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                    <text>�CoNWÑ11&gt;0',

tq }-9., 5( 11- ~ 3) ~ r.r'E-SCllt.

��Universidad Autónoma de Nuevo León
Rector • doctor Luis E. TODD
Secretario geueral * doctor Amador FLORES ARECHIGA

'

Facultad de Filosofía y Letras
Director * licenciado Tomas GONZALEZ DE LUNA
Subdirector * licenciado Juan Angel SANCHEZ PALACIOS
Secretario general * licenciado Herón PEREZ MARTINEZ
COORDINADORES:
Colegio de Filosofía
Colegio de Letras
Colegio de Sociología
Colegio de Historia
Colegio de Pedagogía
Colegio de Traducción
Instituo de Investigaciones
Departamento de Editorial

* licenciado Enrique GALVAN
* licenciada Julieta PISANTY
* licenciado Ricardo C. VILLARREAL
* doctor Domenico SINDICO
* maestro José Antonio MEJIA AY ALA
* profesora Carmen TIJERINA
* doctor Juan José GARCIA GOMEZ
* profesor David MAR TELL

DIVISION DE ESTUDIOS SUPERIORES:
Jefe * licenciado Bernardo FLORES FLORES
Secretario * licenciado Rodolfo MARTINEZ CARDENAS

CATHEDRA
CONSEJO DE EDITORIAL:

*
*
*
*
*
*

licenciado Mario CERUTTI
doctor Juan José GARCIA GOMEZ
licenciado Santiago Alfredo SALAS
licenciado Juan Angel SANCHEZ PALACIOS
doctor Domenico SINDICO
licenciado Ricardo C. VILLARREAL

*

profesor David MARTELL (coordinador)

• DEPARTAMENTO DE EDITORIAL • Facultad de Filosofía y Letras • Universidad Autó·
noma de Nuevo León • Ciudad Universitaria • Apartado postal, 3024 • Teléfonos 76-07-80 Y
76-06-20 • Monterrey, Nuevo León • REPUBLICA MEXICANA •

�REVISTA DE LA FACULTAD DE FILOSOFIA Y LETRAS
DE LA UNIVERSIDAD AUTONOMA DE NUEVO LEON
NUMERO 11

ENERO . -MARZO 1979

SUMARIO
l. VARIA OPINION

Tomás González de Luna D El Estado debe responder a las exigencias que plantea
la comunidad l 5
Juan Angel Sánchez Palacios D Análisis y crítica,UANL, 1979: Elección democrática de rector democrático l 8
Declaración de Barbados D La liberación de los indígenas de América del Sur l 11
Nicolás Guillén D De dónde viene mi rebeldía contra lo norteamericano { 14
Paco Ignacio Taibo D Cine de dictadura: Cuarenta años de experiencia espallola / 15
Ho Chi Minh D El pueblo vietnamita está resuelto a luchar hasta la victoria total I 18

11. ARTICULOS DIVERSOS
Carlos Monsiváis D El proceso de la cultura mexicana contemporánea { 33
Santiago Ramírez D Revolución del método y método de la revolución {59
Arturo Esperón y Juan Rodríguez D La orientación del alumno y la evaluación de
su rendimiento en la radioaudiencia {99
Santiago A. Salas D Demostración matemática de la teoría marxista del valor-trabajo / 125
Luis María Gatti D Hacienda y plantación en el noroeste argentino/ 133

111. LA NUBE Y EL PAPEL
Horacio Salazar Ortiz D Ultimas poemas { 183
Nicolás Guillén D Pequeña oda a Viet Nam { 191

��Tomás González de Luna:
El Estado
debe responder a las exigencias que plantea
la comunidad (*)
• LA LIMITANTE descentralización de fondos para la investigación cientrfica
y la dilapidación de los mismos por falta de una correcta planeación universitaria
reflejan la urgencia de una renovación infraestructura! en la Universidad Autónoma
de Nuevo León. Sólo de esta manera será posible cumplir los objetivos de sus quehaceres fundamentales y de responder a las exigencias actuales y constantes de la
sociedad.

***
• EL NIVEL ac¡-démico en la Universidad Autónoma de Nuevo León ha sufrido un grave deterioro, el cual se manifiesta por la incongruencia de la enseñanza y
por la falta de planeación para cumplir convenios de investigación científica, pero
también por la orientación dada a las realizaciones universitarias por el Estado mexi-

cano.

1

1,

***
• DEFINITIVAMENTE es el Estado quien debe responder a las exigencias
que plantea la comunidad y debe absorber, por lo mismo, el gasto que representa
la enseñanza, la formación profesional y la investigación científica, para que se
(*) SINTESIS de las declaraciones del licenciado Tomás González de Luna, director de la
Facultad de Filosofía y Letras de la UANL, aparecidas en el diario local "El Porvenir" del 25
del presente mes, sobre algunas de las cuestiones universitarias de los momentos presentes,
como son 111 del cambio rectoral en nuestra casa de estudios, las exigencias que la comunidad
universitaria Plantea al Estado, la falta de planeacl6n en las universidades, etcétera, etcátan.

111

'

CATHEDRA [

5]

�responda así a las alternativa¡ de nuestr&lt;&gt; sociedad.

** *
• LA UNIVERSIDAD Autónoma de Nuevo León, en su avance histórico,
había tenido, en algunos aspectos, un cierto desarrollo. De esta manera se fue instrumentando la orientación de nuestra casa de estudios, hasta la actual gestión rectoral del doctor Luis E. Todd. Pero ahora las cosas son diferentes. tloY son otras·
las circunstancias que se conciben y, por lo mismo, otras perspectivas las que deben
fijarse para que la institución universitaria cumpla fielmente sus funciones especí-

ficas y concretas.
• LA CRISIS económica del capitalismo en nuestro país, la devaluación del
peso mexicano y sus efectos en el sistema, además de otros factores, han hecho
estragos en el quehacer cotidiano de las universidades. Todas esas lacras han afectado el avance de la investigación, el quehacer de la ciencia y el desarrollo de las áreas
académicas de las humanidades. Pero es importante señalar que este fenómeno no
se ha dado a nivel mundial, porque hay otros sistemas que continúan progresando.

• ES PERTINENTE la integración de todo u . t
.
carácter nacional para la descentralizac·ó
t n SIS ema mfraestructural de
con el objeto de incrementar e impuls~r n1/i: u~a Y__continua.da de los recursos
su continuidad y consonancia en el aspecto ~e e:~1gac1on c'.ent1fica que garantice
ver que la universidad no podrá ser auto f .
planeac,on._ Pero eso nos hace
función social del Estado.
su ,ciente, ya que la investigación es una

* • *
• TAMBIEN ES muy importante la integración de
contemple la investigación científica d t
,
un proyecto general que
universidades mexicanas.
en ro del area de las humanidades en las

* * *
• POR CUANTO a la Asociación Nacional d u ·
.
Enseñanza Superior (ANUIES) e·st f .
e n,vers,dades e Institutos de
.
.
, a unc,ona con ciert I t· •d
un organismo Joven, Y es realmente hasta en la
a re a ,v, ad, pues constituye
propios para realizar la difusión general de I actualidad _que cuenta con recursos
mexicanas de provincia.
a cultura al nivel de las universidades

* * *
• LA CIENCIA, la investigación y las humanidades, pues, quedaron suspen-

didas y expuestas a esta circunstancia de deterioro, y, por ende, su repercusión refleja el atraso y la pérdida de recursos aportados y descentralizados para crear la
infraestructura necesaria. Además, no ha habido continuidad en los sistemas, ya
sean del gobierno y de la misma organización administrativa de la universidad
nuevoleonesa.

* **
• MAS QUE una renovación formalista o una nueva legislación universitaria,

procede una modificación fundamental en la UANL en torno a su organización
general, pues su estructura actual ya no responde a los planteamientos cuantitativos y cualitativos de la enseñanza y de la formación profesional.
* * *
• LA ANTERIOR premisa es aplicable tanto para los órganos de gobierno de
nuestra universidad como para el personal docente, pues más que el estatuto universitario debe regir una transformación que esté en consonancia con los planteamientos que refleja el Estado y la sociedad.

***
• ES MUY importante que nuestra casa de estudios cuente con un acervo de

información programada que le permita poseer diseños congruentes y en consonancia con el desarrollo científico a nivel mundial.
*

* *

• CON ESTA superación será posible la egr~sión de profesionales que respondan a la sociedad y al subdesarrollo. La experiencia y la observancia realista nos
revelan hoy que si no se cumple esta dualidad nos encontraremos con egresada,; profesionistas que iráfl directos al desempleo. Así, pues, el problema de la universidad
no sólo es un problema de recursos económicos sino también de recursos humanos.

***
• HOY POR HOY debemos reconocer
e
.
.
es obsoleto, as, como también la pa t' . . _qu el 515\ema magistral universitario
cencia Y el aprendizaje.
r ,c,pac,on humana en las actividades de la do-

* * *
0
HA HABLADO de crear ot
· ·
León. SE
Esto,
en realidad es un
dra udrnvers,dad
estatal en el estado de Nuevo
'
acuer o el ConseJ·o un·ve ·t .
ce1ebra da en años anteriores P
1 .
, rs, ano en una reunión
UANL , con cien mil estudiantes
. ero·m a .verdad es que si un a universidad
. .
como la
1
será cuando existan dos institucio~~s P ,_ca u_nt grave pro~lema por resolver, más lo
un1vers1 arias de caracter público.
* * *
0 EN RELACION con las declarac·
d Id
periódico local en las que se "dest , .,~nes e actor_ Roberto More ira, en un
UAN
'
apo como precand1dato a I R et ,
buen;/~!;::n~!~er~:
;:~ex¡ón: Sus opiniones signifi:n ~naº:;:u:~~~
ceras, reflejan la postura de un 'hamb~~ nd s, ;~s declarac,ones, por francas y sinconservadoras Y de derecha en el seno de'n~:' ,cad~ con las corrientes políticas
lastimoso que
. strfaueran
un1vers1dad.
. estas palabras del doctor M0 reira
conscie Pero
t
·me parecería
·
men e, un . instrumento del Estado mexicano
.
'
n
e
o
-es decir d
· ,nconsc,ente•
f .
t
gubernamentales de candidatos a 1
, .
' e vanos unc,onarios
lera-, que posibilite la intervenció~\~ª;~~~~ puestos de_ elecció_n, popular, etcéautónoma para desgastar a los sectores r
no en una mst1t_uc1on uryiversitaria
para establecer la manipulación tenden . P ogres,stas y a los universitarios, o bien
dad nuevoleonesa misma Por ello
_c,osa que repercuta en contra de la comunifrancas Y conscientes de ·un ha b ' ~u,et pensar que esas pa_labras son las palabras
quierdista,
m re e erecha que refleJan ·una pálida postura iz-

~~~ii~~:e

* * *

** *

[6]

CATHEDRA

CATHEDRA [ 7 ]

�ue el mtema gubernamental ha impuesto
• DEBE:.i~1v:, ,econocer, as1m1sm?1 q
N
León desde el rectorado del
.,
.dad Autonoma de u evo
. .
.
su orientac1on en la Univers1
d d I crisis universitaria en la admm1strac16n
doctor Lorenzo de Anda, y aun . es ~ ª1 y esta orientación oficialista perdura
rectoral del ingeniero Héctor UlisesL _eaE Todd Sin embargo esta situación ya
hasta el actual gobierno del doctor u1s .
.
•
se quedó estancada.

han emprendido fuertes y prolongadas luchas por conseguir la democratización de
sus órganos de gobierno, por dar a sus estudiantes, maestros y trabajadores participación en la toma de decisiones en todos aquellos respectos que determinan el
futuro de sus casas de estudio y, por supuesto, muchas de ellas han obtenido importantes conquistas. La lucha política desarrollada por amplios sectores de estudiantes y maestros (trabajadores) les ha permitido llegar a establecer instrumentos
cada vez más democráticos de autogoberno y autoadministración.

***
.
d os enfatizar que éste, lo quiera o no,
• SOBRE el rector Luis E. Todd
e~ernador Pedro Zorrilla Martínez. Por
lo acepte o no, es gente de confian:ant..ciZ~ de la UANL ya no es aplicable en la_s
consiguiente, su actuación en la_ ;1 se desarrolla nuestra institución. Nuestra Un1actuales circu~stanc1as en que v1:ó~ se debe transformar de acuerdo a un serv1c10
versidad Auton_o~a de NuevodL I
lases sociales más desposeídas y explotadas.
verdadero Y ef1c1ente en pro e as c

J~

***

.
ue debemos luchar constantemente
• TAMBIEN es de primer orden enfa!~¡"' q or ol ; cuestiones fundamentales
por la autonomía, por la independencia r d ~tser sólo como una advertencia para
de nuestra universidad. Pero esta_ luch_a noco~o un propósito permanente para que
las imposiciones extraunivers1tar1as,
que descansa el quehacer de la urnvers1desarrollen los factores fundamen a es en
.
:d como una institución al servicio de toda la sociedad.■

t,"º

Juan Angel Sánchez:
Análisis v crítica
UANL, 1979: elección democrática de
rector democrático (*l

1

,
d
a de universidades mexicanas
EN LOS últimos quince años, mas de una ocen

1 ;

.

(*)

. de ector en nuestra casa de estudios, el ficen•

CON OCAS ION del pr6x1mo cambio d ~ F cultad de Filosofía Y Letras, ha redac•

ciado Juan Angel Sánchez P~lacios, subdirect:: .. :er~ód~co STUANL"' órgano de difusiól! del
ó
d Nuevo León Aquí se plantea el
lado este escrito que tambien aparecerá en
.
e
;
.
ó n cu 1Sindlcato de TrabaJadores
de 1a u m·versidad
. Aut noma
. . réctoral
de la maxtma
lnst,tuci
contexto real, objetivo, en que se efectuara la e1ectaon
tural de Nuevo León.

[ 8 ] CATHEDRA

Sería iluso y totalmente erróneo suponer que el Estado y las clases dominantes
de México se han resignado a no tener injerencia e intervención en la vida de las universidades y que han renunciado a la tarea de controlar las poi íticas académicas de
los centros de educación superior en los términos de sus intereses. Por supuesto
que no lo han hecho. Para ilustrar el caso, baste señalar el trato diferenciado y
las soluciones diversas que han implementado respecto a los órganos de decisión y
de autoridad en algunas universidades. Existen algunas casas de estudios en algunos
estados de la República que se manejan a través de un consejo universitario pa,itario. En otras, hasta se ha permitido (o se ha conseguido) la participación de los trabajadores en el manejo de los destinos de la universidad, lo que es casi la autogestión.
Pero, por supuesto, existen universidades muy importantes por el número de
alumnos, por su antigüedad, por su injerencia en la vida social, etcétera, en las que
no ha desaparecido la famosa junta de gobierno como órgano supremo decisorio en
la vida de las universidades.
Aquí es donde el Estado mexicano y las clases dominantes intervienen para
diseñar el tipo de soluciones poi íticas que se dan a los planteamientos democratizadores de las casas de estudio. Las juntas de gobierno, con todo el corte de las
"juntas de notables" de la colonia, se constituyen como el instrumento a través del
cual el poder público "sugiere" o impone descaradamente a una persona como
rector o encargado de la administración central de una universidad. Por supuesto,
este mecanismo tiene como principal objetivo eliminar la participación de estudiantes, maestros y trabajadores en la designación o elección (selección) de sus autoridades e, inclusive, se da el caso en que, por medio de leyes orgánicas cuidadosamente preparadas, se permita una participación de las mayorías en la elección de
los cuadros medios e intermedios de gobierno, aunque, desde luego, no del cuadro
superior: el de rector. Esto sucede con rasgos más o menos vívidos en la Universidad Nacional Autónoma de México y en la Autónoma de Nuevo León.

11
LO ANTERIOR constituye parte del marco real de referencia en el que se
dará, en el último trimestre del presente año, la elección de un rector de la UANL
Para los próximos tres años. La otra parte del contexto la constituyen las agru,

paciones, tendencias o grupos predominantes en nuestra universidad¡ sus intereses,
compromisos Y la alternativa de universidad que se proponen crear y recrear para
todos los universitarios.
Sobre este punto es útil, para nuestro propósito, establecer ciertos criterios:

CATIIEDRA [ 9 ]

���formas de comunicación Interna, los
e) Es necesario conservar Y refor~~r ~as. formación entre los pueblos de dileidiomas propios, Y crear a la vez un mie io ie1;as culturales básicos especialmente
rente idioma, así como mantener o~ esq
relacionados con la educación del propio grupo.
f) Es necesario conside~ar y definir a nivel interno las formas de apoyo que
puedan darse a nivel internacional.

.
t s que pueden usarse para realizar las estrategias mencionadas
Los 1nstrumen o
son, entre otros, los siguientes:
a) Para la organización política puede pa_rtirse de las organizaciones tradicionales tanto como de nuevas organizaciones de llpo moderno.
b) La ideología debe formularse a partir del análisis histórico.
1 si dio de la historia para ubicar
c) El método de trabajo _inic(al puede ser e e u
y explicar la situación de dominación.
lt ra propia fundamentalmente
1
d) El elemento aglutinador deb~ ser a é~~ic~ y al pueblo indoamerlcano /
para crear conciencia de pertenecer a grupo
Barbados, 28 de julio de 1977:•

Nicolás Guillén:
De dónde
viene mi rebeldía contra lo
norteamericano 1*l ·
.
. beld (a contra lo norteamericano •
• • • DE ESTA época creo yo que vie;:::t~e que hay miles, y aun m111ones de
Digo rebeldía Y no odio, porqu~ no set~nen un espíritu generoso, y combaten en
hombres Y mujeres en aquel pa1s oue 1
morlas dtl laureado Polla cubano ,e'loluclon1(•) ESTE ESCRITO

forma parte

de 111 ;.•

rlo aparecidas con el título de up¡91nI1 vuelta ' en
x, de marzo de 1979, La Habana.

[14] CATHEDRA

la revista Cuba 1nternac1onal, No.112, Afto

sus propios compatriotas el salvajismo racial, las quemas dé negros, la vida misera•
ble de los ghettos, todo el dramático cuadro que ofrecen ciertas zonas (muy numerosas por desgracia) del pueblo en Estados Unidos. .
De nino, en mi casa, oí hablar de estas cosas, ya en boca de mi padre, ya en
la de las amistades políticas que visitaban el sitio en que yo nací. Tuve así una
opinión bastante equilibrada en que no figuraba el odio de modo Indiscriminado,
como digo, sino como una reacción simplemente humana contra la Inhumanidad
de un sistema social ciego y frío.
Por otra parte, tanto en mi ciudad natal como en el resto de la Isla, esas lacras
estaban vigentes: Y? siempre he dicho (y escrito) que el nacimiento del Estado
cubano y la presencia en él de los fenómenos a que acabo de referirme, estuvieron
condicionados por la cercanía histórica de la esclavitud -cuatro siglos casi de
funesto colonialismo español- y la proximidad geográfica de Estados Unidos, especialmente el sur de este país.
Lo curioso es que la convivencia legítima de negros y blancos en Cuba tenía
una raíz profunda, se manifestaba como un comportamiento económico destinado
a desaparecer tan pronto las condiciones que. lo hacían propicio desaparecieran a
su vez, como ha ocurrido en nuestro país, es decir, revolucionariamente, y así
ocurrirá sin duda en otros medios semejantes.■

Paco Ignacio Taibo:
Cine

de dictadura: cuarenta años de experiencia
española (• 1
EL 18 DE JULIO DE 1936 se produce el levantamiento franquista contra la
República espanola.
. El 21 de marzo de 1937 se crean los Gabinetes de Censura Cinematográfica
situados en Sevilla y La Coruña.
'
l*) ESTA SELECCION fue tomada del n(unero 2, di 19osto... pt11mbrt d• 1177 de 11
,.., 11ta "Arte Sociedad Ideología", Míxlco.
'

CATHEDRA [ 15]

��io Franco entiende que los aperturistas han ido demasiado lejos. El director gene~al de Cinematografía es destituido; la película prohibida, Y Buñuel retorna a Mé-

xico~ •. •

el más débil. Esta violencia se vuelve todavía más odiosa cuando se ejerce sobre las
mujeres y los niftos. Resulta amargamente irónico ver que la civilización -simbolizada en diversas formas, como libertad, justicia, etcétera, por la gentil figura de una
mujer y dirigida por una categoría de hombres conocidos como los campeones de la
galantería- inflige a su emblema vivo el trato más innoble y la lastima vergonzosamente en sus maneras, en su modestia y hasta en su vida.
El sadismo colonial es incre1bleme~te amplio y cruel, pero nos limitaremos
aquí a recordar algunos casos vistos y descritos por testigos insospechables de parcialidad, Estos hechos permitirán a nuestras hermanas occidentales darse cuenta
de la naturaleza de la "misión civilizadora" del capitalismo así como de los sufrimientos de sus hermanas en las colonias ..• (agosto de 1922).

El. CAPITALISMO Y LOS PUEBLOS COLONIALES

Ho Chi Minh:

EL CAPITALISMO es una sanguijuela, con una ventosa puesta sobre el proletariado de la metrópoli y otra sobre el proletariado de las colonias. Si se ha de matar al animal deben cortarse de golpes las dos ventosas. Si sólo se corta una, la otra
seguirá chupando la sangre del proletariado, el animal seguirá viviendo y la ventosa
cortada volverá a crecer ... (1924-30),

"El pueblo

vietnamita está resuelto a luchar hasta
la victoria total" (*)
EL CAMINO QUE ME LLEVO AL LENINISMO (**)
·
d" 1
né la vida en París como retocaOESPUES de la primera guerra mun ia ' mega tor de "antigüedades chinas"

v:;i:;

dor de fotogfrafías, u)na~
iis::~ª~rac~:~nf:; que denunciaban los crímenes
( ihechas en rancia.1 .
.
que cometían los colonialistas franceses en Vietnam.
.
poyé la Revolución de octubre sólo por instinto, sin comprender
En esa epoca a .
. . .
b
dmiraba a Lenin porque era un gran
todavía su importancia h1stonca. Ama ªt Y ~as· hasta entonces todavía no había
patriota que había liberado a sus compa no '
leído un solo libro de él , . •

LA MUJER ANAMITA Y LA DOMINACION FRANCESA

(***)

LA COLONIZACION es en sí misma un acto de violencia del más fuerte contra
1

(*) COMO
1

ur

,

aJ de CATHEDRA al valeroso y heroico pueblo vietnamita Y a su
homen e

-

el r6xlmo 19 de mayo cumpliría ochenta Y nueve

ejemplar representante Ho Chl Mlnh qu,~en d! lna,viaal:llo "Tlo H0". Estos se encuentran en
aflot-1 publicamos una Móle,clOEsn dlet es:e ~~ Chl MJnh Salecclón Y pr61ogo de Bernard B. Fall,
la obra: Sobre la revolucl n.

cr os

_ ,

Siglo veintiuno editores, Colección Mlnlma, 28, M6x1co, 1973,
(**) DE UN ARTICULO escrito en abril de 1960 para la revista sovi&amp;tlca Problemas de
oriente, con motivo del décimonoveno aniversario del nacimiento de Lenln.

LAS CONTRAOICCIONES IMPERIALISTAS Y LAS GUERRAS MUNDIALElt

.

LAS CONTRADICCIONES imperialistas fueron la causa de la guerra mundial
de 1914-1918. Después de esta horrible matanza el mundo quedó dividido en dos
campos: uno de ellos es el campo revolucionario, que incluye las colonias oprimidas
y la clase obrera explotada de todo el mundo. La fuerza de vanguardia de este
campo es la Unión Soviética. El otro es el campo contrarrevolucionario del capitalismo y del imperialismo internacional, cuyo estado mayor es la Liga de las Naciones.
Durante esta guerra mundial, varias naciones sufrieron pérdidas insospechadas
en propiedades y vidas humanas. Los imperialistas franceses fueron los más golpeados. Por ello, para restaurar las fuerzas capitalistas en Francia los imperialistas
franceses han recurrido a todos los sistemas a su alcance para intensificar su explotación capitalista en Indochina. Levantaron nuevas fábricas para explotar a los
obreros con bajos salarios. Despojaron a los campesinos de sus tierras para establecer plantaciones y llevarlos a la total pobreza. Exigieron muchos pesados impuestos. Impusieron préstamos públicos a nuestro pueblo. En resumen, nos redujeron a
la miseria. Incrementaron sus fuerzas militares, primero, para estrangular la revolución vietnamita; segundo, para prepararse para una nueva guerra imperialista en
el Pacífico con el propósito de capturar nuevas colonias; tercero, para reprimir la
revolución china, y cuarto, para atacar a la Unión Soviética porque esta última ayuda a la revolución de las naciones oprimidas y a la clase obrera explotada. Estallará
la segunda guerra mundial. Cuando estalle, los imperialistas franceses arrastrarán
sin duda a nuestro pueblo hacia una más terrible matanza. Si les dejamos las manos
libres para preparar esta guerra, reprimir la revolución china y atacar a la Unión
Soviética, si res dejamos las manos libres para sofocar la revolución vietnamita,

l*º) IMPRESO en Le Paria, 10. de agosto de 1922.

[ 18] CATHEDRA

CATHEDRA (19]

�. res ara exterminar a nuestra raza de la faz de
estaríamos dejándoles las man~s l1b el ~adflco ... (febrero de 1930).
la tierra y ahogar a nuestra nac1on en

~~~'ó"c':i~~~~ ~i

PENDENCIA DE LA REPUBLICA
1¡,~~:~!M (2 DE SEPTIEMBRE DE 1945)

• 1 •
creador los ha dotado de ciertos
TODOS LOS hombres son cread?s ig~; esj s~bertad Y la búsqueda de la felici·
derechos Inalienables: entre ellos esta la v1 a, a

dad.

!

.
.
'6 n la declaración de independencia de los
Se hizo · esta inmortal afirmac1 n e
t'd más amplio esto significa:
é . en 1776 En un sen ' o
'
d
Estaaos Unidos de Am '.'ca
. • les todos los hombres tienen el derecho e
todos los pueblos de la tierra nacen ,gua '
vivir, de ser felices y libres.
..
ncesa de 1791 acerca de los derechos del
La declaración de la Revoluc1on Ira • "Todos los hombres nacen libres Y con
hombre y del ciudadano también establece.. mpre libres y tener los mismos derelos mismos derechos y deben permanecer s1e

1

chos".

Han inventado numerosos impuestos injustificables y han reducido nuestro
pueblo, especialmente 3'{1Uestros campesinos, a un estado de suma pobreza.
Han Impedido que nuestra bu¡guesía nacional prospere; han explotado despiadadamente a nuestros obreros,._
En el otono de 1940, cuando los fascistas japoneses violaron el territorio de
Indochina para establecer nuevas bases en su lucha contra los aliados, los imperialistas franceses fueron derodillas a entregarles nuestro país.
Así, a partir de esa fecha nuestro pueblo fue sometido al doble yugo francés y
japonés, aumentando sus sufrimientos y miserias. A consecuencia de ello, más de
dos millones de nuestros ciudadanos murieron de hambre desde fines del ano pasado hasta principios de este ano, de la provincia de Quang Tri hasta el norte de
Vietnam. El nueve de marzo (1945), las tropas francesas fueron desarmadas por
los japoneses. Los colonialistas franceses se fugaron o se rindieron, mostrando así
que no sólo eran incapaces de "protegernos" sino que también vendieron dos veces
nuestro país a los japoneses en el curso de cinco anos.
En varias ocasiones, antes del 9 de marzo, la liga Vietminh pidió a los franceses
que se aliaran a ella contra los japoneses. En vez de aprobar esta proposición, los
colonialistas franceses intensificaron sus actividades terroristas en contra de los
miembros del Vietminh, asesinando a un gran número de nuestros presos políticos
encarcelados en Yen Bay y Cao Bang antes de huir.

Se trata de verdades indiscutibles.

1

I':

t nos los imperialistas franceses, abusando
Sin embargo, durante más de echen a; d han violado nuestra patria y oprimide la divisa Lib~rtad, Igualdad Y Frate~:• e~ ~entra de los ideales de la humanidad
do a nuestros ciudadanos. Han actua
y de la justicia.

No obstante, nuestros conciudadanos siempre manifestaron hacia los franceses
una actitud tolerante y humana. Aun después del putsch japonés de marzo de
1945, la liga Vietminh ayudó a muchos franceses a cruzar la frontera, rescató algunos de las cárceles japonesas y protegió las vidas y las propiedades francesas.

En materia poi ítica han privado a nuestro pueblo de toda libertad democrática.

A partir del otono de 1940, nuestro país cesó de hecho de ser una colonia
francesa para convertirse en una posesión japonesa.

.
s· han establecido tres regímenes polítiHan hecho prevalecer leyes inhumana '1 ur de Vietnam para destruir nuestra
cos distintos en el norte, en el centro y en e s
unidad nacional e impedir que nuestro pueblo se una.

Después de que los japoneses se rindieron a los aliados, todo nuestro pueblo
se levantó para recobrar su soberanía nacional y fundar la República Democrática
de Vietnam.

,
escuelas Han matado despiadadamente a
Han construido f!1áS caracehloeg\d~e nuestros · levantamientos erí ríos de sangre.
nuestros compatriotas: han

La verdad es que hemos logrado conquistar nuestra independencia de Japón,
pero no de los franceses.

• "n pública· han practicado el oscurantismo en contra
Han encadenado a 1a op1n1o
'
de nuestro pueblo.

1

han forzado a utilizar el opio y el alcohol.
Para debilitar nuestra raza, nos
.
. ·ca nos han extraído hasta el tuétano y han empobrecido
En materia econom1
.
a nuestro pueblo y devastado nuestra tierra.

' !

tras minas nuestros bosques y nuestras
Nos robaron nuestros arrozales, nues_ 'ón de bÚletes y el comercio de expormaterias primas; han monopolizado la em1s1
tación .

Los franceses huyeron, los japoneses capitularon, y el emperador Bao Dai
abdicó. Nuestro pueblo rompió las cadenas con las que estuvo atado por casi
un siglo y ganó la independencia para nuestra patria. Al mismo tiempo, nuestr~
pueblo derrocó el régimen monárquico que reinó por docenas de siglos.
En su lugar se estableció la presente República Democrática.
Por estas razones, nosotros, miembros del gobierno provisional que representa a todo el pueblo de Vietnam, declaramos que de hoy en ad•~ rompemos

CA.THEDRA [21]

[20] CA.THEDRA

��nistas de Estados Unidas. Los imperialistas de Estados Unidos fracasaron en China
[',

y fracasarán en Indochina.
Todavía estamos trabajando con grandes dificultades, pero la victoria será sin
duda nuestra.
LOS AGRESORES IMPERIALISTAS NUNCA PODRAN ESCLAVIZAR

AL HEROICO PUEBLO VIETNAMITA
El pueblo vietnamita vencerá

EN 1952, VIETNAM emprenderá un programa que incluye los siguientes pun•
tos: prepararse para el trabajo de producción y consolidar la economía nacional;
luchar y aniquilar las fuerzas enemigas; intensificar la guerra de guerrillas; desenmascarar por todos los medios la política del enemigo que consiste en "utilizar a los
vietnamitas para luchar contra los vietnamitas y alimentar la guerra con medios
bélicos"; vincular estrechamente el patriotismo al internacionalismo; combatir
enérgicamente la burocracia, la corrupción y el desperdicio.
1[

El patriotismo y el heroísmo del pueblo vietnamita nos permite tener una firme
confianza en la victoria final.
El futuro del pueblo vietnamita es tan brillante como el sol de primavera. Confortados por el brillo del sol de primavera, lucharemos por el espléndido futuro de
Vietnam, por el futuro de la democracia, de la paz mundial y del socialismo. Estamos triunfando actualmente y triunfaremos en el futuro, porque nuestro camino
está iluminado por la gran doctrina marxista-leninista (abril de 1952).

1

11

1

l

CARTA DE FELICITACION A LOS SOLDADOS, A LOS TRABAJADORES
DEL SERVICIO DE GUERRA, A LA JUVENTUD DE CHOQUE Y AL PUEBLO
DE LA ZONA NOROESTE QUE HAN GANADO UNA VICTORIA (8 DE MAYO
DE 1945)
NUESTRO EJERCITO ha liberado Dien Bien Phu. El gobierno y yo enviamos

11

nuestros cordiales saludos a los cuadros, combatientes, trabajadores del servicio de
guerra, juventud de choque y pueblo del lugar por haber cumplido gloriosamente
sus tareas.
Esta victoria es grande, pero sólo es el principio. No debemos ser autocomplacientes y subjetivos y subestimar al enemi90. Tenemos la determinación de luchar
por la independencia, la unidad nacional, la democracia y la paz. Antes de lograr
la victoria total, la lucha militar o diplomática tiene que ser larga y dura.
El gobierno y yo recompensaremos a los oficiales, soldados, trabajadores pa·
trióticÓs, juventud de choque y pueblo del lugar que han logrado brillantes haza-

DISCURSO DE APERTURA DE
NGUYEN Al QUOC (7 DE SEPT~:M~~:~~~:;~ DE LA ESCUELA DE
HOY SE ABRE la escuela teórica
del partido deseo que hagáis esfuerzos Y:~~~r:~~to. En nolnbre del comit4 central
x, o a la escuela
lPor qué debemos estudiar la teoría?

,

. Nuestro partido ha establecido
novel de su comprensión
la escuela teórica de cuad
.
ta;as revolucionarias y •d~a;: ;i~~!~idan !st~r a la altura de 1~:sn:!~d~~:!e;ar el
ca o meior su trabajo Y cumplan sus gr;n~::~~~~/ree tall m_odo ~u• puedan 11e!a~u;
U
va uc1onarras

Q E LOS IMPERIALISTAS

.

. ''

VIETNAM DEL SWR V SE R~~~~:~~=l~N~Eoi1:iTIREN SUS TROPAS DE

PREGUNTA· L
AMENTE LA PAZ(*)
· a gente qu ·
guerra que actualmente
.
e piensa en todo el mundo e •
.
presidente Ho Chi M" h existe en su país. Me siento m sta muy interesada en la
permitir que estas cá in ' por _permitirme venir y hacerle uy agradecido con usted,
partida por muchas º~aras registren nuestra conversación algunas preguntas, y por
ras personas en todos los lugare d I para que pueda ser coms e mundo
. E! presidente Johnson ha .
.
.
d1scus1ones incondicio
dicho repetidas veces ue
• .
lle~ar la guerra de Viei"n~es con u_sted en cualquier lug~r
dispuesto a iniciar
dna saber la razón?.
m a su fin. Se dice que usted noyacepta
cualquier
hora para
esta oferta.
iPo-

ª!~ª

. RESPUESTA: En esenci
cus1ones incondicion 1 " • ª•. la llamada oferta del
.
ci?nes de Estados u~:a s1gnof1ca que el pueblo vietn:~~~dente Johnson de "disV1etnam del Sur seg .• s. Estas son: el imperialismo
/•be a_ceptar las condición nacional en' V' tu,ra su poi ítica de agresión Y no r nor eamencano sé anexará
sores, que el puebl•;
del_ Sur. Estas son las condi~~i~:cerá el frente de liberatolerará . . •
nam1ta no aceptará nunca ' n,. 1a opinión
s_q~e Imponen
los agrepública mundial

~~~

PREGUNTA· El gob'
Norte para desal~ntar s rerno de Estados Unidos dice ue b
bombardeos cesarán in u ;yuda a las fuerzas revoluci¿nar' ombardea Vietnam del
que decir acerca de eso.~• ratamente si deja en paz a su vecino
,~s en
el
y que
los
· iQué
. sur,t·rene
usted
RESPUESTA· El
.
vajes sobre el territorio :~b1erno ~e Estados Unidos ha lanz
p~ndiente y soberano Al la Republica Democrática de Vie~do ataques aéreos salvrolado seriamente lo·
hacer eso, ha pisoteado burd
nam, un Estado indede la humanidad Y de acue_rdos de Ginebra de 1954 s•~ente la ley internacional
a Justrc1a.
o re Vietnam y burlándos~

!

ca~;: ~~

El imperialismo n rt
.
debe suspend
o eamerrcano es el a
--,,-1_; er sus acciones criminales

el 16 de d1~1:::!vci.5i:s:•1
periodista británico Felix
.

R~IP~~~ierno de Estados Unidos
G

rea Democrática de VietCourier,

reene, impreso en Vl'3t nam

ñas.

CAfflEDRA

[24] CAfflEDRA

[25]

�La simpatía, el apoyo y la asistencia de China a Vietnam son muy va 1·1osas y etectivas.
nam. Debe poner punto final a la guerra de agresión de Vietnam del Sur.
El argumento de que la parte sur de nuestra patria es un "país vecino", sepa•
rada del norte, es erróneo. Es como si se dijera que los estados del sur de Estados
Unidos constituyesen un pa is separado de los estados del norte ...
PREGUNTA: Estados Unidos empezó a bombardear a vuestro país el 5 de
agosto de 1964. De acuerdo con la agencia de prensa francesa, del 7 de febrero de
1965 a la primera mitad de noviembre de 1965 ha habido 17,400 incursiones de los
aviones norteamericanos sobre objetivos de Vietnam del Norte. Nos han dicha que
vuestras comunicaciones y vuestra capacidad productiva han sido seriamente danadas. Sin embargo, vuestro pueblo resiste enérgicamente; lcuánto tiempo podrá
vuestro país sostener esta intensidad de bombardeo sin verse obligado a buscar una

manera de finalizar el conflicto?
RESPUESTA: Como dice el drcho, "ver para creer". Usted ha visitado cierto
número de zonas en el norte que han sido atacadas salvajemente por los aviones
norteamericanos; ha visto usted mismo los hechos. Por lo tanto, puede usted mis·
mo sacar las conclusiones necesarias.
En una guerra debe haber desde luego pérdidas y sacrificios. Nuestro pueblo
tiene la determinación de perseverar en la lucha y soportar sacrificios por diez o
veinte anos o un tiempo aún mayor hasta la victoria final, porque no hay nada más
valioso que la independencia y la libertad. Tenemos la decisión de defender la liber•
tad y la independencia de nuestra patria. Al mismo tiempo, tenemos la decisión de
ayudar a impedir que los imperialistas norteamericanos arrojen la calamidad de la
agresión sobre otras naciones.
PREGUNTA: Como ya sabe usted, presidente Ho, el pueblo de Estados Unidos
ve al comunismo como una fuerza maligna a la cual debe resistir todo lo posible.
Una de las razones por la cual Estados Unidos está metido en Vietnam es porque
piensa que si retira sus fuerzas del sur de Vietnam el país se unificará inevitablemen•

te bajo un gobierno comunista.
Aún más, siente que la totalidad de Vietnam caer! bajo la influencia de China
y no será entonces capaz de desarrollarse como quisiera, sino sólo en una forma que
agudizará los propósitos expansionistas de China. Mi pregunta es, por lo tanto:
,Acaso no están ustedes recibiendo ya una gran cantidad de ayuda militar de Chi·
na? lEstaría usted dispuesto a sentarse en la mesa de negociaciones si no fuera por
presión de China? ¿y podría usted pensar fácilmente en la posibilidad de que todo
su país estuviera dominado por un país inmensamente más poderoso que él?
RESPUESTA: Los capitalistas odian el comunismo, lo cual es parte de su na·
turaleza de clase. En cuanto a los trabajadores, les gusta el comunismo porque está
dentro de sus intereses de clase. Sin duda, sabe usted muy bien que tergiversar el
comunismo para enganar a la gente es un método habitual de la política de agresión
de los imperialistas norteamericanos.

En cuanto a las relaciones entre el pueblo vietnamita y el pueblo chino, son re•
laclones fraternales, tan estrechas como las relaciones entre los labios y los dientes.

{26] CA'lllEDRA

China, como la Unión Soviética y otros 1•
. .1
la li~ea de lucha del gobierno de la Repúbli~ ~; socia! ~s, aprueban plenamente
de ltberación nacional de Vietnam d·el Sur A moc~at1ca de Vietnam y el frente
blo vietnamita contra los agresores imper' 'rst poyan smcer~mente la lucha _del pue•
tos norteamericanos por dividir Vietnam ia~/s norteam~ncanos. Todos los inten•
están predestinados a un fracaso ignomini~so. ma Y para d1v1dtr los países socialistas
La pregunta anterior nuestra que todavía h
no entiende que las estrechas relacione
t ªf ¡nuc~a gente en el Occidente que
en los principios del marxismo-leninismo'ye;e ~em,ernac1onallsmo
,os paises socialistas
están basadas
proletario.
. PREGUNTA: Presidente Ho, nuestro tie
. .
o1do hablar del movimiento de pr t st
mpo esta casi por terminar. Usted ha
dico, piensa que el alcance y la i~f~ueª e~ ~stados Unidos Y, a juzgar por su perló:ente aquí. La gran mayoría del pu;:,~~ d: :~e dmovim!ento se exagera ampliaohnson. No soy norteamericano pero he . 'ds a has Untdos apoya al presidente
norteamericanos son esencialmente un ue v1v'. o a ( muchos anos. Creo que los
usted.un mensaje que le gustaría enviar~! Pb~;bbl1edn
lntEenc1onad~ y humano. lTiene
0 e stados Unidos?
· RESPUESTA: Como acaba usted de de ·
c1almente bien intencionado. Por eso la r ctr, el p~eblo norteamericano es esenno puede ayudar la poi ítica de agresión delg an ~dayona del pueblo norteamericano
pres, ente Johnson.

Quisiera decir al pueblo norteamerican
ahora el gobierno de Estados Unido
V- o que la guerra agresiva que sostiene
derechos nacionales fundamentales ~e~n i~nam! no sólo burla groseramente los
cont~a las aspiraciones y los intereses ~e~e lo vietnamita, sino que también va
agresiva también ha manchado la b
pue~lo norteamericano. Esta guerra
de_ Wa~~ington y Lincoln. Deseo inf~~:a:eputac1ón de Estados Unidos, la patria
mmac1on de todo el pueblo vietnamita de ¡"I ~ueblo norteamericano sobre la deter•
nos hasta la victoria total. Pero en cu
uc ar contra los agresores norteamerica·
talecer nuestras relaciones de amistad c:~t~tl pueblo norteamericano deseamos forEI pueblo vietnam·tI es fuerte porque su causa
valentí
·
d a,. y porque goza adel
apoyo de todos I
es Justa,
por su unidaa y su
~~~a~ld~'f uyendo al pueblo norteamericano o~:up~los amantes de la paz en el
que muchos norte
.
.
r su amor a la Justicia
1
nar_es de miles de jóvenes estu~~::canos progresistas de todos los niveles, ~~t:.
:~~~~:s ~:~os Y trabajadores, han".i~o;~~:~l~n~~~!~icos, abogados, escritores
. os1raciones conV'a la polítl d
.
e sus voces y organizado
: ; e~~i~1:t;a;· t Por su parte, la Juven:d en~~::~,: la administración John•
,e nam como carne de canón de 1 •
• na rehusa resueltamente
os imperialistas de Estados Unidos.

:~:~~;Y·

pueblo valora a.ltamente esta lucha del puebio nort
st
mos Nuestro
profundamente
,combatientes de la P:n;~:d~~;man
r loMs orrlson
heroicosRoger
sacrificios
de
Et
a•
Laporte Y Celene Jankowso ros
'
CA111IDRA (27]

��En nombre del pueblo vietnamita, aprovecho esta oportunidad para expresar
mis agradecimientos más sinceros a los pueblos de los países socialistas y a los
pueblos progresistas del mundo, incluyendo al pueblo norteamericano, por su apoyo y asistencia ferviente. Frente a los nuevos planes criminales de los imperialistas
norteamericanos, tengo la firme convicción de que los pueblos y los gobiernos de
los países socialistas hermanos y los pueblos amantes de la paz y la justicia en el
mundo ayudarán y apoyarán aún con mayor vigor al pueblo vietnamita hasta la
victoria total en su lucha contra la agresión norteamericana, para la salvación nacional.
iEI pueblo vietnamita ganará!
iLos agresores norteamericanos serán inevitablemente derrotados!
'I

iViva un Vietnam pacífico, reunificado, independiente, democrático y próspe·

I,
ro!

Compatriotas y combatientes de todo el país, ¡marchad valientemente hacia
adelante!•
11

11. ARTICULOS DIVERSOS
Carlos Monsiváis • Santia~o Ram írez • Arturo Esperón y
Juan Rodríguez • Santiago Salas • Luis María Gatti

11

[ 30 ]

CATHEDRA

CATHEDRA [ 31]

�Carlos Monsiváis

El
proceso de la cultura mexicana ,
contemporánea ( *),
AGRADEZCO AMPLIAMENTE AL COORDINADOR de esta
conferencia su generosidad (demostrada en las palabras que acaba de
pronunciar) y declaro, en primer Jugar, que uno de los pagos que uno
debe hacer por mantener un espíritu disidente es emitir lugares comu-

11

nes ...
Yo Jo que pienso leer ahora es distinto de Jo que leí ayer. Pero, en
el fondo, es lo mismo, porque sólo manejo una sola idea. Así es que no
tengan demasiado problema a este respecto.

ll
I

1
1

La otra cosa es una confesión deplorada y una recomendación.
Cuando ustedes sufran el breve padecimiento de una entrevista no intenten hacer ironías, porque las irpnías más fallidas se las destacan y se
las ponen encabezando la entrevista, que es Jo que me pasó hoy. Donde
resulta que la idea más brillante que dije es "que se conoce más a Angélica María que a Octavio Paz" . . . Creo que éste es un chiste muy malo,
(•) ESTA ES NUESTRA VERSION, tomada de una cinta ma¡netofóaica, dE! la aeaunda
charla que, con este título, w.rtentó C. M. en el Auditorio de la Facultad. de FU010fía y Lema
de la UANL el 25 de muzo de 1976, como una de 1u labores utnacadimtcu del ColeOO de
Sociología. Como en la primen, publicada en el número anterior de "CATHEDBA ", ae dan
aquí también laa preguntas y lu reapueatu qile ,e emitieron en dicha reunión.

CATHEDRA [

33 ]

�que yo hice un poco para mitigar el intercambio, y lo han destacado
como mi contribución ideológica máxima, lo que no me ha de¡ado de
deprimir.
Bueno, ayer les asesté un panorama de un proceso cultural mexicano bastante elitista, y hoy pienso leer, simplemente, una cosa bast~te
más breve, dejando ¡0 fuerte, o sea la parte más extensa, a la d1scus1on.
Mi punto de partida es la situación _estrictamente act~al, de uno o
dos tres años atrás a la fecha. Lo primero que habna _que aclarar
O
es que a raíz del proyecto fallido de crear un Conse¡o Nacional de las
Artes por parte del Estado, proyecto que se inició con
tremenda
amenaza contenida en la posibilidad de que un horrend1s1mo pmtor
llamado Osvaldo Guayasamín construyese un Parque Na~10nal tan
deprimente como el Poliforum Siqueiros, pero mucho mas costoso.

!ª

1
1'

A raíz de este proyecto fallido, el presidente Echeverría decidió
que se tenía que crear el Consejo Nacional de las Artes para que promoviese, desde el punto de vista del Estado, la generos_idad, Y la fuese
repartiendo por medio de becas, estímulos a grupos, etcetera.
El proyecto encontró una resistencia, y el gobierno, que había
declarado que ya el Instituto de Bellas Artes era obsoleto Y que sus
estructuras estaban caducas, en lugar de proceder a reemplazar ese proyecto con otro, decidió postergarlo indefinidamente, en espera de que
mejores sexenios harán de nuestros hijos mejores mexicanos. Y ya-~º
hubo ninguna posibilidad de discutir absolutamente nada en relac10~
a Ja crisis cultural, crisis del proceso cultural mexicano que se_ declaro
entonces múltiplemente en artículos, entrevistas con func10narios,

1

etcétera.
11

Ahora, también, lo prime.ro es consign·ar que , desde un punto ~e
vista externo O acumulativo, los sesentas culturalmente no son_la c_atastrofe. ¿Cómo hablar de desastre en medio de este fervor de edito1;1ales,
crecimiento del público lector, conferencias atestadas, 1;ecitales, cmetecas y cineclubes; y conciertos, becas y premios; y galenas: revistas, secciones y suplementos culturales; y concursos, mtensificac_1?n de la se1;~dad en el trabajo de provincia, talleres hterar10s, explosion demogra~ica en universidades, cocteles a poetas y novelistas; Y autopromocwn
de literatos, pinacotecas adquiribles en el puesto de la esqwna Y revo_lución (le! LP; y multiplicación &lt;le grupos teatrales y aumento progresivo

del público &lt;le la &lt;lanza? Incluso antes de medir el valor cualitativo de
estos l:Sfuerzos y distinguir lo social y lo comercial de lo estrictamente
cultural, es innegable que no hay disminución, sino lo contrario, de las
posibilidades del medio en los estímulos reales y los potenciales.
No hay catástrofe. Lo que se da, y profundamente, es el fin de una
etapa de creencia absolutista en los ·dones metamórficos de la cultura.
Es la magia de ese espíritu jamás definido y siempre con mayúsculas
que, depositado en la cumbre, le infundía, por medio de la visión privilegiada de sus hijos mejores, impulso y continuidad a la raza. Lo que
se da ahora en diversas formas, sin verbalizarse, sin incluso llegar a creerse en medio de confusiones y programaciones; es el fin de los poderes
del sueño de Sarmiento y Rodó, de Justo Sierra y Vasconcelos, de Carlos Chávez y Gabriela Mistral.
El sueño no ha concluido. Sigue siendo actuado de modo multánime. Pero su aura de seducción se ha ido desvaneciendo. Sus grandes
figuras ya no se sienten encarnando el alma de los pueblos. Lo que
está en el fondo es la profusión y el triunfalismo que ahora rodean a los
restos de lo que fue en un momento dado un proceso cultural mexicano, que ha quedado confinado únicamente en esas entrevistas donde
el entrevistado declara cuánto ha contribuido a México y de qué manera
los lectores se iluminarán y se verán llevados a su exaltación gracias a
la lectura de la próxima novela del declarante, que, desde luego, abrirá
un campo nuevo y que significará una ruptura con todo lo existente
,
'
creara una corriente, tendencias, y estimulará el sentido critico el sentido vital, el sentido del humor y la posibilidad misma de vivh- de los
lectores. Es que este triunfalismo declarativo, que' es lo único que ha
quedado después de esta atmósfera de los sesentas, en que se llegó a
creer que efectivamente·la cultura iba a algún lado y que proporcionaba
no sólo goces indelebles sino estructuras vitales que sostendrían a quienes en ella creyeran. Lo que está en el fondo de este triunfalismo es la
disolución necesaria -a la vez interna y externa- de una fe salvadora de
la gama de credulidades que ha vivido devotamente la clase media frívolamente la burguesía y candorosamente, desde lejos, las clases p~pulares.
La cultura y el arte ni redimen ni liberan a los pueblos, así se difund_an en capas cada vez más amplias de la población. Esta desilusión
~~le~ta se trasmina y se deja expresar a través de la falta de comunicacion mtelectual, que es muy notoria en la ciudad de México, por lo
CATHEDRA [

[ 34]

CAfflEDRA

35 ]

�o recurso ornamental de la clase
J)lenos del uso franco de ~~ cultura co:m lazo de la crítica y de la _idea
media de la autopromoc1on como re .P. bimestral para los burocra·
'
ult
como un serv1cio
·
burocrática de la c ~a
f
ias en torno al Año Internac10tas (por ejemplo, los ciclos de con eren;te recursos burocráticos), de la
nal de la Mujer, que eran mu!i cla~amen televisión suministran verdades
languidez con que las ~esas r on. a~: y comercializar cualquier innoreveladas y de la rapidez para as1m
vación crítica.
.
.
urales se ha llegado al desSin aspavientos, sin declarac10nes tª1!a rev~lución cultural invercreimiento, que ~ h~ ,vuelto, ,ª s-':e~~~istrativo; de la confianza que
tida. De la ilummac1on ~ tramire de una vida decente. Gracias al apro·
mueve montañas ª, la_cert1dumb boom del conocimiento y del gusto
vechamiento academico de. este meollo pero al que no se le ha desartístico, al que s~ 1~. ha qm!ado e\otación comercial, la cultura, como
pojado de sus pos1bi!Jdades e exp, .
religión, se ha desprendido de su m1st1ca.
.

1,

1¡

11,

1

1

.
s extremos de todo un proye~to de vida
Ahora se arriba a uno de 1~, ico Independiente. Vida intelectual,
intelectual, afirmado d~sde el excomportamiento: el arte y .la cul~ura
fundada sobre una act~t~? y un e todos sean unos cuantos, a la mmo·
son para todos, a_c_ond1c10n_ ~e qua! ro osición es des(,ribirla y no anaría, siempre. Calificar de ehtJSta t. P t:s ara su exclusivo consumo, la
!izarla. Creación de las clases do.~man !a y afición bohemia, el goce
cultura ha sido a la v_ez decorac1on s;:~: las mayorías. El elitismo d?
minoritario que confrrm~ el maj gusbl' do Por un lado, se le desple_!!O
'd · vitable ~ o iga ·
,
·
las colonias. h~ si 0 me . la inferiorización de quienes no teman 11_1
como una vitnna para afinar
p
tro y desde dentro, se le conc1derecho ni acceso a sus hall~zgos._ or ~ra la barbarie, contra la oprebió como técnica de so brevivenc1a co~ .h y la tendencia prosigue; se
ión del medio ambiente. Se era, y alun. o 1·ones y vulgaridades de la
S
b. a las vu gar1zac
era elitista para no sucum JI t . de quienes habían nacido en el atra·
masa, como medida com~e?~ª o~a
so, en las márgenes de la c1vihzac1on.
•
. . instancia, el elitismo ha preserva_do y
Doble desempeno, en su m~¡or difundido conquistas primordiales.
acendrado valores. Ha defend1dlo y xJS·mo de las academias y en el en, comu· n , en e paro
, 'das Y em·
En su secuela mas
uesto versiones r1g1
sagradas ha prtopdo como vías institucionales a
golamiento de las vacas
t
y ha encon ra
ul
balsamadoras de la c . ur~,
encubrir otros intereses.
la erudición y a la cursilena, que sue1en

[ 36] CATHEDRA

ABí, un hecho, por ejemplo, muy significativo a este respecto: el
respeto por el buen decir, castizo. La insolencia éon que se descalifica
el uso popular de una lengua; el entusiasmo par la pureza del lenguaje
no han amurallada la nacionalidad contra los embates del exterior
-romo mucho tiempo dijeron los académicos-, sino que se han verificado untuosamente como la barrera de prejuicios pulidos y esplendentes que le van agregando conciencia de culpa a ¡¡lguna de las acciones
más espontáneas y vigorosas de una comunidad; que ratifican el miedo
y la incertidumbre populares en relación a las capacidades expresivas
de un pueblo que amedrentan y neutralizan el entusiasmo para emplear
creativamente habla e idioma; el español perfecto y sin mácula, como
una muralla clasista.
Si a esto agregamos todo lo que ha sido el proceso del sectarismo
y su incapacidad de visualizar la actitud o las tenc\encias culturales y
requcir todo a dogmas n¡uy elementales y wuy pueriles; si a esto agregamos el fracaso de la izquierda, que en todos estas años no ha podido
construir una verdadera alternativa cultural, por una como derivación
inuy clara de la incapacidad de construir organizaciones nacionales
encontraremos que, a pesar de la crisis en que se mueve el aristocratismo cultural, sigue disponiendo de un poderío intocado.
Y la cultura oficial transita de un mesianisma educativo (la etapa
de los veintes) a una exaltación populista, el cardenismo; a la concordia de la gran familia cultural, el avilacamachismo; a un doble patrocinio del arte nacionalista y el europeísmo, de Alemán a López Mateos;
al patrimonio indiscriminado de quien lo busque, sea abstracto o sea
comprometido, Díaz Ordaz; a esta suerte de búsqu~ retórica de un
lenguaje cultural que finalmente se ha confinado en las fórmulas más
banales de. algo que por darle un nombre podríamos designar como
''tercermundismo".
Carente de un programa ajeno a la alabanza en boca propia, esta
cultura oficial quedó inerme ante las proposiciones críticas que surgieron a partir del 68, y no ha podido todavía crear sus propias proposiciones, limitándose en todo caso a reaccionar de un· modo histérico cada
vez que se le emplaza en formas críticas.'
A lo que teníamos de establecimiento, de establilhment cultural, lo
10rprendió completamente el estallido del 68. En ese momento, este
eltablishment disponía de· todos los esplendores de los banquetes,
CA1l!EDRA [

37 J

�a los que asistían todos los representantes de las varias y distintas generaciones. Tenía un orden jerarquizado y cronométrico de reconocimientos, cuya cima era el premio nacional. Por un lado, el Colegio Na·
cional; por otro, la Academia de la Lengua, De todos los premios que
se han ido creando en este momento hay simplemente premios culturales. Entre premios y _becas debe haber cerca de cien al año.
El estallido del 68 creó fisuras, y finalmente provocó divisiones, no
sólo entre el Estado y un sector de int.electuales, sino entre ese mismo
sector de intelectuales, gente que pertenecía a la capa dirigente de este
establishment. Gente como Martín Luis Guzmán, o Salvador Novo, o
el versificador Jaime Torres Bodet, o Agustín Yáñez, etcétera, se vieron
de un lado y de otro. Se consolidó, a partir del apoyo al movimiento
estudiantil, un grupo, sobre todo de intelectuales jóvenes, 'al que se vino
a agregar después Octavio Paz, con su renuncia a la embajada de la In·
dia. Y Carlos Fuentes, con sus declaracioñes y movilización de prensa en
contra del gobiemo de Díaz Ordaz. Esta división debilitó y finalmente
extinguió la hegemonía del establishment y, de Pl!8º• sus presupuestos
fundadores: el uso convenenciero de las humanidades, que se ejempli·
ficaba, en una de sus etapas más banales -digamos-, en el programa de
la Facultad de Filosofía y Letras, que tradicionalmente había sido y
aún hoy se mueve dentro de esas perspectivas: la escuelita que recibía
muy cuidadosa y piadosamente todas las consignas del establishment.

1,

Y o no sé si aquí hay estudiantes de letras en esta reunión, pero
-:-desde luego-, si los hay y han tenido la desgracia de cursar alguno de
los textos de la doctora Maríá del Carmen Milán podrán entender lo
que es el nivel más pedestre concebible de una educación literaria y lo
que es la imposibilidad de entender generosamente la literatura, la cul·
tura, el idioma y, si se quiere, incluso, el oxígeno; toda esa morralla
cultural que durante mucho tiemJ?O pasó por las aulas de Filosofía y
Letras. Lo que es increíble (ya para insistir un poco en el asunto) es
que se sigue editando en cantidades profusas una Historia de la litera·
tura mexicana que concibió y redactó el venerable y bienaventurado
Carlos González Peña, que ¡impieza diciendo que la literatura mexicana
es una rama de la española. · Y a esta Historia tan triste, y a este catá:
logo tan amoroso de nombres, donde a cada nombre corresponde un
adjetivo piadoso y querendón: fulano de tal, prosista cuidadoso; men·
gano, poeta selectivo y ordenado, etcétera; donde a cada nombre co·
rresponde un adjetivo, lo que significa que cualquiera que en algún
momento haya pensado en publicar o haya publicado mereció el bien

de la !'ªtria. A esta idea de catálogos de "
González Peña la complementa la pobre ~ ~buck" que ordena
Epílogo, con una cantidad de sand
. senora Millán, en su tristísimo
tra que el nivel crítico es una de :~ mnenarrables, donde se demues1
hay ~una posibilidad en estos ord:nsas ~e las qu~ hay que huir. No
d_e un ruvel crítico. Entonces, esto d anuentos, ru en esos catálogos,
Vida de la Facultad de Filosofía y Le;ante mucho tiempo, ordenó la
g~, el reducto y un poco el sitio d
as, _q~ se ~uponía era el almáciJD1ento cultural.
e aproV1Sionanuento de un establecilgnoro por completo el pro
ad
.
cultad, pero supongo que en ~ e estudios de letras de esta Fatodas e~as recetitas decimonó= momento !uvieron que padecer
me toco estudiar filosofía eran abs lqute, por eJemplo, cuando a mí
otras cosas, Y aunque este
, sea
' el típico0 u amente
predo minan
· tes. Entre
uf
~ Tla~lolco empezar a poder rechazarU:n ructo sangriento, le debemos
mfantiles que se nos han querido P
dbloque todos estos procesos
procesos culturales.
asar urante mucho tiempo como
. Lo._importante es que en veinte
. ..
Filosof1a,
en
su
sección
d
1 tras o vemt1cmco años la Facultad d
tam
•
ee ,noprod'
,.
e
poco esCI1tores. Esta enoríne ca . UJO cnt1cos y no produjo
se debe ·a la concepción pueril ue pac1dad de decapi~ generaciones
expresada en esa Historia de la rite finalmen~ queda magníficamente
ver como un museo, pero que nunca
ratura
que, ustedes deben
ha mexicana
sido ni podra
ser la crítica
Ahora, el desmoronamiento d 1
.
un vacío de poder ue
. e establishment cultural tra· o c .
tampoco la izquierd~ se h:a~m:~te ha continuado siéndol~,
telolco, para trascender la 1 .. P parada, en la etapa posterior a TI
intelectual
es1on
emoci
aen . .
se vio trascendido
hacia
un:nal . De hecho, todo el sector
distmtos niveles el mo~miento estud.l&amp;nbtilu.ena
parte para que apoyase
•

P::~~

. y o creo que el intento d 1 • .
, ~tel~tuales, sobre todo co~o os últimos años de parte de un sector de
: : ~ sociales, ha sido estar :e1:::aba :yer ~el concernido por las
as ~ que notoriamente rebasó tod ura e la mterpretación de una
unCJones en que estaba b d
os l_os .presupuestos y tod 1
.
asa o el trabaJo intelectual anterior : 6~
l IDlto tan fl orec1do
· del intelectual
'
rru Eb.
m o. Todavía este mito lo propició yc~mo
conc~encia
crítica
se
deo propago el boom literari ,

o,

CAfflEDRA [ 39

[ 38 )

CATHEDRA

]

��mucho de agotarse. Y esta premisa lleva de inmediato a la conclusión
que fundó y ha sostenido a la "apertura". La "conciliación de las
clases" y la "economía mixta" pueden ciertamente prolongar la injusticia social, pero equilibran la vecindad del imperialismo y postergan
el advenimiento del fascismo. Esta premisa se transforma culturalmente en otra: "Si la revolución no es posible y si la democracia tampoco
es posible continuemos ilustrando y humanizando el autoritarismo"
Fernando Benítez, que para su,desgracia ha encontrado las fórmulas
más eficaces, publicitariamente, para sintetizar este proceso, primero
dijo: "Echeverría o el fascismo". Y acto seguido declaró entre nosotros: "No es posible la democracia". Las razones de Benítez para la
primera afirmación sigo sin verlas muy claramente. Para la segunda, sí
entiendo el proceso que lo llevó a ella. Para Benítez. en este momento,
concebir una posibilidad de democracia en América Latina es totalmente utópico, porque es un proceso que implicaría mucho más tiempo
histórico del que se tiene a la disposición para solucionar la crisis, que
significa la amenaza muy concreta y muy latente del fascismo -cosa
qu:e en Monterrey es un hecho del que no necesito abundar- Enton·
ces, Benítez cree que la democracia, siendo un hecho tan lejano, es una
perspectiva por la que no vale la pena luchar. Y que, en todo caso, lo
que conviene es apoyar a los gobiernos en turno para procurar hallar
en ellos cuáles son sus vetas y sus zonas de izquierda. Fortalecerlas,
ampliarlas, y de esta manera encontr,ar el punto de equilibrio entre un
aparato político muy bien organizado y muy hábil, con muchos años
de ejercicio, una derecha muy exigente y cuyas demandas crecientes
se sustentan en un poderlo económico intocado, y una izquierda sin
organización, sin organizaciones nacionales, que ha sobrevivido difícilmente al proceso de pugnas internas, y que se encuentra en este momento bajo la presión decapitadora, en algunos de sus sectores primordiales, como podría ser la "'l'endencía Democrática" del SUTERM.

• 1

1
1,
1

I'
11

1

'

1

Frente a eso, intelectuales como Carlos Fuentes y Fernando Benítez mantienen el punto de vista de que si no se amplía el sector de
izquierda del Estado, de que si no se intenta de alguna manera resucitar y vivificar la fórmula de Lombardo Toledano, en el sentido de una
alianza popular no ordenada o coordinada por el PRI, sino que incluya
a sectores de izquierda del PRI y del gobierno, a sindicatos y a grupos
independientes; de que si no se integra eso, el país, inevitablemente, derivará, en un plazo más o menos corto, en una situación fascista.

La otra
posición
-sustentada
• t e1ectuales q?e habían sido figuras muy
claras
del establishmen/ºr
ml
la que mantiene Gabriel Zaid p es a que m~t1ene Octavio Paz y
cio democrático independie~te : e~o~~a sol_uc1on es ampliar el espauna politización ni una ideolo&lt;ri• .• s d o, sm que eso signifique ni
mente
te
,,_ac1on e su punto de . ta S.
' man ner una perspectiva crítica
.
.vis . imple~omo _cultural, con el Estado .. No s· ifi y u_na d1Stanc1a, tanto física
litanCia y no significa tampoco unaignt_tcad nmguna perspectiva de miriali
.
ac 1 u impe ·alist •
sta, un dIStanciamiento crítico.
n
a smo antümpeUna "tercera posición" que
.
dad de México y que m~tendr:s :u~ P!edommante en la UniversiPablo González Casanova es la d ia ~ _gu_n modo muy visiblemente
~~ancia crítica con el E~tado e ~o msIStir, en esta etapa, tanto en la
dif1car el sentimiento antiimpe::~cano como en la necesidad de solina.
IS a y volverlo una militancia cotidiaLo que los sesentas ha de· do b
de fe en las potencialidades d: tri::~ r~ todo, ~s una atmósfera cargada
que se condensaría en la tesis de Ca¡~ mtelectual y artístico, atmósfera
mo la cre~ción de una "palabra e: o~ F~entes de la labor cultural coque, al nnsmo tiempo se vuelve ~ que se opone al régimen y
Esta tesis de la "palab~ enemiga" :o~c;encia_ soci~ y crítica del país.
to de deferencia, un lugar de privilegi~ al mISmo tiempo un tratamienEl momento en que ese tr t .
obtiene y el público se va me· a annento deferente y privilegiado no se
~us sectores de clase media_J~df en sus se~tores estudiantiles -no en
m~lectuales deciden lograr ese e a reve:e~cia ante la cultura, muchos
cunosamente y en ese moment:::º:f;~'.ento donde lo hay• que es
~ente de extrañarse al ver que su públic0o ierno. y no dejan ingenuac10nes.
no responde ya a sus exhortaEn todo esto hay que anotar d
,
reformismo del actual aparato .. d e \~e modo el intento de cambio de
chas veces involuntariaméntego .1~rno procreó --necesaria y muha cernido sobre las infortunad esp1:1tu _demagógico que es el que se
: l?s dos últimos años, y en U:e:;t~r~1as d: l~ctores de periódicos
: mcluso Luis Spota, ue e
n u . emagog1co en el que todo ca~e¡o (Un libelo abierto, Ílama~;u¡: ~e hbel_os que publicó contra Vae demostrar que Vallejo era un .
violentas, que es un intento
.
m1em ro de un comité de seguridad

U:

o:

CA THEDRA [ 43

[ 42. J

CATHEDRA

]

���·
ulturales se libran por sí solas en un ámbito abstracto Y autó·
e1ones c
• • cultural en M'ex1co
·
. • real para acabar con el coloma¡e
nomo. El embnon
.
.
se encuentra en las organizaciones populares independientes ...
OTRO ESTUDIANTE: Yo le quería preguntar en tomo a las normas, reglas y pautas en las que se deben basar los valores de la cultura
' C¿ áu les son es
' tos.
?
mexicana de hoy en d1a.

c. M.:

¿Cuáles son nuestras normas, ,cuáles son nuestras pautas Y
cuáles son nuestros valores culturales? Están en futuro • • •

EL MISMO ESTUDIANTE: Pero eso que dice usted signific~ no
contestar mis preguntas, pues todo lo deja usted a lo que vendra , • •

,1 1

c. M.: ¿Sí? Perdóneme. Y perdóneme otra vez si le contesto con
otra pregunta: ¿Es posible entonces vivir de acuerdo a un futuro que,
por lo núsmo, no se ha realizado?

11

1

,,

ESTUDIANTE: No, pero yo creo que sí puede estimularse el s~gimiento de fenómenos culturales ~ue estén separados de ~a ena¡e~
., ·1mp
· ortante , s1· vamos a ena•enamos
que no sea con la importa
nac1on
•
ción de una lógica . . .

c. M.: Mire, lo que usted está diciendo es 1~ transformación de la
frase de Víctor Manzanilla Schafer en el 68: Los mataron los tanques, pero eran tanques nuest ros " ...

¡,,
ESTUDIANTE: Está bien, eso está bien . . . Bueno, yo sí ~o~idero en las cuestiones culturales, que el país está fuera -esto es log¡co,
. d' d?- de su rumbo· pero por eso no debemos establecer una xeno¿Ver a .
'
. .
"d"
te
fobia en lo cultural. Claro que sí podemos delimitar -~en 1anamen
qué es lo que puede ser pernicioso para el modo de VIVlr de no_sotros.
y esto debe ser tratado por el país, por las instituciones del pa1s, -~ara
que así no podamos avenirnos a una imitación -como usted d1¡0-,
que puede ser extralógica . . .

[ 48] CATHEDRA

C. M.: Yo no dije "extralógica". Usted me ha atribuido lo que yo ,
no he querido decir. Yo jamás usé el término "extralógica" . . . No.
Lo que yo mencioné fue "imitación", pero de ninguna manera extralógica. ¡Ah! Eso es seguro. Extralógica es un término priísta que jamás
uso. No. Imitación, sí. Sí, eso sí, desde luego ... (Al coordinador:
Promueve la discusión con otras personas) ...
EL COORDINADOR: Vamos a ver ... Ahí está ese estudiante ...
Puede usted preguntar ...

OTRO ALUMNO: Es sobre un problema d~ la pregunta que se
estaba planteando, o sea, acerca de la demagogia cultural que se ha
expresado últimamente en la búsqueda de la base, de la lógica, pero que
en el fondo es una ideología, pues se está tratando de evadir el tiempo
presente; es decir, tratando de evadir la realidad. Todo eso se presenta
en un complejo que es ideológico, económico, político, etcétera. Ahora, yo creo que hay aquí una trampa (de tipo económico, pero muy
sutil) que se maneja incluso en todos los niveles, ¿verdad? Yo me
atrevería un poco a decir que, en .cierto sentido, no se ha tratado de
interpretar aquí, justamente, todo el proceso cultural mexicano ...
~ o ~o que cuando se habla de acabar con el coloniaje cultural

mexicano se habla francamente de rescatar los valores folklóricos, los
valores mexicanos, pero sólo como una abstracción, es decir, se está
hablando de un hombre mexicano en abstracto, cuando se debería
hablar en general . . . Es como hablar de la "cultura alemana", de la
"cultura tolteca", etcétera, y no de la cultura universal.. . Y establecer ~na seri~ de valores que;. en última instancia, están representando
una 1deolog1a, porque no se tiene un elemento crítico para poder abordar todo esto ...
C. M.: Esos valores no son una ideología. Son una tradición cultural~ ya no de élite, sino una tradición cultural francamente de la oligarquia. Yo pongo, por ejemplo, al charro mexicano. El charro es simple!llente el capataz de la hacienda, pero también el deseo de singularizarse
por P~ de los .criollos. Es una creación·criolla, para singularizarse de
los mestizos. Y crean un traje que sea tan típicamente distinto para
que haya una diferencia de clase que los ennoblezca y los disti~a. y
por ahí se puede seguir. Es decir, se supone que lo que tenemos que reCATHEDRA [ 49]

�����sobre el problema que ayer planteamos allá . . . Desde luego, agrade•
cernos a Carlos Monsiváis que haya estado aquí, con nosotros (para
poder desplazarlo de México fue todo un problema) ... Creo que este
tipo de discusiones son bastante fecundas. Y nosotros esperamos que
él se mantenga un poco más en contacto con nosotros para continuar·
\as. Gracias, Carlos, y gracias a ustedes ...
Acerca de ese problema de la reunión no sé si, nada más para abre•
viario, ustedes estarían de acuerdo en lo siguiente: que mañana se cite
conjuntamente a alumnos y maestros a una reunión que tuviera lugar
hacia las diez de la mañana, en la que se discutieran los problemas que
ayer se plantearon. ¿Más temprano? ¿Estarían de acuerdo en que fue·
ra, por ejemplo, a las nueve u ocho cuarenta? Bueno, yo quisiera, en
este caso, que ustedes, por su parte, citaran al resto de la gente de la
Facultad, a nivel de estudiantes. Por mi parte, yo lo haría a nivel de
maestros . . . Nos veremos mañana, entonces . . . Otra vez, gracias,
Carlos, y gracias a ustedes . . . •

[ 58 ]

CATHEDRA

BÁC VAN CUNG
CHÚNG CHÁU
HÁNH QUAN

�Santiago Ramírez

Revolución
del método y método
de la revolución ·
IIlSTORIA DEL METODO
Introducción

"
1

A. HACER UNA IIlSTORIA DEL METODO requiere, antes que
nada, de plantearse una pregunta. La pregunta por el método: ¿Qué
es el método?

I¡.

1

1

'1
1

\

Tal parece que, en su acepción más cercana, más cercana a nosotros,
el método es una vía. Una vía privilegiada cuya adopción habría de
garantizar que se llega a alguna parte. Este lugar al que se pretende
arribar es la verdad, lo verdadero, el saber, el conocimiento o la ciencia.
Así, el método, entendido del modo tradicional, es la vía que garantiza
el acceso a la verdad, acceso a la verdad sobre algo, acceso al conocimiento de algo, constitución de un saber. Así, la pregunta por el método debe proponerse, previamente, qué es la verdad, o qué es él conocimiento e, incluso, qué es el saber.

1

1

'

1

1

Ello no es posible. Ya en las largas y tediosas discusiones entre
racionalistas y empiristas se había presentado este problema. El método es susceptible de ser, asimismo, verdadero o faiso, el método es sus-

1

CATIIEDRA [ 59

1

]

���11

somete. Un segundo momento es el del momento d~l m~todo ~ubjetivo; en este período se privilegia al sujeto que subordmara el ?bJ_eto a
las determinaciones que requiera el conocumento en opos1c10n al
momento previo en que las determinaciones del método dependen de
consideraciones ontológicas.
El tercer momento de la historia del método podría llamarse m~mento del método conceptual (concibiendo al concepto como la unidad del sujeto y el objeto). Este período sería_ el _que marcan _-d~sde
distintos puntos de vista ontológicos pero comc1dentes en térmmos
de método- Hegel primero y Marx después.

ES DECIR CADA OBJETO impone su propio método. El método
depende del objeto, le es inherente (Metafísica, a).

11
11

"Los seres eternos requieren principios eternos; los corruptibles,
principios corruptibles" (Cielo, III, 7, 306 a).

1,

11

de proposiciones metodológicas: el método de la investigación de las
causas material, formal, en la Física; final, en sus tratados biológicos,
de las causas y principios primeros, en la Metafísica; de deducción
(de lo particular a partir de Jo general) y de inducción (enumeración de
todos los casos), en los analíticos; el método histórico en la Política, y
la observación, en Meteoros; el método crítico, el silogístico, el axiomático, el empírico, etcétera.
El método en Aristóteles, pues, no sólo es múltiple ·en la medida en
que el objeto es múltiple -y por ello la delimitación perfecta entre
las ciencias-, sino que, además, en cada disciplina el método se diversifica a partir de la diversidad de formas de interrogar al objeto, o de
abordar un problema.

l. ARISTOTELES
Tesis número 1: El método aristotélico es un método objetivo

il
1111

EN ARISTOTELES ENCONTRAMOS, así, una extensa variedad

Tesis número 3: Cuando Aristóteles refuta una metodología, lo hace
siempre en nombre del objeto a que se aplica

TAL ES EL CASO DE LA DIALECTICA heracliteana cuando ésta
se aplica al ser en cuanto tal; tal es el caso del método matemático,
cuando Platón lo aplica a las formas o ideas puras (apxai).

Esta idea del método confirma la idea aristotélica acerca de la relación entre sujeto y objeto.

1!
,,,
1
11

Para Aristóteles, como para todo el pensamiento grie_go_, ~l hombre
es en la medida en que percibe lo existente. No hay sub3et1V1smo posible en el pensamiento griego. No hay subjetivismo porque n_o hay
sujeto. El hombre no puede ser sujeto porque el ser es presencia Y la

11

.1 1:
111

"

11

verdad desocultamiento.

"11

1

1

1

w

En este mismo sentido, la filosofía griega se caracteriza por el
hecho de que epistemología se subordina a ontología.

,.1

li

Tesis número 2: El método puede decirse en tantos sentidos cuantos

1'1

[ 64 ] CA111EDRA

puedan afirmarse del objeto.

Tesis número 4: En Aristóteles, la variedad metodológica permite afirmar la ausencia de método
.

ESTA AFIRMACION NO ES NINGUNA NOVEDAD. Le Blond
en su trab~jo Lógica ~ método en Aristóteles, afirma; a la letra, qu;
ante tal vanedad de metodos, uno se encuentra tentado a decir que de
lo que se t~ta es, en. el fondo, de una ausencia de método. Pero, al
margen _de m~erpretac1ones más o menos discutibles, damos la palabra
al p~op10 Aristoteles. En el preámbulo del Tratado sobre el alma
confiesa, en primer lugar, la dificultad consistente en definir alma (Del
alma, 1, 1, 402 ~• 10); a co_ntinuación propone, explícitamente, el problema de _la_ unidad del metodo: ¿Habría que optar por el silogismo,
por la d1v1S1on o por algún otro procedimiento? La respuesta es negaCAfflEDRA [ 65

11

]

��,,,

,1

. .

.,

es decir el método que,
El método es el métod~ de obiet1~;10!'search r~búsqueda) es la
por medio de la inv~stiga~_¡on (rec ere , .das en ei sujeto, surgidas en
afirmación y la confrrmac10n de leyes ~ur~e antes de entrar en relación
el hombre como•aquello que se conoce es
con las cosas.

11

. , ero 7: El método experimental y el método matemático. son
TesIS num
. . "d d
expresión de este afán de obJet!Vl a

il

1~

ES AQUEL gue se constituye a
EL METODO EXPERIME_NTA~ ue tiene por objeto provocar al
tq
nf1'rmar o refutar una ley.
Partir del experimento, expenmen
ara demos rar, co
objeto, a la naturaleza, P , ·
.
tal está al servicio de un pro·
En este sentido, todo el metodo expenmen
yecto subjetivo.
t ¡ expresión de esta idea:
nuevamen e, a
d' del
El método matemático es,
,
t
d cir un acto por me 10
las matemáticas son una µ.a8r¡n ' e:he:de~ los µc,8r¡µ.arn. Así, la
cual se aprende. Se aprenden ~y e:~: diseñado para abrir al j¡ujeto al
µá8r¡nt es un pro~ecto, ~.~[ Jeseo impetuoso por los hechos de la
campo de los µ.a8 Tlf ªrn.
!ario necesario del salto por medio del

:!

i'

11

11
11
11

1,,

1111

11

:~~e~:n~~t:;á:~c:::~~~p~
1,

cosa?, p. 104, ed. francesa).

' 11

!,

1

~i~~s los hechos" (Heidegger, Qué es una

1,

' 11

h · · de los hechos antiEl método matemático es, pues, la apre ens1on 'f' de aprehender
,
·
tal es la manera espec1 1ca
cipados. El met~do e:pen~:~ el método experimental está al servicio
estos hechos anticipa os. . '
, todo experimental está al serví·
1
de un proyecto al que confirma; ~:~ógico El método experimental
cio en fin de un proyecto preme o
.
. .
es 1~ vía p~a hacer objetivo lo que es, desde antes, subJetJvo.

\

!

i/1

. N, ero 8· El método matemático intenta establecer, por un _lado,
Tes1s um
·
las dificultades de la mter,
un lenguaje universal; Y, por el otro, superar
subjetividad

;\1,

[ 68 ] CAIBEDRA

EL SUJETO RENACENTISTA y de la modernidad ya no está
como el sujeto griego, a la espera de los acontecimientos; el sujeto de
la modernidad, sujeto en sentido estricto por primera vez, es un provocador; con su experimento provoca la respuesta de la naturaleza. Sin
,embargo, el sujeto en cuestión debe poder comunicarse con la naturaleza, requiere de·uu lenguaje. De un lenguaje en el que sea posible hacer
las preguntas. De un lenguaje en el que la naturaleza responda. Se
requiere un código que permita descifrar el habla de la Naturaleza, que
otorgue sentido a las respuestas, que permita encontrar la significación
de los signos que este cuestionar provoca. Debe ser, además, un lenguaje independiente del sujeto que lo escucha, un lenguaje, en fin, universal y unívoco.
Galileo, quien consagra esta idea cuan~o afirma que el libro de la
naturaleza, abierto ante todos, está escrito en caracteres matemáticos.
La matemática es, pues, un lenguaje y un lenguaje no es un método.
Sin embargo, hay que apuntar que se trata de un lenguaje universal que supera los lenguajes individuales, particulares y nacionales. Con
ello, se evita el problema de la intersubjetividad. Sin embargo, queda
en pie la pregunta acerca de la validez de este lenguaje. Ello constituye
el tema de nuestra tesis número nueve.

Tesis número 9: La condición de posibilidad de un lenguaje universal
es Dios
ANTES DE EXPLICAR EL CONTENIDO de esta tesis hagamos
un rodeo para evitar una· confusión posible: cuando afirmamos que
Dios hace po~ible un lenguaje universal, que Dios hace posible la ciencia
moderna, que Dios hace posible esta concepción de sujeto, no queremos
afirmar que el sujeto, ahora, como en el medioevo, tenga por función
entender la creación divina. Decir que Dios es condición de posibilidad
es afirmar que el hombre crea el universo a partir de que Dios así lo
establece; veamos lo que Pico della Mirándola escribe: "El creador te
ha colocado en medio del mundo a fin que puedas pasear tus miradas
alrededor de tí y puedas ver mejor aquello que te contiene. Haciendo
de tí un ser que no es ni celeste ni terrestre, ni mortal ni inmortal, ha
querido que puedas descender casi al nivel de las bestias y que puedas
CA THEDRA [ 69

]

��EN HEGEL ENCONTRAMOS, ASI, una enorme variedad de formas
de determinación del concepto. Determinaciones cuantitativas, determinaciones cualitativas, determinaciones lógicas, históricas, ontológicas,
etcétera. Podría suponerse un método general en cuanto que el concepto que lo determinase fuera la totalidad. Sin embargo, es necesario
reiterar que sería la totalidad misma la que estableciese el carácter dill
método. El método, en Hegel, no puede ser anterior al concepto. No
puede ser al).~erior a la estructura del devenir del ser y de la nada (Cf.

1
11

EL CONOCIMIENTO NO ES

~~!~;t

!otalidad; no es tampoco el punt~
punto de partida frente a la
onarse ~uando el proceso con 1 .
e un _proceso que pueda ab ~el d~sp!1egue (fenomenología~ ~:ªiae~oct:~c1dmiento es la experien:7a
onoc1m1ento no se propone al
1 a simple. Por ello .
el &lt;;onocimiento no se propone canzar una verdad última Y definitiv: el
e~te~ abolidas, el conocimientounna:eta en la que todas las diferenci:~
:~~1~os ?e las categorías tradicional~su~de, entonces, establecerse en
a e mtelegibilidad, etcétera.
e verdadero y falso, de racio-

Introducción a la Fenomenología del espíritu).

11

"N Sobre lo verdadero y lo falso H

1

esp~ri~;r lo falso como no hay lo •m;~?, ~;r~ricularmente
explícito:
ogo, Fenomenología
del

¡I

Tesis número 13: Para Hegel, el método es la estructura de la totalidad

1!
"El método -dice Hegel- no es ( .... ) sino la estructura del todo ... ", desplazando el problema del método al de la estructura de la
totalidad. Estructura de la totalidad, en efecto, posterior a la totalidad
inestructurada que le antecede. El método, así, es posterior a la totalidad. ¿En qué consiste, entonces, esta estructura de la totalidad?

\11

11

ir

l. La totalidad como cosa, no se reduce a su fin, sino que se halla
en su desarrollo; no es el resultado, sino lo es en unión con su devenir.

11
¡[I

11'

2. Así, la verdad sólo existe en el sistema científico de ella misma.
Lo verdadero es el todo que, a su vez, sólo es la esencia que se completa

il'

mediante su desarrollo.

'l

3. La totalidad, así, es doble: es su fin y es su devenir. Es totalidad
caótica, unitaria, simple, es la primera manifestación, velada, del todo
De ahí se ejerce la actividad "más grande y maravillosa" que es la d
separar convirtiendo lo real en irreal, en determinabilidades siemp
referidas al otro del que se separó. Así, se pierde de vista el todo sim
ple que ha de emerger, nuevamente, desde el concepto, cumpliendo, así
con su devenir. Esta es la estructura de la totalidad pensada. Este

11'
¡1

,J,;''

11'

'1

11

1
1

entonces, el método.

1,
11

Tesis número 14: El método en Hegel no es previo al conocimie
sino que coincide con él; no es el camino que nos conduce inequív

1~1

mente a la verdad

¡:

1

¡11

------

Tesis número 15: En Hegel,en el sentido trad·1c1ona
. I' no hay método
:, EN EL SENTIDO QUE SE H
c10n hegeliana no h
,
A VENIDO mane·a d
·
sario. No ha un ar meto~o, en la medida en u~ n º•, en la concepcientificidad yL _metodo científico que pudier q_ el metodo es nece. a c1enc1a es su propio método. a ¡uzgar' desde fuera, la
Hegel describe el movimiento d e 1l! expenencia
.
como sigue:
a) El objeto apare~t
~:- apre?endido p~r ésta y~:::: ~nfrentado a 1,a conciencia,
difconc1enc1a. Con .ello nos e e unt ser-en-si' un ser-paraerente.
'
ncon ramos con un b. t
b) En I
o ¡e o
d1.f.ico,
. asimismo
e proceso
en
que
e
t
.
la e
. . s e ob¡eto se modific,
con
. ,
onc1encia: de h
o, se moginalu~i:~o~c1e~cia para la que el obj:~::onos encontramos
es d·-r t
ob¡eto nuevo. Su relac"'
es el ob¡eto oriCo~: ihn a, por tanto, de la que tení~o: con¡ el objeto nuevo
emos afirmado
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)1 aparece una suce1 mente desconoce, pues , 1 egue que la conciencia
so o sabe del ob¡· eto Y de SI.
CATIIEDRA [ 73 ]

[ 72 ] CATHEDRA

�misma pero aún no capta el proceso. Fascinada por_ cada ~a
de las figuras, es incapaz de dar cuenta de_ un movuruento m~
vasto. La conciencia propone como metodo su experie~c1a
en el conocimiento de un objeto nuevo, propone como metodo infalible aquél que le ha permitido transitar del ob¡et_o
original al objeto nuevo. Por ello, toda propuesta ~e_tod~!ogica si examinamos la historia, es postenor a su utihzac1on,
y d'esde el momento que se formula, resulta inadecuada para
t;atar los problemas nuevos, derivados del hecho de qu: el
objeto nuevo es, para la conciencia nueva, como el ob¡et~
original era para la concien_c1_~ ongmal, y toda aparece, apa
rentemente, como una repet1c1on.
d) Sin embargo, esta necesidad que parece ~caecer,. por
así decirlo, a espaldas de la conciencia, es el cammo hacia la
ciencia, camino que es él mismo ciencia.

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ESQUEMA DE INOPERANCIA DEL METODO I
(DE CONSTRUCCION DEL OBJETO Y LA CONCIENCIA II)

IV. MARX
A. LA DIALECTICA
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l. 1837

EN 1837, MARX ESCRIBIA A S_U PADRE: "Es necesario sorprender al sujeto estudiado en su desarrollo, sin introducir divisiones arbitrarias; la razón misma de la cosa debe continuar desenvol\liéndose cm!
sus contradicciones y encontrar su unidad en ella misma ... ".
Queremos señalar los siguientes elementos:
a) Cuando Marx afirma que "es necesario sorprender al
sujeto estudiado en su desarrollo ... " nos refiere directamente a Hegel. Para éste, "el conocimiento científico exige
entregarse a la vida de la cosa o, lo que es lo mismo, tener
ante sí y expresar la necesidad interna de él" (Ph.G., p. 36).
Sobre esta misma cuestión, Adorno añade: "El pensamiento tiene en Hegel el fundamentum in re (el fundamento
en la cosa): su concepción de la verdad como una verdad que
se va haciendo" ("Cómo leer a Hegel el oscuro" en Filosofía
y superstición, p. 76).

ESPACIO DE LAS PROPUESTAS METODOLOGICAS PREHEGELIANAS
CATIIEDRA [ 75

[ 74]

CATHEDRA

]

�- de "sin introducir divisiones arbitrab) Cuando Marx ana
..
•
desde 1837 una preocupac1on que mas
rías" encontramos, ya .,
' l'd y la necesidad de
tarde será la preocupac1on por 1a va : :z ños más tarde eslas categorías abstractas. En 18_57, vem e a
. t m~ las
cribirá ",;a depend,,, y nos drra que es necesan? "o
,
ía política "cum grano sahs .
cate~:ri;:t;
Marx establecerá cu_áles abstracciones
(divisiones) son legítimas, es ~ecir, necesanas, estableciendo,

, li

1:a:i~~~

asimismo, el criterio de tal leg1tim1f adde Hegel: cuando Marx
c) Un reencuentro, nuevamen e,
.
.b ue "la razón misma de la cosa debe contmuar desenl•
escn e q
. .
,,
damos que Hege
volviéndose con sus contradicCiones , recor
mpleta
había escrito: "lo verdadero es la esencia que se co
con su desarrollo" (Ph.G., P· 161 ·
'd d en ella
d) Al roponer, en fin, "encontrar su um a

11 '
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.

,, nis hallamos ante la negativa de Marx a buscar_ la

mis:~ de las cosas fuera de las cosas mismas , ante la negativa
um a
.
.
.
t 1 unidad inherente a la cosa, o a
a introducir arbitranamen e ª
.d d ha de ser interior a la
1 d la cosa misma. 1 a um a
:::~a ªco:a es un todo cuya esencia se halla en su desarrollo.

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2. 1844
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NOS HALLAMOS ANTE EL funcionamiento específico
EN 1844,
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de esta dialéctica. Para Marx,en los Manuscn os.

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3. Miseria de la filosofía
EL DESARROLLO DE ESTA IDEA DE LA dialéctica en Marx
culmina en 1847 con la Miseria de la filosofía, en donde se establece
la especificidad de la dialéctica de Marx, a saber, su carácter revolucionario.

La dialéctica de Proudhon, objeto de la crítica de Marx en este texto, puede caracterizarse como sigue: echando mano del "desarrollo
serial", las antinomias kantianas y una visión muy particular de la lógica
hegeliana, Proudhon encuj!'ntra en cada categoría económica (las cuales
en conjunto constituirán una "serie") una antinomia con su lado "bueno" y su lado "malo". Al encadenar las diversas categorías, Proudhon
va anulando los lados "malos"·.

la n~)ur;~~:ª·unidad inmediata deviene contradicción entr~

La dialéctica de Proudhon resulta, por lo tanto, una dialéctica que,
al apoyarse sobre las abstracciones "bueno" y "malo", se transforma
en una dialéctica ética, teleológica y al!istórica. La dialéctica de Proud•'hon se propone conservar ~l lado "buenó•• eliminando el "malo" con lo
cual, según Marx, habría de lograrse el reforzamiento del modo de producción capitalista para hacerlo moralmente aceptable. En oposición a
ello, Marx recurre a Ricardo:

ambos té:i:~:e Yse~:;i~:d~~~:~~ ~:d:;0~~c!en eio:o:r:'.
mismo.
t al humano y la natu. . , el hombre se descubre ser na ur
dicc1on,
.
t
alabras la naturaleza se
raleza se antropolog¡za; en o ras p d. . . , ue permite llecoloca como naturaleza real. La me iacion q
bre
a
transformación
de
la
naturaleza
(y
del
hom
b est
=acao
.
en tanto ser natural) es el trabajo; traba¡o que_ a su . d ,, y
pliega en dos aspectos, etcétera (cf . . "El trab~¡o _enai~::ó~cos
"Segundo manuscrito", en Manuscntos econom1co-

"Ricardo nos muestra el movimiento real de la producción burguesa, movimiento que constituye el valor. El señor
Proudhon 'se devana los sesos' para inventar nuevos procedí•
mientos a fin de regular el mundo según una fórmula pretendidamente nueva, que no es sino la expresión teórica del movimiento real existente y' tan bien expuesto por Ricardo.
Ricardo toma como punto de partida la sociedad actual, para
demostrarnos cómo co¡¡stituye ésta su valor . . . La teoría

a Todo conocimiento parte de lo sensible, "la sensibili)_
.
1 base de toda ciencia". Esta sens1bihdad
dad tie~e que ser a t de la unidad inmediata del hombre y
es el pnmer mamen o

=se-

1111.

Podemos concluir con Marx que: "Así como del concepto de trabajo enajenado hemos desprendido por análisis el concepto de la prd.piedad privada, podemos al!ora, con ayuda de estos dos factores, desa•rrollar todas las categorías de la economía política, y en cada una de
ellas, por ejemplo el cambio, la competencia, el capital, el dinero, descubriremos una determinada y desarrollada expresión de estos primeros
fundamentos" (Marx-Engels, Werke, Ergantzungs Band, Erster Teil, p.
521).

de 1844).

[ 76 ] CATIIEDRA

CATHEDRA [ 77 J

�de Ricardo es la interpretación científica de la vida ~conf. actu•l
mica
, a • • . Ricardo consigna la verdad •de •su formuJ¡a
haciéndola derivar de todas las relaciones econom1cas y exp cando por este medio todos los fenómenos, inclusive los que
a primera vista parecen contradecirla . _- . ~s_to ~s cabalmente
lo que hace de su doctrina un sistema c1ent1f1co .
1

11

B. LA HISTORIA
l. Disertación doctoral

LA DISERTACION DOCTORAL DE MARX, sobre las diferencias
entre Demócrito y Epicuro, muestra, corr_io elemento par!i;fr:_:;i::e

1

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1

interes~nte,. el hech~
r~ferirs;;: ciee;;~~~s~~~ang::~:. La elecció~
ni el ma~ brillante, m ed_ mastpr~opio Marx no está hecha en términos de
de esta epoca como ice e
'
·
· bien
1 comodidad que este estudio pudiere representar, s1~0, ma~
.,
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,
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uede probar en pequeno es aun mas
porque,. segun Marx,
que se p
· s en dimensiones mafácil de demostrar cuando se toman las relac10ne
T ·1
268)
yores" (Marx-Engels, Werk~, Ergiint~:n!:e!:fbnE~::;or~'. •e~~ontra:
En los cuadernos p~epara _or:os a e habrá de culminar con la conocida
mos esta idea con mas prec1s1on qu
t . d1
afirmación de que la clave de la anatomía del mono es lJ. an~ o~ia :a
. h t t Marx nos propone la comprens10n e u
hombre.. En die. o edx o, urn·culum vi·tae llevado hasta las últimas
"fil f " examman o su e
oso ia . .
t
alabras "de la muerte de un héroe puede con·
consecuencias, en o ras P
,
cluirse la historia de su vida" (op. cit., P· 218 )-

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2. Los Anales franco-alemanes
ISMA IDEA REAPARECE en el texto Contribución a ~
ESTA M
1
d de Marx asegura.
crítica de la filosofía del derecho de Hege '. en on
. t de- san·
"Por el contrario, algunos bondadosos entusiastas, germa~IS ;: la liber·
e liberales por su reflexión, van a buscar nuestra h1ston~ .
:d ~ás allá de nuestra historia, en las selva~ vírge;: t~u~n:c:;~ ::;~
. en ué se distingue nuestra historia de la liberta ~ ª is.º
"do
f¡bert:d del jabalí, si sólo se halla en la selva? Ademas, es bien sab1

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1,

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que cuanto más se interna uno en el bosque, más resuena la voz fuera
de éste. De modo que dejemos en paz la selva virgen teutónica." (Anales franco-alemanes, p.- 103-104).

3. 1844

EN LOS 'MANUSCRITOS DE 1844', comentando el método que
utiliza Adam Smith, leemos: "No nos traslademos, como el economista, cuando trata de dar una explicación, a un imaginario estado primitivo. Semejante estado primitivo no explica nada. No hace más que desplazar el problema a un remoto pasado oscuro y nebuloso. Da por supuesto, én forma de hecho, de acontecimiento, lo que precisamente
trata de deducir, a saber: la necesaria relación entre dos cosas, por ejemplo, entre la división del trabajo y el cambio. A la manerá como la
teología explica el origen del mal por el pecado original; es decir, dandopor supuesto un hecho en forma de historia, aquello que trata de explicar." (Manuscritos, p. 63). (De paso,hagamos notar: a) la negativa a
consideraciones teleológicas que encontraremos, como ya vimos en la
Miseria de la filosofía, y b) una caracterización de lo que pudiere ser
una forma de la ideología historicista; a saber, aquélla que procede dando por supuesto lo que trata de explicar).
Si la influencia de Vico es evidente, la de Aristóteles es explícita:
"no resulta difícil decir al individuo Jo que ya le había dicho Aristóteles: has sido engendrado por un padre y una madre, eres obra del einparejamiento de dos seres humanos y es, por tanto, la procreación entre
ellos lo que ha hecho nacer en tí un 'hombre. No debes, por tanto,
fijarte solamente en uno de los aspectos, el del progreso infinito, como
cuando preguntas: ¿quién engendró a mi padre, quién a mi abuelo,
etcétera? Debes fijarte, asimismo, en el movimiento cíclico que se manifiesta plásticamente en aquel proceso, según el cual el hombre se repite a sí mismo en la generación y ·el hombre, por tanto, permanece siempre como sujeto. Sin embargo, ante esta pregunta me contestarás:
concedido este movimiento cíclico, debes concederme tú a mí el progreso que sin cesar me impulsa, hasta preguntarse quién engendró al
primer hombre, y en general a la ·naturaleza. A lo que sólo puedo contestar que esa pregunta es por sí misma una ab,tracción." /MEW, erg.,
p.~.
.
Se trata, pues, de constatar, en primer lugar, la existencia de dos
CATHEDRA [ 79]

1

[ 78 ] CATHEDRA

�c) Sin embargo, debemos subrayar que aún estamos lejos
de una confesión materialista; estamos, más bien, frente al
rechazo del idealismo subjetivo y la adopción del idealismo
objetivo de Hegel. El ejemplo más claro de ello es la disertación doctoral, reconocida universalmente como el momento
idealista del pensamiento de Marx.

ordenes, el lógico y el histórico, y, en segundo lugar, es~ablec.er una ~elación entre ambos órdenes. Como es sabido, e~a relacion sera_ enunciada
de manera definitiva por Marx en los Grundrisse, cuando afirme ~ue el
orden de sucesión de las categorías económicas es exactamente el inver-

so del que parece ser su orden histórico.
Esta "inversión" del orden histórico aparecerá, por ejemplo,_ en los .
manuscritos que estamos examinando (op. cit.,p. 520), en "Salario, precio y ganancia" (Obras escogidas, en dos tomos, 'l'omo I'. ,P· 409-4_10),
donde Marx explica las formas precapitalistas de produccion a partir d~
la categoría de plusvalía, en los Grundrisse mismos en d~nde, al _exa~inar el problema de la tierra, concluye que "lo que necesita explicacion
es el resultado de un proceso histórico" (Grundrisse I, P· 449).

1

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C. EL MATERIALISMO
11

l. 1837
111¡

EN LA MISMA CARTA QUE HEMOS MENCION~~ se encuen11

tra, también, una primera toma de posición, si ~i~n provmo~al: frente
al antiguo antagonismo entre ideal,is~o y m~tenalismo. Escnbia Marx
entonces: "La oposición caracteristica del idealismo entre lo real Y l?,
que debe ser se revela aquí como extremadamente molesta ( , • , )

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a) Nos encontramos, en primer lugar: con ·el rech~zo a
una forma específica del idealismo (aquel de la escolastica
medieval de Kant o de la filosofía moral), que es nuevamente
un eco fiiosófico de Hegel (este rechazo simultáneo Y ~empr~no de Kant y Aristóteles nos posibilitará d_istmg~r? mas
adelante, entre la praxis, por un lado, y la razon practica de
Kant o la poeisis griega, por el otro).
b) Nos hallamos también frente al rechazo de toda teleología, así como con la negativa a utiliz~ las "causas f~~ale_s"
de Aristóteles. De lo que se trata, segun Marx, es de no m·
troducir divisiones arbitrarias" o causas exteriores a la ~~sa
misma. Esta posición será reiterada por Marx en la critica
a Proudhon que hemos mencionado.

11,1

EL "DISCURSO UNIVERSITARIO" DE MARX se ve, sin embargo, interrumpido por la irrupción de la realidad. En 1842-43 Marx se ve
obligado "por vez primera a dar (su) opinión sobre los llamados interes~s ma~riales" (M~rx, K., Contribución~ la crítica de la economía política, Prologo). Sm embargo, la posicion que Marx asume en aquella
época es todavía la posición de la izquierda hegeliana. Y así Marx escribe, en octubre de 1842: "La Gaceta del Rhin, que no puede conceder
a las ide~ comunistas, bajo su forma actual, una realidad teórica, y
menos aun, por consecuencia, desear o simplemente creer posible su
realización práctica, someterá estas ideas a una crítica más profunda ...
Para hacer la crítica de obras tales como las de Leroux, Considerant y,
sobre todo, de los trabajos tan penetrantes de Proudhon, no bastan algunas ideas superficiales y pasajeras, sino que se requiere, como preámbulo, el estudio profundo y prolongado . . . Nosotros tenemos la convicción absoluta de que aquello que constituye el verdadero peligro, no
es el ensayó práctico, sino la ejecución teórica de las ideas comunistas.
A los ensayos prácticos, aunque fueran masivos, siempre se puede res~onder a golpes de cañón en cuanto se vuelvan peligrosos; pero a las
1d~as que han vencido nuestra inteligencia y conquistado nuestro sentinuento, las ideas a las cuales la razón ha llevado a nuestra conciencia
son ca~enas de las que uno no se libera sin desgarrarse el corazón, so~
?emo?iº,~ que el hombre no puede dominar más que sometiéndose a su
impeno. (Marx, K., Oeuvres philosophiques, Ed. Molitor tomo V pp'
115:16).
'
' .
Se trata, pues,..de reivindicar el "estado de derecho" hegeliano; se

trata de la revolucion en las conciencias: "La humanidad, para hacerse
perdonm: sus culpas, no tiene más que declararlas como tales" (Marx,
K., op. c1t.,p. 69).
•

cia.1

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11

2. La Gaceta del Rhin

[ 80] CATHEDRA

¡Qué lejos, todavía, de la idea de que la vida determina la concien.
CATHEORA [ 81]

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1

En segundo lugar, nos encontramos con un rompimiento
respecto de todo el materialismo anterior, en particular con
el materialismo de Feuerbach, a quien Marx atribuye una
concepción estrecha y unilateral de la objetividad. Para
Marx, el materialismo debe captar a la cosa, no sólo como
producto de la contemplación, sin9 también, y al mismo
tiempo, como resultado de una actividad humana material:
la praxis. De este modo, Marx recoge la vieja concepción
idealista del conocer como resultado de una actividad, la ide.a
de que la objetividad requiere de un sujeto activo.
Por ello, escribe: "De ahí que el lado activo fuese desarrollado por el idealismo en oposición al materialismo", y
añade: "Pero de un modo abstracto, el idealismo, naturalmente no conoce la actividad real, material, como tal ... ".
'
Es decir, Marx adopta un principio válido de la concepción idealista, rechazando, al mismo tiempo, la deformación e
hipóstasis que descuida, en la relación sujeto-objeto, al término objetivo y erige al sujeto como fundamento único de la
objetividad.
.
Estamos ante la disolución de los vínculos tradicionales
entre una ontología materialista y un realismo epistemológico·, con la disolución de los lazos de solidaridad entre idealis.,
mo y racionalismo. Marx establece una nueva concepc1on
mediante la cual puede reconciliar una ontología materialista
con una epistemología racionalista (Incluso podríamos afirmar que el concepto mismo de "racionalismo" no ocupa,
como concepto, lugar alguno en la teoría de Marx).
Marx consideró, pues, tanto al materialismo tradicional
como al idealismo clásico como dos formas alternativas solidarias de presentarse del mismo discurso: el discurso teórico
capitalista. Al hacerlo, Marx se encuentra en condiciones de
crear un nuevo discurso teórico, el discurso propiamente
proletario, el discurso comunista.
b) Esta crítica del idealismo/racionalismo abstracto
reaparece en el texto de la segunda tesis sobre Feuerbach:
"El problema de si puede atribuirse al pensamiento una verdad objetiva no es un problema teórico sino un problema
práctico. En la praxis es donde el hombre debe mostrar la
verdad, es decir, la realidad y el poder, la terrenalidad de su
. to . . . " .
pensam1en

[ 84 ] CATHEDRA

c) La crítica al materialismo/empirismo, por otra parte,
reaparece en las tesis V y IX: "Feuerbach no se da por satisfecho con el pensamiento abstracto y recurre a la contempla·
ción sensible (sinnliche Anschauung); pero no concibe lo
sensorial como actividad sensorial humana práctica". "Lo
más a que puede llegar el materialismo contemplativo, es
decir, el materialismo que no concibe lo sensorial como una
actividad práctica . . . ".
d) Con ello llegamos a la tercera tesis sobre Feuerbach,
en donde Marx establece su "concepción del concepto", al
tiempo que indica cuál es el concepto que jugará el papel
central: el concepto en torno al cual se organizarán las categorías del marxismo, aquél que funciona como hilo conductor de la revolución teórica de Marx, la praxis.
e) La praxis es el objeto teórico cuya construcción encontramos en las tesis sobre Feuerbach. En la primera tesis
se establece que la praxis es la "actividad humana concreta",
la actividad por medio de la cual el objeto II es transformado
en objeto I; o, en palabras de 1857, es la actividad por medio
de la cual lo concreto se re-produce. La praxis es, pues, a partir de la tesis I, la actividad revolucionaria, la actividad práctico-crítica. Esta misma práctica -ella misma una actividad
objetiva (tesis I)- es la que otorga al pensamiento humano
una verdad objetiva (tesis II).
La tesis número III determirla el carácter revolucionario
de la praxis: la praxis revolucionaria es, racionalmente, la
coincidencia entre el cambio de las circunstancias y la actividad humana, "el educador requiere ser educado".
El aspecto crítico de la praxis que Marx adelantara en la
primera tesis es desarrollado en la tesis IV, en la cual Marx
establece la necesidad de un momento crítico "previo" al
momento revolucionario .
En la tesis V establece el carácter concreto de la praxis,
cuando recrimina a Feuerbach el no considerar al mundo sensible "en tanto que actividad práctica concreta humana".
Las tesis VI, VII y VIII establecen, respectivamente, el
carácter histórico, social y consciente de la praxis.
Esta construcción culmina con la conocida e incomprendida tesis XI, en donde Marx propone la transformación del
mundo.
CA TIIEDRA [ 85

]

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[ 98] CATIIEDRA

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riencia global identificada como metodología participativa.
Otros aspectos que contribuyeron a la gestación y aplicación de la
metodología adoptada, además de la idea original presentada por Adalberto Velázquez, fue, por una parte, la organización y realización de un
Seminario de Evaluación y Proyección Futura del CREFAL (mayo de
1976) con la participación de veinte egresados latinoamericanos del propio Centro y ocho miembros de una comisión de la Universidad Nacional Autónoma de México que brindó su apoyo técnico. Por otra parte, la reflexión crítica por el equipo inicial de los documentos que contienen los informes finales de reuniones internacionales sobre educación
de adultos, en especial de la reunión de Tokio y de Nairobi.
Con relación al Seminario de Evaluación y Proyección Futura, considerado como una fuente que propició la decisión para la experiencia
global, entresacamos algunas partes. La visión que presentaron los egresados sobre la problemática de la educación de adultos en América Latina est.á reflejada en lo que ellos llamaron DECLARACION DE PATZCUARO (anexo del informe final editado por el Centro):

11
1

"Los egresados del CREF AL, participantes en el Seminario de Evaluación y Proyección Fut\1?11 del Centro, considerando:
Que la falta de una polftica de integración y desarrollo latinoameri·
cano acentúa la problemática social y económica compleja que mantiene marginados a la mayoría de sus habitantes entre lo que se destaca:
Diferencias marcadas entre el desarrollo urbano y rural.
Limitada participación del pueblo en la toma de decisiones.
Analfabetismo y bajos niveles de escolaridad.
Baja productividad y desempleo, especialmente en el sector ru-

11
11

ral.
Alta tasa de morbilidad y mortalidad';.

cuales entresacamos algunos puntos po
.
para este trabajo de fundament ac10n
., d'e la exp
r considerarlos
·
· imciada
• . importantes
enenc1a
en 1976.
"Objetivos
. El servicio de desarrollo inte
nea! una de cuyas dimensiones de:.al de los hombres de nuestra Amét1tu1tá
d d obligadamente eI marco mayser la educación pennan ente , conscultos y alfabetización funcional ~ ~ englobante de la educación
~ REFAL; y si bien es necesario .d o o esto se perfila como misión
c1ones puesto que aún están formula~sagreW'I: cada una de las afírmac'.mv~ pasa a ser la de las estrate . de ge?_éncamente, la cuestión deVIzara el objetivo de esa misión''
acc1on, o sea, cómo se operati~

/ i"

r:.8s).

"Metodología educativa

En cuanto al sujeto
La vinculación estrecha de las

.
en la fonnación de un nuevo tipo d fun.;'1ones de la institución deviene
car los mecanismos para que la inve;¡" ~cando: el CREFAL debe busp~~eso de formación de sus educ.!~ctón que realiza genere también
accione con las técnicas de la inves . ~ y la actividad docente se re·
llar. La labor de investigacióo -com t1gac16n que éstos puedan desarro·
para q~e el individuo genere métO&lt;irendde, en~ otr~, el fundamento
~uscepllbles de ser transferidos a tros e traba¡o onginales y eficaces

:¡

.:t=~~o(rcioln8ar)
p.
· realmente una

'i

•

1

11

1

El grupo de egresados y la comisión técnica de apoyo, con esta visión de conjunto sobre la educación de adultos en América Latina,
después de una evaluación crítica sobre los veinticinco años de vida de
la institución hasta ese momento, presentaron una serie de recomendaciones fundamentadas para la proyección académica del Centro, de las

•

'

1

I',i

[ 104 ] CATHEDRA

osaenenele¡mismo.
traba¡osentido:
comu•

En cuanto a ¡ II
.
realiz ada en Tokioª en Conferencia.d Mundial de Educación de Adulto
1972
frontación para la interpret~cci~:s1 erada también como fuente de co:'.
Centro que participó en la exper:~::d: por el equipo de trabajo del
gunos puntos del Proyecto del informe ~:ve importante presentar al"R ecomendación I
3.

Que la educación escolar debe .
los jóvenes de manera que sepano~::t:ir~l haci~ la preparación de
permanente.
grr e os mwnos su educación

4.

El contenido y el método de los
!os han de concebirse de forma ~:ogramas de educación de adul·
mtereses de cada educando y f q respondan a las necesidades e
dad en
avorezcan el bien st d
su conjunto haciendo hin .é
e ar e la comunic?_munidad mediante métodos n f cap1 en la participación de la
c'.on de grupos de educación m:uormales, especialmente la fonna·
c16n de adultos dentro de la situaci:~ : : : . de discusión y educa·

5.

~~s objetivos de la educación d
c1on activa y la intervención de: a:ultos deben incluir la participa·
e ucando en cada etapa de la pro·

En otra parte del documento declaran:
. , . "El CREF AL, en su afán de superación y actualización doctrinaris
y técnica, enfrenta una nueva etapa en la que apunta a una teoría latinoamericana de la educación de adultos funcional y humanista",

in~o=a~r:::::;;;

CATIIEDRA [ 105

J

����������������������i r • Pi IH)ll-11
. , 111

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CA8111A(IU1

�����������������.•
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alificada" que es Ja relación de entreblar con él esa "relac1on socia1 cu
vista (22).
1 de artamentos (mínima unidad
La elección de la finca Y no dbe. _os spproblemas Eli&lt;riendo el de,.
• · t t· ) tiene tam 1en su
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trabajan sin la autorización migratoria correspondiente. Ver: Jorge Bustaman·
te, "Commodity Migrants, Structural Analysis of Mexican Immigration to tlle
United States", en Stanley Ross (comp.) Views A cross the Border: The United
States and Mexico, Alburquerque, University of New Mexico Press, 1978.

11

1

l;i

Travel .. . Op. cit., p. 18.

,Y Calvin P. Blair, op. cit., Cuadro 3, p. 361.

l!I

1\

1:,

,11¡
1

[ 282 ]

CATHEDRA

P. Blair, op. cit., Cuadro 4, p. 361

•

•

Es importante hacer not
fecha reciente que la f ar que secretario mexicano
.
Ver Excélsior Mé . uga de capitales había sido
de Hacienda declaró en
,
x1co, 13 de diciembre de 1978. superada. Discurso en el PRI.

e!

Calvin P. Blair ' Op. c,t.,
•
Cuadro 4, p. 361.

11 /bid. Con anterioridad la

.•
ba contratada con orga~is prop~rc~on mayor de la deuda ,, .
co Mundial y el Banc In mos pubhcos internacional
~u~hca externa esta~
o teramericano de Desarr 11 es, pr10c1palmente el Ban,,_1 !bid.
o o.
341

- tación"
Para un recuento
de 1
,
os pormenores y c

' ver: 'Secuelas d
.
onsecuencias de la "O
... .
No. 11, Méxic
.
e la interceptación" Co
•
perac1on intercep!!I El .
o, noviembre de 1969, p. 864. ,
merc10 Exterior, Vol. XIX,
Ingreso global por con
a ochocientos
cepto de turismo se co
.
mente, respect: J:~o9cientos treinta y cinco :::~:!os año_s de 1975 y 1976
dos millones. Es difícil4, cuando alcanzó la cifra de od: d~lares, respectivaboycot judío, ya ue ' sin embargo, atribuir tal di ~ oc~~ntos cuarenta y
encarecido debidoq I para entonces los servicios tur, /minuc10n totalmente al
!!'
a a sobrevaluación del peso.
Is icos de México se habían
V_er Excélsior del 5 de ..
ano, respectivamente d1c1embre de 1975 y del 8 y 11 de dº .
l!I
.
ic1embre del mismo

lll Por ejemplo, .la distribución del gasto del turista mexicano medio en los Esta·
dos Unidos es como sigue: 31% en compra de regalos y souvenirs; 18% endi·
versiones; 29% en hospedaje y alimentos; y 13'% en transportación secundaria,
Ver U.S. Department of Commerce, Mexico: A Study of the Intematiolllll

·

osario Green ' "Lª d ependencia f
·
a1gu
•
nas consecuencias" ( .
manc1era de México fre t
ciembre de 1978 p 1
mimeografiado). México El ne~ Estados Unidos:
' · •
,
Colegio de M'exico,
.
,
di-.

!21 El saldo favorable significó quinientos siete millones de dólares en 1974, Ydesde entonces ha sido menor, no obstante la devaluación del peso. Sin embargo,
se espera que para 1978 se logre superar ~sa cifra, ya que, conforme a datos
provisionales, el saldo acumulado d~rante los primeros ocho meses del año era
de cuatrocientos un millones. Ver inserción oficial en p. 32, Proceso, No. 111,
México, 18 de diciembre de 1978.
~ 1

'

l!I Banco de México ¡ ,
' n,orme anual 1977 M" .
1!I R .
. ex1co, 197 8, p. 91

'2 1 Banco de México, Encuestas turismo egresiuo, Cuaderno 1970-1977, Subdirec-

1

/bid.

Moment, the Ne
.
w Magazine for A
. '
ta, septiembre
de 1976 , p • 3merica s Jews, Vol. 2, Núm 1 , New t on,Mas-

sachuset
~
1

391

The New York Times

, 11 de marzo de 1978

-Enotrotb"
·
ra a¡o he anal.
POiítica exterior de , I~ado esta importancia Ver■
Mexzco, México, El ColegÍo de M1l~ances y límites de la
~
XICO, 1976, pp. 87 _94 _
CATHEDRA [ 283

]

�11

1

::

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' 1

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l
1

[ 284 ] CATHEDRA

�Mario Cerutti

Frontera, burguesía
regional y desarrollo capitalista:
El caso Monterrey

1

IÍ'

Referencias sobre el período 1890-1910 (*)

LA INTENCION DE ESTE TRABAJO es verificar en qué medida
la ubicación de Monterrey en una zona de frontera repercutió en su
desarrollo económico, en un período que consideramos fundamental
para la historia del capitalismo en la región noreste de México.
De ninguna manera se pretende afirmar que la frontera determinó
el C?ecimiento -muy vigoroso, por cierto- que protagonizó Monterrey
entre 1860 y 1910. Pero resulta visible que -junto con otras causas-la cercanía de Estados Unidos coadyuvó a que en esta ciudad y su
área de influencia surgieran y se consolidaran las formas capitalistas de
P?oducción, se impulsara un interesante proceso de industrialización
Y emergiera -para los años previos a la Revolución- una burguesía
que
en el transcurso del siglo xx asumió un notable peso económico
Y
&amp;ocia!.
(') PONENCIA preaentada en el Primer limpoaio nacional sobre estudios front-os, or-

en de
Monterrey,
1'llllilado
IJ CoJeaio
México. en enero de 1979, por

la Facultad de Filosofía

y Letras de

la UANL

CATHEDRA [ 285

]

1,

���, li

1 de Evaristo Madero, ~ueden
Milmo. Otros casos, c~~~a~ente secundari?, pero _sm
situarse en un plano ~et del núcleo de negociantes s1gn ca.
eso implique ehmmar o

iiue

1

l

1

•
· nes
,
ue los proyectos e mvers10
8 ) Es ésta una epoca el\ q
ario justamente, como
tendrán a una fam,ilia o a:: l~=:~~s aún' el momento de las
t O
cen r de realizacmn. , No
·mas Jo que muestra el escaso,, grado
ue
andes sociedades anon'.
, Monterrey y en la reg1on q
gr
de desarrollo del capitalismo en
comienza a nutrirla.
,

III) los lazos comerciales del nuevo noreste con Estados Unidos;
IV) el aprovechamiento del tráfico comercial ilegal;
V) la lucha contra los núcleos indígenas regionales.

tivos.

i

1'

1,

I. Readecuación a la nueva línea divisoria. Superados los problemas creados por la imposición de una nueva línea de separación entre
México y Estados Unidos, en 1848, que aproximó abruptamente la
producción y el mercado norteamericanos a lo que hoy es el noreste,
Monterrey comenzó a cumplir funciones que respondían a la nueva
situación.

11

robrar que ese detalle tan mostrati•
. ul
9) Tampoco de be aso .
1 bancos aún no se unp .
' se concentran,
del desarrollo de¡ capital1smo,
. . t os
s financieros
:; en Monterrey. Los moVIm:~:s° como las que dirigen Patncomo anexos de c~as c~merc1 los' Hernández. O sea: es una
. M'lmo Valentm Rivero o
f t, la tarea de prestar y
c10 1 ,
.
¡ que e ec ua
aldada
familia o un negociante : t1·tución especializada resp
.
ynounams
t
recibir dmero, .
diferentes fuen es.
por capitales localizados en
tibie

1n,
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11

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i l.

.
. ternacionales es percep
10) A nivel de relac1one~:iodavía es tímido el grad~ de
1855-90 es un lapso en q d Unidos, Aunque está en
que
, ·c con Esta os
·
- 80 las
integración econom1 a t,
los lazos para los a_nos '~. , y se acen uan
mas estrec""'
consolidac1on,
.al de entonces parecen ser
ble desa·
relaciones comerc1 es
brá ue aguardar el nota
fey regulares con Europa. H~den! y la instalación de los n
rrollo del noreste estadoun¡·lazones internacionales se altere ,
rrocarn.1es para que estas 1g

lili'·

,,

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FRONTERA ENTRE 1855 y 1890
MONTERREY y LA
. ·t bles de seña·
AMOS como mev1 a
. e la
LOS FENOMENOS QUE EV AL~o de vista de la importancia
l en este subperíodo, desde te! punompleJ· a e inestable fase de ac
ar
· paraesac
frontera pudo as~mrr serían:
., previa de capitales,
Jínes
cmn
cto a la nueva
. , de funciones con respe
I) readecuac1on

!u1a-

fronteriza;
. , orteamericana;
II) la guerra de Seces1on n

1
'

11

•
'

',1

11',

.

[ 290 ]

CATHEDRA

Esta readecuación se advierte con precisión durante los años que
gobernó Santiago Vidaurri, entre 1855 y 1864. Fue éste un decenio en
el que apareció como muy notoria la inestabilidad política nacional: se
tmnsitan las guerras de Reforma y de la Invasión Francesa, sin que
aún
hayan desaparecido las secuelas de la anterior incursión norteamericana.
No debe extrañar pues que en la alejada frontera del noreste emergiera un caudillo con firmes tendencias autonomistas, que si bien contribuyó con la causa liberal lo hizo con la condición de que, en su región, el poder central debía tolerarle ciertas prerrogativas.
1

Esto se percibe en el caso de los ingresos aduanales y en las medidas
que Vidaurri, sin consultar demasiado, implementó respecto a la casi
flamante frontera con Estados Unidos.
El gobernador dispuso que las recaudaciones de las aduanas de su
zona de influencia quedaran en Monterrey, y para construir un eficaz
sistema de recolección de ingresos habilitó seis puertos fronterizos en
los "Estados del Norte", como denominaba a Coahuiia, Nuevo León
YTamaulipas.
Por circulares de agosto y octubre de 1855 impulsó el funcionamiento regular de Piedras Negras, Laredo, Guerrero, Mier, Camargo y
Reynosa, que cubrían una amplia franja de la frontera con Texas (2).
Además, ordenó que "para el arreglo y marcha espedita de las referidas
oficinas se establece una Dirección General de Aduanas marítimas y
fronterizas, con residencia en la capital de Nuevo León ... ". ta alusión a las "aduanas marítil)las" significaba que Vidaurri pretendía conCATIIEDRA [ 291 J

1

.

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1

d,.

1

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1

"

¡:
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' 1
"

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1

��������En resumen, el noreste, pese a las dificultades que debió afro
solucionó más rápidamente las dificultades que planteaba la prese
del indio. Ello debió tener mucha relevancia para la circulación
mercancías, el tendido de las comunicaciones, la puesta en produ ·•
de vastas tierras y la habilitación de múltiples centros mineros.
rr

La proximidad a una zona de frontera con gran población, como~
del sureste de Estados Unidos, seguramente contribuyó a este desenla,,

ill

ce.
Este aspecto hay que sumarlo, pues, a los que coadyuvan a cre&amp;1
el marco de estabilidad que la región comienza a gozar desde mediados
de la década del 80, cuando el porfirismo y Bernardo Reyes imponen
su paz.

1890-1910: EL AVANCE DE LA PRODUCCION CAPITALISTA

¡,

,,

' l

,, •
111,, '

LOS VEINTE AÑOS PREVIOS A LA REVOLUCION presentaron
ciertas características que consideramos vertebrales para el desarrollo
del capitalismo en Monterrey, y para la consolidación de una burguesía regional que cabalgaba sobre los cambios que se operaban en la él-

i

tructura económica.
La síntesis siguiente permitirá visualizar esas características:

11

1) Es perceptible que la fase primaria de acumulación,
producto de una subetapa plena de flujos y reflujos, de mar·
cada inestabilidad, es complementada y poco a poco reempJa.
zada por inversiones en rubros antes no intentados. El capi•
tal, desde ahora, podrá reproducirse y ampliarse vigorosamente. Minería y fábricas ubicarán al comercio, al agro Y
las finanzas en el lugar que les corresponde en una economía
cuyo objetivo motriz es la generación de mercancías Yla
obtención de ganancias por medio de su realización en el
mercado. Antiguos empresarios que hasta los años 90 preferían defender su riqueza con la especulación o la posesión
de tierras, derivan ahora sus capitales hacia la producción
capitalista.

I

111
111

2) Es lógico que el dinamismo de este nuevo ciclo nece·

[ 306]

CATHEDRA

site
y adm1·tª mas
, capitales
,
,
estos podrán provenir de los _mas empresarios: algunos de
na en el subperíodo anterior· b~cados en una posición mediaresa~os en intervenir en un 'r~/os son recién llegados, interctivas (este parece ser el ~ e~o que abre excelentes pers1'.1°ºs y españoles, y -por s~º e algunos inmigrantes itarustas norteamericanos). La ue~to- de muchos inversioque constituyen núcle
antidad de grupos famili
os empresariales se am p1la.
,
ares

J

f

3) Este empu¡·
,
bTd
e economico d
11 ad política de la nació
se a en el marco de la estaq_ue la consolidación de la n d11;1ant~ el porfiriato. Es notorio
c1ben las clases dominante~~ mtenor y la protección que re~1;ctos que ahora se presentana:orece el lanzamiento de proecadas pasadas, como es el orno menos riesgosos que en
turas. Lo nacional se VJ·o f caso concreto de las manufac
ue t
re orzado p ¡
,.
·
q
uvo en el general Be ard
or a poht1ca regional
m_edidas de respaldo a la m do R~yes un sólido sustento: s~
tna en particular contriJ:;er~:c1on en general. y a la induspara los empresarios regiomontan a crear un chma propicio
rrey., La burguesía re ·o
os o asentados en Monte:ruct1fero para sus int:re~~ ~: arens~ apro~echó este marco
es~ba no sólo en sus crecien c ~- ~ satISfacción se maní'.
c_ac1on empresarial en
t~~ mvers1ones, en su diversif _
smo también en 'apre:~a~:~!~~10n_ es!rictamente económic~
mandatario del estado B
pubhcamente favorables
cont~ para cada reelec~ión ecr;::rdo Re!es sabía que podía
a quienes no pocas veces tu
sus amigos, los empresarios
e~ comisiones especiales e:ºetomo colaboradores: ya fuer~
g¡omontana•
'
congreso o en la aleai·d,1a re-

ai

4} ~a paz porfiriana estaba .
econom1ca que al fin lo
, . VJnculada a la estabilidad
cesidades de la economí~a Me~co tras readecuarse a las nelataba d~sde la Independei::d1al, proceso difícil que se dizona de mfluencia el reaco . En el caso de Monterrey y su
con respecto a Est~dos Unid:ºt s~ pra1;tica de manera neta
:opecuarios y especialment~ de~Ia :11 :archan productos
p 8;11 mercado que representa la ind:t os e la minería. El
l a1s y ciertas medidas restrict.
na del noreste de este
a importación de minerales e~v: que su gobierno impone a
ruto, por e¡emplo, favoreceCATHEDRA [ 307]

I ·, 'J&lt;·

Ir

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��������Madero integraba compañías con explotaciones en Nuevo León y Coa-

huila (sobre todo), pero también en Chihuahua, San Luis Potosí, Tamaulipas, Guanajuato, Zacatecas y Durango (46).
11

l

111

11
1.1

CUADRO 5 FICIADOS A¡;¡-os 1897' 1898 y 189&amp;(~

TOTAL DE VALORES DE LOS METALES BENE

.. '

ude a los diez estados que sumaron mayor produccmn
1

'

ESTADO

VALORES

IV. Nuevas formas del comercio. Todo este movimiento industrial
y de explotación minera que aflora desde 1890, al que hay que añadir
las transformaciones que se materializan en el agro, la extensión de los
transportes urbanos y la ramificación de la red ferroviaria, el montaje de
plantas eléctricas y la modernización financiera, además de la correspondiente expansión del consumo interior, hará que el comercio con
Estados Unidos se intensifique. Y, asimismo, que cambie de carácter
paulatinamente ( 4 7 ).

,11, 1

11 ..
1

l. Nuevo León

1

2. Sonora

19.867 .106

3 _ San Luis Potosí

18.705.432

4. Durango

16.170.414

5 . Aguascalientes

15.665.009

6. Chihuahua

15.428.050

7. Hidalgo

15.225.951

8. Sinaloa

13.918.811

9. Zacatecas

13.682.567

l0. Baja California

Total nacional

,,,
• 11

lli
1

$ 50.84 7.178

$216.007.952

I'
1

.
.
estadístico de la República Mexicana,
Antonio Peñafiel, cuadro sm~pt~cod: Fomento, México, 1901, p. 57.
Oficina Tipográfica de la Secre ana

1¡,,

L

Este detalle es visible en los pedidos de exención de impuestos de
los inversionistas, que al describir la composición de sus futuras industrias invariablemente hablan de máquinas y repuestos que solicitan a
casas ubicadas desde Texas a Chicago.
El algodón, ahora, llegará especialmente de la zona lagunera; el carbón lo proveerá la cuenca entroncada entre Coahuila y Nuevo León;
Y desde comienzos de siglo gran cantidad de hierro y acero a utilizar
saldrá del mismo Monterrey .
V. Los inversionistas norteamericanos. Finalmente practicaremos
una muy escueta referencia a inversiones e inversores extranjeros que se
asentaron en Monterrey, entre 1890 y 1910.
Estimamos que el noreste de México fue una de las primeras regiones de América Latina y quizás del mundo hacia la que se proyectaron
capitales norteamericanos, que sobresalen claramente con respecto a los
de otras naciones avanzadas. A los estadounidenses se los encuentra frecuentemente en minería, pero también en metalurgia, servicios públicos, comunicaciones, industrias para el mercado interno y en la produc-

11

[ 322] CATHEDR.A

il

'tJ
~

12.424.899

- en pesos de la época.
(a) Los valores estan

Fuente:

Los textiles, el algodón, los escasos instrumentos de producción y
maquinaria, y los cereales (en épocas de sequía), que eran porcentaje
vertebral del tráfico hacia México en los años previos a 1890, van siendo complementados y desbordados por la introducción --en Monterrey- de todo tipo de maquinarias, instrumentos cada vez más complejos, insumos intermedios y materias primas que la región no producía o
que le resultaba más conveniente traer del país norteño.

CATHEDRA

[323]

'

ti ~ 1¡
l, .

���sino que el noreste de México ofrece buenas oportunidades para
facer sus expectativas principales: materias primas para su de
industrial; mercados para sus diferentes tipos de manufacturas;
de ganancias óptimas.
Tanto a nivel nacional corno en el regional, México brindaba P!!
pectivas excelentes al capital externo. Bernardo Reyes no parece babf
discriminado en este sentido, y su legislación se abrió también, de 11\lt
nera plena, a los estadounidenses. Los inversores del norte, corno Ie!IQI.
ta lógico inferir, orientaron centralmente sus capitales hacia la minen@!
tendencia que en años posteriores se observará en otras regiones;
América Latina.

1
'i

1¡ 1..
1

La posición geográfica de Monterrey, sus comunicaciones con Est.ados Unidos, su cercanía a la frontera, su inserción en medio de UIII
amplia área minera, su mismo crecimiento económico y la adecuada
legislación que instrumentaron sus gobernadores, fueron factores que
alentaron la inversión norteamericana.

1
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1
11

1

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1·

1

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l!'";M

,,

En trabajos posteriores, con investigaciones más sistemáticas sobte
este rubro, esperarnos perfeccionar lo que ahora sólo presentamos
corno una visión muy general.

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EN RESUMEN

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ENTRE 1890 y 1910 MONTERREY protagonizó un fuerte ciecirniento económico, que en buena medida estuvo influído por su situación de ciudad sernifronteriza. Esa influencia presentó altibajos e in·
tensidades diferentes según los momentos, pero se mantuvo durante el
medio siglo en estudio.

En la subetapa de acumulación primaria de capitales, es visible que
el comercio (en sus formas legal e ilegal) con Estados Unidos entró en
el movimiento mercantil general que posibilit.ó la construcción de glllll·
des fortunas en Monterrey. Era un comercio lleno de dificultades por
las malas comunicaciones, por la inestabilidad política y las lucha&amp; civiles, por la presencia del indígena. Pero eso también hizo que IOI
grandes mercaderes obtuvieran ganancias extraordinarias, usando esquemas monopólicos en el intercambio, eliminando la competencia de Jos
menos fuertes.

[ 328]

CATHEDRA

La adquisición de tierras -qu t .
lapsos de crisis comerciales (cornoe I an l!Tip?rtante pareció ser en los
~esión), en años en que la indust:a qu; VIe_ne 1;1ego de la guerra de
t1as para el inversor- tendi'o' . t . ~ ª rnmena no ofrecían garan
·
a m ens1ficarse
t
.
·
temnnado o expulsado y la fronte
, en anto el mdio era exinterés.
ra ernergia como una zona de sumo
Desde 1890,
.
. modificadas las circunstancias
et b
la especulació
,
, s os urgueses dedicados al comercio,
1
· ,
n, e prestamo se 1
,
y a 1a mmena. Se transformarán en b
'
anzaran a la industria
el excedente, ahora mediant
. urgueses productores: extraerán
1
•
'
ereac10nesdep
d .,
, . ro ucc1on capitalistas
que domman de manera direct y
'al
a. a no seran mter d' .
clases soc1 es, corno en el subpe , d
me 1anos entre otras
desarrollo del capitalismo en lasno bo anterior. Se convertirán con el
clases dommantes.
·
'
c e urguesa, y pasaran
• a integrar
'
las
Esta metamorfosis de burgueses
es ~arte de una coyuntura que brind:: r;;duc~ores en clase burguesa
tsmistas Y terratenientes (que usaban
f antiguos mercaderes, pres~mo medio de preservar riquezas I su ierra_ como objeto de renta,
tivos al impulsar actividades producl1·vasª opo~talu~1dad de negocios lucracap1 1stas.
No tiene nada de extrano
• que en Monte
ces ,u_na burguesía industrial sólida
rrey haya emergido enton~enc~ Latina ese fenórnen~ estab~ 1:-ode~mzante,_ en años que en
sco~c1erta, en este marco, que esa bu}os _e ocurrir. Tampoco nos
~llrgia (y a la siderurgia) y a la m.
, resia haya apuntado a la rneSlones lucrativas lo explica
, mena: a posibilidad de realizar inver
dispon 'bl
' asi como el hecho d
.
·
d . 1 . es de los años previos a 1890 L
e qu; tuVJera capitales
o Interior no fue sino la t
. a producc10n ligada al mercacompletó.
o ra cara de este proceso, al que estimuló y

M'as aun

que en la fase 1860-1890
...
: 1del siglo xix mostró notoriamente '1 que se 1mc1a en la década fia _frontera para Monterre Aun
a 1~portanc1a de la proximidad
:r s1 sola, no determinó el ~rocesoqu~ re_1t~amos que esa proximidad,
cia cond1c1ones generales que hemos
m uenc1a se sumó a una serie
1 . Porque, si no fuese así el e
ra ado de describir en esta poneno largo de la línea del Brav~. aso Monterrey se habría repetido a todo

fa

t

t

Fronwra d
, esarrollo del capitalismo en Monterrey y l
.,
a reg¡on, surCATHEDRA

[329]

���fueron personalmente administradas por uno de nuestros socios".

43. Memoria del gobern d
(AGENL).
a or del e,tado de Nuevo L eon,
, periodo
,
1883-85, p. 20

dez Mendirichaga, Notas sobre, , . ,.citado, pp. 5 y 9.
35. Periódico Oficial . .. , 4 de abril de 1890, p. 1 (AGENL).
36a. E. V. Niemeyer, Jr., El general Bernardo Reyes, Gobierno del Estado de Nut,
vo León, Centro de Estudios Humanísticos de la Universidad de Nuevo IA611,

44. La estadística es de 1902
·
Po rfi nato.
·
, Y fue re cog:¡'d a por Fernando Rosen
Vida económica
.
mes, México 1974 PP 391' I, en su trabajo titulado "La Ind zw~¡g en El
· d' · .
• ·
·2· La b
ustr1a" H
:cico, ir¡g1da por Daniel Cosfo Villeg:,ra Integra la Historia Moderna de ;;.

Monterrey, 1966, p. 53.
36b. En diciembre de 1888, Lázaro Garza Ayala decretó que quedarían exenlol
de todo impuesto por siete a'iios "todo giro industrial que se establezca en ll
término de dos años, contados desde esta fecha, cuyo capital exceda dos mi
pesos"; la ley puede encontrarse en Periódico Oficial . .. , 4 de octubre dt
1892, p. 1 (AGENL). Por su lado, Bernardo Reyes amplió enormemente las
posibilidades de inversión con su ley de 22 de noviembre de 1889, cuyo
artículo 6nico decía: "Se autoriza al Ejecutivo del Estado, para que en loa
contratos que celebre en el presente período constitucional sobre obrss de
utilidad plÍblica, conceda exención de contribuciones, por un término que no
pase de veinte años ... ". Reyes dio suma elasticidad al término "utilidad
rública", y así consideró a todo ramo industrial de cierta importancisque
se estableciera en Monterrey y en el resto de Nuevo León. La ley se encuen·
tra en Periódico Oficial . .. , 22 de noviembre de 1889, p. 3. Ambas leyea

,·1··
1 \ ·' " '
:

1

1

11

fueron prorrogadas sucesivamente.

l

37. En su mensaje al congreso del Estado, en septiembre de 1889, Lázaro Gal7l

,í! ' ,.

Ayala hizo manüestaciones que parecían pronosticar esta situación: "Lain•
dustria minera no se desenvuelve en todo su desarrollo, á causa de la emac-

1,.,
1

ción de muchos metales en bruto, que priva al Estado del adelanto en 111
beneficio y la circulación de lo que en las haciendas se consumiera, redu·
ciéndose aquella á los rudos trabajos del laboreo y acarreo, operacionea que

r··\i"•

por solo su dirección científica, ~ rebaja á un arte mecánico; sin emb8110, en
algunos distritos mineros se han establecido haciendas de beneficio.

•I

\ ¡:

Mientras

nuestros mineros no se decidan a asociarse en grandes compañías, para explotar y beneficiar el hierro y el cobre, lo que imprimiría al Estado un carácter
de supremacía, su papel será siempre mediano en el ramo, por la pobreza de
los metales preciosos". Ver Memoria del gobernador del estado de Ni/800

León, período 1887·89, p. 23 (AGENL).
38. Memoria del gobernador del estado de Nuevo León, período 1889-91, PP·

45. Periódico Oficial

... '

8 de abril de 1892, p. 2 (AGENL)

46. Junto
con las dos granesco
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. -~panias (Minera, Fundido,
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n undzcwn Nacional M, .
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fundid mericanos. Empero esta füma . rt.;:dzczon Benavidez' propiedad
os, en comparación con las antes meªP~

a reducido valor en metales

nc1onadas.

47. Antonio PeñafieL Cuad

. ,

Oficina Tipográfica de 1:ºs:':r~f:~o: ~tadístico de la República Mexicana
la e omento, México, 1901, pp. 56 y 57'.

48 • Para una ma's amp1ia informa.,
•
:d"':? en la economía de Mo~;e::br~ el desenv?lvimiento de la familia
¡o

Los Madero en la economíay: JMnales de siglo, puede verse mi tra•
e onteney (1890·1910)" ·t d
49 Jo E •
, CI a o.
. rge spmosa de los Reyes señsla ue "
:::: el
económico de E~tado;º; l~dexp';.nsi~n de_ las comunicacio•
En ~o; _e Mex1co se desvió de Europa h ~ os,
d!l'ec~1ón del comercio

f'ºgr:8'.'

N . e acwnes Económicas entre Mé . acta el mercado norteamericano"
. ªd':1º~ Financiera S. A, México 19x5zlco Y Estados Unidos. 1870-1910.
•
, p. .15 . En otra parte de su obra'
m 1ca cifras sobre e1 comercio exterior
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c10nes mexicanas, mientras
b10, Estados Unidos recibía el
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co, en tanto que In la
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dro VIII
g terra y Francia receptaban sól
po c1ones de MéxiMéxi
' p. 53). Un panorama análogo
o el 15,7 por ciento (cua•
co, que para 1909-10 se integrab
presentaban las importaciones de
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an por casi
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ducto s nort eamer1canos
fran
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de prome ce~ Y alemanas (cuadro IX P 54 por ciento de manufacturas inglesas
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39. Ibídem, pp. 468·71 (AGENL).

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(AGENL).
41. Ibídem, pp. 288 y 293 (AGENL).
42. Memoria del gobernador del estado de Nuevo !,eón, período 1903-07, II. PP·

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(334] CATHEDRA
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40. Memoria del gobernador del estado de Nuevo León, período 1885•87, p.270

806•14 (AGENL).

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CATHEDRA [ 33S]

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[336] CATHEDRA

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Efectos de la
actividad maquiladora fronteriza
en la sociedad mexicana ( *)

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EL DEBATE SOBRE LAS MAQUILADORAS seguirá siendo inconcluso e infinito sin un consenso general con respecto a un marco de referencia que puede servir para pasar juicios sumarios. Considerando que
la actividad maquilad ora es en primer lugar un fenómeno económico, en
eJt.a ponencia se discuten las posibilidades de su evaluación, sobre todo
en términos de un criterio que parece. constituir un amplio denominador común para varios ángulos de vista y que ha sido el foco principal
de la política económica en México, es decir, el producto y, por lo
tanto, el ingreso nacional. En la legislación inicial maquiladora se destacó sobre todo la intención de facilitar la creación de empleo. Como
veremos, en el caso de la actividad maquiladora esta meta es plenamente
compatible e interrelacionada con la del crecimiento del ingreso como
OCUrre también con el gol frecuentemente mencionado de aumentar,
lllediante las maquiladoras, el ingreso de divisas. Un cuidadoso análisis
&lt;le correspondientes efectos permite luego llevar la discusión más allá
del campo estrictamente económico.

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La controversia acerca de las maquiladoras resulta en buena parte
!!I h~ho de que están principalmente en manos de empresas extran&lt;•&gt; TRABAJO Pre.entado en el Simpoaio nacional aobre estudios fronterizo,,

CATHEDRA [ 337]

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sor, promotor y que tenga una responsabilidad de coordinación.
do se habla de coordinar, alguien tiene que tomar iniciativa, alguielltft
ne que realizar la coordinación. No se puede dejar al azar. Tiene q1»1
haber un secretariado, un grupo de personas que trabajen a tiempo com,.
pleto, dedicadas a mantener el contacto y organizar programas de act¡.
vidades, coloquios, reuniones, seminarios, sesiones de trabajo de diver,
sas clases. También se requieren actividades de difusión, porque no basta encerrarse durante dos, tres, cuatro o cinco años a estudiar problemaa
sino que hay que ir dando a conocer al público lo que se está haciendo,
aunque sea relativamente modesto el esfuerzo inicial, para crear un
interés en la comunidad. No hay que tomar los estudios front.erlzos
como una más de las muchas actividades académicas que se quedan
perdidas y de las que casi nadie sabe por qué no se publica nada o pi)!
qué no se organizan actividades de difusión sobre la materia. •

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[364] CATHEDRA

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de actualización metodológica

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Cursos
en el CEP

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LA FACULTAD de Filosofía y
Letns, a través del Centro de Extensión Pedagógica (CEP), ofrece un servlclo educativo de apoyo metodológico y asesoría académica al personal
docente de las diversas facultades
de la UANL.
Est.e servicio podrá ser extensivo
a otras dependencias y organismos
llO-Ulllversitarios que lo demanden.
La finalidad del Centro consiste
en PfOPDreionar una asistencia pedalfÓ(ica que favorezca la adquisición
de técnicas de investigación que apo·yen la Práctica docente en el aspecto
metodológico, para la autoactualizalÍÓD del docente, poniendo a su dis)IOalción, además, un ambiente educativo Para que conozca y ejercite las
lécnieas didácticas más actualizadas y
los Bistemas de evaluación más idóneoa, de acuerdo a su área específica
de acción académica.

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A) CURSOS

EL CEP ofrece cursos de actuaJj.
zación metodológica para el personal
docente de las diversas facultades de
la Universidad Autónoma de Nuevo
León.

Finalidad: Contribuir con las instituciones de educación media superior
y superior interesadas en la utilización
de métodos y técnicas pedagógicas
actuales, en la conducción, asesoría y
ejecución de cursos de actualización
metodológica de su personal académico.
Estos cursos se realizarán en dos
formas:

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1) Atendiendo los requerimientos
específicos de una institución, en el
período en que sea solicitado.
CATHEDRA [ 367]

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�2) En paquetes de cuatro o cinco
módulos académicos, en fechas fijas, a
través de la coordinación del Centro,
mediante convocatoria que se dará
a conocer oportunamente.

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B) ASESORIAS

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EL CENTRO ofrece su servicio
de asesoría académica para aquellas
instituciones que lo soliciten con relación a los temas siguientes:

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- Actualización metodológica
- Innovaciones en educación:
a) Modalidad abierta
b) Tecnología educativa (acep·
ción actual)
c) Educación a distancia
ch) Administración en educa·
ción (acepción actual)
- Planeación y programación
educativa
- Actualización en métodos Y
técnicas de la enseñanza supe•

mación y ejecución del curso.
titución que requiera dicho servl
cubrirá los gastos de informantes elai
ves y/o asesores. Para tal efecto,
presentará el presupuesto respectilo
previamente a la iniciación del mÍ81Do,
Los interesados podrán dirigine a:
calle de Padre Mier, 970, ponienll;
teléfono 42-15-22, con l~s licenciadoa
Arturo Esperón y Magaly Pompa del
Angel. Horario: de lunes a viernes, de
10:00 (A.M.) a 12:30 (P.M.) bona.

FUNDAMENTACION DE LA
CREACION DEL CEP

tan en la concepción de educacló

on UDIVersitaria"

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""----- de extensión universidad" para desarrollo de la oomuni7. te"Drlaliseño Y uso de medios Y ma-

es educativos
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ción euperior"
para educas. "Evaluación de sistemas .
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ARTURO ESPERON VlLLAVI

RELACION DE CURSOS
DEACWALIZACION
llETODOLOGICA

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ES UNA época en que la educa•
ción ha adquirido su mayor significación social como factor que contribuye a la optimización del reCUIIO
humano, la universidad no puede ea1a1
ajena a ofrecer soluciones efectivas e
inmediatas a las exigencias de delarrolfo social y económico de nuestro
país.
Una de las respuestas tendrá que
rior
ir necesariamente a la actualizaCIÓII Y
- Evaluación sobre la operativirenovación actitudinal de sus cuadlOB
dad de sistemas educativos
de personal académico, sin desatender
- Elaboración de materiales y
las otras áreas de formación de dOCll1·
uso de medios educativos
tes, profesionistas e investigadores que
la sociedad le tiene asignada. La ClllINFORMACIONES
ción del Centro de Extensión Peda&amp;Ógica, ; la vez que afronta la ne~
LOS CURSOS se llevarán a cabo
de actuaiización y apoyo metodolóen las instalaciones de las instituciones
gico a sus cuadros existentes, indlteCque lo soliciten, o bien en el lugar que
tamente enriquece sus otras act111d&amp;·
señale la coordinación del Centro de
des de formación de profesionistllll 8
Extensión Pedagógica.
investigadores.
La duración de los cursos estará
Se ofrece apoyo metodológico,
sujeta a una planeación coparticipativa
puesto
que la actualización de contey en relación a los recursos y posibili·
nidos,
por
la diversidad de áreas-~
dades de tiempo de la institución que
conocimiento, quedará como o~
solicita el curso.
resultante de estos cursos o asesor181o
El CEP ofrece, sin costo alguno,
Las actividades del CEP se &amp;U8leB'
el servicio de coordinación, progra•

4. "Fundamentos Yejecución de mo~ad abierta de educación"
ó, me~•
edu • •~ participativa en la

JIIIDWlenie que, mediante accion n
jlvplmM de ed
.•
es en
eilueacJó
ucacwn continua y de
n re~nte, pretende satisfa_. 1111 necesidades educativas
~tan del avance científico
que
lóalco Y de la dlnámica . Y tecnomente.
socia) canse.

1· "Programación de cursos por ob,;

,e-

tiv011"

2. : : : ; Y técnicas en educación
3. "Enluación del proceso e
za/aprendizaje"
nsefían-

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CENCJO ■

y trayectoria de la Facultad d~nF~I
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estudios 51guio,
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M. .co. Sin
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tra concib10 la
embargo, la nue~ manidades con la&amp;
cación de las :ellos tiempos. Por
ciencias, desde-~ . • almente con el
tal motivo, nacio
de Filosofía,
nombre de Facul_ do autorizado el
Ciencias Y Letras, sien_ Universilallo
el Conse¡o
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lentes a las licenc1at~as escuelas y
las diversas
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otorgando en
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facultades de la en o

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de Nuevo León. Sin embargo, las
unfeas carreras que perduraron fueron
lis de letras y de filosofía (Dieciséis
años después, aproximadamente, se
agregó la de psicología, y entonces
nue$1m institución se denominó Facul-

tad de Filosofía, Letras y Psicología).
En el año de 1951, ya establecida,
la Facultad de Filosofía y Letras comenzó a funcionar en una casa, que
hoy ya no existe, situada en la calle
de Washington, al oriente, entre las
de Escobedo y de Emilio Carranza.
Su primera planta de profesores fue
la siguiente: licenciado Raúl Rangel
Frías, maestro Francisco M. Zertuche,
doctor Enrique V. Santos, profesor
Salvador Villarreal, licenciado Alfonso
Cavazos Castaños, doctor Guillermo
Cenia y otros.

sidad Privada.
Lll cuarta sede de la Facultad de
Filosofía y Letras fue una amplia
casona de la calle de Zaragoza, la señalada con el número 244, norte, esquina con la calle de Espinosa, de 1955
a 1962 (lugar donde se asienta hoy en
día . una dependencia educativa del
gobierno estatal).
Desde 1961, la Facultad cuenta
con edificio propio, en la Ciudad Universitaria. Se puso en servicio desde
el mes de mayo de 1962, pero fue
inaugurado hasta septiembre de 1963
por el licenciado Adolfo López Mate.
os, entonces Presidente de la Repúbli-

ca.

A Partir de la gestión directiva y
administrativa del licenciado Tomás
González de Luna en 1973, la FacuJ.
tad
de Filosofía y Letras va a ampliarSEDES DIVERSAS
se en los aspectos cuantitativo y cualitativo.
De ese año Parten la formación
CINCO diversas sedes ha tenido
de
nuev115
carreras, las maestrías acanuestra Facultad en su desarrollo. Los
démicas,
mejoras
a su plantel, etcétera.
Curaos Preparatorios de Humanidades
Una
ampliación
del edificio data de
se desenvolvieron, como ya dijimos, en
abril
de
1975.
Y
otra, de 1978. La
el aula "Carlos Roberto Darwin" del
dotación
de
clima
artificial
a los cubíColegio Civil, hoy Escuela Preparatoculos
de
los
profesores
e
investigadores
ria Uno, en el año de 1951.
data del año pasado.
La siguiente sede de la Facultad
La División de Estudios Superiode Filosofía y Letras tuvo lugar en
res
fue
creada en 1974, que es la de1111a casa de la calle de Washington,
pendencia
que agrupa a las siete
illlreada con el número 426, oriente,
maestrías
que
hoy se imparten. Funentn las calles de Escobedo y de Emicionó
en
sus
inicios
en el plantel de
lio Ctiranza, de 1951 a 1952 (Actua1.
la
propia
Facultad.
Pero
desde el año
10en1e se encuentra ahí un establecide
1976
tiene
como
asiento
exclusivo
llliento comercial: una cafetería).
la
casa
marcada
con
el
número
278 de
Posterionnente, nuestra Facultad
la
calle
&lt;Íe
Matamoros,
al
poniente,
se lrasladó al local de la calle de 15
esquina con la de Cuauht.émoc,
de Mayo, número 419, poniente, entre
Por su parte, la Escuela de Teatro
las calles de Cuauhtémoc y de Pino
dependiente
de la Facultad de FilosoSuárez, de 1952 a 1955, precisamente
fía y Letras quedó instalada en un
en un loca] que hoy ocupa una univerlugar marcado con el número 518 de la
CATHEDRA [371]

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calle de 15
, y de Aldama,
entre las calle~
Ahí mismo
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funciona el Cme

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Facultad.
das cuatro nueE~ 1978 sonl:;:cultad. Estas
vas entidades en F rmación de Person la Unidad de de °investigación, el
sonal Docente Y . , la Unidad de
Centro de Traducc1on, 1 Centro de
Extensión Cultural ,Y. :
Los tres
Investigación Pedagog¡cp·lantel situab ·an en un
primeros tr~ a1 970 de la caUe de
do en el numero . te y la tercera,
. al pomen ,
Padre Mier'
. en una casa
también por Padre !Afer, 1320 po'
marcada con el numero
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QUINCE DIRECTORES

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EN UN SIMPL estra Facultad
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varios dmg;n
tras acotamos os
de Filosofia_ Y ~:ectores: coordinasiguientes qumce
Preparatorios de
dor de los Curso!
Francisco M.
"dades· pro,esor
d .
Human1
.1950· director funda or.
Zertuche, en , ~ el Frías, de 1951
licenciado Raul R gposteriores: ingea 1954; directores ·~o González, de
rt Trevm
niero Ro be o
. do Roque Gon1954 a 1957; licenc~957· arquitecto
zález Salazar, en d l\J57 a 1960;
, A Mora, e
Joaqum · f
Rangel Guerra, de
.
. do Al onsocto Agustm
, Basave
hcencia
1960 a 1961; do ~ 1961 a 1964 Y
, d z del Valle, e
1
Feman e
67. licenciada Consue o
de 1964 a 19 '
t r Jorge Rangel
1967
Botello, en
7 _;d~:~0: Bucio Palon;iGuerra, en 196 i968· licenciado Jesus
no, de 1967 a
••
a 1969;
1968
Batarse Marcos, :1 Guerra, de 1969 a
doctor Jorge Rang , Guadalupe Mar1971; doctora Maria

[372)

, z en 1971;
tínez de Roldr~gu~~nzález, del
Leonardo Jg es1as .
d de
1972; doctor R~o'n Estra
omása,Go
.
1973 y licenc1ado T
ª Luna,' de 19 73 a 1976 y de 19?6\f¡
de
la fecha.
NUEVA ESTRUCTURA
DESDE 197 3, año ~~ que ae ~
.
tual administraCion del lleen
c1a la ac
ál de Luna, •
ciado Tomás Gonztr:sformar SIi
tra Facultad va a b te- COllllct
y aro us =•gua estru ura e acuerdo a Dleeiderablemente. D .etivas nacen lo!
dades concretas Y ob1 . ' -•émllil
• con mve1an
ª"""a lei de
cuatro Colegios
de licenciatura,que se ~e~a exiilian,
Filosofía Y de Letr~ qson los de So·
Estos nuevos C_ole~os de Traducclín
. logía de Histona, .
,_..,
cio
'
,
Asimismo, ae 111W
y de Pedag?~ª- e Estudios Supelil,
tuye la DiVISIOn d
tro !lllilcon sus iniciales cua . ,,..,._
res,
f' de Letras ..,,..
trl'as· de Filoso ia,
. deliit.
Supenory
ñolas de Ensenanza_ .
De lgilll
' , d las Ciencias.
todologia e d también la Subdlmanera, son crea as
SecinlaiÍI
. , n de la Facultad, la
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reccio
amento de ,,...,.
General, el. Depf InvestigacioD81, ~
ria!, el Instif t~e •Audiovisual, la 1Departamen
ela de Teallíl,
cuela de Idiomas, 1~ E~:~tes año&amp;, son
etcétera. En los sigu d -'•• y Dllt
. stituidas nuevas depen ..en, de FA\11·
mas
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maestnas en a
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tura de la ~
gurando la nueva ~stru~ía y Letrli de
tual Facultad de F1l~so a de ,Nue!O
la Universidad Autónom

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León.
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enlistaJÍD tos
En seguida, se "dades jefes 1
directores, otr_as dauton
s de los 'coieglm,
diversos coordma ore

entos, secciones y maestrías
~ actualmente integran nuestra Fa-

iltad:

Actual jefe: licenciado Bernarao Flores Flores. Secretario: licenciado Rodolfo Martínez Cárdenas. Coordinadora de la Biblioteca: licenciada Cecilia Avilés Valdés.
Maestria en Filosofía: Primer coordinador: doctor Agustín Basave
Fernández del Valle.
Maestría en Letras Españolas:
maestro Fidel Chávez.
Maestría en Enseñanza Superior:
Anteriores coordinadores: licenciado
Pablo René Livas Villarreal, doctora
Clara Isabel Carpy, doctor Enrique
Moreno de los Arcos y licenciado Mario Aguilera Mejía. Actual coordinador: maestro José Antonio Mejía
Ayala.

Dirección: licenciado Tomás Gonde Luna.
Subdirección: licenciado Juan Angel Sánchez Palacios.
Secretaría General: licenciado
lletón Pérez Martínez.
Colegio de Fl1oso{ía: Primer coordlDallor: licenciado Juan Angel Sándlez; segundo: licenciado Rodolfo
llartínez Cárdenas. Actual: licenciado
&amp;uique Galván.
Colegio de Letras: Primer coordinadm: doctor Jorge Rangel Guerra.
Actual coordinadora: licenciada Julieta Pisanty.
Maestría en Metodología de las
Colegio de Sociología: Primeros
Ciencias;
Primeros coordinadores: docCOO!dlnadores: licenciado Francisco
tor Eli de Gortari, maestro Hugo PaValdés Treviño, licenciada Dalila Ortiz
dilla y maestro Wonfilio Treja. Actual
y licenciado Abraham Nuncio. Accoordinador: licenciado Santiago A.
lual: licenciado Ricardo C. Villarreal
Salas de León.
Arrambide.
Maestría en Formación y CapaciColegio de Historia: Anteriores
tación
de Recursos Humanos: liceneocirdinadores: licenciada Elvia Herciada
María
Elena Chapa.
nindez, licenciado Bernardo Flores
Maestria en Bibliotecología: Coory licenciado Arturo Delgado
dinador: maestro Porfirio Tamez Solís.
lloya, Actual coordinador: doctor
D11111en1co Sindico.
Maestría en Especialización en
Historia de la Frontera Mexicana: docColegio de Traducción: Primeros
tor Enrique Semo.
IXIOrdlnadores: licenciad o Herón Pérez
lwtínez y licenciado Jacques SprenEscuela de Idiomas: Primeros col!r, Actual coordinadora: profesoordinadores: licenciado Herón Pérez
llOannen Tijerina.
Martínez, licenciado Jacques Sprenger
Colegio de Pedagogía: Anterior
y profesora Julieta Esca!ante. Actual
lillOrdlnador: licenciado Mario Aguilecoordinadora: licenciada Annie Blase.
11. Actual: maestro José Antonio MeEscuela de Teatro y Cine-Club: ariíaAyaJa.
quitecto Sergio García.
Instituto de Investigaciones: docDivisión de Estudios Superiores:
tor Juan José García Gámez.
leÍ!s anteriores: licenciado Miguel CoDepartamento de Educación A ulllrubias Chacón, licenciado Juan José
diovisual y Magneto{onoteca: señor
Saldaña y licenciado Abraham Nuncio.
Carlos Olvera Sifuentes.

a

CATHEDRA
CATHEDRA [ 373]

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meros coordmadore . ·tecto Alfonso
.
arqut
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guel Cov~btas, doctor Juan Jose
Reyes M~mez ~ctual coordinador:
García Gomez.

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profesor David

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M:Z,~rial

de "CA '!1fEConse¡o de
, Luis Balcarcel,
DRA ": maestr_o ~ose tti doctor Juan

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1,

Mireya Ortiz.

Biblioteca: senora Ed'torial: PriI
Departa~•nto de
s· licenciado M'1·

~I~
►.

¡r
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licenciado_Mai:1° e7ce~ciado Santia, Gare1a Gomez, •
An•
Jose
licenciado Juan
go Alfredo Salas, t
Pedro Reyes
gel Sánche~, P~
c. Villa·
Velázquez, bcenc•avid Martell.
rreal y profesor D
., de Personal
Unidad de Forma! ~toc~ón· Sección
· Leal·,
Docente Y de Inves
.
.¡ga
ra Martina
1
adminis~rativ~: .ng~ni~nciado SantiaSección academ1~a.
.
Sal de Leon.
go A. as
., n Cultura 1•
Unidad de Extens':'.'
nzo Saldana.
licenciado Lore aducción: licenciado

a::~cardo

Centro de Tr;

, P'rez Martmez.
, . .
Heron e
., Pedagog¡ca.
Extens1on
Centro de
, v·,11avicen•
licenciado Arturo Esperon
cío.

, ..

Libreria Las_

Letras": Primeros

coordinadores: senor

César Rivera Y

t .,r
•·,,.,

señora Irma Olivo._ Carlos Delgado
Imprenta: senor

i1 '

Jaramillo.
• res Bonifacio Ri•
Prefecturas: seno
de la Garza.
. .
vera y Osear
Administrativo.

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Departamento

contador Gabriel Esqulnca M.

1
FINAL
síntesis descrlp•
ñalam1e
tiva, algunos se dentes y de la travos de los antece de nuestra Faculyectoria progre!iva Letras. Han sido
tad de Filos~fta y vida fecunda en
veintiocho anos de

TALES SON, en. ntos informati•

111

1

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[374] CATHEDRA

docent.e, de invest·
su quehacer.,
tural. Pero es
y de extenston cu! de 1973 al J!i;;
·o subrayar que,
. ºlariahl
cesan
. stitución umversi "·
sent.e, esta m , más su desano.,._
visto aumentar aun
úlf os seis años, COlllír
En los
IDl F
ltad de FllOlllvist en la acu
hemos
o, han creado cuatro IIU8'
, .,~
f , Letras se
ia Y
son·
sociologia,...,..
.
. , Aslmi.
as carreras, que
v
, y traduccton.
ria, pedagog1a tr1'as· füosofía, letnl
·t maes
·
mo, s1e e
• za superior, melo- las ensenan
.,
espano ,
.encías formamon Y
dología de las et
' humanos, bl·
. . , de recursos
capac1tac1o~
ecialización en blibliotecologia Y esp
xicana. De
. d la frontera me
""'u
tona manera
e
trece nuevas ese.....,
,.,_
al
igu
' secciones; entre....,
departamentt:~ ~os de idiomas, de teahemos aco a
.,
de editorial,
tro de investigac1on, .. doeenle
cin~-club, librerí~e~~~::i::, tra11ue'.
audiovisual, .~ag ltural Y pedagógica,
. , extens1on cu
e1on,
't ra
, administrativo, etce e .
.
· mencionar
También es nece~0se han efee.
'lt·mo sexemo
que en el u I
d carácternac!IJtuado varios eventos e tre los cualtl
nal e intemacion~, en. Colegio Re·guientes.
.
anotamos 1os St , n 1974; S11111gional de Filosofia, e sociedad en
nario sobre el ES/ad: ~e:bre de 1976;
América Latina, e~ J:;cional de FiloSegundo Coloqutode 1977; Primer Sesofía, en oc~ubre de Educación Mil~
minarlo Nacional lo de 1978¡S1mpot/O
ta en mayo YJun d •os Fronter/lDI,

N~clonal sobr~ ~stu ~ercer Coloqu~
7
en enero de 1 n•: / tica Universitarla
Nacional sobré l a~ en marzo de
d l Lengua Escrita, . . mes de

e a
prox1mo
197 9 Asimismo, e1
•,ón de un
·
•
1 celebrac
d
abril tendra lug~ ª das con el tema e
ciclo de mesas re on. d d" el cual~
. d Y Soc1e a ,
"Univers1da

'llene. olga)lizando tanto por nuestra

FaeUltad como por' el Sindicato· de
'l'raheJadores de la UnivenJdad AutóllOIDa de

Nuevo León.

Las anterimes realizaciones han
sido posibles fll'8cias a la visión y al
empeño de sus actuales dirigentes y
· a la amplia y decidida colaboración de

su personal docente y administrativo.
Igualmente, su fértil desarrollo ha sido
facti~ gracias al clima de paz y de
tra~o que ha disfrutado la universidad nuevoleonesa en los últimos años
y, asimismo, por la comprensión y el
apoyo presta!los por las presentes autoridac!es universitarias de nuestra casa
de estudios / DAVID MARTELL ■

Plan de trabajo
del licenciado Juan Angel Sánchez como candidato
a director de nuestra Facultad (*)
UN ANAL/SIS que nos permita

conocer la situación objetiva actual de
lllle8lra Facultad, así como sus persde desarrollo académico, nos
exJae 8Slablecer que lo Ocurrido en
ella en los últimos seis años puede
lle? un Indicador Paradigmático de lo
que ha acontecido en la Universidad
Autónoma de Nuevo León en general;
11D JJeríodo de estabilidad que ha perlllltido un desarrouo académico importante -hay excepciones, por supuesfli- Y, Junto con éste, la creación de
lllecanismos administrativos, económicos Y JJOiíticos que juntos han contribuido a hacer prevalecer como prioritaria la función académica de la unipectiyas

llllidad.

Ha habido un esfuerzo importante

de alumnos, maestros, trabajadores y
·autoridades para reencauzar a la uni,
versidad por el camino del eum¡tJimiento de sus tareas esenciales, pero
resulta injusto y difícil señalar a algu.
no de esos sectores como el que ha
desempeñado el papel más importante
y por ende el más valiosa. Lo mismo
ha sucedido en nuestra Facultad y
resulta insoslayable el señalarlo.
Sin embargo, la estabilidad que ha
propiciado el avance académico y lo
que de él se deriva puede convertirse
en freno del desarrollo, acorde a los
requerimientos sociales. Esto, de ninguna manera, es deseable, y ya en los
últimos días se dan en la universidad
la inquietud y la efervescencia prenunciadoras de cambios eualitativos im-

(•) LAS ELECCIONES iatemu pua elel!r nueyo dnetor de la Facultad de Filoaofía y

Let.u...,.. el lrleno 1979-1982 se celebrarán el PrózJmo me, de mayo.

CATHEDRA

[375¡

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1. La revisión y modificación, en
su caso, de los curricula de cada una

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portant.es en nuestra institución, la que
se prepara para una nueva etapa que
la lleve a consolidar logros y establecer nuevas metas en función del desa•
rrollo general de la sociedad.
Conscient.es de est.e marco es que
nos plant.eamos las tareas a realizar,
tomando en cuenta que si nuestra
Facultad desarrolla con completud,
consist.encia e independencia las funciones que le conesponden, consolida
lo hasta ahora obtenido y se plant.ea
metas nuevas y más ambiciosas, cum•
plirá entonces con sus fmes fundamentales y podrá participar en la búsqueda y consecución de las metas que
para la universidad en general se establezcan.
En función de lo anterior, estas
son las tareas que nos proponemos lle•
vara cabo:

11,i'

...

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+·
·,~ ''

'

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11
l!I

1

L
!:

de las licenciaturas. Es importante,
para ello, formar cuerpos colegiados
de especialistas tanto por lo que hace
al contenido de los programas de cada
materia, como a las metodologías y
técnicas para la elaboración de planes
y programas.
2. Apoyo incondicional al progra•
ma de formación de profesores ya ex\s·
tente y creación de otro programa para
la actualización académica y pedagógica del cuerpo docente de la Facultad.
3. Ampliar el programa del Ins•
tituto de Investigaciones y establecer
las condiciones para que los estudian·
tes puedan integrarse a él y cumplir
así requisitos académicos.
4. Establecer un programa perma·
nente de adquisiciones bibliográficas

periódicas, haciendo énfasis en Ju
cesidades de las licenciaturas
ment.e creadas.
5. Establecer y propiciar lis COIII
diciones para que los egresados de lt,
cenciatura puedan ingresar con Quldez
a los estudios de postgrado.
6. Establecimiento de los estudlal
de doctorado.
7. Creación de un programa lnlel'
no de año sabático que propicie a lol
docentes la posibilidad de efectuar
estudios de especialización o actnldades de investigación que incidan en
su actualización académica.
8. Creación de la Unidad de
Extensión Cultural de la Facultad, 11
través de la cual ofreceremos a la comunidad universitaria y extraunivenltarla una alternativa cultural diferen,
t.e a la tradicional y predominante,
9. La construcción de un nuevo
local para la biblioteca de la Faculled.
10. Promover la construcción de
nuevas aulas y espacios físicos en consonancia con el crecimiento matellaL
11. La obtención de un edificio
de la Facultad para la División de F.atudios de Postgrado y la Unidad de
Extensión Cultural.
12. Creación y puesta en funciones de órganos especializados que se
encarguen de la elaboración de un
nuevo Reglamento de la Facultad Y
de las disposiciones subordinadas necesarias.
13. Mantener y ampliar las ielaciones de intercambio académico con
instituciones nacionales y extranjerll,
para fortalecimiento de todas lis
áreas y niveles de trabajo en la Facul·
tad.
En los términos de lo señalado al.
principio, la realización de las ta!t8&amp;
que se han enumerado requiere de 11

= n consciente de estudiantes

este renglón
eomoEnnecesidad
•
se manifiesta

cla de una oira:::~le la existen.

la

.
cron estudiantil
que concebunos comO
.
a
mente diferente a las
cualrtativahlll nw,Iiferad
que hasta ahora
..-o, en cuan to
que superar los dos poi
que tendrá
....,__
os entre 1
......, las Inquietudes
. os que
el -•-~lhJI·
estudrantiles·
-~~
ISIIIO d'fu
.
minoría Y la abur18 ) ~ de una
las mayorías.
e mdrferencia de

Concebimos esa
.,
agrupación como
. ---cion estudiantil
mente, analítica
•.
que cons11111 estructura Y _en trcamente se d •
organica y
, e
un nucleo
de dirección auténti
latlvo Y sensible a 1
represen~ e inquietudes d I SJdades,, inque estas ....i-i •
e as mayonas·
.......crpen am r
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toma de todas las d ~ _IJIIDente en la
ec1S1ones que les

una """'ft'•·

:r:;:te_

atañan Y puedan Plante
alternativas con viab.
ar soluciones
yuvar sm· reservas illdad real o coad•
1
las tareas que ant a realización de
redunden en bene: senaiarnos y que
dad de la Facultad. cio de la comunJ.
Resulta obvio el
como la nuestr
que una Facultad
Indiferente a I a no puede ni debe ser
todavía • a p~oblemática social
• mas obvio es
•Y
academico y el de
que el avance
tad en los úl'.,_ sarrono de la Facu1.
,uuos seis sobre concep .
. anos se funda
crones rdeO¡· .
hacen de lo teóri
ogicas que
un Instrumento :,: ~e lo académico
de la decisión co . mgerir, a Partir
nscrent.e d
.
CU
re enItan
. con él ,enla.___ ,e quienes
..
vo ucionaria de la
:-CUlll.lonnac10n
sentido el impulso d~edad. En este
seguido nos IJeu • e desarrollo con.
,ara a cont·muar consciente y críti
ruta / JUAN :ente por la misma
GEL SANCHEZ •

ª-

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/¡
mesas redondas

Ciclo de
sobre el tema
mversidad y so CI.edad"

"U .

LA FACULTAD
de Filosofía Y
de•·u.
cato de,,,_ b.
." Diversidad A • ''ª a¡adores
León hacen u
utónoma de Nuevo
P!Oli!sores y :U!~nta invitación a
rantes de nuestra

Ltitraa Y el Sindi

casa de estudios y al • .
neraJ al ciclo d
publico en gee mesas d
con el tema de "U . re ondas que
dad"
,
r:irversidad y
. '
' se eiectuarán d
socieviernes 27 de a . el miércoles 25 al ,
bril, de acuerdo al

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(376] CATHEDRA

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CATHEDRA

f3?7]

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�.
siguiente itinerario:

PROGRAMA

.• les 25 . "Universidad Y camM1erco
·
t Manuel
.
'al"
Participan es:
•
b10 soc1 .
. el Escobar, Maria
Pérez Rocha, Migu Pu' •ss A las
de lbarrola Y Adriana igro . F ul19 horas, en el Au d1.torio de la ac
tad .

"
26· "Ideología Y cultura .

Jueves ·
M . 8l'"s Jorge
te . Carlos ons1v '
Participan s. .
Mario Oroz8 0
Castañeda, Ennq~e c:~o- A tas 18_
co Rivera Y Jorg_ . de la Facultad.
en el Aud1tono
•.
hl&gt;ras,
6· "Actividad polltica Y
Jueves 2 • . . tes· Amoldo
.d d" Participan ·
univers1 a •
Manuel Terrazas,
Martínez Verdugo,

Castillo Y Rafael
Heberto
!amantes. A las 19 horas, en •el'
Magna de la UANL.
. nes 27: "Cultura
V1er
.. Y,_
•al" Part1c1pan....
ma~ión ::el, .Arturo Azuela,.
L_ms Bal
Adolfo Sánchez V
tm Cueva Y
1 A la
A las 19 horas, en e u
ta UANL.

///1Ciofolía rural, que se llevará al cabo
ífunnte el período de verano del pró-xbllo año de 1980.
La primera información que CATllEDRA ha recibido sobre los tres
eventos es la siguiente:
ENCUENTRO NACIONAL DE
SOCIOLOGIA RURAL

lffl,
Monterrey, N.. L., abrU
• de
de ,.,f
• González U111!,
li~nciado Tom;acultad de FIIOIO#,i
director de la . dO Cástulo
tr • licencia
...,.
y Le as,
tario general del 1111&gt;
dez Gálvez, secr1; d s de la
dicato de Traba¡a ore
I.AIÓn. 1
sidad Autónoma de Nuevo

H•

u•

to:

VI

N

TIII
congresos sobre

11

l1
1.

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11
1:1
11

,,

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- STRO país, México, _se
NUE
EN
sos (dos nac10desarrollarán tres ~n~onde se discunales y uno mundial)ral, de la sociolo'ti gene
tirá la tema ca
. . d son las si•
rural
Tales
activida es
g1a
•
guientes:

· ldeso1. El Encuentro naczona
[378] CATHEDRA

sociología rural
en M6xiol

•
l disciplinas afineS_:!
ciolog¡a ru~a Y al de mayo.,.se celebrara de1 2 6
..,.dr
mos en Oaxtepec ' Morelos.
. • IJllelll..,.
'2 El Primer seminariorural que
•
•
desarrollo
\
de sociolog,a Y
22 de ju1llo lt
se efectuara'dll8al
e.
México,
nideros, en Chapmgo,
mwi4ialdl
_
El
Quinto
congreso
3

EN VIAS de preparar el V Congrero Mundial de Sociología Rural que
,e celebrará en México en 1980, el
Colegio de Sociólogos de México está
. convocando al Encuentro Nacional de

Sociología Rural y Disciplinas Afines
que se realizará en Oaxtepec, Morelos,
del 2 al 6 de mayo del presente año.
Entre los objetivos de este Encuentro se destacan los de conocer
•riencias en el estudio y solución
de problemas rurales; determinar el papel de la t.eoría, metodología y técni1118 de las ciencias sociales en el apoyo
11 desarrollo rural; vincular a las profeilones relacionadas con la problemática rural, tratando de incidir en
ésta en fonna multidisciplinaria y seleccionar las ponencias más relevantes
par¡ presentarlas al congreso mundial
de 1980.
La temática general de este En-

cuentro será la siguiente:

• Las clases sociales agrarias en
y la organización campesina.
• Los resultados de la refonna
llllaria en México.
• Tecnología, producción agroJlecuaria y extensionismo rural en

México

México.

• La alianza para la producción
en el ámbito rural.

• El papel del profesionista de las
ciencias sociales frente a la problemática rural de México.
El período de registro de las ponencias será hasta el 31 de marzo de
1979. Más información para est.e
evento se proporcionará en eJ Colegio de Sociólogos de México, calle del
do~tor Río de la Loza, 115-104, en
México 7, D. F.

***
PRIMER SEMINARIO NACIONAL
DE SOCIOLOGIA
Y DESARROLLO RURAL
CONVOCA TO RIA
EN LOS pAISES subdesarrollados el sector agrario forma Parte de
un conjunto de relaciones que exist.en
entre países, entre regiones y entre
clases sociales, Esto da lugar a una
situación de explotación y dominio,
que se manifiesta en diferentes formas,
por ejemplo: en que la relación de intercambio comercial de nuestros países
es adversa; que dependemos t.ecnológica y económicamente de otros paí•
ses, de tal manera que se ha llegado,
incluso, a la fonnación de centros de
decisión en el exterior.
En México, int.ernamente, encontramos una situación semejante: un
desarrollo desigual entre la ciudad y
el campo, así como una pérdida creciente del poder de compra de la po.
blación rural en relación a los centros
industriales.
Uno de los signos contradictorios
que aparecen en el subdesarrollo de
CATHEDRA

f379J

�,
r un lado, la crisis
nuestro p&amp;1s, ~po política en el meeconómica, so r 0 ~ lado, los progradio rural Y• po tal
de desarrollo
mas gubemamen e,~s dentro del
rural, encuadrados_ como "reforma
plan general conofreci tar y resolver esta
. ,, araen n
.
agraria p
contradicción se mamcrlsis. Estala impos1"bil'idad práctica
fiesta en
d" chos programas en
de llevar a cabo ti ~agan las imperiosas
forma tal que sa scampesinado, dado
necesidades del ocasiones, corresponque, en muchas de desarrollo inadeden a esquemas alidad.
cuados a nuestra re
las universidaConsiderando_ q~: de educación
des, las instit~cion los centros de
agrícola supenor? cias sociales Y las
.
tigación en cien
, las y
mves
rvicios agnco
instituciones d~ se
n ajenas a la
agrarios del pais no so

d:

ru:1•

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1) Inter~

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problemá~ca
que en 1980 se oeC?nsider~ ~• el V Congreso Mu~lebrara 11n ~eXIC, Rural, la Univers1dia1 de Sociologia
ingo y el Cole•
dad Autónoma de adChap de la SARH
.
P •~adu os
gio de os.,..
instituciones vm•
convocan a todas lasd'o rural Y a las
culadas con el me 1al Primer Semi-·
, y Desapersonas interesadas
.
de Sociologia
nario Nacional
ndrá los siguien•
rrollo Rural, que te
tes objetivos:

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1

1
1

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medio rural, .
las mejores ponen3) Seleccionar
articipación en
. para solicitar su P
CtaS
d'al
el evento mun 1 .

[380] CATHEDRA

El tema general de este Sem
ios y
, . "Los problemas ~ "
sera.
al de MeXICO , Y
desarrollo rur
presenten
•
· que se
"'M'"'""
ponencias
enmarcarse dentro del temario ..........
te:
l. El desarrollo del cap1'talismoen
.

en el campo. ch de clases en el metll!I
2 La lu ª
vlmieDló
rural y· su re!ación con el mo
obrero.

'tica y perspeclml

Análisis, cr!
de la reforma agrana. de
4. Los programas

a.

desattollo

lllil
1 universidad
México y,
la problemática agrandlas facultadel y
el e
en Particular ' . · sociales.

rural.

5. El papel de a ·a de

estudiantes de c1encU1S

PROGRAMA

· to·., Las actiVldades
Funcionamien
.,~,..,..,..

i,q;--

. , seran las
que se realizar~ . mesas de llabfjo¡
reuniones plenarias, tividades cullatrabajo de campo Y ac
rales.

. Estas sel. Reuniones plenarias.
rán de dos tipos:. d inauguración Y
a) Plenanas e
de clausura,
.
b) Plenarias de trabaJO, ....M
b · Habra,....
2. Mesas d~ tra ¡¡¡o~ndlendo et
mesas de trab~¡o, cor::mas indicadoS
da una a los cinco su
.
en el temario.
A1&amp;Un01de
discVII·
3 Trabajo de camP0 .,
•
a11zaran Y
los temas ~ue se an •das serán 1111,de
, en las areas escog¡ rctalizlClóD,
ran
,
'ºda! come
_...,_
organizacion e¡1 •
ícola, DIV"
desempleo y em_pleo agrrogramas de
. tos campesinos, P
DSUJIIO y
m1en
desarrollo , cooperativas de co

producción, etcétera.
,•
4. Actividades culturales. Bas1camente se presentarán grupos de músiea o teatro y se proyectarán películas
wya temática se refiera a los proble.mas del medio rural.

***
V CONGRESO MUNDIAL DE
SOCIOLOGIA RURAL
DURANTE el verano dé 1980
la ciudad de México será sede del V

Congreso Mundial de Sociología Rural.
F.ste eveni.o adquiere relevancia por ser
la primera vez que se efectúa en un
país latinoamericano.
La promoción de estos congre.
sos surge en la década de los años seaentss al crearse la Asociación Internacional de Sociología Rural (IRSA),
la que se encuentra constituida por
tres lnstituciones de apoyo: Sociedad
Europea de Sociología Rural (ESRS),
en Alemania Federal; Sociedad de
Sociología Rural (RSS), en los Estados
Unidos de América, y Asociación Lallnoamericana de Sociología Rural
(ALASRU), en Brasil.
Los cuatro congresos anteriores
han tenido como sede países industria-

les avanzados; Dijon, Francia (1964);
Ensheda, Holanda (1968); Baton Rouge, E.U.A. (1972); Torum, Polonia
(1976).
Al ser México sede del V Congre.

so Mundial de Sociología Rural alcanzará especial atención el análisis de los
problemas que afectan el desarrollo
del sector rural de los países atrasados.
De ahí la relevancia que adquiere tal
evento.
Dentro de esta dinámica se dan
dos elementos que apoyan su relevancia:

PRIMERO: que el evento que se
desarrollará en México se da dentro de
la región de influencia de la Asociación
Latinoamericana de Sociología Rural
(ALASRU), una de las tres instituciones miembro de IRSA, y la cual organiza, para mediados de 1979, una
reunión preVia al mundial de 1980,
en la que se analizarán los problemas
que afectan el desarrollo rural de1nuestra región.
SEGUNDO: que a nivel local se
organizan eventos preVios al mundial,
en los cuales se analizará y discutirá
la problemática a la que nos referimos, favoreciendo la participación de
personas que tienen interés en el análisis del desarrollo de nuestro país. ■

CATHEDRA [381]

�11,rda Márquez), maestra Elizabeth

JDeen de Hinojosa, ITESM.
il e,pañol en México, maestro
AD1mJo Alcalá Alba, UNAM.
Lectura de textos (Problemas de
adqllisldón del lengu;¡je ), maestra Cedila Rojas Nleto, UNAM.
· Teoría de los símbolos, mae.stra
1
.&amp;lelmlra Ramírez, UNAM.

,I

1

MAESTRIAEN
BIBLIOTECOLOGIA

Veinticinco
... , de Estudios Superiores.
cursos en la D1v1s1on .
semestre de 1979
en el primer

1'1,

1

N de Estudios SupeLA DNISIO ltad de Filosofía Y
riores de la ~:L a cuyo frente se
Letras de la
.' do Bernardo Floel JicenCia
tr
encuen a
. f de esta depenres Flores como Je : para el primer
dencia, ha pro~~c: ~e l979 veintisemestre aca~em1
de'micas (entre
. "plmas aca
•
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cinco ,se, . . materias, etcetecursillos, semmar1ods, arrollarán de fe•
las cuales se es
ra),
d I esente ano.
brero a julio e. prd estas actividades
El itinerario e
lectivas es el siguiente:

11
1

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MAESTRIA EN ENSEÑANZA
SUPERIOR
• . maestra Adria·
Teoría pedagog,ca,

'

na V. Puiggrós: UN~tiva, licenciada
Tecnologia e u t
CREF AL.
rte
Sane os,
Themis O .ga .• de la enseñanza,
Sistematizacion
Hernán·
. da Ma · Elena Chapa
1icenc1a

11

1.

1

dez, UANL.
educación superior,
Historia de la
UNAM
·
maestro M·,guel Talento,

[382] CATHEDRA

,. maestra
Investigación Pedagog¡ca,
Ivonia CarbaJ"al ' UDEM.
MAESTRIA EN METODOLOGIA
DE LA CIENCIA
Historia del método científico,
doctor Santiago Ramírez y doctor

,Organización bibliográfica, maeslm lo,é Porfirio Tamez Solís, UANL.
Administración de bibliotecas,
llll8llro Ario Garza Mercado, El Co.Jealo de México.
Fuentes y servicios de información en humanidades y ciencias
10cfa/es, maestro Vicente J. Sáenz
Cirios, UDEM.
MA&amp;,9ffiIA EN FILOSOFIA

Seminario de filosofía contempo.

Osear Falcón, UN~tacionales, ingeMétodos com .
Femández,
nié¡'.o Carlos B. Rivera

ránea, doctor Adolfo Sánchez . Váz.
quez, UNAM.
Seminario de teorla del conocimiento, licenciado Tomás González
de Luna, UANL.
Seminario de taosofía de la política, licenciado Juan An¡el Sánchez
Palacios, UANL.
Curso de lógica dialéctica, licenciado Tomás González de Luna,

UANL.

MAESTRIA EN FORMACION
Y CAPACITACION DE
RECURSOS HUMANOS
Problemas de la realidad SOCioeconómica, maestro .Mario ltalo Cerutti P., UANL.
.
Problemas de la educación de
adultos, maestro Arturo Esperón VIIJavlcenci¡), UANL.
Metodología de lo investigación,
licenciada Ma. Elena Chapa Hemández, UANL. ■

UPlNL.
d las matemátiÍ:as,
Fundamentos e irre VillafBna,
doctor Juan 1 · Agu ·
UANL,
1 licenciado
Metodología genera'. UANL.
Salas de Leon,
Santiago A•
• . de las cien·
Metodología basica ·cardo Villa·
. ricen ciado
cias sociales,
J •R1M Infantil,
rreal y licenciado ose .
UANL.

MAESTRIAEN
LETRAS ESPANOLAS
Literatura comparada (Faulkner Y

En mayo,
el ciclo de conferencias sobre "Jornadas del periodismo
ORGANIZADO en forma conjun11 PGr la FacuJtad de Filosofía y Le-

en México"
tras y el Sindicato de Trabajadores de
la Universidad Autónoma de Nuevo
CAfflEDRA [ 383]

1

�León, del 16 al 26 del próximo mes de
mayo se celebrará un ciclo de confe•
renclas sobre el tema general de "Jor•
nadas del periodismo en México",
el cual se desarrollará en el Auditorio
de la propia Facultad.
Lo&amp; conferenciantes son de los
más renombrados periodistas de la clu·
dad de México, de Saltillo y de Monte·
rrey. El Itinerario de este ciclo es el
siguiente:

11

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Mayo 16: Alejandro Iñlgo, jefe
de información de "Excélsior" (título
pendiente).
Mayo 17: José Manuel Nava, re·
portero de "Excélsior'', "Un reportero
mexicano en Vietnam".
Mayo 18: Javier Romero, sub&lt;!!-

rector de "El Día", "Los orí
periodismo moderno".
Mayo 21 : Manuel Buendía,
rialista de los principales ·d
la república, "El columnlsmo
México actual".
Mayo 22: Pablo Marentes,
nal 11 de T.V. capitalina, "La sión de Estado en México".
Mayo 23: Verónica Rascón, dil
Canal 13 de México, "La informlllliíil
noticiosa en los medios eatataltt.
Mayo 24: Jorge Villegas, d~
de "El diario de Monterrey", "El de,
recho a la información".
·
Mayo 25: Armando Fuentes Aaul·
rre, editorialista de los mejores pedó,
dicos de provincia, "El periodismo 111
México en la época actual", ■

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1

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VI. BIBLIONOTAS

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Pedro Rayes Valáz

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[384] CATHEDRA

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Biblionotas

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Teoría
y práctica de la lingüística
moderna

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POR CORTESJA de don Alfredo
Gracia llega a esta columna el volumen
lilulado Teoría y práctica de la fin/JÜÍltica moderna, de Manuel Ortuño
Mutínez, publicado bajo el signo de
l!ditorlal Trillas, México, 1979.
Dedica los dos primeros capítulos a explicar conceptos relacionados
con el fenómeno lingüístico en gene111, a fin de que el lector tome-conlacto con la teoría lingüística. Luego
P?el&amp;nta todos los elementos y la infonnaclón necesaria para comprender
Y dominar el llamado "análisis Iingli{l!lco", con diferenciación de los
cuatro criterios básicos: análisis sinláeuco, análisis morfológico, análisis
fonológico y análisis semántico. Finallllente, ofrece un modelo didáctico de
"IIIÍllsls lihgüístico global".
En los últimos treinta años -exPUca el aragonés José Manuel Blecua,
catedrático y crítico literato de la
Ulllve!Bidad de Barcelona-- la !in-

güística se ha puesto de moda; sus
planteamientos teóricos y su metodologia han llegado a convertirse en
modélicos para las restantes ciencias
humanas, la investigación antropológica o la crítica literaria, y algunos términos, como "diacronía" o "estructura", han pasado a formar parte de
un vocabulario general de la cultura
contemporánea.
Muchas personas piensan que es
una ciencia muy joven, lo que no es
verdad, y suponen también que la
revolución teórica procede del pensamiento del siglo xx, lo cual es bastante
inexacto. Lamentablemente, el interés
por las materias lingüísticas no ha ido
acompañado por el conocimiento científico de la evolución del pensar teórico. Los grandes lingüistas del siglo
xx son presentados como paladines
de escuelas nacionales o continentales
que luchan en el difícil campo de la
investigación y usan sus libros o artí-

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CATHEDRA [ 387]

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mo, JIO superado, legible a partir de
fa lareas revolucionarias de la clase
oim'a; la larga lista de los que comp,end/eron el marxismo lo atestigua.

11

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&amp;l efecto, hablar de Lenin, de Gramse!, de Mao Tse Tung, de Ho Chi Minh,
de Fklel, del Che, no equivale, sabemos todos, a citar nombres propios
aqados de una sustancia teórica pri!lllva que los constituye en buenos
ltelores, sino nombres que encarnan o
él)eamaron una peculiar manera de en-

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"El capha~'.
. " ' nueva colecci6n
•
de "Textos VIVOS
••
primer numero
de Editorial Gr1)8lbo

,1

1

or el doctor
COORDINAD1 p la Editorial
,
cbez
Vazquez,
Adolfo San
, blica en agos•
Grijalbo lanzó a la luz pnuueva :xi1ección
,,
1 - 0 pasado una
to de an
· • !ad "Textos vivos ,
bibliográfi~ rotu adªa con El capital,
la cual es maugurtal de Carlos Marx
la obra fundamen Sánchez Vázquez
(El propio maeStro
,•• las tres
¡¡
de obsequtuvo la gent eza de esta colección a
primeras entregas
ión de su Última
CATHEDRA, con ocas en el pasado
. en Monterrey,
estancia
donde vino para con•
mes de enero, a
. an·o sobre
. do su semm
tinuar explican
, a" en la
,
temporane
"La filosof1a con . S riores de
División de Estudios upe
nuestra Facultad). ,
de "Textos
rimer numero
.
El p ,
uesto por los d1ver•
vivos" _esta com: ílogos escritos por
sos prologos Y "P t los cuales des•
Marx Y Eng~ls,
el prólogo de
taca por su unpnda edición alemana".
Marx a la segu . , en este volumen
Se incluye tarnbien
al" ue da un
una "Introducción gener ·tq I dividi·
.
orama de El capi ª •
,
amplio
pan
.
I)
El
capital;
la
en•
do en tres partes.

o:~~a

1

fundamento del di&amp;ellllo
tica co_mo .0 II) El capital en ,11
revoluc1onan ,
de la exposicion,
conjunto; el ord;nde El capital: plan
Y lll) El ton:i:1emas fundamentales,
general Y pr
redactada por
introducción que• fue de la Facullid
pro,esor
Jorge Juane_s, d la Universidad Nadode Econ?m1a ed México en el "Se·
nal Autónoma e
!eta elle
minarlo de El capital. . ,c?,m%e la Co, mero la "Presentac10n
""nu . , "Textos v·ivos" y una \,tU'
leccion
. r•
nología de El cap1t~ , rtancia de El
¿Cuál es la unpo? Eso lo eslacapital, de Carlos _M3::¡ de la "Inlnlblece, en los c~~1en e Juanes, con 1aB
ducción general ' Jorti_'El movimie11IO
palabras siguient:s_: tras día; su eODcomunista crece ia afirma a ojos
cepción del mund~ ~a práctica ¡¡oda)
vistos en el marco e t histórico, de
Y Política del presen e principalel
manera que pre sentartesus
todo El cap!·.
textos doctrinales, an , ·te previo de
. d ¡ tram1
tal, no requiere e. d Por el con·
. tificar su actual1da .
mscuno
JUS
trario, nos hal!amos ante un

(390] CATHEDRA

1

'

i f;

!!

1 1

1

"Breves escritos económicos"

demás e, inclusive, que fue éste quien
inlrodujo a Carlos Marx en las áreas
de la economía política desde una
llJlmovlsión proletaria. En el núlllelo dos de los "Textos vivos" de
Editorial Grijafbo, Breves escritos económkos, de Federico Engels,. se va
1 demostrar la verdad de nuestro aserto Y, llhnismo, de que el coautor del
MOllifiesto comunista trató cuestiones
tundamentafes de la economía política
deade su juventud, y con anterioridad

1¡

1.
1

·/
CATHEDRA

[391]

L,:

11!

Engels, protoeconomista
proletario: El número dos de "Textos vivos" contiene sus
a Marx, pues éste, entonces, todavía
andaba enfrentándose a la cuestión
judía y a la filosofía del derecho hegeliano,
¿En cuáles escritos enguelsianos se
va a demostrar, en primer término, el
Engels protoeconomis.ta revolucionario? En primer lugar, en unos textos
que éste escribió en 1844 (cuatro años
antes de la redacción del Manifiesto
Comunista, o sea, cuando Engels contaba 24 años de edad), textos que
fueron intitulados "Esbozo de critica de la economía política". Estos
escritos fueron publicados en el nú-

.

1

2

LA FACETA de Federico Engels
oomo el Primer economista revoludolll!lo es menos conocida que las

Í¡

'I

MARTELL ■

11
1

'

carar la lucha de clases y, por tanto,
una peculiar y coextensiva manera de
enfocar el marxismo. Así, pues, podemos sostener como primera tesis:
El marxismo, y El capital con ello,
en cuanto cuerpo que contiene los
principios centrales de la revolución
comunista, sólo se puede COMPRENDER desde la lucha de clases, y sólo
puede COMPRENDERLO el que aspire a la creación de un mundo mejor:
el militante revolucionario" /DAVID

�����materialistas,,• al decir de estos mismos.

PRIMER NUMERO

Et
grama

PRIMER número de "Cali·

es de diciembre-enero d~
1977-1978 Y su conteru•do es el SI·

guiente:la ómna dos además del "Su• afes de.
.En
.., sep.,.....
incluyen 'tres eptgr
mano ,
Gramsci. El pnLe · A!tbusser Y
·
•i
run,
fiere a la existencia de so o
::;id:o:;as_: la idial~lota,gía •t~:ie:
la ideolog¡a soc 15
•
y
.dad no ha elabo.rado mngunt,
human1
,
,, El de A!tbus'tercera' ideologia_. · • :
1 teoría
ta la imphcanc1a, en a
ser a~ de "posturas teóricas" "!
manasta,
. .•
líticas e histó"tomas de posic1on po .
t· ente
.
" El de Grarnsc1 es a ID
neas • · • •
, 'tica interna
"
sidad de una
a la nece_
sin convencionalJSsevera y ngurosa,
d
"
· medidas trunca as · · · ·
mos Y_ SID _
el "materialismo
Tambien senala que
·e de
. • . destruye toda una sen
hJStónco
. al' os de
. . .
de convencton JSm • ,
pre1u1c1osbey
de obligaciones hipo•
falsos de res,
. tifi la
no por ello 1us tea
critas; pero
ti .
y el cinismo
caída en el escep CJSID0

=

.

tación de esta revista,
En la presen •
ta la orienta"AI crítico lector , se aco ad adi•
'd'd ente de avanz a r
ción dec1 t am
alabras· "La re•
cal con las siguientes P
·
te
• • . ma' declara desde es
vista
Cal¡gra
. artts• tica y cien•
su tendencia
..
numero • . marxista''; porque la
tífico-ideologica
. . , del 'pluideología del 'eclectic~0 y
óái.
. ,
tendrá espacio en sus P;-e:
ralJSmo
dadonoque toda producción art1sti•
: •científica e ideológica
.amente en una 1u
necesan •
re rcusiones directas
en la teo.n~ con
Más adelante se
en la practica • · • ·

snob • • · ".

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[400] CATHEDRA

"si en la sociedad cap!
afllD18 ~ue
redomina la 1
ta meXJcana P
I tenden
burguesa que ge~e~ ~dealistaa, Ja¡
artísticas e ideologicas
ser t!I
. ta 'Ca/igrama' se propone :.....
_
~VIS o cultural de combate art......,
organ
volucionario -fuaio,
e intelectual reardia del movimienlO
nado a la vangu
d habrem01 de
desde don e
,
obrero-,
ducciones arttstl!:11
enfrentar las pro
la clase burgneque sirven Y apoyan 1

.

sa... .
__.,, de
Uno de los "Cinco poerr.,.
. t'tula
"Seo• G Belmonte se ID
1
Mana •
• "•-~O
"""""'"
torcito=grupi·t " • y dice as1:d ad'to
de
cito de inversiones/ Red?n
~dar/
bardas/ Tan alejado e~ d: inlffll/
de los obreros/ Se~tor/ct~Culdadlto!/
capital extraniero 1 •
I
y
-dicen/
que no se gn'te hacta• fueraLos obreros ya tienen/ los otd~s:
dos/ • . El munnullo de la ue loza
- ros' / es anti-cuerpo de exp
compane •
d I mll!O/
tación!' / Ya n~ grite~ ~uer: triple'/
'No daremos SID recib~ Y amigOI,/
-Descansemos tranquilos, burguér--/
d
nos resguar 8 eI gran muro ¡ Explota• ·
Sectorcito siempre en vue1o

/1

1:

dor

~~ :~r=:~lo "El es~ritor: ~ Ull•

el partidismo ideo/ogu:o ,Y
rotura Y
• G Belmonte, espolítico", de ~latur. como forma
ta analiza "la litera a
d a 111

el: :alres: e:

ideológica-artística que
parexigencias de ~a
y objelivl
ticular, al ser la unag, . de lamende las tende ncias 1!~~ndo de lo
donada clase • • • ·
mÍI adeanterior -11.ice esta 111~ ~ mo
lante-, tenefn06 el partid . teórieD
rio que desarro~ ~n ~ campo
(ideología) Y práctico
". C(NDO
de la lucha de cwes . ·:deol,..,,,, Y
1
..,...
ejemplo del P~'dismo
esta autan
~
político del escntor,

,f

díltlll un fragmento poético del escn.
Paz, en el cual queda de
llllllifiesto la posición ideológica de
éste. ¿Como se cataloga a Paz en este
artíeuJo? Se dice que el poema de
Paz escogido es un "trabalenguas esquizobénico"; Octavio Paz "niega en
111 l)l'Íctica literaria los cambios o las
!!ansfonnaciones radicales de la sociedad"; "contribuye a dar paliativos espirituales y enajenantes por medio de
111 poesía"; se hace "sordo a las nece .
lfdades de innovación exigida en este
momento histórico-social"; Octavio
Paz "lis ejemplo de un partidismo burllllés que apoya la 'literatura apolítim' ... •, etcétera, etcétera.
, Roge!io Flores de la Luz, en
''AJll'OXimaciones a una teoría y prác-

wr Oetavlo

artística revolucionaria", af'mna
que en este artículo "de lo que se trata
es de aportar nuestros planteamientos
Pl1'a la elaboración de una alternativa
t/QI

CODCl&amp;ta, practicable, que responda a
los Intereses, en este caso, culturales
Y artísticos, de la clase obrera, del
mol'fmlento obrero ... ". Una atinada observación de Rogelio Flores es
la lqlliente: "Una de las aportaciones
del 1118rxismo a la literatura y el arte
es el análisis objetivo de las relaciones
de la obra artística con el sistema capitalista de producción, o sea, el análisis
IOCioeeonómlco de la obra de arte
como mercancía y de la práctica artíslrea como trabajo enajenado ... ".
De los "Cuatro poemas• de Rogelio Flores reproducimos el primero:
"La Palabra vive temerosamente/ Lejos
de agitar el espacio/ Lo enmudece/
En el silencio culpable/ De los poetas
que Viven/ En 'santa' paz"/ Marzo- 77.
Dos colaboraciones de Xavier Rodiíruez Araiza animan asimismo este
Plilner número de "Caligrama": "Al-

go parecido sucedió en Santiago. Un
ensayo-crítico teatral con técnicas de
distanciamiento", que es un "Episodio teatral en un fragmento de acto",
y "Crítica teatraf', constituido por
una "Breve introducción para ejercer
la crítica teatral"; "l. La sonata a
Kreutzer, teatro clásico puesto en escena por la Escuela de Teatro del
Instituto de Artes de la U.A.N.L. (Có.
mo la Universidad difunde 'cultura'
a través de su aparato artístico-ideo.
lógico burgués)"; "Il. Marat-Sade, de
Peter Weiss (Una 'espectacular re-puesta en escena')" y "IIT. La puesta en
conferencia de dos dramaturgos mexi-

canos".

La introducción de "Critica teatraf' termina con la siguiente defmición de los críticos de teatro de Monterrey: "De los críticos regiomontanos hay poco que decir, SÓio se ocupan
de menudencias. Entre una· crónica
de exhibición de modas, las columnas
'de sociales' -donde se informa de la
vida cotidiana (té-canastas, cumpleaños, nacimientos de 'bebés', reuniones pro.jardinería, viajes, etcétera) de
la alta y pequeña burguesía-- y el 'es•
tilo' con el que ellos hacen la crítica
teatral no hay mucha diferencia ..• "
Completa esta primera entrega
de "Caligrama" la "Denuncia del gru.

po 'Caligrama• a una organización policíaca de la cultura" que, en este
caso, se trata de la Escuela Municipal
de Verano. Dice esta Denuncia, en
alguna de sus Partes, lo siguiente:
"En Primer lugar, denunciamos la actividad policíaca ejercida por los organizadores [de la institución aludida]
en contra de algunos Participantes
en las conferencias, al no ceder la
palabra, pretextando la mayor Participación de los oyentes y del confe.
CATHEDRA [ 40 l]

11

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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1784670&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>CATHEDRA
REVISTA DE LA FACULTAD DE FILDSDFIA Y LETRAS
DE LA
DMA DE NUEVO LEON

Año IV

No.10

porátura m xicana contemporá-

~~: Facultad e

'lo ofía y Letras

íl Universidad Autónoma de Nuevo León
MONTERREY, NUEVO LEON, MEXICO

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(~Aí.~sidad Autónoma de Nuevo León
"·:~1.! t'y

• • ",
:oi•· .•1• •-&lt;:, :,.._.

Rector * doctor Luis E. TODD
Secretario general * ingeniero Oriel Darío GARCIA

Facultad de Filosof{a y Letras
Director * licenciado Tomás GONZALEZ DE LUNA
Subdirector * licenciado Juan Angel SANCHEZ PALACIOS
Secretario general * licenciado Herón PEREZ MARTINEZ
COORDINADORES:
Colegio de Filosofía
Colegio de Letras
Colegio de Sociología
Colegio de Historia
Colegio de Pedagogía
Colegio de Traducción
Instituto de Investigaciones
Departamento de Editorial

* licenciado Enrique GALVAN
* licenciada Julieta PISANTY
* licenciado Ricardo C. VILLARREAL

* doctor Domenico SINDICO
* maestro José Antonio MEJIA AY ALA
* profesora Carmen TIJERINA
* doctor Juan José GARCIA GOMEZ

* profesor David MARTELL

DIVISION DE ESTUDIOS SUPERIORES:
Jefe * licenciado Bernardo FLORES FLORES
Secretario * licenciado Rodolfo MARTINEZ CARDENAS
Maestría en Letras Es~ñolas
Maestría en Filosofía
Maestría en Enseñanza Superior
Maestría en Metodología de la Ciencia
Maestría en Formación y Capacitación
de Recursos Humanos
Maestría en Bibliotecología

* maestro Fidel CHAVEZ
* doctor Agustín BASAVE
* maestro José Antonio MEJIA A Y ALA

* licenciado Santiago Alfredo SALAS
* licenciada María Elena CHAPA
* maestro Porfirio TAMEZ SOLIS

CATHEDRA
CONSEJO DE EDITORIAL:
* maestro José Luis BALCARCEL

* licenciado Mario CERUTTI
* doctor Juan José GARCIA GOMEZ
* licenciado Santiago Alfredo SALAS

* licenciado Juan Angel SANCHEZ PALACIOS
* profesor Pedro REYES VELAZQUEZ
* licenciado Ricardo C. VILLAR REAL

*

profesor David MARTELL (coordinador )

• DEPARTAMENTO DE EDITORIAL • Facultad de Filosofía y Letras • Ciudad
Universitaria • Apartado postal, 3024 • Teléfonos 76-07-80 y 76-06-20 • Monterrey,
Nuevo León • REPUBLICA MEXICANA.

�CATHEDRA
REVISTA DE LA FACULTAD DE FILOSOFIA Y LETRAS
DE LA UNIVERSIDAD AUTONOMA DE NUEVO LEON
NUMERO 10

OCTUBRE - DICIEMBRE 1978

SUMARIO

Emest Mandel □ La universidad y las luchas sociales contemporáneas/3
Carlos Monsiváis □ El proceso de la cultura mexicana contemporánea/47
José Reséndiz y Mario Cerutti □ Amos y sirvientes de Nuevo León en
el siglo xix. Documentos de la década 1870-80/76
Domenico Sindico □ A propósito de los conceptos de modo de producción y formación económica de la sociedad/109
Javier Rojas □ Los sindicatos blancos en Monterrey: modelo patronal
de organización sindical/133
J. Grigulevich □ ¿Cuál es el futuro de la antropología social?/161
Pizarrón/173
Biblionotas/207
La obra de Fernando F. Sánchez/231
Colaboradores en este número/233

�CATHEDRA
•
•
•
•
•

Revista trimestral.
Aparece los meses de marzo, junio, septiembre y diciembre.
Cada autor es responsable de su texto.
No se regresan originales.
Toda correspondencia debe dirigirse a: Departamento de Editorial de la
Facultad de Filosofía y Letras, Universidad Autónoma de Nue•
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Ilustraeiones de Femando F. Sáncbez

•

�Ernest Mandel

La

universidad y las luchas
sociales ( *)
TODAS LAS ESTRUCTURAS, todas las instituciones de la sociedad burguesa, cuando hay una situación más o menos estable de esa sociedad, una estabilidad relativa de esa sociedad, sirven el mismo papel,
juegan el mismo papel, atienden el mismo fin de reproducción de las
condiciones predominantes, es decir, el dominio de la clase dominante.
Esto no implica que hagan únicamente eso. Eso es su aspecto predominante y, en mi opinión, es utópico cambiar así la universidad.
Una universidad socialista vamos a tenerla solamente después del derrocamiento del capitalismo, no en el•interior del capitalismo. Tampoco
podemos tener fábricas socialistas o municipalidades socialistas en una
sociedad burguesa. Pero si eso es el marco general predominante de la
función de la universidad no implica que sea la integralidad de sus fun(*) VERSION DE LA conferencia sustentada en el Auditorio por el doctor Ernest Mande!,
en calidad de profesor huésped de la Facultad de Filosofía y Letras de la UANL, el 12 de septiembre de 197 5, como parte de las actividades de difusión extraescolu de nuestra dependencia universitariL La uabadón proviene del Departamento Audiovisual de nuestra Facultad;
su copia mecano,ráfica, de la Sección de Escritos Ma¡netofónicos, y su corrección, del Departamento de Editorial Ea pertinente señalar que al1W101 de 101 ejemplos coyunturales que utiliza el profesor Mande! ya han licio superados por 101 acontecimiento• temporales, pues no debe
olvidarse que e.ta charla ae dio ·hace tre1 aiios, o sea, en 1975.

CAffli.DRA [ 3]

�ciones, la int.egra11dad de la operación de las actividades universitarias
que sí pueden resumirse de ese modo.
Hay otras posibilidades ilimitadas y muy útiles de la universidad, y
sobre eso podemos decir algunas palabras. Y esto es la justificación -no
una autojustificación moral- por la cual creo que personas de izquierda, marxistas, socialistas, comunistas, revolucionarias, no solamente
puedan, sino que deben tratar de actuar en el interior del ambiente
universitario.
En primer lugar, la universidad, hoy, en el período del capitalismo
perdido, de la última fase, la actual fase del imperialismo, es un fenómeno social ya masivo, e implica ya una parte importante de la sociedad. Tenemos . . . (bueno, para ustedes quizás sea un poco extraño
entender esa palabra: "tenemos"). Tenemos algunos países en el mundo en los cuales hay más estudiantes universitarios que campesinos,
en número absoluto, es decir, la comunidad universitaria es una parte
nada insignificante de la sociedad en su conjunto. Eso ya implica la
necesidad de una actuación revolucionaria, revolucionaria pero marxista, una actuación de socialista convencido, para no negar, para no dejar
de lado ese ambiente que cuenta con millones de personas. En los Estados Unidos creo que el total de la comunidad universitaria llega hoy
a unos seis millones de personas.1EnJapón, a un millón y medio de personas, entre estudiantes, profesores, asistentes, obreros, empleados,
etcétera, todo en conjunto. La comunidad universitaria de países como
Alemania occidental, Italia y Francia llega aproximadamente a un millón. Estas cüras son importantes en mi propio país [Bélgica]. En Inglaterra hay también muchos más estudiantes que campesinos, muchos
más: dos veces, tres veces más. Eso ya es un aspecto importante del
fenómeno.
En segundo lugar, la explosión universitaria ha llegado a la universidad a centenares de millares al nivel mundial. Millones de estudiantes
en los últimos diez años representan un fenómeno social irreversible
que corresponde a cambios t.écnicos, cambios en el mercado del trabajo, en la organización del trabajo, en la substitución del trabajo intelectual formado a nivel universitario, en el trabajo manual poco calificado etcétera, fenómeno que es irreversible mantenerse y extenderse.
'
.
Lo espero después del derrocamiento del capitalismo, de modo aún
mucho mas desarrollado que hoy, en el capitalismo perdido. Esto signüica que todos los problemas de organización universitaria, de orga-

[4]

CAflllDBA

nización de los estudios universitarios, del análisis del problema de
por qué es este aumento tan fuerte, y del problema de la demanda y
de la oferta de fuerza de trabajo intelectualmente formada, universitariamente formada, todo esto conforma una piegunta muy importante desde el punto de vista marxista.
En tercer lugar, la universidad, p'lr esta razón, está en crisis. La
universidad burguesa tradicional está en una crisis· profunda. La respuesta capitalista a esa crisis es una tentativa de reforma tecnocrática.
(Hoy, en un peri6dico, me hicieron decir que era una "reforma teocrática". Pero es evidente que dije ayer "tecnocrática" y no "teocrática".
No es la misma cosa). La respuesta capitalista a esa crisis es, repito:
la reforma tecnocrática de la universidad. Y contra esa reforma tecnocrática de la universidad hay formas de rebelión, de oposición, de contestación estudiantil e intelectual importantes, formas que reflejan sentimientos democráticos, sentimientos a favor de la autogestión, sentimientos también sobre el contenido contestatorio; sentimientos anticapitalistas, antiburgueses, anticonfonnistas, en los cuales los marxistas
deben involucrane. Hay un aspecto material en eso, es decir, en ese ambiente masivo del estudiantado: tiene reivindicaciones materiales que
son progresistas, que son defendibles. Y hay un aspecto intelectual, un
aspecto espiritual, centrado sobre el contenido de la enseñanza, que
también merece atención, preocupación, intervención, de parte de los
revolucionarios, de los socialistas, de los marxistas, de los comunistas,
etcétera. Todo eso es más o menos análogo, idéntico.
En cuarto lugar --y esto es posiblemente lo más importante, a más
largo plazo-: la crisis de la universidad burguesa es también la crisis
de la enseñanza burguesa y la crisis de la ideología burguesa. Y esta
crisis ctea la posibilidad de oponer -de un modo, digamos, puntual,
limitado, sin exageración, sin sut&gt;M.timar esa posibilidad- una enseñanza crítica, contestatoria, una enseñanza opuesta a la enseñanza conformista de reproducción simple o mistificadora de las estructuras
bwauesas del mundo actual.
Significa eso, implica eso también que cambios momentáneos, temporales, de relaciones de fuerza en el interior de la vida política de
algunos países capitalistas o en el interior de las universidades mismas,
creen la posibilidad de abrir, dwamos, sectores de enseñanza crítica,
sectores de enseñanza critica no solamente positivista, no sólo de algunos sectores fragmentarios de lu ciencias sociales o naturales, sino
CA'IREDIA [

5)

�sectores de enseñanza crítica globales, de crítica global de la sociedad
burguesa.
Creo que es el deber, evidente, de los marxistas, de aprovecharse de
estas oportunidades, de considerar que eso representa un verdadero proceso de progreso intelectual. La conquista del derecho de los marxistas
de enseñar en las universidades burguesas -aún siendo pequeñas minorías o grupos minoritarios entre los profesores- es una conquista democrática absolutamente fundamental. Y esta conquista debe ser consolidada, extendida y especialmente defendida cuando sea -como lo
es prácticamente en todos los países capitalistas- periódicamente atacada de nuevo por la burguesía en sus representantes académicos. Digo
que eso juega un doble papel. Esa enseñanza crítica global y esa posibilidad de aplicar el plÜralismo ideológico en la universidad burguesa es
todavía muy limitado, y no tengo mucha ilusión sobre su extensión
futura.
Vamos a defender esa enseñanza en todos esos lugares en donde ya
existe. Debemos defenderla y debemos prometernos hacerla. Esta es
una promesa que hice y que puedo hacerla personalmente. No hablo
a nombre de la historia ni del futuro de la humanidad, no. Puedo hablar a nombre personal, o a nombre de mis amigos políticos, o de mi
corriente política.
Ese pluralismo vamos a defenderlo en la sociedad socialista -después del derrocamiento del capitalismo- con mucha más energía aún
que actualmente. Porque es absolutamente imposible la extensión, la
defensa, la afirmación del marxismo -después del derrocamiento del
capitalismo- sin mantener y extender el pluralismo intelectual, cultural, ideológico, en la universidad.
Cada ideología que se transforma en una religión de Estado, impuesta con fuerza, con presión estatal, implica que es una ideología condenada a ser contestada para la mayoría de los jóvenes. Yo digo, con paradoja, que probablemente hoy, en Europa oriental y en la Unión Soviética, hay muchos menos marxistas convencidos que en los países
capitalistas. Muchos menos, precisamente, porque el marxismo es una
ideología impuesta por el Estado como una religión estatal, ideología
que no está contestada en la universidad. El caso de Soljenitsin es la
mejor confirmación de eso, ya que no hay ninguna universidad de Europa occidental en la cual ningún señor puede hablar sin encontrar cen-

[ 6 ] CA111EDRA

tenues y centenares de estudiantes en contra ( digo "señor" por no
decir "profesores" o "asistentes") que pueden contestarle a él, y convencer al público que tienen o que no tienen razón, ideológica y políticamente.
Y al mismo tiempo que esto ocurre en las universidades de Europa
occidental, en la Unión Soviética, en el segundo poder político y militar del mundo, el gobierno tiene miedo de ese "señor", y no tiene
confianza en su propio pueblo, en sus propios int.electuales, en sus
propios estudiantes, de poder contestarle a ese "señor". Y no tienen
esa confianza por razones muy claras, muy ideales. Porqu~ práctica•
ment.e no hay posibilidad en esas universidades de encontrar gente que
tengan capacidad de contestar. Y no porque estén locos o estén poco
desarrollados políticamente. Hay muchos, muchos millones de estudiantes, de asistentes, de profesores y de maestros muy inteligentes en
la Unión Soviética. Mas no tienen el arte de discutir. No conocen el
arte de la polémica. No tienen argumentos para polemizar; porque no
hay polémica en esa sociedad, porque no hay polémica en esa universidad. No hay posibilidad de polemizar, porque no hay pluralismo
ideológico y cultural.
En ese sentido, repito, estoy profundamente convencido que debemos defen~er el pluralismo ideológico,_ político y cultural, después
del derrocamiento del cap1talismo, c&lt;&gt;mo lo conquistamos y lo defendemos hoy en el interior de la universidad burguesa. Y no es hipocresía
nuestra cuando decimos que estamos en favor ~el pluralismo, que nos
comprometemos a seguir la misma línea después de la conquista del
poder por la clase obrera.
Puedo decir que hay ahora un método de anacronismo político e
histórico de transferir hacia el pasado cosas que ocurren hoy, que existen hoy en la Unión Soviética. Debo decir a ustedes -a ustedes que no
saben eso- que en el primer período después de la Revolución de Octubre, en los primeros años del régimen soviético, en esos años iniciales. había más de~ocra~ia soviética; y después_eso futt,y,a 1,UlJl verdad,
eso fue ya una realizac1on. ·eso no fue 10lamente una protbela, promesa que yo he hecho aquí ~e 'tin modo un poco irresponsa9le, porque·
nosotros no estamos todav1a en el poder, porque no estaínos todavía
realizando nuestro programa. Voy a expresar una referencia a cosas
que resumen lealtad en la Unión Soviética por muchos años. Esto es
solamente un ejemplo, ejemplo muy importante para mi especialidad.
CAfflEDRA [ 7 ]

�El primer ,instituto de investigación coyuntural -d~ la co~untura económica- en Europa y el segundo en el mundo, mmediatamente después de la Revolución (el primero fue creado en l~s Estados Uni~~s)
fue implementado en Moscú, en 1919, por _un senor _que fue ~i!1istro de Kerensky. Este señor fue un adversano del gobierno sovietico,
un adversario del marxismo, un adversario del comunismo, el señor
Kondratiev, que fue un gran economista, uno de los más grandes economistas de este siglo. Y el gobierno soviético lo dejó crear y dirigir ese
instituto de investigación de la coyuntura económica por diez años
(ocho años, cifra exacta). Fue después apresado y pro~ablemente fusilado durante el régimen de Stalin. Mas durante ocho anos, entre 1919
y 1927-28, él fue el director de ese instituto, instituto que ha j~g~do
un papel muy importante en el desarrollo del pensamiento economico
mundial y del cual ahora toda la ciencia económica, tanto occidental
como oriental, del análisis coyuntural, especialmente de la teoría de
las ondas largas de la coyuntura, se inspira.
Bueno, eso es un ejemplo·. Puedo dar otros. Uno de los más dest~cados historiadores soviéticos, el catedrático de historia y economia
del medievo y del período moderno Kulichev, fue catedrático en la
Universidad de Leningrado (antes Petrogrado) hacia los años veintiseis
y veintisiete, y fue un marxista (bueno, no fue marxista, pero tampoco
antimarxista) . . . Este catedrático fue uno de los fundadores Y uno
de los dirigentes más destacados de la escuela de historia económica
de la Rusia zarista, y permaneció como catedrático por muchos años
después de la Revolución de Octubre. Por eso decimos qu~ el ~~nolitismo ideológico, la destrucción del pluralismo cultural ideologi~,º•
no fue obra de la R.evolución de Octubre, no fue obra de la revolucion
socialista, fue obra de la contrarrevolución estalinista en lá Unión Soviética. Pero eso es otro asunto.
Volvamos ahora a la cuestión de la utilidad de ese pluralismo, de
esa tentativa de aprovechar el pluralismo ideológico que los burgueses
proclaman teórica e ideológicamente y que aplican muy poco.~ de un
modo muy limitado en sus universidades. Vamos a ver _la ut~idad d~
eso, de aprovechar eso, desde un punto de ~ta revo~ucionar10? precisamente desde la lucha de clases. Podemos decir que tiene esencialmente dos funciones. Y eso me permitirá hacer el puente para responder,
para desarrollar la segunda cuestión.
La primera función de la universidad, que es probablemente la más
[ 8]

CAfflEDRA

importante, es producir conocimientos, producir conciencia, producir
ciencia (conciencia, ciencia, conocimiento, todo eso es más o menos
lo mismo). Vamos a diferenciar de un modo demasiado bizantino, talmudist.a, todos esos conceptos. Esto, para algunos de ustedes, puede ser
una pequeña provocación. Lo digo deliberadamente. Un buen estudiante revolucionario debe ser un buen estudiante. Si no es un buen estudiante, no es un buen revolucionario. Es totalmente inútil ver a un estudiante revolucionario limitándose a divulgar, entre la clase obrera y
entre la clase campesina, lugares comunes. Esos lugares comunes ellos
conocen mucho mejor que ustedes. Es absolutamente inútil explicarles
a ellos que están explotados. Eso lo saben ellos mejor que ustedes. Y es
también absolutamente inútil explicarles a los obreros y campesinos que
es necesario luchar contra la explotación y conducir la lucha de clases.
Eso la conducen ellos, eso lo hacen cotidianamente. De eso no necesitan nada, de ninguna manera. Lo que necesitan son armas intelectuales.
Eso sí, ustedes pueden apartárselas a ellos. Armas intelectuales que signifiquen conocimientos, datos, datos empíricos, conocimientos empíricos, positivos, y datos globales y conocimientos dialécticos. Esas sí las
necesitan, porque esas armas no pueden producirlas ellos mismos en sus
lugares de trabajo. No tienen las condiciones privilegiadas, que ustedes
tienen, de acceso al conocimiento, de acceso y tiempo libre para acumular conocimientos. Y si no se utiliza el tiempo que se pasa en la universidad para acumular esos conocimientos y transmitirlos a la clase
obrera, al campesinado, en realidad se ha hecho un gasto inútil, por
esa permanencia en la universidad. Es mejor, en la hora actual, dejar
la universidad, e ir a trabajar a otro lugar, como trabajador manual.
Eso es más útil hacerlo que permanecer en la universidad sin hacer estudios serios.
Yo creo que la ciencia es una potencia revolucionaria. Yo creo
que la ciencia puede ser una conciencia y un instrumento revolucionario. Pero puede serlo si es puesta al servicio del pueblo, al servicio
de la clase obrera, al servicio de los campesinos, de un modo serio y
responsable, o seá, con conocimientos reales, sensatos, críticos, que
no se dejen manipular ni canalizar en sentido limitado, porque esto
es útil a la clase dominante. Eso es verdad para las ciencias sociales,
evidentemente, en primer lugar. Y es verdad también para las ciencias
naturales. Pero un ejemplo es un ejemplo y es muy importante para
ustedes. Y especialmente para ellos, y para ustedes, que están actualmente estudiando: futuros maestros, profesores de enseñanza. Hay,
en el desarrollo de la pedagogía, de la psicología y de la fisiología inCAfflEDRA

[

9]

�fantil. hoy. conocimientos que reoresentan una condena t.errible para
la sociedad basada en 1a aesigua1aaa social, por el momento, poftiUe
todos los conocimientos científicos siempre son provisori.01, J)Oliblemente en tránsito de cambiar. Estos conocimientos querrán caaalúr
los especialistas en cinco o en diez años. No io creo. No se sabe por
el momento.
Por el momento hay una unanimidad, cuasi unanimidad, entre, repito, los pedagogos, los psicólogos y los psiquiatras, entre las especialidades de la fisiología infantil, médicos y otros especialistas, para determinar que la estructura de la lengua -que determina de un modo tan
grande la estructura del pensamiento- ya tiene características fundamentales entre la edad de dos y de tres años. Lo que significa que niños
de ambiente pobre, niños de ambiente desfavorecido socialmente, entran a la enseñanza primera, a la escuela primaria, ya con una desventaja terrible, en el modo de pensar, en el modo de formular sus conceptos, con su lengua, que no le es totalmente irrevocable, insuperable,
pero que es muy difícil de superar. Esto significa, también, que hay
un aspecto utópico en la idea de que la escuela, el sistema de enseñanza, puede ser un arma de igualdad social. Puede serlo solamente en un
límite muy fuerte, porque las consecuencias de la desigualdad social
inicial del ambiente familiar -en el cual nacen los niños y se desarrollan en los primeros dos o tres años de su vida- crea consecuencias de
desigualdad, en el acceso al lenguaje, en la estructura del lenguaje y en
la estructura del pensamiento. Y son obstáculos muy grandes para disfrutar después la enseñanza que pueden recibir en la escuela y en la
universidad.
Este es un argumento formidable a favor de una sociedad socialista.
Es una argumentación gigantesca a favor de la igualdad social y económica que elimina esos obstáculos, que suprime lo que nosotros llamamos "el asesinato de millares y millares de promesas, de Molieres, de
Mozarts, de Shakespeares y de Einsteins potenciales", niños que están
siendo asesinados durante los primeros uno, dos y tres años de su vida,
por su negativo ambiente familiar, por su medio social desfavorecido,
en los cuales esas posibilidades, esas potencialidades, están siendo eliminadas definitivamente o cuasi definitivamente.
Hay otros ejemplos del mismo tipo. La medicina puede ser utilizada, la investigación médica puede ser utilizada como una arma de
lucha de clases, como una arma de defensa de· los derecnos -Eie ios
[ 10] CAfflEDRA

obreros, de los campesinos y de todas las capas explotadas y -pobres de
la sociedad de un mouo muy eficaz. Se puede demostrar cómo la organización industrial, cómo la organización del trabajo, cómo la organización de las ciudades monstruosas que el capitalismo ha creado con todo eso, crea amenazas a la salud del individuo, amenazas a la salud de
grupos sociales. Crea y ataca las raíces de la vida, el equilibrio fisiológico y psicológico del ser humano. Bueno, se puede añadir a eso innumerables ejemplos de las ciencias sociales, de la sociología, de la economía política, etcétera, etcétera.
Todo eso puede hacer el estudiante. El futuro intelectual debe
acumular conocimientos. Ser un buen estudiante y un buen científico. No debe considerar que en la universidad hay solamente ciencia
burguesa que se debe eliminar, suprimir o deiar de lado. En la universidad se puede acumular conocimientos positivos, concretos, prácticos,
datos empíricos, etcétera, sin los cuales no se puede desarrollar ninguna ciencia crítica global, de la cual el marxismo es hoy el ejemolo, ejemplo al que yo llamo el más destacado.
La segunda función positiva de ese pluralismo universitario, ideológico, político y cultural, con el derecho de la enseñanza aún minoritaria del marxismo y de la ciencia social crítica en general en la universidad, es la formación de cuadros revolucionarios. Yo creo que ustedes
son privilegiados. Los estudiantes, los asistentes y los maestros son privilegiados, en el sentido de que no solamente tienen tiempo libre para
acumular conocimientos, ya que los obreros manuales o los campesinos en• el campo no puedan acumularlos por falta de acceso a las fuentes. Pero, aaemás, ustedes tienen otro privilegio muy importante, pero
que se debe conquistar. Este privilegio no es un producto automático
de la enseñanza universitaria. E~ la capacidad de sintetizar datos positivos, empíricos, fragmentarios, que se enseñan en la universidad. Ese
privilegio es la capacidad de los estudiantes de liberarse de una visión
fragmentaria, de una visión parcializada de la realidad social. Esto es
mucho más grande que la capacidad de un obrero o de un campesino.
Un obrero y un campesino ven la realidad de su vida inmediata, su
ambiente inmediato, de un modo limitado, muy limitado. Además,
para un obrero, para un campesino, es muy difícil entender lo que
pasa en otros países, lo que pasa en otros continentes. Les es muy difícil tener una visión global de su propio país, por no decir una visión
global del mundo. Eso es muy difícil para ellos. Pero para ustedes es
mucho más fácil. Y es precisamente por el hecho de que ustedes pueCA111EDRA [ 11 ]

�den sobrepasar la fragmentac1on y la parcelización del conocimiento
de la soci~dad; y, por eso, la visión global del mundo es un arma de análisis crítico muy grande.

¿Cronometristas revolucionarios? Esto es muy düícil. Es muy difícil
tener en la dirección del estado mayor de un ejército a un pacifista
convencido.

Solamente si se ve la sociedad en su conjunto se puede tener una
visión realmente crítica de esa sociedad: un entendimiento, una conciencia de la estructura social fundamental, de la naturaleza de la sociedad burguesa, de la naturaleza de la lucha de clases y de todas esas
otras cosas sobre las cuales no deseo extenderme por el momento.

Hay una contradicción entre la convicción y la función, mas eso
es verdad solamente para una minoría. Pero las funciones intelectuales, para muchos, son posibles. Es p0sible hacer una práctica revolucionaria después de la terminación de los estudios universitarios, pero
es difícil -es posible, pero difícil-; es difícil porque la presión del
ambiente social es muy fuerte, porque las dificultades prácticas son
muy fuertes, porque la represión es muy fuerte, muy fuerte. En el país
europeo en el cual ha habido un mayor número de estudiantes revolucionarios, es la Alemania occidental, en la cual ha habido decenas de millares de estudiantes revolucionarios en los años 67, 70 y 72. Bueno,
la represión en esa sociedad alemana muy liberal, generalmente muy
liberal, se organizó de un modo muy amplio, porque la burguesía entendió muy fácilmente que es un peligro para ella que haya miles y miles de maestros revolucionarios, médicos revolucionarios, ingenieros
revolucionarios, arquitectos revolucionarios. Y la burguesía ha introducido lo que se llama hoy, en Alemania occidental, "prohibición de
profesiones", es decir, que en toda una serie de profesiones el hecho
de ser miembro de una organización revolucionaria implica una prohibición en toda la función pública, en toda la enseñanza: algunas funciones médicas, algunas funciones en la industria privada. Esa prohibición profesional se extiende ahora contra los revolucionarios, contra
toda una serie de miembros de organizaciones revolucionarias.

Bueno, eso significa que en la universidad se pueden, sí formar
cuadros revolucionarios, cuadros revolucionarios entre los estudiantes,
cuadros revolucioparios entre los maestros y entre los asistentes y los
profesores. ¿Es di~ícil eso? Bueno, es cierto, no es tan fácil.
En general, en toda la historia del movimiento revolucionario hemos visto que en algunos momentos de agitación masiva en las universidades hay mµchos revolucionarios, revolucionarios del lenguaje o revolucionarios de la emoción. Pero en muy poco tiempo se ve después,
en cinco años, lo que ocurrió con esos compañeros. Se ve que muchos han ·dejado las buenas resoluciones, las resoluciones firmes, momentáneamente firmes que tuvieron durante la agitación y que después se integraron a la sociedad burguesa, se integraron a la carrera.
No es falta suya. Eso es inevitable en la sociedad capitalista.
El destino de la mayoría de los estudiantes no es el de ser obreros
manuales. El destino de la mayoría de los estudiantes es el de ocupar
lugares en el proceso de producción. Si son ingenieros, técnicos, químicos o de la supraestructura, no son, por definición, los más favorables para el mantenimiento y el desarrollo de una conciencia de clase
proletaria. Pero eso sí es posible para una minoría, y para una minoría
que no debe ser muy limitada, que puede ser importante. Y digo que
esencialmente eso es posible con la condición de que se integre en una
organización revolucionaria, no limitada, al ambiente estudiantil, en
la cual la presión de los obreros, de los campesinos pobres, de las otras
estructuras sociales -representantes de otras capas explotadas de la población del pueblo- neutralizan la presión del ambiente social en el
cual van a vivir cuando han t.erminado sus estudios universitarios. Eso
también se aplica a lo que se llama "la práctica revolucionaria de los
intelectuales". Eso es posible en el ambiente productivo, pero no en
todas las funciones humanas. ¿Revolucionario un cronometrista?

[ 12 ]

CAfllEDRA

Debemos luchar contra eso. Bueno, creo que a largo plazo eso
depende de la capacidad del movimiento obrero organizado y de los
grandes sindicatos, y entender que eso es un atentado contra los derechos democráticos fundamentales, y que ellos deben dirigir esa lucha.
Por ello, conducir esa lucha con éxito no va a ser fácil, por esas represiones enérgicas. Pero creo que esa actividad -digamos, profesional,
revolucionaria, de un intelectual- es posible a condición de no hacerla sobre base individual. Se debe hacerla en el marco de una organización revolucionaria de preponderancia, de hegemonía proletaria, en
la cual la presencia de representantes de la clase obrera y de campesinos pobres neutraliza esa presión y esa represión del ambiente social
burgués y pequeño burgués ...

EL COORDINADOR DE LA CONFERENCIA/ Me parece suficiencATHEDRA [

13]

�temente expuesta la cuestión, profesor Mandel. Ahora demos lugar
a que el público haga sus preguntas. Está primero aquel compañero y
después el otro éompafiero ...

PREGUNTA/ Compañero Mandel: Me gustaría que, como usted
ha estudiado la crisis del siste~a mundial capitalista, en términos primero económicos y luego políticos, nos expusiera, más o menos al día,
algo sobre las contradicciones que minan actualmente este sistema;
igualmente, las características de la recesión que sufre actualmente el
capitalismo; asimismo, las consecuencias que en las sociedades capitalistas tiene esta recesión económica, y ligar naturalmente todo esto a la
dialéctica de la revolución mundial, que ha tenido su éxito más rotundo en la victoria de la revolución china, recientemente, y que ahora se
extiende no sólo a los pueblos del "Tercer Mundo", sino alcanza ya a
los pueblos europeos, encabezados por el pueblo portugués, español,
etcétera. Creemos que usted nos puede esclarecer esto de manera
muy general, porque naturalmente esto implica un panorama muy amplio. . . Su exposición ayudaría mucho plll'a la mejor comprensión de
los compañeros de la Universidad Autónoma de Nuevo León.
PROFESOR ERNEST MANDEL/ Bueno, como usted lo dice,
áste es un asunto muy amplio. Y para no eliminar otras preguntas y
otras intervenciones me limitaré a hacer algunas consideraciones muy
generales. Primero, la recesión. Sobre la primera recesión generalizada
de la economía capitalista mundial que estamos viviendo hoy -ya
después de un año, pues ya dura un año-, puedo decir que lo pr;visto más o menos correctamente, en el momento en la cual estallo, es
el resultado, es la expresión, del final del largo período de expansión
económica, después de la segunda guerra mundial, de la economía capitalista internacional.
Las causas profundas de este final crítico son fácilmente de explicar en el marco de la teoría económica marxista. La crisis se da por la
baja general de la tasa media de ganancia, sobre la expresión de tres factores principales: primero, el aumento de )a composición orgánica del
capital, que es el resultado de la sem1automatización y la automatización; segundo, la imposibilidad de continuar la baja de los precios y
materias primas, que ha creado situaciones de desnivel, de desequilibrio, entre la oferta y la demanda -la desinversión relativa o absoluta en el caso del petróleo, de la energía, es el ejemplo más claro en

[ 14 ] CATHEDRA

eso-; y tercer punto, la imposibilidad, más o menos temporal, de aumentar la tasa de la plusvalía, es decir, la tasa de explotación de la
clase obrera, como consecuencia de la fuerza aumentada de la clase
obrera en los países imperialistas, después de un largo período de prosperidad relativa.

Esto es, se puede decir, la mala suerte del capitalismo, que en su
éxito mismo crea condiciones negativas para él. El capitalismo no puede' conocer largos períodos de expansión -expansión regular- sin eliminación del desempleo, sin reforzar numérica, cualitativa, organizativamente, la clase obrera, y sin crear, por esa misma razón, las condiciones que lo ponen en la imposibilidad de resolver sus dificultades
económicas inmediatas, a expensas de la clase obrera. Esa es la situación que conocemos hoy. Hay una baja general de la tasa de ganancia
en todos los grandes países imperialistas. Como consecuencia de esto,
hay una baja de la tasa de inversiones, hay una cierta terminación de la
tercera revolución tecnológica y hay todas las grandes ramas -digamos,
de sectores de puntas, del período de expansión- de la industria de automóviles, de la industria petroquímica, de la industria electrónica, de
la industria de máquinas eléctricas.
En todos esos sectores hay una capacidad excesiva a escala mundial. Es la indicación que ya se acabó esa tercera revolución industrial,
en el marco del capitalismo, pero no en las posibilidades objetivas, humanas, sino en las posibilidades del marco de la sociedad mercantil en
la cual vivimos, o sea, en el mundo capitalista. Y eso es un fenómeno
muy fundamental que, en mi opinión, no se puede resolver ni en un
año, ni en dos, ni en tres, ni en cinco, pues hemos entrado en un período, a largo plazo, de crecimiento, de tasa de crecimiento mucho
más baja, pero en el conjunto del mundo capitalista. Eso no implica
que no pueda haber excepciones. Posiblemente México vaya a ser una
excepción, si ustedes realmente encuentran esas milagrosas fuentes nuevas de petróleo. Bueno, vamos a ver lo que eso va a producir para su
país. Les deseo buena suerte.
Posiblemente haya uno u otro país dependiente en América Latina
o en Asia que puedan tener igual buena suerte del mismo tipo. Pero van
a ser excepciones. En su conjunto, la tasa de expansión, la tasa de crecimiento de la economía capitalista mundial va a ser en los años setentas
y en los años ochentas mucho más baja que en los años cincuentas y
sesentas. En mi opinión, menos de la mitad. Vamos a conocer una tasa
CATHEDRA [ 15]

�de crecimiento medio del tipo del dos por ciento. Dos y medio por
ciento y no cuatro, o cinco, o seis, como la hemos conocido durante
los años cincuentas y sesentas.
Bueno, eso va a dar lugar a consecuencias graves sobre el progreso
social; graves, sobre la tensión política y social; graves, sobre la lucha
de clases, con diferencia¡:_; entre los diversos países. La cuestión, la amplitud de esos fenómenos -que están subestimados en algunos ambientes de economistas- puede estar indicada por una cifra que es increíble: actualmente, en los Estados Unidos, la parte no utilizada de la capacidad de producción es del treinta y nueve por ciento. La industria
de los Estados Unidos está trabajando solamente con el sesenta y uno
por ciento de su capacidad de producción. Evidentemente, cuando hay
una situación de ese tipo de desarrollo de la inversión industrial no puede ser muy fuerte. Puede haber "inversiones de racionalización", como
se llaman. Hay industrias y fábricas de punta. Continúa la inversión.
Pero, en su conjunto, una sociedad que tiene una tasa tan baja de utilización del aparato productivo no puede conocer un boom de inversión
de industrias.
Y lo que es verdad para los Estados Unidos evidentemente es menos
verdad en países como Japón, Alemania occidental, Francia, Italia y
Gran Bretaña. Pero eso expresa una tendencia mundial más o menos
predominante. Eso es clásico. No es nada nuevo. Hemos conocido depresiones de ese tipo, cambios de coyuntura fundamental de ese tipo,
en muchos momentos de la historia del capitalismo, cinco o seis veces
o menos, en el pasado. El error de todos esos señores de la escuela
keynesiana, neokeynesiana y de todos los reformistas es que pensaron
que todo eso se acabó, de una vez por todas, que el capitalismo encontró la piedra filosofal para evitar en el futuro esas situaciones. Pero no
la ha encontrado. Y los marxistas que previeron que eso iba a ocurrir
de nuevo han tenido razón ahora. Y los señores de las facultades de
economía oficiales, facultades académicas, deben admitirlo y lo admiten. Lo admiten porque no solamente existe una crisis de la economía
capitalist~ internacional, sino que existe una crisis del pensamiento
económico burgués que es aún más profunda que la crisis de la economía, porque el neokeynesianismo falló al tratar de evitar a largo plazo
depresiones profundas. La falla del neokeynesianismo está ya empíricamente demostrada.
Bueno, todo eso no significa que uno pueda estar optimista sobre
L 16] CA111EDRA

las consecuencias, y eso en un sentido unilateral. Nosotros, en pnmer
lugar, no podemos decir que la crisis del capitalismo sea una magnífica
cosa porque es inhumana, porque tenemos diecisiete millones de desocupados en los países·ncos, sin hablar de los millones de desocupados
en los países depenaientes. Es inhumana, porque la desocupación -a
pesar de que los desocupados hoy reciben en los países ricos, digamos,
ayuda muy alta, algunas veces más alta que los salarios de 101 -obreros
que trabajan en países como México- da lugar a la degradación del
hombre; es inhumana, porque a pesar de esa ayuda -es evidente que esa
crisis es una miseria psicológica y social, incluida una miseria económica-. Ser desocupado, el hecho de haber hoy diecisiete millones de desocupados solamente en los países ricos, imperialistas, es una fuente de
desgracia humana. Y nosotros no vamos a estar muy felices con esa desventura como argumento contra el capitalismo. Es un argumento contra el capitalismo, evidentemente, mas esa no es razón para estar contentos, satisfechos.
En segundo lugar, hay un peligro, que hemos visto muy bien desde
los años treintas: el peligro de que en una situación de crisis económica
profunda, y de recesión económica generalizada, desaparezcan las posibilidades materiales
del reformismo. Y en esa situación hay un doble
....
fenómeno de radicalización política: hay la radicalización de la izquierda y hay la radicalización de la extrema derecha. Y la cuestión está
abierta. Por el momento, no está todavía resuelta para la historia.
¿ Quién va a aprovechar· eso? ¿Será la extrema izquierda o será la extrema derecha? En otras palabras, al finalizarse al período de expansión
acelerada de la economía capitalista internacional terminó también el
período del liberalismo político, del reformismo político, incluídos los
países más ricos del mundo. De aquí puede veni5 un período de agudización de las luchas ·políticas y sociales y de peligros de la extrema derecha, incluyendo los peligros del retomo de regímenes de tipo semifascista o fascista, que no deben ser idénticos a los de los años treintas
o cuarentas, pero que pueden ser muy graves, muy graves y muy peligrosos para el porvenir de las libertades y del progreso humanos.
Pero también puedo hacer un juicio a corto plazo. Digo que en el
primer período de la crisis es la extrema izquierda la que va a tener las
oportunidades más grandes. Y eso por una razón fundamental que distingue la situación actual muy profundamente de la situación de los
años treintas. Esa recesión económica generalizada del mundo capitalista ha estallarlo en un momento en el cual la fuerza de la clase obrera
CATHEDRA [ 17]

�internacional, el poder de todas las fuerzas sociales, el conjunto de
todas las fuerzas antiimperialistas mundiales, son mucho más grandes
que en los años 29, 30 o 31. Hay un cambio fundamental en las relaciones de fuerza, a escala mundial, que son absolutamente diferentes
cualitativamente diferentes, de lo que ha ocurrido en los años treintas.
La crisis económica del 29 al 32 estalló en un mundo en el cual la clase
obrera ya había sufrido derrotas muy graves. El fascismc;, ya había
triunfado en Italia. La clase obrera alemana ya había sido derrotada en
los años veintes, antes de la victoria del fascismo. La el~ obrera inglesa había sido descalabrada con el fracaso de la huelga general del 26.
La revolución china del 27 fue derrocada. Es decir que las fuerzas obreras antiimperialistas llegaban a la crisis económica con mucha debilidad
a escala mundial y con muy poca fuerza en algunos de los países claves
del mundo.
1
11

11
1

Ahora, la situación es totalmente diversa, íntegramente diferente,
en la gran mayoría de los países capitalistas. Se puede decir: en todos
los grandes países capitalistas, con la sola excepción de los Estados
Unid·os, las fuerzas de la clase obrera están hoy más P?derosas que
nunca, más potentes ahora que en el pasado. Y a eso se anade, a escala
mundial, como ha sucedido, un cambio én las relaciones de fuerza que
se expresa de un modo sint.ético por lo que _ocui:ió en Vietnam, donde
el imperialismo norteamericano, la potencia mas fuerte del mundo,
fue derrotada política y militarmente por un pequeño pueblo. Y esto
ha creado una crisis política de dirección del imperialismo mundial,
que es una crisis tremenda, hoy, én el mundo.
Por primera vez, después de la primera guerra mundial, por primera ocasión después de la victoria de la revolución rusa, hoy, en el mundo, el im~erialismo está incapacitado por todo un período histórico.
No digo por siempre, sino por todo un período histórico que va a durar
(no sé) cuatro, cinco, seis, tres años. Es imposible hacer profec~as sobr~
eso. Pero por todo un período histórico el imperialismo está mcapac1tado para las intervenciones militares en gran escala. La situación interior de los Estados Unidos -por no hablar de la situación interior del
Japón y de las principales potencias de Europa. occiden~~- es tal ~ue
hoy, por primera vez, es absolutamente imposible, pohtic~ente imposible, mandar decenas de millares de soldados norteamericanos, o
franceses, o i_ngleses, o japoneses, o italianos, o alemanes, para derrocar las revoluciones en otros países.
Es una situación absolutamente nueva que todas las revoluciones
[ 18] CAfflEDRA

que hemos conocido después de 1917 se hayan enfrentado. con esas
intervenciones extranjeras masivas. Hoy en día, por primera vez, eso
no es ya posible. Repito: no es por siempre. No debemos hacemos
ilusiones por eso. El imperialismo va a reorganizar sus- fuerzas políticas. Va a hacer todas las tentativas posibles para reorganizar una fuerza política de intervención, para restaurar un ambiente político, porque las fuerzas técnicas y militares las tiene. Tiene dificultades políticas y morales, pero no dificultades técnicas y físicas. Va a procurar
superar esa crisis de dirección política y moral. Pero le falta tiempo al
imperialismo. Y durante este tiempo no va a poder. Repito: no sé
cuanto tiempo: van a ser tres, cuatro, cinco o seis años. Es imposible
hacer previsiones precisas. Sobre eso tenemos una posibilidad enorme,
la primera posibilidad, después de la primera guerra mundial, de hacer
revoluciones socialistas sin intervenciones militares masivas extranjeras.
Pero inmediatamente debemos introducir algunas reservas en esa
opuuon. Cuando digo "sin intervenciones militares masivas extranjeras" no implica decir sin intervenciones militares en forma absoluta,
porque hay posibilidades de intervenir no masivamente de un modo
que puede ser eficaz. Se puede intervenir por intermedio de lo que
llamamos "medio indirecto", a través de sucursales, de ejércitos substitutos que han creado en algunos países dependientes y que son
ejércitos potentes. Pensamos en el ejército brasileño, en América del
Sur. En el ejército de Irán o de Israel, en el Medio Oriente. En el ejército del Zaire o de Africa del Sur, en el continente africano. Bueno,
aquí sí tiene el imperialismo una capacidad de intervención contrarrevolucionaria todavía real. No tan fuerte, evidentemente, que los ejércitos imperialistas mismos. Pero tienen una posibilidad, una capacidad
de intervención contrarrevolucionaria.
Hay una amenaza muy grande que se debe tomar en serio por la
utilización de armas nucleares, en algunos casos muy limitadas. La posibilidad de utilizar armas nucleares contra movimientos revolucionarios es muy difícil por razones políticas y morales de los países imperialistas. Más no digo que sea totalmente excluído. Hay algunos casos
-digo-, dos casos con&lt;:retos, hoy, a los cuales debemos tomarlos en
serio. El primero: el caso de Corea. Ya el ministro de la defensa de los
Estados Unidos, Schlensinger (*), amenazó al gobierno de Corea del
(*) Recordemos que esto fue expresado por Mandei en 1975. Y así en otros ejemploa que
mencionamn más adelante.

CATHEDRA [

1e

19]

�Norte de que si hay una guerra civil, de que si hay una intervención
en Corea del Sur, van a utilizar armas nucleares tácticas para impedir
que se repita la experiencia vietnamita. Y creo que no se debe tomar
de mode, irresponsable esa amenaza. Es una cosa posible, por todo el
pasado de la guerra de Corea en la conciencia del pueblo norteamericano, que pueden aceptar eso.
Un segundo caso, el cual no es totalmente excluído, es el caso del
Medio Oriente. Es un asunto en el cual pueden convencer a una parte
de la opinión pública de que hay una amenaza de desapru:i&lt;~ión inmediata del Estado sionista. No es imposible que puedan utihzar armas
nucleares tácticas contra algunas revoluciones de las masas árabes en
esa parte del mundo. Esos dos casos que por el mome;i~o son, creo, los
únicos en los cuales las condiciones ' morales y pohtlcas pueden ser
creadas en algunos países imperialistas para la utilización de armas nucleares tácticas contra movimientos revolucionarios. Bueno, eso es una
amenaza.
Hay también la posibilidad de utilizar pequ~ñas fuerzas contrarre~_olucionarias mercenarias. El general Spínola esta reclutando hoy un eJercito de mercenarios en España contra la revolución portuguesa, que no
puede ser completamente sin eficacia. Los mercenarios, que han hecho
ya la prueba en algunas guerras contrarrevolucionarias en el continente
africano, tienen capacidad de intervención más grande que la de Playa
Girón, donde no fueron muy eficaces. Han tenido algunos éxitos ~n
Zaire. Han tenido algunos triunfos en Nigeria. Han tenido algunas victorias en Rodesia. Son gente muy profesionalizada. Tienen algunas bases en el interior de Portugal mismo. Tienen algunas bases en el régimen
fascista de España, evidentemente. Bueno, puede ser una fuerza, no de
algunos centenares, sino de millares de personas, de cinco mil o di~z
mil apoyados por la CIA, y apoyados por muchas otras fuentes del m~smo tipo. Eso no es una cosa completamente negable. Pero no es la misma cosa que quinientos mil soldados norteamericanos, como los que
fueron mandados contra la revolución vietnamita, o quinientos mil soldados franceses, como los que fueron enviados a Argelia. Eso es otra
cosa, otra dimensión, mucho más pequeña. Y contrarrevoluciones socialistas en países europeos de poca eficacia.
En mi opinión, hay otro peligro, el más grande, que es el peligro
de la intervención económica-monetaria-financiera, intervención que
no provoca reacciones tan rápidas de los pueblos como las interven-

[ 20 ] CAfllEDRA

ciones militares brutales. Pues bien, ya hay un bloqueo en Portugal.
Existe ya, por muchos meses, sin que haya mucha reacción de los pueblos europeos, incluidos los pa1ses en los cuales hay movimiento obréro muy fuerte. Hay menor reacción en Francia,-en Italia, en Inglaterra,
en mi propio país [Bélgica], contra el bloqueo de Portugal, que contra
la guerra vietnamita. Y es lógico que cuando se utiliza el fusil contra
una revolución... bueno, la gente puede, de un modo apasionado, reaccionar. La presión económica-financiera-monetaria es mucho más oculta, mucho menos evidente. Provoca reacciones más tardías. Y en esa
medida es un peligro. Pero, repito, si hacemos el balance de todo eso
podemos decir que en esa crisis econórr.ka, junto con la crisis de dirección política del imperialismo mundial, veremos que tenemos condiciones favorables, excepcionalmente favorables.
Pero un avance de la revolución socialista en toda una serie de partes del mundo, por primera vez después de muchos años -incluidos algunos países imperialistas mismos-, en mi opinión, una crisis revolucionaria profunda está madurando en cuatro o cinco países europeos de
Europa&gt; occidental. No solamente en Portugal, sino en España, en Italia,
en Francia, y quizá también en. Inglaterra, aunque la cosa no es todavía
tan clara en esos países (bueno, esos no son tan grandes países, pero
tampoco son tan pequeños). Están prácticamente todos los países importantes de Europa, con la excepción de Alemania occidental. Y el
efecto conjunto de esta crisis, en los próximos meses y años, va a extenderse probablemente en la mayor parte de los países en Europa occidental.

Puede haber influencias muy profundas en otras partes del mundo
capitalista. En ese sentido, podemos decir que hay una verdadera dialéctica de la revolución mundial que está jugando hoy a favor de la revolución socialista en algunos de los países industrializados claves del mundo. Y el éxito o el fracaso de ese juego va a influenciar de un modo
absolutamente decisivo a la humanidad en los próximos diez o quince
años. Si tenemos éxito, y lo esperamos, y trabajamos por eso ... Si tenemos éxito en algunos países de Europa Occidental, va a cambiar la
situación mundial de un modo absolutamente decisivo. Veremos entonces un modelo democrático, de democracia proletaria, de democracia socialista, de planificación democrática, en países altamente industrializados. Va a cambiar -se puede decir que en veinticuatro horasla imagen del socialismo, a los ojos de los obreros americanos y de los
obreros sovieticos. Se va a liberar una gran parte de la humanidad del
CATHEDRA [ 21 ]

�dilema en el cual creo que está hoy: el dilema de poder elegir_entre socialismo y libertad, entre socialismo y democracia. Vamos a demostrar
-en el caso de que tengamos éxito con la revolución socialista en un
país altamente industrializado, desarrollado- que el socialismo no solamente es posible, sino que tiene mayor posibilidad en esos países con
mayor democracia y con mayor libertad, más aún que en el régimen de
democracia burguesa. Y eso -repito- va a canibíár prácticamente en
veinticuatro horas los ténninos del problema de la política mundial. Y
va a crear posibilidades de progreso y de victoria socialista en muchas
partes del mundo.
Lo opuesto también es verdad. Si vamos a fracasar, si la clase obrera en algunos de los países claves de Eurpa occidental va a conocer derrotas graves, fundamentales, en los próximos años, del mismo tipo de
las derrotas que ha sufrido en los años treintas, eso va a crear regímenes
de derecha y de extrema derecha en esos países, puesto que éstos van a
procurar resolver la crisis del sistema económico mundial capitalista
con métodos parecidos a los métodos de los años treintas y cuarentas,
es decir, con agresiones internacionales -incluídas guerras-, con destrucciones de libertades, con exterminios del movimiento obrero, con
barbaridades del tipo chileno ... Y en países en los cuales el peligro para un régimen sea más grande aún que en Chile pueden ser todavía más
bárbaros que en este país. Ustedes no deben olvidar que en España -lo
he dicho ya, ayer- los fascistas mataron a un millón de personas para
impedir la victoria de la revolución socialista espanola. Un millón de ·
personas ha fracasado históricamente.
Fue todo inútil. Fue una masa_,
ere totalmente inútil. ¿Por qué? Pórque hoy hay más socialistas, más
revolucionarios y más comunistas en España que antes de esa masacre.
Fue, pues, totalmente inútil esa hecatombe. Pero fue un precio muy
alto, muy alto, pagado por el pueblo español y por todos los pueblos
0

0

europeos.
Eso puede repetirse si tenemos derrotas en esta ocasión, fracasos en
estas oportunidades revolucionarias, oportunidades que están abriéndose hoy (!n algunos países claves de Europa occidental. En ese sentido
-estoy seguro de que no puede gustar a ustedes que diga eso con cier,
ta brutalidad-, estoy convencido de que, después de veinticinco años
en los cuales el centro de gravedad del proceso revolucionario mundial
estuvo en el "Tercer Mundo", hoy se está desplazando por cierto tiempo hacia los países industrializados. Esto es mejor para ustedes. Si uste-

[ 22]

CAfflEDRA

des tienen mañana el apoyo de una Europa socialista para su propia
lucha, ésta ser,\ mucho más fácil para derrocar al imperialismo y para
construir una sociedad socialista en los países de América Latina. La
lucha será entonces mucho más fácil que cuando se deba hacerla con las
fuerzas limitadas de sus propios países, todavía hoy dependientes y
subdesarrollados.
Pero to~~ esto q~e ~ecimos no es fatal. Todo esto no implica ninguna automatic1dad. Nmgun automatismo va a depender del desarrollo de
las luchas reales, luchas sociales, luchas políticas; luchas de clases, en
los próximos meses y años. Vamos a hace-: un balance c,le eso, después
de algunos años, para ver el progreso que hemos tenido, los éxitos que
hemos cónocido, los fracasos que hemos sufrido en algunas partes del
mundo.
Termino diciendo que lo que es fundamental en todo lo expuesto . . . (todo esto es un poco abstracto y, para algunos de ustedes, posiblemente contestatario; por ello, espero recibir alguna contestación
crítica). Lo que es fundamental -decía- en este proceso, en mi opinión, es que hay un fenómeno mundial de ascenso del proletariado
-en el sentido más estricto de la palabra-, es decir, de los asalariados
de la industria, del transporte, del campo, en el conjunto de las fuerzas
revolucionarias a escala mundial. Las derrotas del proletariado en los
años veintes, treintas y en el inicio de los años cuarentas han cambiado
temporalmente las relaciones de fuerza. Y los campesinos pobres -pensamos en primer lugar en China, pensamos en Vietnam, pensamos incluir a Cuba-, los campesinos pobres o el semiproletariado, por todo un
pe;íodo histórico: _treinta años o veinticinco años, han jugado un papel
mas destacado, mas de vanguardia, en el proceso revolucionario mun•
dial, que el proletariado industrial. Ahora las cosas cambian de nuevo.
Ahora, de nuevo, es el proletariado industrial el que ocupa el primer
lugar en el proceso revolucionario mundial, y lo digo incluyendo a los
países subdesarrollados.
Si ustedes hacen el balance de lo que ha ocurrido en América Latina, de las derrotas que hemos sufrido -que fueron derrotas para todo
el mo~iento obrero internacional- en Brasil, Bolivia, Uruguay, Chile,
hoy. la serie de las derrotas ·terminó. En el país en el cual existe el
proletariado indu1itrial más organizado y más combativo del continente: Argentina, s~ ~~ase obrera no ha podido ser derrotada. Ha podido
mantener su pos1c1on, pasar a la contraofensiva después de la guerra,
CATHEDRA [

23 ] ·

�de la huelga vía constitución. Y ahora, bueno, con la victoria de su
huelga general contra el señor López Rega, con todas las implicaciones
que eso tiene para el desequilibrio del sistema económico y político
capitalista ... En Argentina es un cambio, en mi opinión, de la situación (pero no solamente en Argentina). Es un cambio de la situación
en toda América del Sur porque hay toda una serie de consecuencias
positivas, incluídas las del proceso revolucionario en este continente.
Pero es muy típico que este cambio ocurra en el país en el cual existe
la clase obrera mejor organizada, con mas alta conciencia de clase y con
más alto desarrollo de militancia de clase de todo el continente. Y eso
es una indicación de que, incluídos los países dependientes, hay un cierto cambio de lugar del centro de gravedad del proceso revolucionario
mundial hacia el proletariado industrial y agrícola, o sea, proletariado
en el sentido propio de la palabra ...

EL COORDINADOR DE LA CONFERENCIA/ Aquel compañero
tiene la palabra . . . Y después esa compañera ...

PREGUNTA/ Yo quisiera preguntar acerca de unos aspectos de la
pluralidad ideológica que, entre paréntesis, un poco ya fueron vertidos
el día de hoy. Pero primero debemos entender el sentido de eso. Por
ejemplo, ya en la etapa histórica del triunfo del liberalismo se habían
juntado evidentemente ideologías tradicionales, feudales, escolásticas,
teológicas, etcétera. Y estas ideologías habrían de sufrir una derrota,
sobre todo en el momento del triunfo liberal, triunfo que impide realmente la pluralidad ideológica al destruir bastante contundentemente
esas ideologías tradicionales. Y de esta manera puede imperar precisamente la nueva ideología que corresponderá al nuevo modo, a las
nuevas relaciones de producción y al nuevo tipo de dominación social,
que es el de la burguesía. En este caso, por ejemplo, se destruyen las
viejas escuelas de carácter teológico-escolástico y se substituyen por las
nuevas instituciones liberales que benefician al país, digamos, a las nuevas formas sociales.
En este caso, el propio liberalismo ha demostrado, en cierto sentido,
por lo menos en esta etapa, que este proceso de libertad, de tolerancia
ideológica, puede ser bastante peligroso, porque puede llevarle al cauce
de la propia contrarrevolución, y que mientras las instituciones no estén adecuadas al nuevo tipo de poder esta pluralidad es peligrosa para
el liberalismo ... En este caso, yo quisiera una información más abundante ...

[ 24 ]

CAfflEDRA

OTRA PREGUNTA/ De la misma manera, yo preguntaría al profesor Mandel en relación a la situación revolucionaria de 1917 cuando
se trataba de consolidar la revolución sociallsta en la Unión Soviética
situación en la que Lenin súbitamente decreta leyes contra la libertad'
de prensa, contra la prensa polémica, a fin de acabar con uno de los
medios d~ difusión de la ideología burguesa. Esto no quiere decir que,
en el per10do de ascenso revolucionario, Lenin hubiera luchado contra
la libertad de expresión a través de.los periódicos de los trabajadores.
De la misma manera -también como otro ejemplo-, en Chile, dentro de la experiencia del gobierno de Salvador Allende, la falta de control de los medios masivos de comunicación permitió a la reacción instrumentar la campaña ideológica contrarrevolucionaria. En ese sentido,
preguntamos si es necesario destruir .el pluralismo dentro de ese campo,
y, también, bajo qué condiciones puede plantearse un sistema socialista
de pluralidad ideológica, de manera de no poner en peligro los logros de
la propia revolución proletaria ...

PROFESOR MANDEL/ Bueno, yo estoy contento con esta pregunta porque me permite aclarar toda una serie de conceptos ligados a todo
el asunto, que es un asunto muy esencial, muy fundamental, del problema del socialismo. Primero que todo, debemos hacer un balance histórico, que no sea un balance dogmático, no acrítico, no apologético,
sino un balance histórico, en primer lugar, correcto, y después crítico,
de lo que ocurrió realmente en la Unión Soviética, y obtener algunas
conclusiones de ese análisis.
En la Unión Soviética la paradoja es que precisamente en el período

-:-Oº ~ablo del período de antes de la revolución, sino de después de la
victoria de la revolución socialista- en el cual el peligro para la revolución fue_ ~l más grande: en el período de la guerra civil, había pluralidad poht1ca. Son poco conocidas hoy estas cosas, repito, estos hechos,
estos datos son poco conocidos: el gobierno que toma el poder en octubre de 1917 fue un gobierno de coalición. Fueron dos partidos políticos Y no un gobierno de un solo partido. Los bolcheviques proponían
la entrada en ese gobierno a otras tendencias, pero son éstas quienes lo
rechazan. No fue idea bolchevique, ni idea de Lenin, de identificar el
poder de los soviets con un régimen de partido único. No hay ningún
escrito de Lenin donde ustedes puedan encontrar una sola línea de esa
identificación. Eso es ideología estalinista, no ideología leninista. Ustedes lean en la primera Constitución Soviética. la Constitución de
CAfflEDRA [

25 ]

�1918, y ustedes no van a encontrar ni una sola palabra a favor de un
régimen de partido único. En el libro más fundamental de Lenin sobre
la dictadura del proletariado: El Estado y la revolución, no hay un solo
concepto en pro de un gobierno de una sola tendencia. Hay mucho que
añadir· a eso en los hechos. Partidos de oposición existían en la Unión
Soviética, hacia 1921. El Partido Menchevique fue un partido -digamos-- conciliador, oscilante entre la revolución y la contrarrevolución,
apoyando en algunos momentos la contrarrevolución, aliándose en
otros momentos con la revolución. Este partido fue legal durante todo
el tiempo de la Revolución de Octubre. En 1921 tenía representación
en los soviets. Tenía mayoría en algunos soviets de fábricas y ciudades.
Las e!ecciones para los soviets fueron elecciones en listas diversas, con
p~id~s ~olíticos div~rsos. Los anarquistas tenían preparadas organizaciones hbres. Habia una prensa de oposición en todo ese período.
El mismo problema de la prensa burguesa fue analizado por Lenin.
~ los partid?s bur~eses fueron analizados por Lenin de modo muy preciso en el hbro mas duro que escribió sobre ese argumento: el libro
contra Kaustky. En ese libro decía: "No es por casualidad que yo no
haya incluido en mi libro El Estado y la revolución la prohibición de
partidos burgueses, o la supresión de la libertad de prensa para los par·
tidos burgueses. Eso no es una cuestión de principio para nosotros.
Es una cuestión puramente táctica, de evaluación de relaciones de fuerza en un momento determinado". Y añadió (eso quizás sea muy extraño para ustedes, porque el texto es muy poco conocido)! "No somos nosotros los que hemos expulsado a los cadets (los cadet.s fueron
el mayor partido burgués de Rusia). No somos nosotros los que hemos
espantado a los cadets de los soviets. Ellos mismos se han salido''. Esto implica, o para mí implica, que si no hubieran salido los cadets la
cuestión habría sido abierta o menos abierta que si los hubieran tolerado o no los hubieran tolerado.
La actitud de Lenin cambió en 1921. Es muy interesante ver ese
momento. Eso no sucedió en el momento más peligroso de la Revolución Rusa. Eso fue después de la victoria de la guerra civil, después de
la victoria contra la intervención extranjera, después de la consolidación final, total, del poder estatal de la clase obrera. Lenin cambió
su actitud en el momento en el cual la Revolución Rusa fue obligada a
dar un paso atrás en terreno económico, en el momento de la introducción de la NEP, de la Nueva Política Económica, que él justificó. Fue
entonces cuando llegó la restricción de la democracia proletaria en ese
momento, con argumentos nuevos, no de principio, no de esencia, no

[ 26] _CA'fflEDRA

de teoría. Pero sí con argumentos puramente coyunturales, · didendo
que en el momento en el cual una clase obrera minoritaria, pequeña
minoría en la sociedad -no más de quince por ciento de la sociedad-,
deje la libertad de comercio y la libertad de desarrollo económico a una
clase de pequeños propietarios campesinos que representan la enorme
mayoría de la población -ochenta por ciento de la población- es muy
peligroso para la dictadura del proletariado dejar a esa mayoría la libertad económica, ya que va a ser un peso económico muy grande. Y no
sólo peso económico, sino también peso político y peso ideológico.
Y lo justifica Lenin con un argumento --repito-, que es un argumento
absolutamente coyuntural. Y justifica también con ese argumento las
restricciones de cJ.emocracia soviética que se habían introducido en
meses pasados, resti:jcciones que fueron 1a supresión de los partidos de
oposición, la interdicción del Partido Menchevique y la prohibición de
los anarquistas. Y, lo que fue peor, la supresión del derecho de huelga
y la supresión de la libertad de fracción en el interior del mismo Partig.ó
Bolchevique.
Bueno, podemos sustraer dos conclusiones de todo lo dicho. Una
conclusión, digamos, ya en el sentido de Lenin, y una segunda conclusión crítica. Primera conclusión: Es evidente que en todos los países
en los cuales -digamos- las premisas de la argumentación de Lenin no
se aplican (bs conclusiones también no se deben aplicar en países en
los cuales la clase obrera no representa el quince, sino el sesenta y cinco,
setenta u ochenta por ciento de la población), ¿por qué se debe eliminar la libertad de prensa, la libertad de organización política, por la
burguesía, que representa una muy pequeña minoría de la población?
Y en situaciones en las cuales no hay desarrollo de la pequena producci~n mercantil, y en la que va haber una preponderancia, una hegemoma, de la gran industria socialista absolutamente decidida, ¿por qué
se debe temer a la ideología burguesa: De esas premisas mismas de Lenin se puede sustraer la conclusión de que para la mayoría de los paises
desarro~l,ados, industrializados, no conviene, no sirve, aplicar esa argumentacion y es mucho mejor mantener el pluralismo político, mante~er el pluralismo ideológico y cultural, por razones que expondré al
fmal de mi contestación ...
Pero hagamos ahora un balance crítico del juicio de Lenin. Bueno,
yo creo -no tengo miedo decirlo, porque no es solamente opinión
mía-, creo que es opinión de mucha gente en el mundo incluidos los
partidos comunistas, comprendida la dirección de muchds partidos coCATHEDRA [ 27 ]

�munistas. Yo creo que Lenin cometió un error. Fue un error de juicio, no de principio. Fue un error de juicio, no de teoría. Se equivocó
sobre la naturaleza del peligro número uno que amenazaba a la dictadura del proletariado en 1921, cuando pensó que ese peligro número uno
estaba en la fuerza ideológica y política de la pequeña burguesía. Se
equivocó Lenin porque hemos visto después lo que ocurrió. Es verdad quEl había cierto desarrollo de la pequeña producción mercantil,
cierto desarrollo del peso del comercio privado, del peso del campesinado en la sociedad, que era muy pequeño, muy pequeño, y con resultados ideológicos y políticos muy limitados. Muy limitados por una
razón fundamental, y que es una razón que él entendió muy bien, en
1917. Y que olvidó por razones sobre las cuales no deseo entrar, porque es toda una historia que está muy ligada a la historia del marxismo
ruso, y que es la incapacidad de la clase campesina rusa de centralizar
política e ideológicamente sus fuerzas en un país tan grande, en condiciones de dispersión tan evidentes, como era Rusia.
Eso fue un error de juicio político. Había cierto peligro de presión
de la pequeña burguesía campesina sobre la dictadura del proletariado.
Eso fue un peligro limitado y de toda manera no inmediato, que solamente se verificó después, tres, cuatro, cinco años, en el 26, 27 y 28,
y fue el peligro mayor para la dictadura del proletariado, para la conciencia de clase de la clase obrera y para el gobierno obrero en la Unión
Soviética de 1921. No el peligro para el campesinado, sino el peligro
de la pasividad de la clase obrera, de la pérdida de actividad política
de la clase obrera, del retroceso del movimiento obrero y de la monopolización del poder político para una capa privilegiada, o sea, la capa
burocrática.
Este burocratismo no es invención trostkista. No es creación de
Trostky. Eso Lenin lo entendió muy bien. La última pelea de su vida
fue contra esa burocracia, a partir del año 1922. Eso es-podemos ya
decirlo- al final del año 21. Es el motivo principal -si no el motivo
obsecional- de todos sus escritos: el auge del peligro del burocratismo
y de la burocracia.
Es evidente que uno piense que el peligro principal era el peligro
de la burocracia y de la pasividad de la clase obrera. Porque el poder
de la burocracia no es el resultado de una conspiración. No hay una
serie de gente colocada alrededor de Stalin que ha hecho una conspiración para derrocar el poder de la clase obrera. Es un proceso histórico

[ 28 ]

mucho ~ás fundamental. Es el resultado de la pasividad que. se siente
por la falta de intervención directa de los obreros en el proceso de
dirección política y económica.
Bu~no, si uno pone la cuestión de ese modó es evidente que lo que
se debió haber hecho en 1921 fue exactamente lo opuesto de lo que se
hizo. El deber era la necesidad de desarrollar y no limitar la democracia soviética; desarrollar la problemática política, la contestación política, el pluralismo político y la libertad de prensa política, porque sin
esa pluralidad la actividad política de la clase obrera -la verdadera
actividad política, no las cosas mecánicas dictadas, mecanizadas, manipuladas- es imposible.
No sé si ustedes lo saben. Trotsky, con cierto retardo sobre Lenin,
un año de retardo, entendió el mismo problema, cuando se dio la oposición de izquierda; entonces Trotsky entendió el mismo problema. Estaban todavía los miembros de todos los órganos del gobierno soviético,
todos los órganos dirigentes del Partido Comunista, en el mes de octubre de 1923. Ellos proponían una resolución del comit,é central del
Partido Comunista de la Unión Soviética con -prácticamente- el mismo contenido de las últimas palabras que he dicho aquí: el peligro
principal es el peligro de la burocratización. Para combatir ese peligro
se debería iniciar un proceso de ensanchamiento, de ampliación, de la
democracia soviética, proceso de discusiones abiertas, de polémicas
abiertas, de participación obrera en la vida política. ¿Ustedes saben lo
que ocurrió? Esa resolución fue aceptada unánimemente por el comit.é
central del Partido Comunista de la Unión Soviética, inclusive por el
mismo Stalin. Tan evidente fue el razonamiento, la argumentación;
tan evidente fueron todas esas cosas. Bueno, fue aceptada unánimemente, pero nunca fue aplicada. Y eso es otra cuestión, ya que el nivel
de actividad de la clase obrera fue tan bajo, la abstención política de la
clase obrera fue tan fuerte, que el poder de la dictadura del proletariado
se identificó con el aparato burocrático, con el régimen de la burocracia. Pero lo que me parece ser evidente es que, en el año de 1921, la
dirección. del Partido Comunista Soviético, incluidos Lenin y Trotsky,
se equivocaba, y que el peligro burocrático fue mucho más grande que
el peligro pequeño burgués .. E, inclusive, para combatir el peligro pequeño burgués, la necesidad de reanimar la actividad política de la clase
obrera fue mucho más impotente que todas esas otras cosas.
Hay una lógica interna que ustedes deben entender. Es una lógica
CAfflEDRA

CAfflEDRA

l 29]

�diabólica, una lógica terrible, donde las consecuencias -ae las cuaies,
las consecuencias permanecen- hacen ahora de la Unión Soviética el
camino opuesto Hay peligros contrarrevolucionario, burgués y pequeño burgués y, al mismo tiempo, pasividad política de la clase obrera.
Ahora, las únicas vías de salida son la vía administrativa y la vía represiva. Si no hay actividad política de la clase obrera y amenaza de contrarrevolución, ahora las únicas medidas políticas que se pueden tomar
para oponerse a la contrarrevolución son medidas administrativas y medidas de tipo policíaco. Bueno, eso ocurrió en la Unión Soviética. En
ese sentido, todo el proceso histórico fue predeterminado en un largo.
camino Por la opción de 1921 a 1923. Y cuando había la amenaza de
la contrarrevolución en 27 y 28, cuando los campesinos ricos rehusaban
enviar grano a la ciudad, cuando comenzaban a organizar la huelga de
las semillas. cuando empezaban también a desorganizar la economía, y
cuando haoía la necesidad de combatir eso ¿qué hizo Stalin? Mandar
gente bCillada al campo, deportar a los polacos, destruir con la fuerza
física, con el terror, a millones de gentes, a organizar todo el sistema de
los Gulags que conocemos hoy.

país fueron destruidas por el terror, por la represión. Esos señores y
esas corrientes fueron eliminados políticamente. Eso es otra cosa. La
revolución elimina fuerzas políticas y sociales, pero no en las universidades. En Francia, durante todo el período de la revolución francesa, incluido el lapso del terror jacobino, la iglesia católica nunca fue
suprimida. Y siempre ha tenido ésta una influencia sobre una parte
no insignificante de la población francesa. En países como Estados
Unidos, Inglaterra, Alemania y mi propio país, países clásicos de revolución burguesa, es mucho más pronunciada aún. La revolución en
mi país fue hecha por una coalición política de burguesías liberales
y de burguesías católicas. Bueno, hubo al mismo tiempo la creación
de una nueva universidad liberal, anticlerical y la consolidación de una
universidad católica.

Eso es verdad, porque ahora esto ha sido atacado muy duramente
por el señor Soljenitsin. Yo soy absolutamente hostil a la ideología
de éste, pero la descripción de los hechos que hace corresponden en
gran parte a la verdad. Todas esas deportaciones masivas de millones
y millones de gentes fueron verdad. Lo digo: no fue la sola, la única,
la más eficaz posibilidad de construir el socialismo en un país como la
Unión Soviética. Construirlo, apoyándose en la actividad política
consciente de la clase obrera, era mucho mejor. Daría mejores resultados,desde todos los puntos de vista. En ese sentido, la opción es muy
fundamental. No es una pequeña cosa, una pequeña diferencia marginal, pero tiene consecuencias históricas absolutamente fundamentales.

La destrucción de instituciones es otra cosa. ¿La destrucción de
instituciones de enseñanza privada? Bueno, eso sí puedo aceptar como
inevitable en un proceso de revolución burguesa. Aún más, en un proceso de revolución socialista. Eso sí es destrucción de instituciones. Pero lo que debemos temer es la fuerza material, la fuerza represiva y la
fuerza económica de la clase burguesa. ¿Debemos temer la fuerza ideológica? Francamente, no lo creo. Creo que debemos tener nosotros la
misma conciencia que tuvo la burguesía liberal en los países más fuertes
de Europa y de América del Norte. La conciencia es nuestra superioridad ideológica. No debemos temer las cuestiones ideológicas. No debemos tener miedo a la confrontación con la ideología burguesa. Lo
que sí debemos temer es la violencia de la burguesía. Debemos temer
al ejército de la burguesía y a la riqueza de la burguesía. Eso sí se
debe combatir y suprimir. A la influencia ideológica podemos aplastarla con la misma lucha ideológica, no con la represión, no con la interdicción.

Para concluir, ¿por qué estoy en favor del pluralismo ideológico?
No es solamente por razones de principios, que los puedo explicar,
sino también por razones de eficacia política y eficiencia --digamosen la lucha por el socialismo. Hay una düerencia en esto. Primero,
porque todo lo que ha dicho el compañero sobre liberalismo no se
puede generalizar. Bueno,yo no conozco la historia de México. Posiblemente, eso es parcialmente verdad en México. Pero en Europa, en
los países clásicos de las revoluciones burguesas, no es verdad. Integralmente no, absolutamente no. La influencia de las corrientes --digamos- semifeudales, clericales, antiliberales y ant~burguesas en ningún

En ese sentido, yo no estoy de acuerdo, de ninguna manera, con esa
interpretación de lo que ocurrió en Chile. Lo que ocurrió en Chile no
fue causado por el hecho de que la burguesía tenía acceso a los medios
de difusión masiva. Esto fue una cosa muy pequeña, absoluta, marginal, hablando con exactitud. La contrarrevolución triunfó en Chile
porque la burguesía tenía las armas, porque la burguesía tenía el poder
político, que es el ejército. El Estado es -come dice Engels- un grupo
de hombres armados, no un grupo de profesores de universidad, no un
grupo de periodistas. Si la clase obrera chilena hubiera s1do armada, si
la burguesía hubiera sido desarmada. entonces eso sí es el triunfo de

[ 30 ]

CA1HEDRA

CATHEDRA [

31 ] '

�la revolución socialista. Ahora, el control que esos señores burgueses
mantenían sobre algunos periódicos Y· sobre algunas emisoras de televisión y de radio no hubiera tenido mayor influencia decisiva sobre el
desarrollo del proceso. Ustedes no deben olvidar que esa es la verdadera tragedia de Chile; no deben olvidar que una semana antes del
golpe de Estado,la más larga y masiva movilización de todo el período
de la Unidad Popular se realizó-en Santiago de Chile. Un millón de personas en la calle, un millón de hombres en la vía pública haciendo ¿ qué
cosa? El periodismo burgués y la radio-televisión burguesa no pudieron
impedir eso. Fueron los dirigentes de la Unidad Popular que han pedido que ese millón de personas hicieran algo, que cantaran canciones
populares una semana antes del golpe de Estado.
Aquí ya está la razón de la derrota de la revolución chilena: No por
el control de algunos periodistas burgueses sobre algunos órganos de
prensa, sobre algunos órganos de radio y de televisión. Pero hay un argumento más fundamental -y con esto termino mi opinión-, el cual
está implicado con todo ese problema del pluralismo; ese argumento es
el de la naturaleza misma de la revolución socialista. Si nosotros pensamos que la revolución socialista es la primera revolución en la historia
de la humanidad que debe hacerse de un modo consciente, planificado,
científico; que no puede hacerse de un modo espontáneo, que no es un
proceso como la revolución burguesa que se realiza a espaldas de la
gente; que debe ser un producto de la actividad consciente de las masas, uno llega inmediatamente a dos conclusiones, uno comprende
que hay solamente dos posibilidades.
Uno piensa que ya tenemos las respuestas sobre todas las cuestiones y que toda la cuestión de la construcción del socialismo es muy
fácil, porque hay algunos libros, tres, cuatro o cinco libros, las biblias
del socialismo, y que se debe leer e interpretar correctamente cada
regla. Aplicamos esas reglas y ya vamos a construir la sociedad ideal.
Bueno, si uno piensa eso -y eso fue el mito, el mito defendido por
Stalin-. Ahora, claro, hay muchos argumentos a favor del monolitismo ideológico. Pero hoy la verdad se debe defender. La verdad
contra la verdad. Hay solamente la mentira, que es lo opuesto a la verdad. Se debe defender la verdad contra la mentira. Mas, según entiendo 7!Sa es mi opinión, evidentemente desde un punto de vista científico y marxista-, sobre innumerables cuestiones de la construcción de la
sociedad socialista no hay respuestas definitivas, porque hay falta de
experiencia, falta de datos empíricos, y solamente la experiencia y la

[ 32 ]

CAffiEDRA

práctica van a enseñarnos. Re1:puestas definitivas, ya que no hay verdades eternas en ese terreno de la democracia socialista, de la democracia proletaria. Esto implica la pluralidad política y la pluralidad ideológica, que son unas precondiciones de eficacia económica, política y
social.
Si nosotros nos salimos del axioma de que vamos a cometer errores
de que es absolutamente inevitable cometer errores, de que no es el pro:
blema saber todo, de que debe tener razón el secretario general, de que
siempre tiene razón el comité central, de que el Partido tiene siempre
la razón . . . y después de veinte años, ahora, todos aceptan que no es
verdad, que se cometieron innumerables errores. Bueno, si uno acepta
eso, que todos vamos a cometer errores -yo hablo por mí mismo; también por mis compañeros; por mi corriente, también- eso es inevitable;
porque lo que vamos a hacer es la más grande tarea de la humanidad
Y la más audaz tarea que la humanidad nunca se había propuesto, tarea
que significa transformar a millones de pobres, a millones de trabajadores, a millones de gente explotada, en dirigentes del proceso económico
y político. Esta es la gran tarea, de una audaz e increible proyección.
Y si creemos que vamos a realizar todo eso sin cometer ningún error es
absolutamente utópico. Pero a partir del momento que entendamos
~ue va~os a cometer errores, muchos errores, debemos poner las cuestiones simples. ¿ Qué garantía tenemos para limitar las consecuencias
de los errores, para corregir los errores de un modo más rápido posible?
Esa e~ la v:rdadera cuestión. Uno debe entender que no existe gente
que tiene siempre la razón, uno debe comprender que el problema fundamental de las instituciones políticas para la construcción del socialismo_ es el problema de evitar que los errores permanezcan demasiado en
el tiempo Y que se apliquen demasiado en el espacio.
Y ahora, es claro, la democracia política y el pluralismo político
son una garantía absolutamente necesaria para la victoria del socialism? _sin demasiados errores. Tomemos un ejemplo, el ejemplo más
tragico: el error de Stalin en la política agrícola, cometido en 1928.
Este fue un error tremendo, error que ha influenciado el desarrollo
de la economía soviética y del pueblo soviético por un tercio de siglo.
Tras la m~erte de Stalin, se supo que la producción per capita de produ~tos animales en la URSS fue más baja que durante el zarismo, más
baJa después de veinticinco años de desarrollo de una economía socialista, planificada, en un sector esencial de la agricultura. Se dio ese
fracaso total, Y las consecuencias finales han sido muy graves. Y son
CAffiEDRA [

33 J

�muy graves también ahora. La productividad media del trabajo de la
agricultura soviética llegó a unos diez o quince por ciento de la productividad media de la agricultura de los países capitalistas desarrollados. Ahora, la productividad media en la industria soviética ya llega de
los sesenta a los setenta por ciento de la productividad media en los
países industriales. Por eso decimos que lo de Stalin fue un error total
y todos aceptan eso. Hoy yo no conozco ningún agrónomo o economista soviético que no acepten eso de que la política agrícola de Stalin
fue un fracaso total.
Bueno, yo propongo una cuestión muy simple: ¿Si hubiera habido
partidos de oposición en la Unión Soviética ustedes creen que hubiera
habido la posibilidad de mantener una política tan errónea por veinticinco años? Es evidente que no. Es evidente que cuando hubo las consecuencias visibles, reales, de esos errores para todo el pueblo, es decir,
después de dos, tres o cuatro años, hubiera venido un cambio, y hubiera
sido mucho mejor para el pueblo soviético. Hubiera habido muchas
consecuencias absolutamente inconmensurables en todos los terrenos
de la vida social de ese país. Bueno, eso es un ejemplo radical, si bien
acepto que no es más que un ejemplo, pero es un ejemplo que no es
pequeño. Sin embargo, podemos dar muchos, otros muchos ejemplos.
Sin pluralidad política no hay posibilidad de corregir errores rápidamente. No hay posibilidad de encontrar las opciones preferibles en
la construcción del socialismo. La necesidad de la democracia socialista, del pluralismo político o cultural, son una necesidad y la base de
la eficacia política. Como también es una necesidad la autoeducación
de la clase obrera. Sin debate político, sin polémica política, sin confrontación política, el marxismo degenera en una religión de Estado,
como lo he dicho antes. Y eso es una cosa terrible, terrible, amigos.
Puedo decir lo siguiente: cuando algunos amigos yugoslavos, amigos miembros del comité central de partidos comunistas de Europa occidental, filósofos, marxistas, o gentes que se dicen marxistas, visitan
la Unión Soviética, vuelven con historias de este tipo: hay en Moscú,
en la sola ciudad de Moscú, seis mil funcionarios sobre la filosofía marxista. Están en un enorme, inmenso laboreo y ¿qué hacen? Discuten
entre sí detalles de artículos anónimos y de libros anónimos que escriben y reescriben permanentemente, corrigiéndose diez veces al año,
veinte veces al año, treinta veces al año, en un anonimato total, porque
cada uno tiene miedo de defender una opinión personal diferente por-

que . . . (bueno, ahora no hay el peligro del tiempo de Stalin de que
vayan a perder la cabeza). Ahora van.ª perder solamente el _e~pleo.
Pero también eso es un peligro, es decir, que haya una cond1c1on tal
en la cual todos los empleos están distribuidos por el Estado. Todos o
el noventa y cinco por ciento de los empleos. ·Bueno, todo eso da una
impresión terrible. Terrible, porque no digo solamente por fal~a de
substancia, por falta de realidad, por falta de desarrollo del marx1Smo.
No se ha desarrollado, creo, nada, en la Unión Soviética en los últimos
veinticinco o treinta años. Todos los desarrollos del marxismo -que
son muy ricos en el último período- fueron hechos en el exterior de
la Unión Soviética. ¿Cómo pueden ustedes explicarse esa paradoja?
Porque es extraño que en el país socialista más ftlerte del mundo la
teoría marxista no ha conocido ningún desarrollo. Pero, lo que es mucho peor, todo eso es de una ineficacia total. No hay hoy en la Unión
Soviética, realmente, convicción marxista, no solamente en la clase
obrera, sino tampoco entre los intelectuales y entre los estudiantes.
Estos están obligados a aprender el marxismo en las escuelas,en las
universidades, pero lo aprenden del mismo modo que los estudiantes
en el medievo aprendían la escolástica o la teología. Solamente porque
es la precondición para poder hacer estudios universitarios. Pero se
hace sin convicción alguna. Lo hacen como una cosa absolutamente
mecánica. Eso indica la ineficacia total, allá.
Vamos a luchar mucho más eficazmente contra la influencia de la
ideología burguesa, permitiendo el pluralismo ideol?gico. , Vamos a
combatir la ideología burguesa. Vamos a derrocar la 1deologia burguesa tomando su propio terreno, haciendo lo mismo que hicieron Marx
y 'Lenin y que hicieron Trotsky y Rosa de Luxemburgo: Combati~ndo
a los científicos burgueses en su propio terreno, con argumentos mtelectuales, con argumentos de convicción. No con represión. No _se
destruye una ideología con métodos administrativos. Al contrario.
Hoy, en Italia y en España, la influencia de la iglesia católica sobre la
clase obrera es mínima. Casi es nula, a pesar del hecho de que el poder
económico, material y político de esos señores todavía es muy fuert~.
La influencia ideológica de la iglesia católica en Polonia y en Hungr1a
sobre la clase obrera es tremenda, a pesar del hecho de que esos señores (o no a pesar, sino en función del hecho) están perseguidos con métodos administrativos. La ideología burguesa no se puede derrocar con
métodos de policía, de interdicción, de represión. Se puede derrocar
solamente con argumentos intelectuales que vayan cambiando el ambiente social. Esa es la verdadera acción del marxismo sobre este
asunto . ..
CATHEDRA [

[ 34 ]

CA11JEDRA

35 ]

�EL COORDINADOR DE LA CONFERENCIA/ Bien. Aquel compañero puede hablar . . . Bien . . . Sí, desde luego, todos podrán preguntar . . . Bueno, escuchemos su pregunta ...
PREGUNTA/ Ese "pluralismo ideológico", como usted lo nombra,
está señalado como ejemplo más o menos para el caso burocrático de
Europa occidental. Pero resulta más difícil para nosotros, los extranjeros, ver lo que está ocurriendo en México con relación a los Estados
socialistas más pequeños. A nosotros nos interesa saber en qué medida
esta ideología está llegando a las masas populares, socialistas, o sea, la
ideología marxista ¡claro! con los fines revolucionarios mencionados,
pero hacia los obreros y hacia los campesinos ...
PROFESOR MANDEL/ Bueno, yo he hablado del pluralismo ideológico en la sociedad burguesa, a pesar de toda la hipocresía de las declaraciones oficiales. Pero, en realidad, en esta sociedad hay muy poco
pluralismo ideológico. Yo no conozco muchos profesores marxistas
en las universidades de Europa occidental. No conozco que- haya muchos en las universidades de América Latina, tampoco. Hay algunos,
desde luego, pero muy pocos, muy pocos. En Francia, la izquierda
tiene cuarenta y ocho por ciento de los votos. En Italia, la izquierda
tiene cuarenta y siete por ciento de los votos. En Inglaterra la izquierda tiene cincuenta y dos por ciento de los votos. En Alemania occidental, la izquierda tiene cuarenta y ocho por ciento de los votos. Y
yo no conozco cuarenta y ocho, cuarenta y siete ni cincuenta y dos
profesores marxistas o de izquierda en ninguno de esos países. Eso · ·
sería el verdadero pluralismo ideológico, un pluralismo ideológico
distributivo, digamos, basado sobre la justicia. No hay nada de eso,
absolutamente nada de eso. Y nosotros estaríamos muy contentos
si en países en los cuales la extrema izquierda o la izquierda tienen
cuarenta y siete por ciento de los votos tuviésemos cuatro por ciento
de profesores de izquierda. Estaríamos muy contentos si pasa eso,
consideraríamos eso ya como una gran conquista. Por eso podemos
decir que en los países burgueses el pluralismo ideológico es muy
· limitado.
Es por eso que digo, con mucha convicc_ión personal, que posiblemente la historia va a mostrar que no tengo razón. Vamos a ver eso
después, pero yo estoy seguro que vamos a permitirnos aumentar el
ambiente del pluralismo ideológico mucho más de lo que existe hoy en

[ 36 ]

CATIIEDRA

la souedad capitalista al construirse el socialismo, al menos ep los paises industrializados, desarrollados . . . Bueno, usted dice: ¿cómo se
puede hacer penetrar la ideología socialista, la teoría marxista, entre
los obreros y los campesinos? Claro que eso no se puede hacer especialmente dentro del ambiente universitario, porque en el ambiente universitario hay muy pocos obreros y campesinos. Se debe hacer con
otros instrumentos, con instrumentos de las organizaciones obreras,
con instrumentos de las organizaciones obreras revolucionarias y de las
organizaciones obreras de masas. Se puede llegar a hacerlo con instrumentos de enseñanza popular, de enseñanza -digamos- paralela a la
enseñanza oficial. En eso tenemos, en los µaíses industrializados, algunos avances, algunas experiencias más adelantadas que en muchos
países dependientes. Pero también hay experiencias en algunos países
dependientes, como en el caso de Chile o como en Cuba. Son algunas
experiencias muy exitosas. Sobre esa base es posible explicar el marxismo, explicar la teoría socialista, la teoría comunista, a los obreros y a
los campesinos, en escala muy extensa. Pero debe haber -digamosgente preparada, gente especializada en eso. Que posea la técnica pedagógica para esa enseñanza. Y eso no es tan fácil. Si se hace de un modo
esquemático, de un modo estéril, de un modo dogmático, en general,
el éxito es muy pequeño. Si· se hace de un modo vivo, utilizando técnicas pedagógicas adaptadas, adecuadas; utilizando experiencias pasadas, integrando esa enseñanza en la vida -la experiencia misma de los
obreros y de los campesinos- se puede tener mucho éxito.
Bueno, no deseo dar muchos ejemplos de lo que se ha hecho en algunos países. Por ejemplo, lo que se ha hecho en mi propio país, que
es un pequeño país con un movimiento obrero no tan fuerte, pero sí
con un alto grado de sindicalización. Tenemos un setenta por ciento
(sesenta y siete por ciento, exactamente) de obreros y empleados
sindicalizados. Pero políticamente no es un país con muy alto nivel
de conciencia sociaJ'sta, comunista, revolucionaria. Sin embargo,
hemos tenido algunas experiencias -en las cuales yo participo personalmente- muy fructuosas de desarrollo de -digamos- enseñanza
marxista o socialista elemental entre los obreros. Es una enseñanza
-en una rama del sindicato, rama del sur del país, en la parte baja del
país- en la cual el sindicalismo es más izquierdista que en la parte
norte del país. En los años de 1958 a 1961 se organizaban escuelas de
formación elemental sindical. Su base era marxista, con un sistema
piramidal. Es decir, se inició,_en una primera fase, una escuela de
cuadros de delegados sindicales a escala nacional con unos mil quiCA'DIEDRA [

37]

�nient.os delegados y con el objetivo de transformar cada uno de ellos
en instruct.ores de su propia fábrica o de su propio departamento.
Hemos calculado que, durante esos tres años, cuando menos unos
veinticinco mil obreros participaron en esas escuelas a escala nacional, regional y local, y tambien en las fábricas, y todo con mucho
éxito. Uno de los éxitos fue una huelga general en 60-61, en la cual participaron un millón de obreros, y originó que ~uchos dirigentes sindicales de derecha dijeran que ya no repitiéramos esa experiimcia de
enseñanza marxista, porque ya no podríamos provocar una segunda
huelga general. Y no les gustó a ellos, evidentemente, esos resultados.
Bueno, y en otros países, en Francia, en Italia, se hace lo mismo,
y con resultados muy buenos. Hay posibilidades de eso, incluido un
país tan moderno, con un movimiento obrero tan moderado, co~o
Alemania occidental. Aquí se ha hecho un -esfuerzo con algunos smdicat.os en algunas organizaciones de izquierda, de profundización de
la educación socialista, marxista, de obreros, que ha tenido éxito hasta
cierto punto.
Evidentemente, en un país como Cuba, en el cual una campaña de
este tipo puede estar organizada por el gobierno mismo y con la ayuda
de prácticamente t.oda la juventud, los resultados pueden ser mucho
más impresionantes que cuando hay solamente una minoría de militantes revolucionarios en los sindicat.os o en las otras organizaciones de
masa, que pueden organizar ese esfuerzo. Pero creo que si recogemos,
guardamos y usamos t.odas las experiencias que se han hecho a es~al~
internacional no hay razón de ser pesimista en este asunto. Hay pos1b1lidades de educación y de autoeducación de la clase obrera, que es más
alta de lo que piensan algunos.
Terminaré diciendo alguna cosa que posiblemente pueda ser un
poco revisionista, un poco extraña para algunos de los compañeros
presentes. La única forma de desarrollar el con~ci~iento de~ marxismo, la conciencia socialista, no es la forma doctrmana, es decir,
t.omar
,
la lección, el estudio de pequeños textos manuales y despues los textos
clásicos. Hay otras formas más directas, formas artísticas y semiartísticas. Puede haber influencias tremendas, absolutamente tremendas.
Experiencias de teatro popular, experiencias de cine popular, ex~riencias de televisión popular. Estas pueden hacer PE:netrar algunas 1de~.
No todas, pero sí algunas ideas marxistas entre m~ones de genU;s -literalmente-, entre millones de gentes. Hay tamb1en algunas pehculas.

Bueno, ustedes las conocen, como yo las conozco. Son tan universales
algunas películas revolucionarias que se han hecho, como para desarrollar, para desenvolver, la conciencia socialista en las masas del mundo
más aún que todos los escritos de Marx y de Lenin juntos, poitque tienen un impacto intelectual y sentimental conjunto muy fuerte. No solamente hay teatro y cine. Hay otros medios, y eso será fructífero si
se hace conscientemente, pero de manera revolucionaria. Bueno, señalemos cine. Ahí están las películas de Eisenstein o de Budodkin. Señalemos también el teatro de Brecht. Bueno, todo eso es evidente.
También hay películas no marxistas. 3on películas simplemente
artísticas, honestas, que conocen su asunto, su tema, pero que reproducen de modo eficaz y con mucha honradez los sentimientos y las
pasiones. Puede haber éxitos formidables en este tipo de films. Mencionemos dos ejemplos. Hay dos películas recientes, más o menos
recientes, que han tenido un efecto ameno en Europa, aunque no sé
si en México y América Latina. Un efecto formidable, asimismo. Una
de ellas es una película de Hollywood de ambiente conservador, capitalista. No sé si se difundió en México. Su proyección es larga. Es la
película Espartaco, sobre la rebelión de los esclavos, que termina con
algunas imágenes insoportables de millares y millares de esclavos caminando por toda la Vía Apia, en la Roma antigua. Yo no encontré
ninguna persona que vio esa película que no haya sido convencida
profundamente (a pesar de toda su influencia del ambiente burgués
o pequeño burgués) de que la causa de los esclavos fue una causa justa
y que la causa de los asesinos de los esclavos fue una causa injusta.
No. No he encontrado ninguna persona. Por esta película hemos tenido amplias discusiones entre millares de espectadores de todos los
ambientes sociales. Incluso con grandes burgueses. El impacto de esa
película es sobre un asunto pequeño, limitado. Claro que eso no implica todo el marxismo, pero el impacto de esa película sobre ese asunto
limitado es tremendo, absolutamente tremendo.
En otro ejemplo, hay una película más reciente, Sacco y Vanzetti,
que creo que también se vio en México. Yo no he conocido ninguna
persona que haya visto esa película que no esté convencido del carácter
de clase, del carácter corrupto de la justicia de los Estados Unidos en los
años veintes, después de haber visto esa película. Esto es de una potencia de convicción, de nuevo sobre un argumento limitado, muy limitado, claro, pero útil, muy útil. Es una película de convicción tremenda,
absolutamente tremenda. Bueno, hay muchos otros ejemplos del misCA'fflEDRA Í

[ 38 ]

CA111EDRA

39 ]

�mo tipo. Eso no debemos olvidarlo. No debemos creer que la conciencia de clase es una cosa puramente escolástica, dogmática, que se aprende así nomás en los libros. Hay otros instrumentos para desarrollar la
conciencia revolucionaria que son muy útiles, que no se deben olvidar
y que se deben utilizar del modo más extenso posible ...

EL COORDINADOR DE LA CONFERENCIA/ ¿ Usted quiere
hacer una pregunta? Bueno, para usted será la última pregunta, dado
que, primero que nada, debemos reconocer que el profesor Mandel tiene prácticamente todo el día de estar dando conferencias. Y ¡claro!,
por nuestra parte, debemos anunciarle al profesor Mandel, antes de que
esto concluya, que acaba de producir una más de sus obras teóricas. No
sé como le vamos hacer para organizar todos nuestros datos después de
la conferencia. Hay mucha información, desde luego, muy importante
... Pero ese compañero tiene la palabra. Además, el profesor Mande!
está en la mejor disposición de seguir contestando las cuestiones que se
le presenten.
PREGUNTA/ Bueno, esta cuestión quizá pudiera afectar muchísimo, sobre todo a los revolucionarios en México, debido a los efectos
que provocan las palabras en un país como el nuestro . . . Ahora, algunas de las frases que el profesor Mande! ha repetido desde ayer, y que
seguramente van a ser tomadas por las autoridades universitarias represivas o por el mismo gobierno, como han tomado otras frases de otros
revolucionarios destacados.

for ejemplo, en 1965, durante una huelga en la Facultad de Economía de la UNAM, el rector Chávez negó, en el discurso de apertura de
cursos, que Lenin hubiera dicho que para los estudiantes su papel fundamental era aprender, y comentó el rector que era lo menos que
hacían. También en Sonora, en 1973, durante un movimiento estudiantil, con frases de Allende (bueno, no fue todo por las frases de Allende,
porque no se puede aprender todo lo que Allende había dicho), se expresaron cosas en el sentido de que las revoluciones no pasaban por las
universidades.
Por eso, es muy probable que algunos días después de que el compañero Mande! regrese a su país se usen sus frases de que el estudiante revolucionario debe ser ~uen estudiante para saber golpear ideológicamente a la burguesía. En este sentido, yo quisiera plantear al compañero
Mandel que aclare -más bien, que matice-, la cuestión que ha dicho:

[ 40]

CA111EDRA

por qué en países como México, en que el Partido tiene un nivel que
todavía numéric~~ente es bajo . . . E_s claro que para muchos· el objetivo es que los militantes sean revolucionarios profesionales. Y en este
sentido, sobre todo en esta época, en que el Parti_do cree que en esto
apoya su fuerza, en que hay que dedicarle mucha fuerza a la acción del
Partido, y que es muy probable que en determinado momento para la
masa, para el conjunto del movimiento estudiantil, hay que, incluso,
impulsar eso que el compañero Mandel ha dicho y que yo estoy de
acuerdo ...
. S~~ embargo, para el revolucionario que est.á construyendo la orgamzac1on es muy probable que, en determinado momento, se haga una
contradicción porque, sobre todo el Partido, tenga la necesidad de acomodar sus fuerzas. Y eso puede significar que un buen médico no vaya
a trabajar como médico, sino a trabajar en otras funciones. Y que un
buen estudiante salga quizá a trabajar para fortalecer el Partido en otro
campo y no precisamente en el suyo ... Y en este sentido, yo quisiera
que el compañero Mandel matizara un poco más ...
PROFESOR MANDEL/ De acuerdo. Bueno, usted ha hablado de
un problema --digamos- social, de grupo, de grupo social, no de un
problema individual. Es evidente que un revolucionario que se dedica
a la revolución, que se dedica a la liberación de la clase obrera, a la autoemancipación de la clase obrera, a la construcción de una sociedad. sin
clase, una sociedad sin explotación, sin opresión, en toda su actividad,
en toda su vida, da la prioridad al interés de la revolución, a los intereses
del partido revolucionario, a los intereses de la lucha de clases. Eso me
parece muy evidente.
Bueno, posiblemente he cometido un error de no decirlo antes, pero
me parece una cosa elemental que para el que subordina claramente sus
acti~idad~s ~ro:esionales, sus posiciones profesionales, a esa tarea primana, pnontana, que es la sola motivación de todo lo que se deduce
después, no haya ninguna otra motivación, hoy, en el mundo, en el que
tenga taptas oportunidades y tantos peligros como es trabajar por la
humanidad. Pero no hay ningún motivo más humano, más moral, más
profundo, que el de preparar la liberación de la clase obrera, la emancipación de la clase obrera, el derrocamiento del capitalismo, la construcción del socialismo, es decir, la revolución socialista. Esto me parece, repito, elemental. Otra cosa es la siguiente: una vez que se ha
hecho esa opción, una vez que se ha aceptado esa motivación, debe ser
CA1llEDRA [ 41

]

�la consecuencia práctica en el ambiente estudiantil de todos los que
han opcionado en ese sentido, en mi opinión ...
Bueno, si usted dice "revolucionario profesional" es otra cosa, pues
revolue1orumo profesional no es un estudiante. Deja de estar en la universidad como. un revolucionario profesional, y también deja de estar en
la fábrica, de la misma manera. Pero un estudiante que todavía no es
un revolucionario profesional, que todavía continúa estudiando, que no
tiene interés mayor por la causa revolucionaria, incluida la causa de la
construcción del partido revolucionario, debe acumular conocimientos.
Esa es la mejor contribución que puede hacer como intelectual Si prefiriese trabajar en la fábrica es una opción que se puede justificar. Eso
es otra cosa. Entonces trabajará en la fábrica. Si prefiriese tener una
acti~dad en el campo, de nuevo es otra cuestión. O si la organización
decide qu~, debe trabajar en el campo, trabajará en el campo. Esto es
otra cuestion. Pero si sigue siendo estudiante debe aprovechar esa
oportunidad que tiene de acumular conocimientos científicos y conocimientos por hacer, que nosotros carecemos. Y cuando digo "nosotros" no digo solamente una organización revolucionaria, no digo solamente la van~ardia revolucionaria,- sino digo "toda la clase obrera'';
"todo el pueblo". Carecemos de conocimientos científicos, carecemos
de base teórica suficiente. No hemos utilizado de un modo suficiente
las inmensas posibilidades de la ciencia para transformarla en un instrumento de emancipación de la humanidad. Esa sí ·es m1 convicción
profunda. Esa es una parte de la actividad revolucionaria, absolutamente indispensable.
¿Qué parte de los estudiantes miembros de la organización revolucionaria deben dedicarse a esa posición y qué otra parte a otra tarea?
Esa es una cuestión diferente. Es una cuestión de división del trabajo.
La revolución no se hace únicamente -tampoco principalmente- con
conocimientos intelectuales. Evidentemente, hay otras tareas, hay
tareas de organización propia del movimiento revolucionario, hay
tareas de penetración en la clase obrera, hay tareas de divulgación, de
propaganda socialista revolucionaria entre los obreros y los campesinos.
Hemos hablado ya de muchos otros aspectos de la actividad revolucionaria en una organización disciplinada. Esa división del trabajo está
decidida colectivamente por la organización. No por cada individuo,
individualmente hablando. No es una opción individual. Bueno, en esa
división del trabajo es posible o inevitable que algunos estudiantes estén
proyectados para otras tareas. La única cosa -con hechos, y que creo

que es importante-, es que entre esas tareas está la de acumular conocimientos y acumular datos científicos empíricos. Ser buenos científicos es una de las tareas absolutamente vitales para una organización
revolucionaria y para la clase obrera. Pero nada más. La clase obrera en
su conjunto, que no tiene conciencia de la superioridad de su teoría, de
su conciencia y de su ideología sobre la de la clase dominante, está ya a
la mitad vencida antes que se inicie la pelea. Lo dije ya ayer. Lo repito
hoy. El obstáculo psicológico más profundo contra la posibilidad de la
credibilidad de la revolución socialista es esa idea muy profundamente
enraizada entre los obreros y los campesinos: "Nosotros somos demasiado ignorantes para poder dirigir la economía del Estado. La economía del Estado puede ser dirigida solamente por la gente que conoce
muchas cosas". Y esta idea burguesa, profundamente burguesa, divulgada por toda la tecnocracia, por todos los medios de difusión masiva
.
,
'
tiene raices muy profundas en la clase obrera. Y esta situación es un
obstáculo muy profundo contra la posibilidad y la credibilidad de una
revolución socialista.
Aportando conocimientos, educación y conciencia científica a la
clase obrera, a los campesinos, ese obstáculo se vence. Y en ese sentido
los ~telectuales revolucionarios, los estudiantes revolucionarios que estudian y acumulan conocimientos -no por razones egoístas para hacer
c_arrera en la vida. burguesa, para integrarse en la sociedad burguesa-,
smo para compartir esos conocimientos entre las masas obreras y campesinas, juegan un papel absolutamente vital. Y de eso estoy convencido. Eso es un aspecto absolutamente importante, vital, para la construcción de un partido revolucionario. Repito: eso no es lo único. Posiblemente no sea el más principal. Ciertamente no es el más principal.
La organización elemental de la masa obrera y campesina es más importante,
. . evidentemente, porque son ellos y no los estudiantes , los univers1tanos, los que van a ser el motor de la revolución social. Pero la otra
parte sí tiene un papel, un lugar, en el conjunto de las tareas de la construcción de una organización revolucionaria, en la división del trabajo
de una organización revolucionaria. Eso debe ocupar un lugar.
Yo he conocido en Europa -no conozco la situación en México
pero he entendido algo con parecido para México- dos· fases sucesiv~
en el movimiento estudiantil, caracterizadas por dos actividades fundamentalmente diferentes hacia esa cuestión. La primera fase, que va
del 65-66 al 70, fue una gran fase de auge, de ascenso, del movimiento
estudiantil contestatorio y revolucionario. Los estudiantes rebeldes
CAfflEDRA [

[ 42]

CAfflEDRA

43 ]

�fueron realmente los mejores estudiantes. Hemos visto escenas, espectáculos, que me llenaron de orgullo, al ver estudiantes -no profesoresde segundo o tercer año interviniendo en congresos nacionales e internacionales de sociología, y demostrar a los señores sociólogos burgueses que ellos conocen diez veces más la sociología, la misma sociología
burguesa, que los propios profesores. Eso fue un éxito formidable. Y
fue uno de los motores de la autoconciencia del movimiento estudiantil. En el Mayo Francés del 68 todos los cuadros del movimiento estudiantil, en cada una de las universidades, estuvieron profundamente
convencidos de que tenían más conocimientos y mayor nivel científico
que los profesores contra los que se rebelaron. Y eso fue un motivo de
autoconciencia, de füerza y de movilización formidables. Cuando
ellos decían a la masa de los estudiantes, y después a la masa de los
obreros, que se movilizaran contra una clase y una capa en bancarrota,
una clase con muchas fallas, no solamente fue-una convicción de bancarrota social y política, sino también de bancarrota intelectual y científica.
Después hubo una segunda ola falsa del movimiento estudiantil
(hablo siempre por Europa), fase que se inició en el 69 y en el 70-ya
en Alemania occidental en el 70-, que personalmente no me gustó.
Personalmente no me gustó e históricamente ya se comprobó su falsedad, se confirmó eso. Fue el inicio de la decadencia -digamo&amp;-, del
retroceso
.
' del movimiento estudiantil. En lugar de discutir con los pro.
fesores burgueses y de aplastarlos intelectualmente comenzaban a gntar
en las salas: " ¡Abajo los puercos!" " ¡Fuera de las universidades los
puercos!" Y lanzaban bombas asfixiantes, desorganizando completamente el aula de estudio. Bueno, la primera impresión que tuve fue que
eso no era prueba de superioridad intelectual ni de gran convicción de
gente que utiliza ese método. Indicab~ que esos estud~a!!tes no :e~ían
mucha conciencia de sus ideas. Despues eso se demostro en la practica,
porque fue una posición muy poco ética. Se puede justificar en el mejor de los casos de que fue por un mome_nto de _indignación muy ~r~funda recordando cuando hubo represion masiva, cuando la pohc1a
mató ~ estudiantes. Bueno, eso es natural cuando hay una explosión de
indignación. En una explosión de ese tipo se utilizan todos lo~ métodos
en condiciones no correctas, o sea, con represión violenta. Pero esa
violencia, cuando hay debate político, no sirve. Primero que todo expresa una falta de conciencia intelectual y una falta de base teórica.
Después esa actitud desorganiza el movimiento, porque refuerza las tendencias refonnistas. Y dicen: "Eso no sirve. Debemos no hacer eso

•

más. Debemos discutir y dialogar". Entonces divide a revolucionarios
y reformistas, violentos y no violentos, ocasionando muchas otras diferenciaciones inútiles, falsas y que no son nuestras verdaderas fronteras
de diferenciación política y social. Y termina aislando cada vez más a
la pequeña minoría de pseudorrevolucionarios. Los llamaré así: pseudorrevolucionarios", pseudorrevolucionarios del ambiente de la masa
estudiantil que de ese modo se están recuperando cada vez más para las
estructuras oficiales. Por esa razón creo también que para la masa que
no se integra a las organizaciones revolucionarias debe entender que la
rebelión estudiantil, la contestación estudiantil, no se hace negando la
utilidad de la acumulación de conocimientos. Esto es muy importante.
Bueno, eso no se debe exagerar. No se debe llegar al punto de someter
la actividad política, la actividad de contestación, la crítica de la universidad, a la asimilación, a la acumulación servil de todas las cosas: unas
correctas y otras falsas, que los señores profesores -incluido yo mismo- explican a los estudiantes. No es eso lo que implico cuando digo
que un estudiante debe estudiar, debe estudiar de modo crítico, incluyendo crítica de la enseñanza, crítica de lo que entiende,, c~ítlca de la
ciencia burguesa, crítica que puede ser o:iuy -~ura, muy polem1ca. P~~de
ser, puede inclusive llegar a ser la orgamzac1on de una contraeducac1on,
de una contraformación en el seno o al margen de la universidad. Pero
debe haber un nivel científico real, pues se debe entender que la lucha
por el conocimiento, la lucha por la ciencia, la lucha por la verdad, la
lucha por la crítica científica de la sociedad, es parte integrante de la
conquista de una conciencia revolucionaria. Y eso sí llega a la naturale-,
za misma del marxismo. El marxismo no es una religión. No es una
doctrina religiosa. No es una doctrina moral. El marxismo es una doctrina científica que necesita conocimientos científicos, que necesita
método crítico, que necesita utilización de crítica y de autocrítica permanente, porque es una ciencia abierta, no cerrada. Y todo eso se d_ebe
expresar también. Expresar también en el modo de actuar ~el est~d1ante revolucionario, de la masa de los estudiantes contestatonos, temendo
en cuenta todos los otros factores que indico, sin exagerar.
Bueno en el trato con los estudiantes -si puedo terminar con una
anécdota ~ersonal-, cuando nosotros no podemos suprimir todavía
completamente el sistema de los exámenes -que no me gustan, porque
en mi opinión son pedagógicamente falsos y no tienen sentido tampoco
como instrumentos de juicio sobre los conocimientos, aunque estamos
obligados administrativamente a aplicarlos-, yo digo a todos mis es~udiantes: si ustedes en un examen -repito mis propias palabra&amp;- obt1e-

[ 44] CADIEDf½
CAnlEDRA [

45 ]

�nen muy pocos puntos en su calificación yo voy a dar más puntos a los
que contesten mi enseñanza y expresen críticamente las cosas que entienden. Daré más puntos a esos estudiantes críticos que a la gente que
repite de modo mecánico lo que digo o lo que escribo en el curso.
Bueno, eso es, creo, el sentido de lo que he dicho cuando he hablado de acercarse críticamente a la ciencia, a la universidad. Nada más,
pero nada de servilismo. Nada de conformismo. Nada de aceptación
pasiva. Nada de subordinación a la actividad política y a la actividad
revolucionaria. Crítica, sí, de todas las ideas. Crítica revolucionaria
a la sociedad. Intervención en las luchas obreras y campesinas. Penetración en la vida política de la nación y participación en las movilizaciones de masa. Nada de subordinación de todo eso a una actividad
conformista, simplemente estudiantil, de estudiante conformista. burgués o pequeño burgués. Esto no. Pero sí conciencia del hecho de que
la presencia en la universidad debe ser aprovechada para acumular conocimientos, datos empíricos y actos hechos ciencia. No hay conciencia revolucionaria sin ciencia. Eso es lo que he intentado explicar ...

EL COORDINADOR DE LA CONFERENCIA/ Les agradecemos
mucho su presencia a este acto; de una manera muy especial, al profesor
Emest Mandel le reconocemos su alta valía y su generosidad por haber
estado con nosotros y por habernos brindado la posibilidad de entender
que, verdaderamente, para la construcción del socialismo hay una multiplicidad de vías que deben meditarse y que deberán ser motivo de discusiones múltiples entre nosotros. Gracias, nuevamente, a todos ...

[ 46 ] CATHEDRA

�Carlos Monsiváis

El
proceso de la cultura mexicana
contemporánea (*)
YO COMETI UN PECADO DE VANIDAD al fijar con el coordina•
dor de esta charla el título de estas notas que a continuación pienso
asestarles. Realmente, el título que conviene es muchísimo más modesto que el arrogante que está ahí en un pizarrón y en un cartel. Son
notas panorámicas de un proceso cultural de los últimos años, a partir
de la década del sesenta, y forman parte de las que pienso leer. Constituyen la última y quizá la más débil parte de un trabajo sobre el proceso cultural mexicano en el siglo xx que este año formará parte de un
incontenible rollo que el Colegio de México piensa distribuir en las
librerías.
Desde luego, advierto una limitación de entrada, que es la ausencia
de un criterio o entendimiento de lo que, por darle algún nombre, llamaré la "cultura popular". En estas notas me he atenido en lo muy
(•) VERSION MAGNETOFONICA de la pdmera de las doe convenacl- que C. M.
dio en el Auditado de la Faculted de Filot0fia y IMIU de la UANL, el H 'J el 2&amp; de mano de
1976, dentro de las acilvidadel de enem16n acad6mlea del Coleclo de Sodolc,cfa. Se IDcluyea.
1M PJ'ellUÚM 'J NIIPll..iu que ee formulalOD al fin.al de la espolici6n. Cabe dar la
lllfomaadón de que a1&amp;uDoe coneepwe de .-. chula ya fueron publicados en el llÍUDflO doble
~5 de "CATHBDRA".

---o.

CA111EDRA [47)

�estricto al proceso de lo que se ha dado en llamar "alta cultura", sin
demasiadas razones para ello, y no tomé muy en cuenta el proceso de
la cultura popular que, finalmente, si se quiere hablar de cultura en México, sería lo más central, ya que afecta a millones frente a lo que podría afectar la cultura elitista, etcétera.
No hago demasiados prolegómenos y ya entro en la lectura de estas
notas, esperando que si se procede después a una discusión final se puedan afinar por lo menos algunos de los conceptos que se manejan: En
la década de los cincuentas casi sólo por reflejo actúa en México la
guerra fría. No hace demasiado falta exacerbar histerias y letreros de
la índole de "En esta casa somos católicos y no aceptamos propaganda
comunista" que contienen más jactancia que amenazas verdaderas.
Pese a todo, la guerra fría acelera entre escándalos por visas negadas
para Estados Unidos, retractaciones subsecuentes, y ven continuada
de engendros pronazis como Denota mundial, de Salvador Borrego.
La guena fría acelera un ya notorio proceso anticomunista entre las
masas. Temor irracional que eleva y constantemente nutren y auspician los medios masivos de comunicación, cuya influencia hegemónica
u homogénica (como diría el cultivado ministro de educación Víctor
Bravo Ahuja) se consolida al iniciarse la televisión, a fines de 1950,
con un acontecimiento significativo: el primer acto televisado en
México es el cuarto informe presidencial del licenciado Miguel Alemán
Valdés.
La intensa desnacionalización económica y social se conesponde
en forma obligada con la progresiva debilidad del muy romántico nacionalismo cultural, nacionalismo cultural que tuvo su esplendor, su
brillo y su cohesión en la década de los veintes al amparo de todo el
programa cultural de Vasconcelos y que llega a la década de los cincuent¡as completamente debilitado y lánguido. El presidente Alemán ve en
fa teoría y la práctica desarrollistas, primero, la acumulación de riquezas, y quizás algún día su reparto más conveniente, la manera de consolidar el capitalismo. Una ideología se impone no sólo en la burguesía,
sino en la sociedad en su conjunto: "Bienvenidas las inversiones extranjeras". Al término de la segunda guerra mundial este hamiltonismo oficial acepta complacido la gigantesca afluencia de capitales extranjeros
que se adueñan de la economía.
La desnacionalización va inventando la "Unidad Nacional", que es
un término que lanza ya como sinónimo de cesación de la lucha de cla-

[ 48 ]

CATHEDRA

ses el gobierno de Avila Camacho, y que en este último sexenio se ha
recogido bajo los distintos seudónimos de "Alianza Popular Básica" y
"Tercermundismo". La desnacionalización inventa la Unidad Nacional, y en el terreno de la· cultura las actitudes ideológicas específicas se
arrinconan entre premios, homenajes y celebraciones conjuntas del
poder y del espíritu en banquetes donde todos son y est.án.
De modo casi unánime el movimiento intelectual es gobiemista.
Una cultura -se supone- se construye en la más plena y acendrada
estabilidad; y, por ejemplo, los ensayos críticos de Jesús Silv~ Herzog
y Daniel Cosío Villegas, ~obre la agonía de la revolución mexicana o
su aburguesamiento, suscitan el encono y la polémi~a contra los herejes.

. El marxismo, vía la interpretación de la tendencia que encarna de
modo óptimo Vicente Lombardo Toledano, aparece como otro método
confirmativo de la operatividad y la legitimidad del Estado fuerte. De
hecho, el marxismo, como instrumento crítico del Estado, sólo empieza
a darse de una manera profusa y clara a partir de 1968.
Fuera de lo conmemorativo, la cultu~ oficial debe carecer de rasgos específicos. Y lo que se llama "cultura nacional" debe expresarse
como la suma ·de personalidades que en un país dado se adecúan, genial
y reverencialmente, con añadidos folklóricos si acaso, al ritmo de la
cultura occidental. Cultur~ nacional sería entonces la suma de Alfonso
Reyes, Diego Rivera, David Alfaro Siqueiros, José Clemente Orozco y
Mariano Azuela, en un momento dado.
La extrañeza oficial ante. o el rechazo de, la lucha de clases se di·
·funde obligadamente, y durante un período prolongado impera entre
los intelectuales -con excepciones, claro- un consenso social que considera de mal gusto, sin prestigio e interés, las referencias de los enfrentamientos de clase, salvo si esas referencias adoptan un tono mítico.

Las preguntas obligadas que van languideciendo conllevan todas un
afán introspectivo. La decisión de saberse vivos a través de un paroxismo declarativo. Existe el orgullo nacional. Existe, y como se manifiesta, la identidad nacional. Existe, y como peligra,la tradición nacional. Al irse perdiendo la fe en el múltiple proceso regenerador y creador de la revolución mexicana, en los terrenos de la cultura y el arte
va emergiendo la complacencia burocrática.
CA111EDRA [ 49

]

�Hay que seguir creyendo públicamente en la revolución mexicana
porque no tenemos otra fuente institucional de estímulos. Desde el
sexenio de Ruiz Cortines tal compulsión fideísta se vuelve nítida y, por
lo tanto, tiende a lo furtivo, a lo que se actúa sin j~ás verbalizarse. Si
el desafÍQ nacionalista se ha extinguido en una espesa demagogia, en
cuyo movimiento revolvente se fragmentan y se neutralizan los hallazgos y las conquistas, lo que conviene es ignorar, o atenuar, o comercializar -a riesgo de cualquier injusticia- lcis esfuerzos fundados en
lo peculiar, lo intrínseco y lo nacional.
La mejor etapa del nacionalismo cultural, el muralismo, ha cifrado
su propaganda en la excepcionalidad de la empresa. Ninguna otra nación dispone de tan iluminadora pedagogía radical. Esto se puede ver
en la reciente polémica que hubo cuando un historiador norteamericano afirmó que la mexicana no era la primera revolución del siglo xx,
sino la última del siglo xix -concepto por lo demás un tanto bizantino-, y la consiguiente reacción de los historiadores mexicanos que se
sintieron profundamente agraviados en el hecho definitivamente competitivo de establecer que la revolución mexicana sí había sido la
primera del siglo xx. Y, sin embargo -nuevo consenso que cunde entre
los intelectuales-, el muralismo ha devenido en autoplagio y elogio
burocrático de los héroes, ilustración para un infinito libro de texto.
Recuérdese la frase de Rufino Tamayo: "Los campesinos han triunfado _
en México solamente en los murales". Lo específico se apaga en el mexican curios y al indígena se le confina entre los temas románticos de la
cultura urbana. Es tiempo de probar la otra técnica: no ser singulares,
sino iguales; no distinguirse, sino asimilarse.
En los cincuentas, la batalla contra el nacionalismo cultural dispone
de un contexto muy favorable. El auge de las clases medias y su terror
ante la perspectiva de identificarse con el folklore, de naufragar en esquemas mentales carentes de glamour y de prestigio, a quien le conmovería aceptar ya al charro o a la china poblana como símbolos y metas
permanentes.
Este dehacimiento de las clases medias, su rechazo de lo que advierten como las formas preferidas del nacionalismo cultural, se configura
a través de diversas instancias: la primera y la más importante es la
norteamericanización, arrasadora del país y de gran parte del mundo;
o~~l agotamiento de los estímulos surgidos en el redescubrimiento

( 50 ]

CATHEDRA

nacional; la difusión rápida de las comentes y los creadores más impor-

tant.es en el ámbito internacional; el desdén ante las preocupaciones
políticas como ~tía de prestigio social; el deterioro de la utilización
burocrática de los mitos de la revolución mexicana en el campo del arte
y la cultura.
Los cincuentas es la década del pleito perdido. La clase media se
aburre del muralismo. Va desprendiéndose de sus mitologías cinematográficas. V.a desertando de sus costumbres, con un dejo de falsa condescendencia. Se empieza a avergonzar de sus gustos y predilecciones
más entrañables. Lo anterior resulta tan irreversible co:pio inútil la pretensión de exorcizarlo, a nombre de una identidad jamás determinada
o espetjficada. En el sexenio de Ruiz Cortines se masifica dicha pérdida
y otra mentalidad se va instalando, no rendidamente colonial, aún
ligada a ideas nacionales muy profundas, pero carente de cualquier
entendimiento de las funciones dinámicas de la tradición de toda perspectiva selectiva y crítica del pasado cultural.

"Lo mexicano", esa entidad indefinible que en los cincuentas todavía durante los primeros afKJs logra consotid~ a través del último
estallido del movimiento de indagación de-la ontología y del ser del mexicano; lo mexicano, la entidad indefinible, deja de ser el árbol totémico, y muchos prescinden de esta ambición de lo sui generis para ir armando su idea de lo que significa ser "contemporáneo de los demás
hombres", que es la frase, que corre con mucha fortuna, de Octavio
Paz, en El laberinto de la soledad, y que le significa a los lectores, a
los miembros de la élite, que en los años cincuentas siguen leyendo con
constancia y asiduidad El laberinto de la soledad, simplemente el hecho
de ser contemporáneos de los demás burgueses.
·
La moral porfiriana, por otra parte, se vuelve el último reducto del
México ideal El desplazamiento de credulidades se efectúa en los cincuentas entre una aparente y vasta tranquilidad. Se inicia un abandono
masivo de una práctica de lo mexicano. Y el abuso de aquello que se
había promulgado como " lo mexicano", suma de fatalidades y fatalismos, da por resultado que lo definido como .esencial sea observado
en muchos sectores como folklórico -ya entonces y mucho antes de
Amalia Hemández-, sinónimo de comercial.
En el sexenio de López Mateos el proceso se institucionaliza.
Todas las equivocaciones conen a cargo del sentido de la dicción del
CATHEDRA [ 51

]

�ingeniero Bravo Ahuja. El proceso ~ institucional~ Y son pro~n~as
y claras las modificaciones substanciales de la noc10,n que de Mex1~0
adquieren porciones muy considerables de la burgues1a y de la peq~ena
burguesía. Morosamente, las transformaciones ~ n 9:°~ la mis~a
atmósfera retórica del mundo oficial, que no quiere registrar la, ~XlS·
tencia de.una sociedad diferente, cuya sordera ante los slogans tip1cos
va en aumento.
Quizás una de las causas que determinan la explosión d_el 68 sea
el hecho de que el Estado no quiere darse cuenta que la sociedad a la
que se ha dirigido se ha transformado radicalmente, y no se l_e p~ede
seguir hablando con los mismos, viejos, gastados y corruptos terminos.
Todo el intento de la llamada "apertura democrática" es el intento
de adecuar el discurso del Estado frente a una sociedad cuya sordera
0 cuyo repudio habían llegado a extremos muy límites.
Desde los treintas una de las contradicciones básicas resulta el progresivo y ávido dese~ de cosmopolitismo de! público preferencial Y
casi único del nacionalismo cultural. En los cmcuentas aparece, presagiada por obras como la de José Rubén Romero, la sublite~tura de
éxito: Cuando Cárdenas nos dió la tierra, en 1952, del notono gangster gacetillero Roberto Blanco Moheno; o Casi el paraíso, en 1956, de
Luis Spota.
Se aplican ya técnicas de publicidad moderna a los procesos cul~rales derivadas en parte de las halladas intuitivamente por algunos pmtores. En este sentido, los moralistas fueron los creadores de todo un
proceso de publicidad aplicado a las cuestiones culturales y artísticas.
Acuérdense, como ejemplo, de la frase "Dios no existe" en ~l ~ural de
Diego Rivera en el Hotel del Prado, que dio origen a una pole_m1ca. -~n
grupo derechista la borró. Rivera, acompañado_ de una nutnda le~on
de artistas volvió a instalarla, y finalmente causo que durante un tiempo estuvie~ suprimida la visión del mural, para ?onten~~ento de los
por entonces todavía muy afectados, por cuestio~es religiosas, sectores sociales. O recuérdese también que, cuando Rivera, al hacer el mural del Teatro de los Insurgentes, se enfrascó en una polémica con los
periódicos, porque en la gabardina de Mario ~oreno Qmtinflas apare·
cía (en la primera concepción del mural) la Vugen de Guadalupe. Hay
un sector de la prensa y de los grupos de derecha que d~ce que es u~a
infamia para la Virgen de Guadalupe estar en la gabardma de Qmtmflas. Qmtinflas responde que su gabardina es tan sagrada como cual-

quier tilma, y que su mayor ambición es ser como Juan Diego ... Hay
una mesa redonda de sacerdotes sobre las relaciones entre Juan Diego y
Cantintlas . . . No. Pero esto no es ninguna broma . . . Esto sucede
del modo más estricto . . . Es una tristeza, pero no es una broma . . . Y
finalmente, Rivera, para no ofender las creencias religiosas del pueblo
mexicano, suprime a la Virgen de Guadalupe de la gabardina de Cantintlas . . . Y Cantintlas organiza una velada en la Basílica llevando a
Pedro Vargas y a Agustín Lara para testimoniar que él, en efecto, nunca
pensó ser irreverente con nuestra madre .. .
Las publicaciones suelen disponer de enorme influencia, como

"Cuadernos americanos", por ejempk&gt;, dirigida por Jesús Silva Herzog,
a partir de 1942. O lo q· e tiene mayor influencia y mayor penetración
son los suplementos cuLurales que había iniciado en la década de los
treintas Fernando Benítez, sobre todo con el suplemento "México en
la Cultura" del periódico "Novedades"~ de 1949 a 1961, consolidan y
amplían su radio de influencia. Es en los suplementos culturales en
donde se inicia efectivamente la divulgación de todo un proceso. Lo
mismo que ya, en materia de editoriales, el Fondo de Cultura Económica, creado por Cosío Villegas y convertido en una enorme y formidable institución editorial por Orfila Reynal, que son en ese sentido dos
de los grandes ingenieros culturales de que hemos dispuesto.
Por otra parte, el control del muralismo, que había sido tan estricto,
concluye, a\lnque todavía en todos los palacios municipales, y en todas las escuelas secundarias inauguradas por el gobernador, se sigue
apelando con enorme entusiasmo a los murales, lo que nos revela la
profunda unidad entre Hidalgo, el gobernador y el presidente en turno ...
A propósito de esto, n':&gt; puedo evitar mencionar una cosa que no
tiene nada que ver con la conferencia, pero que me parece absolutamente maravillosa: un artículo del licenciado Miguel Cobián Pérez, ideólogo del PRI, que dice lo siguiente: "El licenciado López Portillo, en reciente desayuno, criticó a quienes lo habían comparado con Morelos,
Zapata, Madero y Juárez, diciéndoles que por favor esperaran porque
todavía él no había concluidÓ su sexenio; es más, no lo había iniciado;
y que entonces tenían que darle esos seis años de esperanza y confianza
para que él probara si podía adherirse a tan larga, caudalosa y honrosa
lista de héroes. Esta actitud del licenciado López Portillo, al rechazar
la adulación, prueba su certero instinto político, y prueba una vez más
CATIIEDRA [ 53 ]

[ 52 ] CATHEDRA

�que estamos ya en el momento de rechazar todos estos procesos vanos !
lambiscones que nada contribuyen a la institucionalidad que necesitamos. Por supuesto, el licenciado López Portillo probó una vez más
que es un hombre capaz, inteligente, valiente, honrado, audaz, sensato,
extraordinario y grande, al rechazar la adulación. Y ese rechazo de la
adulación sólo lo habían tenido antes Madero, Juárez, Zapata Y Cárdenas" ...
La Revolución Cubana decide otra etapa latinoamericana. En México, en 1959, sólo unos cuantos resienten la derrota: la brutal represión y el encarcelamiento de los líderes ferrocarrileros encabezados por
Demetrio Vallejo. Los más se sumergen en el estallido que puede ir
de la entronización de los supermercados, la desaparición de lo típico Y
la solidificación de la TV a la consagración, de modo avasallador, de
una sensación difusa, sensación que se concreta en los círculos culturales mexicanos, no como la gana de revolución, sino como el redoblado
anhelo de modernidad, modernidad no política, sino social, cultural,
sexual.
Los sectores conservadores ilustrados esquivan, en este período febril, que va aproximadamente de 1959 a 1968, cualquier uso de lo que
entienden como tradición. Y creen, sin llamarla de ese modo o reconociéndola así, sólo parcialmente en la "ruptura", a la que entienden como su incorporación a lo más audaz del siglo: una ruptura de todo lo
que ha significado México, de Lizardi a Payno, a José Rubén Romero y
a Azuela, digamos, y una afiliación a todo lo que de moderno, de brillante y de renovador puede tener el movimiento mundial.
Si la meta es la modernidad, el tono es el afán de brillantez. Es la
eclosión de suplementos y revistas, happenings, conferencias-show, entrevistas de intelectuales en televisión, creacíón pública de la idea de intelectual, publicidad ilimitada a las vanguardias extranjeras y nacionales,
incluso fiestas con ánimo legendario. La idea de lo contemporáneo
contrarresta, elude y diluye esa fatigosa carga de las limitaciones y prejuicios de un país en vías de desarrollo.
Muchos son apasionadamente colonialistas, porque no piensan al
colonialismo como una derrota; sino como un avance. El provincianismo cambia de signo y el término se vuelve peyorativo por excelencia.
La cultura es propiedad exclusiva de la Capital. La cultura es una orgía
de reconocimientos. El afán de disponer, no de una tradición entendi-

l 54)

da como un corpus creativo e ideológico: sino de antecedentes prestigiosos. Avasalla y se impone el modo de vida urbano, y se· nulifican
parcialmente -se subsumen en lo tocante a su función decorativa en
los sectores ilustrados- las categorías sentimentales de la provincia y
el hogar, sin que sus jerarquías esenciales pierdan todo imperio y vigencia. Por ejemplo, lo básico, el respeto a la familia, al hogar como
unidad central, queda intocado.
El prefreudismo en que se había movido la cultura mexicana se
ve liquidado y desplazado, y por un momPnto, en los terrenos culturales, todo parece confinarse a la simbología de lo inconsciente, y el psicoanálisis desplaza parcialmente en la cosmovisión burguesa a la religión. Noticia sorprendente resulta que, según informan las películas
europeas y norteamericanas, las situaciones sociales distintas han transformado en todas partes las psicologías rígidas, los conflictos acostumbrados y el paisaje plástico.
Un ejemplo quizás muy anecdótico de esto es el hecho de que las
obras que a principios de los cincuentas habían funcionado como muy
demoledoras y muy críticas, obras en el estilo de Rosalba y los llaveros,
de 'Emilio Carballido, obra de teatro, o de Luisa Josefina Hernández, o
incluso Los signos del zodíaco, de Sergio Magaña, con su virulencia en
contra de la represión sexual, etcétera, una década después ya se ven
como obras completamente pasadas, trasvasadas, líquidadas, porque
todo el mensaje freudiano que dirigían en contra de una cultura prefreudiana ha sido asimilado rápidamente por enormes capas de la población, sobre todo por el surgimiento de la clase media. Y esa lucha
ya está ganada y de algún modo ya está perdida, subsecuentemente. La
tecnología es el mensaje. En el cine, en el centro de un místico silencio,
se practica masivamente el acercamiento reverencial a la cultura, la deificación, y sobre todo la autoedificación de la idea y el papel del intelectual y del artista.
En los ~sentas, la cultura constituye una de las dos técnicas fundamentales para alcanzar y gozar la modernidad. La otra es el mito de
la vitalidad y la eterna juventud, el ánimo de vivir el instante a ritmo de
rock, los Beatles o los Rolling Stones como ideología. Con la opulencia de los mass media, las credulidades del consumo se extienden e
imperan, y los orgullos nacionales padecen metamorfosis y no pocas
veces se derrumban en plena, patética confesión de impotencia

CA1HEDRA
CA'lllEDRA [ 55 )

�La Revolución Cubana despliega, a través de la Casa de las Américas
y de sus concursos literarios iniciados en 1960, un proyecto de política
cultural. En México se va creando la atmósfera de un nuevo desarrollismo, esta vez cultural, en medio de confianzas, entusiasmos, colonialismo e·ingenuidad. El sector ilustrado de las clases medias va declarando
fuera de época a todo nacionalismo. La proclamación de la riqueza del
mundo prehispánico, que es un concepto que nunca llega a configurarse como c1,1ltural y que siempre se queda en los términos de lo turístico,
alcanza un clímax extraordinario: el Museo Nacional de Antropología
se crea en 1962.

