooterrey _se divide en ~ tipos, los
cuales oo presentan lfncas de fractura a partir de la clase SOCJal: se trata
de 1) UD pequel'D pullado de melánanos; 2) los familiares de inttrprete~
de las orquestas o conjuntos y 3) algunos despislados. Y además, que s1
bien es posible encontrar ciertas preferencias en cuanto a gustos, lo que
cvahlan es la calidad interpretativa y no el estilo musical. Es por esto
que, impresionados ¡xr ciertas ejecucioocs de tipo li~ro, prodigan ~u
aplauso más allá de lo que los requisitos de calidad sugieren: se prem13
la actuación, en el sentido teatral del ttrmioo.
las crónicas recogen, asimismo, aunque en contadfsimas excepciones,

61

la presencia de música popular, como la música rancllera o también el
jazz en su variedad culta y algunas represcnlaciones operísticas. Todas
estas son expresiones minoritarias, lo cual nos lleva a plantearnos otras
inquietudes: ¿por qué la música "en vivo" eslá sobrcrreprcsentada por
la que es más dificil en ejecución y no hay un mayor número de
reprcsentaciooes de música más ligera o popular? ¿Eslá esta última
confinada a la grabación o al a¡llrato de televisión?

10) También se da cuenta de publicaciones, pero como ya lo insinué,
son muy pocas las rcsenas de libros y otras formas de publicar; se trata.
más bien, de noticias sobre libros. Para hacer comparaciones, además,
son menas las noticias sobre publicaciorJCS que sobre música o sobre
artes visuales, lo cual puede tornarse como un indicador indirecto de un
fenómeno ya mucllas veces denunciado como uno de los símomas de la
crisis de la cultura occidental contemporánea: la ausencia de lectura, la
desaparición del lector como un ser de importancia en este mundo; el
libro como objeto de consumo, como cosa que sirve ¡lira hablar de ella
pero no para leer.

En dos casos, al menas, puede asegurarse que se trata de eso: son
notas que, a manera de publicidad disfraz.ada, aluden a colecciones que
se encuentran en promoción en tiendas de consumo masivo; el lenguaje
usado es el de la publicidad y no el del comentario intelectual sobre las
virtudes del libro, por lo que la intención es clara: oo se promueve la
lectura, sino un objeto de adorno doméstico.

Das notas se refieren a publicaciooes locales en la modalidad de
revistas, una corno órgano in1cmo de una empresa y otra como revista
de arte y disel'D dirigida al público inte~do en estas aspectos, pero
abierta en su diliEión. En los dos casos puede apuntarse III dato que
refuerza lo ya dicho: los artículos son sumamente breves (una o dos
cuartillas) lo que no permite el más mínimo nivel de profundidad. Claro
que puede justificarse esto a ¡llrtir de la mención del público al que están
destinados, ya que tanto los obreros y empleados de una empresa como
el público del arte visual oo son público lector (aunque por razones
diferentes, sin duda).

�62 Bricolage
J. M . l,ifanJe: La cu/twa de MolUm&lt;J

Las reseñas especificas sobre libros son cuatro: dos pertenecen al
mismo rcseflista y se refieren a libros de pensamiento conservador, una
tercera a un texto biográfico sobre Marilyn Monroe y la cuarta a un libro
editado en inglés (y por ese mismo motivo me atrevería a decir que de
imposible o'nula presencia en ninguna librería local). ¿Es esto lo q~ se
lee en Monterrey? Me gustarla decir que no, que esto no es representativo
ni cuantitativa ni cualitativamente del tipo de lecturas que aqul se
hacen; sin embargo, tlementos adicionales como lo son el pequeño
número de librerías, la alta concentración en ellas de libros con destino
a un uso preponderantemente académico -O sea, recomendado o exigido
por la cátedra, y por lo taoto sin exigencias de publicidad adicional-, la
alta concentración de best sellers de dudosa calidad en los libros no
representados en el tipo anterior, son todo elementos que ponen en du_da
la existencia de un público lector de calidad, avalado esto por las propIBs
experiencias con alumnos universitarios, aún en los cursos de graduados.
En cuanto a la participación del Estado, está presente en el 38.9% de
los casos, ya sea como editor, como patrocinador, como vendedor o
como promoror (esto último en calidad de compradot de libros con
destino a las bibliotecas públicas).

11) En el sentido amplio de cultura, el rito y en especial _el rito
religioso es un elemento constituyente fundamental. No nos refenremos
a lo sacro en el sentido durkheimiano, sino sólo a la expresión de
actividades vinculadas concretamente al sector institucional representado
-y organizado. por las iglesias.
Un acontecimiento que Sll'!Citó una serie de notas fue la reunión
nacional de los obispos de la iglesia católica en Monterrey. Reunidos
¡:ma tratar asuntos pertinentes a su propia organización, los administradores
aprovecharon la ocasión para hacer públicos algunos planteamientos
que no por reiterados dejan de ser la expresión del lugar que hoy ocupa,
polltica y socialmente, la iglesia católica en el quehacer cultu'.31 de
México. Entre los elementos curiosos a destacar figura la denuncJa con
aires de indignación que se hace a la "penetración" de "sectas" que
pondrían "en peligro" la "fe". El entrecomillado es mio, para poner de
manifiesto el enorme valor etnoctntrico con que se usan todos estos

63

conceptos en el discurso eclesiástico: la propia actividad es de "llevar
la salvacióo", "la buena nueva", la "solución a los problemas humanos",
mientras que la actividad de los grupos religian que no son el propio
grupo es de "penetración" o sea de ali,¡ un tanto ilegal, que ejera:
alguna forma de violencia (moral o fisica) y que se implanta en contra
de la "naturaleza" de las cosas. Un fenáneno interesante a estudiar a
partir de aqul es si ea todas las culturas aparece un discwso de este tipo
o es sólo en aquellas en que hay una institución religiosa dominante con
excltliividad. Asociado con esto, habría que estudiar el efecto sobre las
formas polfticas, en especial la democracia: ¿es posible la democracia
política en una sociedad cuya cultura genera mensajes de este tipo?,
¿basla qut punto estos factms están asociados?
Más interesante aún, es el repertorio de posible factores causales que
provocan esta situación: ¡:ma el pensamiento oficial de los dignatarios
católicO!I, el origen de esta situación se puede ubicar en l. la influencia
estadounidense en la cultura mexicana, la que acarrearla, junto con sus
valores ideológicos sobre la organización de la vida social y material,
el peso de su tradición religiosa particular (cualquier cosa que esto sea);
2. el analfabetismo religioso (la poca lectura e información sobre
religión que los mexicanos eStamos dispuestos a asimilar); y 3. la mala
preparación en que vive el pueblo mexicano (incapaz, según esto, de
discriminar entre verdad y error). Además de C()mljtuir un excelente
ejemplo de lo que comúnmente llamamos distoo.ión de la pera:pción de
la realidad a partir de los valores ideológicos, el análisis del primer
punto puede ser aquí extremadamente interesante: ¿pueden adquirirse
los valeres culturales en préstamo dc manera aislada o cualquier rasgo
cultural conlleva una carga de signifx:ado que excede su carga signiflC8nte
aislada? (Quizá esto sea muy di.f[cj] de explicar y tratar aquí, pero
coostituye' uno. de los problemas másintcresames de la transferencia de
los medios.lécnica¡ -también instrLll!entos culturales- de una cultura de
¡JÍ!si:s des¡¡rrolládos a les subdesarrÓilados; el problema es s~ p. ej., un
tráétor puede' transferirse como instrumento sin el COITespondieme
cambio en el modo de producción.).
Dado que el estado mexicano es activamente laico, no sería posible
encontrar aquí referencias a su participación en estos acontecimientcs;
de esto precisamente se queja uno de lC6 altos funcionarios de la iglesia

�64

Bricolq,
l. JI. lll{o,,l,: ú,

católica en el sentido de que se coana a ésta en sus actividades y
funciones. Si profundizáramos en las relaciooes que la religión guarda
con el estado de Mtxico seguramente encontraríamos que éstas soo
mucho más complejas de lo que superficialmente pareoc y que en la
vida cotidiana lo sacro y su valor de ¡nsentación por intermedio de la
institución religiosa adquiere valor de exceso; por ejemplo, es común
que la inauguracióo de un local comercial sea "bendecida" por un
sacerdote (haciendo depender el éxito en Ja¡ negocios de la gracia
divina, inverticndo en el rito católico la fórmula calvinista).

•

•

12) Coo el teatro volvemos a la presencia del estado: el 73% de las
actividades teairales fueron originadas por organismos estatales pero,
como siempre un dato aberrante: teniendo la Universidad estatal una
escuela de artes csctnicas, ia participación de ésta es nula; hay mayor
presencia· de una universidad privada que de aquella.

En conexión con esto, las i!C!ividades que el estado patrocina están ,
divididas por mitades en dos tipos:. l. las que están destÍnadas a formar _
gente de tealrQ (cursos para áctaes, directaes, csccnógrados, dramaturgos,
etc.) y 2. el teatro en sf mismo (producción de obras). En el primer caso,
se trae a especialistas nacióoales reconocidos a exponer su experiencia
en alguno de loo múltiples aspectos del teatro; es evidente que esto está
destinado a un público con· un interés especial y que el sentido de estas
actividades no repercutirá en la cultura regiomontana más que
indirectamente; la pregunta a formularse es justamente la que corresponde
a esto: dada la poca cantidad de representaciones y el aún más escaso
público que concurre a ellas, ¿es el teatro en Monterrey una subcultura
reducida a su mlnima expresióo o tiene un alcance generalizado?
En lo que-hace al segund9 aspectQ y en una evaluación que no puede
hacerse a partir de las cróoicas analizadas, podría decirse que en la
mayoría de los casos hay calidad interpretativa, creatividad en la puesta
en escena, madurez en la p~ucción (prueba de ello son los premios y
menciones.que se obtienen a nivel nacional); sin embargo, diflcilmente
una obra puede mántenerse en cartel durante una temporada, lo que
implica, automáticamente, la participación del estado con alguna forma
de suh!iidio.

'"""'º d, MDN«my 65

Al lado de esto, suelen presentarse ,;iertas obras ligeras, del tipo
comedia de costumbres, que utilizan la fama de alguna pareja de moda

en la televisión nacional y que se presenta un fin de semana con dos tres
funciones, donde la participación del personal local se limita a vender
los boletos para la función (y limpiar la sala al finalizar). Estas
expresiones corresponden a las que Gaus ubica en los sectcres medio
bajos, pero mi hipótesis es que aquf hay un deslizamiento y soo los
medios altos los que acuden a este tipo de espectáculai.
También hay teatro experimental (el que ha sido calificado como
"off-Broadway'') pero es imposible para mf hacer una evaluación
conjunta de su importancia y efectos.
13) La categoría de vida cotidiana, que como hablamos apuntado es
una categoría residual, cobra a la luz del análisis un significado:
pndrfamos decir que encontramos aquf, mayoritariamente, un conjunto
de actividades o comportamientos que pndrfan ser caracterizados como
ideologías prácticas en acción o modos de asumir en la vida cotidiana
las cosmovisiones del mundo.
Ejemplos de ello son l. actividades relacionadas con la ancianidad,
ya sea orientadas a que la comunidad acepte la presencia y el valor de
los ancianos, la creación de instituciones destinadas a protegerlos y
defenderlos, desde disposiciones legales hasta albergues y asilos; 2.
notas sobre los pobres, la pobreza y las acciones individuales o grupales
destinadas a paliar la condición de tal; por cierto que no puede
pretenderse aquf ningún intento de interpretación en términos de
filosofia polftica o teoría económica. Se trata, solamente, de acciones
que, generalmente desde perspectivas asociadas a valores religiosos,
tienden a suavizar las dificultades de la pobreza. En una sociedad donde
la economía no permite una polftica de bienestar social amplia, estas
acciones son los sustitutos culturales de ella. En cuanto implican
consumo de energia y redistribución de bienes, una análisis estructural
de su significado en la cultura está todavía por hacerse; 3. Las creencias
populares pueden extenderse a innumerables facetas, como "curaciones"
milagrosas, ritos para conseguir ciertas gracias, en especial matrimonio,
procesiones -en particular hacia el Santuario de la Virgen de Guadalupe-

�66

Bricolage

- la diaaética -una fikrofía de vida con reminiscencias orientales y
pretensiones terapéuticas-; 4. rita. ceremoniales asociados a transiciones
estacionales, como la fiesta de la cerveza que coincide con el inicio de
la primavera y que pueden interpretarse simultáneamente en dos
sen!icos: como reminiscencia de antiguas culturas campesinas y como
la presencia permanente de la fiesta como necesidad humana.
Quedan sí, algunos acontecimientoo aislada; que constituyen el
verdadero residuo de todas estas actividades.
Aunque la .naturaleza de este trabajo no permite obtener conclusiones,
dado que es una aproximación a la cultura regiomontana construida a
partir de fuentes parciales y como toda aproximación no puede darse
nada de manera definitiva, arriesgaré, a modo de sfutesis, alguna; de Ja;
hallazgos que pretendo haber encontrado o corroborado:
En primer lugar, la permanente presencia del estado en la actividad
cultural organizada; tal como también lo sugerí, habría que comparar
con otras sociedades y culturas si hay ciertas regularidades o si se trata
de un caso especial. Ea todo caso, desde el punto de vista de las pa;ibles
transformaciones o cambios en la cultura y a partir de ella, el control del
sistema estatal se convierte en elemento indispensable; el otro aspecto
a considerar es hasta qué punto ese aparato del estado puede ser sensible
a Jas necesidades cambiantes o propiciar él mismo ese cambio.
En segundo lugar, las categorías de Bourdieu y Gaus, en la medida
en que son expresiones de lo empírico, deben ser revisadas. Desde una
perspectiva epistemológica, esto demuestra cuáles son los límites de la
construcción conceptual a partir del dato. Ada;ado a esto, está el
fenómeno de traslación de niveles: hasta qué punto loo deslizamientos
en el gusto de acuerdo a los estrata; sociales pueden ser un fenómeno
"natural" o responden a interrelaciones entre Jo construido por la cultura
y la acción en la que ésta misma se construye.
Vinculado a ello, hay un tercer aspecto a analizar: por qué la
burguesía de la; países tercermundistas no actúa como sus similares de

67

J. M. lnfanJe: la culturad, Monterrey

sociedades avanzadas, emitiendo a través de su com rta . t
po m1en o un
J.uicio de va¡or sobre los que es significat·
Inda d
1vo y so bre Jo que no
y Ja g:ns::~~~ns~~:~~:~o~:s
sus propios modelo¡
quizá con más se .
.
es es como podrema;,
gur1dad, encontrar meJores explicaciones para ello.

{~u~:~~~~as,

Como cuarto aspecto la od rdad
.
de la llamada cultura po~ularmno puaJede
adquieren las_ expresiones
de ese
'do
rnrse con prec1s1ón a partir
parte :~: ~ qu(Pela prensa no recoge esas expresiones en la mayor
• .
s. or 10 mena;, la prensa consultada· ha cie
pubhcacmaes vespertinas de corte "amarillista" y "se~ .y li rta~
que sí muestran algunos de esta; as tos ne
cmna sta

!~

;:~~~-ntose irracionales en grado sumo::porno:~!~~

=~~~;:;

1::

De todas las d~das e interrogantes que todavía quedan sólo más
meiores mvest1gac1ones podrán dar cuenta.
•
y

Notas
l. De esas ocho semanas se tomaron cuatro =-'"-''
.
n·iano,
· Norte y Porvenir). El análisis se realizó
,-.=•cos matutmos (ABC
. ,
culturales que se mencionan ea esos
'ódi
sobre las expresiones
mismos -tomados ést
. pen cos Y no sobre los periódicos
os como ob¡etos ailturales..
al
resulte dificil hace
.
aunque en gunos casos
r una ta¡antc separación entre ambos ,.....,..
-,-.os.
2. Un corolario interesante de esto sería la obligad

lle '6

•
'da
a re XI n sobre el papel
que Jas umvem
des juegan o deben jugar ca el
ailtura: en qué sentido puede hablarse de la unive::-oor de la
como centro generador especial de objetos ailtural
ás oamencana
"sociedad civil".
es, m allá de la

3. La afirmación de la inailtura de la bur esf.a
.
aquícomounaafirmacióna . .
gu
reg10montana debe tomarse
en este trabajo. Se basa pn:iri q~e por el r~:io~ento no puede demostrarse
en mi prop10 CODOC1DUento personal de ese sector

�68

Bricolage

. . docente en los centros educativos .de esta ciudad, pero
y en m1. expenenaa
estoy dispuesto a recibir todas las pruebas en contrano.

DEL NEGRO CONTINENTE Y DE SU
CONTENIDO

Referencias bibliográficas
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B0URDJEU, Pierre 1979 La distinctwn. Crilique social du jugement, París:
Les éditions de Minuit.
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Latinoamericanas.

MANUEL CONTRERAS

GAUS Herbert 1979 "Análisis comparativo de cultura alta y cultura_popular",
' Mexicana de Ciencias PoUtu:as
• Y socr.au;.),
· ,__ ano
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96, pp. 15-59.
LEVI-STRAUSS, Oaude 1968 Müológicas l. Lo crudo y lo cocülo, México:
Fondo de Cultura Económica.
WZANO Jorge 1979 "Introducción a I.otman y a la escuela de Tartu"' en Jurij
(.y otros) Semiótico tk la cultura, Madrid: atedra.

Lo que voy a decir tiene que ver con las mujeres ele distintos modos. Uno
• algo, no mucho, sobre la sexualidad ele los
de ellos .es que pretendo decir
seres humanos, y en particular sobre la de las mujen:.s; de esta última
espero decir lo suficiente como para no tener .que seguir hablando ele ella
. en términos particlllares.

WTMAN

MILLS, C. W. 1964 Potkr, polüica, pueblo, México: Fondo de Cultura
Económica.

Otro, es que me decidí a hablar lo más que pueda acerca ele! sexo
femenino desde el punto de vista psicoanalítico, motivado por el
cuestionamiento, ya antiguo y sin embargo lamentablemente vigente
para muchos, de una mujer notable.

•~pe"'!"""

M0NSIVAJS, Carlos 1983 "La nación de unos cuantos y las
, t·1cas. Notas sobre la historia del término "cultura
nacmnal
roman
-·••·,.,___en,
México", en PACHECO, José E. (et al.) En torno a la • ......,a na,--,
México: Fondo de O!ltura Económica Sl!P/80, PP· Hí0-228.

Me refiero a una llamada Sirnone que reivindicó el derecho de las
mujeres a pensar y a hablar y sobre todo a ser pensadas como hablantes
y a ser habladas como pensantes. Ella, esta Simone del bellover, nos
enseñó a todos, hombres y mujeres, a mirar al sexo femenino ele distinto
modo y esta es mi manera de rendirle un homenaje.
Partiendo pues de su decir, mi primera tarea será legitimar mi propio
discursó ace.rca de un sexo del cual quiero hablar sin que sea el mío.

�70

Bricolage

El segundo sexo coinienza con un epígrafe que hace mandataria la
tal legitimación. Dice la cita de Poulains de la Barre: "todo cuanto ha
siclo escrito por los hombres acerca de las mujeres debe considerarse
sospechoso, pues ellos son juez y parte a la vez".
Al dejar constancia de que he leido el epígrafe no pretendo librar mi
escrito de la sospecha, pero si me gustarla salvarlo de una descalificación
sexista anticipada. Recurro para ello a un razonamiento de la misma
Simone de Beauvoir.

Dice ella: Si "los hombres son juez y parte, las mujeres también.
¿Dónde encontrar un ángel? En verdad, un ángel estarla descalificado
para hablar, pues ignorarla todos los elementos del problema,en cuanto
al berrnafroclita, se trata de un caso muy singular: no es a la vez hombre
y mujer, más bien no es ni hombre ni mujer".'
As! pues, me asumo como parte y desde alll trataré de combatir,
hasta donde me sea posible, eso que se llama ideología, con objeto de
minimizar las distorsiones de mi dicho.
Antes de pasar a los aspectos propiamente psicoanallticos del
problema, quiero extraer y destacar lo que a mi juicio es el planteamiento
central de lo afirmado por Simone en El segundo sexo.
Dos asertos son los que subrayo, el primero es la denuncia, implícita
en el titulo mismo de su libro, de que la mujer ha sido vista históricamente
como el otro. El otro no en el sentido lacaniano sino como el sitio de la
tercera perrona gramatical, el sitio de lo ajeno, de lo extraño, de lo
distante; nunca desde la cercanía de la primera persona, de lo propio, ni
siquiera desde el diálogo posible implicado en el tú, en lo tuyo, en lo de
ustedes, sino como lo de otra parte, como el otro sexo.

A partir de alll reclama el derecho de las mujeres a ser consideradas
como seres humanos puesto que aspiran a trascender, horrando as! las
diferencias entre los dos sexos. Aunque advierte que salir del lugar del
otro en que históricamente han siclo colocadas por el hombre implica un
combate también consigo mismas. "En efecto, dice Simone, al lado de

M. ConJreras: Del negro colllinenle y su conlenuic

71

la pretensión ética, también hay en él la tentación de huir de su libertad,
y constituirse en cosa; ese es un camino nefasto por pasivo, equivocado
y perdido. Y entonces resulta presa de voluntades ajenas, mutilado en
su trascendencia y frustrado de todo su valor. Pero es un camino fácil:
así se evita la angustia y la tensión de la existencia auténticamente
asumida."ª
El segundo aserto, que a mi juicio resume su postura como mujer
ante la historia, es que todo sujeto, y en ello no hay distinción entre los
sexos, "se plantea concretamente a través de los proyectos, como una
trascendencia; no cumple su libertad -dice ella- sino por su perpetuo
desplazamiento hacia otras libertades. No hay otra justificación de la
existencia presente que su expansión hacia un porvenir infinitamente
abierto. Cada vez -prosigue- que la trascendencia vuelve a caer en la
inmanencia, hay una degradación de la existencia en un 'en sí' de la
libertad en artificiosidad; esa calda es una falta moral, si es consentida
por el sujeto; si le es inllingida, toma la figura de una frustración y de
una opresión: en los dos casos es un mal absoluto". Subrayo especialmente
la frase que sigue: "todo individuo que tiene el cuidado de justificar su :
existencia, la siente como una necesidad indefinida de trascenderse".,

Desde esta perspectiva, ella aborda lo dicho por Freud y el psicoanálisis
que conoció en el momento de escribir su libro. Repasemos brevemente
lo dicho por Freud antes de recurrir a las opiniones de Simone de
Beauvoir a ese respecto.
Para Freud, "la vida sexual de la mujer se divide siempre en dos
fases, Id primera de las cuales es de caráter masculino, mientras que la
segunda es específicamente femenina". Así, "el desarrollo femenino
comprende dicho proceso de transición de una fase a la otra, que no
encuentra analogía alguna en el hombre".•
"El agente empleado -dice Freud- para restringir la sexualidad
infantil es ¡:recisamente aquel interés genital narcisista que se concentra
en la preservación del pene."

�72 Bricolag•
M. Colllrera: Del

"En el hombre -continúa Freud- sul:6iste como residuo_de la influencia
ejercida por el complejo de castración, cierta medida de menosprecio
por la mujer, a la que se considera castrada."
"Muy distintas, en cambio son las repercusiones del complejo de
castración en la mujer. Esta reconoce el hecho de su castración, y con
ello también la superioridad del hombre y su propia inferioridad, pero
se rebela contra este desagradable estado de cosas."•
Dice luego Freud que la mujer tiene tres caminos para enfrentar ese
desagradable estado de CC&amp;S: "o asustada por la compración de sf
misma con el varón, se toma insatisfecha con su clítoris y renuncia a su
sexualidad en general, o se aferra neciamente .a su masculinidad
amenazada conservando basta edades insospechadas su frustrado anhelo
de tener alguna vez un pene, o entra al aro cultural deseando el pene del
padre, y a través de él un hijo que le supla su vergonzosa carencia."
· Esto último, naturalmente, si consigue asumir la pasividad propia de
su sexo.
"Invariablemente -dice Freud- la niña comienza por considerar la
castración como un infonunio personal. .." pero, "una vez admitida la
universalidad de esta característica negativa de su sexo, desvalorizase
profundamente toda la feminidad."•
A causa de su inferioridad anatómica la niña ba de desprenderse de
la madre, ,¡uien no puede ofrecerle el preciado miembro porque
tampoco lo tiene. Cito textualmente a Freud: "el desprendimiento de la
madre es un paso importantísimo en el desarrollo de la niña e implica
mucho más que un mero cambio de objeto... se observa paralelamente
con el mismo, una notable disminución de los impulsa; sexuales activos
y una asimilación (¿doma?) de los pasivos". "La transición al objeto
paterno se lleva a cabo con ayuda de las tendencias pasivas, en la
medida en que hayan escapado al aniquilamiento. El camino hacia el
desarrollo C:e la feminidad se abre asf para la niña."•

'"I'º conJUU,u, y 1u conJtnidc 13

Freud concluye que "nunca estará justificado hablar de una libido
femenina".•Precisa también que la frecuente frigidez sexual de la mujer
~ siempre es psicógena y accesi~le a la labor analftica sino que se
Impone la hipótesis de una condicionalidad constitucional e incluso la
de la intervención de un factor anatómico.•

En cuanto. a los efectos de ese desarrollo ~ la mujer adulta, Freud
enumero los siguientes: la feminidad conlleva "un elevado montante de
narcisismo"; una debilidad superyoica; la mujer es vanidosa como
compensación de su inferioridad física original; al pudor, cualidad par
excellence femeruna, le adscribe la intenéión primaria de encubrir la
defectuosidad de los genitales. "Las mujeres -dice- no han contribuido
sino muy poco, a los _descubrimientos e inventos de la civilización; pero
qu~ sf han descubierto por lo mena; una técnica: la de tejer e hilar."
j~vmen por qué!, porque las hebras remedan "la preciada vegetación
pilosa que oculta sus genitales", 10 por supuesto vergonzantes.

Finalmente, last but not leas~ las mujeres tienen "un escaso sentido
de la just!cia", son en~idi~, sus intereses sociales son más débiles y
su capacidad de subl1maCión de los instintos menor que la de los
hombres.
No ol:6tante la declaración de Freud de que sus afirnJaciones acerca
de la feminidad eran incompletas, fragmentarias e ingratas, a más de su
famosa frase de reconocimiento de límites al considerar el mundo
psíquico femenino como el continente negro del psicoanálisis su
pensamiento, tan indudablemente talentoso en otros sentidos ha ~ido
tan determinante y su nombre se ligó tanto a la verdad en psidoanálisis
que lo dicho por él_ permaneció inmodificado por mucho tiempo. En lo
'.eferente a la mu¡er debe haber contribuido también la ideología
imperante.

Las críticas a las afirmaciones temerarias de Freud provinieron
generalmente del mundo profano al psicoanálisis, lo cual de ninguna
ma~e~a les_ resta mérito, como veremos. No fue sino basta que la
femm1dad, ¡unto con toda la teorfa psicoanalítica, comenzó a repensarse
a la luz del ternario real, simbólico, imaginario, que esos planteamientos

�74 Bricolage
M. Contreras : Del negro conlinenlt y su contenido

comenzaroo a cambiar. Pero antes de llegar allf,.repasemos lo que las
mujeres, por voz de la Beauvoir, dijeroo de lo dicho por Freud.
En forma bastante mcxlerada, diría yo, contundente, fundamentada
y respetuosa, se aborda la crítica al psicoanálisis en El segundo sexo.

Para patentizar que sabía de qué bablatm, Simone de Beauvoir
comienza el capítulo defmiendo el psicoanáhsis de manera por de~~s
clara. Dice que "el inme~ progreso realizado por el psicoanálIBJS
pecto de la psicofisiologfa radica en ,considerar que en la vida
;~quica no interviene ningún factor que no revista_ un sentido humano;
Jo que existe concretamente no es el cuerpo, obJeto descnto por los
sabios, sino el cuerpo vivido por el sujeto". Por tanto, "la naturaleza no
define a la mujer, ésta se define a sí misma al retomar a la naturaleza por
su cuenta en su afectividad", 11
Con esta sola, atinada definición, ya las hipótes~ freudianas de
condiciooalidad constitucional e incluso la de intervenc1~n de un factor
anatómico ·~en por tierra por contradecir la esencia misma del saber
analftico.
Desde el mismo lugar se cuestiona el determinismo sexual . que
Freud plantea para explicar la feminidad'. ade~ás de seiialar,
razón, que para él, la mujer es una especie de macho castra~ • Está
claro -dice ella-, que Freud ha calcado la descripción de 1~ muier sobre
la del destino masculino, del cual se ha limitado a mcxl~&lt;:3r algunos
rasgos" . De esta suerte "la libido es una fuerza de sentido viril.
1 Diremos1
otro tanto del orgasmo" y por ende "las mujeres que a canzan e
orgasmo son mujeres virilizadas"."

~.!usta

Contundentemente la Beauvoir afirma que "entre los psicoanalistas,
el hombre es definido como ser humano, y la mujer ~o hemb~;.cada
vez que ésta se comporta como un ser humano se dice que 1m'.ta al
macho". o Hasta aquí, Simone de Beauvoir y su. ~obado bumaDJSmo.
Volvamos ahora al terreno mismo del ps1coanáhsis.

75

Comenzaremos diciendo que tenemos que reconocer que Freud, en
su abordaje de la sexualidad humana tenla una seria limitación: estaba
demasiado próximo a la biología. Por eilo hablaba de sexualidad en vez
de amor, por ejemplo; por ello volvería continuamente a la biología en
su afán de ballar allf respuestas, algunas veces en flagrante contradicción
coo la esencia misma del descubrimiento analftico.

Uno de los puntos de su teoría en donde se aprecia claramente su
limitación para entender lo humano a causa de su proclividad biologista
es nada menos que en su manera de pensar el complejo de Eclipo.
Suena escandalizante, lo sé, y no, no voy a cuestionar aquí la
vigencia en general de su descripción del complejo de Eclipo como
universal, porque no es ésta la mejor ocasión para hacerlo, pero si quiero
dejar seiialado que es necesario repensar si sus observaciooes tienen
validez universal, o si se ajustan y dan cuenta de cómo se presenta la
conflictiva triangular en ciertas estructuras neuróticas únicamente,
corno podría ser el caso de la fobia, enteramente similar a la propia
experiencia edfpica de Freud.
Quiero decir que tal vez no tcxlos los padres cumplen o incumplen

su función a la manera del de Juanito y que Jo ocurrido y observado en
otras estructuras nos obliga a pensar en la función paterna corno algo no
unívoco como Freud nos lo enseñó.

tan

Pero en fin, pu ~1 ,aumento me interesa subrayar algo por demás
evidente: que para Freud, entre pene y falo no hay mucho diferencia, de
manera que la sola observación de la anatomía por parte de los pequeños
seres numanos, definía según él, su destino. Por decirlo con palabras de
Lacan:
"Nos dicen que la exigencia de una madre ca provee""' de un falo
oos explica muy bien que su hijo le sirve de soport,:, harto
ICII, para caa prolongación imaginaria.
Ímaginario, y se

En cuanto al niño no hay duda, varón o hembra, localiza muy tempranamente

�76 Bricolage
M. Con1r,rtu: D1/ tugro COllliMnJe 1.ru conJtnido

el falo, y, se nos dice, se Jo otorga generosamente a la madre, es espejo o
no, o en doble espejo. La pareja deberla coincidir muy bien en tomo a esta
común ilusión de falicización reciproca. Todo debería suceder a nivel de
una función mediadora del falo.
Ahora bien, la pareja en cambio se encuentra en una situación de conflicto,
incluso de alienación interna, cada quien por su lado. ¿Por q~? Porque el
falo, si me permiten la expresión, se pasea. F.stá en otro lado. Todos saben
dónde Jo pone la teoría analltica: se supooe que el padre es el portador. F.n
tomo a él se restaura el temor a la pérdida del falo en el niAo, la
reivindicación, la privación, o la molestia, la nostalgia del falo en la madre.
Ahora bien si en tomo a la falta imaginaria del falo se establecen
intercambi~ efectivos, imaginarios entre madre e hijo, lo que lo convierte,
en el elemento esencial de la coaptación intersubjetiva, el padre, en la
dialéctica freudiana, tiene el suyo, eso es todo, ni lo cambia, ni lo dona. No
hay ninguna circulación. La única función del padre en el trio es reptacntar
al portador, el que detenta el falo. El padre, en tanto padre tiene el falo: Y
más nada".14

Está claro: falo para Freud es igual a pene.adulto, pene del padre. Sí,
el falo circula imaginariamente, pero sólo entre quienes no lo tienen de
verdad. Es cuestión únicamente de que la realidad haga evidente quién
verdaderamente Jo tiene. Desde esa perspectiva se entiende que el niño
aprenda a postergar hasta tener uno como el de papá y que renuncie
mientras tar.to a Jo que sea y que la niña por su parte tenga que resignarse
a que nunca Jo tendrá o neciamente aferrarse a su minúsculo falito de
segunda representado en el clftoris o sensatamente domesticarse y
aspirar a sustituirlo en la maternidad. Pene-falo Jo mismo. La anatomía
determinante del deseo.
Con el ternario Jacaniaoo el falo no es únicamente real y asentado
sobre el órgano pene, ni sólo imaginario para la mujer madre, su
producto, y el padre intcrdictor, sino que se pasea como significante
u b i ~ metonfmicamente, como un meteoro siempre evanescente
en todo lo que se desea. Nadie Jo tiene, ni siquiera los que tienen pene
de a deveras, y los que creen tenerlo aun cuando sólo sea imaginariamente,
dejan de cir.:ular por la vida porque ya no buscan.

•

77

Los iluminados buscaoo,es son todos seres humanos, todos
simbólicamente castrados, con o sin pene, todos ·descantes, hombres o
mujeres.

Pero entonces, ¿oostó con liberar el psicoanálisis de sus ataduras
biologistas para cumplir el sueño de la Beauvoir de consideramos todos,
mujeres y hombres, como seres trascendentes? Pues sf, aunque no por
eso, afortunadamente, somos enteramente iguales.
Lacan dijo: "la mujer no existe" y causó un gran desconcierto. Así
eran las afirmaciones de Lacan: escandalosas. Con esa frase responde
a la necesidad de sacar a las mujeres del Jugar del otro que tanto ofendía,
justificadamente, a Simone de Beauvoir. Existen las mujeres, cada
mujer existe, como cada hombre. Existen los seres humanos. La mujer
no existe.
En su seminario Encore (mal traducido como aun; deberla ser: otra
vez) Lacan aborda el problema de la sexuación humana, pero en el lugar
justo de donde nos hace señas. Desde el Jecho.

Al ubicar el enigma en el l(h)echo, lo hace ponieudo el énfasis en
donde debe ponerse, en el lecho donde se consuma el hecho, donde se
hace el amor, es decir, en el goce. Allf nos distinguimos, allí somos
distintos y en esa diferencia, de esa diferencia, de esa desproporción de
nuestro goce, gozamos cada uno lo que podemos. Dice Lacan, "El goce
del otro, del cuerpo del otro que Jo simboliza, no es signo de amor."u
"Cuando se ama, dice Lacan, no es asunto de sexo." El amor es siempre
recíproco e imposible. "Es dar lo que no se tiene a quien no es". Es
ofrecer lo que no se tiene, lo que falta,. el hueco que dejó el objeto
perdido, a otro en quien ilusoriamente lo ubicamos. Y en el amor eso
ocurre recíprocamente. Cada uno ubica, forrado y adornado por las
vestimentaS del otro, el propio objeto .ª causa del deseo, remanente de
lo perdido y allí en el otro, Jo desea, lo anhela, Jo pide sin conseguirlo.
" Subrayo 1~ imposible del amor para ~ntender por qué dice Lacan que
no hay relac1óa sexual". No hay relación sexual porque en el amor no

�78 Bricolage

hay sexa;; hay reciprocidad en la búsqueda infructua;a, y donde se dice
que hay relación sexual, en el l(h)echo, dorxle la pareja se despoja de sus
vestida;, de sus atue:1dos amada; recíprocamente, sólo quedan Ja;
. respectivos objetos ilusorios y los cuerpos, ya no amados pero sí
anhelantes, que súbitamente sensibles a su incompletud, buscan el
imposible uno, una y otra vez. Y aquí en el goce, cada uno con su propio
cuerpo, se hace notable la diferente forma de gozar. Se nota y se disfruta
la desproporción.
"Ciertamente, dice Lacan, Jo que aparece en los cuerpos bajo esas
formas enigmáticas que son Ja; caracteres sexuales -&lt;¡ue no son sino
secundarios- conforman al ser sexuado. Sin duda, pero el ser es el goce
• del cuerpo como tal, es decir como asexuado, ya que Jo que se llama el
goce sexual está marcado, dominado, por la imposibilidad de establecer
como tal, ese único uno que nos interesa, el uno de la relación
proporción sexual.""

M. ConJrera.r: Del negro conJineme y su contenido

del "otra vez".

Lacan dice más'. hay fórmulas, maternas, hay elementa; topológica;,
hay frases emgmáticas, pero creo yo aquí, por hoy termino, seguro de
que habrá otra vez, s1 no para mí para alguien, porque como diría La
subrayando la inagotabilidad del tema acerca del amor no cesa d can,
escribirse.
'
,
e no

Bibliografía y Notas
1. Beauvoir, S. El segundo sao Tomo 1 Ed. Siglo Veinte Buenos Aires 1981
pág. 23.
'
'
'
2. /bid., pág. 17.

:h(
11. (.)

~ LII

:11-

io
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&lt;·-

1-' Lt

"'

El ser es el goce del cuerpo como tal, es decir como asexuado. El ser
no tiene sexo, el ser es incompleto y busca, irremisible e infructuosamente
completarse. Busca el inasequible uno. Y aquí aparece la desproporción
sexual bajo esas formas corporales enigmáticas que son los caracteres
sexuales. "Al hombre, en cuanto provisto del órgano al que se dice
fálico, el sexo de la mujer no Je dice nada a no ser por intermedio del
goce del cuerpo". Mientras que "la mujer no toda es".17
El hombre goza con su órgano y precisamente por eso, por la
presencia de éste, no llega, dice Lacan, a gozar del cuerpo de la mujer.
Porque precisamente de Jo que goza es del goce del órgano.

3. lbúkm, págs. 24, 25.

4. Freud: S. Obras completas Tomo llI Ed. Biblioteca Nueva 3a. edición,
Madnd, 1973, pág. 3079.
'
5. /bid., pág. 3080.

6. lbúkm, pág. 3082.
7. lbúkm, pág. 3086.

En cambio, "la mujer no toda es". Ella no se acaba ni se resuelve en

un órgano porque no Jo tiene; goza con todo su cuerpo pero al no
agotarse como el hombre en una descarga absoluta, le queda siempre un
remanente, que la hace justamente no toda, no toda nunca.
Y entonces, en esa desproporción se expresa nuevamente la
imposibilidl,d amora;a del uno que se manifiesta en la i:epetición eterna

79

8. Ibídem, pág. 3176.
9. Ibídem.

!O.Ibídem.

�80

BricaúJ11

u. Beauvoir, s. 0p.

ciJ., pog. 61.

¿ffA Y QUE DESI'RUIR LA SALUDMENTAL? 1
12. /bid, p6g. 62.
13. /bitkm, pág. 73.
14. Lacan, J. El &amp;minarlo "La Psicosis" Tomo 3, Paidós, Barcelona, 1981,
pégs. 4S3-454.
1S. I.acan, J. El saninario. "Aún", Tomo 20, Paidós, Barcelona, 1981, pág. 12.

DAVID FLORES
16_I.acan, J. El seminario "Aún" Tomo 20 Paidós, pág. 14.

lntroducd6a
17. /bid., pág. IS.

El título de esta exposición puede parecer extraño o inquietante,
atl'iurdo, o quizá dr.l.stico, pero no Jo he elegido ¡x,r el mero gusto de
provocar tal o cual reacción, sino ¡x,rque me propongo inducirles a un
cuestionamieoto sobre el concepto de salud mental y sobre la ética de
un proyecto psicoterapéutico pensado desde el psicoanálisis.
Los psicoanalistas, los psiquiatras y los psicólogos estudiamos
p¡icopatolor,fa cllnica, dinámica, estructural; desarrollamos nuestra
sensibilidad ante las sutilezas de las diversas entidades p¡icopatológicas, clasificadas, delimitadas y denominadas de diferentes formas
según el enfoque, pero en general, ¡x,co nos detenemos a reflexionar
sobre lo que puede querer decir estar mentalmente sano o enfermo. En
la práctica son frecuentes los diagnósticos intuitivos, más o menos
oosados ea tocia clase de convenciones y criterios ambiguos.

Cuando se plantea el problema de definir la salud y la enfermedad
mental, los psi suelen salir del paso recurriendo al em¡x,lvado expediente
de la cstadlstica, diciendo que es enfermo quien se desvfa de la norma
(la media aritmética), definiendo entooces al enfermo no por su enfermedad, sine por la comparación con "la mayor/a" que de entrada se
su¡x,ne sana, y sin poder, por otra parte, CSlablecer cualitativamente qoc

�82 ,,.,.,,
D. Ftoru: ¿Dutrllir la salwl """"'1?

caiducras serían sanas y qlll! otras serian patológicas. Y si todavía se
arguye que cualquier compatamiento es patológico c ~ se lleva al
extremo, el problema se complica, porque nunca se liace cla";&gt; ·dónde
empieza el extremo ni cómo medirlo. Tenemos pues una defimción en
la que no existe una diferencia cualitativa entre salud y enfermedad y,
como es lógico, queda al arbitrio del cllnico quién está enfermo y en qlll!
grado, quién requiere un tratamiento !llicoterapéutico y de qlll! upo,
etcétera. En fin que, con una lamentable frecuencia, el temor o la
incapacidad de los psi para enfrentar el problema, los conduce a eludirlo
creyendo que lo han resuelto, y a la hora de_la práctica clínica_, _termina
por ser la honestidad profesional, la intehgencia, la sens1b1hdad, la
experiencia, el "ojo cllnico" o el titulo profesional, lo que opera como
criterio y garantfa de la efectividad del diagnóstico y del plan terapéuoco
de un sujeto que ingenuamente va a buscar ayuda (o 1~ llevan) al cllmco
que se supone que sabe muy bien con qué está traba¡ando.
El problema que les planteo es el de si hay ~lguna_ forma de d~fini~
psicológicamente la salud y la enfermedad ps1cológ1cas. Es decir, s1
podemos hacer un concepto de salud y enfermedad mental desde una
teoría que nos explique qué es la mente.
El planteamiento con interrogantes acerca de la conveniencia o la
necesidad de destruir la salud mental tiene dos sentidos pa;ibles: en
primer luga; el de que la salud mental sea algo que estorba, que hace
daño, algo que por algún motivo conviene eliminar: En segundo lugar,
haciendo ~J tle un artificio del lenguaje, está la idea de que lo que
habría que eliminar fuera el concepto de salud mental, supor,ie~o
entonces que la salud mental es en si inexistente y cuyo concepto sirve
únicamente para confundir. Dividiré mi expa;ición en dos partes para
examinar amba; aspectos, que acaso resulten no ser tan distintos como
parece a primera vista. Comenzaré por el segundo.

L El concepto de salud mental; una falacia
En una conferencia titulada El mito de la enfermedad mentaVIbomas
Szasz hacia una alegoría un tanto divertida y un tanto trágica. Decía que
si un hombre sale de uria iglesia diciendo que le ha hablado a Dios, a eso

83

se le llama rezar, pero si dice que Dios ba hablado con él, a eso se le
llama esquizofrenia. Y esto es una forma de decir, entre otras cosas, que
a diferencia de cuando alguien sufre una enfermedad en.sentido propio,
. una enfermedad fisiológica (renal, pulmonar, infecciosa, tóxica ...), al
tratarse de la enfermedad mental uno se topa inevitablemente con una
metáfora. Al tratarse de la locura, el loco, el enfermo mental, no está
enfermo porque tal o cual parte de su organismo esté lesionado o
funcione mal; tampoco está e,nfenño poque él diga estar enfermo ni
porgue su locura lo haga sufrir: está enfermo porque los demás dicen
que está enfermo. Son los otros quienes deciden qué conductas son
sa"45 o normales, y qué otras deben clasificarse. bajo .el rubro de
sfutomas mentales. Pero, ¿mediante qué criterios se determina que
alguien es un enfermo mental? Y ¿quién lo determina?, y ¿por qué?
Si adoptamos por un momento una óptica histórica, vemos que en la
&amp;!ad Media eran las sacerdotes quienes poseían y ejerclan el poder -y
el poder es una cuestión de política- de condenar a alguien, obviamente
contra su voluntad, a ser quemado en una hoguera por hereje, por
practicar la brujería o por hallarse pose/do por el Demonio. En nuestra
época somos los psi quienes tenemos delegado este poder; somos
nosotros quienes decidimos quién está cuerdo y quién está loco. Y
ejercemos este poder respaldados por un supuesto saber, y avalados más
bien por el titulo de psi. Lo ejercemos incluso cuando decidimos tratar
a una persa,a en calidad de paciente, sea que venga por su voluntad o
contra ella, pues ea cuanto decidimos tratarlo, estamos admitiendo
tácitamente que hay algo mal en él, que hay algo que debe ser
corregido. Y esta decisión es un ejercicio de poder que, en el límite,
puede · costar a aquel sobre quien recae la internación en una prisión
denominada manicomio u hospital psiquiátrico, ser victima de tOda
clase de tortt•ras corno los choques eléctricos, las lobotornfas y lobectornfas,
o de esos venenos no mortales llamados psicofármacos. Y todos
conocemos la dramática situación en que queda el sujeto, sin escapatoria
posible, una vez que ha sido etiquetado como loco: lo que diga o lo que
baga puede servir a los otros como prueba de que está loco. Y por
supuesto, cunocemos también ese razonamiento paradójico según el
cual, quien reconoce que está loco, entonces no lo está, o lo está menos
que quien deniega su locura; asf pues, hay de locos a locos, los que creen
estar cuerdos y los que admiten su locura; psicóticos y neuróticos si

�84

B,i&lt;.,.,,
D. Floru: ¡Dulnlir /Q ttúwd """"'/?

lSICdes quieren. Pero la locura sigue siendo enfermedad en ianto es
sanciooada por los otros.

Mencionaba ya la diffcil cuestión de la voluntad Hay personas que,
en ocasiones, deciden por s( mismos que algo anda mal en ellos y buscan
asistencia voluntariamente con un supuesto sabedor de los problemas
del alma, con un psi. Pues bien, hemos de admitir que también a ellos
concierne lo que decla hace un momento, y es que si buscan ayuda es
porque se sienten mal consigo mismos, y si se sienten mal es que piensan
que no es normal Jo que les sucede. Se sienten diferentes a los demás,
porque alguien les ha hecho notar, o ellos mismos han observado que
algún rasgo particular de su conducta, pensamiento o sentimiento, no
concuerda, más bien .:ontrasta con el de los otros, de donde pasan a
deducir que algo está mal, que están un poco enfermos, pues a la
inversa, si estuvieran sanos serian como los demás. De este modo, aún
en el caso de estos neuróticos, poco locos, siguen siendo los otros,
mediante la comparación, quienes los constituyen como locos y, en
consecuencia, en enfermos.
¿Es claro lo que les planteo? Abordo la cuestión desde un enfoque
parcial, podría decir sociológico, y es en este plano donde es evidente
que el concepto de enfermedad mental es una falacia; y como dice
Szasz, el que la locura sea una enfermedad es una metáfora peligrosa.
La de enfermedad mental es una noción que se define en función del
consenso social, colectivo, acerca de los comportamientos, ideas y
sentimientos que debe emitir el hombre sano, esto es, los que emite la
mayoría. En este sentido, insisto, si el loco está enfermo es por que los
sanos lo deciden.
Por otra parte, este consenso implica dos aspectos: por un lado la
idea ya expuesta de la normalidad, es decir, la evaluación de las
reacciones de un hombre según que sean o no compartidas por la
mayoría de los integrantes de una comunidad social arbitrariamente
delimitada:, {el universo estadístico); por otro lado está la aceptación o
la condena moral que el conjunto social otorgue a tales reacciones
individuales. Y podemos ver que este enjuiciamiento moral tiene un
sentido y un efecto político, aunque no se agOle en él. Lo vemos COlf

85

claridad si pensamos en el lugar que se hace ocupar al loco en toda
sociedad. El lugar que ocupa, y que siempre ha ocupado el loco es, como
nos mostró abundantemente la antipsiquiatrla, el de la marginación.
Durante siglos cada sociedad ba creado instituciones para marginar
a los locos. En la medida en que el loco es aquel que DO se adapta a la
realidad, es decir, que no recoooce la realidad tal y como la recooocen
y la aceptan los demás {los cuerdos, la mayoría); en la medida, pues, en
que el loco es aquel que no piensa como los demás, que DO siente o no
se cooduce como los demás, es necesario para la sociedad prOlegerse del
loco para protegerse de la locura. La locura es peligrosa. Y no tanto por
los posible efectos prácticos de la cooducta de UD Joco furioso que puede
matar a ciudadanos inocentes, sino porque la locura, por su sola
existencia, cuestiona al buen sentido, a la razón colectiva, porque
impugna el orden moral y jurídico que la sociedad requiere inmutable
para poder funcionar. La locura hace estallar la lógica de las instituciooes
en el sentido más amplio. La locura es peligrosa y el loco intolerable,
porque la colectividad ve en él lo que no soporta ver en ella misma: la
ausencia de sentido, el automatismo y la inercia; iocfüso, podrla decir,
la transmutación de los valores, el eterno retorno y en fin, esa cosa fea
que como ser sensato me obstino en no ver aunque me siga como mi
sombra. O como escribe Foucault: "Si la locura arrastra a los hombres
a una ceguera que los pierde, el loco, al contrario, recuerda a cada uno
su verdad.'"Y, diría yo, no únicamente la verdad subjetiva, singular, de
cada uno, sino la artificialidad que implica la fijeza del sentido, que
quiere verse natural, verdaderos cimientos de humo sobre los que
construimos la cultura de la que nos gusta sentir orgullo.
Ahora bien, para prOlegerse de la locura la sociedad ha utilizado
siempre, aunque en formas diversas, UD tratamiento muy eficaz, probado
con indudable éxito en Olros campos: la segregación, el aislamiento, el
encierro del Joco. Y si bien esta marginación se practica literalmente,
enjaulando al sujeto por ejemplo, es sin embargo mucho más importante
la Otra maryinación, la simbólica, pues en última instancia Jo decisivo
es la etiqueta, elegantemente lla111ada diagnóstico, para mantener al
Joco aislado. Se crea con ello un espacio de confinamiento y se mete en
él lo que no funciona ... y lo que molesta.

�86 B,it:oi.,,
D. Flo,u: ¡DutrMir 14 ..iwt mllllal?

u sot:iedad ha construido siempre un lugar como depálito para sus
desechos. Hoy como antes, en ¿¡¡les Jugares -lugares fJsicos como decfa,
pero también Jugares nocionales- se mezclan los locos con las libertinos,
los viciosos, los vagos, los rebeldes, los criminales. ÚI función de la
segregación es primordial, tan primordial que es primero la marginación
y Juego su racionalización médica, que sin embargo no es menos
importante; de hecho Jo es tanto como lo fue la racionalización religiosa
en el medioevO. Efectivamente, cada vez se vuelve más necesano
justificar esta segregación social, y para ello no hay nada mejor que
revestirla con una función sanitaria y humanitaria. Es entonces que se
empieza a pensar que el aislamiento cumple, o debe cumplir, el papel
de una curación; el espacio carcelario adquiere el sentido de un clima
terapéutico, y la locura, que antes perteneció a la religión, se vuelve
objeto de investigación y tratamiento médico, pasa a pertenecer a la
jurisdicción conceptual de la medicina. El concebir la locura como
enfermedad sirve para circunscribir el mal en el sujeto que lo padece.
En este sentido es notable cómo durante el último siglo, el desarrollo del
método experimental y su trasplante al campo de la flsiologla, propició
una ola de cientificismo que arrastró a los científicos hacia un pensamiento
mágico, mecanicista y organicista, que buscó objetivizar la sub~tivi&lt;;lad,
diluir la singularidad en la ley y biologizar la moral y todo aquello que
antes no pasaba de ser objeto de reflexión para los desocupados
filósofos. Pero los fantasmas aún están ahl, y el manicomio, Jugar
paradigmático de la marginación, trae consigo, como muestra Foucault,
la herencia ideológica del leprosario: en la medida en que la locura es
vista como enfermedad, el aislamiento del loco cumple la función de la
cuarentena, es decir, sirve para evitar el contagio. Sin embargo, nos
dice, "Jo que durará más tiempo que la lepra y que se mantendrá en una
época en la cual, desde muchos años atrás, los leprosarios están vaclos,
son los valcxes y las imágenes que se hablan unido al personaje del
leproso; per:nanecerá el sentido de su exclusión, la importancia en el
grupo social de esta figura insistente y temible, a la cual no se puede
apartar sin haber trazado antes alrededor de ella un circulo sagrado".•En
fin, pensados ccxno endemoniados o como enfermos, los locos han de
ser apartados porque portan el mal del sinsentido.
Asl puec,, hay un gran miedo a que se perturbe el orden mcxal y
polftico que dcxnina a una comunidad y a una época, a que se agrieten

87

sus pilares ideológicos, y es ese miedo Jo que la impulsa a crear este
lugar de confinamiento llamado manicomio-o Qfnica de Rehabilitación
Psicológica•- en el que poco a poco, como decía, se racionaliza el
aislamiento y se pasa a buscar la curación del Joco a través de toda una
gama de métodos y técnicas que van desde la tortura ffsica, el lavado
cerebral, el refcxzamiento y el castigo, la hidroterapia, la electroterapia,
la cirugía, la quimioterapia, la pedagogía, el catecismo, basta la
sugestión, la catarsis, la hipnosis y las variadas formas de ortopedia
moral llamadas psicoterapias, teniendo todos estos métodos como
condición común el mantener al loco claramente apartado de los sanos
(en primer Jugar del terapeuta) y, como objetivo común curarlo, si
resulta posible, Jo que entonces quiere decir reintegrarlo a la razón, a la
ccxdura, a las buenas ca;tumbres, readaptarlo a la sociedad equilibrada,
a que acepte el rol de ciudadano consciente y libre que cumple gustoso
con los rituales que la estructura social establece y designa como sanos;
integrarlo, adaptarlo, porque el loco está enfermo; y si está enfermo hay
que curarlo; y si está enfermo es porque no se adapta a las normas
sociales; está enfermo de desadaptación social; y si las normas sociales
son realistas y saludables (¿quién lo duda?), el que no se adapta a ellas
es . porque co puede ver esta reálidad, está pues enfermo; y si está
enfermo de desadaptación hay que curarlo, induciéndolo a adaptarse,
por convicción o por fuerza, a las normas; y cuando se adapte será
sano... como nosotm, los sanos.
Acaso radicalizo los conceptos, pero tengo un motivo. Y sin ánimo
de recorrer e.o detalle la historia del manicomio o de la marginación de
la locura -lo que además me serla imposible-, sin pretensiones tampoco
de seguir demasiado lejos a la antipsiquiatrfa, aunque coincido con ella
en su denuncia de la función política de la psiquiatría institucional y de
los profundos motivos, igualmente políticos, de la existencia misma del
manicomio, que ciertamente, como diría Althusser, es un Aparato
Ideológico y Represivo de un Estado clasista, etcétera, Jo que me
interesa es subrayar algunos aspectos del concepto de salud mental y su
opuesto, la enfermedad mental que, como ven, explícitos o impllcitos,
se hallan presentes en toda intervención psi.
Me interesa pues, poner de relieve el hecho de que el concepto de
salud mental, Jejas de ser un concepto que se apoye en una teoría de la

�88

Bricolag,

mente con aspiraciones, al menos, a la cientifici~ es un ~pto
claramente normativo, esto es, ético, polltico, y e¡nstemológicamente
ideológico, o sea, ajeno a la cientific~. _Que la única manera de
intentar definir la enfermedad y, por cons1gwente la salud mental, está
en función de la normalidad -y de la normatividad-, lo cual es
metodológicamente abusivo en tanto, com~ decfa, este no_es un ¡xoblema
del inadaptado en sí, sino que atañe más bien a la pretensión de que debe
adaptarse a determinadas costumbres por el simple hecho de que están
establecidas; no es un problema psicológico sino social. En este plano,
la única forma de decir de alguien que es un enfermo mental, es
mediante la observación, clasificación y comparación de su conducta,
pensamientos y emociones: si DO reacciona como la mayoría, como se
supone que debería reaccionar, entonces es un anormal, está fuera de la
norma, y siendo asf, se pasa tramposamente a suponer que el problema
es el sujeto, que algo le falla, que no tiene capacidad para adaptarse a
Jo que la sociedad espera de él, dando por sentado que deberla
adaptarse, que además, deberla querer adaptarse, y más aún, que en
realidad quiere adaptarse, pero que, ¡el pobre!, DO puede, y entonces,
humanitaricmente ("es nuestra labor profesional y humana''), habrá que
aportarle esa capacidad, y si no lo logra, si DO aprovecha la oportumdad,
condenarlo a vivir encerrado y vegetando. Y ¡por qué se supone que no
puede adaptarse? Pues po¡:que algo le falla: su aparato de adaptación.
Pero basta con invertir la cuestión y en lugar de preguntarse por qué los
anormales no se adaptan, preguntarse qué hace que los normales se
adapten tan eficazmente y qué consecuencias (pollticas, ~nómicas)
tiene esta adaptación masiva para darse cuneta de que el su¡eto normal
y adaptado, il sujeto mentalmente sano, ~ituye un problema teónco
y práctico tan serio, si no más, que el su¡eto anormal, desadaptado y
enfermo.
Ven ustedes claramente que el _problema de la adaptación a las
normas sociales no es un problema psicológico sino un problema
polftico, ideológico, incluso económico; que este problema no está en
Jo fundamental del lado del sujeto (del que se adapta como del que no
Jo hace), sino del lado de la norma, del lado de la sociedad que exige a
la; sujetos un ajuste feliz a los valores y a los patrones de conducta que
convienen al buen funcionamiento de ella, y es que, como decía
Pontalis, "la felicidad personal es una obligación social".'

D. Floru: ¿Destruir ú, salud menJa/?

89

Desde esta perspectiva el concepto de Salud mental es una falacia,
un engaño. Es un concepto que bajo un término tnédiéo, designa un
objeto que no es médico ni psicológico, sino social. En este sentido es
una trampa polltic¡¡. Pero, ¿es que hay otros sentidos? Sf, por cierto. Y
no debemos precipitarnos a cerrar con ello la cuestión, delegándola a los
sociólogos y manteniéndola en los lfmites de una a~tracción demasiado
generalizadora. Todo lo anterior DO debe inducirnos a pensar que la
locura se reduce a la asignación social del lugar de la exclusión, o que
el loco es Simplemente creado por las ideologías. Este es un aspecto
válido, pues en defmitiva no es lfcito considerar a la locura, ni a la
desadaptación social como enfermedad, pero más acá de ello es un
hecho que el loco existe en sf, como un sujeto singular con una
existencia dramática, y por un doble motivo, a saber, por e) enjuiciamiento
social de que es objeto, pero también por la locura en sf, esto es, por lo
que la locuia implica de problema psíquico. Eso también está ahf. Y lo
psicológico no se diluye en lo sociológico; son planos distintos. Para la
psicología el problema es el sujeto, y aquf ya DO se trata de a qué se
adapta o deja de hacerlo, sino de cómo es que logra adaptarse y en
ocasiones, aunque lo desee, no lo logra; ¿y qué hay en el sujeto que Jo
haga buscar (y acaso repudiar) esta adaptación? En este sentido,
también para la psicología la salud y la enfermedad mental constituyen
un serio prcblema.

II. Lo psico-patol6gico en la salud mental
En el plano propiamente psicológico hay también varios conceptos que
la; psi suelen utilizar en la tentativa de definir lo sano; conceptos vagos,
más o me~ matizados en sus detalles y frecuentemente camuflados
coma conceptos teóricos. Incluso al interior del psicoanálisis oficial'
cierta literatura postfreudiana ha degenerado en conceptos humanistas,
alrltractos y ambiguos de este estilo: la salud consistiría en una "plena
capacidad ae amar", en la "capacidad de establecer una relación de
pareja que sea estable", o "que integre la; aspectos tiernos y eróticos en
un mismo objeto", a "Ja¡ aspectos agresivos y libidinales", o bien, que
el sujeto sano es aquel que "puede decidir libremente si se adapta o no

�90

Bricolag,

D. FIi/,,,: ;Dutndr i. lilUllll-,,,J?

respecto a la realidad, implicando tal capacidad la posibilidad de
reconocer que las normas sociales pertenecen a un_mundo ~xtem?,,
claramente distinguido de las fantaslas o las proyecciones sub¡euvas .
En este último caso lo patológico corresponde al ajuste "forzado" a la
realidad, mientras que lo sano implica una adaptación _"objetiva'.' que,
en consecuencia, no trae consigo fricciones o angustias mneoesarias, en
fin, que se trata de una adaptación, como decía, feliz (y. observen que
aquí es el psicoanalista, incuestionablemente sano, el único que puede
decidir si la adptación del otro, del analizando, es realista o neurótica).
En todas estas posturas, por diversas que sean, en t ~ estos
enunci~ relativos a la salud, a esa salud que se supone constituye la
meta del análisis, hay sin embargo un común denominador: la idea de
la adecU1JCión • adecuación del sujeto a la realidad, adecuación entre el
estímulo y 1a' respuesta, entre el sentimiento y la · situación, entre la
pulsión y su objeto, entre el significante y el significa~... en fin, la idea '
de que el hombre sano es quien logra adecuarse al med10, l? que supone
que debe primero adecuarse a sl mismo, superando sus propios confüctos
internos. Pero, ¿es esto posible? Para Freud la cosa era otra.
En general el sentido del descubrimiento freudiano es bastante
cooocido, pero con mucha frecuencia se reniega _de él, o se Jo repnme,

simplemente se Jo repudia. Una vez más se nos impone un breve rodeo
histórico. Todos saben que Freud tomó como primer objeto ~ s'.15
investigacicnes un cieno fenómeno conocido bajo el nombre de ~sierra,
y al que Jos psiquiatras más avanzados de la época denormnaban
neurosis suponiendo que su etiología tenla algo q~ ver coo los nervios.
Pues bien mediante un primer cone episr&amp;mológ¡co, Freud deslinda en
el fenó~no la problemática del sentido; el concepto de histeria es,
entooces, modificado, cuando se pasa a considerar el síntoma en tanto
que habla en tanto revela, en tanto dice un mensaje que escapa a la
cmcie~ de quien lo sufre. Freud denomina a la histeria "psiconeurosis",
t&amp;ntino que debido a motivos dignos de reflexión ha caído en desuso,
pero Jo cito para recoroar que la histeria ha dejado de ser algo que
pudiera pen;;arse neurológicamente. Pero las cosas no paran aqu~ pues
resulta que la estructura defensiva que F~ud descubre en el síntoma
histerico así como en las fobias y las ideas obsesivas, la vuelve a
·eocontra'r en otros fenómenos que desde el punto de vista de la

9I

psicopatología psiquiátrica no merecían ser estudiada¡ por pertenecer a
los horobres sanos: se trata de los sueños, los actos fallidos, los lapsus
linguoe, los chistes.

En efecto,para Freud la psicopatologfa es psicopatologfa de la vida
cotidiana. Yo digo que he tenido un sueño. Digo que mi sueño es
aa.urdo, curioso, divertido, angustiaote o vergonzoso; me hace reir o
me hace llorar. Mi sueño es núo. Yo soy quien lo ha sOilado. Pero por
supuesto, oo soy responsable de sOilarlo; oo lo sueño voluntariamente;
Yo no elijo lo que sueño o dejo de soñar; cuando sueño, no sueño Jo que
yo quiero. Pero ¡momento!, dice Freud, ésto oo es tan claro: si el sueño
es mfo, si SO'j yo quien lo ha sOilado, pero no soy yo quien decide lo que
sueño, entonces, ¿quién Jo decide?; ¿quién me hace soñar contra o por
encima de mi propia voluntad?, ¿quién me hace coroeter errores cuando
hablo o cuando leo?, ¿quién me hace derramar el café, o aplastarme un
dedo con u1111 puena, o dejar las llaves olvidadas dentro del automóvil?;
¿quién Jo hace y por qué lo hace?, ¿qué busca, y sobre todo, qué
encuentra al hacerlo?; es que ¿oo soy yo? S~ seguramente soy yo, pero
a la vez no soy yo. Hay en ml un sujeto de quien nada sé; un sujeto que
oo sólo escapa a mi control, sioo que incluso me controla. Hay algo en
nú que oo conozco, que es inconsciente.

0

Pero no se trata simplemente de una parte desconocida de m( es más
que eso, se l:ata de que ese inconsciente es activo y efrcaz, que es sujeto,
que hace cosas, que me hace hacer cosas incluso cuando creo ser yo
quien decide hacerlas. Esto quiere decir que yo, lejos de ser dueño de
ml, dueño de mi voluntad, que soy autosuficiente y poseo un libre
albedrío, en realidad oo soy sino la máscara, o mejor, el vicario del
ioconscientt., su delegado, su embajador, o como decla Lacan, soy un
síntoma del inconsciente y estoy a su servicio. Y ¿qué es el inoonsciente?
Permftanme retomar la ya clásica metáfora espacial freudiana, para
decir que el inconsciente es un lugar en donde reina lo que Freud
oombró el procesoprú11arw, es decir, un sitiooonde las cargas pulsionales
fluyen de continuo, desplazándose de una representación a otra y
cargando varias representaciones a la vez, condensándolas, mientras
dichas cargas buscan su descarga según el principio del placer.

�92

Bricolage

Desplazamiento y condensación, proceso primario, esto es,
inadecUIJCión radical entre las cargas pulsionales y las representaciones
de los objetos; objetos siempre fantaseados, objetos que, más allá del
valor o el significado que Yo les reconozco y les acepto, siempre
significan otra cosa y algo más. Como yo mismo soy alguien distinto de
lo que creo ser.
Freud sin duda nos ha obligado a pensar una profunda, una radical
división psíquica en el bombre; una división inherente, consustancial,
constitutiva, incluso constituyente del psiquismo humano. Freud me
muestra que cuando más creo saber quién soy, que cuanto más afirmo
ser X cosa, me engaño, pues en el hecho mismo de creerlo, me
desconozco en donde verdaderamente soy, es decir, en el inconsciente.
Si bien el engaño está menos en esa X, en esa imagen en la que
ilusoriamente me reconozco -y que de todos modos revela lo que
verdaderamente soy-, que en el hecho de ser yo quien efectúa tal
reconocimie.nto. Después de todo, ¿quién soy yo para poder decir lo que
soy?
El yo, diría Freud, con su sola existencia, instaura el registro de la
adecuación, .de una adecuación por definición imaginaria, que es, ante
todo, la tentativa de adecuarme a mí mismo, de integrarme, de unificarme;
es la búsqueda del ajuste total a un código de conductas adecuadas,
adaptadas a Jo que los otros esperan de mí. Pero esto sólo Jo puedo lograr
parcialmente y a costo de una desadecuación cada vez mayor respecto
al deseo inconsciente, desconociéndolo cada vez más, en fin, aumentando
la división psíquica. Nada más ilusorio que la síntesis.
ui salua mental, dicen algunos psi, se define por la capacidad del
hombre para adaptarse a la realidad o, por lo menos, para reconocer la
realidad; la capacidad pues, para asignar al contenido de la pé¡cepción
su significado adecuado, el significado que objetivamente le corresponde.
Pero, ¿en qué consistiría esa prodigiosa, misteriosa, esa divina capacidad?,
o bien ¿esa capacidad animal? Digo bien: animal, pues las cucarachas
no tienen p, oblema para reconocer la realidad, ya que el objeto de su
necesidad y de su instinto se hallan preestablecidos yson, en consecuencia,
insustituibles, son adecuados. Por eso las cucarachas no hacen poesfll,

D. Floru: ¡Dutruir la 110llld

,,,,,.,,,,?

93

no elaboran fantaslas, en fin, las cucarachas no sufren de neuroiis ni
padecen los males del alma; las Hermanas Cucarachas, como .las
llamaría San _Francisco, no rivalizan por celos, no sienten remordimientos,
no luchan por envidias, no se suicidan por amor o por lo que el otro
pensará de ellas. Podemos envidiar a las cucarachas por su salud menta\
Pero, ¿cómo lograrla un hombre la salud de una cucaracha?, ¿qué es
pues esa capacidad?
. Lo que Freud nos plantea es que si la pulsión puede cambiar de
objeto -y que puede lo demuestra la existencia del sueño, del síntoma
neurótico, del acto fallido, del chiste, del acto perverso, de la transferencia,
de la poesla, etcétera-, es porque no está orientada de manera natural
hacia un objeto; que la pulsión no tiene adherido su objeto, sino que se
adhiere a él secundaria y artifrcialmente, en tanto encuentra en ese
objeto lo que busca, a saber, el placer. No existe el objeto adecuado;
toda adecuación es una impostura. ui sexualipad humana, nos enseña
Freud, no se halla .de modo natural al servicio de la procreación, pues si
lo estuviera sería 1mpos1ble que alguien alcanzara un orgasmo mirando
a otros hacer el sexo en una película pronográfica, viendo una función
de _lucha libre. o acariciando unos calzones olorosos. Escopofilia,
sadISmo, fet1ch1Smo ... y tantos otros destinos pulsionales.

Al no existir una ley natural, biológica, interna, que ligue Ja pulsión
a su objeto, cada vez que la pulsión se liga a un objeto .-entre otros
posibles-, lo hace respondiendo a una ley proveniente de fuera; ley que,
se enuncie como se enuncie, encuentra su fundamento y su forma
ele'.11ental, nos dice Freud, en la prohibición del incesto; ley que,
temendo su origen fuera del sujeto, establece para él lo que es adecuado
Y_ lo que es madecuado; ley que nos obliga a aspirar a ser aquello que,
sm _embargo'. nunca logramos del todo (el Ideal del Yo). Ley que hace
posible y eXIge un sIStema de normas, éticas y políticas -con todos los
condicionantes histórico-sociales que esto implica-, normas que nos
SUjetan y cc,n las cuales aos identificamos a tal punto que creemos ser
nosotros mismos quienes decidirnos comportarnos de acuerdo con ellas,
buscando a~í adaptarnos a ese código de reglas sociales que llamamos
realidad; oo; adaptamos a la realidad buscando ser nonnales, ser corno
los demás, ser sanos. Se trata de una ley que exige que la pulsión se ligue
a un determinado objeto prohibiéndole otros posibles; que Ja pulsión

�94 Bric""111
D. Flo,a: ¿Dutn,;, la ,a/wJ 1Nllla/?

encuentra /a fonna de descarga que la comunidad social saaciooa como
buena y adecuada en tanto la mayoría de la gente, ]a¡ sanos mentales,
adoptan esa fonna. Una ligazón de la pulsión a el objeto que sólo puede
ser realizada por un Yo que inhiba, que coarte la libre movilidad
energética propia de ICE procesa; primariCE; que vuelva incosciente,
esto es, que reprima el deseo de descargar la pulsión en Olra forma y con
otro objeto.
Y es claro que hay diversas formas y gradCE de adecuación; que unos
hombres se adaptan mejor que otrCE. Sea. Pero, ¿a qué costo se logra esa
buena adaptación? Al costo de toda clase de inhibiciones, slntomas y
angustias, de duelos y melancolfas, de obsesiones y fobias, de recuerdos
encubridores, de fetichismCE, de fantaslas histéricas y sus relaciones
con la bisexualidad, de actos obsesivos y prácticas religiosas, de delirios
y sueños, de totems y tabúes ... Y sucede que ésta es la sustancia de la que
estamCE hechos todos les seres humanos, incluido el más normal.
Adaptarnes a las formas adecuadas de descarga pulsional significa
alienarnos cada vez más en el desconocimiento del inconsciente. La
pregunta es entooces, si este logro de la adecuación de la pulsión a el
objeto, si este progresivo engrandecimiento del Yo, si este aumento en
la slntesis, en el autocontrol, ¿implica sanar o enfermar más? Tener
capacidad para adaptarse a la realidad, reconocer la realidad, reconocer
qué es lo adecuado, ¿no implica acaso tener capacidad para eludir
imaginariamente -entiéndase reprimir-el deseo inconsciente?, ¿deshacerse
de él por ir.adecuado?; sanar, ¿significa aumentar la represión? Si es
as~ entonces un ltipotético o un mltico sujeto totalmente adecuado a la
realidad, con pleno dominio de s~ podrfa por fin liberarse de sus fobias,
sUS&lt;b;esion::s ysus deliriCE, viviría en la realidad bruta, seña ah&lt;;o)utamente
realista, es decir, se desharía de toda ilusión, no podría soñar, no podrfa
fantasear, no podrfa apreciar el arte, en fin, no podrfa gozar. Alguien que
estuviera en coodiciones de amar al objeto adecuado, ¿para qué habrfa
de amar? Si es cierto que todo amor es, por definición, transferencia,
sustitucióo de un objeto por otro, al enamorarme de alguien, es porque
en ese alguien encuentro, inconscientemente, a otro· alguien; a la
inversa, si no estuviera buscando a este segundo alguien, ¿por qué
habrla de rnamorarme del primero? Paradójicamente, entonces, un
sujeto sano no tendtla capacidad de amar. Y si esto fuera pcsible, la

95

pregunta ética correspondiente serla, ¿para qué babrlamos los
psicoterapeutas ele curar a la gente?
En este sentido, si nosotros podemos hacer una abstracción e
imaginar a un hombre que pudiera liberarse de ese drama subjetivo,
propio de lo humano, un hombre que pudiera dejar de sufrir
innecesariamente, entonces, y de manera irremediable, este hombre
carecer/a también de toda capacidad de gozar, pues lo que nos permite
gozar en esta vida es lo mismo que nos obliga a sufrir, esto es, el
inconsciente. Y si nos imagioames un hombre sin inconsciente, este
hombre serla tan sano como una piedra; de hecho, y Freud lo dice, se
convertiría en piedra (más allá del principio del placer está la muerte).
Y estamos obligados, una vez más, a formularnos la pregunta: ¿a eso
tiende la psicoterapia, a petrificar a la gente?

Conclusión
Nos encontramCE pues, con que el concepto mismo de llalud mental, en
cuanto se la intente definir en función de una adecuación del hombre a
su entorno, o del hombre a sf mismo, pone en juego toda una normatividad
de lo adecuado y lo inadecuado; un sistema de valores morales y
polfticos que, sin embargo, nada tienen que ver con la ontología del
inconscienté (en donde el proceso primario implica, precisamente, la
inexistencia de la adecuación). Todo un sistema de normas que operan
en la sociedad y que tienen la función de regular la conducta de los
hombres de modo tal que se mantenga el régimen jurídico, polftico y
económico vigente. Un sistema social de normas que, vehiculizadas por
los discursos y los actos de los padres de cada hombre, no dejarán de ser
impuestas, :' exigido su cumplimiento, desde la infancia de éste. Un
sistema de normas cuya incorporación primero, y repetición después,
por parte del sujeto, lo convertirá en sano mental ante ICE ojos de les
demás. Un sistema de normas que, en el tratamiento analftico, visto
desde el punto de vista de su función psicoterapéutica, se pondrán en
escena a través del concepto mismo que de la salud mental tenga el
analista, a través de su prejuiciCE, a través, incluso, de sus intervenciones

�D. Floru: ;Duuuir lu•lwd ,,,...,¡?

tmúcas. Abooi bien, ¿podría ser de ooo modo?

Desde el momento ea que alguien decide practicar el análisis, es
porque supone, el analista, que el análisis vale la pena para algo, que es
algo bueno; bueno para el paciente. El practicar el análisis es y~ estar
juzgando ea la normatividad, pues implica suponer que el análisis es
bueno para el paciente porque lo conducirá, en caso de éxito terapéuuco,
a obtener esa "X'' que el analista supone que es buena para el pacieme:
una cierta salud menlal. Y en la práctica, el criterio de salud habrá de
ser implementado por el analista, pues si el analizando lo intenta, lo hará
desde su enfermedad. El analista vehiculizará entonces, de una u otra
manera, una normatividad social a la que él mismo estrá más o menos
adaptado (pues de no estarlo dificilmeate tendría su título psi).
Pero acaso peco de caricaturizar al psicoanálisis, pues .si bien éste
implica, inevitablemente, un aspecto normativo, seguramente no se
reduce a ello, pues no sólo intenta no ceñirse a ningún sistema en
particular, sino que, por método, se opone a la normatividad en sí. Para
decirlo claramente, el psicoanálisis oo es, en principio, una psicoterapia.
El análisis, por lo menos el freudiano, no tiene como objetivo primero
curar al sujeto sino, para utilizar una de las fórmulas de Freud, hacer
consciente lo inconsciente, lo cual no es exactamente lo mismo. Se
trata, dice Freud, ele deshacer, en lo posible, las represiones -que
condicionar. los síntomas- con el fin de abrir otras posibilidades de
descarga libidinal a un neurótico demasiado encerrado en las pautas
lantasmáticas y afectivas de su complejo edfpico que repite sin cesar.•
En este sentido el analista no hace una alianza con el Yo sino con el
inco=ientt del analizando: escucha su palabra, la explicita, le reconoce
su verdad. Sin embargo, ele todos modos, el Yo está ahí, como también
el Yo del ar.alista y, por consiguiente, toda esta normatividad social que
oo por ser extraps(quica deja de existir y de participar. Desde que esto
es así, el alll\lisis no puede ser puro. Hemos_de asumir que, en la práctica,_
el psicoanálisis es un síntoma -del malestar ea la cultura-; es una
tramacción, es una formación de compromiso entre dos exigencias
irreductibles y opuestas: por un lado, la exigencia del inconsciente por
liberar su palabra y, por el otro, la exigencia de un Yo que busca la
adecuación, la sfatesis narcisista de sí mismo (el Yo Ideal perdido), su
autocomrol; un Yo que, al demandar una salud, mcdiatiz.a la demanda

97

social de la adaptación, demanda ésta mediante la cual la sociedad
delega en los psicoterapeutas la función de adaptar a los enfermos
mentales al ornen establecido.
Aboca bien, puedo después de todo coincidir con los Psicólogos del
Yo, en que el Yo posee una función de síntesis, aunque ciertamente me
parece más justo decir que el Yo es una tendencia a la slntesis (un
principio de constancia, diría Freud), y en este sentido hay que admitir
que el analista, en función de consideraciones clínicas -nometodológicasdeberá aliarse con el Yo que demanda su curación. Pero decir qll(' el
Yo tiende a la sfntesis, que aspira a la sfntesis, de ningún modo quiere
decir que la alcance; oo la alcanzará jamás, salvo quizá cuando se
petrifique, esto es, en la muerte, pues el inCOl'ISciente se lo impedirá
siempre, en tanto implica lo no sintetizable, lo no elaborable, a saber,
el incesto. lo cual es otra forma de decir que la pulsión no tiene objeto.
Entonces, ¿hay que destruir la salud mental? Finalmente la respuesta
habrá de ser negativa; no hay que destruirla. En primer lugar porque,
aunque quisiéramos, no podríamos destruirla (narciso se opone); en
segundo lugar porque, aunque pudiéramos, eso implicarla destruir al
Yo, que si bien es una máscara, es una máscara necesaria, incluso
verdaderamente vital, y destruirlo conduciría a los hombres a una
especie de psicosis pura, en la que la vida carecería de valor y de sentido,
donde sólo reinaría la pulsión de muerte. Pero esto tampoco quiere decir
que debamos procurar a los sujetos una salud mental, curarlos: en
primer lugar porque no hay de qué curarlos (ser neurótico nada tiene que
ver con estlr enfermo) y, en segundo lugar, porque reforzar el Yo
cooduce, paradójicamente, a la psicosis. Alguien que afirma ser Superman
oo necesita que alguien refuerce su narcisismo,tiene un Yo lo bastante
fuerte corno para que ningún terapeuta lo perturbe.
As! pues, no hay que destruir la salud m,ental, hay que analizarla. La
salud menu.l es una síntesis y una adecuación imaginaria; imposible.
Siempre incompleta. Una sfatesis que deja fuera el deseo. En cierta
ocasión se le cuestiooó a Freud, con espíritu cartesiano, en función de
la idea de que el análisis implica descomposición y que, por lo tanto, el
analista deberla realizar una nueva síntesis después del análisis. Freud
respondió que eso era innecesario, pues la síntesis se reestablece

�98

Brico/ag,

D. Floru: ¿DestrMir la sa/wd m,nJa/?

automáticamente. Y en efecto, Eros nunca permitirá una descomposición
to!al del Yo, y si eso fuera posible entonces curar significaría destruir las
patológicas de este Yo, y esto sería conducir al analizando hacia lo real,
hacia la psicosis... hacia la muerte. Es por esto que Freud escribió que,
al igual que el gobernar y el educar, el psicoanalizar es una tarea
imposible.•

Notas
1. Este trabajo se basa en una conferencia sustentada ame estudiantes de la
Facultad de Psicología de la UANL, el 17 de Abril de 1985.
2. Szasz, Thomas. "El milo de la enfermedad mental", en el vol. colectivo
Razón, locura y sociedad, Siglo XXI, México, 1978.
3. Foucaul~ Micbel. Historia de la locura en la q,oca clásica, t. I, FCE,
México, 1981, 2a. reimpresión, p. 29.
4. /bid., pp. 16-17
5. Alusión a la Unidad Cllnica de la Facultad de Psicología, UANL

6. Pontalis, J.-B. Vigencia de Signumd Freud, Pléyade, Bs. As., 1971, p. 16.
7. Seguramente incurro en un abuso al hablar del psicoanálisis y de la
psicología como si se tratara de la misma cosa, pues son disciplinas y
campos radicalmente heterogéneos. Lo hago en aras de la claridad y del
contexto, ya que hablar de las diferencias me desviaría demasiado del tema.
8. El que existan pautas inconscientes, modos de fijación inconsciente de la
pu/sión, no anula la tesis de que las cargas pulsionales tengan una m,re

99

movilidad sob.re las representaciones; uw bien la refuerza, en tanto se
coosidere que la fijación en cuestión es, para decirlo de un modo simple, a
un fantasma, y no a un objeto.
9. Freud, Sigmund. "Análisis terminable e interminable", en Obras Completas,
t. 3, Biblioteca Nueva, Madrid, 1973.

Blbliognlfa

Freud, Sigmund

Obras completas, Biblioteca Nueva, Madrid, 1973, 3 Is.

Foucault, Michel. Historia de la locura en la época clásica, FCE, México,
1981, 2a. reimpresión, 2 Is.
Pontalis, J.-B. Vigencia de Signumd Freud, Pléyade, Bs. As., 1971.

Szasz, Thomas. 'El mito de la enfermedad mental', en el vol. colectivo Razón,
locura y sociedad, Siglo XXI, Méxioo, 1978.

�FACULTAD DE &amp;ALUD PIJiL(G'A
B· 1 84. 1 0-T E C A

EL ORIGEN DE LA INDUSTRIALIZACION
EN UN MUNICIPIO METROPOLITANO.
EL CASO DE SAN NICOLAS DE LOS GARZA,
N.L

SERGIO ANTONIO CUEVAS
Introducción

El objetivo de este ensayo es analizar los principales a~pectos internos
y externos que contribuyeron al surgimiento de las primeras industrias
en San Nicolás de los Gal7.a, N. L. en los años cuarenta del presente
siglo, período en que, como sabemos se produce el despegue industrial
de México y que en el caso de este municipio cristaliza en la actual
existencia de mil doscientos establecimientos industriales que abarcan
desde la pequeña y mediana hasta la gran industria, mismas que
producen artículos de todo tipo, tanto para consumo regional y nacional
como para la exportación a Estados Unidos, Centro y Sudamérica, y
Europa.
Por otro lado, como parte del Area Metropolitana de Monterrey, San
Nicolás concentra una población actual de más de medio millón de
habitantes, producto de la migración continua procedente sobre todo de
los estados cercanos y de los mismos municipios del estado de Nuevo
León, lo que contrasta notablemente con los no más de cinco mil
habitantes que existían cuando surgieron las primeras industrias, y con
las precarias actividades agrícolas de aquella época.
Ya desde el siglo XVI, la fundación de San Nicolás de los Ga17.a se
encuentra vinculada al poblamiento y a la propia fundación de la ciudad

�102

BriaM~
S. C11evas: lndustriuláación en

de Monac:ney.1Sln embar~ desde CSla ~poca y hasta 1940, la población
del municipio nunca rdJas6 la cifra de los clnoo mil habitanrcs, sino que,
por el contrario, en cienos períodos perdió población a causa de las
sequías, hambre, enfermedades, epidemias e incluso las incursiones
indfgenas que padeció el poblado. Llegó a ac:ner en ocasiones sólo dos
mil habitantes. &amp;to hace más significativo el comprender las causas
que dan origen al espectacular desarrollo de San Nicolás de los Garza
a panir de 1940.
En el análisis se consideran factores regionales, nacionales e internacionales de diversa fndole que inciden en el surgimiento de los
primeros establecimientos industriales; factores que operan en las
décadas del treinta y el cuarenta aproximadamente, sobre todo a partir
de la crisis de 1929.