En 1965 da comienzo otro período de fe culturalista, con actividades notorias como el concurso de cine experimental, los happenings
teatrales, la proclamación de un star system cultural y polémicas diversas sobre el realismo o la responsabilidad del escritor ( agudizadas en momentos como, por ejemplo, cuando Jean Paul Sartre propone la desmilitarización de la cultura), lo que da origen en la revista crítica de ese
momento que es "Política", de Marcué Pardiñas, a una ámplia controversia. Surgen ~uevas editoriales. Aparecen los grandes tirajes. Significativamente la primera vez que un libr~ alcanza los cien mil ejemplares es en el caso de Escucha, yanqui, de C. Wright Milis, sobre la Revolución Cubana, en 1960.
Ya para empezar el sexenio del brillante y democrático presidente
Gustavo Díaz Ordaz, el primer affaire cultural es el intento de prohibir
Los hijos de Sánchez, de Osear Lewis, sobre la base de que es un reportaje que denigra a México, al exhibir su miseria. Si uno comprueba, si
uno observa el transcurso de diez años, y ve que de 1964, ya para 1974
la afición de todos los funcionarios públicos era denunciar los males
del país con muchísima más actitud acerva que la que pudo haber tenido Osear Lewis, se da cuenta también de todo un proceso de transformaciones, que en este caso provoca directamente el 68.
En la década del sesenta se exhuman valores y la arqueología conduce al homenaje y a una primera lectura disfrazada de relectura. En
este caso, como de costumbre, primero se difunde la idea de que la obra
es importante y mucho después se lee la obra. Creo que es muy típico
en el caso de los "Contemporáneos". Por ejemplo, Carlos Pellicer, deveras un gran, un extraordinario poeta, sigue esperando la lectura de su
obra, a pesar de que ya ha sido consagrado en todo el país como el
poeta que todos habíamos conocido. Y este es el momento en que

[ 56 ] CAfflEDRA

todavía la obra de Pellicer no se conoce, sigue sin difundirse.

Las apariencias que se revelarán engañosas indican que no hay ma•
yor influencia de los contextos nacionales en el desarrollo cultural.
Estos cqntextos son la sucesión de dramas y represiones que la clase
media entiende como el pago por sobrevivir en el subdesarrollo, que
es el éoncepto que entonces se maneja de un modo muy abrumador.
La corrupción deviene el lazo institucional con un final efecto des-moralizador: todos son corruptos, porque las reglas del juego sólo
autorizan esa salida. Esto también se transformará, quizás en los
últimos meses, y llegaremos al momento en que se dice que nadie
puede criticar a nadie, porque siendo todos corruptos todos carecemos
de autoridad moral para la crítica. Pero esta disolución de la posibilidad de la crítica, sobre la base de que nadie tiene derecho a emitirla, ea
realmente un fenómeno nuevo. Entonces, en la década de los sesentas,
la idea es que la corrupción es uno de los males. Después se comprobará que no, que es una de nuestras virtudes, como hemos visto recientemente en declaraciones oficiales, ya que impide la crítica, al unificarnos y al hermanarnos en la corrupción.
Es muy interesante ver que lo que empiezan en los cuarentas como
la base de la "Unidad Nacional", que es el hecho de que todos vamos
a construir a México, termina en el 76 con la corrupción como la halle
de la "Unidad Nacional", ·porque ya nadie puede criticar a nadie, po~
que todos somos iguales: unos roban menos, unos roban más, pero
todos robamos, todos somos corruptos, y eso ya es un principio de
"Unidad Nacional", finalmente mucho más entrañable que el falso que
lanzó Avila Camacho.
Se pueden desatender las atrocidades y las esperanzas liquidables
y disueltas que rodean y finalmente determinan la confusión de Jos
escritores jóvenes. El contexto: represión del movimiento normalista,
1958-1960; represión del movimiento ferrocarrilero, 1969; priaión de
Siqueiros y del periodista Filomeno Mata, 1960; invasión de Bahía de
Cochinos, 1961; asesinato del líder agrario Rubén Jaramillo y su
familia, 1962; intento frustrado de oposición democrática: el Movimiento de Liberación Nacional, 1961-1964; manifest.aciones a favor
de la Revolución Cubana o en contra de la guerra de Vietnam, dilueltu
con granaderos; movimiento reprimido de 101 médicos, 1965; ilivasión
de la Universidad de Morelis 19R6: matanza de copreros en Acapulco,
CAfflEDRA [ 57]

�1967; invasión de la Universidad de Sonora, 1967 .. ¿A qué tradició~
se enfrentan para desconocerla o reconocerla los escntores contemporaneos?
Fecha significativa: 1958. Carlos Fuentes publica La ~ n más
transparente. y la crítica y el público vocean con toda formalid_ad la
inauguración de la modernidad literaria, lu!g~ de una _et_apa aswmda?
recordada ·como gris y sombría. Si esta practica novehstlca, en el sentido de asimilación de los diversos tonos narrativos de Proust, Jo~ce,
Virginia Wolf, Faullmer, Scott, Fiztgerald, J~h~ Dos P~~• Hemmg:
way anterior a su mito público. Si esta practica novehstica ya est.á
pre~nte en Al filo del agua, de Agustín Yáñez; Los días terrenales, de
José Revueltas: y sobre tocio Pedro Páramo y ~ llanto en llamaa, ~e
Juan Rulfo, la modernidad, como hecho que reune a la vez la potencia
social, la decisión de reconocimiento cultural y la obra específica, surge
con Carlos Fuentes.
Fuentes no niega, a!irma la tradición a través de su implícito/explícito reconocimiento de las posibilidades del muralismo, en la novela,
como el campo de la "Unidad Nacional", donde todo, aristócratas y
vasallos, próceres de la banca y damas de sociedad en busca de la venta
de su título, puede y debe concluir. Fuentes afirma la tradición desde
su apaaionada defensa y su barroco, inventariado tratamiento de los
temas de una mexicanidad desarrollista; y la niega,gracias al desinhibido
y voluntarioso acopio de t.écnicas, sin temor a la contaminación, usándola y exhibiéndola, usando y exhibiendo sus influencias, mostrando
· con claridad en qué parte fue influido por Dos Passos y en qué parte
por Aldous Huxley. Fuentes se rehusa a los tabúes imposibles del nacionalismo literario para captar y aprehender la situación nacional. Su
tema es el alemanismo, la edad dorada de la burguesía mexicana, la
primera consagración de esa burguesí~ que cree en _la acumula~i~n
original y en la santidad del patrimonio como garantla de la famiha.
El alemanismo introduce en México la noción del "adelanto histórico"
como igualdad de habitat y de conducta, en relación a la burguesía
norteamericana. Fuentes utiliza como punto de partida esta devoción
colpnialista y luego la somete, en acto dual, a la crítica y al registro
mítico.
Así, en parte, continúa el proceso ideológico que Paz, con estilo
admirable, trazó en El laberinto de la soledad. La idea es muy simple
o muy l!E'ncilla. Si no se puede formular con eficaz Y devastadora cohe-

[ 58]

CATHEDRA

rencia la crítica de la revolución mexicana como etapa armada y como
fuerza institucional, procede, para neutralizarla, para alejar esa omnímoda presencia del Estado, a su mitificación. Paz advierte a la revolución mexicana como un enorme fenómeno verbal, la idea de que revolución es revelación del ser; la revolución es la explosión, la fiesta de
las balas. Fuentes la entiende como un complicado mecanismo social
que se fundamenta en forma simultánea en la explotación y en la desmesura vital y verbal.
En este sentido, yo creo que una de las tareas más interesantes de
una nueva generación crítica -que ya por fortuna se advierte en México- será la aproximación a un libro como El laberinto de la soledad,
que es un clásico, justamente un clásico por su enorme calidad literaria
y por la fuerza y la agudeza de sus intuiciones, y porque es también
uno de los libros ideológicamente más necesitados de revisión crítica,
para partir -y sobre todo en el aspecto fundador- en esta idea de mitificar a la revolución mexicana y no de aproximarse del modo más
analítico posible. Yo creo que la revisión exhaustiva del Laberinto de
la soledad y su verificación ideológica será una de las tareas más interesantes de esta nueva etapa.
La región más transparente introduce novedades: un idioma elaborado en distintos niveles, una declaración mural, el collage como infraestructura. La ciudad ~ presenta, no como lo contrario del campo,
que es lo que había sido siempre, sino como el personaje de la novela~
un microcosmos habitado por un cosmos, un idioma que se desdobla,
que se rechaza, se interrelaciona, se niega y se acepta. Un fatalismo de
vivir más allá de la potencia y más acá del tacto. La frase final es un
conjuro y un grito de batalla: "Qué le vamos hacer, si aquí nos tocó, en
la región más transparente".
La región más transparente es por fuerza una novela fundada sobre
la esquizofrenia. Dividida, tajada y rajada, la personalidad del Distrito
Federal se va haciendo y deshaciendo ante nuestros ojos. Es Comala su
presente y Nueva York su porvenir. O es Comala su eterno presente y
Nueva York su inútil modelo de grandezas idas. Los extremos se tocan,
porque la ciudad carece de puntos medios. Lo que se describe y se recrea es la ciudad colonial, la textura de las imitaciones, las calles que
prolongan las calles de otras ciudades, la certidumbre de que debuts
y despedidas carecen, ante la pobreza del medio, de beneficios. De nuevo, en ese espacio literario que sintetiza un espacio social, donde la auCATHEDRA [

59 ]

�tonomía es o nostalgia o premonición, Fuentes va trazando la histo~
de un desastre, el anhelo de un estilo propio, el hambre de reconocimiento. Obra donde el inacabamiento, es decir, la ciudad, es el ~ersonaje y es el tema, recibe, de un lenguaje consumado,las perspectivas del
contraste.
A continuación y al mismo tiempo en el interés de la mayoría de
los nuevos novelistas, la cultura, es decir, el espíritu, es decir, la voluntad de forma, es decir, la perfección de la página que obsesiona Y vuelve
obstinado al Juan José Arreola anterior a la televisión, substituye Y reemplaza la historia. Esta idea que vuelve ya, de~pués del Conf81;&gt;ulario,
totalmente inútil el proceso literario de Juan Jose Arreola; por eJemplo,
la idea de que la literatura es una obra perfecta, acabada, donde -~ada
uno de los párrafos se mide, se pesa y existe una suerte de venerac1on a
la vieja idea modernista de burilar la página y de evitar la historia. Esto
se da en dos formas: por un lado -en prosistas como Arreola-, en la
idea de la página perfecta, inmaculada, intocable, que puede llevar una
década en hacerla, en hacer dos o tres frases, pero que sean absolutamente perfectas. Y el resultado después es absolutamente deplorable,
no perfecto. Un libro como Palindroma, de Arreola, se vuelve. un~ _de
los libros más inútiles de la literatura mexicana, porque esa obstinac10?,
esa obsesión en lograrlo perfecto se traduce en algo muerto, estéril,
inútil.
Por otro lado, esa negación de la historia conduce a obras nove~ísticas muy abundantes, en lo que se refiere a espacio ocupado en el hbrero, pero muy exiguas en cuanto a los ofrecimi~nt~ al lector. Fuentes,
de alguna manera, en su intento de captar la histon?,y de _trasvasarla, Y
de verterla, a través de estos murales que son La region mas transparente y La muerte de Artemio Cruz, d~vora el espac~o li~rario de su
generación y los vuelve a ellos ~n su afán de negar 1~ h1stona'. de presentar un intento de personalizacion, los vuelve muy mnecesanos. Frente
a lo que Fuentes se ha propuesto, que es encamar todos los procesos
históricos del país y darles nombre, darle a la revolución mexicana, en
su proceso de corrupción institucional, el nombre de Artemio ?ruz,
hay todo un grupo de novelistas que deci~e que no, que lo c~nvemente
es creer en la historia concreta de Juan Perez, y en su angustia, Y en su
anomia, y en sus paseos antonionescos_ ~r la ciudad, etcéte_ra. Y_ lo ~ue
resulta, al final de cuentas, no en func1on de un programa hterano, smo
en función de la calidad misma de los textos, es que sobreviven Y se
imponen libros como La región más 1zansparente y La muerte de Arte-

[ 60 ]

CATHEDRA

mio Cruz. Y el resto de todas estas novelas de clase media, creadas sobre la idea de personalizar, y de evadir, y de huir de lo histórico, acaba
siendo lo muerto, y lo borroso, y lo fácil, y lo gloriosamente olvidable.
Frente a la historia, la mayoría de los novelistas opta por otra suprema, totalizadora entidad: la cultura. La indagación social pierde
terreno y lo gana el individuo: problemas sin historia, introspección,
asedio de la otredad, sensibilidad expuesta, ávida y tímidamente, al
mundo, para usar alguno de los clishes críticos que en esa etapa surgen
para justificar esta novelística. La literatura es vía de salvación, y el
lenguaje, mucho antes de cualquier dócil y colonial recepción de las
investigaciones estructuralistas, es el instrumento precioso y venerado,
no en acción, sino en reposo perfecto y estructural. El complemento
y la síntesis de estas alternativas, la cultura, vale decir, la sensibilidad,
si cohesiona, da a la persona ubicación y sentido. Y si no existe, provoca la desintegración.
Esto actualiza de algún modo las tesis de Sarmiento y de Vasconcelos. Todavía hasta 1920 se creía que la educación salvaría al país,
que la educación sería el fermento, el cultivo, la estructura que le daría
sentido y salvación a los países latinoamericanos. En los sesentas se
vuelve ya a retomar esta tesis y se le adecúa más específicamente: no
es Ja educación sino la culttu;a la que salvará a los individuos, que a su
vez haráñ posible, al sumarse, a una sociedad redimida o salva, o para ·
usar todos los términos ideológicos que durante mucho tiempo invaden
y dominan el panorama latinoamericano.
En la década de los sesentas, al abrigo de la enorme difusión internacional y latinoamericana de los fenómenos y de los líderes revolucionarios como Fidel Castro y Che Guevara, y de fenómenos culturales como
Jorge Luis Borges, aparece lo que se unifica con el título de "literatura
del boom", mezcla de tradición y ruptura, de herejía y de consagración.
Al descubrir la Revolución Cubana de un modo contundente y rapidísimo, la unidad profunda de América Latina, a partir de los hechos de
la dependencia y la explotación imperialista, estos narradores: Fuentes,
Cortazar, Vargas Llosa, García Márquez, etcétera, reciben marcos de
referencia, intereses vitales y un público ávido.El boom existió (ya han
circulado demasiadas actas de defunción) como una empresa editorial
en primer término¡ y también, de un modo muy importante, como una
reacción vital de los lectores latinoamericanos y españoles, como la
identificación entre novela y modo de vida que continuaba esta religión
CADIEDRA [

61 ]

�de la cultura o esta creencia en la cultura como entidad salvadora.
En los sesentas se habló como en Rayuela y se viaJó como en Rayuela. Se examinaron las sociedades nacionales a través de La ciudad y
los penol o La muerte de Artemio Cruz. Se refrendaron y revisaron
las certidumbres y los gozos sobre el mito y la fantasía en la obra de
Borges o en Cien años de soledad. Como nunca, los lectores de habla
hispánica ~ hallaron frente a atmósferas, incentivos vitales, correspondencias intensas y complementarias entre literatura y realidad.
En estos años de transición, los lectores se aferraron a los libros
como manera de desligarse no de una tradición cultural sino de la
opresión del subdesarrollo, la literatura como compromiso y utopía. Y
le tocó a un grupo de escritores la fortuna o la desgracia de ver asumidas
sus obras como modelos de conducta, de ver coJ?,ducida al plano de la
dramatización su representación voluntariosa o intelectualizada de las
situaciones nacionales y latinoamericanas y de la condición humana.
Como fenómeno comercial y publicitario, el boom encontró su sentido y su verdadero éxito en el momentp en que determinados libros,
no sólo de los citados (habría que agregar la poderosísima influencia de
las obras de Lezama Lima, Carpentier, Cabrera Infante, Puig, Juan Carlos Onetti, Revueltas) ... En que determinados libros se volvieron, en
el espacio de la clase media, pero ahí de modo casi axiomático, estilo y
ejercicio de la voluntad y la vitalidad y la conciencia latinoamericana.
En México, este proceso inició su disolución y su metamorfosis con
los acontecimientos del 68 . . . (Les ahorro un capítulo sobre "La honda", Gustavo Sáenz y José Agustín, y recibo su gratitud muda) ... Si
la protesta estudiantil en 68 se allega ese ímpetu, ese rigor de impregnación y de diseminación, es gracias al efectivo carácter de masas del
movimiento, a su posibilidad instant.ánea de darle voz a través de la
fuerza cuantiosa de asambleas, y concentraciones, y manifestaciones, y
brigadas de activistas, al hasta entonces no expresado ni evidenciado
resentimiento de la clase media. Una clase sin acceso a las determinaciones primordiMes que le concernían, en última instancia. O, en términos generales, el movimiento estudiantil es una afirmación democrática,
cuya p~mera exigencia básica: la recuperación de la calle. significa la
obtención de una presencia pública para una clase ambiciosa y pospuesta.

Los ~is puntos del pliego petitorio, de libertad a los presos políticos, castigo a los responsables, disolución o cese del cuerpo de granaderos,. etcétera, transmiten una voluntad. El principio del diálogo con el
gobierno es el reconocimiento oficial de la inexistencia de la democracia
en México. De modo tajante, el gobierno del presidente Díaz Ordaz
liquida el movimiento con la matanza del 2 de Octubre y el encarcela~iento de los líderes principales. Casi en sentido estricto -y lo que
digo es un lugar común, que también habría que revisar, como todos
los _lugares comu~es-, el ac~ genocida de Tlatelolco es el epílogo de
la f1es:a desarrollista, el detenoro de una imagen optimista y milagrera
del pais Y el principio de una revisión crítica de los presupuestos de sus
formas de gobierno y su cultura, de los alcances del proceso institucional Y las limitaciones y requerimientos de las distintas respuestas a ese
proceso.
El examen ha incluido, también, con diversos grados de sectarismo
en tomo, la atención a manifestaciones tan abrumadoras como la del
colonialismo cultural y los métodos de captación de sistema, y ha tenido com~ obst:áculo básico la radicalización sentimental, que al evaporarse su pnmer impulso se vuelve muchísimas veces la decisión de asimilarse al estado de cosas de que se había disentido sentimentalmente.
Frente a un drama político, el solo recuerdo sentimental es una forma de olvido . . . Bueno, me faltan como doscientas cuartillas para
leer, per~ las suspendemos . . . Ahora ustedes ya saben de mi capacidad
d~ orgamzar panoramas . . . Bien, yo creo francamente que lo más
piadoso es suspender la lectura y proceder al diálogo que, en todo caso,
me parece que en este momento tendría más sentido ... Lo demás
ya implicaría más el ámbito de la clase de este género extinto de l~
conferencias . . . Así que no sé qué hacer . . . Tú, coordinador más
bien, tú coordina . . .
'
EL COORDINADOR: Bueno... Te paras tú un poco abrupta~ente en los aco~~~cimientos de 1968, pero en este momento cabe ya,
diga~os, una revis10n de las consecuencias de ese movimiento que se
creyo en un momento portador de la revolución o de la nueva revolución en México. Las consecuencias, obviamente, de ese movimiento
han sido en todos los niveles. . . ¡_Cuál sería o cuáles serían las conse:
cuencias que ha tenido el panorama cultural de México en el movimient? ~el 68, ~ _la luz de una etapa que empieza a negar lo que en un principio parecio haber afirmado, es decir, la_'.'apertura democrática"? A

[ 62 ] CATHEDllA \
CA1HEDRA [ 63 J

�la luz de estos hechos creo que cabría ver qué es lo que en la cultura en
México generó 1968, creída.mente por una parte y realmente negada
por la otra ...

C. M.: Bueno, yo disiento contigo, en un sentido. Yo no creo que
en 1968 haya habido realmente la convicción de que se iba a un proceso
revolucionario. La suma de los hechos de 68 demuestra que había una
convicción general de que se iba en primer término a un proceso de democratización. Si tú examinas los seis puntos del pliego petitorio, evidentemente encontrarás que ahí no hay demandas revolucionarias.
Todas y cada una son demandas democráticas, en el sentido de crear
esa sociedad plural que después se pregonaría tanto. Ahora, yo creo
que, culturalmente, en lo que se refiere al terreno literario y artístico,
68 hasta ahora no ha producido nada de verdadero relieve o de verdadera importancia. Donde 1968 sí influyó de un modo cuantioso es en el
terreno de las ciencias sociales. Ahí sí es posible encontrar una huella,
sobre todo una activación muy poderosa. Hay una investigación económica antes y después. Hay una investigación histórica antes y después. Hay una investigación sociológica antes y después. La literatura,
de hecho, hasta donde uno puede advertirlo, no se ve muy afectada o
no se ve afectada en lo absoluto. Por supuesto, hay la creación de toda
esta versificación sentimental, pero es una versificación sentimental
que muere y se extingue en las canciones de protesta, en los cabarets,
y que realmente nunca llega a trascender ese impulso melancólico, lacrimoso. Realmente, ncfllega a trascender esta idea de telenovela que
determina mucho de lo ·que se supone poesía sobre el 68. En cambio,
en las ciencias sociales sí hay un desarrollo muy poderoso. Y, sobre
todo -lo que me parece un fenómeno muy importante-, el marxismo,
que era una tendencia académica, se volvió una tendencia crítica de
primer orden en las universidades a partir del 68. Y eso sí es un desarrollo cultural muy importante, que hay que señalar. Por lo demás,
yo creo que la novela, por ejemplo, no se ve mayormente afectada.
Hay una novela anterior, la de " la honda", que en su mejor instancia
fue representada por José Agustín, pero que en el 68 no está presente
o casi no implica nada que no sea los pasajes decorativos de manifestacion~s, mítines, concentraciones, etcétera, en algún momento de la
novela. Ahora, lo que me parece muy claro en ese sentido, es que al ·
ampliar las posibilidades democráticas de México, de cualquier manera,
una contracorriente y aun en contra de la decisión oficial, el 68, en lo
primero que incide es en el campo cultural, en donde las manifestaciones democráticas tienen mayor sentido, porque es el objeto directo del

[ 64 J CATHEDRA

estudio que es la ciencia social ...

~REGUNTA DE UN ALUMNO: Quería preguntarle si Carlos
Pelhcer es tan ?,uen poeta como museógrafo . . . Y, además, está el caso
d~ su postulac10n como senador por el Partido Revolucionario Institucional . . . ¿Es deveras un buen organizador de museos?
.C. ~: .Bueno, pero ese es un Carlos Pellicer que, en todo caso, tien~ mteres para los que vayan a visitar el museo de Tabasco. Y yo creo
que hay un Pe!licer extraordinario. O que hay un poeta, pero verdaderam~nte de pnmer orden, un poeta deslumbrante, que a principios de
la d~cada de los veintes modifica toda una concepción de la poesía
mexicana, Y que, frente a lo taciturno y doliente de González Martínez
Y de Nervo, opone una cantidad de posibilidades formales y de actitudes que son realmente sorprendentes, innovadoras, etcétera. Ahora,
que. a un poeta, a los setenta y siete años, el Pártido Revolucionario
~st1tucional decida utilizarlo para prestigiarse con él, pues puede ser
mcluso lamentable, pero no tiene nada que ver con una obra deveras
portentosa .. .

O!RA ~REGUN'.fA: ~o que yo quiero preguntarte es lo siguiente; ~-~n donde estriba la lIDportancia del marxismo y en qué parte?
Tú d~J1Ste que el marxismo no es importante, que si se te habla de
marx~mo, eso_ para tí no significa nada. ¿Consideras, entonces, que la
doctrina marx1Sta es una cosa banal, que _no expresa nada?
C. M.: No. Yo no dije que el que se hable de marxismo no me dice
nada, porque eso es, puede ser, únicamente, la difusión ele sectarismos
muy dilu_idos y q~e no tien~n realmente mayor novedad que modificar
el lengua.Je sec~o dogmatico de las asambleas, que es cosa que, cultural~ente, no significa nada. Lo que yo digo es que, al hablarse de
marxismo, ya hay gente que empieza a trabajar con actitud marxista
d_e un modo muy serio. No hay más que ver las revistas que están surgie1!do ahora, como "Historia y Sociedad". "Cuad_emos Políticos",
etcétera, que revelan _que ya hay un intento de asimilar y de utilizar
cultu?11 Y críticamen,te. -y políticamente, desde luego-, el método
m~ISta, Y que
s1 significa un cambio cultural. Ahora, no lo califico m estoy ,;anrJicando al marxismo como el momento en que la verdad llegó al mundo, Y a partir de eso todas las demás corrientes quedaron h~chas la mentira. Lo que digo es que sí es un cambio cultural
muy importante. Ahora, que se hable de marxismo puede haber sig-

r.

-~º

CA'fflEDRA [ 65 )

�nificado simplemente proveer de nuevos recursos verbales a las sectas,
a los ghetos universitarios. O puede ser también, ya, lo que sí es aquí
muy importante, intentar un nuevo punto de vista frente a la realidad
mexicana que, con todas sus desviaciones, simplificaciones y sectarismos, está siendo realmente muy definitivo en este momento ...

plan~arle dos cuestione~, con respecto a la literatura comprometida.
La pnmera: ¿No hay literatura comprometida en los países socialis~? Y la segunda: ¿Cuáles serían, para usted, los rumbos de una
::;tura en el mundo capitalista y, lo mismo, en una sociedad socia-

PREGUNTA: Señor Monsiváis: En una parte de su charla, usted
se refirió, reiteradamente, a la literatura, dentro del proceso contemporáneo de la cultura en México. Pero yo no estoy de acuerdo con eso,
expresado por usted, de que la literatura comprometida sea una manifestación utópica . . . ¿Podría usted explicar esto, en relación con el
compromiso que tuvo un José Revueltas, por ejemplo?

C. M. =. No sé si ~u~da ser tan simplificada mi visión de lo que será
en las soctedades social1Stas la literatura comprometida. En todo caso,
~e abstengo de gen~ralizar y, sobre todo, de formularle caminos a la
hte~tura en ??ª soc1ed~d capitalista o socialista. Más bien, corresponde~1_a a la_ critica lo existente, más que la prospectiva, así, tan programatica, asi, como a la que usted me aboca ...

C. M.: Yo creo que usted llegó un poco después. Yo no dije eso
. . . Voy a intentar responderle, pero como me atribuyó de entrada
una afirmación que yo no hice . . . Bueno, yo no dije que la literatura
comprometida fuera utópica. Es más, no recuerdo haber usado el
término "literatura comprometida". Ahora, no entiendo muy claramente qué significa eso de "literatura comprometida". "Comprometida", ¿con qué?. . . Yo creo que es lo más alejado literatura comprometida en el sentido clásico u ortodoxo del recurso del método ...
En todo caso, yo no creo haber dicho que la literatura comprometida
era utópica. Y como no creo haberlo dicho, ya todo el resto de la pregunta me desorganiza mucho . . . Lo que yo creo es que la literatura
comprometida que se ha hecho en México ha sido, con la excepción
de José Revueltas, pésima. Eso es lo que yo creo haber dicho: "utópica", en cuanto a literatura. Eso quizás no lo dije. Pero le podría decir
que lo utópico de esa literatura es creer que es literatura, cuando lo
que es es la misión y la configuración de lugares comunes. Ahora,
una novela tan drásticamente comprometida, con una posición política como Los días terrenales, de José Revueltas, es una novela admirable, pero es una novela muy compleja que plantea muchas posiciones
de ambigüedad y que matiza muchísimo la personalización y la visualización del militante. Lo que yo creo que, en un proceso cultural
que oscila tanto entre lo colonial y lo primitivo como el mexicano, la
mayor parte de la literatura comprometida que a sí misma se asume,
se llame, se describa como literatura comprometida, ha tenido un bajísimo nivel expresivo y eso ha redundado en su final inutilidad. Eso es
lo que pienso ...

PREGUNTA: Quisiera, señor Monsiváis, que se refiera a los variados aspectos de las siguientes preguntas: ¿Qué relaciones puede usted
sustraer entre la estructura económica y social de un país subdesarrollado como México y la élite intelectual que produce una alta cultura? Al poeta Octavio Paz, ¿dónde lo situaría usted? Y sobre los seguid~res de Paz, ¿qué nos dice usted? Finalmente, ¿qué hay de las
relaciones entre alta cultura y cultura popular?

PREGUNTA: Yo quiero referirme a dos cosas. Es decir, quisiera

[ 66 ]

CATHEDRA

C. M.: Bueno, me has planteado el reconocimiento de mis límites.
: o no puedo señalar mucho. Francamente, me siento absolutamente
mcapaz de hacer .ese análisis. Y creo que es muy difícil hacerlo, y que
hasta ahora los mtentos en ese sentido han terminado catastróficamente. Lo que yo siento en todo caso es que hay una cosa relacionada
con es~ .estructura socioeconómica a que tú aludes, y que es la posibilidad eht1Sta de una alta cultura. Esa posibilidad elitista de una alta
cul~ura tiene una configuración óptima en el caso de Octavio Paz. Oct~vio Paz es el ~esultado de una experiencia cultural muy variada, muy
nea ~ ~uy matizada. Ahora, los imitadores de Octavio Paz que vienen
de difusiones de esa alta cultura, de vulgarizaciones muy empobrecidas
?e. esa alta cult~ra, ?ºr la razón misma de las deficiencias del país, son
imitadores,_ e~ térmmos generales, pésimos, que acaban estrangulándose
en su prop:ta mcoherencia, en su propia incapacidad de solventar culturalmente los problemas que propone poéticamente Octavio Paz. Ellos
llegan ya al surrealismo convertido en una vulgarización que va de
luga_res co~unes de André Bretón a los horrores pseudoplásticos de
Sof1a Bass1. Lleg~ al surrealismo Pn un momento de agotamiento
c~tural del surrealismo y de una consumación histórica de ese movimiento. Y no pueden resolver lo que plantea esa defunción del suCA1HEDRA [ 67]

�rrealismo, como no pueden resolver tampoco lo que plantea el culto
por el lenguaje, por las palabras de Octavio ~az. Un poema co~o ~l
de Paz, en Libertad bajo palabra, cuando le dice a 1~ ~al~bras: Chillen putas", en ese momento tiene un gran sentido rei';Ildicar la obscenidad de incorporar elementos populares a la poesia, de tener una
relaci6n más directa con las palabras que aquélla tan amilbarada que nos
venía del ~odernismo, etcétera. En este momento ya no tiene ningún
sentido y está agotado como procedimiento. Es todo lo que pasa a propósito de la pobreza cultural del país, que se ~roduce en gran parte
por la extinción de esta alta cultura, que ya la infraestructura cultural
para esa alta cultura estaba dada desde, digamos, el siglo xix Y se agota
a principios de la década de _los cincuent~. Y ya la_ ~ta cultura en
México, esa suprema aspiracion de humamsmo y clas1c1smo de letr~,
está muerta. Lo que tenemos ahora imperando es una cultura media,
producto de vulgarizaciones y difusiones. Y esa cultura media no puede
sostener a los imitadores de Octavio Paz. Entonces, el resultado es la
pobreza, la pobreza de toda una serie de intentos poéticos ~u~a f~erza
inicial ya no existe, y que está sobreviviendo a base de im1tac1on~s
desvencijadas de un movimiento ya cadáver. Esa es la respuesta mas
general que se me ocurre. Ahora, ¿de ·qué modo _depen~e ~a poesía
de Octavio Paz de su momento sociocultural o soc10economico? Eso
me excede, francamente ...

PREGUNTA: Según lo señalado por usted, se puede inferir ~ue
Juan José Arr,eola no tiene entonces ningún valor en las letras mexicanas, porque su obra no sirve p~ na?ª; .Así, pues,_ el Confabul~o Y
los otros libros de Arreola son hbros mutiles de la hteratura mexicana
. . . ¿Cómo considera usted que fuera la obra, entonces, de Arreola?
C. M.: Yo suplicaría que hubiera preguntas más acordes con lo
que dije, que fueran un poco más text~men~ ,r~producid~. ,_Y o dije
que un libro como Palindroma era un hbro mutil. No diJe toda la
obra de Juan José Arreola". Dije que el Juan José Arreola posterior al
Confabulario y a Varia invención ~s un Arreota q~~ ya extenuó todo
lo que de posibilidad tenía: ese cwdado, esa obses10n por lo perfecto,
y que no puede ir más allá. Un libro como La feria, con ~od_o Y _es~
tan desarticulado, tan lleno de lugares comunes de la provincia nus~f1cada, etcétera, tiene incluso más vitalidad que textos co~,º los de Palíndroma, que nacen muertos, que responden a una obsesion formal que
ya no tiene ningún contexto, aquí s! social o cul_tural,que la respalde,
que la haga posible, que la haga creible. Es un mtento vano de crear

[ 68 ]

CA111EDRA

obras maestras en cada página ...

PREGUNTA: ¿No hay, entonces, nada valioso en la cultura mexicana, para usted?
C. M.: Yo no diría eso ...

PREGUNTA: ¿La obra de Octavio Paz es una obra cultural que
está tambaleante? ¿ Y las afirmaciones políticas de Paz también son
decadentes?
C. M.: Pero yo no hablé de tambalearse la obra de Octavio Paz.
No se está pasando su obra tampoco. Pero me han atribuido ya cuatro
veces cosas que yo no he dicho. De ninguna manera hablé de tambalearse la obra de Octavio Paz. Creo que la obra crítica de Octavio Paz
se resiente en partes y, sobre todo, la parte política, la interpretación
política de México. Eso sí yo lo veo muy tambaleante, pero de ninguna
manera hablé de una obra poética tambaleante ...

PREGUNTA: Si la poesía de Paz vale mucho, no son así sus juicios
políticos. ¿Eso es verdad? ¿Paz es un intelectual tambaleante?
C. M.: En todo caso, no me refería a ninguna parte tambaleante, y
la palabra no la usé entonces ...
PREGUNTA: Yo quisiera hacerle algunos cuestionamientos, que
se pueden sintetizar en lo que sigue: ¿No piensa usted que las obras
culturales mexicanas contemporáneas no han tenido ninguna trascendencia mundial? ¿Toda esta baja calidad de la producción cultural se
debe a la situación económica y política, típica, de los países subdesarrollados como México? ¿La lucha de clases sociales en México no
puede ser motor de un futuro desarrollo cultural? Y, por último: ¿La
crisis de la intelectualidad mexicana es una derivación de la crisis del
Estado, de la máxima institución política de nuestro país? ¿Qué nos
podría decir sobre esto, profesor Monsiváis?
C. M.: Bueno, tres posibles divisiones de mi respuesta: La primera,
de cualquier modo, casi todo lo que se está produciendo ahora va a
tener una importancia en el mejor de los casos meramente históricos.
Lo segundo, no subordino tan determinista, ni tan mecánicamente, la
producción cultural y, sobre todo, la producción literaria, al momento
CAfflEDRA [ 69

]

�político y social, aunque existan profundas correspondencias dialécticas. No he pretendido hacer esa subordinación tan mecánica. Y, lo
tercero, yo creo que existen puntos de referencia clarísimos, determinantes y enormes, más punto de referencia, en este momento, que la
lucha de clases, digamos, en México. Sobre la lucha de clases, no creo
que pueda haberlo. Es un punto de referencia y una construcción de
todas las posibilidades de entender una realidad. Ahora, de ahí no
derivo, desde luego, que la literatura, que la crisis de la literatura, sea
necesariamente la crisis política de nuestra sociedad ...

PREGUNTA: Yo también quiero hacerle varias preguntas: ¿Qué
es eso de "la vocación de servir"? ¿Cuáles son las limitaciones de esta
charla suya que usted afirma que existen? ¿Por qué se refiere usted más
a la "cultura de la élite" qu~- a la "cultura del pueblo"? ¿El más famoso intelectual mexicano contemporáneo será, entonces, Octavio Paz?
C. M.: ¿La vocación de servir que dijo el ingeniero Bravo Ahuja en
la tumba de don Daniel Cosío Villegas dos veces? Su vocación de
servir . . . Bueno, lo primero, sí, efectivamente, yo confesé que una
de las limitaciones básicas de las cuartillas a que iba dar lectura era no
haber tomado en cuenta la importancia vital de los medios masivos en
cuanto a la configuración de una cultura'. Pero esa no es una limitación
de todo mi trabajo. Son doscientas cincuenta cuartillas de cultura de
élite. Ahora, cuando uno llega a esa conclusión es cuando ha revisado
las pruebas de plana. Ya no hay nada que hacer, y es un desastre.
Pero creo que tienen una influencia definitiva . . . Ayer estuve en el
capierino de un cantante, viéndolo firmar autógrafos a niñas que iban
lldtando y~llozando, y lo veían y prorrumpían en lágrimas, etcétera.
Y eso es una fuerza brutal, impresionante. Yo no concibo a nadie
llorando por pedir un autógrafo a Octavio Paz, y ahí lo veía. No sé ...
Fueron tres horas, casi de alucinación, de ver la enorme fuerza de una
criatura absoluta de los medios sobre una masa. Pasaron cerca de
¿qué sé yo? ochenta muchachas, y le llevaban álbumes con recortes
suyos y le decían: "Oye, te estuvimos esperando toda una tarde y no
fuiste" (en no sé que exótico lugar de Coatzacoalcos) . . . Y: "te hemos
venido a ver desde Reynosa" ... Y todo eso era una fuerza vital, extraordinaria, como es extraordinario los millones de fotonovelas a la
semana, los millones de comics y la penetración de las telenovelas. Y
como es extraordinario, también, en este momento, un proceso de
ideologización de los medios que se refleja en el anticomunismo acervo
e histérico, que han lanzado programas antaño no respetables pero sí

[ 70 ]

CAffiEDRA

mediocres en ese sentido, como "24 Horas". La presencia de gentes
como Blanco Moheno y como Kawage en "24 Horas". O la conversión
de una estación radi~fónica _como la "W" en una radioemisora de lugares comunes del anticomum~~o de los cincuentas. Significa que hay
~ue. ~tender de u~ modo en tic~ y muy directo e inaplazable a lo que
significan_ los medios, que no solo es la idea de manipulación -en lo
que e~tari~ yo de ~cuerdo con Enzensberger, que es una idea defensiva
de la iz~merda-, smo con la proposición de alternativas culturales. En
ese se~tldo, cuando yo veo que en algunos barrios obreros de Cuemavaca se mtentan hacer de un modo mqy primitivo, pero ya muy serio,
fotonovelas con otro contenido, me parece que se está dando un paso
aunque las.~otono~elas sean muy débiles y haya que discutir y critica;
su confecc1on. Evidentemente, la mera crítica frente a los medios masivos es una fo~a ya aplastamiento. Lo qUL' corresponde, si se quiere,
del modo mas humilde y precario, la creación de alternativas. Ahora,
en lo ~ue res~ecta a lo de proceso educativo, yo creo que la reforma
educativa h~ ~ido sobre todo un intento de organizar, sobre una base
mu~ demagogi~a, la imposible respuesta del Estado ante la educación
masiv_a, Y que siguen comportándose ante ese proceso de educación con
las mismas ~mas ideoló~~as de los años veintes. Creo que, con todas
sus exageraciones, la critica de Ivan Ilich es una crítica formidable
en este sentido, al mito de la escolaridad en América Latina. . .
'

?e

PRE~UNTA: Sobre el caso de los presos políticos, ¿qué podría
usted _decir? Que haya' presos políticos en México, ¿eso no tiene consecuencias en el proceso cultural mexicano? Porque nosotros sí consideramos que la existencia de presos políticos en México tiene mucho que
~er con el mucho o poco desarrollo cultural, ¿no es así? ¿Hay posibil~da~~s de que estos presos políticos puedan liberarse pronto? •Qué
significa todo esto?
"
C. M.: Bueno, lo único que yo corregiría es una información de lo
que usted ha dicho, aunque usted dijo que el movimiento del 68 sí
tu~o consec~encias. Eso no lo negué. Lo afirmé ampliamente. Sobre
1~ mformacion respecto a los presos políticos: se les condenó a seis
~os, lo que significaría que tendrían que cumplir tres años y medio de
carc~l. Pero es sobre todo un proceso intimidatorio -por lo que se ha
po~i~o ver-, Y, ~na manera de decirles que es preferible que cesen sus
actlVld~des pohticas. Y me imagino que, sobre todo, al grupo de Heberto Castillo, que es_ el que más se activa. Y al grupo que hace la revista "Punto Crítico". Y es un p_roceso de amenaza directa, pero que se
CATHEDRA [

71 ]

�supone, 0 por lo menos es el punto de vista de ~os abogados defensores
y el punto de vista de los mismos ahora senten~iados, se supone q_ue ~o
va a tener efectos directos por ahora, que es sunplemente una técmca
de intimidación ...
PREGUNTA: ¿Qué nos puede decir del cine y el proceso cultural
mexicano~ ¿Cómo se refleja esto?

c. M.: ·Cómo se refleja el proceso cultural en el cine? Bueno, en
el cine se h: procedido a la casi y absoluta estatización de la industria.
Lo que me temo es que no significará sino una proliferación de lugares
comunes en tomo al "tercermundismo", por el momento. Me parece
que hay una película excepcional, que es "Canoa", y q~e el resto h~
sido despilfarros más o menos categóricos, películas que mtentan s~rgir
de la base de un populismo ya muy desmedrado y ya muy aventaJado,
· · 'to " , etce'tera•
como podría ser "Calzonzin, inspector" , o "El pnnc1p1
o películas que tienen una visión francamente pedestre de lo ~opul3:1"
como "Tívoli". Ahora también se va a llegar a grados de valentia musi:
tados en el medio. Tengo entendido que ahora Alberto Isaac está
dirigiendo una película muy valiente y muy viril contra Victo?~º
Huerta que, como se sabe, todavía goza de un gran poder pohtico.
y que, por lo mismo, es susceptible de reprimir tremendame~te ~ los
que hagan esta película. Me parece que ya enfrentarse a Victon~o
Huerta es una prueba de valor civil que mucho nos honra a los mexicanos . . . Ahora, yo creo que en esto, como en todo prob_lema. es la
decisión de usar una apertura y de tomarles la palabra. Julio Scherer,
en "Excelsior", decidió tomar. la pal~bra al ofr~c~iento la apertura
y ha creado efectivamente un espacio democratico y cntico. Ahora,
otras gentes, no lo hacen. En general, no se ha hecho esa cosa de_ tomar
la palabra. Así, el gobierno cree que es un acto de benevolencia Y de
caridad y de condescendencia paternalista la apertura. Tomarle 1~
palabra, en cierto sentido, es decir: "Bueno, esto no es un regalo, m
es un obsequio. Es un derecho y lo vamos a usar". Me parece que,
en la medida en que muy poca gente decidió usar y acceder a la a~er- ·
tura es en la medida en que la apertura se ha ido cerrando. Hubiera
sido' imposible para el gobierno clausurar dramática o drás~icame~t~ la
apertura. · Cómo es muy posible que eso pueda suceder, si much1S1ma
más gente ¿hubiera decidido usarla? ~n . ese senti'd o, creo que t'iene
mucha razón Gabriel Zaid, en su polem1ca c~n Carlos Fuentes. . El
problema no es ver las cosas como be~evolencia ~bemamen~'. ~mo
entender, por ejemplo, que para un escntor su espac10 es la credibilidad

?~

[ 72]

CATHEDRA

de sus lectores, y que en ese sentido usar la apertura es usarla críticamente .. .
PREGUNTA: ¿Qué puede usted decir sobre. la "universidad abierta? ¿Es un fiasco la universidad abierta? A nosotros nos preocupa esto
de la "educación abierta" porque ahora se habla mucho de ella. Si la
otra educación universitaria está por los suelos, ¿qué será entonces con
estas nuevas modalidades?
C. M.: Sí, a mí también me desconcierta, porque yo tampoco hablé
de eso. No tengo una información, así, al respecto. Entonces, yo lo
que he visto en México es una mera impresión, y es que la universidad
abierta está abierta a todas las posibilidades de la burocracia y que no
ha pasado otra cosa. Pero no tengo la menor idea de los demás. Realmente, usted me toca un tema en el que no he osado llegar a la impronta del conocimiento .. .
PREGUNTA: ¿Y no hay errores en la educación en esta Facultad?
C. M.: No. Ahí yo lo remitiría a una opinión del coordinador,
porque realmente yo no sé lo de aquí ...
PREGUNTA: ¿El contenido de esas cuatrocientas cuartillas que
usted ha mencionado serán publicadas algún día? ¿O ya no le interesa
continuar con los estudios para terminar ese ensayo? ¿Qué puede decirnos al respecto?
C. M.: No. Yo sí quiero continuar con este tipo de trabajos y con
este ensayo en concreto. Ahora, me encantaría tener la prosa de Octavio Paz, también, pero me parecería muy fastidioso tener esa actitud
fatalista, determinista, frente al mexicano, de Octavio Paz. Yo realmente no quise cosificar al mexicano como empresa. Y no creo ya siquiera
que sea útil o posible. Lo que yo pretendía era estudiar un comportamiento social del modo más concreto posible. Si llegué a una suprema
abstracción· es el fracaso total de mi trabajo y me deprimiría terriblemente. Ahora, por otro lado, si estuviera escrito como El laberinto de
la soledad, pues ya "la hice", francamente ...

EL COORDINADOR: Les agradecemos mucho su presencia en
este acto . . . Hay .un anuncio que quisiera yo hacerles, a pedido de la
Dirección de la Facultad de Trabajo Social. Ellos invitan para una di•
CA'nf.EDRA [

73 J

�cusión en tomo a los problemas del precarismo, en la que estarán presentes el rector de la Universidad, el doctor Amador Flores Aréchiga,
el licenciado Ricardo Canavati y los dirigentes de "Tierra y Libertad"
... Entonces, este acto va a tener lugar el día 26, o sea el viernes, a
partir de las trece horas. Para quienes quieran asistir, va a ser aquí,
en el auditorio de la Facultad de Comercio y Administración . . . Gracias, nuevamente ...

[ 74] CATHEDRA

�José Reséndiz y Mario Cerutti

Amos
y sirvientes de Nuevo León en el
siglo xix
Documentos de la década 1870-80
NO PARECEN SER muy abundantes las investigaciones realizadas
en tomo a aspectos socioeconómicos del ámbito rural de Nuevo León
en el siglo xix.
Toda tarea que se inicie en este sentido -basada en documentos
de la época- seguramente coadyuvará a ofrecer mayores precisiones
sobre temas que pueden incluir las formas de tenencia de la tierra, los
rubros fundamentales de la producción y los mercados que la absorbían, el grado de avance o retraso técnico de las explotaciones, las relaciones de producción existentes, el sistema de endeudamiento (que
habría sido uno de los pilares de esas relaciones), las vinculaciones entre
amos-sirvientes y las necesidades militares surgidas por los conflictos
civiles, el apoyo del aparato estatal a los dueños de la tierra, las formas
de control y represión de la fuerza de trabajo, entre otros.
Una labor de esta índole podrá ser útil, asimismo, para verificar o
corroborar hipótesis y planteamientos teóricos sobre el siglo xix mexicano, muchas veces no contrastados por medio de la investigación concreta sobre fuentes directas.
CATHEDRA [

75 ]

�Desde hace dos años y medio, en la Facultad de Filosofía y Letras
de la UANL se está indagando sobre los mecanismos que permitieron
el surgimiento y consolidación del capitalismo en la región, a partir
de lo ocurrido en Monterrey a finales del siglo pasado.
Estos trabajos -de los cuales han sido publicados ya resultados parciales (1)- apuntan también a un análisis de la formación de la burguesía regiomontana, que usufructuó las transformaciones operadas en la
economía, las impulsó y cabalgó sobre ellas para convertirse progresivamente en parte deJa clase dominante.
El período en estudio corre entre 1860 y 1910, etapa en la que consideramos se dieron los pasos necesarios para el establecimiento de un
sólido, dinámico capitalismo en Monterrey, con apoyo en su industria,
especialmente en su sector metalúrgico. En esos cincuenta años, por
otro lado, Monterrey regionalizó sus inversiones, su capacidad de expansión, y se convirtió en pivote de una vasta área del norte de México.
El medio siglo indicado ha sido subdividido en dos fracciones. La
primera va desde 1855-60 hasta 1890, y es visualizada provisoriamente
como una fase de acumulación primaria de capitales, que se logra por
medio del comercio, la especul;lción financiera, una escasa pero significativa inversión en rubros manufactureros y -de manera visible- con la
adquisición y explotación de extensas propiedades rurales. En la subetapa siguiente, entre 1890 y 1910, estos capitales aprovechan una coyuntura favorable -que hay que conectarla a la estabilidad política
nacional y regional, a los estímulos que a la industria brinda el gobernador Bernardo Reyes, a las nuevas necesidades de la economía internacional, sobre todo las de Estados Unidos- para volcarse masivam,ente
a una producción de tipo capitalista, en la que se distinguen las areas
fabril y minera.
Durante todo el período se observa que quienes emergieron como
uno de los ejes del crecimiento económico -es decir, los empresarios
que actuaban en el proceso- mantenían una nítida vinculación con las
zonas rurales. Esto no era general, pero sí bastante frecuente.
Uno de los problemas que deben resolverse, pues, es el atinente a la
manera en que estos hombres de negocios se desenvolvían en el ámbito
no citadino. Cómo extraían•allí el excedente, mediante qué relaciones

[ 76 ]

d~, producci~n Y explotación. Es menester comprobar si la modernizac10n ~r~&gt;&lt;iu~?va que el notable desarrollo de Monterrey provoca vía industnalizac1on, d~sde 1890, se prolonga a las fincas no urbanas. Si $OS
burgueses e? la c1u~d ~burgueses productores, o sea, netamente insertos en relaciones capitalistas de producción, a las que controlan y reproducen con la ayuda ~el ~parat~ estatal), son también net.amente burgueses en el c~po! o s1 ~1 mantienen relaciones de producción no definidamente cap1tal1stas, mas atrasadas.
Simul~neamente d;be especificarse si el excedente se extraía de
manera _drrecta -a :raves de una relación de producción/explotaciónº por v1a de mecanIS~os como el comercio desigual. Que podría haberse dado en~re com~rc1antes urbanos y campesinos (en el caso de productores agrarios duenos de su pedazo de tierra), o con la intermediación
de hace~~ados, que c_on las ~ercancías producidas en forma capitalista,
Y adqwndas en la crrculac1on que iba imponiendo el capitalismo en
desarrollo? endeudaban a sus peones e inclusive les impedían que fueran
a vender libremente su fuerza de trabajo en fábricas y minas.
. E~ fin, son varias y v_ariadas las cuestiones a resolver -y poco lo
mvesbgado h:15ta hoy- s~ es que se pretende encajar adecuadamente
l? que acaec1a en el med10 rural con el proceso de desarrollo capitalista en Nuevo León y la región noreste del país.
Este tipo de int~rrogant~s ha llevado ya a que algunos estudiantes
avanzados de~ Colegio de Historia de nuestrci Facultad de Filosofía y
Letras se ded~que~ a bucear áreas o períodos de la historia rural del
esta~o, que bien puede resultar semejante a la del conjunto del noreste.
ReVISando documentos asentados en el Archivo General de Nuevo León
detectaron. pa~~les que ?rindan luz sobre algunos de los aspectos señalados al pnnc1p10; especialmente en la subetapa que marcha de 1860
189Q
a
De esps papeles hemos seleccionado diecisiete, que son los que se
escalonan :ras esta introducción. En general, ofrecen datos relativos
a las_ i:e1~c1ones que entre amos y sirvientes se registraban en distintos
mumc1p10s del estado en la década 1870-80, o sea a la mitad cronológica ?el subperíodo elegido. Fueron encontrados en la rica sección Concluidos del_ AGENL, reservorio de todo tipo de dictámenes y resoluciones del gobierno estatal.

CADIEDRA [

CAfflEDRA

77 ]

�Deudas y sueldos
UNA PRIMERA CONCLUSION que puede extraerse de estos expedientes es que el sistema de endeudamiento funcionaba plenamente en
Nuevo León para esos años.
Los peones aparecen con frecuencia fuertemente endrogados, en
una dimensión que superaba ampliamente su capacidad de pago (que
puede inferirse de los ingresos mensuales que receptaban).
Hay casos como el de Mateo Villarreal, de San Roque, que se queja
porque su. amo le presenta en 1874 una cuenta que suma algo más de
289 pesos. Su sueldo parece ser de cinco pesos (más ración). Si este
peón hubiera entregado puntualmente sus ingresos sin tomarse de ellos
un solo centavo, habría necesitado trabajar 58 meses (casi cinco años)
para quedar libre como individuo plenamente dueño de su fuerza de
trabajo (Doc.12).
La situación se repite: Longinos Flores, de General Terán, gana
cinco pesos por mes pero adeuda más de 193 (Doc.13); el pastor Andrés
Murillo, de Santa Catarina, debe 120 pesos (Doc.15); Eugenio Guzmán,
de Villa de García, que obtiene cuatro pesos al mes, debe 97 (Doc. 7); y
el ya anciano Gregorio Ramos adeuda, pese a "tantos años de buen servicio", la suma de 174 pesos, que le son legados por su ama al morir,
seguramente -como estima el propio peón- porque "ya estoy casi inútil" (Doc.6).
Este sistema de retención de la fuerza de trabajo vía deudas parece
haberse extendido hasta la Revolución. Documentación encontrada de
los años 1895 y 1900 señala de manera clara su funcionamiento (2),
aun cuando el artículo quinto de la Constitución estatal señalaba que
"Nadie puede ser obligado a prestar trabajos personales sin la justa
retribución y sin su pleno consentimiento, salvo el trabajo impuesto
como pena por la Autoridad Judicial" (3).
Una evidencia de la perdurable fortaleza de este mecanismo sería
la ley que el gobernador Bernardo Reyes -probablemente por las demandas de fuerza de trabajo libre que imponía el mismo desarrollo capitalista- hizo sancionar en agosto de 1908. La norma legal tendía a atenuar el endeudamiento, puntualizando que "el salario de los jornaleros
no estará afecto al pago de los anticipos que se hagan a éstos a cuenta

[ 78 ] CATIIEDRA

de trabajo, sino cuando sea de cincuenta centavos o más por día. En
este caso, y siempre que el jornal no exceda de un peso, el pago del
anticipo sólo será exigible hasta la tercera parte de la cantidad que importe dicho jornal en un año" ( 4).
Esto significa que durante todo el período en estudio (1860-1910)
se habría manifestado la situación que ofrecen los documentos de la
década de los años 70.

Deudas que se heredan
SE DESTACA ASIMISMO en ciertos expedientes de qué manera los
hacendados pretendían transferir esas deudas a los hijos de los peones
muert?s o fugados, aun cuando aquéllos fueran menores d~ edad. Altern~tiva que era expresamente prohibida por el decreto que regía las
relaciones entre amos y sirvientes promulgado el 31 de marzo de 1851
por el gobernador del estado, Agapito García (Doc.17).
Su artículo cuarto decía: "La muger y familia del peón ó criado
que muriese en el servicio de su amo, no podrá ser obligada á satisfacer
con_ su trabajo ~ers~nal, ó con bienes propios, la cantidad que resultara
debiendo el mando o padre, al amo á quien servía".
Pese a ello, los dueños de la tierra insistían en que los familiares del
muerto o fugado deudor estaban obligados a trabajarles hasta cubrir el
monto pertinente. Ejemplos en este sentido se observan en los casos
de Andrés, Rafael e Isabel Oliva -de 15, 13 y 11 años respectivamente-, en Guadalupe (Doc.5); en el de Higinio y María Antonia Morales
-de 14 Y 10 años-, en Santa Catarina (Doc.10)· y en el de Refugio
Velázquez, en Marín (Doc.11).
'
L~ excusa de los h~cendados se fundamentaba en no pocos casos en
el articulo sexto del citado decreto, que determinaba excepciones para
los casos en que los hijos hubiesen sido acomodados para " subvenir á
los gastos erogados en alguna enfermedad grave de sus padres" 0 cuando el acomodo se_ hizo "para pr?porcionar la subsistencia á s~s padres,
Y en su defecto, a sus abuelos, q padres adoptivos que hayan cumplido
con los deberes paternales".
Así, se brindaba una amplia posibilidad para continuar teniendo baCATHEDRA [

79]

�jo control de los amos a los hijos de antiguos peones. No debió resultar
difícil convencer a las autoridades de esas circunstancias, sobre todo
porque éstas emergían más complacientes con los hacendados que con
sus trabajadores. Revísese verbigracia el caso de los menores Oliva
(Doc.5), en el que los patrones Santos y Felipe Sepúlveda acuden al
artículo sexto para ret.enerlos, y véase el informe del alcalde primero de
Guadalupe.
Que las autoridades -sobre todo las municipales- solían escuchar
con mayor atención a los miembros de la clase dominante parece asegurarlo Longinos Flores, cuando recurre al gobernador porque los funcionarios de General Terán sólo le ofrecen cárcel cuando se queja. Su
conclusión es que en los juzgados de la villa "solo se le oye y atiende"
a los hacendados, mientras que "al pobre sirviente no se boye aunque
la razón le sobre" (Doc.13). De paso tómese nota de las acusaciones de
Flores contra Juan Quintanilla -propietario de la hacienda de Dolores-, atinentes a sus condiciones de trabajo y malos tratos.
Poco podían hacer los peones, por otro lado. No sabían escribir, y
cuando presentan al gobernador su ocurso piden disculpas porque utilizan los papeles menos onerosos desde el punto de vista de los impuestos, porque -dicen- son extremadamente pobres.
Según la versión de los sirvientes, el grado de explotación y sometimiento rebasaba límites considerados normales en la época. Al ya mencionado caso de Longinos Flores podemos agregar otros. El de Juan
de la Cruz parece ser extremo, pues prefiere la cárcel "antes que pasar
al servicio de su amo". Cuando el alcalde primero de San Nicolás lo
deja en libertad, se encuentra conque efe la Cruz retoma a la celda a las
pocas horas "aprobechandose de que se hayava abierta la puerta de la
carcel". Como representa una carga para las autoridades, el gobernador
decide que lo echen y que vaya a quejarse de sus problemas ante quien
corresponda ... (Doc.3).

Fuerza de trabajo y necesidades militares
A VECES, EL APARATO ESTATAL era urgido por necesidades
que no coincidían con las de los hacendados. Sus urgeqcias inmediatas
podían obligarle a entrar en contradicción con quienes, de manera regular, usufructuaban su respaldo a nivel superestructura!, político y de
'!ontrol social.

[ 80 ] CATHEDRA

~stos ~hoques solían protagonizarse cuando, por ejemplo, las guerras mtestmas del país o la región impelían a conformar ejércitos con
toda persorta ,ue se localizara en las áreas de conflicto bélico. Los primer:::s ~ue c~!an en la redada eran los llamados "vagos y malentretenidos_ (s1tuacion que no es exclusiva de Nuevo León ni de México· se
repi~ en estas décadas en otros países de América Latina, tanto' en
funcion de luchas civiles como de guerras contra el indio. La historia
de Mai:tín Fierro, el símbolo gaucho de las pampas argentinas, está
de_termmada por estas circunstancias).
En Nuevo León, a principios de la década de los 701 sucede con
frecuencia que los. ej~rcitos realicen levas de hombres, y en no pocos
casos arrastran a sirvientes. O sea, por motivos bélicos, se despoja de
fuerza de trabajo a los amos, que reclaman entonces para que se les
devuelva su dependiente o -al menos- para que el estado O el ejército
se hagan cargo de sus deudas.
Según l_os cas_os, la milicia accede a devolver al sirviente (que por
le~. no po~ia ser mcorporad~ a las tropas). Pero en otros, las urgencias
militares megan esa alternativa. Esto último es verificable en el Docum~nto 4._ Los amos J~an Delgado y Jesús Villarreal, de Cadereyta Jimenez, piden q~e se de la baja de sus peones Toribio Pérez y Antonio
Mena, por considerarlos exceptuados de este tipo de deberes. La respuesta del gobernador es que ello se practicará "tan luego como la
plaza de Saltillo sea ocupada por nuestras fuerzas".
, La frecuencia de estas levas es apuntada en documentos como el
numero nueve ("en una de las diversas ocasiones en que se tomó gente
de leva, Pº! orde°: del Gobierno de la Revolución"), en el que también
se puntualiza . co~o el hacendado se siente afectado por ello ("La
falta ~ue este md1V1duo me hace en mi trabajo, y las circunstancias
angustiosas en que me encuentro por las pérdidas que he tenido, que
no puedo soportar la de lo que me debe el citado mozo ... ").
. Los planteos ~ ejército se hacen en toda la regla, como el que practic~ el 22 de odl.lbre ~e 1874 Francisca Sánchez, de Santa Catarina, a
qmen, desde nueve dias atrás se le ha incorporado un trabajador al
~atallon ~4.. Con tono algo duro señala en su presentación: "El menc10n~do s~ente (Andrés Morillo, pastor, MC) me debe la cantidad
de ci~nto vemte pesos, habiendo pasado a mi poder del de otros amos
antenores de la misma villa ( ... ). La determinación, que no sé quien
CATIIEDRA [ 81

]

�baya podido tomarla, de destinar a Morillo al se~cio de las armas, no
sólo viola la garantía individual otorgada a Morillo en la la. parte del
art. 16 de la Constitución general, sino también la que á mí me conceden el mismo artículo y el 27 del propio Código, y por esto no dudo
que la justificación del Gobierno y Comandancia Militar, ~tend~endo
á la clara justicia que me asiste, tendrá á bie~ declarar ~ue ~~ indebida la
detención de mi sirviente, y que conforme a la Const1tuc1on y a las leyes debe ser puesto en libertad".
En algunos casos especiales, por razones que habría que terminar de
de corroborar pero que pueden derivar del tipo de t~e_as que_ en la producción cumplía la fuerza de trabajo, un gobierno militar bnndaba ~voconáuctos para que no se introdujese a la milicia -sin mayores escrupulos- a hombres con edad de marchar a la guerra (Doc.8). Esto no
debió ser muy frecuente, pues no abundan documentos de esta naturaleza.

bernantes a quitar trabajadores y arrastrarlos a la guerra, dejando de
lado la queja de los amos.
Es de esperar que una más abundante documentación haga factible
visualizar otros aspectos, de los cuales hicimos un breve sumario al
comienzo.
El Documento 17 es la reproducción total del ya mencionado decreto que regulaba las relaciones entre amos y sirvient.es en Nuevo León,
en el subperíodo en estudio.
Su artículo séptimo especifica abiertamente que "los sirvientes no
podrán dejar el servicio de sus amos contra la voluntad de éstos, mientras no cumplieren el tiempo de su compromiso", tiempo que seguramente se regulaba por la relación deuda-sueldo. Ya el artículo primero
señalaba que "los amos y sirvientes tienen obligaciones recíprocas",
apuntando que los contratos -que debían estipularse "libremente"debían constar en el libro de cuentas.

El decreto de 1851
EN RESUMEN, los papeles revisados permiten distinguir con cierta
claridad los mecanismos de sujeción que utilizaban los hacendados Y
dueños de tierra con cierto poder, en la segunda parte del siglo anterior.
El sistema de endeudamiento llevaba a los peones a situaciones imposibles de resolver, si se tiene en cuenta las proporciones entre lo que debían y los sueldos que recibían.
Se evidencia asimismo que el pago a la fuerza de trabajo no se realizaba sólo en dinero, sino que se reiteran ejemplos de compensaciones
adicionales con raciones, sobre todo. de maíz (Docs. 7,12 y 13), señal
de formas sensiblemente atrasadas en las relaciones de producción.

Es perceptible cómo las autoridades respaldaban con mayor asiduidad a los hacendados, aunque fuese haciendo sordos sus oídos a las
quejas de los sirvientes (lo cual no significa que no hubiera excepciones:
el caso del gobernador Fuero-Doc.13- es una de ellas).
.Finalmente, se manifiesta que -pese a lo anterior- no siempre era
mecánico el apoyo del aparate&gt; estatal a los do?1inadores,en las relaci&lt;:
nes de producción. Esas discrepancias en la cupula pod1an protagomzarse cuando motivos como Jos de carácter militar obligaban a los go-

[ 82 ]

CATHEDRA

Vinculado a ello estaba seguramente lo reglamentado en el artículo
segundo, en el que se detalla que los efectos que el amo suministrase
al criado a cuenta de trabajo debían darse a precios corrientes.
El artículo octavo norma una situación que podía suscitarse entre
hacendados: el amo, al acomodar a un sirvient.e, debía asegurarse que
otro propietario de tierras no ejerciera su derecho sobre el trabajador.
Ello parece apuntar que existían disputas por la fuerza de trabajo, consecuencia de una carencia relativa de brazos. Panorama que se prolonga
y acentúa para los años 90, seguramente agudizado por el desarrollo del
capitalismo, de la industria y la minería. De ello ofrece prueba un editorial del periódico La Voz de Nuevo León del 30 de marzo de 1889:
"la falta de sirvientes que piden las necesidades del día en el Estado
-acotaba- es la que hace que los unos patronos pretendan los sirvientes
de los otros" (5).
La documentación que se presenta a continuación está clas~cada
cronológicamente, y se han eliminado en algunos cas9s informes o notas
complementarias de menor significación que integraban los ocursos.
La selección se realizó luego de revisar unos trescientos expedientes, de
los cuales cerca de cuarenta aludían a los problemas mencionados.

CATHEDRA [ 83]

�1!· Caye.tano Elizon~ exigiendome que vaya á trabajar á su servicio,
Documento 1
Peón y soldado

"Espiridion Gonzalez vesino de San Francisco de Apodaca en la
hacienda de San Miguel, ante U. con el mas profundo respeto en la mas
bastante forma que haya lugar en derecho, salvas las protestas mas
oportunas y con el boleto de registro en la guardia nacional que debidamente acompaño, me presento y digo: que siendo sirviente por el año
de 1865 de D. Cayetano Elizondo, que vive en la hacienda de Güinala,
obtuve de mi amo el debido permiso para trabajar por mi cuenta, con
la obligación de pagarle toda la deuda con abonos de cuatro pesos cada
mes. En esta virtud alquilé un carreton de mi pariente y me salí á los
caminos á trabajar en negocios mios para llenar mi obligacion de abonos
y verme algun día libre de la condicion de sirviente á que me habian
reducido las circunstancias. En el primer viaje fui tomado para soldado
del cue,po de Caballeria que mandaba el C. Teniente Coronel Ruperto
Martinez, y sin demora mandé aviso á mi amo de lo que me pasaba.
Este se presentó al respectivo gefe, trayendo consigo el libro de cuentas
de sirvientes, donde se encontraba la mia, y expuso que yo no podia ser
soldado porque le debia la cantidad que mostraba la referida cuenta.
Entonces el expresado Gefe celebró con mi amo una convencion,
haciendo constar el primero en documento que tiene D. Cayetano que
el segundo, esto es mi amo sacarla cada mes de la caja del cue,po á que
pertenecia yo, la mitad de mi haber, 6 mas bien dicho, ocho pesos, que
me abonaron en mi cuenta todo el tiempo de la campaña, que dejé de
percibir con algunos alcances.
Por el certificado que respetuosamente acompaño firmado por el
C. Alcalde lo. de la Villa de Apodaca ( . . . ) se justifica suficientemente aquel contrato celebrado entre mi amo y el mencionado Gefe.
En virtud de esa convencion, segui prestando mis servicios en las
armas hasta que concluyo la campaña en Querétaro y vuelvo á esta
Capita~ se me estendió el pasaporte que tambien acompaño ( ... )
por referirse á mi baja.
Cuando yo me hallaba en el seno de mi numerosa familia, que tuve
abandonada desde que se me comprendió de soldado, sin contar con
ningun aucilio, aun hasta sin el de la Madre, que habia muerto antes,
cuando me hallaba tambien dedicado a trabajar constantemente para
cubrir las necesidades en que se hallaba mi espresada famüia, desnuda y
llena de miseria, que aun para ello me fui preciso contraer de nuevo
compromiso de acomodo con otro amo, se me presento el expresado

a desquitarle_ la cantidad que le debia, por que el mayor del Cue,po
nada le habia pagado, Y yo le manifesté: que no me acía obligado á
pagarse_la porque expontaneamente de una manera formal y expresa,
se habia conformado, convenido y aceptado la responsabilidad de
deuda en otra persona, ó mas claro en el erario del Estado y
su
lo mis
la bl' .
• que por
m~ o igacion en que me hallaba de responderle por dicha deud?- habia quedado estinguida enteramente, con aquel contrato. principalmente cu.~do yo cumpli por mi parte con det12mpeñar co~ lealtad en el servicio de las armas á que me destinó para ser pagado de su
deuda, hasta que concluyo la campaña.
No ~abe duda C. Gobernador que el Sr. Elizondo por aquella
co~~nciolan, de la manera mas perfecta se apartó de todo derecho para
exigirme responsabilidad de aquella deuda ( . . . ).
En tal virtud
.
A. U.C. . Gobernador ocurro respetuosamente suplicandole
se sirva declarar sm lugar el reclamo que me hace el Sr. Elizondo sobre
el pago de una deuda que ya tengo pagada ( ... )
Monterey, Enero 18 de 1870
Espiridión Gonzalez
No se firmar"
Respuesta
El ~obemador estima que no es de competencia del gobierno la
~soluc1on del problema, y sugiere se acuda a las autoridades correspondientes.
Fuente: AGENL, sección Concluídos, caja 1876, Doc.25.

Solicitud de libertad ante prisión por deudas

"Anacleto Morales de esta vecindad ante V. con el debido res eto
me presento exponiendo: que desde el 21 de febrero último me kayo
preso en la carcel de esta Ciudad á pedido de mi amo, Don Teodosio
CA111EDRA [ 85

[ 84 ) CA111EDRA

)

�Gut"rrez y en esa misma fecha me sentenció el Juez 2~. locai a l ~ días
de obras públicasy al cumplirlos m! presentó el C. Alcaide_ ante mi Jue~
y dispu,o que siguiera en lo, traba]f&gt;o hasta arreglar con mi amo lo cual
no he logrado hacerlo por que no ha habido una persona que page el
dinero que le debo que son ciento y tantos pe'?~ y tampoc~ me ~suelvo a seguir er, su seroicio por motivos muy suficientes que a un tiempo
les hare presentes.
.
.
Por lo tanto A. V.C. Gobernador pido y suplico que en obsequio de
la humanidad ordenar se me arregle este negocio dandome en libertad
para trabajar de por si y abonarle á mi amo á segun lo que gane en lo
que resibire favor y gracia.
Monterey, Marzo 19 de 1870
No se firmar"
Informe del alcalde segundo de Monterrey

"El informe a que se refiere el auto anterior, es el siguiente. Anacleto Morales fué condenado por éste de mi cargo á quince d (as de
obras publicas por varias faltas cometidas á su amo Don Teo~ocio
Gutierres; extinguida la condena manifestó Morales no poder continuar
en el seroicio de aque~ y que lo que le debía se lo iría pagando en abono,, según pudiera, a lo cual no convino su amo; y entonses el Juzgado
hizo entender á Morales la obligación en que se hallaba de pagar la deuda ó volver al trabajo de su referido amo, mas como se negára á ésto
é insistiera solamente en dar abonos como lo pide en su escrito, de
nuevo dispuso el Juzgado que continuára en las obras publicas para que
no le fuese gravoso á la Ciudad hasta que hubiera quien pagára por él ó
se determinara á uolver al servicio de su amo.
Monterey, Marzo 23 de 1870
Mauricio de la Garza y Garza"
Respuesta

Document.o 3
Quejas por injuria y prisión

"Juan de la Cruz vecino de esta Villa, preso en la carcel de la misma,
con el debido respeto y en la vía y forma que mas haya lugar en derecho, ante ese Superior Gobierno comparezco esponiendo: que por
haberme ocupado de buscar un nuevo amo que pagara por mi lo que estoy debiendo a mi amo D. Juan Salinas, tuue que faltar por un dia en
el trabajo, lo que habiendo sabido el Sr. Salinas fué causa de que se
disgustara con el ocurrente no limitándm,2 á estrañar mi conducta, sino
que escediendo sus facultades de amo, me prodigó graves injurias en
público que han ofendido el honor de mi matrimonio echando por
tierra la reputación de mi esposa, y oida por mi semejante ofensa, protesté que iría a quejarme a un juez para que me probara la imputación
que había hecho, ó de lo contrario ser(a castigado como fal8o detractor
resi8tiéndome desde aquel momento á seguir en el quehacer de mi injuriador. Por esto ocurrió al C. Alcalde lo. y este funcionario sin haberme oido, por la sola petición del espresado Sr. Salinas, me ha puesto en
la caree/ pública donde me hallo sufriendo esta prisión en lugar de ser
oído en justicia por las grandes injurias que me ha inferido aquel abusando de su superioridad como amo.
No habiendo cometido el ocurrente delito ó falta que diese lugar a
imponer una pena corpora~ estay en la convicción de que el Sr. Alcalde lo. no ha debido proceder en mi contra, ni es justo ni legal la prisión
que he estado sufriendo; y siendo esto así, ocurro pidiendo a ese Superior Gobierno, que como guardian celoso de las garantías individuales
que otorga nuestra Constitución y leyes vigentes, se siroa acordar la providencia de un resorte que ponga término al atentado cometido en mi
persona, esperando ademas de su acreditada justificación que al disponer se me ponga en libertad, se sirva acordar que se me administre
pronta y cumplida justicia por el C. Juez local sobre las injurias de
que ( . . . ) tengo hecha mencion.
( . : . ) San Nicolás de los Garzas, Mayo 9 de 1871
No se firmar"

El gobernador declara sin lugar la solicitud de Morales. Firma Treviño.

Fuente: AGENL, sección Co~clufdos, caja 1876, Doc. 38.

[ 86 ]

CA111EDRA

CAnlEDRA [ 87]

�Informe del alcalde primero de San Nicolás de los Garza

"( ... ) Es el caso: que el día dos de este mes se presentó D. Juan
José Salinas al Juzgado que desempeño manifestando que su sirviente
Juan áe la Cruz fugándose de su servicio había faltado de sus quehaceres tres días, que en esos momentos se le había presentado y que reconviniéndole el expresado Señor Salinas la falta que había cometido
con separarse del servicio sin licencia y sin siquiera dar aviso de esto,
el moso le faltó al respeto injuriándolo con palabras descomedidas por
lo que pedía se le castigase esa falta y se le pusiera detenido mientras
que diera un fiador de que no se fugaría al darle el papel de cuentas
para que le buscara la suma de ciento cincuenta y tantos pesos que le
adeuda, pues temía que lo hiciera as(.
Llamé al sirviente como era natural para averiguar la verdad de los
hechos, y este manifestó que efectivamente se había separado del servicio sin su consentimiento por tres días; pero que lo había hecho para
buscar acomodo en otra parte y que al presentarse/e al referido Señor
Salinas, este lo había tratado con palabras duras al grado de tocarle el
honor de su familia, y que por lo mismo quería que su referido amo le
probara las injurias que le había hecho. En ese acto el Señor Salinas
explicó que si le había dicho palabras duras a Cruz era por haber recivido también de él injurias torpes. En vista de esto el Juzgado dispuso
que el sirviente quedara detenido hasta en la tarde para resolver con
mejor asierto lo conveniente.
En la tarde se le manifestó al espresado sirviente que pasara a los
trabajos de su amo, dejándole a salvo su derecho para que ante el Juez
competente lo demandara por las injurias que decía haber recivido,
si es que quería u.zar de ese derecho pero el se negó a esto manifestando
que prefería estar en la carcel antes que pasar al servicio de su amo.
Al siguiente día se le repitió lo mismo, se hizo más, se le manifestó
que quedaba libre de la detención y que se arreglara con su amo, yendo
á servirle ó pagandole su dinero. Al notificarle et,a resolución salió de
la carcel y á las dos ó tres horas volvio á entrar a la prisión voluntariamente apro'bechandose de que se hayava abierta la puerta de la carcel
y allí permanece actualmente porque el quiere, manifestando que asi
decea estar porque se le ha dicho que de este modo podra perjudicar
á su amo quejandose en su contra.
Esta es la verdad de las cosas y la prición de que se queja Juan
Cruz él se la impuzo por su voluntad y si permanese en ella es por su
gusto y capricho, de suerte que su escrito no es exacto y su queja no es
fundada. La superioridad en vista de este exacto informe y obrando

[ 88]

CAfflEDRA

con la j~sti~ca~ión y prudencia que le distinguen se servirá resolver lo
que tubzera a bien.
Villa de San Nicolas de los Garzas
Mayo 12 de 1871
Jesus Cantú Saens"
Respuesta
El goben;iador ordena al alcalde primero de San Nicolás "que eche
de la carcel a Juan de la Cruz, con prevención a éste de que use de su
derecho como y ante quien corresponda". Firma Treviño.
Fuente: AGENL, sección Concluídos, caja 1871, Doc.8.

Documento4
Reclamo por sirviente llevado a la milicia

"Juan Delgado y Jesus Villarreal de esta vecindad ante V. respetuosamente comparecemos esponiendo: que á principios del corriente mes,
cuan_do por órden superior salieron de esta ciudad sesenta vecinos para
la Villa de Cerralvo, con el objeto de ayudará la justa causa que sostiene el Estado; por la urgencia del caso se echó mano de algunas personas
qu~ no podían serbir de_ 3?ldados por tener para ello esepciones ( ... ),
saliendo entre ellos Toribio Perez y Antonio Mena quienes tienen la(s)
eseP_ciones de ser sirb!entes nuestros segun consta del certificado que
deb~damente acampanamos y de sus respectivos registros de guardia
nacio~~l, en que aparecen ac~ptuados (sic) de dicho serbicio por la junta calrficadora por cuyo motivo y fundados en la justicia que nos asiste
para reclamar nuestros sirbientes ocurrimos á esa Superioridad suplicando se dignen concederles su baja para que vuelvan á nuestro serbicio_, lo cual no dudamos nos sera concedido por las circunstancias que
de¡amos espuestas. En tal virtud y fiado en la diligencia de esa Superioridad
A. V. C. Gobernador suplicamos se digne acceder á nuestra solicitud
en que recibiremos justicia y gracia.

CATHEDRA [ 89

�Cadereyta Jimenez. Nouiembre 24 de 1871
A ruego de D. Jesus Villarreal
J. Delgado
Crescencio Melo"
Respuesta
El gobernador apunta que teniéndose necesidad "de gente para
sostener la guerra que ha iniciado el Estado, notifíquese a los ocurrentes que tan luego como la plaza del Saltillo sea ocupada por nuestras
fuerzas se darán las bajas que solicitan". Firma Garza Garc1a.
Fuente: AGENL, sección Concluídos, caja 1871, Doc. 27.

Documento 5
Solicitud de libertad de sirvientes menores

"María Clara Garcia, de esta vecindad ante V. con el debido respeto,
y en la forma que mas haya lugar en derecho comparezco y d~go: que
mi cuñado Agustin Oliua falleció el dia seis del presente mes, deJando en
una orfandad absoluta á mis sobrinos Andres, de quince años de edad,
Rafael, de trece años é Isabe~ de once años, y tr~tando _Yº ahora de
recogerlos para tener cuidado de ellos por ser la umca ~anenta consa~guinea que les queda, me encuentro que D. Santos S~pu~veda y D._ Felipe Sepúlveda, vecinos de la Villa de Guadalupe; le~ impiden_ ~l pnmero
á Rafae~ y el segundo á Andres que veng?" a mi compania, po~que
dicen que son sus siruientes á sueldo y racwn. Pero como yo este satisfecha de que mis pobres sobrinos no son responsables de las deudas
de su padre, ocurro A. V. suplicándole que se digne mandar que los
Sres. Sepúlvedas mencionados me entreguen á mis sobrinos, con_tra
quienes pueden hacer ualer cualesquiera derechos que hayan podido
contra el padre de estos. Protesto lo necesario.

"Para cumplir con lo dispuesto en el decreto anterior he hecho
comparecer á los ciudadanos Santos y Felipe Sepúlveda, quienes impuestos del escrito de la ocurrente, el primero manifestó tener sobrada
razón para oponerce á que salga de su servicio el jóuen Rafael Oliua,
en uirtud de que el padre de éste, antes de su fallecimiento, se lo ( .. . )
por la suma de cincuenta y seis pesos dos reales que en diferentes partidas le dió para alimentos y curación de su enfermedad, todo en cuenta
del trabajo de dicho jóven, habiendose calificado la convenie,icia del
acomoda de éste por los canales de que hace referencia el art. 6 de la
ley de 31 de Marzo de 1851, cuya constancia obra en mi poder con
fecha 8 del corriente mes: que fundado en esto en su deber está resistir
la entrega del jóven expresado hasta que le sea pagada la suma que le
adeuda procedente de un contrato legal. El segundo, ésto es, el C. Felipe Sepúlueda, dijo: que Andrés Oliua á quien tiene en su servicio
debiendo/e setenta y un pesos tres reales, aun que su contrato no está
legalizado conforme a las prescripciones de la ley respectiva, no está por
entregarlo por que además de ser dicho sirviente mayor de diesiciete
años, éste está por desquitar con su trabajo personal la expresada suma
por haber sido ésta en su mayor parte inuertida en alimentos y curación
de sus padres, reciuiendo la deuda desde el primer amo con quien su
padre contrató su trabajo hace algunos años, cuyas circunstancias probará si necesario fuere, así como que el acomodo fue hecho por las
canales del art. 60. de la ley del 31 de Marzo de 1851, aun cuando,
como deja dicho, ni habíase cumplido con lo dispuesto en el art. 1O
de la misma ley.
Lo que queda dicho por los Sres. Sepúlvedas es que a este Juzgado
tiene el honor de informar á esa Superioridad para lo que tuuiere á
bien resolver sobre la solicitud de la ocurrente, informándole además
que ésta ha faltado á la uerdad con decir en su escrito que Agustín Oliua
fallecio el dia seis del corriente, siendo que su fallecimiento tuuo lugar
el dia doce de este mismo mes, habiendo tambien faltado á la uerdad en
cuanto á asegurar que ella es la única pariente consanguínea de los jóvenes, pues éstos tienen una hermana camal casada que es la que los asiste
y bajo cuyo lado estan desde que les faltó el padre.
Villa de Guadalupe, Enero 24 de 1872
Victor Treuiño"

Monterey, Enero 19 de 1872
No se firmar"
Respuesta
Informe del alcalde primero de Guadalupe

-rg-o]

CAfflEDRA

CATIIEDRA [

91 ]

�El gobernador notifica que no es del resorte de su administración
resolver este problema.

le cobre el impuesto. Firma Garza Carcía.
Fuente: AGENL, sección Concluídos, caja 1872-1, Doc. 33.

Fuente:· AGENL, sección Concluídos, caja 1872-1, Doc.24.

Documento 7

Documento6
Petición para ser exento de pagos fiscales
"Gregorio Ramos, de esta vecindad en la hacienda del Ancon, ante

V. con el respeto debido comparesco y digo: que siendo sirviente de Da.
Carmen Lozano de Bustamante, esta Sra, me hizo la gracia en su testamento de legarme la cantidad que le saliera debiendo, que es la cantidad
de ciento setenta y cuatro pesos, sesenta y cuatro centavos; disponiendo, que después de su muerte, por los buenos y leales servicios que presté á su casa durante muchos años, quedase enteramente libre: mas como
ahora he sabido, que segun la ley de hacienda del Estado, tengo que
pagar el veinte por ciento de herencia transversa~ con mas el veinticinco
adisional, que todo viene á ser el veinticinco por ciento de la cantidad
que debía; me veo precisado á ocurrir á la muy acreditada justificación
de V. suplicandole se digne dispensarme del pago referido, en consideración a mi avanzada edad y á que, de no ser as(, tendré que seguir
esclavo toda mi vida y de nada seruiria la donacion que se me ha hecho
en remuneración de tantos años de buen servicio que presté cuando
pude, pues ahora ya estoy casi inutil y esta fué quizá una de las consideraciones que tubo la testadora para perdonarme la deuda y disponer
que quedara libre.
Por todas estas razones A V.C. Gobernador, pido y suplico se digne
acseder á mi solisitud, en lo que resibiré gracia y justicia que, con la
protesta de la ley, imploro.
Montetey, Febrero 17 de 1872
No se firmar"

Noventa y siete pesos de deuda, cuatro pesos de sueldo

".fosé María Sepúlveda, Alcalde 3o. Constitucional de la villa d
~~
e
Certifico.: que D. Leo~rdo Rodríguez Garza ha presentado en este
J'!2gado el libro en que gira las cuentas de sus sirvientes, el cual doy
~e ~ halla en papel ~el sel!o correspondiente. Asimismo certifico que
a foJas 3 f:ente de dicho libro se registra una cuenta cuyo tenor literal
es como sigue:
"Hoy cinco de Junio de mil ochocientos setenta y uno. En esta
fec~a ~ ha pasado la cuenta de Eugenio Gusman del libro viejo á este
Y liq_uidada su cuenta en la misma de arriba me salió debiendo liquido ~
cant~ad de ~ove~ta ! siete pesos seis reales tres cuartillBSi despues de
reba]ar un ano resmtio ocho dias de trabajo y deducidas las fallas y me
gana de su sueldo cuatro pesos cada mes y racion cada ocho d · d08
almudes de mais ".
Ul8
Y p~ra los usos que á la parte interesada convengan libro el presente
en la villa de García á los 15 dias del mes de Marzo de 1872, doy fé
José María Sepúlveda"
Fuente: AGENL, sección Concluidos, caja 1873-1.

Documento 8
Salvoconducto a mineros

Respuesta
"Siendo un legado de liberación de deuda el de que se le cobra los
derechos por herencia transversal", el Gobernador dispone que no se

[ 92 ]

CAntEDRA

"Los C.?·• Maximo Valencia, Mauricio, Arcadio y Hermenegildo
Orozco, Jacinto Obre_gon, Perfecto Valencia, José Angel Mesa, Guillermo Y Marcos Valencia y Juan Martinez se hallan ocupados en la explo-

CATHEDRA [

93 ]

�tación de la mina del Rosario, en jurisdiccion de la Villa del Cármen; Y
tal virtud ha dispuesto el C. Gobernador y Comandante Militar del Estado, en acuerdo de esta fecha, se les expida el presente Salvoconducto,
previniendo á las autoridades pol(ticas y militares, dependientes .d~l
Gobierno, no tomen de soldados a los expresados C.C. por estar ex1m1dos de ese servicio conforme á la fracción 14a. del artículo 1Odel reglamento de guardia nacional de 22 de Agosto, de 1858.
Y a fin de que les sirva de resguardo se les expide el presente en
Monterey, á 20 de Octubre de 1872.
(Firma ilegible)"
Fuente: AGENL, sección Concluídos, caja 1872-2.

Documento 9
Levas y fuerza de trabajo

"Francisco Sepúlveda García, vecino de la villa de Guadalupe en
la hacienda de San Rafael, ante U., con el mayor respet~ y por el o~urso
más favorable, comparesco y digo: que en una de las diversas ocas~~es
en que se tomó gente de leva, pc&gt;r órden del Gobi~rno_de la revolucion,
fue traído de mi labor mi mozo Ramon de Leon, a quien no pude _conseguir su baja de un cuerpo del Gral Naran~o, ~ ~nde se le destino, no
obstante las agencias que hice y de haber Justificado que ese mozo me
debe una suma de consideracion, sin que volviera á saber de su paradero, hasta ahora que habiendose sometido á la obediencia del Supremo
Gobierno el Gral Dn. Gerónimo Treviño, supe que despues de haber
entregado las armas la fuerza que le obedecía, parte de ésta fue refundida en los Cuerpos del Ejército de la Federacion, tocando esta suerte
á mi mozo que fué refundido en el 1 de caballeria.
La falta que 1ste individuo me hace en mi trabajo, Y las circ~nstancias angustiosas en que me encuentro por las pérdidas que he tenido,
que no puedo soportar la de lo que me debe el ci~ado mozo me h~e
ocurrir á la bien acreditada justificacion de U., suplicando/e encarecidamente se digne concederme la baja de mi repetido '!'ºz~ _Ramon_de
Leon, si fuere del resorte del Gobierno y Comandancia m1l1tar, Y s1 no
que se sirva impetrar esta gracia del C. ~ral; en G~(e del Cuerpo de
Ejército del Norte, quien no dudo obsequiara la sol1c1tud de esa Supe-

[ 94 ]

CA111EDRA

rioridad, atenta la justicia con que se le dirige. ( ... )
Monte'f'ey, 11 de Setiembre de 1872
Francisco Sepúlveda Garc (a"
Fuenk: AGENL, sección Concluídos, caja 1872-2, Doc. 31.

Documento 10
Deudas de padres e hijos

"Crisostomo Sanchez en reprecentacion de Patricio Morales el cual
se haya preso en la carcel de Santa Catarina por dispocicion del Juez
2o. local ante V. respetuosamente espongo que mi reprecentado es
Padre de los jóvenes menores de edad Higinio Morales de catorce años y
Maria Antonia del mismo apellido de diez los cuales estavan acomodados por su Padre el primero á Pascual Colombo y la segunda á Doña
Senovia de Luna vecinos de aquella Villa como apa'f'ece de los dos
papeles de cuentas que respetuosamente acompaño en papel del sello
y vienio que corresponde los cuales habiendo venido á esta Ciudad a
buscar el dinero que adeudaban á sus respectivos amos y habiendoles
pasado el termino unos tres dias segun se prueba de la fecha de los
documentos ya referidos se precentaron al Juez mencionado pidiendo la pricion de mi reprecentado bajo el supuesto falso de que sus hijos
que se encuentran en esta Ciudad en busca del dinero que adeudan se
habian fugado cuyo hecho es falso segun es de berse por los documentos ya T'eferidos asi es que suplico á la superioridad que previo informe
de aquella Autoridad mande poner a mi reprecentado en absoluta libertad mandando igualmente que á sus dos menores hijos se les haga una
liquidacion judicial de sus cuentas pues (en) ningun caso son responsables los hijos con su trabajo personal de las deudas contraídas por sus
padres por las razones espuestas. ( ... )
Monterey, 1 de Diciembre de 1873
J. C.Sanchez"

Informe del alcalde primero de Santa Catarina
CATHIOltA [ 95]

�"En cumplimiento del Superior Decreto que antecede debo informar que Patricio Morales, padre de los jóvenes Higinio y María Antonia
no está preso como asegura el ocurrente porque sus hijos se encuentren
en esa ciudad en solicitud del dinero que adeuda á sus respectivos amos
y porque se haya pasado el plazo que les concedieron con tal objeto,
sino por repetidas faltas cometidas en el servicio de su amo C. FeliP_~
de Luna, á peticion de quien y por no poderselas ya tolerar procedio
el C. Juez 2o, según me lo ha informado, á corregirselas, imponiendo/e
ocho dias de obras publicas y esto con tanta mayor razon cuanto que
á dicho Juez tubo datos bastantes para sospechar que quería fugarse en
union de los hijos sirvientes, cuyo dinero no habia satisfecho aun, sin
embargo de haber transcurrido tres dias más el término concedido en
los papeles de cuenta. Los amos de dichos jovenes no han pedido prision para Morales; lo que han solicitado es que aquellos sean requeridos
al Juzgado 2o. de esa ciudad por deberse conciderar con el caracter de
fugitivos del servicio, fundando esta petición en lo que aquel les habia
manifestado al ser reconvenido por la satisfaccion de las deudas ó servicio persona~ de que sino querían ser pagados en abonos dieran el paso
que mejor les conviniera. Es de advertir que los espresados jovenes han
tenido varios amos, habiendo sido el ocurrente el anterior á D. Pascual
Co_lombo, pues que con papel de cuentas de aque~ pasó Higinio al sericio de este, y es extraño ciertamente que ahora asegure que los hijos en
ningun caso son responsables con su trabajo personal por las deudas
contraidas por sus padres. ( ... )
Santa Catarina, Diciembre 4 de 1873
Ramón B. Cantu"
Respuesta
El gobernador declara sin lugar la solicitud y remite al ocurrente
que gestione ante la autoridad correspondiente la liquidación de las
cuentas de los dos jóvenes sirvientes. Firma Treviño.
Fuente: AGENL, sección Concluídos, caja 1873-2, Doc.8.

Se pide libertad para una sirviente
"Juan Velasquez, mayor de edad y vecino de esta capita~ ante V.,
con el respeto debido y como mejor en derecho proceda, me presento y
expongo: que en la Villa de Marín se encuentra acomodada mi sobrina
Mar(a del Refugio Velasquez hija de Catarino mi hermano, en la casa
de un Sr. Dn. Patricio Martinez, debiendo cerca de cincuenta pesos, que
según entiendo no deb(a ella sino su medio hermano Jes'Ú8 Velasquez,
quién se fugó del servicio de su amo y con este motivo se cargó la deuda
á mi sobrina.
Esta jóven sufre mueho en la condición de sirviente en que se le ha
colocado por su padre, o con anuencia de é~ que según estoy informado, ha vuelto á casarse y desatiende mucho a Refugio que es de su segunda familia.
No es justo, C. Gobernador, ni puede serlo, que una huérfana como
ésta sufra tanto por solo ser huérfa(na), ni menos cuando tiene parientes que hagan algo en su favor, como yo pretendo hacerlo, suplicando
á V. que en uso de su autoridad y en obsequio de la justicia se sirva
mandar que se levante una información en la Villa de Marin, sobre si
mi referida sobrina ha sido acomodada conforme a la ley de sirvientes,
ó no, para que en este último caso se sirva mandar que mi sobrina
salga de la triste condición de sirviente en que indebidamente se le ha
colocado, y venga á esta ciudad, ya sea al lado de mi familia, 6 ya sea
á elegir una casa honrada y decente á cuya sombra pueda pasarla mejor;
dejando al Sr. D. Patricio Martinez su derecho a salvo para que cobre
su dinero de quién corresponda.
As(, A V.C. Gobernador, encarecidamente pido y suplico se sirva
resolver de conformidad con mi solicitud. Protesto lo necesario.
Monterey, 1Ode Setiembre de 1874
Juan Belasques
Otro sí: pido se admita este ocurso en papel del sello quinto por ser
sumamente pobre.
Fecha Ut supra
Belasq ues"
Informe del alcalde primero de Marín

Documento 11

"Al dar cumplimiento al superior acuerdo que antecede, tengo el

[ 96]

CA111EDRA

CATHEDRA [

97 ]

�honor de informarle: que Catarino Velazquez, de estado viudo Y de
una abanzada edad, es vecino de esta Villa hace como diez años: Una
hija suya, María del Refugio, á quién ha tenido Y tiene sirviendo, hoy
se halla en una casa honrada, que es la de D. Anastasia Martinez. El
acomodo, hecho por el padre, fue calificado de conveniente por la primera autoridad de esta Villa, un regidor y un síndico procurador, Y
firmado por estos, por Velazquez y Martinez en 13 de Setiembre de
1873 confonne a la ley de 31 de Marzo de 1851. Ademas estoy infonnado que entre Velazquez y su hija y entre esa y sus amos reina
la mejor annonía; y aquel por las circunstancias en que se encuentra
recibe del producto del trabajo de su hija los recursos mas indispensables para la vida.
Marin Setiembre 16 de 1874
Priscilian'o Lozano"

Respuesta
El gobernador, teniendo en cuenta el informP. rendido por el alcalde pnmero de Marin, declara "sin lugar la solicitud de Juan Velazquez".
Firma Treviño.
Fuente: AGENL, sección Concluídos, caja 1874-2, Doc. 11.

Documento 12

Queja por deuda excesiva
"Mateo Villarreal, vecino de Sn. Roque ante ese Superior Gobiemo
con la considemción debida me presento respetuosamente exponiendo:
que hesa Superioridad se a de seroir disponer el que ante un Juez de L~tras ae esta Ciudad se me aga nueba liquidación por mi amo D. Fmncisco Gonzalez presentando para esto el libro donde está mi cuenta por
no estar confonne con la que me hiso el mes pasado según se ve en el
papel de cuentas que con respeto acompaño, que le salí deviendo
$289, 7 1/2 ( . .. ) lo que me parese no rebajó 9 años d~ trabajo a razón
de 5 pesos y dos almudes de ración comó Dios manda sino á su arbitrio,
y en justicia creo yo el no deber esa suma de lo que el dice sino menos.
Por lo espuesto concluyo suplicando muy encarecidamente a V.C.

[ 98) CA111EDRA

Gobernador se sirva axeder á mi solicitud en lo que recibire gracia.
Protesto no proseder de malicia.
Monterey, Octubre 7 de 1874
No se finnar"

Respuesta
Se considera que el arreglo del problema es de "exclusiva jurisdicción de los Tribunales Ordinarios", y se notüica al interesado que "puede ocurrir ante ellos en demanda de sus derechos". Firma Treviño.

Fuente: AGENL, sección Concluídos, caja 1874-2, Doc. 7.

Documento 13
Disconformidad con monto de deuda
''Longinos Flores de la Hacienda de Dolores de la jurisdición de
Gral Teran Estado de Nuevo Leon y actualmente residente en esta capital, como mas aya lugar ~n derecho, me presento á exponer que ya
hace algun tiempo me hayo sirbiendo al Sr. Don Juan Quintanilla, dueño de la referida hacienda, ganandole de sueldo cinco pesos y dos almudas de mais y viendome nececitado de zapatos ocurrí a mi amo a que
me los diera y lo que hizo mi amo conmigo fue asenne trabajar descalso
cuatro días en el arado y por que le reclamé segunda vez los mencionados zapatos me trajo para la villa y me entregó al Juez y se me sentenció
á dos meses de trabajo de obras publicas por que asi pidio en mi contra
mi amo y mas como en esos jusgados de esa referida villa solo se le oye
y atiende a los Señores asiendados (sic) por que lo que es al pobre sirviente no se hoye aunque la razón le sobre, y como haora por que no
trabajé el dia que llamamos domingo se ha incor'lfbdado conmigo maltratanne y sonrrojanne y mas danne en el acto el papel de cuentas sin
tener yo en ninguna parte seguridad de la cantidad de ciento noventa
y tres peBOS cincuenta y seis un cuarto centavos y como todo hombre
de bien y trabajos se me ocurrió presentanne a las autoridade• y utando satisfecho que al presentanne a la dicha autoridad en el acto se me
remitia preso y no saldria asta que a mi amo se le antojara y llo me conCATIIEDRA [ 99)

-,-

�biniera á trabajar por menos precio y desnudo como lo estoy por q~e
asi nos ha tenido mi amo como lo probaré cuantas veces sea nesesano
y combeniente y causa á eso que yá he ( ... ) en aquella jurisdición
me he pasado a presentarme ante el Ciudadano Gobernador para que
por medio de lo espuesto en el presente ocurso libre sus ordene~ para
que se me reconosca mi cuenta por medio de una persona de mi confianza y vea que los cargos tan crecidos que me ase son injustos Y no
estoy conforme a pagar lo que sea legal y verifica como nos lo previene
la ( .. . ).
A. V.C. Gobernador y Comandante Militar del Estado de Nuevo
Leo11 pido y suplico se sirva hoirme y adseder á esta mi solicitud como
la sblicito, protesto lo necesario
Monterey, Febrero 28 de 1875
Longinos Flores no sé firmar"
Respuesta
El gobernador ordena al alcalde segundo de T-erán "que administre
pronta y cumplida justicia al mismo quejoso", cuando éste ocurra ante
su Juzgado para pedir la liquidación de su deuda "y reduzca el resultado
de ella á lo que sea justo, especialmente en cuanto al precio de comestibles y demás efectos que aparezcan cargados en la cuenta". Firma
Fuero.
Fuente: AGENL, sección Concluídos, caja 1875, Doc. l.

Documento 14

Se solicita liquidación de cuenta

"Félix Molina, vecino por la ocacion de la Villa de Apodaca, ante
V. respetuosamente y como mas haya lugar en derecho me presento Y
espongo: que en el mes de Octubre del año próximo pasado tuve una
gravísima enfermedad en poder de mi amo Don Antonio Días Arredondo, vecino de Cadereyta Jiménes; y habiendome gravado enteramente al
estado de demencia y de no poderle dar servicio á mi dicho amo, me
negó los auxilios para m~ alimentacion y de mi familia; y viendome en
[ 100 ] CATHEDRA

aquel estado fatal y si se quiere con pérdida de mi existencia ,i no me
medicinava y sin hallar recurso, ( .. . ) dejé á mi familia en ca,a de mi
amo sin mas auxilio que el de Dios, y con baBtante sacrificio me puae en
camino hasta la referida Villa de Apodaca buscando el auxilio de mi
hermano Narcizo Molina que allí se hallaba, en donde permanezco
hasta esta fecha, teniendo por supuesto que hacer algunos gasto, mi
dicho hermano para conseguir medianamente aunque no del todo mi
salud, por que desde el mes de Noviembre hasta el de Febrero de este
año estuve en casa de mi referido hermano y gravemente enfermo,
haciendo este Señor en todo ese tiempo numerables gastos. tanto de
alimentos como de Médico que me medicinápa, que hasta la fecha se le
deben á este Señor cincuenta pesos por la curación de mi enfermedad:'
Ademas C. Gobernador, despues de haberme negado los auxUios
mi referido amo Don Antonio Días y desa(te)ndidose enteramente
de mí por el triste estado en que me ví, tuvo que retirar de la hacienda
a mi referida familia por que hechava de ver quisá di8confiando de la
voluntad de Dios que la enfermedad de que yo adolecía me había de
causar la muerte y debía perder su dinero, y que si en algun tiempo
restablecía sujetarme a su servicio, poniendome quizá mi referido amo
en el mismo extremo de una bestia cuando por su mal estado la ,uelta
el dueño á los campos para que restablesca y vuelva á prestar servicio1,
cosa por cierto fuera de todo derecho. El decir esto C. Gobernador
es por que cuando yo me hallaba gravemente enfermo en casa de mi ,
hermano dispuse se noticiara á mi amo referido el estado que yo guardava, lo cual tuvo que ir en mi persona mi referido hermano hasta la
casa de mi amo á llevarle una carta, y la resolución de é~ fue decir,
que nada le importava que falleciera yo, que si en algun tiempo restablecía entonses se ver(a si había lugar a retraerme á su servicio; y hoy
que medianamente se halla restablecida mi salud, trata tenasmente mi
referido amo de retraerme á su servicio, sin querer pasar por los gastos
que tuve en mi enfermedad, sin atender que de mayor preferencia lo
es el pagar primero esos gastos en atencion a lo que se hicieron para
conseguir mi salud que es el mas digno ser que poseo.
De este relato comprenderá el C. Gobernador que mi amo referido
no tiene hoy ningun derecho á retraerme á su servicio hasta no desquitar ó pagar la deuda que causé para subvenir mi salud, por haber
desatendidose de la obligación que la ley de los amos y sirvientes le
impone en uno de sus art(culos, que dice: 'En caso de enfermedad
grave del sirviente, es obligación del amo auxiliarlo con su racion, y á
lo menos con una tercera parte de su sueldo, cargandole todo á su
cuenta', lo que desatendiéndose mi amo de esa superior disposición,
CA1HEDRA f

101 j

�no tan solo se desa(te)ndió de mí. sino que le negó los auxilios á mi familia y la corrió de la hacienda, poniendola ál duro caso de infelicidad,
y reduciendo/a á los mayores afanes, cosa por cierto fuera de derecho,
por lo que el Ciudadano Gobernador en vista de los poderoros fundamento, que dejo espuestos y de los informes que se servirá tomar de la
la. Autoridad de la Villa de Apodaca. de todo lo relacionado en este mi
escrito quedará plenamente satisfecho de lo espuesto y en serlo as(
se siroa dictar sus órdenes superiores á fin de que no se me moleste por
parte de mi amo hasta que no acabe de cubrir la cuenta que salga debiendo de mi enfermedad en gastos de Doctor y medicinas y los gastos
que sufrió mi referido hermano Narsizo Molina; y ademas no se me impida por mi amo traer mi familia á mi gremio para impedirme gastos,
y no pase tantos afanes como los ha pasado hasta es(ta) fecha á causa
de mi separacion. y despues que sea cubierta esta deuda. se haga la liquidación correspondiente por esa Superioridad ó por quien corresponda
de la cuenta de mi amo, haciendose comparecer asimismo con el libro
de cuentas respectivo porque no estoy conforme con la cuenta que me
ha girado, y liquidada que sea dicha cuenta pagarle lo que legalmente le
salga debiendo.
Por lo espuesto A. V. Ciudadano Gobernador pido y suplico se sirva
deferir á mi solicitud por lo que recibiré justicia y gracia con la protesta
de la ley.
Monterey, 10 de Mayo de 1875.
No se firmar"
Respuesta
El gobernador sugiere al ocurrente recurrir a la autoridad competente "á deducir sus derechos". Firma Treviño.
Fuente: AGENL, sección Concluídos, caja 1875, Doc. 18.

Andres Murillo. á quien tengo destinado de pastor, vino a esta ciudad
con licencia mia á negocios propios y fue detenido en el cuartel del Batallon no. 24 para obligarlo á prestar el seroicio de las armas.
~l mencionado_ si'!'iente me debe la cantidad de ciento veinte peBOB,
habiendo pasado a mi poder del de otros amos anteriores de la misma
uüla, en donde vive cori su numerosa familia desde hace mas de diez
años. La determinacion, que no sé quién haya podido tomarla. de destinar á Morillo al servicio de las armas, no solo viola la garantía individual otorgada á Morillo en la la. parte del art. 16 de la Constitución
general, sino tambien la que á m( me concedeu el mismo artículo y el
27 del propio Código, y por esto no dudo que la justificación del Gobierno Y Comandancia Militar atendiendo á la clara justicia que me asiste, tendrá á bien declaror que es indebida la detencion de mi sirviente. y
que conforme á la Constitución y á las leyes debe ser puesto en libertad.
Por lo espuesto y ofreciendo probar con el informe de las autoridades de Santa Catarina lo que dejo espuesto sobre los antecedentes de
mi sirviente Morillo=
A. V.G. Gobernador y Comandante Militar pido se sirva resolver que
mi sirviente Andres Morillo sea puesto en libertad y me sea entregado
para que conforme á su contrato vuelva á los trabajos á que lo tengo
destinado, en lo que recibiré justicia y especial consideraci6n.
Monterey, 22 de Octubre de 1875
Francisca Sanchez"
Informe adjunto

"En esta fecha tengo el honor de informar a U. con respecto al individuo Andres Murillo (sic) que se encuentra en esta compañía de mi
mando; pues dicho individuo ha ciclo conocido por el sargento lo. Manuel Saavedra el cual dijo que era desertor de su cuerpo de carabineros
y luego que yo le interrogué á dicho sargento y al mensionado Murillo de que si era cierto habia sido roldado del cuerpo de carabineros, el
cual confesó que s(, por cuyo motivo se ha puesto al servicio de las armas como desertor aprehendido. ( ... )

Documento 15

Independencia y Libertad
Monterey, Octubre 22/875
I'ablo Yanes"

Un past.or en armas

"Francisca Sanchez, vecina de Santa Catarina, á la alta consideración de V. espongo que hace hoy nueve o diez días que mi sirviente
[ 102 ) CATHEDRA

Respuesta
CAfflEDRA [

103 l

�El gobernador y comandante militar dictamina no dar lugar a la solicitud, por cuanto el sirviente es soldado desertor. Finna Fuero.
Fuente: AGENL, sección Concluídos, caja 1875, Doc. 19.

Document.o 16
Deuda, cárcel, milicia

"Matiana Reyna de Tijerina, vecina de esta Ciudad, ante U. con el
mas profundo respeto me presento esponiendo: que habiendo sido mi
esposo, Antonio Tijerina, mozo sirviente del finado Dn. Margarito Barrera, vecino de esta Ciudad, y habiendo él fallecido, procedió la viuda
á liquidar las cuentas de los mozos, habiendo resultado mi esposo deudor de $170, ciento setenta pesos, cuya cantidad fué desconocida por él
porque estaba convencido de que era injusta; y viendo la Señora que no
estaba conforme con la cantidad espresada, entonces le rebajaron cincuenta pesos, quedando debiendo $120, ciento veinte; y habiendo rebajado dicha cantidad, nosotros que conocemos el carácter de la señora
quedamos convencidos de que era injusta, por que si justa hubiera sido,
no habría rebqjado ni un centavo; y viendo la injusticia con que proceden contra él, no ha querido continuar en el servicio, resolviéndose á
pagar la cantidad expresada en abonos arreglados á lo que pueda ganar
al mes, atendiendo primeramente á la familia que se compone de un
jovencito y cinco niñas siendo la mayor de nueve años de edad; y no
habiendo podido arreglar en lo particular con el amo, le dijo ella que se
presentara á donde quiciera; entonces se fue á presentar con el Alcalde
lo. de la Villa de Guadalupe, porque á esa juridicion pertenece la
hacienda donde lo ten(a su ama; presentado que fué, mando el juez á
avizar á la señora y citarla, queriendo que se presentara por sí ú por
persona de su confianza para que se arreglaran y no habiendo comparecido nadie en el término de mas de dos semanas, entonces se fué mi
marido para la hacienda, y estando allá, se presentó su ama al juzgado
de esta Ciudad pidiendo contra é~ imputándole que andaba huido del
servicio; mandando luego el C. Alcalde lo. á haprehenderlo, sentenciándolo á quince días de obras públicas por la falta falsa que le imputaron, sin procurar ver si merecía o no el castigo.
Habiendo cumplido su sentencia, lo mando el juez con un policía
á entregarlo á la ama, quien no quizo recibirlo; entonces le mando el
[ 104 ] CATHEDRA

juez que se fuera a trabajará donde lo ocuparan.
Pero él procurando siempre arreglar- su negocio, vio a Don Eulalia
Sanmiguel quien no pudo arreglar nada, viendo en seguida al Lic. Aloorado quien dió esperanzas, pero en esto se fué para el Saltillo y no ha
venido.
A loa pocos días de haber salido de la carcel, fueron dos policías
á aprehenderlo de orden superior llevándoselo luego a la cuadra en donde permaneció tres d(as, mandandolo de allí para el 24 de infantería en
donde actualmente se halla de soldado.
En virtud de todo lo espuesto y atendiendo á la triste situación
que guardo en compañia de mi familia, me dirijo hacia U. pidiendo
justicia y eligiéndolo mi protector, implorando al mismo tiempo iuestra
clemencia á fin de que se sirva poner en entera libertad a mi esposu,
tomando en consideracion todo lo espuesto y el mucho tiempo que mi
esposo ha servido en esa casa, pues tiene catorce años de BeTUicio.
( ... ) Monterey, Agosto 23 de 1877
Matiana Reyna de Tijerina
Otro sí: pido se me admita la presente por ser sumamente pobre".
Fuente: AGENL, sección Concluídos, caja 1879-1.

Documento 17
Decreto que regula la relación amos-sirvientes

AGAPITO GARCIA, Gobernador constitucional del Estado libre y
soberano de Nuevo Leon, á todos sus habitantes hago saber: que el
Hono~ble Congreso ha tenido á bien decretar lo que sigue.
- ,, NUM. 111.- El Congreso del Estado libre y soberano ae Nuevo
Leon, decreta lo siguiente.
Art. 1.º Los amos y los sirvientes tienen obligaciones recíprocas,
emanadas de· los contratos que libremente estipularen, haciéndose conatar aquellos en el libro de cuentas y ddndose un tanto igual de él al sirviente.
2. º Los efectos que el amo suministrase al criado á cuenta de su trabqjo, serán precisamente á precios corrientes de plaza.
3. º En caso de enfermedad grave del sirviente, es obligacion del
amo auxiliarlo con su racion, y á lo menos con una tercera parte de su
CA'IHEDRA [

105 ]_

�sueldo, car\.tndole todo á su cuenta.
4. r .-La muger y familia del peon ó criado que muriese en el servicio
de su amo, no podrá ser obligada á satisfacer con su trabajo pe,sonat,
ó con bienes propio,, la cantidad que re,ultare debiendo el marido ó
padre, al amo á quien servía.
5. º Tampoco se les podrá tomar en ningun caso, ni por ningun motivo ni pretesto, a la viuda y familia de los criados, el vestido diario de
éstos, su cama y demas cosas que les sirvan para el uso cuotidiano.
6. º El hijo no emancipado que fuese puesto en servicio por su padre, muerto éste, no está obligado á continuar sirviendo para satisfacer
la suma en que estuviere empeñado su trabajo, salvo en los casos siguientes: primero, cuando el acomodo se haga para subvenir á los gastos
erogados en alguna enfermedad grave de sus padres: segundo, cuando el
acomodo se haga para proporcionar la subsistencia á sus padres, y en su
defecto, á sus abuelos, 6 padres adoptivos que hayan cumplido con los
deberes paternales, con calidad de que todas estas personas á su vez,
estén física ó moralmente impedidas, y por otra parte carezcan absolutamente de recursos para subvenir á las precisas exigencia, de la vida.

7. º Los sirvientes no podrán dejar el servicio de sus amos contra la
voluntad de éstos, mientras no cumplieren el tiempo de su compromiso, y si no pactaron período determinado de tiempo, solo podrán
hacerlo en éstos términos: los domésticos y artesanos avisando con un
mes de anticipacion: los de campo, una vez en el año, durante cuarenta
días contados desdP. que hayan terminado las cosechas 6 herraderos de
sus respectivos amos; y los arrieros cuando no estén próximos á salir á
viage.
8. º El amo al acomoaar un sirviente tiene obligación de asegurarse
con papel del amo anterior para evitar reclamos de otro que tenga derecho al trabajo de éste. Al que siendo mayor de edad y sin tener empeñado su trabajo con anterioridad, se acomode, se le podrá adelantar
lo que venzo por sus sueldos en dos años.
9. º A ningun sirviente podrá darse en lo sucesivo en calidad de suministracion, mas de lo que venza por su sueldo en el año; á no ser en el
caso á que se refiere el art. 3. º
1 O.º En los casos á que se contrae el art. 6. º del presente decreto,
será calificada préviamente la conveniencia del acomodo y cantidad en
que se efectúe por el Alcalde 1. º, un Regidor y un Síndico procurador,
haciendolo constar en el encabezado de la cuenta que el amo forme, y
sin cobrar por eato derechos de ninguna clase.
11. ºLas faltas leves de los sirvientes que consistan en pereza, insu[ 106 ]

CATHEDRA

bordinoción ó viciblJ. serán castigadas paternalmente por los amos,
quienes cuidarán de la buena moral de aquellos y sus familias; pero
cuando el sirviente se siento agraviado por exceso en el castigo, podrá .
ocurrirá la autoridad para que le administre justicio.
12.º El juicio promovido por el sirviente contra su amo no lo auto
riza para separarse del servicio de éste, sino los días necesarios para ocurrir á las autoridades, ó cuando el juez lo resuelva así por ser conveniente.
13. º Cuando el amo por incorregibilidad del criado, ó faltas al trabajo se queje á un Alcalde, éste levantando una acta verbal, procederá
á compeler al criado, y á apremiarle con el grillete, ú otros medios y
penas correccionales en el servicio del amo hasta por cuatro meses al
cumplimiento de su obligacion, y á la fé y legalidad en el desempeño
de sus pactos y contratos, y á que satisfaga el dinero recibido con el
bueno y leal trabajo que prometió por él.
14. º La infraccion de esta ley, justificada que sea breve y sumariamente, hará incurrir al transgresor por primera vez en una multa igual á
la suma que se ha reclamado: por segunda el duplo, y así proporcionalmente.
15. º Las multas de que habla la presente ley, se consignan en su totalidad al fondo de instruccion primario.
16. º No se hace innovacion en los acomodos de menores de veinticinco años hechos con anterioridad á la publicacion del decreto núm.
46, aun cuando hayan pasado ó pasen al servicio de otros amos.
17. º Por la presente quedan derogadas las leyes anteriores dadas en
el Estado sobre amos, y peones que están en servicio diario.
Tendrálo entendido el Gobernador del Estado, mandándolo imprimir, pu_blicar y circular á quienes corresponda para su cumplimiento. Monterey á 31 de Marzo de 1851.- Rafael F. de la Garza, diputado
presidente.- Jesús Garza Gonzalez, diputado secretario.- Herculano
Cantú, diputado secretario. "
Por tanto, mando se imprima, publique, circule y se le dé el deoido
cumplimiento.- Dado en Monterrey á 31 de Marzo ae 1851.
Agapito García.

Santiago Vidaurri,
secretario.

Fuente: AGENL, sección Congreso del Est.ado, caja año 1851, decreto
111.

CAfflEDRA [

107 ]

�NOTAS
l.

Cerutti, Mario, "Monterrey y el desarrollo del capitalismo en el noreste de Mé·
xico (aspectos del período 1860-1910)", en revista CATHEDRA, No. 7, Facul·
tad de Filosofía y Letras, Monterrey, enero-marzo de 1978; Cerutti M., "Mon·
terrey, el desarrollo del capitalismo en el nort!ste de México y el estudio del
movimiento obrero regiomontano (1860-1910)", en Memoria del Primer Coloquio Regional de Historia Obrera, CEHSMO, México 1977; Cerutti M., "Los
Mader&lt;,&gt; en la economía de Monterrey (1890-1910)", en revista CATHEDRA,
No. 8, Monterrey, abril-junio de 1978; Cerutti M., "Desarrollo capitalista y
fuerza de trabajo en Monterrey (1890-1910)", en revista CATHEDRA, No. 9,
Monterrey, julio-septiembre de 1978; como resultado de las primeras investigaciones que se efectuaron puede verse Hemández Elizondo, Roberto, "Co·
mercio e industria textil en Nuevo León (1852-1890). Un empresano: Valen·
tín Rivero", y Cerutti, M., "Patricio Milmo, empresario regiomontano del
siglo xix. En torno a la acumulación de capitales en Monterrey", ambos en
Formación y desarrollo de la burguesía en México. Siglo XIX, Siglo veintiuno
editores, México, 1978.

2.

F.sta documentación está incluida en Cerutti M., "Desarrollo capitalista y fuerza de trabajo en Monterrey (1890-1910)", citado.

3.

"Dictamen presentado por las Comisiones de Puntos Constitucionales y Legisla·
ción y de Gobernación, del Congreso del Estado", en Memoria del gobernador
del Estado de Nuevo León, período 1895-99, 1, p. 389 (Archivo General del
F.stado de Nuevo León, AGENL).

4.

Colección de Leyes, Decreto, y Circulares, Edición Oficial, Tipografía del
Gobiemo, Monterrey, 1911, p. 279 (AGENL).

5.

La foz de Nuevo León, 30 de,.marzo de 1899, Editorial.

[ 108]

CATHEDRA

�Domenico Sindico

A propósito
de los conceptos de modo de producción y
formación económica de la sociedad
L UNA DISCUSION SOBRE CONCEPTOS.

MUCHO SE HABLA EN estos años de la "especificidad" de la historia latinoamericana y de la imposibilidad o de las dificultades de insertar el desarrollo socioeconómico del subcontinente en esquemas de análisis pre-existentes. Nosotros consideramos, a la luz de la historiografía
actual, que, hasta el presente, no se ha realizado un esfuerzo suficiente
para aclarar los conceptos sobre los cuales se ha desarrollado la discusión, y que en mucho de lo que se ha expresado falta claridad y /o profundidad. Consideramos fundamental presentar las interpretaciones sobre los conceptos que se utilizarán a lo largo de este ensayo, antes de
empezar el análisis del material en sí.
En primera instancia, lo que parece bastante equívoco es el término
"especificidad", que se confunde con demasiada frecuencia con la idea
de "originalidad". Estos dos términos de ninguna manera se pueden entender como sinónimos; al contrario, se presentan como dos conceptos
distintos. Especificidad presupone generalidad. En otras palabras, el t.érCA111EDRA [

109 ]

�mino define un concepto que se entiende sólo como parte de otro mas
extenso; por el contrario, originalidad presupone la distinción entre dos
conceptos en el origen del concepto mismo. Por ejemplo, la originalidad
de moáo de producción en América Latina presupone la unicidad de
éste al interior de la categoría "modo de producción".
Esta distinción se hace necesaria en relación con la problemática
que vamos a tratar -modo de producción y formación económica de la
sociedad en América Latina- para no caer en simplificaciones comunes
(todo es diferente; entonces, todo es específico) o en declaraciones demagógicas (la especificidad nacional de cada pueblo).
Es, entonces, pertinente, a partir de las aclaraciones anteriores, considerar que la especificidad es un concepto apto para reconocer, dentro
de categoría dadas, algunos aspectos particulares. Sin embargo, el concepto de especificidad no puede crear, o servir de base para crear, categorías nuevas, porque no posee existencia autónoma fuera de una categoría a partir de la cual adquiere su esencia. Si se utiliza este supuesto
como base de análisis de una realidad histórica particular nos encontramos entonces frente a un concepto que permite, por un lado, analizar
las diferentes experiencias históricas en su particularidad, y, por otro,
insertar estas experiencias en un marco más vasto, sin privarlas, por ello,
de su autonomía. La importancia de este resultado es particularmente
evidente cuando se trata de confrontar modelos e interpretaciones generales con casos concretos, resultado de experiencias particulares. La relación que se establece entre especificidad y generalidad es entonces del
tipo lógico de género a especie.

mas eurocéntricos (a), criticando la idea, en cuanto que el análisis de
Marx tiene que considerarse limitado al mundo mediterráneo-europeo,
y que aplicar las mismas categorías de análisis y sucesión de etapas a
otros continentes sería eurocentrismo ... hoy día desenmascarado (i).
Cueva obseIVa que la especificidad de una sociedad, en un análisis marxista, no puede ser reducida a la dimensión weberiana de la contingencia histórica. Más profundamente, y en armonía con nuestra definición
del término, Cueva considera que, sin negar las especificidades y las características propias del desarrollo histórico latinoamericano, los elementos básicos que nos permiten analizar un proceso histórico, o sea,
según Marx, las relaciones sociales de producción, no pueden combinarse en un número infinito de posibilidades, y, por tanto, no pueden crear
relaciones de clases siempre inéditas según la historia peculiar de cada
pueblo, hacienda, aldea o región (i). Luego, de acuerdo también con la
posición de Lenin en su lucha contra los populistas, la especificidad se
puede entender sólo en relación con conceptos más generales; en este
caso, los de modo de producción y formación económica de la sociedad, conceptos que se aplican en cualquier parte del mundo, sin por ello
disminuir el significado de la particularidad histórica en los varios casos
particulares.
Plantear la necesidad de una nueva terminología, o proponer la
.consagración de nuevos modos de producción, parece un deus ex machina peligroso, en cuanto que nos aleja del problema fundamental, que
es analizar y fundamentar la especificidad del proceso latinoamericano
sobre la base de los conocimientos e instrumentos de análisis que podemos manejar en un momento determinado.

A partir de esta base, la discusión establecida sobre modos de producción en América Latina ofrece una posibilidad de aplicación concreta del concepto arriba mencionado. En este sentido, Ocampo es particularmente atinado, cuando dice que pretender que las circunstancias
en América Latina son únicas y sui generis es un vulgar empiricismo
(1). No cabe duda, en realidad, que las circunstancias serán siempre particulares en cualquier región que decidamos escoger; lo que importa destacar es que las "circunstancias" particulares no implican una conceptualización sui generis de las características inherentes a ellas.

No plantea, pues, dificultades teóricas, aceptar el hecho de que las
sociedades latinoamericanas hayan sido clasificadas por analogía a Europa; lo que es importante estudiar es hasta qué punto esta clasificación es
instrumentalmente útil, y de qué manera la especificidad latinoamericana está o no en contraste con estas definiciones. No creemos que este
contraste haya sido demostrado, y, por consiguiente, consideramos infundadas las .críticas expuestas en contra de tales clasificaciones. Mucho
más adecuado es el análisis de Dhoquois, quien plantea el problema de
las relaciones del modo de producción en casos concretos con términos
muy claros:

En este mismo sentido, es justificada la crítica que hace Cueva a algunas consecuencias derivadas de la conceptualización de Cardoso, con
referencia a una particular~dad de América Latina irreductible a esque-

"Una vez dado el tipo general, es posible especificarlo en la realidad
mostrando sus variedades históricas y geográficas, BUS variedades "regionales ". Toda encamación del modo de producción incluye especí-

[ 110] CATHEDRA

CATHEDRA [

111]

�ficidades estructurales y coyunturales que complican en grado sumo y
en ocasiones ocultan al tipo general, a la vez invisible y presente"(!!).

Bartra considera que la articulación de diferentes modos de producción en el interior de una misma sociedad produciría el carácter específico del modo de producción dominante en dicha sociedad (~).

1

l1
1

Sin embargo, la dificultad radica en la aplicación del concepto general al caso particular, tal como lo observa Chiaramonte t2 ): En América
Latina, en particular, según el mismo autor, las condiciones reales hacen difícil descubrir los mecanismos de interpretación que pudieran
ayudamos a cuadrar el círculo. El asunto no presenta una calidad intrínseca e inalterable -la "irreductibilidad" de Cardoso-, sino más
bien se complica por falta de conocimiento de los elementos fundamentales de funcionamilht&amp; de las sociedades' latinoamericanas en el
pasado, por una falta de trabajos que analicen casos concretos antes de
poder definir modelos interpretativos.
Otra aclaración acerca de la terminología que emplearemos a lo largo de este trabajo se hace necesaria. Se trata de definir y relacionar entre sí los términos de modo de producción económica de la sociedad.
De antemano, el término alemán Okonomische Gesellschaftformation
tendría que ser traducido a los idiomas latinos como "formación economica de la sociedad" y no "formación socioeconómica" y tampoco
"formación económica y social", como generalmente se traduce (l). El
problema no es puramente filológico, sino más bien de fondo y de notable importancia, ya que implica una interpretación distinta del significado y de la posibilidad de aplicación del término mismo. En realidad,
en el término alemán, el único adjetivo presente es Okonomische y caracteriza el segundo término Gesellschaftformation. Es, pues, incorrecto añadir un segundo adjetivo "social" que no aparece en el texto original. La importancia práctica de esta observación reside en el hecho de
que, si consideramos únicamente el término "económico" como el que
caracteriza el concepto, estamos definiendo también cuál es el elemento
básico que caracteriza el concepto mismo; por el contrario, añadiendo
el término "social" estamos disminuyendo la fuerza del primer término,
y además insertando una nueva variable en las características básicas
que definen el concepto. Ahora bien, si consideramos el término "formación económica de la sociedad" estamos definiendo una unidad
de análisis específica -aún si sujeta a definición-, la sociedad, determinada según un elemento preciso, el económico. Por otro lado, el térmi-

no "formación socioeconómica" no define de manera precisa la unidad
de análisis, y además contiene dos elementos, el social y el económico,
como determinant.e del concepto. Desde el punto de vista del análisis
la primera definición ofrece una utilidad mayor, además de estar basada
de manera más firme en la terminología original.
Aclarada esta terminología, queda la tarea de presentar la interrelación existente entre los conceptos de modos de producción y formación
económica de la sociedad. Una de las tesis más difundidas ve en la formación económica de la sociedad una aplicación concreta a una sociedad determinada, del concepto "abstracto" de modo de producción.
En este sentido se declaran, por ejemplo, Gallissot y Labica (i).
Esta conceptualización es también la que defiende Althusser, quien
considera, por una parte, el modo de producción como la interrelación
entre una base económica, con una instancia jurídico-política y una instancia ideológica; y, por otra, la formación económica de la sociedad,
que él llama "formación económica y social", como una estructu!".•.
". . . que resulta de la combinación de al menos dos modos de producción distin~os, de los cuales uno es el dominante y el otro el subordinado . . . Esta combinación de varios mod01 de producción ...
produce efectos específicos que explican la forma concreta que revisten
la superestructura jurfdico-política, y la superestructura ideológica"
(W).

Esta cita es importante, a la luz del hecho de que en muchos autores se encuentra la idea de la existencia en una misma sociedad de
varios modos de producción que coexisten con diferentes modalidades (!!). Ahora si, por un lado, la observación de la coexistencia de
varios modos de producción en una misma realidad es un hecho concreto, por otro no parece que el análisis de las relaciones de esta realidad con el concepto de formación económica de la sociedad haya
sido claramente definido por parte de la mayoría de los autores.
Con referencia a est.e problema es importante la observación de
Bartra, relativa a que los dos conceptos deben ser considerados a nivel
de la realidad concreta y no a nivel abstracto (ll). Concretamente,
Bartra define los dos conceptos y su relación de la siguient.e manera:
"Así, pues, el modo de producción es la síntesis concret.a de múltiples determmaciones, que permite explicar tanto las particularidades
oomo las generalidades de una fonnación económica. El concepto de
formación económica, si se le entiende como una combinación de varios

CA1HEDRA [

[ 112 ] CATHEDRA

113 ]

�modos y fol'ID88 de producción, no constituye un concepto que designa
una concreción mayor, pueato que dicha concreción se expresa en el
modo de producción dominante. El concepto de formación económica
de la 80ciedad expreaa una realidad global mediante una mayor disocia·
ción de loa Urminos de la síntesis particular-general; por esta razón, el
concepto permite reconocer 101 nexos hiatóricoe y lógicos de lu part•
de un todo, permite ubicar las particularidades determinadas, por el to·
do genenl, y lu condiciones de generalización de las particularidades de
1aa diferentes formas sociales" (!! ).

Esta formulación es particularmente feliz, y sólo interesa observar
que plantea la relación modo de producción-formación económica de la
sociedad como una relación de género a especie, enfatizando el aspecto
concreto que es propio de estos conceptos, y negando entonces que el
modo de producción sea una categoría abstracta cuya utilidad consiste
sólo en permitirnos el análisis de una formación económica (!!).
Sin entrar en la polémica en pro o en contra de las tesis de Gunder
Frank, que parecen ser el parámetro actual de la definición del modo de
producción, nos resulta indispensable precisar en un mínimo el concep•
to del término modo de producción. Fundamentalmente, nos inclina·
mos a !nterpretar la obra de Marx en general, y no un pasaje u otro, en
el sentido de que un modo de producción está determinado por las rela•
ciones existentes entre los elementos que componen la infraestructura
de una sociedad, o sea, por la dialéctica entre las relaciones de produc•
ción y las fuerzas productivas. En este sentido, nos parece erróneo con•
siderar la estructura del intercambio de mercancías como un elemento
determinante de un modo de producción. Esta objeción es válida, ora
para el período capitalista, presentándose entonces como una crítica al
circulacionismo de Gunder Frank, ora para el período feudal, que es
una crítica a la conceptualización del modo de producción feudal de
Carmagnani (ll):_
El modo de producción representa entonces el momento típico,
pero real y concreto, del desarrollo de las fuerzas productivas. En sin•
tonía con esta definición el análisis de Sereni del concepto de forma•
ción económica de la sociedad permite precisar aún más este término.
Este autor, después de un análisis filológico del término l&gt;konomische Gesellschaftformation presenta el concepto de formación económi•
ca de la sociedad como un concepto dinámico, en el cual se incluyen
elementos infra y superestructurales, unificados por la posición domi·

[ 114] CATHEDRA

nante de la determinante económica 1(1§). Esta determinante económica
es entendida por Sereni en el sentido leninista, o sea, no excluyendo,
sino al contrario, enriqueciéndose por la relación constante con elemen•
tos extraeconómicos que la completan y la realizan en su pleno significado. El autor insiste en la revalorización de esta categoría de análi·
sis, la formación económica dt la sociedad, y reafirma la importancia
de los elementos superestructrales, reafirmando las críticas de Labriola
contra el llamado "economicismo" característico de la segunda inter•
naciünal, y contra el cual mucho tuvo que luchar el mismo Lenin. Rea•
firmando la validez y esclareciendo la definición de este concepto, Se·
reni considera que, desde el punto de vista del materialismo histórico, la
formación económica de la sociedad es el punto de partida del análisis
histórico. Esto porque el aceptar que cualquier presupuesto teórico tie·
ne validez sólo en cuanto está fundamentado en la práctica, significa
poner como base de análisis una estructura concreta, en este caso una
sociedad particular, y estudiar su desarrollo. Es a partir de este funda·
mento que entendemos la importancia que pone el autor en la dinámica, en la potencialidad dialéctica del concepto. También evidente apa·
rece la insistencia en la necesidad de incorporar los elementos superestructurales en la definición misma del concepto. Si la razón de existencia del concepto es la de permitir el análisis histórico de la sociedad, entonces los elementos que aparecen en la unidad de análisis, en
este caso la sociedad, deben también estar presentes en el instrumento
teórico utilizado.
El mismo autor ve las relaciones entre formación económica de la
sociedad y modo de producción como una interdependencia de dos aspectos de una misma realidad, como dos conceptos reales y concretos
en sumo grado. La formación económica de la sociedad es un proceso
dinámico y continuo, nunca acabado, durante el cual la sociedad sufre
un continuo proceso de superación; el modo de producción representa
una etapa particular de este proceso, analizada en su forma típica. Concepto concreto del modo de producción, pero concepto esencial, representación en un estadio de desarrollo resumido a sus elementos distintivos. Los varios modos de producción son por Sereni " ... épocas
que señalan el progreso de la formación económica de la sociedad"
(11).

Las críticas presentadas a esta interpretación se refieren a la relación entre los dos conceptos. Gallissot considera la formación económica como la modalidad de existencia de un modo de producción parCA111EDllA [

115 )

�ticular, y añade que el único modo de producción que puede llegar a la
creación de una verdadera formación económica es el capitalista 1(ll).
Godelier considera fundamental en el concepto de formación económica la existencia de varios modos de producción jerárquicamente ordenados entre ellos, y Glucksmann ve una relación de dependencia inmediata entre un modo de producción particular y una formación económica (!l!).
En conclusión, analizando desde el punto de vista de la utilidad
práctica en la investigación, el concepto de Sereni parece instrumentalmente útil y bien fundado; aceptaremos, ento~ces, esta definición
como base del concepto de formación económica que utilizaremos
en este trabajo.
Sólo una observación importante es obligatoria antes de terminar
este análisis del concepto de Sereni. Falta, a lo largo del estudio de este
autor, una posición clara sobre el problema de la coexistencia de varios
modos de producción al interior de una formación económica. Es nuestra opinión que el texto de Bartra antes presentado puede ser incorporado en el análisis de Sereni, sin alterar el concepto de este autor, y
complementar su definición. Entendemos por esto que la representación de Sereni de un modo de producdón, como característica esencial de la formación económica, tiene un sentido limitado a la definición del modo de producción "puro" y no impide que existan y coexistan varios modos de producción en una formación económica articulados entre ellos de la manera descrita por Batra (~).
En conclusión, consideramos las categorías modo de producción y
formación económica como dos modelos que sirven de base para el análisis histórico a partir de los conceptos del materialismo histórico. Estos
modelos, como claramente observó Gramsci, no pueden ser considerados verdaderos o falsos, pues un modelo nunca podrá servir de base para
emitir tin juicio de valores del tipo verdadero/falso, y sólo tiene una capacidad explicativa en relación a un análisis real (ll). Sin duda, esta
formulación no quiere negar que un modelo,que sea una síntesis conceptual de una situación real tenga un cierto contenido epistemológico,
contenga una cierta " verdad" que lo hace más apto para servir de herramienta conceptual en un análisis concreto. Debemos pues, diferenciar
entre "modelo" y "realidad" para poder utilizar el primero en el análisis de la segunda. En consecuencia, su importancia para el análisis po-

[ 116] CATHEDRA

drá ser juzgada sólo en relación a su capacidad de hacernos entender
una situación concreta.
Para el investigador marxista esta relación entre análisis científico y
realidad concreta es el parámetro indispensable para medir el significado
de un trabajo. La elaboración de modelos tiene, entonces, el único significado de facilitar el análisis; nunca podrá ser un substituto de éste.
Con este objetivo hemos intentado aclarar algunos términos con los cuáles nos confrontamos diariamente en nuestra investigación. Consideramos este ejercicio como una primera fase de una investigación actualmente en curso, necesario para analizar n,1estras bases antes de llevar a
cabo un trabajo del cual esperamos sacar algunas evidencias sobre las
hipótesis de trabajo que nos hemos fijado.

II. UN ANALISIS DE LA HISTORIOGRAFIA RECIENTE.

LA BASE TERMINOLOGICA presentada en las páginas precedentes servirá de marco analítico para observar las contribuciones recientes
sobre el concepto de modo de producción en América Latina. Para el
período prehispánico se consideran sólo algunos aspect.os importantes
desde el punto de vista general; a causa de la falta de familiaridad con
esta época histórica no es conveniente adentrarnos en un análisis más
detallado.
Es interesante la aplicación del concepto de modo de producción
asiático, que va afirmándose entre los estudiosos del período prehispánico con referencia a las sociedades que llegaron a expander su poderío
sobre áreas geográficamente extensas, como los aztecas y los incas. Los
trabajos de Godelier, Bartra y otros contribuyen notablemente a la
comprensión del desarrollo de estas sociedades. Aún en este campo, desafortunadamente, se ha presentado, de manera no siempre bien planteada, la crítica al eurocentrismo, y se ha defendido la imposibilidad de
analizar América Latina sobre la base de categorías -como el modo de
producción asiático- que no sean especialmente creadas con esta función. Por ejemplo, Sanoja propone nuevas definiciones de modos de
producción que se basarían en la historia prehispánica de Venezuela
(~). Estos particulares modos de producción serían: 1) El modo de
CA111EDRA [

117 ]

�producción de los cazadores especializados; 2) El modo de producción
de los recolectores marinos; 3) El modo de producción tropical, y 4) El
modo de producción teocrático (!!). Es düícil entender qué utilidad
an~íti~ o teórica tendrían estos modos de producción "originales";
mas bien nos parece un esfuerzo weberiano de crear una terminología
particular, cuyo único resultado puede ser el de confundir el análisis,
pero que de ninguna manera ayuda a resolver el problema.
La aplicación del concepto de modo de producción asiático a América Latina, de otro lado, es un paso importante en la definición de la
especificidad de este continente. La observación de Pla, consideTando el
modo de producción asiático como originado de la sociedad primitiva
en alternativa a la esclavitud (lt), es importante. Esta consideración
permite entender las diferencias entre el desarrollo sucesivo de América
Latina, sin por esto ir buscando terminología y definiciones originales,
metodología ésta que puede resolver cualquier problema simplemente
defendiéndolo según su conveniencia.
Pla discute también la posibilidad de la existencia del Estado en una
sociedad sin clases, y de la discusión de este asunto con respecto a las
sociedades prehispánicas (IA) Bartra, Moreno y Caso ven la existencia
de clases en el interior de la sociedad azteca, así también Acosta \(.a!).
Estos autores tampoco ven problemas por la existencia del Estado en un
modo de producción asiático. Acosta también presenta el modo de producción asiático como etapa intermedia entre la sociedad primitiva y la
sociedad de clase plenamente desarrollada (ll).
En último término, es importante destacar la poca validez del argumento geográfico, según el cual el modo de producción asiático se aplica sólo a la sociedad asiática, y notar que los trabajos actuales van demostrando que los principios básicos de este concepto pueden ser aplicados a otras sociedades manteniendo todo su valor analítico. Ya hemos
mencionado que lo importante de un concepto es su capacidad explicativa y no su forma exterior. Por esto juzgamos de poca importancia la
polémica sobre la denominación del concepto -nacida por el intento de
algunos autores de proponer la redefinición del concepto para evitar la
crítica geográfica-, considerando que la categoría de análisis del modo
de producción asiático va contribuyendo de manera importante al conocimiento de las sociedades prehispánicas. En este sentido, el concepto
encuentra su justificación.

[ 118] CATHEDllA

La polémica más importante se plantea, de toda manera, para el período colonial, sobre la base de definición del modo de producción feudal o capitalista. Es una polémica que en muchos casos nace de las ideas
de André Gunder Frank, a quien sin duda debemos reconocer el mérito
de haber provocado una notable actividad intelectual a partir de su
interpretación del período colonial en América Latina.
Analizaremos en un primer momento los presupuestos básicos de la
interpretación de un modo de producción. Nos parece que actualmente
las posiciones principales puedan ser reducidas a dos: una, considera el
comercio como evidencia de un modo de producción; otra, considera
que sólo las relaciones de producción pueden !aracterizar un modo de
producción.
Considerando que la discusión sobre estos conceptos se entiende
sólo desde el punto de vista marxista, porque estas categorías de análisis no tienen ni siquiera significado fuera de la concepción del materialismo histórico,creemos fundamental basar la discusión en la terminología y metodología marxista. La única manera de defender la posición
circulacionista, o sea la de fundamentar la definición de un modo de
producción sobre un cierto tipo de comercio, es considerar que el nivel
de desarrollo del comercio refleja una estructura determinada de las
fuerzas productivas. Sólo de esta manera podemos entender la extrapolación necesaria para definir las estructuras internas de una sociedad, basándonos en un elemento muchas veces externo cQJDo es el comercio.
El problema, entonces, no es sólo hablar de comercio sino más
profundamente de ver de qué tipo de comercio se trata. Esto es fundamental si se qu.jere evitar la crítica, fácil pero fundada, que ya en la antigüedad había sociedades que tenían una estructura comercial muy desarrollada. Matt mismo plantea este problema de manera clara discutiendo el capital comercial. Para Marx, el desarrollo dependiente del
capital comercial es evidencia de la no sujeción de la producción al capital (~) y, en consecuencia, de la µo existencia de un modo de producción capitalista. El capitalismo se refleja al nivel comercial por el
intercambio de mercancías, pero sólo cuando la mercancía representa
un valor particular.según se desprende del siguiente pasaje:
"En un comienzo concebíamos autónomamente la mercancía lingul~ ·
como resultado y producto directo de determinado cuanto de trabajo.
Ahora cuando ella (•) resultado, producto del capital, el MUDto varía
formalmente (y más adelante realmente en loa precios de producción)

CAfflEDRA [

119 ]

�de esta suerte: la masa producida de valorea de uao representa un cuan·
to de trabajo = al valor del capital constant.e contenido y conawnido
en el producto (del cuanto del tlab~ ilJaterializado tranamitido por
aquél producto) + el cuanto de trabajo intercambiado por el capital
variable; una de laa partea de dicho cuanto sustituyó el valor del capital variable y la otra constituye la plusvalía" (.U).

Aparece claro entonces que para que exista comercio, como reflejo de
una estructura capitalista de la sociedad, lo importante no es la dimensión geográfica de las operaciones, sino lo fundamental reside en la cali·
dad intrínseca al producto que se intercambia: la mercancía, en la cual
se incorpora el trabajo productor de plusvalía.
Desde este punto de vista, el comercio no determina ningún modo
de producción, sino el modo de producción engendra un tipo de comer•
cio, proveyendo las mercancías objeto de intercambio de un carácter
particular. La determinación de un modo de producción debe entonces
estar basada en las relaciones de producción, y en particular, en el caso
de la transición del feudalismo al capitalismo, en el tipo de trabajo que
se desprende de éstas. Marx ·mismo planteó a menudo que para la existencia de un modo de producción capitalista es necesario el predominio
del trabajo asalariado, añadiendo que también es condición indispensable que este trabajo sea reclutado en el libre mercado de la fuerza-tra·
bajo (J2). El trabajo, entonces, en su relación con los medios de producción, es lo que caracteriza y distingue el feudalismo del capitalismo.
Sobre la base de esta interpretación ya varios autores han criticado
a fondo las interpretaciones de Gunder Frank; nosotros evitaremos esta
tarea que sería solo repetitiva y preferimos ir viendo como otros autores
recientemente han tratado este problema.
Un análisis del comercio como característico del sistema feudal en
América Latín&amp; es presentado por Carmagnani (J!). La base del esquema de este autor es representada por el intercambio no equivalente, que
sería característico del modo de producción feudal. Este intercambio
daría origen a varios fenómenos en el interior de la sociedad latinoamericana: los más importantes serían la imposibilidad de ampliación del
mercado y la c;oncentración de la riqueza en un número muy reducido
de familias que no invierten en actividades productivas, o sea, que no
utilizan para sus actividades trabajo productivo (.U J, perpetuando las
relaciones de producción existentes que se mantendrían de carácter feudal hasta la segunda guerra mundial. Las inversiones de esta clase se lo-

[ 120 ] CATHEDRA

calizan hasta entonces en la agricultura y en la minería porque estas actividades permit.en lograr la autosuficiencia de la inversión -input-, y
no introducen en el proceso productivo elementos que en un segundo
momento puedan crear tensiones internas y, en consecuencia, debili·
tar el sistema. Los mismos salaríos -el t.érmino nos parece poco correcto- no tienen efecto sobre la economía en general porque la falta
de un mercado que pueda absorber este dinero obliga al trabajador a
devolverlo al "patrón", gastándolo en las tiendas de raya, tanto en la
hacienda como en los centros mineros.
El sistema feudal latinoamericano se caracterizaría, entonces, según este autor, por dos mercados: uno, interior, restringido y sometido
al albedrío de la clase dominanté; el otro, el internacional, regido por
la ley de intercambio no equivalente. Este último tipo no se limita al
intercambio entre América Latina y Europa, sino se extiende al interior
de América, por la necesidad de canalizar los productos de toda la región hasta los centros de intercambio. La ley del intercambio no equivalente se aplicaría también a este comercio intermedio. El resultado
sería el enriquecimiento del comerciante a lo largo de toda la actividad provocado por dos mecanismos: 1) por la división en el tiempo
entre consignación y pago, y 2) por la diferencia de los valores de intercambio en las diferentes regiones. Una última razón, ésta no estructural, que permitiría el enriquecimiento del comerciante, sería la
coactividad de los mercados regionales en los que la demanda y la
oferta estarían regidas por el albedrío del funcionario local. De esta
manera se obtendría un fuerte control sobre la demanda y la oferta
que permitiría al comerciante acrecentar sus ganancias.
La objeción mayor a esta interpretación debe plantearse en la ha.se
misma de la hipótesis de trabajo: en otras palabras, en el hecho que el
comercio no define ni feudalismo ni capitalismo. Sólo se integra en un
modo de producción feudal o capitalista según el régimen de producción de las mercancías que son objeto de intercambio. Desde este punto de vista, Carmagnani está dibujando el sistema de acumulación primitiva de la burguesía latinoamericana durante el período colonial, pero
no está definiendo el modo de producción dominante de América Latina, porque las cualidades intrínsecas del comercio no pueden considerarse elementos definitivos de un modo de producción. Lo que nosotros podemos aceptar de su análisis es que América Latina, durante la
colonia, era fundamentalmente regida por un modo de producción feudal y que el comercio, a causa del tipo de mercancías que se intercamCA111EDRA [

121 ]

�biaban, reflejaba esta situación. Sin embargo. la cara~rística &lt;le 1a n?
equivalencia según la manera planteada por Carmagnam, nos parece tipica del comercio en general y no del comercio feudal en particular. En
otras palabras, la tasa de intercambio no es nada más que el compromiso al cual llegan los comerciantes con relación a sus propios intereses
cualquiera que sea el modo de producción dominante. Ningún comerciante aceptará el intercambio si no obtiene una ventaja de éste. Lo que
varía, según los modojj de producción, es la tasa de ganancia que se puede obtener del intercambio. Esta tasa está directamente ligada a las caracterfsticas del sistema productivo. El feudalismo de América Latina
no puede, desde el punto de vista del materialismo histórico, ser reducido a la conceptualización del sistema cerrado o sistema abierto, que es
más bien típica del análisis burgués: sino que tiene necesariamente
que ser relacionada con el sistema productivo. Durante el período co·
lonial en América Latina esta relación puede ser documentada en las
relaciones de producción, en las que se afirma como elemento básico
de la producción el trabajo colectivo. El mismo Carmagnani nos provee con evidencia del trabajo coactivo, pero considera éste como un
aspecto secundario del sistema, cuy¡:¡ hli.Se es, según la opinión de este
autor, el sistema comercial (!!).
De todas maneras, el mismo Carmagna.,i no puede hacer abstracción del trabajo y plantea el problema de la coactividad. La conquista, por ejemplo, redistribuye tierra y trabajo creando el sistema feudal (!!).. Esta observación es correcta. El autor está planteando exactamente la relación entre los medios de producción -la tierra- y el
trabajo: Esta relación es de tipo feudal porque es coactiva, de tipo
servil. No se trata ahora de ir buscando una identidad entre la servidumbre en Europa y la servidumbre en América. El aspecto esencial
es reconocer el carácter fundamentalmente servil del trabajo durante
la colonia. Las formas exteriores deben ser diferentes en América Latina y en Europa, pero la esencia de la institución es la misma, y por
esta razón tiene que ser clasificada bajo el mismo tipo "feudal", sin por
esto negar las diferencias que pueden presentarse en los diversos casos
particulares. En este sentido, el concepto de formación económica, si
tuviera mayor aplicación, podría contribuir a resolver parte del problema.

Debemos también considerar que las conclusiones a que llegó la
famosa polémica sobre la transición del feudalismo al capitalismo en
Inglaterra fueron, por parte de Dobb y Takahashi, que el fundamento

del modo de producción feudal es la relación de trabajo coactivo (~ ).
Los otros aspectos quedan subordinados o sin ser determinantes en el
cuadro general. Cabe entonces notar que Carmagnani reconoce el carácte~ _coactivo d~l trabajo en la encomienda(!!), en los casos en que se
utihce el trabaJo y no se pretenda un tribut.o, y en la explotación intensiva de la mano de obra agrícola y minera, una vez desaparecida la enco~ienda. ~l ~ismo autor considera que si el trabajo tuvo poca importanc_1a econom1ca fue de todas maneras necesario instituir el trabajo coactivo, para pod~r, apr_ovechar los recursos naturales (!!). Este aspecto es
confuso. ~~ h1potes1s de Carmagnani es que en un tipo de sociedad en
~ue se ut~1zan. grandes recursos naturales, el input trabajo tiene poca
1mportanc1a. Sm embargo, P,l mismo autor se contradice, afirmando
~ue en el modo de producción feudal se utiliza una explotación extens1~a. de _l,os ~ecurs?s naturales e intensiva de la mano de obra(!!). Uri:a
utillzac1on mtens1va de la mano de obra debe estar en relación con una
gran importancia del trabajo en el proceso de producción. Las dos cosas no pueden ser separadas. Además, es evidente que durante todo el
período colonial la corona española fue particularmente atenta a los
problemas de -~rabajo, sobre todo en relación al descenso demográfico. Esta atenc1on estaba basada en una evaluación bien ponderada de
la importancia de fuerza-trabajo en la economía colonial. Las críticas
a ~a interp~et~ción de Carmagnani del período colonial se pueden resumu de la s1gu1ente manera: 1) El autor parte de supuestos no definidos
por su análisis; 2) De la lectura del trabajo se desprende un análisis circulaci~nista ~~l modo de producción feudal y 3) El autor no presta
atenc1on su~ic1ente a las relaciones de producción, pese a que a lo largo del trabaJo se encuentra material para abordar este tema.
Esta crítica s;. l~mita al estudio del período colonial; menos feliz~os pare~e el anahs1s que se ofrece en el mismo trabajo del período
mdepend1ente. Para este segundo período ya no se encuentran claramente lo~ elemento~ de base del análisis. Ejemplos de confusión parecen
algunas mterpret~c1ones, sin duda originales: ver en la dependencia
de ln~ate~ un s1gn~ de feudalismo(~); considerar al proletariado in
dust~al, agr1c.o~a Y mmero ~o~o ind~rectamente producidos por la presencia del ca~1tal monopohstico al mterior del modo de producción
feu~3;I (Jg); af11:11ar que después de 1929 la "clase feudal" defiende su
pos1c16n mecamz~do 1~ p~oducción (J! ). En estos pasa.Je&amp;, nos parec_e que ~armagnan1 defm1tivamente va empujando su esquema demas1a~,º leJos. No se puede olvidar completamente que existe una cotrelac1on entre desarrollo de las fuerzas productivas y modo de produc-

[ 122 ) CA111EDRA
CA111EDRA [ 123 )

�ción, y por lo tanto no se puede hablar de una clase feudal que mecaniza la producción y coexiste con el capital monopolístico.
El término de clase feudal tampoco nos parece adecuado para definir la clase dominant.e. Si consideramos el asunto en términos marxistas y, por lo mismo, al desarrollo histórico como desarrollo de la
lucha de clases, parece legítimo preguntar qué significa clase feudal,
quién la compone, cómo se definen las otras clases sociales y qué clases se oponen en el desarrollo de la lucha de clases. En conclusión, consideramos posible aceptar las conclusiones del autor sobre el período
colonial, aún si criticamos la metodología empleada; sin embargo, a
partir del período nacional consideramos que el autor pierde considerablemente coherencia y claridad con lo cual el esquema que él propone
no llega a adquirir capacidad explicativa.
Nosotros hemos expuesto más arriba nuestra idea acerca de la importancia del comercio en la definición de un modo de producción. Sin
embargo, varios trabajos recientes continúan presentando el comercio
como un elemento o uno de los elementos determinantes de un modo
de producción (1!). En la mayor parte de los casos, el problema se ha
originado por una cierta confusión entre el concepto de modo de producción y el de formación económica de la sociedad, según las líneas
que hemos planteado en la primera parte de este trabajo. En este sentido interpretamos el trabajo de Steenland (~),. Se trata en estos casos
de multiplicar las variables que entran en la definición de un modo de
producción con el objetivo de poder utilizar el concepto con mayor
libertad de interpretación. Ahora, esta función es característica de la
categoría de formación económica de la sociedad y no de la de modo
de producción, la cual debe mantenerse en un nivel teórico más limitado, sin perder por esto su carácter concreto.
Más profunda es la crftica que se efectúa a otros trabajos, como el
artículo de Van Bath (~). El problema, en este caso, radica en una falta de manejo de la problemática en la cual se inserta el artículo. Si el
autor quiere analizar el modo de producción, es necesario que adecúe
su enfoque sobre este problema a la terminología y problemática marxistas. Por ejemplo, la definición del feudalismo como una forma de
relaciones jurídicas, aún si puede ser exacta en otro contexto, no tiene
mucho que ver con el problema del modo de producción; también se
nota el problema, ya señalado respecto al artículo de Steenland, de una
cierta confusión entre las categorías de análisis. Otros problemas, más

[ 124 ] CATHEDRA

graves, se ?re_sentan cuando el autor define las plantaciones como unidades capitalistas, en las cuales falta el. trabajo asalariado
·t 1
esclavitud (~). Estas ligerezas terminolóm
'd +~
Y exis e_ a
,
.
&amp;.cas evi eni,cmente reflejan
una mas grave falla al mve! de la inteligencia de los términos empleado~. De hech~, el autor define el capitalismo simplemente como caractenzado por hbertad de producción Y rnercantilización (46) Evid t
mente, cada uno puede definir cualquier cosa de cualquie~~era ;ne~~
tonces demostra_r ~o que ~uie1'.1, pero nosotros pensamos que si se aborda u~~ problem~tica que im?hca una cierta participación ideológica es
t.ambien
. 1ogicas
, .
,
·
d necesario aceptar ciertas premisas termmo
y metodologicas, e manera que podamos contribuir al debate Y no alejarnos
tan_~en~s co_m?letame~te ajenas a los problemas debatidos. Esta c~~~
fusion ideologica es evidente a veces en la redacción .
notan f
b ·
misma, en que se
rases que no ni1an precisamente por su claridad p
.
refiriéndose al período 1500-1800, podemos leer:
. or ejemplo,
·'En cualquier caso, no es correcto hablar de feudalismo y me
,
en el estri to
fd d ~
,
nos aun
.
c sen I o e1 1 eudalismo medieval. Tal vez puedan distingu~se algunos el~mentos capit~istas, pero aún no se trataba d
·.
tahsmo en el sentido estricto" (t:z).
e cap1

Esta formulación del problema puede decir cualquier cosa f d
.
tal
te
••
, Y un amen
men, se ongina por una falta de claridad en los conceptos los cuales están en la base de la discusión sobre el modo de producción.
Más· centrado sobre
·
rtan
. los problemas que consideramos de mayor im-

po
cia _e~ el trabajo de De la Peña sobre el desarrollo del capitalismo en Mexico (J!!_). Este autor hace un recorrido de la historia mexicana ~esde la conqmsta hasta la época contemporánea. A lo largo de este
~er10do plantea el problema de las relaciones de producción en las vanas etapas de} desarrollo mexicano. Evidentemente, un trabajo que
abar~a un per10do. tan extenso no puede especializarse en un pro blemá
p~ticular,_ pero lo importante es ver cómo el autor centra su argumentac1on Y cuales son las bases teóricas desde las cuales se lanza a la interpretación. De la Peña considera el trabajo en la hacienda(~), en las
minas(~) y en la industria (.§!), sin buscar una identidad con otras experiencias h~tóricas, que el modo de producción dominante durante la
col?nia fue _"f~udal-colonial", y que el siglo xix representa el pasaje
hacia. ~l capitalismo, el cual se afirma definitivamente después de la revoluc1on de 1910. Para entender este autor es necesario interpretar la
categoría de modo de producción feudal-colonial. En nuestra opinión
esta categoría es perfe~t~ente aceptable, dentro del esquema que he:
mos propuesto, a condicion de que se haga una clarificación en el senCA111EDRA [

125 ]

�tido propuesto por Kossok, de que en América Latina no se crea un
modo de producción colonial sino que se dan condiciones coloniales
para el desarrollo de varios modos de producción (I! ).
Esta observación nos parece fundamental y particularmente bien
expresada. No se trata de negar el proceso histórico singular, sino en·
tenderlo en una perspectiva más amplia, lo que es propio del marxismo, en oposición al individualismo burgués.

Kossok considera que la clave para entender la historia latinoamericana debe encontrarse en la situación de España y Portugal al momento de la conquista, y que todo el desarrollo posterior, que en la
opinión de este autor representa el pasaje del feudalismo al capitalismo, debe entenderse considerando las relaciones de dependencia que
se estructuran, no sólo en España y Portugal, smo también con Inglaterra y los Países Bajos (A!). La especificidad de la historia latinoamericana sería entonces debida a la dependencia frente a Europa, pero por
esta misma razón el desarrollo histórico se basa sobre categorías europeas adaptadas por la experiencia colonial. No se trata de una transferencia de iguales, sino de una transferencia de la substancia. Kossok
ve, durante la colonia, la existencia de diferentes estructuras económicas: la economía natural campesina, la producción mercantil simple,
la producción agraria feudal y hasta algunos núcleos de producción capitalista. El carácter dominantemente feudal es dado durante la colonia
por la predominancia de la economía agrícola, en la cual se realizan
condiciones típicamente feudales, entre las cuales estaría el papel desempeñado por la tierra como el medio de producción más importante, y el carácter específico de la relación de dependencia y de subordinación entre los señores y los campesinos (!!). Las condiciones internas para el desarrollo del capitalismo en América Latina no se presentan, según Kossok, hasta la independencia. Nos parece notable la
comprensión del análisis de este autor, cuyas observaciones están siempre basadas en la esencia de la materia.
Cardoso entiende la especificidad de América Latina como existencia de modos de oroducción que no tienen precedente en la historia del
mundo occidental. A partir de la observación de que Marx y Engels
estudiaron solo el mnndo mediterráneo, el autor deduce que no se puede negar la posibilidad de que existan en otras áreas, no estudiadas por
estos autores, otros medios de producción distintos de los que se dieron en Europa y secundariamente en Asia(!!). El ejemplo ofrecido por

[ 126) CATIIEDIA

et autor es el esclavismo amencano, en que se combina una forma de
relaciones de trabajo propia de la antigüedad con un desarrollo de las
fuerzas productivas incomparablemente más elevado que en la antigüedad.
La crítica más importante a la conceptualización de Cardoso consiste en que el autor i~terpreta no sólo lo que Marx planteó, sino sobre
todo lo que no planteó. Marx nunca habló de modos de producción co~oniales, y sin duda hubiera podido hacerlo a partir de la experiencia
inglesa en la India._ Al co~trario, en este caso particular, la idea de Marx
era ~~e en la India los mgleses estaban imponiendo su modo de produccion, destruyendo el preexistente. La tesis de Cardoso estaría más
fundada si se limitara al período prehispánico y pretendiera que hasta
el momento del contacto con el mundo europeo América iba desarrollando u~a hi~to?~ "i~ductible" a esquemas europeos. A partir de
la conquista hispamca, sm embargo, este planteamiento carece de fuerza. La influencia hispánica se expandió de manera inmediata a la infraestructu~ de la colonia, creando relaciones de trabajo e incorporando
tecnologia.
Sobre este problema, Beato señala que el concepto de desarrollo
de fuerzas productivas suele ser despojado de su connotación eminentemente hfstórica en Amé~~ª· Esto, porgue se crean fuerzas productivas desp_ues de_ la_ dest!'1ccion de las preexistentes, combinando fuerza .
de trabaJo de distinta mdole con medios de producción de variados niveles tecnológicos. Todo ello como producto de un factor exógeno
que gene~ endogenadamente un nuevo tipo de sociedad, con la finalidad esen~ial de, exportar excedentes económicos hacia la metrópolis.
~e com?~nan asi _toda suerte de relaciones sociales en una heterogénea
mte~aci~n de di~ersas fuerzas de trabajo, medios de producción y
propietarios de dichos medios. Así, el esclavo (asociado a veces a las
usinas a _vapor, prop~edad de absentistas pertenecientes a burguesías
metropolitanas), el nutayo -que es un asalariado forzado y vinculado a
las t.écnicas del amalgama-, etcétera. Se trata de nuevas formas de ·rel~c~ones su~~as singularmente como consecuencias de un proceso histónco especifico. Tal heterogeneidad constituye, pues, su homogeneidad {I!)..
~te est.e argumento, nosotros opinamos que se transplantan a la
formas de trabajo y tecnología que no surgen de la nada sino
mas 1en del desarrollo anterior de la metrópolis, si bien sufren ~ pro-

!

c0 0 ~~

CAfflEDRA [ 127 ]

�ceso de adaptación ante las nuevas condiciones en la colonia. Par~cularmente cierto aparece el caso de la esclavitud. No se debe subestimar
el hecho de que la esclavitud existió siempre en el mundo feudal. No
hablo aquí de la esclavitud
" ... resabio de la institución que perduró casi agonizante, incrustada
como un cuerpo extraño, como un tipo de relación no esencial, en un
modo de producción ajeno: el feudal" (!!).

Hablo de la esclavitud que se afirmó ya en el área mediterránea Y en las
Canarias durante el siglo xv· !orno elemento esencial de la producción
azucarera. Quiero decir que la esclavitud feudal en el momento en que
se confronta con un medio geográfico y demográfico particular, las
áreas de plantación, se desarrolla con las variantes de las plantaciones
americanas.
Tampoco es convincente el argumento de que la esclavitud colonial
creó relaciones de clases particulares en la colonia_y que, por lo t~nto,
1 8 zonas cuya base de producción es el esclavismo deben ser cons1deracomo formaciones autónomas. Áceptar esta obse~~ión sigJ?,ifi~aría considerar como dimensión del concepto de formacion economica
a la unidad productiva, y, en consecuencia, existiría un número enorme
de formaciones económicas en cada región de análisis.

:as

mulaciones concretas y corre el riesgo de esterilizarse en un debate de
escuela. Una excepción notable se encuentra en el trabajo de Chiaramonte, Y~ p~esenta~o en_ ~- introducción. El autor plantea la posibilidad, o mas bien la imposibihdad, de considerar América como una formación social. ¿Se puede considerar América Latina como una entidad
separada de la península ibérica durante el periodo colonial? Esta interrog~te nos presenta un problema mayor: ¿ Qué extensión geográfica,
o social, debemos dar al concepto de formación económica?
Si consi~eramos, como no~otros lo hacemos, al concepto de modo
de produccion como la esencia del concepto de formación económica
la respue~~ que demos a las interrogantes arriba mencionadas puede
ser tamb1en gran parte de la solución de los problemas planteados por
el concepto de modo de producción.
~~mos c?n~i~erar,
~atenalismo ~1stón~o la
~~a debe ser inmediata.
cion es necesario pasar

Una vez más, me parece que es esclarecer el comentario de Kossok
sobre la no existencia de modos de producción comerciales Y su afirmación sobre la existencia de condiciones coloniales para el desarrollo de
diversos modos de coproducción. El fondo del problema reside en definir la extensión geográfica del concepto de formación económica Y
explicitar con precisión la interrelación entre esta categoría Y el modo
de producción.

nuevamente, que desde el punto de vista del
relación entre la conceptualización y la prácEntonces, para analizar el modo de producpor el análisis de la formación económica.

NOTAS
l. Joaé F. Ocampo,"On what's new and what's old un the theory of imperialism ",
Latin American Perspectiuea, Spring, 1975, Vol. II, No. l.

111. CONCLUSION.

2. Agustín Cueva, El ruo del concepto de modo de producción en Am,rica Latina: alguno, problema, teórico1, México: C.E.L.A., Facultad de Ciencias Pollticu y Socialea, U.N.A.M., s.f.
3. /bid.

EN LA INTRODUCCION se había planteado la importancia que la
cate2 oría formación económica tendría que revestir en el análisis histórico. Sin embargo, podemos notar que, en toda problematica sobre modo de producción, dicha categoría está relegada a una posición secundaria. Puede ser esta la causa por la cual la discusión no desemboca en for-

[ 128]

CATHEDRA

4. /bid.
5. G. Dhoquoia, "La formación económico-social como combinación de modos de
producción", en Sereni, Gluckamann, Godelier y otros, La categoría de formación económica y 1ocial", México: Ed. Roca, 1973, p. 130.

CAfflEDRA · [

129 ]

�23. !bid, pp. 8-9.
6. Roger Bartra, "Sobre la articulación de modos de producción en América La·
tina", Historia y Sociedad, Primavera de 1975, No. 5 p. 8.
7. José Carlos Chiaramonte, "El problema del tipo histórico de sociedad: crítica
de sus supuestos", Húitoria y Sociedad, Primavera de 197 5, No. 5.

24. Albert~ J. Pla, El modo de producción asiático: algunas cuestiones especfficas,
ponencm presentada al XLI Congreso Internacional de Americanistas, México
1974, pp. 13 y 23.
'
25. Ibid, pp. 10-13, passim.

8. La base de esta discusión se encu~ntra en Emilio Sereni: "La categoría de formación económica y social", en Sereni, Glucksmann, Godelier y otros op. cit.
9. René Gallissot, "Contra el fetichismo", y Georges Labica, "Cuatro observaciones sobre los conceptos de modo de producción y formación económica y so·
cial", en Sereni, Gluksmann, Godelier y otros, op. cit.
10. Citado en Pierre Beaucage, "¿Modos de producción articulados o lucha de cla·
se?", Historia y Sociedad, Primavera de 1975, No. 5, p. 41.
11. Sergio de la Peña, El desarrollo del capitalismo en México, México, Siglo veintiuno editores, 1975. Enrique Semo, "La hacienda mexicana y la transición del
feudalismo al capitalismo", Historia y Sociedad, Primavera de 1975, No. 5.Ver
también los artículos de Godelier y Dhoquois, en Sereni, Glucksmann y otros,

26. Miguel Acosta Saignes, Los aztecas y el modo de producción asiático ponencia
presentada al XLI Congreso Internacional de Americanistas, Méxlco, 197 4.
27. /bid.
28. Karl Marx, El copita~ Vol. Ill, México: Fondo de Cultura Económica, 1964,
p. 318.
29. Karl Marx, El capita~ Libro I, Cap. VI, México: Siglo veintiuno editores 1971
p. 131.
'
'
30. Karl Marx Y Friederich Engels, Trabajo asalariado y capital Moscu·. Ed Pr
.
so,
'
. . ogre

op. cit.

31. Marcello Carmagnani, op. cit., p. 108.
1.2. Roger Bartra, "Sobre la articulación ... ", op. cit.
13. Jbid, p. 7.

32. Trabaj~ productivo es, según la definición de Marx, el trabajo que produce
plusvaha. Karl Marx, El capital, Libro 1, Cap. VI, op. cit.

14. lbid.

33. Marcello Carmagnani, op. cit., p. 108.

15. Marcello Carmagnani, L 'América Latina del 500 a ogg~ Milano: Feltrinelli,

34. /bid, pp. 20-21.

1975.
16. Emilio Sereni, "La categoría ... ", op. cit.

3 5, P.M_. S~eezy, M. °?bb, K. Takahashi y otros, La transición del feudalismo al
caprtal,smo, Medelhn, Ediciones Pepe, s.f.

17. /bid, p. 22.

36. Marcello Carmagnani, op. cit., p. 22

18. René Gallissot, "Contra ... ", op. cit., p. 117.

37. lbid, p. 35

19. Maurice Godelier, "¿Qué es definir una formación económica y social? El ejem·
plo de los incas", y Christine Gluckamann, "Modo de producció,n, formación
económica y social. Teoría de la transición", en Sereni, Glucksmann, Godelier
y otros, op. cit.

39. /bid, pp. 77-78

20. Ver nota 13.
21. Antonio Gramsci, /1 materialismo storico e la filosofía di Benedetto Croce, To·
rino: Einaudi, 1955.
22. Mario Sanoja, Evolución de los modos de producción en América Latina, po·
nencia al XLI Congreso Internacional de Americanistas, México, 1974.

40. /bid, p. 133.
41. /bid, p. 134.
42. El concepto es evidentemente presente en Van Bath Steenland y el m·
B
tra que b 1
d
.,
.
•
1Smo ar·
,
su e a pro ucc1on mercantil simple al nivel del modo d
d
·•
Roger Bartra, op. cit.
e pro ucc1on,
43. Kvle Steenland, "NotM on Feudálwn and Capitali,m in Ch1'le and Lat' A
· "
L ·
·
in merica , en atin American Perspectives, Spring, 1975, Vol. II, No. l.

CATHEDRA [

[ 130] CATHEDRA

131 ]

�44. B.H. Slicher Van Bath, "Feudalismo y capitalismo en América Latina", en Bo·
letín de Estudios Latinoamericanos y del Caribe, diciembre de 197 4, No. 17•
46. Ibid.
46. lbid.
47. ]bid.
48. Sergio de la Peña, op. cit.
49. Ibid, p. 39.

50. Ibid, p. 49.
61. lbid, pp. 106-107.
52. Manfred Kossok, "Feudalismo y capitalismo en la historia de América Latina",
en Los Libroa, aept.-oct. de 1974.
53. lbid, p. 14.
64. ]bid, p. 16.
66. Ciro F.S. Cardoso, "Los modos de producción coloniales: estado de la cuestión y perspectivas teóricas", en Historia y Sociedad, Primavera de 1976,
No. 6.
66. Guillermo Beato, Análisis sobre la historia latinoamericana, Monterrey, Fa·
"
cultad de Filoeofía y Lel:raa, Universidad Autónoma de Nuevo León, 1976, y
Guillermo Beato, Tres artículos sobre historia y sociedades, Monterrey, Fa·
cultad de Filosofía y Letras, UANL, 1976.
67. Beato, "Análisis sobre . .. ", op. cit., p. 16.

[ 132 ) CA'fflEDRA

tt

�Javier Rojas

Los sindicatos
blancos en Monterrey: modelo patronal de
organización sindical (*)
EL PRESENTE TRABAJO es un avance del proyecto más general
de investigación que hemos iniciado sobre la historia del movimiento regional. En particular, se trata de estudiar las características específicas
del llamado "sindicalismo blanco" en Monterrey. Por esta razón, dado
su carácter preliminar, en el mismo no exponemos conclusiones definitivas y sólo nos concretamos a dar una información sintetizada, al mismo
tiempo que presentar algunas hipótesis iniciales, partiendo de los datos que hemos logrado recoger hasta el momento.
Las fuentes de que nos hemos valido para el estudio, como son los
contratos colectivos de trabajo, estatutos, revistas y otros materiales,
nos permiten presentar las expresiones más directas de la ideología y la
política de este sector del sindicalismo, el cual trasciende ya los límites regionales.
Adelantando una definición, podemos decir que cuando aquí hablamos de "sindicalismo blanco" nos referimos a los smdicatos que son
apéndices de la empresa, en donde no se permite la más mmima expre• Ponencia PN!Nntada en el Encuentro de Historia del Movimiento ObN!ro que tuvo lu&amp;u en
Puebla, en &amp;l()lto último, or¡anizado por la Universidad Autónoma de esa ciudad.

CAfflEDRA [

133 ]

�sión de lucha. Aquí ni siquiera tiene lugar la lucha espontánea, es decir,
economicista. Cualquier intento de luchá sindical independiente es sofocada por todos los medios. En estas condiciones, el sindicato pierde
su papel histórico de ser instrumento para la defensa de los intereses
más elementales de la clase obrera.
Monterrey y su área metropolitana es una entidad en donde el capitalismo presenta los más altos índices de concentración industrial,
con excepción, quizá, en algunos aspectos, del Distrito Federal. Este
desarrollo capitalista ha generado una marcada polarización de fuerzas sociales.
Datos oficiales, correspondientes a 1976 y publicados por un diario local, nos indican que la clase social dominante, es decir, los empleadores, no constituyen siquiera el dos por ciento de la población
económicamente activa (PEA), la cual está compuesta por 504,943
personas; en tanto que los que viven de un salario como obreros o
empleados, son 412,967, lo que representa más del ochenta por ciento
de la P.E.A. De este porcentaje, el 47.6 por ciento son obreros industriales, comprendiendo únicamente los obreros o&lt;'upados en las ramas
extractivas, de transformación, petroleras y de generación de energía

, El Grupo Monterrey, cuyos orígenes se
nas del siglo pasado con la fund . , d
remontan, a las postrimeno sólo ha construído un gran . ac10~ e la ~e~ecer1a Cuauhtémoc,
fuerza social basada en las or ~:~er1? econ?m~co, sino también una
que laboran en sus empresas g E i;:ci~nes. ~md1cales de los obreros
a la _política oficial para neg~ci s . s1tuac1on le pe~mite enfrentarse
condiciones, favorables siempre ar e lm~otenerle al gobierno sus propias
cos.
a sus m reses económicos Y políti. Para ilustrar lo anterior basta mencion
citada en la empresa Vidriera en 1936 ardel caso de la huelga susmontana utilizó los sindicat~ bl
' en onde la burguesía regiogobierno del General Lázaro C, dancos para oponerlos Y presionar al
obreros de dicha empresa.
ar enas por su actitud de apoyo a los
Este hecho, junt·o a otros que s
contenido del presente trabaj
e enc~entran desarrollados en el
0' nos permiten plantear las siguientes
hipótesis.

eléctrica.

l. Estos sindicatos constituyen un m 0d 1O
.
ganización sindical que la burgu ,
. e de alternativa de orde sindicalismo ligado al sector
1a{egio¡no~tana opone al modelo
rriente sindical democrática y de 1.
Y,_ un amentalmente, a la consurgenc1a.

Esta fuerza laboral se encuentra organizada fundamentalmente en
siete centrales sindicales, además de los sindicatos nacionales de industria, los sindicatos de trabajadores al servicio del Estado y otros de

2. Los sindicatos blancos de Monte
.
de instrumentos naturales de lu h
r y han perdido su carácter
elementales de los obreros.
c a para a defensa de los intereses más

:¿~~

menor significación.
Más del sesenta por ciento de los obreros agrupados en estas siete
centrales militan en las filas del sindicalismo blanco. Es decir, se trata
de una fuerza numérica que rebasa los doscientos cincuenta mil traba-

. 3. Desde el punto de vista ideoló ·co
,.
.
calismo rebasa la colabo ••
. gi Y pohhco, este tipo de sindioficial. En la práctica so~ª~~; c~as1sta bque. caracteriza al sindicalismo
política que les imprime la bu ica ~s su ordmados a la ideología y a la
rguesia.

jadores.
La relación de estos sindicatos con el llamado "Grupo Monterrey"
constituye otro hecho que es importante destacar.
Precisamente esto explica, en parte, las características específicas
o peculiares de esta corriente sindical y el papel que ha venido jugando en el panorama político y sindical, tanto regionalmente como a nivel nacional.

LOS SINDICATOS
CLASE
OBRERA COMO

oRGANIZACIONES

DE LUCHA DE LA

ANTES DE INTENTAR DEFINIR es
.
. .
ramos conveniente hacer una refe
. t~ c_omente s1nd1cal conside- .
renc1a eonca e histón·ca, al mismo
.
CATHEDRA [

[ 134]

CA111EDRA

135 ]

�tiempo, acerca· del papel que juegan los sindicatos en la sociedad capitalista y de manera particular su función en la lucha de clases.

Es importrutte subrayar este conjunt d h h
.
ellos constituyenlla explicación históri o b~ /c os, Justamente po:que
formación de las primeras org . . co-o ~e iva sobre el surgimiento y
como vemos, no inteIVienen ele:::::::r:o!~ clase obrera. En ello,

Históricamente, los sindicatos son el producto natural del capitalismo. Esta afirmación tiene su fundamento en el hecho de que la
clase obrera nace precisamente en el momento en que el desarrollo de
las fuerzas productivas capitalistas rompen el estrecho marco del sistema social estamentario.

Asimismo, las distintas fases de O a . . ,
rresponden a las diferentes etapas de ~ ~IZacd1on de 1~ el~ obrera coma e conc1enc1a como clase.

Sólo el capitalismo, con la implantación de la fábrica que agrupa
a cientos y miles de operarios de máquinas, puede crear las condiciones necesarias para el nacimiento y desarrollo de la clase obrera.

Cuando surgen los primeros sindicatos
mutua, ni tampoco de crear empresas sin
dn~ se trata d_e la ayuda
ta. Lo que se busca es la defens
. a an e ucro al estilo owenislos trabajadores mediante el uso~ ~e~1al o general de los intereses de

Junto a la cada vez mayor concentración de los obreros en los
centros de producción se da una división creciente entre éstos y los
propietarios de los medios e instrumentos de producción. Así, lejos va
quedando la época en que el artesano y sus ayudantes convivían bajo
el mismo techo y compartían las mismas condiciones de trabajo.
Esta contradicción se expresa en que, mientras el patrón se esfuerza por acumular el máximo de ganancia posible sobre la base de imponer prolongadas jornadas a sus trabajadores y ahorrar en los costos de
producción, el obrero, por su parte, lucha porque las consecuencias de
estos hechos no recaigan sobre su humanidad. Esta lucha reviste el
carácter de resistencia frente a la explotación capitalista.

Se crean así las bases económicas y sociales para que la clase obrera
empieze a tomar conciencia de sus intereses colectivos.
En sus primeras fases, esta conciencia se manifiesta en acciones de
destrucción de aquello que los obreros ven como su enemigo más directo~ las máquinas. Sin embargo, pronto se dan cuenta de lo estéril que
resulta esta reacción y más tarde pueden llegar a comprender lo que de
ellos mismos hay en la máquina: trabajo.
Las acciones ciegas, sin objetivos precisos, se prolongan hasta en
tanto no se afinan los instrumentos de lucha.

Las etapas unionista, cooperativista y mutual corresponden a lo que
podríamos llamar "un proceso espontáneo de autorganización" (1) de
la clase obrera.

[ 136 ] CA111EDI.A

/'ª

:ia:ee~:

concien?ia ~e que son ellos la piez:
l~u;~e~u~:i~:número Y la
tanto, s1 deJan de trabajar pueden obl'
1
. , Y que, por
mejores condiciones para l; venta de su ifgar a ods empr~sar1os a negociar
uerza e trabaJo.
En estas condiciones, los sindicatos ·u
nes de clase enfrentadas al sect
J eg~ el papel de organizaciosindicales tienen como fin la co:ru~:~:~al. Las primer~ acciones
l~char por la disminución de la jo~ada d: t::~~o a organizarse para
c1dentes de trabajo, por aumentos de salario etc _J , por leyes_ contra acmas de lucha son el paro Y la toma d l
t ,
etera .. Las pnmeras fore cen ro de traba.io.
Pero la lucha de los obreros no está sol
.. .
su patrón que los explota directam te amente dmgida en contra de
~ue también está orientada a enfren~:rse
su centro de trabajo, sino
intereses colectivos de los capitalista
ESt ado,_ que representa los
s como clase social.

e;

¿Cómo los obreros logran que s
. .
Y aceptadas legalmente tant
luEs orgamzac1ones sean reconocidas
.
,
o por e stado com
es, en primer lugar, consecuencia del
d
o por 1a patronal? Esto
0
contradicciones clasistas y en segu d gr~ de agudeza que cobran las
que se ve obligado ~ t~mar su na ºel ~~ar: d~ la respuesta del Estaintereses contrapuestos y llevar la 1p
al arbitro para armonizar los
es casual que la legislación estatal :itoª. p~an~ de la conciliación. No
tronales.
nce sindicatos de obreros y pa-

?º•

r

. Bajo estas consideraciones llegamos a l
.,
dicatos son la orgaruz· ·,
ª conclusion de que los sinac1on que agrupa l t b .
de una misma empresa o industria Y a ~~ : aJadores o empleados
sa de los intereses profesionales Y culyot· m ~damental es la defen. co ec ivos mas elementales de sus
CA1HEDJlA { 137 J

�agremiados frente al sector patronal.
No es nuestro propósito hacer aquí un desarrollo a fondo de las diferentes corrientes que se han presentado en la historia del movimiento
sindical. Sin embargo, podríamos apuntar que, en lo fundamental, dos
han sido las corrientes que mayor influencia han ejercido en el sindicalismo. Una es la que trata de circunscribir la acción de los sindicatos a
luchar por objetivos puramente económicos y la otra es la que plantea
la posibilidad de que éstos trasciendan dicho marco e influyan en los
asuntos políticos.
Aunque, estrictamente hablando, es difícil pretender establecer una
línea divisoria absoluta entre la acción sindical puramente económica y
la lucha política, pues en la práctica de la lucha de clases ambas formas
se entrecruzan.

Para lograr estos objetivos el sect
.
no solamente de su poder eco~ómico o~i patronal_ ~egiomontano se vale
de masas que ha creado a través de 1 ' no ~?,ien _de _una base social
ros. A este fenómeno se le ha llamad a ~rg::~cion sindical de los obretituye un modelo patronal de organ~ s~, ic ~s~o blanco, el cual constemativa al modelo de sindicatos
izat~n sm~c~ formado como alen tomo al Estado o de los que
q~e se agrupan
nan por una línea independiente del Est d 0
nte smdical que pugtronal.
ª Y• por supuesto, de la pa-

io;::: 1::~:~~onale~

Ahora bien ¿en qué consiste lo sui
.
nización sindical? ¿Cuáles son sus c
tege~~ de este modelo de orgaarac nsticas?
En primer lugar, y tomando como
to d
.
de lo que es un sindicato tal
lpun. . e referencia la definición
,
Y como o hicimos ante ·
mos afirmar que este tipo de sindicato h
.
no~mente, podenización para la defensa de los i t
a ~rdido su caracter de orgadores.
n ereses mas elementales de los trabaja-

RASGOS GENERALES DEL SINDICALISMO BLANCO
EN ESTE SENTIDO, conviene hacer mención, aunque breve, de las
líneas que caracterizan al sindicalismo mexicano. En principio, digamos
que, en la lucha por consolidar sus organizaciones de clase, también los
trabajadores de nuestro país se han visto en la necesidad de enfrentarse,
no sólo al sector patronal directamente, sino, al mismo tiempo, a la influencia constante del Estado, que pretende sujetar la acción de los sin- '
dicatos a los estrechos marcos de la legalidad. Lo cual se traduce, por
una parte, en limitar la lucha por objetivos puramente económicos, objetivos que además son determinados por el mismo Estado; y, por la
otra, inculcar entre la clase obrera la ideología burguesa.
Esto último tiene &amp;U más clara expresión en la política de colaboración clasista que caracteriza al conjunto del movimiento sindical oficial
de nuestro país.
Regionalmente, este esquema se repite y se reproduce en Nuevo
León, con la diferencia de que aquí se ha desarrollado una burguesía
que, por distintas circunstancias históricas, ha concentrado un poder
económico tal que le permite enfrentarse, desde posiciones de fuerza,
al sector burocrático estatal e imponerle sus propios criterios sobre
múltiples aspectos de la política nacional.

[ 1381 CATHEDI\A

Si hacemos una comparac·,
t 1
,.
dicatos oficiales, que como ytd~.:n re ª P?htica que_ practican los sinclasista, y los sindicatos blanc iJimo~ se orientan ha~ia la colaboración
0
orientación y pasan a ser
s=~?1º~ que estos rebasan esta
logía Y a la política de la burgu ~ suL
ma os totalmente a la ideo.
es1a. os marcos
de su ac . , . d.
se circunscriben a los aspectos "técnico- d . "
cion sm ical
ponden, en definitiva, a la lógica de la pro uctivos ' l?s cuales corresdad capitalista de tal
te
empresa, es decir, a la racionali,
suer que la autonom, · d
.
dicato respecto de la empresa qued
rf i~ e m ep~ndenc1a del sindicato-empresa se rige por los crite ~n ndu i ica os..A:qui la relación sin(2).
nos e productividad y la eficiencia

sindi;:~

¿ Cómo se resuelven los conflictos obrerosurgen, cosa que es muy difícil dad
. patronales? Cuando éstos
obreros "inquietos" ejerce la tr o el estncto control que sobre los
negociación "en privado" o b_pa onal, se resuelven sobre la vía de la
el despido. En general P'
ien por la terapia del "corte por lo sano"·
,
, ocos son los confl · t
b
·
racter colectivo, que se han dado a l
ic os, s? re_ todo los de cacatos que en las empresas clave de Mo l~o de la ~istona de estos sindidel grupo f~iliar conocido como ~~ rrey, casi todas ellas propiedad
nan los apelhdos Garza Y Sada.
po Monterrey, donde predomi-

CATHEDRA [

139]

�Es interesante citar las palabras de algunos de los dirigentes sindicales que expresan con suma nitidez su concepción acerca del papel que
le es asignado a sus organizaciones.
Habla un destacado miembro del Consejo Consultivo de la Unión
Cuauhtémoc y Famosa:
"En el ámbito de las relaciones laborales, sin desconocer la apertura y el espíritu de equidad que ha caracterizado a las empresas, la Unión
se ha mostrado siempre dispuesta a propiciar un clima de buenas relaciones humanas, que promueve la conciente participación de los trabajadores para que las empresas realicen, en forma óptima, sus fines, en la
confianza de que los beneficios que se generan sean compartidos entre
los que aportan su trabajo y sus recursos" (3).
Otro dirigente sindical, en este caso del Grupo ALFA, dice: " ... estamos aquí para seguir escribiendo la historia de nuestro sindicato, dispuestos a cumplir fielmente con nuestro ideario sindical, dispuestos a
defender el empleo y el salario con productividad, eficiencia y organización" (4).
Como vemos, no aparecen las ideas de la lucha sindical, del enfrentamiento al patrón; lo importante es mantener el clima de paz Y tranquilidad para una mejor y más eficiente producción.
Si confrontamos estas ideas con las tesis que sustentan los capitanes
de la industria regiomontana nos damos cuenta de la total identificación
entre sindicatos y empresas. Uno de ellos expone al respecto: " ... convencidos estamos que se contribuye más pródigamente al bienestar de la
empresa cuando las relaciones son de colaboración fraternal, en sustitución de las periclitadas y desgastadas posiciones de lucha" (5).
De lo que se trata, en definitiva, es de limar, y todavía aún más. de

negar el carácter de instrumento de lucha de clase que tiene el sindicato: el propósito es convertirlo en simple apéndice de la empresa.

ORIGENES DE LOS SlNDICATOS BLANCOS
EN SUS ORIGENES HISTORICOS, los sindicatos blancos son una
respuesta del sector patronal de Monterrey al auge de las luchas obreras

[ 140)

CAmEDRA

que se dan naci_onalmente como producto de los efectos de la gran crisis de 1929. Es precisamente en 1931 que se crea la Unión de Trabajadores Cu)mhtémoc y Famosa, coincidiendo con la promulgación de la
Ley Federal del Trabajo. Ya anteriormente, en 1918, se crea una de las
primeras y más importantes cooperativas, que habría de ser, con el
tiempo, el medio idóneo para instrumentar una serie de medidas consistentes en proporcionar al trabajador prestaciones suplementarias, tales como vivienda, becas educativas y recreación. Con esto se evitaba
que las mismas se convirtieran en posibles banderas de lucha de la clase obrera en las empresas del Grupo Cervecería. Es importante.señalar
que dicha cooperativa se creó a iniciativa de Luis G. Sada, uno de los
fundadores de la dinastía familiar, para lo cual él mismo presentó el
proyecto de los estatutos.
Clara muestra de cómo la patronal mantiene un control total sobre las organizaciones obreras es el condicionamiento para nombrar la
dirección de la cooperativa; en los estatutos de la misma se asienta que
es requisito indispensable, antes de formar una planilla, que se nombren
precandidatos y que éstos sean aprobados, previamente, por el grupo
industrial. Además de reservarse el derecho a designar, en exclusiva, los
tres vocales de la Junta Directiva.
1918 es justamente el año en que se funda la Junta Local de Conciliación y Arbitraje en Monterrey, como una medida que toma el gobierno del estado para conciliar las frecuentes y agudas luchas obrero-patronales. En este mismo año tiene lugar una importante huelga de los trabajadores de Cervecería Cuauhtémoc y Vidriera, en solidaridad con los
trabajadores mineros. No es casual, entonces, que el grupo empresarial
haya creado la Cooperativa Cuauhtémoc y Famosa. Esto más bien constituye una medida previsora ante el posible desbordamiento de las fu.
chas proletarias.
Precisamente este mismo espíritu anima al grupo empresarial cuando se funda la Unión Cuauhtémoc y Famosa. "La Unión surgió a la
existencia -nos dice uno de sus actuales dirigentes-- en una época turbulenta, de inestabilidad política y social, en plena crisis económica
mundial, que afectaba la situación de los trabajadores del campo y la
ciudad y generaba un clima de violencia y frustración ... Su misión sindical: ser instrumento para servir a los trabajadores y no para explotarlos; para propiciar su desarrollo, pero sin anular su per&amp;onalidad y para
buscar la solución de los problemas laborales, sin demagogia ni radicaCA'fflEDRA [

141 )

�lismo" (6).
En 1936, la Unión y ocho organizaciones sindicales más fundan la
Federación de Sindicatos Independientes, que en 1964 se convierte en
una central de índole nacional (FNSI). Como podemos observar, aquí
encontramos otra coincidencia -que no lo es- con lo que sucedía entonces en el contexto político nacional. Como se sabe, en febrero del
mismo año (justamente un mes antes de la fundación de la FNSI) tiene
lu~i:ir el acto de constitución de la CTM, que expresaba un esfuerzo su•
mamente trascendental en la lucha por la unificación del movimiento
obrero nacional.
Estas coincidencias obedecen, pues, a la instrumentación de toda
una política orientada a desarrollar un movimiento obrero de alternativa, fundado en la ideología empresarial, y cuya orientación es la de
no permitir que los obreros se contaminen de las ideas de la lucha de
clases, la explotación capitalista, la revolución, el socialismo, etcétera.
Es decir, evitar que los obreros tomen conciencia de su papel histórico.
Este sindicalismo está ligado al sector empresarial, cuya tradición
política es de las más conservadoras en la historia del país. Durante
la Revolución Mexicana apoyó a Porfirio Díaz y posteriormente a Victoriano Huerta, razón por la cual las fuerzas revolucionarias confiscaron algunas empresas del grupo Garza Sada, entre ellas la Cervecería
Cuauhtémoc, cuando fue ocupada militarmente la ciudad de Monte-

rrey:
En el período cardenista, este mismo grupo presentó la más cerrada
resistencia a las reformas sociales y políticas emprendidas por el gobierno. Ya es de sobra conocido el conflicto obrero de Vidriera, que
significó el más duro enfrentamiento de la patronal regiomontana hacia el régimen del General Cárdenas. Más tarde, en 1940, el Grupo no
oculta sus simpatías por Almazán. Asimismo, en 1962 se vuelve a repetir el enfrentamiento contra el gobierno con motivo de la implantación de los libros de texto gratuitos (7).
Dicha línea de conducta política resulta congruente con la concepción neoliberal que sustenta el grupo respecto del papel que debe jugar
el Estado. Considera que éste "debe ser el servidor, no el amo del pueblo, y no debe considerarse autorizado a disponer de los legítimos bienes de un ciudadano, aún cuando pretenda beneficiar a otro". Es fun-

[ 142]

CATHEDRA

ción del Estado, en todo caso, según dicen, "castigar a todos aquellos
que hacen daño a los demás" (8).
Como vemos, el laissez faire, laissez passer es el lema que profesa el
grupo Monterrey. Por una parte, se reserva el derecho exclusivo de manejar el orden económico y deja al Estado el papel de policía.
Sin embargo, en la medida en que las contradicciones económicas
del sistema se hacen cada vez más agudas, _poniendo en evidencia la
incapacidad de la burguesía para resolver los problemas furtdamentales
de la sociedad, esta clase, finalmente, acepta que el Estado maneje algunas empresas, "por razones históricas, y debido a que el sector empresarial no puede abarcar todas las áreas de la producción".
Argumento que sólo encubre el proceso de desarrollo monopolista
del capitalismo. Ya hace tiempo que los empresarios privados le hallaron las bondades al capitalismo "mixto", y ahora, en lugar de mantener una oposición permanente ante las empresas del sector público, prefieren aprovecharlas en beneficio de las propias, como es el caso de las
bajas tarifas y reducidos precios que les proporciona la industria eléctrica, ferrocarriles y Pemex.
Sin embargo, la burguesía regiomontana es muy consciente de sus
intereses de clase presentes y futurosr por ello no se arriesga a poner en
manos de las organizaciones oficiales la dirección de los sindicatos de
"sus" obreros. Y esto por una sencilla razón: en la medida en que estos
obreros agrupados hoy en los sindicatos blancos participen con independencia, aunque sea en forma limitada, en su lucha por sus reivindicaciones mínimas, tomarán un rumbo incontrolable.
De ahí la tenaz resistencia del Grupo Monterr~y a permitir a sus
obreros se contaminen de ideas "extrañas", aunque éstas sean de la
CTM.
Esto explica en cierta medida las frecuentes presiones que realiza
la patronal en contra de la Junta de Conciliación y Arbitraje por la
actitud parcial que ésta asume hacia la CTM, en relación a los conflictos que se suscitan entre esta central obrera y la Federación Nacional
de Sindicatos Independientes por el control de los contratos colectivos.
En este sentido, consideramos una falsa alternativa el poner a los
CATHEDRA [

143]

�obreros de la FNSI en la disyuntiva de escoger entre s~ central o ~a
CTM; desde el punto de vista de la lucha por su plena mdependenc1a
sindical está claro que no es ésta la mejor solución.

PRINCIPALES AGRUPACIONES DEL SINDICALISMO BLANCO
TRADICIONALMENTE SE HA PENSADO que la agrupación sindical representativa del sindicalismo blanco es la Federación Nacional
de Sindicatos Independientes. Sin embargo, esto no es así. Los sindicatos blancos están organizados en las siguientes agrupaciones:

Sindicatos afiliados: Sindicato Industrial de Trabajadores de
HYLSA de México y Fierro Esponja (Xoxtla, Puebla).
Sintlicato Industrial de TrabaJadores de HYLSA de Monterrey, integrado por los siguientes sindicatos: Hojalata y Lámina, Fierro y Esponja, Aceros de México, Aceros ALFA de Monterrey y Talleres Universales.
Sindicato de Trabajadores de Industria de Fibras Artificiales (Santa
Catarina, N. L.).
~indicato Nacional de Trabajadores de las Encinas (de Pihuamo, Jalisco, y Colima).

-UNION DE TRABAJADORES CUAUHTEMOC Y FAMOSA
Esta Central está integrada por los trabajadores de las siguientes empresas:
Cervecería Cuauhtémoc
Fábricas Monterrey
Malta
Grafo Regia
Técnica Industrial
Previsión Social, Grupo Industrial
Planta Eléctrica, Grupo Industrial

Sindicato Industrial de Trabajadores de Empaques de Cartón Titán
(de Monterrey, N. L.).
Sindicato de Trabajadores de Empaques de Cartón Titán (Planta
México).
Sindicato de Trabajadores de Empaques de Cartón Titán (de Culiacán, Sinaloa).
Sindicato de Trabajadores de Empaques de Cartón Titán (de Guadalajara, Jalisco).

-FEDERACION NACIONAL DE SINDICATOS INDEPENDIENTES.
Maneja mil quinientos contratos colectivos de sindicatos y grupos.
Tiene afiliados a cuatrocientos ochenta sindicatos únicos, un sindicato
industrial de trabajadores del transporte urbano del estado de Nuevo
León, un sindicato nacional de trabajadores de la radio, la televisión y
anexos y un sindicato gremial de trabajadores de la edificación.
-FEDERACION NACIONAL DE SINDICATOS DE TRABAJARES AUTONOMOS.
Agrupa a más de cien sindicatos, nacionalmente, de la Industria del
Vidrio y Fibras Químicas, entre otras, Celulosa y Derivados y todas sus
filiales, además de las empresas del Grupo Vidriera.

El criterio principal que hemos aplicado para agrupar estas organiza- •
ciones dentro de la corriente del sindicalismo blanco es su comuni- ~
dad de principios doctrinales, al mismo tiempo que su política sindical afín. Todos ellos sustentan la conciliación, la negociación, antes que
la lucha, para resolver sus conflictos con la empresa. Así, los estatutos
de la Unión Cuauhtémoc y Famosa y los de la Asociación Sindical
ALFA (ambos organismos tienen los mismos estatutos) señalan en el
capítulo I, :artículo 2; que se proponen "resolver los conflictos que se
susciten entre la Unión y las empresas contratantes mediante la conciliación, el arbitraje y los medios legales que sean necesarios". Por su
parte, la FNSI estatuye lo siguiente: "Nuestra experiencia sindical
ha demostrado que ha sido posible elevar el nivel de vida de la clase
trabajadora, sin acudir a métodos violentos, destructivos, y, en consecuencia, aspiramos a que la lucha por el imperio de la justicia social se

-ASOCIACION SINDICAL ALFA
CA111EDRA [

[ 144 ] CATHEDRA

145 ]

�realice por los procedimientos legales y racionalmente necesarios, que
garanticen y aumenten las conquistas obreras sin perjuicio del bienestar colectivo".
Por otra parte, los sindicatos de las centrales mencionadas sustentan
las mismas ideas políticas y filosóficas que predican los ideólogos del
Grupo Industrial de Monterrey. Esto es así porque las empresas que
agrupan a los sindicatos blancos son, pues, precisamente, del mismo
grupo industrial. No es casual, tampoco, que las divisiones que se han
venido operando en algunas centrales obreras corresponden a las mismas subdivisiones que ha sufrido el grupo Monterrey. Estos subgrupos
son los siguientes: Grupo ALFA, que controla principalmente la producción de acero; Grupo CYDSA, dedicado a la química y petroquímica; Grupo FIC (Fomento de Industria y Comercio), dedicado a la industria del vidrio, y Grupo Industrial CUAUHTEMOC, de la industria cervecera.

NUMERO DE AFILIADOS POR CENTRAL

CENTRAL

AFILIADOS

SINDICATOS

CTM

65,000

750

CROC

33,000

172

CGT
FNSI

9,600

75
1,500

FNSTA
UTCF

ASA
TOTAL

150,000
38,000

100

3,600

7

10,000

13

309,000

2,667

No afirmamos que cada organización sindical corresponda exactamente a cada subgrupo, pero, en su conjunto, su relación tanto política
como organizativa es evidente.

EL PESO NUMERICO DE LOS SINDICATOS BLANCOS EN EL PANORAMA SINDICAL REGIONAL.
DESDE EL PUNTO DE VISTA político, tres son las corrientes que
configuran el panorama sindical regional. Estas son: el sindicalismo oficial representado por las centrales CTM, CROC, CGT y los sindicatos de
industria nacionales; la segunda corriente está integrada por los sindicatos blancos, cuya central ya hemos mencionado; la tercera, está encabezada por las secciones mineras, por el Sindicato de la Universidad Autónoma de Nuevo León y lo que queda de la Tendencia Democrática del
SUTERM.
El siguiente cuadro nos permite observar la fuerza numérica de las
dos primeras corrientes:

Es importante hacer notar que, debido a la falta de registros oficiales sobre el número de afiliados que integran cada sindicato o central,
los datos del cuadro son poco confiables ... En su mayoría las cantidades han sido tomadas de declaraciones personales de los dirigentes. Como es de suponerse, éstos manejan los datos en función de circunstancias políticas. Pese a lo anterior, salta a la vista la fuerza numérica indiscu~ible del sindicalismo blanco, el cual en su conjunto agrupó al 65.2
por ciento de los trabajadores organizados en las siete centrales obretas
más importantes registradas en el estado de Nuevo León.
Por lo que se refiere a la corriente sindical democrática, a pesar de
no representar una gran fuerza, sin embargo su importancia no reside
tanto en su número como por el papel que juega de centro coordinador
del sindicalismo clasista. Las acciones emprendidas por esta corriente de
solidaridad con las luchas obreras y populares, y su enfrentamiento a la
política oficial de tope salarial y su lucha contra el "charrismo" confirman esta caracterización.
_En_cu~to a la corriente oficial, su fuerza es secundaria con respecto
al smd1calismo blanco, dado que la mayoría de los sindicat~s que agru-

[ 146]

CATHEDRA

CATHEDRA

[

147]

'

�de trabaliiéloree que no iifin eñc1aiádos él1 ta tndUStrla-tunttamental.
- J ,r.•

pe

1011

-ooN8WDAq.c&gt;NE8 nN:W!lSJllll()S QV&amp;BJl)O PRESENTAR este traba.jo inicial como dem~ 1
tración . . inttlés ciecient.e que ~ en la localidad por el estudi9 de
la c1ale obrera, la cual en Monteney tiene particular importancia dado
el alto delmolo capitalista que ha alcanzado la región. Además, por la
impaltancia que tiene el Grupo Monterrey nacionalment.e.

Nps quedan t.odavía muchos aspectos por investigar, entre ellos alllJDOS como le» aiguient.es: en qué momento 101 sindicatos blancos fueron aometidoa a la dincción ideológica J política del aectot patronal.
Y si este sometimiento se hizo con o sin resist.encia por parte de los
obreroL

l!MI

••nomm1ne•

3.

.hblicaci6n eapecia1 de la Unión Caa
1973, Monterrey, N. L.
~

4.

Rerida CONQUISTA. publicael6n de la
llfOllo de 1977, Moatar.,Ñ.L
.4.lociaci6P fli"'ieal ALPA. Ntm. 1.

6.

SADA ZAMBRANO RapUo. ,-.,,.·
ce, Múleo, 1976, p.
i,nto •mp,..,., N,d1111no•~ Id. AYID-

6.

~~S~n eapecial de la ~ a..,,M'moe y Famoa, del 6 de ncmembre de

7.

FUENTES MARES, Joeé Jfontmwy¡ tmo ciudad
F.ditolial Jua, Máico, 1976, p. 106. '
creacloftl , .........:

J,-.dlll

ioa.

8· Reviata "TRABAJO Y AHORRO" d la
27 21, de IIOlto !le 1977, lloataNJ, ~- L . ~

Cua~.,••...... Nlm.

¿Cuál es el papel que juep la religión en el control de los obreros de
esto&amp; sindicatos?

Hamr un estudio oomparativo de 108 niVeles de inpos de los obre.,iíle 108 llládleltos-blanet'II-COD mpecto de 108 otros sindicato&amp;. M
mismo, inveltipr los fndiees de próthlctividad y de explot.ación.
Otro aspecto e, el eatudio de tu esbuctUra interna, es decir, cómo 18

demr01la la Yida aindieal y cómo ae retlizan los procesos eleccionarios.
También 118 Jellciones de la empresa y la dbección sindical y 108
mecaowmos de eóntzol, dilección sindical y bue.

NOTAS
1.

LUC2YNSKY, J., Evolución tü la clate obrera, Bdicio- del Sur, 1977, p.
124.

2. MOMIGLIANO, Franco, Sindicato-. tiro,re., Ucnico, plani(icoci6n económico", Bclldoaea Penfnaula, 1969, p. 131.

[ 148 ) CAftllDli

¡'

l

CA'l1IIDllA [ 149]

�[ 150]

CATHEDRA

�J. Grigulevich

¿Cuál
es el futuro de la antropología
social?
La antropología sobreuiuirú en el mundo cambiante si está de acuerdo con
perecer, para renacer luego con un

nueuo roatro/Claude Uui-Straua.

LA CIENCIA ETNOGRAFICA no tuvo suerte con el nombre. A diferencia de las otras ciencias sociales la etnografía se llama de distinto
modo en diferentes países, al tiempo que su objeto y su materia dan
pie para vivas discusiones y juicios contradictorios entre los especialistas (1).
•

En los Estados Unidos arraigó el término de "antropología cultural"; en Inglaterra, el de "antropología social" (2). En los últimos años,
el segundo término va ganando más y más partidarios, tanto en los Estados Unidos ·como en los países de la Europa Occidental. Partiendo de
ello, también nosotros usaremos el término de "antropología social" para designar la ciencia etnográfica occidental.
Mientras los representantes de otras ciencias veían en el antropólogo (aquí y en adelante se tratará del antropólogo social), según la metáCAfflEDRA

[

151]

�fora del autor norteamericano C. Kluckhohn, al saq~eador de_sepulcros,
al coleccionista de flechas indias que vive entre can1bales suc10s ~3), los
propios antropólogos tienen más elevada,~~inió~ de sí ~is~os. Consideran que su ciencia es nada menos que filosofia supenor . llamada a
explicar por aué el mundo en que vivimos es tal como es.

lógos ~ociales en todos los confines del globo terrestre y coadyuvan
a publicarlas. Hoy, gozan de los servicios de los antropólógos el Pen- ,
tá~on?,
Departamento de Estado, la CIA y otros departamentos
e mst1tuc1ones del gobierno estadounidense. Recurren cada vez más a
sus servicios también los grandes monopolios que funcionan en los
países del llamado "tercer mundo".

e!

Claude Lévi-Strauss opina que en los países anglosajones la antropología aspira al conocimiento global del hombre Y, lo estudia en .to~a su
espacialidad geográfica e histórica; tie~de, ademas, a un conocimiento
que pueda ser aplicado al desarrollo universal del hombre, ~esd~ los
mínidos hasta los pueblos contemporáneos. La antropolog1a, dice LeviStrauss, permite hacer deducciones -sean positivas o negati~as-, que
corresponden a todas las sociedades humanas, desde la gran cmdad moderna hasta la tribu melanesia (5).

La antropología social ha rebasado hace mucho el marco de la
ciencia sobre lo~ pueblos carentes de escri!ura. La antropología social
mod~ma se dedica a la estructuras políticas y económicas, a las capas
marginales, al modo de vida campesino y urbano no sólo de los pueblos "atrasados", sino, asimismo, de las sociedades capitalistas altamente desarrolladas.

Como podrá persuadirse el lector, estas pretensiones de los antrop.ólogos a una propia intelección filosófica y visión del hom?r~ Y la sociedad resultaron muy exageradas, si bien contribuyeron al exito d~ la antropología ~ocial en los medios del establishment -clases dom~n~t:es
de los países capitalistas desarrollados-, los c~ales hallaron aphcaci~n
útil para sus fines tanto a la propia antropologia como al antropologismo filosófico.

Sin embargo, este crecimiento impetuoso, este éxito, tiene también
su_ reverso, sus sinsabores. En los últimos años, muchos antropólogos
afirman que su ciencia está en estado de crisis. Lo prueban los títulos
de informes y artículos. Por ejemplo, Lévi-Strauss publicó el artículo
".La _crisis _de la antropología moderna" (6); el antropólogo P. Warsley
titulo su mforme al VI Congreso de Sociólogos, celebrado en 1966
"El fin de la antropología"; G.D. Berreman publicó en 1968 en Cu~
rrent_ An:thropology un artículo titulado "¿Está viva la antropología?"
Podna citar muchos ejemplos similares.

?~-

Precisamente al apoyo del establishment obedece el que la antropología social se &lt;;onvirtiera, después de la Segunda Guerra Mundial, e?
una ciencia en rápido ascenso, "en boga" y "necesaria". Goza de particular popularidad en los Estados Unidos. En los .añ?,s de posgue1;a_ se
quintuplicó el núm;ro de miemb~~ de la Asociac1on ~~~pologica
Americana (que reune a los especialistas en antropolo~1a f1S1ca Y. social), hasta llegar a varios ~iles de personas. A:l~nos, mcluso, opman
que supera el total de cient1ficos en esta especialidad de todos los demás países del mundo.
En los años de posguerra, en muchas grandes universidades norteamericanas, se fundaron cátedras de antropología social; co~en_zaron
a aparecer decenas de revistas especializadas dedicadas a est~ ciencia, e_ntre ellas la prestigiosa revista Current .Anthropology, que, en esencia,
es el órgano internacional de los científicos en la materia.
Numerosas fundaciones privadas, tan abundantes en los Estados
Unidos, financian generosamente las investigaciones de los antropo-

[ 152]

CATHEDRA

No se trata de que en los Estados Unidos no haya demanda de
antropólogos sociales ni de que mengüe el interés por sus investigaciones. Por el contrario, en este sentido todo marcha más que satisfactoriamente. La crisis atañe a los aspectos ideológicos de la antropología
social. Se discute acaloradamente la actitud de los antropólogos hacia
el destino de los pueblos, que son "objeto" de sus estudios, su actitud
hacia el imperialismo, hacia el establishment y hacia los procesos revolucionarios. Los antropólogos se preguntan cada vez con mayor frecuencia qué intereses defienden: ¿los de los explotados o los de los
explotadores? ¿Con quién están: con las fuerzas del progreso social
Y la paz, o con los partidarios de la agresión, de la guerra fría, del anticomunismo y el neocolonialismo?
Estos problemas se debaten ampliamente en los últimos años en
congresos, simposios y revistas especializadas, en particular, en Cu-

rrent Anthropology.

CATHEDRA [

153 ]

�En estas discusiones ocupa un destacado lugar el problema de la actitud de los antropólogos hacia el colonialismo y la colaboración con
las autoridades que practican una política neocolonialista imperialista.
Aunque las publicaciones norteamericanas suelen presentar al antropólogo como a un personaje extravagante, inofensivo y estrafalario
(según S. Tax es algo intermedio entre Einstein, dedicado al estudio de
los secretos de la naturaleza, y un artista de circo (7)), en realidad es
un instrumento "útil" en la máquina de la opresión nacional y colonial.
K.luckhohn señala que los ,conocimientos de los antropólogos
acerca de los pueblos "primitivos" fueron aprovechados por los colonizadores de Inglaterra, Portugal, Holanda, Francia. Los funcionarios
coloniales que se destinaban a las Indias Orientales (Indonesia) recibían
en Holanda cursos especiales de ciencias antropológicas. En Francia se
enseñaba antropología en la Esc~¡la de Cienci~s Colo~!a~es. ~? I~glaterra, la antropología se convirtio casi en un sistema c1ent1f1co de
opresión colonial. Los antropólogos trabajaban tanto en el departail_le_nto para los asuntos de los aborígenes, en Londres, como en la admm1stración colonial, especialmente en las colonias africanas y en la India.
Los colonizadores ingleses usaban ampliamente para sus fines las enseñanzas de la escuela funcionalista en antropología, cuyo fundador fue
B. Malinovski (8).
Por su parte, Malinovski no estimaba que la misión del antropólogo fuera esclarecer la historia, el origen de unas u otras instituciones
''primitivas", sino demostrar la importancia de las mismas en la sociedad contemporánea con el objetivo de ayudar a las autoridades coloniales y a los empresarios europeos sobre cómo debían tratar a los pueblos subyugados, para lograr sus fines con más comodidad (9).
Algunos antropólogos ingleses se sentían muy orgullosos de participar en la opresión colonial. Por ejemplo, el bien conocido S.F. Nagel,
quien realizó indagaciones antropológicas en Nigeria y Sudán, por encargo del departamento colonial inglés, y ocupó durante la Segunda
Guerra Mundial el cargo de secretario para los Asuntos de los Aborígenes en la administración militar británica de Eritrea, escribía en uno de
sus trabajos de 1942:
Se asevera que la antropología 1J1oderna ha de prestar una gran ayuda a
las autoridades coloniales, proporcionándoles conocimientos sobre la

[ 154 )

estrucura social de l~ grupos aborígenes, sobre cuya bue debeni crearae una administración aborigen sana y armonioaa, tal como lo estipula
el sistema de la administración indirecta. Perm(taseme decir que me en·
cuentro entre quienes están firmemente perauadid01 de la poaibilidad de
tal colaboración entre los antropólo101 y 101 funcionari01 [coloniales]
(10).

Los antropólogos ingleses ocuparon puestos responsables en el Foreign Office, en el Almirantazgo, en el Servicio de Información, en el
Servicio para el Estudio de los Aspectos Sociales de la Guerra, así como
en los frentes de la guerra. Los antropólogos fueron empleados vastamente en el Medio Oriente. Era antropólogo el administrador del Sudán
Angloegipcio, quien respondía por el establecimiento de contactos con
los "aborígenes" de Kenya y Abisinia. La antropóloga W.G. Bawer cobró fama como la "Lawrence de la Segunda Guerra Mundial": llegó a
ganarse la confianza de la tribu zemi, que habita en el territorio situado
entre Asam y Birmania,_y a sublevarla contra los japoneses (11).
Con igual franqueza escribía J.S. Holden, antropólogo inglés, quien,
en un artículo publicado en 1956 por la revista Joumal of the Royal
Anthropological Institute, declaraba que la antropología cultural moderna es un producto derivado del colonialismo; que la constituyen
trabajos que pertenecen casi exclusivamente a personas de origen europero acerca de la conducta de los miembros de otros grupos culturales
sobre los cuales predominaron, debido, fundamentalmente, a la mayor
eficacia de sus armas (12).
Los medios gobernantes de los Estados Unidos también aprovecharon esta ciencia para sus fines. Los antropólogos trabajaban en el Buró
para los Asuntos de los Indios, adjunto al Departamento de Asuntos Interiores de los Estados Unidos, y en el Comité para el Estudio de las Demandas de los Indios. Los antropólogos participaron en la administración colonial de los denominados "territorios bajo tutela'' de los Estados Unidos en la zona del Pacífico, incluyéndose en sus obligaciones:
1) hacer recomendaciones a la administración en la realización de sus
iniciativas y en la solución de los problemas que surjan debido a ello;
2) evaluar el éxito y la eficacia de esas iniciativas; 3) determinar los problemas de estudio que representen interés teórico para los antropólogos
y tengan importancia práctica para la administración colonial (13).
Ya antes de la Primera Guerra Mundial se comenzó a enseñar antropología en la Escuela de Posgraduados para los Asuntos Administrati-

CAfflEDRA
CATHEDRA [

155 )

1

�vos, adjunta a la Universidad de Harvard. Se suponía que pertrec~aría a
los futuros capitanes de la industria con medios capaces de evitar los
conflictos clasistas y de organizar las "relaciones hum3:1~s" ent~e los
capitalista y los obreros. Con este fi~, en 19~4 se org~izo la S~ciedad
de Etnografía Aplicada, que comenzo a pubhcar la revista Applied An·
thropology.
Los antropólogos dan clases en el Instituto de Servi~ios Exte?~res
del Departamento de Estado y en otros ce~tros de estudio~ especializados que gradúan a especialistas para trabajar en el extranjero. Los .lazos entre los antropólogos y el establishment se estrecharon especialmente en los años de la Segunda Guerra Mundial.
En la primera página del voluminoso manual de . ~ :L. Beals -~ H.
Hoijer Introducción a la antropología (la primera edi~ion aparecio en
1953 y se reditó reiteradas veces), los autores comumcan con orgullo
que durante la Segunda Guerra Mundial casi° en todas las batallas _se
recurrió a los antropólogos y se usaron los datos que ellos prop_~rcionaban. Desde 1942, los antropólog9s participaron en la preparacion d~
las fuerzas navales de ocupación. Poco después, en los colleges de universidades norteamericanas los antropólogos que conocían las lenguas Y
las costumbres de Asia, Africa y el sur del Pacífico desemp~~aron un
papel rector en la capacitación especializ~da de ~~idades mll~tares especiales que participaron en las op,eraciones miht3:1"es en dif~r~ntes
fréntes. Al mismo tiempo, los antropologos que trabajaban en distm~_s
"lugares perdidos" de la Tierra hicieron un enorme aporte .ª _la actividad del Servicio de Información Mili~r, .ª la Oficina ~e _Servic~os E_stratégicos, al Consejo de la Guerra ~conomica, a los s~~ic1os de mtehgencia del Ejército y de la Marina, asi como a otros servicios gubernamenta.·
les (14).
En los Estados Unidos a los antropólogos se los empleó, además.
como consejeros sobre problemas tales como el estado moral del ejército norteamericano, las relaciones raciales en la industria, la guerra
sicológica, 11:!. propaganda política. Los antropólogos consejeros ~el
Pentágono, entre paréntesis, al terminar la Segunda Guei:ra M~dial
objetaron categóricamente contra
abolición _del goder imperial en
Japón; afirmaron que su conservacion y s~bordmacion ~ !as tropas de
ocupación permitirían a las últimas cumphr con mayor ex1to sus tareas
(15).

!~

[ 156 ] CATHEDRA

Ya hemos dicho que la "explosión antropológica de posguerra" en
los Estados Unidos obedece, principalmente, al creciente aprovechamiento de los antropólogos por los servicios gubernamentales, a saber:
el Pentágono, la CIA y el Departamento de Estado, que remuneran generosamente sus servicios profesionales, aparte de las fuertes sumas destinadas por las "fundaciones" Rockefeller, Ford y muchas otras para
financiar los estudios antropológicos en todos los rincones de la Tierra
sin exceptuar los propios Estados Unidos (16). Sin dicha financiación:
n? hubiera visto la lu~ la mayoría de las investigaciones antropológicas,
m tampoco aparecerian las revistas antropológicas, incluida Current
Anthropology, que se edita gracias a la generosidad de la fundación
Wenner Gren. Es dudoso suponer que estas fundaciones gasten su dinero con tanta largueza para las indagaciones antropológicas, si éstas no
reportan una utilidad determinada y altamente concreta a las clases gobernantes de los Estados Unidos.
Es notorio que los nazis alemanes y los facistas italianos también
utilizaran activamente a los antropólogos para fundamentar " científicamente" sus monstruosas invenciones racistas.
Ante estos hechos, el conocido ideólogo de la antropología norteamericana M.J. Herskovits se lamentaba: " ¡qué se le va a hacer; la antropología no es la única ciencia que han aprovechado las clases gobernan~s para oprimir a los pueblos!" Los antropólogos honrados, a su juicio,
siempre han protestado contra tal utilización de su ciencia (17). Mas est? ~o c~bia el hecho de que los datos concretos de la ciencia antropolog1ca, as1 como los servicios de muchos antropólogos, fueran usados
por los colonizadores y por los magnates capitalistas para sus intereses
de clase. Estos hechos, justamente, dieron lugar a la crisis actual de la
antropología occidental.
No por casualidad, a medida que surgían los Estados independientes
en el "tercer mundo" y se incrementaba el movimiento de liberación
nacional, crecía la autocrítica de los antropólogos.
En el ya mencionado artículo de Lévi-Strauss, publicado por El
Co~o de la Unes~? en 1961, ~l autor señalaba que la opinión pública
~el terce~ mundo adopta hacia los antropólogos occidentales una actitud hostil por motivos sicológicos y éticos (18).
Lévi-Strauss afirmaba que si la antropología deseaba sobrevivir en
CA'DIEDRA [

157]

1

�las condiciones de colisión con el "tercer mundo", "debía modificar su
propia esencia y reconocer que, por consideraciones lógicas y morales,
le es imposible enfocar las sociedades liberadas del coloniaje sólo como
objetos de estudio". "Hoy" -continúa el autor- "esas sociedades se
han convertido en sujetos colectivos, que exigen derechos para efectuar
los cambios sociales y políticos que son imprescindibles para su desarrollo" (19).
Las mismas cuestiones fueron abordadas con más detalles en el artículo del antropólogo belga J.J. Maquet, publicado por Current Anthropology en 1964.
Según Maquet, hasta la Primera Guerra Mundial, los etnólogos afirmaban que entre los "salvajes" había costumbres extrañas, por no decir
repelentes, pues vivían en el mundo prelógico de absurdas supervivencias; su absurda conducta, supeditada a los impulsos instintivos, la explicaban como supuesta inferioridad racial. La expansión colonial. requería una determinada idea acerca de los pueblos carentes de escntura, idea que fuera aceptable para la opinión pública occidental. La etnología sostenía las mismas ideas a un nivel más refinado (20).
En el período entre las dos guerras mundiales, los colonizadores,
que predominaban en Africa, procuraban fortalecer su poder apoyándose en las capas feudales y tribal-gentilicias locales. Para eso contaban
con los consejos de los antropólogos. En sus investigaciones sobre aculturación, los antropólogos demostraban el daño de la influencia occidental sobre la sociedad y la cultura de Africa. Al pronunciarse por la
conservación de las tradicionales instituciones aborígenes, los antropólogos apoyaban el colonialismo, pues, como señala Maquet, la fuerzª
conservadora de la tradición que defendían, implicaba un peligro menor para el dominio colonial que las fuerzas progresistas originadas por
el desarrollo industrial (21).
Maquet opina que, en el periodo colonial, la mayoría de las investigaciones antropológicas revestía -con frecuencia involuntaria e inconcientemente- un carácter "conservador".
Las formulaciones críticas de Maquet tuvieron gran resonancia entre los antropólogos. Lévi-Strauss, apóstol del estructuralismo, reconocía -en un artículo publicado por Current Anthropology en 1968- que
la antropología social se desarrollaba ligada al proceso histórico, una

[ 158] CATHEDRA

de c~yas particul:md~des era 1a subordinación de la mayoría de ta humarudad a su mmona, y durante el cual millonP.s de seres humanos
inocentes eran som~tidos al exterminio, el saquee, la esclavización y
las enfermedades, sm poder defende~, al tiempo que sus instituciones Y creencias eran aniquiladas. La antropología occidental es consecuencia de esta era de violencia (22).
La ant~opología, afirmaua c1 su vez Lévi-Strauss, es la ciencia de las
culturas, VIStas "desde fuera", y primera misión de los pueblos en los
cuale~ despie~ ~a concie?cia de su existencia independiente y su singulandad es ex1gp- para s1 el derecho de observar sus propias culturas
"desde dentro". Entonces la antropología perdería sus rasgos específicos Y se converth-ía en algo similar a la arqueología, la historia y la fi.
lología.
A los pueblos de los países en desarrollo, y en particular a su intelectualidad; a los pueblos que durante decenios figuraron en los registros de los antropólogos como "primitivos", "atrasados" "bárbaros"
no les agrada en lo más mínimo que se los estudie "desde fuera", tai
como el naturalista estudia los insectos. El científico boliviano c.
Alba habla con indignación del sentimiento de superioridad -propio
de sus colegas norteamericanos- frente a sus objetos de estudio. Propone que a tales científicos no se los llame etnógrafos, sino "entomógrafos" (23).

La antropóloga K. Gough, en el artículo "Nuevas proposiciones
para los antropólogos", publicado igualmente por Current Anthropology en 1968, declaraba enfáticamente que la antropología es hechura del
imperialis~o occidental. Sus. raíces, plantea, están en la concepción
hum~í!t1~a del _mu~do _que v_1ene de la época de la Ilustración, pero como d1Sc1phna universitaria y ciencia moderna con sus propias tareas s6lo
aparece a fines del siglo xix y comienzos del xx, cuando los países occidentales daban el último salto para someter al mundo no-occidental
preindustrial a su control político y económico (24).
~os colonizadores iban entonces acompañados de misioneros y antropologos. Tanto unos como otros gozaban del favor de los primeros.
Tanto ~nos como otros carecían de preocupaciones mientras las grandes
potencias conservaban sus posiciones en las colonias. Hoy, la situación
ha cambiado radicalmente, y los antropólogos comienzan a enfrentar dificultades, señala Gough. Por una parte, el "tercer mundo" está sublevaCATHEDRA [

159 ]

�do contra los Estados Unidos por ser la potencia occidental más fuerte
y más contrarrevolucionaria. La guerra de Vietnam agudizó al máximo,
sin duda alguna, el sentimiento de indignación contra los imperialistas.
Por otra parte, añade, los antropólogos están sometidos, cada vez en
mayor grado, tanto a las restricciones y al control político, como a las
diferentes tentaciones del gobierno norteamericano y de sus agencias.
Cabe preguntar, continúa la autora: ¿qué debe hacer el antropólogo
dependiente de un gobierno contrarrevolucionario en un mundo cada
vez más revolucionario? El problema se hizo más complicado aún cuan
do aparecieron en la arena los estudiantes -el cuarto sector y el más
vocinglero-, quienes en el pasado se "nutrían" pacíficamente de conocimientos, pero ahora al atravesar su propio estado de crisis, hacen
desagradables preguntas acerca de la ética, la coparticipación y los objetivos finales de la ciencia antropológica (25).
Gough indica que la mayoría de los estudios de posguerra pertenecientes a antropólogos norteamericanos arranca de orientaciones y
teorías erróneas o dudosas, y es acogida con creciente censura por los
estudiosos de los países en desarrollo. En esos trabajos se asevera,
entre otras cosas, que el atraso económico obedece al sistema de valores vigente entre la población aborigen y a sus peculiaridades sicológicas; que sería de desear que se evitasen los rápidos cambios "destructores"; que el antropólogo no puede adoptar una posición axiológica
contraria a la política oficial de su país; que la casualidad (de la miseria, del atraso, etcétera) siempre es multifacética, que la comunidad
local es la unidad conveniente para llevar adelante los programas de
desarrollo; que el proceso principal del desarrollo se opera a través de
la "difusión" desde el centro industrial; que la revolución no sería la
única práctica hacia el bienestar económico (26).
D J. Jones, antropólogo también norteamericano, destaca que, si
bien a su juicio la mayoría de los antropólogos no es enemiga del comunismo y sustenta criterios liberales, no puede menoscabarse el hecho
de que los resultados de sus indagaciones se aprovechen para oprimir
a determinados grupos sociales. A juzgar por todo, añade, en esto residía el papel tradicional del antropólogo (27).
Dos años y medio más tarde, estos problemas fueron nuevamente
objeto de discusión en el artículo de D. Lewis "Antropología y colonialismo" (28). Los síntomas de crisis en la ciencia antropológica, escribe
el autor, · se manifiestan tanto en el trabajo de campo como en el aula

universitaria. Crece la alienación entre los antropólogos y los pueblos no
blancos, a cuyo estudio se dedicaban por tradición. Al investigador de
c~po, _pongamos por caso, se les puede negar el permiso de entrada al
pais obJ~to de su estudio, o puede chocar con la actitud hostil de la intelectualidad de dicho país. Con frecuencia tropieza con la resistencia
de los grupos que se proponía estudiar. La actitud benévola que le dispensaron antes se troca en franca desconfianza y sospecha. y cuando
regresa a .~u país para escribir o dictar conferencias sobre el pueblo
que estu?io, los re~r~sentantes del mismo objetan cada vez con mayor
frecuencia la autenticidad de los resultados de su investigación.
El síndro~e tradicional del antropólogo, cristalizado en virtud de
~ue. d~se~penaba el papel de _colonizador, de observador outsider y
obJetivo , corresponde a una epoca que pasó a la historia escribe D
Lewis. El colonialismo occidental, basado en la "superiorid;d blan ,,·
táah
b'
ca,
es
ora ~Jo los golpes de las guerras liberadoras revolucionarias y
de la men~ahdad_ revolucion~ria. En las actuales condiciones, los pueblos de As!ª.' Afnca y la America Latina, así como las minorías étnicas
de la Amenca del Norte, ponen constantemente en tela de juicio la
~onrad~~ del antropólogo, lo obligan a evaluarse a sí mismo con sent~do critico ~ a rec~nsiderar las orientaciones que hasta no hace mucho
tiempo consideraba mmutables.
A las contrariedades que le vienen al antropólogo "desde afuera"
se suman "las de adentro". A partir de 1960, en los Estados Unidos~
subr~ya marc_adamente ~a ~n~ap~?idad de los antropólogos para justipreciar el caracter Y la sigmficacion de los cambios revolucionarios que
se o~eran e~ el "ter?er mundo", y extraer de ello las correspondientes
ensenanzas para su ciencia.
. _Esa "~iopía_" se debe,. dice D. Lewis, a que en el pasado el colomal1sm_o 1mpo01a las relaciones entre los antropólogos y los pueblos
no-occ1~~nt~es. Las investigaciones de campo eran uno de los mu•
chos pnvilegios de ~ue gozaban los antropólogos en concepto de miemb~os del grupo dommante. Realizaban el trabajo en interés de los colomzadores.
. D. _Lewis consider~ que aunque la mayoría de los antropólogos no
simpatizaban . con el sistema colonial, objetivamente le hacía el juego
co~ ~us ~rabaJ?~· En este caso, se manifiesta la estrechez ideológica, la
def1c1encia teonca Y la falla metodológica de sus orientaciones (29).
CADIEDRA [ 161 ]

[ 160]

CATHEDRA

�El defecto principal de sus trabajos, del cual derivan todos los demás, es la ausencia del enfoque clasista en el estudio de los fenómenos
sociales. lo cual les impidió comprender la verdader~ naturaleza del colonialismo y el imperialismo, así como que estan condenados por la
historia. De aquí el que sea inherente a los antropólogos el menosprecio del marxismo, cuyas orientaciones metodológicas les darían la clave
para desentrañar las fuerzas motrices del proceso histórico, y les permitirían comprender las regularidades de los fenómenos sociales.
Cuando el antropólogo ligaba la idealización de la cultura denominada "primitiva" con el concepto del determinismo cultural, señala D.
Lewis, adoptaba hacia el pueblo que estudiaba una actitud paternalista
e hipócrita. El antropólogo rechl:lZa para su propia cultura los rasgos
típicos de la vida primitiva, que él mismo romantiza y trata de eternizar en otros pueblos. Describe con entusiasmo la vida altamente integrada de los "primitivos", la ausencia de stress con una limitada libertad de elección, pero para sí mismo defiende el derecho a tomar
decisiones personales y a poder optar.
Los antropólogos, concluye el autor, crearon un concepto de la
"cultura" que, en su uso analítico y teórico, aparece como un peligroso reflejo del racismo colonial. Tanto el antropólogo como el colonizador encuentran en la "singularidad" cultural de los hombres una
justificación para perpetuar el estado de cosas vigentes. La significación que comunican los antropólogos al concepto de "cultura" quizá
ayude a comprender por qué aceptaban con tan poca crítica el sistema
colonial, dentro del cual actuaban.
Creemos que D. Lewis desplazó el acento al afirmar que el actual es•
tado de crisis de la antropología social es el efecto de sus vínculos anteriores con los colonizadores, y de la desconfianza -originada por esa
circunstancia- con que las autoridades y la opinión pública de los países en desarrollo acogen a los representantes de esta ciencia. O sea: los
antropólogos de hoy están pagando los viejos pecados. Por muchos pecados que hayan tenido en el pasado las escuelas tradicionales de antropología social, difícilmente la opinión pública de los países del "tercer
mundo" y los movimientos democráticos de los indios, negros, chicanos
y puertorriqueños en los Estados Unidos tendrían hacia ella una actitud
de tanta desconfianza, e incluso de hostilidad, si no fuera por sus actuales vínculos con los intereses del establishment y el imperialismo.

El antropólogo norteamericano J.G. Jorgensen dice al respecto que
aunque las instituciones gubernamentales, en particular el Departamento de Defensa de los Estados Umdos, eran escépticas en cuanto a 1a
importancia de las ciencias sociales, crecen constantemente sus pedidos de estudios sociales: exigen información con fines políticos para
resolver las complicaciones corrientes o prever el futuro y prepararse
con antelación. Los funcionarios norteamericanos en los países extranjeros, añade, a veces exigen que los antropólogos les procuren la información que ellos mismos no pueden obtener. El Departamento de
~usticia, el FBI, 1~ policía local y otros organismos de seguridad seme~antes P~~den exigir a los antropólogos sociales y a los etnólogos una
mformac1on que puede usarse con fines contrarios a los del investigador (30).
Los antropólogos deben estar preparados para que tal información
se les exija en creciente volumen. El autor previene que, para obtenerla,
el antro~ól?go deberá ampliar el uso de instrumentos especiales, tales
como m1crofonos escondidos o dirigidos, minigrabadoras, cámaras fotográficas infrarrojas, y otros dispositivos empleados con fines de espionaje, que los servicios gubernamentales suministrarán gratis o con grandes descuentos, y cuyo uso le planteará serios problemas de orden moral. Es más, el autor no descarta que en un futuro próximo el antropólogo usará espejos invisibles, aplicará la hipnosis, drogas que controlan la conducta del hombre, cuestionarios cifrados y otros medios delincuentes a fin de obtener información. Las computadoras también
pueden emplearse para objetivos delincuentes ( 31).
No todos los científicos, por supuesto, critican el colonialismo ni
exigen apoyar el movimiento liberador y romper el cordón umb1l1cal
que ata a los antropólogos con el establishment. El ya mencionado R.
L. Beals, en su trabajo La política de los estudios sociales: un examen
de la eficiencia y las responsabilidades de la ciencia social, por ejemplo,
se indigna de que entre los estudiosos norteamericanos naya un grupo
"pequeño, pero ruidoso", de adversarios de la política gubernamental, que pone en duda todas las motivaciones de las autoridades. Algunos incluso estiman que el gobierno es delincuente. Niegan la posibilidad de que el gobierno o su política puedan; en el futuro, gozar del
apoyo de la mayoría de la población o que sobre ellos pueda ejercer
influencia positiva la opinión pública. Algunos incluso dudan si deben
publicar los resultados de sus indagaciones, que tanto su propio gobierno como cualquier otro podría aprovechar con fines amorales. Esos
CATHEDRA [

[ 162 ] CATHEDRA

163]

�"nihilistas" están dispuestos a consumir una cantidad ilimitada de fondos gubernamentales para las investigaciones, pero se niegan a colaborar con el gobierno ( 32).
El argumento principal de Beals es el siguiente· la renuncia de los
científicos a colaborar con el gobierno hará venir a menos la ciencia
e impedirá, presuntamente, el logro del objetivo central de las investí:
gaciones científicas, es decir, la acumulación de conocimientos para su
útil empleo final.
¿Pero qué hay detrás de estas frases archisabidas? ¿Cuál es el quid
de la discusión entre los partidarios y los enemigos de la colaboración
con el establishment? Sería realmente absurdo exigir a los antropólogos en el siglo xx que se encierren en cierta "torre de marfil" y renuncien a colaborar con cualquier gobierno, a partir de la comprensión
anárquica o "nihilista" de su esencia como materialización del "mal absoluto". Entre un gobierno y otro hay diferencias. Nadie negará cuán
plausible e incluso necesaria es la colaboración de los antropólogos extranjeros y de los científicos de los países del "tercer mundo" con los
gobiernos de estos países, a excepción de los regímenes racistas o "gorilas" del tipo de Sudáfrica o del Chíle de Pinochet. En la mayoría de
los países del "tercer mundo" no surge el problema de la "incompatibilidad" de los objetivos y las tareas de los antropólogos que están situados, por supuesto, en las posiciones del anticolonialismo de los gobiernos locales. Este problema tampoco surge en la Unión Soviética ni
en otros países de la comunidad socialista, en los cuales la etnografía
aboga por el principio de la igualdad de derechos, la amistad y la ayuda
mutua de los pueblos, cualquiera que sea el número de su población
y el color de la piel.
Por otra parte, en los Estados Unidos surge con particular agudeza
el problema de la "compatibilidad" de intereses de los antropólogos
y la política del gobierno; pero para ello hay motivos absolutamente
concretos, que deben buscarse en la política interna y externa de los
medios gobernantes de este país. En cuanto a la política interna, basta
con mencionar la situación "explosiva" que reina entre grupos de la
población norteamericana (como negros, indios, chicanos y puertorriqueños), objeto tradicional de estudio de los antropólogos yanquis.
¿ Qué ha prooorcionado a estos grupos. hasta la fecha, la colaboración
de los antropólogos con el gobierno? En total, nada positivo. Si éstos
grupos tienen hoy algunos derechos más que en el pasado, no es méri-

[ 164]

CATHEDRA

1

to de los antropólogos, sino de los movimientos democráticos, progresistas y revolucionarios, que representan los intereses de estos grupos y
luchan por ellos. No debe sorprender que entre los antropólogos honrados estos hechos provoquen protesta y los lleven a la oposición activa
contra el establishment, al que -con todo fundamento- atribuyen la
responsabilidad por la penosa situación de sus tutelados. Pasemos a los
problemas de la política exterior. El hecho de que el Pentágono, la CIA
y el Departamento de Estado emplearan a los antropólogos en la prolongada guerra agresiva contra el pueblo vietnamita y con el fin de
aplastar los movimientos de liberación nacional en los países del "tercer
mundo", provocó la protesta y la indignación hnto en su propio medio
como en el de los países que fueron víctimas de las acciones agresivas
del imperialismo norteamericano. Son notorias las tentativas del Pentág~mo y de la CIA para aprovechar los conocimientos de los antropólogos y sociólogos en la lucha contra el movimiento guerrillero. Para acabar con un solo guerrillero hay que movilizar contra él a diez soldados,
afirmaban antes los expertos del Pentágono; al10ra consideran que los
antropólogos pueden salir más airosos que esta empresa que los soldados, pues los científicos sugerirán los medios "pacíficos", y por ello
más eficaces y baratos, para engañar a la masa campesina aborígen atrasada, en la cual cuentan con apoyarse los guerrilleros. Los antropólogos
norteamericanos fueron incorporados al cumplimiento del Proyecto
Agil, amplio examen antiguerrillero que se practicó activamente en Bolivia, Tailandia y otros países (33). Por encomienda del Pentágono y de
la CIA, participaron en la creación de los escandalosos proyectos "sociológicos" Camelot, Simpático y otros por el estilo, cuya finalidad era
elaborar medidas más eficientes para combatir el movimiento de liberación nacional. ¿Acaso no servían al mismo fin las enrevesadas teorías
antropológicas "ultra-nuevas", tales como la "cultura de la pobreza" de
Osear Lewis, que transfería la responsabilidad de la miseria de las bajas
capas sociales a ellas mismas, para eximir al poder de los magnates de
esa responsabilidad? Aquí, ni por asomo, hay ciencia objetiva; ni siquiera ciencia. El antropólogo que utiliza sus conocimientos para sojuzgar a
los pueblos, se asemeja al médico que participaba en los experimentos
criminales en los campos de concentración nazis, o que da consejos a
la policía secreta sobre cómo torturar "de un modo científico" a la víctima durante el interrogatorio.
Lo dicho confirma la tesis marxista acerca del carácter partidista de
las ciencias sociales, entre ellas, la antropología social. No existen ciencias sociales sin partido o suprapartidistas. Cualquier sistema social, teo-

CA111EDRA [

165]

�ría, esquema, modelo o fórmula, reviste _objetiv~ente carácter social,
sirve a determinados intereses de clase, independientemente del deseo
subjetivo de su autor o ejecutor. _Mient~s la antroI?ología era e~ hobby
de acaudalados gentlemen, y la distracc10n de unos pocos, podia parecer que estaba al servicio de la verdad científica, y sólo de ella. Mas a
medida que la antropología se convertía en una rama "reconocida" de
las ciencias sociales, su contenido social se manifestaba cada vez co,n
mayor precisión. En modo alguno considera~os que to_dos l~s ~ntropologos no marxistas sean reaccionarios o servidores del impenalis~o. Es
más, estimamos que estos últimos son la minoría entre los antropologos
norteamericanos. Lo testimonian, entre otras cosas, los artículos de
Current Antropology que comentamos. La mayoría de los miembros
de la Asociación Americana de Antropólogos censuró en su momento
la guerra vietnamita: muchos antropólogos condenaron los proyectos
del tipo Camelot y rechazaron la "cultura de la pobreza" de Osear
Lewis (34).
Pero, justamente, la existencia en la antropolo?ía de es~s tendencias y corrientés que se exluyen mutuamente, confirma la tesis sobre el
carácter clasista de esta ciencia.
D. Lewis opina que para convertir la antropología en una "ciencia
útil" es preciso modificar radicalmente sus orientaciones sociales, su
metodología y sus objetivos. Los antropólogos deben tomar en cons~deración la opinión y los intereses de los grupos y pueblos que estudian.
Deben aceptar la realidad en su pluralidad de planos. El concepto del saber únicamente justo y objetivo debe ceder lugar al saber "de perspectiva", que no pretenda conocer el todo y enfoque la realidad desde una
posición especial, "existencialista", adoptada por el observador. Nos parece que tanto ésta como otras formulacione~ del auto_r, referentes a fas
nuevas bases metodológicas de la antropologia, no estan del todo claras
y requieren una mayor elaboración y puntualización.
El autor formula su idea con más claridad al promover la creación
de una "antropología activista". D. Lewis declara que si la antropología
quiere corresponder a los intereses ~ las necesidad~s reales de los ~u~blos estudiados por ella, y no a los mtereses profesionales de esta disciplina y de sus representantes, debe convertirse, en un determinad~ nivel, en ciencia francamente activista y empeñada, que proporcione
científicos sociales, partidarios de los cambios radicales (35).
El autor ruega no confundir la antropología "activista" con la tra-

[ 166] CATHEDRA

dicional antropología aplicada, cuyos adeptos son conocidos en los
países del "tercer mundo" como los defensores más declarados de los
sistem...., ~olonial y neocolonial (36).
D. Lewis propone utilizar la experiencia positiva de los antropólogos europeos que trabajan con los materiales de sus propios países. y
la de los representantes de la antropología "aborigen" de los antropólogos de los países del "tercer mundo". Tanto unos como otros actúan
más "independientemente" de los intereses explotadores, y por eso
tienen mayor interés por aportar una utilidad real a sus pueblos.
Los razonamientos de D. Lewis recuerdan &lt;'l llamamiento lanzado
hac~ ~ás de. veinte años por S. Tax para crear la "antropología de la
acc1on (action anthropology), que no encontró mayor apoyo (37).
El artículo de D. Lewis se envió a cincuenta antropólogos, para solicitarles su opinión. Respondieron diecinueve científicos de nueve países, y sus contestaciones fueron publicadas en Current Anthropology.
Casi todos se solidarizaron con las tesis básicas del artículo en cuestión
hicieron sugerencias y añadidos. C. Alba (Bolivia), por ejemplo, compar~
te la idea de D. Lewis de que el antropólogo debe necesariamente ser
partidario de los cambios radicales. Pero esto implica que el investigador
debe poseer una determinada ideología. Si es partidario de los cambios,
debe explicar el contenido y carácter de los mismos. K. Bertnold (Canadá) considera, a su vez, que la antropología crítica debe basarse en la
teoría radical. K.J. Okoye (Nigeria) apoya casi cada frase del artículo de
D. Lewis. M. Ovusu (Estados Unidos) recuerda el vínculo simbiótico
existente entre el mundo científico occirlental y el dominio de Occidente sobre los pueblos no occidentales.
En el mismo número de Current Anthropology se insertó el artículo
de D. Wyllner, titulado "Antropología: ¿vocación o mercancía?" (38).
Al igual que a D. Lewis, a este autor le preocupa el estado de crisis en la
antropología social norteamericana, y propone dividir la antropología
en ciencia "por vocación", o sea independiente de los patronos, y en
ciencia-mercancía, por la cual pagan y está al servicio de los intereses
del establishment. Aunque creemos que esta división es difícil de lograr,
no podemos menos que aplaudir el sincero deseo de D. Wyllner de renunciar a que la antropología se someta a los intereses de las clases dominantes.
¿Cuáles son las conclusiones? ¿Qué testimonian las citadas opinioCATHEDRA [

167 ]

�nes de los antropólogos norteamericanos? En primer término, evidencían la bancarrota de las viéjas orientaciones ideológicas de esta ciencia,
que, por regla general convertían a sus representantes en servidores de
los intereses internos y externos de los grupos dominantes de las grandes potencias imperialistas.
Los representantes de la antropología oficial estadounidense no
escatiman declaraciones grandilocuentes acerca de la utilidad de esta
ciencia para la humanidad contemporánea. Kluckhohn, por ejemplo,
quien -dicho sea de paso- actúa también en el campo de la sovietología (fue director del Centro de Estudios Rusos adjuntos a la Universidad
de Harvard), escribía que la antropología da base científica para el estudio de un importante problema que se plantea ante el mundo contemporáneo: ¿de qué modo los pueblos disímiles, que hablan en lenguas
incomprensibles para unos y otros y que se atienen a diferentes modos
de vida, pueden vivir en paz? (39).
Pero la antropología social burguesa, en virtud de su vinculación
a los intereses de los grupos dominantes, no puede ofrecer a los hombres más de lo que dispone. Fue Kluckhohn quien confesó en las últimas páginas de su obra que la eficacia de tal antropología es muy limitada; que existe un abismo entre su programa y sus resultados; que la
fuerza principal de la antropología consiste más bien en formular correctamente algunas preguntas que en dar respuestas correctas a las
mismas (40).
No debe sorprender que tanto los medios progresistas en los Estados
Unidos, como los pueblos del "tercer mundo" que han emprendido el
camino de la independencia, rechacen las orientaciones ideológicas de
las escuelas antropológicas norteamericanas tradicionales, y estimen que
esas orientaciones no son válidas para las necesidades de los jóvenes Estados, liberados del colonialismo. A estas circunstancias se debe la actual crisis de la antropología social.
Es evidente, asimismo, que el estado de crisis derivó en una aguda
lucha ideológica en el medio de los antropólogos sociales, dividiéndolo,
de hecho, en dos campos: los servidores del establishment y los partidarios de la antropología "comprometida" (activista), que se pronuncian
por el reconocimiento de la realidad política del "tercer mundo" y tratan de limpiarse la vergonzosa mancha de ser cómplices del imperialismo. Si bien los partidarios de la antropología empeñada solo comien-

zan a e!aborar sus orientaciones ideológicas y metodológicas, y entre
ellos existen diferencias sustanciales en la apreciación de los problemas,
sustentan, en general, posiciones avanzadas. A nuestro juicio, a ellos
precisamente les pertenP-ce el futuro en la antropología social.
La antropología no ha muerto, asevera G.D. Berreman, antropólogo norteamericano. Lo que pasa es que sus sacerdotes tradicionales no
desean ser "empeñados". Si ellos tienen éxito, puede perecer. Su ciencia atañe al hombre, y aunque procuran evitar ser incorporados a la lucha. no lo pueden evitar. Ya están comprometidos, quiéranlo o no. No
se plantea: "¿estaré comprometido?", sino: "¿cómo puedo estar comprometido de modo que ello corresponda a mi humanismo?" ( 41).
En unos de sus artículos escritos en 1968, Lévi-Strauss declaraba
que la antropología sobrevivirá en el mundo cambiante si se permite perecer, para renacer con un nuevo rostro (42).
¿Córnn debe ser ese "nuevo rostro" de la antropología occidental?
¿Quizá comience a tratar con igual respeto a todas las culturas del
mundo y registre el último suspiro del último "primitivo", antes de que
lo absorba la civilización occidental, como considera Lévi-Strauss, o se
convertirá en una ciencia "comprometida", "activista", como propone
D. Lewis, que irá a salvar a ese "primitivo" o a otros "objetos" de su
investigación, basándose solo en sus propias fuerzas, "en sí misma"?
A nuestro juicio, el futuro de la antropología no solo reside en esto
sino también en la estrecha colaboración de sus representantes en ara~
del progreso social y científico, de la paz y la amistad de los pueblos,
desde las posiciones de categórico rechazo del imperialismo, el colonialismo tanto pasado como presente.

NOTAS
l.

~ historia de esta cuestión y el punto de vista de los científicos soviéticos están expuestos en el libro de Y.V. Brornlei: Etnos y etnografía, Moscú 1973
pp. 178-213 (en ruso).
'
'

2. Véase la crítica a la antropología cultural/social por los científicos soviéticos
en las recopilaciones La etnografía anglo-norteamericana al seroicio del impe-

CA111EDRA [

[ 168 ]

CAfflEDRA

169 ]

�rialismo, Moscú, 1951, y La etnografía norteamericana contemporánea. Orientaciones teóricas y tendencias, Moscú, 1963; y de Y.P. Avérkieva: "La etnografía y la antropología cultural/social en Occidente", Soviéskaia Etnogrofia,1971,
n. 5· "La etnografía de EE. UU. y el neocolonialismo", Nóvaia Y
NovéÍshaia istoria, 1972. n. 5; y "Sobre la actitud hacia el marxismo en la etnografía contemporánea de Occidente", Investigaciones etnológicas en el extranjero. Ensayos críticos, Moscú, 1973 (en ruso).

17. M.J. Herskovits: ob. cit., pp. 709-1 O.
18. Véase El Correo de la Unesco, 1961, n. 11.
19. lbidem.
20. J.J. Maquet : "Objetivity in Anthropology", Current Anthropology, 1964, vol.
5, n. 1, p. 50.

3. C. Kluckhohn: Antropolog(a, México, 1949, p. 20.
4. M.J. Herskovits: El hombre y sus obras, México, 1964, p. 9.
5. Véase de C. Lévi-Strauss: Antropología estructurat La Habana, 1970, p. 319.
6.

c.

Lévi-Strauss: "La crise de l'anthropologie moderne", El Correo de la Unesco, 1961, n. 11.

7. Véase de C. Kluckhohn: oh. cit., p. 20.
8. ldem, pp. 182-86.
9. Véase la recopilación La etnografía anglo-norteamericana al servicio del impe·
rialismo, cit., p. 53.

21. Idem, p. 49.
22. Véase de C. Lévi-Strauss: "Anthropology. Its archievements and future", Current Anthropology, 1968, vol. 9, n. 7, p. 126.
23. Current Anthropology, 1973, vol. 14, n. 5, p. 291.
24. K. Gough: "New proposal for anthropologists", Current Anthropology, 1968,
vol. 9, n. 5, p. 403.
25. ldem, p. 405.
26. ldem, p. 406.

10. Véase de J. Foris: "Pax Britanica and the Sudan: S.F. Nagel", Total Asad (ed).
Anthropology and the Colonial encounter, London, ~974, p. 15_5. E_n este ~i~ro
figuran otros hechos que testimonian que los colonizadores bntámcos utiliza·
han a los antropólogos y sus investigaciones para oprimir Y explotar a los pueblos aborígenes.

27. Véase de D.J. Jones: "Social responsability and the belief in basic research: an
example from Thailand", Current Anthropology, 1971, vol. 12, n. 3, p. 349.

11. C. Kluckhohn: oh. cit., p. 187.

29. ldem, p. 291.

12. Véase Current Anthropology, 1968, vol. 9, n. 5, p. 398.

30. Véase de J.G. Jorgensen: "On ethics and anthropology", Current Anthropology, 1971, vol. 12, n. 3, p. 326.

13. G. McGregor: "Anthropology in government: United States", Yearbook of
Anthropology, Nueva York, 1955, pp. 421-32.

31. ldem, p. 326-27.

14. Véase de R. L. Beals, H. Hoijer: Introducción a la antropología, México, 1960,

32. R.L. Beals: Politics of social research: an inquiry into the ef{ectivness and responsabilities of social science. Chicago, 1969, p. 151.

p. 3. Por cierto, los antropólogos fueron emplead~s ~ara_ el espio?aj,~ también
en la Primera Guerra Mundial (véase de F. Boas: Sc1enhsts as sp1es , The Nation, 1919, n. 109, p. 797).

15. C. Kluckhóhn: oh. cit., pp. 188-90.
16. Después de la Segunda Guerra Mundial, los grandes monopolios comenzaron a
emplear a los antropólogos para estudiar los conflictos sociales. La "antropolo·
gía industrial", resultado de ello, trata -según especifica Kluckhohn- de apli·
car a la sociedad capitalista el método y la metodología elaborados de las con·
diciones de campo en las colonias y aprovechados en el pasado por la adminis·
tración colonial (véases de C. Kluckhohn: oh. cit., pp. 205, 06)

[ 170 ] CATHEDRA

28. D. Lewis "Anthropology and colonialism", Current Anthropology, 1973, vol.
14, n. 5, pp. 571-91.

33. Véase Current Anthropology, 1968, vol. 5, n. 5, p. 427, idem, 1973, vol. 14,

n. 5, pp. 567-68.
34. Véase de J.L. Horovitz (ed.): The rise and fall of Project Camelot: studies in

relationship between social sciences and practical politics, Cambridge, 1967;
C. Valentine: Culture and poverty Critique and counter proposals, Chicago,
1968; E. Leacock (ed.), The "culture of poverty", Nueva York, 1971; "An·
thropology and world affairs as seen by USA associates". Current Anthropology, 1964, vol. 5, n. 5.

CATHEDRA [ 171 ]

�35. Current Anthropology, 1973, vol. 14, n. 6, p. 589.
36. Este punto de vista coincide con la opinión del antropólogo J. Moore, también
norteamericano, quien en 1971 propuso la idea de crear una antropolog(a "guerrillera" (J. Moore: "Perspective for a partisan anthropology", Liberation,
1971, n. 16, pp. 34-43).
37. Véase la opinión soviética sobre la intervención de S. Tax en: Y.P. Avérkieva:
"Significación funcional de la etnografía en EE. UU. ", Véstnik istorii mirouoi
kulturi, 1959, n. 4, pp. 72-3.
38. D. Wyllner: "Anthropology: vocation or commodity?", Current Antrhopology,
1973, vol. 14, n. 5, pp. 547-55.
39. Véase de C. Kluckhohn: ob. cit., p. 11.
40. ldem, p. 281.
41. Véase de G.D. Berreman: "Is anthropology alive? Social responsability in social
anthropology", Current Anthropology, 1968, vol. 9, n. 5, p. 395.
42. Current Anthropology, 1968, n. 7, p. 126.

1

\

\

[ 172]

CATIIEDRA

�Pizarrón

Lineamientos
para los cursos infantiles de la
Escuela de Idiomas
Blase, coordinadora de la
Escuela de Idiomas, un escrit~ donde se expresaran
los criterios, las sugerencias, los juicios, el funcionamiento, etcétera, pertinentes para la mejor marcha de los cursos infantiles de idiomas extranjeros.

NOTA LIMINAR: El
pasado 23 de octubre del
presente año fueron iniciadas las lecciones de los cursos de lenguas extranjeras
para niños, dentro de las
labores regulares de la Escuela de Idiomas dependiente de la Facultad de
Filosofía y Letras de la

Lo que en seguida se
leerá son, pues, los lineamientos que, para estas
actividades lectivas, presentó la mencionada profesora Annie Blase.

UANL.
Con este motivo, las
autoridades de nuestra entidad universitaria solicitaron a la licenciada Annie

**
DADO QUE YA existen en esta
ciudad un considerable número de ins-

*
tituciones dedicadas a la enseñanza
de idiomas extranjeros, nuestro criteCATIIEDRA

(173 ]

�,

río esencial es que se tiene que ofrecer al público un concepto nuevo:
una enseñanza más atractiva y, sobre
todo, más científica. Afortunadamente, en el caso de los idiomas se da la
coincidencia de que lo que es más
atractivo es también lo más eficaz, con
la condición de que la enseñanza impartida esté fundamentada con conocimientos lingüísticos, didácticos y psicopedagógicos, lo cual nos lleva a diseñar el perfil del maestro capacitado
para el desarrollo de una enSt!ñanza
tal.

MAESTROS
l. SEXO. Tradicionalmente, se
ha adiudicado más al sexo femenino
la tarea de entrenar y educar a los niños, lo cual me parece un grave prejuicio, ya que -la psicología lo ha demostrado- el papel del padre es importantísimo en la adquisición del
lenguaje y de la socialización. Por lo
tanto, se sugiere que, en la elección
t:le los maestros. no se tome en cuenta
este prejuicio sexista.

N. B : Es obvio también que en
nuestros cursos infantiles de idiomas
los grupos de niños serían mixtos.

2.

PREPARACION.

El perfecto conocimiento del idioma a enseñar es un requisito imprescindible mas
no el único. En mi opinión, el conocimiento de un idioma no es una garantía de capacitación para enseñarlo;
una imaginación libre y original, reforzada por una preparación en cuanto
a metodología, psicología tal niño y
del aprendizaje, así como sobre las
diversas técnicas que ayudan al apren-

[ 174] CATHEDRA

dizaje, es indispensable (ver en el apartado "Medios de enseñanza" lo referente a las mencionadas técnicas).
Un maestro seguro de su competencia
no tratará de "apantallar" a sus alumnos y, por lo tanto, les pennitirá cesenvolverse más.

3.
REPARTICION DE LOS
GRUPOS. En vez de la acostumbrada
repartición: cada grupo con su (único)
maestro, propongo que se considere la
posibilidad de que los maestros se encarguen del grupo según sus aptitudes
personales en cuanto a técnicas e, inclusive, que dos o varios maestros reúnan sus grupos, eventualmente, para
una actividad supervisada en equipo.
Este sistema tendría las ventajas siguientes:
a) Los niños no se aburrirán de
su maestro y ¡recíprocamente!
b) El maestro no fonnará un
complejo de "propietario" para con
"sus niños".
c) Si los maestros trabajan por pareja se evitaría que los niños formen
un criterio sexista de la enseñanza del
idioma y de las actividades que fomentan su aprendizaje.
d) Asimismo, los maestros aprenden a trabajar en equipo, a consecuencia de lo cual la enseñanza se torna
más crítica y más rica a la vez, amén
de que ayuda a la integración del grupo-clase ( ¡Nada más convincente que
el ejemplp! ).

4. IDI()MAS IMPARTIDOS. Se
sugiere que sean impartidas clases de
varios idiomas a fin de crear un ambiente pluralista en nuestra Escuela de
Idiomas y de que no se enfatice una

fijación sobre la lengua y la cultura
norteamericanas.
Enseñar un idioma es enseñar una
visión del mundo, una nueva manera
de relacionarse con los demás y con
el cosmos; de verse a uno mismo, de
pensar y actuar. Por lo tanto, se enfocará la enseñanza por medio de un
principio metodológico de base: aprender haciendo y relacionándose.
Este principio entrañ!J un rechazo
de los métodos tradicionales, tanto
los basados sobre una progresión gramatical bastante arbitraria, plasmada
en un libro (método) con diálogos y
ejercicios artificiales, como los llamados "métodos audiovisuales" o "audioorales", fundamentados en una concepción conductista del aprendizaje.
Estos métodos han sido ya desechados
por faltos de bases científicas y por
ser poco eficientes (merman mÚcho la
motivación).

tura, canciones, cuentos musicalizados,
cocina, teatro, marionetas, pantomima, gimnasia rítmica, etcétera, así co•
mo experimentos sencillos de ciencias
naturales, excursiones en la ciudad y
sus afueras, viajecitos de estudio, etcétera.
Con el mismo espíritu, se podría
buscar la manera de reunir nuestr~
alumnos con niños extranjeros residentes en la ciudad, sea en la propia
Escuela de Idiomas, sea en la familia
de aquellos niños.
De aquellos lineamientos en cuanto a la metodología y sus medios de
aplicación se pueden deducir algun&amp;
de las características requeridas del
medio donde se impartirían las clases.

LA ESCUELA
SE PARECERA lo menos posible
una escuela, es decir, deberá ser
flexible al máximo: disponer de un
patio amplio que pueda servir para
juegos de grupos y pequeñas representaciones, y disponer, asimismo, de una
cocina donde también se pueda consumir lo preparado en la clase.

a

Por el contrario, se hará uso de
toda clase de MEDIOS que refuercen
la motivación hacia el aprendizaje, propicien la integración del grupo clase
y hagan innecesarias las tediosas repeticiones del pattem drills.

MEDIOS DE ENSEÑANZA
POR SUPUESTO, aQuí entran los
medios audiovisuales tradicionales: películas documentales o de ficción y
programas grabados de TV. Pero se
debe tomar en cuenta que, como estos
medios no fomentan la actividad del
niño, su uso será reducido, prefiriendo,
en su lugar, unos medios más idóneos
para el desenvolvimiento del niño: pin-

El mobiliario, reducido al míni•
mo indispensable: alfombras, cubos
de "hielo seco" de varios tamaños,
que sirvan tanto para sentarse como
para crear espacios; mesitas modulares;
en las paredes, espacios previstos para
dibujar o colocar figurines y posters
(placas de fibracel donde se puedan
fijar hojas grandes de papel).
La decoración debe ser de buen
gusto (sencilla), para evitar la cursile-

CATIIEDRA [

175]

�ría, así corno los estereotipos ( ¡Personajes de Walt Disney!, por ejemplo).
ALGUNOS PUNTOS DIFICILES
l. ES INDISPENSABLE que la

enseñanza de un idioma comprenda
forzosamente la de su gramática, pero
¿de qué manera? y ¿a qué rango? Estas son preguntas muy delicadas de
resolver. Solamente puedo sugerir
que se enseñe la gramática de una
manera completamente INDUCTIVA:
A partir de ejemplos provistos por los
niños mismos, se les incita a reflexio•
nar sobre el idioma y a conceptualizar
sus reglas.
En este renglón es donde el maestro debe ser lo más imaginativo posi•
ble y, sobre todo, debe basarse en una
observación atenta de sus alumnos, a
fin de determinar las estrategias, los
modos de cognición y de memoriza•
ción propios de cada uno, olvidándose
de cualquier estandarización prefijada.
En cuanto al lugar que la gramá·
tica debe ocupar en el aprendizaje,
está claro que ésta debe quedar integrada a un aprendizaje global y que
nunca es tan importante como la ap·
titud de comunicar.
2. POR CONSIGUIENTE, las co•
rrecciones, tanto las de pronunciación
como las de estructuras, deben hacerse
en un momento adecuado, es decir,
fijado de común acuerdo por alumnos
y maestros, después y no en el
momento en que se realice la comuni•
cación, a menos que lo expresado esté
incomprensible; el maestro procurará

que la- corrección provenga del mismo
alumno o del grupo que hicieron el
error. Esto, con el objeto de no cohi•
bir al alumno.
3. LA EVALUACION. Debe in•
tegrarse al aprendizaje mismo¡ aquí
se trata de evitar un espíritu indivi·
dualista de competición cuya consecuencia es la agresividad y el resenti•
miento.

En conclusión, me parece de suma
importancia que el aprendizaje de un
idioma extranjero signifique para el
niño lo mismo que para sus maestros:
una fuente de alegría y de desarrollo

intelectual, emocional y social. Sólo
con esa condición nuestra labor será
de provecho para la comunidad / AN·
NIE BLASE, coordinadora de la Es•
cuela de Idiomas.

***

El progreso mismo del aprendiza-

je es una prueba en sí; las diversas ac•
tividades desempeñadas por los niños
pueden servir de diagnóstico, sin que
sean necesarias las temidas "pruebas"
elaboradas sin tomar en cuenta la crea•
tividad del niño (Se espera una sola
respuesta: entonces, se comprobará la
corrección gramatical únicamente).
4. EL LUGAR DE LA "ESCRI·
TURA" EN EL APRENDIZAJE. El
idioma supone la posesión de cuatro
habilidades: entender, hablar, leer y
escribir. En la enseñanza audiovisual
se le hacía muy poco lugar al idioma
escrito -tanto entendido como produ•
cido-, pero no se puede pasar por alto
que vivimos en un mundo donde la
palabra impresa tiene un papel muy
importante. Por lo tanto, se integrará
la adquisición de la habilidad de lectura al aprendizaje. Y en lo que se
refiere a la escritura, se cuidará de que
esté justificada por una situación, por
ejemplo: apuntar un mensaje, redactar un artículo o un diario de clases,
elaborar los diálogos de un sketch,
componer un poema, una carta o una
canción. Hay que subrayar también
que esta actividad, en un principio,
se realizuí únicamente a nivel de
grupo.

Cambio
reestructural en el Col~o

de Pedagogía

PORTICO / Tras cuatro años de haber sido fun·
dado, en 1974, el Colegio
de Pedagogía de la Facul•
tad de Filosofía y Letras
de la UANL arriba en
este año a una etapa de
consolidación de sus estructuras internas. Esta
consolidación -queda in•
mersa en la proyección general de superación de todas las dependencias de
nuestra Facultad. Partici·
pación muy activa en este
período de maduración del
Colegio ha tenido el maestro José Antonio Mejía
Ayala, su coordinador actual, quien es el autor del
presente escrito, cuyo con•
tenido tendrá el lector

oportunidad de apreciar en
seguida.
ANTECEDENTES Y TRAYECTORIA
DEL COLEGIO DE PEDAGOGIA
LA DECADA de los sesentas podría ser llamada con acierto la década
de la crisis del sistema educativo nacional, particularmente del superior.
Y por más que esta crisis sólo pueda
ser explicada como resultado de las
contradicciones que han caracterizado
la. dialéctica del desarrollo del propio
sistema social en que está Inmerso, es
indudable que es en este período en
el que se manifiesta toda una síntoma·
tología cada vez más evidente, en la
que se destaca, como es lógico, el pro·
blema docente y metodológico. Mu•
chas páginas se publicaron en todos
CAfflEDRA [

( 176 ]

CATHEDRA

177 ]

�los niveles, analizando algunos aspectos del fenómeno o aportando múl·
tiples soluciones y alternativas; dramáticos acontecimientos de carácter social y político se vincularon en los
análisis de esta crisis, y no tardaron
las instituciones educativas del país
de tomar cartas en el asunto (la
ANUIES surge precisamente en este
período, en un afán de coordinar los
esfuerzos que ya se manifestaban al

respecto).
La Universidad Autónoma de
Nuevo León vivió particularmente un
período de extraordinaria efervescen·
cia y participó igualmente en este tipo
de enfoque del problema, promoviendo la creación de departamentos
ad-hoc que investigaran la situación e
invitando expertos de otros países a
participar y a aportar posibles soluciones. Asimismo, se enviaron funcionarios al extranjero para capacitarse
al respecto; y se promovieron y se
participó en numerosos eventos, todo
Jo cual significó un considerable esfuerzo y asignación de recursos que,
aunque pennitió señalar algunas directrices, éstas tuvieron un carácter aislado, remedia) y transitorio, ya que se
careció de un esquema formal que diera coherencia a ese encomiable esfuerzo.

No es sino hasta la gestión recto•
ral del doctor Luis Eugenio Todd que
las autoridades de la UANL empiezan
a considerar la posibilidad de atacar el
problema educativo de una manera
sistemática (particularmente el relacionado con la docencia, al que en ese
tiempo se Je atribuía una gran priori•
dad), surgiendo así la .idea de promo·
ver estudios formales al respecto, a

[ 178]

CATHEDRA

nivel

de

licenciatura o

maestría.

La idea se gestó y permaneció en
estado latente hasta que en 1974 la Facultad de Filosofía y Letras promueve
unos cursos de formación de profesores orientados a preparar pedagógicamente a los catedráticos de la propia
Universidad. A esa promoción asistieron un total de veintisiete aspirantes, de los cuales sólo siete eran profesores universitarios y veinte eran
egresados de la Escuela Normal Superior del Estado, en franca búsqueda
de superación, a quienes se proporcionó la oportunidad de tomar los cursos.

A raíz de la visita de algunos expertos del Colegio de Pedagogía de la
UNAM, y de pláticas sostenidas entre
el director de la Facultad de Filosofía
y Letras de la UANL con algunos profesores y participantes en esos cursos,
se empezó a señalar la posibilidad real
de crear el Colegio de Pedagogía, ela·
borándose para tal efecto un plan de
estudios provisional, e iniciándose el
primer semestre fonnal de la licenciatura en febrero de 1975, período en
que fue aprobada esa carrera por la
Junta Directiva de la Facultad.

Aunque con algunos contratiempos para su formalización a nivel del
Consejo Universitario, debido en gran
parte a problemas de interpretación
atinentes a los objetivos que el Colegio
persigue y a sus posibilidades con relación al campo de aplicación profesional de sus egresados (situación que actualmente ha quedado totalmente aclarada y resuelta), el Colegio de Pedagogía ha venido funcionando perfectamente, manifestando una extraordinaria dinámica a partir de su modesto

proyecto original, del que hemos
hecho referencia. Este proyecto, que
se inició con una población de veintisiete alumnos y diez profesores, tiene
actualmente (otoño de 1978) más de
cuatrocientos alumnos y treinta y cinco profesores.
Ha egresado ya la primera generación y los resultados son optimistas.
Algunos de los recipiendarios han pasado a formar parte del equipo de profesores del Colegio; otros llan sido llamados para desempeñar éátedras en
otros colegios de la propia Facultad o
en distintas facultades universitarias.
Diferentes departamentos, tanto de la
UANL como de otras instituciones relacionadas con investigación y planeación en enseñanza media superior,
están demandando los servicios de
nuestros egresados. Un buen número
ha iniciado ya estudios de postgrado.
Otros se han incorporado a empresas
de la localidad o han sido promovidos en sus empleos dentro del sistema educativo.

Creemos, con certeza, que esos
cuatro años no han sido un simple
transcurrir. Por el contrario, han representado un período durante el cual el
Colegio de Pedagogía de la UANL ha
madurado, y los problemas educativos, tanto en el ámbito universitario
como en el de la sociedad en general,
siguen a la orden del día, manifestando cada vez más el evidente y estrecho
entrelazamiento con factores de índole
económico, social y político. Asimismo, estos problemas han conformado
un marco de referencia que pennite
destacar la urgencia de estudiar formal
y sistemáticamente los fenómenos relacionados con la educación más allá del

modesto enfoque de la didáctica y de
la psicología, enfoque al que habían
quedado tradicionalmente circunscri-

tos.
No queda así duda del gran acierto académico que significó la creación
de una institución como es el Colegio
de Pedagogía, institución que permite
la preparación profesional de expertos
que se avoquen al análisis científico de
tan importantes problemas. Sin embargo, todo acierto relacionado con la
preparación universitaria implica una
gran responsabilidad y un gran reto.
Conscientes de esto, hemos iniciado un
diagnóstico de nuestra actual situación, con el afán de adaptar lo mejor
posible las condiciones del Colegio a
nuestra particularmente cambiante y
conflictiva realidad educativa. La tarea resulta relativamente sencilla cuando se apoya en una buena cimentación como la realizada por el licenciado Mario Aguilera Mejía, quien tuvo a
su cargo la iniciación del proyecto,
proyecto que, aunque vive por ahora
una adolescencia algo problemática,
podemos, con optimismo, preverle
prometedoras espectativas.
Por ahora sólo podemos especular
sobre algunos aspectos particularmente
interesantes de él, ya que sus posibilidades definitivas sólo podrán ser establecidas en la medida en que se efectúe
una revisión cuidadosa del curriculum.
Para ello, se requerirá la participación
de alumnos, egresados y maestros del
Colegio, ya que a la carrera le fue aprobado por el Consejo Universitario un
curriculum sumamente amplio y nexible en cuanto a sus alcances, estructura y aspectos operativos (sistemas de
créditos), el cual puede desperdiciarse
CA111EDRA [

179]

�si no se toma especial cuidado en garantizar su consistencia, tanto en sus
aspectos internos (a nivel de Facultad),
como en sus aspectos externos (la realidad educativa nacional).
Este estudio, debemos señalar, es
fundamental, y hacia él estamos actualmente canalizando nuestro principal esfuerzo. Hemos involucrado, como fue señalado anteriormente, a maestros, egresados y alumnos, pues el
análisis tiene que efectuarse desde
múltiples ángulos y requiere la búsqueda cuidadosa de abundante información. En esta dirección ya se han
dado los primeros pasos al implementarse un curso-laboratorio que tiene
como objetivo primordial realizar la
primera etapa, de donde se espera obtener un diagnóstico que permita
evaluar adecuadamente nuestro programa de estudios. Asimismo, formular,
con carácter definitivo, lo que por ahora se nos presenta a priori como interesantes posibilidades sobre las que
vale la pena meditar. Debemos apoyarnos provisionalmente, para ello, en
la interpretación que damos a los comentarios, observaciones y preferencias manifestadas espontáneamente
por algunos alumnos y maestros a
esta Coordinación. Y debemos apoyarnos, sobre todo, al potencial que,
de acuerdo a nuestra experiencia
profesional, sentimos ofrece el actual

programa de estudios/
Para esto, podemos señalar, entre
otras, las siguientes dos posibilidades:
1) Creación de especialidades certificadas previas a la obtención del grado
de licenciatura, con duración aproximada de dos años, y 2) incremento de
las alternativas curriculares bajo siste-

[ 180]

CATHEDRA

ma abierto de enseñanza.

l. CREACION DE ESPECIALIDADES CERTIFICADAS PREVIAS A
LA OBTENCION DEL GRADO DE
LICENCIATURA, CON DURACION
APROXIMADA DE DOS AÑOS.
EN BASE a los estudios prelimin11l'P~ que se han venido realizando
sobre el curriculum, se puede prever la
posibilidad de conformar, de una manera consistente, especialidades certificadas muy concretas que podrían obtener los alumnos del Colegio de Pedagogía sin tener que cubrir todos los
créditos de la licenciatura. De este tipo de especializaciones podemos mencionar los siguientes ejemplos: a) Especialidad en docencia media superior,
b) Especialidad en capacitación y desarrolio ele recursos humanos para la
docencia

plementaríá con algunos fundamentos
de tipo formativo como sería la filosofía de la educación y las ciencias sociales. En esta especialidad, la certificación haría mención explícita de la
capacitación, tanto para nivel medio
superior como superior.
b) Candidatos egresados de las
escuelas normales superiores cuyo interés es reforzar su preparación uocente e incursionar en la docencia a nivel
medio superior en áreas académicas
específicas. En esta especialidad también habrá una acentuac10n, aunque
menos intensa en el área de psicopedagogía y didáctica, y cursaría en
otros colegios de la Facultad de Filosofía y Letras o en otras facultades
ma~rias adecuadas al área de especialización deseada, en una cantidad y
calidad que le permitan un grado de
dominio académico suficiente para desempeñarse con eficiencia como docente en el nivel medio superior. En
este caso, la formación se complementaría con fundamentos en el área
filosófica y en la de ciencias sociales.

* Especialidad en docencia media

superior
Esta especialidad vendrá a responder a una necesidad urgente y muy manifiesta de preparar docentes a nivel
medio superior y superior, y se cumpliría con uno de los objetivos para los
que ~I Colegio fue creado. Para esta
especialidad existirían dos clases de
candidatos:
a) Candidatos egresados de cualquier carrera universitaria cuyo interés
sea la docencia a nivel medio superior
o superior. En este caso, la especialización se lograría concentrando los estudios del interesado en las áreas de
psicopedagogía y didáctica y se com-

* Especialidad en capacitación y

desarrollo de recursos humanos
para la docencia
Al igual que las anteriores, esta
especialidad llenaría una necesidad
prioritaria dentro de nuestro sistema
educativo en todos los niveles (una
prueba de lo anterior es la frecuencia
con gue le son solicitados al Colegio
de Pedagogía servicios de este tipo,
por diversas dependencias de la propia
UANL y por otras instituciones, y por
el hecho de que muchos de nuestros
egresados estén concentrando sus actividades en est.e campo). En est.e apartado, la formación de los candidatos

se acentuaría en las áreas de capacitación (dinámica de grupos i y u, microenseñanza y programas de capacit4,ción), se complementaría en forma
adecuada con el área de psicopedagogía y didáctica y se fundamentaría
con las áreas de filosofía y ciencias
sociales.

2. INCREMENTO DE LAS ALTERNATIVAS CURRICULARES BAJO S:STEMA ABIERTO DE ENSEÑANZA

TOMANDO EN cuenta la indiscutible y necesaria tendencia de la
educación a modificar sus esquemas
operacionales, y considerando que el
Colegio de Pedagogía cuenta con los
recursos técnicos y humanos necesarios para hacerlo, creemos que, en base
a los estudios que se realicen, deberá
considerarse la posibilidad de manejar
el mayor número de asignaturas bajo
la modalidad de sistema abierto. Esto,
no sólo por estar capacitado el Colegio
de Pedagogía para ello. sino porque las
condiciones y caraeterilticw dt quie- .
nes ingresan, así como las limitaciones
de espacio y recursos en general, han
conducido a su rápido crecimiento y
no parecen ofrecer otra alternativa a
corto y mediano plazo.
CONCLUSIO"fll
SUBRAYANDO nuevamente que
las alternativas que se han señalado en
este ensayo tienen on carácter preliminar, queremos enfatizar que lo que sí
es definitivo y nos infunde gran optimismo es el evidente proceso de consolidación del Colegio de Pedagogía de
la Facultad de Filosofía y Letras de
CAfflEDRA [

181 ]

�la UANL como un centro de altos
estudios en un campo de la problemática social de indiscutible prioridad.
Esto lo coloca en una trayectoria
de gran compromiso y proyección
dentro de nuestra Facultad y dentro
de nuestra máxima casa de estudios.
Los hechos nos dicen que el Colegio
ya no es un proyecto. sino una prome-

tedora tealidad, que abre una brecha
más en la lucha por convertir a nuestros jóvenes en auténticos agentes de
cambio que puedan contribuir científicamente a la solución de los graves
problemas que confronta actualmente
nuestra sociedad/ JOSE ANTONIO
MEJIA A YALA, coordinador del Colegio de Pedagogía.

Creación del
Centro de Extensi6n e Investigación
Pedagógica CEIP)
INTRODUCCION
LA FACULTAD de Filosofía y
Letras de la UANL ha creado en el
pasado mes de noviembre el Centro de
Extensión e Investigación Pedagógica
(CEIP) para servir de apoyo a la propia
entidad universitaria ~n las finalidades
de favorecer la investigación teórica y
aplicada de las ciencias de la educación, para contribuir así al desarrollo
y a la difusión de la información científica.

El método que guía al Centro de
Extensión e Investigación Pedagógica
en todo su trabajo es el método de la
investigación científica, entre otros, el

de la observación y la experimentación. La observación, para captar los
problemas educativos de más urgente
resolución, y la experimentación, para
comprobar los resultados de sus hipótesis y de sus elaboraciones.

FINAUDADES
LAS FINALIDADES que persigue
el CEIP en sus labores se pueden sintetizar de la siguiente manera:
l. Favorecer la investigación teórica y aplicada de las ciencias de la
educación.
2. Contribuir a la düusión de la
información científica.

3. Elaborar cursos de actualización para el personal docente y de investigación.
4. Dar servicios a otras instituciones similares (universitarias o privadas).

EL CEIP CONSTA DE CINCO
AREAS
PARA REAUZAR sus funciones,
el Centro de Extensión e Investigación Pedagógica está constituido por
las siguientes áreas:
l. Area de pedagogía.
2. Area de investigación teórica y
aplicada.
3. Area de estadística.
4. Area técnica.
5. Area de promoción y relaciones públicas.
•

AREA DE PEDAGOGIA

Sus funciones son las siguientes:
l. Desarrollar cursos de actualización docente.
2. Implementar el diseño curricular.
3. Establecer estrategias de enseñanza.
4. Realizar la estructuración y el
análisis de programas.
5. Fomentar los sistemas de evaluación.
6. Pugnar por la dinámica de grupos.
7. Optimizar el proceso enseñanza/aprendizaje mediante la preparación
docente del personal de la Facultad.
8. Impartir asesoramiento a organismos universitarios oficiales y privados.

•

AREA DE INVES11GACION
TEORICA Y APLICADA

Su actuación será la siguiente:
l. Ejercer la práctica de elaboracion de diseños de investigación.
2. Realizar instrumentos de investigación.
3. Utilizar la correcta metodología científica de la investigación.
4. Implementar proyectos sobre
investigaciones.
•

AREA DE ESTADISTICA

Su ejercicio es el siguiente:
l. Colaboración en la planeación

de las investigaciones y estudios que
se llevan al cabo, fijando el criterio estadístico a seguir.
2. Análisis estadístico de los datos recolectados en las investigaciones
realizadas.
3. Formulación de conclusiones
con criterio psicopedagógico.
4. Consultas a los maestros sobre
problemas de estadística.
•

AREA TECNICA

Esta área contará con el siguiente
personal:
* Secretarias.
* Bibliotecario.
* Conserjes.
•

AREA DE PROMOCION Y RELACIONES PUBLICAS

Sus actividades serán las siguientes:
l. Divulgación

Para desarrollar esta función, el
Centro distribuirá propaganda en todos los sectores interesados en su traCA'IHEDRA [ 183 ]

[ 182 ] CATHEDRA

�bajo en tomo a la organización y fmes
del mismo, sobre las investigaciones
que realiza, sobre los resultados de
dichas investigaciones y sobre los conocimientos científicos necesarios para
la mejor comprensión de sus labores.

2. Intercambio
El Centro de Extensión e Investigación Pedagógica establecerá relaciones con instituciones locales y nacionales similares, con organismos oficiales y particulares interesados en sus
investigaciones y con casas editoriales
del país que publiquen obras de interés para el trabajo e iniciar el canje
de publicaciones.
3. Archivo técnico

El CEIP reunirá y clasificará
los documentos que se refieren a sus
actividades técnicas, con el objeto de
integrar una fuente de información
completa y coherente donde se puedan
obtener los datos necesarios para el
conocimiento de su labor.
4. Impresiones

Para concretizar las labores de
este apartado, el CEIP realizará lo siguiente:
* Estudios técnicos sobre impresiones.
* Control de trámite de impresiones.
* Impresiones mimeográficas.
* Distribución de material impreso.

***

Treinta
cursos en la División de Estudios
Superiores
LA DMSION de Estudios Superiores de la Facultad de Filosofía Y
Letras de ta UANL tiene programados
treinta cursos de posgrado para el presente semestre lectivo de agosto a
diciembre del presente año de 1978,
de los cuales algunos ya se han desarrollado y otros se están desenvolviendo

[ 184]

CATIIEDRA

dentro de las seis maestrías constituyentes de esta área académica de nuestra Facultad.
El itinerario de estos cursos a nivel de maestría es el siguiente:
l.

MAESTRIA EN METODOLOGIA

DE LA CIENCIA
l. "Fundamentos de la filoso{ía
de la ciencia", licenciado Tomás González de Luna, de la UANL.
2. "Fundamentos de las ciencias
naturales", doctor Juan Lauro Aguirre
Villafaña, de la UANL.
3. "Métodos de investigación",
ingeniero Carlos Bernardo Rivera Fernández, de la UANL.
4. "Metodología básica de las
ciencias sociales", maestros Ricardo
César Villarreal Arrambide y José
María Infante, de la UANL.

11. MAESTRIA EN LETRAS
ESPAÑOLAS

5. "Literatura de vanguardias"
(Los ismos), maestra Eiizabeth Kleen
de Hinojosa, del ITESM.
6. "Literatura española contemporánea" (La generación del 27, poesía de vanguardia y surrealista), doctora María Guadalupe Martínez de Rodríguez, de la UANL.
7. "Sociología de la literatura"
(Literatura y comunicación), maestro
pendiente.
8. "Literatura mexicana" (Relaciones con España: siglo xvii y con
Iberoamérica: siglo xx), doctor Sergio
Fernández, de la UNAM.
9. "Lingüística española e hispanoamérica ", maestro Antonio Alca1á
Alba, de la UNAM.
III. MAESTRIA EN FILOSOFIA

10. "Filosofía de la política" (La
política y el Estado en Lenin y Gramsci), licenciado Juan Angel Sánchez Palacios, de la UANL.
11. "Marxismo", maestro René

Zavaleta Mercado, de la FLACSO.
12. "Seminario de filosofía contemporánea", doctor Adolfo Sánchez
Vázquez, de la UNAM.
13. "Filosofía latinoamericana",
doctor Agustín Basave Femández del
Valle, de la UANL.
IV. MAESTRIA EN ENSEÑANZA
SUPERIOR
14. "Investigación
pedagógica",
doctor Enrique Moreno de los Arcos,
de la UNAM (cancelado).
15. "Diseños experimentales y cuasi-experimentales en educación", doctora Libertad Menéndez de Moreno,
de la UNAM (cancelado).
16. "Problemas universitarios" (Pedagogía universitaria), maestro Miguel
Talento, del I.P.N.
17. "Didáctica de la enseñanza superior", maestro José Antonio Mejíio
Ayala, de la UANL.
18. "Sistematización de la enseñanza", maestra Ofelia Escudero, de
la UNAM.
19. "Tecnología educativa", doctor José Huerta Ibarra, de la ANUIES.
20. "Sociología de la educación"
(Escuela y sociedad), maestra Adriana
Victoria Puiggrós, de la UNAM.
21. "Técnicas de investigación en
psicopedagogía", doctor Luis Lara
Tapia, de la UNAM.
22. "La educación no formal",
ingeniero Jorge Peart y otros, de la
UNAM.
23. "Sociología de la educación",
doctor Carlos Marquis S., de la UNAM.

V. MAESTRIA EN
BIBLIOTECOLOGIA
24. "Introducción a la bibliotecoCA111EDRA [

185]

�logía ", maestro Rogelio Hinojosa, de
la Universidad de Syracuse, E.U.A.
25. "Fuentes y seroicios de in·
formación", maestro Vicente Javier
Sáenz Cirios, de la Universidad de
Texas, E. U.A.
26. "Organización bibliográfica
J". maestro José Porfirio Tamez Solís,
de la Universidad de Case Western Reserve, E.U.A. (cancelado).
27. "Selección y adquisición de
materiales" (cancelado) .

VI. MAESTRIA EN FORMACION Y

CAPACITACION DE RECURSOS
HUMANOS*
28. "Problemática de la realidad

socioeconómica ''.
29. "Instrumentación metodológica para el aprendizaje y la investigación I".
30. "Problemática de la educa-

ción de adultos en sus aspectos de formación y capacitación de personal".
(*) Estos tres cursos serán atendidos por los siguientes maestros especialistas de CREFAL, UNESCO, OEA y
UANL: doctor Ada! berto A. Velázquez, doctor César Picón, maestro
Arturo Esperón, maestra María Elena Chapa de Santos, maestro Mario
Cerutti y maestro Ricardo C. Villarreal.

* **

l. La filosofía y su historia.
2. El significado de la füosofía de
Hegel.
3. La crítica de los neohegelianos.
4. El humanismo de Fuerbach.
5. La reacción irracionalista de
Schopenhauer y Kierkegaard.
6. Marx: de sus obras de juventud
a El capital. Materialismo dialeético
y materialismo histórico.

8. Fuerbach, La esencia del cristianismo, capítulos i y ii de la Introducción, Ed. Juan Pablos, México.
9. Shopenhauer, Sobre la volun·
tad de la naturaleza, número 230 de
El Libro de Bolsillo, Ed. Alianza Editorial, Madrid, páginas 41 a 49, 62 a
67 y 194 a 200.
10. Kierkegaard, El concepto de
la angustia, Colección Austral, No.
158, Introducción, páginas 13 a 26 y
152 a 159.

11. Marx, Elementos fundamentales paro la crftica de la economía
polftica, Siglo veintiuno editores, pri-

BIBLIOGRAFIA
l. Marx y Engels, La ideología
alemana, Ed. Pueblos Nuevos, páginas
37 a 52.
2. Ortega y Gasset, "Prólogo a la
historia de la filosoffa de Emile Bré·
hier", en Obras completas, tomo sexto.

3. Hegel, Fenomenología del espíritu, Fondo de Cultura Económica,

Seminario de
filosofía contemporánea, a cargo del
doctor Adolfo Sánchez Vázquez
LA DIVISION de Estudios Superiores de la Facultad de Filosofía y
Letras de la UANL anuncia el próximo
desarrollo del curso "Seminario de fi.

losofía contemporánea", curso que estará a cargo del doctor Adolfo Sánchez
Vázquez, en calidad de profesor extra•
ordinario de esta entidad universitaria.
Las lecciones del doctor Sánchez

[ 186 ]

CATHEDRA

Vázquez se desenvolverán dentro de
las actividades académicas regulares de
la maestría en filosofía y, en su prime-

páginas 15 a 19.
4. Marx y Engels, La sagrada fa·
milia, Ed. Grijalbo, páginas 3 a 15,
144 a 152 y 256 a 258.
5. Marx y Engels, Escritos económicos varios, Ed. Grijalbo, páginas 111
a 123 y 62 a 72.
6. Marx, Tesis sobre Fuerbach.
7. Engels, Ludwig Fuerbach y el

fin de la filosofía clásica alemana.

mer tomo, páginas 20 a 29 y 84 a 90.
12. Marx, Prólogo a la contribu-

ción de la crítica de la economía po·
lítica, en Obras escogidas, tres tomos;
primer tomo, páginas 516 a 519.
13. Engels, Dialéctica de la naturaleza, Ed. Grijalbo, páginas 178 a
187.

NOTA: Oportunamente se dará
comunicación, por los medios de información locales, sobre las fechas y
horas de celebración de este seminario, el cual se efectuará en la propia
sede de la División de Estudios Superiores, sita en la calle de Matamoros,
número 278, al poniente, casi esquina
con la calle de Cuauhtémoc.

***

ra parte, constará de seis sesiones, con
sujeción al siguiente itinerario y bibliografía:

TEMARIO DE LA PRIMERA
SEMANA
CAnlEDRA [

187]

�Curso del doctor
Lara Tapia sobre técnicas de investigación
en la piscopedagogía
DENTRO DEL actual curriculum
semestral académico de la maestría
en enseñanza superior de la División
de Estudios Superiores de nuestra
Facultad, el doctor Luis Lara Tapia,
profesor titular de la Facultad de
Psicología de la UNA'· I y huésped de
la Facultad de Filosc fía y Letras de
la UANL, sustentará el curso de "Técnicas de investigación en psicopedagogía", de acuerdo con el programa
siguiente:
l. Visión general sobre la situación experimental.
2. El planteamiento de problemas.
3. Las definiciones operacionales.
4. El planteamiento de hipótesis.

5. El plan de investigaciones.
6. El control experimental.
7. Las variables independientes y
las variables dependientes. Variables
intercurrentes.
8. Diseños con grupos al azar.
9. Diseños con grupos aparejados.
10. Diseños con más de dos grupos.
11. Diseños factoriales.
12. La investigación de casos simples.
13. La extensión de los conceptos
científicos.

a) Educación, progreso y crisis;
b) La crisis como producto
del desarrollo;
c) La crisis educativa como
producto de la crisis ideológica;
d) La crisis orgánica;
e) Crisis educacional y cambio social.
5.

PROGRAMA

Alternativas
a) La alternativa desarrollis-

ta ·,

l. Definiciones y caracterización
de la problemática
a) Sociedad, cultura y educación;
b) El proceso de socialización y los agentes socializadores;
c) Socialización y modo de
producción.

b) La desescolarización;
c) La educación liberadora;
d) Las reformas educativas
populistas;
e) La educación en los países
socialistas.

BIBLIOGRAFIA
NOTA: Cada tema o lección tendrá una duración aproximada de una
hora.

***

Sociología
de la educación, curso de la
maestra Puiggrós
"SOCIOLOGIA DE la educación"
es el título del curso que sustentó

de la UNAM, dentro del cuadro de
materias básicas de la maestría en
enseñanza superior de la División de
Estudios Superiores de nuestra Facultad, en el segundo período semestral
lectivo del presente año.
El programa y la bibliografía
de estas lecciones de posgrado son los
que siguen:

la maestra Adriana V. Puiggrós, catedrática del Colegio de Pedagogía

2. La problemática educativa actual
a) Desarrollo, subdesarrollo y
dependencia;
b) La educación como factor
del desarrollo socioeconómico;
c) La educación como instrumento de la reproducción social,
d) La educación como medio
para la hegemonía.
3. Educación e instituciones: la
escuela
a) Desarrollo histórico de la
escuela;
b) Escuela, Estado e ideología;
c) Escuel11 y división del trabajo;
d) Escuela en el capitalismo
dependiente.
4.

La crisis de la educación

Esta bibliografía es para consulta.
En cada clase se indicarán las lecturas
de tipo obligatorio.
1. Aspectos sociales y económicos de la educación, Tomo 11, Ed.
UNESCO, París, 1963.
2. J. Medina Echeverría, Filososo fía, educación y desarrollo, Siglo
veintiuno editores, México, 1975.
3. J. Vayzey y otros, Aspectos económicos de la educación, Ed.
Hachette, Bs. As., 1968.
4. La educación en el medio
rural, Ed. UNESCO, París, 1974.
5. Lauwerys y otros, La educación en el mundo de la industria, Ed.
Estrada, 1971.
6. Marx-Engels, La ideología alemana, Ed. Progreso, México, 1974.
7. Louis Althusser, La filosofía
como arma de la revolución, Ed. Progreso, México, 1976.
CA111EDRA [ 189 )

[ 188 ) CATHEDRA

�8. Althusser y Balibar, Para leer
"El capital", Siglo veintiuno editores,
México, 1965.
9. Baudelot v &amp;tablet, La escuela
capitalista, Siglo veintiuno editores,
México, 1975.
10. Bourdieu y Passeron, La reproduction, F.d. Munuit, París, 1970.
11. Bourdieu y Passeron, Los estudian tes y la cultura, Ed. Labor, Barcelona, 1967.
12. Vania Bambirra, El capitalismo
dependiente latinoamericano, Siglo
veintiuno editores, México 1974.
13. Cardoso y Faletto, Dependen-

cia y desarrollo en América Latina,
Siglo veintiuno editores, México,
1973.
14. A. Gramsci, La formación de
los intelectuales, Ed. Grijalbo, México, 1967.
15. A. Brocooli, Antonio Gramsci
y la educación como hegemonía, Ed.

Nueva Imagen, Mex1co, 1977.
16. Portelli, Gramsci y el bloque
histórico, Siglo veintiuno editores, México, 1977.
17. A. Mattelart, Agresión desde el

espacio.
18. Revista "Comunicación y Cultura", varios artículos, números 1, 2,
3, 4 y 5, F.d. Galerna.
19. H. Camoy, La educación como
imperialismo cultural, Siglo veintiuno
editores, México, 1977.
20. lvan Ilich, En América Latina
ipara qué siroe la escuela?, Ed. Búsqueda, México, 1974.
21. E. Reimer, La escuela ha muerto, Ed. Barral, 1973.
22. P. Freire, La pedagogía del
oprimido, Siglo veintiuno editores,
México, 1976.
23. P. Freire, Cartas a GuineaBissau, Siglo veintiuno editores, México, 1977.

***
•

1)

1

1

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1
1

¡:-----;

Problemas
de educación superior, curso del
maestro Miguel Talento
EL MAESTRO Miguel Talento,
profesor del Instituto Politécnico Nacional, ha explicado, durante el pasado mes de noviembre, el curso "Probi'em~ de educación superior", como

[ 190 ]

CATHEDRA

una de las actividades académicas regulares de la maestría en enseñanza
superior de la Facultad de Filosofía y
Letras de la UANL, en su semestre
escolar de agosto a diciembre del año

actual, 1978.
Como profesor huésped de nuestra Facultad, el maestro Talento presentó, para desarrollar su curso de posgrado, el siguiente programa y biblio•
grafía:

PROGRAMA
l.

Introducción
1.1 Algunos conceptos fundamentales: Reprod1Jcción, socialización, educación.
1.2.1. La totalidad orgánica
como principio metódico central.
Esencia y apariencia. Objetividad
y conciencia.
1.2.2. Caracterización del tipo de análisis a realizar. Unidades
de análisis.

2. Relación educación superior y estructura económica
2.1. Características del tipo
de estructura productiva mexicana. Su evolución histórica y tendencias.
2.2. El sistema educativo superior y la calificación de la fuerza de trabajo.
2. 3. Las necesidades de calificación de fuerza de trabajo y
las perspectivas para cuantificarlas.
2.4. Contradicciones
entre
volumen de matrícula y mercado
de empleo. Consecuencias.
3. Relación educación superior-superestructura
3.1. Caracterización de la sociedad civil y política mexicana.
3.2. Evolución histórica del
Estado mexicano. Periodización.

3.3. Relación universidad-Estado.
3.3.1. El espacio institucional: legalidad y autonomía relativa. Elementos que definen su
estructuración.
3.3.2. La política~ducativa a nivel superior. Concepciones e instrumentos.
3.3.3. La formación de
intelectuales.
4. Características del sistema de edu-

caci6n superior en México
4.1. Evolución histórica del
sistema por sector. Periodización.
4.1.1. Evolución de matrícula, número de instituciones y
profesores.
4.1.2. Crecimiento comparativo por rama.
4.1.3. Análisis histórico de la
eficacia del sistema.
- retención intracurricular
- atención a la demanda
- eficiencia terminal

5. Procesos de politización
5.1. Los intereses corporativos por sector.
5.2. Condiciones para la expresión política de cada sector.
5. 3. Las concepciones acerca
de la universidad. Distintas posiciones.
5.4. La lucha política en la
universidad. Su valor y consecuencias.
Distintas posiciones.

BIBUOGRAFIA
l. Introducción
CATHEDRA [

191 J

�*Louis Althusser, Ideología y aparatos ideológicos del Estado, Cuadernos de Pasado y Presente, Siglo veintiuno editi&gt;res, México.
*Berger y Luckman, La construcción social de la realidad; Ed. Amorrortu, Bs.As.
*Karel Kosik, Dialéctica de lo
concreto, Cap. iii; Ed. Grijalbo, Colección Teoría y Praxis, México.
*Georgy Lukács, Historia y conciencia de clase, Caps. i y ii; Ed. Grijalbo, México.
*Karl Marx, Introducción a la
crítica de la economía política, Cuadernos de Pasado y Presente, Siglo
veintiuno editores, México (Cap. ii).
2. Relación educación superior-estructura
*Ruy Mauro Marini, Dialéctica de
la dependencia, Ed. Era, México.
*Th. dos Santos, Imperialismo y
dependencia, Ed. Era, México, (Caps.
15, 16 y 17).
*Samir Amín, Su polémica sobre
el intercambio desigual, en Imperialismo y comercio internacional, Cuadernos de Pasado y Presente, Siglo
veintiuno editores. Sus posiciones
sobre el carácter del capitalismo periférico en La acumulación a escala
mundial, Siglo veintiuno editores,
México.
*Roger D. Hansen, La política
del desarrollo mexicano, Siglo veintiuno editores, México.
*Raúl González Soriano, "Auge
y crisis del capitalismo en México;
1950-1971 ", en Historia y Sociedad,
No. 3; y del mismo autor: "El Estado
mexicano y la crisis económica, en el
No. 6 de la misma revista.
*Martín Camoy, "Las consecuencias políticas de la formación de re-

[ 192]

CATIIEDRA

cursos humanos", en Comparative
Education Review, Vol. 19, No. 1,
1975.
*Carlos Muñoz Izquierdo y José
Lobo, "Expansión escolar, mercado de
empleo y distribución del Ingreso en
México", en El empleo en América Latina, Siglo veintiuno editores, México.
3. Relación educación superior-superestructura
*Julio Labastida Martín del Campo, "Proceso político y dependencia
en México: 1970-1976", en Revista
Mexicana de Sociología, 1977-1,
UNAM, México.
*En Perfil de México en 1980,
los artículos de: Julio Labastida Martín del Campo, Manuel Villa y Víctor
Flores Olea, Vol. No. 3, Siglo veintiuno editores, México.
*Juan Felipe Leal, La burguesía
y el Estado mexicano, Ed. El Caballito; y del mismo autor, México:
Estado, burocracia y sindicatos, Ed.
El Caballito, México.
*Pablo Latapi, "Reformas educativas en los cuatro últimos gobiernos
(1952-1975)", en Comercio Exterior,
diciembre de 1975.
4. Características del sistema de educación superior en México
*IX Censo General de Población
1970, Secretaría de Industria y Comercio. México. La educación superior
en México, ANUIES, 1970-1976, México.
*Revista del Centro de Estudios
Educativos, No. 3 de cada año (7-77).
*Estadística Básica del Sistema
Educativo Nacional, SEP (70-75).
*El desarrollo urbano en México, Luis Unikel y otros, El Colegio de
México, 1976.

5. Procesos de politización
*Angelo Broccoli, Gramsci y la
educación como hegemonía; Ed. Nueva Imagen, México.
*Rossana Rossanda, "Tesis sobre
la enseñanza", en El manifiesto, Ed.
Era, México.
*Armando Tecla, Universidad,
burguesía y proletariado, Ediciones de
Cultura Popular, México.
*Jean C. Passeron, Los problemas
y los falsos problemas de la demo-

cratización del sistema escolar, Revista
de Ciencias de la Educación, Argentina, 1975, Ed. Axis.

NOTA: La bibliografía arriba
mencionada es indicativa sobre los
problemas que se tratarán durante el
curso; en las sesiones de trabajQ se
señalarán las referencias específicas
para cada tópico, complementando e
interrelacionando la ya apuntada

* * *

Anteproyecto de
investigación sobre el concepto de sociedad
en los siglos xix y xx
Anteproyecto de investigación
que se presenta al Instituto de Investigaciones de la Facultad de Filosofía y
Letras de la Universidad Autónoma de
Nuevo León.
TEMA GENERAL: Teoría sociológica. Tema específico: "La evolución y desarrollo del concepto de sociedad en las diferentes corrientes y
teorías sociológicas durante los siglos
xix y xx".

INDICE

l. Objetivos generales del estudio.
11. Cuestiones metodológicas.
III. Fases de la investigación.

l.

Objetivos generales del estudio

EL PRESENTE PROYECTO de
investigación teórica en sociología pretende fundamentalmente llenar un
vacío, así como satisfacer las necesidades académicas de los primeros semestres de la carrera de sociología
en el estudio de la teoría sociológica.
CAnIEDRA [ 193]

�Estas necesidades académicas se
refieren a la carencia de materiales
suficientes que orienten, desde la perspectiva del marxismo, la ubicación
histórica, las condiciones económicas,
políticas e ideológicas que dieron como resultado el surgimiento y establecimiento de las diversas corrientes
sociológicas.
Dicho proyecto tendrá carácter de
introducción a la teoría sociológica,
en primer lugar porque las exposiciones, las monografías, etcétera, no
abordarán los problemas exhaustivamente sino que se limitarán a la exposición de algunos aspectos esenciales,
sobre todo en lo que se refiere al concepto de sociedad y al objeto de la
sociología. En segundo lugar, porque
dichos trabajos tampoco pretenderán
ser estudios originales y profundos,
sino que la presentación de algunas
de las tesis medulares de tal o cual
representante de las corrientes seleccionadas con el objeto de desplegar la
base conceptual de la teoría sociológica que nos pennita responder, en una
conclusión final, a las siguientes preguntas: ¿Cómo se sitúa el materia·
lismo histórico frente a las tesis erróneas y /o limitadas de los grandes teóricos de la sociología occidental y moderna?
Por cuanto al nivel de los trabajos, se pretende abordar el estudio de
las diversas corrientes sociológicas en
los dos siguientes niveles:
a) En primer lugar, realizando
monografías sobre un autor o corrientes que resulten relativamente accesibles. b) En segundo lugar, aquéllas en
las que el propósito de profundización y enriquecimiento sean necesa-

[ 194 ] CATIIEDRA

ríos ofrecerán alguna dificultad y re•
sultarán de lectura lenta y pesada, pero
de ninguna manera configurarán materiales impenetrables o inaccesibles.

El proyecto tiene un último, aunque no menos importante, objetivo:
tiende a la formación teórica de dos
estudiantes de los últimos semestres
que quedarían incluidos dentro de un
programa de formación de profesores
en la especialidad de teoría sociológica. Este hecho contribuiría a solucionar, en parte, las carencias, en el
norte de la república, de especialistas en este campo del conocimiento.
Se proponen estudiantes de los últimos semestres porque esto les pennitiría, con dicho estudio, ir recabando
información que les sirviera de base
para realizar su tesis profesional.
Se propone, asimismo, como cuestión importante, que los dos estudiantes sean becados por la Facultad para
garantizar seriedad en las investigaciones.

Las monografías tendrán que ir
siendo publicadas como materiales de
lectura de los estudiantes de primeros
semestres.

II. Cuestiones metodológicas.

PARTIREMOS del principio metodológico de Marx y Engels, quienes
concibieron los movimientos intelectuales como representativos de situaciones sociales. Por lo tanto, aquí lo
importante es examinar en detalle el
transfondo del pensamiento sociológi-

co, tanto en el pasado como en la
actualidad.
Afinnamos, por tanto, que las
grandes figuras de la teoría sociológica no fueron ni son simplemente individuos notables, sino representantes
a través de los cuales las fuerzas sociales realizan sus propósitos.

Para el análisis de las corrientes
y teorías se proponen los siguientes
aspectos:
- Condiciones históricas
- Condiciones económicas
- Condiciones políticas
- Condiciones sociales
- Condiciones ideológicas
- Tesis principales
- Concepción acerca de la sociedad
- Limitaciones de sus teorías.
Se han seleccionado las siguientes
escuelas o corrientes del pensamiento
sociológico y ciencia social:
- Positivismo sociológico
- Organicismo social
- Empirismo sociológico
- Fonnalismo sociológico
- Sociología comprensiva
- Psicologismo sociológico
- Estructural-funcionalismo
- Materialismo histórico.
Se delimitarán los objetivos específicos a alcanzar con las lecturas de
cada una de estas corrientes, como una
guía para lograr el mayor fruto de las

lecturas.
III. Fases de la investigación

A. SE PROCEDERA a realizar la
más completa investigación bibliográfica sobre las corrientes y autores. Duración: tres meses.
B. La segunda fase consistirá en
llevar a cabo las lecturas seleccionadas.
El tiempo Iímite para cada una variará según el material bibliográfico recabado, así como de la profundidad del
análisis.

Se considera que en un ténnino
de cuatro semestres o dos años estarían tenninadas la mayoría de las monografías. Se irían publicando paulatinamente desde el primer semestre.

Hay que considerar, aunque no
como fase, la discusión periódica de
todos los materiales recabados en fi.
chas de trabajo.

Recursos materiales:
- Máquina de escribir
- Fichas bibliográficas: 2000
- Fichas de trabajo: 5000
- Papel carta: 3000
- Compra de libros: se proporcionará la relación.
- Suscripciones a revistas n ~nales e internacionales/ JORGE ZEPEDA JUAREZ, sociólogo-investigador, octubre de 1978.

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,

CAfflEDRA [

195]

�Una nueva
maestría en la División de Estudios
Superiores (*)
Por cuanto al proyecto de crear otra maestría,
en este caso la maestría
en ciencias sociales, ésta
actualmente se encuentra
en proceso de ser materializada, y todo hace suponer que será implementada en el próximo año de
1979.

NOTA PRELIMINAR:
La División de Estudios
Superiores de la Facultad
de Filosofía y Letras de la
UANL ha venido desarrollando una serie de estudios tendientes a la creación de nuevas maestrías y
a la modificación curricular de las ya existentes.
Entre las nuevas creaciones se encuentra la maestría de especialización en
historia de la frontera mexicana, la cual empezará a
funcionar a partir de febrero de 1979. Y las que
van a sufrir una transformación futura son la maestría en enseñanza superior,
la de letras y la de metodología de la ciencia.

A continuación se reproducirán algunas de las
características de la nueva
y flamante maestría.

MAESTRIA DE ESPECIALIZACION
EN HISTORIA DE LA FONTERA
MEXICANA
DURACION:

Cuatro semestres

académicos.

Créditos:

Dieciséis materias de
cuatro horas lectivas a la semana cada

(*) La maestría de especialización en historia de la frontera ~exic~na fue aprobada ya
por la Junta Directiva de la Facultad de Filosofía y Letras, por la Dirección Gene~al de Estudios Superiores de la U~L y por el Consejo Universitario de la propia casa de estudios.

[ 196] CATHEDRA

una. Cada materia equivale a tres créditos. El seminario de tesis tiene un
valor de tres créditos. Total de créditos en materias: sesenta. El estudiante presentará una tesina cuyo valor es
de doce créditos. La maestría será
obtenida cuando el pasante obtenga
setenta y dos créditos. Para ser pasante, el estudiante reunirá un mínimo
de sesenta y cuatro créditos. La tesina
deberá ser presentada en un plazo no
mayor de doce meses, a partir de la
obtención de la carta de pasante. El
estudiant.e deberá aprobar todas las
materias en un plazo no mayor de
siete semestres académicos. Al no
cumplir con alguno de estos requisitos, el estudiante perderá veinticinco
por ciento de los créditos acumulados.

Requisitos para el ingreso
Poseer el título de licenciatura o
ser pasante en historia, filosofía, letras,
sociología, ciencias poHticas, economía, psicología o derecho.
Aprobar el examen de inglés básico.

tomar ocho materias a nivel de licenciatura. Los pasantes que ingresen a
la maestría no podrán inscribirse en
ninguna materia del tercer semestre
antes de obtener su título de licenciado.

PLAN DE ESTUDIOS

Primer semestre
.... Historia de las relaciones diplomáticas entre México y los Estados
Unidos I (1810-1939).
2. Historia de los Estados Unidos I (1614-1939).
3. Geografía física y humana del
Norte.
4. Inglés avanzado l.
5. Seminario de tesis I (Los estudiantes se reunirán cada semana con
el director de tesis, durante dos horas,
para organizar su trabajo de investigación).

Segundo semestre
l . Historia de las relaciones diplomáticas entre México y los Estados
Unidos 11 (de 1940 hasta nuestros días).
2. Historia de los Estados Unidos
11 (de 1940 hasta nuestros días).
3. Problemas económicos y sociales de la zona fronteriza en la actualidad.
4. Inglés avanzado 11.
5. Seminario de tesis 11.

Los estudiantes que no provienen
de la carrera de historia, deberán cursar, antes de iniciar el programa de la
maestría, un curso de teoría de la historia, un curso de historia general, un
curso de métodos de investigación
histórica y dos de historia de México
( cinco materias semestrales) a nivel
de licenciatura.

Tercer semestre
l. Historia de los indios de Nor-

Los estudiantes provenientes de
facultades de la rama de ciencias naturales o técnicas podrán también
cursar la maestría. Para ello, deberán

teamérica (En México y los EE.UU.)
2. Historia del Norte de la época
colonial.
3. Historia de las emigraciones
mexicanas a los Estados Unidos.
CA1HEDRA [

197 j

�4. El Norte en la historiografía
mexicana y norteamericana.
5. Seminario de tesis Ill.

Cuarto semestre
l. Historia del Norte (1840-1848).
2. Historia de las zonas anexadas
a los Estados Unidos (1848-1975).
3. Historia del Norte mexicano
(1848-1975).
4. Historia de los mexicanos en
los Estados Unidos desde 1910 hasta
la actualidad.
5. Seminario de tesis IV.
Debido a problemas de organización y financiamiento, en la primera
generación no habrá materias optativas. Una vez establecida la maestría,
éstas deberán ser agregadas.
FUNDAMENTACION
NO EXISTE en México ningún
centro dedicado al estudio de los problemas fronterizos. Los expertos en
este tema, así como en los problemas
de los mexicanos que habitan en los
Estados Unidos, son aún muy pocos.

1

1

Es superfluo insistir en la importancia de los problemas fronterizos.
Cerca de quince millones de mexicanos
viven en la así llamada Zona Fronteriza. En ella se enfrentan a problemas
económicos, sociales y políticos de un
carácter específico, frecuentemente
diferente al que conoce el resto del
país. El movimiento migratorio de
mexicanos hacia los Estados Unidos es
constante y afecta la vida de millones
de conciudadanos. Otros millones de
mexicanos, o bien de estadounidenses
de origen mexicano, están radicados en

[ 198 ]

CATHEDRA

el país vecino. Ellos están ligados por
muy diversos lazos con la nación mexicana. Estos lazos no se han debilitado, sino que, al contrario, a medida
que se desarrolla la conciencia de la
personalidad propia de los mexicanos
en los Estados Unidos, se fortalecen y
desarrollan, planteando, para México,
grandes posibilidades y también responsabilidades importantes.
El desarrollo económico y social
de esa región necesita técnicos y especialistas que conozcan estos problemas. La cultura de nuestro país exige
la presencia de personas interiorizadas
con la frontera norte.
Nuestra idea es que la maestría en
historia de la frontera mexicana puede,
con el tiempo, transformarse en un
centro de investigación y de formación
de especialistas de importancia nacional atrayendo el apoyo de diversas
instituciones oficiales, tales como
CONACYT.
Pero éste no es su único propósito. Consideramos que personas de
otras profesiones, que trabajan o están
ligadas con los problemas de esta parte
del país, pueden tener interés en adquirir una formación especializada. Se
trata, por lo tanto, de iniciar una nueva especialidad abierta a los egresados
de muchas otras carreras.
La Universidad Autónoma de
Nuevo León tiene una ubicación privilegiada para convertirse en uno de
los principales centros del estudio de
este tema en el país. Para ello es necesario actuar con visión de las grandes
posibilidades que ofrece este campo,
prácticamente virgen.

NECESIDADES
EL MINIMO de requerimientos
necesarios para poner en marcha la
maestría son los siguientes:
1) La infraestructura administrativa será proporcionada al principio por la Facultad de Filosofía y Letras de la UANL, sin que sean necesarias erogaciones importantes.
2) El personal docente: Debe
haber dos profesores de tiempo completo con las calificaciones necesarias
para que dirijan, durante los dos años

de duración de la maestría, los seminarios de investigación. Los demás
profesores serán contratados para
impartir materias específicas.
3) Se hará una erogación inicial
importante para la formación de una
biblioteca (o sección de la Biblioteca
de la Facultad) especializada y una
cantidad anual fija para ese propósito.
4) Deberán organizarse por lo menos dos viajes de estudio prolongados
para que los estudiantes se familiaricen
con las zonas estudiadas.

***

Ofrece
sus servicios el Centro de
Traducción
NOTA INTRODUCTORIA/ Con fecha del 21
de noviembre del año en
curso ha quedado instituido el Centro de Traducción de la Facultad de Filosofía y Letras de la
UANL, el cual está regido
por la coordinación del licenciado Herón Pérez Martínez, quien también es el
secretario general de nuestra Facultad.

El Centro de Traducción (CET) realizará traducciones precisas y de calidad. Elaborará traducción de textos en distintas
especialidades; igualmente,
traducción de obras literarias, documentos, correspondencia, instructivos de
manejo de maquinaria e interpretación
simultánea
para simposios y reunioneffe
internacionales, etcétera.
CA111EDRA [

199]

�A continuación, CA·
THEDRA reproduce el
Proyecto de creación del
Centro de Traducción de
la Facultad de Filosofía
y Letras de la UANL, cuyo autor es el propio coordinador del CET, licenciado Herón Pérez Martínez.

El CET ofrece traducir del alemán, inglés, francés, italiano, ruso, búlgaro
y portugués, pues cuenta
con personal especializado.
El CET se pone a disposición de la comunidad universitaria, instituciones del
estado de Nuevo León y
de todo el país.

CENTRO DE TRADUCCION DE LA FACULTAD DE
FILOSOFIA Y LETRAS DR LA UANL (CET)
Proyecto

markoviano, etcétera.

Exposición de motivos

La traducción es un contacto de
lenguas y de culturas.

LA NECESIDAD de traducir y la
traducción misma son tan viejos como
el lenguaje mismo. Desde los primeros
contactos sumero-acádicos en que
aparecieron las primeras obras de traducción de que tenemos noticia hasta
nuestros días, un ejército enorme de
traductores de todas las condiciones
ha pretendido entender la memoria y
el saber de la humanidad a ámbitos
espacio-temporales a que el individuo
creador sería de otra manera incapaz
de llegar.

La traducción implica compartir
la propia cosmovisión y las cosmovisiones de otros, toda vez que toda lengua
es una reticulación de la realidad amorfa.

Para resolver este problema se han
ideado quiméricas soluciones: se pensó en el esperanto o en el uolapuck y
ahora se sueña con la máquina de traducir que como moderno alquimista
transforme instantáneamente todo lo
que le alimente. Incluso con esta es·
peranza nació la gramática generativotransformacional chomskiana que se
midió con "máquinas de traducir"
como la "gramática de los estados
finitos" según el modelo matemático

Traducir es confrontar ideologías.
Traducir es dialogar, por eso la etnografía es una traducción.

[ 200]

CATHEDRA

La traducción contemporánea se
ha visto enriquecida en el presente
siglo con el auge lingüístico, especialmente de la ciencia del significado en
todas sus ramas actuales: semántica,
semiología, etcétera.

Traducir es ir en busca de esos
universales del lenguaje buscados como
eslabones que permitan llegar hasta
la estructura mental del hombre. La
traducción es un acto de integración
humana.
Por eso esta búsqueda es vieja co-

mo el lenguaje mismo y tan actual como las más actuales corrientes humanísticas.
Por ello no puede estar ausente
de un centro cultural como nuestra
universidad.
Sabedores de ello hemos hecho
germinar la idea de un Centro que
venga a llenar este vacío y satisfacer
esta necesidad, no sólo local, sino nacional y latinoamericana.
Fundamentamos nuestro aserto
anterior en la consideración de los siguientes hechos:

l. Las traducciones al español en
los campos más significativos del saber
llegan al medio rultural mencionado,
nuestro medio, con un atraso promedio de veinticinco años, cuando lle-

ras extranjeras que permita poder

acercar una bibliografía, a la masa
cultural, permanentemente actualizada.
5. La necesidad de un Centro que
auxilie en la dotación de películas
educativas, para los programas de
educación audiovisual, que hagan posible,; otras perspectivas y experiencias
mediante la traducción de video tapes
Y filmes educativos extranjeros.
6. La posibilidad de estar presentes en la labor editorial del país, de
brindar auxilio especializado tanto a
departamentos oficiales como particulares: traducción de programas de televisión, de películas, instructivos, material periodístico, etcétera.

II. ORGANIZACION DEL CET

gan.
2. Esta circunstancia implica un
obvio estancamiento en cualquier proceso de actualización cultural y académica, dado que para poder participar activamente en el desarrollo cultural contemporáneo se precisa de una
dotación bibliográfica permanentemente alimentada a tiempo.
3. Falta en nuestro ámbito un
Centro especializado en que recaiga
la tarea emanada de las consideraciones anteriores así como la importante
tarea de la traducción simultánea en
las, cada vez más numerosas y necesarias, convenciones internacionales y seminarios de estudio de alto nivel.
4. La necesidad de un contacto
bibliográfico permanente con las edito-

l. El Centro de Traducción será
una dependencia de la Facultad de
Filosofía y Letras. Sus siglas serán
CET.
2. El CET constará de un coordinador, un cuerpo de traductores y
de un consejo de editorial.
3. El coordinador será el responsable y representante legal del CET y
dependerá del director de la Facultad
de Filosofía y Letras.
4. El coordinador será nombrado
por el director de la Facultad de Filosofía y Letras de la UANL, y durará
en su cargo todo el tiempo que dicha
dirección así lo crea conveniente.
5. El cuerpo de traductores será
CA1HEDRA [ 201

]

�reclutado primordialmente de entre los
profesores que trabajan ya en distintos departamentos de idiomas de la
propia Facultad. Podrán además ser
contratados otros traductores que no
pertenezcan al cuerpo docente de la
Facultad cuyo concurso se juzgue conveniente.

6. El CET se dedicará a la traducción de obras escritas y textos orales
de distinta índole procedentes de las
más variadas ramas del saber especializado. Inicialmente el CET proyecta traducciones del inglés, fran~s, alemán, italiano, ruso, portugués y búlgaro.
7. Los traductores del CET serán
contratados según el procedimiento vigente en la UANL, y sus categorías
serán: tiempo completo, medio tiempo
y por horas. El valor de estas categorías será evaluado de ac, ~rdo con reglamento de profesores vigente.
8. El Consejo de Editorial del
CET decidirá sobre las obras que deban ser traducidas.

1 1

1

9. El Consejo de Editorial del
CET estará integrado por el director,
subdirector y secretario general de la
Facultad; por el coordinador del CET,
el coordinador del Departamento de
Editorial de la Facultad y dos especialistas en el área a que pertenezca
la obra en cuestión, invitados en cada
circunstancia.

10. La sede del CET será la Facultad de Filosofía y Letras.
11. El CET dará preferencia a
obras que sean importantes en el ámbi-

[ 202 ] CATHEDRA

to educativo y cultural.

111. ACTIVIDADES DEL CET
l. Se desarrollará inicialmente
una vasta labor publicitaria anunciando la creación del CET.
2. Simultáneamente a la actividad
publicitaria, empezaremos con una encuesta extensa aplicada en todas las
facultades y departamentos de la
UANL, en las universidades e instituciones educativas locales y del país.
La encuesta obtendrá, junto con el
dato de las obras más urgentes a traducir, el posible público interesado en
dicha traducción. El CET, por tanto,
alimentará la actividad editorial de la
Facultad por una parte, negociando los
derechos de autor, y por otra ofrecerá sus servicios a los distintos departamentos oficiales y particulares, universitarios y editoriales o de otra índole, firmando contratos de traducción con ellos.
3. Por tanto, el CET establecerá
contactos con las casas editoriales del
país para ofrecer bajo contrato sus servicios de traducción.
4. El CET se pondrá en contacto
con cinetecas para la traducción de
films de distinta índole.
5. El CET firmará igualmente
contratos con los distintos centros
de difusión: estaciones televisoras,
periódicos, revistas, departamentos oficiales, etcétera,a fin de traducir documentales educativos extranjeros, videotapes, programas de televisión, etcétera.

6. El CET establecerá contactos
permanentes con las principales casas
editoriales europeas y norteamericanas
a fin de contar permanentemente con
material susceptible de ser traducido.

folletos, manuales de manejo, instructivos, etcétera.
8. El CET creará y ofrecerá el
servicio de traducción simultánea en
las distintas lenguas ya mencionadas/

7. Establecerá igualmente contactos con las empresas para traducir

HERON PEREZ -MARTINEZ, responsable del Centro de Traducción.

***

Nuestra
-Facuitad, sede del tercer coloquio de
didáctica de la lengua escrita
III COLOQUIO NACIONAL SOBRE
DIDACTICA UNIVERSITARIA DE
LA LENGUA ESCRITA
SEDE: Facultad de Filosofía y
Letras de la Universidad Autónoma de
Nuevo León, Ciudad Universitaria,
Monterrey, N. L., los días 5, 6, 7 y 8
de marzo de 1979.
ORGANIZADO POR: ANUIES,
Centro de Estudios Educativos y Facultad de Letras Españolas de la Universidad Veracruz~a, Colegio de Letras Españolas de la Escuela de Filosofía y Letras de la Universidad Autónoma de Puebla, Universidad Iberoamericana, Universidad Autónoma Metro-

politana, Universidad Regiomontana,
Universidad Pedagógica y Facultad de
Filosofía y Letras de la Universidad
Autónoma de Nuevo León.
CONVOCATORIA
RECOGIENDO la convicción
emanada de coloquios anteriores de
celebrar un tercer encuentro, considerando que las necesidades de los dos
eventos anteriores lejos de extinguirse
han venido a avivarse de una manera
acuciante a través de las ponencias y
teniendo en cuenta el creciente interés
suscitado con ocasión de los dos encuentros anteriores en todo el ámbito
universitario nacional, la comisión or-

--

-

CAfflEDRA

[

203 ]

�ganizadora del Tercer Coloquio Nacional sobre Didáctica Universitaria de la
Lengua Escrita convoca a todas las
personas e instituciones interesadas en
esta problemática a reunirse en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Autónoma de Nuevo León,
en Monterrey, Nuevo León, los días
5, 6, 7 y 8 de marzo de 1979.

drá competencia para seleccionar los
trabajos según su pertinencia y valor
académico. En el caso de no ser
seleccionado, será notificado telegráficamente.
4) El plazo de presentación de
trabajos vence el 20 de enero de
1979.
5) Las ponencias no deberán exceder el número de quince cuartillas.

OBJETIVOS
1) Analizar la problemática de la
enseñanza de la lengua escrita desde
un punto de vista lingüístico-didáctico
como tarea coordinada en toda práctica docente relacionada con la lectura
y la redacción.

2) Formular propuestas metodológicas que conduzcan a un nuevo
enfoque de la enseñanza de la lengua
escrita a nivel universitario.

BASES A QUE SE AJUSTARAN LAS
PONENCIAS:
1) Sólo se aceptarán los trabajos

que se apeguen estrictamente a los
objetivos del coloquio.
2) Podrán ser elaboradas individualmente o por grupos, en cuyo caso
deberá remitirse el nombre de la per·
sona que la presentará, como responsa·
ble de la ponencia.

3) La comisión organizadora ten-

INCRIPCIONES Y COSTOS
LOS GASTOS de hospedaje y ali·
mentación para los ponentes serán
cubiertos por el comité organizador.
En el caso de ponencias elaboradas
por grupos, se reconocerán los gastos
de un solo representante.

El costo de inscripción para los
asistentes es el siguiente: profesores
$200.00; estudiantes: $100.00.

La inscripción tendrá lugar en la
sede del coloquio, a partir de las nueve
de la mañana del día cinco de marzo
de 1979.
La sede será la Facultad de Filosofía y Letras de la UANL, ubicada en
la Ciudad Universitaria, en Monterrey,
N.L.
Para mayores infonnes puede
llamar a los teléfonos: 52-42-50,
67-07-80 y 76-06-20.

***

Cinco
lenguas extranjeras ofrece la Escuela
de Idiomas
FACULTAD DE FILOSOFIA Y
LETRAS DE LA UANL
ESCUELA DE IDIOMAS
CIUDAD UNIVERSITARIA

CONOCER IDIOMAS ES:

Cursos de inglés, francés, alemán,
italiano y ruso

* NOS BASAMOS en una enseñanza individualizada de acuerdo a sus
intereses personales.
* Utilizamos la metodología y la
didáctica más moderna y desarrollada.

CATIIEDRA

sante.
nica.
-

Un trabajo mejor y más intereComunicación internacional.
Información científica y técConciencia social y cultural.

* Aplicamos una enseñanza integral con apoyos audiovisuales, laboratorio, T.V. y video-tape.

PREINSCRIPCIONES: Del 7 al 13 de
diciembre, de 7:00 a 13:00 horas.

* Contamos con personal académico permanentemente capacitado en
teoría y práctica de la enseñanza de
lenguas extranjeras.

INFORMACION: Teléfonos: 76-07-80
y 52-42-50.

* Ofrecemos cursos personalizados en comprensión de inglés científico y técnico.

[ 204]

* Ofrecemos cursos intensivos de
inglés.

INICIACION: Los cursos de ruso, italiano, alemán, francés e inglés se iniciarán en enero de 1979 en la Facultad de Filosofía y Letras de la Ciudad
Universitaria.
CA1HEDRA [ 205 ]

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1,
1

1

[ 206 J

CA111EDRA

�Biblionotas

La
historia en Alfonso
Reyes
• Zavala, Juan Roberto, La historia en Alfonso Reyes, ediciones de la Dirección General de Investigaciones Humanísticas,
Monterrey, 1978, 112 pp.
POR CORTESIA de su autor, el
licenciado Juan Roberto Zavala, llega
a esta columna el volumen ilustrado La
historia en Alfonso Reyes, con Prólogo
de Raúl Rangel Frías y bajo el signo de
la Dirección General de Investigaciones
Humanísticas de la UANL (Monterrey,
1978).

"Este ensayo -advierte el prologuista- obtuvo en 1969 el primer
lugar y primer premio en un concurso
que sobre la vida y obra de don
Alfonso Reyes convocaron la Capilla
Alfonsina, el Gobierno del Estado
de Nuevo León y la Escuela Normal
Superior del Estado, en ocasión
CA1HEDRA [ 207]

�de conmemorarse el LXXX Aniversario del natalicio de don Alfonso".
Juan Roberto Zavala comienza
por trazar una silueta intelectual
del famoso escritor, "humanista por
excelencia e historiador por necesidad y por afición", quien fundó en
México la cátedra de Historia de
la lengua y literatura españolas, y
desde 1914 se incorpora al Centro
de Estudioe Históricos, de Madrid,
donde recibe la superior orientación
de don Ramón Menéndez Pidal,
juntamente con Américo Castro, Dám.o Alonso, Tomás Navarro Tomás,
Angel del Río, Federico de Onís,
José Femández Mont.esinos, Amado
Alonso, Antonio G. Solalinde y
otros insignes maestros de la investiga•
ción.
Sucesivamente menciona Zavala
las aportaciones de Alfonso Reyes al
conocimiento del pasado y sus interpretaciones sobre la herencia cultural
de Grecia: la religión griega, la crítica
en la edad ateniense, libros y libreros
de la antigüedad, etcét.era. Luego destaca la ponderación alfonsina de nuestro pasado inmediato, la vida cultural
y política en las postrimerías del Porfiriato, las corrientes filosóficas y científicas que imperaban en la época, la
primera Facultad de Humanidades y
el itinerario intelectual de los pensadores mexicanos hasta 1920. Señala también un pequeño ensayo histórico
-poco conocido- de Reyes sobre la
revolución rusa.
Tras explicar el sentido que otorga
Alfonso Reyes a la palabra "historia"

(no tan sólo describir, narrar o analizar
circunstancias y hechos, sino con visión antropológica y aguda percepción
de la vida humana penetrar en el espíritu de pueblos y hombres), Juan Roberto Zavala menciona esos modelos
de síntesis histórica que el gran humanista tituló México en una nuez y El
Brasil en una castaña. Luego sigue la
huella magistral de Alfonso Reyes en
la biografía de personajes mexicanos:
fray Servando, Manuel José Othón,
Juan Ruiz de Alucón, Justo Sierra, ·
Genaro Estrada, etcétera. Del autor
de la "Doctrina Estrada" trazó don
Alfonso esta magnífica epopeya:
"El que comprende a unos y a
otros, y a todos puede conciliados;
el que trabaja por muchos y para
muchos sin que se le sienta esforzarse; el que da el consejo oportuno; el
que no se ofusca ante las inevitables..
desigualdades de los hombres, y les
ayuda, en cambio, aprovechar sus
virtudes; el fuerte sin violencia ni
cólera; el risueño sin complacencias
equívocas; el puntual sin exigencias
incómodas; el que estudia el pasado
con precisiones de técnico, vive en el
presente con agilidad y sin jactancias, y provoca la llegada del porvenir entre precavido y confiado; el
último que pierde la cabeza en el
naufragio, el primero en organizar el
salvamento. Tal era Genaro Estrada,
gran mexicano de nuestro tiempo a
quien todos podían atreverse a llamar
'El Gordo'".
Una Bibliografía de Alfonso Reyes remata el ensayo premiado/PE·
DRO REYES VELAZQUEZ.

----■ 1.1--

Coloquio
sobre didáctica universitaria de la
lengua escrita
Varios autores, Primer coloquio nacional sobre didáctica
universitaria de la lengua escrita, publicación de la División
del Area de Humanidades y del Centro de Estudios Educativos de la Universidad Veracruzana (sin lugar ni fecha de
edición), 148 pp.
ESTE UBRO recoge las ponencias
que fueron presentadas en el Primer
Coloquio Nacional sobre Didáctica
Universitaria de la Lengua Escrita,
evento que tuvo lugar los días del 8 al
11 de noviembre de 1976 en la ciudad
de Jalapa-Enríquez y organizado por
la Asociación Nacional de Universidades e Institutos de Educación Superior (ANUIES), la Facultad de Letras
Españolas y Centro de Estudios Educativos de la Universidad Veracruzana,
la Comisión de Nuevos Métodos de la
UNAM, el Colegio de Ciencias y Humanidades de la UNAM, la Facultad
de Filosofía ·y Letras de la Universidad Autónoma de Puebla y nuestra
Facultad de Filosofía y Letras de la
UANL.
Con una Presentación de Aureliano Hernández Palacios, secretario

de la comisión organizadora del cole&gt;
quio, el volumen está integrado por catorce trabajos, cuya nómina y autores
es la siguiente:

"Aplicación del esquema lingüístico al análisis estructural de la lengua
escrita", Xavier Gómez Robledo; "Significante, significado y el problema del
conocimiento", María Teresa Bautista·
"La libertad de invención en el lengua~
je escrito", Sergio Lira Coronado; "La
función repre,;iva de la lengua escrita",
Raúl Dorra; "Escribir es una forma de
hablar", Antonio Alcalá Alba; "Aspectos biográficos del estudiante universitario en cuanto al aprendizaje del lenguaje escrito", G. Roldán, D. Plaza, R.
Núñez, A. Ortera Benítez, J. Velázquez Portilla, E. Alucón Ortiz, R. Hernández Pérez y E. Reyes Córdoba,
"El marco históricosocial de la lengua
CAnfEDRA [

[ 208) CAfflEDRA

209 )

�escrita", Centro de Estudios Generales,
A.C.; "Teoría y práctica de la enseñanza de la lengua escrita como destreza
eficaz de comunicación", Centro de
Estudios Generales, A. C.¡ "Traducción y dependencia cultural", Martha Alcocer y Alicia Molina; "Experiencias con hablantes no nativos",
Evangelina Arana de Swadesh; "La-

tencia de la expresividad", José Acosta Lucero; "Semántica de la mujer en
la lengua escrita", L. Ramírez Campos, M. Cabrera Hemández, G. Triana

Cortina, M. Parra García, E. Ortiz Domínguez, G. Flores Grajales, S. Páez
Vivanco, R. Páez Vivanco y V. Pabello
Olmos; "Fundamentos para crear un

seminario metodológico del trabajo
escrito en la. universidad mexicana, E.
Eguinoa, V. Donati y A. Espejo, y

"Notas para una semiología del texto
literario", José Pascual Buxó.
Los objetivos de este coloquio sobre la didáctica de la lengua escrita vienen señalados por Hemández Palacios
en la Presentación, y van desde "plantear la enseñanza de la lectura y la redacción como producción del pensamiento y la comunicación, en el contexto nacional y latinoamericano" (objetivo 1), "determinar los procedimientos de codificación en la comunicación
escrita (encodificación y decodificación), para evitar la pérdida de significación a que están sometidos los mensajes orales y escritos en el proceso histórico" (objetivo 2), hasta "fundamentar la enseñanza de la lengua como una·
pertenencia colectiva en proceso, que

[ 210 ]

CATHEDRA

dialécticamente reune estadios normales e históricos" (objetivo 4) y "establecer las deficiencias lingüísticas provenientes de los niveles educativos anteriores al universitario, con el objeto
de encontrar una didáctica dinámica
que, al mismo tiempo que sirva para el
logro de nuevas adquisiciones lingüísticas, pueda corregir déficits anteriores" (objetivo 5), etcétera.
Difícil sería referirse a todos y
cada uno de los escritos sometidos a
discusión en este evento nacional, dadas las limitaciones espaciales de esta
nota. Baste enfatizar que los trabajos
leídos y cuestionados en la Universidad Veracruzana, en esa ocasión, constituyeron una respuesta colectiva a los
requerimientos acotados en las finalidades que dieron pauta a la celebración del Primer Coloquio Nacional
sobre Didáctica Universitaria de la
Lengua Escrita y que los frutos ya se
han empezado a materializar, pues
"la Universidad Veracruzana -dice finalmente Hernández Palacios- ya ini·
cia el estudio de un proyecto para el
establecimiento de un seminario de la
expresión oral y escrita, en el cual se
aplique una teoría pedagógica que sea
el plinto de la actividad inteligente y
a la vez permita profundizar en los caminos que conducen a la madurez de
la conciencia histórica". A mayor
abundamiento, es pertinente acqtar
que el Tercer Coloquio Nacional sobre Didáctica Universitaria de la Lengua Escrita será celebrado en Monterrey, los días del 5 al 8 de marzo del
venidero año/D.M.

La
evolución de las
lenguas
• HENRY G. SCHOGT, JACQUELINE MANESSYGUI'ITON, THOMAS PENCHOEN, La evolución de las lenguas, Vol. 5 de Tratado del lenguaje, Ediciones Nueva Visión,
Buenos Aires, 1977, 114 pp.

EL PRESENTE volumen integra
tres estudios diacrónico-sincrónicos:
Dinámica del lenguaje (pp. 7-43), Parentesco genealógico (pp. 45-90) y
Glotocronología (pp. 91-109); cada uno de los cuales contiene bibliografía que fundamenta y amplía lo
expuesto.
La obra --que carece de preámbulo y conclusiones, pero que incluye
al final un valioso índice analítico
preparado por los propios autores-abre directamente con el primer estudio.

I. La Dinámica del lenguaje. En
este primer estudio, Henry Schogt se
aboca a intentar de nueva cuenta fijar,
hasta donde es posible, la descripción
sincrónica y llega a lo que se ha denominado "ideolecto". El autor pretende demostrar, mediante ejemplos de
voces antiguas y modernas, que el

método que logra resultados satisfactorios es el que considera la estructura
de los elementos de la lengua antes y
después del cambio, debiendo tomarse
en cuenta presiones y atracciones, tanto sintagmáticas como paradigmáticas.
De acuerdo a Schogt, tanto Sapir
como Frei lograron ir más allá que los
neogramáticos, ya que donde éstos
veían sólo manifestaciones aisladas
los primeros lograron detectar anal;
gías sorprendentes, pudiendo llegar a
combinar cortes transversales de un
análisis sincrónico con cortes longitudinales del método diacrónico. La
pregunta es qué factores lingüísticos
desempeñan una clara función evolutiva en el lenguaje. Para esto, hay
necesidad de confrontar y unir unidades fónicas (segunda articulación) con
unidades de contenido (primera articu•
lación); inventario de fonemas que no
en todas las lenguas coincide en amCATHEDRA [

211]

�bos planos, por lo que la dinámica del
lenguaje tiende a eliminar, en una acción económica, las oposiciones de bajo rendimiento.

nes peligrosas, al confundir formas ultracorrectas con formas de uso corriente, tan sólo por el hecho de aparecer en lengua epistolar.

Estos campos fónicos -advierte
el autor- pueden darse como consecuencia de préstamos léxicos tomados
de una lengua extranjera; pueden implicar aportación de elementos nuevos,
o pueden introducir ciertos elementos
nuevos, conservando rasgos fónicos y
sintácticos caract.erfsticos de la lengua
primitiva (alianzas lingüísticas). A medida que los t.énninos se desgastan,
pierden una parte de su valor informativo y tienden a reducirse, sin olvidar
que, en muchas ocasiones, están presentes factores extralingüísticos, como
la moda Lo importante es atender a
las funciones, más que a las formas;
ver la connotación de los morfemas
en un análisis sintagmático-paradigmático.

Quizás lo más valioso del estudio
se localice al final; cuando se afirma
que "son los factores imprevisibles
(extralingüísticos) los que confieren a
la dinámica del lenguaje esa imprevisibilidad, que para muc•hos contribuye a
hacer tan atractivo el estudio del producto de la actividad lingüística del
hombre" (p. 43). Es decir, la manifiesta preocupación por considerar la
evolución lingüística en un sistema que
englobe los planos sincrónico y diacrónico; todo lo anterior apoyado en claros ejemplos que manifiestan esta indisoluble relación.

Aunque se parte de categorías
preestablecidas que permitan una construcción morfosintáctica, hay que considerar también lo que los fonemas
flexionales producen, creando incluso
nuevas categorías lógicas. En esto
-como apunta Schogt- las lenguas
de tipo flexiona! tienen mucha más
libertad de orden que las sintéticas,
que se rigen por declinaciones y conjugaciones.
Importante observación en el
estudio de la evolución de las lenguas
es el que Schogt introduce al distinguir dos campos de observación: la
lengua lit.eraria y la coloquial. Reconoce el valor de una obra como La
grammaire des fautes, de Freí, aunque
advierte cómo incurre en trasposicio-

[ 212] CATHEDRA

11. El parentesco genealógico. El
segundo estudio, de Jacqueline Manessy-Guitton, aborda el problema de las
relaciones lingüísticas, explicando que
"el término 'parentesco' no tiene nada en común con el que se emplea en
fisiología" (p. 45). Con todo, son la
similitud y la analogía, auxiliadas por
un concienzudo rastreo histórico, las
que nos permiten agrupar a las lenguas
en troncos y familias.
En una amplia exposición histórica, la lingüística parte desde los estudios históricos de la lengua griega
hasta llegar al siglo pasado, con los gramáticos Bopp, Rask, Grimm ... y los
"neogramáticos" de Leipzig, tales como Vemer, Brugmann, Osthoff y Delbruck. Es. un capítulo de lingüística
histórica en que se da una panorama
de los distintos intentos por establecer
métodos y variables que permitan reconocer un det.erminado "parentesco"

entre las lenguas objeto de análisis.
Se está en busca de relaciones, no de
conjeturas o elementos de azar, por
lo que habrá que tener sumo cuidado
al establecer dichas comparaciones.
Y, si se encuentran similitudes, habrá
qué probar que éstas se corresponden
de manera rigurosa y regular, de acuerdo a un método científico. Con todo,
el criterio inicial de análisis continuará siendo el de "comprobar, clasificar
e interpretar lo que en un principio
sólo aparece como 'semejanzas' " (p.
58).

La autora previene que existen
semejanzas que se pueden justificar
relacionándose a cualesquier otra habla
humana; en tanto que existen otras
que sólo pueden explicarse por factores históricos, v.gr.: bad (adjetivo que
tanto en inglés como en persa significa
"malo") acusa que hubo un evidente
préstamo, pues remontándose · hacia
atrás, sus raíces son distintas. Jacqueline Manessy-Guitton propone el método comparativo de las formas, hasta
llegar a las más antiguas, o mostrar
que alguno de los miembros de la pareja salió de una forma que no pudo
haber estado emparentada con la
otra, proponiendo incluso porcentajes
matemáticos de medición en base a
la porción analizada.
Habla de superestrato, adstratos y
sustratos, como factores que determinan la Ílliación o parentesco de las
lenguas, llegando a establecer que "si
dos palabras de dos lenguas diferentes
tienen e! mismo sentido y no obstante
parecen extrañas a los sistemas de las
dos lenguas de que forman parte, puede presumirse que esas lenguas las han
tomado independientemente de una

tercera" (p. 67). Pero hay que evaluar
la plausibilidad semántica de cada
comparación propuesta, para no sufrir
equivocaciones o espejismos. Tanto
las semejanzas gramaticales como las
léxicas, deben apoyarse en evidencias
fonéticas. Los casos de ratón, casa,
piojo, afuera y pardo (en inglés, holandés, alemán, danés y sueco) que la
autora cita, demuestran el parentesco
de dichac: lenguas, lo que puede reafirmarse mediante la aplicación de la
regla de convertibilidad.

La lingüística genética -advierte
Manessy-Guitton- está basada hasta
hoy día en este método comparativo,
que toma en cuenta arbitrariedad del
signo lingüístico, la continuidad de la
tradición, la constancia de los cambios
fonéticos y la preferencia por las estructuras gramaticales; de forma tal
que las restituciones son los signos
mediante los cuales se expresan las
correspondencias en fonna abreviaáa.
Pero aun teniendo una lengua restituida, el lingüista requiere del elemento histórico para llegar a su verdadera
clasificación.
Conociendo los rasgos de la estructura gramatical de un grupo de
lenguas emparentadas, el lingüista puede emplearlas para reconstruir el
sistema de la lengua original y para
medir la originalidad de las diversas
lenguas derivadas de aquélla. ManessyGuitton relata los estudios de Guthrie
en tomo a la familia lingüística bantú
y cita el método léxico-estadístico
propuesto por Morris Swadesh en
1950, mediant.e el cual éste pret.endía
det.erminar el momento en que lenguas
emparentadas se separaron de su tronco común antepasado, tomando como
CA111EDRA [ 213

]

�base la sustitución del quince por ciento de su vocabulario básico cada mil
años, acotando la autora el concepto
vigotskiano de que "cada palabra es
un microcosmos de la conciencia
humana", por lo que "las palabras no
se aplican a las cosas, sino a las nociones que los hombres tienen de ellas"
(p. 86).
En síntesis, se reconoce en este
estudio la posibilidad de determinar
el parentesco genealógico de las lenguas con el auxilio de la historia, aunque previene de las limitaciones de
los métodos y del difícil deslinde entre
préstamos, contagios y afinid.ades.
III. La glotocronología.
Finalmente, en el tercer trabajo, Thomas
Penchoen nos habla de la ciencia que
estudia el ritmo de cambio del vocabulario básico de las lenguas.
Mucho más modesto, y diríase
incompleto, el trabajo de Penchoen se
distingue por relatar sin aportar, situando a la glotocronología entre la
lingüística y la antropología, habiendo reconocido previamente que se trataba de una ciencia independiente.
Se limita el autor a transcribir la
lista de doscientas quince nociones
universales de partes del cuerpo, colores, ademanes, funciones antropológicas, etcétera, reunidas por Swadesh
y confrontadas en inglés, francés y
español (estas últimas agregadas por el
traductor), tratando de medir el cambio o porcentaje de cognatos de manera estadística, como ya fue expuesto
al reseñar el anterior estudio de Manessy-Guitton. Tal vez la aportación de

Penchoen consista en señalar que la
falla de dicho método estriba en "la
comparación de dos estados de una
misma lengua; mientras que respecto
de la aplicación, se trata la mayoría
de las veces de dos lenguas contemporáneas" (p. 99).
Refiere el autor cuáles fueron los
criterios en que Swadesh sustentó sus
investigaciones: las nociones debían
ser de uso corriente (vocabulario básico); universales (presentes en todas
las sociedades conocidas) e históricamente persistentes (resistentes al préstamo). Con justa razón advierte Penchoen que una de las deficiencias de
la lista -lo que le resta confiabilidades cómo Swadesh no evalúa que cada
categoría puede variar mucho según
cada civilización, de forma tal que no
mantiene el mismo nivel de expresión.
Y cita el caso de un estudio de tres
lenguas esquimales, donde un determinado tabú impidió llegar al mismo
significado de los términos.
Y en relación al llenado de las
listas, el autor del artículo "La glotocronologfa" establece que, para tal
efecto, se requieren conocimientos fi.
lológicos profundos, por lo que es
difícil que un solo lingüista realice el
trabajo. Salvada esta dificultad, habrá
que determinar si las palabras que figuran en la lista son cognatas, es decir, si tienen un parentesco directo
sin intervención del préstamo, concluyendo que -aun auxiliados por las
estructuras fonológica y morfológica
de las palabras por comparar-, se precisa del conocimiento histórico para
ver la identidad de dos términos/ JOSE

ROBERTO MENDIRICHAGA.

Elementos
de linguistica
,
matemat1ca

.

• SERRANO, Sebastián, Elementos de lingüística mate-•
mática, Ed. Anagrama, Barcelona, España, 1975, 301 pp.
SEBASTIAN SERRANO, en una
introducción y conclusión marcadamente didáctica, presenta su aparato
teórico sobre tres razones fundamentales de intención crítica:
l. Una perspectiva histórica que
juzga el paso de una etapa precientífica a otra científica.
2. Un señalamiento del objetivo
principal de la teorización que consiste
no en sumarizar detalladamente la experiencia, sino en comprenderla y explicarla.
3. Una familiarización con la naturaleza de la teoría factual, la cual posee un núcleo de modelo, esto es, una
representación conceptual más o menos esquemática de un sistema real
complejo.
El auge del enfoque matemático
que ha derivado hacia lo estadístico,
estructural, generativo, transformacional, etcétera, es lo que despierta un
gran interés en el título de "Lingüís-

-tica matemática".

[ 214] · CATHEDRA

Se sostiene una polémica sobre la
humanización y la deshumanización de
la lingüística. Serrano nos presenta la
lingüística matemática como una lingüística humanizada, al explicarla como una ciencia de intersección, producto de un nuevo planteamiento al
esquema clasificado de las ciencias que
exige una nueva estructuración de los
procesos de enseñanza y de planes de
estudio.

De esta ciencia de intersección
se encargan hombres de intersección,
es decir, investigadores interdisciplinarios, como es el caso de Chomsky, en
cuyos trabajos hay intersección de la
lingüística con la matemática, la psicología, la filosofía, la cibernética y
la lógica.
El proceso de constitución de una
disciplina .como ciencia está ligado
directamente al proceso de elaboración
de un lenguaje determinado con el que
describe la realidad concreta que forma su domlBiQ,;_ pe esta fonna, la
CA1HEDRA [

215 J

1

�historia de la ciencia pasa por el lenguaje. El camino de la lingüística pasa
doblemente por el lenguaje y se parte
del estudio de ese doblemente.
Objetivo totalizador de la lingüística es definirse a sí misma. Por
esto, si en principio la lingüística
estudia el lenguaje natural, el lenguaje
de la lingüística debe ser un metalen·
guaje que se refiera al lenguaje. Este
metalenguaje debe ser un lenguaje
formal, es decir, que sea consecuenteen el plano lógico y unívoco, y plena•
mente explícito en su descripción for•
mal.
La lingüística matemática surge

de la necesidad de elaborar métodos
precisos para la construcción de un
metalenguaje que permita la descrip·
ción y explicación de los fenómenos
lingüísticos.
El marco de la lingüística matemá·
tica es pues metodológico. Utiliza
el aparato lógico matemático que el
lingüista necesita. Los métodos mate•
máticos de modelación se basan en la
existencia de unas analogías estruc·
turales: homologías e isomorfismos.

Esquemas isomorfos, lógicos y mate•
máticos son utilizados para explicar
determinados fenómenos de lengua.
Así, la noción en lógica matemática
del sistema formal sirve a la gramática
generativa de modelo.
La lingüística utiliza /todo el apa•
rato lógico matemático que necesita
en un momento determinado en que
su ciencia se encuentra en un estado
avanzado de desarrollo. Este desarrollo es susceptible de interpretarse por
el nivel de formalización alcanzado en
el estudio y elaboración de conceptos
abstractos lingüísticos.

La lingüística matemática no es ni
lingüística ni es matemática. F.stá si•
tuada en un nivel diferente¡ sobre estos dos niveles: el metalingüístico.
En este nivel disfruta y participa de los
dos, pero incide con la lingüística y la
configura.
Tiene mucha relación
con la aparición de la cibernética. Ella
ha estudiado analogías entre diferentes
procesos de control, en especial entre
procesos que tienen lugar en el interior
de un ser vivo, por una parte, y en una
máquina, por la otra/ FRANCISCA

ARREOLA SALCE.

La
lengua y los
hablantes
, • RAUL AVILA, La lengua y los hablantes, Ed. Trillas,
Mexico, 1977, 135 pp.
ESTE AUTOR presenta una clara
exposición de los principales problemas del lenguaje, vistos a la luz de las
teorías más modernas en el campo de
la lingüísti~

(p. 27); y divide a este contexto en
semántico, situacional, físico y cultural.

libro: "el lenguaje es y sirve para comunicamos". Y así, en el primer
capítulo, "El signo y los signos",
Avila nos señala las relaciones y diferencias de los signos primarios y secundarios, así como la posición que
corresponde a la lingüística dentro de
la semiología.

Los dos primeros no se prestan a
ninguna confusión, pero en los dos
últimos es posible que se sientan al·
gunas imprecisiones: "Si advertimos el
letrero no fumar en algún lugar, no
lo interpretamos como una advertencia
para que todos los fumadores dejen de
fumar para siempre por los efectos
negativos que puede tener el tabaco,
sino como una orden de abstenerse de
fumar en el lugar preciso donde se
encuentra el letrero" (p. 35).

En el segundo capítulo se describe
con amenidad y soltura al signo lin·
güístico. Pero al pasar al apartado
"Significado y contexto" nos topa•
mos con algunos pequeños problemas.
Dice Raúl Avila: "En un sentido am·
plio, el contexto es el marco de referencia con respecto al cual los signos
adquieren un significado determinado"

¡Claro!, el ambiente en que nosotros captamos este mensaje es siempre físico; pero en cierta forma ¿no se
estará viendo muy unilateralmente un
fenómeno más, de cierto tipo de culturas?, sobre t.odo si pensamos compa•
rativamente en este tipo de mensajes
en pueblos distintos. De ahí que esta
distinción no quede muy clara, y

Hay una idea fundamental que
rige la importancia de los temas en el

CATHEDRA [

[ 216 ]

CA-nn;DRA

217]

�que parecería más una subordinación
de lo físico a lo cultural.
Una de las partes más interesantes
es el capítulo sexto: "La comunicación lingüística y sus funciones", en
donde Avila recuerda lm funciones
del lenguaje establecidas por Karl Büler: funciones sintomática, referencial
y apelativa, a las que agrega la fática
y metalingüística. Es de interés observar cómo inteligentemente reitera la
importancia y conserva el interés sobre otros temas, gracias a la función
sintomática.
En general, La lengua y los
hablantes presenta algunos de los problemas más complejos del lenguaje
(como la corrección, la gromaticali-

dad, o la norma) de una manera sim-

ple y clara.
El orden de los temas sacrifica su
logicidad científica para conservar la
sencillez. De ahí que sus dos últimos
capítulos ("Los fonemas" y "Enunciados y oraciones") sean los de mayor
complejidad de lectura para aquellos
que se inician en el conocimiento del
estudio del lenguaje.
Cada capítulo tiene, después de su
explicación, un cuestionario útil para
corroborar la comprensión de los datos; y al final de éste, se agrega una
pequeña pero fundamental bibliografía.
Resultado: un texto de sumo interés didáctico para introducimos en
el conocimiento del lenguaje/ LUIS

CARLOS ARREDONDO TREVIÑO.

La
linguística aplicada y el estudio
del estilo
• NILS ERICK ENKVIST, JOHN SPENCER Y MICHAEL GREGORY. Lingüística y estilo, Ed. Catedra, Madrid, 1976, 126 PP·
EN LA PRIMERA parte, "Ensayo
de lingüística aplicada", Enkvist expo-

[ 218 J CATHEDRA

ne diferentes significados de estilo,
casi todos expresados por J. Middlet@

Murry en las conferencias pronunciadas en Oxford, en 1921, con el propósito de extraer los elementos comunes
en cada una y así encontrar un concepto que permita facilitar al estudiante
el análisis literario completo, que
abarque tanto el aspecto lingüístico
como el ideológico.
El autor define el estilo como "un
conglomerado de las probabilidades
contextuales" (p. 46), concepto que
nos permite ir más lejos en el análisis
estilístico real. Enkvist entiende el
estilo no como una cualidad autónoma, independiente o absoluta, sino
como una cualidad intrínsecamente
relacionada con el contexto sociofísico en que se encuentra, ya que éste
es determinante en el habla de los individuos.
Spencer y Gregory se ocupan de
la segunda parte de este estudio titulada "Una aproximación al estudio del
estilo" y hablan del estilo como una
de las cualidades de la obra literaria,
fácil de reconocer pero difícil de aprehender por ser un concepto abstracto.
Pero siendo el estilo literario un uso
particular de la lengua, debe tenerse
en cuenta la relación entre éste y los
esquemas sociales y culturales, lo que
determina en última instancia a la literatura como un fenómeno cultural.
Ellos dicen~ "La tarea del crítico
literario es formular coherentemente la
reacción inicial que le estimuló a llevar
a cabo su investigación" (p. 79); y para
que la crítica sea mis objetiva, es necesario no pasar por alto las cuestiones
formales abarcadas por la lingüística,

por la semántica o por la gramática,
ya que est.e aspecto es el único asidero
material de la crítica literaria. Muy
importante, consideran los autores, es
la unidad entre lingüistas y críticos literarios; entre técnica e intuición. La
diferencia fundamental entre la explicación estilística y la lingüística, radica
en que la primera es necesariamente
comparativa y la segunda se basa en
las categorías descriptivas de la lengua.
Spencer y Gregory terminan diciendo que los factores principales
para una aproximación al estilo son:
" Las lecturas iniciales, la situación de
los textos, una descripción detallada
de su lengua, una posterior contextualización (intra y extratextual) y las
comparaciones con otros textos, examinados de igual modo" (p. 125).
Con esto resumen toda su exposición.

Aclaran los autores que no pretenden agotar los estudios sobre lingüística y estilo, sino únicamente aportar
una aproximación más a las que ha
venido haciendo la nueva crítica durante los últimos veinte años. Finalmente, incluyen una bibliografía bastante amplia (setenta libros). Las fechas de estos textos fluctúan entre
los años de 1916 a 1963.
Estamos seguros que en los últimos trece años se han hecho valiosas
aportaciones a la nueva crítica que intenta unir estos dos conceptos: lingüística y estilo, y marcar la estrecha
relación existente entre ellos y las demás ciencias humanísticas y económi-

cas/ HERLINDA DIAZ NUÑEZ.

CATIIEDRA [

219]

�es exponer los principios básicos de
esta nueva ciencia, por lo cual no hay
tendencia a la minuciosidad ni a la superabundancia de las tenninología.

Invitación
a la linguística. Sus
diversas ramas

Al final del libro se encuentran
los apéndices, que nos proporcionan
información respecto al alfabeto fonético internacional, a la clasificación
genética de las principales lenguas del
mundo, al cuadro sinóptico fonético-

fonémico de seis lenguas principales
y al examen geolingüístico de las naciones.
La bibliograf'ia está seleccionada
por el autor, de acuerdo al nivel e in-

terés de los lectores. En las obras elementales y en unas cuantas de las demás, se hallará una brevtl valoración
subjetiva del autor/ YOKO TAKA·
HASHI.

NOTA: La.a antedore1 dneo reNilu blbliopáficu funon reallzldu por loe aJumnoa de la
maestría en letru ell)llolu como parte del cuno de lincüíltica espa6ola e hispanoamericana
bajo la coordinación del maeltro Antonio Alcalá,

• MARIO PEI, Invitación a la lingüística. Fundamentos
de la ciencia del lenguaje, Ed. Diana, México, 288 pp.
ESTE LIBRO está destinado a los
principiantes de la lingüística, con el
objeto de que puedan entender con
mucha facilidad los fenómenos básicos
de este campo.

El primer capítulo (pp. 15-42)
trata de los fundamentos de la materia.
El autor hace una breve explicación
respecto a la definición etimológica
del lenguaje y a las características del
lenguaje oral. Asimismo, explica cua•
tro secciones del estudio de lenguaje:
fonología, morfología, sintaxis y vocabulario; al igual que la tendencia natural del lenguaje: centrífuga. Cuando
aparece una nueva tenninología, el au•
tor hace una definición explícita y,
a veces, pone ejemplos concretos, apli·
cándolos en inglés u otros idiomas.
Desde el segundo al séptimo capítulos (pp. 43-134), el autor dispone
más tiempo y espacio para la explica•
ción de la lingüística descriptiva, la
histórica y la geolingüfstica. Cada te-

ma trata desde los dos puntos de vista:
terminología básica y metodología.
La lingüística descriptiva es fundamentalmente estática e investiga sus fenómenos y . manifestaciones; mientras
que la lingüística histórica es dinámica
y estudia la formación y evolución del
idioma en el transcurso del tiempo.
La geolingüística, ciencia relativa•
mente nueva, es la descripción de la
división de las lenguas por las diversas
regiones de la Tierra, señalando su
importancia política, económica, sociológica, estratégica y cultural. Otra
función de la geolingüfstlca es la de estudiar los factores que rigen el crecimiento y decrecimiento de las len•
guas; y la de proyectar las situaciones
hacia el futuro.
El capítulo octavo (pp. 135-148)
nos presenta una breve historia de la
lingüística. Como se ha mencionado
anteriormente, el objeto de este libro

Recepción

biblio y hemerográfica de
"CATHEDRA''
LA MESA de redacción de "CA·
TlfEDRA" ha recibido las siguientes
publicaciones:

• "Acción Crítica", órgano semestral del Centro Latinoamericano de
Trabajo Social (CELATS) y de la Aso·
ciación Latinoamericana de Escuelas
de Trabajo Social (ALEATS) que se
edita en Lima, capital del país de los
hermanos peruanos.

El número cuatro (que llegó a
nosotros por conducto de la licenciada Carmen Jonás, coordinadora académica de la CELATS y egresada de
la vecina Facultad de Trabajo Social
de la UANL, aquí, en la Ciudad UnÍ"
versitaria de Monterrey) es el correspondiente al primer semestre de 1978,
está dividido en cinco secciones: Ensayos, Entrevistas, Eventos, Documen·
tos y Libros y su contenido es el siguiente:
CA111EDRA [ 221]

[ 220 ]

CAmEDRA

�'

!
1

Ensayos: "Problemática de la
cuestión indígena", por el antropólogo
venezolano Enrique Valencia; "Lamovilización indígena como un proceso
político de contestación", que finna
el antropólogo ecuatoriano Francisco
Rhon; ··E/ silfT!ificado del trabajo social en el capitnlismo", escrito por el
magíster peruano en sociología Jorge
Paro&lt;li; "Capacitación continuada ¿para qué?", por la trabajadora social
brasileña Leila Lima, y "Profesionalismo y perspectiva popular", redactado
por Ana Boggio, socióloga peruana.
Entrevistas: "La cuestión indígena
en Venezuela", interviú realizada al
doctor Esteban Emilio Mosonyi, especialista venezolano en problemas indígenas y quien forma, de consuno con
antropólogos mexicanos, colombianos,
brasileños y bolivianos, una •~orriente
de crítica y renovación profesional
comprometida con el movimiento indígena y popular".
Eventos: Esta sección se refiere
al "Seminario sobre problemática indígena" que fue celebrado hace algunos meses en la ciudad de Cusco, Perú,
con la participación de investigadores
latinoamericanos y peruanos vinculados a los problemas de la población
aborigen latinoamericana.

presenta el escrito "El movimiento
indígena en el Ecuador", el cual fue
propuesto al Quinto Congreso de la
Federación Nacional de Organizaciones Campesinas (FENOC), celebrado
en Quito, la capital ecuatoriana, entre el treinta de septiembre y el primero de octubre de 1977.
Dada la importancia de este documento, acotemos sus cuatro subtítulos
y su "Fina/e":
l. Quiénes somos shuaras, sionas,
tetetes, cofanes, quechuas del Napo y
del Coca, en el Oriente, quichuas de la
sierra, capayas y colorados en la costa).
2. La historia de nuestra lucha.
3. Nuestra actual situación.
4. La lucha indígena y la lucha de
todos los explotados del campo y la
ciudad.

El "Finak" de este documento es
de la siguiente guisa: "Pelear sólo como indígenas es no entender que, para
seguir siendo como somos, debemos

destruir el capitalismo, y ésta es una
pelea de todos los pobres.
" ¡Viva la unidad de todos los indígenas con los pobres del país!"
"¡Viva el socialismo!" (p. 71).

El resumen de este evento fue realizado por el antropólogo peruano Carlos Degregori y lo ha escindido en cuatro grandes temas: 1) Problema indígena y problema nacional, 2) Pensamiento sobre el problema indígena, 3) Acción indigenista y 4) Estado, clase y
etnia.

Documentos: En este apartado se

[ 222]

CATHEDRA

Libros: En la última sección de la
cuarta entrega de "Acción Crítica" se
reseñan, por la trabajadora social brasileña Marilda Villela Ianarnoto, las siguientes obras:
Sociología de una profesión, de
Juan Estruch y Antonio M. Guell,
Barcelona, 1976.

Sobre o modo capitalistn de pensar, de José de Souza Martins, HUCITEC-Editora de Humanismo, Ciencia
y Tecnología, Colección Ciencias Sociales, Serie Línea de Frente (s. ed. y
s. f.).
Para terminar esta reseña acotemos que "Acción Critica" es dirigida
por Leila Lima, quien también es directora del CELATS, editada por Manuel Manrique C., y su Consejo de Editorial está fonnado por Luis Araneda
Alfero, Seno Cornely, Juan Mojica

• "METAMORFOSIS", revista de
la Escuela de Filosofía y Letras de la
Universidad Autónoma de Chihuahua,
número 9, tercera época, de septiembre-noviembre de 1978, Chihuahua,
Chihuahua.
Esta novena entrega de "Metamorfosis", publicación que dirigen los
licenciados Luis Nava Moreno y Enrique Pallares, está compuesta por el siguiente sumario: "De vu/gari elocuentia", por Dante Alighieri, tercera parte ("Tratado de la lengua vulgar"),
traducción del doctor Federico Ferro
Gay y del profesor Hildeberto Villegas; "Entrevista con el filósofo peruano doctor Francisco Miró Quezada",
por el licenciado Enrique Pallares;

y Beatriz de la Vega, mientras que su
Consejo de Redacción está integrado
por Boris Lima, Leila Lima, Manuel
Manrique C., Roberto Rodríguez y
Walter Tesch.
Su correo lo recibe en el apartado
número 4951 de Lima, ZC 18, Perú.

"CATHEDRA" saluda cordialmente a "Acción Crítica", esperando
que la sigan favoreciendo con sus envíos bibliográficos/ D. M.

"Revoluciones científicas y relatividad
conceptual", por el doctor Peter Robinson y traducido por el doctor Federico Ferro Gay; "Poemas", por Gaspar G. Orozco; "Para funciona/izar
la doma del unicornio", por Abraharn
Nuncio; "La concepción del movimiento en la física clásica y en la relativista ", por el licenciado Enrique
Pallares; "Entrevista a Carlos Monsiváis", por el licenciado Enrique Macín Rascón, y "El individuo y la evolución literaria", por Jan Mukarovsky,
traducción directa del checo por la
doctora Eva Lukavska.
De vulgari elocuentia trata de
unos juicios críticos de Dante sobre las
diversas len~ de la península italiaCATIIEDRA [ 223 l

�na: siciliano, dialecto de Apulia, toscano, florentino, romañolo, boloñés,
lombardo, etcétera.
De la "Entrevista con el filósofo
peruano doctor Francisco Miró Quezada" entresacamos el siguiente parecer
sobre las relaciones entre la filosofía y
la ciencia: " ... Yo no diría, pues, que
ahora la misión de la filosofía es únicamente haberse quedado fuera de la
ciencia, dar vueltas con lo que le quedó. ¡No! Primere estuvo produciendo
ciencia, de la cual sigue saliendo, y
luego entre ciencia y filosofía hay
una permanente base y contacto que
se refuena naturalmente¡ esa es la verdadera relación. Por último, diría que
hay una serie de fronteras entre las
cuales no se puede distinguir. Yo no
creo que se pueda hacer una diferencia
total entre ciencia y filosofía Hay aspectos de la ciencia que son filosóficos, y hay aspectos de la filosofía que
son científicos ..." (p. 8).

to en la física clásica y en la relativista", Enrique Pallares acota los nombres de Parménides, Zenón, Heráclito,
Newton, Galileo, Aristóteles, Einstein,
Kepler, Leibnitz, Huygens, Reichenbach, Minkowskl, Barnett, Mach, Phillipp Frank, Pascual Jordán, Sears,
Zemansky y Zubor.

Un poema de Gaspar G. Orozco
dice así: "Jardín./ El cielo moja/ en
el arco iris/ un colibrí . ../ pincel del
viento./ Jardín".

En la "Entrevista a Carlos Monsiváis", éste dice que hay cinco novelistas que integran en la actualidad la
novela latinoamericana . . . "Estos libros son en este momento la novela
hispanoamericana: Rayuela, de Cortazar; La muerte de Artemio Cruz, de
Carlos Fuentes; Tres tristes tigres, de
Guillermo Cabrera Infante; Cien años
de soledad, de Gabriel García Márquez. Esa es mi personal opinión. 'En
el nivel de esas novelas y de un modo
muy singular y muy poderoso, también hay que ubicar a Pedro Páramo,
de Juan Rulfo. Me parece que si he
elegido estas cinco novelas como las
que más me importan no lo hago por
un criterio nacionalista, que de cinco
incluya a dos mexicanos, sino porque
realmente creo que hay ahí poderío
verbal, una enorme capacidad imaginativa y la capacidad de construcción
de personajes, de mundos, de alusiones, de explicaciones, de signos, etcétera. Creo que es un momento de
enorme movimiento en la literatura
hispanoamericana; pero no siento que
sea un gran momento de la novela en
los últimos diez añ~ Se han producido fracasos tan considerables como
Terra nostra, de Car:os Fuentes, o El
libro de Manue~ de Julio Cortázar,
que son dos libros malos de dos excelentes escritores ... " (pp. 37-38).

En "La co,ncepción del movimien-

El problema de la personalidad en

En "Revoluciones científicas y relatividad conceptual" dice el doctor
Peter Robinson lo siguiente: "El concepto de revolución científica ha sido
parte de nuestra herencia cultural desde que Francis Bacon popularizó la
caída del aristotelismo y la reestructuración de la ciencia. Todos fuimos educados en la idea de que, por lo menos,
hubo una revolución en la ciencia, la
del Renacimiento . .." (p. 14).

[ 224 ] CATHEDRA

la literatura es la cuestión que trata
el escritor checo Jan Mukarovsky en
"El individuo y la evolución literaria".
Dice este autor: " . . . La personalidad psicofísica del artista es un conjunto de disposiciones, tanto naturales
como adquiridas (por la educación,
el ambiente, la situación social). Puesto que cada una de las disposiciones
puede ser a la vez tanto innata como
modificada por la influencia externa

es difícil distinguir con precisión las
dos capas ... " (p. 42).

• "A VANZADA ", revista de los
alumuos de la Facultad de Filosofía y
Letras de la Universidad de Guadalajal'a, julio-agosto de 1977, número 1,
volumen I, Guadalajara, Jalisoo.

nulfo E. Velasco; "Las reglas del juego", por Alejandro Morales Tovar;
"El epíteto en Garcilaso de la Vega",
por Rebeca Calderón; "El inspector",
por Raúl Aparicio; "Seis notas ¿Qué
notas?", por R. Oceguera; "José la mitad", por César Delgado; Humor:
¡Caray. Qué detalle!, y "Artefactos y
poemas", por Lorenzo Toussaint.

Este primer número de "Avanzada" tiene un rico y variado contenido:
Eilitorial; "Nabokov y Lolita ", por Arnulfo E. Velasco; "Artefactos y poemas", por Raúl Caballero; "El municipio libre: aspiración poUtica de la
revolución", por Juan Gil Flores; Poesías, de Raúl Bañuelos; "La educación
y el cambio social", por Luis Ricardo
Fernández López; "Estudio socio-critico de un poema mexicano", por Edmond Cross; Poesías, de R. Oceguera
Gómez, Avelino Núi'iez, Rebeca Calderón y Mariainés Camarena; "Razón
de ser del escritor y la literatura latinoamericana", por Carlos Fuentes;
"La iniciación del vampiro", por Ar-

El número 9 de "Metamorfosis"
viene ilustrado oon viñetas de José
Antonio García Pérez, siendo la portada y la contraportada de Aarón Piña
Mora. Igualmente, cabe mencionar a
Jesús Gallegos Guereca, quien es su
director artístico/ D. M.

En el Directorio de "Avanzada"
aparecen Ramiro Munguía Huato, presidente de la Sociedad de Alumnos;
Rodolfo Oceguera Gómez, director;
Oliverio Ramos Ramos, subdirector;
Andrés Núñez Castañeda, jefe de
Redacción; Francisco Campos, coordinador técnico; Antonio Vega, formato
y diseño; Luis Patiño, A Vargas y Enrique Macías, corrección; Lumiero, autor de la portada y de un poster de
obsequio y ganador del Concurso de
Cartel Político convocado por la FeCATHEDRA [ 225]

�deración de Estudiantes de Guadalajara (FEG).
Los miembros del Consejo de Editorial de "Avanzada" son los siguientes. Isabel Manuel, Patricia Zermeño,
Inés Camarena, Elizabeth Planter, J.
Enriquez Rodríguez Benítez, Lorenzo
Toussaint y Ricardo Femández.

CATHEDRA saluda fraternalmente a los realizadores, animadores y
colaboradores de "Avanzada" y espera
seguir recibiendo los siguientes números, porque "promover a todos los niveles la cultura es tarea de personas
inquietas, y de ahí el nombre de
'Avanzada"' . . . /D. M.

íHCLUSIO

• "INCLUSO", Revista de cuento, poesía, crítica y teatro, elaborada
por el grupo Incluso, No. 5/6, enero de
1978, Guadalajara, Jalisco.
El grupo Incluso está formado por
Raúl Bañuelos, José Brú, Dante Medina, Genaro Muñoz, Francisco Rojas,
Amulfo E. Velasco y Wolfgang Vogt
y tiene como colaboradores literarios
a Marina Magaña y Andrés Núñez.
El contenido de la entrega doble

5/6 de "Incluso" es el siguiente: "Bre·
ve exposición teórica del grupo 'Incluso' ", por el estudiante de letras Arnulfo E. Velasco; "Textos que reniegan de ser textos", por "la mezcla de
Bach místico, diablo constipado, cumbia arrabalera y gaznápira incorregible" Lulú Castañuela Relingo; Cuento,
por el tampiqueño estudiante de la
maestría en letras españolas e hispanoamericanas Genaro Muñoz; "La poesía catalana del siglo xx", por el fran-

[ 226 ] CATHEDRA

cés de ascendencia catalana nacionali·
zado mexicano José Brú; Poemas, por
el poeta y estudiante de la maestría
de letras Raúl Bañuelos; "El mueble
precolombino", por el doctor en arqueología Sergio Suárez; "La pesadi·
lla", obra teatral en un acto del conocido dramaturgo mexicano Emilio Carballido; "Malraux por Malraux ", entrevista al exministro de cultura degaullista, sin acotación del entrevistador pero
con mención de la traductora: Judith
Hipólito de Di Palo, profesora de
francés en la Alliance Franfaise de
Guadalajara; Poema, del pasante de
filosofía Eduardo Felipe Eguiarte;
"Muerte y resurrección", poema de
Octavio Novaro; Cuento, por el pasante de letras Felipe Quintero; "Marco Antonio Campos, poeta", por el
nicaragüense doctor en letras Ernesto
Mejía Sánchez, investigador del Colegio de México y profesor de la UNAM;
Poemas, de Francisco Rojas, estudian·
te de letras en la Universidad de Gua-

dalajara; "Incluso libros", reseñas bibliográficas del español Femando-Carlos Vevia Romero, del alemán WoJf.
gang Vogt, doctorado en la Universidad de Bonn, del ya mencionado
Amulfo Z. Velasco y de la estudiante
de sociología Berta Pantoja Arias, y
"Opus xxxvi", por el peruano Tomás
del Solar.
En "Breve exposición teórica del
grupo 'Incluso'", Arnulfo E. Velasco
dioo de ellos mismos lo siguiente:
. . . Debo admitir que si yo tratara
de definir en una sola frase el siguiente
aspecto de nuestras intenciones literarias terminaría rindiéndome sin llegar
a encontrar lo que b11SCO. Es un aspee. to de difícil expresión pero, a mi parecer, de fácil comprensión. Por suerte
fue uno de nuestros mismos compañeros (precisamente el maestro de ceremonias del grupo: el amigo poeta
Dante Medina) quien acuñó la definición solicitada en una larga noche de
pensamientos alambicados. Bijo: 'Lo
importante no es escandalizar a los
demás; lo importan te es escandalizarse
a sí mismo'. He ahí mi definición tan
penosamente rastreada ... " (p. 3).
¿Unas muestras de los "Textos
que reniegan de ser textos", de Lulú
Castañuela? Aquí van: "¿Que qué
hice yo cuando descubrí el robo,
señor juez? Le dije, por disimular:
déjate de surrealismos, Andrés, y devuélveme mi cabeza".- "Está bien que
seas romántico, pero ¿ya te informaste
de lo que cuesta suicidarse ahora?".·
"Cuando le dijo que le había hecho
mala sangre con el susto, el vampiro se
alejó a buscar alimento a otra parte"..
"Al separarse los amantes, mientras

las palabras: 'Te quiero, mi ángel',
'Eres terriblemente cálido' notaban en
el espacio, el demonio era regañado
por Satán, y el ángel pedía perdón a
Dios".. "Al notar el puritano que la
part.e más erótica de su cuerpo era la
lengua, se la arrancó. Ahora nadie
sabe la causa de la autoinmolación
lingual; él no ha podido explicar nada".. "Su programa sensacional, 'La
Voz de la Conciencia', informa que
ayer, el !dolo Aguerrido, el Rey de la
Cumbia, renegó de su conciencia de
clase: ante la estupefacción y las pro•
testas de su cumbiancheras admiradoras bailó un vals" (p. 6).
Por su parte, Sergio Suárez, en "El
mueble precolombino" dice, entre
otras cosas, sobre los "equipales", lo
siguiente: "Algunos códices que datan
del principio de la conquista, al re•
presentar gráficamente a los personajes en actitud sedente, muestran ese
asiento de larga supervivencia que
nombramos "equipal", corrupción de
la palabra nahua icpall~ que significa
asentadero. Algunos de estos "equipales" son tejidos de tule, tanto el asien•
to como el respaldo; otros están ela•
borados con pieles que conservan el
pelo del animal, y, finalmente, los que
están cubiertos de cuero adobado, éstos se fabrican hasta la fecha con las
mismas características: un cuero cilíndrico con asiento y respaldo de
varas con ataduras de cuero y pegadas
con chapopotl" (p. 32).
Y André Malraux dice (en "Malraux por Malraux') sobre sexo, pornografía, erotismo, etcétera, lo siguiente: "ENTREVISTADOR: En occidente se habla mucho -demasiado,
CA111EDRA [ 227]

I

�quizár de sexualidad, de pornografía, algunas veces de placer y de erotismo, a veces de amor. En Oriente,
mucho menos. ¿Cómo se explica
usted esto? ANDRE MALRAUX:
Se habla menos de esto en Oriente
porque nosotros hemos tenido a la
Virgen María. Occidente inventó la
valorización de la mujer en el moment.o del culto mariano. Si no hubiera
catedrales, es decir Santa María, no
habría habido poesía caballeresca. En
cierto momento, la cristianidad se
pone a valorizar a la muJer. Este fenómeno no tiene equivalente en ninguna otra parte. Buda es misógino.
La valorización de la mujer tiene lugar
a causa de las Cruzada5. Por primera
vez, jóvenes listos para ser caballeros,
pongamos a los quince años, se encontraron a la mesa de una mujer que
tenía, digamos, veintisiete años. Por
definición, no era un esperpento puesto que el soberano no tenía ninguna
razón para casarse con una mujer fea.
¡La cristianidad es algo bastante musulmano! ¿Qué veían esos mucha-

chos? Pastoras. Han de haber sido
bonitas. ¿Aparte de las pastoras?
Sus hermanas. ¿Entonces, los bailes,
en los cuales no se abrazaba? Bueno.
El soberano parte. La mesa del castillo es presidida por la castellana. Por
primera vez, un muchacho de quince
años vio una mujer de su clase que
tenía veintisiete años y que él podía
amar. El fenómeno no se había producido más ... " (p. 46).
Un poema de Francisco Rojas,
"Miguel,
¿te acuerdas?/ dos tres toques mi
camal/ y un buche de chela,/ las
Tortitas; ¡ande ese maese!,/ trínquese un refine./ Miguel, ¿te acuerdas?/
Qué irigotero sueño,/ sin broncas como un buen viaje,/ como una chava
libre,/ un buen tintillo sin queso/
sin nada sin fresas/ sin lana" (p. 53).

Parecía verdad, dice así:

cardo Elizondo Elizondo; "Correspondencia entre el estado de Nuevo León
y las demás dependencias federales";
"Asuntos eclesiásticos"; "La familia
Madero y la economía de Monterrey,
1890-1910", por Mario Cerutti.

Número 2: "Noticias"; "Archivo
de notarlas"; "Elecciones populares";
".Educación"; "La dispersión del archivo del comandante general Joaquín
de Arredondo (primero parte)", por
Adán Benavides.
Número 3: "Cuestión de archivos", por José P. Saldaña; "Congreso
del Estado"; "Informes de gobernado-

San Salvador, 220, Colonia Vista Hermosa, Monterrey, N. L. Direct.or,
Alfonso Reyes Aurrecoechea; jefe
de redacción, Salvador Martínez Cárdenas; jefe de circulación, Héct.or Domínguez Cueva.

blicación tetramestral. Responsable
de la edición: licenciado Ricardo Elizondo Elizondo. Archivo General del
Estado, Washington y Doctor Coss,
Monterrey, N. L., México.

[ 228 ] CATHEDRA

En el direct.orio de los dos últimos números de "Boletín" aparece
c01110 di~ctor el licenciado Ricardo
Elizondo Elizondo, como responsable de la edición María Eugenia R. E.
de Guajardo y como colaboradores
Agapito Renovato Zavala, María de
los Angeles Hernández y Olivia Arizpe
de Villaneal/ D. M.

El diseño de la portada de este
magnífico número doble de "Incluso" e_s de David Cornejo/ D.M.

• "EXAMEN", órga.ao del Círculo de Estudios Mexicanos, A. C.,

• BOLETIN del Archivo General
del Estado. Sección de Historia. Pu-

res"; "Correspondencia entre Benito
Juárez y Santiago Vidaurri"; "La dir
persión del archivo del comandante
genero/ Joaquín de Arredondo (segunda parte)", por Adán Benavides; "Noticias".

De este "Boletín ya han apare-

cido tres números, los correspondientes a enero, mayo y septiembre de
1978, y cuyo contenido es el siguiente:

Número 1: Presentación, por Ri-

Esta publicación cumple una función de orientación social y política
muy importante en nuestro medio,
generalmente mal informado, subinformado o francamente enajenado de la
realidad objetiva local, nacional e internacional. Es una publicación men-

sual, y tiene tres años de vida. Con el
número de septiembre de 1978 llega a
su entrega 24. Las dos últimas tienen
el siguiente contenido:

Número 23: "La reforma política, la izquierda y los trabajadores",
tomado de "Estrategia", No. 21, de
mayo-junio de 1978; "Problemas de
nuestro tiempo", por el doctor Salvador Martínez Cárdenas, y "Un aniver·
sario ", por el doctor Jesús Leal Villarreal.

Número 24: "La técnica del mercado de libros", por el profesor y liCA111EDRA [ 229]

�cenciado Enrique Garza Gutiérrez; "Es
necesaria la amnistía en el estado", por
el licenciado Gustavo Míreles Gonzá-

lez, y "Rangel Frias y Alfonso Reyes",
editorial de "El Diario de Monterrey"
de 30 de agosto de 1978/ D. M.

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N-i..o.

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1

1

• Haciendas mexicanas del siglo
xix. Notas paro una tipología, por
Guillermo Beat.o y Domenico Sindico.
El primero es investigador del Departamento de Investigaciones Históricas
del INAH y asesor- docente-investigador en la Facultad de Filosofía y Letras de la UANL; y el segundo: coordinador y profesor del Colegio de
Historia de la Facultad de Filosofía
y Letras de la UANL (Edición mimeografiada).

***
• Apéndice gráfico del trabajo de
G. Beato y D. Sindico: Haciendas me·

xicanas del siglo xix. Notas para una
tipología (Mimeo).

***
• Curriculum universitario.

[ 230 ]

..

CATHEDRA

,.,
,,¡'

.....,.
--

llllll&amp;S

11

I!

•-

morias del Simposium Internacional
del 4 y 5 de mayo de 1978, Universidad de Monterrey, Monterrey, N. L.

OTRAS PUBUCACIONES
RECIBIDAS

,,

1

~

Me·

(Mimeo).

***
• Salto, Organo del Comité Estatal del Partido Comunista en Nuevo

León, Año 1/ Núm. 1/ Sept. 78, dirección colectiva: Abraham Nuncio,
Gustavo Hirales Morán y Carlos García Guerrero. Aparece quincenalmente. Registro en trámite. Impreso y
distribuido en Madero, 1475, Oriente. Teléfono 74-05-91.

***
• l. Estatutos y reglamentos actuales. II. Anteproyectos de reforma
11 los estatutos y reglamentos del Sindicato de Trabajadores de la Univer~idad de Nuevo León, Noviembre 23

de 1978, Monterrey, N. L.

�La obra de Femando F. Sánchez

Dos

breves juicios
, .

cnt1cos

EL DRAMA y su forma más aguda que es la tragedia sólo pueden plumuse
con elementol fonnales subjetivoe.
El "relllamo" académlCQ--de este orden de COIU no puede sobrepasar lo simple
o 10 slmpllata anecdótico, eÍ decir, el relato plÍlti~llterario.

Los méxlCIDOI pnhllp6n1COI en la esculto-uquiteetura. los renacentistas alemanes, ebecoa, eteéten, mucho deapués Goya en los "Caprichos" y mía tude Pi•
caao en la suma de eatudlos para ''Guemlca", dieron el mejor de los ejemplos:
pero tue sólo una excepción importante en el coñfunto de su obra.

Fue en México, con nuestro gru movimiento de pintura mural y particular·
mente en la obra de José Clemente Orozco, quienes retomamos. en lo primoldill,
al contenido de la tragedia.
Aunque por el contenido de nuestra obn, históf!camente simultánea, todos
hayamos usado el drama aoclal, conslclenmoa ne hecho como el mÍI importante
para la justa realización de nuestra obra monumental en la forma ~ alta de expresión que es el mural.
Femando F. Sáncbez, en el presente mismo, le da a su obra la misma dlncclón,
la del impullo trícico, U11Ddo en su IDllftÍftco esfueno flcunl lbllultíne• y con•
CAfflEDRA [

231 ]

�centradas que recuerdan en su estructura el mejor período, si no el del maestro
Picasso, sí de los más grandes discípulos de ese creador genial, aunque con aportes
evidentemente muy personales.
El método de las superposiciones activas que emplea Femando F. Sánchez
tiene soluciones que pudiéramos llamar "fílmicas" y, en tal sentido, son mucho
más dinámicas que las de los pintores europeos que, en su obra, emplean en términos generales ese procedimiento/ DAVID ALFARO SIQUEIROS.

***

••••

TANTO POR LA fecundidad inagotable de su obra, como por su lenguaje
diáfano y versátil, Fernando Sánchez -un joven maestro de la pintura contemporánea- manifiesta todos los rasgos del genio plástico, del creador de obras maestras.
Ya David Alfaro Siqueiros, en el texto redactado para la exposición que Fernando
Sánchez tituló "Cien impugnaciones al fascismo", llamaba la atención sobre el lenguaje audaz y renovador de este artista y comparaba su sentido del espacio con los
procedimientos de superposición dinámica utilizada en la imagen cinematográfica.

,.......
..,
~

a_.,,.~

Los ciclos de Fernando Sánchez, amplios y vigorosos, incisivos y punzantes,
constituyen series defintivas y cerradas, como los Caprichos de Goya o las colecciones y etapas de Picasso. A pesar de su juventud, Fernando Sánchez ha creado
una vasta plástica en el campo de la pintura, la escultura, el dibujo, el grabado, la
cerámica y el diseño. Artista de una extraña y poderosa perfección formal, ha ejecutado miniaturas que asombran por su factura y, paradójicamente, por su carácter monumental. En 1969 compartió con Guillermo Ceniceros el triunfo en los
concursos SEP-Concanaco. Su obra se encuentra en museos de México y del extranjero. Ha ilustrado libros para el Fondo de Cultura Económica y diversos
ensayos en la "Revista de la Universidad Nacional Autónoma de México".

· .-

' 1\
.•,

Fernando Sánchez ha participado en grupos de investigación plástica ínterdisciplinaria junto con músicos, diseñadores, coreógrafos y semiólogos. Gracias
a esta labor, recientemente la Galería Miró presentó una serie decisiva de exposiciones de pintura y dibujo . . . Dentro de su magnífica y variada obra, este joven
maestro tiene ejecuciones en acrílico sobre papel, donde la minuciosa perfección
del dibujo, el aura luminosa, el acierto de los collages y la sobria ambientación
hacen de estas piezas una verdadera joya/ E. R. BLACKALLER.

***

[ 232 J CATHEDRA

...

f

�Colaboradores en este número

• ERNEST MANDEL / Belga Uno de los más renombrados conocedores actuales de las obras marxistas. Profesor de las principales universidades europeas y
americanas. Es autor de: Tratado de economía marxista, Ensayo sobre el neocapitalismo, El dólar y la crisis del imperialismo, La teoría leninista de la organización,
Introducción a la teoría económica marxista, etcétera. Profesor huésped de la Facultad de Filosofía y Letras de la UANL.

***
• CARLOS MONSIVAIS / Mexicano. Uno de los más incisivos ensayistas, articulistas y críticos mexicanos contemporáneos. Miembro del comité de redacción
de La cultura en México, suplemento semanal de la revista "Siempre!". Autor de
La poesía mexicana del siglo xx. Antología, Autobiografía: Carlos Monsiváis,
Esta noche nos honran con su presencia, Días de guardar, Amor perdido y de gran
número de ensayos, artículos, traducciones, etcétera. Profesor huésped de la Facultad de Filosofía y Letras de la UANL.

***
• JOSE RESENDIZ / Mexicano. Pasante de la licenciatura de historia por el
Colegio de Historia de la Facultad de Filosofía y Letras de la UANL. Egresado de
la Escuela Normal Superior de Nuevo León, en la especialidad de matemáticas. Profesor adjunto de la cátedra de Historia de América Latina en los Colegios de Historia y de Sociología de nuestra Facultad.

***

CA111EDRA [ 233)

�• MARIO CER1.TITI / Argentino. Licenciatura en historia por la Universidad
de Córdoba, Argentina. Docente de tiempo completo e investigador en la Facultad
de Filosofía y Letras de la UANL. Autor de La etapa colonial en Estados Unidos,
Ediciones de la Facultad de Filosofía y Letras de la UANL.

***
• DOMENICO SINDICO / Italiano. Doctor en derecho por la Universidad
de Ferrara, Italia. Diplomado en el Instituto Africano de Ginebra, Suiza. Maestría y estudios terminados de doctorado en historia de América Latina en la Universidad de Minnesota, Estados Unidos. Ha publicado: "Regional Development
in xix century: Nuevo Leon agricoltural aspects" y "Aziende Messicane del xix
secolo", en Acte du XLII Congrés Intemational des Americanistes, París, 1978;
"Ensayo sobre problemas agrícolas en Nuevo León, 1820-1906", en Cuadernos de
Trabajo del D.l.H., México, 1975; "El desarrollo del mayorazgo en la legislación
española", en CATHEDRA, No. 3, Monterrey, 1975; Desarrollo urbano en América Latina: Argentina y Colombia, Ediciones de la Facultad de Filosofía y Letras
de la UANL, Monterrey, 1975, y "New Left Theories on the Mode of Production",
en Marxism &amp; New Left Ideology, Universidad de Minnesota, Minneapolis, EE.UU.
Profesor de tiempo completo y coordinador del Colegio de Historia de la Facultad
de Filosofía y Letras de la UANL.

***
• JAVIER ROJAS / Mexicano. Pasante de la licenciatura de historia por el
Colegio de Historia de la Facultad de Filosofía y I.Altras de la UANL. Está preparando una investigación sobre la historia del sindicalismo nuevoleonés.
\

** *

• J. GRIGULEVICH / Soviético.

Doctor en ciencias históricas. Miembro
de la Academia de Ciencias de la Unión Soviética. Vicepresidente de la revista
Ciencias Sociales, editada por la Academia de Ciencias de la URSS.

***
• JOSE ANTONIO MEJIA A Y ALA / Mexicano. Licenciado en economía por
la Facultad de Economía de la UANL. Grado de maestro en economía por la Uni·

versidad de Ceará, Brasil (proyecto conjunto con la Universidad de California, de
Los Angeles). Ha terminado el curso del doctorado en educación en la Universidad
de Massachusets. Profesor de la Facultad de Economía de la UANL y de la Universidad de Monterrey. Maestro y coordinador del Colegio de Pedagogía y de la Maestría en Enseñanza Superior de la Facultad de Filosofía y I.Altras de la UANL.

• ANNIE BLASE / Belga. Licenciada en arqueología e historia del arte
(musicología) por la Universidad Católica de Lovaina, Bélgica. Profesora en las
facultades de Psicología, de Biología, de Medicina y de Fannacología de la UANL.
Coordinadora Y profesora de la Escuela de Idiomas de la Facultad de Filosofía y
Letras de la UANL.

***
• HERON PEREZ MARTINEZ / Mexicano. Licenciado en letras orientall.'s
por el Instituto Bíblico y de Estudios Orientales de Roma. Estudió lengua alemana
en el Goethe lnstitute de Brandenburgo, República Democrática de Alemania, y
lengua francesa en el Instituto Católico de París; llevó al cabo estudios sobre el
an~isis estructural del filme en el Centro dello Spettacolo de Roma; estudió arqueologia romana en Roma y arqueología oriental en Tel Aviv, Israel. Frecuentó cursos
de lingüística, a niyet de posgrado, en la División de Estudios Superiores de nuestra
Facultad. ~a trabajado como traductor e intérprete de diversas lenguas europeas,
tanto _en Mexico como en Europa. Actualmente es maestro de tiempo completo,
coordinador del Centro de Traducción y secretario de la Facultad de Filosofía y
Letras de la UANL.

***
. • J_ORGE ~EPEDA ~UAREZ I M~xicano. Licenciado en sociología por la
Umvers1dad Nacional Autónoma de Mexico. Tiene diez años de ejercicio docente
en diversas unive~idade~ mexicanas. , Fue coordinador del Area de Sociología del
Centro de E~tud10s Sociales y Filosoficos de :J Universidad Juárez de Durango,
p~ofesor de tiempo completo en la Escuela de Ciencias Políticas y Administración
Publica de la Universidad Autónoma de Coahuila y coordinador del Departamento
de Desarrollo Social del INDECO en la ciudad de Durango. Actualmente es docente
investigador de la Facultad de Filosofía y Letras de la UANL.

***
• FERNANDO F. SANCHEZ / Mexicano. Estudios en el antiguo Taller de
Artes Plásticas de la UANL (hoy Escuela de Artes Visuales) y en la Escuela Nacional
de Pintura y Escultura "La Esmeralda" del INBA de la ciudad de México. Estancia
d~- ocho añ~ en el Taller de David Alfaro Siqueiros como jefe de equipo. Participa•
c~on_ en conJuntos de estudio interdisciplinario de consuno a músicos, pintores,
d1senadores, coreógrafos y semiólogos. Ilustrador del Fondo de Cultura Económi~• ~e_Ia Revista de la Universidad de México y de otras publicaciones. Exposiciones
p1ctóncas en Monterrey, Saltillo, Brownsville, Morelia, ciudad de México, Los Angeles, Cuernavaca, Nueva York, Santiago de Chile, Budapest, La Habana, etcétera.
Premiado en el Salón de Noviembre de Arte, A. C., Taller de Artes Plásticas de la
UANL, Galería Chapultepec del INBA, SEP-Concanaco, etcétera. Actual profesor

***
[ 234 ) CATHEDRA

CA111EDRA [ 235 )

�de la Escuela de Artes Visuales de la UANL, "es un joven maestro de la pintura
contemporánea".

***

[ 236]

CA111EDRA

�,.,,,.,.
Crí~a

universidad autflnoma de puebla
Número l

PROBLEMATICA UNIVERSITARIA
Problemas actuales de la educación, ]van García Solís
Algunas 2proxim:lciones en torno al problema de laa relaciones entre
la educación superior y el sistema productivo, lsaías Grijclvo
Relaciones laborales en la UAP, Luis Ortega
Por el fortalecimiento de la autonomía y la democracia univenitaria

Ricardo Botello Moreno

'

Consideraciones acerca del proces:i de Refo1ma Univenitaria, Carlos

Contreras Cruz
La sucesión rectoral, las lecciones de la historia y las tareas actuales
del movimiento universitario democrático, Alfonso Vélez Pliego
El financiamiento de la educación superior y la polltica presupuestaria, José Grajales Porras
El movimiento de Reforma Universitaria de 1918, H/ctor Bruno

ANALISIS ECONOMICO Y POLITICO
La reforma política a nivel estatal, Armando Pinto Parada
CELAM: la Iglesia ante su encrucijada, Carlos Funes
Los empresarios poblanos y la III CELAM, Humberto Sotelo
El papel de la Iglesia en los procesos populares latinoamericanos,
José Alvarez ]caza
Estados Unidos y la Asamblea General de la OEA, Luis Maira

CULTURA Y POLITICA
Por una opción cultural democrática, Andrés Ruiz
Un nuevo ciclo histórico y la intelectualidad, Gill1"lo Ar1iuUo

Altúzar
NOTICIAS, COMENTARIOS Y RESEAAS
El marxismo y Hegel, R. H. Dramas
Introducción a la sociologia marxista, Enrique Cárp,na
Jobo Skiri111, JOlé Vuconcelos y la cruzada de 1929, Á114 Ma. H•nta
El PCM y lu memorias de Campa, Leticui Gllfflboa Oj,da
La dialéctica revolucionaria, Osear Corr.as

¿Q~ hacer? .. Osear del Barco
El proletariado agrlcola en Mwco, Samuel Mal,iea
DOCUMENTOS
Manüiesto de la Reforma de Córdoba de 1918
Interpretación marxista de la Reforma Universitaria de Có:-doba,

P. González
Documento de los obispos brasileños
Actas de Medellln (selección de conclUIÍones)
El Partido Comunista Italiano y la Iglesia Católica, Enrico Berlingue,

�)l(l

s,glo
veintiuno
editores

nuevos libros
EL PRESIDENCIALISMO MEXICANO
) orge Carpizo

NOVEDADES Y REIMPIIESIONES

J

D

NOVEDADES
REIMPRESIONES
Y REEDICIONES

SUDÁFRICA: HISTORIA DE UNA CRISIS
René Lefort

EL DERECHO Y EL ASCENSO DEL
CAPITALISMO

Las enseñanzas de
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MÉXICO: UNA DEMOCRACIA UTÓPICA
El movimiento estudiantil del 68
Sergio Zermeno
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Siglo Veintiuno Editores

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EDITORIAL• EL ESTADO EN AMERICA LATINA Y 1-AS HUELGAS EN PERU Y
BRASIL
ARTURO ANGUIANO • CRISIS O CONSOllDACION DEL ESTADO EN MEXICO
MANUEL AGUILAR MORA • LA LECCION DEL PERU
HUGO BLANCO • BASES PARA LA CONSTITUCION DEL PEIIIJ
FRANCISCO LEAL • LA OPOSICION SINDICAL BRA8ILEAA
OPOSICAO SINDICAL • NUEVAS FORMAS DE OAGANIZACION 08AERA EN
BRASIL
JORGE PARDO • LA SITUACION DEL MOVIMIENTO 08RERO EN VENEZUELA
ENRIQUE SEMO • LA TEORIA DEL CAPtTAUSMO MONOPOUSTA DE ,ESTADO
Y LOS PAISES CAPITALISTAS INTERMEDIOS
ER~ST MANDEL • LA CRISIS MUNDIAL DEL CAPITALISMO
08CAII-RENE VARGAS • NICARAGUA: LA OP08ICION ~ FSLN

....

oever11aen:
Ubrerla del Sólano
Av. Jutrez No. 64 Tal.: 5-21-70-44
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Lu,11, ro,., l

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DAVID HUERTA
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DE CULTURA
ECONOMICA

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S,1&lt;unwn1n 109. Tri ilb-101i.
...,.U(O 11, 0.f,

�dialéctica
REVISTA DE LA ESCUELA DE FIWSOFIA Y LETRAS
DE LA UNIVERSIDAD AUTONOMA DE PUEBLA
Año 111

Octubre de 1978

No. 5

César Gálvez, Notas para una teoría marxista de la filosofía /113
Tendencias actuales de 1a ciencia hist6rica en Francia y América
atina. Entrevista con Pierre Vikzr /129
DOCUMENTOS

Pierre Vu, Historia social y filosoffa de la historia /147
Alfonso Véúz Plügo, Crooologia de la Universidad Aut6noma de
Puebla /165
ENTREVISTA

Comité de Dirección:
Juan Mora Rubio
Gabriel Vargas Lozano
Osear Walker
Secretario de Redacción:
Raúl Dorra
Consejo de Redacción:
Angelo Altieri Megale
Osear del Barco
Osear Correas
Hugo Duarte
Víctor M. Fernández
Roberto Hernández Oramas
Rafael Peña Aguirre
Alfonso Vélez Pliego

SUMARIO
Las grandes tareas del sindicalismo universitario /3
La III Conferencia del CELAM en Puebla /7
Benoit Joachim, Hacer la historia social de Latinoaméric.a /9
Osvaldo Ardiles, Herbert Marcuse y la problemática original de
la sociología del conocimiento /23
Raúl Dorra, El discurso del saber y el discurso del trabajo /43
Angelo Altieri M., La crisis del hegelianismo y su resoluci6n en el
materialismo hist6rico / 61
Pedro Pírez, Acerca de la funci6n del Estado en el proceso econ6mico /81
Carlos Contreras Cruz, Fuentes para el estudio de la historia de
Puebla en la época contemporánea /101

La situaci6n de la filosofía y de la Universidad en la España de
hoy. Entrevista con el Dr. Carlos París, de la Universidad
Aut6noma de Madrid /183
POLÉKJCA

PsiMSnálisis y marxismo, Albert., Sloáogna Ceiman, Crítica al
artículo "Apuntes polémicos sobre el psicoanálisis" /197
Enrique Ginsberg, Respuesta /211
Pablo Espaoo, ¿ Por qué el freudo-marxismo? /219
NOTAS

Enrique Marroqwn, Trasfondo político en la Reunión Episcopal
de Puebla /229
Luisa Ruiz Moreno, Ficha sobre Baltasar Gracián /235
NOTICIAS

La IV Reunión Nacional para la Enseñanza e Investigaci6n en

Psicología, por Hortensia Fernández /239; Conclusiones del
taller previo al Congreso del CNEIP /24-0; El tercer Coloquio
Nacional de Filosofía /242; El ciclo de conferencias: Marx
filótofo /243
NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

Osear del Barco, Comentario al capitulo VIII del libro de Lucio
Colleti: La dialéctica de la materia en Hegel y el materialismo
dialéctico /245

Osear Correas, El modo de producción asiático y ta filOIOfia
griega /263
Flauio Castañeda V., América Latina: historia de medio siglo /285
F. Humberto Sotelo, El marxismo y la crisis del Estado /289
Javier Sasw, Tres fundamentaciones del marxismo /297; Reseña
de Revistas /303
Colaborade&gt;res /309

�~O XXII, Nueva f:poca

revista
•
mexicana
de ciencias
políticas y
sociales
Julio-Septiembre, 1976
85

( los intelectuales y la política ]

REVISTA LATINOAIIBRICANA
DE PENSAIIIEHTO IIARXISTA

17

FUNDADA EN 1965

historia
s&amp;ciedad
SEGUNDA EPOCA

Número 17,

(5 1978.

INDICE
SUMARIO

Raúl Olmedo:
Louis Althusser:
Sergio de la Peña:

ARTICULOS
5
Gabriel Careaga. hesentación .......... ._. .. : .....................•.
7
Alvin W. Gouldiler. [.,ÍJs'inúlectUQles revolucwnanos . .................... .
Charles Hadushin.-¿(buines son los inlelectUQ/es nort~meric~os de élit~? ..... . 63
Enrique Suárez-Iñiguez. El faJ1110 de la revoluaon mexicana: Ben1tez, Flores
Olea, Fuentes) Paz ......................... : • .. • • • • • • • • • • • · · · 185
Patricia Salcido Ocaña, Cristina Bemal Garcla, Los intelectuales (hernerograflll) ...................................................... . 219

Desfilosofar el concepto de historia / 3
Carta de Louis Althusser a Raúl Olmedo / 14
El surgimiento del capitalismo monopolistci de
Estado en México / 17

Enrique Semo: Reflexiones sobre el capitalismo monopolista en
México/ 26

Raúl González Soriano: Crisis estructural y capitalismo monopolista de
Estado en México/ 33
Carlos Perzabal M.:
Américo Saldivar:

Características de Za crisis en México / 41
La actual dominación neo!iberal en México / 6I

RESE~AS BIBLIOGRAFICAS

LA POLEMICA / 74

Lukács, Jorge, "La Responsabilidad de los Intelectuales", por Miguel

Bautista .................................................. . 233
Kaplan, Marcos, [A ci'encia en la sociedad J en la política, por Jo~ Alberto

Ocampo Ledesma ................................... • • .. • • •
Dietzgen, Joseph, La esencia del trabajo intelectual J otros escritos, por J~
Alberto Ocampo Ledesma ................ _. ............. _. ... • .
Joly, Maurice, Diálogo en el i,ifimw entre MfJl/UUJvtlo J Montesqu1eu, por
Edmundo González Uaca ............................ • • . • • • • .
Gramsci, Antonio, !A formación de los intelectUQ/es, por Miguel Bautista .....

LAS ILUSTRACIONES / 82

238

NOVEDADES BIBLIOGRAFICAS / 84

242
246
251

Indice aivmiu'alivo dela Revista (números 81 a 84) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 255

REGISTRO BIBLIOGRAFICO / 89

�revista
•
mexicana
de ciencias
políticas y
sociales
A~O XXIII, Nueva Época

Gustavo Sainz. 1A comumcación tspmali~ada: cimcia_y p0tsía . . . .
.... .
7
Armando Cassigoli. Asptetos idtológicos m la ttoría y los tstudios dt la
i,ifurmtKi6n.J la comunicación . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . : . . . . . . . . . . . . . . . 3 J
Canos Villagrán. !.As P,ohlnnas dt la 1drología_¡• la crmcra dt ú, comw11cación . . . 53
Leopoldo Ze:t. ¿librrtad contra ,gUJJldad? . . . . . . . . . . . . . . . . .
85
Jaime Goded. Cidt11ra, política_y podtr. . .. . . . . . . . . . . .. . . . . . . . . . . . . . 93
Silvia Molina. El caso cl,ilrno como prototipo dt guma ps,colóttua
conlrantDO!ucionaria . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 99
Hemán Uribe. Sobrt ti periodismo dt opm1óny n, llcnica rtdaccional . . . . . . . . 131
Máximo Simpson. R,portajt, objtlividad y crítica social . . . . . .
. . . . . . .. _. 143
.JorJ!C Calvimontes. úng,llljt ptriodíslico·. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 153

Octubre-Diciembre, 1976
Enero-Marzo, 1977 86 - 87

Segunda parte. !.As mtdios dt comunicacrón tn Mlxico
Emilio Garcia Riera. SitUJJción dtl cmt mtxicano . . . . . . . .
.........
Irene Hem~r. La cmsura . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
...
Fátima Fernández. Los medios dr mfonnación masiva y la reforma adm1111stra1iva
dtjosl Upa Portillo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Ricardo Menasse, Susana &amp;lene, Gonzalo Varela, Gabriel Vidart. Un
tsludio sobrt la publicidad m la 1rlt1úión comtrcial mexicana . . . . . . . . . . . . . .
Leopoldo Borrás. Los medios tltelrónicos dt comunicaoón m A/frico y los
problnnas dtl significado dtl mmsajt . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . ..·. . .
Edna Ebarrondo, Claudia B. Infante, Regina Jiménez de Ottalengo. 1A
formacirin de los llcnicos _v cimtfficos dt la com1micac1ón soaal tn la Farol/ad
dt Cimcias Polílicas_y Socialts . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

UNIVERSIDAD NACIONAL AlJTÓNOMA DE MIDaco
FACULTAD DE CIENCIAS POLfTICAS Y SOCIALES

Director de la Facultad: Uc. Julio del lío leynqa
Secretario General: Uc. Manuel Márquez Fuentes
Departamento de Publicaciones: Prof. Manuel Barra1án Rola

199

213
249
263

Blanca Aguilar P. Aproximación al rs111dio dt la prtnsa diaria mwcana . . . . . . . . 271
Man ha L. Tapia. IA transición drl cin, mudo al wu sonoro tn Mixico. . . . . . . . . 301
lliana de la Teja, Maria Guadalupe Ferrer. Troría dt los mtdios dt
co11111111raoón 1• dr lr!fonnacrón tn Mixico (ht1ntro,11rafía ) . . . . . . . . . . . . . . . . . 311

f.oueio de Redacción:
Lic. Carlos Gallegos Elías
Prof. Eduardo Ruiz Contardo
Prof. Gastón García Cantú
Lic. Graciela Arroyo Pichardo
Prof. Gustavo Sainz R.
Lic. Henrique González Casanova
Lic. Juan Manuel Cañibe
Dr. Raúl Olmedo Carranza
Prof. Ricardo Pozas Arciniega

jlESEÑAS BIBLIOGRÁFICAS

( los medios de comunicación

J

SUMARIO
ARTÍCULOS
Julio del Rlo Reynaga. htsmhlcián. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Primera parte. T roría, ticnica t l,istoria

173
183

5

Heiner, Irene, ·rar~án. rl lwmbrr mito, por Federico Dávalos . . .. . . . . . . . . . .
Baudrillard,Jean, IA rconomía políti&lt;a d,I s(11no, por Rafael Vargas.. ... . ..
Brzczinski, Zbignien, /,a tra tmwtrómra, por Maribel Gu1iérrez Moreno .. .
Silva, Ludo"ico, Marx r la alrmaaón, por Rosalba Na mihira Guerrero . . . .
Enzensberger. Magnus Hans, Cm1trih11aón a la críhca dr la teología política.
por Francisco J. Olvarría P.
.. .. ..... .. ... ... .. ... .. .... .. .
Maddox. Brenda, .HáJ allá dt Babrl, Carolina Henríquez . . . . . . . . . . . .

325
329
332
334
339
341

�ESIRIIEIII

Enero - Febrero de 1978.

La Palabra y el Hombre

~

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111

m•un

Núm. 19

Sumario
La situación económica nacional
La política económica. Congruencia burguesa
Fernando Carmona /
Actualidad política en México
Crisis, reforma política y lucha de clases /
Problemas del capitalismo mexicano
Capitalismo, patrullas y fronterizas y
braceros /

0 . - : ,1,_ Vante llelo
C-ta,.U..W:

...... ._a....

M~

.............

. . . c.wlkli,

J-.,Matollmrlque

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MlalollllllllfD1Aall

.Dncw rtllldador: Sergio Galindo

La lucha ideológica
Del sindicalismo a la lucha por el poder
Arturo Garmendia /

-

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... _...., ... - - ......
Jo,,! Revueltu:

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6

lalpo . , _ _ •

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8 □ 1.oo-1,.- .. - - . . . - .
Pierre Klcmorwkl:

10 □ -(lMI)

ii.~~~;
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Paul Val&amp;y:
JJ □ La--

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LOvla Soto Dllggan:

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Guillermo Vlllar:

38 □Alvaro
Mutis:

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Miguel Lelrla:

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Alfredo Hmnenegl]do:

55 □ Ea-•lo-

. . . ...,.

Mujer, familia y sociedad
¿ Planificación natal o neomalthusianismo?
María Guerr.i
Margarita de Leonardo /
Panorama internacional
La paz como beligerancia /
Avanza la revolución etíope /
Cuba: la batana del desarrollo /
Rufino Perdomo /
A los lectores de ESTRATEGIA /
2a. de forros
Militarismo /
3a. de forros

Aprisa, por Agoetinho Neto /
4a. de forros

E!mmUIIIO)S:

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73 □ 0o-

ESTRATEGIA, Revista de análisis polltico. Publicación bimestral de PUBLICACIONES SOCIALES MEXICANAC, México,
Año IV, Vol. 4, No. 21, m,ayo-junio de 1978. Dr. Vértiz 1295,
despacho 202. Apdo. Postal 73-206. Tel. 559-37-76.
DIRECCION COLECTIVA: Alonso Aguilar M., Fernando
Carmona, Jorge Carrión, Ignacio Aguirre, llufino Perdomo. ADMINISTRACION: Victoria Hernández, DISTRIBUCION Y. PROMOCION: María Guerra, Margarita de Leonardo, Gastón Martlnez. DISERO: Carlos Guitérrez.
AUTORIZADA como correspondencia de 2a. clase. Dirección
de Correos Of. 2151. Exp. 091-70/1249. Fecha 26/VI/75. Número
de control: 1752.
SUSCRIPCIONES: En México, anual ordinaria, f 180.00;
Anual de apoyo, f 250.00. En el extranjero: $ 12 dólares E.U.A.
$ 35.00 ejemplar.

�CIAIIIII
PILIDCII

NUEVA EPOCA
Revista de la Facultad de Economía (UNAM)
Vol. XXXVI

Número 4
Octubre-diciembre de 1977
PAg.

ECONOMÍA POLÍTICA Y MOVlMIENTOS POPULARES EN EL RÉGIMEN DI!.
Luis Ecur.vERJÚA ALVAREZ (II)

Arturo Huerta, Caracteristicas y contradicciones de la industria de
transformación en México de 1970 a 1976.
Alma Chapoy, La inversión extranjera durante la administración
de Luis Echeverría.
Eliezer Morales Aragón, Objetivos y caracterización de la política
educativa de lrégirnen de Luis Echeverría Alvarez.
Pablo Serrano, Algunas implicaciones del crédito del FMI a México.
Magdalena Galindo, El movimiento obrero en el sexenio echeverrista.
}&gt;aOBLl!.MAS NACIONALES

Jeff Bortz, El salario obrero en el Distrito Federal, 1939-1975.

Lorenzo Martínez ► La· alternativa nuclear en
Mfxico &lt;9 ~u~a Femández ► La reforma política:
ongenes Yhnutaciones &lt;e Alejandro Alvarez ►
El m9vimiento obrero ante la crisis económica
t9 Francisco Javier Aguilar ► El sindicalismo del
sector automotriz 8} Lourdes Orozco ► Explotación y
fuerza de trabajo en México (f) Alberto Spagnolo y
Osear C~mondi ► Argentina: el proyecto económico
~ su caracter de clase (f} Carlos Toranzo ►
La lucha política en Bolivia (f) Esthela
Gutiérrez.Las clases sociales en el capitalismo

INVESTIGACIONES

Adolfo Gilly, La Revolución Mexicana; ruptura y continuid1d.
PARA EL ESTUDIO DE LA ECONOllllA

Bolívar Echeverrla, Comentarios: sobre el "Punto de partida" de
El capital.
Jorge Juanes, Sección primera, parágrafo primero a cuarto de El
capital: estructura de la mercancía.
Docul&gt;IENTOs

SPAUNAM, Una alternativa popular a la crisis nacional.
CONGRESOS Y CONFERENCIAS

Rosa Cusminskky, Séptima Conferencia General del IPRA.
Fernando T alavera Quinta Reunión de Historiadores Mexicanos y
Norteamericanos.
Sueeripeión annal: S1S0.00 (MN) y 8 dólaret (US) para el estran•
jero. Para e11udiantee y maestros de la Facultad de Economía:
S90.00 (MN). Núms. suelto,: $40.00. Para estudiantet y mae1tro1 de
la Faeultad $2S.OO (comprado en el Depto, de Difusión de la FE).

Precio del ejemplar: $ 30.00 M. N. U.S. Dls. 2.50. Suscripción
por cuatro números: México, correo ordinario: S 100.00 M. N.
(aéreo$ 170.00 M. N.). Centro y Sudamérica, E.U. y Canadá:
U.S. Dls. 13.00 (aéreo: U.S. Dls. 21.00). Europa: U.S. Dls. 14.00
(aéreo: U.S. Dls. 30.00). Correspondencia: Ediciom-s Era, S. .A.
Apartado postal 74-092. México 13, D. F.

�PUBLICACION TRIMESTRAL DE LA
UNIVERSIDAD AUI'ONOMA DE NUEVO LmN

ENERO A JUNIO DE lffl

SUMARIO

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.
•,.

5

Preaet1taci6tt ..... . ......................

--

lli Vocacl6R l'iloa6fka, Dr. Jur. Dr. Phll A¡ultfn Basave Femánde'l del Valle . . . . . . . . . . • . . . • • . . . • •

/

9

TraZOt Poético, d6 Alfouo ReJ,e,, Juanlta Idalla

Ga.rza ~vazm . . . . . . • . . . . . . • • • . . . . • • . . • . • • • • • D
Poeafa, Jor¡e de la Montafta . . . . . . . . . . . . . . . . • • • . . . G

.Fl'IIIZ .BcJl.dll¡)I• ••......•..••.....••••••.•••

•

e

Aut6grafoe de kl Biblotem Nactattal .............. .

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�■
1

DEL COLEGIO DE SOCIOLOGIA DE LA
FACULTAD DE FlLOSOFIA Y LETRAS / UANL
Apartado POltal 3024
Monterrey, N. L., Máico
Los Cuadernillos sociológico, son ediciones sencillas, económicas y esquemáticas orientadas
a servir a los estudiantes como instrumentos conductores de lo explicitado en las cátedras
especificas ...
Coordinador: Dqvid MarteU

NUMEROS PUBLICADOS:
• Número l / Sociología JI (l. Definiciones sociológicas burguesas. Su crítica. 2. Catego·
rfas y leyes sociológicas marxistas). Agotado.
• Número 2 / Historia de América Latina I (Del mercantilismo a la guerra de secesión norteamericana).
• Número 3 / Historia económica y social I (Aspectos económicos, políticos y sociales del
feudalismo).
• Número 4 / Historia económica y social JI (Iniciación al curso).

EN PREPARACION:
•
•
•
•
•
•
•
•
•
•
•

Episterry,log(a de la ciencia.
La uni6ersidad y las luchas social•• contemporáneas, por Ernest Mandel.
El proceao de la cultura mexicana contemporánea, por Carlos Monsiváis.
Matemáticas para sociólogos I y JI y Estadística I y JI.
Teor(a sociológica I (Marxismo).
Teor(a sociológica JI (Durkheim, Weber).
Teor(a sociológica III (Introducción al funcional·estructuralismo ).
Sociolog(a del desarrollo latinoamericano.
Sociolog(a del desarrollo agrario en México.
Sociolog(a rural
Historia de América Latina JI (Dos volúmenes).

* Sociolog(a urbana.
• Ciencia pol(tica.
• Sociología JI. Definiciones y teorías sociológicas burguessa. Su crítica. Categorías
y leyes sociológicas marxistas (Seguiida edición corregida y aumentada).

�ILU TRACI

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                  <text>Cathedra : Revista de la Facultad de Filosofía y Letras, UANL</text>
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                  <text>Revista de la Facultad de Filosofía y Letras. Publicación fundada en 1974. Contiene investigaciones de antropología, ciencias sociales, cultura, sociología, humanidades, ciencias del lenguaje, literatura, historia y filosofía</text>
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      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
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          <name>Título Uniforme</name>
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              <text>Cathedra : Revista de la Facultad de Filosofía y Letras, UANL</text>
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                <text>Cathedra : Revista de la Facultad de Filosofía y Letras, Universidad Autónoma de Nuevo León, 1978, Año 4, No 10, Octubre-Diciembre</text>
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                <text>Revista de la Facultad de Filosofía y Letras. Publicación fundada en 1974. Contiene investigaciones de antropología, ciencias sociales, cultura, sociología, humanidades, ciencias del lenguaje, literatura, historia y filosofía</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Amos y sirvientes</name>
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        <name>Antropología social</name>
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                    <text>CATHEDRA
REVISTA DE LA FACULTAD DE FILDSDFIA Y LETRAS
DE LA UNIVERSIDAD AUTDNDMA DE NUEVO LEDN

Año IV

JULIO-SEPTIEMBRE DE 1978

No.ll

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~.,, Facultad de Filosofía y Letras
Universidad Autónoma de Nuevo León
MONTERREY, NUEVO LEON, MEXICO

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.....:: · i\lersidad Autónoma de Nuevo León
Rector * doctor Luis E. Todd
Secretario general * ingeniero Orel Darío García

F acuitad de Filosofía y Letras
Director * licenciado Tomás González de Luna
Subdileetor * licenciado Juan Angel Sánchez
Secretarlo general * licenciado Herón Pérez Martínez
COORDINADORES:
Colegio de Filosofía
Colegio de Letras
Colegio de Sociología
Colegio de Historia
Colegio de Pedagogía
Colegio de Traducción
División de Estudios Superiores
Instituto de Investigaciones
Departamento de Editorial

* licenciado Enrique Galv6n
* doctor Jorge Rangel Guerra
* licenciado Ricardo C. Villarreal
* licenciado Arturo Delgado Moya
* maestro José Antonio Mejía Ayala
* profesora Carmen Tijerina
* licenciado Bernardo Flores Flores
* doctor Juan José García Gómez
* profesor David Martell

CATHEDRA
CONSEJO DE EDITORIAL:

* maestro José Luis Balcárcel

* licenciado Mario Cerutti
* doctor Juan José García Gómez
licenciado Santiago Alfredo Salas
licenciado Juan Angel Sánchez
profesor Pedro Reyes Velázquez
licenciado Ricardo C. Villarreal

*
*
*
*

* profesor David Martell (coordinador)

IOMDO UltlV~ITMIO

�CATHEDRA
REVISTA DE LA FACULTAD DE FILOSOFIA Y LETRAS
DE LA UNIVERSIDAD AUTONOMA DE NUEVO LEON
NUMER09

JULIO-SEPTIEMBRE DE 1978

SUMARIO
Adolfo Sánchez Vázquez O La filosof1a de la praxis como una nueva
práctica de la filosofía/ 3
Mario Cerutti O Desarrollo capitalista y fuerza de trabajo en Monterrey
(1890-1910)/13
Graciela Hierro O La enseñanza de la filosofía en la universidad/47
José R. Mendirichaga O Discursos del Quijote/59
Juan Francisco Pérez Ontiveros O La sistematización de la enseñanza/
71

Taller de sociología rural ii / "Historia de vida" de un líder
campesino/85
Entrevista a Gerardo Cantú: Los pintores, los críticos y la
· pintura/119
Pizarrón/125
Biblionotas/141
Publicaciones de la Facultad de Filosofía y Letras/151
Colaboradores en este número/153
Ilustraciones/155

�CArfHEDRA
I

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•
•

Revista trimestral.
Aparece los meses de marzo, junio, septiembre y diciembre.
Cada autor es responsable de su texto.
No se regresan originales.
Toda correspondencia debe dirigirse a: Departamento de Editorial de la
Facultad de Filosofía y Letras, Universidad Autónoma de Nuevo León, Ciudad Universitaria, Apartado postal 3024, Monterrey, Nuevo León, México.
• Impresa en: Técnica Gráfica de Monterrey, S. A., Abasolo, 870, Oriente,
teléfono 40-43-32, Monterrey, N. L., México.

Diseño y cuidado de la edición: David Martell.

Ilustraciones de Gerardo Cantú

�Adolfo SIÍnchez Vázquez

La filosófía
de la praxis cotilo una nueva práctica
de la filosofía (*)

EL MARXISMO REPRESENTA una innovación radical en la filosofía. Su novedad estriba en ser una nueva práctica de la filosofía, pero
lo es justamente por ser una filosofía ile la praxis.
Tal es la tesis que queremos sostener.
Pero, para evitar ambigüedades y malentendidos► se requiere precisar previamente los conceptos fundamentales que hemos de utilizar, a
saber: "filosofía de la praxis", "praxis", "práctica", "teoría" y "unidad y distinción de teoría y praxis".
Veamos, pues, estos conceptos.

(•) Ponencia pr-tada en el Nonno Concn,o lnteramerlcano de Flloaofía realizado en C•
neu, Venauela, en jwúo de 19'77.

µ THEl)Jµ [ 3]

�Filosofía de la praxis: el marxismo, en cuanto hace de la praxis su
categoría central. Así entendido, rechaza las interpretaciones:
a) ontologizante (según la cual ei problema filosófico
fundamental es el de las relaciones entre el espíritu y la materia);
b) epistemológica·(según la cual el marxismo se reduce a
una nueva práctica teórica);
c) antropológico-humanista (según la cual el marxismo
como proyecto de emancipación se enraíza en un concepto
abstracto de hombre).
A diferencia de estas interpretaciones, la filosofía de la praxis considera en unidad indisoluble el proyecto de emancipación, la crítica de lo
existente y el conocimiento de la realidad a transformar. El gozne en
que se articulan estos tres momentos es la' praxis como actividad real
orientada a un fin. Se trata de transformar el mundo (proyecto o fin)
con base en una crítica y un conocimiento de lo existente. El problema
teórico (filosófico) fundamental es, por tanto, el problema práctico de
la transformación del mundo humano, social; o sea: el de la autoproducción o cumplimiento del hombre, en un contexto histórico-social
dado, en y por la praxis.

Praxis: en el sentido de la Tesis I sobre Feuerbach (de. Marx): "actividad humana como actividad objetiva", es decir, real; "actividad revolucionaria. . . crítico-práctica". Actividad, pues, orientada a la transformación de un objeto (naturaleza o sociedad), como fin, trazado por
la subjetividad consciente y actuante de los hombres y, por consiguiente, actividad -en unidad indisoluble- objetiva y subjetiva a la vez. Lo
determinante en este proceso práctico no es la transformación objetiva
(separada de la subjetividad) ni la actividad subjetiva (separada de la
objetividad) sino la unidad de ambos momentos. Este concepto de
praxis se da cumplidamente en la forma ejemplar de ella que es el trabajo humano, tal como lo define Marx en El capit.al, y no puede identificarse con el althusseriano de "práctica" que ve lo determinante en el
proceso de transformación mismo haciendo abstracción del momento
subjetivo.
[ 4) CATHEDRA

Práctica: si su significado se amplía, hasta incluir todo proceso de
transformación, cualquiera que sea el material, los instrumentos de
transformación y el producto, cabe hablar entonces de "práctica teórica" o también de "práctica onírica" o "alucinatoria", pero en este
caso el concepto de práctica desborda (o más bien falsifica) el sentido
originario de "praxis" (en la Tesis de Marx antes citada). La teoría
pierde su especificidad al convertirse en una forma de praxis y se borra
la distinción entre teoría y praxis.
En el presente trabajo, "práctica" tiene el sentido de actividad o
ejercicio y de acuerdo con él hablamos de "práctica filosófica" (como
forma de la "práctica teórica") con el significado de modo de hacer,
cultivar o ejercer la filosofía. Pero se trata de una práctica que de
por sí no es praxis.

Teoría: en su sentido originario y amplio es visión, contemplación o descubrimiento; teoría de un objeto que, en cuanto tal, lo deja
intacto. Incluso una teoría -como la de Marx- que permita descubrir en una realidad presente sus contradicciones y el sentido de sus
fuerzas potenciales contribuyendo así a transformar esa realidad, la
deja intacta. Cuando vemos, o teorizamos, no transformamos.
Jugando con los dos conceptos anteriores (de "práctica" como
ejercicio o actividad y "praxis" como transformación práctica, efectiva, r~al) cabe decir que "la pr~ctica de la teoría no es de por sí
práctica". Pero, sin dejar de ser contemplación, puede ser calificada
de práctica en el sentido de que contribuye a la transformación práctica, ef~ctiva, de la realidad.
En esta acepción, no es práctica por abolirse a sí misma, sino por el
modo específico de hacerse o ejercerse; en suma, de practicarse como
teoría.
Así, pues, de la tesis de que la teoría por sí misma no es acción
real, transformación efectiva q praxis, no se desprende que haya de ser
pura especulación; o sea, que esté desvinculada de la acción real.

Teoría y praxis: hay una distinción ontol6gica de teoría y praxis,
en el sentido de que la teoría de por sí no es práctica. Ahora bien,
esta distinción, o heterogeneidad ontológica, no significa que la teoría
CATHEDRA [ 5]

�,no tenga nada que ver con la praxis. Pero su relación dependerá tanto
del tipo de teoría como del tipo de praxis. Una teoría especulativa no
por· azar sino necesariamente se volverá de espaldas a la praxis (lo que
no quiere decir que no tenga consecuencias prácticas); una teoría revolucionaria, en cambio, sólo podrá serlo si se relaciona conscientemente
con la praxis. A su vez, una praxis reformista alimentará y requerirá
una teoría objetivista separada de la acción real, en tanto que la praxis
revolucionaria requerirá y nutrirá una teoría vinculada a la acción
real.
La distinción entre teoría y praxis no es nunca absoluta ni siquiera en las teorías especulativas que, por su propia naturaleza, se vuelven
de espaldas a la praxis. El hecho de que la teoría sea contemplación
y no la acción real misma, no significa que no mantenga cierta relación
con la praxis, aunque sólo sea por contribuir a que el mundo permanezca como está. Desde el otro lado, el de la praxis, el elemento teórico en
sentido amplio no deja de estar presente. Cierto es que en nuestro
hacer hay siempre un ver o prever lo que hacemos, el objeto de nuestra
transformación o el fin a que tiende nuestro hacer. Hacer implica por
tanto un "saber hacer". En consecuencia, la distinción de hacer y ver,
de teoría y praxis, no sólo no excluye sino que supone cierta relación
mutua en virtud de la cual la praxis funda a la teoría, la nutre e impulsa
a la vez que la teoría se integra como un momento necesario de ella.
Partiendo de estos conceptos previos podemos volver a nuestra
tesis: la filosofía de la praxis como nueva práctica de la filosofía.

filosofías que "se han limitado a interpretar el mundo -~e distintos
modos" (Tesis XI sobre Feuerbach) y su supuesta revoluc1on no pasaría de ser una revolución, por importante que fuere, en el campo de la
teoría (de la filosofía como interpretación del mundo).
Pero tal situación no puede darse en una verdadera filosofía de la
praxis que, por serlo, reclama necesariamente una nueva práctica de la
filosofía.

Así, pues, es justamente en la práctica (en el modo de hacerla) don-

si

de está el locus de la novedad (o revolución) en la filosofía. Pero se .
.considera esa práctica separada de la praxis misma, la filosofía .de la
praxis quedaría reducida a un cambio de objeto y se eliminaría di ella
lo que hay propiamente de nueva práctica de la filosofía. Y es precisamente lo que hace Althusser. · Ya instalado en este terreno no le quetla
otro camino que considerar ambas como excluyentes: "El marxismo
no es una (nueva) filosofía de la praxis, sino una práctica (nueva) de
la filosofía" (Lenin y la filosofía, Ed. Era, México, p. 78).
No hay por qué asumir esa exclµsión, pues si bien es cierto que el
destino del marxismo como filosofía se juega en el modo de hacerse,
en su práctica, ello no significa que haya que ignorar el nuevo objeto
de esta nueva filosofía. Pero reducida a un cambio de objeto, no sería
en rigor una nueva filosofía sino una variante más de la filosofía que
toma el mundo como objeto (aunque éste sea la praxis). Cambiaría
el objeto de la filosofía, pero su práctica continuaría siendo la misma
y la filosofía, sin alterar sustancialmente su práctica, seguiría confinado
en un terreno estrictamente teórico. O sea: su función fundamental (al
limitarse a interpretar) no dejaría de ser teórica y, por tanto, no obstante el cambio de objeto, quedaría del lado de acá, de la filosofía tradicional, de acuerdo con la división que establece Marx en la Tesis XI
sobre Feuerbach.

La filosofía de la praxis, hemos dicho, es aquélla que hace de la
praxis su categoría central; por tanto, su objeto no es el ser en sí sino
el ser constituido por la actividad humana real. Su objeto para ella
es la praxis como objeto. Hay, pues, ya una novedad radical al nivel
mismo de su objeto, de su problemática, del campo de su visión, ya
que se opera un desplazamiento de la realidad como objeto de la contemplación a la realidad como actividad humana, sensible, real (Tesis
I sobre Feuerbach, de Marx). Es la estructura misma del ser como
objeto de la contemplación (el ser ante nosotros) lo que deja atrás,
para captarlo como ser que se constituye en y por la praxis.

Y no es que el problema del cambio de objeto (de ser en sí a ser
constituido en la praxis) carezca de importancia. La tiene. Sólo que la
revolución teórica tiene que ir más allá para que la filosofía deje de
moverse exclusivamente en el terreno teórico y sea, bien entendida, lo
que no ha sido nunca: filosofía de la .praxis.

Ahora bien, si la filosofía de la praxis se redujera a un cambio de
objeto sin cambiar radicalmente su práctica, sería una más de las

¿Dónde encontrar, pues, el cambio radical, el punto en el que una
verdadera filosofía de 1-a praxis se separa de, y rompe con, toda la filoso-

[6] CATHEDRA

CATHEDRA [ 7]

�fía anterior? La Tesis XI, tantas veces citada y muchas otras mal asimilada, lo fija claramente al distinguir entre las filosof ía;s que hasta ahor~
se han limitado a interpretar el mundo y la filosofia que se ve a si
misma en una relación de transformación con él. Es ésta una filosofía
que ve el mundo (insistimos: como teoría sie~pre es un ver) no s?,lo
como objeto a contemplar o incluso como obJeto en trans!ormac~on
(lo cual no cambiaría la relación contemplativa con el obJeto ), smo
como objeto en cuya transformación se inserta -como un momento
necesario- la filosofía misma.
Todas las filosofías anteriores caen bajo la caracterización d~ la
primera parte de la Tesis XI, y ello independiente~ente de_ la conciencia que tengan de sí mismas: filosofías contemplativas, desmteresa~as,
0 filosofías interesadas en la transformación del mundo. Ahora bien,
como toda filosofía aunque se presente asépticamente como simple
interpretación del mundo, se halla ~bíén en ci~rta relación con la
praxis, aunque sólo sea porque contn~uye a deJar el I?undo como
está no basta remitirse a los efectos practicos de la teona para sostener 'que la práctica de la filosofía corresponde a lo que se dice en 1~
segunda parte de la Tesis XI: "de lo que se trata es de transformarlo
(el mundo).
El problema no estriba, en este punto, en los efectos. prácticos,
pues toda filosofía los tiene, en mayor o men~r grado; m _t~poco
en mantener una relación consciente con la prax1S al convertir esta e~
objeto de la filosofía, sino que radica ante todo en el modo de practicarla precisamente cuando de lo que se trata es de transformar_ el
mundo. El problema afecta esencialmente el modo de hacer la. filosofía y es ahí donde radica la novedad que introduce el marxismo
como "filosofía de la praxis".
Para comprender esta novedad hay que partir ~el ~econocimient,o
de que el motor de esa práctica o lo que lleva a ~Je~c1t~ la :~osofia
de un modo específico que rompe con toda la prac~1ca filo~o!1ca an•
terior está fuera de la teoría misma: en la praxis Y, mas espec1ficamente en la lucha de clases. La premisa fundamental de la verdadera filosofía de la praxis es verse a sí misma no sólo como una reflexión so_bre
la praxis sino como un momento de ella y, por tanto, ~on la conc!~ncia de que siendo teoría sólo existe por y para la praxis. O t~b1en:
con la conciencia de que su pleno cumplimiento como teona está
fuera (o más allá) de la teoría misma.

[8] CATHEDRA

Su especificidad no está, consecuentemente, en una nueva relación teórica determinada por un cambio de objeto (la praxis como
objeto suyo) sino en una relación con la praxis real ya no puramente
teórica sino práctica. No se trata, pues, simplemente de la conciencia
de la relación teoría-praxis por los efectos prácticos que produce, sino
de la inserción de la teoría misma en la transformación del mundo.
No puede negarse que el proponerse semejante práctica de la
filosofía representa una opción ideológica claramente expresada en la
segunda parte de la Tesis XI sobre Feuerbach. Se opta por la filosofía
de la praxis, como nueva práctica de la filosofía, justamente porque
"de lo que se trata es de transformarlo" (el mundo). Ahora bien, el
optar ideológicamente no es exclusivo de esa filosofía. Se han registrado y se registran otras opciones ideológicas que determinan otras
prácticas filosóficas cuando "de lo que se trata" es de conservar el
mundo, o de transformarlo limitadamente de acuerdo con los intereses
particulares de una clase social. Marx tenía presente una opción ideológica semejante al calificar la filosofía idealista alemana de teoría
de la Revolución Francesa. Pero la transformación a la que se vincula
la "filosofía de la praxis" es una transformación radical del mundo
social, humano, que responde a los intereses de una clase -del proletariado- interesada en una transformación total.

Así, pues, la "filosofía _de la praxis" supone una opción ideológica,
un punto de vista de clase. Y de acuerdo con esta opción, tiene que
dejar de limitarse a contemplar o interpretar el mundo y eontribuir a
su transformación. La teoría (la filosofía) arranca de esta opción, de
la praxis misma y cumple una función práctica, y por esta inserción
consciente, buscada, su práctica como filosofía cambia radicalmente.
En esta práctica se conjugan diversas funciones, a saber:
a) Función critica. La "filosofía de la praxis" es crítica
en un doble sentido: primero, como teoría de una realidad
negativa cuya explicación entraña su negación ("crítica y
revolucionaria por esencia, enfoca todas las formas actuales
en pleno movimiento, sin omitir, por tanto, lo que tiene de
perecedero y sin dejarse intimidar por nada", Marx, El capital, postfacio a la 2a. edición); y, segundo, como crítica de las
ideologías que tienden a conciliar el pensamiento con el
estado de cosas existente.
CATHEDRA [9]

�b) Función política (deriva de las limitaciones de la función crítica anterior). La filosofía de la praxis, como crítica
de la ideología dominante, es consciente de sus límites.
Como las ideas que se combaten tienen su raíz en condiciones
e intereses de clases reales, la filosofía de la praxis no puede
dejarse encerrar en un &amp;imple debate ideológico. Tiene ·que
cobrar conciencia de las raíces sociales, de clase, de esas ideas,
de las condiciones' reales que las engendran y de las soluciones
prácticas que permitirán dominarlas. De este modo, la filosofía de la praxis enlaza con la acción real, concreta (con la
lucha de clases). En esto consiste propiamente su función
polític~que no impli&lt;:a, por supuesto, la subordinación de la
filosofía a las exigencias inmediatas de la política.

Todas estas funciones se hallan determinadas por una fundamental:
la función práctica de la filosofía que, como teoría, se inserta necesariamente en la praxis. Esta función es determinante y en ella arraigan,
en definitiva, todas las demás. Justamente es la' 'necesidad de que la
filosofía de la praxis se integre en la praxis misma (o sea, cumpla la función práctica que le corresponde) la que determina el cumplimiento de
las funciones anteriores: como crítica de la realidad existente de las
ideologías; como compromiso con las fuerzas sociales que ejercen la
crítica real; como laboratorio de los conceptos y categorías indispensables para trazar y aplicar una línea de acción; como conciencia de sí
· misma para elevar la racionalidad de la praxis y finalmente como autocrítica que le impida alejarse de la acción real, paralizarse o arrojarse en
la utopía o la aventura;

c) Función gnoseológica. Función de ela?oració~, Y ~~s~­
rrollo de los conceptos y categorías que permiten los .analisis
concretos de situaciones concretas" (Lenin) indispensables
para trazar y aplicar una línea justa en la transformación
efectiva de la realidad política y social.

Quien no vea esta función práctica radical no podrá comprender la
ruptura radical del marxismo con la filosofía anterior. El marxismo es
la filosofía de la praxis no sólo porque ve todo en proceso de transformación, sino porque teoriza en función de la praxis, tratando de contribuir a la transformación del mundo.

d) Función de conciencia de la praxis. La filosofía de la
praxis no es filosofía sobre la praxis _(co~o si és~a fuera un
objeto exterior a ella), sino que es la ?ro_pia p~s tom~ndo
conciencia de sí misma. Pero la praxis solo existe en unidad
con la teoría; por tanto, dicha conciencia lo es de la unidad
de la teoría y la praxis (de la fusión del conocimiento de la
realidad y de la experiencia del movimiento obrero, de la
lucha de clases). Como conciencia de la praxis, así entendida,
contribuye así a integrar en un nivel más alto la unidad del
pensamiento y la acción, o sea: a elevar la racionalidad de la
praxis.
e) Función autocrítica. La conciencia de la praxis tiene
que desembocar en una crítica incesante de sí misma, de su
capacidad de captación de la praxis y de la inserción en ella.
Esta función autocrítica tiende a evitar su propia desnaturalización como sucede cuando se reduce a una teoría del objeto (teoricismo ), al dejar de ver la praxis como un proceso
abierto (dogmatismo) o al sustraerla (en sus fines y fundammento) a la racionalidad (idealismo o voluntarismo).

[ 10] CA111EDRA

La praxis es central en un doble plano, íntimamente relacionado.
Teóricamente: como objeto de la teoría, prácticamente: en cuanto que
determina a la teoría.

Pero la praxis no se limita a mostrarse a sí misma como objeto a la
teoría, sino que determina a ~sta hasta el punto de hacerla suya, de
incorporarla a ella. Pero esa superación de la propia filosofía como
teoría del objeto provoca un cambio radical de la filosofía: el paso
de la filosofía como simple teoría a la filosofía como elemento de la
praxis, es decir, a una filosofía que cumple la función práctica de contribuir a la transformación del mundo. Pero este cambio radical en la
naturaleza de la filosofía (superación de su función tradicional puramente teórica para cumplir una función práctica) se opera sin que la
filosofía deje de ser teoría, y por tanto sip que pueda cumplir por sí
sola dicha función práctica. No hay teoría -incluyendo la filosofía
de la praxis- que pueda saltar por sí sola de un pl_ano a otro. Lo que
Marx. dijo en La sagrada familia: que las ideas por sí solas no transforman nada, es perfectamente aplicable a ese conjunto de ideas que es la
filosofía.
CATHEDRA [ 11)'

�La filosofía de la praxis por sí sola no transforma nada; no es acción real, práctica, pero puede contribuir a la praxis. Ciertamente,
como hemos venido sosteniendo, no reducida a la versión teoricista
de ella: a simple filosofía acerca del objeto praxis, sino como elemento
de la praxis misma.

En suma, no hay que dejar que sea acorralada en el dilema en que
se pretende acorralarla: o bien es teoría y en este caso no transforma; o
es transformación, pero entonces queda fuera de la teoría.
Falso dilema, pues no se trata de tener que decidir entre interpretación y transformación, o entre teoría y praxis, sino de optar por la
teoría adecuada "cuando de lo que se trata es de transformar el mundo". En este caso: la que sirve a esta transformación.
La transformación del mundo, de la realidad humana y social, se
presenta, pues, como un fin u objetivo último al que han de ajustarse
tanto el pensamiento como la acción. Este fin es, en definitiva, la
expresión del interés de una clase social -el proletariado- que sólo
puede emanciparse --y con ella toda la humanidad-transformando
consecuentemente la realidad. Se trata de un fin que nace de la praxis
histórica misma y que sólo puede realizarse prácticamente, con una
acción práctica que requiere cierta teoría. La racionalidad de esta
praxis no radica sólo en el conocimiento del objeto sino también en su
ajuste a ese fin último a través de su inserción en la praxis que lo realiza. No cualquier acción real (cualquier movimiento obrero) resulta
racional; se requiere que se ajuste al interés de clase fundamental que
se expresa en ese fin Último. Y para ello la praxis necesita de la teoría.
Pero no de cualquier teoría, sino de aquélla que implica una transformación radical en la filosofía misma: no sólo por el objeto que capta (la praxis, o el ser que se constituye en la praxis), o por el modo de
captarlo (objetivo, científico) sino muy especialmente por el modo de
ejercerse esta filosofía: como teoría que se inserta en la praxis misma.
Reducir la filosofía de la praxis a una filosofía del objeto (sobre la
praxis), es seguir encerrándola en el marco de una filosofía de la interpretación del mundo. En ambos casos se olvida lo que define, en última instancia, su novedad como nueva práctica de la filosofía: su relación necesaria y racional con la praxis al insertarse en ella y cumplir
la función práctica que hace de la filosofía de la praxis la filosofía de la
revolución.
(12] CATHEDRA

�l\1ario Cerutti

Desarrollo
capitalista y fuerza de trabajo en
Monterrey ( 1890-1910)
ESTE TRABAJO NO PRETENDE resolver los muy variados interrogantes que plantea un tema como el que vincula el desarrollo del
capitalismo, en una región determinada, con la manera en que la fuerza
de trabajo se va incorporando al proceso que supone ese sistema de producción.
Simplemente su intención es aportar a este Encuentro* una serie
de datos que hemos ubicado en el curso de las investigaciones que desde
dos años atrás realizamos en el Archivo General del Estado de Nuevo
León, atinentes al surgimiento y consolidación del capitalismo en Monterrey y el noreste de México.
El material inspeccionado incluye múltiples referencias a aspectos
como migraciones, salarios urbanos y rurales. coerción del aparato
estatal sobre la fuerza de trabajo, crecimiento demográfico, precios de
artículos de subsistencia, reglamentos y leyes que debieron influir sobre
la situación de los trabajadores, entre otros.
• Se alade al Encuenuo de Hil$orla del Movimiento Obrero realizado en Puebla en 11101to
flltimo, oipntndo por el lmtituto de Clendu de la Uil, Nueatro trabajo fue pr-mado
como ponencia en - reunión.

CATHEDRA [ 13)

�Todo ello es útil para una acabada comprensión del período en es· tudio, que corre entre 1860. y 1910. De manera que sin abandonar
nuestro objetivo fundamental -que abarca también los mecanismos
a través de los cuale,s se conformó la burguesía regiomontana- se nos
ocurrió que podíamos asistir a esta reunión con la finalidad de dar a
conocer una información regional que quizás resulte interesante a-otros
investigadores, preocupados por temas o períodos parecidos.
Lo que haremos a continuación, pues, es resumir algunas conclusiones obtenidas a partir de los datos detectados, reiterando que no fue
nuestra intención cubrir las 'muy diversas incógnitas que sugiere el título
de la ponencia.

El contexto

EN TRABAJOS ANTERIORES hemos indicado los subperíodos
que comprendería la etapa 1860-1910, desde el punto de vista del desarrollo del capitalismo en Monterrey (1). Ahora únicamente esbozaremos lo siguiente, para brindar un marco indispensable a la cuestión de la
fuerza de trabajo:

que ~e asumiendo creciente poder económico y social en el transcurso
del siglo xx (la ).

5. Esta etapa 1860-1910 puede dividirse en dos fracciones. Una
corre entre 1855 Y 18~0, y se trataría de un lapso que puede denominarse de acumulación primaria de capitales que todavía no se encauzan
de ma~e~a masiva hacia la producción. Esta acumulación primera se
logra basic~~ente ~or el comer~io legal •y el contrabando, la adquisición
Y e~plotacion de. tI~rras, el prestamo y la especulación y -en alguna
medida- por una cierta producción manufacturera que todavía no encuentra condiciones propicias para un desenvolvimiento vigoroso.

6. En esos años son escasos los empresarios realmente fuertes que
se detectan en Monterrey. Los negocios no rebasan el ámbito familiar.
No se observa para entonces el surgimiento de sociedades anonimas
modernas o el establecimiento de institúciones bancarias.

7. Hay que señalar que 1855-i890 es un subperíodo en el que aún
es escaso el grado de integración económica con Estados Unidos. Las
relaciones comerciales de la época, al menos hasta mediados de los
años 80, son más estrechas con Europa.

l. Entre 1860 y 1910 se da en Monterrey un importante crecimiento económico, que convierte a esta ciudad en centro de una amplia región del norte de México.

8. El ~egundo _lapso va desde 1890 a 1910. Las riquezas acumuladas se denvan hacia rubros antes no intentados, que llevan al capital a
reproducirse y ampliarse eficazml:lnte. La producción sobre todo la
~dustrial y la minera, tenderá a convertirse en un nego~io firme, lucrativo.

2. Ello se imbrica en la readecuación global que el país está sufriendo como consecuencia de las nuevas necesidades de la economía internacional.

9. Este dinamismo exige más capitales y empresarios. Nuevas familias se a~egará~ a las de los treinta años anteriores, además de percibirse
un c~eciente peso de las inversiones extranjeras, especialmente norteamencanas.

3. En este proceso, en el que intervienen elementos internos y
externos, surge y se consolida en Monterrey un grupo empresarial, una
burguesía que se muestra sumamente inquieta por favorecer el desarrollo del capitalismo y su correspondiente modernización de la estructura
productiva.
4. Este sector de la clase dominante se conforma en su base por un
reducido número de familias. Para nuestras investigaciones hemos seleccionado un conjunto de diez grupos parentales, tronco de una burguesía

10. Este ~~puje ~con~~ico se da en el marco de la estabilidad qu~
ofre~e. el P~~mato, situacion que se ve reforzada a nivel regional por Iá
admimstracion del general Bernardo Reyes. El orden porfiriano, p0r
su parte, es fruto en gran medida del hecho que permite a México readecuarse a los requerimientos de la economía mund1al.
11. En el caso de Monterrey y su zona de influencia, el reacomodo

CATHEDRA

[14] CATIIEDRA

[15]

�se efectúa de manera neta con respecto a Estados Unidos, muy particularmente con su región Noreste, de gran desarrollo industrial. El surgimiento de establecimientos de fundición, por ejemplo, hay que ligarlo
a este aspecto. El contacto con Estados Unidos se afianzará por el
tendido de los ferrocarriles.
12. Las familiás que sobresalen en la burguesía regiomontana de
fines de siglo se encuentran con capacidad para responder -por los capitales acumulados en los años previos- a las posibilidades que ofrece la
coyuntura económica. Y lo hacen de una manera por lo menos tan significativa como la que opera el capital externo. Estas diez familias que
son objeto de nuestras investigaciones, y que serían el núcleo de la clase
dominante local, se encuentran a su vez articuladas a dos niveles: parentalmente, por vía de matrimonios sucesivos¡ y empresarialmente, como
consecuencia de la necesidad de centralizar capitales ante las nuevas Y
mayores inversiones que demanda el desarrollo del capitalismo.
13. Monterrey efectúa en este subperíodo anterior a la Revolución
una verdadera tarea de integración regional. Estudiar su crecimiento es
analizar lo que acaece en una gran área, que poco a poco se transforma
en afluente de excedentes que se concentran y multiplican en la ciudad
neoleonesa.
Desde los años 90, así, Monterrey es asiento de un nítido proceso
de desarrollo capitalista. La industria y la minería (fusionadas en buena
parte por la metalurgia) son su columna vertebral. Comercio y finanzas
deberan adecuarse a los nuevos tiempos, e inclusive el agro tendrá que
modificar en alguna medida su base productiva.

La preponderancia industrial

EL PREDOMINIO QUE MONTERREY y su producción fabril van
imponiendo en el conjunto de la economía de Nuevo León, entre 1890
y 1910, es rápidamente perceptible en las estadísticas.
Los datos recogidos, en ciertos casos, no son totalmente confiables.
Pero manifiestan una clara tendencia: el sector industrial afincado en
Monterrey comienza a emerger como el más relevante en el Estado.

[ 161 CATIIEDRA

Para mediados de los años 80, una actividad mayoritariamente artesanal no debió haber generado en Nuevo León valores superiores a los
400,000 pesos de la época, con cálculos optimistas. De ellos, seguramente la mitad se gestaron en Monterrey, según puede inferirse de
estadísticas muy incompletas (2). La agricultura, en cambio, produjo
en 1886 un valor superior a 1.300.000 pesos; cifra similar registró el
movimiento ganadero (3).
Pero ya para 1896 el vuelco es evidente. Las posibilidades de inversión en el área industrial se han asegurado desde 1890, gracias a las leyes
de promoción sancionadas sobre todo por Bernardo Reyes, que inclusive llega a declarar de utilidad pública este tipo de negocios ( 4).. Hay
estabilidad política y orden social, existen capitales acumulados en decenios anteriores, los ferro carriles conectan la ciudaa con una densa
región del país y con Estados Unidos, el Noreste de esta nación requiere
minerales semitransformados, comienza a llegar regularmente el capital
externo.
En 1896, entonces, la industria de Nuevo León sumó un valor cercano a los quince millones de peso~ de los cuales trece (o sea más del
85 por ciento) los aportó Monterrey. El agro -incluida la producción
maderera- brindó ese año 4.300.000 pesos, según puede observarse en
el cuadro l. La ganadería rondaba esa cifra. La minería, que debe agregarse a aquellos sectores que aceleraban el desarrollo capitalista, superó
en 1898 los 2.200.000 pesos (5).
Hacia 1906 los números demuestran cómo la industria, y sobre tod'o
el rubro metalúrgico, desbordaron netamente el antiguo esquema
económico nuevoleonés. Mientras que el agro -impulsado por el
cultivo de la naranja, fruto de exportación a Estados Unidos- produjo
6.700.000 pesos, la industria generó casi cuarenta millones. De ellos,
treinta y seis millones (el 90 por ciento) se crearon en Monterrey.
Las nueve fábricas más grandes de la ciudad (todas con más de cien
asalariados cada una) computaron 31,5 millones de pesos, casi el 87 por
ciento de lo que registro la urbe norteña. Y sobresalen en ese año, netamente, las metalúrgicas: entre la Compañía Minera, Fundidora y Afinadora "Monterrey, S. A.", y la American Smelting and Refining Company suman 25.300.000 pesos, el 70.5 por ciento del valor total de la
industria regiomontana.
CATIIEDRA [ 171

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[ 18] CATHEDRA

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En 1908 las distancias entre industria y agro han aumentado. El
cuadro 1 indica que la primera actividad genera casi diez veces más
valor que la segunda. Lo significativo es que mientras el sector rural
presenta un cierto tope en cuanto a su crecimiento, que se asemeja por
momentos al estancamiento, la industria y su aliada -la minería- progresan con ritmo sostenido. Pasan de una situación de notoria precariedad, en los años 80, a ser el eje del desarrollo económico para finales
del período.

Crecimiento demográfico

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LOS CAMBIOS ATINENTES a lo que se producía y a cómo se producía fueron alterando el panorama humano de Monterrey.
En primer lugar hay que puntualizar que Nuevo León presentaba
durante el lapso en estudio una escasa densidad de población. Frente
a los cincuenta a cien habitantes por kilómetro cuadrado que hacia
1907 mostraban los valles de Puebla y de Toluca, o los cien a trescientos del valle de México; frente a los treinta y dos habitantes por kilómetro cuadrado que ofrecía el estado de Puebla en 1910, o los 45,5 del
estado de México, Nuevo León registraba en 1883 un magro 3,63 de
densidad. Y en 1910 -pese a una importante afluencia migratoriallegaba a sólo 5,60 habitantes por kilómetro cuadrado (7).

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Si a estas dos metalúrgicas se agrega lo materializado por otra fundidora, la Compañía Fundidora de Fierro y Acero, S. A., orientada a la
siderurgia, se tiene un valor de 28.290.000 pesos, que equivale al 78,6
por ciento del total (6).

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De todos modos, la población del estado se incrementó de 1883 a
1910 en un 54,7 ~or ciento. Pero este crecimiento no se distribuyó de
manera pareja por·todo su territorio: fue Monterrey el punto geográfico que tendió a acaparar los beneficios del salto demográfico. Entre los
años citados su población subió en un ciento doce por ciento. Entre
1895 y 1910, Nuevo León tuvo un incremento poblacional del 18,7 por
ciento (por debajo del índice nacional, que fue del 20,1 por ciento),
pero Monterrey creció en esos quince años en un 56,82 por ciento.
CATHEDRA (19]

�Migración interestatal
El municipio de Monterrey, en cifras netas, pasó de 41.842 residentes en 1883 a 88.748 en 1910. Mientras en el primer año mencionado
agrupaba el 17,7 por ciento de la gente del estado, para 1910 nucleaba
el 24,3 por ciento.
Si esto último se compara con los municipios que le siguen en importancia en este rubroilos cambios resultan más significativos. Doctor
Arroyo, por ejemplo, tenía en 1883 el 8,27 por ciento de la población
de Nuevo León; hacia 1900 la cifra descendió al 6,8. Lo menos que
puede presumirse es que su población relativa se estancó. Linares, municipio de notorio crecimiento en ese lapso, no contaba en 1900 más
del seis por ciento de los habitantes del estado.
Otro dato para tener en cuenta es que en Monterrey -a diferencia
de lo que acaecía en el resto de los más importantes municipios- la
mayoría vivía en el ámbito urbano. En 1900, el 85,34 por ciento de
sus pobladores se habían establecido en la ciudad, y para 1910 menos
del nueve por ciento residía en su periferia rural.
Al practicar un repaso a los otros seis municipios que en 1900
aglutinaban más de diez mil habitantes, encontramos que la población
afincada en las respectivas cabeceras alcanza el siguiente porcentaje:
Linares:
Montemorelos:
Cadereyta:
Santiago:
Doctor Arroyo:
Galeana:

36,54 %,
25,84 %,
20,25 %,
14,8 %,
14,65 %,
7,62 %,

!J

Esta diferencia del porcentaje urbano entre Monterrey y los otros
distritos hay que ligarla seguramente al avance industrial de la capital
neoleonesa. Hay que agregar asimismo que Monterrey cuenta por momentos con una interesante población minera que, si bien no reside en
la cabecera, está nucleada en sus proximidades y forma contingentes de
asalariados de alguna relevancia. En 1903, las minas con más de doce
asalariados ocupaban 1421 personas, en tanto que Villaldama y Lampazos -puntos mineros de importancia- agrupaban 620 y 1085, respectivamente ( 8).

EL CRECIMIENTO DE LA POBLACION de Nuevo León, y de
Monterrey en particular, no se protagonizó únicamente por vía vegetativa. Al parecer, muy ostensibles resultaron las migraciones desde
estados vecinos y cercános. Esta afluencia tendió a solucionar la crónica escasez -de fuerza de trabajo que soportaba Nuevo León, y que se
agudizó en Monterrey y los distritos mineros a partir de 1890, con el
sostenido desarrollo capi't alista.
Ya para 1883 el gobernador Genaro Garza García se quejaba de la
falta de brazos (9). En 1885, Bernardo Reyes decía que la explotación
que para entonces tendía a iniciarse en el ámbito minero estaba desatando "la inmigración de proletarios que en masa han acudido del
centro de la República" (10).
El problema motivó comentarios entre los círculos distinguidos de
la ciudad. En su edición del 30 de marzo de 1889, "La Voz de Nuevo
León" -un periódico que nucleaba figuras que solían colaborar con el
gobernador- indicaba que la '(falta de sirvientes que piden las necesidades del día en el Estado, es la que hace que los unos patronos pretendan los sirvientes de los otros". Sugería una solución: traer gente
de los populosos estados del interior del país (11).
Hacia Nuevo León derivó un importante caudal humano desde otras ·
zonas de México. Y es visible que ~onterrey acaparó la mayoría de
estos migrantes, que seguramente arribaban a esta capital en procura de
mejores salarios.
En 1891, el 12,46 por ciento de la población asentada en Nuevo
Leon era originaria de otros estados; en Monu.rey esa cifra porcetituá11
con respecto a su población, llegaba a 29,3. Lo&amp;. ~ t e s que fluyeron
hacia esta ciudad representaban el 35,2 por cient.6 del total de llegados
al estado.
En 1900 se computan 42.505 mexicanos no neoleoneses en el estado: de ellos, 24.059 están en Monterrey, o sea ei 56,6 por ciento. Estos
inmigrados significan, por otra parte, el treinta y tres por ciento de los
habitantes de la capital.
CATHEDRA (21]

[20~ CATHEDRA

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1

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CUADRO No. 2

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1

FLUJO MIGRATORIO HACIA NUEVO LEON, AROS 1895 y 1900 (a)

1895

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Procedencia. Estados de los que salieron más de 500 personas. Porcentaje asentado en Monte~r.

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Procedencia

Nuevo León

Monterrey

557
7364
754
1110
940
22941
6038
3440

387
3881
406
729
688
8734
1394
2130

AGUASCALIENTES
COAHUILA
DURANGO
'
GUANAJUATO
JALISCO
SAN LUIS POTOSI
TAMAULIPAS
ZACATECAS
1

'
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.

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-- -

Le sigue (b)

1

% Monterrey

Linares: 21
Lampazos: 611
Mina: 105
Lampazos: 84
Cerralvo: 51
Arroyo: 3852
Linares: 1480 ( c)
Sta. Catarina: 241

69,48
52,70
53,86
66,67
62,55
38,07
22,6
61,92

1

%sigue (b)
3,77
8,3
13,92
7,66
5,42
16,8
24,62
7,0

' ,
'
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(a) No incluye extranjeros. Alude a nacidos en cada uno de los estados indicados
(b) Se refiere al municipio que más migrantes recibió después de Monterrey
( c) Es el único caso en que se supera a Monterrey

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Fuentes: Memorias del gobernador del Estado de Nuevo León, períodos 1896-99 y 1899-1903 (AGENL)

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CUADRO Nó. 2 (sigue)
FLUJO MIGRATORIO HACIA NUEVO LEON. AROS 1895 y 1900

1900
Procedencia

.

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1

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AGUASCALIENTES
COAHUILA
DURANGO
GUANAJUATO
JALISCO
SAN LUIS POTOSI
TAMAULIPAS
ZACATECA$

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=-:

Nuevo León

Monterrey

622
6639
561
1166
939
21600
6620
3616

473
4166
439
760
663
11263
2037
2781

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%Monterrey

Salinas Victoria~ 45
Lampazos: 668
Bustamante: 23
Cadereita-: 136
Cerralvo: 58
Arroyo: 2586
Linares: 1126
Lampazos: 154

.

76,0
62,73
78,25
6-4,88
69,54
52,1
36,9
76,90

%sigue

7,23
8,4
4,1
11,76
6,17
12,0
20,4
4,26

-

�Si tomamos como base el censo de 1900 (12) se observa esta distribución de los migrantes á Nuevo León entre los siete municipios con
más de 10.000 habitantes:
Monterrey:
Doctor Arroyo:
Cadereyta:
Linares:
Galeana:
Montemorelos:
Santiago:

56,6 %,
6,87 %,

4,77

%,

3,48 %,
2,72 'fo,
1,07 %,
0,53 %,

Al estudiar la procedencia de estos migrantes se descubre que básicamente vienen de Guanajuato, Coahuila, Jalisco, Tamaulipas, Zacatecas y sobre todo de San Luis Potosí.
Acudiendo a los censos de 1895, se confe,ccionó el cuadro ~- Se ubicaron allí aquellos estados de los cuales hab1an marchado hacia ~uevo
León más de 500 personas. Si bien el momento exacto del ambo de
estos contingentes no puede ser aclarado, las cifras manifiestan una tendencia que bien corresponde señalar en este trabajo.
Por ejemplo se percibe que en 1895 residían en ~uevo León 22_.941
personas oriundas de San Luis Potosí, 7.364 n~1d_as en Coahuila Y
6.036 provenientes de Tamaulipas, todos estad?s hm1trof~. Zacatecas
y Guanajuato seguían en emigrados a Nuevo Leon. Algo analogo ocurre
en 1900.
Al analizar la distribución de estos migrantes por estado de origen Y
por punto de llegada, se advierte lo siguiente: Monterrey, en la casi totalidad de los casos, absorbe una amplia mayoría.
En 1895, el 69,48 por ciento de los originarios d~ Aguascalientes
estaban en la capital; el 65,67 por ciento de los de Guanajuato; el
62,55 por ciento de los de Jalisco; el 61,92 por ciento de los nacidos
en Zacatecas. La excepción la brindan los tamaulipecos, de los cuales
el 22,6 por ciento se asienta en Monterrey, mientras_ que el 2~,5~ por
ciento va a Linares. Esto puede explicarse porque Lmares es hnntrofe
con Tamaulipas y porque cuenta no sólo con un sectnr agrícola bastante activo, sino que su cabecera es sede de algunas industrias significativas. De todos modos, para 1900 Monterrey ya revierte esta situación.

Al ~amparar los porcentajes por municipios, la diferencia es enorme
en favor de Monterrey. Linares, que en 1895 es el distrito que recibe
más personas oriundas de Aguascalientes después de la capital, acoge
sólo el 3,77 por ciento. Santa Catarina recepta el siete por ciento de
los llegados de Zacatecas, frente al ya citado 61,92 por ciento que se
queda en Monterrey.
Esta atracción se acentúa para 1900. Inclusive en el caso de Tamaulipas, como Y-ª se señaló, Monterrey supera a Linares en más de novecientos inmigrados. Hay casos como el de Durango, que descarga en la
principal ciudad de Nuevo León más del 78 por ciento· de sus emigrados, trente a un magro 4,1 que deriva hacia Bustamante.
La importante migración de otros estados fue una de las soluciones
básicas al problema planteado por la necesidad de brazos en Monterrey
y ciertos focos mineros. Aunque del;&gt;ió existir también un flujo interno
en Nuevo León -y en algunos casós de relevancia- documentos de la
época denotan que en parte de las áreas rurales del estado se dificultaba
la circulación de la fuerza de trabajo. El sistema de peonaje retenido
por deudas sé:-mantenía firme, seguramente como única forma de detener una mano- de obra que, de otra manera, hubiera marchado de inme1
diato hacia fuentes laborales más prometedoras.
"La Voz de Nuevo León", en un artículo difundido en febrero de
1889; analizó este problema. Comentó entonces que "todos los labradores y personas que tienen necesidad de emplear gente de servicio
convienen en que para asegurar brazos, hasta donde es posible, tienen
que recurrir al enganche anticipando sumas de dinero; así pueden contar con cierto número de sirvientes que aún cuando sea reducido es mayor que el que conseguirían ateniéndose a buscar jornaleros pagados por
el día". El periódico se permitía dudar en lo que atañe a la productividad de este sistema, y tomaba como una "verdad definitivamenr..e adquirida en economía política que es más productivo el trabajo libre que
el trabajo forzoso" (13).
Al revisar la .sección ''Concluídos" del Archivo General del Estado
de Nuevo León hemos encontrado casos que evidencian que en el ámbito rural persistía, a fines de siglo, el sistema de endeudamiento como
vía para retener a los trabajadores (14).

[24] CA1HEDRA
CAfflEDRA

(25)

�Una prueba de la fortaleza de este mecanismo sería la ley que el
propio gobernador Bernardo Reyes hizo sancionar en agosto de 1908,
y que apuntaba a atenuarlo. El biógrafo de Reyes, Víctor Niemeyer,
señala en su obra que -en opinión del mandatario- el nudo del problema fincaba en los ínfim95 salarios que recibían los peones. Reyes
-sigue Niemeyer- calificó esto como un círculo vicioso y una "fuente
de inmoralidad", puesto que los peones permanecían indefinidamente
en esa situación, incapaces de pagar las deudl!S exorbitantes con sus
"miserables salarios" (15).

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La Ley 40 del 11 de agosto de 1908 indicaba que "el salario de los
jornaleros no estará afecto al pago de anticipos que se hagan a éstos a

cuenta de trabajo, sino cuando sea de cincuenta centavos o más por
día. En este caso, y siempre que el jornal no exceda de un peso, el
pago del anticipo sólo será exigible hasta la tercera parte de la cantidad
que importe dicho jornal en un año" (16).
No sería improbable que en esta decisión de Reyes hayan influido
personajes importantes de la burguesía regiomontana, interesados en
lograr una mayor movilidad de la fuerza de trabajo en Nuevo León y en
aumentar la productividad en ciertas empresas agropecuarias. El 6 de
inayo de 1907, precisamente, quedó constituido en Monterrey el Centro Agrícola de Nuevo León, en cuya mesa directiva figuraban sobresalientes hombres de negocios de la capital. Entre los fines del Centro
-que designó a Reyes como su presidente honorario- estaban propagar
métodos modernos de cultivo en la agricultura, reglamentar sobre los
salarios de los trabajadores del campo y estudiar "la manera y forma
de adquirir mayor número de aquéllos, mejorando las condiciones respecto de las en que actualmente viven" (17).
La presión de los terratenientes menos modernizantes sobre la fuerza de trabajo, en Nuevo León, debió acentuarse por otras dos razones,
además de aquélla vinculada a las más auspiciosas condiciones que el
peón podía alcanzar en Monterrey y en los centros mineros.

Uno de esos factore$ debió ser el ferrocarril. En pocos años, Monterrey quedó bien conectada1con varios estados del centro y norte del
país y con Estados Unidos, por medio de vías que -además- atravesaban por distintas direcciones el territorio de Nuevo León. El ferrocarril debió estimular la huída de los peones. Medio de comunicación
CATIIEDRA [ 27]

[ 26]

CA 111EDRA

�rápido y relativamente barato, probablemente influyó sobre los_hacendados para acentuar los vínculos de retención sobre sus trabaJadores.
De paso bien puede señalarse, la impo.rtancia del ferrocar~ en ~os
ámbitos regional y nacional no solo para mtegrar un mercado_mtenor
desde el punto de vista de la venta de productos en g~ne~, smo t~bién en cuanto vehículo que permitió abaratar Y dmanuzar ~l fluJo
de la mercancía fuerza de trabajo. Monterrey, es evidente, se vio favorecida por esta situación.

y se daba otro fenómeno que seguramente avivó el espírit~, migratorio de los jornaleros rurales y además -es de suponer- debio. hacer
' acrecentar las presiones para detenerlos y ligarlos a los terrate~ientes:
era la ya amplia corriente que se encaminaba hacia Estados Urudos. en
busca de más altos niveles de vida (18).

Monterrey tuvo que competir para lograr atraer mano de ?bra para
su industria y su minería. Eso debió repercutir sobre los-salarios que_se
pagaban en ambos sectores. Y todo parece ap~t~ _qu~ una bueAa,.parte de este problema fue solucionado con la nugracion mterestatal, que
tendió a concentrarse en_la urbe norteña.

Salarios rurales y urbanos

LA AFLUENCIA DE HOMBRES y mujeres a Monterrey tuv? que
ver, sin duda, con los salarios. En el ámbito
d~ Nuevo _Leon ~os
jornaleros recibían hacia 1896 pagos que, como termino medio, oscilaban entre veinticinco y treinta y siete centavos. Habí~ casos extre~os
dé dieciocho centavos, aunque probablemente acompanados con raciones de maíz.

nir3!

En el cuadro 3 se mencionan cifras de veinticinco municipios, seleccionados según su importancia demográfica, relevancia económica, extensión geográfic~ ubicación limítrofe con, respecto a otros estados Y,
en algunos casos, por su cercanía de Monterrey.
Puede verse que en 1896 los municipios del sur mante~ían salarios
muy bajos: Doctor Arroyo, dieciocho centavos; Anu:ñbem Y Galean~,
menos de treinta. El mismo Montemorelos presenta como jornal mecho
128] CAfflEDRA

dieciocho centavos, y ello hace presumir que aún no condiciona el precio de la fuerza de trabajo la producción de naranjas, que aumentará
hacia fines de siglo utilizando -estimamos- relaciones netamente capitalistas.
Hay lugares donde el salario supera la media, y Monterrey es uno de
esos casos. Ello se prolonga a algunos municipios cercanos a la capital
-San Nicolás de los Garza y García- y a distritos mineros como Villaldama, Cerralvo y Lampazos.
En cambio, las fábricas de Monterrey con más de cien dependierites
pagaban salarios que iban de los ochenta-noventa centavos (como pro·medio mínimo) a $1.30-1,50 (como promedio máximo): las de veinticinco a cien personas ocupadas pagaban setenta y cinco centavos aproximadamente como promedio mínimo y alrededor de 1,25 como ptomedio máximo (19). En el cuadro 4 se indican los salarios correspondientes a compañías con más de cien empleados. Los niños ganaban de
treinta a sesenta centavos al día, y las mujeres promediaban unos sesenta y cinco centavos.
La diferencia entre Monterrey ( éuya situación hay que extender a
los distritos mineros) y las zonas no urbanas del estado es observable
inclusive con respecto a las industrias de tipo rural : producción de
piloncillo, vino mezcal o ixtle. Estas actividades, que con frecuencia
tenían lugar en el interior de haciendas y ranchos, mostraban salarios
bajos, que estaban más deprimidos aún en el sur. En Aramberri, los
peones que fabricaban piloncillos cobraban veinticinco centavos diarios,
y los que producían vino mezcal, treinta y siete; en los molinos de
harina se les pagaba veinticinco centavos.

El tipo de empresa seguramente determinaba en buena medida los
salarios en muchos de estos municipios. En Cerralvo, por ejemplo,
la fundición Benavidez -propiedad de_norteamericanos- pagaba, a sus
cincuenta operarios, setenta y cinco centavos (o sea a un nivel compatible con Monterrey); mientras que en los más primitivos establecimientos dedicados al piloncillo se retribuían treinta y siete centavos diarios.
Linares tenía para 1896 una importante fábrica de azúcar, propiedad
de una compañía con asiento en Chi~o: daba trabajo a sesenta y dos
personas que ganaban setenta y cinco centavos. Pero en las haciendas,
y a veces en las cercanías de la cabecera, los productores de piloncillo
obtenían treint~ y siete centavos (20).
CA111EDRA [29]

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A los trabajadores rurales se solía adicionar a su jornal raciones de

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maíz, lo que in~a formas más atrasadas en las relaciones de producción. En la noticia que a la Secretaría de Fomento envía el gobierno
de Nuevo León el 13 de abril de 1902 (21), se detecta esta situación .
Del total de veinticinco municipios seleccionados, en seis de ellos (Doctor Arroyo, General Terán, Linares, Mier y Noriega, Montemorelos y
Vallecillo) se agrega al salario de los peones agrícolas raciones de maíz.
En diez de los municipios (Aramberri, Doctor Arroyo, Galeana, Garza
García, Linares, Mier y Noriega, Montemorelos, Santa Catarina, Vallecilio y China) se hace lo mismo con vaqueros y /o pastores.

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Montemorelos parece indicar cómo el capitalismo comienza a penetrar en el campo de manera decidida, variando pautas en las relaciones
de producción. Tanto los vaqueros como los peones agrícolas que se
dedican al cultivo de maíz o de caña de azúcar reciben salario y ración;
en cambio los orientados a la producción de naranjas (que tenía gran
auge para 1902, debido al mercado que representaba Estados Unidos
y a la posibilidad de abordarlo gracias al ferrocarril) ganaban salarios
superiores en un ciento cincuenta por ciento y no recibían ración.

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]

Los datos encontrados brindan la impresión de que los salarios rurales en Nuevo León estuvieron muy por debajo de los pagados por la
industria regiomontana y por las compañías mineras durante todo el
período estudiado.
Hacia 191 O la situación relativa de los trabajadores del campo no
parece haberse modificado sensiblemente, aunque se notan incrementos
-y en algunos casos .de importancia- en sus jornales.
~ los veinticinco municipios seleccionados que se escalonan en el

cuadlo 3, en el año que se inicia la Revolución, trece ofrecían salarios

~

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de cincuenta centavos al día. El sur sigue sobresaliendo por sus bajos
estipendios. Pero Monterrey pagaba en su periferia rural setenta y cinco
centavos, y algo similar sucede en Cerralvo, Sabinas Hidalgo, Garza
García, San Nicolás de los Garza y Santa Catarina. Hay que destacar
que estos tres últimos son municipios limítrofes con Monterrey, que
Cerralvo tenía un destacable movimiento minero y que Sabinas mezclaba actividades mineras con una interesante producción agrícola y semiindustrial.

[30) CADIEDRA
CADIEDRA [31)

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En tanto, en la industria regiomontana -según referencias de
1902- encontramos lo siguiente:

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* Las más grandes empresas, como la American Smelting and Refining, informan que el jornal medio es de $1,25; de un peso en el caso
de la Compañía Minera, Fundidora y Afinadora "Monterrey, s.-A.";
de ochenta y un centavos en. el de la Cervecería Cuauhtémoc, S. A .

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* teniendo en cuenta estos datos, provenientes de las finµas de mayor capital y cantidad de personal, y observando los que para 1902 se
detectan en las áreas rurales, es posible afirmar que los salarios en Monterrey por lo menos triplican los pagados en el campo.

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Para 1906, tal vez por el auge que vivía la ciudad (22), los salarios
aparecen por arriba de los de cuatro años antes.

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* en las fábricas con cincuenta o más obreros, los promedios mínimo y máximo serían de ochenta centavos, en el primero caso, y entre
$1,25 y 1,50 en el segundo.

* se encuentra un caso en que se pagan cincuenta centavos, pero un
establecimiento -la Compañía de Fundición de fierro y Manufacturera de Monterre·y- asegura que su jornal medio es de tres pesos.

111:
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Puede apuntarse que, en general, en 1910 el salario medio oscilaba
-en el campo- los cincuenta centavos.

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En los establecimientos con cien trabajadores o más se paga por lo
menos un peso como promedio hacia abajo, mientras que hacia arriba
las cifras oscilan en forma notoria. La Compañía Minera, Fundidora y
Afinadora "Monterrey, S. A." indica como pron;iedio $1,92; la American Smelting, $1,61; la Fundición "La Estrella" (o sea la citada Fundición de Fierro y Manufacturera) insiste en que abona· tres pesos, tal
vez porque los productos que generaba -maquinaria- demandaban
obreros muy especializados; la Cervecería Cuauhtémoc, un peso, término medio.

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Según nuestro criterio, que puede ser controvertible, estas fábricas
debieron pagar un promedio mínimo no menor de un peso, y el promedio máximo, para un obrero calificado, pudo oscilar entre $1,60 y

~
CAfflEDRA [ 33]

�$1,80. En las empresas con veinticinco a cien dependientes se encuentran salarios similares en el mínimo, y algo menores en el máximo (23).
Estos datos -que quizás sea menester sistematizar con mayor rigurosidad en el futuro- posiblemente contribuyan a explicar por qué
Monterrrey creció demográficamente en los veinte años previos a la
Revolución, y por qué tendió a absorber la mayor cantidad de migrantes internos y de otros estados.
En el seno de la capital neoleonesa, algunas pocas compañías centralizaron la mayoría de los asalariados. En 1902, como indica el
cuadJo 5, los nueve establecimientos con más de cien personas ocupadas reunían 4.026, que equivale al ochenta por ciento de los que
laboraban en industrias con cinco o más obreros. Para 1906, las grandes firmas sumaban 5.030 asalariados. Había establecimientos con
fuerte número de ocupados: la American Smelting contaba en 1902
con 1.300 trabajadores, la Compañía Fundidora de Fierro y Acero
tenía, en 1906, 1.700.
El estado de Nuevo León en 1903 contabiliza 16.000 personas
dedicadas a las actividades industriales, aunque en una vasta proporción
-con la excepción de Monterrey- laboran en situación artesanal o en
tareas que desenvuelven en las mismas haciendas. Para 1909 esta cifra
global es de aproximadamente veinte mil.
En el ramo minero, asimismo, se detecta una notoria atracción de
fuerza de trabajo. En 1903, las minas con más de doce asalariados ocupaban más de cuatro mil obreros (24).

Referencias sobre el nivel de vida
DE TODOS MODOS NO DEBE pensarse que los más altos salarios
de Monterrey, respecto al resto de Nuevo León y a otras zonas del
país, implicaba niveles de vida promisorios para los obreros.
Para efectuar un análisis -muy periférico, por cierto- de este punto, hemos tomado como base un informe que el 20 de octubre de 1890
remitió al gobernador Reyes el director del Hospital Civil de Monterrey.
En él se incluía un cuadro con la "cantidad de alimento indispensable

[ 34] CATHEDRA

para el sostenimiento de la nutrición, según Moleschott y otros higienistas". De acuerdo con ello se agregaba una tabla de valores nutritivos
que co1:;spondería a una correcta alimentación: figuran, en distinta
proporc10n, carne, leche, pan, maíz, frijoles secos, grasa y café.
El funcionario, preocupado por ser exacto en lo atinente al presupuesto del Hospital, adiciona el importe que cada uno de estos componentes Qe la dieta ideal supone en el Monterrey de 1890. Su suma indica que para nutrirse en forma adecuada se requerían 16 25 centavos por
día (25).
'
~ comparar los precios de 1890 con los de 1900, en Monterrey, se
percibe una marcada diferencia en algunos productos de la dieta. El
pan, que en 1890 costaba 12,4 centavos el kilogramo en 1900 se comprab~ a veinticinco centavos. En municipios aledaiíos, como Garza
Garc1a Y G~adalu~e, estaba a un precio similar; pero en Cadereita y
Santa Catanna val1a cuarenta y cuatro y cuarenta y cinco centavos el
kilo.

Tra~ajando e~clusi~amente, con Monterrey, se infiere que el pan
aumentó en esos diez anos en mas de un cien por ciento (26).
En cuanto a la carne, la tabla médica dice que en 1890 valía doce
centavos el kilogramo. Una década después la carne de res en Monterrey se expendía a treinta centavos, o sea que se había incrementado en
un ciento cincuenta por ciento (27).
El maíz aparece en 1890 a 3,75 centavos el kilogramo. En 1902 en
las haciendas de Monterrey valía cuatro centavos. Suponiendo un discreto aumento del veinte por ciento entre la hacienda y el consumidor
su precio debió subir a 4,8 centavos, lo que implicaría un increment~
del veintiocho por ciento con respecto a 1890 (28).
Con relación a otros alimentos no se tienen datos seguros. y aunque la c~e hay~ aumentado en un ciento cincuenta por ciento y el pan
e~ un cien por c1~nt~, calcularemos con sobriedad que el grupo total de
alimentos de la dieta ideal haya aumentado -en conjunto- sólo un cuarenta durante la década 1890-1900.
·
De ser así, la dieta sugerida por el Hospital Civil habría costado en
1900 6,50 centavos más, o sea 22,75 centavos al día por persona.
CATIIEDRA [35]

�Redondeando cifras y calculando que la familia de un obrero constara de cinco personas, puede inferirse que el gasto diario de alimentación se acercaba a $1,15. Este obrero, aun con el excelente salario de
$1,25, habría insumido más del noventa por ciento de sus ingresos
únicamente en alimentación.

* Montemorelos: costo de producción del maíz, 50 centa-

Como ello aparece imposible, las soluciones tuvieron que apuntar
seguramente hacia una dieta menos compleja y me.nos completa que
la tomada como base. El obrero debíó habitar en casas de menguadas
comodidades y vestir con sobriedad proletaria. Educación y diversiones quedaron como actividades marginales. Finalmente, mujeres y
niños debieron marchar a trabajar en fábricas y minas, algo que es verificable revisando la composición del personal de estos lugares a principios de siglo, por supuesto con salarios inferiores a los de un hombre.

* Allende:

La imposibilidad de que los jornales resultaran suficientes estuvo
ligada probablemente a un hecho que queremos mencionar; la producción rural de bienes de subsistencia no parece haber recorrido en Nuevo
León el mismo ritmo de modernización protagonizado por el sector
fabril. La oferta de insumos como maíz, frijol o trigo no sólo quedó
rezagada por momentos con relación a la demanda (lo que obligaba a
importarlos en ciertas ocasiones) sino que,además, los precios que imponían los hacendados saltaban, con frecuencia, tres o cuatro veces por
encima de los costos reales de producción.

Algunos ejemplos, en 1902, son:

* Apodaca:

* Apodaca:

* Cerralvo:

* Cerralvo:

el costo deproducción de los frijoles era
de $2,50 los ciento treinta y ocho kilogramos; su precio de venta se estimaba en siete pesos.
el costo de producción de los garbanzos se
computaba en tres pesos los ciento treinta
y ocho kilogramos; el precio de venta era
de diez pesos.
costo de producción del maíz, 84 centavos el hectólitro; precio de venta, tres pesos.
costo de producción de frijoles, $1,20 el
hectólitro; precio de venta, seis pesos.

* Linares:

* Allende:

vos el hectólitro; precio de venta, cuatro
pesos.
costo de producción del maíz, $2,50 los
ciento treinta y ocho kilogramos; precio
de venta, seis pesos.
costo de producción de los frijoles, $3,50
el hectóiitro; precio de venta: $8,50.
costo de producción de los garbamos,
$4,00 el hectólitro; precio de venta , diez
pesos.

En muchos casos el precio se duplica con toda facilidad con rc:specto a los costos de producción (29).
Esta situación sin duda se conectaba con la calidad de proveedores
casi monopólicos, en circuitos aún regionales de comercialización, que
presentaban los terratenientes. Lo que de paso evidencia que todavía
no se había integrado de manera completa el mercado interior.
Los salarios obreros, así, no rendían lo suficiente. La mayor productividad de la industria no llegaba al campo, y los bienes-salario no
podían disminuir sus precios en una proporción satisfactoria. Esto
debió accionar simultáneamente sobre los precios de las materias primas
utilizádas por la industria, y en forma negativa.

Paz y disciplina

FINALMENTE HAY QUE especificar que el orden social y pc,lítico
del porfiriato tuvo en el general Bernardo Reyes un hábil y eficiente ejecutor. La paz porfiriana y la paz reyista se identificaron ampliaiaente,
y a ello hay que atribuir en buena medida las débiles posibilidacle:; de
lucha y de sindicalización por parte de los obreros regiomon tanos.
La burguesía regional en ascenso aprovechó este marco, fructí::ero
para sus intereses de clase. Su satisfacción se manifestaba no súlo en
sus crecientes inversiones, en su diversificación empresarial, en st, marcha estrictamente económica, sino también en apreciaciones pí.blicaCATIIEDRA [ :37]

[ 36] CA111EDRA

,

�mente favorables al mandatario del Estado. Bernardo Reyes sabía que
podía contar para cada reeleéción con sus amigos, los empresarios, a
quienes no pocas veces inclusive tuvo de colaboradores: ya fuere en
comisiones especiales, en el parlamento o en la alcaidía regiomontana.

"viénd_ose crie las f':1erzas rurales no bastaban para el objeto propuesto,
con .m1 caracter de Jefe de la Zona organicé con la autorización necesaria tropas auxiliares que, unidas a las de la federación, dieron cuenta
con los malhechores en el t.érmino de tres meses" (31).

Fue una época poco propicia, pues, para demandar aumentos de
salarios más allá de lo que los empresarios estimaban imprescindible
para atraer la fuerza de trabajo a Monterrey y a las áreas mineras. La
organización sindical, dentro de lo que hemos podido entrever, era
pobre; por lo general, el predominio es de las sociedades mutuales, que
en muchos casos se conforman con adictos al gobernador, por lo menos
a nivel de dirigentes. Habrá que esperar el período revolucionario para
detectar en Monterrey huelgas significativas.

"

Hay que sumar al orden reyista la habilidad del gobernador, que
solía emerger como un hombre liberal frente a otros colegas de la época. La ley de accidentes de trabajo, sancionada en 1906, es una prueba
de ello.
La paz regional contribuyó a disciplinar la fuerza de trabajo. Hubo
una aplicación rigurosa de las leyes contra bandidos, que junto a la persecución de la vagancia constituyen dos matices indicativos de la política de Reyes durante sus primeros años de gobierno, a mediados de la
década de los 80.
Las leyes federales del 17 de mayo y del 31 de mayo de 1886 daban amplias facultades para erradicar el bandolerismo, incluyendo la
pena de muerte y la posibilidad de que "todos los habitantes de la
República prestaran auxilio a las autoridades políticas de los Estados
para preservar la seguridad pública en caminos y en zonas aledañas".
El artículo segundo d~ la ley del 31 de mayo de 1886 permitía entera
libertad para portar armas dedicadas a combatir el bandidaje. Se autorizaba a formar expediciones privadas "con las mismas facultades que
corresponden a la fuerza pública", y en el caso de que se sospechara
que hubiera bandidos en fincas privadas, los dueños o encargados podían actuar directamente (30).
Bernardo Reyes cumplió minuciosamente estas instrucciones. En su
discurso del 16 de septiembre de 1887 ante la Legislatura de Nuevo
León señalaba que el bandolerismo había sido suprimido. Explicó que
habiéndose generalizado en el estado el levantamiento de gavillas,
[ 38) CA111EDRA

Había ~ora, pues, "seguridad completa en el estado" y se abrían
nuevos honzontes a los hombres laboriosos".

Niemeyer menciona que el gobernador dedicó desde el principio
mucha atención "a tierminar con el desorden y el bandidaje que infestaba la frontera del noreste". "Apoyado en la ley y con las fuerzas militares a su clisposición, que en junio de 1886 sumaban unos 2343 oficiales Y soldados, Reyes emprendió una enérgica acción para acabar con el
bandidaje". ?estaca que "el sistema adoptado trabajó a la perfección.
Aunq~e la clásica ley fuga se aplicaba también en este tiempo, Reyes no
la llevo al extremo. ~a desobediencia de la ley fue eliminada deijnitivamente Y se establec10 permanentemente la seguridad de la vida y la
propiedad" (32).
, Los llamados "vagos" tampoco eran muy apreciados en Nuevo
Leon, p~ra estos años. De manera análoga a lo ocurrido en otros países
del continente, cuando el capitalismo comenzó a penetrar en las relaciones de producción exigió el sometimiento de una mano de obra todavía
remisa a la disciplina que imponía esta forma de organización del trabajo.
En Nuevo León al vago se lo persiguió por medio de las instituciones armadas, y fue obligado, de una u otra forma, a incorporarse al
proceso productivo. El artículo 806 del código penal del estado destacab~ que e!a vago "el q?~ careciendo de bienes y rentas, no ejerce algu?ª m~ustna, arte u of1c10 honesto para subsistir, sin tener para ello
1mped1mento alguno".

8?!

El ~ículo
indicaba las penas:_ "El vago que, amonestado por
la aut_ondad pohtica para que se dedique a una ocupación honesta y
lucrativa, no lo hiciere así dentro de diez días o no acreditare tener
imJ?edim~nto invenc~blé para ello; si fuere men¿r de diez y ocho años
sera destinado por tiempo de uno a tres años a aprender algún oficio
en un establecimiento de educación correccional; y mientras en el Estado no lo haya, en algún taller, fábrica de hilados .o tejidos, hacienda de
CAfflEDRA

(39]

�campo o de beneficiar metales, en que se le reciba con obligación de
cuidar de que no se fugue. Si fuere mayor de diez y ocho años y tuviere las condiciones requeridas por ~-leyes respectivas, será d1:9tinad_? al
servicio de las armas en la Federac1on o en el Estado, por cmco anos.
( . . . ) El vago que no esté destinado al servicio de las armas, quedará en
libertad en cualquier tiempo en que acredite haber aprehendido (sic)
algún oficio, si no lo tenía antes y su falta era la causa de la vagancia¡ o
en que dé fianza de $100,00 a 300,00, de que en lo sucesivo vivirá de
un trabajo honesto'' (33).
La leva al ejército se solucionaba con gente que no trabajaba, o que

se podía acusar de no tener un "trabajo honesto". En octubre di! 1893,
el congreso del estado decretó que el contingente de hombres que corresponde "para cubrir las bajas del ejército federal, se cubrirán en primer término con los individuos que sin tener ocupación alguna carezcan de rentas para vivir" ( 34).
Por una vía o por o por otra, el no trabajador era eliminado o incor-

porado al proceso productivo, aunque más no fuese para abrir caminos
necesarios para extraer los frutos del trabajo de otros.
De esta manera, Reyes consumaba una tarea que en su fase anterior
se había orientado contra el indio. Para los primeros años de la década
de los 80, el aborigen que residía eri el noreste -incapaz de insertarse
por su condición cultural en sistemas de producción que le eran ajenoshabía sido desalojado y /o exterminado.
Su supresión permitió el usufructo de tierras ganaderas, aseguró los
caminos que transitaban los comerciantes y brindó orden a los futuros
distritos mineros. Indios, bandidos y vagos no resultaban incorporables
al proceso de desarrollo capitalista (35).

Conclusión
EN RESUMEN, EL DESARROLLO DEL capitalismo en Monterrey
y la región que fue subordinando exigió, para los veinte años previos a
la Revolución, un traslado masivo de fuerza de trabajo. Este desplazamiento, en buena medida, debió ser motivado por los mejores salarios
que prometían las industrias de la capital de Nuevo León, que entre
1890 y 1910 presentó un sensible crecimiento económico.

Los jornales que pagaban las fábricas y las compañías mineras
estaban por encima de los que se ofrecían en las zonas rurales del estado, Y algo similar seguramente ocurría con relación a los estados vecinos
y cercanos.
. La escasez de mano de obra y los más altos salarios, empero, no
brmd~ron a los trabajadores asentados en Monterrey niveles de vida
envidiables. La posibilidad de alterar esta situación por parte de Ja clase
obrera en gestación, a su vez, se vio truncada por el orden reyista.

Los _io~nales ~o p;uecen haber superado los límites que la propia
burguesia 1mpoma, limites que en Monterrey tendían a ser elásticos
debido a la necesidad -de atraer hombres y mujeres de otros lugares de
Nuevo León y del país.
·
El c~ntrol_ de la fuerza de trabajo, en este sentido, apareció como
un eslabon ~ en la tarea que desde tiempo atrás cumplía el aparato
estatal. Sus instrumentos de persuasión y represión se habían manifestado eficientes en el combate contra el bandolerismo y la persecución
de los denominados vagos.
O sea de aqu_ella parte de la población que --al igual que Ja indígena:- no mostro demasiado entusiasmo por incorporarse al proceso
que implicaba el desarrollo del capitalismo en la región.

NOTAS
l. Véase Cerutti, Mario, "Monterrey y el desarrollo del capitalismo en el Noreste
de México (aspectos del período 1860-1910)", ponencia presentada en el Octavo C.ongreso Nacional de Historia de la Revolución Mexicana realizado en la
ciudad de Chihuahua en julio de 1977, publicado en Revista CATHEDRA
númtro 7, ~•culta?. de Filosofía y Letra,; de la UANL, Monterrey, 1978. Tam'.
b1én, Cerutt1, M., Monterrey, el desarrollo del capitalismo en el Noreste de
Mexico Y ~l estudio del movimient? obrero regiomontano (1860-1910)", traba¡o ofrecido en el Primer Coloauio de Estudios Históricos del Movimiento
Obrero, organizado por CEHSMO en Jalapa, .i.tiembre de 1977. Asimismo
&lt;?&gt;rult~ M., "Los Mad_ero en la economía de Monterrey (1890-1910)", en R.'.
vista CATHEDRA, numer" 8, Facultad de Filosofía y Letras de la UANL,
Monterrey, 1978¡ una síntesis de este trabajo fue presentada como ponencia
en el Noveno Congreso Nacional de Historia de la Revolución Mexicana efectuado en la ciudad de Chihuahua en julio de 1978.
'

CATHEDRA [ 41]

[ 40] CA111EDllA

�'x.as diez familias aeleccionadaa corresponden a los apellidos Zam~rano, Herla. nindez-Mendirichaga, Rivero, Garza, Belden, Milmo, ArmendaIZ, Ferrara,
Sada-Mugtterza y Madero. En los_ trabajos cita~os en nota 1 se alude a _estos
grupos parentales y a aus ramificaCJones econónucas, sobre todo en el dedicado
a la familia Madero.
2. Memorias del gobernador del estado de Nuevo León, período 1885-87, p. 270
(Archivo General del Estado de Nuevo León, AGENL).
3. lbfd., pp. 288 y 293 (AGENL).
4 El 22 de noviembre de 1889 Reyes decretó la exención de contribucio~s por
· períodos de hasta veinte años para las obru de "utilida~ p~bli~'.'• medida que
fue prorrogada numerosas veces, posteriormente. El cnteno utilizado fue con·
liderar de utilidad pública a las industrias que se establecían ~n Nuevo ~~• a
las cuales el gobernador otorgaba las concesiones correspondientes. Penódico
Oficial del Gobierno de Nuevo León, n6mero 36, 22 de noviembre de 1889,
p. 3 (AGENL).
5. Memorias del gobernador del estado de Nuevo León, período 1895-99, 1, pp.
XLV y XLVI; 11, pp. 752-3 (AGENL).
6. Memorias del gobernador del estado de Nuevo León, período 1903·07, 11, pp.
806-14 (AGENL).
7 Los datos demográficos han sido extraídos de divel'8118 memorias de gobernado·
· res del estado de Nuevo León, de los censos nacio~es de 1895, 1900 Y _1910
(incorporados a las memorias estatales respectivas) y de la correapo_ndencia del
gobierno de Nuevo León con la Secretaría de Fomento. ~ deDSldades ~ferentes a los valles de Puebla, Toluca y México '?ene~ ~ncionadas ~n Hísto·
ria moderna de México. El porfiriato, Vida social, dirigid~ p~r Daruel Cosí?
Villegas, volumen a cargo de Moisés González Navarro, Editorial Herrn-:s, Me.
1973, p . 19• Las densidades de Nuevo León están .basadas en'dcalculos
neo,
la
del autor, teniendo en cuenta las magnitudes de superficie reconoci u en
actualidad.
8. Correspondencia del gobierno de Nuevo León con Secretaría de Fomento,
año 1903, expediente n6mero 239, caja 1903/2 (AGENL).
9. Memorias del gobernador del estado de Nuevo León, período 1881-83, p. 11
(AGENL).
10. Memorias del gobernador del estado de Nuevo León, período 1885-87, p. 19
(ÁGENL).
11. "La Voz de Nuevo León", 30 de marzo de 1889, Editorial.
12. Memorias del gobernador del Estado de Nuevo León, período 1899-903, 1,
pp. 248-257 (AGENL).

[ 42]

CAfflEDRA

13. "La Voz de Nuevo León", 23 de febrero de 1889, artículo titulado
vicio rural en Nuevo León".

"El ser-

14. A principios de 1895, María Sixta Mata se quejaba ante el gobernador que
dos de sus hijos eran retenidos por Antonio Leal, vecino de China, a cuyo servicio había trabajado como mediero Nemesio Ortega, esposo de la denunciante. Ortega, que laboraba en la hacienda "El Javancillo", debía a su patrón
"cierta cantidad de dinero". "Mas por circunstancias que yo ignoro -narraba
la mujer:- no conviniéndole ya a mi citado esposo seguir trabajando con el señor Leal, se separó del servicio abandonindome a mí y a mis tres hijos". El
resultado fue que Leal debió afrontar la imputación de tomar los niños para aaegurarse la vuelta al servicio de Ortega o, en su defecto, para que pagara la cantidad que adeudaba. "Concluídos", expediente 111, 1895, caja 4
(AGENL). En enero de ese mismo año se registra el caao de Marcos Blanco,
que emigró de Salinas Victoria para trabajar en el ferrocarril al Golfo con
el propósito de ahorrar "para pagar una deuda que su madre debe, ·por la
cual se encuentra sirviendo en la casa del señor José D. Cárdenas". "Concluídos", expediente 236, 1895, caja 6. En marzo de 1900, Eugenio lnocencio acusa al hacendado de Mina, Luciano Galindo, de retener a su familia
contra su voluntad. lnocencio aclara en su denuncia al gobernador que reside
en Monterrey "por cuestión de mejores salarios". "Concluídos", expediente
286, 1900, caja 1 (AGENL). Hay que señalar que el artículo 5 de la Constitución del Estado señalaba que "Nadie puede ser obligado a prestar trabajos personales sin la justa retribución y sin su pleno consentimiento, salvo el trabajo
impuesto como pena por la autoridad judicial", concepto que daba fundamentos a los trabajadores rurales en sus denuncias. Memoria del gobernador del
estado de Nuevo León, período 1895-99, 1, p. 389, donde figura el "Dictamen
presentado por las comisiones ·de puntos constitucionales y legislación y de
gobernación, del congreso del estado" (AGENL).
15. Niemeyer Jr.,' E. V., El general Bernardo Reyes, Gobierno del estado de Nuevo
León, Centro de Estudios Humanísticos de la Universidad de Nuevo León,
Monterrey, 1966, p. 140.
16. Colección de leyes, decretos y circulares, edición oficial, Tipografía del Gobier·
no, Monterrey, 1911, p. 279 (AGENL).
17. Memorias del gobernador del estado de Nuevo León, período 1903·07, 11, p.
700-1 (AGENL).
18. En 1904, el cónsul de México en San Diego, California, manifestaba al núnisterio de Relaciones "cómo a virtud de falsas promesas de enganchadores de hombres de trabajo, han podido concurrir a Los Angeles, California, y sus alrededores, y principalmente al Paso, Texas, EE.UU., algunos diez mil mexicanos". Al
informarse de esto al gobe;nador de Nuevo León -por intermedio de la Secretaría de Gobernación- se solicita que se procure "evitar que por los enganchadores se abuse de la credulidad de los mexicanos llamados a emigrar a país
extranjero, y a donde arrastrados por el halago de sueldos ofrecidos en oro lle-

CATHEDRA [ 43]

�gan ... ". La recomendación del secretario de gobierno de Nuevo León a los
alcaldes, sobre este aspecto; menciona que ya en circulares de setiembre de
1897 "se dieron a conocer por esta secretaría noticias semejantes a las contenidas en la presente, con el objeto de evitar el mal que produce el engaño de que
han sido y pueden~ siendo victimas nuestros nacionales".
En febrero de 1906, el cónsul de México en Tucson, Arizona, daba cuenta que
de los estados fronterizos con Estados Unidos y de los de Zacatecu, Jalisco y
Guanajuato provenían los mayores contingentes de jornaleros, alentados por la
posibilidad de trabajar en los ferrocarriles. También denunciaba que eran víc·
timas de "abusos y tropelías". Ambos casos en Memorias del gobernador del
estado de Nuevo León, período 1903/7, I, p. 242-3 (AGENL).
Esto no era nuevo. El oóDSJtl de Galveston, en agosto de 1886, indicaba que
entre cinco y diez mil labradores mexicanos serían introducidos en Texas para
ayudar a "piscar la muy abundante cosecha de algodón que este año produce",
y mencionaba que la construcción de ferrocarriles alentaba también la llegada
de "un gran nCimero de gente de nuestro país". Periódico Oficial, número 1,
8 de setiembre de 1866, pp. 3 y 4 (AGENL).

19. Correspondencia del gobierno de Nuevo León con Secretaría de Fomento,
año 1896, exped. número 83, caja 1896/1 (AGENL).

28. ".~estionarios so~re agricultura, horticultura, silvicultura, caza y pesca, remi·
tldos a la Secretaria de Fomento. Expediente relativo a la Exposición Interna·
cional de Saint Louis Mo. ", 13 de abril de 1902, en Chrrespondencia con Secretaría de Fomento, caja 1902/4 (AGENL).

29. Ibídem.
30. Periódicos Oficiales números 72 y 77, 28 de mayo y 16 de junio de 1886
(AGENL).
31. Discurso pronunciado por el gobernador provisional general Bernardo Reyes
en la apertura de sesiones del XXIV Honorable Chngreso del Estado de Nuevo
León, Periódico Oficial, número 8, 16 de setiembre de 1887 pp 1 2 y 3
(AGENL).
'
. '

32. Niemeyer Jr., E. V., obra cit., p. 42.
33. Memoria del gobernador del estado de Nuevo León período 1885-87 'p 296
(AGENL).

,

, .

34. Periódico Oficial, nCimero 41, 10 de octubre de 1894, p. 3 (AGENL).
20. Ibídem.
21. Correspondencia del gobierno de Nuevo León con Secretaría de Fomento, año
1902, uped. número 163, caja 1902/4 (AGENL).

22. Niemeyer destaca que "se informó que el año 1906 fue un año muy próspero
para Monterrey y para toda el área circundante. Fundidoras, plantas de acero,
molinos y fábricas produjeron más que antes. Las antiguas plantas industriales
se ampliaron y numerosas fábricas pequeñas se fundaron. Hubo un aumento
significativo en la demanda de mano de obra acompañada por un aumento
en los salarios de casi todos los trabajadores. La ciudad 'nunca fue más prós·
pera'". Niemeyer Jr., E. V., obra cit., p. 133.

36. Sobre los grupos que habrían sido excluidos o marginados de los beneficios del
d~ollo económico que planteaba el capitalismo, Luis María Gatti efectCia un
anábs1S muy interesante en "Indios, bandidos, ejidatarios: las exclusiones del
desarroll? r~gional", ponencia presentada en el Annual Meeting, Tbe Society
for Applied Anthropology, realizado en Mérida, en abril de 1978.

23. Memorias del gobernador del estado de Nuevo León, período 1903/07, 11, pp.
806·14 (AGENL).
24. Correspondencia del gobierno de Nuevo León con Secretarla de Fomento, año
1903, uped. número 239, caja 1903/2 (AGENL).
26. Memoria del gobernador del estado de Nuevo León, período 1889-91, pp.
112,19 (AGENL).
26. Correspondencia del gobierno de Nuevo León con Secretaría de Fomento,
año 1901, exped. número 67, caja 1901/2 (AGENL).
27. Ibídem.

(44) CATHEDRA

CATHEDRA (45)

�[4,6) ~111IDRA

�Graciela Hierro

La
enseñanza de la filosofía en
la universidad ( •)

NUESTRA PONENCIA GIRA en tomo a las diversas implicaciones
que lleva consigo un sistema de libertad de cátedra. Esta libertad de
cátedra implica la necesidad de formación de investigadores capaces de
perpetuarse a través de la formación de alumnos que, a su vez, investiguen.

Lo anterior supone énfasis determinados en el plan de estudios, una
metodología particular en la enseñanza y la resolución de algunos problemas prácticos en la vida académica de profesores y alumnos. Estos
serán precisamente los temas que abordaremos en este diálogo.

(•)

Trabajo an-mado en el Secando Coloquio Nadonel de Filoaoffa lleftdo al cabo an eaa
etadad, an el puado mee de octubn de 19'7'1, en el caal nueana Facaltad ta~ una actuad6n muy deáacada en 111 orpnlzad6n J' deazrollo.

CATHIDRA (47)

�1. LA LIBERTAD DE CATEDRA

LA CONDICION INDISPENSABLE para el florecimiento de_ la universidad y para el cumplimiento de su misión cultural es la hbertad
académica· la manera de concebir la libertad académica determina, en
gran medida, la forma de enseñar filosofía en la universidad.
Si se entiende la libertad académica como. la expr~sión jurídi~a. de
la libre discusión, la enseñanza de la filosofia t~ndra como o~¡etivo
principal la formación de hombres y mujeres que discutan, es decir,_ que
filosofen. Este tipo de enseñanza es la que plantea K~t _cuan?º dice a
sus discípulos: "Ustedes no aprenderán filosofía de m1, smo CQmo filo:
sofar· no pensamientos qué repetir, sino cómo pensar. A pensar por s1
mism'os a sostenerse sobre sus propios pies." ( 1) Con lo cual queda
excluid~ toda filosofía oficial, dogma o credo obligatorio del ámbito
de la enseñanza de la filosofía en la universidad.
Por otra parte, si la libertad académica se concibe precisamente
como la libertad de imponer las propias ideas, en nombre d: un ~aber
que se ha adquirido y que se considera incues~ionable, ensenar fil?sofía consistirá en informar a los alumnos, a traves de un sistema d1dactlco, el propio pensamiento, o el ajeno, sin que los que escuchan tengan
necesidad o derecho de discutirlo.
En el primer caso el sistema de enseñanza puede llamarse dialógico,
puesto que hay una exigencia de diálogo, de controvema, de enfrentamiento de opiniones, de crítica y discusión entre formas de pensar
diferentes.
En el segundo, el sistema de enseñanza puede llamarse didáctico,
puesto que se tratará de enseñar una filosofía o intentar la labor de
convencimiento en favor de alguna doctrina.
Ahora bien, cada uno de estos dos planteamientos, él dialógico Y el
didáctico, persiguen dos finalidades distintas en cuant~ ª. la búsqueda
del conocimiento. El dialógico, el avance del conocw1ento, por el
conocimiento mismo, como un doble acto de fe: que el conocimiento
es posible y perfectible. El segundo, el didáctico, s~pone que_e~ úmco
conocimiento que vale la pena investigar y comunicar es el utll p:ira
sostener un determinado sistema de pensamiento que es deseable lffi·
poner porque se considera el verdadero.

1481

De acuerdo con la preeminencia de una de estas dos metas educativas . variarán los planes de estudio que se propongan para alcanzarlas.
En el planteamiento dialógico el plan de estudios tendrá que ser flexible, con un mínimo de materias obligatorias y un máximo de materias
optativas. Esto, porque la búsqueda del conocer por el conocer mismo
se emprende por todas las vías que se abren al interés de los investigadores, lo que .en un plan de estudios corrésponde a clases optativas.
Dado además que el sistema de aprender a filosofar se lleva a cabo a
través de la discusión, el sistema de los seminarios es el más apropiado
para este propósito. Esta realidad dialógica plantea la necesidad imperiosa de que, tanto maestro como alumno, estén en continua búsqueda
de una verdad que se les escapa en su plenitud. A su vez, este tipo de
verdad engendra un interés constante de búsqueda, ·ya que siempre es
una verdad inacabada. Dentro de esta situación de conocimiento el
maestro sólo es un guía, en la medida en que ha recorrido mayor camino, primero, porque lleva más tiempo que el alumno reflexionando
sobre un punto, y porque tiene una metodología de reflexión más consistente.
En el planteamiento didáctico, como se desea informar acerca de
un sistema filosófico, se impone la necesidad de un currículum fijo,
con un mayor número de materias obligatorias y menor de optativas;
con temarios predeterminados que satisfagan las necesidades del sistema
que se desea transmitir; y la enseñanza en forma de conferencia o de
clase magisterial sobre los temas pertinentes será la más adecuada.
En el sistema dialógico se requiere que los docentes sean investigadores. Por esto se entiende que no sólo estén al tanto de las últimas
innovaciones o descubrimientos en el campo de su propia especialidad,
sino que, ¡¡demás, posean una mentalidad crítica para enjuiciar ios desarrollos de la misma. Lo anterior conlleva, necesariamente, la aportación
de planteamientos personales creativos. En un sistema democrático
profesor-alumno, éstas serán las mismas exigencias mutatis mutandis
que transmitan a sus alumnos. La cátedra universitaria será el lugar del
diálogo donde el maestro discute, con sus compañeros más jóvenes, el
estado de su propia investigación. Donde juntos adquieren un saber en
crítica-constante que permite su superación y afirmación, precisamente
a través de la investigación personal y la discusión creativa.
Se ha dicho que los estudiantes no pueden criticar la enseñanza del
maestro porque, por definición, no saben nada aún. Sin embargo, siCATIIEDRA

CATHEDRA

1491

�guienáo el ejemplo de Sócrates y el esclavo, la experiencia nos muestra
que no hay sabios ni ignorantes absolutos. Más aún, recurrimos a la
experiencia de tollos ustedes, maestros, la necesidad de exponer las
ideas aclara la propia comprensión del asunto; la ingenuidad de las preguntas de los alumnos, muchas veces, exige desarrollos más rigurosos
por parte nuestra; y el planteamiento de situaciones 'frescas' genera
extensiones y actualizaciones de la problemática. Como bien dice
Sartre: la cultura no puede transmitirse si no se deja a la gente, en todo
momento, la posibilidad de discutirla. (2)
Resulta evidente que para la enseñanza dialógica de la filosofía es
imposible separar la docencia de la investigación. Un maestro que no
sea investigador no puede enseñar a filosofar, porque él mismo no está
filosofando. Se ve obligado a explicar lo· que perdió para él su interés
vital, y como lo perdió para el maestro, difícilmente podrá transmitirlo
a sus alumnos. Su instrucción será a través de ideas 'inertes', como !ali
llama Whitehead, es decir: "ideas que la mente se limita a recibir, pero
que no utiliza, verifica o transforma en nuevas combinaciones." ( 3)
Bajo esta perspectiva· se puede plantear como objetivo básico de la
enseñanza que llamamos dialógica la formación de investigadores.
En la enseñañza didáctica se supone una actitud radicalmente
opuesta a la posición dialógica en varios aspectos. Primero, en la consideración del maestro cuya función se entiende como la de proporcionar la información que se cansidera pertinente para la erudición del
alumno, en tal o cual materia. El maestro considera su labor cumplida
cuan!lo transmite el cúmulo de información sobre su tema. En ese
sentido, puede caer en el defecto que señala e1 conocido pedagogo brasileño Pablo Freire cuando habla de la "educación banearia." (4) Se
piensa que así se puede suplir la falta de preparación di! los alumnos
"llenándolos" de la infonñación.
En esta perspectiva didáctica no se requiere necesariamente que el
docente sea investigador. Basta con que sea "recopilador" de informaciones provistas por otros, ya que su tarea básica es la de "comunicador" de la información. recopilada. Una vez que posee la información
pertinente, el papel que se le asigna, y que es el verdaderamente importante para los objetivos que se persiguen, es el de didacta encargado de
descubrir las formas más eficaces de transmitir y fijar la información en
(50] CATIIEDRA

la mente de sus alumnos. Como sucede a través de un medio de comunicaciÓ)l masivo cualquiera. En este contexto resulta deseable que los
alu~os sean receptores mnémicos, activos y fieles de la información
rec1b1da.
Termi~os e~te apartado con otra cita de Kant que nos parece
resume la idea que mtentamos comunicar:
"Hru:ta ahora, no hay una filosofía que uno pueda aprender. Por~ue, ¿donde está? ¿-Quién la posee, y por medio de cuáles características puede ser reconocida? Uno, sólo puede aprender a filosofar." (5)

2. LOS PRINCIPIOS DE LA ENSEJilANZA DE LA FILOSOFIA (6)

A ~NTINUACIO1;f _INTENTAREMOS implementar, de manera
necesanamente esquemat1ca, la forma dialógica de la enseñanza de la
filosofía. En ese sentido, los principios de esa enseñanza podrían
resumirse en los siguientes:
a) La investigación de la experiencia vivida.

El punto de partida para la investigación y análisis filósofico es la
experiencia directa dentro del propio contexto histórico. Se tratará
de logr~ ~l esclareci~ento de problemas tales como, por ejemplo:
el conoc1m1ento pos1bvo, la forma de organizar la conducta, las dificul~des Y. r~sponsabili~ades de la vida en comunidad, la experiencia estética, rehgiosa, metaf1sica, etcétera.
b) La lectura de los clásicos.

Esta es la reflexión sobre el pensamiento de los grandes filósofos de
lo que ellos extrajeron de su propia realidad. Confrontando, en c:icta
caso, lo que ellos pensaron con la realidad actual.

a¡

Si~endo los p~to~_
y. b) la filosofía supera el mero análisis y
reflexion de la expenenclll md1V1dual y se convierte en lo que verdaderamente supone la reflexión filosófica: la búsqueda de principios universalmente aceptables para el conocimiento y para la acción.
CATHEDRA (51)

�4. METODOLOGIA DE LA ENSE8ANZA
c) La implementación de la enseñanza a la situación cotidiana conconcreta.
En el sentido de que la enseñanza filosófica se ~s~alice como _buscando la finalidad práctica de: enseñar y ~prender a VIVU usand? la mteligencia. Siguiendo la idea de la educacion que propone el filoso~o de
l¡i educación R. S. Peters (7), que supone la adqu!s!ción, por ~ed10 de
la enseñanza filosófica, de una perspectiva cognosc¡t1va que mc1d_a ~~o
en el pensamiento- como en la acción. Esto sugiere que en: el e¡erc1c10
del pensar se mantenga siempre rigor, seriedad_ y profundidad. En 1~
acción supone que ésta se verá modificada y onentada por los conocimientos que se van adquiriendo.

LAS CONSECUENCIAS PRACTICAS del planteamiento dialógico,
aunque inciden sobre el plan de estudios, se reflejan en forma bastante
más directa sobre la metodología de la enseñanza misma de la filosofía.
Para que el alumno adquiera la técnica de investigación se propone
la modalidad del seminario para impartir todos los cursos. Los seminarios son grupos de discusión de un profesor y sus alumnos, quienes, en
conjunto, proponen y estudian a fondo un problema. En un sistema de
trabajo en que el estudiante aprende a plantear preguntas y a pensar.
. Se propone la bibliografía y se exigen exposiciones, por parte ,de los
alumnos, de las distintas áreas del tema en cuestión.
Para la enseñanza dialógica esta metodología reviste los siguientes
puntos de apoyo:

3. EL PLAN DE ESTUDIOS
EL PROPOSITO FUNDAMENTAL de la enseñanza es el de formar
investigadores en las distintas áreas de la experiencia humana., Esto, a
·través del contacto con los grandes pensadores de todas las epocas Y
de los avances de la ciencia empírica y social.
Las materias sobre las que habrá que dialogar serán:

a) un mínimo de materias básicas: las discipl~as ~ilo_~ficas que
departamentalicen al alumno las regiones de la ex~n1;n~1a VIVl~a que es
el punto de partida de la investigación (ontolog1a, log¡ca, ep1stemología, füosofía de la ciencia, ética y estética).
b) El contacto con los pensadores clásicos ~ r_ealizará a través ~e la
historia de la filosofía en las divisiones cronolog¡cas. (Hasta aqu1 las
materias obligatorias). Las optativas serán:
c) Estudios interdisciplinarios de las materias no filosóficas qu~ se
imparten en la universidad. Esto P8:8 e~trar en cont~cto_ con la explicación científica o de otro tipo, del amb1to de expenenc1a que se desea
investigar con el instrumental filosófico.
d) Estudio de idiomas para conocer las investigaciones filosóficas Y
científicás en los países más desarrollados al respecto.

a) Propone temas de interés libremente escogidos.
b) Exige un acopio de información, tanto de material clásico, como innovador, filosófico y científico.
c) Implica una actividad personal del alumno, fuera de la clas_e.
d) Demanda la actitud crítica en torno

á la información recopilada.

e) Solicita creatividad personal en el tratamiento del tema.
f) Enseña a comunicarse.

Otra consideración práctica, inherente al sistema propuesto,
consiste en la formación d_e grupos de estudio y discusión de alumnos.
Primero, a un nivel disciplinario, alu¡µnos de filosofía que se reúnen
a discutir los diversos temas de sus investigaciones. Luego, a un nivel
interdisciplinario, discusiones de alumnos de diversas facultades en torno a un tema que requiera la integración de varias disciplinas. Esto
mismo podría institucionalizarse al nivel maestros, a través de los centros de investigación (que ya existen en nuestra Facultad).
- Finalmente, se propone, para la democratización de la enseñanza, un sistema de evalua.ción bilateral: los maestros evalúan la investiga-

CATHEDRA [53]

[ 52] CA111fflRA

�l alumnos evaluarán la aportación que llevan a cabo los alumnos, Y os .
.
ción de cada maestro en su formación como mvest¡gadores.
Esta técnica del seminario debe revestir diferentes énfasis a medida
que el alumno progrese en cuanto a investigador:

. ial
t el alumno participa en seminarios de metodología,
- Ime mene,
- t
talque
en los cuales es menos importante la _temática que e1 ms rumen
adquiere. El énfasi&amp;se coloca en el metodo.
.
. arios de temas diversos, en los cuales el énfas~
- Sigue con se~m
al
btiene la información filoso~tá col?ca:-~- en j;1;~:=n~;_r ~::st:8e~apa la actitud f_undame~tal a
f1ca y cien 1 ica
l d ng·or y seriedad para la seleccion de la mforcrear en el alumno es a e
mación.

En la medida en que el alumno _haya adq~d? _la metod:J~
y rigor en la información estará preparado para m1c1ar su ac
critica, que será el énfasis de esta etapa.
- Finalmente, en la última etapa en s~ formación, la calidad de~
alumno será evaluada por su capacidad creativa. En esta eta~~ el alum
no deberá ser capaz de aportar nuevos elementos a la temat1ca de su
elección.
Para que lo anterior se optimice operacionalmente, se r~quiere l_a
libertad tanto para el maestro como para el alumno, de ele~ la tema·
tica y de• permanecer con el ID1smo
maest ro, en sus seminanos , por varios períodos lectivos.

El trabajo anterior culmina en los últimos seminarios de la ~arre~a,
·nan·os de tesis El trabai· o final para obtener la hcenc1aque son 1os selDI
·
•
f
tura Sérá una investigación sobre el tema que se ha traba¡ado, en pro undidad a través de su carrera, junto con el profesor que comparte con _él
· 't
Este trabaJ"o deberá reunir los requisitos de metodologia,
sus m ereses.
t, d
rigor informativo, crítica y aportació_n per:ional que sea la garan 1a e
que el alumno se ha convertido en un mvest¡gador •
[54) CATHIDRA

6. CONSIDERACIONES PRACTICAS DE LA ENSE~ANZA DIALOGICA
SE PROPONE, POR ULTIMO, tomar en cuenta la naturaleza, función y posibilidades concretas de los maestros y los alumnos en esta
nueva dimensión de la enseñanza que proponemos.
Los maestros.
- Para que en realidad enseñen, deben contar con el tiempo suficiente para investigar sobre los temas de su interés. Esto no es posible
para alguien, que,por una parte, tiene sobredosis de trabajo, y,pór otra,
le fijan las materias• que debe impartir. El plan de estudios fÍexible
permite al maestro escoger las materias y los temas que desea investigar. El nombramiento de profesor de carrera le dará el tiempo suficiente para hacerlo. Las materias que imparte estarán en función de
sus propias investigaciones.
- Con este sistema se elimina la dicotomía entre la docencia y la
investigación. Se consideran ambas tareas como implicadas la una en la
otra. Dado que no puede concebirse a un maestro universitario que no
se dedique a la investigación. También por el hecho de que resulta
deseable que los investigadores discutan la materia de sus trabajos con
los compañeros más jóvenes en la ruta del conocimiento. Así, la docencia se apoya en todo momento en la investigación que se discute
en los seminarios. Es precisamente en el seminario donde se puede
crear la situación en la que filosofan juntos, maestro y alumnos.

Los alumnos.
- Un plan de estudios realista tendrá que tomar en cuenta las limitaciones de preparación de los alumnos y tratar de suplir sus deficien•
cias. Sin caer en el grave peligro que ya señalamos de intentar "llenar"
al alumno de la información que se considera pertinente. Si se supera
el tipo de instrucción ex-cathedra y se visualiza la enseñanza universitaria como el enseñar a trabajar personalmente, trabajando juntos, los que
ya saben con los que quieren llegar a saber, la relación maestro-alumno
adquiere una dimensión distinta. No se plantea como la relación entre
el sabio y el ignorante, como ya expresainos, sino como la relación dialógica del educando-educador que trabajan sobre un tema que a ambos
les interesa por igual. El educador no es más que un compañero más
CATHEDRA [55]

�adelantado. La definición de la enseñanza filosófica como investigación· hecha en común permite la consideración del alumno como compañero de trabajo; en ese sentido, la actividad en común puede presentar el carácter de un descubrimiento libre, perseguido en común, y no
de una transmisión de resultados. Así se evita Jo que Sartre nos advierte cuando describe al profesor universitario como "el señor que ha escrito una tesis y la recita el resto de su vida". (8)
Por último, -siguiendo a Bertrand Russel (9), pensamos que no se
debe exhonar a los estudiantes a que trabajen, como tampoco permi•
tírseles seguir en la universidad cuando se demuestre que pierden su
tiempo, sea por pereza o por falta de condiciones intelectuales.
Deseamos concluir este trabajo con un comentario breve acerca de
la ·idea de educación que · subyace en la concepción de la enseñanza dialógica de la filosofía que aquí proponemos.

. 4.. Freir~, ~·• La educación como pnlctica de la b'bertad y Pedagogía del opri•
1D1do, Siglo vemt,uno editores, México.
. 5. Kant, M., citado en: The teaching of Philosophy, "An international enqu1ty of UNESCO", France, 1963, pág. 17, Crítica de la ruón pura, Arquitectóni•
ca.

6. Salmerón, F., DIANOLA, "Sobre la enseñanza de la filosofía" ponencia
Mo!xico, 1961.
'
7.

Petera, R. S., Éthics &amp; Education, Unwin University Books,

8.

cfr. cita 2.

B.:

... 9. R ~ ,
E_nsayos sobre educación, Colección Austral No. 1387 O.p
xvm, Madrid-Mexico-Buenos Aires.
,
·

....... ... .......

Todo nuestro planteamiento supone la identificación entre 'educación' y 'enseñanza de la filosofía', entendida como el enseñar a filosofar. En este sentido, aprender a filosofar significa iniciarse en el camino
de la educación tal como lo plantea la tradición clásica griega cuando
identifica al filósofo con el hombre verdaderamente educado.
Aprender a filosofar se contempla, pues, como la iniciación en la
posibilidad de ir más allá de enseñar a otros, en forma profunda, las
disc;iplinas en el contexto del conocí.miento. Supone la transmisión
intencional de una perspectiva cognoscitiva capaz de intensificar el
sentido moral y despertar la conciencia social.

BIBLIOGRAFIA
l. Kant, N., citado por Toulmin, E.W.F., en: Los gnndes filósofos de Occidente, pág. 197.
2. Sartre, J. P., Instrucción ex-catbedra y difusión de la crisis del saber uni..,r·
sitario y el descontento infantil, Deslinde No. 1,_México.
3.

[ 56]

Whltehead, A. N., Los fines de la educación, Ed. Paidos, Buenos Aires.

CATHEDRA [ 57]
CAfflEDRA

�1

o

~
\

[ 58) CA'lBEDRA

I

#!

�José R. Menclirichaga Dalzell

Discursos
del Quijote (De la Edad de Oro y de las
Armas y las Letras (*)
INTRODUCCION
SI ALGUNA OBRA DE LA literatura española es digna de ser analizada una y otra vez, ésta es El ingenioso hidalgo don Quijote de la
Mancha, de Miguel de Cervantes; y ello, por la riqueza conceptual y
estilística que entraña, por su concepción antropológica, por su modernidad.

o
o

r

Ji

El Quijote es un libro del cual jamás se agota su contenido y del que
difícilmente se abarca su forma. Don Marcelino Menéndez· y Pelayo se
dio a la tarea de escribir su voluminosa obra Orígenes de la novela, y en
ella, la de Cervantes, "el primero en novelar en castellano", ocupa un
singular sitio.
(*)

Trabajo ~atado en la ctiecha del maMrO Ciar RodrílUez Cbicburo como conclúai6n
a m cuno "ADÜill.l lltenrio del Quljote", en la maellría de letras de la División de Estudios Superiores de la Facultad de FDo10ffa y Letru de la UANL.

I'
CATHEDRA [59)

�' de nuestro modesto trabajo:_ analizar su géPero este es el objetivo
nero subyacente o integrante del novelístico. Porque dentro de la novela del Quijote encontramos que están presentes -junto con cartas y
poesías- discursos que merecen un más detallado estudio.
'
Elegimos el análisis de estos últimos porque, al parecer, el gé¡¡ero
oratorio es poco abordado como tal, si bien de los discursos de la Edad
de Oro y de las Armas y las Letras existen numerosos comentarios de
varios críticos cervantistas, pero todos ellos englobados dentro de otros
estudios más amplios.
El análisis literario de los citados discursos, más que centraI11e en
una exhaustiva investigación estilística, pretende ir ligando lo conceptual y lo formal a manera de un todo, con el auxilio de las interpretaciones de reconocidas autoridades en la materia.
La finalidad es, pues, adi¡ertir cómo el género oratorio está presente
en el Quijote, cuál es la significación de los discursos en cuestión y qué
actualidad tienen.

Para facilidad del lector, las referencias al Quijote están basadas en
la décima octava edición de "Sepan Cuantos ... " de Porrúa, la que está
precedida de un magnífico prólogo de Américo Castro.
Con estos preliminares, pasamos a abordar el tema anunciado, no
sin antes situarnos en el entorno histórico y social de la época de Cervantes, hablando posteriormente de la oratoria y analizando por fin los
discursos más singulares de la imperecedera y roáxiroll creación literaria
del Manco de Lepanto.

I.

LA ESPANA DE CERVANTES

AUNQUE CERVANTES PUBLICA todas sus obras en el siglo xvii,
a excepción de La Galatea {1585), la verdad es que lo que le brinda una
retroalimentación es la experiencia y vivencias adquiridas en el siglo xvi.
Miguel de Cervantes se mueve en una España donde la idea de la
conquista de Granada aún está viva, donde el poderío temporal, .resulta-

[ 60] CAfflEDRA

do de 1~ _dominación en América, es visible y donde, al mismo tiempo,
~ manifiestan la radicalidad y la intransigencia de una nación que de-

fiende celosamente su integridad tan dolorosamente alcanzada.
Para Américo Castro -destacado crítico literario, autor de innumerables obras acerca de -Cervantes y una de nuestras fuentes más socorridas en la realización de este trabajo-~ es un error querer situar centralmente al autor del 9uijote en un ambi,e nte del Postrrenacimiento o de
la ~ontrarreforma; 'es, ~~ir, en una España q~e se~ "una porción de
O~c1dente, -Y n~&lt;fa tnas . Para Castro, la conV1venc1a con moros y judios ha p~oduc1do que el p~_eblo español presente una impronta, que
t~e, de Orie~te una concepc1on nueva en medio de un riguroso cristianismo·, encasillado por motivos de supervivencia y aislado del resto de
Europa1, declarando incluso que juzga incompleto e inválido lo expresado al res~cto en su ~bra Pensamiento de Cervantes y rectificando que
la t;oncepc1ón cervant1Sta sobre el mundo y sobre la vida, más que estar
regida por los ideales del Renacimiento, se debe a una textura cristianoislámica de los españoles. 2
La tesis parece contraponerse a la de Garciasol, quien habla de la
España de esa época, equiparándola al mundo; una España que finca su
perdurabilidad en. la trinidad histórica de política, religión y lingüística; una España culta, humana, ·profundamente religiosa y abierta en
rosa -según Garciasol- a todos los rumbos. 3

Parece más convincente la tesis de Castro {que es la de muchos histo~adores ~ue han estudiado el fenómeno español de los siglos xvi y
XVII). Espana se abre, pero precisamente gracias a hombres visionarios
como Cervantes, donde su sentido de orientación y su intuición ·los
ll~van a la bú¡¡queda de un ideal nuevo -que no es copia del Renacimiento, aunque tome de-él algunos elementos- y a la creación de una
literatura que refleja al autor y lo proyecta como desea ser y no como
otros quisieran que fuese.
. De cual&lt;¡uier forma, Cervantes lanza su mensaje; inventa a Don QuiJote, que es "esa rara ayis de la literatura: un personaje totalmente creado en cuerpo y alma"4 ; transforma con el ingenio la ficción en realidad
Y rectifica en España, como señala Thomas Mann, el verdadero sentido
del Evangelio. 5

CATIIEDRA (61)

�11. GENERO ORATORIO EN EL QUIJOTE
LA MODERNA LITERATURA ha puesto en segundo plano lo que
los antiguos llamaron Poética y, ya próxima a nosotros, tomó el nombre
de Retórica o Preceptiva. Lo cierto es que esta clasificación y reglamentación se encuentra 'incluida en los manuales de literatura o de estilística, pero no tiene la dimensión que en las épocas antigua, medieval Y
moderna tuvo dentro del contexto de las artes dicendi et scribendi.
La oratoria, como género, se encuentra descrita y codificada a lo
largo de muchos siglos: nacé con Aristóteles y su Poética; se cultiva en
Roma, con las Institutiones oratoriae, de Quintiliano, y el De oratore,
de Cicerón6 ; florece en la Edad Media, aunque con un sentido teológico, en los sermones de san Agustín y, en los linderos del Medioevo Y de
la Edad Moderna, con fray Luis de León y fray Luis de Granada; más
tarde, con Bossuet, y luego, casi bajo la única modalidad de orat_oria
política, tan socorrida en las revoluciones francesa y rusa, y durante la
Segunda Guerra Mundial. 7
Con todo, la oratoria está presente en los manuales de filosofía del
arte y de poética general, como puede advertirse en Dilthey, Lessing,
Steiger, Kayser, Bousoño, etcétera.
Podemos decir que hoy la oratoria se cultiva, especialmente, en los
foros políticos de los congresos legislativos, en las elocuciones d~ los
presidentes y ministros, y en las intervenciones de líderes obreros,
empresariales y de partidos políticos, etcétera, si bien incluida casi
siempre en el periodismo de diarios y revistas.
Cervantes introduce en la novela el discurso y le da un sentido particular, proporcionado y bello. Pero oratoria existe no sólo en la forma
clara y definida de los discursos, sino en cientos de elocuciones Y párrafos, como las palabras pronunciadas por Don Quijote -en su primera
salida a los campos de Montiel (I,2,22-23); como su arenga en la Sierra
Morena (I,25,134); como su defensa de los caballeros andantes ante
el cura y el barbero (II,1,322-323); o como su respuesta al eclesiástico
reprehensor (II,32,453-454).
Discursos propiamente tales, son los de Don Quijote al Escuadrón
tlel Rebuzno (II,27,436-437) y los famosos de la Edad de Oro (l,11,55-

[ 62]

CATHEDRA

56) y de las Armas y las Letras (l,38,226-227), estos dos últimos objeto
de nuestro análisis.

III. DE LA EDAD DORADA
ANTES DE INICIAR propiamente este capítulo, quizás convenga
situarnos en la literatura de la época y señalar con don Marcelino Menéndez y Pelayo que el estilo de los discursos sobre la Edad de Oro y
sobre las Armas y Letras nada tienen de particularmente cervantescos,
pues se encuentran en los escritos de fray Antonio de Guevara o del maestro Pérez de Oliva'; pero son "excelentes muestras de estilo oratorio",
según clasificación de Martín de Riquer.9
Para no perdernos, recordemos que el motivo fundamental del
Quijote es "defender a los oprimidos y ayudarlos; es el cumplimiento y
la interpretación del Evangelio"'º, sólo que desencasillándose de la caballería tradicional, a sabiendas de que "al cambiar el siglo, la antigua
caballerosidad española se había convertido en picardía ... " 11
La actitud de Cervantes va a ser revolucionaria: es no sólo la aventura física de un caballero andante, sino el "vagabundaje literario" 12 y el
reconocimiento al poder vivificador del artista. 13
Pero iniciemos el análisis del texto, pues que nada hay más valioso
que lo que el propio autor ha dicho.
Intercalado dentro de otro relato, el de la llegada de Don Quijote
y Sancho al anochecer a la majada de unos hospitalarios cabreros (recurso muy socorrido de Cervantes, el que gusta de ir mezclando unos y
otros acontecimientos), el discurso de la Edad de Oro es una bella pieza
oratoria, con reminiscencias del mundo antiguo y referencias al Renacimiento de la época.
Dice Cervantes: "Dichosa edad y siglos dichosos aquéllos a quien
los antiguos pusieron nombre de dorados, y no porque en ellos el oro,
que en esta nuestra edad de hierro tanto se estima, se alcanzase en aquella venturosa sin fatiga alguna, sino porque entonces los que en ella
vivían ignoraban estas el.os palabras de tuyo y mío. Eran en aquella
CATHEDRA [ 63]

�santa edad todas las cosas comunes: a nadie le era necesario para al·
canzar su ordinario sustento tomar otro trabajo que alzar la mano ... "
Las casas eran " ... no más que para las inclemencias del cielo. To·
do era paz entonces, todo amistad, todo concordia: aún no se había
atrevido la pesada reja del corvo arado a abrir ni visitar las entrañas pia·
dosas de nuestra primera madre ... " "Entonces se decoraban los concetos amorosos del alma simple y sencillamente, del mesmo modo y manera que ella los concebía, sin buscar artificioso rodeo de palabras para
encarecerlos ... " "Las doncellas y la honestidad andaban, como tengo
dicho, por dondequiera, solas y señeras ...· y agora, en estos nuestros
detestables siglos, no está segura ninguna ... para cuya seguridad, andando más los tiempos y creciendo más la malicia, se instituyó la orden
de los caballeros andantes, para defender las doncellas, amparar las
·
' fanos y a 1os menest erosos" . 14
vmdas
y socorrer a 1os huer

Don Quijote logra el efecto primario de todo discurso, pues los
cabreros "sin respondelle palabra, embobados y suspensos, le estuvieron
escuchando". 15 Su temática ha sido el mit&lt;;&gt;, que -como señala Ortega
y Gasset- es "historia corrompida" y mundo irreal, pero compossibile;
adonde se refugia el artista porque "en el nuevo orden de cosas (Renaci.
) 1as avent uras son 1mpos1
.
'bles " . 16
miento

•
1

La evocación de la Edad de Oro, del estado natural que la humanidad vivía antes del pecado original (y que había abordado en el Persiles
y reaparecerá en El trato de Argel)1 7, recuerda la Egloga cuarta, de
Virgilio; la Metamorfosis, de Ovidio, y la similar concepción que poseen autores que seguramente leyó Cervantes, como Erasmo, Castiglione,
Petrarca, Alberti, Poliziano, Guevara y Mal Lara. 18

Américo Castro explica cómo el Renacimiento, curiosamente, busca
un mundo nuevo, considerando a la civilización como un mal, porque
vino a empañar el brillo prístino de los seres"; pero, al mismo tiempo,
"busca con no menor afán la cultura, que es razón, y que es lo contrario
de la espontaneidad natural". 19 Es lo propio de una época de búsqueda, de contradicción y de perplejidad.
Pero esta búsqueda no es romántica y utópica: pretende encamar en
la época en que se vive. Si se quedara en lo romántico -como advierte
Casalduero-, entonces correría el riesgo de encerrarse egoístamente

[ 64) CAfflFJ&gt;RA

en una peligrosa cont~mplación; pero va a la acción y cobra vida, que es
lo barroco, contrapomendo y logrando equilibrar la libertad pasada y la
libertad presente. 20

IV. DE LAS ARMAS Y LAS LETRAS

EL DISCURSO DE LAS Armas y las Letras no es menos elocuente
y es~ más relacionado con el asunto caballeresco; plantea toda la problematica de cuál oficio tenga prioridad y cómo pueda resolverse el tan

discutido tem11.
Entre capítulos que contienen otra muy distinta temática -el amor
de dos parejas y la libertad del cautivo y del oidor-, el discurso Ele las
Armas y las Letras va a ser pronunciado ante caballeros y letrados. Hay
aquí, igualmente, una actitud propia de la época: la indecisión interna
Y la duda. Son, como dice Casalduero, variaciones que "tienen un valor
formal y, al mismo tiempo, de significado". 21
¿Cuál es la razón de comparar armas y letras? Ver cuál de las dos
funciona mejor; son dos vocaciones, dos concepciones filosóficas frente
a frente.
Nuevamente, atendamos a lo que dice Miguel de Cervantes, para de

ahí apuntar más consideraciones. El tema se encuentra dividido en los
capítulos xxxvii y xxxviü de la parte primel'a.

Don Quijote muestra desde el principio su interés por las armas
(dirá después en autoconfesión del Persiles: " ... inclinóme mi estrella,
si bien en parte a las letras, mucho más a las armas ... ") 22 ; y "siendo
ansí que las armas requieren espíritu, como las letras, veamos ahora
cuál de los dos espíritus, el del letrado o el del guerrero, trabaja más".
Así, de acuerdo al fin que persiguen, las armas buscan la paz y las
letras la justicia.23
¿ Quién trabaja más y quién recibe menos? Responde Cervantes:
" ... aunque es mayor el trabajo del soldado, es mucho menor el premio". Y concluye nuestro autor: "Bien hayan aquellos benditos siglos
que carecieron de la espantable furia de aquestos endemoniados instru•

CATHFJ)RA [ 65)

�mentos de la artillería ... "; " ... en el alma me pesa de haber tomado
este ejercicio de caballero andante en edad tan detestable como es esta
en que ahora vivimos . . . " 24

. Detectamos la maestría del autor para combinar relatos disc
s~ ~engua de la unidad; las posibles influencias en su tema'yti . ursos,
plmma cult
af'
ca; su am,
ura Y su an por encontrar nuevos caminos en la literatura
d e 1aepoca.

No resuelve nada Cervantes; deja a que el lector tome partido, si
bien -como hemos ya advertido- él se inclina un tanto por las armas
o, al menos, trata de reivindicar la profesión militar.

t

Américo Castro explica que, en el Renacimiento, esta actitud española de lidiar contra los moros y este cultivo de las letras divinas, se va
a trocar en un autoenclaustramiento de la nobleza guerrera en las salas
de palacio y en un reconocimiento a la superioridad de la sabiduría y
contemplación filosóficas sobre la bondad de l¡¡s armas 25 ; razón por la
cual Cervantes pudo haberse inclinado por estas últimas, más por situación.que por convicción, pensamos nosotros.
Pero el propio Américo Castro aporta un elemento más, éste del
todo convincente: Cervantes no acierta a asegurar cuál de los dos oficios sea más arduo ni más noble. El mismo Cervantes, como señala
Castro, así lo expresará en el Persiles, al poner en boca de uno de sus
personajes las siguientes palabras: "Yo, señores, soy un hombre curioso; sobre la mitad de mi alma predomina Marte y sobre la otra mitad
Mercurio y Apelo; algunos años me he dado al ejercicio de la guerra;
y algunos otros y los más maduros en el de las letras", concluyendo el
crítico cervantista que "Aquiles y Homero no son pensables sino conjuntamente" y que aparece aquí nuevamente el debate renacentista "entre el clérigo y el caballero, el alma y el cuerpo o el agua y el vino".2 6
Y hoy subsiste aún esa dificultad y esa duda: ¿Es que hay algún
oficio o profesión superior a otro? ¿Pueden las actividades del espíritu
situarse por encima de los menesteres materiales? ¿No es preferible
buscar ese equilibrio que Cervantes en forma implícita señala?

CONCLUSION
EL ANALISIS DE LOS DISCURSOS de la Edad de Oro y de las
Armas y las Letras nos ha permitido confirmar la versatilidad de Cervantes para incluir en su novela un género más, sin alterar el objetivo primario de la obra.

[ 66]

CATHEDRA

O~ra clásf~a es aquélla que no pierde su valor; obra actual lo es no
O
an _so ~ue a que ha sido escrita con aproximación, sino que su va1
enc1a pers~te a pesar de la distancia temporal. y los discursos a ue
hemos aludido son actuales en esencia Y vivos en valor.
q
. Si, _como señal~, Menéndez Pida!, "Cervantes no intenta destruir el
ideal, smo que, hac1endonos simpático al caballero de las causas rd. 1
das, nos muestra que todavía cree él en Ja caballería" 21 medi· pet
tosd di
1
•
,
anees. os scursos, e Femx de los Ingenios -en actitud existencialreafirma toda su fe en un hombre libre y con una clara tarea por realizar en este mundo.
brillSus discursos resuenan en este siglo xx que concluye con la misma
.. antez Y c_'.msando el mismo azoro q4e en los alb~res del siglo
xvu, _cuando anoraba Do~ Quijote una edad de concordia Y comunidad
de bienes y una armoma entre menesteres materiales y espirituales.
Y. ~a voz del_ Caballero Andante traspasó las fronteras de España
recomo las naciones, en cumplimiento a una profecía de su auto{

NOTAS Y REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS
l. Cfr. Pról~~ de Américo Castro a El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha, Colecc1on "Sepan Cuant
" Nli 6 déc"
.11
rrúa M" .
os · · · 1
m, ,
una octava edición Editorial
o
, exJCo, 1977, pp. xix y xlvii.
'
2. Ibid., pp. xxxv, xxxviü, xlii y xliv.
3. Ramón de Garciasol, Claves de España: ·Cervantes y el "Quijote" Col "ó
AIIBtral Nom. 1481, Espasa-Qdpe, Madrid, 1969, pp. 15-19.
'
ecC1 n
4. ¡;.18'k Van Doren, La profesión de Don Quijote, Colección Popular Núm. 31
ondo de Cultura Económica, México, 1962, p. 15.
'

CAfflFDRA [ 67]

�5. Thomas Mann, Cervantes, Goethe y Freud, Biblioteca Contemporánea N&lt;im.
35, Editorial Losada, Buenos Aires, 1961, pp. 61-52.
6. Helmut Hatzfeld (El Quijote como obra de arte del lenguaje, Patronato del IV
Centenario del Nacimiento de Cervantes, Madrid, 1949, p. 60) advierte la clara
influencia retórica de Cicerón en Cervantes.
7. Luis Alberto Sanchez, Breve tratado de literatura general, décimasexta edición,
Ercilla, Santiago de Chile, 1965, pp. 200-207.

19. Castro, op. cit., p. 181.
20. Joaquín Casalduero Sentido y i
d Q ..
1949, pp. 74·76 168.
orma e1 WJOte, Ediciones Insula, Madrid,
21. lbid., p. 169.
22. Cita de Castro en op. cit., pp. 217.217 .
23. Cervantes, op. cit., pp. 224-225.

8. "Es el estilo general de los buenos prosistas del siglo xvi, con más brío, con más
arranque, con una elegancia más sostenida. Otros trozos del Quijote, retóricos
o afectad~ de propósito, o chistosamente arcaicos, se han celebrado hasta lo
sumo, por ignorarse que eran parodias del lenguaje culto y altisonante de los
libros de caballerías •.. " (Ramón Menéndez y Pelayo, "Cultura literaria de
Miguel de Cervantes y elaboración del Quijote", en San Isidoro, Cervantel y
otros estudios, Colección Austral, Vol. 251, cuarta edición, Espasa-Calpe, Ma·
drid, 1959, p. 104).
9. Martín de Riquer, Aproximación al Quijote, Editorial Teide, Madrid, 1970, p.

24. lbid., pp. 226-227.
26. Castro, op. cit., p. 214.
26. lbid., pp. 217-219.
27. Ramón ~enéndez . Pi~al, Cervantes y el ideal caballeresco, Ediciones del IV
Centenario del Nacumento de Cervantes, Madrid, 1948, p. 25.
.

196.
10. Hatzfeld, op. cit., 18-21 passim.

BIBLIOGRAFIA

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Sucs. de Juan Gili, Barcelona, 1933, pp. 322-324.

Casalduero, Joaquín, Sentido y forma del Quijote, Ediciones Insula, Madrid, 1949.

12. Castro, Cervantel y los casticismos españoles, Libro de Bolsillo, Vol. 494,
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13. Leo Spitzer, Lingüística e historia literiaria, segunda edición, Gred9s, Madrid,

C'AlstrAliao,
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nza, Madrid, 197 4.
'
·
'
, El pensamiento de Cervantes, Revista de Filolna{a Espan-ola An · VI,
Madrid, 1926.
--&amp;
,
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14. Cervantes, El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha, Colección "Sepan
Cuantos . . . ", Núm. 6, décima octava edición, Editorial Porrúa, México,

"Se
, Prólogo a El,,ingenioso hidalga Don Quijote de la Mancha, Colección
~an Cuantos . . . , N&lt;im. 6, décima octava Edición Editorial p México, 1977.
•
orrua,

1977, pp. 55-56.
15. lbid., p. 66.
16. José Ortega y Gasset, Meditaciones del Quijote, Espasa-Calpe, Buenos Aires,
1942, pp.120; 130; 131 y 133.
17. Cfr. Castro, El pensamiento de Cervantes, Revista de Filología Española, Anejo VI, Madrid, 1926, pp. 179-180; Riquer, op. cit., p. 106.
18. Francisco Rodríguez Marfn, Prólogo al Quijote, Clásicos C'Alstellanos, Tomo I,
cuarta edición, Espasa-Calpe, Madrid, 1941, p. 249, n. 9; Castro, op. cit., pp.
179-187.

[66] CATHEDRA

Cervantes, El i'!enioso hidalgo Don Quijote de la Mancha prólogo de Am' · "-tro,
. ' octava edición enco
......,..
n
,Coleccion
M' . "Sepan Cuant os · · · " , N"·um. 6 , décima
Editorial
corrua, exico, 1977.
,
Garciasol, Ramón de, Claves de España: Cervantes y el "Quijote" Col -6 A
tral, Núm. 1481, Espasa-Calpe, Madrid 1969.
•
ecci n usHatzfeld, _Helmut, ~ ~uijote como obra de~ del lenguaje, Patronato del IV CA! •
tenario del Nacumento de Cervantes, Madrid, 1949.
n
Mann, '.Th~mas, Cervantes, Goethe y Freud, Biblioteca Contemporánea Núm 35
Editorial Losada, Buenos Aires, 1961.
'
·

CADIEDRA [69]

�Menéndez Pidal, Ramón, Cervantes y el ideal caballeresco, Ediciones del IV Centenario del Nacimiento de Cervantes, Madrid, 1948.
Menéndez y Pelayo, Marcelino, San Isidoro, Cervantes y otros estudios, Colección
Austral, Vol. 261, cuarta edición, Espasa·Calpe, Madrid, 1969.
Ortega y Gasset, José, Meditaciones del Quijote, F,spasa·Calpe, Buenos Aires, 1942.
Pfandl, Ludwing, Historia de la literatura nacional española en la Edad de Oro,
Sucs. de Juan Gili, Barcelona, 1933.
Riquer, Martfn de, Aproximación al Quijote, Editorial Teide, Madrid, 1970.
Rodríguez Madp, Francisco, Prólogo al Quijote, Clásicos Catellanos, Tomo 1, cuarta edición, Espasa·Calpe, Madrid, 1941.
Sánchez, Luis Alberto, Bre-ve tratado de literatura general, décimasexta edición,
Ercilla, Santiago de Chile, 1966.
Spitzer, Leo, Lingüística e historia literaria, segunda edición, Gredos, Madrid, 1968.
Van Doren, Dicl, La profesión de Don Quijote, Colección Popular, Núm. 31, Fondo
de Cultura Económica, México, 1962.

\

i

-~.. .., 1

/
1-:., r )

[ 70) CATHEDRA

�Juan Francisco Pérez Ontiveros

La
sistematización de la
enseñanza (*)
"Lu I D ~ - demalou
dem.ueánn que enúe campoe

del conoclmiemo al pueeer tan
dilümoe como, por ejemplo, le
sramiüce y Ju ma&amp;emidcu,
e:dl&amp;e mucho en com&lt;m. 1 que
• poelble enam ma~Ucu
de tal forma que loa alumnoa
aprendan lueao con mayor fad·
lldad y rapldn le oamtdca, .,
vienena" /1- N. LandL

l. LA CIBERNETICA APLICADA A LA EDUCACION
LA CIBERNETICA ES UNA CIENCIA que ofrece enfoques y métodos que permiten racionalizar la actividad humana en diversos campos, es decir, que es la ciencia que permite hacer más eficaz la acción.
( *) Conferencia llláentada en el Primer Colll?MO lnternaclonal y Quimo Nacional de le
Aloclación Nacional de Profet0ret de Matemticu, celebrado• en Toluca, atado de IHzic:o,
del 20 al 2-&amp; de febrero de 1978.

CAfflFDRA

(71]

�.
, .
. . d 1 control. El control ~oordina todos
La c1bernetica es,la. c1enc\~ ~l sulta imposible el funcionamiento
los aspectos de la practica Y sm e re
de los sistemas organizados.
'd 1 1
generales del control Y estas
La cibernética ha establec1 o das eye,; tanto en la naturaleza como
leyes rigen las más diversas esferas e aque '
en la sociedad.
ral
universalmente conocida.
La trascende~cia d~ las leyes :ne e:s :: las leyes generales hacen
Esta trascendenc1a radica, sobre t o, . q
'dad de realizar experifactible prever determinado fenómeno sm neces1
mento alguno.
El esquema general del Control se ilustra en la gráfica siguiente:

PRIMER ESQUEMA

sistema controlado

objetivo

sistema controlador

mundo exterior

d
nden las condiciones o exiDe este esquema fundamental se es~:control para que pueda llegencias que debe satisfacer un pr?~eso
.
varse a cabo con éxito. Tales condlClones son.
1. Que exi~ta un objetivo ex~:~~~~ ~:~::ªiº~xactamente de2. Que exista un programa
terminado.
(retroalimentación), es decir,
.
3 _ Que haya una b uena retroacción
una adecuada información al sistema controlador.
[ 72) CAnlEDRA

Veamos cómo el proceso pedagógico representa un proceso de control. En el proceso de la enseñanza el sistema controlador es el maestro,
y el controlado, los alumnos. El maestro tiene un objetivo determinado
y lleva a cabo un control comunicando a los alumnos cierta información. La tarea consiste en provocar en los alumnos, al efectuar una
acción sobre ellos mediante esta información, una actividad y una conducta conducentes a formar en ellos cualidades que correspondan al
objetivo propuesto. La acción sobre los alumnos se lleva a cabo siguiendo un plan o programa determinado. Diferentes circunstancias externas (mundo exterior) ejercen, en forma incesante, su influencia tanto
sobre el maestro como sobre los alumnos. Para que el maestro pueda
controlar con éxito la formación en los alumnos de las cualidades requeridas, deberá obtener una información constante sobre los resultados de su acción (por ejemplo, cómo los alumnos han comprendido sus
explicaciones, si han asimilado el método de resolución de probleU1as}.
En otras palabras, debe producirse una continua retroacción (retroalimentación). Si se rompe cualquiera de los eslabones del proceso del
control, éste resultará imposible o se realizará de manera imperfecta.
Aquí cabe aclarar lo siguiente: en el proceSo de emeñanza el material
controlado (el alumno) es al mismo tiempo un sujeto poseedor de una
actividad propia, capacitado para la asimilación y elaboración de obje-

tivos por sí mismo. El alumno, pues, no sólo representa un sistema controlado, sino también un sistema autocontrolado con elevada capacidad
para la autoorganización. No obstante, la indicada característica no
anula las leyes generales del control formuladas por la cibernética, pues
la capacidad para el autocontrol es algo que también hay que formar,
que debe enseñarse, y cuya realización es preciso controlar.
La aplicación de la cibernética a la pedagogía no trata de considerar
obsoleta la pedagogía tradicional, sino de darle un nuevo enfoque desarrollándola mediante nuevos métodos, aplicando los adelantos de la
ciencia moderna (las matemáticas y la lógica) para convertirla en una
ciencia más rigurosa y exacta.

La característica fundamental de la cibernética es que resuelve los

problemas cuantitativamente apoyánd(?Se en las matemáticas y en la
lópca.
La cibernética, al igual que la pedagogía, se ocupa de siste1DBS complejos; de ahí que la cibernética elabore métodos para la resolución de
problemas por siste1DBS complejos.
CADIFJ&gt;RA ( 73]

�Los problemas pedagógicos constan de múltiples. factores. Para
elegir determinado procedimiento de enseñanza hay que tener en cuenta las particularidades de la materia escolar y del tema que se ha de estudiar, el nivel de conocimiento y desarrollo de los alumnos, su edad, interés, etcétera.
Actualmente, el problema de la elección de los mejores procedimientos de enseñanza sabemos resolverlo empíricamente, partiendo de
la experiencia, cuando no sobre la base del sentido común. Y esto es
inevitable porque hasta el momento no disponemos de métodos exactos
para descubrir medios y valorar los diversos factores, ni para determinar
los medios de cambiar dichos factores.
¿Sería posible crear dichos métodos? Hay razones fundadas para
pensar que puede hacerse. Gracias a la cibernética, métodos semejantes
han sido elaborados, verbigracia, en economía, en medicina y en algunas
otras ciencias. Si consideramos los problemas de la medicina veremos
que, al igual que los pedagógicos, son problemas de múltiples factores.
Igual que los pedagógicos, los problemas de la medicina estuvieron largo
tiempo resolviéndolos de forma poco rigurosa, sin exactitud, mediante
la intuición y la experiencia. En la actualidad se ha elaborado un método tan riguroso y exacto para la resolución de muchos de ellos que
incluso pueden ser resueltos por una máquina. Además, los diagnósticos que formula la máquina disgnosticadora suelen ser mejores que los
de un experimentado médico.
El problema de lograr un máximo control del proceso es ya muy
viejo en pedagogía. La particularidad de la nueva etapa que se abre al
desarrollo de la pedagogía consiste en que semejantes problemas deben
resolverse con métodos actuales basados en la utilización de las conquistas de la matemática "moderna", de la lógica matemática y de la cibernética.
La búsqueda de procedimientos para descubrir y medir los fenómenos pedagógicos constituyó una empresa extremadamente difícil.
Parece dudarse que en los próximos años puedan ser hallados todos los
procedimientos necesarios. Pero es indispensable iniciar tal búsqueda.
Esta labor es de una gran importancia y valor, y debe ser comprendida
plenamente. Así, pues, como primera causa de la insuficiente eficacia
de la enseñanza, señalaremos que el objetivo de tal enseñanza se formula, con frecuencia, de manera inconcreta, inexacta, sin que se indiquen
[74] CAfflIDRA

los parámetros cuyo conocimiento resulta indispensable para un buen
cont~l de los procesos psíquicos de cada alumno. La segunda causa
CODSISte en que .ª menudo el programa de coptrol es enunciado en
forma poco P ~ - Un programa de control bien enunciado expresa
en:ctamente no solo el objetivo de las acciones, sino también las cond1c1ones en que debe actuarse y, asimismo, el carácter de las acciones
en cada una de las condiciones.

La mala programación de las actividades docentes es uno de los mo-

tivos de que diferentes maestros enseñen en forma distinta un mimlo
tema, es decir, trabajen con distinto programa. Esta situación es anor•
mal. Si treinta maestros imparten una misma lección utilizando entre
todos unos veinticinco, medios diferentes, podemos afirmar, a priori,
que la aplastante mayona de estos medios no serán los óptimos.
. El pr~blema de valorar l?s distintos programas de control, y de ele~ ~ntre e~tos los que sean optimos, se presenta hoy en día en las dis-

c1phnas mas diversas. Este problema debe plantearse asimismo en la
pedagogía. En lugar de procurar que cada maestro descubra, mediante
un proce~. de creación individual, medios propios para dirigir el proceso pedagogico, deben hallarse programas de enseñanza óptimos, en el
~omento dado del desarrollo de la ciencia, y hacer que todos sigan
dichos programas. El espíritu creador debe apuntarse al hallazgo de
P~~ pedagógicos más eficaces que los que utiliza hoy en día la
c1en~l8, . pero nunca al descubrimiento independiente de aquélla que
la c1enc1a ya conoce. La tercera condición para una eficaz enseñanza
~, la existencia de una efectiva y continua retroalimentación (retroaccion). Esto es que el maestro no sólo debe comunicar conocimientos
a los alumnos, sino que ha de recibir una constante información de
retorno que lo tenga al corriente de cómo dichos alumnos los asimilen.

En la actual organización docente la retroalimentación está mal
~laneada:, En efecto, ¿de qué medios dispone el maestro para recibir
info~1on de retorno? Ante todo.los exámenes; luego,de diferentes
traba,JOS de control y comprobación.
.
Por lo que hace a los exámenes, resulta imposible interrogar a los
alumnos con cierta frecuencia. Por tanto, la información de retomo
~btenida durante los exámenes llega al maestro a grandes intervalos de
tiempo.

CATHEORA [75)

�puede alcanzar una elevada eficacia el proceso didáctico que incluya la
"nseñanza específica de métodos de raciocinio, esto es procedimientos
de trabajo mental. Pero no es posible enseñar a
en forma más
eficaz si no sabemos qué significa saber pensar, y solamente esto lo
podremos lograr cuando descifremos el mecanismo del pel)Ballliento y
sepamos entender perfectamente la naturaleza de las calidades del
raciocinio que queremos educar, describiéndolas con exactitud.

Respecto a los trabajos de control y de comprobación, _aunque ~rmiten recibir una información más frecuente, el valor de su mformac1on
es menor. ¿Por qué? Al revisar un trabajo de comprobación, el maestro toma contacto sólo con los resultados de la actividad mental del
alumno: sabe si ha resuelto o no el problema, si ha cometido errores o
no los ha cometido. Partiendo del error en sí, no obstante, la mayoría
de las veces no puede averiguar qué proceso mental lo ha provocado.
Y, sin embargo, lo importante en la enseñanza es e~ ~ontrol de los procesos, la acción sobre el resultado a través de la acc1on sobre los procesos. Mas he aquí que precisamente lo que el maestro no suele o~tener
a menudo es información de los procesos. Esta es una de las mas graves causas de que el control del proceso de la enseñanza se lleve a cabo
con eficacia insuficiente, pues al no recibir una información de retomo
"cura sin diagnóstico". Igualmente, la carencia de una retroacción no
permite al maestro consolidar las acciones de los alumnos según el
curso que siga la asimilación de conocimiento, habilidades y hábitos
que determinan el objetivo que se desea alcanzar.

pens:u,

r

Algunos de los defectos citados son conocidos desde hace tiempo,
otros sólo han sido comprendidos muy recientemente. La comprensión de estos aefeetos han impulsado la búsqueda de los caminos para
eliminarlos. En diferentes países del mundo ha empezado la investigación de métodos didácticos conducentes a tal fin.

II. ALGORITMOS PARA LA ENSE~ANZA Y EL APRENDIZAJE

GENERALMENTE LOS PROCESOS enseñanza-aprendizaje tradicionales no procuran introducir a los alumnos, o si lo hacen es de manera imperfecta, en la aplicación de métodos de raciocinio independiente,
de búsqueda creadora. Esto es, que al diseñar el proceso didáctico ~o
se programen de manera suficiente los proc:esos mentales necesanos
para el logro del objetivo deseado.
Este defecto adquiere gran relieve cuando se tratan de resolver los
problemas con respecto a elevar el nivel de efic~cia
los proc~os
didácticos. Pues, hoy en día, cada vez resulta mas eVIdente que solo

?e

El m~todo ~undamental utilizado actualmente por la psicología y
por la c1bemética para el estudio de la actividad intelectiva consiste
en desccnnponer los procesos mentales en determinados componentes
-los conocimientos- y en operaciones, representando cada proceso
mental como determinada composición de operaciones de análisis y
transformación de materiales del mundo exterior, así como de los conocimi~ntos_ que sobre ellos tene~os. La naturaleza de este método podemos nnagmarla con clandad s1 en lugar del análisis de la actividad intelectiva consideram~s el de la actividad práctica (física). Supongamos
que queremos ensenar a una persona a poner en marcha un allt6móvil.
Para poder lograr lo anterior, es necesario saber con exactitud qué
significa "poner en marcha un automóvil", o sea, saber de qué componentes. (operaciones) consta dicha actividad. Una vez que hayamos
descubierto estas operaciones y determinado su orden sucesorio, podremos describir con fidelidad el proceso de la "puesta en marcha" de un
automóvil Y presentarlo como determinada combinación de operaciones. Halladas ya estas operaciones y determinado el medio de su
composición, podremos pasar a la enseñanza.

La actividad que hemos citado es muy sencilla. Consta solamente
de algunas operaciones que se llevan a cabo en condiciones relativamente estables. Actualmente, la cibernética elabora medios para describir actividades constituidas por miles de operaciones y que discurr~n en condiciones complejas y cambiantes. Se han puesto a punto
metodos que permiten presentar toda esta actividad a través de una
fórmula anotada con símbolos a semejanza de las fórmulas matemáticas o químicas.
Como es sabido, en matemáticas se llama algoritmo a la directriz
~ efectu~, siguiendo un orden determinado, un sistema de operaciones suficientemente elementales destinadas a resolver todos los
problemas de una clase dada. Los algoritmos poseen un carácter deterCATIIEDRA [ 77)

[ 76) CATflEDRA

�minista; masivo Y resultativo.

La cualidad determ~a ~ignifica que
todas las indicaciones que fotman parte de la directnz remite~ a operaciones suficientemente elementales ~ue se~ uní~oc:;iente :!ec::~
r todos cuantos actúen según la directnz mene!ºº a, Y q _P
de iguales datos, todos los operadores llegaran, u~a ve~ eJecut:ada
la directriz, a un mismo resultado unívoco., ~a cualidad e m~ivos
expresa que los algoritmos no son aplicables unicamen~ a de~rmm~?
problema aislado, que no sólo p_ueden utodilizarse con ?ie:spr~~::;
.al
·
ue resultan extensibles a t a una serie
ci es, s~not q
clase dada La cualidad resultativa indica que,parpertenecien es a una
·
,
·
d
tiendo de los datos correspondientes, la aplicacion del ~odritmo ~~n u. , .
al resultado buscado o sea, a la resolucion e pro ema,
cira siempre
'
•
1
1 t b jo
si bien cabe la existencia de unos datos de partida con os qu:.e ra a
del algoritmo podrá desembocar en un final infructuoso o ien proseguir ilimitadamente sin llegar al resultado que se busca.

ro

Un modelo sencillo de algoritmo es, por ejemplo,_ 1~ :egla p~a la
división de dos cifras. Supongamos que necesitam~s d1V1drr d?s nume.
1O 243 .,_· 3) · Es muy conocido el algoritmo que
ros naturales ( por eJemp
prescribe cómo hay que h~cerlo.
1divisor

l. Sepárese la primera cifra del di"!~e~~o.

2_ Compruébese si dicha cifra es divisi e por e

+

Sí

. 'dase.
3. D ivi
4. Anótese el resultado, etcétera.

1

·

No

*ura · ·

3. Sepárese la e
sigwent e.
4. Compruébese si la cifra
resultante es divisible por el divisor y ... etcétera.

En Otro tiempo semejantes algoritmos eran ignorados y sólo la gente más inteligente de, su época era capaz de d'ivi'd'ir d os eifras de- mayor o
menor magnitud. Una vez descubierto, el algorit~o f~e ensenado a l~s
niños y actualmente los alumnos de la escuela p~ana son ~apac:an~
dividir dos cifras de las mayores. Esto nos da una idea ~e 1~ impo do
cia de los algoritmos en la enseñanza, y sobre todo nos mdi: ~l gra e
en que se hacen avanzar las cada día más dilatad:15 fronteras e a ens ñanza, elevando a mayor eficacia toda la pedagog1a en general.

[ 781

CATHWRA

Ya hemos observado cómo un método aplicable al análisis y descripción de una actividad práctica debe y puede ser aplicado también al
análisis y descripción de la actividad intelectiva. Es conveniente subrayar que, en el caso de las operaciones mentales -a diferencia de las
prácticas-, no se pueden observar directamente e incluso muchas de
ellas son difícilmente cognoscibles. Esto explica la circunstancia de
que a menudo no podamos describir cómo pensamos al resolver unos
problemas, ni qué operaciones realizamos en aquel momento. Muchos
procesos mentales complejos nos parecen con frecuencia simples (reflexioné, descubrí, comprendí, etcétera), cuando no pocas veces son
realmente complejos y constan de gran cantidad de operaciones. Sin
conocer estas operaciones, sin descubrirlas, resulta difícil formar con
eficacia el correspondiente proceso mental. Y al revés, una vez (¡ue se
ha descompuesto el proceso mental en operaciones y se ha descubi~o
su estructura, es posible formarlo de manera extremadamente rápida y
fácil.
Actualmente la tarea más importante de la psicología y de la pedagogía reside en descomponer los procesos de raciocinio en operaciones
elementales, en descubrir sus relaciones (estructuras) y formular la
exacta descripción de tal estructura. Cuando los procesos mentales
tienen carácter algorítmico, debe darse su descripción algorítmica.
Construyamos como ejemplo un algoritmo de enseñanza programando con exactitud la actividad del maestro (que determina la de los
alumnos) en el proceso docente.
Imaginemos que se precisa comunicar a los alumnos un concepto
nuevo (verbigracia, el significado de circunferencia). Puede hacerse
por distintos medios. Elijamos uno de los posibles. Este se puede expresar en forma de la siguiente dinit:t~ algorítmica.

SEGUNDO ESQUEMA
Para que los alumnos comprendan y asimilen lo que es una circunferencia es necesario:
'
l. Dar una definición del concepto y un dibujo ("se llama circunferencia a una línea cmva cerrada situada sobre un plano y en la que

CA111EDRA

[791

�de otro punto que recibe el nombre
todos los puntos son eqw"distantes
. ,,
de centro de la circunferencia ).

III. MODELO CIBERNETICO APLICADO A UN PROCESO CONCRE-

3. Proponer a los alumnos que designen las cualidades indicadas en
la definición Y que las nombren.

LA CONCEPCION DEL PROCESO enseñanza-aprendizaje como un
proceso de comunicación que presenta una continua modificación y
que sus componentes interaccionen, es decir, cada uno de ellos influye
sobre los demás, nos permite concebir-la noción del proceso enseñanzaaprendizaje como algo que se puede sistematizar o racionalizar.

Si el alumno deaign,a

Si el alumno no designa

das las cualidades

todas las cualidades
3. Proponer que
nombre la unión lógica
que relaciona estas cualidades.

3 Trazar una figura que posea las cualidad~• citadas .por el alumno, pero que no• corresponda ru a la
definición correcta ni a la imagen.

¡

4. Anotar todas las
cualidades junto con las
uniones lógicas. {Después de esto, el ~~ro
prescribirá
eJerc1ci~
donde los alumnos aplicarán los conceptos da·
dos y comprobará el
niv;l de asimilación. Sin
embargo, para ahorrar
espacio no incluirem?s
esta etapa en el algor1fmo ).

¡

Si el alumno ha
corregido su error

Si el alumno no ha
corregido su error

4. Proponer
al
alumno que indique la
unión lógica que relaciona las cualidades.
5. Anotar todas las
cualidades junto con las
uniones lógicu. {Después de esto, el ~~ro
prescribirá
eJe?ClClOS
donde los alumnos aplicarán los conceptos dados, y comprobará ~1
nivel de asirni1aci6n. Sm
embargo, para ahorrar
espacio, no incluirem?s
esta etapa en el algont-

4. Llamar a otro
alumno.
5. Proponerle que
corrija el error.
6. Proponerle que
indique la unión lógica
que relaciona a las cua·
lidades.
7. Anotar todas las
cualidades junto con las
uniones lógicas. {Des·
pués de esto, el ~4:81:ro
prescribirá
eJerc1c1~
donde los alumnos aplicarán los conceptos dados y comprobará el
ni~l de asimilación. Sin
embargo, para ahorrar
espacio, no incluiremos
esta etapa en el algoritmo).

rno ).

[80] CA'fflfflRA

1

TO DE ENSE~ANZA-APRENDIZAJE

Enseñar es el control de la ocurrencia del aprendizaje. Cuando el
maestro expo_ne o muestra un contenido posee poco control sobre los
proQ,esos del aprendizaje. Después de una conferencia lo más que puede
exigir ·es que' el alumno repita la misma información. En cambio,cuando conduce, fomenta, estimula y permite que el estudiante interactúe
con el conocimiento para que ejerza procesos intelectuales, el control
de la ocurrencia del aprendizaje es mayor y su enseñanza es más eficaz.
Una manera de lograr un verdadero control en la ocurrencia en el
aprendizaje es mec!iante la aplicación de modelos de procesos cibernéticos en el diseño de procesos enseñanza-aprendizaje.

CATHEDRA [81]

�......
C0
w
......

PROCESO CIBERNETICO
\JI Ciclo de repuo (retroalimentación)

~

;!

1

2

9

4

6

8

~
Emisor
socialmente
ubicado

Perceptor
individual

Menaje
específico•

NO

Accl6n o
conducta
conaecuente-

Deacodíftcaci6n
e interpretación

• Escolarizado o
no
3

6

Ruido o
perturbación.
Alienación

MenaaJe 1eneral
ldeolóllco

9

7

Intormacl6n

Fin

Criterio• de
validez detlnldo•

previa 110bre
el c6dl¡o

""iiiíc:io

ranao•

(Con
de
toleranciaal

(Individual o
colectiva que
altera el

(Detlniclón de
objetivo•)

SI

cambio o
vut.aclón

mensa.le)

11

Avance

en
PllOCNO

Otro ciclo del proceao educativo

APLICACION DEL MODELO A UN PROCESO CONCRETO DE ENSERANZA-APRENDIZA.JE
----

cualidad••

Truar una flswa que po- Ju
cltadu por el alu.mno, puo que no oo~
poada al concepto oou.cto.

Adecuacl6n 41•
obJeUvoa

,~
~

'.
1

•r
Mau&amp;zoyllbiro
del alumno

-~

1

2

'
H

afto de educectón
pdmuta

y

4,
3

Loll'U una coPralalón 111'8 IUDPlle
del mundo que no,
llOdea a
del
Nhadlo de NI nlaclonee con alaunoe
erl.nemoe 1eomftrlcoa. D-.nooo de
capaddadel y tor1 maolóD de habWd~
d.._

ua,...

.
=
c.r.i
.....

'

8

Bl alWDDO debe d ..
___.. Ju oualldadee
que compnnde el
concepto de chcuntennala e lndícar el
nombre de la unión
l61ica que relack&gt;a - . . cualldad...

H

1

Identi11can curvas
oenadu lllmplH que
repreaenten clrtunterencla.

·~

~,.

6

.

'

8

A1wnno de Cll&amp;ffO

Ooncepto d•
cucuntenncla

H

.

-

1

...

-~

9

tea.

H

OonocbnJ-to
DO adaptedc, •
la
maduna mental d•

--t

1Dfonnaal6n eobre
loe üpo1de
--d•

H

El alumno ldentltlce
a una circuoterencia
al anllzar cualldadadee coneapondlent...

.

eJerctcloe

•
1

7

10

Reaoluclón
l de

(

anterlOH8 lneftclen-

1

T

Detlclalte prepuaalón cienUtlca del
m...uo.
Oonocimlentoe ll90m6~

NO

SI

1

...!!!!..
IDiclo

)

.J.

-

DehnDinar la

lonaitud de una
circunferencia

J

11

�Las anteriores alternativas, como algunos elementos que surgen
del hecho de aplicar la cibernética a la pedagogía, constituyen factores

determinantes para lograr una sistematización de la enseñanza. Esto
es, que la sistematización de la enseñanza le ayudará al maestro a dominar los detalles, a conocer los recursos, principios y actividades que
el proceso de racionalización de una asignatura le reditúa para mejorar
su eficacia como maestro.
......_..

...

' '.i i.'
\

~

'

~
'

BIBLIOGRAFIA

ASHLY, W. ROSS., Introducción a la cibernftica.

:-

., ,.f;

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1

1

&gt;.

t\

1

'-

' '//11~
\\1
'

COUFFIGNAL y OTROS, La cibernética én la enseñanza, Editorial Grijalbo.
LANDA, L. N., Cibernética y pedagogía, Editorial Labor, S. A., Barcelona,
1972.
HUERTA l., JOSE, Organización lógica de las experiencias de aprendizaje,
Editorial Trillas, México, 1977.

NOTA FINAL: Para la realización de este escrito se tomó en cuenta el curso
de cibernética aplicada a la educación que impartió el maestro arquitecto Alvaro
Sánchez dentro de la currícula de la maestría en enseñanza superior, de la Facul·
tad de Filosofía y Letras de la UANL.

[84) CATHEDRA

•,

-~✓·

�Taller de sociología rural ii

"Historia
de vida" de un líder
•
campesino
NOTA PREVIA / Dentro del curriculum académico del Colegio de

Sociología de la Facultad de Filosofía
y Letras de la UANL existen varios
tallefeS colectivos de investigación sociológica (*), los cuales son dirigidos
cada uno por un maestro coordinador.
En estos talleres, los estudiantes de la
licenciatura de sociología, a partir
del cuarto semestre lectivo, realizan
una serie de estudios teóricos y prácticos, con una extensión de cinco períodos semestrales C!é&gt;n carácter de obligatorios, estudios que pretenden la
participación de los estudiantes dentro
de un proceso integral de Investigación
que les ayudará en gran medida para

su formación profeaional.
El siguiente escrito, "Historia de
uida" de un líder campesino, es producto del laboreo conjunto realizado
por dos alumnos del Taller de sociología rural H, Gustavo·Susaney y Javier
Bumes, y por el maestro coordinador
del mismo, Ricardo Villarreal, cuyo
contenido está formado por los cu•
tro apartados siguientes: Introducción,

y

La seleccii)n, El relato CoJMntarios
finales, qu~ en seguida se reproducen.

En entregas posteriores, CA THEDRA pu!:&gt;lican los trabajos que
los otros talle1e1 del Colegio de Socio. logia han venido preparando /DAVID

MARTELL.

(*) Entre ésto. hay lol lll¡uiemea: Taller de IOaiolo¡ía run1 i, Taller de aocloJoata nrJl
U. Taller de 10ciol&lt;&gt;1ta indultdal, Taller de 10ciol&lt;&gt;1la UlbaDa y Taller de IOCioloda de la educa-

ción.

CA111EDRA [ 85]

�INTRODUCCION

EL PRESENTE TRABAJO pudiera ser confundido con cualquier relato

novelesco si no fuera porque su tipo
es considerado por algunos científicos
sociales como un instrumentQ útil y
en ocasiones necesario porque forma
parte de la metodología de la investigación social.
Tradicionalmente, dentro tle los
diseños de investigación se ha incluido
un bloque inicial de estudios exploratorios que se llevan a cabo indagando
documentalmente todo lo relacionado
con el aspecto a tratar. También,
son comunes varios tipos de observación para la realización de dichos estudios, estudios que se adoptan de acuerdo a las circunstancias físicas y sociales
del objeto de estudio.
Es en esta etapa de la investigación social cuando las "historias de
vida" se utilizan y pueden catalogarse
como sumamente valiosas para los
fines de exploración. Si los estudios
exploratorios buscan como principio
el conocimiento teórico indispensable
para la elaboración de un conjunto de
hipótesis que serán sujetas a comprobación en etapas posteriores, las historias de vida son grandes generadoras
de dichas intenogativas y fortalecedoras, en ocasiones, de algunas antes
supuestas.
Las historias de vida, sin embargo,
ao pueden ser calificadas como decisivas. Sería un rotundo enor suponer
que el relato hablado de un individuo
sea el punto clave para la realización
de un estudio científico. La seriedad
y disciplina de las ciencias sociales,
por todo el rigor metodológico que

[86]

requieren, sobre todo la sociología, a
las historias de vida las han puesto ya
en el banquillo de los acusados y raramente el investigador hace uso de
ellas. Más bien es la antropología
social la que ha confiado un poco más
en su efectividad. Dicha ciencia las
emplea por la naturaleza de su enfoque
de estudio y porque el antropólogo se
remite más al estudio humano, frente
a frente, que al acervo estadístico,
desde luego que sin desdeño de ninguno de ambos.

Las historias de vida han sido empleadas por antropólogos y sociólogos,
siempre con la reserva aquí mencionada, como un instrumento auxiliar
en la recogida de datos. Así como el
investigador recurre al hombre más
viejo, o al más experimentado, o al
pánoco, para realizar una entrevista
cuyo fin sea el conocimiento general
de la sociedad en análisis, también
puede valerse de una grabadora y una
libreta taquigráfica para hacer preguntas a un individuo, hilvanados de tal
manera que reconstruyan su vida y
paralelamente la evolución de aquella
sociedad.
Los individuos viven la historia.
Por eso la vida de éstos es parte de la
historia de una sociedad. La historia
personal de un individuo de edad avanzada va apegada al desarrollo de las
estructurP.s económicas, políticas y
culturales en que ha vivido. Así, el
conocimiento de la vida de una persona puede permitir la reconstrucción
hipotética de algunos aspectos del desanollo de la sociedad.

Entre los estudiosos que han utilizado las historias de vida figura el
antropólogo Osear Lewis (1), quien
hizo la descripción de un día en la
vida de cinco familias mexicana, una
jornada diaria en cada familia. El

trabajo monográfico de estas familias
le sirvió para obtener un conocimien-

to general de las costumbres de la
clase pobre de la ciudad de México.
Su estudio fue dirigido específicamente a los aspectos de la cultura y creemos que obtuvo resultados satisfactorios para su finalidad. No intentó
con dicho trabajo llegar a conclusiones muy precisas, de ahí que hayan
quedado en meras hipótesis que val·
dría la pena someter a la prueba de
su aceptación o rechazo. Volvemos
aquí a insistir, pecando de redundantes, en que con la historia de vida no
se pretende, en ningún caso, llegar a
un conocimiento definitivo de algo
-en última instancia, ninguna ciencia
lo logra-, sino que sólo busca ser un
acicate para el planteamiento o replanteamiento de intenogativas.
Otros investigadores que han
hecho uso de la historia de vida son
Ricardo Pozas (2). Este investigador
ha denominado este método como "estudios de caso". El nombre anterior
sugiere que puede ser aplicado tanto a
un individuo como a una familia o
comunidad por la multiplicidad de
referencias que puede hacer la palabra
"caso". Entre este tipo de trabajos
anotamos a Miguel Barnet (3), que
hace historia de vida de un esclavo
cubano tratando de averiguar las influencias religiosas africana en la
isla de Cuba. Jorge Bustamante (4)

figura también entre los sociólogos
mexicanos que lo han empleado para
la descripción o exploración de una
problemáti&lt;!á detenninada.
Bustamante la ha llamado "autobiografía"
y puso a prueba su potencial como
instrumento indispensable en la recogida de datos entrevistando a un emigrante mexicano que había entrado
ilegalmente a los F.stados Unidos
hacía más de veinticinco años. La
nanación de su vida y experiencias en
ese país sirvió para derivar ~ •
hipótesis relacionadas con el proceso
de asimilación y aculturación de los
inmigrantes.
Deben ser tomados en cuenta
algunos aspectos metodológicos para
lograr una buena historia de vidL
Por ejemplo, la selección del caso
nunca puede hacerse arbitrariamente o
al azar. Debe buscarse entre varias
opciones aquélla que ofrezca la mejor
armonía y confiabilidad. En esta
última consideración, la que ·a veracidad se refiere, puede someterse al
individuo a pruebas estratégicas que
permitan evaluar el grado de confianza
que pueda ser depositado. F.s frecuente que dicha prueba se aplique de manera inversa, es decir, que el entrevistado busque el grado de confianza que
puede tener en el investigador. F.ste
es un problema táctico que puede
presentarse según el caso.
El conjunto de consideraciones
referidas en el pánafo anterior cons~ituyen' lo que se ha llamado "el rapport". F.s indispensable la consecución de un buen rapport para lograr
una auténtica historia de vidL

CADIEDRA (87]
CATHEDRA

�LA SELECCION
CABE HACER LA ACLARACION de que este trabajo, en sus principios, no pretendía ser precisamente
una historia de vida. El protagonista
es una autoridad pública de la región
en donde el Taller de sociología rural ü
realiza una investigación sobre desarrollo económico y modernización, la que
incluye el estudio de algunos aspectos
de la problemática rural.
Por ese motivo, un grupo de estu&lt;ijantes encabezados por el licenciado
Ricardo Villarreal Arrambide, coordinador del proyecto, realizamos una
primera entrevista con dicha autoridad con un doble propósito: En primer lugar, nos int.eresaba contar con el
apoyo suficiente que nos permitiera
desarrollar, sin incidentes negativos,
nuestros diferentes trabajos ya planeados para un ~rcano futuro. Lógicament.e convenía informar, aunque fuera parcialment.e, a los funcionarios
públicos de la localidad, de nuestro
plan a fin de evitar suspicaciag, muy
comunes en el medio rural. En segundo lugar, resultaba atractivo conversar
con un individuo de edad madura que
ha estado enrolado en la política agraria desde hace bastantes años y que es
además miembro de un ejido recién
colectivizado que llamaba nuestra
atención para efectuar-en él un estudio
económicosoeial.
En esa primera entrevista procuramos estratégicament.e que "don Faustino"(*) se desenvolviera lo más librement.e posible. Por fortuna, no fue

mucho el esfuerzo que invertimos pues
las condiciones para obt.ener un buen
rapport se lograron fácilmente. Desde
el inicio pudimos percibir que se trataba de una persona que le gustaba explayarse y ser escuchada. Incluso
hubieron ocasiones en que sin haber
t.erminado una pregunta alguno de no•
sotros, nos int.errumpía, adivinando el
objetivo de ella. Es una persona muy
acostumbrada a dirigirse a contingent.es numerosos. Aparentemente no
había superado aun el vocabulario
propio de la subcultura campesina.
Sin embargo, dudamos de que esto sea
efectivamente así porque, como a lo
hugo de la narración se apreciará -la
cual se transcribe textualment.e-, en
ocasiones pronunciaba palabras defectuosamente como "concencia", "ident.efique", etcétera, pero en otras ocasiones esas mismas palabras las decía
correctamente.
Durant.e la primera entrevista los
planteamientos se hicieron muy generales para no provocarle incomodidad
y permitirle la mayor libertad de lenguaje haciendo que se explayara a su
manera. En todo momento demostró
un gran desenvolvimiento oral, pues
siempre hallaba las palabras adecuadas
para cada part.e de su relato. Esto puede ser interpretado como una autovaloración a que él se sometía ya que su
status político así se lo "exigía".
La ausencia de una estrategia sistemática en su primera plática causó
un deshilVBDamiento cronológico de

(*) Aunque las referencias a penonas y lu¡ares específicos no se ha eliminado de esta
historia (por autorización expresa del prota¡onista), sí decidimos lnfentar conservar su anoni·
mato.

(88] CATHEDRA

loa acontecimientos de su "41 que han
sido respetados en la transcripción
JD11Detofónica, aunque algunu partes
fueron enriquecida en 11a entrevistas
J)Olteriores, NgÚn la Importancia que
considerllllOB tuvieran. Poco a poco
fueron preeentándoae condiciones f•
vorábles que permitían hacerle pregunta ·más concretas, tanto de hecho~
mo de opinión.
También se encontrarán a lo largo
del relato situaciones a las que se retorna. En ocasiones es necesario volver
a mencionar alguna persona o acontecimiento para explicar algo nuevo;
otras veces la historia es repetitiva.
No obstante, don Faustino hace mant.ener el interés.
Todu las pláticas con don Faustioo suman un total de siete horas grab•
das en cinta magnetofónica. Al hacer
la reproducción por escrito no se repi-·

ten las preguntas, y ,onazón de magnitud no 1e incluyen las partes cuyos
temas se relatan en otras.

Lu sesiones se desarrollaron
Biempze en III despacho, cómodo y con
bastante espacio. Solamente en la
primera sesión tuvimos la intermpclón
deJos teléfonos. En todJ OClsión don
Fauatino fue muy amable y se IDOltró
entusiasmado de que un grupo de estudiantes univenitários estuviéramos interesados en realizar un estudio IObre
la región.
Los objetivos -originales que en un
principio nos habían llevado con él
ya estaban resueltos. y el conocimiento de su vida, que a continuación se
presenta, consideramos ea un VlliOBO
instrumento para introducirnos y ubicarDOI' dentro de la problemática de
nuestra investigación.

NOTAS
1. Lewil, Olear, Antropolo1(a de la pobreza, Fondo de CUI.Nra Económica. lff:dco,
1972, . . . edición.

2. Pozu. Rlcudo, Juan Pire• Jolote, Fondo de Culiun Bcoa6mica, Oolecclón Popular.
Mbieo, 198&amp;.
8. Bunet, Mlauel. Blo6f'O#a de un cimarrón,

stalo

wtmiwlo edlione, N41:aico, 1967.

,. Bunamante, lorse, "Don Chano": Autobto6f'Of{o de un emt6f'Onte meztcano, Revlna
Me:aicana de Sociolotía, Volumen xuW. número 2, 1971.

ELRELATO

MIREN, DE ACUERDO al regit,
tro, yo nací el 30 de junio de 1929, en
la hacienda de "El Refu¡io". Mi padre
era un hombre dedicado a la agrlcul-

tura. ~ mucha la familia. Había
siete vivos y cinco habían fallecido
chicos.
Yo veía lo tanta 4',le ae trabajaba _

CATHEDRA

(89]

�en el campo, y me gustaba mucho y
me gusta todavía. Mi papá trabajó
unas tierras propiedad de un señor
José Garza Mónico, que era de la
hacienda de san Bartolo. A la edad
de cinco años a mí me mandaban a
cuidar de los cuervos y me ponían a
sembrar el sábado y el domingo que
no iba a la escuela.
El tiempo fue pasando cuando se
descubrió aquí el agrarismo. Ya ampliamente fue en 1937. Al señor dueño de la tierra que mi papá tenía alguien le dijo aquello de que se iba a
activar el agrarismo en Cadereyta.
Entonces él pensó y le dijo a mi papá:
'"Don Genaro, le voy a dar un año para
que me entregue la tierra. Y le dice mi
papá: "Yo sé por qué lo hace. La tierra es suya y puede hacer lo que guste.
Si quiere, ahorita, ahorita se la entrego. La tierra es suya, no mía. Nomás
déjeme recoger la cosecha y ahorita
se la entrego". Le dábamos un partido
a medias, la mitad de lo que se levantara. Mi papá ponía la yunta, aperos,
semilla, todo. La mitad de la cosecha
el dueño la recibía en su casa, dentro
de la bodega.
Andaba en eso yo como en siete
años cumplidos y entrado a los ocho.
Recuerdo que le dije a mi papá: "Si
le vas a entregar la tierra, papá, ¿quieres decir que ya no vamos a venir a
trabajar? (porque estaba retirado de
donde nosotros vivíamos a donde
estaba la tierra). Pos dígale que le deje
toda la cosecha, papá, al cabo ya se la
va a entregar" . . . "Ese no fue el trato, hijo -dijo-. El trato fue que yo
le iba a entregar la mitad de la cosecha
y se la voy a entregar". Bien, recogió
la cosecha, entregó la mitad, ·pero no
hubo quien no le ofreciera un pedazo

de tierra. Yo, sembrando; mis hermanos, manejando la yunta, abrimos la
tierra, y luego fuimos a sembrarla.
Cuando la cosecha estaba a un metro
de altura, bueno, la planta, mejor
dicho, le cayó la plaga del gusano medidor y en t.érmino de veinticuatro
horas acabó con una superficie de
más o menos cuatro hectáreas. Fue
tanta la plaga que despejó totalmente
la tierra. Recuerdo que llegó mi papá
a la casa y desde que lo vi comprendí
que venía muy disgustado, digamos
mortificado, pero había un respeto
tan grande que no podía uno preguntarle lo que pasaba. Miro y le dice
mi mamá: "Se acabó toda la esperanza. La cosecha se acabó" .. , "Pero, ¿cómo?" -dice mi mamá-. "Sí,
se la comió el gusano medidor y no
vamos a levantar nada," contestó mi

a

papá.

Bien, mi papá no quería entrar al
ejido porque era muy amigo de los señores Garza Nieto. Lo estimaban mucho y él creía que si entraba al ejido
los ofendía. Ya lo habían invitado
pero él no quería entrar.
Pasó el tiempo y un día el señor
dueño de la tierra que mi papá trabajaba le dice a mi papá, porque- tenía
necesidad de venderla: "Voy a vender
la tierra y usted no va alcanzar a levantar la cosecha, pero le voy a decir al
que se la venda a ver si se la deja". Y
le dice mi papá: ''.N9, señor. Usted
le entrega la milpa sin compromiso
ninguno. La tierra es suya, no mía".
Bien, pasó el tiempo y un día el
señor don Felipe Garza Nieto, de esos
mismos Garza Nieto que todavía quedan en Monterrey -el papá de ellos-,
fue a ver a mi papá a la casa y le dice:
"Vengo a platicar contigo para que

te vayas a incluir al ejido 'El Refugio'. Allí hay unas mesa de terreno
muy grandes. Tienes mucha familia.
Al cabo y que esto del agrarismo ya no
lo vamos a parar" . . . La familia Garza Nieto era propietaria desde la orilla
del río Ramos, en el municipio de
Allende, hasta acá, a la orilla del río
san Juan. Todo el terreno era de
ellos. Se dotaron varios ejidos de la
propiedad de ellos. Miles y miles de
hectáreas. Se dotaron los ejidos "El
Refugio", "San Lorenzo", "San Miguelito", "Trancas de Sabarado", "La
F.speranza", "Falmitos", "Casas Viejas",. "Unión", Barranquitos". Todos
los ejidos que están aquí eran propiedad de los Garza Nieto, y tenían también aquí a un lado de la cabecera de
Cadereyta, la faja que seguía de terreno . . . Aquí, por Los Guerra, a orillas
de la carretera a Atongo. El ejido de
"Santa Efigenia" también era de ellos.
Los Garza Nieto tenían mucho
interés en ayudar a mi papá y ahora
comprendo por qué mi papá se sentía
comprometido con ellos . . . Porque
ellos le prestaban los cuarenta o cincuenta pesos para que se dedicara a lo
de la carnicería. En ese tiempo si usted recibía algo de dinero de alguien,
ya se estaba comprometiendo con
aquella persona. O que le daban tierras a partido, de todo eso iba naciendo una umstad. Me acuerdo que
cuando lo iban a invitar al ejido pa'
que fllDlara, él decía: "Nomás que no
sea en las tieiras de los Garza Nieto.
Ellos siempre se han portado bien
conmigo. Cuando yo he tenido apuro
de dinero voy con ellos y siempre me
rentan los cuarenta, los cincuenta
pesos". Me acuerdo que era tanto lo
que mi papá les estaba agradecido que

cuando mataba la res siempre les mandaba la mejor carne, el diezmillo, regalada, aparte de que les pagaba los intereses.
Pero cuando empezaron a dotar
los ejidos él empezó a escuchar la voz
de nuestros propios hermanos, de mis
hermanos o de sus hijos mayores, quienes empezron a ver las tierras que
había y 'lntonces se lo manifestaron a
él. Y 10!' escuchó. Desde entonces fue
muy apasionado del ejido.
Aquí en Cadereyta cuando se
entregaron más ejidos fue dui)nte el
período del general Cárdenas. Mu que
en ningún otro gobierno. Cierto que
ya en 1929 se había dotado un ejido,
el ejido Tepehuaje, pero nunca como
cuando con don Lázaro.
Mi papá se viene al ejido. Me vengo yo a la edad de ocho años, el 18
de enero de 1938, principiando el
año. En ese tiempo los pequeños propietarios de las haciendas no podían
ver a los ejidatarios. No l&lt;&gt;s podían
ver porque decían que esos eran gente
del gobierno, que eran unos sinvergüenzas, unos ratas . • . En fin, escuchaba uno, pero mejor se quedaba callado. Y les decían que los iban a llevar a la revolución y otras cosas.
Era una lucha tan tremenda entre
los propietarios y los ejidatarios cuando empezaron a dotarse los ejidos que,
cuando empezó el servicio militar,
sacaron una campaña en la que decían
que a todos los ejidatarios eran a los
que se iban a llevar a la guerra, que por
ellO se 1es estaba dando tierra. Nunca
se supo . . . Como cuando (me voy a
salir del tema), como cuando sacaron
que aquí en Nuevo Le6n andaban
poniendo una vacuna para matar a todos los niños. Hará unos cuatro años.
CA111EDRA [91]

[90] CATHIDRA

�Nunca se supo quiénes iniciaron aquella campaña, pero de seguro que fueron los que tenían tienas y tenían
miedo de que se las afectaran. Indiscutiblemente que fueron ellos los que la
urdieron, los que sacaron aquella mentira para que las gentes no vieran por
seguir haciendo solicitudes de tierras.
Pero de nada les sirvió; porque siguieron hasta que todo se dQtó.
No hubo hechos de sangre. Sí
hubo amenaza,• sobre todo cuando
andaban dot&amp;Ddo al ejido La Esperanza y al ejido Palmitos. Trabajadores de los patrones los mandaban a que
mataran a los que andaban haciendo
las brechas y aquellas gentes eran de
los mismos que estaban pidiendo la
tierra. Había mucha servidumbre,
mucho compromiso con el patrón,
que hacía que se convirtieran en traidores de ellos mismos.
Recuerdo los comentarios porque
a mí no me tocó vivir eso. Pero al
finado Salomón Garza Leal le aventaron un lazo para arrastrarlo. Pero
como traiba el machete amarrado, porque andaba abriendo la brecha, se
sentó y se quitó el lazo. Mientras uno
le andaba haciendo preguntas e insultándolo, el otro le aventó el lazo por
detrás pa' arrastrarlo. El era uno de
los líderes y era el que andaba encabezando el deslinde junto con un ingeniero del Departamento Agrario. Pero
tocó suerte de que todo aquello quedó
en puras amenazas.
Donde sí hubo hechos de sangre
fue en el ejido La Florida. Cuando se
dotó ese ejido sí hubo un muerto y
un herido. Pusieron los patrones a pelear a los trabajadores con los solicitantes de tierra. Pero nada de balas,
puro machetazo. Entonces se usaba
(92) CATHFDRA

mucho el machete.
Sí, les tocó vivir muchos tragos
amargos al principio. Se iban al monte
y ahí, con una cobija, hacían una
fonna de cono y se metían adentro
a hacer los escritos de solicitud de
terrenos. En esa forma se empezaron
a hacer las primeras solicitudes. Andaban en todos los ranchos, más en donde había luz, nomás a ver si se reunían
las gentes. Entonces, viéndose amena•
zados, mejor se iban al monte, con dos
cobijas fonnaban un cono que era para
que la vislumbre de la lámpara no saliera pa' fuera porque si no también
los buscaban. Fue bastante la represión . . . Y decían que a todos los
hijos de ejidatarios eran a los que se
iban a llevar nomás pa' que dejaran las
tienas y ya no solicitaran.
En fin, mi papá era muy pobre.
La casa la techó con zacate "Johnson". El cerco era de madera. Mimamá hacía de comer abajo de un huizachito, mientras que yo, y mi papá, y
mis hermanos, cortamos el mentado
zacate pa' hacer una cocinita.
Entramos a desmontar; y digo
entramos, porque a la edad que yo
estaba, ellos iban cortando y yo iba
juntando. la rama pa' ir haciendo la
cerca. No podíamos comprar alambre
. . . ¿ ¡Con qué lo comprábamos!? Yo
era de los más chicos, aunque tenía un
hennano que venía de seis años. Y así,
como les digo (mis hennanos cortando
el monte, yo acarreando y mi papá
colgando la cerca, porque había mucho ganado suelto propiedad de los
Garza Nieto, y de otros latifundistas),
hicimos un cercado de un promedio de
unos dos mil quinientos metros alrededor. Comenzamos a sembrar y a
trabajar muy duro . . . Y los sábados

y los domingos, también. El domingo,
en lugar-de descansar, trabajábamos un
día por fuera. Le ayudábamos a una
penona, y a otra y a otra. Unas veces,
sembrando, otras, con la yunta • • • En
fin, trabajábamos por fuera y esos centavltos nos servían para comprar el
alimento de la semana. Así nos 111
pasamos por mucho tiempo. Mi papá
se iba y compraba una res o dos, fiadas, porque no tenía dinero pa' comprarla. Le daban aédito en un rancho,
y en otro, y en eJ otro: El mismo sábado la traía y el domingo· la mataba. El
vendía la carne y nosotrosjalando por
fuera • • • Y así nos fuimos. Después
consiguió una yunta rentada en ciento
veinticinco pesos al año.
Se vino el año esoolar del 39 y
entré a la escuela en la hacienda de
San Bartolo. Ya había entrado en la
hacienda El Refugio, en 37. Yo no
hice los seis dos de primariL No
terminé el tercer año. El primer año
estuve en El Refugio; el segundo, en
la hacienda de San Bartolo. El tercer
año recuerdo que estuve nada más
unos meses y después me enfenné.
Luego faltaban unos dos meses o tres
para terminar el año escolar y hubo
necesidad de ponerme a trabajar.
La misma necesidad económica nos
obligaba a esto. Pero me gustó también el campo y no tuvo problemas mi
papá para sacarme de la escuela y ponerme a trabajar en la labor, poi:que
inclusive los domingos eran los días
en que yo me ponía a trabajar en el
arado, poi:que en los días de la semana
lo andaban usando mis hennanos, y
como los domingos no lo usaban, era
cuando yo aprovechaba para enseñarme a usarlo.
Entonces, yo estuve ya, para ter-

minar la eteuela; por último, en la
escuela del ejido Santa Efigenia, pero
a mi papá lo obligaban a que ayudara
en la escuela del ejido San Bartolo
también. Mi papá me había puado
de ahí a la de Santa Efigenla, un ejido
vecino al nuestro. Ahí fue donde estuve nada más unos t!es meses o cuatro
y no terminé el afio, el tercero. Pero
sí recuerdo que inclusive alcancé a
participar en una fiesta. La maestra
se llamaba María de los Angeles Gu•
jardo. Era de Monterrey. Y ella
veía que trataba de hacer grupos de
muchachos y le decía que por qué no
organizábamos una fiesta. Y la hicimQS. Recuerdo que ella nos dirigió.
Presentamos el número del soldado
que se va a la guerra. A mí me gustaba
todo lo que pudiera decirse militar: el
tambor, el sonido que tiene, la cometa
. . . y todo eso me gusta todavía. Yo
escucho un tambor. y siento que entra
la mayor parte de la alegría del mundo
en mi pensamiento. Siento que más
rápido palpita mi corazón.
Esa vez recuerdo que yo escogí
a todas las gentes que participamos en
el acto y tuvimos buen éxito. En ese
entonces había defensas rurales en la
mayor parte de los ejidos. Yo salí
con dos carrilleras y un "mauser'' que
me había prestado don Julio Garza,
un ejidatario de ahí de Santa Efigenia,
que era comandante de ahí de la defensa rural.
Después participé en varias fiestas,
tanto en la escuela de Santa Efl¡enia
como en la de San Bartolo, inclusive
ya no estando yo en la escuela. Inclusive, ya casado, participé en una fiesta
... Yo me casé allá por el 49.
Y como les decía, a mí me gustaba, desde la escuela, hacer grupitos de
CATHEDRA (93)

�gente pa' ver qué hacíamos. Lo que
sí recuerdo ea que, en la hacienda, co-,
mo que aconsejaban a loa hijos de 108
señorea, y nos trataban de ver con cierta diferencia; como los blancos a 108
ne¡ros allí en Estados Unidos. Pero
yo me agachaba y no le daba importancia a todo desprecio, sino que bu•
caba ser aopgable con todas las gentes
de mi camada, mis compañeros.
Recuerdo que en 1940 se dotaron
cinco ejidos. A principios del 40 se
dota el ejido San Bartolo, el ejido San
Juan~de los Guza, el ejido San Rafael,
Cieneguita del Río y El Castillo, cinco
ejidos. Hicieron una reunión de campesinos a orillas del río San Juan, ahí
donde hay un nogal grande todavía.
Todo estaba lleno de gente. Habían
unas maestras que se apellidaban Murillo, de mucho corazón revolucionario.
Simpatizaban mucho con la lucha agraria. Yo venía en aquello como de diez
años. En dicho acto hicieron entrega
de títulos y resoluciones presidencia-:
lea. Recuerdo que sentía que me brincaba el corazón y me emocionaba solo.
Recuerdo que empecé a llorar y la
maestra me preguntó que por qué
lloraba y le dije que porque sentía
mucha emoción . . . Bien, estuvo muy
bonito ese acto. Cuando yo regresé a
mi casa me preguntó mi papá que qué
me había gustado más del acto. El
estaba enfermo y no había podido ir.
Yo le dije que me había gustado todo.
"Pero, ¿qué más?", me dice. Y le
contesté: "Que dijeran que la tierra es
de quien la trabaja" . . . "Pues. cuando
estés grande nunca dejes de trabajarla,
para que justifiques lo que dices. Ojalá nunca vayas a cambiar tu pensamiento", me dijo.

A mi papá, de plano, no le gustaba
la política. Nomís iba a votar y se re-

gresaba a la casa. El se amanecía y se
obscurecía en la labor. Tenía un gusto
muy grande por el trabajo. Hasta los
domingos trabajaba porque decía que
nadie había dicho que 108 domingos no
se trabajaran, que el domingo era como cualquier otro día. Y creo que a
nosotros n08 fortaleció mucho el tra-:
bajo. Hasta nos educó la escuela de
nuestra casa y el mucho trabajo.
Bien, yo seguía en la escuela;
y los sábados y los domingos, que no
había clase, trabajaba con la yunta,
una muy mansa que tenía mi papá. El
me la ensillaba, yo con mis pantaloncitos todavía, y me ponía a trabajar.
Y cada periódico que me encontraba,
y cada libro, yo los levantaba para leerlos. ¡Ah, pero que no hubiera algo
de Zapata, de Cárdenas, algo de la revolución, porque cómo me gustaba!
Había una junta de padres de fa•
milia en la noche y yo iba. Me paraba
por fuera para ver qué decían, porque
yo quería aprender. En lugar de irme
con los muchachos, a andar vacilando,
yo mejor hacía eso. Y yo pensaba que
todas las personas que iban a hacer
una reunión, eran personas que tenían
algo de -conocimientos y yo quería
aprenderles a ellos.
Y, como le digo, a mi papá no le
gustaba la política. El decía que la
política era para loa flojos que no que•
rían trabajar. Cuando yo tenía doce
años, recuerdo que hubo una campaña
de diputados y de senadores federales.
Hicieron un convivio a orillas del río
san Juan y me comprometí a hacer las
zanjas, 108 pozos, para hacer la barbacoa, traerles la leña y ayudarles, todo
gratis. Ahí andaba el profesor Mora•

les, que vive ahora en Monterrey.
En la campaña de presidente municipal de Alberto Gaiván (ya le voy a
hablar como del 48), ahí fue donde yo
le entré con más ganas a la política.
Todos los días de la campaña yo me
daba tiempo para Ir. Me acuerdo que
se enojatia mucho mi papí y me decía
que para qué iba si no me invitaban.
Pero no le hacía nada lo que él me dijera. Principalmente si era un acto de
noche, pa' no perder tiempo yo iba.
Todo eso fue en el 49-60. Yo
tenía como veintiún añoa. En la cam•
paña que le digo, recuerdo que yo to•
mé parte en la cullla que me correspondía en el ejido El Refu¡io. Lo ten•
¡o muy preaente, porque ahí tuvimos
problema con el profe10r de ahí, que
era don Ellleo Salazar. El prelklente
de la cullla era el finado Salomón Garza Leal. El profeaor no nos dejaba en•
trii a li eacuelL Lu votaciones se
hacían en lu eacuelu, y recuerdo que
11cam01 una me11 y en lu orillu del
camino llevamos a efecto esa votación.
Recuerdo que comenzó a hacer aire y
con una piedra • detenían 101 votos,
los papelea. Ahí todos éram01 del
PRI y apoy6bamo1 a Seto Oalvín.
Lo conocíamos butante bien y llbía•
moa que era bueno. Para 61 no había
dlferenclu entre lu ¡entes. Tanto al
rico como al pobre 61 101 veía l¡ual, y
eso era lo que a mí me gustaba de il,
y por eso estaba de su lado.
Creo que en esa campaña me identifiqué un poco más con las demás
gentes. Hutlo más concencia de t~
do. Pero uno no podía partiripar.

Había un monopolio entre los líderes
agrarios, que no dejaban pasar, ni a los
de mía edad que yo, mucho menos a
mí, que era un gijerco todavíL
Es cierto que había muy buenos
líderes que andaban metidos en la lucha agraria. Y cuando se dieron cuenta que había una ley que los ampara•
ba, un gobierno que los apoyaba, em•
pezaron a actuar. Había mucha ¡ente
muy Interesada y que habla sufrido
mucho al lado del patión . . • En ese
tiempo, el profesorado federal ayudó
mucho al campesinado. En nn,.en todos esos años hubo muchas victoria
para los campesinos.
Yo quería ser al¡ulen. Y me voy
a preaentar como voluntario al cuartel
y no me dejan. Cuando me toca el
10rteo (*), yo deseaba sinceramente
que me tocara, pero no me tocó. Mis
padres • quedaron con pendiente de
que no me tocara, porque al que lleta•
ba a tocarle se lo llevaban para Querétaro o para México.
Como no me toc6 el 10rteo pen•
lé en Irme a los Estados Unidos, y le
pido permllo a mi papi, pero con la
181\lrklad de que no me Iba a dejar Ir,
porque él no quería que lall6ramos de
la cua. La Canica manera en que me
podía Ir era provocándole un dlltwto
y lo hice. Mt retalló y me ptló, porque él era muy enérgico. Me tul ál
Otro Lado (**), y al mes le escribo
una carta, y me contesta que me regrese inmediatamente, y lo obedecí;
me vine. Luego me fui otra vez, por
Reynosa, ya con permiso de él. Me

(•) Sorteo para la conscripcion t!Pl servicio militar nacional. que se inició en 1942 para
todos los jóvenes de dieciocho años.
(U) Alusión a Estados Uni,los.

(94] CATHEDRA
CATHEDRA [ 95]

�dio dinero para que si no encontraba
trabajo me vinie?L No me gustó. Los
americanos nomás lo quieren a uno
mientras le pueden explotar el sudor.
Las dos veces me fui de mojado(***).
No me gustó y luego pensé en casarme.
El 13 de junio del 49 me casé.
La primera vez que fui al Otro
Lado fue en 1945. Yo tenía dieciséis
años. La segunda vez fue en el 49. Es·
ta vez ya me fui conqatado. En el 45
trabajé en el rancho El Colorado, de
Laredo, Texas. Estuve dos meses y
regresé el mero 16 de septiembre.
Llegamos a Anáhuac a las pizcas
de algodón, pero ya se habían terminado. Era pura repepena. Trabajamos
de sol a sol y alcanzamos a ganar tres
pesos ochenta, sin detenernos a comer
ni en mediodía. Lo que hacíamos de
comer era una gorda de harina y con
agua nos la pasábamos. Ahí estuvimos
ocho días en el ejido de Anáhuac, y
luego nos fuimos otra vez pa' Laredo.
Iba conmigo .un muchacho que había
estado trabajando en mi casa, que se
llamaba Abel González.
Y, como les digo, a mi papá no le
gustaba que me fuera. Pero cuando
llegamos allá, luego, luego, conseguí
trabajo. "¿Sabe usted trabajar con
bestias?", me dijo el patrón, que no
me acuerdo como se llamaba. Era un
viejito muy buena gente, lo tengo muy
presente. Y luego me dice: "Enguarnézcase a cada bestia" . . . Eran unos
machotes grandotes. Entré al corral
y tuve que lazarlo, y, recuerdo, amarrarlo a una de las esquinas del corral,
y subirme yo al corral pa' poderle poner el freno, porque el macho era muy
alto, y levantaba la caooza y no lo

alcanzaba. Nomás le puse el freno.
Cuando el señor me vio trabajar,
luego, luego, quería ponerme de mayordomo.
Fue cuando recibí la
carta de mis padres en donde me pedían que me viniera, y entonces ya no
me detuvieron todas las promesas del
señor. El manejaba doce ranchos en
es tiempo, y uno de ellos, el rancho
La Rosita, era en donde quería que
me fuera. Nosotros estábamos en el
rancho El Colorado.
El había pensado en ponerme de
mayordomo porque yo sabía hacerle a
todo. Cuando le dije que también
sabía regar, me puso a regar y vio que
le daba mejor resultado que otros.
Lo que otra persona se tardaba dos
días y medio o tres días en regar un
cuadro de tomate, yo se lo regaba en
un solo día. También cuando me vio
trabajando con la mentada bestia mular, muy buena bestia pa' trabajar, lo
que con ella otros se tardaban dos días
yo se lo hacía en un solo día. De todo
eso él veía la conveniencia de poner•
me de mayordomo. Aunque yo no
estaba de mayordomo, él me decía
que invitara a todas las demás gentes y
me las llevara a trabajar, o sea que me
daba ciertas facultades y me dejaba
solo, pero no con e( carácter de mayordomo. Tenía ahí trabajando gentes
desde hacía más de quince años, y yo
en muy poquito tiempo ya tenía más
confianza del señor que todos aquéllos. Había uno que ya tenía dieciocho años trabajando en el rancho.
Llegaba el señor y me llamaba a su
carro, me daba un cigarro y me hacía
preguntas, mientras que la otra gente
estaba trabajando. Pero cuando re-

cibí la carta ya las C0111 no fueron
iguales. Entonces mi mente se concentró en veninne acá con mis padres. Y
me vine.
Y como le dije, ya no volví hasta
que ya estaba casado, pero éOn penniso de ellos y contratado. Esta vez me
fue mejor porque el señor quería arreglarme los papeles. Yo no abía que
aquel señor tenía un aYioncito y como
me dejaba solo trabajando me decía:
"Yo a Tino(*) arreglar papeles. Tino,
muy bnena mano . . . Yo venir en mi
avión de Corpus y Tiño trabaje y trabaje . . • Tino muy buena mano. Yo
arreglar papeles •.. "
Ahí fue donde yo empecé a darme
cuenta que no estaba en el verdadero
campo en que yo deseaba, el verdadero
campo que yo buscaba. Porque estábamos los dos solos en un rancho, un
compadre mío y yo; no había en dónde actuar, dónde hacer otro servicio
aparte del trabajo. Entonces yo no
me sentí a gusto.
Recuerdo el primer día que trabajé en el rancho ese. En la tarde nos
fuimos ya cuando se llegó la hora.
Siempre dejábamos de trabajar como a
las cinco de la tarde. Yo andaba regando solo, y mi compadre, trabajando en
el tractor. Llegamos y me dice el patrón: 'llno, ¿cuántas melgas(**) regar?" • . . "Regué cuarenti.dós" ...
"No, míster London no creer que Tino
regar cuarentidós. Vamos a ver'' . ..
Yo no sabía por qué esa desconfianza.
Era porque había estado trabajando
con él un muchacho que nomás le regaba doce a trece melgas al día. Entonces, cuando él vio que en un solo

día yo regué cuuentldós, sin conocer
el terreno, se quedó sorprendido. (]a.
ro, nomás las primeras melgas yo la
regué despacio, para saber calcular la
distancia de cortar el IIU&amp; y que se
llenara sin que se tlnra nada de acua.
Cuando fuimos al lugar de los hechos
y vio que todo estaba regado y sin tinr
el agua, recuerdo que él me puso la
mano en el hombro y me dijo: ";Oh!
Tino, muy buena mano, muy buena.
Tino seguir regando". No, pos luego
se pasaba ocho días o diez y no venía
el. señor. Había guardado mucha confianza en mí. Nos daba un trabajo y
como era muy grande el rancho,. principalmente lo que había que regar, ya
no volvía.
En ese tiempo la gent.e se iba para
allá, porque aquí la situación estaba
muy raquítica, como todavía está en
algunas partes. La tierra se trabajaba, .
pos como todavía se traba,ja en muchas
partes también, con yunta de bueyes.
Se conseguían rentados. Aun siendo
ejidatarios, si no éramos dueños de
una yunta, la cosa era muy raquítica.
Sembraba usted cuatro hectárea Por
cada hectárea, el banco le prestaba sieté pesos. Así que le correspondían
veintiocho ·pesos. De los veintiocho
pesos ya debía sus seis o siete, en el
tend,Jo, pos había que comprar que
la camiseta, que el pantaloncito o
cualquier otra cosa que ya le hiciera
falta pa'l chamaco. Lo poquito que
le sobraba erapa' gastarlo en cualquier
otra cosita que ya le hiciera falta. Entonces la vida era de vivir en un ¡ay!
en un ¡ay! . • . Como decir: "No me
ahogo, pero noims me falta poquito.

(*) DlmiDuiivo de Fallltino.
(**) Melp o unelp: faja, uniforme• de Uern pua aembru con t,ualdrd.

(***) Bracero ile¡aJ.

CATIIEDR.A [ 97)

[96)

CATIIEDRA

�Siempre con el agua hasta el pescuezo". Por eso la gente se iba, y luego
que el dólar valía dos ochenta, y luego
tres veinte, y luego tres cuarenta . . .
Aquí trabajaba uno t.odo el día. Había
trabajos de desmontes, de veinte pasos
cuadrados o fuera un promedio de
veinte metros cuadrados, tumbando y
juntando la leña, todo pa' ganar un
promedio de setenticinco centavos.
En el Otro Lado pagaban dos pesos al
día. Allá con cuarenta centavos se
compraba un pantalón y una camisa y
veía que era de mejor clase que las de
aquí. Entonces la gente empezó a ver
que con un mes que la gente trabajaba
en el Otro Lado, ya manejaba los diecinueve o veinte dólares. En cambio,
aquí la gente agarraba nomás cincuenta o sesenta pesos de los treinticinco
que valía la tonelada.
Pero, como ya les dije, cuando mis
padres me escribieron y me decían
que si quería más a &amp;tados Unidos
que a ellos, entonces sí, allá me quedarL Pero no, me vengo. Luego yo pensaba también que era aquí, en mi tierra, en donde debería trabajar, en mi
país, y que para qué andaba enriquecJendo país ajeno.
Yo siempre estuve dedicado a la
labor, pero ya cuando me vine la segunda ffZ de Estados Unidos empecé
a participar más en las campañas, en
los mítines, en las casillas, en campañas de diputados, de presidente de la
república. Cuando se vino la campaña
de Morones, ya hacía mandados, por
decir así. Cuando se viene la de Livas,
también participé en las casillas. También en la de Rangel Frías, antes de
Llvu. Luego entré como tercer regidor en el 61. Luego en la de Eduardo
EUzondo. Luego se vino lJ campaña

[ 98) CATIIIDRA

de Jesús Cabrera García, en el 67.
En ella participé mucho. Visité todos
los ejidos, pidiéndole a la gente que lo
ayudara porque él era ejidatario, que
no le hacía nada que no fuera de Cadereyta. Luego en el 68 entré como se-.
cretario general del Comité Regional y
ahí sí ya me dediqué de diario.
En los tres años que estuve como
regidor me tocó enlazar lazos de amistad con más gente, hacerme la conciencia, identificanne más en la organización, con mis hermanos cam~nos.
Se vinieron otros cambios. Después de
los tres años en el 67 se viene la campaña de Jesús Cabrera. El no era de
aquí. Era un ejidatario de allá, de San
Isidro, en los Ramones, pero se viene
de candidato por Cadereyta. Y _yo,
como era ejidatario, le doy la espalda
al Comité Regional, que era Basilio
Sánchez, y me voy a apoyar a Jesús
Cabrera, ya que él sí era de mi sector,
era campesino. Decían que venía de
otro lado, y no sé que más decían. No
le hace. El es campesino. No le hace
que viniera de Zacatecas. Yo lo apoyo. Y le echamos duro, en Monterrey,
en la liga, en el partido, en el gobierno,
en las comunidades, en fin.
Cuando ya tomó posesión, yo le
dije: "Ai nos vimos", y me fui para la
casa. Se pasaron ocho días, diez, quin•
ce, y no iba a la casa. Nomás iba y dejaba la caja de mandado, y así. Pero
luego me manda llamar y me dice:
"¿Qué puesto quieres?". "Ninguno
-le difo-, si yo no te ayudé por un
puesto: Yo lo que quería era que tu
fueras presidente, porque tu eres eji•
datario, y para que hagas justicia con
las gentes, porque estoy de acuerdo en
que se castigue pero a los que cometen
delitos, no a los que no cometen, por-

que yo he sido testigo de muchas ~

sas. Algunos porque tienen dinero, pagan y vienen castigando a los que no

hicieron nada" . . . Recuerdo que él
sonrió y me dijo: "¿De veras no quieres nada? Bueno, ai platicamos de&amp;pués". Y me fui.
Se viene el cambio del Comité
Regional campesino y me manda Da•
mar y me dice: "Oye, quie10 que le
entres a la secretaria general''. Y le digo que no: "Mira,. yo tengo mucha
familia. Son puras mujei,s. Todas están muy chicas. Están en la escuela.
Mi situación económica no me permite
sostenerme. El comité regional es muy
duro". Y me dice: "No le hace. Vente, que quiero que tú seas. Mira que al
cabo los ejidos te apoyan. Cuentas
con todo el apoyo mío"'
Bueno, pos le entro .., le digo:
"Perfecto, pero hay esto: Yo no quiero que qaede en el c:omité ninguno de
los viejos agrarios. ~ yo voy a encabezar una directiva, que sea con pura
gente nueva". Dijo: "Pos ai sí que
está difícil". Aquí había un viejo líder
agrario, muy buen líder, viejo luchador, don Jesús O. Martínez, de principios de la organización, que tenía todo
monopolizado. El llegaba aquí con los
Sada y otras gentes y de aquí mandaba
traer a la gente que él quería. Tenía
muebles y todo. El era de Pueblo Nuevo, nomás que vivía en Monterrey. Se
fomentó con el nombre de la organiza·
ción agraria, simpatizó con la lucha
agraria, fue presidente del partido e&amp;tatal, fue uno de los fundadores de la
Confederación Nacional Campesina,
junto con Graciano Sáncbez, de Veracruz, y otros, gente que se identificó
a nivel nacional. En un tiempo yo
milité con él, pero yo veía algo en sus

hechos: El decía: "Primero yo, y después yo, y siempre yo". Y veía que
con él no iba a ninguna parte. Me
identifiqué con ellos un tiempo. Me
sirvió para conocerles mís IUI movimientos, donde también, ¿por qué
negarlo?, les aprendí bastante.
Cuando yo entré al Comité Regí&amp;
nal no quise a ninguno de ellos . Los
corté completamente. Luego me pedían que siquiera incluyera a uno de
sus amigos. Pero de plano no les hice
caso y saqué pura gente nueva.
Yo tenía otm fuertes razonespa'
no quere;r a los anti¡uos líderes. Era
que ellos tenían un círculo cerrado,
que nomás ellos y ellos. Siempre
estaban de parte del que les daba los
doscientos o trescientos pesos, y así
résultaba que el ejidatario nunca tenía
la razón. Cuando íbamos a alguna zeunión o a alguna comisión, yo les exJgía
que nos informaran de todo, y les decía que creía que a nosotros nomás
nos usaban como carne de cañón, que
nos dijeran qué es lo que llevaban en
aquel oficio, en aquel pliego petitorio.
No, pero nos cortaban y nos decían
que nosotros nomás íbamos acompañándoles.
Y luego hubo otros problemas de
los que vine a saber después. Por ejemplo, que en el ejido Cadezeyta hubo
una permuta de un terreno y que no
hubo trámite legal. Luego siendo X
persona comité regional, los otros,
siendo regidores, se prestaron para
hacer un movimiento y estafar al ejido
Cadereyta de unas cuantas hectúeas
de terreno que luego resultó que se
vendieron y resultaron escrituradas.
Luego, el delegado del Departamento
Agrario siempre bacía lo que ellos le
decían y venía a ponerse a sus órdenes.
CATHEDRA [99)

�Hubo muchas actitudes que a mí no
me gustaron. Ellos movían todo a su
antojo. Si ellos querían despojar a
alguien de sus derechos buscaban la
forma. Traían un delegado y lo corrían. Vi que eran muy injustos. Eran
para mí muy buenos defensores, pero
para partes muy convencionales. Eso
fue lo que me disgustó para no aceptarlos en el comité regional. Les dije:
"Mucho tengo que aprenderles a ustedes y les pido que me sigan dando su
consejo, pero tengan la seguridad de
que lo que no lo vea correcto, por un
oído me va a entrar y por otro me va
a salir. Pero lo que sí vea que es de
beneficio para las gentes mías, eso sí
se los voy a escuchar.
En ton ces se viene el día del Congreso y se había juntado un grupo de
ejidatarios y les dije: "Deben de formarse estas cosas. Debe de darse un
paso adelante. Pero para darse debe
existir un escalón y ese escalón somos
nosotros". Y triunfamos. Yo me fui
robando la confümza de todos, de la
mayoría de los ejidos, porque al momento de votar en el Congreso resulta•
mos con trelntiséis ejidos, por seis o
siete de ellos, algo así o quizá menos.
Listo era el finado Jesús, porque al
verme que yo encabezaba una de las
planillas, él me mete en la suya,
pero metiendo gente suya, y para que
la gente de nosotros votara por esa
planilla.
En rm, ya en el comité ·yo hice
una depuración de todos los viejos líderes y puse conmigo a puras gentes
más o menos de mi edad y otras un
poco más jóvenes. Debíamos de prepararnos, hacer una nueva cimentación para seguir afrontando las nuevas
situaciones con espíritu y pensamiento

[ 100) CATHEDRA

nuevo.
Todo esto fue en marzo del 68.
En abril del mismo año hay un cambio
en la Liga de Comunidades Agrarias en
el Estado. Fue en el cine Florida, allá
en Monterrey, y a mí me llaman para
que participe en el Congreso.
Yo nunca había hablado con micrófono, nomás el día en que tomé
posesión en el comité regional. Esa
vez dí saludos, pedí colaboración, en
fin, pero poco. El cine Florida estaba
lleno. Debe haber habido más de tres
mil gentes. No cabía la gente, ni parados. En ese tiempo estaba don Alfonso Martínez Domínguez como presidente del partido nacional; el licenciado Augusto Gomez Villanueva, como
secretario general de la C.N.C.; el
licenciado Díaz Ordaz, como Presidente de la República, y como gobernador estaba el licenciado Eduardo
Elizondo. Me habló a mí el delegado
nacional y me dice: "Lo mandé llamar
como a las tres de la mañana, al partido, para decirle que usted el día de
mañana va a participar en el Congreso.
Habla uno por el norte, otro por el
sur y otro por el centro. Y Cadereyta
es el centro, y Cadereyta es usted ... "
De momento le dije que no, que yo
apenas iba dejando las manceras del
arado y nunca lo había hecho, mucho
menos entre tanta gente. Dijo: "Yo
sé que lo va a hacer bien, y váyase a
ver si alcanza a descansar un rato, porque en la mañana tiene que llevar
gente". Llevamos nueve camiones de
gente. Yo ya era secretario del Comité
Regional.
Bueno, pues habló el del norte.
Era el ingeniero Tijerina, que trabaja
en la Secretaría de la Reforma Agraria
ahora. Y por el sur, el diputado Alfon- _

so Castillo, actual secretario de la Liga,
pero los dos traían por escrito todo lo
que dijeron. Yo, que fui el último, no
llevaba nada por escrito. No sabía lo
que iba a decir. Sólo pensé en cómo
echar abajo a aquellas· dos gentes que
habían hablado antes que yo. Me hago
frente a los micrófonos. Gu~o un
silencio, que hace a todos que guardaran otro igual. Parecía que no había
nadie en el auditorio. Alcancé a oír
que el licenciado Elizondo le 'dijo a
don Alfonso: "No va a hablar". Como todo estaba silencio, se alcanzó a
escuchar perfectamente bien. Entonce~ hablo yo y digo: "Soy fulano de
tál, y hace apenas unos cuantos días
que voy dejando las manceras del arado para venir a ponerme al frente de
los campesinos con mucho honor, pero
no me gusta y nunca me ha gustado
hablar lo que el otro me dice". Eso lo
dije para borrar a los otros dos que ya
habían hablado y ahí comencé. Gritos, banderazos y vivas. Y ¡arriba Cadereyta! Los fotógrafos no dejaban.
Recibí muchas felicitaciones cuando
terminé el discurso. Después me man•
daron felicitar de México, por escrito,
tanto del Partido como de la C.N.C.
Yo jugué para presidente municipal antes. Estaba el licenciado Eduardo Elizondo. No fui de sus simpatías,
o tenía compromiso el señor. No fue
el que él deseaba, ni yo tampoco. Se
vino Américo Garza Montemayor.
Jesús Cabrera no fue el primer alcalde de aquí, que fue lanzado o pro- ·
puesto por el sector campesino. Ya
había habido otros más. Había sido
ya Candelario Ríos, luego Salomón
Garza Leal, que ya se lo nombré antes.
Era pariente mío, de allá del ejido.

Luego fue Filomeno Arizpe, que primero estuvo aqu{ y luego fue presidente municipal en Ramones. ¡Ah!, y
luego el finado José O. Martínez también fue alcalde, pero nomás estuvo
unos días: Vino luego Manuel Mire'
les, un ejidatario de Santa Isabel y
Dolores, pero entonces yo todavía
no- participaba. En ese tiempo les
tocaban nomás dos años. Luego ya
no hubo alcaldes del sector campesino,
hasta que vino Jesús Cabrera García.
Jesús Cabrera tuvo muchos problemas. El sector popular no lo quería. Ya de por sí el sector popular
nunca estaba de acuerdo con el sector
campesino. Siempre había una cierta
diferencia entre los dos sectores! Tal
vez era también que son puestos muy
envidiados. Esa es la verdad de las
cosas. Que si todos lo hicieran con el
sentir que debe ser necesario, si nos
imagináramos todo el trabajo, tal vez
no hubiera tanta ambición. Porque
para eso debe haber una vocación, una
entrega total, y se debe uno de olvidar
casi de la familia, todo con tal de hacer
las cosas bien.
Como le digo, yo intenté ser presidente municipal ya desde cuando estaba el licenciado Elizondo de gobernador. Luego intenté la diputación local, donde la cabecera es Cadereyta.
En esa ocasión querían dársela al sector popular y me fui a hablar con el
presidente del Partido y con el secretario de la Confederación Campesina
Les dije que si porque se le arrebata al sector campesino una posición,
¿por qué no se le quita al sector popular o a la C.T.M.? Porque el sector popular nos arrebataba la posición única
que tenía el sector campesino. Les
digo: "A Cade rey ta entra un candida-

CATHEDRA [ 101]

�to a Ja dlpuUeión que aea campesino,
si no • • • No vento a hacer amenazas,
pero que sea un campesino". Así lo
manJf11té en México: que lucharía en
contra de él pero a Cadereyta no entraba. Aaí les dije esa vez a 101 dirigente&amp; nacionalea, al licenciado Vlllanueva: "Queremos un campesino para ir
a estirarle Ja chaqueta cada vez que
tengamos algún problema, y, además,
si 111 poaiciones son de sectores y nosotros aomoa un sector, ¿por qué se
noa arrebatan nuestras posiciones?".
Me aaeauraron que sería un cam•
pesino y ahí fue donde dijeron que yo
fuera candidato a Ja diputación. Y
hubo aente que me ptopone, pero lue•
go hubo otros intereses, porque uí se
me manifestó: Siendo yo en llatu candidato a la diputación por el noveno
distrito, entra en el uunto don Alfonso, don Eduardo Ellzondo y el hijo-de
don Lízuo Cárdenas, y proponen
elloa a FrucluOIÓ, de San Nicolás.
Entonces me llama .el deJeaado y me
informa que yo no soy ya el candidato. "Va a ser Fructuoeo Rodrípez,
de San Nlcolía, si quiere usted prote&amp;tar ... ". Y le digo: "No, Fructuoso
está bien. n también es un campesino
y tiene el derecho. Yo no fui a pelear
por mí. Yo fui a pelear porque fuenl'
un campesino y por e10 a Fructuoeo
yo lo acepto con 101 brazos abiertos.
Y no dllcuto ya nada porque lo
que yo quería ya -está cumplido".
"¿Acepta la suplencia?", me dicen
. . . "De acuerdo, sí, la acepto, ya buscaré Ja forma de que no se muera el
propletado", le digo yo en liroma al
delegado. En ftn, colaboré en III campaña. Anduvimos trabaJando duro por
todu partea, en todas 111 comunldadeL Pero para ese tiempo se vienen

loa cambioa para presidente municipal
aquí en Cadereyta y yo quiero entrar
como primer regidor en la adminiatración de Américo Garza Montemayor.
Termina Américo y ai¡o peleando Ja
presidencia, pero no pude. Eao fue
en el gobierno del licenciado Luis M.
Faríu. Y &amp;epí luchando, trabajando,
haciendo acto de presencia en conp
808, en México, en la Campesina, en
Monterrey, en el sur del Estado, en
Sabinas, en Linares, en donde quiera
que se me llamara, con aente, sin aente, en donde fuera yo andaba.
Cuando se viene el cambio de aobiemo, que ya va a salir el licenciado
Faríaa, se viene el doctor Pedro G.
Zorrilla al aobiemo actual y lucho por
la diputación y toca que el partido
ahora sí me toma en cuenta y me llama para que me aviente a la candidatura. Me dice el delegado: "Usted es el
candidato del Partido. Ahora aerá
diputado si obtiene mía votoL Son
once municipioa los que le corresponden al noveno distrito. Así es de que
trotéeloa, porque al no saca votos no
podrá ser diputado". Pos a trabajar,
viendo amitos, viendo pueblos, conociendo comunidades, viendo sua problemas, que me los planteaban, y así
toda Ja campaña • • • Y llepé a la diputación.
La diputación fue para mí un
honor muy grande, una gran investidura, ¿por qué no decirlo? Y tuve una
suerte de la que me siento muy satisfecho. En loa tres años anduve en muchaa actividades. El señor aobemador
me invitó a muchas reuniones; a varias,
a "Loa Plnos", COII que le agradezco
mucho. Fuimoa con el 1efior Presidente de Ja República, entonces el licenciado Lula Echeverría. Le hablaba yo

al Presidente de que en Cadereyta era
necesario abrir nuevas tierras al cultivo
y de que la inversión pública que tenía
el ¡obiemo de Nuevo León incluyera
al municipio de Cadereyta y al municipio de Villa de Santiago. El de Cadereyta, por ser municipio agrícola y ganadero. Que aquí era necesario abrir
nuevas tierras al cultivo, porque las
tierras, como él sabía, nunca habían
crecido, y nosotros, la población, sí
nos habíamos reproducido, y tanto
que era ya insuficiente la tierra. De
nada servía la ley de Refonna Agraria, en donde ya se nos da derecho de
veinte hectáreas, cuando la superficie
de tierra que nos habían dotado era
la misma y cuando la reproducción de
las gentes ha sido tan grande. Es necesario, además, el agua para regar las
tierras, para dejar de ser testigos de
tanta mujer sin marido, de tanto hijo
sin padre, por todos los que se iban a
Estados Unidos y las aguas del río no
les habían pennitido volver. Todo eso
le decía al licenciado Echeverría. Me
acuerdo que él no me quitaba la vista
de encima y tomando muy en cuenta
lo que yo le estaba diciendo.
El municipio de Villa de Santiago,
consideraba yo, era el más apropiado
para atraer el turismo por sus paisajes,
por sus tierras. Pero lo que más necesitábamos, tanto allí como acá, eran
créditos oportunos, que el campo se
había ignorado, le decía, y que consideraba que si se seguía actuando con el
campo abandonado, iríamos directamente al fracaso del país. No hablo
solamente de un municipio. Yo siempre he considerado, señor Presidente,
que el campo es el eje del sostén del
país, y estoy muy seguro de que no
estoy equivocado. Y le decía, que

por qué se nos abandonaba tanto.
"Eso, señor Presidente, queda en
sus manos. Porque es una responsabilidad suya y es una obligación nuestra esperar su respuesta, señor Presidente".
Al final de esa reunión en "Los
Pinos" me acuerdo que el licenciado
Echeverría se dirige al gobernador y le
dice: "Señor gobernador, los espero
a las ocho de la mañana en el Palacio
Nacional". Era como la una de la
madrugada y, cuando salimos, me dice
el señor gobernador: "Estuvo perfecto, diputado, y no me voy de aquí de
México, si no llevo resuelta la solicitud
que usted hizo, de que se abran nuevas
tierras de cultivo en Nuevo León, y
principiaremos por Cadereyta" ...
Qué tarde se me va hacer para el amanecer, señor gobernador", le digo yo.
Nos venimos en el vuelo de las siete de
la mañana, porque teníamos sesión en
el Congreso, pero a las doce del día
me estaba llamando, diciéndome: "Está resuelto, sefior diputado. Se abren
tierras al cultivo en nuestro Estado y
vamos a empezar por Cadereyta". Le
confieso que me dio tanto gusto que
me ful a uno de los departamentos y
ahí solté la lágrima al saber del acuerdo, porque veía que estábamos dando
un paso adelante, que ya habíamos
conseguido lo que por tantoa años
habíamos luchado.
Pensé que em,ezaríamos por mi
ejido, porque ahí había que romper
una estructura que no cabía, que
había existido por muchos años, pero
· que no funcionaba, y era necesario
cambiarlL Ya sabía lo dlfícll que iba
a ser acabar con esa vieja estructura.
Iba a ser muy canijo juntar a todas las
gentes Y hacerlas trabajar en común
porque estaban impuestas a hacer cada'
CAntIDRA [ 103]

[ 102)

CATIIEDRA

�quien lo que querían.
Ahora, con el nuevo plan,con la
nueva estrategia que habla, iba a ser
muy difícil que se dejaran ser manejados por una sola persona. Pero ya en
mi ejido empecé a trabajar y logré
despertar la ambición de todos, lamentablemente (y qué bueno que esto se
está grabando), porque no todos
sentimos igual.
En el ejido El Refugio no necesitarnos orientación agraria, ni d~I Banco (*) y estarnos muy bien organizados
trabajando. En donde se mete el Banco o la Reforma Agraria (**) hay un
problema en cada ejido. En mi ejido
nosotros nos organizarnos solos, para
cuando se abrieron las tierras. En El
Refugio ya teníamos un comité formado. Ya para cuando llegó la maquinaria, todos estábamos bien de acuerdo y organizados, nomás en espera del
momento de empezar a trabajar, y con
la sentencia de que al recibir el dinero
y al momento que se justificara que
nos robábamos un centavo seríamos
despedidos del ejido, con todo y familia, y así perderíamos nuestros derechos. Donde hay una tranquilidad,
donde hay una conformidad, y donde
se está trabajando honestamente, y
donde hemos tenido éxito gracias a la
suerte y a los fenómenos de la naturaleza (porque en ese ejido ya hubo un
reparto, como creo estén enterados,
de ochenta mil pesos, reparto de utilidades); donde se compró una máquina equipada con dinero de la producción, y donde pagarnos una letra que
se nos vence en agosto de este año y
está pagada desde el año pasado.
(•) El Ban~o Nacional de Crédito Rural
( . . ) La Secretaria de la Reforma Agraria.

[ 104] CATIIEDRA

El trabajo colectivo en los ejidos
es un paso al progreso. El que no lo
considere así no conoce de agricultura.
Recuerdo que una de las veces, siendo
diputado, ya para terminar de diputado, unos diputados de Estados Unidos
acusaban al Presidente Echeverría que
era un comunista, por el caso del colectivo. Para mí esos diputados, con
toda su preparación, están equivocados. El formar a trabajar colectivamente no quiere decir que es derecha
o es izquierda. Es vemos como lo
que somos y es trabajar con más responsabilidad, pero con más ayuda también. No podemos hacer que trabaje
una persona cuando económicamente
no puede hacerlo. ¿Qué gana u~ per•
sona con tener muchas ganas y poderlo
físicamente cuando no tiene con qué
trabajar la tierra para hacerla producir?
Nosotros vendimos medio millón
de pesos de cosecha. El ejido nunca lo
había vendido. Medio millón y la cosecha la dimos en pie. Sabemos que
dimos a ganar, pero era necesario
hacerlo así para irnos asegurando,
porque todavía no estarnos en posibilidades de ponernos a perder y el propósito es pagarle al Banco hasta el
último centavo. Estoy seguro de que
si las gentes empezarnos a sentir el
gran beneficio que es trabajar colectivamente, no nos faltará la producción,
aunque el tiempo sea malo. Con agua
no hay tierra mala. No es cierto que
haya tierras malas donde tenemos la
seguridad del agua. Trabajando unificadamente se va a llegar un día en que
al propio gobierno le exigiremos o nos
haremos sujetos de un crédito para

hacer pozos profundos y tener la seguridad de la producción, que es la base
más necesaria para que baya el abastecimiento en la economía del país. Sin
el campo, México no puede vivir y
creo que ningún país.
En los ejidos en los que no se ha
metido ni el Banco, ni la Reforma
Agraria, no ha habido problemas. En
el ejido San Miguelito existe un problema que lo conozco perfectamente
bien. Está hecho desde los principios
y por los propios empleados del Banco. Me hace pensar en ratos, en momentos, que hay ciertos intereses que
se encauzan en venir a dividir las gentes para que no haya progreso en el
campo. Hasta allá me hacen pensar.
Pensaré mal, muy probablemente, pero
hasta allá me hacen pensar. Porque en
cada reunión que tenemos en mi ejido
nos van a visitar esos empleados y
allí estoy yo y no los dejo entrar:
"Infórmense de lo que quieran, pero
saber cómo le vamos a hacer, mejor
que nosotros nadie". Mejor que nosotros nadie conoce. N0&amp;0tros sabemos quién se levanta más temprano,
quién es más responsable que otro.
Cómo se explica. Cómo lo podemos
convencer. Nosotros nos conocemos
perfectamente bien. El empleado del
Banco no tiene interés en la producción. El tiene un sueldo y aunque no
haga nada él va por el sueldo. Con venir a convocar a los ejidatarios y luego
no llegar, no venir, y luego decir: "Estaba en una reunión, estaba en una
junta". Al fin que los ejldatarios no
van a investigar. Y luego venir otro
día y decir otra cosa y. luego decir
otra. Sucede que los traen completamente desorientadoa.
En el ejido San Miguelito, que es

el que estamos tratando, ¿por qué
hicieron dos grupos? Si yo estuve en
una reunión y los convencí, estaban de
acuerdo en trabajar todos en un 1010
grupo. Nomú me vengo y van ellos
y hacen dos grupos. Y el Banco y la
Reforma Agraria lea dan oportunidad
para que dividan la tierra y la bagan
dos grupos cuando no tienen por qué
hacerlo. ¿Por qué? Yo entré a lo
colectivo hace dos años. Por suponer:
usted no había querido traba,jar en lo
colectivo, pero si hoy quiere traba,jar,
¿por qué le voy a cerrar la puerta?
¿Acaso DO tiene derecho? Y, ¿por qué
no tiene derecho? Al fin que desde
que comenzó a trabajar ea mando le
voy a empezar a pagar. Del día que
empezó a trabajar, desde ese día comienza a crear derechos de ieparto de
utilidades. ¿Por qué no lea admito'I
¿A qué ae debe? ¿Dónde está el interés del Banco en dividir dos grupos?
¿Y el de la Reforma Agraria? Debemos de actuar también con energía •••
Si le vamos a hacer un 1UJio a cada
peraona . . • Creo que no lo está
haciendo el propio Banco con sus
propios empleados. Aleo hay detrás
de todo esto. Oertos intenses para
que la gente del campo sip igual como
está de fregada.
Yo creo que la miseria, 11!, en
serio, creo que de L ~ para acá,
aquí en Nuevo León, no la tenemos.
En los municipios del Sur, lo voy a
aceptar. Pobieza, sí. Y mientras que
haya pobreza en el campo es ganancia
de mucha gentes, y más de los capita•
les fuertes. Y creo que DO han divisado algunas gentes el riesgo que
podemos correr (manifiésto lo que
siento y como diviso las cosas). ¿Por
CATIIEDRA [ 105)

�qué? Porque una revolución no la
pueden hacer más que dos cosas: la
mucha hambre y el mucho dinero. El
día en que baya una revolución por
hambre (y esa aospecba existe en el
campo), ese día no la va a parar el
gobierno, fil la paran los industriales, ni la banca privadL Porque no
somos como los de la C.T.M., o X
sindicato, que con dárles una hora más
de doble sueldo, otros con doble plaza, otros con vacaciones pagadas, y ya
se resolvió la huelgL El campo no es
de huelga. Cuando le vayan a dar lo
que quieran darle, ya va a ser tarde.
Por eso simpaticé yo con el gobierno
de Luis Echeverría, y simpatizo con el
de López Portillo, porque va por el
mismo camino, nomás que en otra
fonna más centrada, en una forma
más calmada, sin quitarle la vista al
campo. El campo, en el gobierno de
Echeverría, volvió a renacer esperan•
zas de hacer producir la tierra. La
banca privada, los industriales, pos
de acuerdo a los informes de T.V.,
de prensa, no concedhn, no estaban
de acuerdo. Hoy, creo, y estoy seguro
que sí, los Industriales van a cooperar.
ras industriales, creo que se han convencido y han comprobado que de
nada les sirve hacer una máquina, sea
tractor, sea una camioneta, si el campo
no la consume. ¿A quién se la van a
vender? Creo que si al campo se le
da la ayuda necesaria, que debe de dár·
sele, espero que sea más rico el rico,
porque el campesino sigue vendiéndole
como ellos quieren comprarle y ellos
le seguirán vendiendo al campesino
como ellos quieren venderle.
A veces hay gente que tiene mu•
cho, y que de tanto que tiene eso no
le deja ver las cosas reales. No divisan

[ 106) CATHEDRA

que en un momento dado se pierde
todo. Necesitamos estar viendo al
pueblo. No yo. Yo creo que yo soy
una parte del pueblo. Tengo famlliL
Pero primero debe ser el pueblo y
luego yo. Y viendo primero al pueblo,
resolviendo el problema del pueblo,
está resuelto el mío, porque yo soy
parte del pueblo. Cuando no haya
resuelto el problema del pueblo, ¿qué
gano con resolver el mío personal?
No es cierto que está resuelto, porque
si está resuelto por un sentido, por una
de las formas, por algunas de las par·
tes, ~r otras no está. Corre el riesgo
de perderse todo en un abrir y cerrar
de ojos.
Yo creo que Cadereyta es uno de
los municipios que en el ramo del
campo está trabajando mejor que los
demú, en lo colectivo . . . Con sus
problemas . . . Pos ¿qué sé yo? Por•
que hay veces que hasta con la propia
familia tiene uno problemas. Es lógico, y es necesario, que existan proble•
mas, para dialogar más, para aprender
más, para conocer más. Pero no quiere decir eso que van a desaparecer los
problemas. Tiene uno que seguir
adelante. Las gentes tienen que ir
viendo que es necesario, porque hay
otros factores que nos exigen también
(son varios y voy a citar algunos). Primero, porque la cantidad de cosecha
que se produzca, cincuenta, cien o
doscientas toneladas ... , podemos
buscar a dónde explotarla, buscarle
mejor precio. No es lo mismo que
vendamos una o dos toneladas cada
uno, y que cada quien la venda como
se le pague, a que las juntemos y vep·
damos y sean cuarenta toneladas.
Este es uno de los puntos, de los fac-

,.

torea, que por el hecho de ser una
cantidad fuerte, pos la exportamos a
otro estado o fuera del país y le 11quemos mejor precio. Esa misma cantidad de producción nos da ser más
sujetos de crédito.
Mire, sabemos que el problema de
campo ha sido y siempre será difícil.
En primer lugar, porque esü bajo la
explicación de tanto fenómeno de la
naturaleza. El segundo, que está a
dispolición del comerciante, que
cuando se da no respeta ni 101 pred01
oficiales; tenemos que tenderle a como
él quiere comprarno1, y tenemos que
comprar, tenemos que consumir, a como él nos quiere vender. Quiere decir que 101 pred01 los tiene el comer•
cio en la bolla, no por quien lo produ•
ce. Estoy IOll)edwldo (y ahora lo
dije, y ten,o un defecto muy grande,
que nunca oculto lo que aiento) ... ,
cuando mencionaba algo de 101 del
Banco, diviso yo a un campo muy
lejano: Cuaildo los ejidatarioa lleguen a proeresar, cuando lleguen a
formar 1111 tiendaa de conaumo, y
entonces tengan el poder económico
para financiarle ellos milmoa, y puedan decir. ."La cosecha DO se la llevamos; ahora vengan por ella, pero
ahora cuesta tanto". F.ee el peligro
que diviaa la banca y el comercio.
También hay ciertos lntemea de que
eao no llegue a ser. Yo lo bDllino y
creo no estar equivocado. Peto creo
que ai por esa causa lo han hecho, e&amp;tú equivocadol. El tener la eeguridad de la producción, el abaltecimien· ·
to a la economía, eu ea la tranquilidad
del país. Porque nada vale y perjudica
mucho que muy poquitos sean dueños
de todo y todos sean dueñ01 de muy
poquito . . . Eso nos encama por muy

mal camino.

WI lntennediari01 de la producción son un pioblema muy serio en el
país. ProlSlema que exige un gran
estudio de los hombrea preparados,
porque los hay. G intermediario se
gana máa que el productor. Ahí esta
uno de 101 fracuos.
Cadereyta . . . La industria que
tiene no .es más que la pura escobL
"Capital escobera con toda aatWacción", aí la llamamos. Y no vemos
ningÚn escobe10 humilde, nlnfÚD eecobeio pobre, mejor dicho. Y todos loa
que la han producido por mucb01 años
siguen siendo pobres. Quiere decir que
se gana más el induatrial que el produ~
tor. Y tenemos intermediari01 que en
muy poquito tiempo han hecho una
riquer.a, que no la ha hecho todo el
ejido junto.
Yo ful el que promoví la fábrica
de escobu del ejido Palmitos. La primera junta que hice del comité reclonal fue en el ejido Palmitos, porque vi
mucha juwntud . . . Y ai n010tloa
somos los que la hacemos, y tenemos
gente trabl,iando en Cadereyta que ya
lo saben hacer . . . ¡Jor qué no lo
podemos hacer en nuestro ejido? Si
Echeverría no hubiera actuado como
actuó, no hubiera 1u fábricas en los
ejidos, no hubiera ejidos colectivos.
En el gobierno del licenciado Díaz
Ordaz fue un fracao el eampo. Se
olvidó, se ignoró el campo. No sé que
fue lo que pasó. Alguien le falló al
Presidente. Hubo un gran de.:uldo.
Se abandonó tanto el campo que lnclu·
siw después de eeil años de otro gobierno y que se dedicÓ tanto al CIIDPQ
no se ha podido recuperar lo que •
perdió. Inclusive la confianza de la
gente muy poco ee ha recuperado,
CATHEDBA [107)

�muy poco.
El ser agricultor, el sostenene de
fa pura agricultura, es muy duro, muy
difícil. Sembrar sin seguridad de producir y de ganar nunca, porque de eso
sí estamos conscientes que nunca
se gana y aún as( se sigue abriendo la
tierra. Conscientes de que se ganan
más otros que ellos mismos. El comercio tiene un descontrol enorme.
Por eso creo c;ue el campo esté como
esté. Usted va a una tienda y un kilo
de manteca vale a un precio y va a otro
comercio y vale otro. Quiere decir
que son absolutos. Ellos venden como
ellos quieren vender y a nosotros nos
dicen que te lo compramos a tanto,
si no búscale. No nos detienen, nornás
que nos enfrenan, porque ... Lo dejo
a él, y me voy con él, y usted como
tiene la facilidad, no hizo más que me•
tene para adentro, agarrar "la hebra"
(*), decirle: "ai va, en un mueble asina, placas tal, modelo tal, la espiga está
así, yo le dí este precio ... Tú sabes".
Por teléfono comienzas a redondear, y
yo como una canica en una cacerola:
a la vuelta y vuelta, hasta que vengo
cayendo en medio . . . A dar como me
quieran pagar . . . Pero las cosas han
ido cambiando un poco.
Yo tengo el propósito (sólo muerto no lo he de lograr) que en el ejido
El Refugio tiene que formarse la tienda de consumo por los propios ejidatarios. Tenemos que hacerlo. Y buscar la forma de abrir fuentes de trabajo. Viene una creación muy grande
(**).
No podemos mandárselos a
Monterrey. Ya no caben ni ustedes.
(*) El teléfono.
(* •) Crecimiento de la población.

Hay mucha falta de empleo. Pero para
eso necesitamos también que la banca
privada comprenda el interés y el deseo de los gobiernos, que no intente
o trate de ganarse lo que antes había
ganado. La época en que vivimos nos
exige ganarnos menos y se va a Uegar
un día en que nos permita nada más
vivir, no presentar tantos lujos.
Si don Lázaro, así como pusó
tanto interés en repartir la tierra para
quien la trabaja, a quien la hace producir, lo hace colectivamente desde un
principio, cuando él tenía el sartén por
el mango, los campesinos fueran ricos
y a lo mejor hasta un servidor hubiera
llegado a la universidad para haberme
preparado mejor, y así muchos Jtijos
de los campesinos. No hay padre que
no quiera que su hijo se eduque. No
hay padre que no quiera que sus hijos
sean los menos.
Entre el pequeño propietario y el
ejidatario no hay diferencia. Hay diferencia con tanto latifundista desilumbrado (***). Sí que los hay. Tenemos
gente que no alcanza a dar la vuelta ni
a caballo en un solo día, y con tierra
que no la utilizan, mientras tenemos
mucha gente viviendo hasta en el plan
del río en una cueva, con un liacho de
criaturas y que con cáscaras de plátanos, y con lo que usted quiera, esas
criaturas se están manteniendo y están
creciendo, que al rato va a ser un mayor problema. ¿Qu~ .-isfacción puede ser la mía, tener mil hectáreas y
que quinientas utilizo y quinientas-no
utilizo, nomás pa' que se diga que soy
dueño de mil hectáreas? ¿No da un

upecto, a 111tedea que están más preparados, que dellde ese punto de vista
somos traidores a la propia patria?
¿No da una lma¡en así? Cuando estamos 111urpando algo que no lo hacemos ni producir, que no beneficiamos
a nadie, y que sí estamos haciendo a
muchos sufrir por la falta de tierra,
¿on 'tá el sentido de humanidad? No
se diYlaa. Así que hay una cierta amblci6n, ·que hay una lnae.tisfacclón en
la persona cuando divisa el dolor ajeno.
La revolución mexicana hizo justicia a algunos, y a otros no. Muchos
de ellos quedaron bajo tierra. No al·
canzaron a ver siquiera lo que dese•
ban. Muchos de ellos, por falta de
influencias, no se lea reconocieron sus
méritos. Pero en parte sí he créido
que hubo mucho cambio, que salió
mucha gente beneficiada. Prueba de
ello es que de esa revolución salió el
derecho de ser pequeño propietario.
Si anteriormente, y de acuerdo a la
historia y hechos, pos los gobiernos
eran los propietarios de todo. El gobierno era el hacendado y el hacendado era el gobierno. Era dueño de
todo. Recuerdo de aquellas ciento
cinco preguntas que le hicieron al
licenciado Gustavo D(az Ordaz, donde
le dicen: "¿Cree 111ted que fue un
triunfo o un l!delanto el que se baya
repartido la tierra· a los· ejidatarlos aun
aln estar preparados, sin tener conocimientos técnicos?" Y dijo: "Yo creo
que sí, porque anteriormente éramos
doce millones de habitantes y todos
comíamos. Hoy somOI más y todOI
seguimos comiendo bien. Para todos
hay tortillas. Quiere decir que sí,
porque los campesinos aí hacen trabajar la tierra. Yo creo que no estuvo

equivocado y efectivamente no se
equivocó el reparto de la tierra".
Cadereyta, en loe últimol años, ha
prop-eaado poco. En reparto de tierra
se lo debemos a loa &amp;0blemos federales
y estatales. En pavimento, pos Cadereyta tiene muy poquito. En senlclo
de aeua potable, pos también tiene
m11y poquito. La mayor parte de la
ciudad no tiene aeua potable. l!1 poco
progreso que ha tenido ha sido esfuerzo colectivo de comerolantes, de campesinos, de la banca. privada, que
hayan hecho una escuela los del aub
de Leones, que hayan cooperado para
la luz mercurial. Cadereyta liempre
había permanecido en cíl'Clllo muy
pequeño. Hoy tiene su desarrollo,
que ea una explosión la que ha hecho,
pero en habitantes nada mú, En servicios estamos b111C811do la forma ri&gt;- ·
mo se ejecuten, como al los tuviera,
principalmente qua potable, pavlmen•
to de algunos puentes, algunas callea,
que por el momento que pasamos va
a estar dlfícD realizar todo lo que deseam01.
No vamos a negar que entre loa
campesinos haya 1ente que no le guste trabajar, o que le g111te poco, como
en cualquier sector. Pero mata mucho
los 6nlmoe al campesino el poco precio
de sus productos. Entonces llega un
momento en que él solo 111fre las pérdidas por loa fenómenos de la nr.tura·Jeza: Porque no llovió a tiempo, porque llovió mucho, porque se vino una
helada, que se vino un ,ranlzo, una seca muy fuerte. En fin, todos esos factores. Pero luego lo poco que se da
tiene . un precio muy bajo, y entonces
se dice: "¡Pero, hombre, yo trabajé

(***) Diafrazado.

[ 108] CATHEDRA

CADIIDRA [ 109]

�de los trescientos sesenticinco días,
doscientos cincuenta, pero de esos
días, a cincuenta~. esto me hubiera ganado. Si trabajo por fuera me gano doscientos mil pesos. Aquí me gano trece mil!" El ve una diferencia
muy grande. ¿A qué se debe? Pos
que el producto fue muy barato. Es
mejor negocio ser una persona, un
obn!ro, que uno que siembra su tierra. Entonces esa situación que se
presenta hace pensar a la gente en
ratos diferentes, porque actualmente
tal como se presenta le da más garan•
tías al ser jornalero que ser produc•
tor. El salario mínimo aumenta ahorita anualmente y anteriormente aumentaba cada dos años. El aumento
anualmente viene a perjudicar a las
gentes humildes, (¿por qué?), y prin•
clpalmente al campo (Yo se lo dije
una vez al expresidente), Porque tenemos un ochenta por ciento de cam·
pesinos que no son asalariados, y por
el hecho de que el salario aumenta, el
comercio aumenta todo lo de él, lo
que el campo consume, lo que el campesino consume. Y el producto de él
sigUe abajo y no seguro y sus deudas
arribL Todos los perjuicios van a
ser pata la gente más humilde. Usted
puede decir: "Yo ganaba doscientos
pesos y hoy gano trescientos por semana", pero se sujeta a los tresclen•
tos pesos. Y el campesino, ¿a qué
se va a sujetar? El kilo de frijol valía
a cinco pesos, pero como hubo aumento de salarios ya ahora lo dan a seis
ochentL Y el campesino, ¿a qué se
está basando? A nadL Más y más y
más, y eso va a perjudicar a la gente
del campo.
&amp; necesario que al campesino
le aumenten más el crédito que como

está, que la asesoría técnica no falte
y que haya la seguridad del agua. Con
esas tres cosas, a los campesinos déjen·
nos solos. No queremos más. Nomás
que cuando le caiga una plaga no le
vayan a decir: "Este veneno es el que
necesita y anóteselo". Porque muchos
de ellos ni escribir saben. Que ellos
lo busquen, y le aseguro que hasta
ellos sabrán como aplicarlo. Con esas
tres cosas tienen, y que cuando se pierda la cosecha, la Aseguradora les ayude
a que no pierdan nomás los campesinos, porque no tienen posibilidades.
Si a los dueños de la Aseguradora se
les hace pesado pagar lo que en el cam•
po se pierde, que para tener una Aseguradora es porque algo tienen, ¿qué
tan pesado será para aquéllos que nada
tiene? El campesino ha sido criado de
mucba crítica: "No trabaja" . . . El
día que se emborracha: " ¡Míralo, por
eso no hace nada, porque vive borracho!" . . . Y que no lo vean en el
pueblo, porque . . . ¡Uh!
Pero en los hechos que hay, yo
creo que tienen la contestación. La
fábrica de escobas del ejido Palmitos
fue la primera que fue. Y pagó su documento un día o dos antes de vencer•
se. Y luego viene el ejido El Refugio,
que paga también con seis u ocho meses de anticipación, antes de vencerse.
Si acaso eso no fuera prueba de que el
campesino fuera sujeto de crédito, me
gustaría •.• .(No en ustedes, porque a
ustedes no los be escuchado. Pero en
muchos otros), Me gustaría que esto
les sirviera para que mandaran una
contestación. Y me gustaría mucho
que viniera mucha gente, pero al campo, a ver cómo anda trabajando la
gente. No es lo mismo estar dentro de
una oficina, con aire acondicionado,

con el refresco, y bien helado, a que se
vengan, en medio del campo, a trabajar, a veces de sol a sol y sin seguridad
de ganar nadL Porque en el campo no
es cierto que se es feliz. Se dice muy
bonito: "Vivir en el campo ¡Qiulísimo, cómo no; y no hay más allá!" Pero hacer producir la tierra es muy d~
fícil, tan difícil que sobre todo en entero conocimiento, ya cuando se da,
saber que tienes que darla a menos
precio de lo que vale.
Yo he creído que vamos por
buen camino. Con el tiempo que he
recorrido, en el término de cinco años
. . . perdón, ocho años, de los dos
expresidentes, y lo que .tenemos del
actual, creo que nos hemos encauzado
por buen camino. Nomás que se había
perdido tanto terreno, tanto tiempo,
que vamos a necesitar más tiempo para
restablecer esto. El golpe no fue tan
poco. La fiebre no fue fiebre de grlpa,
fue una fiebre tifo y con complicaciones. Y esa la tuvimos en el campo de&amp;pués de no haber producido. Nos tenía presos.
El campo mueve todo. ¿Qué
haríamos con el puro movimiento de
la ciudad, si no hubiera campo? ¿Qué
haríamos? Yo creo que el campo mueve todo. Yo estoy de acuerdo que los
industriales tengan su garantía. Si
ellos tienen un gran capital, tendrán
gran interés. Han puesto todo su entusiasmo. Han hecho que nuestro país
suene por todas partes. Que tengan
mucho sentimiento progresista, pero
que no lo tengan sólo para en lo personal. Que lo tengan pero para todos,
en general.
(•) Don Faustino

te

El obrero es diferente del campesino por el hecho de que el cultivo y la
producción (*) no son iguales. Habemos gentes é~ las ciudades que no ven
por los demás. Hay mucha desconfianza, mucha maldad. El campesino, en
cambio, ha sufrido tanto, que a veces
le da de más a muchos de ellos y no te
lo agarran todo. El obrero no ha sufrido iguql. El tiene su seguro social y
sus vacaciones pagadas. Ha sufrido
aquél que se friega en el campo. El
obrero tiene un sueldo seguro y está
trabajando perfectamente bien, allá.
El campesino, al terminar su trabajo,
en vez de irse a la cantina, se viene a
la casa. Todo el que está criado en la
ciudad se viene primero a la cantina y
luego se va a su C8SL El obrero come
con cerveZL El campesino, no. ¿Por
qué? Porque no está acostumbrado.
Nosotros no conocíamos de administración, y vea usted El Refugio.
Hasta la fecha, se recoge medio millón
de pesos. No nos dio por repartírnoslo
todo. No vamos a decir que no teníamos hambre de dinero. Vamos a compramos máquinas. Y vamos a dejar
un poco para cuando nos llegue a
faltar. Y de esto pagamos el documento que se nos vence a la welta del
año. Quizás no sea una forma de administrar buena ésa. El campesino e&amp;tá capacitado para administrarse solo,
pero hay algunos que desgraciadamente no le podemos dejar nada solos,
porque se acaban aquello y venden lo
demás. , Pero en cada ejido hay un grupito muy responsable y con mucho
interés al progreso, y que sin conocerle
de números saben administrarse. Ellos

refiere aquí a la producción lndustziai.

CAfflEDRA [ 111]

[ 110]

CATHEDRA

�contarán hasta con los dedos de los
pies, pero les aseguro que saben admi-

nistrarse.
Al Banco y a la Reforma Agraria
les hace falta hacer inv~stigación para
saber cuáles son las mejores gentes. Y
hay que decírselos, como yo lo hice en
mi propio ejido: "A tí no, compadre,
porque te da el Sol en la mañana y te
volteas para el otro lado. No te levantas. TÚ no puedes dirigir la gente porque, ¿a qué horas la vas a llevar. a trabajar?" . . . Hay que explicarle a la
gente que mejor que ellos no los conoce nadie; ellos saben quienes son los
mejores. Y en la reunión que tengan
ahí le voy a decir yo quién trabaja
mejor la labor y quién tiene tendajo.
Ahí es donde han fallado los del Banco
y los de la Reforma Agraria. Ni investigan, ni hacen análisis, ni se informan
para formar un comité. Y muchos de
ellos que vienen sabrán mucho de números, pero de experiencia, nada. Son
gentes que ocupan un puesto por recomendación de don fulano, y no saben
ni qué comisión andan desempeñando.
F.s otro de los fracasos. Y eso lo encuentra usted en la Aseguradora y lo
encuentra en el Banco y en la Reforma
Agraria. Aquí, en la Reforma Agraria,
tenemos uno que no sabe ni levantar
una acta. No sabe tampoco formar un
orden del día y es el encargado de la
Promotoría. Ahí es donde andamos
mal. Inclusive mucho joven que no
está preparado y actúa sin hacer ninguna investigación, porque, según él, es
licenciado, él sabe todo. Dice un d~
cho: "Pa' los toros del jaral, los caballos de allá mesmo" . . . Este dicho,
como todos, está lleno de realidad.
Si no usamos eso, andamos mal. Es
como si yo me meto a la universidad,

[ 112)

CATHEDRA

junto con ustedes, y voy y les trato
asuntos de la universidad diciendo que
que soy el as.
Cualquier cosa que tratemos de
hacer, la vamos a hacer, pero la vamos a hacer mal. Pero si yo invest~
go quiénes son los mejores. Y ya
para cuando llego allí ya llego con
argumentos en la mano, entonces
formo un comité que sirva. Y no
debe uno de actuar porque el fulano
le caiga bien. Debo asegurar que
aquello va a trabajar, que va a progresar. Y aquí en el Banco no hay eso.
Ya les decía, por qué empecé por
mi ejido, porque se trataba de romper
una vieja estructura que existía, de
hacer lo que yo quería. Ahora ya no
se puede hacer lo que uno quiera.
Ahora yo tengo que hacer lo que quiera que haga, al que nombraron como
jefe de campo. Ahora ya no puedo
decir: "Voy a coger el azadón". No,
Ahora me dicen: "Ahora vas a despajar . . . Ahora vas a hacer un pozo
aquí" . . . Entonces, ya no va a ser
igual, ya no me voy a mandar solo.
Así, como yo veo, es necesario cambiar esa mentalidad que existía. Que
se acostumbre la gente a trabajar
colectivamente.
Con el colectivo, creo que se está
coniendo un riesgo, como todo. Porque al ejido colectivo no se Je obliga
a entrar a nadie. Es por voluntad que
estén de acuerdo. Por eso a veces Je
entran veinte y otros no. Pero, con el
tiempo, los demás podrán constatar,
darse cuenta que los beneficios que
han tenido los que sí entraron, son
buenos. Pero ahora existe esto, y ya
nos ha pasado: Hay algunos que quieren entrar y el propio Banco interviene
y los mete a los que están con él para

que no los dejen que entnm. ¿Me explico? Ahf es donde no 111! que Interés
tiene. el Banco. Cuando el hecho ea
que se forme un ejido colectivo, y al
ejido se le ha coneedldo un crédito de
un millón de pesos . • . Trabajen veinte, treinta o loa que sean . . • &amp;a es
una cosa de ustedes •.• Aquí hay este
crédito y ustedes saben cuántos son.
Entonces, ¿cuál es el interés del Banco?
Yo les dije en mi ejido: "El que no
estll de acuerdo se quo,c!a en su casa ...
Como se va a comprar también un camión, 1■ redil■ de atrás se van a qu~
tar. Ea■ nunca se las vamos a poner
para que, en el momento que quieran
entrañe al colectivo, no hagan más que
subirse al camión". Porque el camión
junta la gente de los tres predios para
Irse a trabajar. Y está abierto. En el
ejido El Refugio, nomás un compañero
no quiso, nomás un compañero no estuvo de acuerdo. Tiene unos animalltoa. El es solo. "Pónganse a trabajar
--dijo-; yo no 101 estorbo; yo sigo trabajando mi paresia, y mi derecho ustedes apmnlo; pónganae a trabajar" ...
No n01 estorba. No tenemos ningún
problema. Tenemos que tod■ las gentes quieren Ir a trabajar a lo colectivo,
pero no tenemos tmbajo para todos.
La cosa es distinta porque ha nacido
amor por tmbajar colectivamente en el
ejido El Refugio. Ya ellos mismos juatlftcaron el progreso que trafamoa.
Hay un compañero que alcanza huta
trece mB y pico de pesos de reparto
de utilidades en el delo. A él se le paga todos los días su tmbajo. No falla
ni un dfa a su labor. Tuvimos gente
que les tocaron dieciocho pesos; a
otros, cincuenta; otros, doscientos;
otros, d01 mB, otrOI dos mB tresclen-

tos; en fin • • . De acuerdo con los
df■ tmbajados, así se repartió el dinero. Y ahora tod01 dicen: "¿Oye, no
hay chanza de ir a trabajar ah1'1" No,
pos a,bon uno, y luego el otro, y el
otro, y así. Para que haya una forma
rotativa de que todos alcancen.
&lt;zeo que la Intervención del Banco y de la Reforma Agraria no es una
forma justa, porque no tienen prep•
mción. No tienen preparación, no tienen experiencia, en primer lugar. El
once de septiembre del año puado
hicimos una asamblea, a la que Invité
al gobernador, en el ejido La Calzada.
Yo la hice con doble sentido. Quería
palpar el semblante de algunos emple•
dos, porque alguna gente está deseando de que el colectivo pueda fracasar;
otros también quieren verlo fracasar;
otros, inclusive los mismos ejldatarios,
quieren verlo como un negocio personal. Como diciendo: "Ora que hay
·•~•-•
,.,...,-o.1" . . . Necem·tamos estarlos
vigilando. Pero, ¿quién los puede vigilar? Los de ahf mismo. F.sos son los
mejores vigilantes. ¿Qué gana usted
con estarme vigilando si en las noches
no va a estar? Entonces, para que las
cuñas aprieten, siempre deben de ser
del mismo palo.
Hay gente bien intencionada en
cada sector. Hay un gnJJ/0 de gente
con buena uplración, con buenos deseos en todos los aspectos, pero tenemos otrOI que no. Hay gentes que les
han querido · meter a los campesinos
que no deberían de pagar las deud■ de
lo que les han prestado. ¿Y por qué
no tienen que pagar? F.s un préstamo
que les han hecho, y porque la Industria está hecha para que dé centavos.
Si pierde, es porque ae está administrando mal. Si el negocio está malo,

CAfflIDRA [ 113)

�tiene que justificarse que está malo.
Pero no que se lo roben los campesinos, porque no podemos llamarle de
otra forma. Las pocas gentes que sir-

ven, queriéndolas hacer malas, sembrando semillas que sólo traen perjuicio, porque les cierran las puertas del
crédito . • . (Hasta aquí el relato).

COMENTARIOS FINALES
SI BIEN LA AUTOBIOGRAFIA
de don Faustino no es demasiado profunda en los. aspectos personales de
sii vida, sí está relacionada con el proceso históricosocial del campo mexicano, desde la etapa Inmediatamente anterior al cardenismo hasta nuestros
días. As{, los acontecimientos de su
vida refiejan, aunque de manera Indirecta, algunos de los cambios estructurales de orden económico y social que
tienen efecto en dicho período.
Ligada a la evolución de su vida se
encuentra siempre presente una ideología particular del campesino mexicano,
de la cual don Faustlno es espejo. Se
trata de una concepción distinta de la
del Intelectual y a la del habitante urbano. En suma, se trata del "punto de
vista campesino", de la opinión de
quien ha sido protagonista en el proceso social del campo.
El desarrollo capitalista en el campo ha traído consigo una serie de
tranaformaciones profundas que han
afectado el modo de vida campesino.
SI bien la presente historia de vida no
es una penpectiva total de este fenómeno, sí Ilustra, parcialmente, cuáles
han sido algunos de sus efectos en el
campo mexicano. Y refteja también
quiénes han sido los actores excluidos
de los beneficios de dicho desarrollo.

Sin declarar que sea exhaustiva,
a continuación presentamos la relación de deducciones que hemos hecho
del relato. Considerando que desde el
instante mismo en que la historia de
vida se convierte en premisa que nos
infiere estas hipótesis, pensámos que
6sta ha cumplido con el objetivo para
el cual ha sido concebida. En la medi•
da en que dicho objetivo se realice, y
en la medida que sirva de estímulo
para el planteamiento de otras Interrogativas en otros estudios sociales,
podremos apreciir su potencial en las
investigaciones de orden social.
1) El período comprendido entre
1929 y 1936, de acuerdo al relato,
parece caracterizarse por relaciones
precapitalistas en el campo aunque en
concomitancia con relaciones propiamente capitalistas. Plantearíamos como hipóiesis que a nivel -local las primeras son las dominantes.
La situación social del campesino,
quien enriquece al latifundista a través
de la generación de renta absoluta,
amén de la comercialización de los
productos excedentes expropiados al
campesino, tiene como corolario la
condición de desventaja en que el trabajador se encontraba (sin posibilidades de mejoramiento económico y en
la .estricta subsistencia), y sumándose a

eno III desgracias fortullal de las que
el padre de don Faustlno fue víctima
(la plaga del l1JIIDCI "medidor" que
acabó con su coeeeha).
2) El período de auge en la constitución de ejldoa el cardeumo
(1934-1940), había adoptado esta m&amp;dlda (la cual estaba planteada por el
F.stado desde 1917), con el propÓllto
de estimular el desarrollo del capitalismo en el campo a través de la elevación de la productividad, el inmmento del mercado Interno y de la integración del campesino a una economía
de mercado. De pasada, la medida
pennltía aglutinar en tomo al Estado
a vastas masas campesinas desposeídas,
las cuales lo fortalecieron en su nueva
modalidad populista.
A pesar de que se trataba de abolir
a una antigua oligarquía tenateniente
y si bien los resultados en ténnlnoa
generales fueron satisfactorios, ésta
seguía ejerciendo algún control social
en la región, control que le permitió
convertlne en burguesía ganadera.
Aunque loa elementos disponibles no
son abundantes, nos atrevemoa a plantear· esta hipótesis: como la reforma
agraria se centro fundamentalmente en
el reparto de tlenas y aunque también
lo hizo en las extensiones dedicadas a
la ganadería, en esta última actividad
no fue demasiado drástica, como lo
Ilustra el relato: " • . . Y luego nos
fuimos a vivir al ejido; mis hermanoa
cortando el monte, yo acarreando Y
papá colgando la cerca, porque había
mucho ¡anado suelto de los Garza Ni&amp;to y otros latifundistas • . • ". Nuestro
planteamiento sostiene mínimamente
que el aerarlsmo no afectó radicalmente a loa ganaderos.

3) La parte del relato correspondiente al reparto de tierras permite
deducir que el Estado ha ejercido desde entonces una acción patemallsta
sobre·el campesinado, que estuvo apoyada en una aparente admisión o tal
vez resignación de loa latifundistas a la
nueva política agraria; apoyada también y fundamentalmente en la gran
voluntad de los núcleos campesinos
por el éxito de las transformaciones en
el campo, como lo demuestra la exi&amp;tencia de guardias rurales que se integraban principalmente por futuros
ejldatarios. Toda esta tendencia estaba
impregnada de una natural lucha de
elementos Ideológicos entre la parte
afectada y la beneficiada: los rumores
desatados para atemorizar a los solicitantes de tierra confirman la presencia
de una cabal lucha de clases.
Ligada a la acción paternal del
Estado aparece la del profesorado rural En esta época el magisterio ocupa
el lugar de clase intermedia por lo que,
por su naturaleza misma, pudo haber
apoyado a una de las dos clases en
pugna. Aunque el relato nos ofrece,
elementos definitivos para deducir
hacia cuál se inclina, _parece que es
más hacia la de los explotados.
4) En el relato, don Faustlno
repetidamente menciona la mala situación del campo. Noaotros deducimos
que se refiere particularmente a la época en que él emigra a loa Estados Unidos,en doa ocaslones,durante la década
de loa cuarenta. Esta circunstancia
está ligada a la obstaculización al reparto agrario, a partir del sucesor de
Cúdenas basta Rulz Cortines, quienes
diseñan una política cuya característica es dar prioridad a la industria, tanto
nacional como extranjera. Fortalecen
CAfflEDRA [ 115]

[U4] CATHEDRA

�también nuestra hipótesis de que la
mencionada década fue de relativo
avance del desarrollo capitalista en el
campo las informaciones extraídas de
los archivos de algunos ejidos, según
las cuales en dicha década un buen
número de parcelas son abandonadas
(*), no tan sólo parcialmente, como es
el caso de los trabajadores migratorios,
sino también por ejid~tarios que emigran a la ciudad e incluso a los Estados
Unidos en forma definitiva.
5) La actividad política ejercida
por don Faustino a partir de principios
de la década de los cincuenta, la cual
él relata muy detalladamente, nos permite suponer lo~ mecani$mos a través
de los cuales el partido dominante ha
ejercido un estricto control social y
político en el campo desde hace mucho tiempo.
En primer lugar, nos hace suponer
que este partido ha sido un valióso
instrumento de control cuya utilización ha producido excelentes dividendos: desde su participación en las casillas electorales, hasta el lugar ocupado en la Cámara de Diputados. Entre
todas las actividades intermedias desde
"sus inicios en política" basta la actualidad, sin duda, una de las más importantes ha sido la de "acarreador de
gente" a los actos y ceremonias públicas. Parece que se enorgullese de
haber colaborado muy eficientemente
en esta última actividad.
En segundo lugar, observamos que
la burocracia política, cuando menos a
nivel regional, controla el ingreso a los
puestos directivos e indudablemente

también a los puestos de elección, a
través de una separación de los dife-•
rentes sectores de la población (por un
lado, los campesinos; por otro, los
obreros; por otro, los prestadores de
servicios, etcétera). De esta manera,
el autor del relato, como "cabeza" de
sector, ha adquirido el "derecho" a
ciertas "posiciones", como él llama a
los distintos cargos que ha ocupado.
Consecuentemente, el partido en
el poder ha logrado que se constituyan
universos apartes entre los sectores,
inclusive recalcados por cierta competitividad entre sus líderes. Esta circunstancia ha impedido la unificación
en momentos importantes, por ejemplo: cuando una medida gubemamen•
tal afecta al sector de los ejidatarios,
los demás sectores se muestran indiferentes y hasta hostiles.
6) La identificación intersectorial
y la autodiferenciación de los demás
sectores tiene importantes implicaciones ideológicas desde el momento en
que don Faustino habla en términos
como "nosotros" los campesinos y
"ellos" los del sector popular. Esto
tiene relación directa con la explicación que hace Gatti (*) del concepto
de región. Según él, la definición de
región parte de la opinión que cada
grupo da de sí mismo en función de
sus intereses específicos.
Dicho mecanismo permite a los
individuos ubicarse en el plano social
en el que realmente se ven inscritos.
Respecto a lo anterior, del relato
podemos deducir que, al igual que
otra clase, fracción de clase, o estrato

~ • ) En el ejido Palmitos, de 1u setentiocho parcelas repartidaa, treiniwta fueron abando•
( •) Gatti, L . M., Indioa, bandldoa, eJidatarios; uu exclluione, del de,arrollo reiional
Ediciones de La Qua Ola~
En prenaa.
•

[ 1161

CA1HEDRA

social, el campesinado se autodefine
decididamente como clase. Y aunque
én don Faustino palpamos una notable dificultad de integm dos universos distintos (rural y ur~o), problema observado en el lenguaje, pensamos
que su identificación es muy superior
hacia el campesino y más concntamente hacia el ejldatario. _Apoyamos
esta idea en los siguientes hechos:
Don Faustino manifiesta que lo más
honroso que ha hecho en su vida es
servir a sus hermanos los campesinos:
ha sido uno de los hombres que más
impulsaron la política de colectiviz•
ción a través del estímulo personal en
algunos ejidos y a través de la gestión
ante las autoridades respectivas. A pesar de sus actividades políticas, nunca
ha abandonado formalmente su parcela.