Crisis de 1929 y Política de Sustitución de Importaciones

La crisis de 1929 da erigen a la "polftica de sustitución de importaciones",
que en México cobró gran importancia a partir de 1940 durante los
sexenios de Manuel Avila Camacho (1940-1946), Miguel Alemán
(1946-1952) y Adolfo Ruiz Cortfnes (1952-1958). Esto trajo consigo la
creación de miles de industria~ en el pafs. En el estado de Nuevo León
el proo:so se refleja en la política del gobernador, quien en el informe
anual de septiembre de 1941 declara: "Hago especial llamado a los
capitalistas mexicanos para que empleen sus recursos variados en
campos de una economfa en proceso de integración puesto que las
seguridades de lograr un legítimo provecho son firmes. Nadie puede
sentir temor a la existencia de incidentes propios de la lucha social que
ocurre en cualquier pals del mundo".'
La polftica de sustitucióo de importaciones, como respuesta a la
crisis de 1929, preteodfa que se produjeran en el pals las mercancfas que
antes se importaban y que por causa de la crisis ya no estaban disponibles.
Se decretaron medidas tendientes a cambiar la estructura arancelaria,
tales como el aumento a los impuestos de importación de algunos
productos, excepto aquellos que no se hacían en el pafs y que eran
necesarios, en cuyo caso más bien se redujeron los impuestos de
im¡maci6n facilitando la intrcxlucción al pafs de la maquinaria neces.iria

w,

municipUJ

103

para poner en funcionamiento las instalaciones industriales nacientes.
HYLSA, la primera "gran industria" de la localidad es un buen

ejemplo de esto.'
En ese sentido, la posición de los ~ Unidos es muy importante:
"aprovechó la situación para aumentar su begemonfa en la región y vió
la posibilidad de utilizar el desarrollo del capitalismo en México y
América Latina para acrecentar las ventas de bienes de capital destinados
a la industriali7.ación, sentando las hases de la posterior dependencia
tecnológica".' Por esa razón, en 1943 el gobierno de Estados Unidos
delineó un programa de ayuda financiera y técnica para la industria.
Poco después, en 1945, la administración Trumao apoyó un programa
de grandes dimensiones para alentar al capital privado de los Estados
Unidos a realizar inversiones en México y América Latina. Es en este
perfcxlo que se instalan en San Nicolás de los Garza varias empresas
norteamericanas, como Refractarios Green, S. A. e Industrias Tuck, S.
A.
La polftica de sustitución de importaciones y la expansión del
capital norteamericano, dieron Jugar a nuevas lineas de expansión
industrial en todo el (l!ÍS. sobre todo en las ramas automotriz, electrónica
y de los plá~ticos. En el caso del área metropolitana de Monterrey, se
reflejó en la aparición de industrias tales como Trailera Monterrey, S.
A., Productos Plásticos Kcny y Conductores Monterrey, S. A. además
de las que ya hema; mencionado, cuyos productos no sólo se hacen para
satisfacer la _creciente demanda interna, sino también para el mercado
internacional.
Por otro lado, en el país, la polftica de sustitución de importaciones
serla apoyada con la instalación de energfa eléctrica en todas las
ciudades y pueblos, de acuerdo a los objetivos del gobierno federal en
1940, que buscaba así garantizar la fuerza motriz para el funcionamiento
de la maquinaria.
La política económica de la administración de Avila Camacho
ofreció protección a prácticamente todas las industrias nuevas que
aparecieron en México durante la; a~os de la Segunda Guerra Mundial.
A partir de 1941, se concedieron exenciones de pago de los impuestos
principales para periodos que variaban de cinco a diez años a las

�104 Bricoit,1,

.t c.,,,._r: llllbutrwÍZllci4ft "" .. -.icipio l 05

empresas nuevas y a las amkleradas romo necesarias para el desarrollo
industrial de México.'
Como resullado de esta polllica favorable, el Seaetario de Eronom!a,
Francisco Javier Gaxiola informa, en mayo de 1941, de la existencia de
más de 500 solicitudes de inversionistas nacionales y extranjeros para
establecer toda clase de industrias en la ciudad de México. Pero, y esto
es muy importante, como en dicha ciudad se padecía insuficiencia de
energfa eléctrica dehido a la gran explosión demográfica, se recomendaba
como alternativa para la inversión a Monterrey; se le consideraba como
una de las ciudades más importantes del país.
Sin embargo, en ese mismo periodo la polftica del gobierno estatal
respecto al desarrollo industrial tendía a crear nuevos corredores
fabriles que estuvieran alejados de las zonas residenciales. Fue San
Nicolás de los Garza el lugar más apropiado para el establecimiento de
las nuevas empresas. Reunía la; requisitos necesarios para ello: energía
eléctrica, vlas de comunicación (carreteras y ferrocarriles) etc. de los
que carecían el resto de los municipios aleclanos a la ciudad como en el
caso de Guadalupe.
Otro factor importante para el desarrollo económico de México en
este periodo, es su ubicación geográfica inmediatamente al sur de la
frontera con Estados Unida;, de ah! la importancia de los estados como
Nuevo León, Coahuila y Tamaulipas, al sur del estado de Texas por el
Noreste y Baja California al sur del estado de California por el Noroeste,
cuyas ciudades principales están estrechamente relacionadas con el sur
de Eslach; Unkk.6, a través de una eficiente red de media; de comunicación,
carreteras y ferrocarriles principalmente. (ver Mapa).
Medios de comunicación

- En la década de los cuarenta ya existía en la zona una serie de
condiciones muy variadas que favorecieron la expansión industrial.
Este es el caso por ejemplo de las vías férreas que la cruzaban en
distintos sentida;; las carreteras, principalmente la Monterrey-Nuevo
uredo; la cercanía con Estadas Unida;; la existencia de materias

�106 Uricol4ge
S. Cueva,: /nd1Lttrialiud6n

primas en la región.
De estos factores conviene destacar la importancia de dos de ellos,
las v!as férreas y las carreleras, ya que han sido claves en el surgimiento
y expansión de infinidad de industrias. No hay una sola que no se
encuentre próxima a una avenida principal o a una vla férrea. Incluso
una buena cantidad de ellas cuentan en sus inmediaciones con ambos
servicios: HYLSA, PYOSA, Colores Cerámicos Mexicanos, S. A.,
GAMESA. (ver Plano).
Las vlas del ferrocarril datan desde fines del siglo XIX. Fueron obra
del porfiriato que transformó la ciudad de Monterrey en un polo de
atracción para el desarrollo económico al comunicarla con el noreste de
México, con el sur de Estados Unidos y en general con el resto del pafs.
En este sentido, la ciudad se encontraba preparada para la apertura
económica que se produce en 1941, cuando el Secretario de Economla
Nacional en acuerdo con la Confederación de Cámaras Nacionales de
Comercio e Industria, declara: "No habrá trabas ni limitaciones de
ninguna clase en Jo que se refiere a las transacciones comerciales,
celebradas en el interior de las república, ni deben abrigarse temores en
el sentido de que pudieran imponerse restricciones al libre ejercicio del
comercio".'
Posteriormente, las carreteras adquieren una importancia mayor,
pues son el medio de comunicación que más se utiliza, tanto para la
afluencia de materias primas, como para dar salida a la producción. De
éstas destaca, como señalamos, la de Nuevo Laredo, ya existente en los
afios cuarenta.
El General Bonifacio Salinas Leal, gobernador del estado de Nuevo
León en 1941, dió gran importancia a la construcción de carreteras,
favoreciendo el desarrollo industrial, y la comercialización de materias
primas y productos elaborados. Entre éstas se encuentran la carretera a
Reynosa y la carretera a Roma, Texas, las cuales hablan sido proyectadas
e iniciadas por gobiernos anteriores. Cabe sei\alar que ésta última
conecta con San Nicolás de los Garza. Se facilitó as! la instalación de
industrias por la comunicación que estableció con Estados Unidos,
específicamente con el estado de Texas.
La inauguración, en 1941, de la carretera a Reynosa, Tamaulipas,

&lt;11

un mwricipio

107

ciudad fronteriza, fue ampliament; difundida en el sur de Estados
U?idos, según se desprende de la comunicación que el señor Paul
V1ckers, gerente de la Cámara de Comercio de Mac Al len Texas, envió
a la Cámara de Comercio de Monterrey: "La Cámara de Comercio de
Mac_ Allen, formuló ochocientas gacetillas de periódicos que se
d1stn~uyeron en todo el territorio de los Estados Unidos, preparó
ve1_n11cuatro anuncios para radio, con la cooperación de Toe Valley
Bridge Company, distribuyó quince mil folletos y se enviaron mil
doscientas invitaciones a cámaras de comercio, clubes automovilísticos
asociaciones de turismo de los Estados Unidos, para que asistieran a J;
inauguración. Mediante el concurso y la cooperación de Ja estación
Radiodifusora KRGV, se obtuvo una transmisión en cadena con Ja
Nalional Broadcasting Co.". 7
'
De la combinación de todos los factores que venimos analizando es

evidente el desarrollo que resulta para la ciudad de Monterrey. Sin
embargo, surge una importante pregunta en relación a San Nicolá~ de
los Garza: ¿Por qué después de Monterrey el desarrollo industrial
continúa en San Nicolás de los Garza, y no en otros municipios del área
metropolitana, como ciudad Guadalupe, Escobcdo, Santa Catarina?
Según observamos, esto se debe a varios factores. En primer Jugar.
San Nicolás de los Garza se encuentra geográficamente en una posición
estratégica hacia el norte de Monterrey, rumbo a Nuevo Laredo.
Además, goza de una serie de ventajas, como son el hecho de que Ja
ciudad sea quzada por la carretera y vla Nuevo Laredo, Jo mismo que
por las vlas férreas a Torreón, Matamoros y Tampico. Considerando
que el mercado norteamericano, sobre todo con el estado de Texas ha
sido y es el más importante del exterior, esto resulta esencial.
'
En tercer lugar, la mancha urbana e industrial de Monterrey se
estaba expandiendo hacia el norte de la ciudad, repercutiendo en la
instalación de industrias y en la aparición de colonias en San Nicolás
como es el caso de HYLSA y la Colonia Cuauhtémoc, respectivamente:
(Ver plano y mapa). Estos tres factores están estrechamente relacionados
y no son independientes unos de los otros. Aunque cada uno es
importa~te, consideramos que el tercero es la clave de los demás, por Jo
que nos_ interesa anahzar algunos 8SPf',tos que contribuyeron al desarró11o
mdustnal reg1omon1ano y que, a la larga, permitirían el consiguiente

�108

Brlcol,,,-

S. Cuevas: INbutria/.iu,cWfl en ""mw,icipio

l 09

desarrollo de las áreas colindantes a la capital del estado, formando la
actual Arca Metropolitana de Monterrey.

La Influencia de Monterrey

El origen de las condiciones propicias para el desarrollo industrial de
Monterrey, se remonta a mediadas del siglo XIX, cuando se produce el
cambio de frontera entre México y Estadas Unidos, quedando el Rfo
Bravo como lfmite entre el estado de Texas y los estadas del noreste de
México, lo que repercute en el inaemento de las actividades comerciales
que se reali7.aban con el sur de los Estadas Unidos (ver plano de San
Nicolás).
Por airo lado destaca, como señalamos, la oonstruoción de los
ferrocarriles a fines del siglo pasado en la mayor parte del país,
beneficiándose la ciudad de Monterrey al aparecer como punto de
itinerario de la vfa México-Nuevo Laredo (1882), y la construcción de
los ramales de enlace con Tampico (1891), Piedras Negras (1892) y
Matamoros (1902). De esta manera, para los alias iniciales del presente
siglo, Monterrey se había convertido en un importante centro de
comunicaciones con la frontera norte del país, así como con los puertos
del norte en el Golfo de México, conectándolos con el centro del país.
Ello contribuyó grandemente a la aceleración del desarrollo económico
de Monterrey y a largo plazo, de su área aledaña.
Influyeron además, las tempranas inversiones industriales, que se
J'C'illizaron debido en parte a los aspectos mencionados, y que dieron
como resultado la creación a fines del siglo XIX y principios del XX, de
industrias como Cervecerfa Cuauhtémoc, S. A. y Fundidora de Fierro y
Acero, S. A. Es en este periodo que los inversionistas extranjeros, sobre
todo norteamericanos, comienz.an a hacer inversiones en gran escala en
la industria.
Por último, cabe señalar la importancia de la relativa cercanía de las
principales wnas productoras de materias primas carbón, hierro, acero,
etc. en el noreste del país. Es decir, Monterrey estaba ubicado
geográficamente de manera estratégica, en el corazón de una extensa
región mioera, que le permitió el establecimiento de fábricas de

�11 O Bricola&amp;•

fundición pera la producción minero-metalúrgica, cuya demanda era
creciente en la industria noreste de los Estados Unidos.
Sin embargo, no será sino hasta 1940 que San Nicolás de los Garza
se verá beneficiada por el crecimiento industrial de Monterrey, al
establecerse las primeras grandes industrias: Hojalata y Lámina, S. A.
(1943), Talleres UniveIBales (1945), Trailm Monterrey (1946), Tonelera
del Norte (1946), Cuprum, S. A. (1948), Troqueladora Industrial
(1948), y Galletera Mexicana, S. A. (1953), todas ubicadas en lugares
que pertenecen a la zona industrial número 3. (Ver plano).
Este desplazamiento de la industria regiomontana hacia terrenos de
San Nicolás, se relaciona con la polltica gubernamental que pretendía
frenar la aglomeración que empezaba a vivirse en la ciudad. Por este
motivo, el Departamento de Higiene Industrial de Monterrey, dió un
plazo de seis meses a partir del 15 de abril de 1941, a las industrias que
se encontraban dentro de la~ zonas residenciales, para que abandonaran
esos Jugares y se instalaran en otros en donde no perjudicaran la salud
de tos habitantes, notificándoseles que a quienes no cumplieran con la
indicación se les aplicarían severas sanciones económicas. Por lo
anterior, el Jefe de Servicios Sanitarios Coordinados, Ing. Francisco
González Ballesteros, formuló en agosto de 1941, un proyecto para la
creación de las zonas industriales en Monterrey. Ahí se señalaba:
"Este ¡x-oyecto ha sido elaborado, teniendo en cuenta las dificultades
e inconvenientes que con frecuencia se presentan dehido al
establecimiento irregular y arbitrario de ind~ molestas y peligrosas
que por sus emanaciones de polvos, humos, gases, ruidos y demás
molestias afectan al vecindario y se ha creído conveniente proceder
a la designación de una región industrial dividida en zonas para que
en el futuro toda industria que sea peligrosa o nociva para la salud
se establezca dentro de esa región y una zona para industrias
molestas pero no peligrosas o nocivas".'

Para definir las zonas se !miaron en cuenta las vías de comunicación,
carreteras, ferrocarriles, servicios públicos, ampliaciones de zonas
residenciales o industriales, corrientes de agua subterránea, desagües
naturaJa¡ de ¡rccipitación pluvial, facilidades de tratamiento y eliminación

s.c.....,,,~... ,,,.

111

de descdJos industriales.
"•. .la zona número dos se enruentra limitada al sur por una linea que
corre de &lt;riente a poniente, a un kilómetro al norte de la carretera del
Topo, y por el lado oriente por la vía del ferrocarril MéxicoLaredo...".'(Ver esta zona industrial número dos en el plano de San
Nicolás de los Garza).
Algunas de las ventajas que reunía San Nicolás de los Gaí7.a y que
en esos momentos se tornaron en cuenta para el estahlecimicnto de
ambas zonas industriales, fueroo: a) el fácil acceso a Monterrey mediante
la prolongación de la calzada Bernardo Reyes y la carretera MéxicoLaredo, b) la facilidad de construir un ramal de vía férrea para unir la
de México-Laredo, que marca la línea limite de la zona número dos, con
el ferrocarril Tampico y desarrollar el transporte ferroviario en la forma
más variada, construyendo incluso otras que permitieran la conexión
con las industrias, c) la existencia de corriente eléctrica de alto voltaje
en la mayor parte de las líneas limites de las wnas, por lo que disponer
de ella no acarrearla grandes problemas, d) la disponibilidad de líneas
de gas natural cercanas a ambas zonas (ochocientos metros de la aona
número dos y doscientos metros de la número uno), e) la facilidad de dar
salida a los desechos industriales a través del colector general de aguas
negras de Monterrey, relativamente cercano a la zona número uno que
atraviesa la número dos, teniendo además la ventaja de que la pendiente
natural del terreno permitiría abrir canales de desagüe que fluyeran
hacia dicho colector, 1) los vientos generalmente observan dirección
suroeste por Jo que se pensó que el establecimiento de ambas zonas
industriales no perjudicaría a la población, ya que el límite de ésta se
encontraba en el lado opuesto, g) para abastecimiento de agua de las
industrias, de ser necesario, existían en la región corrientes de agua
subterráneas.
Además de las wnas industriales antes mencionadas, se planeó una
tercera: "con el objeto de no limitar la zona industrial únicamente a los
Jugares ya indicados, y al mismo iiempo, de darles mayores facilidades
a las personas que deseen instalar industrias molestas pero que no sean
peligrosas ni nocivas, se ha incluido en el proyecto otra tercera wna,
limitada por el Ejido Norte de la ciudad y en el poniente por el camino
a Santo Domingo y la carretera a Roma Texas ..."." (Ver esta zona
industrial número tres en el plano).

�112 Bricolllgt
S. CMtWU: / ~ ttt"" -ipiu

En apoyo al proceso de industrializ.ación se desarrolla una serie de
leyes y ordenamientos tanto estatales como municipales. A nivel estatal
destaca la Ley de Protección a la Industria, que en diciembre de 1940
expidió el Gobierno del Estado para exentar con un 75% del pago de
impuesto por un perfodo que iba de 6 a 20 años a las industrias
existentes, así como a las que ampliaran sus talleres. Además, el plazo
de reducción impositiva podla ampliarse cuando las rondiciones especiales
de la industria as( lo requirieran, a juicio del Gobierno del Estado. 11
En lo que se refiere al programa en materia administrativa del
Gobierno en la entidad, el Presidente Municipal de San Nicolás de los
Garza aceptó la iniciativa del Gobierno estatal de fomentar la pequeña
industria para abrir nuevas fuentes de trabajo, así como dar facilidades
a los inversionistas, tanto nacionales como extranjeros.

Otros factores que influyeron en el desarrollo

La Segunda Guerra Mundial es otro factor que incide favorablemente
en el desarrollo industrial de la zona. Sin embargo, aunque esta se había
iniciado en 1939, no será sino hasta diciembre de 1941 cuando México
resulte "indirectamente" beneficiado por ella, debido esencialmente a
la entrada de Estados Unidos al conflicto en esa misma fecha. A partir
de ese momento, la industrialización por sustitución de importaciones
se ace)eró rápidamente debido a la escasez de productos importados. AJ
Grupo Monterrey (Alfa, Visa, Vitro y Cydsa) ya se le dificultaba
obtener en Estadas Unidos la lámina para la producción de las corcbolatas
que requería la Cervecería Cuauhtémoc, poc lo que se decidió crear una
empresa, Hojalata y Lámina, S. A. que empezó a trabajar en abril de
1943 con la finalidad de producir el insumo necesario."
Asf, la guerra creó condiciones favorables para producir en el pafs
lo que del exterior ya no podfa llegar. Además, proporcionó una
prot=i6n autanálica a los productll'! nacionales pues no había pasibilidad
de que los productos europeos, asiáticos o norteamericanos compitieran
con los mexicanos en el mercado interno, como Jo senala Sergio de la
Peña.'3

11 .l

Colldaloats

En conclusión, el surgimiento de lmi primermi industrias en San Nicolás
de los Garza, fue el producto de la oombinación de una serie de factores
que se producen en el contexto regional, nacional e internacional,
estrechamente relacionados entre si. Eo este sentido, la crisis de 1929
juega un papel importante al coincidir con el fin de un perfodo en la
historia de México, que dejó atrás los movimientos sociales que
siguieron a la revolución. Esto permitió la incorporación a la polftica de
sustitución de importaciones seguida en ese periodo por toda América
Latina, la que trajo como resultado el establecimiento de miles de
industrias en todo el país y la expansión de empresas multinacionales en
México y América Latina. Esta expansión coincidía a su vez con la
política de los Estados Unidos que en ese momento consideraba
esencial para sus intereses la inversión en el exterior.
Si a este marco nacional e internacional le agregamos los factores
regionales -representad.~ poc la favorable situación geográfica que
implica la cercan/a con los Estados Unidos, las vfas de comunicación ya
existentes en ese momento, como carreteras y ferrocarriles, la pomica
de a-eación de nuevas 7.0ll8S industriales y la facilidad para disponer de
materias primas de la región- nos daremos cuenta de que en esos
momentos, se estaban &lt;1andn las condiciones necesarias para que no
sólo San Nicolás de los Gana, sino México y los principales pafses de
América Latina empezaran a experimenta/ el paso hacia una nueva
forma de desarrollo: "la industrialización", que en el caso especifico
de San Nicolás de los Garza, llevó a la paulatina desaparición de las
actividades agríaJJas, hasta quedar sólo en el recuerdo.

Notas blbllogrincas
l. Lcóo, Alomo de; Chapo, Juan Bautista y 8'nchez de Z.amora, Femando.
H"utoria de Nuevo Ledn, 00II noliciu IObrc Coahuila, Tamautipas, Texas
y Nucw M.!xico. J&gt;ublicac:ióo del Gol&gt;icmo del Estado y la UANL, 4a. cd.
Moa1mey, N. L M.!xico. 1980. pp. 43.

2. El P""'"1fir. 2 de Scpcicmbie de 1941. p. 2.

�114 Dricoúige

3. El ejemplo de HYLSA es más que suficiente para mo.strar la necesidad que
hubo de utilizar maquinaria importada de EU (aunque usada e instalada con
muchas difocullades) para poder poner en funcionamicnlo la fábrica, ya que
México, como país en vías de dcsanollo, no tenía o carecía de un dcsanollo
tecnológico capaz de producir maquinaria para la producción.

4. González Casanova, Pablo. Imperialismo y Liberad&amp;, en América Latina.
Ed. Siglo XXI. México. p. 23-24.

RESEÑAS

Dubei, FrQllfois. "Conduites marginales des jeunes et classes sociales".
Revue frfJllfaise de sociologie, XXVII, 1987, pp. 265-286.

5. D. Hansen, Roge,. La Pol/Jica del Desarrollo Mexicano. Ed. Siglo XXI
México. 1988. P. 67.
6. El Porvenir. 2 de Ago.sto de 1941. p. 6.

7. El Porvenir. Septiembre de J94 l.
8. El Porvenir. 13 de Ago.slo de 1941. p. 8.

9. El Pon,enir. Op. Cit.

10. El Porvenir. Op. Cit.
11. Rojas Sandoval, Javier. y Ma. Elena Rodñguez. En Monterrey. Siete
Estudios Contemporáneos. Editado por Mario Ccrutti. México. J988. La
Industria Siderúrgica en Monterrey. HYLSA (1943-1985). p. 59.
12. Ver información más detallada en Monterrey... Op. Cit. p. 55-94. Y en San
Nicolás de los Gana. Páginas de su Historia . An:hivo Municipal de San
Nicolás de los Garza. 1984. p. 247-265.
13. De la Pella, Sergio. La Clase Obrera en la lf'ISloria de México. Trabajadores
y Sociedad en el Siglo XX. Ed. Siglo XXI. Vol. 4. p. 113.

"Conductas marginales de los jóvenes y clases sociales", de quien es
quizá la máxima autoridad sobre el tema en Francia, Francois Dubet,
pane de un supuesto lllsico: todo nuevo abordaje de la delincuencia
juvenil implica una revisión del concepto de clase social, ya que desde
éste -y de sus usos particulares- se han orientado la mayoría de los
estudios sobre el fenómeno.
Este punto de partida, de carácter · crítico, revela que si bien la
referencia a un cúmulo de investigaciones iniciales en forma constante
desde los años cincuenta (aunque ya en 1927 se publica el clásico The
Gong, de Thrasher, en Oiicago), es el término clase social, los signific:11clos
que entraña dicha noción carecen de unidad y remiten -este es uno de sus
principales descubrimientos- a procesos sociales totalmente distintos.
Dubet se propone y lleva a cabo un trazado de las diversas acepciones de clase social utilizadas para la interpretación de la conducta
delincuente entre los jóvenes. A través de este mapa, que se conviene
en el hilo conductor del anfculo, el autor presenta y compara la
conducta y la experiencia de dos grupos juveniles que provienen de
düerentes comunidades. El primero de ellos, los "blousons noirs ",,
emerge de la ciudad obrera de Scraign, cerca de Lieja, en Bélgica. El
otro, denominado la "ga/ere",zse ubica en los heter~neos suburbios

�116 Bricolage

populares de Parfs y Lyon.
Hay dos pe~ctivas básicas con que se analiza la delincuencia
juvenil desde la clase social. La que Dubet llama exógeaa y que
entiende el fenómeno a partir de la dominacióa de clase, y su contraparte,
la endógena, que busca estudiarlo en y desde el interior, sobre la base
de una lógica más comprensiva que explicativa. Asf, para la tendencia
exógena la conducta delincuente es uaa coaducta de clase en virtud del
inevitable choque con las aparatas de control y represión, sujetas al
mecanismo global de domirtio clasista. Por su parte, la corriente
endógena, aunque no desdeña totalmente la anterior postura, prefiere
explorar el sentido que las actividades marginales y la delincuencia
tienen para sus actores, tanto individuales como colectivas.

Es por este último camino por donde Francois Dubet decide internarse
(e internamos). Pero, ¿qué significa en términos de opción teóricometodológica tal decisión? Desde nuestro punto de vista, esta vfa
implica un reencuentro y recuperación de estrategias de investigación
olvidadas a rafz del auge y dominio del paradigma parsoniano y
también, por qué no, de las aplicaciones más ortodoxas del marxismo.
Por eso, mientras para la perspectiva exógena el joven, ea tanto
delincuente y estigmatizado, es producto de la dominación, en la
segunda, el actor efectivamente actúa y no sólo aparece como actuado
por las estructuras. Vive y construye aquellas procesas sociales en que
participa; su percepciór. e identidad son elementos generadores y no
sólo generadas.
Dentro de la tendencia endógena, el autor encuentra tres vertientes
que no soa sino tres formas de concebir las clases sociales. La clase
como comurtidad, como estrato y, fmalmente, como actor colectivo,
ligado a lo que él llama conciencia de clase. Y aunque en principio se
propone articular cada una de estas definiciones, termina por reconocer
la dificultar! de la tarea. Pero Dubet no claudica: las defirticiooes de
clase _social corresponden a desiguales nociones de la acción social que
si bien cuentan con una relativa independencia en el plano teórico,
como procesos y situaciooes de la realidad soo vividas a un mismo
tiempo por las actores.

�ll8 Bricologt
R. 1/,rNiNl,z: Rue/14 119

Fn Seraing, ciudad que organiza su existencia en torno a la siderurgia,
el fuerte sentido de integración hace de las actividades delictivas de los
jóvenes algo natural a esta etapa de la vida. Las violaciones menores a
las leyes y el oonjunto de conductas consideradas marginales reafirman
la identidad de la comunidad y la de sus miembros frente a los valores
de la clase media.
Pero las contradicciones sobrevienen cuando la crisis industrial abre
el camino para la introducción de representaciones alternativas: los
muchachos de Seraing pueden ahora identificarse con los modelos y
estereotipa¡ de juventud.

nivel de la destructividad y del revanchismo sin perspectivas.
El trabajo de Dubet, como todo estudio que utiliza la comparación
en calidad de guía, es susceptible de una observación que, sin embargo,
no pone en tela de juicio su validez: el que en un grupo la coociencia de
clase (como cultura y experiencia de un actor colectivo)juegue un papel
determinado, no quiere decir -no implica automáticamente- que pueda
desarrollarlo de manera igual y ni siquiera equivalente- en otro.
En todo caso, tendrían que presentarse las pruebas suficientes para
afirmar lo contrario. Y si hemos de tooiar dichas pruebas como datos
válidos, deberán proceder -al menos en mi opinión- tanto del contacto
con otros grupa¡ como del análisis de su práctica y del contexto
sociocuJtural en el cual está inscrita.

No obstante, está contradicción es menos vivida como tal que como
una lógica particular que, a juicio de Dubet, se constituye en toda una
subcultura. Y el elemento que permite esto, es, precisamente, la
conciencia de clase. La pertenencia a un mundo obrero y el asumirse
como joven, son experimentados a través de una representación que
resume la historia y las luchas colectivas, pero que, además, organiza y
explica tanto la realidad como el Jugar que el actor ocupa dentro de ella.

Notas

El símbolo de esta subcultura es el "blouson noir", el cual se
reconoce cuno joven ante las generaciones que Je preceden, al tiempo
que se reivindica como obrero de cara a la juventud de las clases medias.
Su expresióo: el rock; su punto de referencia grupal: la banda proletaria.

l. Ante la falta de un cquivalenlc en espaiio~ hemos optado por OOIISelVar
ciertos ttnninos en la lengua original "Blausom noin" podña acr traducido
lilcnlmcmc como chaquetas negras, aunque el ltrmioo realmente alude al
gamberro o pandillcro.

Fn la; suburbia; parisino y Iyonés -el ámbito de la "galere"-, la
tradición y cualquier idea de Jo colectivo se encuentran completamente
ausentes. La falta de una coocieocia de clase aleja la pa¡ibilidad de
coostruir un marco general al que el actor pueda remitir su conducta: la
CXXJSO!idaciCil de una subcultura y un proyecto de clase quedan descartados.
A&lt;;~ el domirtio es vivido como pura violencia irracional, mientras que
la exclusión social, a la que son sujetos los jóvenes de la "galere ", es
su resultad,;, más lógico.

2. Infierno; presidio.

La rag" -ese sentimiento mezcla de impotencia y frustración-,
impide que la delincucocia y toda conducta marginal juvenil rebasen el

Ru~n Hernández León

3. Rabia o ira.

4. P. 270.

��UNIVERSIDAD AUTONOMA DE NUEVO LEON
Rector: Ingeniero Gregorlo Farlu Longorta

FACULTAD DE FILOSOFIA Y LETRAS
Director: Licenciado Bernardo Flor• Flor•

BRICOLAGE
Revista de soclologla y ciencias soclalN

Director: Jooé María Infanta
Edttor: J . Andrn Amaro G.
Conoejo EdHorlal: Mario Cerrillo, Alel■ ndro García,
María de los Angeles Poza,, Ricardo Vlllarreal A.,
Humberto 5alazar, Vlctor Zúñlga,
Tipografía: Andrea González Corona
Cada autor •

rNpOnoable de 1u texto. No oe dewel-

ven original•. CorrNpondencla: Facultad do Filosofía y Letru, UANL Ciudad Unlver1Haria, San Nlcolb •
de los Garza, N.L Precio por ejemplar $8,000.00 M.N.

�</text>
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                <text>Revista de Sociología y Ciencias sociales de la Facultad de Filosofía y Letras de la UANL. Dirigida por José María Infante durante la década de los ochenta. Contiene artículos académicos y de divulgación de la sociología y ciencias afines</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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2

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r

•

REVISTA DE SOCIOLOGIA Y CIENCIAS SOCIALES

&gt;---------Vol. 1 No. 2 Jul./Dic. 88 ·

�SUMARIO

BERNARDO GONZALEZ ARECHIGA:Perspectivas de la
investigación social en la provincia mexicana, elementos de

discusión/

7

ALEJANDRO GARCIA GARCIA: Algunas confrontaciones ocerca
de la influencia de la televisión/

47

MARIA DE LOS ANGELES POZAS: Apuntes sobre el movimiento
de disidencia sindical "Teodoro Larrey" de la sección 19 del
STFRM/

60

VICTOR ZUNIGA: Exodo rural, estrategias familiares de
subsistencia y formas cultura/e, de la frontera norte; los casos
de Vallecillo y Galeana: dos pueblos de Nuevo León/

94

Reseñas

HUMBERTO SALAZAR: Un libro "extraño" de don Raúl Rangel
Frías/

170

JOSE MARIA INFANTE: Un terreno poco explorado: la vida
cotidiana en el perfodo colonial/

178

�BRICOLAGE
REVISTA DE SOCIOLOGIA Y CIENCIAS SOCIALES
DE LA FACULTA.u DE FILOSOFIA Y LETRAS
DE LA UNIVERSIDAD AU1'0NOMA DE NUEVO LEON

SUSCRIPCION

PERSPECTIVAS DE LA INVESTIGACION SOCIAL
EN LA PROVINCIA MEXICANA:

Nombre _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ __

ELEMENTOS DE DISCUSION*

-------~--------------------

Dirección

Apdo. Postal _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ __
Ciudad _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ Estado _ _ _ _ __
País

BERNARDO GONZALEZ-ARECHIGA

Suscripción anual _ _ _ _ _ _ Por dos aiios _ _ _ __

Introducción

FORMA DE PAGO:
Efectivo _ _ _ _ _ _ _ _ _ Cheque No. _ _ _ _ __
Banco

-----=-------

Giro Postal

Fecha: _ _ _ _ _ _ _ Recibido por: _ _

----------------------------Envíe su cheque o su giro postal a nombre :
FACULTAD DE FILOSOFIA Y LETRAS U.A.NL.
Apartado Postal 10 suc. "F"
Ciudad Universitaria
San Nicolás de los Garza, Nuevo León
C.P. 66450 México
NOTA: Para correspondencia relacionada con suscripciones, canjes,
etc., dirigirse a: María de los Angeles Pozas Garza
Dirección: A.P. 10 Suc. "F" Facultad de Filosofía y Letras
Ciudad Universitaria, N. L. México

El centralismo en la investigación y el control central de la
actividad intelectual no es la garantía para preservar la "integridad'' de los valores nacionales o garantizar la calidad
teórica y metodológica de los resultados de investigación,
como muchas veces se pretende; más bien, en estos momentos, el centralismo es un serio obstáculo para el sano
desarrollo de la investigación social en México.
El crecimiento de la investigación en la provincia mexicana debe representar no una superficial descentralización sino un desplazamiento permanente en el centro de
gravedad de la investigación en el país, que habrá de cues*Documento preparado para su discU8ión en la mesa redonda del "Encuentro
de Investigadores". organizado por el Colegio de Sociología de Nuevo León y
la Facultad de Filoeofía y Letras de la Universidad Autónoma de Nuevo
León. Monterrey, N. L., J 9 y 20 de mayo de 1988.

�8

Brirolage

tionar: las prioridades y agendas de investigación, la orientación de los resultados, la organización de los centros de
trabajo, la vinculación investigación-universidad, el papel
del estado en la promoción dP la investigación, y las relaciones con instituciones extranjeras. Se debe de dar a esc-ala regional en México uno de los cambios en la localización
de la hegemonía científica que describe George Sarton en
su historia universal de la ciencia.

'

1

Si el planteamiento anterior es correcto, se necesita imprimir una dirección consciente a los cambios que ahora
empezamos a experimentar. No basta con buscar la desconccntración o la descentralización de la investigación (que
es el lenguaje que se utiliza en el centro), o reivindicar el
potencial de la investigación en la provincia con una distribución más justa de los recursos (que es el lenguaje que
se usa con frecuencia en la provincia); lo que se necesita
realmente es darle una nueva dirección al conjunto de la investigación en México como respuesta a la falta de satisfacc~ón con el estado de cosas que se da no sólo en la provincia.
Abdus Salam (premio Nóbel de física en 1979) considera que: ".No hay razón alguna para que México no sea
líder en el campo científico, si a la ciencia se le conceden
las prioridades que le corresponden." Va todavía más allá
para afirmar que, en países como el nuestro, ... ''hay que
asegurarnos de que no nos quedaremos atrás en el campo
de la física nueva (por ejemplo en la fotónica), ni en el de
la biotecnología. Esto si deseamos vivir de manera honorable en el siglo XXI, y si deseamos defender nuestra cultura y nuestra civilización." La ciencia de hoy, como ad-

B. González Aréchiga: La investigación en provincia

9

vierte Abdus Salam, es la tecnología del mañana y, por lo
tanto, hay que buscar la transferencia de ciencia y no de
mera tecnología.
Este mismo llamado a "defender nuestra cultura· y
nuestra civilización" por medio del desarrollo científico,
se debe de hacer extensivo al campo de las ciencias sociales: a través de ellas también se salvaguarda la soberanía
económica y cultural del país. No hay que olvidar que las
ciencias sociales son a las "instituciones ",1 lo que las ciencias exactas son a la tecnología. Igualmente, la administración y la contabilidad pública y social son a las '"instituciones" lo que la ingeniería es a las ciencias exactas.
La perspectiva anterior es importante ya que, como lo
advierte Pablo González Casanova, "las ciencias sociales se
están usando más y más para fines militares". Podemos
agregar que la hegemonía teórica e informativa de los países avanzados en las ciencias sociales facilita la imposición
de la agenda internacional de negociación acerca de: la distribución del comercio mundial, el pago de la deuda externa, las condiciones del orden económico internacional , la
carrera armamentista, etc. La "ayuda" económica y t&lt;·cnológica internacional, que confirma la situación de dependencia, tiene su contraparte en la "ayuda" en el campo de
la teoría social y la asesoría internacional para la creación
de instituciones de educación y fomento científico.
Este es el marco en el que se debe dar, en mi concepto,
el crecimiento y la maduración de la investigación social en
la provincia mexicana. Comparada con esta perspectiva resulta de segunda importancia el objetivo de buscar la re-

�10

Bricoia,e

ducción de la dependencia de la provincia mexicana y su investigación del centro del país; la investigación en México
se enfrenta a una serie de retos y problemas que son fundamentalmente de orden externo, y que podrían aglutinar
los esfuerzos realizados en las distintas regiones. El primer
paso necesario es demostrar, sin lugar a dudas, que se puede hacer investigación social de excelencia en la provincia
y que los intelectuales "del interior" pueden participar
con provecho en debates de orden nacional y global.

Elementos cuantitativos para evaluar la situación actual de
la investigación social en la provincia mexicana.2
La investigación en México se caracteriza por insuficiencia
general, extrema concentración geográfica y por área de
especialización. Algunos indicadores que demuestran estos
puntos son:
a) México dedica a la investigación una cantidad insuficiente de recursos, que no alcanzan el 1.5 por ciento del
Producto Interno Bruto como sugieren conservadoramente
las organizaciones internacionales de ciencia y tecnología.
b) Ahdus Salam sostiene que en México hay 350 doctores en física haciendo investigación, mientras que de
acuerdo con estándares de Estados Unidos y Japón debería haber 14,000 físicos; es decir, 40 veces más
c) De acuerdo con Luis González y González cuatro
quintas partes de la investigación humanística se concentra en la capital de la república.

B. González Aréch_iga: La investigación en provincia

11

d) En el Distrito Federal y su área metropolitana se
realizó el 56.3 por ciento del total de la investigación en
México según la Guía internacional de investigaciones sobre México de 1987, editada por El Colegio de la Frontera Norte y el Centro de Estudios Mexico-Estados Unidos
de la Universidad de California, San Diego. El mismo porcentaje para el área de estudios mexicanos es de 70.4
e) La concentración de la investigación en el D. F. varía fuertemente por disciplina: el 64.9 por ciento de las
investigaciones en sociología en México se realizaron en
esa ciudad; en ciencias políticas y economía ese porcentaje era de 87.3 y 89.8 por ciento respectivamente.

f) Además de la concentración regional en México, la

guía internacional de investigadores muestra que el 26.9
por ciento de las investigaciones en el área de "estudios
mexicanos" se llevan a cabo en universidades extranjeras.
Resaltan los casos de historia, antropología, literatura,
ciencias políticas y sociología que se estudian con gran
interés en instituciones estadounidenses. Cabe añadir que
en el 7.6 por ciento de los proyectos de investigación que
se realizan en instituciones mexicanas el investigador principal tiene nombre extranjero, aunque esto no indica necesariamente que lo sea.
g) Frida Espinoza y Jesús Tamayo encontraron que en
1984 cerca de la tercera parte de las investigaciones acerca
de la frontera norte de México se realizaron en el Distrito
Federal y más de la mitad del porcentaje restante se concentraron en Baja California, uno de los seis estados fronterizos. De acuerdo con la guía internacional de investiga-

�12

Bricolase

dores el porcentaje correspondiente al Distrito Federal en
esta especialización había caído a 14.5 por ciento en 1987.
hJ Solamente la UNAM, concentra el 34.6 por ciento
de los 3,051 investigadores del Sistema Nacional de Investigadores (SNI); el 60.2 por ciento del total de los miembros del SNI se encontraban en el Distrito Federal en 1986.
Quince estados del país (incluyendo Chihuahua, Aguascalientes, Tamaulipas y Querétaró) tenían solamente el 4.6
por ciento de los investigadores nacionales.

,1

i) Los estados con el mayor número de investigadores
nacionales en 1986 eran: Morelos (217), México (179),
Puebla (90), Baja Califoria (88), y Coahuila (80); estos
cinco estados agrupaban al 21 por ciento del total. Nuevo
León ocupaba el décimo lugar de la lista con 44 miembros
del SNI.

j) El 15.5 por ciento de los investigadores nacionales en
1986 se encontraban en el área de biolvgía mientras que en
sociología y en antropología eran solamente 2.4 y 2.8 por
ciento respectivamente; áreas como economía, filosofía y
derecho tenían una participación todavía menor en el total.
k) Solamente el 18.3 por ciento de las solicitudes al
SNI de 1987 correspondieron al área de ciencias sociales y
humanidades que incluye, entre otras disciplinas: antropología, ciencias políticas, demografía, derecho, economía,
historia, lingüística, literatura y bellas artes, psicología y
sociología.

B. González Aréchiga: La investigación en provincia

13

1) Solamente el 9.8 por ciento de los proyectos registrados en la guía internacional de investigaciones se refieren a
temas internacionales en áreas tales como: relaciones exteriores, relaciones económicas internacionales y migración
internacional. De éstas, 45.8 por ciento se llevaba a cabo
en otros países.
m) La preparación de los investigadores que trabajaban
en la provincia es menor a la preparación promedio nacional. Frida Espinoza y Jesús Tamayo reportan que en el caso de la investigación sobre temas fronterizos el 23.8 por
ciento de los investigadores tienen doctorado, el 21.8 por
ciento maestría; mientras que el perfil del Plan Nacional
Indicativo de Ciencia y Tecnología de CONACYT revela
que más del 58 por ciento de los investigadores del país tiene maestría o doctorado.
Los indicadores de los puntos anteriores se derivan, casi en su totalidad, de los cuadros estadísticos del anexo; es
posible derivar un número mucho mayor de indicadores
que no harían sino reforzar las conclusiones de que existe
una insuficiencia de investigación y una tremenda concentración geográfica y de disciplinas.

&amp; necesario señalar que !as concentración de la investigación en el Distrito Federal es sustancialmente mayor
a la concentración de la enseñanza superior; por ejemplo,
en el ciclo escolar 1984-1985 el 24.2 por ciento de los estudiantes se encontraban en la capital de la república mientras que la misma ciudad concentraba arriba del 56 por
ciento de la investigación total. Combinando los datos de
la guía internacional de investigaciones con los del núnte-

�14

Brico~e

B. Gouála Aréch"a: La inveití&amp;ación en provincia

ro de estudiantes en educación superior, encontramos que
existen aproximadamente 2. 7 investigadores por cada mil
estudiantes en el Distrito Federal, mientras que en el resto
del país hay 1.3. La descentralización de la enseñanza SU·
perior tiene que ser complementada con la descentralización de la investigación.
Los problemas que se describen en los incisos anteriores son de orden general pórque, como sostiene Víctor L.
Urquidi, en los países latinoamericanos, "con muy contadas excepciones, ni la educación superior ni la investigación han llegado a alcanzar suficiente prioridad en la asignación de recursos por la sociedad como un todo. Pero
aún peor, en América Latina la crisis económica y financiera internacional, por sus efectos agudos y perniciosos
en todos los países de la región, ha dado lugar a que se
hl\ya frenado el desarrollo universitario a mediano, y aún
a largo plazo." " ... El que se pueda salir de esta situación
y perspectiva de austeridad extrema y rezago en las instituciones de educación su.r,erior dependerá, desde luego y
en gran parte, del éxito que tengan las nuevas formulaciones de la política: general económica y financiera dt los gobiernos latinoamericanos en los años próximos, más también de que en estas nuevas formulaciones se corrija el daño casi irreparable que se ha infligido a la función universitaria... ' 13

15

Elementoe cualitativoe para evaluar la situación actual de
la investigación social.
El diagnóstico cualitativo de la situación de la investigación
social en México y América Latina es todavía más grave
que los problemas cuantitativos de insuficiencia y concentración, porque revela una viciada articulación con gobierno y otros sectores sociales, un sistema inadecuado de valores para la asignación de prestigio y compensaciones, y
una crisiti teórica profunda.

En "!:a diáspora d"é' los intelectuales", Luis González
afirma qúe la investigación humanística en la capital de la
república se caracteriza por " ... los problemas del gigantismo, la burocracia excesiva, la esclerosis galopante, la
fuga de cerebros hacia la política, la neurosis, la ideología
en tumo y la jerigonza. A la serie provinciana concurren
poco oficio, pobreza, exceso. de erudición, enanismo, falta
de eco, esclavitud docente." En el documento también habla de los excesos en las relaciones de los "sabios" con la
política, la ortodoxis y los medios masivos de comunicación.
Estos problemas estructurales tienen una manifestación
coyuntural muy profunda en el contexto de la presente crisis recesiva de deuda. Víctor L. Urquidi afirma que en los
últimos años " ... ha habido un decaimiento en las universidades latinoamericanas en cuanto a la investigación en
ciencias sociales. . . A la fecha el panorama de carencias es
de todo tipo y hasta de un ambiente de incomprensión por
parte de los gobiernos y de la sociedad". Una de las princi-

�16

Bricolage

pales consecuencias negativas es " ... la erosión y deterioro
del capifal humano necesario para el desarrollo económico,
social y cultural".

i,

El diagnóstico cualitativo no puede dejar de lado la discusión acerca de la perspectiva teórica de la investigación
social en México; en esto no hay consenso pero sí un sentimiento muy generalizado de insatisfacción. Existen algunas pugnas entre los expositores de las distintas escuelas de
pensamiento ocasionando la división de las investigaciones
en campos irreconciliables; el trabajo de los investigadores
de una escuela es normalmente ignorado enteramente por
los que pertenecen a las otras. Además, existe una dependencia muy grave de escuelas de pensamiento externas que
no se "compensá" con una creación intelectual RUficientemente sólida en México. Esta situación reduce la capacidad
que tiene el país de presentar respuestas propias a sus problemas nacionales e internacionales. Sin duda, hay una crisis de vitalidad e independencia intelectual.
Pablo GonzáJez Casanova, en su libro titulado La falacia de la investigación eu ciencias sociales, presenta una panorama muy amplio y una crítica a los programas de "cooperación científica internacional" en medio de los conflictos ideológicos, especialmente en las áreas de desarrollo
económico y cambio social. En esa obra se manifiesta la
profundidad de· crisis de las categorías y las técnicas en la
investigación social.
Cabe agregar que estos problemas se dan en un momento en que se ensayan nuevos métodos de evaluación de la

B. González Aréchiga: La investigación en provincia

17

''productividad" y la "eficiencia" de la investigación a nivel personal e institucional. En los últimos años se ha generalizado: el esquema competitivo y jerárquico para el ingreso al Sistema Nacional de Investigadores; el método de
asignación de fondos para la investigación del Programa
Nacional de Desarrollo Tecnológico y Científico, del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología;los métodos de evaluación del personal de muchos centros de investigación
basados en productividad; la adopción de criterios rígidos
para la aplicación de tabuladores salariales; el uso de número de citas a trabajos publicados como indicador de calidad académica, y la adopción de incentivos monetarios a la
productividad. Todos estos cambios orientan la investigación a la búsqueda pragmática de resultados "publica bles"
de interés coyuntural en menoscabo de trabajos de largo
alcance, más maduros y de un mayor contenido teórico.

Objetivos generales para la investigación social en provincia
Existe un consenso muy generalizado en el sentido de que
el mayor crecimiento de la investigación en México se dará en la provincia; cabe esperar que en ella se dé el mayor
aumento en el número de especialidades universitarias, bibliotecas, centros e institutos de investigación; a ella se destinarán la mayoría de los recursos nuevos para la investigación; también en provincia se dará el mayor crecimiento en
el número de publicaciones, libros y revistas. Sin embargo,
el reto es que la provincia se convierta en un agente de renovación de la agenda y las instituciones de investigación
en todo México.

�18

Bricolage

Para lograr este objetivo más amplio la descentralización de la investigación debe cumplir los siguientes requisitos:
a) Ser propositiva, practicar y hacer frente a los problemas de fondo de la economía y sociedad nacional.
b) Orientarse a valores como la justicia, la paz, lasalud, el respeto a los derechos humanos, la ecología y la
cultura.
c) Lograr un nuevo "pacto social" en el que, por un lado se reivindique con hechos sólidos el valor social y económico de la investigación y, por otro, logre aumentar el
prestigio y la credibilidad de los intelectuales.

1,,

B. González Aréchiga: La investigación en provincia

19

amplias, dentro y fuera del país, a niveles especializados y
de divulgación, con el propósito de contar con una crítica
más equilibrada y amplia.
i) Contribuir, como lo sugiere Pierre Crabbé, a cumplir
la misión general de la universidad por medio de: "l) seleccionar, desechar y reagrupar conocimientos, 2) revisar
el papel de la educación ante la continua aceleración del
conocimiento, y 3) conducir proyectos, programas y actividades que aporten mensajes, ideales, conceptos y valores
con significación social".

j) Encontrar mecanismos democráticos para diseñar y
revisar la agenda _de investigación permitiendo que las prioridades emerjan de un proceso más participativo.

d) Garantizar el tiempo necesario para una exploración
a fondo y reposada de los problemas bajo estudio.

k) Desarrollar sistemas de evaluación de la investigación adecuados para apoyar la consecución de los demás
objetivos.

e) Adoptar métodos honestos p.µ-a verificar conceptos,
tipos de análisis y técnic~.

1) Acercarse a las instituciones encargadas del diseño e
implementación de programas y políticas económicas y
sociales sin perder la necesaria autonomía e independencia.

f) Imprimir una visión global a la investigación que no
pierda la perspectiva internacional de las realidades estudiadas.
g) Buscar la excelencia por medio del perfeccionamiento constante de métodos, instrumentos y bases teóricas del
trabajo.
h) Buscar medios para comunicarse con audiencias más

Para que se puedan cumplir los requisitos anteriores es
necesario que el Estado aumente su contribución total a la
investigación al tiempo que renuncia al control de los centros de estudio, los investigadores y los resultados de trabajo. Esto es otra faceta de la necesaria apertura democrática
y el respeto a la pluralidad que es tan importante en el área
política. Además, se debe eliminar la sospecha con que se

�20

Bricolage
B. González Aréchiga: La investigación en provincia

financia la investigación en provincia, que es una me~cla de
desconfianza y desconocimiento; y se deben cambiar los
esquemas de asignación de fondos que, a través de los esquemas de evaluación, incorporan un sesgo en contra de la
provincia.

Tareas de fondo para el fortalecimiento de la investigación

21

mo de 25 estudiosos como apoyo a las nuevas subdisciplinas y agendas.
e) Adoptar un esquema coherente de reconstruir la
realidad nacional de ahajo hacia arriba; es decir, desde las
realidades regionales y locales hasta la totalidad nacional y
desde las relaciones nacionales hasta las internacionales.

social en la prov:u,cia.

f) Crear revistas especializadas y programas amplios de

,,,

La consecución de los objetivos descritos en el apartado
anterior demanda la preparación a fondo de las instituciones de investigación de la provincia, para participar más
plenamente en lanegociación de recurso~ con el _Estado Y
en la aportación ·de resultados a la comumdad nac10~,al. Algunos de los principales elementos de esta preparac1on son
los siguientes:
a) Fomentar el nacimiento de ~uevas_ su~~sciplinas Y
áreas de especialización tanto en la mvestigac1on como en
la docencia.
b) Desarrollar agendas concretas de ~nve_stigación para
las subdisciplinas nuevas y los centros e mstitutos de estudio.
c) Adecuar la estructura de las ~sti~ciones, su tamaño
y su forma de organización y financ1am1ento ~8:1",ª que sean
eficientes en ciudades pequeñas con una tradic10n cultural
e intelectual limitada y recursos escasos.

publicación que reflejen las prioridades de investigación.
g) Desarrollar sistemas de evaluación específicos para
las necesidades y condiciones de los centros de investigación.
Es posible aprovechar algunas de las experiencias de
organización y búsqueda de fondos en las universidades
estatales de Veracruz, Baja California y Nuevo León; los
Colegios de Michoacán, Jalisco y de la Frontera Norte, y
otras instituciones de investigación en ciencias exactas como el Instituto de Investigaciones Eléctricas y el Centro
de Investigación Científica y de Educación Superior de
Ensenada. Sin embargo, es evidente que se necesita desarrollar modelos nuevos para el caso de centros de investigación.

Tareas de organización para reforzar la investigación en
provincia.

d) Crear centros de investigación con un tamaño míniEl éxito de la descentralización depende de la capacidad

�B. González Aréchiga: La investigación en provincia
22

23

Bricolage

de los promotores de la investigación en provincia para
resolver una serie de problemas prácticos, entre los que
destacan:
a) Formar líderes y administradores capaces de dirigir el penoso proceso de formación de instituciones, agendas de investigación, medios de publicación, etc.
b) Formar investigadores para que sustenten el programa de trabajo a largo plazo.
c) Desarrollar la capacidad de traer del centro del
país y del extranjero el personal que no se pueda convenientemente formar en provincia.
d) Acumular acervos bibliográficos (en cierta medida
descentralizando bibliotecas) e instrumentos de trabajo
para equipar los nuevos centros de investigación.
e) Lograr los apoyos financieros necesarios para el
establecimiento y la operación de los centros y los programas nuevos de estudio. El "subsidio" a la investigación no
debe utilizarse como instrumento de control central de las
instituciones de provincia.

Conclusiones

Existen suficientes elementos de juicio para no estar satisfechos con la forma en que se ha hecho la investigación social en el país ni con la eficiencia y la equidad del control
centralizado en el Distrito Federal; sin embargo, tampoco
es deseable una descentralización que solamente sirva para
sacar de la gran capital a los investigadores que ya no quieren vivir ahí. La situación actual de la investigación requiere un cambio de dirección general con un centro de gravedad nuevo que reivindique a las regiones del "interior" y le
de un nuevo sentido a México en su estructura interna y
sus relaciones con el exterior. A la provincia le corresponde
el doble papel de crear y nutrir nuevas instituciones de investigación (que no se creen por decreto desde el centro
b~,nevole~te), y desarrollar una nueva agenda de investigac10n social en México con nuevas formas de organización
y trabajo.

Notas
l.

El concepto de instituciones se usa en un sentido amplio para incluir
procesos de elección social y toma de decisiones como se entiende en
el contexto del trabajo de Albert O. Hishman Mancur Olson y Oliver

E. Williamson.

'

'

f) Desarrollar sistemas eficientes de trabajo que confir-

2.

men en forma permanente que la investigación puede ser
más barata en la provincia; además, reducir el desperdicio
en la asignación de recursos de investigación.

¼J adezco la colaboración de Antonio Cárdenas en la elahoraci6n de
los cuadros estadísticos correspondientes al perfil de la investigación
en las distintas regiones de México.

3.

Basado en la ent?evillta de Pablo Espinoza a Víctor L. Urquidi a raíz
de que la Organización Universitaria lnteramericana le otorgara el Premio
lnteramérica en Canadá.

�CUADRO 1
Número de proyectos de investigación en el área de e•tudio, mexicano&amp;,

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de acuerdo a la disciplina de inve.t~ción y la ubicación de la in•titución •ede

ESTUDIOS/LOCALIZACION

D.F.
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12
44
53
76
6
30
36
61

AGRICULTURA
ANTROPOLOGIA
ARQUEOLOGIA
COMUNICACIONES
ECONOMIA
EDUCACION
HISTORIA
LITERATURA
ECONOMIA POLITICA
CIENCIAS POLITICAS
SOCIOLOGIA
URBANISMO
SUB-TOTAL
TOTAL

OTROS P AISES

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6
33
4
4
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4

14

14
7

5
55
30
4
18
12
2

380
475

77
260

178
360

NO-FRONTERIZAS

o

1

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o

TOTAL
42
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1
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46
42

FUENTE: Elaborado a partir de: Gu(a Internacional de lnvedigacione• Sobre México. México. Ed. Center for US-Mexican
Studies, UCSD/El Colegio de la Frontera Norte, 1987, 719 pp.

CUADRO 2
Número ae inve,tigadore, que realizan proyecto, en el área de e,tudioa mexicano•,
de acuerdo a la di.ciplina de inve1tigaci6n y la ubicación de la in,titución .ede

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ESTUDIOS/LOCALIZACION
AGRICULTURA
ANTROPOLOGIA
ARQUEOLOGIA
COMUNICACIONES
ECONOMIA
EDUCACION
HISTORIA
LITERATURA
ECONOMIA POLITICA
CIENCIAS POLITICAS
SOCIOLOGIA
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D.F.

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E.U.

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5
5
5
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32
5
21
14

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13
22
65
84
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10
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57
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o

4
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4
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4

OTROS P AISES

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5
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1

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o
1
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NO-FRONTERIZAS

TOTAL

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29
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180

FUENTE: Elaborado a partir de: Guía Internacional de lnve,tigacione, Sobre México. México. Ed. Center for US-Mexican
Studie1, UCSD/El Colegio de la Frontera Norte, 1987, 719 pp.

1065
1968

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C.11

�CUADRO 3

~

Número de proyecto, realizado• en el área de e1tudio1 mexicano•, de acuerdo a la duciplina,
la ubicación de la in1tituci6n 1ede y el orÍl!'en del inve.tigadnr principal

ESTUDIOS/LOC.
AGRICULTURA
ANTROPOLOGIA
ARQUEOLOGIA
COMUNICACIONES
ECONOMIA
EDUCACION
HISTORIA
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ECONOMIA POLIT.
CIENCIAS POLIT.
SOCIOLOGIA
URBANISMO
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TOTAL

D.F.

D.F.
NOMBRE
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o

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29
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1

o

4
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341
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o
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FRONTERA
NOMBRE
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E.U.

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NO-FRONTERIZO

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1
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21
6
2
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359

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27

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o

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TOTAL

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69
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55
68
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42
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71

OTROS
PAISES

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FUENTE: Elaborado a partir de: Guía Internacional de lnve1tigacione• Sobre México. México. Ed. Center for US-Mexican
Studies UCSD/El Colegio de 1:t Frontera Norte, 1987, 719 pp

CUADRO 4

¡:x:,

Número de proyectos de inve•tigaci6n en el área de México y el mundo de acuerdo
a la disciplina de inve1tigaci6n y la ubicación de la institución .ede

o
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~

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ESTUDIOS/LOCALIZACION
RELACIONES EXTERIORES
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MIGRACION INTERNAL.
OTROS ESTUDIOS INTLES.
ESTUDIOS FRONTERIZOS
ESTUDIOS CHICANOS
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TOTAL

D.F.
17
22
2
6
8
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56
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FRONTERA

o

E.U.

OTROS P AISES

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o

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o

31
39
35
15
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33

59
260

117
360

5
27

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243
1231

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46

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NO-FRONTERIZAS

4

l

FUENTE: Elaborado a partir de: Guía Internac ional de Inve1tigaciones Sobre México. México. Ed. Center for US-Mexican
Studie11, UCSD/El Colegio de la Frontera Norte , 1987, 719 pp.

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CUADRO 5

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Número de inve•tigadore• que reol~on proyecto• en el 6reo de .,tudio• de Mhico
y el mundo, de acuerdo a la dúciplino de inve•tvaci6n y la ubicoci6• de la in•tituci6n aede

ESTUOIOS/LOCALIZACION
RELACIONES EXTERIORES
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ESTUDIOS CHICANOS
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492

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180

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1968

5
9
13
1

OTROSPAISES

NO-FRONTERIZAS

TOTAL

o

FUENTE: Elaborado a partir de: Guía Internacional de lnve•tilfacione• Sobre México. México. Ed. Center for US-Mexican
Studie1, UCSD/El Colegio de la Frontera Norte, 1987, 719 pp.

CUADRO 6
~

Número de proyecto• realizado• en el órea de e•tudio• de México y el mundo,
de acuerdo a la dúciplina, la ubicación de la inatitución aede y el orilfen del inve•tÍlfador principal

ESTUDIOS/LOC.
RELS. EXTERIORES
REL. ECON. INT.
MIGRACION INT.
OTROS EST. INT.
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TOTAL

D.F.
11

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2

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6

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57
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E. U.

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OTROS
PAISES

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Studiee, UCSD/ El Colegio de la Frontera Norte, 1987, 719 pp.

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CUADRO 7
Número de proyecto, de inve,tígación en el área de ciencia, exacta, de acuerdo
a la dúciplina de inve1tigación y la ubicación de ta institución .ede

ESTUDIOS/LOCALIZACION

D. F.

FRONTERA

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34
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CIENCIAS FISICAS
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TOTALES

2
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E. U.

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1
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TOTAL

FUENTE: Elaborado a partir de: Gu(a Internacional de lnve1tigacione1 Sobre Mhcico. México. Ed. Ccnter for US-Mexican
Studiea, UCSD/El Colegio de la Frontera Norte, 1987, 719 pp.

CUADRO 8

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Número de inve1tÍlJOdore1 que realizan proyecto, en el área de ciencia, exacta,,
dt- acuerdo a la di,ciplina de inveitYJOción y la ubicación de la in,titución 1ede

ESTUDIOS/LOCALIZACION
CIENCIAS AGRICOLAS
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Studies, UCSD/EI Colegio de la Frontera ~orte, 1987, 719 pp.

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CUADRO 9
Número de proyecto, de invntigación realizado, en el área de ciencia, exacta,, de acuerdo
a la di,ciplioo, la ubicación de la in1titución 1ede y el origen del inve,tigador principal

ESTUDIOS/LOC.

D.F.

CIENCIAS AGR.
CIENCIAS BIOL.
EST. AMBIENTALES
EST. DE SALUD
CIENCIAS MARINAS
CIENCIAS FISICAS

1
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TOTALES

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35
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26
73
54
21

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o
o
o

5

o
o

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NO-FRONNOMBRE
EXT.
TOTAL

NO-FRONTERIZO

o
o

117
245

OTROS
PAISES

(b

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e,,,

w

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e,.,

CUADRO 11

.,l:ti

Alumno• y e•cuela• de educación ,uperior en el ciclo e,colar 1984/8,5, .egún control
adminütrativo y tipo de escuela (Inicio de Cursos)

ALUMNOS/ESCUELAS
TOTAL

CHlUH.
A-E

TOTAL NAL
(A-E)

BAJA. CAL.
A-E

COAIIU.
A-E

1141531 1540

21568 47

31498 90 31263

D.F.
A-E

N.L.·
A-E

¡::;·

o

SONORA
AE-

56

276137

233 81697 117

7

73354
5697
67657

68
14
54

o

o

1037

2

3:\62
138
3224

o o

o
o
o

o
o
o

8263
7840
423

8
7

491.
494

4031
60
3971

7 6490
l
31
6 6459

6

256
92
164

o o
o o
o o

2416
2416

8 1742
8 1742

3
3

209555
51272
158283

476
81
395

2578 10
37 o
2541 10

5796 30 5065 16
o o 2326 2
5796 30 2739 14

55377
2900
52477

113 27096
4
140
109 26956

56
5
51

2609 13 29159 25
o O 21609 6
2609 13 7500 19

582906
10181
572725

557
1
556

15178 29

19255 45 17966 30

147406

52 45301

51

24743 34 17965 30

15178 29

19255 45 17966 30

147406

52 45301

51

24743

154572
9977
144595

251
77
174

ESTATAL
NORMAL SUPERIOR
LICENCIATURA

194498
48193
146:l05

PARTICULAR
NORMAL SUPERIOR
LICENCIATURA
AUTONOMO
NORMAL SUPERIOR
LICENCIATURA

3812
107
3705

o o

o o

o o

l

o o

o

o

o

2

31208 59 52385 69

8
4
4

FEDERAL
NORMAL SUPERIOR
LICENCIATURA

1037

{

TAMPS.
A-E

l

o

6 5261 14
2 245 7
7
4 5016

o o
o o
o o

6
6

o o

o o

o o

34 17965

30

FUENTE: Anuario Estadí,tico de los F:stados Unidos Mexicanos 1986. México, D. F., Instituto Nacional de Estadísitca, Geografía e Informática, 1987, pá¡oi. 347-352
_ AREA 1
UNAM
UAM
CINVESTAV
CICESE
U.A.PUEBLA
IPN
INAOE
I.N J. NUCLEARES
UNISON
I.M. PETROLEO
UASLP
CIMAT
OTRAS

AREA2
208
39
30
19
19
10
8
8
8
7
7
5
31
399

UNAM
IMSS
CINVESTAV
IPN
UAM
COL. POSG.
UANL
SARH
I.N. NUTRICION
UABC
SSA
I.N. CARDIOLOGIA
I.N.I. NUCLEARES
SECR. PESCA
CIQRO
UACH
OTRAS

AREA3
292
79
64
30
28
24
20
18
16
12
10
9
9
8
8
8
147
788

UNAM
COLMEX
UAM
SEP
U.VER.
U.DEG.
COL. MICH.
UAP
CINVESTAV
CIESAS
UABJO
UAEM
I.T. REGIONALES
UASLP
UMSNH
IPN
COL. POSG.
OTRAS

AREA4
157
37
34
31
16
14
12
11
10
10
9
9
8
7
7
6
6
69
453

SARH
IIE
UNAM
COL. POSG.
I.T. REGIONALES
CINVESTAV
UAM
IMP
I.N.I. NUCLEARES
U.A.A. NARRO
U.GTO.
IMISIDER
U.A. CHAP.
IPN
CIQA
UAS
OTRAS

181
153
131
58
52
33
18
18
17
17
17
15
15
13
11

10
81
840

FUENTE: Malo, Salvador y Graciela García, "Característica.e de la.e solicitudes al SNI en 1987", Ciencia y Desarrollo, vol. 13, núm.
75,julio-agosto 1987, pág. 90.
CLAVE:
Area 1: Ciencias Físico Matemáticas
Area 2: Ciencias Biológicas, biomédica.e y química.e
Area 3: Ciencias Sociales y Humanidades
Area 4 : Ingeniería y Tecnología

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C.11

�36

Bricolage

B. González Aréchiga: La investigación en provincia

37

CUADRO 13
Solicitude, nueva., pre,entadas cada a/lo por
entidad federativa

i,,

AGS.
B.C.N.
B.C.S.
CAMP.
COAH.
COL.
CHIS.
CHIH.
DGO.
GTO.
GRO.
HGO.
JAL.
MEX.
MICH.
MOR.
NAY.
N.L.
OAX.
PUE.
QRO.
Q.R.
S.L.P.
SIN.
SON.
TAB.
TAM.
TLAX.
VER.
YUC.
ZAC.
ESTADOS
D.F.
TOTAL

1984

1985

1986

1987

8
105
7

3
45
5
1

10

4
49

64
9
7
57
27
63
5

56
160
51
238
6
36
23
65
28
2
30
26
28
14
18
3

41
20

90

46

10

13
15
8
13

14
25
19
29
3
1
55
87
27
78
6
31
9

42
13
1
22
11
28
3
5

41
34

45

7
1218
1870
3088

26

27
761

814
1575

48
2
26

86
23
113
5

54
14
61
18
1
11

10
10
7
6
17
21
6
705
600
1305

10
7
58
8
4
22
9
46
7
1
35
103
33
159
6
34
16
37
10
11
16
30
36
17
23

o
37
37
15

880
497
1377

FUENTE: Malo Salvador y Graciela García, "Características de las solicitudes
al SNi en 1987", Ciencia y De,arrollo, vol.13, núm. 75,julio-agosto
1987, pag. 91.

CUADRO 14
Solicitude1 recibida, en el SNI
por principale, duciplinas

DISCIPLINA
1. ASTRONOMIA
2. BIOLOGIA
3. FISICA
4. GEOFISICA
5. GEOLOGIA
6. MATEMATICAS
7. QUIMICA
8. AGRONOMIA
9. VETERINARIA
10. ZOOTECNIA
11. ING. CIVIL
12. ING. COM. E y C.
13. ING. ELECTRICA
14. ING. MECAl~ICA
15. ING. MINERA
16. ING. QUIMICA
17. MEDICINA
18. ANTROPOLOGIA
19. DERECHO
20. ECONOMIA
21. EDUCACION
22. HISTORIA
23. LINGUISTICA
24. LITERATURA
25. PSICOLOGIA
26. SOCIOLOGIA
27. OTRAS

1984

1985

1986

1987

50
432
313
66
44
135
264
225
23
46
80
171
62
68
57
90
299
56
26
87
78
87
21
27
43
58
240

3
179
83
18
10
38"
86
215
25
41
32
77
24

9
174
67
18
18
34
76
226
17
17

12
152
59
12
15
27
54
253
20
14
26
61
34
41
23

34
24
61
112
61
14

48
34
70
23
29
28
50
156

14
66
39
39
25
52
69
29
20
26

34
32
18
23
14

42
107

44
95
39
13
36
18

48
8
12
18
32
211

FUENTE: Malo, Salvador y Graciela García, "Características de las solicitudes
al SNI en 1981'',Ciencia y De,arrollo, vol.13,núm. 75, julio-agosto
1987, pág. 92.

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CUADRO 15

¡::¡·

o

{

Sexo, edad y producción de los inve,tigadore, que ingresaron al SNI en la promoción 1986

CARACTERISTICAS

CATEGORIA Y NIVEL
PORCENTAJE DEL

PUBLICACIONES POR

TOTAL
CATEGORIA Y NIVEL

HOMBRES

MUJERES

EDAD PROMEDIO

INVESTIGADOR

EN Afilos

CANDIDATO A INVESTIGADOR NACIONAL

51

12

309

10.9

INVESTIGADOR NACIONAL NIVEL I

24

6

39.9

23.l

INVESTIGADOR NACIONAL NIVEL 11

4

0.5

47.6

45.5

INVESTIGADOR NACIONAL NIVEL IIl

2

-

51.6

47.8

81

TOTAL

19

FUENTE: Malo, Salvador, "El Sistema Nacional de Investigadores en 1986: fin de una etapa, Ciencia y Deaarrollo, vol. 13, núm.
7 4,. mayo.ju nio 1987, pág. 65.

CUADRO 16
Publicacione, y documentos de los inve,tigadore, del SNI de la promoción 1986

GRUPO
INVESTIGADORES NACIONALES NIVEL 111
INVESTlGAOORES NACIONALES NIVEL II
INVESTIGADORES NACIONALES NIVEL I
CANDIDATO A INVESTIGADOR NACIONAL
TOTAL DE DOCUMENTOS
PORCENTAJES TOTALES
BIOLOGIA
QUIMICA
MEDICINA
AGRONOMIA
MEDICINA VETERINARIA
ING .COMUNICACIONES
ING. MECANICA
ING. QUIMICA
FISICA
ANTROPOLOGIA
SOCIOLOGIA
CIENCIAS POLITICAS

INVESTIGACION

ENSEfilANZA

405
1073
3954
3931
9363
73.6
83.7
81.1
75.0
74.3
86.l
69.2
67.3
62.2
83.0
74.3
81.9
60.2

11
150
361
295
817
6.4
3.7
7.8
8.7
5.6
7.5
8.8
7.7
7.0
7.0
3.0
4.1
2.1

DIVULGACION

133
383
712
571
1799
14.1
10.0
5.3
15.3
11.9
2 .2
9.3
13 .3
19.4
6.6
20.7
12.2
37.4

OTROS

24
23
269
433
749
5.9
2.6
5.8
1.0
8.2
4.2
12.7
11.8
11.4
3.4
2.0
1.8
0.3

TOTAL

~

573
1629
5296
5230
12728
100
1292
565
823
3223
360
568
330
402
442
701
386
339

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FUENTE: Malo , Salvador, "El Sistema Nacional de Investigadores en 1986 : fin de una etapa, Ci-,ncia y Desarrollo, vol. 13, núm.
74, mayo-junio 1987, pág. 65.

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'°

�CUADRO 17

Principales disciplinas de los investigadores SNI

NUMERO TOTAL DE
INVESTIGADORES

NUMERO DE INVESTIGADORES DE NIVELES II Y III

PORCENTAJE DE LOS
NIVELES II Y III
RESPECTO DEL TOTAL

NUM.

DISCCPLINA

NUM. DISCIPLINA

0

*473
*342
272

BIOLOGIA
FISICA
AGRONOMIA
MEDICINA
QUIMICA
ING. EN COM. E. Y C.
MATEMATICAS
HISTORIA
ING. QUIMICA
ANTRO PO LOGIA
ING. ELECTRICA
SOCJOLOGIA
ING. MECANICA
GEOFISICA
ING. CIVIL

84
65
59
35
30
30
20
17
17
16
16
15
14
13
13

60

*244

*210
145
*113
*101
87
* 86
76
* 73
70
69
* 69

BIOLOGIA
FISICA
MEDICINA
QUIMICA
ANTROPOLOGIA
IIISTORIA
MATEMATICAS
LITERATURA
ING. CIVIL
ASTRONOMIA
C. POLITICAS
FILOSOFIA
AGRONOMIA
DERECHO
SOCIOLOGIA

/o

45

37
36
35
33
30
28
27
25
24
20
19
18
17

~

.,b:,

;:¡·

o

DISCIPLINA

~

FILOSOFIA
DEMOGRAFIA
C. POLITICAS
ASTRONOI\IIA
ANTROPOLOGIA
LITERATURA
HISTORIA
DERECHO
LINGUISTICA
ING. CIVIL
MEDICINA
PSICOLOGIA
FISICA
BIOLOGIA
MATEMATICAS
SOCIOLOGIA
QUIMICA
FARMACIA

(1)

*Esta disciplina aparece en las tres columnas
FUENTE: Malo, Salvador, "El Sistema Nacional de Investigadores en 1986: fin de una etapa, Ciencia y Drsarrollo, vol. 13,
"'!ÍIP 1A,.111,11m.-iun'9 1987. pá¡¡. 68.

AREA
I

2

3

4

DISCIPLINA
ASTRONOMIA
FISICA
GEOFISICA
MATEMATICAS
BIOLOGIA
QUIMICA
FARMACIA
MEDICINA

~

-- --

--

···----

-

TOTAL DE
SOLICITUDES
62
463

102
207
785
426
36
480

TOTAL DE
INGRESOS
44
342
69
113
473
210
18
245

PORCENTAJE DE
ACEPTACION
70
74
68
56
60
49
50
51

:=,:,
~

o
~
a,
;:,

~
~

::i:...

....

ANTROPOLOGIA
CIENCIAS POLITICAS
DEMOGRAFIA
DERECHO
FILOSOFIA
HISTORIA
LINGUISTICA
LITERATURA Y BELLAS ARTES
PSICOLOGIA
SOCIO LOGIA

146
64
26
60
67
189
62
79
85
150

86
43
22
47
25
101
33
51
25
73

59
67
85
78
37
53
53
65
29
49

AGRONOMIA
ING. CIVIL
ING. C. E. Y C.
ING . ELECTRICA
ING. \&gt;1ECANICA
ING. QUIMICA

666
126
314
125
141

272
69
145
76
70
87

41
55
46
61
50
43

203

FUENTE: Malo, Salvador, "El Sistema Nacional de Investigadores en 1986: fin de una etapa, Ciencia y Desarrollo, vol. 13
núm . 74,mayo-junio 1987 ,pág. 71.

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CUADRO 19

...

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o

Dutribuci6n por e,tado, y categoría, de lo, integrante, del
Si,tema Nacional de lnve,tigadore,

ESTADO
MORELOS
MEXICO
PUEBLA
BAJA CALIFORNIA
COAHUILA
GUANAJUATO
JALISCO
VERACRUZ
SONORA
NUEVO LEON
MICHO ACAN
YUCATAN
SAN LUIS POTOSI
SINALOA
COLIMA

rn=

TOTAL
217
179
90
88
80
68
62
54
46
44
43
34
33
19
17

INV.
NAL.

CANO.

86
90
41
48
26
29
38
23
14
16
23
10
13
6
6

131
89
49
40
54
39
24
31
32
28
20
24
20
13
ll

{
TOTAL

ESTADO

17
16
16
16
15
14
10
8
7
7
6
5
1
1
1

CHIHUAHUA
BAJA CALIFORNIA SUR
OAXACA
QUERETARO
DURANGO
CHIAPAS
ZACATECAS
TAMAULIPAS
NAYARIT
TLAXCALA
AGUASCALIENTES
TABASCO
GUERRERO
HIDALGO
QUINTANA ROO

INV.
NAL.
5
3
8
8
2

4
3
4
l
5

-

-

CANO.
12
13
8
8
13
10
7
4
6
2
6
5
1

1
l

FUENTE: Malo, Salvador, "El Sistema Nacional de Investigadores en 1986: fin de una etapa, Ciencia y De,arrollo, vol. 13, núm.
'.!~!D•,xo-iwlio 1987, páa. 71.
INSTITUrJoN
lniversidad Nacional Autónoma de México (D.F.)
Cf'ntro de Investigación y Estudios Avanzados (D.F.)
Universidad Autónoma Mf'tropolitana
Instituto dC' Investigaciones Eléctricas
Colf'gio de Postgraduados
Colegio dr México
llnivrrsidad Autónoma de Puebla
Instituto Politécnico Nacional
Crntro de Investigación Cinetífica y de Educación Superior de Ensenada
Instituto Mexicano del Seguro Social (D.F.)
Instituto Mexicano del Petróleo
Instituto NacionaJ de Antropología e Historia
Universidad Autónoma de Nuevo León
Universidad de Guadalajara
Universidad Autónoma de San Luis Potosí
Universidad de Sonora
Universidad de Guanajuato
Instituto Mexicano del Seguro Social (Jalisco)
Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo
Instituto Nacional de Investigaciones sobre Recursos Bióticos

NUMERO DE
INVESTIGADORES
1057
192
165
143

PORCENT AJ E R[SP[CTO
DEL TOTAL

75
62
60
56
48
38
37
34
28
27
23
21
21
17
16

:J4.6
6.2
5.4
4.7
3.8
2.4
2.0
1.9
1.8
1.6
1.2
1.2
1.1
0.9
0.9
0.7
0.7
0.7
0.5
0 ..5

1837
1214

60.0
40.0

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TOTAL D.F.
TOTAL ESTADOS

FUENTE: Malo, Salvador, "El Sistema Nacional de Investigadores en 1986: fin de una etapa, Ciencia y De,arrollo,
vol.13, núm. 74, mayo-junio 1987, pág. 74.

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�44

Bricolage
B. González Aréchiga: La investigación en provincia

45

FIGURA 1

Bihliografía

Sistema Nacional de Investigadores. Solicitudes de la convocatoria 1987

Por eaiegorfa solicl1ada

Por tuea de solicilud

BUSTAMANTE,JORGE A., "Cinco años en El C(?lef", Excélsior, 10
de agosto, 1987.
CRABBE, PIERRE, ''Un programa para las universidades", Ciencia y
Desarrollo, vol. 13, núm 73, marzo-abril 1987, págs. 95-104.
ESPINOZA, PABLO, "En la investigación social en América Latina
hay carencias de todo tipo", la Jornada, 13 de marzo, 1g88.

Sociales y
humanidades

ESPINOZA, FRIDA Y JESUS TAMA YO, El estado de la investigación nacional acerca de la frontera norte de México, México,
Avances de Investigación, CIDE, 1985 (Serie Programa de Estudios Regionales).

Por lugar de trabajo

Por tipo de solicllud

Areal

222 Mor.

GONZALEZ CASANOVA, PABLO, la falacia de la investigación en
ciencias sociales, México, ediciones Océano, 1987.
D.F.
1277

353 0 1ros

CLAVE
ArM 1 C,encia$ FÍSICO Matemlt!CII

.

Atu 2 . c ,enes.,e,0109,en, !J,orrw!dicas Y Ou1m1Cft
Are~ 3 c .encias 50&lt;:111es y Humanidades
Ar• 4 Ingeniería V Tecnología

GONZALEZ GONZALEZ, LUIS, "La diáspora de los intelectuales",
Estudios ITAM, vol. 8, primavera 1987, págs. 7-20.

Guia internacional de investigaciones sobre México, Tijuana y La
Jolla, Centro de Estudios México-Estados Unidos, UCSD-El
Colegio de la Frontera Norte, 198 7.
HIRSHMAN, ALBERT O., Exit, Voice, an loyalty: Responses to
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University Press, 1970.
MALO, SALVADOR, "El Sistema Nacional de Investigadores en
1986: fin de una etapa", Ciencia -y Desarrollo, vol. 13, núm. 74,
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�46

Bricolage

MALO, SALVADOR Y GRACIELA GARCIA, "Características de
las solicitudes al SNI en 198 7 ", Ciencia y Desarrollo, vol. 13,
núm. 75, págs. 87-92.
OLSON, MANCUR, The Logic 0 1 Collective Action: Public_Go~ds
and the Theory of Groups, Cambridge, Harvard Umvernty

ALGUNAS CONFRONTACIONES ACERCA
DE LA INFLUENCIA DE LA TELEVISION

Press, 1965.
PEREZ-TAMAYO, RUY, "Sobre la calidad de la ciencia:•, Ciencia Y
Desarrollo, vol. 13, núm. 75, julio-agosto 1987, pags. 95-105.
SALAM, ABDUS, "Ciencia y desarrollo", Ciencia y Desarrollo, vol.
13, núm. 75, julio-agosto 198 7, págs. 95-105.
WILLIAMSO.:-:, OLIVLR E., Markets and Hierarchies: Analysis and
A ntitrust Implications, Nueva York, The Free Press.

1

ALEJANDRO GARCIA GARCIA
IJemardo Con:ál&lt;•:-.4réchiga

El Colegio de la Frontera \orte
Bd. Abelardo L. Rodríguez 21
22320 Tijuana, B. C.

La presencia de uno o varios televisores en un hogar y la
. permanencia frente al aparato, por parte de los residentes,
algunas horas del día, es un fenómeno localizable en una
gran mayoría de sociedades del mundo. 1 La producción
de televisores no ha dejado de ser el gran negocio de algunos monopolios capitalistas, desde la época en que se comenzó a difundir, y con certeza otros muchos monopolios
están sustentados sobre la base de la producción televisiva
en un sentido amplio.
Por otro lado, en las últimas décadas la televisión ha
pasado a ocupar un lugar privilegiado entre los medios. Las
incursiones del medio, en cuanto a sus posibilidades técnicas y artísticas, le han permitido despojar a otros medios
de su público, su necesidad social y su poder informativo.
La asistencia a las salas cinematográficas ha sido sustituída en gran parte de la población por las trasmisiones de
cine televisado, o propiamente espectáculos televisivos. En

�48

Alejandro García: Influencia de la televisión

Bricolage

da en función del tipo de público c¡ue con mayor probabili-

relación a la prensa escrita, podemos decir, que los noticieros y cápsulas noticiosas televisadas han menguado su necesidad en la vida cotidiana de los individuos. "La radiotclevisión, pues, ha recortado la cantidad de lectores del periódico de circulación masiva. \1L; precisamente, lo ha reemplazado casi completamente como fuente de noticias e información de los asuntos corrientes. " 2
F:n relación a la radio no cabe duda que la difusión de
televisores le arrebató su popularidad en los hogares. Ocupando ésta en adelante el papel de trasmisor de música
principalmente, además de las radionovelas de todo tipo y
los infaltables concursos y cápsulas comerciales. La radio,
aunque recuperó terreno posteriormente, perdió el foco de
atención tal vez, por aquella posibilidad de la TV que legi- '
timaba, ironizaba, o "encarnaba" en verdad el discurso .
verbal: la imagen.
Las facetas o niveles de este fenómeno (menor en términos cronológicos a los cincuenta años), en la vida humana son muy diversos. Antes de concretarnos a abordar el
punto particular de nuestro artículo, hemos al menos de
mencionar brevemente algunos de los aspectos que contex
tualizan a la problemática que nos ocupa.
a.

En gran medida, creemos qu~ el éxito de la televisión en la&amp;
sociedades modernas se debe en gran parte a su capacidaj
de brindar, a distintos tipos de público, los más diver
contenidos audiovisuales. Existen actualmente en la TV por
satélite canales especializados en un solo tipo de contenid
(Disney Clw11el, Play Boy Chane/, canales de infonnació
religiosa, cte.) ) , por supuesto, los canales que en el tra
curso de su horario de transmisión diversifican los conteni
dos de sus mensajes. Esta diversificación estará estructur

49

dad se encuentra en el hogar, y de sus horarios para la diversión.
La TV aglutina muy diversos sectores de población; sus alternativas audiovisuales se vuelven más especializadas en diversos tipos de público y esto concluye en la aparición de la
relación TV-público tanto en la zona rural más remota, como en los céntricos departamentos de una ciudad modrrna.

b.

En la distribución del espacio en el que habita el hombre la
TV ha tenido influencia: su colocación y la necesidad de reservar una distancia para percibir los mensajes, determina
parcialmente la distribución del espacio en las habitaciones
de los hogares, de la TV familiar a la TV individual. La radio ya había creado, de alguna manera, este espacio en el
hogar: la TV lo hizo imprescindible.

c.

Es probable que esa diversidad de posibilidades audiovisuales que tiene la TV, haya desarrollado una tendencia mayor al aislamiento de los individuos. La posibilidad ele obtener información audiovisual predilecta se ha convertido
en muchos casos en un sustituto de muchas otras actividades. Esta tendencia disminuye lógicamente el contacto y la
comnnicación entre los individuos, incorporando en éstos
hábitos y costumbres acordes con esta tendencia al aislamiento. La TV no sólo ha forzado la determinación de
cierto espacio físico sino que ha creado también determinaciones temporales; los individuos atraídos fuertemente
hacia algún determinado tipo de contenidos televisivos (deportivos, teleseries, telenovelas, etc.) determinarán, al menos parcialmente, sus acciones cotidianas, condicionados
por los horarios de transmisión de sus programas favoritos.
En el uso del tiempo libre del hombre moderno, la TV represen~ siempre una alternativa al alcance de la mano. Esta
presencia cotidiana dejará su mella, en resumen. en el es-

�50

Bricolage

pacio y el tiempo en el que se desenvuelve el individuo actual, y por lo tanto, la sociedad en la que vive.

El semiólogo Umberto loco define la televisión en estos términos: " ... la televisión no es un género. Es un "servicio":
un medio técnico de comunicación a través del cual se pueden dirigir al público diversos géneros de discurso comunicativo, cada uno de los cuales responde, además de a las
leyes técnico-comunicativas del servicio, a las típicas de
aquel determinado discurso ". 3
Partiendo de esta primera delimitación que hace Eco
en esta definición de la televisión, hemos tratado de señalar en este trabajo dos tipos de distinciones, cada una a un
distinto nivel. Primero, entre la TV como medio masivo de
comunicación, trasmisor de mensajes audiovisuales y los
contenidos estéticos e ideológicos de los mensajes; segundo, entre la influencia psicológica y la social, producto de
la acción simultánea de los dos aspectos del punto anterior.
Al tratar de abordar el carácter de la influencia de este
medio, nos encontramos con un problema de gran magnitud, ¿cómo distinguir los efectos provocados en la personalidad de los individuos por los mensajes televisivos, de toda
la multiplicidad de influencias, que a través de los sentidos
del hombre, la sociedad, su vida en el mundo, le proporcionan?
Marshall McLuhan ha llegado al extremo de afirmar al
medio por encima del mensaje. Con su ya conocida frase
de "el medio es el mensaje", McLuhan nos señala la tremenda importancia que adquieren las particulares formas
de emisión de mensajes en cada medio, convirtiéndolas fi.
nalmente en sustitutivas de los contenidos de los mensajes

Alejandro García: Influencia de la televisión

51

particulares.
El efecto de la actual simultaneidad en el intercambio
de mensajes auditivos y visuales en el planeta, ha sido concentrado por el intelectual canadiense en el término de
"aldea global"; la modificación que en términos "situacionales" se obtiene para los individuos, en cuanto altera la
conciencia de las proporciones del mundo en el que habita
y la variedad de sus manifestaciones naturales y humanas.
"El hombre sometido a la información visual -nos dicen
Cohen Seat y Fougeyrollas- se abre a una realidad mundial sin medida común con su singularidad existencial. El
lenguaje de esta información, aún cuando vaya acompañado de un lenguaje auxiliar verbal, es válido para la totalidad del género humano. Y el propio espectáculo tiende a
ser el que la tierra entera ofrece a la tierra entera".'
La participación del medio como conformador de una
nueva visión del mundo en el hombre actual, independientemente del contenido de sus mensajes, es un hecho innegable. La influencia en este sentido, debe ser analizada por
lo tanto independientemente de los contenidos proyectados por el medio.
El ~ontenido de los mensajes ha sido, tal vez, uno de
los asuntos más abordados por los comunicólogos. Desde el
punto de vista semiológico existen ya una serie de trabajos
interesantes. 5 Destacan en Latinoamérica los intelectuales
marxistas y estructuralistas, interesados más que nada en
descubrir mensajes ocultos, subyacentes en la inocente apariencia del mensaje; detrás de una historieta cómica o un
programa de TV se encuentran rasgos de la ideología dominante; el imperialismo norteamericano introduce subliminalmente actitudes políticas, juicios éticos y raciales,

�52

Bricolage

etcétera. Son lo que podríamos llamar estudios-denuncia.6
Los conteriidos son analizados haciendo referencia directa a la ideología de la que supuestamente parten, tratando de ubicar en cada una de estas tramas o argumentos verbales y visuales, los rasgos de esa ideología dominante que
penetra en los individuos y determina posteriormente sus
creencias y acciones.
Si tal contenido existe en los mensajes, ello no quiere
decir sin ernbargo, que la reacción de los individuos a éstos
sea de sometimientos mecánico e inmediato. Esperamos
que al finalizar el texto la posición de estos intelectuales
sea relativizada como creemos es conveniente.

Alejandro García: Influencia de la televisión

53

Para Cohen Seat y Fougeyrollas,8 la influencia que la
TV tie~e en el ser humano actual es fundamental, pues su
P_~tenc1a en c~anto a conformadora de una nueva percepc10n de la realidad es de una singularidad y potencia única.
A través el texto encontramos referencias acerca del
poder insospechado del medio sobre el hombre y el carácter determinante, totalizador, de la información visual :
" ... las técnicas de las comunicación visual, aunque
producto del genio humano se han erigido en una especie
de potencia autónoma".9

. "El_ sujeto que recibe un mensaje visual, de tipo fílmico, VIve en ese momento que es el del mensaje visual,
Otra distinción que cabe señalar, es la de la influencia estructurado por él y de él recibe su realidad propia. . .
psicológica por un lado, o sea, la serie de mecanismos psi- cuando la información visual se constituye en discurso
cológicos individuales que se ponen de manifiesto en el sensorio, el sujeto no está ya en condiciones de desprenmomento de la percepción del mensaje audiovisual,7 así derse de ella como del aroma de la rosa y de aprehenderse
como la manera en que se instala en su conciencia la "ex- a sí mismo, al mismo tiempo como sujeto. Pegado al disperiencia audiovisual"; y por otro lado, la dP, la influencia curso fílmico, él mismo es en cierto sentido ese discurso
social, los diversos efectos que en la vida colectiva se desa- él es el flujo de las iniágenes fílmicas que l~ atraviesa, I~
rrollarían como producto de los procesos individuales men- estructura y lo hace ser lo que es". 1º
cionados.
Para estos autores el grado de influencia del medio
El enfrentamiento de dos posicione:; : una centrada en audiovisual trasciende incluso las determinaciones tempolos aspectos psicológicos y otra en lo social, opuestos en el rales de la personalidad individual ;
sentido de la importancia que la influencia del medio televisivo tiene sobre la vida de los individuos, intentará servir- . " - - -1a ~structura fundamental de la personalidad pronos para provocar, con su contraste, una serie de reflexio- VI~n_e esencialmente, según Freud, de las condiciones biones que nos permitan relativizar efectivamente los concep- graficas de los individuos, sobre todo de las condiciones en
tos y ubicar mas eficazmente el papel de la TV en la socie- las cual~s ha transcurrido su infancia... No es iniposible
dad moderna.
que la mformación visual transforme parcialmente los datos de este problema. La acción que ejerce sobre los indi-

�54

Bricolage
Alejandro García: Influencia de la televi&amp;ión

viduos lejos de concernir en primer lugar y sobre todo a las
etapas evolucionadas del psiquismo, interviene afectando,
para empezar, la instancias inferiores y, a decir verdad arcaicas. Ya no es tan seguro que la estructura básica de la
personalidad haya alcanzad-.1 en lo esencial, desde la infan.
cía~un grado de cristalización irrever::;ible ". 11
"Convendrá en adelante echar una mirada a la temporaidad de las profundidades en la cual la acción de la información visual desmultiplica y dialectiza los encadenamientos de causas y efectos de tipo tradicional ".12
.t\demás de estos efectos, los autores destacan el fenómeno de homogeneización que entre los más diversos receptores se presenta al momento de percibir el mensaje
visual, las diferencias intelectuales, de sexo o edad se
pierden; la percepción visual las elimina momentáneamente:
"Las actitudes respectivas del individuo cultivado y nocultivado, del adulto y del niño, frente a los espectáculOI
de información visual son bastante reveladoras. Pues si, por
una parte, las conductas verbales respectivas expresan dife•
rencias considerables... el comportamiento durante el espectáculo y la repercusiones que son su eco ulterior están
lejos de diferenciarse en el mismo grado ".13

55

14

Eco, que usando algunos datos históricos sitúa en otras
proporciones la influencia de la televisión, principalmente,
sobre los procesos sociales y políticos que sus mensajes desencadenan.
"Tomemos el ejemplo de Italia, donde la TV nació a
co~_ienzos de los años cincuenta y donde existe una generac1on en el sentido clásico del término, que ha crecido
contemplando el televisor... En 1968 va ya a la universidad. Ha.pasado P?r la TV de los niños, el telediario y el padre_ Manano... S1 los teóricos apocalípticos de las comunicac1ones de masas... hubieran tenido razón en 1968 este
m~chacho habría tenido que buscarse un digno cargo en la
CaJa de Ahorros tras haberse graduado con una tesis sobre
"Benedetto Croce y los valores espirituales del arte" cort~dose los cabellos una vez a la semana y colgando Dommgo de Ramos, la rama de olivo bendecida sobre el calen~ario de ~a Familia Cristiana a la imagen del Sagrado Cor~~on de ~1ke Bongiorno (...) Pero sabemos lo que succdio_ ~n realidad. La generación televidente ha sido la gcnera~1on de Mayo del 68, la de los grupúsculos, del repudio a
la mtegración, de la ruptura con los padres, de la crisis de
1~ _familia, de la suspicacia contra el latin lover y la aceptacio~ de las minorías homosexuales, de los derechos de la
"_IUJer, de la cultura de clase opuesta a la cultura de las enciclopedias ilustradas ".15

¡l

~uestro propósito no es hacer un examen exhaustivo
Si calculamos los años por los cuales se propagó la TV
A , ·
.
de las ideas manejadas por los autores, sino destacar el gra- en Europa
d ,
Y menea, encontraremos eJemplos coincido de importancia que dan a la influencia de la informaentes con el citado. Con ciertas limitaciones, podríamos
ción audiovisual, así como las características de la reaccióa señ.alar el caso de México como uno de ellos.16
psicológica inmediata a este tipo de mensajes.
que desde nuestro punto
d ~co señala dos afirmaciones
A esta pos1c10n
· · ' habremos de enf rent ar la de Umbe1..u
· ·, teonca
, · con respecto al pa,.. e VIsta condensan su pos1c1on

�56

Bricolage

pel de la TV como estructuradora de cánones sociales :
"l. Por sí sola, la televisión, junto con otros medios de
comunicación de masas, no contribuye a formar la manera
de pensar de una generación ...