7) La descripción que hace don
Faustino de las actividades internas de
su ejido y de la distribución de las tareas en el colectivo, sugiere que este
tipo de asociación es apreciada por la
mayoría de los campesinos de modo
trivial y que sólo se le concede importancia en la medida en que es un acicate compensador de las necesidades
de la familia. En la realidad, la actividad colectiva queda en un plano
muy relativo: ninguno de los miembros del ejido abandona sus actividades
originales las cuales son muy diversas
(plantar tres o cuatro hectáreas de espiga o de frijol, según la demanda; al·
gún oficio; comerciante muy en pequeño; o peón). Por otra parte, las acti-

vidades en el colectivo no ofrecen ocupación a todos, por lo que solamente
las tareas secundarias son desempeñ•
das rotativamente. En cambio,otrll
están permanentemente ocupadas por
personas •~democráticamente" (*) elegidas en las asambleas de ejidatarios.
8) Cuando don Faustino expresa
que " .•. el campo es el eje del IOltén
del País •.. "; o cuando se cuestiona
" . • • ¿qué haríamos con el puro movimiento de la ciudad si no hubiera campo .•. ? "creo que el campo lo.mueve
todo", parece que existe cierto grado
de conciencia en él de las transferencias de riqueza que históricamente ha
hecho el campo a la ciudad. Esta afir.
mación la apoyamos con palabras textuales del relato: " ... Creo qui si al
campo ae le da la ayuda necesaria, espero que será más rico el rico, porque
el campo seguirá vendiéndole a como
quieran comprarle y ellos seguirán
vendiéndole al campesino como ellos
quieran venderle ... "
9) Existe emparentamiento con la
teoría de la imagen del bien limitado
de Foster (**) en la idea de don Faustino de que " .• . mientras haya pobreza en el campo habrá ganancia de muchas gentes ... "
10) De las mismas opiniones de
don Faustino se desprende que la acción ejecutada por el Banco de Crédito
Rural y por la Secretaría de la Reforma Agraria en el interior de cada ejido
altera y perjudica la organización propia de éste. De acuerdo con don Faustino, dicha acción debiera limitarse al

(*) Irónicamente nos referimos a 101 mecanllmos de decillón que repre•ntan J.u aambleas en 1u que directa o indhectamente ejercen ln1luencia el Banco mencionado, la Sec:retarfa de
la Reforma Acruia Y cacique■ locales, lnclwive, del interior del ejido.
(U) Fo■ter, Geoise,

Tzlntzuntzán, F.C.E., M.i:rico, 1974.

CATIIEDRA [ 1171

�otorgamiento de créditos y asesoría
técnica pero sin inmiscuine en costumbm y tradiciones, ya que " ..• nadie
mejor que nosotros 001 conocemos:
quién se levanta más temprano, cómo
trabaja, cómo se expresa ... ,.
El convencimiento de que ellos
mismos pueden organizarse sin necesi·
dad de ingerencias externas está rel•
clonado con un principio de autogestión; más directamente con el núcleo
de "buen sentido" que señala Piotte
(*) cuando, interpretando a Gramsci
(**), habla de que entre las funciones
del intelectual orgánico debe estar la
de rescatar un núcleo de "buen sentido" de las masas populares si en reali·
dad quiere representarlas orgánicamen·
te. Dicho núcleo de "buen sentido"
también lo posee el campesinado y es
huto de un conocimiento objetivo de
su realidad, conocimiento que le per•
mite escoger aquellas alternativas que
más le convienen.
11) Toda la información sobre
los ejidos colectivos que se desprende

del relato y que puede ser digna de
-creerse por provenir de alguien que
forma parte de un ejido colectivizado,
permite suponer que dichos ejidos se
parecen en mucho a las cooperativas
de compra que describe Kaustky(***).
Dichas asociaciones sólo se forman pa•
ra adquirir los insumos necesarios en
la producción: determinados productos. i~ustriales (maquinaria agrícola,
fertibzantes, etcétera), o bien, responden a la necesidad de hacerse sujetos
de crédito. La asociación de ejidatarios permit.e de esta manera comprar
con algunas "ventajas" al mayoreo.
&amp;to está relacionado con las ventajas que el mismo Kaustky confiere a
la gran explotación agrícola sobre la
pequeña.
De primordial importancia es señalar que la colectivización sólo se
suscribe a los mencionados casos, sin
dar cabida a la comercialización de
los productos de cada grupo, que quedan sujetos al acaparamiento, al monopolio y a otras formas capitalistas
del mercado.

Jo..• &lt;*) 2,Plotte, Jean. Mue, El pemamlento polftico de Gram,cl, Editorial A. Redondo ~
- . 19 7 pp. 9&amp;-118.
'
&lt;**) Grau.d. Amonio, Antolo,w, Sillo veintiuno editora, M6:dco. 1970. pp. 809-812.
(***) Kaustk)', Karl, La cueatl6n a,,wla, Si&amp;lo veintiuno editores, M.ixico, cap. vi.

[ 118)

CATHEDRA

�Entrevista al pintor Gerardo Cantú

Los
críticos, los pintores y
la pintura (*)

-EL MEDIO AMBIENTE PICTORICO
QUISIERA HABLAR PRIMERO
del ambiente de los pintores, es decir,
de lo que nos corresponde a los artistas plásticos. Después, en particular,
de los pintores, de los críticos y de la
pintura. Quisiera tratar las cosas no
política, sino plásticaml!nte.
No quiero hablar de política por•
que no sé de política. Además, no
soy político, aunque no puedo negar
que vivimos dentro de la política y
que debemos actuar como entes políticos. Mis problemas no son los de la
política nacional. Pero no dejo de

participar en ella. Mis problemas más
directos son con la pintura. De la pintura, relacionada con la política.
Sin embargo, estoy atento a las
cosas políticas y sociales de México y
del mundo. Y, por ello, contemplo las
transformaciones de mi país y del universo. Y estoy de acuerdo en que si
hay alguien que niegue la política, éste
está adoptando una posición política.
Te decía que mi lucha es con la
pintura y su medio ambiente. Este
medio influye en lo que hacemos e intentamos hacer. Mi mécUo es el de la
pintura, el de los pintores y el de los
críticos. Pero vive uno con problemas

(*) Charla informal sostenida con David Martell, en el taller del pintor, en Miicoac•Mélli·
co, el 28 y el 30 de acoato de 1978.

CADIFJ&gt;RA ( 119)

�y en zozobra. Bueno, es general que
toda gente tenga angustias y dificultades para sobrevivir. Muchos artistas
han vivido atormentados, pero yo no
creo ser un atormentado. Sin embargo, los propósitos de hacer arte, la
lucha por hacerlo, no son ·nada fáciles.
Y de allí es de donde proviene la angustia. Y angustia también por nuestra
política nacional, por la política interna, por la paz, por los .diferentes sistemas, por el primero, el segundo y el
tercer mundos; por el smog, por los
hijos, por el fascismo, por las dictaduras, por los chilenos, por los argentinos, por los nicaragüenses, por los cubanos, por el Papa, etcétera, etcétera.
Te contaré, pues, de algunos
hechos de este ambiente de los pintores.
Mira: aparece de pronto una señora (Inna Serrano) y grita, copiando lo
que hizo otra de Monterrey (Irrna Salinas), que sí filme la voluntad de hacerlo. (No estoy considerando razones.
Sólo hechos de nuestro medio). Aquella mujer, con el afán de obtener "fa.
ma", asume actitudes como las de José
Luis Cuevas y otros pintores, quienes
explotan esas poses para vender más y
a mejor precio sus cuadros.
Y hay otros casos siniestros. ¿Por
qué siniestros? Imagínate, que le den
un premio a la señora Sofía Bassi, parece que el de la "Legión de Honor".
La verdad, como pintora, no considero
que se merezca nada Lo que no sé es
si tenga algún otro mérito. Yo me refiero a esto por mi México querido,
donde todavía no existen criterios para
regular el valor de las cosas y de los
hechos.
Mira: está, por ejemplo, el caso de
los reporteros de eventos pictóricos:

[ 120] CATHEDRA

Llega un joven con fotos de sus cuadros y su currículum vitae (ve tú asaber si será honrado o no con un currículum chueca o derecho) . Lo sacan en
los periódicos, a todo color. Le dan
un valor que no tiene, y todo porque
el reportero no posee un criterio para
saber si los valores que le señalan a
ese joven que se inicia en la pintura le
corresponden o no. Por eso, en los
periódicos debería haber un responsable de las cuestiones de las artes plásticas, de la cultura, del arte en general.
Y ¿qué sucede? Sucede que todo se lo
dejan al reportero y lo único que éste
puede hacer es llenar sus cuartillas, sin
conocimiento de causa.
Y es que no hay criterios en México para valorizar al productor de
arte. Criterios que vigile, por ejemplo,
el Instituto Nacional de Bellas Artes,
las universidades, la SEP, etcétera, para
que no sean los políticos o las autoridades públicas quienes, sólo por simpatía o recomendación, vayan a dar el
encargo de pintar un mural. Todo eso
debe pasar por un consenso superior.
Todo debe pasar por Bellas Artes, te
decía.
Estos ambientes existen, y por eso
hay gente "lista" que se vale de ellos.
Así, de la noche a la mañana -sin valer
tres cacahuates su obra, porque sus cosas son una mentira repetida basta
que el público cree que son buenas-,
surgen pintores que no lo son. Estas
cosas son mentiras repetidas, son verdades a fuerza de repetirlas. Son el
"veneno de la imprenta", de que nos
hablaba Pablo Neruda . . .
LOS CRITICOS
¿LOS CRITICOS DE ARTE?

Empecem01 por ver las circunstancias por Jaa que atraviesan los ttíticos de arte. Dejaremos a los pintores
para después. El criterio real de un
c:rítico debe emanar de lo que tiene
que hacer: ver los cuadros, analizarlos después y escribir una crónica.
Pero hay "críticos" que escriben
por necesidad. Han hecho un oficio de
su uítica, olvidando, algunas veces,
que sc¡n críticos porque existen los
pintores. Ellos tienen la pretensión
de ser críticos, aunque, a decir verdad,
no lo son, porque, como decía Diego
Rivera, si se forjan cuatro ttíticos en
un siglo son muchísimos.
Bien, pero no nos pongamos tan
exigentes. La verdad es ésta: esos
"críticos" toman su partido muy
huDllllalllente y tratan de ser intel~
. gentes. Pugnan por ser imparciales, o
sea, por quedar bien con Dios y con
el Diablo. Consideran que para ser un
bue11 crítico es necesaria la imparcialidad. De estas gentes hay un buen
porcentaje.
Esos "críticos" ya ni siquiera una
crónica-evento-artístico realizan, sino
que caen en lo "criticón". Entretienen
al lector y al espectador con una no~
cia que ellos consideran interesante.
Pero a toda costa quieren crearse un
prestigio de críticos de arte. Personalmente, siento que no se han ganado mi
respeto con relación a las artes plásti-

cas.
Así los hemos visto aquí, en la
ciudad de México, en las últimas exposiciones monumentales de este mes de
agosto. Tienen que andar inventando
no sé qué cosas, y todo por estar desubicados. Estiman que un verdadero

crítico debe dar aportaciones. Creen
ser renovadores y "futuristas", porque
esperan descubrir al futuro "genio",
cuando deberían andar buscando lo
más auténtico que debe existir en el

arte.
A esos "críticos" les fallan lascosas porque no realizan la entrega al
cuadro que contemplan. Les falta
además la sensíbilidad y sinceridad necesarias para meterse en el cuadro.
Tienen un pánico a quedar mal, a meter patas. Es que está su prestigio de
"grandes críticos" de por medio ...
LOS PINTORES
¿QUE HACEMOS LOS PINTORES? Todos los pintores buscamos
producir arte. Pero hay muchos caminos para no llegar. Pienso que hay
más que para llegar. Se le hace la lucha.
Yo aquí plantearé algunas cosas.
Mis experiencias de cómo está el arte
en el mundo se encuentran en relación
con mis visitas a Nueva York, a París
y otras capitales. Aquí está, por ejemplo, una de mis experiencias: Voy a
Londres. Me meto en las Galerías
del Soho. Veo el montón de gentes
que están exponiendo sus cuadros y
que pugnan por sobresalir. Se van
implantando a sí mismos modos y
modas para ver si aciertan, para ver
si "pegan". Entonces, lo único ,¡ue
siento es una enorme desilusión, por-que eso que exponen ·no se puede llamar arte.
En Nueva York podemos ver tachismos (1): Que si está de moda el

(1) Tachllmo : Variante del arle abstracto. Esta corriente plctódca. como Ju que en ,elUida se mencion&amp;14 en otma latitudes quizá tuvieron su razón de ser, pero en M!:lico reNttan

zidículu.

CA111EDRA [ 121)

�op-art (2), los pintores hacen op. Que
li esti de moda el pop-art (3), ellol
hacen pop. Y que li el science-art (4)
es 111 máximo, o que si el brutt-art (5),

o que si "Juan de l• cuerd•" ...
Total, lo que 1encillamente siento no
• más que enredo y ·vacío del arte
plístico de Nueva York.
Y entonces, francamente, a lo que
recuno, y cada vez con mía fuem, es
votter a nuestro México, a valorizar a
nuestros pintores, a nuestro arte popu•
lar y prehispánico, a lo que debe aer
uiiuuténtrco para nOIOtlOI.
Pero, por otro lado, aquí en México también tenemos lo "nuestro".
No sólo París y Nueva York andan en
esos trotes "tachistas". También en
nuestro país se cuecen habla, aunque
resulte un refrito de lo de Nueva Yolk
y lo de París . . .
También lo que nos debemos
plantear aquí con los límites o llndelOI
de lo que éfl la'pintura y lo que es lo
extnpidórico. En este C110 eltán los
fotógrafos, que andan desde hice tiem•
po invadiendo, no l• área de la pintu•
ra, sino los lugares de exposición, como son l■ pierias de los pintores.
Con todo respeto para los buenos fotógrafos -porque hay aJgunos que
hacen coas maravillosar-, ellos no tienen nada que hacer en este terreno.
Además, no tienen por qué metene en
el de la pintura, porque ellos tienen el
suyo propio. Si hacen eso, no es má
que subestimar su trabl;o.

Otra COII que también quiero
hacer notar es lo relltho a lo dil "apíritu" del pintor. lle refiero, al mencionar la palabra "etpírltu", a la YolUDtad de cnu. Nuestl'ol pró:idmol pa11dOI, lol mun!lltls, los mmel!'ilul

los nacionlHatas, etcétera, tenían u~
espíritu mucho mía fuerte para crear
que el que tenemo1 llOIOtrol actualmente. Señalo esto porque antes
emtfan m'8 alicientes de carácter
aímico y político y los pintores •
metían mís en la plOblemítiea plÍltica. Ahora, una de la cow que m
n01 perjudica es el mercantilismo.
&amp;tamos tan superbmdidos del mercantilllmo que, la wrdad, &amp;IM&gt;ra lo que
es el éxito y, para mumoa, lo que es la
buena pintura, los buenos cuadrol,
etcétera, lo ponen acorde con aqáello
que • Yende muebo.
&amp;ta prédica mercachifle perjudica muebo a los piDtorel, preferell•
mente a la ,ente jo1en. ¿Por qué?
Poique el mejor de su tiempo lo debí•
an dedicar a pintar y a mejom su ealidad, y no en andar busclndo pierias
nacioni1es y utnnjeraa. Enfáticlmente te c:Uao que • mereantllilmo es
uno de los problema m6I ID"I de
noeotrol, lol pintores •••

UNA ffNDENCIA PICTORICA
HA Y ACTUALMENTE UNA tendencia pldóriea en la pintun mundial.

(2) Op-art: Ane 6pt;ico, el que le mee Uriac a loe ojitoe del llll I atador.
(3) Pop-,arl: Que ~ del "ute popular", por tiJemplo, el q• aWba 1111 W.. "Campbell" como iema pjdódco.
(') S e ~ Buado • .panal
da dsMfflee qae , . . _ l o e ~ a
los plntores para ffDder mú J mejor a - cBatee.
(&amp;) Brute-art: Arle brmal. pllml&amp;ivo. _ , Undo de loe cabellaa, qae ,..._., - 6
el -,.dador,

[ 122]

CATID'.DaA

Viene desde hace rato. En esa tenden•
cia, los pintores 1e llaman a sí mismos
"oonguardistas" (*). Yo los Da.maría
"modistas". ¿Por qué? Porque éstos
siempre están al último grito de lo que
se hace en Nueva York y antes en Pa•
ría. Con esto quiero señalar que ya no
hay entre los pintores preocupación
por realizar un buen cuadro, sino simplemente una exposición. Lo que
quiero es hacer entender que lo que
les obsesiona es la exposición por la
exposición y no la calidad de 1U1 obras
. . . Esa exposición la premeditan muy
bien. La preparan de pe a pa. BUICID
volúmenes y dimensiones de sus cosas
y del local y nada más. En fin, hacen
estos eventos como quien prepara un
gran show. Y este show está lo más
lejos de lo que es verdaderamente la
realización de una buena pintura.
En la tendencia plástica menci~
nada, los pintores locales, desgraciad•
mente, consideran ser lo más creativos
cuando imitan a• aquellas capitales
(Nueva York y París). Y la verdad es
que los países de esas capitales están
podridos y lo que h~n aquí "nuestros" pintores no es mía que un refrito
de aquella pudrición . ..
Mi pintura, ¿qué proyección tiene?, me preauntaa. Bueno, yo podría
decirte lo siCUJente: AJeuna eente podría llamarme "anacrónico". Y creo
que bata "reaccionmo". Y todo por
tener las formas y loa procedimientos
tradicionales para la reali7.aclón de un
cuadro.
Pero, a fm de cuenta, con un po-

quito de coraje, si logro lo que deseo,
si obtengo lo que se llama una buena
pintura, un buen cuadro, todo lo que
me digan, expreaen, critiquen y todo
lo demás no vale nada. Preftero realizar mejor un dibujito bien heebo que
ew exposicionu-show que 1e las lleva
el Yiento. De esas exhibiciones no queda nada de ellas después. Por ello, lo
menos que puede uno pretender es
-que ya es mucho pedir-, como hacedor de arte, que la C0111 de uno perduren y valgan mía con lc,a años.
&amp;ta es, quizá, la idea tradicional,
romántica, etcétera, del pintor: tra,.
cender. No sé si se le puede llamar uf,
porque ahora andan con lo de "eff~ro" (**) y otras madres .••
Para finalizar, te diré una última
eo&amp;a sobre este montón de pintores.
Oaro que me refiero a los "modistas",
"6pticos", "arteclentíficos", etcétera
. . . Te diré que uno puede dudar de la
"trascendencia", de los esfuerzos, de
las tare-, de las luch-, etcétera, que
uno hace, pero de lo que no dudo, de
lo que estoy bien seguro, es de que e•
tos "tachistas", que de estos "r,anguardistas" y de~ yerbas no va a quedar
nada ...

EL MURAL EN EL OBISPADO DE
MONTERREY

POR CUANTO AL MURALISMO
mexicano de que me pre,untas, conlidero ,que se puede continuarlo siempre y cuando 1e tenga el gusto de re•

(•) Van,uardi.t111: Quienes• conad.u J u • ~ • del Gie por.._ copAamdo Jas
pudddo- neo,Ol:ldnu-, puillnu. S o n ~ emn commu.
(U) Bf{mero:

Como la pelabn lo dice, -

q111 • IMlbaD •

a momemo, ala aa.a-

denda Di valía.

CA'l1IIDRA [

123]

�Iizarlo. Ahora bien, si me preguntas
sobre el concepto ¿qué es un mural?,
eso no te lo contestaría. Que eso quede para loa críticos y para los fllósofos
del arte ...
¿Mi mural en el Obispado de Monterrey? Yo, en esa obra del Museo Regional del Obispado sentí el deseo de
pintar una montañota. Y sentí ese
deseo porque estaba destinado a la
"Sala de los orígenes" antropológicos
.de nuestros antepasados norteños.
Pienso que lo que siempre ha sido común para los habitantes de esa región
del norte mexicano son precisamente
sus montañas:

[124) CA1HEDRA

siempre constantes,
siempre presentes,
siempre nuestras ...

porque allí, en Monterrey, queramos o
no, somos parte de la montaña. No
hay regiomontano sin montaña ...
En ese mural traté de salvar plásticamente la obra. Pretendo que, cuando vaya a verlo, el espectador tenga un
regocijo con el color, con las masas,
las texturas, etcétera. Y que, al analizarlo, descubra la montaña que siempre hemos tenido ...

�Pizarrón

Simposio
nacional sobre estudios
fronterizos
EL COLEGIO DE MEXICO y la
Facultad de Filoeofía y Letras de la
Universidad Autónoma de Nuevo León
organizan un "Simposio nacional sobre
estudios fronterizos" que deberá tener
lugar en la ciudad de Monterrey, Nuevo León, del 24 al 27 de enero de
1979, de acuerdo con las blBes siguientes:
a) Objetivos. Los objetivos del
simposio son los siguientes: 1) Intercambiar Información con el propósito
de hacer un inventarlo de ncunoa
humanos e institucionales para la investigación de la problemitlca fronteriza en Mlxico; 2) Conoeer el estado
de avanee de la investigación sobre
dicha problemática con énfasis en la
identificación de proyectos conclui-

dos, en proceso o en estudio; 3) Conocer los criterios sobre prioridades en
la investigación de problemas fronterizos; 4) Conocer los enfoques coneeptuales de los que se derivan los proyectos de investigación; 6) Conocer los
resultados de investigaciones y&amp; realizadu sobre problemas fronterizos, y
6) F.stimular el intetés por el estudio
de los asuntos fronterizos.
b) Justificación del evento. El
estudio sistemático de la problemática
fronteriza es relativamente reciente en
México. No ha sido sino en los últimos diez años que han venido en aumento los estudios realizados por mexicanos en l!'sta ÍreL Sin embargo,
una buena parte de la producci6n de
los trabljos aobre la frontera norte de
CA'fflEDRA [ 125)

�\

México no ha correspondido a alguna
J&gt;!&gt;IÍtica nacional Í:le investigación -o a
alguna orientación expresa de prioridades nacionales en la Investigación
de estos temas.
. Una perspectiva nacional sobre la
problemática fronteriza es importante,
entre otras razones, porque la región
fronteriza tiene significados, si no
siempre opuestos, ciertamente diferentes, para México y para los Estados
Unidos.
Se han dado ya pasos importantes
para definir estas prioridades nacionales. El intento más significativo ha
sido el trabajo realizado por el Comité
Coordinador Mexicano del Programa
de Investieación de la Zona Fronteriza
Norte, en el cual participan diversas
instituciones académicas y varias secretarías de Estado, bajo la coordinación
de la Secretaría de Programación y
Presupuesto. La importancia de estos
trabajos está condicionado a la creación de una conciencia en la comunidad de jnvestigación de nuestro país,
respecto de las implicaciones económicas, sociales, culturales y políticas de
los fenómenos fronterizos y de la si&amp;tematización en la comunicación dentro de dicha comunidad.
El inicio más o menos reciente de
programas de investigación sobre la
problemática de la frontera norte en
las instituciones académicas del país
hace indispensable un esfuerzo a nivel
nacional de comunicación entre quienes están ya en ese trabajo y entre
quienes pudieran interesarse en el futuro. Este esfuerzo puede iniciarse,
previamente, con -un simposio como el
que se efectuará en Monterrey.
c) Invitados. Se pretende reunir,
como ponentes, comentaristas y parti-

clpantes a destacados investigadores
académicos que estén trabajando en el
área de la problemática del simposio;
a investigadores que eventualmente
pudieran interesarse en este campo de
estudio, aun cuando no estén en la
actualidad dedicados al tema; y a
funcionarios públicos federales y estatales, con el propósito de establecer
o. estimular un intercambio entre ellos
y los investigadores, sobre definiciones
e información relativas a los asuntos
fronterizos.
d) Temario. Ante la imposibilidad de abarcar en el simposio todos los
temas de interés sobre la frontera, se
ha limitado la agenda a sail p,mdes
temas que servirán de base a las discusiones. No obstante lo anterior, se
presentarán en el evento otros estudios, que no se ajustan estrictamente al
desglose del temario propuesto, los
cuales se reproducirán y harán circular
entre los asistentes al simposio como
documentos de referencia y se tendrán
en cuenta al momento de preparar la
publicación de la Memoria.
Los temas que se proponen para
el simposio son los siguientes:

TEMA 1. Historia de la región fronteriza norte de México. Se recomendará
a los ponentes y comentaristas que traten de analizar la evolución de la política del gobierno federal con relación a
la frontera, en el presente siglo, y los
efectos y consecuencias de tal política
en el área fronteriz11¡
TEMA 2, Culturo y educación en la
frontera. Se tratará de centrar la di&amp;cusión en la manera en que ha ocurrido, o podría ocurrir en el futuro, la
influencia o penetración cultural a Ira-

vés de la frontera. Intentos que se
han hecho para evaluar el fenómeno.
Lagunas de estudio en este campo.

TEMA 3. Problemas de integración de
la economía de la frontero a la economía nacional. Se sugerirá, a los participantes que traten de evaluar en qué
medida los ¡,rograrnas de desarrollo
económico en la frontera han sido una
respuesta adecuada ll los problemas
sociales que la aquejan.
TEMA 4, La soberon{a nacional y la
frontúa. Se recomendará a los ponentes y comentaristas de este tema que
traten de responder a las siguientes
cuestiones: ¿Cuál es el grado de dependencia, de interdependencia o de
independencia, que se ha desarrollado
en la frontera del lado mexicano respecto a los Estados Unidos y cuáles
son sus implicaciones para la soberanía
nacional?
TEMA 5. Crecimiento demográfico y
urbano en la frontero. Se procurará
centrar este tema en tomo de las siguientes cuestiones: ¿Cuáles son las
relaciones reales o deseables entre
crecimiento de población y disponibilidad de servicios públicos en las
ciudades fronterizas y cuáles son o
serían las implicaciones de tales relaciones?
TEMA 6, La interoi:ción social a través de la frontera. Se sugiere que los
participantes discutan sobre las características de los procesos o de las dimensiones de desigualdad social en la
región fronteriza.
e) Documentos de referencia. Se

[ 126]

ha solicitado a distintos especialistas
la preparación de los siguientes documentos de referencia, que se harán
circular oportunamente entre los participantes del simposio:
l. Una evaluación de los estudios sobre asuntos fronterizos,
realizados en México en los Últimos diez años.
2. Una bibliografía, ordenada
por temas, sobre estudios fronterizos y relaciones México-Estados
Unidos, que incluirá libros, folletos y artículos.
3. Una evaluación del acervo
de las bibliotecas de investigación del país, con relación a asuntos fronterizos y, si es posible, con
recomendaciones para mejorarlo.
4. Una evaluación de los archivos oficiales de México, sobre
historia de la frontera. Posibilidades de mejorarlos. Perspectivas
de enriquecerlos con copias de
materiales ubicados en archivos
norteamericanos.
5. Un estudio que describa
y analice la singularidad de la
zona septentrional en la historia
de México, con la sugerencia de
que incluya los siguientes puntos:
Caracterización del septentrión;
población indígena norteña; tardía penetración española; intentos
españoles de organización geo-política (siglo xviii); funcionamiento
de las tierras de frontera (17761848); Capitanía General de Provincias Internas; cambio de soberanía; perceptible herencia española-mexicana en el septentrión
de nuestros días; formación histórica de dependencias entre las zo-

CATHEDRA
CATHEDRA [

127]

�nas hispanoamericana y angloamericana.
6. Un estudio sobre la cultura de la frontera, con la sugerencia de que incluya los siguientes
puntos: Definición del área cultural fronteriza entre México y Estados Unidos¡ frontera política
frente a frontera cultural¡ cultura
nacional y cultura de la frontera¡
influencia de la cultura de los
Estados Unidos en los procesos
culturales de la frontera norte de
México¡ influencia de la cultura
mexicana en los procesos culturales del suroeste de los Estados
Unidos¡ diferencias y semejanzas
culturales entre chicanos y mexicanos del área fronteriza.
7. Se procurará también lograr para la fecha del simposio
otros estudios sobre: transacciones fronterizas (legales e ilegales)~
maquiladoras; programas gubernamentales de promoción de desa•
rrollo económico en la frontera;
medios de comunicación masiva
en la frontera¡ dinámica de los

asentamientos humanos¡ ecología
urbana en la frontera¡ estructura
familiar en la frontera; cooperación internacional en la frontera;
politización en la frontera¡ infraestructura de investigación científica en la frontera, etcétera. No
se ha logrado todavía que ninguno
de los participantes del simposio
acepte responsabilizarse por la
preparación de un trabajo que
cubra alguno o algunos de los
puntos anteriores, por lo que los
organizadores agnidecerían cualquier sugerencia a este respecto.

f) Difusión. Dado que el simposio tiene entre sus objetivos despertar
el interés por el estudio de los asuntos
fronterizos, se le dará la mayor difusión posible por los medios de comunicación masiva, y se publicará posteriormente una Memoria del evento.
g) Financiamiento. El Colegio de
México y la Universidad Autónoma de
Nuevo León, con la colaboración del
gobierno federal.

Dos nuevas
maestrías en la División de
Estudios Superiores ( *)
(*) Creada en 1973, la División de Estudios Superiores de la Facultad de Filoaofia y Le·

mis de la UANL cuenta actualmente con aeia maestríu: maestría en filosofía, maestría en letras e,pai!olas, maestría en eme6anza superior, maestría en metodología de la ciencia, maeatrta

en formación y capacitación de recunoe humanos y maeária en bibliotecolopa. Su alumnado
conata de ciento veinte alumnos resu]ares y trescientos sesenta alumnos uls&amp;eniea a 9UI di,,._
cunos. En el presente semestre lectivo ae planea la M!ptlma maeatría, la de historia, y la octava,
que aerá la maestría en 10ciolocfa. Asimismo, ya ae están diaeñando los programu de los doctorado, conespondiente■• para lo cual se contam con el diserto desempefto mact,terlal de profe10res europeos y nacionale■•

[128] CATHEDRA

MAESTRIA EN FORMACION Y
CAPACITACION DE RECURSOS
HUMANOS

Participantes: Podrán ingresar a
la maestría aquellas personas que tengan un título profesional en cualquier
rama de la ciencia equivalente a licenciatura en nivel superior.

INTRODUCCION
LA UNNERSIDAD AUTONOMA de Nuevo León, dentro de sus
actividades académicas de formación
de profesionales y de sus acciones de
investigación y de divulgación de la
cultura, considera como una cuestión prioritaria y relevante dentro
de la problemática social inmediata la
atención a los requerimientos educativos relacionados directamente con el
desarrollo económico y social del
país y de la región de su cobertura.
Consecuentemente, la creación de la
maestría en formación y capacitación
de recursos humanos es considerada
como una respuesta a esta problemática social en el ámbito regional y nacional, en cuanto pueda contribuir a
subsanar la carencia de personal para
el aprovecllamiento de los recursos
humanos en su sentido más amplio Y
del aspecto deficitario de formadores
en capacitación laboral, dentro de las
exigencias de desarrollo del país.
CARACTERISTICAS DE ESTA
MAESTRIA
Denominación: Maestría en formación y capacitación de recursos
humanos.
Organización: División de Estu•

dios Superiores de la Facultad de Fil?"
sofía y Letras de la Universidad Autónoma de Nuevo León.

Duración: Cuatro semestres académicos.
Lugar: .División de Estudios Superiores.
Preinscripción: Sede de la División de Estudios Superiores (calle de
Matamoros, 278, Poniente, con teléfonos: 42-53-00 y 40-40-65).
Requisitos de preinscripción: Llenar la solicitud de preinscripción y celebrar una entrevista personal con las
autoridades de la División y la maestría.
Nota: No podrá inscribirse ningún participante si no cubre previamente los requisitos de preinscripción.

Inscripción definitiva: División
de Estudios Superiores, con los siguientes requisitos:

* Título o pasantía en una licenciatura (si es egresado de la UANL)
* Pago de cuotas
* Cuatro -fotografías tamaño infantil
* Solicitud de inscripción
Si el participante proviene de
otras instituciones requiere además:

* Acta de nacimiento
* Certificado de secundaria
CAnlIDRA [ 129]

�* Certificado de preparatoria
* Certificado de carrera cursada

* ~ula

profesional· (si la tiene)

Costo: $405.00 por inscripción y
$2,500.00 por núcleo problemático
Personal docente: Especi~istas de
CREFIAL, OEA, UNESC0, UNAM y
UANL.
FUNDAMENTOS DEL PROGRAMA
DE LA MAESTRIA EN FORMACION
Y CAPACITACION DE RECURSOS
HUMANOS
. Las investigaciones más recientes
Jespecto al desarrollo social y econót,nico de México revelan la imposibilidad de soslayar la urgente necesidad
de eapacitar altos índices de población
dentro de una formación integral.
Aspectos vitales de la sociedad mexicana dependen de la atención a la formación. de personal para los diversos
sectores de la producción, a fin de
estar en condiciones de ir incorporan•
do cada vez más una mayor cantidad
de miembros al proceso productivo y
obtener en consecuencia la participa•
ción de los beneficios del trabajo para
un mayor número de personas. Pero
como se ha señalado en la introduc•
ción, esta capacitación debe ubicarse
dentro de la dimensión educativa, es
decir, bajo la perspectiva de una for•
mación integral que es proporcionada
por la educación de adultos, cuando
ésta opera dentro del marco conceptual de la educación permanente.
En consecuencia, la Universidad
Autónoma de Nuevo León pretende
contribuir a la solución del plantea•

[130) CATHEDRA

miento de tipo educativo del Plan Na•
cional del Desarrollo del país, creando
el programa de maestría en formación
y capacitación de recursos humanos,
dentro de la pluralidad ideológica
inherente al quehacer universitario, lo
cual le permite atender necesidades
reales y sentidas en la región y a nivel
nacional, sin comprometer o lesionar
su autonomía.
Este programa de la maestría
tiene una perspectiva nacional, po•
niendo especial énfasis en la atención
a la región comprendida dentro del
radio de acción de nuestra Universi•
dad. Asimismo, está en condiciones de
proyectar su acción al ámbito de América Latina, si se toma en cuenta que
los programas que se ofrecen actual•
mente en las universidades y otras instituciones de nivel superior en los paÍ•
ses latinoamericanos, en lo relativo a
la formación de recursos humanos con
referencia especial a la educación de
adultos, son muy pocos. En tal virtud,
el programa que ofrece la Universidad
de Nuevo León puede generar programas de efecto multiplicador o conver•
tirse en elemento de apoyo y referencia a sus similares de otros países.
En este sentido.el programa de la
maestría en formación y capacitación
de recursos humanos constituye una
respuesta a nivel nacional y regional,
a la situación concreta de insuficiencia
de personal para la fonnación de recur•
sos humanos y dentro de la educación
de adultos, relación que ha quedado
defmida.
·

FINALIDAD Y OBJETIVOS DEL
PROGRAMA DE LA MAESTRIA
Finalidad
Contribuir con los esfuerzos que

se realizan en el país, en especial ·con
aquéllos que realizan en la región com·
prendida en el radio de acción de la
universidad, en la tarea de fonnar, de
manera integral, maestros en forma·
ción y capacitación de recursos humanos de alto nivel profesional en áreas
específicas del trabajo directivo y téc·
nico.

Objetivos
Formar personal capaz de:
* Interpretar la problemática regional y nacional, en el marco de la
realidad latinoamericana, considerando
su pluralidad cultural y política.
* Desarrollar acciones de formación y capacitación de recursos huma•
nos con apoyo en los principios básicos y experiencias de la educación de
adultos dentro del marco de la educación permanente.

* Contribuir a la definición de
políticas y estrategias para la ejecución
de programas en el área de formación
y capacitación de recursos humanos.

* Diseñ'ar

y evaluar cunícula y
utilizar métodos y técnicas, materiales
de apoyo y auxiliares, para programas
de formación y capacitación de recur•
sos humanos, acordes con los princi•
píos de la educación de adultos.

* Diseñar y evaluar programas de
formación y capacitación de recursos
humanos, así como realizar invPstiga·
ciones en este campo.
* ·Generar un efecto multiplica·
dora través de la formación y /o capa·

citación de cuadros de personal a nivel intennedio y de base, dentro del
marco de las respectivas políticas y estrategias naciónales.

PERFIL GENERAL DEL MAESTRO
EN FORMACION Y CAPACITACION
DE RECURSOS HUMANOS
El egresado de la maestría en formación y capacitación de recursos
humanos, ofrecida por la Universidad
Autónoma de Nuevo León, estará en
capacidad de:

* Analizar y proponer políticas y
estrategias para la formación y capacitación de recursos humanos, con apo·
yo en los principios básicos y práctica
de la educación de adultos y dentro de
·1os requerimientos del plan de desarrollo nacional y regional.
* Realizar investigaciones relacionadas con las diferentes fases de la pro•
gramación de acciones de formación y
capacitación de recursos humanos.
* Diseñar y evaluar programas de
formación y capacitación de recursos
humanos, articulando los r~querimien•
tos del plan de desarrollo con las necesidades, intereses y expectativas de los
sujetos de la educación en sus respecti•
vos contextos culturales.

* Diseñar y evaluar curricula, proponiendo métodos· y técnicas, materiales de apoyo y auxiliares, para programas y proyectos de fonpación y capacitación de recursos humanos, acordes
con los lineamientos de la educación
CA'lllEDRA [ 131)

�de adultos dentro del marco de la educación permanente.

* Facilitar el aprendizaje de los
sujetos de la educación, al realizar acciones educativas de multiplicación,
procurando que éstos se apropien de
su formación y/o capacitación.
* Intensificar su formación y /o
capacitación en un área determinada
de trabajo, con miras a su especialización en función de las necesidades concretas de su ejercicio profesional, en
atención a las demandas regionales y
nacionales del desarrollo económico y
social.
METODO DE TRABAJO

El método de trabajo queda dentro de los lineamientos establecidos para el funcionamiento de la Facultad de
Filosofía y Letras; sin embargo, en virtud de las características específicas de
esta nueva maestría, se incorporan algunos elementos innovadores, tanto en
el plano curricular como en el nivel
metodológico. Adquieren su justo sentido tales innovaciones si se tiene presente que:
a) El espíritu de este programa de la maestría posee la perspectiva de la formación de personal que, a su vez, en plan multiplicador, formará y capacitará a
otros grupos humanos que corresponden a la educación de adultos.
En consecuencia, la metodología
dentro del proceso de enseñanzaaprendizaje del participante del
programa de la maestría no puede

l 132 l

CATIIEDRA

desligarse de este hecho y tenderá
a ejercitar ta práctica de aquello
que habrá de utilizar en su actividad profesional de formación y
capacitación de recursos humanos.

aprendizaje, se entiende por enfoque
miento estructuralmente significativo
int.erdisclplinario el lnt.ento de análisis e lnt.erpretación de un núcleo prode diversas disclpllnaa en lnt.eracción
blemático común, a la luz del tratapermanente.
NUCLEOS PROBLEMATICOS
PRIMER SEMESTRE

b) La realización de un programa a nivel de postgrado implica
fundamentalmente un trabajo de
investigación. En el caso específico del programa de la maestría en
formación y capacitación de recursos humanos, éste se ubica dentro del campo de las ciencias so-

TERCER SEMESTRE

SEGUNDO SEMESTRE

ciales; en consecuencia, habrá que

incluir dentro de la metodología a
seguir una perspectiva que favorezca y promueva la actitud científica a través de la investigación
en su sentido estricto, que le permita al participante hacer de la
investigación una actividad permanente dentro de su trabajo profesional. En tal virtud y toda vez
que las acciones se realizarán dentro del campo de las ciencias sociales, se buscará la aplicación
de una metodología que incorpore .
la investigación participativa, como elemento imprescindible en el
proceso.

ESTRUCTURA CURRICULAR
Se intenta poner en práctica para
este programa de maestría un proéedimiento de organización curricular que
se basa en el concepto de interdisciplinariedad. El mismo ha sido puesto en
práctica en otras instituciones de nivel
superior, aunque con distintas acepciones y modalidades.
En relación con la estrategia del

En el primer semestre sé preve el
tratamiento de tres núcleos (dos principales y uno de instrumentación metodológica para la investigación). Estos son:

* -Problemática de la realidad socioeconómica.
* Problemática de la educación
de adultos, con especial Incidencia en
los aspectos de formación y .capacitación de recursos humanos.

* Instrumentación metodológica
para el aprendizaje y la investigación i.

En el segundo semestre se consideran otros dos núcleos básicos y uno
de instrumentación metodológica para
la Investigación.

* Análisis de las necesidades de
formación y capacitación de personal
como component.e de los planes de desarrollo.

* Análisis de la t.ecnología educativa aplicada a la educación de adultos.
•· Instrumentación metodológica
para el aprendizaje y la investigación ü.

En el tercer semestre se Incluye
un núcleo básico, uno de profundización y uno de instrumentación metodológica para la investigación.

* Administración y planeamiento
de programas de formación y capacitación de recursos humanos i.

* Area de profundización i.
8e' ofrecen en principio tres granCATIIEDRA [ 133]

�des áreas dentro de las cuales los participantes podrán optar por determinados aspectos de profundización:
• Formación profesional para los
sectores primario, secundario y terciario (orientadas a los sectores privados
de la producción).
• Administración general de programas de formación y capacitación de
recursos humanos ( con orientación a la
administración pública).

* Instrumentación metodológica
para el aprendizaje y la investigación
iv.

EVALUACION

Mecanismo:
De una manera general, podemos
decir que la evaluación en el curso de
maestría permitirá:

* Elaborar diagnósticos; identificar y analizar eventuales deficiencias y

• Tecnología educativa aplicada a
los programas de formación y capacitación de personal.

Estas áreas tienen como función
incentivar la especialización de los participantes para el ejercicio profesional.

* Precisar y reajustar objetivos es-

En el cuarto semestre, al igual que
en el semestre anterior, se incluye un
núcleo básico, uno de profundización
y uno de instrumentación.

[ 134] CATHEORA

* Para los efectos de acreditación,
la evaluación sumativa tendrá una
expresión numérica que corresponde a
los valores que otorga el reglamento
interno de la División de Estudios Su•
periores de la UANL.

Maestría

* Adecuar los medios (métodos,
recursos, instrumentos, etcétera) utilizados para el alcance de los objetivos

*

Determinar el nivel de logro de
los objetivos propuestos

participantes

Criterios de evaluación:

tinúa en este semestre, con miras a
proseguir su formación y que a la vez
los participantes apoyen su trabajo de
tesis especialmente en los aspectos de
fundamentación teórica.

* Las técnicas e instrumentos pa·
ra la evaluación sumativa se derivarán

* Formular y ajustar planes específicos de acción

* Area de profundización ii.
La temática iniciada en A.P.I. con-

* Los procedimientos y técnicas
para las evaluaciones diagnóstica y formativa, los procedimientos para el análisis de los resultados y medidas que de
éste se deriven serán establecidos conjuntamente por los participantes y el
personal de la institución.

directamente de los objetivos específicos operacionales de los programas que
integran el programa de la maestría y
serán elaborados por la institución. El
análisis y estimación de los resultados
se hará de acuerdo al reglamento correspondiente. El mismo reglamento
establecerá el derecho de los partici•
pantes a solicitar la reconsideración
de una evaluación, si ésta no se relaciona con los objetivos del programa
correspondiente.

pecíficos

* Posibilitar la promoción de los
* Administración y planeamiento
de programas de formación y capacitación de recursos humanos ü.

a) Evaluación diagnóstica
b) Evaluación formativa
c) Evaluación sumativa

Propósitos de la evaluación:

contribuir al señalamiento de medidas
correctivas para resolver situaciones
problemáticas concretas

* Instrumentación metodológica
para el aprendizaje y la investigación
üi.

utilizarán tres tipos de evaluación:

La evaluación en el curso será integral, continua y participativa

Tipos de evaluación:
En el programa de la maestría se

en bibliotecología
ANDECEDENTES
EL PAPEL PRIMORDIAL de toda biblioteca es de carácter educativo,
pues trata, de diversas formas, de desarrollar hábitos de lectura e investigación en sus usuarios. La biblioteca no
debe ser considerada como un simple
depósito de materiales bibliográficos y
audiovisuales, ni como una sala de
lectura, sino como una dinámica insti·
tución de información que satisface
tanto las necesidades de investigación
como las académicas y culturales del
hombre. De esta manera, la biblioteca
se constituye en un instrumento de

educación, en un método de enseñanza
que, paralelamente a las clases y a los
grupos de discusión tradicionales y
modernos; coadyuva al cumplimiento
del proceso enseñanza-aprendizaje. El
bibliotecario tiene en esta actividad
una función muy importante: la de
docente, ya que orienta al usuario en
lo que se refiere a la mejor utilización
de la biblioteca; a los métodos de
investigación, a las ~cnicas de lectura,
a la búsqueda de mejores fuentes de
información, etcétera, y la biblioteca,
obviamente, apoya la tarea del bibliotecario a través del cumplimiento de su
función básica: acopio e integración

CATHIDRA [1.35)

�del fondo bibliográfico que satisfaga
las necesidades de un grupo de usua-

con la función de organización de
la biblioteca y otros centros de in-

rios.

formación, y

Ahora bien, los obstáculos que
han impedido un buen desarrollo de
las bibliotecas en México son, básica-

d) comprender las necesidadades de información de los usuarios y satisfacerlos a través de las
fuentes apropiadas.

mente, las siguientes:
a) falta de bibliotecarios profesionales capacitados para asumir
funciones ciirectivas y de rersonal
subalterno competente;
b) falta de autoridad y reconocimiento al bibliotecario, afectando en la mayoría de las veces
su importante tarea;
c) falta de presupuesto para
compra de materiales y equipo, y
d) falta de lugares adecuados.

La Facultad de Filosofía y Letras
de la Universidad Autónoma de Nuevo
León, consciente de que el desarrollo
de los recursos humanos capacitados
constituye uno de los factores urgentes
de las bibliotecas, ha creado, a través
de su División de Estudios Superiores,
la maestría en bibliotecología contribuyendo así a la preparación de profesionistas capaces de:
a) fundamentar conceptualmente la actividad de la bibliotecología y las interrelaciones que se
dan con la ciencia de la información;
b) comprender la relación
que tiene la bibliotecología con
las ciencias administrativas y de
pugnar por la utilización de sus
principios teóricoprácticos en el
ejercicio bibliotecológico;
c) seleccionar y aplicar las soluciones apropiadas para cumplir

[ 136] CATHEDRA

OBJETIVOS DE LA MAESTRIA EN
BIBLIOTECOLOGIA
A. Proporcionar una base sólida
de conocimientos que permita al alumno entender lá problemática bibliotecaria;

B. Desarrollar en el alumno actitudes críticas que le permitan pañrcT-

par en el mejoramiento social haciendo
llegar la cultura a la comunidad, a
través de los materiales que la biblioteca posee;

DESCRIPCION DE LOS CURSOS
PRIMER SEMESTRE
B-501 Introducción I! la bibliote-

colog{a

SEGUNDO SEMESTRE

Se analizarán el campo, la metodología y actividades principales de
la bibliotecología, enfatizando sus
principios y conceptos esenciales. E&amp;to CPnstituirá la base sobre la que se
desarrollarán °los estudios de campo.

B-502 Fuentes y servicios de in-

formación
Se estudiarán las fuentes bibliográficas básicas generales y especializadas
en las cuales la biblioteca fundamenta
su servicio de referencia proporcionando información a sus usuarios.

B-503 Selección y adquisición de

materiales
C. Encontrar soluciones adecuadas . para el manejo de la información
de tal manera que el alumno se integre,
a través del correcto usufructo de ésta,
a los procesos de producción;
D. Crear conciencia de la importancia de las bibliotecas y otros centros de información para el desarrollo
económico, político· y social del país,
participando entonces en el mejoramiento de sus colocciones y servicios,

y
F. Crear conciencia en el alumno
de la necesidad de la actualización
permanente de la información para
adecuarla al momento académico.

la catalogación dCICriptiva, a los sistemas de clasificación Dewey y L. C.
(haciendo comparación) y lo referente
a la elaboración y mantenimiento de
regiatros bibliográficos.

Se establecerán los principios que
rigen la evaluación y selección de los
materiales bibliográficos y de otro tipo
que la biblioteca regularmente adquiere, haciendo énfasis en las necesidades
e Intereses de los usuarios. Se identificarán las fuentes bibliográficas apropiadas para el desarrollo de estas actividades.

B-504 Organización

bibliogro~

ca i
Se estudiarán las actividades básicas a desarrollar en la organización de
los materiales que la biblioteca posee.
El curso incluye una Introducción a

B-505 Introducción a la ciencia
de la información
En el curso se estudiarán el campo, la metodología y actividades principales de la ciencia de la lnfonnación,
haeiendo énfasis en los aspectos prácticos del almacenamiento y recuperación de la Información y las relaciones
que tiene la ciencia de la información
con la bibliotecología.

B-506 Fuentes y servicio de in-

formación en humanidades
y cie,icias sociales

Se analizará la literatura utilizada
en el servicio de referencias para los
campos de las humanidades y las ciencias sociales, señalando los aspectos
especiales de servicio en estas áreas.

B-507 Organización

bibliogro~

ca ii
Se discutirán los problemas. que
enfrenta la biblioteca para la organización de ciertos materiales especiales
y se harán comparaciones entre los
sistemas de clasificación Decimal universal y otros sistemas facetados.

B-508 Organización y administra•

ción de bibliotecas y centros de información
CATHEDRA [ 137]

�Se estudiarán los prop6sitos, funciones y ·organiqción de las instituciones señalada, haciendo evaluaciones cuantitativa de los servicios que
prestan a sus usuarios y de la manera
de medirlos y mejorarlos, y señalando
fundamentalmente los principios administrativos necesados para regir sus actividades.
TERCER SEMESTRE
B-509 Análilis y diseño de sistema, de información

Se estudiann los upectos y estrategias básicas dél IDÍlilil de sistema,
haciendo énfasis en los sistemas de
información_. Se analizarán los problemas de lu bibliotecas y centros de información para forjar soluciones a través del empleo de- los utemas de información, como otro iecuno administrativo, enfatizando el empleo de Oujogramas.
B-510 Fuentes y seroicios de información en ciencia y tecnología

Se analizarán las obras especializadas de información en los campos anotados con una introducción a los aspectos especiales del servicio de referencia en estas áreas.
B-511 Introducción a la investigación en biblioteco~(a y
la ciencia de la información

Se estudiarán los aspectos fundamentales de la investigación científi[138) CAfflEDRA

ca y algunos de los métodos y técnicas
empleadas en la bibliotecología y la
ciencia de la informaci6n.

B-512 Automatización en la biblioteca
Estudio, análisis y evaluación de la
utilización de las computadoras en las
funciones de la biblioteca. Se revisarán las experiencias al .respecto en
otros países y la posible utilización y
repercusión de tales, experiencias en
nuestro país.
CUARTO SEMESTRE
B-513 Sistemas de almacenamiento, recuperación y diseminación de la información

Se estudiarán el propósito, estructura y operaciones de los sistemas de
almacenamiento, . recuperación y diseminación de la infonnación, incluyendo, para el efecto, los elementos matemáticos básicos que coadyuven al diseño y evaluación de tales sistemas.
B-514 Bibliografía mexicana

Se analizarán lu bibliografíu y
otras fuentes de información sobre México, cubriendo particularmente lu
áreu de cienciu sociales y humanidades. Se estudiarán los aspectos fundamentales del servicio de referencia sobre México.
B-515 Educación para la bíbliotecología y la ciencia de información

Se estudiarán los objetivos ·y problemas actuales de la educación superior en las mas señaladas, aportando
soluciones que estén de acuerdo con
la realidad del país. Se destacarán
también los elementos básicos de la
importancia de la educación permanente en el campo.

..

TABLA DE COMPATlBILIDAD DE
LAS MATERIAS

diciones establecidas por la División
de F.studios Superiores de la Facultad.
En ningún caso el estudiante podrá
optar por el grado de-maestría antes
de haberse graduado en la licenciatu•
ra. La División de Estudios Superiores, de acuerdo con los antecedentes
de cada alumno, señalará en su caso
aquéllos que requieran tomar cursos
de prerequisito.
III. Requisitos paro la obtención

degrado:
Para inscribirse en
estas materias:
B-505
B-506
B-507
B-508
B-509
B-510
B-511
B-512
B-513
B-514
B-515

Es necesario
haber cursado:
B-501
·B-502 y B-503
B•504
B-505
B-508
B-502 y B-503
B-505
B-509
B-509
B-506
B-511

INFORMACION GENERAL
l. Grado que se otorga: Maestría en bibliotecología.

11. Requisitos de admisión:
Para ingresar a la maestría se requiere el certificado ímal de estudios
o la carta de pasante de la licenciatura
correspondiente. También podrán ingresar los pasantes o quienes hayan
obtenido una licenciatura otorgada y
reconocida por la Universidad Autónoma de Nuevo León en una disciplina distinta, previa autorización y con-

l. Es indispensable aprobar durante el desarrollo del programa general un examen de conocimiento sobre
alguna lengua extranjera, y
2. El alumno deberá completar
satisfactoriamente un mínimo de doce
cursos de los que ofrece el plan de estudios, además de la presentación de
un trabajo original de investigación en
el área de estudios.

IV. Inscirpciones:
Las inscripciones se efectuarán se•
mestralmente en los meses de enero y
agosto de cada año.
V. Cuotas:
Inscripción (por semestre) $ 405.00
Colegiatura (por materia) $2,500.00

PERSONAL DOCENTE
Las materias del plan de estudios
serán impartidas por maestros, tanto
de la región como de otras partes del
país, todos ellos trabajando en instituciones de enseñanza superior y con
el grado mínimo de maestría en bibliotecología.

CA111EDRA

(139)

�El personal docente para el primer semestre es el siguiente:

MAESTROS
Introducción a la bibliotecología,
Rogelio Hinojosa, licenciado en ciencias de la comunicación, I.T.E.S.M., y
maestro en bibliotecología, Universidad de Syracuse, E. U.

Fuentes y servicio de información,
Vicente Javier Sáenz Cirilos, licenciado
en ciencias jurídicas, U.N.L., y maestro en bibliotecología, Universidad de
Texas, E.U.

Selección y adquisición de materiales. Organización bibliográfica i,
Porfirio Tamez Solís, licenciado en fi.
losofía, U.A.N.L., y maestro en bibliotecología, Universidad de Case Western
Reserve, E.U.

1

[ 140)

CATHEDRA

�.....

~

"José
Alvarado -El joven de
Monterrey"
POR CORTES/A DEL BUEN
AMIGO Raúl Rangel Frías llega a esta
columna el volumen titulado Luces de
la ciudad., de José Alvarado, con Prólogo del propio Rangel y bajo el signo
de la Dirección General de Investiga' ciones Humanísticas de la UANL,
• Monterrey, 1978.
Compilr artículos periodísticos
del prosista lampacense publicados en
diversos 6rpnos de difusión que abrió
cauce a inquietudes de adolescente
hasta los grandes diarios y revistas donde maduró la agudeza del observador
y comentarista, servida por una 1llllplia
cultura literaria y uq equilibrado dominio del arte de la ~presión. José
Alvarado comentó Retum ticket, de
Salvador Novo, en 1928, y despidió

al poeta José Górostiza en el artículo
luctuoso "Vida sin fin", en 1973.
¡Cuarenta y cinco años de observar
con atención y oportunidad las letras
de México!
Las letras y la política. En el
Prólogo que pone a esta compilación
Raúl Rangel Frías, titulado acertadamente "José Alvarado - El joven
de Monterrey", recuerda la noche en
que escucharon por primera vez, en la
Plaza de Zaragoza, la oratoria vehemente del movimiento vasconcelista,
una sacudida de emoción para los estudiantes que entonces terminaban su
bachillerato. En diciembre de 1956, al
circular un libro de Mauricio Magdaleno, comenta José Alvarado en la revista "Siempre":

CATHEDRA [141]

�"Magdaleno llama a III libro Las
palablflS perdidas. Pero no fueron palabna perdidll las de Joaé VIICOnceloa, ni las de 101 jó-miee que lo acompiiiaron por México en 1929. Todas
- palabra quen todavía coa 'fi.
,encla y vlaor. Y no sólo, mucbas de
ellll han co~o perfecclonll' la
'fllalkled SI el México de hoy es mejor que el -de ayer, el&amp; 1929, ello es
obra, en buena parte, de la prédica
de Joaé Vaconcel01 y 1111 partidarios

"

Ademú del Próloeo de Rangel
Frías, el volumen Luces de 14 ciu·
dad Incluye una nota biogríftca del

escritor, por la doctora Cándida Pén,z Codés, au espo11, y varias evocaclones o semblanzas qué ponen llstos
en la dlltrlbución de las proa, con las
firmas de Manuel Moreno Síncbez, AJ.
fonao Ranpl Quena, Joaé Anee! Rendón, Aitwo Ouitú y Luis E. Todd.
El volumen fecha 111 _pie de impmnla
el 21 de aepttemhle de 19'18, porque
conmemora el primer lwilzo de la
muerte de Jo,é Alvarado, y 10I aet.enla
y alete aíios de au naaimiento, ya que
el escritor lampacenae vino a la luz y ae

fue al descanso euctamente en la
misma fecha.
"Fue preso -dice la noticia blnpáflc!lr- en la penlt.encluía de Ouad•
!ajara, hlilco, por def9llder la autonomía unlvealtw y la libertad de lnvestipción". En dicha ocasión conoció esta columna a Joaé Alvarado, entonees dlrlgent.e de la Confederación
Nacional de ~dlantes; porque su
qudea de observador no la conquistó
·en torre de marfil sino en los altibajos
de las luchas por lnteerar una patria,
en el contacto con la ,ent.e moza desde IÍ1S cátecha de éutellano y 1il010tía en la Elcuela Nacional .P'fllparato.
ria, en el trabajo cotidiano que le per•
mltló, en niTel modesto, preservar su
independencia de crlt.erlo. Naturalmente, la pMIII amullllsla no aoportó
- ft!tlcaliclad del luchador y quiso
infamado con gnnlz•d• de illlllltos.
Paro III nomhle ha quedado en el diccionario de escritores publicado en
1967 _por la Unlvenldad Nacional:
"Joaé .Alvarado es uno de los mejores escritores políticos de México,
perlodlsia de profesión .• • " / PEDRO

"Un
aporte valioso sobre un proceso
histórico nacional "
SOBRE EL LIBRO del maestro
Mario Cerutti La etapa colonilll en Estados Unidos. Su influencia deciaiva
en un caso de duarrollo capitaluta
autónomo, publicado por nuestro De-

partamento de F.clitorlal en 1977, se
han referido en forma elogiosa diversas
penonas, entre maestros, escritores y
perlodlatas.
Por ejemplo, el doctor Sei:gio Bagú, autor, entre otros, de Tiempo, rea-

lidad social y conocimiento , en una comunicación enviada al licenciado To111'8 Gonzáiez de Luna, ~ r de la
Facultad de FII010fía y Lettú_de la
UANL, señala que de - obra "be
reconldo det.enldament.e 1111 páglnal y
he podido observar que se trata de un
aporte valioao sobre un proceso histórico nacional, generalment.e poco
tratado por 101 autores latinoamericanos" . ..
., . .!!!!!!! __ ,1
L._

--

-

~

.;;tn·'

~-

.'

1

'

'

~
~

.REYES VELAZQUEZ.

"CATHEDRA
publica cuatro artículos
sobre economía"
LA COLUMNA "REVISTERO"

de "El Gallo Ilustrado", Suplemento
dominical del periódico capitalino "El
Día", en su número 846 del tres de

(142] CA111EDII.A

septiembre de 1978, pígina 17, acota
lo aiguient.e sobre nuestra publicación:
"CATHEDRA es la revista trimestral de la Facultad de Filolofía y LeCATllf.DRA [ 143 l

�tras de la Universidad Autónoma de
Nuevo León. El número 7, año iv, correspondiente a enero-mano de 1978,
publica cuatro artículos sobre economía: 'Monterrey y el desarrollo del
capitalismo en el noroeste México',
trabajo que firma Mario Cerutti; 'Econom(a campesina y articulación-destrucción de modos de producción', por
Geranio Otero; 'Librecambio y proteccionismo en México y Argentina durante el siglo xix', fmnado por Ricardo
Villarreal, y 'Las representaciones y el
modo de producción', del que es autor
Luis ~ a Gatti. Dos artículos se pu-

ae

blican sobre tópicos sociales: bajo firma de Tomás González de Luna ('Naturaleza y sociedad') y de Arturo Delgado Moya ('Las matemáticas y el desarrollo sociar). Guillermo Ceniceros
contribuye al presente número con un
trabajo sobre ~eiros ante las tendencias plásticas del siglo xx'. Completan el ejemplar de 'CATHEDRA',
que alcanza la extensión de ciento
cuarenta y tres páginas, una sección
bibliográfica y una reseña de las publicaciones editadas por el Departamento
de Editorial" ...

La formación
V el desarrollo de la burguesía
en el siglo xix
SIGLO VEIN'ffiJNO EDITORES
en su colección de sociología y políti-'
ca, acaba de dar a la estampa el libro
Formación y desarrollo de la burguesfa en _México. Siglo xix (288 pági~!15), donde se incluyen dos monograf1as, de las ocho de su contenido, de
do, de nuestros investigadores docente, &amp; trata de los profesores Mario
Cenrtti y Roberto Hernández, quie-

vestigaciones Históricas del Instituto
Nacional de Antropología e Historia.
El conocido sociólogo y maestro
brasileño Ciro F. S. Cardoso en la
Presentación de este libro dice, entre
otros conceptos, lo que a continuación
podremos leer: "Las ponencias presentadas durante el simposio sobre la
formación y desarrollo de la burguesía
en México durante el siglo xix constituyen un conjunto bastante homogéneo en cuanto a los tipos de fuentes
empleados, y al hecho de constituir
investigaciones de primera mano, llevadas a cabo con enfoques bantante
comparables. La documentación principal utilizada en todos los trabajos
comprende fuentes de archivos notariales, complementadas con otras de
archivo judiciales o privados. Los autores llaman la atención sobre el hecho
de tratarse de investigaciones en curso,
de las cuales presentan apenas resultados parciales y provisionales. Se puede
constatar, también, que los diferentes
textos manifiestan grados diversos de

avance y cristalización del proceso
investigativo. En todos, sin embargo,
se pueden percibir elementos importantes, no sólo sobre su terútica específica -tipos de comportamiento
empresarial, sus adaptaciones a circunstancias cambianteir-, sino también
sobre las estructuras y coyunturas
globales de México en el siglo xix; e
incluso, en algunos casos, ciertas diferencias interesantes entre la coyuntura
económica observada desde la ciudad
de México y desde Monterrey" ...
(pp. 16-17).
Y en la cuarta de forros de la propia obra encontramos lo que sigue:
"Todo estudio ligado a la estructura
económica y social propia del espacio
físico temporal ahora comprendido
-aunque trate de enfoques parcializ•
dos como los aquí considerados- no
podrá prescindir de la consulta de este
libro, en la medida que aspire a lograr
una conceptualización totalizadora del
proceso posc&lt;&gt;lonial de Mexico antes
del porfiriato" / D. M.

!
..

CAJlltlM[N

.

11.CAAIIAS

nea redactar.on, respectivamente, "Patricio Milmo, empresario regiomontano del siglo xix" y "Comercio e industria textil en Nuevo León. 18521890", trabajos que fueron elaborados
originalmente para el simposio: "La
formación y desarrollo de la burguesía
en México en el siglo xix", celebrado
en México del 17 al 19 de noviembre
de 1977, en el Departamento de In-

Recepción
biblio y hemerográfica
de "CATHEDRA"
A LA MESA DE REDACCION
DE "CATHEDRA" han llegado las si-

guientes publicaciones:

• DE LA ESCRITORA y poetisa

[ 144] CATHEDRA
CATIIEDRA [145]

�1

1

1

Oiga Arias, quien fue también directora del Departamento de E:itensión
Universitaria de la Universidad Juárez
de Durango, desde esa hermosa ciudad
donde tiene su residencia, hemos recibido Mínimo cardumen. Se trata de
una h2rmosa plaquette de treinta y
siete conceptuosos poemínimas cuyo
mínimo ejemplo es el que sigue:

"Flecha mortal / La pregunta, / con el
instituto de la caza, / persigue, / encuentra y / al punto, hiere, / en pleno
corazón, / con la verdad del ser ... "
Mínimo cardumen consta de doscientos ejemplares y se imprimió en la
Imprenta "El Soplón" de Alicia y José M. Oxhohn, en Detroit, Michigan /

"La regenta"; Miguel Molina, Poemas;
Guillermo Villar, Poemas; Alvaro Mutis, El último rostro (fragmento); Miguel Leiris, La ópera: música en ac-

ción; Alfredo Hermenegildo, En tomo
a la burla de los linajes. También se
completa la edición con las secciones
Entre Libros y Colaboradores.
revb:t1
mexicana
de ciencia,
polldc:a y
soclalet
11

loo lnleloctu1lel

D.M

y la polllica

•
• LA EDITORIAL DE LA UNIVERSIDAD Veracruzana nos ha enviado los números 22 y 23 de la revista
trimestral "La palabra y el hombre"
correspondientes a los meses de
abril-junio y de julio-septiembre de
1977, respectivamente.
La entrega 22, dirigida por Mario
Muñoz e ilustrada por Marsha Michael,
está compuesta por los trabajos trimestrales del concurso de cuento de 1977
de esta magnífica publicación literaria.
El Sumario acota las siguientes colaboraciones: Mario Muñoz, A propósito;
Acta del Jurado; Guillermo Samperio,
Desnuda; Jorge Onetti, Gustavito G.;
René Avilés Fabila, Fíat lux!; Elvio
Gandolfo, Caminando alrededor- Luisa Valenzuela, Los censores; Milton
Fornaro, Escorzo; Luis Arturo Ramos,
Vuelta a casa; Madeleine Pardo, Metas;
Marco Aurelio Carballo, Después del
carnaval; Raúl Teixidó, El miedo de la
víspera; Eileen Zeitz, Tu momento
más glorioso; Raúl Dorra, El cantar de
(146] CATIIEDRA

Ismael; Alfonso Gamucio, Interior mina; Luis Angel Martínez Diez, Narración; Leopoldo Borrás, ¡Puta madre!
Completan el índice las secciones Entre libros y Colaboradores.
Por cuanto a la entrega 23, ésta
aparece dirigida por Juan Vicente Melo y con un dibujo en la portada de
Sophie Leportier. Los artículos constituyentes son: Jorge Lobillo, José
Revueltas: Las más remotas piedras
del hombre; José Revueltas, Dos poemas inéditos; TV y cultura en los juegos deportivos ~ la xix Olimp{ada;
Los sueños y grabados de José Guadalupe Posada; Pierre Klossoswki, Mesalina (15-48); Jorge Luis Borges, Mary
Read y Anne Bo¡nney (siglo xviii);
Paul Valéry, La amazona; Sergio Magaña, Anales de Tepeque, Michoacán
(Dos transgresiones): Sansón y Dalila /
Salomé; Juan Manuel Corrales, Entrevista con Sergio Magaña; -Lilvia Soto
Duggan, La degradación del mundo en

• LA ENTREGA NUMERO 85
(Año, xxii Nueva época, julio-septiembre de 1976) y la edición doble
(86-87), Año xxiii, octubre-diciembre
de 1976 y enero-marzo de 1977) de la
acreditada "Revista Mexicana de Ciencias PoUticas y Sociales", órgano de la
Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM, ha llegado a nuestras manos. A primera vista se da uno
cuenta de que se ·trata de dos números
monográficos sobre los temas de Los
intelectuales y la política (85) y Los
medios de comunicación (86-87), cuyos sumarios están desenvueltos de la
manera siguiente:
"LOS INTELECTUALES Y LA
POUTICA" (No. 85). Artículos:
Gabriel Careaga, Presentación; Alwin
W. Gouldner, Los intelectuales revolucionarios; Charles Hadushin, i Quiénes
son los intelectuales norteamericanos
de élite?; Enrique Suárez-Ifiíguez,
El futuro de las revolución mexicana:
Benítez, Flores Olea, Fuentes y Paz;
Patricia Salcido Ocaña y Cristina Bernal García, Los intelectuales _(hemerografía). Completan la entrega reseñas
bibliográficas sobre Jorge Lukács ("La
responsabilidad de los intelectuales"),

Marcos Kaplan (La ciencia en la sociedad y en la política), Joseph Dietzgen (La esencia del trabajo intelectual
y otros escritos), Maurice Joly (Diálogo en el infierno entre Maquiavelo y
Montesquieu), y Antonio Gramsci (La .
formación de los intelectuales). Se
integra la publicación con un "Indice
acumulativo de la Revista (números 81
a 84)".
"LOS MEDIOS DE COMUNICACION", (No. 86-87). Artículos: Julio
del Río Reynaga, Presentación; Primera parte. Teoría, técnica e historia":
Gustavo Sáenz (La comunicaci6n especializada: ciencia y poesía), Armando Cassigoli (Aspectos ideológicos en
la teoría y ·los estudios de la información y la comunicación), Carlos Villagrán (Los prablemas de la ideolog(a y
la ciencia de la comunicación), Leopoldo Zea ( iLibertad contra igualdad?),
Jaime Goded (Cultura, poUtica y poder), Silvia Molina (El caso chileno
como prototipo de guerra psicológica
contrarrevolucionaria), Hemán Uribe
(Sobre el periodismo de opini611 y su
técnica redaccional), Máximo Simpson
(Reportaje, objetividad y critica social) y Jorge Calvimontes (Lenguaje
CAfflEDRA

[147)

�period(stico). Segunda parte."Los me•
dios de comunicación en México":
Emilio García Riera (Situación del
cine mexicano), Irene Hemer (Lacensura), Fátima Fernández (Los medios
de información masiva y la reforma administrativa de José López Portillo),
Ricardo Menasse, Susana Selene, Gonzalo Varela, Gabriel Vidart (Un estudio sobre la publicidad en la televisión
comercial mexicana), Leopoldo Borrás
(Los medios electrónicos de comunicación en México y los problemas del
significado del mensaje), Edna Ebarrondo, Oaudia B. Infante, Regina
Jiménez de Ottalengo (La formación
de los técnicos y cientificos de la comunicación social en la Facultad de
Ciencias Políticas y Sociales), Blanca

Aguilar P. (Aproximación al estudio
de la prensa diaria mexicana), Martha
L. Tapia (La transición del cine mudo
al cine sonoro en México) e Diana
de la Teja, María Guadalupe Fener
(Teoría de los medios de comunicación y de información en México.
Hemerografía). En la sección de Reseñas Bibliográficas se incluyen comentarios sobre libros de los autores: Irene Herner (Tarzán, el hombre mito),
Jean Bai°i"drillard (La economfa política del signo), Zbignien Brzezinski (La
era tecnotrónica), Ludovico Silva
(Marx y la alienación), Magnus Hans
Enzensberger (Contribución a la critica de la ecología política) y Brenda
Madox (Más a
.

EN LAS VENIDERAS entregas de
nuestra revista daremos noticias de las
publicaciones que se reciban en su
mesa de trabajo editorial. Por ello,
rogamos que nos envíen dos ejemplares de toda clase de publicaciones
para acotar su contenido y efectuar

comentarios sobre las mismas, a la
siguiente dirección: Departamento de
Editorial; Facultad de Filosofía y Letras; Universidad Autónoma de Nuevo
León; Ciudad Universitaria; Apartado
Postal, 3024; Monterrey, N. L., México / D.M.

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......

EL PROFESOR MIGUEL AN
GEL Alegre Guerrero informa al li·
cenciado Tomás González de Luna,
director de nuestra Facultad, que próximamente aparecerá el primer número de la Revista "Episteme", que será
el órgano de la Academia de Filosofía
del Centro de Estudios Científicos y
Tecnológicos Número 2 "Miguel Bernard ", del Instituto Politécnico Nacional. Dicha revista contendrá, en su
número inicial, entre otras cosas, comentarios al Segundo Coloquio Nacional de Filosofía que fue efectuado del
3 al 7 de octubre del año próximo pasado en esta ciudad de Monterrey (Co-

,.

loquio que fue organizado tanto por
la Asociación Filosófica de México,
A. C., que preside el doctor Adolfo
Sánchez Vázquez, como por nuestra
Facultad de Filosofía y Letras); contendrá, además, una entrevista hecha
al propio doctor Sánchez Vázquez y
resúmenes de las ponencias presentadas en el congreso mencionado, en su
sección primera: :'La filosofía y las
revoluciones científicas". "CATHEDRA" felicita cordialmente a los organizadores y realizadores de "Episteme" y le desea a ésta una larga y
próspera existencia
/D.M.
CATHEDRA (149]

(148] CATHEDRA

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_[150) CA'mEDRA

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�Departamento de Editorial

Publicaciones
de la Facultad de Filosofía y
letras de la U A NL
* Revista- Cathedra (trimestral). Coordinadores anteriores: Miguel Covarrubias, Alfonso Reyes Martínez y Juan José García Gómez. Actual coordinador:
David Martell.
CUADERNOS DE FILOSOFIA

* La pintura como lenguaje / Adolfo Sánchez Vázquez, segunda edición.

* Tecnología y filosofía /Mario Bunge.
* La filosofía de Vasconcelos como filosofía latinoamericana/ Silvia Mijares.

* Filosofía del derecho /María Guadalupe Martínez de Rodríguez.
EDICIONES ESPECIALES

* La metodología: una discusión/EH de Gortari.

* Memorias de Valentín Campa: Cincuenta años con el movimiento obrero y
revolucionario.
CA'IllEDRA [151]

�CUADERNOS DE HISTORIA

* Aspectos metodológicos básicos del estudio de la historia medieval/Henning

Grat.

Colaboradores en este número

* Tres artículos sobre historia y sociedades/Guillermo Beato.
* Sobre la historia latinoamericana/Guillenno &amp;ato.

* La etapa colonial en Estados Unidos. Su influencia decisiva en un caso de
desarrollo capitalista autónomo /Mario Cerutti.
CUADERNOS DE SOCIOLOGIA

* Desarrollo urbano en América Latina/Domenico Sindico.
CUADERNOS DE METODOLOGIA

* Cuaderno No. 1: "Acerca de la noción de analogía" /Tomás González de
Luna; "Las revoluciones científicas y el método"/Juan Angel Sánchez; "Las inferencias deductivas aplicadas a la física" /Laura E. Quiroga.
CUADERNOS DE PEDAGOGIA

· * Cuaderno No. 1: "Antecedentes técnicos de la programación por objetivos"/
María Socorro Berra Santana; "El establecimiento de los objetivos de aprendizaje"/
Clara l. Carpy Navarro y Libertad Menéndez Menéndez.

• Adolfo Sánchez Vázquez / Mexicano. Doctor en filosofía por la UNAM.
Profesor e investigador de tiempo oompleto en la Facultad de Filosofía y Letras de
la UNAM. Presidente de la Asociación Filosófica de México, A. C., y de 13 Asociación lnteramericana de Filosofía. Profesor extraordinario de la División de Estudios Superiores de la Facultad de Filosofía y Letras de la UANL. Autor, entre
otras obras, de Estética y marxismo, Las ideas estéticas de Marx, Del socialismo
científico al socialismo utópico, Filosofía de la praxis, La pintura como lenguaje
(esta última editada por nuestra Facultad).

*
CUADERNOS DE LETRAS

* Olavide o Sade/Miguel Covarrubias.
COLECCION: MATERIALES DE TRABAJO DE LA DIVISION DE ESTUDIOS
SUPERIORES

* Fragmentos íllosóficos de los presocráticos. Antología/Compilación de
textos y notas de Juan Angel Sánchez.
COLECCION DE POESIA

* Litoral de sombra/ Alfonso Reyes Martínez.
* Matar el tiempo/Xavier Rodríguez Araiza.
CUADERNOS DEL INSTITUTO DE INVESTIGACIONES

* Aspectos de la poética estructural/José Pascual Buxó.
[152] CA1'11EDRA

*

*

• Mario Cerutti / Argentino. Licenciaturas de historia y de periodismo por la
Universidad Nacional de Córdoba, Argentina. Docente investigador en la Facultad
de Filosofía y Letras de la UANL. Autot de La Etapa colonial en los Estados Unidos. Su influencia decisiva en un caso de desarrollo capitalista autónomo, editado
por nuestra Facultad

*

*

*

• Grociela Hierro J Mexicana. Maestra en filosofía por la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM. Profesora e investigadora en la misma Facultad. Pertenece a la Asoclación Filosófica de México, A. C.

*

*

*

• José Roberto Mendirichaga / Mexicano. Licenciado en fdosofía por el ll}Stituto Superior Autónomo de Occidente, de Guadal&amp;Jara. Estudios de leti• en la
Facultad de Filosofía y Letras de la UANL, en cuya'Divisi6n de Estudios Superiores
CA1llEDRA (153]

�cursa la maestría. Ex-maestro de la carrera de periodismo en la Facultad de Derecho de fa UANL y actualmente maestro en el Colegio de Filosofía de la Facultad de
Filosofía y Letras de la UANL.

*

*

*

• JUlln Francisco Pérez Ontiveros / Mexicano. Egresado de la Escuela Normal
Miguel F. Martínez, Normal Superior de Nuevo León y de la Facultad de Comercio
y Administración de la UANL. Terminó los estudios de la maestría de enseñanza
superior en la :facuitad de Filosofía y Letras de la UANL. Profesor del Colegio de
Pedagogía de la misma Facultad. Secretario de la Escuela de Graduados de la Normal Superior de N. L. Vicepresidente de la Asociación Nacional de Profesores de
Mateltláticas. Coautor de tres libros de matemáticas para educación media básica.
Ha sustentado conferencias en diversas ciudades de la_República Mexicana y ha presentado ponencias en varios congresos sobre cuestiones pedagógicas en función de
las matemáticas.

*

*

Indice de ilustraciones

1) Autorretratos. Primera y cuarta de forros; entre la segunda de forros y pá·
gina 1: entre las páginas 124 y 125.

*
2) l'JJráfra8is con BruegeL Frente-a la página 2.

• Gerardo Cantú / Mexicano. Estudios en la antigua Escuela de Artes Plásticas

de la UANL., en la Escuela de La Esmeralda de la ciudad de México y en la Academia de Bellas Artes de Praga, Checoslovaquia. Otros estudios de un año cada uno
han sido realizados en Francia y en España. También ha recorrido, conociendo los
principales museos, Italia, Holanda, Unión Soviética, Grecia, Austria, Inglaterra,
etcétera. Ha presentado exposicionP.s en Monterrey, ciudad de México, Guadalajara, San Miguel de Allende, Jalapa, Oaxaca, etcétera. Y en el extranjero: en Praga
(Galería Manes), en París (Museo de Arte Moderno), Madrid (Galería Círculo Dos),
en varias ciudades de Estados Unidos, en Colombia, en Venezuela, en Cuba, etcétera.

3) Hombre con mujer trepada (reproducción en papel de arroz). Frente a las
páginas 3, 46 y 85.
4) La Dama de Praga (fragmento). Entre las páginas 12 y 13. Frente a la pá·
gina 84.
5) El niño de la manzana (no seriado). Frente a la página 4 7.
6) La mentira repetida. Entre las páginas 58 y 59; 140 y 141.
7) Críticos y pintores después de Cezanne. Entre las páginas 70 Y 71; 118 Y
119; 150 y 151.

[154] CATHEDRA

CATHEDRA [155]

�CUADERNILLOS SOCIOLOGICOS DEL COLEGIO DE SOCIOLOGIA DE LA
FACULTAD DE FILOSOFIA Y LETRAS DE LA UANL
Los Cuadernillos sociológicos son ediciones sencillas, económicas y esquemáticas orientados a servir a los estudiantes como instrumentos conductores de lo explicitado en las cátedras específicas ...

Coordinador: David Martell

*

Número 1 / Sociología II: 1) Definiciones sociológicas burguesas. Su crítica. 2) Categorías y leyes sociológicas marxistas (agotado).
* Número 2 / Historia de América Latina I: (del mercantilismo a la guerra de secesión
norteamericana).
* Número 3 / Historia económica y social I: Aspectos económicos, políticos y sociales
del feudalismo.
* Número 4 / Historia económica y social II: Iniciación al curso.
EN PREPARACION:

*
*
*
*
*
*
*
*
*
*
*
*

Epistemología de la ciencia.
La universidad y los problemas sociales contemporáneos, por Ernest Mandel.
Matemáticas para sociólogos I y II y Estadística I y II.
Teoría sociológica I (Marxismo).
Teoría sociológica Il \Durkheim, Weber).
Teoría sociológica III (Introducción al funcional-estructuralismo ).
Sociología del desarrollo latinoamericano.
Sociología rural.
Historia de América Latina 11 (dos volúmenes).
Sociología urbana.
Ciencia política.
·
Segundo cutso de sociología: Definiciones y teorías sociológicas burguesas. Su crítiea.Categorías y leyes sociológicas marxistas (segunda edición corregida Y aumentada).

��</text>
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                <text>Cathedra : Revista de la Facultad de Filosofía y Letras, Universidad Autónoma de Nuevo León, 1978, Año 4, No 9, Julio-Septiembre</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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'

REVISTA DE LA FACULTAD DE FlLDSDFIA Y LETRAS
DE LA UNIVERSIDAD AUTONOMA DE NUEVO LEON
ABRIL.JUNIO DE 1978

Facultad de Filosofía y Letras
Universidad Autónoma de Nuevo León
MONTERREY, NUEVO LEON, MEXICO

�Universidad Autónoma de Nu~vo León
Rector • doctor Luis E. Todd
Secretario general * ingeniero Ore! Darío García

¡'

Facultad de Filosofía y Letras

i

Director * licenciado Tomás González de Luna
Subdirector * licenciado Juan Angel Sánchez
Secretario general * licenciado Herón Pérez Martínez
COORDINADORES:
Colegio de Filosofía
Colegio de Letras
Colegio de Sociología
Colegio de Historia
Colegio de Pedagogía
Colegio de Traducción
División de Estudios Superiores
Instituto de Investigaciones
Departamento de Editorial

* licenciado Enrique Galván
* doctor Jorge Rangel Guerra
* fü:enciado Ricardo C. Villarreal
* licenciado Arturo Delgado Moya
* maestro José Antonio Mejía Ayala
* profesora Carmen Tijerina
* licenci1do Bernardo Flores Flores
* doctor Juan José García Gómez
* profesor David Martell

1'

C~A'I'HEDRA
CONSEJO DE EDITORIAL:

* rnaeSU'o José Luis Balcárcel
* licenciado Mario Cerutti
* doctor Juan José García Gómez
* licenciado Santiago Alfredo Salas
* licenciado Juan Angel Sánchez
* profesor Pedro Reyes Velázquez
* licenciado Ricardo C. Villarreal
* profesor David Martell (coordinador)

_o::-,,-,.......

-

J'ffj(;~~~

�CATHEDRA
REVISTA DE LA FACULTAD DE FILOSOFIA Y LETRAS
DE LA UNIVERSIDAD AUTONOMA DE NUEVO LEON
NUMERO 8

ABRilrJUNIO DE 1978.

SUMARIO
Pierre Vilar O La empresa, los empresarios y la burguesía/3
Mario Cerutti □ Los Madero en la economía de Monterrey (18901910)/29
Mario Bunge □ Método y métodos, metodología y metodolatría/95
L. Danon-Boileau □ Características del inglés científico escri-

to/115
Carlos Pereyra □ El individualismo metodológico: un caso de contrarrevolución teórica/137
Biblionotas/157
Federico Cantú: Las ilustraciones/163
Publicaciones de la Facultad de Filosofía y Letras/167
Colabm:adores en este número/171
Indice de ilustraciones/173

�•
•
•
•
•

Revista trimestral.
Aparece los meses de marzo, junio, septiembre y diciembre.
Cada autor es responsable de su texto.
No se regresan originales.
Toda correspondencia debe dirigirse a: Departamento de Editorial de la
Facultad de Filosofía y Letras, Unlvemdad Autónoma de Nuevo León, Ciudad Universitaria, Apanado postal 3024, Monterrey, Nuevo León, México.
• Impresa en: Técnica Gráfica de Monterrey, S. A., Abasolo, 870, Oriente,
teléfono 40-43-32, Monterrey, N. L., México.

Diseño y cuidado de la edición: David Martell

Ilustraciones de Federico Cantú

�Pierre Vilar

La
empresa, los empresarios y la
burguesía e•)
DOCTOR GUILLERMO BEATO: Voy a presentar a un hombre que
no necesita presentación: el maestro Pierre Vilar, profesor de la Escuela
Práctica de Altos Estudios de la Sorbona de París y discípulo de Marc
Bloch, de Labrousse y de Lucien Febvre.
El maestro Vilar es autor de numerosos trabajos fundamentales para
la historiografía de la historia social v económica, tales como su famoso
y monumental trabajo La Cataluña en la España moderna, su Creciouento y deaarrollo, su Oro y moneda en la historia, etcét~ra; hombre
comprometido políticamente; hombre que por su claridad y su ,posición
sufrió también la prisión en los campos de concentración nazi y, sobre
todo, un hombre de espléndida calidad humana y de infinita h11mildad ...
(•) Vem6n de la cllula . . . . . . por m aúor, pmf-,r baa.ped de la Diria6a de
ltláadloe 8apnlane de la hclal&amp;ad de fllodfa-, LefzM de la UAHL, el puado . . de-ye,,
deaao de i . acdridadee
de •11&amp;ra depeadencia . . . . . . . _ , Se 1ae1a.,.n.
lldmaú. lu imeffendonea de loe Jll'Olwl• Glllllamo Beato 'J Muto Ceratti -, Ju de . _

--dtll-

atneed..._

CATHEDRA [ 3]

�Queda con ustedes el maestro Pierre Vilar, que no va a disertar sobre un tema determinado, sino simplemente va a hacer una conversación con nosotros, una conversación entre amigos. El ha tenido la gentileza de venir a ver qué es lo que se hace en Monterrey, especialmente
alrededor del tema de la empresa.

DOCTOR PIERRE VILAR: Agradezco mucho al doctor Beato y al
señor director de la Facultad su acogimiento y las palabras demasiado
afectuosas y elogiosas que han tenido para conmigo. Le había avisado
al doctor Beato que yo no haría ninguna conferencia, sencillamente
porque sobre el tema que me ha indicado no tenía mis notas ni mis papeles. Pero cuando me dijo que en esta Facultad se hacían unas investigaciones acerca de la empresa, empresa comercial, empresa industrial,
etcétera, decidí venir. Como yo he pasado casi seis años dirigiendo trabajos con el mismo espíritu, es decir, qué es empresa, cuál es el espíritu
de la empresa, es decir, empresa en lo que verdaderamente significa la
palabra, y, naturalmente, también el análisis económico del fenómeno
empresarial. Así que entonces le he dicho: Bueno, intentaré charlar
alrededor de esta noción. Yo diré, pues, las reflexiones que me ha sugerido el tema, y también les preguntaré a ustedes cuáles son los resultados a que han podido llegar.
Cuando empecé este trabajo de investigación con mis alumnos de la
Sorbona tenía intención, no tanto de añadir más al inmenso número de
estudios de empresa que se han hecho en América, en Alemania, en Inglaterra, sino de intentar ver el problema, diríamos, al mismo tiempo,
teórico e ideológico, es decir, qué es empresa más ampliamente.
Es que la empresa, por ejemplo, caracteriza al sistema capitalista.
Porque se ve perfectamente que la idea de la empresa, y de la empresa
libre sobre todo, es una idea que la ideología del capitalismo pone siempre adelante, diciendo: la gran característica del capitalismo es la libertad empresarial y el espíritu de empresa. Y, entonces, la primera cosa
que he hecho son dos aspectos de estos estudios: de un lado, los estudios concretos, cuando he podido encontrar archivos de empresas, puesto que son muy difíciles de obtener. Naturalmente, hay algunas de las
grandes empresas (por casualidad, algunas de pocos millones de empresas). Para eso, entonces, se hacen monografías. Supongo que es lo que
ustedes han hecho, según me ha dicho el doctor Beato. Me ha dicho
que cuarenta monografías o algo así. Estudios concretos y monográficos. Eso, para estudiar cómo funciona la empresa.

En este punto creo que también puedo recordar una _idea que muchas veces he sostenido, que es que un sistema, como el sIStema capitalista (pero se podría decir igual del sistema_ feudal o de cualqwera o~ro),
se debe estudiar a dos niveles. El primer mvel es el mvel m1croecononuco o de la microobservación. Es decir, estudiar una empresa para sabe¡
lo que es empresa. Y la empresa, en realidad, dibuja todo 1~ que es el
capitalismo. Es decir, es una cosa donde se empieza con un _cierto mvel
de medios de producción o de dinero para construulos Y, si hace _falta,
hay empréstitos para organizar eso. Después hay una contratacion de
asalariados y después . . . Bueno, al final del año, hay una diferencia
entre el producto obtenido y su valor realizado en el mercado. Y finalmente viene lo que se ha pagado a la gente trabajando en la empresa, es
·decir, que la empresa es ya un dibujo perfecto del mecanismo capitalista.
. Después viene el segundo nivel global o nivel macroeconómico.
Ver, en un°a nación o en cualquier ll!arco escogido, el resultado global
de las empresas con todos sus movimientos de baja y alza. Pero eso es
otra cosa. No es naturalmente la coyuntura que a mí me interesaba,
sino precisamente el micromecanismo.
También me interesaba lo que llamaría yo la ideología de la empresa. Y, por eso, empecé por estudiar a Schumpeter, porque Schumpeter,
· ell un tiempo ya lejano (que fue en 1911 o en 1913 si recuerdo bien),
fue quien puso la empresa en el centro de sus análisis. Pero al empresario él lo definía de una manera muy suya, es decir, que no es practicamente lo que se dice corrientemente. Para Schumpe~_r. el ~m~resa_no es
únicamente el que innova, pero ya no una mnovacion técmca, un!ca,
sino una innovación comercial, una innovación en métodos bancarios,
cosas así, pero innovación al fin.
Pero Schumpeter estaría casi preparado para decir que el empresario
es un señor que sencillamente hereda, por ejemplo, una empresa Y que
sigue así con éxito, bastando sencillamente con hacer girar el mecanismo.
Eso no es un empresario a los ojos de Schumpeter. Y puedo decir
que Schumpeter, en cierto sentido (dejando al lado el siste~a de la empresa), llamaba la atención hacia el empre~o; es decir, de¡ar un poco
la teoría y pasar al hombre. Y en una formula bastante cunosa, el

[ 4] CATHEDRA
CATHEDRA [5]

�profesor Fran.,ois Perroux, el francés que tradujo la obra fundamental
de Schumpeter, dijo que este análisis abstracto de la empresa era al
mismo tiempo la epopeya humana de la creación o una cosa de este
tipo. Es decir que, en el fondo, la teoría de la empresa se volvía el elogio del empresario.
Pero yo constataba, en ese momento particularmente, los trabajos
sobre los beneficios, los provechos, de un hombre como Ollman, en
Francia (eso, cuando empecé estos trabajos, es decir, hace unos cinco
años). Entonces decía lo contrario sobre la visión del empresario (que
ahora aebemos deshacer por completo): que el empresario no nos importa y que tal vez moralmente, dice él mismo, la idea de los beneficios
del empresario pueden ser discutidos como forma moral. Porque es,
hasta cierto punto, una explotación para él. ·
Pero, al contrario, él decía que la teoría de la empresa, es decir,
el concepto de empresa, la cosa completamente abstracta, es la única
cosa que hace andar la economía que conocemos. Y a mí me gusta
bastante la comparación esta, que en un momento se toma atención
po~ el empresario y en otro momento sobre la empresa abstracta, la
enipresa que no tiene naturalmente abstracción. No se puede juzgar,
ni moral, ni políticamente, ni de cualquier modo, una empresa abstracta.
Y, bueno, reflexionando sobre eso, yo he hecho también unos trabaj~ de equipo sobre historia del pensamiento, y he querido volver al
momento donde aparece en la literatura económica e histórica la idea
de empresa. Y lo que me pareció más típico en este sentido fue Cantillón. Cantillón, en el primer tercio del siglo xviii, porque su obra salió
solamente en el 50-60, pero estaba escrita en 1733 ... Y es una cosa
bastante curiosa porque Cantillón divide (y es verdaderamente el principio del capitalismo) la vida económica en dos tipos: Unos, dice, son
"pensionados" (no dice asalariados, porque la palabra todavía no aparecía). Dice: son "pensionados" ... Bueno, dice: un general que cobra
un sueldo, un hombre de la corte que recibe una "pensión", un criado
que tiene un gage, un sueldo de criado. Todos esos son a sueldo fijo,
a renta fija. Siempre saben lo que van a cobrar. Y después hay todos
· los demás, que son empresarios. Es decir, que saliendo de una base que
puede ser su trabajo (porque es una cosa curiosa cuando señala que hay
empresarios de su propio trabajo) emplea estas palabras, y toma por

(6) CATIIEDRA

ejemplo (que, naturalmente, es un ejemplo muy simple) al porteador de
aguas que, entonces, en· las ciudades del siglo xvii y xviü, tenía un gran
papel. Dice: este porteador de aguas tiene bienes (y sería la primera
vez, me parece, que se ha estudiado la idea de empresa con capital de
un lado y trabajo del otro, pero, naturalmente, con una simplificación
monumental). Bueno, tiene bienes (no pronuncia la palabra "capital").
Tiene como bienes sus recipientes y va a buscar agua, y después todo lo
demás de su trabajo. Y entonces hay que ver ... Y hasta llega a decir
que los ladrones son unos empresarios. Bueno, no dice lo contrario ...
Dice que hasta los ladrones son empresarios. Son gente que salen y no
saben cuánto van a ganar, sea en la noche del mismo día, sea al final del
mes, sea al final del año.
Entonces, es evidente que esto es interesante, porque eso se notaba
en el siglo xviii. Eso, de un lado de la gente que va a ser asalariada, y,
del otro, la gente que va a ser empresaria, de todos modos, pero empresaria también. En esas épocas empresa significaba algo más preciso, que
es algo de lo que significa todavía ahora. Por ejemplo, el empresario de
un artista, es decir, el que organiza la vida del artista como medio de
ganancia, podrá ser el empresario de unos grandes t~abajos públicos. Y
es interesante, porque precisamente en otros textos que he encontrado
había una alusión a los grandes trabajos de tipo canal del Mediodía en
Francia, grandes empresas, pero más o menos organizadas, si no por el
Estado, por lo menos por algunas organizaciones públicas.
También me interesó ver el cambio de sentido de las palabras en
el siglo xviii, entre un hombre como Cantillón, por ejemplo, y un hombre como Jordan, que ya han eliminado esta idea de empresa del propio
trabajo, para decir que la empresa es (y lo dice,.tanto para la agricultura
como para la industria, lo -que es bastante importante) ... que la emi,resa son gentes que tienen grandes caudales y que a partir de estos grandes
caudales están organizando una producción (producción agrícola o producción industrial).
Pero todavía en Jordan la palabra y el concepto de "empreaa" es
bastante, digamos, discutible, porque dice, por ejemplo, para los que no
tienen más que sus manos (que ya es una definición, digamos, del proletario, como la da Marx, pues éste, su salario,es su único provecho) ...
Es decir, todavía todo el vocabulario está por hacer. Pero se ve, entre
1733 y 1770 ó 76, un cambio completo de visión, que ya es interesante
e importante.
CATIIEDRA (7)

�•

Y después . . . Bueno, eso lo hice un poco, digamos, filosóficamente, pero es bastante interesante. Yo me hice preguntas y dí el trabajo a
una joven filósofa que me lo trató muy bien. •Es que la empresa es verdaderamente una característica del capitalismo. Es que no había la
idea de empresa antes. No existía con anterioridad. Y entonces esa
filósofa me estudió la palabra "empresa" en el vocabulario de la Edad
Moderna, y resultó muy interesante, porque la palabra empresa existía,
pero precisamente casi únicamente en el siglo xvii, por estos grandes trabajos públicos. Pero, también, por una cuestión que se decía, que la
empresa era una cosa coMl.ictiva y hasta judicialmente condenable.
Eso, bueno, una cosa que se podía uno imaginar, pero no la conocía.
Existía un delito de empresa, delito de empresa que significaba que,
cuando había la organización corporativa de la actividad económica, un
señor que emprendía algo fuera de las reglas de la corporación, a éste
lo sacaban mediante los tribunales por el delito de empresa.

Es bastante bonito esto, porque es evidente que se compara y se
oponen a la idea de que la empresa es un delito o a la idea de. que la.
empresa, al contrario, es la gran cosa de la sociedad futurv,. Y, entonces, en la organización feudal hay cosas muy bonitas, porque hay la
empresa, y hay todo un vocabulario feudal sobre los juegos de empresa.
Por ejemplo, sobre los torneos, sobre la idea de empresa. Y encontramos también la condenación dt! la empresa en la literatura moral de finales del siglo xv, por ejemplo. Esta literatura dice que el empresario
tipo (no sé si se imaginan quién puede ser) es lucífero. Dice que el empres¡nio es lucífero, porque ha emprendido cosas contra Dios. Pero la
palabra empresa entonces sí que coge cierto sentido, digamos, de confianza . . . Bueno, todo eso es naturalmente del lado de la moral. Yo
creo que si no se ha reflexionado sobre toda esta visión -al mismo
tiempo conceptual e ideológica- de la empresa, no se trabajará con una
base suficiente de altura, digamos.
Después vienen las monografías. Y en eso voy a conversar más con
ustedes. Es que con las monografías no llegamos a hacer muchas cosas
de gran importancia. Con la más grande empresa que hemos tenido a
mano, con archivos (porque los ha depositado en la Biblioteca Nacional), hemos hecho la teoría de los battignoles, con los talleres de los
battignoles, que parece una cosa muy pequeña. Y efectivamente eso
empezó como una cosa muy pequeña de reparaciones de utilaje en el
norte de París. Y después se volvió la más grande empresa de trabajos
públicos coloniales del siglo xix y del siglo xx.
[8] CATHEDRA

'

Y tenemos todos los papeles, pero pocos, por desgracia (e imagino
que así es en la mayoría de las grandes empresas). Y tenemos la correspondencia, extraordinaria,desde el punto de vista psicológico. Es inte. resantísimo, pero las cuentas son dificilísimas de reconstituir, porque
se han hecho muchas filiales en todos lados. Unas han dado sus papeles. Otras, los han destruido. Y, finalmente, el conjunto, digamos, de la
acumulación, que es lo que nos interesaría, no lo tenemos. La única
cosa que tenemos (casi la única), es que hay dos empresas que he estudiado, que fue la empresa de los hermanos Montgolfier, céÍebres porque
son ellos los que han hecho el primer balón que ha subido en el aire.
Y la del padre Montgolfier, en los años 1870-1875. Yo digo que ha
inventado el salario, que es más importante que la empresa de los Móntgolfier.

Quiero décir que se ve perfectamente que después de una organización de fábricas de papel, que desde el siglo xvi y xvii eran fábricas de
tipo familiar, sería perfectamente observable, por ejemplo, que todos
los que estaban empleados (desde los obreros hasta los administrativos,
si se puede decir en tan pequeña empresa) eran de la misma familia o,
por lo menos, con parentesco más o menos estrecho,y todos de filiación
protestante. Y en el siglo xviü, de un lado la conversión al catolicismo,
que parece tener cierta significación, y una.renovación completa de tipo
técnico. Y, con ocasión de esta renovación, un cambio total en la concepción misma de la empresa. Es decir, que se van a buscar obreros en
el campo, obreros que no se conocen y que, por consiguiente, tienen
acerca del dueño de la empresa una relación de obrero a patrón y no de
artesano a maestro artesano.
Eso es interesantísimo, porque es realmente la transformación de un
tipo de empresa como la del tipo ... (es que hay cosas, por ejemplo,
que parecen un poco extrañas en el siglo xviü), del tipo del cronometraje. El cronometrador es el hombre que piensa ya en cronometrar la actividad de sus obreros, en prohibirles ir a pasear, ir a perder tiempo. Esto es ya una concepción completamente de la empresa industrial de
los años de 1776 a 1780.
También tenemos los papeles y la correspondencia de otra empresa.
Y, naturalmente, es una experiencia muy interesante. Después tuvimos
de otra. Entonces vemos cosas al contrario, completamente,digamos.
De los siglos xix y xx, es una de las empresas que fabrican especies de

CATHEDRA [ 9]

�ladrillos y de t.ejas (brique1, tulles, se dice en francés). Y fue una cosa
formidable, por casualidad, ya que el chico que yo había encargado de
estudiarla, mejor dicho, que me propuso eso, ha t.enido los papeles integrales de la empresa que nació en 1860, y que dura todavía. Y se ve
perfectamente que en 1860, por ejemplo, y hasta 1914, había unos doscientos o trescientos obreros para producir, digamos, unos centenares
de tejas por día. Y ahora, con menos obreros, se fabrican centenares de
millares de toneladas de tejas. Es decir, que se ha podido medir perfectamente el crecimiento de la productividad, de la productividad por
obrero y por hora de trabajo. Y se ha podido ver también cómo se
obt.enía este crecimiento, que es lo primero que se ve cada vez que hay
un progreso t.écnico posible con los hornos eléctricos y otras cosas.
Se ha visto cómo se ha adaptado inmediatamente la empresa.
Y también ha aprovechado lo que llamaría yo la coyuntura, pero no
la coyuntura en el sentido económico sino político de la palabra. Es
decir, las dos guerras, las dos guerras mundiales. Porque esta gente ha
previsto que después de la guerra del 14, así como después de la guerra
del 40, la reconstrucción sería una ocasión fantástica para obtener mayores ganancias. Y se ve a esta gente que está invirtiendo ·dinero para
tener nueva tecnología, durante los años de las guerras, es decir, en el
momento que parece más desfavorable. Pero invertir en el momento
más desfavorable con la convicción de que llegarán los tiempos más
favorables, es la cosa más inteligente que se puede ver.

Se puede decir por cierto que estos empresarios
han tenido
una visión muy clara del progreso, y del progreso tecnológico. Pero también lo que se puede medir es la acumulación capitalista. Porque tenemos todas las cuentas, es decir, podemos saber al final cuánto capital
se manejaba. Es decir, que hay que convertir el dinero a medida que
se está devaluando el franco. Esto es que cada vez (pero eso se ve también en la contabilidad) que vemos eso que se llama la "revaluación de
balances" veremos aspectos monetarios, o sea, que con la revaluación
de balances medimos la importancia del hecho monetario. Y entonces
vemos que la acumulación capitalista es fantástica, al mismo tiempo,
en la realización monetaria y en las contabilidades, lo que tienen los
accionistas y lo que tienen los propietarios de la fábrica. Pero también
se ve el valor de los medios de producción. Primero son cosas muy
pequeñas y después son cosas bastante monumeritales.
[ 10] CA111EDRA

Ahora bien, lo interesante en este caso es que ahora (y no sé si es
igual aquí, y entonces sería formidable verlo, porque es una ayuda)
existen unas oficinas de cálculo económico. Porque con la rapidez
del perfeccionamiento del cálculo económico muchos empresarios de
distintos niveles ya no sé si ellos estén capacitados para hacer estos cálculos. Y estas oficinas de cálculos, por ejemplo,_ se hacen por sector, y
el sector de la briaueterie, es decir, el sector especializado de esta industria de tejas, tiene un despacho central. Y el despacho central puede
comparar el estado de productividad, la acumulación de productividad
por obrero, por hora de salarios, etcétera, entre las distintas empresas.
Y resulta que, comparándolas, la empresa que hemos estudiado no
era la primera sino la segunda en productividad. La primera en productividad era una pequeña y la peor era la más grande. Es decir, la que
tenía más obreros. Eso significa al mismo tiempo que el capitalismo no
se ha dado automáticamente con el progreso de la tecnología. Es decir,
el caso que hemos visto, que es el caso más típico ( diríamos, el más
elogioso que se puede dar no es el típico), porque hay otros que, al
contrario, han guardado la posibilidad de hacer acumulación sin llegar
a este tipo de adaptación tecnológica. Pero también lo interesante es
ver cuál fae, digamos, la parte de los obreros en este progreso. Es decir,
cuando se ha hecho una acumulación capitalista monumental.
El obrero de esta empresa está ganando, si recuerdo bien, cinco
francos y veinte céntimos, o algo así. Es decir, que están contentos
porque en este sector son bien pagados. Pero bien pagados significa
casi nada en relación con la enorme acumulación capitalista que se ha
hecho. Es decir, que la distinción entre la acumulación capitalista de
un lado y la participación del :ibrero a dicho progreso, por el otro, es
perfectamente demostrable. Y, también, la comparación entre salarios
y productividad. Porque la productividad hace bajar los precios, naturalmente, en conjunto, sobre el mercado. Pero lo que pasa es que la
masa del producto se va naturalmente a los más progresistas de los
dueños. Pero apenas si eso repercute en el salario de los obreros.
También, hablando psicológicamente, la correspondencia de esta
empresa nos ha dado cosas utilísimas. Cómo los dueños se han adaptado, por ejemplo, a la crisis social de 1936. En esa época, con la
existencia del Frente Popular, han admitido ciertas discusiones, han permitido que circule un periódico de obreros. etcétera. Y han hecho
CATHEDRA [11)

�igual en 1968, en la época del movimiento bien conocido que tiene
ahora diez años de edad. Es decir, pienso que no se debe hacer tampoco únicamente un estudio económico de las empresas. También debe
nacerse un estudio psicológico de los obreros, al lado de los dueños.
Naturalmente, ahora lo que me interesa saber es que el doctor Beato
nos dé el resultado de sus trabajos de aquí y los que entre vosotros
habéis participado. A todos, que nos digan sus reflexiones ...

DOCTOR · BEATO: El propósito nuestro no era precisamente ése,
sino escuchar su opinión alrededor del tema ...
Bueno, aquí hay un maestro que tiene una responsabilidad directa
en los trabajos que se están realizando en Monterrey: el maestro Cerut. ti. El está realizando y ya ha terminado algunas investigaciones.
Las investigaciones concretas no son tan numerosas, pero sí tienden
a observar un espectro de empresarios grandes, aunque los estudios en
detalle, minuciosos, no alcancen a todo el conjunto empresarial. Pero sí
se apunta a que ese análisis de tipo singular esté a la vez reflejando, si no
una situación que es común a un grupo grande, si no a todos, por lo
menos amplios sectores del empresariado.
·
Yo creo que, en todo caso, podría haber una referencia a la experiencia realizada en la Sección de Investigaciones Históricas y dejar co:
mo dueño de casa a Cerutti. Que éste haga una exposición sobre lo que
se está haciendo en Monterrey. Y también a-la gente del Colegio de
Sociología, que está incursionando alrededor de una temáti-ca que al fin
de cuentas es la que nos preocupa a todos, que es la formación y desarrollo del capitalismo en México, Se apuntó a registrar, aplicando determinada metodología, que se. vio que podía ser eficaz. Además, la ubicación del material correspondiente a un buen número de empresarios. Y
después las pesquisas individuales, en el sentido a que hacía referencia
hace un momento. Se puede apreciar al respecto que en el siglo décimonono ...
Pero aquí me estoy repitiendo un poco con lo que dije en Puebla.

DOCTOR VILAR: Hace dos días estuve en Puebla, donde empezaron a hablar, no de los estudios, sino de las fuentes que se pueden tener

[12] CATHEDRA

en un sector dado, sobre las empresas. Es una cosa fundamental y supongo que aquí, en Monterrey, ni reflexión había ...
DOCTOR BEATO: Aquí se va hacer referencia a que se observa,
después del análisis en profundidad de los comporta¡nientos empresariales, que hay grosso modo tres momentos o tres formas generales de
c?mportamiento. Algunas se complementan con otras y abarcan, aproximadamente, para el caso de México, para el estado de México y también para distintas partes del país, lo cual no quiere decir que no existan de fasajes regionales. Aquí se aprecian distintas características del
empresariado.
Después de haber hecho ese estudio en profundidad, llegamos a una
conclusión que puede ser muy elemental. Es la de que precisamente los
empresarios actúan en función del momento histórico que se está viviendo. Las diferencias apreciables abarcan, por ejemplo, en el primer
tercio del siglo pasado, de un empresariado que tiene mucho del empresariado de tipo colonial. Y el origen concreto de muchos de ellos es
exactamente eso: una acumulación de capitales a través de la venta de
mercancías, compra y venta de mercancías, y en el tráfico de larga
distancia. Y se observa que, en algunos casos, descendientes o bien
substitutos de estos empresarios cambian su faz para entrar a participar
en ~a vigorosa "actividad industrial" fabril en el campo textil, que es
msolita para el caso latinoamericano, y que se da en México a partir de
1834, y va cobrando fuerzas. Se aprecia que en el decenio que va de
1845 a 1854 hay un número muy apreciable de empresarios ligados a
la industria textil, _pero que a la vez son de ese origen comerciante
como &lt;1;&gt;imismo de o~igen usurario y de especulación con la deuda públi'.
ca, etcetera. Esa misma gente, a la vez, está al frente de explotaciones
mineras organizadas en forma moderna, con base en sociedades por
acciones, con maquinaria importada (algunas máquinas a vapor, especialmente para el desagote de los yacimientos).
En el tercer tercio del siglo es apreciable observar la existel)cia (y
esto tiene mucho que ver con la capacidad de la acumulación de capital
lograda en cada caso), la existencia, decía, de distintos tipos de empresarios. Algunos, que logran manejar sus empresas en forma independiente, digamos, bastante autónoma, en cuanto al capital extranjero.
Otras veces, en formas asociadas, y otras, en forma totalmente dependiente. Mucho tiene que ver eso con la capacidad que se haya logrado

CATHEDRA [ 13]

�obtener. En este caso, tenemos un ejemplo que se repite muy a menudo. El caso que señalaba usted, es decir, del empresario, entendiendo
aquel tipo de profesional que se especializa en poner en marcha empresas para servicio público, para explotación de concesiones de distinto
tipo, como ser ferrocarril, petróleo, deslinde de tierras, etcétera, etcétera, aunque ellos mismos no sean los responsables directos de llevar adelante bajo su dirección ese cometido, sí son los engarces en donde podemos observar cómo se insertan las empresas extra'ljeras a través de
t1Stos empresarios, así, profesionalizados. Eso sería una rápida síntesis,
para no caer en detalle ...

(AQUI SE HACE UNA PREGUNTA DE UNA PERSONA DEL
PUBLICO): Yo quisiera preguntar si de esos empresarios de que se
habla se refiere a empresarios como personas o como empresarios inversores de capital ...

DOCTOR VILAR: Bueno, me parece que eso e~ lo que he querido
decir un poco antes. Es decir, que la em¡:,resa, como definición del
capital, la definición, digamos, conceptual, de la empresa que ahora se
está reivindicando, diciendo que basta ser empresario. Por otro lado,
no sé, digamos, es el antipático, por ciertos aspectos de su actuación; y
en ciertos aspectos podemos decir que el empresario es el capitalista.

Pero el capitalismo, es decir, la empresa como concepto, eso es una
cosa que se considera imprescindible. Es eso que se explicaba en la
·obra de Ollman, la última. Es decir, pasar de la visión humana y personal de la empresa a su visión conceptual y teórica.
Ya les había dicho antes que en Schumpeter era lo contrario, en un
momento en que el capitalismo como tipo de explotación tenía bastante mala fama en los principios del siglo xx. Entonces, él decía, sí es
posible que la empresa sea una explotación. Pero también el empresario
es el que personalmente tiene el espíritu de progreso. Es decir, que en
un momento el empresario fue alabado y en otro fue alabada la empresa. Y eso es la variación interesante de ver si se podía entender y hacer.
Y lo había empezado a hacer también y es la misma historia ideológica, con le profit . . . (Bueno, es esta cosa que no he sabido nunca

exactamente como se dice en castellano, porque muchas veces se dice
"profit". En Francia, no hay dificultad: "le profit". Pero aquí se dice
creo, "provecho" o "beneficio". . . ¿Provecho? . ¿Beneficio?.. . Ya'.
Bueno. Es que precisamente no hay una palabra tan precisa como en
Francia. -~gunas veces se encuentra provecho y otras beneficio). Por-·
que tamb_1en hay unos momentos en que el beneficio está exaltado y en
otros está condenado, naturalmente, según los sectores de la .opinión.
Es todo un estudio ideológico que hay que hacer, pero en ese sentido
o sea, en el sentido también en que el doctor Beato ha evocado.
'
A mí lo que me ha interesado también (y siento no haberlo dicho
antes, pero como he improvisado, no podía decir todo) es que empresa
muchas veces significa dos cosas muy distintas. Puede ser la empresa lo
que emprende un señor en varios campos. Y puede ser también, y en
un' momento (al momento que yo diría de organización particularmente típica del capitalis~? del siglo xix, es decir, el capitalismo industrial),
la urudad de producc1on, como se dice, empresa ... Y o no sé si tendríamos seguramente muchos ejemplos aquí . . . La empresa siderúrgica
tal. Ent?nces la e~presa es la fábrica, con su director, con sus cosas,
con sus cálculc-s, etcetera. Y para muchos la empresa es éso.

Pero_ Schumpeter diría: No, no. La empresa no es éso . . La empresa
es el senor que va hacer los cálculos económicos, que va a elegir esta
empresa u otra. Y en ese sentido yo tengo una impresión -y que tal
vez lo voy a hacer en un libro- que es que la empresa del siglo xx se
parece más a la empresa del siglo xvi, y no a la empresa del siglo xix.
Parece un poco una paradoja, pero yo la veo en el Antiguo Régimen,
antes del capitalismo típico industrial.
_Yo he estUdiado muchas empresas, en Cataluña, por ejemplo, o en
el _siglo xV!,, o en el tipo bancario, etcétera, donde el empresario es un
senor &lt;letras de su mesa, que hacía cálculos. Decía éste: voy a invertir,
voy a prestar tanto al emperador tal, voy a sacar tanto del empréstito al
rey ~• o voy a financiar la empresa de Cristóforo Colombo, o coaas de
ese ~po. Y en este momento también el gran empresario es un señor
&lt;letras de su despacho que está calculando en qué tipo de conjunto del
capital ~ternacional v! a poner su dinero, etcétera. Es decir, que el
empresano ahora es mu ql!,e en el aiglo xix. En el siglo pasado, cuando
se decía empresario, se imaginaba· uno un señor que tenía una indllltria
Y, que todos, los días venía a su fábrica, recorría los talleres y llllraOa
como se hac1an las cosas. Existe eso, naturalmente, todavía, pero no es
P.l gran empresario que hace este trabajo.

[14) CATIIEDRA
CATHEDRA (15]

�Y cuando se habla, por ejemplo, también, en los países socialistas,
de fa reforma de la empresa, entonces todo el mundo piensa que en el
centro de la reforma de la empresa está la reforma de la unidad de producción. Y en los países capitalistas ya la unidad de producción no es
la empresa.
Todo eso a mí me parece que se ha de pensar también. Lo que significa (en términos más teóricos, si quieren) es q~e _estamos e? un momento donde el capital financiero ha cogido mas 1mportanc1a que el
capital industrial, cuando era la etapa del capital industrial .• Y aho:a
estamos en una era del capital muchas veces comercial pero mas _tod~v1a
del capital financiero. Y saber precisamente si es una tendencia, d~amos, perfeccionista del capitalismo o no, porque puede ser,_ t~b1en,
dado, por ejemplo, el papel de toda la cosa monetana-bancana-f1duc1aria-de-dinero que corre por el mundo, con un valor co_mpletamente
distinto de la producción. Yo pienso que estamos en un sJStema que se
parece mucho más al precapitalismo financiero que al cap1tahsmo del
siglo xix. Poco hipot.ético, pero se puede pensar en eso ...
Pero ustedes me habían hablado de alguien que se ocupa directamente de esas investigaciones ...

MAESTRO MARIO CERUTTI: Trataré de sintetizarle lo que se ha
hecho aquí, en Monterrey. No se ha estudiado hasta ahora una empresa
en particular, como en el modelo que han trabajado ustedes. Entre
otras cosas porque antes de entrar en ese ~err~no es menester .:esolver
cómo surgieron en la región las formas cap1tahstas de producc1on. Usted sabe que, en América Latina, y en el caso mexicano en concre!º•. es
en el siglo xix cuando el capitalismo com1enza a torn~se hegemomco
0 dominante como modo de producción. En este sentido, entonces, la
tarea que se ha cumplido es la de ir observando ~ un grupo de empresarios, a un conjunto de empresarios que ~~ una cierta etapa -desde mediados del siglo pasado- no estaban bas1camente dedicados a la ~~oducción. Operaban en la intermediación, a través de la especulac1on,
de la venta de tierras o de su explotación. De esta fo~a fueron acumulando capitales que a partir de un momento determma?º• en ~na
coyuntura favorable, fueron invertidos en sectores productivos capitalistas. y esos sectores productivos muchas veces no parecen totalmente
integrados al conjunto económico de la nación, sino que destinan sus
productos a la exportación. Esto es parte de lo que sucede en el resto
[ 16] CAnlFDRA

de América Latina, pero con una diferencia importante: aquí lo exportado no es un producto primario, una mat.eria prima, sino un producto
semielaborado. Inclusive se trata de un tipo de producto de mucha significación, ya que se deviene de un tipo de industria como la metalúrgica, que es seguramente única en esos momentos (fines del siglo xix) en
América Latina.
· Esto es un resultado de la cercanía del Norest.e de México con Estados Unidos, muy especialmente una de las consecutmciai del notable
desarrollo industrial del Noreste norteamericano después de la guerra de
Secesión, que requiere por diversas razones, no sólo mat.erias primas
sino también productos semielaborados para su definitiva transformación.
A esta posibilidad y a una coyuntura económica más amplia hay
que agregar la estabilidad política y social que logra México durante
el Porfiriato. Y que en el orden regional se manifiesta también con la
estabilidad que ofrece un gobernador, el general Bernardo Reyes, que
adopta medidas de carácter progresista con respecto a las manufacturas.
De manera que hay capitales acumulados previamente (a través del
comercio, la especulación, la explotación_ de la tierra y por una muy
lenta inserción en la producción como la textil) y en una coyuntura favorable se tienen posibilidades de volcarlos masivamente al sector productivo, sobre todo en mi.Ílería y metalurgia.

Lo que se ha estudiado, pues, no se refiere al interior de una o varias
empresas, sino gue alude a un conjunto de empresarios (o las _familias de
estos empresarios), que luego de una fase de acumulación primaria
-que corre entre 1850 y 1890- se articulan entre sí y con otros nuevos, para dar paso a una segunda fase en la que ya se tiene al capitalismo
como modo de producción y no una simple acumulación de capitales.
Ese núcleo social burgués pasa a ser. burgués-productivo, se establece
como una clase que domin• en las relaciones de producción capitalista
y lanza gran parte del capital acumulado en la etapa anterior a la pro·
ducción.
Este momento -los años 9ü- coincide también en Monterrey con
una gran inversión externa; sobre todo norteamericana. Pero lo que se
detecta es que si bien la inversión extranjera es importante, la inversión

CATIIIDRA 117]

�de los capitalistas nacionales está bastante a la par de la anterior. Y
eso explica por qué en la fase previa a los años 90 se ha protagonizado
una acumulación por distintas vías y hay capitiµes disponibles.
Se está estudiando, en realidad, el surgimiento y desan-ollo del
capitalismo. Por las fuentes que hasta ahora se emplearon -libros de
notarios, memorias gubernamentales, periódicos y papeles oficialesno se tienen documentos de las mismas empresas, con alguna excepción. El proceso es observable, pues, desde un punto de vista general,
pero no se puede entrar aún a dilucidar con qué ritmo fue creciendo la
acumulación de una empresa o cómo fue variando su comP,Osición orgá¡tlca del capital. Las fuentes que tenemos a nuestra disposición nos
'permiten observar de manera general el desarrollo económico y además
-lo que creemos muy relevante- cómo se forma una burguesía que se
toma productora, netamente capitalista. Según nuestra hipótesis, esta
burguesía termina de consolidarse para la época de la revolución, en
191 O, y sería la base de la actual burguesía en Monterrey, cuya impor:
tancia económica, social y política es bien conocida en México. Cuando én ·1os años 30 el presidente Cárdenas pretende imponer algunas
medidas favorables a los sectores obreros, estos núcleos burgueses regiomontanos se opondrán de manera frontal. Pero no aparecen en esos
días, no surgen espo~táneamente. Tienen una historia anterior, que
para nosotros corre sobre todo entre 1860 y 1910, etapa en la que se
articula claramente esta clase.
En resumen: por un lado, se trata de ver con las fuentes disponibles
el surgimiento y consolidación del capitalismo; y por otro, la formación
de una clase o el sector social dentro de la clase dominante, que awovecha ese desarrollo y asume una importancia que todavía hoy presenta
en el país.

DOCTOR VILAR: Yo veo perfectamente las dos posibilidades que
había dibujado y que he intentado siempre ligar, pero sin poder siempre
hacerlas: Lo que es una microobservación y lo que es una macroobservación. Ustedes están en el estadio de la macroobservación.
La cosa interesante sería evidentemente tener algunas contabilidades precisas de unas empresas, sea en el sentido restrictivo de la palabra
(es decir, una unidad de producción), sea una empresa donde se pasaría
de la noción de capital comercial a la inversión de tipo industrial y final.
mente a la acumulación clásica del capital.

[ 18) CATHID&amp;A

También lo que me interesaría saber es si es posible ligar esta evolución del capitalismo de Monterrey con otras cosas (porque, usted lo ha
ligado, por ejemplo, a la guerra de Secesión y eso es igualmente muy importante) . . . Pero el problema coyuntural (porque yo tengo la impresión también, y en eso estoy haciendo otra vez unas hipótesis más que
una cosa perfectamente asentada) es que al final del siglo xviii, en la
gran revolución industrial, que es al mismo tiempo la revolución del
capitalismo, la llegada al capitalismo en ciertos países, es qye una baja
de la tasa de beneficio de las empresas comerciales o transportistas, etcétera, obli¡¡a o inspira a los empresarios una inversión que tenga más
capacidades. Es decir, yo pienso, por ejemplo, en Inglaterra, en Inglaterra, donde había grandes comerciantes, grandes armadores, grandes
gentes muy ricas de las Compañías de Indias, etcétera. Y en un momento todo está bajando (y se ve perfectamente en todo el siglo xviii),
porque precisamente por la rapidez cada vez más grande de los transportes marítimos, por la mayor seguridad, por también la baja de precios de los productos coloniales y otras cosas, la gente negociante, los
grandes comerciantes, ganaban menos. Se daban cuenta y entonces han
dicho: ¿Dónde podemos ganar más? Y entonces se ve que invierten
sobre todo en las inversiones textiles, y después en las inversiones metalúrgicas, las cuales les permiten bruscamente (porque son empresarios
que usan de la "bourgeoisie") ganar veinte veces más sobre el que no la
usa todavía. Entonces sí que dicen: aquí vamos a invertir.
Entonces yo pienso que tal vez un dibujo de esta manera se puede
hacer aquí. Pero, ¿sobre qué tipo de fuentes? Precisamente, porque
hay dos tipos de fuentes . Hay, digamos, la coyuntura general, los precios, los salarios, etcétera. Y hay el análisis concreto de las inversiones,
por ejemplo ...

MAESTRO CERUTTI: Es notorio que habrá que complementar lo
que se está haciendo con el análisis de cada empresa o de alguna empresa. Pero por ahora esto aparece difícil. La tarea es tan grande todavía
en el plano general que no tenemos posibilidades de entrar a lo particular. De todos modos, algunas fuentes traen a veces datos concretos de
ciertas empresas, sus inversiones, accionistas, cómo crecen parte de esas
inversiones, cómo aumentan sus capitales en períodos determinados.
Se puede practicar una aproximación, pero nunca un análisis en detalle,
como lo señalaba usted. Y eso también hay que ligarlo a que muchas

CATHEDRA [ 19)

�empresas que surgen en esta etapa aún perduran! y poseen sus papeles.
No es similar al caso citado por usted, de alguna firma que ya ha desaparecido ...

DOCTOR VILAR: ¿Sí? Bueno. La mejor fuente que yo he encontrado es muy conocida desde el siglo xvii hasta el xix. Lo que te~;mos
como cuentas de empresas seguidas es en general lo que llamam~s. ,fond
des fentes", que sería el fondo de las quiebra~, porque e~ ~casion de
una quiebra la empresa que quebraba estaba obhgada a summis~rar a l~s
tribunales todos sus papeles. Y cuando (porque hay mucha diferencia
entre los casos prácticos) ha pasado alguna vez que t~os los pap~les
de una empresa están a nuestra disposición (yo l? he visto por e!, siglo
xviu en Cataluña, pero también existe en Francia), entonces el f?n~
des fentes" es nuestra gran esperanza, y todavía hay muchos. La lastl·
ma, por ejemplo, en Francia, es que se quemó, en 178}-, lo esencial del
Tribunal del Comercio Francés. Y por eso, para Paris, tenemos muy
poca cosa. Pero en provincia tenemos muchas cosas.
Es evidente que es siempre difícil encontrar fuentes, porque una
empresa que quiebra no es siempre representativa. No podemos estudiar la estructura, que es tal vez más interesante . ..

DOCTOR BEATO: Yo coincido con usted en que la fuente de lo
que aquí llamaríamos los "concursos de acreedores", que s~elen estar
en todo archivo de tribunales, puede ser mu~ ric~, en la medida en que
encontramos en detalle los inventarios y la historia que se hacen de las
distintas empresas. Allá, en la ciudad de Méxic?, algunas cosas hemos
encontrado. Y hasta ahora, en el archivo de aqm, ~n ~onterre!, no P~demos encontrar nada, pero éste es uno de los obJetivos a revisar aqu1.
Eso, por una parte. Por la otra, volviendo a la opci?n que se ha~laba, de dónde invertir los capitales, yo c~eo que e~ parti~ularmen~ ~mportante tener en cuenta que para el per10do de fm de siglo es practicamente una invasión de firmas y empresas extranjeras las que llegan :11
país. y entonces esas opciones están muy condicionadas por _ese fenemeno. y en función, como decía al principio, de s~ ~~spectlvas fuerzas va a ser posible un tipo de inversión, o de asociac1on, o de depen.de~cia, en t.érminos absolutos. Hay una autonomía en casos com~ los

(20] CATHEDRA

de Monterrey, por ejemplo, o en un caso como el de Terrazas, Creel y
demás, que en otro tipo de empresarios que ven disminuida su posibilidad de acción por la inversión extranjera .. .

DOCTOR VILAR: Pero también se puede saber si la inversión extrat,1jera debe obedecer a ciertas coyunturas. No tiene .siempre las mismas posibilidades adentro de un territorio ...
INTERVENCION DE UNA PERSONA DEL PUBLICO: Hay un
factor que creo debe comentarse: En el siglo xix las importaciones mexicanas estaban más ligadas a los sectores inglés y francés. Y ellos también querían invertir . . . Por otro lado, en un momento dado, ya en el
presente siglo, se pretende industrializar más en la región .. .
DOCTOR VILAR: Es el fenómeno de la industrialización por substitución de importaciones. Eso, prácticamente, es el fenómeno de conjunto en Latinoamérica, por ejemplo, pero que se sitúa según los tiem~
pos en el siglo xix, la crisis de 1930, etcétera. Eso es importantísimo.
Y lo que me interesa es eso.
Pero lo que me interesa más es el campo del análisis de la burguesía,
no de la empresa. Es decir, la idea proteccionista, por ejemplo, que al
mismo tiempo está creando el nacionalismo; las relaciones entre proteccionismo y nacionalismo, que me han apasionado sobre todo por el caso
de España, porque la burguesía estaba completamente casi limitada a
Cataluña ( Cataluña es proteccionista, cuando el resto de España es librecambista, y entonces hay una pelea, que acaba por la famosa autonomía
catalana). Es decir, que es una burguesía que quiere su defensa y defenderse contra la invasión francesa, de la gente más bien situada en el mercado internacional. Pero el otro, un poco otra cosa, naturalmente está
ligado también con el problema de la empresa.
Pero es un poco distinto del problema mismo, a pesar de que yo
creo que ustedes han tenido razón, porque prácticamente lo que nos ha
dicho el señor Cerutti es un poco eso también. Nos ocupamos de la
burguesía más que de la empresa. Pero como la burguesía se defiende,
porque no hay la ideología capitalista; la ideología capitalista es ésta:_

CATHEDRA [ 21]

�la libre empresa y la empresa, y no se puede substituir ~a libertad d~ empresa o la más grande libertad de empresa en otros sistemas, etcetera.
Y también está el vocabulario. A mí me interesaría saber, por ejemplo, por periódicos, por periódicos especializados de economía, o por
periódicos corrientes, si aparece esta idea de empresa, esta defe~sa de
libre empresa, etcétera. Y también (porque muc~as _veces es as1) por
el vocabulario inconsciente, que traduce los movimientos del pensamiento ...

DOCTOR BEATO: Esto es un comentario en torno a que el origen
de todas estas preocupaciones fue el estudiar la formación de grupos, de
clases sociales en México. ¿Por dónde empezar, entonces? Por los archivos, archivos que tienen diversos tipos de cosas, por ejemp~~• archiv_o
de notarías, pero el archivo de notarías se supone una_ colecc1on eco~omica de los que tienen . . . Entopces, de ahí se fue derivando al estudiar
la clase dominante; y entre la clase dominante, la burguesía; Y dentro de
la burguesía, el empresariado, etcétera, etcétera. _No se ha e~focado
todavía el estudio de otros sectores de la clase dommante, por eJemplo,
conocer la burocracia, la burocracia militar y la burocracia administrativa-política, y el alto clero. Lo que no quiere decir que no s~ los
contemple como un problema directamente ligado a las clases ~ommantes. Porque tenemos una intuición estructural, en el bu€n sentido de la
palabra, y de la matemática ...
DOCTOR VILAR: ¿Sí? Bueno. Pero sería interesante oponer a
estas clases, como usted ha evocado -el alto clero, la alta burocracia,
etcétera-, en sus relaciones con la burguesía empresarial ...
DOCTOR BEATO: Eso es por lo menos para mí uno de los objetivos inmediatos. Ver a través de ellas las vinculaciones que no son siempre demasiado directas, demasiado explícitas . . . Ignoro si exis~en ~~­
dentemente un poco de lo que conversábamos alrededor del eJercic10
directo de poder político, apareciendo, por ejemplo, el empresario en
una función culminante de poder ... Entonces, no aparece eso, pero,
sin embargo, se observa claramente que cuando desea algo el Estado,
en el siglo xix, responde francamente a esos intereses. Hizo su acomo( 22) CATHEDRA

damiento a los distintos momentos políticos, pero por aquello de grupos liberales y grupos conservadores. Y resulta que los mismos empresarios se van acomodando a la nueva situación, porque no es un problema de fondo, de que los puede dividir al punto de que se va a decir:
bueno, si sacamos a los conservadores, que ahora son liberales, nos quedamos sin liberales ...

DOCTOR VILAR: Y en la ideología del Porfiriato, ¿la empresa tiene un papel importante?

MAESTRO CERUTTI: Respecto al Porfiriato y los empresarios,
hemos encontrado dentro de las familias que estamos investigando un
caso muy significativo. Una de las familias más importantes en Monterrey, no porque esté totalmente asentada en la ciudad sino porque actúa
económicamente desde Monterrey y parece usufructuar todos los mecanismos que se crean en la época, es la Madero. O sea la familia del jefe
de la Revolución que terminó con el Porfiriato. Y esto puede indicar
con cierta claridad la extracción de clase de Francisco Ignacio Madero
y sus límites ideológicos, para el momento de la E.evolución.
Asimismo, señalaría que el empresariado en su conjunto usufructú'a
las posibilidades que le brinda el Porfiriato, pero que dentro del empresariado tal vez surge un sector modernizante, que comienza a entrar en
antagonismo relativo con el ritmo de crecimiento del capitalismo en
México bajo Porfirio Díaz. Emergerían así fricciones que pueden llevar
a figuras como Madero, de extracción claramente burguesa, a lanzarse
a una tarea modernizante que desemboca con la Revolución. Hay un
momento de ruptura. Cuando Madero llega a Monterrey en plena campaña política es aplaudido por muchos empresarios. Y cuando ya es
presidente, se lo invita muy especialmente a una reunión de gala que se·
le ofrece en el Casino de la ciudad, institución de la más alta burguesía
local.

PARTICIPACION DE UN ALUMNO: Nosotros formamos parte de
un grupo de los talleres colectivos de investigación del Colegio de Sociología. Tratamos de investigar una empresa en particular de Monterrey,
la Fundidora, en un período determinado (1967-1977). Queremos
investigar algunas cosas: las formas de organización de esa empresa, la

CADIEDRA [ 23]

�fuerza de trabajo, el proceso productivo, la clase obrera, tecnología,
huelgas, etcétera . . . Hemos encontrado datos muy interesantes ...

DOCTOR VILAR: Bueno, los felicito, porque es exactamente el
programa que yo pensaba. Pero, precisamente, es que ustedes tienen las
fuentes precisas para tener por lo menos una idea, sea global, sea aproximada, de estos diferentes datos. Por ejemplo, la productividad. ¿Tienen algo sobre la compra y el tipo de material que se compra y que se
desarrolJa?
RESPUESTA: Tenemos la lista de las empresas filiales, en las que
se compra y se vende. í'ambién tenemos la de las empresas !inancieras.
Obran en nuestro poder algunos otros datos. Sabemos a donde se exporta la producción, a Asia y Sudamérica, pero otros muchos datos nos
faltan ...
DOCTOR VILAR: ¿Sí? Lo que quería decirles es que, por ejemplo... Se ha discutido antes de ayer, en Puebla, de la tecnolog~a. Una
€omparación entre las potencias avanzadas desde el punto de VIsta tecnológico y los países que, al contrario, están atrasados. Y yo recordaba,
por ejemplo (no lo he dicho, porque no venía tan preparado), que en
Eu:opa Central, aunque no nos lo ha dicho el señor Blanqui, en Europa
Central muchas veces no solamente eran atrasados, desde el punto de
vista te~nológico, sino que compraban máquinas usadas de Francia o ~e
Inglaterra. Es decir, que cuando una fábrica inglesa o francesa quena
renovar su maquinaria entonces, decía: Sí, compramos nueva, Y la
'
,
otra la vamos a vender a Polonia o a Rumanía. ¿Y no pasa algo as1
entre Estados Unidos y México? ¿No pasa algo semejante entre Estados
Unidos y México, donde aquéllos están vendiendo material envejecido?
DOCTOR BEATO: Yo creo que es muy significativo, muy importante precisar de qué momento hablamos, porque si no especificamos
que estamos haciendo referencia a un problema de principios del siglo
veinte, o si hacemos la misma pregunta para la década del 40 o del 50.

cio del siglo pasado la especulación con la deuda intena es fundamental
para la acumulación de capital ,d e la burguesía mexicma o de la burguesía en México. Hago esta aclaración, porque muchosde esos burgueses
son extranjeros, o bien súbditos de países extranjero:. Es decir, protegidos por una potencia extranjera. Y eso significa qte, por ejemplo, el
Estado, como no tiene recursos económicos aproP.iad,s, paga con vales,
paga con bonos, que terminan en manos de los correrciantes, y estos
comerciantes se quedan con papeles de la deuda inema. Porque el
hecho de ser protegidos por su condición de súbdito1extranjeros convierten la deuda interna en externa. Y presionan, a tnvés de los gobiernos de Francia, España e Inglaterra, las conversiones más importantes
del si?lo pasado. El hecho de estar en la Entente de itera para obligarlo, e mcluso con la intervención armada, para obligarb a pagar. Paralelamente, el Estado impone préstamos forzosos hasb el mismo clero.
Y creo que al no poder cumplir éste sus obligaciones cm dinero en efectivo se ve obligado a entregar bienes inmúebles depreáados en su valor,
que adquiere esa misma burguesía. Es decir, que hay Jna serie de combinaciones ~ue se hacen y que tenemos que precisar ptrfectamente para
saber de que momento estamos hablando, para ver lw posibilidades de
combinación ...

. , UN ALUMNO: Sí hemos tomado en cuenta la é¡oca de investigac10n, que es de 1967 a 1977. Pero también nos inter1samos en investig~ no sólo la empresa, sino otras cuestiones, como laclase obrera, por
eJemplo.. . Vemos que a cada acción de la empresahay·una reacción
de la clase obrera ...

DOC'f?R VILAR: Bueno. Tienen, por ejemplo, :ie todos modos,
para estudiar, la clase obrera y sus reacciones. Es útil ;aber la coyuntura misma de los salarios. Tienen lista de salarios, timen las horas de
trabajo, tienen hasta los reglamentos de talleres, y toco eso. Es decir,
la primera cosa que se ha de estudiar. Naturalmente,antes de estudiar
la reacción de la clase obrera es saber las condiciones ce vida de la clase
obrera, para saber precisamente hasta qué punto so1 las reaccione's
digamos, huelgas o movimientos, u otras cuestions, políticament~
hablando . . . O todas al mismo tiempo.

y también, respecto a lo mismo, que es válido para la relación con
el Estado ... Por ejemplo, en el segundo tercio y parte del primer terUN ALUMNO: Sí, sabemos eso, y tomamos en cuenta todo ...

[ 24] CA'lllEDRA

CATIIEDRA [ 25]

�DOCI'OR VILAR: Me interesa eso, porque en Cuernavaca, en este
coloquio que hemos celebrado, hemos tenido la expos!ción de un colega
mío, de un colega francés y amigo, que ha intentado hacer un trabajo
sobre la crisis del feudalismo en los siglos xiv, xv, etcétera. Y finalmen•
te ha intentado hacer una visión marxista del feudalismo -del final del
feudalismo, y ha utilizado el vocabulario marxista, transladando al feudalismo, por ejemplo-, estudiando lo que él llama "la baja tendencia!
de la tasa de exacción del señor sobre el campesino". Y como ha visto
que en los datos materiales que él tenía baja a largo plazo la tasa de
exacción feudal, dice, entonces, que hay una tendencia- como Marx
habla-, de la baja tendencia! de la tasa de provecho.
Pero mi colega fue preguntado: ¿"Cómo se hace eso"? Y él ha
contestado: "Es que, pues, como ha bajado tanto, a largo plazo, esta
renta del señor o esta tasa de renta del señor, entonces es que han lucha·
do los campesinos. Es decir, que toda esta baja, a largo plazo, es la obra
misma del campesino resistiendo a los señores". Y como se le había
reprochado de no haber hablado de luchas de clases, dice: "No tengo
tantas descripciones de luchas de clases, pero veo el resultado. Y a mí
me parece que no puede ser sino por la acción de los campesinos que
ha bajado la tasa de exacción feudal".
Es evidente que es una hipótesis interesante, pero a mí me parece
que sin descripción, sin una valoración exactamente factual, no se puede afirmar eso. De todos modos a mí me parece que en teoría marxista
la baja tendencia! de la tasa de beneficio es una ley, que dice: es evidente que en esta ley interviene, por ejemplo, la población, el comercio
exterior y la acción de los obreros. Pero decir que es únicamente la
acción de los obreros y la lucha de clase . . . No sé, a mi me parece que
por lo menos tendría que haber una demostración ...

UN ALUMNO: Nosotros no hablamos en forma mecánica ... Vemos otras cosas, las cosas internacionales, por ejemplo. Vemos todo
eso. Lo que nos falta es complementar las cosas ...
DOCTOR VILAR: Se puede hacer un estudio comparado de las
condiciones de producción de Estados Unidos y de aquí, para saber si
precisamente el caso de las inversiones americanas en México dependen
del grado de explotación obrera. Es decir, con la comparación (bueno,
[26] CATIIEDRA

si se pudiera hacer, naturalmente) de la tasa de plusvalía y de la tasa de
beneficios, etcétera. Es decir, si son las condiciones de la mano de
obra de aquí lo que atrae las inversiones capi~istas de Estados Unidos.
Esta investigación sería naturalmente interesantísima, porque se le ve
afirmar muchas veces también. Yo creo que eso es evidente en el mun•
do, desde que hay potencias subdesarrolladas y otras más desarrolladas.
Pero una demostración con cifras, eso, para mí, sería una cosa excelente.

UN ALUMNO: Vemos la oportunidad nosotros de poder aportar
algo, por ejemplo, sobre la lucha de clases ...

DOCTOR VILAR: ¿Sí? Bueno. Por ejemplo, la empresa de que
hablaba antes, la única donde hemos tenido realmente el conjunto posible de análisis. Yo les he cit\ldo los hechos de 1936 y los hechos de
1968. Y es evidente que en este caso no es la lucha de clases específica
de la empresa lo que se puede estudiar, naturalmente, en tal incidente,
en tal otro o en tal conquista salarial, etcétera. Es el conjunto de la
clase obrera francesa que entonces obliga a una cierta adaptación cuan•
do eran las cuarenta ·horas y todo eso ... Hay una cosa también en la
misma empresa de que hablaba, que es importantísimo, el relativo al
cambio estructural de la mano de obra, porque se trata de una industria
donde hay relativamente poca necesidad de alto personal y mucha de
peraonal no calificado. Ahora, en esta misma empresa, tenemos que el
ochenta por ciento de la clase obrera es argelina o marroquíe, y hay al·
gunos portugueses. Y, naturalmente, la situación de esta clase inmigra•
da no puede ser la misma que la de los obteros tradicionales que luchaban en los años 30, por ejemplo ...

DOCTOR BEATO: Yo creo que tiene mucho que ver con esto las
disposiciones últimas del gobierno militar argentino que, rompiendo
con todos los antecedentes, ha dispuesto que se entiende como inver•
sión de capital de una empresa extranjera la introducción de maquinaria
usada, de equipos completos usados. Y esto tiene mucho que ver en la
situación interna de Argentina con la radicalización y organización, hoy
existente. Ahora, ¿qué va a salir de esto? Estamos por verlo. Pero no
tiene parangón en todas las reglamentaciones la facilidad en ese sentido
CATIIEDRA [ 27]

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y que expresamente se indica de que los equipos usados se consideran al
mismo nivel ...

LICENCIADO TOMAS GONZALEZ DE LUNA: En nombre de la
Dirección de la Facultad de Filosofía y Letras, damos las gracias al
maestro Pierre Vilar por la charla sostenida con los maestros y estudiantes de nuestra institución, y con el público en general; y agradecemos
también, al mismo tiempo, a todos los presentes, su asistencia a este
evento.

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CAfflEDRA

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�i\1ario Cerutti

Los
Madero en la economía de Monterrey
{1890 -1910) (* l
ESTE TRABAJO es un capítulo de una labor más amplia, cuyos objetivos son contribuir a la descripción del surgimiento y desarrollo del
capitalismo en Monterrey y su zona de influencia. Y a la vez, procurar
discernir cómo se articuló en este proceso ~ue corre aproximadamente entre 1860 y 1910- una burguesía que fue asunríendo creciente
poder económico y social, poder que ha mantenido y ampliado en el
transcurso del siglo xx.
Esa burguesía se integró durante el período estudiado con una limitada cantidad de familias, de las cuales -en las investigaciones que
estamos efectuando en el Archívo General del Estado de Nuevo Leónhemos seleccionado diez.
(•) Una síntesis de este trabajo fue pre11entad.- como ponencia en el Noveno ConcrelO Nacional de Hiáoria de la Revolución Me:idcana, realizado en la ciudad de Chihuahua en
Julio del presente ailo. Ea parte de uno más completo que, con el título de La familia Madero y la economía de Monterrey (1890-1910), edltuá el lmtituto de lnveltlpcionet de
la Fac:ultad de Füo10fía y Letru de la UANL como Cuaderno n6mero 2, y como avance
del proyecto más ceneral de eltudio 10bre Monterrey y el desarrollo del capitalismo en el
Noreste de México (1860-1910).

CATHEDRA [ 29)

�En este trabajo aludiremos a una de esas diez familias consideradas como las más prominentes en Monterrey entre 1890 y 1910: la
dirigida por Evaristo Madero, fundador de un grupo parental y económico de enorme peso en el noreste del país, de cuyo tronco salió
quien sería el jefe del movimiento revolucionario de 1910, Francisco
Ignacio Madero.

y decisiones que el jefe del antiporfirismo asumió durante su vida pública. Nuestra tarea se reduce, en cambio, a sacar a luz una multitud de
datos extraídos de fuentes no exploradas en el Archivo citado.

Los Madero no estaban, en su totalidad, asentados en Monterrey
para fines de siglo. Pero a partir de un momento determinado parecen
elegir a la capital neoleonesa como la sede principal -o una de las principales, al menos- de sus operaciones económicas. Desde que se adopta
esa decisión --que probablemente coincida con la puesta en marcha del
Banco de Nuevo León, en 1892-, el entrelazamiento empresarial y
familiar de los Madero con el resto de la naciente burguesía regiomontana es claro, y bien pueden ser incluidos entre la decena de familias
que encabezan el proceso de consolidación del capitalismo en Monterrey y en una buena parte del norte de México.

I. EL ESCENARIO HISTORICO.

Debe agregarse que Evaristo Madero también integró el núcleo de
comerciantes destacados que desenvolvieron sus actividades en Monterrey en el subperíodo que corre entre 1860 y 1890. En su caso, su relación con Monterrey sufre un corte desde principios de la década de los
años 70, cuando se traslada a Parras, en Coahuila, lugar que será el pivote de sus labores empresariales hasta que -justamente- se resuelva el
retorno a Monterrey, en los años 90.
La importancia económica y social de los Madero para los momentos previos a la Revolución es conocida. No es nuestra intención demostrarlo. Lo que tal vez no esté tan difundido es lo que atañe a la estrecha relación que esta familia mantuvo con el desarrollo que se protagoniza en Monterrey y que convertirá a esta ciudad -ya para 1900- en
asiento de grandes inversiones, en vértice de una vasta región del país
y en matriz de una burguesía que desde entonces tuvo un enorme peso
1
en las cuestiones económicas, sociales y políticas de México.
Por otro lado será factible vislumbrar a través de la descripción de
los vínculos GUe unifican a los Madero con el desenvolvimiento del
capitalismo en Monterrey, la extracción de clase de Francisco I. Madero, nieto de Evaristo e hijo de uno de los empresarios más sobresalientes
de la familia. Y eso quizás sea útil ~ los historiadores de la Revolución
Mexicana para definir con mayor certeza las actitudes, limitaciones

[ 30] CATHEDRA

EN TRABAJOS ANTERIORES hemos indicado los subperíodos
que comprendería la etapa 1860-1910 desde el punto de vista del desarrollo del capitalismo en Monterrey (1). Para una más abundante información al respecto puede acudirse a esos escritos. Ahora -para brindar
un marco indispensable para el análisis del movimiento de los Maderoesbozaremos lo siguiente:
1) Entre 1860 y 1910 se da en Monterrey un importante crecimiento
económico que convierte a esta ciudad en centro de una vasta región
del norte de México.
2) Este proceso se imbrica en la readecuación global que el país está
sufriendo como consecuencia de las nuevas necesidades de la economía
a nivel internacional.
3) Estados Unidos comienza a jugar desde entonces, por lo menos para
el caso en estudio, un rol significativo.
4) En este proceso, en el que intervienen elementos internos y externos,
surge y se consolida en Monterrey un grupo empresarial que constituirá
un sólido núcleo para los años de la Revolución. Se articula una burguesía que por sus propios intereses se muestra sumamente inquieta por
favorecer el desarrollo capitalista y por la correspondiente modernización de la estructura productiva.
5) Esta burguesía se conforma por un conjunto reducido de familias.
En nuestras investigaciones, fueron seleccionadas las correspondientes
a Valentín Rivera, Patricio Milmo, los Zambrano, los Hernández, Isaac
Garza, los Sada-Muguerza. los Belden, los Ferrara, Francisco Armendaiz
y los Madero.
CA THEDRA [ 31]

�6) Este período de 1860 a 1910 puede fraccionarse en dos subetapas.
Una corre entre 1855 y 1890, aproximadamente, y se trata de un lapso
que bien podría denominarse de acumulación primaria de capitales,
que todavía no se encauzan de manera masiva hacia la producción de
mercancías. Esta acumulación primera se logra básicamente por medio
del comercio legal e ilegal, la explotación de la tierra, la especulación y
-en alguna medida- por una cierta producción manufacturera que todavía no encuentra condiciones propicias para un desenvolvimiento
vigoroso.
7) Los negocios, en estos años anteriores a 1890, no rebasan el ámbito
familiar. No se observa para entonces el surgimiento de sociedades
anónimas o el establecimiento de instituciones bancarias modernas.
Las inversiones son de relativo monto en el ámbito productivo, con
algunas excepciones no determinantes.
8) En estos años son escasos los empresarios realmente fuertes que se
detectan en Monterrey. En rluestras investigaciones hemos elegido
cuatro (Patricio Milmo, Gregorio Zambrano e hijos, los hermanos Hernández y Valentín Rivero). Un caso aparte es el de Evaristo Madero,
quien deja Monterrey después de 1870 y marcha a Parras para continuar
sus negocios, luego de haber tenido años de enorme prosperidad en la
capital neoleonesa. Por ello es que a Evaristo Madero y sus descendientes los incorporarnos a los grandes empresarios regiomontanos recién
desde la década del 90.
9) Hay que señalar que 1855-1890 es un subperíodo en el que aún es
escaso el grado de integración económica con Estados Unidos. Las
relaciones comerciales de la época, al menos hasta mediados de los
años 80, son más estrechas con Europa.

12) Este empuje económico se da en el marco de la estabilidad política
de la nación durante el porfiriato, cosa que se ve reforzada a nivel regional por la administración del general Bernardo Reyes. Y este orden
porfiriano está vinculado a que México logra readecuarse a los requerimientos de la economía internacional.
13) En el caso de Monterrey y su zona de influencia el reacomodo se da
de manera neta con respecto a Estados Unidos, muy particularmente .
con su región noreste, de gran desarrollo industrial. El surgimiento de
las fundidoras, por ejemplo, hay que ligarlo a este aspecto. El contacto
con Estados Unidos se afianzará por medio del tendido de ferrocarriles.
14) Si bien el capital externo que afluye para estos años es cuantioso,
el nacional no parece menos significativo. La respuesta a la oportunidad de invertir hay que encontrarla en la acumulación realizada en el
subperíodo anterior. La burguesía en consolidación proyecta sus excedentes hacia rubros tales como minería, industria fabril, agro y ganadería, finanzas y comercio.
15) Las diez familias que sobresalen en la burguesía regiomontana de
fines del siglo XIX serían el núcleo de la clase dominante local, que se
muestra muy articulada a dos niveles: parentalmente, por vía de matrimonios sucesivos; y empresarialmente, como consecuencia de la necesidad de centralizar el capital ante las nuevas y cada vez mayores inversiones que demanda el desarrollo del capitalismo. El establecimiento de
bancos locales es un vivo ejemplo de lo que acaece a partir de 1890.
Los empresarios ya no son individuos aislados, sino que se entremezclan permanentemente y el proceso lleva inclusive a la unión de empresas.

10) El segundo lapso corre entre 1890 y 1910. Es perceptible que la
fase primaria de acumulación es poco a poco superada por inversiones
en rubros antes no intentados, y que lleva al capital a reproducirse y
ampliarse vigorosamente. La producción, sobre todo la minera y la
industrial, tenderán a convertirse en negocios firmes, lucrativos.

16) Hay que puntualizar, finalmente, que Monterrey efectúa en este
subperíodo una verdadera tarea de integración regional. Estudiar el
desarrollo del capitalismo en Monterrey es analizar ese crecimiento en
una gran área, que poco a poco se va transformando en afluente de
excedentes que se concentran y multiplican en la capital neoleonesa.
Desde aquí esos capitales revierten sobre la región y continúan el ciclo.

11) Este dinamismo exige más capitales y más empresarios. Nuevas
familias se agregan a las indicadas, además de percibirse un creciente
peso de capitales extranjeros, especialmente norteamericanos. Los
Madero se insertan en este grupo aumentado de familias.

En este marco general -muy sintetizado, por supuesto- se desenvolverán los Madero, a partir de los intereses que va gestando y haciendo consolidar.el jefe familiar, Evaristo Madero.

[ 32] CA'lllEDRA

CAfflEDRA [ 33]

�Y como en el caso general, el de Evaristo Madero presenta también
subetapas, que se procurarán describir en los párrafos siguientes. Es en
la segunda, desde los años 90 en adelante, cuando los Madero se articulan decididamente con la burguesía regiomontana, y emergen como
miembros conspicuos de esta clase social. Cuando la Revolución de
1910 estalle, los encontrará en una posición socioeconómica que seguramente repercutió sobre sus actitudes frente a esa crisis. Esa posición
es la que se intenta reseñar en este trabajo.

II. EVARISTO MADERO Y MONTERREY

PARECE NOTORIO que eJ puder económico de este grupo familiar
se edificó en torno a la actividad que·desplegó Evaristo Madero, abuelo
del jefe revolucicinario. Y también emerge con bastante certeza el
hecho de que Evaristo Madero logró apuntalarse como empresario gr_~cias a lo que realizó en y desde· Monterrey, ciudad en la que res1d10
aproximadamente entre 1862-64 hasta los primeros años de la década
siguiente.
Durante este período -cuyas fechas precisas no hemos podido verificar- Madero se convierte en uno de los grandes comerciantes que en
Nuevo León logran efectuar una acumulación prima.-ia de capitales realmente significativa.

1

Nacido en 1829 contrae matrimonio en 1848 con Rafaela Hernán'
.
dez Benavides y en la década de los años 50 se lo encuentra mstalado
en Villa de Guerrero (o Río Grande), en el norte de Coahuila. Desde
entonces se lo tiene en cuenta como comerciante conectado especialmente con el transporte de mercancías desde y hacia Texas, y como
propietario de tierras y ganado.
Madero mantuvo excelentes relaciones con Santiago Vidaurri, caudillo que gobernó Nuevo León entre 1855 y 1864 y que unificó e~te
estado con el de Coahuila en 1856. Una muestra de esos buenos vmculos -al menos hasta cuando Vidaurri se subordinó al bando francésse detecta en 1857 cuando Madero integra como diputado la Legislatura provincial (de Nuevo León-Coahuila), evidencia de lazos amables
con el gobernador y de prominencia social y económica (2).

Su biógrafo José Vasconcelos deja entrever que Madero emigró a
Monterrey en los años 50. Pero esto no coincide con lo que hemos
encontrado en los libros de notarios del Archivo General de Nuevo
León. Vasconcelos apunta que Madero se establece en Monterrey
/"que estaba prosperando como centro comercial") porque "los nego-·
cios de Evaristo crecían y la Villa de Río Grande se había quedado un
tanto aislada; sólo su condición de puerto fronterizo Je otorgaba alguna
importancia, pero· la ruta del comercio internacional había cambiado,
dirigiéndose de Saltillo a Monterrey y Laredo. El desierto -que separa
a Río Grande de San Antonio por el lado americano le era desfavorable
para atraer el tráfico más intenso" (3).
Sin mencionar fecha precisa, agrega: "Y a con recursos propios,
Evaristo estableció en Monterrey su negocio general de transportes, en
el cual había prosperado. Contaba a la sazón con un buen equipo de
carros y bestias, y lo que era igualmente importante: muchas corresponsalías y contactos en los estados de Coahuila, Nuevo León y Texas"
(4). Destaca luego que el comerciante-transportista que era Madero
compró una amplia casa en Monterrey, ubicada en calle Bolívar, con
oficinas, bodegas y caballerizas.
Esta es, seguramente, la finca que adquirió Evaristo Madero en
enero de 1865 a Carlos Margain, segúri escritura del notario Tomás
Crescencio Pacheco, por doce mil pesos al contado ( 5). Es muy factible
que sea para entonces que el empresario se asiente en Monterrey, lo que
estaría conectado al auge mercantil que en esos momentos vive la ciudad neoleonesa, derivado de la guerra de Secesión estadounidense y del
estímulo que .a este tráfico brindaba Vidaurri. Tráfico que -por otra
parte- Madero parece conocer muy bien desde mucho tiempo atrás.
Otros datos ratificarían esta inferencia. Todavía en 1864 Madero es
registrado en escrituras asentadas en Monterrey como "vecino de
Guerrero", y en la compra de un t_érreno que efectúa en mayo de ese
año es representado por Jesús González Treviño (6). Además, el mismo
Vasconcelos reproduce correspondencia entre Madero y Vidaurri en la
que el primero escribe desde Río Grande en 1862, y da toda la impresión de continuar residiendo en este punto de la frontera.
Pero al margen de estos detalles menores, lo importante es que en
enero de 1865 Evaristo articula la firma mercantil Madero y Cia., con

[ 34] CATHEDRA
CADIIDRA [ 35]

�asiento en Monterrey, que será el eje sobre el cual girarán los negocios
familiares durante por lo menos veinticinco años.
En esa fecha se asocia con Lorenzo González Treviño. En la escritura pertinente (7) ambos aparecen como residentes en la capital de
Nuevo León. Madero es el socio principal, y aporta a la firma -cuya
duración se fija en diez años- una suma que oscila entre los ciento
cuarenta mil y ciento cincuenta mil pesos.
En la documentación revisada queda en claro lo siguiente: 1) Madero comerciaba para entonces, de manera destacada, con algodón;
2) todo parece indicar que la mayoría de esta fibra se exportaba a
Europa y particularment.e a Inglaterra, a través del puerto de Matamoros; 3) González Treviño, asimismo, traficaba con Europa (Vasconcelos
menciona que los artículos de lujo eran uno de sus rubros más firmes).

La consolidación

A PARTIR DE LA puesta en marcha de esta compañía, Evaristo
Madero consolidó su posición económica. En estos años que residió en
Monterrey (alrededor de una década) se convirtió en uno de sus hombres de negocios sobresalientes, y comenzó a amasar una fortuna que
poi;teriormente volcará hacia diferentes áreas.

Y por la ardiente defensa que, en su permanente lenguaje apologético, el autor citado hace de Madero en torno al problema del contrabando, es posible inferir que este poderoso transportista, muy vinculado
a casas del sur norteamericano, dedicó parte de sus esfuerzos al comercio intérlope. Una actividad que --según coinciden historiadores regionales- resultó una de las fuentes principales de ganancias de los grandes
mercaderes regiomontanos. En VP,rdad, Vasconcelos no niega que Madero haya contrabandeado. Lo que intenta afirmar es que ello no era
inmoral en un momento tan peculiar como el que se vivía-en esas épocas, signadas por la Guerra Civil estadounidense, la invasión francesa
y las necesidades locales de manufacturas que --obviamentese
producían en México (o se producían a costos más elevados que en el
exterior).

no

No es fácil encontrar detalles concretos sobre contraband~ en los
viejos documentos, obviamente. Su carácter clandestino e ilegal hizo
que se dejaran escasos rastros. Pero algunos papeles suelen aludir a
este tema, y en uno de ellos, de fines de la década de los años 50,
Evaristo Madero emerge en toda su dimensión. Por lo significativo de
este documento tanto en lo que hace a Madero como en lo que respecta a ratificar que el contrabando jugó un rol no despreciable en la
etapa de acumulación originaria de capitales en Monterrey, es que
vamos a darle amplia cabida.

Sus relaciones con Estados Unidos y con la región que rodea a Nuevo León se reiteran en los documentos investigados. Comercio (el algodón· continuará siendo uno de los más salientes, aunque desde fines de
la década de los años 60 será con fibra producida en el país, en la zona
de La Laguna), préstamos y una lenta pero firme proyección hacia sectores productivos matizarán su actividad, en la que no faltan tampoco
la adquisición de tierras, consecuencia en varios casos de la desamortización motorizada por las leyes de Reforma.

El 18 de mayo de 1859, personal adscripto al puesto fronterizo de
Piedras Ne~as detiene sobre el río Sabinas a Guillermo Stone, quien
conducía un carruaje y llevaba consigo tres mil cuatrocientos pesos
fuertes (plata acuñada, que trasladaba en cuatro bultos). Como Stone
no tenía documentos que legalizaran la posible salida de este dinero del
país, el carruaje y la plata le fueron incautados. Ello pese a que afirmó
que todo lo que transportaba pertenecía a Evaristo Madero, y que su ·
objetivo era entregar el dinero a la esposa de este comerciante, residente
en Villa de Guerrero.

De todo esto parece dar fe Vasconcelos: "En pocos anos, don
Evaristo se hizo lo que se llama un hombre rico" (8). Los negocios
de transporte arrojarán "enormes ganancias" en estos años. "Al extender sus actividades hacia el occidente de Coahuila y la frontera de
Chihuahua, sin desatender su clientela del Norte (se refiere a Estados
Unidos, MC), don Evaristo pronto alcanzó posición financiera dominante" (9).

Según los papeles revisados, Madero habría reiterado esa explicación
ante el mismo gobernador de Nuevo León y Coahuila, su amigo Santiago Vidaurri, pidiendo que se le devolvieran esos efectos. Sin embargo,
aunque en un primer momento el gobierno estatal accede a la solicitud
de Madero, la insistencia del personal de Piedras Negras hace dudar al
Ejecutivo.

[ 36]

CA1HEDRA

CATHEDRA [37)

�En un extenso y muy minucioso documento, elevado al 9 de junio,
el personal aduana! trata de explicar por qué no sería verídico lo que
manifiesta Madero, y además detalla antecedentes sobre este comerciante al cual directamente acusa de practicar el contrabando.
Veamos algunos párrafos. Luego de pedir que se suspenda la orden
del gobernador de devolver los tres mil cuatrocientos pesos y el carruaje, los firmantes se permiten dudar de la versión de Madero, que afirmó
que "el dinero lo consiguió para su esposa que reside en Villa de Guerrero sin intención de perpetrar ningún fraude; que el dinero procedía
de fletes de carretas que condujeron algodón hasta Parras, y que si bien
descuidó ( ... ) los documentos aduanales que pusieran a cubierto
dicho caudal, lo hizo caminar a la luz pública".
Y dicen después que "tampoco está justificado que el señor Madero

no haya tenido la intención de extraer ese caudal defraudando los
derechos correspondientes a la hacienda pública; por el contrario, hay
indicios muy vehementes para· creer que ha querido hacer la extracción
clandestina". Mencionan que "el señor Madero ha importado del mes
de diciembre último a marzo pasado algodón y otros efectos por valor
de más de veinte mil pesos, que no ha extraído efectos del país para el
pago del valor de aquellos y que tampoco ha presentado ninguna cantidad en numerario para exportarla; por lo mismo puede inferirse sin
forzar mucho el raciocinio que el dinero de que se trata iba a ser transportado a la otra banda del Río Bravo, y no sólo esa cantidad sino
también otra quizás mayor que juzgamos condujo el señor Madero y
que no pudimos aprehender por la mucha habilidad que usa como muy
versado en el negocio del contrabando".
Y en corroboración de esto último los aduanales citan dos hechos

"que son bien notorios. En los meses de mayo y junio de 1856 persiguió este resguardo al mismo señor Madero por haber pasado efectos
de contrabando por varios puntos del Río Bravo cerca de la Villa de
Guerrero: no se logró su aprehensión por el mucho influjo que ,ihí tiene
y por la protección decidida que le dispensaron las autoridades". El
segundo suceso alude a que Madero fue sorprendido por aduanales
cuando extraía del fondo del río Bravo bultos con dinero que se les
habían caído, y ante la demanda de que presentara esos paquetes en el
puerto fronterizo para su revisación, Madero -según el informe- desoyó totalmente a los funcionarios. Esta vez también se comunicó al
gobierno, pero nada se produjo.

[ 38) CATIIEDRA

"Por estos dos casos -agregan luego- y otros muchos que dejamos
de referir; y por la muy notable circunstancia de las grandes importaciones de efectos que el susodicho señor Madero ha hecho en los cuatro ú!timos años, las cuales nos parece pueden ascender a más de ochenta mil
pesos sin que haya exportado ningún numerario, se viene en conocimiento de que el señor Madero está haciendo extracción fraudulenta de
plata para el extranjero".
Finalmente se vuelve a solicitar que se revise la resolució)l-favorable
a Madero, decisión que el gobernador adopta finalmente disponiendo
que el problema pase al juzgado de Hacienda para su esclarecimiento,
ante el cual Madero acude en setiembre de 1859 (9a).
No sabemos cómo terminó el pleito, y tampoco se puede sostener
que todo lo que afirmaban los funcionarios de Piedras Negras era real,
pero bien vale reproducir este documento por cuanto permite vislumbrar que, efectivamente, Evaristo Madero -por su propia actividad de
comerciante y gran transportista- estaba fuertemente vinculado al
comercio no legal con Estados Unidos. Labor que sin duda pudo continuar en los años en que se estableció en Monterrey, al amparo de las
necesidades que creaba la guerra de Secesión norteamericana y de la
protección que Vidaurri daba al comercio con el Viejo Sur, en el que
curiosamente sobresalía un yerno del gobernador, el irlandés Patricio
Milmo (9b).
La finalización de la contienda del país vecino no pareció traer
crisis para Madero. A diferencia de lo que se ha indicado en otros
trabajos, las nuevas investigaciones tienden a apuntar que si bien el
cese del tráfico con el Sur norteamericano provocó una caída en el
movimiento mercantil desde 1866 en adelante, ese bajón no repercutió
de idéntica manera en todos los comerciantes. Es muy probable que
los más sólidos no sólo hayan sobrevivido, sino también crecido al
al amparo de la crisis dejando en el camino a competidores menos fuertes (10).
Esta apreciación quedaría confirmada por el desenvolvimiento
-firme, vigoroso- de Madero y Cia. El mismo Vasconcelos precisa con
claridad: "Los negocios prosperaron, particularmente a partir del año
1870, en beneficio de los más tenaces y más aptos para aprovechar las
oportunidades nuevas (Esto de "más tenaces y más aptos" puede sér
CATIIEDRA [ 39)

�sin6nimo de "más fuertes", MC). Durante los primeros años de la res•
tauración republicana, la casa Madero vio que su fortuna se acrecentaba
más allá de lo que pudieron imaginar originariamente sus fundadores"
(11).
.

Algodón e industria textil.

UN SIGNO DE ESTA prosperidad es el pasaje que del comercio a la
producción textil practicará Madero y Cia. a fines de la década de los
años 60. Traficantes en gran escala de algodón, Madero y González
Treviño formalizan en febrero de 1868 un contrato con Refugio Santos
de Aguirre por el que se éomprometen a respaldar el funcionamiento de
la fábrica de mantas "La Estrella", ubicada en Villa de Parras, Coahuila.
El convenio (12) especifica que habilitarán la empresa hasta diciem•
bre de 1870, haciendo "las exhibiciones necesarias para los sueldos
ma\yores y menores de dependientes y jornaleros que necesita dicho
establecimiento, con su actual dotación de 146 telares (más cuatro de
propiedad ajena, MC), lo mismo que el algodón que necesita la fábrica".
Es decir: "La Estrella" es un establecimiento con ciento cincuenta
telares, una cifra para tener en cuenta. Su capacidad de producción
puede superar las cuarenta mil piezas anuales, y Madero y Cia. se com•
promete a adelantar algodón por más de cien mil pesos.
Esta fábrica pasará posteriormente a manos de Madero y Cia.
Vasconcelos especifica que ello ocurre en 1870, cuando la firma regio•
montana adquiere también la hacienda "El Rosario", que desde los
primeros años de esta década se transformará en el centro de operacio·
nes de los Madero (13). En Parras se encuentra, asimismo, la hacienda
"San Lorenzo", conocida por su producción de vinos y aguardientes,
que Evaristo Madero compra casi simultánéamente con la anterior.
Comercio, tierras fértiles y bien regadas, industria textil y. vitivini·
cultura multiplicarán en forma vigorosa el poder económico de Evaristo
Madero, que hacia 1872 traspasa la sede de Madero y Cia. a Villa de
Parras. Una escritura de marzo de 1872 (14) es mostrativa de este
último paso: Madero y Cia. aparece paralelamente como acreedora de
un agricultor desde Monterrey (seguramente por cuentas antiguas) y
desde la hacienda "El Rosario".
[ 40) CA111EDRA

En 1875, la firma mencionada incorpora nuevos socios y determina
prolongar por cinco años más su existencia. Si bien el documento
correspondiente queda asentado en Monterrey (15) ya está bien claro
que Parras es el núcleo de sus labores. Desde el primero de enero se
integran como "socios industriales" Antonio V. Hernández -cuñado de
Evaristo- y Francisco Madero, su hijo mayor. Francisco Madero es pa·
dre del futuro revolucionario -que nació justamente en la hacienda
"El Rosario" el 30 de octubre de 1873- y a su cargo quedará, paulati·
na mente y entre otras cosas, buena parte del desenvolvimiento de "La
Estrella", según menciona Vasconcelos.
Este pasaje del comercio a la producción, en particular hacia la tex·
ti!, ha sido posibilitado por dos elementos: 1) Madero y Cia. tiene ya
la capacidad financiera suficiente como para lanzarse a un tipo de activi•
dad que por la importancia de sus inversiones y por los riesgos que
implica (debido a la inestabilidad de la economía nacional en esos mo·
mentos y su limitado mercado interno) no está al alcance de cualquier
empresario; 2) este acercamiento a la industria textil se ve obviamente
facilitado por la estrecha relación que con el tráfico de algodón y con
los productores de la zona algodonera mantienen Madero y sus socios.
Ese poder financiero y la posibilidad de aumentar ganancias intro·
&lt;luciéndose en la misma producción y comercialización de textiles llevó
al control de "La Estrella", y más tarde hará que algunos de los Madero
se dediquen de manera específica al cultivo del algodón en Coahuila
para autoabastecerse. Hacia principios del siglo xx, Evaristo Madero
nucleará en torno suyo inclusive a importantes firmas dedicadas a la
prociucción textil en un claro intento de carácter oligopólico a nivel re·
gional destinado a asegurar la colocación y buen precio de los géneros
fabricados (16).
Es menester poner énfasis en la importancia que asume para estos
años el tráfico de algodón: 1) porque esto señala a su vez la jerarquía
regional que logra progresivamente la región lagunera; 2) porque esta
zona está directamente vinculada a la producción de derivados del algo·
dón (textiles, aceites, jabón) y estos rubros son en muchos casos alen·
tados por capitalistas regiomontanos o fuertemente ligados a Monte·
rrey; 3) y porque en el caso de los Madero señala, además, la signifi·
cación que están alcanzando en el ámbito empresarial.
Dos ejemplos de la relación de los Madero con el tráfico de algodón
en la etapa de acumulación primaria son los siguientes:
CATHEDRA [ 41)

�l. En 1872 varias casas comerciales de Monterrey aparecen como acreedoras de un agricultor de Villa de Viezca -Jesús González Herreraque adeuda cerca de treinta mil pesos. Entre ¡¡quellas firmas se encuentran Zambrano Hnos. y Cia., Hernández Hermanos y Sucesores (ambas
vinculadas al tráfico de algodón y a la industria textil) y Madero y Cia.
Para pagar, González Herrera deberá remitir el algodón de la cosecha
pasada y de las próximas a la hacienda "El Rosario", de Madero. Los
cultivos, se consigna, se hacen en los ranchos "El Alamito" y "San Lorenzo de la Laguna", pero también se alude al rancho "La Barbada",
en el partido de Matamoros de La Laguna, Coahuila. Madero y Cia.,
en nombre del resto de acreedores, brindará efectivo y efectos al agricultor para sus labores de cultivo, recolección y despepite, y venderá
. asimismo sus algodones. De las ventas, Madero y Cia. se encargará
de extraer lo que se requiere para saldar las deudas de González Herrera
(17).

2. En agosto de 1875 (18) se as)enta en notarios datos sobre un contrato que Madero y Cia. rubrica en México con el empresario Cayetano
Rubio. Alude a que la firma de Coahuila debe entregar en seis meses
(diciembre de ese año a mayo de 1876) doce mil quintales de algodón
en San Luis Potosí. Por su lado la compañía de Evaristo Madr;ro conviene con Hernández Hermanos y Sucesores (de Monterrey, mencionada
arriba) para que se haga responsable de la entrega a Rubio de la tercera
parte de aquella cantidad de algodón.

Diversificar es crecer.
. LA CONVERGENCIA DE capitales acumulados hacia sectores productivos se percibe en otros casos, inclusive en años anteriores al de
"La Estrella".
Es de puntualizar, verbigracia, lo que presenta un documento de
fines de 1868 (19). Madero y Cia. es invitada a integrar una sociedad
minera que desarrollará sus actividades en el mineral de Charcas. Esta es_una época realmente de transición para la producción minera,
porque aún no se ha materializado la readecuación de la economía
mexicana a la internacional, y porque ese gran mercado que será el Noreste de Estados Unidos todavía no funciona con respecto a la región en
estudio. Las inversiones en minería, para los años previos a 1890,

[ 42]

CAfflEDRA

implican riesgos muy especiales y sólo están en condiciones de enfrentarlos empresarios realmente sólidos. Eso queda claro al observar
quiénes son integrados, por un doctor J. M. Prevost de Zacatecas, en la
llamada "Compañía Restauradora": junto a Madero y Cia. se reúnen
Zambrano Hnos. y Cia., Hemández Hermanos y Cia., Weber y Ulrich,
Ramón Lafón, Luis Coindreau, José Morell, Rodolfo Dresel y Máximo
Goldschmidt. Todos ellos, sin excepción, negociantes de peso en el
Monterrey de la época (la compañía incorpora también a accionistas de
menor cuantía).
En diciembre de 1869, Madero y Cia. se hace cargo del establecimiento conocido como "Máquina de aserrar madera y molino de trigo
anexo", ubicado en Monterrey. La firma es acreedora del empresario
Andrés Calzado -que a su vez había comprado la manufacturera a la
familia del Llano-, quien decide dejar su conducción. Todas las instalaciones pasan a manos de Madero y Cia., que arregla la liquidación
con los del Llano por doce mil pesos, monto que termina de abonar en
1874 (20).
Se han detectado detalles atinentes al funcionamiento de Evaristo
Madero como prestamista. Es algo que no debe sorprender: los comerciantes fuertes de entonces eran miembros del muy reducido
grupo que podía ofrecer dinero contante en cualquier momento. Y
ello se evidencia por sus créditos al gobierno, o por las exacciones que
sufren con frecuencia por parte de las mismas autoridades. Para octubre de 1869, por ejemplo, Madero y Cia. otorga poder a Ignacio Galindo para que insista en sus reclamaciones de créditos que tiene contra
el Gobierno General de la República y que vienen de los años que se
luchaba contra los franceses (21). En el ámbito de las relaciones privadas se ve a Madero y Cia. como acreedor repetido, aunque ello es consecuencia no pocas veces de operaciones comerciales.
En cuanto a tierras, lo más significativo del período en que Evaristo
está en Monterrey es su adquisición de las haciendas "El Rosario" y
"San Lorenzo", en Parras. Este parece ser un escalón fundamental para
el posterior desenvolvimiento de los Madero, no sólo como terratenientes sino porque implica avances hacia el sector manufacturero (textiles,
vinos). Sin embargo, hay otros indicios interesantes para remarcar.
Hacia fines de la década del 60, Evaristo Madero adquiere tierras
cercanas a Monterrey. Son logradas por la aplicación de las leyes de
CATHEDRA [ 43]

�desamortización, y un caso que se reitera es el de fracciones de la
Hacienda Los Tijerinas (22).
También es claro que, antes de asentarse en la capital de Nuevo
León, Madero ya contaba con interesantes posesiones. Su correspondencia con Vidaurri permite ver que -hacia 1861- es propietario de
respeto. Dirá entonces que sus predios son "bastante apenas para
pastar mis ganaditos compuestos de ocho mil cabezas de menor y mil
de mayor", y agrega que es su proyecto ampliarlos y mudar su estancia
porque las tierras que tiene comienzan a resultar pequeñas (22a). Y en
una escritura de junio de 1869 se acota que Madero ha dispuesto reclamar la posesión de unos terrenos de veinticinco leguas que se extienden en Texas, en las márgenes de los ríos Trinidad y Navasota.

oportunidad lógica de hacer harina. En un sitio muy fértil, próximo a
San Lorenzo, en la jurisdicción de Parras, se instaló el Molino de Bocas.
Era el primer molino de cilindros de todo el norte del país. Don Evaristo lo hacía todo conforme a los últimos adelantos técnicos" (23).
Para fines del siglo la familia Madero mostraba una vasta ramificación empresarial, cuyos ant.ecedentes directos se- deben buscar en los
años previos al período que comienza en 1890. En esa prolongación
multiplicada de negocios e inversiones del más diferente ~ipo, mucha
significación tuvo la fundación de una casa bancaria en Monterrey ( en
1892), paso que implicará una especie de regreso del núcleo de las actividades económicas de la familia hacia la capital de Nuevo León.
III. LOS AíilOS 1890-1910

En resumen: en estos casi diez años que Evaristo Madero se asienta
en Monterrey emerge como uno de los principales hombres de negocios
de la ciudad. De manera análoga a lo que acaece con personajes como
Gregario Zambrano, los hermanos Hernández y Valentín Rivera, Madero muestra una actividad que tiende a diversificarse pero cuyo basamento en tas etapas iniciales sería el comercio. Las crisis que el movimiento
mercantil soportaría en años como los que suceden a la guerra de Secesión, no lo afectan sino que parecen fortalecerlo ampliamente.
Pero no todo se agota en la circulación de mercancías: la adquisición .y explotación de tierras, los préstamos y una lenta pero muy firme
proyección hacia sectores productivos manufactureros se detectan en su
devénir empresarial. En este último sentido, la instalación de Madero y
Cia. en Parras es un paso decisivo. Desde ese momento los Madero (ya
podemos hablar de "los Madero" en forma estricta, ·porque Francisco
Madero se incorpora al proceso) encauzarán ·una parte importante de
sus capitales y esfuerzos hacia la producción agroindustrial y no agrícola, muy particularmente la textil (con el tiempo sumarán otros rubros
en alimentación y bebidas, minería y metalurgia).
"En sus comienzos -explica Vasconcelos-, don Evaristo producía
algodón (con mayor certeza, quizás, debió decir que comerciaba algodón, MC) y lo vendía en las fábricas; pronto compró la fábrica de "La
Estrella" con el fin de elaborar su propia fibra para venderla como tejido. Más tarde empezó a producir trigo procedente de las tierras de Rosario y San Lorenzo y otras de La Laguna, por lo que se vio con la

[44] CATHIDRA

El Banco de Ñuevo León.
LA FUNDACION OEL Banco de Nuevo León (constituido el 18 de
febrero e inaugurado el primero de octubre de 1892) tiene una gravitación que es imposible no señalar, tanto en la marcha de los negocios de
la familia Madero como en lo que atañe a los indicadores que evidencian la evolución económica de Monterrey.
Con respecto a los Madero bien vale reproducir lo que Vasconcelos
apunta en su trabajo: "Con intereses un tanto dispersos, en Parras y en
Torreón, en Monclova y en Monterrey, poco después de su regreso de
Europa (aproxipladamente en 1890, MC) don Evaristo comprendió .la
necesidad de establecer un centro directivo general de sus crecientes
negocios, un organismo que centralizase la dirección y fomento de sus
empresas, y al efecto creó el Banco de Nuevo León" (24). Y luego
menciona: "El Banco de Nuevo León era indirectamente el eje de los
negocios de la familia Madero" (25).
La preponderancia de Evaristo Madero en esta institución puede
inferirse de los datos siguientes:

l. De los 600.000 pesos de capital nominal con que se funda, 260.000
corresponden a Evaristo Madero (26).
2. Madero es miembro suplente primero del Consejo de Administración
CATIIEDRA [45]

�que inaugura el Banco.
3. El miembro propietario primero es el licenciado Viviano L. Villarreal, yerno de Evaristo Madero (27).
4. Viviano L. Villarreal -que reside en Monterrey- es nombrado Presidente del Consejo de Administración, cargo que no abandonará hasta

1911 (28).
5. El gerente inicial del Banco es Antonio V. Hernández Benavides,
cuñado y socio de Evaristo Madero.
6. Desde mediados de 1899 hasta julio de 1908, el cargo de gerente es
ocupado por Ernesto Madero, hijo mayor del segundo matrimonio de
Evaristo (29).
7. Desde 1908 hasta el comienzo del movimiento revolucionario (cuando el Banco tiene problemas con el gobierno central, debido a represalias que se adoptan por las actitudes políticas de Francisco l. Madero),
la gerencia es cubierta por Rodolfo J. García, también yerno de Evaristo (30).
Nuestra hipótesis --ya adelah~ada en otro trabajo (31)- es que los
Madero deciden instalar el Banco en Monterrey porque sería notoria,
va, la preponderancia de esta ciudad en una vasta región del norte de,
México. El reacercamiento económico de los Madero a Nuevo León,
cuyo paso vertebral sería el citado, indicaría que Monterrey emerge
con nitidez como un centro indispensable para el asentamiento de empresas que pretenden tener peso y poder desde San Luis Potosí hacia
el Norte y de Zacatecas y Chihuahua hacia el oriente.
Sin abandonar Parras, proyectando inversiones hacia otros puntos,
Evaristo Madero y sus descendientes ubicarán nuevamente a Monterrey
como uno de sus principales núcleos de operaciones, si no es el principal: desde 1892 en adelante --y sobre todo desde 1895- esa urbe será
escenario de la puesta en marcha de numerosas empresas, aunque muchas de ellas cuenten con su ámbito estricto de funcionamiento en otros
lugares del Noreste (algo muy visible, por ejemplo, en minería).
Desde Monterrey y -lo más importante-con socios de Monterrey,
los Madero se reproyectarán sobre el resto de la región multiplicando
su capacidad y preponderancia empresarial. Por ello es que nuestras
investigaciones nos llevaron a !a conclusión de que esta familia perteneció en el subperíodo 1890-1910 a la cada vez más sólida burguesía
regio montana.
(46] CAfflIDRA

'

Cosa que se reafirma a nivel de vida social concreta si se tiene en
cuenta que para estos años de la década del 90 varios miembros de la
familia residen en Monterrey. El mismo Evaristo estrena con "una cena
fastuosa" su nueva casa en esta ciudad, aproximadamente en 1895,
después de morir su segunda esposa Manuela Farías (32). Ernesto Madero, que será uno de los ejes de la economía familiar, se aposentará en
Monterrey en esta época. Y varias hijas de Evaristo (Pudenciana, Victoriana y Carolina), contraerán matrimonio con tres destacadas figuras de
los negocios y la sociedad regiomontana, por lo que se afincarán aquí.

Lazos familiares.

ANTES DE ENTRAR a mencionar los aspectos empresariales de la
etapa que comenzará para los Madero en el primer lustro de la década
final del siglo XIX, conviene puntualizar ciertos hechos acaecidos en el
lapso que transcurre a partir del momento en que Evaristo se asentó en
Parras.
Uno de ellos es que la trascendencia económica del jefe familiar se
vio acompañada de cierta importancia política. Evaristo Madero -que
había sido diputado en el antiguo estado de Nuevo León y Coahuila
en 1857- fue gobernador de Coahuila entre 1880 y 1884. Según Vasconcelos, "don Evaristo llegó al poder al principio de la administración
gonzalista. Desde hacía tiempo era el jefe natural del grupo de gente
acaudalada y los hombres de negocios de su estado de Coahuila y buena
parte de Nuevo León" (33). El autor afirma que Madero renunció a la
gubernatura por no estar muy de acuerdo con ciertas decisiones de
Porfirio Díaz, cuando este militar retoma a la presidencia. Justame11te
después de dimitir, Evaristo Madero marchó a Europa y al regresar es
cuando habría comenzado a planear, junto con otros proyectos, la
instalación del Banco de Nuevo León. "Dominando resistencias y estimulando la actividad de otros, don Evaristo dio comienzo a una serie
de negocios que en pocos años habrían de convertirlo en la potencia
financiera más destacada del norte del país", narra su biógrafo (34).
Otro elemento que es menester remarcar es que la familia Madero
termina de constituirse, en el doble sentido de que hijos de Evaristo
cuentan ya con la edad suficiente para participar en los negocios -en
el caso de algunos varones- y de conformar matrimonios con figuras
económicamente destacadas, en el caso de las mujeres.
CATHEDRA [47]

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2

Se observa que a través de dos de sus hijos Evaristo se une a la
familia- González Treviño, que en su mayoría reside en Monterrey.
El vástago mayor Francisco (padre de Francisco Ignacio), está casado
con Mercedes González Treviño . . Y Pudenciana es esposa de Lorenzo,
quien -se recordará- es socio de Evaristo Madero desde 1865,-cuando
se integró Madero y Cia.

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El cuadro uno muestra a los componentes de la familia de Evaristo
Madero y los enlaces que algunos de los descendientes de su primer
matrimonio realizaron.

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Hay que puntualizar que los González Treviño eran personajes conspicuos desde el punto de vista del comercio, la tenencia de tierras y la
participación en la industria y minería. En el cuadro dos se hace una
mención de los miembros de esta familia. Cinco de ellos están unidos
matrimonialmente a componentes de las diez familias evaluadas como
más destacadas en el período estudiado: Jesús (con una Zambrano);
José (con Concepción Sada Muguerza); Guadalupe (con otro Zambrano); y los ya citados Lorenzo y Mercedes, ligados a los Madero. Mariano, a su vez, es marido de María Lafón (de apellido significativo, tambien).
La hermana restante, Ana González Treviño, es esposa de Antonio
V. Hemández Benavides, 'éúñado y socio de Evaristo Madero desde
mucho tiempo atrás (se incorpora a Madero y Cia. en 1875). Es gerente
del Banco de Nuevo León desde 1892 y entre 1887 y 1894 montó
junto con Francisco Madero la firma agrícola "Madero y Hemández"
(35).
En el cuadro dos se agrega un listado de una parte de las empresas·
en las que se encontró a Lorenzo González Treviño y Antonio V. Hernández, ambos directamente vinculados y multiasociados con los Madero.
Volviendo a estos últimos, hay que añadir los casos de Carolina y
Victoriana, hijas del matrimonio de Evaristo con Rafaela Hemández.
Notoria es la unión de Carolina con el licenciado Viviano L. Villarreal,
cuya familia también es terrateniente en gran escala. Viviano L. Villarreal es un elemento sobresaliente de la sociedad regiomontana: lo ratifica el que haya sido gobernador de Nuevo León entre 1879 y 1881,
y que ocupara ese cargo otrá vez en 1911. Además, fue diputado en
1877 y magistrado en 1909 (36). Viviano fue apoderado de Evaristo

CATHEDRA (49)

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CUADRO NUMERO 2

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A) Los hermanos González Treviño y sus uniones matrimoniales, hacia f"mes de siglo

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*
*
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Lorenzo, marido de Pudenciana .Madero (a)
Mercedes, esposa de Francisco Madero (padres de Francisco Ignacio Madero)
Jesús, casado con Rosa Zambrano
José, marido de Concepción Sada Muguerza
Guadalupe, esposa de Eduardo Zambrano
Ana, casada con Antonio V. Hernández (cuñado de Evariato Madero)
Mariano, marido de María Lafón

B) Algunas de las actividades empresariales de Lorenzo González Treviño y Antonio V. Hernández
Lorenzo González Treviño

Antonio V. Hernández
l. Madero y Cia.

l. Madero y Cia.

2. Dueño de doce sitios de ganado mayor en Guerrero,
Coahuila (1886) (b)
3. Dueño de sesenta sitios de ganado mayor en Zaragoza, Coahuila (1891)
4. Minera "San Nicolás" (1891)
5. Minera "San Pablo" (1894)
6. Minera "Carbonato, S. A." (1897)
7. Minera "Azteca, S . A." (1897)
8. Dueño de los ranchos "El Santo Niño" y "El Naranjo" en San Pedro, Coahuila (1897)
9. "Compañía de Baños de Monterrey, S. A." (1897)
10. "Compañía de Aguas de San Diego" (1897)
J 11. Banco Mercantil de Monterrey, S. A. (1899)

2. Minera "San Nicolás (1891)

3. Banco de Nuevo León (1892, gerente)
4. "Madero y Hernández" (1887-1894, sociedad agrícola)
6. Minera "San Pablo" (1894)
6. Minera "La Parreña" (1894)
7. Minera "Azteca, S. A." (1897)
8. Minera "Dolores, S. A" (1897)
9. "Compañía de Baños de Monterrey, S. A." (1897)
10. Ladrillera "Las Mitras" (1897)
11. Fábrica de Vidrios y Cristales de Monterrey, S. A.
(1899) .
12. "Sanco Mercantil de Monterrey, S. A. (1899)

(a) Los nombres subrayados corresponden a miembro. de las diez familias aeleccionadaa
(b) Indica el año en que fue encontrada la vinculación con la actividad o empresa citada
FUENTES: Libros de notarlos del Archivo General del Estado de Nuevo León

CUADRO ~~ERO 2 (sigue)
Lorenzo González Treviño
12. Labores "Las Habas", "San Nicolás", "L. Casita",
"Las Barreras", "Los Fresnos", "La Tijera" y ranchos "Bella Vista" y "Providencia", en Hacienda
"El Rosario", Parras, Coahuila (1899)
13. Producción y comercialización de vinos y aguardientes (1899)
14. Ciento cuarenta sitios de ganado mayor en norte de
Coahuila (1901)
15. Hacienda "La Misión", Villa de Múzquiz, Coahuila
(1904)
16. Compañía de Terrenos y Ganado de Coahuila, S. A.
(1904)

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V: Hérnández

13. "Teatro Circo de Monterrey, S. A." (1900)
14. Compañía Industrial Tipográfica de Monterrey
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i6. Minera "Del Norte" (1900)
16.
1 7.
18.
19.

Fábrica de Cartón de Monterrey, S. A (1900)
Empresa Editorial de Monterrey, S. A · ·(1901)
Minera "lAls Higueras, S. A." (1902)
Compañía de Aserrar Maderas de Caballeros, S.' A.
(1902)
20. Sociedad Cooperativ11. de Ahorros e Inversiones de
Monterrey (1904)

�Madero en repetidas ocasiones, y ya se habló sobre su designa~ió~ como
presidente del Banco de Nuevo León. Se Jo ubica como acc1omsta en
numerosas firmas industriales y mineras hacia fines de siglo.
Victoriana Madero, en tanto, es esposa del doctor Melchor Villarreal, hermano de Viviano y de Felícitos Villarreal.
Vínculos empresariales
EN LA CONFORMACION de la burguesía regiomontana pueden
perfilarse dos aristas.

a Adolfo Zambrano y a Francisco Armendaiz (37). Analizaremos brevemente sus actividades, sin dejar de mencionar de paso que en el primer Consejo de Administración del Banco de Nuevo León están hombres significativos; como Rodolfo Berardi, Eutimio Calzado y Marcelino
Garza.
Zambrano y Armendaiz pertenecen a dos de las diez familias seleccionadas en nuestra investigación general sobre la formación de la burguesía region_iontana y es por ello que los señalamos expresamente.

Una referente a que muchos de los entrelazamientos entre las
familias' prominentes que van estructurando esta clase social se efectivizan por medio de matrimonios. Las uniones de tipo parental -ya ~
vio algo de esto en los párrafos anteriores- solían llevar con frecuencia
a uniones de tipo empresarial.

Puede decirse, aludiendo al primero, que los Zambrano componen
el núcleo .familiar más destacable de los negocios regiomontanos entre
1860 Y 189Q-. Si no continúa siéndolo de manera exclusiva desde
1890 a 191d/hay que incluirlo -ahora- entre los tres o cuatro más
prominentes.

Pero debe agregarse que en la medida que se requiere? n~evas asociaciones -porque así lo demanda el desarrollo de~ capitalismo. Y su
consiguiente tendencia a la centralización de los cap1tales-_las &amp;;íc~aciones se materializan también en el ámbito netamente econom1co.

El gestpr de esta poderosa familia fue Gregorio Zambrano, que dejó
a su muerl:e, en 1873 (38), una casa comercial en marcha con visibles
ram\ficacio?es en la industria (sobre todo textil), la minería y la explotac10n de tierras. Tuvo nueve hijos: entre ellos emergieron como sólidos empresarios Eduardo, Emilio, Onofre, Ildefonso y Adolfo, muchas
veces asociados entre sí y otras en forma individual.

Familias y empresas, pues, convergen desde estos dos ~os .. Mostrar este proceso es uno de los objetivos que pretenden cubm las mvestigaciones que realizamos en Monterrey.
Para los años 90 se presenta esta doble situación de manera clara.
y el caso de los Madero no es una excepción. En la primer gran compañía que constituyen desde (o en) Monterrey entre 1890 Y 1910 emerge
el ejemplo.
El Banco de Nuevo León exige una inversión importante para la
época. Y la centralización de capitales resulta imprescindible. Si se
estudian los principales miembros de esta sociedad bancaiia, encontramos casos que reflejan en qué medida los Madero se articulan con personas con intereses vastos y muy ramificados, componentes a su vez
de núcleos familiares de enorme peso.
Además de los citados Viviano y Felícitos Villarreal (que empresarialmente serían de carácter secundario) se visualizan entre los asociados

Para los años 90, Adolfo Zambrano es un importante miembro de
la burguesía de Monterrey. Que estuviera en el Banco de Nuevo León
es prueba de ello. En el cuadro tres se brinda una lista -que no es minuc10sa en absoluto- sobre su intervención en diferentes firmas mineras, manufactureras, comerciales, ganaderas y financie.fas, en muchas de
las cuales ?cupaba cargos de 1\ más alta dirección. En repetidas ocasiones, ademas, en esas empresas está asociado a los Madero.
Con respecto a Francisco Armendaiz, Jo antedicho podría reiterarse. Desde mediados de los años 80, este inmigrante español que antiguamente había residido en el puerto de Matamoros se convierte en
un empresario de gran peso. Al fallecer -en 1901 (39)- el inve¡¡tario
de sus bienes detalla que Armendaiz era accionista en más de veinte
compañías mineras, en varias asociaciones industriales (entre ellas, en
dos fundidoras), integraba el grupo directivo del Banco de Nuevo León,
era propietario de vastas extensiones de tierra y de numerosas fincas
urbanas, además de poseer gruesos contingentes ganaderos y ser un
accionista preponderante en firmas como la Compañía de Tranvías
de Lerdo a Torreón.

(52) CATHFDRA
CATHIDRA [ 53 J.

�Quiere decir que ya fuere por medio de entrelazamientos familiares
(no sólo directos, sino también indirectos: al unirse a los González
Treviño, los Madero pasan a estar vinculados en segundo grado con los
Zambrano, los Sada Muguerza, etcétera), por asociaciones de tipo
económico o por ambas cosas a la vez, desde su reinstalación en Monterrey, Evaristo Madero y sus descendientes pasan a articularse netamente con esta clase en proceso de consolidación que está beneficiándose con el desarrollo del capitalismo.
Ya puede, ahora, hablarse de los intereses que los Madero úesenvuelven desde su nueva sede de operaciones.

Minería, industria, finanzas
UNA FORMA DE verificar la importancia de la familia Madero
en el ámbito burgués regiomontano ·desde los años 90 en adelante
puede ser señalar las empresas que ponen en marcha desde Monterrey
hacia fines de siglo, las empresas en las que tienen participación, y
aquéllas que continúan manejando desde Parras u otro punto de la
región pero que evidencian la fortaleza económica global del grupo
parental.

r

Es factible, con los datos extraídos en el Archivo General del
Estado de· Nuevo León, practicar un recuento por sectores de la producción o de actividad específica.
a) Minería,
Un sector productivo que emerge como muy destacable en el movimiento de los Madero, desde 1890, es la minería.
El auge de este rubro en el Norte de México es correspondiente a
las necesidades crecientes de la industria del Noreste de Estados Unidos,
y se enmarca claramente en la reorientación general de la economía del
país con respecto a la ascendente potencia septentrional.

-

l

Por otro lado, dentro del área minera, lo que en esta época tiende a
convertirse en materias primas muy requeridas son los minerales destinados a transformarse en metales industriales, ferrosos y no ferrosos,

CATHEDRA [55]

[54] CATHFDRA

�y aquéllos que como el carbón alimentan la marcha de un medio de
transporte y comunicación tan determinante como los ferrocarriles.
Esto diferencia la nueva minería de la que predominó durante la época
colonial e incluso hasta mediados del siglo xix, que apuntaba básicamente a los metales preciosos.

Las exigencias del Noreste estadounidense y ciertas medidas restrictivas que hacia 1890 se adoptan en Norteamércia con respecto a la importación de minerales en bruto, además, van a propiciar_,que en el Noreste de México no sólo se habiliten explotaciones mineras sino también
plantas semitransformadoras de estas materias primas. Ello explica el
surgimiento de las fundidoras (en Monterrey se fundan por lo menos
cinco entre 1890 y 1900), que encauzarán su producción troncalmente
hacia el sector externo pero que contribuirán al fortalecimiento· de un
mercado interior, que a su vez realimentará el desarrollo del capitalismo en la región.
Sobre este detalle pone énfasis un autor que ha estudiado las relaciones económicas entre México y Estados Unidos en el período 18701910 (40). Además de puntualizar cómo se modificaron esas vinculaciones en este lapso, en tanto que Norteamérica desaloja a Europa de
manera clara del mercado mexicano, apunta que "la expansión de la
minería suscitada por las inversiones extranjeras y la implantación del
arancel MacKinley en Estados Unidos condujeron al establecimiento de
grandes plantas metalúrgicas en el país. Se organizaron varias compañías norteamericanas para establecer fundiciones metalúrgicas que
complementaran la explotación minera. Las primeras fundiciones comenzaron a tratar el plomo, pero más tarde lo sustituyeron por el cobre. A estw. plantas metalúrgicas se debe el desarrollo que alcanzó la
producción de cobre en los últimos años del siglo xix ... ".
No del:e extrañar, así, que los Madero hayan volcado sus capitales
masivamente hacia la mineda y que hayan intervenido como accionistas en empresa• metalúrgicas que dieron fama a Monterrey.
La minería ·era un rubro que exigía altas inversiones por el ya
sofisticado gr!Í1io de tecnología que demandaba. Es por esto que en
América Latimi, en general, su dominio tiende a quedar en manos
extranjeras (el cobre chileno es ejemplo en este sentido). Con respecto
a México, ello ' es sustentado con vigor por analistas como José Luis
Ceceña, que afirma que "para principios del presente siglo la inver-

[56] CATHIDitA

sión privada mexicana en la actividad minera era prácticamente inexistente" (41).
Sin embargo -y sin que esto reste certeza a lo anterior en cuanto
apreciación global- en el caso de Monterrey se detecta una enorme
participación del capital nacional ·en la minería, incluyendo las plantas
semielaboradoras metalúrgicas. Esto se infiere de los datos recogidos
en los libros de notarios cuyas escrituras muestran que el capital externo -sobre todo norteamericano- penetra de manera notoria en el
sector desde 1890, pero también presentan que una larga lista de com-·
pañías constituidas para entonces contaban con accionistas locales.
Y la segurid_ad de que muchos de estos accionistas no eran simples
~restanombres ~e;&gt;iene del estudio que de ellos (o de las familias que
mtegran) se realizo a partir de 1850.
Entre las familias que con mayor decisión se vinculan a la producción minera está la que dirige Evaristo Madero. Los Madero están
en e~ momento en condiciones para invertir en esta actividad, aunque
ello mvolucre riesgos y signifique competir con los capitales norteamericanos.
En los libros de notarios revisados (suscriptos por tres de los escribaDOB más requeridos entonces) se detectó que entre 1890 y 1907 los
Maderos participan de una u otra forma en más de treinta compañías
mineras (cuadro cuatro). En algunos casos su predominio es total y a
~ s exclusivo. En otros se los encuentra asociados a los más poderosos empresarios regiomontanos. La exclusividad o no en una sociedad
probablemente haya dependido de la cuantía de capitales-que ella exigía en el momento de ser constituida.
Francisco Madero, padre del revolucionario, es quien sobresale
nítidamente en la familia como hombre dedicado a la minería, complementando así sus grandes intereses volcados en agricultura, comercio y textiles. Este Madero interviene en dieciocho de las treintidós
empresas y explotaciones que se indican en el cuadro cuatro. En varias
de ellas ocupa posici011es directivas de suma importancia.
Junto con Ernesto Madero (su hermanastro, que lo sigue) son
accionistas de las dos fundidoras con mavor canital reeional Que existen
para 1900 en Monterrey: la Compañia Minera, Fundidora y Afinadora ·
CATIIIDli [ 57]

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CUADRO NUMERO 4

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MINERIA (1890/1910) Indicador de la participación de miembros de la familia Madero en el sector
l. COMPAfi¡IA MINERA, FUNDIDORA Y AFINA-

5. COMPAfi¡IA MINERA DE SAN PABLO, S. A./1894
Francisco Madero
Gustavo Madero (en 1897, vocal 1)
1894-1897

DORA "MONTERREY, S. A."/1890 (a)
Ernesto Madero (b)
Evaristo Madero y Hernández
Francisco Madero
1900 (e)

........... . ........

6. COMPAfi¡IA MINERA CARBONATO, S. A./1896
Ernesto Madero
1897

....................

2. COMP Afi¡lA MINERA DE SAN NICOLAS, S. A.
/1891
Evaristo Madero
Evaristo Madero y Hernández
Francisco Madero
1891

....................

7. COMPAfi¡IA MINERA "LA FRATERNAL, S. A."
/1896
Ernesto Madero y Hnos.
Evaristo Madero
1902

............. . .... . .

. ...................

3. 8OMPAfi¡IA MINERA "LA PASTORA"/1891 (S.A.
en 1902)
Francisco Madero (comisario)
1902

8. COMPAfi¡IA MINERA LAS HIGUERAS, S. A.
/1896
Francisco Madero
Gustavo Madero
1902

.............. . .....

4. NEGOCIACION MINERA "JESUS MARIA"
Evaristo Madero (presidente)
representa a Madero y Cia.
1894

....................
1

(a) Indica el ai\o de fundación de la empresa
(b) Sei\ala los nú9mbroa de la familia Q1le parliclpaban en la empresa
(e) Registra el aíio o aftos en que quedó documentada e• participación
FUENTE: Libros de notarlos del Archivo General del Estado de Nuevo León

CUADRO NUMERO 4 (Sigue)
MINERIA (1890/1910)
9. COMP Afi¡IA MINERA '~AZTECA,
Ernesto Madero
1897

s.

A."/1897

16. COMPARIA MINERA "MONTAfi¡A DE HIERRO,
s. A./1900
Franciaco Madero (presidente)
190G

...................

...................

10. COMPAfi¡lA MINERA "DOLORES, S. A."/1897
Gustavo Madero
1897

16. COMPAfi¡lA MINERA "DOLORES DE GUADALCAZAR, S. A" /1900
Franciaco Madero (preoidente)
Ernesto Madero (tesorero)
Franciaco l. Madero (teaorero suplente)
1900

. .. ................

11. COMPAfi¡IA MINERA "EL CARMEN, S. A."
Francisco Madero
Francisco l. Madero
1898

...................

.. . ............ •-· ..

17. "COMPAfi¡IA MINERA DEL NORTE"/1900
Francisco Madero
1900

12. Explotación subsuelo rancboa "San Enrique" y
"út Merced"/1899
FrancUICo Madero
1899

.......... . .....

.. . ................

13. COMPAfi¡IA MINERA TUXTEPEC, S. A./1899
Gustavo Madero
1904

1
;

. .. ................

...................

-

-

-

19. COMPAfi¡lA METALURGICA
S. A./19C()
Ernesto Madero (preaidente)
Empre. con asiento en Torreón
1901/2/4

14. COMPAfi¡IA MINERA "ANILLO DE HIERRO
S. A." /1900
Franciaco Madero (preaidente)
1900

................ .

.

18. COMPAf'¡IA MINERA ZACATECAS' S. A./1900
Gustavo Madero
1901

-

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DE

.

TORJlEON,

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CUADRO NUMERO 4 (sigue)

1

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MINEJUA (1890/1910)
20. COMPA!UA FUNDIDORA DE FIERRO Y ACERO
DE MONTERREY, S. A./1900
Francisco Madero
Ernesto Madero y Hnos. (representado por E. Madero. director propietario)
1900

............ . ......

21. COMPARIA MINERA "RESTAURADORA
GUADALCAZAR, S. A."/1901
Franciaco Madero
Ernesto Madero
1901

DE

'
. . ................
~

·22. COMPARIA MINERA "BOLIVAR, S. A."/1901
Salvador Madero ( vocal suplente)
1901

...................

23. COMPARIA CARBONIFERA DE NUEVO LEON,
S. A./1902
Gustavo Madero
1903

... . ...............

24, "COMPARIA CARBONIFERA DE MONTERREY, ·
S. A."/1902_
Molinos de Cilindros de Monterrey, S. A . (representado por Ernesto Madero)
1902

...................

-

26. NEGOCIACION MINERA SANTA MARIA DE LA
PAZ Y ANEXAS•
Francisco Madero
Ernesto Madero
1902

........ . .. . .......

26. COMPARIA MINERA "LA PALMILLA, S. A."
/1903
~varisto Madero y Hernández
1903

.... . ..............

27. COMPARIA "CARBONIFERA NUEVO LEON Y
COAHUILA, S. A."/1906
Francisco Madero (presidente)
Ernesto Madero (vicepresidente)
'
Evaristo Madero y Hemández (secretario)_
Manuel Madero (tesorero)
Salvador Madero
Evaristo Madero
José G. Madero
Alberto Madero
1906

....... . ....... . ...

28. COMPAAIA "CARBONIFERA DE LA MER~ED,
S. A"/1906
Frai,cisco Madero (presidente)
1906
... . ..............

.

CUADRO NUMERO 4 (sigue)

'

MINERIA (1890/1910)
29. COMPAAIA MINERA "EL ROBLE Y ANEXAS,
S. A."/1906
Francisco Madero (vicepresidente)
1906

31. COMPAAIA MINERA "RAMON CORONA DE
.
NAICA, S. A." /1906
Francisco Madero (presidente y tesorero)
1906

30. COMPARIA MINERA "SEGUNDA ZONA" EN
SIERRA MOJADA
Evaristo Madero y Hernández (vocal suplente 2o. en
1892)
1906

32. COMPAAIA MINERA MOCTEZUMA, S. A./1907
Guatavo Madero (presidente)
1907

...... . ........... .

....... . ...........

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e,

. ............ . .....

....... . . . .........

.

�"Monterrey, S. A.", que opera desde 1890, y la Compañía Fundidora
de Fierro y Acero de Monterrey, S. A. En esta última -puesta en marcha en 1900 y que es la actual Fundidora de Monterrey- Francisco y
Ernesto son accionistas fundadores, aunque con peso secundario.
Ernesto es nombrado, al iniciarse la producción, director propietario,
junto con Adolfo Zambrano, Antonio Basagoiti, Leon Signoret, Eugenio Kelly, Tomás Braniff, Isaac Garza y Valentín Rivero (42).
En este caso, las inversiones que exige la instalación de la Compañía Fundidora de Fierro y Acero (diez millones de pesos) parece obligar a que capitales de otros puntos del país y representantes del capital
extranjero se asocien a los empresarios regiomontanos. Sobre Tomás
Braniff, Leon Signoret y Leon Honorat ( que está como director supleate ), Dawn Keremitsis brinda un detallado informe en su trabajo referido
a la industria textil mexicana ( 42a). Tanto el norteamericano Braniff
como los franceses Signoret y Honorat no sólo tenían una enorme actividad económica sino que también eran muy buenos amigos de personajes eminentes del cientific1Smo. Entre otros, de los hermanos José y
Julio Liman tour, hijos de franceses.
El cuadro citado permite observar que Evaristo Madero prosigue en
plena labor para estos años, aunque en muchos casos parece ceder el
puesto principal a sus hijos. Además es perceptible que poco a poco
se incorporan otros vástagos de Evaristo e inclusive nietos suyos al
proceso de desarrollo empresarial familiar. En la década de los años 90
intervienen aparte de Francisco y Ernesto, Evaristo y los nietos Francisco Ignacio y Gustavo Adolfo. En la década siguiente se encuentran
otros descendientes del ya anciano hombre de negocios.
Entre los ejemplos de exclusividad familiar está el de la Compañía
Carbonífera de Nuevo León y Coahuila, S. A., fundada en 1905, en la
que hallamos al jefe Evaristo Madero con sus hijos Francisco, Ernesto,
Manuel, Evaristo, José, Salvador y Alberto. La presidencia de la compañía está en manos de Francisco Madero (punto 27 del cuadro cuatro).
Finalmente debe decirse que muchas de estas explotaciones mineras se dispersan por diversas zonas del Norte de México, pero el asiento
jurídico y económico de las firmas que las usufructuan es Monterrey.

[62] CATHIDRA

CATl;IEDRA [ 63]

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CUADRO NUMERO 5 (sigue)

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INDUSTRIA (1890/1910)
6. FABRICA DE CARTON DE MONTERREY, S. A.
/1900
Francisco Madero (vocal supler:..te primero)
1900
Con asiento en Monterrey

11. ASOCIACION INDUSTRIAL REINERA,
/1901
Gustavo A. :Madero
1901
Con asiento en Monterrey

7. COMPAÑIA LADRILLERA UNION, S. A./1900
Evaristo Madero
Francisco Madero
1900
Con asiento en Monterrey

12. COMPAÑIA INDUSTRIAL DE PARRAS, S. A.
Evaristo Madero
1902

...................

.

. . .................

8. COMPAÑIA METALURGICA DE TORREON, S.A.
/1900
Ernesto Madero (presidente)
Diversas referencias

. . . . . . . . . .. . . . . . . .

9. MADERO Y GARCIA GALAN/1901
Gustavo A. Madero
1901/03
Con asiento en Monterrey

s. A.

......... . ... . ....

...................

13. COMPAÑIA INDUSTRIAL DEL NORTE, S. A.
/1902
Evaristo Madero
1902

........... . .......

14. MOLINOS DE CILINDROS DE MONTERREY,
S. A .
Ernesto Madero
1902
Con asiento en Monterrey

...................

. . ................

10. EMPRESA EDITORIAL DE MONTERREY, S. A.
/1901
Ernesto Madero
Madero y García Galán
1901
Con asiento en Monterrey

-

15. FABRICA DE HILADOS Y TEJIDOS "LA CONFl.~NZA, S. A."
Banco de Nuevo León
1903
Q&gt;n asiento en Mapimí, Durango
.

.

. . .

.. .

. . . .

.. ..

.

.

.

CUADRO NUMERO 5 (sigue)
INDUSTRIA (1890/1910)
16. IMPRENTA y LITOGRAFIA "EL MODELO"
Gustavo A. Madero
1904
Con asiento en Monterrey

...................

17. IMPRENTA y LITOGRAFIA "EL MODELO",
Sucuraal Torreón/1904
Gustavo A. Madero
1904
O

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18. MOLIÑOS DE CILINDRO DE PARRAS, S. A.
/1905
Francioco Madero (presidente)
Gustavo A. Madero (tesorero)
1905

..... . .............

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g:

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19. COMPAÑIA LITOGRAFICA y
"EL MODELO, S. A. "/1905
Gustavo A. Madero (presidente)
Alfonso Madero (secretario)
Francisco Madero (tesorero)
Emilio Madero ( vocal segundo)
1910
Con asiento en Monterrey

TIPOGRAFICA

................ .. .

20. SALVADOR MADERO Y CIA./1906
E,nesto Madero (gerente)
Salvador Madero
1907/8

............... . ...

�b) industria
EL CUADRO CINCO presenta un panorama de la actividad específicamente industrial de la familia Madero a partir de 1890.
Ya se ha comentado que el crecimiento económico de este núcleo
parental incluía desde tiempo atrás lo manufacturero. La firma Madero
y Cia. se hizo cargo a principios de los 70 de la fábrica de mantas "La
Estrella" en Parras y durante años el rubro textil surge como uno de
los más destacables' de los desenvueltos por los Madero. Esta fábrica
fue seguramente la ba$e de la Compañía Industrial de Parras, S. A.,
qu~ encontramos.en 1902 (punto doce _d~l cuadro cinco)~_Esta últ~
firma es la que se muestra como hegemomca en la Compan1a Industrial
del Norte, S. A. que en 1902 se constituye con asiento jurídico en
Gómez Palacio, Durango (punto trece, cuadro cinco), Esta empresa
unifica comercialmente a un total de cuatro fábricas textiles instaladas
en otras tantas ciudades del Noreste de México, bajo el liderazgo de
Evaristo Madero. Junto a la Industrial de Parras se articulan Prince,
Torres y Prince, propietarios de la fábrica "La Amistad", de Gómez
Palacio; la Compañía Industrial Saltillera, S. A., dueña de "La Bella
Unión", de Saltillo; y Valentín Rivero y Sucesores, que poseen la muy
conocida "El Porvenir", de Monterrey ( 43).
Más allá de los textiles, significativos por cierto, los Madero apuntan
sus capitales hacia el ramo metalúrgico y siderúrgico (las dos fundidoras citadas en Monterrey, y la Compañía Metalúrgica de Torreón, S. A.,
en la que Ernesto Madero es presidente), la producción de vi!)OS (Ernesto Madero y Hnos.), de cartón, de ladrillos, de vidrios y cristales (son
accionistas de la compañía que devino posteriormente la actual Vi~era
de Monterrey), las industrias de la alimentación, .de impresoras, p~ductoras de guayule, derivados del algodón (jabones) y transformac1on de
la madera (Asociación Industrial Reinera, S. A.).
O sea: diversificación no sólo económica en general, sino también
dentro del mismo sector industrial. En no pocos casos como accionistas; en otros, como propietarios directos. Cuando son accionistas, los
ejemplos de articulación con otros grandes empresarios de Monterrey se
multiplican: Compañía Fundidora y Afinadora "Monterrey, S., A_.",
Compañía Fundidora de Fierro y Acero de Monterrey, S. A., Fabnca
de Vidrios y Cristales de Monterrey, S. A., Fábrica de Cartón de Monterrey, S. A., Compañía Ladrillera Unión, S. A.
[ 66) CATHEDllA

Sobre la significación que en el ámbito industrial tenía la familia
Madero en Monterrey y en el Noreste de México es útil la transcripción
de un párrafo de la ya frecuentemente citada obra de Vasconcelos:
"La lista de sus empresas (de Evaristo Madero, hacia finales de siglo,
MC) se puede dar en resumen como sigue: Compañía Industrial de Parras; Banco de Nuevo León; Compañía Carbonífera de Sabinas; Guayulera de Coahuila. Más tarde, Fundición de Metales de Torreón, junto
con empresas ganaderas y agrícolas; la vinícola de San Lorenzo y sus
casas comerciales de Saltillo y Monterrey; Molinos del Golfo; compañías mineras, etcétera" ( 44).
En algunos casos la actividad fabril se funde o integra a una casa de
características básicamente comerciales. Eso se observa en Madero y
Cia., en la primera etapa, y también desde 1896 con Ernesto Madero y
Hnos. Esta firma (punto dos del cuadro cinco) está compuesta por
numerosos miembros de la familia: todos los hijos aue tuvo en su segundo matrimonio Evaristo Madero, y por el mismo patriarca. Asentada
en Parras de la Fuente, Ernesto Madero y Hnos. intervendrá como
accionista en diversas compañías industriales, lo que de paso indica que
el grado de- desarrollo del capitalismo en Monterrey exige para estos
años no sólo centralización a nivel de capitales individuales Bino de las
mismas empresas. Y de manera unilateral, Ernesto Madero y Hnos. se
dedicará a la producción de vino, en 1899 (45).

La diversificación económica ya apuntada hace que se encuentren
a miembros del grupo Madero en actividades complementarias, pero
seguramente interesantes desde el punto de vista. de su rentabilidad.
Demostrativo de ello pueden ser los casos de la Compañía de Baños de
Mon~y, S. A., constituida en 1897, en la que es accionista Ernesto
Madero (46) y la Compañía "Teatro Circo de Monterrey, S. A.", que
se funda en 1900 y cuenta como socio a Francisco Ignacio Madero (47).
Los ramos financiero" y agropecuario completan este panorama,
y a ellos aludiremos específicamente en párrafos siguientes.
e) Finanzas

SE HABLO YA sobre el Banco de Nuevo León, fundado en 1892,
especialmente como indicador del retorno de los Madero a Monterrey
y de la gravitación que para sus negocios en general debió tener esta
institución.

CA111IDILA [ 67)

�Hay que añadir que, al parecer, su progreso resultó indiscutible
durante los años 90 y principios de este siglo. Hacia 1899 se resuelve
aumentar su capital de seiscientos mil pesos (que fue el inicial) a novecientos sesenta mil (48). Un año después se ·llevó a un millón doscientos mil pesos (49) y para 1902 pasó a dos millones (50). Desde 1899
es su gerente Ernesto Madero, quien emerge como el principal financista de la familia y reside en Monterrey. También integra la lista de
accionistas en ese momento Salvador Madero.

Pero hay otros datos que remarcar. Uno de ellos es que Antonio V.
Hernández es uno de los más significativos accionistas del Mercantil al
ser establecido. Cuñado de Evaristo Madero y socio suyo en numerosas empresas, Hernández había sido hasta 1899 gerente del Banco de
Nuevo León. En el Mercantil ocupará ese mismo cargo, y además fue
designado vocal suplente primero del Consejo de Administración ( 54 ),

Para 1896 tenía agencias en Saltillo, Piedras Negras (entonces Porfirio Díaz), Parras (a cargo de Ernesto Madero), Sierra Mojada y Monclova, en el estado de Coahuila. En Tamaulipas contaba con filiales en
Tampico, Ciudad Victoria, Laredo y Matamoros. Se anunciaba ya el
establecimiento de otra ~encia en Torreón / 51 ).

Entre los fundadores del Mercantil se ubica al general Gerónimo
Treviño, que a principios de siglo conforma el Consejo de Administración del Banco de Nuevo León. Este militar había sido el encargado de
vigilar a Evaristo Madero después que Porfirio Díaz le hizo abandonar
su cargo de gobernador de Coahuila en 1884 (55), pero esto no parece
haber representado obstáculo alguno para que ambos estuvieran entrelazados en no pocas empresas.

En 1904 el Banco de Nuevo León (51a) ofrece el siguiente cuadro
directivo:

Presidente: licenciado Viviano L. Villarreal.
Vocales: Evaristo Madero, Constantino de Tárnava, Marcelino Garza,
Ernesto Madero.
Vocales suplentes: doctor Melchor Villarreal, general Gerónimo Treviño, José Armendaiz, Evaristo Madero y Hernández, Praxedis García.
Comisario: licenciado Felícitos Villarreal.
Y es gerente, ya se dijo, Ernesto Madero.
En 1899, Viviano L. Villarreal, reJJresentando al Banco de Nuevo
León, suscribe sesenta mil pesos en acciones para la constitución del
Banco Central Mexicano que tiene lugar en la ciudad de México. O sea
que partícipa directamente en la conformación de esta institución bancaria de carácter nacional (51b).
El hecho de ser propietarios del primer banco que se fundó en
Monterrey no evitó que alguno de los Madero estuviera presente, asimismo, en el segundo: el Banco Mercantil de Monterrey, S. A., abierto
en 1899 (52).
Esta institución inició sus operaciones con un capital de dos millo•
nes quinientos mil pesos, y para 1904 tenía agencias en distintas localidades y ciudades de Nuev6· Leó1,, Coahuila, Tamaulipás y Durango
(53).
Francisco Madero aparece como -accionista en el momento de la
fundación del Banco Mercantil. Es designado comisario suplente y para
1904 está a cargo de la agencia San Pedro (en Coahuila).

En el Banco Mercantil se detecta también Lorenzo González Treviño, yerno de Evaristo Madero y su reiterado socio. Y en 1904 está en
el Consejo de Administración Marcelino Garza, que ese mismo año
compone el Consejo de Administración del Banco de Nuevo León.
Además Garza es un comerciante de Saltillo que controla la Compañía
Industrial Saltillera, asociada a la Industrial de Parras, de Evaristo Madero, en la ya mencionada Compañía Industrial del Norte, S. A.
Para terminar el cuadro de interrelaciones entre ambas instituciones
bancarias hay que destacar que el Banco· Central Mexicano -en .el que
tiene valores el de Nuevo León- es accionista en el Mercantil de Monterrey.
Algo más: entre los que ponen en marcha el Banco Mercantil de
Monterrey está Enrique C. Cree!, poderoso hombre de negocios de
Chihuahua, que fue ministro del exterior de Porfirio Díaz y miembro
del grupo llamado "científico" (56). Cree! tiene participación en citras
empresas formadas en Monterrey, y en varias de ellas se lo encuentra
representado por Antonio V. Hernández, el hermano político de Evaristo Madero. La concesión para la instalación del Mercantil le fue concedida por el gobierno central a Cree!, a Tomás Mendirichaga y Joaquín
Casasus.
La nómina de los principales accionistas del Mercantil de Monterret
muestra que en el momento de su fundación estaban presentes componentes de ocho de las· diez familias señaladas como las sobresalientes en
la burguesía local: los apellidos Madero, Ferrara, Rivero, Milmo, Hernández (familia que es la accionista de mayor peso, pero que no parece

[ 68] CATHEDRA
CAnlEDRA (69)

�tener vinculación con el citado Antonio V. Hernández), Sada-Muguerza,
Zambrano y Garza (Isaac) se detectan ·con rapidez .. Un cl~o ejem~lo
de articulación empresarial, de centralización del capital debido a la importancia de la inversión de arranque, de entrelaz~iento de la burguesía regiomontana tanto íntimamente como con ilustres burgueses de
otras latitudes del país.
Regionalización

SI EXISTE UNA PRUEBA notable de la importancia que entre
1890 y 1910 asume Monterrey en una vasta área del Norte de México,
la brinda la actividad de la familia Madero.
La hipótesis de que Monterrey extiende para entonces su influen. . Gia . en una muy amplia región, y que por medio de sus inversiones
extrae excedente de ella -lo que le permite, a su vez, aumentar su
ritmo de acumulación- bien puede quedar verificada estudiando las
empresas de los Madero.

Esta verificación ofrece dos aristas: 1) porque es desde Monterrey
que -'en· gran medida- trabaja este grupo parental, con centro probablemente en el Banco de Nuevo León; 2) y muy particularmente porque el mismo hecho. de que durante años los Madero no estuvieran
asentados en la capital neoleonesa y que a partir de los 90 decidieran
-retomar parte de sus cuadros empresarios a Monterrey, señalaría que
esta ciudad surgía como una base indispensable de operaciones a nivel
regional. La decisión de Evaristo Madero de_ regresar a su antigua
urbe, incluso de manera personal, parece muy ligada a la necesidad de
no descuidar una ciudad que se convierte lenta pero firmemente en el
vértice de una extensa región.
Esto se comprueba en diversas actividades de los ~~dero, pero especialmente en el rubro minero. Muchas de las comp3:mas fundadas en
M~nterrey funcionan desde el punto de vista productivo en zon3:5 que
deibordan largamente los límites de Nuevo León. Y esto se repite en
materia industrial, agropecuaria y comercial.
Regionalización y articulación con el resto de la burguesí~ regiomontana es casi un solo proceso que entn: 1890 y _1910 transitan_ los
Madero, sin que ello signifique qµe en anos antenores no sucediera
algo parecido aunque en escala menor.
(70] CATHEDRA

En estos veinte añ~s, E"l'.aristo Madero y sus sucesores d~pliegan
una labor que los lleva a tenei•intereses directos en los estados de Nuevo
León, Tamaulipas, Coahuila, DÚrango, Guanajuato, Chihuahua, San
Luis Potosí, Zacatecas y hasta Sonora,
Veamos el caso minero, descrito en el cuadro seis. Se observa que
Nuevo León y Coahuila eran los estados de mayor. actividad, y sobresale
la explotación carbonífera: algo que no debe extrañar, pues está vinculado al desarrollo de los ferrocarriles. Pero también se percibe que hay
explotaciones en Chihuahua y San Luis Potosí, y en menot Ínedida en
Tamaulipas, Guanajuato, Zacatecas y Durango;
En esta nómina de empresas no se incluyen las dos fundidoras
regiomontanas en las que los Madero tienen participación, y que contaban con una compleja red de propiedades o arrendamientos mineros en
diversos estados .
Rubro que indica el auge económico que viven ciertos grupos sociales en el México de fines de siglo, la minería obliga a desembolsar fuertes capitales en distintos puntos del territorio norteño. Los Madero los
aportan ostensiblemente, y en ello se sUnian a lo que realizan miembros
de las familias Zambrano, Armendaiz, Belden, Rivero, Ferrara.
Si se analiza el movimiento industrial, el ámbito de la actividad
de los Ma~-:ro se restringe a Nuevo León y·Coahuila. En el primer caso,
las compan1as que poseen o en las que participan se asientan con exclusividad en Monterrey: Fábrica de Vidrios y Cristales, Compañía Fundidora y Afinadora "Monterrey, S. A.", Compañía Fundidora de Fierro y
Acero, Fábrica de Cartón de Monterrey, Compañía Ladrillera Unión,
Madero y García Galán, Asociación Industrial Reinera Molinos de
Cilindros de Monterrey, Compañía Litográfica "El Modelo, S. A;".
En Coahuila, en cambio, las sedes de fábricas se distribuyen -en menor
medida que en Monterrey, es obvio- por Parras y Torreón.
En Parras se hallan asimismo las dos más importantes firmas comerciales de la familia: Madero y Cia. y Ernesto Madero y Hnos.

Tierras y agro

VASCONCELOS MENCIONA en su biogr~ía que "don Evaristo y
su familia se contaban entre los más grandes latifundistas del país" (57).
Keremitsis indica algo parecido en su obra (58). Esta aseveración -que
se encuentra en distintos autores- es confirmada por los datos localizados en el Archivo General del Estado de Nuevo León.
CA1llEDRA [71]

I

�-

~ ~ _ ..._.-:, _ _Al,\. \. .- - -

-~"'''~&lt;lg'llll'I

~

~

CUADRO NUMERO 6

~

Localización regional de explotaciones mineras en las que participan
miembros de la familia Madero (a) 1890-1910

'

!

NUEVOLEON

NUEVOLEON
COMPAli!IA CARBONIFERA DE NUEVO LEON, S. A.
/1902
Villa de Santiago

COMPA&amp;IA MINERA AZTECA, S . A./1897 (b)
Monterrey (e)

............ . ......

COMPA&amp;IA
Monterrey

MINERA

CARBONATO,

s.

. ............ . .... .

A./1896

COMPA&amp;IA CARBONIFERA DE NUEVO LEON Y
COAHUILA, S. A./1905
Colombia

...................

COMPA&amp;IA MINERA ANILLO DE HIERRO, S. A.
/1900
l..atnpazos de Naranjo

............... . ...

COMPA&amp;IA METALURGICA DE TORREON, S. A.
/1900
Monterrey

... . ...............

COMPA&amp;IA MINERA DEL NORTE, S. A./19\J0
Sierra de Lampazos

.. . ...... . ........ .

... ... .............

COMPA&amp;IA MINERA BOLIVAR, S. A./1901
Cerralvo

COMPA&amp;IA CARBONIFERA DE LA MERCED, S. A .
/1905
Colombia y Lampazos

COMPA&amp;IA MINERA LA FRATERNAL, S. A ./1896
Lampazos

COMPA&amp;IA EL ROBLE Y ANEXAS. S. A./1906
Monterrey

.... .. ... ... ... ....

.

..................

COMPA&amp;IA
Monterrey

MINERA

LA PASTORA,

s.

...................

. . . ................

- -·

A./1891

&lt;

(a) Gran parte de las empre... fueron eonatituida• en Monterrey
(b) Indica el ailo de fundación de la empresa
(e) Señala el lusar donr•e funcionaba la explotación
FUENTES: libros de notarios del Archivo General del Estado de Nuevo León

CUADRO NUMERO 6 (sigue)
Localización regional de explotaciones mineras 1890-1910
COAHUILA_
COMPA1'!IA MINERA DOLORES, S. A./1897
Monclova

..... . .............

COMPA1'l"IA MINERA MONTA1'!A DE HIERRO, S. A.
/1900
Romero Rubio

.

.

....

. .

. .. ...

. .

. ..

COMPA&amp;IA CARBONIFERA DE MONTERREY, S. A.
/1902

...................

COMPA1'l"IA MINERA LAS HIGUERAS, S. A./1896
Ramos Arizpe

...................

COMPA1'!IA METALURGICA DE TORREON, S. A.
/1900
Ramos Arizpe

...................

~

!
-""
~

---1

COMPA&amp;IA CARBONIFERA NUEVO LEON Y COA·
HUILA, S. A./1905
Ranchos Hidalgo

-

GUANAJUATO
MINAS "CONSTANCIA" Y OTRAS/1898
Guanajuato

. . . ................

CHIHUAHUA
COMPA1'!IA METALURGICA DE TORREON, S. A.
/1900
Hidalgo

.

..................

COMPA1'!IA MINERA RAMON CORONA DE NAICA,
S. A./1906
Camargo

. . .............. . ..

-

MINA "LA REYNA"/1908
Benito Juárez

............... .. ..

COMPA&amp;IA MINERA
Panal

LA PALMILLA, S. A./1903

...................
'

�No es posible por razones de espacio señalar con minuciosidad todo
Jo atinent.e a est.e flanco de los ingent.es int.ereses de los Madero. Pero
podemos ofrecer la sínt.esis que sigue:

o

1

§o . .
a,

00

,-;

l. Ant.es de asentarse por primera vez en Mont.errey, Evaristo Madero
ya era poseedor id.e tierras en grado, por Jo menos, int.eresant.e. En sus
cartas a Santiago Viduarri desde Río Grande habla de sus predios "bastante apenas para pastar mis ganaditos compuestos de ocho mil cabezas
de menor y mil de mayor", y luego apunta que "probablemente t.enga
que mudar mi estancia a otra part.e, y por cuyo fin he elevado a la Superioridad hoy (28 de marzo de 1861, MC) una solicitud denunciando
diez sitios de tierras a lo más, dentro del área que demarco en mi pedido" (59).

2. Part.e de sus tierras en esta época parecen estar en Texas, de acuerdo
con datos encontrados en una escritura de 1869: habla de t.errenos de
veinticinco leguas en ese estado nort.eamericano, las cuales reclama.

'3. Evaristo Madero aparece como uno de los beneficiarios directos de la
aplicación de las leyes de Reforma en el área aledaña a Monterrey, hacia
fines de la década de los años 60. Se lo encuentra adquiriendo tierras
de labor en reit.eradas ocasiones, desamortizadas por el municipio regiomontano.
4. En los comienzos de la década de los 70, ya se acotó, Madero compra las haciendas "El Rosario" y "San Lorenzo", en Parras, de gran importancia en su desarrollo empresarial porque en ellas funcionarán fábricas de t.extiles y de vinos.
5. Hacia 1875 encontramos referencias a posesiones en tomo a Villa
de Guerrero, Coahuila, y alusiones a "ranchos de la frontera".
6. Pero es para mediados de los años 80 cuando parecen ampliarse
abruptament.e las propiedades rurales de los Madero, y aquí ya juega
un rol destacable el primogénito Francisco. Vasconcelos califica al
padre de quien será jefe de la revolución de 1910 como "latifundista
triguero" y dice que poseía grandes extensiones por La Laguna y las
cercanías de Parras (60). Según Keremítsis, la familia Madero t.enía
siete haciendas en Coahuila y tierras en Guerrero y Zacat.ecas.

[74) CA111IDII.A

CATHEDII.A [ 75)

�En 1887, por ejemplo, es fundada la sociedad agríc~la "Mad~ro Y
Hernández", en la que se alían Francisco Madero y su tlo Antomo V.
Hernández (61). Esta comp'añía es disuelta en 1894, y en ese momento
se le contabilizan las fincas que se detallan:
*

*
*
*
*
*
*

*
*

"El Porvenir" (en La Laguna, Coahuila)
"San José" (La Laguna)
, •
"Buenavista" (La Laguna)
t
"Sauceda" (La Laguna)
"Santa Anita" (La Laguna)
"Menfis" (La Laguna)
"Potrero Redondo" (Montemorelos, Nuevo León)
Terrenos de Alto Colorado, en las afueras de San Pedro, Coahuila
16 sitios de agostadero en Cuatro Ciénegas, Coahuila

En la zona lagunera, donde el algodón comienza a producirse en
escala hacia 1880, los Madero cuentan importantes posesiones.
7. Otras propiedades que se han detectado en libros de notarios desde
1890 en adelante son: a) Hacienda del Suncillo, en Villa de Guerrero
(Evaristo Madero); b) terrenos de Longoria y Agua Verde, ~n área de
Río Grande (2.500 hectáreas Evaristo Madero; 2,500 Francisco Madero); c) rancho "San José", en Ramos Arizpe, Coahuila (Francisco ~adero); hacienda "San Tiburcio", en Zacatecas (Salvador Madero Y Cia.).

8. Falta en este panorama puntualizar sobre las compañías agropecu~rias o agrícolas que controlaban los Madero, y que tal vez sea lo mas
significativo del sector.
1) Ernesto Madero y Hnos. (puesta en marcha en 1896) arrienda
en 1899 las bodegas y buena parte de las tierras de la hacienda "El
Rosario" (correspondientes a Lorenzo González Treviño ). El contrato
incluye las labores de "Las Habas' ' , "S an N'1colás" , "Las Barreras " ,
"Los Fresnos", "La Tijera" y "La Casita", además de los ranchos "La
Providencia" y "Bella Vista" (62).

11) Compañía de Terrenos y Ganados de Co~uila, S. A., fund~da
en 1899 con asiento jurídico en Parras. Son socios Lorenzo González
Treviño '(presidente de la firma), Evaristo Madero y sus descendientes
Ernesto (secretario), Francisco, Manuel, José G., Gustavo Adolfo, Y

[76] CAfllIDRA

Alberto Madero, William Richardson (yerno de González Treviño y
casado con una nieta de Evaristo Madero) y Juan Garza.
La compañía cuenta terrenos que alcanzan a 430.852 hectáreas, y

su capital total asciende a setecientos mil pesos, según un peritaje
efectuado en 1904 (63).

111) Negociación Agrícola y Ganadera de San Enrique, S. A.,
constituida en 1905, con asiento en Monterrey. Su presidente es Francisco Madero, aunque el principal accionista es Jesús González Treviño,
que ocupa el cargo de vicepresidente y es dueño de las tierras que se
explotarán. La escritura del convenio (64) menciona que la firma
hará producir la hacienda de San Enrique y sus anexos (tres ranchos y
demás terrenos) que González Treviño tiene en Villa de Hidalgo (Coahuila) y Colombia (Nuevo León). El capital social asciende a trescientos sesenta mil pesos y el total de hectáreas que manejará la negociación es de 31. 706. Máquinas movidas por vapor, trilladoras y despepitadoras de algodón se cuentan entre los bienes de la empresa, y se
hace mención explícita a toros de raza.
IV) Compañía de Tierras de Sonora, S. A., conformada en Monterrey en 1904. La integran Evaristo Madero, Francisco Madero, Ernesto
Madero (que es su presidente), Guillermo· Olivares, Marcelino Garza,
Carlos Treviño y Balbina Tapia viuda de Olivares (65). La sociedad
tiene por objeto vender, explotar o especular las tierras aportadas por
la viuda del general Francisco Olivares, ubicadas en los distritos de Ures,
Hermosil!o y Altar, en el estado de Sonora. El total alcanza a 646.27 4
hectáreas, y fueron recibidas por el fallecido marido de Balbina de Olivares como compensación que el gobierno federal le brindó por tareas
de deslinde de baldíos, huecos y demasías, según contratos de los años
1887 y 1889. El capital de la empresa es de ciento sesentidós mil pesos,
Y su duración convenida quince años.
Los datos localizados en el Archivo General del Estado de Nuevo
León muestran que es real la afirmación de que los Madero -en su
conjunto- era una familia con vastos intereses en materia rural, tanto
desde el punto de vista de la propiedad directa de tierras como del
control empresario que en este ámbito mantenía. Quizás esto ayude a
explicar posteriores diferencias que surgieron -en cuestión agrariaentre quien será el presidente Francisco Ignacio Madero y algunos de
CATHEDRA [77]

�los jefes regionales que en los momentos iniciales de la revolución le
apoyaron en su lucha antiporfirista. Es difícil concebir a un Madero
decididamente antilatifundista, aunque sí es factible pensar que propiciaba una política modernizante en materia· agraria, que es otra cosa (65a).
· 'La integración empresarial

EL ULTIMO "item" al que aludiremos brevemente atañe a la integración que a nivel empresarial presentan los Madero con otros miembros de la burguesía regiomontana. Sobre esto ya se apuntaron algunos
elf¡mentos, pero ahora se procurará ser más preciso.
Uno de los objetivos del estudio que estamos realizando en el Colegio de Historia de la Facultad de Filosofía y L&lt;!tras de la UANL es discernir cómo se fue conformando la burguesía en Monterrey, Y desde
cuándo está consolidada y ~uenta con peso_específico en el marco nacional capitalista mexicano.

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l

r

Nuestra hipótesis es que entre 1850 y 1910,_y muy particularmente
en los veinte años finales de este lapso, esa burguesía surge y se establece de manera firme. Cuando para los años 30 de la presente centuria
-luego de la prolongada etapa de readaptación que exigieron la Revolución y la crisis mundial de 1929- aparezcan de pronto serias controversias entre el poder central y los em-resarios de Monterrey, quedará
en evidencia la solidez de esa burguesía regional que se opone por distintos conductos a la política,l!,nplementada por Lázaro Cár~enas. Per'?
-esto debe quedar claro- no es en 1930 cuando nace, sino que su constitución y estructuración hay que indagarla en décadas anteriores.
La acumulación primaria hunde sus raíces por mediados del_siglo

xix, y su posibilidad ele-reproducir las formas capitalistas de producción, y de expandirlas vigorosamente, se define hacia 1890. De _grupo
social en formación pasa a ser una clase social, porque se inserta du:ectamente -controlándolas- en las nuevas relaciones de producción que
determina el desarrollo del capitalismo.
Esta burguesía, ya se detalló, involuo,a a_ un número limitado de,
familias que se consolidan al aprovechar 1as condiciones que gesta la
readecuación de la economía mexicana a la iilterriacional, reorientación

178] CAfflIDRA

que es respaldada por la política de orden y estabilidad sustentada por
Porfirio Díaz a nivel nacional y por Bernardo Reyes en el ámbito regional.
Esas familias no actúan unilateralmente desde los años 90. Se entrelazan vía matrimonios y a través de la necesaria centralización del capital que demanda el desarrollo del capitalismo. Lo acumulado primariamente en la subetapa 1860-1890 se concatenará en el siguiente subperíodo, y ello llevará a una nítida articulación social entre estas familias. Proceso que -ya se mencionó también- incluyó en no pocos
casos el entroncamiento con empresarios de otros puntos del país y
con delegados de la burguesía de países avanzados.
Los Madero son componentes de esta alta burguesía regiomontana,
y actúan con las reglas de juego que el desenvolvimiento del capitalismo
supone e impone. Por ello es que se imbrincarán parental y empresarialmente con el resto de esa promir¡ente burguesía.
El cuadro siete presenta algunos ejemplos de la situación que genera
el avance del capitalismo en una buena parte del Norte del país. Allí
figuran dieciséis firmas, en total.
Hay dos casos en que los Madero están asociados con miembros
de por lo menos tres de las otras nueve familias que hemos seleccionado
en el Monterrey de fines del siglo pasado (clasificación que, hay que reiterarlo, no significa que no existieran más familias de análoga o parecida
relevancia).
En la segunda columna se escalonan seis firmas en las que Evaristo
Madero o alguno de sus sucesores están asociados a por lo menos cinco
integrantes de otras tantas familias. En la columna tercera esto se percibe en cinco ocasiones, pero con no menos de siete representantes de
los grupos parentales elegidos.
Finalmente, en la cuarta sección del cuadro siete presentamos tres
ejemplos en que se han ubicado a las diez familias asociadas, y ello se
explicarla en parte por el monto de las inversiones que demandan las
empresas consignadas.
En alguna de estas firmas las inversiones exigen asimismo la vincu-

CATIIEDRA

179]

�=::..:================:-c- .,;_ ;.i; ~.,.AU.·",:

~

o:,

2

CUADRO NUMERO 7

~

Los Madero y su asociación con miembros de las otras nueve familias
seleccionadas en Monterrey (1890-1905)

~

~

Por lo menos con tres

Por lo menos con cinco

Fábrica de Cartón de Monterrey, S. A.
1900 (a)

1894

..

Compañía Minera de San Pablo, S. A.

.................

Compañía Minera Azteca, S. A.

Asociación Industrial Reinera, S. A.
1901

.

1897

..................

.'

'

...................
. . . . .

. ...

.... .. .

. .

'

.

Compañía de Baños de Monterrey, S. A .

1897

-

'

.

'

•

. . .

.. .

. . .

..

. . . . .

.

.

Compañía Minera el Carmen, S. A.

•

1898

.. .. .. ..

'

.

.

.

. . . . .

. . .

Compañía Fundidora y Afinadora •:Monterrey, S. A."

1900

..

. .

.

. -

...

.

.

. . .

... ..

Compañía Minera La Palmilla, S. A.

1903

'

'

- ··--· - - .
(a) Indica el año en que fue encontrada la asociación
FUENTES: Libros de notarlos del Archivo General del Estado de Nuevo León (1890-1905)

'
'

CUADRO NUMERO 7 (sigue)
"
"

Los Madero y su asociación con miembros ·de las otras nueve familias
Por lo menos con siete

Todas las familias

'

Compañía ~linera Carbonato, S. A.

Compañía Fundidora de Fierro y Acero de Monterrey,
S.A.

1897

...................

..

Fábrica de Vidrios y Cristales de Monterrey, S. A.

1899

Banco Mercantil de Monterrey, S. A.

,,

1899

...................

1900

. . . .. . . . . . . . . . . . . . .

Empresa Editorial de Monterrey, S. A.

1901

~

1

~

o:,
,_

1900
.

.

.

... .

. . . .

..

. .

.

.

..

Compañía Carbonífera de Monterrey, S. A.

...................

Compafila Ladrillera Unión, S. A

1..:.

1

1902

'

. ..................

Fábrica de Vidrios y Cristales de Monterrey, S.1 A.

1904

'

.

...................
,.

:

'

�lación con hombres de negocios de otras zonas de México y con gente
que representa abiertamente al capital extranjero. Es el caso de la Compañía Fundidora de Fierro y Acero de Monterrey, S. A., que se pone en
marcha en 1900 con un capital de diez millones de pesos, suma que
requiere centralización de capitales dispersos más allá del ámbito regional. Por eso no extraña que entre los accionistas no sólo se detecten
apellidos como Madero, Armendaiz, Milmo-Kelly, Belden, Ferrara,
Zambrano, Garza, Sada-Muguerza, Hemández-Mendirichaga y Rivero
(nuestras diez familias), sino también a otros destacados apellidos de
Monterrey: Maiz, Calderón, Tárnava, González Treviño, Bortoni, Dresel
y Villarreal (los tres hermanos: Viviano L., Melchor y Felícitos). Y, asimismo, a los ya mencionados Tomás Braniff, Leon Signorat Y Leon
Honnorat, además de Antonio Basagoiti y José Negrete (viejo asociado de regiomontanos, pero residente en Saltillo ).
Otro caso notable es el de la Compañía Carbonífera de Monterrey,
S. A., constituida en 1902 (66). Aquí no sólo se articulan empresarios,
sino empresas. Entre los accionistas se anotan la Compañía Mexicana
de Carbón de Piedra, S. A. (uno de cuyos representantes es Enri&lt;i,ue C.
Creel, ya citado), la Compañía Fundidora de Fierro y Acero de Monterrey, S. A., la Compañía Minera Fundidora y Afinadora ."Monterrey
S. A.", la Cervecería .Cuauhtémoc, S. A., la Fábrica de Vidrios y Cristales de Monterrey, S. A., la Ladrillera Unión, S. A., la Fábrica de Hilados
"La Fama", Molinos de Cilindros de Monterrey, S. A. (propiedad de los
Madero) y la Fábrica de Mantas "La Industrial", junto con personajes
tan prominentes como Vicente Ferrara, Valentín Rivero y Gajá, Adolfo
Zambrano, Isaac Garza, José Armendaiz, Tomás Mendirichaga y Francisco G. Sada.
La Fábrica de Vidrios y Cristales de Monterrey, S. A. (67), en 1904,
ofrece un panorama semejante, aunque aquí la presencia regiomontana
es total y exclusiva.
1:lay )Jlllchos otros casos en que los Madero están asociados con uno
0 dos integrantes de otras tantas familias seleccionadas, y son numerosos los ejemplos en los que los herederos de Evaristo Madero se desenvuelven con hegemonía completa. De lo primero es muestra el Banco
de Nuevo León; de lo segundo la Compañía Carbonífera Nuevo León Y
Coahuila (68).

[82] CA111IDRA

•

IV. FAMILIA Y PROCESO

ESTE RESUMEN de los muy numerosos da~s recopilados en el
Archivo Ge~eral de! ~stado de Nuevo León permite, pues, mostrar
la 1mportanc1a econoIDJca que la familia conducida por Evaristo Madero mantenía en Monterrey y en una densa región del país.
Asimismo, el caso de los Madero posibilita ratificar algunas hipótesis
adelantadas en trabajos anteriores, y que fueron sintetizadas áJ. comienzo de este artí~ulo, atinentes a las formas y mecanismos que dieron
base al surgimiento y consolidación del capitalismo en Monterrey.
~ sobresaliente de la familia del jefe de la Revolución puede ser
tamb1en detectado por medio de los detalles que ofrecen ciertos cronistas de la vida social que transitaba la alta burguesía l'.egiomontana a fines de siglo. Es útil en este sentido echar un breve 1!1Stazo a las actividades que protagonizaba entonces una institución obviamente representativa de este sector: el Casino de Monterrey. Allí se ubicará con rapidez a los Madero, imbricados en las más significativas reuniones de la
época e inclusive -como en el caso de Ernesto Madero- funcionando
como presidente de la institución. Y además compartiendo las más
espectaculares de estas noches aristocráticas con el propio Porfirio Díaz
y sus ministros.

Veamos lo que menciona un cronista del Casino, Carlos Pérez-Maldonado,. a1; alu~ al_ "gran baile en honor del general Porfirio Díaz" que
se orgamzo el vemtiuno de diciembre de 1898 (69). Díaz había llegado
a M?nterrey_en compañía de varios ministros, entre ellos el de hacien&lt;!a,
Jos~ Ives L1mantour, y el de gobernación, general Manuel González
Cos10.
Cuando, en la noche, el presidente arribó al Casino, los socios
"haciendo valla por el vestibulo hasta la gran escalera, lo recibieron
vitoreándolo".
La presentación de las familias de Monterrey -agrega el autorestuvo a cargo de nuestro conocido Adolfo Zambrano y de Francisco G.
Sada. Veamos quiénes compartían la cabecera, junto a Díaz. "A la una
de la mañana se sirvió la cena. Al centro de la mesa de honor tomó

'•, CATHEDRA [83]

�asiento don Porfirio, siguiendo a su derecha la esposa del señor gobernador doña Aurelia Ochoa de Reyes, don José !ves Limantour, doña
Car~lina Madero de Villarreal, el general Mariano Escobedo, doña Juana
Reyes de Madrigal, el general Manuel Go~ález Cosío, do~a Francisca
Muguerza de Calderón, el licenciado Joaqum Baranda y dona Ana Go~zález de Hemández,. A la izquierda del presidente se encontraban d_ona
Guadalupe Zambrano de Treviño, el general Reyes, doñ_'.1 Pu~enc~a
Madero de González, el general Francisco Z. Mena, dona Victoriana
Madero de Villarreal, el general Gerónimo Treviño, doña Sara Milmo de
Kelly, el general Francisco Naranjo, doña Julia Bremer de Reicheman Y
el gobernador de Coahuila, don Miguel Cárdenas" (70).
En la mesa de honor, pues, lo más destacado ~e la sociedad regiomontana, junto al presidente, el gobernador, algunos importantes militares de la región y parte del grupo de ministros federales. Entre ~llos,
tres hijas de Evaristo Madero y su concuñada, la esposa de Antomo V.
Hernández.
Al narrar el sarao, que "fue algo verdaderamente sun~uoso", PérezMaldonado recuerda que Pudenciana Madero de González estaba de
gró negro y "alhajas sorprendentes: gargantilla, prendedor, dormilonas
y broche del peinado, todo de gruesos brillantes" (71).
Ernesto Madero fue presidente del Casino en dos ocasiones. "Resultó electo presidente en 1910. Fue reelecto en 1911, pero en ~ayo se le
concédió licencia indefinida por haber sido nombrado mm1stro de
hacienda", según indica otra obra sobre la institución social apuntada

su campaña electoral y compartió con él las presiones que el régimen
de Porfirio Díaz imponía para impedir que desarrollase su tarea proselitista. Estrada narra en su libro La revolución y Francisco l. Madero
(74) de qué manera la familia del jefe revolucíortario operaba permanentemente para mitigar sus impulsos, en procura de soluciones concili_adoras con· Porfirio Díaz o con alguno de sus posibles sucesores. Vamos a transcribir en toda su extensión algunos párrafos de Estrada porque emergen dotados de una profundidad muy especial, sobre todo si
se tiene en cuenta que fueron escritos al calor de los mismos acontecimientos revolucionarios.

"En efecto, muchas veces medité: La familia Madero, una de 11!8
más acaudaladas -de la República, no podía ser revolucionaria Las principales industrias y empresas en nuestro país se encontraban en poder
del 'cientificismo' , en manos de aquéllos a quienes combatíamos como
factores de nuestro estado económico, social y político; y en ese concurso agrícola, industrial y financiero jugaban los intereses de aquella
misma acaudalada familia, regidos todos por leyes económicas y tendencias comunes. De-ahí que todo factor de beneficio o perjuicio para
el cientificismo tendría que ser benéfjco o perjudicial para los intereses
de la familia del candidato. Aun suponiendo que estos intereses gravitasen en órbita separada (supuesto hipotético), las leyes económicas
producirían efectos comunes; y como las revoluciones, las verdaderas
revoluciones no son exclusivamente políticas sino fundamentalmente
económicas, los efectos de la ya latente tendría que lesionar los intereses familiares".

(72).

1

Parece obvio que para esta época, una parte, por lo me~os de, la
burguesía regiomontana estaba girando y readecuandose a la s1tuac1on.
Además de tener a Ernesto Madero como titular en el Casmo, par: el
veinte de octubre de 1911 se organiza un "gran baile en honor del senor
Francisco I. Madero y su digna esposa". La reunión en homenaje al
flamante presidente de México fue "el acontecimiento del año" Y costeada por un grupo de socios (73).
Pero tal vez uno de quienes más agudamente hayan apreciado para
los años iniciales del siglo xx la significación económica Y social de los
Madero sea Roque Estrada. que acompañó a Francisco Ignacio en toda

Y agrega Estrada: "Mis consideraciones llegaban a una finali~d
más o menos realizable: el señor Madero en el poder. La natural mfluencia de la familia inspirada legítimapiente en sus propios intereses,
la también natural relación económica de estos intereses con los científicos los lazos de amistad y de sociedad, etcétera, etcétera, ¿no inspiraría~ o modificarían al menos la conducta del supu~~to presi~e~te
de la República? Indudablemente que sí; y esa inspirac1on o mod1f1cación se efectuaría de una manera inconsciente en la mayor parte de los
casos y en otros con la conciencia de obrar bien, porque tal es la fuerza
de convencimiento de todo aquello que nos agrada y aprovecha. Y en
este caso, de casi segura realización en la efecti-lidad de lo supuesto,
los intereses revolucionarios resultarían inexorablemente defraudados".

(84] CATIIEDRA
CA 111EDRA [ 85]

�"Estas consideraciones no carentes de lógica me obligaban y obligan
a concluir que las revoluciones solamente pueden cumplir sus compromisos realizables cuando son encabezadas por hombres pertenecientes a
la misma cl- social que las necesita o que hayan surgido de dicha
clase".
Estrada, empero, no restará por ello apoyo a quien el país requiere
como mandatario. Y por ello afirma de inmediato: "No era, pues, fácil
de solución el problema. Pero ya que en el extenso territorio del país
únicamente se perfilaba la figura del señor Madero como presunto y esperado salvador, no cabía más solución posible que la de ayudarle en la
empresa que como necesidad nacional se imponía. Y en esta solución
se mezclaba la esperanza én que factores nuevos e imprevistos.eliminasen aquel peligro" (75).
Al iniciar nuestro trabajo señalamos que no era su intención mostrar
la relevancia económico-social de los Madero pues ello es algo ya conocido. En cambio, sí nos interesaba presentar sus relaciones con el desarrollo del capitalismo en Monterrey y con la formación de la burguesía
regional que controlaba dicho proceso. Estrada denota qu!l ya hace más
de sesenta años se ubicaba a Francisco Ignacio Madero como integrante
de la más alta burguesía mexicana, de la cual apareció -obviamentecomo un representante del sector más modernizador.
Indiquemos, para finalizar, que el desenvolvimiento económico de
la familia Madero se integra plenamente a las marchas y contramarchas
que sufre la ecoqomía regional, y muy particularmente la regiomontana, entre 1855-60 y 1910. Evaristo Madero es un actor directo de este
proceso, y camina la mayoría de los pasos que otros miembros de esta
burguesía en crecimiento recorren en el período.
Se percibe que sus fases de desenvolvimiento empresarial no son
ajenas a las fases que hemos evaluado como indispensables de señalar en
esos cincuenta años.
Comerciante que cubre con sus oficios de fletero una vasta zona,
Madero parece estar inserto también -algo tan lógico como in~~tab!e,
al margen de los prejuicios que esto pueda ocasionar- en el tráfico mtérlope que usufructúan quienes se dedican a aquella actividad en los
años en que la frontera se aproxima a Monterrey, después de 1848.

[ 86) CAfflIDRA

Comerciante en gran escala, está conectado por ello al intercambio
de algodón: tanto en lo que atañe a las posibilidades que gesta la guerra
de Secesión, como cuando el cultivo de la fibra ·comienza a ser muy rentable en la zona lagunera.
De allí a la industria textil había un paso. La adquisición de tierras
nuevas y su utilización no sólo como forma de preservar riquezas, sino
en función de la producción fabril acompaña el proceso, y en esto último se observa con nitidez el estilo modemizante de los Madero.
El regreso a Monterrey coincide con la subetapa en la que, ya se
acotó, los capitales acumulados anteriormente de manera primaria se
encauzan masivamente hacia la producción. En esto, Madero contaba
con experiencia desde los años en que se instaló en Parras. Retorna a
la principal ciudad de Nuevo León daµdo un salto notable: la puesta en
marcha del primer banco que tuvo Monterrey, un índice del desarrollo
no sólo familiar sino del propio capitalismo regiomontano.
Désde esta base se ramificará empresarialmente en forma muy sólida, y se articul~ con el resto de la burguesía local, en un momento en
el que ya intervienen en estas tareas algunos de sus más destacados
hijos.
Y a partir de Monterrey, con la bifurcación de sus capitales hacia
una vasta región de la que se extraerán excedentes, ampliará su capacidad Y· contribuirá a reproducir en esa urbe los métodos capitalistas de
producción.
El estudio de la familia Madero, pues, tuvo ese significado. Se deja
para los historiadores de la Revolución Mexicana el incorporar a sus
análisis estos datos, para terminar de precisar o simplemente verificar
la extracción de clase de quien encabezó el movimiento antiporfirista.
Y de qué manera ello repercutió en su pensamiento y en su acción, en
su teoría y en su práctica.
Por nuestra parte, resulta visible que los Madero fueron miembros
prominentes -entre 1890 y 1910- de la más destacable burguesía
regional con centro en Monterrey, y que dentro de esta clase social
mantuvieron un ritmo de desarrollo empresarial que los perfila como un
núcleo modernizante.

CA'fflEDRA [87)

�NOTAS
12. Protocolo de Tomás C. Pachaco, febrero de 1869, fa. 36v·38 (AOENL).
l. Cerutti, Mario, "Monterrey y el desarrollo del capitalismo en el Noreate de
México (Aapectos del período 1860-1910)", pon~?cia p~sentada ~n el
Octavo Congreso Nacional de Historia de la Revoluc1on Me:ucana, realizado
en Chihuahua en julio de 1977; también Cerutti, Mario, "Monterrey, el
desarrollo del capitaliamo en el Noreste de México y el estudio del niovimien·
to obrero regiomontano", trabajo ofrecido en el Primer Coloquio de Estudi?•
Hiáóricos del Movimiento Obrero, organizado por el Centro de Estudios Históricoo sobre Movimiento Obrero Mexicano (CEHSMO), en Jalapa, setiembre
de 1977.

2. 134 aiioo de vida inltitucional, edición a cargo de Pedro R. Nava, Monterrey,
1968, pg. 110.

13. Vasconcelos, J., obra cit., pg. 111. Un documento encontrado cuando este
trabajo estaba ya en imprenta permitió ratificar la fecha en que Madero y
Cia. compra la Hacienda "El Roaario": diciembre de 1869. En febrero de
1870, la citada firma parece haber truladado ya una parte de aua actividades
a P■rraa, Sin embargo en el documento reviaado, en el que se solicita exen·
ción de impuestos al gobernador de Nuevo León, queda cl■ro que aún Madero y Cia. contin(ia trabajando a ritmo prácticamente normal en Monterrey.
Documento 19, Sección Conclui'dos, eaja 1870·71 (AGENL).
14. Proto--olo de Tomáa C. Pacheco, marzo de 1872, fa. 81v-84 (AGENL).
15. Protocolo de Pablo Borreco, junio de 1876, fs. 133·6 (AGENL).

3. Vaaconceloa, José, "Don Evaristo Madero. Biografía de un patricio", Impre-

aiones Modernas, S. A., México, 1958, pg. 97.

16. P!otocolo de Franci,co Pérez, noviembre de 1902, fa. 176·8 (AOENL).

4. lbfdem, pg. 99.

17. Protocolo de Tomás C. Pacheco, marzo de 1872, fa. 81v·84 (AOENL).

6. Protocolo de Tomás C. Pacheco, enero de 1865, fs. 30v-33 (Archivo General
del Eatado de Nuevo León, AGENL).

18. Protocolo de Pal-lo Borrego, agosto de 1876, fs. 186v-188 (AOENL).
19. Protocolo de Tomás C. Pacheco, noviembre de 1868, fs. 366-6 (AOENL).

6. Protocolo de Tomás C. Pacheco, mayo de 1864, fs. 163v-166v (AGENL).
7. Protocolo de Tomás C. Pacheco, enero de 1866, fs. 5v-7v (AGENL).

•

8. Vuconcel011, J., obra cit., pg. 100.
9. Ibídem, pp. 104-106.
9a. Documento sobre "Comiso de un dinero y un carruage de D. Evaristo Madero. 1869", ~■ría del Gobierno del Estado Libre y Soberano de Nuevo
León y Col!huila, Sección Conclui'd01, caja 48 (AGENL).
9b. Cerutti, Mario, "Patricio Milmo, empresario regiomontano del siglo nx ..En
tomo a la acumulación de capitales en Monterrey", ponencia lerda en el sunpollio sobre "Formación y desarrollo de la burguesía en México en el sig(o
xa", organizado por el Instituto Nacional de Antropología e Historia
(INAH), en México, noviembre de 1976.
10. Ver Cerutti, M., trabajos citados. También, Hernández Elizondo, Robe~o,
"Comercio e induatria textil en Nuevo León (1862-1890). Un empresario:
Valentfn Rivero" ponencia presentada en el mencionado aimposio y publicada en el n ~ aeia de la revi1ta CATHEDRA, Facultad de Filosofía y
Letras de la Univeraidad Autónoma de Nuevo León, octubre de 1976.
11. Vaaconcel011, J., obra cit., pgs. 110 y 111.

20. ProtO&lt;'Olo de Tomáa C. Pacbeco, diciembre de 1869, fa. 267v-260 (AOENL).
21. Protocolo de Tomás C. Pacheco, junio de 1869, fs. 148-9 (AGENL) .
22. Protocolos de Tomás C. Pacheco, enero de 1868, fa. 30v-33; de Anaataaio
Treviño, abril de 1868, fs. 74•77v; de Anastaaio Treviño, abril de 1869, fa.
63·4; y de Francisco Oarcla del Corral, octubre de 1869, fs. 64v·66 (AGENL).
22a. Vasconcel011, J., obra cit., pg. 122.
23. Ibídem, pg. '1.87.
24. Ibídem, pg. 211.
26. Ibídem, pg. 212.
26. Ibídem, pg. 212.
27. Memoria del Gobernador del &amp;tado de Nuevo León, año 1896, Anexo 25,
pgs. 1100-2 (AGENL).
28. Ibídem, pgs. 1100-2 (AGENL) y Vasconcelos, J., obra cit., pg. 212.
29.

Vasconceloa, J., obra cit., pg. 212.

30. Ibídem, pg. 212.

1881

CATHF.DRA
CA'llfEDRA

1891

�31. Cerutti, M., "Monterrey y el deanollo del capitalismo en el Noreote de México (aspect08 del periodo 1860-191 O)", citado.

41. C~ceña, José Lu~s, "La p_e~etración extranjera y los grupos de poder económ~c~ en el México porfmsta 1 \ en Lecturas Universitarias N
Mex1co, 1975, pg. 193 .
o. 22, UNAM,

32. Vuconceloa, J., obra cit. PI•· 192-3.

42. Protocolo de Tomáa C. Pacheco, mayo de 1900, fs. 392-415 (AGENL).

33. Ibídem, pg. 166.

42a. K~r~mitsis, Dawn, La industria textil mexicana en el siglo

XJX

Mex,co, 1973, pgs. 128-135.

•

Sep Set

ta
en s,

34. Ibídem, PI• 187.
35. Protocolo de Francisco Pérez, enero de 1894, fa. 22v-31 (AGENL). Antonio
V. Hernández fue durante un breve lapso (entre 1882 y 1883) gobernador de
Coahuila.

36. 134 años de 'ricia institucional, PI•· 148, 155, 212 y 218.
37. Memoria cit., PI•· 1100-2 (AGENL).
38. Protocolo de Tomás C. Pacheco, marzo de 1874, fs. 23-47 (AGENL).
39. Protocolo de Tomás C. Pacheco, octubre de 1901, inventario incorporado a la
escritura 232, f. 874 (AGENL).
40. Espin088 de los Reyes, Jorge, Relacionea económicas entre México y Estad08
Unid08. 1870-1910, editado por Nacional Financiera, S. A., México 1951,
PI· 170. En su trabajo, Espinosa de 108 Reyes efect6a otru apreciaciones que
ratifican lo expuesto sobre el giro que la economía me:i:icana da hacia Estados
Unidos a fines del siglo puado. "Desde la época colonial hasta la primera mitad del siglo ,ax, la mayor proporción del comercio exterior de México se
efectuaba con países europe08. Pero con la e:i:panaión de laa comunicaciones
y el progreeo económico de Estad08 Unidoa, la dirección del comercio e:i:terior de México se des'ri6 de Europa hacia el mercado norteamericano" (pg.
15); "Para tener una justa apreciación de la importancia que tu'rieron laa inversiones norteamericanas en México en la última década del siglo ,a:,:, huta
mencionar qbe en 1897 Estados Unidos tenla invertido en nuestro pala el
29,3'11, del importe total de sus inversiones directas e indirectas en el e:i:terior.
En ningún otro pala tenla invertida una proporción mayor. En eae miamo
período, las inversiones nolteamericanas en México &amp;!? habían concentrado en
los ferrocarrilea y en la minería. llstas dos acti'ridadea económicaa abeorbfan
el 76'11, del valor total de las inversiones mencionadu" (PI- 18).

El autor menciona luego cüras sobre el comercio exterior mexicano, que comprueban el giro apuntado. En 1872-73, fluían hacia Estados Unidos el 36,1 %
de las exportaciones del país, mientru que hacia lnglaterra y Francia se en'riaba el 54,2'11,. En 1909-1910, en cambio, Estados Unidos recibía el 75,7%de
las e:,:portacionea de Mé:i:ico, en tanto que lnglaterra y Francia receptaban
aólo el 15,7% (Cuadro Vlll, pg. 53). Un panorama análogo presentaban las
importaciones de México, que para 1909-1910 estaban integradu por casi un
60% de product08 norteamericanos y de un 30% de manufacturu ingleaas,
francesu y alemanas ( Cuadro IX, PI• 54 ).

(90] CA111EDRA

43. Protocolo_ de_ Francisco Pérez, noviembre de 1902, fs. 175-8 (AGENL) La
e.scntura md1~ _que Jas cuatro fábricas producían géneros blancos O ¡~ eriaJes, Y ~l O~Jetivo era asegurar la venta de las piezas que cada una de a :ell~s canalizar1a ~ través de la nueva sociedad. El capital se elevaba a och:nta
~il pe~s, fraccionado en ochocientas acciones de cien pesos cada una La
;:d:i::;;1 de ~rras ~seía trescien13:s1 los SLñores Prince, doscientas set~nta;
era, ciento cincuenta; y Rivero Suce.:;ores, ochenta . Se menciona
·
asi ·
d ;~mo. que semanalmente cada establecimiento debería aportar esta can ti11
a
~ p1eza_s:
La Estrella", tres mil de cuarenta metros· "La Am · d"
d_os mil setecientas; "La Bella Unión", mil quinientas· y "El Porvenir" 1St:h :
cientas. Total: ocho mil piezas. El carácter oligo~lico y la tende~~ia ~l
control coordinado del mercado se infiere de la cláusula
. s1· ¡
mientras
t
el
que e 1pu a que
.
se_ IDB;? enga acuerdo (doa años, a partir del 1 de enero de 1903

los SJgn~rios no aumentarán la capacidad de sus fábricas en géneros blanco!
es que sobrepasen al máximo expresado".

o 1mper

44. Vasconcelos, J., obra cit., pg. 187.

45. Protocolo de Francisco Pérez, diciembre d e 1899 , fs. 258-61 (AGENL).
46. Protocolo de Francisco Pérez, setiembre de 1897, fs. 188-209 (AGENL).
47. Protocolo de Tomás C. Pacheco, abril de 1900, fs. 3~8-56 (AGENL).
48. Protocolo de Tomás C. Pacbeco, febrero de 1899, fs. 149-60 (AGENL).
49. Protocolo de Tomáa C. Pacheco, marzo de 1900, fs. 252-4 (AGENL).
50. Protocolo de Tomás C. Pacheco, julio de 1902, fs. 657-59v (AGENL).
51. :~dística Gráfica. Progreso de los Estados Unidos Mexicanos, 1896, pg.
51s. "Ruta panorámica descriptiva del Ferrocarril Nacional de México Alb
mercantil, industrial y pintoresco de la ciudad de Monterrey" Méxi~o 19 u0m4
pg. 18.

1

1

'

51b. Protocolo de Tomás C. Pacheco, enero de 1899, fs. 38-40 (AGENL).
52. Protocolo de Francisco Pérez, no'rieml;&gt;re de 1899, fs. 206-14 (AGENL).

CA'111EDRA [ 91]

�Reproducimos este párrafo porque aparece muy significativo, y creemos ra·
tífica lll interendas extraídas de nuestro trabajo en buena parte. La entrevista puede encontrarse en Cuadernillos de Información Histórica No. 2, Sociedad de Estudios Históricos de Tezcoco A.C., julio de 1978 pág. 1, bajo el tftu·
lo de "Puntoade vista de un revolucionario".

53. Ruta panorimica ... , pg. 6.
54. Protocolo de Tomás C. Pacheco, enero de 1899, fa. 38-40 (AGENL).
66. Ferrer de Mendiolea, Gabriel, Preaencia de don Franci8eo I. Madero, Colección Metropolitana, tomo I, México, 1r73, pg. 13,

66. Protocolo de Francisco Pérez, diciembre de 1902, fa. 191·213 (AGENL).
56. Ceceña, J. L., trabajo cit., pg. 194.
67. Protocolo de Francisco Pérez, setiembre de 1904, fs. 296-7v (AGENL).
57. Vaaconcelos, J., obra cit., pg. 258.
68. Protocolo de Franciaco Pérez, enero de 1906, fa. 2·6 (AGENL).
68. Keremitaia, D., obra cit., pg. 138.
59. Vasconcelos,·J., obra cit., pg. 122.

69. P~·Maldo~d!), Carlos, El casino de Monterrey. Bosquejo biatórico de la
SOC1edad reg,omontana, Monterrey, 1960.

60. Ibfdem, pg. 216

70.

61. Protocolo de Francisco Pérez, enero de 1894, fa. 22v-31 (AGENL).

71. Ibídem, pg. 64.

62. Protocolo de Franciaco Pérez, diciembre de 1899, fa. 258-61 (AGENL),

72. Cien años del Casino de Monterrey (lij66-1966), con datoe hiatóricos de Tomás Mendirichaga, México, 1967, apéndice.

63. Protocolo de Franciaco Pérez, diciembre de 1904, fs. 281-6 (AGENL)

Ibídem, pga. 62, 63 y 64. Los subrayados son nuestroa, MC.

73. Ibldem, sin número de página.

64. Protocolo de Franciaco Pérez, febrero de 1906, fs. 216-24 (AGENL).
66. Protocolo de Francisco Pérez, setiembre de 1904, fa. .282-91 (AGENL).
65a. En el Noveno Congreso Nacional de Historia de la Revolución Mexicana, realizado en la ciudad de Chihuahua en julio último, el profesor Alejandro Contia Carmona presentó una ponencia que se basaba en una entreviBta efectuada
al hijo de Andrés Molina Enríquez.
El entrevistado alude en una parte del diálogo, justamente, a las diferencias
que entre su padre y Francisco l. Madero existían en materia agraria, en lo
que atañe a las medidas que habría qué adoptar en el caso de llegarse al po·
der.
Recuerda que en un día de 1909, Francisco I. Madero y su padre paseaban

74. Estrada, Roque, · La revolución y Francisco I. Madero, Guadalajara, del 19
de octubre de 1911 al 9 de marzo de 1912.
76. Ibfdem, pgs. 262 y 263.

por la calle Liverpool, en México, y el tema afloró. Molina Enrfquez hizo no-

tar a Madero lo fundamental que era hacer figurar en el programa del partido
Antirreleccionista la cuestión agraria. Según el entrevistado, Madero replicó:
"no, no, no, no abogado, no hay qué tocar el régimen de la propiedad, esa
está bien; lo que debemos hacer es enseñar a estos hacendados de aé¡uf del
centro a emprender cultivos más remuneradores para que puedan retribuir
mejor al peón.( ... ) pero no vamos a tocar el régimen de la propiedad, daremos más fondos a la caja de préstamos para que ésta sea la que .. , y que
estos señores aprendan a cultivar lo que tenemos nOsotros ... nosotros allá
en el norte tenemos algodón, guayule, trigo ... remuner9.':1 más, y estos aeñores de aquf nada más se dedican al maíz y si acaso al frijol, no tienen ingresos bastantes para mejorar el salario' 1•

192]

CATHEDRA

CATHIDRA

193)

�[94] CATffIDRA

�Mario Bunge

Método
y métodos, metodología
y metodolatría
NADIE DUDA YA del éxito sensacional del metodo científico en
las ciencias naturales. Pero no todos concuerdan en lo que es el método
científico. Ni todos creen que el método científico pueda estirar su
brazo más allá de su cuna, la ciencia de la naturaleza.
Interesa pues examinar ambos problemas, tanto más por cuanto
están íntimamente relacionados. En efecto, si se concibe el método
científico en sentido estrecho, identificándolo con el método experimental, entonces su alcance queda limitado automática y radicalmente.
En cambio, si se lo concibe en sentido amplio, su dominio de aplicabilidad queda correspondientemente ampliado.
Conviene proceder periódicamente a exámenes de la naturaleza y el
alcance del método científico, ya que éste ha ido variando en el curso
de su brevísima historia de tres siglos y medio. El examen que se presenta a continuación no es el primero ni será el último: hay problemas
CATHEDRA

(95]

�que se replantean cada tamo y, cada vez que se lo hace, se resuelven de
manera algo distinta. Este es uno de ellos.

1. DE LOS ORIGENES A LA ACTUALIDAD

UN METODO ES UN procedimiento regular, explícito, repetible,
para lograr algo, sea material, sea conceptual. La idea de método es
antigua, la de método general -aplicable a un vasto c~n¡unto de operaciones- lo es menos. Parece surgir, como todas las ideas de ex_trema
generalidad, en el período clásico grieg?. Se re~uerda, en particular,
el método de Arquímides para calcular areas de hguras planas de frontera curva.
Pero el concepto general de método no se consolida Y populariza
hasta comienzos del siglo xvii, al nacer la ciencia moderna. Los pnmeros pensadores modernos de gran estatura e influencia que propugnan la adopción de métodos generales para lograr ¡¡vanees en el conocimiento son Bacon y Descartes.
Para Bacon el método científico es un conjunto de reglas para
observar fenómenos e inferir conclusiones a partir de dichas observaciones. El método de Bacor. es, pues, el inductivo. Las reglas de _B~con
eran sencillas a punto tal que cualquiera ,que no fuese un def1c1ente
inental podía aprenderlas y aplicárlas. Eran también infalibles: bastaba
aplicarlas para hacer avanzar a la ciencia.
Naturalmente, ni Bacon ni ningún otro logró jamás contribuir_ a la
ciencia usando los cánones inductivos -ni los de Bacon m los de Mili m
de ningún otro. Sin embargo, la idea de que existe tal -~étodo,_ Y que su
aplicación no requiere talento ni una larga preparac1on previa, es ta_n
atractiva que todavía hay quienes creen en su ef1cac1a. Esta creencia
acrítica suele ser tan acendrada que quienes la sustentan no _se preguntan si posee un soporte inductivo. La llamaremos metodolatna.
Descartes, que a diferencia de Bacon era un matemá~ico Y científico
de primera línea, no creía en la inducción sino en el análisis Y la deducción. Al par que Bacon exageraba la importancia de la expenenc1a e

CATHEDRA

[96]

'ignoraba la existencia de teorías, en particular de teorías matemáticas,
Descartes menospreciaba la experiencia. En efecto, para Descartes-sedebía poder partir de principios supremos, de naturaleza metafísica y
aun teológica, para obtener de ellos verdades 'matemáticas y verdades
acerca de la naturaleza y del hombre.
Leibniz, en las postrimerías del siglo xvi1, se quejaba de que el
método de Descartes servía tan sólo una vez que se habían hallado
las verdades primeras. Y pedía que, al método del análisis, se agregara
el método de la invención, o ars inveniendi, de esas verdades iniciales.
Por supuesto que ni Leibniz ni ningún otro fue capaz de inventar un
método de la invención, lo que no obsta para que, de vez en cuando,
aparezca algún filósofo inger.uo que habla acerca de las grandes virtudes
del arte de la invención. También ésta es una forma de metodolatría.
La ciencia natural moderna nació al margen de estas fantasías filosóficas. Su padre, Galileo, no se conformaba con la observación pura
(teóricamente neutra) ni con la conjetura arbitraria. Galileo propone
hipótesis y las pone a la prueba experimental. Funda así la dinámica
moderna, primera fase de la ciencia moderna. Galileo Sjl interesa vivamente por problemas metodológicos, gnoseológicos y ontológicos: es
un científico y un filósofo y, por añadidura, un ingeniero y un artista
del lenguaje. Pero no pierde su tiempo proponiendo cánones metodológicos. Galileo engendra el método científico moderno pero no enuncia sus pasos ni hace propaganda por él. Acaso porque sabe que el método de una investigación es parte de ésta, no algo que pueda desprenderse de ella.
Desde Galileo se han introducido varias modificaciones al método
científico. Una de ellas es el control es.adfstico de los datos. Ya no
se toman todos los datos por buenos: sabemos que, cuanto más preciso es un dato, tanto más afectado de errores accidentales puede estar.
Corregimos pues la experiencia, adoptando promedios o medianas y
eliminando los datos que parecen irrazonables (en particular los que se
desvían más de tres desviaciones cuadráticas medias).
Y, al par que nos hemos vuelto más intolerantes o exigentes para
con los datos empíricos, nos hemos vuelto más tolerantes para con las
teorías. Esto se debe a que las teorías se han tomado más refinadas y
por lo tanto más difíciles de contrastar empíricamente. Piénsese en
CA'l'HEDIµ [ 97)

�una teoría de campo, cuya confirmación precisa exigiría una infinidad
no numerable de mediciones. Pero este ya es tema de otro parágrafo.

2. CONTRASTABILIDAD

L

LA CIENCIA PURA Y LA APLICADA han llegado a un punto tal
que las teorías son tan complicadas que es difícil refutarlas, y las observaciones tan cargadas de teorías que no es fácil determinar qué confirman o refutan. Hace tres siglos, cuando las teorías y los experimentos
eran relativamente sencillos, rara vez se dudaba de si un dato empírico
confirmaba o refutaba una teoría. En la actualidad son cada vez más
numerosas las ocasiones en que no podemos estar seguros de un dato
experimental o, si lo estamos, no podemos estar seguros de si confirma
o refuta a una hipótesis.

ca ambiguos, Y que todas las teorías deben poder contrastarse directamente_ con datos empíricos. Estos esquemas metodológicos son, pues,
demasiado simples para ser verdaderos. Los al(ances de la ciencia nos
obhgan a descartarlas Y a revisar, en primer lugar, el concepto mismo
d_e contrastabi!idad \ testability ). En efecto, éste es el núcleo de la
cientificidad -:-per_m1 taseme 1;1 neologismo- ya que una idea puede
considerarse c1entif1ca s1 y solo si es objetivamente contrastable con
datos empíricos.
Ahora bien: hemos visto hace un rato que no toda hipótesis o teoría
científica puede contrastarse directamente con datos empíricos. (Por
ejemplo, todavía no hay manera de contrastar directamente la termodinámica relativista, y sin emba1go le tenemos confianza porque constituye una generalización que involucra dos teorías aceptables, la termodinámica clásica y la teoría especial de la relatividad). Debemos pues distinguir dos tipos de contrastabilidad: directa e indirecta. En rigor debemos empezar de más atrás, como lo sugiere el cuadro sinóptico siguiente:

En la literatura científica y tecnológica contemporánea se lee con
frecuencia creciente frases tales como:
"Si el dato e se confirmara. debilitaría la hipótesis h".

directamente
empíricament

"El dato e parece robustecer a la hipótesis h".
"El dato e no es cohcluyente respecto de la hipótesis h".
"Según la hipótesis h, el dato e no puede ser cierto".
Por ejemplo, según la teoría einsteiniana de la gravitación, debiera
haber ondas gravitatorias; pero éstas aún no han sido detectadas con
certeza. Y según la teoría de los quarks, las partículas llamadas elementales están compuestas de subpartículas; pero éstas no han sido
observadas todavía. En estos casos se recurre a las comprobaciones
indirectas, que nunca son concluyentes.
Ninguna de las epistemologías existentes hace frente a estas dificultades. Tanto los inductivistas (como Camap) como los deductivistas (como Popper) creen que los datos empíricos son inequívocos, nun-

[ 981 CATHEDRA

Hipot:sis
o teonas

teóricamente
incontrastables

Una hipótesis (o una teoría) se dirá empíricamente contrastable
cuando, junto con datos empíricos, implica proposiciones particulares
que pueden compararse con proposiciones sugeridas por experiencias
controladas. (A su vez, una experiencia controlada está diseñada con
ayuda de otras ideas científicas y puede ser examinada públicamente).
CATHEDRA [991

�Pero _las hipótesis y teorías empíricamente contrastables pueden
serlo directa o indirectamente, y ello según los medios de que se valga
el experimentador. Por ejemplo, una distancia podrá medirse, en algu- •·
nos casos, directamente, pero en los más será preciso usar fórmulas geométricas. En este segundo caso, que es hoy día el más frecuente, se
hablará .de contrastabilidad empírica indirecta o con ayuda de teorías.
En cambio, una hipótesis o teoría se dirá teóricamente contrastable cuando se la pueda comparar con hipótesis o teorías empíricamente
contrastables. Por ejemplo, la aceleración de la gravedad en un lugar
puede calcularse con ayuda de la teoría de la gravitación y de datos
acerca de la distribución de la materia en el cuerpo celeste de que se
trate. Y semejante resultado teórico puede contrastarse en forma indirecta midiendo la longitud y el período de oscilación de un péndulo
gracias a una fórmula de la teoría del péndulo. Esta segunda teoría sirve entonces üe puente entre la teoría de la gravitación y los datos empíricos.

{

Hasta _ahora hemos tratado las hipótesis y las teorías en un pie de
igualdad. En rigor, lo que vale para las primeras puede no valer para
las segundas, ya que éstas no son proposiciones sino conjuntos infinitos
de proposiciones. Mientras las hipótesis deben enriquecerse con datos
para poder ser contrastadas, las teorías deben ser enriquecidas con datos
y con hipótesis adicionales. Por ejemplo, para poner a prueba una teoría mecánica es preciso añadirle hipótesis sobre la composición del sistema di: interés, las fuerzas actuantes e:itre y sobre sus componentes,
etcétera. Al ser enriquecidas de esta m¡mera las teorías dejan de ser
completamente generales y en cambio aumenta su contrastabilidad,
porque se tornan capaces de formular predicciones precisas. La ley es,
pues: A mayor generalidad menor contrastabilidad y viceversa.

Desde luego, esto sucede solamente con las teorías científicas. Por
ejempla, por más datos que se tenga acerca de un sujeto, el psicoanálisis no le permitirá a uno predecir su conducta. Hay, pues, una diferencia radical entre las teoríl1,S que pueden y las que no pueden someterse
a comprobación empírica. Si una teoría no puede enriquecerse con
hipótesis subsidiarias y con datas, hasta convertirse en una teoría contrastable, entonces no es una teoría científica. En dos palabras; científica
t contrastable.
[ 100] CATIIEDRA

O sea, para que una idea_ sea considerada científica es necesaria que
sea contrastable. Es necesano pero no suficiente. En efecto, una idea
puede ser contrastable y sin embargo incompatible con el grueso del
conocimiento científico. En tal caso no la aceptaremos como científic~. ~s el caso de la astrología, de la homeopatía y algunas otras seudoc~enc~: es fácil refutarlas empíricamente, pero no las consideramoa
c1ent1flc~ porque son incompatibles con el conocimiento científico.
Esto sug¡ere la siguiente partición de las teorías que aún no han sido
contrastadas, sea empírica, sea teóricamente:

compatibles con
el grueso del conocimienta (científicas)
contrastables
Incontrastadas

incompatibles
no científicas
incontrastables

En resumen: científicaf+contrastable &amp; compatible con el grueso del conocimiento. La línea que divide a las hipótesis y teorías citJ}tíficas de las no científicas no es, pues, la contrastabilidad por sí sola,
sino la contrastabilidad unida a la compatibilidad con el grueso del conocimiento científico. Creo que éste es uno de los resultados más importantes de la metodología científica reciente. Tiene importancia no
sólo teórica sino también práctica porque, al permitirnos distinguir la
ciencia de la nociencia, nos da un_criterio para evaluar proyectas de investigación y, con ello, un criterio para saber si debemos o na apoyarlos. Lo que muestra una vez más que es indispensable que quienes diseñan e implementan políticas científicas sepan algo de epistemología.
CATHEDRA 1101]

�3.

FORMULACION ACTUALIZADA DEL METODO CIENTIFICO

TODA INVESTIGACION, de cualquier tipo que sea, se propone
resolver un conjunto de problemas. Si el investigador no tiene una idea
clara de sus problemas, o si no se mune de los conocimientos necesarios
para abordarlos, o si propone solucionés pero no las pone a prueba,
decimos que no emplea el método científico. Es el caso del fantasista
y del charlatán, que adoptan o propalan ciertas creencias sin· averiguar
si son contrastables y compatibles con el saber científico del día.
Decimos en cambio que una investigación (de un conjunto de problemas) procede con arreglo al método científico si cumple o al menos
se propone cumplir las siguientes etapas:
(1) Descubrimiento del problema o laguna en un conjunto de conocimientos. Si el problema no está enunciado con claridad, se pasa a la
etapa siguiente; si lo está, a la subsiguiente.
(2) Planteo preciso del problema, en lo posible eu términos matemáticos, aunque no necesariamente cuantitativos. O bien rephmt,.o de
un viejo problema a la luz de nuevos conocimientos (empíricos o teóricos, sustantivos o metodológicos).
( 3) Búsqueda de conocimientos o instrumentos relevantes al problema (por ejemplo, datos empíricos, teorías, aparatos de medición,
técnicas de cálculo o de medición). O sea, inspección de lo conocido
para ver si puede resolver el problema.

se trata de una teoría, búsqueda de predicciones que puedan hacerse
con su ayuda. Si se trata de nuevos datos, examen de las consecuencias
que puedan tener para las teorías re!evantes.
(8) Puesta a prueba (contrastación) de la solución: confrontación
de ésta con la totalidad de las teorías y de la información empírica rele·
vantes. Si el resultado es satisfactorio, la investigación se da por concluida hasta nuevo aviso. Si no, se pasa a la etapa siguiente.
(9) Corrección de las hipótesis, teorías, técnicas o datos empleados
en obtener la solución incorrecta. Este es, por supuesto, el comienzo
de un nuevo ciclo de investigación.
Obsérvese que ninguna de estas reglas es suficientemente precisa
para permitir, por sí sola, ejecutar el paso correspondiente en la investigación. Para llevar adelante una investigación hay que "entrar én materia", o sea, apropiarse de ciertos conocimientos. El método no suple a
estos conocimientos sino que ayuda a ordenarlos y enriquecerlos.
Un par de ejemplos ayudarán a comprender el esquema que se acaba
de presentar. Se tratad~ clases de problemas típicos, aunque de ningún
modo agotan la familia de tipos de problemas científicos o tecnológicos. Los ejemplos quedan consignados en el cuadro siguiente. Se invita
al lector a confeccionar sus propios cuadros sobre la base de su experiencia.

( 4) Tentativa de solución del problema con ayuda de los medios
identificados. Si este intento falla, pásese a la etapa siguiente; si no, alá
subsiguiente.
( 5) Invención de nuevas ideas (hipótesis, teorías o técnicas) o bús-

queda de nuevos datos empíricos que prometan resolver el problema.
(6) Obtención de una solución (exacta o aproximada) del problema
con ayuda del instrumental conceptual o empírico disponible.

(7) Investigación de las consecuencias de la solución obtenida. Si
[102] CATIIEDRA

CATIIEDRA [ 103]

�PASO PROBLEMA EMPIRICO TIPICO

PROBLEMA TEORICO TIPICO

1

1

¿Cuánto mide X?

¿Cómo se explica que X mida x?

2

¿Cuál es el valor medido de X
con valor menor que e?

¿De qué premisas se concluye
que X vale x?

3

¿Qué diapositivo(s) experimentsl
(es) Y permite(n) medir X con
error menor que e?

Qué teorfa(s) Y, hipótesis subsi·
diaria(s) h y dato(s) d implican
que X vale x?

4

¿Qué valor(es) de X arroja una
operación ,de medición efectusda
con ayuda de Y? Si Y no es ade·
cuado, dése el paso siguiente; en
C880 contrario, pásese a (6).

¿Cuánto vale X según Y, h y d?
Si el resultado no puede obte·
nerse o es inverosímil, dése ·el
paso siguiente; de lo contrario
pá.sese a ( 6 ).

6

¿ Qué nueva técnica Y' permite
medir X con error menor que e?

¿Qué nueva teoría Y', enriqu~
cida por hipót_esis h' y dato(s)
d ', puede implicar que X vale
x?

6

¿Qué resultado(s) arroja la apli·
cación de Y' a la medición de X?

¿ Cuánto vale X segtin Y', h' y
d'?

7

¿Qué implica este resultado?
¿Qué consecuencias tiene para
las teorías y los demás datos
relevantes?

¿ Qué implica este resultado? Lo
mismo que en el caso empírico.

8

¿Cómo se puede corroborar
independientemente este resultado?

¿Concuerda este resultado con
los datos empíricos relevantes?

9

Si el resultado es insatisfactorio,
qué hay que cambiar en Y'?

Si el resultado es insatisfactorio,
¿qué hay que cambiar .en Y'i h'
o d'?

4. APLICACION DEL METODO CIENTIFICO EN LAS CIENCIAS

SOCIALES
LOS PRIMEROS EN EMPLEAR el método científico en las ciencias sociales fueron los eéonomistas, hace de esto ya más de un' siglo.
[ 104] CATHEDRA

Los economistas científicos, tales como Marx, Cournot y Walrs, lejos de.
limitarse a juntar datós o a enunciar hipótesis especulativas, formularon
modelos precisos, recogieron datos relevantes a ¡!ichos modelos, y formularon predicciones que, a la larga, permitieron evaluar dichos modelos. El que dichos modelos hayan sido toscos no impide que hayan sido
concebidos 'y utilizados de manera científica. Tan lo fueron, que los
economistas posteriores pudieron utilizar esa experiencia para formular
y aplicar modelos mejores en algunos respectos aunque, desde Juego,
siempre imperfectos.
A fines de siglo empezaron a sumarse a las filas de la comunidad
científica los sociólogos, psicólogos sociales, politólogos, antropólogos,
geógrafos sociales, y otros. Más tarde se incorporaron los historiadores
económicos y sociales, así como los lingüistas. Hoy día no hay rama de
las ciencias sociales que no esté algo adentrada en el terreno científico,
ni ninguna quP. haya dejado de avanzar en esa dirección. En todas ellas
se formulan modelos teóricos, a menudo matemáticos, y se los discute a
la luz de datos empíricos, que a veces son resultados de experimentos
propiamente dichos. Es cierto que todavía hay mucha especulación
incontrolada por la investigación empírica, así como mucha recolección
ciega de datos, pero existe una conciencia cada vez más clara de que ni
una ni otra son actividades propiamente científicas, sino a lo sumo protocientíficas, y existe el afán de avanzar más allá de ambas.
Las ciencias sociales han sufrido, pues, una revolución en el curso
del último siglo. Esta revolución fue inspirada primero por la filosofía
positivista, luego por la marxista. Y fue resistida por los filósofos idealistas y kantianos, quienes afirmaban dogmáticamente que es imposible
estudiar al hombre al modo en que se estudia una roca o un animal.
Hoy día quedan filósofos enemigos del proceso de cientiñzación de las
ciencias sociales -en particular los positivistas enemigos de las teorías,
los marxistas dogmáticos enemigos de cuanto no esté escrito en los clásicos del siglo pasado, y naturalmente los fenomenólogos y existencialistas. Pero ya están a la defensiva y tienen cada vez menos partidarios
entre los científicos sociales.
No viene al caso enumerar los éxitos de las ciencias sociales, sobre
todo porque son más bien modestos, como lo fueron los primeros éxitos de la física científica durante el siglo xvii. Será más fructífero examinar un caso particular: el de la conversión de una hipótesis ideológi-

CATHEDRA (105]

�ca audaz pero infundada, en una hipótesis científica, modesta pero fund;da. Consideremos las_ hipótesis de las formas "La mayoría de los
votos de izquierda son obreros", "La mayoría de los votos de derecha
son burgueses", y "La mayoría de los votos de ·centro son de pequeños
burgueses".
Estas afirmaciones, que son premisas intocables para el ideólogo,
son problemáticas para el científico social. Ante todo ¿cómo se caracterizan las clases sociales mencionadas en las hipótesis en cuestión?
¿Por ocupación, por ingreso, por participación en la toma de decisiones? Y ¿cómo se caracterizan los conceptos de izquierda, derecha y
centro, .sobre todo en la actualidad, cuando hay izquierdas que usan métodos.- fascistas y derechas populistas? Supongamos que el sociólogo
logre' responder la primera pregunta (acerca de las clases sociales) Y que
el politólogo se las arregle con la segunda (acerca de las tendencias políticas). Acaso tengan que recurrir a nuevas categorías, reformulando las
hipótesis iniciales con ayuda de estas nuevas categorías. En todo caso
supongamos ya resuelto el problema conceptual previo de la reformulación precisa de las hipótesis iniciales. La forma general de éstas será
ahora:

El grupo social G de la comunidad S tiende a creer en C, donde G y
C son ahora coÜceptos bien claros. En cambio el término 'tiende' es

aún impreciso: no es un término técnico sino del lenguaje o;dinario.
Pero ·no es irremediablemente oscuro: podemos domesticarlo, y lo
lograremos en el proceso de explicitar nuestra hipótesis.
Supongamos pues elegido nuestro universo del discurso, que es la
comunidad S. Dividámoslo de dos maneras: por circunscripciones electorales ( o diócesis, o disJritos de otro tipo) y en grupos sociales, tales
como obreros industriales, obreros agrícolas, obreros de servicios, empleados, etc. Llamemos G al grupo social incluido en la sociedad S,
cuya creencia C nos interesa inv~stigar. El resto de la sociedad será el
complemento de G en S, o sea, G. Si el número de zonas (electorales o
de otro tipo) en que se ha divididJ el territorio que ocupa S es n, tendremos que S es la unión de las n poblaciones S; de dichos distritos.
Análogamente, G es la unión de los n subconjuntos G¡ de G que habitan
dichos distritos. En resumen, se tiene:

[ 106] CATHEDRA

n

n

s

u

u
=

i = 1 S;

G=

=lGi-

Supongamos ahora que tenemos manera de determinar si una persona cualquiera de la sociedad S sustenta la creencia C. O sea, supongamos resuelto el problema metodológico de encontrar uno o ll}ás indicadores fidedignos de creencias (políticas, religiosas o de otro tipo). En el
caso de creencias políticas en una sociedad democrática se recurrirá a
las elecciones para determinar la distribución de las convicciones políticas. En otros casos el problema será más difícil, aunque soluble aunque
sea en forma aproximada.
Llamemos Y¡ a la fracción de los individuos que habitan el i-ésimo
distrito y creen en C. (Por ejemplo, Y¡ es el número de personas que
habitan la zona S; y rinden culto al diablo). Según la hipótesis inicial,
este número Y¡ es tanto mayor cuanto más voluminosa es la fracción X¡
de los habitantes de la misma zona S¡ que pertenecen al grupo social G.
En otras palabras, al hipótesis ideológica a refinar y poner a prueba es
que existe una función f creciente tal que Y¡ = f (X¡) para todo i comprendido entre 1 y n. Puesto que hasta ahora no se ha caracterizado a
esta función f con precisión (sólo se ha dicho que es una función creciente), la hipótesis es tan sólo programática: es una invitación a una
investigación, no un resultado de ésta.
El paso siguiente debiera ser empírico: necesitamos datos relevantes
a nuestra hipótesis. Por ejemplo, datos electorales, o de censos, o e~lesiásticos, o datos aún inexistentes que será menester producir con ayuda
de indicadores fidedignos. Supongamos que el resultado de la investigación empírica sea una nube de puntos' en el plano x-y. Típicamente
esta nube exhibirá una dispersión considerable, pero aplicándole ciertas
técnicas estadísticas será posible descubrir la tendencia general o línea
de regresión en torno a la cual se agolpan los puntos empíricos.
La hipótesis más general, y por esto sospechosa, es que dicha línea
de regresión es una recta de pendiente a que corta al eje de las Y en el
punto b. O sea,

Hl

Y¡

= a Xi +

b

paratoda 1~ i

~

n.

CATHEDRA (107]

�Hay dos posibilidades: Hl concuerda satisfactoriamente con los
datos, o no se compagina con ellos. Supongamos lo primero, aunque
es improbable. No por ello daremos por terminada nuestra investiga·
ción. Por lo pronto tenemos el problema de que los coeficientes que
figuran en Hl son números sin ningún significado sociológico. Trate·
mos de dárselo.
Una posibilidad es ésta: atribuir a todos los individuos una propen·
sión a sostener la creencia C en cuestión. Más aún, podemos suponer
(en primera aproximación) que esta propensión no depende de la ,zona
y depende tan sólo del grupo social a que pertenezca. Si el individuo
pertenece al grupo social G de interés, le atribuimos la propensión p,
un número comprendido entre O y 1; y si pertenece a cualquier otro
grupo, o sea, si está en el complemento G, le atribuimos la propensión
q, un número también comprendido entre O y 1 pero, según la hipótesis, ideológica, menor que p. Más aún, suponemos que p y q son probabilidades (condicionales) esto es, números que satisfacen los axiomas
del cálculo de probabilidades. En resumen, postulamos
H2

y¡

=

px¡

+ q (1 - x;)

donde x; es la fracción de la población del distrito S; que pertenece al
grupo G, y 1-x; es la fracción de los que no pertenecen a G. Recordan·
do en~ontramos que la pendiente es a = p - q, mientras la ordenada
en el origen es b = q. Los números a y b han adquirido ahora una
clara interpretación psico-sociológica: a = p - q es la ventaja que
otorga a C la pertenencia en el grupo social G, y bes la tendencia a creer en C cuando no se pertenece a G.
La nueva hipótesis H2, más profunda que Hl, nos ayudará aun si
resulta refutada por los datos, o sea, si éstos muestran que la línea de
regresión no es una recta. En efecto, ahora podemos hacer hipótesis
sobre las propensiones p y q. Si la tendencia general no es 'lineal,
entonces podemos ensayar la hipótesis de que p y q, le!os de ser constantes, son a su vez funciones de alguna variable. Hay tres posibilidades: (a) p y q son funciones de la densidad de los G en cada distrito
(por ejemplo, cuantos más obreros hay en una zona tanto mayor es su
tendencia a votar por la izquierda); (b) p y q son funciones del número
de adeptos a C en cada distrito ( o sea, la tendencia a creer en C es tanto

mayor cuantos más creyentes hay en el distrito); ( c:) p y q son funciones _de una tercera variable por averiguar (por ejemplo, edad, sexo,
escolaridad, o alguna otra). Para simplificar consideremos solamente
los ~ s (a) y (b) y en ambos limitémonos al caso lineal, improbable
pero s1D1ple.
La conjetura de que las propensiones p y q son funciones lineales
de la densidad de los G en cada distrito se formula así:

Reemplazando l!n H2 queda

Reordenando obtenemos finalmente una relación parabólica:

Si esta curva resulta ajustarse bien a los datos, la damos por verdadera hasta nuevo aviso. De lo contrario ensayamos la alternativa (b ), o
sea, ponemos

q¡=a 2 y¡+b 2

de modo que

En definitiva queda la curva de regresión llamada homográfica:
CA111F.DRA [ 109]

[ 108] CATIIEDRA

�H4

y¡

(b1 -b2 )x¡

+ b2

= -+,-'----:,"",'-::'--r-..-'----=(a, a¡) X¡ + 1 a,

Si esta curva no se ajusta bien a los datos tendremos que ensayar
alguna de las hipótesis comprendidas en la alternativa \C), para lo cual
deberemos comenzar por formularlas explícita y exactamente. Este
proceso de invención y contrastación es, en principio, interminable.
De hecho sólo termina cuando se pierde interés por el problema. Esta
es una característica de la ciencia -sea social o natural, pura o aplicada- en contraste con la ideología no científica.
Lo que precede no pretende dar sino una vislumbre de las aplicaciones del método científico a la investigación de problemas que en el pasado estaban en manos, sea de filósofos, sea de ideólogos. El interesado
en averiguar cómo se hace ciencia social en la actualidad deberá recurrir
a la literatura original en la materia, y principalmente a las revistas
especializadas de circulación internacional. En este terreno, como en
los demás, las obras de divulgación sólo pueden dar una idea aproximada, y 1~.s obras sobre los métodos de investigación sólo logran dar una
idea aún más pálida que la anterior.
El método científico se aplica no sólo en sociología, politología,
psicología social, economía, antropología, y geografía humana, sino
también en historia, particularmente en historia social y económica.
En todas estas áreas se dispone ahora, no sólo de conjeturas especulativas, sino de teorías propiamente dichas y, más aún, teorías contrasta.bles y compatibles con el grueso de los conocimientos relevantes, que
'en este caso son de orden geográfico, biológico y psicológico. Más aún,
algunas de esas teorías -tales como las teorías de la movilidad social
y de las redes de mercados- son de forma matemática y por lo tanto
extremadamente sensibles a los datos empíricos, lo que a su vez exige
una mayor precisión a la investigación empírica.
En suma, el método científico no se rompió cuando se lo estiró
para que abarcara los problemas sociales. Tampoco se rompe si se lo
aplica a otras disciplinas, en particular las 'humanísticas. Ya mencionamos el caso de la lingüística, que es tanto una ciencia social como una
rama de las humanidades. Podemos agregar la filosofía: podemos
hablar, en efecto, de filosofía científica Desde luego que no se trata
[110] CATHEDRA

de instalar laboratorios de experimentación filosófica: la filosofía es
una disciplina teórica, tanto como lo es la cosmología física. En nin~º de los dos casos podemos emplear directamente el método experunental. Pero tampoco tenemos por qué prescindir de la experiencia
recogida en las ciencias experimentales. Al contrario, así como la cosmología física debe ser compatible con la física, así también la filosofía debiera ser compatible con la ciencia y, de esta manera quedar
sujeta indirectamente al imperio del método experimental.
'
Incluso la ontología (o metafísica o cosmología filosófica) puede
ser _empírica de este modo indirecto. No realizaremos, claro está, experimentos ontológicos; pero sí exigiremos que nuestras teorías ontológicas estén de acuerdo con nuestras teorías científicas. No se trata de la
fácil compatibilidad de teorías que no tienen nada que ver entre sí
como podría ser el caso de una teoría astrofísica y una teoría sociológi'.
ca. El acuerdo que exigimos exista entre la filosofía y la ciencia es más
exigente: pedimos que las teorías filosóficas sean contrastables o comprobables, así sea indirectamente.
Por ejemplo, para que una teoría filosófica (extremadamente general) acerca del cambio pueda ser considerada científica, no sólo deberá
ser de una claridad prístina, esto es, estar formulada en lenguaje matemático. También deberá ser una suerte de generalización de teorías
científicas particulares. Si en efecto lo es, entonces deberá implicar a
estas teorías cuando se la enriquezca con hipótesis generales. Para decirlo con máxima concisión: F &amp; H =&gt; C, donde 'F' designa una teoría
filosófica, 'H' una hipótesis subsidiaria, y 'C' una teoría científica. En
resumen, la filosofía científica es la que cumple con las condiciones
de compatibilidad y contrastabilidad que caracterizan a la ciencia. La
diferencia entre filosofía y ciencia, cuando la hay, es de generalidad o
de referencia: la filosofía es máximamente general y a veces se refiere a
la ciencia (en cuyo caso se llama epistemología).

5. CONCLUSIONES

EL HOMBRE HA INVENTADO multitud de procedimientos para
hacer de todo, desde naves espaciales hasta teorías sobre la psique y
aun teorías sobre teorías. Algunos de esos procedimientos son regula-

CATHEDRA [111)

�res y han sido formulados explícitamente como otros tantos conjunt~s
de reglas. En tal caso suele llamárselos métodos. Pero no toda actm:
dad racional ha sido reglamentada. En particular, nadie ha hallado, m
acasg-pueda hallar, métodos (o conjuntos de reglas) para inventar cosas
0 ideas. La creación original, a diferencia de las tareas rutinanas, no
parece ser reglamentable. En particular, no hay métodos (reglas) para
inventar reglas (métodos). Y recíprocamente, el trabajo reglado, o a re·
glamento, no se distingue por su creatividad. Quienes creen lo _contrario, o sea, que hay métodos para todo, y que para hacer cualqwer cosa
es necesario y suficiente aprenderse los_ metodos ~~rresl'?nd1en~s,
son metodólatras a quienes no se debe mnguna contnbuc1on ongmal
obtenida usando los métodos que preconizan.
La manera de proceder característica de la ciencia se ha dado en
llamar el método científico. El nombre es ambiguo. Por una parte es
merecido porque tal método existe y es eficaz. Por otro lado fa expresión 'método científico' es engañosa pues puede inducir a creer que
consiste en un conjunto de recetas exhaustivas e infalibles que cualquiera puede manejar para inventar ideas y ponerlas a prueba. En verdad no
hay tales recetas populares para investigar. Lo que sí _ha;: es una es~ategia de la investigación científica., ~ay también _un smn~l)ler~ de tacticas o métodos especiales caracter1st1cos de las d1stmtas c1enc1as Y tecnologías particulares. Ninguna de estas tácticas es exhaustiva e infali·
ble. No basta leerlas en un manual: hay que vivirlas para comprend_erlas. Ni dan resultado todas las veces. El que resulten depende no solo
de la táctica o método sino también de la elección del problema, de los
medio~ (conceptuales y empíricos) disponibles y, en no men~r medida,
del talento del investigador. El método no suple al talento smo que lo
ayuda. Es el genio quien crea nuevos métodos, no a la inversa,

tífico no "" ni más ni menos que la manera o forma de hacer ciencia,
natural o social, pura o aplicada, formal o fáctica. Y esta manera puede
adoptarse en campos que antes no eran científicos pero que se caracterizan, al igual que la ciencia, por la búsqueda de pautas generales.
Para ternúnar: puesto que el método científico es la manera de conducir investigaciones científicas, no puede aprenderse separadamente de
éstas. Se va dominando el método -y acaso también modificándolo- a
medida que se va haciendo investigación original. Lo que· sí puede
hacerse, una vez aprehendido- no simplemente aprendido en algún
texto- es analizarlo. Este análisis del método científico es una parte
importante pero poco volunúnosa de la filosofía de la ciencia o epistemología. Siendo así, serfa un error querer desgajar la metodología, o
estudio del método, de la epistemología. Afortunadamente este error
ya no suele cometerse.

La estrategia o método general de la ciencia nació hace tres siglo~ Y
medio se desarrolló y no tiene miras de estancarse en su evoluc1on.
Adem¡s de desarrollarse, se expandió y sigue expandiéndose. Ya donúna a las ciencias sociales y a la tecnología, y está comenzando a presidir
algunas zonas de la filosofía. El día que el método científico las domine a todas podremos hablar de filosofía científica, no ya como de un
embrión, sino como de un organismo maduro.

En resumen, el método científico no es tan núlagroso como·suelen
creerlo sus entusiastas que sólo lo conocen de oídas, ni de tan corto
alcance como quieren hacemos creer sus detractores. El método cien·

¡ 112 l
11

I•

1

CATJIEDRA

CAfflIDRA [ 113]

�[ 114) CATHEDRA

�L. Danon Boileau

Características
del inglés científico ·
•
escnto

r,

EL PRESENTE ARTICULO, fruto de las experiencias y de las reflexiones de
una colega francesa maestra de idiomas, ofrece en nuestra opinión varloa puntoa de
Interés gene~ y no únicamente especiales para loa maestros de Inglés. F.n efecto,
el trabajo de descripción y análisis desarrollado aquí, en lo que II Inglés clentíftoo
escrito concierne, podría aplicane con éxito a loa demÍI lenguajea escrltoa especiales, ya que éstos tienden a unlfonnizane en aras de la comunlcld6n de lnfonnadones a escila intemacionll.
Por otro lado, vemos crecer la demanda para una capacitación en la lectura de .
textoa de especialidad, tanto a nivel de facultad como de eseuelu preparatorias y
no cnemoa equivocamos ·11 afirmar que una estrategia de lectura inteligente, es
decir, riplda y eficaz, sea una necesidad apremiante, tanto para el IIIMAIO, doeumentándoee para una clue, como para el estudiante, a la bon de ndaela un trabajo o de preparar un examen, viéndoselas ~ una bibliografía no forzoaamente.
CA'OIDIRA ( 115)

�disponible en ~n ldjoma bien llominado (y añadiremos, con un dejo de amargura,
QIJe ¡no es raro el caso en que el mismo idioma materno no puede considerarse como "bien dominado"!).
Además de una descripcion de la retórica y la sintaxis propias del inglés científico escrito (la cual puede servir de modelo para un trabajo similar en otro lenguaje
o código), el trabajo de M. Danon-Boiteilu tiene un mérito que, a primera vista,
podría parecer más bien una falla: es incompleto y se afirma como tal; por lo tanto,
es abierto a todo tipo de reflexiones ulteriores y aportaciones personaJ.es del "usuario". El aspecto metodológico concreto (punto 3) es dado a título de ejemplo mu-.
cho más que dogmático (no es una "receta"), de modo que cada maestro quede
libre de ;doptar esta metodología a la problemática de su propio marco de enseñanza. Pensamos especialmente en maestros de preparatoria o secundaria, quienes en
brevísimas horas tienen que cumplir con la ardua -si no irrealizable- faena de capacitar· a grupos de cuarenta a sesenta estudiantes, con escasa motivación, para la comprensión de un_idioma extranjero.
A estos maestros, la metodología expuesta proporciona una solución posible,
re~zable, porque va enfocada hacia un autoadiestramiento del alumno dentro de
subgrupos tutoreados por el maestro, y porque el material pedagógico sugerido es
poco oneroso y fácil de conseguir / ANNIE BLASE. •

EXISTE EN NUESTROS DIAS gran número de métodos para el
ap;endizaje del inglés. . Es notable que la mayor parte de ellos buscan
desarrollar las facultades necesarias para la producción de enunciados
en ese lenguaje, sin tomar en cuenta los problemas específicos del reconocimiento de enunciados producidos (situación característica de la
lectura).
Es sin duda en el caso de los técnicos y los científicos que el problema se presenta con mayor ag~deza, ya que el ochenta por ciento de toda la información circula en forma de texto escrito en inglés. Las técnicas de "documentación automática" y "análisis lingüístico del discur-'
so" han suministrado elementos de respuesta, pero sin dar nacimiento
a una real pedagogía de la lectura de los textos científicos y técnicos ( 1 ).
(1) En i-161, al menoa. ya que D. Henu~ en colabondón con M. Coyaud, ba establecido
una eote:ftenze del ruao y del japon61 de nivel O (París VI); lin embuao, el acercamiento de ello•
dtflere del ·j quí upuetto.

[ 116] CA111EDRA

U:na carac_te~a_ción del lector posible, así como de una tipología
del discurso cient1f1co, nos ayudarán a ofrecer una aproximación metódica de los textos científicos redactados en lengua inglesa.

. 1:0. ¿C~ lector? Sin duda, los supuestos lectores de los textos
c1entJficos tienen todos en común preocupaciones que los distinguen de
los estetas. Pero, ¿es esto suficiente para hablar de un "lector científico"? Por_ nuestra parte, nos inclinamos a creer que existen al menos dos
~~des tipos de l~ctores, los que informan (transformando la informac10n) y los que se informan (consumiendo la información).
1.1.0. El primer tipo de lectores comprende al documentalista y al
tradu~tor; no son ello~ mismos los destinatarios de los mensajes que
practican. Ellos efectuan un trabajo sobre la información inicial sin
real(z~ el consumo último de esa información. Ellos indican, resw:ien,
clasifican, traducen; así, pues, leen por otros.
1.1.1. Esta sujeción ti~ne por efecto una especie de despolarización
de la lectura: todo interesa al lector, porque nada le interesa a él mismo.
Se trata pues de una lectura objetiva.
1.1.2. Lectura objetiva, mas no uniforme. Pues el documentalista
y el traductor deben poder apoderarse rápidamente de lo esencial de los
documentos, deben poder localizar las respuestas suministradas por el
texto, caracterizarlas, jerarquizarlas (encontrar, clasificar, ordenar).

r

Encontrar: es decir, saber dónde se encuentran las respuestas
a las preguntas tratadas.
Clasificar: es decir, reconocer el género semántico de todo
nuevo "item" ( ¿es esto una prueba, un ejemplo, una restricción, una hipótesis?) y el trato que la distingue del "ítem"
más próximo (la hipótesis A es diferente de la hipótesis B
por el rechazo de tal concepto y la ayuda de tal otro).
Ordenar: es decir, asignar un rango de importancia rel;itiva a
todo "ítem".

1.1.3. Subrayemos de paso que esos imperativos no son menos para
el traductor que para el documentalista. Toda traducción debe tomar
en cuenta, además del contenido explícito, los implícitos, los presupuestos, las referencias al texto inicial. El traductor debe, por lo tanto,

CATHEDRA [ 117]

�determinar los puntos claves de la información (encontrar), así como el
valor propio de cada proposición expuesta ( clasificar) y su importancia
relativa en el conjunto (ordenar).
1.2.0. El segundo tipo de lector lo constituyen principalmente los
especialistas, el .t exto considerado cayendo ó no dentro de su especiali'.
dad; la· diferencia con los _lectores deJ. primer tipo es que ellos mismos
son los destinatarios de la információn. Ellos leen para sí mismos.
1.2-.1. Esta característica determina Una polarización de la léctura.
1.2.2. Para el lector que opera en su especialidad, la polarización
consiste en privilegiar lo que, a su par¡¡cer, constituy(l la aportación
real de conocimientos nuevos, .seleccionando lo que el autor propone
como su contribución personal. Para el especialista que opera en territorio ajeno el problema es sensiblemente más delicado. Se deben encontrar en el texto en conjunto todas las informaciones relacionadas a
su propia materia. Pero estas informaciones pueden estar dispersas en el
cuerpo del texto, lo cual implica que el lector pueda prever la ubicación
de las secuencias que le interesen.
1.3. Es posible, por lo tanto, distinguir varlos tipos de lectura. Pero
esos distingos no deben ocultar la unidad del fenómeno, ni su especificidad en relación con otros modos de informac~ón. Esta especificidad
es inherente a la naturaleza del documento escrito que, a diferencia del
documento oral, autoriza el acceso directo a todo elemento de información situado en un punto cualquiera. Así, mientl'lis que en el mensaje
hablado el paso de una información situada en un tiempo T supone el
de la información situada en un tiem¡io T 1 , ninguna restricción de este
tipo se ejerce sobre el mensaje escrito. Pero para poder aprovechar plenamente las posibilidades que presenta e!' acceso directo, se neeesita
además poder distinguir la densidad relativa y el género semántico de
los varios elementos de información. Eso es lo que una caracterización
del estilo científico en inglés debería permitir hacer y enseñar a hacer.
2. O. La función del estilo en el inglés científico escrito es indicar la
repartición y la naturaleza de cada elemento de información. Esta indicación es practicada en dos niveles distintos: el nivel del conjunto del
texto y el nivel de la frase; de allí proceden una retórica y una sintaxis
propias del inglés científico.
(118] CATHEDRA

La retórica del inglés científico escrito (lo llamaremos "retórica" de
aquí en ad~lanteJ _se basa esencialmente sobre dos tipos de elementos:
elementos tipograf1cos y elementos lingüísticos .
2.~.1.1. Enum_eremos algunos de los elementos tipográficos que
participan en esos ¡uegos de escritura significativos:
índices, gráficas, fotografías.
- espacios en blanco (limitando los párrafos y las palabras).
- cambios de tipo, mayúsculas, pero también números,
letra gruesa, cursiva, etcétera ...
- signos de puntuación: paréntesis, comillas (simples y
d_~bles), guión, dos puntos, punto y coma, signo de interrogac1on, punto, coma ...
Todos aquellos signos indican la importancia y la naturaleza de las
informaciones propuestas.

. ~.Ll:2-

Recordamos, de p~o, algunos de los elementos lingüísticos
s1gn1f1cativos: algunos son exphcitos; por ejemplo:
- "It must be first said that ... "
- "As an exarnple" .. .
- "On the one hand ... on the other" ...
- adverbios del tipo: since, if, however, thus, then, else
... , cuyo papel puede ser determinado por el contenido
lexical.
Otras marcas lingüísticas, al contrario, necesitan una explicación;
por e¡emplo:
- el sistema de los tiempos y modos.
- los términos que se refieren al autor del artículo
("scriptor").
2.2.1.1. El uso de elementos tipográficos particulares obedece a intenciones precisas. Así, el cambio de tipo puede servir a dos fines: eri
el caso de secuencias importantes, marca, en general, un resumen o una
cita, explicitando el punto desarrollado en el párrafo en cuestión; en el
CA111EDRA [ 119]

�caso de que un solo término dé lugar a un cambio de tipo, éste marca la
introducción de un nuevo concepto.
El recurso de los índices y los grafos tiene una función evidente:
la de explicitar un punto teórico, un mecanismo (es decir, un juego d~
conceptos o de variables). Difiere en eso del recurso de las fotografías
que son más ilustraciones probantes que explicaciones figuradas. Los
signos de puntuación, en su mayoría, son explícitos; se encuentra generalmente una tesis resumida después de dos puntos; un signo- de interrogación centra la cuestión que se trata. ¿Pero la coma? No parece que
los teóricos ni las gramáticas generatistas hayan hecho un inventario de
sus funciones diacríticas (' ). Enumeremos, con la ayuda de ejemplos,
los más comunes. La coma puede indicar:
1) Una enumeración:

" ... A. B, e, and D"
" ... A. B, C, or D".
Esta función es conocida; sin embargo, conviene subrayar que la
presencia de un término coordinador (and, or) es necesaria a la derecha
de la coma y además, que A, B, C y D deben pertenecer a una misma
categoría gramatical.
2) El fin de una subordinada interpuesta que tiene efecto lógico
sobre la principal. Ejemplos:

-

condición necesaria (a) since ... , (than) ...
if ... '
when ... ,
restricción
(b) although ... ,

En estos casos, la función de la coma es de subrayar la conexión
lógica entre la subordinada antepuesta y la principal.
La subordinada es entonces condición para la verdad de la princil)III
o un refuerzo de la verdad de la principal aun si la subordinada es vel'
dadera (b).
(2) Cf. AndreeWlki, para lu funciones sinticticas puru.

[ 120]

CAIBEDRA

3) Un predicado metafrástico:

.. . '

admittedly, .. .
nevertheless, .. .

•••

J

admittedly' . . .
nevertheless, ...

o
hence, .. .
however, .. .

... , hence, .. .
. .. , bowever, .. .

En ( 3), el adverbio limitado por los dos signos de puntuación (al
menos uno de ellos es una coma), puede ser explicitado por una expresión del tipo:
lt is X that (sentence).

Ejemplo:
lt is admitted that . . .

= ... , admittedly , .

Esto significa que el adverbio traduce de hecho un juicio que el autor emite sobre el conjunto de la frase (y no, como en (2) una relación
subordinada-principal).
Aquí lo predicado viene de más allá de la frase (es metafrástica )_
4) Una relativa restrictiva:

, which
, who
,whom
, where
La gramática distingue entre las relativas restrictivas que restringen
la clase de objetos a la que se aplica el predicado al que rige el antecedente del relativo, y las relativas descriptivas que añaden elementos de
caracterización a la clase de objetos sin restringir su extensión. En los
textos científicos y técnicos, este tipo de reljtivo es usado a menudo
para dar una definición del antecedente del relativo. Este uso se parece
al de los paréntesis, de los ruiones o a veces también de la doble coma.
CAIBEDRA [ 12) J

�De hecho, estos usos de la coma parecen releyar de dos funciones
distintas: la de poner en relieve una parte del te:x:to ( enumeración) Y la
de caracterizar el ·alcance y el valor de la információn 'lue vu,.:ede o
sigue a-este signo de·puntuación.
·
.
. .
Queremos insistir, sin embargo, sobre el hecho .de que aquellas md1·
caciones no son nada e:x:haustivas.
2.2.1.2. Generálizando lo que acabarnos de decir, se puede afirmar
que el · uso de un signo tip~gráfico particular tiene la función ·de determin!Q' un lugar especial donde la información toma un valor o una naturaleza peéuliar.
.
. .,
Esto permite hacer hipótesis córoplementanas sobre la repartic1on
de la información-dentro de secuencias tipognülcas· de uso, .que.son lo·s
párrafos.
Los manuales de- composicíóii literaria enseñan que -todo párrafQ
debe comprender sólo una materia establecida de modo que la primera
frase enuncie el tema (información conocida por el leétor sobre este
punto) y la última frase resuma el propósito (in~orm~ciqn nueva)- . La
realidad es más compleja. Primero, tanto la primera co_m o .la últim,
frase pueden ser anuncios de un plan,_en el cual el tema y el propósito
son respectivamente desplazados de + 1 y -1 frase (desde el punto de
vista de la lectura de izquierda hacia derecha y de arriba hacia .abajo).
Por otro lado, puede presentarse el caso de que esas frases comporten
una .repetición anafórica (ejemplo: "este fénómeno", '.'aquel problema"
. . . ). Para que la información sea completa se Becesita entonces. regresar hasta el antecedente de la e:x:presión anafórica y sustituirlo a ésta.
Además el fin del párrafo lo puede constituir un ejemplo, en cuyo caso
el propbsito esJ;ará e:x:presado en la frase inmediatamente anterior al
ejemplo.
. .,
· En fin, puede darse el caso de que el manual de compos1c1on no _se
aplique de ninguna manera; la experiencia demuestra que entonces e:i:1ste muy frecuentemente un lugar privilegiado por una tipografía particular dentro del párrafo y que en este lugar preciso se concentra la información (cambio de tipo, citas, enumeraciones).

1

1

1

2.2.2.1. El empleo . de elementos gramaticales tales como los modos, tiempos, términos ·de referencia al que está escribiendo, responde
igualmente a intencionesí1efinidas en inglés científico.
Los modos tienen la función de expresar el punto de vista del autor
sobre la probabilidad de realización de lo que está tratando. Permiten

[122] CATHEDRA

efectuar una jerarquía de hipótesis. En este aspecto, el inglés científico
no difiere del inglés estándar.
Al contrario, el sistema de los tiempos (temes) demuestra cierto
deslizamiento en el uso de las oposiciones.
El presente posee dos valores distintos, según está utilizado con un
verbo · de identificación (ejemplo: to be, to conatitute, to forro) o con
un verbo de descripción (ejemplo: to maintain, to become ... ). En el
primer caso, sirve para introducir un principio reconocido o la constitu•
ción de un objeto inerte a partir del cual se van a establecer lás.demostraciones en el resto del texto. En el segundo, el presente sirve para describir un proceso, un mecanismo o un experimento; las "expanded
forros", (-ing) se encuentran allí con harta frecuencia (valor de actuali•
zación). La particularidad de las secuencias en presente de descripción
es que no pueden dar lugar a ningún resumen. Y de hecho, un ejemplo
o un experimento no es resumen, únicamente se resume el principio que
los fundamenta y éste, en general, está expresado antes o después del
ejemplo o experimento, no dentro del mismo,
La oposición de los valores del "present perfect" y del "past'' (valor
aspectual/valor cronológico) ha sido claramente definido por la lingüística. No obstante, el efecto semántico conseguido por esta oposición es
propio del inglés científico: se nota en efecto que el uso del "past;' está
reservado para las referencias históricas y los relatos de experimentos
mientras que el "present perfect" introduce un principio general descu•
bierto en un momento dado del desarrollo de la ciencia.
El "plusperfect" tiene a menudo un valor modal. Equivale de
hecho a expresar que una hipótesis considerada cierta hasta un.punto T
del pasado ha sido definitivamente desechado en un punto T+ 1 (del
pasado).
Por otra parte, también las referencias al "scriptor" (pronombres y
demostrativos de la primera persona, adverbios del tipo --here, now
... ) parecen disfrutar de un valor propio en los textos científicos y
técnicos: caracterizan una secuencia donde el autor propont unos
elementos de información como nuev-0s y personales ( 3 ). Presentan
pues propiedades notables, que se pueden aprovechar dentro del marco
de la lectura subjetiva.
NOTAS: Las indicaciones anteriores no son sino intuiciones
reforzadas por el examen cuidadoso de cierto nú- .
(3) Las referencias bibliogrti1ca1 • loa trabajos del m.bmo autor tienen valor dmilar.

CAfflEDRA [ 123]

¡

l

�1

mero de textos científicos. Con esta medida se debe apreciar su valor. Ciertas nociones todavía vagas
requieren ser esclarecidas . (verbos de identificación/verbos de descripción) sobre la base de principios sintácticos y /o semánticos. Además, el alcance de estas afirmaciones será seguramente restringido y su naturaleza modificada por el examen de
nuevos textos. Y se tendrá que proponer, en un
futuro próximo, una formalización del modelo sin
la cual todo esto seguirá siendo un simple análisis
de estilo.
2.3.0 La estructura de conjunto de los textos científicos parece for·
marse con regularidad según un pequeño número de modelos. Los elementos de carácter tipográfico y lingüístico que se acal¡an de estudiar
tienden todos a indicar el lugar de un elemento de información dentro
de estas estructuras. Sobre esas configuraciones es posible dar algunas
indicaciones, por desgracia, demasiado generales. El criterio esencial
es el número de temas tratados.
2.3.1. En el caso de artículos tratando sólo un tema, se encuentran
grosso modo dos tipos de modelos: los artículos de síntesis y los artículos de aportación, a su vez repartidos en artículos científicos y artícu-

sobre los parámetros básicos
,1
.
mación contenída en este tip: dso: ~ es~ opciones. Captar la infortellis posibles en su base y su coemb'!" ts e~wvale pues_ a captar las hipó.
.
ma ona. Por cons1aniente
d
~a !IDportancia el saber identificar este .
• -..- • ' es e sulizar la exposición de los conceptos
titP? de articulo, as1 como loca.
en ma nz.2.3.2.2. Los textos de aportac··
.
dentes el carácter de unidad del ~:~ ~U:i:~omparten_ con los preceuna manera netamente diferente· ello
. operan sm embargo de
secuencia privilegiada donde e tá.
s se articulan alrededor de una
10
como una contribución nueva s expr~sa~
que el_ autor considera
st
ser identificada primero para ~ i::rson ,'
a se~~enc1a es la que debe
La estructura de este tipoª ;en~ ~tomprer.s1on de la información.
e x O comprende suceaivamente:
Nivel 1) Un estado de los datos !actuales o te · .
dados_ en una noticia histórica).
oncos (a veces recorN1vel 2) Una exposición de la teaiaque se vava a im .
Nivel 3) Un hech (
•
,._
pugnar.
tesis impugnada.
o un expenmento, una dificuftad)' que debilita la
Nivel 4) La nueva teoría propuesta por el autor (su aportación).
Opcional:
~) Algunos pro_ble~s no resueltos por la teoría nueva.
) Una generalizac1on de las soluciones propuestas.

los técnícos.
Los artículos que tratan de varios temas, o de un mismo tema visto
bajo ángulos diferentes (sociológico, psicológico, económico, médico,
histórico ... ), pueden a su vez ser repartidos en artículos secuenciales
y artículos distributivos. Vamos ahora a explicitar estas distinciones.

Desde el punto de vista de la naturaleza de las informaciones resentadas pare.ce ser ~ue u~a división puede efectuarse entre artículo~ tknicosif y ~1culos c1entmcos. La tabla siguiente resume las principales
d erenc1as:

2.3.2.1. ~n el marco de los artículos con un solo tema, los artículos
de síntesis, al contrario de los de análisis, operan por desarrollo de una
retórica matricial. En general, la parte inmediatamente después de la
introducción (o la introducción misma) expone las combinatorias posibles de cierto número de hipótesis (o de conceptos), operando como
parámetros. En el transcurso d~ la exposición, cada parte da cuenta de
una tesis que consiste, ella misma, en un mecanismo fijando todos o
algunos de los parámetros básicos en· el marco de una combinatoria
dada. La particularidad de los artículos de síntesis es que cada una de
sus partes puede resumirse (y distinguirse de las demás) por las opciones
CA 11IEDRA [ 125]

[ 124] CATHEDRA

1
1

�NATURALEZA DEL ARTICUW
NIVEL
Técnico
Mecanismo impugnado

Teoría impugnada

(2)

Problema decisivo
( antagoniamo irreductible
de las variables)

Hecho decisivo
( el hecho desmiente (1))

(3)

Solución que reduce el an·

Teoría nueva
( cambio de concepto)

(4)

Mecanismo construido

--

Cient!fico

(1)

tagoniamo ( cambio de va·
riables)

'

-.

Explicación nueva

(explica (2) y Jo de que
(1) trataba)

2.3.3.1. Paradójicamente, la experiencia muestra que cuando un
artículo comporta varios temas (o centros de interés), se encuentra raras veces una real aportación por parte del autor. Este tipo de artículo
constituye a menudo un balance de conjunto. La distribución de la información obedece aquí a dos esquemas distintos:
- cada uno de los temas es tratado de un jalón, en una
secuencia única (artículo secuencial);
- al contrario, cada tema es desarrollado en varias secuencias dentro de las que un tema distinto puede ser tratado
(artículo distributivo).
2.3.3.2. En realidad, un artículo es siempre a la vez secuencial
y distributivo, si comporta varios temas. Así, si un artículo es secuencial en el tratamiento de distintas partes de su objeto -es decir, si cada
parte del tema es tratado en una sola secuencia- entonces los puntos de
vista (psicológico, histórico, económico) sobre cada elemento del tema
estarán en distribución. La recíproca es cierta ( en 2.3.3.1. "secuencial"
y "distributivo" estaban implícitamente relacionados con los centros de
interés). En una etapa posterior, se tendrán que establecer criterios que
permitan saber si, para un texto dado, la secuencialidad afecta al objeto
o a los puntos de vista.
También se necesitará saber determinar a partir de una secuencia S
tratando parcialmente el problema P, en qué secuencia (S1 , S 3 , ••• S0 )
se aportarán las informaciones complementarias sobre P.

[ 1261

2.3_.3.3. No~: Rebasado cierto umbral de tecnicidad, los elementos de mformac1on forman solamente una mera enumeración.
, . 2.4.0. El conjunto del presente artículo postula que el inglés cient~fico se ~sa en un s1Stem~ retórico y sintáctico regular. Después del
s1Stema retónco se a~rdara el s1Stema sintáctico, El lector reconocerá
la mfluencia de traba¡os de Culioli, Gardin y Pecheux, así como los de
H~, Gross Y ~dreewski ( orden en el cual estos trabajos llegaron a
nuestro conocumento) · Toda distorsióh , error O unprec1S1on
.
. .,
son, por
supuesto , d e nuestra responsabilidad.
. ~.4.1. La hipótesis de base es que toda frase de un texto científico
m~les presenta u~ elemento de información mínimo formado de un
su¡eto y -~ predicado; que este elemento está ligado por un lado a la
mformac1on contenida en el resto del texto y, por otro lado (pero facul•
tativamente) al autor mismo del texto (scriptor).
Así en la frase:
"Thus, it is possible to state that the nervous system of
the leech is complex".
- "The nervous system of the leech" constituye el sujeto.
- "is complex" constituye el predicado.
- "Thus" expresa la relación del elemento de información al resto del texto.
- "it is possible" expresa la relación del elemento al
"scriptor" (que enuncia una hipótesis no contradictoria).
Ahora conviene precisar cada uno de los elementos de esta clasificación.
. , 2.4._2·?· El conjunto de palabras del grupo sujeto forma una expreSion detctica de la que diremos (sin tratar de precisar) que se encuentra
en una relación de designación con la cosa o el concepto al que corresponde; esta expresión puede tomar dos formas distintas según la referencia a la cosa o el concepto es directa (nombre propio) o indirecta
(anafórica).
Dicho de otro modo, el nombre propio designa una cosa sin pasar
por ningún otro nombre propio del texto. Así, "Russell", "the BachCATHFJlRA [ 1271

CATHEORA

1

�Peters paradox", etcétera ... designan entidades sin referencia necesaria
a ningún otro nombre propio del texto; al contrario, expresiones anofóricas como "this philosopher", "this paradox" .. . designan una entidad sólo por intervención de un nombre propio generalmente mencionado antes de la expresión anafórica (aquí "Russell", "the Bach Peters
paradox" constituían los nombres propios de referencia necesaria o antecedentes).
Veremos más adelante que cada tipo de expresión posee una morfología propia, pero conviene primero recordar brevemente los rasgos
gramaticales comunes a los nombres propios y a los anafóricos.
2.4.2.1. Respecto a esto, daremos tan sólo indicaciones extrP.madamente sucintas que provienen de la idea (verosímil y corriente) de que
todo grupo o sujeto puede ser analizado como un sintagma nominal sujeto (en el sentido gramatical).
Así en:
1) "The nervous system of the leech is complex".
2) "The complexity of the nervous system of the leech

(is puzzling) ".
El conjunto "the nervous system of the leech" puede ser descrito
como el sintagma nominal sujeto de una proposi~ión normalizada (2) o
no (1).
Las características morfosintácticas del conjunte "sujeto" son entonces los del grupo nominal sujeto en el sentido de las gramáticas estructuralistas y transformacionales ¡posición en relación con el predicado; presencia de ~ morfema de cuantificación; artículo, marca de plural ... ).
Actualmente, no sabemos si los métodos de análisis conocidos
pueden ser aprovechados para cercar una secuencia sujeto incluida en
una proposición normalizada. Tampoco sabemos si las reglas de estos
sistemas son compatibles con la tripartición propuesta dentro de la frase (información, relación con el contexto, relación al "scriptor").
Para concluir, salvo para el uso de la puntuación, no hemos podido
determinar si la tipografía permite identificar al grupo sujeto; en el caso
de que así sea, quedaría todavía por efectuar la armonización entre los
procedimientos de origen gramatical y los de origen tipográfico.•.

~-~-2.2. Lleguemos a lo que distingue nombre propio y nombre
anafonco. Por lo menos tres características permiten identificar al
nombre propio; ésos son: la ausencia de un adjetivo demostrativo (nece~o ), la presencm d~ la mayúscula inicial en la cabeza del sintagma
(suf1c1ente), la presencia de un artículo indefinido al principio del sintagma (suficiente).
La primera condición expresa que en "this paradox", es "this" que
fundamenta el carác~r anafórico de la expresión y, por ende; la segrega
de l~~ nomb~~s ~~opios. ~ segun_da condici{m ha sido formulada para
qu;" Russell_ y The p~~ent Nixon" sean nombres propios, mas no
as1 the capital of France que no es nombre propio ya que ''capitaiK
no lleva mayúscula; por otro lado, "the capital of France" admite "París" como antecedente. La tercera condición permite considerar como
nombres propios expresiones del tipo "a hase", "a problem". Este tipo
de nombre propio ( •) es característico de frases donde el predicado tiene valor de definición y no de descripción del sujeto (ejemplo: "a hone
is a four legged animal").
De hecho, estos criterios formales dejan subsistir un gran número de
casos en que no se puede decidir. Así "the human brain" parece ser un
nombre propio, mientras "the new hypothesis" parece ser una anáfora
relaciona.da con una hipótesis anteriormente mencionada; sin embargo,
ningún criterio permite la decisión y así es para cualquier expresión del
tipo "artículo definido + nombre". El único criterio sería la presencia
o ausencia de un posible antecedente para la eventual expresión anafórica.
2.4.2.3. Salvo las estructuras del tipo "artículo definido + nombre,
las expresiones anafóricas se identifican fácilmente ya que consisten
esencialmente en pronombres y secuencias que contienen un demostrativo. El problema estriba más bien en identificar al antecedente. De
hecho, el aparejamiento/antecedente/anáfora se efectúa bastante bien
salvo para las anáforas "artículo + nombre" cuando la única indicación
es que el antecedente es más específico que la expresión anafórica.
2.4.3.0. La forma gramatical del predicado es esencialmente el grupo verbal (ejemplo: "destroy the cell" en "drugs destroy the cell") y el
predicado normalizado (ejemplo: "the destrúdfon of the cell" en "the
destruction of the ce1l by drugs).
( 4) Aquf nuulra cluiftcad6n rompe lazos con la de la 16&amp;ica oúordiana.

CAfflIDRA [ 129]

(128] CATHEDRA

�2.4.3.1. La primera tarea es de distinguir los predicados nominalizados de los sunples grupos nominales. Pero despues falta tratar de manera uniforme las expresiones "destroy the cell" y "the destruction of the
cell". Una solución lexical ha sido propuesta ( 5 ): tomar en cuenta sólo
la raíz (-str-), el afijo (de-) y los complementos ("the cell") del predicado.
Esto se basa sobre la hipótesis de que, én determinada lengua, raíces
y afijos predicativos son limitados en cuanto características y números;
es obvio el interés pedagógico de esta idea en lo que al aprendizaje de la
lectura se refiere. La identificación de los predicados ¡1odría efectuarse
por análisis sintáctico o por repertorio de raíces y afijos predicativos.
2.4.3.2. Desde el punto de vista de la captación de la información,
conviene operar una distinción entre predicados definitorios (que definen, aún parcialmente el sujeto) y predicados descriptivos. Sólo los primeros permiten determinar el valor de los términos del texto. Ciertos
criterios formales permiten identificarlos (posición en relativa restrictiva, aspecto ... ) , pero, que sepamos, una característica completa y
coherente queda todavía por establecer.
2.4.4.0. La unión del bloque "sujeto :+- predicado" al resto del texto se expresa en clases morfológicas variables. Algunos ejemplos:

-

-

Adverbios:
Nombre:

Verbos:

Hence
Nevertbeless
'!bus

As a conclusion

we may say tbat ...

As an example ,

we may say tbat ...

to conclude .. .
tosumup ... ,

we may say tbat ...

Sin embargo, parece que el comportamiento sintáctico de estos elementos sea irregular: se trata en efecto de expresiones con valor de "adverbio de frase" y colocados en principio de frase (o entre comas).
Su función semántica es indicar el rango y el valor relativo de la información que les sigue (sujeto + predicado).

. Esas indicacione~ _son fundamentales si uno desea constituir agrupamientos ~e mformac1on entre la frase y el conjunto del texto ( es evidente, por e¡emplo, que una expresión del tipo "to 8UD1 up" es la última y
no la primera de un agrupamiento).
Aquí, también, la caracterización no es completa.
. 2.4.5.0 Por fin, la relación de la información al scriptor toma las
diferentes expresiones de la modalidad. Su función y su sentido son
claros (apreciación de la información por el scriptor). El verdadero
proble~a es la localización de la secuencia sintáctica que determina la
modalidad de la información, así en las frases:
"lt is possible to state tbat the nervous system of the leech
is complex"
"No doubt, tbe nervous system of tbe leecb is complex"
.
'.?he system of tbe leecb may be regarded as complex",
la mformac10n y la modalidad son idénticas, pero la forma de esta última cambia. Las dificultades en este caso son las de una definición
gramatical rigurosa de la cateogría de la modalidad.
3.0. El método se dirige a estudiantes de ciencias ( ciencias exactas;
técnicas, ciencia~ hu~anas del tipo economía, sociología, psicología y
derecho). El mvel de entrada es el "mvel 3" (fin secundario, inglés
prunera lengua). La meta es ayudar en la selección de las informaciones esenciales contenidas en artículos científicos de diez a veinte páginas.
El esfuerzo es enfocado en prioridad contra el "prejuicio secuenci~ '.' que lleva a los estudiantes a leer y traducir línea por línea, en per¡u'.c10 de la b~ena comprensión del conjunto. Excepto por la exposic1on de un numero reducido de conocimientos esenciales, el método
consiste en una práctica progresiva de las dificultades tanto al nivel del
texto en su conjunto (estructura y distribución de la información
,
'
caracter de los diferentes elementos) como al nivel de cada elemento en
particular (dilucidación de las construcciones sintácticas difíciles).
Al cabo de una docena de sesiones de dos horas, los estudiantes son
capaces de extraer las informaciones esenciales de un artículo de unas
diez páginas (esquema incluido) en hora y cuarto. Pero los experimentos son todavía demasiado escasos para que estos resultados puedan ser
considerados como definitivos.
3.6. Los conocimientos enseñados no son "vocabulario" ni "gramática" en cuanto tales. Se trata más bien de una exposición simplificada de las características de la retórica y la síntesis científica. Por su

(5) D. Herault.

CA'DIEDRA [ 131]

(130] CATHEDRA

1

1

�frecuencia y su dificultad, se da un trato particular a las composiciones
nominales (nombres, adjetivos compuestos; formas en "-ing" y "--ed";
caso genitivo y construcciones con "of").
Cada vez el esfuerzo tiende a hacer resaltar una estructura del tipo
sujeto + predicado. Así:
es asimilado a
a disturbing fact
a disturbed experiment
the cell 's division

a fact disturbs X
X disturbs an experiment
X divides the cell

the cell divides X
the nutrition of the brain

X fee&lt;I• the brain

El valor activo, pasivo o ambiguo de la construcción es puesto en
relieve. Por otra parte, esperamos poder un día establecer la lista de las
principales raíces y afijos predicativos.
3.3.1. La práctica de la lectura se hace de dos maneras distintas.
En un primer tiempo, constituye una explicación direéta de los conocimiento3 retóricos y sintácticos adquiridos, a partir de "drills" de lectura. El material pedagógico usado para esto es doble: un conjunto de
"collages" , de segmentos análogos de artículos diferentes (series de
"abstracts", de introducciones, de partes de "aportación", de conclusiones, etcétera ... ) y una selección de frases que presentan dificultades sintácticas crecientes. Se le pide al estudiante que haga el inventario
de las características retóricas y sintácticas que le ayuden a comprender
la información, su naturaleza y su valor.
3.3.2.0. En un segundo tiempo, la lectura es practicada en situación
real, a partir de artículos de dificultad creciente, elegidos en función del
interés de los alumnos (y de ser posible en conexión con las otras materias de enseñanza).
Esta lectura comporta de hecho la sucesión de varias operaciones
que llevan a un resumen escrito u oral (prelectura, lectura propiamente
dicha, resumen).
3.3.2.1.0. La fase de prelectura (aproximadamente veinte minutos)
comprende:
3.3.2.1.1. Una lectura atenta y línea por línea dél abstract Y la

[ 1321

CAfflEDRA

introducción, se trata del reconocimiento de los datos de partida
(hechos y teorías), las conclusiones (hechos y teorías), el anuncio del
plan; si este último permite reportarse a ciertas partes del texto, el lugar
de estas partes es anotado al margen de la introducción y una señal de
referencia es anotada igualmente al margen de· esta parte (del tipo: cf.
introd. punto No. 1).
En la conclusión, los conceptos-claves son subrayados; en la fase de
sobrevuelo del texto, el lugar donde estén mencionados por primera vez
será marcado; las conclusiones (hechos y teorías) son entonces corroborados con la introducción.
3.3.2.1.2. Un sobrevuelo del texto (atención relajada):
- cada parte se lee según lo que ha sido dicho del
párrafo (leer la primera y la última frase, -salvo caso de
anáfora o de ejemplo-y únicamente estas frases);
- se subrayan, al principio de cada frase (sin leer la frase
completa)
• los términos de "disposition" (o "fint", "on the one
hand")
• !_os té•rminos de caracterización de la información
("asan examplé", "thus" . .. ¡.
·

'

'

·En el transcurso de esa fase, el propósito no es la comprensión del
texto. mismo, sino la pre-organización de una lectura más minuciosa).
3.3.2.1.3. Una segmentación del artículo.
Esta se fundamenta en la naturaleza del artículo (artículo con uno o
varios temas; artículo de síntesis o de aportación). No sabemos reglamentar la segmentación de un artículo con var;os temas.
Para los artículos de'Wfntesis, la búsqueda se realiu en
- el lugar de exposición del conjunto de los parámetros
- cada desarrollo particular (cada parte es comprendida
entre dos cambios de parámetro)
Para los artículos de aportación, la búsqueda se realiza en este orden:
· 1) el lugar de la aportación.
CATHEDRA [ 1331

1

�2) el experimento crucial (ubicado antes de 1 en el texto).
3) las teorías anteriores (ubicado antes del 2).
4) las ampliaciones del tema o problemas pendientes (después de
2).

,3.3.2.1.4. Intitular los grandes conjuntos y buscar dentro de éstos
las subdivisiones.
Lo prime,ro se efectúa en el margen por indicación del tema y
del valor 9lgumentativo de la información a partir de lo ya subrayado.
Lo segundo es una operación igual, pero en escala reducida, a la que
precede.
3.2.2.2. Lectura propiamente dicha (aproximadamente cuarenta
minutos).
l. Se propone primero una lectura profundizada del lugar estratégico del artículo ("aportación" o "exposición de los parámetros" según el
caso). Ya que cualquier incomprensión es debida sea a la sintaxis de
una frase, sea al desconocimiento de la definición de uno de los términos, se trata de identificar la causa, y se practica luego.

un análisis gramatical de la frase.
o - la búsqueda de la definición que hace falta, generalmente situada en los alrededores inmediatos de la primera
aparición del término no entendido.
2. Después, una lectura profundizada de los démás puntos fuertes
de infórmación, indicados.
- por una estructura tipográfica particular.
o - por las reglas que rigen la información en el párrafo
(punto clave en general: primera y última frase, salvo casos
peculiares ya explicados).

El control de la comprensión de detalle puede ser reemplazado por
traducciones parciales o por ejercicios de parafraseo.
4. En más de un aspecto, el presente artículo es un proyecto no
terminado. Muchas preguntas permanecen sin respuesta, entre las que
señalaremos "en bulto":
- ¿Cómo se reparte la información en los artículos con
"n" temas?
- Los valores retóricos y sintácticos ¿tienen un valor
constante en cualquier punto del texto?
- ¿Cómo saber si la repartición en párrafos efectuada
por el autor es de fiar?
- ¿Cómo apreciar el "nivel" de un artículo?
- ¿Cuál es la máxima distancia que separa una expresión anafórica de su antecedente? ¿Cuál sería la unidad de
conteo?
Sin embargo, pensamos que el punto de ·Jista elegido y las características propuestas pueden servir de base a la elaboración de una pedagogía real de la lectura y quizás al establecimiento de una teoría coherente del texto científico. (Traducción de Annie Blase)

3.2.2.3. Resumen: (quince minutos).
El resumen se hará sobre ciertas partes solamente (lector subjetivo)
o sobre cada parte (lector objetivo) según las necesidades propias del
lector. Se seleccionarán las estructuras de fuerte densidad que se hayan
identificado como tales; si éstas son demasiado largas, se apoyará uno
en la sintaxis para "podar" (pero aquí las reglas quedan por precisar).
3.4. El dispositivo pedagógico puede acompañarse de preguntas
sobre el texto.
(134] CATHEDRA

CATHFDRA [ 135)

�[ 136]

CA111EDRA

�Carlos Pereyra

El individualismo
metodológico: un caso de
contrarrevolución teórica (* l
l. LA UTILIZACION DE MEMBRETES, como es sabido, poco o
nada contribuye a la elaboración teórica. Si, además, los membretes se
emplean de manera vaga e indetermínada, como es el caso de Popper,
entonces la discusión filosófica tropieza con obstáculos adicionales gratuitos. Me refiero a sus obras (La miseria del historicismo y La soci~d
abierta y sus enemigos), donde el discurso ideológico panfletario .§Ubdrdina, con frecuencia, el rigor teórico y la precisión conceptual. "El trabajo de Popper es una lección directa del modo en que el uso de un
membrete puede confundir la discusión". 1 Consideraremos aquí una
serie de tesis y planteamientos conocidos con el nombre común de
"individualismo metodológico", cuya difusión a partir de los textos de
Popper ha servido para introducir mayores elementos de confusión en
la tarea de las ciencias sociales. Quienes argumentan en pro del individualismo metodológico se oponen, como es obvio, a lo que denominan
"holismo ", "organicismo", "colectivismo metodológico" o "socialismo
(•)Esta es una de la, ponencias presentadas en el Segundo Coloquio Nacional de Filoaofía,
celebrado en Monterrey, del tres al lii.ete de octubre del año puado, evento en el que tuvo una
actuación importante la Facultad de Filo90fía y Letras de la UANL.

CATHEDRA [ 137]

�metodológico", pero con frecuencia ·entremezcl'.111 de modo oscuro e
impreciso esta po1émica con otra, claramente d1ferenc1able, en _la que
el blanco de la crítica es el "historicismo". No atenderemos aqm a esta
segunda cuestión.

2. "DE ACUERDO CON EL principio del individualismo metodo·
lógico, los constituyentes últimos del mundo social son i~dividuos que
actúan más o menos apropiadamente a la luz de sus d1spos1c10nes Y
comprensión de su situación. Toda situación, institució_~ o aco~tec1·
miento social complejo es el resultado de una conf¡gurac1on particular
de individuos, de sus disposiciones, situaciones, creencias, recursos Y
medio ambiente físico. Puede haber explicaciones inacabadas o a medio desarrollar de los fenómenos sociales de gran escala (inflación, por
ejemplo) en términos de otros fenómenos de gran escala (pleno em·
pleo, po; ejemplo); pero no habremos llegado a explicaciones _prof~ndas
de tales fenómenos hasta que hayamos deducido una explicac1on de
ellos a partir de,enunciados _sobre las disposiciones, creencias, recursos
e interrelaciones de los individuos" .2
El individualismo metodológico compromete, como se advierte en
el pasaje anterior, con cierta solución de dos cuestio~e~ vinculadas pero.
distintas: a) el problema respecto al estatuto ontolog1co d~ las entida·
desso Ciales Y de los individuos·, b) la pregunta por el caracter
li .,de los
conceptos básicos y de las hipótesis integrantes de la exp cac1on en
ciencias sociales. , La primera cuestión tiene que ver con el tipo. de
realidad atribuible a los referente~ de conceptos amplia~ente utiliza·
dos en ciencia social y que designan grupos, fenómenos, mst1tu~1ones.
" •Tienen los grupos o instituciones propósitos P_ropios no ~efm1bles
e~ términos de los propósitos individuales? ¿Existe algo 1:-51 como el
Estado O una universidad además de sus individuos constituyentes Y
3
las relaciones entre éstos? ¿Tienen estas entidades atributos p~o?i_os?"
Con frecuencia los defensores del individualismo metodolog¡co dan
respuesta negativa a esas preguntas.

~?

La negativa se basa en la pretensión de que tales e_ntidades _no
"concretas" 0 "reales", sino "abstractas construcc10nes teoncas .
El individualismo metodológico rehuye hablar, por ejemplo, de clases

' sociales, grupos nacic,males, partidos políticos, etcétera, porque no se
trata de entidades que · se nos den en la experiencia en la cual sólo se ,
muestran individuos. Se concluye así que ~l individuo es un ente
concreto real y un partido político, por ejemplo, una abstracta construcción teórica. "La mayoría de los objetos de la ciencia social, si no
todos ellos, son objetos abstractos, son construcciones teóricas. Incluso
'la guerra' o 'el ejército' son conceptos abstractos, por muy extraño que
esto suene a algunos. Lo que es concreto es las muchas personas que
han muerto, o los hombres y mujeres de uniforme, etcétera". 4
Sólo a partir de un enfoque empirista estrecho puede determinarse
como concreto-real exclusivamente lo que es factible de ser señalado
con el dedo al punto que se dice: "helo aquí". Lo concreto-real no se
reduce a lo observable directa o indirectamente, a lo que de una u otra
manera se da a los sentidos. No es por apresuramiento que la mayoría
de las veces el sujeto gramatical empleado en el discurso de la ciencia
social refiere a grupos, fenómenos, instituciones y no a individuos espe·
cíficos. Es fácil imaginar en qué medida se empobrecería el aparato
conceptual y teórico de la ciencia social, si se adopta como criterio de
"existencia real" la noción de "experiencia" reducida a "captación sen•
sible". "Lo que 'ha existido realmente' no es la civilización, ni el sis•
tema o el supersistema, sino el ser humano cuya individualidad es el único organismo verdadero auténticamente dado en la experiencia". 5 De
acuerdo con este criterio, el sistema social -no observable en cuanto
tal como lo es el comportamiento de !_os individuos- no es real. "Sistema social" sería sólo un concepto útil para ordenar los datos de la expe·
riencia, pero sin referente real y sin capacidad explicativa.
Sin embargo, el problema de si las instituciones sociales son o no
tan concretas y reales como la existencia humana individual no es el
centro de los planteamientos ontológicos adoptados por el individualis·
mo metodológico. De hecho algunos discípulos dé Popper (Jarvie, por
ejemplo) admiten una respuesta afirmativa. Otros defensores del indivi•
dualismo son enfáticos al respecto: "Yo, por lo menos, no voy a volver
a la posición de negar la realidad de las instituciones sociales".•. Además, la cuestión se presenta muy .confusa en el propio Popper pues si
por un lado aparecen los "hombres y mujeres en uniforme" como los
únicos hechos concretos, por otra parte incluye a las instituciones entre
lo que debe analizarse al investigar·la "lógica de la situación". "Uno no
debe sorprenderse si otro de sus discípulos, Agassi, concluye a regaña·
dientes que es imposible determinar con exactitud lo que Popper quiere
decir". 7

[138] CATIIEDRA
CATIIEDRA [ 139]

�3. LA REALIDAD DE LAS instituciones sociales (cuyo funciona·
miento no puede ser pbservado como se observa la conducta de los individuos) no es necesariamente negada por el individualismo metodológico. El planteamiento ontológico central de éste no implica en todos los
casos negar la existencia real de las entidades sociales, pero sí en todos
los casos (incluso cuando se las concibe como algo más que meras construcciones teóricas) implica negar su carácter determinante, su eficacia
causal. "Lo que está en cuestión es el estatuto ontológico de las entidades referidas por los términos holísticos ... lo que es ullll· mera construcción no puede afectar causalmente a lo que 'realmente existe':
8
ésta es la sospecha del ir-1;vidualista".
Aun cuando se concede desde la perspectiva del individualismo
metodológico que la realidad social no está constituida sólo por individuos, sino también por instituciones, relaciones, fenómenos y un conjunto de entidades cuyo entrelazamiento forma un sistema, se insistirá
en que todo lo ocurrido en el interior de este sistema resulta de la
actividad humana. Los individuos son los únicos agentes o elementos
activos en el sistema. "El individualismo metodológico sostiene que los
9
hombres son los únicos ·agentes activos en la historia". Esta verdad
incontestable se formula no sólo para negar la intervención en la historia de entidades postuladas en la tradición. metafísica ( voluntad divina,
destino, providencia, mano invisible, etcétera), sino también para rechazar la tesis según la cual las entidades sociales·tienen una dinámica propia.

¿Cuál es el alcance real del postulado básico del individuansmo metodológico, es decir, de "la importante teoría de que todos los fenómenos sociales y, especialmente, el funcionamiento de t.odas las instituciones sociales, deben ser siempre considerados resultado de las decisiones,
acciones, actitudes, etcétera, de los individuos humanos"?'º. En primer
término, es claro, se constata una trivialidad: todos los grupos e instituciones sociales están constituidos por individuos y su acció¡i no es
otra cosa sino el resultado del comportamiento de los individuos integrantes de tales grupos e instituciones. Sin los individuos y su actividad
estas entidades no existen. De esa constatación trivial se pasa, sin embargo, a un planteamiento falso: nada hay en la propia institución que
determine en algún sentido la acción de los individuos. "Lo que objetará el individualista es la inferencia a partir de un concepto holístico,
de un modo u otro abstraído del comportamiento concreto de in_divi-

uuos concretos, habilitado para figurar como antecedente en una fase
causal. Se negará a admitir esto aun si concede la ineliminabilidad d 1
c?_ncepto ~olístico en la descripción. Ello le parece dotar a una abstra:c1on con Vida y poder". 11
El ciclo económico es el ejemplo favorito de los partidarios del
individualismo metodológico. Se empeñan en negar, contra la evidencia
empírica, una dinámica y un ritmo propios en el proceso de acumulación privada de capital porque de lo contrario se vuelve insostenible la
ingenua creencia en que todos los fenómenos sociales son simples
r~ltado de las acciones de los individuos humanos. "Algunos, impres10nados por la aparente regularidad de, por ejemplo, un ciclo de larga
duración en la vida económica, han supuésto que tal acontecimiento
po~ee una suerte de dinámica interna y observa sus propias leyes .. .
atribuyendo su ventura y desgracia a una entidad superior ajena a su
propia ~ctividad''.-". No se trata de discutir aquí si hay o no regularidad
en el ciclo econom1co y conexiones legales que expliquen los fenómenos ocurridos en el proceso de reproducción del capital en sociedades
dominadas por el modo de producción capitalista. Esa discusión tiene
que darse y de hecho está ampliamente desarrollada en el interior de
la teoría económica.
El problema de fondo es si las entidades sociales son o no determinantes de lo que ocurre en la historia, es decir, si los fenómenos sociales ~? ·resultado_, c~~o pretend~ el individualismo metodológico, de las
acciones de los mdiVIduos o mas bien, resultan de las relaciones existentes entre es:is entidades sociales. Es claro que éstas no intervienen
mas que_ a traves de las actividades de los individuos integrantes de ellas,
pero es 1!!°alm~nte obvio que no se trata de indi,viduos indeterminados
cualesq~1era, s~o precisamente de aquéllos constituidos por las relaciones social':5 ~x~tentes. El conocimiento de los fenómenos sociales y del
proceso h1Stónco resulta del análisis científico de las relaciones sociales
Y n~ de una pretendida "conducta individual". Las formas de indivi?uali?ad ~ construyen en virtud de las formas dadas de socialidad. El
10d1V1d~~o metodológico cree que el individuo es lo más concreto y
el acto md1V1dual el dato más apropiado para conocer el proceso social.
Por el contrario, el individuo es lo más abstracto y la atomización del
proceso s_ocial en infinidad de actos individuales la vía men• adecuada
para explicar ese proceso.
·

CAfflEDRA [

[ 140)

CATHEDRA

141)

1

�No tiene sentido plantear el problema en términos que conducen a
círculos viciosos: ¿preexisten los individuos a las instituciones o viceveraa? No existen individuos fuera de un sistema de relaciones sociales
y éste, por supuesto, se constituye por la actividad de los individuos que
lo integran. Pero, y esto es lo ~ecisivo, lás formas de esa actividad individual no dependen de quién sabe qué cualidades inherentes al individuo como tal, sino del lugar ocupado en el sistema de relaciones sociales. El individuo no existe como sujeto por sí mismo sino que es constituido como tal por ese sistema de relaciones. Para emplear la célebre
fqrmula kantiana, la subjetividad del sujeto no se encuentra, como cree
el individualismo metodológico, en el individuo, sino que, como lo
enuncia la sexta tesis de Marx sobre Feuerbach: "La esencia humana
no es abs1nctwn inherente al individuo singular. En su realidad, es el
conjunto de las relaciones sociales".
"Jamás se da un mero sujeto sin mundo. Ni por tanto a la-postre
tampoco se da inmediatamente un yo aislado de lÓs otros"." El individuo no es al margen del mundo, de la realidad social en cuyo interior
se constituye como sujeto. El error ontológico del individualismo metodológico radica en su noción de "individuo" a la que supone comprensible de suyo y válida porque concuerda con los datos inmediatos
de la experiencia sensible. La confianza pueril en lo dado, el "dato" de
la observación, se refuerza por el estrecho criterio empirista de "observabilidad". "La soci~ad es un sistema de inobservables relaciones
entre individuos cuya interacción
produce ciertos fenómenos sociológi,,
cos ménsurables. Estos, junto con la conducta individual observable,
son las únicas facetas manifiestas de un sistema social. Podemos aprehender un sistema social 'inobservable sólo reconstruyéndolo teóricame!lte a partir de lo que es conocido de las disposiciones, creencias y
relaciones individuales" . 14
Debiera ser obvio que lo observable para la ciencia no resulta de las
limitaciones de fa captación sensible inmediata, sino de lo que sus
conceptos, hipótesis y, en general, herramienta teórica, la permite incluir dentro de su campo de observación. "Es visible todo objeto o
problema que está situado sobre el terreno y en el horizonte, es decir,
en el campo estructurado definido por la problemática teórica de una
disciplina teórica dada". 15 Se podría elaborar una investigación de la
historia de la ciencia cuyo hilo conductor fuera la sucesión de alteraciones y desplazamientos habidos en lo que es "observable" para cada
[142] CA111EDRA

La visibilidad no depende de que algo se encuentre por sí
mismo "a la vista", sino de que se po8ell el aparato conceptual requerido para ex-ponerlo a la "mirada" teórica. Más allá del dato simple
-el yo individual- el individualismo metodológico carece de los elementos teóricos necesarios pan. "observar" el sistema social. De ahí el
~oloso fracaso teórico del individualismo, pues ¿cuál podría ser el
~ t o conceptual científico ~ d o en ese postulado metodológico?
S1 se parte del supuesto de que solo es lo observable y, además, se tiene
un criterio empirista estrecho de observabilidad, difícilmente se estará
en condiciones de avanzar en la construcción de la ciencia social.
ciencia.

4. EXAMINAREMOS AHORA los elementos ofrecidos por el
individualismo metodológico para determinar el carácter de los conceptos básicos y de las hipótesis fundamentales en ciencias sociales. ¿ Cómo se procede para explicar los fenómenos sociales? "Si el conocimiento de las características generales de una situación social es siempre un
conocimiento derivado, construido a partir de lo que es conocido de las
situaciones de los individuos, entonces no es posible para el análisis histórico avanzado desde las características del todo hacia las situaciones
de los individuos. Aquéllos derivan lógicamente de éstas" .' 6
Un planteo recurrente en los defensores del individualismo metodológi~o tiene que ver con la relación entre individuo y realidad social. El
motivo del debate se puede formular en los siguientes términos: · es la
1:alidad social un sistema o totalidad cuyo funcionamiento obed~ce a
vmculos Y mecanismos específicos o sea realidad no es sino la suma de
las acciones individuales y las relaciones entre ellas? En los textos donde se sostiene el individualismo metodológico casi siempre se menciona
para rechazarla, la tesis de que la totalidad es "mayor" que la suma d;
las partes. Enunciada de esta manera ("mayor que") carece de sentido
Y con facilidad puede refutarse con el argumento de que la totalidad
social sin los individuos y sus acciones es nada. Sin embargo, todos los
conceptos e hipótesis explicativas de las ciencias sociales son una demostración de que la totalidad social no es reductible a las acciones
individuales.
_ . "E! _real comportamiento recíproco de individuos específicos es
mmtehg1ble a menos que se considere su comportamiento en términos
CATIIFJ)llA [ 143 J

�de su status y de su rol, y los conceptos de status y rol carecen de signi•
ficado a menos que se les interprete en términos de la organización de-la
sociedad a la que pertenecen los individuos". 17 En rigor, el fundamento mismo del individualismo metodológico es erróneo: no existen los
individuos como tales, sino agentes sociales ocupantes de una determinada posición económica, política, ideológica, etcétera, cuyo compor·
tamiento se vuelve explicable sólo a partir del análisis de esos lugares
que ocupan los agentes. Los conceptos e hipótesis de las ciencias sociales refieren por ello a la organización de la sociedad y no a qwén sabe
qué consideraciones acerca de los "individus".
Los individuá!istas son renuentes a conceder que la realidad social
no está constituida por una suma de individuos, de una parte, y el
ambiente o contexto social como algo ajeno y separable. Su enfoque
teórico parte de un inaceptable dualismo según el cual el hombre existe
en su individualidad y es allí donde deben ubicarse las causas explicati•
vas de su conducta y, en consecuencia, de los fenómenos sociales y del
proceso histórico. Existe, además un ambiente o contexto social que
influye en el individuo pero que, en definitiva, les es exterior. "La
comprensión de una situación social compleja deriva .siempre del cono•
cimiento de· las disposiciones, creencias y relacione~. de los individuos.
Sus características manifiestas pueden establecerse emp1ricamente, pero
son explicadas sólo si se las muestra como resultado de las actividades
individuales". 1' Debiera ser obvio, en cambio, que los individuos son
inseparables de las relaciones sociales, se constituyen en éstas, y no son
las disposiciones y creencias individuales lo que. explica la situación
social, sino precisamente a la inversa porque es la situación social la que
establece esas creencias y no otras, la que posibilita tales dispo11ciones y
no otras. "El hombre es, en el sentido más literal, un zoon politikon,
no solamente un animal social, sino un animal que sólo puede individualizarse en la sociedad". 19

5. LA IDEA ANTES MENCIONADA de que los hombres son los
únicos agentes causales en la historia conduce al individualismo metodológico a la mayor esterilidad teórica. Se puede, si se quiere, afirmar que
son los hombres quienes "hacen" la historia. Todos los fenómenos
sociales son, directa o indirectamente, creaciones humanas. De esta
verdad incontestable infiere el principio metodológico que sostiene este
ensayo, a saber, que el científico social puede continuar buscando expli.

[ 144]

CATHEDRA

·cac1ones de un fenómeno social hasta que lo haya·reducido a términos
aicológicos". 2º La confusión entre agente activo y. principio de determinación conduce a este programa teórico reducciqoista. Que los hombres son los únicos agentes activos no significa .que la determinación
de su conducta se encuentra en ellos mismos. Esa confusión convierte
el discurso individualista -incapaz de cumplir su propósito de formular
una alternativa teórica frente a la ciencia de la historia desanollada en
la línea de Marx- en un simple proyecto sicologista.

"Las premisas últimas de la ciencia social son las disposiciones
humanas, es decir, algo familiar y comprensible. Son a tal punto el
ml!terial de nuestra experiencia cotidiana que sólo basta enunciarlas
para que sean reconocidas como obvias".'r En pocos contextos teóricos aparece tan insistentemente repetida la confianza pueril del individualismo metodológico en que la opinión común es ya el conocimiento
científico. Los ejemplos pueden multiplicarse: "Las proposiciones
fundamentales de la ciencia social parecen obvias hasta el hastío ... las
diferencias. más significativas entre la ciencia social y otra ciencia cualquiera es que sus principios no necesitan ser descubiertos sino, lo que
es mucho más difícil, simplemente reconocidos". 22 De ahí la esterilidad teórica del individualismo: presupone que no es preciso producir
conceptos, formular hipótesis y construir un complejo modelo teórico
para explicar la realidad social; basta con observar el comportamiento
de los individuos. Cobra así toda su validez la queja de Baqjle~d: "si
un filósofo habla del conocimiento, Jo quiere directo, inmedíllto, intuitivo. Se acaba convirtiendo a la ingenuidad en una virtud, en un 'métodou. 23

Popper intenta distinguir entre individualismo metodológico y
sicologismo. "Podemos ser individualistas -escribe en La miseria del
historiciamo- sin aceptar el sicologismo". En otro lugar establece la
diferencia: "La falla del sicologismo reside en su prejuicio de -que el
individualismo metodológico en el campo de la ciencia social supone
el programa de reducir todos los fenómenos sociales y todas las uniformidades sociales a fenómenos y leyes sicológicas . . . su carencia de
solidez nos la demuestra la necesidad de una teoría de las repercusiones
sociales involuntarias de nóestros actos y la necesidad de lo que hemos

C4THEDRA

[145]

�denominado la lógica de las situaciones sociales".24 No obstante, cuando se rech,-za el programa sko}ogista de reducir tod~s _los fenómenos ~
uniformidades sociales a fenomenos y leyes s1cologicos, no se está
aceptando la posibilidad de uniformidades y leyes sociológicas pues el
planteamiento metodológico central del individualismo "Consiste, precisamente, en negar que haya leyes sociológicas irreductibles, "no explicables como meras regularidades o tendencias resultantes de la conducta
de individuos interactuantes" .2'

ésta basta para invalidar el enfoque metodológico individualista que la
sustenta. Jamás se explicará nada del ciclo económico a partir de supuestos generales sobre las "disposiciones hw;nanas"; los conceptos e
hipótesis que se requieren para dar cuenta d_el ciclo de reproducción del
capital no tienen nada que ver con el "material sicológico familiar evidente de suyo". Hipótesis como las formuladas en el pasaje dedicado a
la tendencia decreciente de la cuota de ganancia en El capital tienen una
eficacia teórica incomparablemente superior a todo lo que pueda generarse a partir de la indigencia del individualismo,

La pretensión de ir más allá del programa sicologista si~ifi~a. solamente que se tíene en cuenta el hecho de que los actos de los mdlVld_uos
tienen repercusiones sociales no deseadas. Pero inclusive esta trivialidad
debe ser finalmente abandonada por e1 individualismo porque se plantean tres posibilidades: a) tales repercusiones sociales involuntarias son
inexplicables·y a lo sumo cabe describir cuáles fueron en cada situación,
renunciando así a su tratamiento científico; b) existe 1:111'8 regularidad
en los vínculos entre esas repercusiones y entonces debJ reconocerse
que hay leyes sociológicas, precis~entE: lo ,~e el inditjd~ismo me~dológico quiere negar; c) hay premisas s1cologicas que exphean también
esas repercusiones involuntarias. El individualismo se inclina por la tercera posibilidad, anulando su anhelo de escapar al iücologismo.

Otros intentos de escapar al s1cologismo, realizados por discípulos
de Popper, se basan en un expediente más simple: definir el sicologismo
en términos tan estrechos que, por fuerza, el individualismo aparece
como algo diferente. Así, por ejemplo, según Watkins, "el sicologismo
establece que todas las características sociales de gran escala son no
meramente el resultado voluntario o involuntario, sino el reflejo de
características individuales". 28 Frente a esta pobre concepción en t.érminos de "reflejo", escribe Watkins más adelante, "el individualista
metodológico intentará explicar el efecto de gran escala como el producto indirecto, involuntario, complejo, de factores individuales ninguna de los cuales, aisla~amente, tiene semejanza alguna con aquél". 29

El intento de ir más allá del sicologismo por la vía de un tratamiento teórico de las "repercusiones sociales involuntarias de nuestros actos" no permite ningún desarrolÍo de la ciencia soc!al. . "La cie~cia
social individualista, con su énfasis en las consecuencias mvoluntarias,
ha sido mayormente una elaboración sofisticada sobre el simple tema de
que en ciertas• situaciones, motivos privados egoístas pueden tener
buenas consecuencias sociales y buenas intenciones políticas traer malas
consecuencias sociales".2 6 Ejemplos de .indigencia teórica como éste
pueden multiplicarse: "Coil6ideraré ahora cómo deben ser explicadas
de acuerdo con el individualismo metodológico las regularidades en la
vida s·ocial tales como el ciclo económico. La explicación debe ser en
términos de los individuos y sus situaciones; y puesto que el proceso a
explicar es repetible, susceptible de volver a ocurro: en -~ari3;5 épocas Y
en varias partes del mundo, se sigue que en esta exphcac1on solo pueden
emplearse supuestos muy generales sobre las disposici~nes hum~as . ·, .
el científico social no introduce innovaciones atrevidas en s1colog1a
sino que confía en el material sicológico,, familiar,. cas) evi~ente di,,
suyo". 27 Sin duda alguna, una caracterizacion de la c1enc1a social como ,.

[1461

CATIIEDRA

Ese subterfugio no permite romper la camisa de fuerza del sicologisnio. Si se considera que los hombres son los únicos agentes activos
en la historia y que su acción se explica con base en los "fines, esperanzas y. pensamientos" de los individuos, si no se advierte que el problema
de la. e:ii:plicación histórica no radica en reconocer a la acción humana
como "causa" de los hechos sociales sino que todo se juega en la búsqueda de las determinaciones de la acción humana y si, finalmente,
tampoco se advierte que esas determinaciones resultan de la organización de la sociedad, de las contradicciones que existen en ella, de los
proyectos sociales vigentes, del saber y de las ideas socialmente difundidas, etcétera, entonces no se estará en condiciones de "ver" ninguna
regularidad y uniformidad en los fenómenos sociales. Se creerá que dar
cuenta de un fenómeno social en t.érminos de otro fenómeno social es
formular explicaciones "inacabadas" y que las explicaciones "profundas" aparecen sólo allí donde se apela a factores individuales.
"El sicologismo tiene razón, a mi juicio, sólo en la medida en que
insiste sobre lo que podría llamarse 'individualismo metodológico', en

CA111EDRA

[1471

�oposición al 'colectivismo metodológico'; así, insiste acertadamente en
que la 'conducta' y las 'acciones' de los colectivos, tales como los_estados o grupos sociales, deben reducirse a las conductas y a las acciones
de los individuos humanos, pero la creencia de que la elección de este
método individualista supone la elección de un método sicológico es
errónea" .3º El argumento de quienes no aceptan la identidad entre
sicologismo e individualismo es en el sentido de que éste es un enfoque
del cual aquél es una de las variantes posibles. _Podrían, ?n _efecto, aceptarse, por lo menos, dos variantes del mdiV1dualismo: s1cologis~o Y
humanismo, según que se pretendiera expli~ar
fenomenos sociales
a partir de premisas sicológicas o de caractenz~c1ones gen~r~es sobre la
"naturaleza" 0 " esencia" humana. En cualqwer caso, el un1co enfoque
individualista que se ha intentado desarrollar en las últim3:5 décadas,
entre los partidarios explícitos del individualismo metodológico, penmte asimilarlo al .sicologismo.

!os

La tesis de que la "conducta" de los colectivos debe reducirse a la
conducta de los individuos humanos, sólo puede significar: 1) no hay
más acciones que las realizadas por los individuos. Cuando se dice, po-r
ejemplo, "la burguesía extrae la plusvalía generada por el proletariado",
debe entenderse que los obreros x, y, z ... n venden su fuerza de trabajo y producen un valor superior al que les es retribuido bajo la forma
salario por los capitalistas a, b, c .. . n. Interpretada así la que P~p~r
denomina "importante teoría", se trata de una perogrullada cuyo uruco
interés metodológico podría radicar en llamar la atención sobre el riesgo
de utilizar categorías agregadas allí donde su desagregación resulta conveniente o indispensable. La única otra interpretación factible sería:
2) no hay más explicación de los fenómenos sociales que en términos
del comportamiento individual. Entendida así la tesis de Popper, la vía
al sicologismo queda expedita, pues ¿cuáles pueden ser los términos del
comportamiento individual capaces de servir como premisas para explicar los fenómenos sociales? Por ello nada tiene de extraño que el más
entusiasta defensor del individualismo metodológico, quien tampoco
cree moverse en el sicologismo, escriba: "Si estoy en lo correcto al
suponer que las teorías sociales derivan conclusiones sociológicas a par'
tir de premisas sicológicas, debemos esperar encontrar que los mayores
avances en ciencia social consisten en la observación de algún aspecto
típico previamente desatendido de nuestro modo de ser mental y en su
formulación de manera más deductivamente fértil válida para explicar
una clase más amplia de hechos que las generalizaciones sicológicas disponibles hasta el momento".31

(1481

. 6. EL DEBATE SUSCITADO por el individualismo metodológico
gira en torno a sus tres planteamientos centrales: "1) las entidades
sociales son causalmente dependientes del comportamiento de los individuos humanos y no al revés; 2) las explicaciones del funcionamiento
de las entidades sociales deben ser rechazadas como últimas a menos
que tales explicaciones estén formuladas exclusivamente en términos
del comportamiento de los individuos humanos; y 3) la explicación del
comportamiento de los individuos humanos nunca debe ser en términos
del funcionamiento de las entidades sociales". 32 Las definiciones en la
ontología implícita en el primer planteamiento conducen a las fallas en
la teoría de la ciencia social esbozada en el segundo planteamiento. En
efecto, el primer planteamiento supone: a) la preexistencia del individuo respecto a las relaciones sociales; b) el criterio dualista de que hay
entidades sociales, por un lado, e individuos humanos por otra parte.
Los individuos no se comportan como lo hacen, debiera ser obvio, en
virtud de quién sabe qué cualidades inherentes a su ser individual y ajenas_ al nudo de relaciones sociales (económicas, políticas, ideológicas,
etcetera), en el cual se estatuye esa individualidad. El proceso de sujetamiento o, lo que es igual, la conversión del individuo biológico en
.ujeto humano, depende del modo como las relaciones sociales constituyen esa subjetividad. Es por ello preciso invertir ese primer planteamiento y afirmar que el comportamiento de los individuos humanos
es.causalmente dependiente de las entidades sociales y no al revés. Esta
inversión permite, además, combatir el erróneo enfoque sicologista del
segundo planteamienío. No sólo son explicaciones " inacabadas'' las
que pretenden dar cuenta de los fenómenos sociales a partir del comportamiento de los individuos, sino que son seudoexplicaciones que deforman por completo la estructura de la explicación cientíhca en ciencia social. Por ello ocurre que desde la perspectiva del individualismo
se escribe una aberración como ésta: "la sociología es un corolario de
la sicología al menos en el sentido de que los fenómenos sociales· requieren proposiciones generales sicológicas para su in..erpretación". 33

El tercer planteamiento, sin embargo, no puede ser desechado por
completo. Reformulado en términos más rigurosos es de validez incuestionable: el comportamiento de los individuos no puede ser explicado
de manera suficiente a través del examen de las entidades sociales. Una
corriente sociologizante, representada también en versiones vulgares del
marxismo, cree factible dar cuenta inclusive de rasgos sicológicos personales a partir de las solas consideraciones sociológicas generales. "Valéry

CATHEDRA
CATHEDRA

[1491

�es un intelectual pequeño-burgués, no cabe la menor duda. Pero todo
intelectual pequeño-burgués no es Valéry. La insuficiente heurística
del marxismo contemporáneo entra en estas dos fases. Para poder captar el proceso que produce a la persona y su producto en el interior de
una clase y de una sociedad dada en un momento histórico dado, al
marxismo le falta una jerarquía de mediaciones". 34
El análisis del complejo social es condición necesaria pero no suficiente para dar cuenta de todas las peculiaridades de la conducta individual. Hay un campo específico de investigación para el examen científico de ésta. No obstante, ello no cancela el hecho de que las formas
de la individualidad están determinadas por la estructura social, pues
ésta es la materia en la que se realiza la existencia individual. Hablar
de individuos y de relaciones ínter-individuales al margen de las relaciones sociales no pasa de ser una mala abstracción. En verdad, no existen más individuos que los producidos en y por las relaciones sociales,
de las cuales, como lo señala la fórmula empleada en El capital, "el
individuo es socialmente la criatura, haga lo que haga para liberarse de
ellas". La ilusión especulativa del individualismo metodológico resulta
de creer que la sociedad se compone de individuos, que los agregados
sociales son meras abstracciones y que lo único concreto es el individuo.
Nos hay suficiente desarrollo en el marxismo de la teoría·de las.
mediaciones existentEis entre · el conjunto macrosocial y la conducta
individual. El .establecimiento de lo que podría denominarse "teoría
social de la significatividad" es también un problema teórico no resuelto, por lo que hay escaso desarrollo de la respuesta a preguntas tales
como ¿cuáles son las articulaciones entre las significaciones generadas
por el modo de funcionamiento del aparato productivo de la sociedad
y las significaciones discursivas producidas por la ciencia, el arte, la
ideología, etcétera, de esa sociedad? Si las formas verbalizadas (discursivas) de la significatividad social son sólo una parte de la potencialidad
significativa de ésta, ¿qué conexiones existen entre esas formas verbalizadas (discursivas) y el sistema global de producción de significaciones?
Debe reconocerse que en el marxismo ha prevalecido una tendencia
reduccionista según la cual el complejo significativo en el plano discursivo no hace sino "reflejar" las significaciones producidas fuera de este
terreno discursivo.
De cualquier manera es el propio marxismo quien ofrece el mejor
instrumental teórico para avanzar en el examen y explicación del pro-

ceso significativo y, particularmente, de su variante discursiva. En definitiva, una sociedad no produce cualquier conjunto indeterminado de
significaciones discursivas, sino precisamente aquéllas que son posibles
en las condiciones de la significatividad social existente. El individualismo _no ofrece un enfoque alternativo y se queda en la incomprensión
del planteamiento de Marx. "Una parte típica del programa de la sociología marxista y de otras sociologías historicistas es intentar explicar ~
la. formación de ideologías y otras características sociológicas en términos estrictamente sociológicos. Marx, por ejemplo, confesaba cre·er que
las ideas feudales y las ideas burguesas son generadas más o menos literalmente por el molino de agua y la máquina de vapor". 35
No existe, es obvio, ninguna relación causal directa entre el nivel
alcanzado por el desarrollo de las fuerzas productivas y las ideas prevalecientes en una sociedad. Nunca será suficiente la descripción, por más
amplia que sea, del aparato productivo de la sociedad para dar cuenta
de las vicisitudes ocurridas en el nivel discursivo de esa sociedad. Pero
no es necesario asumir los supuestos del individualismo para oponerse a
ese enfoque reduccionista. Ni se requiere tampoco concebir el nivel
discursivo como parte del campo sicológico. La ideología no es un
fenómeno sicológico; la formación, por ejemplo, de las ideas burguesas
no es un proceso que pueda ser explicado en los términos sicologistas
del iPldividualismo. Se trata, por el contrario, de un proceso ijOCial en el
que intervienen la organización de las clases en la producción, el sistema
político vigente, el saber previamente acumulado, la disolución de creencias hasta allí aceptadas con firmeza, etcétera. Se rPquiere de la sicología para explicar por qué una persona adopta determinadas ideas y
creencias de las numerosas que hay en el complejo y abigarrado acervo
de ellas existente en la sociedad. Pero el estudio del acervo cultural es
cuestión de la ciencia de la sociedad.
7. EL SUPUESTO ULTIMO del individualismo metodológico es la
irreductibilidad de la libre voluntad de la persona. Su combate contra
la noción de "totalidad" y, en definitiva, contra la dialéctica, calificada
por el individualismo como "metafísica", se realiza desde supuestos
metafísicos. Lo que, en rigor, le preocupa al individualismo es que una
teoría social construida con base en la noción dialéctica de "totalidad",
impide desarrollar una concepción de la historia como resultado de
una supuesta acción libre y voluntaria de los individuos. La antigua
noción metafísica de "libertad" ("libre albedrío") está en la base de un
CATHEDRA [15[)

[150) CAnIEDRA

�enfoqµe que se pretende renovador y contemporáneo. El individualismo lllÍ!todológico "siente que teorías del tipo de las que desea rechazar
implican que no sostenemos nuestro destino en. nuestras propias manos
como si fuéramos arrastrados por el desarrollo de las entidades sociales
de las
formamos parte y que tienen-vida propia".36 La creencia en
una in
ible voluntad libre, guía del comportamiento de los individuos, ~s el frágil sostén último del individualismo.

~!is

abstracta ,;le "libertad'.', donde se olvida que las decisiones de la voluntad no son ajenas· a la socia,lidad en la qu,e se constituye esa voluntad.
Esa nóción especulativa de '!libertad" es el complemento directo de un
planteamiento que suwne. individuos existentes con anterioridad a (y al
. margen de) las relaciones sociales y que, en consecuencia, reduce la
organización social a una suína de relaciones ínter-individuales.

"El supuesto central de la posición individualista -un supuesto
reconocimiento contrafáctico y metafísico- es que ninguna tendencia
social existe que no pudiera ser alterada si los individuos involucrados
quisieran alterarla y poseyeran la información apropiada ... ninguna
tendencia social es de algún modo inlpuesta a los hombres 'desde arriba'
(o 'desde abajo'); las tendencias sociales son el producto (usualmente
involuntario) de características, actividades y situaciones humanas, de la
ignorancia y pereza de la gente así ,como de su sabiduría y ambición", 37
Este supuesto metafísico es un pésinlo punto de arranque para la comprensión de la historia. Su función teórica es oponerse a la doctrina de
la "inevitabilidad histórica" pero enfrenta esa inaceptable concepción
fatalista desde posiciones iguales inaceptables.
·
Ninguna t.endencia social actúa al margen de la acción de los agentes
involucrados en esa situación histórica porque no existen tendencias
sociales por un lado y agentes históricos por otro; ninguna tendencia
social opera al margen de lo que "hacen" los hombres. De ello no se
deriva1 8Í,ll embargo, que la conceptualización y las hipótesis necesarias
explicar las tendencias sociales van a resultar de' consideración alguna sobre las "características humanas". ·La explicación proflll,lda de una
tendencia socíal nunca ·podrá ser formulada en términos de "ignoran,}ia", "pereza", "sabiduría", "ambición", etcétera, sino que se requerirá
de conce11~s sociológicos producidos en la investigación de la totalidad
social, cuyo referente sean entidades sociales, en cuya virtud sean explicables tale~ "ignorancia", "pereza", etcétera. La caracterización del
estado de; ánimo, de· las creencias, de los v¡tlores y actitudes de los agentes sociales nunca es el punto de partida de la investigación histórica
sino su punto de llegada.

para

La noción abstracta de "individuo", cuyos t_ítulos teóricos son tan
inexistentes como los de la indeterminada noción de "hombre", está
vinculada en el individualismo metodológico a una noción igualmente

(152) CA'lllEDRA

CA'lllEDRA

[153)

�NOTAS
(1) John Pasmore, "The poverty of historicism revisited" en History and theory,
p. 47.
(2) J.W.N. WatkillB, "Historical explanation in the social sciences" en P. Gardiner,
ed., Theories of history, p. 505.
(3) May Brodbeck, "Methodological individualism: definition and reduction" en
W.H. Dray, ed., Philosophical analysis and history, pp. 299/300.

(2ó) J.W.N. Watldna, lbld, p. 28.
( 21) lbid, p. 32.
(22) G.C. Homans, lbld, pp. 76/77.
(23) G. Bacbelard, Epiotemología, Ed. Anagrama, Barcelona, 1973, p. 19.
(24) K.R. Popps, La IIOCiedad abierta •.. T. II, p. 120.
(25) J.W.N. Watldna, "Historical explanation •.. ", p. 505.

(4) K.R. Popper, La miseria del historicismo, Ed. Taurus, Madrid, 1961, p. 165.

(26) J.W.N. Watldna, lbid, p. 512.

(5) H.I. Marrou, El conocimiento histórico, Ed. Labor, Barcelona, 1968.
(27) lbid, pp. 512/513.
(6) G.C. Homans, La naturaleza de la ciencia social, Ed. Eudeba, Buenos Aires,
1970, p. 65.

(28) lbid, p. 509.

(7) J. Passmore, Ibid, p. 41.

(29) lbid, p. 612.

(8) E. Gellner, "Holism versus individualism in history and sociology" en P. Gardiner, ed., Theories of history, p. 490.

(30) K.R. Poppa, lbid, T. II, p. 109.
(31) J.W.N. Watldna, "Ideal types ... "p. 34.

(9) J.W.N. Watkins, Ibid, p. 505.
(10) K.R. Popper, La sociedad abierta y sus enemigos, Ed. Paidós, Buenos Aires,
1967, T. 11, p.120.

(32) A.C. Danto, "The historical individual" en W.H. Dray, ed. Philosophical
analysia and hiatory, p, 277.
(33) G.C. Homans, lbid, p. 66.

(11) E. Gellner, Ibid, p. 497.

(12) J.W.N. Watkins, "Ideal types and historical explanation" en The British
Journal for the Philosophy of Science, Vol. III, May 52 to Feb 53, p. 28.
(13) M. Heidegger, El ser y el tiempo, FCE, México, 1962, p. 132.
(14) J.W.N. Watkins, "Ideal types ... "p. 42.

(34) J.P. Sartre, Crítica de la razón dialéctica, Ed. Loada, Buenos Aires, 1963, T.
I! p. 57.
(35) J.W.N. Watldna, "Historical explanation ... ", p. 509.

1 •.

(36) A.C. Danto, lbid, p. 294.

1

(37) J.W.N. Watldna, lbid, p. 506.
(15) L. Althusser, Para leer El Capital, Ed. Siglo XXI, México, 1972, p. 30.
(16) J.W.N. Watkins, Ibid, p. 27.
(17) M. Mandelbaum, "Societal facts" en P. Gardiner, ed., Theories of history, p.
479.

(18) J.W.N. Watkins, Ibid, p. 29.
(19) C. Marx, Introducción general a la crítica de la economía polftica/1857, Cua·
dernos de Pasado y Presente, Buenos Aires, 1971, p. 4.

(154) CATHEDRA

1

CATHEDRA [155]

�[15,6) CA11fEDRA

�Biblionotas

"Marx
era un idealista
incorregible"
• CuodernlUo, toelolótlco• del Col8po de SocdÓloda de la J'acal&amp;ad de
l'tloaofia 7 Let.ru de la UANL,'- No. 1, coordinador:) Duid lladeJL MonianJ,
N , L., octu~ de 1976.

CON EL TITULO de Cuadernillos sociológicos del Colegio de
Sociología de la Facultad de Fi:
losofí« y Letras / UANL, el catedrático David Martell ha seleccionado y' compilado resúmenes
de lecciones ~n forma esquemática y sencilla edición (Monterrey,
1976).

ellas". El Cuadenlillo número
uno corresponde . a la materia de
Sociología 11, a cargo del profesor Abraham Nuncio, y reparte
su contenido en tres unidades:
"La sociedad"· "Elementos de
la "organización' social" y "El
control social". Cada unidad
ordena las subdivisiones según
el sistema decimal.

"Los Cuadernillos sociológicos -explica en la Presentaciónpretenden llevar a lectores de
otros ámbitos, que no sean únicamente los de nuestra entidad universitaria, las lecciones magistrales que se explican en el aula y
los trabajos escolares anexos a

"El debate en el seno· de la
sociología -advierte Abraham
Nuncio- sobre las relaciones
sociales, sobre el Estado y sobre
las diversas formas que asume la
· ideología es, sin temor a incurrir
en excesos, el debate teórico fun-

-

CATHEDRA [157]

�'dament.al. de nuestros filas. El
llevar este debate al ámbito académico ha resultado, pues, de
una necesidad evidente ( ... ).
En el número uno de Cuadernillos sociológicos se abordan dos
cuestiones de la temática general:
las definiciones de los tópicos
clave y las categorías y leyes sociológicas ... ".
Por lo visto, cada cabeza es
un mundo, y la simple enumeración de las definiciones posibles
de "sociedad" o de "cultura"
ofrece un despliegue de posiciones que cada escuela o tendencia
somete o debate. El Cuademillo
sociológico las expone y sujeta a
revisión crítica, con base en la
doctrina del materialismo histórico, que a su vez ofrece blancos
muy amplios para dirigirle objeciones. ( Los lectores interesados
pueden buscar la obra titulada
La pensée de Karl Marx, de JeanYves Calvez, en la versión castellana que publicaron las ediciones
Taurus, de Madrid).
"Hay en la filosofía económica de Marx_ -objeta el ensayista
francés mencionado- dos planos
diferentes que no se recortan
completamente: una teoría general de las condiciones fundament.al.es de la vida económica del
hombre y una teoría particular
del devenir histórico de un sistema económico determinado. En

[1581

CA1l!EDRA

otros términos, que hay en Marx
dos tipos de dialéctica y; por ende, dos concepciones_de la historia, entre las cuales él no ha realizado ni podía realizar una verdadera conciliación. El primer tipo
de dialéctica, que se nos ha maní- _
festado como el fundamento universal de lo real, corresponde a
la objetivación del hombre; el segundo tipo ·( exclusivamente histórico, y que, al parecer, suele
estar más bien vinculado únicamente con la historia del capitalismo y de su supresión), corresponde a la categoría de alienación".

Naturalmente, la columna se
limita a reseñar los Cuademillos
sociológicos y JI 'justipreciar el
diseño económico de su edición,
debidamente apoyado su contenido con una bibliografía· final.
Las exposiciones quedan así
dispuestas a la fácil consulta, al
mismo tiempo qu~ los esquemas
permiten prolongar el debate en
cada punto que los lectores encuentran objetable. Toda ordenación de rigor académico ayuda
a contemplar con buena perspectiva los planteamientos intelectuales de cada disciplina del conocimiento, y hasta se vuelven
accesibles a los simples aficionados, como esta columna que
siempre· ha juzgado que Marx
era un idealista \DCorregible /
PEDRO REYES V'ELAZQUEZ.

Gau,.hos
y gringos en la
Argentina
*

Gaucho, 'Y trln,o, en la tierra ajena, por Carlos Carlino, Editorial

Pbu

Ultra, Bueno, Airea. 1978.

EL VOLUMEN titulado Gauchos y gringos en la tierra ajena,
de· poeta, dramaturgo y periodista argentino Carlos Carlino, publicado por la Editorial Plus Ultra, de Buenos Aires, confirma
un aforismo del poema nacional:
"La ley es como el cuchillo, -no
ofende al que la maneja".
El propio poema nacional de
la Argentina (Martin Fierro) ex·
plica el significado de la palabra
"gringo", que en México designa
al norteamericano mientras en
tierras pamperas se aplica más
bien al italiano, y únicamente
coinciden en su intención despectiva. Dice Martín Fierro:
"Era un gringo tan bozal,
--que nada seo Je entendía.
- ¡Quién sabe de ande sería!
-Tal vez no juera cristiano,
-pues lo único que decía ---es
que era "pa-politano".
,
(Una comedia dramática rural La gringa, del escritor uruguayo Florencio Sánchez, estrenada
en 1904, exaltó la unión del viejo
criollismo gaucho y el nuevo espíritu del inmigrante).
Lo cierto es que Carlos Carlino -hijo de la pampa l!J'ine:a.

como Pedroni, como Gerchunoff, como Gudiño Cramer-- ilustra su estudio de la demografía
argentina con profusión de textos literarios e históricos, deshace
muchos mitos y comprueba que
la oposición entre gauchos y gringos- fue el cruel resultado de un
provocado malentendido. Ambos fueron protagonistas de una
distinta pero concurrente explotación sobre la tierra ajena. Lo
expresó sin disimulos el criollo
Martín Fierro:
"Tiene uno que soportar -el
tratamiento más vil; --a palos en
lo civil, · --a saber en Jo militar.
Y es necesario aguantar ---el
rigor de su destino; ---el gaucho
no es argentino -sino pa hacerlo
matar".
La pampa fue hollada, caminada, ultrajada, amojonada y
quedó con las puertas abiertas.
Entraron los inmigrantes ---esos
invasores pacíficos-, dibujaron
senderos, abrieron picadas, trazaron caminos, tendieron rutas
hacia todas las direcciones de la
Rosa de los Vientos. En ese envión hacia los horizontes, hiriendo soledades, levantando marejaCATHEDRA

[1591

�das de pájaros agrestes, corriendo
y atrapando animales cerriles, enfrentando a hombres nada dóciles, secaron las fuentes de la leyenda. Demolieron los castillos
de humo de la fábula.
En ese final del siglo en que
la pampa ya ha dejado de ser lugar de tránsito y acecho; de fuga
o de encuentro sangriento, para
convertirse en sitio de permanencia y fatiga laboral, se comprueba que no hay ninguna Ciudad de los Césares, que Traplanada no existe, que el País del Rey
Blanco es una pura fantasía de
gente insolada.
En ese final del siglo xix lo
mítico da paso a la realidad (que
a veces parece una ficción) que
está ahí, palpable, sencilla y grandiosa; suave y dura a la vez, signüicada en los millones de hectá-

reas sembradas con trigo, lino y
maíz; en las estancias rodeadas
lle alambrados donde lo único •
violento es el viento moviendo
las aspas de los molinos; en los
pueblos y ciudades que se van
formando dentro del silencio verde, bajo el silencio azul.
Desde 1492 ---recuerda Carlos
Carlino-, América es una parte
entrañable de España e Italia. Venían a estas tierras en busca del
Vellocino de Oro, de las fuentes
de la Juventud, de la fábula . . .
"Desde los primeros tiempos de
la conquista del Nuevo Mundo
-escribe Enrique de Gandia, en
"Los italianos en el Río de la
Plata"- los vemos figurar mezclados con los demás conquistadores ... " / PEDRO REYES
VELAZQUEZ.

¿Cuadernillos? El,
diminutivo es engafioso. El riúmero dos
aguanta casi cua•roc1entas paginas
•

•

#

•

DESPUES DE tantísimos cuadernos aparecen ahora unos Cuadernillos sociológicos de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad
Autónoma de Nuevo León. El diminutivo es engañoso, ya que el segundo cuadernillo, Historia de América Latina I, aguanta casi cuatrocientas páginas y los nombres de Marx, Neruda, Emest Mendel, Halperin
(160) CA1llEDRA

Donghi, Prado junior, Crouzet, etcétera.

Se trata, de acuerdo con Mario Cerutti, de unos apuntes que sir
van como guía "a quienes crean tener como hilo conductor lo explicitado en la materia específica".
La \!dición. modesta y esauemática, se limita a mil ejemplares / .JAI,
ME GARCIA TERRES, "Litoral" de La Gaceta del Fondo de Cultura
Económica, Año VIII, México, mayo de 1978, No. 89, p. 13". ·

La polémica
entre el mexicano Elide Gortari
y el argentino Mario Bunge
• La metodolo1fa: Una dluu.tón, por Eli de-GCl!liad. &amp;dlclow •111•r'elet
de la Facultad de Pi1010fla J Letra. de la UANL, lmpnn&amp;a de laan hbloe. lHJdco, 1976.
·

ESTE PEQUE!itO GRAN LIBRITO de dos mil ejemplares contiene
la interesantísima polémica entre su autor, doctor Eli de Gortari; y" el
conocido tratadispi argentino de la ciencia doctor Mario Bunge, sobre la
maestría de metodología de las ciencias, maestría que se imparte en dos
universidades mexicanas: la Autónoma de Nuevo León y la Autónoma
de Puebla.
Dicha polémica se orientó en tomo al plan de estudios, al programa
de trabajo, la evaluación y otros aspectos de este posgrado que la División de Estudios Superiores de la Facultad de Filosofía y Letras -enti;
•dad ésta dirigida por el maestro Tomás González de Luna- inició
por primera vez en nuestro país en agosto de 1975. Esta maestría,
después de los análisis correspondientes, contó con el apoyo de
CONACYT (Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología), de la Rectoría de la Universidad Autónoma de Nuevo León, del Consejo de Estudios Superiores de esta casa de estudios y del Consejo Técnico de
CATIIEDRA [l 6 l)

�Humanidades de la Universidad Nacional Autónoma de México.
El contenido de La metodología: Una djacuaión consta de las
cuatro partes siguientes: "El método de Bunge, mentir pan rebatir",
por Eli de Gortari (veintiún páginas); Apéndice A: "Maestría en metodología de la ciencia", por Eli de Gortari (de las páginas 22 a la 34);
Apéndice· B: "El método como vínculo entre la ciencia y la filosofía"
(de las páginas 35 a la 45); y Apéndice C: "Evaluación de la maestría
metodología" por Mario Bunge (de las páginas 56 a la 61).

en

De gran importancia p;ira aquellos estudiantes y profesores que se
preocupan por los avances científicos y académicos de México será la
lectura de este librito "gigante". En él se puede observar y deducir e[
lugar que le corresponde, en la esfera del conocimiento, tanto a De
Gortari como a Bunge. Asimismo, ahí encontrará el lector lo aue se
dice del último. Entri: otras cosas, que Bunge utiliza un "texto afeitado" (p. 12)¡ que asume una posición "extravagante" (p. 7); que "su
intervención ha sido iracunda y violenta, pero no irreflexiva" (p. 7);
que "después de alabar su engendro, lo declara utópico y, por ende,
inalcanzable" (p. 8); que tiene "gran confusión entre método y técnica"
(p. 8), etcétera, etcétera.
¿Dónde adquirir este pequeño gran librito? En la Librería "Las Le-

tras", en el primer piso de Filosofía y Letras; por correo, en el apartado p06tal 3024, y por teléfono, en los números 52-42-59 y 52-42-50 /

D.M., P;uente, Publicación sindical y académica de trabajadores de la
Escuela Preparatoria Ocho de la UANL, número 1, Monterrey, mayo de
1977.
.

1162]

CA1llEDRA

�Federico Cantú

Lu
ilustradonea
EN 1970, EL INS'l1TUTO Nacional de Bellm Artes presentó en 111 salas
1, 2, 3, 4 y 5 una gran exposición de

Federico Cantú que incluía trescientas
cincuenta y nueve ob111 entle pintu111, dibujos, grabados, relieves, vitrales,
escultu111 y proyecto, de murales, seleccionados de la producción creada
por el artista durante el período que va
de 1922 a 1970, es decir, casi medio
siglo de actividad pláatiCL La muestra
ohecló una imagen deslumbrante de la
evolución de un pintor libre y audaz,
dueño de sí, Inventor de formas, creador de técnicas, maestro de la composición de amplio despliegue, confl&amp;do
en su lengu* y en lucha continua por
dar un sentido de totalidad al significado de su obra y por encauzar dentro
de una sensibllldad refiexiva a RI cau-

Siete IÍiOI detpués, en una soledad fecunda, Federico Cantú ahonda su unlveno plástico,
una realidad artíitlca presidida por el
equilibrio entre la disciplina y la e&amp;pontaneldad, entle el rigor y la fretl.
dalOII producción.

cura.
Nacido en 1908 en Cadeieyta,
Nuevo León, Federico Cantú es uno
de 101 mía singulares pintores mexlca001 contemporáneos. Su pintura, detpojada de todo amaneramiento, constlwye una síntesis de las experleild11
que ba ido transfigurando artísticamente desde su Infancia, en las tierna
extranjeras a donde lo llevaron prolongados vl,Jes por el mundo, bajo una
concepción del arte y un enfoque de la
vida ablertOI a todOI 101 matices de
la cultura. A un lado de la gran

CATHEDRA (163)

�temática que consagra a su pintura
como un momento clásico del arte
mexicano del siglo xx y a muchos de
sus cuadros como obras maestras inseparables ya del contenido de nuestra
época, Federico Cantú rescata el significado de las cosas sencillas. Los
inquietantes símbolos de la vida íntima y cotidiana no intervienen en su
lenguaje plástico como elementos accesorios, sino como signos &lt;¡Ue revelan la
trama sutil que une. al hombre con el
mundo, fragmentos que la percepción
visual arranca a la realidad para manifestar el sentido social que pulsa en ios
objetos. Por eso, su raíz nacional, una
fina y delicada conquista de lo popular, no requiere ni la retórica trigarante
de los epígonos del muralismo ni los
agropecuarios logotipos plásticos que
utilizan otros artistas carentes de
imaginación creadora. En cambio,
Cantú, al asimilar la realidad, con esa
naturalidad que dignifica a las grandes
creaciones humanas, se apropia las
potencias que lo identifican con su
suelo sin forcéjeos, como muy temprano advirtió Antonio Acevedo Escobedo. Los mitos griegos, las cosmovisiones prehispánicas, la teología cristiana,
'
las inquietudes recurrentes
del hombre
no son medios para alcanzar un estéril
sentido universal desvinculado de su
tiempo. Al contrario: cuando entran
al mundo plástico de Federico Cantú
van contaminadas, preñadas por la realidad real con toda su gloria o su oprobio. Así, Moisés destruye las tablas en
San Angel, cerca de la Iglesia del Csrmen; las Bodas de Qmaán transcurren
en Tehuantepec; -Ceres glorifica a la
tiem con los frutos de ChicomecoatlXilonen; Francois Villon es un estudian te alucinado ...
[164] CATHEDRA

Lo primero que distingue a la
pintura de Cantú es la naturalidad
con que penetra en las capllS profundas
de la vida y de la cultura. Si para muchos artistas salvar ese obstáculo es
encontrar el sentido mismo de su actividaá creadora, para Federico Cantú es
tan sólo una premisa de la condición
humana. En su obra, el arte-sé encuentra más allá de la percepción oomprensiva del mundo y de la asimilación de
la culture. Nada más natural, por
cuanto el lenguaje artístico auténtico
presupone ambos elementos. Una
voluntad universal de creación sólo
puede apoyarse en los hábitos perceptivos y en la práctica artística precedentes, en el resultado de la evaluación artístico-social del mundo realizada por toda la comunidad. Quien los
menosprecia paga con la mutilación.
El arte actual está lleno de expresiones
aberrantes de ese tipo, desde la adoración de· la basura hasta la geometría
cojitranca.
En reiteradas ocasiones la crítica
se ha detenido en la producción religiosa de Federico Cantú. Entre otros,
Salvador Toscano, Margarita Nelken,
Manuel Calvillo, Arthur Miller, Luis
Islas García y Antonio Rodríguez,
quienes han advertido el carácter contradictorio, el sentido profano, la
naturaleza panteísta de estas obru.
Al mismo tiempo, subrayan que esta
actividad responde a una verdadera
necesidad espiritual y creadora. Nada
más cierto lo segundo. En cuanto a lo
otro, ya la crítica burguesa dijo lo
mismo de los muralistas del Renacimiento; y no dijo nada. No obstante,
el problema de la religión es más profundo de lo que parece.
Por una costumbre heredada al

siglo xix la oposición religión-revolución ha llegado a ser una unidad. Así,
Octavio Paz considera que toda revolución es la consagración de un sacrilegio, que se convierte en un nuevo
principio sagrado (*). El estigma del
reformador, dice, es el revelar a medias
verdades ocultas o verdades que se
consideraron profanas. Es una concepción cautiva por las redes que pretende romper. Todos los reformadores,
desde Buda hasta Lutero actuaron
cuando la religión había dejado ya de
ser un medio para mantener la unidad
espiritual de la sociedad y cuando el
orden humano y el orden del cosmos
estaban escindidos. Marx llama a este
período la prehistoria de la sociedad,
entre otras causas porque en él la
religión substituyó la pérdida de la
conexión entre las facultades perceptivas y las intelectuales con un sucedáneo -perfume espiritual de las cosas
carentes de ·espíritu-, separando y
contraponiendo al hombre y al cosmos; hombre y cosmos, cuyo carácter
isomórfico la ciencia actual redescubre. Así, el sentido de totalidad que se
ha manifestado en el arte religioso trasciende las limitadas aspiraciones de los
reformadores y las pobres teologías
ignorantes de su propio origen. La
reintegración de la unidad espiritual
del hombre queda fuera de las posibilidades de la religión. El arte sólo puede
prefigurarla. Creo que éste es el sentido del arte religioso de Federico Cantú, una aventura paralela a la música
de Messiaen.
Al escribir estas notas tengo a la
vista varios buriles. Me parece que en
(*)

El arco :Y la lira, F.C.E., Mbico, 1956,
p. 217.

pocos artistas el dibujo encarna tan
plenamente como en Federico Cantú.
Continuamente irrumpe en la obra
plástica, eÍI la escultura, en los relieves • . . En realidad toda su obra es
una serie de vasos comunicantes. No
hay parcelas separadas, menos expresiones antagónicas. El lazo que une y
separa a las formas que reviste el dibujo es el color: por lo regular, ausente
en los grabados y buriles; concentrado,
en los dibujos; violento, en las acuarelas; agresivo, en los óleos; heroico y
lírico, en los murales. El dibujo de
Federico Cantú es acaso el mejor y
más limpio, el más perfecto y puro,
entre los pintores equidistantes de los
muralistas y las promociones más recientes y más abiertas a los cambios
internacionales de la plástica. Si el
dibujo articula en un todo la obra de
Federico Cantú, el color -y yo afirmaría que más que el color la forma en
que deposita la materia sobre la tela-purifica su abundancia lineal. Sujeta
a una métrica, por así decirlo, el fiujo
rítmico inagotable del dibujo. El diseño lineal de Cantú se aproxima mucho
al tratamiento melódico de Rameau y
Couperin: Tiene la claridad y la concisión de los ritmos elementales de la
naturaleza. En cambio, el color recuerda la técniell del Organum y el
Fauxbourdon. Los pianos de luz, la
superposición del color y los contrases son un ensanchamiento armónico
del dibujo. Un procedimiento similar
dio origen a la música polifónica'. Este isomorfismo no parece ser accidental. Lo que en Federico Cantú hay de
anticlásico, de repulsión a lo decorativo y de ruptura con los modelos establecidos deriva de su audaz tratamiento del color. Este hecho se puso
CATHEDRA

[165]

�de relieve a partir de 1946, cuando el
pintor inició su turbador ciclo de buriles. No sé si la crítica lo haya advertido o no. Pero no es fácil que un
pintor conaa,mto se decida a iniciar la
asimllaclnn. de una técnica artesanal,
un Óftclo tan difícil como el buril. Federico Cantú lo hizo. Al desnudar su
plntun reveló el secreto de su lenguaje: la Interconexión de lo heroico y lo
lfrico. Todos sabemos que en la litentura la simbiosis entre la prosa y la
poesía es un esfuérzo por reintegrar el
sentido de totalidad, por aproximar el
orden IIOclal al orden humano y a partir de esa unidad recobnr el nexo
orgánico con el cosmos. Rescatar a la
vida como objeto general del arte está
en el fondo de esa preocupación. Restablecer el carácter público del arte y
la unidad de las facultades perceptivas
e Intelectuales, anuladas y destrozadas
por la dispersión enajenante del conocimiento moderno; IDII que una tendencia artística es una demanda popular. En este sentido, Federico Cantú es
actual. Mas actual, sin duda, que algunas de las pretendidas vanguardias. No
deja de ser extnño que la crítica pase
por alto estos problemas. Por .lo visto
su objetividad se 'parece a la de esos
desdichados fflósofos que se ofenden
cada vez que escuchan la palabn materia. Y la materia es el gnn tema de
Federico Cantú: en su sensualidad,
p-nte en obras profanas y rellglo-

(166 J

CAfflEDRA

sas, triunfa el esplendor de la vida,
los destellos 'lle la materia en tonstante
renovación y cambio. Por eso, el dibujo de Federico Cantú constituye, a su
vez, una encarnación de la tensión y
la conceptuación perceptivas. &amp;te
rasgo se manifiesta tanto en el relieve
monumental tallado en la roca viva en
Galeana, Nuevo León, como en los
gnbados angélicos -y tomo el término en el viejo sentido teológico- para
la letanía lauretana, tanto en sus munles como en las parejas eróticas, ~ntauro y Mujer. Estos últimos, dicho
sea de paso, son obns que no tienen
precedente en la historia de la pintura
erótica, occidental y oriental. Proba'
blemente la Leda y el ame de Miguel
Angel sea la única obn que pueda
equipararse a los inquietantes dibujos
de Cantú.
La producción reciente de Federico Cantú no agrega nuevos elementos a
su ámbito plútico, lo profundiza. No
busca cambios. Crece en amplitud. La
línea no se concentn sobre su propio
vu.elo. Se abre al mundo. Las últimas
acuarelas tienen la frescun de los dibujos de los años veinte; pero en la economía de elementos y en la libertad
del trazo fulgura una fantasía concentnda. &amp;te pintor de la pintura religiosa y profana lleva por penitencia y
castigo la maestría, esa perfección del
lenguaje que cuando roza al mundo
aletea la poesía/E. R. BLACKALLER.

�Departamento de Editorial

Publicaciones
de la Facultad de Filosofía y
letras de la U A NL
* Revista Cathedra (trimestral). Coordinadores anteriores: Miguel Covarrubias, Alfonso Reyes Martínez y Juan José García Gómrz. Actual coordinador:
David Martell.
CUADERNOS DE FILOSOFIA

* La pintura como lenguaje/ Adolfo Sánchez Vázquez, segunda edición.

* Tecnología y füosofía/Mario Bunge.
* La filosofía de Vasconcelos como füosofía latinoamericana/Silvia Mijares.

* Filosofía del deiecho /MMía Guadalupe Martínez de Rodríguez.
EDICIONES ESPECIALES
• La metodología: una discusión/Elide Gortari.

• Memorias de Valentfn Campa: Cincuenta años con el movimiento obtero y
revolucionario.

CATIIEDRA

[167]

�CUADERNOS DE HISTORIA

* Aspectos metodológicos básicos del estudio de la historia medieval/Henning

Graf.

COLECCION DE POESIA

* Litoral de sombra/ Alfonso Reyes Martínez.
* Matar el tiempo/Xavier Rodríguez Araiza.

• Tres artículos sobre historia y sociedades/ Guillermo Beato.

* Sobre la historia latinoamericana/ Guillermo Beato.

* La etapa colonial en F.stados Unidos. Su influencia decisiva en un caso de

CUADERNOS DEL INSTITUTO DE INVESTIGACIONES

* Aspectos de la poética estructural/José Pascual Buxó.

desarrollo capitalista autónomo /Mario Cerutti.

CUADERNOS DE SOCIOLOGIA

* Desarrollo urbano en América Labna/Domenico Sindico.
CUADERNOS DE METODOLOGIA

* Cuaderno No. 1: "Acerca de la noción de analogía" /Tomás González de
Luna; "Las revoluciones cientlficas y el método"/ Juan Angel Sánchez; "Las inferencias deductivas aplicadas a la física" /Laura E. Quiroga.
CUADERNOS DE PEDAGOGIA

* Cuaderno No. 1: "Antecedentes técnicos de la programación por objetivoa" /
María Socorro Berra Santana; "El establecimiento de los objetivos de aprendizaje"/
Clara l. Carpy Navarro y Libertad Menéndez Menéndez.
CUADERNOS DE LETRAS

* Olavide o Sade /Miguel Covarrubias.
COLECCION: MATERIALES DE TRABAJO DE LA DIVISION DE ESTUDIOS
SUPERIORES
1

* Fragmentos filosóficos de los presocráticos. Antología/Compilación de

1

textos y notas de Juan Angel Sánchez.

[168] CATHEDRA

CATHEDRA (169]

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�Colaboradores en este número

..
:• PIERRE VILAR / Francés. Doctor en historia por la Universida!i de París, Francia. Profesor de la École Pratique des Hautes
11:tudes de la Universidad de París. Ha escrito, entre otras, las siguientes obras: Crecimiento y desarrollo, Cataluña en la España moderna,
Oro y moneda en la historia e Historia de España. Profesor huésped
de la Facultad de Filosofía y Letras de la UANL.

***
• MARIO CERU'ITI / Argentino. Licenciaturas de historia y de
petjodisrno por la Universidad de Córdoba, Argentina. Autor de La
etapa colonial e~ .Estados Unidos, Ediciones de la Facultad de Filosofía y Letras de la UANL. Está trabajando actualmente sobre el
desarrollo del capitalis!llo en Monterrey. Profesor de tiempo completo e investigador del Colegio de Historia de nuestra Facultad.

*

**

• MARIO BUNGE / Argentino. Doctor en filosofía. Miembro
titular de la Academia Internacional de Filosofía. Es autor, entre
otras, de las sigOientes obras: La causalidad, Etica y ciencia, La ciencia, su método y su filosofía, La investigación científica, Teoría y.
realidad, etcétera.

**

*
CATHEDRA [171]

�• L. DANON-BOILEAU / Francesa. Profesora de idiomas en las
escuelas francesas de segunda enseñanza. Presta actualmente sus servicios en el l. U. T. de Saint De nis, Francia.

***
• ANNIE BLASE / Belga. Licenciada en arqueología e historia
del arte (musicología) por la Universidad Católica de Lovaina, Bélgica. Profesora y coordinadora de la Escuela de Idiomas de la Facultad de Filosofía y Letras de la UANL. Es además maestra de francés especializado (en las Facultades de Psicología, Biología, Medicina
y Farmacología), de 1974 a 1978.

***
• CARLOS PEREYRA / Mexicano. Licenciado en filosofía por
la Universidad Nacional Autónoma de México. Estudios de posgrado
en la República Federal Alemana. Profesor de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM.

***
• FEDERICO CANTU / Mexicano. Nace en Cadereyta, Nuevo
León. Estudios en la Escuela de Pintura al Aire Libre, de Coyoacán,
en el Taller de Escultura de José de Créeft y en el Taller de Grabado
de Carlos Alvarado Lang, en la ciudad de México. Viajes de estudios
al extranjero: Francia, España, Nueva York, etcétera. Maestro en la
Universidad de California, Estados Unidos. Ha expuesto su variadísima obra en algunas de las principales ciudades del Mundo. Es autor,
entre otras cosas, de pinturas y grabados en la iglesia de "La Purísima" de Monterrey, de los murales en roca viva de la montaña de la
carretera de Linares a Galeana: kilómetro 36.5 y de los murales en
piedra en las Facultades de Filosofía y Letras y de Ingeniería Civil
de nuestra Universidad Autónoma de Nuevo León.

[172] CATHEDRA

�Indice de ilustraciones
l

l

. 1. Fran~ois Villon. 1946. Buril. Portada.
2. Pastoral y Flora. 1962. Buril. Entre la segunda de forros y la p¡gina

1.
3. Templo de las inscripciones (Palenque). 1966-1967. Entre la segunda de forros y la pAgina 1.
4. Moisés. 1946. Buril. Entre las páginas 2 y 3.
5. Orfeo. Buril. Entre las pAginas 2 y 3.
6. Aurelia. Buril. Pqina 28.
7. Pánmo de sueños. 1959. Buril. Entre las páginas 23 y 29.
8. Señora Santa Anna. 1951. Ceres. 1951. Entre las páginas 28 y 29.
9. Relincho. Buril. Página 93.
10. Madona. 1929. Página 94.
11. Señora Santa Anna. 1946. Entre las páginas 94 y 95.
12. Ceres. Buril. Entre las pAginas 94 y 95.
13. Rapsodia troyana. BuriL Página 103.
14. Retomo de

mises.

Tempera sobre tela. Página 113.
CA111EDRA [173}

�15. Descanso. Buril. Página 114.

36. Diotima. Mural en la Facultad de Filosofía y letraa de la UANL.
Entre las péglnaa 172 y 173.

16. Diana. Piedra cblluca de Eehegaray. Entre las páginas 114 y 115.
37. Fr~cois Villon. Buril. Cuarta de forros.
17. Desnudo. Dibujo. 1927. Entre las páginas 114 y 115.
18. Minerva. Cuartón de Guarlajuato. Mw:al en la Facultad de Flloiofía
y Letras de la UANL. Página 136.

·.~
1
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:-•
1, ..
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.

~
\;¡
: '"
1·~
.

19. Desnudo. Dibujo. 1927. Página 136.
20. Huída a Egipto. Buril. .Entre las pé,inas 136 y 137.
21 . Tonnenta. 1966. Entre laa páginas 136 y 137.
22. Potros. Sanguínea. Página 153.
23. Estela a la gloria de Porfirio Barba Jacob. Página 156•
24. Autorretrato. 1934. Entre las páginas 166 y 167.

~

i ,,

"'ip

25. Maestra rural. 1967. Entre las páginaa 156 y 167 ..
26. letanía. Serie de diecinueve planchas grabadas a buril. Página 162.
27. Angel chelista. Bu,rll. Entre las páginas 162 y 163.
28. Madona. 1969. Buril. Entre laa péglnas 162 y 163.
29. Vírgenes prudentes. 1966. Entre las páginas 166 y 167.

•
30. Perfiles. Buril en acero. .Entre laa páginas 166 y 167.
31. Drunk. Página 169.
32. Unicornios. Dibujo a pluma. Página 170.
33. Renato y su monumento. Entre laa páginaa 170 y 171.
34. Desnudo. 1964. Entre las péglnaa 170 y 171.
36. Sócrates. Mural en la Facultad de Filosofía y Letras de la UANL.
Entre laa páginas 172 y 173.

(174) CA11!EDRA

CATHEDRA (175)

�CUADERNILLOS SOCIOLOGICOS DEL COLEGIO DE SOCIOLOGIA OE LA
FACULTAD DE FILOSOFIA Y LETRAS DE LA UANL
Los Cuadernillos sociológicos son ediciones sencillas, económicas y esquemáticas orientados a servir a los estudiantes como instrumentos conductores de lo explicitado en las cátedras específicas ...
Coordinador: David Martell

NUMERO$ PUBLICADOS:

* Número l / Sociología 11: 1) Definiciones sociológicas burguesas. Su crítica. 2) Categorías y leyes sociológicas marxistas (agotado).

* Número 2 / Historia de América Latina I: (del mercantilismo a la guerra de secesión
norteamericana).

* Número 3 / Historia económica y social I: Aspectos económicos, políticos y sociales
del feudalismo.

* Número 4 / Historia económica y social 11: Iniciación al curso.
EN PREPARACION:

*
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*

Epistemología de las ciencias.
La universidad y los problemas sociales contemporáneos, por Ernest Mande!.
Matemáticas para sociólogos I y II y Estadística I y 11.
Teoría sociológica I (Marxismo).
Teoría sociológica II tDurkheim, Weber).
Teoría sociológica III (Introducción al funcional-estructuralismo ).
Sociología del desarrollo latinoamericano.
Sociología rural.
Historia de América Latina 11 (dos volúmenes).
Sociología urbana.
Ciencia política.
Segundo curso de sociología: Definiciones y teorías sociológicas burguesas. f,u crítica.Categorías y leyes sociológicas marxistas (segunda edición corregida y aumentada).

�CATHEDRA

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                  <text>Revista de la Facultad de Filosofía y Letras. Publicación fundada en 1974. Contiene investigaciones de antropología, ciencias sociales, cultura, sociología, humanidades, ciencias del lenguaje, literatura, historia y filosofía</text>
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                <text>Cathedra : Revista de la Facultad de Filosofía y Letras, Universidad Autónoma de Nuevo León, 1978, Año 4, No 8, Abril-Junio</text>
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                <text>Reyes Martínez, Alfonso, 1943-, Codirector</text>
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                <text>Revista de la Facultad de Filosofía y Letras. Publicación fundada en 1974. Contiene investigaciones de antropología, ciencias sociales, cultura, sociología, humanidades, ciencias del lenguaje, literatura, historia y filosofía</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>�LICAOO

..

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Rector * doctor Luis E. Todd
Secretario general * ingeniero Orel Dario García

fOfr«X) UNIVH!lfliltl).

Facultad de Filosofía y Letras
Director • licenciado Tomás González de Luna
Subdirector * licenciado Juan Angel Sánchez
Secretario general • licenciado Herón Pérez Martínez
COORDINADORES:
Colegio de Filosofía •
Colegio de Letras •
Colegio de Sociología •
Colegio de Historia *
Colegio de Pedagogía *
Colegio de Traducción •
División de Estudios Superiores *
Instituto de Investigaciones· *
Departamento de Editorial *

licenciado Enrique Galván
doctor Jorge Rangel Guem
licenciado Ricardo C. Villarreal
licenciado Arturo Delgado Moya
licenciado J,- Antonio Mejfa Ayala
profesan Carmen Tijerina
licenciado Bernardo Flores Flores
doctor Juan José García Gómez
profesor David Martell

1

llismo en el

ión~c-

, en México
de produe.

CONSEJO EDITORIAL: * licenciado Mario Cerutti
* licenciado Santiago Alfredo Salas
• profesor Pedro Reyes Velázquez
* licenciado Ricardo C. Villarreal
* licenciado Juan Angel Sánchez
* maestro José Luis Balcárcel
• doctor Juan José García Gómez

* profesor David Martell (coordinador)

iarrollo -

11ísticu del

Letras/139

�•

OUPLICAOO

1

REVISTA DE LA FACULTAD DE FILOSOFIA Y LETRAS
DE LA UNIVERSIDAD AUTONOMA DE NUEVO LEON
ENERO-MARZO DE 1978.

NUMERO 7

SUMARIO
Mario Cerutti □ Monterrey y el desarrollo del capltalimlo en el
noreste de México/ 3
Gerardo Otero □ Economía campesina y articulación-destrucción de modos de producción/31
Ricardo Villarreal □ Libre cambio y proteccionismo en México
y Argentina durante el siglo xix/47
Luis María Gatti □ Las representaciones y el modo de producción/67
Arturo Delgado Moya
cial/97

□

Las matemáticas y el deaurollo so-

Luna □

Naturaleza y sociedad/105
Guillermo Ceniceros D Siqueiros ante las tendencias plúticu del
siglo xx/121
Pedro Reyes Velázquez D Reseña de libros/137

Tomás González de

Publicaciones editadas por la Facultad de Filosofía y Letras/139
Colaboradores/143.

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Revista trimestral.
Aparece los meses de marzo, junio, septiembre y diciembre.
Cada autor es responsable de su texto.
No se regresan originales.
Toda correspondencia debe dirigirse a: Departamento de Editorial de la Facultad de Filosofía y Letras, Universidad
Autónoma de Nuevo León, Ciudad Universitaria, Apartado postal 3024, Monterrey, Nuevo León, México.
• Impresa en: Técnica Gráfica de Monterrey, S. A., Abasolo 870
Oriente, teléfono 40-43-32, Monterrey, N. L., México.
Diseño y cuidado de la edición: David Martell / Dibujos de Guillermo Ceniceros.

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I

I

I

I

�Nlario Cerutti

Monterrey
y el desarrollo del capitalismo en el
noreste de México
(Aspectos del período 1860-1910)*

EL PERIODO cuyo análisis se procura realizar en esta ponencia puede caracterizarse por cuatro aspectos básicos: 1) entre 1860 y 1910 se
da en Monterrey un importante crecimiento económico, que la convierte en centro de una vasta región del norte del país y que representa el
origen de la actual significación que mantiene esta ciudad en México e
inclusive a nivel latinoamericano; 2) al elevarse como núcleo de una
extensa zona, y al orientar cuantiosos capitales a la producción, Monterrey emerge como una base desde la cual se irradian y multiplican los
métodos capitalistas de generación de riqueza, cumpliendo así un rol
modemizante en la estructura económica de la nación en su conjunto;
3) Monterrey y la región sobre la cual empieza a dominar evidencian
asimismo en este lapso la readecuación global que México está sufrien•

Ponencia pre,entada en el Octavo Concreto de Historia de la Revolución Mezicana, reali•
zado en la ciudad de Cbihuahun en julio de 1977.

CATHEDRA [ 3]

�1 '

do como consecuencia de los nuevos requerimientos de la economía
internacional, en la que Estados Unidos comienza ya -desde fines del
siglo x.ix- a figurar como potencia significativa frente al capitalismo
europeo; 4) en todo este proceso, en el que intervienen elementos internos y externos, surge y se consolida un grupo empresarial que constituye para los momentos previos a la Revolución un sólido núcleo dirigente en la sociedad regiomontana, inclusive a nivel de su clase dominante. Se articula una burguesía que aunque tal vez no ha dejado tras
suyo resabios precapitalistas que todavía se detectan en México, aparece como muy interesada en el desarrollo de rubros como la minería,
la semielaboración de metales, la producción fabril, la explotación agropecuaria y la modernización financiera. Esta burguesía está compuesta
por un conjunto de familias que deben haber jugado un papel determinado en los acontecimientos revolucionarios, sin que ello indique que
todas lo hayan efectuado en un mismo sentido. Un ejemplo nítido de
participación política de miembros de este sector dominante con base
en Monterrey en la Revolución es el de la familia Madero, de la que
emerge el jefe de la primera etapa del movimiento antiporfirista.
Las fases del período

LA SINTESIS EXPUESTA, empero, no define de manera homogénea todo el período. En el medio siglo que transcurre a partir de
1860 puede practicarse una subdivisión, que responde a una evidente
diferenciación en las formas· que asumió el surgimiento y fortalecimiento del capitalismo en Monterrey y su zona de influencia.
La subdivisión que se plantea se realiza sobre la base de los conceptos que algunos estudiosos de la historia regiomontana han difundido
(1), pero especialmente teniendo en cuenta los datos logrados en más
de un año de investigación en fuentes no exploradas todavía, que se encuentran en el Archivo General del Estado de Nuevo León. De estas
fuentes, las más utilizadas son los libros de notarios que legalizaron trámites familiares y profesionales de los empresarios regiomontanos entre
1850 y 1910.
Es indispensable precisar, pues, que el desarrollo de Monten:e.y presenta dos etapas en esta media centuria que se está estudiando: una ca.
rre desde fines de la década de los años 50 hasta alrededor de 1890; la
segunda va desde principios de esta década hasta los años de la Revolución.
[ 4) CATHEDRA

~ la primera puede denominarse fase de transición. La segunda, con
~!andad, sienta las bases del poderío que hoy ofrece Monterrey en el
amb1to nacional.
De Vidauni a Bernardo Reyes

,

DE LOS MILES de datos recogidos en los libros de escribanos de la

epoca pue~en extractarse con cierta certeza algunos matices que rigen
la eco~omia regiomontana en los treinta años anteriores a 1890. Los
sunphf1caremos así:
_1) Es un lapso que bien puede llamarse de acumulación primaria de

capitales, que en los decenios posteriores van a trasladarse masivamente
a la producción.
2) Esta acumulación no se logra a través de un sólo conducto como
.
'
parecen sugenr otros autores al referirse al comercio legal e ilegal. Se
da por medio de diversos canales, en los cuales hay que contar el intercambio_ ~glamentado y el contrabando, pero también la explotación y
extracc1on ~e excedentes de vastas zonas rurales, la utilización del préstamo a partir del mane¡o de la especulación financiera y -de una manera incipiente aún- el desarrollo de una cierta producción manufacturera
que todavía no encuentra condiciones propicias para un crecimiento
vigoroso.
, 3 )_ Esta etapa de primera apropiación y concentración de riqueza
esta signada por una serie de marchas y contramarchas, de momentos
de apogeo ~ de crisis, que a veces responden a problemas que soporta
toda la nac1on, pero que en otros casos están determinados por fuerzas
regionales, en las que es dable percibir influencias de carácter internacional.
. Al perder México en 1848 una vasta zona, Monterrey pasa a convert,~s(' Pn u~a- ciudad casi fro,nteriza con Estados Unidos, con una posic1on ¡¡eograf1ca que la llevara a ser un paso inevitable para la circulación
de mPn·ancías.
. Un fenómeno ligado a esto y sobre el cual han puesto notable énfasis l?s historiadores regionales es el que se registra con la guerra de
Seces1on norteamencana. Aislado de los mercados europeos por el

CATHEDRA

[5]

�bloqueo impuesto por los barcos del Norte industrial, el Sur estadounidense buscará una salida a su algodón y un puente de ingreso para las
manufacturas y armas que requiere de Inglaterra y Francia en el noreste
de México. Porción de territorio que en ese momento está bajo el control de Santiago Vidaurri, y que se verá netamente beneficiada por las
necesidades de los esclavistas del Viejo Sur. Monterrey, se ha mencionado, será de toda la región noreste quien más obtenga de esta situación,
lo que -obviamente- no puede trasladarse a otros puntos de México.
La finalización del conflicto norteamericano y la caída de Vidaurri
parecen traer cierto estancamiento, a lo que seguramente contribuye
los problemas derivados de la intervención francesa. El comercio, elemento importante para el pequeño Monterrey de entonces, con el cual
obtenía vinculaciones no sólo regionales sino también internacionales,
tiende a decrecer.
Desde 1865 en adelante, muchos de los capitales logrados en el intercambio legal e ilegal de mercancías deben derivar hacia otros rubros.
4) Al no existir aún condiciones propicias para encauzarlos hacia la
producción, algunos de los empresarios que resisten la crisis parecen dirigir sus riquezas hacia aquellos ámbitos que aseguran su preservación,
antes que su ampliación. Entre 1865 y fines de la década del 80 se percibe una creciente tendencia a adquirir tierras, una forma siempre eficiente de protección con riesgos escasos. Asimismo, algunos de los grandes comerciantes de los años previos a 1870 se convierten en fuertes
prestamistas, con posturas de netos especuladores.
Tierras y préstamos representan una salida coyuntural que ofrecen
una característica común: no contribuyen, o lo hacen muy relativamente, a ampliar las formas capitalistas de producción. La generación masiva de mercancías no emerge, aparentemente, como un negocio seguro.
Las condiciones económicas y políticas que se registran hasta mediados de los años 80 no conforman un marco en el cual el empresario se
anime a lanzarse a proyectos que no sean absolutamente prudentes. A
lo que debe contribuir que la economía regional y nacional en ~u conjunto no ha terminado de adecuarse a las nuevas tendencias de la economía internacional, y en tanto el mercado interno -por el bajo desarrollo del capitalismo en México- aparece como escasamente motivador para inversiones en rubros tales como la producción fabril.
[ 6] CATIIEDRA

5) No debe extrañar que en una etapa de semejante precariedad
sean escasos los empresarios que crezcan, se consoliden y perduren.
En efecto, entre 1850 y 1885 pueden contarse con los dedos de una
mano los hombres de negocios realmente importantes en Monterrey.
Ellos sobreviven la crisis y hasta parecen salir fortalecidos con ella,
debido a que una gran cantidad de quiebras dejan en el camino a pequeños y medianos comerciantes.
No puede hablarse para entonces de un amplio núcleo burgués,
sino de los gérmenes de una clase que se plasmará a finales de siglo,
cuando se sumen a estos precursores otras familias.
De las investigaciones realizadas en el Archivo del Estado de Nuevo
León pueden destacarse cuatro familias en este primer período, que
además jugarán un rol importante en la etapa siguiente: ellas son la
de los hermanos Hernández, Gregario Zambrano y sus sucesores, y las
que dirigen Valentín Rivera· (2) y Patricio Milmo (3). Otros casos,
como el de Evaristo Madero, pueden situarse en un plano algo secundario, pero sin que ello implique eliminarlos del núcleo de negociantes
destacados de entonces.
6) Es esta una época en que los proyectos e inversiones tendrán,
justamente, a una familia o a un empresario como centro de realización. No ha llegado aún el momento de las grandes sociedades anónimas. Los negocios no rebasan, en general, el ámbito familiar, agrupando en algunas oportunidades a dos o tres empresarios sin que la captación de capitales por medio de la colocación de acciones funcione.
Ello muestra el escaso grado de desarrollo del capitalismo en Monterrey y en la región que comienza a nutrirla.
7) Tampoco debe asombrar, así, que ese detalle tan significativo
del desarrollo del capitalismo que constituyen los bancos aún no se
materialice en Monterrey. Los movimientos financieros se concentran
como anexos de casas comerciales importantes, como las que dirigen
Valentín Rivera y Patricio Milmo. O sea, es una familia o un negociante el que realiza la tarea de prestar y recibir dinero, y no una institución especializada respaldada por capitales logrados en distintas fuentes.
8) A nivel de relaciones internacionales es perceptible que todavía
no es Estados Unidos el área de mayor importancia externa para la ecoCATIIEDRA [ 7]

�nomía regional. La futura potencia norteña recién se encuentra en proceso de consolidación de su capitalismo, del cual la guerra de Secesión
no fue sino un hecho. Europa, y especialmente Inglaterra, representan
todavía el contacto estable más sobresaliente en materia de relaciones
económicas internacionales. Circunstancia que se verifica por el valor
estratégico que mantiene en esta época (hasta principios de la década
de los años 80) el puerto de Matamoros. Habrá que aguardar el notable desarrollo del noreste estadounidense y la instalación de los ferrocarriles para que estas relaciones internacionales queden alteradas.
De Reyes a la Revolución

LOS MATICES VERTEBRALES del subperíodo que corre desde
mediados de la década de los años 80 hasta 1910 serán:

1) Es perceptible que la fase primaria de acumulación es comple-

mentada y poco a poco reemplazada por una fuerte inversión en rubros
antes no intentados, y que lleva al capital a reproducirse y ampliarse
vigorosamente. La producción, sobre todo la minera y la industrial,
tenderán a convertirse ahora en negocios firmes, lucrativos. Minería y
fábricas ubicarán al comercio, al agro y las finanzas en el lugar que Je
corresponden en una economía cuyo objetivo motriz es la generación
de mercancías y la obtención de ganancias por medio de su realización en el mercado. Antiguos empresarios que hasta los años 90 preferían defender su riqueza con la especulación o la posesión de tierras,
la derivan hacia la producción.
2) Es lógico que el dinamismo de este nuevo ciclo necesite y admita más capitales y más empresarios: algunos de éstos pueden ubicarse
entre los de posición mediana de la etapa anterior; otros, son recién
llegados, interesados en intervenir en un proceso que abre buenas persperctivas (éste parece ser el caso de algunos inmigrantes italianos y españoles, y -por l\Upuesto- de muchos inversores norteamericanos).
La cantidad de grupos familiares que constituyen núcleos empresarios
se amplía.
3) Este empuje económico se da en el marco de la estabilidad política de la nación durante el porfiriato. Es notorio que la consolidación
de la paz interior y la protección que reciben las clases dominantes favorece el lanzamiento de proyectos que ahora se presentan como menos

riesgosos que en las décadas pasadas, como es el caso concreto de las
~ufacturas. Lo nacional se ve reforzado por la política regional, que
tiene en el general Bernardo Reyes un sólido sustento: sus medidas de
respaldo a la producción en general y a la industria en particular contribuyen a crear un clima propicio para los empresarios regiomontanos o
asentados en Monterrey.
. 4) La p~ ~orfiriana está vinculada a la estabilidad económica que al
fm logra Mexico tras readecuarse a los requerimientos de la economía
mundial, proceso difícil que se venía dilatando desde antes de la Independencia. En el caso de Monterrey y su zona de influencia, el reacomodo se practica con respecto a Estados Unidos de una manera neta. Hacia
allí marchan productos agropecuarios y especialmente derivados de la
minería. El gran mercado que representa la industria del noreste de
Estados Unidos y ciertas medidas restrictivas que el gobierno de ese país
~pone a la importación de minerales en bruto, por ejemplo, favorece~ en Mo~~rrey el surgimiento de establecimientos de fundición y sem1elaborac10n de metales, que a su vez requieren su materia prima de
una vasta área aledaña.
5) El contacto con Estados Unidos se hará en gran medida a través
del ferrocarril. Laredo, pues, reemplazará a Matamoros, simbolizando
el desvío de Europa hacia la potencia norteamericana. Importantes firmas regiomontanas que tenían casas de intercambio en el citado puerto
tamaulipeco del Golfo, instalarán ahora sucursales o se ligarán con firmas que funcionan en Laredo.
6) De Estados Unidos comenzarán a arribar asimismo cuantiosos
.
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capitales. Ellos marcharán especialmente hacia el sector minero, que
demanda gruesas inversiones por la tecnología y los instrumentos de
producción utilizados. También se observan inversiones norteamericanas en la industria, los transportes y en el ámbito agropecuario.
7) Pero es menester aclarar lo siguiente: de las investigaciones efectuadas puede inferirse que si bien la llegada del capital externo es importante en el período, una base indiscutible del crecimiento económico de Monterrey es el capital local, en especial el acumulado en los
años anteriores a 1890. Las escrituras revisadas comprueban que muchas compañías mineras, destacadas firmas fabriles, importantes empresas dedicadas al agro, la ganadería y las finanzas son impulsadas por la

[81 CATHEDRA
CAfflEDRA [ 9]

�burguesía local. Sector de la clase dominante que ve ampliada sus posibilidades de inversión porque el mismo desarrollo del capitalismo expande de manera marcada el mercado interior al instaurar nuevas relaciones de producción (con mano de obra asalariada) y al convertir en
consumidores obligados a quienes antes producían para el autoconsumo.
8) En el subperíodo 1890-1910 se destacan, pues, nuevas familias
en el sector social aludido. Junto a los Milmo, los Hernández-Mendirichaga, los Zambrano y los sucesores de Rivero se encuentran ahora
otros grupos. Nosotros hemos confeccionado una lista de diez familias,
que consideramos las más sobresalientes de esta etapa. A las cuatro
ya citadas hay que agregar los Sada-Muguerza, los Armendaiz, los Belden, los Ferrara, la encabezada por Isaac Garza y los Madero.
9) Este parece ser el tronco de la clase dominante regiomontana,
burguesía que será el cimiento del futuro Monterrey. Nacida bajo condiciones muy peculiares, es un sector social cuyas particularidades parecen rebasar las fronteras nacionales y muestra una significación que
inclusive habría que llevarla a planos comparativos latinoamericanos,
por razones que ahora no es posible exponer pero que tienen relación
con la forma en que América Latina -en su conjunto- se integra a la
economía mundial desde 1880, en el marco de la división internacional
del trabajo.

la de la sociedad anónima corresponde a una fase de amplia expansión
capitalista", el capitalismo como modo de producción se ha asentado
ya en Monterrey.
11) A este marco corresponderán instituciones bancarias que irán
reemplazando a los viejos comerciantes-prestamistas. El Banco de Nuev? León (1892) y el Banco Mercantil de Monterrey (1899) simbolizaran esta nueva etapa, sumando sus actividades a las sucursales del Banco
Nacional y del Banco de Londres y México.
12) Finalmente, hay que puntualizar que Monterrey efectúa en este
subperíodo una verdadera tarea de integración regional. Estudiar el desarrollo del capitalismo en Monterrey es analizar ese desarrollo en una
gran región, que poco a poco se va transformando en afluente de excedentes que se concentran en la capital neolonesa. Desde aquí estos capital~~ revierten sobre la re~ón, pero para abrir nuevos centros de producc1on, surcursales bancanas, o para controlar industrias o haciendas
est~blecid~ desde antiguo pero que deben someterse al vigor del capitalISmo reg¡omontano.
. Durango, Zacatecas, San Luis Potosí, Chihuahua, Tamaulipas, Coahuila, Sonma, son estados que figuran en las escrituras como receptores
de la act1V1dad que se articula en Monterrey.

Un ejemplo de la etapa 1860-1890: Patricio Milmo
1O) Esta burguesía regiomontana -en la que se destacan las diez
familias apuntadas- ya no es un minúsculo grupo de empresarios
aislados, que se desenvuelven de manera individual en la mayoría de
sus intentos. La cuantía de las inversiones que requieren las nuevas
empresas, la necesidad de ampliar permanentemente la capacidad de
producción debido al mismo desarrollo del capitalismo, los ingentes
capitales que demandan ahora los transportes y la tecnología a emplear, harán que dP. la gestión familiar se pase a la sociedad anónima.
La captación de capitales por vía de accionés será una fórmula común.
Las escrituras revisadas entre 1890 y 1910 señalan numerosas asociaciones en las ·que cuatro, seis u ocho de las familias nombradas (por
medio de algunos de sus integrantes) participan.
Y no solamente se unirán empresarios, sino empresas para la formación de nuevas compañías. Si, como dice Jacques Droz, "la fórmu-

[ 10) CA1llEDRA

PROCURANDO SINTETIZAR, expondremos ahora lo investigado
en torno a dos familias cuyo desenvolvimiento ratificaría lo expuesto
con respecto a cada uno de los subperíodos indicados. Para el lapso
1860-90 tomamos como base a Patricio Milmo; y para las dos décadas
posteriores, a la familia Madero.
He. señalado en otro trabajo (4): "De las indagaciones efectuadas
puede _mfenrse que para 1880 hay ya en Monterrey unidades productivas dignas de tener en cuenta. Hombres como Valentín Rivero los
sucesores de Gregario ~ambrano o los hermanos Hernández están 'proyectando partes de la nqueza acumulada en el comercio hacia la industn~ o las explotaciones mineras, es decir, hacia la producción. Pero tamb1en es notorio que la situación es aún lo suficientemente inestable y
poco segura como para que figuras relevantes de los negocios regiomon-

CATHIDRA [ 11]

�tanos escapen a esta alternativa. Actúan de una manera que los sigue
manteniendo en las áreas de la especulación y la circulación, sin aproxi·
marse de manera decidida a la producción. Prosiguen, en suma, los esquemas de numerosos grupos burgueses latin~eric~os: l~ados a la
importación y a la exportación, a los movimlentos fmanc1eros, para
asegurar sus riquezas preferirán invertir en tierras antes que denvar
sus capitales hacia proyectos tan riesgosos como !as. manufact~. En
todo caso lo harán cuando las condiciones econom1cas y poht1cas le
aseguren un lucro interesante en el ámbito de la producción, aunque es
muy probable que para entonces deban competir (o asociarse) con los
inversores extranjeros".
En este último caso se encuentra Patricio Milmo, irlandés de origen
que llegó a Monterrey en 1849, o sea un año después que Estados Unidos despojó a México de vastos territorios.
Uno de los elementos que seguramente favoreció el crecimiento
económico de Milmo fue el hecho que en 1857 contrajo enlace con
Pudenciana Vidauni, hija del ya hombre fuerte de los estados de Nuevo León y Coahuila. Esta unión facilitará a Milmo el transformarse en
poco menos de un lustro en un empresario de gran alcance, conectado
con el comercio regional e internacional.
Su salto está ligado a fenómenos como la guerra de Secesión, coyuntura en la que se convirtió en uno de los pilares del intercam~io del
Sur con el exterior posibilidad facilitada abiertamente porque V1daum
controlaba las adu~ terrestres del Noreste y -por medio de su influencia en Tamaulipas- los puertos de Matamoros y Tampico. Ronnye
Tyler dirá en un trabajo efectuado sobre este negociante (5): "Para
1864, Patricio Milmo había acumulado un tremendo imperio financiero
y se decía que poseía 'la casa de negocios más grande' del noreste d~
México. Con la ayuda y cooperación del gobernador Santiago V1daum,
había establecido una red de sucursales en Matamoros, Piedras Negras Y
otras ciudades importantes, manteniendo su base en Monterrey".
Al llegar los tiempos de crisis, Milmo desviará de manera ostensible
sus riquezas hacia dos rubros fundamentales: el préstamo y las tierras.
Los préstamos de Milmo rebasan con amplitud la geografía de Monterrey. En las fuentes indagadas se encuentran lazos con la región algo-

(12] CATHEDRA

donera de Coahuila-Durango, por ejemplo, en los que se ven indicaciones que hacen deducir que gracias a su posición de proveedor de mercancías y dinero el irlandés lograba controlar parte del tráfico de algodón y hasta condicionar su producción a los agricultores (6). Por esta
vía, asimismo, Milmo irá incorporando a su haber tierras hipotecadas
por propietarios que no pudieron cumplir sus compromisos.
Hacia el final de su carrera (muere en 1899), Milmo era visualizado
como banquero. Es que la casa "Patricio Milmo e Hijos" cumplía funciones financieras. Por otro lado, desde fines de la década de los 80,
se detecta que funciona en Laredo-Texas el "Milmo National Bank"
que señala la trascendencia que está asumiendo este paso fronterizo (7).'
Pero lo realmente destacable es la gran cantidad de tierras que en
este subperíodo obtiene Milmo, labor que inclusive desenvolvió hasta
su muerte (ver cuadro 1). El norte de Tamaulipas, Nuevo León y Coahuila lo contaban entre sus más grandes terratenientes. En el momento
de fallecer, el inventario de bienes efectuado contabiliza dos ranchos y
una hacienda en Nuevo León, tres haciendas, dos estancias y tres ranchos en Coahuila y una hacienda y seis estancias en Tamaulipas (8).

No será sino hasta la última década de su prolongada carrera cuando se detecten algunas inversiones en los sectores fabril y minero. Y
será para entonces cuando más nítidamente se observe su entrelazamiento con otros miembros de la burguesía local e incluso con extranjeros.
Milmo intervendrá en la fundación de la fábrica de aceite "La Esperanza, S. A.", ubicada en Durango desde 1887 (9). Estará en la puesta
en marcha de la "Compañía Minera de Fierro Mexicana", ese mismo
año, que luego se llamará "The Mexican Coal and Iron Company Limited", al asociarse a capitales ingleses (10).
Su participación será clave en la creación de la "Compañía Minera,
Fundidora y Afinadora de Monterrey, S. A.", en junio de 1890, que es
una de las primeras en su tipo (11). En 1892 se lo verá integrando la
"Compañía Industrial de Monterrey" (12).
De todos modos, con la excepción de estos últimos años y en grado

CATHEDRA [ 13)

�se inicia desde principios de la década del 90. La puesta en marcha del
Banco de Nuevo León, que se da en 1892, parece indicar que los Madero entienden que Monterrey es demasiado importante en la región
como para no asentar buena parte de sus negocios en esta ciudad. Justamente a eso parece referirse José Vasconcelos, biógrafo de Evaristo
Madero, cuando apunta lo siguiente: "Con intereses un tanto dispersos,
en Parras y Torreón, en Monclova y en Monterrey, poco después de su
regreso de Europa don Evaristo comprendió la necesidad de establecer
un centro directivo general de sus crecientes negocios y fomento de
sus empresas, y al efecto creó el Banco de Nuevo León" (13). Y agrega:
"era indirectamente (este Banco) el eje de los negocios de la familia
Madero" (14).

relativo la característica de Milmo fue trasladar sólo una parte de su
riqueza' a la producción fabril y minera, y 1~ hará luego d~ t~einta años
de ser comerciante, prestamista y terrateniente. En su últJIDa_ ~po_ca
deja de ser un empresario aislado y se asocia en grandes compan1as ~dustriales y mineras con otros prominentes miembros de la burgues1a
regiomontana, entre los que figuran los Belden, los Ferrara, los Zambrano y el general Gerónimo Treviño.
Sus herederos actuarán ya en el nuevo ámbito que va surgiendo
desde 1890. Se los verá ---verbigracia- entre los principales asociados
para la puesta en marcha de la "Compañía Fundidora de Fierro y Acero
de Monterrey, s. A.", en 1900, junto a Francisco y Ernesto Made~o,
los Ferrara, los Zambrano, un hijo de Valentín Rivero, los Armendaiz,
Isaac Garza, Francisco Belden, Enrique Sada Muguerza Y otros.

Desde mediados de la década del 90 es perceptible como esta familia se articula con la burguesía regiomontana a través de negocios
en común y amplía sus operaciones desde Monterrey.

Los Madero y los años previos a 1910

COMO EJEMPLO de esta segunda etapa bien puede ubicarse a la

Entre 1894 y 1907 los Madero participan en la formación y desarrollo de más de veinte compañías mineras, según se ha podido verificar en las escrituras de un solo notario de la época: Francisco Pérez
(15). La extensa participación de los Madero en el rubro de la minería y las necesidades de inversión que exigía, señalan la importancia
de los capitales que concentraba la familia (véase el cuadro 2, referido a Francisco Madero y esta actividad).

familia Madero, entre otros motivos porque resulta una prueba de cómo
la centralización económica que se está operando en torno a Monterrey
obliga a importantes empresarios de otro~ estados a si~uarse -por lo
menos desde el punto de vista de sus negoc10s- en esta ciudad.
Si bien la familia Madero en su conjunto no residía en Monterrey,
es notorio observar cómo dos de sus principales miembros -Ernesto Y
Francisco, hijos del director del grupo, Evaristo, Madero- permanecían
estable o provisoriamente en Monterrey. Pero mas ~ue ello es destac:3;ble
la cantidad de compañías que se fundan en esta ciudad (aunque su ambito estricto de producción esté en otro punto geográfico), en las que
aparecen los Madero como accionistas o como conductores.
Por ello es que bien puede considerarse a algunos de los más relevantes integrantes de esta familia como conspicuos componentes de la
clase dominante regiomontana y del grupo empresarial al cual ya se ha
aludido. Ello sin tener en cuenta que, en gran medida, la fortuna que
construyó Evaristo Madero se debió a su ~ctuación co~o comerciante
y transportista, en Monterrey, durante la decada de los anos 60.
La incorporación de los Madero a la nueva burguesía regiomon~a,
a esa que surge y se consolida con claridad en este segundo supenodo,
(14] CATHFJlRA

:

Por supuesto, también se desenvuelven en otros ámbitos: firmas
financieras (Francisco Madero -padre del revolucionario- es accionista del Banco Mercantil de Monterrey, que se funda en 1899; ver
nota 16); en la industria se los observa en la gestación de la Compañía
Fundidora de Fierro y Acero Monterrey, S. A., en 1900, representados por Ernesto y Francisco Madero (17); y están en empresas carboníferas, del vidrio, del cartón, productoras de vinos, molinos y ladrilleras, textiles y editoriales.
En muchos casos se integran no como accionistas individuales, sino
en nombre de toda una empresa, como sucede con la Fábrica de Vidrios
Y Cristales de Monterrey, S. A., en la gue se detecta como accíonista
a Ernesto Madero y Hermanos (18).
Este caso, en esta firma de la que surgió la actual Vidriera de Mon-

CATHEDRA

115]

�terrey, es muy significativo, porque allí encontramos reunidos -en
1904- a miembros de las diez familias más poderosas del empresariado
regiomontano, evidenciando la nueva forma que asume el desarrollo
del capitalismo en Monterrey y su región. Ya no es factible llevar adelante el esfuerzo individual o familiar, sino que se requiere la unión de
éstos y hasta de distintas firmas (ver cuadros 3, 4, 5, 6 y 7).

La actividad de los Madero, pues, es múltiple. O sea: diversificación económica, ramificación regional, articulación con otros grupos
familiares y empresas, explotación del campo y la ciudad, ingentes inversiones. Todos, índices de la forma que va adoptando el capitalismo
en la región, con centro en Monterrey, en la etapa que va desde 1890
a las vísperas de la Revolución.

En el cuadro 4 se señala la composición de la Compañía Carbonífera de Monterrey, fundada en 1902, en la que se distingue el proceso
de vinculación empresarial. En el caso de los Madero se encuentra a
Ernesto, en nombre de Molinos de Cilindro (19).

La ubicación concreta de la familia Madero en un ámbito económico Y social determinado puede contribuir a explicar con mayor certeza los objetivos reales que condujeron a algunos de sus miembros al
movimiento de 1910. Francisco L Madero es hijo de Francisco, uno
de los más importantes empresarios de una familia poderosísima. Nieto
de Evaristo Madero, a quién Vasconcelos califica en su biografía como
uno de los hombres más ricos del país. Integra una familia que evidentemente juega un papel modernizante en la economía mexicana, pero
que probablemente no pretenda transformar radicalmente esa estructura económica y las relaciones sociales que sobre ella se asientan.

Los Madero resultan arquetípicos en cuanto a la regionalización
que se efectúa en derredor de Monterrey. Al observar las veinticuatro
compañías mineras en que actúan entre 1894 y 1907 observamos que
sus intereses, desde la capital de Nuevo León, se extienden hacia Coahuila (Monclova, Romero Rubio, Ramos Arizpe y Villa de Hid!11go);
el mismo estado de Nuevo León (Colombia, Lampazos, Cerralvo y Monterrey); San Luis Potosí (Guadalcazar); Zacatecas (Veta Grande); Chihuahua (Hidalgo, Parral, Camargo y Benito Juárez); y Durango (Santiago Papasquiaro).
También conformarán, con centro en Monterrey, grandes empresas cuyo objeto es el área rural. En 1904 se funda la Compañía de Tierras de Sonora S. A., de la que es presidente Ernesto Madero y en la
que su hermanastro Francisco y su padre Evaristo son vocales. Esta
compañía tiene bajo su control 646,274 hectáreas ubicadas en los distritos de Ures, Altar y Hermosillo, en el estado de Sonora (20). Las tierrar fueron aportadas por Balbina Tapia de Olivares, viuda del general
Francisco Olivares, que recibió estos predios -más otros centenares de
miles de hectáreas- como pago del gobierno federal por tareas de deslinde realizada con terrenos baldíos en Sonora.
Otras dos distinguidas firmas agropecuarias en que figuran como
predominantes, miembros de la familia Madero -según lo detectado en
los notarios revisados- son la Compañía de Terrenos y Ganados de Coahuils, S. A., con asiento en Parras, y que en 1904 cuenta con 430,852
hectáreas en el distrito de Río Grande (21), y la Negociación Agrícola
y Ganadera de San Enrique, de la que es presidente Francisco Madero
y que usufructúa tierra en Coahuila y Nuevo León con un área total de
31,706 hectáreas (22).

[ 16) CATIIEDRA

Las limitaciones que Francisco L Madero presentó en cuestiones
como la reforma agraria probablemente puedan vincularse a un condicionamiento ideológico cuyo transfondo material es su pertenencia
a una familia que -entre otras cosas- era dueña de grandes extensiones de tierras.
En definitiva, la utilización de fuentes no trabajadas aún bien pueden iluminar aspectos fundamentales de períodos tan ricos como el
que nos preocupa.
Para concluir

W QUE SE HA SINTETIZADO en este trabajo no es sino un esbozo de un proceso que aún demanda más investigaciones. Tanto desde el
punto de vista de la documentación a revisar como desde el que incluye
los temas o subtemas a abordar.

En lo que a esto último atañt, es obvio que deben resolverse varios
interrogantes. Entre otros pueden citarse: a) cuál es la efectiva relación
entre lo invertido en las áreas urbanas y mineras y la extracción de excedentes de las zonas rurales; b) cuáles son las formas de producción
que prevalecen en las propiedades que esta burguesía tiene en el ámbito
CATHEDRA [ 17)

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CUADRO NUMERO 1

1

Tierras, usufructo y comercio (décadas de los años 60, 70, 80 y 90)
a) D,\cada de loa años 60

b) D,\cada de loo añoo 70

Nov. 67: compra solar

May. 72: venta de rancho "San Francisco" a
Juan P. de Alcalá, que
haata ese momento Jo
arrendaba.

en Matamoros, Tampa.

Dic. 67: ea desde tiempo atrás propietario de la
mitad de la hacienda ''Mesa de Ot.rtujanos", en Villa
de Candela, limítrofe entre
Coahuila y Nuevo León.
Ea arrendatario de la otra
mitad que pertenece al gobiemo de Coahuila. Subarrienda esta mitad.

i...

-.e

~

Sep. 69: recibe traspaso de rancho "San Francisco". en el pueblo San
Esteban de Saltillo, Coah.
Lo cede la firma "Martfnez Cárdenas Hnos. .,, por
deuda.

Ene. 76: Es propietario de hacienda USaD
Juan", en Villa de Padilla,
Tamps.

Nov. 78: adquiere nueve siti04 con 7 /8 en agoatadero Alamo de los Borregos, Villa de Juárez.
Coah.
Ene. 79: otorga poderes a vecino de Laredo
para que proteja las propiedades que le pertenecen en la frontera, en
Nuevo León, Coahuila y
Tamaulipas.

c) D,\cada de loo añoo 80

d) D6cada de loo años 90

adquiere la

1891: en Ju Memorias
del gobierno del Eatado de
Nuevo León figura como
propietario de los ranchos
"El Pescado", "El Jabalí",
"Santa María" y "Los Marranos", en juri&amp;dicci6n de
Lampazos, N. L.

Nov.

83:

cuarta parte de tierras e

instalaciones de los ranchoa "Agua Verde" y
''San Francisco"', distrito
de Río Grande, Coah.
Compra a JesCla Gonzá.lez
Treviño, por 16,000 pesos, a quien urienda esos
bienes hasta 1885. Incluyen cuatro mil cabezas de
ganado menor de lana.
Abr.
84:
compra
28,902 hectáreaa sobre la
margen izquierda del río
Sabinas, jurisdicción de los
distritos de Monclova y
Río Grande:
Abr. 84: ea propietario
de la finca uLa Calabaza",
al oriente de las tierras adquiridas en Monclova y
Río Grande, Coah.

5

Mar. 92: forma compañfa de ganado menor en
tierras de Coahuila y Nuevo León, con asiento en
Villa de Progreso, Coah.
Comienza con veinte a
veinticinco mil cabezas.
Jun..Jul 92: Pudenciana
Vidaurri de Milmo formaliza su propiedad sobre
13.410 hectáreas de la antigua merced de sucesores
de Alejandro Borrego. Son
tierras limítrofes entre estadoa de Coahuila y Ta-

-e

~

�""o

Abr. 87: su cuñado
lndalecio Vidaurri le cede,
por deudas, lo siguiente:
nueve días de agua con
su tierra en la hacienda
Labores Nuevas, Monterrey; seis horas de agua
con su tierra de labor en
el predio Tijerinas, Monterrey ; cien manzanas en
Tijerinas; terreno de la·
bor en el bosque de hacienda Santo Domingo, en

~

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~

•

1

'

rnaulipas. Estas hectáreas
son cedidas en pago por
gestiones realizadas por
Pudenciana ante el gobier-

no federal, por otros reclamantes.
Jun. 95: Pudenciana
Vidaurri, al fallecer, deja
ºEl Nogalar", finca de

San Nicolás de loa Garza,
N. L., y propiedades r(laticas en Tamaulipas.

san Nícolás de los Garza,
N. L.

May 87: figura ya como
propietario de hacienda
"Loa Alamoa", sobre la
margen izquierda del río
Sabinas, cércan(as de Rosales, Coab.
Jun. 88: ídem hacienda
"Encinas", Villa de Juárez,
Coab.
la

'

'

Jun. 88: convenio con
Compañía Minera de

Fierro Mexicana para ex-

'
1

tracción de carbón en '"El
Alama''.

Jul. 95: propietario o
copropietario de la hacienda ºSanta Mónica", Villa
de Guerrero, Coahuila.
1895: en las Memorias
del Gobierno del Estado
de Nuevo León aparece
como propietario de los
ranchos
''El Pescado'',
"San Patricio", "El Garceño", en Lampazos; y del
rancho ''Espaldillas'', Colombia.
Nov. 96: arrienda al
norteamericano Prisciliano
Floyd terrenos de la hacienda ''Encinas". Floyd

---

Jun. 88: donación, a la
citada compañía, de dos
mil acres. Para el establecimiento de fundiciones y
fábricas de hierro u otros
metales. Lo donado se encuentra en hacienda "El
Afamo".

-

1
""....

~

Jun. 88: arrienda a la
Compañía Minera de Fierro Mexicana depósitos de
carbón ubicados en las haciendas "El Alamo" y
"Encinas". Contrato por
treinta años, y la firma
minera pagará veintisiete
centavos en moneda de
oro por tonelada de dos
mil libras.

Jun. 88: reserva espacio en estas haciendas a la
Compañía del ferrocarril
Mexicano, para que extraiga carbón durante veinticinco años y hasta cincuenta mil toneladas anuales.
Oct. 88: cede gratuitamente derechos de servidumbre al Ferrocarril In-

explotará el maguey e instalará un establecimiento
productor de bebidas.
Jun. 97 ; contrato con
norteamericano Frank. James, por arrendamiento de
terrenOB de labor y corrales en hacienda "Encinas".
Ene. 98: es propietario
hacienda "El Chamal ",
Tamps.
Feb. 98: asociación con
Luis Vázquez, de Lampazos. para formar la "Compañía de Ganados de Sabinas". Facilita terrenos de
haciendas "El Alama" · y
"Encinas". Capital de la
compañía: veinte mil pe·
sos.
Jul. 98: asociación con
Francisco Garza Rivas, de
Chralloa, Coah. Compañ fa
dedicada a aparcería de ganado vacuno. En predios
de la hacienda "Encinas".
Capital de la compañía:
veinte mil pesos.
Jul. 98: a10ciaci6n simi·

�CUADRO NUMERO 2

Nómina de empresas mineras en las que tiene participación
Francisco Madero, entre 1894 y 1907:

•

"Minera San Pablo, S. A.", 1894.

•

"Las Higueras, S. A.", 1896 .

•
•
•
•

"Anillo de Hierro, S. A." (presidente), 1900 .

•

"Restauradora de Guadal.cazar, S. A.", 1901.

•

"Compañía Carbonífera Nuevo León y Coabuila, S. A." (presidente), 1905 .

•

"Compañía Carbonífera de La Merced, S. A.", (presidente), 1906 .

•

"El Roble y Aneus, S. A." (vicepresidente), 1905.

•

"Ram6n Corona de Naica, S. A." (presidente y tesorero), 1906 .

"Montaña de Hierro, S. A." (presidente), 1900 .
"Dolores de Guadalcazar, S. A." (presidente), 1900.
"Compañía Minera del Norte, S. A.", 1900 .

'

1

1

NOTA:

[ 22) CATIIIDRA

Datos extraídos de un 9610 notarlo. Francbco P6nz, entre 101 aA01 1894 y 1910
(Archivo Genenl del Estado de N'.tevo León).

CATHEDRA [ 23]

�CUADRO NUMERO 4

CUADRO NUMERO 3

Lista de los principales accionistas que constituyeron la
Compañía Carbonífera de Monterrey, S. A. , 1902.

Nómina de los principales accionistas de la "Fábrica de Vidrios y Cristales
de Monterrey, S. A.", en 1904.
ERNESTO MADERO Y HNOS.

Francisco G. Sada

Francisco Belden

José Calderón

Francisco Armendaiz y Sucesores

Francisca M. de Calderón

Valentín Rivero y Sucesores

.

•

•
•
•

Adolfo Zambrano

Miguel Ferrara

Juan W. Weber

Sucesores de Herniindez Hermanos

Patricio V. Milmo

Vicente Ferrara

Onofre Zambrano

Isaac Garza

Ildefonso Zarnbrano

José A. Muguerza

Guido Moebiua

José A. González Treviño

Sigue la lista ...

Alberto Sacia

•

•
•

•

¡

Los nombre. mbrayado1 couesponden a los ¡rupoa familiares indicados en el trabajo como los
tú.a importantes de Monteaey.
FUENTE:

Protocolo de Fnncileo Púez, aepüembre de 1904, fs. 296-297v (Al:cbtvo del
Estado de Nuevo León).

[24] CATHEDRA

•
•
•
•
•
•
•
•
•
•

•

Compañía Mexicana de Carbón de Piedra, S. A., 2500 acciones.

Compañía Fundidora de Fierro y Acero de Monterrey, S. A., 1890 (represen·
tada por Vicente Ferrara y Adolfo Zambrano ).
Compañía Minera, Fundidora y Afinadora de Monterrey, S. A., 890 (rep. por
V. Ferrara y A Zambrano).
Cervecería Cuauhtémoc, S. A., 1000 (rep. por Francisco G. Sada).
Fábrica de Vidrios y Cristales de Monterrey, S. A., 230 (rep. Isaac Garza y
Guido Moebius).
Ladrillera Unión, S. A., 100 (rep. José A. Muguerza y José Calderón) .
Fábrica de Hilados "La Fama", 100 (rep. Pedro Seguí).
Molinos de Cilindro de Monterrey, S. A., 600 (rep. por ERNESTO MADERO) .
Fábrica de Mantas "La lndustrial", 230 (rep. Constantino de Tárnava) .
Vicente Ferrara, 650.
Valentfn Rivero y Gajá, 300 .
1

Adolfo Zambrano, 20.

Constantino de Tárnava, 20 .
Isaac Garza, 20 .
José Armendlliz, 200 .
Tomás Mendirichaga, 500 .
Manuel Cantú Treviño, 300 .
Francisco G. Sada, 100 .
Hay otros.

FUENTE,

Protocolo de Francitco Pérez, diciembre de 1902, fa. 191-213 (Archivo Gene•
ral del Esta.do de Nuevo León),

CATIIEDRA [25]

�CUADRO NUMERO 5

CUADRO NUMERO 6

Nómina de los principales accionistas que conformaron el
Banco Mercantil de Monterrey, en noviembre de 1899

Accionistas que pusieron en marcha la Compañía Ladrillera Uníón, S.A.,
con asiento en Monterrey, en junio de 1900

Sucesores de Hemández, Hnos., 6520 acciones

Eduardo Zambrano, 100 acciones

Evaristo Madero, 100 acciones

Vicente Fenara, 30 acciones

Enrique C. Creel, 2850

laaac Garza, 200

Francisco Madero, 50

Jo• Calderón, 100

Vicente Ferrara, 1000

Jooé A. Muguerza, 100

General Ger6nimo Treviño, 50

Vicente Garza y Hnoa, 20

Valentfn Rivero y Gajá, 1050

Manuel Cantú Treviño Hnoa, 600

Sucesores de Hemández Hnos. 60

Alberto Sada, 100

Antonio V. Hernández, 2160

Banco Central Mexicano, 250

Jo• González Treviño, 20

Guadalupe Z. de Treviño, 10

Tomás Mendirichaga, 600

Lorenzo González Treviño, 360

Valent!n Rivero Sucesores, 30

E. Sada Muguerza, 25

Carlos Brocho, 600

Jesús González Treviño, 300

MiaueJ Ferrara, 40

Mariano González Treviño, 15

General Jerónimo Treviño, 400

Roberto Law, 850

Jooé A. Muguerza, 100

Eduardo A. Zambrano, 140

Marcelino Garza, 840

Sigue la lista ...

Otto Degetan, 25

Patricio V. Milmo, 250

Francisco Belden, 1 O

Francisco G. Sada, 120

Luis Manero, 20

Francisco Madero 1 100

Andrés Martínez Cárdenas, 30

Los nombres aabrayados co:aespooden a 101 pupo, familiares indicados como 101 mú importante, de Monterrey.

FUENTE:

[ 26]

Protocolo de Franci1cO P,re&amp;, noviembre de 1899, fl. 206/214 (Archivo Geneal
del Estado de Nuevo León).

CA1llEDRA

Lo1 nombres a.ibnyadoa conespooden a 101 pupo, famWaru N6alado1 como 101 mú importantes de Monterrey.
FUENTE:

Protocolo de Fnndlco P6rez, junio de 1900, fL 2321242 (ArchiYo Genen.l
del Enado de Nuno León).

CA1llEDRA [ 27]

�NOTAS
CUADRO NUMERO 7
1) Entre otros, los siguientes: Mauro, Frederic, "El desarrollo industrial de Monterrey (1890-1960)", en Los beneficiarios del desarrollo regional, compilado

Parte de los accionistas que integraron la Compañía Fundidora de
Fierro y Acero de Monterrey, S. A., en mayo de 1900

Vicente Ferrara, 2,148 acciones

Antonio Ferrara, 1000 acciones

Antonio Basagoiti, 21,500

Miguel Ferrara, 1,500

por David Barkin, Sep Setentas, México 1972; Fuentes Marea, Jooé, Monterrey,
una ciudad creadora y sua capitanea, Edit. Jua, Mt!xico,1976; y sobre todo Vizcaya Canales, Isidro, Los orígenes de la industrialización de Monterrey (1867·
1920), Librería Tecnológico, S. A., Monterrey, 1971, autor en el que, en gran
medida, se basan los anteriores.
1

Francisco Armendáiz, 1000

Isaac Gana, 1200

León Signoret, 19,000

José Calderón, 400

Patricio Milmo e Hijos Suc., 10,0~0

Onofre Zambrano, 500

Eugenio Kelly, 13,344

Francisco G. Sada, 500

Tomás H. Kelly, 4,173

Alberto Sada, 100

Daniel Milmo, 1,000

Valentín Rivero, 1900

2) Sobre Rivero puede verae Hernández Elizondo, Roberto, "Comercio e industria textil en Nuevo León (1852-1890). Un empresario: Va!entín Rivero", po·
nencia presentada en el simposio sobre "Formación y desarrollo de la hurgue·
sía en Máxico en el siglo xix", organizado por el Instituto Nacional de Antro-

pología e Historia (INAH). Este trabajo ha sido publicado en la revista "Ca·
thedra", número 6, octubre de 1976, Facultad de Filosofía y Letras de la Uni·
versidad Autónoma de Nuevo León.
3) En lo que atañe a Milmo el autor elaboró el trabajo "Patricio Milmo, empresa·
rio regiomontano del siglo x.ix. En torno a la acumulación de capitales en Monterrey", ponencia presentada en el citado simposio del Instituto Nacional de
Antropología e Historia, realizado en noviembre de 1976.
4) Cerutti, Mario, trabajo citado.
5) Tyler, Ronnie C., "Las reclamaciones de Patricio Milmo", en Humanitu, n!l-

Patricio V. Milmo, 200

Francisco Belden, 1000

Eduardo Kelly, 673

Tomás Mendirichaga, 3,000

Ddefonso Zambrano, 500

Eduardo Zarnbrano e Hijo, 100

Eugenio Zambrano, 100

Enrique Sada Muguerza, 100

Enrique D. Sada, 100

Ernesto Madero y Hnos.,_7 00

Francisco Madero, 500

Adolfo Zambrano, 550

mero 10, Universidad de Nuevo León, Monterrey, 1969, pg. 561.
6) Hay un caso muy evidente con un productor de Durango llamado Eduardo
Avila, que debe a Milmo, en agosto de 1875, 35.968 pesos, de préstamos y
mercancías aportadas por el irlandés para el mejoramiento de la hacienda "El
Sacramento". Las sumas que adeuda Avila -que se acrecientan- deben ser
pagadas con algodón, el que no podrá ser vendido-'á. otros comerciantes, y mien·
tras tanto el agricultor deberá comprar mercancías únicamente a Milmo. Los

datos se localizan en protocolos de Pablo Borrego. de agosto de 1875 (fs. 183184), marzo de 1876 (fs. 132-133v) y julio de 1877 (fs. 95v·96v), del Archivo
General del Estado de Nuevo León (AGENL).
7) Protocolo de Anastasio Treviño, febrero de 1892, fs. 44-45 (AGENL).
8) Protocolo de Anastasio Treviño, mayo de 1900, fs. 484-611 (AGENL).

Los nombres tubnyados corresponden a ¡rupos familiares 1eialado1 como lofi mú importantes
de Monieney.

FUENTE:

Protocolo de Toná1 Crescencio Pacbeco. mayo de 1900, fL 392/414 (Archivo
Genen.l del Estado de Nuevo León).

(28) CAnlEDRA

9) Protocolo de Tomás C. Pacheco, junio de 1887, fs. 84v-86v (AGENL).
10) Protocolos de Tomás C. Pacheco, de julio de 1887 /fs. 92-94) y julio de 1888
(fs. 102-104v) (AGENL).

CAnlEDRA [

29]

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11) Protocolo de Tomás C. Pacbeco, junio de 1890, fa. 165v-168v (AGENL).

\

\

13) Vuconceloa, José, Don Evaristo Madero. Biogzaf!a de un patricio, Impreaiones
Modemaa, S. A., México, 1958, pg. 211.

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15) Protocolos de Franciaco Pérez, años 1894-1910 (AGENL).
16) Protocolo de Francisco Pérez, noviembre de 1899, fa. 205-214 (AGENL).

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18) Protocolo de Francisco Pérez, septiembre de• 1904, fa. 296·297v (AGENL).

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17) Protocolo de Tomás C. Pacbeco, mayo de 1900, fa. 392-414 (AGENL).

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14) Ibídem. pg. 212.

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12) Anexo número 18, en Memoria del Gobierno de Nuevo León año 1895, pga.
1077-79 (AGENL).

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19) Protocolo de Franciaco Pérez, diciembre de 1902, fa. 191·213 (AGENL).

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20) Protocolo de Franciaco Pérez, septiembre de 1904, fa. 289-291 (AGENL).
21) Protocolo de Franciaco Pérez, diciembre de 1904, fa. 281·286 (AGENL).

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22) Protocolo de Franciaco Pérez, febrero de 1905, fs. 216-224 (AGENL).

'

[ 30] CA111EDRA

\

�Gerardo Otero

Economía
campesina y articulación-destrucción de
modos de producción1'
MIENTRAS QUE LA TEORIA de la dependencia puede sortear
muchos de los problemas involucrados en la comprensión de los países
dependientes dentro del sistema capitalista mundial, esta perspectiva no
tan útil al 'intentar una explicación de situaciones más concretas, al
nivel de formación social. Uno de los méritos que se debe reconocer al
enfoque dependentista, es el haber dejado claro que el fenómeno del
subdesarrollo no se puede comprender aisladamente, sino sólo como
parte del sistema capitalista mundial, cuyo desarrollo es la otra cara
de la moneda.

es

Autores marxistas han escrito sobre el imperialismo y han señalado
la unidad del capitalismo mundial. Sin embargo, ellos tienden a ser
eurocentristas, en el sentido de que se enfocan sobre los efectos del
desarrollo capitalista dentro del contexto europeo. Lo nuevo que
aporta la teoría de la dependencia es, como señala Philip O'brien, el
intento de partir de la estructura económica mundial para luego desarrollar las leyes del movimiento que afectan las econol)lÍas dependientes (1975:13).
CA'l11EDRA [31)

1

�Pero este punto de partida, que provee la teoría de la dependencia,
no es suficiente para analizar las especificidades de los países latinoamericanos. Las relaciones de dependencia respecto del imperialismo no
se materializan mecánicamente dentro de las relaciones de producción
de una formación social históricamente determinada. Al creer esto,
equivocadamente, se ha llegado a interpretaciones simplistas de las
clases sociales y del cambio social en América Latina. Esas tienden a
acentuar los factores externos como determinantes principales. Subestimar el papel que desempeñan los factores internos en la promoción
de cambios estructurales o en la contribución al mantenimiento de
las desigualdades y contradicciones entre las clases y se'ctores de la
economía o la sociedad 1'.
Se puede argumentar que los "dependentistas" no intentaron construir una teoría para analizar las estructuras internas de los países dependientes. Sólo trataron de proporcionar un marco general de análisis para poder ubicarlos dentro de la escena internacional. Pero al
llevar a cabo el estudio de formaciones sociales concretas con la teoría de la dependencia sola, llegaron inevitablemente a análisis inadecuados, puesto que no se puede pedir que una teoría resuelva problemas enmarcados en un nivel de abstracción distinto del que ésta pueda
manejar.
En este trabajo me propongo discutir el concepto de "modo de producción" y sus construcciones asociadas. Este tipo de análisis nos permite tratar las particularidades de una formación social, llenando el
vacío que deja la teoría de la dependencia ~'- Aquí se toma la perspectiva de analizar la estructura agraria mexicana como la articulación de
dos modos de producción, a saber: ·el modo de producción mercantil
simple y el modo de producción capitalista (en lo sucesivo MPMS Y
MPC, respectivamente). Así, el desarrollo capitalista se ve, entre otras
cosas, como un prc~eso de articulación-destrucción del MPMS. Es decir, que el mismo desarrollo capitalista global provoca la destrucción
del MPMS en unos lugares, mientras que en otros éste queda articulado
y subordinado al MPC ~'.

este concepto fue muy importante para Marx, él nunca lo definió explícitamente. Roger Bartra define el modo de producción como
la _unidad de lu f~erzas productivas y las relaciones de producción,
unidad que determina las características y la dinámica de la sociedad.
Un modo de producción no es simplemente un conjunto de fuerzas
produc!ivas y de r:Iaciones de producción concentradas; es un tipo

específico de relaciones de producci6n unidas y perfectamente con·
gruentes a ciertos niveles y peculiaridades de las fuerzas productivas
(1974:93).

D?s aspectos constituyen la unidad dialéctica de un modo de producc1on: 1) las fuerzas productivas, que incluyen la fuerza humana de
trabajo Y los ~edios de producción -objeto e instrumento de trabajo-,
Y 2) las relaciones de producción, él conjunto de relaciones que los
hombres contraen en el proceso de la producción social de su vida
que expresan la forma económica y social de las fuerzas productivas'.
Bartra continúa:
Estas relaciones ~. ~efieren_ fundamentalmente al conjunto complejo
de formas de la diV1s16n social del trabajo y a las condiciones y formas
de control Y apropiación de las nuevas fuerzas productivas y del pro-

ducto social (1973:123).

Bridget O'laughlin tiene una conceptualización similar a la de Bartra, en cuanto que no se basa sólo en la apropiación de los medios de
pro~u~?!ón p~a caracterizar las relaciones de producción; para ambos
la diV1s10n so~1al del trabajo y las formas de distribución de la riqueza
social producida son elementos igualmente importantes. O'laughlin
cita a Marx para apoyar su argumento:
La diferencia esencial entre las variadas formas económicas de la sociedad, entre, por ejemplo, una sociedad bassda en el trabajo esclavo, y
u~a _basada ~n el trabaJo asalariado, descansa sólo en el modo de aproPl8c1ón mecbante el cual se extrae el plustrabajo en cada caso del pro-

ductor real, del trabajador (1975:362).

MODO DE PRODUCCION Y FORMACION SOCIAL

. , Enton,ces, las contradicciones de clase están enraizadas en la producc1on y es este el contexto en que deben ser analizadas.

UN NUMERO CONSIDERABLE DE MARXISTAS ha tratado de
desarrollar el concepto de modo de producción, ya que a pesar de que

Louis Althusser enfatiza este punto cuando argumenta, parafraseando a Marx, qu~ no hay producción económica "pura", ni circulación

[ 32] CA111EDRA

CA111EDRA [ 33]

�"pura", ni distribución "pura". Todos estos fenómenos económicos se
dan dentro de relaciones sociales de producción, las cuales son en última instancia, es decir, bajo sus apariencias, relaciones de clase, relaciones antagónicas de clase, es decir, relaciones de lucha de clase (1974:
xüi).
El problema ahora es relacionar el concepto de modo de producción a la totalidad concreta de la formación social, concepto que generalmente se usa como sinónimo de sociedad concreta. La formación
social está constituída en parte por la estructura económica de la sociedad, "la base real sobre la que se levanta la superestructura jurídica
y política y a la que corresponden determinadas formas de conciencia
social" (Marx, 1971: 343). La base o estructura económica de la sociedad posee no sólo uno sino varios modos de producción: remanentes de
modos pasados, un modo fundamental y dominante y, tal vez, elementos del modo de producción futuro. Casi nunca se encuentra un modo
de producción puro en una sociedad concreta, con la posible excepción
de la comunidad primitiva. El modo de producción es una abstracción
necesaria para entender el desarrollo social (Bartra, 1973:106). Entonces, el "modo de producción" es tanto una abstracción como la síntesis concreta de determinaciones múltiples, la cual nos permite explicar a su vez las particularidades tanto como las generalidades de una
formación económica o estructura económica (Bartra, 197 5a: 7).

Virtualmente, éste no es el caso en el contexto latinoamericano actual. De ahí que la formulación de Bartra presente una conceptualización más adecuada del modo de producción, al concebir la estructura
económica de la formación social en México como la articulación de
un modo de producción dominante que impone también su propia superestructura, y un modo de producción subordinado ~1•
ARTICULACION-DESTRUCCION DE MODOS DE PRODUCCION

EN MEXICO, LA PRINCIPAL ARTICULACION existe entre el
MPC y el MPMS. Este último, un modo de producción no capitalista,
está representado por la economía campesina y por la producción artesanal; sus principales características son que el productor directo es
dueño de sus medios de producción, tiene control directo sobre su proceso de producción y vende una parte más o menos importante de su
producto.
Hay un doble carácter dentro de las economías campesina y artesanal que constituye su especificidad como modo de producción subordinando al capital;
este doble carácter se expresa en que el capitalista y el trabajador están fundidos en una persona: el productor directo. La dualidad viene
del hecho de que el campesino y el artesano son explotados por el capital ( a través del mercado), pero ellos mismos son loaagentea directos
de tal explotación en tanto que trabajan bajo condiciones no capita-

No existe un consenso general en la ,interpretación del modo de
producción. Seguidores de Althusser y Etienne Balibar, tales como
Marta Hamecker (1974) y Emmanuel Terrey (1971), ven tres instancias en el modo de producción: la estructura económica, la jurídicopolítica y la ideológica. Aunque la formación social también tiene estas
tres instancias, la diferencia para ellos está en el nivel de abstracción
de cada concepto. La formación se refiere a una totalidad social concreta históricamente determinada, compuesta de una combinación de fuerzas y relaciones de producción, mientras que el concepto_ de mo~o
de producción se refiere a un objeto abstracto, a una totalidad social
"ideal" o pura en la cual la instancia económica es determinante en
última instancia. Esta interpretación parece implicar que aún los modos
de producción subordinados, dentro de una formación social concreta,
tendrían sus propias instancias jurídico-políticas e ideológicas, diferentes a las del modo de producción dominante.
[ 34] CATIIEDRA

listas de producción (Bartra, 1975a: 15).

Bartra afirma que las relaciones de mercado articulan el MPMS al
MPC; este proceso se caracteriza por una relación de intercambio de no
equivalentes que transfiere al sector capitalista un plustrabajo generado
por el trabajo del campesino y del artesano. Al tratar de explicar la explotación del campesino, Bartra describe el doble carácter de su ingreso,
es aJ mismo tiempo "beneficio" y "salario autoatribuído". En la economía campesina no existe la separación entre capital variable y plusvalía; ambos toman la forma de ganancia o salario, sin que sea posible

separarlos como en el caso de una empresa capitalista (1975b:15).

Marx había mencionado las consecuencias para las economías campesinas de estar dominadas por el sistema capitalista; él decía que el
plusproducto de los campesinos vendido en un mercado dominado por

CA1llEDRA

(35]

�el capitalismo difícilmente ae podría realizar su valor, puesto que los
precios 10n fijados por los precios de costo y la cuota g~neral d~ g~cia que 10n determinados por las unidades de producción capitalistas.
Ea 'por este mecanismo de la formación de p~ios que "~- parte d~l
trabajo 10brante de los campesinos que traba,ian en condiciones m~
desfavorables ea regalado a la sociedad ... " (Marx, 1969, 1:746). Sm
embargo, lo que hay que hacer resaltar aquí ea ?~e la ~e~nc~ de
valor no va a parar a la sociedad como tal, o al sector ca1:'1taliata en
abstracto· esta transferencia ciertamente no va al proletariado rural o
al industrial. Bartra clarifica este punto dici~ndo que "es_ la ,?urgueaí~
rural y urbana la que ae apropia del pll18trab&amp;Jo d~ _cam~o (l 976~.
21 ). Esto puede suceder en tanto que la produccion de bienes salariales" de la economía campesina (v.g. aiµnentos) aea barata, de tal ~anera
que reduzca el tiempo de trabaj"o ?eceaario para _la re~robajd~cc1on del
proletariado, permitiendo al capitalista _pagar aalari~ mas
os Y, por
ende, extraer mayor cantidad de plusvaha de su trab&amp;Jador.

1

1

El capital comercial también ae 1&gt;1:neficia de la _existencia: de f~nnas
de producción no capit.aliataa; en real1d9:d, la contmu_ada existe?c~ Independiente del capital comercial perpetúa la prod~~•ón p~cap1talista.
"Loa comerciantes", como observa Geoffrey Kay, no obtienen sus ganancias revolucionando la producción sino controlando los mercados, Y
mientras mayor sea el control que puedan ejercer, mayor se~ su cuo~
de ganancia" (1976:96). Además, Kay afirma que la_diferencl8 específica del subdesarrollo está constituida por una paradoJa aparente que surge cuando el capital industrial ya es dominante en los países desarroll_ados: El capital comercial, en el mundo subdesarrollado, retu~o Y ~erdió
su independencia en el siglo xi.x. Es decir, mientras que continuó siendo
la única forma de capital presente en los países subdesarrollados, también se convirtió en un aspecto del capital industrial dentro de la economía mundial como un todo (Kay, 1976: 100).
Así la persistencia del capital comercial como forma independiente
evita el' desquebrajamiento de los modos de producción no capitalistas,
lo contrario de lo que parecería ser el resultado lógico de la penetración
de las relaciones capit.aliataa a través de la estructura económica. Precisamente por la presencia vigorosa del capital comercial, com? fo?113 in~ependiente en una formación social subdesarrollada, el capital mdustrial
ea incapaz de desarrollarse plenamente.
La paradoja aparent.e del desarrollo capitalista en México es que el

[ 36)

CA111EDILA

proceBO de articulación ,del MPMS al MPC sucede junto con la destrucción de remanentes precapitaliataa, cuando el capital trata de imponer
IU8 propias formas de explotación en toda la estructura económica. La
penetración de relaciones capitaliataa en la estructura agraria crea una
diferenciación interna profunda en la economía CBD1peaina. Los estratos
más bajos del campesinado tienden a la proletarización completa y a la
pauperización, mientras que los estratos altos toman tendencias burgue188 (Bartra, 1976b; Gutehnan, 1974).
Charles Bettelheim concibe esta tendencia a la disolución (o destrucción) de otros modos de producción y a la subsunción de sus agentes a la producción capitalista como la tendencia predominante; sin
embargo, dice,
... tendencia predominante oe combina con otra tendencia IOCWI•
daria, la de "co.......,lón-di.soluci6n". Eato 1ierufica que dentro de una
formación 10ciaJ capilalilta lu formu de producción DO capilaliltu,
utee de d-parecer, 10n "r..tructuradu" (parcialmente dioueliu) y
uí 111bordinadu a Ju relacionu capitaliatu predominantee (y de manera coDMrVadu) (citado por Woipe, 1976:248).

Esta declaración claramente se asemeja a la noción de articulacióndestrucción de modos no capitalistas con la penetración de relaciones
capitalistas de producción. Sin embargo, la "tendencia predominante"
de Bettelheim no puede generalizarse mecánicamente a todas las formaciones sociales en que predomina el MPC y donde persisten formas no
capitalistas. En Sudáfrica lo contrario está sucediendo.
Ea decir, la tendencia de la acumulación de capital a diaolver Ju relacionea milmu (con lu economíu DO capitallliu) Ju cualea hacen po·
aible - acumulación ... ·ea14 bloqueada por la tendencia contradictoria del capital a coDIOrVar la relación y con 6ota Ju econom!u no capi·
taliataa, aunque en forma reatringida ... (Wolpe, 1976:249).

Una de las tareas de la investigación sobre el México rural es analizar
cómo se dan estas diferentes tendencias en las distintas regiones del
país.
Hay un aspecto importante que Bartra no analiza suficientemente
en sus trabajos. Aunque él ofrece una discusión completa del intercambio desigual de mercancías (en sentido estricto) producidas en la economía campesina, él descuida el análisis más profundo de la produc-

•

CADIEDILA [ 37)

�ción campesina de fuerza humana de trabajo. El _MP~~ produce Y reproduce una fuerza de trabajo que cada vez es mas utilizada por el capital productivo ~'. una vez que aquella hace su aparición en el ?1ercado
capitalista de trabajo 21• Al tratar del ciclo del cap1tal:mercanc1as M~
considera que tanto la fuerza de trabajo como los medios de producción
constituyen el capital-mercancías:
En el acto de circulación

o-t.1(:i,,

li el aialema capilali,ta no proporciona adecuadamente pensiones por
ffjez, incapacidad por enfermedad y compenaacionea por d-mpléo,
Nle tiene que depender de otra organización IOcio-económica compren·
liva para llenar eataa necesidades vitales.

Esta organización socioeconómica está constituida en México por el
MPMS.

T y MP ae comportan id6ntica-

mente mientras son mercancfu en manos de 1ua vendedore1, en ma~
del obrero que ffnde 111 fuerza de trabajo y del poNedor de loa medioa
de producción, que vende HIOI medioa (Man, 1969, II:79),

Este acto inicial del ciclo del capital industrial involucra la co~pra
de fuerza de trabajo (T) y de medios de producción (W,.P) por el ca~1~.
Ambos elementos pueden ser producidos bajo co~dic~ones n~ cap1:311Stas sin cambiar en nada la cuestión, ya que el capital mdustríal esta ~ISpuesto a usarlos en su circulación en tanto que ellos sean mercanc1as:
No importa que la mercancía sea producto de un tipo de producción
baaado en la esclavitud o del trabajo de campesinos ... de un ~gun~n
comunal ..• o de la producción del Estado ... de pu~bloa aemiulv-ies
dedicados a la casa, elc6tera; cualquiera que sea 111 origen,• enfrentan
como mercancíu y dinero al dinero y a laa mercancíu que repreanlan
el capital indumial y entran ... en el ciclo ~e ~e . • , El caricler ~
roceao de producción de que procedan es indiferente ... Queda
sin embargo, la necesidad de la reproducción (d~ laa mercancfu
que entran al ciclo def capital induatrial como lt ~nciona arriba) para
poder reponerlaa, y, en este eentido, podemos decir ~ue el modo ca·
pitalilla de producción ee baila condicionado por loa tipos de producción que quedan al margen de 111 fue de 111 desarrollo (Man, 1969,
II:98·99;cilado por Wolpe, 1976:246).

:ie,

A pesar del hecho de que Marx sólo se refiere aquí a mercancías en
sentido estricto, sus observaciones se aplican, indu_~ablemen~, ~ ~ fuerza de trabajo producida en los modos de producc1on no c~p1talis.as. La
existencia de esta situación puede beneficiar al capital de d1v~~ maneras. En ese proceso de articulación-destrucción, la con~rvac1on
sector no capitalista permite a los capitalistas "~elegar" c1e~ funciones
que de otra manera ellos tendrían que cumplir, v.g. funciones en ~ reproducción de la fuerza de trabajo de asalaria~os, como las de segundad
social. Así, Claude Meillassoux (1972: 103) afirma que

de!

Por otro lado, cuando la economía campesina entra al proceso de
destrucción, varias cosas suceden. Se crea un ejército de reserva de fuerza de trabajo que reduce el salario social y, así, incrementa la tasa general de ganancia. Pero más importante aún, desde el punto de vista del
campesinado, el MPMS, al ser articulado al MPC, contribuye a la reproducción de los asalariados más directamente -además de asumir las
funciones de "seguridad social".
Cuando comienza la destrucción de la economía campesina en el
México rural los campesinos deben complementar su ingreso con trabajos temporales percibiendo un salario. Cuando el proceso se profundiza, el efecto que surge es que ahora el trabajador asalariado debe complementar su subsistencia mediante el cultivo de algunos alimentos en
su pequeña parcela. En el caso de trabajadores migratorios que toman
trabajos temporales, el MPMS también es muy "funcional" al capitalismo en cuanto que mantiene viva a la familia del trabajador, y, de esta
manera, el salario sólo tiene que reproducir al trabajador mismo y no a
toda au familia.

METODOLOGIA •

SIGUIENDO A BARTRA, hay tres pasos metodológicos que se deben tomar en un análisis de las clases y la lucha de clases en una formación social !' . En un primer nivel de análisis aparecen las características
de la dependencia, entre otras, en las condiciones típicas de la estructura económica de un país como un todo (concentración monopólica, capital extranjero, etcétera); sin embargo, este primer paso analítico, al nivel de la formación económica, aún no nos da las bases para
entender la estructura de clases, ya que el fenómeno de la dependencia
explica esencialmente las características de la acumulación de capital,
de crecimiento imbalanceado de las fuerzas productivas, los términos
de intercambio entre las naciones, etcétera. Pero la peculiar subordinación de una nación periférica al sistema capitalista mundial no se internaliza mecánicamente en las relaciones de producción.

13.8] CA111IDRA
CA111IDRA

139]

�Se necesita un aegundo paso metodológico: el estudio de las contradicciones que resultan de las relaciones entre modos de producción
distintos dentro de la estructura económica. En este nivel de análisis,
las dife~ncias cualitativas de las relaciones de producción tienen un
papel muy importante, y su estudio permite entender el carácter de las
diferentes formas de explotación, las trabas al desarrollo, etcétera. Aquí
se deben analizar las distintas tendencias que· se dan en la formación social en cuanto a la articulación del MPMS en unos lugares y a la destrucción en otros, ambas como parte del mismo proceso global de desarrollo
capitalista.

de una empresa capitalista o del Estado, tienen una posición objetiva
de trabajadores asalariados y, sin embargo, siguen haciendo demandas
propiamente campesinas. Este es el caso de muchos ejidos que producen cultivos comerciales y cuyas organizaciones son simples apéndices
de una empresa capitalista que industrializa sus productos; o el caso
de ejidos colectivos en que sus miembros son asalariados del Estado
con la mediación del banco oficial !'. Sería interesante comparar la
conciencia de clase que surge de este tipo de situaciones y la que está
surgiendo en el noroeste de México, donde prevalecen relaciones de
producción abiertamente capitalistas en la agricultura.

El tercer paso metodológico es necesario para descubrir las contradicciones dentro de cada modo de producción, para ubicar las contradicciones de clase en su receptáculo esencial. A este nivel se deben usar
los conceptos de la teoría del valor, la unidad de fuer..as y relaciones de
producción, etcétera. El estudio de las contradicciones dentro de un
modo de producción debe reffejar su articulación con otros modos de
producción y las características de la estructura económica como un
todo; pero, al mismo tiempo, este enfoque permite ubicar concretamente la lucha de clases en el contexto concreto de la producción.
Otros aspectos que habría que analizar de la estructura agraria me:ricana son, por ejemplo: a) las formas específicas en que el MPMS asume funciones de "seguridad social" para trabajadores asalariados
mantienen vínculos con este modo de producción, y b) los mecanismos de reproducción social tales como el parentesco, el compadrazgo,
el patronazgo, etcétera. Estos mecanillnos no pueden collliderarBI; si.n,plemente como factores superestructuraJes, sino que deben anal1Z8?8e
en términos de sus funciones en la reproducción de la estructura económica. Un aspecto también importante es el proceso de "movilidad"
ascendente dentro del campesinado. ¿En qué medida pueden algunos
estratos campeainos tomar tendencias burguesas, es decir, acumular capital? Lo que implica investigar cómo se da este proceso y si éste es P':
sible con base en la economía campesina misma, o a través de otras actividades económicas tales como el comercio o el transporte.

que

Otra dimensión de gran importancia es hasta qué punto el diafraz
(legal) de campesino impide que ºmuchos ejidatarios, obreros asalariados en realidad, tomen una conciencia de clase proletaria. Me refiero
a esos ejidatarios (campesinos por ley) que, al depender or¡¡ánicamente
[ 40) CA111EDIA

CA111IDRA [ 41)

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CATHEDRA

1441

CATHIDRA

1451

�1976, '"lbe Tbeory of Intemal Colonlaliml: The South Afrlean .,_.., en lvu
Onal, Tony Bamett y David Boot (eda), op. cit. pp. 229-262.
NOTA: Todu Ju - u - 1 de oltu - d u d e en IDll'8 10D mlu, G,0, La 6nlca
a:cepe:16n II la cita lup de Maa en la p6pDa 10, pan la eaa1 me bll6 a la ecUd6a del J'oado
deCodálnli-micL

(46] CAnlIDRA

�Ricardo Villarreal

Libre cambio
y proteccionismo en México y
Argentina durante el siglo x1x
l. LIBRE CAMBIO Y PROTECCIONISMO:

EL LIBERALISMO ECONOMICO, como ideología del naciente orden capitalista, surgió antes de la revolución industrial configurado en
un ataque a las restricciones que conformaban el sistema mercantilista
comercial y colonial. Como tal, contribuyó a la destrucción de los obstáculos que se oponían a la libertad económica que la ascendente burguesía europea cada vez con más insistencia demandaba.
Los iniciadores del liberalismo económico fueron un grupo de
escritores franceses de mediados del siglo xviii: los fisiócratas: sin
embargo, no fue sino un economista escocés, Adam Smith, quien en
su libro An Inquiry into the Nature and Causes of the Wealth of Nations, publicado en 1776, incorporó y desarrolló en forma sistemática
esta doctrina, que se convirtió en una apología del capitalismo a través
de los conceptos del laissez-faire, y de una firme defensa del librecambio fundada en la división internacional del trabajo, basada a su vez en
la ley de los costos comparativos.
CATHEDRA

(47]

�La tesis del Jaissez-faire supone que los fenómenos sociales, políticos y económicos están regulados por las mismas leyes que n_gen el umverso material; por lo tanto, las instituciones humanas debenan funcionar mejor si se las deja adaptar libreme~te al orden natural. Cualquier
ingerencia O intervención sólo acarreara consecuencias funestas en la
vida de los hombres y las naciones (1).
Los defensores del Jaissez.faire abogaban por la minim~_ación de la
ingerencia estatal en los asuntos económicos y por la abohc10n absoluta
de todas las medidas restrictivas ,que, según ellos, eran causantes de la
miseria humana.
'"

En cuanto al librecambio, David Ricardo señala que "en sus observaciones sobre el comercio colonial, Adam Smith había demostrado a
satisfacción las ventajas del libre comercio, y la injusticia que sufren las
colonias al impedirles los países metropolitanos que vendan s~ _producción en el mejor mercado, y compren sus manuf~cturas Y ~rov1S1ones en
el más barato. Que permitiéndose a todos los pa1ses cambiar hbreme?te
la producción de sus industrias cuando y donde les plazca, s~ lograra la
mejor distribución del trabajo en el mund? y se asegurara la mayor
abundancia de los artículos de primera necesidad y de los disfrutes de la
vida humana" (2).
Históricamente, la lucha contra el proteccionismo -que ha sido
práctica común desde la época grecorromana- a favor de~ hbre comercio fue realizada en Inglaterra en relación con la campana contra. las
leyes de granos y dentro del contexto de la lucha de la clase cap1tal1sta
contra la aristocracia terrateniente ( 3).
Los argumentos mercantilistas en tomo a las medidas prote~cionistas se basaban en la preocupación de los ideólogos de esa doctrina por
la integridad de la riqueza y poder nacionales.
En términos generales, la defensa del proteccionism_o contiene dos
aspectos fundamentales: por un lado, el interés de los pa1ses en_ prote~e_r
su industria nacional y, por el otro, tener una bal~nza c~merc1al P?s1tJva ( 4). A los cuales habría que agregar _un mteres prop1a~ente fiscal,
esto es, medidas proteccionistas con el fm de aumentar los ingresos del
gobierno.
(481 CATHIDRA

Las ventajas y desventajas de ambas ideologías y políticas económicas fueron debatidas por sus respectivos defensores a todo lo largo del
siglo xix, tanto en Europa como en América, y conformaron una temática que aún perdura en nuestros días.

2. EL CASO ARGENTINO
DURANTE LOS AÑOS que van de la invasión napoleónica a España (1808) al levantamiento indepentista hispanoamericano (1810) la situación del imperio español ofrece a Inglaterra la oportunidad de intervenir en el comercio colonial -en el cual había participado, en considerable medida, por medio del contrabando- en una proporción mayor y,
lo que es más importante, en una forma aceptada y legalizada.
En enero de 1809, los británicos logran concertar con España un
convenio, según el cual una de sus cláusulas permitía franquicias comerciales recíprocas y temporales para ambos países. Con esta perspectiva
y con el nombramiento de Cisneros como virrey de Buenos Aires que,
bajo su responsabilidad y con el apoyo de los hacendados, deroga las
leyes que cerraban el puerto a las mercancías extranjeras ( 5), Inglaterra
empieza a consolidar su influencia económica sobre el Río de la Plata,
influencia que no se vería minada sino hasta la segunda década del siglo
xx, después de la primera guerra mundial.
La discusión sobre la apertura del puerto de Buenos Aires ejemplifica con claridad el debate entre proteccionistas y librecambistas: por un
lado, los intereses de la burocracia colonial y de los comerciantes monopolistas y, por el otro, los de las clases ricas de la ciudad y la campiña
de Buenos Aires (comerciantes criollos y aristocracia terrateniente) y
de Inglaterra. Los intereses de estos últimos convergían en un punto: la
liberalización del comercio (6). En cuanto a los primeros, sus argumentos en contra de la libertad de comercio se basaban en el supuesto de
una desventajosa competencia por parte de los extranjeros que, según
ellos, arruinaría las industrias y la agricultura del país, además de perjudicar las provincias interiores y minar la existencia de los metales preciosos de la región. No obstante señaladas estas consecuencias negativas
como posible corolario de una política de libre cambio, triunfaron los
argumentos -y los intereses- de "la representación de los hacendados"
y la libertad de comercio fue establecida.

CATHEDRA (491

�Un año más tarde , en junio de 1810, tal como lo anunciaron
los
,
.
impugnadores de tal medida, las barracas llenas de cuero segu1an sm
evacuarse. Como dice Irazusta, la contradicción entre la doctrina libre
cambista y la realidad inmediata posterior se hizo sentir: "no sólo se
arruinaron las provincias interiores y las industrias del país, sino que la
agricultura desapareció, obligándonos a importar la harina para elaborar el pan, situación que duró hasta 1836 en que el proteccionismo restauró la agricultura y nos permitió ser exportadores de cereal" (7).
En ese mismo mes, por un decreto de la junta, el 5 de junio de
1810, son rebajados los impuestos establecidos por Cisneros sobre la
extracción de los frutos del país. Esto, aunado a la libertad de exportar el oro y la plata en una plaza comercial dominada por una nación,
cuyo poderío naval en el comercio internacional no tenía parangón;
minó el metálico del país y arruinó el comercio local.
Diversas medidas son llevadas a cabo, todas de corte liberal. En
1812 es suprimido el monopolio oficial del tabaco y, en 1813, es
desechada la solicitud de imponer a los extranjeros la obligación de consignar las importaciones y exportaciones a comerciantes nacionales.
Sin embargo, en 1814 la discusión vuelve a surgir: un síndico del ~onsulado presentó un escrito firmado por medio centenar de comerciantes, que corroboraban las consecuencias negativas señaladas inicialmente
sobre la ruina de los artesanos, el paro de los nativos, la evasión. clandestina del metálico y el fraude fiscal realizado por los extran¡eros.
Para 1815 parecía conformarse algúri atisbo de conciencia nacional.
Las opiniones de algunos provincianos, del gremio d: los ~astres, de _la
Gazeta de Buenos Aires y de El censor, que propoma la IIllplantac10n
del sistema proteccionista, provocaron que el Consulado convocara una
junta general. El proyecto de la comisión redactora, que mtentaba articular jurídicamente las aspiraciones populares de mdependenc1a económica del país, proponía restringir la importación de artículos suntuarios, ropa hecha y de todo lo que se producía en el país; la protecc1on
de las industrias de Córdoba, Tucumán y Cochabamba; perm1t1r la
importación libre de derechos de maquinaria para la agricultura Y~ en
general, el restablecimiento del viejo sistema protecc10msta espanol,
sólo que ahora al servicio de la patria naciente (8). Sm embargo, _el administrador de la aduana consideró el proyecto inoportuno Y los mtentos por neutralizar la influencia extranjera quedaron frustrados; los
[50] CATHEDRA

intereses de la zona pampeana -y de Inglaterra- prevalecieron sobre
los de las provincias interiores; Buenos Aires triunfó sobre Tucumán
(9).

Entre 1810 y 1818, Inglaterra sacó de Argentina alrededor de diez
millones de dólares en metálico. En 1822 se creó el Banco de Buenos
Aires y, para los seis meses de fundado, los ingleses ya poseían treinta
y ocho de los setecientos dos votos de la institución; pero hacia las
vísperas de su refundición en lo que fue el Banco Nacional, los británicos controlaban quinientos ochenta y nueve del total de ochocientos
treinta y ocho votos. En pocas palabras, durante el período que va de
1810 a 1828, Inglaterra logró sustraer a la Argentina el dominio del
Río de La Plata: separada de Uruguay, Bolivia y Paraguay, la nación
argentina quedó con la mitad de su población inicial -que era de tres
millones aproximadamente- y con una gran parte de sus recursos saqueados; el proyecto nacional vislumbrado en 1810 -al parecer- se
había malogrado.
En 1816, a pesar de que las Provincias Unidas del Río de la Plata
declararon su independencia de España, la Argentina no poseía un gobierno nacional. Existía un determinado número de provincias que se
manejaban como estados independientes. Esta situación perduró en
la Argentina alrededor de cuarenta años después de declarada la independencia (10).
Los conflictos durante estos años se suscitaron, por un lado, entre
los centralistas que controlaban las Juntas de Buenos Aires y, por el
otro, los confederacionistas comandados por Artigas, de la Banda Oriental. Este, después de 1813, trató de organizar un conjunto de provincias que hubieran podido transformarse en confederación; pero, para
1820, después de haber perdido su propia provincia, fue desalojado de
la escena política.
El partido contralista, identificado con la provincia de Buenos
Aires, ejerció el poder la mayor parte del tiempo entre 1810 y 1827.
En este año, al fracasar el proyecto de Rivadavia de imponer una constitución unitaria, se vió que la influencia de estos gobiernos iba disminuyendo sobre las provincias del interior. La caída de Rivadavia hizo
pensar que acaso el federalismo triunfaría; pero la aparición de Juan
Manuel de Rosas, que tomó el poder en la provincia de Buenos Aires,
significó el fin de las esperanzas. Rosas, que fué el terrateniente y sala-

CATHEDRA [ 51]

�derista más poderoso de la época (11), realizó una alianza con los terratenientes de Buenos Aires y acuerdos más bien formales con los
caudillos de las provincias del interior, que, en el fondo, sólo pretendían detener el movimiento federal: no fueron los gauchos, sino más
bien la misma ciudad de Buenos Aires, quien sostuvo a Rosas, por
más que éste dijo que gobernaba para los gauchos. Rosas llegó al poder sostenido por las clases ricas de la ciudad y de la campiña de Bue•
nos Aires, herederos directos de la estructura económico-social de la
colonia. Comerciantes, hacendados y terratenientes vieron en Rosas
la mejor garantía para sus intereses. La aristocracia porteña deseaba
mantener el status colonial que, en efecto, significaba el cierre económico del interior del país, en el uso y goce exclusivos del puerto y
aduana de Buenos Aires y, como consecuencia lógica, en el aislamiento
paulatino de las provincias del interior (12).

~eterizar esta época y las ideologías políticas y económicas que habnan de prevalecer en la Argentina, es ilustrativo referirnos a los intentos de definición de un orden económico realizados por Sarmiento y
Alberdi, ambos exilados durante el gobierno de Rosas. Más este último
que aquél, en sus Bases y puntos de partida para la organización políti•
ca de la República Argentina, es inspirado por autores franceses como
Comte y Montesq~ey y considera como modelos de progreso a Inglate~ y Estados Umdos. Preconiza la inmigración europea y todas las
medidas de sus Bases están vinculadas con este propósito: tolerancia
religio~, educación práctica, libre navegación, ferrocarriles y libertad
comercial (16). En los debates sobre el desarrollo económico, la deuda
externa, etcétera, el criterio sustentado por Alberdi en sus Bases es el
de financiar el crecimiento del país con el endeudamiento naci~nal y
el capital extranjero, criterio que finalmente prevaleció.

Sin embargo, la dictadura de Rosas, en relación a los asuntos económicos, no siguió las políticas de sus antecesores. Durante sus años
de gobierno no solicitó ningún préstamo del exterior. Poco después de
iniciado su segundo período, dicta una ley de aduana proteccionista
y echa las bases para una política económica restrictiva para el extranjero. Disolvió el Banco Nacional, dominado por los ingleses, y realizó
un librecambismo mitigado que permitió proteger la agricultura y la
industria nacionales (13). A pesar de que las exportaciones de Inglaterra a La Plata pasaron de 340 mil libras en 1829 a 910 mil en 1856,
para 1846 las ventas de manufactura inglesa cayeron de 600 mil a 100
mil libras (14).

Sin embargo,_ el desarrollo posterior a Caseros se hizo, al parecer,
con recursos nacionales y no con capital extranjero. No fué sino hasta
1862 que el capital extranjero comenzó a afluír, en cantidades considerables, a la economía argentina.

La dictadura de Rosas, contra lo que se dice, contribuyó a la unidad nacional argentina y, de alguna manera, desarrolló la industria y
la agricultura de la nación. Como dice José María Rosa (antecedentes
de Caseros): "Hacia 1850, la protección a la industria y agricultura
criollas comenzaba a dar sus frutos; Tucumán contaba con trece ingenios azucareros, el vino del Cuyo abastecía casi la totalidad del mercado interno; el trigo del litoral acababa de exportarse por primera vez
a Inglaterra; en 1845 se había inaugurado el primer establecimiento de
vapor sudamericano y, la riqueza ganadera, que seguía siendo la base de
nuestra economía, adelantaba en forma considerable" (15).
En 1852, con la batalla de Monte Caseros y la caída repentina de
Rosas, se abren nuevas perspectivas a la dominación extranjera. Para

[52] CATHEDRA

. ~os gobiernos de Urquiza (1853), Mitre (1862) y Sarmiento (1868)
s¡gweron, en general, una política económica liberal que ayudó a consolidar la influencia extranjera. Con una disposición de esta índole, y
en ~ase a los principios que desde entonces sustentó la organización
n~c,onal, en 18'77 se inició un proceso de traspaso de compañías na~1~males a emp~esas extranjeras; tal fue el caso de la venta de la Compama de Consumidores de Gas de Buenos Aires a una empresa británica.
Entre el último cuarto de siglo del siglo xix y el primero del xx la
Argentina traspasó en forma similar el Ferrocarril Oeste el de E~tre
Ríos y el Andino a compañías inglesas. Paulatinamente, 1~ tendencia a
favorecer el interés extranjero se fue acentuando en la legislación.
Sin embargo, a pesar de lo señalado más arriba, la expansión de los
ferrocarriles a partir de 1870 fomentó la industria azucarera y, para
1883, durante la presidencia de Avellaneda, se protegía a esta industria:
los impuestos a la importación ascendían al 25.5 &lt;J&gt; ad valorem sobre la
azúcar refinada y al 43.5"' sobre la azúcar popular (17). Esto contribuyó, en cierta medida, a la conciliación de intereses, entre el capital
industrial azucarero y la economía pampeana.
CAfflEDRA (53] .

�Hacia 1890 la crisis impulsa el desarrollo industrial, Y las medidas
restrictivas a la 'importación aunadas a la devaluación del p~so _-que actúa de hecho como mecanismo protector- ayudaron a sustitwr algunas
importaciones. Sin embargo, en 1907, ~a ley :-fitre, q~e da derecho a
las compañías ferroviarias de importar bienes libres de un~uestos, tuvo
una repercusión negativa sobre la balanza de _pagos arge?tma (1~)- Entre 1900 y 1913, el volumen de las importaciones se qumtuplico. _Esto
se debió a que la política aduanera era con~olad~ por los _grupo~ ~culados a la producción agropecuaria y a un mteres puramen~ f1SCal1sta
-los derechos de importación conformaban el 50 &lt;J&gt; de los mgresos de
ta burocracia-, lo cual produjo una contracción del desarrollo.

ma relación con el desarrollo de la industria textil, que fue provocado

A pesar de las medidas tomadas por el gobierno de Alv~ar, que en

por el aislamiento a que fue sometida la Nueva España durante las guerras napoleónicas (22).

1923 aumentó los derechos de importación para muchos ~1cul~ de la
tarifa arancelaria, no se estimuló el desarrollo de algu~s mdus:nas_ que
quizá pudieron desarrollarse, tales com~ petróleo, ai;wulos electnco~,
vehículos etcétera. El capital internacional monopohco no lo permitió: aho~ le resultaba más rentable la inversión directa que la unportación de productos terminados (19).
En términos generales, las políticas económicas ensayadas_ durR?te
este lapso no estimularon el desarrollo de la ind~~tria argentma, smo
que afianzaron la penetración del capital mo~opolico. A _la conserv~ción del mercado tradicional para las exportaciones argentmas se sac~ficó el desarrollo nativo que, más tarde, con el tratado ?e Roca-R_u~c1man (20), vio restringidas sus posibilidades de_ autonom1~, al pr~h1birse
al capital argentino perseguir fines de lucro pnvado en la_ mdustna ~e la
ganadería y al prometer mayores facilidades para el capital extran¡ero.

3. EL CASO DE MEXICO
LA REAL CEDULA del 16 de octubre de 1765, que reglamentaba
el comercio libre para algunas de las colonias españolas entre sí, excluía
dos regiones de los beneficios del libre comercio: Caracas y la Nueva
España. Sólo hasta febrero de 1789 a ambas se les permitió tfa!icar legalmente, de acuerdo con las reglamentaciones que operaban para las
demás colonias españolas americanas.

Para principios del siglo xix, España apenas podía contener la participación de Francia, Inglaterra y Estados Unidos en el comercio de la
(54) CATHEDRA

Nueu España. En 1805, la participación de los extranjeros en el comercio de la Nueva España alcanzó un 14.4 &lt;J,; para 1807, éste había alcanzado un 60.5 &lt;J&gt; (21).

Por esos años, en general, existían partidarios del proteccionismo y
partidarios del libre comercio, siempre que se prohibiera o se reglamentara la entrada de artículos extranjeros que compitieran con aquellos
que eran producidos en la Nueva España.
El surgimiento de una ideología proteccionista en México tiene ínti-

Después de las luchas de independencia -que causaron prácticamente la ruina económica del país- el gobierno se abocó a la solución de los
innumerables problemas que se le presentaban. Implantada la vigencia
del comercio libre por el imperio de Iturbide, la Junta aprobó en diciembre de 1821 un impuesto de 25 &lt;J&gt; ad valorem sobre los productos
importados que entraran a México. Asimismo, dentro de la reglamentación aprobada por la Junta, se señalaban los artículos que estaban sujetos a prohibición (en general, productos de algodón) y aquellos artículos libres de importación, por su posible contribución al desarrollo minero, agrícola o industrial del país.

El arancel de 1821 intentaba proteger al gremio de artesanos de la
industria textil; sin embargo, a pesar de él, las telas importadas eran más
baratas y de mejor calidad que las producidas en el país. En realidad, el
establecimiento del arancel tenía fines fiscalistas dadas las necesidades
del erario público (23). Esto es muy probable, ya que en enero de 1822
se prohibió la importación de harinas y la extracción de oro y plata en
pasta y, unos días más tarde, se aumentaron en un 20 &lt;J&gt; los impuestos
sobre la importación de vinos extranjeros.
El 20 de mayo de 1824 se aprobó una ley que aumentaba el número
de prohibiciones a las importaciones. En diciembre del mismo año se
decretó la desaparición de los consulados y también se aprobó otro impuesto que imponía un 3 &lt;J&gt; sobre el consumo de artículos extranjeros
(24).

CATHEDRA (55)

�Para 1825, mientras el comercio de México con España estuvo interrumpido, aquél se surtía de mercancías de Inglaterra, Francia y Estados Unidos. En general, la riqueza minera que México ofrecía a cambio
de los productos importados era muy codiciada por aquéllos (26).
En 1826 fueron abiertos todos los puertos disponibles del Golfo y
del Pacífico, y fue permitida -con excepción del oro y la plata- la libre
exportación de todos los frutos y productos nacionales.
En noviembre de 1827 se aprueba un arancel que modificaba el de
1824, según el cual se aumentaba la lista de artículos prohibidos, pero
se rebajaba sobre todos aquellos artículos que sobrepasaban un 48 &lt;J:&gt; a
un 40 &lt;J:&gt; ad valorem sus derechos de importación. La idea del gobierno
con esta ley era implantar impuestos lo suficientemente altos para aumentar los fondos del erario y lo suficientemente bajos para evitar el
contrabando (26).
De acuerdo con Miguel Lerdo de Tejada, para 1828 México seguía
importando productos manufacturados y exportando ' oro y plata; sin
embargo, entre 1827 y 1828 las exportaciones en est.e rubro declinaron
de 3.4 a 1.4 millones de pesos.
En abril de 1829, Vicente Guerrero sube a la presidencia de la república respaldado por los artesanos, quienes se oponían a una excesiva libertad de comercio. Y esto con toda razón, ya que para 1829 la industria textil mexicana estaba casi en ruinas. Con tal situación se aprobó
una nueva ley arancelaria que tenía por objeto restringir aún más la importación, pues no sólo se prohibió la entrada del hilo, ya estipulada
anteriormente, sino la importación de tejidos de algodón, que seguían
siendo más baratos que los nacionales (27).
En general, el gobierno de Guerrero estaba preocupado por promover el desarrollo industrial del país, el cual se había especializado hasta
esa fecha en la exportación de metales preciosos. Pero para que se fortaleciera la industria nacional, para que se pudiera abastecer las necesidades del mercado interno y para competir con los productos extranjeros eran necesarias medidas protectoras. El proteccionismo ensayado
por Guerrero, aunque fundamentado en las necesidades del erario público-para 1830, la principal fuente de ingreso para el gobierno eran las
aduanas marítimas, en especial Veracruz y Tampico-, benefició a la industria nativa. Las medidas proteccionistas eran una parte de las prác-

[ 56] CA.THFJJRA

ticas ~e una administración progresista que pretendía intervenir y ayudar directamente en el desarrollo industrial de la nación.
En 1830, durante el gobierno de Bustamante, la fundación del Banco de_ Avío ~n México representó un alejamiento más de los principios
del Iaisaez.faire, que de alguna manera habían tratado de imponerse en
1825. con la administración de Guadalupe Victoria (28).
Durante este período, la lucha ideológica entre liberales y conservadores se fue exacerbando: por un lado, los liberales, en boca de Lorenzo de Zavala, acusaban al gobierno de que el Banco era un instrumento
~ para a~entar el poder del gobierno y distraer al pueblo de la pérdida de su libertad. Por el otro, los centros tradicionales de artesanía
acusaban al gobierno de subordinar la industria nacional al comercio exterior. Estos pedían la anulación de la ley del 16 de octubre de 1830
que fundaba el Banco y estipulaba ciertas medidas arancelarias, dentro
de las cuales la prohibición de importar tejidos quedaba abolida. En el
congreso que se reunió en 1831 los artesanos intentaron restaurar la vigencia de la prohibición de la importación de tejidos, pero todo fue en
vano Y tuvieron que resignarse. El conflicto entre los artesanos y el gobierno se debió, fundamentalmente, a que aquéllos pretendían continuar con su antiguo sistema de producción, y el propósito de la fundación del Banco de Avío, según don Lucas Alamán era desarrollar una
industria moderna, con técnicas y maquinaria adec~adas· de ahí las facilidades de crédito que se otorgaron para importar máqlrinas modernas.
La falta de inversionistas arriesgados fue un motivo importante de la
fundación del Banco de Avío. En general, las atractivas posibilidades de
inversión en bienes raíces y las lucrativas oportunidades de especular
con los fondos gubernamentales hacían fuerte competencia a las inversiones industriales ( 29).

La guerra civil iniciada en Veracruz a principios de 1832 tuvo efectos negativos sobre el programa de fomento industrial, lo mismo que sobre la obtención de ingresos provenientes de los derechos aduanales.
Sin embargo, el Banco prosiguió en su funcionamiento y para enerÓ de
1835 ya habían rendido sus frutos al inaugurarse en Puebla la fábrica
textil de Antuñano y Compañía, la primera industria textil moderna
movida por agua que había utilizado, además del capital de los propietarios, ciento sesenta y cuatro mil pesos provenientes de los fondos del
Banco.
CATHIDRA (57)

�En ese mismo año, los artesanos y agricultores, que ahora contaban
con el apoyo de los dueños de las fábricas de tejidos de algod6n a quienes había ayudado el Banco, insistieron nuevamente sobre la implantación de la prohibición de importar tejidos de algodón. El aceptar a esta
petición significaba para el gobierno una disminución considerable de
sus ingresos; sin embargo, en mayo de 1836, la cámara de diputados
votó en favor de la prohibición, la cual, para desgracia de los proteccionistas, al pasar a la cámara de senadores fue soslayada y dejada sin efecto.
La importancia política y económica de los industriales de textiles
de algodón es evidente si PYBminamos la política del Banco de Avío: entre 1830 y 1842 fueron fomentadas por medio de préstamos a las empresas de tejidos de algodón, a algunas fundiciones y talleres mecánicos,
a empresas agrícolas y a textiles de lana, principalmente. Del total de
préstamos concedidos, el 66.8 &lt;J:&gt; correspondía a las primeras, Y el
14.3 &lt;J:&gt;, el 9.6 &lt;J:&gt; y el 6.3 &lt;J:&gt; correspondía sucesivamente a los tres tipos
de empresas restantes (30).
Por otro lado, entre 1837 y 1846 se intensificaron las medidas proteccionistas; quedó prohibida la importación de todo tipo de hilados extranjeros y la de tejidos ordinarios de algodón. Tal medida, que al ser
aceptada por el gobierno, a pesar de la disminución que en sus ingresos
su aplicación traería, revela la creciente influencia de los industriales en
la dirección de los asuntos públicos.

malas cosechas Y el incremento del contrabando- toma el poder en septiembre del mismo año. Con este. gobierno, los. industriales lograron
una medida por la que clamaban hacía mucho tiempo: el 21 de octubre
de 1841, Santa Anna ordena que todos los artículos de algodón requisados por contrabando sean quemados en el momento de su confiscación.
Disuelto el Banco por Santa Anna, en septiembre de 1842 la protección de que disfrutaron los productores y transformadores de materias primas del algodón en este régimen quedó evidenciada cuando e~
diciembre de 1842 el presidente interino, Nicolás Bravo, decretó la creación de un gremio industrial que incorporó ambos grupos, cuyo órgano
ejecutivo fue la Dirección General de la Industria Nacional comandada
por don Lucas Alamán.
'
En septiembre de 1843 diversos grupos de industriales presionaron
para obtener la misma protección concedida a la industria textil; por'
ello, el 26 de septiembre se agregaron ciento ochenta artículos, principalmente de metal, a la lista ya existente de artículos prohibidos.
En general, a pesar de las diferencias políticas, los conservadores,
moderados y los federalistas estuvieron de acuerdo en el mantenimiento de las leyes prohibitorias y, por esa época, la ideología proteccionista había alcanzado su punto más alto desde la independencia (31).

No obstante, a pesar de estas medidas, pe111istió el contrabando de
aquellos artículos en perjuicio de los industriales y de la tesorería de la
nación: la ineficiencia y corrupción del servicio de aduanas no pudo
hacer cumplir efectivamente con dichas medidas.

Para 1846, la industria textil mexicana se encontraba distribuida de
la siguiente manera: del total de usos existenteS', el 86 &lt;J:&gt; se concentraba en cuatro ciudades: en Puebla, el 38 &lt;J:&gt;; en México, el 20 &lt;J:&gt;; en Veracruz, el 17 &lt;J:&gt; y el 10 &lt;J:&gt;, en Jalisco (32).

Otras medidas que durante este mismo período fueron dispuestáS
para proteger a los industriales fue la supresión de las alcabalas y algunas otras excensiones de impuestos sobre algunos productos de industrias del país, tales como textiles, papel, hierro, etcétera.

La política proteccionista prosiguió hasta 1846 cuando, durante el
gobierno de Paredes, se expidió un decreto permitiendo la entrada de algodón extranjero por las aduanas de México y San Bias, pagando un impuesto específico de diez pesos el quintal. A mi juicio, esta política
proteccionista que pretendía proteger a la industria algodonera también
tenía que tener efectos negativos, ya que para 1846 México sólo proporcionaba el 26 &lt;J:&gt; del algodón que necesitaban sus industrias ( 33). Esta realidad no fue aceptada por los industriales sino hasta después de
terminada la guerra con los Estados Unidos, cuando se hizo general la
idea de que el sistema proteccionista había durado más de la cuenta.

En 1841, Santa Anna aprovecha la violación de la ley aduana! cometida por Arista (ministro de guerra), al concertar contratos con comerciantes ingleses, mediante los cuales se permitía la importación de más
de dos millones de libras de hilados de algodón, Y con el apoyo de los
ind~triales -que habían pasado por un peóodo.de dificultades por las
(58] CA111EDRA

CATIIEDRA (59]

�LDII I
..

11 f$P;J i

Jt

lfll'1Li17 Y

IP\I iz&amp;

�Hasta mediados del siglo xix, mientras Argentina se caracterizó
-salvo algunas medidas de Rosar- por una apertura casi total, a partir
de 1809, México siguió el rumbo del proteccionismo.

NOTAS Y REFERENCIAS
BIBLIOGRAFICAS

Entre 1850 y 1880, los dos países siguieron políticas liberales, aunque más moderadas en el caso de México.

(1) Bornes, Harry, Historia de la economía del mundo occidental, Ed. Hilpanoamericana, México, 1955, p. 482,488.

Una gran coincidencia se dio en relación a la inversión extranjera directa, durante el período comprendido de 1880 a 1910, y casi en los
mismos rubros: ferrocarriles, petróleo, bancos y electricidad, minería
(en el caso de México), frigoríficos (en el argentino), ambas actividades
de exportación.

(2) Ricardo, David, Principioe de econonomía política y tributaci6n, Ed. F. C. E.,
Vol. I, México, 1959, p. 252.

En general, entre 1810 y 1930, no se desarrollaron grandemente las
industrias de los dos países. No fue sino hasta después de 1930-y en
el caso de México, más bien a partir de 1940--," que una política sistemática de sustitución de importaciones comenzó a configurar un desarrollo industrial más o menos sostenido.

(3) Emmanuel A., El intercambio deaipal, Ed. Siclo XXI, México, 1972, p. 13.
(4) Un intereante ""'1iaia técnico-econ6mico eobre eate punto ea realizado por:
Kindelberger Charlea, en Economía internacional, Ed. A¡ullar, Madrid, 1962,
p. 189-210.
(5) Street, John, Gran Bretaña y la independencia del Rfo de la Plata, Ed. Paid61,
Buenoe Airea, 1967, p. 155.
(6) Allub, Leopoldo, "Lu claae1 altu terrateniente■ y el deurrollo de la qricultu·
ra comercial en Argentina", Reví.ata Latinoamericana de Ciencia Política, Acoe·
to de 1972, III, p. 284.
(7) Irazuate, Julio, lntluencia económica britúica en el Rfo de la Plata, EUDEBA,
Buenoa Airea, 1963, p. 22.
(8) lbid., p. 31.

(9) Aquí me parece interesante aeiialar una diferencia entre el comportamiento de
loe terrateniente■ argentinoe y ■u1 contrapartes ingleeea: mientraa aqu&amp;oe fueron decidido■ apologi,tu de la libertad de comercio, ésto■ ■e oplllieron al libre
cambio, tenazmente. Esto ea explicable, puesto que loa arl■t6cratu incleeea
producían a precioa altoa y no para la e,cportaci6n; la liberalizaci6n del comer·
cio lignificaba para elloa una competencia perjudicial, pue■to que lngleterra podría importar alimentoe y materias prima■ m.ú baratos. Para loa terrateniente■
argentino■, el libre comercio lignificaba ingre101 altoa por la■ exportaciones e
importación de bienes ■untuarioa para ■u particular diafrute.
(10) Kroeber, Clifton, La nawgaci6n de 101 ríoe en la hiatoria argentina, Ed. Pai·
d6a, B. Aires, 1967. p.177.
(11) Allub, Leopoldo, ob. cit., p. 296.
(12) Martfnez Estrada, Ezequiel, "Sentido y miai6n del penaamiento en Hilpanoamérica", Cuadernos Americanoa, ene-feb., 1958, p. 153-154.
(13) Irazusta, Julio, ob. cit., p. 59-60.

{62] CATHFDRA

CADIEDRA (63)

�•
(14) En realidad, Inglaterra oiempre ae caracterizó por aer un país importador de
mercancías mú que u:portador: entre 1800 y 1900, el valor de las 8"portacio·
nea inglesas ae multiplic6 por ocho, mientras que 1111 importaciones Jo hicieron
por diez. En la d6cada anterior a 1914, loa ingleses tuvieron un exceao de im·
portaciones de 760 millones de dólares al año. Desde Juego, esto era comperua·
do por 1u 11emedu exportaciones "invisibles". Esto es, los servicios de navegación y de seguros y loa intereses de loa priotamoa.

(33) El apro~onamiento de al¡od6n aufieiente 1 buato no exilti6 en Mftico lino
huta el lliglo :u:.
(34) ~!o V-illegu, Daniel, "La cueati6n anacelarla • lll!xico" Hilloda de la JI
lítica Aduanal, México, 1932. p. 30.
'
o-

(36) Keremitaia, Dawn, La indUltrta t8"til mexleua en al
México, 1971, p. 30.

olclo lis

Se Setentu,
'

P

(16) Citado por Iraausta, Julio, op. cit., p. 67.
(16) Tomado de "S-a y puntoa de partida para la organización pol(tica de la Re·
p6bllca Araentina", Extracto, en, Evolución de la Civilización Contempormea,
vol XX, Monterrey, 1966, p. 192·214.

..

(17) Allub, Leopoldo, lnduatriallzación, burguesía dependiente y democracia en
Araentina", 1890-1930, (mimeo), El Colegio de México, 1973. p. 32.

(36) ~ n , Ro¡er D., La pol!tiea del cleouroDo mexicano Ed "''"'
· M
:uco, 1971, p. 30.
•
· ~,..o :u:,, 6-

ele,_.,

(37) Ceceña, lOÑ Luia, "La penetnei6n u:tnnJen, y 1• p,upoa
an Mft1.
co", en Revi.sta Latinoamericana de Economía No. 1 Maico 1 - pp ••
55.
'
'
' 1'Vll', • ~ ,

(18) lbid., p. 22.
(19) lbid., p. 58.
( 20) Panaia, M., Lesser, R., y Skupcb, P., Estudio sobre loa orígenes del peronismo
/2, Ed. Siglo XXI, B. Aires, 1973, p. 36.
(21) Florea, Romeo, "Del libre cambio al proteccionismo", en Historia Mexicana,
El Colegio de México, No. 76. p. 496.
(22) lbid., p. 494.
(23) Potaab, Robert A. El Banco de Avío en México, El fomento de la industria,
(1821-1846), Ed. F. C. E., México, 1969, p. 32, 33.
(24) Florea, Romeo, op. cit., p. 601.
(26) lbid., p. 602.
(26) lbid., p. 506.
(27) Potaah, Robert A, op. cit., p. 56.
(28) lbid., p. 83.
(29) lbid., P. 94.
(30) lbid., p. 182.
1
1

(31) lbid., p. 211.

1

(32) lbid., p. 222.

[ 64) CAffllllRA

CATIIEDRA [ 65)

��Luis María Gatti

Las
representaciones y el modo de
producción
(Notas para el marco t.eórico de una investigación de
campo sobre la escuela rural)

ADVERTENCIA
A PESAR DE haberme propuesto hacer un trabajo exclusivamente
teórico, no he podido evitar referencias a mis trabajos empíricos. Creo
que ello se debe a dos motivos, principalmente.
a) especialmente en la segunda parte del trabajo, sobre el
modo de producción, la teoría marxista "pura" (es decir. puramente teórica como es el Libro Primero de El capital) tiene escasas referencias teóricas a los problemas del campo y está centrado en las transformaciones industriales que jalonan
el nacimiento del modo de producción capitalista. Por ello
resulta difícil compatibilizar esa teoría "pura" con las formas
concretas en que el capitalismo (y sus formas transicionales)
se manifiesta en el campo.
CATHEDRA [67]

�••~••••.. ..-••n

---

(1

�siones· de Vessuri (1975), en Tucumán; de Gatti (1975), en Salta, Y todos ellos conducen a la necesidad de distinguir cuidadosamente entre
proletarios rurales, campesinos (peasants), colonos, chacareros (farm·
ers), empresarios capitalistas, etcétera.

y se deberá discriminar también respecto de las diferentes matrices
culturales que existen entre regiones "tradicio~ales" (NOA_J Y "modernas" (NEA, Patagonia)*, entre poblaci~nes autócton~ o cn~llas (NOA,
parte del NEA) y las de migración mas o menos rec~e_nte, mc\uyendo
los asentamientos nuevos de migrantes internos (Mmones, Formosa,
Chaco, Patagonia).
Aunque mi perspectiva es esencialmente _antrop~~óg!cª! ~ !~~ ejemplos que utilizaré se refieren sobre todo a sociedades prmut1vas , no_ se
descarta de ninguna manera (por el contrario, se integra)_ 1~ _perspecti~a
histórica: no podrían ignorarse en este campo de los análisis de los sistemas de representaciones los trabajos de Febvre sobre "el probl~ma ~e
la incredulidad en el siglo xvi" y de Fuste! de Coulanges sobre la cmdad antigua", etcétera.

1

1

El usar ejemplos de sociedades "primitivas" no implica que no haya
experiencia acumulada por la antropología social en el campo de las sociedades complejas. Los trabajos de Elizabeth Bott (1968) sobre la familia en las sociedades complejas y los de Richard Hoggart sobre los
"usos del alfabetismo" (literacy) en la clase obrera inglesa marcan sendas que inevitablemente habrá que transitar en investigaciones de este
tipo.

NO sólo interesará estudiar las categorías en sí mismas Y en su relación con las diversas prácticas sociales con que se vinculan: también
habrá que descubrir los contextos en que se ju~gan las formas en que
se utilizan. El contenido, los referentes y las s1tuac10nes en que se emplean las categorías de "nosotros" y "ellos" son esenciales para de~cubrir los valores en juego, especialmente en lo que hace a la educa~10n Y
no solamente en cuanto distinción de clase, identidad de clase o etruca,
sentido de pertenencia al grupo, etcétera. Por ejemplo, un tema_ recurrente en el folklore del NOA sostiene que "la ignorancia es prefenble al
saber". La función compensadora de este tema es inmediatemente en

r

• NOA

=Noroeste araentino; NEA= Noreste araentino.

[70] CATHEDRA

dente: las clases subalternas abandonadas a las condiciones de analfabetismo total, parcial o "funcional" consideran la cultura intelectual como algo hostil y ajeno (y así es en efecto, siendo cultura de las clases en
el poder y siendo disfrutada principalmente por esas clases) por lo cual
contraponen polémicamente a la "cultura" de los "otros" propia "ig-

norancia".

J;

Todos estos elementos deberán ser tenidos en cuenta en lo que hace
a la exploración de los aspectos no-sistemáticos de la educación y donde
el papel de la familia como institución generadora y conservadora de
s~m~olos y hábitos es fundamental: por ejemplo, en la enseñanza de las
técrucas corporales, manuales, "etnocientíficas", estéticas, etcétera
(Cfr. Mauss, 1972).
Pero tampoco deberá descuidarse el estudio de las categorías en la
educación sistemática, y en este sentido son fundamentales los aportes
de Bourdieu y su noción de capital cultural.
"Esta investigación nació de la intención de tratar la relación pedagógica como una simple relación de comunicación y de medir loa rendimientos; más precisamente, de determinar loa factorea aociales y eacolarea
del bito de la comunicación pedagógica por el 8Mliaia de laa variaciones del rendimiento de la comunicación en función de laa caracterfaticaa sociales Y eacolares de loa receptorea" (Bourdieu y Puaeron, 1970).

E~ efecto, se~ útil trabajar con la hipótesis de que el grado de product1V1dad espec1f1co de todo trabajo pedagógico (excepto el realizado
por la familia) es función de la distaµcia que separa el hábito que se pretende inculcar del hábito que fue inculcado por todas las formas anteriores de trabajo pedagógico (y en el extremo inicial se encuentra la familia). Por supuesto, en este punto aparecerán las contradicciones más
claras entre el sistema de representaciones "propio" del grupo analizado
Y el sistema de representaciones macrosocial que impone la matriz socio-cultural dominante (la de la clase dominante). Estudios complementarios deberán revelar la "distancia social" que aparece en los contenidos de los planes de estudio por el hecho de tratarse de planes "urbanos", "industriales" (porteños ?), aplicados sin mediaciones en receptores rurales que pueden estar en las antípodas de semejante universo.
El objeto de este trabajo, en resumen, es poner en claro el marco
teórico de una investigación empírica sobre el contexto de la escuela ru-

CA111EDRA [ 71]

�ral y de loa valorea que aobre la educación tienen los distintos sectores Y

clues en el campo.
Una aclaración fmal: aunque deslizaré sugerencias a lo largo del trabajo, el análiais de los sistemas de representaciones y ~e los modos. de
producción no están aquí relacionados. Apenas analizo el contemdo
teórico y las implicancias de cada concep~, tratando de mostrar el ~alor que tienen en una investigación de este tipo. Por o~ parte, ademas,
pienso que la relaci6n entre un sistema de represen~ci~nes Y un modo
de producción determinados no puede postularse a pnon, salvo en generalidades de poco valor instrumental como la que señala, correctame~te
y de acuerdo con Durkheim y Granet, que los sistemas de representaciones están determinados "en última instancia" por el modo de producción en sentido estricto (la base económica). Tal relación, por el contrario debe descubrirse en cada caso, tal como hizo Evans-Pritchard
(1968) al mostrar cómo las categorías de tiempo Y espa~o,_ claves d~ 1~
sociedad nuer del Sudán, se vinculaban con las caractensticas ecolog¡•
cas y económicas de dicha sociedad; o como hizo Leach (1964) al m~strar que gumaa y gumlao eran categorías centrales d~ la socied~d ~achin
en las mesetas birmanas y que se relacionaban con ciclos econom1cos alternados.

LAS REPRESENTACIONES Y EL MODO DE PRODUCCION

COMO MI OBJETIVO en este trabajo es discutir los presupuestos
teóricos de una investigación, trataré en primer Jugar de las representaciones -es decir, de un abordaje claramente antropológico-, y, en segundo lugar, intentare mostrar cómo el concepto de modo de producción permite articular el estudio de las representaciones para el conocimiento de un determinado sistema económico que fundamenta dichas
representaciones. En el análisis de los diversos autores no pretendo hacer un estudio exhaustivo de los mismos, dejando de lado muchos as•
pectos de sus teorías por ser ajenas a mi interés actual.
El método utilizado seguirá un procedimiento teórico que presupone los trabajos de Durkheim y Mauss, así como los de Lévi-Strauss. Paralelamente también será utilizado el concepto de modo de producción,
con el que procuraré rendir cuentas de las relaciones entre las representaciones y la práctica económica. El concepto de modo de producción,
además de suministrar esa posibilidad, nos da las condiciones de caracterizar una práctica económica ( modo de producción en sentido estricto).
Considero que puede aceptarse que la base económica es siempre explicitante de las condiciones que determinan, "en última instancia", el
contenido de esas representaciones. Para esto debe tenerse en cuenta
que la infraestructura económica no puede ser vista como un área de la
sociedad donde las relaciones sociales estén excluidas: por el contrario,
es a través de ella,.a través de las divenas prácticas económicas que la
forman, como las relaciones sociales más amplias se constituyen y se
explican.
La aproximación de dos visiones teóricas que generalmente (y a veces ingenuamente) son tenidas como excluyentes, podría parecer albergar cierto eclecticismo, pero pienso que no hay mayores problemas en
hacerlo en la medida en que:
a) la utilizaci6n de los abordajes teóricos de Durkheim,
Mauss y Lévi-Strauss no presupone un compromiso con la
teoría total de los autores;

NOTA· 11 ooacapio d• 1 t,temo de repraentociona • pddicamea&amp;e 146nüco al de c6di•
al de ldcolo1fa. aallqlle cada uno de ello• pertene&amp;ca • u.n.t,,en:,1
del diNunD ....__, Como no N&amp;oy ....._.,,o aq_u.t' •• nestl:
....antloudll poca moa•
_, 80 _ . de__...o dlarom y loa a&amp;Wsan como t6rmJD011 altemaU.Oa de lcm1 nlor.
ro ,.bnból~ 1 muy

[ 72]

CAnlF.DllA

•••at.

b) comparto con Bourdieu (1968) la idea de que, tanto
Marx como Durkheim, Mauss y'' Weber sostienen la misma

CA111EDRA (73]

�teoría del conocimiento sociológico, lo que hace a sus teorías
parciales mutuamente traducibles. La teoría del conocimiento sociológico, como sistema de reglas que rigen la producción de todos los discursos sociológicos posibles, es el principio generador de las diferentes teorías parciales del sistema
social (v.g. teoría de los intercambios matrimoniales, de la difusión y evolución cultural, de los sistemas de representaciones, del valor-trabajo, de la producción capitalista, etcétera, y
por ello es el principio unificador del discurso propiamente
sociológico, que no hay que confundir con una inexistente
teoría unitaria de lo social.
Mi objetivo es partir del nivel de las representaciones para llegar a
las relaciones entre ellas. Tales relaciones son detectadas a partir de las
representaciones sobre la práctica económica en la que se insertan los
agentes sociales que formulan esas representaciones; en realidad, se trataría de aprehender los lazos del nivel ideológico con el nivel económico
para desentrañar de allí la lógica de las representaciones atinentes a la
educación, la "cultura", la instrucción, etcétera.
Habría entonces que hacer una etnografía de las prácticas económicas específicas (según clases, regiones, variaciones culturales), a través
de las representaciones (o ideologías) de los agentes que en ellas se msertan para lograr develar:
a) de dónde parten las categorías que forman el sistema
de representaciones;
b) cuál es el determinante social que las explica.
Para esto los estudios realizados por la antropología en sociedades
"primitivas" son fundamentales; sin prejuicios etnocéntricos de profesión, la antropología fue obligada a buscar en el seno mismo de la sociedad que estudia las explicaciones para esa sociedad: esa meta sólo puede ser alcanzada a través de los datos formulados por los agentes sociales del contexto social estudiado.
En la medida en que utilice directamente la teoría marxista, me detendré en defmir los conceptos empleados en la segunda parte de este
trabajo.
[74) CATIIIDRA

LAS REPRESENTACIONES
DURKHEIM Y MAUSS, en el famoso trabajo De ciertas formas primitivas de clasificación, postulan, entre otras cosas, que en las "clasificaciones primitivas" las ideas están organizadas de acuerdo con un modelo proporcionado por la sociedad. Pero, dado que esta organización
de la mentalidad colectiva existe, ella es susceptible de reaccionar sobre su causa y contribuir a modificarla.
"Hemos visto cómo lu especies de cosas, claaificadaa en un clan le sir•
ven de tótems secundarios o de sub-tótems; es decir que, denÍro del
clan, este o aquel grupo particular de individuos -influidos por causss que ignoramos-- llegan a sentirse de manera más eapecial en relaciones con estas o aquellas cosas que son atribuidas dt! un modo general
Si ahora el clan, ya demasiado voluminoao,

al clan en su conjunto.

tiende a segmentarse, lo hará siguiendo las líneas marcadas por la clasificación .. Hay que tener mucho cuidado y no creer que, en efecto,

estas secesiones pueden ser el producto de movimientos revolucionarios Y tumultuosos. Parece que lo más corriente es que se produzcan
siguiendo un proceso perfectamente lógico. En numerosos casos, ya
las fratrfas se han constituido y distribuido en clanes, de acuerdo con
ese proceso. En diversas sociedades australianas, las fratrías se oponen
la una a la otra como dos términos de una antítesis, como el blanco sobre el negro, y, en las tribus del estrecho de Torres, como la tierra y el
agua; es más, los clanes que se han formado en el interior de cada una
de ellas soetienen los unos con los otros relaciones de parentesco lógico.
Por consiguiente, en Australia, es raro que el clan del cuervo pertenezca
a una fratría distinta que el del trueno, el de las nubes y el del agua. De
igual modo, en un clan, cuando se impone una segmentación, los indiviguos agrupados en torno a una de las cosas clasificadas dentro del clan
se separan del conjunto para formar un clan independiente, y el sub-tótem se transforma en un tótem. Una vez empezado, el movimiento
puede proseguirse y siempre según el mismo procedimiento. El subclan que se ha emancipado de esta manera, lleva consigo, efectivamente
en su dominio ideal, además de las cosas que le sirven de tótem, algu~
otras que se consideran como solidarias de la primera. En el clan nuevo,
esas cosas cumplen el papel de sub-tótems, y si es oportuno, pueden llegar a ser otros tantos centros alred.edor de los cuales habrán de producirse más tarde nuevas segmentaciones" (Durkheim y Mauss, 1971 ).

Lo que Durkheim y Mauss tratan de demostrar en este trabajo es
que existe un tipo de clasificación, la clasificación primitiva, que tiene
una !ógica diferente de la lógica de la ciencia y que su modelo es proP_oi:c1onado por la sociedad. Pero no por eso dejan de seguir una cierta
log¡ca:

CATHEDRA [75)

�"Por lo tanto, las cluificacionea primitivas no constituyen singularidades excepcionales, sin analogía con las que están en uso en los pueblos
mú cultivados; por el contrario, parecen remitirse sin solución de continuidad a las primeras clasificaciones científicas. Y es que, por muy
profundaa que sean las diferencias entre las primeras y eatas altimaa, en
ciertas relaciones, sin embargo, no dejan de tener todos los caracteres
esenciales. Ante todo, son sistemas de nociones jerarquizadaa, al ~
que las clasificaciones de los científicos. Aquí, las cosas no están d1&amp;puestaa, sin más, bajo la forma de grupos aiBlados unoa de otros'. sino
que estos grupos sostienen entre sf relaciones definidaa y III con¡un~
forma un todo unido e indisoluble. A mayor abundamiento, eatoa SIS·
temas, a la manera de la ciencia, tienen una finalidad totalmente especulativa. Su objeto no es facilitar la acción, sino hacer comprender, desentrañar las relaciones que existen entre loa serea. Teniendo en cuenta
ciertos conceptos considerados como fundamentales, la inteligencia ex·
perimenta la necesidad de ligar con ellos las nociones que se hace de ~
otras coaas. Ante todo, tales clasificaciones eatén destinadaa a relacionar las idees entre sf y a unificar el conocimiento; en este sentido, puede afirmarse sin peligro de error que son obra de la ciencia y constituyen una primera füosoffa de la natunleza" (Durkheim y Mauss, ibid).

Los autores están interesados en aprehender los orígenes de la actividad clasificatoria y por eso analizan los sistemas clasificatorios que
dan cuenta y explican la división de la sociedad en clanes, fratrías, Y la
segmentación que puede ocurrir a partir de la división original. Por otra
parte, estas divisiones están relacionadas con otras divisiones que algunos pueblos hacen del universo. Existe pues una totalización en estas
clasificaciones que no se restringen a una necesidad pragmática de explicar la práctica material de los individuos; por eso puede decirse que ellas
forman una especie de primera filosofía de la naturaleza.
Los autores precisan más su pensamiento acerca de las clasificaciones primitivas:
"Por este medio, se distinguen muy claramente de lo que podría llamar·
se las cluificacionea tecnológicas. Es probable que, siempre, haya clasificado con mayor o menor claridad las cosas con las que se alimenta siguiendo los procedimientos que empleaba para aprehenderlas: por
ejemplo, en animales que ffien en el agua, o en el aire, o bien sobre la
tierra. Pero, ante todo, los grupos as! constituidos no ,están ligados los
unoa con los otros ni tampoco sistematizados. Se trata de divisiones, de
distinciones de nociones, y no de cuadros de clasificación. Además, es
evidente que estas distinciones están estrechamente vinculadas con la
práctica de la que no son sino expresión en algunos de sua aspectos"
(Durkheim y Mauss, ibid).

[76] CA1llEDRA

Me parece que esta observación de Durkheim y Mauss no se integra
con lo que pretenden mostrar en su trabajo, esto es, que las clasificaciones primitivas se modelaron sobre la organización social más próxima y
más fundamental. La sociedad no fue un mero modelo de acuerdo con
el cual el pensamiento clasificatorio habría trabajado; fueron los propios marcos de la sociedad los que sirvieron de marcos al sistema. Las
primeras categorías lógicas fueron categorías sociales, las primeras clases de cosas fueron clases de hombres en las cuales las cosas fueron integradas.
"Fue porque los hombres estaban agrupados y se concebían a sf mismos bajo la forma de grupos que agruparon idealmente loa otroa seres,
Y las dos modalidades de agrupamiento comenzaron a confundirse al
punto de ser indistintas. Las fratrfas fueron los primeros géneroa; loa
cianea las primeras especies. Las cosas e~an vistas como haciendo parte
integrante de la sociedad y era su lugar en la sociedad lo que determinaba III lugar en la natunleza" (!bid.).

Existe en el trabajo una preocupación por mostrar que en las clasificaciones primitivas está presente una actitud científica, especulativa; es
preciso que las cosas que rodean al hombre sean explicadas en los moldes sociales en que vive. Sin embargo, también ahí existe un carácter
práctico, material: los hombres viven de determinada forma, se organizan dentro de un contexto histórico específico y todo el proceso científico estará orientado hacia sus necesidades concretas y materiales. Los
dos aspectos, práctico y teórico, no están desarticulados. Si los hombres clasifican también sus actividades tecnológicas, esas clasificaciones
estarán, a su vez, de alguna forma, articuladas con la clasificación mayor
de la sociedad, con las llamadas representaciones colectivas.
El carácter afectivo presente en las clasificaciones primitivas sería lo
que diferenciaría estos sistemas de representaciones de las clasificaciones científicas. La afectividad sería consecuencia del área sagrada de la
que forman parte las representaciones colectivas. Los lazos lógicos presentes:
11

• • • están representados bajo la forma de vínculos fa.miliares, como relaciones de subordinación ecOnómica o política; quiere decirse, pues,
que los mismos sentimientos que se hallan en la base de la organización
doméstica, social, etc., también han presidido esta repartición lógica de
las cosas. Estas se atraen o se oponen de la misma manera que los hombres están ligadoa por el parentesco u opuestos por la venganza. Las co-

CATHEDRA [77]

�saa ae confunden del miamu modo que los miembros de una familia se
confunden en un pensamiento com6.n. Lo que determina que loa unos

se subordinen a los otros es algo enteramente similar a lo que hace que
el objeto poaeído aparezca como inferior a. 111 propietario y el siervo a
111 dueño. Así, pues, loa estados de ánimo colectivo han dado vida a•·
tos agrupamientos y, además, tales estados de ánimo son claramente
afectivos. Existen afinidade1 sentimentales entre las cosaa, ilfUal que en·
tre los individuos, y las coaas se clasifican precisamente a travéa de ea·
tas afinidades" (ibid).

Se admite, pues, que se puede clasificar sin utilizar conceptos.
"Ya que para que determinadas nociones puedan disponerse sistemáticamente de esa manera por razones de sentimiento, es preciso que no se
trate de ideas puras, sino que ellas miamaa sean producto del sentimien·
to. Y, realmente, para los que llamamos primitivos, una especie de co888 no ea simplemente un objeto de conocimiento, sino que ante todo

corresponde a cierta actitud sentimental. ( ... ) Y precisamente este
valor emocional de las nociones representa el papel preponderante en la
manera de aproximarse o separarse las ideaá. Y este valor es el que sirve
de carácter dominante en la clasificación" (ibid).

El valor emocional a que se refieren Durkheim y Mauss como estando presente en las nociones que operan en las clasificaciones primitivas,
permite una analogía con los fenómenos de ideología. Lo que los dos
autores están considerando del dominio de las representaciones colectivas es lo que se puede llamar ideología. Ellos mismos dicen al final del
trabajo:
" ... la emoción a naturalmente rehactaria al análiaia o, al men01, ae

presta a él con dificultad, dado que es demasiado compleja. Sobre todo
cuando es de origen colectivo, desafía al examen crítico y razonado. La
presión que ejerce el grupo social sobre cada uno de 1111 miembros impide a loa individuos juzgat con libertad las nociones que la aociedad ha
elaborado y en los que ha impreso algo de su personalidad. Colllltruc·
cionea parecidaa son aagradaa para loa particulares. Por collligu.iente, la
historia de la clasificación científica es, en definitiva, la historia misma
de las etapaa en el curso de las cuales ha ido debilitándose progresivamente este elemento de afectividad social, dejando cada vez máa el cam·
po libre al penaamiento reflexivo de los individuos" ( ibid ).

El trabajo consigue demostrar, y ese es su mayor mérito, la existencia de una lógica social que está presente en los sistemas de clasificación
primitivos y muestra la importancia que las representaciones colectivas
presentes en esas clasificaciones dan a los agentes sociales, de manera
[ 781 CA111IDRA

que la actividad crítica de los que viven bajo el dominio de esas representaciones queda, por lo menos, enmarcada y determinada.
Lévi-Strauss critica a Durkheim a propósito de la "afectividad". Según él, Durkheim llega a un impasse en su explicación del totemismo en

la medida en que en ella los fenómenos sociales están derivados del sentimiento.
"Su teoría del totemismo parte de la necellidad y acaba en un recurso al
aentimiento. Como ya llamáramoo la atención,"la e,ciatencia de tótema
para 61 remita del reconocimiento de esf"m¡ea animales o vegetales, que
eran al principio sólo signos no figurativo• y arbitrarios. Pero, ¿por qu6
loa hombrea llegaron a simbolizar por signos 1111 af"lllacione1 clánicaa?
En Yirtud, dice Durkheim, de la "tendencia instintiva" que Una a "loa
hombres de cultura inferior ( . .. ) uociadoa en una vida coman ( ... )
a tomar o a grabar sobre su cuerpo las imágenes que recuerdan esta comunidad de existencia". Este "instinto" gráf"ico está en la base de un

mtema que encuentra au coronación en una teoría afectiva de lo agrado Y reposa, por lo tanto, sobre una petición de principio: no son las
emociones actuales, sentidas en lu ocuiooea de reuniones y de ceremoniu, las que crean o perpet&lt;ian loa ritos, sino la actividad ritual la que
IUlcita las emociones.
En ~ d , lu pulsionea y las emocione1 no explican nada; ellaa resultan 11ernpre, ya de la potencia del cuerpo, ya de la impotencia del espíritu. Conaecuencias en IOB dos C8108, ellas nunca son e&amp;U188" (Lévi-Stra·
uaa, 1968~

Para Lévi-Strauss, lo que en antropología se llamó "totemismo" forma parte de la razón y
"Lu exigenciu a lu cuales responde, la manera por la cual procura sa·
tiafacer, son principalmente de orden intelectual. En este aentido, no
hay nada de arcaico ni de lejano. Su imagen es proyectada y no recibida; ella no aca au substancia de afuera. Porque, si la ilusión recubre
una parte de verdad, ella no eat! fuera de noaotroa, sino en noaotroa"
(Lévi-Strauaa, ibid.)

Si en un sistema clasificatorio, como podemos considerar los diversos ejemplos de totemismo, tenemos por un lado una lógica que se desprende del contexto específico que produjo el mismo sistema tenemos
también, por otro lado, una forma de combinación que organlza las categorías que forman parte del corJunto. Esta manera de organizar las
categorías son formas presentes en toda actividad clasificatoria, es decir,

CATHIDRA [791

�se clasifica a través de definiciones y tales definiciones presuponen una
delimitación del objeto que está siendo clasificado. Cuando clasificamos, jerarquizamos y establecemos relaciones entre las cosas; cuando
una cosa es definida lo es en oposición a otra. Y las cosas que se asemejan a ella, a su vez, se oponen a las cosas que no son ella. En este sentido, toda actividad de conocimiento presupone una démarche semejante.
Sin embargo, insisto, el principio que explicaría cada clasificación existente depende del conocimiento del contexto específico que la produ-

matizadas. Puede decirse que las representaciones son los elementos
constituyentes de la "teoría social" que los agentes involucrados formulan.
En la medida en que las representaciones pueden presentarse como
formas de pensar determinada realidad social, la aproximación de las
mismas con la ideología es evidente:

ce.

"Basta aaber muy esquemáticamente que una ideología es un sistema
(q~e ~ 111 lógica y III rigor propios) de representaciones (imágenes,

Puede decirse que el "pensamiento salvaje", característico de los mitos, las creencias populares y de todo el campo de valores sociales, se
asemeja a la noción de clasificación primitiva de Durkheim y Mauss. Pero, en la medida en que Lévi-Strauss no limita tal pensamiento a las sociedades primitivas y lo extiende a toda y cualquier sociedad (considerando sólo el diverso grado de operacionalización que se presenta en
esas sociedades y en las llamadas "civilizadas"), evita un problema de
discontinuidad entre el pensamiento del civilizado y el del primitivo.

IDltos, ideas o conceptos según los casos), dotados de una ~:,:iatencis y

La forma encontrada por Lévi-Strauss para mostrar lo que exist.e de
común entre el pensamiento salvaje y el llamado pensamiento científico, es la de considerarlos como formando parte de la actividad pensant.e
de la humanidad, y como tal siguiendo las leyes del propio pensamiento. Se puede decir que los dos tipos de lógica existentes responden a
objetivos diversos:
"Esta exigencia de orden está en la b8Be del pensamiento que llamamos
primitivo, pero sólo a causa de que está en la base de todo pensamiento:
pues sólo bajo el ángulo de las propiedades comunes ea como accede·
moa más fácilmente a las formas de pensamiento que nos parecen muy
extrañas. ( ... ) Por lo tanto, en lugar de oponer magia y ciencia, será
mejor colocarlas en paralelo, como doa modos de conocimiento, desiguales en cuanto a 8118 resultados teóricos y prácticos (porque de este
punto de vista es verdad que la ciencia tiene más éxito que la magia, así
como la magia se anticipa a la ciencia en el sentido de que ella también
tiene éxito a veces), pero no por el gfnero de operaciones mentalea que
ambas suponen y que difieren menos en naturaleza que en función de
los tipos de fenómenos a los cuales se aplican" (Lévi-Strauas, 1962).

Por consiguiente, las representaciones que los agentes sociales formulan acerca de una det.erminada realidad, de una práctica social en la
que se encuentran envueltos, se presenta en formas orientadas y sist.e(80) CAfflEDRA

de un papel históricos en el seno de una 110Ciedad dada. Sin entrar en
el problema de las relaciones de una ciencia con III pasado (ideológico)
podemos decir que la ideología como sistema de representaciones se
distingue de la ciencia en que la función práctico-social es más importante que la función teórica (o de conocimiento)" (Althuaser, 1967).

En la ideología los hombres no representan de manera real sus relaciones con sus condiciones de existencia sino la manera como las viven:
"La ideologfs concierne entonces a la relación vivida de 101 hombres
con su mundo. ( ... ) En la ideología la relación reel está inevitable·
mente investida en la relación imaginaria: relación que •"Pre• más una
voluntad (conaervadora, conformista, reformista o revolucionaria), una
esperanza o una nostalgia, que la descripción de una realidad" (Althus·
ser, 1967).
"En eata medida, las ideologías fijan en un univerao relativamente coherente no _sólo una relación real sino tambiéfl una relación ima¡inaria,
una relación real de los hombres y sus condiciones de e:,:istencia investi·
da de una relación imaginaria. ( ... ) Su función social no es ofrecer a
los agentes un conocimiento verdadero de la estructura social sino sbnplemente inaertarloa de alguna forma dentro de 1111 actividades que soportan esta estructura" (Poulantzas, 1969).

A pesar de contener elementos de conocimiento, la ideología hace
que los agent.es t.engan una visión parcial de la realidad social porque su
función, como se mostró arriba, no es suministrar una visión "verdadera" de la realidad donde se ·mueven los agentes, sino proporcionar a los
mismos una "teoría" que justifique la posición que ocupan en la estructura social. De esta forma, la ideología procuraría escamotear las condiciones reales, haciéndolas aparecer en un plano imaginario como representaciones sistematizadas, de manera que las contradicciones no aparezcan como tales. Tal manera de proceder está presente en la estructuCATHEDRA [ 81]

�ra de los mitos, donde la realidad social aparece en un plano consciente
sin contradicciones, aunque tales contradicciones puedan ser aprehendidas a través de la estructura subyacente a los mismos. La ideología tendría, entonces, una función de cohesión social, y como tal estaría diluida en toda la estructura social, siendo una especie de cemento del edificio social.
"La ideología también comprende, como bien lo viera Gramaci, no solamente elementos dispersos de conocimiento, nociones, etc., sino tambien loa 11 guato1" 1 el "estiloº. la 11 moda" y el "modo de vida" en general" (Poulantzas, 1969 ).
·

Siguiendo a Poulantzas, se puede ver la articulación que el autor sugiere de la ideología con el modo de producción (en sentido amplio):
"En consecuencia, la ideología, en tanto instancia específica de un modo de producción y de una formación social, está conatituida en los límites ftjados por ese modo y por esa formación, por ello ofrece una coherencia imaginaria a la unidad que rige las contradiccionea realea del
conjunto de una formación. La estructura de lo ideológico depende de
lo que refleja la unidad de una formación oocial. De este punto de vista,
su papel eapecffico y real de unidad no es conltituir la unidad de una
formación, sino de refieju eats unidad reconatltuyéndola sobre un plano imaginario" (Poulantzas, 1969).

A partir de lo dicho, en este trabajo se considera a las representaciones (contenidas en los discursos de los agentes sociales que se constituyan en objeto de estudio), como parte de la visión ideológica que los
mismos agentes tienen de sus diversas prácticas. En la medida en que
estas prácticas están organizadas de man~ra de distribuir individuos en
posiciones diferenciales, los mismos individuos representarán tales prácticas condicionados por las posiciones que ocupan. La visión que presenten estará siempre condicionada por esas prácticas; ellas son el límite
de todo el marco de las representaciones.
A través de los discursos de esos agentes (proletarios rurales, campesinos, colonos, empresarios rurales) será aprehendida la estructura de
sus prácticas, especialmente de su práctica económica, en la medida en
que se admita que en el discurso ideológico la estructura real est.á oculta, falseada, pero nunca ausente. La manera por la cual el sistema de representaciones suministra las oposiciones y las relaciones entre los agentes que participan de determinadas prácticas, ayudará a detectar las contradicciones existentes en la estructura real.
[82) CATIIIDRA

EL MODO DE PRODUCCION
LA IMPORTANCIA que estoy dando en este trabajo al concepto de
modo de producción deriva del hecho de que habrá qué analizar indefectiblemente los distintos tipos de actividades económicas en el campo
para entender la viabilidad de proyectos alternativos de escuela rural,
especialmente si se tratara de una escuela "productiva".

Estas actividades económicas implican necesariamente una "manera
de producir" en un "proceso de trabajo" donde varios hombres (fuerza
de trabajo) están envueltos en una "forma de producción". La manera
por la cual están organizados en el proceso de trabajo y por cuáles
tipos de relación se encuentran socialmente organizados, son elementos importantes para llegar a tener una visión de la realidad en la que
los agentes sociales, insertos en ese modo de producción, formulan
sus expectativas en relación con su condición de vendedores de fuerza
de trabajo y /o de agentes sociales que tienen un papel específico en
el proceso de trabajo.
El procedimiento a ser utilizado en esta investigación será realizado a través de formas de trabajo antropológicas, es decir, a través de
la investigación de las representaciones de los propios agentes sociales
que pertenecen a cada tipo de práctica económica (proletario, campesino, colono, etcétera).
A través de monografías construídas por las representaciones de
los agentes sociales de la actividad económica se podrá alcanzar el conocimiento de las relaciones entre el modo de producción de esa actividad y las representaciones que de allí se desprenden. En la medida
en que se considera la infraestructura económica como parte de la estructura social (modo de producción en sentido amplio) y se refuerza
su determinación y/o dominación en esa estructura, no se puede dejar
de verla como fundamental para la explicación de los valores de los
agentes sociales que en ella se encuentran involucrados.
Hay que destacar inicialmente los dos sentidos ligados al concepto
de modo de producción. El concepto se duplica en dos acepciones, una
amplia y que equivaldría al concepto de estructura social, y otra restringida (estricta), que se sitúa en el nivel de la producción económica.
CATHEDRA [83)

�Se puede así hablar del "modo de producción material" (sentido estricto), y del "modo de producción" que es el formado por el modo de
producción material o infraestructura económica (base económica),
por las formas jurídicas y políticas, y por las formas de consciencia
social ( o ideología). El análisis del modo de producción (sentido amplio) puede realizarse a través del principio de articulación de las prácticas o instancias (Cfr. Balibar, 1969).
Como la base económica es vista como determinante, en última
instancia, de los otros niveles o instancias que forman el modo de producción en sentido amplio, ella será estudiada a través del principio de
periodización que trata de caracterizar las distintas fases históricas según el modo de producción de la vida material.
El modo de producción (sentido estricto) se relaciona con una forma de trabajo, es decir, una forma de apropiación de la naturaleza por
el hombre; existe allí como presupuesto una noción de proceso donde
entran en combinación los llamados invariantes de todo modo de pro•
ducción. De esa forma se puede decir que cualquier tipo de producción
dependerá siempre, en cada período histórico, de la relación entre los
instrumentos de trabajo (medios de trabajo) y las formas en que seorganizan los hombres en relación a la producción.
Los elementos de todo modo de producción serían, entonces, el
trabajador, los medios de producción ( medio y objeto de trabajo) y el
no-trabajador. La variación de combinación de los elementos depende
de conceptos tales como fuerza de trabajo (trabajador), medios de producción (objeto y medio de trabajo) y propiedad (trabajador/no-trabajador).
Para especificar el modo de producción material es necesario que
los invariantes se combinen según dos relaciones: de propiedad y de
apropiación real. La relación de propiedad se da a nivel del sistema de
las relaciones de producción, lo que correspondería, en el caso de considerarse el modo de producción en sentido amplio, a la división social
del trabajo, donde el mismo se divide entre las clases. Pero, enfocando
tal relación en el nivel del modo de producción en sentido estricto, aparecen las relaciones entre el trabajador y el no-trabajador. Las relaciones de apropiación real pertenecen al sistema de las fuerzas productivas,
relaciones del trabajador con el objeto y el medio de trabajo ( división

técni~ del trabajo). Es importante destacar el significado del término
propiedad, que no ~ define solamente por su denotación jurídica:
"Estas formas no entran en la combinación, ellas forman parte de la
~~ctura Y no_ de la bue de la que lioc OCUp&amp;IIIOI aquí. FAta diatmci6n es eoencial e mdispemable li queremoc poder pemar el desfasaje
event~ de la base y la 111perestructura, de la propiedad (refiriéndonos
exchwvamente a los medi01 de producción) y de las formas jurídicas
de la propiedad" (Marx, 1976).
'
"En el capítulo citado aobre la génelis de la renta Marx nota que ciertos historiador.. oe eopantan al constatar un d.,.;fo, una diacrepancia
1
entre et derecho y una 'tradici6n" que les parece como un aub~ereeho
o un derecho degradado. De hecho, era el desvío entre el derecho y una
relación económica lo que 101 eopantaba" (Balibar, 1969).

. Y,olviendo a considerar las dos relaciones, de propiedad y de aprop1ac1on real, se puede caracterizar a ambas por una separación dentro
del modo de producción (en sentido estricto) capitalista. El trabajador
es ~p~o de todos los medios de producción, que son propiedad del
c~p1~1sta, Y posee solamente su fuerza de trabajo; el capitalista es prop~etario de los medios de producción cubriendo así la relación de propieda~. ~n el caso de
apropiación real, ella también es ejercida por
el capitalista en la medida en que el trabajador es privado de su capacidad ~e poner en acto los instrumentos de trabajo por sí mismo en tanto
trabaJador. Y ello ocurre en la medida en que la habilidad existente en
el ~é~er artesanal no es más la característica del modo de producción
capitalista; c~mo lo era en el artesanado medieval, en la manufactura,
en el campesmado, en ciertos tipos de explotaciones agrícolas familia~ en transición, etcétera: el control del proceso de trabajo no está
mas ~ alcance del trabajador. En consecuencia, se puede decir que el
traba,Jador, en el modo de producción capitalista no es propietario de
los medios de producción y por lo tanto está sometido al capital, en la
medida en q~e es forzado a vender "libremente" su fuerza de trabajo;
Y está sometido realmente al no-trabajador al desarrollar con el mismo
en el nivel de las fuerzas productivas, una relación de apropiación real'.

!ª

Hemos visto un ejemplo de un modo de producción que caracteriza
un período histórico real. Es decir, el modo de producción capitalista
~ _un
de producción que puede ser visto dentro de la periodizac1on. histónca en la medida en que la historia está formada por períodos determinados por un modo de ºproducción de la vida material determinante en última instancia del período o períodos históricos.

~°?º

(84) CA111EDRA
CAfflEDRA (85)

�Sin embargo, a través del concepto de modo ~e producción, manera

de producir (sentido estricto), se pueden ~ctenzar modos de p~oducción que no existieron en forma indepen~te, que est.án dom~dos
por otros modos de producción (sentido amplio), ~ que no caractenzan
ni caract.erizaron ningún período histórico por si m1S1Dos.

11

Por Jo tanto, a través de la combinación de los elementos in_vari'.1_11tes de todo modo de producción, se puede realizar una caracterizac10n
del modo de producción en sentido estricto y con ello ve~1car las relaciones que se desarrollan en el nivel de las fuerzas prod~ctivas (trabajador, objeto y medio de trabajo), la relación de apro~1.ac1on real; como
así también verificar las relaciones que se dan en el mvel de las relaciones de propiedad (trabajador/no trabajador). Esos dos aspedos de m_odo de producción son vistos como dos sistemas ~u~ pueden ser estu~iados separadamente, pero que forman un todo umco en la caractenzación del modo de producción.

u • ••

Del punto de vista teórico, 1u "fuerzas productivas" 10~ tam?ién

una relación de cierto tipo en el interior del modo de produce1ón, dicho
de otra manera, ellas son también una relación de producción¡ pr~isamente esto es lo que intenté indicar al introducir entre las relaciones
constitutivas de la estructura de la 11 combinación", otra relación de
propiedad una relación segunda, de "apropiación real" entre 11los mis'
moa elementoa:
medioa de producción, productores d'irect01, no tra·
bajadorea", o aea, en el cuadro del modo de producción capitalista,

"no ualariadoa" (Balibar, 1969).

AJ analizar las formas de cooperación, de la organización del trabajo en los capítulos referentes al paso de la manufactura a la gran industria, Marx muestra como en ese paso ocurrió la subsunción real ~el
trabajo al capital (siendo la subsunción la forma tomada por la relac1on
de apropiación real). Esa transformación se da en la medida en que, 9.
través de la cooperación simple, es creada una fuerza de trabll)O colectiva que se vende al capital ( ocurre en esa primera etapa de la transformación Ja subsunción formal del trabajo al capital, que corresponde a
la relación de apropiación formal). En ese principio de la transformación, la utilización de la fuerza colectiva de trabajo en modelos de cooperación simple por las manufacturas primitivas, el proceso de trab1110
[86] CATIIFDRA

casi no se diferencia del proceso de trabajo del artesanado. En ese caso
el trabajador posee una habilidad obtenida a través de un largo aprendizaje, teniendo por esto un papel fundamental en el proceso de trabajo
en relación al objeto de trabajo que él transforma. Las manufacturas
primitivas no alteran ese carácter del proceso de trabajo del artesanado,
donde el trabajador forma una unidad con el medio de trabajo que a su
vez es secundario en relación al trabajador en ese proceso: la habilidad
obtenida a través de un largo período de aprendizaje y formación coloca a los medios de trabajo en entera dependencia de la capacidad especializada del trabajador, que sólo podrá movilizarlos por haber pasado por esa formación.
"El capital se apropia primero de las condiciones técnicas dadu por el
desarrollo histórico. El no modifica inmediatamente el modo de pro·
ducción. La producci6n de plusvalía, bajo la forma conaiderada anteriormente, por simple prolongación de la jornada, se presentó por lo

tanto independientemente de todo cambio en el modo de producir.
La producción de plusvalía relativa revoluciona poco a poco loa pro·
cedimientoa técnicoa del trabajo y lu formaa de agrupamiento social.
Ella supone, por lo tanto, un modo de producción específicamente
capitalista, con sus m~todos, sus medios y sus condiciones propias.
Este modo de producción no se forma naturalmente y no se perfecciona sino sobn, la bese de la subsunción formal del trabajo al capital.
La subsunci6n real del trabajo al capital sustituye, entonces, a la sub-

sunción formal" (Marx, 1975).

El capital originariamente reune varios trabajadores en un único
local de trabajo, donde éstos venden su fuerza de trabajo. En la medida
en que se desarrolla esa nueva relación de producción -compra y venta
de fuerza de trabajo- como forma social dominante de la utilización
de la fuerza de trabajo, se da una prolongación de la jornada de trabajo
como un mecanismo de extracción de plusvalía, como una forma de
crear valor y reproducir el capital. Esa misma modificación en el trabajo determina la introducción de una nueva forma de extracción de
plusvalía: es el de la plusvalía relativa que no prolonga la jornada de
trabajo (para crear más valor a través de la utilización de la fuerza de
trabajo del productor directo), sino que introduce nuevos medios de
trabajo que poco a poco se van haciendo prioritarios en el proceso de
trabajo en relación al trabajador.
Con la introducción de máquinas se forma entonces una nueva unidad típica: la gran industria, que es la unidad del medio y el objeto
CATIIEDRA (87]

�de trabajo, diferent.e de la anterior unidad entre trabajador y medio de
trabajo, típicas de la manufactura y el art.esanado. En la gran industria el trabajador pasa a tener un papel secundario en el proceso de trabajo; en ese sentido es que hay una subsunción real del trabajo al capital (el trabajador no controla los medios de trabajo a la vez que también vende su fuerza de trabajo). • ·
Esta diferenciación es important.e para situar a los distintos agent.es
sociales del campo argentino dentro de la práctica económica que ejercen. Se los puede pensar dentro de los dos sist.emas que forman el modo
de producción: el sist.ema de fuerzas productivas, lo que significa int.errogarse sobre la importancia del productor directo en el proceso de
trabajo, y el sist.ema de relaciones de producción, que consiste en la
caracterización de las relaciones entre el productor directo, el trabajador, y el no-trabajador.
Reconsiderando los elementos invariantes presentes en todo modo
de producción y sus relaciones tenemos:
A) trabajador
B) medios de producción (objeto y medio de trabajo)
C) no-trabajador
1) Relación de propiedad
2) Relación de apropiación real
Vimos que en la gran industria ocurre la subsunción real del trabajo
al capital. Lo que significa decir que las relaciones entre trabajador y
no-trabajador implican, además de las relaciones de compra y venta de
fuerza de trabajo en el nivel del sistema de producción, que el trabajador no ejerce más una relación de apropiación con respecto al objeto
de trabajo, ya que los medios de producción pert.enecen al capitalista
y el capital ejerce, en relación al trabajador, una relación de apropiación
formal. Con la introducción de la máquina, la unidad del trabajador con
el medio de trabajo queda transformada. Hay un cambio en la estructura del sistema de las fuerzas productivas y el capital pasa a dominar el
trabajo en forma de sub sunción real.
Pensando el cambio de estructura a partir del análisis que realiza
Balibar, tenemos que hay :
[88] CATHEDRA

·· Unidad del medio de trabajo y la fuerza de trabajo. Es el caso
de la manufa~tura y el art.esanado, del campesinado "típico", de ciertas "explotactones agrícolas familiares" (y lo que Chayanov llamó
"modo de producción campesino" y Sahlins "modo de producción
doméstico").

· · Unidad del medio de trabajo y el objeto de trabajo. Es el caso
de la gran industria, del empresario rural capitalista (no-trabajador)
Y el proletariado rural, de ciertas "explotaciones agrícolas familiares".
A partir de este esquema se puede pensar la estructura del modo
de producción existente, por ejemplo, en las haciendas del NOA (Cfr.
Gatti, 1975). Ese modo de producción se caracteriza en términos del
sist.ema de fuerzas productivas por la unidad del mediQ de trabajo y
de la fuerza de trabajo, que es la unidad tanto del art.esanado como de
la manufactura. Si uno se interroga, a partir de esto, sobre las diferencias entre manufactura y art.esanado (que existió en cuanto modo de
producción dependiente en el modo de producción feudal en Europa),
se puede decir que, en relación al sist.ema de fuerzas productivas:
"La manufactura sólo radicalizó al extremo el carácter distintivo del
mftier artesanal, que ea la unidad de trabajo (fuerza de trabajo) y del
medio de trabajo. Por un lado, el medio de trabajo (in.strwnento) debe
estar adaptado al organiamo humano; por otro lado un inatrumento
deja de aer tal en manos de quien no aabe utilizarlo: au uao efectivo
requiere del trabajador un conjunto de cualidades fíaicaa e intelectua·
lea, una suma de luibitoa culturales (el conocimiento empírico de loa
materiales, la habilidad manual que llega huta el secreto del mftl•"
(Balibar, 1969) (el subrayado me pertenece, LMG ).

Tanto la manufactura como el artesanado permit.en que el trabajador sea un elemento de importancia fundamental en el proceso de
trabajo. La manufactura establece, en el nivel del sist.ema de las relaciones de producción, una relación de propiedad diferente de la relación de propiedad del art.esanado. Tal relación se sitúa en el nivel de
las relaciones de producción y es la relación de propiedad de los medios de producción por el no-trabajador, condicionado de esa forma la
relación de producción existente entre el trabajador y el no-trabajador
en términos de compra y venta de fuerza de trabajo. Hay en la manufactura, por lo tanto, una no correspondencia entre el sist.ema de fuerzas productivas y el sist.ema de relaciones de producción. En la manuCATHEDRA [ 89]

�factura la fuerza de trabajo posee el métier y el control de los medios
de trabajo, en la medida en que éstos dependen fundamentalmente de
ella para ser accionados; pero al mismo tiempo el trabajador (fuerza de
trabajo) no es propietario de los medios de producción, no es propietario del producto de su trabajo, como sería en el caso del artesanado
donde habría una correspondencia entre los dos sistemas, ya que el
trabajador es al mismo tiempo propietario de los medios de producción y posee el control de dichos medios por su habilidad para utilizarlos.
Es necesario considerar las nociones de cooperación simple Y cooperación compleja, que me parecen fundamentales para pensar las relaciones entre la manufactura y el artesanado, entre el campesinado y los
distintos tipos de "explotaciones agrícolas familiares" y empresas capitalistas en el campo.
Las manufacturas inicialmente combinaron el trabajo asalariado
con el mismo procedimiento técnico del artesanado pre-existente, es
decir, a través de la reunión de varios trabajadores en un único lugar
de trabajo.
Se tuvo entonces, desde el punto de vista del procedimiento técnico, una reunión de varios artesanos produciendo separadamente, individualmente, realizando el proceso completo del producto auque estuviesen juntos en el mismo local, utilizacen medios de producción comunes y vendiesen su fuerza de trabajo. En el proceso histórico fue introducida la cooperación compleja y en esa forma de organización del
trabajo las tareas de los diversos trabajadores fueron parcelándose,
siendo necesarios varios trabajadores que se complementasen mutuamente para la obtención del producto. Es en este sentido que se dice
que la manufactura radicaliza la especialización del métier artesanal.
Cabe notar, sin embargo, que la cooperación compleja es ya una necesidad del propio modo de producción capitalista que se implantaba
poco a poco. En relación a las formas de organización del trabajo, cooperación simple y cooperación compleja, la manufactura presenta un
carácter de cooperación entre los trabajadores que sólo es posible por
la subsunción del trabajo al capital, como es también el caso de la
gran industria, constituyendo ambas al trabajador "colectivo". En
ese sentido, tanto la manufactura como la gran industria se oponen al
métier individual. Si desde el punto de vista de la unidad fuerza de tra-

190]

CATHEDRA

bajo y medios de trabajo la manufactura se aproxima al artesanado y
es sobre todo un desarrollo de este último más que una transformación, por otro lado la manufactura -con la introducción de la cooperación entre los trabajadores que trabajan colectivamente para obtener
los medios necesarios para su subsistencia y la de su familia-, se aproxima al modo de producción de la gran industria, ya que en ambos
casos las relaciones de producción se caracterizan por la no propiedad
de los medios de producción y del producto por parte del productor
directo, y por la compra y venta de fuer,:a de trabajo.
En relación al sistema de fuerzas productivas se puede ver la manufactura como un desdoblamiento dei artesanado, y en relación al
sistema de relaciones de producción como un modo de producción
ya marcado por las relaciones de producción capitalistas. Solamente
con la quiebra de la no correspondencia entre los dos sistemas (fuerzas
productivas y relaciones de producción), con la subsunción real del
trabajo al capital, es que aparece la gran industria, que es el modo de
producción típico del capitalismo. Se puede entonces ver a la manufactura como un modo de producción en transición: en ella no hay relaciones de producción que correspondan a las relaciones del trabajador
con los medios de trabajo, hay una relación de propiedad que no se
apropió totalmente del trabajo, que aún es dependiente del trabajador;
en resumen, existe compra de fuerza de trabajo pero los medios de trabajo están dependiendo de los conocimientos y habilidades de la fuerza
de trabajo, pudiendo decirse en este sentido que los controla y los
"posee".
"El nuevo sistema de fuerzas productivas, del cual la gran industria
mecánica capitalista es el primer ejemplo, ... supone una reorganiza·
ción del sistema entero de las fuer7J1S productivas, de la relación de
apropiación real de la naturaleza" (Balibar, 1969).

Volviendo al caso de las haciendas del NOA, vimos que en ese modo
de producción se encuentra la unidad entre la fuerza de trabajo y el
medio de trabajo, lo que l'quivale a decir que el trabajador tiene una importancia crucial en el proceso de trabajo. En el nivel de las fuerzas productiva.~ tendríamos una unidad semPjante a la del artesanado. Sin embargo, si se consideran las relaciones de producción, aparecen las relaciones de• rnmpra y venta de la fuena de trabajo en la medida en que
el trabajo es organizado colPctivamente en función de la propiedad de
CATHEDRA

191]

�los medios de producción por parte del no-trabajador. Tendríamos
entonces un caso de modo de producción que corresponde al modelo
del "modo de producción manufacturero" y, en ese sentido, se podría
hablar de un modo de producción en transición.

1:

No se trata de ver la transición en términos de evolución: el modo
de producción de las "artesanías" textiles en las haciendas del NO¡\ podrá continuar por mucho tiempo reproduciéndose dentro de la no correspondencia entre el sistema de fuerzas productivas y el sistema de
relaciones de producción, y un cálculo sobre el tiempo para una transformación del modo significa un riesgo, en el sentido de crear un falso
problema.
Varios aspectos dan especificidad al modo de producción considerado:
1) el ciclo de actividades económicas regulado por las estaciones, por las épocas de siembra y cosecha, por las relaciones con el entorno regional (la plantación azucarera) que
domina en parte la fuerza de trabajo, por las vinculaciones
con tradiciones y festividades religiosas;
2) una tradición local en relación a las artesanías textiles
que, combinada a la imposibilidad de la autosuficiencia total,
favorece la reproducción de la fuerza de trabajo con todas las
características necesarias a la especialización en el métier, sumándose a los bajos salarios percibidos en actividades alternativas, rurales o urbanas.
Esos aspectos determinan que el tipo de modo de producción se
mantenga y se reproduzca dentro de un tipo análogo al de las primeras
manufacturas, vale decir, con un trabajador ligado al aprendizaje, con
la "posesión" de los medios de trabajo obtenida a través de dicho aprendizaje, y con la división del trabajo realizada en modelos de cooperación
simple.
El problema que debe ser abordado es ver cómo el trabajador, a
través de su inserción en ese modo de producción, siente la contradicciones de esa no correspondencia, es decir, cómo se representa en tanto
poseedor del control de los medios de trabajo (Cfr. Gatti, 1975). El po-

192] CATIIIDRA

seer el control de los medios de trabajo lo coloca en una situación de no
correspondencia en la medida en que no es poseedor del producto que
fabrica aunque sea poseedor del control de los medios de trabajo; en la
medida en que, para poner en acto sus habilidades necesita vender su
fuerza de trabajo, que supone ese métier.
Las representaciones que formule acerca de la importancia (generalmente de gran autoestima) de sus habilidades nos lleva necesariamente a
los procesos de adquisición de las técnicas, donde la familia juega un papel fundamental y la escuela tradicional poco o nada tiene que ver.
Si bien el ejemplo que he explorado resulta clarificador acerca de las
representaciones y de la importancia de la educación no sistemática, no
cabe duda que en todo modo de producción existente en el campo argentino un modelo teórico que tome en cuenta estas dimensiones deberá dar cuenta de la lógica que articula estas prácticas y de los valores en
juego acerca de la educación.
•

l

Posadas, enero-febrero de 1976.

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CATHIDRA 193]

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194)

CATHF.DRA

CATHEDRA

195)

��Arturo Delgado Moya

Las
matemáticas y el desarrollo
social&lt;•&gt;
LA WSTORIA DEL HOMBRE est.á unida a la historia del trabajo.
La exist.encia del hombre est.á íntimament.e ligada a la exist.encia del

trabajo productivo y, en consecuencia, al mejoramiento constant.e
de los instrumentos que han permitido al hombre producir; este mejoramiento constant.e de los instrumentos de trabajo que el hombre
ha utilizado a través de su vida ha ido formando los elementos técnicos rudimentarios para la producción y la subsist.encia humana.
La transformación orgánica del hombre, los cambios habidos en
sus manos, el desarrollo de su int.eligencia, el uso de herramientas
cada vez más perfeccionadas, etcét.era, trajo consigo una transformación social que obligó al hombre a ir mejorando lentament.e las condiciones de su exist.encia.

(•) TnblJo PftlNntado por m autor en el Primer Coacnao lntemaelonal r Quinto Haeional
de la hoeied:6-. Nadoaal de Profe.... de llatemüeu, eeltbndo en Tola•, Kl&amp;ado de
Múico, del IO al 24 de febrero del Pft81D,te do.

CATIIEDRA [97)

�Junto a este desarrollo de la vida humana, el lenguaje jugó un papel importante como medio de comunicación de sus ideas, de las experiencias y de los requerimientos que cada vez se complicaban Y que
el hombre lograba transmitir a otros hombres, a otras generaciones Y,
posteriormente, a la humanidad.
La técnica, cuyo perfeccionamiento se da en el mejoramiento de los
instrumentos de producción, es decir, la evolución de las fuerzas productivas, todo esto es consecuencia del desarrollo social. Los avances
técnicos no podemos concebirlos independientes del progreso y la transformación sociales, en la medida que el hombre adapta a sus necesidades e intereses a la naturaleza.
En ese proceso de avances, la ciencia se contempla como una información, cuya acumulación de conocimientos son el factor decisivo para
el mantenimiento y desarrollo de la producción y como factor en la modelación de las creencias y actitudes hacia el universo y hacia el hombre.
La ciencia como institución es un cuerpo organizado y colectivo relativamente nuevo, cuyo factor de desarrollo ha sido el de la producción, en períodos donde el avance ha dependido de grandes esfuerzos
individuales.
Los científicos han creado su propio lenguaje, su propia estructura
de conocimientos, y han logrado formar todo un sistema de expresiones
y relaciones, que han ido quedando como un nuevo legado cultural a las
nuevas generaciones.
Para John D. Berna!, el gran científico inglés, la ciencia y su desarrollo están vinculados al progreso social, siendo la observación y la experimentación los métodos usados con mayor preeminencia, en la fase relativa a su período inicial.
Además de los métodos de observación y experimentación que el
científico ha puesto en práctica desde que se ha adentrado al estudio
de la naturaleza, ha creado los símbolos, fórmulas, leyes, principios,
hipótesis y teoría científica que le han motivado toda una actividad
para la investigación y el conocimiento de los procesos del universo.
La ciencia y la técnica deben estudiarse conjuntamente a través

[981 CATHEDRA

de la historia, para poder comprender los efectos, las implicaciones, las
interrelaciones en su progreso, dentro del contexto social e histórico y
dentro también de las formas del pensamiento que se dan y la influencia que han jugado para transformar el pensamiento humano.
El conocimiento científico es acumulativo. La ciencia como cuerpo de conocimientos en desarrollo se integra por las reflexiones y las
ideas; asimismo, por la experiencia y aportaciones de otros investigadores. El conocimiento científico es la síntesis, en un momento determinado, de un cúmulo de conocimientos anteriores.
La ciencia es como un edificio que nunca se deja de reparar.
La investigación científica constituye una cadena ininterrumpida.
Los grandes descubrimientos permiten el progreso de la ciencia, mientras que los científicos hacen el aporte de las condiciones de su existencia y la sociedad le permiten para lograr avances expectantes, en ocasiones con el apoyo predominante de sectores económicos y sociales que
comprenden la necesidad de progreso técnico y científico, y en ocasiones con la oposición de los núcleos que se resisten a todo cambio de
concepción científica y a todo aquel rasgo de progreso que tenga implicaciones en cambios futuros en el pensamiento del hombre.
La historia de los instrumentos de la producción está íntimamente
ligada a la historia de la técnica y la ciencia.
La historia del hombre se identifica con la historia de la ciencia y
la producción. En Grecia, el pensamiento. matemático constituyó una
síntesis de los conocimientos que los hindúes, árabes y otros pueblos
del Medio Oriente tenían acerca de las matemáticas. La sociedad esclavista en Grecia estimuló la actividad intelectual de su aristocracia hacia
la investigación científica y aplicaciones prácticas de los conocimientos,
cada vez mayores, del universo. El desarrollo del pensamiento abstracto
de los griegos, tanto para resolver problemas filosóficos como científicos, sentó las bases para una revolución científica, donde las matemáticas jugaron un papel importante en la aplicación de la capacidad cognoscitiva del hombre hacia los fenómenos de la naturaleza, con las implicaciones técnicas y productivas correspondientes. Esa capacidad de
abstracción desarrollada entre los griegos también sirvió para la elaboración de teorías que los alejó de la realidad, llegando al conocimiento
"de esencias internas e inmutables".
CATHEDRA [991

�Las ciencias naturales, por su parte, han adquirido un desarrollo
superior al de las ciencias de otro orden, justamente porque las capacidades del hombre, a través de su historia, se han centrado para mejorar la producción y los productos que la naturaleza les proporciona para
su alimentación, y para su existencia en general. En con~cuencia, las
ciencias naturales han ejercido una gran presión sobre las concepciones
del mundo y de la vida, han influído en el pensamiento filosófico que el
hombre ha tenido en épocas determinadas, situación que es diferente
en las ciencias de la sociedad, por ejemplo.
La segunda revolución de la ciencia y la técnica tiene su origen en
un conjunto de cambios profundos que se dan en la sociedad medieval
durante el período de máxima expresión de su crisis, que van desde el
siglo xii al siglo xv, período conocido como el Renacimiento de Europa
occidental.
Los problemas técnicos, relacionados con el mejoramiento de las
rutas comerciales, marítimas y terrestres, motivaron al surgimiento de
investigadores científicos, tanto para la navegación como para el mejoramiento de las formas de producción que la naciente burguesía demandaba. La presión de las necesidades sociales (históricamente) ha impulsado el desarrollo de las fuerzas productivas de la sociedad, cuyas imp!lcaciones en su propia transformación lo demuestran las revoluciones
burguesas posteriores al Renacimiento de Europa.
El progreso de la ciencia y su aplicación técnica trajo consigo un
perfeccionamiento en el modo de producción. En relación al proceso
antes mencionado, la tendencia hacia una estructuración matemática
de los conocimientos ha rebasado los simples procesos de la producción, llegando su aplicación a procesos sociales.
Los grandes descubrimientos e inventos del siglo xvi fueron decisivos para transformar los conceptos que sobre el universo se tenían,
acontecimientos como el descubrimiento de la inercia, la velocidad,
formas elípticas, etcétera. La observación y la experimentación constantes por parte de los científicos y el empeño por matematizar los
fenómenos de la naturaleza trajeron consigo toda una revolución en
la ciencia y en la técnica para dar origen a la fase final de la transición del feudalismo al capitalismo.
[l()()] CATHEDllA

El avance de la ciencia en los siglos xv, xvi y xvü radica en el impulso extraordi~ario dado por los grupos económicos, así como por
las nuevas necesidades de la sociedad.
La _e~perimentación en las ciencias naturales y la revolución en las
matemat1cas y
la física con Galileo, y posteriormente con Newton
v~ ~ ser_ la medula _de ~a revolu_ción científica. Junto al avance de
c1enc1a VIene su aphcac16n técmca la industria textil la p d · •
de hie
I d "dri
,
'
,
ro UCCIOn
rro, a e VI o, etcétera, que van a ser los factores productivos
que sufren avanc~s ex!raordinarios y que son inherentes al grado de
desarrollo Y de aphcac1on de la ciencia en la producción.

;º

1;

J?entro_ ~el proceso de formación de intelectuales, Copémico es una
m~ifestac1on de este avance cuando señala una nueva concepción del
universo, tanto para explicar el movimiento de los planetas como para
establecer una jerarquía y un orden de los planetas incl~yendo a la
Luna.
'
Copémico aporta las leyes del universo para el conocimiento de
nuestro planeta y su aplicación a otros orbes.
Tycho Brahe, junto a Galileo, Kepler y otros renacentistas conf?rman toda una concepción del mundo, donde los elementos ;ientíf1cos de f~e~a, aceleración, inercia, etcétera, constituyen un sistema
del conoc~1ento humano que conduce a una doctrina moderna, a
una filosof1a avanzada de la
. naturaleza .
Junto a todos ell?s, Galile? viene a proporcionar una concepción
~e la n~turaleza sencilla, accesible y digna de interpretación matemá·
t1ca, segun Arturo Azuela.
Duran~ _el siglo xvi se d~ procesos de integración de las ciencias,
las ma~~aticas, la astronom1a, la geometría, la medicina, la física,
la mecamc~ ~ _otras. Se van fundiendo para dar un resultado común:
ro~per def1mtivamente el monopolio del pensamiento de la iglesia y
abnrse p~o para dar cabida a las nuevas ideas planteadas por Francisco
Baco~, q?1en, con su método inductivo, va a dar un impulso importante
a la c1enc1a.
. , La i:evolución científica y técnica operada en los siglos xvi y xvii
dio cabida a los avances extraordinarios del desarrollo capitalista en
CATHEDllA [ 101]

�Europa, cuyo mayor impulso fué recibido en los Países Bajos como
Holanda y Bélgica, así como en Inglaterra y en algunas ciudades mediterráneas, países todos donde mayor desarrollo tuvo el capitalismo
durante los siglos xvi y xvü.
Los avances del desarrollo capitalista en Francia permitieron una
consolidación de los avances científicos y técnicos, dando cabida a toda
una estructura política en el orden socioeconómico, mientras que el
avance de la ciencia y la técnica se consolidaban para dar una nueva
concepción filosófica del mundo. Tales son las manifestaciones del naturalismo, del racionalismo, del empirismo y del materialismo.
Durante el siglo xix el avance extraordinario de la física trajo consigo nuevas concepciones del mundo, sentándose las bases para la física
moderna y el desarrollo de la revolución científica-técnica ciel siglo xx.
Descartes, Kant, Hegel, Marx, Engels, Comte y otros van a construir el marco del pensamiento europeo con las más variadas tendencias y contradicciones, obedeciendo a los diversos intereses económicos y políticos que las clases sociales existentes demandan.
La tercera y última revolución científico-técnica se ha registrado
en el siglo xx, juntamente con grandes revoluciones sociales que han
originado formaciones económico-sociales cuya predicción fue hecha
a mediados del siglo pasado. La ciencia y la técnica de nuestro siglo
son fuertemente impulsadas por el capitalismo y el socialismo, como
formaciones económico-sociales determinantes de nuestra época. En
el régimen de sociedad capitalista y en su fase superior, imperialista,
la ciencia y la técnica juegan un papel importante en la vida mercantil,
productiva, financiera, militar, etcétera.
La industria militar se ha destacado en la economía de las grandes
potencias imperialistas, y los científicos venden sus conocimientos para
que los políticos y los militares elaboren las estrategias más tenebrosas
encaminadas a la destrucción del hombre. En esta situación resulta ser
el científico un intelectual dentro de la sociedad, cuyos conocimientos
y aportaciones están encaminados a la destrucción del hombre. Tanto
la energía atómica como los elementos técnicos más extraordinarios de
precisión para la guerra nuclear se encuentran en los países donde el
científico vende sus conocimientos y sus aportaciones independiente-

[ 102]

CATHEDRA

mente del uso militar que el Estado dete .
.
coser apolítico y que debe estar fu
drml me. Le 1~clulcan al científiera e as luchas ideológicas Es
eso que, para la burguesía, el intelectual debe esta ·
· por
mas social d I
d
r a¡eno a 1os problees e . mun o, ya que su campo de investigación es la materia
sus transformac1ones etcétera R ltad d
,
fico de laboratorio h~ce grand~s d::~ubri:ie~~sd; ~llo q~e el cientíres y políticos le dan el uso más atroz e inhuman os e\ra gas mihtase puede imaginar. La ciencia está al
. .
o que ombre alguno
1
los P,ueblos ~, de ser necesario, destruir:7,
:::~~~~:t~p~ota .ª

e:

;~\1!

::c~:~~~o::::a!:_explotación de los recursos naturales en f:vo:~~
En sociedades como la nuestra se
· d
. ,.
tido social. En los propios Estad ' U r~qwere e un c1ent1f1co con senlia, Alemania etcétera hay un : dm ?s, Y en Iglaterra, Francia, Itacularmente 1ds físicos, 'químico~ y ~i~~;;~;i:e los científicos -partial conocimiento de la estructura at' .
ara que_sus aportac10nes
energía atómica solar etcéte
. om1ca, las pos1bihdades de crear
y de la naturale '
'
ra, no mva para la destrucción del hombre
za.
En los p~íses socialistas, el científico se considera parte activad 1
causa mundial de la paz el d
. . . .
e a
solidaridad d 1
'
esar~e_, 1a conv1venc1a mternacional y la
hombre conc:n: ~ue_blos. El c1entif1co, en un país socialista, no es el
o de in_~estigació:. ;:::~ªE~t=:~l~~~:~:~:~s ::~:n:~:\:es técnicas
obhglac1on del c_ientífico de conocer el contexto internacionJ~:;anqu~:
dan os acontec!Illientos las
ca al tad
'
nuevas aportaciones a la ciencia a la técni
.' ales
?que guardan los problemas sociales y los conflictos intemaC10n es mas destacados de 1 ,
L
.
·
científic,J en
. a epoca. a conciencia que se le forma al
servir ·
e~ Estado soc1al1sta es el de considerar que la ciencia debe
vida d~l:::ci:e~ o controlar las enfermedades que tienden a reducir la
El invest(gador toma conciencia del uso que el Estado socialista d
a sus aportac10nes científicas.
a
. , E~cie?tffico Pllf1:ic(pa d~ la_ lucha ideológica, participa de la concepc1on osof1c~ mate?31~~-d1alectica, se considera parte de una corriente _del pensarmento filosof1co, político y social, cuyo fin es una sociedad
mcoasnd~~anzadda qu~ ofre_zca al hombre más riqueza material y meJ· ores
1c10nes e existencia.

CAfflEDRA [ 103]

�El científico en el Estado socialista es un hombre ligado a los problemas mundiales, con clara conciencia del papel que juega la ciencia en
favor de la humanidad y no permite ni justifica que los avances de la
ciencia y la técnica sirvan para ejercer dominio o destrucción sobre los
pueblos. Se forma al científico con la convicción de que la técnica y la
ciencia, además de mejorar las condiciones de dominación del hombre
sobre la naturaleza, de prolongar su existencia, de resolver sus problemas alimenticios y de la producción, debe servir para impulsar el proceso de liberación de los pueblos y acabar con el dominio y explotación
del sistema capitalista y el colonialismo.
Por último, la actividad científica no se limita solamente a la obtención de nuevos conocimientos acerca de la naturaleza y de la sociedad,
sino que resulta de trascendencia histórica y social la divulgación de los
avances científicos y técnicos. Es aquí donde el maestro juega un papel
importante en la transmisión del conocimiento científico y las implicaciones sociales a que nos hemos referido.

[ 104]

CATHEDRA

-~-·

....

~

�Tomás González de Luna

Naturaleza
y sociedad&lt;*&gt;
LA INQUIETUD POR EL ESTUDIO de este tema nos surgió del
artículo de Lombardo Radice: "Sí, para suerte nuestra" ... , comentario a una carta de Louis Althusser y publicado por Rinascita, con el
título de "La filosofía, la política y la ciencia".
Radice divide su respuesta en dos afirmaciones fundamentales:
1) La distinción entre ciencia marxista de la historia y filosofía marxista; y 2) La relación entre materialismo dialéctico y ciencia marxista
de la historia.
Estas, considera Radice, surgieron de la orientación dada por
Gramsci al marxismo: como filosofía de la praxis y como ciencia de la
historia y de la revolución; es decir, de su explicación de la relación
entre filosofía y política.
La distinción entre ciencia marxista de la historia y filosofía marxista, dice Radice, permitió al marxismo italiano dar solución a la rela(*)

Ponencia pre,entada en el Secundo Coloquio Nacional de Filoaofía, celebrado ea Moa•
teirey, N. L., del 3 al 7 de octubre de 19'1'7, con la participaci6n muy activa de nueatra
Facultad de Filomfía y Lettu.

CATHEDRA [ 105)

�ción teoría revolucionaria y partido revolucionario. Reúne, por consiguiente, en torno suyo, a todos los revolucionarios guiados por la concepción de la historia como lucha de clases y a todos los defensores del
socialismo científico.
Una segunda aseveración, distinción entre materialismo dialéctico
y ciencia marxista de la historia, afirma el autor de Gli accusati ... ,
"posibilita una vinculación entre la filosofía, concebida como hipótesis general de trabajo, y las teorías científicas en el momento de su
fundación. Esto es, la laicidad de toda ciencia, la compatibilidad de la
ciencia con filosofías distintas de aquella que es determinante para su
formación".
Y vuelve Radice: "Esta distinción permite los grandes desarrollos
positivos de la filosofía política marxista en Italia: la libre confrontación de ideas, la posibilidad de valores fuera del marxismo, el pluralismo y la articulación del Estado socialista, no como concesiones al adversario de clase, sino como necesidades vitales de la propia batalla y
estrategia revolucionaria" (1).

MATERIALISMO DIALECTICO Y MATERIALISMO HISTORICO
A NOSOTROS, estas tesis de Radice nos llevan a hacer varias consideraciones.
Si bien es cierto que a Gramsci le interesó, sobre todo, el aspecto
humano (y, por lo tanto, también el ideológico, superestructura! e histórico), sus reflexiones a la difícil cohesión entre naturaleza e historicidad lo llevaban a suscribir la tesis engelsiana de la unidad real del mundo, demostrada por el largo y laborioso desarrollo de la filosofía y las
ciencias de la naturaleza.
Luporini, citando a Gramsci, dice: "Esta formulación contiene realmente el germen de la concepción justa, porque se recurre a la historia
y al hombre para demostrar la realidad objetiva" (2). Lo anterior es una
anotación historicista esencialmente gramsciana. Con todo eso, sólo
quien tuviera los ojos vendados por el dogmatismo y el escolasticismo
podría encontrar en ella cierto alejamiento de la posición de los clásicos.

[ 106] CATHEDRA

Cen:~ni, en términos parecidos, expresa: "En la base unitaria de la
obra
· . es d ec1r,
·
¡ · critica
ta • de Marx se halla una constante instancia un·t
1 aria,
a ms nc1_a ~ue tiende a aprehender en su plena totalidad la unidad del
mundo ob¡etivo (naturaleza y sociedad)" ( . . . ). "Esta·mstanc1a
· um·ta na
·
--~agr:ga- , a _la vez hipótesis y experimentación, o sea, construcción
c1ent1f1ca racional, se halla también en la base de la obra programática
de Marx, fundada en la necesidad histórica de unificar el conocimiento
humano en una ú_nica ciencia positiva, capaz de excluir todo apriorismo
Y toda deontolog1a para aferrarse a los criterios unívocos de la ciencia
ya no solamente en relación con la naturaleza, sino también en relació~
con la historia y con la sociedad humana" ( 3).
Pres!ipino'. textualmente afirma: "En su primer ensayo sobre Ja
econom1a poht1ca, Engels expresó que esa gran alteración de las cosas
a_cuyo encuentro se encamina el siglo, es la reconciliación de )a huma'.
mdad con la naturaleza y consigo misma. En este enunciado está contemdo, en germe~, una temática constante del materialismo histórico, que
en Marx tendr~ una formulación distinta y más rigurosa, significando
que
resoluc10n de las contradicciones que surgen en la esfera de las
rela?i?nes de producción (... ) es la resultante previsible, en el tiempo
h1stónco1 de un proceso que, por su génesis, tiende a conservar y desarrollar las 'fuerzas productivas' " (4).

!ª

E. Fiorani, en su estudio: F, Engels el materialismo dialéctico
~a1
sen a que el marxismo occidental, en aras' de un materialismo históri-'
co con un contenido sociológico contrapuesto a las ciencias naturales
esquema extraño al marxismo, tomado del historicismo alemán indu~
a atribuir una validez "transitoria" al mismo materialismo hlstórico
pues lo_ pr?pone como una simple expresión crítica y, a la vez, negativ~
del cap1.ahsmo. Luego, si el materialismo histórico, disociado y "liberado del materialismo dialéctico", se caracteriza por un contenido genéricamente "humanista", orientado hacia una naturaleza humana metafísica,
.
. una problemática de la "alienación humana" ' entonces las influenc1as idealistas se hacen totalmente patentes (5 ).
Luporini, refiriéndose al marxismo soviético sin mencionarlo, afirma que es una de aquellas formas de exposición del maz;i¡ismo ( . .. ) en
las cuale_s el materialismo histórico se presenta según una implícita lógica_ clasif1cado_ra y no dialéctica; o sea, como caso particular de aplicac1on a la sociedad de un más vasto " materialismo dialéctico"; y cuya
CATHEDRA [ 107]

�descripción de contenido parece no necesitar de la presencia del hombre en el mundo (6).
El mismo Prestipino, en comentario a la opinión de E. Fiorani, q~e
juzga un grueso error típico del 'diamat' soviético la ~plicación extn_nseca de la dialéctica a contenidos ya dados o ya formalizados por las dISciplinas científicas singulares, especialmente aquellas que tienen po_r objeto los fenómenos de la naturaleza, indica: "Si bien la observa~10n _es
fundada, resuelve el problema de un modo engañoso y contrad1ctono,
porque, por un lado, se exagera la conocida fórmula de Engels de la
total compenetración entre el método dialéctico y los contemdos de
las ciencias particulares, y, por el otro, se insiste en la ambigua expresión de 'concepción del mundo', o Weltans-chauung, para definir el materialismo dialéctico como tal, o como conocimiento general distinto
de los conocimientos científicos particulares" (7).
"El materialismo dialéctico -establece Lenin-, por oposición al
materialismo mecanicista ' tampoco depende de enunciaciones de. con.
tenido ligadas a un estudio históricamente determinado de la conc1enc1a
científica-natural, sino que sostiene, como Marx, que los hombres, cualquiera que sean las condiciones históricas en que vivan, se ven frente a
un mundo de cosas imposibles de suprimir, del cual deben apropiarse
para vivir" (8).
Marx, en La sagrada familia, comenta categórico: "El ser humano
crea, pone objetos, sólo porque es puesto por objetos, porque es, desde
su origen, naturaleza. En el· acto de poner no pasa, por lo tanto, d~ s~
'actividad pura' a una creación del objeto, sino que su producto ob¡etivo sólo confirma su actividad objetiva, su actividad como acción de un
ser natural objetivo" (9).
En El capital se expresa en los mismos términos: "El hombre mismo considerado como mera existencia y fuerza laboral, es un objeto de
la ~aturaleza, una cosa, aunque sea una cosa viva y autoconsciente, y el
trabajo mismo es expresión en las cosas de aquella fuerza" (10).
Badoloni, al respecto, concluye: "El efecto, en el concepto de dialéctica, se resumía, por un lado, en un proceso biológico e histórico
desarrollado hasta entonces en gran l&gt;arte en el nivel espontáneo Y, por
otra parte, se formulaba su solución racional y libre, bajo la forma de
una necesidad" ( 11).
1

1
1

11

[ 108)

CATHEDRA

Para Lukács -dice Prestipino-, ontología significa referencia al
estrato más elemental de la realidad material. Una "dialéctica de la naturaleza" no metafísica. Ahí donde Marx y Engels proclaman como
única ciencia a la historia, sostiene la hipótesis de que, si en el futuro
se llegara a descubrir la historia de la composición de la materia, habría
terminado entonces la forma eterna de la materia; o sea, su cognoscibilidad sólo en el cuadrado del postulado físico-matemático galileanonewtoniano, comenzando su cognoscibilidad también en el marco de
la dialéctica-histórico-materialista marxiana y engelsiana. Pareciera perfilarse, en esa sencilla previsión, una sustancial modificación en el significado de las fórmulas "materialismo dialéctico" y "materialismo
histórico", respecto a la versión estaliniana. El materialismo histórico
ya no sería más la extensión y la aplicación de los principios generales
del materialismo dialéctico (válido para cualquier tipo de realidad), al
terreno específico de los fenómenos sociales y a la historia del hombre (12).
Schmidt, en referencia a Lukács, señala: "Para Marx, la naturaleza
no es sólo una categoría social. De ninguna manera se puede disolver
sin residuo, según la forma, el contenido, el alcance y la objetividad,
en los procesos históricos de su apropiación. Si la naturaleza es una categoría social, también vale la proposición inversa de que la sociedad
representa una categoría natural" (13).
Engels -dice Schmidt- adopta una teoría de la naturaleza, desde
fines de la década de 1850, opuesta a Marx. Mientras Marx concretiza,
en el análisis histórico-económico de El capital, el programa de las
Tesis y, con ello también, el problema esencial para la Ideología alemana de la relación existente entre naturaleza y praxis social, Engels,
en cambio, con ayuda de categorías dialécticas, interpreta resultados
ya disponibles de la ciencia natural.
Para probar su aserto, Schmidt recurre a textos de Engels, extraídos
del AntiDühring y de su Dialéctica de la naturaleza, como el siguiente:
"La dialéctica es ( ... ) la ciencia de las leyes generales del movimiento
y desarrollo de la naturaleza, de la sociedad humana y del pensamiento" (14).
Schmidt observa que Engels ve la naturaleza y la historia como dos
dominios de aplicación distintos del método materialista-dialéctico.
Para Marx, son dos elementos inescindiblemente entretejidos.
CATIIEDRA [ 109]

�O bien este otro texto: "La unidad del mundo consiste en su materialidad".
De la misma manera, Schmidt señala: Es el real dominio, y no sólo
un "largo y complejo desarrollo de la filosofía y la ciencia natural",
como piensa Engels, por más que éste forme parte del proceso, lo que
lleva a su plena realización el concepto de unidad del mundo.
Por consiguiente, el discurso sobre la materialidad del mundo no
significa en absoluto nada de positivo. Sólo expresa ingenuamente el
carácter material total de lo naturalmente dado ( 15).
"El intento de Engels, de interpretar el dominio de la naturaleza
prehumana y extrahumana, en el sentido de una dialéctica puramente
objetiva, debe llevar de hecho a la incompatibilidad de la dialéctica y
materialismo ( ... ). Si la materia se concibe como dialécticamente estructurada en sí, deja de ser materia en el sentido de la ciencia exacta
natural, sobre la cual Engels y sus seguidores creen poder basar su posición" (16).
Así Jo ha dicho Marx en La sagrada familia: "La materia no la ha
creado el hombre. Lo que llega a crear es la capacidad total productiva
de la materia sólo bajo el presupuesto de ésta" (17).
En los Manuscritos parisinos escribe: "El hombre es un ser corpóreo todo hecho de fuerzas naturales, viviente, real, sensible, objetivo.
'
Significa
que tiene como objeto de su existencia, de su manifestación
vital, objetos reales, sensibles, o que sólo puede expresar su vida en objetos reales, sensibles.
"Un ser que no tiene su naturaleza fuera de sí no es un ser natural,
no forma parte del ser de la naturaleza".
Y en El capital: "No es la fertilidad absoluta del suelo, sino su diferenciación, es decir, la multiplicidad de sus productos naturales, lo
que constituye la base natural de la división social del trabajo y acicateó al hombre para la multiplicación de sus propias necesidades, capacidades, medios y modos de trabajo, a través del cambio de las circunstancias naturales, dentro de las cuales éste habita" (18).

[ llOJ

CATHEDRA

Schmidt observa: Para Marx, el intercambio orgánico entre el hombre y la naturaleza es un caso especial de la transformación de las cosas
naturales y se ubica bajo la categoría de intercambio, e inversamente.
Para caracterizar el proceso del intercambio, Marx recurre al concepto
de intercambio orgánico. En el proceso inmediato del trabajo, es decir,
en el intercambio orgánico entre hombre y naturaleza -reafirma--,
que el aspecto material se impone a sus determinaciones formales históricas.
Alfred Schmidt, reseña Prestipino, se esfuerza .en subrayar una incompatibilidad entre el pensamiento de Marx y Engels, en relación al
concepto de naturaleza. Esto es, al significado de las fórmulas materialismo dialéctico y materialismo histórico. Pero concluye con una
rígida fórmula de tipo kantiano, cuando hace decir a Marx que existe
una naturaleza independiente (... ). Pero nosotros conocemos que sólo
hay ciencia de la naturaleza socialmente mediada.
Polemizando con el Feuerbach de Engels, Schmidt escribe: "La
cuestión de la relación del ser con el pensamiento, del espíritu con la
naturaleza, pierde absolutamente importancia, ya que hoy es evidente
que conceptos como 'pensamiento' y 'ser', 'espíritu' y 'naturaleza',
Juntamente con los principios de explicación de las ciencias naturales,
son productos que surgen de la praxis, instrumentos con los cuales
los hopibres buscan resolver no problemas eternos, sino problemas
más históricamente condicionados" (19). "Tal afirmación es indiscutible cuando se refiere a los 'problemas', y a las exigencias de la praxis
humana, pero no lo es tanto cuando se refiere a los 'principios' de explicación de los fenómenos naturales. Puesto que, si incluso los principios de la ciencia sólo se reconocieran verdaderos en el ámbito de
determinadas condiciones históricas, Schmidt no podría enunciar como
'eterno' su principio mencionado de la universal instrumentalidad, determinación y relatividad histórica de los teoremas científicos. Debería
al mismo tiempo postular igual legitimidad de principio contrario, en
una determinación histórica diferente. Permanecemos, recalca Prestipino, todavía en el dualismo entre un 'saber' (el 'postulado' kantiano) y
'un conocer' (la 'determinación' kantiana)" (20).
Continuemos, dice Prestipino, con la tesis de Schmidt, según la
cual: "los enunciados relativos a la naturaleza pueden formularse y
aplicarse sólo con la ayuda de categorías sociales. Llevada a sus límiCATHEDRA [ 111)

11'

�tes, esta tesis significa identificar la ciencia con la actividad social en
cuanto tal. Si luego se borra o atenúa la dialéctica discriminatoria entre
fuerzas productivas y relaciones sociales de producción, entonces la
ciencia podría identificarse con el trabajo productivo, como lo hace
Schmidt, en el cual, según una irónica frase de Marx, retomada por
Schmidt, los hombres se comportan al mismo tiempo como materialistas sensualistas y como idealistas subjetivos" (21).

'.'Es e~dente q~~ la preocupación de circunscribir drásticamente
la nguros1dad _c1ent1f1ca del materialismo histórico al estudio del resente, ~e relaciona c~n la teoría l?gica_ Dellavolpiana de la abstrac!ón
determmada, Y constituye, por as1 deculo, su corolario más consecuen1';· .Pero q~eda abierto el problema de saber si esa teoría lógico-filosof1ca no tiene también ella sus remotos supuestos en algunos · ·
píos ontológico-filosóficos" (25).
pnnci-

"¿Pero es verdad que los enunciados relativos a la naturaleza pueden formularse y aplicarse sólo con la ayuda de categorías sociales?
Schmidt debe admitir, siguiendo a Marx: Mientras las categorías económicas pierden validez con la desaparición de las relaciones históricas que ellas expresan, las categorías lógicas, en cambio, aún estando
condicionadas por supuestos históricos humanos, gozan de ámbito
de validez más amplio y general. Son sedimentos históricos de la especie" (22). Agrega Prestipino: "Cuando se subraya el carácter históricamente determinado de algunos conceptos de la economía política se debe distinguir entre el ámbito limitado al cual pueden aplicarse y su validez epistemológica (que evidentemente no desaparece
ipso facto con la terminación de ese ciclo histórico determinado, aún
cuando no pueda aplicarse sino a él). Además, si la economía política
( o la 'crítica de la economía política') quiere constituirse como ciencia
debe someterse a la condición epistemológica propia de todas las ciencias, en virtud de la cual se puede discutir en torno a un ámbito dado
de objetos, solo mediante conceptos que, por definición, no trascienden. Y, por otra parte, ¿cuál es la fuerza de la moderna ciencia de la
naturaleza, sino la capacidad de universalizarse progresivamente, mediante teorías que incluyan otras anteriores unificándolas?" (23).

~a ~is~oria, para Gramsci -acota Roberto Cessi, en su estudio
El histo~~wno Y los problemas de la historia en la obra de Gramscise 1de~tif1ca con la vida del mundo, en la cual el actor no es la natura'.
leza, ~mo el hombre! pero n~ reducido a una simple expresión ideológica, m a una expres10n economica -el horno economicu- tam
t'
bt
·
,Y
poco
a u_n 1po a s racto, smo al hombre considerado como su¡·eto de 1
.
lac1ones.
as re

"Así -dice Prestipino-, el materialismo de Marx sería el conocimiento científico de las modernas relaciones sociales, en su génesis,
en su estructura y en sus leyes internas de movimiento. Korsch, en su
interpretación de Marx, lejos de buscar una serie de principios generales
siempre válidos de la ciencia social, circunscribe drásticamente la rigurosidad científica del materialismo histórico, como modelo de análisis
social, afirmado en la crítica de la economía política de la sociedad
burguesa moderna (... ). De aquí el mérito atribuído a Korsh por la
emancipación -dice Prestipino-, por la emancipación del marxismo
teórico de las aporías que todavía lo atenazan, y por la revalorización
de la instancia antifilosófica que en Marx precedería de consuno con
la otra, análoga, de la superación del Estado" (24).
[ 112) CATHEDRA

0

"La vida es el conjunto de las relaciones de las energías que actúan
e~ el _mundo, e~ el -~asado, en el presente, en el futuro, por lo cual la
histona es venf1cac1on del pasado, actuación del presente y previsión
del futuro, Y se realiza, no de acuerdo a una ley de regularidad conforme ,ª la ley de los hechos naturales, sino siguiendo un proceso de tesis y
anti tesis, de ~ternas contradicciones, de las cuales todas las filosofías
han sido manifestaciones y que cada uno supone reducido en un substrato sobre un esqueleto constituído por factores fundamentales
--estructuras-:-, Y por factores derivados, -superestructuras de elementos domman~s de hegemonías- y de elementos subyacentes
-.ubalternos-, suJetos a constante evolución por un proceso de perpetuo devenir" (26).
·
"La base de _la dinámica histórica está en dos movimientos y presuP_~ne dos cond1c1ones -agrega Cessi-: 1) Para el nacimiento y la realizacion _de las tareas que la humanidad se propone resolver, se presupone
la ex1~tenc1a real y efectiva en el proceso del devenir, de las condiciones
matenales aptas para su solución; 2) Una estructura social no desaparece antes de haber agotado las fuerzas productivas que es capaz de produci~, Y tampoco antes de que se construyan las nuevas y más activas
relaciones de producción, maduradas en el seno mismo de la vieja sociedad" (27).
Ahora bien, la filosofía, en su máxima síntesis, como ciencia de la
CATHEDRA [ 113)

�dialéctica gnoseológica, reduce a unidad orgánica los conceptos generales de la historia, la política y la economía, en las que se origina la teoría de la historia, y en las que se identifica la filosofía de la praxis.

de captarlo ( objetivo, científico), sino muy especialmente por el modo
de ejercerse esta filosofía: como teoría que se inserta en la praxis misma" (30).

"Filosofía de la praxis -como indica Adolfo Sánchez Vázquezconsiderada en una unidad indisoluble del proyecto de emancipación,
la crítica de Jo existente y el conocimiento de la realidad a transformar.
El gozne en que se articulan estos tres momentos es la praxis como actividad real orientada a un fin. Se trata de transformar el mundo (proyecto fin) con base en una crítica y en un conocimiento de la existencia. El problema teórico (filosófico) fundamental es, por tanto, el problema práctico de la transformación del mundo humano, social; o sea:
el de la autoproducción o cumplimiento del hombre, en un contexto
histórico-social dado, en y por la praxis" (28).

Como conclusión, por nuestra parte, sin tomar en cuenta las manifestaciones extremas, en la consideración de la relación existente entre
el materialismo dialéctico y el materialismo histórico, creemos que la
afirmación de Marx, en carta a Kugelman, resume nuestra posición:
"Las leyes naturales no se pueden suprimir. Lo que se puede cambiar
en condiciones históricamente diversas es sólo la forma en que aquellas
leyes se imponen" (31).

"Así, pues, la 'filosofía de la praxis' supone una opción ideológica,
un punto de vista de clase. Y, de acuerdo con esta opción, tiene que dejar de limitarse a contemplar o interpretar el mundo y contribuir a su
transformación. La teoría (la filosofía) arranca de esta opción, de la
praxis misma y cumple una función práctica, y por esta inserción consciente, buscada, su práctica como filosofía cambia radicalmente" (29).

'1

"La transformación del mundo -continúa Sánchez Vázquez-,
de la realidad humana y social, se presenta, pues, como un fin u objetivo último al que han dejado de ajustarse tanto el pensamiento como
la acción. Este fin es, en definitiva, la expresión del interés de una
clase social -el proletariado- que sólo puede emanciparse -y con ella
toda la humanidad · transformando consecuentemente la realidad. Se
trata de un fin que nace de la praxis histórica misma y que sólo puede
realizarse con una acción práctica que requiere cierta teoría. La racionalidad de esta praxis no radica sólo en el conocimiento del objeto,
sino también en su ajuste a ese fin último, a través de su inserción en
la praxis que lo realiza. No cualquiera acción real (cualquier movimiento obrero) resulta racional; se requiere que se ajuste al interés de clase
fundamental que se expresa en ese fin último. Y para ello la praxis nenecesita de la teoría.
"Pero no de cualquier teoría, sino de aquella que implica una
transformación radical en la filosofía misma: no sólo por el objeto que
capta (la praxis, o el ser que se constituye en la praxis), o por el modo

[ 114]

CATHEDRA

LA LAICIDAD DE LA CIENCIA
VOLVIENDO A RADICE, cuando éste le reconoce a Althusser
la afirmación de que "Gramsci vió y pensó con fuerza una de las dos
determinaciones de toda filosofía: la relación entre filosofía y política, pero no vió con igual vigor ni aisló la otra determinación: la relación
entre filosofía y ciencia" ( 32), creemos que se separa de la noción
gramsciana.
El materialismo histórico sería el correcto conocimiento lústoriográfico de cualquier región de lo real (incluído, por Jo tanto, el virtual
conocimiento historiográfico de la naturaleza inorgánica), mientras que
se sustenta en un empleo apropiado de ciertas categorías analítico-&lt;iialécticas en su forma abstracta, pero siempre referidas a los momentos
centrales del desarrollo histórico concreto. Constituirían, entonces, el
materialismo dialéctico, o bien la filosofía marxista.
Esta posición de Radice permite aceptar el aserto de Berlinguer
reconociendo que algunos caracteres de una parte del marxismo italiano moderno deben atribuírse a las acentuaciones voluntaristas presentes en el historicismo gramsciano. Luporini, por su parte, escribe: "Puede ser que haya en Gramsci, de hecho, sobre todo por razones de polémica interna (contra las penetraciones de materialismo metafísico en
..el marxismo), cierto debilitamiento de la instancia, o componente naturalista, respecto a la instancia humanista" (33).
Estimamos, por nuestra parte, que Radice, al enfatizar la distinción
entre filosofía marxista y ciencia marxista de la historia, se adhiere a la
CAfflEDRA [ 115]

�tendencia de la desfilosofización del saber. Explicable su propósito
por reivindicar la herencia gramsciana, que ha llevado "al Partido Comunista Italiano a una concepción justa y correcta de la unidad ideal de sus
miembros".
Engels, al respecto, afirma: "De toda la anterior filosofía no subsiste al final con independencia más que la doctrina del pensamiento y de
sus leyes, la lógica formal y la dialéctica. Todo lo demás queda absorbido por la ciencia positiva de la naturaleza y de la historia" (34).
Este mismo autor, en su obra: "Feuerbach ... , admite el carácter
de la filosofía por el contenido, pero no puede evitar contraponerla a
las ciencias particulares más rigurosas, porque su método: que es analítico e hipotético-deductivo ( ... ) en las ciencias, en la filosofía es sintético o inductivo ( . .. ). Similar contraposición ( ... ) probaría ( .. . )
el carácter no científico de la filosofía, y, en consecuencia, la ilegitimidad de su pretendida función unificadora de las ciencias" (35).
Sería interesante -observa Prestipino- ver cuanto existe aún de
esta visión dualista (relativismo e irrespetibilidad de la historicidad) del
historicismo, en la fórmula gramsciana del "pesimismo de la inteligencia-optimismo de la voluntad". En tal caso, se reabriría el discurso sobre
los orígenes, conquista y límites del historicismo marxista en nuestro
país y sobre sus verdaderos pecados relativistas, iguales y contrarios a
los científico-absolutistas de las corrientes de los países socialistas. Un
intento de evitar los escollos del historicismo es la propuesta "sociológica" que no significa uria exclusión de la historia, sino que, sencillamente, .señala el hecho de que esto que es histórico no puede ser problematizado sino a partir del sistema de lo presente. La ciencia de la historia (y la teoría de esta ciencia) depende por tanto de la ciencia de la so·
ciedad (y de su teoría) (36).
En cuanto a la tesis de Radice, sobre la laicidad de toda ciencia,
Prestipino, coincidiendo, afirma: "La filosofía no sería la síntesis que
sobreviene después que cada una de las ciencias ha alcanzado ciertos resultados, sino la actividad misma constituyente de un marco científico,,
en general, en tanto preceda y funde idealmente la metodología de laf.
ciencias. La filosofía precedería de las ciencias históricamente, como
pensamiento que anticipa, preanuncia y prepara cada una de las disciplinas. Estas, si bien se desprenden de ella, provocarían la desfilosofiza[ 116] CA THEDRA

ción ~e otros tant_os sectores del saber, aunque sin ahogar del todo la
necesidad Y la exigencia del filósofo, como exigencia imperecedera.
, "Las de~cias fundadas por Galileo -dice Radice- tienen como hi-

i;te~~ filosof1ca general la del racionalismo matemático. Tal hipótesis

oso 1~a se ha ~emostrado unilateral e incompleta. Esto no quita que
la c1enc1a de Galileo sea hoy aceptada, en su ámbito específico de validez, por hombres que tienen distintas filosofías ( ... ). La misma relación -concluye Radice-;--_ e_~iste entre el materialismo dialéctico, la hipótesIS general que perm1tio a Marx altanzar su gran descubrimiento
científico y la ley del movimiento de la historia" (32).

Estimo que la noción de_Radice, de laicidad de la ciencia, no es
a~ertada. P?rqu_e precisamente los grandes desarrollos de la filosofía poI~t1ca ~arx1sta 1tal1ana son producto del conocimiento del "punto teónco mas delicado de toda la filosofía marxista": la cohesión indisoluble entre naturaleza e historicidad.
" .E! mismo sentir nuestro lo corrobora Prestipino cuando acota:
DIStmto es el problema de la relación entre las ciencias de lo diacrónico (historia Y filosofía globalmente consideradas) y las ciencias de lo
sincró?ic?, e~ las que, global~ente se incluyen las experimentalestaxonom~cas ( naturales ) y las log¡co-matemáticas ('exactas'). Se trata
de dos ruveles epistemológicos entre los cuales no subsiste coincidencia
m mterpenetración, ni inversión de acento, sino una relación analó'.
gica, debido al hecho de que las ciencias de lo diacrónico (por lo demás
mduso en el aspe~to ontológico, en la realidad objetiva, lo sincrónic~
repite, como ya senalamos, lo que por su origen y naturaleza es diacrónico). Por supuesto, sólo desde el punto de vista del filósofo de la ciencia se puede afirmar que las ciencias de lo sincrónico no coinciden ni se
interpenetran con las de lo diacrónico. En la práctica científica de una
personalidad individual y en la historia efectiva de una obra particular,
ciertamente los dos agrupamientos pueden coexistir de una manera
profi?ua y entrelazarse, como lo atestiguan El capital, en muchas de
sus paginas, y los Manuscritos matemáticos de Marx (38).
"Si se acepta considerar como una correspondencia analógica la
que_ media entre las ciencias de lo diacrónico y las de lo sincrónico, es
decrr, entre las categorías de la 'lógica histórica' y las de la lógica formal (que abarca a la lógica simbólica), se evita con más facilidad la
CATHEDRA [ 117]

1

1
1
1

1

�aporía a que suelen dar lugar las disputas sobre el concepto de necesidad histórica, cuando éste es aceptado, no ya como análogo, sino como homólogo de las leyes generales (o de las uniformidades funcionales) propuestas en el nivel de la lógica formal (o de la lógica simbólica).
¿Cómo se puede pensar en una ley si su verificación está confiada a un
solo acontecimiento histórico, 'singular' en tanto irrepetible? ¿Cómo
puede pensarse en términos de semejante 'necesidad' histórica, por
ejemplo, la revolución francesa, si la única verificación de tal necesidad
('general', por presunción) es el mismo acontecimiento histórico ('específico') denominado revolución francesa?" (39)_.

NOTAS
1) Lombardo Radice, "Sí, para suerte nuestra", en Materialismo histórico y materialismo dialéctico, pp 87·92.

2) Cesare Luporini, La metodología del marxismo en Gramaci y el marxismo
p.51.
'
3) Umberto Cerroni, "Gramaci y la auperación de la aeparación entre aocied8 d
Estado", en Gramsci y el marxismo, p. 97.
Y
4) G. Preatipino, El penaarniento filooófico de En=la,
• la , p. 156.
.- trad. espano

Estas últimas observaciones implican, sin embargo, una sustancial
rectificación del concepto que atribuye al materialismo dialéctico el
objetivo de 'universalizar' o generalizar los resultados de cada una de
las ciencias físicas y naturales ( o mejor dicho, ciencias de lo sincrónicos) y de las generalizaciones propuestas por las mismas ciencias. Muy
distinta es la relación que se establece entre la filosofía dialéctico-materialista (como componente de un conocimiento histórico más vasto y
articulado) y las llamadas ciencias 'naturales' que no tienen más que
una clara delimitación de competencia epistemológica histórica, consistente en abstraer el modo de funcionar propio de aquellas ciencias,
tal como resulta del análisis histórico sistemático de su desarrollo y de
la comparación con el desarrollo de las mismas ciencias históricas o de
otras funciones cognoscitivas ( 40).

5) Citada por Preatipino, op. cit., p. 167.
6) Cesare Luporini, op. cit., p. 50.
7) G. Preatipino, op. cit., p. 224.
8) A. Schmidt, El concepto de naturaleza en Marx, trad. eapañola, p. 71.
9) Op. cit., p. 73.
10) Ibidem.
11) G. Preatipino, op. cit., p. 188.
12) Op. cit., p. 197.
13) A. Schmidt, op. cit., p. 78.
14) A. Schmidt, op. cit., p. 49.
15) A. Schmidt, op. cit., p. 54.
16) Ibidetn.
17) Op. cit., p. 72.
18) Op. cit., p. 98.
19) G. Prestipino, op. cit., p. 210.
20) Op. cit., pp. 219 y 220.
21) Ibidem.
22) Ibidem.

[ 118]

CATHEORA

CAfflEORA [ 119]

�23) Op. cit., p. 221.
24) lbidem.
25) lbidem.
26) Roberto Cessi, "El historicismo y los problemas de la historia en la obra de
Gramsci", en Gramsci y el marxismo, p. 77.
27) Op. cit., pp. Sí y 82.
28) Adolfo Sánchez Vázquez, La r,Josoffa de la praxis como nueva práctica de la
filoeofía, p. 2.
29) Op. cit., p. 9.
30) Op. cit., pp. 13 y 14.
31) A. Schmidt, op. cit., p. 112.
32) A. Lombardo, op. cit., p. 87.
33) C. Luporini, op. cit., p. 50.
34) G. Preotipino, op. cit., p. 243.
35) G. Prestipino, op. cit., p. 244.
36) Op. cit., p. 248.
37) L. Radice, op. cit., p. 43.

38) G. Prestipino, op. cit., p. 298.
39) Op. cit., p. 299.
40) Op. cit., pp. 300 y 301.

[ 120]

CATHEDRA

�Guillermo Ceniceros

Siqueiros
ante las tendencias plásticas
del siglo xx &lt;•&gt;

•

LA IUSTORIA DE LA PINTURA es la historia del desarrollo del
lenguaje plástico, de la gradual captación de sus recursos y posibilidades. El lenguaje plástico, t.estimonio de las luchas cotidianas del hombre y expresión de sus inquietudes y anhelos, fue en un principio un
medio para subyugar a la naturaleza; de ahí su carácter mágico y su sentido religioso. La pintura como rito fue un lenguaje •más expresivo y directo que la palabra. Los pintores de aquellos tiempos, los precursores
de Altamira, utilizaban la línea como lenguaje. El diseño gráfico fue su
punto de partida, diseño que después y de un modo muy rudimentario
era llenado con los colores que extraían de vegetales, minerales y de al·
gunos animales. Para esos hombres pintar era una necesidad vital .
Necesidad vital, puesto que, como el lenguaje hablado o la necesidad de emitir sonidos y palabras, la necesidad de dibujar símbolos, signos o esquemas, permitía expresar voces diversas. Es decir, esos signos
(•) VDSION SINTETIZADA d~ 1111a conferencia que ~ 1 6 m. autor en el entoacu
Taller de Artes P1úticu de la UANL, U. el Verano de 1974.

CATHEDRA

1121)

�podían ser sumamente expresivos, extraordinariamente poéticos, simplemente decorativos o puramente descriptivos: literarios, constatadores de hechos.
Lo verdaderamente interesante de todo esto es que entre esas voces
se encuentra, como en la poesía o la música, toda la escala de sonidos,
toda la diversidad de tonos. Diversidad que va desde los "primitivos"
poéticos, como los pintores de las cavernas, hasta los expresionistas del
siglo xx, pasando por los cerebrales perfeccionistas, maestros que nos
dejaron un arte lleno de misterio y que nos asombra por su enfoque tan
amplio, El Bosco, Brueghel ...
En el curso de la historia humana se han sucedido infinidad de movimientos plásticos, algunos de una tan gran trascendencia que determinaron el rumbo actual de la pintura. Analizar cada uno de esos movimientos sería imposible, por eso mencionaremos sólo aquellos que fueron un eslabón en la cadena que condujo a la pintura actual en general,
a la obra de Siqueiros, en particular.
Dos aspectos ha tenido como constante el lenguaje de la pintura.
Por una parte, la imitación o representación de la naturaleza, ya sea en
el campo de la magia, de la cacería o en el religioso. Este enfoque ha
cubierto gran parte de la historia del arte y es representado por extraordinarios pintores de la talla de Rembrandt o Velázquez o el expresionista Grunewal. Es, pues, el lenguaje para la representación de la realidad.
Por otra parte, encontramos valor expresivo de la propia pintura en forma de línea, símbolo, señal, textura o en forma de forma.
En ambos casos, el pintor pone en práctica constantemente su capacidad de selección.
Nunca un artista o una escuela contribuyeron simultáneamente en
todos los aspectos de la expresión pictórica. Así, los impresionistas, limitados a dar un nuevo tratamiento a la luz, menospreciaron los aportes
de otros pintores en diferentes campos como los que hemos mencionado. Ese largo camino preparó la aparición de Cézanne, el primer pintor
que se planteó el problema de la estructura del cuadro a partir de la estructura de los objetos dentro de él. El análisis geométrico y la preocupación por los espacios le permitió a Cézanne crear las premisas de la
pintura constructivista que surge después con el nombre de cubismo.

[ 122]

CATHEDRA

. A diferenc!a de Cézanne, Seurat y S~ac, cuya obra es más superfic~ Y se a~r?xnna mucho a la escenograf1a, manifestaron una preocupac10n cromat1ca por el espacio, que los llevó a un procedimiento casi artesanal. Al reducir la expresión original de la pintura, tanto la gráfica
como la composición marcharon hacia un puntillismo alejado de los
problemas característicos de la pintura: gráfica, composición, espacios,
etcétera.
Si Seurat y Signac buscaban la vibración, la intensidad expresiva, los
efectos ópticos interesantes y los contrastes cromáticos, Cézanne se empeñaba en estructurar sus obras a partir de la creación de un lenguaje;
no se detenía en aspectos de la realidad, sino que la escudriñaba para
derivar de ella el lenguaje específico de la pintura.
En cuanto a Van Gogh, el más intuitivo, el más impulsivo y quien
no buscaba adherirse a ninguna corriente ni crearla, es el pintor más turbulento y ·agudo de ese período, el que mejor logró imprimir ala pintura los rasgos de su personalidad, el que logró transmitir, por medio del
lenguaje plástico, la angustia, la desesperación y la muerte. Fue, sin duda, el que tuvo más seguidores. Su esfuerzo por desarrollar el lenguaje,
que fue más allá de los logros de los impresionistas, proporcionó un medio fácil de imitar.
Lamentablemente sus epígonos tomaron, más que su feroz y audaz
actitud hacia la vida, el mero impulso. Por ese camino se transformó la
p~tura en el campo más extraordinario de la libertad y del caos, ofreciendo este segundo con el pretexto del ejercicio de la primera.

I'
I'
1,

1

Quisiera imaginar un fantástico artefacto cuya función fuera la misma g_ue la_ de una criba, en el que se pudieran cernir todos los pintores
-me¡or dicho, su lengua¡e-. Esta máquina hipotética no haría, desde
luego, el papel de un simple seleccionador. Más bien dejaría pasar, si
t?mamos en cuenta el lenguaje de cada pintor, aquellos que por el caracter de la pincelada, por su tamaño y por su intención no lograron
permanecer en la rejilla del tamiz. Los primeros en salir serían los puntillistas. Otros, de pincelada más grande, quedarían atrapados en la trama de la cuadrícula.
A pesar de todo, la constante de todos estos maestros es la lucha
CATIIIDRA [ 123]

�por renovar el lenguaje plástico, renovación que manifiesta sus variantes
en el campo de la expresividad, entendiendo por esta última, en el campo de la pintura, 1~ utilización de un lenguaje que no permite la indiferencia del espectador ante la obra.
Aunque Van Gogh es el más expresivo, dada la propia naturaleza de
su lenguaje, Cézanne postuló la utilización de la pintura como lenguaje,
en oposición a la representación fiel, a la mera imitación de la realidad y
defendió el carácter autónomo de las artes plásticas. Por este camino levantó la preeminencia del lenguaje sobre la anécdota, rasgo qu" marcó
todo el arte del siglo xx.

'

Sin menoscabo del valor de Cézanne en cuanto a su aporte y sin menospreciar su carácter de visionario de la pintura, hay que mencionar
que su lado negativo más pobre y modesto fue su enfoque precario de
la temática. Porque debemos subrayar, sobre todo en nuestro tiempo,
que el carácter autónomo del lenguaje plástico, su autosuficiencia artística, no se contrapone, sino más bien se complementa con una gran temática. Temática que puede ir desde el erotismo y los problemas íntimos o subjetivos hasta los grandes conflictos sociales. Sólo así se puede
llegar a ese descubrimiento que nos revela cómo el gran tema de la pintura es la pintura misma, es decir, el agotamiento de sus posibilidades en
todos los niveles de la realidad. Me parece que esa enseñanza está ya
presente en Picasso.
Así como el científico, el artista está empeñado en penetrar hasta la
realidad última. No la realidad que capta pasivamente, sino aquella
oculta e invisible y que el lenguaje artístico revela. Penetrar, transformar, palpar, crear el mundo como expresión, es la misión del arte.
¿Acaso una ecuación algebraica, la fórmula de una reacción química, no
es parte del lenguaje del científico? ¿ Y acaso la movilidad del lenguaje
científico no es, en cierta medida, semejante a la movilidad del lenguaje
plástico? ¿Acaso en el aprendizaje de un artista no se repite en cierta
forma la movilidad propia de toda la historia de la pintura?
Es sabido que en la actualidad muchos de los cambios que generan
la movilidad del lenguaje plástico encuentran su razón de ser en el mercado, es decir, en la comercialización del arte y en la justificación de su
necesidad por medio de la publicidad. El estudio del mercado cobra vital importancia, ya que constituye en algunos casos casi el único proce-

[ 124] CATHEDRA

dimiento para determinar la autenticidad o .a inautenticidad de algunas
tendencias artísticas.
Estamos muy lejos de la época en que vivieron los pintores malditos, cuando Sou1 · ,,, :, Modigliani llevaron su existencia entre la miseria
y la carne putrefacta, cuando despreciaban cualquier reconocimiento y
masticaban el tiempo para entregar, el primero, las primicias del expresionismo abstracto, y, el segundo, un arte sin paralelo, lleno de drama,
de amargura, de poesía. La pintura solitaria de estos artistas conturbados contrasta bruscamente con la producción que vendría después.
Estamos muy lejos de la etapa de búsqueda de los impresionistas,
dispersos en el campo. Estamos muy lejos del tiempo de Van Gogh,
empeñado en comunicar su ansiedad, su drama y su alucinada alegría
demente, en pos de una extraña belleza.

.

Genio fecundo e inagotable, Picasso arrasó con todo. Picasso, más
que un artista creador, concentró su esfuerzo y su genio productor en
la exploración. Aparentemente, Picasso carecía de la capacidad de selección. Como todo genio pueril y regocijante se dedicó a probar todas
las golosinas. Nadie como él dedicó tanto tiempo a la pintura; nadie como él pintó en tan breve tiempo obras maestras.
En alguna ocasión, Picasso llegó a pintar un cuadro cada tres horas.
Es curioso cómo puede uno observar incansablemente la pintura de Picasso y cómo no se advierte ni avance, ni retroceso, ni grandes errores,
ni grandes aciertos. ¡Picasso, siempre genial! Es la actitud que casi religiosamente se asume ante la obra de Picasso, lo mismo ante los cirqueros de la etapa azul y rosa, que ante las mujeres de Avignón, lo mismo
ante sus obras cubistas que ante los retratos de sus mujeres, esposas,
amantes, siervas, modelos.
Picasso es el pintor que más caracteriza a los últimos setenta años.
Picasso significa pintura, genialidad, creación, individualidad poderosa,
comunicación, humanismo, comunión, paloma de la paz, movilidad
plástica ...
El arte de la pintura tiene pues, una constante de movilidad, de suma, de mu.Itiplicación infinita, de continuidad, de constante logarítmica
sin fin. Vistas las cosas desde otro lado, asombra también en la pintura
CA TIIEDRA [ 125]

�contemporánea la rápida acumulación de tendencias, la vertiginosa aceleración de los cambios que cada vez se producen en mayor cantidad y
en un tiempo menor. Para mencionar sólo algunas de estas tendencias
recuerdo aquí a la abstracción geométrica como designación del arte
concreto, seguida por la abstracción intuitiva con diferentes nombres y
con diferentes formas de iµanifestación exterior: abstracción lírica, informalismo, abstraccionismo abstracto. Viene luego el pop compartiendo terreno con la nueva abstracción; más recientemente aparece el op
art, que junto con el cinetismo, revela una tendencia abierta a dominarlo todo, incluyendo el diseño de estampados para telas, publicidad, accesorios de decoración y otros aspectos de la gráfica aplicada.
Es natural que nos preocupe esta sucesión acelerada, puesto que alguna o varias de las tendencias en cierta manera han repercutido en
nuestro medio como las ondas de una piedra arrojada en el agua. Estos
impactos plásticos originados en París o en Nueva York, naturalmente
han llegado a nosotros con menor inU!nsidad, retrasados en el tiempo,
sin autenticidad y las más de las veces como un eco mecánico. En la
conciencia del público -y lo que es peor todavía a veces también en la
conciencia del pintor- esa movilidad se presenta como un espectáculo
surrealista, como algo surgido de un sueño o de una pesadilla.
Este fenómeno de la movilidad plástica encuentra su más alta figura
en Estados Unidos, concretamente en Nueva York, donde la substitución de tendencias tiene casi el ritmo propio de la moda.
En el siglo xx, el lenguaje de la pintura tiene, pues, como rasgo distintivo, la movilidad, el cambio, independientemente de que su resultado no corresponda siempre a Jo que deseamos o a lo que esperamos.
El saldo positivo de la prolongada marcha emprendida por genios
anónimos, cavernícolas de trazo elemental en Altamira, "primitivos"
africanos, poéticos huicholes, constructivistas navajos, "primitivos"
australianos, místicos religiosos precortesianos . . . El saldo positivo
de esta marcha emprendida por los anónimos hacedores de signos, creadores verdaderos del lenguaje, sólo puede ser estudiada en función de
toda la evolución posterior de la pintura.
Paradójicamente, entre más anónimos son estos hacedores de lenguaje gráfico y plástico más auténticas son sus grandes creaciones pictóricas.

[ 126) CATHEDRA

Al mismo tiempo, la historia de esta larga ruta nos muestra el esf~_erzo del hombre por ~prender y ca~turar diferentes modos de expres10n. Es una ruta amplia, pero con diferentes caminos que condujeron
siempre a buscar los nexos profundos que unen al hombre con el hombre y a éste con la sociedad.

11

A PRINCIPIOS DE SIGLO, mientras en Europa los pintores que
buscaban renovar la expresión plástica se agrupaban en diferentes comentes que llenarían las primeras décadas de muy diversos "ismos"
en México se desarrollaba una escuela que intentaba tender un puen~
entre el mural1smo del Renacimiento y las posibilidades modernas de
la expresión pictórica.
Co~ocida más tarde como "muralismo", fue impulsada por fuerzas
muy ~-1stmtas_ a las que movían al arte auropeo. Es innegable que Ja revo)uc10n mexicana sacudió las concepciones de los artistas y puso en un
pnmer plan~ el c~cter público y social como exigencia de una pintura
de ~anguard1a. ~si,_ el mural de Siqueiros "Retrato de la burguesía",
realizado en el Sm~1cato de Electricistas, fue promovido, discutido y
a~robado por los miembros de esa organización. Esto sucedía en 1939,
anos ~e gran efervescencia política y social y de vertiginosos avances industriales. De esa manera, tanto la situación del país como los avances
tecnológicos contribuían a desarrollar un lenguaje radical caracterizado
por el anticolonialismo, la independencia de estilo, la inv~nción creadora Y 1~ tem~tica r~voluéionaria. La utilización audaz de herramientas y
mateniJes mdustnales, como la piroxilina aplicada con pistola de aire,
daban un aspecto singular a los hallazgos plásticos de este movimiento.
Al dotar los pintores mexicanos a su pintura de una temática revolucionaria, se creó la necesidad de crear un lenguaje revolucionario de
cambio radical. Un lenguaje orientado más que a transmitir un men~je,
a busc:ir la coi:n:spondencia íntima entre temática y lenguaje y entre
le~gu~Je Y temat1ca. En este sentido el principal teórico, el primordial
practico Y el cardinal irmovador que exploró en todas las direcciones
co!1 ~n entusiasmo inagotable fue Siqueiros. Dotado de un lenguaje
plastico Y de una gráfica que no tiene precedentes en toda la historia de
CATHEDRA [ 127)

�Ja pintura, Siqueiros quería, al mismo tiempo, inscribir s~ estil? dentro
de una forma superior de expresión. Era un poco como s1 considerara a
su lenguaje sólo como el engrane o como una pequeña pieza de un en•
granaje superior. Este engranaje superior naturalmente que es el.mura•
lismo buscado por Siqueiros unas veces entre las paredes de la caree! Y
otras' en los talleres creados por él, tanto en Estados Unidos como en
México, en Chile, Argentina, etcétera. Encarnación plástica de esta búsqueda son la mayoría de los murales de Siqueiros, muy p~cularmente
el del Hospital de la Raza, ejemplo portentoso de una pintura Y de un
lenguaje realizados en equipo y dirigidos a toda la sociedad.
Una ideología humanista, una temática revolucionaria Y en renovación y- un respeto continuo a la autosuficiencia de la pintura distin~e a
Siqueiros como pintor abierto, combativo y comprometido con su epoca.
En Siqueiros la dinámica con tiene a la gráfica como sistem~ es~ctural nervioso; a la composición, como distribución de los espacios Vita•
les, y al color, como piel. Es la suma de estos elementos la que pu~~
crear una unidad superior, el mural como síntesis total de la exp~1on
plástica. De ahí por qué la obra de Siqueiros no podía ser un veh1culo
pam los problemas personales, íntim~s, propi?5 _de los ilus~ado~s que
hacen de la pintura una autobiograf1a, un dla?lo de conf1denc1as. El
arte de Siqueiros, monumental y público, realizado para quienes no
asisten a galerías, se desarrolló como un arte sugestivo, multiplicador de
las posibilidades visuales.
La concepción mural de Siqueiros tiene como piedra an~ar a la
pollangularidad. Este fenómeno óptico establece una rela~1ón entre
el movimiento del espectador, sus distancias y sus ángulos _v1Suales Y l_a
composición del mural. El movimiento de las_formas ~ p ~ de lo e~~tico la multiplicación de posibilidades, es decu, el est1?aID1ento, tens1on
y ~ducción de espacios en la composición, inclusive, la movilidad de
expresión de una misma forma vista de diferente ~gulo, son algun_os
aspectos de la poliangularidad. Con mucha frecuencta, al pen~ en p~tura mural pensamos en las paredes que generalmente se destinan a p~tores que se vuelven muralistas por el solo hecho de trasladar a otras di·
mensiones un cuadro de caballete. Siqueiros no alcanzó a poner un
nombre adecuado a esta tarea difícil y atractiva que es pintar en el pla·
fón. ¿También es muralismo? Las posibilidades plásticas, ópticas, en
(128] CATHF.DRA

un plafón, se multiplican a un grado tal que las formas, siendo estáticas
adquieran más movimiento que en la pared o muro.
'
Sin embargo, no se puede hablar aisladamente de los problemas que
plantea un mural, ya que se busca alcanzar la unidad de ese cuerpo que
nos cobija o nos amenaza y que constituye la obra en su conjunto. y 0
destaco aquí problemas aislados sólo para subrayar la magnitud de las
dificultades a las que se enfrentó Siqueiros y que, de ninguna mauera, se
encuentran en la obra de caballete, independientemente de la magnitud
de su formato. Así, otra parte del mural, generalmente ignorada o destinada a las cosas secundarias, o simplemente no utilizada por los muralistas que trasladan sus cuadros a las paredes, es la esquina. El encuentro de los muros sirvió a Siqueiros para dar soluciones audaces y sin precedentes. Aquí, como en el plafón, interviene también la movilidad del
espectador. En sus soluciones, Siqueiros eliminaba los contrastes del
encuentro entre los muros y ofrecía una continuidad puramente visual,
resultado de la audaz composición. La fusión arquitectura/pintura mural conduce a una integración plástica en la que se borran los límites entre la arquitectura y la pintura.
Recuerdo ahora aquellas discusiones que se suscitaban en esta Escuela-Taller de Artes Plásticas en años pasados, con relación a Diego,
Orozco y Siqueiros. Se decía entonces que Diego era el maestro, Orozco, el pintor, y Siqueiros,el político. Sigo pensando igual, pero yo agregaría que Siqueiros es, además del político intransigente con sus principios, el visionario y precursor de la verdadera pintura mural. Diego y
Orozco agotaron en su obra las posibilidades de su lenguaje. Siqueiros
apenas alcanzó las primicias de su con~¡ición del mural. Claro que
Orozco y Siqueiros, como expresionistas que fueron, tienen rasgos en
común y su enfoque es opuesto al de Diego Rivera, quien con un canto
poético nos entregó fragmentos de la historia de México sugestivamente relatados. Y si Orozco, con un acento desgarrador e inconforme, nos
estruja y maldice, Siqueiros, que es también un grito fuerte, agitado, solidario y heroico, es, al mismo tiempo, un canto a la vida por la protesta
y la denuncia.
A pesar de lo que se diga y en contra de todas las opiniones manipuladas por las galerías, el muralismo mexicano no sólo no fue un arte colonizado, sino que, al mismo tiempo, representa el único aporte concreto y poderoso de una expresión plástica latinoamericana con valor uniCATHEDRA [ 129]

�versal. Poco más o menos lo que es hoy García Márquez en el campo de
la literatura, cuyo lenguaje literario tiene una verdadera concepción mural.
Es interesante advertir cómo en un taller de investigación plástica,
en un laboratorio de lenguaje plástico, como lo fue siempre un mural
de Siqueiros, no siempre se valora en toda su magnitud el papel como
formador de pintores (no me agrada la palabra "artistas"). Para el público de la calle es natural que sólo vea el resultado final. Pero, para
quien trabajó con Siqueiros en un mural, el resultado final es la culminación de un proceso, una verdadera historia y un verdadero desfile de
posibilidades plásticas. En efecto, una sucesión de geometrizaciones,
texturas, abstracciones, concreciones y fusiones, preceden la aparición
del esbozo del mural. Constantemente pienso en lo extraordinario que
pudo haber sido filmar todo el proceso de creación del Poliforum. Ese
conjunto se podría antojar más interesante que el propio mural. Revelaría el proceso de suma y resta tan característico de Siqueiros, el desprecio o rechazo de aspectos o fragmentos que fueron demasiado formalistas. En muchas ocasiones se llegó a sacrificar a todo un panel en
aras de lograr la unidad y la coherencia del lenguaje.

término, si~ndo que es la principal, para no decir la primera instancia
de la creación. Es por lo ~terior que la gran pintura mural arranca de
la ~ometrí~ real del espacio arquitectónico y a partir de una geometrizac1on_ creativa establece la estructura básica de la obra para emprender
despues_ lo _que -~uede ser la acumulación óe datos, las líneas direccionales, la distn_bu?1on de los espacios, la combinación y permutación de rit~?s Y moVIm1entos, las geometrizaciones cuya lógica nos dan una reacc1on en cadena: un lenguaje de propuestas gráficas.

.

.

)

Final

CORRESPONDE A NOSOTROS hacer un examen, revisar panorámica y exahustivamente en el ámbito nacional e internacional, en el enfoque con los pintores viejos y jóvenes, los pintores en proceso de formación o de deformación. Corresponde a nosotros hacer la crítica de las
enseñanzas de nuestros maestros del pasado inmediato y de los maestros
contemporáneos que hoy se encuentran en plena producción. Yo creo
que el pintor de hoy puede elegir tanto su camino como su conducta y
un lenguaje en relación con su carácter, a la medida de sus posibilidades
o de sus limitaciones. La necesidad de un lenguaje abierto y rico es hoy
más grande que antes. No cabe duda que el investigador de la plástica
es quien va a sustituir al pintor individualista con patente en el estilo o
con estilo patentado, y que la mente creativa abierta sustituirá a la
mente herméticamente cerrada.

Por otra parte, la relación de trabajo en equipo constantemente crea
problemas que generalmente desagradan al pintor ya hecho y formado.
Es decir, aquí las enseñanzas sólo tienen valor para quien está más despojado de las "genialidades" propias del pintor individualista. Y es que
la pintura mural requiere un gran equipo; no puede realizarse por una
sola persona. Basta pensar que lo primero y lo más importante es el trabajo geométrico, el trazo de la estructura, la delimitación de los espacios Y los ritmos de composición, cosa imposible para un solo pintor a
menos de que disponga un proyector y esté dispuesto a sacrificar una
enorme energía física. El trabajo en equipo es para la pintura mural totalmente indispensable, como lo es indispensable al cineasta o al arquitecto. El trabajo en equipo se basa, desde luego, en una correcta coordinación de la actividad y en una dirección que debe poner siempre en
primer plano la utilización adecuada del espacio arquitectónico. La correcta comprensión de este problema es el fundamento para la distribución de los espacios.

El pintor actual sabrá valorar debidamente las aportaciones verdaderas en el campo de la plástica.
·

Con mucha frecuencia, no sólo en la pintura mural, sino en la de caballete, la composición como lenguaje es delegada a un tercero o cuarto

Podrá, por medio de las práctica que da el trabajo, saber aquilatar
cu'ál de todos los caminos puede ofrecer una problemática más atracti-

[ 130]

CATHEDRA

CAfflEDRA [ 131]

�va, difícil, no repetitiva, diferente, no académica, renovadora. Problemática que englobe todos los aspectos del lenguaje y la temática y también la superficie en que va a pintar y que no es, necesariamente, una
tela.
Para todos hay, para el artista solitario o de la soledad, incomprendido, conforme en muchas ocasiones, amargado y con un lenguaje de
amargura, degradante, humillante, creador de criaturas deformadas, mutiladas, inofensivas. El artista solitario, símbolo de la conformidad, prefiere no identificarse con los demás hombres -que es una de las tareas
del arte plástico-. Con un lenguaje cerrado, limita la participación del
espectador por dos razones: primera, al reducir el lenguaje plástico a receptáculo de problemas íntimos. Segunda, al escoger un formato más
propio de historietas aue de los problemas dignos de la plástica.
Los pintores de las nuevas generaciones entenderán, sin duda, que la
meta a seguir no está ni en el artista solitario o de la soledad, ni en el individualista con estilo de patente, ni en el folclorista retratador de nuestras variadas frutas, ni tampoco en las efímeras modas de Nueva York o
París.
El pintor del futuro empleará un lenguaje múltiple y multiplicador,
un lenguaje eminentemente social, con participación entre espectador y
artista, un lenguaje que aunque no diga mensajes históricos, ni anécdotas políticas, ni narraciones literarias, exprese con sus propios recursos
-la gráfica, los eRpacios, el color, la composición, la línea- su adhesión
al hombre y su identificación con él, su capacidad de encontrar un lenguaje con significación propia en el combinatorio de trescientos sesenta
grados que es la plástica. Un arte con correspondencia e integración entre artista y sociedad. Un arte de provocación, enemigo del estancamiento y seguidismo, inconforme y anticolonialista, un arte que agregue y ~orte el arte latinoamericano con voces propias.
Vamos, pues, para decirlo con las palabras que en alguna ocasión me
dijera Pedro Garfias, a seguir afinando la puntería, vamos a seguir tirando flechas y flechas; algunas tendrán que dar en el blanco ...

[ 132) CA111EDRA

�reseña de libros

,

· Estados Unidos, una
excepción en América y probablemente
en todo el mundo colonial
• La etapa colonial en Eotadoo Unidoe: Su influencia decilift en un
cuo de deaarrollo capitaliata autónomo, por Mario Cerutti, Edicio1181
de la Facultad de Filoaofía y Letras de la UANL, Monterrey, 1977.

EL ESTUDIO TITULADO: La etapa colonial en Estados Unidos,
del investigador argentino Mario Cerutti, aparece bajo el signo de la
Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Autónoma de Nuevo
León, en la serie Cuadernos de historia.
Procura describir las condiciones económicas y sociales -sin dejar
aparte significativos aspectos ideológicos- que se fueron generando
durante la etapa colonial en los actuales Estados Unidos de Norteamerica. Es un trabajo que puede ser útil como peldaño de una futura investigación para profundizar en el contraste de lo que acaeció en los países
que hoy integran la América Latina.
Ambas regiones fueron producto de la expansión europea. Ambas
nacieron bajo el signo colonial. Pero los resultados fueron diametralCATIIIDRA [ 133)

�mente distintos: mientras Estados Unidos se convertiría con el correr
de los años en potencia hegemónica, las naciones de Latinoamérica irán
pasando de una a otra forma de dependencia y terminarán justamente
por insertarse en la órbita de quien, en un momento, fue su hermana
colonial.
(Nacido en Córdoba, Argentina, Mario Cerutti es licenciado en
Ciencias Históricas y licenciado en Periodismo por la Universidad de
Córdoba. Desde 1964 pertenece al Colegio de Historia de la Facultad
de Filosofía y Letras de la UANL. Tiene en preparación una serie de
estudios sobre el desarrollo del capitalismo en Monterrey. El estudio
ahora reseñado lleva el siguiente subtítulo: "Su influencia decisiva en
un caso de desarrollo capitalista autónomo").
Una conclusión derivada del estudio que Mario Cerutti realiza sobre
la etapa colonial de los Estados Unidos estriba en que una región de su
territorio no interesó demasiado a la metrópoli. En consecuencia, no
se vió sometida a las presiones y medidas mercantilistas típicas de la
época. Esta circunstancia permitió el crecimiento de una sociedad y
una economía marginadas de Inglaterra, y por ello se consolidaron
intereses lo suficientemente fuertes como para enfrentar en un momento determinado las intenciones absorbentes de la metrópoli.
Esta situación -observa Cerutti- no se agotará en la etapa colonial
sino que persistirá en épocas posteriores y se verá favorecida por situa•
ciones emergentes en el conYU!sionado mundo de la primera mitad del
siglo xix. Esos intereses autónomos, o sea volcados sobre la propia sociedad en gestación, con escasa ligazón hacia el exterior, serán los que
propugnarán medidas concretas para la defensa de una economía nacional -burguesa- industrial. Criterios tales como el proteccionismo industrial, la defensa de la navegación nacional, el sostenimiento de la importancia de un mercado interno, no serán frutos de simples leyes o
ideas, sino que leyes e ideas serán consecuencia de la acción de grupos
sociales determinados, con el suficiente poder para imponerlas con encacia.
Otra conclusión de Cerutti es que Estados Unidos fue una excepción en América y probablemente en· todo el mundo colonial. Y la excepción anidaba en su seno la confirmación de la regla. Una de sus regiones -el sur- conformará a una sociedad, una economía y una eon,

[ 134)

CATIIEDRA

ce_pción del '.°undo muy parecida a la que asumirán dltlchos grupos dommantes latmoamericanos. Y esto coincidirá, precisamente, con el hecho de que el sur fue la única área que interesó a la metrópoli desde el
punto de vista económico.

(Una Bibliografía fundamental, con un medio centenar de fichas
sirve de apoyo al estudio del investigador argentino/PEDRO REYES
VELAZQUEZ.

De la Escuela
de Mileto a los atomistas, con
Demócrito
• Fragmentos filoaóficos, compilación de textos y notas de Juan Angel
Sánchez, Ediciones de la Facultad de Filosofía y Letras de la UANL,
Monterrey, 1966.

CON EL TITULO de Fragmentos filosóficos, compilación de textos y notas del catedrático Juan Angel Sánchez, aparece un volumen
dedicado a los pensadores presocráticos bajo el signo de la Facultad de
Filosofía y Letras de la UANL, Monterrey, 1976.
Divide su contenido en cinco partes. Dedica la pnmera a la Escuela
de Mileto: Tales, Anaximandro, Anaxímenes. La segunda corresponde
a Heráclito de Efeso. En la tercera figuran cuatro pensadores de la Escuela eleática: Jenófanes, Parménides, Zenón y Melisso. Los Pluralistas
quedan representados por Anaxágoras y Empédocles, en la cuarta; para
finalizar, en la quinta parte, con Demócrito como representante de los
Atomistas. En cada texto se indica el origen de la versión castellana
CATHEDRA

[135)

�(el maestro español Juan David García Bacca, el italiano atgentinizado
Rodolfo Mondolfo, el francés Abe! Rey, etcétera).
Sobre el filósofo Jenófanes de Colofón (que vivió en el siglo vi ant.es
de Cristo y probablemente rebasó los cien años), se incluye en la compilación el llamado Poema de Jenófanes, donde claramente afirma el monoteísmo. Dice un fragmento:

Anaxágoras y Empédocles (los Pluralistas), y de una manera relativamente perfecta con Demócrito de Abdera (discípulo de Leucipo ).
"Los hombres --dijo- se han forjado un fantasma con el Azar, para
embellecer su propia ignorancia". Pero ig11álmente advirtió: "Quien
obra injustamente es más desdichado que quien padece injustamente".
"No es varonil solamente el que vence a sus enemigos, sino también
el que es señor de sus placeres"/PEDRO REYES VELAZQUEZ.

"Entre los Dioses -hay un Dios máximo; -y es máximo también
entre los hombres. -No es por su traza ni su pensamiento -a los mortales semejante. Todo El ve; todo El piensa; todo El oye. -Con su mente, -del pensamiento sin trabajo alguno, -todas las cosas mueve. -En
lo mismo permanece siempre -sin en nada moverse, -sin trasladarse
nunca -En los diversos tiempos a las diversas partes" (V~rsión de
García Bacca).
La crítica, libre y amplia -explica el alemán Augusto Messer, segeún la traducción de Javier Zubiri-, que hizo Jonófanes de las concepciones religiosas y morales del pueblo contribuyó a que, a causa de
la conquista de Jonia por los persas ( 545), abandonase su patria, recorriendo hasta su vejez toda la Grecia como poeta ambulante. Le llenaba
de mal humor ver que gentes de espíritu tosco, vencedores en los torneos, en las carreras pedestres y en las de carros, fuesen objeto de la
más alta estimación. "Es injusto preferir la fuerza del cuerpo a la de la
buena sabiduría", decía.
Lo cierto es que el concepto del ser, uno e invariable, será el concepto fundamental de los filósofos eleáticos. El concepto del eterno
devenir, por el contrario, dominará en la filosofía de Heráclito. Supersonalidad es de una magnitud impresionante. No es un investigador frío
e intelectual, sino una naturaleza apasionada, artística y moral; con
genial mirada sabe captar Jo esencial, lo igual en la cambiante turbamulta de los fenómenos, y con fina perspicacia anticipa conceptos fundamentales de la moderna ciencia de la naturaleza. "Probablemente
-afirmó Nietszche-, jamás ha escrito un hombre más clara y transparentemente. Sin duda es breve, y solamente en este sentido es oscuro
para un lector ligero".
La reconciliación entre las concepciones fundamentales de los eleáticos y el gran Heráclito de Efeso se realizó incompletamente con

[ 136) CATIIEDRA

CATIIEDRA [ 137)

��Departamento de Editorial

Publicaciones
editadas por la Facultad de Filosofía y
Letras de la U ANL
* Revista Cathedra (trimestral). Coordinadores anteriores: Miguel
Covarrubias, Alfonso Reyes Martínez y Juan José García Gómez. Actual Coordinador: David Martell.

CUADERNOS DE FILOSOFIA
* La pintura como lenguaje/Adolfo Sánchez Vázquez, segunda
edición.
* Tecnología y filosofía/Mario Bunge.

* La filosofía de Vasconcelos como filosofía latinoamericana/
Silvia Mijares.

* Filosofía del derecho/María Guadalupe Martínez de Rodríguez.
CAnlEDRA [

139)

�EDICIONES ESPECIALES

* La metodología: una discusión/EH de Gortari.

CUADERNOS DE HISTORIA
* Aspectos metodológicos básicos del estudio de la historia medieval/Henning Graf.

CUADERNOS DE LETRAS
* Olavide o Sade/Miguel Covarrubias.
COLECCION: MATERIALES DE TRABAJO DE LA DIVISION DE
ESTUDIOS SUPERIORES

* Fragmentos filosóficos de los presocráticos. Antología/Compilación de textos y notas de Juan Angel Sánchez.

* TNs artículos sobre historia y sociedades/Guillermo Beato.
* Sobre la historia latinoamericana/Guillermo Beato.
* Desarrollo demográfico, económico e industrial de Monterrey
(1860-1920)/Domenico Sindico, Roberto Hernández, Víctor Hernán-

COLECCION DE POESIA

* Litoral de sombra/Alfonso Reyes Martínez.
* Matar el tiempo/Xavier Rodríguez Araiza.

dez y Mario Pérez Delgado.

* La etapa colonial en Estados Unidos. Su influencia decisiva en
un caso de desarrollo capitalista autónomo/Mario Cerutti.

CUADERNOS DE SOCIOLOGIA
* .IJesal'lailo urbano en Amilrica Latina/Domenico Sindico.

CUADERNOSDEMETODOLOGIA
* Cuaderno No. 1: "Acerca de la noción de analogía"/Tomás
González de Luna; "Las revoluciones científicas y el método" /Juan
Angel Sánchez; "Las inferencias deductivas aplicadas a la física"/
Laura E. Quiroga.

CUADERNOSDEPEDAGOGIA
* Cuaderno No. 1: "Antecedentes técnicos de la programación
por objetivos" /María Socorro Berra Santana; "El establecimiento de
)os objetivos de aprendizaje" /Clara l. Carpy Navarro y Libertad Menéndez Menéndez.
[140) CATIIEDRA

CATHEDRA [ 141)

��Colaboradores

MARIO CERUTl'I/Argentino. Licenciado en historia por la Universidad Nacional de Córdoba, Argentina. Licenciado en periodismo. Maestro de tiempo completo en la Facultad de Filosofía y Letras de la
UANL, tiene a su cargo las cátedras de Historia de América en los Colegios de Historia y de Sociología. Ha publicado La etapa colonial en
los Estados Unidos. Su influencia decisiva en un caso de desarrollo
capitalista autónomo, editado por la Facultad de Filosofía y Letras
de la UANL.

GERARDO OTERO/Mexicano. Licenciado en administración pública por el Instituto Tecnológico de Monterrey. Estudios de maestría
en economía y ciencia política en la Universidad de Texas. Actualmente cursa· el doctorado en sociología en la Universidad de Wisconsin, Estados Unidos.

RICARDO VILLARREAL/Mexicano. Licenciado en psicología por
la Universidad Autónoma de Nuevo León. Estudios de maestría en sociología en el Colegio de México. Coordinador y docente investigador
del Colegio de Sociología de la Facultad de Filosofía y Letras de la
UANL.

CATHIDRA [ 143]

�CUADERNILLOS sooc~;?it~~T~~~ ~~L~igA~~ SOCIOLOGIA DE LA
FACULTAD DE FIL
LUIS MARIA GAm/Argentino. Maestro de antropología social
por la Universidad Federal de Río de Janeiro. Candidato a doctor en la
CISINAH. Profesor en la Universidad Nacional de Córdoba, Salta y Posadas, en Argentina, y de tiempo completo en la Facultad de Filosofía
y Letras de la Universidad Autónoma de Nuevo León.

ARTURO DELGADO MOYA/Mexicano. Licenciado en filosofía
por la Universidad Autónoma de Nuevo León. Egresado de la Escuela
Normal Superior de Nuevo León. Maestría de metodología de la ciencia
en la División de Estudios Superiores de la Facultad de Filosofía y
Letras de la UANL. Subdirector de la Escuela de Graduados de la Escuela Normal Superior. Coordinador académico del Colegio de Historia
de la Facultad de Filosofía y Letras de la UANL. Docente investigador
en la propia Facultad.