"2. Si la generación hace algo diferente de aquello a
que la televisión parecía invitarla (aunque ~ostrando haber
absorbido en abundancia sus formas expresivas Ysus ~~~a­
nismos pensantes) esto significa que ha leído la te~evlSlon
diversamente de como la leían, por este orden, quienes la
hacían parte de quienes la consumían de otro modo, Yla
totalid~d de los teóricos que la analizaban "· 17
En resumen, podríamos decir que, aunque la postura
teórica de Cohcn Seat y Fougcyrollas está más orientada a
describir los procesos psicológicos presentes en la percep•
ción audiovisual, y el trabajo de Umherto Eco se centra
más que nada en las consecuencias sociales e históricas_ de
la percepción individual del contenido_ ~~ los mensaJeS,
ambas contrastan con re~pecto a las pos1bilidade· del mensaje de influenciar la estructura psíquica, y el consecuente
producto social de esta influencia.
De alguna manera la posición de Cohen Seat y Fougeyrollas rebasa la idea de una percepción ''vívida" de los
mensajes, semejante a la normal captación ?e la realidad.
Para los autores, la experiencia visual se convierte en lo que
podríamos llamar una "supravivencia ", una impresión que
irrumpirá sobre la entendida secuencia temporal ~n la que
han sido estructurados los conocimientos y sensaciones pasadas.
Las características psicológicas procedentes de un indi-

Alejandro Carcfa: Influencia de la televisión

57

vidual proceso de maduración, se verán transfiguradas por
el mensaje audiovisual. AJ hablar del grado de modificación en la personalidad del individuo, suponemos lógicamente que, como producto de tal recepción, las consecuencias sociales se presentarán como reflejo mediato de
aquellos cambios.
Enfocada por Umberto Eco más que nada a largo plazo, la identificación de tal grado de influencia en los procesos históricos reales de las sociedades no es, al menos
en amplio sentido, al que podrían llevamos las declaraciones de Cohen Seat y Fougeyrollas. Tanto el caso italiano,
como el francés e incluso el mexicano, muestran la necesaria relativización que debe hacerse de nuestros juicios con
respecto a la influencia de la TV en la vida social, así como las posibles falacias a las que puede llegar una especulación "apocalíptica", que hace abstracción de los procesos históricos y sociales.
Coincidimos con algunos autores en cuanto a que el
problema de la influencia de la TV es percibido aún de
manera confusa, como consecuencia de su reciente aparición en la historia humana y/o por un erróneo enfoque
teórico por parte de los comunicólogos.

Es necesaria una redefinición de las perspectivas de
análisis que nos permita obtener resultadm1 útiles, tanto en
relación a la influencia social que ha tenido y tiene la TV,
como acerca de las posibilidades del medio para ser usado
como herramienta de apoyo de los procesos educativos y
formales y no formales.
Ubicar el verdadero papel que este servicio técnico de
información tiene en la vida psíquica y social de los seres

�58

Bricolage

humanos posee una importancia doble: de desmitificación
y de identificación de nuevas posibilidades.

Alejandro Garcfa: Influencia de la televüión

59

8. Seat, Cohen Y_ P!erre Fougyrollas. La influencia del cine y la televisión.
Ed. FCE, Brev1anos No.189, México, 1980.
9. Idem, pág. 40.
10. ldem., págs. 41, 42.

11. ldem., págs. 35, 36.
12. ldem., pag. 37.

Notas

l. Para observar cifras relacionadas con el número de televisores en uso en
el mundo, su distribución mundial y el número de receptores por cada
mil habitantes, véase: UNESCO. Un solo mundo, voces múltiple,. Comunicación e información de nuestro tiempo. Ed. FCE, México, 1980.
Págs. 224 y 232.
2. Bums, Tom. "La organización de la opinión pública", en: Suciedad y comunicación de masa,. Ed. FCE, México, 1981.
3. Eco, Umberto. Apocáliptico, e integrados ante la cultura de masa,. Ed.
Lumen, España, 1975. Pág. 346.
4. "Liberado de la sujeción a la particularidad de un idioma regional o nacional, el discurso fílmico tiene la aptitud de expresar todo el hombre
para todos los hombres, en el mismo tiempo en que las otras técnicas
permiten a los informadores disponer de materiales extraídos de todo
el mundo y de todos los aspectos de la realidad cósmica... Así la eJcis.
tencia de cada uno está inmersa en un contexto que se extiende hasta los
límites de la propia humanidad". Cohen Seat y Fougeyrollas. La influencia del cine y la televisión. Ed. FCE, Breviarios :\o.189, México,
1980. Págs. 31 y 54.
5. Baggaley, J.P. y S.W. Duele Anali.lis del mensaje televisivo. Ed. Gustavo
Gilí, Barcelona, 1982. Además se puede consultar en el citado lihro de
Umberto Eco, en su apartado "Apuntes sobre la televisión".
6. Esto está claramente ejemplificado con los trabajos de Armando Mattelart, Ariel Dorfman, Diego Portales (ILET), Luis Ramiro Beltrán y
Elizabeth Fox Cardona (ILET), Margarita Graziano, Enrique Santos,
etcétera.
7. Véanse en este sentido los conceptos de fascinación,proyeccióne identificación, en el trabajo de Cohen Seat y Fougeyrollas. Págs. 45, 46 y 47

13. ldem., pág. 37.
14. Eco, Um~rt~: •:¿El público perjudica a la televisión?", en: Sociolog{a de
la_ ~omunicacwn de masas. Miguel de Moragas, compilador. Ed. Gustavo
Gili, España, 1982.
15. ldem., págs. 287,288.
16 • "Para 1950, año en que la televisión se inaugura oficialmente en México
en Estados Uni~os ya existen 10,500,000 receptores de televisión fabri'.
cados P0 ,r
mtsmas corporaciones que controlan la radiodifusión tanto en M~xic_o como en otros países latinoamericanos( ... ) Los e~perimentos tecrucos de sonido, tienen éxito en la proyección de imágenes y
un, ~o antes _de que Miguel Alemán asuma la presidencia, funciona en
~texico la prm:iera cárnar~ , trasmisora de televisión. Meses después se
tn:'~gura la prunera ~st~c1on televisora experimental del país". \er:
Fatuna Feman~ez Ch~JStlieb. Los medios de difusión masiva en México.
Juan Pablos Editor. Mexico, 1982, págs. 96 a 103.

!as

17. Idem., pág. 288.

�Ma. de los A. Pozas: Disidencia Sindical

APUNTES SOBRE EL MOVIMIENTO DE
DISIDENCIA SINDICAL ''TEODORO LARREY"

61

ci?n imperante ~n, ~tras secciones o sindicatos del país; as¡.
mismo res~ta _dificil_ prever con cierto margen de precisión
la proyecc1on mmediata del movimiento y sus repercusiones posteriores. P_or estas razones nuestra monografía no
pretende profundizar en el análisis sino aportar una serie
de observaciones que sirvan de hase a posteriores investigaciones.

DE LA SECCION 19 DEL S T F R M

MA. DE LOS ANGELES POZAS
Introducción
En la sección 19 del sindicato ferrocarrilero, ubicada en
Monterrey, se desarrolla un movimiento de disidencia sindical. Los trabajadoces se rebelan, una vez más, ante la incapacidad de sus dirigentes sindicales para exigir la satisfacción de sus demandas más elementales, agudizadas por
la crisis, y contra la situación de despotismo y autoritarismo imperantes en su organización sindical.
Abordar un movimiento vivo y tratar de analizarlo tiene para el investigador ventajas y desventajas. Entre las
ventajas está la posibilidad de utilizar como fuente directa
el movimiento mismo, presenciar sus asambleas, entrevistar
a sus dirigentes; está, además, el contacto con los mismos
trabajadores y el seguimiento cotidiano de los acontecimientos. Entre las desventajas puede apuntarse la dificultad para guardar la distancia necesaria y establecer las relaciones correctas con movimientos pasados o con la situa-

. El. m?~iento se desarrolla a partir del proceso elecc10nano_ 1JUC1ado en octubre de 1982 y culmina en el enfrentamiento de dos planillas: la "Héroe de Nacozari"
~e representa _la continuación en el poder y la prolonga~
c_ion_ en la localidad del grupo hegemónico que gobierna el
smdicato a nivel nacional, y la ''Teodoro Larrey",* represent~t~ de la oposición y el descontento de la mayoría.
Los dirigentes de esta última venían reuniéndose clandesti~amente desde marzo de ese año y habían realizado una sene d~ denuncias ante la Procuraduría del Estado sobre corru~c1ón y malversación de fondos en el sindicato de la loc~dad. Estas denuncias fueron desoídas y archivadas; decide~ por ello constituirse en planilla y participar en las
elecciones.
Un día antes de cerrarse el proceso eleccionario los
del grupo Td
' en
eo -~ro Larrey dicen hallar a sus oponentes
plena preparac10n del fraude, cambiando las urnas por
otras previamente adulteradas. Los del grupo Teodoro
Larrey secuestran las ánforas y hacen pública la denuncia
:e fr_aude. Estos hechos interrumpen el desarrollo de las
!ec?i~nes, mismas que se intentan reanudar dos veces más
SUl exito por la violencia desatada entre los simpatizantes
~hos grupos. El 17 de noviembre de 1982 los dirigen-

*f;;;tre del fundador de

la primera unión de mecánicos ferrocarrileros en

�62

Bricolage

tes del grupo Héroe de Nacozari llegan armados a los talleres del ferrocarril tratando de convencer a los trabajadores
de reiniciar las votaciones. El rechazo de los ferrocarrileros
provoca una trifulca en la que salen heridos de bala tres de
sus compañeros y en la que los agresores deben ser rescatados por la policía de una bodega donde se refugiaron ante
la violenta reacción de los dos mil trabajadores que laboran
en los talleres y que presencian enardecidos estos acontecimientos.
Eu enero de 1983 los del grupo Teodoro Larrey imprimen cédulas que reparten entre los obreros siguiendo el
procedimiento electoral señalado en los estatutos, como
una forma de conocer la posición de la base. Ya que carecen de validez oficial. Después de realizar el escrutinio
frente a un notario público, el resultado es claramente fa.
vorable a este grupo. Por otro lado los del Héroe de Nacozari, en medio de una serie de irregularidades, dicen haber
realizado la votación y declaran ganador a Antonio Gerardo García Hernández, su candidato, quien es inmediatamente reconocido por el ejecutivo nacional. Sin embargo,
el nuevo comité no logra asumir sus funciones en el edificio sindical que se ve constantemente bloqueado por sim·
patizantes del grupo Teodoro Larrey. La policía interviene y mantiene durante días las custodia del sindicato que
permanece cerrado.
El comité reconocido oficialmente solicita ayuda a la
CTM quien le proporciona un local en su edificio para que
trabaje. El primero de mayo, los ferrocarrileros manifies·
tan su apoyo al grupo Teodoro Larrey, al marchar un contingente de dos mil quinientos trabajadores* ostentandc
""El total de trabajadores que laboran en M·Jnt~rrey es de cinco mil.

Ma. de los A. Pozas: Disiden&lt;!ia Sindical

63

mantas y camisetas con ese nombre, frente a un número
menor de cien_ q~e march1'.11 con los uniformes proporcionados por el smdicato nac10nal; estos últimos se ven obliga~~s a abandonar el desfile. A partir de ese momento los
m1ti~~s, las marchas y las "trasquiladas" que realiza el grupo disidente se suceden todos los días, así como las constantes declaraciones a la prensa por parte de ambos grupos,
e~ las que se acusan mutuamente. Se realizan, además, audiencias en el Palacio de Gobierno y ante las autoridades
del trabajo.
. ~epentina'.'1_ente la policía retira el bloqueo al edificio
s1~dical. Los disidentes entran a sesionar en el auditorio del
mismo .ª?!dando 1~ puertas de las oficinas en espera de una
res?luc10n. A partir de ese momento seguirán realizando
alli sus asambleas, mientras el comité reconocido oficialmente continúa despachando en el edificio de la CTM.
Esta situación se alarga hasta el lo. de septiembre, fe.
ch~ en que aparecen en el periódico local Más noticias una
sene de ~esplegados firmados por el ejecutivo y por algunos trabapdores de la sección 23 de Saltillo donde se acusa a 1os ~uem
· bros del Teodoro Larrey de ser' delincuentes,
Y al _Gobierno del Estado de solapar la violencia y las acciones
de il'ic'.'t as de este grupo. Estos desplegados provocan el 3
septiembre un enfrentamiento entre miembros de amb?s ~pos, a ,las puertas del periódico, que culmina con
~e_z d1as de caree! para los principales dirigentes del grupo
disidente.
, ~! ejecutivo nacional y las secciones 15 16 y 17 de
Mex1co
·
' para evitar
e , D•F••. pr~s10nan
.ª traves, de desplegados
qu salgan baJo fianza; sm embargo, los ferrocarrileros reunen en rap1
, 'da colecta los ciento cincuenta mil pesos que

�64

Bricolage

ésta implica y sus dirigentes salen del penal fortalecidos
por el creciente apoyo y simpatía de sus bases. Tal parece
que el ejecutivo nacional ante estas manifestaciones, y tal
vez por la presión de las autoridades que lo urgían a termi•
nar con este problema, empieza a ceder y a tratar de encontrar una solución negociada, la que finalmente se concreta. Praxedis Fraustro, dirigente del Teodoro Larrey, es
llamado a México por el ejecutivo nacional. Se concerta
entonces un convenio en el que se otorga la tesorería y la
secretaría de vigilancia al grupo disidente, así como el ajustador de trenes y el de alambres, quedando la secretaría general y la de organización en manos del Héroe de Nacozari.
Pero el convenio es redactado de forma tal que implica la
incorporación del grupo disidente al Héroe de Nacozari y
la disolución del grupo Teodoro Larrey. Praxedis Fraustro
informa en asamblea lo acordado y el rechazo de la base se
hace evidente. Por este motivo la asamblea donde asumirían su cargo los trabafadores previstos, en presencia del
ejecutivo nacional, se pospone indefinidamente, pasando el
movimiento a una nueva etapa.
El movimiento que analizamos no ha aconchúdo; la
fuerza del descontento de las masas empieza a rebasar la
capacidad de su dirección para mantener el movimiento
dentro de los límites tolerados por el Gobierno del Estado.
Esta situación impone una serie de limitaciones a las interpretación, pero consideramos que la experiencia es muy
rica y aun cuando el tiempo definiera este movimiento como aislado y carente de trascendencia, la sistematización y
el análisis de casos como éste podrían contribuir a com·
prender el comportamiento de la clase obrera en nuestro.
país.

Ma. de los A. Pozas: Disidenciá Sindical

65

Antecedentes
El movimiento de 1958-59 no podría ser cabalmente comprendido si no se vincula a una serie de brotes insurgentes
que lo anteceden. De hecho en Monterrey, en 1954, los
trenistas y patieros protestan contra la empresa por un
convenio firmado por el sindicato que nulificaba las pocas
garantías de estos obreros. Con el auge de la época, los patios del ferrocarril se encontraban constantemente congestionados. La estación regiomontana es puerta de entrada y
salida de las importaciones y exportaciones hacia Estados
Unidos. Cereales, minerales, frutas, ganado y materias primas se acumulaban en los patios por falta de máquinas suficientes para hacer fluido el transporte. Las demoras que
sufren las cargas extranjeras se las cobran en dólares a los
ferrocarriles nacionales, así como los productos que se
echan a perder. Por esta razón la empresa presionaba a los
trabajadores. Estos se esforzaban por sacar a tiempo lu
mercancía, lo que provocaba un sinfín de accidentes, desde pequeños choques en que se perdía parte de la misma,
hasta trabajadores que se caían en las vías sin que nadie se
diera cuenta.
El convenio hacía responsables de los accidentes a los
trabajadores involucrados y los obligaba a pagar los dañoE
descontándoselos del importe de su salario. Los ferrocarrileros se sentían agredidos pues constantemente sufrían rebajas a lista de raya a pesar de que era la propia empresa
quien propiciaba estos accidentes. Los patieros y trenistas
se unen encabezados por Luciano Cedillo, Mario Menchaca,
Ignacio Villegas y otros. Para defenderse, aplican literalmente el reglamento de transporte, que establece que para
seguridad de los bienes nacionales, los trenes no deben moverse en los patios a más de diez kilómetros por hora. La

�66

Bricolage

empresa los acusa de tortuguismo y les da "" plazo de tres
días para desalojar los patios. Los trabajadores se van a paro. Pero a menos de dos horas de haber parado, la policía
federal interviene deteniendo a Luciano Cedillo y seis de
sus compañeros. El gerentL de ferrocarriles los acusa de
ataques a las vías de comunicación y disolución social y
son despedidos cincuenta y nueve trabajadores.

1958-1959 en Monterrey

.,

En 1958 la sección 19 tiene una combativa participación.
El descontento que originó la formación de la gran-comisión
pro aumento de salanos ya se venía manifestando en Monterrey desde la última revisión de contrato; los delegados
venían e informaban invariablemente lo mismo desde siete
años atrás: "compañeros, por la patria, no hay aumento de
salarios; los ferrocarriles están en bancarrota, la patria está
muy pobre y tenemos que aguantar ". 1 Ese año fungía como secretario general de la sección Valencia Ayala y cuando informa que no habría aumento, los trabajadores se rebelan y realizan un mitin dentro de los talleres y marchan
al edificio sindical donde uno de los ferrocarrileros los
arenga diciendo: "Siempre nos vienen diciendo que pm la
patria no hay aumentos, ¿y quién es la patria, compañeros,
si no son nuestras esposas y nuestros hijos, si no son nuestras mujeres y nuestras madres? Esta es la patria compañeros".' El delegado a la gran-comisión por la sección 19 es
Antonio Sánchez Rodríguez, quien tiene durante todo el
conflicto una activa participación y posteriormente será
1ombrado presidente de la VI Convención de donde salJrá el comité presidido por Vallejo. 3
La gran-comisión solicita un aumento de trescientos

Ma. de los A. Pozas: Disidencia Sindical

67

cincuenta pesos contra los doscientos que propone el ejecutivo del sindicato y se entrevista con Roberto Amorós,
gerente de los FerrocarrilitS Nacionales, quien les pide un
plazo de sesenta días para resolver las peticiones; la grancomisión acepta la propuesta y los delegados regresan a
informar.'
En Monterrey el descontento continúa, por lo que en
un intento de recuperar su credibilidad, el ejecutivo mismo
destituye el 9 de junio al secretario general de la sección,
Valencia Ayala, y es elegido en su lugar Fulberto Chavarría. Los trabajadores insisten (en la asamblea del 11 de
junio) en la destitución de todo el comité y se nombra una
comisión compuesta por Antor.io Sánchez Rodríguez, Miguel W. Rodríguez y Antonio Escalera para que revise los
manejos de la tesorería.'
Mientras tanto en Veracruz se elabora el "Plan del
Sureste" cuyos puntos principales eran:
l. Rechazar los doscientos pesos propuestos por los secretarios
locales y el plazo de sesenta días concedido a la empresa.
2.

Aprobar el aumento de los trescientos cincuenta pesos acordados por la gran-comisión pro-aumento de salarios.

3. Deponer en cada sección al comité ejecutivo local y al comité de vigilancia y fiscalización, por haber pactado a espaldas
de los trabajadores.
4.

Emplazar al comité ejecutivo general del sindicato para el
reconocimiento de los nuevos dirigentes y exigir el aumento
do trescientos cincuenta pesos a la empresa.6

El 24 de junio se realiza un mitin en la Calzada Madero

�68

Ma. de los A. Pozas: Disidencia Sindical

Bricotage

frente al sindicato de la sección 19. La reunión es presidida
por Román Guerra \1ontemayor y Arturo Leal Zamora. En
ella se presentan Roberto Gómez Godínez, Guillermo Peña
y José ;\costa, representan Les de las secciones 12 de Jalapa,
Veracruz, 13 de Matías Rl,.nero, Oaxaca, y 17 del D. F.,
respectivamente.
En el mitin piden apoyar y secundar el Plan del Sureste
y oponerse a los acuerdos del sindicato y la empresa. En la
reunión se acuerda secundar los paros que se iniciarán el 26
de junio.7
En la prensa local la atención era acaparada en esos
días por el conflicto con el sindicato de la Compañía de
Luz, que amenazaba con ir a huelga el lunes 16 de junio;
las organizaciones empresariales habían desatado toda una
campaña contra los electricistas, y aparecían en la prensa
encabezados tales como: "La huelga eléctrica matará a co•
lonias humildes". Además promovían la idea de entablar
demandas por los daños que causara la huelga. Finalmente
ésta es conjurada después de ocho horas de interrupción en
la energía eléctrica. Los daños causados por esta intermp·
ción son objeto de críticas cotidianas en la prensa. Por este
motivo, los paros ferrocarrileros que se iniciaron puntual•
mente el día acordado sorprendieron a la opinión pública,
que muy poco conocía el conflicto.
El lunes 30 de junio los encabezados de la prensa ha•
blan de una paralización total en la localidad. Ese mismo
día más de dos mil trabajadores realizan una manifesta·
ción contra sus líderes Samuel Ortega, secretario nacional,
y Fulberto Chavarría, secretario general en la !ºc~~ad.
Los manifestantes parten de las calles de Colegio Civil Y
Madero y frente al Palacio de Gobierno queman dos mu•

69

flecos re~enos de co?etes que simbolizan a sus dirigentes.ª
El co~flicto se soluc10na con la intervención del presidente Rmz Cortí~ez, quien propuso como mediación un aumento de d~scientos quince pesos.9 Después del triunfo de
l~s ferrocarr~eros_ continúan la lucha por la depuración sindical, y los eJecutivos de todas las secciones empiezan a defenderse atacando a los disidentes.
. E~ la prensa local aparecen dos desplegados, uno del 5
d_e JUiio y otro el 9 de julio, firmados por el ejecutivo nac10nal y l?s comités de las 38 secciones del sistema. En
e~os describen los hechos asumidos desde el inicio del conflicto y acusan a los hermanos Sánchez Delint a Valentín
Camp
., füvero
·
'
.
a, J· E ncarnacrnn
Y demás miembros
del Partido Obrero Campesino de \1éxico y del Parti"do C
.
t M ·
omurusal.Pelxicano de ayudar al grupo vallejista en la elaboración
de an del Sureste. 10
El problema de la acumulación de flete en los patios
del ferrocarril
d,
en ·Mont errey, parece ser una constante en
~os ias: llega a setenta mil toneladas y el noventa por
ciento de los patios se encuentra bloqueado. José P. Salda::, /el ~entro Pa~onal, y José Cantú Farías, gerente local
a C~ara Nacional de Comercio, declaran a la prensa
repetidas ~:15iones que los congestionamientos son pro_ucto del deficiente servicio, por lo que sólo el treinta por
ciento de la producc1on
· , 1ocal se transporta por ferrocarril y
el resto por carretera.11

:n

Mi~nt_ras t~to los trabajadores continúan su lucha y el
20
el r de Jub~ r~alizan una manifestación y mitin para exigir
econocimiento del comité que han eleuido y que localmente
.
"" además
'
fi
presi'de R'icardo Villafuerte;
envían,
maniestos de apoyo a Saltillo, Ciudad Victoria y T~rreón,

�70

Bricolage

Ma. de los A. Pozas: Disidencia Sindical
donde se realizan actos semejantes. Para esta fecha el comité local no reconocido ha desplazado al comité oficial y se
encuentra realizando sus funciones en el edificio sindical
de la sección 19.
Ricardo Villafuerte, como secretario local del grupo vallejista, y el resto del comité regiomontano estarán al frente de la sección coordinando los paros que se iniciaron al
31 de julio, por el reconocimiento del comité democrático
e impulsando a los trabajadores a dar todo su apoyo al comité ejecutivo nacional presidido por Vallejo. Los dirigen•
tes locales son: Ricardo Villanueva, secretario general; Je•
sús F. M. Nájera, secretario de organización. Guillermo ,\fo.
rales, tesorero; Arturo Leal Zamora, secretario de ajustes
por trenes; Román Guerra Montemayor, secretario de ajustes en talleres; ajustes por vía Hilario García, y por oficinas .\loisés Reyes. El comité de vigilancia y fiscalización lo
preside Raymundo Villarreal.12
El 2 de agosto, al recibir la noticia del desalojo de los
vallejistas en las secciones 15, 16, 17 y 18 los ferrocarrileros paran cinco horas a pesar del despliegue de soldados
que se distribuyen en retenes en todas las dependencias del
ferrocarril. Los trabajadores se constituyen en asamblea
permanente en el local de la sección, y envían un mensaj_e
telegráfico al presidente exigiendo la libertad de los detemdos o de lo contrario habrá paralización total. 13
El 4 de agosto dos mil quimentos trabajadores celebr~
un mitin; al día siguiente la prensa dice que hay dos mil
quinientos cesados en la localidad. Los soldados les impi•
den el paso a las distintas dependencias del ferrocarril; l~
trenes que intentan salir son detenidos cerca de la estación
por los vallejistas. Así continúan las cosas hasta el 6 de

71

agosto, cuando los ferrocarrileros reciben noticias del arreglo al momento de celebrarse elecciones generales y locales en todo el país. El 18 de agosto, después del proceso
eleccionario, toman posesión en Monterrey los dirigentes
vallejistas. 14
La participación de la sección 19 también es decidida
en 1959; incluso después de la derrota continúa por varios
meses la actividad subversiva de grupos vallejistas.
El 15 de febrero de 1959 emplazan a huelga al ferrocarril del Pacífico, y se le da el mismo plazo que a los ferrocarriles de .México para comenzar, el 25 de febrero, el
movimiento de huelga. Sin embargo los trabajadores del
ferrocarril del Pacífico, un día antes de que estallara la
huelga, informan a Vallejo que acaban de firmar un convenio con la empresa prorrogando el plazo de su movimiento.15
La campaña que a nivel nacional desarrollan las organizaciones empresariales contra el movimiento de huelga cobra en Monterrey una gran fuerza.
El Centro patronal, a través del señor José P. Saldaña-,
urge al gobierno a hacer respetar el principio de autoridad
y sentar un precedente saludable: " ~o hay inversionistas
que quieran arriesgar su capital en medio de un ambiente
de intranquilidad". José Cantú Farías, gerente local de la
Cámara ~acional de Comercio, declara que el gobierno debería disponer de medios jurídicos para evitar ia huelga,
como la militarización de los mismos o la intervención. El
25 de febrero la huelga es declarada inexistente y ambos
organismos aplauden el fallo de la Junta Federal de Conciliación y Arbitraje. Los ferrocarrileros regiomontanos reali-

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Bricolage

zan una asamblea extraordinaria en la que participan representantes de la Sección 66 de mineros, del Sindicato de
Trabajadores Electricistas y del Sindicato del Pueblo, además de dos mil ferrocarrileros. Allí anuncian que se mantendrán en huelga aunque sus banderas hayan sido arrancadas por la policía. El 26 de febrero se firma el Convenio
que pone fin a la huelga de cuarenta y seis horas.
La intransigencia de la gerencia del Ferrocarril del Pací•
fico lleva a nuevos paros de solidaridad a los ferrocarrileros
del sistema. En Monterrey se realizan un sinfín de asambleas en el Sindicato y hasta en la calle para informar a los
trabajadores de la situación.
El 25 de mari;o se inician los paros escalonados y el 28
empiezan las aprehensiones y el desalojo violento de los va•
llejistas en toda la República; ese mismo día son detenidos
en Monterrey doce dirigentes entre los que se encuentra
Román Guerra Montemayor. El secretario de la sección
evade la detención porque traía un amparo obtenido con
ant~ri~ridad .. El 29 de marzo las tropas federales ocupan
el smd1cato nelero. Los trabajadores continúan sesionando
en el sindicato de electricistas y sacan un boletín solicitan•
do la solidaridad de las organizaciones democráticas. 16
El paro cte labores coutinuará en Monterrey en medio
de una gran confusión hasta el 31 de marzo, cuando reci~en un telegra~a, firmado por Jesús Eugenio Araujo, pre•
s1dente del Com1te Central de Huelga, quP. textualmente dice: "S_ituación sumamente grave, nos combaten por fuera
y pres10nan por dentro. Vallejo y demás dirigentes deteni•
dos, esquiroles reanudaron trabajo, Ferrocarril Mexicano
declarado fuera servicio, evitar mayores perjuicios conve•
niente disciplinarse y reanudar labores ". 17

Ma. de los A. Pozas: Disidencia Sindical

73

Aún así, pasa algún tiempo antes de que la situación se
normalice. La CTM ofrece ayuda incondicional a los nuevos dirigentes sindicales y el Centro patronal pide un escarmiento para Vallejo y critica la complacencia de regímenes
anteriores .18
La represión a que fue sometido el gremio ferrocarrilero se prolonga mucho tiempo después de 1959 a través de
despidos, supresión de derechos sindicales y otras formas
de represión y control.
La participación de los ferrocarrileros regiomontanos
en este movimiento ha dejado profunda huella en los que
participaron y en sus hijos. Estos últimos parecen haber recibido como herencia una conciencia confusa y una actitud
contradictoria ante la lucha, ante el Estado y ante su propia clase. Los trabajadores probaron el sabor de la victoria
y el poder de su clase en la movilización y resistencia más
grande de la historia obrera en \1éxico. Los efectos que sobre su conciencia produjo la capacidad de organización y
unificación están de algún modo todavía presentes. (Observamos en este movimiento que el ferrocarrilero se solidariza inmediatamente con las causas que considera justas,
responde a los mítines y marchas, lee los volantes y periódicos y su tendencia a rebelarse se expresa en su actitud
combativa.)
En las asambleas del movimiento que reseñamos pudimos presenciar un ambiente de activa respuesta colectiva,
aplausos, silbidos, abucheos, silencios, expresiones de entusiasmo. Sin embargo en ellos está también presente la
memoria de la represión, que se prolongó mucho tiempo
después de 1959 mediante despidos, supresión de derechos
sindicales, humillación y escarmiento a los disidentes. Las

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Ma. de los A. Pozas: Disidencia Sindical

Bricolage

familias resintieron los efectos y contribuyeron a inmovi•
lizar a los trabajadores. Algunos de ellos culpan de la derrota a la división de las organizaciones políticas que los
' 19
dirig1an.
Esto parece haber creado un resentimiento hacia las
organizaciones políticas de izquierda. Otro elemento que
encontramos es el temor a la respuesta del Estado.

El movimiento de 1972
En 1972, sin embargo, se producen nuevas movilizaciones
ante la creencia de los trabajadores de que no habría repre•
sión.
En 1971, después de salir de la cárcel, Vallejo viene a
Monterrey y reúne a tres mil trabajadores que asisten a dar•
le la bienvenida. En esta reunión les sugiere la formación
del Movimiento Sindical Ferrocarrilero y nombran a Pedro
Osorno, Juan Medrano, Zertuche, Raymundo Villarreal,
García Prieto y otros como sus dirigentes; además elaboran
una declaración de principios para la nueva organización.
Los dirigentes participan en varias convenciones en la ciudad de México.
Estando allá escuchan hablar al presidente Luis Echeve•
rría, quien les dice que los sindicatos deben desterrar a los
líderes que no sean puestos por las mayorías; les habla de
democracia sindical y de que ya no habrá represión. A los
ferrocarrileros les impresiona su discurso. Uno de ellos dice: "Llegamos emborrachados por esas palabras que venían
de un presidente". El Movimiento Sindical Ferrocarrilero
prepara la toma de sindicatos en una reunión presidida por

75

Vallejo.20
Ya en Monterrey se dedican a organizar mítines, volantear en los centros de trabajo y concientizar. Entre un sinfín de vacilaciones y de dudas sobre si había o no condiciones para la toma del sindicato, finalmente ésta se lleva a
cabo. El 7 de enero de 1972, ochocientos trabajadores fe.
rrocarrileros desalojan, en medio de un trifulca, a los
miembros del comité ejecutivo y otros trabajadores que se
hallaban en el lugar. Los trabajadores se encierran en el recinto sindical. Las patrullas rondan el edificio sin intervenir. Estudiantes de la Universidad y de la Normal Superior
les llevan a diario alimentos. Así transcurre una semana esperando el contraataque. Al finalizar ésta sin que nada ocurra, abren las puertas del sindicato y se llama a una asam•
hlea en la que participan cerca de tres mil trabajadores, y
eligen un nuevo comité ejecutivo con Pedro Osorno como
secretario general. El movimiento se vincula con otros movimientos de la época: electricistas, el sindicato de la
UANL, las obreras de Medalla de Oro, y participa en la formación del Frente Obrero Estudiantil.
El 10 de marzo de 1972, los ferrocarrileros parapetados en el edificio sindical son agredidos por un grupo de
hombres armados de metralletas, pistolas y bombas molotov que pretenden recuperar el sindicato. (Esto ocurre en
la madrugada.) Los ferrocarrileros de la sección 19 habían
sido notificados telegráficamente por sus compañeros del
D.F. (el periódico local El Porvenir publica el telegrama)
de que dos vagones del ferrocarril con "halcones" habían
salido a Monterrey para recuperar el sindicato.
Por este motivo los trabajadores ferrocarrileros y algunos miembros del Frente Obrero Estudiantil los esperan

�76

Bricolage

armados con palos y piedras, después de notificar a la policía que se declara sin autoridad para intervenir en problemas intersindicales. Los agresores, armados hasta los dientes, balacean a los sindicalistas hiriendo de bala a treinta y
uno y matando a tres personas, entre los que se encuentra
un estudiante de la Preparatoria. 1 de la UANL. La policía
interviene sin disparar y detiene a más de sesenta y cinco
trabajadores.
Los agresores declaran haber hecho VIa¡e especial a
Monterrey para visitar a sus compañeros de la sección 19,
quienes los recibieron a balazos. Los vallejistas declaran haber sido agredidos e incluso hay volantes que aseguran que
el grupo capitalino estaba formado por las fuenas policiales vestidas de civiles, popularmente denominadas "halcones". La policía encuentra docenas de armas en el edificio
sindical y aunque uno de los muertos es capitalino casi la
totalidad de los heridos son regiomontanos. Muchos son
recogidos por automóviles particulares y conducidos al
hospital ferrocarrilero; entre ellos se encuentran los dirigentes Pedro Osorno, Rodolfo Peña y Lázaro Zertuche
quienes consiguen ampararse para evitar la detención. En
declaraciones posteriores, los agresores dicen ser miembros
del grupo Héroe de Nacozari y haber sido invitados por el
secretario oficial de la sección 19, Manuel Montelongo Hipólito. Por otro lado, Mariano Villanueva Molina, secretario general del ejecutivo nacional, exige la consignación de
Demetrio Vallejo y su castigo, por ser el autor intelectual
de lo ocurrido en Monterrey. Finalmente, el ejecutivo local
regresa al edificio sindical, asumiendo la dirección de la
sección 19 Francisco Ríos Saucedo. 21

Ma. de los A. Pozas: Disidencia Sindical

77

Caracterización del movimiento de 1982
La combatividad de los trabajadores ferrocarrileros se ha
manifestado, como hemos visto, en muchas ocasiones;
combatividad que nace de la tradición de lucha y el arraigo
sindical que corresponden a uno de los gremios pioneros
del sindicalismo mexicano. Profundizar en las formas en
que el Estado y la empresa han mantenido el control entre los ferrocarrileros, después de 1959, debe ser objeto de
una investigación particular, pero podríamos aventurar algunas observaciones para el caso de la sección 19. Después
de la represión sufrida en 1972 queda como secretario general de la localidad Francisco Ríos Saucedo, quien participa destacadamente en el movimiento del 58-59, además de
haber sido miembro del PCM; sin eml¡argo, ya en 1970 lo
encontramos apoyando a Mariano Villanueva, candidato a
la secretaría general por el grupo Héroe de Nacozari.' 2
Ríos Saucedo se reelige dos veces, sin que siquiera exista una planilla de oposición, por lo que su gestión se extiende durante nueve años. Los mismos trabajadores hablan de esos años como de un periodo de total ausencia de
vida sindical; muy pocas asambleas se realizaron , y en las
primeras Ríos Saucedo se encargó de dejar sin derechos
sindicales a todo aquel que se le opusiera. Las escasas asambleas realizadas, lo fueron a conveniencia del secretario
general, y en ellas asumió siempre una actitud autoritaria y
déspota. Durante esos años el ejecutivo desempeña sus funciones como si éstas fueran favores personales concedidos,
exigiendo a cambio lealtad e incondicionalidad. Actividades como dar trabajo a los familiares de los obreros, el derecho a casa habitación, la defensa del trabajador en caso
de accidente o de cualquier otro problema con la empresa,
eran atendidos siempre que "uno estuviera bien con Pan-

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Bricolage
Ma. de los A. Pozas: Disidencia Sindical

1

'

cho Ríos". La dirigencia sindical es utilizada como medio
de obtener canonjías, regidurías y hasta diputaciones. Pero, además, esto es empleado por los dirigentes para premiar a sus allegados con cargos menores como parquimetreros, inspectores de panteones, inspectores de piso y
otros que les proporcionan ingresos adicionales. Un solo
hombre atendía todas las carteras del comité, sin consultar ni hacer participar para nada a la base trabajadora. Un
ejemplo de ello es la nula participación de los trabajadores
en la revisión del contrato colectivo: utilizan el sistema que
llaman de "voto colectivo", es decir, que el ejecutivo decide quié~ va como delegado a )1éxico a defender las posiciones de la sección 19, sin participación de la asamblea en
la elección ni en las demandas planteadas, y después sólo
se informa que el contrato está firmado y de los logros obtenidos. Algunos trabajadores nos hablaron de otras formas
de control que habría que verificar. Según dicen estos trabajadores, algunos mayordomos venden ,bebidas alcoh?l~cas dentro de la empresa y les pa¡;an pehculas pornograficas en los ·'ratos de descanso"; además, circulan revistas
del mismo tipo y es fácil comprar marihuana, todo esto
dentro de las instalaciones y en el horario de trabajo.
Sin embargo, estos mismos trabajadores inmovilizados
y sometidos a las mismas formas de control que han prevalecido durante tantos ru1os en los sindicatos oficiales, defendieron diez aiíos antes con palos y piedras la agresión
armada de los ''halcones" mandados por el ejecutivo nacional en 1972. Estos mismos trabajadores señalan a sus
dirigentes como '·charros", y entienden por "charro" el
dirigente que no ha sido electo por los trabajadores sino
impuesto a través de las farsas electorales. Para la mayoría,
el ejecutivo es charro, porque pone por encima sus propios intereses y traiciona de ese modo los de los trabajado·

79

res; es charro porque es corrupto y se roba sus cuotas.
Existe pues una conciencia generalizada de la necesidad de un cambio; la crisis les recuerda su situación de
atraso respecto a otros gremios y la incapacidad de sus
dirigentes para satisfacer y defender sus demandas más
elementales. El sistema de privilegios a los allegados a
Francisco Ríos se exagera y éste obliga a los trabajadores a
''rendirle pleitesía" a cambio de obtener los beneficios de
la organización. Las asambleas no se realizan y, si se hacen,
se desarrollan en un ambiente de hostilidad y despotismo
por parte del ejecutivo. Los dirigentes sindicales actúan en
contubernio con la administración. \o hay informes sobre
el manejo de las cuotas ni sobre el cumplimiento del contrato colectivo. Varias de las cláusulas sólo quedan en el
papel y reaparecen en cada contrato sin que nunca se cum •
plan.* Los trabajadores sienten que el deterioro en sus
prestaciones y en sus condiciones de trabajo es cada vez
mayor. Las conquistas pasadas se han convertido en letra
muerta o han quedado intactas, o anacrónicas, como los
trr.scientos pesos para ayuda de renta y los tres pesos diarios para transporte, entre otras cosas. El trabajador identifica a sus dirigentes, que manejan con tiranía y corrupción
al sindicato, como los principales culpables de la situación.
Este decontento, que permanece latente, fue tal vez percibido por el propio Francisco Ríos, ya que en esta ocasión
no busca reelegirse sino dejar a alguien de su absoluta confianza. Sin embargo, la base reconoce en su sucesor la continuidad del charrismo y se adhiere a la nueva planilla bus-

-

~ ejemplo, lo referente al reglamento

interno de trabajo. En una de 1118

U8Ulaa del contrato se estipula, ya deade hace tiempo, que la empresa

~ el proyecto del reglamento a partir de 80 días de firmado el contrato. F.ato nW1ca se ha cumplido y da pie a que, el trabajador sea más fácillllente explotado al no estar especificadu sus obligaciones.

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Bricolage

cando así un cambio, y la libertad de elegir a sus dirigentes.
El apoyo mayoritario y la simpatía que las bases manifiestan a sus dirigentes a lo largo de todo el movimiento,
llega a rebasar las posibilidades de la dirección para responder a sus expectativas, lo que prueba el grado de descontento y la capacidad de respuesta latente en el gremio
ferrocarrilero. Praxedis Fraustro, su principal dirigente,
cuyo ascendiente sobre las masas se ve constantemente
acrecentado, intenta preparar a la gente en la idea de aceptar una solución negociada y compartir al comité con sus
oponentes. Los trabajadores lo aceptan ante el argumento
de "no perderlo todo", de la posible represión, y la necesidad de seguir dando la lucha contra los charros en el interior mismo del sindicato.
Sin embargo, al volver de México con el resultado de la
negociación y plantear a las bases que entre los acuerdos
está el de disolver el grupo Teodoro Larrey, Praxedis es
ahucheado por la asamblea, e incluso uno de sus colaboradores se levanta para decir que el grupo no desaparecerá y
que si es necesario él puede encabezarlo; este trabajador es
aplaudido y coreado por la asamblea. Al otro día los trabajadores escriben sobre las locomotras y vagones leyendas
inconfundibles: "Traicionaron a Lolo".*
La asamblea donde debía presentarse el nuevo ejecutivo y en la que participarían el ejecutivo nacional, el geren·
te de ferrocarriles, e incluso el gobernador del estado, se
pospone ante el inminente rechazo de las bases.

*Diminutivo de Teodoro.

Ma. de los A. Pozas: Disidencia Sindical

81

La dirección del movimiento
Una de las peculiaridades de este movimiento, sobre todo
por tratarse de los ferrocarrileros, son las características de
su dirección. Creo que seguir y conocer el desenlace del
conflicto arrojará alguna luz sobre la relación que existe
entre la dirección del movimiento y su orientación y la influencia de las masas sobre los resultados.
La composición de la dirección del grupo Teodoro Larrey es heterogénea; en ella encontramos a ferrocarrileros
que habiendo vivido las luchas del 58-59 e incluso la del
72, tienen una conciencia de clase definida y por lo tanto
claridad sobre el carácter del Estado como representante
de los intereses de la clase empresarial.
Sin embargo, son los menos y están coriscientes de su
escasa fuerza y poco ascendiente sobre la mayoría. Este
sector del grupo Teodoro Larrey ha intentado desarrollar
una actividad de difusión y vinculación con otras secciones del sindicato y con otros sindicatos de la localidad, como las secciones 66 y 67 de mineros y 1 de Teléfonos.
A iniciativas de esta fracción, el grupo Teodoro Larrey
convocó a la realización de dos encuentros a nivel nacional. El primero se realiza en Monterrey el 23 de abril y el
segundo se lleva a cabo en Aguascalientes. Los participantes en estos encuentros son los sectores democráticos de las
secciones 15 y 17 de México, 2 de Aguascalientes, 29 de
Monclova, 5 y 31 de Chihuahua, 30 de Laredo y 24 de
San L~IS Potosí del sindicato ferrocarrilero. Sin embargo,
no se mteresan mucho en el movimiento porque no ven en
~ lí~er Praxedis Fraustro la representación de la disidencia
lllldical a nivel nacional, por lo que esta forma de vincula-

�82

Bricolage

ción con otras secciones tiene escasos resultados. El tercer
encuentro debería realizarse nuevamente en Monterrey el 9
de octubre; sin embargo, es pospuesto por la asamblea local a petición de Praxedis Fraustro, quien argumenta que
el grupo carece de fondos para organizarla.
Esta fracción del grupo ha definido a Praxedis como
"de derecha", y ha intentado deslindar sus posiciones a
través de volantes y con su intervención en las asambleas.
Aunque buscando la unidad, han evitado el enfrentamiento
con Praxedis Fraustro. Es evidente que no son ellos quie•
nes tienen la dirección política del movimiento pero, según
dicen, su presencia abre la posibilidad de incidir en el mis•
mo y aprovechar la cobertura para concientizar a la base.
En el comité hay también trabajadores de escasa expe•
ciencia, que como la mayoría anhela un cambio aunque tie•
nen poca claridad sobre la forma de conseguirlo. Pero la
verdadera dirección política recae sobre Praxedis Fraustro
y su grupo más cercano, cuya actitud fue evolucionando a
lo largo del movimiento.
Praxeclis Fraustro se formó en el seno mismo del sindi·
calismo charro; participa durante seis años en el comité del
Héroe de Nacozari y su último puesto es el de secretario
auxiliar de .Francisco Ríos. En los primeros días de lucha
habla ante los ferrocarrileros del departamento de talleres,
donde reconoce haber sido charro, pero ofrece luchar es·
clusivamente por los intereses de los ferrocarrileros y con·
tra la corrupción de la dirigencia sindical. Los trabajadores
lo aceptan. Por qué lo hacen, es difícil decirlo, sin embar·
go podríamos sugerir algunas razones: Praxedis es un horn·
bre joven, cauto, inteligente, con una gran capacidad para
tratar a las masas y manejar las diferentes si~aciones; pu&amp;

Ma. de los A. Pozas: Disidencia Sindical

83

de ser también que sus posiciones estuvieran más cerca del
~ntir _d_e la mayoría, despolitizada por el largo periodo de
mmovilidad. Tal vez su discurso garantizaba que no habría
r~rresión (hemos encontrado que el impacto de la repreSion ha ~edado en la conciencia de los trabajadores y de
sus familias). Sea cual fuere el motivo, la formación de
Praxedis y su grupo marca la ideología y la orientación del
movimiento.
Praxedis Fraustro considera peligrosas y poco valiosas
las aportaciones de los movimientos históricos del gremio y
sus formas de lucha. Considera que estas últimas sólo trajeron represión; además, tiende fundamentalmente a la negociación y el respeto a las autoridades estatales, evitando
toda acción que pudiera ser interpretada como un cuestionamiento del régimen. Al mismo tiempo insiste en que el
~rohlema es puramente sindical, por lo que tampoco cuestiona a la empresa ni la menciona como culpable de la situación del atraso social de los obreros. Todo su discurso y
sus acciones están orientadas hacia una denuncia de la corrupción y la imposición sindical. Es una lucha contra el
ejecutivo "~spurio ", como le llama, de la sección 19, y
esta denuncia la hace extensiva al comité nacional, ya que
P~rtenece al ~ismo grupo Héroe de Nacozari que durante
anos ha temdo el control hegemónico del sindicato.

Demandas y formas de lucha

Las características de la dirección que hemos venido analizando han hecho que las demandas del movimiento no hayan quedado plasmadas en algún documento o pliego de
demandas. Sin embargo, éstas vari cobrando forma a lo largo de la movilización. La demanda fundamental que en-

�84

Bricolage

globa a todas y que aparece con nitidez en la conciencia de
los trabajadores es la de democracia sindical; "Fuera charros del sindicato", dicen. La forma en que piensan que
aquélla puede realizarse es logrando el reconocimiento de
los dirigentes que ellos han elegido y apoyado. La reacción
de los trabajadores ante el convenio con que se pretende
solucionar el conflicto prueba la claridad que tienen sobre
el objetivo de su lucha. Otras demandas que se desprenden
de la democratización sindical y que se han manifestado en
asambleas, volantes y entrevistas son:
a.

Democracia interna y desaparición de los grupos. (Se refiere
a la desaparición del grupo Hér~ de Nacozari, que paralelo
al sindicato es el aparato por el cual el Estado, la empresa y
Luis Gómez Z. ejercen su control, nulificando toda independencia del gremio rielero.)

b.

Manejo honesto de los intereses de los trabajadores.

c.

Independencia del sindicato ante la empresa. La conciencia
de los vínculos de ambos aparecen claras ante los trabajadores, sobre todo en los momentos en que solicitan la defensa de su organización, y por la relación existente (a veces familiar) entre los administradores y los dirigentes del sindicato.

d.

Habilitación y restitución de sus derechos sindicales a cerca
de cuarenta trabajadores, que los perdieron por oponerse a
Francisco Ríos.

e.

Reinstalación de Antonio Rodríguez, que fue despedido
por su participación en el grupo Teodoro Larrey.

Las formas de lucha han sido diversas y no parecen respon·
der a una táctica definida. Los mítines y las marchas ad-

Ma. de los A. Pozas: Disidencia Sindical

85

quieren un carácter espontáneo y son más bien el resultado del enardecido ambiente que prevalece en los centros
de trabajo durante todo el año. Praxedis y su grupo logran
el apoyo creciente de los trabajadores por que les da precisamente lo que ellos esperan. Realiza asambleas con regularidad, incluso departamentales, escucha los problemas
de los trabajadores y forma comisiones para resolverlos. Un
ejemplo sería la comisión permanente encargada de asesorar a los trabajadores que sufran cualquier tipo de accidente. Asesora a los ferrocarrileros en sus demandas laborales
intercede por ellos ante los mayordomos y superintenden-'
tes, quienes por la fuerza del grupo cambian su actitud ante el trabajador. Organiza eventos deportivos y hasta logra
que se les permita participar en la designación de casa habitación. Pero además, sin que sepamos a ciencia cierta la
participación de la dirección, los insultos y las trasquiladas
a los simpatizantes del comité oficial se suceden a diario en
las cercanías de los centros de trabajo. La dirección dice no
poder evitarlo ya que es tradición entre los ferrocarrileros
rapar a los traidores para identificarlos. La hostilidad del
ejecutivo nacional y las constantes declaraciones y amenazas se prolongan durante todo el año, y la táctica dilatoria, que parecía buscar el desgaste del movimiento no surte
efecto, tal vez porque Praxedis y su grupo desarrollan lo
que ellos llaman "programas de aprovechamiento de los
recursos sociales". El movimiento se sostiene con la aportación voluntaria de los trabajadores, que se mantiene
constante durante todo el año, como lo prueba la rapidez
con que reunieron los ciento cincuenta mil pesos (en morralla) para sacar a sus dirigentes de la cárcel.
La demanda de independencia se convierte indirectamente en una lucha contra la ingerencia de la empresa y el
Estado en la vida interna del sindicato, cuestionando una

�86

~

Bricolage

estructura que parece repetirse en otros sindicatos de empresas estatales. En ferrocarriles, el grupo Héroe de Nacozari es una agrupación o comité que tiene vida y estructura
independiente del sindicato, reproduciendo el esquema
PRI-gobierno, y sirviendo, como ya dijimos, de mecanismos para conservar sin cambios el poder en el sindicato ferrocarrilero. Pero en este caso hay algo que agrava las co•
sas. Luis Gómez Z. es presidente vitalicio de este grupo,
por lo que desde el momento en que asume la dirección de
los ferrocarriles se desarrolla además la ingerencia abierta y
descarada de la empresa en el sindicato. De este modo la
defensa que del trabajador hace el sindicato consiste en un
trámite puramente formal y en no pocas ocasiones la em·
presa destituye o despide trabajadores por problemas puramente sindicales. Este es el caso de Antonio Rodríguez.
Otro ejemplo de la estrecha vinculación empresa-sindicato
es el hecho de que Gerardo García Hemández, sucesor de
Francisco Ríos y contendiente de Praxedis Fraustro es hijo de Antonio García Galván, gerente general de fuerza
motriz, quien ha estado interviniendo en este conflicto a
favor de su hijo, según señalan los trabajadores.
El primero de diciembre del año pasado, Luis Gómez
Z. es sustituido en la dirección general del sindicato por
Eduardo A. Cota, quien fuera subgerente de tráfico en los
últimos nueve años, a pesar de lo cual el "gomecetismo"
continúa vigente con toda su fuerza.
Un movimiento de masas no puede ser clasificado o
invalidado por las características de su dirección. Como sabemos, los movimientos no pueden ser inventados ni fa.
bricados, ya que responden a una serie de contradicciones
ínternas y externas y se mueven generalmente de acuerdo
a su propia dinámica. Sin embargo, también sabemos que

Ma. de los A. Pozas: Disidencia Sindical

87

los movimientos de masas pueden ser capitalizados por
partidos o grupos políticos, que intentan manipularlos de
acuerdo con sus intereses.
En el caso de la sección 19, el movimiento parecer ser
utilizado para dirimir diferencias políticas y contradicciones entré el Gobierno del Estado y alguna fracción del
centro. Por lo menos es lo que sugieren una serie de elementos que tal vez se vuelvan significativos:
lo. La duración del movimiento: Desde el conflicto electoral,
primera manifestación del descontento, hasta la fecha en que
se firma el convenio con el ejecutivo nacional transcurre exactamente un año. Durante este tiempo, la policía no responde a
las demandas de algunos miembros del grupo Héroe de Nacozari, afectados por las agresiones que cometen en su contra
miembros del Teodoro Lan·ey. A estos últimos se les permite
sesionar en el edificio sindical y utilizar libremente el autobús
propiedad del sindicato, y hasta participar en la designación de
casas a los trabajadores, que aunque son resultado de la presión
organizada de las bases, podría haber sido reprimido y sin embargo no ocurre, a diferencia de 1972 en que a los cuarenta
días de tomado el sindicato llega la violenta agresión de los halcones, ante la indüerencia de la policía que } a había sido notificada.
2o. La CTM apoya abiertamente al comité reconocido oficialmente, mientras que la CROC se inclina en favor del Teodoro
Larrey. Aunque esto no se manifiesta públicamente, es sabido
que son los abogados de la CROC quienes toman el caso de
Praxedis Fraustro y sus compañeros cuando caen en la cárcel.
3o. El ejecutivo nacional y algunas secciones del D. F. y de Saltillo publican una serie de desplegados donde acusan al gobierno del Estado de Nuevo León de "solapar" la violencia dentro
del gremio ferrocarrilero. Textualmente, el desplegado del 10

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Bricolage

de septiembre en el periódico Mt!s noticias, dice: "No obstante
haber sido denunciado Praxedis Fraustro ante la Procuraduría
General de Justicia de Nuevo León, en tiempo y forma, no hlln
sido ni tan siquiera levemente sancionados, lo que da una impresión de tolerancia, solapamiento ;y por qué no?, proteccionismo por parte del Gobierno Nuevoleonés que al actuar de esa forma quebranta las garantías individuales y soslaya el espíritu de
la ley y la justicia".23

El 3 de septiembre Prax.edis y su grupo son encarcelados y,
para sorpresa de todos, se les consigna penalmente. Esto
puede haber sido el resultado de las presiones sobre el Gobernador, pero es también una eficaz forma de controlar al
líder de un movimiento que amenaza con desbordarse, ya
que en cualquier momento la Secretaría de Gobernación
puede reabrirle el proceso.
Tal vez estos elementos no sean suficientes para obtener conclusiones, pero podrán adquirir significado si se
analizan dentro de la coyuntura política local y nacional.
No obstante esta relación con el Gobierno del Estado,
en este momento existe la tendencia a rebasar la orientación que la dirección de Praxedis ha dado al movimiento.
Además, la cobertura que Praxedis Fraustro logró durante un año de disidencia ha permitido a las bases, según
parece, cobrar fuerza y desarrollar la conciencia de su situación. Independientemente de la resolución que tenga el
movimiento, los trabajadores han dejado sentir su inconformidad, lo que de un modo u otro tendrá repercusiones
sobre las formas de control y dominación dentro del
sindicato.

Ma. de los A. Pozas: Disidencia Sindical

89

Perspectivas para el movimiento

La etapa de movilización y disidencia abierta que hemos
analizado en este trabajo ha concluído. Sin embargo, las
contradicciones que provocaron el descontento no han
!)ido resueltas. Con la asamblea en la que tomó posesión
el nuevo ejecutivo local, compuesto por miembros del
Héroe de Nacozari y del grupo disidente, nace una nueva etapa en la lucha por la democratización del sindicato,
según opinan los propios trabajadores. La participación en
este acto de tres mil trabajadores, el grado de tensión en
que se desarrolla, así como las expresiones de inconformidad que se manifiestan, están muy lejos de la desmoralización o el desgaste psicológico que acompañan a un movimiento derrotado. Los trabajadores parecen esperar la
paulatina resolución de los problemas a través de la reanudación de la vida sindical.
.. El nuevo comité inicia sus funciones bajo la presión decidida de la hase, que parece estar dispuesta a no dar marcha atrás y exigir a la dirección sindical el cumplimiento de
sus obligaciones como representante de los trabajadores ante la empresa. Sin embargo, debemos analizar las posibilidades reales de desarrollo de este movimiento en el marco
de la estructura sindical y de las condiciones políticas y
económicas en que surge. Hay una serie de elementos favorables y otros que actúan en contra del movimiento.
Entre los elementos positivos debemos considerar los
siguientes:
lo: La experiencia de lucha y combatividad del gremio.
2o. La situación de atraso en salarios y prestaciones que agudi-

�90

Bricolage
Ma. de los A. Pozas: Disidencia Sindical
zan los efectos de la crisis sobre los ferrocarrileros. Como
sabemos la situación actual de México limita las posibilidades del Estado ele hacer concesiones económicas a través
de los dirigentes ch~ 'Tos. Esto a su vez repercute sobre la capacidad de control de la estructura sindical sobre sus agremiados haciéndola peligrar.

lo. La disolución oficial del grupo Teodoro Larrey, que demuestra la negativa del grupo Héroe de Nacozari a compartir el poder y su tendencia a mantener intactas las viejas estructuras del sindicato.
2o. La composición del comité electo. Aunque el ejecutivo accede a incorporar miembros del grupo disidente, ésto son
elegidos entre la fracción de derecha, y además aquéllos que
sean más fácilmente asimilables y manejables.

3o. La participación de los trabajadores jóvenes que por primera vez se interesan en problemas sindicales es un elemento
importante.

3o. El carácter local y aislado que hasta el momento ha mantenido el movimiento, aunque como lo señalamos anteriormente empieza a despertarse el interés en otros sectores del
sistema.

4o. Empieza a despertarse el interés en otras secciones y grupos
ajenos al Teodoro Larrey, algunos de los cuales participaron
en los movimientos anteriores.
So. Otro elementos es la permanencia de la actividad de organización y concientización desarrollada por la fracción de iz.
quierda que participó en la dirección del Teod?ro L'.1"'ey,
que encontró condiciones favorables para seguir haciendo
su trabajo.

4o. Los efectos que pudieran tener sobre los trabajadores la reanudación de las prácticas de corrupción o privilegios acostumbradas anteriormente.
So. El desgaste natural del movimiento.

6o. La disposición del ejecutivo sindical de hacer algunas concesiones democráticas y políticas para tranquilizar a los trabajadores.

La existencia de estos factores determina la posibilidad real
de supervivencia del movimiento, que probablemente irá
asumiendo diferentes expresiones y formas de lucha.
Sin embargo existen, corno mencionamos, una serie de
factores que actúan en sentido contrario:

91

60. Las características estructurales del sindicalismo mexicano
son tales que se requiere una movilización más profunda y
generalizada para poder transformarlo.

Haciendo un balance podemos concluir que el movimiento
co~o tal no ha sido derrotado, sino que está ,ivo y seguirá
~tándolo por mucho tiempo. Su existencia traerá necesanamente reformas en los medios de control del sindicato y
~tas pueden evolucionar hacia un charrisrno más moderno
~enos rígido y autoritario pero esencialmente el mismo.'
embargo la dirección de su evolución dependerá tarn~en de lo que ocurra en el conjunto de la clase obrera mexicana en los próximos años.

~

Diciembre de 1983

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Bricolage

Notas

l. Conferencia dictada por el ferrocarrilero Pedro Osomo en el Foro sobre
\fovirnientos Sociales en los Sttenta, organizado por OIDMO, en la ciudad de Monterrey, N. L.
2. /bid.
3. Antonio Alonso: El movimiento ferrocarrikro en México, 1958/1959.
Era.

4. Antonio Alonso: Op. cit., pág.112.
5. Periódico local El norte, 10 y 14 de junio de 1958.
6. Antonio Alonso: Op. cit., pág.113.
7. El norte, 25 de junio de 1958.
8. El norte, lo. de julio de 1958.

9. Antonio Alonso: Op. cit., pág.118.
10. El norte, 5 y 9 de julio de 1958.
11. El norte, 3 y 4 de agosto de 1958.
12. /bid.
13. /bid.
14. El norte, 19 de agosto de 1958.
15. Antonio Alonso: Op. cit., pág. 145.
16. El norte, 15 de febrero de 1959.
17. El norte, lo. de abril de 1959.
18. /bid.
19. Entrevista a Pedro O.somo.
20. Pedro Osomo, conferencia citada.
21. El norte y El porvenir, 11 al 13 de mano de 1972.

Ma. de los A. Pozas: Disidencia Sindical
22. Mó, noticia,, lo. de septiembre de 1983.

93

�Víctor Zúll,ga: El ca.,o de Vallecillo N. L.

EXODO RURAL, ESTRATEGIAS FAMILIARES
DE SUBSISTENCIA y FORMAS CULTURALES
EN LA FRONTERA NORTE1 (Los casos de Vallecillo
y Galeana: dos pueblos de Nuevo León). (segunda parte)

VICTOR ZUÑIGA1

5. "Allá me decían que me trajera a mi mujer, yo no
quería, por eso les dije: quiere~. tener _carn~, para que
tengan carne los coyotes"; fam1ha y migrac1on en Va•
llecillo y Galeana.
i) Pueblos de "emigrados", estos del no~te del estado de
~uevo León; rasgos definitorio de su caracter y de _su for•
ma de vivir. Para quien conoce mínimamente o ha 01do hablar de Sabinas Hidalgo, Lampazos, Anáhuac, Parás, Agualeruas O Vallecillo, nada nuevo se está diciendo: pueblos
•;oblados" por "pasaporteados ", flujo de dólares, ~ed~
familiares extendidas desde su lugar natal hasta Illino1s,
Michigan, Texas y Kansas.
Patrones de sobrevivencia campesina que, una mira_da
poco atenta, equiparía a lo que suc~de en no pocas regiones de Michoacán, Jalisco, Guana1uato y Zacateca_s, en
donde existen pueblos enteros cuyas ~conomfas func1on_en
buena medida por el trabajo rnigratono temporal, estac10-

95

nal o definitivo de muchos de sus habitantes. Patrones de
estrategia campesina mexicana que una explicación rápida
encuadraría en el marco de la "quiebra de la agricultura
minifundista" (para usar la expresión de L. Arizpe) iniciada a fines de los años cuarenta (Reyes Osorio, et. al. 1974).
Patrones de respuesta campesina que cómodamente se explicarían por la cercanía geográfica de estos habitantes con
el país vecino al norte.
Todos estos modo8 de entender el flujo migratorio que
caracteriza a los poblados norteños, aunque atinados, no
satisfacen. \o hasta con constatar que lo que sucede en
Vallecillo se parece mucho a lo que pasa en Jalpa, Zac. o
en Pegueros, Jal. Nada ganarnos con fusionarlos en una sola categoría: pueblos de "emigrados". Resta, primeramente
demostrar que efectivamente sucede lo mismo y, después,
explicar el por qué sucede ahí y no en otras partes. No basta con traer a colación la quiebra de la agricultura rninifundista, ya que esto no explica por qué los vallecillenses se
van al "otro lado" y no a Monterrey, uno de los centros urbanos de recepción de migrantes más apetitosos del país. Y
menos aún, eso no explica, como ya lo dijo L. Arizpe, por
qué hay individuos en Vallecillo que no migran: "a mis hijos no les gusta salir de los Colorados, la gente se engría
donde se cría"; o salen de su terruño con los ojos puestos
en el retomo: "por hacer un sacrificio uno está allá, pero
siempre viendo para acá, buscándole el rumbo a este .México" (71 aflos, 21 en ~fichigan). Menos aún nos puede
bastar una explicación basada solamente en la cercanía
geográfica; en caso de adoptarla habría que sostener una
especie de graduación descendente de tasas de migración
extrafrontera conforme se alejari los poblados de la línea
divisoria con Estados Unidos; afirmación que nos conduciría a una visión ridícula, por simplista, de los fenóme-

�96

Bricolage

nos migratorios.
. ?bicar este pr~ceso migratorio dentro de la configurac10n de las estrategias familiares de sobrevivencia nos
permitirá, sin duda, encontrar explicaciones más satisfactorias_. Est_o equi~al~ ~ retomar la pregunta original de este
estudio m1crosoc1ologico: ¿Cómo han enfrentado los campesinos y ganaderos de Vallecillo los cambios económicos
~ sociales que suceden en su sociedad específica? y, partiendo de ahí, ¿Cuáles son las estrategias·que utilizan para
hacerles frente?
Para responder a estas preguntas procederemos a
1) mostrar los tipos de estrategia utilizadas por las familias
d~ Vallecillo, 2) examinar las estrategias adoptadas en los
hijos ~e estas parejas entrevistadas 3) comparar lo que los
vallecillenses hacen con lo que las familias campesinas de
1~ de marzo, Galcana, N.L. han hecho, y 4) intentar ofrecer explicaciones -concordante con los datos- de las diferencias y similitudes observadas.
Para recorrer estos cuatro pasos utilizaremos información abundante de la vida y las actividades de 58 familias:
34 de Vallecillo y 24 de Galeana.

ii) Iniciemos el análisis con los datos sobre la actividad
principal de los jefes de familia a lo largo de su biografía
laboral. Poco más de un tercio de los jefes de familia de
Vallecillo (35%) dedicaron, han dedicado o dedican su vida productiva (como actividad predominante) a vender su
fu~rza ~e trabajo en E.U.A.; otro tercio (29%) de esos
mISrnos Jefes son o han sido principalmente mano de obra
"libre y disponible" localmente, es decir, jornaleros del lugar, haciendo norias, cuidando vacas ajenas, criando caha•

V(ctor Zúlliga: El caso de Vallecillo N. L.

97

llos de Don Fulano o haciendo producir tierras que no son
suyas. Casi la quinta parte de ellos (18%) son ejidatarios y
un poco más de un décimo (12%) han optado por la migración interna (a Monterrey o a Sabinas Hidalgo) vendiendo su trabajo lo mejor posible. Pocos son los que, en nuestra muestra, son propietarios privados de tierra (3ºio)3 o
realizaron la mayor parte de su vida actividades no propiamente agropecuarias (3%). Esta es la estructura que ofrecen las ocupaciones principales de los jefes de familia. Las
madres constituyen en su gran mayoría (85%) la ayuda
doméstica para quienes no realizan actividades agrícolas y
c~labor~doras directas en el trabajo agropecu~o para los
quiatar1os. Tres de ellas (9%) emigraron para convertirse
e_n asalariadas durante una buena parte de su vida productiva y entre los dos restantes encontramos una madre
campesina que reemplazó definitivamente a su marido
haciéndose cargo del ejido y otra que atiende uno de los
pocos comercios existentes en el poblado.
Estas parejas se encuentran en diferentes ciclos do~ésticos. Una esposa a inicios del matrimonio (17 afios),
diez entre los 27 y los 40 afios, y las restantes veintitrés
están terminando o han terminado su vida reproductiva, entre las cuales se cuentan tres esposas difuntas.
Este panorama laboral y familiar de Los Colorados de
Ahajo y de Matatenas muestra en forma estática los camin_os adoptados por estos hombres y mujeres para sohreviVJr. Introducir movimiento en esta estructura se hace necesario para ofrecer una idea redonda de sus estrategias laborales. Para esto se tomará en consideración la biografía
~ral en su conjunto y ~o solamente la actividad predommante del jefe de familia.

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Casi todos los jefes de familia (71 % ) han incluido la
migración a Estados Unidos como un elemento indispensable de su hiografía laboral. Unos en condiciones desfavorables y azarosas que limitan considerablemente la utilidad
de la migración (el 38% respecto del total de los que han
laborado en E.U.A. pasaron la frontera como ilegales); en
ellos los resultados son poco previsibles, hay quienes, los
menos, que pueden hacerse de algunos instrumentos de
trabajo, otros, la mayoría, regresan sin beneficio. Pero tenemos al 62% restante que se traslada más allá de la frontera con todas las de la ley ("tarjeta'', ,,permiso", "pasaporte"), son los migrantes con mayor estabilidad residencial en el país vecino. lo que se orientan posteriormente a
tres tipos de objetivos; el más común: trabajar prolongadamente en el extranjero en actividades preferentemente del
terciario o de la industria hasta conseguir una pensión que
les pennita una vejez acomodada y una solvencia de la que
se verán también beneficiados los hijos, los yernos y las
nueras. Otros: laborar intensamente por un periodo nomayor de 1O años con la finalidad de invertir los ahorros en
actividades agropecuarias y/o comerciales cerca de su lugar
de origen. Lo menos frecuente: preparar el terreno en Estados Unidos para que paulatinamente la casi totalidad de la
familia arregle sus papeles y se reúna definitivamente en el
"otro lado". Dicho de otro modo, la migración extrafronteras es un dispositivo estratégico generalizado, disponible casi para todos, en distintos periodos biográficos, c~n
finalidades y resultados variables pero cuyas tendencias
más marcadas en la generación adulta han sido: migrar,
preferentemente en situación legal, para asegurar una vejez digna, una cierta herencia a sus hijos o para efectuar,
todavía en edad productiva, una inversión atractiva en su
tierra natal.

Víctor Zúñiga: El caso de Vallecillo N. L.

99

Nos queda ese 29% del total de familias de la muestra
que nunca hizo por migrar más allá de la frontera. Se trata
de 10 familias entre las cuales encontramos 4 en las que el
padre incluye en su trayectoria laboral la migración a Monterrey o a Sabinas Hidalgo, normalmente lo hacen por periodos cortos de tiempo (nunca mayores de 2 años) con el
objeto de sortear situaciones difíciles en la familia o costear gastos extraordinarios del grupo doméstico. Entre las
otras seis familias se encuentran dos casos especiales de pa•
dres inmigrantes a Vallecillo originarios de otras regiones de'
país y cuatro jefes de familia nativos. Estos últimos S&lt;
cuentan entre los más pobres de nuestros poblados. Los inmigrantes son jornaleros, los nativos son jornaleros, comuneros y ejidatarios.
Estas diferentes formas de sohrevivencia adoptadas en
Vallecillo dan una reconstrucción de las relaciones sociales
al interior de la sociedad campesina. La formación de dos
grupos sociales claramente diferenciados., los mi!rrantes
t:&gt;
''pasaporteados" que tienen acceso a excedentes monetarios nunca soñados por sus antecesores ejidatarios y criadores de cabras, que tienden a convertirse en propietarios
de tierra y bienes inmuebles, de comercios y tecnología
agrícola y que compran una mano de obra local escasa pero necesitada de la venta de la fuerza de su trabajo. La migración temprana y prolongada a Estados Unidos da prueba de su eficacia con la formación de una especie de pequeña burguesía agrícola inversionista que ostenta su éxito
transportándose en camionetas propias, instalando aire
acondicionado en sus casas, comprando los servicios domésticos de las hijas o las esposas de quienes no hicieron
suya esta estrategia laboral en el momento y a la edad que
convenía hacerlo.

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Esta diferenciación tuvo su expresión espacial en los
Colorados de Abajo con sus dos barrios divididos por un
arroyo, cada uno con su escuela, cada cual con su plaza,
para cada barrio sus fiestas. Diferencias cada vez menos pa•
tentes pero que tienen como punto de arranque estas estra·
tegias diferenciales.
Migrar, tener una vida errante, no es nada nuevo para
estos pobladores norteñ_os hijos o nietos de pastores. Movimientos migratorios detras de los animales en busca de
pastos y de agua; huidas obligadas durante el siglo XIX por
los ataques aguerridos de lipanes y comanches; venta de ga•
nado en pie que había que ir pastoreando hasta Texas; reacomodos poblacionales durante la revolución. Condiciones
todas que forman una cultura migrante, semi-sedentaria
que viene a plasmarse a fines de este siglo en un poblado
como los Colorados de Ahajo, en donde casi el 20% de las
casas están deshabitadas durante la mayor parte del año y
en el que el 62% de los autos dejan ver sus placas norte·
americanas y el 37% de las camionetas gozan de esos mismos derechos. 39 autos y 46 camionetas para 148 grupos
domésticos habitando el poblado. Vehículos que van y
vienen como los caballos y las ovejas de los abuelos.
Esa primera generación, la de los padres de las parejas
entrevistadas, que se sitúan dependiendo de las edades de
los matrimonios de la muestra, entre 1870 hasta 1940,
también hacen suya la idea de migrar a los Estados Unidos.
Si el 71°lo de los jefes de familia entrevistados emigró en
busca de los dólares es en gran medida porque ya el 200/o
de los abuelos paternos (padres del jefe de familia entrevistado) lo había hecho también y porque el 33% de los
abuelos matemos (padres de la madre de familia entrevistada) tomaron ese rumbo: tradición migratoria en direc·

Víctor Zútliga: El caso de Vallecillo N. L.

10]

ción al norte por lo menos en estas tres generaciones. Tres
de los miembros de las parejas de nuestra muestra, no sólo
son hijos de migrantes extrafrontera sino descendientes de
vallecillenses nacidos más allá del río Bravo. Lo que significaría que en la generación de los bisabuelos, aunque en
proporciones mucho menores, residir en los Estados Unidos no era algo totalmente inusual.
La generalización del flujo migratorio rumbo a1 norte
se da, sin embargo, en los periodos de la descomposición
del minifundio, a diez aftos de la repartición de tierras en
Vallecillo; ahí por los años cincuenta. Es por eso que es en
la generación que hoy día anda entre los 55 y los 65 años,
que soportó la vida laboral norteamericana 20 y hasta 36
aftos, en donde se observa el beneficio último de la pensión en dólares, de la capacidad de inversión, del retomo
exitoso.

¿Qué es lo que explica, entonces, la presencia de esas
familias en donde la migración de los padres no tuvo lugar? Esencialmente su posición generacional: unos pertenecen a la camada df los viejos con mas de 75 años, lo que
'lignifica que la generalización del flujo migratorio a E.U.A.
los toma en edad de ya no arriesgar y dejar el paso a otros
miembros de su faJ11ilia de origen, y los otros pertenecen a
la camada de los jóvenes (menos de 45 años) para quienes
l;i migración legal ya no es tan sencilla (ver cuadro No. 1).
¿~ué es lo que explica que en algunoi; no se da la migraCJon a Estados Unidos en forma legal o toman el rumbo
de la migración interna? fundamentalmente el hecho
que señala Loutdes Arizpe (1985): la pertenencia a la
fracción campesina sin tierra, imposibilitada para costear
los gastos de una migración internacional o carente del
capital social que le facilite los trámites legales necesarios

�102

Bricolage

V(ctor Zúlliga: El cCJJo de Vallecillo N. L.

para trabajar ventajosamente en el país vecino. Explicación que vendrá a ser completada al final del presente
capítulo.
CUADRO 1
ESTRATEGIA LABORAL DEL PADRE DE FAMILIA EN FUNCION
DE SU EDAD EN EL MOMENTO DE LA ENCUESTA
MIGRAC.
INTERNAC.

MIGRAC.
INTERNA

30-45

450/0

18º/o

46-69

92º/o

8°/o

70-

73º/o

9º/o

NOMIGRANTE

TOTAL

37º/o

100º/o
(Nd.1)
100°/o
(N=l2)

18 ºfo

100°/o
(N=ll)

Todo indica entonces -sin que por esto estemos alimentando una sociología fatal de la reproducción socialque la diferenciación social existente hoy día ya estaba
preparada desde antaño. Veamos cuatro casos paradigmáticos:
-Familia 1 : esposo joven; 11 afíos de escolaridad; cinco
años como obrero en Texas; jornadas intensivas a precio
de dólar; pasaporte en regla; hijo de un pequeño propietario que, en las épocas en que no le faltaban las fuerzas,
migra a Estados Unidos; yerno de otro ''pasaporteado ";
convencido de la necesidad de planificar la familia al estilo
IMSS: se convierte en un joven propietario, dueño de dos
camionetas, comprador de fuérza de trabajo local, manejador moderno de ganado lechero, amante de su terruño y

103

seguro de que sus hijos, a pesar de que tienen acceso a la
nacionalidad norteamericana por haber nacido en Texas,
ya no tendrán necesidad de migrar si no es para estudiar,
principalmente las mujeres que son las que más derecho y
más necesidad tienen de hacerlo.
-Familia 2: esposo Joven; seis años de escolaridad; temporadas en lliinois plantando árboles; no pudo ponerse "en
regla" con los norteamericanos; cuarto hijo de un ejidatario que no emigró a los Estados Unidos; yerno de un "mojado"; padre de cinco hijos, cuatro nacidos en Los Colorados de Abajo y el Benjamín, "por casualidad", en Laredo, Texas. En este último se funda la esperanza de la familia de que se haga "ciudadano": él se ve obligado a combinar su trabajo en la propiedad comunal del pueblo con una
proletarización agrícola estacional al servicio de los grandes
propietarios de la región y el desempeño de sus habilidades
de albañil cuando así se lo requieran.
-Familia 3: hombre maduro que supera los 70 años y que
comparte un buen estado de salud con su esposa; más de
20 años trabajando en el "otro lado" con su pasaporte en
regla; hijo de un propietario de más de 400 cabras que habría de vender a comerciantes de la carne radicados en Sabinas Hidalgo; padre de 4 hijos maduros, casados y con sus
''.papeles arreg!ados": es un hombre que goza de una penSIÓn de 800 dolares mensuales, a los que habría que sumar1~ los que recibe su esposa por concepto también de jubilación. Adición que les permite ayudar, ante todo a sus hijas.
-Familia 4: hombre grande del poblado, envejecido con
sus setenta y tantos años; no sabe leer ni escribir; hijo y
yerno de jornaleros del terruño; de joven, antes de sus enfennedades, "trabajaba la leña y el carbón", "andaba en la

�104

Brkolage

labor, en donde lo ocupaban", nunca migró a los Estados
Unidos ni menos "arregló papeles": y ahora "somos pobres, siempre hemos batallado", dependiendo de la ayuda
de sus dos hijos varones mayores que venden su fuerza de
trabajo con los patrones del lugar, casando a las hijas con
gente que tenga "papeles", padre de ocho hijos y añorando
el pasado "cuando estábamos más desahogarlos, ahora ya
no alcanza para nada". ·
La estrategia familiar de sobrevivencia está inserta en
una estrategia más global de clase y de fracción al interior
de la clase social. Estrategias moldeadas por los medios de
subsistencia que se poseen o se pueden poseer a partir de
la fracción social de origen: bienes económicos, relaciones
sociales, capital cultural heredado; secuencia de estrategias
históricamente probadas por los antecesores familiares, espacio de posibilidades que define lo probable. El campo sociológico de la reproducción social se une con la acción
misma de los actores.
No es que sus prácticas económicas y culturales fatídicamente -conduzcan a su reproducción en tanto que fracción de clase, sino que la estrategia doméstica se construye
a partir de realidades objetivas, lo que refuerza la reproducción pero abre caminos objetivos de sobrevivencia: lazos
matrimoniales, escolaridad prolongada, acceso tardío al
ejido colectivo. Lo posible y lo probable se enredan en biografías familiarmente definidas como unidad doméstica pe·
ro también como linaje y herencia: "la propensión práctica
y, con mayor razón, la ambición conciente, de apropiarse
del futuro mediante el cálculo racional dependen íntimamente de las oportunidades reales'de lograr esa apropiación
que ya están dadas en las condiciones económicas presentes" (Bourdieu, P. 1974 p. 8), y nosotros añadiríamos, pre·

V(ctor Zúffiga: El caso de Vallecillo N. L.

105

sentes y sobre todo pasadas. Sin embargo, en esta "propensión práctica" están también las aspiraciones y las estrategias: "( ...) aspiraciones efectivas, capaces de orientar realmente las prácticas puesto que están dotadas de una probabilidad razonable de ser realizadas y que no tienen nada en
común con las aspiraciones soñadoras, deseos 'sin efecto,
sin ser real, sin objeto', como diría Marx (1968) o con los
simples proyectos -concientes y explícitos- sobre lo posible que pueden llevarse o no a cabo( ...) Por el contrario,
la vocación efectiva incluye, en tanto que disposición adquirida de ciertas condiciones sociales, la referencia a esas
condiciones (sociales) de su realización, de suerte que la
vocación tiende a ajustarse a las potencialidades objetivas"
(Bourdieu, P. 1974 p. 9).
iii) El caso de los hijos presenta un interés especial porque en esta generación de vallecillenses se puede observar
un espectro de trayectorias laborales más completo y porque en ellos se pueden verificar los efectos de la formación
de esta pequeña burguesía rural norteña.
La tabla 2 presenta el panorama del que hablamos:

�106

Bricolage

V(ctor Zúfiiga: El cwo de Vallecillo N. L.
CUADRO 2

OCUPACION PRINCIPAL DE LOS H(JOS(MAYORES DE 13 A~OS)
SEGUN SEXO Y FECHA OE NACIMIENTO
OCllP..\CION PRl"'iCIPAL

F~CHA/
SEXO

19351956

MIGRAC.
AGRICUL. TRAB.
INTERNA ASALA- POR CTA. DOM.
MIGRAC' TRABAJO RIADO
PROPIA LOCAL
E.U.A. O MATRI. LOCAL
NO RE TOTAL

l\1

47°/o

6º/o

r

55°/o

13º/o

M

36°/o

15º/o

F

45°/o

32º/o

22°/o

25°/o

4°/o
30°/o

1957-

19°/o

100°,'o
(n=32)
28°/o 100°/o
(n=40)

--

100°/o
(n:33)

23°/o 100°/o
(n:31)

1

&lt;

.

. -la ~pción preferencial para esta segunda generación,
1~depend1c~temen!e de la edad, sigue siendo la migración a
Estados Unidos. S1 se ve disminuida para el caso de los hijos jóvenes (menores de 30 años) es en parte a que están
esperando el releyo, el permiso legal o la edad conveniente
para migrar. Mientras tanto se proletarizan a regañ.adientes
en Los Colorados de Ahajo o en Matatenas;
-la muje_r migra a Estados Unidos en proporción ligera•
mente superior al de los hombres; la primera razón es el
matrimonio, basado en este patrón endogámico que sin duda alguna es patrimonio de muchos poblados rurales de
nuestro _país: .~• joven migra pero regre8a a buscar esposa;
ya habra ocas1on de hacer mención &lt;le los bailes, esa insti-

107

tución rural norteña fundamental que garantiza el ciclo
endogámico; la segunda es el hecho de que la mujer vallecillense, como la mayor parte de las mujeres de nuestro país,
no her~da tierra y sólo en contadas ocasiones se hace cargo
de la del marid~ por viudez o ausencia prolongada;
-se podría creer que para la primera camada (nacidos
entre 1935-1956), cruzar la frontera para trabajar, fue relativamente más sencillo que para los de la segunda, si se
piensa en que les tocó una política migratoria norteamerican~ al parecer más flexible que la que les correspondió a
los Jóvenes de ahora. Esto sería totalmente cierto y marcaría una tendencia a la disminución del éxodo internacional
en la camada joven si los vallecillenses no hubieran tomado
sus precauciones: hacer nacer, al menos a uno de sus hijos,
e? el "otro lado" o arreglarles los "papeles" desde·que es
tan pequeños (véase tabla 3). Y para las familias que no tu
vi~ron acceso a ese recurso quedan todavía otros procedimientos a utilizar: Ca8ar una hija con un "pasaporteado",
pasar de ilegal a algún hijo aprovechando los contactos fa .
miliares establecidos en Norteamérica y hasta regalar un hijo
a alguna pareja estéril de norteamericanos deseosos de tener familia.
-el uso cada vez más frecuente de tecnología agrícola
moderna asociados a la aplicación de conocimientos técnicos adquiridos durante la vida laboral eu el país vecino
-:asunto importante que debe ser objeto de otra investigación- ha disminuido considerablemente la necesidad campesina de ayuda familiar en el trabajo agrícola y esto se
comprende mejor si se toman en cuenta los resultados del
capítulo anterior, en donde se observa una clara vurlta a la
actividad pecuaria entre los ejidatarios, en detrimento de la
actividad agrícola. Esto sucede no sólo en sociedades rura-

�108

Bricolage

V(ctor Zúniga: El caso de Vallecillo N. L.

les en donde se da una "modernización" de la tecnología
agrícola sino también en donde los factores de estancamiento actúan. Lourdes Arizpe (1980) anota que en Taxi,
poblado rural caracterizado por condiciones de vida muy
precarias· y un deterioro de los ingresos familiares, en cada
parcela sólo queda lugar para un trabajador de tiempo completo (p. 22).

CUADRO 3
PORCENTAJE DE HIJOS EN SITUACJON LEGAL PARA MIGRAR
A LOS ESTADOS UNIDOS(TOTAL DE HIJOS SIN IMPORTAR LA EDAD)

,,,

&lt;

109

tégicos diferentes con sus hijos: hay siempre un grupo de
ellas que evita la migración de los hijos mayores, hay otro
que los impulsa a la migración interna o internacional.
Pero lo más relevante es el hecho de que no hay variantes importantes en la estrategia laboral entre el primero,
segundo y tercero de los hijos, migran o no migran en proporciones muy similares. Se trata pues, más bien, de diferecias de familia a familia:
-evidentemente que en la., familia., que están en el ciclo doméstico inicial (madres con menos de 37 años), la migración de los
tres primeros hijos es mucho menor (ver cuadro 5). Esta es una
cuestión que anteriormente habíamos señalado. Hay una edad
para partir hacia los Estados Unidos a.sí como·la hay, en la., zonas urbanas, para empezar a trabajar. Esta edad fluctúa, en Vallecillo, entre los 18 y los 23 años. Es decir, unos años antes de
entrar --sobre todo en los varones- en la vida matrimonial. El

PORCENTAJE DE
HIJOS

F

100°/o

8

24°/o

14

41°/o

patrón predominante es, pues, "migrarse" para luego volver a
buscar esposa en el pueblo;

20-70°,b

0

/o

10º/o O MENOS

12

35°/o

TOTAL

34

100°/o

CUADRO 4
MIGRACJON EN LOS TRES PRIMEROS HIJOS O HIJAS
(MAYORES DE 13 AIWS)
OCOPACION

iv) Si bien la estrategia fundamental (migración internacional) sigue vigente en esta tercera generació'n, no se
pueden ignorar las variantes que se presentan en las familias de estos poblados de Vallecillo , como ya lo hacíamos
notar en el grupo de cuatro familias típicas que describimos anteriormente.
El análisis aquí se centrará, para facilitar la comparación, en los tres primeros hijos o hijas. Como se puede observar en el cuadro No. 4 las familias siguen patrones estra-

ORDENAMIENTO FAMILIAR
lo.

2o.

3o.

MIGRACJON E.U.A.

57°/o

50°/o

48º/o

MIGRACJON INTERNA

18°/o

35°/o

26°/o

NO MIGRANTE*

25°/o

15°/o

26°/o

TOTAL

100º/o (28)

100°/o (26)

100°/o (23)

•~ado local y/o trabajo agrícola por cuenta propia y/o trabajo doméstico
oeal no remunerado.

�ll O

Bricolage
Vtctor Zúffiga: El caso de Va/lecillo N. L

-la situación laboral predominante en el padre es definitoria
en el futuro laboral de los hijos. Todo indicaría que el padre
que desarrolla actividades no agrícolas o migra con el retomo en
la mira, lo hace para luego hacer migrar a sus primeros hijos (ver
cuadros 6 y 7). Más que un fenómeno de relevo, se desenvuelve
una especie de rotación intergeneracional. O si se quiere, para
quienes no abandonan totalmente la tierra y las actividades
agrícolas, se efectúa un proceso de relevo en vistas a tener al
frente de la producción agrícola local a un miembro de la fami-

lia, que se combina, a su vez, con un proceso de rotación de una
·' a 1a o tra.4
generac1on

SITUACION LABORAL DE LOS TRES PRIMEROS
HIJOS SEGUN EL CICLO DOMESTICO (EDAD DE LA MADRE)
EDAD DE LA MADRE

SITUACION LABORAL
MIGRACION
E.U.A.

17-36 AlilOS

CUADRO 6
SITUACION LABORAL DE LOS TRES PRIMEROS HUOS
SEGUN LA OCUPACION PRINCIPAL DEL PADRE
OCUPACION DEL PADRE
SITUACION LABORAL HUO

JORNALERO LOCAL
AGRICULTOR CUENTA
PROPIA

CUADRO 5

OTRAS"
100º/o

lll

MIGRACION INTERNA
OINTERNACIONAL
Ji cuadrada= 6.72

MIGRACION
E.U.A.

OTRAS

TOTAL

35º/o

65º/o

100º/o
(20)

33º/o

67°/o

100°/o
(12)

64º/o

36°/o

100°/o
(45)

p =0.95

TOTAL
CUADRO 7

100°/o
(5)

37 AlilOSOMAS

56°/o

100°/o
(72)

SITUACION LABORAL DE LOS TRES PRIMEROS HUOS
EN FUNCION DE LA MIGRACION DEL PADRE
MIGRACION DEL PADRE

*Migración interna, asalariado local, ayuda doméstica.

NUNCA MIGRO

SITUACION LABORAL DEL ffiJO
MIGRACION
E.U.A.

OTRAS

18º/o

82°/o

TOTAL
100°/o
(ll)

MIGRO ALGUNA VEZ

Ji cuadrada = 5.82

58°/o
p = 0.975

42º/o

100°/o
(66)

�112

Bricolage

Víctor Zúñiga: El caso de Vallecillo N. L.

-es importante introducir un matiz en esa tendencia general, la
de que si el padre migra los primeros hijos ten~án una propensión mayor a hacerlo y , si no migra, porque es un jornalero, ejidatario o pequeño propietario local, los primeros hijos lo harán
en menor proporción. Este matiz dará cuenta de la lógica de la
estrategia familiar: sobrevivir en tanto que unidad doméstica.
La, aparentemente, poco importante observación de que las cosas cambian con el tercero de los hijos (ver cuadro 8) hace resaltar esa lógica: en los padres dedicados la mayor parte de su
vida al trabajo agropecuario local, la tendencia estratégica sería
a retener más a los hijos mayores e ir facilitando la migración de
los subsiguientes; todo lo contrario sucede con los padres que
han pasado la mayor parte de su vida productiva fuera del terruño; el relevo o la ayuda se exige con mayor frecuencia en los
hijos o hijas mayores y se facilita menos la migración del tercero
de los hijos;
- nos preguntamos, de hecho, si estas variaciones no serían
efecto de la estructura de edad o de sexos en el ordenamiento de
los hijos, de manera que si la media de edad fuese muy diferente
entre el grupo de hijos e hijas mayores y las que están en el tercer lugar o la proporción por sexos variara significativamente,
nuestra conclusión sería sin duda falsa. Pero no es el caso, el
promedio de edad en los hijos mayores es de 35.3 años
(s = 14.9), y de los terceros 32.8 (s 13.8); la distribución por
sexos es: 48% de los primogénitos son mujeres, 42% de los
segundos y 48% de los terceros también lo son.

=

•

En suma, se observa esa diferenciación estratégica íntima.•1ente ligada a la fracción rural de pertenencia; en las fa.
millas que componen esa pequeña burguesía rural naciente se establece una rueda de la fortuna intergeneracional
hacia los Estados Unidos que afecta principalmente a los
primeros hijos, independientemente de] sexo, quienes habrán de acompañar o suplir al padre, en la aventura de asegurarse dólares para la familia; en la fracción no migrante,

113

semi-proletaria rural al valor del peso mexicano, los primeros hijos, sobre todo si son del sexo masculino, deberán
evitar la tentativa de migrar; no así los que les siguen en el
orden de nacimiento. Estos deberán por el contrario, aprovechando los recursos provenientes del trabajo del padre y
de los hermanos mayores, intentar la migración internacional o, si no es posible, la migración a Sabinas Hidalgo o a
Monterrey.
CUADRO 8
SITUACION LABORAL DE LOS TRES PRIMEROS HIJOS EN FUNCION
DE LA OCUP ACION PRINCIPAL DEL PADRE
(COMPARACION ENTRE HIJOS)
OCUP ACION DEL PADRE

JORNALEROAGRICULTOR

MIGRANTE

SITUACION LABORAL DEL HIJO
MIGRACION
E.U.A.

OTRAS

TOTAL

ler.H.

25°/o

75°/o

2o.H.

36°/o

64°/o

100°/o
(12)
100°/o

3er.H.

44°/o

56°/o

100°/o
(9)

ler.H.

81°/o

19°/o

2o.H.

60°/o

40°/o

3er

50°/o

50°/o

100°/o
(16)
100°/o
(15)
100°/o
(14)

(11)

J.r

v) Lourdes Arizpe (1985: "El éxodo rural en México y
su relación con la migración a Estados Unidos"), cuyos trabajos constituyen para nostros no sólo una referencia, sino
un modelo de análisis, propone que los campesinos minifundistas están más interesados que los campesinos asalariados en el tipo de empleo temporal que se ofrece en los

�114

Bricolage

Estados U nidos porque "es probable que la seguridad de
tener una base patrimonial haga que estos migrantes (minifundistas) estén más dispuestos a asumir los riesgos que implican varios años de un incierto y estacional trabajo en los
Estados U nidos, en tanto que los varones y mujeres trabajadores sin tierras necesitan crearse condiciones más esta•
bles para vivir y, consecuentemente, preferirían las ciudades u otras áreas rurales en México. También( ...) los jornaleros encuentran mayores dificultades para reunir el dinero necesario para viajar al otro lado de la frontera. Finalmente, es muy probable que los lazos sociales y los canales
de información, que son necesarios para una migración exitosa a los Estados Unidos, sólo puedan mantenerse, de manera estable, entre aquellos migrantes que poseen tierras"
(p. 87).

.,
Esta modesta investigación parece no reforzar la tesis
de la autora. La comparación entre los poblados de Vallecillo, N. L. y el de Galeana, N.L. así nos lo sugiere.5
Galeana es un municipio sureño del estado de Nuevo
León radicalmente diferente a V allecillo. El cuadro 9 compara características demográficas y económicas importan•
tes de los dos municipios. Galeana, un municipio montañoso con una población dispersa pero muy superior en ta·
maño y densidad que la de Vallecillo, que como su nombre
lo indica, es un valle, poblado por cada vez menos gente.
Galeana, el municipio más extenso de Nuevo León, convi·
ve, anidado en la Sierra Madre Oriental, con los estados de
Coahuila en su región sureña y de San Luis Potosí en su
región norteña. Vallecillo le agarra un cachito a Tamaulipas
en ese brrur.o dele lado vecino que quiere, siguiendo la línea
del río, tocar el norte· de Coahuila. Galeana, municipio vir·
tualmente turístico, es agricultor y fruticultor por voca-

Víctor Zúñiga: El caso de Vallecillo N. L.

115

ción; en eso difiere mucho de Vallecillo, que casi sólo siembra la tierra para darle de comer al ganado y no recibe las
vistas más que de curas, ministros del "Atalaya", camioneros y últimamente de sociólogos y universitarios.

•

En ese municipio mayúsculo, dueño de gran parte del
Potosí, la montaña más helada de Nuevo León, se encuentra situado nuestro poblado que lleva por nombre 18 de
marzo, la fecha del 1936 en que se hizo entrega del ejido a
sus habitantes, peones o hijos de peones de las haciendas
de la región. Situado aproximadamente a 2000 metros sobre el nivel del mar, vive de tres actividades económicas admirablemente yuxtapuestas: la fruticultura en pequeño de
manzana, ciruela y durazno, actividad azarosa por culpa de
los vientos helados de marzo y abril o de las granizadas
odiosas de mayo; la agricultura a cuenta y riesgo de quien
la siembra en su parcela y de la explotación forestal guiada,
fomentada y pagada por lo que los habitantes llaman "la
compañía forestal", hoy día ramificación de la Secretaría
de Agricultura y Recursos Hidráulicos. También hay para
los dieciochomarcenses otras fuentes de empleo, todas gubernamentales: CONASUPO-COPLAMAR, Secretaría de
Comunicaciones y Transportes a cargo de la antena retrasmisora del Potosí y la Secretaría de Educación Pública,
empleadora de 658 maestros en el municipio, desde preescolar hasta bachillerato técnico (dato 1980).

�116

Bricolage

Víctor Zúñiga: El caso de Vallecillo N. L.

CUADRO 9
CARACTERISflCAS GEOGRAFICAS, DEMOGRAFICAS Y ECONOMICAS
DE LOS MUNICIPIOS DE VALLECILLO Y GALEANA, N. L.
CARACTERisftCAS

t
~

MUNICIPIOS
GALEANA

VALLECILLO

EXTENSION TERRITORIAL

7,154.6 KM. 2

1,859.9 KM. 2

ALTITUD CABECERA

1,655 M.

274M.

POBLACION (1980)

43,497 HABS.

2,500 HABS.

TASA ANUAL PROM DE
CRECIMIENTO POBLAC.
(1970-1980)

0.8°/o

-1.9°/o

NUM. DE LOCALIDADES(l970)

202

53

DENSIDAD POBLACIONAL

6.1 HABS./KM.2

1.3 HABS./KM.2

74°/o

59°/o

/o DE TIERRAS DE LABOR
(1970)

8°/o

2°/o

º/o DE TIERRA NO ADECUADA
PARA LA AGRIC. O GANAD.
(1970)

10°/o

3°/o

TRIGO
MAIZ
PAPA
ALFALFA
MANZANA
DURAZNO
CEBADA
AVENA

FORRAJES
SORGO
PASTOS

0

/o DE LA PEA EN ACTS.
AGROPECUARIOS (1980)

0

PRINCIPALES CULTIVOS
(1980)

117

Este es un mumc1p10 de ejidatarios por excelencia.
Mientras que en nuestra muestra de Vallecillo sólo el 21 %
de los jefes de familia se dedican a la agricultura o la ganadería por cuenta propia, en 18 de marzo el 92% de los jefes de familia viven de esa actividad. La totalidad de las
madres de este poblado de Galeana están exclusivamente al
servicio de las necesidades domésticas mientras que en los
Colorados de Abajo y en Matatenas encontramos un 15%
de madres asalariadas o atendiendo su propio comercio sin
descuidar sus responsabilidades familiares. Y es que en 18
de marzo no ha nacido esa pequeña burguesía rural compradora de servicio doméstico femenino como sucede en
Vallecillo, ni el comercio es una actividad privada sino que
está organizada centralmente por CONASUPO.
Los abuelos, padres de nuestros entrevistados son, como en Vallecillo, nativos del municipio de la región: 94%
en Galeana y 82% en Vallecillo (abuelos paternos y maternos reunidos). Pero menos dados a las andanzas que los
de Vallecillo: solamente el 13% salió del terruño para ir a
trabajar por otros rumbos (contra el 31 % de los viejos
vallecillenses).
La forma del éxodo rural en ambos municipios es totalmente diferente. A primera vista la diferencia sustantiva sería la de orden cuantitativo (ver cuadro 10), ya que
Vallecillo es un pueblo de migrantes y 18 de marzo hizo
que un poco más de la mitad no abandonen, ni temporalmente, el terruño para buscar trabajo en otros rumbos. Sin
embargo, no es despreciable ese 46% de padres de familia
de "dieciocho" -como le llaman los propios habitantesque anduvieron de braceros. Las diferencias importantes se
observaran, entonces, en el tipo y las condiciones de migración (ver cuadros 11 y 12).

�118

Bricola¡¡e

Víctor Zúñiga: El caso de Vallecillo N. L.

119

CUADRO 10
MIGRACION DEL JEFE DE FAMILIA:
COMP ARACION ENTRE DOS POBLADOS DE VALLECILLO Y
UN POBLADO DE GALEANA, N. L.
DESTINO

VALLECILLO
E.U.A.

71°/o

INTERIOR DEL PAIS

12º/o

NO MIGRANTE

17°/o

TOTAL

CUADRO 11

MUNICIPIOS

100º/o (34)

GALEANA

TIPO DE MIGRACION DE LOS PADRES DE FAMILIA:
COMP ARACION ENTRE DOS POBLADOS DE VALLECILLO
UN POBLADO DE GALEANA, N. L.
MUNICIPIOS

TIPO DE MIGRACION

VALLECILLO

54°/o
100º/o (24)

ESTACIONAL

32°/o

POR LARGO PERIODO
(MAS DE 2 Ai'lOS)

68°/o

TOTAL

La tendencia dominante en Vallecillo es la migración
por periodos prolongados; y el acceso a la economía urbana asalariada en México y principalmente en Estados
Unidos es notablemente mayor al que tuvieron los jefes de
familia de Galeana. Los hombres de Valleoillo tienden además a migrar a los Estados Unidos con los papeles que les
permiten estabilidad residencial y laboral en ese país, los
dieciochomarcenses lo hicieron, la mayoría, como ilegales
y, algunos pocos en carácter de "contratados temporales".

100°/o (28)

GALEANA
55°/o

100°/o (11)

CUADRO 12
OCUPACJON PRINCIPAL DEL PADRE DURANTE EL PERIODO DE
MIGRACION:
COMPARACION ENTRE DOS POBLADOS DE VALLECILLO Y
UN POBLADO DE GALEANA, N. L.
OCUPACION PRINCIPAL

MUNICIPIOS
VALLECILLO

GALEANA

INDUSTRIA

llº/o

SERVICIOS

29°/o

9°/o

AGRICULTURA

60°/o

91°/o

TOTAL

100°/o (28)

100°/o (11)

�120

Bricolage

Estas características hacen la diferencia. Para las familias de Vallecill~, la ~igración internacional es la estrategia
clave de sobreVIvenc1a, el procedimiento y la lógica de la
vida familiar; en ellos, es un dato heredado, un destino cultural. La frontera: un obstáculo. Los hijos: muy posibles
"pasaporteados". Los centros económicos de su vida laboral: Austin, Houston, Chicago. Nada de esto sucede en las
fam_ilias del poblado de Galeana; en ellas, la migración internacional fue una coyuntura económica de los años cuarenta y principios de los cincuenta, para la mayoría, poco exitosa, de la_ q~e sólo queda el recuerdo de dólares mal gastados y sufnm1entos en la soledad que produce la lejanía. Su
lugar está en "dieciocho", ahí se quedaron las mujeres a)
frente del ejido ayudadas o no por los hijos mayores. La
coyuntura económica se cerró y se acabaron las aventuras
en_el río Bravo. Hay mucho trabajo en estos ejidos que
exigen sudor humano todo el año: el maíz en el verano y el
otoño, la fruta en la primavera y el invierno, la madera casi
todo el año. Hay agua, hombres y mujeres jóvenes, apoyos
gubernamentales y buenas comunicaciones. La migración
internacional, aunque tentadora momentáneamente aun•
que posible porque se la podían financiar de algún ~odo,
aunque útil porque el dólar nunca es despreciable, no es totalmen~e. ~ecesaria. Y, además -esto es lo importante-, no
es tradICion comunitaria, no hay legado de los antecesores
~e inviten a hacer uso de tal recurso. Ejidatarios, hijos o
metos de peones de hacienda, con excedentes mínimamente aceptables, orientados tanto al mercado como al autoc?ns~mo ~~ sus productos, tienen ya el gobierno de su pro•
pia s1tuac1on: de nada vale arriesgarse en tierras lejanas.
Es de esperarse, enton ·es, que estas estrategias pater·
no-maternas den origen a biografías laborales diversas en
los hijos (ver cuarlro 13). Fn términos generales ya obser·

Víctor Zúñiga: El caso de Vallecillo N. L.

121

vábamos en Vallecillo una constante rumbo al norte para
hijos e hijas; primogénitos, segundogénitos y ter~rogénitos sin distinción. La segunda opción es convertirse en un
asalariado nacional y para los muy jóvenes, colaborar en la
economía familiar local en espera de tener la edad para
migrar.
En las familias originarias de Galeana, el proceder es
muy diferente y diferenciado según e' orden del parto. Los
primogénitos se quedan al frente de una parcela o como
empleados de CONASUPO o SARH en espera de hacerse
cargo del patrimonio familiar en el ejido si son del sexo
ma~culino. Las mujeres no abandonan el terruño si encuentran marido en el lugar, de lo contrario, se proletarizan en
Saltillo o en Monterrey en espera de celebrar matrimonio
con un novio que tenga ya una ocupación urbana. La migración a Estados Unidos esta prácticamente descartada
para esta generación. Los segundos no tienen más que vender su fuerza de trabajo, sólo se salva en el caso de que sea
el primer varón de la familia; y los terceros ya son por herencia proletarios urbanos o rurales. En Vallecillo no pasan
las cosas de esta manera, la tendencia a retener al tercero es
sin duda bastante superior habida cuenta de que los primeros están ganando dólares. Lo que es la tierra para los dieciochomarcenses es el pasaporte en regla para los coloradenses y matatenos. Si éstas son las herencias, aquéllas serán las estrategias de sobrevivencia. Las primeras provocan
una diferenciación social al interior de la sociedad rural, la
posibilidad de llegar a ser propietario privado de la tierra,
las segundas hacen subsistir ese sistema rural de redistribución de la riqueza que impide una división agud2. ile la comunidad.

�122

Bricolage

Victor Zúffiga: El caso de Vallecillo N. L.

CVADRO 13
SITUACION LABORAL DE LOS TRES PRIMEROS HUOS
(MAYORES DE 13 Aí'&lt;OS):
COMPARACION DE DOS POBLADOS DE VALLECILLO Y
UN POBLADO DE GALEANA, N. L.
ORDEN/SITUACION
LABORAL

VALLECILLO

GALEANA

HUO MAYOR
AGRIC. CUENTA PROPIA/
TRAB. DOMESTICO NO
REMUNERADO

.,

ASALARIADO LOCAL O
FORANEO

18°/o

ASALARIADO E.U.A.

57°/o

TOTAL

100°/o (28)

15°/o

25º/o

ASAL. LOC/FOR.

35°/o

75°/o

ASALARIADO E.U.A.

50°/o
100°/o (26)

100º/o (24)

3er. HUO
AGRIC. CUENTA PROPIA/
TRABAJO DOMESTICO

26°/o

sº/o

ASAL. LOC./FOR.

26º/o

92º/o

ASALARIADO E.U.A.

48°/o

TOTAL

100°/o (23)

El orden del parto y el sexo del recién nacido tendrán
significados estratégicos diferentes para estas sociedad rurales. Para los primogénitos: en Vallecillo, los varones habrán de irse a Estados Unidos (64%), y las mujeres habrán
de repartirse: la mitad al país vecino -casadas preferentemente-, un tercio como ayudantes del marido en el poblado, el otro tercio, asalariadas locales o migrantes. En
Galeana, los varones habrán de ayudar -0 reemplazar al padre si a éste ya lo cansaron los años (56%) o a vender su
fuerza de trabajo esperando la estafeta del padre (38%); y
las mujeres, si encuentran marido habrán de quedarse, de
lo contrario (50%) tendrán que migrar casadas o solteras.
En síntesis, los varones primogénitos vallecillenses se van,
los dieciochomarcenses se quedan y las mujeres primogénitas de Vallecillo tienden más a migrar (internacionaVinterna) que las casaderas de Galeana .

IOOº/o (24)

2o.HijO
AGRIC. C.P./ TRABAJO
DOMESTICO

TOTAL

123

100º10 (24)

La mitad de los segundogénitos varones de Vallecillo
se van también a Estados Unidos, como sus hermanos mayores o esperan la edad para hacerlo; y los de Galeana, a
falta de tierra, venden local y foráneamente su fuerza de
trabajo (86%). Las mujeres de Vallecillo se casan con "pasaporteados" (55%), las de Galeana o se casan con uno
del lugar (40%) o se emplean en la ciudad como cajeras,
domésticas o vendedoras en espera de hacer matrimonio
urbanizado.
Los tercerones del sexo masculino en Vallecillo seguirán tomando el rumbo del norte (42%) pero ya algunos
tendrán oportunidad de dedicarse a la agricultura, de preferencia en propiedad privada, en el terruño (33%); los
de G aleana, todos a vender su trabajo (90%) de preferencia fuera del poblado. Las mujeres, terceras en la·fila, si son
vallecillenses, le hacen como las segundas; si son de Galea-

�124

Bricolage

na, ya no les queda más que proletarizarse (91 % ) en la
ciudad.
Es interesante observar c_sta asociación entre los dólares
con la endogamia rural (en Vallecillo) y los pesos con la
exogamia rural/urbana (en Galeana). El migrante internacional del sexo masculino, una vez establecido, buscara
mujer en los poblados de la región de origen. La mujer de
poblados con baja migración internacional, enraizados en
la tierra, si le tocó nacer en segundo, tercero o cuarto lugar, tendrá que buscar marido fuereño y asalariado, talcomo sucede en "dieciocho".
Una tierra productora de granos, frutas y madera hace
tener hijos e hijas en mayor número (tamaño promedio de
la familia en "dieciocho": 9.6 hijos; s = 2.8); una tierra de
migrantes y ganaderos invita a disminuir su número (promedio: 7.1 hijos; s = 2.5). Aunque las familias de la muestra de Vallecillo presentan más madres ep edad reproductiva (ll contra 3 solamente en Galeana, entre los 17 y 40
años), debemos adelantar aquí un dato que será mejor utilizado en el capítulo siguiente: las mujeres jóvenes de Vallecillo admiten, en su mayoría, que la familia pequeña vive mejor.

Víctor Zúlliga: El COJO de Vallecillo N. L.

125

mas de algún vallecillense consideró que el certificado de
primaria es importante porque a veces "lo piden para arreglar papeles".

CUADRO 14
ESCOLARIDAD DE LOS TRES PRIMEROS HIJOS
(MAYORES DE 13 A~OS):
COMPARACION ENTRE DOS POBLADOS DE VALLECILLO y
UN POBLADO DE GALEA!\A, N. L.
ORDEN/ESCOLARIDAD

MUNICIPIO
VALLECILLO

HIJO MAYOR
SIN ESCOLARIDAD

18°/o

PRIMARIA O MENOS

61°/o

SECUNDARIA O MAS

21°/o

TOTAL

GALEANA

100°/o (28)

100°/o (24)

100°/o (26)

100°/o (24)

2o. HIJO

SIN ESCOLARIDAD

PRIMARIA O ~IENOS
5'ECUNDARIA O MAS

Una tierra de ejdiatarios utiliza la escuela como parte
de la estrategia familiar de sobrevivencia. La fe en la escue•
la no está desligada de la definición doméstica del futuro
familiar. En Dieciocho de Marzo, dar escuela a los hijos,
sobre todo a los que no tendrán tierra por ser mujeres o
por el orden de su nacimiento, es una verdadera inversión
para el futuro (ver cuadro 14). Una tierra de ganaderos y
"pasaporteados" no produce mucho amor por las aulas y
los pizarrones. Ya tendremos ocasión de comentar cómo

TOTAL
3er.HIJO

SIN ESCOLARIDAD

13°/o

PRIMARIA O MENOS

74°/o

52º/o

-

13°/o

48°/o

SECUNDARIA O \1AS

-

TOTAL

100°/o (23)

100°/o (21)

�126

Bricolage

En conclusión, la hipótesis de la autora (L. Arizpe
1985) no explica totalmente lo sucedido en estos ·poblados. Sin ser errónea, es una tesis fundamental que, para
incluir a Vallecillo y a Galean a y a todos los poblados y
municipios que se les parezcan, tendría que ser completada incluyendo dos elementos nuevos: a) la familia como
linaje y como transmisora de cultura que hace que las estrategias probadamente exitosas en los antepasados inmediatos (padres) o lejanos (abuelos) se utilicen como recursos tan objetivos como la base patrimonial, o inclusive
sean también una base patrimonial de primer orden y, b)
los efectos variables, en la segunda o tercer generación, que
tienen los dólares adquiridos durante toda una vida de tra•
bajo, que pueden hacer posible la migración aun para los
que no tienen tierra o evitar el éxodo rural de algún miem•
bro de la familia a quien se le hace propietario de tierra o
comerciante, casarse con una hija de jornalero para que la
lejanía sea más llevadera o evitar que la hija del jornalero
salga de su terruño ofreciéndole trabajo como empleada
doméstica. Es decir, la tesis de la autora, en su tino encuen·
tra su desvío; a fuerza de hacer notar el blanco fundamen•
tal de la explicación: se posee tierra o no se posee tierra,
deja de lado los círculos aledaños: la estrategia como
cultura trasmitida y no sólo como conjunto de condiciones objetivas o, dicho de otro modo, la estrategia familiar
como forma de relación con esas condiciones objetivas y
no sólo como condiciones objetivas en sí mismas; y, en
consecuencia, se dejan de lado también los cambios inter·
generacionales, no sólo de esas condiciones objetivas sino
de la manera de relacionarse con ellas.
Y si no, ¿cómo explicar esa capacidad heredada del
nieto de mayordomo de hacienda que le permite acceder
a un puesto poi ítico tal, que le hace posible ofrecer em·

V(ctor Zúffiga: El caso de Vallecillo N. L.

127

pleo a no pocos de sus familiares en el sector público, si
no por la capacidad heredada de ese abuelo materno que
sabía hacer cuentas, escribir en cuadernos y sobre todo,
ese arte tan ignorado por muchos campesinos mexicanos
que es el de mandar en lugar de obedecer; capacidad heredada que en la madre le hace invertir, en el momento preciso (hace 44 años), en la escolaridad prolongada del primero de sus hijos a costo de no pocos sacrificios? O, ¿cómo explicar ese linaje de migrantes rumbo al norte de
abuelo a padre y a hijo primogénito que hace posible el
acceso a la propiedad privada, al ahorro en divisas, a la
planificación familiar, si no es por la transmisión de los
dispositivos de buen uso de la economía caprichosa del vecino país?
Estrategias diferenciales y cambiantes para sobrevivir
como unidad doméstica, unas más exitosas que otras pero
todas nacidas de la forma como los campesinos se relacionan con las condiciones materiales que los rodean, definen, empobrecen y marginan. Forma que es cultura, o
mejor dicho, forma cultural cambiando de una generación
a otra, las nuevas retomando la herencia de las anteriores
pero no como piezas de museo u objetos sagrados sino como estructuras culturales que habrá que ir afinando, de~nvolviendo y, sobre todo, renovando, es decir, dejando
mtactas las piezas fundamentales y sustituyendo aquellas
que ya no responden al imperativo fundamental: la sobrevivencia de la familia campesina. La estrategia sería, entonces, el conjunto de recursos y la forma colectiva de hacer
uso de ellos. En Vallecillo: migrar para regresar con dólares, en Galeana: migrar para no regresar.

�128

Bricolqge
Vi'ctor Zúlliga: El caso de Vallecillo N. L.

6. "EUos van a trabajar, se dedican a trabajar por allá, a
eso se dedican, no cambian sus modos, van y vienen
con los modos de aquí": migración y sustitución de

formas culturales.

l

Desde luego que Eric J. ilobsbawm (1977) no estaba pensando en Vallecillo, ni en el campesinado del norte de
México, ni siquiera en el campesinado como clase social,
cuando periodizaba los cambios culturales de la clase obre•
ra inglesa empezando en 1840: "Una epoca descuidada por
la investigación, al menos en materia de cultura obrera e ingrata para quienes buscan generalizaciones amplias y bien
definidas. Nos hallamos en transición de una forma de
cultura obrera a otra. Pero en el último cuarto del siglo una
nueva forma se dibuja con claridad: el estilo de vida del
proletariado inglés que subsistirá hasta la prosperidad de la
década de 1950. Advertimos en primer lugar la transformación del estilo de vida material, consecuencia de la transformación de las industrias de consumo ( ...) En seguida
Uega el triunfo de un estilo de vida urbano, industrial, incluso en los ocios( ...) En tercer lugar, se produce la reconstrucción del movimiento obrero a partir de 1880 ( ...)
En cuarto lugar, vemos el resultado de un fenómeno más
lento, pero muy profundo: lo que podríamos llamar el descubrimiento de la regla del juego del capitalismo industrial
que se ha elaborado en las generaciones anteriores. Se trata
antes que nada de una asimilación de la permanencia: el
obrero ahora sabe que el capitalismo durará, que en el ritmo de vida de ese sistema la prosperidad sigue a la crisis,
que el mejoramiento es posible." (pp. 206-207). Epoca,
ésta, de transición (1840-1880) en la que "la canción del
tejedor, del marino o del minero es la canción del campesino transferido a profesiones no agrícolas" (p. 205).

129

. Desde luego que Hobsbawm no está pensando en Vallecr~o, smo que trata de sacarle jugo de historiador a los traba¡_os de R: Hoggart (1957) y de R. Williams (1977), para
quienes la idea de transición generacional, de "asimilación
de la permanencia" y de retraducción de símbolos antiguos
que toman formas nuevas para seguir vigentes, está asociada a observaciones históricas y sociológicas.
Proceso de transición (nosotros optamos por ponerle
dnomb~e ,?e proceso de sustitución) que R. Hoggart describe as1: En situaciones de cambio, los individuos tienden a reaccionar en base a distintos sistemas de valores alternativos. Así, el efecto de fuef'tas impulsoras del cambio
queda esencialmente condicionado por el grado en que una
achtud nueva puede apoyarse sobre una actitud antigua.
Para comprender los rasgos más característicos de la vida
popular, es necesario hacer mención de valores típicos de
la cultura moral del mundo actual e indagar en qué medida
estos valores se encadenan con los valores reconocidos como tales_ ~or las _clases populares desde antafio" (p. 223).
Ho~art 1mc1a as1 la segunda sección de su estudio sección
que_ mtitula: "Las tradiciones y la tradición de Jo,nuevo".
Lo importante, para la comprensión de los cambios culturales en el seno de las clases populares es ese engranaje entre lo antiguo y lo nuevo, esa fase de transición sin cortes
abruptos, ~n pas~j~ o cambio que adquiere en la sociología
Yla h1stona bntamcas de la cultura popular diversos nombres:_ transformación, reconstrucción, traducción o retraduce'
· 1.,
ion, asum
acwn, transferencia, ajuste, de estilos de vida, de actitudes, de prácticas, símbolos, valores estructu:: de lo cotidian?, creencias. Los conceptos difusos y/o
¡antes de camb10, ruptura, aculturación, colonización
cultural se vienen precisando con la ayuda de observaciolles etnológicas o históricas que lo que hacen resaltar es

�130

i

Bricolage

esa unión entre lo viejo y lo nuevo, la herencia y la influencia, lo probado por las generaciones anteriores y las nuevas
estrategias de las generaciones jóvenes en una misma clase
social, la resistencia y la apertura: "la tradición y la tradición de lo nuevo" que designa lo que sucede en esos momentos de transición. La tenrlencia dominante es que las
clases sociales reproduzcan sus significados, prácticas y
creencias, que las pasen de padres a hijos vía socialización.
Las transformaciones o revoluciones culturales son procesos extraordinarios en la historia de las culturas, de las formas como los hombres y las mujeres en sociedad producen
la historia. Entre esos dos grandes procesos: la reproducción cultural (ver p. ej. Bourdieu, P. , 1970) y la revolución cultural, está la transición, el pasaje generacional mediante el cual las nuevas formas culturales se asocian , se
asientan sobre las formas sedimentadas del pasado. Es esto
que L. González describe en "La pesada herencia del pasado" (1981) y de nuevo Hoggart defiende cuando afirma
que "A pesar de que las formas modernas de ocio invitan a
las gentes de clases populares a reproducir actitudes que
uno tiene el derecho de juzgar como nefastas, es claro que
esferas completas de su vida cotidiana están resguardadas
de estos cambios: ¿qué influencia pueden tener los medios
modernos de comunicación sobre el atávico miedo popular a la guerra, sobre el mundo del trabajo, sobre las relaciones familiares o amistosas, sobre la administración del
gasto popular, sobre los lazos vecinales, sobre el estilo de
divertirse en pequeños grupos o sobre los sentimientos que
producen la enfermedad, la fatiga, el nacimiento o la
muerte?" (pp. 379-380).
Así, la resistencia silenciosa convive con la reestructuración de los símbolos, "la canción del tejedor, del marino o del minero es la canción del campesino transferido a

Víctor Zúñiga: El caso de Va/lecillo N. L.

131

profesiones no agrícolas": proceso de sustituciones de las
formas culturales que habrá de observarse en Vallecillo
concomitante a la estrategia familiar principal de este municipio. La migración internacional hacia el norte incluye
en México, y quizás de manera cualitativamente diferente
para este país, una relación desigual de símbolos, un intercambio desventajoso de culturas. Triplemente desigual y
desventajosa por el hecho de que entran en relación dos sociedades de las cuales una es la economía más exitosa del
mundo y la otra expulsa mano de obra a falta de capital,
una es heredera de una tradición mesiánica (ver Ortega
1976) y la otra está en búsqueda heterogénea y regional de
reconciliarse con su historia (ver particularmente a Monsiváis, C. 1981 y González, L.), una es aplastantemente urbana y la otra hace migrar embajadores rurales. La triple
desigualdad de las relaciones países dominantes-países dependientes, sociedades occidentales-sociedades occidentalizadas (ver Mairet, G., 1981), ciudad-campo.
i) "Antes la gente era muy bárbara, ahora ya no"; los
vallecillenses tienen conciencia de esta transición paulatina: la estufa de gas está reemplazando al carbón y al petróleo, la electricidad está en casi todas las casas, el refrigerador hizo que se abandonara al pozo en la tierra, a las
hiznagas y a los quesos colgando de los techos, el block está haciendo que desaparezcan las pocas casas de adobe o de
sillar con techos de pita, el agua sale de las llaves, y las norias son para los animales, las calles tienen nombres y los
poblados ya no quieren ser llamados como antes; pero no
sólo este tipo de transformaciones se vienen dando aceleradamente, también el pavimento cubre caminos, el teléfono esta disponible en los Colorados de Abajo y más de algún vecino está dispuesto a pagar para que mstalen un aparato en su propia casa. El "bus" permite rápidos traslados a

�132

Bricolage

Sabinas Hidalgo y a Parás, los tractores y los sistemas de
riego así como la maquinaria de ordeña son conocidos de
todos; ya casi nadie se desplaza a cabailo; la lavadora automática, el abanico eléctrico o el aire lavado, la licuadora,
la freidora de papas a la francesa, las máquinas eléctricas de
coser, el boiler, la cafetera eléctrica, el tostador de panes,
el reloj despertador, el estéreo en el automóvil o en la casa,
las mótocicletas para los muchachos están sustituyendo cada vez como más energía al molino de mano, el horno de
leña, la consola, la plancha de carbón, el fregadero, el conjunto de música en vivo, la lámpara de petróleo. Se están
dejando atrás las casas de muros fornidos al ras de la calle
y ventanas hundidas, herméticas al clima ingrato de la región. Las nuevas casas de nuestros campesino-ganaderosmigrantes internacionales adquieren colores vivos que contrastan con la modestia grisácea y tierrosa del adobe y la
madera del mezquite; con techos horizontales o a dos
aguas dejan un buen espacio para el "porche" y el garage
para las camionetas, para las mecedoras, las macetas y los
adornos de barro y yeso. En poblados en donde el limitado número de apellidos delata el parentesco casi universal, en donde el que no es tío segundo es hermano de la
suegra o primo del cuñado, hay un gusto especial por ostentar en la puerta principal los apellidos de la familia:
"Sánchez Vázquez ", "Santos Flores", "González Serna", ... en plaquitas de fierro con bordes dorados. Los jardines frente a la casa de pasto mojado por reguiletes de
factura norteamericana no son extraños; el piso de tierra
es signo de pobreza, mal recuerdo del antaño. Las flores
de plástico sobre el ropero se combinan con los árboles
de ornato en fila al frente de la casa, "como en la ciudad".
Las casas de los ricos, los más ricos, hacen soñar a los niños de la escuela por sus dos pisos, sus bardas herméticas,
sus antenas parabólicas, su pasto siempre verde y sus al-

Víctor Zúñiga: El caso de Vallecillo N. L.

133

fombras: "estoy 'empicada' con los aparatos americanos".
Los hombres y las mujeres de los Colorados de Ahajo
adquieren una clara conciencia de la transición hecha diferencia:
- "La gente del barrio norte vive mejor, está bien vestida, tiene pasaporte"
contra, "aquí la gente sí come pero no se viste",
-"ha cambiado para mejor, antes todo estaba peor"
contra "no ha cambiado la vida en los Colorados,
'
antes estaba mejor la agricultura" o
.
"Colorados está igual, excepto los del norte que tienen su casa y su t roca " ,
- "a los pasaporteados les va bien, tienen ayuda del
gobierno"
contra, "antes había casas, maíz, frijol, calabazas y se
sembraba con burros y bueyes, ahora se batalla mucho
y todo está muy caro, no se puede vivir igual".
Los vallecillenses están aprendiendo aparepdamente lo
que es bienestar doméstico y lo que significa la división
social. "Antes había jacales ahora hay casas" pero "a mí
no me gustan los pasaporteados para mis hijas porque las
dejan y se van. Mi hija dice que prefiere estar pobre".

!º

Epoca de transición que se inicia a finales de ,~os
sesenta y ya es patente al término de los setenta. El exito
de los migrantes se hace sentir, el flujo de _dólares es ~o~tundente, el ejido agrícola pierde sus funcion~s econo_micas, la ganadería se refuerza, el acceso ª. la propiedad pnv!da se facilita ("200 hectáreas entre mis hermanos y yo ,

�134

Bricolage

"un rancho en donde tengo mis cabras", "me hice de 20
has. luego de que regresé, fueron treinta años allá" ...), el
uso de la tecnología agrícola se extiende. Las oposiciones
entre el "progreso" y el "atraso", la riqueza y la pobreza,
dan origen a una serie de oposiciones secundarias (casajacal, pasaporteado-mojado, propietario-ejidatario, bien
vestido-mal vestido, "ciudadanos" -no "ciudadano",
pensionado-no pensionado) que tienen por sustrato una
contrastación primigenia, raíz de esta forma de cultura
fronteriza, matriz de esta forma norteña de la mexicarúdad: Estados Urudos y México.
ii) El país vecino no solamente connota dinero y bien·
estar probable, esa sociedad y su estilo de vida desde Texas hasta Illinois alberga una serie compleja de significados.
Los pobladores de Matatenas y Colorados de Abajo conocen a través de ella la comida limpia y agradable ("la comida me gustó, es más limpia y se consigue fácil"), aprenden lo que son los servicios urbanos deseables, sintieron
ahí la diferencia entre el piso de tierra y la alfombra ("me
gustaban mucho las alfombras"), el trato racional de los
empleadores, la importancia de la legalidad y el derecho
ciudadano ("allá sí investigan de dónde sale el dinero'),
las bondades de la tecnología ("esas máquinas son una
chulada"), conocieron el racismo en el contacto breve o
prolongado con esta sociedad vecina ("hay que tener cuí·
dado con los KKK "), la competencia laboral ("sólo a los
buenos los contratan"), las funciones del racismo, la orga·
ruzación capitalista del trabajo ("el trabajo en EUA es muy
duro y muy diferente, más duro para los mexicanos; nin·
guna otra raza trabaja tanto, lo que quieren es que rinda
su negocio"), la utilidad de ser bilingüe ("a mis hijos les
falta el inglés" "maliciaba algunas palabras en inglés"), la
eficacia de la política gubernamental ("allá el gobierno

Víctor Zúñiga: El caso de Vallecillo N. L. 135

quiere mucho a los niños"), sin embargo, esa otra sociedad
significa también "perdición" moral ("allá está muy malo,
para allá pasan la yerba", "las mujeres están inyectadas y
todo, hasta fuman"), sacrificio y soledad, castigo corporal y doméstico ( "la mujer nomás está encerrada"), riesgo
de perderlo todo.
iii) Estos mexicanos aprenden a serlo, han aprendido a
serlo mediante un proceso permanente de contrastación,
el aquí y el allá, el "este lado" y el "otro lado" son ingredientes fundamentales de su identidad cultural, lo han sido
desde que sus abuelos y bisabuelos arriaban vacas y cabras
hasta el río Bravo. Toda identidad es diferencia, toda definición del "nosotros" supone una correlativa del "los
otros", pero en el caso específico de estos norfronterizos
por linaje, la diferencia, el contraste es parte irremediable
de la identidad misma, contenido de la definición histórica
de la forma cultural de esta región de México.
Las diferenciaciones presentes (casa-jacal, etc.), engendradas por los cambios económicos, se alimentan de esta
matriz original que es diferenciación en sí misma. De ahí
entonces que pongamos con todo derecho, en duda, los
juicios rápidos y generalizadores que sacan por conclusión
que estos criollos norteños son muestra evidente de la rendición cultural de los mexicanos frente a la invasión de
símbolos del vecino país. Haciendo , caso omiso de los
procesos de sustitución y de traducción culturales, pretenden hacer creer que la fascinación por el progreso norteamericano basta para abandonar las tradiciones locales, entregar el alma regional, negar la cruz de la propia parroquia.
Estos descendientes de pastores y mineros, de criollos
en guerra permanente con los grupos nativos de estas pra-

�136

.l

Bricolage

deras, para quienes la diferencia indio-blanco no era cuestión sólo de color y de cultura, de función social y de prejuicios, sino también de vida o muerte, o estos descendientes de arrieros en busca de pastos y agua para sus animales,
mercaderes de leche y de carne, se saben de una buena vez
mexicanos cuando la frontera inventa la nación. Si esto posiblemente será válido para más de alguna región del México del siglo XIX: "( ... ) la derrota en la guerra con los Estados Unidos y la presencia de soldados extranjeros en su
propio territorio obligó a que un número mayor de mexicaos se diesen cuenta de lo que eran" (Vázquez, J.z.,
1970, p. 40), lo cierto es que no es desechable la hipótesis
de que lo es de manera más patente para quienes tenían la
frontera en las narices. A la oposición indio-blanco se afia,
de cada vez con mayor claridad la de norteamericano-mexicano.
Un contraste vital que hoy en día, en Vallecillo, toma
la versión que corresponde al momento económico: "no
quise hacerme ciudadano americano porque se me puso y
no les faltaron ganas de convencerme", "por hacer un sacrificio uno está allá, pero siempre viendo para acá", "nin•
guna de mis hijas quiere irse para Estados Unidos", "mis
sobrinos que están allá no saben mexicano", "la gente está
allá por necesidad pero uno siempre tira para acá", "a mi
esposo no le gusta allá, ni dormido, ni borracho se vuelve
a ir, a mí tampoco me gusta, uno no se siente amplia",
"apenas México para vivir aunque nos muéramos de ham·
bre ".
iv) Esta tradición migrante que va de la huida ante los at•
ques de los aguerridos lipanes y el pastoreo organizado por
lo que quedó de la "Mesta" española. (ver Soto Izquierdo
y otros, 1983 p. 54), se traduce en pueblos y regiones de

Víctor ZúffÍ¡{a: El caso de Val/ecillo N. L.

137

migrantes extrafronteras; esa categórica diferenciación entre blancos e indígenas facilita la aparición mexicano-"bolillo "; nos resta hacer sobresalir otro elemento de permanencia que viene adquiriendo diversas formas para sostenerse en el tiempo.
Los vallecillenses son herederos de una cultura de ganaderos propietarios de sus rebaños, de sus hatos, de sus animales. Esos mismos pobladores son descendientes de gente
que no conquista sino que coloniza, que no sobrepone autoridades, sino que se obedece a sí mismo sometido a las
reglas de la compra-venta. Al menos así es como los viejos
recuerdan a sus abuelos, de aquí para allá con sus cabras,
vacas o caballos, de Vallecillo a Parás, de Parás a Agualeguas, de Agualeguas a Sabinas vendiendo sus animales o los
productos que de ahí obtenían. Para los viejos eso de la
agricultura comunal es nuevo. Estaban acostumbrados a la
propiedad privada al menos de sus animales; el estatus de
peón no es una herencia para estos hijos de criollos colonizadores de las llanuras de Coahuila y Nuevo León.
La estrategia del éxodo rural hacia Estados Unidos no
es sólo manifestación del derrumbe de la economía basada
en el minifundio, es también, puerta de acceso a la propiedad privada: "no hay como trabajar lo propio, hacer tu
fortuna; aquí uno no trabaja para los gringos, trabajar en
la fábrica es un amarre". Acceder al control privado de los
bienes familiares no es reinvindicación ideológica, es una
nueva versión de la herencia cultural de los antepasados.
La migración a Estados Unidos tiene un sentido económico y cultural: propiedad sobre la casa, los animales, los
vehículos y la tierra. Una tierra que puede transformarse
en divisas o divisas que pueden invertirse en comercios:
"Todo lo que saqué de la venta del rancho lo sacamos pa-

�138

Bricolage

r~ Estados Unidos, no hay confianza en el gobierno como
dicen los periódicos".
v) Las tradiciones se van transformando sin perderse,
las formas culturales se sustituyen unas a otras sin que desaparezcan los rasgos esenciales. La permanencia se asocia
al cambio. Así, el caso de la lengua. En poblados en donde
el tr_abajo :15alariado en el país vecino es parte integrante de
la b10grafia laboral femenina y masculina, en donde los automóviles muestran sus placas extranjeras, en donde las
nuevas casas retoman elementos de la concepción doméstica de los vecinos del norte Qardines, porche, ventanas, cocma), en donde los aparatos electrodomésticos presentes
en el hogar dan muestra de una concepción norteamericana del bi~ne~tar (en parte deseo, en parte realidad), son po·
cos los termmos o los giros que se toman prestados del inglés.

."Bus", "van", "taxa", "dish", "tape", "yarda" agotan
la lista acompañada de la única expresión norteamericana
más o menos generalizada de uso cotidiano en estos poblados: "Oh sí" como resultante del "Oh yes".

Los t~rminos del inglés recogidos de nuestras múltiples
conversac10nes con adultos y jóvenes vallecillenses son pa•
labras que desi?11an objetos inexistentes en estos poblados
rurales hace qumce o veinte años; el autobús la camioneta
el _im_puesto, la vajilla, la cinta magnetofónic;, el jardín d;
meshco o público. Objetos conocidos por primera vez en
Estados Unidos, reciben el nombre que ese país les impuso.
Prueba entonces de que los cinco, diez v hasta treinta años
en el extranjero no logran una ruptura lmgüística. Resulta·
-lo que no sólo es ohra de la presencia del español en lo•

V(ctor Zúñi¡¡a: El caso de Vallecillo N. L.

139

tugares en donde ellos laboraron sino también de una actitud fundamental: "les decía a mis nietos que hablaran en
lo suyo", "los que hablan el inglés todo el tiempo son chocantes". "no quise hacerme ciudadano americano porque se
me puso y no les taltaron ganas de convencerme".

El uso tan generanzado del "oh sí" en las conversaciones que tuvimos con las mujeres y los hombres de Vauecillv puede explicarse en estos términos: gente acostumbrada a tratos con extranjeros que hablan otra lengua
en términos de asalariado-patrón, migrante-autoridad gu·
bernamental, trabajador-supervisor, se ve en la necesidad
de reproducir esa experiencia al entablar contacto con investigadores universitarios que, aunque siendo de su misma nacionalidad y hablando la misma lengua, no dejan de
ser un poco extranjeros. Nuestras observaciones constatan
que el "oh sí" aumenta considerablemente cuando el diálogo se establecía con nosotros: parte nerviosismo, parte
muletilla y parte también deseo de "hablar bien" ante gentes "estudiadas".
La lengua, elemtr1to sustantivo de la cultura, parece no
transformarse profundamente. Observación que se añade a
la de los expertos en la materia: " Me he detenido a estudiar las grabaciones correspondientes a siete localidades del
norte de México, realizadas en informantes de diferentes
edades, niveles socioculturales y de ambos sexos, cuatro
por cada uno de los siguientes puntos: Santa Teresa y
Nuevo Laredo, Tamps., Ciudad Juárez, Chih., Magdalena
de R., Son., Guadalupe Victoria y Tijuana, B.C.N. En ninguna de dichas localidades pude observar influencia notable alguna del inglés, sobre todo en los niveles lingüísticos
profundos, como lo son la fonología y la morfosintaxis

�140

BricoiaBe

(Moreno de Alba, J. G., 1981, p. 87).
vi) Se sustituye
rt
. .
insustituible aquell~poq anto,dl~ sustituible, se defiende lo
d l
'
ue pon na en p r
l .
.
e a formación cultural: len
f . ~ igro a Vida misma
sos la religión.
· gua, amiha, Y en algunos ca-

Examinem os primeramente
·
Ja f T
chéz, Vázquez Go á1 S
ami 1a. Ellos son Sán'
nz ez, erna est, l
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principal de la casa. El
' l a ~ ~o esdc la puerta
amor a a mus1ca J
, ·
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. ar, asegura la subsistencia d
. . ' .ª mus1ca para
tiza el matrimonio endógeno B:i~a~ª mst1tu~1ón que garande edad, a rebasar la .
.
ora equivale a mayoría
posibilidad de noviazg~umc~na de años que da entrada a la
El baile no es sólo nego::1:nqu~ conduzca al matrimonio.
de los dólares que traen e . e que se asegura gasto local
ons1go los " .
ceremonial de encuent
.
pa.saporteados" sino
ro masculino fe
·
mera vez a un baile es s1·n, .
. menmo. 1r por pri•
.
ommo de ent d
•
presentación obligada
.
. ra a en sociedad,
baile es ritual de cont· y _pdasda_Je previo al matrimonio El
mm a y~ b · t .
·
ra regional.
~u SIS encia de una cultu-

EI baile. sobrevive con la misma
.
pasió d ·
wo sobrevive la obliua
•,
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II
n e Siempre co-c c1on e evar c
madre, padre, hermanos abuelo Ob~ron~ a sus muertos:
sa en caravanas de valle '.• s.
ig~ción que se expre.
c1 11enses en envio d .
f1cos, en reuniones famir
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e grros telegrádos"·
iares ias antes del "día de r·maEstos son los momentos fu .
.
vallecillenses· el baile I b d ertes de la VIda social de los
·
, a o a el dí d f
.
'
a e mados. S1 el día
de la madre y la navidad
.
aparecen tardíame t
.
c1a de la escuela o de la publicidad ,
n e por mfluen' estos se celebran con la

Víctor Zúfliga: El caso de Vallecillo N. L.

141

misma significación originaria: la familia, el parentesco por
sobre todas las cosas. ¿Y qué otra cosa podría mantener a
t!tos descendientes de criollos-colonizadores arrieros de
cabras y vacas, si no los lazos de parentesco? Cuando la
tierra no hace echar raíces, la sangre la sustituye. Los vallecillenses más que paisanos coterráneos son parientes, ramificaciones especiales de la sangre y el contrato matrimonial, apellidos floreciendo en la geografía dando nombre a
su lugar: en El Ayaleño, en los Garza, en Los Vela, Los Cavazos, Las Jaras, Los Santos, en El ~lateño.

Esto sobrevive por sobre todas las cosas principalmente
cuando se trata de pueblos y gentes en donde la religión es
expresión individual y doméstica. Los vallecillenses se distinguen por la débil presencia de tradiciones religiosas colectivas. ~o hubo consenso para definir alguna fiesta religi.osa que caracterizara a los poblados. ~o hay Santo patrono ni Virgen preferida. "Cada quien su religión, es cosa de
cada quien y los hijos la que ellos quieran"; "yo creo en Jesucristo, pero no una religión porque nomás hay un Dios";
"que cada quien ame a Dios a su manera"; "la católica y la
de Nazareth, es lo mismo, es el mismo Dios"; "Dios me
oye mejor trabajando en una noria o en el campo, no hay
necesidad de andar en trotes", "he visto a los aleluyas y
rezan igual, es lo mismo".

Si las formaciones culturales no tienen cimientos religi.osos no tienen por qué producir conflictos de orden religi.oso. La presencia cada vez más notoria de grupos religiosos como los Testigos de Jehová (o "aleluyas") y de los
evangelistas (los del "evangelio" o de "Nazareth ") hace re-

�142

Bricologe

saltar aún más las características de esta religiosidad de los
llanos de Vallecillo: doméstica, sin ministros ni dogmas,
femenina y respetuosa. Estos grupos religiosos extraordinariamente ligados a los ritos de sanación y poderosamente
vinculados a una visión milenarista de la historia, se hacen
fácilmente presentes en los migrantes que sufren periodos
prolongados de enfermedad y de incapacidad laboral. Son
objeto de una comprensión "natural" entre sus familiares
y vecinos: "no hay problemas entre religiones, que cada
quien ame a Dios a su manera", "ellos son de la iglesia
evangelista por mi nuera que los convenció, pero donde
quiera está Dios", "la iglesia católica y la de Nazareth es
lo mismo, es el mismo Dios", "ya casi hay más testigos que
católicos porque se extienden, pero respetamos su religión
y queremos que nos respeten", "no hay problemas con
otras religiones, yo mi católico y ya".
Esta forma de vivir los rituales y las creencias de corte
individualista y liberal que hace de los sentimientos religio•
sos un elemento secundario de la vida social y económica,
prepara la presencia de una diversidad religiosa no problemática en el seno de la misma familia. La diversidad es admisible a condición de no poner en riesgo la unidad fami·
liar y de parentesco extenso, la vida colectiva basada en el
respeto a la propiedad y al apellido, las instituciones sustativas de esta sociedad de migrante: el baile, el matrimorúo y la muerte.
vii) Algunos con pelo largo y otros corto, cachuchas de
beisbol, camisetas de múltiples letreros en inglés, terús o
pantalones de mezclilla adquiridos en el "otro lado", len·
~es oscuros, el peine en la bolsa trasera del pantalón, 108

Víctor Zúñiga: El caso de Vallecillo N. L.

143

adolescentes y las adolescentes de los Colorados de Ahajo
migrantes o hijos de migrantes, contrastan ostensiblemente
con los muchachos hijos de jornaleros y ejidatarios del mismo poblado o de Matatenas: botas, camisa Je cuadros,
pantalones de mezclilla mexicana, sudorosos. Se diría que
los muchachos rurales del norte de Nuevo León se ven
acompañados de jóvenes chicanos habitantes de Texas o
Illinois. Los cambios son patentes: indumentarios, idiomáticos, lúdicos (unos juegan basket, los otros presumen sus
motocicletas en las calles de tierra del poblado, unos apuestan a las canicas o gozan de la cacería mientras los otros
castigan a las muchachas con sus ojos custodiados por los
lentes oscuros).
La generación joven debe de estar recibiendo los impactos de esta transición cultural que hizo posible la aparición del teléfono, el "bus.. , el porche, las diferencias sociales, la propiedad para unos y la permanencia en la pobreza para otros, la oposición pasaporteado-mojado, el
descubrimiento masivo de la sociedad vecina, el enriquecimiento lexicológico, la extensión territorial del parentesco, las caravanas el día de finados, la diversificación
religiosa y los bailes pagados con dólares.
Esos impactos múltiples no podrán ser descritos y, al
menos, inicialmente explicados en este apartado porque el
objeto de observación se redujo a un campo muy específico y el instrumento de obtención de datos no ofrece todas las garantías deseadas para lograr una visión adecuada
Ycompleta del proceso. Tómese, por tanto, este apartado
final del estudio como una primera aproximación en uno
!Olo de los procesos que ahí tienen lugar: los gustos y las

�144

Bricolage

preferencias de los adolescentes de esta región de NuevoLeón.
La muestra de jóvenes tiene también sus limitaciones.
El cuestionario fue aplicado en las secundarias a las que se
dirigen comúnmente los muchachos de Vallecillo: la de
Parás, la de Agualeguas y las de Sabinas Hidalgo. Es seguro
que el abandono de la escuela entre la primaria.y la secundaria es elevado en este municipio. Esto por varias razones:
lejanía de la escuela, costo del transporte, migración a Estados Unidos a temprana edad o simplemente, baja relevancia de la escuela (asunto del que hablábamos anteriormente). Las estadísticas escolares nos hablan de una eficiencia
terminal para la educación primaria de 41 %, bastante menor al promedio estatal (70%: cohorte 81/86; Cfr. Veloquio, G., 1987).
Hechas estas observaciones generales que definen esta
sección como un estudio exploratorio, conviene describir
la muestra de adolescentes de esas tres escuelas secundanas:
-La edad de los alumnos fluctúa entre los 11 y los 17 años con
una media de 13.6 años (&amp;1.1 ); el porcentaje femenino es ligeramente superior al masculino: 550/o contra 45°io.;
-el 76% de los encuestados cursaban los dos primeros años de
, la secundaria;
~un poco más de la mitad de ellos es nativo de la cabecera de
los municipios considerados, casi el 400/o de poblados o municipios aledaños y el 70/o restante poseía un acta de nacimiento
norteamericana. Este último porcentaje es bastante superior al
de sus respectivos padres. Según lo que ellos mismos informan,

Víctor Zúñiga: El caso de Vallecillo N. L.

145

sólo el 20/o de los padres nacieron en E.UA. (padre y madre
reunidos);
-el 64°lo de los adolescentes son miembros de familias en donde el nadre ha trabajado alguna vez en Estados Unidos; en el
momento de la encuesta (mayo 1987) la cuarta parte de los
padres laboraba en ese país. Además, prácticamente todos los
jóvenes tienen parientes cercanos residiendo en el país vecino

(90°/o);
-los alumnos, por su parte, conocen el país al otro lado de la
frontera desde temprana edad (43°/o ), algunos ya han trabajado o realizadq algunos estudios (l°lo y 8°/o respectivamente)
y el 64% manifiesta sus deseos de trabajar allá.

Estos tres últimos rasgos hacen resaltar el hecho de que
estos alumnos de secundaria procedentes de Vallecillo,
Parás, Sabinas, Agualeguas y Villaldama mantienen un
amplio intercambio de símbolos con la sociedad vecina;
esto no sólo, como muchos de los adolescentes mexicanos,
a través de la radio, la televisión, el cine, las mercancías
destinadas a jóvenes, sino además por medio de la socialización familiar y el contacto directo con la sociedad vecina. Ellos constituyen la segunda generación a partir del
momento en el que se generaliza el éxodo hacia el norte; se
puede presumir que en ellos se observarán con mayor claridad los procesos de sustitución de formas culturales; no es
riesgoso, inclusive, suponer que en estos jóvenes el intercambio simbólico desigual que produce el flujo migratorio
desde sus poblados a Estados Unidos y luego de Estados
Unidos a sus poblados, es más poderoso y eficaz.
Esto habrá de observarse en la estructura de gustos preferencias en los términos como queda definida en el cuadro

�146

Víctor Zúñiga: El caso de Vallecillo N. L.

Bricolage

No. 15. E~tructura que invita a concluir que en estos jóvenes se esta llevando a cabo una clara norteamericanización
de sus gustos y preferencias : más de la mitad de ellos consideran a la hamburguesa como el alimento más rico y sabroso, el 41 °/o eligiría Houston como la ciudad en donde
les gustaría vivir, el beisbol es un deporte dos veces más
preferido que el futbol (40% contra 17%), el inglés compite con el español como lengua preferida y deseable
0
(~~ /o contra 55%) y no son pocos los jóvenes que preforman poseer la nacionalidad estadounidense (36 % ). Una
lectura así, rápida y poco atenta, haría concluir que, en esta segunda generación, México ha perdido una batalla cultural, se está produciendo una verdadera transformación
de las conciencias de los jóvenes o la "identidad nacional"
está pasando por una seria crisis. Al menos esta sería la
lectura de los datos que harían Castellanos y López (1981)
a la luz de su escrito sobre "la influencia norteamericana
en la cultura de la frontera norte de México" a diferencia
de la lectura que harían las autoras de "Los niños de la
frontera" (Nolasco, M. y Acevedo, M. L., 1985).
. La primera lectura no sería, de hecho, exagerada ni
r'.e_sgosa puesto que los gustos y las preferencias son dispos1tivos culturales_ o est_ructuras simbólicas y valorativas
fuertemente
enra1Zadas mclusive a nivel orgaruco
, . y fi SJO
. 1o•
.
faco. Son disp_ositiv~~ que se moldean durante la primera
se de la socializac10n del niño según patrones establecidos por: la cultura
, re1-.
, . local , la clase social y 1a I'd eo1ogia
na~te (en lo politico, lo religioso, lo moral, lo artístico, lo
erotico). Es por eso que se puede hablar, por ejemplo, de
guSt os re_gwnales, 0 estructuras de preferencias burguesas,
clasemed1eras, obreras, campesinas (ver Boltansky, L.,

147

1977 y Gaus, H. J., 1979), como se puede hablar de un
gusto dominante, legítimo o "culto". Es por esto que la estructura del gusto, internalizada durante la infancia, no cumple una función irrelevante en la vida cultural de un grupo
o de una sociedad. Por el contrario, el gusto es un elemento clasificador y clasificante (Bourdieu, P., 1979). Por el
gusto, en buena medida, clasificamos y nos clasificamos;
por un lado su estructura nos induce a jerarquizar, diferenciar y ordenar los objetos sociales (en apetitosos o desagradables, en atractivos o indiferentes, en deseables o indeseables, en hermosos o feos, en legítimos o ilegítimos, apreciables o despreciables ...) ; por el otro, el guRto nos jerarquiza, nos diferencia, nos distingue socialmente según la definición dominante del "buen vestir", el "comer elegante",
el "apreciar lo bueno", etc.: "si uno puede leer todo el
estilo de vida de un grupo social en el estilo de su mobiliario y de su vestimenta, no es solamente por el hecho de
que sus propiedades son la objetivización de sus posibilidades económicas y culturales que han determinado esa selección, es también porque las relaciones sociales objetivadas
en los objetos cotidianos, en su lujo o en su pobreza, en su
'distinción' o en su 'vulgaridad', en su 'belleza' o en su
'fealdad' se imponen a través de experiencias corporales
tan profundamente inconcientes como el roce suave, tranquilizante y discreto de una alfombra beige o el contacto
frío y duro de un piso de tierra" (Bourdieu, P., 1979 p.
84).
En estos campos simbólicos y orgánicos se forma el
gusto como herencia, de una cultura regional y, dentro de
ella, de una clase social. Una vez constituidos aparecen a la
vista de quienes los internalizan como productos naturales,

�148

Bricolage

indiscutibles, orgánicos. Así por ejemplo, el asco a la carne
de_c:rdo, no sólo es disposición divina para ciertos grupos
rehg10sos, smo más allá de eso -pero basados en eso- es
parte inherente
de la verdadera naturaleza humana , ~le,
mento organico del verdadero-acto-de-comer-humanamente. Los gustos son, también, afirmaciones de una repugnancia, asco o disgusto; los gustos son, en consecuencia la desig~aci~n de una diferencia: unen y se'paran. Fruto 'de expenenc1as primarias similares une a .todos aquellos que los
c?mpa~ten y separa a quienes no los poseen. Son experiencias pnmeras com~artidas por un grupo social desde su primera mfanc1a s1gu1cndo el paradigma de la inculcación de
los gustos alimentarios: "en los gustos alimentarios se encontrará
.
. la. .marca mayor y casi inalterable de lo s apren d'1za¡es pnm11tvos, los que sobreviven a pesar de la distancia o
de la destrucción del mundo natal( ...): el mundo natal es
en efe~to, a~tes que nada el mundo maternal, el de los gus:
t~~ pnmord'.~es y de los nutrientes originales, el de la relac10n arquetip1ca con .la forma arquetípica del bien cultur~ en _do_nde producir pl~cer forma parte del placer y de la
d1spos1cmn selectiva hacia el placer que se adquiere en el
placer" (Bourdieu, P., 1979, p. 86).

Ese mundo natal: mundo maternal como la lengua mat~rna o la madre patna, esa unión primera con un grupo social que se gesta en la mternalización de una estructura gustativa, con un grupo que la comparte} reproduce, no pue~: no_ estar relacionada con el llamado problema de la
·t
.identidad cultural" o "la identidad nacional" . Est mw~
nos d~ distinción o gustos, estas preferencias manifiestas o
d1spos1tivos culturales de selección casi· orga' mcos
•
(VIsu
. al es,

V(ctor Zúñiga: El caso de Vallecillo N. L.

149

gustativos, auditivos, sensoriales ...) nos permiten reconocemos, más allá de los cambios, como partes integrantes de
un grupo social y herederos comunes de una historia. Dispositivos compartidos que orientan y definen los patrones
de consumo, los estilos de vida, las formas de asociación
social, los modos de disfrutar, las maneras del ocio. Elementos casi inconcientes de una "identidad social" y de un
sentido espontáneo de pertenencia a una historia común.
Así entendidas las cosas, lo que significa ser mexicano,
lo que nos une y nos separa de los otros, en gran medida
podría ser definido por la estructura de nuestros gustos y
preferencias, irreflexiva o manifiesta, cotidiana o teorizada,
pero estructura activa. Explorar esta estructura en adolescentes rurales y fronterizos no puede dejar de ser parte de
la comprensión de la llamada "cultura fronteriza", al menos en este pedazo geográfico del norte del país.
Decíamos, entonces, que la primera forma de leer estos datos no es en sí misma riesgosa ni excesiva si se acepta
la importancia de la estructura de los gustos en la esfera de
lo cultural (véase, en particular, la hipótesis central de Castellanos y López, p. 84, comparadas con las conclusiones
que obtienen Nolasco y Acevedo de su encuesta). No es
riesgosa esta lectura de la "desnacionalización de la cultura
de nuestro pueblo" en la frontera norte (Castellanos y
otros, p. 84) pero sí incompleta, unilateral y sobre todo
ignorante de las tramas y los nexos culturales. En términos
muy cercanos al lenguaje común, la polémica se centraría
en la pregunta: ¿Los niños y los jóvenes de la frontera norte se están norteamericanizando o, como observa Nolasco
et al. se está dando una "lucha di'aria por la defensa de lo

�150

·Bricolage

propio (que) está mostrando que existe en la frontera norte una propuesta ideológica popular central: seguir siendo
mexicanos y no permitir la absorción cultural estadounidense"? (p. 177). Nosotros intentaremos ofrecer una pista
de solución que se deriva de otra manera de hacerse la pregunta: ¿Qué significa, dentro de este contexto teórico, que
estos jóvenes prefieran las hamburguesas antes que los tamales, les guste más Houston que Monterrey o prefieran el
inglés en un porcentaje nada desdeñable?
No podemos ofrecer respuesta a esta pregunta sin antes
·eferirnos a otro tipo de datos. Utilizando un procedimien•
to estadístico sencillo (contingencia) que nos permite po•
ner a prueba la asociación de variables "explicativas" y variables "a explicar" en tablas bivariadas, se llega a la siguien•
te información:
-el sexo del joven no parece tener ninguna asociación con las
preferencias seleccionadas para este análisis: gustos alimentarios,
gustos lingüísticos, gustos residenciales, gustos radiofónicos, pre•
íerencias de nacionalidad·;
-lo mismo se puede decir de la edad y de la religión del joven;
estas variables, por sí solas, en nada explican la variación de

respuestas en torno a las preferencias;

-al lado de la irrelevancia de esas variables, aparece un grupo de
características fuertemente asociadas con el asunto que nos inte•
resa. Variables que están asociadas con las preferencias del aná-

lisis y, a la vez, tienden a estar relacionadas entre sí. Un esquema
lógico de este grupo de asociaciones emando de la posición teórica que hemos venido presentando desde el inicio de este apar•
tado, se representa en el cuadro 16.

V(ctor Zúñiga: El caso de Vallecillo N. L. 151

�152

Bricolage

Víctor Zúñiga: El caso de Vallecillo, N. L.

CUADRO 16
ASOCIACION ENTRE LAS VARIABLES EXPLICATIVAS y LAS
VARIABLES A EXPLICAR DE LA ENCUESTA SOBRE GUSTOS y
PREFERENCIAS EN ALUMNOS DE SECUNDARIA DE PARAS
AGUALEGUAS Y SABINAS HIDALGO.
,

MIGRACION A E.U.A.
(PADRE)

+

, - - - - - - - , ' . : . . _ FRACCION RURAL--'~----- -

CONOCIMIENTO DIRECTO
DEL PAIS VECINO
(ALUMNO) " '

/

TIPO DE CONTACTO
CON E U A
(ALUMNO)

DESEO DE TRABAJAR
EN E. U. A. (ALUMNO)
Preferencias
Radiofónicas

Preferencias
Alimentarias

¡ ·"-.p ~
~

P ef
r erenc1as
Li nguIBbcas
··' ·

t

;)erencias
Residenciales

t

Preferencias
Nacionales

t

153

-la flecha que va de la migración a Estados Unidos del padre a
la fracción rural de pertenencia expresa que los padres migrantes son con mayor frecuencia propietarios que los que no han
migrado (ver tabla 1 del anexo); dicho de otro modo, ser migrante extrafrontera prepara el acceso a la propiedad privada sobre
la tierra . Se puede establecer la asociación inversa (los propietarios son los que migran con mayor frecuencia comparados con
los jornaleros-ejidatarios y con la fracción que hemos denominado "ocupaciones no agrícolas" como se muestra en la tabla)
pero este cambio de lectura no modifica el curso del presente
análisis.
-la flecha que surge de la variable migración a E.U.A. del padre
a la variable conocimiento de ese país por parte del alumno manifiesta que el joven hijo de migrante tiene el doble de oportuni•
dad es de conocer el "otro lado" de la frontera que el que no es
hijo de migrante; es decir, si el padre ha migrado hace que sus
hijos conozcan tempranamente el país del norte (ver tabla 2
anexo);

-a la derecha de la flecha anterior se observa una asociación entre la migración internacional del padre con el tipo de contacto
que el alumno ha tenido con Estados Unidos: los hijos de padres
migrantes tienen con mayor frecuencia un contacto laboral o escolar con la sociedad vecina mientras que los hijos de padres que
no han trabajado en ese país en general no conocen el otro lado
de la frontera (ver tabla 3 del anexo).
-dos flechas confluyen en la variable "deseo de trabajar en Estados Unidos" por parte del alumno de secundaria; el deseo en
cuestión se expresa en una escala con estas categorías: muchos
deseos, pocos deseos, ningún deseo, "no sé". Las tablas 4 y 5 del
anexo muestran que los jóvenes que conocen Estados Unidos y
con mayor razón los que han trabajado o estudiado en ese país
desean mucho más vender su fuerza de trabajo en dólares que
los que no conocen o solamente han estado de "paseo o visita";

-este deseo de migrar para laborar en Norteamérica no está asociado con todos los tipos de gustos considerados en el análisis;
paradójicamente, los gustos alimentarios y los radiofónicos no
varían respecto al deseo de trabajar fuera de nuestro país, mien-

�154

Bricolage

Vlctor Zúñiga: El caso de Vallecillo, N. L.

t~as que las preferencias residenciales r .. , .
lidad están fuertemente relac· d ' mgu1st1cas y de naeionade migrar a los Estado· U . tna( as con el proyecto del alumno
estas observaciones se :s rud os ver ~bias 6, 7 y 8 del anexo)·
ill
pue en resumir de
'
c a: el deseo de irse al "otro lado,,
una man~ra mas sencon el gusto por las ha b
poco o nada tiene que ver
de preferir las cstacio:-u;gue~~ o los hot-dogs, o con le hecho
(ver tablas 9 y 10 del :s e)~a 10 que emiten música en inglés
1 d·r
anexo 'o al menos se
d fj
as ucrencias observadas n
fi .
pue e a rmar que
si se quiere son much
o sofn su 1c1entemente confiables· o
0 menos uertes
'
J d'r
' '
observan al comparar a 1 . ,
. . que as uerencias que se
que no lo esta'n segu'n ?8d·_Jovcnes interesados en migrar con los
· su 1 1oma
· lºd d
ridos. Tómese el caso m, 'd ' nac1,ona i a o residencia prefe.
·
as ev1 ente· 08 J·Óve
.
en migrar consideran al . I'
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nes muy interesados
~lo,
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,1 '~ de los casos y solamente el l o
mas oruta en un
8 1/o dealos
trabaJar en E U A le d
que no desean
· · ·
an ese 1ugar al inglés.
-_la~ flechas que nacen de la variable "f . ,
"
d1Stmtos tipos de preferencias
·e dracc1on rural hacia los
.
maru esta as por lo al
sen t an un mterc:s particular La
.
s umnos pre•
emigrar a Estados Unidos o~ a s relac~ones entre el deseo de
da evidentes· es lóuico e p p rte del JOVen, son en gran medi'
.,.
ncontrar una as · ·,
de trabajar en el país vecino I
f oc1~c1on entre el interés
ciudad como H t
S y a ~re erencia por residir en una
. .,
ous on' an Antoruo o Chicago · s.
b
asoc1ac1on entre fracción rura1y este tipo
. de pref
' m em. argo la
una re 1ación necesariamente .nf rihl. p
erenc1as no es
fracción rural de pertenencia ~ ~ .de. ero rec?~demos que la
ca principal del padre está fie . ru a por la actividad económi.,
·, · su c1entemente aso · d
.
grac1on a Estados Un1ºdos. .
1
c1a a con 1a m1. migrar trae a
'bil"d d d
ser pequeño propietario no m.
d. fi rOSl I a e llegar a
piración norteña Es de ~sta f igrar J cu ta el acceso a esta aslos muchachos hiJ··os de eJºidataº_nna ~ue se comprende el por qué
f
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e eren con macana con mayor intensid~d csean guar ar la nacionalidad mexial parecer más gustosos d qu~di~us compañeros de aula y están
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e res1 r en alguna d 1 . d d
'
nuestro país que lo~ hijos de
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dores no agrícolas y desd peq d pr~pietanos, de trabajaI
familias cuyo padre s'e e~c;
e ª¡ellos que proceden de
ta) laborando en Est~dos Un _rd a ((en e momento de la encuesanrxo).
ru os ver cuadros 11, 12 y 13 del

t:1º

155

-Las observaciones relativas al deseo de emigrar en relación de
las preferencias alimentarias y radiofónicas vienen a repetirse
cuando relacionamos la fracción rural de pertenencia con estas
mismas fonnas de gusto. En efecto, las preferencias alimentarias
poco tienen que ver con el hecho de pertenecer a una familia de
ejidatarios, jornaleros, pequeños propietarios, etc. No sucede lo
mismo en relación a las preferencias radiofónicas en donde encontramos que los hijos de trabajadores migrantes y los hijos de
pequeños propietarios manifiestan un mayor gusto por las emisoras que transmiten música en inglés; no obstante, el placer de
escuchar la múscia tropical (cumbia) es predominante en todas
las fracciones rurales consideradas.
-La interrogación de los datos incluyó también tablas de contingencia en donde se relacionan las preferencias con la edad de
los alumnos, el lugar de nacimiento (cabecera municipal contra
poblados) y la religión familiar. Ninguno de estos factores hace
variar significativamente el tipo de preferencias manifestadas por
los adolescentes.
-Es lógico concluir que las preferencias alimentarias y, en menor grado las llamadas radiofónicas, se presentan muy poco asociadas a las preferencias resid~nciales, lingüísticas y de nacionalidad.

El examen global de estos datos en el contexto del esquema de relaciones presentado anteriormente (cuadro 16)
nos permite dar una respuesta a la pregunta que planteábamos: ¿qué significa el hecho de que los alumnos de secundaria de estos municipios presenten pürcentajes elevados
de "identificación" con los objetos simbólicos de factura
norteamericana? La noción de sustitución de formas culturales ya incluía un principio básico de análisis que definimos de la manera siguiente: se sustituye lo sustituible y se
resiste a ser sustituido lo insustituible. En estos términos se
puede observar claramente que el joven de secundaria de
los municipios en cuestión, habiendo heredado familiar y

�156

Bricolage

V(ctor Zúñiga: El caso de Val/ecillo, N. L.

grupalmente una estrategia dada de sobrevivencia nos hace
creer que viene sufriendo un proceso de norteamericanización de la estructura de sus gustos, si nos atenemos a la lectura de cada una de sus respuestas aisladas, pero este sencillo análisis _bivariado muestra que los jóvenes al expresar
que s1 volV1eran a nacer preferirían la nacionalidad norteamericana o que si tuvieran oportunidad de elegir vivirían
en la cmdad de Houston, están dejando entrever una intern~~zación prolongada de la estrategia de sobrevivencia fa.
miliar, _Y no la r_e_nuncia a una cultura regional O de grupo.
Es decu, estos ¡ovenes gustan del inglés porque, familiarmente, conviene que así lo sea. De igual manera desean vivir
en San Antoruo porque "ahí hay progreso,, "ahi' h t
b · "
f
,
ay raa¡o ; pre _1~ren_ la nacionalidad norteamericana porque ésta
es un reqms1to _irremediable para salir de pobres. En el fondo de la cuest'.~n las formas culturales se ven reemplazadas
en u?a traduccwn bast~te
del original que las produce:
la tnada lengua-res1dencia-nac1onalidad constituye la vía de
acceso ~ la p_ropiedad privaaa sobre la tierra o los animales,
al matnmomo endogámico y a la f1'd e1·d
I ad al parentesco.
Desear las, hamburguesas
prender
el
.
O
.
rad.JO en 1as estacwnes de mus1ca norteamericana en poco ayudan al
t .
· · d
.
man erum1ento e esos cimientos del edificio cultural po
al
f
al ab
, rque
m Y e o las tortillas de harina el borrego a la .
1
.
'
gnega, y
a cerveza de la misma forma que la cumbia y la polka se
pueden. saborear o bailar en "el otro lado" . y no so,1o eso,
esos alimentos acompañan el matrimo .
,
.t
1
.
.
ruo' as1 romo esos
n mos o _preparan; el parentesco y el control sobre los bienes familiares estarían
asociados a símbolos espec1'f'ICOS
..
que con mayor dificultad habrán de ser susti·tu ·d
· 1
1 os, por e1
cont rarw,
as observaciones demuestran que Vienen
.
d esa,
rrollandose con suficiente fuerza más ali'a de nuestras fron-

fid

157

leras.
Las estructuras del gusto, objeto restringido de esta
parte de nuestro trabajo que buscaba abordar los impactos
de la migración a Estados U nidos sobre los jóvenes en el orden de lo cultural (lo simbólico), nos permitidó reconocer
que, en definitiva, las jóvenes hijos de "pasaporteados" están presentando un proceso que, muy posiblemente, sea
verdaderamente nuevo: el de la vinculación utilitaria y eficaz entre estrategia ECONOMICA y estrategia CULTURAL
para el conjunto de la población de estos pueblos norteños
y, de manera diferencial, para cada una de las fracciones
rurales que lo componen: la cachucha de besibol viene a
ser una versión del sombrero que no tiene por qué ser interpretada, ingenuamente, como deterioro "de la identidad nacional",

Ya señalábamos que las estrategias familiares de sobrevivencia constituyen una síntesis entre las condiciones objetivas de la existencia presentes y pasadas y el modo de
hacer uso de ellas. Esto hace relevante el recurso al concepto de familia ·entendida como linaje, herencia cultural de
generación en generación de la misma manera que se habla
de la herencia económica y social. De una generación a
otra se reproducen y se sustituyen esos modos de hacer
uso de los recursos familiares y sociales al alcance de la fa.
milia campesina. Para el caso específico de nuestro análisis, los jóvenes están heredando una estrategia de sus padres per_o, al mismo tiempo, la están perfeccionando, traduciendo a las condiciones del momento, haciendo las sustituciones que eran indispensables para que esta estrategia
continuara siendo exitosa. La "tradición de lo nuevo" ad-

�158

Bricolage

quiere una forma particularmente interesante en estos municipios fronterizos de Nuevo León por el hecho mismo de
que se establece una relación de corte internacional y se
hace presente una triple relación desigual que, al menos al
corto plazo, no hay razón para pensar vaya a ser modificada sustantivamente.

.l

Esta parte final de nuestro estudio tiene, como ya lo
habíamos especificado, una carácter estrictamente exploratorio. La pregunta queda pendiente así como queda por
hacerse un trabajo similar y comparativo con la generación
más joven: la de los niños de primaria, Por lo pronto, los
datos y el análisis parecen haber mostrado la fertilidad de
nuestros esquemas de análisis.

f

VII.

V{ctor Zúñiga: El caso de Val/ecillo, N, L.

159

ludio. Por tal razón nos permitimos presentar tres reflexiones relativas al papel de la escuda partiendo exclusivamente de esta rápida referencia.
, A) Habría que interrogarse, a partir del conjunto de
an,ahs1s y d'e dat~s-recogidos mediante nuestra investigac10n en.,el mumc1p10 de Vallecillo, sobre el papel de esta
mstituc1on que lleva sobre sus espaldas la tarea de moldear la_ conciencia de los niños sobre la base de un proyecto nac10nal. ¿En qué términos puede ser efectiva la referencia a Cuauhtémoc, al Anáhuac, a la guerra cristera O al
mestizaje en un grupo de niños cuyos padres, criollos descendientes de pastores con los ojos puestos en Texas 0
lllinois, inculcan en ellos la necesidad y la irremediable
perspectiva de migrar fuera de nuestras fronteras? Una
manera de ser mexicanos no es la manera de ser mexicano
ni de dejar de serlo.

A MANERA DE CONCLUSION: UNA BREVE
REFERENCIA SOBRE LA ESCUELA PRIMARIA

Pocas cosas en la sociedad hacen tan evidente el proyecto
nacional de producción de conciencias como la escuela primaria. Así como pocas cosas generaron un consenso tan espontáneo por parte de los vallecillenses como la idea de
que la escuela es de poca utilidad para el futuro de sus hijos. Son muchos los testimonios recogidos en relación a la
significación de la escuela; los padres de familia no logran
definir con precisión la legitimidad de la obligación infantil de asistir a la escuela; los maestros conocen del problema de abandono temporal de las aulas a causa del éxodo
hacia Estados Unidos. No es nuestra intención detenemos
en este punto que no forma parte del cuerpo central del es-

. B) En estos términos parecería menos heterodoxo suge~rr que la enseñanza de las Ciencias Sociales para los
nmos _de pueblos norteños y rurales similares al caso de
Vallecillo incluyera un éonocimiento objetivo y analíti~o ~e lo _que es la s?ciedad norteamericana, de sus leyes, de
histona de relac10nes y conflictos con nuestro país y de
las _oportunidades que ofrece por el hecho de ser nuestros
vecmos. En estos mismos términos parecería menos áudaz
e! hecho de sugerir la incorporación de una enseñanza míruma del inglés para estos niños fronterizos y rurales dentro de la llamada área de desarrollo dP. la lengua. De la
misma manera, ya no sería tan arriesgado proponer que estos muchachos conozcan desde pequeños el panorama de

�160

Bricolage

Víctor Zúñiga: El caso de Vallecillo, N. L.

organizaciones de origen mexicano que actúan política y
laboralmente en el país vecino. Quizás así la Nación reconozca sus distintos rostros.

&lt;
u
z

C) La educación escolar se abriría a las regiones; el

&lt;.a
z
&lt;.a

"proyecto nacional" reconocería las historias regionales;
las micro sociedades se sentirían partícipes de la conformación de las conciencias de sus propios hijos y, esto es lo
más importante, los mexicanos aprenderíamos de los mexicanos.

I

1)

El presente estudio fue financiado por un convenio CONACYT-UDEM.

"

2)

Mucho agradezco la colaboración de Miguel Reyes, Marcela Ramírez, Je•
sús Gelasio Morales, Salvador Rábago, Gerardo Palacios y Edgar Albo,
sin la cual esta parte de la investigación no hubiese podido realizane.

3)

Los grandes propietarios de tierra evidentemente no aparecen en nuestra
muestra porque ellos no habitan en los poblados del municipio de Vallecilio.

4)

5)

Se podría creer que los cuadros 6 y 7 ofrecen exactamente la misma infonnación por el hecho de que algunas categorías de ambos ae traslapan.
No es el caso. El cuadro 6 usa la categoría: "migración interna y/o in.ter•
nacional'', como ocupación principal, es decir, labor predominante y duradera en la biografía laboral del padre, mien tras que en el cuadro 7,
"migró alguna vez", es exactamente lo que la frase indica. Por tal ruón
los subtotaleB son diferentes.
Agradezco la sugerencia del Dr. Jorge Buatamente en relación a seleccionar un municipio del sur del estado con el fin de establecer comparaciones esclarecedoras.

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ANEXO DE CUADROS » lt

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Notas

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161

�162

Bricolage

V{ctor Zúñiga: El caso de Vallecillo, N. L.
CUADRO 2

CUADRO 4

MIGRACION DEL PADRE A ESl'ADOS UNIDOS Y CONOCIMIENTO DE
ESE PAIS POR PARTE DEL ALU~1NO (ALUMNOS DE SECUNDARIA DE
PARAS, AGUALEGUAS Y SABINA, HIDALGO)
PADRE/HU O

I

SI CONOCE E.t;.A.

NO CONOCE E.U.A.

55º/o

45°/o

100°,b
(233)

NUNCA HA
MIGRADO

24º/o

76°/o

100°,b
(131)

= 32.56

P

UNIDOS y DESEO DEL ALUMNO DE
CONOCIMIENTO DE ESl'ASDO(ASLUMNOS DE SECUNDARIA DE PÍ\RAS,
TRABAJAR EN ESE PAl
AGUALEGUAS y SABINAS HIDALGO)

TOTAL

HA MIGRADO
ALGUNA VEZ
PARA TRABAJAR

CHl-2

163

= 0.999

DESEO DEL ALUMNO
MUCHO

POCO

CONOCE E.U.A.