Coordinador: David Martell

Apartado postal, 30~4,
Facultad de Filosof1a y Letras,
Ciudad Universitaria,
, .
Monterrey, Nuevo León, Mex1co

NUMEROS PUBLICADOS:

TOMAS GONZALEZ DE LUNA/Mexicano. Licenciado en filosofía
y en derecho por la Universidad Autónoma de Nuevo León. Maestrías
de filosofía y de metodología de las ciencias. Ha dado cursos en universidades nacionales y europeas. Exsecretario general de la Universidad
Autónoma de Nuevo León. Director de la Facultad de Filosofía y Letras de la UANL.

GUILLERMO CENICEROS/ Mexicano. Nauirniento en Durango y
formación profesional plástica en Monterrey (Universidad Autónoma de
Nuevo León), México y en breves viajes de estudio a diversas partes del
orbe. Exposiciones pictóricas en Monterrey, ciudad de México, GuadaIajara, Mineápolis, La Habana, Santiago de Chile, Cracovia, Rotherdam,
etcétera. Colaborador con David Alfaro Siqueiros, fue jefe de taller del
Poliforum y de otras obras siqueirianas.

.

. l) Definiciones sociológicas_ b~rgue-

,

* Número 1/ Soc1olog1a, II.

sas. Su en t1ca.

.

* Numero

2) C tegorías y leyes soc10logicas

ª

marxistas (agota_d?)- Laf
(del mercantilismo a la
21 ff15 toria de Amenca ma 1

cesión norteamericana).
, .
guerra de se , .
ial I · Aspectos econom1cos,
* Número 3/ His~oria econo~1ca¡;:udalismo.
1
poh tic os econom1ca
Y s°: ~s y soc1.al II.. Iniciación al curso.
* Número 4/ Historia
EN PREPARACION:
* Epistemología de las ciencias.
iales contemporáneos, por
* La universidad y los problemas soc
Emest Mande!.

.,

I

II

* Matemáticas para soc10log~s Y Y

*

Estadística I Y II.

Teoría sociológica I (Manrnm_o ). W be

* Teoría sociológica II (Durkheun, . ~

* Teoría sociológica III (Introducc1on

j· funcional-estructuralis-

* :::~~logía del desarrollo latinoamericano.

*
Sociología
* Histona
de rural_-.
Amenca Latina 11 (dos volúmenes).
* Sociología urbana.

[ 144] CATHEDRA

* Ciencia política.

D

r·lnlCIO
. . nes y teorías sociológicas
.

· 1 'a• e
* Segundo curso de socio
ogi · ,

ociológicas marxistas
burguesas. Su crítica.- Categonas y 1eyes s
(segunda edición corregida y aumentada) .

�REVISTA DE LA FACULTAD DE FILOSOFIA Y LETRAS
DE LA UNIVERSIDAD AUTONOMA DE NUEVO LECN
NUMERO 7

ENERO-MARZO DE 1978,

DIBUJOS DE GUILLERMO CENICEROS

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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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6

'{

REVlSTA Dl'l LA FACULTAD Dl'l FILOSOFIA Y LETRAS
DE LA UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE NUEVO L&amp;ÓN
NÚJIERO

6

OCTUBRE DS

1976,

�,

CATHEDRA
REVISTA DE LA FACULTAD DE FILOSOFIA Y LETRAS
DE LA UNIVERSIDAD AUTÓNOMA
NÚMERO

6

DE ~UEVO

LEÓN

OCTUBRE DE

1976.

SUMARIO

Bernardo Flores Flores O El Colegio de Historia en la Facultad de Filosofía y Letras de la U. A. N .L. (7
Lutz Brinrkmann O Cerro de la Estrella. Colhuacan, D. F. ( Un pleito
Típico entre Indígenas y Españoles durante la Colonia.) (11
-Mapa Indígena del Cerro de la Estrella. (13
-Mapa del Valle de México y sus Lagunas, durante la Conquista. (15
-Mapa Actu~I del Valle de México. (17
-Contradicción del Gobernador e Indígenas de
Colhuacan. (19
Roberto Dfaz Castillo O El "Caso Guatemala" (1954). Contribución para
una Bibliografía. (69
Mario Cerutti O La Etapa Colonial en los Estados Unidos. (95
Mario Pérez Delgado O Inmigración y Desarrollo Industrial.
Nuevo León (1895-1900). (121
Roberto C. Hernánrlez Elizondo O Comercio e Industria Textil en Nuevo
León. (1852-1890). Un Empresario; Valentin Hivero. (139
Ricardo Elizondo F.lizonrlo O Pseudomorfom Sefardita en el Folklore
del Noreste de México. (159
Margarita I. Cantú, Raúl Espino, Delia E. Flores, Juan H. Luna, Sergio
A. Marin, Bertha Medina, Arcenio Ortega O Clasificación y Codificación
de los Mapas del Archivo General del Estado de Nuevo León. (181

�Publicaciones de la Facultad de Filosofía y Letras de la U. A. N. L. (213

UNIVERSIDAD AUTONOMA DE NUEVO LEON: Rector/ doctor
Luis E. Todd; Secretario General/licenciado Jesús Lozano Díaz.
FACULTAD DE· FILOSOFIA Y LETRAS: Director/ licenciado Tomás González de Luna; Subdirector/ licenciado Juan Angel Sánchez
Palacios; Secretario/licenciado Herón Pérez Martínez; Jefe de la
División de Estudios Supcriores/ licencia.io Abraham Nuncio Limón;
Coordinador del Instiuto de Investigaciones/ doctor Juan José García Gómez.
CATHEDRA: Coordinador/ Juan José García Gómez; Ayudanto/Emilia López Portillo; Consejo Editorial/ Mario A. Aguilera Mejía, Máximo de León Garza, Rodolfo Martínez Cárdenas, Ma. Guadalupe
Martínez de Rodríguez, Abraham Nuncio Limón, Ricardo C. Villarreal Arrambide.

Cada autor es responsable de su texto. No se devuelven originales.
Toda correspondencia debe dirigirse a:
Coordinador del Depaname~to Editorial de la Facultad de Filosofía y
Letras de la Umvers1dad Autonoma de Nuevo León. Apartado Postal 3024.
Ciudad Universitaria. Monterrey, Nuevo León. México.
Portada e Ilustraciones O Códice de Yanhuitlan, Ca; Siglo XVI

Diseño: Coord!nación d~I- Departamento Editorial de la Fac. de F. y L.
Impresa en: Tecnica Graf1ca de Monterrey, S. A.

�UNIVERSIDAD AUl'ONOMA DE NUEVO LEON:
Rector / doetA,r Luis E. Todd;
Secretario / Bcencwlo Jesús
Lozano Diaz. .
FACULTAD DE FILOSOFIA

y LETRAS:

..

Director / Hewteiado Tomás
Gol17.ález de Luna; Subdirector / Bcencwlo Juan Angel
Sá-nchez; Secretario General /
Bcencwlo Herón Pérez Martfnez; Jefe de la División de
Estudios Superiores / licenciado Abraham Nuncio Limón; Coordinador General del
Instituto de Investigaciones y
del Departamento Editorial /
doctor Juan José Garcia Gómez; AyYdante / profesora
Emilia López Portillo.
Diseño / Coordinación del
Departamento Editorial de la
Facultad de Filosofta y Le-

tras.

�EL COLEGIO DE HISTORIA EN LA FACULTAD DE
FILOSOFIA Y LETRAS DE LA U. A. N. L
Las actividades académicas del Colegio de Historia, en la Facultad de Filosofia y Letras de la U. A. N. L., se Iniciaron en el mes
de enero de 1974.

Su actual plan de estudios (aprobado por los maestros y los
estudiantes del Colegio y sancionado, posteriormente, por la Junta
Directiva de la Facultad y por el Consejo Universitario de la U. A. ·
N. L.) pretende superar las deficiencias del Inicial. Y, aunque es
prematuro emitir un juicio valorativo sobre sus resultados, en términos generales puede convenirse que ha · tenido buena acogida y
desempeño en el Colegio.
Rompe, en gran medida, con el modelo tradicional de planes
vigentes en Instituciones similares a la nuestra. Sus éaracteristicas
más importantes son:

1.- Desde el primer semestre y en un lapso de dos, ofrece al
estudiante un panorama general de los grandes problemas
económicos, políticos y sociales del mundo contemporáneo.
A través cle esta amplia visión, ubica· al estudiante de historia y lo me.Uva a rastrear en el pasado la génesis y desarrollo de los ,problemas sociales contemporáneos.

7

�2.- Mediante dos cursos de Teorla de la Historia, primero se

Introduce al estudiante .en el análisis y reflexión de los grandes problemas de la Historia: ¿ Qué es la Historia? ¿Existe en ella la objetividad y la verdad? ¿Por qué se reescribe
constantemente? ¿ Qué es el hecho histórico? Luego, se le
proporcionan instrumentos teóricos fundamentales, analizando las principales escuelas históricas a través de textos
representativos de cada Escuela, (Polaca, Francesa, Nor•
teamericana .. . ) .

3.- Desde el primero hasta el último de los semestres, se lm·

parten cursos de Técnica de la Investigación. ~ con el
propósito de que el estudiante, aún dentro de la evolución
de su Plan de Estudios, vaya siendo un investigador capaz
de manejar el material documental, analizarlo, sistemati•
zarlo, interpretarlo y ~nerlo. Estos cursos son de tipo
teórico-práctico y se imparten en los Archivos de la localidad. Ello hace posible que el alumno participe en lnvesti•
gaciones, en la medida en la que vaya dominando las técnicas.

4.- Se imparten cursos de Historia Universal de carácter general y particular, considerando a la sociedad como un proceso Ininterrumpido y relacionado de manera directa o Indirecta, pero siempre relacionado. Es decir, no de las historias particulares como procesos separados entre- si; sfuo
como aspectos, fases, momentos y elementos de la Historia
de la Humanidad, como un gran proceso de desarrollo.

5.- Al volver a tratar, en los últimos semestres, los grandes

d~ Historiadores Universitarios. Y, además, una Organización Regional de Demógrafos.
No es ajeno! PB:1'ª los .integrantes del Colegio, el gran retraso
que sufr~n las CienCJas Sociales en general y la Historia en particular. Se tiene conci~ncia del predominio de los enfoques tradicionales
d1;11tro de un am~1~nte d~ escasa organización entre los historiadores. Y una m'\IY deb~l participación en la discusión de los problemas
s~1ales: Pero es eVIdente, y muy saludable, el cuestionamiento que
se empieza a formular sobre el campo especifico del historiador·
pues al tratar cualquier problema social en su enfoque genético
de desarrollo, se llega al presente. Y esta situación de por si invita
reflexionar sob~e ~i el_ histoi:iado~ debe limitar s~ trabajo ~ estud_10 del J?IIS8.dO, s1 aun tiene Vigencia la actual división de las Ciencias SOCJales, si hay otra alternativa o se trata de un pseudo-problema .. .

y

ª·

. Por otra part~, ya se aprecia cierta diferenciación entre los
nuembros del Colegio y algunos historiadores tradicionales en cuanto a métodos, técnicas de investigación e instrumental teórico con
el que se aborda el hecho histórico.
. El p~nte número de la Revista CATHEDRA, órgano académ1~ of1?al de la Facul~d de Filosofía y Letras de la u. A. N. L.,
esta dedicado, monográf1camente, a su Colegio de Historia.

Bemanlo Flores Flores
Coordinador del Colegio de Historia

problemas del mundo contemporáneo, los estudiantes lo
hacen con una visión mucho más enriquecida, rebasando
los limites de cualquier esquema general y con posibilidades de participar, conscientemet¡te·, en el desarrollo de la
sociedad.
El Colegio de Historia ha logrado, no obstante su corla existencia de 3 años, avances importantes. Ha participado en varios
Congresos, reuniones y encuentros de historiadores (cada vez con
trabajos de investigación más elaborados y en consonancia, por supuesto, con un mejor dominio de las técnicas de investigación). Se
están realizando investigaciones en el campo de la Demografía y en
el de la Industria y 1!1 Comercio dé Monterrey durante el siglo XIX.
Se proyecta, a instancias de los estudiantes, un Congreso Nácional

8

9

�CERRO DE LA ~TBELLA. COLBUACAN, D. F.

(UN PLEITO TIPICO ENTRE INDIGENAS Y ESPil'OLES

DURANTE LA COLONIA)

11

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����CERRO DE LA aTBELLA. OOLHUACAN, D. F.

(UN PLEITO TIPICO ENTRE INDIGENAS Y ESPil'OLF.S
DURANTE LA COLONIA)

t

E:ste pleito, habido por la posesión de algm1os terrenos en la
falda del Cerro de la Estrella -en Culhuacan, D. F.-, puede bien
servir como muestra tipica para ilustrar las relaciones entre indigenas y espaf\oles durante la primera mitad de la época colonial
mexicana. La situación de los terrenos en disputa, la posición legal
de las partes, la larga duración del proceso legal y la argumentación promulgada por ambos lados, reflejan una etapa de la historia
~nial en la cual .hubo un cierto equilibrio entre las noblems indf.
gena y espaiiola. Pero, .a la vez, ilustra también los procedimientos
legales e ilegales de ~ expansión de la hacienda espafiola a expensas de la agricultura de los nativos, hechos que tanto coadyuvaran
al estatus miserable y desamparado de las masas indigenas al final
de la colonia.
Los documentos conservados sobre el pleito, integran un tanto
de 116 páginas y van fechados de 1575 a 1715; pero el núcleo de
la d_ocumentación se data en los años 1613-1614.

25

�A pesar de que los papeles no llevan marginalias ni estampillas
para juzgar sobre su éxodo, se puede suponer, con cierta seguridad,
fueron encontrados como correspondientes a la Audiencia de México
en el Archivo General de la Nación. También se supone, conforme
a otras fuentes, pertenecieron por cierto tiempo a alguna colección
particular o pública en los Estados Unidos antes de que pasaran
-por actos tampoco muy bien documen~dos-, a manos del coleccionista mexicano-alemán Carlos Linga para formar parte de una
valiosisima colección de libros y documentos raros sobre la historia
, de México. Al trasladarse Carlos Linga -en los años sesentas ¡le
nuestro siglo-, a su ciudad natal de Hamburgo en la República Federal de Alemania, por disposición testamentaria la dicha colección
pasó a la Biblioteca de la Universidad ·de aquella ciudad (Staats und Universitatsbibliothek). Por consecuencia, los documentos que
aquí se analizan forman, hoy, parte de la colección Carlos Linga
(Linga Bibliothek) del citado centro de estudios.
Antes de seguir el tral)scurso del pleito por el orden cronológico de sus partes, se expondrán sintetizadamente los elementos
integrantes del pleito, argumentos y tácticas.

l. ELEMENTOS INTEGRANTES DEL PLEITO

1.1 Los terrenos
El famoso Cerro-de la Estrella se ve hoy como una colina seca
y baldia en el sureste del Zócalo de la ciudad de México, D. F. A
lo largo de su pie se extiende el modésto barrio de Culhuac¡m, perteneciente a la Delegación de Ixtapalapa e integrante de una de las
zonas más modestas del Distrito Federal.
·
Ambas poblaciones, a,ntes de la desaparición de los grandes lagos del Valle de México, se encontraban en las riber,as donde entroncaban los lagos de Xochimilco y de Texcoco, frente a la antigua capital insular de Tenochtitlan. Eran ciudades importantes,
afiliadas a la triple-alianza de Tenochtitlan-Texcoco-Tlacopan. Pero
Colhuacan derivó su .importancia en el mundo azteca, principalmente, por ser el centro de cultura y tradiciones de la antigua civilización tolteca, tradiciones que pasaban a través de l;is dinastías locales a la familia real del j.oven Imperio Azteca.
Hasta la llegada de los españoles, el Cerro de la Estrella era
una de las localidades más sagradas del Valle de México. En su

26

cima se celebraba, cada cincuenta y dos años la ceremonia importantísima de encender el primer fuego de la Nueva Era del calendario indígena~ fuego que de allí era transportado después a cada
pueblo y_ a caaa ~o~ar de lo_s del Val)e. Después de la conquista,
los espanoles advirtieron la 1mportanc1a religiosa del pueblo y su
Cerro y fundaron allí un convento agustino para fomentar la conversión de los indígenas, utilizando para ello sus tradicionales y
acostumbrados lugares de asamblea. El Cerro, que entonces debe
haber estado tan seco y baldío como hoy, inspiró preferentemente
valores espirituales y tradicionales como lugar sagrado de antepa-

sados.

Pero co~o esos valoi:ei,, de culto pagano, fueron despreciados
por las autondades coloniales, fervorosamente católicas e incluso
atacados; los indí¡¡-enas recurrieron sólo en su argumentación legal
al ~caso uso a_gncola de los pobres magueyes y nopales que allí
crec1a~ Y al peli~o, muy real, de la constante expansión de los terrateruentes espanoles en el suelo fértil de las playas del lago
donde aquéllos tenían sus milpas.
'
1.2 Partes e Intenciones

_ Se inícia ~l pleito cu~do el noble español D. Carlos de Luna y
Arellano, M~~cal de Castilla y dueño de la Hacienda de la Estrella
en el co~1ento de Colhuacan, presentó, en el año de 1613, una
Me:ced de Tierra que le oto~ª:ª treinta y ocho años antes el rey
Felipe 11. A~rovechando la vie¡a merced, el Mariscal trató de redondear las tierras de su Hacienda pidiendo algunos terrenos en la
falda del Cerro. Estos venían siendo utilizados por él ilegalmente
Y por muchos B:ños, como P!lstizales para su ganado r:ienor; ello a
pesar de las I"t;lte:adas que¡as por parte de sus vecinos naturales
del lugar. Los md1genas ~e los pueblos afectados de Iztapalapan y
Colhuacan, l~graron reunirse en .el rechazamiento de las pretensiones del espan~!• aunqu~ mantuvieron entre sí hondas divergencias
sobre la cuest1on ~~ cuales terrenos del Cerro pertencieran a tal o
cuál pueblo o familia.
. Conforme a "'.iejas divergencias -basadas en rivalidades antenores a la C?nq_msta-, la parte indígena se dividió primero en
tres ~pos nvalizantes, contradiciéndose frecuenteme~te en sus' dec_laracmnes. Entre ellos destaca, al principio y como grupo más activo, el del Gobernador e Indígenas de Colhuacan, en cuya parte del
Cerro se encontraban los terrenos reclamados por el Mariscal. Para
no enfrentarse solos al poderoso español, buscaron la ayuda del

'Zl

�Prior del convento agustino, también afincado en el Cerro; t la de
su viejo Encomendero D. Juan de Oñate, principalmente interesado
en el pago del tributo indígena. Los vecinos de Iztapalapan se permitieron el lujo de una cierta alegría en el mal ajeno declarando,
en la inspección ocular, que no les tocaba el asunto por pertenecer
las tierras en disputa a los de Colhuacan.
Pero poco después también ellos entraron en el pleito, al darse
cuenta de la situación desfavorable de sus vecinos por haber logrado el Mariscal ponerse de acuerdo ~n el Prior y el Encomendero.
La decisión de los de Iztapalapan está aparentemente basada en intenciones opuestas que se manifiestan a través de las declaraciones
de sus testigos:

A. Antiguas divergencias sobre terrenos y linderos entre los vecinos de ambos pueblos. Y
B. Divergencias, también antiguas, entre los indígenas de Iztapa•
lapan y la poderosa familia Axayaca, sus caciques.
Ambos grupos abrigaron, al principio, ciertas esperanzas de lograr sus intenciones particulares a expensas del otro, sobre tcdo de
los de Colhuacan.
Pero notando que el pleito tendía a desarrollarse desfavorablemente -debido al estrecho entendimiento entre el Mariscal y el
Juez Comisionado, Corregidor de la Mota-, llegaron a un acuerdo
interno y formaron un frente unido, encabezado por la influyente
familia Axayaca, para poder así mejor rechazar las pretensiones del
español que constituían una amenaza a sus intereses comunes.
La figura central de la ahora unida parte indigena, fue la cacica de Iztapalapan doña Petronilla Axayaca, descendiente en linea
directa de la familia real de Tenochtitlan por parte de su padre
don Alfonso Pimentel Axayaca, hijo de Cuitlahuac, penúltimo tlatoani de México. Y, por parte materna, unida a la casa real de
Texcoco, habiendo sido su madre doña Juana María, hija de don
Jorge de Alvarado Miyoyontzin, hijo de Netzahualpilli, último rey
importante de Texcoco. Siendo de manera similar como las familias
de la alta ,nobleza indígena del Valle de México trataron de conservar y concentrar sus bienes en forma de cacicazgos y enlazarse estrechamente por medio de matrimonios interfamiliares, se puede juzgar que doña Petronilla Axayaca -respecto a nobleza, fuentes de
ingreso e influencia politica-, estaba al nivel de su adversario el
Mariscal.

28

1.3 Tácticas

. ~ táctiC!I que e) Mariscal siguió durante el pleito estuvo, en
pnncip10, casi exclusivamente basada en sus relaciones estrechas
con el Juez C~m~iona~o y Corregidor de Colhuacan y Mexicaltzingo. El encu~nm1ento mdirecto, pero bien patente, de las intenciones del Mariscal por parte del Juez se muestra claramente en el
nombramiento de testigos parciales para la "probanza de oficio" y
en la redacción del Acuerdo, que favoreció exclusivamente a la
parte del Mariscal.
Conociendo bien a s1;1 &lt;::o~dor y sus peculiaridades, la parte
Indígena usó dl;Sde el pnnc1p10 una táctica totalmente distinta. En
cada momento _imporl':8-nte, sus ~radores aprovecharon el medio
legal de la pe~c!ón d1~ al Virrey, logrando así que se tomaran
im~rtantes juicios ~nter1ores en la Audiencia de México, que procedió d~ manera mas apegada a las disposiciones legales en favor
de los mdigenas conforme a lo contenido en las "Leyes de Indias"
Y que se mostró menos partidaria que el Corregidor. La postura
relativamente favorable respecto a las intenciones de la parte indígena de los Oidores de la Audiencia, se refleja en varias cartas de
queja enviadas por el Mariscal y su Procurador al Virrey y al Co-

rregidor.

Cuando los indigenas logran en la Audiencia la suspensión del
pleito, a su favor, el M9:ríscal se dirige directamente al Virrey aportando tltulos Y pretensiones y logra la revisión del proceso. Pero
esta. vez la . causa qued? ~etenida casi cíen años, quizá porque la
Audiencia diera más crédito a la argumentación y documentos indígenas, (d~ .especíal importancia son, en este respecto, los doctlmentos familiares de los Axayaca); o quizá porque el gobierno colonial no tuviera intención de ofender a grupos políticamente tán
poderosos, en. sus respectivos niveles, como lo fueron los Axayaca
o los del M9:riscal. Como muestra, el último documento del proceso
donde el P!e1to queda suspendido definitivamente sin llegar a juicio
alguno. Año, 1715.
1.4 Transcurrido esquemático del proceso

A ~vés de la documentación completa habida a mano, se llega
~n facilidad a un cuadro típico del transcurrir de un pleito sobre
tierras durante la primera mitad de la época colonial:
Puo lo.:

Información pública - n la Iglesia- a los indígenas

29

�sobre las pretensiones del Mariscal. Se pide a los asis•
tentes opinión.
Paso 2o.:

Los i 11digenas protestan de inmediato y buscan ayuda
para , u causa, (Prior y Encomendero).

Paso So.:

El Juez Corregidor manda que ambas partes se reunan
con él para una inspección ocular de los terrenos en
disputa. El resultado queda protocolizado.

Paso 4o.:

Los indígenas rechazan los ~esultados_ de la i~~pección
ocular, (visita) y se les exige una mformac10n para
exponer y verificar sus opiniones. Usando de este. recu:•
so legal, la parte interesada ~labora. un cuest1onar10
enfrentándolo a sus propios testigos. S1e~do las preguf!•
tas siempre muy sugerentes y perteneciendo lo~ testigos a la parte int~da, la~ respuestas son s1e~pre
uniformes fortaleciendo tan solo a los puntos de VJSta
de la parte que hace la información. De ~os, a veces
largos y repetidos protocolos, sólo resultan mteresant1:s
para el historiador los datos personales sobre los testigos nombrados: V. G., nombre, apellido, edad, sexo,
raza, profesión, posición social, etc.

Paso 5o.:

Paso 6o.:

Paso 7o.:

30

La parte opuesta - n este caso, el Mariscal-, protesta y se dedica a la redacción de una informac!ón, igualmente subjetiva, para fortalecer sus pretensiones.
Para llegar a datos más objetivos, el Juez procede a la
redacción de una "probanza de oficio". Esta vez la
redacción del cuestionario, el nombramiento de los testigos y su interrogatorio, quedan exclusivamente en
man&lt;&gt;s del juez. Intentando llegar asi al fondo del problema los resultados de la probanza forman la base
principal para la redacción del Acuerdo P:esentado por
el Juez Comisionado a las partes del pleito.
La parte de los indígenas se niega a aceptar el acuerdo
-que favorece abiertament~ .~ las inten~iones de su
contrincante--, y pide la rev1s10n por med10 de una petición al Virrey.

Paso So.:

La Audiencia responde favorablemente, suspendiendo
el proceso.

Puo 9o.:

El Mariscal, también por medio de petición al Virrey
protesta contra la suspensión y logra una revisión deÍ

caso.
Puo lOo.:

A pesar de la revisión concedida, el caso queda en vilo
sin decisión alguna.
'

1.5 Argumentación
. Los argumentos proliferados por ambas partes, son también típicos . de los _Pleitos de la época y sirven, además, para aclarar los
camb10s habidos en las relaciones económico-sociales entre indigenas y españoles a partir del siglo XVII.
La parte agresora del terrateniente español, está basada principalmente en dos argumentos:

l. Las tierras reclamadas le pertenecen por Merced Real y le deben ser entregadas, guardando los intereses legales de los indigenas.
Prueba: Real Cédula de 1575.
2. La Merced a él concedida no afecta a los intereses de los indígenas, porque los terrenos disputados ya habían venido siendo
usados .~r. ~l por largo tiempo, ilegítimamente pero sin encontrar opos1c10n alguna por parte de los indigenas.
Prueba: Declaraciones de los testigos en su Información y en
la Probanza de Oficio.
. El procedimiento .del Mariscal refleja los métodos y excusas
típicos de !os terrate1_11entes españoles para favorecer la expansión
de sus haciendas e~ areas densamente pobladas por indígenas. Así
como para ocupar Ilegalmente tierras que no podían o no querían
compr_ar, Jl:!Steando ~u _ganado. Para, habiendo transcurrido algunos . ~os sm contrad1cc10nes eficaces por parte de los afectados y
hab1endose formado un d~recho consuetudinal, tratar de legalizar
lo~ ~rref!?S ocupa~os presionados, muchas veces, por la propia adm1mstrac1on colonial.

31

�La parte opuesta -indígenas defensores de sus derechos y medios de producción-, fortaleció sus pretensiones con argumentos
tan típicos que muchos de ellos aparecen como estereotipos en la
mayoría de los pleitos coloniales:
l. Los terrenos disputados son propiedad suya desde tiempos inmemoriales, confundiéndose -muchas veces intencionalmente-,
propiedades particulares y propiedades comunales (Calpultin).
Pruebas Mapas, pinturas y códices, algunos fechados anteriormente a la conquista, que documentan los terrenos pertenecientes al pueblo. Entre ellos hay, a veces, falsificaciones bastante
antiguas. Por parte de los documentos de cacicazgos: Mercedes
Reales, historias y crónicas familiares y documentos de nobleza. También se aprovechan en sus informaciones las declaraciones de testigos, especialmente las de vecinos viejos, · conocedores de la ~marca.
'
2. Las quejas reiteradas de los daños que comete el ganado de las
haciendas españolas en los sembradíos de los indígenas.
Pruebas: Cartas de quejas y peticiones al Virrey y a la Audiencia. Declaraciones de testigos en Informaciones. A · través de
semejantes declaraciones, se expresa el continuo conflicto entre
la agricultura extensiva tipo español y la forma intensiva de
labrar la tierra usada por los indígenas en áreas densamente
pobladas de la parte central de México.
A pesar de la elaboradísima legislación colonial. tendiente a la
conservación de la base socio-económica de los indígenas como principal fuente del Real Tributo, la agresiva y extensiva agricultura española la hizo obsoleta casi por completo a partir de principios del
siglo XVII.

Este proceso, desarrollándose principalmente en los siglos XVII
y XVIII, contribuyó grandemente a las bajas drásticas que sufrió
la población indígena. Y llegó a extremos tales que, a finales del
XVIII, el abastecimiento de las poblaciones urbanas estuvo monopolizado, en manera incontrolable, por unas cuantas haciendas de
grano y ganado propiedad de un muy limitado número de ricos
agricultores legos y eclesiásticos. La consecuencia lógica fue la manipulación brutal en los precios de los alimentos básicos, trayendo
consigo las grandes hambrunas y epidemias que ázotaron a México
durante el último siglo de la dominación española. Lo anterior es
antecedente para culminación tardía del sí¡!'lo XIX, cuando ~e expropiaran a la fuerza, mediante pésimas compañias deslindaaoras,
el resto de las tierras indígenas.

32

2.

CUADRO CRONOLOGICO DEL PLEITO

2.1 Partes litigantes en el pleito
D. &lt;;arios de Luna y Arellano, Mariscal de Castilla, dueño de la
Hacienda de la Estrella. Su procurador, Andrés Gómez Ortiz.

Oontra:
A.-EI Gobernador y los Indlgenas de Colhuacan. Su Procurador, Leonardo de Salazar.
B.-;;-Doña Petron!lla Axayaca, junto con los "nietos y herederos de D. Alonso Axayaca, caciques de Iztapalapan. Su Procurador, Josefe de Celi.
C.-EI Gobernador y los indígenas de Iztapalapan y Colhua-

can. Su Procurador, Leonardo de Salazar.
Objeto de dlaputa:

Un "sitio de estancia de ganado menor" y "cuatro caballerias
de tierra" en la falda del Cerro de la Estrella, lado de Colhua-

can.

Valor del objeto en disputa:
Cien pesos de oro común.
Duración del pleito:

Septiembre 7 de 1613, a noviembre (?) 18 de 1715.
2.2 Orden cronológico del pleito:
1570, abril 6
El Mariscal de Castilla, D. Carlos de Luna y Arellano recibe
del Rey D. Felipe II -mediante una Real Cédula de ~ fe-.
fecha-, una Merced de un "sitio de estancia de ganado menor"
Y "cuatro cauallerias de tierra'' en_la Nueva España.

1818, septiembre 7
En ejecución de la Real Cédula a favor del Mariscal, el Virrey

�Lugarteniente D. Diego Femández de Córdova, Marqués de
Guadalcázar, comisiona al Corregidor de Colhuacan y Mexicalzingo, Dn. Antonio de la Mota, para la ejecución de la Real
Voluntad, guardando los intereses legales de los indigenas.

161S, octubre 26
El Mariscal presenta ante el Corregidor de la Mota la carta del
Virrey y selicita su ejecución.
161S, octubre 27
Lectura pública de la carta del Virrey en la iglesia del convento agustino de Colhuacan. Los indígenas de Colhuacan y Fray
Miguel López de Bergansso, prior del convento, se oponen. Nom•
bramiento de Alonso de Castro como "escribano bajo juramento" y de Juan de Curie! como intérprete también "bajo juramento".
161S, octubre 31
Invitación a los moradores de Colhuacan para participar en una
inspección ocular (visita) del terreno en disputa.
161S, no'riembre 1
Lectura pública de la carta del Virrey en la iglesia de Iztapalapan. El Gobernador, D. Juan Bautista Valeriano, y los indígenas se oponen enseguida a la ejecución de la Merced. Reciben, también, la invitación para participar en la inspección del
terreno.
161S, noviembre 2
El Corregidor y el Mariscal inspeccionan a pie el terreno en
disputa y les consta ser, por una parte, tierra baldía y, por
otra, lleno de magueyes y nopales. No hallan milpas ni trigales
en posesión de españoles ni de indígenas. Determinan que la
parte del Cerro reclamada por el Mariscal está formada, exclusivamente, por magueyales. Mas al rato aparecen algunos
Alcaldes y Regidores de Iztapalapan y declaran que la parte
escogida por el Mariscal pertenece a Colhuacan. Los dignatarios de Colhuacan, que llegan un poco más tarde, confirman
esta declaración y repiten su oposición.
En vista de estas declaraciones, el Corregidor da un plazo de
veinte días para que los indígenas aporten sus puntos de vista

mediante una "información".
El Mariscal, por su parte, pide al Corregidor un escrito que
afirme los terrenos en disputa son baldíos.
Ese mismo día, el Corregidor recibe una rarta del Prior del
convento de Colhuacan, diciendo que el terreno disputado pertenece al convento.
El Corregidor concede un plazo de siete días para que el Prior
presente la documentación necesaria para la confirmación de
sus pretensiones e informa al Mariscal.
Este contesta el mismo dia, declarando inválidas las pretensiones del Prior hasta que éste presente exhaustiva documentación, añadiendo que su ganado usó de este terreno por mucho
tiempo y sin reclamación alguna.
El Prior queda informado de la carta del Mariscal.
También, en ese mismo 2 de noviembfl! de 1613, los indígenas
de Colhuacan presentan su Oposición por escrito, exponiendo
que los ~rrenos pertenecen a sus antepasados desde tiempos
inmemoriales. Igualmente, que nunca dieron consentimiento al
pastl:O del ganaap del Mariscal y que ellos, por el contrario a
lo af1rmado por éste, se hablan quejado en varias ocasiones ante el Virrey, Conde de Monterrey, sobre los daños que el ganado del Mariscal causaba en sus sembradios.
El Corregidor repite, en su r'é!spuesta, el plazo de veinte dlas
para la presentación de 1a "información" e informa al Mariscal.
En esta fecha, éste rechaza las reclamaciones sobre los daños
no pagados que los indígenas pretenden haber sufrido y pide
confirmen sus declaraciones.

1602 Ca., Julio 7
!,os indígenas de Colhuacan muestran sus quejas sobre los da·
nos causados por el ganado del Mariscal. También, la determinación del Virrey.
1613, noviembre 13
En este día se trata, ante el Virrey, la petición de los de Col•
huacan para que se les conserven las tierras.
1618, noviembre 22
El Co~idor ~be la petición de los naturales y la respuesta
!1el. Virrey. ~ed1ante el intérprete Juan López de Ribero, los
mdígenas reciben la exhortación del Corregidor para cumplir,

35

34

\

�en el término de los veinte días, con su "información".
Comienza el interrogatorio de los testigos. Los siete nombrados por parte de los de Colhuacan, son todos naturales de ese
pueblo y tienen -con la única excepción del testigo No. 5, de
35 años de edad-, más de 50 años. Sus declaraciones uniformes reflejan el punto de vista de su parte. Declaran que los
terrenos disputados pertenecen al pueblo de Colhuacan y que
lo saben por su propio conocimiento y por las pinturas que en
aquél se guardan. Los magueyes y nopales mencionados en el
protocolo de la Inspección Ocular están -según sus declaraciones--, cultivados y aprovechados por los campesinos del pueblo; y el ganado del Mariscal causa, además, graves daños a
sus sembradios distantes menos de una. legua del terreno en
disputa. El testigo Julián Baltazar añade, también, que los magueyes y nopales sirven como alimento a los naturales.

1618, noviembre 2S

El Corregidor dispone mandar \Hl8. copia de esta Información
al Mariséal
Ese mismo d1a recibe carta de D. Juan de Ofiate, Encomendero de Colhuacan, pidiendo un plazo de treinta dias para formar
su oposición contra las pretensiones del Mariscal. Se accede a
la petición y el Mariscal queda informado pidiendo al Corregidor se le mantenga informado de los documentos de Ofiate,
para poder defender su posición.

1818, clldembre 2S

El Prior del convento de Colhuacan informa que los documentos referentes a las propiedades del Convento en el Cerro de la
Estrella, están ya en manos del ~bano Alonso de castro.
Ruega se respeten los derechos que él representa. El Mariscal
queda enterado.
El mismo dia, el Corregidor ejecuta una "probanza de oficio"
en el sitio disputado, interrogando a cinco testigos forasteros.
Tres de ellos son españoles, (uno, empleado del Mariscal); y
los otros dos, dignatarios indigenas de Xochimllco. Tienen todos entre 25 y 50 años. Asientan, en declaraciones uniformes,
que los terrenos están y han estado siempre de baldio y que
han sido usados siempre, tan sólo, como pastos para ganado
mayor. Además, que los magueyes y nopaleras son inú~es para la agricultura a causa de · sus muchas espinas. ~ a n el
valor real de los terrenos en disputa, en 100 pesos de oro comim como máximo. Por último, que los sembradíos más cer~ se encuentran a distancia mayor de una legua del sitio

36

en cuestión.
En la citada fecha, el Procurador Josefe de Celi presenta en
nombre de doña Petronilla Axayaca y los demás "nietos y' herederos" . de I?· . Alonso Axaya_ca, cacique de Iztapalapan, una
reclamaCión diCiendo que la eJecución de la Merced concedida
al Mariscal D. Carlos de Luna y Arellano, va en contra de los
derechos Y terrenos heredados del cacique D. Alonso.
El Corregidor les pide una Información para probar sus pretensiones.
~ ~po Axayaca empieza, el mismo dia, la redacción dél Cuestionano Y el interrogatorio de los testigos. El único interrogado en esa fecha es el español Juan Be-zerra, cuñado de Doña
Petronllla, (Cfr. Apéndice 2). Siguiendo el orden de las preguntas, _la ~orma~ión proporciona datos muy detallados sobre
la distribuCión de tierras en el Cerro de la Estrella basándose
para ello en una Real Ejecutoria del año 1569. ~ documento fue el resultado de un pleito entre el ahora difunto cacique
D. Alfonso Axayaca y algunos vecinos indigenas de Iztapalapan. Quedan, alli, minuciosamente documentados los limites de
las propiedades de tierra en el Cerro de la Em-ella. Conforme
a las d~ciones, los terrenos son trabajados por terrugueros, qwenes padecen graves daños por parte del ganado del
Mariscal.

Las declaraciones de Juan Be-zerra aportan, sin duda, las informaciones más veridicas. Y, por .su minuciosidad. más valiosas
de todo el proceso.

El Mariscal declara totalmente inválidas las pretensiones del
Prior de ~olhuacan, declarando que los documentos proporcionados atañ~n a terreqos . totalmente diferentes de los que él
pretende. Añade que no tiene propósito de violar los justos intereses legales de nadie.
Aclarados a.si los intereses del Convento esta parte se retira
de~ pleito. Lo mismo sucede con el En~mendero Ofiate con
qwen, aparentemente, se llegó a un acuerdo.
~lbconfrontación se reduce, entonces, a las partes de los de
. uaca.,n e Iztapalapan y a la del Mariscal. Alli mismo sollC!~ éste una Información propia para derrotar la argumentaCl n de ~ o~mentes. El Corregidor accede y le otorga un
plazo de diez días para redactarla. (Por la fecha de este documento, es de suponer el Mariscal ya la tenía escrita).

37

�Tras un interrogatorio bastante polémico de dos testigos españoles y tres indigenas -todos de Xochimilco-, la parte opuesta es descrita como un montón de individuos poco respetables
y frecuentemente borrachos. Los testigos del Mariscal tienen
entre 40 y 73 años de edad. Contestan de modo uniforme a las
preguntas, muy sugerentes, del interrogatorio. Informan que el
Cerro -según sus conocimientos-, ha estado siempre seco y
abandonado; que alli sólo han crecido magueyes silvestres, sin
provecho para fines agricolas; y que el ganado de la Hacienda
de la ~trella ha pacido siempre en ese lugar sin contradicción
alguna. En lo referente al comportamiento moral y cívico de
los testigos adversarios, los españoles contestan con un desprecio rotundo. Los indigenas prefieren callar; pero insinúan que
aquéllos son todos hombres de -colhuacan y, como tales, naturalmente poco objetivos.
También, el Corregidor afirma haber recibido una Petición de
los moradores de Colhuacan al Virrey, en la que se quejan de
la negligencia con que el Corregidor tratara la Información de
los Axayaca.
En el mismo dia, el Corregidor recibe una Petición dirigida al
Virrey por parte del Gobernador e indígenas de lztapalapan,
oponiéndose a la Información del Mariscal. Los naturales exponen, mediante su Procurador Josefe de Celi, que la mayor
parte de los terrenos en disputa pertenecen a lztapalapan, contradiciendo así sus propias declaraciones de la Inspección ocular. Enfatizan en que los predios han venido siendo usados para
cultivar magueyes y árboles frutales, los cuales padecen graves daños por parte del ganado del Mariscal. Piden, además,
se les conceda una Información propia para confirmar sus declaraciones. Esta se les concede con la aprobación ('.}el Virrey y
se informa al Mariscal. También ellos parecen tener ya preparada la Información, que lleva como fecha el mismo 23 de
diciembre. Sus testigos son cinco indigenas naturales de Iztapalapan, de entre 30 y 90 años de edad. Sus declaraciones son,
siguiendo las preguntas del interrogatorio, bastante unüormes.
Exponen que la mayor parte de las tierras reclamadas por el
Mariscal pertenecen a Iztapalapan y que los propietarios de
ellas viven de sus frutos y con ellos pagan el tributo. Teniendo
por seguro que el ganado del Mariscal seguirá produciéndoles
graves daños y no teniendo a mano otras tierras, preveen un
despoblamiento de la región.

1614, enero 2
Se continúa con la interrumpida Información de los . Axayaca,

interrogando en lz!apalapan a los testigos restantes (Cfr. Ap.
2). Estos, dos es~oles 1, dos indígenas, repiten en forma abreVIada las d~arac1ones de Juan Bezerra, siguiendo aparentemente la nusma muestra.
El Corregidor recibe una carta del Mariscal protestando contra la Pe~ci?n de l?s de Iztapalapan (Dic. 23), y exhibiendo
la ~tradicc1ón habida entre los datos de la petición y las declaraciones durante la Inspección ocular (visita). En una segunda carta,. rechaza la Información de los de Axayaca por no
haber &lt;;UlllPhdo con el otorgado plazo de veinte dias y por stis
prete~1ones no basadas en la realidad. Pide, además, que el
Corregidor no tome más en cuenta las Informaciones de la parte opuesta y prosigue con los resultados de la Probanza de
Oficio (en su favor).

1614, enero 6
~ trata en la Audiencia de México una carta del Mariscal pidiendo se prosiga el juicio ~n el mismo Juez. Al parecer, a
esta carta debe haber precedido una suspensión del proceso legal o una determinación del asunto a favor de los indígenas
Para fortalecer la solicitud, muestra la Real Cédula de 1575. ·
1614, febrero 18
Por consecuencia de lo anterior, la Audiencia pide informes sobre el estado del pleito. El Corre¡:,;idor de la Mota el 18 de febrero, redacta un resumen proponiendo como a~rdo se den
los te~nos al Mariscal, bajo la explicita condición de respetar
las legitimas posesiones de los indígenas. En respuesta inmediata de los ahora unidos de lztapalapan y Colhuacan, su Procu~dor Leonardc:, de Salazar manda una petición al Virrey pidiendo se admita como comprobante de sus pretensiones una
Real Ejecutoria concedida al cacique difunto D. Alonso Axayaca.
1614, marzo 20
Al Pl~en. de esta Petición se anotan las determinaciones de
la AudienCia en el sentido de:
-La PB-I:te de lo~ in~genas debe averiguar, por medio de una
Informac16n, la identidad de los terrenos mencionados en la
Real Ejecutoria. Y
-se concede el mismo recurso legal a la parte opuesta.
1614, mayo 20
En una segunda nota al margen .de la Petición se dice qUt' t'n
este dia el Mariscal concedió plenos poderes ~ su Procurad1.H

38

39

�Andrés Gómez Ortiz.

1814, mayo 20 / junio 9 / junio 20
La Audiencia concede una Visita al Procurador Gómez Ortiz,
para que pueda exponer personalmente su argumentación en
contra de las opiniones de los oponentes.
1814, junio 9
Se trata, ante el Virrey, la Petición de Leonardo de Sal~ en
nombre de los de Colhuacan e Iztapalapan, pidiendo que se les
conceda el original de ,la Real Ejecutoria para poder usarla como comprobante durante el pleito.
1814, jollo 9
El Mariscal se queja ante la Audiencia sobre el lentísimo progreso del pleito en cuestión, echando la culpa al Licenciado
Valdez porque, según él, da excesivo -crédito a las pretensiones
de los indigenas -en especial menciona la Carta Ejecutoria-,
pasando por alto los resultados a su f~vor de la Inspección ocular. Precede a esta queja una Solicitud del Procurador Gómez
Ortiz, suplicando al Virrey nombre un Juez y mande que los
indfgenas demuestren públicamente los limites entre los ~ueblos
de Colhuacan e Iztapalapan y los lúnites de los terrenos mencionados en la Real Ejecutoria. (Para el 20 de junio, dicha Solicitud fue tratada y aprobada ··en la Audiencia de México).
Además, pide el Procurador Gómez Ortiz se le conceda la Real
Ejecutoria durante tres dfas con el propósito de estudiarla a
fondo. Añade parecerle que los nombres de los terrenos mencionados en la Real Ejecutoria se refieren, exclusivamente, a limites de Iztapalapan y que no son los mismos que los que reclama
el Mariscal.
1814, a.gost.o 8
D. Carlos de Luna y Arellano paga 25 pesos de oro común a
la Caja Real como enganche del valor total de los terrenos en
disputa, que se habla fijado en 100 pesos de oro común.
1820, abril 18
El Mariscal D. Carlos de Luna y Arellano concede nuevamente
plenas potencias, para seguir con el pleito, a su procurador Andrés Gómez Ortiz.
En este estado del pleito, se rompe la cadena de documentos
para reempezar con el último documento del pleito, casi 100
años más tarde.
1715, noviembre Ca.., 18
Se trata en la Audiencia de México una Petición al Virrey,

40

redactada en papel sell~do de los años 1708/1709. Mediante esta
Petición, pide un D. Jazinto de Estrada, dueño de la hacienda
de la Estrella y sucesor en los derechos del Mariscal de Castilla, se le den por fin a conocer los Autos acordados en el pleito
de su predecesor contra los naturales de Colhuacan e Iztapalapan.
Aquf termina la documentación de este proceso.

41

�Chaues, Pedro de: Espaóol, 40, carnicero de Xochimllco, testigo en la "pro•
banza de oficio".

Cur!el, Juan de: Espafiol, Intérprete nahuatlato del pleito.
del Castro, Juan: Indio, 35, vezlno de Colhuacan, testigo en la Información
de Colhuacan, fols. 13 r/ v.
Descobar, Juan: Espaflol, testigo de la Potencia Plena para Andrés 0611111
Ortlz,
Erasso, Antonio de: Espaflol, Secretarlo de las Indias del rey Pellpe II

S.

APENDICE No. 1:

Estrada, D. Jazlnto de: Ellpaflol, dueflo de la hazlenda de la El!trella, 111cesor
del Mariscal.

LISTA ALFABETICA DE LAS PERSONAS MENCIONADAS
EN LOS DOCUMENTOS:

Fernandez de Cordoua,
Marquez de Ouadalcazar,
D. Diego: E.spaflol, Virrey Lugarteniente de la Nueva Espafta.

Agulrre, Qaapar de: Indio, 69, nat. de Colhuacan, testJgo

en la Información

de Colhuacan, !ol. 13 ff.
Agustln, Juan: Indio, regidor de Colhuacan, fols. 1 r/v, hasta fol. 5v, y fol.
9 r/v.
Altamlrano, Doctor: Espafiol, Oidor

&lt;?&gt;

en la Audiencia de México.

Franco, Francisco: Espaftol, en la Audiencia de México.
Gallego, Juan: Espaflol, en la Audiencia de México.
Oarcla, Andrés: Espafiol, 26.x.1613 en Colhuacan, el· 0lXI.1613 en Iztapalapan.
Oómez Ortlz, Andrés: Espaflol, Procurador del Mariscal.

Alvarado, D. Francisco de: Espafiol, morador de Iztapalapan.

Oonzalez, Torlblo: Espafiol, procurador de los Indios de Colhuacan en 160:I.

Andrés, Juan: Indio, 50, nat. de Colhuacan, testigo en la Información de
Colhuacan,. fol. 13 !f.

Oraulel / Gabriel Ch!.

Axayaca, D. Alonso: Indio, cazlque difunto de Iztapalapan, fol. 55r.

Juan: Indio, 50, cantor de la Iglesia de Colhuacan, testigo en la Información
de Colhuacan, f. 13 ff.
·

Axayaca, Da. Petronllla: India, cazlca de Iztapalapan, f. 55r.

Oraulel / Oabrlel,

Baltazar, D. Jullin: Indio, 62, Regidor Mayor de Colhuaoan, testigo en la
Información de Colhuacan, fols. 1 r / v, 9 r/v, 13 ff, 26r • 27v.

Pedro: Indio, Tequltato en Iztapalapan, testigo en la Información de Izta.
palapan, tols. 3'7r - 40v.

BA,.quez, D. Juan: Indio, Alcalde de Colhuacan, fols. 9 r /v,

Ouillén, Juan: Espafiol, 54, presbltero, testigo en la Información de los Axa·
yaca,

Benltez Camacho, Juan: Espafiol, en la Audiencia de México.
Berna!, Jusepe: Espaflol, 40, vezlno de Xochlmllco, testigo en la información
del Mariscal.

Hernández, D. Luis: Indio, Gobernador de Colhuacan, ff. 1 r/v 9 r/v 26r •
27v, 35 r/ v,
, ,,
;

Bezerra, Juan Bautista: Espallol, 68, viudo de Da. Bartola Axayaca, hermana
de Da. Petronllla. Testigo en la Información de los Axayaca.

Herrera, Francisco de: Espafiol, 40, vezlno de México vaquero testigo en la
"probanza de oficio".
'
•

Bltaces. Oll: Espafiol, testigo de la Potencia Plena para Andrés Gómez Or·
tlz, Procurador del Mariscal.

Jacobo, Pellpe: Indio, Regidor de Iztapalapan, participante en la Inspección
Ocular del terreno.

CaruaJal, Doctor: Espafiol, Oidor en la Audiencia de México.
Castro, Alonso de: Espafiol, escribano del corregidor de Colhuacan.
Cell, Josefe de: Espafiol, Procurador de Da. Petronllla Axayaca y de los Indios
de Iztapalapan.
Chavez, Licenciado: Espaflol, en la Audiencia de México.

42

Jacobo, Juan: Indio, 60, vezlno de Iztapalapan, testlgO en la Información de
los Axayaca, fol. 46 r.
Juan, Agustln: Indio, 60, vezlno de Colhuacan, testigo en la Información de
Colhuacan, fols. 13 ff.
Juan, Miguel: Indio, Alguacil Mayor de Colhuacan, participante en la Ins•
pección Ocular del terreno, fols. 4 r • 5 v.

43

�Jurado, Juan LAzaro: Indio, vezlno de Colhuacan, partlzipante en la Inspeccción Ocular del terreno, fols. 4r - 5v.

Rruiz, Pranclsco: Espaftol, 25, empleado de la hacienda de la Estrella, téstlgo en la "probanza de oficio".

La Cruz, Francisco de: Indio, '13, Regidor de Xoch1mllco - Tecpan, testigo
en la Información del Mariscal, fols. 29r - Mv.

Salazar, Leonardo de: E.9padol, Procurador de los indios de Colhuacan e rztapalapan,

La Cruz, D. Francisco de: Indio, Alcalde (tiscal) de Oolhuacan. fols. 9r/v,
26r/v.

Sanchez Moreno, ?: F.spatiol, en !~ 'udiencia de México.

La Cruz, Juan de: Espafiol, en la Audiencia de México.

Santa Maria, Francisco de: Indio, 60, vezino de Xoch1mllco - Tecpan. Tula,
testigo en la Información del Mariscal.

La Mota, D. Antonio de: Espafiol, Corregidor de Oolhuacan y Mexicalcingo,
Juez de Comisión en el pleito.

Sabta Maria, Miguel de: Indio, '5, regidor de Xoch1mllco • Tepetenchi,
tigo en la "probanza de oficio".

Leonardo, Alonso: Indio, 30, Regidor Mayor de Iztapalapan, testigo en la In•
formación de Iztapalapan, fols. 2 r/v, 37r - fOv.

Bant Benito, Gregorio de: Indio, 65, Principal y Regidor de Xoch1mllco • Te-

Leyba, Juan de: Espafiol, 60, •eztno de santa Marta, testigo en la Información de los Axayaca,
L(&gt;pez, Juan: Espaftol, 60, vezlno de Xocblmllco, test!go en la Información
del Mariscal.
L6pez de Bergansso, Pray Miguel: Espaftol, Prior del convento agustino de

tes-

petenchi, testigo en la "probanza de oficio".
B(X)imo(n&gt;, D. Gregorio: Indio, Regidor de Colhuacan, fols. lr/ v, 9r/ v.
Tepatoa, Antonio de: Indio, Principal de Colhuacan, fols. 26r • 27v.

Terrazas, Juan de: Espafiol, en Colhuacan en Octubre 26, 1613, én Iztapalapan el Nov. lo. 1613.

Colhuacan.

Valdez, Lle. Gaspar de: Espa.Aol, Asesor en la Audiencia de México.

L6pez de kibera, Juan: Espaftol, int.érprete · nahualtlato del pleito.

Valeriano, D. Juan B.: Indio, Gobernador de Iztapalapan, fols :a r /v.

Luna, ,Mtguel de: Indio, 90, Regidor- de Iztapalapan, test!go en la Informa-

Valladolid, Agustfn de: Iridio, 60, vezino de Xochimifoo • Tecpan • TechiDantitlan, testigo en la In!ormac16n del Mariscal, fola. 29r - Mv.

ción de Iztapalapan, fols. 2r / v, 37r - fOv.

Velaaco, Baltasar: Indio, Alcalde de Iztapalapan, fols. 2r/v. 37r • 40v.

,Luna y Arellano, D. C&amp;rloa de: Esp&amp;Aol, Mariscal de Caatma, duefio de la
hacienda de la Estrella.

Velasco, Diego de: Espafiol, en la Audiencia de Mélico.

Lula, Diego: Indio, 80, Regidor de Iztapalapan, testigo en la Información
de Iztapalapan, tola. 2r/v, 37r - fOv.

Vidal de Plgueroa, Diego: F.spafiol, testigo de la Potencia Plena concedlda
al Procurador Andréa Gómez Ortiz..

Martin, Esteuan: Indio, 72, Tequitato en Iztapalapan, test!go en la Información de Iztapalapan, tola. 37r - 40v.
Martinez, Lucas: Indio, Alcalde de Iztapalapan, testigo en la Información de
Iztapalapan, fols. 2 r/v, 4r - 5v 37r - 40 v.
Meneses, Juan de: Indio, .Piscal de Iztapalapan, testigo en la Información
de los AD.yaca, fols. 2 r/v, i7v.
Miguel, (Buena)bentura: Indio, Regidor de Iztapalapan, fols 2r/v, 4r - 5v.
Monterrey, Conde de: Espafiol, Virrey de la Nueva Espafta.
Montes, Esteuan: ~ o l , en •la Audiencia de México.
Mufioz, Juan: Espaftol, en la Audiencia de Mézlco.
Ofiate, Juan de: Espaftol, Encomendero de Oolhuacan.
Ortega, Juan: Espdol, Procurador de D. Juan de 06ate.

Pérez, Luis: Indio, 70, vezino de Oolhuacan. testigo en la Información de
Oolhuacan, fols. 13 !f.
Roxaa, D. Bartolomé de; Indio, Alcalde de Oolhuacan, fola. 2r/V, 9r/V.

44

45

�11. + Yten si saben q(ua) las tierras que llaman de tlalilco estan /
y corren desde los linderos de mexicalzingo y han subien /
do por el cerro arriba por la rraga y moxonera del pu(ebl)o /
de culhuacan.por que lindaq con la dicha moxonera. y /
y qui sienpre las tubo y poseyo don alonso axayaca pa /
APENDICE No. 2:

dre de la dicha dona petronila y agora las tiene pose

INFORMACION POR PARTE DE D~A. PETRONILLA AXA-

la dicha dona petronila sinbrandolas y cultibandolas /

YACA.

por ser tierras de su patrimonio y tiene en ellas mu /

(TraD11Cripción paleográfica del documento original).

chos arboles frutales.y estan todas o la mayor par /
te dellos senbradas de magueyales que se

benefician /

y sacan dellos la miel.y aprobechamientos con que se /
f. 42 r.

sustenta la dicha dona petronila.digan lo que saben./

+ Por las preguntas siguientes sean Examinados los tes /

111.+ yten si saben.que las tierras pegadas a las del dicho ba /

tigos que son o fueren presentados por parte de dona pe /

rrio de a tlalilco que se llaman tecuizcali donde /

tronilla axayaca cazica y principal del pueblo de /

estubo fundado una casa.En el dicho cerro son del dicho /

vztapalapa hija de don alonso axayaca cazique /

don al(ons)o y las tiene y posee la dicha dona petronilla /

y gobernador que fue deste dicho (pu(ebl)o En lo qie pide /

por ser tierras de su patrimonio digan lo que saben /

El mariscal de castilla don carios de luna y arellano /

1111.+ yten si saben que las tierras que se dizen mixtongo /

sobre que se le haga. merced de un sitio destancia y /

susesibas a las de tecuzcali son tierras questan /

quatro cauallerias de tierra en terminos del /

En el dicho cerro las quales se las adjudico la audien /

cerro de culhuacan y yztapalapa. /

¡ia raal por Executoria al dicho don alonso como pare //

+ Primeramente si conozen a la dicha dona petronilla axa /

f. 42 v.

yaca. y si conocieren a don alonso axayaca padre de la /

ze por la dicha Executoria a que se rremitan los testi /

dicha dona petronilla y si tienen noticia de las tierras /

gos y digan lo que saben./

donde pide don carios de luna.se le haga merced de un sitio /

V.+ yten si saben q(ue) las tierras que se dizen de xaltilulco /

dastancia y quatro cauallerias de tierra.digan lo que saben. /

46
I

47

�que corren desde la moxonera.de culhuacan.desde /

podellas senbrar ni cultibar digan lo que saben./

un calpuli questa por moxonera.En el.llano de yz /

VII.+ yten si sanen que todo lo suso dicho es publico y no /

tapalapa hazia el dicho pu(ebl)o de yztapalapa por En /

torio y publica boz y fama digan lo que saben./

cima del pu(ebl)o de san Ju(an) son tierras del dicho don al(ons)o /

dona petronilla

y que sienpre an estado senbrados y cultibados por /

axayaca (Rubrica)

la dicha dona petronila y por los terrasgueros deste /

dicho pu(ebl)o digan lo que saben. /

En el Pu(ebl)o de culhacan En v(ein)te y tres

VI.+ yten si saben q(ue) las demas tierras questan en este /
dicho cerro desde las mojoneras que corren (por) En /

enbre de mili y sseis cientos y treze a(ñ)os
de la mo /

sima del dicho ferro En(tre) las de tierras del dicho don /

ta correg(id)or en esta dicha jur(isdici)on Por su mag(esta)d

alonso.y por Encima del dicho f&amp;rrO son tierras /

pressento este ynterogato(ri)o /

de los naturales del dicho pu(ebl)o de yztapala donde /

la p(ar)te de dona petronila(cazica? )

tienen sus seminteras.y magueyales.de donde /

y auiendolo visto y siendola /

tienen sus aprobechamientos.y pagan sus tributos /
y asi saben los testigos que si se hiziese la dicha mer /

leydo lo
presentado En ques pertinente y
que los otros que pre /

ced al dicho don carios de luna y arellano se les siguiria /

tentan En esta caussa se Examinen por su tenor El scru(an)o /

muy gran daño y perjui(zi)o por que los ganados que se tuui /

don Ant(oni)o de la Mota

yeren an de correr En todo El dicho cerro.y no pueder, /

de diz /
don a(n)t(uni)o

natural de

ante mi

(Rubrica)

dexar de hazer muchos daños asi en las sementeras /

yztapalapa

Al(ons)o de castro
Scru(an)o
(Rubrica)

com En los magueyales y arboles frutales y asi /

f. 43 r.

mismo con el titulo que tendra el dicho mariscal de /

Ynformacion de contradicion por parte /

sitio destancia y quatro cauallerias de tierra En el /

de doña petronila axayacatzin./

dicho cerro .se apode.,.ra En todo el dicho cerro como han /

+ En el Pueblo de culhuacan En v(ein)te y tres /

y quedara la dicha dona petronila y los /
naturales deste dicho pu(ebl)o desposeydos de sus tierras.sin /

48

m(an)do

del mes de diziembre De mili y sseis cien /
tos

y treze a(ñ)os la dicha doña petronila axaya /

49

�cazin Para ynformacion de lo contenido /

ta y ocho a(ñ)os poco mas o menos y que no re/

en ssu contradicion.En Razon del sitio. /

tocan las generales mas de que este(? ) fue /

Destancia y cuatro cauallerias De tierra /

cassado con doña bartola axayaca germa /

que pide el mariscal De castilla don car

na de la dicha dona petronila y hija de don /

/

alonso axayaca y q(ue)

los de luna y arellano En el cerro de cul /
huacan e ystapalapa Por ante el

dicho corre /

gidor don antonio De la mota que lo es (de la dicha ? ) /

no dexara de /

dezir verdad y esto Responde./
11. + a la segunda pregunta

) dixo //
f. 43 v.

Jur(isdici)on Por su magestad Pressento por (testigo? ) /
a Juan bautista bezerra $,pañol v(e)z(in)o del pue(bl)o /

que desde el dicho tiempo de quarenta a(ñ)os q(ue)s /

De ystapalapa Del qual se rres~ibio Jura /

a que conosse las Dichas tierras y cerro ssa /

mento y el lo hizo por dios (nuestro) señor E por /

be que la p(ar)te que llaman de dalilco que co /

la señal. de la cruz

et1

forma De derecho(? l ~o(? ) /

rre desde los Linderos de mexicelGingo /

cargo del qual prometlo De dezir cerdad /

El cerro arriba asta las mojoneras que lin /

y siendo preguntado Por el tenor de la peti(ci)on /

dan con tierras del pu(ebl)o de culhuacan una /

y decreto de su Ex(celenci)a e ynterrogatorio por /

suerte de tierra es de la dicha doña petronila /

p(ar)te de la dicha doña petronila.Dixo lo sigui(en)te./

y herederos de el dicho don alonso axayacazin /

l.+

p(adr)e de la dicha doña petronila.de quien las /

a la primera pregunta (

) dixo que co /

nosce a las p(ar)tes y tiene noti~ia desta caussa /

heredo y

y sabe y conosi;e las tierras que pide el dicho/

las tuuo e posseyo Por ser tierras de ssu /

mariscal De castilla don carios de luna y a /

patrim(oni)o.En .las quales tienen mucho ar /

rellano y El cerro de culhuacan e yztapa /

boles frutales y la mayor p(ar)te

lapa Demas De ljual(? ) renta(? )

Da maguayalas que sse benefician y ssa /

a esta P(ar)te y /

que el dicho don alonso /

8SQ

poblada /

esto Responde./

can miel y aprouachamientos.cori ·i.Ja /

11.+ Preguntado por las preguntas gene /

• sustenta la dicha doña petronila.y por /

rales dela ley

50

Dixo ques de hedad de sesen /

La dicha poss (asi)on que del dicho tiempo a esta p(ar)te /

51

�• tlnido el dicho don alonso y a

tiene la dicha /

doíi1 petronila de hija y erederos IStl

I

que son suias las dichas tierras y esto /
RespondeJ

111.+ • la 11r(cer)a

,,._ntl ( ) dixo que

llama xaltilulco que corre desde la /

mojonen de culguacan de donde esta un /
dicho pu(ebl)o que son del dicho don alonsso por la /
Razon que tiene' dicha E por la dicha poaesion /

cus /

calo Donde 1uuo fundad'a una cma. En el dicho f
cerro donde el dicho don alonso y de la dicha Doiia /
petronila y 11r(m1n)os.Porque asimismo ,por la /
dicha Ruan.que a dicho de ■r de su patrim(oni)o y por /
la dicha pomsion sabe esto
ponde./

(hij■) y esto Res /

1111.+ a la quarta pregunta (

) dixo. que assi /

que dellas

I

tlnide y esto Responde ./

VI.+ a la

SIStl

Pl'ltllln11 (

) dixo que sabe por /

manifiesto que del de las mojoneras que· di /
uide las partas de los dos pu(ebl)os culguacan /
e ystapalapa la qual com desde el pina /
culo del cerro hasta el pu(ebl)o de mexical¡in

l'lllfl las

qua!■

tierns a uisto

m llaman de /

palapa an

dichas 11111 tierras ■nbnndo En ellas mais /

por alllllllas adjudicado El (sic! ) audi(enci)a a R(■)I /

y frizoles y otras legunbres De que • sus /

• el dicho don al(ons)o En Razon de

tintan e p•n sus tributos.y que ssi /

un pleyto q(ue) /

tuuo sobn ell• con los natunles DIStl //

■ le hizieae a el dicho mariscal de castilla la /

f. 44 r.

dicha m(erce)d • les causaria mucho daiio E per /

dicho pu(ebl)o de que tiene una Executoria /

jui(ci)o a la dicha doiia petronila y a los dens /

que •

r:nmite (al alcalde? )

Naturales.Por que los ganados con que poblam /

much■

vezas y esto Responso. /

la qual a uisto /

V.+ a la quinta pregunta ( ) dixo que assi /

/

que los dichos natunles del dicho pu(ebl)o de yzta /

mixtonco dondel dicho don al(ons)o y ssus ger(man)os /

52

/

go.E por la otra partB el pueblo de san lo /

mismo sabe que otra suerte de tierra q(ue) /
IStl linde de I• de tascali que

que •

capuli que esta por moionerLEn el llano del /
asi mismo /

•be que otras tierras questan pegad■ a las /
del dicho Pldaco de tlalilco queste 111111111

'

mismo cons,i y sabe otra parta de tierra /

la dicha 1111ncia les comen las /
dichas ■mentiras E no podían tlner apro /

las /

�uechamiento dellas

de lo qual que dicho /

guntado Por el ynterrogato(ri)o pressen /

tiene es la verdad E lo que ssabe E pa /

tado En esta caussa dixo lo siguiente./

ssa pu(bli)co E noto(ri)o Para el Juramento /

l.+ a la primera pregunta (

/

que fecho tiene. En que ssea

) dixo que conos /

¡e a las partes y tiene Noti¡¡ia de la caussa /

y Ratifico despues de escrito /

y conosce y ssabe

y leydo y como en el sse contiene //

E ystapaíapa demas de quatro a(ñ)os a esta /
f. 44 v.

de culhuacan /

P(ar)te y esto Responde. /
Marg.links : g(enera)I

lo dize y es la uerdad E lo firmo de su /

Preguntado por las preguntas generales /

corregidor. /

nombre con el

dicho

y dixo ques de_hedad de mas da Gin /
don Ant(oni)o de la mota

Jhoan bap(tis)ta bezerra y
pinelo

(Runbrica)

(Rubrica)

quenta y quatro a(ñ)os
de las generales
+ a la

ante mi Al(ons)o de Castro (Rubrica)
scriu(an)o
Marg.links :

le toca cossa /
y esto Responde /

segunda pregunta tercera quarta /

y quinta del dicho Yriterrogat(ori)o Oixo que(r) / (este?)
testigo del dicho tienpo a esta parte a (o)ydo dezir //
f. 45

t(testimoni)o

+ En el pueblo de yztapalapa.Eo dos

/

este testigo que los dichos peda¡os de tierra En /

del mes de henero de mill ysseis Gientos Y /

las didlas preguntas contenidas son del dicho /

catorze a(ñ)os la dicha doña petronila para /

don alonso axaca y de sus hijos y herederos /

la dicha ynformacion pressento por t(estigo)/

que las an tenido E posseydo lo qual a ssi /

a

do publico y sse rremite a los titulas

sse

el (L(icencia)do Juan Guillen presuitero del qual /
Juramento y lo hizo yn beruo /

alonso y esto Responda. /

cho En forma de derecho

VII.+ a la sesta .pregunta (

prometio de dezir uerdad y siendo pre /

54

q(ue) /

dellas tienen los herederos del dicho don /

ssacerdotal poniendo la mano en el pe /
cargo del qual /

r.

) dixo que ssabe que la /

dicha doña petronila hija del dicho· don alonsso /

55

�tiene de la dichas tierras aprouecham(ient)o

por /

+ En

que en ellas senbran mais y otras legun /

mes y año dichos.La dicha doña petronila apara /

bres y b•fitian los magueyales que en Ellas /
ay

La dicha ynforma¡ion pressento por T(estigo) /

y arboles frutales con lo qual sse susten /

a J(uan) De leyba español V(ezin)o del pu(ebl)o de Santa /

tan E pagan ssus tributos y lo mesmo /

marta del qual sse rres¡ibio Juramento /

los damas naturales desta dicho pu(ebl)o de yz (ta)/
palapa y que de

el dicho pu(ebl)o de ystapalapa En el ·dicho día /

y el lo hizo por dios N(ues)ro señor E por la sseñal /

la dicha /(erce)d /

que pido el dicho mariscal ssera en dan

de la cruz En forma de derecho sso cargo del /
qual prometio de dezir uerdad. Y ssiend o /

de la dicha petroriila axaca e damas na /

preguntado por el dicho ynterrogatorio dixo /

turales desde dicho pu(ebl)o por que con estos ga /

lo siguiente. /

nados con que se poblasse así mayores como /

l.+ a la primera pregunta (

nnores les Destruiran las dichas Semen /

a las p/ar)tes y tiene Notivia Desta caussa y ssa /

taras E penlenn al dicho aprouechami(en)to todo /

be y conos¡e el dicho 51rro de Culhuacan e ysta/

lo qual es la uerdad.E lo que ssabe p(ar)a el Juram(en)to /

palapL E la p(ar)te que pide el dicho mariscal /

que

para ¡if:io Distanfia y quatro cauallerias /

.En que ssa (a)firmo E flatifico des /

pues Descripto y leydo con el dicho coffeg(i)dor /

) dixo que conosce /

De tieffa Demas de quarenta a(ñ)os a esta /
parte y esto Responde /

don Ant(oni)o de la Mota

El B(achille)r juan
guillen (Rubrica)

(Rubrica)

Marg.links : g(enera)I /
,

preguntado por las .,nerales de las p(reguntas? )/
dixo qun de hadad.De sesenta a(ñ)os poco mas /

anta mi Al(onsto De castro (Rubrica)
Scriu(an)o

o menos y que no le toca otra cossa alguna de las /
generales de la ley

y esto Responde. /

11. + a la segunta pregunta ter¡era y quar /
f. 45 v.

Marg.linb : T(estimoni)o

56

ta del dicho Ynterrogato(ri)o dixo /
que lo ssabe es que las dichas partes de tierra /

57 .

�contenidas En las dichas preguntas que se /

De luna y anllanó del dicho ¡itio destan /

Nomeran atlalilco y tecuizcali miztongo /

¡ia y quatro cauallerias de tierra se les /

y zaltilulco que sson desde los linde /

seguira al (verb.a los) dicho mariscal (vwb. matura1ts· - naturales)

ros del pu(ebl)o de mexical¡ingo y desde cul /

daños E yncon /

huacan hazia este dicho pu(ebl)o de ystapalapa /

Venientes por que los dichos ganados con /

El sserro arriba sson y fueron del dicho don /

que poblasse lo ssuso dicho les haran mu /

alonsso por que las tenia E posseya por /

chos -taños En los dichas Semanteras y demas /

Suyas y de ssu patrim(oni)o sin contradicion /

magueyes y arboles frutales con lo qual /

de perssona alguna. Y agora sson de la dicha /

los dichos naturales no sse podran ssus /

doña petrpnilla hija del dicho don alonsso /

tentar ni pagar ssus tributos todo lo q(ua)I /

y de ssus nietos y herederos las quales /

que didlo tiene es la v(er)dad E lo que ssabe e /

Sienbran de Mays (y) frizoles y otras legunbres /

pasa por al (? ) Juram(en)to que fecho tiene /

y las tienen pobladas de magueyales //

En que ssea finno E Ratifico despues /
f. 46 r.

arboles frutales con lo qual ~-e sustentan /

DIKrito E no firmo Por que dixo que no ssa /
bia.firmolo el dicho Correg(id)or./

E pagan ssus tributos y esto Responde ./
VI.+ a la sesta pregunta (

) dixo que ssabe /

que en la parte del dicho ~erro ques de los /

don Ant(oni)o de .la Mota

anta mi Al(ons)o De castro (Rubca)

(Rubrica)

Scriu(an)o

naturales deste dicho pu(ebl)o los dichos natu /

Mllrg.links : t(estimoni)o /

rales .Senbran En el Sus legunbres y /

+. En el dicho pu(abl)o El. dicho dia mes y año dichos

benefi¡.ian ssus magueyes y arboles fru /

El (varb. la ) dicha do /

tales con los quales aprouechamientos /

1ia petronila para su ynfonn15ion pre /

se sustentan E pagan sus (magueyes - gestrichen) /

llnto Por t(lltigo)

tributos y que de hazer sse le da dicha m(e)r(de)d /

Lopes de Ribera Yntarp.rete Nomerado /

a el dicho mariscal de castilla don carios /

Dixo llamense Juan Jacobo y ques natural /

58

f. 46 v.

a un yndio que median11 Ju(an) /

59

�Oeste dicho pu(ebl)o Del qual sse irres¡ibio Jumn(ent)o /

dos En las dichas preguntas las quales /

y El lo hizo Por dios E la cruz En forma de

partes de tierra posseyen los erede /

/

Deredao so cargo del qual prometio de /

ros del dicho don alonso y la dicha doña pe /

dezir verdad.y ssiendo pr•ntado por /

tronila ssu hija y En ellas hazen ssus /

el tenor del dicho ynterrogato(ri)o dixo le ssi /

anenteras y benefi~ian sus magueyes /

guiente. /

y arboles frutales con que sse sust&amp;n /

+ a la primera pregunta (

) dixo que conos /

11n E ii,pn sus tributos y esto Res /

p a las p(ar)tes y tiene Notifia desta caum y /

ponde. //

y mbe y con8'8 el dicho prro de Culhuacan /

VI.+ a la sesta pr•nta dixo (

E.ystapalapa y la p(ar)te y lugar que pide / ,

las tierras que caen en la parte deste /

De m(e )r(e)d El dicho mariscal de castilla don /

dicho pu(ebl)o que son de los. :Naturales del /

carios de luna y arellano Damas de /

En ellas sienbran ssus

-nta a(ñ)os a esta p(ar)te y esto· Responde. /

les y chian y benefifjan ssus magueyes /

Marg.links :g(enera)I /

Y arboles frutalli con que sse sust&amp;n /

Preguntado por la prelJlntaS gene /

11n E pagan ssus tributos y que de /

ralas de la leydixo que no le tocan.las /

• les azar la dicha m(e)r(ce)d que pide el dicho /

generales de la ley y esto Responde y (por? ) de /

1111

tar¡er■

y quarta y quinta /

pregunta del. dicho Y1111rrogato(ri)o (

) dixo /

+frizo /

+ mayzes

riscal se les haran mui grandes /

IJl•ves Y arboles frutales

Por que los /

Dichos ganados con que sse poblara la dicha /
Estan;a les comeran los dichos frutos y ■

que del (desta? ) tienpo a esta parta /
que conos¡e las dichas tierras

) que En /

daños En las dichas ■mentaras y ma /

hadad de sesenta a(ñ)os. /

11.+ a la segunda

f. 47 r.

que /

don ilonsso axayacac por /

/

mentiras y los dichos natureles no sse /
podran SSUS11ntar y questo que /

que las tenia E pOSS81 y eran de ssu /

a dicho es la· uerdad E lo que ssabe E passa /

patrim(oni)o y astan los lin~eros contani /

para el Ju ram(en)to que ff(ech)o tiene En que /

oo:

'61

�ma finno E Ratific.o despues des /

ssa y cono~ y ssabe el dicho _¡erro E la p(ar)te E /

crito y dixo que no finna firmilo el dicho Corrag(ido)r. /

lugar.En que el dicho mariscal de Castilla /
pide la dicha m(e)r(ce)d de ~itio destanijia y qua /

don Ant(oni)o de la Mota

Ju(~) lopaz

(Rubrica)

de ribera

tro caualleria De tierra Demas de qua /
renta a(ñ)os a esta p(ar)te y esto Responde. /

(Rubrica)

Marg.links : g(enera)I /
anta mi

Al(ons)o De castro

(Rubrica)

nerales de la ley (

Scriu(an)o
Marg.li~ks :

+ En

+ Preguntado por las preguntas ge /
) dixo ques de hedad /

De mas de ~nquenta a(ñ)os y que lo le toca /

T(estimoni)o /

cossa alguna de las generales De la ley y esto

el dicho pu(ebl)o de ystapalapa En el dicho /

dia dos del dicho mes de henero de mill /

Responde. /

y sseis ¡_ientos y catorze a(ñ)os la dicha dona pe /

11.+ a la segunda t(ercer)a y

tronila para la dicha Ynforma¡ion /·

guntas del dicho Ynterrogato(ri)o (

pressento por t(estogo) ,a un yndio que me /

que del dicho tienpo a esta p(ar)te conosf las /

diante el dicho Yntarpreta Dixo //

p(ar)tes y ssuertes De tierra contenidas /
f. 47 v.

[!U arta

y quinta pre /
) dixo /

en las dichas preguntas y so los dichos lin /

Llamarsse Ju(an) ·de menesses y que las de /

deros las quales ssabe que con

Oeste dicho pu(abl)o.Del qual sse rres¡ibio Ju /

de don alonsso

nmento Por dios n(uest)ro señor E por la /

Oeste dicho pu(ebl)o por que las tuuo E posse /

señal de la -cruz y el lo hizo en forma de /

yo por ssuyas proprias y de ssu pa /

derecho E prometio De dezir uerdad /

trim(oni)o sin contradifion de perssona /

E siendo preguntado por el tenor del /

alguna y agora las posse(e)n ssus herede /

dicho Ynterrogato(ri)o dixo lo ssiguiante /

ros y la dicha doña petronila su hija en /

l.+ a la primera pregunta (

las quales hazen sus sementeras /

nOSJ'

62

1

) dixo que co /

las p(ar)tes y tiene Noli¡ia desta cau /

Y

fueron /

azayaca yndio prin~ipal /

benefi~ian los mágueyes y arboles /

I

�don Ant(oni)o de la Mota

frutales que en ellas ay con lo qual //
f. 48 r.

(Rúbrica)

Juan de meneses (Rubca)
attlS

Ju(an) lopez
de ribera

se sustentan E pagan sus tributos y /
asto Responde. /

anta mi Aí(ons)o De castro (Rubrica)

\ti;+ a la ssesta pregunta (

) Dixo que de /

Scriu(an)o

la p(ar)te Desde dicho pu(ebl)o Por en~ma del pma /

culo del dicho ·¡,rro son tierras de los na /
turales del y de la dicha doña petronila _y /
En ellas hazen sus sementeras De mais /
y frizol y otras legunbres y con los /
frutos dellos y benefi¡io de los

/ dichos ma /

guayas y arboles frutales los dichos / na /

turalessa sustentan E pagan sus /
tributos. . y que 5'i se le hiziessa a el dicho /
mariscal la dicha m(e)r(ca)d ~ue pide se les /
seguiran muchos Daños Por que los /
ganados con que se poblassen las /

Dichas cauallerias de tierra y fitio Destan /

fÍª se las COf!lerian

y destrurian y per /

deran los dichos yndios El dicho aproue /
chami(en)to

u;

qual que a dicho es la verdad /

E lo que ssabe y passa por el Juram(en)to q(ue)
ff(ech)o tiene En que ssea firmo e Ratifico /
despuas descrito y lo firma con el dicho /
correg(ido)r E Ynterprete. /

.64

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i

1

11

�EL "CASO GUATEMALA" (1954). CONTRIBUCION
PARA UNA BIBUOGRAFIA
Roberto Dlu CutWo

A lo largo de veinte años, entre los cuales hay cuatro de exilio
chileno, he logrado reunir los datos que fonnan esta guía bibliografica. En sus páginas aparecen registrados numerosos libros, folletos, ensayos, artículos, discursos, entrevistas, declaraciones, noticias
de prensa, opiniones y aun simples referencias al "Caso Guatemala".

Dos décadas después de ocurrida la intervención norteamericana que derrocó al presidente ·Arbenz, me parece oportuno llevar a
la imprenta este trabajo con el propósito de orientar a los investigadores en el conocimiento de aquel suceso y en la detenninación
de· sus causas y consecuencias.
Comprendo las limitaciones de mi esfuerzo y lamento que por
ellas queden involuntariamente omitidas algunas fuentes importantes. No obstante, abrigo la esperanza de que puedan ser incorporadas más tarde.

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�Sirvan estas líneas de reconocimiento a quienes me estimula•
ron con su colaboración y oportuno consejo.

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Lago, poeta; Nemecio Antúnez, pintor; Marcos Bontá, pintor; IsaiaS
Cabezón, pintor; Samuel Román, escultor; Jorge EdWards, escritor;
Eugenia Sanhuesa, escritora; Alberto Rubio, poeta; Angel Crucha·
ga Santamaría, poeta, Premio Nacional de Literatura; Juvencio
Valle, poeta; Nicanor Parra, poeta; Mireya Lafuente, Presidenta de
la Alianza de Intelectuales de Chile; Abraham Rojas, músico; Largio Arredondo, arquitecto, Director de la Escuela de Arquitectura
de la Universidad de Chile; Manuel Solimano; Armando Ca..'"Vlljal,
compositor y fundador de la Orquesta Sinfónica de Chile; Blanca
Hauser, cantante; Luis Gómez Catalán, Director General de Educa•

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Secretario General de la Universidad de Chile; Oiga Poblete, maestra, $ecretaria General del Movimiento Nacional de Partidarios de
la Paz; Santiago Agulrre, arquitecto, profesor de la Escuela de arquiteétura de la Universidad de -Chile; Mila Oyarzún, escritora; Mario Baeza, Director del Coro de la Universidad de Chile; Adolfo
Berchenko, pintor; Adrián Vila Gómez, compbsitor; Juan F. Loyola;
Alberto Moreira; Jorge Sanhuesa, critico; Sergio González, diputado
del Frente del Pueblo, arquitecto; Salvador Allende, vice-presidente
del Senado, Presidente del Frente del Pueblo; Fernando Silva Yoacham, abogado; Carlos Albrecht, arquitecto; Yolanda Schwartz, arquitecto; Rafael Ampuero; Camilo Morí, pintor, Premio Nacional de
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Angel Falvovich, Ulises Correa, Raúl Ampuero, Aniceto Rodríguez;
Diputados: Armando Mallet, Pedro Poblete, Sergio González, Julio
Durán, José Zárate, Florencio Galleguillos, Manuel Magalhaes, Federico Buche!, Sergio Bustamante, Belarmlno Elgueta, Juan Aceveclo, Alfredo Hernández, José Cueto, Albino Barra, José Oyarce, Or- ,
!ando Sandoval, Julio Sepúlveda, _J11111 de Dios Carmona, Humberto
Martonez, Anibal Zúñlga, Ja\'.ler Lira, Qscar Naranjo, René Benavldes, Sergio Salinas, Juán Martlnez Camps, Baltasár Ca,stro, Hermes Ahumada; Personalidades: Clotarlo Blest, Presidente de la Central Unlca de Trabajadores de Chile; Miteya Lafuente, Presidenta
de la Alianza de Intelectuales de Chile; Olga · Poblete, Secretaria ·
General del Movimiento Nacional de Partidarios de la Paz; Pablo
Neruda; Germán Urzúa, Presidente de la Federación de Estudiantes de Chile; Julio Silva Solat, Presidente de la Juventud de Falange Nacional; Crjstián Casanova, Presidente ·de la Unión por la Pa,trla; Jaime Faivovich, Presidente del Frente de Juventudes Populares; Gabriel Bracho, pintor; Ismael Valdés Alfonso; Astolfo Tapia;
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'90

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��1A ETAPA COLONIAL EN LOS F.STADOS UNIDOS
(Lu balM del desarrollo eapl1allsfa norteamericano)
Mario Ceruttl

Sobre l8S causas que llevaron a Estados Unidos a Implementar
1111 detennlnado nivel de desa,rrollo en el marco de un capitalismo
autónomo, y a convertirlo en potencia mundial, se han brindado
explicaciones de dudosa . consistencia. Aluden a la presunta superl(!ridad de la raza !lllglosajona, a las creencias religiosas que portaban los kunigrantes, al contexto Institucional ·y polltlco que exlstla en Inglaterra cuando se produce la colonización. También se
ha detallado que los británicos, en el siglo XVII, trajeron a América los gérmenes de una sociedad capitalista en gestación: por
ello, desenvolvieron en su nuevo escenario vital ese modo de producción, frente al feudalismo heredado en los territorios ibéricos.
A estas Interpretaciones es factible . plantear algunos lnterrolllntes: 1) ·por qué en otros territorios ocupados por los ingleses
(Antillas, la India, Australia, etc.) , no cristalizó un proceso similar
al estadounidense, que llevó al pals-a transformarse •en la más grande potencia económica de la historia; 2) por qué en el mismo Es-

95

�tados Unidos se confonnó en una de sus reglones -el S\11'- un
tipo de economla y de sociedad con fuertes semejanzas a las qllj!
espafioles y portugueses edificaron en diferentes áreas de Amérlc!a
Latina. Región que Inclusive -ya en el siglo XIX- pretendió
separarse del tronco nacional y fue menester una cruenta guerra
civil para resolver qué sociedad y cuál economla prevalecerlan definitivamente.

EL MARCO EUROPEO
I:.a conquista y colonlzación de los territorios 110rteamer:lcanos
se efectuaron en el marco de la expansión europea, que se Intensifica a partir del siglo XV. Esta expansión guardaba un objetivo
troncal: se constltula de empresas en procura de productos que
generasen un fuerte excedente para las compafllas y gobiernos que
las Impulsaban. Metales preciosos, especias, sedaa y una aerle de

productos tropicales de amplia absorción en el ya slgnlflc,.tivo mercado internacional movilizaban vastos recursos. El trifico de esclavos, mercancía humana, no escapará a esta fórmula.
Ello no significa que, en algunos casos, motivaciones anexas no
Incentivara a núcleos humanos para decidirlos a abandonar 11111
palses de origen. Las luchas religiosas y politices de la época y el
agudo estado de miseria en que vlvlan vastos conglomerados socia•
les resultó, en ocasiones, un acicate para dejar atria la vieja Europa.
Estados Unidos, precisamente, recibirá en 1111 leIIO a gente de este
tipo: vendrá a cólollÍ1.llr, no sólo a conquistar.
Ahora bien, en el lugar o área que los europeos detectaron condiciones para trabajar con alta rentabilidad, montaron aparatos de
producción, comercialización y admlnistrativos-flscalel (acompafiados
por el dispositivo militar necesario) que facilitaron y encauzaron la
extracción de esos productos generadores de fuertes ganancias. SI
en el érea conquistada se locall7.an grupos aborlgenes utilizables como mano de obra, se los someterá por dlveI'SOS métodos. Sino surge
esta posibilidad -en el caso de Estados Unidos- se Importará fuerza
de trabajo. El lndigena, alli, es expulsado o exterminado.
Cuanto mayor Interés tenga una metrópolis por un territorio
colonlal determinado, más férreamente Instaurará aobre éste la poll•
tlca mercantilista que apunta en las ideas económicas de entonces.

96

En slntesls, el mercantilismo propugnaba configurar en tomo a la
potencia metropolitana una especie de gran unidad económica, auto■iflctent9, en la que las wnas colonizadas jugaban el rol de proveedo1'1!1 de metales preciosos y de materias primas fundamentales, tanto
para comerciall:zar como para ser transformadas.

Subordinaban, pues, las colonias .al creclmlento económico metropolitano. Las hacian funcionar en su exclusivo beneficio (no podia
111!1' de otra Jlllll).era) 1 Instaurando sistemas de comercialización netamente monopólicos. El ejemplo más acabado fue el de Espafla.

F.sto llevará a que se conforme en el territorio ocupado una
estructura económica particular, Implementada estrictamente en fun.
ci6n del Interés europeo. Estructura que será una especie de embudo
orientado hacia el exterior, sumamente deformada. Su creclmlento,
en tmn1nos eaanfitat.lvoa, dependerá sustanclalmente de la avidez
metropolitana. En el caao de montarse explotaciones agrlcolas, tenderin a ser con frecuencia y rapidez de monocultivo: el azúcar en
el nordeste brasllefio y en las Antillas; el ta.beco y el arroz (anteCll!IIOres del algodón) en el sur estadounidense, son algunos ejemplos.
Sobre estas estructuras económicas orientadas hacia el exterior
grupos sociales determinados. Se articulará una clase
duefia, por lo general, del poder económico local y co-beneflciarla del
poder politico, que comparte con funcionarios designados por la corona. Este grupo social defenderá a ultranm esa estructura económica dependiente, base efectiva de su poder. Inclusive --&lt;X&gt;mo sucedió en no pocos casos- si la colonia llega a independimrse politiaunente, este núcleo procurará reacomodarse para continuar usufructuando los mercados internacionales y se ligará a nuevas potenclaa, si ello es menester.
111! confonnarán

Sólo la emergencia de otro sector social -dentro de la misma
clue dominante o con rasgos de clase autónoma- con suficiente poder económico, podrá derrotarlo, sustituirlo e Imponer nuevas formas
emnclmlcas y sociales. Y llegar asl a revertir el proceso de deformadón auspiciado por la allanm entre la antigua fracción de clase
Y loa Intereses económicos externos.

F.sta posibilidad, en general, no se dio a los ex-territorios coloniales. La llamada "burguesia nacional" -que más certeramente
del&gt;enamos denominar "burguesia-naclonal-industrlal"- sólo asumió

rol histórico progresista en un área nacida de la colonización
europea; F.stados Unidos.

111

�EL NUEVO E&amp;:ENARIO
El territorio que acogerá las distintas olas de Inmigración Inglesa, entre 1607 y la primera fracción de la centura siguiente, esti
comprendido en el área que hoy limitan los estados de Georgia Y
de Maine. Una región que se prolonga miles de kilómetros, con cla•.
ro¡; desniveles de temperatura y lluvias, con suelos diferentes y orientaciones diversas en la cadena montañosa que la recorre de noreste
a suroeste, los montes Apalaches.
En este territorio no. se encontrarán metales preciosos, ni e&amp;peci~. Tampoco residian .sociedad indígenas con capacidad cultural
sufiéiente para someterlas•a explotación. En la parte .Sur, empeto,
el clima y la conformación geográfica permitirá en pocos años m1111tar unidades de cultivos tropicales o semitropicales, dé sensible demanda en el mercado internacional. Alternativa inexistente en las
franjas central y norte.

El Sur (lo constituian en la etapa colonial Maryland, Virginia,
Carolina del Norte, Car.olina del Sur :y "Georgia) es dueño. de un clima cálido, con llanuras de superficie considerable, apropiadas para
explotaciones de gran tR!J!aiio. Su régimen de .lluvias fav_orece esta
pOsibilidad, a lo que se debe agregar la existencia de rlcis que, en
el siglo XVII, eran navegables y permitían penetrar hacia el interior. Los Apalaches, en este sector, se han alejado notoriamente de
la costa atlántica.

Los colonos observaron que alll se podía producir de manera
muy rentable un articulo de creciente demanda en Europa: el ta•
baco. Su cultivo se iniciará en Virgmia un lustro después de su fundación. El arroz y el índigo se sumarán posteriormente, en otras
provincias.
Hacia fines del siglo XVII comienzan a pcrnlarse en el Sur las
plantaciones, que serán la base de su economía. Esto se acentuari
por la utllizaci(m creciente de mano de obra esclava, a~atada debido a que Inglaterra -desde comienzos del siglo XVIII- hegemoniza la trata de negros. Las grandes plantaciones meridionales, COll
producción orientada hacia el exterior, se consolidarán en el siglo
XVIII, a despecho de quienes, por distintas razones, propiciab811
formas corporativas o de pequeños predios para la ~lotación de
la ·tierra. Tampoco. funcionarán esquemas abiertamente feudales.
como los que Jolin Locke intentó imponer en carolina.

98

Elte ·tipo de utlllzaclón de la tierra presentaba .dos Gll'IICb!l'llticU: 1) cuHivoll extensivos que agotaban los suelos y ólilJgaban a
wuaae permanentemente hacia el Oeste, con la consiguiente ~~ de loa pequeftos propietarios; 2) un nivel técnkQ sµniame!I•
te bajo, CCIIIIJlll'8.do con el que se observaba ya en la agricul~
de a)guno8 palles europeos.

Sin embargo, el lnilie(! de ptuductivldad era suficiente éomo pa•
ra brindar cuantiosos ingresos a los plantadores, rentabilidad cuyas
bues ·eran la fertilidad y escaso costo de las tierras -sin llmltes
visibles en la móvil frontera occidental- y la superexplotación de
la mano de obra Importada de Afrlca.
Los latlf)mcllstaa contaban con mercados asegurados en el cir•
culto comercial manejado por los Intereses metropolitanos, en el que
se provelan de esclavos y en el que reciblan créditos. Tabaco, arroz,
lndl&amp;o (y desde la etapa Independiente el "rey algodón") eran ar•
tlculoa para la exportación, al margen de las necesidades lnterñaa
que .podlan obligar a diverslflcar la producción y la economfa en BU
conjunto.

Lu bues de 'esta región desde el punto de vlata económico
pues, uwniendo estos matices: 1) monocultivo; 2) e&amp;tl'echos
1uoa con el mercado lntemacional, del que dependla totalmente pa.
ra el vigor de BU econotnla; 3) olvido total del mercado Interior,
que no lntereaaba a los exportadores y .q,e ae .vela cercenado por
la inexistencia de mano de obra asalariada y de caneen~
~

urbanas, y por la consolidación de latlfundlos; 3) uná estructura
de tenencja ~ la ~ qUé lmpedla, una polltléa de · lnmlgración y
expeDSión agraria baBllla en la pequefia y mediana propiedad, otro
de los posibles P\llltal~ de un i,iercado Interno; 4) economfa uniJa.
teral, ~ . defonn.ada, con el objetivo ' supremo del lnter•
cambio con el exteflor, .de donde se Importaba la mayorla de.lo que

se necesitaba. lnéluslve alimentos.

·

La CODllt!CUéncla social de esta situación fue la gestación de una
~ creclenten)ente ollgArqulca, que en el periodo Independiente se"' Ubre cambista en economla y ultraconservadora polltica y social·
lll$e. Ralllll8 que en el siglo XIX se acentuarán y flnalrnente lleYllln a este sector de la clalle dominante estadounidense a entren•
tar a quienes preteildlan convertir la naclón en un país caplWjsta
autónomo, fundamentado en oo desarrollo Industrial fincado '--4 ill
vez.- en el mercado Interno.

99

�llú IBá del 8ar

1r0Plcal, en gran escala, que podia provocar expectativas favorables
en 1os comerciantes y gobernantes quei impulsaban la colonlmción.

Pero exl$ten otras :amas en este territorio que ·colcinlzan los In,
gleses, en el siglo XVII. En la región al orlehte de los .Ápalacbet
hay una franja que cone desde el paralelo 39 huta el 45, en el
· llmlte con el actual CiioadA. Esta aecci6n puede dividirse . para un
me']or anAlisls: desde su parte meridional hasta el r1o Hudaon, •
•tntegró con las colonias Centrales (Nueva Jel'ley, Pensilvanla, NPt-.
va York, .Delaware}; desde el Hudson hacia el norte, por las que
conformarlan Nueva Inglaterra.

Existirán diferencia entre ambas subéreas. Pero tendrú). ~ ~
mÍHI un condicionamiento vertebral: en ninguna de ellas se PQd1'
producir. (de
lmpediata o durante la etapa colonial) .artfcu.
los de fuerte demanda en el mercado Internacional o en la metr6polls. No hay oro, ni plata, ni especias. Tampoco mano de
dlgena. Pero -y esto ' las separa del Sur- no será factible m
empresas agrlcolas que Interesen a Inglaterra. El. Norte Y el .éen,
tro no pueden ligarse estructuralmente a las apetenclaa extenlll
(de manera general, pues habrá excepcio~ no decisivas), ni coaformar economlas "hacia afuera". En conaeeuencla, no surglrén. en
la región grupos poderosos dentro de la clase dominante que resulten históricamente retardatarlos -1 estilo de . la ollgarqula surefta- cuando se defina la oecesldad de sostener una economla autónoma.

manera

ob~f:

NUEVA INGLATERRA
Las colonias que conformarlan Nueva Inglaterra (Rhode 11land Connecticut, Massachusetts y Nueva Hampshlre) son las que
jugarin el rol fundamental en este proceso. Ea una zona en la que
no exlstian posibilidades geográficas y climáticas para la produ0ci6n de articulos tropicales, que re59lvieran la situación de establlldad lograda en el Sur. Este no fue el único elemento condiclonan11
del desenvolvimiento de la. economla y sociedad locales, por supuelto, pero tuvo un peso Imposible de desdeflar.

Los Inviernos son prolongados, y breves los periodos para la labor
agrlcolA (por. lo que, desde ya, la presunta utilización de mano de
obra esclava -&lt;¡ue demandaba fuertes Inversiones-,.. se desperdiciarla la mayor parte del afio). En Nueva Hampshire, por ejemplo,
la media anual es de siete grados, y los frios se prolongan durante
seis meses. En Massachusetts, junto con las desigllaldades del territorio -&lt;¡Ue corresponde a lá llamada "región granltlca", Intermedia entre los Apalaches y el Atlántico- se tiene una media
anual de 10,3 grados.
Los rlos no eran aptos para la navegación, son tiunultuosos.
Facllltarán en cambio, la producción de energía hidráulica, de importancia vertebral en el futuro manufacturero de NI. Las costas
cuentan con puertos excelentes, que sumaban entonces sus bondades a los bosques aledafios, base de la Industria naviera a surgir
favorecida por las Leyes de Navegación Inglesas. Inclusive será dificultosa la producción de cereales, tan abundante en las colonias
Centrales. Se la practicaré en pequeña escala para el autoconsumo
familiar y local, aunque en algunas circunstancias se lntercamblarin restringidos excedentes.

COLONIZACION, TENENOIA DE LA TIERRA

Este panoraw.a ilr1glna una pregunta inmediata: ¿qué fue lo
que decidió a miles de Ingleses a quedarse en una zona de caracterlstlcas tan poco acogedoras?
La estabilidad alcanzada en Virginia se comprende a partir de
un punto fundamental: colonos y comerciantes encuentran un sus,
tltuto de metales preciosos y especias, que les permite una actividad
rentable y con perspectivas muy halagüeñas. Pero, qué podia atraer
en NI?

Desempefiará en esto un rol gravitante la situación polltica inglesa, muy tefiida de connotaciones religiosas. A ello debe agregarse

Puede slntetbarle detallando que los territorios de Nueva Inglaterra son de superficie agreste, . suelo pedregoso, con valles pe,
queños. Las montafias se han aproxltnado al mar en forma noto~
y no se dan llanuras amplias como en el Sur y en parte del Centrl);
El clima és Inhóspito y 11/lturalmente Impide la producción de tipo

100

las condiciones generadas por los despojos de tierra que se practicaban en Inglaterra (enclosures) , que dejaba en la miseria más
completa a campesinos y jornaleros rurales.
Asi, en NI no se constituirán grupos humanos dedicados a la

101

�explotación de uno o dos rubros determinados, sino colonias de~
sidentes que debe¡:'án __:_prioritariamente- procurar su autosu
tencia a cualquier precio.
Las luchas religiosas -ntre el anglicanismo oficial Y 1R!!. di·
. versas corrientes puritanas y reformistas-, los problemas politicos
planteados como consecuencia de la Intención de ~o~ Estuardo de
suprimir derechos que los Ingleses consideraban def1rutivos, Y la situación a la que se lanzaba .a los peque~os campes~os Y cottagen
debido a los cercamientos de tierras, hicieron que miles de pe~nas
marcharan hacia América. Lugar donde no s_ólo se podla local:
un pedazo de tierra, sino también -p~blemente- un
a
ideológico y polltico más elllstico que el que 1mponlan en. 19: metrópolis los absolutistas Estuardo. Entre 1630 y 1640, de casi 65,000
emigrados (Incluyendo las Antillas), casi la tercera parte se dirigió
a NI. Para 1640, al abrirse el' Parlamento Largo, unas 300 embarcaciones hablan conducido 21,200 personas a estas colonias. .Al caer
Carlos I -por la rebelión que llevarla a- Cromwell al poder- se
hablan fundado ya decenas de pequeñas poblacion~ Y el Norte había desarrollado los medios para asegurar su subsistencia,

ft!deros no favoreció la formación de grandes latifundios". Destaca más tarde: "Gran parte de las tierras eran poseídas en común
aunque se las cultivaba por separado. Este sistema fue transitorio'.
En CWH1to las poblaciones crecieron y se diversificaron los trabajó&amp;, los habitantes vendlan sus terrenos diseminados. Apareció entonces la granja, con sus edificios y tierras situados conjuntamente".&lt;U

La Instalación era familiar, y en ella nada habla de especializado como en · el Sur. Emergerían pequeñas granjas cori WJa va~ de cosechas, actividad que era complementada por otras,
wiprescindlbles para l!i sob~vencia, Se fue construyendo, asl, una
economia de autosubslstencia, basada en la Inexistencia de una producción agraria a través de la cual fuese factible obtener ganancias
suflc:lentes para comprar el resto de las cosas necesarias en el exterior. tn NI, el agricultor tomaba las caracterlstlcas que Mantoux&lt;2&gt;
asigna al Yl!!&gt;man inglés: terrazguero libre que posee el campo sobre el q~e Vive y al que explota personalmente; pequelio cultivador.
para qwen su campo no es un capital sino su sustento.
La cercanla de las montañas, los pequeños valles,

En NI como en el Sur se ·intentaron diversas formas de tenencia de ia tierra. Algún~ nobles privilegiados ~btuvieron. gran•
des extensiones, en concesión. Pero a. ~nálogas ~ c i a s . de
tipo juridico, en NI la propiedad de la tierra asunuó otra conf1gu•
ración.
Es que de manera distinta 'al área meridional, donde un tipo

de producción llevó a la conformación del latifundio, en el Norte la
estructura de la tenencia se consolidó so_bre la base de las_pequefia;s
y medianas explotaciones. Ello fue condicionado por el suelo, el clima y la imposibilidad consiguiente de ge1!e~ algo .&lt;J,Ue .se comercia·
!izara con rapidez y rentabilidad en el circUJto e&lt;;&gt;lne~al manejado
por Gran Bretaña. . A lo que debe sumarse-·los líne~ent~ democráticos que portaban -de acuerdo con sus critenos religiosos-los diversos núcleos que arribaron al sector.
Según Faulkner en NI "el caso habitual era el de colonizar
según el sistema de grupos, por el cual los futuros colonos obtenlan
una concesión de 36 millas cuadradaS'. Sobre esta área habla que
levantar el _pueblo, deslindar· terrenos para casas huertas Y m~
adelante dividir las tierras de labranza Y pastoreo . Luego a~unta.
"Este sistema, combinado con el 51!~!0 ~~º• el crudo c!imª Y
las leyes sobre tierras ..:.que permitían la diV1S1ón entre vanos he-

r,

102

los rlos que

no eran factibles de utilizar ,para penetrar hacia el Interior un

suelo pedregoso y avaro, un clinla i-napropiado y la presencia d~ In•·
dios muy beliC05?s -ligado a las Intenciones deniocratlzantes que
cargaban los puntanos- -llevaron a asumir una forma de distribu·c:lón de las tierras y una manera de avanzar hacia el Oeste que
determinarla en gran medida la historia posterior de Estados Uni-

dos.

La forma de tenencia dé la tierra descrita facllltaria la llegada

de Inmigrantes, •ya _en ~¡ s!glo ?{IX, A diferencia de lo que acaecia
en el Sur, ~l pequeno propietario no era 'despojado por el avance de

111s plantaciones, qué tragaban )as mejores tierras y condenaban a
aquéllos a marcharse hacia la frontera o hada áreas menos férti-

les. De alll que al Sur no llegaran casi europeos . mientras que
miles de éstos convergerían hacia el Noroeste dond~ no sólo locali: ~ tierras sino que podlan adueliarse de ' ellas . definitivamente.
""'¡""" pequeños y medianos propietarios .serán una base lnestimab e para el crecimiento del ~ercado interior.
El empleo del esclavo, en este tipo de economia, no podla ser
rentable. Por eso es que no se lo utilizó en el Norte, La razón no
ldeo!ógica ni deviene de . un presunto mayor humanitarismo en
os puntanos. Esta suposición queda desvlrt\lllda cuando se tiene en

l5

103

�cuenta que la mayor!a de los negros que se ·tralan al Sur eran
transportados desde Africa por la flota del Noreste, reglón puritana
por excelencia.

Dlvenlftcaclón económica
¿Hacia dónde se orientó esta economia? Hacia donde pudo,
hacia donde Jo demandaba la supervivencia de los pobladores que,
también, pretenderían lucrar en el momento que ello resultara factible.
Las granjas y explotaciones agrarias de NI se dedicaban básl·
camente a proveer el autoconsumo. Esto era complementado por ra•
zones de necesidad con una multitud de tareas domésticas (ya que,
al no existir un intenso comercio con la metrópolis, muchas cosas
no podian importarse) : elaboración de alimentos, producción de
Instrumentos rústicos .para la agricultura, tejidos de prendas para
vestir destinadas al núcleo familiar, manufactura de pieles y cueros, destilación de bebidas, producción de objetos de madera, instalación de pequeñas fundiciones de hierro. Es lo que Marx llamó
la "industria doméstico-rural" en "El Capital". Una propiedad ba·
sada "en el trabajo personal del productor", a diferencia de la propiedad privada generalizada en el Sur, que se fundaba en "la explota•
ción del trabajo ajeno".

La necesidad conduela hacia una limitada diverslflcacu'.m de la
economia y hacia una mayor democratl2ación de la propiedad.
Esta sociedad, que era económicamente atnsada (si se la com•
para con las más avanzadas de la época) pero no económicamente
deformada., sumaba a sus problemas cotidianos uno vertebral: la
obtención de rerursos para poder adquirir productos esenciales en
Inglaterra. En este sentido, el Sur no tenia inconvenientes. Sus ex•
portaciones -que crecen en el siglo XVIlI en forma notable- le
brindaban las libras esterlinas suficientes para lá importación de
manufacturas, vestimentas y viveres exóticos. Su tráfico presentaba
dos conductos troncales: uno, de sus puertos a Inglaterra; el otro,
desde Inglaterra a sus puertos. No hacia falta, ni resultaba renta•
ble para la clase dominante terrateniente; producir vestimentas,
transformar materias primas alimenticias o elaborar lnstrummtos
de trabajo, pues todo ello podia adquirirse en Inglaterra o en el circuito comercial U)lplementado por este pals, al cual estaba neta·
mente integrado el propio Sur.

104

El Norte, por el contrario, debió generar fuentes adicionales

pera captar _recursos exte~os en _metálico, destinado al intercambio
con el extenor.

~

que deb1a recurrir para lograr productos que el

atraso de la región no facilitaba.

La cuestión presentaba esta doble faz: 1) qué podla producir
NI desde el punto_de vista de_ la exportación; 2) con quién podla

trocar esa producción, en una epoca en que las metrópolis europeas
procUraban conformar un monopolio estricto en derredor de sus co-

lonias.
Rubros que aparecieron como fundamentales para NI desde sus
Inicios fueron: la pesca, la caza y manufactura de ballen¡¡s la producción de barcos y de artlculos navales, la produeclón de iirticuJos
de madera, las destiler!as, el tráfico de esclavos y la ganaderia. Posteriormente se a ~ a n las fundiciones de hierro (y su transformación), el comercio y la elaboración de pieles y cueros. A lo que
debe adicionarse -aunque no en función del comercio exteriorla producción de textil~ de baja calidad. Estas actividades, en su
mayorfa, no eran exclusivas de NI. En las colonias centrales tam•
~~eron. Y en algunos casos, como el del hierro, con mayor

=

De todas estas ramas -que , alcanzar!an para la Independencia
an volumen considerable- merece una cita aparte la naviera. Fa•
voreclda por las Leyes de Navegación que sancionó Cromwell y raCarlos II (en 1_660), los colonos pudieron lanzarse a la consón de embarcaciones y al montaje de una flota comercial que
arrojarla estas consecuencias al fm del período colonial: 1) confor~ón ~e grupos manufactureros que jugarán un rol gravitante en
postenor desarrollo industrial; 2) importante ingreso de capitales
que se acumularián y reinyertirian en la zona; 3) constitución de
una base manufacturera Vital para la infraestructura local en ramas como la pesca, la caza de ballenas y -sobre todo- el comer: mar!timo externo; 4) emergencia de un rasgo de autonomia en
que Inglaterra, precisamente, centraba su poderlo militar· el
mar. En la revolución de Independencia y en la segunda. gu~rra
condeflnitltra Inglaterra (1812-14), la autocapacidad estadounidense será
va para derrotar a la metrópolis.

EL COMERCIO EXTERIOR
Es este otro punto sustancial para el correcto conocimiento del

105

�mecanismo Interno de estas provincias Inglesas de ultramar, que
coadyuvó a conformar en el Noreste caracteristicas económicas .1
sociales . atlpicas para territorios coloniales.
Ya se ha mencionado que el Sur no soportaba probll!J!las para
colocar su producción. Sus cultivos básicos, el tabaco en pnmer término, contaba con mercados asegurados por las leyes comerclalel
btitánicas.

El Norte y el Centro (que seria en la etapa colonial un gran
productor de cereales, algo que no interesaba a Inglaterra} ofreclan
un panorama distinto. Impotentes para insertarse ad~adamente en
el circuito inglés, sus objetivos fueron: 1) tender al autoabasteclmlentó· 2) producir algún tipo · de articulo exportable para captar
metálido u otros recursos que facilitaran aqqulsiciones Imprescindibles en Inglaterra, pais que tenia el más alto !11vel de d~llo
industrial en el siglo XVIll; 3) como esa produCCJón1 en su inmensa
mayoría, no se podía colocar en los mercados mane¡ados _po~ Inglaterra, se debía procurar otros compradores. &amp;!to ll~var!a mevlta•
blemente al contrabando -tras desoir las normas bntámcas-- que
fue realmente uno de los motóres oomerciales Y de acumulacicla
de capltales e~ el Noreste; 4) transformarse en transportado~ de
mercancías propias y ajenas, para ganar con la lntermeqlaclon.
La flota que desarrolló NI fue vital para el Intercambio con
otras regiones del mundo. Pero en este caso, el comercio externO
se componía de una intrincada red, sustancialmente diferente al· Intercambio unilateralizado del Sur. NI y el ~en~ comerciaban COD
el propio Sur ( con frecuencia en co'!1petenCia ~ con los mercaderes metropolitanos} , con las Antillas (especialmente con l:i 1111
inglesas} , con Africa y con Europa del Sur. Para l_a Indepe encia, sus buques tocaban puertos de China Y el Pncif1co.

40,000. La diferencia se compensaba con estos célebres triángulos
oomercláles, en los cuales se jugaba un importante rol como intermediario pero en el que también intervenía la creciente capacidad
manufacturera de las colonias. Los juegas comerciales de estas colonias llegaban a tal punto que su capacidad de importación subió
notoriamente a mediados del siglo xvm. Pero .esta potencialidad
no lr!a a vulnerar ni deformar su economla, como ocurria en el
Sur. Los navegantes y .comerciantes ·del Noreste compraban en In•
glaterra y revendian gran parte de sus adquisiciones en otras colonias, como el Sur y las Antillas. Lo que ingresaba al Noreste servia cnn frecuencia para incrementar la capacidad productiva de
esta mna. No hacia marchar a sus residentes hacia el monocultivo,
ni otJstaculimba la producción de cereales, el funcionamiento de las
desti1erlas o la industria naval. Habría sido un contrasentido. Y
por esto, los granjeros de NI o los cada vez más numerosos fronterizos que se depositaban en el Centro no dejaron de _producir sus
ropas, muchos de sus alimentos, sus clavos y hachas.
Una de las grandes ·fuentes de recursos, · así, eran los fletes y

las comisiones obtenidas por la reexportación de mercancias. ·La

marina de NI, particularmente, era de gran eficiencia para la Independencia. Con una flota en permanente crecimiento, con limites
insalvables para imbricarse en gran parte del circuito comercial
metropolitano, con la necesidad imperiosa de moneda fuerte y con
una autonomla que no tuvieron otras colonias europeas, no resulta·
SOlpreudente que los marinos y comerciantes de NI · se dedicaran
ávidamente al contrabando. Massachusetts y Rhode ·Island eran
asiento de un intento comercio intérlope. En 1700, la mitad del trá•
fico de Boston se realizaba transgrediendo las normas fijadas.
tuando Jorge m, de59e 1768, pretenda imponer un rígido control
sobre las colonias, eo'l!enzará a desatarse el proceso que desembocará en la revolución, doce años después.

Dos ejemplos del circuito que usufructuaban estas colonias: 1)
adquirian melazas en las Antillas, la transformaban en ron en Eltados Unidos, se llevaba la bebida al Africa, se la troca~ por 1i:¡
~os y estos esclavos eran trasladados a · las mismas Antillas o
Sur ' Cada paso se practicaba con fuertes saldos; 2) se llevaba pea,
cad~ a Europa del Sur, se lo cambiaba por frutos Y vinos, produOtos que finalmente se trocaban en Inglaterra por manufacturas.

Todo esto configura un panorama realmente infrecuente en los
tarltorios coloniales de la época. Será dificil detectar en otros lu•
g&amp;res las caracter!sticas que ofrecla NI, especialmente en los dependleotes de España. Es factible, además, percibir la notoria diferencia existente entre las colonias norteñas y las del Sur, en cuanto a
la vinculación o autonomla económica respecto a la metrópolis.

Según declaró 13enjam!n Franklin ante la ~ru:a · de los o,.
munes en 1766, Pensilvania Importaba mercader!as mglesas por va•
lor de 500,000 libras anuales, pero sólo le exportaba por valor de

POBLACION, CIUDADES

106

Otra distinción que merece puntualizarse es que el sistema

107

�agricola latifundista basado en la mano de obra esclava obstaculb6
sensiblemente la formación de concentraciones urbanas en el Sur,
mientras que en el Noreste surgían sin dificultad. Dedicado c:11111
exclusivamente a la producción en plantaciones, sin sectores agra.
ríos medios ni desarrollo artesanal o manufacturero, con trasladoa
constante hacia el Oeste, sin afluencia inmigratoria, el Sur mostraba en 1760 una sola ciudad importante: Charleston, capital de Ca,
rolina del Sur, con 10 mil habitantes (la mitad de ellos negros).
Desde Nueva Jersey hacia el norte, en cambio, brotaron -numeroso1
centros urbanos. Sobre todo en NI, por la configuración que asumió la colonización a través de municipios. A lo que se sumó el tipo
de actividades que se desarrollaban en la región: astilleros, puertol
de gran movimiento comercial, i:eJativ~ desenvf!lvimiento ~~ tareas
profesionales independientes, articulacion de nucleos agl'll1'10S muy
dinámicos, establecimiento de múltiples talleres.
Hacia fines del _siglo xvn, en el territorio controlado por lo8
ingleses habla unas 250,000 personas. Para 1770 esta cifra se elew
a 2.500 'ooo. Fue un incremento que algunos autores han calificado
como "~ precedentes en la historia del mund~". La base ~e este
aumento fue la inmigración ocurrida. en los p~eros 50 an&lt;ll! del
siglo _XVIII, a lo que se agregó un fuerte crecmuento vegetativo.

LA AUTONOMIA

F.s menester indicar asimismo que Inglaterra nunca montó en
tomo a sus colonias continentales el control político rígido 't el sl&amp;tema monopólico estricto que estructuraron otras n1etrópolis -E&gt;
paña Francia- en derredor de las suyas. Se moVJeron con c1ar1
auto~omia hasta_1760, y ello fue más notorio en el Noreste, delvinculado económicamente ,de Inglaterra. El Sur no se sentla menas
autónomo políticamente, pero era visible que sus 1i1zos con la Gra11
Bretaña eran mucho más estrechos que los que se tendian hacia el
resto de las provincias.
La relativa mayor h'bertad de estos territorios ~nde, en
principio, a que nunca representaron para la metrópolis_ algo td
esencial como ciertas colonias resultaban para la econo!Dla ~
la, por ejemplo. Si Carlos V perdia el Potosi __ n el .Alto _Perufuente sustancial de sus recursos en metal precioso, su JD1peno talllbaleaba. En camblo, las colonias inglesas ~almente las norteamericanas, pues las Antillas _eran más preciadas- n? a ~
como vitales para el funcionanuento de la economía bntánica.

108

Otro de los orfgenes del sentido de , autonomia que se anogaron los futuros F.stados Unidos fue consecuencia de qúe durante la

época dé tormación de las provincias (siglo XVIl), :fuglaterra se
convirtió en escenario de prolongadas luchas civiles. F.stas contiendas tuvieron dos efectos: 1) hicieron descuidar el control en ultramar; 2) incentivaron un tipo de inmigración que guardaba como
objetivo fundar en, América sociedades más democráticas donde el
acceso a la tierra no estuviera vedado, donde la religló~ no fuese
motivo de pe¡-secuciones y donde las ya antiguas libertades inglesas
-causa justám~nte de las guerras civiles y de las persecuciones-tuvieran vigenCia.

Ese descuido y la circunstancia de que los colonos se sintieran
herederos de formas jurfdicas y políticas que funcionaban en la metrópolis, tuvieron su influencia. Por ejemplo, en materia de autoridades, los residentes en Amécica del Norte fueron proclives a autogobernarse por medio de legislaturas representativas que controlaban
a los gobernadores designados por el rey. En Massachusetts, durante
muchos alios, el gobernador fue nombrado por electores locales. F.ste sentido de au~nomia IJ?litica también se daba en el Sur, pese a
los lazos económicos que ligaban la reglón a la metrópolis La polltlca de relativo descuido se prolonga durante toda la
whlg,
es decir hasta que asume Jorge m (1760).

etapa

Entre 1600 y 1760, si bien funcionó el mercantilismo en Ingla-

terra, lo hizo marcadamente con respecto a las Antillas y -en for-

ma mAs atenuada- con el Sur. La vinculación de estas colonias
se fundamentaba en la mutua conveniencia económica, y de alll que
emergieran determinadas estructuras económicas sobre las que se
asentaron sociedades con caracterlsticas definidas.

Pero Inglaterra, es menester insistir, nunca montó un mecanis-

mo monopólico tan rigldo en el áspecto comercial como el de F.spa-

sus flotas y galeones, con su prohibición de comercio entre
colonias, sus puertos únicos, su complementaria severidad politica y
jurldlca.

lia, con

El grado de desarrollo más o menos diversificado de las colonias del Noreste se vio favorecido por este motivo, diversificación
que surge vertebralmente del no-interés de la corona por esta reglón.
Cuando lnglatem pretendió instaurar un sistema más cerrado
Y qunlasese cumplieran las normas que reglan desde tiempo atrás
co1O
se lanzaron abiertamente a la revolución.
'

Ju

109

�HACIA LA INDEPENDENCIA

:=:,1:

=

1
Con Jorge m se Intenta, en Ingla:~'&lt;::t
mo. En lo. externo esto se tradu&lt;;egurosaen Luego de la guerra de loa
tas mercantilistas de manera n
.
j
Francia como gran
Siete Afios -en la que Gran Bretafta desalo a a
tnstaura
potencia colonial, Y le despohja de lap~~ ~suseverdadero
lina polltica que procura acer cum
rol de subordinación a los intereses metropolitanos.
Para ello se sanciona una serie de normas, Y se

~~vi:

ás tlguas -que nunca fueron respetada.- .se
.
otras m
1
del Azúcar y del papel moneda (1764), la .de
Asi surgen ~ eyes
(1765) la Declaratoria (1766), la de recau:C?rn5d! ~~~e rentas' públicas (1767), la ley del Te (1773)
y las leyes sobre Tierras (1763-74).

8e..

~rbosiªd~cla,~:
gran~!1:S~en~:1~~i:nle~~:!iC:fo!
.
edida
afectara al contrabaildo, ve gra
Cualqwer m
que te grave Se entiende-pues que estas me~w!rta rebelión en las provincias ubicadas al
·norte de Maryland.

:~i:a:

=

Lo ue debe aclararse es el por qué de la adhesión de
parte deqlos planteadores a la revolución, sl~do quhai~
crecido a
abiertamente vinculado al comercio metropolitano y
su amparo.

Es notorio que -demás de la fuerte represión q u e ~ :
sobre los colonos- Jorgepodm debió
~en:JJ1fefos Iaúfundls. que hiriera la fuente del
er econ ado--+"' una nnllijca de 1ierrU
1'.,.,
.,!""" . ----'•
tas .· la tierra. y as! fue. El monarca
1
Iantadores con"",uar su '""""""que, en concreto,
W:e~ del Quebec (1774) confirmó que
~~r~b~cados ~ás allá de los A p a l a r ~ :
nejados por funcio~os
1: : d: las viejas colonial
bre apropiaclón)alyNo roesteen del Rio Ohio entre el Mlslslpi Y el caO
el área ubicada
'
nadá.
lnt
más flmda·
men~. Piro~~:sco~tlr~u=d~e ~cu1:S::Oplcales, slnO

:f

:n1&amp;:8 ta
f~ A:

110

:t

también porque muchos de ellos Integraban compafllas especulado-

ru dedicadas a la venta de

tierras. Jorge Washington, jefe de los

ejércitos revolucionarios, primer presidente de Estados Unidos, era

un poderoso terrateniente virginlano y un miembro conspicuo de las
citadas compañías.

Esto explica -junto con otros elementos superestructurales que
no deben descuidarse- la alianza provisional que se dio en Estados
Unldós para la Independencia, entre el Noreste y el Sur, alianza que
se romperá a mediados del siglo XIX cuando se precipite 1a Guerra
de Secesión. Como menciona Ross Robertson: "fue la polltlca agraria británica y no la polltlca mercantil lo que orientó las simpatlas
de este Importante grupo económico· hacia la clase mei,:antil del
Norte''. (J)
SE CIERRA EL PERIOOO COLONIAL
En el momento de desatarse la guerra de Independencia, F.stadol Unidos cuenta en sus áreas Central y Norte con intereses autó-

nomoa abiertamente opositores a · la metrópolis lo SUÍlcientemente
a6lldoa como para enfrentarla y derrotarla, en alianza con grupos
Influyentes del Sur y con la ayuda de Francia, España y Holanda.

Aquella estructura económica sensiblemente diversificada permitirá soportar las necesidades bélicas; y rubros coino la producción
de municiones y armas, prendas de vestir y artlculos 118r0pecuarios
se expandirán C011Siderablemente. Es dificil encontrar un caso análogo en el resto de los territorios coloniales.

La guerra de Independencia (lTIS-1783) Impondría _ljn proteccionismo de hecho sobre las manufacturas locales, y fortalecerla la
producción metalúrgica de manera Insospechada. Proceso que se
adiciona a la situación que hablan originado los diversos boicots
adoptados contra las Importaciones británicas, me4idas que se efectuaron como respuesta a las leyes de Jorge m, y que se prolongará
-y esto es muy Importante-- gracias a las guerras napoleónicas
Y a la segunda contienda con Inglaterra (1812-14).

Debe destacarse el hecho que las colonias estadounidenses hayan
t.enldo como metrópolis a Inglaterra. Al combatir a la potencia mallllfacturera de la época -que se hallaba .en los inicios de la revolución Industrial- a estas provincias no les quedó otra alternativa

111

�que producir mucho de lo que no podlan lmpo~l Am~re::
de las colonias espafiolas y portuguesas, cuyos nuc ~
ligados al contrabando y propulsores de la destrucción del mono¡¡ calan irremediablemente -para el abastec!J:nlento Interno~ ::ianos de la potencia lndustri~da (lo q'!e liquidba~ ~
6'tlidad de desarrollo de las artesaruas Y pequenos. esta
en....,
donde existian), los norteamericanos debieron estll!.1ular su propia
roducclón para salir adelante. En 1780, ni España, ni Holanda,
~ Francia estaban en condiciones de suplir a Inglaterra en numerosos rubros manufactureros. Situación que habrá de prolongarse
-con altibajos- hasta 1815, debido a las guerras europe~·J'S:
1816, los núcleos Industriales 1ocaies_ habrAn crecido lo
I en
para Imponer, entonces, leyes proteccionistas.
Por otro lado, todo esto fue factible por el tipo de eco?.?~
que habla germinado y desenwelto en el Noreste. Estim....._
además por el interesante mercado que se articulaba en las. ex colonias que en 1790 contaban ya con cuati:o mlllonesd de
Merca'.do que se ampliará drásticamente en las déca as
c es
siglo XIX· el alto crecimiento vegetativo y las formas que asuml6
la coloni~ción en el Noreste --que será Imitada en el N9roeste, •
los territorios aue desbordan el río Ohio- conformarán en poco
tiempo una población de no despreciable importancia para la época.

~ªt~tan:

Es perceptible también aue las características que guardó el
asentamiento colonial en los Estados Unidos no resultaron universales. Más que una conquista con reducción ~e grupos aborigena
para someterlos como mano de obra -al estilo espafiol-, o C111
control de las sociedades autóctonas para el manejo de su tierra '1
su producción -como los mismos Ingleses hicieron en la India-,
en Estados Unidos se dio una colonización en sentido estricto:
llegada de grupos humanos muy densos; .que se fueron amp
por las razones citadas. Con las claras diferencias existentes entre
Norte y Sur.

na:

Al perseguirse un objetivo que a veces escapaba a .la exclus191
ambición económica, muy impregnado de elementos _ldeol6gieOI
-religiosos, polltlcos- la zona de colonización se convirtió en UD
verdadero centro de atracción que Influyó paralelamente en o~
pa1ses europeos Y atrajo vastos conglomerados de personas.
geografia -en °el caso del Noreste- favoreció esta situaci~J!
Apalaches se transformaron en una barrera para los irunlr;uu¡;;
que debieron concentrarse durante un cierto tiempo para luego
zarse a atravesarlos con eficacia frente al permanente peligro indlO,

112

El tipo de propiedad agraria en el Norte y en el Centro faci¡litó simultáneamente el desenvolvimiento de lo que seria una clase
media agropecuaria, de vital significación para el desarrollo capitalista autónomo. Frente a la deformación económica del Sur, con
neta orientación hacia el exterior, sin Interés por el despegue industrial, los sectores agrarios del Noreste -y en el siglo XIX, los que
ocuparían el Noroeste- se preocuparon crecientemente por el abastecimiento de las ciudades, de su desarrollo como mercado y de la
absorción de su producción de articulos manufacturados. Esto será
vertebral. En el siglo XIX -frente al estancamiento latinoameri•
cano- Estados Unidos logrará por ooa parte los más altos niveles
de eficiencia· agricola en el mundo, gracias al Incentivo del mercado
de sus urbes Industriales; por otra parte, ese sector agrario será
un inagotable consumidor de la producción fabril. Esta es la fun.
ción formidable que cumplirá el mercado interior, derivado de maneras especificas de colonización, de la forma que adoptó la economia del Noreste en su etapa colonial, gracias a su autonomla y su
desligamiento de los mercados Internacionales.
En el momento de la Independencia, Estados Unidos era un pafs
fundamentalmente agrlcola desde el punto de vista de la cantidad
de gente que trabajaba y vivia de la tierra. Pero estudiando de
manera global su economla, la nueva nación presentaba un gran
movimiento comercial y un notable poder marítimo. La Industria
ofrecla un estado aún Incipiente, y a nivel doméstico no se babia
desligado del agro.

UNA ALIANZA PROVISIONAL
Al desatarse la revolución de Independencia, pues, ya estaban
configuradas las dos sociedades que se enfrentarian en la guerra de
Secesión,. 85 años más tarde.

Sus formas sociales y económicas hablan hecho emerger "dos

paú¡es". Con diferentes sistemas de producción, dístintos Intereses

económlcos (aunque, muchas veces, no incompatibles), diversa dJrec.
clón de sus econ~mlas y vinculos con el exterior, con relaciones so~ . y de propiedad que se Irán tornando antagónicas y con una
disimü concepción del mundo.
Para el Noreste, asl, cumplimentar el requisito impuesto por la
declaración de Independencia de que "todos los hombres · nacian

113

�Iguales" no era Inconcebible. Por Jo menos, desde el punto de vista
de que un hombre no es dueño de otro como si fuera una cosa,
un mero Instrumento de trabajo. Su acentuada proclividad hacia
una economla armónicamente capitalista, basada en derechos y deberes inherentes a una democracia burguesa, con mano de obra asalariada y una adecuada división de la propiedad agraria, respondla
a una sociedad en la que la esclavitud no tenla cabida.

Pe~ es evidente que el empleo del negro se habla convertido
para esta época en un elemento básico de la economla y sociedad
sureñas. Aún cuando esta institución no habla arraigado en la manera que Jo baria para mediados del siglo siguiente -con el auge
del algodón- su importancia para el funcionamiento y sosten de la
clase dominante meridional era vital. Además de· las cuantiosu
Inversiones que representaba, su supresión habrla obligado a implementar otras formas de producción, con la consiguiente capacitación
de un nuevo tipo de mano de obra y adecuadas técnicas complementarias.
Esto tiende a explicar por qué en el muy liberal Estados UnidOI
de fines de siglo xvm no se desterró la esclavitud. Las normas
dictadas por el congreso se cumplieron efectivamente en el Noreste
(y se prolongarla esta situación en el Oeste libre), pero funcionlirOn
escasamente en el Sur. Y desde 1793, cuando se inventa la despepltadora de algodón y este cultivo se torna de gran rentabilidad,
se desechari abiertamente cualquier posibilidad de suprimir el tra•
bajo esclavo. Para 1860 habrá en Estados Unidos cuatro millones
de negros, frente a los 700,000 que se contablllmban en 1790.

Desde el punto de vista socioeconómlco, la revolución destrlJYÓ
resabios feudales que existian en algunas Instituciones y formas de
propiedad y herencia de la etapa colonial. Se opouian al desarrollo
de las fuerzas productivas internas y a la formación de sectores
Intermedios agrarios, de gran pujama.
Pero la esclavitud emergia como un elemento indispensable para
la producción afincada en el Sur, reglón que ya tenia un ~ peso
económk:o y polltico (que crecerá notablemente en el siglo siguiente).
Y que, además, habla contribuido decididamente en la Independencia y estructuración del nuevo pals, especialmente la Virginia del
aristócrata Jorge Washington.

1776 obligará, pues, ~ µna alianza entre ambas reglones. Peto
este acuerdo será coyuntural, por mutua necesi¡:lad. Cuando· la es-

114

clavltud se ~?rme en freno real de la expansión nortefla
cuando se evidencie como fundamento troncal de una regió ' y

=n: :C.:~~-

nación (lo que provocará la guerra de ns:

NECESARIO, NO SUFICIENTE

~esln~sltuaclón económica y .sociaÍ del nuevo pa1s. Con
mento determinad~ ~~f ~~::_contradictorias en un mo~ Noreste, alejado de los condicionamientos que imponla el

tente po~~~~~ ,:::_i:_os metropolitanos. Impoeconómlcamente "atrasada" pe'ro
por 10 tanto una sociedad
lldades tendrá 1 base d '
que en su atraso Y en sus necea
e algo que el Sur nunca logrará.
pensión mu&gt;: clara. a la autonomla, que se alimenta adeniás~e
~:,eol6gic;5 ate~dibles . . Sociedad e~ la que se da un ti¡x;

P:~ tiiro~==;; =ci~~ei~n:

~ " : s e l ~r1~r:11d,
maneras e encarar la consecución de 1
tos
no se pueden importar por aquella "pobreza".
e emen
que
ameriDiferente en su contextura qe Jo que cr1sta11zó en otras áreas
canas -y en el propio Sur- el Noreste guardari
formación que bien puede caracte~
aU
una con=niales. Y de esa atipicidad emergerá cr:~rrnda:n
' en el siglo XIX- de transformar a Estados Unid
•
nación realmente autónoma con un slstem
os en una
en su propio mecanismo y •dinámi~ intern~.de producción basado

~~:r:

=

apo::¡n~ur,es Yfactible
todavla en 1790. Por eso aún se necesita el
se lo requiere inclusive como respald
óml
~rcado Y co~o fuente de materias primas. y ~~efio

r.:

boa paises'prlmera allanza1 que flf!aJmente se romperá cuando "amse 1aneen hacia objetivas antagónicos.

clón ~~cc:;'1bpretenslón de convertir a Estados Unidos en una na-

~~~t~cfrlmarlo~:
~~ri:-:=.r;:o
=~\! :is~: ~:
P
as a potencias industrializadas ta

tan bl

en conocemos los latinoamericanos.

'

rea que

115

�En el Noreste se ha construido una forma de producción prefabril y agraria que bien puede compararse a la de paises europeoe
en sus Instancias previas a la revolución Industrial. Allí, el productor es dueño de sus medios de producción y dueño de lo que elabora.
"Inglaterra no exportó directamente a F.stados Unidos sus formas
de producción más desarrolladas, sobre todo en el sector Industrial.
Norteamérica fue ante todo una colonia Inglesa. La base a partir
de la cual se desarrollBlÍlII, no sin enfrentamientos, la nación Y el
capitalismo norteamericanos es la pequeña producción mercantil,
esencialmente agrlcola y artesanal As!, en 1790, el 95 por ciento
de la población de Estados Unidos era agrlcola. Norteamérica debió
sacudir la tutela colonial de Inglaterra (guerras de 1775-83 Y de
1812-14) para que las trece colonias -pequeña fracción del futuro
territorio nacional- pudiesen declararse Independientes Y comenzar,
a partir de ,1a pequeña producción mercantil, una evcluclón ecooomica y social relativamente autónoma. Era el comienzo de una ·revolución nacional burguesa, que pennlte la Instauración del modo de
producción capitalista a escala de una sociedad determinada", define
Roger Dangeville &lt;•&gt;. Analls!3 que luego agrega: "En resum_en, la
pequeña producción mercantil que dominaba los Estados Umdos a
fines del siglo XVIII no era suficiente para asegurar el triunfo de
la revolución norteamericana, puesto que precisaba una nueva conmoción para que se desarrolle en vasta escala la producción capitalista, basada ante todo en el trabajo asalariado, y ya no en el
trabajo del productor-propietario, para el mercado".
Dangevllle se refiere seguramente al Noreste, pues el Sur no
guarda esas caracterlsticas. Y en cuanto a · la ''nueva conmoción",
ella se precipitaré con la guerra de Secesión, que junto con una
contienda civil y militar significó una profunda crisis económica,
madre de un vigoroso y ya lndetenlble desarrollo del capitalismo.

Las bases dadas en el Noreste no surgieron en otros territorial coloniales, por lo_general más parecidos al Sur con su especialidad de monoexportador ligado a potencias externas; que sustentaba a una clase social abiertamente anti-Industrial.
En aquella atlplcldad del Noreste estuvo el origen del posterior

delarrollo norteamericano, del que surgirá una burguesia-naclona,Jlndustrlal con capacidad suficiente para derrotar -por medio de una
cruenta guerra civil- a la retardatarla aristocracia meridional.
Burguesfa que -al fundamentar su crecimiento y consolidación en
el mercado lntern~ no podía tolerar la escisión de la nación auspiciada por los sureños. Y menos aún, los cada vez más peligrosos
Juos que los algodoneros mantenian · con Inglaterra, la ex metrópolis, a 1a· cual no molestaba que los plantadores edificaran una nación ''independiente", al mejor estilo de lo que hicieron en otras reglones de América ciertos grupos oligárquicos.

NoCal:
1-Plulkner, H&amp;rold tJnderwOQd, "Blstorl&amp; ll'col16mlca de loe Zatadoll Unldoe",
edtt. Nova, Buenoo Aires 1981, ptp. '12, 83, 84.
t-llanlouz, Ji'aul, "La Revolución Indllltrlal en el siglo XVIII", ecllt. Agullar,
Kadrld 19C.
1.-Robertaen, Roa, "Hlstorla de la Bconomfa Norteamericana", ecllt. Blbllogriflca
Omeba, Argentina 196'1 ,pég. lff.
f,-llangeville, Roger, en Introducción a ll(a.-,.,.Engels, "La guerra civil en loo Esta•
d0I Unldoo", ecjlclones La ROia Blindada, Buenoo Aires 1973, ~- VIII.
•- Un trabe.Jo 1114a amplio y detallado, que Incluye el aná1llls del periodo que
corre entre la Independencia Norteamericana y la guerra de Beceslón, llllede
111C0111larse en cerutu, Mario, ''La Etapa colonial en loo F.stadoo Unldoo. SU
lllfluencla ·decisiva en un caao de desarrollo capitalista autónomo en terrltorloo
eolonlales". edición mlmeogra!lada de la Pacultad de Pllooofla y Letras de la
'Dnlnnldad Autó110111&amp; de Nuevo León, Monterrey 1976.

· Lo que se ha pretendido sugerir en este trabajo, muy brevemente &lt;&amp;&gt;, es que la configuración social y económica del· .Noreste
resultó decisiva para el desarrollo que se plasmari en Estados Unidos .en el curso del siglo XIX. Pero se advierte que esta fue una
condición neeesarla pero no IIUficiente. SI Estados Unidos se hubiera
Insertado con esta estructura económica relativamente atrasada, muy
débil aún, en un mundo sin convulsiones, con Inglaterra dominando
los mares y con sus manufacturas Inundando todos los puertos,
serla dificil asegurar que el proceso hubiera coronado como lo hizo.
A la condición necesaria -por lo tanto, Insustituible- de la etapa
colonial debieron sumarse elementos que facilitaron que et proceso
fructifi~ más allá de este período.

116

117

��INHIGBACION Y Dl!'8ABBOLLO INDUSTRIAL
NUEVO Ll!lON (1895-1980)
Mario l'éres Delgado

Al presentar algunos resultados prellmlnares, que se despren-

den de la investigación "Anéllsls Demogri.flco del Siglo XIX (1820-

1910). Nuevo León", actualmente en curso, esperamos estimular
reflexiones sobre el tema del presente articulo.

A causa de la riqueza del material acumulado en la antes mencionada, hemos decidido tratar, primeramente, el tema de la lnmlgraclón desde otros estados de In República Mexicana hacia Nuevo
León. En el periodo Investigado hemos encontrado únicamente dos
censos que proporcionen estos datos: 1895 y 1900. Por lo escaso
-cuantitativamente- de las fuentes, optamos por trabajar aqul monogré.flcamente lo relacionado con la inmigración.

El material básico para el presente son las Memorias e Informes
de los gobernadores del Estado de Nuevo León, que se encuentran
en el Archivo General del Estado de Nuevo León y cubren el periodo 1828-1968 m.
Los datos sobre lnmlgraclón desde otros estados de la República

.Mexicana hacia

Nuevo León, únicamente se encuentran en dos cen-

121

�rorrespondlentes al periodo de gobierno del Genetra~jBer::'
La falta de mAs lnfonnación nos obliga a
ar
•
m~te· el final del Siglo XIX, periodo Importante porqueustriaquéalllad
directamente relacionada con el auge económlro e lnd
e
época.

808

Re es

es:

La lnml¡n-ación se dirige hacia ciertos polos de atracción en ~
Interior del Estado: sea hacia centros Industriales en desarro)lo,
sea hacia 1-0nas agricolas y ganaderas ya desarrolladas.
En el caso particular de la ciudad de Monterrey Y el municipio (
de Santa Catarlna, la población es atralda p~clpalmente por la
Industrialización y por la posición geográfica pnvlleglada.

La Inmigración hacia otros municipios (romo Linares, Galr"9
y Lampazos), obedece a otro tipo de estin1Ulo, reflejando un esarrollo diferente de tipo agrlcola y ganadero.
Las motivaciones socio-económicas que. están a la base de la
Inmigración hacia Nuevo León, reflejan Zaunatecascrlsls =ó~I~c1:
estados romo San Luis Potosi, Coahulla,
ca
•
.
es parecida a la observada por A. Moreno Toscano Y E. Florescino.
"al Inhibir o afectar la-circulación regional de productos, el ferrocarril desencadenado 'efectos depresivos' en la economla de los pequeños productores locales, quienes satisfaclan. mercados lnbtralcio 11¡.
te
·onales Estos efectos se observan también en las po a ones
~as y °medianas de El Balío, las cuales experimentaban un
~nso de habitantes entre 1877 y 1910. Depresiones semejantes
sufrieron los poblados situados a lo largo de las antiguas rutas
circulación que al ser abandonados o reducirse el trafico rome
en ellos af~ron la vida de las poblaciones que dependlan del ca•
mino y sobre todo los pequeños y medianos agricultores, artesanos.
fabrl~tes y rome~lantes provinciales quedaron en desventaja, puesto que el cambio y el mejoramiento de las rutas trajo consigo~
cambio en los mercados, el crédito y la ciréulaclón al que no esta
adaptados" &lt;2&gt;.

re/!j

En este trabajo utilizamos la rorrelaclón de rango, (usando la
fórmula de Spearman), para obtener Indicaciones precisas acerca de
la Importancia de la lnml_gración en todos los municipios del estado
y de la variación de ésta en el periodo 1895-1900. También p~ntaremos un mapeo de dicha Inmigración de !lcuerdo ron los os
1
censos estudiados. Esta metodoloipa nos permitirá sacarll
nes fundadas sobre la relación existente entre desarro o econ

con~:i:

y aumento de población.

Podemos observar, a finales de siglo pasado, 1890-1900, en el
F.stado de Nuevo León, un auge económiro y demográfiro romo
resultado del ~ento de las industrias textil, metalúrgica, cervecera Y otras, ronforme al censo estadlstiro de la Memoria de
1904 del General Bernardo Reyes. "El valor total de la producción
que se refiere esta noticia, es el de $ 28.475,225.00 cts., y el número
de operarios asciende a 12,468 hombres y 704 mujeres" &lt;3&gt;. Los
datos anteriores corresponden al total de los municipios del Estado.
Entre 1899 y 1904, según las Memorias del General Bernardo
Reyes, en las leyes de fomento se decretó que el estado favoreció
especialm.ente el desarrollo industrial "Las leyes que principalmente
han favorecido la Industria del E.ffildo, son las que fJlcultado al
eJec:utivo para hacer conceslo'1es sobre bases generales a empresas
diversas, exo11erándolas de contribuciones por un tiempo dado, según
el capital y ramo de industria a que se dedique, y con garantla que
BSegure el cumplimiento de sus contratos" m.
As1 el E.ffildo puso en movimiento este proceso industrial recurriendo a las necesidades de inversión de capitales ociosos precedentemente acumulados y empujando a grandes comerciantes hacia
el sector productivo. Frédéric Mauro informa que a los años comPl'l!lldldos entre el periodo 1890-1900 "Se les puede estudiar de dos
maneras: a) por el número de empresas. Entre 1891 y 1900 se
crearon en Nuevo León 101 empresas, lo que da un promedio de
10 por año. Entre 1951 y 1964 surgieron 1934 empresas; promedio: 193 por año. Y b) por el monto de Inversiones:

Periodo
1891-1900
1851-1960

Monto de Inversiones
deflaslonadas

Promedio
anual

$ 90,000.000

$ 9,000.000

"498,000.000

El segundo periodo muestra

1H1

"49,800.000

aumento de 5.5. veces sobre el

Primero. En 1900 el monto acumulado de las Inversiones deflaslona
das ascendía a 90 millones de pesos, en 1960 a 800 millones; el
~ciente de crecimiento es, pues, de 9. Estas cifras, al Igual que

dé las empresas, no toman en cuenta ni las empresas que exlsde 1891 ni las que desaparecieron en los años que me-·
~ entre 1891 y 1900" &lt;5&gt;.

~~ antes

122
123

�Profundizar sobre el desarrollo Industrial no es nuestro propósito sino analizar factores que influyeron en este proceso, en part!cuÍar el elemento demográfico. Con este propósito presentamos
los datos relativos a la población del Estado de Nuevo León Y de
su capital Monterrey; más adelante ahondaremos en los detalles de
la lrunlgración de otros Estados de la República Mexicana hacia
Nuevo León.

roENTE: Archivo General del Estado de Nuevo Leon Memorias del
General Bernardo Reyes, 1895-1900.
'

m

CUADRO

l'OBIACION DEL ESTADO DE NUEVO LEON EXCLUYENDO

IIONDBBEY.

CUADRO I

POBLACION DEL ESTADO DE NUEVO LEON 1891-1900.

MtO
1891
1892
1893

POBLACION
287,280
290,673
295,382

294,709
307,856
327,957

1894

1895
1900

VARIACION
+ 3,393
+ 4,709
1,675
13,147
20,081

+
+

AUMENTO TOTAL

POBLACION

AA&lt;&gt;

DEL Em'AOO

1891
1900

287,280
327,937

POBLACION
MONTERREY

-

41,154
72,963

PARCIAL

246,126
254,974

FUENTE: Archivo General del Estado de Nuevo León, Memorias del
General Bernardo Reyes, 1895-1900.

40,657

Pasamos ahora al análisis de la irunlgración hacia Nuevo León.

CUADRO I

FUENTE: Archivo General del Estado de Nuevo León, Memoria del
General Bernardo Reyes, 1895-1900.

TOTAL DE INMIG&amp;\NTFA

Observemos en el cuadro I un rápido crecimiento de la población del Estado. El cuadro II nos presenta el mismo fenómeno en
la ciudad de Monterrey.

AA&lt;&gt;
1895
1900

INMIGRANTES
43,970
41,971

CUADRO II

FUENTE:
POBLACION EN LA CIUDAD DE MONTERREY 1891-1900.

.uto
1891
1892
1893
1894
1895
1900

124

POBLACION
41,154
41,051
40,836
40,367
55,893
72,963

VARIACION
103
215
469
15,526
17,0'lO

+
+

AUMENTO TOTAL
31,809

Archivo General del Estado de Nuevo León, Memorias del
General Bernardo Reyes, 1895-1900.

Para anallmr el desglose de los contenidos de los dos censos
~las utill7.aremos 11! fónnula de Speannan, que nos permite calcu..n.... posibles variaCJones entre los dos censos. Stephen Shao des......, claramente las caracteristlcas de esta fónnula:
"Correlación por rango. La relación entre dos variables puede
: ª'r!mda
de acuerdo con ·los rangos de los v.alores de cada variavalores pueden ser ordenados sobre bases cualitativas,

125

�cuantitativas u otras esténdares establecidos por una persona. Lu
ventajas de usar los datos ordenados en el análisis de relación •
muchas, tales como:

l. El cálculo de la medida de la relación para los datos orde,,
nados, llamado coeficiente de correlación por rangos y denotado par
rk, es simple. EBte hecho es cierto, puesto que los datos ordenadal
son un conjunto de números simP,les ordenados.
2. Pueden evitarse limitaciones sobre muestras extraidas de
poblaciones, las cuales no están normalmente distribuidas o pueden
no tener distribuciones. No hay supuestos acerca de los parimet:ftll
d~ esos tipos de poblaciones. El método empleado en el ~áJisis de
correlación por rangos, frecuentemente llamado método no param6,
trico, proporciona, por lo tanto, manera de hacer inferencia estadfl.
tica.
3. Los datos ordenados pueden obtenerse de los elementos, loa
cuales son dificiles de expresar mediante· medidas exactas. Por
ejemplo, es más bien una tarea dificil medir exactamente la conducta de cada vendedor en un grupo. Sin embargo, pudiera ser un tra•
bajo simple para el gerente de ventas ordenar la conducta de cada
vendedor.Un coeficiente de correlación por rangos ampliamente usado •
el coeficente de Spearman. Se escrbe:
6
r~ = -1 -

:E d2

n(n2 - l.)

(6)

En los cuadros V y VI, se presentan los resultados de la apllcación de la fórmula mencionada a nuestros datos. Los cuadros que
estAn ordenados de la siguiente manera:
CUADRO V. En la primera columna, los municipios d e l ~
de Nuevo León. En la segunda y tercera, los inmigrantes de los Eatados de la República Mexicana (1895-1900). Cuarta, quinta, sexta
y séptima columna, aplicación de la fórmula de Spearman para
calcular el coeficiente de correlación por rango. EBte cálculo arroja
una casi perfecta correlación entre los dos censos comparados.
CUADRO VI. En la primera columna, _los Estados de la República Mexicana. Segunda y tercera, el total de inmigrantes en el

126

F.stado de Nuevo León. Cuarta, quinta y sexta columna, la aplicadón- de la fórmula de Spearman. Resulta también de este cálculo
una correlación casi perfecta entre los datos que nos dan los censos.
CUADRO V

TOTAL INMIGRAN'RS EN CADA MUNICIPIO DEL ESTADO
DE NUEVO LEON.
MUNICIPIO

1.-Abasolo
2.-Agualeguas
3.-Allende

4.-Apodaca
5.- Aramberri
6.~ Bustamante
7.- Cadereyta Jiménez
8.-Carmen
9.- Cerralvo
10.- Ciénega•de Flores
11.- Colombia

12.-China
13.-Dr. Arroyo
14.- Dr. Coss
15.- Dr. González
16.- Galeana
17.-Garcia
18.- Gana Garcia
19.- General Bravo
20.- General Escobedo
21.- General Terán
22.- General Treviño
23.- General Zuazua
24.- Guadalupe
25.- Higueras
26.- Hualahuises
27.- Iturbide
28.-Juárez

29.- Lampazos

30.- Linares
31.- Los Aldamas
32.- Los Herreras

1895

1900

1
79
87

64

~l
702
281
1436

598
50

295
325
4270
9
161
1825
718
473
196
127
432
129
183

304
81
160
244
111
-1507
2322
39
57

4
72
46

886
435
988

68
266
7
420
150
2924
15
76

1158
808

334
199
104
152
47
93
202
76
7
59
88
1562
1482
24
31

48
41
39
21
12
25
6
49
13
43
24
22
2
47
32
4
11
16
30
37
18

36
31
23
40
33
27

38
5
3
44
42

48
37
35
41
8
14
6

36

o

4
4
20
.4
11

o

o

16
16

400
16
121

o

13· 169
36
19
6
46.5 3.5 12.3
64
16
8
25
27
5
2
o o
4
45
2
2.3
33.5 1.5
1
5
1
1
10
1
18
2
4
24
6
36
29
64
8
26
8
64
40
4
16
30.5 0.5
0.3
23
o o
33.5 6.5 42.3
46.5 13.5 182.3
39
12 144
32
6
36
3
2
4
4
1
1
44
o o
43
1
1

127

�45
10

49
9

455
828
36.- Montemorelos
19225 23987
37.- Monterrey
93
238
38.-Paris
60
142
39.- Pesqueria Chica
166
145
40.- Rayones
606
569
41.- Sabinas Hidalgo
423
445
42.- Salinas Victoria
203
43.- San Nicolás de los G. 348
40
24
44.- San Nicolás Hidalgo
946
1138
45.- Santa catartna
228
231
46.- Santiago
144
259
47.- Vallecillo
530
~
48.- Vlllaldama
364
391
49.-1.aragoza

9
1
28

13
1
30.5
38

34.- Mier y Noriega

35.-Mina

r

11(1881.8)
'8(48-1)

11360.1

= '9(2401-1) =

723

1171

11360.I

=

48(2400)

1

20

35
34
14
17

20
46
8

29
26
15
19

11360.1

11'1Nt

=

25
11
15
22

42

7
21
28
12
17
O.Cl8

N.-MORELOS
LEON
0.-OAXACA
P.-PUEBLA
Q.- QUERETARO
R.- SAN LUIS POTOSI
S.- SINALOA
T.-SONORA
U.-TABASCO
V.-TAMAULIPAS
W.-TLAXCALA
X.- VERACRUZ
Y.-YUCATAN
Z.- ZACATECAS

16
1
169
16

4
1
13

3
817
249

33

33.-Marin

4

o

2.5
3
9
3

o

6.3
9
81
9

A
◄
16

2
2
4
1

1

8

64

3

g

2

4

= 1-0.Cl8

=

OJl

General Bernardo Reyes, 1895-1900.

1

16
7

6036
20

~

93

95
21600
21
28
3

5520
5

74

125

3
3440

6
3616
164

196
1

3

u

6

6(45)

270

30(302-1)

26970

21
1
18

-

0.01

o
o

21
1
19
16

15
13

1
1
2

23

15
2
22

2

18

25
4
22
16

~

5

2

20

2

o

4

26
14
25
5
12
28
22

29
5
12
30

26

-

o

4

2
4

o
o

2
4

0.99

6(45)
30(302-1)

TOTAL DE INMIGBANTES POR :rB'tADOS DE 1A BEPIJBLIOA

nJENTE·.

MEXICANA.

128

22

21
283481

1

CUADRO VI

A.-AGUASC~
B.- CAMPECHE
C.- COAHUILA
D.-COLIMA
E.- ClilAPAS
F.- CHIHUAHUA
G.-DURANGO
H.-GUANAJUATO
l.- GUERRERO
J.- HIDALGO
K.-JALISCO
L.-MEXICO
M.-MICHOACAN

34
102
149
22941

B'.-T. BAJA CALIFORNIA
C'.-TEPIC

FUENTE: Archivo General del Estado de Nuevo León. Memorias del

ESTADOS

260608

A'.-DISTRITO FEDERAL

4

2

20

:t&lt;t.- NUEVO

1895

1900

557

622

4

7364
28
4

284
754

o

6639
8
1

233
561

9

Zl
3
19

28
11
8

8

30

3
24

29
11
9
6

1156
23

6
24

20

940
407

57
939
382

133

158

7
10
14

10
13

1110
9
52

17

17

7

1

3

o
5
1

o
1
o

dtEstado
de Nuevo León. Memoria del
yes, 1895-1900.

Archi 'Be~
Gen
Gene;;;
o

Podemos comprobar por edi d
centra el proceso de inmigraci~n e~ e esta correl~ción cómo se conrrollo económico, agricola, ganadero~d=.pios, polos de desa-

Durante los años de 1895-1900 1 M .
emigrantes son los siguientes:
' os tm1cipios que atraen mis
CUADRO VIl

4

MUNICIPIOS QUE RECIBEN MAS DE 1,000 EMIGRANTEs

1

Monterrey

o
o
o

MUNICIPIOS

1895

1900

19,225

23,987

129

�Dr. Arroyo
Linares Galeana
Lampazos
Cadereyta Jiménez
Mina
Santa Catarlna

4,270
2,322

1,825
1,5&lt;Y1
1,436
1,171
1,138

2,924

1,482
1,158
1,562

988

249

de 1900. (Cfr. cuadro V) .
Observemos ahora cuáles son los principales Fstados de origen
de los Inmigrantes, en orden de importancia.

946

FUENTE: Archivo General del Estado de Nuevo León, Memoria del
General Bernardo Reyes, 1895-1900.

CUADRO IX
EMIGRACION DESDE OTROS ESTADOS HACIA NUEVO LEON.

Los Municipios del silr del Estado, -&lt;:Orno Galeana, Dr. Arroyo,
Linares, etc.-, son polos de atracción por su desarrollo agrlcola.
En el caso de Monterrey, la Inmigración es sumamente importante,
a causa de su desarrollo Industrial y comercial. El municipio de
Santa Catarina ·atrae población por las mismas razones que Monterrey, y por su collndancla con éste.

FB Interesante ver el aumento o disminución de la Inmigración,
en el valor absoluto, entre el censo de- 1895 y el de 1900. Hay una
disminución en los 49 Municipios. El número total de Inmigrantes
pasó de 43,970 en 18951 a 41,971 en 1900. Fato significa que el proceso de concentración de la población en un número siempre mú
reducido de centros urbanos, arrasó notablemente en los .últimos cinco años del siglo XIX. Particularmente importante el caso de Monterrey, como se nota en el cuadro VIII.

ESTADO

1895

1900

San Luis .Potosi

22,941

21,600
6,639
.5,520
3,616
1,156

Coahulla

Tamaillipas
7.acatecas
Guanajuato

7,364
6,036

!;440
1,110

FUENTE: Archivo General del Estado de Nuevo León, Memoria del
Gral. Bernardo Reyes, 1895-1900.

FUENTE: Archivo General del Estado de Nuevo León, Memoria del
Gral. 1;3ernardo Reyes, 1895-1900.

El impulso estatal a la industrialización y otras actividades empresariales, atraen inmigración desde los Estados más cercanos a
Nuevo León: San Luis Potosi, Coahuila, Tamaulipas, Zacatecas. Fste
fenómeno es también favorecido por la crisis de las economías mineras de esos Estados, que ponen a disposición mano de obra no
especializadas. "Para operar, las nacientes fábricas requerian de
energía humana, de lo que posteriormente ha venido a llamarse, fuerza de trabajo. Las caracteristicas de esta fuerza de trabajo eran
también distintas de las requeridas por el sistema artesanal existente. No se necesitaban capacidades específicas; simplemente fuerza, energía humana, para mover las máquinas, cargar carbón, etc.
Para ello, era preciso disponer de un creciente número de personas
carentes de todo, excepto precisamente de su energía, de su fuerza
física. La única población disponible para ello era precisamente la
que venia siendo desplazada del campo". m

Los Municipios Dr. Arroyo, Linares, Galeana, Lampazos, Cadereyta Jiménez y Mina, que tuvieron más de 1,000 inmigrantes en el
censo de 1895, pierden población en favor de Monterrey en el censo

Presentamos ahora dos mapas que corresponden a los censos
1895 y 1900 que permiten observar con más claridad cuales serian
las zonas de atracción de Inmigración.

CUADRO VIII
INMIGRACION HACIA LA CIUDAD DE MONTEBBEY
Alío

Inmigrantes

1895
1900

23,987

130

19,225

131

�BLANCO

RAYADO
CUADRICULADO

, '

~\.·~v
~·-'-t.

132

133

�CONCLUSION
En la historia de Nuevo León el final de Siglo XIX es uno de
los periodos de mayor Importancia, digno de ser ampliamente estudladcr y analizado muy detenidamente en tra~oa posteriores.

El cambio estructural económico y social a partir de finales de
Siglo 1,111511do, h ~ nuestros dlas, este fenómeno de movimiento de
población, la Inmigración de otros Estados de la República Mexicana
hacia Nuevo León, desempeña un papel importante.

El desarrollo económico, social y administrativo del Estado Y,
en especial del núcleo de atracción industrial de la ciudad de Monterrey y sus municipios colindantes, engranan tma transformación económica de importancia fundamental para explicar el auge actual ~
la región. "A finales de siglo, Monterrey habla experimentado una
completa transformación: En 1898, se registraron un valor de
$19,815,000. en establecimientos industriales; sin embargo, es necesario destacar que no sólo se debió el desarrollo económico de la
ciudad debido al gobierno de Reyes, sino que Intervinieron otros
factores de gran importancia como el Arancel Me. Kinly -ya men•
clonado-; la construcción de ferrocarriles; la afluencia del capital
exterior; la consolidación de Poder Central en la región; leyes proteccionistas a la industria; capitales fuertes que ya exlst!an en la
ciudad originados desde 1895, etc." &lt;B&gt;
Todos estos factores transformaron la economla de pastoreo Y
agricultura en Industrial, haciendo de la reglón un centro dlstrl·
buldor de gran Importancia por su situación geogréflca, sus ferrocarriles y comunicaciones hacia Estados Unidos y diferentes rumbos
del pals.
No podemos afirmar cuándo los imnbrrantes llegaron a Nuevo
León, solamente sabemos que habla 43,970 emigrantes en 1895, Y
41,971 emigrantes en 1900, nacidos en otros Estados de la Repú•
bllca Mexicana.
La Inmigración debe situarse, para ser adecuadamente com·
prendida con amplitud en el proceso de cambio -Industrializacióndonde hay acumulación de capital hay crecimiento demogréflco. De
tal forma se da este fenómeno que desempeña un papel importante
para el desarrollo del capitalismo: "con anterioridad, en especial en
las últimas décadas del siglo pasado y la primera del presente, tuvo
lugar cierto desarrollo industrial, especialmente en la ciudad de
Monterrey y en la capital, con el consecuente crecimiento de la población de las mismas debido en gran parte a movimientos migra·
torios." &lt;9&gt;

134

Notu:
l~Arcblvo General del Estado de Nuevo León. Zona 38 Memorlu e Informes
los Gobernadores del Estado de Nuevo León. "Loe datos se refieren a1 total
penonas nacldaa en otros Estados y residentes en Nuevo León en el allo del

:l:

-·

2 ~ o 'l'OSCANO, A. Y E. FLARESCANO. El Sector utemo 11&amp; - 1 ·
Deporjam_,¡.¡ 1 Becesenal ele México (1521-1910). Cuadreno de trabajo del
ento de Investigaciones Hlatórlcaa I.N .A.H., 2a. Ed., .México 19'14, p. eo.
I.-RJ:YIS, BERNARDO. Momoda,t 190f. Tomo l. p. 575.
4~REYBS, BERNARDO. op. el&amp;. p. XXIX.

1.-BARKIN, DAVID, Loo Benelldarloo del »-rroUo Bep)aal.
No. 52. la. ed. México 19'12 p. 106.

Bep Betentoo

·

8--sHAO, BLEPHEN P . Estadlstl,a para flCOJlomlltaa admlDIIU'a.donl ele ..,,_
Herrera Hnos. 19'14 P. ~-

7,--BTERM, CLAUDIO, Las mlgraclonea rmal-urbaaa&amp; Cuaderno del centro de
eotudloa IOClológlcos No. 2. El Ooleglo México, 19'14. p. 5.
1.-MONTEMAYOR HERNANDEZ, ANDREB. lllatorla ele Monterre1, Ed. Allt&gt;~ón de Editores y libreros de Monterrey, A, c. la. Edición. Monterrey, 19'11
P. -7.

1.-BTBRN, CLAUDIO. op el&amp;. p. 18-18.

135

��COMERCIO E INDUSTRIA TEXTIL EN NUEVO LEON
( 1852-1890)
Un empnlSario: Valentín Rivero •

Roberto C. HernAndez Ellzondo
• Ponencia presentada en el "Simposio sobre formación
J desarrollo de la burguesla en México S!glo XIX".

ADVERTENCIA
El presente trabajo, COMERCIO E INDUSTRIA TEXTIL EN
NUEVO LEON (1852-1890). UN EMPRESARIO: VALENTIN RI-

VERo, está montado básicamente en dos tipos de documentación:
la correspondiente al archivo particular de don Valentín Rivero, en
posesión del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey; y la obtenida a través de los "libros de notarios" regiomontanos del siglo XX, ubicados actualmente en el Archivo General del
Estado de Nuevo León. La primera fuente está formada por la correspondencia personal y comercial del empresario mencionado. La
segunda, por actas y protocolos de los citados libros.

139

�El archivo particular del señor Rivero consta de cente1;1ares de
cartas. Las más remotas datan de 1867, abarcando un periodo que
culmina en los primeros años del siglo XX. Actualmente, se ha trabajado sólo el material comprendido entre 1867-1890.
Los "libros de notarios" son la fuente que hizo posi~le ampliar
el horizonte cronológico de la información. Se ha trabaJad~ el período comprendido entre 1852-1876. Sin embarg~, es necesario aclarar que aún existen, sin analizar, tomos más recientes que los mencionados.
Esta fuente, sin negar su enorm~ valía, es, sin embargo,. cuantitativamente muy inferior de la prime'.8:· En ~tros trabaJos lasse
analizará el material faltante. Ello permitirá cubrir m1;1chas de
lagunas del presente proceso histórico estudiado y ampliar el esquema general del mismo.
La redacción de este trabajo no constituye, por _tant?, el ~ tado final de la investigación. Aún exist~ docum~ntac1ón sm analizar
(no sólo correspondiente a las fuentes citadas, smo a otras nuev~)
como las MEMORIAS de los Gobiernos estatales. ~gunas h~ s1 o
revisadas parcialmente. Su análisis total aportará Importante información.
La bibliografía vinculada con el tema es notoriamente escasa.
Se espera ampliarla, aunque someramente, con el ~resente trabajo
que se presentará en el "Simposio sobre la formación Y desarrollo
de la burguesía en México (Siglo XIX)", a ef_ectuarse ~n el Depar•
tamento de Investigaciones J:Iistóricas d~l _Instituto Nacional de Antropología e Historia de la cmdad de MeXIco.

VALENTIN RIVERO
No es posible conocer por ahora la fecha del a~bo a Mé_xlco
de don Valetín Rivero (español; originario de la. V:illa de Gijón,
provincia de Asturias; establecido en Monterre~, MeXICO, ~esde. mE;diados del siglo pasado· que se presume cumplió una func1~n s1gt11·
ficativa dentro del prore.m de la región), ni con cuánto_ cap1ta~ contara en el momento de hacerlo. Lo encontramos hacia ~l an? de
1852 residiendo en Monterrey y ocupando el cargo de V1ce-Consul
de España.
Sin embargo, el establecimiento del español en suelo regiomon-

140

tano data, al parecer, de una fecha más remota. Viscaya Canales

aellala m el año de 1843 como fecha de fundación de la casa "VaJentin Rivero e Hijos, Sucs.", tienda de ropa, ubicada en el centro
de la ciudad. Sólo a partir de los años cincuentas, de acuerdo con
nu~ fuentes, podemos referir algunas de sus actividades eco-

nómicas.

El caso que estudiamos es, pues, el de un comerciante que, desde
los primeros años de la segunda mitad del siglo, empezó a orientar
Inversiones hacia el campo manufacturero. Fundó, en compañía de

otros comerciantes, la que seria la primera fábrica en el Estado:
"La Fama de Nuevo León", en el año de 1854 (2) _
El local de la caS{l de comercio de Don Valentin es reclamado
en ese año por el empresario Patricio Milmo, quien se lo tiene arrendado &lt;3&gt;. La razón de ese hecho no la conocemos con exactitud.

No tenemos hasta hoy información de las propiedades rústicas
o urbanas que el señor Rivero pudo tener en esa época. Sólo sabemos que en el lapso de algunos años lograrla acumular una considerable fortuna.
Hasta entonces la economía de la región se babia basado exclusivamente en la agricultura, la ganaderia y el comerclo. La fundación de la primera fábrica constituye un hecho de importancia en
la historia económica del Estado. Es el salto de las áreas de la
especulación y la circulación a la de producción. Sin embargo, en
el siguiente decenio, el desarrollo económico regional se dará básicamente en el campo del comercio. Este conoce una gran prosperidad durante el gobierno de Santiago Vidaurri. Monterrey se convierte en un importante centro distribuidor de mercancía en el
noreste. Ello va a permitir el nacimiento de grandes capitales.

CONTEXTO
Las circunstancias que traen beneficios al comercio regional en
el periodo de 1855-1865, tienen características muy peculiares que
Jamás volverian a presentarse. La guerra de Secesión de los Estados
Unidos de Norteamérica, influye indirectamente en la economía neolo~esa. La estratégica ubicación geográfica de Monterrey, le permite ser vía de paso y distribuidora de las mercancías que los Estados del sur de Estados Unidos traen o envían a Europa. Esto a consecuencia de t¡ue los Estados norteños les tienen bloqueados sus puertos principales. Asi, por la linea Piedras Negras-Monterrey-Mata-

141

�moros, los Estados sureños sacan sus productos agrícolas (principalmente algodón) y reciben armas en cambio. "En 1865, al quedar
bloqueado el último puerto sudista (Charleston), circularon entre
Texas y Nuevo León tres mil carros dedicados a este comercio" m.

merciantes" logran apoderarse de muchos terrenos, casas y locales.

Sus capitales se consolidan; pero el comercio ya no seria el medio
propicio para acrecentarlos. En el futuro habrá que buscar nuevas
formas de inversión.

En actitud de desafío al gobierno del centro mexicano, el gobierno local logra la unión de Nuevo León y Coahuila en un solo
Estado. La aduana de Piedras Negras es una fuente muy importante de ingresos. "Por concepto de derechos en la introducción de
algodón, el jefe político del Estado recibía $50,000.00 mensuales" m.

El comercio, en general, padece aguda crisis hasta el año de
1885. Y dentro del período que partió de 1867, los capitales acumulados se orientan hacia nuevos campos: el préstamo, la minería, la
industria manufacturera, etc.

Además, Santiago, Vidaurri establece un arancel que permite la
introducción de mercancías a bajo costo. Instaura a Jo largo de la
frontera Tamaulipeca una "Zona Libre", en una franja de seis leguas
al sur del río Bravo. &lt;6&gt;.

en la fundación de la textil "El Porvenir". Sus inversiones son ya
y en mayor medida que antes, orientadas hacia la producción.

Estas circunstancias son favorables para el enriquecimiento de
los especuladores y de aquéllos dedicados a la distribución de mer•
cancías o productos agrícolas.
Sobre las actividades comerciales de Valentin Rivero en ese
período bonancible del comercio, tenemos poca información. Pensa•
mos que debe haber logrado en esa etapa un considerable desarrollo
y acumulación de capital. Esto se deduce partiendo no del análisis
de sus actividades en ese período (de las que muy poco sabemos),
sino de las realizadas justamente cuando el comercio entra en crisis.
DECADENCIA DEL COMERCIO REGIONAL
La caída del gobierno de Santiago Vidaurri y el fin de la guerra
civil de los Estados Unidos, traen consecuencias desastrosas al comercio de la región. Dejan de circular mercancías por el territorio
neolonés y la ciudad poco a poco va perdiendo su posición privilegiada como centro distribuidor. El comercio se debilita y muchas
casas van a la quiebra. Los pequeños locales entran en ruina económica. El comercio más fuerte resiste la crisis amparado en sus
grandes capitales y gracias a la dependencia que de él tiene el pequeño comercio. Al ir este último a la quiebra, el primero recurre
al juicio como medio para cobrar los adeudos. Estos se saldan con
efectivo o, en su defecto, con las existencias que aún quedasen en
el local. En ocasiones se otorgan plazos por los acreedores para que
el deudor cubra su pasivo. Para asegurarlo, tiene este último que
hipotecar sus bienes rústicos o urbanos. Es así que los "grandes co-

142

Valentin Rivero interviene en casi todos ellos. Participa en 1871

Los préstamos y las inversiones mineras, son sólo algunas más
de las actividades en que participa el señor Rivero. Hay períodos
criticas antes de 1885; pero después de este año se incrementan las
actividades de todo tipo en las que tiene participación. Las grandes
importaciones y transacciones con firmas extranjeras, la expansión
de su comercio en el ámbito nacional y el incremento en la producción textil, van a caracterizar sus actividades hacia el año de 1890.

COMERCIO
Valentín Rivero no abandonaría el comercio. Su participación
como acreedor en muchos juicios de quiebras, a partir de 1867, nos
permiten considerarlo dentro del grupo de "comerciantes fuertes"
que no son afectados negativamente por la recesión. (Entre est~s
se encuentran: Patricio Milmo, Luis G. Coindreau, "Salvador Tarr1e
y Cia.", "Degetau y Dose", "Zambrano Hnos. y Cía.", "Brach Shoenfeld y Cía.", "Madero y Cía.", etc.)
Entre los juicios de acreedores en que participa Valentín R:ivero,
podemos mencionar el llevado a cabo contra la casa comercial de
Andrés Calzado &lt;7&gt;. Los acreedores, en número de 18 (entre los
que se encuentran: "Zambrano Hnos. y Cía.", Francisco Garza F?J!·
seca, "Madero y Cía.", etc.) conceden al deudor la· espera de 3 anos
para realizar el pago. El crédito del señor Rivero es de $10,557.16,
de un total pasivo de $ 76,883.04. Para _a segurar el pago, el deu~or
hipoteca varios de sus bienes: un nego:;10 en ~l .~ercado, el mol!no
de la Purísima fincas urbanas como El retiro y otras en Villa
de García. Lo; hijos del deudor, Eusebio y Cutineo, se obligan en
mancomún y cada uno in-solidum en la hipoteca de una casa. Des-

143

�pués, 7 de los acreedores deciden adquirir los créditos de los demás.
Aquéllos se reparten entre sí los bienes hipotecados, cuar.do al final
el deudor realiza cesión a favor de ellos.

tlvo; cuyos títulos tenía depositados el señor Rivero en la dicha casa
quebrada. (9)

No conocemos la forma en la que a Valentin Rivero le fuera
satisfecho su crédito. Los señores "Madero y Cía.", se adjudican el
molino de la Purísima y, el señor Garza Fonseca, la casa conocida
como "El retiro". Respecto a los demás acreedores, ignoramos qué
bienes les correspondieran.

En 1876, "Milfans y Cía." le informa sobre el reparto de dividendos, a 11 %, a los acreedores "Alca in y Cia." y las acciones a
que procederán para cobrar sus reclamaciones en monto. Los
$14,000.00 fueron calculados al 18 %, o sean $ 18,608.00 incluyendo
los cupones no pagados. También logra el cobro de los 7,500.00 feos.,
otorgándose "Milfans y Cía." el 6% de comisión. Esa firma funge
también, desde entonces, como tutora de los dos niños arriba citados.

Otros casos en los que el señor Rivero interviene como acreedor
son, entre otros, los juicios contra Feliciano Morales y Lorenzo
Castro. Los procedimientos seguidos por los acreedores fueron seinejantes al del caso arriba citado.
En los años de 1870-1875, la actividad comercial de don Valentin
pasa por una etapa que podemos considerar crítica. De la información que nos proporciona su archivo particular, podemos pensar
lo anterior. Se observa en él un incremento muy bajo en las ventas
al mayoreo. Estas se realizan sólo en los poblados cercanos a Monterrey y recibe muchas negativas a sus promociones. Como ejemplo, podemos citar el rechazo a las propuestas sobre ventas de cajas
de petróleo que le infiere en 1873 la firma "Lavin y Deliz", de San
Luis Potosí. No tuvieron éxito, en ese año, las promociones de pieles
y comestibles.
Sin embargo, participa en esos años como acreedor en los juicios·
de quiebra de varias firmas europeas. Da poder, en 1873, a León
de Ortigosa para que cobre y exija judicial o extrajudicialmente de
los señores "F. de Lizardi y Cía.", de Londres, Inglaterra, la cantidad de .e 5,044 y 18 chelines que le adeudan &lt;SJ.
Da poder a "Milfans y Cía.", de París, Francia, para que cobre
y exija de "Alcaín y Cía.", de esa ciudad, la cantidad de 1,817.40
feos., que resulta a favor del señor Rivero según un extracto de
cuenta anteriormente recibido. Además, pide que exijan del mismo
concurso la suma de 7,500 feos., importe de una libranza girada a
mediados de 1874 por los señores Veistegui, de México, a cargo de
los señores Hottinguer, de París, a 60 d. v. y remitirlos para su ~
bro a "Al caín y Cía." Esta firma había corrido con la tutoría de
los dos hijos del señor Rivero, Manuel y Ramón, que estudiaban en
París. Además, en la misma carta-poder concede facultades para
que se pidan $ 14,000.00 nominales, en títulos de Deuda Exterior
Española Consolidada, o el pago del valor correspondiente en efec144

En cuanto al cobro en la quiebra de "Lizardi y Cía.", de Londres, concede poder a "Mtirrieta, C. y Cia.", de esa ciudad. Logran
cobrar el dividendo que reclama Rivero, de .e 5,027.56, descontando
la comisión de 2½%. "Murrieta y Cía." opera como tutor de otro
hijo de don Valentin, Juan, que estudia en Glasgow.
En el análisis de las actividades comerciales de la casa "Valetín'
Rivero e hijos, Sucs. ", se observa un incremento a partir del año
de 1876. En esa fecha se llevan a cabo las primeras importaciones
de que tenemos noticias: la casa "J. Prom y Co.", de Bordeaux,
Francia, envia a don Valentín grandes remesas de Cognac "Victoria", aceitunas y aceites italianos, pastas alimenticias, vino Didone,
conservas, sidra, etc. El transporte se efectúa, generalmente, por
via maritima hasta Nueva Orleans; y, en ocasiones especiales, hasta
Galveston. De estos puntos, por tierra, hasta Laredo. Finalmente,
de ese lugar y por carreta, a Monterrey.
Productos nacionales. muy comerciados por el señor Rivero, son
el café y el piloncillo. El café es comprado a la casa "Mijares y Victorero", de la ciudad de México. El piloncillo, en las zonas producton&gt;s cercanas a Monterrey: Montemorelos y Villa de Santiago.
La casa "Mijares y Victorero" informa continuamente de los
cambios en el precio del café. Este artículo mantenía una gran
elasticidad en su valor a consecuencia del acaparamiento que de él
se hacía en el mercado Neoyorquino. Casi toda la producción de
Veracruz y Tabasco, se exportaba a Nueva York e, incluso, a Europa. El precio del café, en 1876, tenía una oscilación durante el
año. de $ 16 a $ 22 el quintal. El señor Rivero vende este producto
en Nuevo León y Estados vecinos.
También informa a Don Valentín sobre los cambios de moneda
en el extranjero. Negocian, además, en la ciudad de México, las

145

�letras de cambio que aquél les envía como pago a las remesas de
café. Acreditan a su cliente el porcentaje favorable que obtienen
en cada transacción.
El piloncillo, producto regional de gran demanda, se acaparaba
en sus épocas de escasez, procedimiento muy usual en los comerciantes neoloneses de ese tiempo. Valentín Rivero no fue la excepción: sus bodegas mantenían el producto durante meses hasta lograr
venderlo a un elevado precio. Las ventas se haclan (en 1876) en la
región cercana a Monterrey.

Se realizan promociones de los artículos elaborados en la fábrica "El Porvenir". Estos adquieren pronto demanda en la región circundante a Monterrey y, un poco después, en lugares más lejanos.
Se realizan ventas en: Zacatecas, San Luis Potosí, Tampico, Ciudad
de México, la zona del Bajío, etc. Las promociones se llevan a cabo
deja-ndo en los nuevos mercados surtidos de muestras, para dar a
conocer los productos.
De ésos, los que más demanda tuvieron fueron: la tela "Monterrey" y la "Imperial Porvenir". Las condiciones que la firma Rivero ponía para su venta, en 1876, eran las siguientes:
Tela "Monterrey" 28
"
u
32
u
"
36
32
"Imperial" de

Pulgs. $ 4.1/4 Ctdo.
id.
4.3/4 "
id.
5.1/4 · "
id.
5.00
"

y $ 4.1/2 a 6
y 5.00 a 6
y 5.1/2 a 6
y 5.1/4 a 6

meses
meses
meses
meses

El análisis del archivo particular del señor Rivero, revela que
a partir de 1885 vuelven a incrementarse ·sus actividades comerciales. Podemos considerar que éstas, desde 1876 hasta ese año, tuvieron un desenvolvimiento sin variantes. Y que, incluso, descendieron al principiar la década de los ochentas.
Ahora, en 1885, las actividades llegan a un nivel muy alto Y
el área de Influencia de la empresa comprende gran parte de la
República.

La venta de productos derivados del trigo y los elaborados en
la industria textil, tiene en ese año una gran iplportancia. Don
Valentin adquiere el molino "El Hé~es", e'! donde se_ elabora
harina y almidón. Hace compras de trigo en diversas regiones del
pals, auxiliado por intermediarios que, además, Jo proveen de otros
productos.

146

Isidro López, comisionista de la ciudad de Saltillo, efectúa para
él compras de trigo y maíz en esa región. Recibe autorización de
don Valentín para realizarlas a los precios que convinieren, conform~ a s~ criterio. Era, así mismo, el distribuidor del piloncillo del
senor R1vero en lugares como San Pedro, Coahuila, Durango y Zacatecas.
En 1885, "C. A. Martínez y Cía.", de Veracruz, es intermediario del cacao procedente de Tabasco. Envía el producto en vapor
hasta Galveston, y de allí a Laredo en ferrocarril. En este Jugar
es recibido por la casa "Belden Hermanos", que lo envía finalmente
a Monterrey. Esta última firma hace de enlace de todas las importaciones y exportaciones de la empresa de Valentín Rivero.
J. Fuente, de la fábrica "La Unión", de Veracruz, es el intermediario del café. Este producto es enviado a Monterrey por la
"Linea Morgan", en vapor, a Galveston; siguiendo por tierra hasta
Laredo y Monterrey. El café llega a su mínimo precio (en 1885) durante los meses de Marzo y Abril. El café "Córdoba" cuesta, entonces, entre $15 o $16 durante esos meses y aumenta hasta $ 21
en noviembre y diciembre. El café de la "Sierra" oscila, durante
ese año, de 18 a $ 20 1/2 el quintal. Se mantiene al señor Rivero
constantemente informado de los cambios en los precios.
Productos textiles, como la "Tela Monterrey" y la "Imperial",
adquieren gran cotización en el país. Comerciantes de diversas ciudades ("M. Viadero y Cía.", de Zacatecas; Donato Volphe, de Saltillo; Ca-nuto Gamboa, de San Antonio, Coah., etc.), adquieren continuamente grandes remesas de lienzos y mantas.
Eugenio Rivero, hijo de don Valentin, realiza por el Bajío gran
promoción de los productos elaborados en "El Porvenir". Logra colocarlos en mercados como Aguascalientes, León, Guanajuato, Celaya, San Juan de los Lagos, etc. Las promociones se realizan obsequia-ndo muestras de los productos en los mercados donde aún no
se conocen.
Hacia 1888, los productos comerciados por la firma Rívero que
adquieren más relevancia son los importados de Norteamérica Y
Europa. Champaña francesa, cigarros y . li~~es norteamericano~,
frutas secas inglesas etc., tienen gran cot1zac10n en toda la Republica.

'

147

�"The Emery Candle", de Cincinnati, le hace envíos de velas y
otorga crédito de 60 días o 2% de descuento en compras al contado.
"Schmidth y Siegler", de Nueva Orleans, y Adolphe Collin, de
Chalons, Francia, le envían champaña. El último le ofrece marcas
de gran cotización en Europa: "La rosa de Oro" y "Champaña de
la Alianza".
Don Valentín exporta pieles a Nueva York. Grandes remesas
se envían a Laredo y de allí a esa ciudad. La casa "Belden Hnos."
funge como intermediaria.
En el año 1890, el incremento de las relaciones con las firmas
extranjeras es aún mayor: "J. C. Sommerville", de San Luis Misso~rl,
envía material fotográfico; "Baldwin y Co.", de New Orleans, articulas diversos; "Wile, Julius, Brother y Co.", de New York, efectos de
diversa índole. El señor Rivera adquiere maiz en San Antonio, Texas, auxiliado por Carlos Griesenbeck.
De Europa: "Eduards J acobs &amp; Sons", corredores de frutas del
"Covent Garden Market" de Londres, Inglaterra, ofrecen servicios
como intermediario de la firma Rivero con el mercado Británico,
en lo concerniente a la compra de frutas; "J. Prom", de Burdeos,
Francia, hace envíos de mercancías diversas; "Heaven Wedemayer
y Co.", de Manchester, lavatorios; "J. Prunier y Co.", de Cognac,
Francia, y "Calderón y Filis", de París, productos varios.
Estas son sólo algunas de las firmas extranjeras que frecuentemente realizan negocios con la firma Rivera. Los envíos se hacen
por vapor desde Europa hasta New Orleans o New York. De estas
ciudades, por ferrocarril,
hasta Laredo y Monterrey.
,
La firma "J. M. Ceballos &amp; Co.", de New York, informa con•
tinuamente de las cotizaciones de la plata en la bolsa de valores de
esa ciudad. Esta empresa ejecuta todas las órdenes de pago del señor Rivero a las compañías extranjeras importadoras (tanto europeas como norteamericanas) con las que éste mantiene relación.
INDUSTRIA TEXTIL
La fábrica textil "La Fama de Nuevo León", es establecida en
el municipio de Santa Catarina en el año de 1854. Su capital inicial
es de $75,000.00, divididos en 15 acciones de $5,000.00, en la forma

148

siguiente: Don Gregario Zambrano, dos acciones; Don M. M. del Llano, tres; Clausen y Cía.-, dos y media; Valentín Rivero, dos y media; José A. Benavídes, una; Mariano Hernández, una; Ezequiel
Steel, media.
En el acta constitutiva de la sociedad, queda estipulada la obli•
gación de exhibir $ 1,000.00 por lo respectivo a cada acción, tan
pronto como se diera principio a los trabajos de obra material. El
resto quedaría asegurado con libranzas aceptadas conforme las acciones que cada uno representara. La maquinaria sería comprada,
de contado o a plazo según conviniera, (no se menciona el lugar
donde se realizaría la compra); y si el capital inicial de $75,000.00
no alcanzara para iniciarla, el déficit sería distribuido a prorrata
entre todos los socios.
La fundación de esta fábrica (la primera en la historia del Estado) no se puede considerar como el inicio de un proceso continuo
de industrialización de la región. Pasarían aún 17 años para el establecimiento de la segunda fábrica.
La fábrica textil "La Fama de Nuevo León", consume algodón
que es traído de Coahuila y, a veces, de Texas. El consumo de ese
producto es, para el año 1889, de 1,400 quintales, siendo el valor de
la fábrica de aproximadamente $175,000.00. c10&gt;
La producción de ese año, es de 16,000 piezas de tela. La fábrica tiene 2,664 husos y el torno de su turbina, 35 caballos de fuer•
za. Los 30 operarios que trabajan en la empresa, reciben un salario
diario de .50 Cts. La manta "La Fama", elaborada en esa industria, goza entonces de regular demanda en la región.
En cuanto a la 2da. fábrica textil en el Estado. data de 1854.
Don Gregario Zambrano, Valentín Rivera y "Zambrano Hnos. Y
Cia." el 18 de marzo de ese año, celebran un contrato de Sociedad
con ~l fin de establecer una fábrica de tejidos blancos o trigueños
que se denominaría "El Porvenir" cm. Es ubicada en la Hacienda
del Cercado jurisdicción de Villa de Santiago, N. L., contando con
un capital 'inicial de $ 50,000.00 divididos en diez acciones de
$ 5,000.00 cada una, de la manera siguiente:
Sr. Gregario Zambrano
Sr. Valentín Rivera
Sres. "Zambrano Hnos. y Cía."

3 acciones
4 acciones
3 acciones

$15,000.00
20,000.00
15,000.00

149

�Al celebrar el contrato de Sociedad, sus firmantes tienen anticipado $ 17,000.00 en valor del edificio, rueda motriz, acueducto, terreno, fincas, etc.
Se estipula, como obligación para los socios, el situar en ;ngl~terra la parte que les corresponda para el pago de la maqumana
de fabricación y blanqueo, ya que ésta sería importada de aquel
país. Se calcula que para cada acción Je corresponderían E371,
aproximadamente. Queda obligado cada ~ocio, proJJ«:&gt;rcion~ente a
sus acciones, al pago de los fletes. Se estipula que s1 el capital presupuestado no alcanza para concluir la obra, se añadiría una acción
más, de $ 5,000.00. Y, al que la tomara, se Je cargaría el 1 % del
interés mensual como indemnización del adelanto hecho por la sociedad en beneficio de la cual quedarían los Intereses. Se estipula,
adem~, el derecho de tanteo para cada socio y la repartición de los
dividendos en proporción a cada acción.
"El Porvenir" llega a ser, con el paso de los años, la fábrica
más grande en el Estado. Su producción promedio semanal es, para
el año de 1875, de 126 piezas dobles. En ese año el movimiento de
la fábrica es muy lento ya que el agua continuamente escasea.
La materia prima, el algodón, se trae de la región de San Antonio Texas, entrando al pais por Piedras Negras. Carlos Giesenbeck 'es durante años, el intermediario en aquel lugar. También se
adquier~ ese producto en los Estados de Coahuila, Nuevo León Y
Tamaulipas. "C~rral y González", de San Pedro, Coah. y el (?~Francisco Naran¡o, de Lampazos, N. L., son algunos de sus prmc1pales proveedores.
En las MEMORIAS de los gobiernos del Estado de Nuevo León,
como la del año de 1889 (12), aparece Valentín Rivero como el único
propietario de la fábrica textil "El Porvenir". No tenemos información, hasta hoy, del momento en el que Gregorio Zambrano y "Zam·
brano Hnos. y Cía." se retiran de la sociedad.
La producción en "El Porvenir" llega a ser de 30 a 40,000 piezas dobles de 40 varas cada una. El valor de la fábrica se calcula
en $400,000.00. Consume anualmente de 2,500 a 3,0!)0 qq. Y trabaja
con una maquinaria movida por agua, cuya potencia es de 120 caballos. U3&gt;
Se producen en "El Porvenir": telas "Monterrey", "Imperial
1'.&gt;orvenir", "Madpolam", "Tela de familia", "Ludianas" e "Indiana".

150

Además de "El Porvenir" y "La Fama de Nuevo León", llegan
a fundarse en el Estado, antes del año de 1890, dos establecimientos textiles: "La Leona" y "La Fronteriza". En estas dos últimas
no hay intervención de la firma Rivero. De las cuatro, "El Porvenir" llega a ser la más grande. Sus productos, de gran calidad principalmente el "Imperial", obtienen gran demanda en casi todo el
pais.
Antes de la gran industrialización que partiría de 1890, existen
en el Estado, además de las fábricas textiles, industrias pequeñas
que elaboran cerillos, sombreros, hielo, pastas, almidón, etc. En la
década de los noventa aparecerían grandes centros fabriles que
transformarían radicalmente las. estructuras tradicionales. Grandes
capitales acumulados en el comercio y en la industria textil serían
invertidos en nuevas unidades productivas, aprovechando circunstancias favorables para el desarrollo de la industria.
MINERIA Y ACTIVIDADES DIVERSAS

Además del comercio y la industria textil, Valentin Rivero interviene en otros campos. La minería es uno de ellos. En esta actividad hay participación desde el año de 1854, fecha en que interviene, en compañía de Mariano Hemández, Juan Ma. Garza Martinez,
A. Vignan, señores Sota y Sotat, Don Ildefonso Armida, D. J. Liva,
José Moren, Coindreau y Licea, y L. Galván, en la explotación de
las minas "San Nicolás" o "Minas viejas" y en la del "Carmen".
Los propietarios de ambas, Pedro y Enrique Ampudia, Melchor y
Mariano de los Santos, habiendo unido por convenio, en una sola, a
las dos citadas, decidieron ceder el derecho a su explotación a los
señores arriba mencionados. Estipulan los señores otorgantes su
deseo de conservar el dominio, derecho y propiedad de 7 de las 24
barras aviadas que forman las 2 minas unidas. Los socios beneficiarios reconocen ese derecho a los cedentes y se obligan a explotar
las 7 barras en beneficio de estos últimos. &lt;14&gt;
En el año 1867, el señor Rivero realiza continuas compras de
plata pasta. Esta actividad coincide con la crisis que empieza a sufrir el comercio regional (de la que ya hemos hablado).

En ese mismo año, Lázaro Echeverría, de Catorce, S.L.P.,
le. escribe informándole de la no conveniencia de la explotación de
minas de manganeso ubicadas en aquella región.

151

�En el año de 1890, compra 5 acciones de la mina de "Cerro
Colorado", que la firma "M. Ibáñez y Cía.", de la ciudad de México, había tomado anteriormente para, según su propia versión,
"traspasarla a amigos de la casa". Cada acción tiene un valor de
$ 1,000.00, para un total de $ 5,000.00 invertidos por el señor Rivero.
El préstamo es otra de las actividades en las que interviene
don Valentin. Los procedimientos seguidos en cada operación son:
el cobro del interés acordado y el aseguramiento del pago con la
hipoteca de los bienes o cosechas que tenga el deudor.
Un ejemplo tipo de la mecánica usada en el préstamo, es el
realizado a Ramón Lafón y Gabino Sanmiguel, de la Hda. de Sn.
Lorenzo de la Laguna, Coahuila, por la cantidad de $ 5,900.00 en el
año de 1873. Quedan los deudores obligados a su pago en un lapso
de 6 meses. Aquél queda asegurado con la hipoteca de las cosechas
de algodón.
CONCLUSION
La manera en que evolucionaron algunos comerciantes regiomontanos del siglo XIX, se refleja en el análisis del caso elegido: el
de Valentín Rivero. Permite rescatar, a través de él, el comportamiento tipo de uno de los sectores sociales integrantes de la clase
dominante. Las diversas actividades de la empresa estudiada, revelan los mecanismos que posibilitan el acceso de un determinado
grupo, hacia papeles hegemónicos temporalmente estables.
El estudio del proceso en cuestión conduce al conocimiento de
la manera en que las circunstancias condicionan, en un determinado momento histórico, el ,accionar concreto de los hombres. ·El sec•
tor de comerciantes -entre los que se encuentra Valentín Riveroaprovecha la coyuntura que permiten ciertos factores internos Y
externos (la revolución norteamericana, el establecimiento de bajos
aranceles, la ubicación geográfica de Monterrey, etc.) el desarrollo
económico regional, para cimentar su ascenso.
El comercio, en general, de Monterrey, se ve entonces grandemente beneficiado; pero en su seno sólo aquéllos que están en una
posición de especuladores e intermediarios d_e mercanci~s .que provienen del exterior son los que logran consolidarse econom1camente.
El pequeño comer~io, el cual se desarrolla en dependencia de aq':1éllos va al debilitamiento o a la extinción cuando las circunstancias

'

152

ya no son favorables en general. Ahora bien, el caso de Valentin
Rivero es el de un comerciante que desde sus inicios orienta sus
capitales a proyectos tan riesgosos como las manufacturas. Esto
incluso desde antes de que el comercio lograra su gran desarrollo.
Don Valentín lleva estrechas vinculaciones con figuras relevantes
de los negocios, lo que seguramente le produce, en el camoo del
comercio, una posición ventajosa como intermediario y distribuidor
de mercancías.
Indudablemente que el señor Rivero logra grandes beneficios
durante la época del auge del comercio. No conocemos con certeza
los detalles de la acumulación operada en períodos anteriores a esa
etapa. Cuando el comercio entra en crisis, Valentín Rivero está sólidamente consolidado en el grupo de "comerciantes fuertes" que no
son derrotados por la recesión.
Ese grupo lo forman, en su mayoría, extranjeros emigrados
(Patricio Milmo, J. L. Coindreau, Degetau y Dose, etc.). Esa calidad les permite tener algunas ventajas sobre los nativos de la localidad: relaciones de diversa índole con el exterior; el recurrimiento
a los diplomáticos de sus respectivos países, en las horas dificiles;
el tener cargos consulares (como el caso de Valentín Rivero); y las
estrechas vinculaciones sociales y económicas entre individuos de un
mismo origen. Estos factores, aunados a las circunstancias que en
determinado momento favorecen el desarrollo económico regional,
contribuyen a hacer que los miembros de ese grupo se integren en
poco tiempo como clase dominante.
Al margen del pionero ejemplo de Valentín Rivero, en general
se observa que los capitales acumulados se orientan hacia diversos
campos cuando el comercio se eclipsa, buscando nuevas rutas empresariales que permitan prolongar la posición de estabilidad y hegemonía. Hay entonces inversiones en minería, industria textil, ganadería, préstamos, etc.
Sin embargo, es recién en 1888 cuando de nuevo hay un florecimiento económico general. Ya desde tres años antes, Valeritin Rivero empieza a incrementar grandemente todas sus actividades.
Los mecanismos y procedimientos utilizados por la firma Rivero, Y por otras similares, son en términos generales las siguientes:
el acaparamiento de algunos productos agrícolas (en sus épocas de
escasez); las ventas a crédito; la importación de mercancías; algunas exportaciones; préstamos; inversiones en minería y manufactu-

153

�ras; estructuración de todo un sistema de aprovisionamiento y distribución de los efectos que se comercian, etc.

tima poder afinar convenientemente el proceso de transición en el
que actualmente se encuentra el trabajo.

Ese accionar concreto de un sector de la sociedad regiomontana
Y su compleja trama de vinculaciones, contribuye y condiciona la
marcha del proceso histórico de la región, a la vez que depende
de él.
Valentín Rivero posee, para 1890, un considerable potencial económico. Además de su casa de comercio, cuya influencia en actividades comprende una vasta zona del país, de sus acciones en minas,
sus préstamos, etc., tiene en propiedad la fábrica "El Porvenir"
cuyo valor para ese año es de $ 400,000.00. Si consideramos que esta fábrica tenía un valor al fundarse, en 1871, de $ 50,000.00, logrados con la aportación de 3 socios, siendo la de don Valentín Rivero
por $ 20,000.00 podemos tener una idea del desarrollo logrado por
éste en los últimos 19 años investigados.
El señor Rivero es una figura relevante en la sociedad regiomontana de 1890. Hay datos que testimonian sus buenas relaciones
con el gobernador Gral. Bernardo Reyes. La posición social y económica de la familia Rivero es excelente, pues varios de sus integrantes realizan estudios en Europa.
En el último de los años investigados (1890), no se encontró
aún partición de bienes. Las propiedades rústicas o urbanas de Don
Valentin no las conocemos hasta hoy. Esperamos obtenerlas en el
futuro desarrollo de la investigación. Sus actividades se prolongan,
al parecer, hasta finales de siglo y serán continuadas por sus sucesores.

NOTAS:
1.-Viscaya Canales, Isidro, "Los orfgenes de la Industrialización de Monterrey
(1867 • 1920)" Llbrerfa Tecnológico. Segunda edición 1971. Pág. 30.
2.-Protocolo de Anastaslo Trevlfto, Julio de 1854, Fs. 198 • 200 v (Archivo General
del Estado de Nuevo León, AOENL).
3.-Protocolo de Bartolomé Oarcfa, Febrero de 1854, Fs. 39 • 40 (AOENL).
4.-Florescano, Enrique, Ma. del Rosario Lanzagorta, et al "La economfa mexicana en la época de Juárez", primera edición en Sep Setentas, México 1967
Pág. 85.
5.-Florescano, Enrique, Ma. del Rosario Lanzagorta, et al, op. cit. Pág. 85.

NOTA ACLARATORIA
El enfoque actual de la investigación en curso y el criterio for•
mal de la presentación de este escrito, es particularmente reciente
ya que la asesoría del Dr. Guillermo Beato, data de hace muy pocos meses. Ello implicó un cambio del tratamiel)to del caso, que
anteriormente estuvo dirigido por el Dr. Doménico Síndico. Por lo
tanto, no es éste un producto más o menos acabado en función del
reciente enfoque adoptado, sino una adecuación aún del todo imprecisa a la temática común del Seminario de formación de grupos Y
clases socia.les, del Departamento de Investigaciones Históricas. · En
tal sentido, con la disponibilidad de un tiempo más generoso, se es•

154

6.-Vlscaya Canales, Isidro, op. cit. Pág. 17.
7.-Protocolo de Tomás Creaenclo Pacheco, Junio de 1867, Fs. 185-191 (AOENLi.
8.-Protocolo de Tomás Cresencio Pacheco, Abril de 1873, Fs. 156. 157 (AOENL).
9.-Protocolo de Tomlls Cresenclo Pacheco, Dic. de 1874, Fs. 263 • 264 &lt;AOENL).
10.--0arza Ayala, Lázaro, MEMORIA 1889, Pág. 319 (AOENL).
11.-Protocolo de Tomás Creaencio Pacheco, Marzo de 1971, Fs. 42 • 44 fAGENL).
12.--0arza Ayala, Lázaro, MEMORIA 1889, Pág. 319 (AOENL).
•

13.-Ibldem, Pág. 319 (AOENL).
14.-Protocolo de Tomás Creaenclo Pacheco, Nov. 1854, Fs. 335 • 338 (AOENL,.
\

155

��PSEUOOMORFOSIS SEFARDITA EN EL FOLKLORE
DEL NORESTE DE MEXICO •
Ricardo Ellzondo Ellzondo
•

Trabofo de lngqso a la Sociedad NwvoleonHa et. Hl,torl~ 0.00,affa y Ettadl,tko.

PROLOGO
Spengler al crear el concepto de "pseudomorfosis" crea también la pauta a seguir para el estudio de dos o más culturas que
en alguna forma -por choque violento o por asimilación lentase han unido.
Básicamente pseudomorfosis significa formación cultural engafiosa. La idea es bastante simple, al estar en contacto dos culturas
se influyen recíprocamente, dá,ndose esta influencia en diferentes
planos. Puede ser que al encontrarse dos culturas, una de ellas sea
más poderosa y la otra más creativa, aparentemente la creativa se
sujetará a los moldes impuestos por la poderosa, vivirá e Inclusive
se desarrollará con la apariencia de las nuevas formas culturales,
pero nos engafiaríamos si se tomaran las cosas de esta forma. La
vieja realidad, ahora subyacente se manifestará en múltiples y variadas formas en la nueva superficie.

159

�Es por esto que hay que escudriñar, levantar el velo de la apariencia actual, y casi oler los eleme~tos subyacentes para encontrar
si es posible, las viejas fuentes nutnentes.
Para ejemplificar la idea de pseudomorfosis vasta recordar las
culturas americanas precolombinas. Nominal~e~te e~ culturas
tienen más de 400 años de ser occidentales y cr1st1anas; Sin embargo
en las regiones altas de Oaxaca en los villorios de la sie~a_ de Puebla y en otros lugares, el Cli!11;pesinado usa. l?~ templos cr!sbanos pa:
ra celebrar ritos con el espmtu de su rehg1on precortes1ana. Nues
tro medio artistico-plástico está integra?º por_ gente f?rmada en
la una escuela occidental y con una técmca occ1dent~l, s1n em~argo
los motivos los símbolos y la ideologia precolomb1nas se filtran
desde la p~fundidad del tiempo y llegan a nosotros cargados d~l
mensaje, que por ser mexicanos e imbuidos de esa pseudomorfos1s
entendemos claramente.
Claro es que en esta búsqueda los nivele~. de error son muy
altos las equivocaciones de juicio o de conclus1on aparecen a cada
paso.' En ocasiones las afirmaciones hec~as por nosot~os nos parecen demasiado arriesgadas, en otras la idea es tan Simple, tan de
todos los días, que casi es futil mencionarla.
En todo momento estamos pisando terreno al_ltropo_lógico la
posibilidad de verificación de nuestras endebles teonas, solo puede
darse por medio de la experiencia directa. Sabedor~ de este r1esg?,
lo corremos y nos unimos al pensamiento de Theilard de Chard1n
"sólo lo que se ha dicho puede ser refutado".

judaizante de los primeros pobladores del nuevo reino de león se
han. repetido. Este trabajo no pretende discutir la veracidad de esta
teoria, pretende encontrar parentesco o similitud entre nuestro folklore Y el sefardita. Entenderemos por folklore la definición de la
escuela finlandesa que dice que son supervivencias no funcionales
para la parte urbana de la población.
Arnold J. Toynbee maneja una teoría que en este caso define
P_erfectame_nte el asunto, él dice: "una deportación súbita y forzada
tiene el mismo efecto que un paso a través del mar. Sólo los elementos más fácilmente portátiles de la cultura de los inmigrados
pueden transportarse. Es menester dejar atrás la impedimenta, por
importante que _sea. y por penosa que resulte su pérdida. Los elementos que los 1nm1grados logran llevar consigo son sólo unos pocos elegi_dos. del. total ant~rior y esos elementos no son elegidos por
los propios mm1grados, smo que la elección les es impuesta por la
necesidad. Los e!ementos transportables de su cultura pueden ser
fragmentos fortwtos, pero por casuales que sean son preciosos porque representan un resto salvado del pasado cultural de los que
marchan al destierro. En consecuencia, se los trata con mayor veneración y solicitud que antes de que la catástrofe de la deportación
deshiciera la unidad integral de la cultura a que pertenecían originalmente estos elementos sobrevivientes".
Por lo que posteriormente explicaremos, pensamos que algo de
esto sucedió en el noreste de México.
Por claridad en la exposición es necesario aclarar primero el
término sefardita, localizar después de esto el término en América
y por último hablar del folklore que nos interesa.

GENERALIDADES

cos¡

La vida diaria de los pue~l~s del no~e de México, ?ene
tumbres que son extrañas al v1S1tante nacido en otras lat1t_udes de
mismo medio. Para nosotros crecidos entre ellas, la mayor1a pasan
desapercibidas no obstante es ahí donde podemos encontra~ conexiones insos~hadas o verificaciones a teoría sobre el ongen Y
población de estas regiones. Esto último es precisamente lo que nosotros pretendemos.
Desde que Vicente Riva Palacio. publicó en 1_870 su Libro !_tojo
incluyendo en él "La Familia Carva¡al", las teonas sobre el origen

¿QUE ES SEFARDITA?
a)

Cuando surge el judío sefardita.

En el año 586 A.C., Nabucodonosor toma Jerusalem capital de
Judá pais de los ju~os, destrure el templ? d~ Salomón se lleva a
muchos de sus habitantes cautivos a Babiloma dejando a Judá desolad~. Algunos. judíos lo~.n escapar de las _tr~pas babilónicas y se
refugian en Egipto, en Asma y en las colomas fenicias del mediterráneo. Entr~ estas colonias fenicias figuraba la costa mediterránea de Espana.

y

160
161

�De esta forma en el siglo VI A.C. los judios llegan a lo que
después se llamaria España y que ellos conocían por el término fenicio "Sefarad", que literalmente significa pals de los conejos.

b)

El por qué del término.

Al Sefardita se le conoce también como Spagnloli, spaniol, fr8;D•
conian, ladino, portugués, criptojudio, judaizante. De todos estos tér•
minos, el que mejor lo define, quizá por ser el primero, es el de Sefardita, inclusive ellos mismos se llaman de esta forma.
Como quedó claro en el punto anterior, los judios llegan a las
tierras llamadas Sefarad, forman comunidad y para el 516 A.C.
eran bastante prósperos ya que la Biblia en Isaias, hace alusión a
Sefarad al mencionar que de las minas de Tharsis cercanas a Huelva
se extrajo el metal con que se hizo el mar de bronce que apoyado
sobre doce bueyes estaba en el centro del segundo templo y esto corresponde en el tiempo a 510-516 A.C. Es de suponer que asi como
las comunidades judías en Asiria y Egipto contribuyeron con productos de sus tierras para esta construcción, también la comunidad
judia de Sefarad lo hiciese.
De esta forma de la palabra fenicia Sefarad se forma el genti•
licio hebreo Sefaradi y por adaptaciones fonéticas el romance Sefardi.

c)

Qué los distingue de los demás judíos.

El hecho de estar en España desde 600 años a la Diáspora del
70 D.C. de formar una comunidad próspera y rica, con tradición y
escuela 'rabina propia, crea en los Sefarditas un sentimiento de constituir un cuerpo selecto entr~ los hebreo~ esparcidos por el m~do.
Este sentimiento de superiondad se refleJó durante todo el medievo
en el porte y en la forma de vestir, en los usos y ~n la poli~&lt;:&amp; de
separación que practicaban con respecto a sus propios correbg1onarios.
Los Sefarditas tenian su propio ritual y procuraban no distin•
guirse de los demás europeos por signos exte~ores, como lo ~acian
los demás judíos, es decir nada de barbas ru ~alandJ:an~ ru todo
ese aspecto repulsivo y cochambroso que Voltalre atríbwa a todos
ellos.

162

Algunos autores (Isaac Pinto 1715-1787) describen al Sefardita como vanidoso, mujeriego, holgazán, lleno de gravedad y arro-

gancia, pródigos y dados al lujo más que a la usura y al atesoramiento. Después de leer versos, cancioncillas y cantares Sefarditas
se nota que mucho de cierto hay en esto.
Otra de las cosas que también los hizo distinguirse de los demás judíos, fue que ellos estaban en España desde antes de la muerte de Cristo y según el razonamiento netamente Sefardí, no son responsables de su muerte. Si nos situamos en el medievo y pensamos
en la culpa que el cristiano hallaba en el judio, esta diferencia reBUlta extraordinariamente importante.
Una cuestión que también los distingue es la práctica de la endogamia y los núcleos familiares sumamente cerrados.
d)

Cuándo salieron de España y por qué.

La expulsión de los judios de España es decretada por los Reyes Católicos el mismo año en que se toma Granada -acabando
con el imperio árabe-- y en que se descubre América, 1492. También en este año comienza con cierto vigor la vigilancia del Tribunal de la Santa Inquisición.
En el decreto de expulsión figuran judíos y moros en igualdad
de circunstancias, ambos podían permanecer en España, siempre y
cuando se convirtieran bautizá,ndose cristianos.. Muchos judíos y moros lo hicieron dándoseles un plazo de 100 años, al término del cual
sus descendientes deberían tener un perfecto dominio del cristianismo y el castellano, olvidándose de la antigua lengua y los viejos
ritos religiosos. Muchos otros abandonaron la península en el plazo
de tres meses, que se les dio sin pago de multa. De los primeros
surge el cripta-judío perseguido siempre por la inquisición. Los segundos forman las colonias judías sefarditas que viven aÚll en nuestros dias.
La respuesta al por qué son expulsado_s en España es b_as~nte
compleja. La expulsión de los árabes se entiende, moros y cnstianos
tenían un pleito de 800 años. En el caso de los judio~ 1:5 diferen~e,
es cierto que las cruzadas trajeron a Europa un sentnruento de .m•
tolerancia religiosa, pero las cruzadas en el ~?mento. de la expulsión
hacia 200 años que hablan terminado. Tamb1en es cierto que Inglaterra y Francia habían expulsado a los judíos, pero esto fu~ en el
año 1300 y 192 años es mucho tiempo como para pensar en mfluen-

163

�cla. Lo más seguro y en lo que coinciden los estudiosos de historia
económica, es que los Reyes católicos estrenaban reino y necesitaban dinero. Los judlos eran ricos -un banquero judío financió el
viaje de Colón- y religiosos. Si querían conservar su religión deberían cambiar de patria, confiscando la corona sus bienes. Si se
convertlan tenían que pagar derechos. Asi en cualquiera de los dos
casos el oro entró en las arcas reales.
e)

A dónde fueron.

Durante los tres meses que siguieron al decreto de expulsión
grandes cantidades de judíos abandonaron la penlnsula, pasando al
norte de Africa, Mayorca, Menorca, Las canarias, Sicllia, Córeega, Cerdeña, Salónlca, Constantinopla, a las Balcanes y sobre todo
Amsterdam donde se hacen inmensamente ricos, fundando las compañias de las Indias Orientales y Occidentales.
Todos estos judios que salen de España por conservar su religión, es lo que han hecho -aparte de dinero- desde la expulsión
hasta ahora, conservar su religión con los ritos, cantos y palabras
que se usaban en España en el siglo XV. Siendo estas colonias las
fuentes de estudio de las costumbres Sefarditas.

Los judios que se convirtieron, crean una situación especial,
por un lado son respetuosos del dogma cristiano pero continúan con
costumbres y tradiciones netamente judlas. De esta manera se pueden tener costumbres sefarditas sin ser judio por religión. Algo asl
sucedla con los pobladores del noreste de México.
SEFARDITAS EN EL N O ~ DE MEXICO
A don Eugenio del Hoyo -autoridad en esta materia- se le
debe la mayor parte si no toda la información contenida en este
capítulo.
El Profr. del Hoyo en articulo publicado en Humanitas 1971,
dice que de 259 personas que logra registrar como pobladores o estantes en el Nuevo Reino de León, en la época de Luis carvajal Y
de la Cueva, 177 eran de ascendencia judío portuguesa, es decir el
68.3 % de los primeros pobladores. Después de esto hace una acla·
ración importante, logra documentar el origen sefardi pero no necesariamente judaizante de los primeros pobladores.

164

En nuestro trabajo esta idea es esencial, porque lo que nos
importa son las costumbres Sefarditas que aún pueden detectarse,
no si los primeros pobladores fueron judaizantes o no.
Pensamos en este aspecto que las suposiciones que se han hecho respecto a una posible judería en Monterrey, no pasan de ser
suposiciones. No asi el origen Sefardita de muchas costumbres del
noreste, que como veremos más adelante los ejemplos son numerosos.
Sabemos que la población Sefardita no fue privativa del Nuevo
Reino de León. México, Zacatecas, Saltillo, Puebla, Pachuca, Tax•
co, Veracruz, etc., también la tuvieron, en una palabra, el judio Sefardita llegó a América acomodándose donde mejor le placia. Por
lo tanto, muchas de nuestras observaciones sobre el folklore norteño, quizá no sean privativas de esta región. Lo cie~ es que la
incidencia de estas costumbres es mayor que en cualquier otra parte.
Para mayor información sobre el particular, recomendamos el
libro de Eugenio del Hoyo .
SUPERVIVENCIAS FOLKLORICAS SEFARDITAS
EN EL NORESTE DE MEXICO
Al principio de este trabajo mencionamos que folklore son_ las
supervivencias no funcionales para la parte urbana de la poblac1ó~.
Esta definición encierra para nosotros dos aspectos que es necesano
precisar.
lo.-Supervivencias. Lo que sobrevive es una parte de algo que
ha muerto, y que por lo tanto vivió y m1.1:ió en el_ pasado, siendo
ignorada la mayoría de las veces el por que de la Vida o la muerte
de tal supervivencia.
2o.-No funcionales. Desde el momento en que se ignora el por
qué de la vida o la muerte de algo, la sobrevivencia de ese algo
poco importante puede ser. Más claro aún, a ese algo la muerte le
acaeció por haber dejado de funcionar, de vivir. P~r lo ~to 1~ supervivencia folklórica desde que surge aparece sm func1onalídad,
cuando menos aparente, a los ojos del mundo.

165

�4.-Entre los sacrificios para Yavé
tateuco, es muy común que el cabrito
Por permiso expreso de la misma ley,
todo inclusive vísceras y sangre ya que
todavia ~o es inmundo.

que se menciona en el pense utilice como holocausto.
del cabrito se puede comer
por no haber comido yerba

5.-El bocado de carne se saca entero no taraceado.
La gente de nuestros pueblos no entienden los nuevos cortes de
la carne y no saben para qué se hace, para ellos lo mejor es que
el car-nicero saque el bocado limpio sin cortes que lo estropeen.

Al investigar el folklore del noreste, lo que pretendimos encontrar en la supervivencia, es por qué vivió en el pasado. Al revisar
ese por qué, los caminos nos llevaron a pensar en sefardismo.
Conectamos nuestro folklore con el de comunidades sefarditas
-Mármara, Salónica, Marruecos, Tanger, Mallorca, Tetuán, Alcai:arquivir, Orán, Rodas- y encontramos muchos parecidos. A continuación aparecen nuestras pesquisas que para efectos de claridad
hemos dividido en:
a) Usos y costumbres
b) Vocabulario

Entre los judios, el rabino es el que autoriza al carnicero, ya
que el músculo del animal no debe ser roto ni cortado, debe sacarse
limpio y después cocinarse.
6.-La carne de puerco es muy mala. Consejo que se repite de
generación en generación, pese a que no se cumpla. No encontramos
una explicación verdaderamente sólida a esta aseveración, por más
que preguntamos. Resulta ocioso decir que esta frase es una famosa prohibición bíblica.
7.-En las fiestas principales de nuestros pueblos como son
bautizo, matrimonio y muerte, la costumbre es que se ofrezca pan
a los congregantes. El pan que se da en estos casos es pan sin levadura, se le llama pan fino. El pan diario para los familiares es con
levadura. Esta costumbre se remota a los tiempos del éxodo judío.
_

8.-Un dulce sefardita es el mazapán --amasijo de almendras
Y miel de caña o de abeja- en estas latitudes -no hay almendras

porque las condiciones climáticas no son apropiadas. ¿Cabria suponer que la almendra fue sustituida por pinole? Hemos buscado en
otras partes de México ,bolas de pinole -pinole con piloncillo o con
miel- y no las hemos encontrado.
El mazapán entre los Sefarditas es un fino obsequio y un regalo al visitante, la bola de pinole en el noreste se ofrecía a la vi•
sita y se daba en las fiestas.
9.-Una creencia Sefardita habla de djines, pequeños duendes
que salen horas después del amanecer y sienten debilidad por la cocina y las mujeres. Es tan fuerte esta creencia, que las mujeres judías sefarditas, procuran desocuparse de las labores culinarias poco

165

USOS Y COSTUMBRES
1.-Prohibición de comer carne acompañada de leche.
Enmascarado por un posible daño físico --enfermedad del estómago- esta costumbre está muy extendida, el daño no existe. La
verdadera causa es la prohibición del Talmud "no cocinarás la carne de hijo en la leche de la madre". Esta práctica es obligatoria
entre los judíos.
En nuestra región es muy común que las ancianas también
aconsejen esto.
2.-La gente de nuestros pueblos rechaza de manera insUntiva,
utilizando como alimento las viboras, ranas, zorrillos, tortugas, etc.,
pensando que al hacerlo es una barbaridad poco digna.
Los judíos no pueden comer, por prohibición expresa, animale.s
que se arrastren sin escama o con olor pestilente.
3.-En la cocina del norte de México,. se utiliza muy poco las
vísceras y la sangre de los animales sacrificados --excepción hecha del cabrito-. No tenemos longanizas, ni chorizo de panza ni de
riñón, ni pasta de hígado, tampoco sopa de sesos, a pesar de que
en el sur del país todo esto es muy socorrido.
Los judíos tampoco comen vísceras, en la Torá aparece "no
comerás víscera ni sangre, es inmundo".

167

�después de la caída del sol, esto las obliga como es lógico, a servir
la cena al pardear la tarde.
La mujer norteña acostumbra servir la cena antes de que caiga
el sol, recoger la cocina poco después y salir de ella antes de que
cierre la noche.
10.-La ley talmúdica dice que es una obligación para la viuda
aceptar ser esposa del hermano de su difunto marido. El hombre
puede negarse a contraer matrimonio con la viuda de su hermano,
pero ella no puede rehusarse.
Consultando al Profr. Israel Cavazos Garza, sobre la incidencia
del matrimonio de una viuda con su cuñado en la época de la colonia en esta región, nos aclara que los casos son numerosos. Nos
consta por experiencia directa y por pesquisas hechas en el registro
civil que hasta hace cincuenta años esta costumbre era todavia común.
11.-La ley judía establece que se es judío si se ha nacido de
vientre judío y desde luego padre judío también. Esto da por consecuencia un sentimiento familiar muy fuerte por el lado materno.
Es común en el norte que el origen se establezca en comunidad
con el de la madre, que la abuela materna tenga gran autoridad
en la familia y que el trato con la familia materna sea más constante que con la paterna.

12.-0tra ley de la Torá es la que obliga al hombre a cuidar Y
proteger a sus hermanas si éstas no fueron tomadas por varón.
Es muy común que las solteras, aun ancianas, de nuestros
pueblos tengan un hermano que "ve" por ellas.

13.-En el matrimonio religioso judío los contrayentes se si•
túan debajo de un baldaquín llamado kuppa, que se decora con flores y vegetación.
En algunos pueblos del noreste, particularmente en Los Ramones y Los Herreras, era costumbre hasta hace poco que los contra·
yentes se situasen debajo de un arco decorado con flores y vegeta·
ción en la ceremonia religiosa.

168

14.-Entre los sefarditas la barba sólo pueden utilizarla los an•
cianos, por ser simbolo de respeto.
. Los jóve"es norteños usan bigote, pero la barba sólo hasta que
peman canas, usarla antes sería "fantochería", exceso de soberbia.
15.-El sefardita y en general el judío, no acostumbra usar las
piedras preciosas por viejas supersticiones. Creen que atraen los
malos espíritus o que son fuente de magnetismo negativo.
La joyería norteña se caracteriza por la ausencia de pedrer!a.
El oro se trabaja, se decora con flores, con puntos y rayas, con pla•
cas brillantes, se mezclan dos, tres y hasta cuatro tonos de oro in•
clusive se decora con trenzas de cabello natural, con pedacito; de
hueso simulando marfil, pero nunca o casi nunca se montan piedras
preciosas.

16.-Entre las costumbres sefarditas de Marruecos es común
que se siembre junto a la puerta de la casa, una mata de resedad
y en otro sitio una planta de sábila o aloe. La primera para la buena suerte, la segunda para ahuyentar los males.
En casi todas las casas norteñas hay sábila sembrada y las flores de resedad perfuman las noches de nuestras gentes. Aqui tam•
bién se hace por la misma razón que en Marruecos. '
17.-0tra costumbre sefardita es que cada casa tenga una hi•
guera, un limón y un granado. La primera significa sabiduria, el segundo resignación y el tercero unidad familiar.
Recorriendo nuestros pueblos casi todas las casas tenian una hi•
guera, un limón y un granado.
18.-El judio es muy respetuoso del dictamen bíblico, "ganarás
el pan con el sudor de tu frente", esto trae como consecuencia el
considerar al descanso como algo impío -fuera claro está, del día
obligatorio de descanso-- y como consecuencia de esto, no utilizar
comunmente muebles que procuren descanso, por ejemplo la cama,
la cual no la utiliza el hombre más que en contadas ocasiones. Para nacer, morir o pasar alguna enfermedad.
En el norte de México, las camas son como el aparador donde
se luce la habilidad femenina en el uso de la aguja y el hilo. Col-

169

�chas bordadas y almidonadas cubren la cama, cojines recamados de
colores y tejidos la hacen más mullida. Pero nunca o casi nunca
duerme alguien en ella, por la noche se hacen tendidos en suelos
y corredores que por la mañana se levantan. Tan especial es la cama, que casi es un sacrilegio sentarse en ella.
19.-Las abuelas de nuestros pueblos sienten como una obligación regalar a cada nieto antes que cobijas o- ropa, una pequeña
almohadilla de lana cardada, esto lo hacen al segundo o tercer dla
de nacido. Nuestra pregunta al por qué, no tuvo una respuesta lógica o coherente.
Las abuelas sefarditas hacen lo mismo, salvo que ellas si saben el significado. La almohada es para vigilar el sueño del recién
nacido, por conexión mágica evita las influencias negativas y el mal
de ojo.
20.-Entre los sefarditas de la colonia, se daba un fenómeno
conocido por descristianización. Según Bénichou (Romances Judeoespañoles de Marruecos. "Revista de Filología Hispánica" VI, 1944),
consiste en eliminar lo que parece implicar una profunda adhesión
a las creencias o devociones cristianas, en especial al santoral.
Lo que más impresiona de algunos pueblos del noreste de México, es la poca imaginería religiosa. ¿No será -guardadas las proporciones-- un reflejo de la tesis anterior?

21.-A diferencia de la conducta asumida por la mujer en otras
latitudes, las primeras mujeres norteñas fueron verdaderas compañeras del hombre, valientes y trabajadoras, recuerdan con su acti•
tud los ejemplos bíblicos de Ruth, Esther, Sara, etc.
22.-Nuestro pueblo como el sefardita, rinde culto a la noche,
sentándose bajo las estrellas en silencio o platicando, en compañia
o en soledad.
23.-En esta región se cura con huevos o con alumbre enfermedades mágicas, pasando estos repetidamente por el cuerpo, siguiendo fórmulas estrictas. Igualmente lo hacen los judíos de Tetuam.

170

VOCABULARIO
Lo que mayormente unía al sefardita frente al mundo exterior
era una lengua común, ya estuvieran en los Balcanes en Salónica
o al norte de Africa, el mayor acercamiento entre elÍos mismos y
e! recuerdo d~ España se daba gracias a su lengua, que algunos designan como Judeo-español y otros como ladino (de latinus, latin).
~ta lengua -el ladino sefardí- no es más que el castellano
del siglo XV, al qi;e _en una remota é ~ se le incorporaron palabras del _hebreo b1bhco y del talmud, sm traducción precisa a otra
lengua, as1 como palabras hebreas españolizadas.
_El ladino ~e escríb~ con caracteres hebreos en la escritura denom~ada cursiva es~ola, pero en su impresión se emplean en
ocasiones caracteres latinos. El ladino a partir del siglo XV y hasta
el XIX, desarrolló una rica literatura.
Durante varios años hemos recogido del habla popular de nuestros pueblos, una serie de palabras que forman el cuerpo de este
apartado. No nos atrevemos .ª decir que son de origen sefardita,
pe&amp;e a qu~ muchas de ellas figuran entre el vocabulario empleado
e~ las copias, cantares y roscas del folklore de la diáspora sefardita. Algunas se nos antojan arcaismos del español ¿pero no es
acaso el ladino un arcaísmo también?
Ante los muchos dilemas q,ue estas palabras plantean y nuestro pobre conocimiento de linguistica y filología, simplemente las
recogemos esperando que sirvan para un estudio más completo sobre
este apasionante tema.
Monterrey tiene una serie de carreteras que cubren a manera
de abanico la parte norte del Estado, de los pueblos por donde
estas carreteras pasan, es de donde hemos tomado este vocabulario. Las carreteras son:
1.-Monterrey-Reynosa
2.- Monterrey-Cd. Mier
3.- Monterrey-Laredo
4.- Monterrey-Cd. Anáhuac
5.- Monterrey-Monclova

171

�Dividimos las palabras conforme al lugar en que las encontramos, formamos así, cinco listados cuya cabeza son cada una
de las carreteras anteriores.
1.- Carretera Monterrey-Re)'DOlla

Villa de Juárez, Cadereyta, San Juan, Los Ramones, China,

Gral. Bravo, Los Herreras.

acordar-dormir
ajay-hijo
aldabías-aldabillas
almolsar-almorzar
allegará-llegará
ansina-asl
apresta-sirve
asegún-según

membrio-membrillo
ca-pues
cade-casa de
cintellas-centellas, chispas
cuedra-cuerda
durmir-dormir
endicha-endecha

escura-oscura

faldiquera-bolsillo
galna-galllna

hacino-enfermo
buena-buena
huerza-fuerza
matióle-le puso
mueve-nueve
naide-nadie
perlaflor-adj. calificativo
pieses-pies
querencia-cariño
reñegue-reniegue
sentirla-despertarla
trayen-traen
válgarni-válgame
vencida-dormida
vidro-vidrio

2.- Carretera Monterrey-CAL Mler

Apodaca, Pesquería, Marin, Higueras, Dr. Gonzále-z, Cerralvo,
Treviño, Agualeguas, Parás, Ocarnpo.
aboracaba-agujereaba
ajar-lastimar
alaria-alarido
ansí-así
arsado-oculto

arrelumbre-brille
asemejar-parecido
asoñaba-soñaba
cá-acá

caporal-principal
claveyinas-claveles
cuerta-puerta
deredor-rededor
enrnayorarse-fingirse mayor
espensa-despensa
fierreros-herreros
gargantía-gargantilla
güelen-duelen
hueras-fueras
írná-marná
ma-pero
mientesmuevo-nuevo
pacencia-paciencia
preto-negro
quieria-cariño
rodias-rodillas
seme-cieme
sillada-sellada
tristuras-tristezas
valgas-vayas
veigo-veo
via-veía
jerica-molestia
3.- Carretera Monterrey-Lareclo

172
173

�Zuazua, Ciénega de Flores, Sabinas, Vallecillo.
acuestarse-acostarse
agora-ahora
airalo-airado
albó-albor, blancura
aljaibe-aljibe
Anés-lnés
aposada-se encontraba
arrodeó-dió la vuelta
asigún-conforme
asubió-subió
biétes-billetes
castío-castillo
cochiíto-cuchillito
cumadre-partera
derredor-rededor
ea-usted
espurgate-esoulizar
frenío-frenillo
gastí-gasté
güerco-muchacho
haiga-haya
incontrí•:fmcontré
maique-aunque
maravía-maravilla
mientres-mientras
muncho-mucho
onde-donde
pedrición-perdición
piedre-pierde
probes-pobres
ramada-enramada, cubierta
sentí-oí
seya-sea
sillos-sellos
troenos-truenos
vaite-vete
vía-villa
yevame-llevadme

4.- Carretera ·Monterrey-Colombia.
Escobedo, Salinas Victoria, Villaldama, Bustamante, Lampazos.

174

Anáhuac.
abujitas-agujitas
adientro-adentro
ahua-agua
albures-árboles, ramos
alcaidaba-ejercía la autoridad de alcalde
alimpia-limpia
aljabaca-albahaca
apare-ntar-iluminar, embellecer
aspera-espero
banda-linaje, familia
bolsío-bolsillo
cristalín-cristalino
chequito-pequeño
diji,era-dijera
emborujo-envolvió
enreinada-rellena
guadrar-guardar
guisandera-cocinera
huarda-guarda
ladríos-ladrillos
malogrado-muerto
mecatrej-acusador, calumniador
murir-morir
membrío-membrillo
oría-orilla
peje-pez
piedregosas-pedregosas
recordéis-despertad
sentía-oía
sia-silla
sonreíba-sonreía
traímela-traémela
trubias-turbias
vedre-verde
vías-vieras
yorás-lloráis

5.- Carretera Monterrey-MoncJova
Villa del Carmen, Abasolo, Hidalgo, Mina
alcabo-al final

�alcl-así
anío-anillo
apartearme-asistir en el parto
asperando-esperando
bañi-bañé
briantes-brillantes
cabdal-caudal
cayi-caí
chinela-zapato
donseas-doncellas
enantes-antes
és-eres, estás
fajadura-pañales
guay-¡ay!
ha-he
hueltas-vueltas
lehuas-leguas
mañanada-por la mañana temprano
melecina-medicina
meriodía-mediodía
mole-muele
oyistis-oisteis
pelisquito-pellisquito
piedro-pierdo
quen-quien
sentío-oído
sibdad-ciudad
tadre-tarde
trasa-afrenta
vedror-verdor
vide-vi

}pres que se combinan son siempre las mismas, cambiando sólo la
mezcla. HaciendQ el folklore, aunque aparentemente la diversidad
sea mucha, en el fondo son las mismas formas que se repiten.

La dificultad estriba en encontrar las formas primarias. Esa
fué la intención de este trabajo.

Haciendo eco a Don Eugenio del Hoyo, terminamos repitiendo
las preguntas hechas por él en su trabajo: "¿Sefarditas en el Nuevo
Reino de León?".
"¿Hay verdadera relación en?'e estos fe~ómenos folklóricos ~
se trata simplemente de una curiosa y fortuita semejanza?, ¿que
tan antiguo es el fenómeno folklórico registrado en el noreste de
México? ¿Es exclusivo de la región en estudio en nuestro país y,
por otra parte, pertenece realmente a un tradición típicamente
sefardí o es general a la zona mediterránea?".
Ojalá en el futuro estas preguntas puedan ser contestadas objetivamente.

CONCLUSIONES
Trabajar sobre terreno antropológico obliga a pensar y dudar
constantemente sobre la veracidad de las conclusiones.
El más pequeño detalle, una palabra, alguna anécdota un escrito que por casualidad cae en nuestras manos, puede ~ambiar
la estructura racional del juicio hecho ante el folklore. Ni más
ni menos que si se tratase de las imágenes de un caleidoscopio
en consta,nte cambio y sin repetirse jamás.
Pero así como en la imagen caleidoscópica, las formas y co-

176

177

��CLASIFICACION Y CODIFICACION DE LOS MAPAS IJEL
ARCHIVO GENERAL DEL ESTADO DE NUEVO LEON. •

Margarita I. Cantú Flores
Raúl Espino Oonzlllez
Della E. Flores Guerra
Juan H. Luna Puente
Sergio A. Marln de la Vega
Bertha Medina Lozaya
Al'cenlo Ortega Lozano

• El presente trabajo fue realizado por loa autores
bajo la coordinación del Lic. Mario Pérez Del¡ado.

INTRODUCCION
La Antropología como estudio del hombre y sus obras, en espacio y tiempo, ha acumulado una serie de materiales que requieren
conclusiones substanciales sobre la naturaleza, procesos y funcionamientos de los grupos humanos y de sus modos de existencia, ha
adaptado una amplitud de visión en la cual juega importante papel
la investigación.
Se planeó un programa de investigación que reuniera las con-

181

�diciones propicias como facilidades, material y equipo, aunada a la
especifica contribución que puede aportar el análisis de la investigación en sus fases principales, como facilidades en la elección del
problema, planeación del trabajo, el acopio de información y la redacción del escrito. Se seleccionó el Archivo General del Estado para
este fin con el tema Clasificación y Codificación de los mapas del
Archivo General del Estado de Nuevo León. &lt;l&gt; Realizando una visita,
se nos mostró la ubicación, organización y distribución de las diferentes áreas y materiales del archivo.
Se comenzó por la separación del material, clasificándolo cronológicamente. Después, se formuló una ficha de resumen de documentación para cada mapa existente. Posteriormente, se distribuyó
entre los Integrantes del equipo los diferentes puntos a tratar para
integrar el informe del tema a desarrollar no habiendo agotado el
tema, sino dejándolo abierto para posteriores investigaciones, y en
especial para historiadores que se quieran especializar en geografia,
urbanismo, etc. &lt;2&gt;

EL ARCIDVO GENERAL DEL FSTADO DE NUEVO LEON
A)

HiltDria

Al ser creado el Estado en 1824, fue iniciado el archivo y se
llamó Archivo de la Secretaria del Gobierno de Nuevo León. Al
transcurrir los años, les fueron agregadas secciones de otras dependencias oficiales y, en los últimos años, los archivos del Tribunal
Superior de Justicia, Juzgados del Ramo de Letras Civil y otros.
Originalmente estuvo en la esquina noroefte ~e las calles de l\forelos y Escobedo. Hacia 1901, fue trasladado al Palacio de Gobierno
del Estado, construido por órdenes del Gral. Bernardo Reyes. Y en
1960, a su edificio actual.
·
Entre los directores que lo han impulsado, están: D. Alberto
Galván, D. Domingo Cantú y el Profr. e Historiador Israel Cavazos
Garza, magnifico investigador que ha estado al frente del Archivo
de 1955 a 1975. En este tiempo ha realizado una magnifica clasificación del material con que cuenta el archivo.
Pero éste es tan amplio que aún queda demasiado material sin
clasificar y mucho menos codificar.

182

B) Ublcaclón
El Archivo General del Estado de Nuevo León se localiza en
las calles de Dr. Coss y Washington, en la esquina norot.'Ste. Es un
edificio de dos pisos que se divide en: Planta baja: Secretarla coordinadora de juntas. Primer piso: Archivo del Registro Civil. Segundo Piso: Archivo Histórico.
e)

Archivo Hlat.órlco

Aqul se localiza toda la información del Gobierno del Estado,
desde su Iniciación hasta nuestros dlas: contratos, convenios, actas,
correspondencia, etc.

D) Secciones del Archivo
OO.- Milicia.
01.- Expedientes Concluidos.
02.- Expedientes Concluidos.
03.- Expedientes Concluidos.
04.- Expedientes Concluidos.
05.- Tribunal de Justicia, Jueces de Letras. •
06.- Correspondencia con los Estados y fundaciones de pueblos.
07.- Congreso del Estado. (1880-1925).
08.-Tribunal de Justicia.
09.- Registro Público.
10.- Correspondencia particular de Santiago Vidaurrl.
11.- Dependencias Locales.
12.- Dependencias Locales.
13.- Expedientes Concluidos.
14.- Expedientes Concluidos.
15.- Impresos del Estado de Nuevo León.
16.- Telegramas, Proveedurfa, Fiebre Amarilla, Tesoreria.
17.- Fierros, Asuntos Varios.
18.- Impuestos de Nuevo León; hacendarios, circulares.
19.- Temas varios de ~ siglo.
20.- Cartas, Minutas, Memorias.
21.- Cartas, Memorias, Minutas, Informes de gobernadores.
22.- Mi-nutas, Telegramas, Cartas de gobernadores.
23.- Telegramas, Cartas y Ministerios.
24.- Ministerios.

183

�I

25.- Correspondencia con Alcaldes Primeros. (1825-1836) .
26.- Hacendarios.
'l:7.- Impresos del Estado de Nuevo León.
28.-Mapas.
29.- Impresos del pais, Impresos exteriores.
30.- Ejidos, Monterrey, Hospital González, Secretaria de Salubridad
y Asistencia, Judiciales.
31.- Humanitas.
32.- Judiciales, Gobernación, Colegio Civil, Agua y Drenaje.
33.- Oficialia de partes, Educación, Agricultura y Ganadería, Municicipios varios.
34.- Humanitas.
35.- Humanitas.
36.- Santiago Vidaurri.
37.- Agua y Drenaje, Periódicos.
38.- Actas y Memorias de los Gobernadores del Estado de Nuevo
León.C2&gt;

proyectos de co_n~trucciones realizadas por el Gobierno del Estado
rropaganda poh~1ca Y. Ca~';ndarios. Fue en esta sección donde ren~
ral?os nuestra investigac1on. De entre todo este material sólo seleccmn~os
los Mapa~, dado que nuestro objetivo en el Ar~hivo fue
la secc1on correspondiente
a ellos.

LA EXPOSICION DEL MATERIAL CLASIFICADO EN CADA
SECCION DEL ARCHIVO
El material está ubicado en estantería de metal, de cinco entrepaños. La documentación clasificada se encuentra en cajas de madera en posición vertical, como si fueran volúmenes. Facilitando su
manejo, en el lomo tiene indicado el número de caja, asunto, años
que comprende y el nombre de la sección. Terminando una sección,
se inicia el número de caja nuevamente.
POSICION DEL MATERIAL NO CLASIFICADO
El material en las secciones en proceso de clasificación, se encuentra en bultos y en posición horizontal. Tiene, al frente de cada
bulto, únicamente una etiqueta provisional que marca el asunto.
SECCION MAPAS
Es importante hacer notar que entre este material de Mapas,
se encuentra otro importante que es el de los Planos. Entre éstos,
muchos de la ciudad de Monterrey y de otros municipios, en los
cuales se puede ver el .desarrollo urbano. Además, proyectos y ante-

184

185

�p·:·,·,.·.··15. _. _. ,... . ,hl Jl~.,_,
aa
13

:,.¡

/),¿i))pJ,; m~~
/J,.

1/ ;

,,

CODIFICACION DEL MATERIAL

.
Los signos para nuestra codificación son:

PIANO DE LA. SEOCION HISTOBICA DEL ABCBIVO GENERAL
DEL E.STADO DE NUEVO LEON. UBICACION DEL MATERIAL
SE DIVIDE EN S9 SECCIONES QUE VAN_DEL O AL S8

186

Abrev.
Abreviaciones.•
Agr.
Agricultura.Ag.
AgujaAJ.
Altura.C.A.
Carta Agronómica.Cen.
Censo.C.A.
Centro América.·
Clima.
Clima.Coah.
Coahuila.Coordenadas GeográC.G.
fica.Construcción de caCons. Cam.
minos.Com.
Comunicación.Cuba.
Cuba.F.C.
Ferrocarriles.Fl. Fa.
Flora y Fauna.•
G.
Galeana.Hgo.
Hidalgo.Hidrografía.Hid.
Historia.Hist.
Inf.
Información.•
Lab.
Labores.La.
Latitud.Limites.Li.
Decl.
Declinación.Dist.
Distancia.D.F.
Distrito Federal.-

187

�División Polltica.Doctor Arroyo.Educación.Elementos de perime-

O.P.
O.A.
Educ.

La anterior simbología, es susceptible a cambios de acuerdo con
las necesidades del Archivo General del Estado de Nuevo León.

tro.E.Per.
Epoca.E.P.
Era Terciaria.E. T.
Estudio Agronómico.E. Agr.
Explicación sobre la
superficie.Ex. Sup.
Extensión.Ext.
Población.Pob.
Presa Ayancual.P.Ayan.
Principales.Ptln.
Puebla.Pue.
Puertos.Ptos.
Quintana Roo.Q. Roo.
República Mexicana.R.M.
Rutas Aéreas.R.A.
Santiago.Secretaria de salubridad y asistencia.S.S.A.
Líneas Postales.L.P.
Litorales.Lit.
Longitud.Long.
Magnético.Mag.

s.

Mapa.-

MA.

México.Méx.
Minas.Mín.
Municipios.Mpos.
Nuevo León.N.L.
Orografía.o.
Período Mezosoico.Per. Mez.
Cenozoico.Cen.
Signos Convencionales.s.
c.
Sin Fecha.S.F.
Situación política.S.P.
Sonora.Son.
Superficie.Sup.
Tamaulipas.Tam.
Territorio.Terr.
Topografía.Top.
Vías de Comunicación.V.C.
Zona de Trabajo.Z.T.
Zonas efugivas e intrusas.Z. E. l.

189

�-MAPAS DEL ESTADO DE NUEVO LEON
Mapa del Estado de Nuevo León
Información: IJmJtes en Vaiaa
mdrogratfa
Orograffa
Fundador de San Francisco de Caftaa
MA. N. L. 1761

Inf. Li. md. O.
Mapas del Archivo Gral. del Edo. de N. L.
Mapa del Edo. de N. L .
Información: Collndancias
Elementos de Perfmetro
Explicación sobre la Sup.

1889

MA. N. L. 1889,

Inf. Li. E. Per.
Ex. Sup.
1892
Mapas del Archivo Gral. del Edo. de N. L.
Mapa del Edo. de N. L.
Información: Limites de Tamps., con Nuevo León y
Coahuila.
Signos Convencionales
Diagrama de Operaciones
MA. N. L. 1892

Inf. Li.

s. c.

Mapas del Archivo Gral. del Edo. de N. L.
Mapa del Edo. de N. L.
Información: Limites
Dlvis16n Politlc&amp;
Signos Convencionales

1897

MA. N. L. 1897

Inf. Li. D. P. S. C.
Mapas del Archivo Gral. del Edo. de N. L.
Mapa del Edo. de N. L.
Información: Linea de Estación Guadalupe
Minas Viejas Villaldama, N. L.
MA. N. L. 1899
Inf. F. C. Min.

1899

Mapas del Archivo Gral. del Edo. de N. L.
Mapa del Edo. de N. L. y Tamps.
Información: Ranchos de los Municipios.
Caminos
Signos Convencionales
MA. N. L. Tam. 1899
Inf. DP. V.C. S.C.

1899

Mapas del Archivo Gral. del Edo. de N. L.
Mapa del Edo. de N. L.

1900

191

�MA. N. L. 1900

Información: Poblaciones
Limites
Fracciones A y B

MA. China, N. L. 190f•IIIOf
rnr. Pob., e.o.
Hld.

In!. Pob. Ll.

Mapa., del Archivo Gral. del Edo. de N. L.
Mapa del Edo. de N. L.
Información: Orografla
Poblados de N. L. y Tampa.
Labores

1900

Mapas del Archivo Gr&amp;!, del Edo. de N. L.
Mapa del Edo. de N. L.
Información: Polltica
Extensión y Población
Coordenadas Oeosrllical
Orogra!la

1908

Hldroera!fa

MA. N. L. 1900

In!. O. D.P. Lab.

Signos y Caracteres
Abreviaturas

Mapa., del Archivo Gral. del Edo. de N. L.
Mapa del Edo. de N. L.
Información: Limites
Población
Vlas de Comunicación
Linea., Postales
No. de Viajes al alio
Medio de Conducción
Tiempo para recorrer la linea
Kms. recorridos al afio
Explicación Postal

1901
MA. N. L . 1906

In!. Poli. D.P. e.o.
O . Hld. S.C. Abrev.
Clima Decl. Ag. Mag.

Mapas del Archivo Oral. del Edo. de N. L.
Mapa del Edo. de N. L.
Información: PoUtica
Extensión y Población
Coordenadas Oeosrlllcu
Orcgra!la
Hldrogra!la
Signos Convencionales

MA. N. L. 1901

In!. Ll. Pob. V.O. L.P.
E.P. Dlst.

Mapas del Archivo Gral. del Edo. de N. L.
Mapa del Edo. de N. L.
Información: Población
Vlas de Comunicación
Hldrogra!ia
(Malas Condiciones)

MA. N. L. 1906
w . o.P. Ext. e.o.
O. Hld. S.C. Abrev.
Climas.

In!. Pob. V.O.
Hld.
1901

1903

Cllmatologla en Monterrey
Decllnaclón de la aruJa
magnética

Mapas del Archivo Oral. del Edo. de N. L.
Mapa del Edo. de N. L.
Información: Mapa Dividido en 3 aecc.
Hldrogra!la
Orogra!la
MA. N. L. 1906

MA. N. L. 1903

In!. D.P. Hld. O.

In!. V.O. Ll. Edo.
Pob.

In!. D.P. Hld. O.

MA. N. L. 1908

Mapas del Archivo Gral. del Edo. de N. L.

Mapa del Edo. de N. L.
Información : Población
Coordenadas cteográ!icas
Hldrogra!la

192

lflOe

Abreviaturas

1901

MA. N. L. 1901

Mapas del Archivo Gral. del Edo. de N. L.
Mapa del Edo. de N. L.
Información: Vfas de Comunicación
Limites del Estado
Nombre de Pueblos y ranchos

Cllmatologla en Monterrey
Declinación de la aguja
magnética

1904
1906

Mapas del Archivo Oral. del Edo. de N. L.
Mapa del Edo. de N. L.
Información: Poblaciones
Signos Convencionales

1918

MA. N. L. 1916

In!. Pob. S.C.

193

�Mapas del Archivo Oral. del Edo. de N. L.
Mapa del Edo. de N. L. (Región Sur)
Información: Poblaciones
Signos Convenclonale3

1916
Hid. Lim.
Sup.

MA. N. L. Sur 1916
lnf. Pob. S.C.

Mapas del Archivo Oral. del Edo. de N. L.
Mapa del Edo. de N. L.
Información: Territoriales
Hldrografia
Poblaciones
MA. N. L. 1925
In!. Terr. Bid. Pob.

19211

Mapas del Archivo Oral. del Edo. de N. L.
Mapa del Edo. de N . L.
Información: Construcción de Caminos
Adjunto plan sexenal de
caminos en el Edo. de N. L .
MA. N. L. 1933
lnf. V.C.

1933

Mapaa del Archivo Oral. del Edo. de N. L.
Mapa del Edo. de N. L.
Información: Caminos

1933

Mapas del Archivo Oral. del Edo. de N. L .
S.P.
Mapa del Edo. de N. L.
Información : Limites en los Mpos. de Burgos,
S. Carloe, Villagrán e Hidalgo
Orografia
Signos Convencionales
MA. N. L . S.F.
In. Li. O. S.C.

Mapas del Archivo Oral. del Edo. de N. L .
Mapa del Edo. de N. L .
Información: División de los Municipios
en sus COIDUllidades
Limites municipales

S.P.

MA. N . L . S.F.
lnf. DP. L1 ,Mpos.

MA. N. L. 1933

Mapas del Archivo Oral. del Edo. de N . L .
Mapa del Edo. de N. L.
Información: Red de Caminos
MA. N . L . S.F.
lnf. V.C.

S.P.

lnf. V.C.
Mapaa del Archivo Oral. del Edo. de N. L.
Mapa del Edo. de N. L.
Información: Construcción de Caminos
Plan sexenal de caminos
en el Estado.
MA. N. L. 1940
lnf. Cons. Cam.

1940

Mapas del Archivo Oral. del Edo. de N. L.
Mapa del Edo. de N. L .
Información: Vias de Comunicación
División Municipal
MA. N. L. 19M
In!. V.C. DP.

19M

Mapas del Archivo Oral. del Edo. de N. L .
Mapa del Edo. de N. L. (Do. José Vivanco)
Información: Población
Vias de Comunicación
Limites
Superficies
(Malas condiciones)
MA. N. L. 19M
Inf. Pob. V.C.

1954

194

195

�E.T. Pob. Hld.

s.c.

Mapas del Archivo Gral. del Edo. de N. L.

Mapa de !a Rep. Mex.

Información:

MA. R.M. 1890
Inf. Pob. Hld.
V.O. 8.C.

1890

(F.F.C.C.)

Población
Hldrograr!a
Vfas de Comunicación
Signos Convencionales
(Malas condiciones)

Mapas del Archivo Gral. del Edo. de N. L.
Mapa de la Rep. Mex.
Información: V!as de Comunicación
Población
Orogratfa
Hldrograt!a
Coordenadas Geográficas
MA. R.M. 1890
Inf. V.C. Pob. O.
Hld. C.G.

MAPAS DE LA REPUBLICA MEXICANA
Mapas del Archivo Gral. del Edo. de N. L.
Mapa de la Rep_ Mex.
Información: Municipios
Vfas de Comunicación
Altitud
Latitud
Longitud
Orogra!fa
Hldrograffa
MA. R.M. 1884
In!. Mpos. V.C. Al.
La. Long. o.
Hld.

1884

Mapas del Archivo Gral. del Edo. de N. L.
Mapa de la Rep. Mex. &lt;Geolog!a)
Información: Periodos Mezosolco y Cen.

1889

Era Terciaria

Población
Hidrografía
MA. R.M. 1889
Inr. Per. Mez. y Cen.

196

Signos Convencionales
(Malas condiciones)

Mapas del Archivo Gral. del Edo. de N. L.
Mapa. de la Rep_ Mex.
Información: Vfas de Comunicación
Hldrograr!a
Población
Orograr!a
Coordenadas Geogré!lcas
MA. R.M. 1891
In!. V.C. Hld. Pob.

1890

1891

o.e.o.

Mapas del Archivo Gral. del Edo. de N. L.
Mapa de la Rep. Mex.
Información: Población
V!as de comunicación
Hldrogratfa
Orograf!a
Coordenadas Geográficas
Topograf!a
MA. R.M. 1891
In!. Pob. V.e. Hld.
O. C.G. Top.
Mapas del Archivo Gral. del Edo. de N. L.
Mapa de la Rep. Mex.
Información: Vias de Comunicación
Población
Hidrograf!a

1891

1891

197

�MA. R-.M. 1891
In!. V.O. Pob. Hld.

Orografia
Signos Convencionales
MA. R.M. 1901

s.c.

o. s.c.

In!. Pob. Hld,

Mapag del Archivo Gral. del Edo. de N. L.
Mapa de la Rep. Mex.
Intormacl6n: V!as de Comunicación
Población
Hldrografia
Orogratla
Coordenadas Oeogrl!!cas
MA. R.M. 1892
In!. V.O. Pob.
Hld. O. C.G.

1892

Mapas del Archivo Gral. del Edo. de N. L.
Mapa de la Rep. Mex.
Información: Vlas de Comunicación
Población
Orograrla
Hidrograrla
.
Coordenadas Oeogrl!lcas
MA. R.M. 1892
In!. V.e. Pob. o.
Hld. e.o.

1892

Mapas del Archivo Gral. del Edo. de N. L.
Mapa de la Rep. Mex. (Comunicaciones Reglón Nte.)
Jn!ormaclón: Hidrografla

Mapas del Archivo Oral. del Edo. de N. L.
Mapa de la Rep. Mex.
Información: Comunicaciones
V!as de comunicación
Ciudades
Signos Convencionales
MA. R.M. 1907
xnr. eom. v.c. Mpos.

Mapas del Archivo Gral. del Edo. de N. L.
Mapa de la Rep. Mex.
Información: Comunicaciones
V!as de comunicación
Ciudades
Signos Convencionales
MA. R.M. 1907
In!. V.O. Pob.

1907

1907

1907

s.c.

1186

comunicaciones
Población
Signos Convencionales
&lt;Buenas condiciones)

Mapa del Archivo Gral. del Edo. de N. L.
Mapa de la Rep. Mex. CTelégl'afos)
Información: Población
Hldrografla

Mapas del Archivo Oral. del Edo. de N. L.
Mapa de la Rep. Mex.
Información: Población
V!as de Comunicación
Hldrografla
Slmbolos Convencionales
(Malas condiciones)
MA. R.M. 1907
In!. Pob. V.O.
Hld. S.C.

s.c.

Mapas del Archivo Oral. del Edo. de N. L.
Mapa de la Rep. Mex.
Jntormaclón: Población
Orograrla
Hldrogra!la
Coordenadas Oeogrlflcas
MA. R.M. 1894
In!. Pob. O.
Hld. C.G.

MA. R.M. 1895
In!. Hld. Com.
Pob. S.C.

Signos Convencionalea
(Malas condiciones)

1901

Mapas del Archivo Gral. del Edo, de N. L.
Información : Limites Territoriales
División Polltlca
Red de camlnos Nacionales
Poblaciones Prlncipales
MA. R.M. 1928
In!. Lf. T. DP.
V.O. Pob.
Mapas del Archivo Gral. del Edo, de N. L.
Mapa de la Rep. Mex.
Información: Limites Territoriales
División Polltlca
Red de caminos Nacionales
Poblaciones Principales
MA. R.M. 1928

1928

1928

198

199

�.lnf. Lf. O.P. V.C
Pob. Prln . .
Mapas del Archivo Oral. del Edo. de N. L.

Mapa de la Rep. Mex.

MA. R.M. 1945
In!. Pob. V.e. md.
l!..A. e.e.

Información: Población
Vlas de Comunicación
IDdrografla
Rutas Aéreas
Signos convencionales
(Malas ~ndlclones&gt;

1

1945

(Malas condiciones)
V.O. S.C.

)

Mapas del Archivo Gral. del Edo. de N. L.
Mapa de la Rep. Mex.
Información: Limites Territoriales
División Polltlca
Poblaciones
Vfas de comunicación

MA. R.M. S.F.
In!. Ll. T . O.P.
Pob. V.C. Ptos.
Lit. o. mc1.

1958

Mapas del Archivo Gral. del Edo. de N. L.
Mapa de la Rep. Mex.
Información: Población

200

S.F.

Vias de comun1cación

Hidrogralla
Símbolos convencionales
Superficies
(Malas condiciones)

1960

MA. R.M. S.F.
Inf. Pob. V.e. Hid.
S.C. Sup.

Mapas del Archivo Gral. del Edo. de N. L .
Mapa de la Rep. Mex.
Información: Carta Agronómica

S.F.

MA. R.M. S.F.
In!. C.A.

Mapas del Archivo Gral. del Edo. de N. L.
Mapa de la Rep. Mex.
Información: Orografla

S.F.

M.A. R.M. S .F.
Inf. o.

S.P.

Mapas del Archivo Gral: del Edo. de N. L.
Mapa de la Rep . .Mex.
Información:

Mapas del Archivo Oral. del Edo. de N. L.

B.P.

Puertos
Litorales
Orogralla
Hidrografla

Mapas del Archivo Oral. del Edo. de N. L.
1958
Mapa de la Rep. Mex.
Información: Carta de Aprovecllamlento de
aguas y suelos
Slmbolos y Signos convencionales
MA. R.M. 1958
lnf. IDd. O.
e.e.
Mapas del Archivo Oral. del Edo. de N. L.
Mapa de la Rep. Mex.
Información: División Municipal
-Población del ))&amp;Is según
censo 1900 • 1960
MA. R.M. 1960
lnf. Ll. Pob.

Signos convencionales

MA. R.M. S.F.
Inf. Hld. Pob.

Mapas del Archivo Oral. del Edo. de N. L.
Mapa de la Rep. Mex.
Información: Llmltes
Dlvlslón Polltlca
Caminos vecinales
Poblaciones
Signos convencionales
MA. R.M. 1952
In!. Ll. O.P. V.C.
Pob. S. C.

Mapaa del Archivo Oral. del Edo. de N. L.
Mapa de la Rep. Mex.
Información: carta de aprovecllamlento
Aguas y suelos
Blmbolos y Signos
convencionales
MA. R.M. 1958
lnf. Agr. B.O.

Mapa de la Rep. Mex. (Mlneria)
Información: Hldrografla
Población
Vlas de comunicación

S.P.

Limites Territoriales
División Polftica

Poblaciones

201

�-MA. R.M. S.P'.
In!. Li. T. D.P. Pob.
V.C. Lit. O.
Hid.

Vías de Comunicación
Puertos
Litorales
Orografía
Hldrografia

Mapas del Archivo Gral. del Edo. de N. L.
Mapa de la Rep. Mex.
Información: Población
Vias de comunicación
Hidrograffa
Signos Convencionales
Situación Política
(Malas condiciones)
MA. R.M. Ep. P . Díaz
Inf. Pob. V.C. Hid.
S.C. S.P.

Epoca de

Porfirio Dfu

MAPAS VARIOS
Mapu del Archivo Gral. del Edo. de N. L.

Mapa del Edo. de Tamaulipas
In!ormac1ón: Poblaciones
Hidrograffa

1888

Lagunas

MA. Tamps. 1886
In!. Pob. Hid. C.

202

Comunicaciones

' Mapas del Archivo Gral. del Edo. de N. L.
Mapa del D.F. y sus alrededores
Información: Vías de Comunicación
Orograffa
Coordenadas GeogrA!lcaa
Hidrografía.
Poblaciones
MA. D.F. 1889
In!. V.C. O. C.G.
Hid. Pob.

1889

Mapas del Archivo Gral. del Edo. de N. L.
Mapa de Puebla y sus alrededores
Información: Población
Vías de comunicación
Hldrograffa
Orografía
Coordenadas Oeogréflcaa
MA. Pue. 1889
In!. Pob. V.e. Hid.

18811

203

�o. e.o.

Mapas del Archivo Oral, del Edo. de N. L.
Mapa de CUIia

MapllJl del Archivo Oral. del Edo. de N. L.
Mapa del Edo. de Mézlco
Información: Orogra!f&amp;
Vf&amp;s de comunicación
Poblaciones
CoordenadllJl Oeogri!icaa
MA. Méx. 1890
Int. O. V.C. Pob.

1880

Mapas del Archivo Oral, del Edo. de N. L.
Mapa del Edo. de Puebla
In!onnactón: Vf&amp;s de Comunicación
Orogra!la
Hldrogra!f&amp;
Población
Coordenadas Oeográ!iCllJl
MA. Pue. 1892
In!. V.O. O. Hld.
Pob. e.o.

18112

1897

Información: Situación OeogrA!ica
Orograt(&amp;

e.o.

Ma. CUba 189'1
In!. 8.0 . O. Clima PI.
Fa. Min. Pob. p .A. V.e.
Educ. Hlst, DP.

Mapas del Archivo Oral. del Edo. de N. L .
Mapa del Edo. de Sonora
Información: Ltmttes del Edo,
Dlvtatón de Dtst. Postales
Municipios
Explicación Postal
MA. Son. 1892
In!. U. DP. Mpos,
Exp. V. Post.

18112

Mapas del Archivo Oral. del Edo. de N. L .
Mapa del Edo. de Puebla
Información : Vlas de comunicación
Orografla
Hldrogra!la
Poblaciones
Coordenas OeogrA!lcas
MA. Pue. 1894
In!. V.e . o. Hld,
Pob. e.o.

1894

Mapas del Archivo Oral. del Edo. de N. L.
Mapa del Edo. de Tamaullpas
Información: ColindanclllJl
División en Reglones
Puerto de Tamplco
Slgnos convencionales
Terreno cedido a N. L,
MA. Tamps. 1897
In!. U. DP. 8 .C.

189'1

Cllma
Plora y Fauna
Producciones Minerales
Poblactón
Producción Agrlcola
Vlas de Comunlcactón
Instrucción Pública
Dlv1atones AdmtnlstrattvllJl
Eatablectmtentos Diversos
Hlatoria
Planos de la Habana y Regla
Alrededores de la Hab&amp;na

Mapas del Archivo Oral. del Edo. de N, L.
Mapa del D.F. y sus Alrededores
In!onnactón: Poblactón
Vf&amp;s de comunicación
Pootctones 0eogrA!ICllJl
Hldn,gratia

1889

Orograt(&amp;

MA. D.F. 1899
In!. Pob. V.e. P.O.
Hld. O. Cen.

Censo
(Malas condiciones)

Mapas del Archivo Oral. del Edo. de N. L.
Mapa de Linares e Iturblde N. L. Burgos y V1llagrán, Tamps,
Información: Orogratla
Poblados N, L. y Tamp.
Labores
MA. Mpos. N. L. Tamps. 1900
In!. O. Pob.
Mapas del Archivo Gral. del Edo. de N. L.
Mpa. Geolo. Centro-América
Información: Periodos Geológicos
Zonas E!ug!vas
e Intrusa,
Coordenadas y Ordenadas
M.A , C.A. 1906
In!. P .O. ZE.I.
Coor. y Or.

1900

1906

Mapas del Archivo Oral. del Edo. de N. L.
Mapa de Sabinas Hgo. N. L.

204
205

�MA.

a.

Información: Hidrografía
Limites

Hgo. N.L. 1925

Inf. Hid. Li.
Mapaa del Archivo Gral. del Edo. de N . L.
Mapa de 8abinas Hgo., N. L.
Información: Limites Territoriales
Hidrografía
Poblaciones
MA. a. Hgo. N.L. 1925
Inf. Li. T. Hid. Pob.
Mapaa del Archivo Gral. del Edo. de N . L.
Mapa de la Presa Ayancual
Información: Estudio Agronómico
Orografía
Hidrogrr.fb
Clases de Tierra
MA. P. Ayan. 1934
Inf. Agr, o. Hid.
Mapaa del Archivo Gral. del Edo. de N. L.
Mapa de V. Santiago, N. L.
Información: Limites
Poblaciones
Hidrograffa
Vfas de Comunicación
MA. Sgo. N.L. 1934
Inf. Li. Pob.
Hid. V.O.

Mapaa del Archivo Gral. del Edo. de N. L.
Mapa del Edo. de Q. Roo
Información: Limites
Vías de Comunicación
Poblaciones
Litorales
Relación de nombres cambiados
Signos Convencionales

1925

1934

Mapas del Archivo Gral. del Edo. de N. L.

MA. Agr. 1940

Inf. Li. V.e. Pob,

206

Información: Limites
Vías de Comunicación
Pueblos
Ciudades

1951

Mapas del Archivo Oral del Edo. de N. L.
Mapa del Oral. Bravo y China, N. L.
Información: División de los Municipios
en sus comunidades
Limites Municipales
MA. B.Ch. N.L. 8.P.
In!. D.P . Li. Mpos.

S.P.

Mapas del Archivo Oral del Edo. de N, L.
Mapa del Edo. de Coahuila .
Información: Poblaciones
Limites Territorlales
Orografía
Hidrografía
Vhs de comunicación
Cuadro ExpllcaUvo
MA. Coah. 8.P.
In!. Pob. Li. T. O.
Hid. V.C. S.C.

S.P.

Mapas del Archivo Gral del Edo. de N. L.
Mapa Oral. del Edo. de Cae.huila
Información: Poblaciones
Limites Territorlales
Hidrografía
Vfas de comunicación
Cuadro ExpllcaUvo
MA. Coah. S.P.
In!. Pob. Li. T.
Hid. v.c. a.c.

S.P.

1

1934

1938

MA. Q. Roo 1936
Inf. Li. V.e . Pob.
Lit. a.c.

Mapa del Movimiento Agrario

Mapas del Archivo Oral. del Edo. de N. L.
Mapa Municipio de Oaleana, Dr. Arroyo
Información: Vías de Comunicación
Zona de Trabajo
Misión Cultural de Salubridad
y Asistencia
MA, O. D.A. N.L. 1951
In!. V.C. Z.T. 8.8.A.

1940

��DEPARTAMENTO EDITORIAL
DE LA
FACULTAD DE FILOSOFIA Y LETRAS
DE LA
U.A.N.L.

PUBLICACIONES PERIODICAS:

~vista CATDDRA. (Nos. 1 al 6)

CUADERNOS DE FILOSOFIA:

La pintura como lenguaie, Adolfo Sánchez
'
Vázquez. 2a. Edición.
La Filosofia de Vasconcelos como Filosofla
Latinoamericana, Silvia Mijares.
Filosofía d•I Derecho, María Guadalupe
Martínez de Rodríguez.
Tecnología y Filosofía, Mario Bunge.

CUADERNOS DE HISTORIA:

Asp.ectos Metodol6gicos B6sicos del Estudia .
de la Historia Medieval, Henning Graf.

�Tres Artículos sobre Historia y Sociedades,

Guillermo Beato.
Sobre la Historia Latinoamericana, Guiller-

mo Beato.

Desarrollo Demográfico, Económico e Industrial de Monterrey, l1860-1920I, Domenico

Sindico, Roberto Hernández, Víctor Hernánd&lt;•z y Mario Pérez Delgado.

CUADERNOS DE SOCIOLOGIA:
Desarrollo Urbano en América Latina, Do

CUADERNOS DE PEDAGOGIA:
Cuaderno Xo. 1 : Antecedentes Técnicos d•
la Programación pot Objetivos, Ma. Socorro Berra Santana; El Establecimiento de
los Objetivos de Aprendizaje, Clara l. Carpy
~avarro y l,ibertad Mentlndez Menéndez.
CUADERNOS DE LETRAS:
El Emperador de Chin.a, Georges Ribemont-

Dessaignes. Traducción y Nota Preliminar
de Iren e Vegas García; En torno al Dada,
Postcriptum y Bibliografía, de Juan ,Jos(,
García Gómez.

menil'o Sincfü·o.
El Mal como Personaje-Agente Romántico

Juan José García Gómez.
1

CUADERNOS DE METODOLOGIA:

210

Problemática Existencial en Unamuno .. Ca•mus, Sartre y Anouilh , María Guadalupe

Cuaderno No. 1: Acerca de la Noción de
Analogía, Tomás González de Luna; Las
Revoluciones Científicas y el Método, Juan
Angel Sánchez; Las Inferencias Deductivas
Aplicadas a la Física, I,aura E, Quirog'a.

Olavide o Sade, Miguel Covarrubias.

Método y Métodos, Metodología y Metodolatría, Mario Bnngr.

COLECC!ON: MATERIALES DE
TRABAJO DE LA DIVISlON DE

Martínez de Rodríguez.

211

�ESTUDIOS SUPERIORES:

Creacionismo y Ultralsmo: Matices del Hui•
dobrismo. (Antología.! , Juan José García
Gómez.
Fragmentos Filos6flcos de los Pre-socr6ticos.
(Antología). Compilación de Textos y Notas,
Juan Angel Sánchez

COT,ECCTON DE POESI.A:
Litoral de Sombra, Alfonso Rey~s Martínez.
Matar el Tiempo, Xavier Rodríguez Araiza.

���</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1784670&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Caso Guatemala</name>
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        <name>Clasificación y codificación de mapas AGNL</name>
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        <name>Etapa colonial en Estados Unidos</name>
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�.......YIMITM!I

CATHEDRA

'

REVISTA DE LA FACULTAD DE FILOSOFJA

Y LETRAS

DE LA UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE NUEVO LEÓN
NÚMERO

4/5

JUNIO DE

1976.

t

l

SUMARIO

Arturo Delgado Moya O Interpretaciones de la Sociología y la Historia
según los Neopositivistas y los Marxistas. (7
./ Juan José Saldaila González O Alejandro Korn: la libertad creadora. (29
Carlos H. García Rivera O
análisis experimental. (45

La agresión como psicofenómeno social: un

Ricardo C. Villarreal Arrambide O Aspectos de la Reforma Agraria
en México y Chile. (71
Carlos Monsiváis O
Baudelio Garza G.

La cultura de los años recientes. (89
Valle Inclán y el Modernfsmo. (111

O

Herón Pérez Martínez O Semántica de un mito moderno. (125
Manuel Maples Arce

V

Julio Mitates Bacca

O

p

Memorial de Sangre. (137
Teleología Educativa. (151

Julieta Pisanty de Alducin O Nuevos enfoques sobre el arte y la cultura, según la teoria da la comunicación. (163
José Enrique Chavarrfa, Guadalupe de León Cuéllar, Ma. del Socorro González O Teoría Marxista de la Educación. (179
Teatro Pag. 191

�UNIVERSIDAD AUTONOMA DE NUEVO LEON: Rector/doctor
Luis E. Todd; Secretario General/lcenelado Jesús Lozano Díaz.
FACULTAD DE FILOSOFIA Y LETRAS: Director/llcenclado Tomás González de Luna; Subdirector/llcenclado Juan Angel Sánchez
Palacios; Secretario/licenciado Herón Pérez Martinez; Jefe de la
División de Estudios Superiores/licenciado Abraham Nuncio Limón;
Coordinador del Instiuto de Investigaciones/dJCtor Juan José García Gómez.
CATHEDRA: Coordinador/Juan José García Gómez; Ayudnntc/Emilia López Portillo; Consejo F.ditorial/ Mario A. Aguilera Mejía, Máximo de León Garza, Rodolfo Martinez Cárdenas, Ma. Guadalupe
Martinez de Rodríguez, Abraham Nuncio Limón, Ricardo C. Villarreal Arratnbide.

Cada autor es responsable de su texto. No se devuelven originales.
Toda correspondencia debe dirigirse a:
Coordinador del Deparcamento Editorial de la Facultad de Filosofía y
Letras de la Universidad Autónoma de Nuevo León. Apartado Postal 3024.
Ciudad Universitaria. Monterrey, Nuevo León . México.
Diseño : Coordinación del Departamento Editorial de la Fac. de F. y L.
Impresa en: Técnica Gráfica de Monterrey , S. A.

��INTERPRETACIONES DE LA SOCIOLOGIA Y LA WSTORIA
SEGUN LOS NEOPOSITIVISTAS Y LOS MARXISTAS•
Arturo Delgado Moya

AUGUSTO

COMTE Y SU EPOCA

Comte vivió en Francia de 1798 a 1857, época en que este pals
tenia un gobierno consolidado, producto de la revolución burguesa.
Durante la época de referencia, encontramos que el pensamiento social, politico y filosófico, emanado de la gran revolución francesa, tiende a explicar y justificar la existencia y el desarrollo de
la sociedad capitalista contemporánea.
La Intelectualidad francesa estaba muy desarrollada y unificada en torno a las tendencias filosóficas y politicas emanadas de la
Revolución. Se hablan registrado Importantes avances de las ciencias naturales, de las matemáticas y de las ciencias sociales. El nuevo orden social requería de una explicación "científica" que justificara al régimen capitalista que prevalecía en Europa y particular\

• El presente trabajo fue elaborado para el curso Fundamento de las Clenclaa
Sociales. Impartido por el Dr. Juan Brom, en la Maestrla de Metodologla de las
Ciencias Instituida en la Facultad de Fllosoffa y Letras. U.A.NL.

7

�mente en l''rancia.
CONCEPCION SOCIOLOOICA POSITIVISTA DE LA S&lt;XJEDAD
Augusto Comte, quien se destacó desde su juventud por el conocimiento y la comprensión de los problemas sociales, pronto ad•
quirió un prestigio en cuanto que se proporua dar una explicación
racional de desarrollo social. Trabajó junto con Saint-Simon, uno
de los prominentes socialistas utópicos, quienes consideraban que
los capitalistas debian ser persuadidos para repartir la riqueza entre los pobres. Una de las grandes preocupaciones de la burguesia,
era contrarrestar las ideas socialistas, primero utópicas y, después,
científicas.
Comte, con su "descubrimiento de 1822", proporciona una serie de ideas filosóficas que permiten interpretar el desarrollo socioeconómico del pais y del mundo contemporáneo, es decir, del mundo capitalista.
Tomando en cuenta la existencia de una teoría socialista con
base en la ciencia, después del manifiesto comunista de Marx y
Engels en 1848, una gran preocupación para la burguesia se va a

dejar sentir, cuando los estudiosos del fenómeno social predicen las
contradicciones y fin de la sociedad burguesa. Más que para com•
batir las concepciones escolásticas, herencia del feudalismo europeo,
la gran aportación de Comte está a favor de la burguesia, a la cual
él pertenecia.
Comte proporciona una explicación "cientifica" y racional acer•
ca del desarrollo de la humalÚdad, llegando a la conclusión de que
la sociedad capitalista era la sociedad perfecta. Dicho régimen prometia al hombre vivir en un ambiente de libertad, adquirir conocimientos apegados al desarrollo de la ciencia, siendo un régimen
sobre todo perfectible; esta era la gran justificación para la sociedad nueva, para la sociedad capitalista.
Augusto Comte refleja en su pensamiento social, la inquietud
de la intelectualidad burguesa de su época, por dar una explicación
acerca del nuevo orden social existente, al mismo tiempo que com•
batia a las ideas nacientes en favor del socialismo y, sobre todo,
las ideas pregonadas por Marx y Engels a parttlr de 1848.

Jógi La aportación de Augusto Comte, en relación a Ja teoría socioca, se va a caracterizar por lo siguiente:
de l~~dae; principio, la ley de las tres etapas del desarrollo
ricas para el estuaioede~~~~~ar, el orden de las ciencias te6Para Comte, las ciencias teóricas absq-actas
dei ~e Jerarqula, siend~ la base de todas ellas 1:ª::ui~~irrcaun
pu
a mecánica, la fls1ca, la quimica la biología
. • estodas ellas, 18: ~'!eva ciencia que prete~dla llamar r.ia~bi:cuna ~~
quedando def1rutivamente con el nombre de "socloo
I gfa ,.. social '

/r•

de la~U::rfa~óncu~io~ca de Comte, en relación al desarrollo

el metaflsico, el positi~o. ¿,=es er~~~~o ~ber ei teológi~,
0

enesdtres ~dosh, al igual . que el desarrollo de la vld/del~bdreai:I
d e su runez asta la vida adulta Ba · 1
•
ciol~a t~rica abstracta estudiari~ losl~e~ó~e~:it~ii que la soy ~!nt-Sunon realizaron su estudio en 1822, el cual co~mte
def1rur algunos elementos de la nueva ciencia.
en

tudi~•:t:~~df~;;:~~~:~~.la~~~fJ!~ad~: :~\r~ito e} ~que_ los '.15trono!Illcos, los fisicos, los químicos, 0 los fisioló ~ ntu
decir,. SUJetos a_ leyes naturales invariables, cuyo descub · ~ t ' es
el ob¡eto especial de la investigación".
run1en o es
f ó Conciben el surgimiento de esta ciencia para el estudio d 1
C:n r:ár:n°!n~: ~~ 8;:i~turalad,sujeta a leyes semejantes a las que

eza.

;igi~

.U:n estudio casi simultáneo al de ellos fue el de Quétel t Este
¡cn~1ó ?n e!IS!1Yº sobre fisica social, donde hace su apoJación a
as . ~e!}Cl!l5 sociales, con una gran influencia en el Si lo XIX
ta 1ruc1ativa de Quételet de hablar de una fisica soci!í, echó

ai!i~

8
9

�el proyecto de Augusto Comte de darle el nombre de "física social" a su nueva ciencia, optando por el nombre de "sociología",
ciencia que habría de servir para el desarrollo de una concepción
propia de la intelectualidad burgues¡i del siglo XIX.
La sociología como ciencia que estudia los fenómenos totales
de la sociedad, las acciones y la resultante de la actividad del hombre, trajo consigo que tal estudio condujera a un mayor entendimiento en las relaciones humanas. Para Comte, la sociología es la
ciencia que estudia los fenómenos sociales, culturales y antropológicos.

Comte no está al margen de la cuestión del método para la
investigación de los fenómenos sociales; considera a las matemáticas como la ciencia que exige rigidez para su conocimiento por
parte del hombre, razón por la cual la sociologia debería sujetarse
a métodos de conocimiento científico de la misma calidad.
Para Comte, el conocimiento positivo podía darse mediante la
observación, la experimentación, la comparación y el método histórico
El hombre puede adquirir conocimientos por medio de los sentidos, esto es, mediante la observación. La observación puede ser
introspectiva, según la situación del observador.
Más adelante, cuando Comte pone en práctica la experimentación como forma de conocimiento, la considera como una observación dirigida y, por último, el método histórico proporciona las leyes generales de "la constante variación de las opiniones humanas".
Esto refleja que lo predominante en los cambios va a _ser el
papel que juegan las ideas del hombre. Para Comte _es mur unportante que la sociedad sea ~nsiderad_a ~'?º un org!lll!5mo VIVO para
su estudio; para esto reqwere de d1sc1plmas espec1ahzadas como la
economía.

estática Y ~inámica, div\sión semejante que se daba en la biología
y que era unportante para la comprensión del fenómeno social. La
sociol~~a en cuanto dinámica y e_n cuanto estática. Según Comte,
1f! estatlca en cuai:it~ es una teon!1 del orden equivale a la armoma entre las cond1c1ones de la existencia en sociedad del hombre.
Por otra parte, la sociología dinámica, concibiendo a la sociedad en
su constante progreso, equivale a un desarrollo fundamental de la
soc!e~ad. ~ !1llí_ se de~pr~n_den los principios de orden y progreso,
estát~ca Y dmam1ca soc1ol~g.1ca que, según Comte, son factores que
permiten el desarrollo eqwllbrado de la soeiedad capitalista.
Para Comte, el orden social se establece de acuerdo con "las
leyes de la naturaleza", es decir, la vida del hombre su existencia
Y su_ desarr?ll.o1 son elementos indispensables para que se dé una
relativa fleX1b1hdad de las leyes sociales en relación a las leyes de
la natui:3:leza. El hecho fundamental del orden social se da en la
co~relac1on ent~e los. elementos que integran la sociedad. En todo
eXJSte una coeXJstencia, donde más se destaca es entre los hombres.

.~á:s. adel3:nte, Comte, estudiado por Timascheff, considera que
la d1V1s1on social del t~bajo refleja que la sociedad es un organismo don~e se desempena una función solidaria entre los elementos
que la mJegran. Poi: otra parte, Comte considera que la división
del . trab~Jo_ trae consigo la .~~ de la constante complejidad de la
soc1«;&lt;1ad, sm embargo, la d1V1s1ón del trabajo va a permitir la existencia, la cooperación y la solidaridad humanas.
Se~a, además, que la sociedad es estática en cuanto estruct~ra socia!, en la cua_J ~xíste el individuo, la familia y las combinacmnes soc18 les; lo maxi..-no de este plano, es la humanidad.

"En la sociedad se observa la constante y regular convergencia
de las actividades de innumerables individuos"' según Comte· cada
uno tiene su propia actividad pero, a su vez, eÍ punto de tod~ individualidad es la vida familiar, quien posee un grado particular de
unidad, una moralidad que la hace diferente de las demás. Considera que el orden político es algo artificial, en cuanto producto del
hombre, pero es algo necesario en las sociedades humanas contemporáne~s. Considera, además, que el orden politico es algo natural
en la vida del hombre, no se puede concebir un pueblo sin gobierno.

Por otra parte, Comte considera que la sociología se divide en
1.1

10

�Señala Comte que la sociología dinámica, en cu~to evolución
ro eso considera que la sociedad debe ser estudiada P?! una
~ie~cif, po~ la sociología, tomando en cue1;1ta qu~ la _evoluc!onalsocial es algo constante y que tiene su seme¡anza
remo anim •
El progreso puede ser de carácter fisico, moral, inte!ectual, politico, etc. Esto es, la sociedad es cambiante, en ese sentido, dentro
de un orden establecido.
Considera, asimismo, que el aumento de la pobl~~ión P!~ posibilidades de mayor especialización, llama~a tamb1en d1vis1ón .del
trabajo. Lo anterior trae como consecuencia un!!- may?r orgaruza•
ción de la sociedad. Considera que existe u!l~ _diferencia de ve\oc!dad de progreso; las razas humanas, la pos1b11!dad de la su~nor1dad de la raza blanca sobre otras razas, el pa~l q'!le desempenaban
las regiones climáticas del Mediterráneo para mpmr en el progreso
de los pueblos la acción política y el papel que Jugaban. los grandes
genios en el 'desenvolvimiento histórico, serian -segun C°!11te-factores detenninantes para el progreso. Esto nos hace C?nc1mr que
el positivismo surge como una concepción que va a !!XPl!car. los fenómenos del desarrollo social, toman~~ en cu~nta la implicación que
tienen los factores de carácter geográfico, racial, Y el papel que juegan los individuos en la historia.
Los aspectos más sobresalientes de la sociología Com!iai:ia_ para
la explicación de los fenómenos d~ \a socie~a.d, _son: los prm~1p1os d!
orden y progreso, el carácter estático_ y dmam1co de la sOC1edad, .e
1 ue juega la división del traba¡o en el desa~roll? de la SOC1eyq el papel que juegan los individuos, co1;1s1?erandol?s . C?mo
age~tes predeterminados, para impulsar aco~teclffi1en~os h1Stor1cos,
para dirigir determinados fenómenos de caracter social.

rar

FILOSOFIA NEOPOSITMSTA DE LA lilSTORIA
Uno de los máximos exponentes de la filosofla neo1¡&gt;0sitivísta de
la historia es Bertrand Russell. Para Russeb~ la h:r~n~n~:,:n
ciencia ya que la concibe como "un caos a 1garra o ,
.
donde \a vanidad y las rivalidades, asi como el poder, el ape~to ~~
el poder, los instintos, son los que acontecen Y mueren en a po
tica mundial.
·

12

Russell considera un papel determinante en lo que se conoce
como h1storia, al papel que juegan los grandes hombres. Condena la
historiografla contemporánea que dedica demasiada poca atención
al individuo y mucha atención a la masa. Para Russell si no hubiesen existido los grandes personajes, no hubiese sido posible hablar de la proyección de un desarrollo contemporáneo de la vida de
los pueblos, considera que las personalidades notables pueden acelerar o demorar la marcha del tiempo.
Russell destaca el gran papel de Enrique VID, Ana Bolena, el
Papa, el Emperador Carlos V, etc., que b•.n influido en hechos históricos importantes y que, además, los han determinado. Por otra
parte, considera que el valor de la historia consiste en que nos ofrece el conocimiento de "seres humanos que se encontraban en circunstancias sumamente distintas de las nuestras pero no nos dan
un conocimiento científico, analitico Y. severo, ni esa especie de conocimiento que cualquier aficionado a los perros tiene de su propio
perro".1
Dice Russell que la historia no es una eieuc1a, sino un arte, y
en el relato histórico cuentan mucho más la vivacidad y la amenidad que la objetividad y la exactitud. En consecuencia, para él
la historia es un arte y los individuos desarrollan un papel, desde
el punto de vista de la realización de esa obra de arte.
Un continuador y contemporáneo de Russell, Poper, considera
que no puede haber un método científico para las ciencias sociales,
sólo podrá haber para las ciencias de tipo experimental.
Otros neopositivistas como Carnap y Neuraths, consideran que
la universalidad de los principios, su aplicabilidad a cualquier rama
del saber y, en fin, todo conocimiento de los fenómenos sociales,
peca siempre de subjetivismo, es decir, el carácter, el contenido y el
significado de los acontecimientos depende del sujto. Ellos están en
contra del determinismo y del historicismo marxista. Los principios
del historicismo aceptan la existencia de leyes que rigen el desarrollo social y tratan de conocer " prever, eientifieamente, los acontecimientos. A esto Poper, neop.isitivísta, contrapone el voluntarismo
y el empirismo. Dice que el futuro · depende del hombre, pero el
hombre no depende, de ninguna manera, de una necesidad histórica.

13

�Poper, Carnap, y otros in~electuales,_ conside~ qu~ el histor!•
cismo es antinaturalista, es decir, contrar1~ a los prmc1p1os del po~1tivismo ya que el positivismo se caracter1ZB.ba por aceptar la ~x1s•
tencia de leyes naturales, pero el _h~toricism~ habla de leyes sociales
y leyes objetivas en el desenvolvumento social, a lo cual se oponen
los filósofos neopositivistas. Niegan las posibilidades de una nueva
teoría científica de la historia. Dice Poper: "La historia sólo pu~e
ser una descripción de hechos aislados, que nunca se elevan al mvel
de amplias generalizaciones teóricas".•

d_e. la na~eza y la sociedad. Por lo tanto, los filósofos neoposit!VJStas cons1der~ 9~e sol~ente es_ posible el conocimiento descriptivo del .hecho historico, mas no existe para ellos ninguna objetividad. Afirman que el hombre es dueño de su propio destino y que
solamente puede incluirse en él cuando sus objetivos rebasan los lnte~ Individual~ que determinan el carácter de la historia humana
ongmando cambios profundos en la vida del hombre.
'
Pope~ considera que la actividad consciente de los hombres es
más te~~nte q~e 1~. llamadas leyes objetivas de la historia, y
el conOCJm1ento ~1entíJ'.1co de _la misma. Al activista en la vida
hllJl!an~ le µaman mgemero social, quien se interesa en adaptar todas
11!5 1nst!tuc1ones Y ~sas a sus fines. Encontramos que el neopositi~ o tiene sus co~~uadores abundantes en el análisis de la historia
uruve~ Y de Me,aco. La descripción de los procesos sociales la
narraCJón ~e ~e_chos, los detall~, las particularidades, el papel que
juegan !_os md1V1duos en la real1ZB.ción del hecho histórico, sus ideas,
las ~alidades _dadas por un Ser Supremo, todo ello, en última instanCJa, determma los grandes acontecimientos.

Russell considera que todas las cienci~ ~enden a la descri_pción,
entre otras la biología la física y la quumca, las que se a¡ustan
a las leyes' naturales, donde existen descubrimien~os 't experimen•
tos. Estas características no se presentan en la historia, razf?n por
la cual el historiador no se interesa en las leyes generales smo en
los acontecimientos aislados.
"Desde nuestro punto de vista las leyes histórica~ no existen.
La generalización es sólo propia de otro campo de mte~ que
debe ser rigurosamente diferenciada ~el .i_nterés que despiertan l~s
acontecimientos específicos y su expbcac1on causal, los que constl·
tuyen el quehacer de la historia".'

SOCIOLOGIA NEOPOSITIVISTA.
Entre los más destacados sociólogos neopositivistas tenemos al
p~fesor Geo~ge A. L~dberg ~e la Universidad de Washington,
quien ha real1ZB.do estudios tendientes a explicar los fenómenos sociales desde su punto de vista.

Esto nos conduce a aceptar la existencia de leyes naturales, que
se ajustan propiamente a la naturaleza, pero ~o leyes que_ p~ten•
dan conocer objetivamente a la_ soci~ad. En. fm, el neopos1t1vismo,
como una interpretación de la historia, la e~phca. tomando en cue~ta
la actividad de los grandes hombres, donde mterv1enes factores, prin•
cipios e ideales religiosos, politicos o filosóficos.
Por último, ellos eonsideran -~oper, entre otros- que_ no
puede haber historia del pasado, sea ~te lo q~e ~ere, en re~1dad
sólo puede haber distintas in~~retac1ones histón~ d~l mismo,
aunque ninguna puede ser defm1tlva y cada generaCJon tiene derecho a hacer su propia interpretación. Esto es lo que llaman presentísmo.
cuando se refieren a la descripción, como función. importante
de la historia, ésta puede ser expresada E'.n fo~a precisa; ~lo_ los

filósofos de otras tendencias aceptan la existencia de leyes ob¡etivas

14

..

. L?s ~iólogos neo~itivistas consideran que los fenómenos son
ob¡etivos en la medida en que "se ajustan a los conceptos de
acuerdo, corroboración y predicción, adoptados como criterios".•

,

Se dice, más adelante, que las definiciones "a ,priori" de la naturaleza esencial, de sociedad, de cultura, etc., son procedentes desde
un punto de vista de lógica formal, pero sin ningún valor científico.
Dodd usa el modelo matemático para la explicación del fenó~eno social; esta concepción es pf?&lt;!ucto de
sociología norteamencana de Lundberg y de Dodd, qm~nes consideran que la aplicación
de las matemáticas en la ordenación de números en hileras y colum:

la

15

�nas, y la proyección que se le pueda dar al grupo social, es algo
muy importante.
En Norteamérica ,predominan ._los rasgos .t~rlcos de socióloitos
e investigadores con una concepe1ón neopos1tiV1Sta y pragmática.
Zipf considera que para, concer el problema social y sus mediciones,
se requiere de una penetración considerable "de los resortes de la
conducta humana considerados como un fenómeno puramente natural".' Este sociólogo es un asiduo continuador de las ideas del Comte,
en el sentido de que los fenómenos sociales se rigen por leyes natu•
rales al igual que los fenómenos . de la naturaleza.
Para Zipf, la sociedad humana es el campo donde influyen los
miembros individuales y éstos son influidos por la colectividad. El
sistema social es un movimiento que persigue, cooperativamente,
finalidades iguales, por medio de procedimientos iguales, en el supuesto de que todos rindan la misma cantidad de trabajo y reciban
la misma recompensa con un mínimo de trabajo.
Insiste en que Max Weber encuentra en el conocimiento y la
observación de los fenómenos sociales, que se requiere de cierto rigor,
al igual que en la estructura matemática. Encontramos, también,
que el neopositivismo contemporáneo tanto d.e Lundberg, como de
Dodd, de Zipf, como de Max Weber, tienen relación en una estructura social ligada a un criterio de las estructuras matemáticas contemporáneas. Hart niega el criterio único de explicar la conformipad
de las estructuras sociales con base en las matemáticas. Este sociólogo participa de la discusión, pero coincide con ellos en lo fundamental, en que la sociología neopositivista requiere de un modelo
matemático para la interpretación y prediccón de los fenómenos sociales.
Según los neopositivistas, el retraso cultural está en función del

retraso material de los pueblos; es imposible un avance superior de
la cultura si el desarrollo material es atrasado.
Otro aspecto importante es el siguiente: · la llamada definición
funcional no se presenta como solución final o absoluta, simplemente como un movimiento útil en dirección a la objetividad. Den·
tro del concepto de la problemática social resulta muy importante
el estudio y !a comprensión de los hechos sociales. Dentro de las
corrientes fundamentales de la sociología positivista contemporánea

16

tenemos la llamada de cuantificación la funcionalista. Para Lund•
~rg ~os los fen~menos pueden ser cuantificados. Pero el dehavlonsmo dice que existen fe'!ómenos mentales como fe, esperanza, temo~es, e~.• ~ _que el estudio resulta empírico pero que es un campo
de mvestigaCJon.
. Por otr~ parte, el ~sfudio de Timascheff en su Teoría Socioló~ca, se_re~1~re a Sorok1'!. Sorokin es un investigador que niega la
v~.lidez c1entif1~ de estudios de reacciones de lenguaje a conversaciones ':( ecuac_mn!!;S. usados co~o reactivos; casi siempre se refiere
a cuestiones hipoteticas y la hipótesis y la predicción en sociología
requieren. de_ una aplicación de modelos matemáticos, de acuerdo
co!I el cnter10. de s~ autores. .El análisis de tales interpretaciones
exige sus propms 1n:etodos; debe enfocarse al estudio de la actividad
e!l .grupo co'! los o¡~ de las. personas que participan. Los neopositivistas domman la influencra en estos individuos con un sentido
pragmático Y la sociología neopositivista se considera que ha aportado ciertas cuestiones metodológicas al estudio de la sociedad. Dice
que se puede comparar el neopositivismo con el positivismo original
donde se destaca la importancia de las relaciones de referencia.
'

FUNDAMENTOS DE LA FILOSOFIA MARXISTA
DE LA Hl'STORIA.

I

La filosofía marxista constituye un sistema integral y armónico
~mo concepci_ón del universo. El materialismo dialéctico es la cien~
cia que estu~•a. las leyes del desarrollo de la naturaleza, mientras
que el mater1~1Smo histórico es la ciencia que estudia las leyes del
desarrollo social.
La filosofía marxista estudia a la sociedad en constante cambio
Y a la historia como producto de las masas explotadas en lucha
constante por su liberación y mejores condiciones de vida.
La filosofía marxista se fundamenta en las ciencias de la natuf!lleza, cua~o da una interpretación del mundo. As1 mismo, las
Ciencias 5?Clales, cuando estudian e Interpretan el desarrollo social.
Es una filosofía que se ajusta profundamente a las aportaciones
cientlficas de todos los tiempos y de nuestra época en particular
para dar una interpretación del fenómeno histórico 'y social.
'

'

17

�Los elementos básicos en que se basa la filosofia marxista para
la interpretación de la Historia, según Gerardo Unzueta, son: "En
la producción social de su vida, los hombres contraen deterymnadas
relaciones necesarias independientes de su voluntad, relac10nes de
producción que corre'spondan a una determinada fase de d_esarrollo,
de sus fuerzas productivas materiales".' Una segunda tesJS es que
"el conjunto de estas relaciones de producción forma la estructura
de la sociedad, la base real sobre la que se levanta l!l superestructura juridica y política a la que corresponden determmadas formas
de la conciencia social".' La tercera tesis establece que "el m~o
de producción de la vida material condiciona el proceso de la vida
social, política y espiritual en gen~ral. No es la co~ciencia de \os
hombres la que determina su ser, smo por el contrario, el ser social
lo determina su conciencia"." La cuarta tesis establece que "ai
llegar a una determinada fase de desarrollo, las _-fuerzas producti~as
materiales de la sociedad chocan con las relac10nes de producción
existentes o, lo que no es más que una expresión jurídica de esto,
con las relaciones de propiedad dentro de las cuales se han desenvuelto". 11 Por último, establece que al cambiar la base económica
se revoluciona, lenta o rápidamente, toda la inmensa superestructura erigida sobre ella.
Gerardo Unzueta sintetim asi la concepción materialista d~ la
historia y la sociedad desarrollada por Marx y Engels en El cap1~.
la Ideología Alemana, la Economia Política, en la corresponde~c1a
de Marx y Engels, en el Manifiesto Comunista y el 18 Brumano.

ha convertido (o puede convertirse) en objeto de la ciencia de lll
historia". 12 Considera que dicho acontecimiento es uno de los tantos
que rigen la vida diaria del pueblo, pero que tiene trascendencia en
la medida en que cambia el rumbo de un acontecer social. El hecho
histórico no es una mera representación mental, no es una cosa
psicológica que se da en el historiador, es algo real y objetivo que
realizan los pueblos. Encontramos en la historia de un pais, un
número indeterminado de acontecimientos, pero no todos tienen la
calidad de un hecho histórico.
Por su parte, el historiador debe tomar en cuenta el contexto
histórico en que se da el acontecimi1mto, asi como el marco de referencia del aspecto que se está investigando. No todos los acontecimientos tienen la misma importancia dentro de uh hecho histórico;
si se trata de la historia politica de un pais, el marco de referencia
es la "política" y los acontecimientos en el arte y la ciencia, no serán
objeto de un estudio tan minucioso como los hechos políticos relacionados con el hecho histórico.

LA OBJETIVIDAD DE LA VERDAD HISTORICA.
El hecho histórico es producto de una actividad práctica que
el hombre desarrolla. La objetividad del hecho histórico es un
aspecto importante de estudio en el fenómeno social, ya que no podemos hablar de objetividad de la misma manera que en la ciencia
experimental. La objetividad del proceso histórico está determinada
por las condiciones de vida material de los pueblos, así como por la
vasta información que refleja las caracteristicas de la vida de los
mismos.

La tesis marxista de Unzueta, nos permite dar una explicación
concreta al estudio del fenómeno social y su _d~llo; .En resumen, la filosofia marxista establece com? prmc1p1os bás!&lt;;OS para
el estudio del hecho histórico, la producción Y reproducc10n de la
vida material, las condiciones de vida creadas ~r ~ste P~~o, las
relaciones emanadas de la producción y las múltiples ª&lt;:ti~dades
económicas que conlleva a la integración de la base econom1ca de
la sociedad.

El hecho histórico es una manifestación del desarrollo social,
que puede ser objeto de estudio independientemente de la conciencia del historiador.

EL HECHO lilSTORICO.

las condiciones económicas, políticas, sociales y culturales que se

La objetividad del hecho histórico se manifiesta en función de
dan en un pueblo, en un momento dado, de una época determinada.

El hecho histórico es definido por Adam Schaff como "el acontecimiento gue debido a su importancia para el proceso histórico se

18

El conocimiento de los hechos históricos y la verdad de dichos
conocimientos, radica en la !nterpretación de los acontecimientos

19

�que han ocurrido en el pasado, bajo los principios de la filosofia
materialista.
LAS LEYES DEL DESARROLLO SOCIAL.

Las Leyes que rigen el desarrollo de la sociedad son objeto de
fundamentación teórica por parte de la filosofia marxista. de la historia. El Materialismo Histórico proporciona las Leyes siguientes:
"1o. La primera ley establece la acción detenninante de la existencia social sobre la conciencia social.

2o. La ley de Ja acción detenninante del modo de producción
de los bienes materiales, sobre la estructura y desarrollo de la sociedad.
3o. La ley económica de la obligada correspondencia de las
relaciones de producción con el carácter y el grado de desarrollo de
las fuerzas productivas.
4o. La ley de la acción determinante de la base económica sobre la superestructura social.
5o. La ley de las revoluciones sociales es el pase de una formación social a otra"."

Las leyes generales proporcionadas por el materialismo histórico sirven de base para el estudio de la sociedad en un cons~te
cam'bio. Las leyes del desarrollo 5?Cial sirven ~e fundamentación
para el estudio de la historia, permiten al ~vestigador comprender
la transformación social y el avance de la vida de los pueblos.
El historiador marxista concibe la reaJ!dad social como producto
de las condiciones derivadas de la producción, ~ n porhechlacu~~
leyes del desarrollo social son aplicables al estudio del
o
rico. La conciencia social, en todas sus manifestaciones, es ~
resultante del proceso productivo y de las relaciones de producción.
La ley de la "obligada correspondencia de las. relaciones de pro-

ducción y el grado de desarrollo de las fuerzas productivas" 1a
encontramos en todo proceso histórico. Por ejemplo en el régimen
feudal, las relaciones de producción consisten en la' propiedad privada del señor feudal sobre los medios de producción y la propiedad
oarclal que ejerce sobre el siervo. Las fuerzas productivas feudales,
consisten en el tipo de instrumento de trabajo ...rtesanal, tanto de
labranza como hemurJentas, cuya propiedad privada sobre la tierra
-rnedi~ de producción ~~ominante- y sobre los instrumentos de
producción, hacen del_ regunen fe_udal una sociedad, con equilibrio
entre fuerzas productivas y relaciones de producción.
. El avan~ de las fuerzas porductlvas, es decir, el perfecclonanuento ~e los instrument~ de producción, trajo consigo más y mejor
produ~_1ón, que va a estimular al comercio, los medios de transporte y comunicación, motivando una necesidad histórico-social de
nu_evas relaciones en la p~ucción. El rompimiento del equilibrio
senalado en el párrafo antenor, trae una revolución en la producción y en las relaciones humanas, dándose origen a una nueva formación económico-social.

LA CONCEPCION SOCIOLOGICA MARXISTA DE LA SOCIEDAD.
La -~~ncepción sociológica marxista d.estaca. la importancia de
las condic1on~ ~~ vida material en que viven los pueblos, como base
para la explicac1on de los fenómenos sociales. Las condiciones materiales en que se desenvuelve el sector de la sociedad que posee los
medios de producción y se apropia de los productos son diferentes
del_ sector de la sociedad que carece de dichos recursos. La objetividad de las condiciones de vida material se da en función de la
situación económica y de la relación que guardan los hombres en
e~ proceso ~e la prod~cción, la forma en que se produce y condiciones objetivas de existencia de los sectores sociales, va a determinar las formas del pensamiento politlco, filosófico, social y religioso.

Históricamente se demuestra -como las condiciones sociales y
económicas, las condiciones de vida material, influyen determinantemente para que los pueblos piensen de tal o cual manera. Si analizamos las condiciones de la vida de los pueblos en la sociedad
esclavista, encontramos ciertas formas de producción y, como con-

20

21

��estado.
Cuando la clase obrera demanda mejoras económicas y pasa a
denunciar las formas y estructuras mentales que le ha formado la
burguesía la lucha económica se transforma en lucha política e ideológica. u,. lucha de clases es una de las manifestaciones del poder
económico de unos sobre otros, de la explotación de los poderosos
sobre los pobres. Como forma aguda de la lucha de clases, la revolución se expresa como medio de transformación social; por una
parte, la clase obrera que en la sociedad capitalista se organiza en
forma independiente y, por el otro, la burguesía que defiende, por
todos los medios a su alcance, sus privilegios.

. La _con?;pción sociológica ma~rialista se ajusta a la interpretación c1entif1ca del desarrollo social, la concepción marxista fundamentea Y desa~lla estos conceptos, con base en las leyes objetivas
que rigen la vida de la soicedad y del hecho histórico.
La. concepción . ma~ permite una comprensión científica,
pro~1sta, revoluc1onar1a, de la sociedad. El sociólogo marxista
concibe a la sociedad cambiante y participa en su transformación.

La revolución social se da cuando se pierde el equilibrio entre
fuerza productiva y relaciones de producción. El hombre participa
en la producción y le da carácter social, mientras que el producto
es propiedad privada, asi como los medios de producéión. Para los
sociólogos, la contradicción se da cuando el hombre participa en la
producción y ésta tiene un carácter social, mientras el producto ya
elaborado tiene un carácter privado. La revolución social es entonces la transformación total que se da en la organización social. Los
cambios se motivan en la economía, en la forma de producción y
en las formas de la conciencia social.

CONCLUSIONES.

He~os planteado. las principales cara~e~tlcas de la concepción
neoposlt1vista y marxJSta tanto para la histona como para la sociología.
La concepción sociológica expresada por los neopositivistas, encuentra su correspondiente en el estimulo que la sociedad ha proporcionado para que se conserven las ideas de justificación plena de
la desigualdad, origen de una concepción positivista planteada por
Augusto Comte. El carácter-no científiCQ de la interpretación neopositivista, trae consigo tomar en cuenta la -descripción de los personajes, las fechas, los acontecimientos, donde el estudiante tiene que
memorizar datos, dejando de un lado la reflexión, la critica, la interpretación del desarrollo social.

24

25

�NOTAS

BIBLIOGRAFIA

1 Comte Augusto y Salnt-Blmon. Políllea PoolllYa. pp. 149-150, citada por Timaschef e;, Lo, T-ia Sodolóclca- P.CE. México, 1974, pp. 36.
2 Timaacheff, Nlcolú. Lo, T-ia Soeiolép:a. P .CE. México, 1974, pp, 41.
3 Rusaell Bertrand citado por Kon, I. S. en l!I Idalbmo Fllooótleo 1 la Crúla del
Penamlento
Editorial Platina. Buenos Aires, 1962, PP, 172.

m.iórt.o.

4 Kon, l. s.. El ldalbmo nloo61lco 1 la CrllU del Pemamlento Blalórleo. l!dltorlal Platina. Bueno, Aires, 11162, pp. 175

7 nmaachefl op cit. pp 251
unzueta, Oerardo. Lo. Concepel6n MaMriallala de la Hlatorla, Fondo de Cu!tura Popular México 1972 pp. 57 .

9 Ibldem pp 5G.

10 Ibldem. pp. 62.
11 Ibldem. pp. 64.
12 Schaff, Aclam. Hbtoria 1 Vetdad. Editorial Orljalbo. México, 1971, pp. 250.
El Ma&amp;eriallamo llúlórlco.

El ldeallamo Flloaófloo y la Crisis en el Peasamient.o
Histórico. Editorial Platina. Buenos Aires, 1962.
RUSSELL, BERTRAND. La Hlst.orla como Arte. Escrito Básicos.
Editorial Aguilar. México, 1969.
MARX - ENGELS. Obru Escogidas.. Tomo 11. Editorial Progreso.
Moscú, 1955.
KON, l. S.

6 nmaschetl, op clt, pp. 246.

13 Konatantlnov.

1974.
UNZUETA, GERARDO. La Ooncepclón Materialista de la Hlat.orta.
Fondo de Cultura Popular. México, 1972.
KONSTANTINOV. El Materialismo Hlat.órlco. Editorial Grljalbo.

México, 1957.

5 Popen, citado por l S. Kon, op. clt, pp. 176

a

La Teorfa Sociológica. Fondo de Cultura Económica. México, 1974.
SCHAFF, ADAM. Hlst.oria y Verdad. Editorial Grijalbo. México,
TIMASCHEFF, NICOLAS.

Editorial Orljalbo. 1957, pp. 18.

�ALEJANDRO KORN: LA LIBERTAD CREADORA
Juan José Saldafla Oonzález

INTRODUCCION
El doctor Alejandro Korn, una cíe las personalidades más sobresalientes en el terreno de las ideas en Latinoamérica, fue también en su patria -Argentina- un pensador destacado en la historia de la cultura de esa nación. Médico distinguido con gran
inclinación por la psiquiatría, reveló también grandes aptitudes Ji.
terarias que se muestran en sus escritos filosóficos, en prosa elegante, cargada de sentencias elípticas que a menudo se acompañan
de sarcasmo.
Perteneció a la, generación del último tercio del siglo pasado y
al primero del actual. Conforme a ello y a su profesión, recibió
una educación cientificista y positivista que mucho habría de influir
en su labor filosófica. Durante muchos años ejerció su profesión.
Fue director de un hospital de alineados. Este interés por la psiquiatria le dio un conocimiento amplio de la psicología de su época, lo
que habria de llevarlo posteriormente a las aulas de 1a:· Facultad · de
Filosofia y Letras de Buenos Aires.
29

�En 1906 se convierte en profesor suplente de historia de la fi.
losofía en la Facultad de Filosofía y Letras de Buenos Aires. Allí
encontró la auténtica vocación que conformaría su vigorosa perso•·
nalidad intelectual. Era, por entonces, un hombre maduro.
Korn no podía desprenderse fácilmente del bagaje de su for•
mación positivista y naturalista, por lo demás deficiente. Sin em•
bargo, sobrevivió a las limitaciones de su época y de su formación,
para enfrentarse a los alientos filosóficos de las nuevas generado•
nes europeas, que pugnaban por el rechazo del positivismo.
Schopenhauer -nos cuentan sus biógrafos- despertó en él
preocupaciones metafísicas y religiosas que lo llevaron a las lectu•
ras de Plotino, Eckhart y la mística española. Sin embargo, quien
tuvo una influencia decisiva en su pensamiento fue Kant. La filosofía crítica habría de inspirarlo y formarlo definitivamente. En
Kant encontró el repudio a la metafísica, la que llegará a ser para
él sólo "poemas lógicos".
Es el Dr. Korn -«&gt;mo bien lo advierte Angel Vasallo- "el
primer idea.lista argentino"'. "No escribo para los que padecen aún
de realismo ingenuo ... "', advierte en el primer parágrafo de su en•
sayo La libertad creadora. Pues el realismo, según lo ve Korn, con•
siste en afirmar que fuera de la conciencia en que se da este "mundo" espacio-temporal, hay algo que es un original, del cual en la
conciencia sólo se tiene su copia. Y " ... este universo visible y tangible -dice Korn- que se extiende en el esp¡lcio y se desarrolla
en el tiempo, no lo conocemos sino como fenómeno mental".'
Para Korn, la única posición legitima es la que marcan los limites de la experiencia, y éstos coinciden con los de la conciencia.
Todo conocimiento procede de la experiencia y en ella se verifica.
Esto, como más adelante veremos, hace de Korn un positivista,
que no un empirista, pues esta posición supone para él "una simplicidad que no resiste al examen más somero y tiende a convertir
el acto del conocimiento en un hecho pasivo".'
Pero tampoco el idealismo de Korn hay que considerarlo absoluto, pues a éste se le opone un realismo extremo y entre los dos
extremos " ... es natural que quepan todos los matices intermedios",

30

dice; y él, sin duda, elegirá alguno.
. Formado__en la. fil?sofía positivista y naturalista, Korn desarroU_ara una a~10n energ1ca en contra de estas concepciones. Sus teor1as .se exphca~ Y adqu_ieren_ ~undamento en el rechazo al pasado
filosof1C? . mmed1ato. ~. quIZas sea conveniente delinear breve y
esquematicamente, las lineas d1rect1vas del positivismo y evoluciorusmo naturalista, para comprender aqueUas nociones más fundamentales y caras a Korn, como las de su libertad creadora.
·

I
I:Iacia el ~egund? tercio del siglo XIX se da
e!1t~1asmo. e mgenwdad, en el que los filósofos
c1enc1a ~.ab1a Uegado a un estado de consolidación
hl soluc1on d!; _los problemas de la humanidad era
t!em~, cuest10!1 de desarroUar lo que ya estaba
c1enc1as de la epoca.

un momento de
pensaron que Ja
definitiva, y que
sólo cuestión de
implícito en las

Las conceP&lt;:io~es positivistas y cientificistas en Europa aparecen tras el d~1m1ento _del ir-an auge de la filosofía de Hegel. La
naturphllosophie_ de los 1deali~~s alemanes no se límitaba con proyectarse como mt~nto metaf1s1co hacia la ciencia natural, quería
reemplazarla, substitwrse por ella. Por el contrario, el positivismo
que fl!lC~ con · Auguste Comte, pretende limitar el conocimiento al
co~~1m1ento científico. El cientificismo quiere desarrollarse en ·metaf1S1ca, pr~l?~gando las tesis fundamentales de la ciencia de la época. El pos1tlV1smo deudor de Hume, lanza la consigna de rechazo
absoluto de la metafísica.
. Só\o es con?ci~iento auténtiC!J el que tiene por base a la exper1enc1a. ~s c1enc1a~ buscan las leyes o relaciones constantes entre los _fenomenos, e _ignoran la naturaleza intima y las causas de
las real1dade~ o es_e!1cias;, Esto es afirmado .por Comte en su Co111'!1
de. phllosophi~ pos1tiv~: Tous les ~ns esprits reconaissent aujourd'
hw qui: nos etudes reell~s son~ strictement circonscrites a. l'analyse
des phe~omenes pour decouvrir .le':1rs lois effectives ... " ( Co111'!1,
m, 209, 39). ~. trata de sl!b.stitmr a las concepciones subjetivas
del estadio teolog¡co y m~taf1s1co; sobre las realidades productoras
de fe_nómenos, por concepcmnes puramente objetivas. O, en el símil
comtlano, se pretende transformar la mente humana en un espejo
exacto del orden exterior.

31

�A Korn Je molestaba especialmente el evo1uc10msmo naturausta
de inspiración positivista a la manera de Spencer, por ejemplo. Este concibió una fórmula de la evolución universal, donde no intervienen más que los desplazamientos materiales por las leyes de la
mecánica•. Juzgó que el principio de la evolución es el de la ley de
conservación de la fuerza. La concepción spenceriana es distinta
a las precedentes teorías evolucionistas: Heráclito, Plotino. Leibniz
o Hegel, p. ej., conciben lo dinámico como la realidad primera y
la mecánica es lo que se pretende explicar. Resuelven el problema
refiriendo a la mecánica una realidad de segundo nivel, o haciendo
de ésta una pura ilusión. Spencer, por el contrario, trata de meter
en una fórmula meramente mecánica, la evolución biológica, psicológica, moral y social.
La noción darwiniana esencial es la de la supervivencia del más
apto, y la que rige la evolución de las especies. Pues bien, esta
noción es enteramente adoptada por Spencer, y la aplica no sólo a
la biología, sino igualmente a la moral y a la política•. La superioridad mental y moral consiste en el óptimo acoplamiento de las reacciones de un animal a su medio. El bien, pues, es el acoplamiento
justo a las condiciones del medio. Así las leyes de la naturaleza
dirigen al sujeto espontáneamente a su bien. A esta moral absoluta - n que el hombre completamente evolucionado no tendría
más que escoger entre el bien y el mal- correspondería una sociedad perfecta, a la manera de las sociedades de los anímale~. En
este momento la conciencia misma que acompaña a la vacilación
ante una decisión, desaparecería. Esto es, la tesis mecanicista suprime la libertad, y con ello, al decir de Korn, la condición sine
qua non de toda ética.'

El positivismo italiano con Ardigo, pero más particularmente
con Ferri y Lombroso, aplica estas nociones a la ciencia jurídica y
sobre todo al derecho penal. Porque si los delitos están determinados por las condiciones físicas anormales, la concepción de la responsabllldad y de la pena deberían modificarse.• En fin, es en este
panorama en . el que Alejandro Korn se encuentra al inicio de su
labor filosófica, que es en principio de deslindamiento; como dice
Francisco Romero "Korn na sido entre nosotros quien más ha contribuido a una renovación filosófica fundamental. Su acción a este
efecto constituye uno de sus grandes aportes al pensamiento americano. La importancia, la profundidad, la eficacia del impulso innovador, dependen de las especiales circunstancias que en él concu-

rrían .. . " 9

Bergson Y ~ e -ntre otros- ejercen gran influen&lt;:ia en
I&lt;;orn, en su. reacc10n contra el positivismo. Reacción que, como
b!en lo ha visto Francisco Romero, 10 tiene dentro de las divergenc1_as de e~foqu~, al~nos puntos de coinciden ·ia; se impone un mimmo de fll~sof1a, ba¡o la forma de historia de la filosofía y teoría
d~I conoc1m1ento (que es una vutlta al Kant de la Critica de la razon pura). A esto se añade posteriormente un problema nuevo: el
~e los valores.
En ~orn . encontram~s es_tos elementos perfectamente delinead?s . . ~u m~eres por la _historia de la filosofía se manifiesta en el
·e¡erc1_c10 mismo. de la catedra. El problema del conocimiento y en
especial el kantlSIIlo, están presentes expresament,e en su obra es~rita, Bergson escribió en Contlngence des lois de la natnre
... pour rentrer au plus profond. de nous Iileme, et saisir, s'il se
peut, n?tre e~ d8.!15 sa source, nous trouv.ons que. la liberté
une pu~ce mfln1e. ~ous avons le sentiment de cette puissance
chaque_fo1s que no1;1s ag1ssons veritablement" (p.156). y ~te tema
de la h~:íB.d, capital en la obra del doctor Korn, concluc1rá a la
problematica de }os valores a la que este argentino notable dedicará
un ensayo muy importante (la Axiología). Qué decir de Croce entre otros europeos r_enovadores, c;1ando el títufo mismo de un~ de
sus obr~, La hlsf-?ria como hamoa de la libertad, enuncia• ya esta
tendencia que Ale¡andro Korn representará en nuestra América.

-est

La ciencia para Korn es " ... la lnt.erpretaclón cuantitativa de
~ realidad"." Es 'Cjecir, es la interpretación matemática de la rea-

lidad ext.erna al sujeto. La ciencia lo es sólo de lo extenso y de
esto sól? lo !"ens~rable le interesa, sin preocuparse por entidades
que estén mas alla de lo meramente experimentable.
No hay nada fu_era de la .~nciencia, nos dice, porque " ... a la
par_ del mundo corporeo ~bien la existencia del tiempo y del espacio 1:1º la conocem~ s!no como un hecho de conciencia"." y
l?s _limites de la &lt;;&lt;&gt;nc1enc1a, ya lo hemos dicho, coinciden con los
hm1t_!!s. de la experiencia. Y esto no significa que la realidad misma
sea umcamente un lluceso mental, lo que sucede es que es la forma
e~ que se nos presenta. "La existencia de este mundo hipotético,
situado fuera del horizonte .que abarca nuestro conocimiento no

'

J"

33

�tiene, en el sentido literal de la palabra, razón de ser. La afirmación de su realidad es tan sólo un acto de fe, residuo irracional del
realismo ingenuo". 13
Korn piensa que esta conciencia está integrada por dos partes:
el concepto del yo, que surge de la exploración del contenido de la
conciencia en la que se encuentra la unidad persistente y estable a
la cual referimos los momentos sucesivos del cambiante proceso
psíquico: estados afectivos, voliciones y juicios. Y por otra parte
las representaciones de Jo que concebimos como mundo, aunque esto
no significa más que " ... si este mundo está fuera del yo, no está
fuera de la conciencia"."
La filosofía se separa para Korn de la ciencia, en cuanto ésta
se refiere sólo a la realidad externa, (representaciones de lo que
concebimos como mundo) y la filosofía indaga lo relativo al sujeto
(el yo) . La crítica de Kom al positivismo es precisamente en este
sentido; el de querer reducir el problema humano a un problema
científico": Así la filosofía (con exclusión de la metafisica) estudia
lo subjetivo, o lo que será lo mismo, la filosofía es el estudio de la
personalidad, la libertad y el valor.
La razón trabaja relacionando nociones opuestas, duales, no
contradictorias. Existe una colncldentia, opposltorum entre los con-

ceptos, entre los que destacan el sujeto y el objeto. Esto no des•
truye, sin embargo, la unidad de la conciencia, que es ideal, y se
afirma para negar la existencia de dos sustancias distintas o la posibilidad de fraccionamiento efectivo. "Por unidad de la conciencia
hemos de entender que, tanto en sus manifestaciones objetivas como subjetivas, es acción consciente y nada más". "Estamos en nuestro perfecto derecho si, de acuerdo con la evidencia, consideramos
a la conciencia ya como una, ya como compleja y la interpretamos
como la unidad que se despliega o como la síntesis que surge". "La
conciencia, así, es una como múltiple; pero es única, pues no existe
nada fuera de ella"."

Al objeto se le conoce por la ciencia. Inquerir qué sea éste,
es preguntarse por lo que sea el conocimiento científico. En la ciencia los hechos se ubican en el espacio y transcurren en el tiempo,
y estas dos nociones no son entidades en sí, sino que se dan en una

~r•

conciencia
son elementos de nuestro co . .
pacio
Y el ,tie
cósmico, sólo
las dos magnitudes ei:ioc:11ento. "También el est~ncia real fuera~~~~ como elementos de Íase en&lt;;11ad~a el proceso
1:1dad de las cosas es no . ~ un hecho com conc1e~~1a, Y su exisestas siquiera pod es tamb1en algo meram probado . La exteriosible desalojar el emos ~uprimirlas In mente en~ supuesto, y " ... a
¡Cuántas tesis de ~~~ 10 Y el tiempo de n~:entras no nos es pon se encuentran implicadra
representación" · "
as aqul!
°:Jando el objeto ext
es decir, que se suced enso Y mensurable t
a la _relación de cau e entre un antes y un ~ e en_ el tiempo,
termin3:da con neces~a~ e~toh Por ello la esfeft;~b. ~tá som~tido
necesariamente a otro Y. otr~s hecechoh os.
está condicionadJey vcoanesd!ª.
deICJOna
El orden objetivo se im
den ser creados o ani . pone con necesidad Lo
cesarías de la causalid~~ad~ods. Estáf. n sometido~ a 1!sh';;h1aº~ no puea una causa A tod
·
o e ecto está t
.
c1ones necuantitativa,· matemá~-Jea.
este mundo la ciencia ªd!douna
ine~uctablemente
interpretación
El yo, la esfera bº •
ralidad.
Se ·muest ra como
su Jetlva,
.t
una
e o por la espacialid d p
Jambas esferas; exist/ ~tra ero¡
, a

también
está inmersa
·
·
en Ja t
serie sucesiva Y se d. ti
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sólo
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ésta
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obmás fundamental:
iferencia entre

t

el m1&amp;1 dmundo objetivo, hemos dicho
En estn o de la ciencia que obedece, se impone con necesidad Es
e mundo es 1m 'bl
a normas n
•
·
El mundo subjetivo pos1 e 9ue se dé el mínimo ~nas, ~ leyes.
:m~. mecánico, en' ef;~~•

a:~:: !~:ta

n esd~b~.deJ~r:!
· Es el yo autó-

tantoa el
te '!In"En
efecto
su orden
ca fisi,co se a~allza, encadena ·
posible. El sujeto en
tsin Prt?pos1to, sin finalidad mexorablem~nchas, afirma
.
an o se siente estrem 1.
, amoral e IDl·
O
lores y subordin1!:ega,
forma propósitos, forj~ ~
r dolores y disu conducta a los fines que J pel'Slgue"."
e ~• estatuye va-

ur•

if

35
34

�El orden objetivo es la necesidad misma; nada queda al acaso.
El sujeto, en cambio, puede no estar n_ecesitado -al menos en el
querer y tal vez en el hacer, pues la hbertad es fundamentalmen·
te de querer-, y al no estarlo encuentra su primera forma de li·
bertad.
La libertad se apoya en la resistencia que se le opone. "Esta
es la condición del esfuerzo subjetivo y la libertad no pretende aniquilarla; pretende, únicamente, sustraerse a la coerción para alcan·
zar sus propios fines". Y aquí éqcuentra el sujeto su primera forma
de libertad: la emancipación del orden subjetivo que suprime la
servidumbre material. Esta libertad se inició en su conquista por
" ... el primero que quebró con una piedra la recalcitrante nuez de
coco e inventó el martillo". Esta es la libertad económica, en el
sentido más amplio del término.
La ciencia es pragmática. Es el saber del orden objetivo necesario para preverlo y gobernarlo por medio -de su técnica. No es
una contemplación, es un conocimiento para la acción. El sujeto
para liberarse de la coerción fisica observa las leyes de la ciencia.
Esta coadyuva a la obtención de la libertad económica. En la medida en que el sujeto reconoce y utiliza las leyes necesarias del
mundo objetivo se convierte en un sujeto libre.

Pero el sujeto no sólo ha de liberarse del mundo objetivo, ha
menester del mundo subjetivo también, de dominarse a si mismo.
"Su acción -dice Korn- la perturban los impulsos, afectos y yerros. De ellos también quiere emanciparse ... Solamente la autar•
quia que encuadra la voluntad a una diseiplina fijada por ella mis•
ma da la libertad ética"."
Asi, la libertad económica y la libertad ética, son un dominio
que ejerce el sujeto. En el primer caso sobre el mundo objetivo,
pues al observar cumplidamente sus leyes lo domina. En el segundo sobre sí mismo, pues esta libertad: "Se simboliza en un concepto
de contenido y nombre variable, que por ahora llamaremos el concepto ético". Es decir, es libertad bajo la ley que el querer se da
a si mismo, y que en tanto la observa cumplidamente, se domina
el sujeto mismo. En la medida en que la coerción objetiva y subjetiva disminuyen -por la observancia de sus respectivas leyesse logra la libertad humana.
36

Las leyes éticas
se empeña -incluso--se 1as da la voluntad a si mlsm

~~:f1i

~:Elir.

;i¡eiv~:~J~:ºe?ai~~~b~i;ni ~ ; ~ t l é
slca? Esta
sopo~ difere_nc1a entre la ley moral cabe ahoz:i
una expresa un orden n ~ 1 : 1~ 0 rn-, aquélla la dl~t~~:: Éii,
~e aqw la consecuencia que de~ene~tra Imuestra libre V?luntad. y
·,;,·porque conservamos la capacidad ªmª seguntda, ¡la infringimos
ons ruosa de desobedecer1a .
Esta libertad humana --d · •
~ere si m\smo--, l~jos de lo qu~~~Jfe:bre el mundo objetivo Y so~ po~e contrano es concreta actual r,ensarse, no es trascendensa r Y poder". Imposible ..'....e1
· · ·en la medida de nuesnismo fenoménico con una "li·bertadam~ Korn- conciliar el determ1·
y m
~
noumenal" u
•
puedene~os aun lo noúmenal- no son objeto' d ·1· . pues ~I !)Oúmeno
. nvocarse para explicar nin .
e CO!JOCimlento, no
~:tenc1a en la conciencia sino a tit~ d~echo efectivo, no tienen
~ como algo intrínseco la .
concepto vacuo". El suJ
el su¡eto es libertad Creemo
libertad, le es inherente ser libre
culan~o advierte " ... personalid!dquye li:rtaoesd lo que expresa Korn
son dos nombres para
e mismo -hecho".'°
En la conquista por la libertad
.
~nci~ fav~rables de las adve
~u¡eto ~istingue las circunsmteres máxuno. A los hech rsas. .
aprecia Y juzga desde s
cl':'ll_S· A los actos propios
bbjetivos los califica de útiles o n&lt;~
juicio pragmático I
uel!~ 0 malos. Lo prime
nd
excepción posible' _.'.'._ segu o un JWcio ético. "Natura1m: es '!n
quiere .lo útil Y Io bueno,
porquey esto
nt~, sm
de ¡0fluye de . su ínf1ma condlc1óngeneral1zación y forja los dos co s ~os smgulares se eleva a la
~:=r:dnTt~e21 a su libertad ec~~~f:a.ªt':~~~~ uq:¡i·e afesl aquello
·
rma su

d:

rr°

Estos valores siendo fijados
cua;11do hallan cumplido su m. .
el sujeto, los niega o transmuta
decir, son transitorios· son m: n demoSt !1ido su ineficacia Es
'
os para realizar un fin.
·
Del determinismo f
• .
cuanto libertad econó ~nome~co quiere emanciparse el s .
pone el mundo fisico.
)!!- nece~idad. q~e%
11be':~r etlca
quiere hberarse del

~ c~~~~

~
37

�desd el mundo físico sobre si mísdetermlnlsmo que se proyecta
e En un caso sacudirse de la
mo en sus impulsos, afectos y yerros.las resiones que sus propias
causalidad inex~rable, en el ~tro d~rgo: p "No es la lucha por la
condiciones le lffiponen. ~ sm em.
la lucha por la libertad; a
exístencia el principio em1~e~te, smta La libertad deviene. Del
cada paso por ésta se sacrifica aque ~o un torso: libre la frente,
1
fondo de la conciencia emergfn!ni:
~resto"·"
libres los brazos, resuelto a

co::::: ~e
CE!

el alfa y el omega, el
e;,o exístente ... Es, desde
principio y el fm, la energ¡~.
"resto" no es ya Ja mera superaluego lo absoluto, lo eterno • .
n ue esto es posible, pues nunca
ción de la coerción (en la medida e hair efectivo de la libertad, es
se suprime por entero l, es un que
la acc1.6n consci'ente• que es creadora.
¿ Cuál rest~? "La acci?n

. t

resenta como el absoluto
Este quehacer., q':1~ para K~rnde~ci~ hacia una finalidad que
único es una asp1rac1on com~ _en como la superación de la duavaloriimos como la. suprema Y últlffit!, la lucha entre la libe1't9:d y la
lidad subjet0-0bjet~va. Su P ~ uista del dominio económico. sonecesidad, lucha sm trtodegua.. -~n2uco y sumisión de "la neces1dahd
bre la naturaleza Y au omim
llo de Ja personalidad: . e
a la libertad, alcanzar. el plen,?_ d = para sí un nuevo sentido
...visto
e Angel Vasa11o" -, la cultura.
ah1. la meta • · · " La libertad
b'
ha
que se llama' --como ien 1o
desde que nos desprendimos
Por nuestra libertad ~uch~m~
r ella continuamos en l!i
de la penumbra de la amm~:ª1in~ce la necesidad y la )¡.
demanda. Cuando la ~nqu1s
concie~cia descansará en paz
bertad se habrán conciliado. Lall á Entre tanto no; la filode si mísma, la i:iit!ma duda ca ar ~e la vida es acción, tarea
sofía no tiene la ultima pala~
eapo ha. La teoría marperpetua y no un teorer:;•· 1 hech~s Pero el principio que los
cha claudicante de~al!d;s llamém~le la libertad creadora."
mueve lo dejamos sen
· .dencla una relación estrecha con
El doctor Alejandro Korn evi posición de rechazo frente a él.
el positivismo, a la vez que u_na
Nos referimos a lo siguiente.

i;&gt;1J.

Te:

t • de Comte por ejemplo, coNo está muy lejos de al~~os
Courl de' ~pide poelmo en el pasaje que transen

38

Uve. Fue una tesís sostenida, pilar del positivismo, el recnazo 11
todo aquello que estuviese por detrás de la experiencia. Unicamente ésta es base firme del conocimiento auténtico (cientifico). Consecuentemente se rechaza todo género de metafísica, de ontología
o teoría de los objetos. La experiencia es el criterio último (o al
menos tal fue el deslcleratwn, pues, por ejrmplo, los conceotos
newtonianos de espacio y tiempo absolutos, tan importantes en la
física de aquella época, nunca fueron demostrados y se aceptaron
como hipótesis chocantes, pero, en fin, insalvables). El doctor Korn,
en mi opinión, mantiene estas tesis; por ejemplo, considera la experiencia como criterio válido de conocimiento, rechaza toda metafísica "como ciencia estricta", y como los positivistas mantiene su
fe en el estado positivo de las ciencias; acepta con agrado el predominio absorbente de la psicología experimental" que promete la
clave de lo subjetivo, si bien ya en las postrimerías del positivísmo.
En slntesís, que por esta vertiente recibió una influencia ostensible
del positivismo, que tan fuerte arraigó en las tierras de este lado
del Atlántico.

Empero, como él mismo reconoce " ... no es el Positivismo una
orientación simple hasta el punto de poder representar su evolución
por una sola linea. Disidencias insalvables se abrigan en su seno ... "" Contra lo que más claramente reacciona es contra la concepción mecanicista del universo. Y esto con las precisiones necesarias.
En sus nociones acerca de la ciencia mantiene, por ejemplo, la
tesis fundamental del positivismo, de tal modo que podemos hablar
de una concepción meramente mecánica de la ciencia. Sus nociones
de espacio y tiempo como representaciones en nuestra mente, provienen con algunas modificaciones -&lt;:orno suprimir la tesis de que
son formas puras de la sensibilidad, y otras-, de Kant. Pero estas
nociones no son bastantes -&lt;:orno no lo fueron con Kant para romper el esquema mecanicista newtoniano de la ciencia, cuyas tesis
más elaboradas encontramos en Laplace; pues la relatividad requiere de un espacio que si bien es relativo, así como el tiempo, a un
observador, no es más que una construcción cientlfica, y no formas
puras o elementos del conocimiento humano. Pues de otra forma
no se haria el espacio-tiempo curvo necesario para esta ciencia relativista. La noción de Einstein se logró acabando con el principio
de causa-efecto (concepto filosófico), y sustituyéndolo por otro cientiflco: el de función. Korn aunque pretende equiparar sus nociones
de espacio y de tiempo como elementos constantes de la conciencia

39

�a aquéllos de Einstein," no lo logra, pues son demasiado filosóficos
y requieren de conceptos como los de causa y efecto incompatibles
con la ciencia. Asi la noción lle Korn acerca de la ciencia no está
alejada de aquélla del positivismo.

Ley ética sucede lo que con la "máxima"
.
ye ª. partir de las acciones individ al aiwiti~, que se constru~r mducc1ón se saca la pretendid
es Estaeos sujetos libres" y
cida siempre, nada en ella compeleª
y.
Ley será desobede9ue el individuo no es más libre ª su cumplimiento. Y esto pormvención (una máxima kantiana porj
r una ley de su propia
versal del Valor (sea ésta la ' p. e· que por seguir la Ley Uni(en rel~ció_n a su libertad eco:!i;:./u,re) , como. no lo es un sujeto
~u propia mvención, en vez de fa ~Y ~r. segwr una ley fisica de
esta la que fuere).
ruversal de la Fisica (sea

'ie

segui)

Es nuestra opinión que incluso en la concepción mecanicista de
la moral y de la sociedad, el rechazo no es definitivo. Korn se opone en lo general a una concepción como la de Spencer, que suprime
absolutamente el arbitrio libre del hombre. Que es, como ya diji•
mos, para el autor que venimos comentando, la condición sine qua
non de toda ética. En lo general, repito, la oposición es gru~.
Hemos visto incluso, que todo el propósito de Korn es desterrar esta tesis y elaborar otra que se funde en la libertad y que permita
construir una axiología, y en concreto, una ética y una cultura.

Pero es que en la noción misma de libertad de Korn -entendida en su doble aspecto: libertad económica y libertad ética-, sometida a un análisis, se encuentran caracteres no muy lejanos a
los que Spencer imprimía a sus tesis sobre estos temas. Para
Spencer, Jo hemos visto, la superioridad moral y mental consiste en
el óptimo acoplamiento al medio circundante. Y el bien es el acoplamiento justo a las condiciones del medio. Ahora bien, para Kom
el sujeto se aparta del lllecanicismo determinista del mundo objetivo (fenoménico), por su dominio sobre las leyes cientificas de es•
te mundo y por su autodominio sobre " .. .los impulsos, afectos Y
yerros". ¿El óptimo acoplamiento al medio circundante -en la tesis de Spencer- no implica el sometimiento a, o 'dominio' sobre, 1118
leyes cientificas que gobiernan la naturaleza? ¿Qué el término 'dominio sobre las leyes del mundo objetivo' significa para el sujeto,
cuando lo ha logrado completamente, una emancipación a las leyes
de la naturaleza, de modo que no le afecten o pueda gobernarlas
a su antojo? Nos parece que quien observa las leyes científicas,
no sólo las de las ciencias naturales sino también las que rigen la
evolución, el desarrollo de las sociedades, etc., se está acoplando
en la mejor de las maneras al medio natural, social, politico, etc.,
que lo circunda. Parejo razonamiento pensamos que vale para el
autodominio ético. Lo que Spencer llama superioridad moral y mental es lo que en otros términos expresa Korn con sus nociones de
libertad económica y libertad ética.

La verdadera libertad d ¡

.

~ Ley Universal. y como ;a : : o ~nsiste en el dominio sobre
qfsta. al obedecerla cumplidamente· ~ o , Ja ley na.µn,al se conabedvertía Bacon. Asi también la libertad parealndo vlncitur, como
o ecer la Ley Moral Universal
. mor se conseguirla al
hwnana parendo vlncltur.
(sea ésta la que fuere): natara
Pues bien, vistas asl las tesis d K
nen todavía mucho de lo ue
_e orn, nos parecen que retledefine Korn como la reaccl~n dquenan rechazar. La valoración la
cho, Y el valor "el objeto de
e la voh_mtad humana ante un heconsistente con estas afirmaci':::"esv~':f:ción afirmativa". Pues bien,
Juntad pl~da a la observación de la t:JylararMOralque, estando la vo¡as valoraciones posibles estar! d
(no inductiva)
ca fundada en dicha Le . _an_ eterminadas conforme a una éti:
voluntad también estarl~
ias reacciones posibles de la
claro está, a su vez serla la
rmina ~ Previamente. Todo esto
al medio circundante Asi
co~enc1a del óptimo acoplamient¿
valoraciones afirmativas io~gu~te los valores --Objetos de
'[;-eY Moral Y no, como' afirma K"g
' serian estipuJad&lt;:&gt;5 por la
b!Dlº fluyendo d~ su intima condicftr~,, ~u!:°~metafóncamente,
ce ir os -como siendo algo subjetiv '
manera de conterminación por el sometimiento del o-suj ~ Implicarla ninguna deraJ, lo cual por todo ¡
"ba
e al medio fislco O mosiendo coherentes con ¡0 am_ . asentado, serla contradictorio Asf
(ya determinados) con:clr!~~ipios e~ciados, los valores ~bl~
~r, a los hombres a su consecuseirn A eampartirente, como dice Spens1ones spencerianas son todas válid!1i;.
de esto, las conclu-

=~º•

La "capacidad monstruosa" de que habla Korn para desobedecer la ley ética, nos parece que no es tan "monstruosa". Con esta

41
4ú

�NOTAS
1 Vasallo, Angel, "Preoentaclón de Alejandro Kom tuósofo", por Prancl!co Romero, Angel Va&amp;8&amp;llo Y Luis Amar, Alejandro Kom, Ed. Losada, B. A., Buenoe

Aires, IMO, p. 79.
2 Korn, Alejandro, La libertad ereacl- Ecl. Losada, B. A, Buenoa Aires, 1H{, p.
19.
3 Vasallo, Angel, op. dL. P. 20.
611114.,p.st,

5 Cfr. "Tbe syntbetlc Pbllosopby", Jullán Marias, La fll-'la en ll, ,egunda edición, Ecl. !.Albor, Maclrid, 1983, p 1063, 1-XVI.
0

ln:los tomo

•

8 Cfr. "Tbe study of soclolOIIY", Jullán Marias (traductor), op. olt., pp. 1'55--.

7 Korn, Alejandro, "Ínclplt v!la nova", op. dt., p. 11.
8 Carranci y TrUJlllO, Ralll, Derecho penal meslcano. tomo 1, aexta edición, Ed.

Robredo, M~co. 1118:1,

cap. IV, puolm.

9 Romero, Pranci!co, op. dt., p. Sl.
10 lbld, p. 39.
11 Korn. Alejandro, "BI concepto de la ciencia", op. eü., XVI, p. 91.
U Alejandro Korn. Dld., p. 21.

13 n,¡&amp;(' p. 25.
H Jl,14, p. M.

15 Véaae JDc,lpU Tila non, op. d'18 Jl,14, p. 52-53.

17 lbld, p. 21.
18 Jl,14, p. 38
19 Iltld, p. 37.

'°·

20 Iltld, p.
21 Dld, p. U.

22 J1lld, p. 38.
23 Vasallo, Angel, op. olt., p. 811.

u

Korn. Alejandro, op. dt., p.

25 11,ld, p. 23.
28 lbld, p. 13.

27 n,ld. p. 33.

42

a.

��.
.
es conocidQ el origen de esta
alto contenido de v1olenclll. T ~ de investigaciones extra1_1jedeclsión: si se apoya en los r
~~n de profesionistas cal;)ll~lta•
ras
o
si,
porh
¡~
men~J/~:~ef:ntenido
de las series proh1b1das.
dos para ello izo un
resultados de la investigaAtendiéndo.se exclusivamente a iJ~:ar la decisión de las autori.ó
rteamencana, se puede co~
p
por una parte, debe
ci n no •
s en principio atinada. ero,
h hecho al res: ! : d : : : ; e 'no es la úniai'.. i1_1v~iic~~ ~~:d! de inves~gapecto; y, por otra, que no es l~~(o dlcualquier rama de !as c1enciones en el campo de la ps1~~rsacultural económica y socialmente
cias sociales) hechas por pers ·etos de inv~tigación a personas que
diferentes, utilizando como seduJ.10 diferente. Adoptar dich?5 resultah. · pertenecen a un m
tam ien
. . tificamente tanto como t ratar. de medir la
loscapamisdos repugnar1a cien
.•
d lescentes mexicanos con
cidad intelectual de 1&lt;?5 mnos
oo adolescentes alemanes o angomos estándares obtemdos de mnos
leños.
·

~-ª

·

as muestran una gran varie-

Las investigaciones norteame~1can discrepancias. No obsta1_1te,

dad en sus resultados Y, en ocasi~ne::,t,,.. y observaciones re&amp;;Jizaconcuerdan en un punto:. 1¡os 1;xpe~ntada en la televisión esbmudas demuestran quf la Vl;:ie~to agresivo en los especta~0
la e incrementa e com
en forma transitoria. Eron e .. ,
Este efecto no parecetu:~ongitudineal el cual demuestra
(1972) reportan ~ es
analizando originalmente cuan
tentemente que dicho efecto, ••
prevalecía sobre el comportasujetos experimentales e~n :i:~tos 10 años después.
miento agresivo de los m1sm

1:f·

:»'i:

d ¡ violencia presentada por
e ~ utilizando otros medios
televisión. Se ha investigado su r:1a~:c1~ proyectadas dentro del
de comunicación como fITT:f.asBe~kowitz 1974; Alioto, 1972; e~.);
laboratorio (~eshbach, erciaÍes complet~s (Camino, 1974); o s(~
través de filmes com
. d
cenas violentas o armas
:1emente diapositivos con~menl o ~asos el resultado es el mism?:
Yens et AJ., 1974) • En t os in:emento en su agresividad despues
.
pectadores muestran un
Los
es
de haber
SI'do expuestos a la violenclll.
•

fica actual contradicen la clásica teoría aristotélica de la cátarsis.
Es decir, mientras que, según Aristóteles, el espectador griego se
liberaba de muchas de sus tensiones al presenciar los problemas que
se le presentaban en el escenario, nuestros espectadores actuales,
en lugar de liberar su problemática, la incrementan. Este hecho,
auna(!,¡ a la preocupación por el constante aumento y generalización u~ la violencia, justifica la investigación que se ha realizado
al
respecto e induce a continuar cuestionando sobre la etiología del
problema.
Sin embargo, una de las dificultades básicas en este tipo de investioaciones es la de llegar a establecer formas válidas y confiables _,ara medir el comportamiento agresivo en las personas. Si se
deseara saber, por ejemplo, el efecto que produce una escena violenta sobre el subsecuente comportamiento agresivo de quien la perciba, sería preciso tener un instrumento que indicara si dicho comportamiento había sufrido algún cambio, qué tanto había sido éste
y en qué sentido; poseer un método que permitiera, además, comparar los cambios presentados entre los sujetos expuestos a determinado estimulo, con aquél de los sujetos expuestos a un estímulo
diferente u opuesto en contenido.
Un dato interesante en la investigación norteamericana a que

se hace referencia al principio de este trabajo, es que no obstante

que en todos los reportes científicos aparecen- resultados estadísticamente válidos, cada investigador o grupo de investigadores utilizó
una técnica diferente para medir el comportamiento agresivo de los
sujetos investigados. Esta pluralidad de técnica y la falta de correlación entre los resultados obtenidos, llevaron a realizar un estudio
sobre los métodos más utilizados en la actualidad para la medición
del comportamiento agresivo /García Rivera, 1973).

Este resultado no es exclus1~0

De acuerdo con esto, los resultados de la investigación cienti-

46

En general podría decirse que existe una consistente relación
entre la teoría que sostiene un investigador sobre una variable y
las técnicas que dicho investigador utiliza para su medición. Así,
diferentes concepciones sobre la agresión traerían como consernencla diferencias en las técnicas utilizadas para su medición.
Desde el punto de vista teórico, los estudios sobre la agresión
han p~ntado innovaciones ,Jrogresivas. Considerando únicamente
la etiología del psicofenómeno, cuatro teorias parecen constituir la

47

�estudios y todas las invesbase sobre la que se soportan tod~~t!';l5 la Teorla Psicoanalitica de
tigacion~ que(Frese dhª1C:20i~&lt;1::~r1a .Ecológica de Lorellnz,rd (etl~f
los Instintos
u
·
'
·
iniciadas por Do ª
·•
las Teorlas del Impulso Agresivo,
) y representad~ actual·
1964
(1939)' continuad~ por tes~ba~i~nte Teorla del Aprendizaje Somente por Ber'kow1tz; Y a mas Walters (1963).
cial, propuesta por Bandura Y

et :

rsona existen dos instin1 ~oda
Freud (1920) consideraba que
su energia psiquica:
tos básicos que co11:5tituyen~/ue~tinti de muerte. o destrucción.
Eros, instinúl~tim-de0 ~~io Tde d:de surgen todos los impulsos agreEs de este
sivos en el ser humano.
ión está implicado un si5te'!1a insPara Lorenz, en la
e innato, que genera su propia ~~:
tinctual y por tanto, espec1
d 1 estimulos externos. -""'"'
gía agresiva, independiente~en~ns:rv:ión de la especie y con el
agresión tiene q~é ver con ª
equilibrio ecológico.

8:fi:

Se
pusieron en 1939 el
llard Doob, Miller, Mowrer
ars P:ierdo con estos aufam.: par~digma Fru~tación-A~~n~ de alguna fr?Stració~
tores, todo acto a~iv~ul~d;:i de interferir la trayectora
concebida ésta como e r
nsecución de una meta. En ª ª· ·pa1·
gue un individuo ~ra l~co (1974) esta teorla tiene su pnndict
dad según Tedesch1 et . ·•
n~ modificación en el para ~
representante en, Me':'koW!tz, co~n~ Frustración-Excitación-Oportuní·
básico, que podria s~tetlzarse
.
dad (dar pie) -Agresión.

r

~aa~:-

. .
al de Bandura sostiene que la
La Teoria del Aprendiza¡e Soci odelo de comportamiento que
agresión debe considerarse_ co~o1::~r1encia directa Y personal o
ha sido aprendido a ~i:3-v~e dcomportamiento ajenos. La extemfet.o-ali•
mediante la observac1on .
ede ser influida por tres a
Z!lción de dicho co~portamie~~o :es la retro-información t:!roP?r•
res principalllS: estim~/e1~ victima y la regulación e¡el'Clda
donada por las resptu O del agresor, (Bandura, 1973) •
por el control cogni iv
.
arco de referencia de
Estas dos últimas teorias constituyen e1 m

48

todos los estudios que se reallzan actualmente sobre la agresión, en
el campo de la Psicologia Social Experimental. Y es de esas teorías
de donde ha surgido un variado conjunto de concepciones sobre el
pslcofenómeno estudiado.
Una de las primeras definiciones fue la propuesta por Dollard

et Al., (1939), quienes definían la agresión como "Un acto cuyo
objetivo es causar daño a un organismo (o a un subrogado de dicho
organismo)". Otra definición considerada como clásica en el campo de la Psicología Social es la de Buss (1961), quien
la agresión como "Una respuesta que consiste en dirigir
nocivos a otra persona" (p. 1). Según esto, para Buss
puesta agresiva deberá compartir dos caracteristicas: el
estimulos nocivos o molestos y un contexto impersonal.

considera
estimulos
toda rei:envío de

l!:stas dos definiciones parecen operacionalmente similares; pero existen algunas divergencias, principalmente relacionadas con la
intencionalidad del acto. Mientras para Dollard et Al., el objetivo
del acto agresivo es producir un daño o molestia a un organismo,
Buss disminuye el énfasis de la intencionalidad del acto, limitándolo exclusivamente al envío de estímulos nocivos. Bandura y Walters, (1963), intentan completar ambas definiciones mnsiderando
que un acto, para considerarse agresivo, necesitaría ser sólo potenciahnente injurioso o daftino. Es decir, que dicho acto podrla ser
molesto si alcanzara a un objeto vulnerable. Para KaufmaM,
(1965), existe una ambigüedad en las definiciones propuestas 1&gt;&lt;&gt;r
Dollard et Al., y por Buss. Esta ambigüedad proviene de considerar agresión y comportamiento agresivo como una misma cosa.
Para este autor: "La mayor parte de la dificultad se refleja en el
intento de Buss y otros al asignar una definición conductual a Jo
que es, de hecho, una concepción hipotética. En esencia, ningún acto del comportamiento puede consistentemente ser llamado como
agresión, a menos de que se haga una inferencia acerca de la intención y a la expectación de sus consecuencias". (Kaufm&amp;M, 1965,
p. 353).

Kaufm&amp;M usa el término agresión para designar aquellos comportamientos que: a) .-son transitivos; esto es, van dirigidos contra algún objeto, y b) .-tienen una probabilidad subjetiva mayor
que cero, de la parte del atacante, de alcanzar dicho objeto, ya sea
eliminándolo de la trayectoria de quien ataca, o proporcionándole
un estúnulo nocivo, o ambas.

49

�En su concepción, Kaufmann introduce un nuevo criterio, el
de expectación, al considerar esa probabilidad subjetiva de parte
de la atacante. Este criterio de expectación sustituye el de intento.
En la concepción de Kaufmann se incluyen todas las respuestas
agresivas, hasta aquéllas infructuosas, siempre y cuando quien ata·
ca, considere inicialmente la posibilidad de lograr su objetivo.

~imental, ha comenzado a
.
!mdl?u!sividad en la agresión =•onr 1algu":os determinantes de la
m 1viduo sometido al pa · d • n e , as pruneras respuestas d
dad. Agrtes1!)n,
· · serían la exteriorizacio'
ra igma Frustdracmn-E:~citación-Oportuni··
e un
lo
con rario, los act
.
n e agres1on im l ·
como agresión ms· t rumental.
os agresivos subsecuentes pod nan
. pu s1va. Por
clasificarse

Ross introdujo en 1972 otros nuevos criterios para continuar

Este_ hecho de considerar im
. .
~~sia
a sul?Oner la existeneifu!t,:V:i~!d en al~os actos agresidel C~n~~iti!i:Sta(Es'atimsu ¡vez, contradice e}e;;i¡/gmªªagrfesivda actual
nida
d
u o-Respuesta)
un amental
sino, n;de!~~d~eefclusivament_e ~el estiliu~o q::es~~t!~spuesta obtesujeto.
as caracterJSticas genotiplcas Y paratip1cas
o º. mduc1do;
del

con el análisis de este problema. Según él: "En su contexto social,
la agresión tiene como uno ce sus criterios la naturaleza del objetivo al que va dirigido el acto agresivo. Mientras dicho objetivo
sea clasificado (socialmente) como apropiado, la sociedad puede
aceptar y aprobar la respuesta. Cuando el objetivo de la respuesta
cambia, la sociedad condena la acción. Disparar rifles a tarjetas
(en los campos de entrenamiento de tiro al blanco) y cazar anima•
les, son respuestas aceptables. Cuando el objetivo de los disparos
alcanza personas o propiedades personales, el acto de disparar se
convierte en un problema para la sociedad. Es este el tipo de dis·
tinción que establece la base para diferenciar la agresión prosocial
de la antisocial". (Ross, 1~72, p. 2).
Es asi. como Ross llega a diferenciar los actos agresivos de
acuerdo con Jo apropiado o inapropiado del objetivo hacia el cual
van dirigidos, estableciendo claramente la diferencia entre Jo que
denomina Agresión Normativa y Agresión Transgresiva. Así, cuan·
do un acto agresivo va dirigido hacia un objetivo considerado socialmente adecuado (patear una pelota de futhol, golpear con los
puños a un adversario en un encuentro de box, etc.) son considerados como Agresión Normativa. Sin embargo, cuando el acto
agresivo rompe las reglas implícitas o claramente establecidas, por
el contexto social, (tomar al hermano pequeño en calidad de pelota
y patearlo, pelear en la vía pública, etc.) será considerado como
Agresión Transgresiva. Sintetizando, para Ross, todo acto agresi•
vo podrá ser clasificado en 2 categorias: Agresión Normativa Y
Agresión Transgresiva. A la primera corresponderán aquellos actos
agresivos dirigidos a un objetivo apropiado; y a la segunda, la agresión dirigida a un objetivo considerado socialmente como inapropiado.
En uno de los últimos estudios reportados por Berkowitz (1973),
este autor, considerado como el principal representante actual de la
posición más conductista en el campo de la Psicolo¡¡ía Social Expe-

50

J•e

_Posiblemente estaría más
ductis~s (Estimulo-Organismo-::ª del paradigma de los neoconmento. mtermedio, organismo se copu~dta), s~ es que en este eleo activamente
•
ns1 eran mcluid
..
dmencionan.
En :::s cpaarlaacbterísticas genotípicas Y pa~tfp;~;ticipanpu ta ·
.
ras se puede
•
~= que se
fis:16 -:puls1va intervienen dos tipos d~:~trar_ que en una res:
.
g¡ , temperamental· y otros O • .
res. unos de origen
v1a acumulada por el sujeto: en lo qr~!mhados en ¡~ experiencia prea aprendido.
Megargee Y Hokanson (1970)
::~~s en el laboratorio e~ los qu~ ~:rta~ una se~ie de experi;,:eJ~; aca~!t~aj~~~~cª!x~:U:n~~:ii;n.~~!: ::~~~f;!:!

u:t~:ef:Ce:a~.

d_e
~~~ta~os ~ando es~t!n s::i:_~dot~::i;:nt?:
tlv? en la presión sistólica~:1~fchporods UJotun incremento signif1:8c!~
pues de este trat •
suJe os Inmed · tam
A los del prime~m•;nt~ l~s sujetos fueron dividido~ª en ;nte desmente, por medio, de h 10 ºP?rtunidad de contraagred· ~J?OS,
segundo, no se les dio ~oques elec~ricos, a su agresor ir 1 1S1catan los investí ado
ta oportunidad. Los .resultados·
os del
presentaron
dis~n~~::~nrásqti~e lods sujetos del pr~~~ rgruepormenos de un m· t
.
ca e la pres"ó
po
po al que no ~n~e ºpe:i~~~r~o, los s~jetos pert~n~~~~¡~fª en
nutos en recuperar su nivel nor:-~~~II'
~';iaron
más de 10 ~ :
pres1on
sanguinea.

u!