49°/o

22°/o

NO CONOCE

35°/o

23°/o

8.95

011 2

p

NO

TOTAL

24°/o

5°/o

100°10
(158)

33°/o

9°/o

100°/o
(206)

NO SABE

0.95

CUADRO 3

CUADRO 5

MIGRACION DEL PADRE A ES!'ADOS UNIDOS Y TIPO DE CONTACTO
CON ESE PAIS (ALUMNOS DE SECUNDARIA DE PARAS, AGUALEGUAS
Y SABINAS HIDALGO)

~~~~;B~~¡;C:~s~º:Af;{fiuºJNu~~~~ss~c~~~~~¡L~\U:i~.

PADRE/HU O

NO CONOCE

HA MIGRADO
ALGUNA VEZ
A TRABAJAR

43º/o

NUNCA HA
MIGRADO
CHI - 2

= 33.67

74°/o

P

AGUA LEGUAS y SABINAS HIDALGO)

PASEO/VISITA TRABAJAR TOTAL
ESTUDIAR

37º/o
19°/o

20°/o

7°/o

100°/o
(234)
100°/o
(131)

DESEO DEL ALUMNO
NO

TOTAL

31°/o

IOº/o

25º/o

24°/o

7°/o

14°/o

29°/o

2°/o

100º/o
(194)
100°/o
(118)
100°/o
(57)

MUCHO

POCO

NO CONOCE

35°/o

24°/o

PASEO/VISITA

44º/o

TRABAJO/ESTUD.

55°/o

= 0.999
CHI

2

11.77

p - 0.94

NO SABE

�164

Bricolage

V(ctor Zúñiga: El caso de Vallecillo, N. L.

CUAURO 6

CUADRO 8

DESE,? ~E TRABAJAR EN ESTADOS UNIDOS y PREFERENC
GUISII~AS DEL ALUMNO (ALU\1NOS DE SECUNDARIA DE PAltfsLINAGUALEGUAS Y SABINAS IIIIJALGO)
,

DESEO DE TRABAJAR EN ESTADOS UNIDOS Y PREFERENCIAS DE
NACIONALIDAD DEL ALUMNO (ALUMNOS DE SECUNDARIA DE
PARAS, AGUALEGUAS Y SABINAS HIDALGO)
PREFERENCIAS

PREFERENCIAS
DESEO

ESPA~OL

INGLES

OTRAS

MUCHO

43°/o

51°/o

6°/o

POCO

55°/o

33°/o

12º/o

NO SABE

71°/o

22°/o

7º/o

NO

68°/o

18°/o

14°/o

I

TOTAL
100º/o
(152)
100°/o
(84)
100°/o
(105)
100°/o

OTRAS

TOTAL
100°/o
(152)
100°/o
(84)
100°/o
(105)
100°/o
(28)

DESEO

MEXICANA

NORTEAMERICANA

MUCHO

43°/o

45°/o

12°/o

POCO

55°/o

27°/o

18°/o

NO SABE

58°/o

31°/o

11°/o

NO

68°/o

25°/o

7°/o

(28)

1

I

CH!

2

30.15

CHl-2

p _ 0.999

l

= 14.8

p

- 0.98

CUADRO 9

CUADRO 7
DESEO DE TRABAJAR EN EST
DENCIALES DEL ALUMNO (A~~i~g;IDos y PREFERENCIAS RESIAGUALEGUAS, SABINAS fllDALGO)
DE SECUNDARIA DE PARAS,

DESEO
MUCHO

CDS. DE EUA
71°/o

POCO

54°/o

NO SABE

47°/o

NO

18°/o

CDS.MEX.
29°/o
46º/o
53°/o
82°/o

DESEO DE TRABAJAR EN ESTADOS UNIDOS Y PREFERENCIAS ALIMENTARIAS EN EL ALUMNO (ALUMNOS DE SECUNDARIA DE PARAS,
AGUALEGUAS Y SABINAS HIDALGO)
PREFERENCIAS

PREFERENCIAS

DESEO
TOTAL
100º/o
(152)
100°,to
(84)
100°/o
(104)
100°/o

HAMBURGUESAS/HOT DOGS ALIMENTOS MEX. TOTAL

MUCHO

67º/o

33°/o

POCO

61°/o

39°/o

NO SABE

70º/o

30°/o

NO

46°/o

54°/o

(28)

CHJ

165

2 _ 34.1

CHl-2
P = 0.999

= 6.39

P

= 0,91

100°/o
(152)
100°/o
(83)
100°/o
(105)
100º/o
(28)

�166

Bricolage

V fctor Zúñiga: El caso de Vallecillo, N. L.
CUADRO 10

CUADRO 12

DESEO DE TRABAJAR EN ESfADOS UNIDOS Y PREFERENCIAS RADIOFONICAS EN EL ALUMNO (ALUM'IOS DE SECUNDARIA DE PARAS' AGUALEGUAS Y SABINAS HIDALGO)

FRACCION RURAL DE PERTENENCIA Y PREFERENCIAS RESIDENCIALES DEL ALUMNO (ALUMNOS DE SECUNDARIA _DE PARAS,
AGUALEGUAS Y SABINAS HIDALGO)

PREFERENCIAS
DESEO

I

RADIO
RADIO
TROPICAL RANCH/ROMANT

PREFERENCIAS

RADIO
MUSICA EN ING. TOTAL

MUCHO

58º/o

31°/o

0
ll /o

POCO

45°/o

35º/o

20°/o

NO SABE

51°/o

40°/o

9°/o

NO

65°/o

31°/o

4º/o

CH! -2 = 9.8

100°/o
(147)
100°/o
(82)
100º/o
(98)
100°/o
(26)

P( 0.90

CUADRO No.11
FRACCION RURAL DE PERTENENCIA Y PREFERENCIAS LINGUISTICAS DEL ALUMNO (ALUMNOS DE SECUNDARIA DE PARAS, AGUALEGUAS Y SABINAS HIDALGO)
PREFERENCIAS
ESPA~OL
JORNALERO
EJIDATARIO
PROPIETARIO

OTROS

CDS. DE E.U.A.

CDS. DE MEXICO

TOTAL

JORNALEROS
[JIDATARIOS

49°/o

51°/o

100°/o
(67)

PROPIETARIOS

64°/o

36°/o

100°/o
(75)

OCUPACIONES
NO AGRICOLAS

52°/o

48º/o

100°/o
(135)

\IIGRANTES
NTERNACIONALES

79°/o

21°/o

100°/o
(33)

CHl-2 - 11.18 P = 0.99
CUADRO 13
FRACCION RURAL DE PERTENENCIA Y PREFERENCIAS DE NACIONALIDAD EN EL ALUMNO (ALUMNOS DE SECUNDARIA DE PARAS,
AGUALEGUAS Y SABINAS HIDALGO)

TOTAL
MEXICANA

70°/o
41°/o

OCUPACIONES
NO AGRICOLAS

58°/o

MIGRANTE
INTERNACIO:IAL*

41º/o

CIII - 2 = 17.99

INGLES

P = 0.99

23°/o

167

7º/o

100°/o
(77)

JORNALERO
EJIDATARIO

69°/o

26°/o

5º/o

100°/o
(77)

PROPIETARIO

45°/o

40°/o

15°/o

100°/o
(75)

OCUPACIONES
NO AGRICOLAS

44°/o

42º/o

14º/o

100°/o
(135)

MIGRANTES
INTERNACIONALES

35°/o

47°/o

18°/o

100º10
(34)

51º/o

8º/o

100º/o
(75)

33°/o

8°/o

100º/o
(135)

44º/o

15º/o

100°/o
(34)

*En el momento de la encuesta

PREFERENCIAS
NORTEOTRAS TOTAL
AMERICANA

CHI -2 =17.34

P = 0.99

�168

Bricolage

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Oxford.

�H. Solazar: Un libro de Rangel Fr(as

UN LIBRO "EXTRAÑO"
DE DON RAUL RANGEL FRIAS

171

hra tamaulipas (sustentada ante el Colegio de Abogados de
Ciudad Victoria), y un ensayo medio antropológico, medio
filosófico, sobre el interesante fenómeno del nagualismo.
Al frente de ambos, un "exordio" del historiador Israel Cavazos Garza, dond·e se dedican unas palabras al primer trabajo, de carácter histórico y, para nuestro asombro, ni una
sola mención sobre el segundo, "El nagual". Pareciera como si la presentación de Cavazos Garza hubiese sido escrita para un volumen que incluyera solamente "Sierra
Madre" y, a última hora, hubiera entrado el ensayo sobre
el nagualismo, un poco como de "cachirul". El caso es que
al lector no se Je da pista alguna sobre el asunto.

HUMBERTO SALAZAR

De _ entre la variada obra del humanista regiomontano
Raul Rangel Frías, el libro titulado Versiones 2: Sierra
Madre. El nagual, es sin duda el más extraño, por lo que
t?~ª a su tema o asunto. Publicado en 1979 por la Direcc10n General de Investigaciones Humanísticas de la UANL
(entonces a su_ cargo), e! libro constituye un inmejorable
e¡emplo de la importancia clave que tiene el editor en la
configuración final de toda obra. Un ejemplo negativo, sin
embargo, pues nos ocupamos de un caso que nos recuerda
aquella broma que le hicieron a Alfonso Reyes cuando pu•
blicó su primer volume~ de poemas. Aquí también pudo
haberse dicho: Don Raul Rangel Frías acaba de publicar
un libro de erratas con algunas líneas entendibles
, El entuerto se va fraguando desde el comienzo. El libro
re~ne dos textos bastante disímiles entre sí: la transcripcion de una conferencia en torno al significado de la pala-

"El nagual", que es el texto que nos proponemos reseñar brevemente en esta nota, ocupa las páginas 67 a 117
del citado volumen, constituyendo las primeras treinta páginas el cuerpo del ensayo y las restantes una curiosa sección de "Comentarios y notas", bajo el siguiente ordenamiento: l. Heriberto Frías. "El nagual"; 2. Guión de una
exploración sobre el tema central; 3. Menosprecio y superioridad; 4. El despiste; y 5. Notas bibliográficas. Entiendo
que las anotaciones y apuntes allí contenidos son materiales utilizados para la redacción del ensayo, pero como lector no encuentro la razón para que se publiquen como un
apéndice del trabajo, toda vez que no aportan algo nuevo,
que no esté ya en el texto mismo (excepción hecha del texto de Heriberto Fri'as, casi ilegible, sin embargo, por estar
plagado de erratas), además de que su carácter fragmentario y su obligada incoherencia los hacen de todo punto
prescindibles.

�172

Bricolage

Las fuentes del ensayo de Rangel Frías son lo que podría decirse un poco dispersas: antropológicas (Daniel G.
Brinlon, Cecilio A. Robclo, Jacinto de la Serna, Mircea
Eliadc, Laurette Sejourné, Dolmatoff Reichel); históricas
(Fraucisco de Herrera, Fray Bernardino de Sahagún, Francisco :-.úñez de la Vega, Joaquín Meade); literarias (Herib.-rto Frías, Alfonso Reyes); sociológicas (C. Sartorius). Y
larnhií·n, aunque no citados en la bibliografía: Francisco
Hojas González, Manuel José Othón, Angel María Garibay
K., 1\ligucl León Portilla.
Como ejemplo de las muchas erratas que laceran el
texto y entorpecen la lectura de este interesante ensayo,
consignaré solamente los tres casos siguientes: l. Todos lm
títulos de obras que aparecen citadas en el ensayo, no se
distinguen tipográficamcnte del texto normal, aunque
m ocasiones van entrecomillados; 2. Con las citas de otros
autores que se reproducen no se sigue un criterio único:a
veces van entrecomilladas, a veces destacadas en itálicas o a
vrces ambas cosas; 3. Las cinco veces que aparece citado el
nombre de Sahagún en el texto, aparece de manera incorrecta: Shagún ... En fin, a pesar de estas inconveniencias,
el texto bien vale sus obstáculos.
El ensayo de Rangel Frías podría inscribirse dentro del
tipo de reflexión practicada por los filósofos del llamado
Grupo Hyperión en los años cincuenta y sesenta, grupo en
el que figuraron eminentes pensadores de nuestra realidad
mexicana y latinoamericana como Leopoldo Zea, Luis
Villoro, Emilio Uranga y, el más brillante para el redactor
de esta nota, Jorge Portilla, autor de ese "garbanzo de a

H. Solazar: Un libro de R011g&lt;l Frfas

173

libra" de la filosofía mexicana: La fenomenología del
relajo.
Aunque en un primer momento paree~ que el _autor va
1 ocuparse del asunto desde un punto de vista es~nctamen•
te antropológico, etnológico, deslindando el fenomeno del
nagualismo de otro tipo de máquinas _so~iales como e~ ~ote•
mismo y el tonalismo (que ponen as1m1smo en re!ac1on la
serie humano-social y la serie animal), el autor denva pronto a consideraciones de tipo más filosófico, entendiendo el
nagualismo como una manifestación particu_lar de la_ tendencia general del pensamiento mexicano hacia la dualidad.
El primer momento, antes aludido, pasa r~vista a los
textos de Brinton (quien caracteriza al nagualismo como
uno de los "misterios eleusinos" de América y pone de relieve el carácter político del fenómeno), de Carlos Casta•
neda (Las enseñanzas de Don Juan y demás), de Othón
(un cuento y un poema con este asunto), de Heri_berto
Frías (un artículo escrito en la cárcel, donde se_ perfila un
tipo sociológico de lumpenproletariat que, cunosame~te,
se asocia con el nagual, ese "pingajo humano (que) reune
todo lo abyecto, todo lo deforme y monstruoso que hay
en la cárcel de Belén" (cit. en pág. 72). Se asocia también
el nagual "sociológico" con el ~erson~je de ~antinflas
(una coincidencia con Jorge Portilla, quien analiza a este
personaje como prototipo del mexicano "relajiento "): y
pasa más adelante el autor a considerar el as~ecto polí,tico
del nagualismo manejado por Brinton y Ro¡as González,
relacionándolo asimismo con otros movimientos indígenas
de protesta como el de Canek y el de María Candelaria.

�174

Brico'°Be
H. Solazar: Un libro de Rangel Fr(a,

El padre de los etnólogos modernos, Fray Bernardino
de Sahagún, es también mencionado en este sucinto repaso del asunto, porque en su famosa Historia general de lascosas de la Nueva España, se ocupa del fenóm eno, entendiéndolo, desde un punto de vista doctrinario, como cosa "idolátrica": brujo, hechicero, nigromántico, el "hombre que
tiene pacto con el demonio y se transfigura en diversos
animales. (Y que) ... por odio desea la muerte a los otros
usando hechicerías y muchos maleficios contra ellos... "
(cit. en pág. 78).

I

'

La segunda parte del ensayo comienza por la página
80, cuando el autor da un giro y analiza la cuestión relacionándola con el pensamiento de la cultura teotihuacana,
y más específicamente con el culto de Quetzalcóatl y el fe.
nómeno del "doble" animal. Dice el autor: "El culto a
Quetzalcóatl (. . .) configura un culto astral. Está relacionado con el examen, la observación de las estrellas, y se relaciona también con el fenómenCI de la transformación o
transfiguración, cuya degeneración aparecerá en los naguales posteriores, pero que originalmente es la transfiguración
que se ofrece al hombre, de su destino y de su capacidad
para elevarse por encima de las condiciones de la vida y del
mundo terrestre" (pag. 89). Y más adelante, agrega: "El
culto de la serpiente emplumada no es una fórmula de sacrificios humanos, sino la persecución de la sabiduría, hasta donde la sabiduría puede ser dada al hombre, en el nagual. La sabiduría está representada por este fenómeno de
vencer a las tinieblas y superar el tránsito; elevarse el hombre a través de la noche y la muerte; y transformarse en luz
del día" (lbidem).

175

De esta manera deslinda el autor el culto teotihuacano
de las modalidades posteriores en tierra mexicana, que
desembocaron en la religión del pueblo azteca (ese "reino
caníbal", como lo llamara el antropólogo norteamericano
\larvin Harris, en su brillante ensayo Caníbales y reyes); e
inscribe asimismo el fenómeno en los marcos de una teogonía y una paideia de elevación espiritual e intelectual. Se
establece también aquí una hipótesis sugerente: la de que
el nagualismo actual (con su ropaje de lumpenproletariat)
es una degeneración de un modelo religioso más complejo
y elaborado (el de Quetzalcóatl, patrón de los naguales),
del que sólo persistirían los elementos más negativos: hechicería, capacidad para transfigurarse en animales, vocación por el mal ajeno, etc.
La importancia de trazar correcta y claramente la genealogía de este complejo de prácticas que llamamos nagualismo, se inscribe para el autor en un interés actual:
"El choque de culturas encontradas destrozó este mundo
mágico del que quedaron sueltos fragmentos culturales con
su incompleta verdad. La posibilidad de contribuir a que
nos entendamos nosotros mismos sería mediante una especie de cura psíquica de estos nudos o pliegues de la conciencia colectiva, por su absorción consciente" (pág. 95).
Difícil no recordar aquí las ideas, similares, expuestas

por otros autores como Samuel Ramos (El perfil del hombre y la cultura en México), Octavio Paz (El laberinto de la
soledad), Jorge Portilla, et al, para quienes también el conocimiento de nuestro ser nacional específico, nuestra
mexicanitas, constituye el paso previo e ineludible para

�176

Bricolage
H. Solazar: Un libro de Rangel Frf&lt;U

la "cura" de nuestros males como país, una especie de psicoanálisis patrio. Citemos, por poner un ejemplo, al último de los autores mencionados: "El espíritu de un pueblo (...) no es algo que esté ahí, de una vez para siempre,
como una piedra. Es el conjunto de formas y estilos que
toma en el tiempo la histon'a de una libertad que marcha
hacia su liberación; y si en el tránsito de esa liberación
pueden encontrarse conformaciones permanentes del carácter, esto ne, significa que no puedan ser afectados por
el fluir de la vida nacional hasta el punto de llegar a desaparecer por completo o cambiar de sentido" (Jorge Por•
tilla: La fenomenología del relajo, F.C.E., México, 1986,
pág. 14).
La idea anterior, aunque envuelta en las galanuras
conceptuales de la filosofía romántica alemana, es la misma que la de Rangel Frías: el conocimiento como purga o
catarsis, la idea de la perfectibilidad creciente de la colectividad humana mediante el conocimiento de la propia caracterología. (Aunque ya Hegel había apuntado que la
libertad no es más que el conocimiento de la necesidad y
Marx, su discípulo al fin, que el reino de la libertad sólo
comienza en el punto en que cesa la praxis social determinada por la necesidad, o por alguna finalidad exterior
a sí misma; pero aquí se trata de un concepto anterior,
más prometeico, más romántico de la libertad, similar al
que suscribiera Sartre, por ejemplo.)
Además, el que no conoce la historia está siempre
condenado a repetirla, con sus torpezas y aciertos, sobre
todo las primeras. Si sólo "por gracia o condescenden-

177

cía", nos asomamos "al libro de la historia", dice Rangel
Frías, somos ''vulnerables a la peor y la más malgina esquizofrenia ae hacer de máscara sin saberlo, en un juego
o baile de fuerzas enajenantes" (pág. 96 ). Y advirtamos
aquí ese otro tema caro a la filosofía alemana: el de la
alienación, pues la otra cara de la libertad (autoconocimiento pleno del espíritu) es la alienación, enajenación,
cosificación, o, en este caso, animalización, extrañamiento del espíritu que no se "reconoce" en uno de los momentos de su mediación universal: "El que se deja poner
la máscara y no realiza la depuración que produce su descubrimiento, cae en las fuerzas de sus orígenes y de sus
proyecciones. La vida nos impone el riesgo de ser transformados verdadera y definitivamente en esa máscara de
perro o coyote de las fábulas, el otro rostro del nagual"

(Ibídem).

RAUL RANGEL FRIAS: Versiones 2: Sierra Madre. El nagual.
Dirección General de Investigaciones Humanísticas, U.A.N.L., Monterrey, 1979, 117 págs.

***

�J. M. lnfante: La vida cotidiana en la época colonial

179

del Seminario de Historia de las Mentalidades de la DirecUN TERRENO POCO EXPLORADO: LA VIDA
COTIDIANA EN EL PERIODO COLONIAL

,
]OSE MARIA INFANTE

(

El comportamiento sexual es uno de los temas tabú de la
llamada cultura occidental. Probablemente ningún otro te•
ma suscite tanto esfuerzo a nivel privado y al mismo tiem·
po ningún otro tema sea tan censurado en la esfera de lo
público. A cuarenta años de su publicación, el informe
Kinsey sigue despertando polémicas, tanto sobre su conte•
nido como sobre la oportunidad de poner en conocimiento
de cualquiera ese contenido.

Como tema tabú, las pistas para su entendimiento
-&lt;:orno problema conceptual o como comportamientosuelen ser borrosas, confusas, indefinidas. Si esto es así por
el momento actual, pretender hacerlo para épocas pasadas
se convierte en una tarea difícil, dado que los obstáculos se
hacen más complejos.
Los autores de la obra que comentamos son miembros

ción de Estudios Históricos del INAH que se han propuesto estudiar las mentalidades del período colonial, en especial lo que hace a la familia y la sexualidad. ¿Por qué
mentalidades? El término tiene connotaciones un tanto
idealistas, y parece haber surgido en Europa continental,
en especial Francia. ¿ Qué son las mentalidades, así en plural? Según el Robert Méthodique, mentalidad tiene dos
acepciones: por un lado, se refiere al conjunto de creencias compartidas por una comunidad o sociedad; por otro,
las disposiciones psicológicas o morales. El primer caso
sería necesariamente plural -aun cuando la sociedad fuera
homogénea- mientras que el segundo sería singular ~ sólo
accesible por vías indirectas. Sin embargo, para la primera
de las acepciones estaríamos cerca de las reacciones ideológicas o resistencias ideológicas, mientras que en la segunda
podríamos hablar de actitudes o aun de "obstáculos epistemológicos". ¿Por qué crear nuevos términos para viejos
conceptos o, en todo caso, por qué reutilizar términos que
sólo agravan las de por sí difíciles cuestiones del habla en las
ciencias sociales? ¿Será porque los franceses -a quienes los
alemanes suelen caerles antipáticos- no quieren apelar al
viejo weltanschaunng?

Alex Muchielli (1984: Les mentalités. París, Les editions ESF) parte del concepto popular de mentalidad, asociado a estados de espíritu vinculados con costumbres y
comportamientos. Elaborando un tanto su definición, establece que una mentalidad es el conjunto construido del
sistema de principios desde los y a los que se orienta el
conjunto de conductas típicas de un grupo o individuo,

�180

Bricolage

J. M. Infante: La vida cotidiana en la época colonial
siendo los principios creencias, valores o normas. Mentalidad y visión del mundo se hacen así consustanciales. Dada
esta aclaración, en el sentido de que la visión del mundo
dirige u orienta los comportamientos, me parece que no se
trata de expresiones de una pasividad y por ello, preferiría
que se use el término de ideología y que se trabaje más en
profundidad desde esta perspectiva. Cuestión de capillas,
quizás.

I

I

'

El libro presenta una colección de trabajos a partir del
tema señalado. Si bien el tema general se respeta en su
identidad, es obvio que no puede decirse lo mismo en
cuanto a los enfoques temáticos y metodología: se tratan
desde casos específicos ( dictámenes del Santo Oficio con•
tra algún individuo en particular) hasta el aruilisis de textos
sobre teología moral.
De este último caso se trata en el aporte del editor, Ser·
gio Ortega Noriega. Se analizan tres obras -las únicas loca·
!izadas, según parece- que responden a un agustino, un
domirúco y un franciscano. Se describen las obras halla·
das, en particular con mayor detalle la del agustino Alonso
de la Vera Cruz. Surge de la descripción que la obra de éste
es la más variada y más rica en matices de las tres, ya sea
porque se preocupa de señalar las variaciones en la ínter·
pretación, ya porque intenta adaptar los principios emitidos
desde una iglesia europea que no tenía más interés por las
¡,ociedades periféricas que el de someter a sus miembros a
principios que se postulaban como universales. Es intere·
sante analizar en esta línea los juegos imaginarios y verba·
les que realiza el mencionado Fray Alonso para mostrar
sus propuestas: en el caso del repudio -la práctica de disol·

181

ver la realción conyugal, costumbre bastante común entre
los diversos grupos indígenas-, aceptaba que los no evangelizados podían hacerlo porque de todas maneras ~o ~o
constituía un ataque a la norma fundamental de la 1gles1a
sobre el matrimonio, esto es, la procreación. Otro ejemplo
de esta lógica ubicua está presente en el juicio sobre la
masturbación, que él considera como contraria a la naturaleza y recomendaba a los confesores, en consecuencia,
cierta lasitud en el juicio, ya que los indígenas no podían
saber lo que era contrario a la naturaleza.
Pero, aunque todas estas descripciones, llenas de detalles pintorescos sobre la naturaleza del pensar, puedan proporcionar una mejor comprensión sobre la misma construcción, me parece que le falta algo que hace a la habilidad
misma del oficio de historiador: encajar estas descripciones
en hipótesis y teorías más omnicomprensivas. Creo que estas diferentes interpretaciones sobre los textos oficiales del
papado y los concilios deben ser enmarcados en las luchas
por el poder que dentro de la iglesia católica y en la sociedad civil de la época disputaban las órdenes religiosas mencionadas.
El trabajo de Ana María Atondo comparte alguna de
estas virtudes y defectos: trabajando con los documentos
del tribunal de la inquisición, analiza las penas que se impusieron a quienes cuestionaban el sexto mandamiento.
Además de una equivocada definición de fornicación, al
mostrar que la pena que la iglesia imponía a quiene incumplían con el mandamiento variaba según que la mujer
fuese prostituta o no, y al encontrar que la posición cambiaba cuando se cuestionaba el valor del mandamiento, se

�182

Bricolage

queda en la descripción del hecho sin siquiera aven turar
una hipótesis de interpretación. En este caso, me parece'
que se trata de la misma y permanente actitud riel catoli•
cismo en el mundo occidental: puede tolerar los "pecados"
y ser muy benigna con ellos porque el acto de contrición
implica que sigue manteniendo el poder sobre quien cometió la falta, pero debe ser muy severa con quien cuestiona
el principio porque ello conduce al cuestionamiento de su
propio poder, de su capacidad para imponer la norma. Lo
que es interesante en el relato de los procesos es la mo•
dalidad de la transgresión y la consiguiente forma de la denuncia: se trata de conversaciones, de diálogos desarrolla•
dos en el seno de las relaciones sociales, donde uno de los
presentes denuncia al transgresor por razones no siempre
explícitas, aunque el motivo aludido adopte variadas pre•
sentaciones; casi siempre hay, por lo tanto, una forma ins•
titucionalizada de circulación del chisme. ¿Será esa la razón por la que en las sociedades latinas el chisme sigue
siendo un instrumento de control social?
El resto de los trabajos tiene similar interés, pero la reseña de cada uno de ellos alargaría ésta más allá de lo posible para el caso. Quede como saldo '1a idea de indagar
sobre un campo poco explorado en general por el oficio
del historiador y que puede tener tanta trascendencia como el de las macroestructuras en las que habitualmente se
interna y es éste de la vida cotidiana, de las condiciones
psicosociales de la existencia.
Ortega, Sergio (ed) 1988. De la santidad a la peroersión, México:
Grijalho.

��UNIVERSIDAD AUTONOMA DE NUEVO LEON
Rector: Ingeniero Greiiorio Farta, Longoria
FACULTADDEFILOSOFIA Y LETRAS
Director: Licenciado Bernardo Flores Flores

BRICOLAGE
revista de 80Ciología y ciencias sociales

Director: Jooé Maria Infante
Secretario de Redacción: Humberto Salazar
Consejo Editorial: Mario Cerrillo, Alejandro Garcia,
Maria de los Angeles Pozas, Ricardo Villarreal A., Vfctor Zúniga
Diseño: Sergio Florea
Formación: Leticia Herrera
Tipografia: Andrea González Corona

Cada autor es responsable de su texto. No se devuelven originales. Correspondencia: Facultad de Filosofla y Letras, UANL. Ciudad Universitaria, San
Nicolás de los Ga.-.a, N.L. Precio del ejemplar
$3,000. 00 M.N.

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                <text>Revista de Sociología y Ciencias sociales de la Facultad de Filosofía y Letras de la UANL. Dirigida por José María Infante durante la década de los ochenta. Contiene artículos académicos y de divulgación de la sociología y ciencias afines</text>
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                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León, Facultad de Filosofía y Letras</text>
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                <text>Salazar, Humberto, 1959-, Secretario de Redacción</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Frontera Norte</name>
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                    <text>��UNIVERSIDAD AUTO NOMA DE NUEVO LEON
Rector: Ingeniero Gregorio Farías Longoria

,
n

FACULTAD DE FTLOSOFIA Y LETRAS
Director: Licenciado Bernardo Flores Flores

-■

m

BRICOLAGE
revista de sociología y ciencias sociales

Director: José María Infante
Secretario de Redacción: Humberto Salazar
Con.,ejo Editorial: Mario Cerrillo, Alejandro García,
María de los Angeles Pozas, Ricardo Villarrea/ A.,
Víctor Zú rliga.
Formación: Leticia Herrera
Tipograffa: Andrea González Corona

C.ada autor es responsable de su texto. i\o se devuelven originales.
Correspondencia: Faculta,/ de Filosofía y Letras, ÜAI\L. Ciudad
Llni1•,·rsitaria, San \i,·olás de los Garza, -'/. L. Precio del ejemplar:

Vol. I

No. 1

Junio de 1988

RE VISTA DE SOCIOLOGIA y CIENCIAS SOCIALES

�~UMARIO

Pruentación / 3

JOSE MARIA INFANTE: El desarrollo de la idea de sociedad represiva en la
Teoría Crítica / 5
MARC SAGNOL: El estatus de la sociología en Simmel y Durkheim / 26
MARIA DE LOS ANGELES POZAS: La construcción del objeto de estudio
en las ciencias sociales / 60
MINERVA MARGARITA VILLARREAL: La red de las discriminaciones;
comentario a la novela El oficio de tiniebla, de Rosario Castellanos /69
RICARDO VILLARREAL ARRAMBIDE: El concepto de expectativa en sociología / 95
VlCTOR ZUÑIGA, MIGUEL REYES: Exodo rural, esuategias familiares de
subsistencia y formas culturales en la frontera norte (el caso Vallecillo,
N. L., el pueblo que se negó a morir)/ 100
MARIO CERRILLO: Reflexiones sobre el pandillerismo en Monterrey/141

Reseila,
ROBERTO REBOLLOSO: Hombre, mamut, y el Nore,te, de Fernando
González Quintanilla/151

DAVID GONZALEZ FEMAT:Juego y juguete,, de Robert Jaulín/155

�PRESENTACION

¿Una revista de sociolog(a y ciencias sociales en Nuevo León?

Es obvio que a partir de ciertas tendencias arraigadas entre algunos sectores dir:gentes e intelectuales de nuestro medío las respuestas más probables podrán ser las de incredulidad, asombro, desconcierto, desronfianza o desinterés.
Para los incrédulos de que empresa tal pueda tener lugar "en
provincia", pretendemos recoger material que exponga los avances
de la reflexión teórica y la investigación en' los lugares periféricos a
los centros de dominación; sin descuidar, claro está, lo que en éstos
se produce.
A los que se asombran, nuestra pretensión es seguir asombrándolos.

'

A quienes se sienten desconcertados porque siempre pensaron
que ciertos espacios universitarios no eran capaces de producir en el
terreno del conocimiento cient(fico, nuestra invitación a recapac.itar,
a dialogar, a reconstruir sus juicios de valor y a sumarse al esfuerzo
por entender mejor este mundo que nos toca vivir, como un modo
para entendernos mejor a nosotros mismos y una etapa inevitable
para buscar uno mejor.
Para los eternos desconfiados que suelen ver dobles o triples o
cuádruples intenciones, nuestra declaración honesta de que sólo nos
interesa el progreso de la ciencia social, aunque seamos conscientes

�de, q~e ello no_ es una empresa autónoma y que como tal, adquiere
~ult1ples relaciones con otros intereses y otras tareas y fuerzas sociales, pero que nuestro objetivo es y será mantenernos fuera de la
lucha de esos intereses, siendo la comunidad neolonesa en su conjunto el destinatario principal de nuestro esfuerzo.

EL DESARROLLO DE LA IDEA DE SOCIEDAD
REPRESIVA EN LA TEORIA CRITICA

Para los desinteresados, confesamos no tener respuestas salvo
la de solicitarles que su interés por otras cosas no perturbe n~estras

pretensiones.
Nuestro lema fue: ser pesimistas teóricos
y optimistas prácticos.

. ~ como siempre en los procesos sociales, la esperanza de que la
historia pueda aprobarnos: las difíciles condiciones en que comenzamos hacen más atractivo el desafío.

Max Horkheimer

]OSE MARIA INFA1\TE
¿Por qué Bricolage? Porque no nos interesa presentarnos como
los poseedores de la verdad desde niveles superiores donde se establece _el dictum, ~ino como simples artesanos de un oficio que requiere
mas. de traba10 productivo que de próducción sin trabajo. En ese
sentid~, nuestr~ revista aspira a colocar en sus páginas la producción
de quienes ~s-tan. comprometidos con la ciencia social como tarea y
no com~ pn_v1legio. La revista tendrá varias secciones, representativas
de la dzv_ers1dad de preocupaciones de los científicos sociales; pero
esas secciones, con ser fijas, no son inmutables: el tiempo dirá de su
valor º. no.. Queda abierto, entonces, el espacio para la producción
Y la d1scus1ó11 y serán nuestros lectores los que nos justificarán.

En los últimos tiempos y como consecuencia de una serie de transformaciones sociales y de las consecuentes formas adoptadas por la
praxis política, el concepto de sociedad represiva o política represiva o represión social ha venido ganando terreno como forma natural de expresión, en c:-pccial en el discurso político y en menor medida en la teoría :mciológica. En algunos casos se trata sólo de una
categoría dei;criptiva o rlasificatoria (en oposición a sociedades más
libre:, o sistema:, políticob más "democráticos'), pero en otros adquiere función explicativa y entonces, cosa grave, se intenta justificar
un cierto estado de rosas a partir de la categoría explicativa y aceptar resignadamente ese mismo estado como consecuencia inevitable
de la situación imperante.

I

En mi opinión, la idea eR relativamente nueva en la teoría sociológica y ci,; el resultado de cambios conceptuales derivados o consecuentes a la transformación misma de la praxis sociopolítica del siglo

XX.
Em¡wz..nclo con la:, 1fütincioncs, me parece que deberíamos dejar claro que la rcprcbiÓn social no es represión psicológira (aunque
metafóricamente así lo parezca) y que son dos procesos muy difrrentes aunque probablemente sean complementarios.
Por rrpresión como mecanismo psicológico &lt;lchcrno:. entender el

�6

Bricolage

]. M. Infante: Lo ,ociedad repre,ioo en la Teoría Crítica

proceso por el cual cierta repres t . •
.
conciente por estar ligada
en ¡"~'.on es mantemda en el nivel intable o inadecuada por u a un~ pud ••~n cuya satisfacción es inacep1
,
na sene e circunstan ·
prnp,a estructura psicológica individual h
Cl~S que
desde la
soc10cultural. Naturalmente f F d •~ta el ~as amplio contexto
teoría de la represión. En su' tr:~-:eu quien ~nm~ro desarroUó una
psicoanalítico (Frcud, 19l4) de~rihsobr~ la htS t ona -~el ~ovimiento
presión al tratar de explicar los m e _como le_
la idea de reria en oposición a las id
de ecamsmos PS•cologicos de la histe8
de los estados hipnoide,'';"~
reuer, q_uien postulaba una "teoría
ra algunos otros aspectos .der
~a~¡e~ de esta obra, !reud aclamer lugar que si bie" es sibng
e a idea de repreSJon; en priautores -~ita a Schop.e h po le encontrar antecedentes en otros
n auer- se muestra ah I tam
haber llegado a ella de manera er nal . so u _ente seguro en
que la represión es un lo o de I p so • e md~pend,ente; segundo,
lítico, resultado de clabogrrac·. 1º ~~e el denomina trabajo psicoana. .
eorica que es e
. d
nenc1as
específicas y de granion
,
onsecuenc1a
e expenumero.

~•n

sur~?

:tr::

Dado que Freud entiende que el
de los fundamentos teo'n•cos
.
cdon,cepto de represión es uno

o axmmas e p ·
áJ ..
tr
SJCoan 1s1s, es obvio que
obra liminar del psicoanális/ o a vez/ lo largo 1e su obra. En la
nos encontremos en

él una

611

7

La represión no está presente en el origen p sea en la constitución del aparato psíquico individual sino hasta que es posible la separación conciente-inconciente y tiene por eUo algunos caracteres:
a) es individual, en el sentido de que tanto la desfiguración de lo reprimido como los caracteres que asume son únicos y pertenecen al
individuo que particulannente los experiencia; h) es móvil, dado que
no es un.proeeeo que se da de una vez Y. para siempre sino que se desplaza a través de diversos contenidos representacionales; c) constituye siempre la represelltación de una pulsión; d) su objetivo es desaparecer de lo conciente lo que antes fue conciente o impedir que llegue
a ser conciente si es que en algún momento estuvo en vías de serlo y
e) la represión crea, por lo general, una fonnación sustitutiva.
En un trabajo redactado en 1911 y elaborado sobre una invitación a participar en un congreso médico en Sidney, Australia,
Freud (1913) expresa la idea de que es el desarrollo cultural de la
humanidad el factor que hace necesaria la aparición de la represión
del impulso sexual. En la concepción de Freud, el proceso es inevitable y exige mayores o menores sacrificios dependiendo de las fonnaciones individuales. Reitera además su idea- de que "un sueño es el
cumplimiento disfrazado de un de,,eo reprimido".

01080

1900), se describe Ja represió~ : 0 : :
ª
ca_p,tulo VTI (Freud,
en el aparato psíquico en relación un extrañanuento que se realiza
que alguna vez fueron penosas E ~ los recuerdos de aquellas cosas
logia, el artículo sobre la rep . . ? e suds traba¡os sobre metapsicores,on es entr d 1
·
obras de Freud el es'ue-o
61. t
.. '
• o e con¡unto de las
1'
'
u,
s emahco ma
·
clara! sus ideas al respecto. Se hace mu dT silc;nstStente para dejar
da smtcsis sobre él ero en tod
y , _,c onnular una adecua(Freud, 1915).
p
o caso re1mto al lector a las fuentes
I

La represión tiene siempre como ob·etiv fu d
zar algo dr la conciencia y mantene I al l_ o n amental el rechacs posil,Jc dislinm•ir dos etap
: o e¡adlo de eU~; Por otra parte,
· rd.
~as o ,ases en a repre610 • 1
.,
pruno ial (en otras traducc,·onc
.,
.
n. a repreSJon
.
s, repres1on prun · )
1
agencia representante psíquica de 1
1 .•
ana 'en a que a la
sión en lo concicnte La
d
a pu s1on se le demega la admi.
segun a etapa de 1
·•
por Frcud represión propiamente dicha a repreSJon ':8 ~enominada
a,¡uellas representaciones
e o so d .' Y_ es una busqueda de
presentante reprimida o equle ' 1 n envacmnes de la agencia re.
,
mcn os que por algu' 1 d h
en asociación ron dicha agencia.
n a o an entrado

En las Nueva, conferencia, de introducción al psicoanáli,i,, específicamente en la 32a, Freud vuelve a insistir sobre las relaciones
entre represión y vida cultural. Es al final y casi como al pasar, cuando se está despidiendo (ya sabemos que esas conferencias nunca fueron pronunciadas) que, a manera de aeociación de ideas, expresa la
relación entre represión,agresióntpulsiones eróticas y cultura (Freud,
1933).

Creo que vale la pena que nos detengamos en ese corto párrafo
(no ocupa más de una cuartilla), porque allí está de alguna manera
prearÍunciada toda la teoría que luego sostendrá de manera ampliada
Herbert Marcase cuando formule su análisis de la sociedad contemporánea.
Los logros culturales, que son importantes tomados en su conjunto y que en esta perspectiva representan un gran valor para la humanidad, no son posibles sin que los seres humanos hayan reprimido
gran parte de sus aspiraciones sexuales. Pero, además de ser reprimidas, éstas pueden ser utilizadas para otras metas, que son precisamente las propuestas para la construcción de la cultura. Ahora bien: jun-

�8
J. M. lnfante: La sociedad repre,iva en la TPoría Crítica
to a las pulsiones eróticas actúan las pulsiones agresivas y tanto en
uno como en otro caso las limitaciones pulsionales que la cultura nos
impone conllevan una carga sumamente gravosa desde el punto de
vista psíquico. En la medida en que ambas pulsiones actúan juntaa.
corresponde a las eróticas jugar un rol importantísimo en la prevención y dilución de las consecuenoias negativas de estaa condiciones
creadas por la cultura, especialmente, en evitar que las pulsiones
agresivas se vuelquen ya sea· contra ,_ s 'otros -lo que crea problemas
sociales-, ya sea contra sí mismo por la acción de la estructura superyoica sobre el yo. Y Freud utiliza aquí una metáfora: el dilema
es, para el sistema psíquico, una repetición del que para el mundo orgánico se da entre comer y ser comido.
En resumen, para Freud, aunque necesaria para el sistema cultural, la represión, es siempre una expresión de la ~árnica psicológica que opera en el individuo y que se construye a partir de sus experiencias significativas. Es un mecanismo del nivel psicológico de análisis, aunque su contenido representacional -simbólico- deba ser necesariamente tomado de la cultura de la sociedad particular en la que
el individuo se desarrolla. En todo caso, esta sería una tarea para la
psicología social que siempre hemos postulado: ¿en qué medida
esos contenidos représentacionales que se.estructuran en el individuo
en una cultura dada se correlacionan con los de ésta?

9

ción fuera de la iglesia.
es un sentido especial: cuesLa ruptura protestan~~ cobr\~~ton:ne en tela de juicio la salvationando la propia salvacl1on tam. ien patanzas de hugonotes y cató.,
1
. 1 o que as suceSivas m
.
cion de otro, e ar
t
d
,
hahía
muchos
dispuestos
a
.
b b talmente que o av1a
licos mostra an ru
. , d 1 . demás pero el cuestionam1ento,
hacerse cargo de la _salva~1oneale º:obable:ncnte sin mucha concienal menos en el plano de o r y ~. o esas experiencias, ya estaba
.
momento v1v1er n
m l os
cia por qmenes en su
.
II los iluministas en el '(V
dado. Es Hobbes en ~1- Siglr ~ea?imperantes sobre las institucioque pondrán en cuestion a as
. ha que hacer constar que Rones sociales y la r¡aturaleza, huma::~ y or ello el más discutido de
bbes, probahiemen_t~ el mas ~m a e:
rimero que con un fundalos pensadores politicos e~ la epoc , , d pla agresión instintiva del
. al t bl cera una teoria e
.
d
mento rac1on es ª Oe
tºonamiento a las nociones e
1 tanto un cues 1
sal •
ser humano
YalPº.r
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que el mito del buen
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bondad umana Y
.
•
honda natur
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C
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estas
cuestiones
-m.
·
siulo orno gu
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~s posterior en casi un -,, ·
d luego por los pensa o,
hº t' · s- son retoma as
,
cluidas
las
ra1?es
,IR_ onca
ºal
Horkheimer,
dejamos aqui este
res de la leona cnttca, en espec1
punto para retomarlo luego.

J

, en'tica
escuela dedeFrankqué consiste la llamada leona
.. , o detallada
ello y
, f nnular una expos1c10n
ihl
furt? Es impos e aqu1 o
tid d de fuentes documentales a
por otro lado, hay y~ ?na gr:ic1:anend: las interpretacione$ que aun
las que podemos rcmihrnos, .
la como uiera Halos que pa,_·liciparon en el movim1cnlo o escue O
4
marse tienen.
¿·En

I

Desde el punto de vista de la teoría social, los antecedentes de
la idea de represión se diluyen mucho más. Una alternativa es tomarlos desde la perspectiva del autoritarismo, aunque no sean estrictamen!e equivalentes y aunque entre el autoritarismo como concepto y las formas de la praxis autoritaria existan también múltiples
diferencias. Además de la perspectiva del autoritarismo, el problema
se emparenta con el de la libertad, que también tiene una especial
historia en Occidente. Planteada en muchas ocasiones como una
cuestión metafísica con argumentos que emplean a la vez ridículos
y complicados juegos de lenguaje, es probable que el verdadero sentido de la libertad no se haya presentado hasta Lutero. Porque es
preciso recordar que en todo autoritarismo estaba -y está- presente el problema de la salvación del otro y en Agustín de Hipona y
Tomás de Aquino las nociones del libri; albedrío no son, en última
instancia, más que paradojas lógicas. Como diría Raymond Aron, es
el derei;ho a elegir la propia salvación lo que está en el fondo de las
cuestiones de autoridad y libertad. Y para la ideología del cristianismo medieval no había salida: el libre alhedrío no incluía la salva-

r

º;

, 1 ensadores de la teoría crítiEl centro donde convcr~er~~
P_ 1 de Frankfurt, creado, coca será el Instituto de lnvesttgac1~n ocl1a oco tiempo Max Horkd
h e relativamen e P
mo nos lo recor ara ac . ,
individuo de gran fortuna, e
1
hcimer (1976) por la don~c•oh~ _que un u hiJ·o Felix Wcil en 1923.
.
II
Wcil 1c1era para s
,
.
comerciante ermann , ,
11 1 ·nvestigación empírica e· 1IIS·
El Instituto se propoma de~rro ar a I c·al los referidos al movitórica sobre problemas sociales, en ~sp_e .~ Su primer director, en.
b
I·
vuntura~ econom1c....
.,
miento
Y as CO;
· el
f., un alac¡ue de apopleJ1al o- rero192
t . 19?7 -cuan o su no
,
.
trr os anos.. b 't- Y · - le im
. pr1m10
• . , una orientacion marxista en,
fue
Carl
Gru~.
erg,
quien
.
el
el Sl'ntido teonco, aunque 10 ependiente de h'TI.lpos políticos espcc1ficos (Buck-l\lors.s, S: 1981).

�10

Bricolage

•

1:,~ '.

_Hacii
~ork~rimer es elegido director del Instituto y alJí
em_piez_~ a i _ ~ion m~ amplia de sus actividades así como la cons~l1dac1on del nucleo teorico de la teoría crítica en la cual desta
ran Adorno Y_ Horkheimer como sus principales instigadores cr:~
dores. El Instituto se convertirá a parti d al],
, . Y
t I
d
r e J en e1 mas importane ugar e encuentro de las ciencias sociales en Alemani s·
ba_rgo, Adorno y Horkheimer llegaron a él con influenci: 1::riec:;
e m~lectuales muy amplias y profundas en la tradición de la lengu~ :mana: Hegel, Marx y Freud, más las múltiples referencias cruza as e estos autores y sus polémicas respectivas.

H ACdorno_y Horkhc:.mer se habían conocido en los seminarios de
ans ornehus. Este era un artista y un bohemio am'"lte d 1 1
tu ·tali
·
, ...,
e a cu .
m::;fo
qwen transmiti~ a ~s alumnos la idea de que para ser
y que conocer de c1enc1as naturales así como arte
, .
ca.
,
y mus1-

~:a,

. En _el caso de Adorno, esto había sido una permanente resencra: nacido el 11 de septiembre de 1903 en Frankfurt d
pd .
d'10 Iih al
, .
, e pa re JU·
er Y madr_~ catoh,ca? corsa, sus primeros años estuvieron dedicados a la fo~ac10n art1stica, especialmente musical. Su madre era
cantante y tema una hermana -Agathe a qu1·en Ado .
. .d
,
,
rno consr eraria corn_o una segunda madre- quien llegó a tocar el piano como
a~ompanante de las enton~es famosa soprano Adelina Patti. Con Psta
tia Ado':1? toca~a transcripciones para cuatro manos de los clásicos
de la mus~ca y siempre recordó esas veladas como unos de los momentos mas gratos de su infancia.
Antes de ingresar a la universidad , en 1921 , Adorno hab'rn Ie 'd
L k,
1 0
a, u ·aes y en ese n11smo año leyó a Ernst Bloch quien lo .
. no fuertemente.
,
11npres10
_Pos_terio~entc, hacia 1923, conocería personalmente a Walter
~enJamm, quien le transmitió lo que debía ser el sentido de la filosofia, abarcar lo que permanece dentro de los límites de la experiencia
Yaquello que los trasgrede.
, En l 925 y 1926 Adorno vivió en \ iena, pero, contra lo ue odna suponerse, no parece haber indicios de que se encontr!a :
Freud. Durant"_ s~ estancia_ e? Viena estuvo fundamentalmente oc~~
~ado en las actividades artJstrcas y acarició laposibilidad d
tmr en co
't
e conver
mpos1 or. ompartio, s1, reumoncs y discusiones con Derg,

e

., ,

.

J. M. lnfonte: Lo ,ociedod repre,ioo en la Teoría Cr(tico

11

Schonberg y Wehem. Su conocimiento de la'obra de Freud, según
una carta que le escribiera a Benjamín en 1934, data de 1927: en
esa época Adorno había pasado una temporada en San Remo acompañado de Gretel K~lus -quien luego sería su esposa,- y luego permaneció allí solo durante varios meses. Es cuando leera a Freud y los
biógrafos anotan que fue probablemente por influencia de Gretel.
En un trabajo escrito ese mismo año y publicado póstumamente, "El· concepto de inconsciente en la teoría trascendental del entendimiento", Adorno delinea, a partir de la teoría psicoanalítica de
Freud, los requisitos de una teoría del inconciente que coincidiera
con las interpretaciones de Comelius de la teoría kantiana. Sus conclusiones parecen haberse basado en las conferencias introductorias
de Freud de 1916-1917. En este extenso estudio, Adorno postula la
superación de la aparente contradicción entre las filosofías del inconciente y del orden econón1ico dominante a través del reconocimiento de la explotación de la teoría como ideología. Este estudio,
escrito como Habilitation sscrift -prerrequisito para obtener un cargo de maestro universitario- fue rechazado, probablemente por prejuicios intelectuales Qa defensa de las teorfas freudianas en la universidad en 1920 era algo demasiado revolucionario), aunque no puede
descartarse cierta debilidad intelectual. (El mismo Adorno comentaría, casi al final de su vida, que el error fundamental de su estudio
sobre Kant y Freud fue haber relacionado unilateralmente a Frcud
con las teorías cognitivas de Mach y Avenarius y haber dejado de lado la hase materialista que estaba presente en Freud desde los comienzos de su teoría.)
Por el lado de Horkheimer, sus contactos con el psicoanálisis
fueron en el principio menos teóricos: en 1928 había entrado en
'
'
terapia con Karl Landauer al parecer por sus dificultades para desarrollar las clases sin notas. Landauer fundaría en 1929 el Instituto
Psicoanalítico de Frankfurt, adonde se incorporaría Erich Fromm, el
que trabajaría posterionnente con Horkheimer en la posibilidad de la
aplicación de las teorías psicoanalíticas a la praxis social. Hay que
mencionar aquí que este Fromm era, desde el punto de vista de la
teoría psicoanalítica, un ortodoxo, muy lejos todavía del idealista
en que se convertirá a partir de 1932, más o menos, después de El
dogma de Cristo.

.

Es en esa misma época que Freud publica &lt;los obras funrlamentales: El porvenir de una ilusión, en 1927} E/ malPstar r11 la cultura

�12

Bricolage

en_ 1930, ambas relacionadas en su espíritu y en su temática. En la
pnmera_, Freud mani~esta su con~encimiento de que la cultura,
c_onstnnd~ ~bre la obligada renuncia a las pulsiones, debe, al mismo
tiempo, aliVIar e~ carga o sacrificio. Esta contradicción -quizá irreso!ub~e- Y al menos ~eruelta hasta hoy-, se constituirá, en el plano del
md1v1duo, en el nucleo de la neurosis. En el plano de lo social la con~adicción manifestará, según se agudice uno u otro de los polos tens1on~es, las tendencias libertarias o autoritarias de la sociedad. •Reprcs1on obligada, represión necesaria, represión inevitable? •Cut es
el mont~ de ésta que tanto un individuo como una sociedaipueden
tolerar sm que las consecuencias sean más penosas que las necesidades que tiende a solucionar?

I

La ilusión es el resultado del deseo y no es necesariamente falsa
o irrealizable o contradictoria con la realidad. Es decir que la ilusión,
para Freud, es una construcción interesada, generalmente inconciente Y por ello mismo peligrosa: el individuo, al no poder discernir entre la realida~ y su ~-ropio deseo, confunde a éste con aquélla y así,
se mu~ve hacia espeJ1smos que pueden causarle la muerte. ¿Qué diferencia hay entre este concepto de ilusión y la con~epción de Marx
~~re ideología? En mi opinión, ninguna: son precisamente las condiciones que detenninan la producción material de los hombres las
q~e cambian la realidad, su pensamiento y los productos de su pensa,ent~; el ~~occso. podrá ser colectivo o en algunos casos cobrará
~~ d1mens1~n estrictamente particular, pero siempre serán las condiciones de VIda las que detenninen la conciencia y las experiencias
qu~ _de ellas _de~os. Y esto ~xplica por qué, de todas las ilusiones, la
religiosa sera siempre la mas riesgosa y amenazante: es la más estructurada de las ilusiones, representa el legado de nuestros antepasados Y su cuestionamiento no limita ni rec.orta ninguna obra humana sino la que está más allá de nuestra vida real. Irracional en su
const!tución, la ilusión sólo puede ser derrotada por aquello que es
const!tuye~te del ser humano, la razón, aunque para ello debamos
asu_r~umos JU_s~ente ~n nuestra irracionalidad; por ello, la aniquilac1on de la iluSJon sera una empresa posible pero condenada al fracaso, el secreto de su potencia está en la fuerza que constituye al
deseo,_ ~esullantc de la carencia. (A pesar de esto, que es mi interp~ctac1on personal del pensamiento de Freud y Marx, hay que decir que ambos pensaban en que tanto la ilusión como la ideología
eran superables, lo que no desarrollaré aquí).
En la segunda de las obras mencionadas, Freud reitera, en prin-

J. M. lnfante: La ,ociedad repruivo en la Teoría Crítica

13

cipio, las ideas expuestas en El porv_~nir de im~ ilusión pero le agrega consideraciones sobre su superac1on y ampha en_ general su perspectiva: en primer lugar, hace del amor y d~l _trahaJO las dos fuerzas
básicas de que dispone el ser humano para vmr y transfonnar la realidad.
Sin embargo, 1~ cultura debe ·someter a las exp~esiones de la
sexualidad para lograr una uniformidad en la&amp; expreSJones sexuales
de la vida' adulta: la cultura actual no tolera la sexualidad como
fuente autónoma de placer y por ello, la endica siguiendo cauces
perfectamente establecidos. Claro que el mantener este estado de represión será sumamente costoso: el consumo ~e energías s?cioculturales que demanda es siempre muy alto, c~alqmera sea su_ cálcu_l?. Pero hay más aún: la cultura exige, ademas del de ~tJsfacc1on sexual otros sacrificios. Y no son otros que los de limitar y cn~uzar
la ~esión, so pena de admitk su disolución. La ~ultura debe unponer límites a las pulsiones agresivas y_ en _ese cammo, ~uchas veces
los grupos minoritarios ofrecen una salida ideal, al ~er ubicados co~o
el blanco de la agresión y posibilitar, al .mismo liempo, que los mdividuos puedan atar sus sentimientos amoros?s con_ las grandes mayorías. Pareciera que esta es una con~tante _p~1cosocial: toda cul~ura
debe tener enemigos, o de lo contrario fabncarselos. E_stos enemigos
sirven para que la agresión pueda ser socialmente orgamzada.

!ª

En este proceso, la cultura ha producido ciertos ~v~nces'. desde
el estado primordial en el que uno solo gozaba de la m_ax1ma libertad
sexual hasta nuestra sociedad actual, donde a cambio de conceder
cierta satisfacción pulsional a la gran mayoría, debemos restringir las
libertades sexuales. Independientemente de que proba~lemente los
datos etnográficos no pueden corroboramos ~eccsanai:ncnte cst~
correlación, hay aquí un principio general: en cierta medida, ~as exigencias de libertad y justicia son incompatibles y no puede ~~~facerse una cualquiera de ellas sin detrimento d~ la otra. Esto ex1~a: ~ara
cualquier sociedad particular en un determmado momento h1stonco,
tener que elegir sobre las metas que puede r~on_ahlemcnte al~~zar.
Y aquí me aparto de Frcud y me formulo vano~ ,m~crroga_ntes. ¿pueden las sociedades hacer realmente esta elecc,on., ¿cuáles son las
precondiciones para que una sociedad pueda determinar para sí
misma cuáles serán esas metas? Y quede bien claro que me refiero a
sociedades, no a sus individuos ni a los grupos de intereses que éstos
componen.

�14

Bricolage

En sum_a, lo esencial de la vida -y por consiguiente, de todo
pro~eso sociocultural- es mantener canalizada esta lucha entre las
p~ISiones amor~ Y las pulsiones agresivas siempre al servicio de la
~•da_ de la especie ~~mana. Hay, en consecuencia, un cierto monto
meVItabl~ de repres1on que toda cultura exigirá de todos y cada uno
de sus miembros., Y toda esa lucha podrá ser expresada por una fórmula: "Cuando una aspiración pulsional sucumbre a la represión
sus componentes libidinosos son traspuestos en síntomas y su~
componen~es agresivos, en sentimiento de culpa''. (Freud, s'. 1930:
134). El dilema de la cultura será, en última instancia el de avanzar
a costo de dominar la pulsión de agresión y autoru:iquilamiento.
Hay que menciona1 aquí que alrededor de 1930 como resultado de la consolidación de la fase tennidoriana de la r~volución rusa
s~ ~abía detenninado la total incompatibilidad del comunismo Qe:
nm1smo) co~ el psicoanálisis. La historia, que es una muestra más
de_ hasta donde pueden llegar las acciones humanas cuando son
onentadas por el prejuicio, había comenzado hacia 1922 cuando
Debo~, ~e convierte en la f!gura principal de la filosofía d;I marxismo sov•~~~o Y de~rroll,a, junto con sus discípulos, una activa lucha
?e opoSic1on al pSicoanálisis. Sus ideas se expresaban a través de BaJO la_ bandera del marxismo, una reviéta que ee convirtió en el principal m~?"'1mento _de exp~esión ideológica de los soviéticos y que
aparec10 en ale~an en V1ena en 1925 Qa edición rusa se publicaría
entre ene_ro de 1922 y junio de 1944). Dehorin definiría en 1926 a
5?B_enem1go~: !os freudistas, los machistas, los empiristas y los matenalistas mecamcos. En el mismo año de 1925, en la revista mencionada _apar~ce un artículo de un tal Jurinetz sobre "Psicoanálisis y
marxismo que, aun estando basado en inlluficientes fuentes documentales -:según propia confesión-, expresa un absoluto juicio
condenatono de lo que denomina "freudistas". También en 1925
Augus~ Thalheimer - dirigente de la derecha del PC alemán que lue:
go ~r~~ expulsado del PC ruRo y fundaría un partido comunista de
o_~os1c1on (de derecha)- publica un artículo sobre ''La descomposic1on, del austromarxismo '' en el que desarrolla un ataque a Freud
acusandolo de _desar~ollar un ide~ii,mo grosero y burdo, de exponer charlatanena y disparates fantasticos, de sintetizar confusos natur~lis~os id_cafütas con pornografía \iistórica, de exprrsar, rn fin , en
6':1 1rrac1onal1smo su fijación a lo sexual, nada más que la forma de
vida del hurguesote vienés (Dahmer, H. 1983).
Independientemente de lo que toda esta polémica significa en

J. M. Infante: La ,ociedod repre,iuo en la Teoría Crítica

15

cuanto a la lucha y consolidación por el poder det grupo estalinista, sirvió para algo más fundamental: la !otal cancelación y clausura
del psicoanáliais en la URSS, lo que todavía se mantiene en líneas
generales. Más allá de la irracionalidad de las exposiciones, de la insuficiencia de los argumentos, del prejuicio subyacente como actitud
perceptual, quedaba claro que para el en ese momento único movimiento político marxista en la .conducción de un estado, el psicoanálisis era algo a excluir, a horrar, a forcluir (si es que este ooncepto
puede valer para procesoé sociales).

Y es en este contexto que comienza a desarrollarse la teoría
crítica de la escuelfl de Frankfurt. Abarcará una gran variedad de temas y problemas de la vida humana: la naturaleza de la ciencia y el
orden que construye; el arte y la reflexión estética; la filosofía de la
historia y la posible evolución de la sociedad;la acción política y las
penpectivas de la transfonnación social; la crítica de las teorías preexistentes, incluido el mismo marxismo; la condición del hombre en
la sociedad contemporánea, incluyendo su agresividad. Es imposible hacer una presentación completa de todos estos temas y sólo me
limitaré, en lo que sigue, a concentranne alrededor de lo que hace a
h sociedad autoritaria y represiva, aunque partiendo del presupuesto
que aun en ese problema compleja y múltiplemente sohredetenninado habrá que formular extensiones y derivaciones hacia los mencionados y otros más.
Según el mismo Horkheimer, en una conferencia pronunciada en

1969 en Venecia, en la que hace una revisión histórica de la teoría
crítica, el primer trabajo importante publicado por el instituto de
Frankfurt fue una obra sobre autoridad y familia (Horkheimer, M.
1976). La familia desempeña en la soci~dad contemporánea un papel doblemente contradictorio: por una parte, es el último refugio de
lo irracional en un medio que pretende ser cada vez más racional, en
una 'sociedad en la que lo irracional es cada vez más negado y todo
acontece aparentemente según la razón; por otro lado, el desequilibrio entre el individuo y las fuerzas totalitarias de la socieclad es cada
vez más acentuado y el individuo puede buscar refugio en la familia
como el último microcosmos autónomo del sistema social o bien,
contradictoriamente, puede encontrar en la sociedad la protección
Y satisfacción narci!ista de una autoridad en abstracto, donde la autoridad familiar inexistente es sustituida por el estado o cualquier
otra fuerza equivalente, tal como aconteció en el nacionalsocialismo.
Y aquí critican una noción común: no es la familia patriarcal autori-

�16

Bricolage

taria alem~a la'que alimenta el nazismo sino que es el tercer Reich
el que susbtuye una autoridad familiar ya inexistente.
~a '.1isolució~ d? la familia, preelahorada a partir de los cambios
e~onom1cos que _hm1tan su importancia en el plano del destino indiv1~ual, preanunc1a el traslado de la autoridad por desplazamiento de
la 1D1agen del padre, el que en la familia patriarcal constituía un modelo de imita~ión. y relación amorosa, y que ahora es desplazado por
~ poder arb1trano que se encuentra en la imaginería fascista. La familia actual fomenta ~ ~utorit:m~o represivo y al mismo tiempo
es, probablemente, el uruco y último refugio contra la barbarie. El
tema de la personalidad autoritaria reaparecerá luego, cuando como
conse~uenc1a del ascenso de Hitler al poder en Alemania -hecho preanunciado por los pensadores del Instituto-, los miembros de la escuela de Frankfurt deben abandonar Alemania y reconstituirse como
grupo en EEUU, adonde la mayoría de ellos llegará como refugiado.
Pero volvamos a 1932. En una conferencia pronunciada en esa
fecha con el título de, Historia y Psicología, Horkheimer desarrolla
las bases ~~ lo que sera el aporte del nivel psicológico de análisis a la
comprenS1on _de la cu!tura y fa evolución humana (Horkheimer, M.
1974). Para el, el conJu.nt~ ~e las operaciones históricas de los grupos humanos y de los md1V1duos, aun cuando determinado por el
P.roce,8? económico, sólo puede entenderse cuando se expliquen
c1entificamente las ex.teri~~aci?n~s de la vida,de los individuos que
dependen. d~ su consbtuc1on ps1qu1ca. La accion social puede surgir
del conoc1D11ento de lo real pero, cuando más lo contradice y menos
parece surgir de él, más necesario se hace encontrar las fuerzas irracionales que en el nivel psicológico determinan al hombre de una
manera restrictiva. Toda forma de organización humana histórica~ente dada depende de .~actores psicológicos que la hacen pervivir e
1D1pulsan su transfonnac1on. Pero hay que formular una advertencia:
esto no significa que exista una psicología de las masas, colectiva sino que toda psicología social tendrá como fundamento la psique' individual.
Pero para que la psicología pueda aportar a la comprensión de
los procesos históricos y económicos, es necesario revisar la misma concepción del hombre que se propone como postulado teórico:
?l hombre no se encuentra organizado de manera tal que todos sus
impulsos originarios están ligados a la obtención de placer por elementos materiales o tangibles. Aunque no totalmente desarrollada
hay aquí un anticipo sobre una teoría de la participación del orde~

J. M. Infante: La wciedad repre,iva en la Teoría Crítica

17

simbólico en la producción del hombre mimi.o y de _su ~da material.
Citando a Freud inespecíficamente, establece que 81 algun aporte ha
de hacer la psicología, éste debe centrarse en la posibilidad de.explicar cómo la satisfacción de necesidades puede responder a realidades
psíquicas antes que a las burdamente materiales. Por cierto que, además, si se quiere saber qué son, no debe nunca cree~se en lo que l?s
seres humanos piensan. de sí mismos; ~r ello, e~ umverso d~ ~a historia de~e superar la historiografía: solo a parbr de _una c~itJca
la conciencia existencial es posible construir una ps1colog1a social
que pueda prestar servicio a las otras ciencias sociales.

?e

En sus orígenes\ había dos ideas fundamentales en la, c?~cepción de la teoría crítica: 1) que la sociedad era cada vez mas mJusta
y que en el proceso de consolidación del nazis?1o las ~rsonas sufrían innecesariamente estado de cosas al que solo pod1a poner fin
la revolución; y 2) qu¡ solamente una sociedad ~ejor po~ía posibilitar a los seres humanos en particular un pensamiento meJor y por lo
tanto una evolución mejor de su propia condición, ya que una sociedad mala no puede no establecer formas coactivas y restrictivas para
el pensamiento.
Luego del año decisivo de 1933, las condiciones de producción
intelectual de la teoría crítica variaron considerablemente. Pero, a
pesar de ello, la vitalidad para el trabajo intelectual y la constante
preocupación por las condiciones en que se prod?ce el desarrollo
humano y las fuerzas que lo impulsan, se mantuVJeron constantes.
La definitiva consolidación del nazismo, la obligada emigración,
la guerra incidieron en las reflexiones posteriores. En el exilio en
EEUU, ~ paso al que nunca se pudi~ron adaptar, en especial T.
Adorno1 los miembros de la escuela de Frankfurt insistieron en el
análisis de las condiciones que determinan la personalidad autoritaria de nuestro tiempo. Y a este tema se le dedicarán una serie de
trabajos en los que se combinarán la reflexión téorica con la investigación empírica más ortodoxa (Adorno, T. W., y otros: 1965).
"La obra fue realizada de manera colectiva y con el apoyo de dos
instituciones: el Instituto de Investigaciones Sociales de Frañkfurt
y el Instituto para el Estudio de la Opinión Pública de Berkeley. Entre las ideas centrales de la investigación se encontraba la comprensión de que las necesidades fundamentales de un individu~ y su id~logía formaban una estructura, es decir. que era un estudio que vm-

�18

Bricolage

culaba procesos sociales y los que habitualmente se llaman procesos
de personalidad. Quizá el cuestionamiento más importante que podrí8'?1os fonnularle hoy -1987, casi cuarenta afios después- es que
partían de un postulado discutible, el de que "las convicciones políticas, económicas y sociales de un individuo conforman a menudo
una pauta amplia y coherente"; para mí es hoy evidente que salvo
que excluyamos del significado de coherencia su contenido lógico
y hablemos de coherencia en un sentido psico-lógico, es muy difícil que este fenómeno se presente de manera asidua. (Hay que aclarar que el texto proyocó una enonne cantidad de críticas y comentaios, algunos no muy Lenevolentes, que fueron recopilados por
Marie Jahoda en una publicación nunca traducida al español.) A
pesar de esto, ya en el mismo prólogo advertían sobre las contradicciones posibles entre las fuerzas componentes. de un sistema de
personalidad, en el que las necesidades, variables y diferentes de un
individuo a otro y aun en el mismo individuo, podrían presentar diversos grados de conflicto.

I

. , ~a _obra_ es extensísima (so~ casi 1000 páginas), por lo que es
dificil smtetizar en pocas cuartillas todo lo que contiene, y en razón de ello me limitaré a lo que considero más sobresaliente. La personalidad autoritaria es, en breve, un complejo sistema de síndromes
definidos por una serie de variables cuya interrelación es la que produce, en determinadas circunstancias, un tipo particular. Entre esos
rasgos tenemos: una adhesión acrítica a valores convencionales identificados con un agente externo, cualquiera sea el signo ideológico de
este agente (es por esto que podemos encontrar estos individuos tanto en regímenes de extrema "derecha" como de extrema "izquierda'); una surnisividad autoritaria por la cual los aspectos "malos" e
indeseables de las figuras de autoridad son proyectados externamente, ha~i~ el_ exogrupo, de maneta tal que los líderes del propio
grupo ~o.ngmanamente los padres) son siempre figuras intocables
y los dingentes de otros grupos son siempre ambiciosos, dictatoriales, egoístas, etc., mecanismo bastante común en la mayoría de los
debates políticos, sustanciales de nuestra época, lo cual demuestra
hasta qué punto los individuos autoritarios se han infiltrado en los
sistemas políticos contemporáneos; una marcada agresividad autoritaria, co~si~tente en d~~argar en los 'individuos del exogrupo, de
manera sadica, la agreS1on resultante de las restricciones a las que
se siente sometido (no debe confundirse este proceso con el habitual
de la bÚ!queda de lo que se ha dado en llamar "chivo emisario", ya
que en el caso de la agresión autoritaria, el individuo está respondien-

J. M. Infante: La sociedad represiva en la Teoría Crítica

19

do a sus propias necesidades intem~ y no_ a 1~ ~onfusión intelec~al
que deriva en la búsqueda del "chico emlSélr,10 ); una eno~e dificultad para aceptar sus sentimientos, fantasias, ~ especulaciones y
en contrapartida, buscar regirse por estados Í1S1cos concretos, ,íacilmente observables (¿cuántos "conductistas" salen de aqu_i?);
fuertes creencias -que son tomadas co~o _r~ales- ~n la deternunación sobrenatural del destino humano mdiv1dual, vinculado con_ la
permanente asociación delirante ?e aconte,cimie,nto~ que, en p~cipio, tto tienen ninguna vinculacion entres~ ,en tennmos _del conocimiento científico ( esto se manifiesta tamb1en en el habitual man~jo contemporáneo de la pseudociencia, q~e ~, constan~em~nte_ ~stimulado por los medios masivos de comumc~c1on); una mc~mac1on a
pensar en categorías rígidas, catalogando s1e1?~re la realidad -social cultural material- en dos grupos antagomcos claramente definidos· corr;lativamente con esto, una exageración de ciertos atributos ~n especial la fuerza y l':i dureza en las relaciones sociales q?e
impli;an negociación; preocupación permanente p~~ las categonas
sociopolíticas de dominio-sumisión y fortaleza-deb~1dad, como una
manifestación exagerada de los atributos convencionales de la estructura yoica; rasgos marcados de hostilidad y ci~smo, expresados
por una profunda desvalorización y fonnas calummo~s acerca de la
humanidad en su conjunto Qo que no debe confundnse con elabo.
· ·
' ti'cas, Ya que hay siempre profundos
senraciones
pesim1stas
o escep
. .
timientos agresivos en juego); una marcada proyechVI_dad, ~or la
cual se busca pennanentemente, en forma generalmente mconciente,
atribuir los propios impulsos reprimidos a otras p~rsonas, a las cuales
se les hace recaer la culpa inadmisible en uno mismo, lo que d~nota
cierta debilidad de la estructura yoica para desempeñar las acciones
que le corresponden; y por último, un ambivalente desempeño fren~e
al sexo y lo sexual, que consiste e~ h~hlar per~ancnt?mente de el
-no poder dejarlo a un lado o prescmdrr- y al nusm~ tiemp~ expresar en forma continua juicios morales y condenatar1~s, mo:.tar una
exagerada preocupación por los hechos sexuales, atribuyendo a los
demás orgías y todo tipo de fantasías, mientras _que se pro~ueve una
rígida moral sexual par~ ~í (y a todo~ l~~ demas que se deJen). Esta
expresión llega a su maxima contradicc1on cuando se colo~~ e~ el
líder &lt;lel endogrupo las hazañas sexuales que no pueden m Siquiera
admitirse como posibilidad para sí mismos.
Quede claro que los individuos autori_tarios, au_n to&lt;losjuntos, no
forman una sociedad autoritaria o represiva: su misma estructura ~e
personalidad los hace elementos disponibles para aceptar cualquier

�20

Bricolage

tipo de liderazgo, aun el democrático, pero su presencia en un sistema P?lítico autoritario reforzará las tendencias autoritarias de éste y
llevara, en casos extremos, a las diversas fonnas de fascismo. Lo que
no pudo explicarse en el estudio y que aún queda como incógnita
para una psicología social, es el análisis causal de las condiciones determinantes. Aparte -o más allá de- las consideraciones sobre la
eco?o~í_a del aparato psíquico, ¿qué otros factores pueden llevar a
un mdmduo a desarrolar- estos rasgos? Si bien podemos encontrar
una explicación en la acentuación del sadomasoquismo, todavía no
podemos expresar una clara detenninación correspondiente en factor~s sociales, aunque sepamos claramente que esta explicación debera buscarse por el ladu de la organización anal-sádica en las etapas
del desarrollo psicosexual y la correspondiente constelación familiar. Esto explica también, me parece, la distinta respuesta social y
cultural al autoritarismo y a la guerra en Alemania e Italia. Será mediante_ la interpretación sociocultural de la resolución del complejo
de Edipo que podremos explicar esta cadena de sumisiones, pero
parece que para los autores de La personalidad autoritaria este cierre
teórico no podía todavía efectuarse.

I

Para Horkheimer, el estado autoritario es una consecuencia del
desarrollo humano y de las tendencias t&gt;ligárquicas que a su vez son
el resultado de la organización de la producción en la sociedad actual.
Y dicha ten~~nci~, se agudizará con el cada vez mayor énfasis otorgado.ª la plamfi:ac10~, acompailad~ de la escasez de lo necesario (inclmdo el trahaJo m1SIJ10), que hara que los dirigentes en todas las cúpulas utilicen (y ~guirán utilizando) este fenómeno para aislar a grupos de todos los tipos unos de otros con el objetivo de reproducir su
función dirigente (Horkheimer, M. 1976). En otras palabras: el desempleo y la insuficiencia del salario real para satisfacer las necesidades, unidos al temor de los dirigentes por la imprevisión o mejor
aún, a su necesidad de prever ordenadamente el futuro llev~ a una
organización donde los sectores dirigentes se separan más de sus
sub?rdinados y deciden en acuerdos de cúpula por las necesidades
de esto~. E~te estado de cosas está favorecido por la escasa difusión de
la conc1enc1a de~ poder o sea la incapacidad, por parte de los individuos, de determmar el poder en su propia sociedad. Esta conciencia
e~ un :onjunto de cualidades subjetivas que pueden ser favorecidas,
?1fundidas y fomentadas, tales como un pensamiento que tienda a la
independencia, la expresión de las fantasías en el plano de lo social
la posib~idad d~ identificarse con los demás (piénsese un poco cóm~
los med10s maSJvos de comunicación manejan hoy las noticias y la

J. M. Infante: La wciedad repre,iva en la Teoría Crítica

21

escasa posibilidad de que esto ocurra), la exp.resión de diversas I?ª·
neras y formas del deseo por una sociedad correcta. Pero en la medida
en que estas acciones, que por naturaleza entran en contlic!o ~?n el
poder, deberían ser desarrolladas por el poder, la con,trad1cc1on se
hace insoluble a menos que entendamos que el poder solo puede ser
mejor cuando él quiere serlo y se propone ese deber ser.
En la sociedad de la comunicación masiva las cosas se agravan
por la dificultad para un individuo cualquiera de tener una visión
global de la política. Y para solucionar ello Horkheimer propone una
utopía que, por muy diversas razones, no analizaré aquí: 1~ ,nec~sidad de dar mayor preeminencia a los ed~cadores y la ed~cac1on si es
que queremos corregir lo que de corregible tenga la sociedad actual.
Sin perjuicio de volver en otra ocasión al tema, me parece claro que
~das las tendencias de la sociedad actual (del primero hasta el "quinto" mundo) van exactamente en el sentido contrario. En cuanto a las
características psicosociales de los individuos que favorecen las tendencias autoritarias del estado moderno, Horkheimer reitera los rasgos construidos por Adorno y qué ya hemos analizado.
De todos los frankfurtiano&amp;, es Herbert Marcuse el que desarrollará más profundamente la concepción de sociedad represiva. Marcuse había nacido en Berlín en 1898 y luego de estudiar en Berlín y
Friburgo, donde recibió las influencias de Husserl y Hei,dc~er y se
doctoró en 1923, llegó a Instituto de Frankfurt, como el mismo lo
confesara, por casualidad, hacia 1932. Hay tres cosas que a Marcuse
le interesan de manera particular en su paso por el Instituto: el debate acerca del marxismo y de la teoría marxiana, que en la concepción marcusiana había mantenido una considerable y valiosa independencia; el análisis de la situación política mundial y en particular
de la alemana, que les había hecho prever el ascenso de Hitler al poder y su permanencia en él porun tiempo prolongado e indefinido y
el psicoanálisis, con el que Marcuse había tenido algunos_ co~tactos,
pero que será recién a su ingreso al Instituto cuando realizara un estudio sistemático del pensamiento de Freud (Habermas, J. y otros:

1980).
El Instituto se trasladará a EEUU luego de los acontecimientos
de 1933 y con ellos Marcuse, quien llega a Nueva York en 1934.
Posteriormente, pasada la guerra, profesará en Columbia y Harvard
y se quedará en EEUU, al contrario de Adorno y Horkheimer,
quienes se regresarían a Alemania en el 1949 y 1950. Además de las

�22

Bricolage

J. M. fnfonll': Lo ,ocieclad rl'prrsivo rn In Teoría Crítiro

.
.
esta realidad la que, en un mundo sociohi,,.tórj.~o específico, d~rá forya mencionadas, hay otras constantes en el pensamiento de los treíl
.
'd
s impulsos )' a la expres1on de su~ nere"1dade1&gt;.
1a desapanc1on
· ·' de Ia íam il'1a como mstituc1on
· · ., de control en la soc1111
,.1 ma ) contem o a Io
·
dad contemporánea (o capitalismo tardío); la necesidad de una dio
E
alºd d estará exprez,;ada hi:-tóricamente por institucionr_s
tadura educativa que corregiría, en el interior de la democracia, 1~
s~n re re' ª enr·á sea,in los casos, dr diferentes modos de dom_ 1·
ºal
.
. d
anif
. , concre...., y qu
, '",
males de1 contro1 soc1 ; 1a importancia eI arte como m estac10
. , . 1 formai. de represión i;erán diferentes segun que 1a so~ieactiva de la subversión de la experiencia; la concepción del desenJ :;:~•~n. as na organización de la producción donde todos trabaJcn
pleo como e~ principal ~ ~-ejor elemen~o d~sciplinante de la soci~da~ e e:n!a ~lla donde el trabajo ~a· obligatorio ~~lo pa~a cier~os ~actual; la critica al pos1tiV1smo y su c1enti6c1dad como garantia de qu . •~-qub', en una sociedad donde la producc1on soctal ei;te orienpos, _.. 1en,
.
d •
'
verdad. Pero es en el caso de la sociedad represiva donde, como y tada a la ganancia O a la satisfacción de nece:-ida_d~s; Y a ema,s, segun
lo mencioné, el pensamiento de Marcuse alcanza un· vuelo propio • la detenninación de las necesidades sea un CJerc1c1O de l_a razon (aun: que ésta en sí misma sea represiva) o donde et-las nect'1-1dade~ sean la
Para Marcuse la sociedad opulenta, la sociedad del capitalism~ expresión de modelos culturales impuestos. Lamentablemente, las
tardío, es una sociedad enfenna, a pesar de las apariencias: una so.
ndiciones histórica,; de desarrollo de nue,-tra sociedad ac~1al haren
e!edad e~~erma es aque~a qu~ impide, dad~ la _est~ctura de sus rela ~:e la instituciones expandan su sistema rcpre~i~o m.Íp alla. ~el ~onc10nes b8Slcas y el func1onam1ento de sus mstituc1ones, una adecua-¡ trol de los instintos y extiendan controle,- ad1c1onaltii; ~¡ut superan
da utilización de_ todo~ ,sus recursos -materiales e intelectuales-:- e? los requisito~ indii;pensables p~a man~cncr a la humamda'.l en una
el desarrollo, satii;facc1on y placer de todos y cada uno de los md1- asociación más O menos civilizada. Ejemplo de e,-tc pro&lt;cs~, qur
viduos que la integran. (Marcuse, H. 1971). Y cuanto mayor sea 1~ MarcuS(' denomina repre.~ión excPdente. !-On las morme!- ~-a~t1da_clt·~
discrepancia o diferencia entt:e las condiciones humanas de existen- de energía que hay que disponer para mantener forma~ )Crar4uic:a.,
ci~ real~s y las poten_c_iales ~ disponibles para ciertos grupos- la, de trabajo no derivadas de la _or~an~ación ra~ional &lt;~e t•¡..lt'; ~-1 c_rr.e:ugenc1as de la repre¡;1on seran mayores.
ciente control público sobre las acciones partirularc,- de_ lo_~ mdtviduos, incluyendo todas las relaciones :,;ociales: el m_antenmue,nt? de
Marcuse constata que la idea freudiana según la cual la civili- fonnas patriarcales de organización familiar; las vanadai; Y mult_,plr_s
zación está basada en la permanente represión de los instintos ha
expresiones de represión al cuerpo, desde la moda hasta los f'Jt•rcisido dejada a un lado una y otra vez en la teoría social y, para la
cios físic08.
ética y la teoría política contemporánea, el cuestionamiento de:
Freud ~obre los beneficios y la valoración de los padecimientos que
[,ta rrpre1,iÓn tiene un doble origen: en el individuo (on~o11cnéla cultura ha impuesto a los individuos nunca se ha contestado ni tica) ~ en la cultura (filogenética). En te punto Mar~usc
(as
profundizado. Sin embargo, la cultura es el resultado del metódico ideas frcudianas: las represiones de la primera infanc~a. :- ipo iny continuo ejercirio de la reprel-iÓn 4ue lleva a los hombres a servir , cluido) v el paso de la horda original hasta el estado r1Vil1zado. Este
y desarrollar actividades que son consideradas socialmente útiles en segundo' 1asp&lt;·cto involucra una d'1i;cus1on
· · mas
• pr ofunda
y no lo. ana.
una sociedad concreta. La idea de una i-ocicdad represiva es que todo !izaré en e,-ta ocai.ión, pero ~ ob\.'io que -~mb&lt;&gt;í'i mvelei- m~twnen
sistema social despliega una t-erie de procesos concientes y muchas una elevada correlación: siempre, la repres1on de afuera h~ Sido sosveres inconciente:;, externo,- o internos al individuo, de restricción,.
teru'da por ta represa·0' n d=de
"" adrntro: toda lucha por
, dla libertad
• d' 'd :,e
contención y supresión del placer, cualquiera que sea la forma en
. d1ºv1'duo como la propia represion t•1 m ,v11 uo
reproducc en cada m
éste es lmscado por los individuos. ('1arcuse, H. 1968).
reprimido por el cual introyecta al dominador .. Por ello, la ~u tura
se ha hrcho como lucha y opresión rontra la hhfrtad Y l_a hht•rtad
No obstante, en la medida en que la historia del hombre es la
'lo podra' recuper....
~~"'
no determmc al por!-&lt;&gt;
..., el día en que el pa;;ado
·
historia de su represión, la po~ibiJidad de una sociedad no represiva
venir.
es una utopía de difícil realización. Porque esa historia detennina al
individuo y lo lleva desde el camino de satisfacción del principio del
,\ pesar de todo, es posible pensar en la supfración cualilativa
placer a la transformación y ubicación en , 1 principio de realidad. Es

e.

I

23

;~~e

�24

J. M. Infante: Lo ,ocitdod represfoo en lo Ttorío Crítico

Brico/ast

25

de la sociedad existente y Marcuse vio esa posibilidad en la consee11 FREUD S . 1933 Nuevas conferencias de introducción al psicoanálisis'. 32a: An~stia y vida pulsional, en FREUD, S. 1976 Obras
ción de una i.ociedad donde el reino de la libertad coincida con
completas, XXII, Buenos Aires: Amorrortu. 75-103.
reino de la nccei.idad y donde la sociedad será, ya no un conjunll
de relaciones determinado por las relaciones de poder y domina HABERMAS, J. (y otros): 1980, Herbert Marcuse, Barcelona: Gedición, sino un conjunto de cualidades estético~róticas (Marcuse, ..
sa.
1969).

4

Pero ese será, precisamente, el fin de la utopía.·

HORKHEIMER, M.: 1976, Sociedad en transición: estudios de fi/osofi'a social, Barcelona: Península.
HORKHEIMER, M.: 1974, Teori'a cri'tica, Buenos Aires: Amorrortu.
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coanalítico, en FREUO, S. 1976 Obras completas, XIV, Buenos
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Obras completas, XXI, Buenos Aires: Amorrortu, 1-55.
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Obras completas, XXI, Buenos Aires: Amorrortu, 5 7-140.

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Moyo de 1987.

�More Sagnol: La iociología e I S',nmel ;· Durkheim

EL ESTATUS DE LA SOCIOLOGIA EN SIMMEL
Y DURKHEIM

m,;s de una discusión de ~ta n11.tualeza, r.la..ificamlo las posiciones;
en p'articular, las . ~ferentcF al p·obte:na del .;status de la sociología.

l.

MARC SAGNOL
En el transcurso de 1890, Georg Simmel y Emile Durkheim (ambos
nacidos en 1858) publican sus primeras obras de sociología y aparecen como dos figuras imp9rtantes a nivel internacional de esta disciplina que apenas se iniciaba. Ambos surgen de tradiciones diferentes
y, sin embargo, cada quien a su manera, quiere ser el fundado de una
ciencia nueva y tienen sin duda más puntos de convergencia de los que
generalmente se reconoce. A pesar de ~t.as condiciones propicias, no
hub~ mas que una colaboración efímera entre los dos (en 1897-98),
seguida de una polémica pública en 1900, que dio término a un diálogo que pudo ser muy fructífero. A partir de esta fecha, la sociología francesa y la sociología alemana se desenvuelven en sus propios
caminos nacionales: rumbos que no han dejado desde entonces. En
un periodo más recirnte, debido a la actual tendencia a la internacionalización de los problemas y al aumento del interés por la historia
de las ciencias sociales, vinculada posiblemente a una "crisis intelectual,. (Chamboredon, 1984, p. 461) por la que atraviesa la disciplina, un redescubrimiento paralelo de Durkheim y de Simmel se está
dando, incitando así a la reevaluación de su rol como fundadores de
la sociología. En este contexto, nos parece apropiado proceder a un
análisis comparado de Simmel y de Durkheim, que someterá a la
crítica las estrategias de fundación de estos dos padres de la sociología. El presente artículo se propone no tanto discutir de manera
profunda estas dos formas de aproximarse en más de alguno de sus
puntos de divergencia sino ofrecer las bases, al menos así lo espera-

27

La sociología como "intesis de los Gei:;teswisse'lschaften

La primera obra publicada por Sim.nel es su libro sobre la diferenciación social (Uber Soziale foffere,,z;erur115, 1890), parciwmente traducido al francés en 1894. Las dudas de Simmel ,30br-: el estatus de esta
nueva ciencia llamada sociología se manifiestan en, el subtítulos que
le da a su obra: ''lnvcstt,~a;:iones socioiogicas y psicológicas•~ Este libro contiene ci:ico estudios sociológicos precedic!os de un capítulo
metodológico intitulado "Zur Erkenntnistheorie der Sozialwissenschaft" ("Sobre la teo..·ía ~el conocimiento en la ciencia social').
Los cinco estudios sociológicos tratan suceeivw1ente de la "responsabilidad colectiva", de "!a extensión del ;:;r.1.-0 y el desarrollo
de la individualidad", del "nivel social", del "entrecruzamiento de
los círculos sociales" y de "la diferr.nciación y el principio del ahorro de enr.rgía ".1 El capítuio metodoiógiccr colocado a la cabeza de
este compendio, constituye el prµner esbozo de definición y de delimitación de la sociología hecho por Simmel. Este primer intento es,
desde cierto ángulo, un poco sorprendente:
"La sociología es una ciencia ecléctic¡¡ en la medida en que sus
materiales están contituidos por los productos de otras ciencias.
Ella utiliza de los resultados de la invt:.•tigación histórica, de la
antropología, de la estadística, de la psicología, como productos
semi-acabados; no toma como objeto inmediato el material de
primera mano en el que trabajan las otras ciencias, pero, en tanto que ciencia df. segunco grado por llamarla de alguna forma,
crea nuevas síntesis a pa, tir de lo qL,e pc 1·a las ,&gt;tras ciencias ya
ei! ana síntesis. En su ~sta&lt;lo actual, la sociología no hace más
que ofrecer un nuevo punto d~ vista sobre datos. ya conocidos"

(p. 2).
En estos términos, la sociología parecer ser para Simmel una especie de ciencia de las ciencias, la ciencia de lo universal partiendo de
las ciencias particulares que vienen a ser las otras ciencias sociales y
humanas. En elJa está el reemplazar, dentro de un nuevo marco de
las Geisteswissenschaften, el trabajo que en el pasado hacía la íilosofía como ciencia de ciencias trabajando principalmente con la ayuda

�28

Bricolage

Marc Sagnol: La ,ociología en Simme/ y Durkhei,:.

!

de las ciencias ísicas y natural~. En esta acepción, la sociología m,
e~ o~a co~ mas que la filosof1a de las ciencias sociales. Es una ciencia ?m ?,bJeto, es ~ura construcción teórica, síntesis, método de inyest1gac1on. Inclusive cuando Simrnel, en sus esbozos posteriores
mtent:ira definir la sociología corno ciencia autónoma, nunca aban:
donara to~~-ente es~ p~era definición. Todavía en 1908 y en
1917, defmua la soc10log1a como "método de¡,,º G · t
·
cha/ten~• :
"" e1J esw1Jsen,Ese primer texto de Simmel sobre la ciencia social es en más de
un aspecto, un rec~noc_imiento de impotencia. En el estado de avan,.
ce de esta nueva c1enc1a que es la sociología no es posible es e
una respuesta ~efinitiva e indiscutible a cuestiones tan fundam:n:
les ~orno: ¿Que es un individuo? ¿Qué es una sociedad? etc., al con•
trano, es necesario "contentarse con una delimitación aproximada
de_ su. campo". Las_ primeras tentativas de definición de la sociología
comcid~n co~ la. ~usque_da ,d~ una delimitación del dominio cubierto
por_ 1~ mvestig~c1on _soc10logica. Haciendo esto y después de haber
definido la ~c1olo_gia como una ciencia sintética, como síntesis de
las otras_ ~~1-steswissens~hoft~n, Simmel parece estar en espera de
ot~a def1DJc10~. La_ soc10log1a tendría un campo de investigación.
~1as tarde va mclus1ve a hablar de objc;to, pero sin ser capaz de deSJgnarlo con precisión (p. 8).

;

Du~ando sobre la definición del objeto de la _sociología, Simmel
~.s c~nc1e~!e, desde ~e momento, de que no es posible tomar a Ja
sociedad como obJeto, que es necesario disolver este todo en sus
componentes, lo que no significa que bastaría conocer a los individuos de.la sociedad para llegar a conocerla: "El concepto de sociedad no tiene un ~n_t}do más. que cuando se le establece de alguna
m,a~era como opos1c1on a la simple suma de individuos", dice en la
pagma l_O, pero_ no lle~a a af~ar como Durkheim que la sociedad es
una_ reaJ_1~d su, generis; para el, la sociedad es una síntesis -que se
realiza urucamente en el pensamiento- del conjunto de los individuos que son los que tienen realidad efectiva.
Así, mientras que Durkheim estudiará los hechos sociales "como
co~s ", "exteriores.ª las conciencias individuales", Simmel hace de la
sociedad un todo_ smtético que no existe más que en el espíritu. Simmel se esforzara en analizar, en disolver este todo sintético en cada
un? de sus componentt·s, y encontrará que "el alma dr la sociedad
reside en la suma de las interacciones (Wrchselwirkungen) entre sus

1

1

29

participantes" (p. 13). Mientras que Durkh~im se interesa en el hecho social como objeto estático, en su forma mas cristalizada, que se
impone desde el exterior al individuo, Simmel investiga los procesos
dinámicos que hacen que una sociedad se convierta en sociedad, busca descubrir "en todo objeto el proceso histórico de su devenir", estudiar el nacimiento de una sociedad desde un punto de vista no tanto histórico sino lógico, interno, sincrónico, esclareciendo el proceso
de auto-producción cotidiana de lasociedad. Ahora bien, este proceso no puede ser estudiado más que a partir del estudio de las diferentes interacciones o acciones recíprocas.
"Ahí en donde una reunión tiene lugar, cuyas fonnas persisten
aunque Rus rbiemhros se vayan u otros nuevos lleguen; ahí en
donde una posesión común exterior exista y cuya adquisición y
uso no sea asunto de un solo individuo;(...) ahí en donde el derecho, la costumbre, el, comercio ha constituido formas a las
cuales cada persona debe someterse y a las cuales se somete el
que entra en relación directa con los otros -ahí, en todos e808
lugares, hay sociedad, ahí la interacción se cristaliza en un cuerpo que la distingue como interacción social de esas otras interacciones que desaparecen con los sujetos que las ejecutan y con
su comportamiento instantáneo" (p. 16).
Con esta definición, estamos próximos al "hecho social" de
Durkheim, aunque el vocabulario utilizado sea tan diferente. Las
interacciones que toman una forma objetivada, cristalizada, que se
convierten en una creación (Gebilde) del hombre y se perpetúan,
conducen directamente los fenómenos sociales que, según Durkheim,
''consisten en maneras de actuar, de pensar y de sentir, exteriores al
individuo, que están dotados de un poder de coerción en virtud del
cual se le imponen".2 Sin embargo, el lugar en donde Durkheim
estará mas próximo de Simmel, es en el que se hace la distinción entré sociedad y suma de individuos, el fenómeno de asociación (término que Durkheim emplea en su sentido activo, dinámico), a la
manera de la asociación de moléculas que producen la vida:
''En virtud de este principio, la sociedad no es una suma _de individuos sino el sistema fonnado por su asociación que representa una realidad específica con sus propias características". 3
Lo que entiende Durkheim por asociación es prácticamente
equivalente a lo que Simmel entiende por Wechselwirkung (inter-

�30

Brico/a((e

More St:wnol: La ,ociología en Simmel y Durkheim

acción) o la VPrgese/Ltrhaftung (socialización)'. Cuando Durkheim
2. La eociología como ciencia ~utónoma
traduce _en 1~9i el artículo de Simmel "Cómo las forma.~ sociales
se manhrnen ', elif:e el térmi~o ~?ciación para designar VergesellEl capítulo sobre la teoría del conocimiento de la ciencia social en
chajtung. En ~s-~ epoca, las mtu1c1ones de Simmel y de Durkheim
la Diferenciación Social contenía una paradoja: Simmel inicia de~bre la espec1f1c1dad _de lo social son bantante próximas todavía.
finiendo la sociología como una "ciencia ecléctica'', hecha de los
,~mbos ,·en que la sociedad es mucho más que la suma de sus indiresultados
de las otras ciencias, síntesis de las Geisteswissenschaften,
\.1duos, que hay ~na especificidad de lo social que reside en el hepara
luego
ir, a través de una tentativa de definición de la sociedad,
~-~º de q~~ 1.?s miembros del cuerpo social "se asocian" y entran en
en
la
búsqueda
de un objeto para la sociología. En !IU artículo de
mteracc,~n . Ambos ven que estos fenómenos de asociación pro1894
~obre
"El
problema de la sociología", aparecido casi simultáducen realidades sociales a las cuales el individuo debe someterse
neamente
en
Alemania
y en traducción francesa en la Revue de
per~ cada un~ tiene una manera diferente de aproximarse al mism~
Jfetaphy&amp;ique
et
de
Jforale,
Simmel sacará las lecciones de esta confenomcno:_ m_1e_ntras (!UC ~immel examina las formas de interacción
tradicción
y
negará
su
primera
concepción, que hacía de la i;ociolo"~~re los .mdw1d~os, la gencsis de estas formaciones que hacen eJ
1
gía un puro método, para proponer otra, la sociología como ciencia
tc1 do s~1al Y se imponen a 106 individuos, la manera como "las formas sociales se mantienen" y "hacen funcionar, para perseverar en • específica autónoma poseedora de su propio objeto.
4
su ser, formaa específicas ", la manera como el individuo está obliSimmel comienza por mostrar la importancia que han tomado
gado a "diferenciar~" ~ara socializarse aún más, Durkheim examina
los aspertos sociales y colectivos en los procesos históricos y cons(~ menos _du_rante_la pnmera fase de su producción) los hechos sotata que las explicaciones sociológicas se extienden a todas las cienciales ~on~tu1dos, mdep&lt;&gt;ndientemente de su génesis, una vez que se
han cr1stal12ado v se han convertido en "c~as" "'
.
·
·
·
cias
humanas: ''La ciencia del hombre se ha convertido en una cien;,o ('~ m ~•quiera
cia
de
la sociedad humana".6 Pero, añad&amp;, ''si esta tendencia del coe,.te lrrm•~o de "coi;a" lo que distingue la sociología de Durkheim
nocimiento es tan general y p~netra por todos lados, significa que
de la dt: Sunmel, pue;~to que en tod~ la Filo~of(a del dinero Simmel
puede
servir de principio regulador para todas las Geisteswissenschafdcmuestr_a hasta ~e punto las relaciones sociales se "cosifican''
ten, pero no podrá fundar una ciencia específica autónoma en medio
(~·ersa~hl1r.hen) deb1~0 a la introducción de intermediarios (el func1onano, la burocracia) encargados de administrar las relaciones ende ellas, poseedora de una posición propia''.
tr~ las per~onas (col~c.ta de impuestos, etc.). ~immel presenta la venlaJa drl mctodo gcncllco, Durkheim la del examen científico del re"Si la sociología debía realmente, como se le pide, abrazar el
conjunto de los procesos que tienen lugar en la sociedad y prosult~&lt;l_o, esta cons~ficación de los hechos sociales. Para Durkheim,
ceder a la conversión del acontecer singular en el social, no sería
la d1vts1on ?el ~rabaJo ticn~ u~ caráct~r moral puesto que permite
tom~.r con~1enc1a de la sohdandad social; para Simmel, la diferenmás que un nombre global para la totalidad de las ciencias del
cia~~on so_c1al, qu_e tení~ un cierto caráctrr ético (sittlich) en Uber
espíritu. Y en consecuencia, abriría la puerta a las generalizacioSo.. iale ~ifferenz1erung, conduce cada vez más a la reificación de
nes más vacías y a las abstracciones que fueron fatales para la
las rclac1onch sociales y tomará por esta razón una tonalidad "tr' ·.
filosofía" (p. 41; p. 164).
. de Ia F·1/0.tof(a del Di11ero y sobre todo en l,\1S últimos
agi
ra " (a partir
Simmel renuncia por tanto de manera manifiesta a i;u conceptext~s llobr~ 1~ tragedia de la cultura). Ahora bien, si la lectura de
ción de la sociología como "ciencia eclértica", que no ¡;ería más que
~a ~verenciac1ón Social nos ha mostrado que los autores poseían
otra manera de nombrar lo mismo que las otras ciencias sociales ya
mtu1r1one:. comunes aunque _e,laboradas a partir de abordajes difehan !'~ludiado. En esta acepción, la sociología sería, como lo hemos
r~ntes'. \eremos que la evoluc10n de t-u pen.,amiento los conducirá a
d.ll'el·t:tones opuestas.
visto, una especie de filosofía de las ciencias sociales y no tendría el
estatus de ciencia que parte de la inducción. Así, srría "un método
de conocimiento, un principio heurístico, que puede fecundar una
infinidad de diferentes dominios del saber, sin poder construir uno
solo por ella misma" (p. 42; p. 164). Ahora bien, la ~ociología nó
,

•

?e

,

31

,

v;¡,

�32

Bricolage

Marc Sognol: La sociología en Simmel y Durkheim

33

quiere ser un simple principio heurístico sino que quiere ser una Gebilde constituidos por la sociedad humana, es decir las creaciones,
ciencia.
intelectuales desde luego, pero concretas,' objetivas, cristalizadas,
constituidas en asociaciones de hombres, toma ahora un objeto muEn su artículo de 1897 escrito especialmente para la Année cho más abstracto Qas formas de la socialización) y Simme~ ,con!ía ~
S?ciologiq_ue {Y, traducido conjun~ente por Bougle y Durkheim), sociólogo la tarea, extremadamente delicada de la abstracc1on c1entJSunmel reiterara esta argumentacion:
fica. No es la menor de las paradojas del autor ésta de intentar emancipar a la sociología de la filosofía y de fundarla. como ~iencia al
"Durante mucho ti~mpo, pareció que la palabra sociología te- tiempo que da un~ definición· de ta sociología y del trabaJo del sonía una virtud mágica (. , .) Es que se pretendía que la sociolo- ciólo_go que sólo podtía realizarlo bien un filósofo: ·
g_ía ~enía por objeto todo lo que pasaba en la sociedad; por conS1gu1ente, todo lo que no era de orden físico parecía ser asunto
"Desde la reunión efímera de gentes que van a pasearse juntas
de ella. Pero esto P-s un error que se observa por sí solo, puesto
hasta la unidad íntima de una familia o de una cofradía de la
Edad Media , se observan los tipos y los grados de socialización.
que se trata de un contra-sentido como el de reunir tod06 los
Las causas ~ los objetivos particulares, sin los cuales evidenteobjetos de estudio que ya estudiaba la economía política y la
mente no hay socialización, constituyen, por decir así, el cuerhistoria de la civilización, la filosofía y la política la estadística
po, el material del p~o~eso social; el ~fecto d_e estas causas, _la
y la demografía, en una especie de mezclá a la ciue se le pegó
búsqueda de estos obJebvos traen cons1go precJSamente la so~1aesta etiqueta de sociología. Ahí se ganó un nombre nuevo pero
lización de los individuos actores (Trager) del proceso social;
no un conocimiento nuevo!' 7•
ésta es la forma que envuelve a los contenidos. Separar esta forma
de estos contenidos mediante Ja abstracción científica, es
¿De qué manera la sociología podría convertirse entonces en
la
condición
en la que se asienta toda la existencia de una forma
una ciencia y cuál sería su objeto de estudio? En su ~xto de 1890
Simmel había descubierto el concept_o de interacción (o más exac:
especial de sociedad'~
tamente, generalizando al conjunto de la sociedad, ese concepto de
El concepto de fonna que introduce Simmcl y que mantendrá
interacción que lo encontramos. ya en el Tonnies de 1!3878 pero
en
sus
ensayos posteriores hasta el punto de definir su sociología coaplicado
exclusivamente a la Gemein$chaft, la "comunidad'j, en su
,
mo
"sociología
formal", 10 parece a primera vista pennitir el de~cuarticulo de 1894, Simmel introduce el de "forma de la socialización".
y pone a la sociología en la tarea de extraer "fonnas" de sus "conte- brimiento de lo que es común a diversas sociedades, diversos l1pos
de socialización repitiéndose para múltiples "contenidos". De esta
nidos".
manera encontrará en diversos grupos sociales '.'formas" idénticas
"De la misma manera que la psicología se convirtió en una cien- de dom'inación y de subordinación, de competencia, de división del
cia haciendo una distinción entre lo que es específicamente trabajo, también de jerarquización, de constitución de partido~, etc.
psíquico y las materias objetivas, una sociología propiamente di- Sin embargo deja muchos problemas pendientes: ¿es un metodo
cha no deberá tratar más que lo que es específicamente social, la científicamente correcto el de disociar de esta manera "forma" Y
forma y las formas de la socialización en tanto que tal, abstrac- "contenido" corno si se pudieran aislar las formas de socialización y
ción hecha de los intereses y de los contenidos que se realizan considerarlas' independientemente de su contenido, como si toda forma no fuera ya un contenido? ¿Realmente en eso consist~ la "absen y por la socialización".9
tracción den tífica., de la que habla Simmel? ¿Se puede af1nnar que
Simmel hizo en su obra lo que se proponía? Y además, el estudio de
Abandonando entonces la restricción que había hecho en 1890,
las fonnas es la condición, el presupuesto de una ciencia de la socieSirnmel ve ahora una r.ociedad "en cualquier lugar en donde haya indad. ¿En que consistiría esta ciencia? Simmel no da ninguna indicateracción de individuos", aunque esta acción no deje una marca sención
sobre lo que sería una ciencia así. La prueba es que declara su
sible, objetiva, cristalizada. Al mismo tiempo, la sociología de Simimpotencia
total para resolver los problemas de método que se le
mel, que se encaminaba desde su primer texto hacia el estudio de los

�34

Bricolage

presentan: habla a lo más de un "método intuitivo" o del aprendizaje de la "visión sociológica". ¿Una sociología puede contentarse con
intuiciones o descripciones o tiene también la tarea de "construir el
mundo social" o más exactamente de "reconstruir" teóricamente la
relidad social que el sabio tiene frente a sus ojos, reconstrucción que
puede variar según el método del autor? Si este es el caso, el método
de Simmel, que consiste 'únicamente en entresacar las "formas" de
socialización, es del todo insatisfa~torio. ¿No se tratará, más bien, de
determinar lo que es común en estas diferentes formas de socialización, con el fin de llegar a definir una especie de "célula" de lo social
que permitiría reconstruir el conjunto social, formas y contenidos!
El concepto de interacción, que tiende a ser sustituido por el de
"forma", me parecería más claro y más productivo. Si se aceptaran
las consecuencias teóricas de este concepto, se podría mostrar qÜe
las "formas" de socialización cómo la dominación y la subordinación y también la división de los grupos en partidos no son irreductibles sino que son formas de interacción social. El esfuerzo de Simmel
es admirable desde el momento en que no empieza por estudiar la
sociedad como algo que existe a priori. Fiel a la tradición filosófica
alemana, el se pregunta "¿Cómo es que la sociedad es posible?", 11
qué síntesis es necesaria para que la sociedad aparezca, y muestra
que la síntesis social es una síntesis que tiene lugar entre los miem•
bros de la socie·dad y no en la cabeza del observador .12 Es entonces
adecuado iniciar el trabajo en la unidad más pequeña y la más abstracta que sea susceptible de constituir una "célula" de la sociedad.
La interacción de Simmel podría permitir la construcción de esta
célula, como lo fue el intercambio de mercancías para Marx o la
práctica social (soziales Handeln) en Max Weber o la práctica comunicacional (kommunikatives Handeln) en Habermas. El concepto de
forma me parece por tanto es un retroceso en relación al de inter•
acción que iha mucho más lejos. Por otro lado, no es obra del azar
el que el concepto de fonna no se haya conservado después de
Simmel, mientras que el de Wechselwirkung, bajo el término inglés
de "interaction ", haya fecundado toda la sociología norteamericana.
A partir de ese texto de 1894, se da uno cuenta de que Simmel
es incapaz de realizar el programa que se proponía. El trata de dar,
una vez abandonada su primer concepción de la sociología como
método de las Geist&lt;::swissenschaften, un objeto de estudio a la ciencia que quiere fundar, pero su concepto de "formas de socialización"
es demasiado impreciso, equívoco e indefinido, lo que le impide
construir el fundamento de una sociología. Simmel quería darle un

More Sagnol: La 1ociología en Simmel y Durkheim

35

lugar a la sociología al lado de las otras cien~as sociales con el objeto de que ya no sea un simple método de investigación, un puro
principio heurístico regulador de las ciencias humanas; sin embargo
acaba por darle un objeto tan abstracto que la sociología difícilmente podría convertirse en algo que no fuera precisamente una filosofía de las ciencias sociales, mientras que las otras ciencias sociales
poseen, cada una a su manera, '111 objeto de estudio concreto.

3. Sociología y psicología
La incapacidad real de Simmel de fundar una cien~ia basada en los
principios qut él inismo estableció, se refleja en su reconocimiento
de la impotencia para definir el método de la sociología. Y como no
tiene ningún método qué proponer, se contentó con afirmar que la
sociología debe servir a la psioología.
''Hay una ciencia propia de la sociedad porque ciertas formas
específicas, en el interior de ·1a complejidad de la historia, se dejan sentir en estados y en acciones psíquicas que surgen directamente de la interacción de los individuos y de los grupos, del
contacto social•~ 13.
Simmei se declara aquí como discípulo de Lazarus, para quien la
psicología debe ser una ciencia racional de la historia de la humanidad así como la física y la química lo son para la biología o la mecánica lo es para la física y la química (Bouglé, 18~, p. 36).
"En una sola palabra, hay entre la psicología y la sociología la
misma solución de continuidad que entre la biología y las ciencias físico-químicas. Por consiguiente, cada vez que un fenómeno SO&lt;;ial es directamente expHcado por un fenómeno psíquico,
puede asegurar que la explicación es falsa" (p. 103).

se

Es precisamente este punto del método de Durkheim que Bouglé criticará en su libro Las ciencias sociales en Alemania, con argumentos dignos de atención que bien pudiera firmar Simmel:
"Subrayemos que si no hubiera conciencias para conocer, para interpretar, para amar las cosas sociales, estas estarían como si no
existieran para la sociedad. EliSr. Durkheim reconoce que las
conciencias individuales no esconden un poder motriz y que son

�36

More Sa,nol: Lo ,ociologío en Simmtl y J)urkhPim

Brico/agP

3~,

e! pr?ducto de acciones humanas. Aparentemente, si las con,,( deja de leer, y 11e encamina a un abor~aje de 1~ ~entalidad~ colectic1enc1a¡; no se entrelazaran, los hechos sociales no se llevaríaJil vas y de la génesis de las representaciones colectIVas que se imponen
a cabo, como se lee en ciertas expresiones del Sr. Durkheim. s· a 1~ individuos. Esta evolución se coronará quince años más tarde en
vida psíquica, no hay vida social (...). Estas reacciones a 18111 su libro más completo, las Formas elementales de la vida religiosa.
cuales las conciencias individuales se ven impulsadas por el mitJ No es una paradoja ,menor el que precisamente cuando más 8e apro~º. hecho de su ª"?ciación, sc:&gt;n evidentemente fenómenos psico,l xima a Simmel es cu~nd~ lo ataca vio!entamente f de maner~ ~epelog1cos que se realizan a traves de un entorno físico. La concien,f tida en una revista italiana y despues en Francia. Esta critica a
c~a de estas reacciones especiales puede conducir, como lo que- Simmcl será además la ocasión para que Durkheim precise su con~epria L~~s! ~ la idea de ~na psicología social distinta de la psi- ción respecto al estatus de la sociología en relación a las otr:15 ciencolog1a mdmdual, pero no a la idea de una sociología sin psico-- cias sociales.
logía" (p. 151).

I

4. La BOCiol~í• como corpus de las ciencias BOCialés (Durkheim y
Cuando el libro de Bouglé aparece (fines de 1895), Durkheim
Fauconnet)
rl';;ponde con una carta en la que retoma este asunto y se esfuerza en
acrrcar sus posiciones a las de su opositor: "Yo no he dicho jamás:
que la sociología no tenía nada de psicológica en sí, y acepto total I Poco después de 11u efímera cqlaboración en la Année SocioloKiqut.&gt;,
mente su fónn~la de la p. 151, de que se trata de una psicología, Durkheim publica un artículo en la Rii:ista Italiana di Sociologia
pero de una psicología distinta de la psicología individual ".14 Bajo (1900), que consagra su ruptura con Simmel. Este artículo titulado
1~ influencia de Bouglé, la posición de Durkheim se aproxima a la de "La sociología y su campo científico", se presenta como una resS1mmel, como se observa en esta carta de 1896: "Se lo repito, yo no . puesta a los textos teóricos de Simmel publicados en las revistas franh~ pc~do decir que se pueda hacer sociología sin cultura psicoló- ,cesas y como una rectificación d~ ciertas posiciones contenidas r.n las
gira,, ru que la ~ciología sea algo difer~nte de la psicología (...). Un Rt.&gt;g/tU del método so&lt;'iológico. La mayor parte de las ideas que confenomeno de psicología individual tiene por ~ustrato una conciencia tiene este artículo dirigido contra Simmel se volverán a encontrar en
individual, un fenómeno de psicología colectiva un grupo de con• la segunda edición de las Re~la.t (1901 ). Y aclarará después su posiciencias individu~es''. 15 Un año más tarde, Durkheim dirá llana• ción en un artículo redactado en colaboración con Paul Fauconnet
mente_ que Simmel y ~l expresan el mis~o pen$8miento en dos for• para la Revi.,ta f'ilmófira (1903).
mas diferentes. Haciendo esto, Durkhetm se acerca de manera sin•
En "La sociología y su dominio científico·•, Ourkheim estima
gula~, a pe,:.ar d~ sus arrepentimie~tos, a la Volkerpsychologie y a
que
ha llegado el momento, para la sociología, de hacer todos los
la p51col~g1a social de Lazarus y Stemthal, con quienes Simmel había
esfuerzos
que estén a su alcance para adquirir "una conciencia más
hecho sus primeros ensayos en Berlín y que Bouglé había presentado
18
elevada
de
su objeto'' y va a esforzarse en delimitar con la mayor
'
e·1ertamente, Durkhe1m
· no empleara, nunca, por
a1 pu'bt·1co frances.
precisión
posihle
"el campo de la sociología", con la finne intención
su propia cuenta, el témlino de "psicología social", que se presta en
de que no sea ''un título convencioml aplicado a un agregado incosu opinión a confu~iones, pero romienza a utilizar el de "psicología
herente de disciplinas di~pares·• (p. 14). No la toma Durkhcim concolectiva·• que encontrará su expresión sintética en el concepto de
tra la primera concepción de Simmel (la sociolo~a como método de
"reprrsentaciones colectivas" que ya inicia a forjar en su artículo de
las otras ciencias) ~ino contra su ~e::unda concepción, la que proponr
1898 sobre ·'Representaciones individual«!$ y representaciones colee•
un ohjl'to para la sociología diferente al de lai; otras ciencia~ sociales:
tiva:, ".
las '"fonnag dt• socialización., in abstra&lt;'to. Parec«·ría, &lt;licc Durklwim,
Es P.ºr tanto ~acia el final. de la década de 1890 en la que se
puede f1Jar el cambio de Ourkhc1m que lo hace emanciparse progresivamente de los esquemas positivistas y organicistas de Comte, Spen•
cer y Schaffle, en parte por la influencia de los alemanes que él no

que esta manera t'Stablecc para la ;;ociología un objeto hien definido.
"En realidad, estamos convencidos que esta concepción no 5irve más
que para mantener una ideología metafísir.a, que en lugar clr quedari;e en esta disciplina, está buscando emanciparse de ella" (p. 16).
1

�38

Bricolage
Marc Sagno/: La .sociología en Simmel y Durkheim

¿Con qué derecho, añade, se separa así el conteniente del conteá
do? "Para excluir de la sociología los diferentes fenómen08 que.com
tituyen la trama de la vida social, sería necesario dem08trar antes que
110 ~on obra de la colectividad, que tienen orígenes completamentt
diferentes y aparecen solamente como una parte accesoria del coi.
te:&gt;.to ~ocia!" (p. 17). Ahora hien Simmel no ofrece esa demoetraciÓI
sino que concentra su estudio en las "formas" de la sociabilidad ntiándolas de su contenido..
"Es una idea demasiado extrafla esa de imaginar al grupo como
una especie de forma vacía, de masa indiferenciada, que puede recibir cualquier materia!" (p. 17). Durkheim le reprocha principalmente a Simmel su distinción entre la fonna y el contenido de la asociación humana. Para él, los contenidos de la asociación que son, en el
lenguaje de Simmel, el derecho, las costumbres, las religiones, 101
EstadOE, etc., son indisociables de las instituciones y de las form•
particulares que toman en la realidad. En consecuencia, la sociolo,
gía supone el conocimiento de "todas las ciencias especiales que ae
desean poner fuera de la sociología pero que no pueden ignorarse"
(p. 19).
Otro aspecto de la crítica que Durkheim dirige a Simmel se rela•
ciona (;On el problema de las relaciones entre sociología y psicologÍL
Es ahí en donde rectifica ligeramente su posición dura expresada en
las Reglas de 1895, esto es posiblemente el reRUltado de su correspondencia con Bouglé sobre este problema y una continuación de su
artículo sobre "Representaciones individuales y representaciones colectivas".
"Es seguro que todos los fenómen06 funcionales del orden social son psicológicos en el sentido de que constituyen una manera de pensar y de actuar. Pero para que la sociología pueda
tener una materia de trabajo propia, es necesario que las ideas
y la.~ acciones colectivas sean de diferente naturaleza y de las
que se originan en la conciencia individual y que estén regidas
por leyes especiales" (p. 24).
Durkheim acusa a Simmel de estar influido por el "ya viejo sofisma,. que sostiene que, dado que la sociedad está constituida de individuos y que no puede haber algo diferente en el todo que no esté
}a preiiente en las partes, lo social es reductible a los factores individual e:,.\ o obstante, como ya lo vimos, si Simmel afirma que la so-

39

ciología tiene necesidad de la psicología no .hay por qué 5:1car P?r
conclusión que él acepte que la sociología se r~dudce a 1a ~~c~logia.
E • rt,1culo de 1896 titulado "Zur Method1k er 5oz1 w~ensn su aSimmel expresa muy claramente, en termmos
, ·
chaft",
que el mismo
Durkheim podría autoriz.ar que:
"Si la sociedad tlebe ser el objeto propio de una cienci~ autónoma no es porque de la suina de individu~ que la constituyen
nace ~na nueva unidad; de lo contrario, todos 1~ prob!e1?as.d~
ia sociología no serían mru: que problemas de ps1colog1a mdmdual". (p. 233).

.

La posicié&gt;n de Simmel no se diferencia fundamental~ente de la
de Durkhelm en lo que se refiere a este problema. Durkhe~ n~ har
más ue repetir de manera más insistrnte las ~o~ que estan .1m~ l·
citas qen Simmel. El hecho de "que una asoc1ac10n ~e conc1encw
particulares se convierta en el campo de a~rión de ~enomenos ~u, ~eneris que las conciencias asociadas no hubieran podido producir so o
con la fuerza de su naturalt&gt;za .,¡9 no está puesto en d_uda p~r la sociología de Simmel en ninguna parte, Durkheim le está ~red1~andf a
un creHnte. Durkheim retoma. el ejemplo ~~ ~~ organllim~. m os
átpmo~ minerales que constituyen la sustancia vlVlente, no se observa
, mmimo
, . s1gn
. o de vida· Este ejemplo no logra tocar
e1mas
b', el fondo
· de
lo
la t-Ociología de Simmcl pursto que Simmd usa tan:1 ,en un eJempd
que no difiere casi nada del anle~or _(y qu1! re,tomo de_ un texto e
Durkheim que él conocía porque el nusmo hab1a traducido).
Si hien e1; rierto que Simmcl propone como tarea de la ciencia
W&lt;·ial no sólo el estudio de los fenómenos sociall's ~I como apa~ecen
• smo
. que ms1:,
. •·t.e en e~·tudiar de mas
rn escala ;;.oc1al,
, cl'rca, medrnnte
.
.
.
d
•
•
•
d
.
can
al
fcnomeno
prol'ednnwntos e ana 11s1g que con uz
. social
- d en. sus
, s1mp
. 1es; e'I nunca ~os tie'Ol'. c¡ue
t·lrmento,; mas
. . hahna que re uc1r e1
t·sh1dio de la sociedad al e5lud;o de lo~ mdmduos que la c~m~o'.1en
.- reducir la ·~u,-tanr1a
\1neno, para retomar la mela'fora IJe Dur"1.11c1m,
·..
.
,
.
··tá compue~ta;
,¡mere
11· a los alomo:;
mmera
1es d,. 1o:,. que e:,
· '-mund
· ,
~
.
. , d 1a ª ~u
. ma., pequcna
por el rontrario analizar la ,-ocwdad
re&lt;1ur.,en
int1·ra1rií1111·11lr1· su:, miembro~:

°

•'D1•~i{!namos cada objeto como unitario en la medida tr!_c¡ue sus
elt-~cnto~ se encuentran .en relación rlinámira mutua. '-1 un sc_r
\"iviente da esta impresión d1• unidad e,- porque oli~crvarno,- e.~~
1a acc,on
. , energica
, . de cada elemento ·sobre loi, otro~ t•lementos .

�40

Bricolage

Simmel precisará este punto en la introducción a su Sociolog{a
de 1~08 haci~ndose el apóstol de una sociología "microscópica" que
estudia la,soc1edad in statu nascendi. Durkheim, al contrario, postula
en su articulo que existe realmente un reino social, "tan diferente
del reino 21individual como el reino biológico puede serlo del reino
mineral", y el cual constituye el campo de la sociología.

Durkheim se expone a recibir el mismo reproche que le dirige a
"Ímm~l cu~ndo hace del "reino social" en su conjunto el campo dela soc1ologia: los hechos que ahí se reunen son estudiados también
por otras ciencias. "La sociología no sería más que una etiqueta
puesta sobre una mezcla más o menos coherente de viejas disciplinas
~ no tendría nada nuevo más que el nombre" (p. 32), cuestiona
Durkheim retomando los términos de Simmel.

Marc Sag110/: La sociología en Simmel y Durkheim

41

ciencias sociales", en donde retomará su crítica a Simmel. Ah{ ii:itenta mostrar (conjuntamente con Fauconnet) que la sociología no
es ni el ténnino genérico que sirve para designar el conjunto de las
ciencias sociales por su objeto propio y su propia individualidad.
Durkheim se opone a estas dos posiciones que corresponden más o
menos a los bosquéjos de Simmel y propone una sociología como
· · socia
'1"
. un
"sistema o corpu.~ di
e as ciencias
es ,23 1o que trae consigo
cambio radical en el método y el) la organización de estas ciencias, el
que "deban ser verdaderamente ciencias positivas, abrirse al esp_íritu
del que proceden las ciencias de la naturaleza" (p. 145). Esta exigencia pennite de pasada ver que, ahí en donde se podría creer que
Durkheim retoma la primér proposición de Simmel (la sociología como ciencia ecléctica), un abismo infranqueable los separa en el segundo punto c!e la proposición puesto que, cuando Simmel habla de
la sociología como método clc las otras ciencias (proposición que retomará en l 908) piensa precisamente en las Geistestvissenschaften,
es decir en las ciencias ·4ur se distinguen de las ciencias de la naturaleza por el hl'cho de que sus ohjetos son "almas" que_ deb_cn ser .e~tudiadas con un método l'special, distinto al de las c1enc1as pos1bvas. La sociología de Durkheim, al contrario, no puede convertirse
en una ciencia globalizadora mas que en la medida en que las demás
adopten su método, "tomen car.acterísticas sociológicas", es decir se
conviertan lam hién en' ciencias positivas.

Durkheim intenta escapar a este reproche sugiriendo que las diferentes ciencias sociales sean "las ramas de una ciencia única que las
englobe a todas y a la cual se le da el nombre de sociología" (p. 33),
así trata de dar los fundamentos teóricos de lo que se ha dado por
llamar el "imperialismo sociológico". La sociología es, por tanto, para Durkheim, no solamente el "sistema de las ciencias sociales",
si,no qm1 una rama de la sociología, llamada "sociología general", esta encargada de harer la síntesis entre las diferentes ciencias y de
mostrar la forma como los elementos se unen para formar un todo
Para sintetizar la crítica que Durkheim hace a Simmel, se puede
(pp. 35-36) . Así llegamos a una paradoja verdaderamente extraña.
decir que ponr en duda principalmente la distinción entre la forma
Partiendo de la sociología como ciencia "positiva", Durk11eim termi•
de la sociabilidad v rl contenido, y a partir de ahí, el hecho de que
na en una concepción de la sociología general como ciencia sintética, Simmrl srpare la ·sociología, ciencia de las formas abstractas, _de. 1~
lo que viene a recordar el primer esbozo de Simmel que hacía tam•
sociabilidad, de las otras ciencias sociales que tratan de las soc1abd1bién de la sociología una ciencia que elaboraba síntesis a partir de
dades concretas. Es el estatus de la sociología lo que se pone en enlos resultados de otras ciencias. Si, por un lado, la sociología es para
tredicho ciencia autónoma que tiene un objeto abstracto y relatiDurkheim el conjunto, el "sistema" de las ciencias sociales a lama•
vamente1 vago para Simmel, ciencia globalizadora de las otras cien'
nera de una cie11cia social general (el término "general" tomado
co• . cias sociales para Durkheim, poseedora de la voluntad de regirlas y
,_no comprrnsión) que englobaba a todas las demás, la discipli_na que
de constituirse en una filosofía de las ciencias sociales. Vimos por
~! llama, por el olro lado ...sociología general" ( el término "general" otro lado que la acusación hecha por Durklieim a Simmel de que se
lomado romo Pxlm~ión) parece ser algo diferente a la filosofía de
estaba haciendo una "psicología" y se estaba partiendo de los indilas ciPncia~ sociales. Se co1L~tata que, hasta este punto, hay una inviduos para ir al mundo social, no es verdaderamente pertinente (o
(·ohercncia o por lo menos una incertidumbre en el pensamiento de
no lo es todavía), puesto que Simmel no hace propiamente "psicoloDurkhcim en e11a11lo el l'status de la sociología.
gía individual" sino que busca estudiar las "interacciones" elementales entre los individuos.
El autor será ciertamente ronciente de esta contradicción y volVl'rá sobre d a.;;unlo en su artículo de 1903 ,-obre "la sociología y las
La crítica que sigue siendo más exacta y más justificada es la de

�42

Bricolqe
Afore Sognol: La sociología en Simmel y Durkheim

la incoherencia del proyecto sociológico de Simmel: no ha sido capaz de construir una sociología, se contenta con variaciones fiJosófi.
cas sobre diversos temas de la ,ida social. 23 \ ºeremos de pasada que
e.ta tendencia se irá extendiendo.

43

"Pero viéndolo de más cerca, este conju11to de todos_ lo'. campos
del saber existentes ni&gt; produce nada nuevo. Esto. s1gmfica que
todas las ciencias históricas, psicoló_gicas y no~ativas se m_eheron en un gran frasco al que le pusieron la etiqueta de socwlo. Haciendo 'esto no ganaríamos más que un, nuevo nombre;
tog1a.
'd
do lo que
· se di,sóana
por
medio
de
este
nomurr,
contem
os,
re-.,·•
. . .
Iaciones, es producido por.cada una de las ram:15 de 1a m~estJ_~ación ya existentes. El hecho de que el pensarmento ) la acc1on
humanas ten•an lugar en } por la sociedad no hace a la soc10logía la cienci: que abarca el todo social, a.,;Í como tampoco la
' · 1a botánica y la astronomía no están
quim1ca,
, contenidas. en .la
ps1co
ogia
so
o
· 1 • 'I porque sus ob¡ºetos reales estan en la conc1enc1a
humana•· (p. 2).

\lientras que Simmel y Durkheim estaban todavía en posicione,
relativamente cercanas en los arios 1890. se separaran definitivamen.
te el uno del otro durante los primeros años del 1900, a partir de este artículo tan violento de Darkheim y paradójicamente en una etapa en la que Durkheim trahajaba principalmente en la sociología de
la religión y se acercaba aún más a la "tradición alemana". Esta ruptura definitiva es debida principalmente al hecho de que, en sus posteriores estudios (ahstncción hecha de esa exrepeión singular que
eonstituye su libro sobre la religión), Simmel subraya precisamente
las características que más contrariaban a Durkheim: el aspecto cada
,·ez más filosó6co y metafísico de su sociología. la sociología como
:'&gt;o cabe la menor duda de que este pasaje está redactad_o para
rariación de temas diversos, la psicologización progresiva de su socioDurkheim v responde a su artículo sobre "Sociología ) c1enc1as
logía (todo sucede como si Durkheil\l estuviera criticando los traba.
sociales". P~ro Simmel no añade nada nuevo a lo que Durkheun ya
jos futuros de Simmel) y el acercamiento cada vez más claro a los telrabía dicho cuando afinna que el descubrimiento de que el hombre
mas tratados por Bergson y propios de una filosofía de la vida.
vive en interacción con otros hombres dcQe conducir a un nu~vo m~do de considerar las "ciencias del espírituº': no se puede scgmr exphEn la introducción de su Sociologfo de 1908, Simmel retomará i::ando la historia como si fuera· la obra de in_di"iclum:, 1~ lt~ngua como
de nuevo su definición del "problema de la sociología•· integrando si fuera un don de Dios, la religión como s1 fuera un..mHnto de sarespuestas a las críticas que Durkheim le había dirigido y presentan- cerdotes ingenuos o, al contrario, fuera una rev:lacmn. ctr. Toc_l_os
do nuevos elementos.

los fenómenos liistóricos pueden ahora ser con.-.1derado1:1 _como_ la

5.

I

De la sociol~ía a la metafísica

En la introducción de 1908, titulada "El problema de la sociología"
(como el texto de 1894) y q~? constituye su texto teórico mayor,
21
S1mmel parte de la constatac1on de que las reivindicaciones que han
lle~~do a la sociologí~ a _ser riencia son "la prolongación r el reflejo
teonco del poder practico que las masas conquistaron durante el
siglo \JX en relación a lo; individuos·, (p. l ) . La ciencia de la sociedad, dice Simmel, citando implícitamente la concepción defendida
por Durkheim , "aparecieron como el conjunto que abarcaba todo el
resto, en la que se encontraban la ética como la historia de la civili'?~ión, la economía pol~tica como la ciencia de las religiones, la e,.
tet,ca ~omo la demograf,a, la política como la etoología, puesto que
los ob¡etos de estas ciencias se realizaban dentro de la soriedad: la
ciencia del hombre era una ciencia de la sociedad" (p. 2).

encarnac10n
. n .\ s.e
.. de energ,·as ,...,,
=c,·aleo en creaciones llue sub:,1str.
desarrollan inrlepcndientemcntc del individuo .. (p. 3). Cuno,am_ente
en este puesto en donde Durkheim deducía que era necesario mlegrar a todas1 las fiencias en la socio_logía ~a.ra qu~ "tengan una ~.ueva
orientación •25 y Ueguen a ~r ciencias ~os1t.1vas, ~1mmcl conclu) e que
la sociología, "en su relación con las c1enc1as eXJst~ntes, _es un nuevo
método, un auxiliar de la investigación que permite a~ udar a que
ei-fbi disciplin.lti ~0111en una vía nuera·· (p. 3). D~ r5 la ~!ancra.' 1~ 8?cioloaía l:ie comporta práctiranu·nte como la mduc~,m~, prm~1p 10
metodológico que en el pa.,ado penetró a todas las c1cnr1as po,rblcs
a~ udándola:, a resolver nU&lt;'\'o:s problemas.
F,ta ddini&lt;-i6n de la ~ociología r~ tanto más intnCE-antt_•c~anto
qut• ~imnwl la había ya expre~ado por primna wz t:'1 1890 f.m oLjctarla explícitamente en 189-l. \quí. por d contrario, ,·,ta concepción dt• la ~ociología H' mantiene, yuxtaput•sla a la &lt;¡uc e:tablecr ~e
la !:iociolo1ría ('~ una ciencia autónoma que tirne un oLJelo propio.
Simnwl ':St"i:- pregunta prccisarn1'11lc cuál es el ol,jeto qu,· pucdt· hacer

�11(l((' ,S(11(110 l,. 1.,,, •,ociolup{n

de la sociología una ciencia autónoma, con fronteras delimitadas. No
,.. trata, nos dice, de descubrir un objeto desconocido hasta el mo
nmllo. Lo que estamos entendiend~ por objeto es "un conjunto d,
rda&lt;'ioncs y de determinantes, cada uno de los cuales puede será
obj,·to de una ciencia particular" (p. 3). Estos objetos ya existen, de
lo ,¡uc sr trata es de definir su concepto. Al axioma de Durkhein
~1..- ~lln el cual, "para que una sociología pueda existir, es necesario
1¡11c se produzcan en cada sociedad fenómenos de los que esta socie,
dad sea la causa específica y ·que no existirían si ella no existiera, y
que no fueran lo que son si no es porque esta sociedad está constituirla como lo está'\ Simmel responde:
"Ahora bien, para que haya una sociología como ciencia autónoma, hace falta que el concepto de sociedad en tanto que
concepto, más allá de la reunión exterior de fenómenos, pueda
someter a los hechos socio-históricos a una nueva fase de abstracción y a un nuevo arreglo conceptuaJ, de manera que cierto,
determinantes observados separadamente, aparezcan como ligados, dando la pauta a que sean reconocidos para así constituir
los objetos de una sola ciencia" (p. 4).

Este punto de vista no es posible más que separando la forma y
el contenido de la sociedad. Una sociedad, precisa el autor, se encuentra en donde varios individuos están en interacción. La interacción entre ellos, cualquiera que sea su contenjdo (religioso, sexual,
profesional, etc.) produce una unidad que el sigue llamando "socialización" (Vergesellschaflunf!). Una unidad (cuerpo orgánico, Esta•
do, etc.) no es para Simme] la suma de sus partes sino la suma de las
interacciones que la constituyen. Lo que Simmel llama el "conteni•
do,, o la "materia., de la socialización es definido como todo lo que
hace que los individuos entren en interacciones: instintos, intereses,
objetivos, inclinaciones, situaciones y movimientos psíquicos. Estos
"contenidos" no son estrictamente sociales, son "materiales de los
que la vida social se llena" (expresión en la que Simmel introduce
por primera vez el concepto de vida, Leben, en su sociología), y no
constiluyen propiamente la sociaJjzación más que "cuando estructuran la ruxtaposición de los individuos en fonnas determinadas de
t:oordinación y de cooperación", eso que Simmel llama interacciones.
Prosiguiendo su investigación sohre el objeto que debe tener la
sociología, Simmd constata que, si debe existir una ciencia cuyo

t'II

Simmt•l y J)urklwim

· t a no puede1 ni del
. d I Y no olra cosa entonces es
.
objeto sea a ~orie
'·f
, ~ d 'oria]izatión, de interacción '1.
he analizar mas que estas orma:, els . separablr. uracias a '"la abs, .
, d
nsiste t'n separa o m '
"
Este meto o que co
. ,. • • ,.
·1,-r lad de fundar
.
.
.
tºf'
...
,
le
parece
a
el
la
muca
pos1
11&lt;
traccion· cien 1 1ca 1
.
,. ,
una ciencia especial de la socwdad (p. 6).

ª' .

p.
ue esta St:paración entre forma y t:o_11teni1lo st·a posi!Jlc:
. ara. q
I· misma forma de la socializacion ~e t·_xprct-l' en su~
hace falta
a el cont1·m"d o puc1 Ia to1 nar ,divrr:?-a"
. 1 qur uc
, , turma:- (corno
1
conkJU&lt; os ~ lf
,
,
.
, . .;:;¡ 111111 c1 constata. por 1111 a.
sucede i'n la geomeln~)- l·,fcctiv;~u~'.1t~ ~e" prl'"Cntan formas itléntido, ']Ut' los t-,rrupos ilc ml~·rl'sc~ ivt1·1~~-1~ ,de] ,~raliaJ·o dr. } , por d
·
uhorchuadon 1 1v1S1011
,
..1
t
cas: compc em:1a, !:- ,
,
, ,' • •
•rlt· tomar forma¡;: variaua~
otro qut• t'I mismo mlrn·s t·co1101111to puc
1
. . • p1a111ºficada d,·. los- pro, netocomo, la competi·ntia o la org:arnzacwn
res.
.
IJIt· pt'ro
, no pmcha rn ahsoluto
t~to e:; SCITT.m1m1·nlt· mnega
. . 1¡11
,.1'
el cs~dio de ,~stas '"formas:· pueda ,~r .-1 oLj~t.o :.\"~,~i~:~:':'th·a:;
mmd in,.;istc con toda raion, qut· la:s otra'- c1cncta, \·
t do" los
. _-,· , rnrtir ele contcniílo:-. Precisamente, nos fice , o . ,
conslltuu o a 1
.
&lt;l I
de vista tl1· sus con.
fcnómcno!'i sociall~ al cstu&lt;l1arst' r_1~s ~ e pun I
1 '. \hora
.
. ciencia:; no le dcJanan nada a a socio og1a.
. '
t~mdos, por ~trarl .
; diar la totalidad de los fenómenos soc_ias1 la sonol~gta ~ e 11cral es :unión de to&lt;l~ las ciencias ( o como dice
les, nó sena mas que ª r . . .
. I ) Pero para que la socioD ,1 .
1
de las ciencias socia es .
ur"- 1e1m, e rnrpu .~
I' ¡ lina científica es necesario
logía tenga un lugar en tanto que e ISC'lp
d . ·os ,lel !.ahrr
, ,
la distinga de os otros omm1
~
'
que se trace la lrnea que
. . •, ,, lo disocie de sus
d l. . " 1 h I10 puro ele la socia11"-ac10n '
que e 1m1te e ce
·¡· . Dl' esta forma
·tu e un campo espcc1 u:0 .
contenidos y 1o cons t1 ya n
.
"al
,.¡ • mo derecho
.
• 11
,
ciencia C!.pec1 . con - 111 1~
la soc1olog1a cgara a ser una
•
d la nrnltiplicidad de
, t1r 1 conoc1m
· 1·e1,to que a1istrac e
que la leona
¡
· J
,
1 ~ r ncionru;; del conocer. ,a soc10 O·
cono{'imicntos1 las ~atr?onas Y ª~ \· . I· d. es la de ••colorar un congía es un tipo ele c,cncia cuya cspcc, ,rn a
.
. ... ( 8) 'fo
1.
d d u ,a cierta per,¡H'ctiva p. .
junto completo de_ o JJCltos esl ed. \· me de las otras ciencias históc., por tanto su obJelo o que a 15 1110
lJS
·,
.
·a1 rs, sm
. o su. "modo dr considf!rarlos, su modo ti•· a .:trarr
nco-soc1·
,

º, .:

.
. .
1 abordac de Simmcl l d de Durkheim
La d1ferenc1a entre e . . J
.
bioló•iro. Ourkheim
e,;triha en la manera como ulthzan el CJemp1Q
, f .
O
había acusado a Simmcl de no ver que la sociedad pdro,1uc,a _enotc,
.
observarían en carla uno l' sus m1cm ,ros
nos_ su, /(enens que
nodse
md1v1dualmentc
cons1
era dos )' mostraba el ejemplo de la liiología

�.l(,

llricollJl:P
1/arc '"ll'w/: /,n ,&lt;ocíolo;rín 1'11 .Sm1me/ .'" /)urkhrim

para mostrar que los fenómenos de la vida no aparecen en las partículas minrralf'i;:
·'La vida no podría descomponerse así; es una y, en con.~ecuearia, 110 tiene otro sustento que la sustancia viviente en su totalidad. Está en rl todo y no en sus partes". 27
3irnmd n·~pundf' directamente a esta acusación mostrando que
la ,ida no 1·,-Lá f'. 11 el lodo sino en las interacciones:
' ·\o fu,. sino hasta que fueron estudiados los procesos que ocun·1•n al inlf•rior de los organismos y cuyo resultado es la vidai
c¡uc se comprendió que la vida no se funda en los procei-os p..
tirularrs de o entre los órganos y las células, y que la ciencia
de la vida logró adquirir bases sólidas" (p. 9).

Sobn• este punto, está claro que Simmel tiene más razón que
Durkheim ya que la vida se ve en la~ combinaciones que se dan e•
lrc las células y no q&lt;: da prioridad al todo sino a las interaccione1
antes de ...er un conjunto de interacciones. Simmel es totalmente co~rrcnk cons\go mismo &lt;·uando anuncia que va a hacer una socio!&amp;
gía "mirro~Ílpica·•, una especie de microsociología:

S&lt;wiall', r..al,•s, que dr:,puéi- solamt·nll' ~,• encadc-11~11_ o s~·-hiµo~~a, 1'11 unidadt.
llt.ll'ro,rop11·0:- (p. l .1).
s1a11
· :, ma,. ore,;'
. , . t•n ·~i~kma.~
·

'i·

\ t·mo,. dara11wntc que ui &lt;'*' texto dt• 1908, los lc'ma, ch- la
1 f" de la ,ida (rnmo flujo. puh,arión) ,-e introdm·1·n ,·ada ~1::r ma:e~"':,i'3t•n,..m1iento tk ~i111111t·I} ,·n su ~oriolo¡?Ía. \'. rmo~_ ta'.1!1111•11 i:or'.
rlari,l~d d camino &lt;(lit' ha rt'l'orrido dl',111' la l&gt;1j"r~11,·11w11&gt;11 ''.w111/.
. l ras qui' " 11 189() an•µl'llia•t¡ut'
,olanwnk pod1an
11w11
'
· 1t&lt;t-r, t'othlllt'ra1 · t,
'
••,&lt;(){'la
. Jc., .. .,· 11or t·111Lo
ohJ" l'lo~
,1di' ("01110
'
. . de la ,-01·10, &lt;&gt;¡!la a,, 111 l .rarciorw- 1¡u1• to11,ahan una forma ohJCllrn ~ St' hana11_ autonomr
rt·,perll: de la- per,-ona., ,¡u,· la~ c·n•aha ~ neluía c:1.plí,·1la1111·nt1• l t'
,-u ,oriol,wía lo,. ,·rwut·nlro, c-fímno, i·nln· do~ !w~o11a~ dura1~lt' ~lll
·
r•,
•
sor10pa.,,·o
o lllla
l'om cr,a1·1011:
11111·11
Lra, q1_u· 1·11 189 +lllh-Lrr·1ha
. r ' '·1' ,11
. I, I·
1
.
•
(0 .,fa tanto los 11•1101111•110,.
ourar1rro, (,1º'' 111. la. unulad ;,11r,·m1a . , .11I a
E,Ía,I ,\lrdia) romo lo, i•111·11t·11tro,. i11t,·r-i11d1~ Hlt1a~1•~
ra ,·n 19011. i",du, t' prárti1·anw11t1· d1· ,u ,m:1o!o¡ria la, lorm,ll _11&gt;111 .
intt-lt-rtualt·, ni,t~lizada., para l"Onc1•11trar,1· IIIIH'a1111•_n1t· i•n la~ ,".'ltJ·~.
a1·1·io1w, n&gt;tidiana~ 41111• t1,·11cn
qut•· , 1·r 1·011 h, " n•larionl'•· 1·11tr~ 111 1,i,luo,:

cf11_111·n'.'/ ll~:

··FI hl'dlO di' tftll' lo, homhn·, ,,. oh,1·rv,·11 11111t11a111:·11t1· o (jUl'
r1•lo,o, u111i- ' I" Iº" olro,.. i ,( 1ll•l ·I tl&gt; di·. i¡u1· e,r. nhan rarta,.
.
.
'
1·11r1I&lt;&gt;
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1¡u1·
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rnrlqwml1t•nd
o ""ª' U lit 11
"· •
.
, .
• , .
tr1111•nlr dt· lodo i11l1•r1~, dc-l1Ttahk, c-111110 ,1_i~1pal1n&gt;: o a11t1¡~at1co,: 1,1 lwrho de 11 u1· la ¡rralitud anlt· 1111a UITIOll altnu~.ta prtH _11z•
·1111¡·1' 11111 1111.'·· (· ··. ·) .. 1•,to•· 1111 11a1·¡¡ una cacl1·1ta d1· ou1.1·l!!a1·JU11t·,
re, dt· n•latio1w" dl' f.lt'r,011a a¡wfoona, mu11~•·11ta11Pa, o d11ra~1l1·,.
.
• 11,"'· pa,a
. . J. rra, 0 ron trn. 11 a~. no., atan ·11011,ront·u·nll',
o 1111·01H·1t·n
• 1·
O
ta11tc·11wnt1· lo, uno, a 1&lt;b 1ro, ( · · ·)· \h 1 1·, do11d1•
. n•,-11• 1• ,1
, 111 o:-. ' 11• I·'1 "111 ·i1·dad · a1Tl',d1lt•in1t-rac1·ió11 r11tn· 1o, .1to
·
· 11n1t·a.
·
·
I'
·..
.
n111r,tra
toóa la
nwnt1· por la m11·ro,t·op 1a p,u·o o¡ru a, &lt;1111
, ••
,lun·za ' la ..Ja,Lil'idad. ,,( l'arát:li'r 1111itari'.'. ) 111~lt1pl1• rl1· i·,ta
,ida tan· pm·i~a) t·nibrr11áti1·a d1· l,1 ,.ocil'clad (p. 1.1).

·
l't'all

"existe, más allá de esos fenómcnoi, visibles desde lejos y que se
imponen por doquiera por su tamaño y su importancia exterior, un c·onjunto numerosísimo de formas de relación y de tipo&amp;
de inkracciÍ&gt;n entre los hombres, muy pequeños, que i;c manifi,·stan muy apenas y que sin embargo producen la sociedad tal
1·01110 la conocemos" (pp. 14-15).

,

Lo que hace difícil el estudio de estos fenómenos es lo que 106
hace tan importante para la comprensión de la wcicdad: es el hecho
de 4ul! '·todavía no rstán cristalizados en creaciones intclcclualet
(Gf&gt;bihlf&gt;) fija~, supra-inrli~idualcs, sino que muestran a la soeirdad,
por a,.í 11&lt;-t·irlo, in .~la/u 1um·Pndi" p. 15).
··ConslantPmenle :-;1• teje y sr deshace y se vuelve a tejer la !-orializarión c·ntre I,~~ homlir,~~. ílujo rtcmo, pulsación r¡ur enlaza
a lo, i11divi1l110,; ir,dusive ahí en donde todavía no están ronstiluidas la,- organizacio111'$. Estos Ron, por llamarlos de alguna
manera, f1·númt·nos micros&lt;'Ópirns moleculares al interior dt· la
\ida humana, lo, niales son, a p&lt;'sar d1• todo, los movimirntOi

1)1• ,.,1a manrra, la , l)l.-10¡1,"Ía
,. di· 'ininwl ,-1· ori,·nta fatalnwntt·
...
.
hada llll~ ··micro,rnp ía p,irnl/,µi1·a .. ~ d1· ahí. h,wia •~11 a11a~1,1, l'.~1.
•IIH ¡·1\.·11 111a· It.,. ,• 11 , ira·.11 . .li.w1a l,1, lllo,olia
c-oltwwo d1· la, n ·Ia1·101w,
&lt;l1• 1...
.
1
. 1H .r .,1 1,,. t111li, ir h• •rn·wdad
rn,i.
q111· coa \Ida lo l'OII&lt; t11T a 110 111
· · •
.
.
. •wnlt- 11,.1qu,· 11,1
. 1,ra' 1111 1• d1·,nil11r
la,
nw1110 un or.ra11i-1110
\"I\
• ·
• · lon11a,
.
•
d.1:11111• 1~,,.n1al1·, ,1• 111a111-1~w,ta 1a , .·11I·a 111
. (11,.,
.,ar. cl1· ,·,¡,lu·ar ,11 111111·10.
na111i.-11to. (:111110 ,i la, anr,a1:io111·, d1· D11rkh1·1m rl,· I IJIX) ~ 11JO.{ _hu:
••
..
1. 1•,t,· 11· 11·11110 r,.11111w1ara
lii,·ran anliripado la 1·, olurHHI
dl' ::-11111111•
1

•

•

�4B

Brico/a;¡e

Marc Sagnol:

desde ahora a los grande
d'
. . .
las formas
'al
s estu ios soc10logicos (como el de "C.
soc1 es se manttenen,, ue f
.
orno
plos) para contentarse la
'q
ue uno de los mc¡ores ejem,
riaciones filosófieas sobre ;ca~or parte del ltempo de "simples "ª·
más o menos al azar" 28 ' r º1' aspectos d~ la vida social elegido,
f'Ii o:so ¡·ia, 1a sociolo1ría 'Y la} mezc
ando sm cmdad o 1a socio
. 1ogia
• \ la
. 1 ,
~

.

JJSICO

ogia.

·

Conclusión

Ciertamente, Simmel subra a
" 1
.
los hechos psíquicos no d b y que e tratamiento científico de
17)· se observa e t
e e ser. necesariamente psicológico" (p
" ,
n onces que su metodo co
l d , p
.
es psicológico a pesar de él" 29 Sim ' mo. 0 ccia aul Barth,
con una aporía:
·
mel ternuna su demostración

. .

cuya realidad inmediata
f ' por tanto, procesos ps1qu1cos
,
.
se o rece en primer 1
1

r1as psicológicas; pero, éstas a e ,
. u~ar a as categodescripción de los hecho
' b p sar de ser md1spensables en la
sideración sociolórnca qs, nob astan ~ara _los objetivos de la con•
,
b"
'
ue usca mas bien la
..
caracter cosificado (Sachlichkeit} d l·
. . p_r;sentac1011 del
en los procesos psíquicos
e a soc1aJ1zac1on, el cual está
diante las categorías socioi;~a:?, ttt;/escribirse más 4uc me-

I

Este paradójico adiós a la sociolo ía
.
.
esta monumental obra a . 1 d
g que sirve de introducción a
.
nive e tratado está f
Id d
cas, explícita al fin de su i t d ..
'
ormu a o e manera
.
.
n
ro
uccrnn
en
donde
fi
"
tod a ciencia exacta" J • •
.
'
a irma que como
·¡ • fi
' a c1enc1a social está delimit d
d
'
f'oso cos: uno la teoría del e
. .
a a por os campos
nes, los presup~cstos los e onocmufento, que estudia las con&lt;licio.,
'
onceptos undamc tal d 1
cwn y otra,· Ja metafísica que
d
n . es e a investiga.• h .
'
con ucr el desarrO II O d 1 .
cwn ac1a una plenitud que
ti
J
e a mvestigasaher objetivo:
no ene ugar en la experiencia y en l'I

J

"~a insatisfacción ante el carácte [
.
m1entos singulares ante el h h
ragmcntano de los conociconstataLle~ }' los' razona11 _celo de qude las co~_ohjt'livamcntr
ucn os e emostrac1on son rápida-

-+9

Definiendo los dos campos filo:-óficos que t'I considera como lin:iítrofes de la sociología, Simmel describe mejor su propio camino,
el de no trazar las verdaderas fronteras de la ciencia social. Es verdad que, habiendo partido de los estudios sobre la teoría clcl conocimiento, convivió con la sociología antes ele refugiarse en la metaf ísica. ¿Habrá que concluir que la especulación es un complemento indispensable para la sociología?

r¡ue él presenta no parece
n a su oc,?log{a que los estudiOB
.
,
n ser otra cosa mas q "
, I
¡,,iro1og,a o en todo caso d 1 . 1 •
ue cap,tu os de la
1. l .
e a ps,co ogia social" ( 16 17) C
IIS oria, cada descripción de u
'tu ·•
.
pp. . . ada
.. conocimiento psicológico". na s1 ac1on social exige el uso de un

"Los datos de la so~iología son

N&lt;&gt;ciologia rr, Simmel y l&gt;urkl1eim

mente agotados, conduce a 11ucrcr mejorar estas impcrfrccioncs
mediante la especulación" (p. 20).

S .

, \finnará en esta introducció

IA1

Hemos intentado seguir la evolución del pensamiento de Simmcl sob,e el problema del objeto y del estatus de la sociología. La comparación con Durkheim nos ha permitido definir mejor lai. posiciones,
de descubrll' las Hinteracciónes n entre ambos, de constatar la existencia de un diálogo entre estos &lt;los fundadores de la s~ciología) d&lt;' hacer aparecer los aspectos paradójicos de estas dos tentativas. Mientras que, en los años del 1890, sus posiciorles están todavía cl'rcanas
en cierto::; aspectos, ambos creyendo que la sociología no podría
fundarse más que en el momento en que se clelenninara la es;pccificidad de la cosa social, ellos se expresan en un lenguaje lan &lt;lifcrcntr
que hace difícil que el diálogo se transforme en verdadera rolaLoración. Mientras que Durkheim, partiendo de la tradición &lt;le Comtc,
Spencer y Schaffle, e, decir de la sociología positiva, sr acerca progresivamente, hacia el fin del siglo, a la "tradición alemana., ) comienza a hablar de "psicología colectiva·\ ataca duramente a Simmel en un artículo que lleva a ténnino toda po:-il.Jle cooperación
a nivel internacional entre estas dos figuras importantes ele la sociología. En su respucsta 1 no solamente Simmcl intentará justificarse o defenderse contra ciertas acusaciones correcta:- dr Durkhcim
sino 11ue pondrá más el acento en los rasgos; que han puesto t'n duda
la cientificidad de su sociología: objeto ahstrarto e impn·ci:-o, ausencia de método, utilización dr t-implc~ cjf'mplos C'orno prw·has ,Ir
apoyo de sus afirmaciones sociolói!icas,

1

1

ln..iciándose en una definición de la .sociología como tit•1wia
ecléctica, síntesis, método, especie de filo::ioÍÍa de la:- ric11cia:-- ~orialcs1 Simmcl trató dl' [uiular la sociolouía
º tomo eil'nria .\ tl1: Pllrontrarlr un objeto: lógicamente renunció a :-u prinwra drfinifiún. PtTO

�,)O

Bricotag,,
Marc Sa¡mul: La suciolo¡(la

el oLjcto que qui,o atribuirle fue tan abstracto (las fonnas de la sociabilidad) y la detenninación de este objeto por medio de la abstrae.

ción científica eb una tarea tan filosófica que uno no ve siquiera co.
mo di,,tinguir esta segunda tentativa de la primera. También hizo una
yuxtaposición de ambas definiciones (sociología como método y c0mo ciencia) a partir de 1908. En su última tentativa, la de 1917,
llegará inclushe a afirmar: ''La sociología no es solamente una ciencia con ,us propio, objetos, distintos en virtud de la división del trabajo con las otras ciencias, sino que es también un método de las
ciencias históricas y de las ciencias del espíritu" 38 La obra de Simmel aparece como una investigación al término de la cual no sabe
uno todavía con precisión lo que la sociología es.
Desde este punto de vista, la Filosofr'a del dinero (1900) constituye un texto clave entre los dos momentos del pensamiento de Simmel, no solamente por la fecha, sino por el contenido. Esta obra,
que es sin duda la más acabada de Sinunel, que sentó las bases de su

reputación internacional, tuvo una profunda influencia sobre toda

'

una generación de pensadores alemanes y ha sido traducida a todas
las lenguas europeas importantes (excepto el francés), debe ser
leída como un momento o un "cristal" del pensamiento de Simmel
dentro de su equilibrio inestable, entre .la frontera del materialismo
histórico y de la filosofía de la vida: es a la vez el fruto de su trabajo
en los años del 1890 sobre las Gebilde, las fonnaciones sociales creadas por el hombre para permitir la "herencia de lo adquirido" y su
autonomía, trabajos que pennitirán la creación del concepto de
Versochlichu"R, cosificación o reificación, que prolonga los estudios
de Marx sobre el carácter fetichista de la mercancía; y, simultáneamente, en el primero de sus textos de metafísica y de filosofía de la
vida, el dinero era para Simmel una forma bajo la cual se manifiesta
la "vida' (leben) de la sociedad, una objetivización de la vida y de
sus análisis sobre la disociación creciente entre la cultura objetiva y
la cultura subjetiva, espíritu objetivo y espíritu subjetivo, fonnulaciones de su teoría de la "tragedia de la cultura", tal como la fonnulara a partir de 1910.
l · n balance de la sociología de Simmel debería hacer notar lo
que realmente le sobrevivió: el concepto de interacción, la mic_roso-ciología, la sociología de la ciudad, la sociología del conflicto, la sociología de la cultura, el estudio de los problemas de reificación,
pero también (aunque sea menos conocido) la sociología de la reli¡,ió11. Este balance está lejos de ser negatirn, y debería de incitar a la

P11

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otras haciendo fil oso f • ? Lª respuesta
., l a s,
como ayer' de la ambición de los socio ogos . .

'ª ·

.l:niversdad Libre de Berlin

Instituto de Filosofía

�Bricolage
More Sagnol: Lo sociología en Simmel y Durkheim

53

Notas
167).

1. Un resumen de 15 páginas de este libro fue traducido en 1894 en la
Revur&gt; lnternationale de Soeiologie y reproducido por Georg Simmel

15. Carta de diciem_bre de 1896, en Texte, 2, p. 393.

en Sociologie el Epi,temologie pp. 207-222.

2. Emi!c Uurkheim, Le, regle, de la methode 1oeiologique, p, 5.

Carta dei'ulio de 1897, ibid. p. 402.

ll
3
.
Soe1a
• le"
17. Cf. Durkheim, "Sociologie et Sc,ences
s ' en Texte, 1, p. 15 •

). /bid. pp. 102-103.
11

4. SimmeJ, Sociologie et ej:Ji1temologie", p. 175.

5. Cfr. p, 42: "Cuanto más grande es el círculo social más las relaciones
económicas se desarrollan, y más debo con frecuen:ia servir a los intereses de los otros si qu;ero que ellos sirvan a los míos. Esto produce una
moraJización (Ver1ittlichung) de la atmósfera social. .. " Esta tesis de

Simmel, secundaria en su argumentación, se convertirá en central para
Durkheim (lo divi1ión del trabajo ,ocial).
6. Simmel, "Das ProbJem der Soziologie" {1894) reproducido en Da,
lndivirluelle Ce,etz, 1968, p. 41; traducción francesa "Le probleme de
la sociolog1e" reproducido en "Sociologie et epistemologie", pp. 163
y ss. Citamos este texto sucesivamente en su versión alemana y luego en
.la francesa que es más accesible.

7. Simmel: "Comment les fonnes sociales se maintiennent", en Sociologie
et epiJtemologie, pp. 171-172.
8. P. 12 de la edición de 1922.
9. Simmel, "Le probleme de la sociologie" op. cit. p. 43; trad.: p. 165.

JO. Retomamos la traducción que hace Julien Freund de Formale SozioJo.
gie en su introducción a Sociologie et epi,temologie p. 49. Inclusive
Julien Freund renuncia con razón al monstruo "sociación" para Verge,el/,chaftung, en beneficio de "socialización" (p. 84, n. 1). N. del T.:
En la traducción al español del artículo hemos combinado indistintamente el tém1ino "socialización" y el de "sociabilidad" con el objeto de
no confundir el primero con el de "intemalización" del mundo social;
ninguno de los dos sin embargo es totalmente satisfactorio tal y como
sucede en el francés original.

'

18. Cf. Lazams, citado por Bouglé, op. cit. P. 20.

,

19. Durkheim, Textes l, p. 25; cf. también Prefacio de la segunda edicion
de las Regla,.
.
el , Uber Soziale Differenzierung, p. 13.
20. S1mm

21. Durkheim, Texte, 1, p. 31.
.
. y Fauconne t , "Sociologie et sc1ence,;
soc1·a1 e.s"• en Durkheim,
22. Ourkhe1m
Texte, 1 p. 12 l.

ll. Durkhe1m, ''La sodologie et ,;on domainc scientifiquc", p. 19.

S . 1og1·e"' So-iologie.
.
"D
. l'nter,uchung&lt;'n
1
ue
~4. S1mmel
as problcmI _ dcr oz10
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(1908)
Sentimos mue 10 ll
uber di~ FormPn dN Prgf'&amp;ell.,,. ª lung d' · , d~ los textos de Simmel.
Julien Freund no lo haya mtcgrado r11 ~u e 1c1on
25. ::&gt;urkheim Y Fauconnct, artícu1o citado, p. 145.

26. Durkhcim, º'La sodologic et ,;on domainc scicntifiquc'', p. 23.
27. Durkhcim, pre fado a la -,cg.unda cdici6n, de las Re1tfos {1901 ).
28. Durkheim, Textr, 1, p. 19.
29. Paul Barth, Die Philosopliir drr Ge,cl1icl1te tils So::iofogir, p. 153.

30. Simmcl, Grundfragen der Soziologie, en Sociologif' et Epistemologie,
p. 93.

11. Cf. Simmel, ''Wie ist Gesellschaft moglich?" en Soziologie, pp. 21 y ss.
12. lbid. Sobre este punto, no coincide con su posición de 1890.

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¡ 3.

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14. Carta de Durkheim a Bouglé del 14 de diciembre de 1895 (publicada por
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Artículo publicado originalmente en la Revue francaise de sociologie, 28, (1)
enero-marzo de 1987, págs. 99-125, editada por el Centre National de la
Recherche Scientifique, París. Traducido y publicado con autorización del
editor.
1

Troducci6n de Víctor Zúñiga

�Ma. de lo, A. Pozas: El objeto en la, ciencia, socia/e,

LA CONSTRUCCION DEL OBJETO DE ESTUDIO
EN LAS CIENCIAS SOCIALES

61

del error y la equivocación del hombre que la de la "verdad".
Pensemos en el sin fin de teorías que en su momento fueron
consideradas como verdades absolutas, y cuya fundamentación equivocada o insuficieote fue después demostrada. La hisotira de la teoría biológica sobre el origen de las especies, transitó a través de las
ideas creacionistas, la teoría de la generación espontánea, las ideas de
adaptación de Lamarck y otras; antes de Uegar a la teoría de la evolución de Darwin; teorías todas consideradas científicas en su momento (incluso la creacionista en el periodo en que ciencia y fe esta~
han íntimamente unidas). Actualmente, la teoría misma de la evolución parece ser insuficiente para explicar los cambios ocurridos a nivel molecular.

MARIA DE LOS ANGELES POZAS
Mucho se ha polemizado sobre las diferencias entre las ciencias sociales y las naturales; incluso se ha llegado a decir que únicamente
pueden ser ciencias las referidas a la naturaleza, puesto que sólo en
este terreno se producen conocimientos c..paces de predecir con
exactitud un fenómeno , conocimie~to que puede ser comprobado
experimentalmente, experimento que puede srr repetido con el mismo resultado utilizando un método rigurosamente científico. Estas
argumentaciones, de la más pura tradición del positivismo, han dado
lugar a que científicos sociales intenten reproducir para el ámbito de
sus estudios la metodología y técnicas empleadas por los investigadores de la ciencia natural; intentos éstos que, más que enriquecer parecen haber empobrecido y limitado las posibilidades de la reflexión
científica sobre lo social.
. En la hase de la polémica encontramos una concepción dogmática sobre lo que es la ciencia y el conocimiento científico. El físico
Thomas S. Khun, dice en el prólogo de su obra La estructura de las
revoluciones científicas que, si los estudiosos de la ciencia natural
conocieran un poco más de la historia de sus propia:, disciplinas, probablemente sus ideas sobre lo que es la ciencia y el conocimiento
científico !ie verían r~dicalmente transformadas como le ocurrió a
él mismo. 1
'
Efectivamente, la historia de la ciencia parece ser más la historia

La física, antes de Newton, debió también sustentarse en teorías
que ahora nos parecen produ~to de la fantasía, más que de la rdexión científica. Este es el caso de la ÍÍi,ica de Aristóteles, según la
cual las piedras caen porque van en busca de su patria natural: o su
teoría del movimiento, llena de contradicciones evidentes, ya que en
ésta el aire actúa a la vez como fuerza impulsora y como resistencia
al movimiento. El propio Newton debió ser identificado como mecanicista por la nueva teoría de ºla relatividad.
Estos son apen~ algunos ejemplos de,,ordenado~ dr la validez
temporal de las teorías y de sus profundas limitaciones. Si diéramos
ademá:, un vistazo al lenguaje científico empleado en cada época, nos
sorprenderíamos aún más al oír a '\ewton ~ustentar. todavía en
1679, la teoría de la gravedad de Descartes, srp;ún la cual los cuerpo~
prsados eran succionados hacia ~u~ centros dt· atrarción "por algún
secreto principio de insociabilidad de los éteres de sus vórtices". 2
O a lo~ químicos del sip;lo XVHJ imrntar rl flogi.~to para explicar la
comlrnstión: ·'los cuerpos que rontrnían mucho flogisto se quemaban bien, y los cuerpos que no I,(' quemaban e~tahan desflogi~tizados'' 3
¿Cuándo, entonrr,-. rm¡wzaría la ciencia natural a t'.\plicar con
preci,i1ín ) absoluta validez lo que orurrr realmente en la naturalrza? Probablemente todavía no empirza, y quizás no lo haga nunca.
La razón fundamental para qui· r~to ocurra, atravi1•sa la polémica de la relación entre rl sujeto (inve~tigador) y el objeto dr estudio. La realidad, que existr como tal, debe ser reconstruida intelec-

�62

Bricolage

Ma. de lo, A. Poza,: El objeto en üu ciencw ,ociale,

63

tualmente por el observador; en otras palabras, no hay forma de
explicarla e interpretarla, sino a través de las construcciones mentales
que los individuos realizan, utilizando como base la información que
de algún modo está a su alcance,

la vieja teoría";6 su comentario era en relación a las grandes dificultades que tuvo para que la comunidad ciendfica de 1900 aceptara su

Es decir, que la representación de la realidad que se haga, dependerá de las características de dicha información y de la forma. en que
el individuo la relacione,

Pero entonces, las diferencias entre ciencia natural y ciencia social, parecen diluirse. La naturaleza del conocimiento, la forma de
construirlo, el tipo. de operaciones mentales y metodológicas que
deben realizarse, no son muy diferentes en ambos casos. Sin embargo, podríamos señalar algunas diferenciaciones.

La propia percepción, en· su forma más simple, ya es una construcción. Cuando percibimos, debemos integrar en un solo objeto
estímulos de muy diverso tipo: auditivos, visuales, táctiles olfativos.
Con la constante· expuiencia, construimos estructuras desde la primera infancia y aprendemos a integrar objetos a los que damos un
. tocar una mesa panombre, creando as1'" conceptos"N
. t o se necesita
ra saber que es de madera, se ha aprendido a "leer" su textura, por
los ojos.
Y por supuesto que este conocimiento elemental está todavía
muy lejos de la ciencia. Bachelard dice que "la ciencia se constituye
en ruptura con la percepción y como crítica de ésta".4
Cuando hablamos de ciencia entramos al terreno de la explicación. t\o basta con percibir, sino que habrá que relacionar lo que percibirnos. Piaget señala que existe una "oposición entre la abstracción
empírica que extrae sus informaciones de los objetos mismos y la
abstracción reflexiva, que procede a partir de las acciones y operaciones del sujeto" .5
Entonces, la producción de conoc1m1ento científico será esa
constante actividad, en la cual el investigador se dedica a tratar de relacionar todos los elementos de la realidad que considera necesarios
para la explicación de un fenómeno. Pero llega un momento en que
ya no relaciona objetos, sino estructuras complejas, construcciones
que la ciencia ha desarrollado en forma de teorías, de lenguaje, de
método, y que el investigador ha aprendido ya elaboradas. Los científicos con frecuencia confunden estas estructuras con la realidad
misma. Es por eso que se aferran a ellas como verdades absolutas
constituyéndose entonces en verdaderos "obstáculos epistemolói
cos" para el desarrollo de la ciencia. El propio Max Planck, dice irónicamente en su autobiografía científica: "Estoy convencido de que
una nueva teoría no triunfa ha5ta que han muerto los defensores de

teoría cuántica, que posteriormente revolucionó la física y dio pie a

la teoría de la relatividad.

En primer lugar, la ciencia como tal implica un desarrollo histórico que marca distintos grados de madurez de una determinada
disciplina. En el caso de la física y la astronomía, por ejemplo, durante un largo periodo de su historia convivieron distintas teorías
o modelos de interpretación.~obre el mismo fenómeno, incluso contradictorios. Así, el sistema heliocéntrico de Aristarco de Samos es
anterior al geocéntrico de Aristóteles, y éste último se impone, a pesar de ser el equivocado, por corresponder más a la concepción del
mundo y la organización social de la épo.ca. Sin embargo, conforme
fue evolucionando la ciencia, se llega a la unificación de las teorías;
las viejas teorías ya no se desechan sino que se subsumen en las nuevas y más amplias estructuras. 7 Esto es lo que ocurre con la física
newtoniana respecto a la teoría de la relatividad.
No creo que algo semejante ocurra o pueda ocurrir en el ámbito
de las ciencias sociales. No sólo porque éstas tengan un menor grado
de madurez histórica, sino porque lo social como objeto de estudio
involucra una serie de elementos que son exógenos a la ciencia misma. Es decir que la interpretación sobre lo social parece sustentarse
no sólo en una concepción ontológico-epistemológica, sino en una
inevitable concepción ideológica sobre la sociedad; la reflexión sobre-lo social involucra críticas o justificaciones al orden establecido,
además de proyectos diferentes de sociedad. Sin embargo, al proceder científicamente, es decir, a partir de la crítica de la experiencia
común y a través de la relación y construcción de estructuras interpretativas, la ciencia social cumple su cometido y contribuye en forma fundamental a la comprensión de lo humano. Sus conclusiones
nunca serán absolutas o definitivas, como no lo son tampoco las de
laR ciencias naturales,
Pero, ¿cómo se construye el objet&lt;;&gt; de estudio en las ciencias

�64

Ma. de 101 A. Poza,: El objeto en la, ciencia, ,ociale,

Bricolage

sociales?
Retomemos el postulado de Bachelard, que mencionamos antes: "La ciencia se constituye en ruptura con la percepción y como
crítica de ésta". Este postulado, que es aplicable a la ciencia en
general, se vuelve esencial para la sociología. "Uno de los principales obstáculos para el sociólogo, dice Bordieu, es su familiaridad
con el universo social, que constituye su objeto de estudio".8
Inevitablemente, al ser nosotros parte del objeto, mantenemos u111
~erie de prenociones configurádas a lo largo de nuestra vida, En rea,
lidad, todos los individuos realizan una sociología espontánea. La
percepción de lo social a este nivel, implica utilizar estructuras ex•
traídas directamente de lo inmediato, de la experiencia personal y
cotidiana, y del bombardeo de información elaborado por la sociedad, medios de comunicación, educación elemental y familiar, y que
frecuentemente es asimilada sin ningún tipo de operación reflexiva.
Por consiguiente, todo intento de producción de conocimiento
científico debe iniciarse con una actitud vigilante y en ruptura con
las prenociones.

65

En este punto debemos tener claro qu~ la investigación cientíse orgaruza, de ,hecho, en tomo de objetos construidos que no
ben~~ n~da en cpf1un con aquellas unidades delimitadas por la percepc1on ingenua.
.

?

. W_eber enfatiza la importancia de .dicha delimitación: "Todo conocuw~nto de la re~lidad infinita mediante el espíritu humano finito, e~a basa~o en la tácita premisa de que sólo un fragmento finito
d~ dicha reahd,ad puede constituir el objeto de la comprensión cient~~c~; (2 que solo resulta esencial en el sentido de digno de ser cono-

ciuo •

. ~e este m~o Weber avan~a en la definición de su objeto de es-

tudJO. Los fenomenos de la VJda según su significado culturai: "El
concepto d_e ~ultura -dice más adelante-, es un concepto de valor...
Una parte mfima de la realidad indívidual observada cada vez, se tiñe
interés condicionado por tales ideas de valor, Sólo esa parte
tie?e unportancia para nosotros,_precisamente porque revela unas relaCJOnes que nos importan por su vinculación con ideas de valor". 13

~n e!

En estas pocas líneas, Webt:r expresa una serie de elementos imPero esto no significa que podamos ir al objeto sin ningún ti¡io
de presupuesto. La observación sin présupuestos es imposible. La reflexión asocia los contenidos nuevos con contenidos ;a asimilad06,
con base en una estructura previamente construida. De aquí la
importancia de la teoría social como herramienta fundamental pan
la observación. Las teorías sociales elaboradas por la sociología pueden ser completamente diferentes y estar sustentadas en presupuet
tos ontológicos y en concepciones ideológicas incluso opuestas entre
sí, sin embargo, mientras conserven la coherencia lógica y el método
científico en la forma de construir el objeto de estudio, contrihuyea
a la explicación de una parcela de la realidad, atendiendo, según SIi
estructura, a diferentes niveles de análisis.

portantes: Lo "esencial" no está dado previamente sino que es "descubierto" conforme se va definiendo con claridad 'el tipo de relacioEn su caso, relaciones entre el fenómeno cultural, tal como se manifiesta, y las ideas o valores que las sustentan. Sólo esta definición le permitirá discriminar lo que para su
estudio es esencial de lo secundario,

nes que se pretende explicar.

d Por su parte, Marx también inicia su disertación sobre el métoo que emplea criticando la creencia de que lo concreto como tal
ser asimilado, y menos aún explicado, sin antes delimitar con
c ar.idad conceptos y categorías: "Parece justo -dice-, comenzar
por¡ lo real Y lo concreto, por el supuesto efectivo; así por eiemplo
en a eco
,
1 bl . ,
.
,
J
'
bI ., nom1~,
por a po ac1on ... (pero) s1 comenzara por la po»14
Bordieu señala en El oficio de sociólogo que, en las situaciones lCl.on, tendna una representación caótica del conjunto.
concretas de la práctica científica, no se puede pretender construi
problemáticas o teorías nuevas "sino cuando se renuncia a la ambi- ti Debe pu~s, según Marx, definirse con claridad, o descubrirse, el
ción imposible (...) de ~uerer decirlo todo, sobre todas las cosasJ d'po de relaciones que son fundamentales. "Los economistas -nos
1
~ terminan siempre por descubrir, mediante el análisis un cierto
además, ordenadamente". O
numero d
·
'
la d' .. , e re¡ac1ones
generales abstractas determinantes, tales como
La construcción del objeto de estudio requiere, por lo tanto, de . _IVlsion ~el trabajo, el dinero, el valor", etc, En su artículo Marx
CntJca no solo a Ios empmstas,
··
· que ubicándose entre ellos y
smo
la delimitación del problema y de las unidades de análisis.

Pt~ª

�66

BricQ/age

Hegel, desarrolla su idea de que lo real existe por sí mismo, pero q,.
es a través de abstracciones y de construcciones mentales como puede ser apropiado por el pensamiento: "Hegel cayó en la ilusión de
concebir lo real como resultado del pensamiento que, partiendo dt
sí mismo, profundiza en sí mismo y se mueve por sí mismo, mientras
que el método que consiste en elevarse de lo abstracto a lo concreto
es para el pensamiento sólo la manera de aprofiarse de lo concreto,
de reproducirlo como un concreto espiritual", 1
,
Por consiguiente, el punto de partida para la investigación sociológica es la premisa de que todo objeto científico se construye deliberada y metódicamente. Y es precisamente en este punto cuando
la utilización de un método aparece como la única vía posible para lt
construcción del objeto.
Si bien hemos encontrado que diferentes teóricos de la sociología comparten una concepción común en cuanto a la forma en qut
se opera para la producción de conocimiento, cpnsideramos que
· los métodos desarrollados para el planteamiento de hipótesis pueden
diferir.
Weber desarrolla los tipos ideales, a los que él mismo llama
"guías para la construcción de hipótesis", 16 mientras que Mal?' diet
partir del análisis de las categorías más simples, para ir posterior·
mente contruyendo síntesis que sirven d~ base a nuevos anáJisis y
construcciones, hasta llegar a reproducir en el pensamiento el fenómeno que se pretendía explicar.
De. hecho, la metodología empleada por cada teoría es un
interesante objeto de investigación, Pensemos en los estudios que
existen sobre el método de la antropología, o el método estructura·
lista o el funcionalista.
Sin embargo, todos ellos comparten algunas cosas en común:
Proporcionan las ttcnicas de pensamiento que permiten conducir
metódicamente el trabajo de construcción de hipótesis.

Ma. de lo, A. Pozcu: El objeto en las ciencia, ,ocioles

nas. A este respecto, Durkheim señala: .''La an~logí~ e~ una forrqa J_e~
gítima .de comparación y ésta es el Úmco mod10 practico de que}¡~
ponemós para conseguir que las cosas se vuelvan mtehgibles
Una v/, que las hipótesis iniciales han sido desarrolladas, •~•recen, ahora sí, como fundamentales, las t~cnicas de corroborac1on,
de las cuales no nos ocuparemos ~n este articulo ..
A modo de conclusión pOdemos enfatizar I pa~afrasea~do_ a
Bache~ard, que la ciencia no capta ni captura real, smo que md1ca
la dirección y la organización intelectuales segun las cuales se puede
tener la seguridad de que nos acercamos • . lo real.

1?

Notas
l. Kuhn, T. S. La eatructura de las revolucionea científicas. México, F. C.
E., 1971.
2. Bernal, John D. La ciencia en la historia. Ed. Nueva Imagen, México,
1959, pág. 459.

3.- /bid., pág. 594.
4. Bachelard, G. La formación del espíritu cient11ico. Buenos Aires, Siglo
XXI, 1972.
5. Piaget, J. y R. García. Paicogénesú e historia de la ciencia. Siglo XXI,
1982, pág. 10.

6. Planck, Max. "Autobiografía científica", en: Ciencia y desarrollo. 1979,
CONACYT.

7. Piaget, J. y R. García. Op. cit., págs. 227 a 252.
8. Bordieu, P., et al. El oficio de sociólogo. Siglo XXI, 197 5.

Este trabajo consiste en jugar en forma sistemática con las posibles relaciones entre las relaciones tjue hemos definido como esen·
ciales, Generalmente se parte de analogí~s extraídas de estudios semejantes dentro de la disciplina. En el caso de una investigación ver·
daderamente innovadora, las analogías se extraen de otras discípl~

67

9. Piaget, J. y R. García. Op. cit., pág. 10.
10. Bordieu P., et al. Op. cit., pág. 24.

1l. /bid., pág. 52.

�68

Bricoia,e

12. Weber, Max. "La ilusión positivista de una ciencia sin supuestos", en: El
oficio de ,nciólogo, Siglo XXI, 197S, pág. 209.
13. /bid., pág. 213.

LA RED DE LAS DISCRIMINACIONES. COMENTARIO
A LA NOVELA OFICIO DE TINIEBLAS
DE ROSARIO CASTELLANOS

14. Marx, Carlos. "El método en la economía política", en: El oficio de
1ociólogo. Siglo XXI, pág. 206.
15. lbid,, pág. 206.

16. Weber, Max. "El uso de los tipos ideales en sociología", en: El oficio de
sociólogo. Siglo XXI, 197S, pág. 262.

17. Durkheim, E. "Hay que tratar a los hechos sociales como cosas", en: El
oficio de ,ociólogo, S;glo XXI, 197S, pág. 217.

Lo, pueblos en ,u infancia apena, ,e de.cubren
por encima de lo, matorrales que han nacido durante ,u sueño.
Alfred de Vrgny

MINERVA MARGARITA VILLARRf;AL
Nota introductoria

Uno de los obstáculos más pr~ximos a la elaboración de un trabajo
BObre la obra de Rosario Castellanos es lo que su figura representa en
la historia reciente de las letras hispanoamericanas.

Su personalidad ha venido a engrosar la lista de las grandes mujeres. Y uno puede partir de cierta predispoi;ición al analizar su obra.
Esta se derivaría de la previa mitificación de la autora. En este caso
el "síndrome de la gran mujer",que ha caracterizado la forma como
se ha estudiado tradicionalmente a la mujer en. nuestro continente,
puede alcanzarnos. Sin embargo, a pesar de que sabemos que "todo
poema es un autorretrato"; es decir, que la obra acabada, aunque independiente, guarda una estrecha relación con su creador, estableceremos vinculaciones entre novela y autora sólo cuando sea estrictamente necesario. De lo contrario el sentiJo subjetivo -que no desdeñarnos- nos ganaría y el riesgo del trabajo significaría confusión.
Rosario Castellanos nos legó una serie de reflexiones críticas so-

bre la situación de la mujer en México. Sus ensayos abundan en preocupaciones sobre la forma &lt;:orno el sexo femenino puede hacerse
responsable de sus actos, puede ser independiente y así conquistar la
libertad necesaria para asumir una relarión &lt;le igualdad con el hombre. Esta preocupación se extendió hacia ti resto de las "minorías

�70

Bricolage

M. M. ViJlarreoJ: Comentario de Oficio de tinieblas

mayoritarias". En este caso los indígenas oc?pan la misma posi~ión.
Como las mujeres, fonnan parte del coro, están al margen de la historia.1
Mi propósito en este trabajo es comentar desde el punt~ de vista
de su situación social tanto a los indígenas como a las mu1eres que
pueblan las páginas de Oficio de tinieblas.

l.

El punto de partida

Oficio de tinieblas es la empresa literaria más co!°11rleja de ~o~o
Castellanos. El título ,nismo nos habla de la mecaruca que dio pie a
la estructura de la novela: la combinación de lo literario propiamente
dicho (lirismo-ficción) con el desarrollo de un~, antropolo~ía b~sada
en la observación participante y la interpretacwn de las h1s_tonas de
vida y los relatos escuchados desde temprana edad.
La novela es el resultado de un proceso que se gesta desde la infancia de la autora donde ella encuentra su vocación literaria. Este
proceso ahora se m'anuiesta -en plena madurez con una fuerza impactante, que parte seguramente del asombro que deben haberle provocado las leyendas que le contaba su nana.
En Balún Canán la presencia de la nana es vital para la niña protagonista. En Oficio de tinieblas se rescata un hecho histórico vivido
por los chamulas en la segunda mitad del siglo ~X, el cual se traslada recreándolo en la literatura. La novela termina cuando la nana
indígena de Idolina le narra el hecho que está aconteciendo en la
realidad, ya mitificado, es decir, ya procesado en el mundo de las
· representaciones de la tribu. La autora _envu~lve el hecho e~ una atmósfera densa, sólo penetrable por la v10lenc1a y la arrogancia de los
ladinos, y opta finalmente por estacionarlo deliberadamente en la
narración mítica.
Crear y desentrañar parecen ser los verbos justos del trabajo rea•
!izado. Oficio de tinielbas es entonces el ejercicio de ver de noche,
como los gatos, de atender a los misterios de la condición_ hu~ana
polarizada. Es también partir del mito. L~ fund~ción de la 1~leS1a de
San Juan Chamula se narra en el tono del lenguaje de los antiguo~: 1~
letanía. El discurso describe un cuadro sincrónico de los acontec1•
mientos: no hay fechas ni datos que se coloquen en un tiempo espe-

71

cífico, el tiempo es una imagen visual, es la palabra que corre hasta.el
promontorio hasta encontrar el lugar dondé se revelará lo sagrado,
donde se celebrará la liturgia.
' •
El mito implic;i ya la subordinación del grupo indígena. Después
de que el narrador describe la elección hecha por San Juan Fiador
del sitioºdonde se debe construir su iglesia, y de que ese sitio se ubica
en el falle de ChamuJa;
,

'1os

hombres tzotziles o murciélagos, no supieron interpretar

aquel prodigio... Todo les fue balbuceo confuso, párpados abatidos, brazos desmayados en temeroso ademán. Por eso' fue necesario que más· tarde vinieran otros hombres. t ~tos hombres vinieron como de otro mundo. Llevaban el sol en la cara y hablaban lengua altiva, lengua que sobrecoge el corazón de quien escucha. Idioma, no comQ, el tzotzil que se dice también en sueflos, sino férreo instrumento de sefiorío, arma de conquista,
punta d~l látigo de la ley. Porque ¿cómo, sino en castilla, se
pronuncia la orden y se declara la sentencia? ¿Y cómo amonestar y cómo premiar sino en castilla?•~

La d~minación, como norma de vida, ha sido asimilada. El punto de vista religioso tiene la última palabra.

'

'

"Pero tampoco los recién venidos entendieron cabalmente el
enwna de las ovejas petrificadas... San Juan Fiador tuvo que
venir, en persona, empujando él mismo las piedras, una por una;
haciéndolas rodar por las pendientes, hasta que todas estuvieron
reunidas en el sitio donde debían permanecer. Sólo allí el esfuerzo de los hombres alcanzó su recompensa".3
San Cristóbal de las Casas fue parte de la encomienda asignada a

8el'nal Díaz, compañero de Cortés. Durante más de 400 años ha sido
c~ntro comercial para los indígena,s. También allí se ubicaba la clerecia secular de la cual dependía la parroquia de San Juan Chamula.4
"El edificio es blanco, tal como San Juan Fiador lo quiso. Y en
el aire -que consagró la bóveda- resuenan desde entonces las
oraciones y3 los cánticos del caxlán; los lamentos y las súplicas
del indio ".
Desde la primera página de la novela Rosario Castellanos nos va

�72

Bricolage

adentrando en lo que resume la clave de las desigualdades: el sincretismo religioso. La descripción empieza con el templo porque allí
está la cruz de la historia, "la exigidora de la víctima anual".
Piedra o cruz como símbolos categóricos de culturas distintas,
parecen convergir en Cruz y piedra como resultado, no de la fusión,
sino de la "articulación desigual y combinada" de dos culturas: los
ladinos o blancos y los tzotziles o chamulas.6
Rosario Castellanos conocía a fondo la vida y costumbres tzot•
úles. La geografía, el clima y la ubicación de los lugares menciona•
dos en el libro corresponden a una realidad. Lo mismo sucede con
los ritos y disposiciones indígenas. Además, hay una utilización de la.
simbología tzotzil en función de la importancia de los elementos de
la naturaleza, por ejemplo: la luna, el viento, la tierra, la piedra, mu•
cho tienen que ver con las relaciones guardadas por la tribu con res•
pecto a la fertilidad, la procreación, la muerte y la cosecha. También
los fenómenos naturales determinan el porvenir como sucede con el
eclipse en tanto antecedente de la catástrofe.
A pesar de que en las páginas de esta novela ios personajes in•
dígenas son relevantes por las cara~terísticas individuales, por sus
rasgos específicos, hay elementos de la simbología tzotzil que sólo
se mencionan haciendo que el ambiente cobre una dimensión misteriosa y extraña para el lector. Ejemplo de lo anterior sería el ch 'ulel,
el pukuj, el nahu_al. A diferencia de Benzulul, libro de cuentos de
Eraclio Zepeda, cuya prosa "se interna en paisajes humanos que lindan con la magia, y cruza a veces la frontera, se hace cómplice de los
encantos totémicos y partícipe de las creencias milagrosas... ",7 la
narrativa de Rosario Castellanos destila desde la omnisciencia una
ironía que parte de un sentido de la razón que precisa una lógica,
una racionalidad intencional. Por lo que ciertas pretensiones de los
personajes parecen responder más al deseo del narrador que a sus
propias vidas.
La deducción anterior es en parte resultado de la relación de los
dato1, etnográficos recogidos por la antropóloga Calixta Guiteras
Holmes8 sobre la comunidad San Pedro Chenalhó · muy cercana a
San Juan Chamula, mismos que sorr cómparados, con la recreación
de los hechos en la novela de nuestra autora.
Un estudio comparativo entre dos terrenos distintos de la des•

M. M. Villarreal: Comentario de Oficio dr. ür.icblas

73

cripción sería infundado. Sin embargo, las constantes que aparecenlen
el libro antropológico sobre la realidad socio-histórica tzotzil permiten ubicar los puntos de partida de la narración literaria, su posterior
desarróllo en la ficción, así como los juegos de contrastes que sujetan la trama a la tensión resultante de la oposición entre dos cultu9
ras, a una visión 'depurada que desde ~l inicio sostiene la novelista.
Existen difere,icias entre la referencia que da nuestra autora sobre el hecho histórico del cual párte y la versión recogida por Guiteras Rolmes quien, en variadas ocasiones, se refiere.al mismo (Guerra
de Castas) sin aludir jamás a la crucifixión.
Pareciera que Rosario Castellanos en la novela partiera de una
visión preconcebida del mundo tzotzil como mujer blanca perteneciente al mundo hacendado.
Hay estrecha relación ~~tre ciertos pasajes de la novela y expe- .
riencias vividas por la autora, relatadas en sus artículos periodísticos y en entrevistas. Tomemos dos hechos literarios:
a.

Idolina, la jovencita que vive un padecimiento ficticio de
invalidez, la enfermá imaginaria que se protege en su inmo•
vilidad para seguir siendo niña acusadora de por vida, recibe