51

���.
tal el sujeto recibe la insEn algunas sitl:aciones exper1Inen es
(la victima)
trucción de evaluar las respuestash de su :im~e:SO el número
mediante el envio de uno O más c oqu~;rte en la unid~d de medíde choques que envía el agresor se co~Vl cantidad de agresión está
ción. En esta uni~ad se supone que a de choques enviados. Geen
directamente relacwnada con e~~ensión mide no sólo la ~greet Al., (1968)' co~1deran que
a esión que el sujeto Juzga
sividad sino tambien la can~t~cii~ ~cífica. Por lo tanto, esta
que es la adecu.~da en un~d ra altamente cargada de control cogdimensión tamb1en se cons1 e
nitivo.
ti d res han utilizado las dimenEn algunas ocasiones los inv~ ga asi r ejemplo, Hartmann
siones del choque 1;n
co~~~iªde la ttensidad por la durautilizó en un expenmen e P
•
te denominada por Berkoción. Esta combinación fue post~:1orm~n y O'Neal, (1969)' dejawitz, (1974), Volum~n de Agre;¡:;ionar la intensidad Y enviar con
ron en libertad al s1.4etochpara s Esta combinación fue denominada
botón uno o varios oques.
..
Berkowitz, (1974)' lndice Total de Agres1on.

fof"\
°

?

=

.
¡ ha hecho al procedimlento
La critica !f1ás cos~~:nWid~d que puede llegar a tener
de Buss, se re~ere a ~ en la forma indicada por B~. Tanncho-enel choque cuan se u "
nte propósito de enviar un
1
baum, (19?2), expresa: . ~ ! n ~información. Para evitar la apa•
que a la VJCo/1,18,, es propo
de los choques, se les
1 a dministración
rición de inh1b1?ones contracha
. e como un refuerm negativo
indica a los sUJetos _qu~ el en ~u~i=ción de aprendizaje. En tales
para ay&lt;1dar a la .'?ctima
..
choques como refuert&lt;&gt; negacondiciones, la ~ccion ~e ~=~cto de benevolencia más que de
tivo ~uede ser ~~rp~tación los choques más intensos pueden
agresión. Con
me
tas par'a ayudar más que respuestas paser emitidos como respues
'
ra molestar" (p. 317) ·

°

. estigaron experimentalmente si la
Baron Y Eggleton,. (19J2) A~ión tiene connotaciones motivaactuación en la Máquina e molestar a la victima. E:" sus resul·
cionales para
in=-:-rado una correlación positiva entre lasd
tados reportan a r
Má uina de Buss Y el deseo expreso e
medidas obtenidas con la
qctimas O al éxito del' experimento.
los sujetos de ayudar a 1as VI
'

ªh~

56

Otro de los problemas que se encuentran al estudiar el procedimiento de Buss es que, a pesar de su popularidad y su frecuente
utilización, muy pocos investigadores se han avocado a su validación
interna y externa. Podria hacerse referencia a una limitada serie
de investigaciones al respecto, reportadas por Leibowitz, (1968);
Geen et Al., (1968); Wolfe y Baron, (1971); Parke et Al., (1972).
Como conclusión general basada en el análisis de estos estudios, se
ha reportado que, aunque no existe una confirmación experimental
que relacione en forma consistente las düer 11tes dimensiones del
choque con alguna forma particular de la conducta agresiva, parece ser que las medidas obtenidas con la máquina y particularmente
la intensidild de los choques, puede ser consistentemente relacionada
con el comportamiento agresivo actual del sujeto, cuando éste es
observado en su totalidad en situaciones de la vida real, (García
Rivera, 1975) .

Una revisión de todo el material bibliográfico disponible llevó
a considerar que no exlstia una información precisa sobre qué es lo
que mide cada una de las dimensiones del choque. En una serie de
Investigaciones realizadas en el laboratorio de Pslcologla Social Experimental de la Universidad Lovaina, se encontraron sobre este
problema dos aspectos relevantes. Es de suponerse que para las personas que participan en un experimento en el que se utiliza el procedimiento de Buss, debe haber, al final de su trabajo experimental,
un criterio personal sobre la eficacia atribuida a los diferentes nJ.
veles de castigo que ellos emitieron. Se basa esta suposición en el
hecho de que los sujetos, en dicha situación, deben realmente creer
que ellos están enseñando o entrenando a la victima. En dicha Investigación esta condición fue plenamente satisfecha al excluir como
sujetos experimentales a aquéllos que no la cubrfan. Por otra parte,
si existe realmente el control cognitivo que se le atribuye a la Intensidad de los choques y si éstos son considerados por el sujeto
como instrumentales, deberla haber una relación entre la eficacia
atribuida a un nivel particular de intensidad y la utilización de este nivel de Intensidad para lograr el objetivo de enseñar a la victi-

ma.

En todas las situaciones experimentales que se realizaron, se
logró una confirmación plena de la hipótesis. Relaciolllll,do el nivel
de intensidad al que los sujetos atribulan la máxima eficacia para
el logro de su objetivo con el número del botón que más frecuentemente utilizaba cada sujeto, se encontraron indices de correlación

57

�que variabar de r=.66 a r=.91, todos ellos significativos al nivel
de p c:.01.
La variedad de situaciones experimentales a que fueron sometidas los sujetos y la gran diversidad en las caracterlsticas de los
utilizados en los experimentos, permite generalizar con un alto grado de confianza que: en las situaciones experimentales en donde se
u_tiliza el procedimiento de Buss para medir el comportamiento agresivo, el choque eléctrico, que constituye la unidad de medición, llega
a ser utilizado en forma plenamente mstrumental ¡ es decir, los sujetos que utilizan ese choque con una finalidad particular y precisa:
Conseguir el objetivo que se les marcó en la situación experimen•
tal. Y este objetivo, dada la forma en que fue diseñado el procedi·
miento, nunca puede ser agredir a la victima, No se pretende negar
con esto que en determinadas condiciones el choque puede poseer
un alto contenido agresivo. Pero si asegurar que ante cualquier situación en la que se utiliza el procedimiento de Buss, no es fácil diferenciar qué tanto hay de contenido agresivo y qué tanto de contenido instrumental en la respuesta. Este contenido mstrumental
puede tener los más diversos objetivos, como serla enseñar más
eficientemente a la victima, llegar más rápidamente a la meta asignada o cooperar con el propósito de la investigación que el experl·
mentador expresó al sujeto experimental al darle las instrucciones,
propósito que generalmente no es el verdaderamente buscado en la
investigación.
Otro acto relevante encontrado es la consistencia Interna en la
duración de los choques emitidos por cada uno de los sujetos. En
seis situaciones experimentales en las que los sujetos fueron expuestos a muy diversas manipulaciones, se llegó a confmnar que existe
una relación muy consistente entre la duración del primer choque
emitido y la duración total de toda la serle de choques que emite
un mismo sujeto. En cada una de las situaciones experimentales, la
duración fue manipulada de muy diversas maneras: en algunas de
aquéllas, al sujeto se le pedia manlpu1ar al mismo tiempo 2 botones, uno para la intensidad y otro para la duración¡ en otras, el
cronómetro era conectado directamente al botón de la intensidad¡
y en esta situación, en unos experimentos se le hacia saber al sujeto que la duración se estaba midiendo, mientras que este dato se
omitla en forma absoluta en otras condiciones experimentales.

~:a

de experimentos fue tamb..
.
hacian su servicio militar
muy v~nada: desde conscriptos
Los ~tados de estas htvesti ~ñontas estudiantes universitarte
rrel~CJón que varian de 67 a gaCJon~ muestran coeficientes de ~
al ruvel de 01 (Garcia R'
.86, siendo todos ellos si'gnif1'cativos
· •
1vera, 1975).
. Una posible interpretación d
~~nsujde\ choque ~ correspo!d:: =ultados es ~ue la durae º• 00• ~~entemente controlad
cara~rlstica personal
mente de un individuo a otro· pero
a, que vana considerableaclu3;ción de cada individuo part1 que perma_nece constante en la
~meJante .ª la_ descripción del Fa';;t1ar. ~ interpretación parece
CJón de la mtebgencia en la Teoria
Gen!!ral en la ronceptualizafuera el caso, la duración del ch ue actoi:uu de Spearman. Si ésta
es el Factor G en la int~gen~ 5:r _algo equivalente a
indi 'd Y co~te en todas las respuesbls
eo_r, seria un factor
• V1 uo, vanana considerablem t d
~~vas de un mismo
lizada en esta forma, la duració e~rle un md1viduo a otro. Ananada Tendencia Agresiva. Qued n
. a ser la medida de la desi
l~ción e!ltre esta Tendencia A a
investigar s! existe alguna
SIVas o instrumentales del acto~~v~. las manifestaciones impul-

JJ

~J8:;

Pf:

!

Hasta
aqui se han men_CJonado
·
temente
utilizad
sólo d')as técnicas mas
. f recuenas para medir en form
continuación se presentarán en f
~ .1ryrta el acto agresivo A
evaluación anotados anteriormen~~a sintética los otros métodos· de

If&gt;S métodos de observación
a~1vo con fines de investigaciórrapod~aluar el comportamiento
gwente forma:
•
an encuadrarse en la siDirectJI { ~uación realizada por el propio expenmentador o por su equipo.
Observación

Indirecta{ Evaluación reaiimda por 'Superiores'

Evaluación realizada
·
(Peer-Rating).
por compañeros

Las caracterlsticas de los sujetos que participaron en esta serle

58

59

�1~

•

....... -

la!eeat111t1J

��grupo de investigadores quienes idearon la máquina que llamaron
"Iowa Aggression Machine", a la que ya se hizo referencia en páginas anteriores.
Para contrastar, los investigadores utilizaron grupos experimentales de niños que sometieron a ambos procedimientos. Los resultados que reportan muestran que esta técnica es válida y confiable.
Por lo que se refiere a la agresión verbal, se considera analizar dos aspectos: la medida de la agresión verbal y las técnicas verbales para medir el acto agresivo.
La medida de la agresión verbal puede considerarse, de hecho,
como una variante de las técnicas de medición mediante la observación. Los investigadores han utilizado escalas elaboradas por ellos
mismos, cuyos limites no pueden definirse objetivamente y permiten
un manejo un tanto subjetivo de la evaluación. La consistencia de
estas evaluaciones se obtienen mediante la participación de dos o
más evaluadores manejando la misma escala.

Un ejemplo de estas escalas es la reportada por Patterson et
Al., (1967), quienes toml!.ron como una de las dimensiones del nivel
de actividad de sus sujetos, la cantidad e intensidad de su actividad
verbal. La escala fue establecida como sigue: (1) .-quieto, sin vocalizaciones; (2) .-vocalización inferior a la normal o con baja intensidad (secreteos); (3) .-vocalización normal, hablando a intensidad y ritmo de conversación; (4) .-vocalización más fuerte y más
rápida que lo normal; (2) .-vocalización más intensa, más rápida
y emotiva que lo normal.
Otra escala para la medición de la agresión verbal es reportada
por Mosher, (1968). Este autor propone una escala de 10 puntos
que van desde silencio, en el nivel más bajo; hasta la amenaza verbal, que podría considerarse anticipatoria a un ataque físico. En los
puntajes intermedios se consideran aspectos como criticismo, la utilización de expresiones despectivas estereotipad,i.s (eres un tonto) ;
expresiones severas de insulto (qué clase de imbécil eres), etc.
Las técnicas verbales para evaluar la agresividad consisten ge-

64

neralmente en cue t'
.
luado se autoestims JOnario~ 0 inventarios- en ¡
.
tario de Hostilidad~; Son eJemplos de estos cu:tique ~¡ suJeto evagunas de las
que propusieron B=
onarios el "Inven_de Minnessota:c1~tl. Inventario Multifacéfico~kf en 1957: Al}~~:~~;;:ºp=~~!spropu~~~r~~:: ~~r~~ª11s ªdepta~ni~:i~
.•
ven rio de PreGeneralmente se conside
pectos que están más en 1 ra qu~ estos inventarios
.
de sus acciones. De hecho a fantasia del sujeto que enreportan_
as1
1
!:l3~do la relaci~n en~
m:Jidr::88 investigaciones
que
las medidas directas del act:frta&lt;_las por una de estas
palabras, a:~n:s de_tevaluación miden as~vdoif, han demostrado
cho ,,
rep1 e la antigua aseverac. . d eren tes. En otras
···
JOn e "Del dicho al he-

~~~~~

ia':1

amfu

En el ya me·
tres tipos de • n~ionado estudio de Leibowi
"Role-Playing,,t~~~: la m~quina de B= ~ (l008), .se. utilizan
encontró nini:Jna e inve~!3rio de B= y Durk Proced~ento de
nidas con la
~rre1ac1on significativa
ee. Le1bowits no
esto llegó a
r,
aquéllas obtenidas e:~e 1~ medid~ obtecativa
tre I
no parece habe
.
inventario Por
infringire~ otr! ;a~tida~ de dolor que
:Jac~?n slgnifimismo en el inventarfoªd~ ie agresividad con que se d~ubeesto ~
Y Durkee" (p. 2J).
a SI
Sin embargo este .
.
ficativa entre la ~ed· •!nvestiga_dor encontró una
.. .
del inventario. Esto pod1c10!1 obteruda en el "Role-Pla~rr~\ac1on s1_gnide que las dos téc . 1ª ser interpretado como y¡ng Y aquellas
rucas son verbales.
una consecuencia

~~~::l:

.

j

=

~/=:

Como se puede consta
la investigación · tif'
tar a través del cue
d
rido la colabora~ti d!~ soire ~a medida de la~~ióe;:t~ trabajo,
Y es aún asunto n
u~ os investigadores duran
.ª requeble.~a. es sólo una ~e~~cl~ fºra bien, el estudi~ J!ri~ años;
analislS de los múltiples fact
e_las _que se puede partires e proefectos que puede od .
ores que intervienen al .
para el
vés de los medios :as _uc1r dla violencia, cuando es tra::Jte_stid. gar los
1vos e comunicación.
1 a a tra.
lista Por
de otra part
. e, 1a violencia
es sól
conterudos, que pueden ser com::n:d en una . interminable
os por dichos medíos.

65

�.
otros contenidos: en los
visado aquí la influencra de los ránea Lo que SI Jl.llede
No
ha re presenta la sociedad con~mf inv~gaciones, es que
~cuerdo. a losco~::~osno ehadisminuido el efecto que
la interferen~1a de. -0ichfre el espectador.
produce la v10lene1a so

~

BIBLIOGRAFIA

We~~. qJ:

.
rece haber permala investigación mexi~ pa
fundidad a que
En este campo,
bstante la proliferac1on Y pro
. cipalmennecido al margen. ~r;ción masiva en nuestro palS~r-;p: el mejor
ha Uegad_o la comu - nos hemos limita~o a recog tiempo de emte la radio Y la T.V. 1 hallazgos extran¡eros. Ya es estras propias
adoptar os
d establecer nu
de los ~dlar por nuestra cuenta, e 'cación masiva en nues?'°
pezar a niveles de influencia de la comurupropios parámetros y _de¡_ar
lineas Y
d
tablecer nuestros
. .
Es necesario mmedio; es tiempo e ~eros para tomar d~1ones~exicanos con esde utilizar los e ~ no es válido medir los
hecho que los
sistir en que, as! com~mpoco es válido dar por un idénticos a los
tánda~ extranJ.=~ a los mexicanos, aunq':1e S:fi!nuencia en ammensaies comuru
.
yan a tener la mi~
liminar unas
utillzad?5ede3 otr: ~ti~ue se cons.id:: ~:t:bl~c-:.ementado el
bas soc1 a es.. .
fuera porque es .
.
porque alguna
series de teleVJS16n, Y'.'- de los norteamencanos' o . tilico- ponrtamiento agregvo
be si en el campo cien .
co~dad competente -no se sa nocivos al pueblo meXJcano.
au
dichos programas eran
tlflcó que
or impulso a
estras universidades den may restar a una
Es ~ o que n~llos factores que se pueda~eaad. y que las
1~~~ 0 negativa- de .n~estrae:Clos resultados de
la investi~e16n
manipulae1ón -,,.,- tes apoyen sus dee1S1ones
autoridades &lt;;am¡:_,eten
dichas investigaciones.

ª

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68

69

��,

•• ..;os provenientes
· do
nes acasillad?s ) , arrenda=•
. cluso, un proletana
no de obra . (Josd ~dígenas despo¡adas e, mEsta situación es más
de las comuroda es m
•poca de cosechas. .
particular incluia
agricola ~m~ral
~ chileno:_ la comun~d:mo asentamien~os
o menos simildar entrabajadores residentes,. ~ores comunales e 1!1·
una hacien a con_ tarios campesinos, agr1 taba con un pequeno
de pequeños .prop1e de la hacienda. Esta con. lo era propietario y
uilinos de tierras . . El hacendado ':1º _so
liti y social de
1

~f

!~=~tgr ~:

1f~~;~'!~

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la ~~J~Wvo~/~~:erra =ia;~&amp;~r'!ev~irr~ns~~%~
::1e~ de las ganane13trJ: y social a trav¡
rurales más
mantener su status econpesl.nos sobre todo de as
un excedente de los cam
'

d~~

bajas.

nlleva es•
icas políticas Y sociales que
marginaLas relaciones económ ia ~nformaron un pr~estó en una
te tipo de estructura agr:~ explotadas, gue se ~ mismas.m Es
lidad creci~nte de :tas de participaci?~ social de i!trontación violenfalta -casi a~~lu
se da en MeXICO un~. co i ente y que .da•
en estas con_d1c1ones j~~car la estructu~~ pohti&lt;;;:mili~iones seme¡an•
ta que habna de m agraria Es tamb1en, e':1
violenta que se
.
•
la reforma
·
r una v1a n0 .
'
na pie a
ás recientemente Y po eforma agrana.
tes aunque ghile la necesidad de una r
plantea en
et rístiºcas prin. ar las cara e
Ch'
traba¡·o se pretenden exam!11.,,.. latinoamerican~: . 1rEn este
graria en dos ..--dío al mteno
cipales de la reform~~e entre una reforma que ~ realizó dentro
le Y 'Mé~re~?ucionario g\obal, fa::ie~~i~uWcialmente "t
de un P!lmites de la democracia ~ proporcionar un conoc1m1
de los
retendió rebasarlos, pu e
más tarde P. d sus elementos.
to más preciso e
ui lantea tres tipos
retende utilizar ª9. P inales, 2) las
La taxonomla. q~e
reformas agranas
estrucde reformas a~:~vencionales Y ~) las ref~pos de pro~lemas:
reformas3 ª=~pologia tiene relae1on co~cturales que imp1d_en el
tura1es.&lt; &gt;
• re a los obstáculos es
ueven la d~cci~n
el
a las f~e~
los objetivos~
camocl1oó, de esos obstáculos, y
texto pueden caracte
rem
n
Dentro de este Cl?n . • .
de la refot:inª·
la forma s1g111ente.
tioos mencionados en

Ji

~~

l) 1t

P~~~ ~á~.

72

~iranas

J~~1J:

°

A) Reformas agrariu estructurales: Aquéllas que se dan al Interior de un proceso de cambio de la sociedad a nivel global y que
son impulsadas por sectores sociales que pretenden la erección de
un nuevo orden económico, polltico y social.
B) Reformas agra.rlu llllDvencionales: A pesar de que Intentan
modificar la estructura latifundista de h tenencia de la tierra y el
monopolio sobre los recursos técnicos y financieros, no pretenden
cambiar las normas institucionales de la sociedad tradicional. La
cuestión agraria se plantea como una problemática Independiente o
autónoma, desvinculada de los Procesos globales de cambio social.
C) Reformas agrariaa IDILl'gina)es: No pretenden la destrucción de
la estructura latifundista existente. Por el contrario, tienden más
bien a preservarla a través de pollticas de modernización tecnológica, programas de colonización de tierras baldías, etc. En general,
adoptan medidas que tienen por objeto el oscurecimiento de los conflictos sociales y el mantenimiento no sólo de la misma estructura
agraria, sino también el del "establecimiento", a nivel nacional.

Esta tipologia no implica, desde luego, la idea de que a cada
país corresponda un tipo particular de reforma agraria. La evolución histórica de las reformas agrarias latinoamericanas Indica, más
bien, una posible adecuación de los diferentes tipos mencionados a
periodos históricos concretos o a administraciones gubernamentales
especificas. Asi por ejemplo, -y adelantando un poco- podría
caracterizarse la evolución de la refol'lllll agraria chilena en tres periodos: El periodo de los gobiernos liberales antes de 1964, que ensayaron una reforma agraria marginal. Un segundo periodo en el
que se implementó, a partir de la administración democristiana, una
reforma agraria convencional y, finalmente, el periodo del gobierno
del Dr. Allende, que Intentó un tipo de reforma agraria estructural. Esto es, vinculada a un proceso general de cambio social.
LA REFORMA AGRARIA MEXICANA
&amp;; realmente dificil esclarecer, siqulera parcialmente, la problemática de la reforma agraria mexicana; aun estudios exhaustivos han quedado cortos. En el marco de · este trabajo sólo se pretende analizar, a grandes rasgos, sus características más importan.
tes para luego compararlas con las del caso chileno.

Son conocidas las características de la estructura social del por-

73

��1

.
·tu e el sistema de la hacienda ~:
reparto masivo de tierras ~ n Yconsonancia con un proceso
un s ~ a . ejidal coope~ ~icos de la economla.
nacionalización de secto

tndustria!ls·
.
cteristlca de la aperturapecíf"
camente
Una _reforma agrar1~ ~rra mundial Y, más es orie~ta a W:
ta a partir de la segun . 1 Alemán (1946)' que se
grandes
a raiz del go~ie~o de ~guegricultura Y a f_avorecer a :ra ejidal
desarroll~ cap1~1-~a: cin ella se perjudica la est:nuevan- de
propietai:1os mdiVlgesarr~llan nuev~ toi:mas ~undio tanto ejicooperativa Y se
. a· peonaje sm tierra,
marginalida~ campesm ·
da! como pnvado ...

ción total agropecuaria. Para 1935 se habían repartido un número
relativamente pequeño de hectáreas: 7.7 millones. La reforma agra.
ria estaba fracasando. No habla desanollado el sector agrlcola ni
provocado un cambio significativo• en la distribución del Ingreso ni
en los beneficios social~ para las masas campesinas,

C)

DE LA REVOLUCION A 1935

nsagró muchas deA pesar de que Jarecl~ció~tu¡if;
Japarecetierrae:;ºe1prz:
d populares, en
misma como a
tra
:%1óªia prop~c~o~~a~:esó\~ pro~bia :iu ;:::;,ªe:n~~
~culo
i~:f de los poli_ticos de ~~•semejante a la de las
ción.
"cultura de medianos prop1 d con ello debian desaparecer
una agn
•canas De acuer o
. •d "· 100 hectáreaS
"farmer" n~rteame~sistir ias "pequeñas prop1eda
~ para ciertos
los latffund1os Y su200 de temporal, hasta 300 h as necesarias para

t~~e~~I ~

g

dculeti~VOSego f:S!;°i:rtación y el númde~oi ! y ! ~ equivalente entegarla·
500 cabezas de gana
la legislación en ma
Ja crianza de
tas caracteristlcas de
, ido Introducido
nado _menor. Cd~ ~ hecho de que en 19l~~tutivo de la tierra

:~~
~~~o ~e laAlm~;1J::, il criterl~~=~ta~i
se vio distors1onadesdºe· entonces permanece- dóenu~cas Se procedió a

ti
-que
•
ás que econ
·
ti
la e~ .ó a razones politicas m
distribuir gente entre la evo, ortirb. ecitierra entre la gen~e, noecesana·o Más tarde, sin embargo,
repa
· · haya sido n
·
'ó
rra c10&gt;, Jo cual qwza 1 reparto y en la producc1 n.
causó problemas en e
.
.
.
1930 el mlnifundis·
nsecuencia de lo anteri~r, ya ~ se desarrollaba una
Como co
alarse al mismo t1emP? q ,. Para ese afio, el
mo _empezó ~!e~ial de "medianas propi~:u; nacional y el vaagr1cultm"I!- la sólo generaba el 15%. deuil p un 11 % en la producsector
agncod
lor
de la
pro UCCI.ón ejidal sólo contr1b a con

76

EL PERIODO CARDENJSTA
A partir de 1934, ya afianzado el poder del Partido Nacional
Revolucionarlo, se plantea una politica a nivel global que Intentaba
coruictar el proceso de la reforma agraria a los cambios en los planos
económico, polltico y social. La ideologla que sustentaba esta polltica puede sintentizarse en las siguientes palabras del general Cárdenas: "La revolución agraria ha pasado, no sólo de la etapa combativa, sino del simple reparto material de tierras. Ahora se encuentra ante el deber y la posibilidad de comprobar sus vent¡¡jas y
realizar en definitiva la transformación de la industria agrlcola al
ximDRñás de la renovación social y polltica". mi
Cárdenas crela en la viabilidad econónuca del ejido. Siempre

iue su convicción que, de hab ~rse llevado a cabo el cambio planificado del régimen de la propiedad hasta sus últimas consecuencias,
habrla contribuido a demostrar las ventajas del sistema ejidal colectivo, en relación con otra::- formas de explotación agrlcola.
De acuerdo con Gutelman, u2, la polltlca cardenista en materia
ejidal fue totalmente contraria a la dr sus predecesores: para Calles,
por ejemplo, la entrega de una parcela a los campesinos respondla
a una necesidad de Justicia social. Sin embargo, no creía que esto
oontrlbuyese a resolver el problema de la producción de alimentos
para una población, tanto urbana como rural, en constante expan.
lión. Para Cárdenas, el dar prioridad a la producción "eficiente y
ucrativa" sobre el sistema social y usufructo de la tierra, significaba
nvertir los términos de la reforma agraria; deformando y aplazando
a aplicación de la justicia en el campo y haciendo engañoso y prirativo, en favor de ciertos sectores, un desanollo económico que
.n antenla en la pobreza y en el subconsumo a gran parte de la
población campesina.

En Consonancia con esta preocupación, Cárdenas revoeó el de-

77
J

�.
am lió el sistema de crédito
recho de amparo en mafteria atargrarlala PYrodu~ón ejldal cooperutarrativade·
Esto retendia omen
. llegó a dlsf
ejidal.bstante PY a pesar de que el cam~os subsistió en la
~~icios sdciaies hasta entonces_ nm:,~e subvencló~ o de paliativo,
aplicación de los p~osenuncu::.r11as posibilidades
mAs que uno que om_
Cosa que ha provocado una
ducción de los camd~osciimpesinos al Estado.
tipo paternallsta, e os

reala:e:iire

nista la administración liabla
Para el final del mandato carde U: pequeña propiedad, que
repartido 17.~~roles ~ ~ : ,
habla dupli~esF;1 eri::
para
i::abla cambiado junto ron
1~cl::~. en su lugar
~ tradicional habla casi desapareC1do. itallstas y un sinnúmero
~~ban desarrollando explota~o)~ ejidales romo privadas.
d
ueñas parcelas (minifundios d
lotaclón se estaban gese peq nflictos y nuevas formas ~ expcard nista fue una polltica
Nuevos ro
rograma agrario
e
d por los
tando. Al parecer, e1. P
enuinos fueron distorsiona os toda
"polltica" CIIYOS objetivos más g dominantes que deseaban a
intereses de- los nuevos sectores
rosta mantener la paz social.

ie

~

~

bº estructural dU•
La 1deologla de la nacionalización~ ~ i = ~ baseS de apoyo
rante el periodo cardenista, n~ner:i~yuntura de la segunda gu=
al dei?ili~ ~ ~ r o de integración de ~e~!~ bur•
mundialvimiento obrero, clases m
la bur•
blo ( campesinado, m~
el úcleo dinámico del proceso a
guesia) Y al transferire ~ medias. &lt;ti&gt;
guesia Industrial Y a as

Nuevas clases sociales estaban en pleno desarrollo. En el campo,
además de una burguesía agraria ligada a los predios de riego con
una considerable capitalización, -en general productora para la exportación o ligada a Intereses extranjeros&lt;14&gt;-, se desarrollaba una
burguesia rural-comercial en pequeñas ciudades: romerciantes, funcionarios, transportistas y, en algunos casos, lideres campesinos que
derivan su importancia de las actividades del sector terciario y que
ejercen un profundo dominio sobre los pequeños productores&lt;m.

De acuerdo ron Leopoldo Solis, a partir de este periodo se evidencia más claramente el carácter dual de la agricultura mexicana:
por un lado, la agricultura romercial de los distritos de riego, ron
Productividad elevada y capacidad para asimilar cambios tecnológiros, que utiliza insumos modernos y eleva los rendimientos por
hectárea. Por el otro, la agricultura de subsistencia que carece de
la suficiente flexibilidad para adoptar nuevas técnicas y en la que
el crecimiento demográfiro presiona, cada vez más, los reC11rsos. En
este sentido, uno de los principales objetivos de la reforma agraria,
hacer más equitativa la distribución del ingreso, parece no haberse
cumplido. Por el rontrario, la reforma agraria desató una serie de
fenómenos de caráctl!r dlnámiro, creando un sector de alta productividad cuyo ingreso aumentó en forma ronsiderable haciéndose cada
vez más alto en relación a la agricultura de subsistencia. Aunque
el ingreso de los agricultores de subsistencia se incrementó, lo hizo
en forma mucho menor que el de la agricultura comercial, ron Jo
que el grado de desigualdad aumentó. Las pruebas estadisticas
muestran un cambio intportante en la estructura de la distribución.
De acuerdo ron el coeficiente de Gini, éste bajó de 12.1 en 1930 a
7.7 en 1960. Sin embargo, tomando en cuenta que en este tipo de
análisis el 1.0 es el coefir.iente de rompleta equidistribución, la situación muestra un amplio margen de desigualdad ns&gt;.

LA REFORMA AGRARIA A PARTIR DE 1940
ustrlll1ista a ra1z de la segunda
A partir de la apertura iniéxico las
de concentitracl~:
rra mundial, reaparecen en
nflguran los modernos pos
gue . sobre tierras de riego; se co bstaculiza el enorme sector de
capitalist!I Y e~ i~d~ifundios •Y peonaje.
comunidades FA1:asy
Cortines (1940-19:~~ caply ff;ºreceproi~de : : n en las explotaciones
tallsta, apoyados en
agrícolas remunerativas.

iormaa

:=tura

:¡8:1e:•!!fe!rlstas
78

iu1z

A"!i &lt;¡:

:e

Tanto López Mateas romo Dlaz Ordaz, (1958-1970), variaron sus
polltlcas agrarias en relación a las de sus antecesores. Juntas, ambas
administraciones repartieron más de 30 millones de hectáreas. Sin
embargo, el proceso capitalista estaba ya ronfigurado y las fuerzas
sociales dominantes afianzadas; de tal forma que los ronflictos se
agudizaron: prosiguió la proliferación del minifundio, el acapara.
miento de tierras por latifundistas en forma disfrazada, el abandono de tierras Pjidales (las rentan y trabajan para el arrendata1-io
capitalista) y la proJetarización del campesino. De esta manera, en
la actualidad se ha ronformado sólidamente una nueva estructura

79

�.
di f zados la burguesia rural•
de poder, en la que los ~en:at:~~es est~ame~te vinculados a. los
comercial y la ~urgues1a md
rollado nuevas formas de do~intereses extran¡eros, han d ~
más bajos del agro meXJcano.
ción y explotación sobre los s ores

LA REFORMA AGRARIA LIBERAL

.,
El planteamiento de
Esta es una situación ~e difícil
que esto es el_ r~al
os sociólogos y econon:nst~s, (que ue mientras no se ehmu~en
taFo del desarrollo del cap1tal1sro roJed~d privada de los medios
los mecani~'!los de mpodercaio h!ce~s~) descuida el hecho _de qu~ las
de producc1on, nada
r
.
'
corto y a mediano P azo,
perspectivas del desar:0llo. !'1eXI~~ ~anera que habria que idear
parecen no ir en esa d1reccwn.
rto plazo y aún dentro de la ecoo inventar pollticas concretas, ªpo~ibilidades de realización.
nornia capitalista, que tengan

Sobre este primer ,periodo no es necesario detenerse. Baste decir
que, en realidad, no · constituyó una verdadera reforma agraria.
Las propias clases domiJ,lantes implementaron una política de modernización agricola, de colonización de tierras estatales y de parcelación marginal de latifundios con el objeto de mantener la estructura tradicional latifundista. Esta concepción de la reforma combinó
dos tipos de unidades de tenencia de tierra, extraídas de la propia
estructura latifundista: la mediana propiedad y el minifundio. Lo
único que logró fue rep~ucir las formas tradicionales de inquilínaje, ya que ni la parcela de 40 ó 50 hectáreas podia explotarse
sin trabajo asalariado, ni el predio de una hectárea ·o menos podla
dar ocupación e ingreso a una familia campesina &lt;m.

LA REFORMA AGRARIA ClilLENA

LA REFORMA AGRARIA DE .1964 A 1970

fue adelantado en la intr?duc~ón, la reforma agraria
Como
ed
chilena pu e ser dividida en tres periodos.

La posibilidad de implementar en Chile una reforma agraria de
cierta envergadura, no se plantea sino hasta la década de los sesentas. Varios elementos permitieron abordarla&lt;l8), los cuales evidencian su carácter convencional:

so:;:~~

. marg¡n
. al ensayada por los gobiernos libe1 - Una reforma agraria
· rales antes de 1964.
.
·
nvenc1onal
llevada a cabo por la admi•
2.- Una re_forma aócgrarta1ª-cc;&gt;istiana de 1965 a 1970.
nistrac1ón dem ra
. estructural -dentro de un proyecto socia3.- Una reformte aldeo~furno de Salvador Allende.
lista- duran e g
.a chilena -a diferencia de la
En principio, la re!orma da~ del contexto del sistema plura•
mexicana- intentó realizarse en . Lo que trajo consigo grandes
lista de representación par!amenta;:ª·en gran medida, detuvieron el
obstáculos de tipo 1nst1tuc1on!l. q ~ reformista del presidente Frel,
proceso n~, sólo duran: :t:FoJe implantación del soclalismo del
sino tamb1en durante
régimen de la Unidad Popular.

1.- Para las elecciones presidenciales de 1964, los sectores más tradicionales y conservadores de la sociedad chilena aparecíart un
tanto desplazados. Las posibilidades políticr.s se inclinaban hacia
dos alternativas: la Democracia Cristiana y el FRAP (partido
que aglutinaba las fuerzas de izquierda). A los grupos tradicionales no les quedaba más que escoger la alternativa que
significara menos riesgos para sus intereses. La primera fue
la que apoyaron. Sin embargo, aún esta alternativa planteaba,
dentro de los proyectos generales reformistas, un programa relevante de reforma agraria.
2.- Un clima intelectual en los sectores Pl'Ogfesistas (clases medias
urbanas, funcionarios, profesionales, estudiantes, etc.) que creían
en la necesidad de una reforma agraria significativa.
3.- La actitud de las organizaciones continentales y mundiales
(OEA, ONU, ete.) y es}&gt;ecialmente de los Estados Unidos que

80

81

�particulares su ayuda financondicionaban, por razo~óes ~lU~iertas refo~as dentro de los
ciera a la implem_entac1 n e
países latino americanos.
chil
se hacia cada vez más
4 _ El deterioro de la ~gricultu~ et e~:ropecuarios en su comer. profundo: el superaVJt de pr u os b alrededor de 15 millones
cio exterior, que
1 ~~~: su relación en forma d
de dólares, para
b un déficit de alrededor de
proporcionada, ya queLapresertam! agraria se presentó entonces
millones de dólares.
re or_
como una posible vía de solución.

1~ J~
ª

100

.
líticos de ampliar su apoyo po5.- La necesidad de los partidosa~ aria dentro del programa _par•
pulai:: unera
proyecto
de ref~~bte~r los votos de los campesmos.
tidano,
una manera

~=

.
d b d a io anterior, para 1964 ya
6 _ Finalmente y precisamente e 1 0. os cierta conciencia de su
· existí~,. por parte de1 l~a
p~ionó y resaltó las necesituacion. Esto, en a gu
.
'
sidades de la reforma agraria.

1ª

obierno planteaba una reforma
Ahora ~ien, _el pro~io~:sf una intentaba princiJ?lilmente
agraria qu~. mclwla d~s dad moderna de los sectores margmllales de ó~
incorporac1on a a soc1e
roceso de desarro o econ
1
1
sociedad. La otra pretendia ace e~:al~ ptradicionales. Esto es: ~r
mico, basándose en los grupo¡ ~a agraria que implicara camb os
una parte, se buscaba una re ºro
a de reforma den_tf? de 1
os
profundos. Por la o~,
P ~ condiciones, la uruca altermoldes de la sociedad VJgen e.
ociación social de los sectores en
nativa posi~le era_ la de un~n;¡etendia dar propiedad a los campe;gna · al ffilSffiO tiempo que
d 1 agricultura un sector cap1:os 'se intentaba mantener
a dif!rencia de ;,léxico, el hecho
ta!isÚi privad~- , En e:i¿e r~iera que manejarse dentro de los marcos

m;

JJi~

~~d~n~J!c~;i~ac~ti~~e~::~~n alun~erej:!:
tral relativamente debil del eJ
d reforma agraria profunda.
tivo' iniciar e imponer un proceso e
agraria ---&lt;J.Ue exigía la exproMientras el proyecto de refcrma80 hectáreas de· riego básicopiación de los predios mayores ¡de latifundistas se apresuraban a
era discutido por el congreso, os

82

dividir sus predios entre los familiares. Posteriormente, ya aceptada la ley, los recursos legales a los que daba pie, permitieron una
serie de obstáculos. De tal forma que, en muchos casos, la posesión
efectiva de los predios no se hacía sino después de mucho tiempo
de realizada la expropiación.
Durante este régimen, la reforma prácticamente dejó intacta
la estructura agraria chilena, Para enero de l!Y-0, se hablan expropiado 1,140 propiedades. Sin embargo el total de predios mayores de
200 hectáreas -que en 1965 representaba el 5.3% de los predios
existentes y que constitulan el 87% de las tierras cultivables del
pals- pasó a representar, en 1970, el 5% de las propiedad existentes y el 75% de las tierras cultlvables&lt;m. Al mismo tiempo, el crédlteo agrícola siguió favoreciendo al sector de los grandes propietarios.

La experiencia de la reforma chilena durante este período, presenta los tropiezos y obstáculos que conlleva el respetar las instituciones que se basan en principios democráticos; donde se agrupan
y reagrupan coaliciones políticas y abundan toda clase de legalismos. A pesar ello, dio pie a una concientización politica del campesinado y, en alguna medida, desarrolló algunas formas de organiza.
ción del mismo.
LA REFORMA AGRARIA DE LA UNIDAD POPULAR

En relación con el régimen anterior, durante los dos primeros
años del gobierno de la unidad popular, se observa un avance significativo en el proceso expropiatorio&lt;20&gt;. Hacia fines de junio de
1972, se hablan expropiado 60% de las tierras afectadas entre 1965
y 1972 y 70% de la totalidad de los predios expropiados. No obstante, los terratenientes segulan manteniendo su poder sobre un recurso
básico: las aguas, Además el proceso parecja reforzar el capitalismo
en el campo, ya que aumentaron en forma considerable los Predios
de entre 40 y 80 hectáreas de riego básico. Esto, aunado a la posibilidad abierta por la ley, {de retirarse el hacendado expropiado
con el capital de explotación), provocó una sobrecapitalización en
esos predios.
En el área reformada, que corresponde a un 35.5% de super-

83

�En términos generales pod
.
del régimen de Allende -truncimos decir que la polltlca agraria
º.P0rtunidad de cumplir sus obj Jª ~r el golpe militar- no tuvo
f1có sustancialmente el sistem e vos un~arnentales. Si bien modilas ~laclones económicas en~
:;n~nc1a de la tierra, no cambió
no!IDª· Tampoco pudo maximiza
gncultura Y el resto de la ecochileno Y, al mismo tiempo al ~~umentar la producción del agro
portante la particlpaclón ~ .
r, no desarrolló en forma irn:~~baque no es posi_ble hacer j1:l~: J;~lti!:ceso5sob de cambio. Es
con dos anos solarne t De
re un Proceso que
tal vez a mediano plazo el n e.
n&lt;;&gt; ser po_r el golpe militar
resultados más positivos.
Proceso hubiera podido desembocar e~

ficle de la.~ hectáreas de riego básico, se procedió más bien a formar
grandes unidades productivas, conservando el tamafio de los anti•
guos latifundios e, incluso, aumentándolo. En realidad no se llevó
a cabo una distribución de los predios expropiados entre los asala·
riados, pequeños agricultores y minifundistas. Las únicas restituciones se refieren a tierras despojadas a los comuneros mapuches&lt;2ll,
Lo anterior provocó una descapitalización de los predios expropiados y un reforzamiento de la economía campesina al interior
de los mismos. Esto se debió a que los incentivos a la producción
funcionaron principalmente a nivel de la micro explotación, (goces
y talajes), en desmedro de la explotación colectiva. Lo cual se ma•
nlfestaba en el hecho de que el campesino utilizaba los recursos
colectivos proporcionados por el Estado para su provecho individual.
En este sentido, el agricultor del sector reformado se comportaba
como un agente subvenclona.;o, por un lado; y como un empresario,
por el otro. Por lo tanto, la microexplotación individual que en el
sistema ruso fue un elemento complementario de la unidad colectiva,
en Chile, pasó a constituir un elemento competitivo.
Por otro lado, no se llegó a establecer una política que permi·
tiera, cuando menos, la recuperación de los capitales invertidos por
el Estado. Al mismo tiempo, los canales de comercialización permanecieron en manos del sector privado (el 82 %) , lo que produjo una
falta de captación y socialización del excedente.
Asimismo las políticas de aumentos salariales que fueron lleva,
das a cabo, provocaron un aumento considerable en la demanda de
bienes agropecuarios, en contraste con un aumento precario en la
oferta de los mismos, (entre 1970 y 1972, mientras la demanda
aumentó en un 27.1 %, la oferta sólo se incrementó en un 6.7) c22&gt;.
Situación que reforzó el problema crónico del agro chileno.
El panorama del campo chileno, a finales de 1972, presentaba
un marcado desarrollo del capitalismo en la agricultura. Los sectores sociales marginados, en general, permanecieron en la misma
situación. Al mismo tiempo, eran explotados por una clase media
rural que se había venido desarrollando desde el régimen anterior:
esa clase social mercantil de comerciantes, funcionarios, transportistas, etc., que posee las mismas características de la burguesía
rural-mercantil mexicana.

84

'f:

CONSIDERACIONES FINALES
Es posible afirmar que la estructur
~bosrlstpaises, antes de la reforma a ~ la tenencia de la tierra
ra e 1cas; aunque quizá con un d
a, Presentaba similares
llsmo en las haciendas chilenas Estaesa~!!~ superior del capitadesde el impacto de la colonización espafi~tud, parece orevPnir
:

A pesar de la diferencia en cu to 1
~- que _promovieron la reforma a:Sn: asd formas Y tipos de fuerU!!ionalísta de la reforma chilena no
y . ~ que el carácter instipnrneros años un proceso rá id
permitió -sobre todo en los
al Interior de los sistemas d/ P~Y P1fundo- las características
iBD:tes, más aún si la comparacló u~ n ensayados PBrecen semeUrudad Popular: Un sistema de np~uª~ó durante _el gobierno de la
1
Precai:iarnente, competencia de las mi~ n colectivo que funciona
1
tern~ o subvencionistas en la aplica~&amp; o~clones; ~~ríos paayuda técnica a los campesinos, etc.
n e los créditos y la

. Podemos encontrar cierta
~ ~ O : ~ : ! ~ r el gobi;~eie~!n:~~1:~
carde~ enfrentaban a reslstin~4::~ón colectiv~,. al mismo tiemponq~!
XJCO, la coyuntura internacional
i:tgóru~. En el caso de Mé~ n de distorsionar el Proceso En el urguesias nacientes se ocu. ban bien identificadas y conso'Jld d85 caso chileno, las fuerzas estro del marco de un intento socl~ • El proyecto chileno -den- no podia con sólo el poder

n:8

85

�ejecutivo realizar cambios drásticos. Había que destruir todo el
aparato del estado anterior y esto no fue posible, como lo demos•
traron los acontecimientos de septiembre de 1973.
~ parece corroborar la idea de que para Latinoamérica -a
corto plazo- una orientación socialista no tiene posibilidades de realización. Dentro de esta perspectiva, no debe dejarse al tiempo la solución de los problemas, sino ensayar algún tipo de políticas cuya
viabilidad permita resolver un número creciente de problemas concretos e inmediatos.

NOTAS
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( 2) Stavenhagen R.-Mar¡lnalldad Partlclpadón ,- EotnlCwn A¡rar1a en América L&amp;llna, En "SOClologla y Subdesarrollo", Ed. N. Tiempo, México, 19'14,

&lt;1 J Pascal Andrés.-Beladoneo

p. 91.

&lt;3) Oarcla Antonio.-Soclolocia de la Reforma A¡rarla en América Lallna, Ed.
Amorrotu, B. Aires, 1973.
( 4 ) SOUa Leopoldo.-La n:al1dad Económica Mul,a,Da: Belroflllón ,- Perpec•
(5)
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(U)
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Oarcla Antonio.-Op. Cit. p. 38.
Pernández Ramón.-PolíUca Apícola, P.C.E .. .México, 1989, p. 48.
Cárdena&amp; LázarO.-Ideulo Polítioo, P.C.E., México, 19'12, p. 121,
Outelman Mlcbel.-Op. Cit. p. 106.
oarcla Antonio.-Op. Cit. p. 140.
Sobre la vinculación de la burguesla agraria con los Intereses y empresas
extranjeros, ver el articulo de Leyva Emilio, "Burguesla Agraria y Dependencia", en "La Burguesla Mexicana", N. Tiempo, México 19'13, P. 101-139.
stavenhagen R.-Op. Cit. p. 53-M.
SOifa Leopoldo.-Op. Cit., p. 181.
Oarcla Antonio.-Op. Cit., p. 182.
Cbonchol Jacques.-Poder ,- Reforma Acraria en la Esperi-1&amp; Chll-. En
''Chile Hoy", Siglo XXI, México 19'12, p.p. 281-269.
TblesenhUBen W.-Refonn&amp; Asrada: Chile. En "La Reforma Agraria en
América Latina, Diana, Mé~~~9'14, p. 152.
·
Barraclough y Femández D
llco de la Reforma Asrari&amp; CblleDa, Siglo
XXI, Wxlco, 1974, p. 86.
Ibld., p. 86.
Ibld., p. 102.

�LA CULTURA DE LOS üOS RECIENTES
Carlos Monsiváis

"¿Cómo, en fin, darle palabras a
todo esto, palabras mías en un
medio donde el lenguaje popular
es la más cara defensiva de las
violencias sofocadas, un lenguaje
de emboscadas permanentes, que
quema la lengua, que exige su
amortiguador, su diminutivo, su
albur, para mantener un equilibrio
entre el mutismo verbal y la violencia física, y el lenguaje culto es
otra máscara, la de un medio tono, una elegancia pegada con saliva, un falso pudor y una expresión anémica que prPtende, una
vez más, disfrazar y ordenar la
muda violencia circundante?"
Carlos Fuentes, "Los narradores ante el público" (1965)

;

"De él (el escritor) podemos esperar que mediante el poder de la
palabra y la forma nos muestre la
vida en toda su elevación trágica,
convirtiéndola en destino; pero su
propio destino no se encuentra

89

�más que en esa voluntaria swnisión al poder de la forma Y la palabra".
Juan García Ponce, "L?sblº n~;
rradores a n t e el pu ico
(1965)

"No pretendo ningún liderato juvenil, ni trato de reclutar rebel~es
con que atacar al infecto bastión
de Bellas Artes . . . En caso de que
adie continúe en el futuro lo que
~o ahora he insinuado, también
quedaré satisfecho, aunque toda
mi generación se acomode Y prefiera por cobardía, perman~r
hundida en el lodazal. Me sat1S·
fará la idea de que, ~ '?~nos .ª!!te
mi conciencia, exter1or1ce m1 inconformidad con una sltuacl~n. putrefacta de las llamadas act1v1dadcs cultas".
José Luis Cuevas, "Cuevas por
Cuevas".

En la década drl los

tas casi sólo por reflejo actúa en
J1nt:~
d~masíada falta exacerbar hístecasa somos católicos y no aceptamos
0

México la Guerra F .~·
rías y letreros com~~ C~íenen mayor jactancia que amenazas

~:rfa~!:Sª
(~mg~ocídlo en Mt:;~ :n~:u~~fª~e': asetj~~:
contra los protestantes no con
dalos
r visas negadas para
0

Guerra Frí~ acelera cta-e)!tre ~~ent~ venta continuada de
Estados Unidos, ~etra cion~ mundial de Salvador Borrego Y
engendros pronazlS como De ResaAla, dirigida por Rodolfo Usiglipublicaciones. delatoras co~¡° munista entre las masas, temor írraun ya notorto P ~ an cotantemente nutren y auspician los mecional qu~ subdreptic1a Y_cacoc~n cuya influencia hegemónica se condios masivos e comum
·
1950
solida al iniciarse la televisión a fmes de
.

90

La intensa desnacionalización económica y social se corresponde, en forma obligada, con la progresiva debilidad del (romántico) nacionalismo cultural. El presidente Miguel Alemán (19461952) ve en la teoría y la práctica desarrollistas ("primero, la
acumulación de riquezas; quizás algún día, su reparto más conveniente") la manera de consolidar el capitalismo. Una ideología se
impone no sólo en la burguesía sino en la sociedad en su conjunto.
Bienvenidas las inversiones extranjeras: al término de la segunda
guerra mundial, este hamiltonismo oficial acepta complacido la
gigantesca afluencia de capitales extranjeros que van adueñándose
de la economia. La desnacionalización va inventado a la Unidad
Nacional y, en el terreno de la cultura, las actitudes ideológicas
específicas se arrinconan entre premios, homenajes y celebraciones
conjuntas del Poder y del Espíritu (en banquetes donde todos son
y están). De modo casi unánime, el movimiento intelectual es
gobiernista (la cultura se construye en la estabilidad) y, por ejemplo, los ensayos críticos de Jesús Silva Herzog y Daniel Cosío
Villegas sobre la agonía de la Revolución Mexirana (su aburguesamij!nto J suscit/ln el encono y la polémica contra los herejes. El
marxismo, vía las interpretaciones de la tendencia que encarna de
modo óptimo y casi único Lombardo Toledano, aparece como otro
método confirmativo de la operatividad y la legitimidad del Estado
fuerte.

Fuera de Jo conmemorativo, la cultura oficial debe carecer de
rasgos específicos y la cultura nacional debe expresarse como la
suma de personalidades que, en un país dado, se adecúan reverencialmente (con añadidos folclóricos, si acaso) al ritmo de la cultura occidental. La extrañeza oficial ante (o el rechazo de) la
lnrha de clases se difunde obligadamente y durante un periodo
prolongado impera entre los intelectuales un consenso social que
considera de mal gusto, sin prestigio o interés, las referencias a
los enfrentamientos de clase (salvo s1 esas referencias adoptan un
tono mítico o de épica de los vencidos). Las preguntas obligadas,
que van laguideciendo, conllevan un afán introspectivo, la decisión
de saberse vivos a través de un paroxismo declarativo: ¿existe el
orgullo nacional? ¿existe y cómo se manifiesta la idenüdad nacional? ¿existe y cómo peligra la tradición nacional?
Al irse perdiendo la fe en el múltiple proceso regenerador y
creador de la Revolución Mexicana en los terrenos de la cultura
y el arte, va emergiendo la complacencia burocrática: hay que seguir creyendo públicamente en ella porque no tenemos otra fuente
institucional de estímulos. Desde el sexenio de Ruiz Cortines, tal com91

�pulsión fldeista se vuelve nltlda y, por tanto, tiende II lo furtivo,
a lo que actúa sin jamás verballzarse: si el desafio nacionalista se
ha extinguido en una espesa demagogia, en cuyo movimiento revolvente se fragmentan y se neutralizan los hallazgos y las conquistas, lo cue tlllllvieae es Ignorar o atenuar o comercializar riesgo
de cualquier injusticia- los esfuerzos fundados en lo peculiar, Jo
lntrinseco, lo nacional. La mejor etape del nacionalismo cultural,
el murallamo, ha cifrado su propaganda en la excepdonalldad de la
empresa: ninguna otra nación dispone de tan Iluminadora pedagogla radical. Y sin embargo -nuevo consenso que cunde entre los
Intelectuales- el murallsmo ha devenido en auto-plagio y elogio
burocrático de los héroes, ilustración para un Infinito libro de texto
(recuérdese la frase de Ruflno Tamayo: "Los campesinos han triunfado en México solamente en los murales"). Lo especifico se apaga
en el mexican curious y al indlgena se le confina entre los temas
románticos de la cultura urbana. Es tiempo de probar la otra
técnica: no ser singulares sino iguales, no distinguirse sino asimilarse.
1

En los cincuentas, la batalla contra el nacionalismo cu tural
dispone de un contexto muy favorable: el auge de las clases medias y su terror ante la perspectiva de Identificarse con el folclore
y naufragar en esquemas mentales carentes de glamour o de prestigio. ¿A quién le conmoveria aceptar al charro o a la china poblana como slmbolos y. metas permanentes? Este desasimiento de
las clases medias (su rechazo del nacionalismo cultural) se configura en diversas Instancias: la norteamerlcanlzación arrasadora
del pais y de gran parte del mundo/ el agotamiento de los estimulos surgidos en el redescubrimiento nacional/ la dlfusión rápida
de las corrientes y los creadores más importantes en el ámbito
Internacional/ el desdén ante las preocupaciones polltlcas como garantla de prestigio social/ el deterioro de la utilización burocrática de los mitos de 1a Revolución Mexicana en el campo del arte
y la cultura.
Los cincuentas es la décl\da del pleito perdido. La clase media
se aburre del murallsmo, va desprendiéndose de sus mitologlas
cinematográficas, va desertando de sus costumbres con un dejo de
faJsa condescendencia, se empieza a avergonzar de sus gustos y prefalsa condescendenciva, se empieza a avergonzar de sus gustos y predilecciones más entrañables. Lo anterior resulta tan irreversible
como Inútil la pretensión de exorcirzarlo a nombre de una identidad jamás determinada o especificada. En el sexenio de Adolfo
Rulz Cortlnes (1952-1958) se masifica dicha pérdida y otra mPn-

92

talldad se va instalando
.
i~ea_s nacionales muy pr~f:di!:ndidamente colonial, aún ligada a
dim1_ento de las funciones diníwi pero carente ~I: cualquier entenpectlva selectiva y critica d I cas de la trad1ctón, de toda persentldad indefinible, deja de ~
"mexicano", la .
1~~r&amp;!·
0
1CO Lo
den de lo "sulgéneris" ra •
!11
Y muchos prescln1
"contemporáneo de fas d~m~nn~!i;: .. d(~J{ l~que significa
mana se vuelve el último reducto del México ld~al. moral por-

~~::0

f~

El desplazamiento de credulld d
•
entr~ una aparente y vasta tran~umd~ ef~lni 1:n los cincuentas
masivo de una práctica de lo "mexi ª ;,
eta un abandono
se babia promulgado como "mexicanra!)? (laY el abuso de lo que
:atallsmo)' da por resultado que
defln.1/urna
de fataµdades
observado en muchos sectores
. . 0 como esencial sea
nimo de comercial). En el sexe~:~e fft~coLó(ya entonces sinó1964) el proceso se institucionaliza
o o
pez Mateas (1958mod!ficaciones sustanciales de la noJ son profundas. Y claras las
porciones muy considerables de la bu~ q~e
1 ded !.léxico adquieren
guesia. Morosamente, las transformaciom: ª Y e la pequeña buratmósfera retórica del mundo oficial
ocurre~ ante la misma
existencia de qna sociedad diferente • que no qwere registrar la
tjpicos va en aumento. Desde los ~ªcuy~ sordera ante los slogans
nones básicas (una prédica naciona~n • una de las contradicrudo) se finca en el progresivo y ávid end un medio desnacionalldel _público preferencial y casi único del ºna l;5eO~ cosmopolitismo
algun momento, el realismo socialista
cion
. o cultural. En
para que la clase media tenga a la manO Y sus . denvados sirvieron
conciencia. Q una arrogante vlsió d un sa~actor de su buena
I
generales, el nacionalismo culturaln ese os v=dos. En términos
No existimos internacionalmente
un P. 0 de consolación.
najes. A partir de los cincuentas ~ro~/ed~camos. muchos homeeste tipo de espectáculos resarcido
o,
segwr patrocinando
namente solo en sus discursos exal~dose
descubrlen!f? paulatlcontextos se van evaporando.
res e una tradictón cuyos

Y

1/

1

LAS ATMOSFERAS CULTUR~
En los cincuentas aparece
.
José Rubén Romero-' la sublltera~fª~ª por ~bras como la de
denaa nos dio la tierra (1952 ) de Robe~e~~xito. Cuando Cárel paraiso (1956) de Luis Spota. Se aplican ya cotéc~orenod o Oul
rucas e publl-

93

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1
l.

1
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1

cidad moderna a los procesos culturales, derivadas en parte de las
halladas intuitivamente por algunos pintores (el muralismo como
noticia: la frase "Dios no existe" en el mural de Diego Rivera en
el Hotel del Prado que es borrada por un grupo derechista, vuelta
a instalar; la Virgen de Guadalupe en la gabardina de Mario Moreno Cantinflas en el mural de Rivera en el Teatro de los Insur•
~entes, imagen borrada para "no ofender los sentimientos religiosos
del pueblo mexicano").

miza con el nacionalismo
simllar a la enton
Y el realismo socialista. En polltlca algo
ni stalinismo.
ces Proclamada Tercera Posición: ni capltltlismo
:,

1

'

1

Se reconoce en forma reci
los ensayos
de Octa .
c ente -entre otras cosas, gracias a
la obra de artistas : 0 Paz Y la virulencia de José Luis Cuevasfino Tamayo {el
~ Escuela Mexicana de Pintura: Ruronel, Alfonso Michel.
'
os Mérida, Juan Soriano, Pedro Co-

PrinJ:TI

1

Las publicaciones suelen disponer de enorme influencia: Oaadel'IIOII Amerlcan111 dirigida por Jesús Silva Herzog a partir de 1942
para convertirse en vocero del nacionalismo latinoamericano. Las
revistas literarias como El hlJo pródigo y Tlel'l'II, Nueva son sustituidas por suplementos culturales: el primero, el del periódico El

Nacional, dirigido por Juan Rejano, al que sucede con enorme brillantez "México en la cultura" {1949-1961), suplemento cultural de
Novedades, dirigido por Fernando Benitez, Henrique y Pablo González Casanova, Jaime García Terrés, Gastón García Cantú, Miguel
Prieto y Vicente Rojo {quien representa por sí solo uno vuelco cualitativo en la concepción del diseño gráfico en México). En "México en la cultura" se registra, se impulsa y se difunde la necesidad de cambios y la legitimidad de las vanguardias, se reexamina
muy elog!osamente -en notas y entrevistas- la obra de los miembros de las generaciones del Ateneo de la Juventud y los Contemporáneos {confrontar 19 pro~onlstas de la. literatura mexicana
de Emanuel Carballo) , se orgaruza el periodismo cultural moderno.
Un acto de censura política de la dirección de Novedades obliga a
una renuncia masiva y el equipo de Fernando Benitez se traslada,
a partir de 1962, al suplemento "La cultura en México" de la revista Siempre! de José Pagés Llergo.

Eficaz guardiana de la tradición cultural: la editorial Porrúa.
Editorial indispensable: Fondo de Cultura Económica. Vehiculo de
consagración literaria: la serie del FCE, Letras Mexicanas {Alli se
publican Confabulario, El llauo eu llamas, Balún-Canán, Pedro Páramo, La reglón más transparente). Editorial de los nueve escritores: Los Presentes, a cargo de Juan José Arreola. Publicación
generacional: Revista Mexicana de Literatura {1955-1965) que, dirigida en la primera época por Carlos Fuentes y Emmanuel Carballo,
en la segunda por Tomás Segovia y Juan Garcia Ponce, acepta la
lección vocacional de Alfonso Reyes y la influencia primordial de
Octavio Paz. Se combate el insularismo introduciendo textos de
autores latinoamericanos como José Lezama Lima, Julio Cortázar
y Adolfo Bioy Casares, se insiste en la experimentación, se pole-

94

La tesis de Tamayo • en su polérruca,
.
crédito:
va gozando de amplio
ºEl .
enco~=r ~volucif°narlo es el que en Jo pictórloo trata de
México de
I o ~ de expresión y se da el caso en
de van'
.
os pintores, como hombres, pueden SEi
académrrosardia; en lo pictórico, son simples conformistas
ció efi
' poirque encontraron una receta que les pare,
caz Y a usan hasta el infinito".

:i:s

Amengua el control tirá ¡ d 1
•
la propaganda oficial -en
n co e murahsmo, ya concentrado en
ciones significativas: las : e l r ~acios de go.bierno. Revalua,
Gerzoo y Leonora Carr' 0
e ~ •. mura excepctonal de Gunthel
vas promociones de a~on. El ~pulso uni".'ersalista" de nlll'sectar!smo de Si uei
se sacraliza si mlSlllo al criticar el
del muralismo / al ~ind~r ~~~1¡~?1ucionarismo de los eplgoncs

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: ~ gi~~a:11a;~~~jda~ni~n~~d1aLi8iaboh~~
en ocasión de una escá dal
•.
o Coen. En 1966,
la última (y póstuma) 'liata~lº!nel p~m10 ~ de pintura se da
encuentros entre Sique!ros y Cue~~ f~~vos Y ~bst~ctos. Los
yoria de los artistas se obsesiona
n el ep1taf10. La ll1llNueva York, Parls y Londres y, tras~1:i_rvando lo q1;1e. sucede en
vo.r experimental y la devoción fetichista dos, Ise multiplican el fertna. como juego/ la descomposición co::- ~. ruptura: la ¡:eomel'PallSITlo.
'
pcion Y redención del
El tránsito hacia la hegemoní d I bst
.
mas semidictaton'ales Y, pese a la moda
e
asume ford raCCJonismo
"
bis)uterla, ~ instala 1;1n "terrorismo de la va~rd1~~rre(Martaalísmo" de
ba
. . 9ue recibe, colorual y dócil, las sucesi
ª
Tracinetico Y el arte conceptual. Una exce;Mnmodas del pop, el arte
gurantes: la obra de Francisco Toledo.
Y una apanción ful.

ª

ª

95

!

1

�LOS AIS!OS DE LA CONFIANZA

La Revolución cubana decide otra etapa latinoamericana. '€n
México, en 1959, sólo unos cuantos resienten la derrota, la brutal
represión y el encarcelamiento de los lideres ferrocarrileros en~
bezados por Demetrio Vallejo. Los más, se sumergen en el estallido
que puede ir de la entronización de los supermercados, la desa!)ll·
rición de lo "típico" y la solidificación de la TV a la consagración
avasalladora de una sensación difusa, sensación que se concreta en
los círculos culturales mexicanos no como la gana de revolución
sino como el redoblado anhelo de modernidad. Modernidad no politica sino social, cultural y sexual. Los sectores ilustrados esquivan,
en este período febril que va de 1959 a 1968 aproximadamente,
cualquier uso de la tradición y creen (sin llamarla de ese modo
o reconociéndola así sólo parcialmente) en la ruptura a la que entienden como su incorporación a lo más audaz del siglo.

Si la meta es la modernidad, el tono es el afán de brillantez.

!Dento- todo parece conf·
m~nsciente Y el psicoanál~~:Sn1 el terre~o de la simbología del
vis1?n _burguesa, a la religión :rfo=.parcia]mente, en la cosmosegun informan las peliculas e·
IIOl'pffllde11:t.e: resulta que
P:1~ las situaciones sociales
Y:~eamencanas en todas
ng¡ as, los conflictos acostumbrados Y el paf:pl~i:,cologías

~rn:s

La tecnología es el
•
místico silencio se practi~nsaJe; En el cine, en el centro de un
clal a la Cul~ la deificaci~1vamente el acercamlento reverenfe ~ idea y el _papel del intil'!ctu~ ~bef ~ la~utoediflcación
a
tura constituye una de los d
técnl
•
los sesentas,
alcanzar Y gozar la mode .d d
os
cas fundamentales para
y la eterna juventud el
d (la_ ~tra11:5 el mito de la vitalidad
1
los Beatles o los RoÍling Stones ~~~\ e ~ t e a ritmo de rock,
de los mass-media, las credulidad d I deolog¡a) . Con .la opulencia
peran, los orgII)los nacionales pa~ e consumo se extienden e imveces, se derrumban en plena paté~n con;;¡~óorfosis
Y, no pocas
esi n.

á~i

Es la eclosión de suplementos y revistas, happenings, conferen-

cias-show, entrevistas de intelectuales en televisión, publicidad ilimitada a las vanguardias extranjeras y nacionales, incluso fiestas, con
ánimo legendario, incluso la instauración de un cónclave comercial que anhela el status de símbolo espiritual, la Zona Rosa. Lo
"contemporáneo" contrarresta, elude, diluye esa fatigosa carga de
las limitaciones y prejuicios de un "país en vías de desarrollo".
Muchos son apasionadamente colonialistas porque no piensan al colonialismo como una derrota sino como un avance. Se quiere forzar
la llegada de la Nueva Sensibilidad con técnicas de último minuto,
con envíos y desafíos. Se deslizan y se apuntalan las modas: el
juego de lo in y lo out como criterio jubiloso de exclusión de lo
"antiguo"; el camp, como técnica divertida de inventarse una nostalgia y una ironía sofisticada y una conciencia pop.
El "provincianismo" cambia de signo y se vuelve el término
peyorativo por excelencia. La cultura es propiedad exclusiva de la
capital, la cultura es una orgía de reconocimientos, el afán de
disponer no de una tradición (entendida como un corpus creativo
e ideológico) sino de antecedentes prestigiosos. Avasalla el modo
de vida urbano y se nulifican parcialmente - e subsumen en lo
tocante a su función decorativa en los sectores ilustrados-- las categorías sentimentales de la provincia y el hogar, sin que sus jerarquías esenciales pierdan todo imperio y vigencia. (El respeto a la
familia queda intocado). El prefeudismo en que se había movido
la cultura mexicana se ve liquidado y desplazado y -por un mo-

96

LOS HECHOS Y LAS MITOLOGIAS

La Revolución cubana despli
a
.
Américas y sus concursos literari~ . ~ves de la Casa de las
yecto de politica cultural En México (IDlciados en 1960) un pro~e un nuevo. desarrolli~o. esta vez : i t ~creando la. atmósfera
~~s, tntus1asm_os, colonialismo e ingenuidad : ~ed10 ilde con.
c ases medias va declarando fuera d . •
or ustrado
lismo. La proclamación de la ri ueza
e epoca a todo naciona~nza un clímax extraordinario· ~l Mu del :u~do prehispánico alg1a (1962). En 1965 da comie~
seo . acional de Antropolocon actividades notorias como el ~~nito ~e fe culturalista,
ios happenings teatrales de Alexandro Jodo ekycinle experimental,
. rovs , a proclamación
de una star system cultural
1- •
o la responsabilidad del esii:. e(!casd_di~ersas sobre el realismo
Sartre propone el deshielo y la d ~ .iza. as. cuando Jean Paul
Nuevas editoriales: ERA (1960) Joa ui~tariza~ión de la cultura).
debut los grandes tirajes con icis . q
_Moi:m (1962). Hacen su
yaaqul (1960 FCE) de O. Wright ~~
:¡josempl~ de F.scucha
FCE) . el reportaje antropológico de Osca
~ Sánchez (1964,
c~oywstame!lte por la Sociedad Mexi
r
es denunciado
d!5tiC9::_ "demgra a México". Amold ~a e Geografia y Estad1reccion del Fondo de Cultura ~ (?rf~a Reynal renuncia a la
Siglo XXI (1966).
nomica Y funda la editorial

E!;

J.eWIS,

97

�.
xh
valores esta , arqueologla
En la década del sesenta se e uman
disfra7.8.da de relee•
conduce al homenaje Y a untea
del realismo, habida
tura. Lo que antes, dura_n e .
recuperado con amplltu •.
sido contemplada como disid~ia, ~
a un ronocimiento puLa generación. de Contempo_ e:~vistas y ediciones monll!11~nbllco por medio de hol
de la literatura comercial, la uro.ca
tales. A su vez, en e
. En el "juego de las generaciotécnica va siendo la mercadotecnia. . a su instante climático. La
nes" ' eldeEstablishment
lltera~·lo alarrlbavuelve a consumar en el campo
la
familia naCJon se
~~~ 1~
Armonla y entendimiento.

f:1~~~=

~wt:•

Las apariencias (que

:esa

- ,. ) indican que no

se reve~~n:ci~:Ssobre el desarrollo

hay [ijayor influencia de los : a s y represiones que la clase mecultural. Son la sucesión de
. . en el subdesarrollo. La
día entiende como el pa~o ~r ;robrevi~ un final efecto desmocorrupción deviene lazo lnSt itucmnal,
reglas del juego sólo auto1
ralizador: todos son eorruptos [''1:der las atrocidades y las esperlzan esa salida. ¿Se pueden esa
an
finalmente determinan
ranzas liquidables Y dlsu:eltas . que ~e El ~ntexto: Represión del
la confusión de 1~ ~~Í~n~presión del mo".lllllento fe"'°:
movimiento normalista.
. .·
riodista Filomeno Mata.
carrilera· 1959. Prisión de Sique::;; Y e1 ÍOOl Asesinato del llder
1960. fuvasión de ~ia de C ~~~: 1962.. Un intento ~ d o
agrario Rubén Jaramll!o
su f=~;nto de Liberación Nacional.
de oposici?n democráticod.
~volución cubana o en contra de rila
Manifestaciones a favo~ e
con granaderos. Movimiento rep_ •
guerra de Vie~. =l~vasión de la Universid~d de Morellnla:
mido. de
los médicos.
· en Acapulco·· 1967. Invasión de la U •
1966 Matanza de copreros
versidad de Sonora: 1967.

;;&gt;

!

f!

i ·ó de Ja investigación critica
Se fortalece vastamente la trad CI n Mi ¡ Othón de Mendi·
Enrlquez Y
gue
Mésko
que viene de Andrés Molina
I destacados: La democracia en
zábal. Algunos ejemp os
ova (n en 1922)' los excelentes
(1966) de Pablo
~uncia de Fernando Benltez
reportajes antropo históricos y políticos de Gastón Garcla

~1:1e;

~hl

}!~in ~Jr-r) ~~ mexl-. Política me,xleana.
LA REGION MAS TRANSPARENTE

¿A qué tradición se enfrentan, para desconocerla o reconocerla,

98

los escritores contemporáneos? Fecha signlffcatlva: 1958. Carlos
Fuentes (n. en 1928) publica L&amp; Ngi6n mú fnlllpan,nt,e y la critica y el público vocean con t.oda formalidad la inauguración de
la modernidad literaria, luego- de una etapa asumida o recordada
como gris y sombria. Si ·esta práctica novellstlca -en el sentido
de asimilación de los diversos sentidos narrativos de Proust, J oyce,
Virginia Woolf, Faulkner, E. M. Foster, Scott Fittgerald, el Hemingway anterior a su mito públieo-,... ya está presente en Al fUo MI
11111&amp; de Agustin Yáñez, Lol clfaa tet-1re ... de José , Revueltaa y
--&amp;&gt;bre todo- Pedro Páruno y ltl llano ea Damu de Juan Rulfo,
la modernidad como hecho que reúne a la vez la potencia social,
la decisión de reconocimiento cultural y la obra especifica, surge
con Carlos Fuentes. Fuentes no niega, afirma la tradición a través
de su impliclto-expllcito reconocimiento de las posibilidades del muralismo, de la novela como el campo de la unidad nacional donde
todo (aristócratas y vasallos, próceres de la banca y damas de sociedad en busca de la venta de su titulo) puede y debe confluir:
Fuentes afirma la tradición .desde su apasionada defensa y su barroco, Inventariado tratamiento de los temas de una mexlcanidad
desarroliista. Y la niega gracias al desinhibido y voluntarioso acoplo
de técnicas. Sin temor a la contaminación, usándola y exhibiéndola, Fuentes se rehusa a los tabúes im~bles del nacionalismo
literario para captar, aprehender la situación nacional. Su tema es
el alemanismo, la primera consagración de la burguesia que cree
en la acumulación original y en la · 811.Qtidad del patrimonio como
garantia de la familia. El alemanismo introduce en México la
noción de "adelanto histórico" como igualdad de habltat y de conducta en relación a la burguesia norteamericana. Fuentes utiliza
como punto de partida esta devoción colonialista y luego la somete,
en acto dual, a la critica y al registro mltico. Asl, en parte, continúa el proceso Ideológico que Paz, en estilo admirable, trazó en
El laberbit.o de I&amp; ......,NI, Si no se puede formular con eficaz y
devastadora coherencia la critica de la Revolución Mexicana (como
etapa armada y como fuena Institucional), Procede, para neutralizarla, para alejar esa omnlmoda presencia del E.,tado, su mltlflcaclón.
Paz advierte a la Revoluélón Mexicana como un enorme fenómeno verbal. La Revolución, la explosión, la fiesta de las balas,
Fuentes la entiende como un complicado mecanismo soclaJ que se
fundamenta, en forma simultánea, en la explotación y en la desmesura vital y verbal. L&amp; región mú &amp;rampannt,e introduce novedades: un Idioma elaborado en distintos niveles, una declaración
mural, el eoUa¡;e como infraestructura. La ciudad se Presenta no
como lo contrario del campo sino como el personaje de la novela,

99

•

�un microcosmos habitado por un cosmos; un idioma que se des•
dobla, se rechaza, se interrelaciona, se niega y se acepta; un fatalismo de •.'ivir más allá de la potencia, más acá del tacto. La frase
final es un conjuro y un grito de batalla: "¡Qué le vamos a hacer!
Si aqui nos tocó. En la región más transparente". La novela es
contradictoria y multitudinaria. Abriga o alberga o destruye nuevos aristócratas, nuevos ricos, prostíbulos eternos, filósofos en el
vaclo, toreros, homosexuales, bongoceros, peladitos, obreros, taxistas, periodistas. La ciudad mitificada construye y destruye, otorga
y clausura oportunidades, es el primer estimulo o el almácigo de la
más banal y aplastante uniformidad interior. La ciudad es omnimoda, triturante. La ciudad es anémica, incapaz de rigor. En 1~
polaridades se da el crecimiento, el boom, la colonia de la pequena
burguesia que se dobla en el barrio residencial, la colonia Roma
que adquiere de pronto el tono "internacional" del Pedregal.
La región más transpare11te es por fuerza una novela fundada
sobre la esquizofrenia. Dividida, tajada, rajada, la personalidad del
Distrito Federal se va haciendo y deshaciendo ante nuestros ojos.
¿Es Comala su DIIS8do y Nueva York ~ .P?rvenir? ¿O es Co!llala
'lU eterno presente y Nueva York su mutil modelo de grandezas
idas? La ciudad consiente el• palimpsesto, auspicia el incesto, autoriza la interpretación. Pedro Páramo bebe un whiskey en la casa
de Pimpinela de Ovando. Los extremos se tocan, porque la ciudad
carece de puntos medios. Lo que se describe y recrea es la ciudad
colonial la textura de las imitaciones, las calles que prolongan las
calles d~ otras ciudades, la certidumbre de que debuts y despedidas
carecen de beneficios. De nuevo, en ese espacio literario que sintetiza un espacio social donde la autonomia es nostalgia o premonición, Fuentes va trazando la historia d~ ~ desastre, el anhelo__de
un estilo propio, el hambre de reconocumento. Obra donde el macabamiento (es decir, la ciudad) es el personaje y el tema, recibe
de un lenguaje consumado las pe~vas del contraste.
LAS ENTIDADES TOTALIZADORAS

En el interés de la mayoria de los nuevos· novelistas la CUitura
(es decir, el Espíritu, es decir la Voluntad de Forma, es decir la
perfección de la página que ha obsesionado y vuelto obstinado a
un Juan José Arreola cuya obra, después de Varia mvención, languidecerá en el pastiche involuntario) sustituye, reemplaza a la
Historia. Si Fuentes ha incorporado a la narrativa la ciudad como
símbolo y realidad de la creciente complejidad social y psiquica del
100

mexicano, al erotismo mitificado y al mestizaje como tierra firme
del Ü.."Sarrolismo, también ha acatado, en La. reglón más traupare_nte ~ m'!-erle de ~ o Cruz, el culto omniabarcante de la
Histona, identidad y tierra de nadie de los latinoamericanos. El
ro5tn? secr~to, la máscara del laberinto, el ingreso a la plenitud de
la eX1stenc1a. Del relato a la culpa a la salvación a la conciencia
nacional a _la transgresión. Para evadir el fatum triturador hay
que denunciar exasperadamente esa realidad oculta que nos marci&gt;
Y devela, es explicar en forma candente y metafisica los dias eñ
mascarados de México.

r

Frente a la Historia, la mayoria de los novelistas opta por ott
s1;1prema totallza,dora entidad, la CUitura. La "indagación" social
p1e~e terren~ Y lo gana el individuo (problema sin historia introspección, asedio de la otredad, sensibilidad expuesta ávida y' timidamente al ll!undo) . La _personaliz_ación es la madurez, las vidas de
los personaJes son tan mtransfer1bles como las imágenes del sueño
Y la conciencia, la existenci11 angustiada se filtra a través de la
incomunicación amorosa. Si al cine se le deifica como escuela de
uso creativo del tiempo (Antonioni en la colonia Roma cuántas
horas requiere una caminata melancólica para volverse &lt;':onnotativa) ,. a la literatura se le recoi:ioce como vía. cie salvación y al len~Je,. m~cho antes de ~)quier dócil y colonial recepción de las
mvestigac1ones estructurahstas, se le considera instrumento precioso
Y venerado, no en . acci?n sfuo en reposo perfecto y escultural. El
comple~~1_1to y la smtes1s de. estas alternativas: la: cultura, vale decir
l~ sensibilidad qu~, al cohesionar, da a la persona ubicación y sentido o, al no eXJStir, provoca la desintegración.
La personalización no lo es tanto o suele darse de modo excepcional. Ya no están allí las alegrias consagradas (las Familias Dece~tes Avidas de ~nso, el Joven ~ue llegó para Trepar, la Revoluc!ón como Inmolación). Ahora .se ~nstalan otras, igualmente sim~II~ (el Ad~terio ':0!11º Conci~ncia Social, el Fluir de la Conc1enc1a como PS1coaná1Is1s, el Habitante de la Ciudad como Morosidad frente al Caos, el Sexo como Renovación del Espiritu).
El conjunto es variadísirno: Julieta Campos (n. en 1932) tiene los cabellos rojos y se llama Sabina, Los gatos); Sergio GaJindo
(n. en 1926, El bordo, Polvo de arroz, La justicia de enero La.
comparsa); Emilio Carballido (n. en 1924, El norte, Las vlsl~ones del diablo); Juan Gar?a Ponce (n. en 1932, La. noche, La casa
en la playa, Figura de p&amp;J&amp;, entre ·otros títulos de su prolífica tarea

101

�narrativa y ensayístlca); Ricardo Garibay (n. en 1923, Mtnm•~
Beber un cillz, Bellíllma babia); Salvador Elizondo · (n. en 1932,
Fanbeuf, El hipopo secreto, Nanta o el verano, El grafógrafo);
Vicente Leñero (n. en 1932, Los albañlles, FAtudlo Q., Redil de oveju); Juan Vicente Melo (n. en 1932, La obedlenda nocturna); Inés
Arredondo (n. en 1932, La señal); Sergio Pito! (n. en 1933, No ha.y
tal Iapr, Los cllrnN, El tañido de una flauta); José de la Colina
(n. en 1934 Ven mlJallo gris, La J:ooba ~ten.); Tomás
Mojan-o (n. 'en 1932, Bramadero, Cañón de .Judli
); Alberto Dallal (n. en 1936, (El festfn de la urraca), Lo l'!1
rio del .catá!ogo
-la injusticia de todo panorama- impide dar idea de la d1vemdad
estlllstlca y de la profesionalizaclón que, ya en definitiva, 1~ imponen estos autores a la narrativa.

Casi cualquier ejemplo es representativo de esta "búsqueda de
universalidad". Se puede acudir al tono tradicional o Insistir en la
experimentación (como Leñero en Los albaiilles) o insertarse en
algunas de las tendencias más respetadas de la literatura contemporánea (la novela como el heroismo del arte y la develaclón de las
fuenas metafisicas y atávicas de la vida cotidiana: G ~ Ponce;
la novela como marginalidad, heterodoxia, quebrantamiento de la
moral burguesa, asedio de las nociones esquemáticas y lineales de
la conciencia: Salvador Elizondo; la novela como el análisis de la
desintegración de la personalidad para integrarse en el mundo:
Juan Vicente Melo, Sergio Pito)).

como en Rayuela; se examinaron las socieaades nacionales a través
de La ciudad y los perros o La muerte de Artemio Cruz, se revisaron Y •refrendaron las certidumbres y los gozos sobre el mito y la
fantas1a en la obra de Borges o en Cien años. de soledad.
Como nunca, los lectores de habla hispánica se hallaron frente
a atmósferas, incentivos vitales, correspondencias intensas y complementarias entre literatura y realidad. En estos años de transición, anteriores a la amenaza y la presencia del fascismo· 1os lectores se aferraron a estos libros como manera de desligw no de
· una tradición cultural· sino de la opresión del subdesan-ollo. La ¡¡.
te~tura como compromiso y utopía. Y le tocó a un gJ,'llpo de escritore_&amp; la fortuna o ·la desgracia de ver asWílidas sus obras como
modelos de conducta, de ver conducida al plano de la dramatización su representación voluntariosa o intelectualizada de la situación
nacional y latinoamericana y de la condición humana.
Como fenómeno comercial y publicitario, el boom encontró su
sentido y su verdadero éxito en el momento en que deterininados
Jibros (!lo sólo de los citados, habri'.1 que agregar la poderosisuna
mfluenc1a de las obras de Lezama Luna, Alejo Carpentler Guillermo Cabrera Infante, Manuel Puig, Juan Carlos Oil.etti José Revueltas}, se volvieron, en el precario espacio de la clase :itedia pero
ahí de modo casi axiomático, estilo y ejercicio de la vitalidad y de
la conciencia latinoamericana. En México, este proceso inició su
disolución y su metamorfosis con los acontecimientos del 68.

LOS SENDEROS DEL "BOOM''
En la década de los sesentas, al abrigo de la enorme difusión
Internacional y latinoamericana de los fenómenos y los lideres revolucionarios como Fidel Castro y Che Guevara y de fenómenos
culturales como Jorge Luis Borges, aparece lo que se unifica como
"literatura del boom", mema de tradición y ruptura, de herejla y
consagración. Al descubrir la Revolución Cubanl!; · de un modo con•
tundente y l'.IIPidisimo, la unidad profunda de América Latina a par•
t1r de la dependencia y la explotación imperialista, estos narradores (Fuentes, Julio Cortá7.ar, Mario Vargas Llosa, Gabriel Garcla
Márquez) recibieron marcos de referencia,· intereses vitales. . . y
un público ávido. El boom existió (ya han circulado demasiadas
actas de deftlnción) como una reacción vital de los lectores lati
noamericanos· y españoles, como la identificación•, entre novela Y
modo de vida. En los sesentas se habló como en Bayuela y se viajo

102

ONDA Y COSTUMBRISMO
Vuelvo me cuenta que estuvieron
en Sanborns de Lafragua hasta
las tres de la mañana. Llegaron
a las diez de la noche y en todo
ese tiempo Fidel no se quitó los
lentes oscuros; Baimori no tenninó ·de tomarse el jugo de frutas
que pidió al llegar y Jacobo, por
su parte, no cesó de· mirar un va-

so vacío".

Gustavo Sáinz, "Gazapo" (1965)

103

�"-Oigan, ya pirenle, ¿no?
-Bueno, alilo, ¿quieres salvarte
de la madriza y de la rapada? En·
tonces suelta la lana -Propone
Bigotes.

El hilillo ardiente ya ha llegado
hasta mi calcetln. Estos desgraciados van a quitarme el dinero
de la colegiatura y Jo que me dio
Humberto.
-Pero si no tengo lana -lloriqueo.
-Cómo no. Si eres chamaqulto
rico, ¿no fumas ráleigh? -dice
Rodesio".
José Agustín. "De perfil" (1966)

El cambio de influencias culturales. De los Valores Culturales
-con mayúsculas heterodoxos, renovadores, consagrables o n~
narradores como Gustavo Sáinz (n. en 1940, ~ • Obaesivoa(
clrcolares, La princesa del 1)lllacio de hierro); Jose Agustin n. en
1945 La, tumba, De perfil, lnventando que sueño, Se está haciendo
tant~)· Parméndides García Saldaña (n. en 1945, Puto ve~e, El
rey crÍouo, En 1&amp; rata de I&amp; Onda), sólo trasladan ~ sus primeras
narraciones otras vivencias cultur!'-1es: los ~ . media, el lenguaje
juvenil, el rock y Ja idea (trasmmada y difuminada) de la Revd ~
lución Sexual. Se inicia lo que se conoce como literatura e
Onda, cuyo origen -punto de encuentro co_n el Ject_or- es el contacto/experimento/ culto con las drogas (áe1do, ~guana, hongos,
peyote) y Ja devoción idolátrica por las grand~ figurastia del rock.di
Las enseñanzas de Don Juan Helter Skelter.. Simpa. por e1 ablo A esta tendencia no se Je puede simplificar señalándola me~ente como importada y colonial. Los jóvenes de esta novellstica evitan o ignoran a la Cultura Universal, acept&amp;J! sin concedei::
el bienestar de la Sociedad de consumo, desean unificarse generacionalmente con sus correspondientes en el mundo entero; .:.nhelan
ser participantes activos y ritmicos de la v ~ más ~tegral.
sin necesidad de esperar el fin del subdesarrollo; inician sm pala-

104

bras, al amparo de las actitudes, Jo que otros (no precisamente
ellos) juzgarán como critica al --0 desistimiento del- Sistema.
Un acontecimiento cultural que termina mostrándose eflmero
y enriquecedor a la vez: el lenguaje "de la Onda", derivado del
idioma de las drogas, la cárcel y la frontera, idioma plástico y
arbitrario que, durante unos ailos y antes de su feroz comercialización, resulta saludable y renovador, la creación de los adolescentes como opositores a un modo de vida. A este idiolecto Jo
nutren la influencia de la cultura norteamericana, la experiencia
slcodélica, la mariguana como fuente de vinculación social y de
mistificación y credulidad espirituales, la mitomanla involuntaria
de quien cree estarse separando radicalmente de una sociedad, Sin
que tal convicción se llegue a formular de modo evidente, los de la
Onda tienen la certeza de que un habla es la liberación absoluta
(el lenguaje corno ruptura profunda y concientización), la certidumbre de que sin nuevas palabras una colectividad marginal no
se gana su derecho a existir. Para fundar una civili2ación se requiere un idioma sectario. El habla quiere declarar orgullosamente
las diferencias con la generación anterior porque -como apunta
Paloma Villegas- disminuye o vuelve psicológicamente utilitarios
los Bienes Máximos del consumo: automóvil (lámina) y casa (cueva); porque define bandos (los chavos/ la tira/ la chaviza/ la momiza); porque pregona como bien máximo la vida sin ambiciones
ni metas prefijadas (el aliviane, desafanarse, el role) y la pérdida
de temor a Jo nuevo o la i:arencia de Importancia de los hechos
(llegarle, no hay grito, no azotarse).

Este rechazo social no se consuma y pronto casi toda la provocación y los desaflos vitales, musicales y literarios culminan en
una asimilación indefensa y autocelebratoria o en una marginalidad
autodestruída. Revolución no lograda, confirmación del Sistema.
La jerga de la Onda no resiste mucho tiempo el saqueo de la publicidad comercial y su utilización fetichista en la decoración de un
nuevo status social. El slang termina elaborando su propia cárcel
y al centrarse el sentido de esta literatura en la vehemencia explosiva del habla juvenil, la petrificación del habla amenaza con
wlverse la sollficación de una tendencia orginalmente renovadora.
A PARTIR DE 1968 Y TLATELOLCO

Si la protesta estudiantil en 1968 se allega ese lmpetu, esa
rigidez de impregnación y diseminación, es gracias al efectivo ca-

105

�rácter de masas del movimiento, a su posibilidad instantánea de
darle voz, a través de la fuerza cuantiosa de asambleas y concentraciones y manifestaciones y brigadas de activistas, al hasta entonces no expresado ni evidenciado resentimiento de la clase media,
una clase sin acceso a las determinaciones primordiales que le concenúan. En términos generales, el movimiento estudiantil que se
inicia el 26 de julio es una afirmación democrática con una primera exigencia básica: la recuperación de la calle, es decir, la obten•
clón de una presencia pública para una clase ambiciosa y pospuesta.
Los 6 puntos del pliego petitorio (castigo a los responsables de la
represión, supresión del articulo 145 bis del Código Penal Federal
(disolución social) , destitución del jefe de la policía, libertad a los
presos politicos, indemnizaciones a los familiares de las victimas y
cese del cuerpo de granaderos) transmiten una voluntad: el principio del diálogo es el reconocimiento oficial de la inexistencia de
la democracia en México.
De modo tajante, el gobierno del presidente Gustavo Diaz Ordaz
liquida el movimiento con la matanza del 2 de octubre en la Plaza
de las Tres Culturas y el encarcelamiento de los principales lideres.
Casi en sentido estricto, el acto genocida de Tlatelolco es el epilogo
de la fiesta desarrollista, el deterioro de una imagen optimista y
milagrera del pais y el principio de una revisión critica de los presupuestos de sus formas de gobierno y su cultura, de los alcances
del pl'OCj!SO institucional y las limitaciones y requerimientos de las
distintas respuestas a 'ese proceso. El examen ha incluido también
la atención en torno a manifestaciones abrumadoras como el colonialismo cultural y los métodos de captación del Sistema, y ha
tenido como obstáculo básico la radicalización sentimental de algunos sectores que suele degenerar en la lucha de sectas. Frente a
un drama politlco el solo recuerdo sentimental es una forma de
olvido. Si el único ofrecimiento que pudieron hacer los jóve11es
sacrificados fue el de sus vidas, el martirio será el mensaje domi•
nante. Tal mitificación escamotea el sentí.do y el contenido de una
tragedia, Je modifica su densidad, la vuelve vicaria (Tlatelolco encarnó el sufrimiento de la juventud de una nación) y evapora las
causas y los responsables concretos. El mito se prolonga en un
cada vez más precario y desvanecido sentimiento de culpa de la
clase media, en su cancelación de la fe en el progreso, en su recelo
envidioso y sumiso ante los beneficios del capitalismo, en su irregular descubrimiento de la realidad nacional, .que lo mismo ha ido
a la argumentación especiosa de la "reforma desde dentro" que al
frustración autodestructiva cuya postrer etapa de liquidación y descomposición es· el gangsterismo terrorista. La disidencia como expiación.

106

Por otra parte, la revisión sistemática a que obliga 68 conduce .sobre todo a la intensificación áel estudio del marxismo' como
princ1~ a~a analítica,. es~udio que no ha podido eximir todavía
de las mev1tables vulganzac1ones dogmáticas.
LA NUEVA NARRATIVA
Que la sensiblería compasiva resulta ampliamente despolitiza.
dof!l, lo reaflffi!-an algunos resultados .iniciales de Tlatelolco en es~al .1!! ~ulidad ante la retórica cristianoestalinista, con 'su versif1~c1on cimb~ada, sus variaciones sobre una Indignación desprotegida, sus efusiones donde la buena fe se indaga sobre la crueldad
d~ los poderosos, su gusto masivo por la "canción de protesta".
,

¿Se puede hablar de una cultura antes o después de Tlatelolco?
em~onal que s~ usó _para desplegar el impacto (las reac-

E;! tono

C\On~ adqw!'1das), va nutolog¡a_ instan~e!i no pudo evjtar, -más
b1eni impulso- 1!15 lineas narrativas y poeticas tradicionales. Fuera
de libros ~xcepc1onales como el extraordinario multitestimonio de
Elena Pomatowska (La noche de Tlatelolco) la matanza de las
Tres. (?llturas y e! 68 no. han dispuesto de tratamientos perceptivos
Y cnticos Y lo mas comun ha sido desplegar la tragedia sobre un
f?ndo melodrru:náti_co, o --:a';!:itud ~bién en el mercado- convertirla en un ep1sod1O amarillista, grac1a5, a la presunción de que el
destino de los asesinatos es la nota roja (La plaza., de Luis Spota) . .
~ de las noyelas más. interesantes de los años posteriores
al· 68. Lapsus de Héctor ManJarrez (n. en 1945) Cadáver lleno de
mundo de Jorge Aguilar Mora (n. en 1946) y' Se está haciende
farde, (Final en la laguna) de José Agustín. La~ es un ejercicio del humor, el desdoblamiento de la personalidad y el elogio
de la ~uizof~nia como. posibilidades culturales y de resistencia
al_ medio am~1ente. ErotISmo, humor, hippies, rock, la guerra de
Vietnam, la literatura como escape de la beatería de la literatura
La novela debe negll!8e a si misma para rehacerse posible. Clldáve;
lleno de mundo es, mversamente, la consagración del lenguaje de
la totalidad indivisible del libro que es el encuentro/desencueiitro
con un cadáve: luminos? y siempre inalcanzable, el cadáver del
herynan? guerrillero asesmado en Guatemala y arrojado al mar en
el mtenor de un saco. Se está haciendo tarde experiencia simultánea de la degradación del viaje como descen~/ascenso a los infiernos Y dt;I .vigor metamórfico de la degradación (el viaje como
carga energetica en una realidad fantasmal), fracasa -1 infierno

107

�es algo más que el insulto como todo vinculo humano- pero fra•
casa de modo significativo.
Altibajos, flujos y reflujos de los procesos literarios. Una corriente pretende que bajo el efecto de la escritura, la reiuldad y la
irrealidad se fragmentan, cedan y muden de signo y de destinatario,
desembocando asi en el juego de los espejos confrontados: la mirada
y el deseo, el deseo y el amante; lo escrito con quien lo escribe, con
quien lo contempla, con quien contempla a quien contempla. Las
imágenes adquiridas de la circularidad, el Infinito, el eterno retor•
no. . . Las retóricas se entrecruzan y se disuelven: el tedio de la
enajenación o el establecimiento premat\U'O de la ortodoxia "de la
Onda" (que congela una vocación disidente) o la retórica del len•
guaje como única cosmovisión válida (el mito presuntuoso de la
"palabra enemiga"). La obsesión radical e intimidatoria por el len•
guaje como meta y praxis totalizadoras conduce a un enriquecimiento erltico (las aportaciones de la semiología o la semiótica, por
ejemplo) pero también es usada servilmente para enrarecer los lugares comunes de la erltica o para dar paso a "barroquismos" Inertes y divagaciones verborréicas.

LA POESIA
Cambian las modas. Desaparecen o se ven obliterados los imitadores de Neruda (con sus cuidadosas y melifluas rimas internas,
que azucaran la fuel7.ll poética y politica del autor de Besldenela
en la tierra y Canto General) y los malos alumnos de César Vallejo
(extenuados en lánguidos dlslocamientos gramaticales) . Para un
poeta de la llamada generación de la revista Tierra Nueva como
Ali Chumacero (n. en 1918: Páramo de sueños, 1944; Imágenes de1t.emubul (1948), Palabl'IIII en reposo (1956) . lá poesia es de algún
modo la consumación de la forma (lucidez, rigor, sonido) y lo mismo ocurre con escritores como Tomás Segovia (n. en 1927, Luz de
aqul, El sol y su eco, Anagnórisis, Terceto). Lo opuesto ocurre con
el desbordamiento verbal de Marco Antonio Montes de Oca (n. en
1932, Rolna de la Infame Babilonia, Delante de la lnz eanhm 101
pájaros, Pliego de testimonios, Fnndaclón clel entusiasmo, Vendlmla
del Juglar, etcét.era). Montes de Oca se rehusa a cualquier práctica
selectiva y consagrada de las "palabras poéticas", amplia enormemente el vocabulario y deifica, con mayor y menor fortuna, a la
metáfora, a la sucesión implacable de metáforas como razón de ser
1
del poema.
•
108

. Más Influencias se diversifican. Los poetas jóvenes van reconociendo la admirable violencia emotiva de Jaime Sabines, la radlcali·
dad de Efrain Huerta, el peso ya clásico de Pound, T.
Ellot o
Salnt.John Perse f, quizás ~e II!anera preeminente, la personalldad
seminal de OctaVIo Paz qwen indica caminos decide revaloraciones, su~raya la identidad entre estilo y moraÍ, encarna la exper1.
mentación en libros fundamentales (Blanco, Ladera este El mono
gramático).
'

s.

De Nervo. a Bonifaz la poesla se ha .rrumif.estado ~mo su tótem, construCC1ón venerable y magnifica, as!' los heterodoxos desa•
flan a su materia -prima, las palabras (el "chillen putas" de Octavlo
Paz) o valúen al cáncer como el "Señor Pendejo" (Muerte del mayor Sablnes). Esta actitud reverencial, que suele ver en la poesla
a}· lns~~nto de un cambio personal y social, va de las reflexiones dignlf1cadoras de González Martinez a -naturalmente- la
"poesía comprometida". Los sucesores del reálismo socialista al ver
e_n la poesía al ariete que derrumbará al imperialismo, sólo '.rnagnif1can y deforman la consigna- de Huldobro ("No cantes al pueblo
poeta, hazlo llegar al poder") no sin una agitada inmersión en
machismo estereofónico.

wi

Por diversos lados, se empieza a dudar sarcásticamente de la
"religión de la poesia". Confluyen la reducción del candor culturalista, la lectura de poetas anglosajones como W. H. Auden la in•
fluencia de prosaístas como Nicanor Parra y Ernesto Card~nal el
temor a los "desbordamientos liricos" automáticos, el afán de ,tan.
tisolemnidad". El tránsito de la reverencia a la íronla del estremecimiento a la malicia, va produciéndose con poetas como Eduardo
Llzalde (n. en 1929, El Ugre en la casa, Cada COia es Babel, La 1111rra enferma); Gabriel 7.aid (n. en 1934, Segubnlento Campo nudista. en contrapun~~ y en función de su magnifica labor de critica
cultural); José Emilio Pacheco (n. en 1939 y quien va de las construcciones admirables de Los elementos de la noche y El re(IOIIO del
fnego a la brevedad feroz y desolada de No me preguntes cómo pasa el tiempo e Irás y no volverás a la complejidad y la .rnaestrla
de su novela Morirás lejos); José Carlos Becerra (1936-1970 cuyo
trabajo breve y brillante está ..concentrado en El otoño reco~ las

Islas).
Las ~roposic1ones son concretas: que en la poesla aparezca la
'1da co~diana, q!1e se gane en cercanía lo que se pierda en elegancia cláSJca, que irrumpa (molesto y divertido y vulgar y efímero)

109

�~=

10 cotldlallo. Tal revolución no acaba de cofnsumarseactura
d~
~
.-~ • la
0 Inconexas las Ideas en torno a esta
~ origen a otra posición receptiva: que ¡los lectores a~~~rla
poesla no ~mo señala José Joaquin B aneo- para
nla"
en lo 'inefable o sucumbir de gozo ante ell "espejlassuºtil~ees ~ e n :
recuperar intujclones comunes; vo ver
,
=~nferlrle prestigio a la reflexión sobre lo inmediato,Ja s:

=cl:~~cia~:'1aº~cl~=~D~g i:lan)

es definitiva.

VALU: INCLAN Y EL MODERNISMO
Baudelto -Oarza

o.

INTRODUCCION

Es de sobra reconocido que la América de habla española es la
cuna del Modernismo y en particular Rubén Darlo su iniciador.
Por lo que toca a España, la liríca representada por N'úñez de
Arce y C&amp;mpoamor, agoniza ya en la última decena del siglo XIX.
Al apagarse la voz de aquellos poetas, que antes de 1880 lo habían
dad.o todo o casi todo, no se veia por ninguna parte substitutos.
A la Francia de Verlaine, de Rimbaud, de Baudelalre o de Mallarmé, España. no puede oponer sino media docena de lirícos de

segunda categoría. Estaba Bécquer; pero sus discípulos no sólo fueron incapaces de seguir la linea del maestro, sino que parecían más
bien empeñados en desprestigiarlo con sus acarameladas imitaciones.
Una vez más, los poetas españoles vuelven sus ojos al extranjero. Las nacientes escuelas prnulaua y simbolista, tan pujantes
en París desde dos decenios atrás y no del todo desconocidas para

110

111

�Núñez de Arce y Ferrari, ofrecen a los líricos españoles rumbos
nuevos. "Justo es reconocer que en este camino se nos habían adelantado los americanos. Por primera vez, la América hispana, liberándose de tutelas e inspiraciones peninsulares va directa a buscar
su inspiración en Francia. Y aunque no pueda decirse en términos
absolutos que el modemis¡no nos fue dado a conocer por los americanos justo es reconocer que ellos se nos anticiparon y que fue un
hispan~ericano, Rubén Darío, quien Jo hizo triunfar tanto aqui
como allá en forma definitiva".(!)
Es el propósito del presente trabajo, estudiar una obra de un
escritor español contemporáneo a Dario y los rasgos modernistas
que se muestran en ella. Hablamos de Ramón del Valle Inclán y su
"farsa sentimental y grotesca": La Marquesa Rosallncla.

LA MARQUESA ROSALINDA
La obra que nos ocupa, publicada en 1913, presenta algunas
peculiaridades en su estructura externa. Consta de un Preludio Y
tres Jornadas que son el equivalente a los tres actos de una obra
de teatro. cada jornada está precedida por varias estrofas que el
autor titula Decoración y que vendrian siendo las acotaciones que
nos sitúan en el escenario. En su totalidad la obra está escrita en
verso. Predomina el endecasílabo organizado en cuartetos de rima
consonante; también la combinación de heptasílabos y endecasilabos. Diseminados aquí y allá encontramos asimismo versos de arte
menor: tetrasllabos y pentasílabos, lo que Je da a la obra cierta
agilidad.
La aeeión de la farsa es lineal o sea que nos presenta a los personajes, nos da cuenta del nudo o problema y nos conduce hacia el
desenlace. Unidad de acción así como unidad de lugar. Todas las
escenas se llevan a cabo en el mismo jardín decorado a la manera
del siglo XVIII francés.

Hasta aqui vemos que la farsa ha cumplido con dos de las unidades requeridas para el teatro clásico; no asi con la unidad de tiempo. Entre la primera jornada y la segunda no está muy bien definido el tiempo que transcurre. Puede ser el mismo dia o puede ser

112

el ~ia siguiente; _sin embargo la tercera jornada se lleva a cabo
va!1~s dias despues, por lo tanto el tiempo fisico y el tiempo dra- ·
matico no guardan correspondencia entre si.
Al apuntnr lo anterior no hemos querido dar a entender que la
obra _falle en ~u calidad literaria por el hecho de que no conserva
la unidad de ~1empo. Ya d_esde el teatro romántico nos encontramos
con esa es~1e d~ re~ldia hacia los preceptos establecidos por el
buen gusto. h~rano de epocas como el siglo XVIII, por ejemplo. Es
nuestra Oplnlon que el ~o haber se~ido la preceptiva clásica en
este P!1nto ~e las tres urudades, no qmta un ápice al valor de esta
obra literaria como tal.
Otro de !~ aspectos de !ª estructura interna aparte de las unidades de acc10n, espacio y tiempo es el del tratamiento de los per~jes. Aunque de una manera incompleta el resumen de lineas
arriba por lo_ menos nos dice que dichos entes de ficción no están
calcados de runguna realidad ya próxima o lejana al autor. Son simple Y sencill_amentE eso, entes de ficción. No podemos, por lo tanto,
atender a ~ car_acterologia para estudiarlos. En términos generales P&lt;&gt;&lt;!namos d~ que son una caricatura, irónica por cierto,
de pe_rsonaJes ra conocidos de la farsa y el teatro guiñol de épocas
anteno~ al Siglo XIX. La intención del autor es muy clara desde
el Preludio:
"Soy el poeta que el tablado
puebla de trucos y babeles ..
Con el ritmo de las piruetas
yo rimo mi bella mentira". &lt;3J
" ... ¡Cantemos al fuerte
tejedor de bellas mentiras
sobre la angustia de la muerte!" (p. 13)
Es prec!-5&lt;&gt; recordar_ que si bien la comedia, de extensa y brillante trad~~n en Espana Y el drama, tienden a presentamos más
o m_enos fmg¡das escenas de la vida real, la farsa y en este caso
sentimen1a.1 Y grotesea, no tiene esa misión.

_Ninguno. de los personajes es aquí auténtico personaje. En Arleqwn, por eJemplo, se agrupan los más extravagantes contrastes.

113

�!:f!~~.
. Cp.81}

.

tei

�literaria. Como estas últimas, la estructura puente_ se &lt;;ompone de
ciertos elementos que intentaremos analizar a contmuac1ón.
El 11S1111to es lo que vive en una tradic!ón pi:opia, ajena a la
obra literaria y que va a influir en su conterud~; dicho de otra m~nera un asunto pertenece al mundo de la reahdad y puede servir
de Jispiración. En el caso de la obra objeto de nuestro estudio, el
asunto sería ra infidelidad de una mujer. Hay que recordar que el
asunto de una obra literaria no por ser poco original deja de tener
validez; es el tema el que sí requiere originalidad, ya q_ue ést~ es la
manera como el asunto quedará adaptado a las especiales Circunstancias de acción, espacio, tiempo y personajes que el au!Or ha elegido para su obra. En otras palabras, el tema es de caracter netamente imaginativo, ficción p~ra: en el ~o de q!le esta farsa de
Valle Inclán el tema viene siendo el especial confhcto que causa la
infidelidad de Rosalinda hacia su esposo; conflicto que hemos tratado de analizar párrafos atrás.
Otro de los elementos de la estructura puente es el motivo, que
según Wolfang Kayser, (4&gt; a quien hemos venido glosando en los
últimos pArrafos, es una situación típica q~e se repite Y q~e está
llena de significado humano. Los motivos, _dice el autor menc1~nado,
están imbuidos de una fuerza motriz y siempre se presentaran de
manera concreta en la obra literaria. Tenemos pues como motivos
en La Marquesa Rosa.linda, los celos de Colombina; el amor por_ interés en Arlequin · la frivolidad en Rosalinda; la falta de conterudos
morales en el ~rqués, Pierrot, la Dueña y la sátira irónica en
Polichinela. Nótese que estos motivos resultan adecuados extraordinariamente a los otros motivos que aparecen en las acotaciones
del autor a lo largo de la obra. Valle Inclán sitúa su acción en un
jardin poblado de cisnes y pavo reales; las fuentes cantarinas y las
estatuas de mármol aparecen por doquier; las flores y los arbustos
exquisitamente cuidados esparcen su perfume. Dicho de otro modo
el escenario es irreal, como irreales y falsos son los personajes y
sus sentimientos. Vemos pues cómo los motivos perfectamente equiEbrados y armónicos entre sí, están adecuados también armónicamente a los otros elementos de la misma estructura.
El Jeitmoth· o motivo dominante sería la repetida aparición de
un objeto determinado o de cualquier rasgo significativo. En la obra
que hemos venido analizando el leitmotiv es la constante aparición

de elementos decorativos y actitudes venidos de Francia:
"Rosalinda rompe por la fronda verde,
toda bella y lánguida, linda rosa Té". (p. 123)
"Arlequín hace la pirueta,
saludando al modo de Francia ... " (p. 126)
" ... la linda Marquesa que junta al empaque
del jardin de Francia el desgaire majo". (p. 62)
Las citas anteriores no han sido sacadas del diálogo, sino de las
acotaciones. Véase por lo tanto, cómo el leitmotiv le da una cierta
cohesión a los motivos. Esta cohesión armónica de elementos que
hemos destacado nos habla de una obra que ciertamente tiene auténticos valores literarios.
El hecho de si Valle Inclán ha influido en Darío o éste en Valle Inclán, ha provocado no pocas discusiones en el ámbito de la crítica literaria. Aparte de todo afán nacionalista o americanista, reconocemos que el Modernismo, como estilo literario y como escuela, se originó en Hispanoamérica. Mientras la América de habla
española cuenta con un buen número de poetas premodernistas de
indiscutible calid:1-d, el crítico Sáin~ de Robles en su antologia Veinte siglos de poes1a en lengua espanola de la Editorial Aguilar, quiere _defender el punto de que el Modernismo se ha originado en Espana porque un poeta, de cuyo nombre no es necesario acordarse
escribió quizá menos de media docena de poemas donde mencion~
cisnes y ninfas, algunos años antes de la aparición de "Azul . . . "
. Si _c~n. el libro "Azul . .. " de Darío, publicado en 1888, se considera 1ruc1ado el Modernismo, ya para 1913 fecha de publicación
de La Marquesa Rosalinda, habian pasado buenos veinte años de
p~ucción ~odernista ~ispanoamericana. Es cierto que Valle Inclan no menciona a Dano concretamente, pero sí lo hace con autores .franceses como Baudelaire, Verlaine Vauville fuentes en las
que Darío abrevó por lo menos cuatro l~tros antes. Sea del caso
lo que se quiera, el hecho es que si ya hemos intentado el estudio
de una obra aislándola un tanto de la historia, justo es atacar abo-

116
117

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�NOTAS
( 1 ¡ Dlel-:sdwrl B. 1 J. II.

ueaa 111--1&amp; de la Utenwn.
~ ~ Madrid, 111811. p. 111&amp;,

- . , 1 r .swa: la. Bd.
·
·
oameri( 2 l 1/a. laelel 'eih ""1lval. Tomo 15. Unión nposri11ca. Ed. m.p,.n
cana. MáloO, 1983. P. &amp;O.
uetral No
del La ...,.__ B-Ond&amp; la. Ed. (Col, A
·
(3) Valle lDclm. Ramón
·
,

1331) Madrid, 11161. P, 8
bra s6lo anotaremoa en el texto la página
11:n 1ae atsu1entea citas de eeta o ,
en 1a c¡ue !&amp; cita aperece.
u•-J- 3a Ed
Aailllla ... la Obra '
'
( t ¡ Kayaer, Wol!gang.
l Ed Oredoa. Madrid, 1961.
revla&amp;da. (Bib. Rom6nlca
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122

123

��resultado de intuiciones privilegiadas que han descubierto conexiones
Insospechadas entre realidades transempiricas". De cualquier forma
el mito es un lenguaje y sus mitologemas son equiparables con los
fonemas y morfemas del lenguaje usual. Un estudio del mito requiere
de uria inmersión en las esferas más profundas de la conciencia.'
Todo mito parte de un objeto o campo de objetos: cultural, social natural ritual¡ parte de fenómenos a los que se pretende dar
un ~entido b'ansfenoménico, heróico, mágico, divino.'
La función del mito es básica e impulsora del vivir colectivo Y
personal. El mito siempre ha conservado esta función, ~ea cual _sea
su nombre y el campo de objetos de los que parte, e mdepend1entemente también del tiempo. Los mitos de hoy. conserv~n es~ f!,m·
ción aunaue se presenten bajo otras formas (pohtica, soc10mes1aruca,
espacial, económica, deportiva, o la forma de las muchas caras Y
los muchos años del liberador) . ·
La función impulsora del mito hace de él un resorte del vivir
colectivo e individual. De hecho los individu~s se sienten _tanb? más
potenciados cuanto mÍIII se asimilan al mito vigent.e. El mito VIgen!e
polariza todas las fuerzas disponibles, e,n un m~mento dado,. hacia
una empresa que trasciende y supera la vulgandad de la vida de
cada uno.

Todas las culturas de todas las épocas desarrollan sus propios
mitos que las alimenten. Estos mitos s~rven de medidor de 1~ eleya•
ción de las aspiraciones de una deternunada_ cultura. De alh la Im·
portancia de la semántica de tal o cual mito. Al de:iaparecer los
mitos colectivos o nacionales de_ una cultur~ determinada entran
en escena una muchedumbre de figuras y real1da~~s de ·~a m~cho
más modesta pero con el mismo ¡ioder de_ s~gest10n: ~rt1stas, pistoleros, detectives, pollticos, deportistas, rebg1osos, etc.
En el presente trabajo pretendemos poner de rel\eve la es~c-

Este trabajo no está ciertamente aislado de los estudios que sobre los personajes de las historietas ilustradas se hacen en distintas
partes, des_de hace_ tiem~. Umberto Eco, citado por el gran mitólogo
rumano ~ a ~hade, dice que la, popularidad de superman se debe
a su doble identidad: ~ pers!lnaJe venido de otro planeta, dotado
de S}l~rpode~es,. que vive baJo la modesta y opaca apariencia de
un tímido periodista. E:,ta aparie~~ia, humillante de un héroe cuyos
S';lperpode~es son prácticam~nte i11m1tados, repite un tema mítico
bien conocido: Su~rman satisface las nostalgias secretas del hombre
moderno que sab1endose frustrado y limitado sueña con ser algún
día un "personaje excepcional", un "héroe".
. Consideraciones análogas_ ~e pueden hacer sobre la novela poli~aca que encarna la lucha ~1tica entre el bien y el ma]. Esta lucha
tiene . muchas formas .en la hteratura del Antiguo Próximo Oriente.
Citaremos el poema épico acádico Enuma Elis, la lucha entre el orden
cósmico Y el caos es un drama fatal que se renueva cada año: Mard~ el campeón. del bien contra Tiamat representante del mal. O
bien el famoso Gilgamesh que pacta con su contricante inicial Enkidu
unir fuerzas para enfrentarse contra el Mal, representado por el gigante cornudo Chumbaba, habitante del pavoroso bosque de los cedros. En 1~ novela policiaca, el detective-policia, el dective abogado,
o el detective p,rlvado, representan al Bien en su lucha contra el
Mal encarnado en el criminal. Al lector no le interesa imparcialmente el resultado sino que se proyecta, se identifica y participa
inconscientemente en la acción que se convierte en paradigmática
para el lector.'
Los medios masivos de comunicación se encargan de la creación
de nuevos mitos para alimentar el sustrato popular transformándolos en imagen ejemplar. · Piénsese en las campañas políticas o simplemente en la publicidad.
El estudio que proponemos no tiene pues como finalidad el solaz
morboso de un desnudo sino el de' calar C!'!'. el termómetro del mito
por una parte el nivel cultural de ciertas ,.sferas y por otra ensayar
por medio de estructuras el análisis literario.

tura mítica de un personaje cuya fi~ra y comportam1e~to han sido

profusamente difundidos por esa subliteratu~ que los hbros de bolsillo llevan a las más variadas esferas sociales Y culturales. Se
trata del héroe en las novelas de vaqueros conocidas como "western":
el pistolero.'

126

EL PISTOLERO
Es un personaje paradigmático. Viene de un lu¡ar lejano. Nadie

127

�1 onoce habitualmente. Su apariencia contrasta con la ~ama. q1;1e
s~ ~a cre:uido por su rapidez al "sacar". Tiene ~i~rta. 11red1Spos1c10n
contra Ja injusticia o más bien contra cierta lnJ':1stic1a. El punto
neurálgico es Ja cobardía entendida como una especie ~e contrapunto
de un machismo según el cual un hombre ante el msulto de c~barde! debe reac~ionar matando al ultrajador, pues de lo contr!l".1º
és considerado efectivamente, un cobarde. Un cobarde no .~e~e ".1'.'11;;
Esta es Ja ley fundamental del pistolero y esta es la mJustic1a
que combate.
Galante con Jas mujeres, el pistolero es un person_aje sofitario.
La soledad da un halo de misterio a todo Jo qu1; ~ealiza. Siempre
hay una mujer excepcionalmente he_rmosa_ que está !Igada_tde 3:1_guna
torma a Ja situación que combatira el pistoler_~· Esta fl uacion
una situación de malestar, situación de ?prel\1?n, _es e campo e
acción del héroe. Su lucha contra esta s1~uac1on t1e~e d~ ~!d~e~:
de la lucha entre el Bien y el Mal. El pIStolero está .
ºunf
bien los opresores son los representantes del mal. El Bien tri a
sobr/e1 Mal y el pistolero se casa con la mujer hermosa que_ apare~
n lirio entre el fango, o como una flor . entre esp_mas.
;:~e~o es el típico "liberador". Es una especie ;e tQwJ::· es~
base de su triunfo es su rapidez en ·•sacar", el con asf e en d
· · su valor que combate toda orma e co~apfez Y; e~kr\~f;!tura la injusticia es ~bardia. Todos estos
efe~!t~s son de carácter mítiw, como es fácil de mostrar.

d

Pero además la _mi~a ~s~ct~r~ esFfJ¡f}~gN~mi~JJ1ó~:
~~~i. d~~li~~~o: ;n~~t~~~mos esta fórmula al caso del
pistolero.
El héroe comienza su av~n~a desde el mundo !~r:1t!s

!'!

dí hacia una región de prod1g10s so~rena~ales, se
h.
as
•
na una victoria dec1s1va; regresa eI eroe
fuerzas ~upei:iores Y ~- con la posibilidad de conceder dones a
,1

de su m1Ster10sa aven~":'."'
sus hermanos de cond1C1on.

En la mitología hay muchos ejrmp_:rs de (~}ue~d~!a;.

teo sube~ cie~o, ~~ ~ ~!~e:icfuiad'.'aesciende al reino de los
Istar, la diosa ªTi&lt;:R ica . e regreso"
"a la casa de Ja que no sale
muertos, "a la erra sm
···
1

128

quien entra, al camino que carece de retorno, a la casa en que Ios
que entran están sin luz, donde el polvo es su vianda y arcilla su
comida ... " La hazaña de Istar fue atravesir las siete puertas de la
"Tierra sin Regreso" o "Mundo inferior" en cada una de las cuales
pierde sus adornos hasta quedar desnuda para sufrir asi las sesenta
miserias "contra cada parte de ella contra todo su cuerpo". Por intervención del dios EA se le rocía con el agua de la vida y recibe
cada una de las prendas que perdió al pasar cada una de las siete
puertas del mundo ·inferior y regresa a la tierra de los vivos. Jasón,
Eneas, etc., por no considerar los mitos de carácter religoso.'
SEPARACION
Es el comienzo de la avenutra. Es una llamada que el héroe
acepta. La negativa al llamado es negativa a renunciar III propio
interés. El pistolero es un personaje atemporal y cosmopolita porque aparece en el lugar de los hechos como un forastero: sin familia, sin padre, sin madre, sin hijos, sin propiedades, Es el personaje
ideal para descargar en él la respuestas propia. El pistolero empieza
a tener la estatura de héroe al presentarse como un personaje sin
un propio interés; el destino ha llamado al héroe y ha transferido
su centro de gravedad espiritual del seno de su sociedad a una zona
desconocida. Esta fatal zona de tesoro y peligro es representada
por el mitologema de ,, una tierra lejana. La aventura puede empezar por muchos motivos, hasta por un mero accidente. El pistolero es impactado por la situación de malestar reinante en el lugar
de los hechos principalmente por la cobardia disfrazada de opresion. En realidad este primer punto del esquema es de suma importancia para la semántica del mito: el hombre de tamaños normales
no sale de la prosa ordinaria; tiene un propio interés; tiene arraigo.
Esta es la razón por la que busca un reemplazo en el héroe que
acepta el llamado a la aventura.
INICIACION O LA AVENTURA
Viene luego el camino de las pruebas. El héroe ya goza de la
ayuda sobrenatural que está representada por la rapidez en "sacar"
que contrasta con su apariencia torpe. Este esquema es muy común
en la mitología: un superhombre disfrazado de hombre. El héroe se
ha comprometido con la ave!ltura: ha cruzado el primer umbral me-

129

�diante el reto implícito del antagonista representante del Mal: a
veces es una ¡;rovocación respondida; otras es la salida en defensa
de un ultrajado por el antagonista opresor. De cualquier forma se
trata ya del cruce del primer umbral que es como la entrada a la
zona de la fuerza magnificada. En los otros mitologemas existen
guardlanes de esta zona que es. . la zona de la oscuridad, lo desconocido, el peligro. La persona , común nunca pasa este umbral y está
orgullosa además de quedarse dentro de los límites. La creencia
popular es la barrera que dificulta este primer paso. Pasada esta
barrera se sale ya de lo vulgar y se adentra en la zona del peligro:
el hombre se viste de héroe. .Con esta indumentaria debe pasar por
una serie de pruebas. Esta fase es lá. más importante eil el esquema.
Hemps mencionaqo el viaje de la diosa Istar a la tierra sin regreso.
En el fondo cada hombre tiene ímpotencias que son proyectadas en
sus sueños bajo la forma de camino de pruebas. U¡i tartamudo soñaba: "Tuve que subir a una montaña,••"Había toda clase de obstáculos en el camino, Tuve que brincar sobre una zanja, pasar
sobre una cerca, y finalmente me quedé quieto ,porque había perdido .
el aliento".'

·

Ante el 'pistolero se presenta un irduo .camino qué recorrer.
Este camino no es transitable para un mortal común. Pretender
adentrarse en él es una locura; este es el juicio emitido por los comunes mortales sobre la temeridad del héroe. Pero estos juicios sólo
servirán para adornar el cuadro en el momento del triunfo. En los
sueños y en los mitos el héroe descubre y .asímila su opuesto, su
propio ser Insospechado, ya sea tragándóselo, ya siendo tragado por
él. El héroe y su opuesto, el traumado y el sano no son especies
diferentes, sino una sola carne.

En base a estas consideraciones es
'bl •
del l(istolero sino Ja Inmersión del lect po~ e Juzg_!lr no la. hazaña
El pistolero emprende la aventu
or en as ~azanas del pistolero.
cien~e dificultad que hacen crecer: ;¡n hi::;a
rrie d~ h~_hos de creO
a! heroe y que conducen al héroe al
e adm1rac1on en tomo
característica de esta parte
. encuentro con la diosa, La nota
contrasta con el amedrenta!~~;:ciuema es el valor del pistolero que
drentamiento es catalogado y ¡·::Z ded los que lo rode!in. Este amepara con los demás
.
.
ga o .como cobardía. Su actitud
lector se debe precis:n:res~I~:• !omm!idºJª· La admi~ción del
cuales encuentra, proyectándose, en ef~~foie:O. estas cuahdades las

Desde el puntoimde vista
•
del imperialismo:
'tivo soc1ª¡• ~1 pistolero
~s un personaje tipo
~ente un conquístaC ante Yqj~mmfn~,deld pistolero. es esencialdimensiones de un · bl
n ~ Clu a ano comun toma las
deza del héroe: su
s!
:~Ion para _ha~r res.altar la grancapricho es lo ue im '·
n c1on_e;,, su mtehgenCJa Y hasta su
triaria. Sólo el iistolerf~~ali1;t!1ocyif~ de 1valodr-c~bardía es arbiPero cobarde, que es el
. os os .el!las. son cobardes.
".ivir o morir, es el mJ'fe:od~~~~ pa~. dec1d1r s1 a\guien debe
tierra o a su familia es el hombre
5!1car , e~ el arraigado a su
hombre que decide quién debe
~mun.. ~I p1stoler? ~s el supermás deben conformarse con lo m;;1~1 Y c¡wen puede VIVIr. Los detado~, de un !lefensor del bien
la lu~~:· c~~f~Je ~ liberadeffll!-S del ya m~n~ionad~ d~I héroe sin aparie~cia e ~t~~
fuerza. para lffiponer en ult!ffio térmmo su voluntad, su ley y su

°feC:º :1

:;?:1r:

EL REGRESO'
La aparición de -la mujer excepcionalmenete bella en las novelas
de p~toleros tiene paralelos en los otros mitos con el encuentro del
héroekon la diosa. La mujer, es un mitologema que representa todo
lo que puede conocerse. El héroe es el que llega 'a conocerlo. La mujer es la guía a la címa sublime de la aventura sensorial. El héroe
que puede tomarla como es, sin reacciones indebidas, con la seguridad y la bondad que ella requiere, es potencialmente el rey, el dios
encamado, en la creación del mundo de ella. El encuentro con la
diosa (encarnada en cada mujer) es la pJ.'.lleba final del talento del
héroe para obtener el regalo del amor. Este matrimonio representa
el dominio total de la vida por el héroe: la mujer es la vida, el héroe
es su conocedor y dueño. Las pruebas que debe pasar el héroe significan las crisis de realización por las que su conciencia se ain•
plifica.
11

130

ei

1

�liada URUK ba.ré comer la planta ..." l!:1 héroe debe regresar con
la dádiva re::ibida para que la comunidad, su comunidad se renueve.
Esta responsablidad no siempre es aceptada por el héroe. De
cualquier forma este tercer paso del ciclo tiene algunas variantes.
El héroe tiene que cruzar el umbral del regreso. En la literatura
que nos ocupa este regreso toma la forma de una instalación del
héroe mediante su matrimonio con una representante de la comu•
nidad rescatada.
El héroe que regresa es un mitologema muy com~ no sólo en
nuestra sociedad sino en las sociedades de todos los tiempos Y cul·
turas: en el fondo .se trata de una forma de chamanismo Y forma
parte de la estructura del éxtasis del chamán Cl;IYº ~piritu ~u.ede ·
abandonar impunemente su cuerpo para recorrer !ffipasible los 1tine•
rarios de las regiones extraterrestres retomando luego con el remedio deseado para el enfermo.

RADIOGRAFIA DE UN PISTOLERO
Hemos escogido arbitrariamente una novela de las ya mencionadas. Su título suena como los de toda esta "literatura": "Cacen
a Sundance Kid", núm. 107 de la Colección Halcón, Ed. Diana. La
nistoria es simple: "Historia explosiva de un hombre que se quitó
su insignia de alguacil, se ciñó el revólver de seis tiros y desafió
al territorio que llamaban 31,000 kilómetros cuadrados de infierno",
para decirlo con las mismas palabras de la contraportad11.
La narración está enmarcada dentro de la categoría mitica de
la lucha entre el bien y el mal, pero tiene el esquema desarrollado,
el esquema de los ritos de iniciación:

Partida: esta fase aparece implicita en la narración. El personaje protagonista es wi recién llegado: extranjero en la tier¡'ll donde
se desarrolla la acción. Es el mitologema de la tierra lejana que
sirve de estructurante de la narración. Aparece como ritornello la
frase: "Iba (primera persona) a Cllptnrar a Sundance Kid, o buscar
una forma de sacarlo de circulación. Una misión secreta, en pala•
bras del capitán Murphy ... Me informaron que el Coronel Yoe dijo una vez que yo era buenas· piernas para el cerebro de Murphy".
I

132

El cruce del primer umbral de todos los mitos de héroes es
p~esto en forn:i~ de entrada a una famosa banda de asaltantes, proscntos, de habibdad y maldad reconocidas.
t. ~ lnlclacló:ii: aventuras de lo más increíbles descritas con los
erm!nos más ~mtorescos como "uno tenia que gritar para oir sus
propios pensamientos y el humo era tan denso, que podia cortarse".
~I encuent';(? con la diosa, mitologema común en todos los mitos: tiene tam~1~n el sabor de esta literatura pero no por eso no
está a)li C?,n mbdez. Veamos algunos términos con que describe a
la mUJer: el cuerpo sorprendente de una mujer" . . . "joven y dulce
co!'1o una rosa de la pradera". . . "nunca vi hasta entonces una cara
m~ ,~d~rable o ext~ordinaria, en su frescura o en su encanto juvenil • Me preocupo pensar en una muchacha asi en ese medio"
Es una flor de fango o una rosa entre espinas.
·
El protagoni~U!, se encuentra innumerables veces en peligro para lograr so~rev1v1r. en todas ellas ayudado en muchas ocasiones
por el proscnto a qme!1 se suponia debla dar muerte. Lo que Je impulsa no es la fama smo una recompensa y un ascenso.
El cruce •del umbral d~ regreso es puesto en forma de un encuentro esperado en toda la narración entre el protagonista y un
famoso representante de la ley en donde el protagonista logra todo
lo que babi~ esperado y lo habla alentado en su lucha. Incluso se
prepara aqm el encuentro con la dama que sirve de elemento para
el regreso d~ héroe en forma de un matrimonio con la dama y pres~nta despue~ de "mucho, muchisimo tiempo" al protagonista viv:iendo una vida tranquila, con sus hijos ya hechos hombres y con
tI_erras, pensando en su antagonista muerto: "En esas ocasiones
pienso con frecuencia en Charlie y me pregunto si está en el cielo'
~~~~.~~ su armónica esas melodías que tocaba entonces con tan:

CONCLUSION
Los mitologemas son evidentes; el esquema es mltico. El héroe
es la contrapartida de una carencia de carácter social. Pero esta
carencia de carácter social reside en las esferas más profundas de
la conciencia del individuo. En el fondo la cuestión del mito es una

133

�.. •➔ir:·

......
.... ,..
r.l·º''

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�MEMORIAL DE SANGRE(l)
Manuel Maplea Arce

ESP~A, 1936
Voici le temps des assassins.-Rimba1· J.
La mañana resuena atacada en lo alto de motores,
espejos sepulcrales rompen sus imágenes
y despedazan las risas de los niños,
mientras la sombra golpeada de los árboles
cae inerte al fondo de las fosas.

Yo siento la agonía de los suplicios
y los llantos agrietan mi memoria.
¡Oh España negra de sangre y de sollozos!
Voy a la multitud en que el dla me transforma;
tú estás aquí traspasada de hierro,

137

�pero no veo tu rostro.
Sólo el grito palpable de tus venas.
Estás toda cubierta de heridas,
surcada de an11gas corrosivas,
la primavera de tu cuerpo se mezcla a los m~tales
y un furor de potencias te amenaza con su aliento enemigo.
Desconozco los sitios alterados de pájaros.
Los perfumes paleares dudan en mi .~erdo,
y la carne gimiente de azucenas oprumdas,
implora, retorcida de ~gustia, en los crueles arrodillamientos.
Yo he visto volar los bwtres del escombro,
arrasar los hospitales y las maternidades,
marchitar la rosa escolar de las declinaciones
y aniquilar el pulso confiado de los hombres.
Los agentes del crimen excavan el silencio,
siembran agujeros de muerte y de humo en las ciudades,
introducen venenos amarillos en los párpados,
injurian con saliva de nitratos
el recuerdo de Goya y de Velázquez
y riegan de terrores el sueño de las muchedumbres.
•Sangre 0 sangre de libertad mancha tus imágenes
I
y el sudor de la muerte envenena tus piedras!
De pronto, marca un paso de acero tu evidencia,
la voz reminiscente de sirena,
la mirada de fuego de las fábulas,
transformada de ira en la matanza,
luchas contra la bestia africana que aúlla ensangrentada
tras un bosque colérico de armas.

Un viento de barrotes duramente esculpido
sopla contra los pechos ampliados de fronteras.
Tu instinto inextinguible no quiere que sucumbas.
Se oye un clamor potente de horizontes vengativos,
y te levantas, en el gran día que comienza,
palpitante, deslumbrada del mundo,
con un escalofrio de cementerios.

ESTE DIA DE PASION . ..

~TE dia de pasión a través de multitudes
de hierro tr-..spasadas las entrañas
'
la fiebre de ,las mártos ~eja escapar el grito
con que la libertad despide sus pájaros de octubre.
Este_ día de pasión en las plazas febriles
el corazon sacude sus sueños seculares
Y oye que se desplon11i una muralla
de voces. La infamia militar estalla
Y deja su marca lívid11 en las carnes del pueblo
Este día de pasión y de acontecimientos
abfil!donad el antro de los sueños,
'
dommad vuestra angustia de belleza
Y no temáis la ira que deslumbra vuestros huesos.
Este día en que un orden de mármol se derrumba,
los hom~~es a q~ienes la jornada imprime
su martmo de hierro
vienen desde la soled~d nocturna de Ja hulla
de los obsc1;1ros fondos del castigo,
'
de las calle¡uelas de la desgracia y del crimen
de las praderas antiguas de la noche
'
e~rantes, 001:osos por las deportacio~es
sm edad .y sm rostro '
'
por un tiempo cargado de huelgas
punzados por la miseria y por los clavo,.
. Este día de pasión y de lamentaciones
mien~ sangra. todo pecho, toda carne, todo overol humano
lo~ nmos. extraviados lloran en los quicios de Jas puertas
'
Y as mu¡_eres de luto siguen los entierros
ct1n los parpados enrojecidos por el olor de las farmacias.
Este día de eternidad y de derrumbes
un espasmo de orgullo agita a los tirands
Y llena de estragos y de angustias

139

138

�las ediciones sangrientas de la tarde.
· Qué significa el misterio del ho!11bre?
En ;.,te día de ejecuciones y sentencias
.
se forman torbellinos de basura en los barrios
y el pueblo se amotina en los mer~_ados,
y las madres preguntan por sus h1¡os
.
y una sombra ecleswástica ensombrece las cmdades.
En este día de holocaustos
pasa un soplo fúnebre anunciando
sequías de la belleza, rebeliones de hambre.
En un solo día ¡cuántos pájaros
abatidos por el odio!
. ,
¡Cuántos cuerpos mutilados por las represabas,
Se oyen lamentos de dolor en un huerto.
El ojo de la fuerza nos asedia
entre las zarzas devastadas.
.
Cae un cuerpo pesado entre las ho¡as.
y a el óxido de la guerra se extiende ~n las praderas
y el yodo del otoño mancha los cadaveres.
Con un solo pensamiento, en este día de violencia,
salimos al encuentro de la injuria:
a estrangular la garganta de los d1as ?bscuros
en las prisiones donde se pudre el olvido.

y marchas de pie, sangrante, por los barrios fatídicos!
Hay una razón de suprema esperanza:
hablemos con los puños de la ruolución extrema, ·
preparemos las armas nuevas en la fuerza del silencio.

FUNDACION DEL OLVIDO

DESDE el silencio azul del horizonte dicto
rumbos de soledad hacia lo incierto;
la memoria transcurre con tiempo favorable
y apenas si la brisa da señales de pájaros.
Resuena el mar con ecos forestales de espuma
-las olas desenrollan sus órdenes oralesde pie en los correderos de fábricas marítimas
os presiento criaturas de tejanos umbrales.
A veces por pulsantes caminos de latidos
atravieso los ríos torrenciales del odio;
me detengo en ci:.-dades de nostalgia y de estruendo
donde la fría imagen de la luna no llegr..
Llamamientos urgentes me vuelven multitudes
y el trino del motor las fuentes supl~ntando.

Este día de pasión en que 1~ explosiones
despiertan el furor de las arterias
y martillea la cólera, anónima en la sangre,
sudamos resplandores de acero
en un silencio angustiado de cabellos.

¿ Qué espanto de absoluto
brota de los anales de la piedra?
Potencias del silencio nos abisman
en el misterio de las metamorfosi.~.
Yo abro espacios de fuerza hacia la noche
donde se pierden las tribus del recuerdo
que persiguen los gritos famélicos del tiempo.

¡Oh, tú resucitado a imagen de mi .violencia,
memoria de lodo y sangre de las fu~dac1~nes
hasta donde mi planta posa el sufrim1~nto ..
•Oh tú a quien creen sin defensa, extmgu1do,
1
'
"
•
pero
que todaVJa
respiras

Con una voluntad de altiplanicies
que apaga la fiebre de los soles aborígenes
salto de las palabras a los puños del alba.
Las mañanas irrumpen con un grito de alas
entre las juventudes jubilosas del aire:

140

141

�hermosura inmortal que me tiende los brazos
más allá de los bosques, del deseo, de las rejas.
A través de fronteras que diseña la sangre
mis sentidos descubren silentes claridades:

esfinges, simetrias, ofrendas, signos,
entretejidas viñas a la más pura gloria.
Me estremecen las formas apacibles· del mármol
y vuelan de los párpados enil?lllas de las fábulas.

Mi corazón escucha, oh tardes laboriosas
de .suspensos rumores,
al hombre que se enjuga el sudor religioso
mientras sueñas las virgenes exultantes mensajes
y los altos otoños
en sus senos deshojan sus ramajes de oro.
Me acerco a la vida elemental de los sexos,
a la muerte de acero que irradia del trabajo;
mi rostro alucinado se pierde entre otros rostl'll!&lt;, extranjero, en un pueblo
que flagela la muerte.
Camino en las ciudades con una sed amarga
y me devora un fuego de blasfemias;
miro los esplendores del orden,
las estatuas ecuestres,
las cenizas votivas y los dientes
orificados de la fuerza.
Leyes de violencia dominan
las propiedades cómplices del dia
y un viento fúnebre de escorias
que prei;agia los males de la ciencia .
barre de estragos y dudas la memona.
Leo proclamas del sol que nos prometen
las herencias del sueño, los tiempos luminosos

(Jemagogias de abril) oh biblicas jóvenes

que os alejáis por los floridos viales.
Poblado el aire terso está de vuestro gozo.
Siento el hálito seductor de vuestros !apios,
la libertad como un soplo entre las frondas.
Crecer, cambiar como la vida de la tierra,
pasar un tiempo dé amor
y deslumbrantes trigos en silencio,
y despertar un día de I.i fluvial memoria
de los siglos, a la sombra
del árbol milenario,
-oh inefable delicia de los deltas-confiado en la cálida pubertad de las rosas.
¡Que el olvido descienda por las linfas del sueño!
Ya la creación imprime sus dedos en mi frente
y alzan su voz ardiente
de otras razas sonoras las sirenas,
y recitan mi vida, mi fábula, mi ausencia!

CANTICO DE LIBERACION
HACIA otras perdurables realidades despierto
buscando ardientemente tus promesas;
los frutos engañosos del sueño se corrompen
y en el fragoso corazón te siento:
brillante fuerza que doblegas selvas
y del alto silencio arrobamiento.
¿Quién eres tú que un palpitar dichoso
al evocar la juventud, trasciendes,
análoga de lirios en la sombra?
Tú mueres y renaces intacta de los éxtasis.
Por ti yergue la luz rolumnas de hermosura
y al blanco mármol
te confla desnuda,
pero tú no eres eso, ni tampoco la nube, ni ola, ni el árbol.

•
J.42

143

�El violento presagio que atormenta al poeta
rompe cárceles et~rnas d_e repente; . .
una llama sin lab1c¡s resiste en las t1meblas
y un 'segundo mortal agólpase en las ve~as .
tras el adiós agónico de los sexos superstites.

"1

1,

Yo quiero detener tu tránsito de siglos
de la antigua memoria de los bosques
a las limpias claridades que en la frente reposan,
y aprisionar con todos los sentidos
tu apariencia, insinuada en los latidos
(le! otoño que llega por el campo
persiguiendo las potencias frutales
o en la contemplación purpúrea que obscurece la cólera.
Y contra certidumbre de bárbar.os horrores,
vienes y enigmática, al instante, huye_s, .
dejándome un combate de atroces su¡ec10nes.
Y en las horas radiantes en que mayo
cribado de esplendores,
en el alma penetra
y se diluye,
.
a través del mirifico fulgor de los folla¡es,
empedernidos ruiseñores
desalteran su sed de impaciente belleza.
La muerte abre su surco y deposita su germen negro.
Y cuando las estrellas y los ríos de la fiebre
y el vientre de las· mujeres y el hacha de los verdugos
y el cielo y la existencia mutilada
despeñen mi silencio,
tú de futura vida,
estremecido, por la fuerza insonora . de mi canto,
proclamarás la dura voluntad de m1 estrofa, .
y al soplo irresistible que del e~erno mar te mvoca,
volverá a florecer quemante y vJVa
la voz que aquí dejaron mis labios calcinados.

Me desborda un deseo de ignotas maravillas.
.
el alma me satura de frescas pubescencias:
nostalgias de jardines esclarecen sus élitr?s,
y de la fiel semblanza superpuesta de petalos

La turbadora brisa

144

la obscuridad borra su ip¡agen
y entre mis manos
·queda sólo el tremor de un acto.
¿Eres tú 111 arcano latido de la sangre?
¿Un útil ,secreto que exalta y rios libera?
¿Sublime perfección . de arduos imposibles
o el progreso ardiente que se eleva
en el hombre?
..
Al curso inteligible
del ti_empo da nii no'rnbre
demúdada de áúsencias y estupores silábicos.
Razones son de ti el peso de las mat,irnida,des,
palidez, sueños,
ceniza, adiós, bosque, mirada,
·mar, viento, eternos elementos,
la irrupción de la música en la piedra,
la verdad misteriosa que eri sus ojos avanza.
Mi destino es vivir volcanes de belleza.
Del seno. impenetrable de la noche
nacerá la avidez incisiva de los pájaros.
· ¿Quién eres tú que a mí llegas
·
alcanzando,
por múltiples, transportes
de ala hasta mi frente
con un ruido d!! hierro,
como iln vértigo cruento
.
entre las sombras adversas de la época?
Oigp, oigo el furor astral de tu presencia,
tus labios persuasivos como un canto de bronce.

�.\ 1)-MAPLES ARCE, MANUEL. Memorial de Se.ugre. Talleres Gráficos de la Nación. México, 1947.

Se acepta que en el año de 1922 nace, en México, el movimien•
to artistico conocido como Estridentismo. La fecha se marca por
la aparición del primer libro del poeta veracruzano Mannel Maples
Arce: "Andamios Interiores".

Lo~ textos transcritos corresponden a: stl obra Memol'ial de Sangre, E;d•~da e_n 1947 Y ~yos ejemplares son hoy considerados rarezas b1bhográf1cas.. A treinta años de distancia su verso suena ron
la fuerza y necesidad de hoy.
'

J.J.G.

¿Qué es el estridentismo? Germán List Arzubide -su integrante y primer historiador- lo define básicamente como un contra-Modernismo. O, más justamente, como un ismo adverso a los
abusos y exageraciones de un modernismo agoIIÍ7.ll.nte, prolongado
artific:ialmente a través de moldes más allá de sus limites creativos y, por tanto, inoperante.
Pero independientemente de esa posición, es tambi~n la faceta
mexicana del huidobrismo que, en el primer cuarto del siglo XX.
generara creacionismos hispanoamericanos y ultraísmos españoles.
Al fenómeno meramente estético de los ismos mencionados, el estridenti,smo añade una-manifiesta preocupación por la problemática
social. Tanto, que debe ser considerado como nuestro antecedente
a las actuales literaturas de protesta y denuncia, sobre todo de
esta última. Ello con· otra constante significativa: la de unir ismicamente diversas expresiones artisticas, (poéticas, pictóricas, musicales .... ) , aunando lo social y lo estético a través de la siempre
activa "imagen"; pero con una independencia de las excesivamente
cerebrales teorias del simbolista francés René Ghil.

/

Arqueles Vela, Germán List Arzubide, Luis Felipe Mena, MigueLAguillón Guzmán, Salvador Gallardo, Ordaz Rocha ... son poetas cuya obra precisa una difusión en nuestro actual panorama literario. Tanto como lo .h an merecido la de los pintores -junto con
aquellos iniciadores del estridentismo-, Diego Rivera, José Clemente Orozco, David .Alfaro Siqueiros, Fermin Reweltas, Jean Charlot,
Leopoldo Méndez, Ramón Alva de la Canal. .. y, encabezando a
todos, Manuel Maples Arce, el lider que · hizo posible el primer momento consciente. artístico-social mexicano.

146

, 147

�BIBLIOGRAFIA TEMÁTICA MINIMA
LIST ARZUBIDE, GERMAN. El Movimi\!DW Eltrldenfilta. Eds.
Horizonte. Xalapa, Ver., 1927.

- - - - . E l Movimiento Estrldenttsta. (Cuadernos de Lectura
Popular. Serie: La Honda del F.spiritu s/n.).
cación Pública. México, 1967.

Srta. de Edu-

VELA, ARQUELES. La Señorita Eúléten. Eds. El Universal Ilustrado. México, 1922.

~ - - - . E l Café de Nadie. Eds. de la Revista Horizonte. Xalapa, Ver., 1926.
- - - - E l Arte y la Estética. Teoria General del Arte. S/É.
México, 1945.
----Teoria IJteraria del Modernismo. Su F1lotlQffa, su Estética, su Técnica. Ec1s. Botas. Mé~co, 1949.
----Análisis de la Expresión Uterarla. 1 Col. Studium
No. 51) Eds. de Anclrea. México, 1965.

�'

TELEOLOGIA EDUCATIVA
Julio M!tates Bocea
MARCO CONCEPl'UAL:
Teleolorf&amp; o flnallsmo: Sector de la Filosofía
qu&lt;&gt; trata y e,studla los fines. Doctrina que presupone la. existencia de causas finales a las que
obedecen los procesos del universo y que, en última instancia, lo explican.
Edueael6n: Proceso intencionado y sistemático
que pretende desarrollar todas las facultades,

potencialidades y posibilidades del ser humano,
óptima y armónicamente,
Teleolori&amp; Educativa: Refiexlón serta y sistemática sobre los fines que animan a la educación, que residen en todo su proceso y que fundamentan su existencia.

TELEOLOGIA O TEORIA DE LOS FINES
En la génesis de un hecho, objeto, fenómeno, manifestación,
proceso o cualesquier evidencia que muestra la realidad, existen dos
características fundamentales: el contenido y la forma. El contenido, como el conjunto cualitativo y esencial en que consiste ese he-

151

�cho· y Ja forma como la estructura u organización de ~ch&lt;? conte- '
nid¿ inherente i él El contenido, en razón de su esencia, solo puede dianifestarse, ha~rse presente, a través de la forma. 1:,as_ generalizaciones emíricas demuestran que, evidentemente, lo prmcipal ~s
el contenido de un objeto, mien~as que. 1!1 forma debe ser áeternui
nada en comoleta adecuación a el._ condicionan?º de esta manera e
contenido a la forma. Si el contenido desempena el papel pre~!1derante
determinante de un objeto, la fo~a dependef!Í del m a
que e~ destinado dicho objeto, ejempl~:. s1 lo det_ermmante IJ:lra
realizar un conocimiento es la aprehens1on del obJe~o C?gnosc\ble
r el sujeto cognocedor, la manera en que se f_orm~a, prec1Sa:ente ese propósito cognoscitivo será el lenguaJe propio _que, como
' ta , cubrirá el cuerpo
de la finalidad
de aprender por parte
vestimen
_
.
del sujeto.
,

Ya 300 años antes de nuestra era, Aristóteles, al hacer descender al ~undo de la realidad sensible las ideas, que Platón habla _
-hecho residir en un mundo ultrasensible, quiso que éstas tuvieran
fuerza genética y generadora y para ello les distinguió dos elementos: la materia, como aquello de que está hecho algo; Y 19: forma,
como aquello que hace int_roducirs~ a los elel!lentos !11ª.ter1ales en
un conjunto y que Je confieren urudad y sentido. Aristoteles estudia primero por medio de la geometría, la figura de los cuerpos
consideránd¿la como la terminación limite de la re~idad corpórea.
En el pensamiento aristotélico la forma de la matena, o. de al~a
cosa, es lo que a esa materia o cosa la dota de un s~ntld? o finalidad (el "telbs"), en otras palabras, 1!15 cosas están disp_l!estas,
conformadas, para la realizació~ de un fm. -En ,esta c_oncel;)C1on del
clásico griego reside el principio generador de la evidencia de. la
realidad de cada cosa, pues cada cosa es lo que es P?rque ·ha sido
su existencia y el propósito final para el 9ue fue animada.

y que constituyen su esencia. El estudio de los fines o teleologia
en la educación es el tema de nuestros días en que se cuestiona a
la educación en su planeación, organización, ejecución y cumplimiento, con la finalidad de enjuiciarla y valorar su contribución a
la creación de una vida buena, de una sociedad sana y de una constante elevación cualitativa del ser humano.
En la naturaleza dinámica de la educación intencionada se g~ta
la existencia de funciones educativas, las cuales tienen como misión
encauzar la energía de la naturaleza humana, por medio de la impregnación de valores, para modelarla como persona. En las finalidades educativas cabe una jerarquía de ellas para ir graduando el
adelanto del educando. Veamos en clase que la enseñanza de una
operación aritmética, la división supongamos, tiene como fin inmediato el proporcionar un conocimiento científico, conocer un procedimiento hecho por el hombre para domar a la naturaleza y que le
es útil inmediatamente, pero que dicho conocimiento ha de ligarse
al nivel superior inmediato de las finalidades concebidas en un sistema educativo para que el educando adquiera conciencia de la calidad de valores de que va dotando su personalidad y llegar al
punto de descubrir y acrecentar por él mismo sus capacidades de
autodeterminación, autorrealización y autointegración, vinculándose
en este proceso con la cultura.
No existe campo o actividad educativa que carezca de sentido
teleológico. El suceso mismo de la intencionalidad educativa implica
que esta tarea se emprende con un propósito, _con un "para qué".
Por tanto, el hecho educativo, que está dirigido al hombre, corresponde a fines siendo el supremo de estos: dignificar al ser humano
para que realice los valores que se consumarán en la cultura.
HOMBRE, SOCIEDAD Y CULTURA

TELEOLOGIA EN LA EDUCACION
En la empresa humana que denom~amos l;(luc!lció!l? necesariamente, en el sentido helenístico de fa~hdad o mevitabilidad ~e los
aconteceres en razón de causas determmad~, se haJ?- de .manifestar
los fines que Je dan fundamento a su sentid~ Y ~1rección. En _Ia
ejecución hasta la consumación de los propósitos 1~eados que dil;ron ánim~ a la actividad educativa, se deberá cumplir con la ~alización de fines, con la conclusión de las causas que le dieron ongen

La educación está formada para el hombre y la sociedad. Es
innecesario analizar la concepción del hombre aislado pues múltiples
razones le hacen obvia la necesidad de solidarizarse con sus congéneres. El hombre, en su actuación vital, se desenvuelve en una
complejidad de dimensiones sociales, políticas, religiosas, morales,
etc., que, como resultado, lo concretizan para ser objeto de estudio,
generando sistemas de reflexión antropocéntrica que lo ponen en comunicación consigo mismo y los demás seres.

153

152
.

.'

�1,

El hombre tiene conciencia de realización de afanes inmediatos,
como imperativo a cumplir para satisfacer sus necesidades vitales,
pero también tiene conciencia de su finitud, de su consumación en
la muerte, en la terminación de su vida, de tal manera que en la
realidad concreta y evidente, que es la vida misma, ha de encaminar sus esfuerzos en actividades fructiferas que den muestra de su
capacidad para realizar los fines que rigieron su existencia, los ideales aue fueron constancia de su devenir, Igs valores que concibió
en su tránsito mundano. ¿ Qué afán humano, preciso por antonomasia, ha de reflejar esa posibilidad sino la educación?
La sociedad necesita del concurso de todos y cada uno de sus .
miembros para realizar los· propósitos que den fe de su existir, independientemente de las diferencias individuales. Amalgamar todas
las diferencias individuales; combinar todas las diversas concepciones del mundo y de la vida; unir todas las características originales
que por razón de existir se dan en todos y cada uno de los hombres, en un haz homogéneo de razones teleológicas sociales, es una
tarea de la vida colectiva.
La sociedad sustenta principios que debe cumplir para servir
de marco propicio a la consecución del bienestar y del progreso de
sus miembros, siendo los principales de éstos la manera permanente
y continua de exigir a sus miembros la cooperación para el cumplimiento de los fines que los llevaron a sellar un pacto social; la coordinación organizada de sus instituciones para garantizar de una manera constante la satisfacción de las necesidades dimensionales de
sus miembros, ya que fueron dichas neoesidades y el emprendimiento de su satisfacción, el generador de esas instituciones. ¿ Qué em•
presa, eminentementé social, ha de ser la portadora de la bondad
de una sociedad sino la educación?

Cultura, en términos generales, es el producto o resultante de
que el hombre haya ejercitado y aplicado su entendimiento en la
ciencia y en el arte. En tentativa filosófica podemos considerar .que
la cultura la constituyen las realizaciones del espiritu humano, la
objetivación concreta de la complejidad de dimensiones que el hom•
bre y la sociedad encarnan. Referirse a la cultura es. referirs1; al
hombre ya que sólo en el plano de Jo humano es posible referirse
a la cuÍtura. La cultura nos dará el indicativo de Jo realizado por
el hombre, tanto en el campo de la transformación material como

154

e_n el campo de las creaciones artísticas sociales religiosas cientif1cas, morales: filosóficas, políticas, etc., 'como la 'totalidad de todas
sus consumac10nes.
La cultura, al decir de Max Scheler, es una categoría del ser.
Se h~brá _logrado cultura cuando el saber haya penetrado y se haya difundido a lo largo, ancho y profundo de la sociedad y el ser
humano; cuando haya absorbido la totalidad de las dimensiones
h~a1_1as Y haya transformado el saber en un modo de ser, el con~c1m1ento en. una forma de comportamiento. No en vano para
N1':tszche no tienen otra finalidad los afanes humanos que su imperativo: "hazte valor".
La cultura es la ~a para enjuiciar la realización de valores de
un pueblo,__de una. sociedad, .de l,l)la generación humana, a través
de la emoc10n Y c~J~d.ad 9!.le dichos valores desempeñaron en el afán
de e/~varse a la c1vil~ac10~ esos agrupamientos humanos. ¿Qué expres10n de cultura mas evidente, qué demostración más factible del
pr~greso humano y de los sentimientos comunes a que vibraron
umsonamente los pueblos que la realización de valores efectuada
por, y a través, de la educación?

TECNICA DE TELEOLOGIA EDUCATIVA

Los fines educ!lti.vos di_námi_c~mente se van gestando por el consec_uente desenvol".im1~nt? !deolog\C~ que acompaña antes, en y des•
pues !1 cada camb10 ~1stonco, politico o social, condicionando dichos
c'.1!11b10s la formulación de fines educativos vigentes a cada situac1on presentada. La cuestión de formular fines educativos implica
e~_tre muchos aspectos, .considerar que estos nacen de una delibera:
c10!! del hombre concebida por su facultad de elegir entre las alter•
nativ~s que se le_ ofre~':n, o que se ofrece a sí mismo, para la consec1;1c1ón de ~n fm el!g¡endo las que él ~ree adecuadas, mejores y
posibles, hac1endose responsable por consiguiente, de sus decisiones
y afirmando. así la consideración importante que en este nivel ejer•
ce la libertad humana, el poder de albedrío del hombre.
Ya en el ejercicio de la educación intencionada, en la que deben
existir todas las condiciones de un quehacer sistematizado, los fines
a que tienda se han de formular con todos los requisitos de una ac-

155

�tividad formal, seria y conducente a resultados. Luis Arturo Lemus
en su Pedagogía (Temas Fundamentales, editorial kapelusz, B. Aires, 1969, pp. 178-182) nos reseña los idearios que sobre este tema
han concebido diversos educadores, advirtiendo la constante en estos
autores de formular fines educativos en términos de naturaleza Y
esencia' genérica, más que de adecuación particular práctica:
Lorenzo Luzuriaga:
Fin político: históricamente la primera finalidad asignada a la
educación considerándola como la concepción más amplia de la
vida pública y del Estado.

Fin social: ofrecer al individuo lo que la naturaleza no le pudo dar: la habilitación al control social.

Francisco Larroyo:
Asegurar al educando la posesión de un organismo apto para
todas las tareas vitales que realiza: educación corporal para el
buen funcfonamiento del organismo biológico.
&lt;Jultorización y Socialización: realizar en el educando el tipo
social y cultural del medio donde se desarrollará su vida.

Fin Social: preparar al hombre para una eficiente convivencia
humana.

Profesionalización: poner al educando en situación tal que realice un trabajo productivr espec'.alizado en la comunidad social.

Fin cultural: introducir al ser juvenil en el mundo de la cultura y hacérselo asimilar en forma activa para que el educando
sea capaz de perfeccionar los bienes culturales.

Individuall:r.oolón: desenvo,. ér la individualidad del educando de
la mejor y más profunda manera a través de todos los fines
anteriores.

Fin individual: llevar al hombre a su máximo y pleno desarrollo como ser •humano, s'ln menoscabo de su peculiaridad distintiva como individuo, tratando de convertir a éste en persona
que es en si una virtud ética.

René Hubert:
Maduración específica.: asegurar al educando la posesión de un
organismo biológico adaptado a todas las tareas que de él se espe1-an.

Fin vital: comprender todas las dimensiones vitales.

Platón:
La formación del hombre virtuoso.
La formación del ciudadan~.
La preparación para· una profesión.
John Dewey:
Fin individual: capacitar al individuo pal'a el ,desarrollo continuo.

Sociali:r.ooión y Profesionalización: ayudar al ser humano a realizar en él el tipo social del medio al que está llamado a vivir,
por las técnicas de la acción y los hábitos, cumpliendo en la sociedad una tarea apropiada.
Civili:r.ooión: ayudar al individuo a descubrir los valores individuales incluidos todos los bienes culturales, de los cuales ya está posesionado.
IndividuaJización: ayudar al individuo a reconocerse como persona, por ·medio de todos los procesos anteriores postulados por
este autor.

�EspirilualimciOu: llegar a la realización de si mismo, sentir que
se Jlega al estadio de lo espiritual donde los más altos valores
se confunden, hacen comunión, con las leyes fundamentales del
espíritu mismo.

4)

qu~ sean idón~ con los medios para su consecución; que
e ~ adecuacion entre el camino o método y la meta
o fm;

5)

que sea~ consecuef!tes con la situación histórico-social que
1~ gesto; que. esten acordes a las circunstancias que les
dieron oportunidad de nacer;

6)

que sean concatenados con los fines de otras actividades
humanas para coadyuvar conjuntamente al ascenso cultural del hombre.

Resumiendo las proposiciones reseñadas por Lemus en estos autores, observamos la demanda de fines educativos y la formulación
de los mismos en esta jerarquía:
Para convivencia social sin sacrificio de la singularidad indivi·dual de la que precisamente se nutre la sociedad organizada.
Para realizar la cultura.
Para cumplir con una labor útil y productiva en la sociedad en
que se vive.
Para la conservación y enriquecimiento del organismo biológico sin el cual no es posible ninguna actividad humana.

. ~te ~a necesidad teleológica en la educación. Tienen que
eXJStir fmes, meluctablemente, en todo afán educativo en razón determinante_ de las causas qu~ les dieron origen, que son su sustento y que tienen como denommador común ser de naturaleza humana y para lo humano.
TELEOLOGIA EN LA EDUCACION MEXICANA VIGENTE Y
PROPOSICIONES A LA MISMA DE LOS AUTORES DE ESTE
TEMA

Para afirmar en el hombre lo valioso de la virtud.
Para el reinado de lo espiritual como la conclusión final de realización de valores.
Lo anterior nos da una idea en nuestro esfuerzo por fijar una
apreciación lógica y técnica de la teleología educativa. En nuestra
personal opinión consideramos que los fines educativos han de formularse a las siguientes · bases racionales:
1)

2)
3)

158

concepción clara y precisa en su formulación por los agentes ejecutores del hecho educativo intencionado; que no.
ofrezcan dubitación alguna en sus enunciados;
que exista bondad en el fin formulado; que tiendan a mejorar la realidad y ofrezcan una evidencia más fiel de ella;
que sean factibles de realización; que su consumación esté
dentro de los esfuerzos humanos:

En la Ley Federal de Educación promulgada el 29 de Noviembre de 1973 en el Diario Oficial de la Federación, en su articulo
5o., se especifican las finalidades que tendrá la educación intencionada ejercida en nuestro país, los cuales interpretamos en la siguiente forma:
Fracción
del Art. 50.

Para desarrollar armónicamente la personalidad
para el ejercicio pleno de las facultades humanas

1, 10.

Para valorar el nacionalismo

2, 5 y 13.

Para realizar la cultura

3, 4 y 6.

Para aprovechar racionalmente los recursos naturales

7

Para convivir socialmente en armonía

8, 9, 14,
15 y 16.

159

�Para crear condiciones de progreso en general

11 y 12.

Para acrecentar el avance científico
Para convivir internacionalmente en armonla

13.
2, 16.

permita. al edu~n~o enfrentar el futuro inmediato que se ofrece
con senas restr1~1on~ económicas, y en donde será necesario·
aceptar una co~v1venc1a económico-social con limitaciones en el
consumo _de sabsfactores a fin de que· exista reparto equitativo
de los mJSmos.

En la realidad mexicana se ofrecen todavía muchas evidencias
que indican desvinculación entre las finalidades que animaron a
nuestro movimiento social revolucionario de 1910, y el cumplimiento de éstos, por lo que hacemos los siguientes considerandos:
que las condiciones económicas presentes, Independientemente
de las causas que le antecedieron porque son una realidad amarga, se proyectarán en un futuro inmediato de necesaria racionalidad económica,
que el imperialismo y el neo-colonialismo, en la diversidad de
facetas que se presentan, aún continúa acosando a las naciones
en proceso de desarrollo en aras de su expansión y fortaleci•
miento,
que si bien aún no hemos llegado a un desarrollo industrial suficiente y a su consecuente sociedad de consumo, ya se presentan síntomas, imitados o no del extranjero, que denotan incii•
naciones suntuarias y consecuencias de alienamiento social,
y las siguientes proposiciones, que seria deseable, formarán parte
del cuadro teleológico de la educación mexicana:
Para crear conciencia antimperialista, concreta y definida. México ha sufrido en carne propia las consecuencias de la ambición imperial,
Para apreciar la autenticidad de cada ser humano de tal manera que se manifieste en sus actuaciones sin entrega plena
(enajenamiento) de su conciencia y facultad de albedrío a otros
sectores sociales,
Para crear en el educando, y futuro hombre, la adecuada esti·
mación de su patrón de consumo necesario para la satisfacción
de sus necesidades materiales, erradicando idolizaclón de los
bienes superfluos, innecesarios y accesorios para la realización
de la cultura, y
Para crear en la sociedad una conciencia de austeridad bien
comprendida (por lo menos las siguientes dos generaciones) que

160

161

�BIBLI0GRAFIA

DocumentQs sobre la Ley Federal de
F.du~ón. Secretaríil de Educación Pública: México, 1974.
BASAVE, AGUSTIN.
Fil~fía del Hombre. (Col. Austral No.
1336). Espasa Cálpe. México, 1963.
LEMUS, LUIS ARTURO. Pedagogía. Temas Funda.mentales. Ed.
Kapelusz. Buenos Aires, 1969,
RUSSELL, BERTRAND. Ensayos sobre F.AJucaclón. (Col. Austral
No. 1387). Espasa Calpe. Madrid, 1967.

ANONIMO.

NUEVOS ENFOQUES SOBRE EL ARTE Y LA CULTURA,
SEGUN LA TEORIA DE LA COMUNICACION
Julleta Plsanty de Alducin

INTRODUCCION
La Humanidarl afronta en los últimos cincuenta años los carnbios más rápidos y violentos de toda su historia.
Aparentemente, uno de los aspectos más interesantes de todo
ello, es el surgimiento, investigación y estudio de nuevas áreas, .entre las que cabe mencionar a nivel destacado, la Teoría de la Comunicación.

La Teoría de la Comunicación surge en la Historia de manera
por demás inesperada y como resultante de estudios totalmente ajenos a lo ,que en la actualidad es.
Claude Shannon trataba de optimizar el uso de los cables telefónicos. De ahí hasta abarcar elementos de sociología, psicología
y antropología, así como aspectos matemáticos, ha requerido realmente poco tiempo.
162

163

�Sin embargo, la cantidad de conceptos, teorias, ciencias y técnicas que ha impactado en una u otra forma es enorme.
Se estudia Teoría de la Comunicación en carreras como Ciencias de la Información, Sociologla o Pedagogla, pero podrla ser materia de estudio para cualquiera, ya que motiva e impulsa no sólo
el conocimiento de los elementos que intervienen en el proceso CO·
municativo, sino que permite la comprensión del proceso en si, d~e
los simples pasos físicos, hasta llegar a los factores de orden social,
económico y psicológico que determinan las características de un
momento romunicativo en particular.

Precisamente esto nos permite hacer hincapié en la distinción
que poca gente hace, y mucho menos entiende, entre lo que es
Comunicación, y lo que es Información.
Información es sólo una parte del fenómeno de la Comunicación, por medio de la cual se obtienen datos de diferentes ti~ Y
a través de distintos canales y códigos, pero entre los q~ existe
siempre un común denominador, es decir, la posibilidad de la medición, que permite limitar, desglosar y cuantificar lo que obtenemos a través de la Comunicación.

se dan cuenta. La propaganda, la publicidad, el cine, la radio, la
televísl~n, la educación en. sus diferentes nive· ,!S y áreas, la religión,
la polit1ca, etc., son preclSlllllente los comunicadores más activos,
pero no por ello se puede dejar de tomar en cuenta la moda la
pintura, la arquitectura, el tráfico, la configuración de cada sociedad y ciudad, y muchos más, a los que generalmente se elimina o
al menos se les considera como poco importantes siendo aún asi
los determinantes y los más influyentes, pues so~ parte, 'ya no d~
una determinada clase económico-social, sino que indirectamente y
por_ &lt;;aracterlsti~. sociales que en éste ~omento no pretendemos
d~f1n1r, 5?n defwtivamente parte de. la ~da cotidiana en cualquier
mvel social, ya que su trascendencia e influencia se da tanto en
nivel horizontal como vertical en la sociedad comunicante de que
se trate.
Si la Teorla de la Comunicación ha impactado diferentes nivesociales, si las concepciones técnicas, cientificas, filosóficas y soCiales han buscado nuevas bases en la Teorla de la Comunicación
ésta debe ser causa de un estudio más detenido, y precísamen~
el fomentar lo antei;ior y dar a conocer su relación e impacto en
las ideas cientificas, filosóficas y sociales, es la pretensión del presente trabajo.

11:5

COMUNICACION, ARTE Y CULTURA
La comunicación, empero, es un fenómeno compllcado, en el
que no sólo el mensaje emitido es la parte importante. La Comunicación no siempre es medible y las más de las veces los mísmos
elementos que intervienen en ella, la complican o degeneran, quizá
al grado de inhibir la información que originalmente se desprendla
de ella.

Los anteriores conceptos no pretenden ser una definición, pues
existen ya suficientes, y de autores múltiples, la mayorla de las
veces contradictorias, sino que pretenden marcar los limites precisos para el uso que hago de los conceptos Información y Comunicación, en el presente trabajo.'
Las sociedades contemporáneas más que las anteriores, reciben
"rMagas" de comunicación, y se puede decir que esto acontece las
veinticuatro horas de cada día, pero cosa curiosa, pocos son los que

Los nuevos conceptos que ha traído consigo el conocimiento de
la Teorla de la Comunicación, han evolucionado ellos mísmos y a
aquellos con los que alternan.
Unos de los más afectados son quizá el concepto de cultura y
el de arte, no en su concepción genérica sino en su aplicación.
El concepto del arte, por ejemplo, antes individualísta y creador de nuevos caminos, aún es creador de éstos, pero a través de
la masificación y despersonalización, ya que es algo netamente comercial, puesto al servicio no ya de la estética o de las virtudes de
cada artista, sino de las necesidades de un "vendedor", simple comerciante, que ramifica lo más posible sus negocios y productos
en un afán de sacar las más ganancias posibles.

16.5

164

�Si bien antes era "el arte por el arte mismo", ahora es "el ar•
te por tanto dinero", ya que se ha puesto al servicio del mejor
postor, y en consecuencia su mensaje ha dejado de tener validez.

junto de personas con caracterlstlcas más o menos homogéneas
ahora es e~ conjunto mayorita.rio de la sociedad, que por carecer d~
eler:nentos mterpretativos y de un minimo de educación escolar y
sOCial, n~ puede pretenderse que acepte formas muy controvertidas
y complicadas.

Consideremos cualquier pintura, trozo musical, escultura o poesia anterior a la época de la comunicación y notaremos, que a pesar de la divergencia de formas y mensajes, tenían siempre una
mira: que el artista expresara su interior, y a través de exteriorizarlo, manifestar su posición personal, ideología o filosofía de la
vida, frente a las de los demás.

Hay pues, q!le ~jar_ de nivel, _buscar códigos que sean inteligíbl~ a la mayona silenciosa, apática, pasiva y desprovista de interes.

Actualmente, el artista pierde de vista el compromiso consigo
mismo, o para con la sociedad, y a través de sus obras sólo presenta aquello que le pagan.
Convengo en el hecho de que los artistas también necesitan
vivir, pero definitivamente lo están haciendo a base de "vender su
alma al diablo".
Ya no manífestan concepciones de la vida, ya no represencan
una realidad cotidiana y cuando lo hacen es porque se les ha pagado sus "treinta moned¡¡s".
Han vendido el arte al mejor postor, y lo único que han encontrado para defenderse de posibles reproches o protestas, es el avance de los tiempos y las "necesidades de los demás".
Cuando no es este el caso, fa mayoria de las veces acontece el
fenómen_o del "snobismo", en donde lo único que importa es llamar
la atención y donde lo menos importante P.S lo que se. dice. o piensa,
sino que hay que decirlo o manifestarlo en la forma más- llamativa
o poco usual.
Todo esto conforma un nuevo panorama. El! mensaje ya no
importa; el emisor generalmente no es el artista y éste Jo único que
hace es manejar un código especifico· elll el q'CIC' posee habilidad.
Anteriormente preocupaba el receptor y que éste recibiera el
mensaje. Ahora el mensaje, generalinente es repetitivo por lo que
carece de importancia, y el receptor ya no es una persona o un con-

Las exigencias en cuanto a la habilidad del artista, son cada
vez menores. Basta que un individuo pinte, escriba o pretenda com•
poner un trozo musical, para que se le considere como un artista,
Y como ya hay tantos ya tampoco interesa ser el primero el principal o el único, simplemente interesa dar a la luz pública' "lo propio".
Un aspecto paralelo a todo lo anterior, es la divulgación de ese
"arte" en grandes proporciones. Las comunicaciones en épocas anteriores eran limitadas, pero en la actualidad están casi al alcance
de cualquiera, por tanto el arte ya no es tan elitista en cuanto a
los receptores. Ahora bien, esto puede plantear una paradqja. SI
ya no hay tantas exigencias para el artis-ta, para qué obra el artista; si los receptores son muchos más que en épocas anteriores,
esto debe bajar necesariamente el nivel de exigencia en cuanto al
arte, y por tanto no puede ser ya "tan" artistico.
Resultado final, el arte busca nuevas formas, si, pero oomer•
ciales. El pintor ahora es publicista; el músico, ahora es composi•
tor de la "onda pop"; el escritor, ahora es autor de telenovelas o
de argumentos cinematográficos.
. Estas son las salidas finales para el artis-ta al que se le ha exigido poco, y que poco se ha exigido a si mismo, donde no puede
exigirse, pues tiene toda una sociedad compradora a la que dar lo
que pide; y lo que pide es poco, ya que las necesidades artisticas
de la wciedad son poquiteras, puesto que no se ven desde el punto de 1.ista artistico, sino social, más bien de clases. El nivel social
;)S meJido por las facilidades de comprar comunicación (T.V., radio, cine, teatro, carro, vestidos, casa, muebles, etc., todos ellos co-

167
166

�municadores de las características sociales de cada individuo, ya
que muestran su gusto, in,terés y posición económica, sobre todo
ésta última ya que no interesa tanto el tener una u otra cosa, que
ya es de ~yo "importante", sino que lo que se tenga muestre su
precio y por tanto ostente el nivel social que se pretende Y no tanto el que se tiene en realidad) .
Triste época la actual para el arte y el arti~. Estos han per•
dido su conciencia, o mejor dicho, la han .vendido, X por tanto su
función original y de concepto se ha perdido tamb1en.
Hasta este momento hemos visto el funcionamiento del emisor,
mensaje y receptor en el arte. Quizá los que men?s teng_an:ios que
redefinir en cuanto a impacto, son. el canal y el código ~rtísticos, ya
que aún cuando hay nuevos y diversos canales y códigos, los receptores realmente no han puesto mucho su atención en ello, como
no sea por un tiempo ínfimo, momento en el que la novedad o la
moda los han resaltado, sin que por sí mismos lo hayan logrado
en ningún momento.
Pero el proceso comunicativo no se queda en esos elementos.
Contexto y referente han sido quizá los elementos de ese proceso,
que definitivamente han alterado las informaciones que se obtienen.

tiene una realidad a la que consciente o inconscientemente desconocemos, y al mismo tiempo una irrealidad a la que mostramos
orgullosamente como nuestra "realidad". ¿A cuál de las dos hacer
caso? A la primera no la reconocemos como tal, por tanto no se
puede hablar de ella; a la segunda no la conocemos, por tanto necesitamos conformar todo un mundo de fantasías que nos sostenga
y al que convertimos en nuestro, por tanto ya podemos hablar de
él. Frente a él somos omiscientes ya que somos sus creadores.
Ante este problema, el Ser Social, la persona, es ajena totalmente a la realidad misma y al carecer de ese conocimiento no
puede afrontarlo y mucho menos transformarlo.
Los nuevos medios de comunicación fomentan esto, a grado tal
que aparece el fenómeno de la enajenación, en el que estamos inmersos y carentes de voluntad, no poseemos libertad, no porque estemos tras las rejas, sino porque carecemos en definitiva de posibilidades de pensar por nosotros mismos, ya que los comunicadores
más activos piensan y dirigen todo por nosotros. No sólo nos eliminan el derecho de pensar sino el de estar en contra de otros pensamientos.

El referente para el arte ha varia~o en su f?rma Y ~ncepc1on
a tal grado, que la realidad, en part1&lt;;U1ar realidad social, se ha
disociado del mundo artístico. La realidad referente preferido en
otras épocas actualmente es distorsionada y vejada por. todos los
elementos s~iales, que haci~ndoseles P_OCO la burla cometida contra
la realidad, pretenden que esta no existe como tal.

Los mismos medios de comunicación sufren, como un efecto de
rebote, la enajenación, la privación o frustración de la libertad, pues
sus controles están al servicio de clases privilegiadas que lo único
que les interesa es el poder del dinero. Por tanto, los referentes
para las -manifestaciones artísticas son programadas de acuerdo con
intereses creados y a cuyo servicio están también la sicologla y
cualquier otra forma de la cultura de masas, que permiten eliminar
los ruidos y los ruidos semánticos que pueda creerse están en contra de esos intereses.

Quizá esta afirmación sea cierta, y ya nadie vi_va en la realidad. El hecho de vivir algo en una ~orma y despues creer que se
ha vivido en otra es una falta de realidad, pero s1 esa falta de realidad es general, entonces el caso es grave.

Es controlado pues el mensaje, pero además el referente y el
contexto.
·

La pérdida de la realidad en una_ ~leda~ ~pacta no sólo el
fenómeno artístico sino economía, pohbca, rehg¡on, EDUCACION,
etc.

No se puede comunicar lo que no se conoce,' sin embargo, se

168

Este últimQ por si sólo no tendr!a Importancia pero como completa el panorama, ubica y determina, pues hay que buscar entonces la manera de que, tomando base en la "realidad" lo podamos
distorsionar lo suficiente para que no presente problemas despertando la conciencia dormida de los receptores, pero no demasiado

169

�para que no despierté suspicacias por ser exageradamente opuesto
en sus raíces a esa "realidad".
La entropía' informativa que se deduce de t~a esta situación
es minima, pues siempre estamos ajenos a la ~!'-hdad, ~r tanto el
referente no nos sirve y el contexto 1,10 nos. s1tüa; el e~msor no es
el artista mismo sino que éste es s1mple mtermedlano. hábil en
cuanto al manejo de códigos y canales; en lo que se refiere al receptor este es menospreciado y por tanto no se necesita mucho es•
fuerzo' para darle algo que de antemano se considera exagerado para su nivel.
Resultante, el arte ya no es comunicativo, y lo poco Informativo que le queda es sólo una parte, que regalada como migajas,
carece de importancia si la vemos en relación con la que no se produce en realidad.
Hasta este momento hemos manejado sólo el concepto de arte,
y no el de cultura', ya que el arte se ha considerado siempre como
el índice cultural de un pueblo.
Si hemos demostrado la forma en que se ha alterado el a~
revisando su esencia de comunicador, y el arte a su vez es indice
de cultura, y si el arte masifica a ~ravés de su com~cación, podemos decir que la Cultura ha perdido sus caracteristicas más humanas.
Los valores mismos han alterado su esencia y la sociedad no
busca más que castillos en el aire, que al desvanecerse le provocan
frustraciones y dolor.

Pero definitivamente la frustración m~Yº! es la falta de li~tad, la enajenación, la masificación y la perdida de la personalidad
de los individuos que conforman esa cultura.
El nuevo concepto de cultura es Cultura de Masas, en donde
las formas se repiten, los canales se cierran y nunca se conocen los
verdaderos emisores o receptores.

El código es por demás simplificado, y en cuanto a las poslbi•
lidades de ruidos es poco usual que éste no aparezca, impidiendo,
aún más, la ya poca· interrelación de los individuos comunicantes.
La comunicación en este fenómeno carece de fidelidad y por
tanto una de sus caracteristicas predominantes es el rumor, degeneración clásica de cualquier información, cuando ésta se transmite
en una cadena de comunicantes, para los cuales no existe el Criterio de Fidelidad', tan importante en la verdadera comunicación.
La cultura de masas no es sólo un fenómeno social, sino económico y por ende trasciende fronteras entre paises y sociedades
por más remotas que éstas sean.
Consecuencias directas de esta situación vienen a ser la falta
de interés de la mayoría de los receptores, que cumplen su función
más por costumbre que por necesidad.
Las tradiciones van dejando campo a la imitación snoblsta de
caracteres y formas que se repiten en cine, radio, T.V. y prensa,
por mencionar sólo algunos.

Aspectos relacionados con tradiciones, como pueden ser reli•
gión y costumbres sociales se pierden por no ir a la par en esa
revolución masificante, ya que sus concepciones y formas pasan 11
ser obsoletas y hasta cierto punto inútiles.
En la Cultura de masas, los emisores reales son unos cuantos,
que utilizando emisores "sustitutos" y canales múltiples, tienen como primordial interés el consumo, logrado artificiosamente por la
publicidad y la propaganda, que a grandes carteles, música y ruido
a gran volumen, letreros que lingüísticamente hablando, no dicen
nada pero que importan sicológicamente ya que a base de repetirse
llegan a convertirse en música cerebral del inconsciente.

Las imágenes visuales de fotos o pinturas impactan más que
las pa]abrB.$ mismas. El lenguaje por tanto, va siendo dejado de
lado, y aún más, la T.V., el cine y la radio se encargan de profun-

171

170

�di7.ar el

olvido que el - hombre hace del lenguaje; pues las modas'
verbales que aparecen tipifican, mas carecen de un real as~
semántico, por lo que pronto son eliminadas, dejand_o un vado lingüístico casi siempre, ya que no se encuentran los signos sustitutos
con la rapidez que el caso requiere.
Ahora bien, todo esto Impacta al Hombre en general, pero si
observamos en particular a los infantes y a los jóvenes, ahi el problema adquiere proporciones dramáticas.
Seres Incomunicados realmente, ese es el resµltado de la Cultu•
ra de Masas.

CONCLUSIONES
Definitivamente la Teorla de la Comunicación se puede consi•
derar como promotora del cambio social.
No es Importante la Teoría de la
sino por la cantidad de elementos que
conceptos. En realidad, eso es lo más
la Teoría de la Comunicación es una
conceptos y teor!as.

Comunicación por si m~a,
altera y remodela según sus
Impactante: el hecho de que
especie de reconstructor de

Ningún concepto de la Teorla de la Comunicación es básicamente nuevo, ni nuevo es tampoco el hablar sobre ella, pero en la
actualidad llama la atención la forma en que se estudia Y se le dedican investigaciones en toda regla. Motivos: si bien ya se conoclan
los elementos integrantes del proceso comunicativo, nunca como
ahora se les había configurado y articulado en diferentes formas,
de manera que se alteran los patrones conocidos.
Es decir, la Teoría de la ,Comunicación despeja las posibilidades
de obstrucción en el estudio de cualquier área, ya que clarifica aquello que posee el poder de ser visible e invisible a la vez' como lo
es la Comunicación en si.

pues, el q~e proporciona conciencia y posibilidad de desenajenación,
ya que ..asun1s~o .~ued~ conducir, a través de sus elementos, a la
valorac1on Y enJwc1am1ento de cualquier fenómeno que se relacione
con el Hombre, permitiendo además la adaptación y el cambio de
l~s conceptos Y valor~ sociales a nuevas formas ya no tan tradiCJO~~les y ~bsoletas, sm que esto quiera decir que asi pasa en def1111t1va y siempre.
El revisar los C?nceptos y las definiciones de Arte y de Cultura
a. la luz de la :reona de la Comunicación, nos demuestra los cambios qu~ la Soc1~ad ha tenido para con ellos, no sólo desde el punto de ~sta artlst1co o cultural, sino como principales comunicadores SOCJales.
Ahora bien, el decir comunicador, es decir modificador en
cu_anto a .efectos que pueden resultar de la información que trasmite part1cul8:~en_te, pero como señalábamos en párrafos anterio~• esas modif1&lt;;ac1ones. pueden conducir a una reestructuración social, pero no qmere decir que esto haya ocurrido sino que está en
términos de probabilidad.
'
El cambio que si se ha producido es de forma más que de fondo, y se pone de manifiesto con las nuevas técnicas artlsticas por
ejemplo, en las que interesa más la forma que el contenido'.
Esto lo único q~e quiere decir es. que los comunicadores realmente no están funcionando como debieran o pudieran hacerlo a
que a través de ello, pretenden mantener sólidas las posiciones 'q~e
hasta el momento ostentan.
Si_n embargo, _las consecuencias son más graves de lo que estos
comuruca~ores, enaJenantes· podían haber previsto, ya que han despro~o de mteres a los receptores a tal grado, que éstos ya no necesitan, o al menos cada vez necesitan menos de esa comunicación, y ·
d~ntro de ella muy particularmente la comunicación artlstica y social, que conforma y pone de manifiesto la Cultura de un pueblo.
Eso no . ~s lo único. Los mensajes al carecer de importancia
pueden modificarse en cuanto a forma, hasta llegar a la más sim'.

Lo que ha Impactado más de la Teor!a de la Comunicación es

173
172

�ple, con Jo cual la obra de arte ya no es suficientemente artística,
o bien el caso contrario, hasta la fonná más estereotipada en la
que los códigos y canales quedan sólo para los escogidos, y por
1:!1nto la sociedad en general no puede recibir esa comunicación par•
tJcular.
.
Si a esto añadimos el hecho de que los medios de comunicación fomentan bajo el titulo de artístico ciertas formas y caracteres mientras que a otros no, y si además observamos la cada vez
mayor proliferación de comunicaciones visuales, podemos concluir
que la Comunicación pronto pasará a la Historia.

de vida social, y de interrelación, si es que ésta puede seguir exis•
tiendo, aún cuando creo más bien que también ese concepto tendrá
que modificarse.
Es en este sentido que podemos entender a la Teoria de la Comunicación como promotora de cambios, cambios que llevan a la
incomunicación y por tanto a la pérdida de la humanidad del Hom• ,
bre, que es su Ser Social y su intelecto.

No quiero decir con esto que la gente no hablará, aún cuando
ya es notoria la baja en la comunicación familiar por ejemplo, a
consecuencia del uso indiscriminado dé radio y televisión.
Cuando hablo de que la Comunicación pasará a la Historia,
me refiero a comunicación en cuanto de infonnativo tiene, por una
parte, y por otra al particular aspecto que posee la Comunicación
de observar como respuesta a un mensaje, la modificación de la
conducta del receptor o receptores.
Considerando que no hay modificación de la conducta y por
tanto tampoco de la realidad, y menos de la realidad social, ya
que la infonnación es poca o defonnada a través del proceso comunicativo, podriamos decir que la Comunicación en si, y en particular la comunicación artistica, carece de sentido.
Es absurdo pretender un mensaje en la pintura, en la música,
y aún en el cine, cuando éstos hace mucho que se olvidaron del
mensaje para tomar sólo elementos tipo o modelo, que en la mayor
parte de los casos resultan fuera de época, añejos, carentes del sen•
tido artístico que les debiera ser nato.
·
En Jo que al aspecto cultural se refiere, la incomunicación que
poco a poco penetra las sociedades, en particular las capitalistas
(ya que "poderoso caballero es Don Dinero", y sus fonnas típicas
son las sociedades de consumo, en donde importa más el "cuánto
tengo" que el valer personal), pondrá al descubierto nuevas fonnas

174

175

�BIBLIOGRAFIA

NOTAS
1 Ver Jorge Xlfra Heraa, "La Información. AnfJlsls de una libertad frustrada".
Edlt. HiBpano Europea, Barcelona, Espafla, 1972.

BENEYTO, JUAN.

2 Recordemoa las teorlaa de la Inferencia y empatla de Salomón Asch, o 1aa teorlas IIOCiológlcaa de Mead.

3 Entropla H cantidad de Información Intercambiada entre emisor y receptor,
cifrada en bits, medida determinada probablllstlcamente, basada en la lncertl•
dumbre potencial de que una Información aparezca o no. otra forma de definir la entropla menciona la relación entre la Información que se pretende
transmitir y la que el receptor cree recibir, euya diferencia resulta aer la In•
formación real.
,

Establecido por Claude Shannon en 19'9.

5 Lo que dice Chom8ty acerca del lenguaje, bien puede aplicarse en térmlnoa generales a la Comunicación. La villbilldad de la Comunicación, en particular de

IIU8 elementos Integrales, sólo puede aer notoria cuando se proyecta sobre otroa
objetoa. Es decir que un modelo del proceso comunicativo sólo es villble cuando lo acerco a la realidad, pero eae acercamlento produce a su vez la remodelación o reestructuración en la percepción de la realidad. cuando estoa lactorea no se conjugan y sólo eatamoa cerca de la Comunicación en cuanto que
la usamos y lievamoa a la práctica, esto noe conduce a la invillbilldad de la
comunicación, ya que no existe conciencia de la realidad.

Conocimiento de la lnformaeión. (Col. El
Libro de Bolsillo No. 480) Alianza Editorial. Madrid, 1973.

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�\

TEORIA MARXISTA DE LA EDUCACION
Ma. del Socorro Oonzález G.
José Enrique Chavarrla F.
Guadalupe De León Cuéllar.

INTRODUCCION
En determinados círculos, casi es un lugar común, cuando se
escucha la palabra marxismo, el identificarla con los términos comunismo, materialismo, socialismo y, más frecuentemente, con una
forma de propaganda, con una doctrina que pretende "imponerse"
al mundo para dominarlo.
En otros, donde se supone hay una mayor "politización" y se
pretende entenderlo, la continua utilización de palabras como revolución, burguesía, proletariado, etc., llega a convertirlas e:n clichés,
carentes, en realidad, de significado.
Sin embargo, al estudiar lo relacionado con este tema, nos.
hemos dado cuenta que, afortunadamente, hay personas que dedican;
dada la importancia que tiene esta filosofía, sus esfuerzos para poner
en claro -Y no porque haya oscuridad original- las _tesis de sus
fundadores.
De ahí que tratemos de presentar, aún cuando a grandes· ras-

gos y, lo reconocemos, no muy profundamente, esta filosofía y sus
derivaciones pedagógicas.

,,,

FILOSOFIA MARXISTA

En las obras de Marx y Engels, donde hacen

~ análisis y la

179

�1

_crítica de l'.1 ~ociedad capitalista, tanto en el aspecto füosófíco como
en el econom1co, donde también se anaiíza la lucha revolucionaria
de }a clase obrera _Para transformar y crear un orden social nuevo
est3:n, no solo su filosofía, sino también lo.s elementos de una peda:
gog1a que, en consecuencia, rebasa los marcos que se admiten hasta
el presente.

toria, consiste, una vez que se ha desenmascarado la forma de santidad de la autoenajenación humana, en d11senmascarar la autoenajenación en sus formas no sa.ntas. La critica del cielo se convierte
con ello en la critica de la tierra, la critica de la religión en la
crítica del derecho, la crítica de la teología en la crítica de la politica" .(2)

. _Se olvida, con suma frecuencia, que el problema de la emancipac10n del hombre es, para Marx, el problema principal Esto se
puede ver ya desde ~us, primeras obras, como en los M~nuscritos
de 1844, en do_nde ~enalo que la propiedad privada es la forma supre!'11!- de enaJ~nac1ón: "La propiedad privada nos ha hecho tan
estup1dos y umlaterales que un objeto sólo es nuestro cuando lo
!enem?s, cuando. existe para nosotros como capital o cuando es
mmed1a~amente poseído, comido, bebido, vestido, habitado, en resumen, ~~o por nosotJ:os .... En lugar de todos los sentidos físicos
Y es_p1r1tuales h1;t aparecido así la simple enajenación de todos estos
sentidos, el sentido del tener. El ser humano tenía que ser reducido
1!- es~a absoluta po~reza para que pudiera alumbrar su riqueza
mter~~r. La superación de la propiedad privada es por ello la emancipaAllon plena de todos los sentidos y cualidades humanos". m

Ahora bien, esta crítica, este papel crítico y transformador sólo
puede hacerlo la filosofía cuando ya se ha convertido en arma d~ la
clase obrera: "Es cierto que el arma de la crítica no puede sustituir a la crítica de las armas, que el poder material tiene que derrocarse por medio del poder material, pero también la teoría se con•
vierte en poder material tan pronto como se apodera de las masas". (3)
Y más adelante: "Así como la filosofía encuentr1,1 en el proletariado
sus armas mat.eriales, el proletariado encuentra en la filosofía sus
armas espiritnales. . . . La cabeza de esta emancipación es la filosofía., su corazón el proletariado. La filosofía no puede llegar a realizarse sin la abolición del proletariado, y el proletariado no puede
llegar a abolirse sin la realización de la filosofía" .(4)

.
Para Marx, ent_oneE;~, la tarea de la filosofía estriba, principalmente, en la emanc1pac1on del hombre en liberarle de las ilusiones
al mo~~rarle las raí~es sociales de ell~s y, además, en inclinarle
la acc10n para cambiar el mundo. En su "Crítica de la Filosofía del
derecho de. Hegel", donde encontramos la tan famosa -y muchas
veces mal mter¡&gt;retada- frase acerca de la religión dice:

a

. "La. r:eligión e_s _la teo~ía general de este mundo, su compendio
~nc1cloped1co, ~u log¡ca ba¡o forma popular, su pundonor espirituali~, su entusiasmo, su sanción moral, su ~olemne complemente su
r~on general de consolación y justificación . . . . La religión ~ el
opio del pueblo. La superación de -la religión como la dicha Ilusoria
del _pu~blo es la exigencia de su dicha reaJ. Exigir sobreponerse a
las ilus10nes acerca de un estado de cosas vale tanto como exigir que
se aband?~«: un estado de cosas que neclsita de ilusiones. La critica
de la rehg1on es, por tanto, en stermen, la crítica del valle ne Jái:,ri•
mas que la religión rodea de un halo de santidad . . . . La ·misión
de la historia consiste, pues, una vez que ha desaparecido el más
a.!Já ~e la ve~, en averiguar _la verdad del más acá. Y, en primer
térmmo, la misión de la. ftlosof1a., que se halla al servicio de la his·

180

En La Sagrada Familia, primera obra en común de Marx y
Engels, plantean la tesis del papel histórico de la clase oprera y la
relación que existe entre la conciencia del individuo con su situación histórica dentro de una clase social y las tareas a realizar:
"Puede y debe el proletariado liberarse a sí mismo. Pero no puede
liberarse a sí mismo sin abolir sus propias condiciones de vida. Y
no puede abolir sus propias condiciones de vida sin abolir todas las
inhumanas condiciones de vida de la sociedad actual, que se resumen
y compendian en su situación. No en vano el proletariado pasa por
la escuela, dura, pero forjadora de temple, del trabajo, No se trata
de lo que éste o aquél proletario, o incluso el proletariado en su
conjunto pueda representarse de vez en cuando como meta. Se
trata de' lo que el proletariado es y de lo que está obligado históricamente a hacer, con arreglo a ese ser suyo. Su meta y su acción
histórica se halla clara e inrrevocablemente predeterminadas por
su propia situación de vida y por toda la organización de la sociedad
burguesa actual". &lt;5&gt; Y, algo estrechamente relacionado con la educación con el medio ambiente: "Si el hombre forma todos sus conocimien'tos, sus sensaciones, etc., a base del mundo de los sentidos y
de la experiencia dentro de este mundo, de lo que se trata es, consiguientemente, de organizar el mundo impírico de tal modo que el
hombre experimente y se a~imile en él lo verdaderal!lente humano,
que se experimente a si mismo como hombre. . . . S1 el hombre es

181

�formado por las circunstancias, será necesario formar las circunstancias humanamente". (6)
Todavía, en el campo del marxismo, de los estudiosos de esta
filosofía, está en pié la polémica acerca de lo que algunos llaman
"los dos Marx", es decir, la contraposición entre el joven -humanista, filósofo- y el Marx de la madurez -limitado a las cuestiones económicas-. Respecto a esto, Suchodolski, profundo conocedor, de la obra de Marx, asegura: "Hay qué indicar la indiscutible
unidad de la acción práctico-revolucionaria de Marx . . . . En El Capital, Marx trata fundamentalmente los mismos problemas que en
los Manuscritos económico-filosóficos: la liberación de los hombres.
Nos podemos convencer de ello si profundizamos en las enseñanzas
económicas de Marx y mostramos por completo su carácter humanitario, moral y humano. La enséñanza económica de Marx, muestra precisamente cómo se forma necesariamente el carácter anticapitalismo desarrolla de un modo natural las fuerzas reales -técnihumanista de la economía en el periodo del capitalismo y rómo el
cas y de las clases- que son capaces de destruir este sistema. Tal
como Marx indica en el prólogo de la primera edición de El Capital,
descubrir las leyes de desarrollo económico de la sociedad moderna'
constituye la tarea principal de sus investigaciones; la caracteristica de sus investigaciones es la consideración de que la sociedad no
puede saltarse las etapas necesarias de su desarrollo, pero, mediante
el conocimiento de estas leyes, puede 'acortar y suavizar los dolores
del parto'. Por el conocimiento de estas leyes, la acción del proletariado puede organizar y utilizar racionalmente los medios adecuados". (7)

DERIVACIONES PEDAGOGICAS DE LA FILOSOFIA MARXISTA
Aún cuando Marx y Engels no escribieron un tratado especüico
con respecto a la educación, puede, con base en las muchas páginas
que le dedicaron, asegurarse que de sus escritos surge una teqria
pedagógica, como p¡µte de su concepción del hombre en el régimen
de la división del trabajo, pues señalan que los problemas educativos, hasta ellos sólo considerados desde el punto de vista de la
burguesía, pueden también ser analizados desde el punto de vista
de la clase obrera; tamb_ién señalan el camino para su emancipación.

Cuestiones como la enseñanza politécnica, la relación de la escuela con la socieda\l, la iglesia y el Estado, además del contenido
mismo de la enseñanza, son las principales ideas pedafógicas de
Marx.
En cuanto a lo primero, "su concepción de ia enseñanza tecnológica -teórico y práctica- expresan la exigencia de hacer adquirir
conocimientos de fondo, es decir, las bases cientificas y tecnológicas
de la producción, y la capacidad• de trabajar -según la naturalezacon el cerebro y con las manos, porque esto corresponde a un total
desarrollo humano. En resumidas cuentas, al criterio burgués de
la pluriprofesionalidad, Marx opone la idea de la omnilateralidad del
hombre completo, que trabaja no sólo con las manos, sino también
con el cerebro, y que, consciente del proceso que desarrolla, lo domina y no es dominado". ca&gt;
Por lo que se refiere a la relación de la escuela con la sociedad,
en el Consejo General de la Asociación Internacional de Trabajadores en 1869, Marx hace una observación que "Contiene una advertencia a no ronfiar demasiado sobre las posibilidades revolucionarias de un sistema escolar en sus confrontaciones con la sociedad
de la que es producto y parte, sino también, en general, a eliminar
todo aplazamiento pesimista que renunciaría a intervenir en este
sector únicamente u.na vez realizada la revolución, cuando las estructuras sociales hay,t- cambiado ya". &lt;B&gt;
Marx se pronuncia por la separación de la iglesia de la escuela;
y en relación con el Estado, "El punto de vista de Marx resulta claro
y actual todavía hoy día. A la co~cepción de quienes, ~r ~tolatría o estatofobia -la cosa poco unporta -no saben unagmar la
enseñanza estatal si no es como una enseñanza controlada por el
gobierno replica con la evidente, pero con frecuencia _olvidada obser•
vación de que Estado y gobierno son dos cosas diversas, Y que:
la ens~ñanza puede ser estatal sin estar bajo el control del gobierno. . . . la polémica del tipo liberal contra la _escuela _estatal en nombre de la libertad de enseñanza, o la de tipo clerical que adopta
las mismas palabras para defender una escuela ílibei:aJ, o la hipótesis
y la práctica de una escuela de~ Estado proletario como_ ~ela
ideológicamente cualificada, son e¡emplos todc_is ellos de pos1~ioi,i;es a
las que Marx ha respondido con aquella su evidente observac10n . ClOl

�No hay, en cuanto al contenido de la enseñanza, una formulación específica de Marx, pero en sus Manuscritos de 1844, maneja
ar~mentos que pueden servir como orientarión: "La misma historia es una parte real de la historia natural, de la humanización
de la naturaleza. La ciencia natural incluirá un día la ciencia del
hombre, como la ciencia del hombre incluirá un día la ciencia natural. No habrá más que una ciencia". Agrega Manacorda: "no existe,
pues, solución entre el hombre y la naturaleza. El hombre crece a
la vez con la naturaleza: en cuanto a su industria, su actividad productiva es una actividad que se dirige a la naturaleza de un modo
universal, de forma libre, consciente, voluntaria, para transformar
la naturaleza y en ella transformarse a sí mismo. En esta perspectiva, Marx postula la exigencia de una historia natural que sea
también historia humana, de una ciencia .natural, que sea también una ciencia del hombre, ya que no deberla existir más que
una ciencia". Y algo de suma importancia en nuestra enajenante
sociedad: "ya sabemos el lugar que reservaba Marx al tiempo libre
y a las actividades culturales extraescolares en la formación del
hombre; este reino de la libertad es el reino de las vocaciones individuales, de las actividades desinteresadas, no productivas inmediatamente, que son para Marx parte integrante de la figura humana
y, por tanto, de su formación o educación".&lt;lll

PEDAGOGIA MARXISTA FRENTE A LAS OTRAS PEDAGOGIAS

"
"

,,

La pedagogía marxista tiene, como señalaron con precisión Marx
y Engels, una diferencia cualitativa frente al punto de vista del socialismo utópico y del idealismo, es decir, con la pedagogía que se
deriva de ellos.
En lo que se refiere a la critica que hacen a los socialistas utópicos, señala Marx -en su tercera Tesis sobre Feuerbach- la interrelación que hay entere el futuro y el momento actual: "La teoría
materialista de que los hombres son producto de las circunstancias
y de la educación, y de que, por tanto, los hombres modificados
son producto de circunstancias distintas y de una educación distinta,
olvida que las circunstancias se hacen cambiar precisamente por los
hombres y que el propio educador necesita ser educado. Conduce.
pues, forzosamente, a la división de la sociedad en dos partes, una
de las cuales está por encima de la sociedad .(así, por ejemplo, en
Roberto Owen). La coincidencia de la modificación de las círcuns-

184

tancias y de la actividad humana sólo puede concebirse y entenderse racionalmente . como práctica revolucionarla". (12)
Además, lucharon contra las concepciones de los utópicos también en la práctica: en 1847, Cabet, autor del "Viaje a Icaria", desencadenó una gran discusión al presentar, en la Liga de la Enseñanza, un proyecto acerca de un desplazamiento de masas hacia
América para evitar las persecuciones de que eran objeto e!! Europa,
y, también, para fundar una comunidad comunsta. Despues de una
semana de discusión, concluyeron con una resolución en la cual se
rechazó el proyecto: en la resolución se argumentó, además de otras
cuestiones, acerca de las dificultades de una correcta educación de
los hombres en esas circunstancias, pues la misión de la enseñanza
no es el crear nuevos hombres en condiciones aisladas, artificiales,
sino cooperar en la organización para luchar contra la opresión.
En cuanto al idealismo, en su forma de análisis de la "esencia"
humana, preferimos dej~r la ~a~ra a Suchodols~i: "I-,a teorí~. marxista del proceso evolutivo h1Stor1co' del hombre Implica tamb1en un
rechazo fundamental de las concepción metafisicas idealistas del
hombre, que se patentizan espe~i:iJmente en el importante. te~no
para la pedagogía de la concepcmn de la cult!!l;D.· Hemos mc!ica~o
ya que la teoría idealista de la cultura se sitúa en contrad1~on
cada vez más abierta en la historia real, y fundamenta el metodo
ahistórico de la formación del hombre. Toda la actividad científica
y política de Marx constituyó una crítica de la teoría ide!!;lista de
la cultura· constituyó un fundamento de la justezii. de la teor1a materialista d~ la cultura. El eslabón principal de la cadena de esta
crítica fue la polémica contra Hegel. Marx afirma que .el proceso
histórico no es ningún reino en el que aparezca la esencia humana
como un algo acabado, en el que se realice!! ciertas transformaciones
internas de esta "esencia", sino que constituye un proces~. real que
no remite a nada que se halle fuera de su campo de aCCion Y que
pudiera tener un significado decisivo. En este proceso real se forma
y desarrolla el hombre, aqui crea y enriquece sus fuerza~. Adoptando la terminología idealista, diríamo~ _que crea su_ "esen~1a", pero
no que la patentiza o realiza. La act1v1dad ~uca!1va de¡a de ser
con ello un trabajo que se encare con las eX1genc1as que ~s_ultan
de la ''esencia" humana, y conduce a cooperar en 1~ obol!Cion de
las relaciones que limitan a los hombres en la creación de nuevas
condiciones sociales de existencia y con ello a nuevos hombres". &lt;13&gt;

185

��BIBLIOGRAFIA

Marx, Karl.

Man111CritA&gt;s: Economía y Filosofía. Alianza

Editorial, Madrid, 1968.

Marx, C. y F. Engels.

La Sagrada Familia
co, 1967.

Suchodolski, B.

Teoría Marxista de la Educación. Edit. Gri-

Edit. Grijalbo, Méxi-

jalbo, México, 1965.

Manacorda, M. A.

Ma.rx y la Pedagogía, Moderna. Libros Tau,
Barcelona, 1969.

Marx, C. y F. Engels.

Obl'88 escogidas. 2 tomos, Ed. Lenguas Extranjeras, Moscú.

188

�En octt1bre de 1973. la Escuela de Teatro de la Facultad de
Filosofía y Letras inicia ·sus actividades como "Grupo Piloto" para
complementar la proyección social de áreas humanísticas afines a la
labor académica de la citada Facultad.

Al año siguiente se convierte en Escuela y se integra, en base
a sus alumnos y maestros, un Grupo de Repertorio.
Desde entonces ha venido escenificando ( en forma independiente o en colaboración con instituciones municipales) obras como: "La
Paz", de Aristófanes; "El Verano", de Romain Weingarten; "Las
Brujas de Salem", de Arthur Miller; "La Opera de los Tres Centavos",
de Bertolt Brecht; "El Arquitecto y el Emperador de Asiria", de
Fernando Arrabal .. : Actualmente -a punto de llegar a cien representaciones-- "Equus", de Peter Shaffer.
Prepara para la presente temporada: "Fulgor y Muerte de Joaquín Murieta", de Pablo Neruda; y la cantata popular chilena "Santa María de !quique".

191

1

i
1

�:.-1•'·-. - ·

Final del . primer acto de "Equus",
de Peter Shaffer.

�COLABORADORES:

JOSE ENRIQUE CHAVARRIA

Profesor Normalista. Alumno
de la Licenciatura en Pedagogía de la Facultad de Filosofía y Letras de la U.A.N.L.

ARTURO DELGADO MOYA.

Licenciado en Filosofía. Catedrático de la Facultad 'de Filosofía y Letra de la U.A.N.L.

CARLOS H. GARCIA RIVERA

Ingeniero Civil. Licenciado en
Letras. Doctor en Psicología
por la Universidad de Lovaina. Director de Asuntos Estudiantiles de la Universidad
de Monterrey.

BAUDELIO GARZA G.

Licenciado en Letras. Alumno de la División de Estudios
Superiores (Maestría en Letras) de la Facultad de Filosofía y Letras de la U.A.N.L.

MA DEL SOCORRO GONZALEZ

Profesora Normalista. Alumna de la Licenciatura en Pedagogía de la Facultad de Filosofía y Letras de la U.A.N.L.

GUADALUPE DE LEON CUELLAR. Profesor
no de la
dagogía
Filosofía
N.L.
JULIO MITATES BACCA

Normalista. AlumLicenciatura en Pede la Facultad de
y Letras de la U.A.

Contador Público Titulado.
Alumno de la División de Estudios Superiores (Maestría
en Enseñanza Superior) de la
Facultad de Filosofía y Letras
de la U.A.N.L.

�CARLOS MONSIVAIS

Novelista, crítico y ensayísta
contemporáneo. M a es t ro
Huésped de la División de Estudios Superiores de la Facultad de Filosofía y Letras de
la U.A.N.L.

HERON PEREZ MARTINEZ

Licenciado en Lenguas y Litera turas del Antiguo Oriente.
Secretario de la Facultad de
Filosofía y Letras de la U.A.
N.L.

JULIETA PISANTY DE ALDUCIN

Licenciada en Letras. catedrática de la Facultad de Filosofía y Letras de la U.A.N.L.

JUAN JOSE SALDAJ.ll"A G.

Licenciado en Filosofía.

RICARDO C. VILLARREAL.

Licenciado en Psicología.
Maestro en Sociología por el
Colegio de México. Coordinador del Colegio de Sociología
de la Facultad de Filosofía y
Letras de la U.A.N.L.

•

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                <text>García Gómez, Juan José, Coordinador</text>
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                <text>Aguilera Mejía, Mario A., Consejo Editorial</text>
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REVISTA DE LA FACULTAD
DE FILOSOFIA Y LETRAS DE
LA UNIVERSIDADAUTÓNO-

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IIA D~ NUEVO LEÓN

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CATHEDRA
REVISTA DE LA FACULTAD DE l'IWSOFIA Y LETRAS
DE LA UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE NUEVO LEÓN
NÚMERO

3

DICIEMBRE DE

1975.

SUMARIO

Tomás González de Luna O En torno a la noción de la Cotidianidad ( 5
Eli de Gortari O El método como vínculo entre la Ciencia y la Filosoffa ( 13
Adolfo Sánchez Vázquez O El punto de vista de la práctica en la Filosoffa (23
Juan José Saldaña González O Lógica y Metodología Científica en Leibniz
(39

Máximo de León O Principales resultados del desarrollo y consolidación de
la sociedad moderna de Montemorelos y su región (61
Domenico Sindico O El mayorazgo en la Legislación Española durante el
periodo Colonial (73
John Saxe-Fernández O La Contrarreforma Hemisférica (89
· Ma. Guado.'upe Martfnez de Rodríguez O El Hispanismo de D. José Vasconcelos (113
Marlowe y Goethe O Datos y reflexiones a cerca de Fausto (125

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UNIVERSIDAD AUTONOMA DE NUEVO LEON: Rector/doctor Luis E.
Todd; Secretario General/licenciado Jesús Lozano Díaz. FACULTAD DE
FILOSOFIA Y LETRAS: Director/licenciado Tomás González de Luna;
Subdirector/licenciado Juan Angel Sánchez Palacios; Jefe de la División
de Estudios Superiores/licenciado Juan José Saldaña González; Secretario
g,neral/licenciado Herón Pérez Martínez.
CATHEDRA: Coordinador/Juan Jos~ García Gómez: Ayudante/Emilia López Portillo; Consejo editorial: Máximo de León Garza, Abraham Nuncio,
Rodolfo Martinez Cárdenas, Juan José Saldaña González, Ma. Guadalupe
Martmez de Rodríguez, Mario A. Aguilera Mejía.

Cada autor es responsable de su texto. No se devuelven originales.
Toda correspondencia debe dirigirse a:
Coordinador del Departamento Editorial de la Facultad de Filosofía y
Letras de la Universidad Autónoma de Nuevo León. Apartado Postal 3024.
Ciudad Universitaria. Monterrey, Nuevo León. México.
Diseño: Coordinación del Departamento Editorial de la Fac. de F. y L.
Impresa en: Técnica Gráfica de Monterrey, S. A.

�EN TORNO A LA NOCION DE LA COTIDIANIDAD(••)

Tomás González de Luna

En este artículo nos proponemos abordar un tema importante para
la filosofía, el problema de la cotidianidad.
La importancia del estudio de esta noción se establece, desde el momento en que nos permite comprender la realidad, de tal manera que una
explicación de la cotidianidad nos llevará sin duda, a explicarnos qué es
la realidad. El misterio de la cotidianidad se revela en definitiva como el
misterio de la realidad social en general.
Por supuesto, la explicación de la vida cotidiana tiene que partir de
la consideración del carácter dialéctico inmanente a la cotidianidad. Esta
naturaleza dialéctica se exterioriza, en el hecho de que lo cotidiano revela
y a la vez oculta la realidad social, pues no debemos de olvidar que lo cotidiano es una mediación de la realidad, no la realidad inmediata misma.
LA VIDA COTIDIANA

La vida cotidiana -dice Kosik- es: "el mundo de la intimidad, de
lo familiar, de la experiencia inmediata, de la repetición, del cálculo y del
dominio individual". ( 1)

De la definición de Kosik se desprende que la vida cotidiana; es un mundo que afecta a todo modo de exi~tencia, a toda existencia humana, que
tiene una dimensión histórica.
5

�La cotidianidad es una situación en la que la realidad histórica ha
colocado al honbre. De aquí que explicaciones como la de Heidegger, quien
considera la cotidianidad como "el mundo de la impropiedad, de la caída,
del abandono de la propiedad o autenticidad" (2), con referencias metafísicas, como la describe Kosik. Es una concepción en la que se aborda la
vida cotidiana como la preocupación que el sujeto tiene del mundo, es ejemplo de las posiciones a-históricas,. que reducen su visión "esencial" a un
contraste metafísico entre un "mundo banal" y un "mundo auténtico",
a una acción humana dominada exclusivamente por las fuerzas de la alienación que deforman al hombre, a una práctica en la que el hombre está
implicado dentro de un sistema de cosas acabadas, del mundo de los aparatos ya dispuestos y de su manipulación, del mundo de la preocupación. (3)

consecuencia de un ramificado, múltiple y complicado sistema de mediaciones ... Pero, en la medida en que se trata de objetos de la vida cotidiana,
se encuentran dispuestos, y el sistema de mediaciones que los produce
aparece completamente agotado y borrado en su inmediato y desnudo ser
y ser-así. Piénsese en el fenómeno técnico-científic_o y sobre t?do, en ot~os
de naturaleza complicada, como el taxi, el autobus, el tranv1a, etc., p1ensese en su uso en la vida cotidiana, en el modo como figuran en ella, y se
verá claramente esa inmediatez". (5)

La vida cotidiana se da dentro de la historia. De tal manera que en la sociedad actual, como la nuestra, el capitalismo estructura, desarrolla y
fomenta su propia cotidianidad.

Por último, -la vida cotidiana- es el mundo del dominio individual,
del ser individual; que es al mismo tiempo ser particular y ser específico.
Particularidad, en cuanto es el yo puesto al servicio de la satisfacción de
las necesidades y fines del individuo. Especificidad, en cuanto el hombre es
producto y expresión de sus relaciones y situaciones sociales, heredero y
continuador del desarrollo humano.

Y no importa que tomemos en cuenta la división de la sociedad en
clases sociales. Pues si la vida de un burgués es distinta de la de un proletario, el tiempo impuesto por el ritmo y el desenvolvimiento de la vida de
ambos, tiene como fundamento único: la sociedad capitalista, la sociedad
que se rige por la ley de la plusvalía.

Esta cotidianidad, es el mundo de la espontaneidad, pues la asimilación del comportamiento consuetudinario, de las exigencias sociales y las
modas exige para su explicación la espontaneidad. Es imposible para el hombre llevar a cabo una labor fructífera, si es obligado a reflexionar sobre
cada una de las formas de su actividad.
Si bien éste es el aspecto positivo que la espontaneidad da a la vida
humana, por el lado negativo la convierte en el escenario de la ultrageneralización (de la generalización excesiva, sin tomar en cuenta las particularidades de la realidad); la mímesis, (de la imitación, sin sujeción a
ningún precepto); de los juicios provisionales, etc. (o sea el manejo grosero de lo "singular". Jamás examinamos lo singular, solo lo subsumimos
bajo la tarea planteada). (4)
La vida cotidiana o la espontaneidad es el mundo de la experiencia
inmediata. Lukács, dice: "suponer que los objetos de la actividad cotidiana
fueran objetivamente, en sí, de carácter inmediato ... No existen más que a
6

Esta caracterización que Lukács hace de la inmediatez, nos evita caer
en una apreciación errónea de la inmediatez como un simple contacto del
hombre con la realidad.

Lo heterogéneo -de la vida cotidiana-, es el receptáculo de todas
nuestras capacidades en varias direcciones, pero de ninguna capacidad con
particular intensidad, no absorbe ninguna posibilidad enteramente, es el
mundo de la dispersión, del despliegue liso del hombre sin ningún dominio,
en particular.
LA EXTRAÑACION

Después de analizar cada uno de los elementos constituyentes de la
vida cotidiana podemos decir que, cuando ellos se conciben de manera
absoluta se producirá la extrañación.
Siendo la extrañación siempre, extrañación respecto de algo, y precisamente respecto de las posibilidades concretas del desarrollo específico de
la humanidad, esto nos exige precisar, que si bien la estructura de la vida cotidiana constituye un terreno propicio para la extrañación no es
en modo alguno extrañada, necesariamente.
La extrañación se produce en relación a la estructura económica de
una sociedad dada, si la estructura económica de un- sociedad irradia una

7

�gran extrañación, tanto más se irradiará esa extrañación de la vida cotidiana sobre las demás esferas. (6)

un obstáculo al desarrollo de la sociedad, sino, como lo que es, e1 sue-lo nutricio de la actividad artística, científica y filosófica del hombre.

La vida cotidiana no es extrañada por necesidad a consecuencia de
su estructura, sino sólo en determinadas circunstancias histórico-sociales.

Tampoco puede hacerse, al nivel de una dualidad rígida e insuperable
como suele suponer una epistemología con tintes burgueses. Hemos de considerar esta relación -entre la ciencia y la cotidianidad, o, el arte y la
cotidianidad- como una interacción íntima de esas dos realidades.

Hablando del hombre, en toda época· ha habido personalidades representativas que -~an ~ivid_o_ en una cotidianidad no extrañada, y puesto
que la_ conformac1on c1ent1f1ca de la sociedad posibilita el fin de la extrañac1ón, esa posibilidad se encuentra abierta a todo ser humano.
Nuestra distin~ión entre la cotidianidad y la extrañación nos puede
llev~r a la conclus1on de que la estructuración científica de una sociedad
s1 b!en permite la aniquilación de la extrañación, esto no implica la aniqui'.
lac1on de la vida cotidiana.
LAS OBJETIVACIONES
. El hombre en la 1wolución de la sociedad cuenta con objetivaciones* primarias como el trabaJo Y el lenguaje. El trabajo puede ser definido como el
grado supremo de objetivación de la cotidianidad, como un acto teleológico,
como señala Marx. "Al final del proceso del trabajo se produce un resultado que ya existía al principio del mismo en la representación del trabajador, o sea, idealmente. El trabajador no obra solo una transformación formal de lo natural;. actúa además sus fines en lo natural, fin que él conoce,
que determina el tipo y el modo de su hacer, como una ley, y al que tiene
que someter su voluntad". (7)
.
El lenguaje, si_ bien presenta la peculiaridad de ser: "un complicado
sistema de med1ac1on, respecto del cual el sujeto que lo usa", (8) se comporta de un modo inmediato. Este comportamiento se refleja en la extraordinaria simplificación que introduce -el lenguaje- en las' relaciones
del hombre con el mundo.

No hay que olvidar que toda obra esencial, científica o artística, si
bien es cierto, es una superación de la cotidianidad, al final vuelve a la
cotidianidad y su efecto pervive en lo cotidiano.
EL REFLEJO ESTETICO
Refiriéndonos a una de esas dos objetivaciones mencionadas; el arte
y la ciencia, nos limitaremos a, anotar algunos rasgos del reflejo estético,
siguiendo la exposición de Lukács, que adopta una concepción dialéctico
materialista y que tiene que romper con la deducción apriorística de
las artes, que parten de una supuesta fuente originaria de la "esencia del
hombre", y considerar el reflejo estético como la reproducción artística
de la realidad, teniendo como base a la sociedad en su intercambio con la
naturaleza. Por inmediata que pueda aparecer la relación del arte con la
naturaleza, objetivamente, esta relación es mediada de manera intensa y
complicada. Cierto es que esa inmediatez, pero a pesar de todo no la mera
apariencia. Su inmediatez, es un elemento propio del reflejo estético, y se
presenta como la forma de la obra de arte.
La generalización estética es la elevación de la individualidad a lo
típico. La géneralización en el arte es así, de un tipo particular, pues si
bien se libera de la individualidad particular y con ello de la satisfacción
práctico-táctica de la necesidad del mundo, nunca pierde el carácter de vivencia individual e inmediata.

LA OBJETIVACION ARTISTICA Y LA OBJETIVACION CIENTIFICA

El arte no se limita a fijar simplemente un hecho en sí como lo hace
la ciencia, sino que eterniza un momento de la evolución histórica del género humano.

. Además de las dos objetivaciones mencionadas el hombre posee otro
tipo de obJet1vac1ones como son el arte y la ciencia. Gracias a ellas el
hombre logra superar la vida cotidiana. Es claro que la manera de abordar
esta superación, no puede hacerse, consi'ierando la vida cotidiana como

Hablando de la forma estética, ésta no es como la forma de la ciencia
que puede y tiene que abarcar de manera indiferenciada una multiplicidad
de contenido; sino que llega a ser tal por el hecho de aparecer siempre
como la forma específica de un determinado contenido.

8

9

�En suma: la vida cotidiana constituye el peldaño de la existencia humana
del cual el hombre no se puede abstraer, pero a la vez es un nivel que tiene
que superar, como manera de concurrir a estadios de obietivación cada
vez más complejos y profundos.
Tales estadios son, por ejemplo, el arte y la ciencia que aún con sus
particularidades, como lo hemos visto con el arte, constituyen siempre una
explicitación del mundo de la realidad.

BIBLIOGRAFIA

Heller, Agnes;

Historia y vida cotidiana, aportación a la sociología
socialista, traducción de Manuel Sacristán, (Col. Nue-

vo Norte), Ed. Grija/bo, Barcelona, 1972.
Marx, Carlos;

El Capital, Crítica de la Economía Política, T. l.
traducción de Wenceslao Roces, Fondo de Cultura
Económica, México, 1946.

Lukács, George;

Estética, T. l. La peculiaridad de lo estético, tra-•
ducción de Manuel Sacristán, Ed. Grija/bo, S. A.,
Barcelona-México, D. F., 1966.

Kosik, Kare/;

(1)

Karel Kosik, Dialéctica de lo Concreto, Ed. Grijalbo, p. 92.

(2)

Lukács, Estética 1, p. 71.

3)

K. Kosik, op. cit, p. 86.

Dialéctica de lo Concreto, Estudio sobre los problemas del hombre y el mundo, traducción de Adolfo Sánchez Vázquez, Ed. Grijalbo, S. A., México,

4)

A

D. F., 1967.

4)

A. Kelle

4)
5)

A. Heller, Historia y vida cotidiana, p. 55 y sig.

6)

A. Heller, op. cit., p. 67

Lefebure, Henri;

"Critique de la vie Ouotidienne", T. l. L'Arche
Editeur, a Paris, 1958.

Lukács, Estética 1, pp. 44 y 45.

* Entendemos por objetivación: la explicitación de una característica de la realidad.
7)
8)
(

Marx, El Capital, F. C. E., p. 131.
Lukács, op. cit., p. 59.

..

)

(Ponencia presentada por la Facultad de Filosofía y Letras de la U.A.N.L., en el
1er. Coloquio Nacional de Filosofía, realizado del 4 al 9 de agosto de 1975, en la
Cd. de Morelia, Mich., (México).

10

11

�EL METODO COMO VINCULO ENTRE LA
CIENCIA Y LA FILOSOFIA 11&gt;
Eli de Gortari

Las relaciones entre la ciencia y la filosofía son muy estrechas y así
lo han sido siempre. En realidad, el conocimiento científico de la naturaleza
y la reflexión filosófica sobre ese conocimiento, surgieron sincrónicamente
en la historia y tuvieron su primer exponente reconocido en Tales de Mileto, quien hizo la predicción de un eclipse de Sol, encontró la demostración de un teorema geométrico y estableció una concepción racional del
universo, considerando al agua como el elemento primordial de lo existente.
A partir de entonces, la filosofía y la ciencia se han desarrollado tanto paralelamente como en serie, aún cuando no siempre se muestren de manera
ostensible sus muchos vínculos mutuos; inclusive, en ciertos períodos de
sus respectivos desenvolvimientos, dichos nexos han carecido de armonía
y hasta han resultado antagónicos. Sin embargo, en las mejores épocas de
su historia, cuando la ciencia y la filosofía se desarrollan con mayor vigor,
entonces también se hacen más estrechas y numerosas sus relaciones, a
la vez que se vuelven más aparentes y que su necesidad recibe un reconocimiento general. Así ha sucedido durante la Antigüedad clásica griega, en el
Renacimiento, con el advenimiento de la Revolución Industrial y en el
transcurso de la revolución científica, tecnológica " social en cuyo umbral
nos encontramos actualmente.
13

�En su gran mayoría, las relaciones entre la ciencia y la filosofía son
recíprocas, aunque no siempre posean simetría; unas veces son relativamente simples y otras mucho más complicadas, algunas de ellas se muestran
perspicuamente, mientras que hay otras difíciles de desentrañar; a veces se
destacan con precisión y certidumbre, pero otras veces su determinación
se hace incierta y difusa; en fin, de esas relaciones unas son directas, en
tanto que otras son indirectas, es decir qll! operan a través de un medio que
funciona como relacionante. En lo que sigue vamos a ocuparnos particularmente de una relación de este último tipo, como lo es el método, que constituye un vínculo entre la ciencia y la filosofía. Como vamos a ver, se trata
de un vínculo denso, muy activo y que produce una multitud de efectos
recíprocos, tanto en la una como en la otra.
El hecho de que el método se encuentre entre la ciencia y la filosofía
tiene varias implicaciones. Desde luego, se trata de una propiedad que es
análoga a las propiedades topológicas de la geometría, incluyendo sus consecuencias. En efecto, como es sabido, cuando un punto A de una superficie se encuentra colocado entre otros dos puntos R y S, entonces tal
ubicación es invariante ante todas las transformaciones geométricas continuas que pueda sufrir la superficie en cuestión, de tal manera que el punto A seguirá estando entre los puntos R y S., independientemente de los
acortamientos, alargamientos, encorvamientos y otras deformaciones cualesquiera que puedan experimentar las líneas que unen a dichos puntos.
Análogamente, la ubicación del método entre la ciencia y la filosofía
es también una propiedad invariante ante todos los cambios que puedan padecer la filosofía, la ciencia y el propio método de su desarrollo
histórico, mientras no se produzca una ruptura -la cual sería una transformación discontinua de la ciencia con la filosofía o de alguna de ellas
con el método. En ciertos intervalos, el desarrollo de la filosofía lleva el mismo paso y se produce en la misma medida en que la ciencia
avanza. Pero, en algunos períodos, el quehacer filosófico se rezaga con respecto a la actividad científica; y, en otras épocas, la ciencia es
la que se retrasa en comparación con la filosofía. Tales situaciones protos estrechos entre la filosofía y la ciencia. Más todavía, hay veces en que
la actividad científica se conjuga enteramente con la filosofía para la ejecución de ciertas tareas concretas. Sin embargo, lo más frecuente es que
exista una interacción entre la ciencia y la filosofía , de tal modo que las
respectivas acciones se transfieran continuamente de la una a la otra, por
intermediación del método.
La ciencia produce explicaciones objetivas y racionales del universo.

14

Las explicaciones científicas determinan las diversas reformas en que se
manifiestan los procesos, distinguen las fases sucesivas y coexistentes observadas en su desarrollo, desentrañan sus enlaces internos y sus nexos
externos, ponen al descubierto las acciones recíprocas entre los procesos y
encuentran las condiciones y los medios necesarios para conseguir la intervención humana en el curso de los propios procesos. Dichas explicaciones
son obJet1vas porque representan a las formas de existencia de los procesos
y constituyen, en rigor, los reflejos mentales obtenidos de los procesos con_ocido_s Y explicados; y es debido a esta condición impuesta por la existencia obJet1va sobre nuestros conocimientos, que éstos pueden ser verificados
por_ cualquier ~ujeto en todo momento. Por su carácter racional, las explicaciones c1ent1f1cas encuentran las conexiones que son posibles entre todos
Y cada uno de los conocimientos adquiridos y, luego, cuando tales conexiones racionales son comprobadas experimentalmente, se convierten en conocimientos objetivos y representan entonces a los enlaces reales que existen entre los procesqs. El universo comprende a todos los procesos que
existen de manera independiente a cualquier sujeto en particular y al modo
como éste los conozca o se los imagine. Y en este conjunto universal de
todo lo que existe objetivamente, queda incluido el hombre como una de
sus partes integrantes. Dentro de esa caracterización común a todas las
disciplinas científicas, cada ciencia tiene un dominio particular. En cada
caso, los dominios particulares corresponden a un nivel de la existencia a
una, propiedad u_niversal, a una actividad humana, o bien, a un grup¿ especifico d~ propiedades dentro de un dominio más amplio. Cada nivel de
la_ ex1stenc1a se encuentra constituido por ciertos procesos que tienen propiedades pecu llares y cuyo comportamiento se encuentra gobernado por
determinadas_ leyes. Así, por ejemplo, la física de las partículas elementales
estudia el nivel de las interacciones que se producen entre los fotones
e17ctrones, _mesones, protones, neutrones e hiperones; mientras que la quimica mvest1Qa el nivel de las reacciones que se ejercen entre los átomos y
producen, como co_nsecuenc1a, las compos1c1ones y las desintegraciones moleculares. En cambio, la geometría estudia una propiedad que es común a
todos los procesos Y que se manifiesta en todos los niveles de la existencia
como I? és el espacio. Otras veces, el dominio de una disciplina se encuentr;
determ1~ado ~or alguna de las actividades humanas, como ocurre con la
econom1a pol1t1ca, que estudia el desarrollo de las relaciones sociales de
produ~ción. ~n fin, dentro de cada ciencia resulta pertinente establecer
t~mb1en subd1v1s10nes en su dominio, siempre de acuerdo con las caractensticas d7 los procesos estudiados, constituyéndose así las distintas ramas
de una c1enc1a, como son por ejemplo la anatomía, la fisiología, la his-

,

15

�tología y la embriología, con respecto a la biología.
Por su parte, la filosofía desentraña la generalidad de los descubrimientos logrados por las disciplinas científicas. Su dominio particular es el
conocimiento de lo general, es decir, de lo que es común a todos los procesos. Dentro de su actividad, la filosofía se ocupa de integrar y estructuturar la concepción del universo, de interpretar la vida humana y de formular sistemáticamente los medios de adquirir el conocimiento. Para
integrar la concepción del universo, la filosofía ordena los resultados científicos, hace una interpretación crítica y armoniosa de ellos y estructura,
luego, la síntesis que representa la imagen racional y objetiva que tenemos
del universo. Esa síntesis es un conocimiento nuevo, que supera y enriquece
los resultados y experiencias parciales tomados de las otras ciencias, porque
en el conjunto del universo se manifiestan otras propiedades que no existen
en sus partes y es justamente la filosofía la que realiza la tarea de encontrarlas y de ponerlas en claro. Por otra parte, la filosofía indaga y descubre las
distintas modalidades que el hombre impone a sus actividades, incluyendo
su trabajo, su conciencia y su reflexión. También investiga las conquistas
logradas por el hombre en su creciente dominio sobre la naturaleza y la
sociedad, estudia las divergencias entre sus anhelos y las condiciones reales
de su existencia, esclarece cuáles son las fuerzas que lo impulsan al progreso,
pone al descubierto los obstáculos por vencer, planea los medios necesarios
para superarlos y encuentra las maneras de llevarlos a la práctica. En ese
sentido, el hombre intenta alcanzar la universalidad, basada en la humanización de la naturaleza y la sociedad. En forma semejante, la filosofía
estudia las actividades teóricas y prácticas que el hombre realiza para ad·
quirir los conoci miertos científicos. Con fundamento en ese estudio, formula luego sistemáticamente los métodos de la investigación científica,
de una manera rigurosa y eficaz. Después, desarrolla y generaliza tales métodos, poniendo de manifiesto la riqueza de sus posibilidades y las formas
específicas de su aplicación. Y, una vez que los métodos quedan comprobados en la experiencia, los convierte en instrumentos eficaces para las investigaciones que se emprenden en todas las ciencias.
La investigación científica tiene como fundamento un marco filosófico en el cual se apoyan reiteradamente sus pasos alternados, teóricos y
experimentales. Al propio tiempo, en la actividad científica se hace una
aplicación constante de una disciplina filosófica, como es la lógica. Igualmente, las implicaciones que se desprenden de los nuevos conocimientos
científicos son de un carácter netamente filosófico. En fin, la concepción
del mundo y de la vida humana, estructurada con base en los elementos
16

aportados por_ las ciencias, es establecida por la filosofía. Y, luego, las mod1f1cac1ones, aJust~s Y reiinamientos que esa concepción va requiriendo con
los avances c1ent1f1cos, también son otras tantas tareas filosóficas. De esa
manera, el _co_ntenido filosófico de la ciencia es inherente a ésta y cons·
t1tuye su c1m1ento, la trama de su estructura, la orientación metódica de
sus avances Y_ la interpretación de conjunto de sus consecuencias. Por eso
se _puede decir que la ciencia tiene una textura filosófica, de la cual participan todos sus element_os. Esa textura filosófica de la ciencia se aprecia
meJor cuando se la_ examina en ~u actividad, aún cuando también se pone
claramen_te de manifiesto en el sistema formado acumulativamente por los
conoc1m1entos ya comprobados. Por otra parte, la filosofía analiza cada
u_no ~- los paso~ que se dan en el descubrimiento, la invención y la creación
c1ent1f1ca, lo mismo que en la formulación de las teorías explicativas en
sus corre_s~ondientes demostraciones y verificaciones experimentales, ; en
las expos1c1ones que se hacen de los resultados obtenidos para comunicarlos
a los otros investigadores. A este respecto, la filosofía viene a ser la concien·
cia de la ciencia. Pero, hay que tener cuidado de que no resulte ser una
falsa conciencia o, peor todavía, que no venga a parar en ser la conciencia
de una falsa ciencia.
. En su actividad, los investigadores científicos ejecutan muchas operaciones mentales y manuales, por medio de las cuales descubren la exist~ncia de_ nuevos 09{etos, conocen sus distintos aspectos, determinan sus
vinculos internos y'i!xternos, comprueban o mod1f1can las conclusiones previstas Y encuentran _las maneras de intervenir en el desarrollo de los procesos naturales Y sociales para cambiar, consecuentemente, sus efectos. Dichas operaciones son muy semejantes a las que se practican cotidianamente
P?r todos los hombres y sus diferencias más notables consisten en que se
e1ec~ta_n con mucho mayor rigor: en condiciones determinadas con gran
P!ec1~1?n Y que se encuentran baJo el control del investigador. El método
c1ent1f1co es una abstracción de las actividades que los investigadores reahza~, concentra~do la atención exc!usivamente en los procesos de adquis1c1on del conoc1m1ento, desentend1endose del contenido particular de los
resultados obtenidos, salvo por el hecho de que sean válidos.
, . La forr¡,ulación del método científico se consigue mediante: 1) el
analis_1s penetrante de la actividad científica, determinando con precisión
sus diversos elementos; 2) el estudio sistemático de las relaciones que vinculan a dichos elementos, tanto las comprobadas como las posibles; 3) la
17

�estructuración ordenada y armoniosa de esos elementos y sus relaciones,
para reconstituir las operaciones metódicas en un nivel más amplio y elevado; y, 4) la generalización de los procedimientos metódicos surgidos dentro de una disciplina, poniendo al descubierto las posibilidades de su aplicación en otros dominios.
Manteniendo su unidad general, el método científico se particulariza
en tantas ramas como disciplinas científicas existen y, dentro de ellas,
todavía se especializa hasta llegar a singularizarse. Al propio tiempo, dentro del método quedan incluídos todos los procedimientos que se aplican
en la obtención y la constitución del conocimiento: las secuelas generales
y sus caracterizaciones específicas, las operaciones indagadoras, las diversas
maneras de conjeturar, anticipar, inventar e imaginar, las ilaciones demostrativas, las técnicas de experimentación y las fonTias de exposición.
Por otra parte, el método comprende tres partes que son inseparables,
pero que se pueden distinguir: la investigación, la sistematización y la
exposición. Los procedimientos de investigación permiten descubrir nuevos
procesos y adquirir conocimientos nuevos sobre procesos ya conocidos de
otro modo. En esta fase se pueden discernir tres fases importantes: a) la
que desemboca en la anticipación r:le descubrimientos, en la invención o
en la creación por medio de la imaginación científica, que es el ars inveniendi;
b) la que conduce a la formulación de conjeturas y lleva a resolver los problemas siguiendo caminos abreviados o atajos, que es el ars conjecturandi;
y, c) la que consiste en la investigación propiamente dicha, que es el ars pervestigandi. La sistematización permite enlazar los nuevos conocimientos con
el conjunto de los conocimientos anteriores, o sea, su inserción en el
sistema científico, mediante el ars probandi. En fin, a través del método del
discurso científico o ars disserendi, el investigador expone aquello que ha
logrado descubrir, después de sistematizarlo e interpretarlo, para comunicarlo a los otros científicos y, a la vez, ofrecerlo a su crítica.
Podemos esbozar el proceso de la investigación científica, desplegándolo en las siguientes etapas principales: 1) el surgimiento de un problema
2) la revisión de los conocimientos anteriores que sean pertinentes y la
comprensión cabal de ellos; 3) el planteamiento claro y distinto del problema; 4) la búsqueda de su solución, incluyendo su explicación posible
como una hipótesis; 5) la predicción de las consecuencias de la hipótesis;
6) la planeación del experimento; 7) el diseño del experimento, incluyendo
el método adecuado; 8) la ejecucifo del experimento, aplicando rigurosamente el método: 9) la obtención de un resultado que sea comprobable o

18

demostrable, o bien, ambas cosas· lO) 1
.,
experimental del resultado· l 1) ' .
ª
der:1:ostrac1on o la verificación
minos de la teoría co
' d' 1ª mterpretacion del resultado en los tér1
sistema de los conoci~::~: ~~n~~~i~;~. : ;nser_ción del_ resultado en el
3
las consecuencias implicadas or ~I resu ' . la mdagac1on de algunas de
vos problemas En t d
P
ltado, Y, 14) el surg1m1ento de nue0 o caso, se trata de una
.
t' ·d d , •
de los resultados se desprenden
h' , ac_ 1v1_ a -~1cl1ca, tanto porque
ciclo, como porque cada una ;~eva; 1potes1s, m1c1andose así un nuevo
epicíclicas, en las cuales se repitenasl asefs puede dar lugar a indagaciones
as ases anteriores.
En la realización de cada una de 1
aparece la textura filosófica de
. a_s e~pas que acabamos de señalar,
1
1
tíficos surgen dentro del contexti ;~~: ª· n efecto, los prnblemas cienestablecida por la filosofía inclusi e
ado ~or la concepc1on del mundo
problema consiste en pon~r en cr~sise~_aque los caso~ extremos en que el
ciéndola o llevándola a un callejón s·
i-~ha pconcepcion, ya sea contraditos que son revisados cu a
in sa_1, a. or otra parte, los conocimientablecer un planteami:nto \1a~~mpr~ns1?n se profundiza, con vistas a esimpregnados del contenido filosófi¿o d~s~mto del P~~blema, se encuentran

ti

ej~~~;~

b~:~~~e;ad;el~u:~:~ci~~
~ce:ti~:n~:- la i~:~~~::i~t~a:~s:~
reglas metodológicas. La p;edicción ud:c1lon de la h1potes1s, se rigen por las
aplicación de la imaginación cread
a_s dconsecuenc1as constituye una
La planeación del experimento re~~ai~r~ui~ ªd ~or las r~~las de _la lógica.
condiciones en que se uede ro
a e ermmac1on previa de las
proceso en cuestión de ~os me~io:ocar el surg1m1ento o la prese~cia del
ciones y de los proc'ed' .
para mantener el control de esas condi1m1entos para observar y
d' 1
del proceso. El diseño del experiment
me ir e comportamiento
materiales, aparatos instrumentos
. o comprende la espec1f1cación de los
sonal científico y técnico que inte:Ve~dr~sit~o~ que se necesitarán, del perpartici ará L
.
., .
y e as maneras concretas en que
cumplimie~to a d~~~~c1~: ~~p~ca_ la realización de una predicción Y su
sultado es un~ consecuencia ~et'º_nes controladas. La _obtención del resolución y, conjuntamente de ha~~1ert~_due se haya tenido al imaginar la
llegar a ella, trazándolos diestrame~t!ª 1 rº mve~tar luego los caminos para
!-8~1e;~~;i~~~:~~o~ l~!s~~~~i~aciones ~xp:~;~~~~l~~º:e ~re:~:~r~o~:~~~:
1
resultados obtenidos es una t:!~s
logica. La ~terpretación de los
sean los científicos quienes la realicen I amente f1losof1ca, por más que
se insertan en el sistema de la d' . I'
· Los resultados va interpretados
1sc1p ma respectiva, mediante sus relaciones

cie~'.)~

19

�lógicas con los otros conocimientos ya sistematizados. Para la ind~gadón
de las consecuencias implicadas se recurre de nuevo a la concepc,on filosófica del mundo y se utilizan las reglas que sirven para el establecimiento
de hipótesis. En fin, el surgimiento de nuevos problemas vuelve a ser una
tarea impregnada por la filosofía.
El primer hilo de la vinculación entre la ciencia y la fi~osofía,a tra·
vés del método, es de índole genética y estriba en q_ue
metodo es elaborado originariamente al irse realizand_o la actM~ad c1ent1f1,:ª· Una vez que
se tiene definido el propósito de una invest1gac1on, se d1sena un plan para
alcanzarlo, que viene a ser el camino que llevará hasta esa meta. Naturalmente nadie emprende una investigación sin tener experiencias previas, va
sean adquiridas por cuenta propia o por cuenta ajena; y, por lo tanto, en
el diseño del plan figuran algunos métodos ya probados, aunque muchas
veces sea necesario introducir en ellos algunas mod1f1cac1ones. Desde luego,
al llevar el plan a su ejecución, se advierte que nunca se trata de un camino
recto, que la ruta trazada tampoco es inmutable y qu~ nunca s~ _encuentra
proyectado en todos sus detalles el camino parn una 1nvest1gac1on_ en particular. En cierto modo, el método es un camino que se va haciendo, o
completando al mPnos, cuando se recorre específicament? al reall~ar cada
investigación. En todo caso, al concluirse una invest1gac1on, ademas de recogerse el fruto de conquistar un nuevo· conocí miento, se obtiene una verificación concreta de la eficacia del método empleado. Y, en cuanto un
método O una nueva variante de un método, muestra su eficacia en una
actividad científica consumada, se convierte en materia de reflexión filosófica.

:1.

El examen crítico de la ciencia es realizado por la filosofía, ante todo
con respecto a los conocimientos científicos ya comprobados, esto es, en relación con los productos acabados resultantes de la investigación. Se trata,
por lo tanto, de los conocimientos seguros y de los p_roced1m1entos igualmente garantizados que han conducido a su obte_nc1on. Sm _duda, d_,c_ho
examen es necesario para fincar las bases de la interpretac1on ftlosof1ca
de tales conocimientos. Más todavía, como consecuencia de ese mismo examen se advierte cómo la parte más activa de cualquier conocimiento logrado viene a ser justamente el método utilizado, porqu: es la parte q_ue viene
a ser susceptible después de coadyuvar a la real 1zac1on. de nuevas investigaciones y, por ende, a la obtención de otros conoc1m1entos._ Entonces, se
destaca claramente la importancia que tiene para la f1losof1a practicar el
examen crítico de la actividad ciantífica en el proceso de su desarrollo, y no solamente en lo que se refiere a sus resultados. En cuanto a la
20

ciencia, dicho examen filosófico de su misma actividad es más importante
aún, porque viene a descubrir al científico algunos aspectos que no se le
muestran netamente al estar ejerciendo su actividad. Tal vez por eso es
que resulta muchas veces tediosa la filosofía de la ciencia para el investigador científico, puesto que trata principalmente de los problemas ya resueltos para éste, de los datos conocidos y de las teorías aceptadas. De lo que
se trata, en rigor, es de examinar la practica de la investigación científica pero no limitándola a una reflexión posterior a su ejecución, sino de hacerla justamente cuando esa actividad práctica se está realizando. En
esas condiciones es que se puede conseguir la relación óptima t1tre la
ciencia y la filosofía, a través del vínculo constituído por el método en ac:
tividad. Lo cual implica, necesariamente, que el científico asuma parcialmente la función del filósofo, al mismo tiempo que éste proceda, también
en parte, como científico.
El conocimiento cien:ífico comprobado o demostrado o bien, comprobado y demostrado, pero sin la correspondiente interpretación filosófica, es un conocimiento cierto y seguro, pero insatisfactorio y parcial.
El hombre, hacedor exclusivo de la ciencia, aspira a obtener un conocimiento general, tanto de lo comprobado como de aquello que sólo puede
considerarse como posible. Este tipo de conocimiento es el que suministra
la filosofía. Desde luego, el conocimiento filosófico implica ciertos riesgos, porque está constituido de generalizaciones y de conjeturas. Por eso,
la filosofía, cuando es científica está sometida a ajustes, al paso y medida
en que la ciencia avanza. Al propio tiempo, es indudable que las interpretaciones filosóficas precedentes sirven para encauzar las investigaciones
científicas ulteriores y para orientar después la interpretación de sus resultados.
En el dominio de la metodología, la actividad filosófica consiste en elaborar las teorías de los diversos métodos empleados en la investigación científica, comprendiendo su fundamentación, sus leyes generales, sus teoremas específicos, sus empiremas característicos, sus operaciones y sus reglas de cálculo. En cambio, la actividad científica consiste en dirigir sus indagaciones de acuerdo con los métodos elaborados
teóricamente por la filosofía. En todo caso, la actividad práctica de la
ciencia suministra nuevas experiencias que confirman o invalidan las teorías, por un lado, en tanto que, por otro lado, las amplían y profundizan.
Por otra parte, es difíci I establecer un Iímite preciso entre una teoría formulada conforme a las reglas rigurosas de la metodología y una hipótesis
establecida acerca de un procedimiento metódico sutil y, por ende, difícil

21

�de precisar. Un ejemplo del primer caso sería cualquier desarrollo del cálculo
funcional en la lógica simbólica; y, del segundo caso, algún intento de formalizar el razonamiento por analogía. Pero, no obstante sus grandes diferencias, ambas formulaciones teóricas resultan aplicables en la actividad científica. Lo importante no es tratar de limitar la imaginación filosófica, sino
de propagar en ella el rigor metodológico, para que las hipótesis tengan
siempre una justificación racional y se formulen correctamente, aun cuando
se les pueda dar, en todos los casos, una expresión enteramente precisa.
Lo que es tal vez más interesante de la metología, es que se tratade
un terreno en el cual incursionan por igual, tanto el científico como el filósofo. Con la peculiaridad de que las reflexiones metodológicas del científico tienden señaladamente a convertirse en filosóficas; mientras que las
reflexiones metodológicas del filósofo muestran una clara propensión hacia
el rigor científico. En este sentido, el investigador científico ensancha las
fronteras de su reilexión y abandona hasta cierto punto su carácter ana1ítico. En cambio, el investigador filosófico restringe sus reflexiones y
atenúa el carácter sintético de éstas. Los límites entre ambos tipos de reflexión se difuminan un tanto. La reflexión científica amolía su dominio
y se hace más libre, mientras que la reflexión filosófica gana en rigor y
eficacia. En fin, lo que sucede es que, en el campo de la metodología, la
reflexión tiene que cumplir las exigencias de precisión y estrictez de la
ciencia y, simultáneamente, tener la generalidad y la sutileza de la filosofía. El vínculo del método, entre la ciencia y la filosofía, es fuerte e impone sus condiciones.

( 1)

EL PUNTO DE VISTA DE LA PRACTICA
EN LA FILOSOFIA 11&gt;
Adolfo Sánchez Vázquez.

. Traten;ios, de delimitar, en primer lugar el objeto del presente trallaJo: la practica como concepto o categoría de la filosofía. Vamos a tratar
de esclarecer, lo que significa _situarse desde el punto de vista de la práctica
en 1~ f1losof1a. Ver la f1losof1a con los ojos de la práctica, equivale aquí a
considerar la práctica filosóficamente. Vamos pues, a hablar de la práctica
como concepto o categoría filosófica.

Ponencia presentada en el Primer Coloquio Nacional de Filosofía, 4-9 de agosto

de 1975, en Morelia, Mich. (Sección 1: La Filosofía y la Ciencia).

A. _diferenci_a de otras categorías filosóficas, ésta no parece ofrecer
gran d1:1cultad ~1 tenemos presente que el mundo de la práctica, del comporta~1ento practico es el '."undo en que nos desenvolvemos a cada momento. el mundo de cada d1a, el mundo cotidiano. Y, ciertamente la rá _
tica es una. reahdad que vivimos cada día. Nuestra vida es práctica' nu:Str~
~omportam1ento es práctico; nos desenvolvemos en nuestra rela~ión con
nos otros Y con el mundo, ~on la naturaleza y la sociedad, en una relación
c O ¡"mplemente contemplativa o pasiva, sino en una relación activa en la
.ua somos suJetos o agentes de ciertos actos que producen efectos u
ttienen resultados concretos, tangibles, que denominamos 1·ustamente •p~ce
ICOS.

-

Sin embargo, aquí conviene una distinción entre un uso cotidiano

22

23
/

�pero no filosófico del término, y un uso correcto, adecuado del término.
En el sentido cotidiano lo práctico es aquello que conviene a nuestros intereses, aunque éstos sean nuestros intereses personales más egoístas. La vida real, cotidiana, en la sociedad en que nos desenvolvemos, está
llena de hombres prácticos o de actos prácticos de este género. En suma,
la práctica, en este sentido, es ciertamente, una realidad; tipo de actividad,
o de relación, en las que .los hombres se mueven por sus intereses egoístas, personales. Es la actividad en una sociedad en la que el individuo,
para afirmar estos intereses, no duda en convertirse en lobo del hombre, y
en hacer de la sociedad un campo de batalla, pues sólo así él puede funcionar como elemento de un sistema en el que rige la ley del lucro, de la
ganancia. Pero esta forma de comportamiento humano, la del "hombre
económico" característico de la sociedad burguesa, es una forma histórica,
concreta, determinado por las características mismas del modo de producción en el que impera la apropiación privada de los medios de producción.
Cuando Marx dice que "la vida social es esencialmente práctica",
cuando Engels sostiene que en la relación con la naturaleza el conocimiento
-la ciencia- ha considerado hasta ahora la naturaleza en sí, y no la naturaleza transformada prácticamente, cuando Lenin afirma que el punto
de vista de la práctica es el primero y principal en la teoría del conocimiento, o cuancjo Mao Tse-tung sostiene que el conocimiento "surge de la
práctica de transformar la realidad", es evidente que el término práctica
no se emplea en el sentido estrecho, cotidiano, de lo que es conforme a
nuestros intereses egoístas, sino como un tipo de relación del hombre con
la realidad, con el mundo, en el que se opera una doble transformación
(del mundo, que es modificado; del hombre mismo, ya que se modifica su
conocimiento de él, y sus relaciones con otros hombres).
Al utilizar de ahí el concepto de práctica se está utilizando como un
concepto filosófico; es decir, como el concepto de una actividad que
al poner al hombre en relación con el mundo, define lo que es el hombre, lo que es el mundo para el hombre, lo que es propiamente el conocimiento del mundo, y lo que es la práctica como vía no sólo para la transformación del mundo, sine del hombre mismo, de sus relaciones e instituciones. En este sentido, práctica designa, en su sentido amplio, la actividad transformadora del mundo (entendido éste
como mundo natural y social; como naturaleza y sociedad). Dentro de este

24

concepto de práctica cabe tanto, la actividad transformadora de la naturaleza (el trabajo humano, la producción material) como la actividad humana revolucionaria destinada a transformar el mundo social, las relaciones sociales. El trabajo humano y la lucha de clases serían formas de esta
práctica humana.
El trabajo humano constituye una forma de actividad en la que encontramo_s, de un modo ejemplar los elementos de la práctica humana. Es
una relac1on entre el hombre y la naturaleza en la cual éste transforma la
materia que la naturaleza le ofrece con ayuda de instrumentos o medios ma!eriales p~ra hacer surgir así un objeto o producto que ya no es la materia dada, sino la materia producida o creada; es decir, inexistente por sí
misma, el acto de este proceso de trabajo. Pero esta actividad material
objetiva y estos instru~entos y condiciones materiales de su producción',
no bastan para caracterizar el trabajo como trabajo propiamente humano. El
producto material del trabajo es un producto querido, buscado, proyectado,_ lo que quiere _decir que su producción se hace conforme a un proyecto, fin. O, como dice _Marx, el producto material requiere la existencia previa de un producto, ideal, en la conciencia, y es justamente este carácter
consciente, adecuado a un fin, lo que da al trabajo su carácter propiamente humano y lo distingue de cualquier actividad animal que externamente
pudiera parecérsele (aunque implicara un acto material, como en el caso
de la construcción de un nido por un pájaro).
Ya en esta forma ejemplar de práctica, vemos que no se trata de una actividad' puramente material, que hay una intervención de la conciencia: que en ella encontramos, desde el comienzo del proceso mismo y a
lo largo de todo él: ideas, o proyectos ideales y cierto conocimiento del
fin ª. realizar, de la materia que se quiere transformar y de los medios que
se utilizan. Es decir, hay un elemento ideal, consciente o teórico (en sentido amplio) y, por tanto, el proceso práctico no puede reducirse a este
aspecto puramente material, objetivo, exterior.
De ahí que el concepto de práctica, como actividad humana transformadora del mundo, implique necesariamente el problema de su relación
con la teoría o con el conocimiento, ya que sin ésta no cabe hablar en rigor de práctica humana.
.Situarse, pues, en el punto de vista de la práctica, significa por tanto
considerar el mun?o no sólo como un objeto a contemplar, sino a trans-

25

�formar. Significa asimismo considerar al hombre como un ser que por su
actividad práctica al transformar al mundo, se transforma a sí mismo. trans·
forma el mundo social en que vive. Y significa, finalmente, considerar
que los problemas del conocimiento, tienen que verse necesariamente
en relación con esta actividad práctica de transformación.
El punto de vista de la práctica en la filosofía significa el reconocí·
miento de este papel de la práctica en la relación del hombre con el mundo
y en el conocimiento que el hombre tiene del mundo y de sí mismo a tra·
vés de esa relación prácti~a. Pero este punto de vista, al entrar en la filo·
sofía, produce a su vez un cambio radical, una verdadera revolución en la
filosofía misma. La expresión de este cambio, es la famosa Tesis XI de Marx
sobre Feuerbach que es la consagración de la entrada del punto de vista
de la práctica en la filosofía.
lOué dice esta tesis?
"Los filósofos se han limitado a interpretar el mundo de distintos
modos; de lo que se trata es de transformarlo".
Esta tesis tantas veces citada ha sido también muchas veces mal in·
terpretada. Es evidente que en ella se establece un corte radical con 16 que
la filosofía ha hecho hasta entonces: interpretar el mundo. El acento se
pone ahora en la transformación. Algunos creen que el corte se establece
entre interpretar y transformar. Si en el pasado, no se ha hecho más que
interpretar; ahora se trataría de transformar. La interpretación saldría so·
brando. Pero este modo de ver la Tesis XI no corresponde en absoluto a su
verdadero sentido. La Tesis pone como relación fundamental la relación
de transformación del mundo, es decir, la práctica; o sea, el mundo como
objeto de transformación. Si ésta es la relación fundamental, la filosofía
no puede concebirse al margen de ella, sino en función de ella. O sea, no
puede reducirse a mera contemplación o interpretación. lPor qué? Por·
que la simple interpretación o contemplación del mundo, de por sí, deja
o más exactamente contribuye a dejar las cosas como están a conciliar el
pensamiento con la realidad existente. Esto lo ha hecho la filosofía en ·
el pasado; pero si de lo que se trata es de transformar el mundo, de no
dejarlo como está, de no conciliarse con él, el mundo como objeto a trans·
formar pasa al primer plano. Pero esto no significa que la interpretación
o conocimiento del mundo, sea superfluo. Por el contrario, sigue siendo
necesario. Ante todo, porque como hemos señalado anteriormente el ele·

26

mento teórico, consciente, interpretativo o cognosc1t1vo es fundamental
en la práctica. No hay práctica verdaderamente transformadora sin apo·
yarse en un conocimiento o interpretación de la realidad que se quiere trans·
formar. Justamente, el hombre ha dominado las fuerzas de la naturaleza,
ha puesto a éstas a su servicio, ha desarrollado impetuosamente la práctica
productiva, la producción material en la medida en que la ha basado en
una interpretación adecuada, es decir, científica de la realidad. De lo que
se trata es ciertamente de transformar la realidad; pero esta transformación
requiere a su vez, como un momento esencial, la interpretación del ob·
jeto (del mundo) que se quiere transformar. De lo que se trata, por tanto,
por lo que toca a la filosofía es:
a)

en primer lugar que deje de flotar en el vacío como mera especulación
o interpretación y que se vincule a la práctica, es decir, contribuye
a la transformación del mundo.

b)

que sea ciertamente interpretación, pero interpretación adecuada de la
realidad, ligada consciente, racionalmente a la práctica.

Transformar, sí, y en primer lugar, pero transformar sobre la base de
la interpretación, del conocimiento, de la teoría. Interpretar, conocer, .
teorizar, también, pero en relación con la práctica. De este modo, la teoría
cumple una función práctica, no de por sí, por sí sola -pues las ideas
por sí solas no cambian nada, no transforman el mundo-, sino en virtud
de su nexo con la práctica. Y esta función práctica de la teoría puede ser
tan importante que Lenin, el artífice de la más grande transformación
o revolución del mundo social, llega a decir que "sin teoría ¡revolucionaria,
no hay movimiento revolucionario posible". No hay, pues, ningún rechazo
del papel de la teoría, sino por el contrario reconocimiento de su elevado
papel cuando está al servicio de la transformación del mundo, y cuando en
esta transformación, en la práctica, encuentra su fundamento, su fin y su
criterio de verificación.
Es lo que dice Marx en la Tesis I sobre Feuerbach, cuando en el
problema del conocimiento somete a crítica tanto el materialismo anterior
como el idealismo.
El conocimiento se produce en un mundo que es objeto de una trans·
formación real, práctica, efectiva. Es decir, se produce no en un mundo de
objetos en sí, sino de objetos que se encuentran en relación con el hom·
bre, · con su actividad gracias a la práctica.
27

�El materialismo tradicional, al desconocer esta actividad, ve el conocimiento como conocimiento de objetos en sí, en una relación que se reduce, por la pasividad del sujeto, a una simple reproducción por la conciencia de lo que es exterior a ella. El idealismo ve los objetos no como objetos en sí sino como productos de una actividad; la relación entre sujeto y
objeto es una en la que el sujeto no es pasivo, sino activo; pero la actividad
es solo subjetiva, ideal, de la conciencia, del sujeto consciente o pensante.
Mientras que la actitud del sujeto para el materialismo es pasiva, para
el idealismo es activa, pero ideal'. Ambas posiciones tienen que ser supe,adas, sosteniéndose que el conocimiento se dá en una relación de actividad, pero práctica, tranformadora del mundo. Esta práctica funda el
conocimiento en cuanto que responde a exigencias de ella (así la asimilación teórica de la naturaleza responde a exigencias del desarrollo
de la producción material; la elaboración de una teoría científica de
la sociedad responde a la exigencia de transformar ésta). La práctica funda
el Conocimiento en cuanto que éste lo es de un mundo ya transformado, en
el que los objetos se inscriben en cierta relación con el hombre.
Finalmente, la práctica determina el conocimiento en cuanto que el desarrollo de éste no es un proceso puramente intrateórico, que se produce por
una exigencia puramente interna de la teoría, sino como solución a problemas
que la práctica social plantea. Ahora bien, si la práctica determina la naturaleza del conocimiento, si se conoce en un mundo transformado prácticamente y si se conoce para transformar, el problema de la verdad del conocimiento no se puede plantear al margen de la práctica ya que, como dice
Marx, en la Tesis II es en ella donde el pensamiento tiene que demostrar
su poder y su verdad, salir de sí mismo, vincularse a la práctica, hacerse
"terreno".

Vemos, pues, la importancia que el concepto de práctica adquiere
en la filosofía, y hasta qué punto con su introducción con las Tesis sobre
Feuerbach, cambia radicalmente la filosofía. A _partir de ella la filosofía
se relaciona con la práctica y tiene conciencia de esta relación. La filosofía
ya no es mera interpretación, sino interpretación que se sabe a sí misma
como parte del proceso de transformación , del mundo. No es -repetimosuna filosofía que ya no sea interpretación, sino transformación del mundo,
pues ninguna filosofía es por sí sola transformación, ya que la teoría de por sí no cambia o transforma. No transforma sino que contribuye a transformar, justamente como interpretación verdadera y vinculada a la práctica

28

Y asimismo por su vinculación consciente con ella, y no simplemente por
los efectos o consecuencias prácticas que pueda tener, como en general
-los tiene en mayor o menor grado toda filosofía, incluyendo la filosofía idealista, aunque sólo sea por el hecho de que contribuyen a conciliar
el pensamiento con la realidad, y, por tanto, a mantener la realidad existente.
Vemos, pues, que el punto de vista de la práctica al entrar en la filosofía produce un cambio o corte radical como es el paso de la filosofía
como interpretación a la filosofía como filosofía de la praxis, o de la transformación del mundo.
Sin embargo, puede sorprender que sólo recientemente (o, al menos,
en un período relativamente reciente, de hace menos de siglo y medio)
este punto de vista haya sido adoptado por la filosofía. Por un lado, tenemos que el hombre ha sido siempre un ser práctico, que la vida social ha
sido siempre práctica, que los hombres para vivir no han podido limitarse
a contemplar (ya sea en la forma ilusoria de la magia o de la religión, o
deformada de la ideología, o en la forma teórica del conocimiento), y, sin
embargo, durante siglos, la filosofía ha sido una filosofía de la interpretación
del mundo y no de su transformación; es decir, se ha instalado en el punto
de vista de la teoría y no de la práctica. Ahora bien, les que la conciencia
filosófica de la praxis podía ser adquirida al margen de la propia estructur&amp; social, y de los intereses de clase que estaban en juego? Veamos. En la
sociedad
esclavista griega, el trabajo físico era considerado como la ocu.
pación propia de los esclavos e indigna de los hombres libres. Por el con_trario, la actividad de los hombres libres que éstos podían desarrollar, en el
ocio, liberados del contacto material con las cosas, las actividades proP.lamente espirituales y la política, se tenían por propias de los hombres libres. En el terreno filosófico, esto se traduce en la elevación de la vida
teórica, de la contemplación, al plano de la vida humana auténtica. Tanto
Platón como Aristóteles tratan de fundamentar esta concepción. lnclui¡P el
interés por la poi ítica no hace sino reforzar esta concepción, pues en Platón
el Estado real es el Estado conforme a la idea, y en Aristóteles la política
es el arte de organizar la vida de la comunidad, de la polis para crear las
condiciones de una vida ·contemplativa, que es la auténticamente humana.
La exaltación de la vida teórica y el desprecio por la práctica productiva,
viene a reforzar la división social del trabajo y de clases en la sociedad esclavista, y corresponde por entero a los intereses de la clase dominante. En el
Renacimiento, aunque el trabajo humano no se rechaza como una activi►

29

�dad servil, y se exalta al hombre como ser activo, creador, la contemplación
sigue ocupando un lugar privilegiado, y la actividad práctica que se exalta
es /a que llevan a cabo individuos privilegiados, los artistas, que con ella
se equiparan a los grandes contempladores y escrutadores de la naturaleza.
En verdad, con Hegel se exalta la praxis, pero integrada como un momento
en el movimiento del Espíritu, cuya etapa más alta y final es el Autonoci-miento en la esfera que le es más propia, la esfera de la razón, del concepto.
Con la economía política inglesa, tenemos otra fase importante en la
toma de conciencia de la praxis, al ver en el trabajo humano la fuente de
todo valor. Pero la práctica es aquí ante todo productiva, económica Y no
es reivindicada como esfera esencial del hombre y del conocimiento. Con
el marxismo, la práctica pasa a ocupar el lugar central; la reivindicación
del papel de la práctica, y en particular, de la producción material corresponde plenamente a los intereses de la clase social que soporta fundamentalmente el proceso de producción y que, en las relaciones que contrae en
ella, se ve explotada. Corresponde a su vez a sus intereses como reivindicación de /a práctica en el plano social, como actividad práctica revolucionaria destinada a transformar el mundo social. Así, pues, responde a los
intereses de la clase que constituye el verdadero sujeto de la práctica material y que está interesada en una verdadera práctica transformadora de
la sociedad. La filosofía de Marx responde a estos intereses de clase y es
evidente que esta conciencia de la praxis, y de la filosofía desde el punto
de vista de /a práctica, no podía darse sin que los intereses de clase del
proletariado facilitaran el acceso a este saber, limpiándolo de los obstáculos de clase que se oponían a él. Sin embargo, la .entrada del punto de vista de la práctica en la filosofía no se puede explicar solamente por los cambios que se operan en los intereses de las clases dominantes. Es cierto que
sin tomarlos en cuenta no podríamos explicarnos el paso de la exaltación
de /a teoría, de /a contemplación, que en diversas formas perdura desde
la sociedad esclavista hasta que, en la sociedad burguesa, tiene lugar
-al constituirse y desarrollarse la clase que como fuerza productiva no
tiene precedente y que es, por su propia naturaleza, la clase revolucionaria
por excelencia- tiene lugar la reivindicación plena de la praxis como actividad transformadora del mundo (natural y social). Pero el proceso de
formación de la categoría de praxis no sólo puede explicarse en función
de /os cambios que se operan en la conciencia y el interés de clases, sino
que tiene un fundamento objetivo en la práctica misma. El pensamiento
y /a realidad tienen que marchar de acuerdo, no en cualquier momento el
pensamiento puede establecer el concepto de un objeto real; no en cualquier momento la realidad, el objeto puede abrirse al pensamiento, hacer

30

posible su captación.

Cuando hablamos de-este doble movimiento: del pensamiento a lo real,
de lo real al pensamiento, lo que está en ju~go en este doble movimiento es lo
esencial, ya sea dado en el objeto, como todo real, ya sea en el objeto, como objeto pensado u objeto del pensamiento. Se ·trata de reproducir en
el pensamiento bajo la forma de un concreto pensado lo concreto real, lo cual
significa reproducir la esencia del objeto no como una parte separable del todo sino como momento que se da necesariamente en todos los objetos concre:
tos, y e~ diferentes fases de su desarrollo. No sólo lo concreto se presenta bajó
una forma singular, sino que hay en él (en lo concreto real, y no sólo en
lo.concreto pensado), lo universal, lo esencial o necesario. Ahora bien,
cuando se trata de lo real en movimiento, sujeto a un proceso histórico y
desarrollo, lo esencial no está en lo real siempre en el mismo plano. Hay
grados o niveles, de acuerdo cori su desarrollo, y de ahí que no en cualquier momento del desarrollo pueda establecerse la teoría o el concepto
de una determinada realidad. Se requiere que ésta haya alcanzado en su
desarrollo, cierto nivel, justamente el nive_l en que muestra su esencialidad
y necesidad en su plenitud, para que podamos establecer el concepto o
la teoría correspondiente.
Sólo cuando el capitalismo alcanza cierto nivel es que Marx ha podido establecer su teoría. Si Marx se hubiera limitado a comparar diferentes sociedades capitalistas en cualquier momento de su desarrollo, o hubiera tomado una sociedad en su fase más baja no habría podido formular
su concepto.
Lo mismo sucede con el concepto de práctica. No sólo depende
de los cambios en la conciencia (conciencia de clase), sino fundamentalmente de los cambios en el objeto mismo: en la práctica. Si tomamos la historia de la .práctica réal, que es tanto como tomar · la historia real humana como proceso de transformación de la naturaleza
por el hombre y del hombre mismo en ilsa transformación, veremos
que la práctica no se ha dado siempre con el mismo grado de riqueza
extensión y universalidad. Baste comparar la situación desde el ínfimo nivel de desarrollo de la producción material -fundamento de toda
·actividad práctica- desde las sociedades prehistóricas y esclavistas hasta la
sociedad moderna, en que tiene lugar el impetuoso desarrollo de la producción, de la transformación de la naturaleza que constituye el mérito histórico ¡je la burQuesía. Y fijemos la atención en la práctica social, y par31

�ticularmente en la práctica revolucionaria, desde la época en que los hombres eran juguetes de la historia, desde la época en que hacían historia, pero
sin saberlo y sin participar conscientemente en ella, o hasta el período relativamente moderno en que un sector toma conciencia de ella, y participa con
cierto grado de conciencia en ella, como en la Revolución Francesa, hasta llegar a nuestros días en que grandes masas, apoyándose en una ciencia
de la historia (el mat. histórico), y en una teoría de organización y de la
revolución, participan conscientemente en las transformaciones históricas.
Sólo cuando la práctica productiva material y la práctica social revolucionaria alcanzan cierto nivel en la realidad misma, se dan las condiciones para que pueda captarse en toda su significación social y humana,
y en toda su universalidad, riqueza, esencialidad la práctica como actividad
transformadora del mundo. Sólo entonces puede elaborarse su concepto.
¿cómo podía formularse éste cuando la producción material alcanzaba un nivel ínfimo o insuficiente, o cuando la práctica transformadora de las relaciones sociales -como práctica revolucionaria de las masas, como lucha de clase organizada y consciente- era inexistente o débil. No
era casual que, en esas condiciones, el verdadero motor de las transformaciones de clase se buscara fuera de los hombres -Dios, EI espíritu- o en
abstracciones como la Libertad, al servicio del cual estaba la verdadera
práctica humana. La práctica revolucionaria sólo se da en un determinado
nivel de desarrollo de las relaciones de producción, de la sociedad dividida
en clases, de la agudización de contradicciones económicas y sociales fundamentales, y de constitución de la clase social, destinada objetiva e históricamente, a realizar la práctica revolucionaria más alta: la Revolución
Socialista.
No es casual, por tanto, la entrada del punto de vista de la práctica
en la filosofía. Sólo ha podido efectuarse cuando la práctica alcanza cierto
nivel: con el desarrollo de la producción material bajo el capitalismo y
con la irrupción del proletariado, con sus primeras batallas de clase, en el
escenario histórico. Pero, a su vez, sólo ha podido surgir con la elaboración
de la filosofía que respondía a los intereses del proletariado, con la filosofía del proletariado, lo cual obligaba a su vez· a revolucionar la filosofía
del proletariado, lo cual obligaba a su vez a revolucionar la filosofía misma, al vincularla a la práctica, El proletariado, como agente fundamental de la producción, como la principal fuerza productiva, y, a su vez, co-

32

mo agente histórico revolucionaria fundamental, encarna así en la sociedad
moderna las formas más altas alcanzadas por la práctica, como transformación de la naturaleza (práctica productiva material) y como transformación del hombre mismo, de la sociedad ( práctica revolucionaria). Por
ella, es en la filosofía vinculada con sus intereses y con su práctica revolucionaria, donde surge y se elabora -con Marx- el concepto de práctica,.
o donde la filosofía se concibe desde el pun_~o de vista de la práctica.
Vamos a dedicar la parte que nos resta de nuestra exposición a volver sobre el concepto de práctica saliendo al paso de algunas definiciones
que a nuestro juicio lo oscurecen o extienden excesivamente.
En el concepto de práctica deben entrar a nuestro juicio cuatro
aspectos fundamentales:
1) en primer lugar, se trata de un proceso
transformador; en el curso del cual como resultado de esta transformación surge un resultado nuevo, o producto; 2) en segundo lugar, se
la· transformación no es ciega, sino buscada, y que, por tanto, el resultado
o producto es anticipado en forma de proyecto, esquema o fin; 3) en tercer lugar, se trata de un proceso que tiene un carácter objetivo, material o
sensible, lo cual se pone de manifiesto: a) en el sujeto real, concreto que
actúa sobre la materia prima, b) en la serie de actos materiales necesarios
para su transformación, c) en el carácter material, objetivo, de los instrumentos de que se vale el agente y d) del producto en que desemboca el
proceso.
Como ya señalábamos anteriormente, el trabajo humano ejemplaría
perfectamente la práctica humana con estos diferentes aspectos: a) es un proceso en el que el hombre transforma una materia dada; b) se trata no de un proceso ciego sino adecuado a un fin; el producto del trabajo
es anticipado en la conciencia del obrero como proyecto o fin a realizar,
proyecto que -como dice Marx- rige todas las modalidades de su acción;
c) es un proceso objetivo material, sensible, carácter que se pone de manifiesto en la materia a trarsformar, en los actos que realiza con sus manos
o con los instrumentos que las prolongan y en los productos del trabajo.
Para que pueda hablarse propiamente de práctica se requiere la presencia en estrecha unidad de todos estos aspectos. Hay actividades por ello
que al faltarle, algunos de ellos, no pueden caracterizarse como práctica.
Por ejemplo, la actividad teórica. En ella, tenemos realmente un proceso
transformador, y una materia prima a transformar (percepciones, representaciones, ideas, etc.) y un producto (concepto o teoría) como resultado de
33

�ese proceso transformador. Hay también el carácter consciente de esta
actividad, como adecuada a un fin o proyecto. Y, sin embargo, no nos parece legítimo hablar, en este caso de práctica, aunque se reconozca que
en la práctica encuentra la actividad teórica, en última instancia, su fundamento y su fin.
No basta que estos elementos (materia prima, actos, producto) lo
sean de un proceso transformador, con indiferencia del carácter mismo de
esos elementos. No. Es indiferente en verdad, que la materia prima sea ideal
o material, que esté dentro o fuera de la conciencia, que los actos sean puramente subjetivos u objetivos, o que el producto sea un producto de la
conciencia, aunque ésta no se tome en un sentido empírico, singular, sino
objetivo, social, es decir, un producto que sólo se da en el plano del pensamiento, y subsistiendo no ya como objeto pensado sino objeto real, concreto. Si sólo se hace hincapié en el proceso transformador Y no importa
que la materia primera sea ideal (percepciones, representaciones, ideas, etc.)
se podrá hablar de una práctica que transforma, ciertamente, en el plano del
pensamiento, de la conciencia, o de las ideas, pero que en tanto. que no
salga de él deja intacto el mundo real (el mundo natural y social).
Ciertamente, al subrayar que la actividad teórica (el conocimiento)
es un proceso transformador, que desemboca en un producto_ ideal, se hace frente a la concepción materialista tradicional d_el conoc1m1ento como
simple reflejo, o de la conciencia como simple tabula ~sa. ~ero esto :-como dice Marx en su Tesis I sobre Feuerbach- ya lo hab1a senal_ado el ioea:
lismo. Pero se trataba de una actividad limitada a la conc1enc1a'. Y de ah,
que en esa misma Tesis para señalar el carácter idealista, o subJet1v? en sentido idealista de esa actividad, Marx subrayara como ras~o d1stmt1vo de la
práctica su carácter objetivo, sensorial, es decir, material.
Si la actividad teórica se presenta como práctica se borra la distinción
(que no excluye su unidad, su relación mutua) que Marx estable_ce_ justamente en esa Tesis I y el concepto de práctica pierde su rasgo d1stmt1vo
(su carácter material, sensible, objetivo) para poder incluir la actividad
teórica. La teoría no es una forma de práctica porque si bien es cierto que
es una actividad transformadora sobre la materia prima de las percepciones,
representaciones o conceptos, esta transformación se produce en el plano
de la conciencia o del pensamiento sin traducirse por sí misma en una transformación de la materia natural o social.
34

Si teoría y práctica se ven como dos especies del mismo género
(la actividad transformadora, con independencia del carácter ideal o material del proceso, de la materia y del producto). la unidad de una y otra
hay que verla en este denominador común que engloba a dos prácticas
distintas, o a dos formas de praxis, pero sin poder verse entonces su unidad esencial. Una vez que se establece este denominador común, la diferencia estaría en su especificidad y su relación no puede ser interna, necesaria, sino puramente exterior: entre dos prácticas distintas. La una no interviene en la otra; o si se habla de intervención, la prioridad correspondería a la teoría y no a la práctica en el sentido propio (transformación del
mundo natural y social). La formación de la teoría sería un proceso autónomo, intrateórico que no toleraría la intervención determinante de la
práctica (por ejemplo, la política). De este modo, la constitución de una
ciencia (como paso de la ideología a la verdad) podría concebirse como un
proceso en el que no interviene la práctica social. Esto se aplicaría incluso
a la ciencia de la historia, o materialismo histórico; su formación sería
un proceso de constitución de conceptos fundamentales a partir de una
ruptura radical con la ideología anterior (particularmente la filosofía
idealista de la historia). Esto por lo que toca a las relaciones de la teoría
con la práctica. Ahora bien, si se trata de las relaciones de la práctica (política, por ejemplo) con la teoría, la teoría constituirá un mundo autosuficiente que, al modo de la idea platónica, no necesitará prolongarse en la
acción. Ciertamente, la actividad práctica necesitaría de la teoría, pero se
limitará a ajustarse a ella, a aplicarla, sin intervenir en su formación.
Teoría y práctica no aparecen aquí en unidad sino en una relación
exterior, justamente porque se las ha concebido como dos prácticas distintas. Ahora bien, si la actividad teoría se ve no como una práctica en
sí misma, sino como una actividad vinculada a la práctica por autónoma que
parezca en cuanto que se funda en ella y si por otro lado toda práctica tiene
necesariamente, como elemento interno suyo, un ingrediente teórico, la
relación entre teoría y práctica es, en definitiva, una relación por la práctica y en la práctica. Y no sólo esto, sino que el paso de una teoría a otra,
la necesidad misma de modificar o pasar a una nueva teoría no se explica sin
salirse de sí misma, sin un fundamento y un fin que explique esa necesidad
del paso, fundamento y fin que sólo se encuentra en la práctica.
Al
relación
deja de
aspecto

considerar la teoría como una práctica que s61o puede entrar en
exterior con la práctica en sentido propio, no sólo esta última
proporcionar a aquélla su fundamento y fin, sino también otro
importante de su unidad: el criterio de verdad.

35

�No se puede invalidar este aspecto de la unidad de la teoría y la práctica _arguyendo que los hechos por sí mismos no trasparentan la verdad.
Este ·argumento será bueno contra un empirismo elemental, pero ya Marx
habla de la práctica y de la comprensión de la práctica. No toda verdad
puede ser comprobada en cualquier momento y por cualquiera en cualquier práctica; se requiere saber leer en la práctica misma y, además, no
se trata de un proceso individual sino social, y no absoluto sino relativo, y
no puede aplicarse por igual con respecto a todas las ciencias. Lo que sí puede afirmarse con Marx es que el problema de la verdad o falsedad de la
1110rra, al margen de la práctica -fl decir, buscando exclusivamente en la
teoría el título de verdad- es en un problema escolástico.

Y este problema, es a su vez, inseparable del problema del fundamento del conocimiento, que no debe confundirse con el del condicionamiento social (favorable o desfavorable) al desarrollo de digno conocimiento. Es fundamento en el sentido de principio o razón última de la necesidad y posibilidad de él. Y lo es en un triple sentido: a) porque su fin es
determinado por la práctica; bl porque la práctica determina el status del
objeto a conocer (o sea, el hombre conoce un mundo o en un mundo producido por él, por su actividad práctica) y el la práctica no exterior a la
teoría, una simple aplicación de ella, sino elemento formador de ella.

El problema del fundamento, en este último aspecto, pone a teoría
y práctica en una relación interna, no sólo porque una y otra responden a
intereses sociales, y no sólo porque la teoría hunde sus raíces en la práctica, sino porque la teoría sólo se enriquece y comprueba en la práctica.
La práctica, ciertamente, necesita de la teoría (recuérdese la expresión
de Lenin respecto a la práctica revolucionaria). pero a su vez la teoría
necesita de la práctica para poder sostenerse como teoría.

Podemos ver, por último, las consecuencias prácticas de una falsa
concepción de las relaciones ·de teoría y práctica, o de la desvinculación
de ellas.
Marx y Engels habían concebido el socialismo como la fusión de la
teoría y del movimiento obrero. El oportunismo y el revisionismo de la
social democracia, después de ellos, consistió precisamente en desunir lo
que ellos habían unido (el socialismo es una ciencia empírica o un ideal
ético sin relación con el movimiento obrero; éste, al margen de toda teoría
u organización poi ítica que dirija su acción, debe limitarse a esperar la ma-

36

~urez de las fuerzas µroductivas y el crecimiento cuantitativo del proletariado. ~o se trata, por. tanto, de revolución, sino de reformas. Ciertamente
la te_ori_a _no sirve aqu 1_para preparar una práctica revolucionaria pero est~
no_ s1?rnf1ca que no este en relación con la práctica: justifica y prepara una
practica reformista, de lucha pacífica, gradual por el socialismo.
0

_, Se puede poner el acento en la práctica, desdeñando toda intervenc1on de la teona, co'.110 saber acerca de la realidad que se quiere transformar, en ve~ de teona, tenemos sueños, utopías o buenos deseos. El resultado sera el utop1smo o el aventurismo.
Se puede igualme_~te hacer caso omiso de la teoría, como guía y
funda_mento_ de la, acc1on, como teoría científica, objetiva, y sustituirla
por simple 1deolog1a. La ideología funciona aquí como sustitutiva del saber_ para justific:ir una práctica (en la que la vida política y social se halla
l1m1tada por metodos burocráticos de dirección y gobierno, y en la que
el papel de la _cl_ase cede su lugar a la del Partido, y los objetivos en el
trabaJo product1v1stas reemplazan a los de la formación del hombre nuevo.
Es_ lo _que sucede co~ el stalinismo, en el que la teoría se convierte en just1f1cac1on de una practica burocratizada.

Finalmente, si la teoría se eleva al plano de lo absoluto si no se la ve
de_terminada por 1~ pr?ctica y ésta se concibe ante todo co~o una aplicacmn de ella, _se esta as1 ~n un nuevo teoricismo, aunque se justifique con la
t 7s1s de Lernn (sin teona, no hay movimiento revolucionario posible), olvidan?º _que esta_~es1s tiene a su vez su otro lado indispensable: sin prácti-ca (sin. intervenc1on de la práctica en la teoría). no hay tampoco teoría
revolucionaria.
Pero este teoricismo, al concebir la teoría como un saber aparte puede tener consecuencias prácticas muy peligrosas: la de una concepción elitista del saber (de un grupo o sector) de origen platónico con lo cual se
reproduce la división de la sociedad, entre los que saben y mandan de un
lado, Y los que, el no saber, sólo les toca dejarse gobernar por los depositarios de este saber.
,
Vemos, pue~, que la justa _concepción de la práctica, y de la unidad de
esta con la teor1a, es necesaria para una transformación del mundo. Por
tant_o, es~e problema -el problema del punto de vista de la práctica en
la f1losof1a- resulta un problema sumamente importante, vital, justamente
por no ser puramente teórico, sino también práctico.

37

�LOGICA Y METODOLOGIA CIENTIFICA EN LEIBNIZ
Juan José Saldaña González

INTRODUCCION
La Lógica de Leibniz es la parte más desconocida de su sistema tanto
por filósofos como por matemáticos y por lógicos., Acaso estos últimos
tengan noticia de que en él se encuentra un antecedente de los principios
que informan a la lógica matemática contemporánea, y más bien se le
conozca como al inventor del Cálculo Diferencial e Integral; sin tener en
consideración sus teorías sobre la función y el valor del método matemático, y del método de la ciencia en general, así como de su Arte de las
combinaciones, de la "Matemática" universal (homologación formal de la
lógica a las matemáticas), del Cálculo Lógico, del Cálculo Geométrico, del
proyecto de una Característica universal, etc., que constituyen la parte
medular de su pensamiento y su principal aportación -verdadera avanzada - a estas disciplinas.
Los filósofos, por su parte, desconocen casi absolutamente estas cuestiones, y se han empeñado en separar lo que en Leibniz constituía una
unidad: su pensamiento lógico-matemático-folosófico, sin haber comprendido, por tanto, los principios del sistema, la fuente de donde brotan a la
vez el Cálculo Infinitesimal y la Monadología.
En una carta a Fardella de 3/13 de septiembre de 1696, Leibniz escribía: "Acaso no sea inútil que en el prefacio de tu obra toques algo de
este nuestro análisis de lo infinito, derivado de la más íntima fuente de la
filosofía, que como la Mathesis misma sobrepasa a las nociones hasta ahora
tradicionales, esto es, va más allá de los imaginables, con los cuales hasta
39

�el momento casi solamente la Geometría y el Análisis se entrometían. Y
estos nuevos hallazgos mateméticos por una parte recibirán luz. de nuestros
fiÍosofémas, y por otra se revertinln sobre los mismos dándoles autoridad." 2
En Leibniz efectivamente hay unidad en su sistema filosófico matemático,
y es la lógica el lazo de sus especulaciones metafísicas y sus invenciones
matemáticas.

lismo adecuado para representar sus invenciones en álgebra y en el cálculo.
En lo que llamó la Ciencia general expuso su Lógica, mejor conocida
como el ;4-rte de inventar, ya que en conformidad con el principio rector,
el de razon, todo el desarrollo de la ciencia es la deducción de las verdades
primeras y la combinación de ellas para formar verdades más complejas.
La Lógica es también el método de la demostración y del análisis.
1

"Ma Metaphysique est toute mathematique" afirma en algún lugar3 o
aún más, "los matemáticos tienen tanta necesidad de ser filósofos, como . ·
los filósofos de ser matemáticos".• Esa división artificial operada en su
pensamiento, entre metafísica y matemáticas no encuentra ningún funda·
mento, y tal vez obedezca a la muy tardía aparición (principios del presente
siglo) de la mayor parte de su obra lógica y matemática.
En el sistema de Leibniz su metafísica y como veremos después, sus
matemáticas, se deducen del principio de razón, que se formula como sigue:
En toda proposición verdadera, universal o singular, necesaria o contingente, el predicado está contenido en el sujeto; en otros términos, toda verdad
es reductible a una proposición idéntica, y debe demostrarse a priori por el análisis de sus términos.• Esta noción servirá de fundamento a sus tesis
metafísicas y a los axiomas de las ciencias experimentales y de las meramente formales. El Método deductivo y los procedimientos de la demostración se fundamentan en el principio de razón, que es el principio de
los principios.
Leibniz concibió desde su juventud a todo el conocimiento como un
sistema en el que todas las verdades son deducibles de un pequeño número
de verdades simples, por el análisis de las nociones que lo integran, y a
su vez, todas las ideas pueden reducirse por descomposición a un pequeño
número de ideas primitivas o indefinibles. Así, basta con la enume[ación
completa de estas ideas simples, que son los elementos de todo pensamiento, y combinarlas para obtener progresivamente todas las ideas complejas
por un procedimiento infalible. Esto constituiría el Alfabeto de los pensamientos humanos.
Ya desde esta primera obra de Leibniz, me refiero a Ars Combinatoria,
se va delineando su pensamiento en cuanto a la Lógica y a lo que podríamos llamar la Metodología científica, que es el instrumento común, como
dijimos, en la especulación metafísica y en la investigación científica. Más
tarde concibió la Característica universal que le proporcionaría el simbo-

En este trabajo nos proponemos demostrar que en Leibniz la filosofía
y la ciencia obedecen a una fundamentación lógica y a un método que
son los mismos._Señalar cómo su lógica y su metodología fueron grandes
visiones de lo que la ciencia y la lógica han venido desarrollando desde
los fines del siglo pasado, y sobre todo por lo que toca a esta última discipli~a. Con esto se hará patente el propósito que le animaba a la publicac1on de su correspondencia con Arnauld: "Habrá una mezcla curiosa de
pensamientos filosóficos y matemáticos ... ".•

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-1-

En De Arte combinatoria, escrita cuando Leibniz tenía 18 años se
enunció el principio fundamental de todo su sistema aunque faltara t~da
la portada, y por ello llegó a hablar de su proyecto como "puerili quidem
gaudio". En la Lógica aristotélica las categorías sirven para clasificar los
tér_minos simples o conceptos según el orden en que dan lugar a las propos1c1ones. El se preguntaba por qué no se clasificaban de igual manera a los
términos co~pl~jos (i.e. las proposiciones) , según el orden en que dan
lugar ~ los sllog1smos, o generalmente a la deducción. Este es lo que hacen
los geometras cuando colocan sus teoremas según se deducen unos de los
otros. Este método matemático constituía su ideal lógico y fué su modelo
Y guía en la concepción de la Lógica como una "matemática universal".
Meditando sobre la clasificación de los juicios llegó a pensar que todas las -verdades pueden deducirse de un pequeño número de verdades simples por el análisis de ellas, y a su vez todas las ideas pueden reducirse por
descomposición a un pequeño número de ideas primitivas e indefinibles.
Esto constituiría como hemos dicho el Alfabeto de los pensamientos
humanos.
. En esta obra se pone de manifiesto que una de las principales aplicaciones del Arte de las combinaciones es a la Lógica, y más particularmente
a la Lógica de la invención. Esto muestra la utilidad de la ciencia de las

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�combinaciones para la Lógica, pues bastará con saber combinar todas
las_ nociones simples para poder encontrar todas las verdades que expresan
sus relaciones, y por consiguiente inventar nuevas. La importancia de esta
aplicación a la Lógica llevó a Leibniz, quien aún no era matemático, a
crear todas las partes de esta rama de las matemáticas: la Combinatoria.
De este primer intento quedaron algunas ideas que sirvieron de base
a sus investigaciones ulteriores: "Primero -dice Couturat-, todos los concep-

tos deben ser resolubles en conceptos simples, por un análisis análogo
a la descomposición de los números en factores primeros; éstos pueden, a
la inversa, ser obtenidos y compuestos por la combinación progresiva de
estos conceptos simples. En segundo lugar, los elementos simples o categorías, que son los elementos constitutivos de todos los otros, son en número muy reducido, lo que oo les impide engendrar la multitud innumerable
de los conceptos complejos, gracias a la maravillosa fecundidad del arte
de las combinaciones; ... "En fin la Lógica, y más precisamente el Arte de
inventar, dependen enteramente de la Combinatoria, que enseña a hallar
todas las combinaciones posibles de los conceptos simples (o de sus signos),
y a determinar precisamente sus relaciones de inclusión o de exclusión,
todas las verdades relativas a tal o cual concepto."' De aquí justo nace la
idea de una Característica universal, es decir, un Algebra Lógica, que reemplace los conceptos por combinaciones de signos, las proposiciones por
relaciones entre estos signos, y el razonamiento por una especie de cálculo,
lo que suministraría un método universal e infalible para demostrar las proposiciones o descubrir nuevas.
Así, el problema fundamental de la Lógica de la invención viene a
ser: "Estando dado un sujeto, hallar todos sus predicados posibles; estando
dado un predicado, hallar todos sus sujetos posibles". En otros términos,
hallar todas las proposiciones verdaderas en que un concepto figura, sea
como sujeto, sea como predicado. 8
La Característica universal es un instrumento de la razón. Es una
Característica real, esto es, un sistema de signos que no son arbitrarios
sino que constituyen una ideografía, un sistema de signos que representan
inmediatamente a las cosas (o más bien las ideas) y no las palabras, de manera que cada pueblo puede leerlos y traducirlos en su lenguaje. Llama caracteres a todos los signos escritos, pintados o esculpidos. Entre ellos hay
una diferencia importante: "Por lo demás tanto más útiles son los signos,
cuanto más expresan (exprimunt) la noción de la cosa significada, de tal

42

manera que puedan servir no sólo para la representación sino también para el razonamiento".•
Es decir, a los primeros, a los que representan ideas solamente, corresponden los jeroglíficos o los símbolos de los astrónomos o alquimistas,
en tanto que a los segundos, los que sirven al razonamiento, corresponden
las cifras aritméticas y los signos algebráicos. O mejor aún, la aritmética y
álgebra son muestras de sus Característicai. y así lo expresa en una carta a
Oldenburg, "Por lo que respecta a la Aritmética y al Algebra aporto las pruebas de lo establecido por mí, para que 1e des cuenta que también de eso ya
entonces se tenían ejemplos."' 0 En fin, la ventaja que encuentra en su
Característica sobre los otros sistemas de caracteres, es que permitirá efectuar los razonamientos y las demostraciones por un cálculo análogo a los
cálculos aritmético y algebráico.
Este sistema de símbolos o caracteres no s61o es útil sino indispensable al pensamiento deductivo. El progreso que Leibniz imprimió a las matemáticas, viene de haber utilizado los símbolos propios para representar
las cantidades y sus relaciones. "El instrumento general de la invención
humana posee caracteres adecuados (aptos), como lo patentiza el ejemplo
de la Aritmética, del Algebra y de la misma Geometría ... Ya desde ahora
declaro que sea lo que fuere lo añadido por mí a la invención matemática,
se origina sólo en un hecho, que he mejorado el uso de los símbolos que
representan cantidades". 11 La originalidad profunda del Cálculo infinitosimal, consiste en haber representado con los signos apropiados nociones
y operaciones que en sí no son aritméticas, para someterlas así a una algoritmia formal.' 2 Es esto lo que constituye el mérito esencial de la
invención de Leibniz, y su principal adelanto sobre el método de las
fluxiones de Newton.
Así, los caracteres 1deben ser "manejables", es decir, de una forma
abreviada y condensada que contenga gran sentido en pequeña extansión,
de tal modo que se puedan formar combinaciones variadas y abarcar de

una sola mirada fórmulas y relaciones complejas. Además deben responder
a las nociones por expresar, esto es, representar las ideas simples por signos
tan naturales como sea posible, y las ideas complejas por una combinación
de signos que correspondan a sus elementos de manera que figuren a
los ojós su composición lógica. La descripción de las características de este
sistema de notación, por otra parte de gran riqueza interior, la hace Leibniz
en un pasaje que es muy revelador: "Llamo carácter a la nota visible que
representa pensamientos. El Arte de los caracteres es el arte de formar y
43

�,

ordenar los caracteres de tal manera que representen pensamientos o que
ten_gan entre sí la relación que los pensamientos guardan entre sí. La proposición (expressio) es el agreqado de caracteres representantes del contenido
que se expresa. La Ley de las proposiciones es ésta: Que la idea del contenido por expresar se compone de las ideas de los elementos simples, la
expresión del contenido debe componerse de los caracteres de aquellos
contenidos:'' 1 3
Otra característica de un sistema de símbolos como el de la Caracte,
rística universal, es su concisión. Están destinados a abreviar el trabajo del
espíritu, condensado de alguna manera los pensamientos. Su forma y su
composición, además, deben permitir la deducción de tod¡¡s. las propiedades
de los conceptos que representan. Por esto la función de la Característica
no sólo es la de traducir los pensamientos a una forma exterior intuitiva,
sino que sirve también para guiarlo y ayudarlo, y para suplirlo o reemplazarlo. Las combinaciones de las ideas están figuradas por las combinaciones
de los signos correspondientes, y los razonamientos que se efectúan sobre
dichas ideas se expresan por las operaciones concretas y sensibles que se
efectúan con los símbolos. Las leyes de la Lógica se transforman así, en las
leyes de la manipulación de los signos, y las reglas del uso de los símbolos
se convierten en operaciones mecánicas.
"EL CALCULO RAZONADOR, o artificio para razonar fácil o infaliblemente, es hasta ahora un asunto desconocido.", 1 4 decía Leibniz con
anterioridad a 1708, aún cuando ya era objeto de su preocupación la Iínea
directriz de dicho Cálculo, pero para esta fecha se permite ya comunicar
en una carta a Riideken, que ha descubierto " ...cierta característica de la razón, por medio de la cual es válido arribar a las verdades de razón, a través de un cálculo, como en la Aritmética y en el Algebra, y esto para cualquier materia en cuanto que esté sometida al razonamiento.''' 5 La Característica viene a servir de fundamento a una Algebra lógica, al Calculus
ratiotinator aplicable a todos las órdenes del conocimiento donde el razonamiento pueda actuar. Esta Algebra lógica evitaría las divagaciones del
espíritu y las disputas innecesarias pues "hecha ésta", dice Leibniz en un pasaje que es muy famoso, "Cuando se originen controversias no será
la disputa entre dos filósofos más necesaria que entre dos calculistas. Pues
bastará con hacerse de las plumas, sentarse ante los ábacos, y seguidamente
decirse ambos(. .. ): iCalculemos! " 16
Pero la Característica no es sólo un instrumento de la razón, sino su
44

encarnación misma. No sólo ayuda al razonamiento sino que se substituye
a él. Con el sistemi! de símbolos descrito ya no es necesario trabajar con
el contenido real de· las ideas y de las proposiciones. Ni el calculista ni el
geómetra podrían avanzar en su pensamiento, si tuvieran que atender
constantemente al sentido de las palabras o de las cifras que emplean, y
substituir continuamente la definición por lo definido. La deducción es un
juego de símbolos y de fórmulas. Las operaciones del espíritu proceden
formalmente combinando signos cuya referencia queda desconocida o al
menos indeterminada; las consecuencias a las que llega, resultan solamente
de la forma de las relaciones lógicas, y no de su materia o de su contenido.
La rapidez de los procedimientos y la validez de los razonamientos y de los
cálculos, proviene de este mecanismo simbólico y formal .
Es muy significativa la tesis leibniziana, reiterada en múltiples textos,
que venimos comentando, pues ha sido el pensamiento formalizado, los
procesos deductivos y un simbolismo también formal, los que han edificado
a la lógica y a la ciencia contemporánea. Leibniz insistió continuamente en
que " ... los hombres en tanto que son empíricos, es decir en las tres cuartas partes de sus acciones, no actúan y no piensan más que como bestias... " 17
es decir, mecánicamente. Actúan como los Médicos Empíricos, afirma en
la Monadología, " ... que tienen una simple práctica sin teoría ... ", y son empíricos, por ejemplo, " ... cuando se espera que amanecerá un nuevo día, ... ,
porque esto ha ocurrido así hasta ahora. Sólo el astrónomo es el que lo
juzga por razón.'' 1 8 La Lógica de las ciencias que postula Leibniz, así
como su metodología, no son ni pueden ser inductivas o empíricas; son
por lo contrario altamente formales y deductivas.
Para realizar este proyecto de la Característica Leibniz hubo de intentar una Enciclopedia, en la que la "Verdadera filosofía" encontrara su
cabal cumplimiento.
11 La Ciencia General es un método aplicable a todas las ciencias. Esta ciencia es en suma su Lógica. La Analítica· de Aristóteles era fundamentalmente el arte de juzgar y de demostrar. Leibniz concibe la lógica en un
sentido más amplio, como el "Arte de pensar". No solamente el Arte de
juzgar y de demostrar, sino sobre todo el Arte de inventar.,•

L,a lógica se compone de dos partes esenciales: la primera, que llama
45

�como Descartes, el Méthode de la certitude o los Elementa veritatis acterna
sirve para demostrar las verdades ya descubiertas y para verificar las pro'.
posiciones dudosas o impugnables. La segunda, el Arte de inventar, sirve
para descubrir las verdades nuevas por un método seguro e infalible y en
un orden progresivo y sistemático. Hasta antes de él los descubrimientos en
la ciencia habían sido por tentaleos con un poco de fortuna y casi al azar.
La primera debe establecer verdades científicas de cualquier orden a
la manera de los teoremas de las matemáticas, con el mismo rigor y encadenamiento lógico. La segunda enseñará a resolver los problemas de
cualquier materia llevando su solución a proposiciones conocidas como en
la geometría. Una va de los principios a las consecuencias, de las causas (lógicas) a los efectos (lógicos); la otra se remonta de las consecuencias dadas
a los principios buscados, de los efectos conocidos a las causas desconocidas.
Una es progresiva y sintética, la otra regresiva y analítica.
En realidad Leibniz piensa que el Arte de inventar es tan sintético
como analítico. En la Consultatio de naturae cognitione afirma "la forma
o el orden" (Encyclopaedias) "consiste en la conjunción de las dos máximas artes del inventar, de la Analítica y de la Combinatoria." 2 º Es decir, el análisis y la síntesis son dos métodos de fa invención, y la distinción
de las dos partes de la Lógica pierde importancia en la medida en Leibniz
avanza con su Característica, e incluso llega a identificar la Ciencia General
con el Arte de inventar.
El análisis se aplica a la vez a las nociones y a las proposiciones; el
análisis de las ideas consiste en la definición, el análisis de las verdades consiste en la demostración. Leibniz critica las reglas de Descartes de Regulae
ad directionem ingenii, diciendo que son insuficientes e ineficaces, por consistir en conceptos casi psicológicos muy vagos y muy generales, que requieren de otro método para seguirlos con exactitud y seguridad. Este método
es el que Leibniz pretende suministrar. Así, propone en consecuencia reemplazar todas las reglas cartesianas por estas dos: No admitir ninguna palabra sin definición y ninguna proposición sin demostración.
El análisis lleva a una serie de elementos simples, a los conceptos primitivos que forman parte del Alfabeto de los pensamientos humanos. Para
Leibniz al inicio de la deducción están como elementos primeros las definiciones. La demostración es sólo un encadenamiento de definiciones. Toda
demostración se efectúa descomponiendo cada término en sus elementos es
'
46

decir, substituyéndolos por su definición. "Pues la demostración -escribía
Leibniz a Corning- no es otra cosa que una cadena de definiciones". Y la
"demostración no es sino una combinación de definiciones, como se demuestra en el Arte Combinatoria," 21 según el decir de Judicium de Comenianis
scriptis de 1671. El arte de demostrar, en fin, tiene dos vertientes: el arte de
d;finir, que es el análisis, y el arte de combinar las definiciones que es la
sintes1s.
Para Leibniz incluso los axiomas son demostrables, y no por vía de
la experiencia pues la inducción no podría justificar ninguna proposición
universal Y_ n~;esaria, sin_o porque reposan en el principio de identidad y
de contrad1cc1on. Los axiomas son proposiciones idénticas, y todas las verdades se resuelven, como se verá más adelante, en fin de cuentas en definiciones, en proposiciones idénticas y en proposiciones empíricas (~xperimenta). Los axiomas están sometidos al principio de contradicción. Lo necesario es aquello cuyo contrario implica contradicción, "lo cual es el único
y ve~dadero carácter de imposibilidad." 22 Así las únicas proposiciones necesarias son las proposiciones idénticas. Los axiomas, pues, pueden ser
demostrados por definiciones pero el fundamento de su verdad no son las
definiciones, sino el principio de identidad.
'
La definición expresa la descomposición real del concepto complejo
en conceptos simples. Las verdades demostradas no son sólo nominales
sino reales y objetivas, pues ellas se apoyan, no solamente en las definici~nes, sino en los axiomas idénticos que le dan un carácter de necesidad. Una
definición es nominal cuando indica algunos caracteres distintivos de la cosa
definida, de manera que permite discernirla de toda otra; pero una definición
no es real más que si manifiesta la posibilidad o la existencia de la cosa.
Esta última es la definición perfecta y adecuada,2s esto es, la definición
rea( es la que permite deducir con seguridad, porque se sabe que el objeto
definido es posible, es decir, no contradictorio. Por ello es perfecta y adecuada_. _Además la definición debe comprender las condiciones necesarias y
Y suf1c1entes para demostrar todas las propiedades del objeto definido.
Las definiciones en tanto que convienen a lo definido y s61o a lo
definido, expresan una "propiedad recíproca" o característica. Esto es, que
toda propiedad recíproca debe agotar la esencia del objeto.
Los principios de toda demostración son, no s61o las definiciones, sino
también los axiomas idénticos. Estos son los principios de todas las propo-

47

�siciones necesarias, conocidas a priori. Las verdades necesarias son idénticas,
unas explícitamente, y son las verdades primeras o axiomas, otras virtual·
mente o implícitamente, y son los teoremas demostrables. Demostrar estos
axiomas es llevarlos a verdades idénticas analizando sus términos, es decir,
definiéndolos. Toda demostración consiste en reemplazar un término (complejo) por un grupo de términos (más simples) que le es equivalente. Así,
el fundamento esencial de la deducción es el principio de la substitución
de los equivalentes. En las proposiciones simples, el predicado está contenido en el sujeto (desde el punto de vista de la comprehensión) y puede serlo
substitu ído, porque es idéntico a una parte del sujeto: en una proposición
recíproca o convertible, el sujeto y el predicado se contienen mutuamente,
son lógicamente equivalentes, pueden, pues, ser substituídos el uno por el
otro indiferentemente. "lnferre e-st propositionem ·ex alia facere per sljbstitutionem terminorum aequivalentium." 24
Hasta ahora sólo se ha hecho referencia a las verdades racionales y
necesarias, pero lo dicho anteriormente vale para todo tipo de verdad, pues
es la noción misma de la verdad en general, a saber: que en toda pro posición verdadera el predicado está contenido en el sujeto, por ello mismo
es verdadera, pues debe haber una conexión real e inteligible entre el sujeto y el predicado, es una relación de inclusión lógica que se puede descubrir por el análisis de los términos. En el Discurso de Metafísica esta
idea está claramente expuesta: " ... consta que toda predicación verdadera
tiene algún fundamento en la naturaleza de las cosas, y cuando una pro·
posición no es idéntica, es decir, cuando el predicado no está comprendido
expresamente en el sujeto, hace falta que esté allí contenido virtualmente,
y a esto le llaman los filósofos in esse, diciendo que el predicado está en
el sujeto. Así, es preciso que el término del sujeto encierre siempre el del
predicado, de suerte que el que entendiese perfectamente la noción del
sujeto, juzgaría también que el predicado le pertenece". 25
Todo esto es cierto también para las proposiciones cuyo sujeto es
un individuo, proposiciones singulares, como son las verdades de hecho Y
las verdades históricas. Leibniz sostiene que "la noción individual de cada ·
persona encierra de una vez por todas lo que ha de ocurrirle siempre",
en su famosísima correspondencoa con Arnauld; 26 y la razón de que pueda hacerlo a propósito de un sujeto individual, es que toda verdad está de·
terminada por la naturaleza lógica de sus términos, la que está inscrita en
ellos con anterioridad, y que sólo basta con analizar a fondo para descubrirla. En síntesis, toda verdad es formal o virtualmente idéntica, o en los
48

términos. de Kant, anal itica, pudiéndose demostrar, por tanto, a priori,
por medio de las definiciones y el principio de identidad.
Leibniz mantiene la distinción entre verdades de razón y verdades de
hecho, entre verdades necesarias y verdades contingentes, aún cuando todas
e_llas son igualmente analiticas. De las verdades contingentes y de hecho se
tiene un conocimiento imperfecto e inadecuado, como el que se tiene de
las cosas reales, es decir, incompletamente analizadas, y las cuales aún no
se descomponen en sus elementos simples. Esto es debido a que sólo se
conocen sus propiedades por experiencia. Pero un entendimiento divino
sí puede tener una idea adecuada de estas verdades y un conocimiento intuitivo de las mismas. No empero, con el cálculo de las probabilidades
se puede verificar una proposición de hecho, con una aproximación cada
vez mayor, en la medida en que se continúe el análisis. Esto no signifi .
ca que las v~rdades de hecho sean en el las mismas sólo probables, ya que son
probables solo para nosotros que no tenemos más que un conocimiento
incompleto y sólo aproximativo; pero ellas son absolutamente ciertas como lo son las verdades de razón, como ellas, son analíticas o virtual~ente
idénticas, evidentes a priori a lo menos para el entendimiento divino. Esto
dice Leibniz, es la nota importante del principio de razón, es decir: pode;
d_emostrar una_ proposic_ión por el s(mple análisis de sus términos. Así, por
e¡emplo, el pnnc1p10 bas1co de la logica de Leibniz: "en toda proposición
verda_dera la noción del_ predicado está comprendida en la del sujeto", nos
permite conocer, tamb1en a nosotros, a priori las verdades de hecho al igual
queDios.
'
El princi~i? de no contradicción es la regla de las posibilidades, pues
es necesario log1camente aquello cuyo contrario no implica contradicción·
es posible todo lo que no es contradictorio en si mismo. Pero todos lo;
posibles no pueden ser realizados a la vez, pues no son más que composibles,
es decir compatibles entre ellos. La elección de ellos depende de la inteligencia (leyes lógicas de la verdad eterna), de la voluntad (que no es contradictoria), y de la bondad (que quiere lo mejor), divinas.21
Las verdades necesarias reposan en el principio de contradicción, las
verdades contingentes están fundadas en el principio de razón O de lo
mejor. Cuando el principio de razón se aplica a las ciencias físicas, aparece
el principio de la conveniencia o de lo mejor, y que consiste en la finalidad
que el principio de razón hace reinar en la naturaleza. Otro corolario de
este principio de razón es el principio de la simetría, oue surge también
49

�cuando aquél se aplica a la física, y que funciona ahí donde halla simetría
o paridad de forma, como en el axioma d~I equilibrio de Arquímides. Este
principio tiene una gran afinidad con el famoso principio de los indiscernibles, que afirma que no pueden existir en la naturaleza dos cosas (con·cretas e individuales) absolutamente semejantes, y que no difieran más que
en posición, o como se dice, en número. Otro corolario es el Principio de la
simplicidad de las leyes de la naturaleza, o principio de economía, del cual
es ejemplo esta máxima: que la naturaleza actúa por las vías más cortas,
o al menos por las más determinadas; máxima ésta que da razón de casi
toda la Optica, Catóptrica, y Dióptrica.
El célebre principio de continuidad es también un corolario del principio de razón. Este principio juega un papel importante en la metafísica
de Leibniz y en su polémica contra los cartesianos, y su formulación es
como sigue: Cuando los casos (o lo que ha sido dado) se aproximan continuadamente y se pierden al fin el uno en el otro, es necesario que los siguientes casos (o lo que es requerido), lo hagan también. Esta armonía
y perfección que revelan los principios señalados, consiste esencialmente
en un orden inteligible que concilia la simplicidad de los principios con la
riqueza y variedad de las consecuencias.2 8
las verdades contingentes y de hecho, hemos dicho, es posible conocerlas de dos maneras. A priori, por la deducción fundada en el principio
de razón. Y a posteriori, por la percepción distinta de hechos. Para los
hombres la experiencia va marcando la pauta a su razón, en el análisis de
las verdades de hecho, pero entre ella y la razón existe un acuerdo perfecto,
una verdadera armonía preestablecida. Existe casi una Lógica inmanente
a los hechos, que los hace inteligibles a la razón. Es que la naturaleza está
penetrada de lógica, o mejor, es que es una lógica viviente; de modo que
no puede realizar nada que sea contradictorio o ininteligible. Así, pues, la
experiencia tiene un papel muy positivo en las ciencias experimentales.
las ciencias de la naturaleza deben constituirse sobre el mismo tipo
deductivo que las ciencias racionales, pues la diferencia es que las primeras
están fundadas sobre hipótesis generales no demostradas, denominadas
axiomas o postulados; ellas emplean también la experiencia, es decir, la
observación de los hechos en donde buscan las leyes. las verdades de hecho de una ley empírica se demuestran deduciéndolas de una ley hipotética más general, que puedan servir de principio a otras leyes empíricas,
y se continúa progresivamente de leyes en leyes cada vez más generales,
50

de_ tal mod_? qu~ se llegue a hacer depender todas las leyes empíricas del
mas pequeno numero posible de principios o de hipótesis. Así, tanto las
c1enc1as experimentales como las ciencias racionales son esencialmente
ded_uct_i~as, Y la diferencia entre ambas consiste en q~e una es progresiva
o smtet1ca, y la otra regresiva o anal ítica.2 •
~sí,. Leibniz, gracias a su Característica universal, su Arte de las
combinaciones, y su lógica inventiva, delínea esta Ciencia General, o
método para ~odas las ciencias, como una metodología científica para sistemas deductivos y form_ales. Esta Metodología es aplicable a cualquier
objeto posible de pensamiento, Leibniz mismo así lo reconoce, e intentó
llevar a cabo sus proyectos en Derecho, en Moral, en letras, en Historia, etc.
-111-

. En filosofía es ~atente la fundamentación lógica que recibieron sus
tesis, conforme a las ideas precedentes, y su sistema filosófico todo no es
más que el de~rrollo de las nociones más fundamentales de su Lóqica v de
su Met~dolog1a, a saber: el principio de razón y el principio de contrad1cc1on. LB monadología y el Discurso de Metafísica, son ejemplos alta'.'18_nte representativos ~e -~ta opini~. _La metafísica de Leibniz reposa
unicamente sobre los pnnc1p1os de su log1ca, y de ahí procede toda entera.
Una breve descripción de la noción de substancia confirmará lo afirmado más arriba. Leibniz en un libro dirigido contra J. Loe e, el Nuevo
T~tado sobre el _Entendimiento Humano (Lib. 11, cap. 23), rechaza la
tesis de la substancia como idea simple, para afirmar que lo que Locke,expresa con las palabras metafóricas de "sostén" o "substratum"ªº, es que concebimos muchos predicados de un mismo sujeto (TEO. &amp;1); pues Leibniz
se da cuenta que es en lo relativo al lazo de sujeto y predicado, donde está
lo fundamental, y no en la inferencia incierta de una existencia independiente. El ha expuesto expresamente, por tanto, su noción de la subst~ncia
bajo la depe_ndencia de esta relación lógica. Critica también la vaguédad
de esta -~oc1on en cuanto a su origen, presentando el argumento de que la
abstracc1on _no puede conducir a la noción de la substancia, siendo por el
contrario, dice, el concretum el que nos la proporciona.
. P?ra Leibniz la substancia se encuentra cuando varios predicados son
a~nb~1dos a u~ sujeto, y cuando éste no puede a su vez ser atribuído a
rnngun otro sujeto. A este sujeto Leibniz lo denomina "substancia individual".

51

�En la Monadología Leibniz caracteriza metafísicamente a esta subs•
tancia individual, aplicándole el nombre de Mónada. "La Mónada de que
hablaremos aquí, no es otra cosa que una substancia simple, que forma
parte de los compuestos; simple, es decir, sin partes." (Mon. &amp; 1)

hará Berkeley, niega la posibilidad que plantea Locke de construir concepto~ generales por medio de la inducción. Tales conceptos generales es
1mpos1ble que la mente los conciba. ¿cuál es el criterio para seleccionar las
llamadas 'caracter_ísticas comu~es' de los objetos? ¿corresponde el concep·
to general abstrn1do, a los objetos de los cuales fué extraído y a otros que
no habiendo sido sometidos al proceso de abstracción son de la misma
índole que aquéllos? A todas estas cuestiones Leibniz respondería ne9:1t1vamente; porque lo que llamamos "concepto general": nos lo proporciona un ~oncretum. La noci~n de substancia no es una 'idea general vaga
Y obscura , es, por el contrario, una substancia individual, concreta y determinada, pues no es otra cosa que un sujeto del cual concebimos muchos
predicados. Estos, también dirá Leibniz, están ya contenidos en la noción
de sujeto, aunque sea virtualmente. La substancia es una noción lógica.

Para Leibniz no basta con la noción lógica únicamente para caracte·
rizar a la substancia; hace falta su elemento esencial, a saber, la persistencia
en el cambio. El cambio implica alguna cosa que cambia, es decir, un su·
jeto que ha conservado su identidad en el cambio de cualidades (Mon. &amp; 12),.
Esta noción de sujeto de cambio no es, pues, independiente de la noción
de relación de sujeto y pFedicado, pero es lógicamente posterior; es la relación sujeto-predicado aplicada a lo que está en el tiempo.
En el Discurso de Metafísica Leibniz se ocupa de otra cuestión
central a este tema. Allí (&amp; 8), reconoce que cuando varios predicados se atribuyen a un mismo sujeto, y este sujeto no se atribuye a ningún otro, se le llama substancia individual. "... pero esto no es bastante --dice- y una tal explicación no es más que nominal. Es preciso, pues,
examinar qué es eso de ser atribuído verdaderamente a un cierto sujeto.
Ahora bien consta que toda predicación verdadera tiene algún fundamento
en la naturaleza de las cosas, y cuando una proposición no es idéntica, es
decir, cuando el predicado no está comprendido expresamente en el su·
jeto, hace falta que esté ali í contenido virtualmente, y a esto le llaman los
filósofos in esse, diciendo que el predicado está en el sujeto. Así es preciso
que el término del sujeto encierre siempre el del predicado, de suerte que
el que entendiese perfectamente la noción del sujeto, juzgaría también
que el predicado le pertenece. Sentado esto, podemos decir que la natura·
leza de una substancia individual o de un ser completo es tener una noción
tan completa que sea suficiente para comprender y hacer deducir de ella
todos los predicados del sujeto a quien esta noción se atribuye." De esta
noción de que el término del sujeto encierre siempre el del predicado,
Leibniz derivará cuestiones importantísimas para su metafísica. Por un lado
en virtud de esta determinación las substancias se diferencían no sólo
número. Que una substancia no podría comenzar más que por creación ni
perecer más que por aniquilación. Además toda substancia es como un
mundo completo y como un espejo de Dios· y de todo el universo, que cada
una de ellas expresa a su manera; y así otras más.

Por otra parte fué esta concepción lógica que venimos comentando
la que dió pábulo a la abundante y muy interesante correspondencia entr~
Leibniz Y un famoso teólogo de la época, Arnauld, acerca "c6mo la noción
individual de cada persona encierra de una vez por todas Jo que le sucederá"
que no es más que un corolario del principio arriba expuesto.
'
Es ª. prop?sito de esta correspondencia donde Leibniz explicita algunas cuestiones importantes que hemos encontrado vinculadas con otras de
Wittgenstein _(a quien refiero aquí por un cierto paralelismo con Leibniz
por haber dedu_cido nociones metafísicas, de otras puramente JógicasÍ:
Objeto,_ substancia. y forma. Con la intención de sólo apuntar el problema
transcribo como ejemplo una parte de las notas que hizo Leibniz a la carta d~ Arnauld _de 13 de mayo de 1686. Dice así: "En efecto, aunque no
se d1jese que Dios, considerando el Adán a quien toma la resolución de crear
~ en él todos sus acontecimientos, es suficiente demostrar siempre qu~
tiene que haber una noción completa de ese Adán que los contenga. Pues
todos los predicados de Adán o dependen de otros predicados del mismo
Adán, o no dependen de él absolutamente. Poniendo, pues, aparte los que
de_~nden de otros no se precisa más que reunir todos los predicados pri·
m1t1vos para formar la noción completa de Adán que baste para deducir
de ella todo lo que debe ocurrirle siempre, hasta donde sea necesario para
dar una explicación de él".31
.

Leibniz rechaza la noción de substancia como una noción general lo·
grada por !a abstracción. La substancia es individual nos dice. Tal como lo

52

Conocer un objeto -dice Wittgenstein- es conocer sus propiedades
internas (forma): "lf I know an object I also know ali its possible occurences
in states of affairs. (Every one these possibilities must be part of the nature
53

�of the object). A new possibility cannot be discovered later". (Tractatus
&amp; 2. 0123) "lf I am to know an object, theugh I need not know its externa! properties, 1 must to know all its interna! properties". (&amp; 2. 01231).

"lf all objects are given, then at the same time all possible states of affaire
are also given". (&amp; 2. 0124) . Y Leibniz, que no se precisa más que reunir
todos los predicados primitivos para formar la noción completa de la substancia individual. La similitud entre estos textos es notable, por más que
existan diferencias propias de cada filosofía, pero en ambos, esta noción es
lógica. En Leibniz como en Wittgenstein la substancia es el sujeto últimod~
predicación, y es simple. Asimismo en ambos la substancia se define -por sus predicados posibles, que en Wittgenstein son sus situaciones objetivas.
De esta manera el aparato lógico creado por Leibniz da razón tanto
de las ciencias como de la filosofía, pues la metodología que de ahí deriva
da el criterio para el uso correcto de la razón y el conocimiento verdadero
de la realidad. Leibniz mismo señala algunos antecedentes a su obra (Phil.,
VII, C, 156-157), en los trabajos de Raymond Lulle: Kaballe y Ars Magna
(1234-1315). También en el mismo sentido Cornelius Agrippa: Comentarium
in artem breven Lulli y Alsted: Architectura artis Lullianue; ellos iniciaron
la senda que Leibniz desarrolló tan magistralmente, y que la lógica moderna y la filosofía de nuestros días han realizado con toda amplitud.

INDICE DE NOTAS Y REFERENCIAS

attingas de nostra hac analysi infiniti, ex intimo philosophie fonte denvata,
qua mathesis ipsa 11ltra hactenus consuetas notiones, id est ultra imaginabilia,
esse attolit, quibus pene solis hactenus geometría et analysis immergebantur.
Et haec nova inventa mathemathica partim lucem accipient a nostris philosophematibus, partim rursus ipsis autoritatem dabunt" (Carta a Fárdella
de 3/13 de septiembre de 1696).
3.- Carta al Hospital, 27 de diciembre de 1694.
4.- Carta a Malebranche 13/ 23 marzo, 1699.

5.- "Semper igitur praedicatum seu consequens inest subjecto seu antece-denti, et in hoc ipso consistit matura veritatis in universum ... Hoc autem
verum est in omni veritate affirmativa, universali aut singulari, necesaria aut
contingente ... " (Phil.; VII 1, 6) "Videbam autem comune esse omni propositione verae affirmative, universali or singulari, necesariae vel contingenti,
ut praedicatum insit subjecto, seu ut praedicati notio in notione sujecti
alique ratione invovatur, idque esse principium infallibilitatis in omni
versitatum genere, apud aum qui omnia a priori cognoscit". (De libertate,
Foucher de Careil, B, 179).
6.- Carta a la Princesa Sofía, junio 12 de 1670.

7.- Couturat, Louis, La Logique de Leibniz, (D'apres des documents
inédits), Georg Olms Verlagsbuchandlurig, Hildesheim, 1961, pág. 49.
8.- De combinatoria, nos. 92-93.

1.- Leibniz ha sido juzgado por B. Russell como " ... one of the

supreme intellects of all time, but as a human being he was not admirable" ,
pues su mejor trabajo como pensador quedó en su escritorio sin publicarse
ante el temor de la impopularidad. Por esto hay en cierta forma dos sistemas filosóficos de Leibniz, uno optimista, ortodoxo y fantástico, elaborado para ganar la aprobación de príncipes y princesas, y que lo llevó a inventar la doctrina de que éste es el mejor de los mundos posibles. El otro,
que fué surgiendo lentamente de sus manuscritos editados hasta fines del
siglo XIX, que fué profundo, coherentes y lógico.
Cfr. A History of Western Philosophy, Book three, Chapter Xl.
2.- "Fortasse non inutile erit, ut non nihil in praefatione operis tui
54

9.- "Porro tanto utiliora sunt signa, quanto magis notionem re1s1gnatae
exprimunt, ita ut non tantum repraesentationi, sed et ratiocinationi inservire possint." (Phi.; VI 1, 204). En este sentido su noción de signo corresponde a la de 'transparencia' de los símbolos lógicos o conceptos tornfales.
10.-"At arithmeticam et Algebram inter ei instituti specimina receseo, ut
videas ejus quoque jam tum exempla haberi". (Carta a Oldenburg).
11.- "lnventorium mathematicum, Praefatio: instrumentum inventionis
humanae generale esse characteres aptos, quod satis Arithmeticae et Algebrae
et Geometriae ipsus exemplo patet... Et jam nunc profiteor, hoc quidc¡uid
est quod inventioni mathematicae adjeci, ex hoc uno natum esse, quod

55

�usum symbolorum quantitates repraesentantium reddidi meliorem". (Math.;VII, 17).
12. - Couturat, Louis, Opus cit., pág. 85.

13.- "Characterem voco notam visibilem cogiatationes representatem Ars
characteristica est ars ita formandi atque ordinandi characteres, ut referant
cogitationes, seu ut eam inter hebeant relationem, quam cogitationes inter
se habent. Expressio est agragatum characterum rem quae exprimitur
repaesentatium. Lex expressionum haec est: Ut ex quarum rerum ideis
componitur rei experimendae idea ex illarum rerum characteribus compona-tur rei expressio". (Phil V, 6, f. 16).

14.- "CALCULUS RATIOCINATOR, seu artificum facile et infallibiliter
liter ratiocinandi. Res hactenus ignorata". (Phil.; VII, B. 11, 8).

22.-_ "Qui est verus atque unicus character impossibilitatis". (Carta a
Cornmg, 1678).
23.- Cfr. Carta a Techirn-haus, fin de mayo de 1678.

24.- Monatsberichte der Akademie der Wissenschaften zu Berlín 1861 .
p. 209.
'
'
25.- Discurso de Metafísica, &amp; 8.
26.- Correspondencia con Arnauld, Editorial Losada, Buenos Aires.
27.- Véase Discurso de Metafísica, &amp; 13.
28.- Ibídem &amp; 6.

15.- "Characteristicem quandam rationis, cujus ope veritatis rationis
velut calculo quodam, ut in Arithmetica Algebraque, ita in omni alia materia quatenus ratiocinationi subjecta est, consequi licerit". (Carta a Rodeken,
1708).

16.- "Quo facto, quando orientar controversiae, non magis disputatione
opus erit ínter duos philosophos, quam ínter duos Computistas. Sufficient
enim calamos in manus sumere sedereque ad abacos, et sibi mutuo (... )
dicere: Calculemus! "(Phil.; VII, 200).

29.- Véase Nuevos Ensayos sobre el Entendimiento Humano, IV, XIII, &amp;10.
30.- John Locke, Ensayo sobre el Entendimiento Humano Libro 11,
Capítulo XXIII, &amp; 1 y 2.
'

31.- Correspondencia con Arnauld, Ed. cit., pág. 47.
FUENTES BIBLIOGRAFICAS

17.- Principios de la Naturaleza y de la Gracia, &amp; V.