la versión de su nana en forma de mito, .en el preciso momento de los acontecimientos, cuando ella, en otro plano
(se encuentra en su cuarto) siente en su cuerpo el dol~r de
la crucifixión. ldolina vivió gracias a la muerte de la h11a de
su nana indígena; hecho que sucede cuando ésta fue obligada a amamantar a la niña blanca. Su nana fue asimilada a la
fuerza al mundo ladino. La asimilación se completa a través
del rol afectivo que desempeña cuidando a la nueva niña.

b.

Femando Ulloa, el intelectual , reformista enviado yor el
gobierno de Cárdenas a Chiapas para cfectivizar el reparto
agrario, sustenta su idea del ejercicio de la justicia a través
del cumplimiento de la ley, de IQ palabra escrita. El parte
de la razón, de la necesidad de que los indígenas tomen conciencia de su situación de explotados. Es este personaje el
testigo de la gran confusión, el testigo del asombro, de la
impotencia, ante un hecho que le resulta desde cualquier
punto de vista inexplicable.

�74

Bricolage

Tanto por la influencia de su nana Rufina, quien la cuidó en su
infancia, como por la cercanía de María Escandón, niña chamula que
~e entregada a la madre de Rosario para que desempeñara las funciones de compañera de juegos y cargadora, nuestra autora conoció a
fondo las costumbres indígenas, las leyendas y los mitos. Un dato interesante sobre la condici_ó n contradictoria que representó el hecho
de ser una mujer blanca proveniente de fa burguesía rural, metida de
lleno en el mundo de l_as letras, es el que señala Elena Poniatowska:
después de 31 años de tene,: a su lado a María Escandón -quien no
la abandona hasta que Rosario se casa- jamás le enseñó a leer ni a
escribir, lo fe causó asombro a la antropóloga a quien hizo entrega
de la india.1
Su actitud hacia el mundo tzotzil era ambivalente, luchaba por
ellos al mismo tiempo que dependía de su más fiel servidumbre, parecido al sentimiento de culpa que le provocó durante tanto tiem~o
la muerte de su hermano, muerte que ella había deseado antes. 1
Rosario Castellanos desarrolló un trabajo en Chiapas con el Instituto Nacional Indigenista. Creó dos personajes que eran represenLados por indígenas en su teatro Petul. Iban de comunidad en comunidad dejando constancia de las ne~esidades que habría qué cubrir:
cóm0 atender problemas de salud, cómo aprender a leer, cómo

tomar conciencia.
En uno de sus artículos Rosario Castellanos externa su sentimiento de derrota. Los indios habían convertido en ídolos a los muñecos. El trabajo había sido inútil. 12 .

2.

La reflexión antropológica: los indígenas

Existen dos planos en la narración, dos espacios en los que se desarrollan los acontecimientos.
Por un lado la atmósfera del mundo indígena en el espacio
abierto, en su relación con la tierra de Chamula, mucho más cercano
a la naturalrza. Por otro, las casas en las que habitan los ladinos de
San Cristóbal, con sus paredes altas y su ,mcierro.
La acción se desarrolla en función de los indios: por ellos. Quien,~s contrarrestan la acción son los ladinos. El movimiento de con-

M. M. Villarreal: Comentario de Oficio de tinieblas

75

trarios se da en función de las diferencias de clase.

También existen dos tiempos: ~tiempo histórico y el tiempo
mítico.
Los vínculos que se establecen entre· planos y tiempos, los que
determinan el desenlace de la novela tienen que ver con la fusión de
diversos niveles. Esa amalgama de sentidos y lógicas distintas produce un ambiente catastrófico, cuya densidad se rompe por la fuena de
la dominación de los ladinos, y por la consiguiente inmovilidad social
que condiciona una nueva mitificación de los acontecimientos.
No habría que olvidar a M. Eliade, para quien ".- .. el hombre, a
través de la palabra mítica, suprime el tiempo y toma posesión del
mundo recreándolo en el verbo; el mito se convierte, pues, en una
expresión existencial del hom~re, que le¡ermite ·1a libre circulación
a través de todos los niveles de lo real '". 1
El paralelismo en planos, niveles y acciones, puede obedecer a
un punto de vista de la autora en el cual,~ partir de que la sociedad
mexicana se construye sobre la sociedad préhispánica, el desarrollo
de la misma más que responderá un punto de partida de la "diferencia antropológica", cohesiona un sistema de oposiciones y polaridades que surge de los efectos de la dominación.
El arraigo de la tradición indígena, a pesar de 400 años de colonización es tal, que sólo por él se explica la dinámica siguiente:
''Los puestos que llevan a la posesión de poder sobrenatural y
prestigio son tanto políticos como religiosos, es decir, quedan
alternativamente bajo el signo del gobierno y la adoración de
las imágenes. . .
·
Los cargos políticos son, asimismo, los más bajos. Consecuentemente, el hombre comienza y termina su carrera sirviéndole a la
comunidad. Al cuidado de las imágenes concurre una cualidad
personal de la que el sen icio político carece: el santo puede fa.
VC\rE'c,\r al individuo que se ocupa de él, concediéndole alguna
ayuda o gracia especial ". 14
Después del mito sobre la fundación de San Juan Chamula, centro a donde confluyen tres barrios que componPn la cabecera del
municipio, y además sitio donde se efectúa la funciím 1itual, produc-

�76

Bricolage

to de la relación religioso-política de la ciudad ceremonial de Chamula, Catalina Díaz Puiljá inicia su tránsito por la novela. Se siente frus.
trada porque no puede tener hijos. No dejará huella en la comunidad, no trascenderá su nombre. Catalina está resentida contra ella
misma y contra quienes le rodean a causa de su esterilidad. La reproducción, función primordial de la- mujer para la comunidad, parece
1mped1da. Es sabido que, en una sociedad que vive de la tierra,.no tener hijos representa un drama, ya que la unidad de sobrevivencia es
la familia, como organización de explotación agrícola donde todos
los miembros contribuyen en el ciclo productivo.
Catalina va con curanderos para sanar de su mal, le dicen que le

li ;cieron un daño, pasa por una serie de rituales de los cuales aprende
lo suficiente para ser valorada posterionnente por las mujeres de la
tribu, convirtiéndose en ilol o curandera, cargo que le da respetabilidad, a su vez, como líder.
Se convierte en el personaje cuyo liderazgo concreta la acción
de la novela. Como mujer, es un personaje literario importante, porque a pesar de tener una doble carga de subordinación, por su sexo
y por su situación socioétniéa, va a ser la que despliega la movilización de los indígenas desde adentro.

M. M. Villarreal: Comentario de Oficio de tiniehl*s'

77

los padres.
A pesar de que Winiktón es un personaje que se mueve en función de la justicia, y que la violación de la joven le provoca una regresión hacia el momento en que su hennana fue violada salvajemente, acepta el matrimonio en falso:

"Allí estaba, debatiéndoise, recién cebada ··en una carne endeble de mujer, de niña casi. Pedro González Winiktón la reconoció. Tembló de ansia de defender; tembló de necesidad de
destruir. Y sin embargo permaneció quieto, inmóvil, fascinado,,_ 16
De esta "unión" nace un niño, cuyo padre biológico es un caxlán, Leonardo Cifuentes, el típico cacique mexicano que viola indígenas pennanentemente, que roba, que somete .a una presión devastadora a sus peones, que asesinó a su hennano de crianza con el
propósito de casarse con su mujer y apropiarse de sus tierras. El hecho de que viole a una indígena es un dato importante porque anticipa la acción de la novela; además, revela un aspecto esencial de las
relaciones ladino/indígena:
"La violencia es una parte intrínseca de la conquista, que es el
acto que consiste en subyugar o lograr la posesión y el dominio de un pueblo y del territorio que habita. Es desde este punto de vista que se debe ver la violación de las mujeres indígenas, como un tipo violento de conducta que tiene el propósito
de subyugar y oprimir, El violador dice implícitamente: 'Yo
soy tu amo; bÍ tienes que someterte a mí1 o te. impondré por la
fuerza mi voluntad'. En este aspecto, la violación es simbólica
.
. ,,¡7
'
de 1a conqmsta misma .

Sin embargo, la reivindicación de la mujer que a través de este
personaje está haciendo la autora no es muy positiva para la historia.
Pues Catalina arrastra también con los fantasmas, con el sentido
"maligno" que puede tener un curandero, que necesita de la magia
para "encauzar" los males de la comunidad. Lo que empujó a Catalina a d_esarrollar estas actividades fue su fru'stración de mujer. Aquí
habría que relacionar esta construcción del carácter de Catalina con
la visión que tenía Rosario Castellanos en sus primeros estudios sobre la mujer, donde la frustración de la maternidad traería como
consecuencia la "necesidad" de buscar .una realización en el terreno
de la cultura. Al mismo tiempo que se "sublimaba" la maternidad, se
"compensaba" su imposibilidad en el desempeño de un rol social. 15

El precio del encierro y de la dignidad de las mujeres ladinas, el
monto de la doble moral ajustada por la iglesia católica, lo pagan las
indias:

Catalina, como ilol, se vuelve un personaje sádico. Al darse cuenta de que una joven indígena (Marcela Gómez Oso) fue violada por
un ?lanco, y qu~ ~ madre la desdeña porque intuye que algo malo
paso, la lleva a VIVIr a su casa con la acpetación de su marido Pedro
Gonz~lez Winiktón. La casa con su hennano a quien llaman "el inocente" por ser un débil mental, después de llevarles algunos regalos a

''Los homl.res blancos eran conservadores y difícilmente se casaban con una persona que no perteneciera a su grupo. La explicación posible de esta situación está en el hecho de que los
hombres podían mantener relaciones ilícitas con mujeres de grupos socioétnicos inferiores sin tener complicaciones jurídicas~ situación que era generalmente inaceptable respecto de las muje-

�78

Bricolaee

M. M. Villarreal: Comentario de Oficio de tinieblas

re&amp; blancas ". 18

79

· Al ponerle al bebé el nombre de uno de !os miembros de la fa.

milla se le está buscando un su~tituto o Kexol a la persona mayor:
Después de que nace la i:riatura, a quien Catalina da el nombre
de Domingo Díaz Puiljá, como su padre, para que su "memoria" ae
perpetuara. Este va a ser atendido y educado por ella y Winiktón. A
la madre biológica el niño no le interesa, de hecho tuvo un intento
de aborto:

Intento que Catalina ve como amenaza y al cual responderá con.
un conjuro:

''Una vez que se ha escogido el nombre, se le comunica a la Santa
Tierra, en martes o jueves. El verdadero nombre de la criatura
, sólo lo sabrán sus padres y sus abuelos, y únicamente se empleará cÜando se le pida al alma qu~ regrese al cuerpo o se le ordene que se vaya del hogar, después de la muerte. Los muchachos
!' las jóvenes nunca saben sus propios nombres, ni los de sus padres y hermanos de ambos sexos. El y ella serán conocidos por
los demás. y viceversa, mediante un sobrenombre, el correspondiente término de parentesco, un vocablo de índole general como mol, totik; me 'el, o por otros que indiquen su lugar entre
los demás hermanos, por ejemplo, el primer niño, la tercera mu· ' .de 1a fam il.1a " .22
ehacha, e1benpmm

"-Vas a tener ese hijo. No me importa que quieras o no. ¿Acaso va a ser tuyo?".2

Más adelante la antropóloga añade algo que será de especial interés para la interpretación de lo que sucede en la novela:

Después del alumbramiento, Marcela pasa a ser un despojo humano, a quien nada motiva, hundida en su absoluta sensación de
vencida, de haber sido simplemente el instrumento de otros.

"El nombre ;erdadero se guarda celosamente porqur es el del
alma y se vincula en forma tan íntima a ella que, si es escuchado por un espíritu maligno; o lo sabe alguien que desea dañar a
su propietario, el niño, y poste,~i~j1ente el adulto, eslará continuamente expuesto a la muerte .

"Un ansia incontrolable de an-ojar la masa gelatinosa que pacientemente roía
en~añas para alimentarse; un deseo de destruir esa criatura informe que la aplastaba ya con el pie del
amo". 19

sus

º ,

La catástrofe como destino de la tribu se inicia aquí. Y aquí se
ofrece completa la visión trágica de nuestra autora sobre la maternidad, que no deja de perseguir como fantasma supremo a la mujer.
Domingo será elegido por la ilol para ser sacrificado. Este había nacido "cuando el sol y la lucha luchaban en el cielo" y era conocido
por la tribu como "el que nació cuando el eclipse".
Hasta este momento del desarrollo de la trama, cabría hacer
una relación con la visión del mundo tzotzil:
"Los vientos proceden de los cuatro rumbos, y así lo hace el
eclipse... Los eclipses blanco y negro del norte y el oeste acarrean enfermedad. El eclipse rojo o del este trae la fiebre, y el
amarillo del sur, el hamhre". 21
De cualquiera de los eclipses que se tratara, el hecho de que
el nacimiento se acompañara de este signo ya implicaba la destrucción, el aniquilamiento futuro.

Ahora pasemos a la necesidad extrema de tener al niño por parte
de Catalina. Expliquémonos un poco su infecundidad desde dos puntos de vista, y tratemos de vincular ese hecho con el desenlace de la
narración.
"Como la menstruación se vincula a la luna, dícese llue ésta no
quiere darle hijos a la mujer infecunda. A vt'ccs hacen burla de la
1que está en tal condición, orillándola a desearlP,s el daño o mal a
los hijos de otras personas. También al marido se le puede achacar la esterilidad. La mujer dirá que su pene es frío, pueslo que
. es do1oroso "24
e1ro1to
.
En la novela los nombres tienen mucha importancia desde el
punto de vista d'e lo que significan. Pedro González Winiklón, es doblemente piedra: Winiktón, en lengua tzotzil &lt;Juirrc decir '"(literalmenlt&gt;. 'hombre-piedra'). Aparición masculina que. según se cree,
atrae a las mujeres al monte o al boscaje para destruirlas·: 25 Pedro

�80

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M. M. Villarreal: Comentario de Oficio de tinieblas

en latín significa roca o piedra.
"San Mateo (XVI, 18) afirma queJesús dijo que sería la piedra
sobre la cual edificaría su Iglesia".

81

Ella encuentra las tres piedras o dioses en la cueva donee- su hermano de niño perdió la lucidez. Ya tiene los eleinentos prehispánicos,
los dioses originales, las piedras sobre las cuales se erigió la Santa
Cruz. Sólo falta un redentor para estar al mismo nivel de los blancos:

Para los cristianos el domingo es "el Día del Señor", ya que:

. , J_esucr1sto
. de entre los muertos " .27
·.,en ese d,ia resucito
El catolicismo conoce tres Catalinas canonizadas:
"Santa Catalina (martirizada en
va y Santa Catalina de Siena". 28

307) Santa Catalina de Géno•

Entre los tzotziles es norma que aquel hombre cuya compañera
no le haya dado hijos tome otra.
Pedro y Catalina están prácticamente incomunicados, uno se
dedica a las actividades políticas, y la segunda a las religiosas, con lo
cual como matrimonio representan la unión de dos aspectos indisociahles de las prácticas rituales y el sistema de representaciones de
la comunidad. La jerarquía político-religiosa tiene que ver con un
poder c¡ue es algo más que el poder para la civilización occidental, es
un poder sobrenatural.
Catalina piensa que su marido no quiere saber de ella porque no
le ha dado hijos. No se atreve a adjudicar "su daño" a la posiliilidad
de que su marido sea estéril. Sin em1argo, lucha porque él la reconozca a través del reconocimiento que los demás hagan de ella. Ser
curandera o ilol le da una gran fuerza, pues esta actividad además
de conocimiento le otorga poder, y la posibilidad de ejercerlo sobre
la colectividad.
Si establecemos una relación en hase al símil del apellido Winiktón, éste, al ser el hombre de piedra es inmovible, terco en una idea,
frío. Catalina en su situación de esterilidad puede sentirse destruida
por él. Su frustración es tal que tiende a magnificar su poder. Esto
la hace soberbia, calculadora. El niño hasta el final adquiere una im·
portancia mayúscula, pues a pesar de que prácticamente es su hijo,
ella le elige en sacrificio, rebasando la movilización política del ma•
rido en la comunidad, y sobrepasando el poder del golpe asestado
por los ladinos al levantamiento de los indígenas.

"Puede decirse que la creencia en el castigo del pecado, a la manera católica, fue .externa a la concepción nativa; en muchas ocasiones se ofrece al lado de otras explicaciones de desastre, como
sucede con las causas del eclipse. El hecho de que éste sea el más
prominente de los elementos no indios se debe al énfasis que las
enseñanzas católicas ponen en el casligo ". 29
Crucifican a Domingo par? que lave así los pecados &lt;le la comunidad. La posición de Catalina se impone. El hecho es bárbaro y
se nos presenta como una nel'.\Ulosa, un enganche dr todos los elementos que tienen que ver ron el sentimit'nto colectivo en 1$tado de
éxtasis. De ser un movimiento cuyo ori¡!en 1·~ la miseria, la injusticia que padecen los tzotziles, el levantamiPnto l'l1 favor del reparto
de la tierra, de hacer efectiva la ley, se torn&lt;1 en una experiencia mística. El sentido que expresan las acciones pertenece a la lógica &lt;le)
sincretismo.
Aunque la comunidad indígena ehamula c~té articulada a la sociedad mexicana subordinadamente en lo económi&lt;'o ) lo político,
las prácticas mágicas y rituales que realizan en función rlc lo sobrenatural, de las fuerzas adversas que rigen el mundo, muestran una Yisión cósmica distinta, una complejidad de valores 4uc pertenecen a
otra lógica, a otra conct•pción de la vida:
1

" ... lo que se capta mediante el alma es justamrntc lan real como lo que se aprehende por medio ck lo~ sentidos...
La vida afectiva tiene primacía ~ohrl' la intf'!cctual. El corazón
guarda toda sabiduría: es el asiento d,· la 111t·111oria , el conocimiento ... ·-3o
·
Rosario Castellano~ aJ tra~ladar el ~urnso hi,;tóri,·o al rardenismo, tiene una doble visión crítica. Por un lado, el fraca~o de la revolución mexicana, que, a pesar de halwr c·on~lituido un fcnómrno
que ~barcó en extensión casi toda la ¡r,•op:rafía dr la rc¡,úblita, no incluyo las expectativas de los grupos indígenas. salrn la de la rrpartición de la tierra y siendo ésta la causa de la revuelta, no la c·oncretó.

�82

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M. M. Villarreal: Comentario de Oficio de tinieblas

Por otro lado, el resultado de la revolución ha sido la creación · ·
del México moderno, modelador de la vida nacional a través de instituciones y programas sociales. La modernidad como bandera de la
tecnocracia gubernamental ha traído consigo un desbalance profundo entre la vida en el campo y sobre todo, la vida rural de los grupos
indígenas y la vida de la urbe.
En la narración tanto Ulloa (ingeniero enviado por el gobierno)
como Winiktón tienen sed de justicia. Pero su visión de justicia busl'a la legitimidad. Hacer que se efectivice la ley. Ya Pedro hahía escuchado a Cárdenas, creía en él. Sin embargo, la red que tienden los
ladinos hacia el descontento indígena manifiesto es brutal, avasallan.
te. Los hacendados se legitiman en la fuerza. Su estrategia es fa gran
alianza con el clero y la burocracia estatal. El refonnismo cardenista
queda ,completamrnte evidenciado en la estructura misma de la
culación social de la sociedad capitalista mexicana.

'
con({llista y el colonialismo, así, la novela .termina con un mito· que
una mujer indígena asimilada a la fuerza cuenta a su niña blanca, la
hijastra de Leonardo Cifuentes.

1

Hacía ya mucho tiempo existió una ilol con un hijo de piedra.
Su autoridad crecía con su soberbia. Exigían comer el primogénito
de cada familia. El hijo de piedra se desmorona al ser envuelto en un
chal de Guatemala que mcnguaria su potencia. La ilol cae después
contra la materia desmoronada. Se extendió la catástrofe. Los señores de Ciudad Real proporcionaron los medios para que se castigaran
y eliminaran la culpa.
"El noP.1bre de esa ilol, que todos pronunciaron alguna vez ron
reverencia y con esperanza, ha sido proscrito. Y el que se siente
punzado por la tentación de pronunciarlo escupe y la saliva ayu.
. ,,.31
,
a,borrar su memona
da a borrar su imagen,

arti-

La crucifixión del niño es un hecho donde se perfila una profunda ironía antirreligiosa. La verdad moral con lo cual se impusieron
los españoles en la colonia es ridiculizada al máximo: el Dios único y
verdadero. En este caso, producto de la violación de un blanco a una
india, librado del aborto por conjuro ~e una curandera-madre que lo
entrega, nacido en tiempo del mal, es decir, durante el eclipse, y
\:Onducido a redimir, a través de su muerte, los pecados de los otros.

B:l

La rebelión lústórica conocida como la Guerra de Castas trajo
consigo:
"el origen de la pérdida . del alma y de la enfermedad causarla
. y 1a env1'd a " . 32
por 1a ira
P3fa los tzotziles la muerte jamás se atrilmye a una rausa nalu-

ral:
También el hecho como resultado desconcierta a quien trabajó
en pro de la causa indígena. La "toma de conciencia" como mecanismo revelador de la opresión y de la explot?ción que padecen, según
establecf'11 los nuevos intelectuales comprometidos, parece no ser el
camino adecuado. La lógica de la cual ellos parten no corresponde al
ilf'~Pnran&lt;'nami&lt;'nlo rlr loR hrrhos en la narración.

"La destrucción del cuerpo es consecuencia del mal lanzado por
el hombre contra su semejante, o de un golpe dr los dioses. En
ambos casos, el wayjel o alma animal ha Jido · lernrarla ·; y el
ch 'hulel debe tomar el camino del Más Allá". 33

En el plano de lo simbólico no hay diferencias en cuanto a la
construcción de los símbolos. El pensamiento mítico de las sociedades ·'sin historia·, representa, en este sentido, una necesidad de representación similar al pensamiento mítico de la sociedad "moderna·•, que empieza por partir de centrar "su" verdad como "la verdad",
"su" razón como " la razón" y "su" historia romo "la historia".

Una posible interpretación del mito final pudiera hasarse en la
explicación de que con la Guerra de Castas los tzotziles perdieron el
alma. Esto implica una conciencia de la pérdida de identidad. Desaparecen dioses importantes para ellos. Durante la 1110\ilización se
habían venerado a dioses de pi1·dra 1¡uc les ilian a a~ u&lt;lar. Son derrotados, por lo tanto " devorada,, su alma animal por lo~ espíritu,- malignos.

Y así como la crucifixión de Cristo se nos presenta como la absoluta verdad, como el mito del cual parte el año uno de "la 4istoria ", y con el cual Occidente se ha abierto espacios a través de la

El desmoronamiento del hijo de piedra, e¡; rl d1·S\·ancci111irnlo
de los dioses de piedra. "La ira sale con la saliva .., así ~1· protq!•'n dl'
consecuencias malignas. '
'

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M. M. Villarreal: Comentario de Oficio de tinieblas

85

El mito cierra con la implícita subordinación a los señores de
Ciudad Real, los ladinos que les ayudan a curar su espanto o enfermedad del miedo ocasionada por la pérdida del alma.

aíslan, se guardan en su egoísmo como una manera de protegerse del
mundo. De ahí que, como señala María Rosa Fiscal, una de las constantes de sus protagonistas sea la falta de identidad.34

3. Las mujeres

En ese sentido' se asemejan a los indígenas, quienes se debaten
en una lucha contra la pérdida de su carácter étnico.

"Las puras personas son las que acaban
a las personas en el mundo"
Manuel Arias Sojom (hombre tzotzil)

Las mujeres que surgen para recrear las páginas de la narrativa de Ro:,ario Castellanos padecen un "oficio de tinieblas": representan el
mundo negado, oscuro, cuya fuerza interior debe encaminarse hacia
la autodestrucción como la manera más válida Qa manera aprehendida) no de acatar, sino de complacer la gran orden, de hacer propio el
sometimiento.

, Las mujeres viven cautivas de su do!'or. Sus carencias las polarizan, las enfrentan. Una tiene lo que a la otra le falta. Como sucede
con Isabel, la esposa de Leonardo Qfuentes, quien sostiene una situación tensa con Julia Acevedo, la segóra amante de su marido. Isabel se !)rotP-ge en sµ estatus, en sus secretos mayúsculos, en su culpa
distendida en los hilos del costurero. Julia se regocija en su frivolidad, pero desearía tener el nivel de Isabel. Julia vive la soltura y el
deseo que Isabel maltrata escondiéndolo a través de sus visitas al
cura.
A veces las mujeres llegan a la amenaza. "No hay peor cricmi-

ga de la mujer que la mujer misma", dice el refrán. Catalina obliga
La ironía que utiliza :Rosario Castellanos en sus ensayos clarifica, pule un ideal de mujer. En cambio, en Oficio de tienieblas, la
ironía ayuda a enturbiar el perfil de los personajes femeninos en tanto snes completos.

-contra las disposiciones de las costumbres chamulas que aceptan
y practican el aborto en mujeres solteras- a l\1arcela a tener a su
hijo no deseado, convirtiéndose así Catalina en demiurgo ele la fatalidad.

Más que desprovistas de rostro, las mujeres tienen características
que las determinan y arrastran hacia la parte débil de ellas mismas.
Entonces aparecen deformadas, con pronunciados síntomas de enfermedades incurables, más producto del orden de la alirnación que
del d~sgaste físico.

Como activa productora de ideas, Rosario Castellanos. inconforme con lo que la sociedad definía como ''el eterno femenino·•,
investigó en la cotidianidad de las mujeres los motivos de su oprrsión. Detrás de la desolación y la angustia que caracterizan a lag mujeres encerradas en función de la máquina de co~n. el tejido. las visitas a la iglesia o al amante, están los mecanismos de negación y
ocultamiento de una realidad más amplia ) compleja qut; las somete bajo la apariencia de la protección.

En la novela se enfatiza la crudeza y el absurdo de una cotidianidad donde las mujeres se cierran, se desgastan en labores que las
anquilosan. Sólo "viven" un aspecto de su realidad: el "designado''
socialmente. He ahí la denuncia de la autora. Rosario Castellanos reivindica a las mujeres desenmascarándolas.
En ocasion~s sus personajes femeninos se acercan más al retrato.
sociológico. Más que hablar ellas, son. habladas, descriptas en un
relato que tiende a ser analítico. De manera similar al tratamiento
que la auora hace de los indígenas.
Los personajes femeninos permanentemente se defienden, se

Sin embargo, lo absurdo de la condición femenina , de la trairedia de los remiendos y el pensamiento apagado, es Lal, sólo de~c
el punto de vista individual. En un :-enticlo rolertirn, e;;a situación
es la const&gt;1•urncia lógica Jd condicionamiento histórico.
l'n tanto el interés de la autora es inlcrnar:,c en PI círculo que
circunscribe la vida femenina a la pasi\idad, a la IH'¡!ación. Lo~
personajes se comunican desgarrándose. hiriéndoge, quctlándose en
su lugar frente al deseo, como sucedr. en la escena del haile en ca:c-a

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de Cifuentes. La quietud femenina esconde un mundo en ebullició~, que poco a poco, al paso del tiempo cristaliza en un. hielo.
\s1 reproducen las mujeres la dialéctica del amo y el esclavo que
tanto preocupaba a nuestra autora.
, La forma a tr~vés de la cual las mujeres en su género; y los in,lt~•·nas en su elma, quedan al !Tlargen de la historia tiene que ver
ma~ o menos con la misma visión del poder dominante:
. dr 'hiología' se habla generalmente cuando se trata de mujeres, no con respecto a los \'arones. De esta manera se erige un
'.º?delo, ~icótomo de los sexos que relaciona a la mujer con la
lJ1olog1a o la naturaleza, y al homLn: con la cultura o la historia y que sirve hasta la actu~lidad para ·explicar' las relaciones desiguales o asimétricas entre mujeres y hombres".35
Esta misma relación se establece hacia las sociedades ·'sin hisLo_ri~" como lo sería la comunidad chamula. Sobre este punto Claude
Lcn-Strau_ss _rc~ponde a Sartre, tratando de ubicar su punto de vista
t&gt;~l~re la &lt;l1alec~1;a como ~~oduc~o de la historia, desde lo que eso sigmfica en r&lt;_'.1~;1011 a la_ ~•(cre'.1;1a na~rall'za-cultura, claro reflejo lineal de la v1s10n de la c1V1l1zac1on occ1den tal:
·· \ vE.'ces, Sartrl' parece estar tentado a distinguir dos dialécticas:
1~ \_ndadera_·, _que sería la de las sociedades históricas, y una dialeet,ra repetitiva y a corto plazo, que concede a las sociedades
llamadas primitivas, colocándola mu) cerca de la biología: de
e~ manera, rxpo~c a torio su sistema, puesto que, por intermedio &lt;lr la etnograha, que es indiscutiblemente una ciencia humana, ~ que se consa{!fa al estudio de esas sociedades, el puente &lt;lemolulo cc,11 lanlo encarnizamiento, entre el hombre y la naturaleza, se hallaría suhreptieianwnle restablecido ". 36
, . En Ofic-ío_ dr tmirblas la autora ha cumplido con su doble pro1_1c,,1t~: . de~~epr el terre,~o para abordar. críticamente los aspectos
~on!radwtono~ de la ~ociedarl rural mexicana: la condición de los
:nd 1gena~. ~ dt&gt; la.~ mujeres como agentes sociales sac-ri ficados en el
'"clc-~arrollo ·· naci•mal.

M. M. Vil/arrea/: Comentario de Oficio de tinieblas

11:'

4. Comentario final
En la novela prevalece una visión trágica de los aeontecimicntos. La
desolación como resultado de la explotación permanente, que ,rene·.,
. ,
,
0
rac10n tras generac1~n padecen los in&lt;l 1genas, parece arrastrarlos inexorablemente a la destrucción.
La atmósfera social y política ·propicia un conflicto de clases
cuyo origen parte de la conquista, del prolongado proceso de sometimiento que los criollos hicieron sobre los indios; proceso que bajo
otros matices permanece.
El distanciamiento del narrador en tercera persona, en esta novela,_ se da a dos niveles. Por un lado, el narrador describe a un personaje de una determinada situación del presente; por otro, hace una
retrospección partiendo de ese momento con la finalidad de analizar
psicológica ) socialmente al personaje. Esta elaboración se construye
conceptualmente, como si hubiera un pacto previo entre narrador y
autora en función de la búsqueda del asidero &lt;le la verda&lt;l.
La narración corre por estos dos nivélcs paralelos donde se ubican efecto ) causa. Paralelamente al discurso literario (anecdótico)
de la vida de los personajes, se desarrolla un discurso sociológico que
toma como punto de arranque la psicología de los mismos. a través
de la introspección.
Esta tendencia del narrador a la retrospectiva con rl afán rlc rrgistrar el verdadero fondo de los motivos de los personajes va en detrimento de la acción porque la retarda. Además, se da una especie
dr ~losa analítica donde la última palabra la tiene el autor. Hay demasiada conciencia sobre la inconsciencia. El terreno de lo concret0
~~nde los personajes se mueven y se relacionan es atrapado por la viSJon abstracta. En este proceso de intclectualización la ironía ocupa
un primer plano. Y la distancia de la omnisciencia alcanza a traslucir
la ideología de la autora.
_El monólogo interior que señala Joscph Sommcrs37 y reitera
'1ana Rosa Fiscal no aparece en la narración. La autora intercala al
~arrador omnisciente en tercera persona ron diálogob de los personajes. En ningún momento se desprende un personaje autónomamente.
El conocimiento sobre el mismo parte de un punto de vista su-

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perior donde los motivos del personaje son remarcados como "reales
y verdaderos". Más que una visión freudiana, se trata de una visión
existencial.

Oficio de tinieblas encierra cierto sentido épico del mundo conq~istado. No en balde es la provincia donde habitan indígenas y ladmos el mundo cerrado y dicotómico que atraviesa la violencia como arma totalizadora.
El conflicto entre las dos culturas opuestas y complementarias
de! México post-revolucionario que Rosario Castellanos presenta,
mas que ser un hecho de la segunda mitad del siglo pasado trasladado
al periodo cardenista, ..:nvuelto en un punto final mítico, es la repre:;entación literaria de la interminable lucha política que sostienen los
campesinos indígenas frente a un estado fraudulento que generalmente se inclina al mejor postor.
Una de las posibles explicaciones a la forma como la autora da
fin a la novela, dando a su vez fin al hecho histórico del cual parte
al volverlo mito es la de que finalmente persiste una visión de la comunidad indígena como "primitiva". La acción social que emprenda Ulloa a través de la activa disposición de Winiktón, de alguna manera representa "el compromiso intelectual" con las amplias mayorías despojadas de la tierra en el México cardenista. La expectativa
reformista finalmente falla: concientizar al indígnea. La razón obedece a que se parte de un deseo integracionista con vías al futuro desarrollo de todos los sectores de la sociedad mexicana. El nacionalismo justificaba la aculturación "necesaria" de los pueblos indígenas.
El político intelectual reformista caracterizado en Ulloa parte de su
cultura, de ~ etnocentrismo para enfrentarse a otra cultura muy diferente. Se mtenta provocar una reacción en los otros de tipo social
y político: reat:ción que se produce de manera adversa a lo planeado.
Hay una visión impactante en Oficio de tinieblas frente a la cual
a~lta de golpe el argumento de esta novela: Catalina Díaz Puiljá
av1e~t.a agua al rostro de su sobrino Domingo, quien prácticamente
habia perdido el sentido después del primer clavo de su crucifixión
para que estuviera consciente de su dolor y así salvara verdaderamente a su pueblo chamula.
Esta visión impregnada de sadismo, resentimiento y violencia es
la que concentra la característica fundamental de la narración: el

M. M. Vil/arrea/: Comentario de Oficio de tinieblas

89

mundo de los pares-contrarios porque detrás del sadismo hay un sufrimiento callado y sombrío, hay masoquisma. Detrás del resentimiento hay un ser victimado, dañado, herido en su identidad. Y detrás de la violencia hay un profundo miedo.
,

Esta novela de Rosario Castellanos encierra una reflexión aguda
sobre el sincretismo en Chiapas. Pero Chiapas está dentro de. México. Ciudad Real, o Jobel, o San Cristóbal de las Casas es un microcosmos donde se refleja el todo, la totalidad social de un momento
del México contemporáneo.
El mundo dicotómico las relaciones que parten de una articulación social desigual y c~mbinada necesaria para la reproducción
del capital, en este caso puesta~ de manifiesto entre chamulas Y ladinos, atraviesa a la narración por completo.
La metáfora sería una teláraña: la red que crece del cuerpo Y
trabajo del animal, se bifurca a los lados del mismo pero con distintos colores, donde hay negro a la izquierda a la derecha hay blanco, y así sucesivamente hasta completa( la red.
Chiapas es entonces un mar selvático sobre el que se extiende
la telaraña de las discriminaciones.
Toda discriminación implica desigualdad, bifurcación descompensada, monstruosidad. Y los habitantes de Chiapas ~stán atrapados en la polaridad: blancos e indígenas, hombres y muJer~s, hacendados y peones, sacerdotes y feligreses, todos en la escala imponderable del bien y del mal, de lo que se atropella para no mezclarse.
La red instalada sobre esa escala se mueve bajo el eje del poder.
El mundo producido es dicotómico, enc:'rrado. Su ena~cnación_ parece resolver la dialéctica en la que se articulan los dominantes) los
dominados.
El elemento con el cual Rosario Castellanos desenredó el tejido
de la red fue la palabra: '·su raíz amarga, verdadera". Y la palabra
también fue su punta de lanza, su ejercicio cotidiano coutra la
enajenación y el desconocimiento.

Dé

·ahí que su prosa narrativa sea clara, directa e incida así sobre los acontecimientos para desescondcrlos. para sacarlos a flote

�'JO

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llcno8 de mugre y musgo, llenos de lama, oscurecidos.

M. M. Vil/arrea/: Comentario de Oficio de tiniebla~

91

e,te trabajo.

E:-a t'ra su intención: observar y entender los procesos en los
rnab ,w gesta y reproduce la desigualdad y la opresión.

A,í perfiló Ro,.;ario Castellanos su estilo narrativo, sometió la
ro pología a la ficción y como dice Emmanuel Carballo más que
rno~trar demostró la degradación permanente de los débiles frente al
¡,1,dt'r. Quúás podríamos hablar de su novela como el producto de
- 11 n·ílcxión sobre la realidad social mexicana durante el cardenismo.
.111

1

~,: ubicaría entonces dentro del realismo crítico, a partir del
u.il de~enmaraña los juegos ocultos en las relaciones de poder.

En ocasiones, es tanto el dolor de la llaga que la condujo a explil·ar-c una realidad adversa a su ideal, que no perdona y castiga a sus
pnsonajcs demostrándonos todos los pormenores que los incitaron
a hacer tal o cual cosa.
Es entonces cuando su "oficio de tinieblas" permite la entrada
dt' la luz, del entendimiento, pero no sólo de la razón vive el hombre
y el narrador omnisciente de Rosario Castellanos desmenuza, analiza hasta la médula el comportamiento ylas acciones de sus personajes hasta coartarlos. Sus personajes siempre tienen un porqué que el
narrador explica en demérito de ellos. Pues esto les resta crecimiento. soltura, movilidad propia, autonomía.

fl

mundo que retrata y el lente que utiliza para retratarlo es
fa~cinanti;. Existe una íntima relación entre la vida y la obra de esta
c~1•ritora y creo que allí radica su autenticidad: en su compromiso.
Su praxis feminista se manifestó por completo en sus análisis
pno Oficio de tinieblas es una novela donde los personajes femenino~ se traicionan por distintas vías, siendo la fundamental la inconscicnr ia. Aunque es en su poesía y en sus cuentos donde Rosario Castellanos militaba hasta el amanecer, habría que entt&gt;ndrr y
explicar su militancia, ya que ésta no sólo significaba trabajo sino
un ejercicio de ohservación, de conocimitnto y difícil comprensic,n que partía de ella misma; es decir, de la reflexión.
,Vota: Agradezco a Carmen Alardín, Sergio Cordero, Miguel Covarrubia,,

losé .Uar,a Infante y Ricardo Villcrreul su ayuda para la realización final de

Notu
l. Nun, Jo sé . "La rebelión del coro", Nexo,, núm. 46, México, Oct. 1981.
2. •Castellanos, Rosario: Oficio de tiniebla,, Ed. J. M., México, 1985.·p. 9.
3. Castellanos, Rosario: Op. cit., p. 10.
4. Rortv, James: "¡.Hay discriminación en Méx7ico",GA_mt éricaHt~:~e~,

·xx núm 3 M~xico, Julio de 1960,p.21 ;y

ui

c~as

, •. ·

~::~: L~, peligr~, del alma, Ed. Fondo de C.:ltura Econom1ca, Mex1co,

1965.p.17.
5. Castellanos, Rosario: Op. cit., p. 10.

Palerm, Angel: Modo, de producción, Ed. Edic?l, México,_ 1980_.,Parti6. mos de la referencia de este autor sobre la Tcona de la Art1culac1on Social que a su vez proviene de la reflexión elaborad_~ por Chayanov en un
as~cto Y Rosa Luxemburgo en otro, Jabre l_a f~nc1on del campesinado Y
la periferia en el proceso de acumulacion cap1tahsta.
7. Zepeda, Eraclio: Benzulul, Ed. Universidad Veracruzana, Xalapa, 1981.
(Contraportada).
8. Guiteras Holmes, Calixta: Op. cit.
9.

Carballo Emmanuel: Protagonistas de la lite~~ra me~~ana, Ed. SEP•M .
México l986 p 529. Oficio de t1meblas, dice RoLe~tut t l~x1:tª~Está ba~da en. u~ hecho histórico: el levantamiento
:t:1~s ~sd~ot~ha~ulas, en San Cristóbal, el año de 1867. Este hec~o cul. , con 1a cruc1·¡¡!XI·ón de uno de estos indios, al que los amotrnados
mmo
se hecho
roclamaron como el Cristo indígena. Por un momento, y por e
., ,
ios chamulas se sintieron iguales a los blancos. Acerca de esta sublcvac_ton
casi no ex:sten documcnw~. Los testim?nios que p~de rcc~~rr ~e res1cn, . de partrdari~mo mas o .meno, mgcnuo
.I 1-.1mencionahecho al
ten, como es log1co,
d
que alude Rosario Castellanos esdescnpto.emterpreta ~r a
_,
da antropóloga: "La sangrienta aunque mfr_uct~o\J (,ucrra de Castas
contra la opresión que ~ desarrolló en terntono tz:ltal,, en 1712, con
una escasa participación de los grupo~ tzotziles, constituyo, srn ernbar~o,
el principio de un periodo de desasosiego cuyo punto culminante fue la

.º.

�92

Bricokwe
M. M. Vil/arrea/: Comenrorio de Oficio de tinieblas

rebelión de los últimos. Las autoridades in~ de Chamula principiaron
por hacerse cargo de diversas atribuciones eclesiásticas, entre ellas la celebración de los matrimonios y los ritos funerarios, y hasta de los bautizos,
pa.ra lo que usaban las vestidwas apropiadas y por lo que cobraban los
honorarios correspondientes. No fue sino hasta 1869 que otros grupos
tzotziles de Chiapas se unieron a los chamulas, en la rebelión armada contra la población no indígena que vivía entre ellos y en San Cristóbal. ..
Las fuerzas armadas del Estado desbandaron a los indios, matando y capturando a muchos de ellos, así como a su jefe, Pedro Díaz Cuscat, indio
chamula. La Guerra de Castas como se le llama correctamente, comenzó
por ser una escapatoria de la opresion, fundada en motivos religiosos, con
un contenido social más acorde con las normas de vida de los indios que con
las que los cura~ les enscñab·an, con sus correlativos tributos y abusos,
cometidos por los españoles y sus vástagos espurios. Una joven pastora,
que se dedicaba a cuidar sus ovejas, encontró tres hermosas piedras verdes, que le hablaron en tono amable. Corrió a comunicárselo a Cusca!
jefe natural de su pequeña comunidad, quien las colocó reverentement¡
en un cofrecito de madera, con el que sostuvo largas conversaciones.
Cuscat Y su "santo", o sus "dioses", llegaron pronto al conocimiento de
muchos que, por su medio, compartieron la divina protección. La noticia
fue difundiéndose por los más apartados lugares y la gente acudió respetuosa, llevando ofrendas, para adorar al animador y cwandero. Cuscat
vestía, en su -::alidad de gran sacerdote, los apropiados ropajes blancos;
daba las aguas bautismales y el alivio a los enfermos, predicando ante las
multitudes que se reunían. Los curas párrocos, de los que por ese tiempo había uno permanente eñ cada pueblo, trataban de disuadir, a sus desapacibles rebaños, de esta "herejía"; hasta procuraron hurtar el cofre de
Cu~at, con su sagrado contenido; pero fueron descubiertos y murieron
en el intento. El número de adeptos aumentó hasta incluir no sólo a los
tzotzlles de las tierras altas, sino también a muchos tzeltalcs de Cancuc
Y Tenejapa, quienes se congregaban todos los domingos en un sitio rural
nombrado Baúx, en territorio chamula, un poco al sudoeste de Chenalhó.
se me dijo que llegaron a ser tantos que Baúx se convirtió en floreciente
mercado. Las tres piedras verdes, o "santos", eran el anciano San Mateo
y Santa Rosa, a quienes habían adorado en Chamula durante 150 años, y
la joven Santa Luisa, nombrada en honor de la esposa de un maes!Jo que,
unido a los chamulas, los instaba a atacar San Cristóbal y extender su
rebelión más allá de los límites de sus propias tierras y aldeas.
A continuación de este triste episodio, no ha habido curas residentes en
las comunidades indias; el sacerdote las visita SÓio en ocasión de las ceremonias del santo patrono". Véase Guiteras Holmes, C: Op. cit., pp. 18 y
19.
10. Poniatowsb, Elena: ¡Ay, vida, no me merece$!, Col. Contrapuntos, F.d.
Joaquín Mortiz, México, 1986. p. 121.

13. Citado por Duvignaud, Jean: La ,ociología, Ed. Anagrama, Barcelona;
1972. p. 277.
14. Guiteras Holmes, C: Op. cit., pp. 72 y 73.
IS. Morales, Sonia: "Homenajes a Rosario Castellanos: una mujer que no

era feminista porque tenía su propio espacio", en: Proce,o, No. 413,
México, 1 de Oct. de 1984. (Cita de Ma. Estela Franco, p. 54)

JG. Castellan~s, Rosario: Op. cit., p. 31.

17. Lavrín, Asunción: La, mujere, latinoamericana,, Ed. Fondo de Cultura
Económica, México, 1985. Trabajo de Elinor C. Burkett: "Las mujeres
indígenas y la sociedad blanca: El caso Perú del siglo XVI". p. 128.
18. Lavrín, Asunción: Op. cit. (frabajo de la compiladora: "lnvestigadón
sobre las mujeres de la colonia en México: Siglos XVII y XVIII", p. 48).
19. Castellanos, Rosario: Op. cit., j1. 46.
20. Castellanos, Rosario: Op. cit., p. 4 7.
21. Guiteras Holmes: Op..cit., p. 39.
22. Guiteras Holmes: Op. cit., p. 103.

23. Guiteras Holmes: Op. cit., p. 104.
24. Guiteras Holmes: Op. cit., p. 1OO.
25. Guiteras Holmcs: Op. cit., p. 281.
26. Diccionario de religionf'1, Ed. Fondo de Cultura Económica, Méxko,
1978. p. 368.
27. Diccionario de rp/igione,, Ed. Fondo de Cultura Económica, p. 157.
28. Diccionario de re/wione,, Ed. Fondo de Cultura Económica, p. 95.
29. Guiteras Holmcs: Op. cit., p. 254.
30. Guiteras Holmes: Op. cit., pp. 246-247. ·
31. Castellanos, Rosario: Op. cit., p. 368.

11. Fran\."O, Ma. Estela: Rcuario uutellano,, -Waa:o plicoanolítica F.d.
Plau y Janés, México, 1985. p. 83.
'

32. Guiteras Holmes: Op. cit., p. 251.

"° dP III palabra, F.diciones Excélsior, México,

33. Guiteras Holmes: Op. cit., p. 128.

12. Castellanos, Rosario: El
1974. p. 184.

93

34. Fiscll, Ma. Rosa: La imagen de la mujer en la narratioo dr Ro.rario Coste-

�94

JJricolage
llano,, UNAM, México, 1980. p. 51.

EL CONCEPTO DE EXPECTATIVA EN SOCIOLOGIA

3!&gt;. Radkau, Verena: "Hacia una historiografía de la mujerd", en .'lueoo An tropología, Vol. VIII, núm. 30, México, Noviembre e 1986. p. 82.
36. Lévi-Strauss, Claude: El pen,omienta ,olooje, Ed. Fondo de Cultura Económica, México, 1972, p. 360.

37

Sommers, Joseph: "Oficio de Tinieblas", Nexo,, núm. 2, México, febrero
de 1978. María Rosa Fiscal en el libro antes mencionado llega a un error
de interpretación basándose en. la característica que da So~m~rs a la_narraci6n: "Sensible a la alienación de la mujer, introdu~e tecmcas ps1c~l6gicas en el análisis de sus personajes femeninos, por eJemplo,, el mo~ologo interior, que había utilizado ya en me~or escala _en Balun Canon.
Crea de esta manera i. cuatro figuras femeninas de relieve: Isabel, ldolina, Catalina Díaz Puiljá y Julia Acevedo''. p. 62.

RICARDO VILLARREA"L ARRAMBIDE
El concepto de expectativa en Parsons, parece ser, en alguna medida, una extracción y una modificación del mismo concepto tal como es utilizado por Weber, sin embargo, en este autor se nos ofrece
de una manera un tanto indefinida. Para esclarecer las posiLlrs difrrencias entre Parsons y Weber a este respecto es nece,,ario ir a las drfiniciones de Sl!S conceptos esenciales:
"Por acción, dice Weber, debe entenderse una conducta humana
(bien consista en un hacer interno o externo, ya en un omitir o permitir) siempre que el sujeto o sujetos de la acción enlacen a ella un
sentido subjetivo"; ''la acción social, por lo tanto, es una acción donde el sentido mentado por su sujeto o sujetos está referida a la conducta de otros, orientándose por ésta en su desarrollo·•. 1
•Para Parsons, "La acción es IHl proceso en el si.~tema actor-silua'ción que tiene significación motivacional para el actor (individualidad o colectividad)". Esto es, que la orientación de los proc1·so~ dr
acción se relaciona con el logro de gratificaciones y e\itación ele privacione~.2
En estas definiciones &lt;le la a:ción encontramos dos conceptos
complejos similares; por un lado, \\'ebrr habla de un sPntido subjetivo, por el otro, Paneons Sf' refiere a una SÍ!nifiración motiracional.
Cabe examinar si estos dos conceptos expresan lo mismo. Yo creo

�96

Bricoiofe
Rico_rdo Villorreol: El concepto de expectatfoo

que no son idénticos pero de alguna manera se corresponden, ya que
ambos se refieren a los fundamentos o determinantes de la acción,
Esto es, a los propósitos u objetivos del actor (en Weber) y a los
motivos del actor (en Parsons); términos que en general designan lo
mismo. Ahora bien, la diferencia parece estar en que Parsons es mucho más específico que Weber al vincular el motivo con el núcleo
gratificación-privación, cosa que está ausente en el planteamiento
de Weber.
Lo anterior tiene importancia porque es en el tratamiento de
estos fundamentos y de los modos de orientación de la acción, donde podemos encontrar algunas diferencias.
Weber habla de los determinantes de la acción, y dice que la acción social puede ser: 1) racional con arreglo a fines (Zweckrational);
determinado por expectativas en el comportamiento, tanto de objetos del mundo exterior como de otros hombres y utilizando esas
expectativas como medios o condiciones para el logro de fines racionalmente sopesados o perseguidos; 2) racional con arreglo a valores
(Wertrational), determinada por la creencia consciente en el valor
(ético, estético, religioso, etc.) propio y absoluto de determinada
conducta, sin relación alguna con el resultado, o sea en méritos de
su propio valor; 3) afectiva: especialmente emotiva, determinada por
estados sentimentales actuales y 4) tradicional: determinada por una
3
costumbre arraigada. Como vemos, los anteriores son tipos ideales
de acción, y el concepto de expectativa sólo aparece explícitamente
en el primero de los tipos señalados. O sea en el Zweckratwnal. Sin
embargo, no podemos afirmar que no esté implícito en los demás
tipos de acción; ya que la acción social, según Weber, "se caracteriza
por el hecho de que el actor regula su conducta de acuerdo con la
esperanza de que los demás se comporten de una cierta manera, es
decir, que encuentra allí una razón favorable o una probabilidad de
llevar a buen término la acción considerada". 4
Esto se ve más claro cuando Weber pasa a los modos de orientación de la acción que, al parecer, no se refieren a tipos ideales de
acción, sino que más bien describen un esquema de la estructura de
los sistemas de acción. La acción, dice, puede estar orientada en términos del: a) interés, categoría en que las uniformidades son comprensibles en términos de la orientación racional de los actores hacia
expectativas análogas; 2) orden legítimo, que involucra la orientación de la acción hacia la idea por parte de los actores de la existen-

97

· d tal orden como norma; 3) Uso, que implica uniformidad de
eta e
·, d
' ·
acción, en la medida en que se da como una cuest1on e practica
L
'
5
e1ecbva.
En los tres modos mencionados se hace referencia a un element?
de regularidad, que implica la idea de que ciertas cosas son co'.n_part1das, porque, por ejemplo, el hec~o de que un orden sea leg1t1mo a
los ojos de la mayor parte de la gente lo convierte e~ un elemento de
inte~s para cualquier individuo, lo ac~pte o no.6 En, otras ~alahras,
el actor orienta su acción en base a la idea de que rstan func1ona!1d?
ciertas normas, norm~ de eficacia en el primer ca~o, normas_~r legitimidad en el' segundo, En el caso del uso o costu~~~e, tamb1en aparecen criterios n'ormativos (rrcurrdese que la tradmon se basa en la
santidad· de un orden). De ri-ta manera, la expectath_a. en 'Yrbrr,
aparec;e como la idea del actor de_ que ?ertas cosas ~~tan func1o_na~-do de cierta manera, lo que. penmtc onentar su acc10n en lo:,_ term1nos de su probabilidad.
Para Parsons una característica esencial de la acción consiste en
que el actor desa~olla un sistema de expectativa~ en rrlación con los
diferentes obietos de la situación. Estas, dice Par.-ons, put&gt;den encontrarse estruct~radas en relación con las propia: ~lisp~sie'ione~ d_e ne_&lt;:esidad del ego, y con las posibilidades de irratif1raem11 o rlr pmannn
dependientes de las alternativas de la acción que PI t'¡!º ¡,11rd? e111prender, Sin embargo, con lo~ objetos soci~le~ ~e añaclr o~~a dmwnsión: ''Parte de la expectativa del ego consiste en la n·ac-r1011 f'?bable del alter a la acción po:;ible del ego, rearción que purrir anl 1r1parse y por ello afectar las propias elecciones del ego. 7
Como se ve claramente el concepto de expr!'lali~a en Parsons
tiene íntima vinculación con' el mismo concepto rn \\'rbrr. sólo q_ue
los modos de orientación de la acción, en aqut'l. no aparecen d~svmculados. Dice Parsons, explícitamente, que los tre:. modo:. ele onentación de la acción: el cognitivo (que define los a::opeeto:; relevante~ de
la situación); el catético (que define la relación drl rg~ con el obJeto
u objeto:. en cuestión para el equilibrio de ,-u p~r~onahdad ~?trc gratifica.:ión y privación) y el ernluativo (qut&gt; dcfmr la srlemon ordenada de las alternativas en relación a los objrto,- ~ a lo:. a,pecto:, relevantes de la situación), todos ellos, sr encuen_tran implira_dos en_ la
estructura de lo que se llama expectatira. "í:,n e:,te sentido, d1c_e
Parsons el actor está intere~do en las pautas de desarrollo de la situación' el actor está interesado en ciertas posibilidades di~ ese desa-

'

�98

Bricolage
Ri::Ordo Villarreal: El concepto de expectativa

99

8

rrollo". Esto implica que existe una coincidencia entre Weber y
Parsons, entre lo que éste llama posibilidades y lo que aquél denomina probabilidad (posibilidad objetiva). La diferencia estriba en que
Weber no se detiene suficientemente en los fundamentos de la probahilidad, y Parsons es claro cuando señala que "la condición básica para que pueda estabilizarse ~éase regularidad, en el lenguaje de Weh ·r) un i;istema de interacción, es que los intereses de los actores
ti,·ndan a la conformidad con un.sistema de criterios compartido de
orientación de valor".9 Si estoy en lo correcto, esto significa que la
d,·finición de las expectativas en ambos autores, se basa, en último
trrmino, en criterios normativos, en elementos del sistema simbólico.
El problema en. Weber, es que no poseía un concepto primordial que
fundamente la "compartividad", el concepto de intemalización, La
conformidad con un criterio dado mediante la internalización del
mismo, aparece entonces como un modo de cumplimiento de las
propias disposiciones de necesidad del actor y como una condición
para10hacer óptimas las reacciones de los otros actores significativos. En este momento, dice Parsons, podemos afirmar que un criterio está institucionalizado.
Esta es la base de la regularidad (estabilidad) de los sistemas sociales, y esto tanto en Parsons co~o en Weber, Hablando de casos
límite, por ejemplo, dice Weber: una relación social deja de existir
cuando desaparece la probabilidad de que ciertas acciones tengan
lugar; y en el caso de Parsons, la anomia es el quebrantamiento del
orden normativo, en relación con las pa~tas de valor compartidas y
con la obligación de cumplir con las expectativas relevantes. De
acuerdo con esto, por ejemplo, es indudable que aunque Weber no lo
señale. explícitamente, un Estado dejará de existir a partir del momento en que el orden normativo se empiece a derrumbar, por más
que a través de la violencia se pueda mantener por algún tiempo; porque este orden normativo es el que define lo que a los actores les
cabe esperar, de tal fórma que puedan actuar en consecuencia. En
otras palabras, este orden normativo es el que garantiza, en último
término, la estabilidad o regularidad de cualquier relación social,

Notu
l. Weber, M~: Economía y Sociedad, Ed. F.C.E, Vol. I, México, 1969, p,
5.

2. Parsons, Talcott: El Si,tema Social. Ed. Revista de Occidente, Madrid,
1966, p. 2•t
'

3. Weber, Ma,¡: Op, cit., p. 20.
4. Freund, Julien: Sociología de Max Weber, Ed. Península, Barcelona,

1967, p. 106.

5. Weber, Max: Op. cit., pp. 23-25.

6. Parsons, Talcott: La e,tructura de la acci6n social. Ed, Guadarrama, Madrid, 1968, p. 796.
7. Parsons, Talcott: El ,i,tema ,qcial, Ed. Revista de Occidente, Madrid,
1966, p. 25.
8. /bid,, p. 27.
9. /bid., p. 56.

10. lbid., p. 56.

�V. Zúffiga y M. Reye,: El ca.,o ValleciUo, N. L.

EX ODO RURAL,, ESTRATEGIAS ,FA.MILIARES DE
SUBSISTENCIA Y FORMAS CULTURALES EN LA
FRONTERA NORTE (1) (El caso Vallecillo, N. L.:
el pueblo que se negó a morir.)
Primera Parte.

VICTOR ZUÑIGA / MIGUEL REYES (2)
1.

Sobre la aproximación microsociológica

Ahí en donde la sociedad se produce y se reproduce, en las más nimias y, acaso, imperceptibles prácticas sociales se presentan al investigador tres valiosas oportunidades: poner a prueba las grandes tesis, las extensas teorías generalizadoras, incursionar una sociedad
concreta a través de la subjetividad de los actores sociales y recobrar
sus relaciones y sus prácticas objetivas sin despreciar las explicaciones que los mismos actores sociales construyen sobre .su propia sociedad inmediata pasada, presente y futura; y, en tercer lugar, fabricar una St&gt;ciología reconocible, inmediata, cercana, especie de psicoanálisis de la biografía de una sociedad específica.
La Sociología del barrio, del pueblo o de la parroquia, la sociología de las tramas sociales, atenta a la voz de los que no tienen voz,
no ·s ninguna innovación. Ya para 1953 tiene sus clásicos: Erwing
G,.ff..,an; la antropología social la prepara con el uso de métodos
tan fructíferos como el de las historias de vida, los estudios de caso,
la observación participante ; los historiadores la ilustran cuando reciben al menos dos invitaciones de Luis González (1982) a regresar a la
"plaza pública", a "beber en las aguas vivas de los cronistas locales 11,
a volver a "los asuntos interesantes, los que andan de boca en boca'\
y a "sustjtuir las palabras asombrosas por las palabras habituales", es
decir, a hacer historia de aquello que se ve desde el campanario de la

1Ol

igleBia del pueblo.
La sociología, en particular, la sociología latinoamericana, por
amor a la estadística, el censo, por su afición a la economía y por
,us coqueteos cor¡ la filosofía de la historia no se ha dejado meter
tan fácilmente en esta tradición metodológica. Nuestras bibliotecas
de sociólogo están copiosamente servidas de sociologías de telescopio y desnutridas de sociologías ae microscopio. Bibliotecas tuertas que reflejarían el estado primitivo de la microsociología en nuestras sociedades o el flaco auditorio que ella atrae.
,u

Habría que meterla -a la sociología- en egta corriente de investigaciones y hacerla que aprenda de historiadores y antropólogos
sociales. Hacer de ella una de esas disciplinas "en las que todo hijo
de vecino puede meter su cuchara" (González, L. 1982 p. 26-27).
Empujarla a que aproveche esas tres oportunidades que le ofrece la
observación especializada de 'sociedades pequeñas y subjetivamente
reconocidas. Impulsarla a que se haga de uso común e inmediato,
abordando lo que ya la literatura costumbrista e histórica ha recogido, los cronistas de provincia y los viajer9s han observado y la gente
de los pueblos y de las ciudades guarda en sus memorias ocultas en
espera de una explicación.

Esta sociología más cercana y vivencial se haría sin agraviar a la
teoría sociológica o a los estudios macrosociales relativos a todo el
capitalismo , a toda Latinoamérica, a todo un país ; esas son sin duda
tareas de la sociología. Se haría para cubrir un vacío de investigación y para no dejar pasar las oportunidades que ofrece; se haría
también para -en el caso de México- conocernos mejor regional y localmente, para orientar mejor, quizás, decisiones regionales y locales.
Se podría seguir haciendo para afinar conceptos, perfeccionar.y matizar teorías elaboradas en otras latitudes y hasta para desechar teeis I\OCiológicas poco consistentes •.

2.

El caso y la cuestión

i) Esto que hemos venido haciendo (ver Zúñiga, V. 1987) junto con
otros investigadores interesados por sus regiones y localidades 3 , viene a concretizarse una vez más en el presente trabajo sobre un municipio poco conocido del estado de Nuevo León. Extenso con sus
casi 2000 km. cuadrados forma parte de esa gran subprovincia nor-

�102

Bricolage

leña llamada de Las Llanuras de Coahuila y Nuevo León. Llanos semidesérticos con lomeríos suaves y chaparros que pocas veces sobrepasan los. 500 m. sob~e el nivel del mar, configuran el paisaje del caso
elegido para el estud10. Es cosa de pasearse por caminos vecinales p•·
ra conocer este fragmento de las Llanuras, habitado p·o r jabalíes, tlacoaches, annadillos, tejones, palomas y g':'(tos rabones, compafíeros
todos de la víbora de cascabel, fuente de la imaginación de los ni•
ños, tema incansable de los relatos de los viejos, causa de la pierna
de palo de doña Francisca Ramos y orgullo de los antiguos habitantes de la cabecera municipal quienes aseguran que en las minas abandonadas, en donde descansa el agua y los recuerdos del auge platudo
de Vallecillo, habitó la cascabel más larga del mundo. Los cenizos
huajillos, chaparros prietos, retamas, crucios, barretas, abrojos, co~
mas, uñas de gato, anacuas, encinos, mezquites, brasiles, palos hlan~cos, chapotes, jaboncillos, amargosos y varas dulces completan el
paisaj~ natural de esta región con sus inviernos dulces y húmedos
anunciados por el canto de las grullas que vienen huyendo del frío
pol?r de los lago_s norteamericanos y con sus veranos de niuerte que
obligan a los agricultores de Vallecillo a trabajar de 4 a 10 de lamañana y de 5 a 7 de la tarde.
Vallecillo, municipio norteño de un estado norteño hermano de
Parás y Agualeguas, pariente de Lampazos, vecino de ~áhuc y cliente de Sabinas Hidalgo, debe de entenderse como un municipio fron•
tenzo a pesar ·de los 175 km. que lo separan del puente internacional
de Nuevo Laredo, Tamps., y de la franja territorial de Tamaulipas
que no. lo deja te~er frontera común con Texas. Un municipio rural
frontenzo. Vallecillo, es como Sabinas Hidalgo, una antesala de Estados Unidos. Acostumbrados como estamos a pensar los fronterizo
con las-imágenes de Tijuana, Ciudad Juárez, o Matamoros, olvidamos
con facilidad que son muchos los municipios agrícolas y ganaderos
que llenen vecindad histórica con el país del norte. No una vecindad nueva y violenta sin tradiciones vecinales o determinada únicamente por la lógi~a de los mercados de mano de obra migratoria·,
smo una cercanía geográfica y, por así decirlo, natural con su con.secuente convivencia e intercambio. De esta forma, Houston o San Antonio ~n centros regionales tan importantes como Monterrey, mucho me¡or conocidos y más familiares que la Ciudad de México; y el
Valle de Texas es visto como la continuación de un mismo valle territorialmente homogéneo, que las circunstancias histórico-polííÍcas
marcadas por las aguas de un río, vinieron a dividir.

V, Zúñiga y M. Reyes, El caso Vallecillo, N. L.

103

.ii) . Los primeros sufrimientos de Vallecillo provienene del olvido de San Carlos Borromeo, patrono del municipio que ya nadie encuentra ni en su imagen. A San Carlos se le olvidó ponerles agua bue•
na por lo menos en una franja importante del territorio con alta salinidad y sodicidad en el suelo . Vallecillo recuerda la broma aquella de
que la gente ahí se baña una arriba de la otra para que los de abajo
aprovechen el agua del que está arriba. Sus ríos (Salinas, El Salado y
El Alamo) y manantiales (la Lajilla, El Infiernillo, el de San Pablo, el
de San Juan y el Ojito) no son suficientes para garantizar agua para
los cultivos, los hombres y los animales. La agricultura de temporal
es un negocio de azar condenado cada vez más al fracaso. No hay un
solo viejo de Vallecillo que no sostenga con finneza que cada vez
llueve menos en la ti~rra de San Carlos.
Así como ese obispo de Milán los olvidó, así también los hombres y las mujeres de Vallecillo lo han olvidado. Su iglesia, la antigua
parroquia de la cabecera munii::ipal se levanta hennosa y única rodP-ada de un pueblo casi fantasma, recuerdo de las glorias mineras de
compañías extranjeras que abandonaron la mina durante la Revolución. Ese mineral antes rico en plata y gaJena, sirve de cimiento natural a esa bella y abandonada cabecera municipal; asiento de los
poderes políticos locales porque así lo dicta la historia, ofrece a
traileros y camioneros un hotel de paso, a los paseantes las tiendas
de doña Sirene Gutiérrez y de don Nicolás Botella, ella, primera y
única alcaldesa ·del municipio, él, dueño y creador del único museo
natural del lugar, C'onocedor de piedras, v1boras y gentes de Vallecillo; y a los curiosos de la arquitectura les ofrece un conjunto de
construcciones vernáculas únic~s en su género.
El caso elegido para el estudio sufre por el agua 4 y por el agotamiento d.e sus minas, por eso a nadie le extraña el despoblamiento
paulatino que lo caracteriza. Con casi 3,850 habitantes a fines del
siglo pasado reduce su población a menos de 3,000 en 1930; levanta
la cabeza un poco en 1940 superando ligeramente los 4,000, para
volverla a bajar gradualmente hasta los 2,500 parroquianos en el
censo de 1980. Municipio extenso, despoblado y disperso; con una
cabecera municipal del recuerdo que no tiene los 400 vecinos, compuesto de pequeños poblados intercomunicados y habitados por
gente aferrada al terruño de Matatenas, Brasilitos, Fresnillo, El Recuerdo, EIAlamo,Caracol,Leoncillos,San Carlos, El Ayaleño, Camolinas entre otros ranchos con poblaciones entre 30 y 400 habitantes;
Colorados de Abajo sobresale entre todos con sus casi mil vecinos,

�104

Bricolage

sus dos plazas una para cada barrio, sus bailes y el recuerdo de sus
~n~as.
,
Este es nuestro caso a estudiar, un municipio rural fronterizo
m_arcado por el _éxodo al centro regional más inmediato (Sabinas
Hidalgo), la capital del estado y, sobre todo, el vecino estado de
Texas.
iii) lf n poco de historia nos explica muchas cosas del Vallecillo
d_1; hoy. Fundado en 1763, es un pueblo minero y pastor por tradic1on durante, ~l me°:os, todo el siglo XIX. Plata buscaban estos poLla~ores de or~gen cnollo en sus 35 minas hacia 1825; cabras, ovejas y
h~vmos ademas de cab~los se reproducían en sus tierras. Pastores y
rnmeros pueblan estas tierras en donde sólo encontramos un asentamiento que fue erigido en villa para 1826: San Carlos Vallecillo con
~us 824 almas en 1824 y sus 1,028 en 1849.
Región difícil de poblar por la adversidad que la caracteriza.
Tierra hostil a la agricultura, agua escasa y no siempre potable permanentes luchas con los Lipanes, los Mezcladores y los Coman~hes
caminos peligrosos y clima endemoniado.
'
Vázquez,
, MFlores, Rodríguez, Villarreales, Sánchez , de los Sant~s, Gar('ias, creados, González, Sernas y Botellos, apellidos combma~os de cuantas maneras imaginemos mediante la endogamia
propia ~e tantos pueblos de México, bautizan estos linajes de pastor~s y mmeros. Pastores de ganado propio y ajeno no dejan construcCJOnes firmes y resistentes al tiempo; mineros para sí mismos pero
sobr~. todo para c_ompañías extranjeras dejan el recuerdo de glorias
~etahcas que ennq~ecieron poco a su tierra natal. Los jacales de
pila y adobe todavia se observan a medio abandonarse y a medio
usarse como cocinas, bodegas o viviendas de los viejos y de los muy
pobres, ~obrevivencias de la vida pasloril siempre un poco nómada
tras la ~usqucda de los pastos para las cabras, las vacas y las ovejas;
los aguJcros y corredores subterráneos, las fundiciones y las lajas
abandonadas son testigos dormidos de la actividad minera. ''Toda~ía. cuand~ )'~ estaba mediano hablaban de un gringo que cuidaba las
ultimas mac¡umas de la mina", recuerda don Nicolás Botello a sus
65_añ?s. ~crrumbes, inundaciones o agotamiento del mineral se harcn comphces de la guerra revolucionaria que le dan jaque mate a
r~~a manera de sobrevivir extrayendo tesoros de la tierra. La migra1·1011 al ··otro lado" empieza. Si antes rl pavor a perder la vida y el

V. Zúñiga y M, Reyes: El caso Vallecillo, N. L.

10'.j

patrimonio, los hijos o la mujer, por las gue_rras y las invasiones de
Lipanes y Mezcaleros entre 1813 y 1855 o de Apaches hasta 1870,
hizo que la región no se poblara, ahora, en 1890-1921, el fin del siglo
minero y las revueltas revolucionarias obligan a migrar hasta a los
más bragados. La guerra con los Lipanes durante todo el siglo XIX es
clave para entender el poblamiento y despoblamiento de esta región:
"durante estos años (1840-1845) son constantes las quejas ele las
autoridades de los pueblos sobre el'abandono en que van quedando
muchas zonas rurales: las correrías continuas de los indios impcd ían
emprender cualquier actividad productiva. Toda ocupación campestre resultaba sumamente peligrosa . . . las auloridadcs de Valleeillo
proporcionan una lista de los ranchos despoblados a consecuencia dt•
las frecuenles hostilidades di' indios bárbaros. En las márgcnci- dd
río Salado: Barrctillas, Rincón de las Blancas, Los Galcmcti, El l\latcno y el Ojito. En d río Sabinas: Ventanillas, Pal mira, Los Cavazos
y la hacien&lt;la del Alamo ''. (Vizcaya, I. 1987 p. 60-61). Rrgión en
donde también se establecieron los Lipanes: "El 19 de marzo de
1856 el coronel Pablo Espinoza, quien había substituido a don Miguel Blanco como comandante militar de la frontera dr· Coalwila,
encabezando una partida de 175 hombres rrclu lados cu las villas del
norte de Coahuila, rodeó la ran&lt;;hcría de los indios lipancs que estaba
próxima al pueblo de Gigedo y desarmó y apresó a toda la tribu.
También dio orden que se aprehendieran los que anclaban &lt;lispcrsm,
por los pueblos, yue en realidad eran muy pocos. Estos indios fueron enviados en raravana a reunirse con otros de la misma trihu, cu.
ya ranchería cstaha en el Paso del Coche en la ron flurncia de los
ríos Sabinas y Salado" (p. 72). El autor concluye: "'El problema clr
los bárbaros fue causa de numerosas disputas entre los estados di'. (a
república, ~ generó una tensiím conslanlc en las relarioncs con los
Eslado,; Unidos. Tamhién es obvio que, durante gran parle dd ~i¡!lo
XIX fue el prim:ipal fador que no ,;Ó)o rt'lrasó el dt'sarrollo del norlc de México sino rl pohla111ie11lo clr zonas muy extensa~ .. (p. 8:!).
\o hay agrirnltor, paslor o pirapicdrcro de hoy día que no
conserve en su ea~a puntas dr flechas labradas por esoti e11emigos de
los colonos C"riollos. El profrwr Juan y don \icolás poseen sus colcccion"~- En la memoria dt'. :rus habitantes actuales hay lcyrndas y
anécdotas rccihidas en la infancia. Las leyendas de raptos y mestizajes sin amor, clr indios güeros y capitanes enamorados. Las anécdotas nos las pasa don '.Vlanuel: "Aquí a la otra cuadra había una casa
muy grande que le decían a uno que tenía tronera y ahí se c,condían
para defenderse de los indios. Mi bisabuelo anduvo mucho tiempo

�l 06

Bricolage
V. Zúili,g'a y M. Reye,: El caw Val/ecillo, N. L. .l 07

con los indios. Pos ahí andaban, yo creo que pensaban que la tierra
era de ellos y ellos eran muy listos, agarraban ganado, A los venados
lo~ a,ustaban para cazarlos, no los mataban cuando estaban paradoi; ... se comían la carne de caballo, de vaca cruda; agarraban todo
&lt;'~o". A~imii-mo a don Agustín, su madre le heredó ei;os recuerdos
rl'rihidos de su abuela. Juan Colorado, don Eleazar y don Concepción ronoccn casas, rumbos, hazañas y leyendas borradas por el paso
de tn·s grneracioncs. Recoger estos recuerdos es una tarea pcndicn11' para croni~tas y literatos del !\oreste.
La sabiduría del Ing. Isidro Vizcaya, del Profr. Cdso Gari;a
c;uajar&lt;lo, y el Profr. Mascareñas, la memoria y los recuerdos de don
Manuel Vázquez, doña Sirene Gutiérrez, don Agustín de la O., don_
\i&lt;'olás Botello, don Marcos Sánchez y &lt;lon Concepción Alanís así
como las anécdotas y las bromas de don Eleazar Sánchez y don
Candclario González hacen posible esta manera de situar históricamente el caso en estudio en espera de una monografía histórica
con todas las de la ley que bien merecen los habitantes de Vallecillo y también los de Parás, Agualeguas y otros municipios
hermanos que han recibido pocas visitas de historiadores y cuenteros.
Nos aseguran que la ganadería no perdió el paso antes de la
Independencia y después de consumada ésta. Sin ninguna tecnología
compleja el ganado se desarrollaba en el "monte". Algunos recuerdan a sus abuelos o a sus padres con un hato de 2000 cabras. "Cuando yo estaba joven, por decir niño, me recuerdo que el municipio era
ganadero, siempre era ganadero hasta hace pocos años que comenzaron a perforar, se volvió agricultor ... había de todo. Mi papá me
recuerdo, yo tendría unos diez años . .. yo nací en 191 O, teníamos
600 cabras de lechería en Villaldama y el ganado lo teníamos en un
Rincón del Lobo, en la sierra, entonces así como mi papá acá en los
Colorailos, muchas cabras y vacas, así había la mayor parte de la
gente l¡ue tenía mucho ganado, toda la gente tenía muchas cabras y muchas vacas, caballada también."
Eso explica la plantilla de oficios que acompafiaban la vida
pastoril y ganadera: los textiles de lana que alguna vez se elaboraron
en Vallecillo según CU"nta nuestros amigos de la cabecera municipal.
Además de ganaderos había carpinteros, herreros, albañiles, panaderos, y comercianteti. La agricultura, restringida al maíz, estaba
consagrada al autoconl-umo. Todavía algunas familias siguen hacien-

do dulces de viznaga, dulces de leche y empanadas. Oficios todos, en
tomo de la vida de criadores de ganado, arrieros y pastores que
continúan, hoy día, pendientes de las lluvias para calmar la sed del
ganado en verano y predecir el tamafio de los pastos en primavera,
celebrando las bodas alrededor de los bailes y el cordero a la griega
y definie'ndo a la pobreza con la imagen del cuidador de cabras
tan sucio como para criar piojos:. condena de los cabezas duras que
no terminan la escuela o de quienes no se atreven a dejar su rancho.
Estaría por evaluarse la transfonnación ecológica que pudo sufrir la región debido a la explotación intensiva de sus pastos. Hay investigadores que lo sostienen para otras zonas del estado
de Nuevo León (Rubio, R. 1987). Quedaría pendiente un análisis de
las relaciones sociales que engendraba esta fonna de vida en torno a
la ganadería del "monte" en contraposición de la de establo. Nos
restaría incluir también una reseña histórica de los conflictos que
aparecieron a raíz de la aparición del ejido durante los años treinta:
pa,¡aje a la actividad agrícola, limitación de las tierras de dificultando
el paso de los animales y el papel de los hacendados. Conflictos que
no quedan transparentes en los relatos de 1os viejos del municipio.
En las memorias de ellos todo se explica a través de la disminución del agua: ya no llueve como antes. "Antes eran tiempos de abundancia, llovía mucho, los pastos siempre estaban verdes y
el ganado podía comer". No encontramos manera de confrontar
tatas afirmaciones con datos csta~ísticos; la consignación climatológica de la región no es tan antigua como se quisiera. ¿Llueve menos o
ae controlan privadamente los manantiales? Quizás ambas cosas. Sin
embargo, los testimonios coinciden en la afirmación de c¡ue estas
cosas empujaron la migración, principalmente la migración al "otro
lado". Texas, Illinois, Nebraska, Nueva York, \rkansas, la gente de
VaUecillo empieza a desplazarse encadenadamentc hacia un país que
no les era totalmente desconocido; el comercio de ganado en pie ya
había empezado desde el siglo pasado; parientes tejanos lo~ tuvirron
muchos. Herencia de migración que se hace mai;iva en los años
CUarenta con los antecedentes de la pobreza y la incntidumbrc
llrgidas en la Revolución. Los habitantes de Vallccillo ~iguen los
mianos periodos migratorios que el resto del país al ritmo marcado
Por las nécesidades y las estrategias de la economía norteamerirana
(•er Femández, R. A. 1980, caps. 5 y 6).
El éxodo masivo no se conoció antes de esa década: '·~o pasaba

�108

Bricolage

tanta gente pero cómo quiera pasaban, como estamos de vecinos,
pasaban a trabajar, de mojados, algunas veces daban unas tarjetitas,
unos permisos, pero más bien de mojados. Pues fíjese que esto entró
más bien como en el cuarenta más o menos, ya entraban unos de
mojados y otros con permisos, como en los cuarenta".
"Estamos de vecinos", ¿qué significa esto para los descendientes de familias criollas instaladas de este lado del territorio
cuando la separación de Te~as? ¿Desarrollan formas culturales
similares a las de los criollos que un conflicto histórico ubicó del
otro lado de la frontera, esos que, como afirma Tino Villanueva
(1985), se niegan a ser confundidos con los chicanos y exigen ser
identificados como Spanish Americans? ¿Quiénes son estos fronterizos por linaje y en qué se diferencian de los que se hicieron fronterizos por migración? Cuestiones que surgen de esta historia; principios
de respuesta habrán de dibujarse en una investigación que recoge las
preocupaciones de las gentes de este municipio.
iv) Ese es el caso a estudiar. Conviene ahora definir qué es lo
que vamos a estudiar y cuáles son las cuestiones que intentaremos
responder.
Hay tendencia. en investigación social, a hacer aparecer que el
objeto domina al caso o casos, que las preguntas del investigador
orientan la belección de la muestra o la sociedad de estudio. En
microsociología sería imposible hacer valer osta predominancia; el
investigador ~e interesa por el caso ele¡tido por el interés mismo que
produce, por su historia ) :;us prál'licas sociales, como un todo
objetivamente existente y subjetivamente reconocido, por un pueblo
y sus problema~. Ri('h,ml Hoggart (19.37) lo hace de modo paradigmático, el objllo: una cldini('ión ele la cultura popular entendida
como conjunto de sentimiPnto,.. actitudes, creencias y prácticas de
un medio popular ..rPlatirnmcntc homogéneo en el que intento
mostrar la atmó,.fna y l'I 1•,til,&gt; de \'ida·· (p. 43), el sujeto: el barrio
obrero de Hunslct en Lrccb, ele \ncoats en Manchester, de Brightside y Atlercliffe en Shcfficld, barrios subjetivamente reconocidos
no sólo por los obreros del barrio sino, en este caso particular, por el
1,;ismo investigador. Cuando Pierre Bourdieu (1958) hace su sociología de Argelia va tras un objeto: la identidad profunda más allá de
todas las diferencias en esta sociedad norafricana pero también se
interesa por un pueblo con no pocos problemas, en particular en esas
fechas, con el país de origen del investigador; sociedades, pueblos,

V. Zúñiga y M. Reyes: El caso Vallecillo, N. L.

109

barrios, ciudades, grupos sociales, instituciones concretas a comprender y a comprenderse.
Ahí no se estudió a los otomíes porque en ellos hay bilingüismo,
ni a los campesinos del Lago de Pátzcuaro porque en ellos ha habido
cambios económicos (Foster, G. 1964), ni a pueblos como El Maye,
El Nith, San Agustín o Santuario para demostrarle a los economistas
que el capitalismo avanza no sólp en la ciudad de México (Peña, S.
de la 1981). En éstas y otr~s muchas investigaciones sociales del
ramo, lo que lleva la batuta es el bilingüismo, los cambios económicos en el seno de la comunidad rural o el avance del capitalismo en
sociedades "atrasadas". Las gentes estudiadas, su forma de vida
colectiva, los proc~sos que en ellos suceden son encarnaciones de
esos problema&amp; de estudio preexistentes en ela mente del investigador, no son problemas de los mismos que los viven ni hechos de los
mismos que los hacen.
En lo que hemos venido llamando, quizás malamente miCr080ciología, una dialéctica entre objeto y sujeto es inevitable. No
es mera postura política o ética. Es la dinámica del intercambio
entre el investigador y la sociedad conéreta que es investigada:
"Mientras ignore los límites inherentes al punto de vista que toma
respecto del objeto, el etnólogo se condena a reproducir inconcientemente por su propia cuenta la representación de la acción que caracteriza a un actor social o a un grupo social ... Es significativo que se
del!Criba a veces la 'cultura' como un mapa, analógicamente al extranjero que debe orientarse en un país desconocido supliendo así
la falta de capacidad práctica que sólo pertenece al aborígen ... El
objetivismo encierra siempre la virtualidad de un esencialismo .. .
Cambiando radicalmente de punto de vista, se puede también aprchrnder este engranaje de gestos y de palabras desde 'un punto de vista subjetivo', como dice bastante audazmente el Marx de las Te sis
iobre_ Feuerbach, o mejor aún, a partir de una teoría adecuada de la
práctica que construye la práctica en tanto que práctica (opuesta
tanto a las teorías implícitas o explícitas que la tratan como objeto
corno a aquellas que la reducen a una experiencia vivida susceptible
de ser aprehendida por un simple esfuerzo reflexivo): la vigilancia ince¡;¡¡nte que es indispensable para dejarse introducir al juego sin dejarse ir por el juego..." (p. 159-161). Dialéctica entre el ohjeto de
estudio y el sujeto de estudio.
Excusándonos por esta cloc:ta ¡wro rm:&lt;'saria di~rl'~i&lt;'rn

q111'

ha-

�11O

Bricolnge
V. Zúlliga y M. Reye,: El ca,o Vallecillo, N. L.

brá de entrometerse de cuando en cuando a lo largo del reporte, profundizándose y ampliándose según convenga, retomamos el asunto
de las cuestiones del caso -el caso Vallecillo y sus gentes, desde luego-.
Ahí encontramos asuntos que preocupan a sus habitante, ahí
también dcscubrim&lt;&gt;&amp; sucesos sociales que por el hecho de aparecer
tan "naturales", se podría decir, cotidianos, ya no preocupan a nadie. Entre los primeros contamos las dificultades que enfrentan los
Pjidatarios para hacer ma;char bien la agricultura ("Los campesinos
son los que están pagando la deuda"; doña Ninfa Sán~h~z), el f'.uturo
de los hijos ("A mi hijo mayor no le gusta la escuela, s1 sigue as1 se va
a ir a acariciar las cabra¡,'), y la situación del municipio en relación al
estado de Nuevo León (la primacía del centro regional, Sabinas Hidalgo, en detrimento de Vallecillo y otros ~u~icipios: "el mi~mo
monopolio que tiene Estados Unidos _con Mex1co lo tiene Sab1?as
con Vallecillo"; don Concepción Alanis). Entre los segundos esta la
migración interna y la internacional c~,n sus co~secu~~t_es efectos para la comunidad de Vallecillo en relac1on a la d1spombil1dad de mano
ck obra, la e:;lrurtura familiar ) lo" ¡ialronr,-, clr comportamiento rn
los jóvenes.
Estas preocupaciones y estos suceros orientaron la investigación
a un objeto de estudio sintético, a saber: el modo como los campesinos y ganadero, de Vallecillo enfrentan lo~ cambios económicos y
sociales acaecidos en ~ sociedad particular. ~lanera original de abordar el problema de la migración rural en los trabajos de Lourdes
Arizpe: la autora, en su introducción a "La Migración por elevos y
la reproducción social del campesinado'', revierte la pregunta ¿Por
qué migran los campesinos? y la.convierte casi en ¿Por qué se quedan algunos campesinos al lado de sus tierras? (1980 pp. 9-11 );
haciendo esta transformación conduce la investigación al estudio de las estrategias familiares de sobrevivencia.
Los cambios económicos y ~ocialesque se han venido produciendo rn la~ soriedades rurale,.. de ~léxico han sido conceptualizados e
inv('stigaclos abundantemente. Por algunos en tém1inos de incorporarión al mercado (Caballero, E. y Zcrmcño, F. 1985 y Lomnitz. C.
1982), por otro,- como proceso paulatino de modernización irradiado desde la c·iudad hasta el campo; proceso lento al que se oponen
la,, tradiciones y otra st•ric de factores de orden psicológico y cultural ,¡ue caracterizan al campesinado (Rogcrs. E.) Sevenning, L. 1973

111

y Foster, G. M. 1964); algunos más ven estos cambios desde la lógica del dominio del modo de producción capitalista y definen los
cambios en ténninos de descomposición de las economías agrícolas,
deecampesinización del agro en México y proletarización de los campesinos o de sus hij9s (Bartra, R. 1973; Paré, 1982; Gu!elman, 197~;
Wannan, A. 1980); finalmente se han elaborado estudios que conciben estos cambios dentro de un contexto regional que impulsa un
proceso de diferenci~ción de las· economías agrícolas según el dinamisno del mercado de alimentos y las condiciones de trabajo propias
de cada subregión (López Cuadras, 1984; Lomnitz, c. 1982). El valor
común de estos esfuerzos teóricos y de investigación radica en el hecho de que sus autores señalan los profundos cambios estructurales
que las sociedades campesinas han venido sufriendo desde los años
treinta. Desde posiciones teóricas distintas explican las relaciones de
eatos cambios con la política estatal y la economía urbana e industrial. Se auscultan las causas .profundas y macrosociales del éxodo
rural en el caso de los autores que analizan el proceso de descomposición de la economía rural; se echa una mirada atenta a los elementos comunicacionales y culturales que se desenvuelven como
producto de estos cambios estructurales; se muestra a este proceso
inevitable dada la idea de nación que se han forjado las clases y grupos dominantes en nuestro país:

Nosotros, a la manera de estos investigadores, tenemos la tarea

de definir estos cambios haciendo uso de sus conceptos. Tarea neccllria para entender lo que sucede en Vallecillo, análisis indispensable
pua dar respuesta a las preocupaciones de más de un habitante de
este municipio y elemento clave del estudio, da~? el objeto de estudio seleccionado. Intentaremos hacerlo en la secc1on 4.

Sin embargo , como lo señala L. Arizpe, esto~ e~tudioR
contienen
.
ti "modelo económico que reduce al sector campesmo a mero receptor pasivo de las directrices del centro", no incorporan en sus.explicaciones el modo como los campesinos enfrentan esos ramb10,, estructurales.
Retomando las directrices de la autora aceptamos que el deterioro, desestructuración o desaparición de la economía rural da origen a estrategias de sobrevivencia y que estas estrategias son familia-

�112

Bricolage
V. Zúfliga y M. Reye,: El caso Vallecillo, N. L.

res. Lo son en el sentido de que el individuo (niño, joven) hereda
-según el sexo- un destino de clase definido por la familia y para la
familia. Estrategia familiar no como planeación racional de los jefes de familia sino como obra de condiciones sociales, económicas
e históricas que definen un destino de clase social regionalmente vivido. La fracción rur~ a la que pertenece la familia, definida por los
medios de subsistencia que·posee o puede poseer, la historia de estrategias probadas por sus anteceso_res familiares y el capital social
acumulado que sitúa a la unidad doméstica en un espacio de posibilidades serían las condiciones· básicas de construcción de la estrate.
gia. En' estos términos, la estrategia es una respuesta cultural a Situaciones de empobrecimiento y explotación, una negativa cultural a
ser sólo receptores de los cambios producidos por el centro.
Se observarán y analizarán en Vallecillo cinco tipos básicos de
estrategias familiares, cada uno de los cuales supone el uso intensivo de algún recurso disponible. Ocupando el lugar más importante
está la migración temporal o definitiva, principalmente a los Estados
Unidos, pero también a la ciudad de Monterrey. La obtención de niveles escolares elevados costeando los estudios a los hijos a partir de
un cierto excedente econórr{ico, constituye una segunda forma de
estrategia familiar. Hay familias que ?rientan sus esfuerz_os al
blecimiento de lazos matrimoniales con individuos que realizan actividades no agrícolas. La intensificación del trabajo agrícola y la elevación de los rendimientos de la tierra, así como el tamaño de las
propiedades es también una estrategia posible para alguno,s. En quin•
to lugar una estrategia poco ortodoxa, que ·no formara parte del
reporte: la opción por el celibato principalmente en habitantes del
sexo masculino y, en otros casos la donación de hijos "excedenta•
rios" a familias norteamericanas.

e~:

Modos todos de enfrentar lo que llamaremos descomposiciónrecomposición de la vida rural de esta región, que no son excluyentes sino que se combinan y entremezclan en una misma familia. Descubrir y explicar estos modos de sobrevivir será el propósito de la
sección 5.
La migración en cualquiera de sus formas o tipos, implica nece•
sariamcntc un intercambio desigual de símbolos (bienes culturales)
entre el lugar de origen y de destino. Este intercambio da lugar a una
serie de procesos de !-llstitución, oposición, resistencia, rendición y/o
traducción culturales. Estas formas de intercambio estarían vincula-

113

du a tipos de estrategias adoptadas por !as familias: _Los hábit~s ~e
coll8Umo, las expresiones religiosas, los ntuales f.amihares, el espacio
doméstico las fiestas colectivas se verían modificados en función de
la intensdad de este mercadeo simbólico. En el caso particular de
los jóvenes, la estructura de preferencias culturales: deportivas, recreativas, eróticas,'indumentarias, alimentarias, lingüísticas, etc., serían también impactadas por estos procesos.
El flujo de símbolos provenientes de los lugares de destino e importados por los miembros de la comunidad que migran, llegarían
hasta los que nunca han traspasado las fronteras municipales. Estos
procesos habrán de examinarse en la sección 6.
La sección final estará consagrada a reflexionar sobre el quehacer de la educación en estas condiciones y sobre los modos de ser
mexicano que se descubren en esta región del estado de Nuevo León.

3. Procedimientos metodológicos

Habiendo sido lectores asiduos de los inku --~antes 1TUe los mismos
pobladores de Vallecillo se hacen, llegamos a una pregunta: ¿Cómo
enfrentan los campesinos y ganaderos de Vallecillo los cambios económicos y sociales que han tenido lugar en su sociedad específica?
Cuestión que fue desdoblándose en otras cuatro:
- ¿Cuáles han sido esos cambios?
- ¿Qué estrategias utilizan para hacerles frente?
- ¿Qué tipo de intercambios culturales producen estas estrategias?
Y ' ¿·qué efectos han tenido estos intercambios en la poblaciónjoven?
Cada pregunta nos obligó a tomar una ruta metodológica.
Nuestra intención en esta sección es definir detalladamente cada una
de estas rutas a la vez que justificarlas.
i) El estudio posee una orientación explícitamrnte sociológica.
Sin embargo, el equipo de investigación estuvo constituid_~ por_ un
grupo multidisciplinario: sociología, ciencias de la educac1on, ciencias de la comunicación y psicología. Cada uno de los miembros del
equipo se sometió a un proceso de inmersión subjetiva en dos pobla-

�_114

Bricolage

dos del municipio: Los Colorados de Abajo y Matatenas. El primero
es la concentración mayor del municipio, el segundo se caracteriza
por no tener una vía de acceso fácil en vehículo automotor, lo que le
da ese rasgo de aislamiento, propio de otros ejidos de la zona. La lla,
mada "inmersión subjetiva" se realizó mediante repetidas visitas durate las cuales llevamos a cabo pláticas infonnales con adultos y jóvenes del lugar, actividades deportivas, y entrevistas preliminares con
el presidente municipal,. los comisariados ejidales, los maestros, los
jueces auxiliares, los médicos.y las enfermeras. Estas actividades perseguían tres objetivos:
-hacer el tránsito entre un objeto de estudio y un sujeto de estudio con nombres propios y caras reconocidas;

V. Zúffigo y M. Re:¡,e,_: El caso Valleci/lp, N. L.

.115

migran, loo que se quedan en su lugar de orig~; poniendo atención
en los que se quedan, incursionábamos un campo descuidado en las
investigaciones sobre la migración rural; atendiendo a los procesos
culturales más que a los económicos o políticos no perdíamos la pista de uno de nuestros intereses principales: la cuestión de las culturas
fronterizas en el norte de México. En pocas palabras, pensarnos en
Vallecillo, cómo lo hacen comúnmente los sociólogos y antropólogos, porque se ajustaba a la problemática construida por nosotros.
Este muqicipio se caracteriza por estar al norte del estado de Nuevo
León y por expulsar constantemente un flujo de mano de obra: un
municipio que no crece, más bien decrece poblacionalmente desde
haee ya 45 años.
Sin embargo, Vallecillo no e~ el único municipio rural con es-

-anunciar nuestra intromisión en los poblados, explicarla y
justificarla; hacer lo posible que nuestra relación con las gentes del

lugar no se estableciera en términos de encuestador a encuestado.
Se buscaba una relación gratuita basada en el gusto de conocerse
mutuamente. Nuestra presentación incluía solamente dos datos; a)
somos universitarios y h) bien hace falta una historia de Vallecillo;
-llegar a sentir interés por estos poblados, por sus gentes, por
la vida que llevan. Cabe aclarar que ninguno de los miembros del
equipo de investigación es originario de Vallecillo, ni siquiera se ha•
bía tenido un contacto previo con este mynicipio. Era necesario, entonces, llegar a sentir un cierto apego por ese terruño de Nuevo León.

Las tres metas se lograron ampliamente gracias, en gran medida,
a la hospitalidad y la frescura humana de los pobladores de Matatenas y los Colorados de Ahajo. Gente que sabe ejercer con maestría el
oficio de buenos conversadores. Platicar al caer la tarde, sentados en
una mecedora o en la banqueta de la calle, es una actividad vital de
los vallecillenses. Platicar con fuereños que dicen estar interesados
por la vida y la historia de estos rumbos, es una actividad lúdica que
ellos agradecen con una invitación a cenar o a comer.

ii) ¿Por qué entonces Vallecillo? Primero porque habíamos seleccionado una problemática, como . sucede en todo proceso de investigación; nos interesábamos en el fenómeno de la migración rural,
en los aspectos culturales que resultan de ese proceso y en los cam•
b10s culturales no propiamente en los mígrantes sino en los que no

tas características en Nuevo León. Pudimos haber seleccionado otros
poblados norteños y no obstante. los investigadores optamos por éste, debido a otras razones que no nacen del interés meramente científico. Estas razones constituyen el segundo bloque de la justificación. Vallecillo es una sociedad que empieza a constituirse durante
la Colonia, a diferencia de Anáhuac, N·. L: por ejemplo, fruto de la
reforma agraria en los años treinta, Luego entonces, Vallecillo es una
sociedad con tradiciones propias, con memoria, con recuerdos. Por
otro lado, Vallecillo es un municipio pequeño y muy poco conocido
-los universitarios que han tenido noticias del presente estudio preguntan frecuentemente sobre su localización y los viajeros que toman la carretera Monterrey-Nuevo Laredo pocas veces se percatan
de que lo atraviesan de cabo a rabo-; esto hacía posible un acercamiento más personal con los pobladores y producía un interés particular en los investigadores. Interés reforzado por el hecho de que
la hermosa cabecera municipal es prácticamente un pueblo fantasma
a imagen y semejanza de Real del Catorce, SL.P. Había un ele. ento
más que orientó la decisión: se trataba de una sociedad criolla con
un casi nulo mestizaje, a diferencia de Bustamante por ejemplo, que
se pobló desde la Colonia con inmigrantes tlaxcaltecas. Un conjunto
de poblados criollos que prácticamente no han recibido inmigrantes
procedentes de otros lugares del estado o del país.
Un interés subjetivo producto de la admiración y la extrañeza
que produce la cabecera municipal, de la unidad étnico-cultural que
caracteriza a esta sociedad, del tamaño de sus poblados, de la ignorancia que en Nuevo León se tiene sobre ella y del hecho de que
posee la fermentación cultural que le dan sus casi 250 años de exis-

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Bricolage

V. ZúñYfa y M. Reyes: El caso Vallecillo, N. L.

117

tencia como tenitorio colonizado. En otras palabras, nos interesábamos por Vallecillo como tal, y no sólo por un caso ~d hoc para la
problemática que nos ocupaba.

bre 240 adultos (mayores de 17 ailos). La, 34 familia~ que fueron
entrevistadas representan el 18% de los hogares segun mapas de
los poblados elaborados por nosotros mismos.

iii) La cuestión de los cambios económicos habidos en la zona
tuvo tres puntos de aterrizaje. En primer término la memoria de loe
viejos de Matatenas y de Los Colorados de Abajo. Con ellos conversamos sobre la economía de antes y .la de ahora. Sus testimonios
fueron sintetizados en la reseña histórica que ya presentamos. En
segundo término se recogieron, por medio de entrevistas familiare,,
testimonios sobre los cambios más recientes en la economía rural y,
en tercer lugar, las estadísticas oficiales de los Censos de Población y
los Censos Agrícola, Ganadero y Ejidal. Estos últimos dato, n&lt;¡s permitieron construir una panorámica regional y un esbozo de la evolución económica. Se hizo un uso complementario de estas dos últimas fuentes de infonnación.

La situación · d~ Matatenas y de Los Colorados de Abajo fue
comparada con la de otro poblado de un municipio del sur del estado de Nuevo León: 18 de marzo,Galeana, N. L. Era de pnmord1al
~portancia metodológica comparar para distinguir lo _qu? era verdaderamente específico de Vallecillo tanto en lo econom1co como
en lo cultural. El ejido 18 de marzo fue selecciona?º al azar entre
aquellos poblados del municipio de Galeana que tuVIeran un~ población equivalente ~ la de Los Colorados d~ Aba¡o (c~ncentrac10n mayor de y allecillo). Se seleccionó un mum,c1p10 suren_o, ubicado en la
zona montañosa del estado de Nuevo Leon para facilitar ~l contraste. En 18 de marzo se llevaron a cabo 24 entrevistas familiares que
representan el 23% del total de familias que habitan en el lugar.
Estas entrevistas, sin embargo, fueron aplicadas con m~cho men.or
flexibilidad temática y sin ser precedidas de un acercamiento sub¡etivo a la población, ya que el objetivo p~ncipal era hacer resaltar los
rasgos distintivos de Vallecillo, que muy probablemente sean co~partidos por otros municipios norteños, como es el caso de Paras
y Agualeguas.

iv) El asunto del éxodo rural y las estrategias familiares de sohrevivencia exigía la entrevista familiar.
La entrevista recogió tres tipos d~ informaciones: a) sobre la
vida económica de cada uno de los miembros de la familia en tres
generaciones (abuelos, padres e hijos), b) sobre las condiciones económicas del poblado vistas desde la perspectiva del informante (en
un 60% fue la madre y en el resto la pareja) y c) sobre tres conjuntos de representaciones culturales que resultaron ser de mayor interés (la función de la escuela, la definición de Estados Unidos y la
idea de bienestar).

La entrevista se desarrolló a manera de una conversación informal sin secuencia predeterminada, seguía el ritmo marcado por el
entrevistado y abordaba todos los asuntos que eran de su interés.
Este formato libre, además de ser congruente con los planteamientos generales de la investigación, pennitió obtener informaciones
valiosas sobre temáticas de orden religioso y moral que serán descritas y analizadas en su momento.

La forma del instrumento permitió recoger información de 96
familias nucleares resultado de los datos proporcionados · por 34
informantes (madre o pareja); esto se debe al hecho de que en más
de la mitad de esas 34 familias, los padres tenían hijos que ya habían
formado sus propios hogares. Se posee, por tanto 1 infonnación so-

v) La entrevista familiar fue , sin duda alguna, la principal fuen-

te de información sobre la vida cultural que producen y reproducen
los hombres y las mujeres de Vallecillo, si? embarg~ ~•le con¡unt?
de datos fue complementado con observac10nes participantes en Sl·
tuaciones especiales de la comunidad. y co~ fichas de cam_po sobre
asuntos de particular interés para lo,; mvestigadores. Reunimos mateial sobre:
La indumentaria de los jóvenes. Esta observación se realizó
durante el periodo en el que los residen,'.º' en _Esta~?• Umdos regresan al poblado para Pª';"' _sus vacac1o~es en espera de que las actividades econom1cas que realizan se rea•
nuden;

La literatura disponible que leen los vallecillenses;
Los rasgos de las fachadas de las casas;

�1lH

Bricolage

Los pasatiempos de los jóvenes durante los fines de semana;
Los bailes y la música;
El 2 de noviembre: día de difuntos;
El día de la madre;
Las placas de los automóviles;
Los proverbios más utilizados y el contexto normativo en el
que se usan;
Los términos provenientes del inglés.
Este material complementa y matiza los testimonios verbales, le
pone músculos y piel al esqueleto que se puede reconstruir a partir
de las entrevistas y ofrece pautas de interpretación originales del proceso de cambio cultural que se deriva de la migración masiva al "otro
lado··.

vi) El asunto de los jóvenes fue _abordado de manera muy diferente. En esta ocasión se recurrió al cuestionario y se decidió dirigir
la atención a un punto muy preciso de la cultura local: la estructura
de preferencia~ y gustos en los adolescentes. El uso del cuestionario
y la decisión de delimitarse a un campo tan específico sólo se explica
porque uno de los recursos de la investigación se acababa: el tiempo.
Aplicar un cuestionario ahorraba tiempo, aplicárselo a todos los muchach~s que asisten a las secundarias de Parás y Agualeguas y a los
que están inscritos en una de Sabinas Hidalgo, facilitaba enormemente el trabajo. En esa¡¡ secundarias estudian los jóvenes de ValleciUo que continúan en la escuela una vez terminada la primaria. El
cuestionario se dirigió a todos los adolescentes de esas tres institucioneti educativas dando un total de 366.
Este inlitrumento reco¡!Ía datos importantes de la familia del
joven, le wlicitaba que expresara sus gustos y preferencias de orden
alimentario recreativo musical, residencial, lingu"ístico, erótico y na, importante, pedía al muchacho que exp1·I·
cional y' lo' que fue más
cara su elección.
El cuestionario fue probado previamente con jóvenes de Monte-

V. Zúlliga y M. Reye1: El ca,o Vallecillo, N. L.

J 19

rrey y refonnulado para asegurar la confiabilidad de los datos. faa
de muy fácil manejo porque presentaba al alumno preguntas de opción múltiple y lo ponía así en el filo de la navaja para manifestar
sus gustos y sus preferencias personales, explicarlos y justificarlos.
A pesar de las limitaciones propias de un instrumento como ese
comparado con la entrevista abierta o la observación participantes, la
infonnación que proporciona resultó de gran interés para el equipo
de investigadores.

*****
Los procedimientos son los comúnmente utilizados en ciencias
sociales, no difieren ni en su formato ni en su construcción. Es la
manera de usarlos la que adquiere una característica propia en lo
que hemos venido Uamando., por comodidad, microsociología, influenciados por ese camino andado en esa disciplina pariente que es
la historia. Microsociología por el interés en las sociedades pequefias
(o subjetivamente reconocidas por los mismos actores que a ellas
pertenecen: pueblos, comunidades, instituciones concretas, pandillas juveniles o sindicatos), por su preocupación permanente en recuperar las explicaciones que fos mismos actores dan de sus prácticas, sus creencias, relaciones y conflictos (o procreadora de explicaciones inteligibles, utilizables y reconocibles por los mismos actores:
una sociología en la que los actores meten su cuchara) y por su atención no sólo al dato sino a la trama y el drama que está detrás del
dato (o reconstructora de procesos intersubjetivos asociados a condiciones materiales). Convencidos de la bondad de esta perspectiva,
los procedimientos metodológicos se flexibilizan, los objetos de estudio se expanden, las preguntas iniciales se desdoblan al ritmo marcado por los actores, el interés por la totalidad microsocial es una
orientación sistemática de los investigadores, lo subjetivo adquiere
relevancia y, ya sobre esta ruta, los investigadores acaban siendo
también investigados, "introduciéndose al juego sin dejarse ir por el
juego".
4. "Las migas que ven aquí, son de allá": economía de Vallecillo y
su región

Nuevo León no es un estado agrícola; decir que su economía es eminentemente industrial es casi un pleonasmo. La cuestión de lo rural,

�120

Bricolage
V. Zúñiga y M. Reye1: El ca10 Val/ecillo, !\'. L.

por tanto, es un asunto segundón que ha merecido pocos desveloe
por parte de los estudiosos. Sólo el 6.2% de su territorio e_s usado
para la agricultura y un 12.7% del mismo lo constituyen pastizales
en donde sacian su apetito los distintos tipos de bovinos, caprinoe
y ovinos que se reproducen en sus tierras. Esta última es la actividad
preponderante que ~porta más del 70% del valor estatal agropecuario que en 1984 fue de 46,000 millones de pesos (Cfr. Propue,ta da
Plan Básico de Gobierno, N L. 1985 p. 73).
Los campesinos de l'iuevo Le.:n no son asunto de preocupación
cotidiana ni de debate público ~do, constituyen una porción pequeña de la fuerza de trabajo (16 1/o de P.E.A. se dedica a actividades
agropecuarias; los ejidatarios representan el 3.4% de la población
económicamente activa). Esto ha hecho que la cuestión rural sea, en
Nuevo León, un campo sociológicamente poco cultivado. Esto hilo
nacer la duda sobre la validez y el poder heurístico de las nociones
sociológicas construidas en México para designar y explicar lo que le
sucede al campesinado de nuestro país a partir de los afioe cuarenta.
El debate sobre la descomposición, deecampesinización, recampeai•
nización, proletarización, diferenciación, podía plantearse en términos nuevos en estos rumbos· del país. La duda cabía dado que estoe
edificios conceptuales habían fraguado sus cimientos en realidades,
a primera mirada, no del todo parecidas a las del hombre y la mu•
jer rurales de Nuevo León.
Dejemos, por un rato, estas dudas teóricas y examinemos por
aproximaciones sucesivas los datos censales que entresacamos y la
infonnación que nos proporcionaron los habitantes de Vallecillo.
i) Nuevo León está dividido en 7 regiones, de las cuales, la 1 y
la 2 corresponden al Norte del estado, comprendiendo la l los mu•
nicipios de: Anáhuac, Bustamante, Lampazos de Naranjo, Sahínas
Hidalgo, Vallecillo y Villaldama, y la 2: Agualeguas, Cerralvo, General Trevifio, 'Melchor Ocampo y Parás. Estas dos regiones pertenecen casi en su totalidad, a la región geográfica que ya hahíam01
prese~tado como la Suhprovincia de las Llanuras de Co~uila Y
Nuevo León; Llanuras que fonnan parte de esa gran region geográfica de nuestro país que se conoce comÓ Llanura Costera o Plano Inclinado que le roba 23,000 km. cuadrados al estado de Nuevo León y otras buenas porciones de los estados de Coahuila y Ta•
maulipas. En esta gran Llanura 'encontraremos matorrales y mesquites por todos lados, pastos naturales desde los 135 m. hasta ~

121

290 m. sobre el nivel del mar y pastizales cultivados del tipo zácáte Buffel.
A pesar de su parejura no todo es igual en esta llanura Nortefta. Hay tierras como las de Lampazos, Anáhuac y los Herreras que
no tienen ningún pleito con la labranza, el riego y los cultivos. Hay
otras en donde la madre naturaleza se puso sus mofios: pendientes
que facilitan la erosi6n, obstruc~ión superficial alta (rocas en la superficie), alta salinidad y sodicidad en el suelo; allí por una u otra
razón, el uso agrícola del suelo está francamente limitado. Hay
otras más en donde ni la tracción animal, ni el uso estacional del
suelo resolverían la~ cosas.
Así como encontramos porciones de la Llanura que le fruncen

el cefio al agricultor así también rio todas las regiones son igualmente bondadosas con el ganadero. En los lomeríos suaveg, las llanuras
aluviales y en los valles se practica el pastoreo intensivo sobre praderas cultivadas. Zonas con aptitud para el desarrollo de forrajes y
la movilidad del ganado pero con ~ificultades para el aprovechamiento de la vegetación natural. En otros'rumbos, por la profundidad del suelo, el uso de la vegetación es mayor pero la mo\ilidad del
ganado se limita. Hay también regiones con demasiadas sales y sodio
en el suelo que son mucho menos aptas para el pastoreo.

En general, ya sin meter mucho las narices, es sabido que la
Subprovincia de las Llanuras de Coahuila y ~uevo León ha sido mejor madre con los pastores y ganaderos que con los agricul lores. Sólo el 6% d~ su superficie (1,362 km. cuadrados) se utiliza para la
agicultura. El 60% de esas tierras desmontadas y roturadas posee
riego, el otro 40% es de temporal. Y los 21, 776 km. cuadrados que
le sobran a la Subprovineia están vestidos de vegetación natural
(Cfr. Síntesis Geográfica de J\"uei;o León, 1980, pp. 96-102).
Se cultivan principalmente el maíz, el frijol, la cebada, 1•1 sorgo,

el trigo, la avena y el sorgo escobero: también hay fruticultura en la
zona: aguacate, melón, naranja. noiral y sandía.

ii) Dentro de estas Llanuras dr Coahuila y i\'uevo Lcím e,-tá la
región 1 del norte del estado de :\uevo León, compuesta, como ya
habíamos especificado, por los municipio~ de Análmac, Hu,tamante, Lampazos de ~aranjo, Sabinas Hidalgo, Vallrcillo y \ ' illaldarna.
Esta región colabora con 13,091 kilómetros cuadrados (,&gt;7°/o) de

�122

Bricolage
V. Zúlliga y !ti, Reye1: El caso Va/lecillo, N. L.

la Subprovincia en Nuevo León. Por su extensión es una quinta parte
del estado, pero por su población apenas rebasa, para el censo de
1980, el 2% del total de almas que viven en esta entidad federativa.
Región deshabitada con su centro comunicacional, financiero, comercial y educativo que es la Cd. de Sabinas Hidalgo en donde radica el
40% de la población de toda esta región l.
Encontramos rasgos económicos que la distinguen del resto del
estado, sea porque solamente ahí se presentan, sea porque son más
pronunciados en esta zona:
a) Esta es una regién que crece poblacionalmene a un ritmo bastante más lento que el resto de la entidad (ver cuadro 1).
b) Con la excepción de Anáhuac, el resto de los municipios de
la región están habitados predominantemente por gente nativa del
lugar, gente del terruño desde sus tatarabuelos, la gente que no se
fue o la gente que regresó; la inmigración es baja o nula inclusive en
Sabinas Hidalgo, centro regional (ver cuadro 2), pero la emigración
es alta. Todos estos poblados de la región 1 son surtidores de fuerza
de trabajo para otros rumbos del país pero sobre todo al país vecino
al norte;
c) Se nota un vaivén económico particularmente interesante: de
ganaderos a ejidatarios agricultores, de agricultores a comerciantes,
productores de manufacturas (ropa, alimentos preparados, fomjcb, matrriales de construcción) y prestadorrs de servicios. La tabla
3 que presentamos muestra la rápida transformación de la composi•.
ción de la fuerza de trabajo en tres de los municipios más representativos de la región durante los tres últimos decenios del siglo;
d) La misma actividad agropecuaria, rasgo singular que deberá
ser examinado con más detalle, ha sufrido cambios profundos. La
superficie de labor que n'unca ha sido muy grande, se ha venido achicando (tabla 4). Esto no le sorprende a nadie; ya los "clásicos" de
la migración hablan de los "factores de estancamiento, que se manifiestan en forma de una creciente presión poblacional sobre una disponibilidad de áreas cultivables que puede ser limitada tanto por la
insuficiencia física de la tierra aprovechable como por la monopolización de gran parte de ésta por -grandes propietarios" (Singer, P.,
1975, p. 41) y "frente a una demanda por una producción mayor r
una productividad decreciente para el trabajo, el campesino se ve

12'.3

obligado a aumentar el tamaño de su fuerz11. de trabajo, a reproducirse para aumentar la disponibilidad de mano de obra para mantener la intesificación de los cultivos agrícolas, aunque corra el riesgo
de abatir su nivel de consumo, su nivel de vida" (Warman, A., 1980,
p. 26). Es notable que hiperparcelación de la tierra y éxodo rural son
dos caras de la misma moneda; fue interesante constatar que la reforma agraria prepara, a la larga, el éxodo rural, la creación de "mano
de obra libre y disponible" (Peek, P. y Standing, G., 1979). Esto parece ser una constante latinoamericana. Lo que sí parece ser distintivo de la región es el agrandamiento de la superficie dedicada a pastizales. Valdrá la pena detenerse en este dato posteriormente.
iii) Los rasgos que mencionamos no solamente los comparte Vallecillo, sino que los tiene más hondos y visibles. Aquí la población
no crece más lentamente sino que decrece a un ritmo de -1.8% en
el último decenio; la gente es-en casi su totalidad, nativa no sólo del
municipio sino de los poblados dentro del municipio: ahí se quedan
o un buen día regresan; la vuelta a la ganadería es clara y consistente sin haber pasado por la aparición del sector manufacturero, de los
servicios o del comercio; se observa asimismo una clara concentración-parcelación de la tierra.
Bajemos al detalle de nuestro municipio. Tan al detalle como
nos lo permitan los Censos Agrícolas, Ganaderos y Ejidales, y las entrevistas que realizamos.
Casi el 60% de los parroquianos de Vallecillo se dedica a la agricultura o la ganadería según asegura el Censo de Población 1980. Es
el más rural de los municipios del norte de Nuevo León porque es el
que más cuida vacas y chivas, el que más rotura la tierra según la
composición de su población económicamente activa. Pero el porcentaje de ganaderos, pastores y agricultores va para abajo como en
los démás municipios: en 1950, el 86°lo de la P. E. A. sudaba haciendo estas actividades.
Esta disminución hace pensar en un proceso de descomposición

de la economía rural. Descomposición, descampesinización y proletarización, procesos unos después de otros y unoi- combinados con

los otros. Tres procesos que resultan, al decir de R. Bartra (1973) y
L. Paré (1982) de la lenta pero decidida entrada del capitalismo en el

agro mexicano que conduce a la ruina (descomposición) del sector
mercantil simple. Esta gran tesis que ha venido sirviendo de telón de

�124

B,ico/age

fondo de múltiples investigaciones subsiste en su esencia inclusive en
l?s tr~bajos de A. Warman (1984) quien pone en tela de juicio la
sunphc1dad con la que se explica el proceso de proletarización: "creo
que estamos frente a un proceso que no lleva a la prolet.arización en

el campo, sino que, por el contrario, está produciendo la reconstib.Ición del campesinado para que pueda desempeñar múltiples funcio~es productivas y políticas en el conjunto de la sociedad y en benef1c10 de ~s _expl~tadores" (p. 183). ¿En dónde está entonces el punto de comc1denc1a? En el punto de arranque de estos cambios dentro de la economía campesina: la descomposición. Todo indicaría,
hasta
momento, que en Vallecillo sucedió un proceso análogo.
E:xammemos esta con¡etura a la luz de otros datos:

d

a) No cabe duda que a partir de 1960, año en el que se tenía
una superficie de labor de 10,611 has., se inicia un claro abandono de_ la tierra Vallecillense. Ya para 1970, solamente se posee una
superfJCJe de labor de 2,889 has.; la superficie cultivada baja también drásticamente, de 3,689 has. (1960) a 1,843 has. (1970);
.. b) -~•ta reducción, ~i~ embargo, va acompañada de una mayor
ut1hzac1on de la superfwie de labor; en 1960 sólo se cultivaba el
35°/o de esta contra el 64°/o que se usó en 1970;
e) Hay un esfuerzo federal y estatal por beneficiar con obras de
irrigación, las tierras de Vallecillo; en 1950, solamente' el 3% de las
parcelas son de riego contra el 17º/o en 1970. Beneficio dirigido a
los predios mayores de 5 has. que empiezan a sufrir un evidente pro-

ceso de modernización: concentran la mayor parte de la superficie
cultivada (73°/o), tienen mucho mejor asegurada la cosecha (82°/o
de lo que se cultiva. se cosecha, contra 51 % en los ejidos), poseen
una mayor yroporción de tierras irrigadas (47°/o), el tractor se hace
cada vez mas presente (ver cuadro 5).
d) Los predios ejidales, casi siempre de menos de 5 has., se usan
como alimento del ganado: la superficie de labor y la cultivada no
llega al 1°/o de su tamaño global. La activida1d agrícola se abandona
y la pecuaria domina (compárense los cuadros 6 y 7).

Sinteticemos lo que pasó en estos últimos tres decenios:
expulsión constante de fuerta de trabajo,
abandono de la agricultura,

V. Zúñ\lfa y M. Reyes: El caso Vallecillo, N. L.

125

modernización de los predios de bue~ tamaño,
intensificación del uso de la tierra de predios mayores,
y uso casi exclusivamente pecuario del ejido.
Todo señala un proceso que resolvimos bautizar como de descomposición-recomposición capitalista &lt;le la economía del municipio. ProCeso que se inicia durante los años treinta y hace pasar a los
vallecillenses por cuatro fases importantes de su vida económica.
Proceso que podría ser prototípico de los poblados rurales norfronterizos, criollos y con baja o nula inmigración como lo es nuestro
caso.
iv) Estas cuatr'o fases de la vida económica de Vallecillo pueden
describirse de la siguiente forma:
-Fase 1: de la hacienda ganadera, la vida pastoril y la pequeña
parcela agrícola de subsistencia al ejido; tránsito que se desenvuelve
durante los años treinta como en la mayor parte del país. Se accede
a la propiedad ejidal, los hatos de cabras van dejando paso al cultivo

de maíz. De pastores de ganado propio o ajeno, pastando en campos
o montes del hacendado o de la comunidad se pasa, no sin violencia,
al mundo del ejido. Para 1950 este cambio debió haber cuajado con
sus 1537 toneladas de maíz y sus 1581 hectáreas de superficie cosechada sólo para este alimento vital; en ese año, el valor de los cultivos anuales representa ya el 40°/o del valor total de la producción
de Vallecillo; ya para 1960 el valor de los cultivos se acerca a los 3
millones de pesos. Durante ese decenio, el valor de las tierras está alrededor del 60°1o del valor total de las inversiones en el municipio.
En el transcurrir de esta etapa se da inicio a la migración masiva
de hombres y mujeres a Estados Unidos de América. La venta de

fuerza de trabajo en el país vecino inaugura una segunda fase.
-Fase 2: preparándose desde 1950, alcanza su plena definición
en los sesentas; el dólar y las presiones demográficas sobre el ejido

van anunciando el final de este breve pero caluroso encuentro con
la agricultura de régimen cjidal. Es el periodo en el que nos situamos
que se establece claramente el flujo migratorio de los habitantes de
Vallecillo a Texas (48º/o de los miembros de las familias entrevistadas en Mata tenas y Los Colorados de Abajo) , Chicago (23%), Michigan (5°/o ), California (2%) y otros puntos de la Unión Americana.
A lllinois y Michigan en la fábrica, a Texas en la conslrucción, las re-

�J26

Bricolage

V. lúñtga y M. Reyes: El caw Vallecillo, N. L.

finerías el servicio público o la agricultura, a California a la cosecha.
En esas' fechas, el 55% de los migran tes de las familias de la muestra
(n=96) adquiere permisos legales para trabajar en Estados_Dmdos.
La migración ilegal sólo se presenta en los casos en que el exodo es
posterior a esta época. Se trata del 29% de los migrantes de la ~uestra. De este total de individuos migrantes de los poblados seleccionados (n=l33) el 42º/o corresponde a la migración definitiva _Y el restante 58% a los migrantes que retomaron a su lugar de ongen o a.
algún otro poblado, rancho o ciudad de la región.
En definitiva, más de la mitad de los adultos de las 96 familias
de la muestra ha migrado al "otro lado" (55%: 133 de_240). ~l
ejido versus la proletarización definitiva o temporal a precio de dolar.
-Fase 3: se abandona la agricultura; ya para 1970 se define esta
tercera etapa. La superficie de labor en los ejidos pasa del 12% _al
4% (respecto al total de la tierra ejidal) de 1960 a 1970. De la mi~
ma forma la superficie de labor en predios mayores de 5 has. paso
del 5% al l °lo (respecto al total de la superficie de los predios que
superan las 5 has.).
E•to se hace más evidente cuando se observan las hectáreas cosechadas y las toneladas producidas. Para 1970 sólo se cosechan
236 hectáreas de maíz que producen 204 toneladas, lo que representa el 17% y el 19% respectivamente de los que se observa en
1960 para el maíz. La producción de trigo baja en esos diez años a
menos de la mitad; la superficie cosechada de sorgo escobero es en
1970 el 42% de las hectáreas cosechadas en el sesenta (ver cuadr~
8); lo mismo le pasa al frijol: si hay con que comprarlo, ¿para que
producirlo?
En esta etapa el valor de los cultivos anuales respecto al valor to•

tal de la producción en Vallecillo desciende al 24%. Representaba el
40% en 1950 (cuadro 9). Asimismo el valor de las tierras respe~to
al valor total de las inversiones se reduce considerablemente: 621/o
en 1950 a 17% en 1970 (cuadro 1O). Esto sucede con el valor de las
inversiones en obras hidráulicas: 2,442,000 pesos en 1960 Y
2,095,000 pesos en 1970.
-Fase 4: hasta esta tercera fase habría una clara y definitiva SÍ·
militud con los procesos de deterioro económico y de proletanú·

1:ti'

ción-migración observados en múltiples ocasiones en el campo mexicano de Michoacán (J. Cockcroft y al. 1982), de Jalisco (f. Martínez 1985), del Estado de México (L. Arizpe 1978), de Oaxaca (M.
Romer 1982). Algunos de estos estudios apuntan el uso económico
que el campesinado, hace del flujo monetario que va desde los lugares
de destino hacia los lugares de origen. L. Arizpe muestra la funrión
doméstica que cumple este flujo; \1. Romer dcscrihc d cumplirnirnto de compromisos económicos rituales del poblado gracias al salario
de quienes se proletarizan en la capital del país; Cockcroft y colabo-

radores observan que los dólares de los migrantes se convierten en
mejorías a la vivienda, y en menor medida, en vehículos de trans•
porte. Muchos de estos migrantes, sin embargo, reviven las "Aven.
luras de Don Chipote o Cuando los Pericos Mamen" de Venegas
(1928): "Y pensando en esto llegó a la conclusión de que los mexicanos se harán ricos en Estados Unidos: cuando los pericos mamen'~
(p. 155).

*****
Todo indica que los vallecillenses han pro~ucido otro tipo de proceso económico ; el que habíamos empezado a llamar de recomposi-

ción capitalista de su economía': uso intensivo de la tierra, transfor.
mación de los dólares en tecnología pecuaria y agrícola, revaloriza-

ción de Ia actividad ganadera, privatización de la tierra, uso casi ex.
clusivamente pecuario del ejido. Examínense los datos censales:
en los predios mayores de 5 has. se pasa de 0.4 tractores por
cada 100 has. (1950) a 1.2 tractores por la misma unidad
territorial (1970):
los predios mayores de 5 has. concentran la casi totalidad
de la superficie cosechada y la producción de trigo;
el rendimiento por hectárea en el caso del sorgo ,:scobcro
alcanza el 100% y el del trigo supera el 100%.;
los predios ejidales pasan a ser pastos: en 1950 el 30% se
dedicaba a pastizales, en 1970 el 96% tiene este uso;
el valor del ganado, aves y colmenas en Vallecillo es ya en
1970 el 76% del valor total de las inversiones. En 1960
sólo representaba el 27% (cuadros 11 y 12);
el valor de los productos animales va en aumento relativo en
relación al valor total de la producción: el 59% en 1950 y
el 76% en 1970;

se observa una mayor especiaJización pecuaria en función

�1211

V. Zúll'1'a y M. Reye,:.EI caso Vallecillo, N. L.

llriC'nln¡:r

drl tamaño y d tipo de la propiedad. Los predios mayores
dt• 5 has. se orientan decididamente hacia el ganado vacuno;
lo,. pn·dios de mrnos de ó has. y los ejidos hacia el ganado
caprino (\'cr cuadros 13, 14 y 15);
la agricultura se refuerza en los predios mayores en forma
de monocultivo de sorgo y trigo; los minipredios, los ejidos
) lai: pohlaciones se dedican al ganado (tabla 16):
el tamaño de la fuerza de trabajo dedicada a las labores del
campo ) de los animale¡: disminuye en ténninos ahsolutos:
en 1950 hay 1,353 pares de brazos entregados a estas tareas, en 1980 quedan 891. En términos relativos desciende
dd 86°/o de la P. E. A. al 59~1o como ya lo habíamos definido anteriom1entc;
hay una tendencia a la privatización de la tierra: el número
de predios de menos de 5 has. aumenta considerablemente
entre 1960 y 1970.
Todo apunta a que en los últimos veinte años cristalizó la recomposición capitalista de la rconomía rural de los vallecillenses. El
ílujo monetario (en este raso de divisas) y los conocimientos tecnológico:,; adquiridos por lo~ migrantr:; debieron haber:ie traducido en
invmiones agropecuarias. Pasaje del cjidatario o pequeño propietario al ''farmcr"': propietario, orientado al mercado, ahorrador de
mano Je obra, comprador de tecnología extranjera. El fin del caballo
y del buey y la aparición del tractor y la camioneta. Un agricultorganadero c¡ur tiene aire acondicionado en su ca.;a,

Y para quienes no fueron a E. U. A. quedaron las cabras, la producción de granos de consumo animal y/o la venta de su fuerza de
trabajo en condiciones poco favorables.
Procrso de recomposición c¡ue viene a culminar con la creación de- un centro ganadero en S. Carlos Vallecillo bajó los auspicios
del gohierno ~tatal, Coronación oficial al uso capitalista del flujo
de dólarc~ que los migrante,- en retomo han hecho y hacen hoy día
en laf- tierras de S. Carloi-. \o ¡:iempre los procesos i-on producto del
E~tado, muchos de ellos son el resultado de las estrategias y modos
rampc,-ino,- de enfrentar y resolver los cambios económicos, o como
diría sahiamente uno de estos campesinos: "las migajas que \'en aquí,
;-011 d1• allá".

l29

Notas

l. Investigación financiada por el CONACYT ·
,
L . Contreras, Edna Romo, Víctor
2. Colaboradores: Marce1a Ram1re~, msSa d a González Claudia GonzáGarza Patricia Ruiz, Oiga Rodnguez, n r
'
lez, ciaudia Acosta, Belisario Flores.

1iJ:~:Y

3. A. Casillas 1986, e_n Ch~~~h~~ ;
Jix~~~~~~;~~~~; ~8~~;~
pos 1973
~nzp~t85 j Ayala 19.85 C. López Cuadras l 984, en
O~ac~\TT ar:m~;86 e; Veracruz; S. de la Peña 1981, ~n Hidalg~; J.
Jalisco, . on s
• G M Foster 1972 en Michoacan; L. Anzpe
CockcroftPuy ball. l 9812 Iiur~d 1983 en un b;rrio del D. F. para mencio1973 en e a; Y •
'
•
tr ba ·o
nu a~uellos qut, de alguna manera, nutrieron nuestro a J •

Y;·

4. Sobre los conflicios _generados por _el co~:~ dp~r:~~;~;~;ed~~i::i ::
scasez ver: Resendiz, J. 1987• quien an
,
. . ,
1
e
'· · ·0 del sur del estado de Nuevo Leon. Todo md1cari~ ,ue en a
un ¡';::n;c:1 ue pertenece Vallecillo, el problema del ~~a deb10 presenreg
foC::,a más aguda dadas las condiciones _geograf1cas que la caractuse en
. id d
aria
terizan Y la predominancia de la act1v a pecu .

TABLA 1
TASA INTERCENSAL DE CRECIMIENTO POBLACIONAL EN ALGUNOS
MUNICIPIOS DE LA REGION I DEL ESTADO DE NUEVO LEON. COMPARACION CON LA TASA NACIONAL. 1950-1980.

SABINAS HDO.
LAMPAZOS
ANAHUAC
PAIS

1950-60

1960-70

1970-80

1.6
-2.3
-1.0
3.0

3.0
1.1
-3.0
3.2

2.6
1.7
2.1
3.2

, datos de 1os Vil • VIII, IX .y X dCensos
de
FUENTE. elaboradas segun
1 Generales
.,
Pobl~ción·. Se eligieron los municipios más representativos e a reg1on.

�130

Bricolage

13 l

V. lúitiga y M. RPyes: El caso VallPcillo, N. L.

TABLA 2

TABLA 4

POBLACION TOTAL SEGUN LUGAR DE NACIMIENTO DE ALGUNOS
MUNICIPIOS DE LA REGION I DEL ESTADO DE NUEVO LEON
1950-1980
1950
N

M

°lo
ANAHUAC
SABINAS HDO.
LAMPAZOS

1960

ºJo

53
97
87

47
3
13

N

1970

1950

1980

M

N

M

N

/o

ºJo

ºJo

ºfo

ºlo

°lo

60
94
86

40
6
14

73
93
86

27
7
14

69
87
83

31
13
17

0

SUPERFICIE DEDICADA A LA LABOR Y PASTOS EN tA REGION I DEL
ESTADO DE NUEVO LEON. PORCENTAJE. 1950-70.

M
ANAHUAC
LAMPAZOS
SABINAS HDO.

1960

1970

LAB

PAST

0

LAB

/o

°lo

P,:).ST

LAB

ºfo

ºJo

0

7

48
36
52

9
I
3

•4

51
60
42

PAST

/o

0

6
1
3

90
90
94

/o

FUENTE: elaborado según datos de la Dirección de Estadísticas de Nuevo
León: Cifras de Nuevo León 1981.

FUENTE: elaborado según datos de los censos Generales de Población
1950-1980.
N: Nativos
M : Migran tes

TABLA 5

TABLA 3
P. l. A. EN LA RAMA DE LA AGRICULTURA, GANADERIA, SILVICUL·
TURA, CAZA Y PESCA EN LA REGION I DEL ESTADO DE NUEVO
LEON. 1950-1980.
1950

ºJo
ANAHUAC
LAMPAZOS
SABINAS HDO.

76
61
60

1960
0

/o

77
68
54

1970

1980

ºJo

ºJo

56
57
34

44
34
18

FUENTE: elaborado ~cgún &lt;latos de 105 Censos de Población 1950•1980.

ARADOS Y TRACTORES EN LOS PREDIOS MAYORES DE 5 HAS. EN
VALLECILLO N. L. 1950-70.
1950
por e/

N
ARADOS-MADERA
ARADOS-FIERRO
TRACTORES

-

20
361
12

100 has.

N

0.6.
10.5
0.4

72

202
50

1960
por e/
1OOhas.
0.9
2.5
0.6

fL'LNTE : Ill, IV, V Censos Agrícola, Ganadero y Ejidal N.

19 70
por e/
N 100 has.
69
5
26

L.

3.2
0.2
1.2

�132

Bricolage
V. Zúffi¡¡a y M. Reye,: El ca,o Vallecillo, N. L.

133

TABLA 6
TABLA 8
CLASIFICACION DE LAS TIERRAS CON RESPECTO A LA SUPERFICIE
TOTAL DE VALLECILLO N. L. U?redios ma~ores de 5 Has,l 1950-70.
1950

ºfo
DE LABOR
CON PASTOS
CON BOSQUES

2
60
38

1960

olo
5
94

SUPERFICIE COSECHADA Y PRODUCCJON DE FRIJOL, MAIZ, SORGO
ESCOBERO Y TR IGO EN VALLECILLO, N.L. 1950-70

197Q

1950
1960
1970
Sup.
Produc,
Sup.
Produc.
Sup,
Produc.
Cosech1ada Tons. Cosechada Tons. Cosechada Tons.
Has.
Has.
Has.

ºfo
1
20
79

FRIJOL
MAIZ
SORGO E.
TR IGO

l;UENTE: elaborado según datos de Ja Dirección de Estadísticas de Nuevo
León 1981.

16
1581

12.8
1536 .9

66
1376
456
877

27
1047
456
877

25.8
235.6
191.7
4 !O.O

12.5
203.0
132.4
489,0

FUENTE: elaborado según datos de los 111, IV, V Censos Agrícola, Ganadero
y~~NL
·

TABLA 9

TABLA 7
CLASlFICACION DE LAS TIERRAS CON RESPECTO A LA SUPERFICIE
TOTAL DE VALLECILLO N. L. (eredios ejidales¡ 1950-70
1950

DE LABOR
CON PASTOS
CON BOSQUES

PREDIOSIAÑO
1960

°lo

1970

ºfo

°lo

7

12
57
31

4
96

30
63

VALOR DE LOS CULTIVOS ANUALES CON RESPECTO AL VALOR TOTAL DE LA PRODUCCION EN VALLECILLO, N. L. 1950-1970.

FUJ:.NTE: elaborado según datos de la Dirección de Estadísticas de Nuevo
León : Cifra.!. de Nul!vO León J981.

1950

1960

1970

ºfo

ºfo

ºfo

MAYORES DE 5 HAS.
DES HAS O MENOS
EJIDOS

47
37
28

37
3
26

28
20

TOTAL

40

35

24

FUENTE: elaborado según datos de los III, IV , V Censos Agrícola, Ganadero
Ejidal, N. L.

y

�134

Bricolage

TABLA JO

TABLA 12

VALOR DE LAS TIERRAS CON RESPECTO AL VALOk TOTAL DE LAS
INVERSIONES EN VALLECILLO, N. L. 1950-1970
PREDIOS/AÑOS

135

f. Zúfli¡¡a y M. Rey,,: El ca,o Va l/ecillo, N. L.

1950

1960

ºto

º to

VALOR DEL GANADO, AVES Y COLMENAS EN VALLECILLO, N. L.
1950-1970.
Total
Mayores de
(Miles de pesos)
5 Has

1970
0
/o

5 Has. o Menos Ejidos Poblaciones
0

°to

MAYORES DE 5 HAS.
5 HAS. O MENOS
EJIDOS

65
39
60

28
46

TOTAL

62

57

f.l,)

/o

ºlo

0

/o

18
15

1950
1960
1970

3,882.03
13,606.00
68,136.QO

77
67
80

4

12
33
14

10
2

17
FUENTE: lll, IV, V Censos Agrícola, Ganadero y Ejidal, N. L.

FUENTE: elaborado según datos de los 111, IV, V Censos Agrfoola Ganadero y
Ejidal (Nuevo León).
'

TABLA JI

TABLA 13

VALOR DEL GANADO, AVES Y COLMENAS CON P.ESPECTO AL VALOR TOTAL DE LAS INVERSIONES EN VALLECILLU, N. L. 1950-70

f B~lllQSlAfi!QS

1260
ºfo

1220
ºfo

23

26
47
46

73
98
81

27

31

76

1isa
/o

MAYORES 5 HAS.
5 HAS. O MENOS
EJIDOS
TOTAL

26

58

FUENTE: elaborado según datos de los 111, !V, V Censos Agrícola, Ganadero
y Ejidal, N. L.

VALOR DEL GANADO VACUNO, CAPRINO, LANAR Y PORCINO CON
RESPECTO AL VALOR TOTAL DEL GANADO, AVES Y COLMENAS EN
LOS PREDIOS MAYORES DE 5 HAS. EN VALLECILLO, N. L. 1950-70.
VACUNO

1950
1960
1970

CAPRINO

ºJo

ºfo

76
82
93

8
13

LH,AR

ºJo

PORCINO

ºlo

FUENTE: elaborado según datos de los lll, IV, V Censos Agrícola, Ganadero
.y Ejidal, N. L.

�136

Bricolage
V. Zúni¡¡,, y M. Reye,: Et co,o Vallecillo, N. L.

13i

TABLAl4
VALOR DEL GANADO VACUNO, CAPR INO, LANA R, PORCINO Y DE
LAS AVES CON RESPECTO AL VALOR TOTAL DEL GANADO, AVES
Y COLMENAS EN LOS PREDIOS DE 5 HAS. O MENOS EN VALLEC ILLO
N. L. 1950-1970.
VACUNO
lo
1950
1960
1970

CAPR INO
lo

44
92

10

58

27

LANAR
ºlo

PORCINO
ºlo

2
3

AVES
ºlo

TABLA16
VALOR DE LOS PRODUCTOS ANIMALES CON RESPECTO AL VALOR
TOTAL DE LA PRODUCCION EN VALLEC ILLO N.L. 1950-1970

2

4

Total

Mayores 5 Has

5 Has. o Menos

2

2
4

ºJo

ºfo

ºlo

59
65
76

52
63

FUENTE: elaborado según datos de los III, IV, V Censos AgrícoJa, Ganadero
y Ejidal N. L.

1950
1960
1970

72

63
97
l00

Ejidos Poblaciones
ºlo

ºJo

72

100

74
80

FUENTE: 111, IV, V Censos Agrícola, Ganadero~ Ejidal N. L.

TA BLA 15
VALOR DEL GANA DO VACUNO, CAPRINO, LANAR Y PORC INO CON
RESPECTO AL VALOR TOTAL DE L GANADO, AVES Y COLMENAS EN
LOS EJIDOS DE VALLECILLO, N. L. 1950-1970.

1950
1960
1970

VACUNO
ºfo

CAPRINO
ºfo

LANA R
ºlo

25
28
60

38
50
28

3

PORCINO
ºlo

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�140

Bricola(¡e

REFLEXIONES SOBRE EL PANDILLERISMO

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EN MONTERREY

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.
.
•

,

atamoros, Tamps.

MARIO CERRILLO
Introducción
De entre las nuevas situaciones
Monterrey ha traído consigo, la
espacio urbano citadino es uno
han llamado la atención, por
irrupción parece adoptar.

ae

que el crecimiento de la ciudad
irrupción de miles de jóvenes en el
de los problemas sociales que más
la dinámica conflictiva que dicha

Empíricamente, lo anterior puede constatarse en hechos muy

variados, como la gran cantidad de bardas, paredes y camiones dibujados con palahras y símbolos realizados por pintores juveniles anónimos. El aumento de salones de bailes para jóvenes abarrotados lodos los fines de semana. La afluencia a los cines, donde exhiben películas cuyo tema y actores buscando afanosamente la clientela juvenil 1intentan representar su problemática.
1

Adolescentes que acentúan su presencia en las calles, a través del
uso de una indumentaria caracterizada no precisamente por estar a la
moda (convencional): pelo largo, en ocasiones pintado en mechones,
pantalones de mezclilla pegados firmemente a la piel, camisetas que a
menudo dejan los hombros al descubierto, zapatos tenis, aretes (en
hombres y mujeres) y de vez en cuando cadenas o paliacates al cuello.
Símbolo de una imaginería juvenil en busca de una originalidad e
identidad propias, al parecer diferentes e inr1uso enfrentadas con las

�14;2

Bricolage

qur sr les ofrecen como legítimas.
Otras imágenes, hablan más bien ele la difícil situación por la
que atraviesa, en especial, la franja socialmente segregada ele esos miles de jóvenes, por ejemplo: el aumento ele niños y adolescentes cantando en los camiones, limpiando parabrisas en los semáforos, boleando zapatos o vendiendo chicles y periódicos; previo abandono de
la escuela -primaria y secundaria- para ir en busca de algún ingreso
más que contribuya a solventar las necesidades familiares.
1\1 mismo tiempo, la delincuencia juvenil y el consumo ele dro-

gas entre los jóvenes también registró un incremento: el número ele
infractores con menos ele dieciséis años detenidos en el Consejo Tutelar para Menores pasó de novecientos quince en 1981 a tres mil
doscientos setenta y uno en 1986. De este número el quince por
ciento fue detenido específicamente por consumir algún tipo de droga.

Pandillerismo
~in embargo, todos los síntomas de una problemática juvenil que indira cómo las posibilidades de desarrollo personal son cada vez más
reducidas para e»tl' sector df' la población. sólo parecen despertar
int"rrs cuando sus manifestaciones afectan directamente el orden de
cosa:, al que la ~ociedad está acostumbrada.
La delincuencia y el vandalismo son dos aspectos privilegiados
en el enfoque del problema, reducido a5Í a sus aspectos más negativos. En esta lógica rrdurrionista, los mrdios de comunicación han
jugado un paprl de:,;la&lt;·ado , lahra11do rn la opinión pública una visión alarmista de lo que acontecr con lo~ jóvenes. El consumo de
drogas. la~ riiid" rol&lt;'cti\'a~. la drstrucrión ele jardines de niños. e
incluso rl asesinato, entre otros. son los hechos que marcadamente
recogen los rncrlios dr información para redondear esa visión.
Finalmentt', para reprrsentarse este proceso se ha echado mano
d_(~ un I irjo concepto, el pandillerismo qur denota en esta concepc1on de las tosas una conducta penalizable, relacionada con el consumo de dro~a~. la delincuen&lt;'ia y el surgimiento de grupos juveniles
&lt;·11 la~ c-olo111a~ popularcti de la ciudad. Como tal, el panclillerismo
apam·c como una amenaza que adquine la tipificación legal de un

Mario Cerrillo: El pa_ndillerismo en Monterrey

143

delito, con lo cual para el ciudadano común ~a quedando confor.
mada una representación peyorativa e intimidatoria ele lo que son los
jóvenes.
Consciente o inconscientemente, las soluciones más expéditas y
más alentadas a través de estos canales, tiénen que _ver con la necesidad de mantener en pie la normatividad social, y estimulan el uso de
la fuerza para frenar el-conflicto,
Surgen entonces, grupos especiales de policías encargados de recorrer las "zonas más conflictivas", deteniendo a cualquier posible
sospechoso de panclillerismo. Inclusive, se habla ya de modificar el
código penal, p4ra reducir la edad de quienes pueden ser objeto de
condenas penales, a los dieciséis años.
La represión cierra así el circulo que inicia con las manifestaciones sociales transgresivas, de una problemática juvenil que sólo es
tomada en cuenta por los medios de comunicación para destacar su
carácter antisocial, conformando así una representación colectiva
que respaldará la utilización de la fuerza '!legítimamente aplicada"
como medida disciplinaria, para terminar con la amenaza que parece
representar.
Además este enfoque, que termina convirtiéndose en la visión
dominante del pandillerismo, busca las causas que explican el surgimiento del problema en la familia y a lo sumo en el desempleo.
La argumentación se basa en que los padres no cumplen su rol
en forma eficiente dentro del grupo familiar. Es decir, no se esmeran porque sus hijos intemalicen preceptos, prohibiciones y reglas
morales de conducta y disciplina que garantizan el respeto, por parte
del individuo, a la forma en que está organizado el sistema social.
Al insistir en el cuidado de los padres para con sus tareas socializadoras, la responsabilidad de un problema social, por lo demás complejo, termina remitiéndose a sus actores directos, con lo que las instituciones sociales deslindan su competencia, por lo que a sus causas
se refiere, y casi limitan su papel al sofocamiento de sus síntomas
indeseables.

�144

Brico/ase

Mario Cerrillo: El pandilleriuno en Monterrey

145

Fenómeno social

e insuficientes o de plano no existen.

El pandillerismo es efectivamente un fenómeno social, pero no sólo
por la exhibición de sus consecuencias "malignas" o "amenazantes"
para la forma en que está reglamentada la sociedad. Es un problema
social, ante todo, por los factores causales que lo originan, entre los
cuales podemos mencionar, en un primer intento de aproximación al
estudio de la situación, los-siguientes: ·

Al respecto, es interesante detenerse en el siguiente cuadro,
donde se registra el crecimiento de la población juvenil en el estado
y su concentración en la ciudad de Monterrey

l. El crecimiento desigual de la ciudad de Monterrey devino en
la convivencia de la opulencia y la pobreza barrial, por lo demás signo ele desigualdades eco1;ómicas profundas, y trajo consigo la aparición de la marginalidad urbana. Colonias populares donde los servicios escasean, la concentración de población es muy alta y la planificación urbana surge de la imaginación de sus habitantes. Son los barrios donde el pandillerismo ha surgido, ubicados muchos de ellos,
al norponiente de la ciudad (reconocidos como parte de la "zona de
más delictividad", por los servicios de seguridad pública), cuyos habitantes engañan al desempleo obteniendo sus ingresos en actividades de subsistencia, caracterizadas por generar bajos salarios, por no
asegurar las más de las veces ningún tipo de seguridad laboral, y en
muchas ocasiones, por no dar acceso a. los servicios de salud que garantizan la atención médica del trabajador y su familia. Son actividades como la albañilería eventual. el trabajo doméstico, la venta de
frutas y dulces en la vía pública, el aseo de calzado o el lavado y reparación de automóviles, entre otros.
Es decir, lo que hoy se identifica como pandillerismo encuentra su origen de clase en sectores sociales que van del obrero eventual no calificado hacia abajo, en la escala laboral del subempleo.
Lo anterior es importante porque a diferencia de los "rebeldes sin
causa·· de los sesenta, y otro tipo de manifiestaciones juveniles en
otras épocas. las pandillas actuales son una expresión de la marginalidad y el estrangulamiento económiro que golpea con más fuerza a
eso:; grupos sociales.
2. Para los jóvenes de estas colonias la marginalidad se manifiesta principalmente a través de la falta de espacios sociales urbanos
nece),arios para el desarrollo individual. Las posibilidades de expresión y realización de e.xpectativas e inquietudes personales por medio del acceso a e~pacio~ artí~ticos, deportivos, escolares, laborales o
políticos están vedados. Los espacios correspondientes son reducidos

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~lientras la población juvenil se ha triplicado en todo rl Estado
del'de 1960 -especialmentr en \lonterrry-, el crecimiento dr lo~
espacios urbanos para la formación d!' los jóvenrs rn todos los sentidos antes mencionados, no ha ,eguido el mismo ritmo. Esto le da
rar_ácter masivo al problema. De hecho, las área~ marginadas se raractenzan por ~u estrechez física, no sólo por la colonia, sino también
por cuadra, casa y cuarto. Í.!I corno si la juventud huhiese llegado larde porque_ lodo está ya repartido; ha..~ta la calle hay que pelearla ante los vecrno;; que se quejan de la inundación de murhachos en las
esquinas.
. 3. El ~arinamiento. la falta de privacidad y de un espacio físico
Vital, se resienten mucho en la adolescencia. Los jóvenes necesitan di~ercn~iarse dr. los adultos para drlinear su~ proyrcto,, con,olidar ~u
1denbdad y ser reconocidos por los otros como ~rres indep,·ndientes.
Es el momento de la sw,titución de figura,; de autoridad tradicionale,

�146

Bricolase
Mario Cerrillo: El pandilleri1mo en Monterrey

(padres, maestros), por otras con las que la juventud cotidianam~nte
se identifica, como los estereotipados cantantes de rock, por e1emplo.

l 47

Al tomar distancia frente a los mayores, la creación de nuevos
símbolos y significados parte del rechazo selectivo a los valores aportados por aquéllos, además son elementos qúe sólo pueden compartirse con individuos que manejen el mismo código, es decir, con
otros adolescentes.

mercancías, escapismo a tra,·és de su consumo. Efímero alivio de las
preocupaciones y el rutinarismo de las irrealizaciones prrsonales,
fluyendo para impedir que la ('Onciencia de las condiciones de vida,
llegue a convertirse en martirio, o lo que puede ~er peor, rn actitud
crítica que desemboque en una postúra práctica transformadora.
Son los compensadores inmediatos, ante las prohibiciones impuestas
al hombre por la cultura, que· generan angustia, frustración, sentimientos de culpa y en general falta de placer y felicidad.

Habitualmente la respuesta de los adultos, y de las instituciones, igualmente adultas, frente a este proceso busca encarrilarlo para
que concluya en la reproducción de personas dispuestas a repetir el
modelo de comportamiento social considerado genuino,

En suma, el consumismo es la forma universal de adicción, y ya
que nunca termina de satisfacer a quien lo lleva a cabo, pues así como su ejercicio produce euforia, su abstinencia engendra desolación
y ansiedad, y reclama un uso constante.

La respuesta puede llegar a ser violenta si el alejamiento de este
modelo es muy grande. Acostumbrados a que los jóvenes deben
hacer y ser lo que se les ordena, los adultos, en su papel de represenlates de la autoridad v la cultura dominante, soportan muy poco los
intentos juveniles nov~dosos, sobre todo cuando evidencian la autonomía de pensamiento. La conducta espontánea no se tolera.

Estas eircunstancias explican en parte la proclividad de los individuos a depender de algú,¡ tipo de droga. Por otro lado, la gran
disponibilidad de todo tipo de estupefacientes retroalimenta todo
este mecanismo, respondiendo a una operación de oferta y demanda.

Por e;;o, la exteriorización de alguños deseos y necesidades,.'ª
manifestación del impulso a investigar y conocer, son a menuoo
identificados como parte de una conducta rebelde que mereCI! censura y castigo.

En el caso de las drogas socialmente aeeptadas - corno el alcohol
y el tabaco- lo antPrior e~ mucho más evidente porque su prescnria
rn rl mercado cslá legalizada. ,\drmás, su consumo es animado, asociando sirrnprc su rmplro, con la utilización del tiempo librr. La rultura del ocio fomentada por c,,ta maquinaria iguala el entretenimirnto con el afán de fu€(arsc del &lt;'ntomo social.

Es la encomiosa tarea de la~ instituciones sociales por someter al
individuo; en última instancia, en busca de su adaptación gradual a
la organiz"ación del i-istema.

Al final, niega la posibilidad de acercar a la persona a una mejor
comprensión de la realidad, para que pueda incidr rn ella creativamente modificándola.

En este proceso, para las institucione¡, el uso de lú violencia pe·
dagógica puede tener algunos éxitos relativos en la infancia, pero d~sencadena en la adole:;cencia, répliciu; igualmente violentas y agresivas, magnificadas en los medios sociales marginales por el cúmul?
de circunstancias hostile,, que obstaculizan el desenvolvimiento individual. De ahí, que la represión aumente los sentimientos de frustración e impotencia y genere, por lo tanto, mayor agresividad, como mecanismo natural de defensa.

La juventud, uno de los grupos con más tiempo libre en la sociedad occidental, es presa cautiva de dicho tinglado. :-obre todo
porque la propaganda comercial, al tanto de las potencialidadc,- que
representa como mercado, la ha 1·onvertido - junto con la mujer- t•n
uno de sus principales agentes de ventas. El consumidor actual d,~be
s«·r "audaz·', ''agresivo·· y ''dinámico", corno los jóvcnr~ de hoy.

-1. Adicción y escapismo, son comportamientos fomentados per•
manrntemente en esta sociedad. Adicción, en primer lugar a las

Por la facilidad para aw•der a él, e~tc nm·,o ideal juvenil -prrAentado como legítimo- tiene mucho éxito entre los estratos sociales
más drsahogado:, e1·onómicamente. En la,- dast·s socialr,- segregadas
la viabilidad° de realizar rste modelo rs un reto, rn la ma)oría de la.~
veces inalcanzable. Frente a esta frustrante prrspectiva, los jóvenes,

�148

Bricolage

sin posibilidad de acceder al gran consumo, reaccionan intentado
crear sus propios símbolos y objetos, que en el caso de las pandillas

Mario Cerrillo: El pandilleri3mo en Monterrey

L49

de~~tan ,con fre.c~encia un rechazo a los validados por la comerciali-

La vagancia es impulSJda por esta situación pero también es u_na
manera no muy elaborada de escabullirse y al mismo tiempo de rebe•
larse frente a semejante panorama. Equivale a no aceptar que el fu.

z~:1011. Esta actividad requiere de la inversión de tiempo e imaginacwn y desemboca en despliegues de auténtica creatividad.

bilidad para satisfacer las necesidades. Sobre todo, después que -CO·

Sin embargo, ante los impedimentog·para profundizar, en estay
otras formas del aprovechamiento del tiempo libre, la drogadicción
y el alcohohsmo emergen como alternativas a la recreación como
alegorías del desprecio por lo existente, pero al final tambíén son
formas de resignación pasivas 1 y a menudo rencorosas, ante la realidad.
5. No deja de haber cierta dosis de cinismo en e1 reconocimiento
del des~'."pl~o- como factor causal del pandillerismo. Porque es la
aceptac1on tacita de que a los quince o dieciséis años, la junvetud de
escasos recursos debe dedicarse a cualquier tipo de actividad laboral
Y abandonar otras expectativas. De hecho, la necesidad de trabajar
a~oma muy temprano, muchas veces en la misma infancia, y se convierte al llegar a la adolesce,:icia, en la opción más evidente a seguir

para los jóvenes de la marginación, En realidad, la adultez les llega
antes, La escuela, primaria y secund~ria, lo que sigue es inalcanzable, representan poco como medios de instrucción ya que no responden a su~ necesidades prácticas. Tenninarlas sólo permite una mayor oportunidad para conseguir un puesto en alguna fábrica. Sin embargo, como una colocación de obrero no se obtiene sino hasta la

'~~yoría de edad (siempre y cuando bajen los índice de desocupacwn), el subempleo_ o el trabajo eventual, sin contratos de por medio, ofr_ecen las achVJdades con las que hay que conformarse. De ahí,
que resulte común encontrarse en las obras de construcción a peones
con las cara?t~rísticas de los pandilleros, realizando los quehaceres
menos especializados. Algunas pandillas denominan ''costra" 0 "costrosa" a este trabajo, por la capa de polvo que deja en todo el cuerpo, Y saben que pueden recurrir a él cuando hacen falta los tenis, las
camisetas o la ida al cine los fines de semana.

Hay un espectro más o menos amplio de labores donde la mano
de obra juvenil es_ malbaratada (como las mencionadas al principio)
que exigen largas ¡ornadas de trabajo y arrojan bajos e inestables in·
~re:os. No ~bstantc, las oportunidades de acceder a ellas son muy
hm1tadas e implican una renuncia a usar la existencia en cosas más
gratificantes.

turo inmediato depara el desgaste físico rutinario como única posimo se mencionó más arriba- el comercialismo ha constrmdo un modelo juv,enil que tiene ante sí. supuestamente, un enorme horizonte

para expandir sus potencialidades (siempre y cuando se consuma).
En estas circunstancias, se les plantea un porvenir, que en realidad muy pocos pueden alcanzar. Es una situación por cierto, que
no deja de crear sentimientos de frustración externados, sobre todo,
a través del rech~zo incluso agresivo a lo que les ofrecen por ser
inalcanzable.
(
Y de cualquier forma, la presión que ejerce la ecasez económica induce a buscar ]a manera de hacerse· de un ingreso por las vías
que estén más a la mano.
Por lo anterior, resulta inútil intentar "rescatar" de la vaganf'ia
a los jóvenes cuando no se tienen los medios para proporcionarl~s

trabajo y en general, los suficientes espacios para que puedan realizarse. Pero además, se llega al absurdo, cuando el único medio para
corregir este problema es el castigo y la represión en pro de una vida

social más estable. Significa que la sociedad ante su impotencia para
solucionar estos problemas, sólo se conforma con reprimir las evidencias de la miseria que ella misma engendra.

La pandilla
Un proceso común, hasta cierto punto cíclico en la vida urbana contem,poránea, repetido por varias genera~iones: la reu~ión o forma-

ción de grupos de adolescentes del hamo en una esquma de la calle
para compartir sus experiencias, tiempos, problemas, gust_os y proyectos. Se ha multiplicado hasta adquirir dimensiones masivas Y comienza a tomar características de un movimiento juvenil al constituirse en una respuesta defensiva ante la asfixiante atmósfera que pro-

voca la falta de espacios sociales urbanos. La expresión grupal de este
proceso es la pandilla; que intenta crear y practicar símbolos contra:
institucionales elaborados por sus mismos integrantes. Creado as1
una subcultura que abarca ropas, peinados y adornos especiales, re-

�150

Bricolage

glas de conducta, opiniones más relajadas en materia moral y hasta
un lenguaje propio.

RESEÑAS

La elaboración de nuevos valores surge del desprecio agresivo y
contestatario a lo establecido. Por eso, diferenciarse de los modelos
dominante se ha tornado en un método eficaz de crítica y su transgrei-ión en vocación militante. En realidad· los jóvenes no aceptan lo
que a su vez los rechaza como son.
En este sentido, la pandjl]a surge como posibilidad para validar
colectivamente los objetos de autoestima que permitan confeccionar
una identidad juvenil más auténtica, recurriendo a imágenes de
otros grupos, como el caso de los Sholos por ejemplo, pero que recicladas regionalmente conducen a la originalidad. Es una pequeña isla
donde los jóvenes pueden hacer uso de dichos objetos y ejerctiar las
novedades de su personalidad, sin temor a ser agredidos. Ampáran. dose en la protección y el reconocimiento que brinda el grupo a
quien los utiliza por formar parte de él.
Caracterizada por su espontaneidad organizativa, pues no existen reglas escritas, ni estatutos que determinen su funcionamiento, la
pandilla es la productora del primer espacio reconocido por los jóvenes como propio y alternativo al institucional.
Sin embargo, no todas las pandillas se mueven de la misma forma, cada grupo explota en diferentes niveles sus potencialidades, algunos desaparecen rápidamente, pero otros tratan de asegurar una
permanencia más estable. El problema aquí es si los jóvenes lograrán
rebasar el marco contt'l\tatario de su actividad para acceder a un nivel
de actitudes que refleje una mejor comprensión de lo que son ellos
mismos y las condiciones que les rodean, para profundizar en la capacidad de la pandilla como interlocutor de la juventud ante los demás grupos sociales. Esto sin duda requiere de un esfuerzo más consciente y creativo, del que algunas pandillas comienzan a mostrar evidencias al organizar grupos de teatro o al convocar a reuniones para
discutir su problemática. Esto ha repercutido favorablemente, pues
son varias las instancias que comienzan a ponerles atención tratando
de comprender más objetivamente su realidad, desmitificando la imagrn de delincuentes con la que los han estigmatizado. Es un proceso
que recién inicia, buscando su incorporación a la pelea por el e¡:pacio
dentro de la ciudad.

Fernando González Quintanilla: Hombres, mamuts y el noreste.
\1onterrey, AGENL. 1987.

Una lectura sobre los enigmas del pasado humano suele_ ser interesante siempre, y sobre todo en un ambiente intelectual como el
nuestro, donde se trabaja poco al respecto. Cualquier cosa que se
escriba tiende a ser positiva para el aumento del conocimiento en
áreas como la prehistoria, la paleontología, la arqueología, la geología y otras muchas disciplinas colaterales.
Bien sabemos cuán difícil es encontrar buena literatura científica en lo que al noreste de México se refiere, ya que de todos es conocido que la producción en este sentido es raquítica; y este es el
caso del ensayo recientemente publicado por González-Quintanilla:
Hombre, mamuts y el Noreste. La primera vez que me enfrenté con
la lectura del texto de González-Quintanilla pensé que iba a ser una
obra genial, pero conforme avanzaba en la lectura mi frustración crecía,. ya que no encontraba lo que propiamente el título de la obra
ofrecía, esto es, una interrelación temática poco estudiada en nuestros días.
Para empezar, el texto está logrado un poco como si estuviera
hecho a empujones, esto es, los capítulos no están conectados de tal
manera que muestren una secuencia lógica en el curso de las ideas
del libro.

El texto se inicia con un primer capítulo sobre la e"olución de

�Bricolase
Reseñas

los elefantes, donde describe parcialmente el origen de este género
de animales, e:;tablccc una cla:;ificarión e incluso menciona el número de te:.timonios registrado:. en todo el planeta en cuanto a los mastodontes; también contiene figuras de cada uno de los animales descritos anterior, adernái; de señalar las definiciones respectivas de mamut y mastodonte, las cuales me parecen muy fuera de texto.
El segundo está dedicado a los mamuts congelados. Aquí hace
referencia a los primeros descubrimientos de mamuts en lo que actualmente es la Unión Soviética y hasta ahí se detiene, completando
('I capítulo con algunas excelentes fotografías y vifletas de cómo murieron algunos mamuts.
El tercer capítulo está dedicado a los mamuts en .México y en.
\uevo León, donde !-igue insistiendo sobre los mastodontes y su diferrncia con los elefantes en cuanto a su morfología. Junto a esto coloca una relación de los hallazgos internacionales de mamuts y mastodontes, siguiéndole una relación de los hallazgos realizados en México y culminando el capítulo con los hallazgos sobre los mismo en
Nuevo León.
El cuarto capítulo es lla~ado la fauna del pleistoceno, asociada
al hombre, donde menciona la relación de restos arqueológicos con
los mastodonte:;, terminando el breve· capítulo con una relación sobre las in\'e,,tigaciones paleontológicas más importantes en México.

153

americano. Todo esto con d propósito de d.ejar de usar los clásiéos
refritos de siempre: Lorezno, Aveleyra, .. (Hasta cierto punto un poco fuera de tiempo, pues sus conceptos no han cambiado mucho en
los últimos veinte años, y creo que en este tema hay información
más actualizada de la que el autor maneja al respecto).
·En cuanto al contenido en_general, sólo quisiera señalar algunas
imprecisiones. En la página 13, el párrafo dedicado a los estudiosos
de la mitología como Paul Radin, Le~i-Strauss y Miguel León-Portilla
queda incompleto, pues no explica qué dice cada uno de ellos al
respecto, además de que en lo personal creo que se aproximan a los
mitos de diferente manera para llegar a lo que expresa el autor conclusivarnente. En la misma página la palabra Horno aparece con doble
m. En el siguiente párrafo, en la misma página, señala lo que va a hacer: "trataré de integrar una visualización del poblamiento y distribución de los primeros pobladorei;, así como plantear el análisis de
su medio g('ográfico y ecológico .. .'', lo que casi no sucede en todo
el texto.
En la página 71 el autor concluye qoe " ... los pobladores del
continente americano arribar.on hace aproximadamente 70,000
años". De acuerdo con estudios de gente muy notable (Sanders,
1973, p. 48 ss; ~1artin, 1973, p. 972), las cifras tienden a ~er más
conservadoras. Se considera de unos 25,000 a 9,000 años, y la e,idencia arqueológica sólo va en rl Estrecho de Bering hasta unos
14,000 años (\,ance-Haynes, 1969, Dumond, 1980) o menos.

El pen~ltimo ~ap~tulo trata sobre el hombre prehistórico del
nor~ste _mexicano, s1gu1endo el autor la periodización propuesta por
Jose Luis ~orenzo en la etapa lítica en México, ilustrando este capítulo con Viñetas de mamuts y terminándolo con una lista de hallazgos pale·oantropológicos.

En cuanto a la periodización seguida por Lorenzo (p. 74-83),
valdría la pena confrontarla con la propuesta por Hester (1977), la
cual es más adecuada a nuestro medio geográfico.

Finalm~?te, el libro termina ron un apartado sobre integración
de explorac1on y hallazgos en el cual anuncia sus conclusiones apoyándol~ en la~ deduccione:. de Lorenzo y conjuntando las suya~ propias. A todo esto añade algunas propuestas para el trabajo a futuro.

Sobre el aspecto metodológiro, creo conveniente señalar lo siguiénte: el aparato crítico es muy limitado, se reduce a ~ólo 8 notas,
ya que en alguna!- ocasiones no se le da crédito a alguno~ de lo~ autores, lo que hace perder fuerza al texto pues de e;.te modo aparece
simplemente como un refrito.

En mi opinión, el t~xto parece una excelente empresa, al menos rn un primer intento, ya que una publicación de &lt;'sta índole debe ser el resultado de muchos años de trabajo científico y confrontado con otros investigadores de mayor tamaño y de ideas más avanzadas en el &lt;'onocimiento de la evolución biocultural del continente

En cuanto a las fotografías, no se menciona de dónde han sido
obtenidas, e incluso algunas no tienen anotaciones. Además el listado
bibliográfico está en desorden alfabétiro.
Todas e~tas aclaraciones las sugiero sólo m ínimamentc por ~i se

�1:; !

hricolage
Reseña,

155

plantea una segunda edición. En este ca~o sería necesario y urgente
reelaborar el texto con la asesoría de un experto en la materia, además de un buen editor, pues es una excelente empresa que puede fracasar por el simple hecho de hacerle al molino de libros, sin mirar las
com,rl'uencias de lo que se escribe.

Robert Jaulín: Juegos y juguetes. México, Siglo XXI, 1984 (2a. ed.)
BIBLIOGRAFIA
AVfLEYRA ARROYO DE ANDA, L. "Los cazadores del mamut, primeros
habítantes de México", en Esplendor del México Antiguo, Centro de
Investigaciones Antropológicas de México, 1959. pp. 53-72.
DUMOND, DON E. "The archaeology of Alaska and thc peopling of America ". Science 209, pp. 984-991.
HLSTER, THOMAS R. "The Currcnt Status of Paleoindian Studies in Southhern Texas and the Northcastcrn Mcxico", en E. Johnson (ed.): Paleo,
indian Lifeu·aJ·s, Museu, Journal No. 17, Lubbock, Texas, 1977. pp,
169-87.
LORENZO, JOSE LUIS. La etapa lítica en México, INAH, México, 1967.
-----. Poblamiento del c.ontinente americano, en Historia de México,
t. 1, pp. 27-54.
MARTIN, PAUL S. "The discovery of America", Science 179, pp. 969-74.
SANDERS, WILLIAM T., JOSEPH MARINO. Prehistoria del Nuevo Mundo.
Labor, Barcelona, 1973.
VANCE-HAYNES, C. JR. ''The F,arliest Americans", Science 166, pp. 709-15.

Roberto Rebolloso

Aparecido en francés en 1979 en ediciones Aubier Monta.igne (bajo
el título: Jeux et jouets), este conjunto de ensayos antropológicos
compilados por R. Jaulin (al cual la editorial Siglo XXI le ha publicado ya otra compilación: El etnocidio a través de úu Américas)
constituyen el testimonio de nuevas vía~ de investigación que permanecían negadas por psicólogos, sociólogos y economistas. Se
trata de ocho estudios etnotecnológicos cuya intención es la de examinar el impacto de la técnica (en el sentido más amplio: fábricas,
armamentos, automóviles, artefactos automáticos o eléctricos,
etcétera) en las relaciones cotidianas de existencia dentro de una
civilización dada, así como las determinaciones recíprocas de estos
dos elementos (objetos técnicos y relaciones interindividuales) en el
marco del estudio de la interacción de una sociedad y su tecnología.
Pierre-Noel Denieul, aclara en el prefacio ("Etnotecnología del
juego') que debido a la extensión y complejidad del tema la atención fue dirigida a un objeto preciso para constituir en él tanto el
ejemplo como la aplicación de un método en el marco de un análisis más global y más teórico. El juguete prevalecía como el tema
privilegiado puesto que se destaca antes que otro cualquiera como
uno de los primeros medios de relación del ser humano con los objetos y se presenta, también como el microcosmos de nuestro univereo, siendo él mismo, conductor y caja de resonancia; correspondiendo por otra parte, a un proyecto de civilización, a una "intención",
puesto que es fabricado por los ádultos para que jueguen los niflos. Más allá del simple objeto lúdico, significa una práctica so-

�J 56

Bricolage

Ruefla,

cial y nos infonna sobre la organización ideológica, culturaJ, mental,
de nuestras sociedades industriales. Remonta, finalmente, el centro
de problema y de la polémica etnotecnológica al ser, en Occidente, el
objeto mercancía de consumo corriente, póstumamente industrializado.
La metodología no se impuso desde el principio sino más bien
se manifestó a todo lo largo de la investigación, siendo la única exigencia la observación y -la reflexión dejando que las cosas hablasen
por sí mismas. Concluye señalando:

l. Conviene como antecedente, al estudiar la interacción de una
sociedad y sus objetob, desacralizar el objeto juguete, el cuaJ constituye tan sólo un sector reducido del juego del que se puede prescindir fácilmente. El juguete es en el fondo el producto de las sociedades urbanas y remite a las relaciones de soledad y carencia afectiva.
El juego se sitúa por lo tanto más allá del juguete, en el lenguaje y
otras relaciones cotidianas de existencia.
2. Igual que cualquier objeto, el juguete "dice" algo distinto
que él mismo y remite a la totalidad cuJtural y tecnológica que lo ha
engendrado. Al no ser un objeto en sí, es el anudado de funciones y
relaciones incomprensibles aisladamente y sólo explicables en relación con la totalidad de un entorno y una sociedad, en el marco de
una relación específica con la infancia. Los estudios etnotecnológicos denuncian que el juguete tiende a enseñar al niño occidental
a adaptarse y no a asumir el mundo como sucede con culturas afri•
canas e indias. El juguete occidental se presenta como una artificialización del mundo adulto (el arco de plástico, el pequeño banco
de carpintero que no pennite trabajar la madera, el maletín de médico y su material ficticio, que no pennite asistir ningún malestar)
y no como una puesta al alcance del niño, a través de modelos reducidos y progresivamente concatenantcs que serían, sin embargo, efi•
caces.
3. El espíritu del juego y lo imaginario lúdico son muy frecuen•
temente proyectados sobre el objeto. Todas las operaciones de ma•
nipulación simbólica resueltas antes por el niño (motor del coche, ga•
lope de caballo, estampidos de la rarabina, canciones, gestos, etc.),
ahora son efectuados por el juguete mismo. En el caso del juguete norteamericano Fisher-Price, lo lúdico se vuelve objeto dr observación
científica que conduce a la fabricación
un objeto especialmente

or

157

concebido que deja al margen el elemento imaginario del niño (gri•
tos, mímicas, ruidos). Este juguete se convierte así, en el resultado
de una proyección, lo imaginario "objetivado" en una técnica, un
prodigio de artificio sólo para ser mirado, para existir, tan sólo, en
las pupilas del niño. Excluido de la historia de su concepción y de su
fabricación, el niño.:sujeto es totalmente extraño al juguete que utiliza y en cuya elaboración no participó en modo alguno.
4. La aparición del juguete, su intrusión en los juegos tradicionales y su sustitución de los objetos artesanales (fabricados por quien
los utiliza) coinciden con un periodo de crisis y desmantelamiento
de las estructuras tradicionales en las diversas civilizaciones y favo•
recen la integraciÓf de un nuevo modo de vida y t¡l.nacimiento de
necesidades di!erentes, como lo destacó Jean-Marie Mvulirwenande
en relación con la introducción de juguetes prefabricados en la SO·
cidad tradicional de Rwanda y su impacto sobre la transfonnación
del clima social; con ellos, rurge una diferencia entre los niños de la
ciudad y del campo. Los padres de los primeros pierden cada vez más
su papel y se creen confrontados a necesidades nuevas que frecuentemente es difícil satisfacer (¡Un juguete cuesta tanto como una
camisa!). Los padres de los segundos se ven superados por la situación y no pueden ya satisfacer. las demandas de sus niños envidiosos de sus similares en las ciudades. Esta introducción del juguete se
orienta también en el sentido del individualismo y de la atomización,
puesto que el niño queda atado a su juguete y no tiene más necesidad de colaborar con sus semejantes en la creación colectiva.
El juguete no es un objeto aislado. El juguete sólo puede existir
en el interior de un proceso económico en cuyo espacio la máxima
del crecimiento acelerado y del "más se tiene, mejor se será" es imperativo. Al interior de tales trabas, la innovación es infaltable y
trae consigo pauJatinamente la obsolescencia psicológica de los objetos, simultáneamente causa y consecuencia de nuevas innovaciones
en uh ciclo sin fin cuyo responsable no está en ninguna parte estando
en todas. En tales circunstancias sería pertinente un estudio similar
al desarrollo por Jean-Paul Dupuy en su "Invasión Phannaceutique
et la Trahison de l'opulence", pues permitiría abordar la crítica de la
euforia tecnológica de nuestras civilizaciones occidentales al interrogar sobre los límites del tecnicismo. ¿La acumuJación de objetos
genera verdaderamente la felicidad? ¿No es, por el contrario, la verdadera causa de una degradación de las relaciones entre individuos,
tal como lo sugirió Dupuy en su obra?

�158

Bricolage

A modo de introducción Roger Renaud presenta las crónicas
de cinco niños entre los catorce meses y los cinco años de edad. Son
casos típicos por la naturaleza de sus juegos o el uso que hacen de
sus juguetes. Simplemente han sido compañeros de juego del autor
ocasionalmente. Todos ellos son hijos únicos, sólo dos van ya a la
escuela. Sus horas lranscurren ligadas a las de los adultos por lo que
la reflexión gira en tomo a las relaciones de sus juegos y sus juguetes
con el medio adulto.
Ignorando deliberadamente toda afectividad, sin que los juegos
carecieran de ella, sino por discreción y por la dificultad de juzgarla
plenamente, los testimonios reunidos no se constituyen en retratos
de cada niño; más bien el análisis de la actitud de los niños revela
que: ¡~o se juega sólo con juguetes! ¡No hay un espacio y momentos específicos para el juego! ¡Jugar no es una práctica propia de la
infancia! Serían tesis argumentadas por los infantes si pudiera polemizar. Ellos que juegan tanto en una cocina como en un jardín, tanto con un pedazo de madera como con un automóvil, nos revelan un
mundo en el cual todo puede suceder, todo puede ser acción y ocasión de juego y compañero, donde la actividad lúdica no conoce límites. El niño no vive en un mundo de grandes y de chicos sino de
seres humanos, muy secundariamente diferenciados por su tamaño.
Loe gestos de estos niños contienen el principio de toda una cultura. ¿Y si estos gestos encontraran su materia? ¿Si, en lugar de verse
des de un comienzo definidos como vanos y dignos de olvidarse, hallaran incesantemente las condiciones necesarias para perfeccionarse
y expandirse?
Las verdaderas lecciones morales no se transmiten mediante máximas sentenciosas, que no vale la pena ni pronunciar. Se enseñan en
la verdad cotidiana de los intercambios humanos y de las relaciones
con los objetos. Se sabe también perfectamente que montando un
simple palo se pueden emprender briosas cabalgatas, mientras que la
voluminosa y pesada imitación de un caballo amenaza con convertir
al usuario en un jinete de madera. Entonces ¿por qué todos esos juguetes tan servilmente copiados que paralizan inevitablemente lo
imaginario sin por ello restituir una realidad? ¿Es al niño al que están
destinados, o a los adultos cuya inventiva se ha extinguido por un
exceso de sumisión a u11 universo asfixiante y que saben que, entre
su máquinas, su confort y sus parapetos tecnológicos, no tienen ya
responsabilidades y descubrimientos para ofrecer al niño? Y además,

RPseñas

159

¿por qué esos castillos de cubos que son castillos dr naipes que el
viento de todos los días arrastra hacia la náda? Cuando los niños
muy pequeños comienzan a ejercitar sus manos y su talento, lo que
buscan es apropiarse de todas las habilidades posibles presentrs en su
medio cultural. Por.sí mismos exploran las propiedades de todas las
cosas y de todos los materiales. Con una atención muy aguda, registran los menores gestos que nos ven realizar. Con una innegable inventiva, improvisan y descubren·en los objetos nuevas vocaciones y
nuevos poderes. Entonces ¿verdaderamente para este creador entusiasta y polivalente se prevéen esas creaciones repetitivas, vacías de
sentido y de destino; o para los adultos, conscientes de vivir en una
cultura donde el hombre, reducido a servir, ya no recoge ni trabaja
materiales, ya no tiene contacto con una materia, ya no es responsable, en ningún nivel de su entorno, obtenido solamente como salario de un trabajo alienante?
Todos esos juguetes son concebidos en nombre de los adultos
y de sus impotencias, no en nombre del niño y de sus deseos. No hay
fracaso del juguete, simple y honorable instrumento de juego, cuando se presta a una relación íntima con el niño y se inscribe en una
diversidad. Pero hay un fracaso de los adultos, que no tienen más que
juguetes para ofrecer y tratan de comunicar únicamente a través de
estos objetos cosas que son incapaces de transmitir. No solamente
los adultos· no comunican nada, sino que incluso llegan a destruir el
propio juguete. La mayor parte de los juguetes, copias irrisorias de
nuestra cultura y de sus fantasmas, generan una impresión penosa.
A pesar del vertiginoso incremento en el número de juguetes, los
niños juegan cada vez menos fácilmente, lo cual denota qué tan profundo es el callejón sin salida del adulto, quien no atina a introducir
ideas abstractas en el juguete sobre la forma, los materiales, la infancia, el juego, para finalmente lastrar al objeto de ideología, lo
diametralmente opuesto al juego. Así, los juguetes no reestructuran
el mundo ni propician ni incentivan los cambios, posibilidad ajena
del todo al estado actual del juguete industrial, ni los intercambios
deseables de toda cultura. Por ello no hay una política del juguete,
aunque se pretenda subsanar esto mediante medidas meramente
cuantitativas o cualitativas de excelencia. Es un problema, en el modo de plantearse, de los adultos y no de los niños; estos últimos confieren, según su costumbre a cualquier objeto: la "calidad" de juguete. Siendo el juego un dominio de la libertad el juguete no obedece
a jerarquías de "mejor o peor" donde lo moral carece de sentido co-

�160

Bricolage
Reseñas

mo instrumento de juicio previo. No hay un juguete ideal, ni el niño
frente al juguete o a la inversa configuran un absoluto. Son ambos
poseídos al universo evenhlal que alimentan. Reinventado los propios juegos, será el adulto el que subtienda los juegos de la infancia
detenidos sin fluir en ese universo del "no juego"
El texto se divide en dos partes, la primera, titulada " ¿A qué se
juega?", agrupa dos ensayos (Historia del jugar y Ludotecas: centro
de préstamo de juegos y- juguetes, ambos de Pierre-Noel Denieul).
La segunda se titula "El juguete industrial y su historia"; contiene
cinco ensayos, más la conclusión del texto escrita por R. Jaulin.
La idea central, tomada bajo la óptica de la crítica, es la del progreso plasmado en la dinámica sincrónico-diacrónica del juguete.
Concomitante a los objetos y su relación con los humanos, el espacio
asiste también, al igual que aquellos, a un indefectible proceso de especialización. Destaca en este sentido la interesante contribución de
Juliette Grangier con su ensayo "La evolución actual del juguete: espacio y materia", constihtye una valiosa crítica al juguete "ecológico'';. y en "Una tarea imposible . .. la historia del juguete "1 realiza un
brillante análisis del trompo d·esde la antigüedad hasta devenir en la
perinola como juguete en solitario para ser vist&lt;' dentro de los confines del espacio especializado de los hogares al estilo burgués.
Para Gilles Brougere, el juguete, después de su industrialización
arriLa a una etapa "de racionalización .donde el aprendizaje del consumo es una de las metas pedagógicas.

P.N.,Ocnieul, en "Juegos de sociedad", evidencia el mito de la modernidad que está plasmado en el juguete de sociedad cuyo precursor
a la vista es el célebre "Monopoly" norteamericano. Concluye señalando que el tiempo libre tiene sentido en función de la dependencia de un trabajo alienante y los juegos de sociedad al presentarse como alternativa de entretenimiento contribuyen a la reproducción de
las relaciones de producción.
Finaliza Jaulin advirtiendo que nada aquí es comprensible si no
se considera este universo reciente y productor de juguetes. Pero
considerarlo vuelve también el juguete, y muchos otros objetos, incomprensibles, puesto que su razón humana, aquella constitutiva de
comunidades, se escurre incesantemente entre nuestros dedos.

161

Es difícil no poner en correlación una pobreza fundamental y
una nqueza agresiva, "colonial". Tal pobreza es. privación de comunidades de sutileza,_ de vínculos, de estructuras complejas, en suma de
Juegos, y de_ una mvención cotidiana del vivir. La riqueza menci¿nada no_ es mas que asfi~ia. Asfixia_ bajo el peso de objetos que, lejos
d_e umr, d~s1.men, ertcierran, sustituyen el juego casi cómico de viv,r por el Jugue~e-p~der'. el juguete-capital, el juguete de una soledad donde lo 1magmano y la abstracción dejan de tener lugar.

?e

. El enfoque
este texto no abarca el análisis de los juegos de
video ~ctu~es, sm embargo, al considerar a los medios masivos de
c?mumcac10n como la televisión donde los principales signos sociales son despl~ga~os, esta consideración prefigura la crítica del
Juguete ,electro~1co. Aunque tampoco es abierta la relación enlre
economia de transferencia y economía de intercambio el esfuerzo
de los autores nos remite sin falta a esta última consideración.

David González Femat

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