- Lettres et Opuscules inédits de Leibniz, par Foucher de Careil, Paris, 1857.

18.- Monadología, &amp; 28, Cfr. Teodiceé &amp; 65; Cfr. carta a Toloneo, 6 de
enero de 1705.

- Oeuvres de Leibniz, (publiées pour la premiere fois d'apres -les manuscrits

19.- Cfr. carta a Wagner, 1696.

- Die Philosophischen Schiften von G.W. Leibniz, Ed. Gerhardt 7

20.- "Forma cive ordo" (Encyclopaediae) "consistet conjuctione duarum ·
maximarum inveniendi atium, Analiticae et Combinatoriae". (Foucher de
Careil, VII, 123).

- Correspondencia con Arnauld, Editorial Losada, Buenos Aires.

originaux) par Foucher de Careil, 7 vol., Paris, 1859-1875.
Berlín, 1875-1890.

'

1
vo ·•

21.- "Est enim Demostratio nil nisi catena definitiorum" (Carta a Corning);
"Nibil ... aliud demonstratio quam combinatio definitionum, ut in arte combinatoria ostendi". (Judicium de Comenianis scriptio).

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57

��PRINCIPALES RESULTADOS DEL DESARROLLO Y CONSOLIDACION
DE LA SOCIEDAD MODERNA EN MONTEMORELOS Y SU REGION.111
Máximo de León.

-1

Quiero agradecer cumplidamente al C. Presidente Municipal y a los
organizadores de las Fiestas del 150 Aniversario de la Ciudad de Montemorelos, su amable invitación a participar en éstas con la charla que hoy
desarrollaré ante ustedes tratando de analizar muy brevemente el periodo
final en la vida de esta comunidad, durante el cual se consolidó lo que
llamaremos convencionalmente la Sociedad Moderna.
Para mi en lo personal y para el Colegio de Historia de la Facultad
de Filosofía de la U.A.N.L., esta participación no sólo constituye una honrosa distinción, sino también una responsabilidad que nos permitirá exponer ante ustedes el criterio con el cual queremos enfocar este tipo de investigaciones histórico-sociales, que consideramos muy útiles para esclarecer
no sólo los problemas del pasado, sino para plantearnos con honradez
científica las perspectivas más probables que nos ofrece el futuro.
Ciento cincuenta años es un plazo que medido en términos humanos
puede parecer muy lar~o, pero que resulta demasiado breve para la vida
de cualquier pueblo. Por ello, al celebrar un acontecimiento como el presente
tenemos una buena ocasión para deternernos y hacer un balance de I camino
recorrido hasta ahora, preguntándonos con seriedad cuál será el futuro que
nos espera. Podemos, mirando al pasado, inquerir si todo lo ocurrido hasta
hoy ha sido bueno y si es deseable que para el futuro continúe siendo así.
Por tanto, mi charla no será una mera colección de datos históricos más
o menos importantes ni de anécdotas más o menos interesantes, sino más
61

�bien un modesto intento de generalizar en dos o tres grandes tesis lo que ha sido fundamental en el desarrollo de la Sociedad Moderna en Montemorelos y su región.
Dado el criterio a que nos atenemos, nos veremos obligados a introducir
en nuestra charla no sólo instrumentos metodológicos puramente históricos, sino también sociológicos, económicos, filosóficos, etc., para hacer
posible un intento global de visualizar nuestro pasado de la manera más
integral y profunda posible.
Es bien claro que mucho de lo que aquí diremos no sólo es propio de
Montemorelos y su región, sino también de muchos otros sitios, dentro y
fuera del país, pero por ello mismo es más importante todavía precisar
con alguna exactitud las características peculiares de un caso como el que
hoy nos ocupa. Tampoco vamos a descubrir el agua tibia, pues muchas de
r,uestras afirmaciones serán tan obvias y conocidas que seguramente a nadie
sorprenderán, pero lo interesante será que intentaremos hacer un nuevo enfoque de las mismas, tratando de darles un nuevo y más racional sentido.
También tomamos en cuenta que al hacer un análisis de este tipo,
debemos pensar que de nuestra acción de hoy depende el futuro de nuestra
sociedad, pues así como ahora estamos analizando la vida social de nuestros antepasados, así llegará el momento en que generaciones futu~as criticarán lo que hoy nosotros hacemos, las más de las veces inconscientemente.
En resumen, en esta charla intentaremos hacer una crítica razonada
de nuestro pasado inmediato, para sobre ello tratar de prever a grandes
rasgos el futuro que sería más deseable legar a nuestros hijos.
Y con estas palabras queremos entrar en materia, analizando primero
las circunstancias más generales que condicionaron el desarrollo de la moderna sociedad en Montemorelos y su región.
- 11 -

LA SOCIEDAD MODERNA DE MONTEMORELOS, puede decirse que
nace de manera clara a fines del siglo pasado y se consolida en forma definitiva durante los primeros años del presente siqlo, al igual que lo ocurrido en el resto del país.
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Sobre el. proceso general de nacimiento de esta sociedad influyó de
manera muy importante un conjunto de circunstancias de orden internacional, nacional y regional. Sin tenerlas a la vista no nos es posible explica!nos de manera cabal la problemática social de esta región; por ello
mismo deberemos pasar un rápido vistazo a este conjunto de factores externos.
_En _el orden internacional el hecho más importante que se da a fines
del siglo pasado es la entrada del capitalismo mundial a una nueva fase de
~ desarrollo conocido con el nombre de imperialismo. Durante algún
tiempo los autores que se ocuparon de estudiar los fenómenos sociales de
nuest~a época pretendieron ignorar este hecho fundamental, pero ahora
constituye un lugar común su análisis multilateral aún cuando en algunas
ocasiones se le pretenda bautizar con otros nombres.
lCuáles son las características básicas del imperialismo? Prácticamente es ya unánime la respuesta a esta pregunta y se consideran como
tales, en primer lugar, la aparición de las grandes empresas monopolistas
que a ~!vel internac!onal tienen bajo su control ramas completas de la
producc1on; el nac1m1ento del capital financiero, producto de la fusión de
los capitales invertidos en la industria y en la banca, lo que determina una
extraordinaria capacidad de concentrar recursos económicos en muy pocas
manos; otro rasgo sumamente importante es el hecho de que aparece como
ele~ento vital en las relaciones entre los países el flujo de capital de unos
hacia otros buscando siempre las ganancias más elevadas.
Estas características básicas y otras más que por razones de tiempo no
quere".:los detall?rlas aquí, han tenido como resultado que un grupo muy
pequeno de pa1ses se desarrollen en forma extraordinariamente rápida,
acumulando dentro de sus fronteras las más gigantescas fuerzas productivas
que el hombre ha sido capaz de crear, mientras que por el otro Íado la
inmensa mayoría de los países del mundo son mantenidos en calidad de
países proveedores de materias primas, de mano de obra barata y como
terreno virgen para la superexplotación en beneficio de los países imperialistas.
Vale la pena hacer notar que este desarrollo hacia el imperialismo tiene lugar en medio de un prodigioso crecimiento de la técnica, de la ciencia
Y en general de la acción del hombre sobre la naturaleza a la cual somete a
su dominio cada vez de manera más completa. Pero por desgracia, los re-

63

�sultados de estos avances prodigiosos no benefician a todo el mundo.sino
sólo a un puñado de países imperialistas.
En el marco de este cuadro general, a nuestro país, por un conjunto
de circunstancias históricas que apenas hasta ahora nuestros autores se
preocupan por investigar, le tocó en suerte quedar en calidad de país
sometido cuyo desarrollo natural fue distorsionado para beneficiar de manera muy concreta a un país imperialista que es nuestro vecino del norte.
No queremos aquí tampoco analizar las circunstancias políticas que
se dieron en nuestro país a fines del siglo pasado que facilitaron este proceso; bástenos señalar como ejemplo de lo que queremos decir que nuestro
país era a fines del siglo XVIII, al terminar el período colonial, el país
más importante del continente tanto por su población como por su capacidad de generar riqueza, y que este papel se perdió en el proceso de su conversión a país dependiente, en los marcos de un sistema capitalista mundial
desarrollado.
A fines del siglo XVIII nuestro país tenía la ciudad más grande del
continente, los puertos más activos en el Atlántico y el Pacífico, la minería
más desarrollada y un conjunto de ramas económicas que figuraban entre
las primeras del mundo, al grado tal que en aquellos años decir "Americano"
era referirse a los habitantes de la Nueva España. Bastaron menos de cien
años para que este cuadro cambiara por completo y ahora esos rasgos se
dan en los Estados Unidos de América y nuestro país ocupa un lugar muy
secundario en el conjunto de la economía mundial.
Es bien claro que no podemos culpar a nuestros antepasados de este
desenlace, pero sí podemos analizar las causas que explican ese proceso
para tomar ahora las medidas necesarias que eviten para el futuro que se
mantengan las mismas indeseables circunstancias.
Resumido muy brevemente, podemos decir que este proceso se dió
a fines del siglo pasado gracias, entre otras, a la siguiente causa:
A pesar de que después de la intervención francesa en nuestro país
se dieron condiciones muy favorables para un desarrollo económico autónomo, éste se frustró porque entonces se inició la penetración en gran escala del capital extranjero (principalmente Norte Americanos) que no sólo
se apropió de viejas ramas de la economía como eran la minería, la indus-

tria textil y otras, sino creó nuevas actividades como son la industria ferrocarril~ra, la minería del cobre y del hierro, la metalurgia, la banca, etc.
Result1:"1a muy largo hacer aquí la reseña de este proceso pero bástenos
con senalar que fue durante el Gobierno de Don Porfirio Díaz cuando este
fenómen~ ~dquirió 1? más amplia magnitud. Durante este período ciertamente Mex1co_ avanzo en su desarrollo, pero éste sólo se hizo para beneficiar a los cap1tahstas extranjeros, a sus socios nacionales y a una delgada
capa de terratenientes aburguesados que se asociaron con ellos. Es bien
conocido que nuestro pueblo no sólo no participó de los beneficios de este desarro_llo, sino que él mismo provocó una serie de inquietudes sociales
que culminaron con la gran Revolución de 1910-17. Por eso resulta muy
Justo -~ec1r que nuestro pueblo con su trabajo barato, superexplotado,
financio en gr.an parte ~l. prndigioso desarrollo que se dió en esos años
Y cuyos benef1c1?s tamb1en disfrutaron los escasos grupos sociales nacionales que fue~on complices de los imperialistas en esta superexplotación del
pueblo mexicano.

- 111 lCómo se reflejó en Nuevo León, y la región de Montemorelos en
particular, el. proceso arriba descrito?
Por una parte en Nuevo León se pudo presenciar el surgimiento de un
importante foco de desarrollo económico cuyas características condicionan
todos los procesos que a partir -.de entonces se dan en esta parte del país.
Gracias a un conjunto de circunstancias favorables tales como la no
existencia en nuestro Estado de relaciones de producción serviles, como
eran propias del centro del país, lo que posibilitó un cierto flujo de n,ano
de obra libre; a su vecindad con los Estados Unidos, lo que le permitió
resultar muy beneficiado durante la guerra civil Norte Americana en que casi
todo el comercio del sur de los Estados Unidos se hacía por Monterrey;
la no presencia en esta zona de fuertes choques armados durante las guerras
civiles que llenaron nuestra historia en el siglo pasado, lo que permitió la
conservación de muchos bienes, y en general, al hecho de que estas circunstancias posibilitaron el surgimiento de una serie de capitales originados
principalmente en el comercio y la agricultura, que pudieron ser invertidos
en nuevas ramas de la economía, dieron como resultado que en Monterrey
surgiera y se desarrollara con gran rapidez un fuerte núcleo industrial que

65
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�mu')' pronto ocupó el primer sitio en el país.
Entre los hechos concretos que vale la pena recordar de este desarrollo
industrial podemos mencionar cómo en 1856 se fundó en la Fama, N. L.
la primera fábrica textil que merecía el nombre de tal la que fué muy pronto
seguida por otras en el Cercado y la Leóna, N. L.

laboral a sólo nueve horas y todavía esos años algunas empresas se van_aglonaban porque ayudaban a las familias de los obreros muertos en acc'.~ntes de trabaJo con cuatro pesos y cuatro velas para los funerales. Tamb1en est?s autores se olvidan de la influencia que el capital extranjero tuvo
~~a estimular este desarrollo que por cierto hizo que sus principales benef1c1os fueran a parar más allá de nuestras fronteras.

En 1890, con la inve~ión del capital comercial acumulado por la
Casa José Calderón, más la asesoría técnica de norte americanos, se inició

. El crecimiento acelerado de Monterrey y su región determinó que una
sene ~ zonas qu_e forman el resto del Estado sufrieran un proceso de estancamiento relativo o en el mejor de los casos de un desarrollo sumamente
l~nto. Aq~í nos en~ontramos de nueva cuenta con el fenómeno que ya
vimos a nivel mundial en que unos países se desarrollaban más que otros
pues el desarrollo de Monterrey provocó que el resto del Estado se queda'.
ra condenado a ser proveedor de materias primas y de mano de obra barata.
Concretan:ien_te en el caso de Montemorelos estos hechos dieron por
resultado las siguientes consecuencias:

la Cervecería Cuauhtémoc que muy pronto generó un verdadero imperio
industrial financiero.
En 1900, con la aportación de capitales norteamericanos, españoles, franceses y mexicanos, se fundó la Fundidora de Fierro y Acero de
Monterrey, empresa que en su tiempo fue la número uno en América la·
tina y que también muy pronto generó un importantísimo núcleo industrial y financiero.
El movimiento bancario en sus formas modernas empezó en 1890
con la fundación de una Sucursal del Banco Nacional de México y en los
siguientes años se fundaron el Banco de Nuevo León, el Mercantil, el de
Milmo y la Sucursal del Banco de Londres y México.
La construcción de Ferrocarriles se inició en 1882 y muy pronto Mon-

terrey quedó convertido en un importante centro de comunicaciones con
la Frontera Norte, el Centro del país y los Puertos del Golfo de México.
Este innegable desarrollo ha dado motivo a que más de una vez se
pretenda atribuir a las supuestas características de hombres excepcionales,
la razón de su nacimiento, cosa con la cual no podemos estar de acuerdo
porque los hombres que en aquel tiempo encabezaron estas inve~iones
no eran mejores ni peores que otros que se daban en las demás zonas del
país, pero lo que aquí ocurrió fue un conjunto de circunstancias felices
que hicieron que sus actividades económicas rindieran fruto en mayor
proporción. Quienes hacen esta apología de la "visión" de esos hombres
de empresa, siempre se olvidan que una de las causas principales que facilitaron este desarrollo fue la brutal explotación de que fue víctima la mano
de obra que entonces participaba en las industrias, pues los obreros se
veían obligados a trabajar jornadas de hasta 12 horas diarias, con salarios
que nunca rebasaban el peso diario y sin ninguna protección social o laboral. Fue sólo hasta 1907 que la Cervecería Cuauhtémoc redujo su jornada

1o.-EI crecimiento normal de la población se rezagó considerablemente

con respecto al de Monterrey, como podemos apreciarlo con las siguientes cifras:
En 1824, al iniciar México su vida independiente, Monterrey tenía
12,2_82 habitantes contr_a 8,638 de Montemorelos, lo que indica que no
hab1a una gran d1ferenc1a entre los dos Municipios y más aún si tomamos
en cuenta q~e. e_ntonces Monterrey tenía como parte también lo que ahora
son los Murnc1p1os de Guadalupe, San Nicolás, Santa Catarina, San Pedro
y otros.
. . Ahora, 1~ años después, Monterrey tiene una población cerq¡na al
m1llon de habitantes en sus límites geográficos y cerca de los dos millones
en su área. metropo_litana, mientras que Montemorelos apenas llega en toda
su extens1on geograf1ca a 37,265 habitantes, es decir, en una proporción
22 veces menor.
¿Quiere esto decir que los montemorelenses han dejado de crecer
raz_o~es naturales? Es bien claro que no. Los montemorelenses siguen
mult1phcandose ahora con el mismo fervor que antes lo hacían, sólo que una
gran parte de su población joven desde hace muchos años emigra hacia la
zona metropolitana de Monterrey en busca de mejores horizontes.
por

67
66

�2o.-'-- En 1824 Montemorelos tenía una producción ganadera y agrícola superior en su valor económico a la registrada en Linares y Cadereyta y casi
igual a la que entonces era propia de Monterrey. Incluso en algunas
ramas Montemorelos ocupaba el primer lugar en el Estado: Por ejemplo,
había en Montemorelos 727 yuntas de bueyes contra so1o 400 en Monterrey. Si tomamos en cuenta que tas yuntas de bueyes jugaban en aquel
tiempo el papel que ahora juegan las máquinas nos explicaremos el valor
de este dato.
Ahora 150 años después para cualquiera está claro que la economía
de Montemorelos y su región está cientos de veces por abajo de la economía de la zona metropolitana de Monterrey.
3o.-Un· hecho sumamente importante era que en aquellos años en que
Montemorelos iniciaba su vida como ciudad éramos una comunidad casi
autosuficiente, que producía los artículos agrícolas, ganaderos y artesanos
suficientes para las necesidades de la población, sin depender en mucho de lo
que en otra zona del país se producía.
Ahora está claro que una característica fundamental de la actual sociedad montemorelense es su marcada dependencia del exterior en una
gran cantidad de satisfactores que tienen que ser importados no sólo del
Estado o del país, sino incluso del extranjero.
La pérdida de esta autosuficiencia es un rasgo que no debemos lamentar pues ello forma parte de las características de la actual sociedad a
nivel mundial, pero sí podemos señalar como un gran defecto que esto
ha traído como consecuencia una excesiva deformación de nuestra economía, pues por un conjunto de circunstancias naturales Montemorelos ha
quedado reducido casi principalmente a la producción de un solv artículo:
Los cítricos, del cual dependemos casi totalmente de tal manera que cuando
en el mercado mundial los cítricos se cotizan a buen precio, nuestra economía va bien y cuando las cosas andan mal allá nosotros somos los que sufrimos las consecuencias.
El cultivo de los cítricos parece ser muy antiguo en esta región pues
se registran datos sobre su producción aún en la época de la Colonia, pero
su explotación moderna está ligada al desarrollo de la sociedad actual que
aquí hemos venido describiendo. Fue un personaje llamado Robertson,
llegado a la región cuando se constru ía el Ferrocarril del Golfo en los años
68

80 del s(glo pasado el que introdujo la explotación comercial a gran escala
de los c1tncos. En 1891 por ejemplo, se produjeron 55.6 toneladas las que
llegaro,·: a ~61 toneladas en 1906 y desde entonces su crecimiento ha sido
mmte11ump1do hasta llegar a una producción mayor de las 400 000 toneladas en los años que corren.
'
IV Una. de la~ consecuencias más importantes, y sobre la cual vale la
pena. m7~1tar mas, es la que se refiere a I hecho de que la sociedad moderna
ha s1grnf1cado para Montemorelos un proceso muy acentuado de desig_u?ldad soc~al. Ahora cómo nunca y de manera más visible que en otros
s1t1os es posible o~rv?r como el proceso de desarrollo ha determinado que
los neos se hagan mas neos y los pobres todavía más pobres.
En 1824 que ha s(d_o hasta el momento el punto de referencia al que
nos hemos querido remitir se observaba un proceso más o menos uniforme
de repartición de la riqueza al grado de que un historiador local tan serio
como lo es Isidro Vizcaya Canales hace notar "que la riqueza parece haber estado bastante repartida" pues de la población activa que entonces
existía aparecían 1224 individuos como sirvientes y jornaleros y 875 como
:mpleados del Gobierno, agricultores o ganade~os, amén de otros pequenos grupos de oficios diversos, como tres barberos "los que ahora abundan mucho" y cuatro "cirujanos de afición".
~ste cuadre más o menos satisfactorio lo vemos ahora radicalmente
cambiado. De los datos aportados por el censo de 1970 queremos mencionar ahora sdlo alguno de ellos: de la población económicamente activa de
Mont~morelos reportaron ingresos 9,201 personas, y de éstas sólo el 1.180/o
tuvo ingresos por arriba de cinco mil pesos. En cambio el 98.82% reportó
ingresos me_nores de cinco ,mil y de éstos el 89.35% menos de $1,499.00;
es decir la inmensa mayona de los jefes de familia en Montemorelos casi
el 90%, tiene ingresos que apenas llegan a un mínimo de $1,5ÓO.OO
mensuales. En el otro extremo de la escala social sólo el 0.32% reconoce
tener ingresos por arriba de los $10,000.00
_Aunque se trata de datos evidentemente defectuosos, de todas formas
son 1l_ustrat1vos del brutal contraste que se da entre un pequeño gr
que dispone de ingresos. suficientes y la inmensa mayoría con ingresosuin~
capaces de sostener la vida de una familia normal. Es bien claro que para
69

�tener un cuadro completo deberíamos también estudiar el origen de estos
ingresos, pues no es lo mismo el tener $10,000.00 de ingresos como producto de un trabajo especializado, por ejemplo un médico, que el caso de
quien recibe esa cifra o alquna mayor como producto de la explotación
que hace del trabajo de varios individuos. De todas formas lo que nos interesa es dejar registrado este brutal contraste que todos los datos disponibles tienden a confirmar y que está muy lejos de la situación más o menos
equilibrada que se vivió hace un siglo y medio.

-VDe todo lo que hemos dicho podemos sacar como conclusión general
que el proceso de desarrollo de la sociedad moderna en Montemorelos
ha traído como consecuencia el surgimiento de una sociedad con una
economía deformada, convertido en una base agraria del desarrollo industrial de otras zonas del Estado y del país, proveedora de mano de obra
barata que emigra fuera de esta región, con un marcado retraso respecto a
las zonas más adelantadas del país y del Estado y finalmente, en dónde se
dan brutales contrastes de tipo social que hacen prever la posibilidad de
inquietudes en el futuro.
Podemos tal vez consolarnos pensando que hay otras regiones del estado en peor situación, por ejemplo Mier y Noriega para citar un caso,
pero creemos que esto no sería ni justo ni correcto a la hora de hacer un
balance crítico de nuestra particular historia.
Podemos decir que al entrar Montemorelos a su año No. 151 como
ciudad, lo hace en condiciones socialmente preocupantes y que sería deseable que el conjunto de circunstancias que derivaron en la situación aquí
descrita, debería ser cambiada para garantizar a nuestros hijos una sociedad
más equilibrada, mejor desarrollada socialmente, más justa, en donde pueda
ser posible la felicidad para todos.
El modelo de desarrollo a que nos hemos visto sometidos en estos
150 años, podemos afirmar que no nos satisface y aunque no es justo que
culpemos a nadie en lo particular de esta situación, sí podemos afirmar
que para el futuro necesitamos una economía más sólida, diversificada y
que garantice resultados de justicia social para todos, sin los contrastes
brutales de riqueza y miseria que hoy encontramos.
lCómo oodemos encontrar esta nueva vía de desarrollo? Es claro
70

que no se trata de una tarea para nosotros solos, sino que tiene que ser
parte de la lucha de todo el pueblo mexicano por un futuro mejor, pero
en la cual debemos aportar nuestro grano de arena.
. Queremos terminar nuestra charla con un voto de optimismo pues si
bien nuestros antepasados pudieron tal vez hacer meJ·or las cosas no estuvo
en e,'I os escoger todas las reglas del ju~go, algunas de las cuales, les fueron
impuestas por fuerzas fuera de su control, pero sí creemos que nosotros
estamos en condiciones mejores para modelar ese futuro que todos deseamos para nosotros, nuestros hijos y nuestros nietos.

(1)

Charla dictada en mayo de 1975 en la ciudad de Montemorelos en ocasión
de celebrarse el 150 Aniversario de su elevación a la categoría de ciudad. La
charla fué dictada en representación del Colegio de Historia de la Facultad de
Filosofía de la U.A.N.L. Se publica con ligeras modificaciones respecto a la forma
en que se expuso.

�EL MAYORAZGO EN LA LEGISLACION ESPAÑOLA
DURANTE EL PERIODO COLONIAL

DOMENICO SINDICO
El mayorazgo fue una institución jurídica española que tuvo una oran
importancia en el nuevo mundo. Es interesante, pues, analizar la evolución
que durante el período colonial presenta esta institución en la península
ibérica. En realidad la legislación peninsular española tuvo plena validez
(vigencia) en las colonias: éstas, según la bula de Alejandro Borgia, eran
propiedad personal de la Corona de España, o sea que desde un punto de
vista jurídico, la población de las colonias estaba sujeta a la casa de Castilla y a la legislación castellana. Parece cierto que de todos los sistemas
jurídicos españoles, sólo el castellano tuvo validez en las colonias. ( 1)

Se puede decir que la aplicación del derecho castellano en las Américas estuvo dificultada por problemas de adaptación y por algunas situaciones particulares resultantes de la conquista, como el poder de los conquistadores, la hostilidad de los indios y la situación de guerra continua
en que los españoles se encontraron en diferentes partes del territorio
conquistado.
Los peninsulares fueron, seguramente, conscientes de estos problemas, como se puede intuir por algunos textos contenidos en la Recopilación de 1680, donde se establece que ninguna ley podía tener validez en
las Indias sin autorización del Rey y del Consejo de las Indias. (2)
Desde un punto de vista general, podemos afirmar que la legislación
civil peninsular fue la vigente en América, y que algunos aspectos muy

73

�particulares, como la situación jurídi-ca de los indios, estuvieron regulados
por una legislación oarticular. llamada legislación colonial.
La legislación sobre la propiedad nunca escapó al control de la Co- .
rona española y consecuentemente toda la legislación sobre el mayorazgo
fue originada en las Cortes e;pañolas. Esto es fácilmente explicable. Dada
su importancia para la vida económica del imperio la estructura jurídica
de los títulos de propiedad no podía ser regulada por "ius singularis"; tenía
que estar montada sobre una legislación estable y una reglamentación
precisa, requisitos éstos que no podían ser satisfechos por la legislación
llamada colonial.
La definición clásica del mayorazgo se encuentra en el libro de Luis
de Molina "De origine primogenitura". El autor define esta institución
de la manera siguiente:
"El mayorazgo es un derecho que tiene el primogénito de suceder en
los bienes dejados con la condición de que se conserven íntegros perpetuamente en su familia". (3)
El autor añade que no debe abandonarse esta definición por el motivo de existir algunos mayorazgos en que no sucede el primogén_ito, y haber otros que no son perpetuos sino temporales, pues que semejante modo
de suceder, o no es mayorazgo, o, cuando más, lo es impropiamente. (4)
Esta definición no es generalmente aceptada, ya que se reconoce una
diferencia entre mayorazgos regulares e irregulares. Los primeros son los
definidos por Molina. Los segundos no observan ninguna ley de suce_sió_n,
sino que consisten en una vinculación de las propiedades, con la cond1c1on
de que éstas no pueden ser divididas. (5)
Los orígenes de esta institución son obscuros y los estudiosos reconocen varias posibilidades. Es probable que las raíces del mayorazgo se
puedan encontrar en el fideicomiso, una institución del derecho romano,
creada durante el período de Justiano. De muchas maneras, el mayorazgo
presenta una notable similitud con el feudo, debido a la prohibición de
en~jenar su propiedad y su posesión. Es generalmente considerado como
cierto que el feudo se origina del fideicomiso.
Otros autores consideran que el mayorazgo es una creac1on de la
escuela de derecho de la Universidad de Bolonia de principios de la época
feudal o bien el resultado de la vinculación de las propiedades de la iglesia
en el mismo período. (61
74

De todas maneras e independientemente de sus orígenes, es evidente
que la institución tenía como objetivo prevenir la dispersión de la riqueza
de las familias aristocráticas.
En una nación donde la Iglesia católica tuvo una influencia tan grande como en España, es interesante notar que el mayorazgo se justificara
aún por referencia a la Biblia, como puede apreciarse leyendo el texto
de las Siete Partidas cuando expresa:
"Mayoría es nacer primero, es muy gran señal de amor, que muestra
Dios a los hijos." (7)
El primer mayorazgo, del cual tenemos un testimonio histórico fue
institu ído por Enrique 11 en su testamento de 1374. Parece cierto todavía, que la vinculación de la propiedad familiar ya se practicaba anteriormente como lo indican algunos e¡emplos, cien años preceaentes al testamento de Enrique 11. (8)
.
Sin duda puede ser técnicamente erróneo hablar de mayorazgos en
epoca muy r~mota, per~ es cierto que estas vinculaciones eran muy comunes en los primeros periodos del feudalismo europeo. Eso fue el resultado
de un proceso muy favorable para la nobleza cuyo poder creció en todos
los países de Europa. Esta situación fue evidente en España, donde la nobleza c~stellana, por su rigor económico y su potencialidad militar, llegó
a su max1ma influencia durante el siglo XIV.
Legislación sobre la vinculación de bienes raíces ya existía en Inglaterra desde el final del siglo XI 11, cuando fue refrenada por el rey Eduardo l.
Pero mientras en Inglaterra Eduardo IV y Enrique VII abolieron las vinculaciones al final del siglo XVI, en España, en cambio, las llamadas "Manus morta" existieron hasta la primera mitad del siglo XIX . (9)
En los primeros tiempos la estructura del mayorazgo y de toda la
legislación concerniente a la propiedad era muy confusa. En realidad no
existía u~a legislación _definida sobre este asunto, y cada litigio era juzgado segun los pnnc1p1os de equidad, y no según leyes establecidas. Esta
situación fue la modificada parcialmente por las leyes de Toro de 1502.
Estas leyes eran un primer intento de regular algunos de los aspectos más
difíciles sobre sucesión y vinculación de bienes raíces; establecieron un
orden legal de sucesión y condicionaron la creación de "Manus Marta" a ,a
aprobación real. ( 1O)
75

�Dicha legislación tenía el propósito de ser temporaria y destinada a
ser sustituida por otra más estructurada que regulara detalladamente los
problemas de la vinculación de las propiedades. Fue por tal razón que alnos jurisconsultos participaron en la gestación de estas leyes, aún siendo
contrarios a cualquier clase de vinculación. 111)
En realidad fueron las únicas que trataron el asunto por casi dos siglos, y por su propio carácter temporario, aumentaron la confusión ya
existente en esta cuestión.
Tal situación fue muy importante en las colonias. La corona había
intentado con las leyes de Toro, imponer un control más estricto sobre la
propiedad sin obtener un resultado positivo. Entonces, aprovechando esta
debilidad, en el momento en que se formaron mayorazgos en las colonias
los propietarios se propusieron ponerlos fuera del control de la legislación
peninsular.
Las condiciones en las cuales se crearon las grandes propiedades vinculadas en América Latina, parecen típicas de un período de crisis. El
Prof. Vives atribuye este fenómeno a varios factores:
"La escasez de dinero, los bajos precios de la tierra, su pequeño rendimiento en contraste con su enorme valor potencial, la ignorancia e indetención de tantos pequeños propietarios indios o blancos, el atractivo de
las especulaciones sobre tierra, fueron otras tantas causas de la aparición
de la gran propiedad. Los ricos tendieron a acaparar tierras y a agrandar
sus fincas, más que por espíritu capitalista; por un instinto de su mentalidad
castellana, campesina y señorial, que ve en la posesión del suelo un signo de
poder personal y prestigio social". 112)
La importancia atribuida a la preservación de la riqueza familiar
mediante la vinculación de la propiedad fue otro factor de gran importancia. Como resultado de todos estos motivos, latifundios y mayorazgo,
aparecieron en gran número en América Latina en la segunda mitad del
siglo XVI.

tarde una real cédula del 21 de Abril de 1585 regulaba la creación de nuevos mayorazgos en América Latina. ( 14)
En este siglo la corona había querido controlar el poder de la nobleza, Y la legislación tuvo el objetivo de limitar su creciente riqueza.
La idea misma del derecho de vincular bienes raíces empezaba a ser cuestionada, pero los remedios propuestos para eliminar esta institución trataban problemas de detalle, olvidando cuál era la verdadera naturaleza
del asunto (el poder de la aristocracia). De todas maneras, algunas críticas
llegaron hasta la corona y ciertas modificaciones fueron impuestas. Ya
Carlos V en un decreto del 22 de Diciembre de 1534, había prohibido la
reunión de los mayorazgos en la misma familia si cualquiera de ellos tenía un valor mayor de dos millones de maravedís. 115) En realidad esta
disposición era de muy rara explicación, y si bien demostró el i~terés
de la corona por el asunto no modificó de ninguna manera el proceso de
acumulación de tierras.
La mayoría de las críticas se limitaba a objetar la influencia negativa
de las propiedades sobre el comercio o, más generalmente, sobre la circu -

lación
tición
dieran
razgos

de la riqueza. Un ejemplo de esta tendencia es ofrecido por la pedel Consejo de Valladolid que pidió autorización para que se puvender propiedades vinculadas para pagar las deudas de los mayoen el momento de abonar los impuestos de sucesión. 116)

Esta petición fue rehusada. Otra iniciativa acerca de la reglamentación
del derecho de herencia de las mujeres fue descartada para dejar !a decisión
a discreción del juez en cada caso particular. 117)
Un remedio temporal al problema originado por la posesión de las
propiedades vinculadas fue ofrecido por la ley 1O, Tít. 7, Lib. 5 de la Recopilación de 1560 en la cual se ordenaba que una disputa sobre posesión
Juzgada por el consejo podría ser apelada a la audiencia sólo si estaba en
juego la propiedad misma. Aún esta solución, que intentaba sin duda aliviar el trabajo de la audiencia se reveló de pequeña utilidad a largo plazo.
Las Cortes españolas trataron el problema de la vinculación en 1573
Y 1578, proponiendo una legislación acerca de las pruebas de posesión
de las propiedades vinculadas. En las dos ocasiones la corona rehusó legislar nuevamente, porque no pensó necesario volver sobre este asunto. 118)

La corona percibió de inmediato el intento de los colonos de evitar
la legislación peninsular sobre derecho de propiedad, y promulgó una_ legislación acerca de este asunto especialmente destinado a las colonias.
El primer acto legislativo acerca de los mayorazgos americanos fue la autorización dada por Felipe 11 en 1573 a los "padres fundadores" de cada
nueva ciudad, de crear un mayorazqo de sus nueva~ propiedade.s, 113) Más

La importancia dada en este período a la sistematización del d
h
de· ·propiedad
se
debía
a
que
España
se
encontraba
en
medio
de
erecdo
. .
.
una agu a
cns1s econom1ca y un cambio en stJ__estructura económica se consideraba

76

77

�necesario por evitar un desastre. En realidad al final del siglo XVI, el 950/o
de la tierra cultivable estaba en manos de la corona, la nobleza o el clero.
Esta situación era el resultado de la confusión económica provocada_ por
la gran cantídad de metales preciosos enviado a España dur~nte el pnmer
período de la conquista. Estos metales provoc~ron devaluac1on Y esp~culación sobre bienes raíces, destruyendo la pequena propiedad Y favoreciendo
la acumulación de tierras en manos de las personas que se encontraban_ ~n
posesión de un capital suficiente como para aprovecharse de la s1tuac1on
favorable.
La tierra fue adquirida por la burguesía enriquecida, que era la parte
más dinámica de la población española. Desafortunadamente para España,
este sector social, una vez adquirido un cierto 'status' por la propiedad
de bienes raíces se transformó en un estrato parasitario viviendo de la
renta de sus pro~iedades e interrumpiendo sus antiguas actividades que eran
esenciales para el buen funcionamiento de la economía española. La falta
de mano de obra especializada y de capital se hizo evidente en cada esfera·
y fue un elemento fundamental en la declinación de España. (19)
En 1610 y en 1619, \as Cortes intentaron afirmar el derecho de ex·
propiar los bienes vinculados en caso de deudas, particularmente cuando_ la
supervivencia de los acreedores dependía de esa dedsión. De ~u~vo el intento no dió resultado. (20) Sólo en 1695 la Aud1enc1a autorizo la venta
de las propiedades vinculadas para salvar a su dueño en caso de bancarrota. (21) Desafortunadamente ésta fué la única providencia acerca de este
asunto.
Hacia el final del siglo XV 11 se evidenciaba que una reforma era urgente en el interés mismo de los dueños de mayora_z_gos. En ~ealidad, d_u·
rante los siglos XVI y XVII, el proceso de acumulac1on, en el mtenor mismo de las clases privilegiadas, había sido ininterrumpido. Al final del siglo
XVII, un efecto secundario de este fenómeno se hizo evidente la creación de
nuevos mayorazgos se hizo práctica harto común, siendo el móvil principal el deseo de la pequeña burguesía de obtener una posición y un '.status'
comparable a la nobleza. Se consideró normal incorporar a las propiedades
vinculadas objetos de arte, joyas y cualquier cosa que el fundador del mayo•
razgo deseara fuese mantenida en posesión de la familia lo que limitó la
disponibilidad efectiva de gran número de personas.
El resultado de esta tendencia fue desastroso para la agricultura española durante el siglo XVI l. Se estima que la producción agrícola fue sólo
1/10 de la producción potencial. Los latifundios fueron señalados como
culpables porque la organización de sus cultivos había empobrecido la
78

tierra, reducido la población campesina y concentrado los remanentes en
unos pocos pueblos. Además esta situación provocó una baja de los salarios y una producción descontrolada y sin ninguna planeación. (22)
Los latifundios consideraron como propia la misión histórica de engrandecer sus propiedades hasta el límite de sus capacidades, creando una situación crítica de inestabilidad en el seño de la estructura social española.
Este problema no se evidenció de inmediato, pero tomó una gran importancia al principio del siglo XIX y fue uno de los elementos más significativos que contribuyeron a la desaparición del sistema de vinculaciones en
su totalidad.
Durante los reinados de Felipe V y Carlos 111, en el siglo XVI 11, la
legislación se hizo más sistemática y la necesidad de una reofrma fue sentida por varios jurisconsultos, entre ellos Floridablanca, Campomanes,
de Castro y Jovellanos.
En 1764, Don Francisco Carrasco, miembro del Consejo de Hacienda,
pidió urgentemente la limitación de las "manus morta" por razones fiscales. (23) Al año siguiente, Campomanes publicó un libro defendiendo
el derecho del monarca a legislar sobre las vinculaciones independientemente de la nobleza y del clero. (24) Se trataba de un claro primer paso
hacia la reforma, y en consecuencia, de un primer paso hacia el enfrentamiento de la corona con la nobleza y el clero. Los primeros resu Ita dos de
la nueva poi ítica de la Corona f~ ." ?n evidentes en 1770, cuando la desamortización de las rentas perpetuas fue facilitada por un decreto real
del 5 de Abril. (25)
Al final del siglo, la iglesia estaba en dificultades frente a la Corona;
en 1771 el acto 3, tít. 10, lib. 5 de la Recopilación -prohibición de hacer
regalos a la iglesia-, fue reafirmado y reforzado. (26) Enfrentadas con la
abierta hostilidad del gobierno sin recibir ayuda alguna de un pueblo, que
nunca había aceptado una iglesia rica y corrupta, y sin la solidaridad de
parte de la nobleza (que intentaba salvar sus propios bienes apoyando a la
corona contra la iglesia) muchas órdenes religiosas abandonaron sus propiedades a fines del siglo XVI 11. (27)
En este momento también las organizaciones profesionales se percataron de la necesidad de preparar una reforma. En 1783, la Sociedad Eco79

�nomica de Madrid ofreció un premio por un trabajo acere~ de los catastróficos efectos de las "manus marta" en la economía espanola; Una propuesta de solución y un análisis de los problemas creados, deb1an ser incluídos en el uniforme.
En 1787, Don Juan Francisco de Castro publicó una fuerte crítica
del mayorazgo y un análisis de los problemas que esta institución h,abía
creado a la Corona, la agricultura y al comercio. Este autor elaboro ~n
plan para resolver las cuestiones más urgentes: señaló prohibir la formacion
de nuevos mayorazgos y someter a los que existían desde menos de cuatro
generaciones a una nueva aprobación real. El origen de los títulos de mayorazgos debía ser atentamente examinado, abonendo todos los que ~abían sido creados sin autorización real. Las propiedades vinculadas deb1an
estar libremente disponibles para formar dote, y los bienes raíces vinculados asignados en enfiteusis no podían ser recuperados, si la asignac_ión había sido voluntaria. De Castro proponía también que todas las propiedades
que eran parte de mayorazgos ilegales debían ser e~propi_adas y que la re~nión de dos mayorazgos tenía que ser una vez mas estrictamente proh1b1da. Toda la legislación sobre propiedad debía ser interpretada de manera
restrictiva. Finalmente, para facilitar el comercio, las propiedades vinculadas podían ser expropiadas en caso de deudas. (28)
Las ideas de De Castro no fueron aceptadas de inmediato. Pero un
número siempre creciente de personas se convencían de la necesidad de
una reforma, entre ellas el mismo Floridablanca, consejero jurídico del rey.
Floridablanca era contrario a la existencia del mayorazgo en las clases
medias y bajas, y consideraba esta institución como responsable de la falta
de interés en el trabajo que, en su opinión, existía entre las clases bajas.
Los únicos mayorazgos que él justificaba, y los únicos que contribuían
a la estabilidad de la Corona, eran los de la nobleza.
El 14 de mayo de 1789 dos disposiciones acerca de las propiedades
vinculadas fueron aprobadas por el rey: la primera permitió en todo el imperio español, mejorar los edificios aún si éstos estaban vinculados; la otra
reafirmó la necesidad de obtener la aprobación real antes de formar un
nuevo mayorazgo. (29) Desde este momento, la institución estuvo limita-da a las propiedades que aseguraban una renta de un mínimo de 3,000
ducados. (30)
Estos remedios demuestran que la Corona no tenía intención alguna
de tratar este problema de manera radical hasta que el balance político en

el interior de España no estuviera modificado a su tavor. El rey rehusaba
enfrentamiento abierto con la nobleza y la rica burguesía, porque estos dos
sectores eran la base de su propio poder. Más tarde, una Real Cédula del
del 8 de Septiembre de 1796 estableció un impuesto del 150/o sobre el valor de todas las propiedades destinadas a ser vinculadas, aún si éstas
.-lebían simplemente ser añadidas a un mayorazgo ya existente. (31)
En este período otra vía para la reforma del mayorazgo fue formulada por Jovellanos, jurista que en 1820 participará en la elaboración
de la legislación que suprimió los mayorazgos. Jovellanos era un representante del liberalismo moderado, tendencia muy común en los intelectuales
europeos de la época. No era un revolucionario, y nunca fue favorable a
la completa transformación del derecho de propiedad español. Su mayor
interés era obtener un mayor provecho de la agricultura, por la utilización,
y no la expropiación, de las tierras vinculadas. Aún si podía una regla-mentación estricta sobre la fundación de nuevos mayorazgos, su espíritu
era fundamentalmente aristocrático. Siempre reconoció el derecho de la
nobleza a mantener sus privilegios, justificados por los servicios que se
suponía esta clase había dado a la Corona. De todas maneras Jovellanos
era favorable a la adquisición de bienes raíces por otras clases sociales, y
entonces pidió una liberalización de los bienes vinculados. Sugirió un plan
conservador, pero bastante realista, considerando la situación de España
a finales del siglo XVIII. Propuso permitir y fomentar la concesión de las
propiedades vinculadas en enfiteusis. Técnicamente no se iba a transmitir
la propiedad y en consecuencia el mayorazgo no sería destruido pero la
posesión de las tierras pasaría a personas interesadas en hacerlas productivas. (32) Esta reforma seguramente presentaba aspectos interesantes y
hubiera podido ser una solución a la crisis española. Desafortunadamente
nunca fue seriamente considerado por la Corona, y sólo nos sirve como
evidencia de la presencia de las ideas liberales en la corte española.
Algunas reformas empezaron al fin a ser elaboradas. Eri 1794 Carlos
IV autorizó la venta de los edificios vinculados si éstos ya no eran rentables. (33) En 1798, el rey se vió obligado a autorizar la venta de propiedades vinculadas, para permitir a la nobleza reunir bastante dinero para el
préstamo nacional destinado a sostener la guerra contra los ingleses, con
quienes España combatía en este período. (34) Un año más tarde, fueron
ofrecidos beneficios fiscales a los participantes de este préstamo. A su vez en
1800 la Corona seria obligada a vender parte de sus propios bienes vinculados. (35)

80
81

�Un último intento de revitalizar la institución fue consumado en
1803, cuando los dueños de propiedades alejadas de su residencia, fueron

autorizados para transmitir la vinculación a tierras más cercanas. También
les fue permitido vender sus propiedades, pero el dinero así recibido tenía
que ser invertido en la Real Caja de Extensión de Vales, donde percibían
un interés del 30/o anual (36).
Cuando Napoleón invadió España, pareció que el momento de la afirmación definitiva del liberalismo había llegado. Pero la resistencia contra
los franceses, la restauración de Fernando, su concepción reaccionaria y
la restauración del absolutismo no permitieron a los liberales llegar al poder
hasta 1820. En realidad el año 1820 fue extremadamente importante para
los liberales europeos: aún si sus movimientos fueron reprimidos en todo
el continente, ellos se afirmaron como una fuerza creciente. Cuando los
liberales españoles llegaron al poder mayorazgos y vinculaciones fueron
abolidos por una ley del 11 de Diciembre de 1820. (37)
La nobleza arruinada estuvo al fin libre de vender sus tierras, y un gran
movimiento en la economía nacional fue el resultado de esta legislación.
Generalmente la noblez.a que había mantenido su riqueza, no fue afectada
por esta decisión, ya no necesitaba vender sus propiedades, pero la pequeña
nobleza fue relevada por el permiso de vender las tierras que ya no podía
mantener.
Aunque los efectos de la desamortización eran fundamentalmente positivos, el problema de los derechos de vinculación era un problema principalmente político. Así fue como los conservadores cuando en 1823 volvieron al poder, no solamente abolieron la legislación de 1820, sino que
consideraron nulos todos sus efectos.
Esta situación creó una serie de intereses diferentes que se enfrentaron en una batalla legislativa. Los viejos y los nuevos dueños encontraban
argumentos legales por defender sus pleitos; el conflicto era muy importante para el futuro de la nación, ya que los interesados en su resolución eran ·
las personas que, por su riqueza, formaban la base de la economía española. Las Cortes en 1835 intentaron terminar con el problema, reafirrr.ando
el derecho de la aristocracia de conservar sus propiedades. Pero sólo un
año después de esta decisión, otra revolución sacudió a España. El cuerpo
legislativo se adaptó a la nueva situación, y propuso una nueva ley, muy
parecida a la de 1820. La Corona rehusó ratificarla. La batalla continuó

hasta 1841, cuando finalmente la monarquía y el derecho de vinculación
fue definitivamente abolido.
Evidentemente no era posible que un simple decreto legislativo transformara rápidamente la estructura de la propiedad raíz. En lo sucesivo
pocos cambios fueron evidentes. Al contrario el fenómeno de la concentración de las propiedades continuó y los latifundios crecieron en extensión
e importancia. (38)
Los autores de la reforma esperaban transformar la estructura económica y social del campo favoreciendo la pequeña propiedad. Esto no se
verificó y considerando la situación del período, y el contenido de la ideología liberal, no podía en realidad verificarse. Las tierras fueron acumuladas por la rica burguesía, que aprovechó la situación favorable para engrandecer más aún sus propiedades. En España como en toda ·Europa, el siglo
XI X fue el siglo de la burguesía.
La ideología necesaria para permitir la división de las propiedades rurales entre los campesinos, y las condiciones económicas para que ello
fuera realizable, no estaban dadas en el siglo XIX.
NOTAS

1. Esta es la opin1on de Ots Capdequi, Historia del derecho Español
en América y del derecho Indiano (Madrid: Ediciones Aguilar, 1969)
y de Hinojosa y Naveros, Historia general del derecho español (Madrid: Tipografía de los Huérfanos, 1887).
2. Ley 40, Tít. 1, Lib. 11. " Ninguna pragmática de las que se promulgaren en estos reinos, si por especial cédula nuestra, despachadas por
el Consejo de Indias, no se mandare guardar en aquellas provincias".
3. Luis de Molina, De origine Primogenitura citado in Domingo Amunátegui Solar, Mayorazgos y títulos de Castilla, 3 Vols. (Santiago de
Chile: Imprenta Barcelona, 1901 ).
4. lbid.

82

83

�5. Otra definición es la de Sánchez Román citada en Guillermo Fernández de Recas, Mayorazgos de la Nueva España (México: U.N.A.M.
Dirección general de Publicaciones, 1965) "Los mayorazgos son una
vinculación civil perpetua, por virtud de la cual se realiza una sucesión
en la posesión y disfrute de los bienes según las reglas especiales de la
voluntad del fundador o testador, y, er su defecto por las generales
establecidas para los regulares". Pág. XXIX.

16. Juan Sempere y Guarinos, op, cit. pág. 90.
17. lbid.
18. lbid, pág. 93.
19. J. Vicens Vives, op. cit., 111, pág. 35.

6. El origen romántico del mayorazgo es discutido por Guillermo Fernández de necas, op. cit. pag. XII; Juan Sempere y Gµannos, Historia de
los vínculos y mayorazgos (Madrid: Est. Tip. de D. Rodríguez de
Rivera, 1847), atribuye la creación de la institución a la Universidad
de Bolonia.

21. Ots Capdequi, op. cit., pág. 224-225.

7. Ley 10, Tít. 4, Lib. VI, en Las siete Partidas (Madrid: Imprenta Real,
1807).

23. Juan Sempere y Guarinos, op, cit.' pág. 102.

20. Juan Sempere y Guarinos, op. cit., pág. 93 ..

22. J. Vicens Vives, op. •cit. V, pág. 372.

24. lbid.
8. Juan Sempere y Guarinos, op. cit. pág. 85-86.
25. lbid, pág. 11 O.
9. Antonio Ramos-Oliveira, Historia de España, 3 Vals., (México: Compañ,a general de Ediciones, n.d.) pág. 13.
10. De los Mayorazgos, Tít. XVII, Ley 11, IV, V y XII, Ley 44 de Toro,
en Fernández de Recas, op. cit., apendix l.

26. lbid. pág. 107.
27. lbid. pág. 104.
28. lbid. pág. 11 O.

11. Entre ellos fue Palacios Rubios. Juan Sempere y Guarinos op. cit.
pág. 88. De opinión diferente J. Vicens Vives, Historia Social y Eco·
nómica de España y América (Barcelona: Editorial Teide, 1957); según este autor Palacios Rubios fue una excepción y " ... pese a la
crítica de algunos jurisconsultos, la gran mayoría de ellos fue favorable
a la difusión de los mayorazgos." 111, pág. 38.

31. Ots Capdequi, op, cit. pág. 225.

12. J. Vicens Vives, op. cit., pág. 506.

32. J. Vicens Vives, op, cit. pág. 34-36,

13. Ots Capdequi, op, cit., pág. 224.

33. lbid. pág. 36.

14. lbid.

34. Juan Sempere y Guarinos, op, cit., pág. 135.

15. J. Vicens Vives, op. cit. 111, pág. 38.

35. lbid. Pág. 136.

84

29. Ots Capdequi, op, cit., pág. 66.
30. Domingo Amunátegui Solar, op. cit. pág. XVI-XVII.

85

�36. lbid.
37. 1bid. Pág. 142.
38. J. Vicens Vives, op. cit. V, pág. 95. "Esa transferencia de bienes
raíces no benefició a los labradores, ni dió lugar a la aparición del
campesino propietario, meta de los reformistas desde mediados del
siglo XVI 11. Al contrario robusteció el latifundismo hasta extremos peligrosos para la economía y el bienestar social del país".

BG

�LA CONTRARREFORMA HEMISFERICA
John Saxe-Fernández.

1. LA CONTRARREFORMA DEFINIDA (Primera aproximación)
Campesinos y vietnamitas que resisten y posteriormente triunfan sobre
una cataclísmica fortaleza tecnológico-militar; lozanas adolescentes de clase
media neoyorquina (o bostoniana o anytown) que, como Ofelias descalzas,
solicitan el favor público para adquirir una toalla higiénica (accesorio indispensable de su rito menstrual); desplazamientos geopolíticos hacia el multilateralismo que sustancialmente aminoran su capacidad disuasiva (deterrence); "aberrantes" cotidianeidades sexuales y estilísticas que le hurtan de su
capacidad de puntualizar la normalidad -y la criminalidad- poniendo en entredicho generacional su hasta ahora indisputada prepotencia y dominio
psicosocial; intensas y escabrosas luchas internas en su aparato de seguridad
nacional que, coexistiendo con remanentes jeffersonianos a la Sam Ervin,
permiten la destapadura de sórdidas conspiraciones otrora invulnerables al
ojo público; incontrolables -y a veces incómodas- presiones financieras y
políticas por parte de otras naciones y entes "transnacionales" (v.gr. Corporaciones Globales) que ostentan una incrementada capacidad autónomanegociativa; sabotaje interno proveniente de lo mejor de su flota aérea y
marítima (recuérdense los incidentes en el Kitty Hawk, el Intrepid, y el
Constellation); resistencia tenaz de una población negra (blacks) que ha
visto y sufrido la persecusión y eliminación física de su liderato; tensión
en aumento entre las unidades económicas globales y su burocracia de seguridad nacional; "crónicos" impulsos de "liberación informativa" del
cuerpo tecnocrático, involucrando desde el simple subalterno hasta el alto
oficial de inteligencia, pasando por expertos de la Rand Corporation e

89

�impetuosos reporteros de prominentes diarios pr~gresistas; inesperado vigor autonomizante (en su acomodo a la contracc1on de la Pax Amenc,ma)
de aliados que anteriormente ajustaban con d1llgenc1a a las fronteras Norte
y Sur al estridente ronquido y retumbante meneo del elefante; en_ fin:
rápido -aunque furibundo- retiro de tropas y ach1cam1ento geo-poll\1co'.
desde las Salas de Moctezuma y los Himalayas, hasta las Playas de Tnpoli
y las ( lJusticialistas? ) aguas del Río la Plata.
Estos hechos verificables, cuya enumeración podría continuar agotadoramente, brillan demasiado para ser fácilmente descartados: su yuxtaposición frente al contexto histórico que les corresponde no hace sino sintomatizar un acelerado- debilitamiento de fuerzas y una esperanzadora (esperanzadora por "razonable" y revolucionaria) contradicción interna Y externa del centro capitalista de finales del siglo XX: los Estados Unidos de
Norteamérica.
En este punto es donde el reconocimiento de que estamos entrando
en un nuevo período histórico cobra su fuerza teórica y por ende, políticoinstrurnental. Parece que detrás de estas observaciones se esconde un asun to que es preciso explicitar desde ahora: si el sistema _capitalista _post-industrial como lo conocemos hoy, muestra tan claros 1nd1c1os de cns1s y transforr~ación a un nivel total (v.gr. indicios de una "mutuación" inminente),
y si el aparato contrarrevolucionario que ese sistema gestó para perpetuarse
más allá de su período de tolerancia histórica ha sido tan obviamente . incapaz de "contener" las fuerzas internas y externas de e_s; cambio, rno
es de esperarse que ahora, en estado de repliegue y frustrac1on extra-hemisférica trate de reunir energías y empiece preparativos para una contraofenslva todavía más intensa de coersión física e ideológica en el Hemisferio Occidental? Es nuestra convicción que esto es precisamente lo que
está ocurriendo. Ante la "angustia sistemática" que ocasiona el desplome
del Asia Suroriental, del sistema de Alianzas transatlánticas, y de su vital
ingerencia en el Cercano Oriente (primeros anuncios defini))vos Y estructurales de la revolución post-industrial) el "orden establecido de _segundad
nacional antepone ahora una violencia sistemática (terror) en la d_1plomacia
intra-hemisférica que empieza a destacarse como la metamorfosis que sufre la contrarrevolución cuando se re-importa (cuando se introyecta) en
el propio sistema post-industrial: la contrarre_forma ._ El Secretad~ de Defensa norteamericano, James Schlesinger logro perc1b1r la s1tuac1on antes
descrita en los siguientes términos:
90

"la O.T.A.N. y la Seguridad de la Europa Occidental continúan entre
los intereses y compromisos permanentes de los Estados Unidos...
Una dominación hostil de Europa Occidental y el control (hostil)
de sus vastos recursos acarrearía un peligro grave para la seguridad de
los Estados Unidos . la pérdida de considerables inversiones y oportunidades para el intercambio traería un gran daño económico, y la
pérdida de Europa Occidental causaría un encogimiento intolerable
del área de libertad (sic) en el mundo. Mientras que los Estados Unidos quizá podrían sobrevivir aislados en el Hemisferio Occidental,
sobrevivirían en una forma Que sería bastante turbadora para sus ciudadanos. (El subrayado es mío).
la aparente preocupación de Schlesinger sobre la tendencia neodespótica (contrarreformista) y neo-aislacionista de los Estados Unidos es
comprensible si se recuerda que ha sido en la faja continental nórdica del
Hemisferio Occidental, aquella ocupada jurídicamente por el estado-nación
norteamericano, donde hemos observado durante los últimos diez años a
jefes de Estado Mayor involucrados en actos de espionaje y de usurpación
contra los más altos jerarcas civiles de la seguridad nacional; directores interinos de la FBI que ocultan y posteriormente destruyen importantes documentos que ayudarían a establecer las responsabilidades de varios directorios políticos que, colocados a diversos niveles de influencia dentro de
la estructura corporativa y de la seguridad nacional, han podido avanzar
su poder en base tanto a la guerra poi ítica y psicológica como a la activación de operaciones clandestinas en el Hemisferio Occidental -incluyendo
su propio sistema político-, violentando los principios más elementales del
Derecho Penal, del Derecho Civil, del Derecho Comercial, del Derecho
Constitucional y del Derecho Internacional; policías vestidos de civil que
instigan a grupos estudiantiles hacia la violencia y el incendio de instalaciones universitarias; ejecutivos de gigantescos consorcios multinacionales
que, en estrecha vinculación con la comunidad de inteligencia, establecen
fondos secretos para financiar misiones de sabotaje político, dentro yfuera del territorio nacional (Hughes Tool Company); generales de la Fuerza
aérea que rehusan obedecer instrucciones presidenciales para detener el bombardeo saturado contra Vietnam del Norte; voraces contratistas militaresindustriales que, mientras diligentemente contribuyen en los esfuerzos hacia
la aniquilación de la especie humana, levantan (por decirlo así) miles de
millones de dólares del fisco en nombre de costs overruns; libros censurados
por consentimiento judicial y en nombre de la "seguridad nacional"; des-

91

�bocada corrupción política y predisposición de la "metafísica militar" hacia la finitud histórica, es decir, hacia la adopción de estrategias termonucleares ofensivas que incrementan las probabilidades de una conflagración
genenilizada; he ahí algunos de los incidentes que sacuden al sistema político
de la Norteamérica contrarreformista de nuestros días. Y he aquí que estos
incidentes también contorsionan seriamente el predicamento histórico para
finales del Siglo XX. Bajo tales condiciones, lno se justifica que el Primer
Secretario del Partido Comunista de la Unión Soviética, Sr. Leonid Brejnev,
solicite la venia legislativa norteamericana para garantizar la "validez" de
un acuerdo estratégico de muy limitadas proyecciones? Porque, adicionalmente a lo ya narrado, el observador internacional (sobretodo el observador soviético) también se percata de la existencia de presidentes que, en
desmán desautorizante, expanden el privilegio ejecutivo hasta el despotismo
hemisférico, confiscando ilegalmente fondos destinados a las obras públicas, reteniendo y 'distorsionando Ja información, desfalcando al fisco y transfigurándose en traidores políticos ya que no dudan en subvertir la norma constitucional y de derecho internacional, infiltrando, manipulando con vándalos a sueldo, y públicamente declarando la continuación de las operaciones
clandestinas contra las estructuras ·de autoridad interna que comparten con
los Estados Unidos de Norteamérica el Hemisferio Occidental. Cuando se
celebraron las audiencias legislativas que establecieron sin lugar a duda la
participación activa de los Estados Unidos en la "desestabilización" del
gobierno de Salvador Allende, un reportero de Time preguntó al Presidente
Ford: "Bajo qué normas de derecho internacional nos arrogamos la facul tad de desestabilizar los gobiernos populares y legítimamente establecidos
de otras naciones?" A lo que contestó: "No voy a discutir si es permisible
o no desde el punto de vista del Derecho Internacional. Histórica y contemporáneamente estas operaciones se realizan en el mejor interés de las naciones involucradas"
2. ESTRUCTURA POLITICA DEL CONTRARREFORMISMO
Cuando el propio presidente de los Estados Unidos de norteamérica
deja de fungir como "presidente" para adoptar el papel de Comandante
en Jefe de las Operaciones Clandestinas (tanto las domésticas como las
Internacionales) es natural y lógico que vastos sectores de las comunidades poi íticas, militares y académicas de Latinoamérica empiecen por dudar
en la bondad de mantener el actual predominio de los Estados Unidos en
la formulación de la Estrategia Global del Hemisferio Occidental. Porque,
en verdad, lquién duda que el resultado de una desestabilización Hemis-

92

d humana generalizada similar a la sufrida
férica desemboqu_e en 7unLa trage a t ue de inmediato resalta es : lcuál es
por el pueblo chileno . a pregun ª q
•
d producir
la dinámica de la estructura sohcial . ~~n_tra~re~oi~~~aH~;r~n :n ana lista
tales niveles de despotismo lntra- em1s erice. . .
' . d la
Morton Halperin , un analista profesional y teorico, de la estrategia e
guerra limitada mantiene que,
d · ¡ · ma
" La aprobación de operaciones clandestinas,_ que_pue en me u1r n~
niobrar las elecciones en Chile o apoyar una inva;~º~e~~u~:· aºu:o~~aduci r una guerra secreta en Laos, muy a menu, .
. .
ción) de un comité cuya existenci~ ~unca hab1a sido ,publlcamente
anunciada por el gobierno: el Com1te de los Cuarenta
D
d on Halperin (y esto ha sido ratificado por otros _autores
~:r~~~tt~:
Marks) la membresía en el Comité incluía al As1stente mo
co
.
. 1
t I nte también el Secretario
:
..~0::~u~[~~:rd~M1:yr~e~c~au~:~~;:;
tario de _Esta_do para Adsunt_~s f ~ IP~oc~rador General de la República, al
de lnteligenc1a, Y cuan
e u
• b
'd por un
1
Lic. John Mitchell. Halperin s_osdetiepen~di~~t;~~ªnt: ~; ~~p=~t!:~~t~ al cual
upo de personal que opera in
d • ,,
gr
.
. • d0 "Los operadores para los plots clan estinos ,dicho miembro esta asigna ·
.
n del Directorio de Planes de la
dice Halperin, "generalm_ente . prov1~ne a administración está localizada en
Agencia Central de lntehgencia,_ Y u~e mantiene miembros del personal
su base en Langley, V~;~:~·e ";;!;ª c~bierta diplomática". Halperin y la
en el :x:;;n/~;º~n~~~tas de la seguridad nacional coinciden en que todos
mayoria_ .
del Comité tienen un "security clearance" muy por enc1·
los part1c1pante_s .. TOP SECR ET Y cuya existencia en sí misma , es un
ma de la das1f1cac1on
ede ser discutido por los que tienen acceso al
asunto_cla~1f_1cado Y no pu ité de los Cuarenta se estableció para llevar a -Com1te. Originalmente el Com de Se uridad Nacional. Pero todo parecier~
cabo tareas para el ConseJ~ d.. 1 Casa Blanca al Proyecto Huston logro
indicar que el impulso que
t 1e i~iento clandestino de "planes", con capainstalar en e_l poder al eS a1~ ec rmitieron la toma en la gestación de ini ciac1dades manipulat1vas que
pe del secreto es muy intensa, los presupuestivas o propuestas. Como la nor~a an el escrutinio usual. Añade Halperin,
tos de esas operaciones nunca ogr

~t~~~d~~ 1~:c~~~:~o:r~s~1~i~~~
°

2

"Surgen muchas situaciones en las que los decididores con un alto status
de seguridad, se reúnen para discutir las opciones ab1er,tas a los Esta:
dos Unidos en un país dado . Lo~ operadores de los trucos sucios

93

�sin embargo, con niveles todavía más altos de seguridad, se reúnen
por separado para discutir el soectrum total de onciones, desconncido
a los otros miembros'.' ( Los subrayados son míos).
Las consecuencias de este estado de cosas ha sido muy vasto, y nos
permiten delinear las características del sistema contrarresformista de los
Estados Unidos al nivel institucional, constitucional y político-estratégico.
Halperin y Stone han mostrado ya algunas de importancia, como por ejemplo
la capacidad de los sectores clandestinos de manipular y aún de "desinformar" a otras ramas del propio gobierno norteamericano. Haciendo refeferencia a este punto, Halperin y Stone muestran por ejemplo, cómo ·
las estimaciones políticas tanto del Departamento de Estado, como del
Congreso, el Ejecutivo y el Público, y aún de las secciones de Análisis
de Inteligencia de la misma Agencia Central de Inteligencia, ya están distorsionadas porque no están al tanto de las operaciones clandestinas realizadas por los "grupos operadores".
"Después de una elección en algún país, el Departamento de Estado
puede decidir que cierta tendencia se estaba desarrollando y a raíz
de esa evaluación articula su política cuando en verdad, una operación clandestina había manipulado la elección".
Como hemos tenido oportunidad de apuntarlo anteriormente, la proyección intra-hemisférica de este sistema de seguridad nacional se traduce
en una poi ítica montada en un modelo orientado hacia una sistemática
subversión o desestabilización de otras naciones con el objeto explícito de
incrementar objetivamente las capacidades de manipulación externa de
los asuntos internos. Tal estrategia se basa en una premisa propuesta por
el actual Secretario de Estado y Jefe del Consejo de Seguridad Nacional, Dr.
Henry Kissinger quien mantiene que,

naturales a toda sociedad. Los programas de adiestramiento militar y policíaco resaltan ,en esta estrategia, ya que han proporcionado medios adecuados para penetrar las estructuras de autoridad interna de los estados
latinoamericanos. Por lo que respecta a los programas de adiestramiento,
es necesario señalar que de 1950 a 1968 fueron adiestrados 54,000 oficiales de los ejércitos latinoamericanos en instalaciones norteamericanas.
Algunos en Fort Bragg, Carolina del Norte. Según los enunciados de Kissinger, estos programas de "adiestramiento" tienen líneas programáticas muy
particulares en el Hemisferio Occidental. Por ejemplo, de acuerdo con la
información presentada al subcomité del hemisferio occidental del Comité
de Asuntos Externos del Senado por el Departamento de Defensa, ·ios
tópicos que generalmente reciben atención en la preparación pedagógica
de la oficialidad latinoamericana incluyen:
"Censura, sistemas de control de transporte, operaciones químicas y
biológicas, análisis sobre la CIA, acción cívica y asuntos civiles, operaciones clandestinas, comunismo y democracia, operaciones de
cateo y cordón, disención en los Estados Unidos, operaciones contraguerrilleras, criptografía, desoliación, inteligencia electrónica, guerra electrónica y contramedidas, uso de espías, interrogatorio de
prisioneros y sospechosos (sic). control de muchedumbres y otras reuniones masivas, efectos de las armas nucleares, fotografía para la inteligencia, detector de mentiras, control del populacho y de los recursos, operaciones psicológicas, cateas y allanamientos, huelgas, guerra especial, vigilancia, terror y operaciones clandestinas".

"La era de la bomba de hidrógeno es la era de la subversión interna,
de la intervención con voluntarios, del dominio de la guerra psicológica y política; más aún, la tecnología nuclear hace posible por primera vez en la historia, cambiar la balanza del poder con sólo desarrollos dentro del territorio de otros estados soberanos".

Cuando el Presidente Ford declaró en la segunda semana de ~bril,
que se continuaría el programa de operaciones clandestinas fuera del
territorio nacional norteamericano, indiscutiblemente que está defendiendo instrumentales que actualmente la diplomacia norteamericana considera
esenciales en el hemisferio Occidental: se trata de mantener la capacidad de -crear conflictos internos utilizando actores internos, cuya lealtad es dirigida hacia la potencia hegemónica que ejerce la influencia y así, mantener
o acelerar la il\coherencia nacional para resistir el intervencionismo. Uno
de los analistas norteamericanos, Paul Blackstock define estas operaciones así:

Kissinger no hace referencia solamente a instrumentos militares, sino,
obviamente se refiere a mecanismos económicos, políticos, antropológicos,
de manipulación externa de los asuntos internos y de los conflictos

"Las operaciones son sólo parte de un spectrum más amplio de instrumentos de política exterior. Estos 1nstrumentos van desde las presiones políticas, económicas abiertas, la acción agresiva por medio de

94

95

�organismos internacionales, la utilización de partidos poi íticos y sindicatos y grupos similares como armas organizativas, hasta actividades como el asesinato poi ítico y el adiestramiento, armamento y disposición de espías y guerrillas para llevar adelante movimientos revolucionarios o 'contrarrevolucionarios' .
3.- LA CONTRARREFORMA (Segunda aproximación).
Que el fin de siecle de inicio con el fin de la Contrarrevolución Mundial y el comieroio de-la Contrarreforma Hemisférica es uno de los testimonios más precisos' y exactos sobre la naturaleza dialéctica del proceso
histórico: en una medida quizá insospechadamente extensa, la Contrarreforma anuncia, en lenguaje político-institucional (y aún psiquiátrico) el
continuo enflaquecimiento y cansancio del proyecto capitalista en una
escala global. Comparada con la situación contrarrevolucionaria que prevalecía hasta hace pocos años, la Contrarreforma significa una escalada inmensurablemente intensa de la acción represiva: la contrarrevolución no
sólo toleraba la "reforma" y las ideologías y programas liberales como la
Alianza para el Progreso, la Acción Cívica Militar, en el plano internacional,
o los presupuestos para construir una Gran Sociedad (siempre escasos de
recursos) en la propia metrópolis, sino que la incorporación de los mismos
formaban parte de la intención y estrategias contrarrevolucionarias: la
mediatización, la coopción.
El nuevo período contrarreformista entraña, como un elemento sobresaliente de su constitución, el rechazo de las ideologías liberales y proyectos reformistas ya que empiezan a resultarle intolerables, cuando no
disfuncionales al sistema. Es digno de llamar la atención que, aún cuando la contrarreforma signifique una intensificación desmesurada de la represión, su campo de acción se contrae junto con el repliegue políticomilitar de los Estados Unidos hacia las Costas del Hemisferio. Esta contracción de influencias demográficas y geográficas se relaciona directamente con la intensificación -igualmente brusca- de los índices de inelasticidad política, de into1erancia psico-social, de coerción intra-hemisféricas. He aquí la fuente de su contradicción, porque este predicamento
autoritario es a su vez indicativo del vigor revolucionario que la azota,
dentro y fuera de su delimitación territorial. Considérese, por otro lado
la desorientación psicológica que debe causar el retiro de las bases objetivas que sustentaron la altanería y soberbia imperial (The Arroganc~ of
Power) de los últimos diez años, producto, sin duda, de la dislocación

96

geográfica de las Zonas Des-Militarizadas (DMZ): de los paralelos 20 en
Corea y 17 en Vietnam, a Detroit, Watts, Kent State y últimamente hasta la Zona Des-Militarizada de Wounded Knee, Surdakota.
Este período de crisis geopolítica y psicológica coincide, naturalmente, con desesperados esfuerzos por mantener la vigencia de un "nohecho-social" (v.gr. de formas no-auténticas de organización política,
de producción industrial, de expresión artístico-intelectual, de organiza ción familiar y de manifestación religiosa, de "satisfacción" sexual de "estar-en-el-mundo"): la Contrarreforma, perpetuación de -y en algunas instancias regresión a formas obsoletas de desenvolvimiento histórico-biográfico. la Contrarreforma, peculiar expresión del poder in extremis (terror)
necesario para apuntalar de alguna manera un proyecto histórico y humano no viable. la Contrarreforma, este tour de force ideol(&gt;gico de los
grupos que han alcanzado el poder en Norteamérica ("directorio poi ítico")
para desviar la atención pública lejoo de sus excesos y fracasos. la Conrreforma, grosera reversión del impensable crimen edípico: expresión
político-psiquiátrica de una sociedad que carece de padres que amen al hijo.
Considérense las políticas y los "análisis" que conllevaron y dieron
"orientación" al abrupto resquebrajamiento implícito en este "escenario".
lNo es la torpeza su común denominador? y lquiénes si no el directorio político, los funcionarios y consejeros involucrados en toda esta impericia geopolítica, en toda esta ineptitud analítica, en todo este aturdido
desacierto deberían ser objeto del rudo cuestionamiento, tanto en la
"bondad" de sus decisiones y pronunciamientos como en su misma competencia política, técnica y científica?
Pero, desde la más remota antigüedad la tradición poi ítica nos ha
transmitido claramente la noción de que cuando un sistema social desemboca en períodos de franca crisis, difícilmente reconocerá y rectificará
sus desaciertos. Al contrario, desde un poder que se despoja de legitimidad y prestigio para dar cabida a la rapacería política, a la malversación
de derechos individuales, y a la regresión psico-social, justificará lo injustificable, sancionará lo insancionable y afanosamente localizará, en las
clases menos poseedoras y en sus propios centros de educación, a los convenientes "blancos diversionarios" sobre quienes desahogar su pesada culpabilidad y anQustiosa frustración. En la eventualidad de que los desatinos
sean magnos, como ocurrió en Vietnam, y, consecuentemente, los n1vel~s
de frustración y culpabilidad intolerables, entonces se recurre a la magia

97

�de la rotulación psiquiátrica y penal, para así, mantener al menos una
seguridad: que la "substancialidad" del enemigo interno no va a esfumar•
se tan sumariamente como ocurrió con la amenaza del enemigo externo.
lDe cuáles manantiales se surte la conciencia de sus yerros, desli·
ces, imprudencias y frustraciones? Creo que esa conciencia emana de una sospecha, alentada en parte por el insusitado comportamiento "antisistema" o "contra-cultural" de sus propios hijos (comportamiento "rotulado" . como "esquizofrénico" por algunos sacerdotes de la intransigente ortodoxia psiquiátrica), en parte por los desastres financieros, psicosociales (burocracia, familia nuclear, descomposición urbana, etc.) ecológicos y radioactivos que han acompañado a la realización de su diseño
político y de su esquema económico: no deja de serles emocionalmente
fastidiosa (y racionalmente inaudita) la conjetura de que forman parte de
una generación obsoleta (lThe Carnal Knowledge Generation? ), pero en
posesión de una afluencia coercitiva sin precedentes en la historia humana. Se trata, sin duda alguna, de un momento importante (por no querer
usar el estereotipado calificativo de "trascendental") en el espacio temporal recorrido por el ser humano. Para poder apreciar este predicamento,
es necesario suspender constricciones académicas y resistencias psicológicas convencionales, y extender indefinidamente nuestra "imaginación
sociológica" al punto de concebir la desubstanciación de un "hecho social",
es decir, cuando un hecho social es tan falso, tan artificiosamente sostenido
en la escena histórica, que es un "nohecho-social". Y la substanciación
de un "no-hecho-social", es decir, la perpetuación de la "no razón" en el
proceso social demanda, en última instancia, una constante, intensificada
y metódica aplicación (o la "amenaza" de tal aplicación) de poderes en
toda su potestad, vi!l()r, legitimidad y (si fuera y usualme~te es el caso)
ilegitimidad: el poder in extremis, el terror hemisférico para-militar y
para-polidaco a lo Pinochet o á la AAA.

El desahogo y dilatación de la imaginación sociológica implica algo
más que una catarsis que permita el sano y conveniente alejamiento de
la praxis profesional que tipifica al burócrata obediente o al lector quien
más frecuentemente que no es o está en vías de transformarse en un ciudadano .ejemplar: ella demanda una suspensión subjetiva, que nos libere
por unos instantes al menos, del "no-hecho-social" que cotidianamente nos
asfixia con sus reificaciones en el mundo fisiológico (consumo) y en el
mundo ínter-personal (amores, celos, afectos, odios y fricciones, todos
ellos institucional e industrialmente administrados).

Este "derrame" constituye el foco dinámico desde el cual procederíamos a adentrarnos en la naturaleza, en la médula, en la "ontología"
social -si se desea que así sea dicho- de la expresión institucionalizada
y organizada que el sistema capitalista ha engendrado para mantener una
"substancialidad" ante la crisis histórica que lo azota: la Contrarrevolu·
ción y su más reciente modalidad, que también constituye una catego·
ría histórica agotada, la Contrarreforma Hemisférica.
4.- PROCESOS CONTRARREFORMISTAS EN LOS ESTADOS UNIDOS

Dos procesos tipifican el momento contrarreformista norteamericano.
Primero, la ya mencionada propensión de los grupos que timonean el
poder (observada en períodos de intensos desajustes), a culpar y luego
dirigir su agresividad militar, policíaco-penal o psiquiátrica, contra gru•
pos inocentes y políticamente inermes. No se infiera que esta "violenta"
situación no existe en períodos de calma relativa. Es simplemente que,
en momentos de peligro o angustia sistemática, ese comportamiento se
agudiza. Tanto en la Roma de Augusto, en la Contrarreforma Hispánica,
en la Alemania Nazi, como en el contrarreformismo retrospectivo de la
Norteamérica de nuestros días, la intensidad de ataque contra esos "blancos diversionarios" es muy alta. Esto se debe, al menos en parte, al hecho
de que cuando esta sociedad le hace frente a una situación "dimisionaria",
se tienden a establecer lazos más estrechos entre dominadores y vastos
sectores de dominados: extrañamente, sienten amenazas "en común"
aunque por motivaciones disímiles en magnitud considerable. Resuma·
mos este punto así: el vigor poco usual dirigido contra los "blancos diversionarios" (chivos expiatorios) es producto de la energía que exhuda
la relación simbiótica que tiende a establecerse en tiempos de crisis macrosocial entre el directorio político y amplios sectores (o, sectores significativo's) de la población. lSu común denominador?: la urgencia por en·
contrar una solución expedita a los problemas que afectan inmediatamen·
te su existencia poi ítica (en el caso del directorio o clerecía), o que ame·
nazan a la desbocada -aunque pedestre·cotidianeidad de consumo, en
el caso del ciudadano promedio. El ciudadano promedio que ya ha te·
nido que enfrentar incómodas situaciones, como los intentos "reformistas"
por la integ-ación racial '{ la justicia distributiva, o aterrorizantes fenó·
menos con la "amenaza" del comunismo internacional de hace algunos
años, junto con todo su folklore de ,personajes. y c?,m_Plots siniestros,
o su equivalente funcional de hoy: las olas de crimen , ¡unto con todos
los delincuentes, revolucionarios y enfermos mentales que las producen.

99
98

�John Doe(*) (y lquién dice que sólo John y no lvan, Jean , Giovanni ,
Johannes y Akira Doe?) se siente incómodo ante proyectos y programas
gubernamentales que ponen en entredicho enraizadas actitudes sociales
(principalmente de "status"). Y las "olas de crimen" también lo inoportunan visceralmente, porque le niegan una vez más su más preciada meta :
la seguridad. El que sea difícil alcanzar esa seguridad, no hace más que
añadir a su llamativo: como ocurre en sus juegos de amor, el ser amado
llega y es abrazado simbólica y efímeramente: i La evasiva seguridad!
La seguridad por la cual ha trocado su voluptuosidad, si alguna vez logró
abrigar alguna. La seguridad por la cual vende su tiempo. La seguridad
por la cual ajusta la dinámica e intimidad familiar a los imperativos de
la tecnocracia industrial o estatal. La seguridad por la cual muestra estreñimiento afectivo y contención de lealtad hacia sus hijos, mientras
trasmuta su erotismo y afectividad en compulsivas descargas intestinales,
como debe hacerlo todo ciudadano ejemplar y todo buen padre de familia. Y que el fruto de sus entrañas le sea exigido -y obedientemente
lo entregue-, a la corporación, al estado, a la iglesia, al establecimiento
militar, a los institutos de investigación, a las fábricas, a las universidades
burocratizadas, a los clubes de rotarios o de leones, a los partidos poi Í·
ticos, a las burocracias de la seguridad nacional, y a la miríada de otros
jefes que succionan sus civilizadas excreciones, no hace más que testificar la insubstancialidad (el "no-hecho-social") que ontológicamente constituye este trágico proyecto social a un nivel global. Se desgastan sistemas
nerviosos, redes sanguíneas, glándulas de secreción interna, higados, ojos,
y sistemáticamente se destruyen las mentes y las individualidades, las autonomias y las creatividades, todo esto en nombre de la seguridad nacional, la seguridad emocional, la seguridad empresarial, la seguridad fa miliar, la seguridad económica, la seguridad poi ítica. La seguridad que
siempre se le escapa de las manos, como brioso pez, y la pierde en aguas
desconocidas, a las cuales se le ha enseñado a temer, taimar y corregir,
sin apreciar y entender que bien le podrían otorgar una fresca vigencia
histórica. Las aguas de los enemigos externos, reales o imaginarios, no
importa. Las aguas de los aborrecibles adversarios internos. Algunos de
estos últimos ya estaban bien identificados, su color es aparente a la
luz del sol o de la luna. Otros, son de más recién manufactura: provienen
en general de la clase media y media alta, andan descalzos, con abun dantes cabelleras, rehusan bañarse y usar desodorante, no consumen
White Label o Chivas Regal sino que prefieren las hierbas naturales, y
parecen haberse sentado alguna vez en las propias mesas domésticas de
esos ciudadanos ejemplares.
(*)

100

Término utilizado para denorr¡inar al norteamericano promedio.

5.- LAS "OLAS DE CRIMEN"

Las características peculiares de las "olas de crimen" de hoy en día,
por otra parte, no van a contribuir en forma alguna a .entregar a esa población sometida un poco de la seguridad que tanto anhela, en forma simi lar como el Macartismo de los cincuenta -y sus prolongaciones en los
sesenta- lo único que logró fué alimentar -y alimentarse- de esa inseguridad. En rigor a la verdad, entre las más notorias distinciones de esas
"olas de crimen" habría que destacar la proclividad del aparato políticocorreccional y policíaco por hacer desaparecer las finas distinciones entre los aspectos puramente "criminales" y los "políticos". Un representante del Departamento de Policía de la ciudad de Los Angeles, California, expresó este asunto a un reportero de la agencia noticiosa U.P.1.
en el lenguaje que ahora caracteriza la cultura policíaca de Norteamérica:
"Tenemos oficiales policíacos posando como prostitutas, ladrones ...
criminales de todo tipo, incluyendo a los revolucionarios. Trabajajamos arduamente en recolectar información sobre conspiraciones.
Esta es una guerra contra el crimen y en todas las áreas de actividad
criminal".

Pero esta situación no se debe solamente a la habilidad manipulativa del directorio y sus instrumentos locales de imposición tiránica,
sino también a la misma contextura psico-social de la "oposición" al sistema de coerción post-industrial que prevalece en los Estados Unidos y
que se agudiza con la intensificación de la crisis.
En pocas palabras un poco diferentes: la consuetudinaria táctica por
"criminalizar" al enemigo• (alentada como "arma" para combatir a Rebeldes (R) por parte de dos lamentables "expertos" de la Rand Corporation), se ve coadyuvada, en este caso por el hecho de que, conforme
al sistema político pierde legitimidad y adquiere en su lugar arbitrariedad,
corrupción rampante e inelasticidad psico-social, las distinciones entre
los "problemas sociales y psiquiátricos" (crimen, delincuencia juvenil, enfermedad mental) y la "marginalidad" política son cada vez más difíciles
de establecer. Porque el efectivo bloqueo de expresiones institucionales
política, educacional, familiar y artísticamente auténticas, encausa (y
crea) una oposición que se expresa en formas estilísticas de cotidianeidad
idiosincrática, pero de una vivencia constantemente anti-sistemática o,
si se desea usar un término más popular, "contra-culturat''. Sin la existen101

�c,a de semejante medio represivo es posible que la interacción entre la
"contra-cultura" y el "stablishment" ya se hubiera manifestado en una
erosión todavía más profunda de la "sustancialidad" de este último.
Esta interpretación no repercute en menoscabo de la observación de que
la política de "contención" doméstica (como la política de "contención"
de los movimientos de liberación nacional en la esfera internacional) es
simplemente eso: contención. Quiere decir, simplemente que, a menos
que se desate un genocidio interno ---&lt;iue es una posibilidad real-, la acumulación de conflicto de clase y de energías contra-culturales ya le están
resultando incontenibles. Así, a pesar de la brutal represión que ha sufrido el movimiento negro, estudiantil y contra-cultural desde 1968, un
experto del gobierno, Herman Kahn, reconoce ahora que,
"Yo argumenté en 1969 y en 1970 que la así llamada contra-cultura
ya había llegado a su cresta. Ahora está en un estado de confusión.
Ya no es más un grupo agresivo y dinámico ... Pero decir que ha
llegado a la 'cresta' no significa decir que está en 'receso'".
Quien, por otra parte, desprecie los efectos de la "contención"
a corto plazo, no hace sino alejarse de la historia y, con sus consecuentes
fallidos teóricos, alienta una praxis inefectiva en el mejor de los casos,
desastrosa en el peor.
De aquí que sea importante observar con detenimiento l~s estrategias de "contención" contrarreformistas, sus instrumentos y las ideologías políticas y pseudo-médicas que las apoyan, para ajustar, crear
o promover cotidianeidades a todo nivel, que no sólo las neutralice, sino
que también las sobrepase.
Las "olas de crimen" y las campañas tendientes a promover el Estado
Terapéutico, constituyen dos estrategias de acción y justificación ideológicas netamente contrarreformistas. No sorpresivamente, estas olas de crimen
son fácilmente exageradas, empacadas, distribuidas y vendidas a esas am·
plias, temerosas e inseguras audiencias. No deja de ser notable que esta
promoción ocurra con el involucramiento, a veces oblicuo, a veces publicitariamente franco, de los mismos servicios de inteligencia, (civil o militar),
policíacos, "rehabilitatorios" o "neuroquirúrgicos" que, con tributos jurídicos o monetarios en aumento, se encargan de "controlarlas", y "amainarlas". Nadie con el neurocirujano Vernon H. Mark y el psiquiatra Frank
R. Ervin, han logrado resumir en pocas palabras este asunto, así como las
distinciones básicas entre las poi íticas de la contrarrevolución (con su
102

"solución" liberal), y la contrarreformista, con su "solución final". Para
estos dos expertos en la amputación cerebral, ni la política de "ley y
orden" (medios policíacos) ni la "liberal" (presentar un alivio socio-econórriico a la incrementada frustración de los desposeídos y marginados) son
adecuadas. Como, por otra parte, la Administración Nixon-Ford desmanteló
casi en su totalidad los pocos y mal financiados programas socio-económicos, es de suponer que sus alternativas para mantener la seguridad interna oscilarán entre el "law and arder" y el Estado Terapéutico. Este último
tiene la ventaja de que no es tan visible, ni proyecta imágenes reminiscentes
de "estados policíacos", que tanto disgustan a la "opinión" pública. Dicen Mark y Ervin:
''El aumento en violencia individual o de grupo en la esfera doméstica
ha producido dos tipos de respuestas de una sociedad afligida. Una
se concentra en una aplicación rígida de la 'ley y el orden'. Esta frase
es usualmente un eufemismo para la supresión de demostraciones
públicas y de protestas. Trae consigo el espectro de un estado policíaco autoritario. La otra respuesta para el control de la violencia
requiere la disolución de las barriadas pobres, la abolición de la pobreza, y la corrección de las injusticias sociales, todos ellos fines vitalmente necesarios. Hasta ahora ninguna de esas respuestas, en su ·
débil aplicación ha resultado en una reducción efectiva del comportamiento violento. Pero estas dos respuestas tienen algo en común: ignoran al individuo y su cerebro".
Estamos en presencia de una cruzada (nel, de una guerra .interna) encaminada a imponer la blandura de la población como un todo, alisando, igualando, puliendo y tranquilizando las incómodas asperezas "contra-culturales",
raciales, psico-sociales y de clase, contradicciones de la sociedad post-industrial mas avanzada del planeta. Como se presenta ahora, el "orden establecido" está recurriendo tanto a las terapias de "modificación de comportamiento", incluyendo la notoria pacificación emocional e intelectual que produce
la neurocirugía y la manipulación intracraneal por medio de electrodos, hasta
las compulsivas campañas policíacas que empezaron a cobrar intensidad
desde 1968. Como lo expresara Garry Willis al contemplar con sorpresa el
fervor policíaco que ~ evidenciaba desde entonces:
"Uno llegaría a pensar que la policía se está preparando para la guerra. O que ya la está peleando".

103

�SEGUNDA PARTE
6.- E PLURIBUS UNUM: ANTECEDENTES CONTRARREFORMISTAS

El grado tan alto en que la "metafísica militar y policíaca" ha impuesto su dinámica en los estilos y prácticas políticas internas a los Esta·
dos Unidos, recibe su más elocuente ejemplificación en el propio contexto
histórico, táctico y estratégico de Watergate. Con Milis argumentamos que
en tanto en cuanto la ascensión militar es una de las características estructurales de la elite del poder norteamericano, lo importante es determinar cuán decisivas sus prácticas y sus requerimientos táctico-estratégicos
han sido en la conformación de la dinámica poi ítica interna y externa.
En efecto, desde mediados de los sesenta, y cuando las tendencias
hacia la escalada en Indochina se manifestaban vigorosamente con el bom·
bardeo saturado contra Vietnam del Norte, el Departamento del Ejército,
la Marina y la Fuerza Aérea, decidieron incrementar sus actividades de
inteligencia dentro de los Estados Unidos. Al principio los blancos del espionaje, sabotaje e intimidación lo constituyeron los estudiantes anti-belicistas y los grupos étnicos, fundamentalmente aquellos políticamente orga·
nizados, como el Black Panther Party. Posando como "Reporteros","Pros·
titulas", "estudiantes" y "radicales", los agentes secretos del establecimiento militar commzaron a acumular enormes dossiers, articulados en un gigantesco complejo de computación electrónica localizado en Ft. Holabird.
De acuerdo con Sander Vanocur de la National Broadcasting Company
(N.B.C.),
"El Ejército tiene sus propios investigadores en cada una de las ciu dades principales, y en pequeñas aldeas en todos los estados de la
Unión. La inteligencia militar cuenta con un ramaje de comandos
centrales, regionales y oficinas de campo. La inteligencia militar opera
trescientas oficinas y tiene aproximadamente 1,000 agentes fuera de
uniforme operando en los Estados Unidos".
De acuerdo con la NBC, uno de los comandos de inteligencia militar
regionales más importantes está localizado en una oscura sección del área
Sur-Oeste de Washington, D. C., no lejos del Capitolio. Este comando regional cuenta con 100 agentes especiales, usan autos sin licencia oficial, algunos equipados con radios de recepción y transmisión. Estos agentes de in104

teligencia militar, que nunca usan el uniforme (Hova, they are "soldiers in
Muftí", aren't they? ), están localizados.
" ... en un segundo piso, con las ventanas selladas. El cuarto de guerra ha
sido activado varias veces durante los disturbios civiles en el Distrito
de Columbia. La Unidad 116 también ha sido utilizado para obtener
información sobre el Senador William Fulbright y otros disidentes ra·
dicales". (sic).
Como los asesinatos de Luther King y de Robert F. Kennedy lograron provocar serios disturbios en Washington, y profundos "reajustes en
las campañas electorales", los servicios de inteligencia militar tomaron la
oportunidad para expander todavía más sus actividades. Con mayores
erogaciones presupuestarias y de personal se logró establecer un inmenso
centro de computación electrónica militar capaz de catalogar virtualmente
a toda la población civil actual o potencialmente activa en ::iolítica, en sus
grados de "patriotismo", "peligrosidad", "percepción favorable o desfavorable de los militares", y "apoyo y oposición a las políticas de la Administración". Ya para finales de 1970 se hizo de conocimiento público, por
ejemplo, que el Grupo 113 de la Inteligencia Militar en Chicago, observaba
muy de cerca al recién nominado Senador Adlai E. Stevenson 111. Otros
blancos de la 113 incluían nombres prominentes del Estado como el Diputado Abner Mikva, y el Juez Otto Kemer. De acuerdo •con el Senador
San Ervin, los blancos del espionaje militar en lllinois incluía gran número
de oficiales estatales y locales, contribuyentes a las campañas políticas, re·
porteros de periódicos, abogados y líderes religiosos. Esta i~!º'.mación fue
presentada voluntariamente por un ex-agente secreto del E1erc1to, al Sub·
comité sobre los Derechos Constitucionales bajo la presidencia de Ervin.
Según este agente (John M.O'Brien), estos políticos fueron investigados
con todo tipo de equipo electrónico, con el objeto de "determinar cómo
actuarían en ciertas situaciones". Luego añadió:
"Mi esfuerzo como agente militar de inteligencia estaba dirigido hacia

la actualización de actividades ofensivas conducidas por el ejército
involucrado la recolección de información sobre individuos y organizaciones que habían sido decretadas como 'subversivas en su natu·
raleza' por el ejército".
Posteriormente el a¡¡ente identificó a James E. Groppi, un sacerdote
y al Reverendo Ralph David Abernathy de la Southern Christian Leaders·

105

,

�hip Confe(ence, como algunos de los incluidos en las listas negras del
ejército. Adicionalmente, el Coronel Joseph Walter Jr. Comandante de la
113 fue impugnado en su aseveración de que el espionaje había cesado desde junio de 1970 ya que, según O'Brien, la vigilancia contra Stevenson,
por ejemplo, ocurrió antes de las elecciones del 3 de noviembre. El poder
Legislativo y sus integrantes, a juzgar por las evidencias existentes, pareciera
alguna vez haber entrado en la lista negra de la comunidad de inteligencia
militar y civil como "una organización subversiva". En efecto, el Jefe de
la Fracción de Mayoría de la Cámara Baja, Hale Boggs, declaró en abril de
1971 que,
"tenía un grupo de abogados muy competentes trabajando sobre cierta evidencia que substanciará su acusación de que la FB I había instalado escuchas electrónicos en los teléfonos de miembros del Con-

greso".

En un pronunciamiento en el cual repitió su eitigencia de que John
Edgard Hoover renunciara, Boggs dijo que "varios miembros me han proporcionado una información detallada confirmando mi propia experiencia
que da sustancia a estos alegados, y tengo toda la intención de hacer un
uso apropiado de esa información en el futuro cercano". Desgraciadamente
el Hado deparó un accidente a Boogs, quien, junto con un grupo de miembros de la Cámara Baja, desaparecieron en las frías estepas de Alaska, sin
que hasta la fecha los Servicios de Inteligencia de la Fuerza Aérea hayan
podido localizar los restos. Oe acuerdo con Thomas J. Foley, de Los Angeles Times, el entonces procurador general de la República John N. Mitchel, exigió "respeto a la alta oficina que ocupa", por medio de una
excusa al Sr. Hoover. Mitchel dijo que el pronunciamiento de Boggs "confirma el hecho de que sus cargos contra J. Edgard Hoover no tienen base".
Desde una radioemisora el Diputado Boggs contestó que "Acuso categóricamente que la FBI me tenía bajo vigilancia, mi vida personal, yo lo sé
porque varios reportes (sobre Boggs) me han sido entregados". Luego añadió:
"El logro más grande de este país es la Carta de Derechos. Somos grandes, porque somos un país libre bajo la Carta de Derechos. De la
manera en que Mr. Hoover maneja la FBI, éste no es más un país
libre. Ouedé atónito al leer el periódico de esta manera donde el Sr.
Mitchel dice que él es un hombre de la 'ley y el orden'; yque consecuentemente, el Sr. Hoover, siendo un hombre de la ley y el orden,
no debe renunciar.

106

Si la 'ley y el orden' si!lf)ifica la infiltración en las universidades, la
intercepción de los teléfonos de los miembros del senado de los Estados Unidos, entonces yo digo: 'Dios mío, ayúdanos' "
Los pronunciamientos de Boggs fueron hechos públicos casi un mes
después de que un grupo de investigadores del senado revelaron que los
agentes de la inteligencia militar mantenían lis~s y_vigilancia _estrecha contra los estudiantes y los profesores de la Universidad de Minnesota, personeros del gobierno de la ciudad de St. Paul, al Partido Demócrata de la -localidad y a un líder negro de la comunidad que era candidato para la
Alcaldía.' De acuerdo con Malcolm Moss, Rector de la Universidad (e
íntimo colaborador durante la administración de Eisenhower de 19!38 . a
1961) los militares levantaban información e investigaban a Harry Dav1s,
Direct~r Ejecutivo de la Coalición Urbana de Minneapolis, el candidato a
la Alcaldía a Louis Erving, Presidente de la Comisión de Relaciones Humanas de St. 'Paul, Gordon Maxwell, profesor de Filosofía en la Unive_rsidad,
y a Sil Davis, Ex-director de un cento comunal en el Norte de Minnea -polis, entre otros.
Las declaraciones del Rector de la Universidad de Minnesota sobre
las actividades de agentes secretos 'de la comunidad de inteligencia contra
los profesores y estudiantes de la Universidad no es único. Su enumeración ser(a. muy agotadora. Bástenos recordar que fue aproximadamente
en 1970 cuando empezaron a "emerger" (Surfacing) los agentes clandestinos que operaban en virtualmente todo el sistema universitario norteamericano. Como muchos de ellos provocaron violencia en las premisas
universitarias, varios grupos en pro de la defensa de los derechos civiles
lograron recopilar una vasta masa documental . Por ejemplo, el Consejo para
los Derechos Civiles de los Estudiantes de Leyes declararon que "tales actividades clandestinas hacen surgir una serie de preguntas sobre aquellos que
dicen dedicarse a la justicia y a la promoción de la libertad". De acuerdo
con Jack Nelson, desde que "Tommy the Traveler" (un agente provocador) se dió a conocer en junio de 1970, se empezaron a recibir reportes
de otros provocadores de violencia en Alabama, en Carolina del Sur y en
Ohio. El Dr. Beverly D. Causey, rector de Hobart College, por ejemplo,
manifestó que Singkata Thomas Tongyai, de 26 años (y conocido como
"Tommy the Traveler"), había participado en actos de violencia en la universidad. Otro caso estudiado fue el de Charles R. Grimm, de San Diego,
acusado por dos abogados de la American Civil Liberties Union de cometer
actos de violencia que justificaron el arresto de más de ciento cincuenta personas en la Universidad de Alabama.
107

�Conforme se fue ampliando el sector político sobre el cual los servicios de inteligencia operaban, se fue evidenciando un intento claro de
"coordinación" de todas las unidades dentro de los requisitos informativos
de la inteligencia y la contra-inteligencia a todo nivel. El denominado Plan
Huston, puesto en operación por la Administración Nixon a mediados d_e
1970 se encaminó, precisamente, a lograr una mayor coherencia Y efectividad poi ítica. Aunque dicho "Plan" entró en un período de franca crisis
con Watergate, todavía no hay evidencia cierta de que haya sido desmantelado. Por el contrario, la discusión sobre el incidente Watergate,
tiende a mantener visible la parte no-militar de la operación aunque dicho
esfuerzo haya provenido precisamente, de la Casa Blanca y de su personal,
bajo la dirección del General Alexander Haigh. El descubrimiento de las
llamadas "listas negras" de la Casa Blanca, debe ser contemplado dentro
de la utilización hecha por el Ejecutivo, de todos los instrumentos informativos levantados bajo el plan de Huston. Efectivamente, uno de los deberes de cualquier tipo de contra-inteligencia, es mantener dichas listas.
Así, de acuerdo con el Manual de Campo del Ejército Norteamericano,
FM-3017, los

no, las tareas y requerimientos de la contra-inteligencia se subdividen de
la siguiente manera:
;'Persom,lidades"
1.

"blancos para la contrainteligencia incluyen a personalidades, instalaciones, organizaciones, grupos y documentos y material informativo
sobre esos blancos. La información sobre estos blancos, particularmente la relativa a personalidades, organizaciones, grupos y documentos, puede algunas veces ser obtenida por medio de unidades de as~ntos civiles o del personal de grupos dedicados a esto que son los principales usuarios de este tipo de inteligencia".
De aquí que, necesariamente, los requerimientos de la contra-inteligencia paulatinamente extendieron sus labores no sólo a los grupos desposeídos o débiles del sistema político norteamericano, sino también a "la
otra mitad", hecho, que, sin duda alguna, tuvo algo que ver con la debacle
política que resultó del asalto a las oficinas del Partido ~emócr?ta e~. sus
instalaciones de Watergate. Pero se trata de un tipo de operaciones especiales, y de "guerra política y psicológica", utilizada en los Estados Unidos con una intensidad sin precedentes durante la sene de conflictos internos y externos que, como las crisis raciales a raíz del asesinato de Luther
King, y la reacción interna provocada por los inauditos bombardeos contra Cambodia, tuvieron mucho que ver en la abdicación del Presidente
Lyndon Johnson. De acuerdo con el Establecimiento Militar Norteamenca-

108

2.

Listas Negras. Las listas negras se desarrollan o se compilan a todo
nivel de la estructura de mando y contienen las identidades y la localización de individuos cuyo arresto y detención quedan a cargo
de las unidades de contrainteligencia. La Lista Negra incluye:
a)
Individuos conocidos o sospechosos de espionaje, sabotaje, y
subversión hostil o enemiga;
b)

Líderes conocidos o sospechosos de grupos hostiles paramilitdres, o de guerrilla;

c)

Líderes políticos de conocida o sospechosa hostilidad hacia los
objetivos políticos y militares de los Estados Unidos;

d)

Oficiales conocidos o sospechosos de gobiernos enemigos cuya
presencia en el teatro de operaciones constituye una amenaza
para la seguridad de las fuerzas norteamericanas;

e)

Colaboradores y simpatizantes conocidos o sospechosos de colaborar con el enemigo y cuya presencia en el teatro de las operaciones constituye un riesgo para la seguridad de las fuerzas
norteamericanas;

f)

Personal civil o militar que se sabe ha estado ínvolucrado en
actividades como la inteligencia, la contrainteligencia, policía de
seguridad, endoctrinamiento político de las tropas y de los dviles;

g)

Otras personalidades a las cuales las G2 considera como de arresto automático. En esta categoría puede incluir a los alcaldes,
jefes de policía, y jefes de importantes agencias municipales o
nacionales.

Lista Gris. Las listas grises se elaboran a todos los niveles del mando
y contienen las identidades y la localización de aquellas personalidades cuya inclinación y actitudes hacia los objetivos políticos y mi109

�litares de los Estados Unidos no están claramente definidas. Sin considerar sus inclinaciones o actitudes poi íticas, las personalidades pueden enlistarse en gris cuando se sabe que poseen información o ciertas habilidades de interés para las fuerzas norteamericanas.
Puede tratarse de individuos cuyas actitudes políticas requieran un
escrutinio (o exploración) mayor antes de que puedan ser utilizados
efectivamente por las fuerzas norteamericanas. Algunos ejemplos de
los individuos que pueden incluirse en esta categoría:
a)

Detectores actuales o potenciales de una causa hostil;

b)

Individuos que han resistido -o se cree que han resistido- a
algún gobierno enemigo y que pueden tener la voluntad de cooperar con las fuerzas de los Estados Unidos;

c)

Científicos nucleares, físicos y técnicos que se sospecha tienen
alguna vinculación con proyectos de investigación del enemigo.

Lista Blanca. " ... Usualmente individuos de acuerdo o favorablemente
inclinados hacia las políticas de los Estados Unidos ... " Algunos ejemplos:
a)

Ex-líderes políticos de algún estado hostil;

b)

Agentes de Inteligencia norteamericanos o de los aliados;

c)

Civiles claves en áreas de interés científico lo que incluye miembros de la comunidad universitaria y personal de facilidades
industriales o de investigación.

d)

Otras personales que pueden material y significativamente ayudar
a los objetivos políticos, científicos y militares de los Estados
Unidos.
Allen Wheelis
"The End of the Modern Age".

''The Age is ending, the house is coming down-all the rafters, ali the towers, all the
clocks. lt was built of a dream. The dream closes."

110

�EL HISPANISMO DE D. JOSE VASCONCELOS
EN ULISES CRIOLLO
Ma. Guadalupe Martínez de Rodríguez

1.- JOSE VASCONCELOS -1882-1959-, POLIFACETICO.

D. Joié Vasconcelos, escritor polifacético -novelista , historiador, sociólogo, filósofo, ensayista, dramaturgo y poeta-, nació en Oax¡,ca, capital del estado del mismo nombre. Sus primeros estudios los hizo en su
ciudad natal , en Piedras Negras (Coah.) y en Eagle Pass (Texas, E.U.A.)
donde estudió desde muy niño el idioma inglés paralelamente al español.
Su padre, funcionario aduanal vivió una temporada en la frontera con
Estados Unidos de Norte América, mas por motivos de trabajo se trasladó
a Campeche, en donde el joven Vasconcelos estudió parte del Bachillerato
que terminó en México, capital, en la Escuela Nacional Preparatoria. Después siguió la carrera de la Abogacía recibiendo el título de abogado en
1906.
Hacia 1909, D. José Vasconcelos fundó el Ateneo de la Juventud,
junto con otros intelectuales, tales como D. Antonio Caso, Pedro Henríquez Ureña, D. Alfonso Reyes, D. Jesús T. Acevedo, Ricardo Gómez Rebelo, Julio Torri y otros.
Después de la "Decena Trágica" se incorporó a las filas revolucionarias, siendo agente confidencial en Inglaterra, New York, Washington, España y Francia. Al triunfo de Carranza, fue a vivir a New York, desterrándose voluntariamente. A la caída de D. Venustiano Carranza, siendo Gobernador provisional D. Adolfo de la Huerta fue nombrado Rector de la
Universidad Nacional Autónoma de México, en 1920 y Srio. de Educación
-de Octubre de 1921 al 2 de Julio de 1924-, cargo que le permitió resolver los problemas educacionales de entonces: Hizo una _gran campaña
113

�de alfabetización, creó Bibliotecas populares, impuso la pintura mural y
concatenó las relaciones amistosas con los países hispanoamericanos a través de sus viajes por Hispanoamérica.
Fue miembro del Colegio Nacional, de la Academia de la Lengua y
"doctor honoris causa" de algunas Universidades Hispanoamericanas, grado
que le otorgaron por su poi ítica de acercamiento ideológico hispano de
unidad cultural y fue en esa época cuando se acogió en la Universidad Autónoma de México el lema que lleva hasta ahora: "Por mi raza hablará el
espíritu", en el escudo de un mapa de la América Española, simbolizando
esa esencia de la hispanidad.
En el año 1929 fue candidato a la Presidencia de la República, mas
al ser derrotado por el candidato oficial salió del país de nuevo viviendo una
temporada en New York, Perú y Washington.
Fue D. José Vasconcelos uno de los protagonistas intelectuales de la
Revolución Mexicana dejando una estela en pro del mejoramiento social
y humano.
2.- SU OBRA
Entre la basta obra de D. José Vasconelos podemos citar: El gallo
giro, Es mejor fondearlos, El fusilado -relatos costumbristas-, en los que

se capta al narrador de primerísimo orden y gran intérprete del alma mexicana-hispana; sus Memorias, escritas en cuatro volúmenes: Ulises Criollo,
La tormenta, El desastre y El preconsulado, escritas apasionadamente,
apasionamiento que contagia a la lectura de las mismas, no queriendo dejar
la obra para seguir el relato, impregnado de simpatías y antipatías personales.
Nosotros, en este ensayo, vamos a hacer, solamente, un enfoque de
su novela autobiográfica: el Ulises Criollo, aparecida en España en 1935,
cuya importancia literaria es innegable. Este género literario tuvo su culminación hacia la década de 1930 al 40. Era la época de Ludwig, Stefan
Zweig, Hilaire Belloc, D. Artemio de Valle Arizpe, entre otros. La biografía novelada va de lo histórico a lo novelesco o a la inversa. En este tipo
de novelas, el escritor tiende a ahogarse por su personalidad imperativa.
En Ulises Criollo, D. José Vasconcelos ya tenía una visión mesiánica que
le hacía ver la realidad al servicio del hombre, por ello su mundo es dife•

rente del que se refleja en otros escritores de "la novela de la revolución".
3.- LA NOVELA DE LA REVOLUCION MEXICANA, NOVELA DE
TECNICA DE CONTRAPUNTO Y DE ACCION LINEAL.

Con el título de "novela de la Revolución Mexicana" se ha dado en
llamar a la novela que cultivaron ciertos escritores del primer tercio •
del Siglo XX, en México, tales como,D. Mariano Azuela, Martín Luis Guzmán, Gregario López y Fuentes, José Rubén Romero, Rafael F. Muñoz,
José Vasconoelos, Mauricio Magdaleno -dentro del primer período-, y
Mancisidor, Ferretis, José Revueltas, Xavier lcaza, entre otros, de menos
relieve literario -dentro del segundo período novelesco o post-revolucionario-.
Los primeros, sin renunciar del todo al contenido doctrinal, presentan la exposición de los hechos en torno a una acción, mientras que los se·
gundos se sitúan desde el principio en el terreno de la poi ítica y del pensamiento social, dando otra interpretación de la Revolución con un contenido que no tuvo. Estos escritÓres son inspirados por la temática revolu·
cionaria; su visión es parcial, fragmentaria, de tipo autobiográfico. El núcleo
fundamental de la denominada "novela de la Revolución Mexicana" está
formado por las obras que pretenden dar una visión realista histórica y
política del movimiento revolucionario de 1910 al 13.
Desde el punto de vista literario, este tipo de novela, rompe con la
estructura clásica de la misma: D sea, que es una superposición de cuadros
cuya unidad se obtiene a trav~ del narrador o escritor. las de tipo costumbrista reflejan plenamente la realidad de ciertos grupos sociales y algunos de los relatos se pueden considerar como cuentos, casi siempre de
tono amargo y pesimista.
El éxito de "las novelas de la Revolución Mexicana" fue tan decisivo,
que los tres primeros lustros del siglo, la novelística mexicana gira alrededor de estos cauoes. Como decíamos, los escritores de este género dan una
visión pesimista de la época, a veoes, una sátira histórica. La tesis de D.
Mariano Azuela, el primer novelista de este tipo de novela, estriba en asentar que fue un justo movimiento del pueblo mexicano contra una situación angustiosa que empobrecía el país; según D. Martín Luis Guzmán, la
división de partidos y caudillos desatendió la verdadera reforma social;
J. Rubén Romero señala que los egoísmos personales predominaroi:, ha-

114
115

�ciendo medra poi ítica, dándose el caso de que los caciques porfirianos fueron revolucionarios; Muñoz y López y Fuentes juzgan la Revolución
como una lucha fratricida y caótica pero necesaria para la reforma social;
D. Angel Valbuena Briones señala que "la visión del novelista D. Mariano
Azuela, ha sido fuente de inspiración de la pintura mural mexicana contemporánea. Diego de Rivera y José Clemente Orozco han diseñado pictóricamente muchos de los motivos que se encuentran literariamente tratados por Azuela. El tema de la estación de ferrocarril al que recurre Azuela
con frecuencia -esencial en el desarrollo de las Moscas-, por ejemplo,
Rivera lo utiliza en una acuarela de 1937. Las escenas de luchas y soldados
se repiten en óleos y frescos del famoso muralista. Lo mismo ocurre con
las pinturas de Orozco". (1)
La "novela de la Revolución Mexicana" ha sido considerada también
como una epopeya, ya que algunos de los héroes novelescos, por ejemplo
en la obra de D. Mariano Azuela: "Los de abajo", son héroes que mueren
oor su patria. Demetrio Macías, en esta novela, que representa a la clase
baja, a la clase necesitada, sin conocimiento exacto de los ideales revolucionarios, mas llevado por una urgente necesidad, muere al pie de la lucha, es un héroe que representa la valentía nacionalista. De la Revolución
Mexicana nació ese impulso de afirmación nacional como se comprueba
a través de estas novelas de tema revolucionario. A pesar de esa violencia y
redención que existió en la época, nos ha quedado una vida nueva y mejor, cuya conquista la hicieron esos hombres emprendedores e intelectuales
unos; víctimas o héroes, otros.
La técnica de contrapunto de este tipo de "novelas de la Revolución
Mexicana", con esa delicadeza de matices; con ese impresionismo y subjetivismo del escritor, le permite fijar ese cúmulo de hechos y circunstancias
vividas. "La fuerza de las impresiones nuevas ha ido imponiendo una técnica de vibrantes cuadros" (2) dice la Dra. Ma. del Carmen Millán. Esa
técnica narrativa parece ser que se ha visto impuesta por las circunstancias, pues cada vez que un pueblo sufre vicisitudes y problemas poi íticosociales, se da este tipo de visión parcial y subjetiva. Tal ocurre, asimismo,
con los hombres de "la generación del 98" en España.
D. Antonio Castro Leal señala que: "Las obras narrativas que ha inspirado la Revolución Mexicana forman una importante serie que, por la
_presentación viva de una realidad intensa_y, en ocasiones, por la-n'ovedad de

116

su técnica, es una de las más valiosas manifestaciones de la literatura moderna de lengua española". (3)
Como sabemos, a principios del XX y en España un poco antes,
por ejemplo con Azorín, tenemos esa visión subjetiva y esa técnica narrativa novelesca que rompe con la estructura clasicista. José Martínez
Ruiz usa la frase corta, la descripción del paisaje, el retrato, el narrador
como personaje principal, etc., características comunes con la denominada
"novela de la Revolución Mexicana".
Y Diez Echarri y Roca Franquesa exponen que: "Uno de los he-

chos más sobresalientes de las letras mexicanas en ló que va del siglo es la
llamada 'Novela de la Revolución' . Esta revolución no es otra que la provocada por la larga dictadura de Porfirio Díaz, quien por espacio de treinta
años gobernó al país casi como un auténtico señor feudal -1880-1910-.
Si en el aspecto poi ítico la protesta se dirigía contra un tipo de gobierno
determinado; en el social iba principalmente contra los terratenientes y la
Iglesia. Tanto por la cantidad como por la calidad de algunas producciones,
la literatura creada en torno a ese proceso histórico reclama la atención
del historiador". (4)
Así pues, "Por novela de la Revolución Mexicanú hay que entender
el conjunto de obras narrativas, de una extensión mayor que el simple
cuento largo, inspiradas en las acciones militares y populares, así como en los
cambios poi íticos y sociales que trajeron consigo los diversos movimientos
-pacíficos y violentos- de la Revolución, que principia con la rebelión
maderista el 20 de Noviembre de 191 O, y cuya etapa militar puede considerarse que termina con la caída y muerte de \/enustiano Carranza, el 21
de mayo de 1920". (5)
La acción de esta "novela de la Revolución Mexicana" es lineal ,
cuyos sucesos se van acumulando, siendo el¿gidos los más impresionistas.
Poco a poco se va modelando el argumento narrativo, cuyo dinamismo y
truculencia permite una visión panorámica de la Revolución Mexicana , cuyos protagonistas actúan con brutalidad y primitivismo, guiados por los
caudillos revolucionarios, ofreciéndonos una visión cruda y pintoresca.
4.- ULISES CRIOLLO.

Esta novela autobiográfica de las "andanzas v pasiones" del autor,

117

�comienza con los recuerdos de niño de D. José Vasconcelos, cuando vivían
sus padres hacia el Norte de México y termina con los acontecimientos
posteriores al asesinato de Madero, en 1913. Por su temática se enélava
dentro de las denominadas "novelas de la Revolución Mexicana". Con el
calificativo de "criollo" ha querido demostrar esa esencia de la hispanidad
que el mexicano lleva consigo en su sangre: esa religiosidad, esa hidalguía
y ese ímpetu de vigor y de honorabilidad del español. Trata de defender
la cultura de tipo hispánico rescatándola del maridaje del indigenismo
falsificado y del sajonismo. Escrita la novela en primera persona, supone
el autor que todo mexicano que participó en la Revolución Mexicana fue
un Ulisas que hizo una Odisea a través de su vida. Es una narración sincera en la que el autor se entrega al lector y a la posterioridad, con ciertos rasgos, a veces, de indiscreción.
La acción se sitúa en Sasabe, villorrio, puerto de Sonora, en la época
revolucionaria. Los principales personajes son: D. José Vasconcelos, expositor, un "comandante de resguardo", su padre; su madre -presentada
por sus alusiones y recuerdos-, muy religiosa; una niña, Laura, la primera
mujer que impresionó al autor al pedirle un caramelo a cambio de "un
beso" y cuyo recuerdo perdura a través del tiempo; la abuela viuda y
tíos capitalinos; Sofía, la hija del Rector de Campeche, a la que le daba
clases de inglés y de quien se enamora; una amiga a la que se ata amorosamente a la muerte de su madre, época en la que se le presenta a Vasconcelos la problemática religiosa; "una chica de café", con la que quiso casarse mas ella lo tomó a broma; la esposa -con la que no se llevaba bien-;
sus hijos, sus hermanas que vivían en México -de las que una fue religiosa-;
Adriana, la enfermera "amante de Madero" , según decían -mujer hermosa
"de hermosura triunfante como una rosa"- ; su hermano Carlos, enfermo
de tuberculosis.

El medio ambiente poi ítico en que se desarrolla la novela es el de la
caída de Don Porfirio Díaz y la "rebelión maderista" , movimiento de protesta.
Como decíamos, el autor nos relata los recuerdos de su infancia;
las enseñanzas de su madre quien lo aconsejaba: le decía que si un día
llegaran a faltar sus padres por los encuentros revolucionarios o que si se
rebelaban los "Apaches", que él debía aprender el idioma español y la
religión cristiana, que no lo olvidara y que si se queda solo, se dirigiera a
Oaxaca en donde vivían sus abuelos, que los buscase. Vasconcelos nos hace
un retrato de sus padres y familiares. Veamos:

"Mi padre, de levita negra, pechera blanca y puños flamantes. En el
vientre una leontina de oro; en el pecho, barbas rizosas. Mi madre luce
sombrero de plumas, aire melancólico, faja de seda esponjada, mitones de
punto y encajes negros al cuello. La abuela, sentada sonríe entre sus arrugas
y sus velos de estilo mantilla andaluza. Siguen tres niñas gorditas, risueñas, vestidas de corto y lazos de listón en el cabello y por fin , mi persona,
frente bombeada, pero aspecto insifnificante, metido en el cuello almidonado, redondo y ridículo, a pesar de la corbata del poeta. El primogénito
murió en Oaxaca, antes de que la familia emigrara. Yo, como segundo,
heredé el 'mayorazgo', y seguían Concha, Lola, Carmen e Ignacio. Nos
cayó este último no sé exactamente en cuál estación de la ruta, y nos dejó
a poco en otra, muriéndose pequeño. Cuando le preguntaban a mi madre
por su preferido respondía : -Son como los dedos de la mano: se les quiere
a todos por igual". (6)
En otro pasaje, el autor nos expone cómo su madre le enseñaba a
rezar, a espantar los demonios con "la cruz"; los recuerdos de la muerte
del abuelo y el vestido de luto de su madre.
Poco a poco, en la narración novelesca, Vasconcelos nos va llevando
a adentrarnos en su vida; la escuela en el Paso, Tex., la defensa de México
que hacía ante sus compañeros por una buena interpretación de· la Historia de México; su primer fracaso en el concurso de poesías; su estancia en
P. Negras, en Campeche, en México-capital, donde se graduó de Licenciado en Derecho con su tesis que intituló: " Concepto dinámico del Derecho". Recuerda, asimismo, el autor, sus trabajos en los Juzgados de México, como Pasante de Derecho; la formación del Ateneo de la Juventud
junto con otros intelectuales; la dirección del Semanario Político; su participación en "la rebelión maderista"; su estancia en "la ciudad de los
rascacielos" ; su opinión acerca de Madero como un hombre de educación
tipo universalista , etc. Al triunfo de Madero como Presidente de la República Mexicana, mientras que la esposa de D. José Vasconcelos, en Oaxaca
se divertía celebrando las "posadas" con sus amistades, éste se dirigía a
Tampico con una misión política, acompañado de Adriana . Poco después
recibe las noticias de la muerte del General Bernardo Reyes, a las puertas del
Palacio Nacional, la aprehensión de D. Francisco l. Madero y Pino Suárez en Cha'pultepec y la fuga de D. Félix Díaz, refugiándose en la Ciudadela. D. José Vasconcelos regresó a la capital y se dió cuenta de lo acontecido: D. Félix Díaz se había confabulado con D. Victoriano Huerta para
derrocar al Presidente Madero y posesionarse del poder. As í termina "Ulises Criollo".

�6.- CONCLUSION
Ahora bien, como decíamos, Ulises Criollo es una novela autobioblográfica, dentro de las denominadas "nove1as de la República Mexicana"
que narra con una técnica de contrapunto los datos persona 1es entremez~lados con la vida política de México hacia 1910.
Mas, nos preguntamos: lP91"qué asentamos nuestra tesis del hispanismo de D. José Vasconcelos en esta novela? Pues, precisamente porque
es una continuidad de esa personalidad hispana; por esa religiosidad here·
dada de su madre; por ese meditar en sí mismo y su futuro -problemática
filosófica-; por esa valentía al defender lo mexicano contra lo yanqui;
por esa nobleza de carácter y por ese heroísrro reflejado en todos y cada
de los defensores de su patria, tales como D. Bernardo Reyes, Aquiles Serdán, D. Francisco l. Madero, Pino Suárez -i!ntre otros- víctimas de los
vaivenes de la política.
El simbolismo de Ulises Criollo nos lo sugiere el autor, al querer
significar las aventuras y hazañas por las que pasó, en la época revolucionaria, l'lerencia o influencia de la Odisea de Homero, y lo Criollo, al situar esas
aventuras en el ambiente mexicano, de ascendencia hispana .
El realismo de la novela como narración épica estriba en la presen tación fiel de personajes y hechos históricos relativos al pueblo mexicano
que luchó por sus ideales patrióticos y sociales. Es por esto, que O. José
Vasconcelos es una de las principales figuras de la intelectualidad mexicana
contemporánea, representativa de un acendrado hispanismo
(1)

p. 345. V. Briones. Literatura

Hispanoamericana. Ed. G. Gili, S. A. Barcelona,

BIBLIOGRAFIA

1.- Diez Echarri y Roca Franquesa. Historia general de la Literatura Española e Hispanoamericana. Editorial Aguilar, Madrid, 1960.

2.- Millán, Ma. del Carmen. Literatura Mexicana. Editorial Esfinge. México, 1962.
3.- Ulises Criollo. La Novela de la Revolución Mexicana. Editorial Aguilar.
México, Ja. ed., 1962. Tomo l.

4.- Valbuena Briones. Literatura Hispanoamericano. (Tomo IV de la
Historia de la Literatura Española). Editorial Gustavo Gili, S. A., Barcelona, 1962.

5.- Basave Fornández del Valle, Agustín. José Vasconcelos. Estratto da
les granes courants de la Pensée mondiale contemporaine. Vol. VI
Marzo. Rati Editare. Milán.

1962.

''.

(2)

p. 27. Millán, Ma. del Carmen. Literatura Mexicana. Ed . Esfinge. Méx ico, 1962.

(3)

p. 18. La novela de la Revolución Mexicana. Ed. Aguilar, 3a. ed., 1962. Tomo l.

(4)

p. 1441 . Diez Echarri y Roca Franquesa. Historia general de la Literatura

Esllllfiola e Hispanoamericana. Ed . Aguilar. Madrid, 1960.
(5)

p. 17. La Novela de la Revolución Mexicana. Ed . Aguilar. Op. Cit.

(6)

p. 548. Ulises Criollo. La Novela de la Revolución Mexicana. Op. Cit.

120

121

��DATOS Y REFLEXIONES ACERCA DE "FAUSTO"
EN SUS FUENTES: MARLOWE Y GOETHE.
Irene Gartz

Fausto es un personaje cuya creación era posible sólo desde el espíritu renacentista. El YO del honbre se hace consciente y busca hallar y
defender su posición en un mundo cuyos valores de orden jerárquico caen
destrozados. Reconstruir de escombros y material nuevo, no experimentado, es la gran aventura de la vida del Dr. Fausto, cuya persona se evalúa
como oscilante entre el éxito más alto y el fracaso más profundo.

' .

En dos grandes obras literarias de rango universal -las de Christopher Marlowe y Johann Wolfgang von Goethe- (y otras de menor
trascendencia), se ha tratado de dar contorno humano al espíritu renacentista en el personaje del Fausto. Christopher Marlowe, 1564-1593, presenciaba la lucha entre las ideas medievales y renacentistas, ya que las últimas
llegaron a Inglaterra al fin del Siglo XV. Goethe, 1749-1832, ya vió esta
lucha en retrospectiva. La revolución de ideas se había apaciguado, muchas
de las nuevas estaban integradas en el 'sentido común', lo exagerado se
había olvidado. Se podría ver el encuentro de Marlowe con el personaje
del Fausto como un encuentro entre jóvenes; el de Goethe y Fausto, como
el de hombres maduros. El mismo personaje del hcmbre que se independiza del absolutismo divino es tratado desde el punto de vista de dos diferentes eras.

125

�FAUSTO EN LAS FUENTES

1.- Simon Magus, conocido por una leyenda cristiana del Siglo 11. Era
un mago pagano, adversario de San Pedro, y fue destruído por la
palabra del apóstol.

El personaje histórico en el cual se basan las obras de Marlowe y
Goethe es Georg Faust, llamado Faustus, y que vivió de 1480 a 1538.
Aparece en varios documentos contemporáneos a él. Algunos cronistas

2.- Cyprianus de Antiochia, de una leyenda del Siglo IV. Era un filó·
soto pagano que por amor a Justina se convirtió al cristianismo y
junto con ella murió como mártir.

lo denominan "fraudante", "bufón", "fanfarrón", "rábula", "aventurero"

("Betrunger, Gaukler, Prahler, Schwatzer, Abenteurer"). Otros lo llaman
"mago humanista", "conocedor de Platón y Aristóteles, de Plauto y Terencio". Se sabe que dictaba cátedras en Heidelberg (la universidad más
antigua de Alemania) sobre Homero, durante las cuales invocaba los espectros de personajes mitológicos. Lutero y Melanchton, los líderes del
Protestantismo alemán (Reforma, Siglo XVI), creían en su pacto con
el demonio. George Faustus mismo pretendía ser capaz de resucitar muertos, de hacer oro y de profetizar por medio de estrellas, aire, agua, fuego,
y la mano humana.
George Faustus sobrevive en la leyenda alemana. El sentimiento del
pueblo por justicia lo deja terminar condenado a pesar de su arrepentimiento en la hora de su muerte.
El tema de Fausto se ha buscado en varias manifestaciones de la
épica. (1) En 1587 se publicó DAS VOLKSBUCH (Libro Popular), editado
por Spies. En él se mezclan elementos paganos con cristianos. La tendencia
es: Advertencia y Escarmiento. El libro no trasmite la urgencia del impulso humano por trascender de sus propios límites; sino que enfatiza
la eQoísta soberbia pecadora del protagonista Johann Faustus. Hubo varias
reediciones de él: una de Widmann, en 1599, que aumenta el elemento
rudo, populachero; una de Plizer, en 1674, que es influída por el ambiente
de las persecuciones de brujas de aquella época y que condena al personaje
de Faustus como al diablo mismo; una en 1725, en la época del racionalismo (Aufklarung) que trata de explicar los milagros y brujerías del original con nuevos descubrimientos científicos ... Además, otras de menor
importancia. Todas muestran una evolución decadente tanto en el tema
como en la forma.
Interesante es el análisis de los tipos que se representan en el mito de
Fausto (2):

126

3.- Teophilus, de una leyenda del Siglo VI 11 o X. Era un obispo destituí do que para recuperar su poder y riqueza entregó su alma al Dia·
blo. Sin embargo, por su arrepentimiento y la intervención de la
Santa Virgen, fue salvado.

Estos tres tipos, el pagano que se opone a la palabra de Dios, el
pagano que acepta la doctrina cristiana y el cristiano que falla pero es rescatado por gracia celestial, se pueden encontrar en cada versión del Fausto
en mezclas de proporciones variables. En el VOLKSBUCH hay una variante en el tercer tipo, que no logra la salvación.
Hasta aquí coinciden las fuentes de Marlowe y Goethe. Marlowe se
inspiraba en una traducción del VOLKSBUCH: THE HISTORY OF THE
DAMNABLE LIFE ANO DESERVED DEATH OF DR. JOHN FAUSTUS,
1592. (3)
Goethe, aparte de esas fuentes, conocía el drama de Marlowe en el
que por primera vez el tema fue tratado por el teatro. Probablemente la
tragedia fue escrita en 1588 (41 y representada en el Teatro de Londres
en 1594. La primera impresión es del año 1604. (5) Con un grupo de acto·
res británicos llegó la tragedia a Alemania Y fue presentada por primera vez
en 1708. No existen ejemplares de la traducción al alemán. Esas presenta-.
ciones populares se alejaban mucho _de la forma maQistral de Marlowe.
Por ejemplo, se introdujo el RersonaJe de un payaso ( Hanwursü apa~te
del que aparece en Marlowe; no hubo unidad de tiempo, espacio ni acc1on;
etc.
Marlowe había logrado una espiritualización de la obra popular. El
brujo del VOLKSBUCH se convirtió en un mago sabi~ que _anhelaba _entrar en regiones espirituales, cerradas al hombre. Ademas hab1a ge'.manizado un tipo universal (desde el punto de vista de la culturn cnst1?~0-grecolatina). La germanización perduraba en el teatro; la esp1rituallzac1on, no.
127

�El poeta y profesor de la Universirl.id de Leip-ztg, Jonann Chirstoph
Gottsched (1700-1766), critico liter.1rio del movimiento de Aufklarung,
logró durante su batalla contra el Teatro Inglés (Shakespeare en especial)
que la tragedia del Dr. Faustus desapareciera del escenario alemán (1730).
Sin embargo, el mito no se dejaba matar. Se refugió en el Teatro de Títeres. El texto de esa obra es conocido por tradición y por manuscritos.
En su décimo libro de DICHTUNG UND WAHRHEIT (Poesía y Verdad),
su gran obra autobiog/afica, describe Goethe la impresión que él, niño aún,
tuvo al ver esa obra. Este mismo drama de títeres fue reconstruido y versificado por Karl Simrock en 1846.
Otra influencia indirecta sobre Goethe podría ser el fragmento de
Gotthold Ephraim Lessing. El manuscrito se había perdido. Pero la idea
temática y el esbozo del argumento perduraban en amigos de Lessing.
El poeta ve en Fausto al buscador de la verdad. Su pacto con el Diablo se
contrataba sólo en sueños. Por intervención de fuerzas celestiales se le
impedía a Fausto realizar el pacto.
Lessing (1729-1781), el más grande de la época de Aufklarung, transforma el mito de Fausto en la tesis de que la búsqueda de la verdad no puede llevar a la destrucción. Sin embargo no hay pruebas auténticas ni opiniones fundadas acerca de una relación directa entre Lessing y Goethe,
en cuanto al Fausto. (6)
Durante el movimiento de Sturm und Drang, hay varias creaciones
literarias en torno al mito del Fausto, independientes las unas de las otras;
ya que el tema renacentista (el hombre como medidor de valores críticos,
por un lado; y la unidad de medida, por el otro), es un tema central,
aunque modificado, el Sturm und Drang.
INFLUENCIA RENACENTISTA EN MARLOWE
En el Siglo XIV empezó en Italia el movimiento impetuoso del Renacimiento que iba a ser una revolución en pensamientos y conceptos de la
cultura occidental. La Edad Media había establecido una estructura jerárquica de la concepción del universo en el cual el hombre tenía su lugir
fijo en la Tierra. El reino celestial formaba la bóveda y, en la obscuridad,
bajo los pies del hombre, habría un dominio de espíritus negativos que
trataban de alejarlo de su destino: es decir, la elevación a la esfera superior después de la muert~, la vida eterna en la gloria de Dios. Una proyec-

128

ción de este concepto se hallaba en las estructuras piramidales paralelas
de las organizaciones ecléstica y política, La Santa Iglesia Católica Romana y el Santo Imperio Romano Germánico, también jarárquicos cada una.
Nuevos reconocimientos pusieron en duda la validez y seguridad del
sistema. La tierra ya no era plataforma del cielo, un astro errante en torno
del sol. Los hombres habían descubierto el secreto y su espíritu se lanzó
hacia esferas nuevas. La confianza en la habilidad del hombre, en el individuo y sus posibilidades, despertó y fue cambiando los principios y los
ejes del pensamiento. El interés por la Edad Clásica revivió y amplió el
horizonte del hombre.
Ideas renacentistas llegaron a Inglaterra al fin del Siglo XV. Las nuevas ideas se pudieron asentar durante un siglo y fueron acompañadas por
un cambio estructural de la sociedad, es decir, una creciente importancia
de la burguesía. Fue entonces cuando Marlowe dibujó en su tragedia las
tensiones entre las fuerzas medievales y renacentistas. Si el orgullo y el
afán de independencia eran pecados en el pasado, ahora cambiaba el concepto. Marlowe hace expresar el credo renacentista a Machiavelli como
prólogo en el JUDIO DE MALTA: "And hold there is no sin but ignorance." Su Dr. Faustus está obsesionado por el anhelo de saber.
En la primera escena, en su estudio, expresa Faustus (7) su aburrimiento por el estudio de la lógica tradicional:
Is to dispute well logic's chiefest end?
Affords this art no greater miracle? (36/37) (8)
No le satisface ya la medicina:
Wouldst thou make men to live eternally,
Or being dead, raise them to life again,
Then this profession were to be esteemed. (52-54)
Las leyes le parecen inútiles y sofisticadas:
His study fits a mercenary drudge,
Who aims at nothing but eternal trash. (61/62)
Su inquietud intelectual se quiere refugiar en la Teología pero le repugna
la idea de que:
129

�El poeta y profesor de la Universicfod de Leipzig, Joliann Chirstoph
Gottsched (1700-1766), critico literilrio del movimiento de Aufklarung,
logró durante su batalla contra el Te¡¡tro Inglés (Shakespeare en especial)
que la tragedia del Dr. Faustus desapareciera del escenario alemán (1730).
Sin embargo, el mito no se dejaba matar. Se refugió en el Teatro de Títeres. El texto de esa obra es conocido por tradición y por manuscritos.
En su décimo libro de DICHTUNG UNO WAHRHEIT (Poesía y Verdad),
su gran obra autobiografica, describe Goethe la impresión que él, niño aún,
tuvo al ver esa obra. Este mismo drama de títeres fue reconstruido y versificado por Karl Simrock en 1846.
Otra influencia indirecta sobre Goethe podría ser el fragmento de
Gotthold Ephraim Lessing. El manuscrito se había perdido. Pero la idea
temática y el esbozo del argumento perduraban en amigos de Lessing.
El poeta ve en Fausto al buscador de la verdad. Su pacto con el Diablo se
contrataba sólo en sueños. Por intervención de fuerzas celestiales se le
impedía a Fausto realizar el pacto.
Lessing (1729-1781), el más grande de la época de Aufklarung, transforma el mito de Fausto en la tesis de que la búsqueda de la verdad no puede llevar a la destrucción. Sin embargo no hay pruebas auténticas ni opiniones fundadas acerca de una relación directa entre Lessing y Goethe,
en cuanto al Fausto. (6)
Durante el movimiento de Sturm und Drang, hay varias creaciones
literarias en torno al mito del Fausto, independientes las unas de las otras;
ya que el tema renacentista (el hombre como medidor de valores críticos,
por un lado; y la unidad de medida, por el otro), es un tema central,
aunque modificado, el Sturm und Drang.
INFLUENCIA RENACENTISTA EN MARLOWE
En el Siglo XIV empezó en Italia el movimiento impetuoso del Renacimiento que iba a ser una revolución en pensamientos y conceptos de la
cultura occidental. La Edad Media había establecido una estructura jerárquica de la concepción del universo en el cual el hombre tenía su lugar
fijo en la Tierra. El reino celestial formaba la bóveda y, en la obscuridad,
bajo los pies del hombre, habría un dominio de espíritus negativos que
trataban de alejarlo de su destino: es decir, la elevación a la esfera superior después de la muert~, la vida eterna en la gloria de Dios. Una proyec-

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c1on de este concepto se hallaba en las estructuras piramidales paralelas
de las organizaciones ecléstica y política, La Santa Iglesia Católica Romana y el Santo Imperio Romano Germánico, también jarárquicos cada una.
Nuevos reconocimientos pusieron en duda la validez y seguridad del
sistema. La tierra ya no era plataforma del cielo, un astro errante en torno
del sol. Los hombres habían descubierto el secreto y su espíritu se lanzó
hacia esferas nuevas. La confianza en la habilidad del hombre, en el individuo y sus posibilidades, despertó y fue cambiando los principios y los
ejes del pensamiento. El interés por la Edad Clásica revivió y amplió el
horizonte del hombre.
Ideas renacentistas llegaron a Inglaterra al fin del Siglo XV. Las nuevas ideas se pudieron asentar durante un siglo y fueron acompañadas por
un cambio estructural de la sociedad, es decir, una creciente importancia
de la burguesía. Fue entonces cuando Marlowe dibujó en su tragedia las
tensiones entre las fuerzas medievales y renacentistas. Si el orgullo y el
afán de independencia eran pecados en el pasado, ahora cambiaba el concepto. Marlowe hace expresar el credo renacentista a Machiavelli como
prólogo en el JUDIO DE MALTA: "And hold there is no sin but ignorance." Su Dr. Faustus está obsesionado por el anhelo de saber.
En la primera escena, en su estudio, expresa Faustus (7) su aburrimiento por el estudio de la lógica tradicional:
Is to dispute well logic's chiefest end?
Affords this art no greater miracle? (36/ 37) (81
No le satisface ya la medicina:
Wouldst thou make men to live eternally,
Or being dead, raise them to life again,
Then this profession were to be esteemed. 152-54)
Las leyes le parecen inútiles y sofisticadas:
His study fits a mercenary drudge,
Who aims at nothing but eternal trash. (61/62)
Su inquietud intelectual se quiere refugiar en la Teología pero le repugna
la idea de que:
129

�The reward of sin is death. lhat's hard ...
lf we say we have no sin we deceive ourselves,
And there's no truth in us. When then, belike we
Must sin, and so consequently die. (67-71)
Ahora el Dr. Faustus se decide definitivamente a dejar esas disciplinas medievales escolares y ocuparse de la metafísica de magos clásicos y orientales:
Of, what a workd of profit and delight,
Of power, of honor, of honor, of omnipotence
Is promised to the studious artisanl (79-81)
El pragmatismo burgués, el goce epícureo y la ambición del poder,
honor y omnipotencia, -todos en contra de los ideales medievales (con
respecto a gente de innoble linaje, por supuesto)-, encuentran su expresión
clara en estas líneas. Pero más atrevido aún es el rechazo de los valores religiosos. Faustus reniega de Dios y de la Trinidad y se declara dispuesto a
adorar sólo al Príncipe del Infierno.
Los Angeles del Bien y del Mal son elementso alegóricos que personifican las fuerzas adversas tanto en el alma del mago como en las corrientes de su tiempo. El concepto tradicional es:
Contrition, prayer, repentance ... (460);
el argumento de la razón libre:
... illus1ons • fruits of lunacy,
Thar makes men foolish that do trust them most (463/4)
Sweet Faustus think of heaven and of heavenly things ...
No, Faustus, think of honor and of wealth (455-470)
El coro, que constituye un elemento del Teatro Griego por el cual se interesaba mucho el Renacimiento, anuncia en su entrada el tema ·central
claramente:
Till swollen with cunning of a self-conceit,
His waxen wings did mount above his reach,
And melting, heaven conspired his overthrow. (20-22)

La alusión al mito de lcaro, es otro elemento que muestra el conocimiento renacentista acerca del mundo grecolatino.
Como lcaro, Faustus renacentista no quiere aceptar las limitaciones a
las que el hombre es subordinado. En su alma oscila el péndulo de un extremo al otro, es decir, de la absoluta dependencia del hombre medieval
hacia el libertinaje de una actitud que no quiere reconocer, a un sistema de
valores dominantes.
El verdadero clímax que determina el desenlace trágico no es la primera decisión de Faustus. Aún le queda el refugio en el perdón divino.
Su auténtica falla es: reconocer su equivocación durante largos años de
éxito y, en frívola confianza en la misericordia de Dios, aún seguir el
camino:
Tush Christ did call the thief upon the cross:
Then rest thee, Faustus, quiet in conceit. ( 1209/1 O)
My faith, vile hell, shall triumph over thee ...
Hence, hell! for hence I fly unto my God. (1423 y 1426)
Calmando así la inquietud de su conciencia, Faustus deja pasar la
última oportunidad de tornar del camino ya empezado. Cuando lo quiso
hacer en los últimos minutos de su vida, las fuerzas infernales demasiado
fuertes y abundantes lo detuvieron.
Otro elemento trágico es la discrepancia en el manejo de espacio y
tiempo. El gran mago -con ayuda de su asistente Mephistophilis- puede
traspasar los límites y distancias del espacio que rige al hombre. Encontramos al Dr. Faustus en su estudio, en una cueva, en el cuarto privado del
Papa en Roma, en la corte del Emperador Carlos V, en la corte del Duque
Vanholt, y en otras partes menos determinadas en su ubicación, sin que
los viajes entre los puntos distanciados fueran de importancia. No obstante el triunfo sobre el espacio, Faustus queda dependiente del tiempo. La
condición de su contrato se va a cumplir al terminar 24 años. El reloj, en
la última escena, es el símbolo para el hecho de que el tiempo transcurrido
no se deja reponer. Las campanadas del reloj, más que pensamientos o argumentos de sus discípulos, del Angel o del Viejo (otro personaje alegórico), le hacen darse cuenta de la realidad. Antes había dicho:

130
131

�When Mephistophilis shal stand by me
What God can hurt thee? ... 1472/3)

Lessing había creado el Teatro Burgués, un género grande de la literatura alemana que hizo frente al exceso de Absolutismo. También introdujo el verso blanco de Shakespeare a la literatura alemana.

Ahora dice:
Let Faustus live in hell a thousand years
A houndres thousand, and -at last- be saved!
Oh, no end is limited to damned souls! 11530-32)

Otro autor influyente era Christoph Martín Wieland 11733-1813),
el más importante del ROKOKO, o sea la culminación del Barroco modificado alemán. Es considerado el padre de la prosa narrativa alemana, el
líder de AUFKLARUNG y el gran traductor de Shakespeare, Homero y
Cicerón.

Al fin reconoce Faustus que ni él, el hombre audaz, supera el tiempo,
sino que el tiempo de eternidades caerá sobre él.

Influencias extranieras recibe Goethe por Goldini, l 11) Corneille,
Rousseau y Shakespeare.

En contraste al VOLKSBUCH, Marlowe puede convencer al lector lo
espectador) de la magnitud del protagonista. No es el charlatán ya, sino
un hombre que tiene que seguir su destino. Un hombre que no puede actuar de otra manera que de la única pertinente a su autenticidad. La calidad trágica del héroe está en que el conflicto es impuesto sohre él y su
vida y en que desde el principio de la evolución -una vez caídos los dadosdebe llevar inevitablemente al desenlace trágico. Marlowe mismo lo enfatiza en el título de su drama: THE TRAGICAL HISTORY ... , y en el coro
final, donde la moraleja no queda sin rasgo de simpatía y comprensión:

Goethe, durante un tiempo corto en su juventud, es atraído por el
movimiento de STURM UND DRANG, precursos del Romarticismo.
Es la rebelión de los jóvenes poetas contra el predominio de la razón. Es:
te movimiento está en boga durante los años setenta del Siglo XVI 11.
En él se encuentra la relación con el Renacimiento: el afán de renovación,
de revivificación. Goethe va a experimentar su renacimiento personal
durante su primer viaje a Italia por el contacto con el mundo clásico. Entonces va a reconocer que su medio esencial es la medida, la forma elaborada, como recipiente del espíritu revolucionario, y no el derrame de
sentimientos desordenados.

Cut is the branch that might have frown fu 11 straight
And burned is Apollo's laurel trough.
LA INTERRELACION ENTRE LA CREACION OEL FAUSTO Y LA VIDA
DE GOETHE.
La literatura alemana se encontraba en una situación muy pobre
cuando Johann Wolfgang von Goethe, hijo de burgueses ricos, la estudiaba. Goethe la denominó frecuentemente como 'aguada' lwasserig) o 'llana'
(platte Ebene). Buscaba al hombre en su diversidad vital y encontró 'burgueses sobrios, miedosos, estancados' lnuchterne, angstliche, verzopfte
Philister). (9)
Goethe muestra y admite una influencia fuerte de Gotthold Ephraim
Lessing ( 1729-1781), perteneciente al movimiento de AUFKLARUNG.

EL FAUSTO figura entre las grandes obras de la Literatura Universal, como La llíada, La Divina Comedia, El Quijote. Lo común en esas
obras es su validez humana en general: el hombre reconoce su imagen.
Además cada una de ellas es el espejo de su cultura, para no decir, de su
mentalidad nacional. El Fausto, único entre ellos, tiene además la caracteristica de hacer reflexiones sobre los cambios y etapas de toda la vida
de su autor: ya que Goethe estuvo trabajando en él durante 60 años de
su vida, hasta que la dió por terminada. Sólo pudo escribir transformaciones de su propia experiencia. Sus obras casi equivalen a confesiones.
Hay tres fases en la creación de la primera parte de Fausto 1: l 12)

1.- EL URFAUST !Fausto remoto, original) - 1774. El manuscrito se
halló en el año de 1887.

110)
2.- EL FRAGMENT que se publicó en 1790 y
132

133

�3.- DER TRAGJDIE ERSTER TEil (L;, tragedia, primera parte) que se
imprimió por primera vez e11 1808.
Las tres versiones manifiestan uatos hioqráficos.
Temprano se notaba en G0ethe su dualidad, su bipolaridad, en muchos
aspectos, cuyas tensiones perjudicaban frecuentemente su estado de salud,
pero que a la vez fueron la base de su poder creador.
Su amor con Friederike Brion, que no duró, lo hizo ver con mucho
sufrimiento que la felicidad del amor correspondido no lo satisfacia; que
él no se podia valer de ello; que él, debido a su autenticidad, debia ser
culpable ante los que amaba; y que esa culpa no era maldad sino necesidad.
El reconoci1niento de este conflicto trágico es el germen de la tragedia de Margarita, cuyo argumento fue trazado y elaborado ya temprano.
El tema del Dr. Faustus lo conocia Goethe desde su niñez y su es
piritu nunca se pudo deshacer de él. Su URGAUST ya contiene el gran
monólogo del buscador, la conjuración del Espiritu (Erdgeist), la escena
de Mefistófeles con el estudiante, en el Bodeqón de Auerbach en Leipzig
y la Tragedia de Gretchen. Le faltaba aún la idea coordinadora, la estruc
tura temática.
Durante su viaje a Italia, Goethe fue completamente embelesado por
el mundo clásico. Experimentó entonces la irrupción de un rasgo del carácter alemán en si: el anhelo y amor del Sur, de sus paisajes y de su
modo de vivir que es tan diferente de la mentalidad nórdica. EL FAUSTO
le pareció entonces barbárico. Para deshacerse del tema, escribió las escenas Cocina de Bruja y Una Selva con una Cueva. La primera es lo máximo
en cuanto a lo absurdo y vulgar; la segunda, el agradecimiento del hom-bre a quien el espirito (la Naturaleza) ha concedido la visión de sus secretos. Pero a la vez se manifiesta la inquietud de no poder gozar, ni en
esta situación:
iAh!

Bien veo ahora que al hombre nada perfecto se le ofrece.

(p. 53) (13)

Las dos escenas aparecen por primera vez en FAUST - EIN FRAGMENT, 1790.

Una indicación tantn a la experiencia del poeta como al desarrollo
futuro de su obra, se encuentra en el contraste entre la barbarie de la
Cocina de Bruja y en el encanto que se apodera del protagonista al ver
en el espejo la imagen de Helena, el simbolo de la cultura helénica. A
partir de este momento, el bárbaro del Norte va a buscar la perfecta belleza del Sur, va a buscar a la mujer cuya belleza es rnteqrada al espiritu
de toda una cultura. El circulo no se va a cerrar hasta casi el final de la
segunda parte de la obra (que no es tratado aqu(), pero ya está trazado.
La tercera etapa en el trabajo del Fausto se ubica en el invierno del
año de 1797, por lo menos su inicio. Goethe está preparando su segundo
viaje a Italia pero tiene que posponer la fecha de este viaje debido a la enfermedad de su amigo que lo quiere acompañar. En una carta (14) a su
nuevo amigo Schiller ( 15) Goethe le confiesa que se quiere librar de este
monstruo (Tragelaph) y de toda la barbarie nórdica. En otra carta, dirigida a la señora de Schiller ( 16), se queja de que una cortina se ha cerrado ante el hermoso mundo homérico y de que figuras nórdicas (Fausto y
sus personajes) se han introducido furtivamente en su pensamiento.
Dos aspectos reconcilian a Goethe con su demonio Fausto: primero,
la fusión de los elementos nórdicos con los meridionales por medio del
amor que va a unir a Fausto con Helena (Fausto 11); y, segundo, la final
estructuración de los temas diversos del Fausto I por el desarrollo de la
escena de la conjura de Mefistófeles y el pacto. Ese logro radica en un
consejo de Schiller. En su Dedicatoria expone Goethe su relación con las
'vagas formas', es decir con los personajes que no lo dejaban en paz
hasta que al fin logró darles un contorno. (17)
Ya está el armazón en que cuadran las escenas aisladas. Goethe puede
dar su obra a publicar.
LA TEMATICA EN GOETHE
La idea básica en el Fausto es el impulso humano de trascender regiones más allá de los limites de las posibilidades ~umanas, el impulso de
elevar :a tuerza espiritual hasta que se_ supere a s1 m1s~a, el impulso de
hdcerse maesuo de la naturaleza, de vida y muerte, el impulso de romper las barreras de espacio y tiempo, rle conjurar el pasado y el fu_turo, de
escudriñar los secretos de la creación: el impulso, entonces, de igualarse
con Dios. ( 1B)

134
135

�Sin embargo, Goethe dice que él no da ideas abstractas. Que su peculiaridad es asimilar impresiones y cominicarlas por evocaciones de impresiones parecidas en el lector. (19)
Asi explica que cada tiempo y cada corriente encuentra una interpretación subjetiva del Fausto que apoya su especial punto de vista. Ejemplos contrastantes son, por ejemplo, la interpretación de los moralistas
que ven el Fausto como una justificación de su actitud. Para ellos es el
atrevido que no se deja regir por las normas y que por eso decae más y
más. La final salvación de Fausto no les parece integral a la idea básica de
la obra. En cambio, los partidarios de tendencias liberales, se sienten apoyados por el énfasis en la tesis que el buscador audaz no puede fallar sino
que tiene que triunfar. Los existencialistas, por su parte, tienen en Fausto
a un ser humano acarreado por tantas fuerzas incontroiables que se le
van perdiendo dirección y sentido de la vida.
La concepción generalmente aceptada a través de generaciones y corrientes, es la de la victoria del espfritu sobre la materia, la aceptación de
que el espiritu después de una larga caminata a través de equivocaciones se
eleva a la luz We Dios? We la eternidad? lDe la verdad? We un mundo espiritualizado?...
Se puede observar un paralelo entre las dos apuestas: la que hacen
el Señor y Mefistófeles en el PROLOGO EN EL CIELO y la otra del Diablo
con Fausto en su estudio.
En la primera, se manifiesta el saber de Dios acerca del triunfo y de
la salvación de Fausto. En la segunda, predomina el elemento autodestructivo e~ el sabio. Inconscientemente Fausto quiere perder para ser salvado
de su inquietud, de sus dudas. El protagonista es presentado como campo
de batalla del elemento divino con el mefistofélico, o sea, el de la destrucción, de la negación. Ya se define Mefisto en la escena del primer encuentro:
"Soy el espfritu que siempre niega, ... "
A la vez se puede entender el personaje de Mefistófeles como una justificación del aguijón que presenta el Mal en un mundo ordenado: Ideas que
se forman por contrastes. La existencia de lo bueno y la búsqueda de él
no preocuparian al hombre en tal grado si no hubiera una fuerza opuesta.
1

'

Es la fuerza que no permite que el hombre se estanque, la fuerza que lo
hace alzar la mirada en búsqueda de la Estrella del Norte.
Y como Goethe no quiere aceptar lo estático sino que le contrapone
el elemento negativo, considera al poeta TAT (acción, hecho creador, acto)
como principio del ser. En la escena de la traducción del Evangelio de San
Juan rechaza Goethe/ Fausto la interpretación común del primer concepto:
'lagos' no es 'palabra, vocablo, verbo' para él, sino 'Tat'.
En el episodio de la aparición del Espiritu (Erdgeist), durante la primera escena en la estancia gótica, se hace hincapié en el mismo punto.
El Espíritu, al cual Fausto se dirige más tarde en La Cueva de la Selva,
es caracterizado como el Espíritu de la Acción, de la Creación :
En el oleaje de la vida,
en el torbellino de la acción,
ondulo subiendo y bajando.
Me agito de un lado al otro.
Nacimiento y muerte,
un océano sin fin,
una actividad cambiante,
una vida febril:
así trabajo yo en el zumbador telar del Tiempo
tejiendo el viviente ropaje de la Divinidad. (F. p. 11)

EL AMOR EN EL FAUSTO DE GOETHE
El elemento amoroso se presenta en la obra de Goethe en cuatro diferentes planos.
El nivel más bajo muestra el placer carnal. Mefistófeles exhibe con
las brujas, en escenas obscenas, un comportamiento que puede chocar al
espectador. (Cocina de Bruja - Noche de Walpurgis).
En el segundo nivel, tenemos la pasión de Fausto y Margarita en la
primera parte de la tragedia . Es tanto una pasión erótica de parte de am-

137

�bos como sentimental. (Ya mencionamos la influencia prerromántica del
Stu;m und Drang en el joven Goethe y la época de su vida que reflejan
las escenas del romance). En Fausto trabajará la atracción por la antítesis
de su inquietud titánica espiritual con la vida pura, tranquila, sosegada
de la joven burguesa cuyo mundo es tradicional. Sin embargo este amor
toma otra dimensión en la última escena del calabozo, cuando Margarita
-a pesar de su amor y miseria- rechaza al amado amante y su ayuda que
la salvará en la tierra. Ella espera la salvación del alma para la eternidad.
Empieza a extenderse el arco que conducirá a la final salvación de Fausto.
El tercer plano, muestra un amor espiritualizado pero de índole intelectual, cultural, estética, con el cual la pasión física está inseparablemente ligada. Eso es el amor de Fausto con Helena que se anuncia en la
Cocina de Bruja y que se realiza en la segunda parte del drama.
El cuarto nivel del elemento amoroso, es el nivel divino del alma que
sólo puede ser entendido por el hombre que ha madurado con muchos
sufrimientos. Es el amor de Margarita que logra llegar al alma de Fausto
en la hora de su muerte y que le conduce hacia la gloria eterna.
LA COMPARACION DE LA ACTITUD DEL PROTAGONISTA EN MARLOWE Y GOETHE.
Marlowe crea el personaje del Dr. Faustus en una época en la que el
espíritu del renacimiento está vivo y todavía no generalmente aceptado,
sino en lucha con los valores que habian estado válidos durante un milenio. Doscientos años más tarde, Goethe hace revivir el tema. Mientras
en Marlowe el conflicto entre tradición y audacia vive aún y se expresa
en las palabras tanto del protagonista como de otros personajes, el conflicto en el Fausto de Goethe es más bien de indole interna, psicológica. Las
ideas renacentistas ya no son revolucionarias como lo eran antes.
1.- El hombre renacentista (Dr. Faustus) ve en el dominio del mundo
mágico un recurso para adquirir poder y riqueza:

Here, Faustus, try thy brains to gain jéithy. (79-891
1'11 have them fly to India far gold,
Ramsack the ocean far orient pearl,
And search ali corners of the new-found world
Fer pleasant fruits and princely delicates. ( 108-111)
1'11 levy soldiers with the. coin the bring,
And chase the Prince of Parma from our land,
And reign sale king of ali the provinces. (118-120)
El elemento predominante es la sed de la buena vida, de riqueza y
poder. El Dr. Faustus quiere gozar también de los placers del amor:
Valdés, el conjurador, le promete:
Sometimes like women or unwedded maids,
Shadowing more beauty in their airy brows
Than have the white breaste of the queen of leve. ( 153-155)
Fausto -y probablemente aquí se refleja el hecho de que Goethe nunca en su vida tuvo que enfrentar problemas económicos- muestra una
tendencia más espiritualizada:
Y a pesar de todo, es innato en cada hombre
que su alma se lance hacia arriba y adelante. (F., p. 19)
Fausto está ansioso por descubrir los enigmas del universo:
Y pueda ... conocer lo que en lo más intimo mantiene
unido al universo, contemplar toda fuerza activa y todo
germen, no viéndome así precisado a hacer más tráfico
de huecas palabras. (F., p. 9)
2.- Ambos personajes reniegan de Dios, de la religión.
El Dr. Faustus jura:

Oh wath a world of profit and elight,
01 power, of honor, of omnipotence,

And Faustus vows never to look to Heaven,
Never to name God, or to pray to him,
To burn his acriptures, slay his rninisters

Ali things ...
Shall be at my command ...

138

�And make my spmts pull his chrches down. (734-737)

que la norma aún esta arraigada en su interior y, segundo, por miedo
al castigo, aunque haya dicho que no cree. Fausto está insatisfecho y
busca su camino sin temer las consecuencias Sus remordimientos
nacen del sentido de culpa que le sobreviene:

A Fausto lo encontramos después de que ha perdido la fe:
Oigo bien el mensaje, pero fáltame la fe (F., p. 15)

Mef : (Quién la arro¡ó a la perdición7 ¿yo o tú)
Fausto: (lanza furiosas miradas en torno suyo) (21)

Más tarde Fausto declama:
iMaldita sea la esperanza!

1Maldita sea la fe ... !

Hablando de la vida postmortal dice :
Poco pueden inquietarme el más allá. Convierte primero en ruinas
este mundo y vaya después el otro en buena hora.
De esta tierra dimanen mis gozos ...
3.- Fausto tampoco se entrega a la vida del placer tan completamente como lo hace el Dr. Faustus. A las promesas de Mefistófeles replica
con cierto esceptismo:

Una exacta comparación en el desenlace en las dos obras no es
posible realizar ya que la perdición del Dr. Faustus tiene lugar al final de
la tragedia, mientras que la salvación del Fausto se postpone hasta el fin
de la segunda parte del drama cuyo estudio no está incluido en estas líneas. Basta con que Fausto sea salvado por la gracia divina y quede en
blanco la respuesta a la pregunta de hasta qué grado se debe este juicio a
la divina misericordia, a las oraciones del alma de la amante o a la inten~idad con la cual Fausto buscaba "sobrenadar en este piélago de errores".

NOTAS
lOué puedes darme, pobre diablo? El esp1ritu humano en sus

altas aspiraciones, lha sido acaso nunca comprendido por
tus semejantes7 Sí, tú tienes ... oro bermejo ... un juego ...
una joven ... la gloria ... Muéstrame el fruto que ...
se pudre antes de cogerlo, y árboles que diariamente se
cubren de nuevo verdor. (20)

4.- El Dr. Faustus, que ha renunciado a su fe por ganar riqueza, poder
y gozos carnales , se arrepiente de sus actitudes y actos, primero J)or-

1.-Strich, pp. 30-33
2.-Strich, pp. 23/ 24
3.-ENGLISH LITERATURE ... , p. 415
4.-ENGLISH LITERATURE ... , p. 414
5.-Strich, p. 33
6.-Strich, pp. 42/43
7.-Durante este estudio se usará "Fausíus" para el protagonista de Marlowe, "Fausto" para el de Goethe, sobre todo cuando se trata de un
punto comparativo.
8.- Los números entre paréntesis que siguen las citas tomadas de Marlowe indican las líneas (versos) del texto de ENGLISH LITERATURE ...
9.-Cf. Bielschowsky, p. 75
10.-AU F KLARU NG era la manifestación del racionalismo neoclásico en
Alemania, como lo era la ILUSTRACION francesa o el AGE OF REASON inglés en otras partes. Sus características: La razón supera tradición y superstición. Predominan las ciencias naturales y las ideas
protestantes. En la filosofía rige el racionalismo. La burguesía se im pone sobre la aristocracia . Es de índole moralizante.
El factor distintivo entre los movimientos _francés y alemán está en

140

141

tud:

Su entrega a la vida gozosa se debe a la insatisfacción, a la inquieNo haya miedo alguno de que rompa yo este pacto. Cabalmente
lo que prometo es la tendencia de todas mis energías.
Demasiado me envanecí: no pertenezco más que a tu condición.
El grande Espíritu me desdeñó y ante mí se cierra la Naturaleza ..
Apaguemos las ardientes pasiones en los abismos de la
sensualidad ... lancémonos en el bullicio del tiempo, en el
torbellino de los acontecimientos ... (F., p. 28) .

�la posición del hombre frente a la verdad. El 'illustré' francés (Voltaire) se cree en la posesión de la verdad absoluta. Trata de irradiarla
sobre las pobres almas que aún viven en la obscuridad de la iqnoran
cia. El espíritu alemán de AUFKLARUNG. gime al reconocer que
aún vive dentro de la oscuridad y ambiciona elevarse a la altura de
la luz.
11.-Goldini, 1707 1797 - Comedia Italiana.
12.-EI estudio trata esa primera parte y da poca referencia a la segunda.
13 Los números de páginas se refieren a FAUSTO Y WERTHER.
14. -6 de Diciembre de 1797.
15. - Johann Fnednch ven Schiller. 1759-1805.
16.-14 de Abril de 1798.
17.- La misma obsesión del autor por personajes aún no determinados
encontramos en el Teatro de Pirandello: "Seis personajes en busca de
un autor"
18.~ Strich, p. 21, libre interpretación.
19.- Cf. Strich, p. 71, et. Eckermann, 6 de Mayo de 1827.
20.- En el original alemán (FAUST, Reclam) la frase citada no es afirmativa
sino interrogativa con un matiz de condicional. Yo traduciría: "Pero
sI (acaso) tiene ... muéstrame ... )
21.-Original: Faust (blickt wild umher) se puede traducir como 'atormentado' en vez de 'furioso'.

Goethe, Johann Wolfgang, FAUST - DER TRAGODIE ERSTER TEil,
Reclam, 1941.
FAUST - GESAMTAUSGABE, lnselverlaq, Leipzig, s. f.
FAUSTO Y WETHER (Introducción de Franco. Montes de Oca), Porrúa,
México, 1963.
Gundolf, Friedrich, GOETHE, Verlag Bondi, Berlín, 1922.
Lalou, René, DIE ENGL/SCHE LITERATUR, (Sammlung des XX. Jahrhunderts, 14) Hoeppner Verlag, Hamburg, 1922.
Man, Otto, GESCHICHTE DES DEUTSCHEN DRAMAS, Alfred Krohner
Verlag, Alemania, 1960.
Muller, Gunther, GOETHE , Athenaum, Bonn, 1955.
Strich, Fritz, GOETHES FAUST, Francke Verlag, Bern und Munchen, 1964.

BIBLIOGRAFIA

B1elschowsky, Albert, GOETHE - SEIN LEBEN UNO SEINE WERLE,
Beck'sche Verlagsbuchhandlung, Munchen, 1904.
Bohm, Hans, GOETHE - GRUNDZUGE SEINES LEBENS UNO SEINES
WIRKENS,Gruyter &amp; Co., Berlín, 1950.
DOCTOR FAUSTUS de DIE DEUTSCHEN VOLKSBUCHER, ed. Gustav
Schwab, Leipzig, sin fecha.
ENGLISH LITERATURE ANO ITS BACKGROUND, Vol. 1, revised edition, Holt, Rinehart and Winston, USA, 1967.
Marlowe, Christopher, THE TRAGICAL HISTORY OF DOCTOR
FAUSTUS, pp. 416-435

142

143

�COLABORADORES:
IRENE GARTZ

Licenciada en Lengua Inglesa. Profesora de medio tiempo en esta Facultad.

TOMAS GONZALEZ DE LUNA

Licenciado en Filosofía y Licenciado
en Derecho. Profesor de tiempo completo en esta Facultad. Director de la
misma.

ELIDE GORTARI

Doctor en Filosofía. Investigador de
tiempo completo del Instituto de Investigaciones Filosóficas de la UNAM.
Profesor y Coordinador de la Maestría en Metodología y en esta Facultad.

MAXIMO DE LEON GARZA

Médico. Profesor de Historia y Sociología en esta Facultad. Director de la
Preparatoria No. 3 de la UANL.

MA. GUADALUPE MARTINEZ
DE RODRIGUEZ

'
Licenciada en Derecho y Licenciada
en Letras. Investigadora del Instituto
de Investigaciones de esta Facultad.

JUAN JOSE SALDAÑA GONZALEZ Licenciado en Filosofía. Profesor de
tiempo completo en esta Facultad. Jefe de la División de Estudios Superiores de la misma.
ADOLFO SANCHEZ VAZQUEZ

Cfr. Cathedra No. 1.

JOHN SAXE-FERNANDEZ

Profesor e Investigador de la Facultad de Ciencias Poi íticas y Sociales
de la UNAM.

DOMENICO SINDICO

Doctor en Derecho v Maestro en Historia. Director del Seminario de Cambios Socioeconómicos en el Departamento de Investigaciones Históricas
del INAH. Maestro huésped de esta
Facultad.

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                <text>León Garza, Máximo de, 1931-2001, Consejo Editorial</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>T
REVISTA DE LA FACULTAD DE FILOSOFIA Y LETRAS
DE LA UNIVERSIDAD AUTONOMA DE NUEVO LEON

�11
1

1
1
1

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l'

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1

1

�CATHEDRA
REVISTA DE LA FACULTAD DE FILOSOFÍA Y LETR
DE LA UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE NUEVO LEÓ
NÚMERO

2

ENERO·MARZO DE

197

SUMARIO

Juan José García Gómez
Alfonso Range1 Guerra

O La novela gótica /

O Epica y

.3

novela / 21.

Baudelio Garza G. O Análisis de tres aspectos de una obra narrativa de Pablo de Ola1Jide / 39.
¡

O Olavide o Sade / 57.

Miguel Covarrubias

1. .

'

1

~

Jaime Lahastida

O Las aportaciones de Humboldt a la in1Jestiga-

ción científica / 75.

Fernando Salmerón

..

•

O La ontología 'de /osé Caos / 103.

Carlos Pereyra B. l] Marxísmo e hi.storia / 121.

O Sobre arte de vanguardia y arte decadente o
arte revolucionario y arte reaccionario / 127.

José Luis Balcárcel
Rugo Padilla
sa
/ 131.

O La filosofía de la ciencia como filosofía riguro-

Abraham Nuncio
Libros / 164.

O El proceso
- -

per!!@-o / 137.

·

�doctor Luis E.
Díaz. FACULTAD
Todd. Secretario general / ~icencia /o t ·
. do Tomás González de
'
,
. Director
icencia
M'
DE FILOSOFIA Y LET~.',
studios Superiores / licenciado I·
Luna; Jefe de la D~vis1on ~e E
/ doctora María Guadalupe Marguel Covarrubias Ort1z; Subdirecto~ad J
José Saldaña González.
tínez ; Secretario general / licencia o uan
,
NUEVO LEÓN: Rector /
UNIVERSIDAD AUTONO:\lA DE .
. d Jesús Lozano

CATHEDRA:

R
Martínez· Consejo editorial: Juan
Director / Al!o?so :ye~ón Gar;a, Juan José Saldaña,

José García Gómez, Max1mo e .
Abraham Nuncio, Miguel Covarrub1as.

LA l\'"OVELA GOTICA
JUAN JOSÉ GARCÍA GÓMEZ

Después de haber, aparentemente, superado la etapa básica realista; atravesado los caminos de la fantasía feérica; incursionado por
las difíciles huellas de lo fantástico; adentrado las fronteras del barroco realismo mágico; hecho valiosas incursiones por el deshumanizado "nouveau roman" y llegado hasta la cumbre del objetivismo con
la narrativa-documento, se advierte en la novela contemporánea una
regresión hacia el romanticismo en su modalidad de novela gótica.
Ello sucede, sobre todo, en la literatura sajona.

Toda correspondencia debe dirigirse a:
d l
. . d la Facultad de Filosofía y Letras e a
Departamento EdJtonal e N
. 'dad Autónoma de. uevo Le,on, Ciudad Universitaria, Monumvers1
terrey, Nuevo León, México.

Este "gótico", en la narrativa, implica una especial acepción.
No se trata de un volver a los moldes de aquellas manifestaciones teocéntricas cuya espiritualidad estilizada conviviera con la épica caba1leresca y heroica. Solamente. rescata el término en lo que tenga
de misterioso, (no por sí mismo, sino por peyoración añejada en el
transcurso de los siglos; por una especie de escalofriante añoranza
terrorífica), en una neta motivación romántica.

Diseño: Alfonso Reyes Martínez.

Rastreando los orígenes de la novela gótica en la historia de
la literatura, deben destacarse tres etapas iniciales y una tardía.
Aquéllas serán:

Cada autor es responsabl e de su texto. No se devuelven originales.

" Adolfo Prieto 2407 orien·
Impresa en: Editorial "Alfonso RNeyes ' L , México.
. "Obrera", Monterrey, uevo eon,
te, co1oma

Pre-novela gótica,
i\ovela gótica inicial y,
Novela gótica "clásica".
CATHEDRA

[3]

�Y la última:
Novela gótica tardía.
Pre-novela gótica.- Lo que viablemente haya s~do sudplri~et
manifestación concreta, ocurre _en. Francia y a1 mediados
~ d 1741e sig
con0
XVIII En plena época ilustrac1omsta. Es en e ano e
.Y ,,
la obr~ de Cazotte titulada "La Pata del GCito, ~uent1 i:::~n~eÍ
Nueve años antes del "Discurso sobre las encias y :s la intelecll' der romántico Jean-Jacques Rousseau. y cuando ent ~ d d
·
tualidad gala se configurab a e1 ra~1ona
is_mo que .habna e erra. , de la Enciclopedia a partir de 1751.
marse con 1a publ.icac10n

z· .

r

., -sm
. mas
, va1or que el de abrir
la puerta
La citada narrac1on
. l'dad
críti•
al sentimiento del romanti~is~o escapa::e:o!:s
Aunque,
ca neoclásica-, es pro~tdo imitada, p~r 'to de público que mérit'o lihonestamente, lo haya s1 o con mas ex1

r=~~~::/

terario.

d ,
.
En una panorámica no exh aust1va,
esta primera época que ana
constituida, en Francia, por:

1741 Cazotte
1746 Baculard d'Arnaud
1752 Chevalier Bastide
1763 Cazotte

"La Pata del Gato, Cuento Zin. . '' .
c1miano
.
,,
"Los espososAm
desgraciados
•
,,
"Cartas de
or .
"Ollivier".
,

. . .
b.,
la misma época, en el genero.
Inglaterra se rn1c1a ta~ ~en, P?r lmente enmarcan el momen·
Neoclasicismo y pre-romantI(c1i5mo, I1~os críticos asocian a la verto. Tobias George Smo!leflt a _qu~ ªRené Lesage) y Thomas Leland,
tiente picaresca con su m uenc1~ e
son las figuras más representativas:

1753 T. G. Smo11et
1762 T. Leland

"Aventuras
F h " de Fernando, Conde
·at om .
.
"Longsword, Conde de Sahsbury".

. ra etapa serían algunas por las
Características de eSta pnme •
' entonces embrionario ro,
•
t de caracterizarse e1
.
que habna prec_1s~men e . d'bl " " medida del universo; el sent1manticismo: ese imprescmf I ed yi°
.ón. el sentimentalismo, base
miento y la importante de ensa e a pas1 '
CATHEDRA [ 4]

del personaje y de la ambientación; y, por supuesto, el escapismo
temporal hisitórico. Sin contar con uno de los elementos más interesantes, también presente: el del tratamiento del medio ambiente convertido en paisaje y que funciona exclusivamente como upa prolongación multidimensional del "yo" y de sus diferentes estados de
ánimo.
La segunda etapa, es la de la novela gótica inicial. A pesar de
haber sido Francia quien la anticipa, es Inglaterra quien la convierte en arquetipo. El autor, Horace Walpole. La novela, "El Castillo
de Otranto". El año, 1764.
Realmente hoy está fuera de toda duda que lo gótico es creación
de Walpole, quien nunca imaginó su oficio de padre y padrino cuan"
do en una muy reducida edición, a pesar de la época, de 500 ejemplares, publica "El Castillo de Otranto", cuyo subtítulo es por demás ilustrativo: "Historia gótica, traducida por William Marshall,
gentil hombre, según el original italiano de Onufrio Muralto, canónigo de la Iglesia de San Nicolás de Otranto".
Un año más tarde, el 9 de marzo de 1765 y en carta dirigida
por el propio Walpole a William Colle, explica el epíteto de gótico
que habría de nombrar, en lo sucesivo, a esta clase especial de narración: "¿Quereis que os diga cuál ha sido el origen de esa novela?
Una mañana, a principios del pasado mes de junio, desperté de un
sueño, y todo lo que pude recordar es que me había encontrado en
un viejo castillo ( sueño muy natural en un espíritu repleto de fantasías góticas), y que en la balaustrada de una enorme escalera, vi
una mano gigantesca en una annadura. A la tarde, me senté y comencé a escribir." (Cfr. Guillermo Camero, introducción a "Vathek,
Cuento Arabe" de William Beckford of Fonthill, Ed. Seix Barral.)
El viaje que Horace Walpole realizara entre 1739 y 1741 por
Francia e Italia, ( después de haber abandonado sus estudios en la
Universidad de Cambridge, dejándose llevar por su inestabilidad),
acompañado por su condiscípulo Thomas Gray, hubo de haber servido como asunto remoto para las anteriores palabras. E, igualmente,
dos de las obras de Gray, "Elegía Escrita en un Cementerio de Pueblo" y "El Bardo", dado que en ellas es fácilmente rastreable el mismo origen.

CATHEDRA

[51

�Pero hay algo que, a pesar de lo anecdótico, amplía fundamentalmente el asunto que se pretende ilustrar: Strawberry Hill. Se trataba de una construcción campestre que fuera convertida, en 1749 y
años subsiguientes, en un monumento escenográfico gótico por Walpole, un tanto a imitación de los que había admirado con Gray por
el Continente. La anécdota es ampliamente narrada por E. F. Bleiler en la introducción a la versión española de "El Castillo de Otranto" realizada por Tusquets Editor en 1972. De allí son las citas que
se utilizan en el siguiente párrafo.
La primitiva granja sufrió numerosaa transformaciones "góticas". Fue repleta de muebles, falsas escaleras, paredes modificadas
con técnicas precursoras del papier maché, vitrales religiosos, colecciones de arte, almenas de cartón, "nichos ahítos de trofeos de viejos
sacos de correspondencia, escudos indios hechos en cuero de rinocc·
rontc, espadones, aljabas, arcos, todo supuestamente conquistado por
Sir Terry Robsart ( un ancestro apócrifo inventado con humor) en
]as Guerras Santas". "Una monstruosidad de diseño, pero aparentemente una monstruosidad con encanto ya que representaba los intereses, entusiasmos y logros de un hombre inteligente y delicado".
Con Strawberry Hill como base, inserta Walpole un elemento
necesario para la novela gótica: la casa, verdadero personaje, ente
maléfico, extraño, avasallador, que opera en lugar del paisaje pero
con un:i corporeidad, personalidad, vida, que éste no tiene. Y, al mis•
mo tiempo, conservando la faceta condicionadora del romántico, en
toda la amplitud influencial.
Así pues, gótico no es sino un telón de fondo, rico, sugeridor y
opulento, una muestra de] escapismo medievaloide, un refugio de pa•
sado glorioso y mitificado en donde el escritor puede refugiar su
rechazo a la problemática vivencial.
Los personajes de Horace Walpole se enfrentan, -con un an·
sia notoria por abandonar la diaria mediocridad de la rutina-, a
situaciones inexplicables que rompen su cotidianeidad y recorren la
escala curiosidad-duda-miedo-terror en el desarrollo de la ficción ar·
gumental.
Puede hablarse de un principio sadista-masoquista en la rela·
ción establecida entre el autor y el lector. El personaje mezcla, a ve-

ces en no prudentes dosis, desencanto
fantasmagoría, destino
yh
. !d~speranza, crimen, crueldad
· · ·,
ace mc1 1r
1 l
·
·
so e1 correspondiente al de la b 1·
. en e p ano de su univert' t'
.
o ra 1terana en
h .
as I~o~ pero sm alcanzar plenamente la
un pas? ac1a lo fanprop1c1ar 1a explicación de l .
1 zona del vac10 angustia} al
. .
os musua es fen,
superstición.
omenos por medio de la
Ocho constantes románticas se da
"
Más una extra distintiva d l ,
n en El Castillo de Otranto"
'
e genero. Ellas son:
.

l.- Individualismo, centro motor genes1co.
, .

2Sub'Jetiv1smo,
· ·
.
expresado en d
A) "Y ,,
os vectores:

.º

..
? medida del universo.
B) .- Pa1sa1e' (r.as
. del " vo.
· ·ª ) , pro¡ongac1ón
"

3.- Sentimiento, en la realidad 1·

.

.

realidad del autor de la
•~tera1¿a .Y por reflejo en 1a
•
,
pas1on ( mi"
· , ) Co
me1udihles secuelas h· b'd
d ' .
pas1on •
n sus
1
. .
• ª as el smo:
A)·· Sentimentalismo
B).- Melancolía y p~simismo.

4.
. ~xotismo,
con una doble
.,
A) La . 'd
evas10n:

B) ··
h~I ad pasional geográfica.
·· Medioevo temporal.

5.- La mujer, convertida en ide h'f l
tamente sublimizada.
a I oca y antagónica, perfecA) ·· lnsoportabl? -án~el de bondad.
B) .- lnaprehens1ble demonio de maldad
Y el hombre com
·
menino.
'
o un constante perseguidor
del ideal fe.

6. - Re1·igiosi
· 'd ad latente aun
efectiva.
'
que

ª veces

sea más nominal que

7.- Contraste dosificado para producir emociones.
8.- Lenguaje condicionado a l
.,
la emoción. Por d
. a expres~on del sentimiento y de
táctico moderado en e, ritmo emoc10nal. Rompimiento sinImágenes evocad~ras de estados anímicos.
CATTIEDRA

CATIIEDfü\

[6]

[7]

�. . . d 1 'nero se finca, como ya se dijo.' ~n
La constante d1stmt1va e _ge
dentro de los trad1c10., d
personaJe que no cae
d 1
la estructurac1on e. un
e habrá de repetirse en to a a
nales hombre o mu1er: la c~sad,. qu able· y que incluso se cQ_I1ser, . h ta hacerse m ispens
'
,
novela gotica as
d .
narrativas contemporaneas que,
,
h d las pro ucc1ones
(V G
vara
en
mue
as
e
l
.f.
d·
como
góticas
puras.
· ·,
. mbargo no pueden ser e as1 ica as
sm e
'
.. u·
)
"La Casa", Manuel Mu11ca mez.
.
.
l' .camente un tanto imprecisa y su
La tercera etapa es, crono .og1 't c1-'as productivas que tiene.
.
1 por las mtenm en
duración muy amp ª
las-ti O que toman a la arquetipo.
Está formada por aquellas nove . p eta a y más por ilustrar que
Siguiendo los lineamie_?to~ d~ 1~ pr:~;ªlas !ovelas iniciale~ de Franpor significar, se resenaran umlcamti'do notorio que tiene, se hará un
.
Luego por e sen
L ·.
1
cia e Ing aterra.
'
·1 " d 1 . glés Matthew Gregory ew1s.
breve comentario a "El Fra1 e e m

r

Francia:
1772 Cazotte
1773 Baculard d'Arnaud
1790 Monvel
1791 Marsollier
1797 Maugenet
1799

íl

l

Mme. Mérard de
Saint-Just

Inglaterra:
1777 Clara Reeve
1794 Ann Radcliffe
1795 M. G. Lewis
lB47 Charlotte Bronte
1847 Emily Bronte

"El Diablo enamorad?" ·.

,,

"Las pruebas del sent1m1ent?, •
"Las víctimas enclaustradas .
, "•
"Camila O El Subterraneo
"Delfina, 0 El Fantasma Ena•
morado".

"El Castillo Negro o Los. S~fr¡.
mientos de la joven Ofeha •
. d"
"El campeón de 1a v1rtu
".
"Los misterios de Udolfo ·
"El Fra1·1e" .
"Jane Eyre" •
.
"Cumbres
Borrascosas" •

..
ha avanzado en Inglaterra,
Concebida cuando el romant1c1smo .
"El Fraile" es la
, uh .
dictámenes puntanos,
.
pero cuando aun s s1sten .
Lewis cuenta apenas vemte an~s
piedra de escándalo de s~ tiempo.
. veintidós cuando la reed1·
cuando la publica por primer~ vez
la edición príncipe por la
ta, modificand? las escena~ mas(cf :~iemo británic~ se incauta de
virulenta acogida que tuviera, e g urgar lo que pudiera ofender
la primera, obligando a su autor a exp

acal~

CATHEDRA

[81

al pudor y a

las

buenas costumbres.)

Así como Francia e Italia impresionan a Walpole, Alemania lo
hace con Lewis. No en cuanto a lo escenográfico, sino a algo más
profundo. "Muy joven estudió en Alemania", dice Néstor Luján en
el estudio que precede a la edición Taber, "y en los círculos uni•
versitarios de las viejas ciudades renanas ~taha muy de moda el demonio, sus ritos y sus sectas. De Alemania trajo posiblemente su no
escasa erudición de demoniolog(a", (sic.). En cuanto a asuntos literarios, deben señalarse dos. Uno relativo a lo argumental. Otro a
lo amhientacional.
Para el primero, Joseph Addison con un "ensayo-literario" -género de transición inglés muy cercano a la novela, con finalidades didáctico-estéticas y moralizantes-, que narra la vida de un santo
fakir que se entrega a Satán por haber sucumbido a la tentación seduciendo a una hermosa joven. Aunque, también es cierto, pudiera
haber sustratos influenciales del "Ros sanctorum" despojados de su
religioso final feliz.
Para el segundo, el ambientacional, el libro del ex sacerdote español Antonio Gavín, -abjurante de su religión católica y anglicano converso--, titulado "Una llave maestra del papismo". El escrito de Gavín tuvo amplísima difusión durante la juventud de Lewis,
posiblemente por ser "una requisitoria truculenta contra la Iglesia
española" en una "abracadabrante mezcla de invenciones lúbricas,
sacrílegas y sangrientas", (Néstor Luján, Op. Cit.).

La acción lleva, sin ambiguos tapujos de latinidad pasional, a
Madrid. Allí sitúa Lewis su historia, extraordinario elemento romántico: todas las constantes de ese ismo encuentran aplicación en el desarrollo del argumento, donde el fakir de Addison se convierte en
fraile capuchino y la hermosa joven en monja clarisa.
No hay recurso efectista al que el inglés no recurra para al◄
canzar el cometido. La truculencia, el sadismo, la crudeza, son inherentes a los düerentes episodios que desembocan argumentalmente,
(después de pasar por infamias, violaciones, raptos, emparedamientos, despojos, asesinatos, fratricidios y otras delicadezas semejantes).
en cultos satánicos.
Y ésta es la aportación de "El Fraile" a la novela gótica. Por
CATHEDRA

[9]

�, . d ti o naturalista. Por otro, el saun lado, la truculenta temat1ca. e p divinidad absoluta, creado•
tanismo. El ángel caído se
valores que tanto llamaron
ra y consciente, ple_na d~ esosf po
de finales del XIX e hiciero1.
la atención de los su~ibohstde í:::~:s comentadas y discutidas en la
de la novela de Lew1s una
Mall
,
.
Rimbaud
y
arme.
l
Francia de Ver ame,
.
. 1·
•
conlleva
una
mtenc1ona
d. ento neoclásico,
b . l·
El epifonema, ru im .
La historia del fraile Am ros10,
dad heterodoxamente morahzante;ores ejemplos del romántico ma~e~uya muerte es un~ d~ los meJ t de producir en el lector nmjo del multicitado paisaJe--, ~o Jre ?n plo Por el contrario, acepgun a coacción que pueda semr e e1em .
·
metas·
tación e indulgencia son sus
.
,
haza'1"s a la frágil
h b'º 1 'd •por que rec
"Vosotros que esto a e1s eh o,
Acaso sus errores emponcreatura que a vosotros se ega.u ~olo aliento puede empañar
zoñan los aires? ¿O es que con s
vuestra pureza?
, 1 Q
1 conducta de los demas. i uc
"(
) ¡Sed indulgentes con a
· · ésta menor VIºrtud
ser severos para con la vuestra!".
no · es

enged::;

*.

que

bles hipótesis contrarias a ]a r~aJugando con una de elsas ,ª?1ª hubiera desaparecido de la htelización histórica, la nove_~ gotica .
ratura al no haberse ramificado en.
-Novela de terror,.
.
e
misterio
O
detectivesca
Y
- N
- ove1a d
. 'fº
-Xovela de Ficción C1entí ica.
.
.
.
• d mente estas tres mamfestac10Aunque por lo general, y d_esgr_acia a erci~l existen notables espe·
nes no posean valor l!terano ::i::inclui~las, sin género de ducímenes de lo contrario que p
.
de esas desviaciones, ( desda en la literatura. El agente t~ans~sor en el de variación), no es
,
t · d peyorativo smo
viaciones, no en sen .1 o Ed ar Aiian Poe (1809-184?). Es e,1 autor·
otro que el norteamencan~ . g l' .
la novela gótica tardia, conpuente entre la novela gotica,t _asica y tado las tres ramificacione!
siderando, en este enarto y u timo apar
,
arriba citadas.
. •,
1 historia de la comumcac1011
Absurdo sería el negar que ensu: orígenes, relatos que deban
abundado, de$de
escnºta no havan
.
CATIIEDRA

[JOl

acercarse a la narrativa del terror. El hombre primitivo, -aquél
inicial investigador que vuelve a su clan después de haber presenciado aconteceres inusules y de haber intentado explicarlos inventando agentes causales qu,e sobrepasen sus propias limitaciones humanas-, fue también el primer narrador de lo inusual. Y de algo que
podría clasificarse como narrativa del miedo. Pero el miedo es demasiado formal, demasiado serio como género. Transforma al hombre en un ser meditabundo. De su experiencia, el humano extrae
siempre una norma o un ejemplo. El miedo se deja sentir como demasiado importante como para permitir que se juegue con él. (Y la
Literatura es, desde sus orígenes y a pesar de teóricos que pretendan autojustificar una trascendencia de interés creado, un juego.)
En cambio, Ja narrativa del terror explota la susceptibilidad del
lector para estremecerse, para dejarse estremecer por el autor, con
una procurada finalidad que lleva al "ludus" y se aparta del "iocus"
aumentando su intrínseca trascendencia. Así, la narrativa del terror
exige de quien la crea y de quien la recrea una reglamentación )ú.
dica a la que ambas partes deben ajustarse para alcanzar el fin propuesto. Y exige también del autor una fantasía exuberante apareada
con un preciso mecanismo lógico analítico. He aquí el origen del
éxito y el punto de partida para la trascendencia de Poe.
Quede entendido que en ningún momento se supone incomunicación entre Ja narrativa del miedo y la del terror. La primera presupone a la segunda en su éxodo, de la misma manera que ésta no
podría darse sin la conciencia de aquélla. Porque, haciendo propias
las líneas de Rafael Llopis, (Prólogo a "Cuentos de Terror", Taurus, 1963):
"Quien no haya tenido miedos, ni sombras, ni fantasmas, no
podrá cocer el guiso. Y esto se puede aplicar tanto a un hombre en particular como a un pueblo en general. Es decir, sólo
el que haya tenido miedo de verdad (sea por haber vivido en
un ambiente brumoso y legendario de paganismo soterrado, sea
simplemente porque sí) y lo haya superado, podrá gozar del
cuento terrorífico. Para gozar del terror es preciso haberlo superado sin haberlo matado del todo. Es un espectáculo emocionante que se debe contemplar desde la segura barrera de un
cierto escepticismo. Hay que haberlo superado."
C.\THEDR..\

f111

�En Allan Poe, el hombre y su enfrentamiento a lo inusual desconocido son, igualmente, agentes básicos. Pero la coadyuvancia entre su analítica y frí,:ida reflexión y su desbordante riqueza terrorífica, hace que la escala curiosidad-duda-miedo-terror se incremente
por el planteamiento, siempre, de conscientes situaciones metafísicas
que trauman y modifican la trayectoria del plano de la realidad,
desembocando en la angustia.

Lo metafísico, (no en su acepción filosófica sino literaria), es
una de las áureas contribuciones de Poe a la novela gótica. El personaje, -hombre, mujer u objeto personüicado-, fenecen ante lo
metafísico que trabaja como símbolo implacable del sino, transfigu•
rándose en rito.
Elabora, de igual modo, un reto al lector invitándole a dejar la
primitiva y gastada pose de pasividad para adquirir !a de actividad.
Dándole los necesarios datos para resolver un enigma básico, lo desafía a solucionar el misterio que en éstos se implica proporcionándole argumentos que parezcan no tener solución v consuhstanciando,
en misión sinfrónica retroalimentada, al escritor y al lector. Tal, por
ejemplo, el enigma planteado en su ya clásico cuento "Los crímenes de la Calle Morgue", de donde es la siguiente pauta:

1

,.,1

"Las características mentales calificadas como analíticas son, en
sí mismas, muy poco susceptibles de análisis. Las apreciamos
solamente por sus efectos. Entre otras cosas sabemos de ella~
que, para su poseedor son ( ... ) una fuente de supremo gozo.
Así como el hombre fuerte se regocija con su capacidad física
realizando ejercicios que hacen entrar en acción a sus múscu•
los, así disfruta el analista con todas aquellas actividades mo•
rales que 'desenredan' o 'desenmarañan'. Se complace, incluso.
en las más triviales ocupaciones siempre que pueda poner en
juego su talento. Le agradan los enigmas, las adivinanzas, los
jeroglíficos; y en cada una de sus soluciones pone de manifiesto cierto grado de perspicacia que se presenta ante el vulgo como preternatural. ( ... ) La facultad de resolución posiblemente recibe gran vigor a través del estudio matemático v
especialmente mediante su más alta rama que, injusta y sim·
plemente, a causa de sus operaciones previas, se llama 'par ex•
cellence' análisis. Pero calcular no es lo mismo que analizar.
CATHEDRA

f121

( ·. · · ) Privado de fuentes ordinari
.
mismo en el espíritu de
as, el analista se arroja a si
puede ver así, de una sol:uo -:::~te, ~. iden~ca con él, y
veces absurdamente sencillos) J
os umcos metodo ( algunas
o en su obligada pieza de antólo o ,;ue e_ pu~den arrastrar al error";
no decir "El Escaraba1·0 de O ~' El Misterio de María Roget" por
"f.a'1da de Ia Casa de Usher"ro con su criptograma, o su conocida
'
donde el paisaje protege su c t ... , ie~pre. con un tratamiento en
.
a egona pnmana.

i

s·

Dispone, pues, las reglas ue h b ,

la de misterio o detectivesca ~
a ran de corresponder a la novela Policial", Paidós 1968)' IDlBml.las que Francois Fosca, {"La Nove'
, egis a:
"l.- El caso que constituye la écd
rentemente inexplicable.

an

ota es un misterio apa-

2.- Un personaje -o varios en l
. I,
es considerado erróneament
1 orma s1mu tanea o sucesivaperficiales parecen delat 1e cu pahle porque los indicios suar o.

3.-, ,Una observación minuciosa de I h ch
.
colog1cos, a la que sigue la d.
. , ods e os materiales y psi•
.
iscus1on e 1os testim .
.
omos, y' ante
todo, un riguroso método de r
teorías apresuradas. El analist:ZOnam~~n!o, triunfan sobre las
observa.
no ª mna nunca. Razona y
4.- La solución, que concuerda rf
es totalmente imprevista.
pe ectamente con los hechos,
5.- Cuanto más extraord'mano
• parece el caso ma's f' ·¡
d
reso1ver.
,
ac1 es e
6.- Una vez eliminadas t d 1
ih' .
es la solución justa aunqu; as as p~s ihdades, lo que queda
creíble."
'
en un primer momento parezca inSin mayores comentarios las seis
l d F
norteamericano serán la h ' .
reg as e osca, nacidas en el
do
'
erenc1a menor que éste d ·
res y perpertuadores en la evoluci, d
, . eJe a sus seguimente el empleo de lo lírico b, . on e lo gotlco. D~safortunadaescuela en este género.
' as1co en Poe, se ha perdido sin dejar
De algunos
. años a ]a parte:!, como ya se dijo, la narrativa ha exCATHEDRA [ 13]

�la evitaron
. . y . aunque él era amahle con e11
l
. d'
?s, os m igenas
( . . . ) m s1qmera se atrevían a tocar ,
entrara en la calla. Cu d
.
un ladrillo o piedra que
·
d
an
mi antepasad0 JI '
meJor, escubrió la razón d t d
ego a conocerlos
que debajo del acantilado ~ , o o aquello. Los indios creían
devoraba todo lo que se
una gran serpiente alada que
ton, "El CastilJo de D me ia ken sus dominios." (Anya s·e
ragonwyc ".)
·

hibido una tendencia a utilizar el viejo canon de la novela gótica.
Tardía en cuanto a su fecha, sigue ostentando las usuales premisas
que la estructuran. Aunque, en afán de validez, suplementándolas con
medios que explotan la acogida de los modernos lectores al dibujar
con trazos suplementarios algunos detalles ornamentales primarios y
actualizando, en ocasiones, el argumento con asuntos de cotidianeidad.

°

Vl;ia

Ha surgido esta novela tardía de una manera paralela a la cri•
sis de la detectivesca y al apogeo de la de ficción científica. Y mu•
tuamente se han inyectado fuerza revigorizando decaídos modelos y
]legando a producir, quizá, un nuevo género que por su cercanía es
imposible valorar en su justa dimensión ni aventurarle juicios de hibridez o fecundidad.
La conocida "casa" no ha variado básicamente. Sólo es rodea·
da hoy con matices más descriptivos inclinados a lo anacrónico, a lo
inusual o a lo cotidiano aprovechando los descubrimientos de nues•
tro tiempo. Tiene siempre ésta, en modo extremo, un halo extraño o
misterioso, creador de estados anímicos o de acciones argumentales,
independientemente de su fealdad o belleza externas, -si bien con
un alto porcentaje de Jo primero. Sirvan, a manera de ejemplos
escogidos de entre muchos:
"La sección central de la casa era cuadrada. . . en forma cruel.
( ... ) Las tejas eran grises, con manchas y rastros de musgo
en los huecos. ( ... ) Lo más destacable era ]a estéril muestra
de tres filas de ventanas, parecidas a las fauces de una enorme
bestia agazapada con tres hileras de dientes. ( ... )
"Los muros exteriores eran grises, tal como puede imaginarse una
persona a la carne en descomposición. ( ... ) Las dos alas de
1a casa me parecieron exactamente unas orejas. ( . .. ) Una
monstruosidad." (G. St. John, "Extraños en la noche".)
"Cuando mi anlepa'-ado directo Cornelins van Ryn, el primer
patrono, adquirió aquí nuestras tierras. navegó desde New Amsterdam para inspeccionarlas y elegir el lugar para construir Ma•
nor House. Y decidió hacerlo en un acantilado, sobre el río. Pero
había un grupo de indios mohicanos acompados en las cerca•
nías y pronto se dio cuenta de que temían a este acantilado don·
de él había comenzado a construir la casa. Los indios siempre
CATllf.DRA

Í 14l

"~uando regresó a su nueva residencia Ell
. ., .
m1gueo en Ja espina Hab'
I
'
ery smtio cierto hor.
ia a go en el mb.
d
.
a iente e la casa:
( . . . ) un algo, como vacío c
cio infinito, y Ellery estu ' orno mcompleto, como el espabra 'inhumano"'. (E Q vo ~'Lapunlo de pronunciar la pala"
.,. ueen,
Casa Maldita".)
~urante toda mi infancia me hab'
.
bien atemorizada por el o
. ia ~ntido acosada, v lam.
•
'
scuro misterio
d ah
c10 estilo Renacimiento fran ,
.d que ro e a al pala( ... ) Ejercía una fascinacrs, conohCl o como castillo Kendall.
•,
on mor osa (
) M· , 1 .
C
. on aprens10n. Parecía que. se re
· ··· .
ire e cielo
mtroducción profética al
t ·11 pirase una tormenta. Era una
Castillo de Kendall".)
cas I o endall." (S. Richard, "El

"La casa aparecía achaparrada en la
me araña gris arrinconada por 1
lenumbra, como una enorpensó ella: más bien como un
co.ma~ que la rodeaban. No,
centro, de tres pisos ílaq d greJ~ gigante, con la parte del
uno de sus lados com'o hruea ª1.Pºr os alas saliendo de cada
azos 1stos para
mortal lo i-uficit=&gt;ntemc:ntc valer
ªP:esar y ahogar al
co. ( ... ) La fila de ocho col~:npara aproximarse a su pórticerca las unas de las otras
_as que s?portaban el pórtico,
casi ocultaban el oscuro pa; ~:r~:1•:suna hilera de dientes que
ser como su boca bestial D
1 J de la puerta que venía a
sobresalían rte su tejado .el o~ a tas v~ntanas en forma de ojos
estrcmrcimir.nto cuando e ' rizarra gris oscuro, y Lori tuvo un
ño. ( . .. ) La" ventanascree) o que una de ellas le hacía un gui~
,
e ,
n su mayor
t
b'
cuadas cortinas verd
,
par e cu iertas por anti.
es, parecian no . f1 ·
tu~1eran cristales. Eran como .
I; eJar na da, como si no
saJe absorbiendo todo lo
s1 be abrieran para tragarse el pai"El Secreto de la Mansiinuedeslta aKa su. alcance." ( G. St. John
En
.
e os ens1gton.")
'
ese ambiente fascinador, el drama enconado de los persona-

c::

J

CATHEDRA

[15]

�.
nte se desgarran para tomar posesión de
jes humanos, que ma_tenalme
lan a la doble polaridad de las del
la mansión. Las muJeres
acf primeras, inefablemente bellas ...
romanticismo. Buena y m; ~- as Son las heroínas cuyo logro des•
e inefablemente pobres.al ;e~as. protagonistas masculinos, ( de gacansa en la fuerza y v or el
agilidad mental.) Las segundas,
lanura física acorde con fu va c1 d con argucias que ponen una y
humanos ejemplares de a ma la ' rimeras
pero que siempre re•
.
de muerte a as P
··• . d
mil veces en tran~. . d
f' al feliz y moraliza or.
'd t1pü1can o un m
sultan venc1 as
.
. de relato. Pero sin
esencial en este tipo
, .
lá
La relación amorosa es la 't;"a inicial y la novela gótica e .
· 'fic~ lad nove
· cenla pasión que 1ust1
sfil go
or..,los sótanos, bohard'll
I , as, casi
sica. Amores y amonos e an p cos tejados y demas de las_ an·
tenas de habitacion~s, terra::~,n~;:~v:l e;tado meteorológico del tiemcestrales casas en disputa. 11e.
'
mhradas
re
aciones.
1
po apoya as no
l d misterio o detectivesca tan
La trama sigue a la de la n?~e a eno es posible deslindar las
h
t
l 't d de ocasiones,
de cerca que, en mu t1 u . . .
1 favor que el lector aya o o~áreas. Factiblemente esto 1usti!~t!aenovela gótica, de la que en ~agado hoy en día a la con:~tografía representativa en la narrallva
rrafo aparte se da una I
sajona:
"Sombras Amenazadoras"
Daoma Winston
"El Espectro Errante",,
Susan Claudia
"Abismos del Pasa~o
"
Dclphine C. Lyons
"El Secreto de Canf1eld House
Florence Hurd
"La Mansión Siniestra"
Prisci1la Dalton
"C1'rculo de Muerte"
He1en Amoven
"Extraños en ]a Noche"en. , de
Genevieve St. John
"El Secreto de la Mans1on
Genevieve St. John
]os Kensigton"
,,
Susan Richard
"El
Castillo
de
Kendall
"
Anya Seton
"El Castillo de Dragonwyck •

1

º\

f

11
1

,
.
Pero con las dadas baste para
Muchas más podnan listarse. t carece de respuesta. ¿Es que
0
,
, de1 "melan·
hacer una pregunt a que' de
l momeo
'tica tardía
será, ademas
una aportación d; la nove.a go escritoras, en un género que no va
" el ser propia de mu3eres • ?
~;e~isamente destinado a la mu1er.

Pero en este horizonte femenino sobresale un hombre como silueta de primera dimensión, muy superior a aquéllas: el belga-piel
roja Jean Ray. Ex marino, ex contrabandista en armas, cui miembro de la mafia durante lt. prohibición norteamericana, ha publicado en dos idiomas las versiones originales de sus obras: en flamenco, bajo el pseudónimo de John F1anders; y en francés, bajo su verdadero nombre. De él se tomará, para ilustrar esta cuarta etapa, su
única novela: "Ma1pertius". F.s el digno remate, hasta hoy, de una
larga cadena de narradores iniciada en Francia en 1741.
"Malpertius" es la gótica historia de una casa "impuesta como
punto final de tantos destinos humanos, por voluntades terribles entre
todas", en donde un grupo de personajes son obligados a permanecer en cumplimiento de la cláusula habida en el testamento del
jefe de la familia: "Cuando Quentin-Moretus Cassave haya muerto,
todos los aquí presentes vivirán y continuarán viviendo bajo este techo, so pena de verse excluidbs inmediatamente de la herencia y de
perder todas las venlajas futuras"; y a la que sigue, en refuerzo del
tema: "La casa Malpertius no experimentará ningún cambio y toda
la. fortuna
pasará a manos del último de los herederos que quede
"

VIVO.

Malpertius ... , "la casa del mal o, más bien, de la malicia:.
( ... ) La malicia (que) es, por excelencia, patrimonio del Espíritu de las Tinieblas. Por extensión, del postulado así expuesto ( ... )
la casa del Maligno o del Diablo". Malpertius ... , aquélla en cuyos
"dinteles de ]as ventanas de la fachada se encuentran algunas figuras ( ... ) Pulpos, serpientes, herizos. . . ( ... ) Y entre ellas las
cabezas de zorros. Las ménsulas de piedra que sostienen los halcones
están formadas por las mi1-mas esculturas. ( ... ) (Y) la cara del
zorro pertenece, de derecho, a la demonología". Malpertius ... , la
antigua mansión de los monjes "harhusquinos" bernardos, que aprisiona a sus habitantes apartándolos de la ciudad.

La descripción de la casa hace honor al género superando, en
ambientación, a las antes citadas:
"Está allí, con sus enormes halcones, sus escalinatas flanqueadas de masivas balaustradas de piedra, sus torrecillas crucíferas,
sus ventanas duplicadas con travesaños, sus esculturas gesticulantes de serpientes fantásticas y de tarascas, sus puertas cla,
CATHEDRA

CATIIEDRA

[16]

[17j

�veteadas ...
"Rezuma el hedor de ]os grandes que la habitan y el terror de
los que se rozan con ella.

superst·1c10nes
.
ddemonolouías
•
o· '
e d
b:randal l mito. P?rque "Ma1;:::~s?!11tos, costumb~s atávicas, que
co e a narrativa góti
f
es eso, el mito co f
lo sobrenatural y Jo 1· . - ca, ormado por la uni, d ¡"s Ituyente
Creador y de la Creare igioso dentro de las constan on e o .natural,
tura.
tes angustiales del

"Su fachada es una máscara seria, donde se busca en vano alguna serenidad. Es un rostro retorcido de fiebre, de angustia,
de ira, que no logra ocultar lo que hay de abominable tras él.
Los hombres que duermen en sus inmensos dormitorios se ofrecen a la pesadilla; los que pasan allí sus días deben habituarse a ]a compañía de las sombras atroces de los atormentados, de
los desgarrados vivos, de los emparedados, qué sé yo. . . ( ... )
Es un misterio a cada paso, y rodeará cada paso de una cárcel movediza de sombras.

lean Ray queda
puntal equivalente a

ea::tt1e,a Wtraylectoria
de la novela ,
a pole, Lewis y Poe. gotica, como

" ( ... ) Los árboles montan una guardia hostil a la luz y se
muestran complacientes a las vidas larvarias y a la riqueza Jí.
vida de los criptogramas. Pero la vida, tal como se sueña entre
los árboles, está exiliada. Es en vano que se espíe el paseo descarado de los mirlos, la fuga de las palomas torcaces, la cólera de los grajos ...
"( ... ) (un) estanque~ de considerable tamaño, aparece bruscamente tras una barrera de nogales y robles, que se dan codo
con codo y entrecruzan sus cortos y nudosos ramajes.

¡i

"El negro tinta de las aguas oculta una enorme profundidad.
Están heladas, hasta el punto de producir a la mano que se
introduce en el1as la impresión de una mordedura.
" ( ... ) Pasado este telón sumido en sombras, erizado de puntas,
se encuentra uno ante un edificio de inverosímil fealdad, de piedras negras, podridas de lepra, de ventanas rotas y de tejado
destrozado: las ruinas del antiguo convento de los barbusquinos.
Hacia la única puerta, blindada en hierro, conduce una escalinata gigantesca de quince altos peldaños, encerrados entre balaustradas enmuralladas."
Allí serán "condenados" a vivir los personajes y a morir.
Soberbia es la figura femenina encamada en Euryale, monstruosamente soberbia en su inaccesibilidad romántica. Pero más so·
berbia es la mezcla de elementos provenientes de diversas mitologías,

(1)

•

Curlola

OOIIIDllca ,

la actuación t.em 4
,,....,.
Uca en e,ta ob- T.
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l&gt;Ort&amp;lldo • ~ de la

CATHEORA

ftYolucu.::

•rrUtnentat rdtlca ,.

cubana ca,trtat.,

(181
CATHEDRA

[19]

��EPICA Y NOVELA
ALFONSO RANGEL GUERRA

Desde los inicios de la época moderna la novela mantiene un
lugar predominante entre las grandes formas literarias, no tanto por
el considerable número de obras escritas desde entonces, sino sobre
todo por su inagotable capacidad para ocuparse de los más variados asuntos y temas, y por las posibilidades implícitas en su propia
naturaleza para asumir diversas y cambiantes manifestaciones que
constantemente la renuevan. No es que frente a lo lírico o lo dramático, lo novelesco posea una condición superior como expresión literaria; se trata sólo de destacar la potencial proyección de la novela
sobre todo lo humano, ya se entienda como acción, representación o
interpretación de la vida colectiva o individual, pretérita o futura,
interna y personal o meramente externa según los actos o hechos que
se realizan en un tiempo y un lugar determinados, o ya se considere como intento de revelación del sentido social, individual, histórico o trascendente del hacer del hombre sobre la tierra; pues como
veremos más adelante, la novela puede convertirse en mirador de la
vida humana desde cualquier nivel, posición, supuesto o hipótesis,
para lo cual participa de lo lírico y lo dramático en la medida en
que despliega su capacidad de exposición para ocuparse del hombre
y su contorno.

11,11

/

Esta condición proteica convierte a la novela en una de las expresiones más ricas y complejas de la literatura universal. Por esto
mismo, quizá, es difícil recoger en una definición los elementos que
le otorgan la condición genérica que la identifica como novela, soCATHEDRA

[21]

�bre las variables peculiaridades de tendencias, escuelas o corrientes,
a través de tiempos y lugares. Realista, costumbrista, naturalista, o
bien histórica, epistolar, psicológica, social, de ciencia ficción, policial, poética, filosófica; todo esto y mucho más pued~ ser la. nov~la.
Ser incluso anti-novela. Puede narrarse desde un mirador mterior,
en ~rimera persona, o bien desde fuera, de manera indirecta; en ella
se puede hacer hablar a los personajes o bien mostramos su flujo
mental, o solamente retratarlos en sus acciones personales. Sus posibilidades, en última instancia, no tienen otros límites que los de
la imaginación creadora. Así, una teoría de la novela debe poder
abarcar todo este inmenso y rico territorio, para intentar determinar
su naturaleza y sus límites.
El problema de una teoría de la novela presupone otro, más
general: el de las fun~iones. normales . de la liter~tura ( relacionado
en cierta forma .con el concepto de género) y que atañe fundamentalmente a la teoría literaria. En ésta, a su vez, nos enfrentamos propiamente al fenómeno de la literatura como creación y como forma,
frente a las otras actividades del espíritu. La determinación y conocimiento de lo literario se pueden intentar a partir del estudio de
las funciones formales y de los géneros, pues aquí es necesario manejar los aspectos fundamentales del fenómeno en cuestión, es decir:
la intencionalidad del acto creador; la forma que asume; el lenguaje en que se estructura; la visión del hombre y el mundo que en todo
esto se nos ofrece. La investigación y el análisis de tales problemas
se identifican con las tareas esenciales de la teoría literaria.
El concepto de género es huidizo. Su historia es la de muchas
y diferentes maneras de entenderlo y definirlo; se origina en los planteamientos griegos y transcurre a través de las diferentes. épocas de la
cultura para culminar en las teorías contemporáneas. La preceptiva
neoclásica, eminentemente normativa, se .caracterizó por su afán de
describir, regular y establecer modos en que era. posible realizar la
creación literaria: esta preceptiva nos legó la idea de género como
adjetivo que califica la obra literaria en lírica, épica y dramática, según se acomode en cada uno de estos apartados. Thpecie de entidades formales, los géneros así concebidos se convertían en modelos
que el escritor debía respetar, produciéndose así la singular circunstancia de que el género antecedía al acto creativo, pero después la
obra escrita quedaba también sometida en su clasificación al depó-'
CATHEDRA

[22]

sito de los géneros.

A lo largo de todo el siglo XIX, y en cierta medida hasta nuestros días, ha prevalecido esta concepción que puede considerarse externa ~l proble?1~ _literario en sí, y previa a la creación en tanto propone tipos y div1S1ones conforme a los cuales deben distribuirse las
obras literarias. Aunque de todo esto no se desprende la afirmación
categórica de que cada obra pertenece por entero a cada uno de los
géneros literarios, en el fondo no puede ser otra la conclusión. Tal
concepto ha caído en desuso; por una parte, se considera que una
obra n? corresponde ne~sariamente y en forma íntegra a un género
determmado, lo que en cierto modo supone una modificación radical
de la, i_dea de género: _Así puede hablarse, por ejemplo, de novela
dramatica, o drama lírico. Pero también, y esto es mucho más importante, ha Jlegado a distinguirse este tipo de clasificaciones meramente descriptivas y normativas ( es decir, los géneros concebidos a
la manera tradicional), del problema fundamental de la creación literaria, o sea, cuál~s son las vías que un autor tiene ante sí para dar
forma a sus conte~idos mentales que se convertirán en literatura. Ya
Alfonso _Reyes afi~~ó hace ~~es décadas1 que la dramática, la épica
o narrativa y la lmca, son las principales formas de ataque de la
mente sobre sus entes u objetos propuestos", las cuales -dice- "no
han de confundirse con los géneros a ellas circunscritos que son
meras estra~i~i~aciones d_e la costumbre en cada época"2.' En esta
b~eve ex~os1ci?n se con!1ene la respuesta al viejo problema de los
generos hter~nos, despejándose la confusión que ha prevalecido durante tanto tiempo y consistente en identificar o confundir dos cosas
compl~ta?Iente disti~tas: por una parte las actitudes, y por la otra
los ad1e~1v?s p_rove~1entes de una intención clasificadora, preocupada en d1stmgmr "tipos" de obras.
Emi~ Staiger ha estudiado ampliamente este problema y llega
a. conclus10nes que permiten ver con claridad la distinción entre los
generos tal Y como los concibe la preceptiva tradicional y las actitudes lírica, épica y dramática como formas, visión y 'lenguaje en
~ ~ue se estructura la_ obra literaria. Partiendo de las ideas de
ssirer ~~bre el l~ngua1e y aceptando su distinción entre las fases
de ~xpresio~ sen~orial, de expresión intuitiva y de expresión del pen~:mie~~o d1s~ursivo," que corresponderían a lo lírico, lo épico y lo
amatico, afuma: Desde hace ya mucho tiempo se nos ha revelado
CATIIEDRA

í23l

�la literatura. Ahora
éneros no pertene~n a arar. Los conce~tos
con claridad que los donde hemos v?~1do a ptérminos de la cienvemos claro el plunt,o .co y de lo dramauco ~:~-dades fundamentales
de lo lírico, de o epi entar con ellos pos1 1 i l1'r1·ca una épica y
.
ra repres
l
hay una
,
.· y
cia literaria pa h
en genera , Y
. al de lo intmt1vo
.
c'1a umana
d l emoc1on '
l
. mo
de la ex1s!e.n
e las esferas e. o .
del hombre, o mis .
una dramatica po~qu
a la esencia misma
n reflejadas en la
de lo lógico consti!:y:: ?ucesión, tal como ~p~s~~idades fundamenen su unidad que
la madurez". &amp;tas .P
son manera de ser
infancia, la ju~entu? yh ana" que dice Sta1gei undo Y lo circuntales de la ex1stenc1a o 'formas de enfrentarse de 7nterpretarlo y ex•
o de actuar' posturas . a maneras o formas
t sobre sus entes u
consecuenci '
de la roen e
d d la po·
dante, y eSn l s. ''formas de ataque • Alfonso Reyes, es el
t'
presarlo. on a
uestos"' que decia
el estudio de a ac iobjetos mentales p~:Rliteraria entendid~. comLo lírico, lo épico y llo
. . , de una teon
. del espintu. visiones del mundo y . , a
sicion
t to agencia
tud creadora en ª:nsecuencia particu1_ares con ella una inte~c1?n
dramático son en e , 'mplicita una actitud, y
tienen ante si, m·
vida, en las q~,e es~e \os diversos objeto~ que eseservirá para la ex(y una seleccion ~ ,
el propio len~~Je qu o afirma Staiger, s;
cluyéndose entre es.tos s Así en lo líneo, coroalahras sino su um·
l&gt;resión de tales act:;uod1a' signüicación de las 1:ros ele:Uentos, la re·
· ego 'd
no dsoihasta alcanzar J·unto
pone en JU.
, con
.
internos, que a ,su vez
dad y musicali. a .' . 'n de estados arumicos, ofunda armoma que

!

°

~::es

velación° .f¡enor¡:,=:ente sólo si eXisn
del alma. Dfl h~
serán_ perci ;e:: ~ecepci6n de ~tas m: ~rico tan sólo puede ore
permita la p .
este autor, ~ ~"
cho como afi~a
vida sohtana •

1

cer 'en el silencio de a

l

ditorio, los escuchas qu~ r:·

• .
ambio, supone e au
La novela, pertenecien e
Lo epico, ~? cd 1Os hechos human~s. . . lectores, transfor·
.
1 narrac1on e
auditorio, smo
dan
c1hen a d I épico, no supone ~• . 1 en las estructuras ~.j 1
1
1

al campo e. o lica todo un cambio socia o veremos en segui ª'. a
mación qu~ i~p a lo novelesco, pues com to original de lo épico,
vida a lo epico yde estrictamente al conc? .ca antigua; aunque, en
novela no respon
lla en la literatura c asi
ue en esta carac•
tal y como se desarro na obra épica. Agregu?mtos ¿orno presentación
'd
odemo es u
pio carac er
.
con
senti . o m 1 ~ovela radica su p~o
u estrechas relaciones
terística de a
'tuación que uene m y
del tiempo moderno, si
CATIIEDRA

la historicidad de la técnica y la forma literaria, lo cual explica
por otra parte esa capacidad de transformación, propia de lo novelesco.

Lo épico, a diferencia de lo lírico y lo dramático, implica una
actitud memorizadora frente al pasado, para rescatar la visión del
hombre y sus acciones en el marco cerrado que identifica el todo del
cual forman parte. Lo épico no es originalmente búsqueda y pregunta, sino exposición totalizadora en la que caracteres, situaciones
y desenlace sólo revelan la imagen de un hacer y un actuar en cierto
modo preestablecidos, en cuanto situaciones concluidas, pretéritas. Esta
significación supone algo más: el mundo épico no admite en su constitución sino aquello que, sobre lo individual y singular, representa
Jo que es propio de una colectividad. Así la epopeya nos ofrece el
cuadro fijo e inmodificable de lo que posee semejantes condiciones
y cualidades. En lo épico no cabe la aventura como enigma, o como
avance hacia lo desconocido, como misterio o acción en el sentido
moderno que adquieren en la narración novelesca, como expectativas
que plantean incertidumbre ante lo futuro, porque en su naturaleza
está precisamente el concebir al hombre como actor de un destino
que si bien se cumple en y a través de sus propios actos, adquiere
sentido más allá de Jo particular y único, en el contexto general del
que forman parte. El fundamento de lo épico, dice Staiger, "es el
pasado, el cual, como algo cerrado en sí mismo, está ahí inmóvil, y
no puede ser modificado"\ El juego del tiempo, típico de la nove•
la, no es posible en lo épico, porque aquí todo se desenvuelve hacia
una culminación que totaliza, imponiendo a cada uno de sus elementos este sentido.
Para George Lukacs lo épico es expresión de "civilizaciones ce!'radas", esto es, de mundos donde todo significa aventura, pero en
los que sin embargo todo es familiar; donde el "yo" está integrado
a la totalidad y cuyo lenguaje -la epopeya- revela la condición
del alma ignorante de su posible perdición. En la edad de 1a epopeya, "ser y destino,
aventura y término, existencia y esencia son
5
nociones idénticas" • Por esto la epopeya griega -la homéricaes la única posible, pues en las edades posteriores se ha perdido definitivamente tal condición, ya que ''no hay totalidad posible del
ser sino ahí donde todo es, ya, homogéneo, antes de ser investido
por las formas, donde las formas no son apremiantes, sino simple

[241
CATHEDRA

[25]

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~

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épica; en della as1st1pmr:cfpales características! es lab pa
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re resenta este mun ' O h robres son precisa·
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edpo~deyat1·dapd donde los actos de los f o ce el sentido total
di ·La
ón e 1 en
•
nos o re
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con c1
l' . nto de su destmo,
y
En vez de m 1·
mente el cump ~1e
y de las acciones humana;- de comunidades,
d~ la vida, deylat~=~ dicho, la epopef~a nost::a:s "el sistema de
v1duos, como
tido como a 1rma
, '.
rea un todo
de pueblos. En este se;o qu'e define el universo ep1co ~, en posihivalores acabad~ ! cer:a e en él un solo ~l~mento ess!ficiente al•
demasiado _orgamco p
~o su vigor, de erigirse con
lidad"."
l 'd d de aislarse conservan .
. 'dad y hacerse persona
.
1a
uh . como mtenon
d' .
-his•
tura para dese r1rse
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tóricas-- \ªs ~:;oessentido radica precisa1?ente d:s la problemática
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ndi 1etª:e y de su presencia ~n un dmude ose siente extraño o ajeno,
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incógnitas y preguntas sm resh, ;das de lo
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1 héroes novelescos son usqu
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medida, !as acc,i°¡°es g~:nd~s figuras de la novela no:r~;r:naquello
desconocido; as1 as
d 1 hombre por pene
. 1 En
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.
1 ertenece, pero a o e
los convierte en expre
que no ~ p u dimensión imperecedera, 40:e , n e. emplo mejor que
esto consiste s 1 .
. etudes humanas. Ni~gu J l "valor vica·
sión válida de as mqu1
ocer en la literatura e
l s para recon
las grandes nove a
. , Alfonso Reyes.
.d " que le asigno
, .
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tes en su más mt1°!a
1 eren
•
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Así épica y novela se nos r evelan
la expresión de situaciones ~ .
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.,
el ya menciona
naturaleza, en .t,an distintas. esto tiene relac1on con e nos ocuparetenciales tambd1enl histori~idad de las for°!als, del Jrferencia funda•
d problema e ª
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escribió en verso; esta se nos
CATHEDRA f26 ]

metro, como medida constante de la epopeya homérica, es el lenguaje propio de lo permanente. "La igualdad de medida -afirma Staiger- significa la imperturbabilidad del poeta, el cual permanece
ajeno a Jos vaivenes del estado de ánimo. Homero surge de la corriente de la existencia y aparece ahí anclado, inmóvil frente a las
cosas. Las ve desde un punto de vista, desde una determinada pers,
pectiva. La perspectiva está asentada en la rítmica del verso y le
asegura su identidad, la permanencia dentro de la fugacidad de los
fenómenos"'. El verso épico no es, pues, sino el vehículo expresivo
del contenido del poema. Esta identificación revela toda la natu•
raleza de lo épico, representación perfecta del mundo que le da
vida. Es la forma asumida por una peculiar concepción de la existencia, una peculiar manera de vivir la vida conforme al marco que
la define e ilumina. "En el verso épico se ordena la totalidad de
la vida en tanto que existencia feliz, según una armonía preestahlecida"9. Esta afirmación de Lukacs define con precisión la condición
formal de la épica, y abre la posibilidad de establecer lo propio de
la novela, cuya construcción en prosa responde a otra perspectiva,
otra sensibilidad; otro recinto, en fin, habitado por el hombre.
De todo esto se desprende una consecuencia muy importante: la
epopeya, en el sentido puro que adopta en el mundo homérico, estrictamente no puede darse en el mundo cristiano, donde la vida
del hombre ya no posee las características del original mundo épico, pues precisamente toda su existencia es tender hacia la totalidad
de la que no forma parte. El hombre cristiano dará a su vida el
más alto valor y el supremo signüicado si la aplica a conquistar y
merecer la otra, ubicada más allá de las meras realidades tangibles
y en la que tratará de alcanzar el supremo bien10• En tales circunstancias no puede concebirse una epopeya como la griega fuera de su
propio contorno, pero sí puede pensarse en otra, justamente aquélla
que es producto de esta nueva forma de vida. La historia de la literatura univers!11 nos muestra numerosas obras cuyo contenido es
testimonio de toda una época en la historia de los pueblos europeos,
obras semejantes a la epopeya griega en cuanto ofrecen historias colectivas y por eJlo pueden considerarse en cierto modo similares, pero
en las que se presenta, como un resultado directo de esa diferencia
radical ya apuntada. un nuevo elemento: empiezan a sobresalir perfiles individuales, precisamente los que dan nombre a estas expreCATHEDRA

[27J

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�siones nacionales: Mío Cid o Rolando, por ejemplo, para no citar
sino los más conocidos. Estas epopeyas no podrían de ninguna manera, responder a las características propias de un cierto pueblo {el
griego) en el que se conjugaron determinadas circunstancias, pero
sí son testimonio y expresión del hombre histórico que las produce.
Tales obras hablan de pueblo y comunidad, pues ahí tienen sus orígenes, a través de procesos típicos de toda literatura en sus albores.
Los héroes representan el espíritu y el carácter del pueblo cantor de
estas epopeyas, y asumen, sobre su condición individual, otra colectiva y de grupo, identificada a una nacionalidad en proceso de formación, capaz de descubrir en estos tipos humanos las virtudes y el
carácter que le son propios. Estas expresiones medievales son manifestación de una épica distinta de la homérica, y permiten afirmar
el surgimiento, como producto histórico-cultural, de una nueva épica correspondiente a otra realidad y otra circunstancia y en ella se
habla de otro tipo de hombre.

En el fondo, se trata de una transformación de lo épico en cuanto a expresión de la vida humana, es decir, el surgimiento de una
diferente concepción del hombre y su circunstancia. El fenómeno se
explica si identificamos Jo épico, no como un género o tipo literario
tal como 1o concilie la preceptiva tradicional, sino como la expresión
de una "posibilidad fundamental de la existencia", según la expresión de Staiger. Al cambiar la situación vital del hombre, cambia
también su propia imagen en la literatura. No puede entonces afirmarse que lo épico desaparece con el mundo homérico, pues como
forma expresÍYa fundamental de la existencia se mantiene viva, pero
sujeta a las transformaciones impuestas por la circunstancia huma·
na. Un ejemplo nos permitirá ver directamente esta diferencia en
una y otra manifestación épica. Tomemos en primer término un pa•
saje de la /líada, en e] momento en que Héctor y Andrómaca se des•
piden11 • Andrómaca increpa al esposo su arrojo, llamándose a sí
misma viuda y a su hijo huérfano, y Héctor responde que no puede
actuar de otra manera, pues siempre ha luchado con valor, aunque
-dice- "El corazón lo sabe, y ya en el alma mía no hay sombra
de esperanza ni asomo de ilusión". La escena termina con estas pa·
labras de Héctor, y la imagen, ya presente, del futuro ineludible:
Compadecido Héctor, exclama:
CATHEDRA [ 281

-al par
I
.
-¡Dulce esposa!
. que a sosiega con mano ca ••
.
rmosaNo deJes qu l
No h d
a pena nnda tu corazón.
.
a e evarme Hades sin d d 1
que es de cuantos nacieron el or ten 1 e d~stino,
y bravos ni cobardes alcanzan na ~r~. cammo,
Vuelve a tu casa
renusion.
d .
l
y ruega, tus esclavas y
Y eJa a os troyanos y H,
aperos,
Las cosas de la guerr~ ª1 ector el primero,
y e resguardo de Ilión.

1t

Así IIdice y• recobra el crmado
.
y
morrión
_e a, mientras se aleja, la cahez
. ,
banado el rostro en lá im
a ~olvia,
Devuelta ya al palacio ~e
que copiosas vertía.
de hombres, las esclavas llo::or, matador
j Llora su casa a H, t
. en su redor ...
,
•
ec or, que vive tod •
mas nadd1e espera verlo salir de la po:f';ª,
que to os los a
ia,
queos 1o acosan con furor!

i{

, Comp.~remos este trozo con otro ah
, .
a~m tambi~n asistimos a la des edid dora de la epica castellana;
circunstancias son diferentes- ~l
e ~s ~sposos -aunque las
mena. Ambos van a la iglesia ·v eH
se espide de su esposa Xitar. A continuación dice:
.,
a ruega por su esposo ante el al-

Ckl

t~i;~~it f:cha, 1~ missa ~cabada la an,
El Cid a doña ei~esia, y~ qmeren cabalgar.
•
imena ivala abracar·
do na imena al C'd l
'
llorando de Jo • i . a manol va besar,
,
s 0 Jos, que rion sabe
•
f
E e1 a las niñas torn 'I
que se ar.
" D'
o as a catar·
": or:s vos ac~miendo e al Pad;e Spirital.
g
nos partimos, Dios sabe el ajuntar"i2

x·

La actitud de los persona.
f
tos f~os pasajes. En la llíada
~s u~~~medntalmente distinta en esc?dn irmación de lo inevitable' El edspet' I ad e los esposos es sólo la
c1 o ·
,.
es mo
H•
La m para él, ni para Andrómaca
•
e ector no es desconoescena es la culminación de
' m para todos los de su casa.
un momento en la existencia de los

1r:

CATHEDRA

[29)

�seres, inmersos en la situación que convierte en invariable no sólo lo
sucedido sino también el porvenir. "&amp; el tiempo "fijado" por lo épi•
co. En cambio, en la epopeya castellana otra es la situación: la es·
posa se encomienda a la Divinidad, esperando que proteja al ausen·
te, lo cual implica fe en el futuro pero también la incertidumbre de
lo venidero. El Cid, por su parte, deja en sus palabras la expresión
de la gran incógnita que para ellos significa el mañana: "Agora nos
partimos, Dios sabe el ajuntar", No saben lo que les ocurrirá, no
conocen su destino; sólo Dios lo sabe. Pero hay algo más; mientras
Héctor parte al cumplimiento de su deber y no ignora el irremedia·
ble fin de su existencia, realizando así su destino, el Cid a partir
del momento de la despedida comienza a ser él mismo, es decir, em·
pieza a conformarse el personaje que se va a identificar por sus ac•
dones; se convierte en el hombre hacedor de su propia vida, y el
regreso a la casa con su esposa e hijas, el rescate del honor y el res·
tablecimiento de su posición original, sólo serán posibles porque el

personaje lo logra con sus actos. "Dios sabe el ajuntar" es la decla·
ración de la ignorancia del futuro, pero al mismo tiempo es el es·
tablecimiento de la posibilidad de la actuación individual: cada quien
podrá encaminar sus pasos a la creación o la obtención de las situa•
ciones deseadas. "&amp;to es pr~isamente la acción del Cid, y la narración de sus hazañas es en gran parte el contenido del poema.
Puede ftntonces afirmarse que en esta concepción del hombre
como individualidad en proceso de realización, está el germen de
la novela. Desde este punto de vista, la expresión "Dios sabe el

ajuntar", en el Poema del Cid, significa la apertura de las posibill·
dades humanas hacia el futuro. El hombre, en definitiva, se nos muestra sin más posesión esencial que la expectativa del porvenir y del
ejercicio de sus propios actos. Así, la novela es un intento de representación de la acción y el vivir humanos, y de su sentido o signifiél·
do en el marco general de la existencia. La narración de aventurált
de situaciones humanas, de conflictos internos, en una palabra la
narración novelesca en general, ofrece la imagen del hombre reall•
zándose a sí mismo en sus acciones y pensamientos. Entre él Y t1
mundo el único punto de contacto es su estricta individualidad. Ntl
relación es el objeto de la novela. Frente al mundo cerrado y conl•
pleto de la antigüedad griega, uno nuevo -el nuestro-, viene a ca·
racterizarse por esa exhuberancia de posibilidades que implican unt
CATREDRA

(30]

existencia human
p1es caminos antea síen permanente hechura de sí .
Y. esta riqueza de pos~~de~ tránsito de la vida. ~~ma, ulco_n !11_últih1ante tema de la
l a es se traducen en 1 .
m tiphc1dad
En
nove a.
e magotable y c
tre la épica gnega
.
amy 1 , •
so1utamente histórica.
ª epica moderna la ·
•
como expresión
La epopeya medieval
distancia es ahescasas manü pe:manentemente válida
no podría mantenerse

una fonna p=~ones en los siglos d/::: ~:d~ue¡os tiempos. Las

t(

conquista o de 1
aunque no semejante) 1 ica as a recoger en
presiones fallida: uc:a contra los infieles re:~1:ctos heróicos de la
verso, pues su
y . e ellas sólo prevale~ 1 aron a la larga ex•
dad. Es el casocon:md_o no logró representa~ pulcro ejercicio del
Herrera o Fran '. p r ¡1emplo, de la poesía h ,.en su esencial vercrónicas de la :lSCO . e Terrazas. Frente a :~01c~ de Fernando de
presentativas Co n~1sta son más auténticas s ~ tipo de obras, las
la Nueva Es;aña ;p;ese la Historia verdad,e m1 v?daderas y repoemas her,.
e emal Díaz del Castill ra e a conquista de
para. .&amp;to:1poecos y podrá verse la fundamen;a,lcod~~ cual~iera de esos
mas no pert
uerenc1a
l
na, pero la crónica d B enecen propiamente a l , . que os senovela.
e emal Díaz apunta ya 1a ªatmosfera
e~ica caste11ade la

La novela alcanzará
.
to entre. las grand
en· el siglo
. . estahl · •
· es expres
. XX su def.IIlltivo
convertirá en ]a
, .
10nes 11terarias del
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ecim1ensu condición m·tea~tentica expresión épica al mtrun o moderno. Se
•
nor y t •
re atar al h mh
Janza. Por ello el
ex_enor, exactamente a su .
o . re en
el siglo XX
gran aliento que toma 1
imagen y semela como espej. ~':;'~l_e en el marco de la re~i~:J•tiva n?velesca en
realista porque
~glo es el retrato fiel del •'_es
la nove1 ohmhr~ que en ella se moungma : la novela es
concebidos por oots
so'l'd
I o de la vid ros h omh res, Ios autores uh. even
d son personajes
que imponen
a es~a lecida, de las insti·tu' . ica os en el mundo
1a sociedad
.
su
. .
Dessenado
rih. a 1os md1viduos
lasc1ones
f . y. las estructuras
propia dim~ns1· , c Ir y retratar esto ~olo aml1has, las clases y
,
on y en su
.
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car a per
.
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propio medio h
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es modelo de1~:e~demejantes un individuoª~~: ª?tu~r como actuara-, tal es 1a r a -puesto que así es ésta rmma o y real, que
está destinado p eocupación del realismo 1't' y _no de otra manea captar la imagen del hornh I erario, cuyo lenguaje
re y de la vida a 1a lu~

/«Ir,

CATHEDRA

[31 J

�..

de sus creaciones cotidianas. Sin embargo, el primer gran desarrollo alcanzado por la novela presenta muy diferentes características:
los libros de caballerías en los siglos XV y XVI se alimentaron de
temas fantásticos alejados completamente de la realidad. Se ha pretendido identificar estas noyelas de lo maravilloso con algunas expresiones literarias modernas, como la ciencia ficción, o bien se ha
dicho que éstas son la expresión actual de los antiguos libros donde
se desplegaba la imaginaación fantástica. Pero lo que en verdad nos
ofrecen las novelas de caballerías es la imagen del hombre ficción
(y aquí la palabra ficción alcanzaría el sentido de aquello que está
al extremo más distante de la realidad), es dedr, del superhombre.
Estas novelas gustaron en su tiempo; fueron leídas por hombres y
mujeres de todas las clases sociales y la más ciiversa formación cultural, según los testimonios de la época, y al parecer satisficieron con
estas aventuras increíbles de monstruos y endriagos derrotados por
los caballeros, ciertos anhelos de la época, identificados en las acciones sorprendentes que destruían el mal. Es interesante recoger
entre esos testimonios que nos hablan del éxito alcanzado por estos
libros de caballerías, uno del siglo XVII donde se cuenta la anécdota de la familia atribulada por la muerte de Amadís, como si
fuera un hombre real conocido p,)r el ama y la doncella. El hecho
nos revelaría no sólo la gran aceptación que tuvieron estas novelas,
sino la capacidad de los lector~s de la época para asimilar a su realid ad lo propuesto en estas histrrias. Sin embargo, en el siglo anterior Juan de Valdés había escrito sobre los libros de caballerías.
calificándolos de "mentirosísimos"; en el fondo era una demanda
porque la literatura se apegara lo más posible a la realidad. A la
larga, esta demanda de mayor realismo en los relatos novelescos impone su exigencia. Por lo pronto, el Quijote no sólo liquida los libros de caballerías, sino entrega a sus lectores la imagen "real" del
hombre, en un sentido más profundo, y quizá inesperado, del señalado por Juan de Valdés. La novela de Cervantes cala en lo individual y nos ofrece su verdadera, su más íntima realidad, en un
mundo que en cierta forma ya no pertenece del todo al hombre. La
locura de Don Quijote se convierte así en una de las más intensas
aventuras humanas por alcanzar la plena identificación.
La novela moderna, del siglo XIX a nuestros días, ha sufrido
grandes transformaciones. En este período es sometida a una evo-

lución incesante hasta 11egar a la prod . ,
yas características y elaborada
ucc~'!° de los últimos años cutes P~~guntas en tomo a la natu:i:trucc100 h~cen surgir impo~la~1~1s de la novela y sus posibil.d ~ y I caracter de lo novelesco
tu . nsmo del siglo pastldo son 11 a es uturas, El realismo y cos:
tanc1a histórica refle1"ada
I
a natural expresión de la circun
za
I ,
en a novela L
.
S•
~• es e mas claro testimonio d
• .ª comedia humana de Bal
peJo de! siglo. La épica mod . e esta l_1teratura narrativa ~om
de la nda y muestra I . em~ se alimenta así de los
o esco para expresar los a mismo tiempo la capacidad de caracteres
cultura en transform!=sºs· m?d_ificaciones de una soci;~a~ovelesuna porci_ón de ese mund~ p~r;ec~~1ca en
orígenes sólo
esenCia. y existencia, y cuya forJa :;ilibrado donde se ide11tifiya con?c1?º. y su manifestación m, . o era_ la representación de
cer u? prrnc1p10 y un fin de los hechas directa, srn necesidad de ofreuna d1magen parcial de todo lo q os narr~dos puesto que sólo erán
una e sus p · • ]
ue contema e 1 , •
visión de det nnc~pades c~racterísticas consisti;á pn ~ ep1ca moderna
térm.
ermma as cucunstancias d d
rec1samente en esta
mo, aunque al fin J •
• ' es e su nacimient h
res desarrollos. Por esªto }sigan abl1ertas posibilidades paraº pastta _su
, ·
.
a nove a n
os eno. nenco e 1mperson 1 .
.
o es una narraci, d
,
ge
sJLuaciones particula:e; :1:d1~~~s~me~te lo contrario:
h~s:~:c:r
;" su -~ropio sentido en tanto es
cua~s sin embargo adquie~
r~ens1on humana, es decir I
e tras adarlas a una general
umversal. v no a 1 .
a novela parte de lo . J· 'd
o sea la ~id
a mversa. La narración de .
. m 1v1 ual a lo
allá de tal a de los personajes novelescos tiens1tuac1~n~s. personales,
novela s· es persona1es, en la vida mism;
e.su s1gmf1cación más
singular ly sun~ ~ontelnido tiene esa capacidad ydme as auténtica será una
1co, o prop·
,
mostrar en
La novela se identifica 10 y caract~nstico de la condi~i , hun caso
nadas acciones hu
como una busqueda del sent'd on umana.
o para decirlo
manas en particulares circunstan . I o d? determitrata de descub ?ºn lad_~agnífica definición de L c~as o ~!tuaciones,
nr y e 1f1car la totalidad
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De la
l
secreta de la vida ,,13
nove a cabe hacer d h.
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.
:e:u~:ropias transformaciones e~sel I~~;ias. diferentes: una relativa
1a form!ºs contemporáneos de cada uno ~o' otra, ~obre las reaccioMientras :; rquf. han fadmitido o rechazadoe 1::t:s tipos de novela y
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CATIIEDRA

[321

CATHEDRA

[33]

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ambas historias marcan el mismo ritmo, es decir, escritores y lectores participan por igual del mundo que cobra vida en la ficción novelesca. Este equilibrio e~pieza a quebrarse al surgir el naturalismo, pero el distanciamiento o separación entre autor y lector sólo
es provocado por diferencias de "gusto" (una palabra que en la historia de la literatura empieza signüicando poco y acabará por identificar todo un fenómeno sociológico), es decir, apreciaciones sobre
lo que la novela debería o no debería contener, como asuntos desagradables, crudos o impropios para ser tratados con lenguaje literario. El rompimiento entre autor y lector se hará más pronunciado
en las primeras décadas del siglo XX, porque la modificación de la
novela implica ya 1ma nueva y diferente manera de ver la vida y el
hombre; esto no se traduce en el trato de determinados asuntos, sino
sobre todo en la aparición de una forma y una construcción nuevas
para tratarlos. La novela de Proust, Joyce, Virginia Woolf y William Faulkner, entre otros, cambiará radicalmente la postura del
narrador creando con esto un tipo de obra narrativa totalmente dis•
tinto al tradicional. En nuestro tiempo sorprenden los nuevos experimentos y las búsquedas de construcciones narrativas sin anteceden·
tes en la novelística anterior. Sin embargo, esta situación tiene ya
más de cuatro décadas de haberse iniciado. En todo caso, las vías
actuales son consecuencia directa de las renovaciones impuestas por
estos escritores de los primeros años del siglo, al abandonar las formas conocidas para incursionar otros caminos. En aquellos años sus
obras produjeron una serie de teorías sobre la deshumanización del
arte y particularmente sobre la crisis y decadencia de la novela. Esta
literatura, que provocó en su tiempo tantas reacciones adversas, es
ahora motivo de numerosos estudios y se publica en ediciones de
gran tiraje para consumo de mayorías, prueba suficiente de que la
obra artística requiere a veces el trabajo del tiempo para penetrar
la sensibilidad y la formación del público. Lo dijo Marcel Proust
en su momento, y no en un tratado o ensayo sobre el arte, sino eu
el cuerpo de su novela: " ... La gracia, lo atractivo, las formas de
la naturaleza no llegan al público más que a través de los lugares
comunes de un arte lentamente acumulado, lugares comunes que todo
1
artista original empieza por desechar" \
Pero esto corresponde a la otra historia de la novela, que nos
habla de las reacciones del lector frente a las nuevas formas y ma·
CATJIEDRA

(341

neras de novelar. El or •
es el verdadero as t p que de los cambios suf .d
fundamental~s del u~o de su historia, y tiene rel ". _os por la novela
más, de crisis de 1a e y lla cultura, es decir del he:
con problemas
0
las hús ued
ª nove a a partir de l
.
re. Hablar, sin
que of~ce
~:!:e(natos~ de los
fa:ovdoi.caf.da1s pdor
ace e
· 1
i sean críti )
icu ta es
h
.º?cesiones a lo trad' . al
. cos una construcc·.
esa cnsis en un med.
1c10n_ ' equivale a afirma l
i_on ~e no
críticos cuando
10 y una circunstancia que
r a existencia de
• '
es precisam t l
no presentan •
caCiones experimentad
en e o contrario o sea
l smtomas
te seguirá experimen as lºr la novela mode~a que as modifial hombre
• tan o-, son expresi • d' Y que seguramen.
' cuya existencia es cad
.on irecta de lo ocurr'd
a vez mas preca .
1o
tancia caracterizad
todo lo estahlecid a d~r la inestabilidad y que na en una circunsde todas las fuerzo, .eJando al individuo sin sos~mete a discusión
persona, la introm~s. !ntegrantes de la realidad Len frelnte al juego
t .
. 1s1on en su
d .
· a anu ación d l
aciones externas que
mun o mterior de múlt. l
~ a
sus. propias posib'l'd
dno
pueden
serle
ajenas
l
f
ip
es
mamfesi 1 a es par
l.
, a ractura en f d
mlten necesariament
l'
a rea izarse como ind' .d '
m e
les. Theodor Ad e a a novela como uno de
iv1 uo, se transorno apuntó
sus contenido
que está ocurriendo l
ya, en un ensayo ese 't
s actuatciolnes entre los ind~vidu::~: "La cosificación ~eº t:~a;~54, lo
as as cualidades hu
ice-, cosüicación u
. as re[uncionamiento de 1 man~s d~ éstos en lubrifican q e convierte toJenación, exige que :e~:q~mana, la universal enaje~:ció:ra el suave
1cada la nov 1
ame por su nomhr
Y autoenafi
ción se convi:; co1?o poc!ls formas artística:, y p;; el.lo está cali-

:S ¿:

esc~:t:::s~;n;:

t? más extraños :/~~J~::hla J°ºvhela en medi~ .a.rtísticom1s;a alienahvos, los unos a J
·º os omhres los ind' 'd . ues cuana los otros y l _os otros, tanto más enigm'át1' 1v1 uhos y los co]ec1
, e rntento de d 'f
cos se acen l
e verdadero im ul d
esci rar el enigma de l .
os unos
la esencia la e p I so e la novela, se transmuta
a vida externa,
te extraña'
1ua ap~rece por su parte sph
e~ el esfuerzo por
es, para Aden a extraneza sólita y cuhi¡rta recoge or~ y dohlemen1
10
verdad, y d:::• lo que ';"p_lica la situación
neS"
ª. Esto
1
las gr d
su apanc1on como 1
.
e a novela En
dad an les novelas nos han dado l engufl~Je expresivo del ho~h
que as crea En
e re eJo y el p I d
re,
las novelas
d.
este sentido podrían co 'd u so e la realireal cond' • _mo ernas como "realistas"
ns1 erarse muchas &lt;le
ic1on por la que atraviesa el ho: tanto nos hablan de
re contemporáneo. Entre

!::.~T'

1;

CATHEDRA

[35J

'

�este ?tundo enajenado y el mundo perfecto de la épica griega corre
toda la historia humana. Estamos, pues, en el extremo opuesto de la
epopeya, y en él la novela actual no hace sino testimoniar la circunstancia de nuestro tiempo. Evidentemente, en la novela podemos encontrar la significación de nuestro propio presente y lo que tiene de
oscuro y desconocido, pero en la epopeya griega· podemos alcanzar
también otra visión, estrechamente relacionada con nuestra más íntima condición humana, como podemos igúalmente descubrirla en
las creaciones literarias de todos los tiempos.
Cabe recordar, por último, la historicidad de la técnica y de
las formas literarias, sujetas necesariamente a la experiencia vivida.
Puesto que ésta es el origen · de toda literatura, los cambios y los
procesos en los que se va haciendo la vida, imponen al lenguaje y
a la construcción de las obras literarias las transformaciones que hacen posible, en ellas, la exteriorización y objetivación de la realidad
externa e interna del hombre. La novela recoge, así, la imagen de
la vida de los hombres, tal y co~o la. hacen, y como ellos la viven.
En 1887,' mucho antes de que se iniciara la renovación de la novela
y se hablara de. la crisis de esta forma literaria, Wilhelm Dilthey es·
cribió estas certeras palabras: "La novela del futuro tendrá que cap·
tar todo en devenir, en ascenso, camino de algo desconocido por la
sociedad misma. Existe un núcleo en el cual el significado de la
vida, tal y como lo quisiera representar e:l poeta, es el mismo para
todos los tiempos. Por eso todos los grandes poetas tienen algo eter·
no. Pero el hombre es, al mismo tiempo, un ,&amp;er histórico. Cua,ndo
el orden de la seciedad y el significado de la- vida han cambiado.
ya los poetas del tiempo pasado no nos conmueven como a sus con·
temporáneos. Así pasa ahora. Esperamos al poeta que nos18diga cómo
padecemos, cómo gozamos y cómo luchamos en la vida" •

l)

2'

Ideas Ja, ex n
antecedente
po e Alfonso Reyes en El •e111a•e
cla Uterarta e;19:) te:do de 1940, ''Ai&gt;olo o de la
.

Bita,

Út:;;.~:::;.~•o ne uldo
1944. Pero Uenen au
en La enerlea.
tº1

•..u.•e.

11
Prelesi,men•• a la teerfa lllerarla ob
tura Be
onómlca, M~:rtco, 11183. P, 30.
'
raa completas, t. XV, Pondo de CUI•

3)

Bmll stalaer, C.neeple1 taaümf'lltal

4)

~•• rld, 196&amp;, p. 213,
.., • PP, 108-107.

6)

Oeorce Lutacs, La lbeerle d ■
rls, 1H3, p, 21.
reman, mbllote&lt;;ue Nedlatlons • 4 ' EdltJons Oonthler, Pa-

., 1111..

J).

26.

7&gt; 1111•, P.

eo.

8)

8t&amp;lcer, •p. elt.,

t)

Lutac,,

10)

™··

a •e .-étlea, trad. de Jaime Ferrelro A., Ed RJ 1
'
a P.

JI. 1 02,

JI, 51.

EIDU 8tal1er, en la obra que h
JIJ'oblema. Cfr. l&gt;P. 147-152.
emos venido coment ando, se ocupa ampliamente de

este

11)

.._e con-ell&gt;On.de &amp; 1&amp; Rapsodia vr ,,
11:1 -···
~ - · Ut!Us11m011 aqul el traelado de la ::s4 adioses de Héctor Y AndNinaca", veraos
, P. 220).
a a, de Alfonso Reyes (Obr••
- completu6, t.

12)

Peema
llí• Cid• edición y notas d
..
La Lectura" , Jlladrld
e R . Men~ndet1 Pldal, cllislcos C&amp;stellanos, Ecl. de
' 1913• pp, 149-150.

13)

Lubcs,

H)

Marce! Proust, Ea lluaea •el ti
Qulro,a. PIA (Los clúlcoe d I emi,e JHrdlde, lraducclón de Pedro 8alln
e 11110 ll). Janés Editor B
aa Y Jos~ M&amp;rfa
TheOdor Adorno, Neta■ • litera
, arcelona, 1.952, t. J, P. 212.
Barcelona, 1982.
l■ra, trad. de Kanuel Sacrlatan. \colecct&amp;i Zetefn), Arlel,

11)

•e1

n ..,

p, k .

H) W. Dllt beJ, la lmulaaelóa • ¡
de aua Obr
e peela, en P■le•l~ía
MfzJco 2a a,~ versión, Próloeo '1 notas de EuceDlo
•
• e ., 1951, p. 129.

•
;mu.te.riaPondo
del eenoebalenlo, tomo VI
de CUitura Económica.
•

Nosotros, en el último tercio del siglo XX, ya no tenemos que
esperar ese momento. La literatura, la novela actual, nos ofrecen la
representación de nuestro tiempo y la realidad de nuestra condición.

..

.
1

CATIIEDRA

¡I

f36 l

'•

r

CATIIEDRA

[371

��1\

ANALISIS DE TRES ASPECTOS DE UNA OBRA
,NARRATIVA DE PABLO DE OLAVIDE

l

BAUDEI.1O GARZA G.

INTRODUCCION
El hombre como comunicante nato, no solamente ha sentido la
necesidad de narrar aquello que le sucede ( universo de la realidad),
sino que también ha transcrito de una manera objetiva esa realidad
( universo histórico). Cuando el contenido de la narración sólo se parece al plano de la realidad y notamos que ésta se distorsiona, el epos
ya no es objetivo sino subjetivo. Ha aparecido la ficción, elemento
indispensable del gfnero épico, el más antiguo de la manifestación
literaria.

1 '

Sabido es que el género épico enmarca toda obra literaria donde se cuente algo; desde la epopeya, plena de dioses o héroes, hasta
el cuento costumbrista; desde el sabroso romance español, hasta la
sorprendente novela moderna. Aún el teatro está considerado dentro de Ja épica en lo que tiene de narrativo, en lo que tiene de argumento.

1\

1

.1
,

.

... ..,,~,/·

11

1

11

1

11

·,

Por lo que se refiere a la literatura de Hispanoamérica algo
más hay que decir respecto a lo que aparece en las historias del epos
americano: el primer novelista en el tiempo es Pablo de OlavidP.
(1725-1802). El señor Estuardo Núñez, bajo los auspicios de la Biblioteca Nacional del Perú publicó en 1971 un volumen bajo el título Obras Narrativas Desconocidas de Pablo de Olavide. Contiene siete novelas del peruano que fueron editadas al parecer por primera

1\

\l

CATIIEDRA

[391

�lo.-

vez en 1828 en 1i1 "Editorial Lanuza, Mendia y C. Suponemos que
estas obras fueron escritas en fechas anteriores a 1802, año en que
muere Olavide, todo lo cual nos da hase para la afirmación de que
nuestro autor escribe sus obras narrativas antes que Joaquín Fernández de Lizardi publique su Periquillo Samiento en 1816.
Hemos de intentar un estudio de la primera obra que aparece en
el libro; su título es: El lru·ógnito o el fruto de la ambición, " ... novela ejemplar donde un anciano respetable llora refiriendo las amargas consecuencias de haberse dejado seducir por la ambición; y al
mismo tiempo pinta con un dulce e irresistible interés virtudes sublimes y sencillas, en donde se ve a la naturaleza humana en toda su
pureza." (El Incógnito, pág. 1).
El procedimiento que seguimos para el presente trabajo se reduce

VIaJe a París de Ma . .
c1a.
.
Llegada a Vizca a (~nci~ Y. Fahricio.
Encuentro de May .. escnpc1ó11 del paisa1'e)
.. .
unc10 con El I ,
.
I mc1ac1ón del relato r .
ncognito.
cógnito,
p op1amente novelístico en casa del fo.
·

2o.-

3o.-

a los siguientes pasos:
lo. Análisis de las dos estructuras en las que descansa la construcción de la novela; intento de visión del interior de la
obra.
2o. Breve comentario sobre el especial uso que se hace del
lenguaje y cómo éste complementa esa visión del inte3o.

4o.

rior de la novela y
Incompleto, a nl!estro juicio, quedaría el estudio si no aten•
diéramos a la situación de la obra en el tiempo en que
aparece ante el lector.
So.-

CAPITLTLO I: CONSTRUCCION DE LA NARRATIVA
A)

Estructura Interna
Si atendemos a la estructura tradicional de la narrativa cuyo

orden de elementos va desde la ambientación física hasta el desenla•
ce, pasando por la presentación de personajes, caracterización de los
mismos, planteamiento ,ie la problemática, nudo o conflicto de esa
problemática, tendremos que admitir que la obra El Incógnito o el
fruto de la ambición corresponde de manera general a ese esquema,
Anotaremos a continuación las partes de la estructura tradicional y
los elementos o escenas propios de la obra que constituyen cada una
de esas partes.
CATHEDRA

[401

Ambientación f'zszca
· ,.. me·
.
0
' del Conde de
· Palen
waczonal
· al argumento.
M.enci
. on
.
prevza

6o..

Presentación de er.

.

Amistad del In p _sona¡es:
·cogmto Y Baut·
Nmez y juventud d A
Ista.
Exaltación de la n ; llbano y Rufina.
a ura eza y de l ºd

earacterizaci6n de

.

ª VI

a del campo.

Senc1R·nefz! inocencia r~:::d: Alh
e
ano y Rufma (Relato de
Nac. u. ma sohre Ia mujer pobre)
1m1ento del amo
1
'
.
Beneplácito de los radresen os protagonistas.
Dolor por l a separación
P
d·e Albano y R f
·¡
u ma.
P. antPamiento d l
Asalto al Inc, ~ ª problemática:
v·IaJe. del Incógnito
ognito y su cur . ,
a .M d -~c1on en casa de Fermín
Rufina.
- a n . Intenciones de Fer ; h .
Convencimiento
mm ac1a
Fermm.
,
Y aceptación de R f'
u ma para I b0 d
Deslumbra ·
ª
a con
N
miento y ambición del Incógn.
udo o con/licto de l
ito.
Albano y R f
ª. problemática:
Dolor v dese~p1;~ s.~nm
dformados de la boda
I t .d
c1on e Alhan
Ruf
.
n ento e suicidio de Alb ' o y
ina.
treparativo_s para la hod an~.Y su restablecimiento.
is1ta de Rufina y Alha:Oy isculpas del Incógnito,
Muerte de AJbano d 1 .
Fermín St&gt; retira y ~ ? or te las dos familias.
Dolor de Rufina f es1ste e la boda.
.
,__
y uneral de Albano
. .
DescnK1Ce:
•
Visita•, del Incogn'1ºt0 a1 cementcr·
R
eum?n d~ las dos familias por10 lydsul arrepentimiento.
•
e Q or.
CATHEDRA

[4~J

•

J

�Dolor y desesperación de Rufina.
Muerte de Rufina.
Regreso a Mauricio quien escribe la historia antes relatada.

Se puede apreciar en el listado de escenas expuesto arriba que
el argumento de la obra está contenido en lo que podríamos llamar
un argumento pretexto: un joven escucha de labios de un anciano una
historia; posteriormente la escribe y la envía a su padre. El autor
saca una copia de este manucristo. Este argumento pretexto se constituye aquí en recipiente de la narración propiamente dicha y aunque
da la impresión de ser un mero accesorio, pensamoS que su valor
primordial está en que con su inclusión, las unidades de lugar, tiempo y acción quedan perfectamente realizadas. Con esto, todos los contenidos del argumento principal se justifican y adquieren validez ante
el lector. No hay más que recordar la estructura de Pepita ]iménez,
por ejemplo.
Por lo que toca a la narración del Incógnito que vendría a ser
el argumento principal, y aquí el objeto de nuestro estudio, tendremos
que atender, ahora sí, a los elementos de la estructutra interna para
iniciar nuestro análisis.
O&gt;mo se ha podido constatar, la acción en esta novela corres•
ponde a los hechos en relación a la niñez y juventud de Albano y
Rufina; su mutuo amor, su frustrado matrimonio y la muerte de am·
bos. Hay pues un solo plano accional: lo que el Incógnito recuerda
y que podemos encerrar en estos e,"ttremos:
"Desde mi primera edad yo tuve la felicidad de obtener un don
singular del cielo, un amigo,, •. " (p. 5) hasta: "Veo los lugares de mi felicidad pasada; pero todos me afligen, todos me
parecen terribles, y espantosos." (p. 83).
Fácilmente se puede advertir que la acción de esta novela en sU.P
rasgos generales es de carácter realista o sea que bien puede suceder
alguna vez. Aquí hay seres hY.manos que viven y mueren en medio
de felicidad y de tristeza como todos. Posteriormente veremos cómo
esa realidad quedará distorsionada debido al particular manejo de los
elemento$ de la e-Structura puente.
Por lo que toca al tiempo, otro de los elementos de la estructura
CATllEORA

(421

interna,d lo sucedidO en la novela

·
.. .
:~~e!º::. !:anscurre ~ finales del :;1:1e~~8tc1ón precisa. Supónese
vio en este tiempo
d'
Y esto porque el
el joven Ma . .
.
, nos ice que él c . , l
autor,
situar lo su:~~~ºo enVJf a _su padre. Por lo de= :adm;nuscrito que
se v f'.
en a epoca que se l
.
a ector podría
ea a ectada en sus verdaderos . • e antoJase sin que la acción
que ver con que quede situada
ob1e~vos, los cuales no tienen d
mente nos importa
'd
en una cierta época. A , l
na a
encontramos lograd~º::1 e~r:~ es que si bien la unidaf ~/
real
le en el argumento . .
'gtl,mento pretexto esta .d
po la
cuerda, abarca las ~~nc1paJ. Did10 está que Ío que
n~ existas hasta el momento derentes etapas de la vida de l
cogmto ~ee su temprana muert
os protagoms-

t:;
:•r:d,

To?ante al espacio o luo-ar en
e.
que decir que tampoco es ú~.
el que los hechos se realizan h
es la provincia de v·
T1co. El teatro principal d l
' ay
qu
..
izcaya. enemos tamh.,
e os sucesos
. e es VIs1tada por el Incógnit A
ien la ciudad de M d .d
c1onada localizaci, d
o.
nuestra manera d
~n

1
~::rl. f:idi:::~:i:~iÉ.~1: ~::':00~:L°::!c:;~:
0

:,,:
:.
amp1itu que la acción ocupa en el ti:i;:moda perfectament~ a la

•.....
ar

....

-

. , Para dar más claridad a los
.
acc1on, al tiempo y al espacio v conceptos anteriores respecto a l
' eamos este breve esquema:
a
a - z ( Acc_i?n plano del presente)
acc1on relato de un hom.
bre a otro
tiempo menos de 24 ho-

=
=
ras
espacio = cementeno
· y ca-

h

(
.,
sa del Incógnito
' p, y Ae&lt;:1?n plano del pasad0 )
acc10n -- nmez,
·- juventud y
muerte de los ió•
venes.
tlemp_o ¿15 a 20 años?
espacio == varios lugares d~
la provincia de

=

CATHEDRA

[43]

'

�Vizcaya Y Ma-

drid.
ra el estudio de la estruct~ra i_n·
Otro de los elementos claves pal d d un principio estan d1s•
a·e los cua es es e
tema es el de los person 1 s, nos antoia simrtrtica o parale1a:
puestos de una manera que se
1 felicidad de obtener un don
"Desde mi primera edad y~ tuve . ªse llamaba Baptista, y nuessingular del cie}o, un anngo -~ ·;uestra niñez. . . E~ caserío de
tra amistad hah1a empezado_ e l , Vivíamos 1unto, trabal , 'nmediato a mio.
d
Baptista era e . mas I
'bamos el uno al otro, y los os nos
jábamos juntos, nos ayu~a
,, ( S)
casamos casi al mismo tiempo.
p.
11' mo en el
•
t
,
para
e 1s
esta s1me na 0
P oco más delante se acentuará
·
que·
, f donde el Incógnito menciona
.
parra o
. ,
dos hermanos que se aman, y
"BaptJsta
·
, tiernas.
·
Todo era
Y yo
. v1V1amos como
l hermanas mas
nuestras dos esposas, ~orno a~ 6)
común entre nosotros. (pp. y
d , de la
,
.
itos notamos que a emas
. •
Ya en los parrafos transcr l 'd d ambas familias segmra
. d. • d que a v1 a e
dicha simetría hay m ic1os e
, a realizar en ellas, en un momen•
un desarrollo paralelo y se lleg~ra
Tanto el hijo de Baptista como
to dado, la perfección ideal dehl dogadr. perfecciones morales y físicas:
d 1 I , 'to son dec a O e
la hija e ncogm
1
(sus corazones) nada
·mos en os suyos
uh
d
"Por fortuna no ese n
l
éste se fue aumentan·
.
nos de consue o, Y
d .
11
que no debiera enar .
d
olviendo con la eda ' smo que
do a medida que ellos iban esenbv t y gracias adquirían con•
T d d su ro us ez
d .
su hermosura, su ag1 ~ ad' fuerza y esplendor que nos a mua·
tinuamente una e~pec1e" e( 7)
han a nosotros mismos.
p.
. . • d. fícilmente
.
. os desde el prmc1p10, I
Habiendo estable~1do estos ti~esviado de esta pauta en el trans•
encontramos que Olav1de se haya t da la primera parte de la novela,
curso de su argumrnto. Durante ?, enes no sufren deterioro alguno;
las cualidades morales deb. los dos Jyº\dquieren categoría ele ejempdlo.
· se ro ustecen1 lato que Ruf.ma hace a su pa re
antes al contrario
Particularmente interesanteAlebs e rye ella tienen con una mujer pobre;
· · da y posterespecto a1 encuentro ..qur h • ano
f
le reparan su v1vien
la ayudan con sus h11os uer anos,
CATHEDRA

[441

riormente, le regalan la cabra predilecta que tenían en el rebaño.
Oigamos al Incógnito exaltar la actitud caritativa de los jóvenes:
'·Rufina decía: Albano lo ha hecho todo, yo no hice más que
rroponerlo: ¡,ero él no sólo consintió, sino que la cargó a cuestas para JlevarJa. Albano decía: si Rufina no lo hubiera propuesto, yo no hubiera hecho nada. De modo que los corazones
de estas dos criaturas eran tan excelentes que cada cual se apropiaba la censura, y enviaba al otro la alabanza; pero esto no
es de estrañar en las almas nobles y modestas." (pp. 14 y 15)
LQs jóvenes también reaccionan con candor y sencillez ante el
amor. Son dos perfectos enamorados: se respetan como hermanos, se
admiran uno al otro y con la más tiem~ ingenuidad se dan pruebas
constantes de ese puro amor. Aun en los momentos difíciles no de.ian de dar muestras de la limnieza de sus sentimientos. Ante la inminente boda de Rufina con Fermín, Albano le llega a proponer a
la joven que desobedezca las órdenes de su padre. Ante la profunda negativa de Rufina, Albano no tiene más que recapacitar y pedirle perdón:

.....

,..

tll

"Idolatrada amiga (la dijo, levantándola), perdona el extravío
de mi razón. Yo soy el que debo echarme a tus pies, pues que
soy culpado. . . ¿ Cómo es posible perderte, y sufrir la vida?
pero manda, dispón de mí: yo soy tu esclavo. . . Por otra parte los consejos del Cura no se apartaban de su memoria. La
idea de obedecer a Dios la sostenía, y la daba valor para no
entregarse a los delirios de su muerte ... " (p. 49)
Más adelante hablará Rufina y su::i palabras reflejarán su madurez espiritual:
"Si me dieras la palabra de escucharme con calma, si me aseguraras que ~ada de lo que yo te diga te precipitará a una resolución temeraria, yo te lo contara todo, con la esperanza de
que viendo que nuestra separación es voluntad de Dios, te sometieras resignado, como es preciso que yo me someta, aunque
estoy segura de que este sacrificio me costará la vida." ( p. 50)
,
Por otra parte, ni atin el intento de suic,idio de Albano es juzgado con rigor. El joven tiene la fortuna (¿o la desgracia?) de no moC:ATHEDRA

f451

·'·

�rir sino poco tiempo después en brazos de Rufina. Ya no es, por
lo tanto, la imagen del suicida la que tenemos delante, sino la del
joven que muere apaciblemente con el consuelo de ver a su amada
junto a su lecho de muerte y con su alma en paz con Dios:
"Baptista, buen cristiano, y sometido a los decretos celestiales,
decía con tono humilde y religioso: Dios de misericordia, recibe
en tu seno a la mejor hechur~ de tus manos. Y tú hijo querido,
si puedes escuchar nuestros lamentos desde esa región venturosa a que espero te haya conducido tu virtud, implora por un padre que te amaba por ella." (pp. 65 y 66)
Siguiendo con el tema de los personajes podemos decir que no
encontramos en esta novela ninguno de ellos que tenga características
de antagonista. Hemos visto que los jóvenes y en especial Rufina,
aceptan su destino. Fermín, enamorado de Rufina con la mejor intención, no llega tampoco a la categoría de antagonista; sólo aparece para marcar un contraste entre el hombre de la ciudad y el hombre
sencillo del campo. No se vuelve a saber de él ya que desaparece al
darse cuenta de las desgracias que ha causado en las dos familias.
Fermín fue benefactor del Incógnito, lo recibió en su casa, lo atendió
durante su restablecimiento, lo invita luego a un viaje a Madrid. Por
lo tanto, la imagen que nos queda de él es la de un hombre bien intencionado aunque citadino y por ende pulido en sus maneras y correc-

il

to en sus actitudes.
Por lo que se refiere al Incógnito no tenemos más que ver lo que
se dice de él en el Prólogo y que ya hemos transcrito en la primera
página de nuestro trabajo. Un hombre condenado a llorar y a re·
criminarse por los resultados de su ambición. Este personaje conce•
bido con tales características, se mantien~ así hasta el final de la novela. Es otro tipo .roás a quien el autor utiliza para moralizar y que
de ninguna manera llega a tener categoria de antagonista. Nuestra
actitud ante él seria de lástima antes que de rechazo:
" ... yo solo miserable, fatigado de una vida que los remordimientos emponzoñan, yo vivo todavía a mi _pesar. La justicia del
cielo me castiga dejándome la vida; pero espero salir bien presto de un mundo tan odioso. El cielo tendrá piedad de mi arrepentimiento." (p. 8.3)
CATHEDRA [ 46]

t~

Muy poco habrá de decirse

.Y Baptista. No sabemos ni . re~pecto a las esposas del Incógni-

v1simas. referencias a e11as y ensiquiera
Se hacen hregene lsus nombres.
.
nera directa en la acci·,on. S'us senti• ra• no mtervienen de una maplano a
m1entos pasan a un
d
lhasta, tercer
.
veces y su pre
•
segun o y
;s umcos que exteriozan su intim.~e~c1a queda casi horrada ya que
arece ser que aparte de los
hI a son el Incógnito y su amia
de sentir felicidad, tristeza om~cm:~~?s,. ellos son los únicos capa~;~
~Stas mujeres que contrasta con Ja ac:~Irto.. Actitud pasiva 1a de
e sus esposos.
i u activa, física y espiritual

B)

Estructura media

_Se ha designado con el nombr d
medi~ al conjunto de elementos que ~ estn~tura puente o estructnra
tura mterna y la externa de ~a oh sirvS e ~nlace entre la estrucco~t~aremos en su Interpretación ra., . i. seguunos a W. Kaiser enedición revisada, Bihl. Románic: ~;.alz~zs. de la obra literaria (3a.
1961) que asunto es " lo
. ispamca, F.d. Credos Madrid
a la obra ¡·iterarla y va· ·a · iºnflque
vive
en una tra dºic1on
·, propia
'
.
n1'ena
mr en su co t •d " (O
' '
0 . sea que un asunto pertenece al
d dn em o
p. cit., p. 71).
v~r de inspiración. Segú~ esto mun o e la realidad y puede ser:
mto toca, su asunto es el
y por lo que a la novela del Incóghomhre. Asunto no mu ort~:sto resul!ado de la ambición de un
~?mo dice el mismo Kalc;er: ~,~l
ci~rto, ~~ro al fin y al cabo
i;ra d_e considerarse plagio casi no : : ,aptacion de un asunto hnes e crimen." ( Op. cit., . '73)
a na un solo poeta limpio de
este relato y que está ínlimame~te~:un~o de carácter realista el de
A nuestro modo .Je
1
iga o con la acción del mismo.
II
t
ver e tem
, 1
o quedará adaptado a las
e . 1 a 5?na a manera como el asun~' espacio y personajes que ~
~irc~ns~adncias de acción, tierno ras palabras, el tema es &lt;le
,
a e egi o para su novela. En
pura: la historia del amor ent::rrter. ~etamente imaginativo, ficción
"El
.
os Jovenes.
motwo es una situación ' •
to, de significado humano", se 'ntí!i1c:1 que s~ r~pite, llena, por tanp. 77). Los motivos d.
J gu.
imprescmilihJe Kaiser (O~ 't
fue
' ice e mismo aut
,
,,. c1 •
na matriz y siempre se pre5entarán ~~ estan imbuidos de una
manera c,increta en la

11
,...
EII

ri

f '

t::{

:s ::t:;

CATHEDRA [ 47}

'
¡¡

�obra literaria. Si no hemos entendido mal estos conceptos, pu,h~mos
reconocer como motivos principales, y sólo para mencionar ]os más
destacados, el sentimiento profundo de amistad entre dos hombres;
el amor inocente entre dos jóvenes sencillos de corazón; la obediencia
a los padres; la claudicación del hombre virtuoso; la sumisión de los
protagonistas al destino; el rechazo de la vida de la ciudad y la correspondiente exaltación por la vida en el campo, etc., etc. Como
vemos, todos estos motivos pertenecen al ámbito de lo humano.

El leitmotitJ o motivo dominante sería la repetida aparición de
un objeto determinado o de cualquier rasgo significativo. No dudamos en darle al arrepentimiento esta categoría en El Incógnito. Las
constantes reflexiones del narrador sobre las diversas escenas que
relata, van orientadas a proyectar este sentimiento. Diríamos que a
cada escena acciona], corresponde una reflexión. En esta obra, por lo
tanto, el leit motiv ]e da una intencionalidad evidente al relato; una
intenciona1idad hacia el terreno de lo espiritual que busca una clara
reacción emotiva por parte del lector.

CAPITULO II: BRF.VE COMENTARIO SOBRE EL LENGUAJE
Aspecto importante en toda obra ]iterarla es el lenguaje, por lo
que intentaremos un breve estudio del mismo en la novela objeto de
nuestro trabajo.
Considerando a la opra en su aspecto exterior, existen dos lenguajes: el del autor, sobre todo en la primera descripción del paisaje de
Vizcaya, es el propio de un hombre culto como en realidad lo era
Olavide. Nótese en el siguiente fragmento el contraste que logra con
el uso del adjetivo; contraste que por otra parte, nos quiere dar un
tono de entusiasmo hacia el paisaje del campo:
"Al principio se sentía an1mado y divertido con el grande es·
pectácu]o que 1e presentaban aquellas majestuosas y corpulentas
montañas. . . el corazón se le agrandaba con ]a vista de tantas
inmensas moles de piedra, de tantas masas gigantes y asombro·
sas. . .. Su imaginación vagaba como el águila sobre tan varios
y agrestes sitios, que unas veces le parecían agradables y otras
terriJ-&gt;les ... atravesa~a rápidos torrentes, que con su fuga p~

cipitada se cubrían d
descanso; sobre tod e espuma y tal vez se sent b
que con blando,
o c~ando veía un
para tomar
1
roca." (p. -?) y apacible rumor se desprend1a
y. del
1c1oso arrovo
seno de la

dulce h:it

. Veamos Jo anterior fr
saJe hechas por El Incógnit:ntq\: couna de tantas clescripciones d l .
"Es
'
mo ya sabe
e pa1una roca aislada
•
mos, es un campesino.
avanza sobre su
que separaudose de I .
.
la naturaJez~ ha pen i~dnte, y forma una esp~ cimda del monte se
nos
A
reum o en el1a t d
ana a. Parece
pir¡n· ;ma
~á lleno de
P:~osuras y
tes más que masa¡; ~ ~Ice y deliciosa. No se orescas, que ins~ rusticas y l .
ve por tod
suenos y agracbhl
b.
sa \&lt;eJes que ele
1 • as parsensihles.
es o Jetos que ~eleitan
van as ideas, o riy recrean a las l
DI
am~
e as concavidades d
se escapan muchos arr: la roca tapizada de verdur
al terreno •.. " (p• 20)yuelos bulliciosos que riegana Y
y refrescan
de flores
N

l

::/~,::rí

i:á:;:

al:~

b otamos que en esencia
.
am os fragmentos. El ca
.es Ja misma persona 1
eJ lcnguaie como
d mpesmo nos resulta
• a que habla en
to • l ·. ·
un aca émi
L .
aqm capaz d
.
s, e mismo ritmo '
. co.. a misma profusi.
.e _mane1ar
corrección. Estos
} musicalidad en el pe • d on de adJehvos cul, conceptos t h''
no o; en f l
.
con otro propósito hem
am i~n so11 aplicables aí m~ a misma
os transcrito o transe 'h'
m a parrafos que
emos
dicho
1·
rJ
Iremos
H
meas ar 'b
·
para moralizar Es re
n a que el autor utiliza
sentenciosas v c::.erm~ almente impresionante la
a. sus pe.rsonajes
. ·
ones que I I . .
cantidad d f
algunas aI azar:
e ncogmto interea1a en su d' e rasec::~
memos
"C
iscurso; touando d amor es u
empresas útiles y ~r;nJ~ ,~s {el esltímulo más poderoso p 1
"
·
p. 1)
ara as
: .. nuestros buenoc:: d
::::: ocasión de
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se debe perder

J,J;,'~ h;°~

(:'."i;)

d
puP.de concentrar
os, ni formarse .d
en su corazón senti mi
costumbre de h h i ea_ ~e la intimidad, fuerz entos ta? profuna er VIVido solos y 1'unto
da y energ1a que la
s pro uce en Ios corazoCATHEDRA [ 49 J

•
-

\

r

.'
¡

¡
:

¡
¡

�nes .. ·." (~. ~9),
Hay momentos, pocos por cierto, en que la narración se agiliza
y adquiere un dinamismo casi cinematográfico. Véase el sip;uiente
ejemplo:
"Apenas empezó cuando Baptista y su mujer se ponen a temblar: le hacen señas para que calle; pero era corto de vista y
no las ve. Entonces la mujer de Baptista le toma por la mano,
y le saca a otra pieza; pero ya era ~arde: el mal estaba hecho.
y aquellas pocas palabras habían acabado de destrozar el corazón de Albano." {p. 6.3.)
Notemos cómo el empleo del presente histórico le da -el vigor
y el dinamismo que la esce_na requiere. Pocos son en verdad estos
aciertos expresivos que quedan desperdigados en el contexto ~cneral
de la narración, que por lo común es de tono reposado y reflexivo
debido al constante uso del pretérito y del copr~térito de indicativo.
" ... padre, pues yo no puedo ir allá, a lo meno~ hacedla decir,
que yo voy a llevar mi ganado a la roca empinada, y que ella
venga con el suyo: con esto podré verla, y ser menos infeliz ...
¿, porqué atorffi:entas a tu pobre hijo? ¡Ay padre! si pudiera5
comprender cómo mi corazón idolatra a Rufina ... " (p. 20)
Albáno es el que ha hablado y sin embargo fijémonos que el
joven campesino ha escogido su vocabulario y lo ha dispuesto en un
período gramaticalmente correcto. El impulso emocional del personaje no corresponde a la perfección de su lenguaie, aunque hayan
sido usados los signos de admiración para darle el tono.
En resumen, el tratamiento del lenguaje no sale de los térmi•
nos de lo pulido, de lo correcto; como corresponde a un hombre de
letras. Es por eso que se nos antoja postizo y artificioso en boca de
los personajes. Hubiéraselo propuesto o no el autor, a nuestra ma·
nera de ver el lenguaje ha sido aquí un poderoso elemento distorsionador de la realidad, un elemento más para acentuar la ficción
necesaria en una obra del género épico como la que hemos venido
analizando. No queremos discutir por el momento si el uso del lt&gt;n·
guaje como elemento de ficción es válido, ni si tiene ese propósito
específico en esta novela.
CATHEDRA

f50l

CAPITULO III: RASGOS NEOCL4.
LA NOVELA .. SICOS. y ROMANTICOS DE
Hemos querido com 1

.

/ruto de la amb. . ,
p etar nuestro añálisi d
.
novela hereda d zczon trat.ando de puntualízar s . e El Incógnito o el
pa a finales de¡°
li~r"?.. i¡Ue tu~~::5i:•sgos que la

,~;;oxv;;;es

A) R
.
asgos Neoclásicos.

y prmc1pios del

.

.

XIX

ga1 en Euro-

.

:

La novela como tal no
.
,
preceptos vigentes en I , persigue fines estéticos
práctico: moraliz;r E a ep2ca, la obra literaria
-que según los
jes como tipos hu~ano:to se logra, co~o hemos vist~
t;ner un fin
hemos que es el a t
1y en lo que dicen estos
'
. os personau or e que hahl
personaJes {Y
a por boca d l1 )
·
a saomo resultado de Jo
.
e e os .
nos presentan
T .
anterior, tenemos
mos decit, a u::1 :c1osos Y. un tanto sintéticos.q~ estos personajes se
res Se
. e apa racionalista de
rresponden, podríaRufin~ .,.rnzbahza aAt~avés del Incó;nito e~~uen:ias !ígidos y ejemplaano. un ~
•
,
mismo que
t •
tanto lo Yiciado para el e1:m1~, que representa lo citad· a raves de
mo y por lo
Son personajes m .d , criterio del autor nos d .
i;omo entes de f º.~1 os a voluntad del a~tor . eJa _una enseñanza.
1cc1on.
, sm ninguna libertad

dt~
I:n

e

La descripción del
. .
tan de
•
paisaJe correspond
•
Vizc 01 ras ~pocas, que casi no ha
. e a _canones tan rí idos
. ª.Yª descrito sobre tod
1 Y. diferencia entre el _g . y
pa1sa1t' del que nos hahJ
e~ a primera parte de 1 pa1saJe de
hacia el clasicismo. p . a . arcilaso en sus églogas E a. ?ºvela y el
. ..
. a1sa1e ya fabricado de
. vas1on temporal
S1 bien OJavid . .
antemano.
e e1ige 1a pro
•
sa, es solo para am li
• .
Y~10 porque pretenda el
phar su público 1
:varla a categoría estética Ló ~ ~r su publico
ti-nido moral d 1a ensenama ampliará su ámb ·t. d g1ca~ente al ame a novela 5&lt;'rá más er t·
I o e acc1on y el con
A
1ec 1vo.
·
unque en el argumento . .
~ observan las unidades d f prmc1pal o narración del /ne. .
irrenunciable
e iempo y de es a .
ognuo no
llega a realiz: por los preceptos neoclásicot 1:º, ~nsdideradas como
rse.
'
um a de acción sí

.f

◄

eº

'

'
.;
¡

El elemento mitolOgico
' •
pagano queda totalmente hech
o a un laCATHEDRA

[51]

1

11

l!11,
1

1

�· t'ana
1 ' nuev a modalidad ideológica
l 'lustrac1•6n cris
do; en su lugar ª ~
vez por Olavide.
representada por primera
lih rtad para expresar los senti•
T
do
con
e
El lenguaje no es uti ~
enseñar
recetas de mora1;hde tal
1
mociones smo para
.
lenguaje no ay 00•
mientos o as e 1 condición del personaJe y smbu d la ciudad hamanera que entre a
ino como el ho re e
. de un
rrespondencia. ~a~to el cama!:cal y la corrección expresiva
bl con el puhm1ento gr
an
académico.
.
lí
de este apartado h emos hecho
,
Ahora bien, en las primeras neas . oca. cabe aclarar aqm que
.•
los receptos vigentes en la ep tista Luzán publicada en
alus1on a
rido a la Poética del p~ecep
Sabido es que este
nos heI?~s re e 1737 V 1789 respectivamente..d fielmente por los
d_os ed1c;::es;eceptos ·que comprende
a set~ ºel libro guía de la

l

fu;

hb~t:res 1;.oetaa de entonces ilJ F.ap": ~onfa la Literatura al ser•
y

el.stcnatura del Neoc)acisismo; el.1 d;~dta en cuatro libros cuyo con·
1 er de la mora1. La obra esta 1v1
vicfo
.do es el siguiente:
•
tem
d 1 Poes1a
•
progresos e ª ,·
lo. Del ongen Y
d •t de la Poesía
De la utilidad y e1e1 ~
230. De los poemas dr~máttcos
O.

11

é}illCOS,

4o. De los poema~ .

.
h bla para nada de la
•
este
libro
no
ª menos da preceptos
Como se puede aprec1arl, , .
ni mucho
•d da parte ~e a ep1ca,
,
a Luzán el ran~o
novela bcons1 e_r~a Al parecer la prosa no tema b{avide toca, hemos
que de ,ª\r!;;so: Sin embargo, y por lo : ed: fondo de la Poética
que tema
ega a los precep
.
t ces que

~::::d;~;;.:;::::~;::•;.;,r
¿:=p~:•:.d;:m:~g:~.; par;
~
Olavide escnbe novel~s
1
,
ellas? Todo parece md1car o as1.

B)

Rasaos Románticos.

. el Romanticisd ir rasgos que anuncian
1 de
Más bien deberíamos ec .. , o de encrucijada, la nove a b
Como toda obra de trans1c1on
actitud que ya comenza a
mo.
d' sustraerse a esa nueva
I
Olavide no po ia
a a fines del siglo XVII .
a adoptarse en Europ
El Incógnito en lo que
Juan Jacobo Rousseau está presente en

esta novela tiene de exaltación de la naturaleza. El Emilio deja ver
sus hueJlas en todas esas reflexiones de cómo 1a tranquilidad del
campo enriquece el espíritu del hombre y de cómo el ambiente pervertido y viciado de 1a ciudad lo aniquila.

La actitud de rechazo ante la realidad por parte de Albano al
intentar suicidarse, nos recuerda, salvando las distancias debidas, nada menos que a Werther. Ya hemos visto que debido al propósito
moralizante este intento de suicidio pierde su dramatismo debido a
que Albano tiene suficiente tiempo de arrepentirse.

La expresión de Jos sentimientos aunque no es libre por parte de los personajes, apunta ya hacia un subjetivismo romántico. Tanto Rufina como Albano se demuestran su amor; amor reprimido por
prejuicios de tradición familiar o religiosa, pero amor al fin y al
r.abo; amor que Jleva al sacrificio o al autoaniquilamiento.
Particularmente en la segunda parte de la obra notamos que el
paisaje refleja el estado de ánimo de los peronajef3. Ya no :será rimeiio y colorido sino triste, melancólico y a veces lóbrego. Albano
intenta suicidarse al anochecer, " . .. Ya no había en el campo más
111e Ja luz opaca del crepúsculo de la tarde, esta luz incierta que se
disminuye cada instante, y que es tan favorable a la tristeza." (p.
57) El paisaje como prolongación del Yo a la manera romántica.

CONCLUSIONES

•....
tD

r.....

.

e::

'¡:,,
.,...
}

-

(1 :
i

n:

De ninguna manera consideramos haber dicho la última palabra sobre El Incógnito en materia de análisis. Podríamos decir que
esta novela es inventada y no vivida, lo que ciertamente le da un carácter más significativo como obra de ficcÍón; pero hay que recordar por un lado, que la novela como manifestación ]iteraría del género épico ni siquiera ha sido considerada en las preceptivas de la
~poca; por otro lado el nacimiento de la novela moderna con el Romanticismo, está to&lt;lavía lejos de llevarse a caho, ele tal manera crue
difícilmente un oscritor de narrativa en prosa podía loRrar nlenamPnte su obra si le faltaban los elementos necesarios para realizarla.

A pesar de todo lo anterior, El Incógnito es una novela en el
recto sentido de la palabra: estructurada con equilibrio tanto en su

1¡
CATHEDRA

[52]

CATHEDRA

(531

'l 1' '

'

1

1

1

�exterior como en su interior a base de un argumento como rec1p1en·
te del otro; realizada en lo esencial bajo cánones establecidos en la
época ( aunque para otros géneros literarios) y por lo tanto válidos
en aquellos tiempos aunque no del todo en los nuestros. Caso curioso, en fin, de una novela que se apega a preceptos que no fueron
promulgados para _ella.
El ámbito americano no está presente en El Incógnito y al parecer tampoco en el resto de las novelas de Olavide, por lo que sería discutible la inclusión del autor en la literatura de Hispanoamérica. Las influencias del Neoclasicismo y del Romanticismo que hemos apuntado, son las unas, provenientes de un movimiento europeo,
por no decir español, que ya empezaba a decaer; las otras son de
una nueva actitud ante la vida que de ninguna manera habían cuajado como manifestación literaria en Europa, mucho menos en España.

I¡
1

C\THEDR\

f54 \

BIBLIOGRAFIA
A)

Geaeral

Dlu PlaJa Guillermo.• ADtelería
b or, Madrid.
B)

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Próloro de Estuardo Nófte■.•

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Romintlca Hls1&gt;ill.lca.• ae
' -■iU,1,,..de
111
Ed, Oredos,
.....la
d, obra
....,,.
J9S1. eraria •
• llf.•

Biblioteca

lnter11ret

3a. edlcf....
uu revisada.• Blbl.

CATHEDRA í55]

��OLAVIDE O SADE
MlCUEr. COVARRUBI l5

.

!/
a, .

l. REPRESENTATIVOS Y VICTIMAS DE SU TIEMPO
He aquí dos nombres jamás reunidos, dos escritores que tendrán
que ser mencionados para que se contradigan, para que se rechacen
en estas páginas: Pablo de Olavide (1725-1803) y Donatien Alphonse Francois, ma!qués de Sade (1740-1814). El primero peruano,
oidor a los veinte años en Lima, protegido en España del conde de
:\randa, intendente en Andalucía, síndico y repoblador d(' "if•rra 1\fo.
rena, procesado y recluido por el Santo Oficio en un convento, interlocutor en París de Voltaire y Rousseau; reintegrado cuatro años
antes de su muerte a España, recobra sus bienes y muere en brazos
de la mejor ortodoxia· de su época. El otro, el "divin, Marqués",
l-ivió las amabiJida&lt;les de la primera juventud y casi mseguida las
ingratitudes de la vida licenciosa que desde los vein~trés años le
hiciera iniciar el duro calvario que como huésped de las prisione8
francesas durara veintisiete años. Uno y otro adopuron con vehemencia esta y aquella filosoña renovadora de su s.glo y por ello
radecieron la felonía del
negro tribunal español1 y l... hipocresía
2
del absolutismo francés. Las relaciones que entaharon estos autores fueron de índoJe indirecta: 1a Enciclopedia (Voltaire especialmente) y el deseo de hacerlo todo e.tplicable. Animaron y fueron
animados por su época. Sin embargo, los matiees, las particularidades deJ racionalismo tanto en España como ~ Francia. junto a
la adopción de una de las dos grandes vertiente.; de la filn,;ofía dir.C\TfIEDR'i.

f!i7J

,...

1,;
1

r

.

�'

ciochesca, nos colocan al muy hispano y poco americano Olavide en
el campo del idealismo y del catolicismo, y a Sade en el punto opues•
to, es decir, en el materialismo mecanicista sostenido, fundamental•
mente, por D'Holbach, La Mettrie, Helvetius.
Lo cierto es que podemos encontrar algunos puntos de contacto
entre el peruano-español y el francés. Ya lo hemos dicho: son hi•
jos de su época. El primero asimiló el más avanzado pensamiento
dentro de· la ortodoxia y el segundo, extremista, hizo suya la han·
dera del futuro: pasó, sin hipérbole, del Siglo de las Luces al siglo
XX, ya que el recatado XIX ignoró al incomparable filósofo del mal.
Ambos son novelistas. Escriben en uno de los géneros más pos·
tergados en el siglo del orden. Pero su finalidad se adapta al didactismo imperante. La virtud: la cara, la carísima virtud será ensal•
zada de unívoca manera por Olavide y de modo formalmente equí•
voco por Sade. La virtuosa virtud del hispanoamericano y la extremosa, ambigua, escarnecedora del aristócrata francés, armarán el objetivo central de este estudio.

2. LA POETICA NEOCLASICA EN ESPAAA
El siglo XVIII es el siglo francés. O por lo menos, de lo fran·
3
cés. La preceptiva, la poética, la academia, la ilustración, el racionalismo, airgen con fuerza en Francia y de allí pasan a otros paí·
ses. Afrarcesada desde el poder,4 España configura bajo las más
precisns n~mas qnr le son posibles, el neoclasicismo. Sus adali•
des: Feijoo, Jovellanos, Luzán. Sobre todo, Ignacio Luzán (1702·
1754). Aut&lt;:r del libro Poética o reglas de la poesía en general 'V
de sus principales especies (1737 y 1789), se nutrió previamente en
Voltaire, en l\acine, en Corneille, en Boileau. Tuvo influencias de
otras latitudes: la italiana de Muratori con su Tratado de la perfec•
ta poesía (1706) y la inevitable de Aristóteles. Hombre que amó la
pulcritud y el o~en, desempeñó a la perfección el cargo de secreta·
rio de la Embaj~a de España en París (1747-1750), fue miembro
de la Real Acadenia Española, de la Academia del Buen Gusto, de
la de Buenas Letra, de Barcelona y de la de San Fernando. Tuvo una
frágil salud y murñ dejando a María Francis~a Mincholet y Saúca.
CATHEDRA [ 58]

su analfabeta esposa a
c~atro hijos, uno de
cargo de su nada ere .
.
teica actividad lo 1l o~ cuales sería más tard ciclos .~1enes y de sus
español5 como
evo tanto a señalar
e su b1ografo. Su ro
neda de Sev1·11 a IaMeiaboración de un Proalgunos defectos del teaptr
.
a Y ad .d
1
yecto sob 1
o
tran1ero va en camin II ' a a defensa de lo
a Casa de Moclopedia: ". Q , h O de adelantar la ,1 h espanol cuando el .
t. ur a hecho E Cf' e re preo-un
d
ex-

i

r:

;omo a la presentación del p¡'pana por In cultura';¡ ~ e la Encies en que se habían d
an de una \cademi
e .u ropa?", así
Pero r;; por ~u p , . e refundir 1a Espan-Ol ª de Ciencias y r\r· oettca q h
a y la d H·
·

nos a Ia española)
ue a pac:ado a 1a h.
. e Istoria ...
r1clo _h1&lt;;ta el t.'íltirr:o yrt no por su compulsivo afá~stona ( por Jo mereal importancI·a
e los extremos. i; Est h
de perfección lle., (
en nuest
·d.
a o ra s ·
Sion Zaragoza 1737)
ro I wma, publicad ' m precedente de
dna
' considerari:-e
' com . hconocia
'
a en su
·
una anterior i't ] .
7 primera vero orrad d
,
a 1ana
1
,
or e 1a e~pañola L ' a a que po(.1789) es. póstuma· I~uzan
de
de',
.
· a segunda d. •,
. anotac10nes Y de a r
Jo un eJemp1ar de su
, .
e ICion
mo Llaguno ac~mod, ega~os en hojas sueltas
. Poetzca plagado
texto de Luzán, una/ o me~or que supo. Ante' m_1~mos que EugeIglesia de Segovia J M~morz~s escritas por el ce~1~ al modificado
f~mosa Pohica s; ;~~d gnacio de Luzán, hijo tecanomdgo de la Santa
s1dera a la poes'
IVI e en cuatro libros E rcelro el autor. Est:&gt;
ia como "
· n e
·
"
y como "entreteni .
art~ subordinada a l
primero ~e con"enseñar deleitand~1ent~ y _diversión", ya que ªs::~~al ! la política"
como nadie de H º. eleitar enseñando"ª A , mahdad es Ja de
ce et utile". En
cuando éste exp;esa q¿ml Luzán, está cerca
enseñarnos 1a
, I ro II, encontramos que
a poes1a es "dulmejor de los ~:es1a es "discreción, elocuenci
o menos que puedP

f

~fªt~'

filo~fía, ya

,.

t

que';:;. la ~~r~mos rivalizando ~:./~ancia",

y en

el

razon, en cuyo inter· se I:1ge al entendimiento ªJ2samente con la
mas filosóficas se ior- alcazar, introduciendo d.~ la poesía al coe~tratagema lo • ~ ensenorea de él como po . IS razadas las máxita. "9 Por otra que otras ciencias no pueden rl mterpresa, y logra con
rcnnidos ~lor lospahrte, la naturalidad y Jo fanºt~r~r con guerra 1bie1.J
1
uenos p t
p
astico no ·.
01•1en de ¡1riorI'd d l . oe as. ara ello hah , d . rmen s1 son
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El Peregrino:,10
~oe~1a en dramática en é .
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CATHEDRA

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1

�que en ella están contenidas ]a tragedia y la comedia. Sin decirle,
expresamente, sostiene la idea catártica de la poesía, puesto que la
tragedia, báquica, es "una representación dramática de una gran
mudanza de fortuna, acaecida a reyes, µríncipes y personajes de gran
calidad y dignidad, cuyas caídas, muertes, desgracias y peligros exciten terror ) compasión en los ánimos del auditorio y los curen, y
purguen de estas y otras pasiones, sirviendo de ejemplo y escarmiento a todos, pero especialmente a los reyes y a las personas de mayor autoridad v podrr."11 Es superior -dice Luzán- lo verosímil
a lo veruu"'ero, y P,n toda obra literaria deben privar las tres unidades. Como moralista, acepta con condiciones duelos y amores y pide
que el poeta "no haga aparecer gloria lo que es pasión, ni virtud lo
12
que es vicio, ni prendas lo que son defectos." Se declara contrario al número exagerado de personas sobre el escenario, al "gracioso" (por bufonesco) de la comedia española, al cúmulo de desequilibrios en ésta ( ,1esacato a las tres unidades aristotélicas, a1?;udezas impropias de ciertos personajes, metáforas extravagantes, argu•
mentos mitológicos, intermedios musicales). Tampoco admite la
tragicomedia: la en('uentra monstruosa a causa de su extraña mezcla
de terror v gracia. En el Libro IV incurre Luzán en el entusiasmo
13
que luego ·provoc:irá el burlón comentario de· Menénclez y Pe1ayo a
su declartoria de que en la epopeya se deberá encontrar "una acción noble y grande, personas ilustres y esclarecidas, como reyes, héroes, etc., la instrurción moral a donde deben tirar y parar todas las
líneas de la enopc-ya. como a su blanco y fin principal, y finalmente
el modo verosímil. admirable y deleitoso, con que se debe hacer la
· · · , J e 1a acc10n.
· , "ª Va mas
' l e1os
. "F.l. Peregrmo
. " y expresa
imitac10n
que la epopeya "rlehe venir de instrucción especialmente a los re15
.
yes y capitanes
. . . y proponer 1a i'dea de un perf ecto h'croe mi·1·1tar."
Continúa en esta ~erción el autor disparando vi~orosamente contra
Lope de Vega y contra Góngora. Su valentía es indiscutible. Se atreve nada menos que contra dos "monstruos sagrados" de las letras es·
pañolas. Al primero opone su incomprensión y contra el se~nnrlo su
mejor preiuicio. No lo¡?:ra admitir el genio tumultuoso de Lone ni
la c:oberbia belleza oscura de Cóngora. Ambos burlan los diques
GUe Luzán quiere imponerle a la poesía. En cambio para G:ircila·
so de la Vega tiene siempre el calificativo de perfecto. En conclusión: Luzán, escritor escrupulosísimo e investigador metódico y apa·
sionado, traza las directrices para la poesía más precisas que un siCATIIEDRA [ 60

l

glo tan cientificista como l
es, c~mo P} mismo lo
e XVIII podría auspiciar S
, .
atrevLdo. En
,
expresara en su ohr
. . · u mayor ex1to
., 1a epor.a en q
a prmc1pa] 1a d h b
car 1o todo, {,} estndi~ . ~e. se aspira a estudiar} '
e a erse
genuas quizá el
yl clasifica la poesía S
o todo, a clasifi, ementa e" ~
· us normas , "d
.
d , .. on un punto de p art'd
' ng1 as, mb.re, su Poética
- · , que an pa
1 a Lu •
s1co español puedai
.r~ que las líneas que d
zan, su nomsus patronee: e I
vui1bles. y con ella I e Imitan al neoclá~- orno a de Pablo de 01 'd s, a n_ovela ajustada a
.av1 e, por eJemplo.

i· .

rr

;,· FtA ~IBERTAD ARTISTICA E:\J FRAKCIA
,n rancia se
I
un signo t 1 . contemp a el quehace
I
ota mente diverso al d E. ~ r y e devenir human b .
con menor seqned d
e spana. Impe l
, os a¡o
demolición que t' a que al otro lado de los p· r~ a razon, aunque
.
1enen que d
II
,
mneos La t
d
eqmpo Jo cual
esarro ar los "fiJ, f ,, ·
area e

,.

i:'t;•
:labor que"';l'e~=~:ñ•~n L:. eficacia indi:: ;;:le. 'y:::!!': ~n
1 ac1ones del ca
n con menguad
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1

:: q

~13-1784);

r

~?¡t;~:::~;?'e~:.
gr~poqueque en:.b::~~ti;1:
"H

. e e un solitario 18
ien e
su esfuerzo
sm excepción ni r, t · I .ªY que examinarlo tod
no puede
menzamos a
,01t rmp ac1ones; atreverse
o, removerlo todo
géneros de Jae~~~;r:~;:e~~~os de ello, que

1

:::r~ ~;;~;:1

o
1 ..
,-

otros ~o-

0

:i:~~ l: primera f~ndación ~:n la: ~~:f'a~ac~ón genera_! de Ia:ºky::
un azar smuularís"
es, que debieron s
•
ces a un impulso del b • uno, a una circunstancia
- u nac1meros inventores no
que quienes vinieron desp::t~naj a v~que realizaciones
on, en su mayoría más u
e os png:m1ente t
d que deberían mirarse co'
q e_ esclavos suyos;
arte a su oma as_ ,por _el último término mo un pnme~ grado, ciedem,
perfecc1on, sirvieron sólo
' en lugar de impulsar un
com:s" hod~hres a la condición servlt~ªe ~et~asdarlo, reduciendo a los
..e 10 un nomh
1m1ta ores• q
lar. era preciso
re ~ una composición de u ' ~e tan pronto
más que se h .. modelar rigurosamente sobre
nb caracter particubre de genio JCJt&gt;rdon: que si apareció de cua:J: es ozo todas las de.
osa o y 0 ..iuin l
en cuando un h
alrevió a sac d' ]
, ,., a que, cansado d l
omna obra a la u irse o, apartarse del camino com~ yugo recibido, se
Y las I
qne no fueron exactam
. n y dar a luz aluu.
tiempo ey·[/ prescritas, cayó en el olv:~: aphca,hlles el hombre d;do
. ay que derribar todas esas -· . y en e__permaneció mucho
. vieJas puerilidades dar 1 t
·
'
a ras-

f!:;10;

CATHEDRA

f611

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M

e

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':"'1

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�te con las barreras que no haya planteado la razón, otorgar a las
ciencias y a las artes una libertad que les es tan preciosa y decir
a los admiradores de la antigüedad: Llamad a El Mercader de Londres como os plazca, con tal que convengáis en que esta pieza brilla
con bellezas sublimes. Era preciso un tiempo razonador en que
no se buscaran ya las reglas en los autores, sino en la naturaleza, y
en que se advirtiera lo falso y lo verdadero de tantas J?Oéticas arbi, trarias; tomo el término poética en su acepción más general, como
un sistema de reglas según
. las cuales, en, .el género
,,n L que sea,
. se preten e que hay que trabaJar para tener ex1to.
o anterior corresd
ponde, precisamente. al artículo "Enciclopedia", redactado por Diderot. Siempre faltará energía en el señalamiento que hagamos del
aporte que "Aristos" ofrece con su insistencia en la importancia del
trabajo para la encruciiada en que nos colocan los rígidos preceptistas dieciochescos. A la puntualísima ordenanza no se la sustituirá
con la bárbara hechura. La teoría .Y la práctica deberán mutuamente apo; arse: "Todo se reduce a volver de los sentidos a la reflexión, y de nuevo de la reflexión a los sentidos: entrar en uno mismo y salir continuamente. El trabajo de la abeja. Todo inútil si no
se entra en la colmena cargado de cera. E inutilidad de 18la cera si
no se sabe formar arlecuadamente con ella las celdillas." ¿Anticipación asombrosa de la moderna noción de la praxis? Más bien deberemos reconocer un feliz intrnto de asimilación y desarrollo del
materialismo que en el siglo XVIII no pasaba de ser mecanicista y
que lle'!ó al extremo de plasmar en El hombre máquina (1748) de
Julien Offray de La Mettrie (1709-1751) la fabulosa imagen dt la
mecánir-c1. todopoderosa. Diderot: filósofo incisivo y artista relapso,
logró remover ]as ciénegas en que se pretendían apoyar las doctrinas unilaterales que marginaban las relaciones que él veía como auténticos sostenes de las ricas tareas humanas. Y para ello contó con
los enciclopedistas, verdaderos patricios del intelecto.

4. LAS NOVELAS EJEMPLARES
"Las 'Novelas ejemplares' se llaman así porque en ellas la inclinación hacia la obscenidad y a la carencia de frenos es desplaza·
da por una tendencia moralizante."19 Primero fue ia obscenidad, sí,
primero fue el trazo purclo. La novela no nació en pañales de seda:
nació plebeya. La venerable épica terminó transformándose en la
CATHEDRA

(62)

ruidosa
. en1 1
. , novedad
' es dec1r
· 20 La
festac1on
. , es "hechura del ' bla,,novella ita¡zana.
.
expres1on de Frances rfu~ o (con/ettion della l bn)ueva mamnovela no es arte. I. co om (1503-1547). En pe e ' según la
aristócrata cner o.,a novela es_ ~a excrecencia otras palabras, la
ma fluirá sin t ~ del Renac1m1ento La
que le ha brotado
ropiezos p 1
·
serena y 1' ·
ara ese tumult
or as venas del
e as1ca armoP .
o y esa f b
soneto y
empieza a confi'g
ie re, característicos d
por otras vías.
.
urarse --1 b
,
e una nue
1
margmada que . d d - a urguesia- será 1
va e ase que
desconoce. Sin a~:~b:-s e~a las buenas maner: novel~. &amp;_ta, como
la otra realidad ta 1cam1entos, el nuevo género . MeJ?r dicho, las
diados del sio-J o' XIV_JY como
narrativo
La acontece en la p·1caresca
es - expresará
l
0
os parias br1'b
.
otra realidad i'nco d
pano a a me1
'
one~ v n d · .. mo a po
propuesto manchar ~eÍ .'; .1guenos, molestos seres
rqu~ es la de
la verdadera realidad t1hco cuadro de Ja verdad que sol~ se han
soez. Por lo
. ,sa otra cara del mundo e~a . ~oc1edad, de
grosera. No h~;n'°-;: su expresión, la expresión ~efm11Ivamente, es
pendiente del in~t:~~o para la finura mientras une m~ndho ruin, es
pan o beber 1 ~ . e en que le será posibl
-mue ac uelo está
vil. Pero . e eqmvalente de un dedal d . ~ aranar una costra de
.
viva, verdade
I
e vmo. La Iu h
ciencias enmare d
ra, rea a despecho de
c a, pues, es
tante trabajo.
ª:sten aparatos digestivos abr~!:~las buenas eones ser sucio oh
e el pecado capital de 1
fs por el conshacer un
' d sceno. Para lavar el esf
a nove a: ser plebevo
La novela a~:e :.~ntriei~n; tiene que vo;;::~ :.;•¡'ela tiene q~e
rá a _la hija hastard:i~:Pl ar. Cerva~tes lo compren~e :,rr limpi~.
de E¡emplares V • b.
a madre literatura. "H 1 d . Red1m1pueda sacar aÍ 6ns1 . ien lo miras, no hav nirnrun! es ad? nombre
suryida en 1
. .eJemplo provechoso · ,,21
de qmen no se
ma)'or claridos mic1~s del siglo XVII, -t~~dr'
a novela ejemplar,
hast d l ad, la airosa salida del descoh .. a, _en los momentos de
a. e a complicidad
IJam1ento, de la ironía
cuencia ·
· 1 ,ervantes no
Y
dio . ' sil se concretara a fustigar "1 . . s mostrara sólo ]a delin' eJemp ar aun
1 .
·~ v1c10, su obra
,
.
también a
que ashmosamente. Pero el
. sena, sm remenos coloca -- seres que concretan ese vicio o desl?ntorMnos muestra
pensemos en R ·
e 1to.
ás t d ,
e11:necanismo social que f
inconete y Cortadillo (¿1601?)º- avia:
sa 1rla
J el
omenta con gra h ·
, ·
· - ante
sa de s~u\
~ f.ervantcs al dilema pl~t:p;cres1a el delinquir. I.a
remos pe;d:r:;';mo :" una salida ecléctica. a
O no_vela a eaua virulenta marca oiigin I
l g mas tarde vea en as novelas ejempla-

ª!

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u::r /ª

CATHEDRA

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1'
1

�res de Sade, así como la bienintencionada idea de la salvación del
género en las de Olavide.

5.

..

LA VIRTUD RECOMPENSADA

"En cualquier situación que la suerte ponga al hombre, la virtud puede elevado hasta donde apénas se determinaría a levantar
los ojos. La heroina de esta novela llama la atención de lios gran•
des y poderosos desde el abismo de la mayor miseria: sus virtudes
brillan en la oscuridad de su estado aun mas que si se encontrara en
la mayor grande:rn. Toda su familia presenta el cuadro interesante
&lt;le la Jesgracia, no merecida, y soportada con heroicidad. El lector
puede en él aprender a sufrir las adversidades, y aun á amarlas, pues
22
pueden procurar1e goces tan puros e inocentes." Olavide nos traza
en el pró1ogo qul' hemos transcrito el cuadro general en que se de23
senvolverá Lucía o la aldeana virtuosa: Alberto es un hortelano que
se ha casado con Sinforosa y procreado con ella dos hijas: Marina
primero y después Lucía. Sus vidas son cristianamente maraviUosas. Se aman entrañab1emente entre sí y son apreciados como los
que más de todos los gue logran conocerlos. Pero. . . llega la des·
gracia: muere la madre y el padre i;e hiere seriamente. Esto pro•
voca en 1as hijas el deseo de resolver el gravísimo problema que se
les presenta: el sostén de la casa y la curación del padre. No hay
otro camino que el &lt;le que una de ellas salga a Madrid y se coloque
como sirviente en a1guna casa de postín. Lucía, acompañada por un
comerciante llamado Antonio, va a la capital y se coloca con la Con·
desa de Pastrana. Esta la acoge con simpatía cada vez más crecien·
te. Dos personajes terminan por no aceptarla: la criada Doña Elvira, por -ce1os profesionales, y un gentil-hombre, Fadrique, por des·
pecho. Los gratuitos enemigos de Lucía intentan enemistar a la
Condesa con su criada. Esta se encuentra con un montón de dinero
abandonado y ya a punto de quedarse con "nn doblón de á ocho"
se arrepiente y se arroja a los pies de su señora y del capellán Don
Francisco. Ambos confi~entes de la llorosa Lucía comprueban que
es una aut?ntica alma de Dios, incapaz de sostener pecaminosas relaciones con el ami!?:o de la familia, el comerciante Antonio. Ada·
radas las cosas, vuelta la confianza al seno de la comprensiva Con·
desa, ésta decide marchar a la casa de la joven, con todo el acoro·
CATHEDRA [ 64]

pañamient
0 que su rang
.
•
o exige. Ve a Alberto
.
d icta disposiciones
hre le hace !;:ah ,, para que sea atendido M· ' que sigue enfermo y
u
er que él
,
· ientras 1 n· .
'
a
de
salvar
el
honor
d
mato
en
legítimo
duelo
'
e
a
igido
homb
Palma, hombre pende ~ su esposa y el suyo p ' f ª que se tratale q_uedó -sigue con~;;~ro e insolente. Conver;:o, al Du_que de
med10 que acudir a ref ª?dole sus cuitas a la Co den asesmo, no
p_or _cerca de dieciocho u~1arse. con Nicolás, criado n esa- otro reh_naJe y de familia
a_nos, sm que se supier
su!º· Allí vivió
directamente a arres1pudientes. La Condesa sak que el era de alto
timiento. I o
lg ar con la familia del D
de ese lugar y va
· arreg a todo
uque de Pal
encuentra con el cu d d' pero al regresar a 1
ma el desismuchachas se las 11ª ro oloroso: ha muerto Alba casa de Lucía se
"
'
eva a su
erto R
personas distinguidas (
casa, 1es ,da trato de hi"~s ecoge a las
cienden hoy mt1ch , d 1· .. ) De estas dos 1·1
J ' las casa con
E
·
, a::; e as ,
ustres ald
~stamos en presencia d l ~as esclarecidas famil. d eanas desno e
d
e meJor d 1
ias e EspaN ,,2~
s una olorosa r l"d d . e os mundos po "bl
na.
da luegú resplandece;ª/ t ' fsmo un. estadio pasaj:i es: la pobreza
tuoc;os, o lo que e J - • nun ar la virtud Ot
ro para que pue,
- s o mis
d
· ra cosa• t d
por via de ejemplo al
to os somos virtuosos
o os son vird Duque de Palm ' Fgo . a a y obtenemos ento .
veces, y sólo
una debilidad por ~a ~dnque o Doña Elvira N:cJ8 la contraparte:
po en que resp1andec,u; yBotra por allá no r~d~ce a ;e ha ~erdido:
e a ondad. Etcétera
n e ampl10 cam-

,....
to

~

7~i

A

· ·
·
d Olavicl,,~, cnsliano
neocl, •
.
urables, eternos C '
as1co, idealista cree
1
hleza. y en
. ree en la superioridad 'd 1 . en Nos valores perno de los Ciecuanto a los plebeyos, para ee os senores, de la noa la rusticiJa~º ~
de homet:;tse, por 1¿mtn::dan {n%ar al Reitramos a un
.ld a po reza. En Lucía
. ' a a aturaleza
ser los

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...

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1

1•-

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canos que son tan aldean~/:rllculannente, encon'.

colegir que no
en la ~ovela pastoril. De lo mo pastores pueden
nestidad, indiscutZI veracidad en la obra: hay ::per~l~addod podemos
re
e por otra p t , 1
, n i a
La h

ve~i:o a la respetabilidad del •;é~e oe autor, la hallarer:io, en

? en

·'

;¡

novela ejem lar·
r?, en cuanto Pste se h
tas, situaciones ed"f" p . valores imperecedero
1
a con1
d OI .
i icantes Tod
s, a mas i
e avicie ha sido l d .
. o es transparente: 1
m~o ua e ser vntuoso.
a mayor virtud

.

.,'

CATHEDRA

[65]

�6.

..

1..,

LA VIRTUD ESCARNECIDA

Sade asume el pecado original de la novela. Más aún: lo lleva
hasta sus últimas consecuencias. Nacida obscena, se pretendió luego
.
"decente" , que acatara, s1· no 1os 1mea•
·
que 1a nove]a se volviera
mientos clásicos propios de la poesía culta, por lo menos los corres•
pondientes a la conducta moral de los hombres. Aquí empieza el
problema. lo moral nos remite a la conciencia y a la comprensión
general o filosófica de la realidad. Sade, para decirlo pronto, acep•
ta el materialismo mecanicista francés de su siglo. Rechaza, por con•
siguiente, toda noción jdea1 ista: la existencia &lt;le UTl Dios, los valo·
res eternos, etc. ;,En qué cree entonces Sade? En la materia y en el
movimiento, en la naturaleza y en los sentidos. De aquí partirá ese
culto a la naturaleza 5abia y fría, prácticamente inmutable, soberana
absoluta: nada la altera. Hagamos lo que hagamos, ella permane•
cerá siempre íntegra. Semejante a un árbol, sólo nos está permitido
sacudirla y ver raer algunas hojas o la totalidad de las hoias ( algu•
nos hombres o la totalidad de los hombres) ,'J.6 La naturaleza está y
estará siempre de pie, enhiesta, indomeñable. ¿Y la moral, dónde
quedará? Sade nos contestará: la moral es la fidelidad, o mejor, la
amoralidad subraya que la naturaleza es fiel a la naturaleza. No
nos equivoquemos: el hombre es materia. Materia que es materia
conciente lle que es materia. Todo es uno y lo mismo y sólo 101
grados introducen las diferencias. Veamos, por ejemplo, el caso re
los sentidos. No sólo por ellos nos damos cuenta de la realidad, siro
que es el único acceso a esa realidad. Por eso hay que sentir, pcr11
eso hay que estar al tanto de todos, absolutamente todos los detalles.
Regresemos a la naturaleza que siempre permanece. ¿Permanece a
causa de su propio orden? ¿No será más bien que su imperturbabi•
1idad se deriva de esas mutilaciones o desórdenes que obran como
podas en el árbol? El "divino Marqués" acepta esta última posi•
bilidad. Concluye en que la materia no se crea ni se destruye. Por
eso el hombre es un accidente superfluo en el Universo.
Cuando sus
28
sentidos se apaguen, nada quedará de ese hombre. Quedará la ma•
teria. La forma que ésta adquiera a nadie deberá interesarle. La
materia no pregunta: se manifiesta.
El juez De f.orville llama a su amante, madame de Lorsange,
para que escuche en boca .de la acusada -que él ha de juzgar- la
narración &lt;le sus infortunios: "Una vez más relató Justina au histo-

ri_a, describiendo la for
pm, que la acus , f I ma en que, de niña
ella estaba en laº ~ sament~ de robo, si' ~~contró al usurero HarCorazón de Hierr:arcf; mas. adelante ~ar~u:~ prosperando mientras
~ompañía del pérfi~o ~-p.andFI1lla de ladrones saf~n~s de la Dubois,
erle salvado 1a vid
am~ orent quien ' . van ose de ellos en
pués fue víctima def' 1~ v10ló y la abando~;ra agradecerle el haP?rque se negara a co:ristocrático sodomita con~º los bosques; deseo con sus perros hast perar con él en el asesin e de Bressac, que.
tratamiento para la;. ha ~e por poco fallece. e::o de su tía, la ata:
rras del ciru1·ano l
en a~ sufridas de ese'
onces, buscando un
•
oco Rod
.
- modo c ,
p~d~r. el asesinat0 de ~u h .. m,. qmen, debido a qu'
en las gamIC1d10; luego, cuand . IJa, impuso en su ca
e e a quería imse convirtió en víctim o mtentaba buscar refu fe la marca del hodespués
envilecer / de l_os cuatro monstru!s: en un .monasterio.
obligaron a pr l
.u castidad de todos 1
s benedictinos que
es ar su c
os modo .
.
'
negra; ruando lo ,
uerpo como altar d
s zmagmables la
fue raptada por 1~º escapar de este abominahl una horrenda ~isa
tó de sacarle la s;mgs:ec~aces del odio:;o conde d: ~atro de perfidia,
mosna a una pobre f oota. a gota; dias des ué ernande, que traal tratar de soc
' ue privada de su últimpo ,s, hcuando ofrecía Ji.
dl
orrer a u h b
oc avo.
.
e ca~ino (el odioso Ro1a om re que encontró tendi , en segmda,
hacer girar una rueda d n~o)' fue hecha prisio
do a la orilla
q_ue a él Je ao-radab
e nona como un animal nera~ condenada a

1iº

,....

de

tu

r

o t - - -111.,_~
-1

r: •
(1 1

.......l

~:f'~;~r!¡"Finalmente fue d!te~~- colgada por•
ubo1s la lograra lih
~ so antes de que la
. a como falsa-

~• Y_llevad." al pi:

asesinato que se h b' erar, solo para ser falsa astucrn de madame
de padre An . a ia negado a cometer.
mente acusada de
tal forma qu!º:~n;,u~ quien. h~zo su últi~:,c::fuº• ;ololfón, el cob~~
cando así
. o reprimirse y abomin ,
?ion, a provocó en
eternidad 's/mpoa;1mentando el camino alº ~ef~I, llena de ira pe'
na antes d
m 1erno
'
rrada. . . y todo, todo .
~ que la pizarra moral
P.or toda la
pre de seguir la
d edllo sm faltar nada deb'd
pudiera ser bod
sen a e 1 • d
,
1 o a qu t , .
res, en París cas.
.
a v1rtu después de 1
e rato s1em1 qumce año
su h
'
ª
muerte d
_ermana mayor. ,,29
~ ~ntes, dejándola hu,
~ sus paJustma para ident'f: .
Aqu1 mterrumpe m d erfana Junto con
ta. Se abrazan ;~ ~carse: ella es la hermana a ame de Lorsange a
feliz, paradóji~ame~~cando así su reconciliación m/Yº:• ell_a es .Tulie.e, en casa de una de 1 . _ustma vivirá ahora
depravadas mu.
Jeres, en casa de su herma ~s mas desenfrenadas y
na, a que en todo el tiem-

1

4

J

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CATHEDRA

[66]

CATHEDRA

[67J

1

11

¡
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1'
1

1

1

�po que duró la separación no ha cesado de enriquecerse a base de
fornicar y robar, fornicar y mentir, fornicar y asesinar, fornicar y
blasfemar, etc. P~ro a tanto sufrimiento no puede sucederlo una dicha prolongada. Se desata una tormenta y un rayo fulmina a la po•
bre Justina. Ante la terrible visión, Julieta decide abandonar su vida
pecaminosa, donar sus bienes a la iglesia y profesar con las carmelitas. De Corville, su amante, la secunda y se ordena sacerdote. La
ejemplar novela concluye: "Si te han conmovido hasta las lágrimas
los infortunios de la virtud, si tu corazón se ha sentido abrumado de
pena por las desdichas que acontecieron a nuestra hermosa heroína, entonces, pe1 donando los duros gol pes con que hemos juzgado
necesario describir la crueldad y el sufrimiento, podrás lograr merced a esta historia la misma inspiración que madame de Lorsange:
la verdadera felicidad no se puede hallar sino en la virtud; el bien
será recompensado, el mal, castigado, y nunca es tarde para arre•
pentirse." 3º Na&lt;la tenemos que reprocharle a Sade ... hasta este instante. Si bien nos ha narrado los infortunios de una virtuosa muchacha, limpia a pesar de tantas vejaciones, y sin escatimar crudezas
y procacidades, ha ~ido para presentar con mayor relieve y contraste al Bien y al Mal. Triunfa aquél al final. Una vez más, podremos
loar al Señor en santa paz. Só1 o que. . . sólo que esta historia tiene su
revés y se titula /ztlieta o el vicio ampliamente recompensado. Básicamente, sucede en ella lo mismo que en Justina. Lo que cambia es
el mirador. En la primera novela vemos las tribulaciones de una
víctima. En la segunda los mismos horrores nos presentan al vicio
encarnado en Julieta y sus secuaces y en toda su magnificencia. Directamente la heroína nos contará su vida: "Por supuesto, al igual
que en el libro de Justina, será necesario describir aquí escenas del
más horrendo libertinaje, desenfrenos carnales de lo más lascivo V
refinado. El bien, .::orno se ha dicho, sólo puede apreciarse plena·
mente cuando se examina frente al mal. Sin embargo, no he de pedir excusas por mi conducta; nunca he hecho nada de lo cual me
avergüence, y aun cuando tal vez mis acciones hayan sido malas
-por lo menos de acuerdo con vuestras normas, las cuales, como
pronto veréis, difieren considerablemente de las mías-, esas acciones me proporcionaron grandes placeres; pues bien, el placer es la
única recompensa que haya yo pretendido nunca, y por lo tanto, no
lamento nada."31 Sí, efectivamente, Julieta jamás se lamentará de
nada. Su vocación viciosa es tal que la llevará a la cúspide del li·
CATHEDRA

[68]

hertinaje. Convencida d
.
nará en pa
.
e la mvertida se ·d d
. z consigo
misma. "Sº d d ven a de su vida te .
.
m u a habréis 1 ,d
' rm1de Justma que des ,
arrepentí y enire' ~dpues ~e ver fulminada a la . fel1. o e? el libro
·
•
e monJa
J
m e 1z cnatu
imagmar después d h b
con as Carmelitas E t
ra, me
te, difundida c~n e a er leído mi historia e; s o, co'?o podéis
querido lector he ~n.dsolo propósito, el de d'esacunda. mentira paten.
,
v1v1 o co
1 h
re 1tarme Sáb 1
te sm temor ni ve ..
mo o e deseado. me f
.
e o,

mejores deseos d:::n:~;,: t:j:::•vi~:\~~"~!;;::, ~ ~::r;
0

1

. . Sade ha pasado del
.. .
e iz.
phc1dad de éste con los ,m!UJ~o malicioso de Cervantes de 1
que pudiera conc b.
rgmados, a la escatolo ,
~
a comlos hombres ha f et ;rs~d a la creación del sueño g1a tªs sub~~rsiva
vidable. Su art:r a Jc~ o hasta volverlo incompar~~f
repres1on de
tuoso De a
dpo ra aparecérsenos man1·q
e, acerante, inol.
cuer o p
ueo o mee' ·
d f
como un tajo sobre. ero a pesar de sus limitacione amco, . ~ .eccilla definitivament el rostro. Sade no entretiene no s, besl defm1t1vo
lid d d 1
e con sus monstr
'
em e esa: mana
e os espíritus que alguna v~;s Y. s_us desmesuras la tranquiqms1eron ser puros.

f

CATHEDRA

[69]

�7. BIBLIOGRAFIA

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Duehren, Euaenlo, El marqués de Sade y

Bloch, 111·an, Sade Y su Tiempo, Juan

Con esta condena., que fue rodeada de Impresionante aparato cortesano, no se buscaba

mis que relllJ:az un acto de eJemplazldad, es decir, que los pecadores de nito bordo se
mira.si en el espejo de Olavlde 1&gt;&amp;ra arrepentirse a tiempo".
Mara.lión Orerorlo, '•Vida y andanzas de don Pablo de Olavlde", en Sle!e temas peraanes,
introd. de Manuel Clsneros (Colección A1:stral, 1297). ESpasa-Calpe, Madrid, 1960, PP.
104-105.

notas de Anrel

Barcelona, 1961.
2 Sade torturó, mlnlmamente al P&amp;recer, a una limosnera viuda llamada Rose Keller Y fue
remitido J&gt;Or este delito a 103 tribunales de I.,yon. Esta pudiera ser la eXPllcact:ln de la
pena impuesta al M'azqués: "El Pueblo, enardecido. miraba cada vez con ml.s reprobación los abusos de la arl8tocracla. Sade era un aristócrata y Rosa Keller, una muJer
hUD1llde. Puo Sa.de no tenla el peso poUtlco de Charola.Is o del &amp;eiUDdo Rlchelleu y era,
l. . . &gt; un heterodoxo (filosófica :, POlitlcamente hablando), un hombre que no compartla
el eustra to Idealista del rér!men. ¿Por qué no iba a. ser un eJem1&gt;!0 de rectitud de la
'Justicia' del roblerno t-otalllarlo?

Lourb. trad. de
d PavlOf
la.. e .,
•

México, s/f.

..

¡,

de Sade, trad. de Estela canto, La Pléyade, Buenos
oorer, QeoffreY, Vida e Ideas del marqués
Aires, 1969.
Torrente Malvldo
El Sirio de las Laces, trad. de o.
drld 1969.
Goulemot, J. Marie y Mlchel Launay,
'
(PUnto omera, 94). ouadarrama, Ma
Buenos Airea,
d
de
oraclrla de Sola., sudamericana,
Klossowskl, Pierre, Sade mi prollnio, t ra .

1970.
Kra11,5s, werner.

"Don Pablo de Olavlde estl, fuera de duda que no fu~. ni mucho meaos, un hereje. Loa
vecad0s que se le achRcaron eran los de cuaJquJer hombre de su tlemPO, menores, desde
lueso, QUe los de casi todos los arandes POl!tlcos .., aristócratas de aquel reinado.
Pero la InquJslclón, ya debllltada, imPOtente Para. enfrenta.rse con los poderosos, como
lln sus tiempos de esplendor, escodó a. Olavlde temo vlct:ma. porque era, con todos su,
carros, sua riqueza.~ y vanidades, uu Infeliz, ad~•nrdlzo rn la corte, capaz de todas las
tantarronadaa, pero sin eflcarla deftnslva.

Sade fue desterrado definitivamente de Parls". Alvarez, Alfredo Juan, Sade y el sadismo,
la. ed. (Coleccwn 70, 118), GrUaJbo, ~éxlco, !972. P. 25.

3 En 1635 fue fundada lt. Acauemla Francesa.
En 171' Fellpe V crea la Real Academia Espafiola.

en Eco, Bo1otl, núm.
1
de .Ml¡uel d e Cervantes"•
"La• Sovclas EJemp.ares

-ab~ll. 1966, pp. 597-629.
72, tomo XII/ 6,
Planeta Barcelona, 1973.

. Y su poética,
'
2a. ed., Eudeba,
Laz:in
Makov.l~c k a, Qabrlela,
•
mácluina, trad. de Anªel
• J. Ca.ppellettl,
El hombre
Mettrle,
Jullen
Offrar,
Cts
La.
Air
es. 1962.
•
Buenos
t 1 • Siete temu peruanos, lntrod. de Manuel
Macho e • ·•
Madrid, 1960.
Menéndez Pida!, Ramón' Vlctorlo
t 1 1297), Espasa-Calpe,
Blbllote
{
Colección Aus r" ·
Estuardo Núflez,
•
neros
d
pról. y com1&gt;II. de
tlvas desconocl as,
1 de Obras narra
Olavlde Pab o
' . p rú Lima. 1971.
d Brúlull
C
a· Nacional dei e '
de David Urman, 2a. e ·
'
historl,tas .,
, fábulas, trad.
sade, Ma.rc¡ués de' Cuen t o,,
Buenos Aires, 1969.
de Joac¡uln Jordá, Ana.rrama, Barcelona, 197o.
- - , Ideas sobre la novela, trad.
de l'aul J. Glllette, ts. 1-II, la.
Obras completas, lntrod. de John Yankowskl, trad.
- ~ -. Edasa, Mhlco, 1969.

•

Un nieto de Luis XlV, Pell11e V, reJnar4 lazramente en Espalia: de 1701 a 1?46.

5

"No ser verosímil la fibula, no tener las tres unidades: de acción, de tlemPO Y de lu¡¡ar, ser las costumbres daliosas r.l 11udltorlo, o p!~:adas contra lo natural y lo veroslmll,
hacer hablar las personas con conceptos lmpropJos y con locución afectada, y otros semeJantes."
celona,
1973, Luz,n.,
p. 95. citado por Makowtecka, Gabrlela. Lazá11 F sa PoéUea, Planeta., Baz-

8

"Luzán no podla aoPOrtiu !&amp;Ita alruna. El mismo. cuando escrlb!a, tachaba. y borraba las
J&gt;alabrae hasta tal punto que a veces es dlflctl descifrar sus borradores, Pero una vez
terminada la carta, ésta se presentaba pulcra y de cna fluidez notable de estilo. Con el
mismo no.
afl.n60-61.
Que POnla en todo correrla las faltas de loa escribientes de la Embalada."
nw..

7 b1lonamlenll Hpra la Peeala, 1728.
1

"8ólo del tells marldaJe de la utilidad con el deleite nacen como hUos lerltlmos los ma•
ravlllosos efectos que en las costumbres ., en los ,ntmos produce la perfecta Poesla."
Luún, citado Por o. Makcwiecka, op. cit., p. 91.

1 ll,ld., PP. 91-92.
19 Con este nombre Ludo lnQTesó en 1750 a la .\cademia del Buen Gusto de Madrid.

11 Lw:in, citado por O. Matowlecka, Gp, cit.,
U

CATIIEDRA

11.

98.

...... P. 94.

[70]
CATHEDRA [71]

�26
" . de e.ste modo In epopeya vendrá II ser la poesla didáctica de los cuarteles y una
especie de supl•mento de la.s ordenanzas." Citr.do por Diaz-Plala, oulllermo, Antolocía
inaror de la literatura es11allola, t. IV, Labor, Barcelona, 1961. J&gt;. «.

13

14 Ludn, cltado por o. M&amp;kowtecka. op. cit., p. 96

15 Citado por G. Diaz-Plaia, lbldem.
18 "CUando llella a considerarse la inmensa materle de una Enclclopeclla, lo únlco c¡ue se
advierte claramente es que no puede ser obra de un solo hombre. ¿Cómo un solo hom•
bre, en el breve espacio de su vida, consuuld, conocer y desarrollar el ~tema unlver•
~al de la naturalez1t ! del arte. . ? Dlderot, nrnls y Jean le Rond D'Alembert, La
F.nclclopedla, ed. y Pról. de J. LoUKh, trad. JJ Jrrús Torbado (Punto Ome11a, 90), ouadarrama, :\ladrid, 1970, p. 7ll,
Jbld., pp. 90-91.
18 D!derot, citado p0r oou1ernot, J. ?darle y Mlchel t,a.unay, El Siclo de tas Luces, trad. de
o. Torrente Malvldo (Punt-0 Ome11a., 94), ouadarrama, Madrid, 1969, p. 176.

17

19 Krauss, wemer , •'Las Novelas Ejemplares de Ml¡uel de eervan•es" , en Eco, Bo11otá, núm.

20

..',•

"Saint Fond . . habió
-Amlcos mi
como slrue·
'
os -dilo
.
,ascivta de t-Od
orcullo~nmencepllca un
08 los tiempos: un r,'a , acabo de concebir la ha
ba,a tenJd:roruma de ln!t.ntlcldto" Unnl para rteSPClbl&amp;r a F'ranclazafiLaa mis monstru01&amp; de
i.u.t
a desdicha de
versal obllcat rl
·
Primera eCa
s
endo est" Politlca
ser concebido habr
o o, secún el cual t
P&amp; fm.
cu,vos habitantes será durante veinticinco &amp;11 ' de ser muerto en cuant ocio nltlo que
leclmlent-0 dl' &amp;U
n todos de edad ma.d
Pronto h&amp;bremos f
o nazca. Pro.
carse POr m
mcn10s, Y deJar cue
ura. Después bastar
ormado una nación

º'•

ª!::·ª

~~= !:1: d:

~::mente d~p!:i:::c~e
A.,I, en
e8 t,ambr/ e:: :~P::a~:ráel abu8. Yankowskl
humana," 8&amp;d
e amado Pals
J)rOJon150. !Esta cita co ' trad. de Paul J. Glllette, Marwés de, Obrt.1 ,:uelstro POdri eatar
rresponde a Jnll t
e, t. n la ed
mp eta,, lntrOd d
27 Es
eaoet 11O
'
·
•• Edaaa
• e
te atl.sbar culda.d
" e &amp;mDllamenle re
• Méldco, 1989, 1)
Sodoma. Los llbert;so en IOe detalles sobre i;od
compensado.)
.
ruros de cuanto
noa constantemente pre • o se puede notar
la Prictlca
se lea ID!orma. No
cun,an POr lo mis
e~ Lo1 UO días de
• las bondades de las
se declarr.rán satla!ech nimio. &lt;1uleren estar
28 Sade corrlce
experiencia., i,rtmera
08 hasta no comprob
sea Descartes: Sentlo,
mente referidas.
ar, en
29 Sa

erco sum.

de,

OP,

la Ylrtad,)

cit., t.

72, tomo XII/ 6, abril. 1966, p. 607.

30 Jbld.,

r,occaclo 1mp0ne, junto con El o ecamerón, c! término c¡uc corresponde al nuevo 1énero
El Marqués de Sade se pre11unta acerca del orl1en de la palabra c¡ue corresponde a no•
vela en francés, o ses, roman El mismo se n•pon Je en t ~tos términos: ''Como es sabido,
la len1ua romana ;¡ra una mezcla del Idioma céitlco Y latino, usada balo las dos primeras estirpe6 de nuestros reyes; es bastante razonable penaar c¡ue las obras del 1énero a
c¡ue nos referimos, compuestas en esta len11Ua, debieron llevar su nombre, Y se debió
decir una Romane para deslllnar la obra donde se trataba de aventuras amorosa!, como
se ha dicho una Romance para hablar de las endechas del mismo 1énero. Inútilmente
b11.5earlamos una etlmolo1la diferente a esta pa;abra ... " Efectivamente, el Dlctlonualre
étymolorlque de la lancue franci&lt;isr (1960) ~onflrma lo anterior: "Desl11na en prtmer
lUKar la Jeni:ua vu11ar por oposición a la Jen111a culta c¡ue era el latln; deSJ&gt;ués. a partir del s1110 Xll, ha desl1Dado cual&lt;1uler narración en leiniU&amp; vulcar J eepeclalmente en
el siclo XV, las novelas de caballerla len prosa) ." Ideas 5obre la novela, trad. de Jo&amp;·

31 Sade, op. cit., t.

1),

!, PP. 182-183.

(Esta cita corresponde a Jasllna

o las desnntara, de

186.

n,

I&gt;.

11.

32 lblcL, p. 167.

c¡uln Jordá, Ane.crama. Barcelona., 1970, p. 30.
21

cervnntes Saavedra, M).lluel de, •'Pl'ólo10 al lector" de las Novelu ejemplares, en Obr&amp;I
com11tetos, recop., est. pre\., próls Y notas dP An&amp;el Valnuena Prat, 12&amp;. ed., .\IUlll,T,
Madrid, 1962, J&gt;P, 769-770.

22 Olavlde, Pl\blo de, Obras narrativa~ desconocidas, pról. Y compU. de Estuardo NdAel.
B'lblloteca Nacional del Perú, Lima, 1971, p. 218. (Este volumen contiene: 1, El !no61•
nito o el fruto de la ambición; 2, Paulina o el amor desinteresado; 3, Ma.rcelo o IM
peUcro,¡ de la corte; 4 . Sabina o los crandes sin cllsfras1 5, Lucia o la aldeana 'Jirtan&amp;I
6, Laura o el sol de Sevilla.)
23

Ibld., J&gt;P. 218-243,

24 Ibld., p. 24325 " . . aqul nos contentamos con poco. Los frutos c¡ue nos da la tierra nos baatan, 7 111
necesitamos de tomar nada de otro. ( .. ) de las costumbres simples nacen las virtudes,
El c¡ue sabe contentarse con poco no puede delar de ser hOmbre de bien." Ibld., P, 22,
\Esta cita corresp0nde a El inc61n!to o el frnfo dt la :.mblcl6n.)

CATHEDRA (73]
CATHEDRA

[72}

��•

., t

•

-

LAS APORTACIONES DE HUMBOLDT
A LA INVR5TIGACION CIENTIFICA
J Ail\fE UBASTIDA

l.

El marco general de referencia histórica.

La ciencia constituye un lenguaje especial, un conjunto de signos por medio de los cuales se interroga a la naturaleza o a la sociedad con objeto de integrar métodos, sistemas, leyes. Tanto la interrogación como el modo por el cual ella es despejada y, obvio es decirlo, la respuesta, constituyen el edificio de la ciencia. Lo más importante de este edificio está construido no sólo por lo que pudiéramos llamar sus "ladrillos", es decir, los datos concretos empíricamente verificables, sino por su estructura, o sea, la capacidad que la propia ciencia posee de sistematizar estos datos concretos en un conjunto coherente, dentro de una teoría lógica, ordenada, que no se
oponga a los propios datos de la experiencia. En tanto que el objeto de investigación es temporal y espacialmente infinito -por ende,
imposible de agotar en sus determinaciones totales-, lo decisivo de
la ciencia es su capacidad para aportar un instrumento nuevo de investigación, un método por el que se maneje cabalmente el material
observable y, por lo tanto, la ampliación de la imagen del mundo
construida con todo este material empírico y racionalmente verificable.
. En el largo camino de 1~ investigación científica se ha visto cómo los datos concretos considerados en ocasiones como verdades

CATHEDRA

(75]

..

�t

"absolutas", puestos dentro de un orden n~:evo, más coherente y racional que el anterior, una vez que el campo de la experiencia se ha
ampliado merced a la incorporación de nuevo trabajo social en la
naturaleza, cambian de significado y pierden, en consecuencia, su
privilegio de verdades supuestamente "eternas". Por ello, cabría decir que todos los conocimientos científicos son históricos, tanto en
el sentido de que precisan de una historia para ser generados, o sea,
son el fruto de una determinada situación histórica, económica y social, como en el sentido de que su validez tiene también un límite,
espacial y temporal. Incluso las leyes más generales alcanzan un límite histórico determinado, fuera del cual, si se pretende su aplicación, se llegará a una situación de absurdo. Dicho de otra manera:
lo general de la ley científica se hace presente sólo en y por lo particular. Detengámonos en un ejemplo simple: que el agua se ponga
en ebullicié,n eterna, pero para que realmente se efectúe se precisa,
en primer término, af,arte de la propia existencia del agua, que no
en todos los cuerpos celestes se da, una determinada presión barométrica y, en el caso del planeta Tierra, incluso una determinada altura sobre el nivel del mar, pues, por lo contrario, a los siete mil metros de altura, el agua se pone en ebullición a los 77 grados centígrados. Esta historicidad del conocimiento científico obliga a que seamos cautos en la evaluación de lo que haya aportado un determinado
investigador al desarrollo de la ciencia; tal historicidad nos obliga a
manejar con extremo cuidado los juicios, enunciados y postulaciones
de cualquier autor, pues es conveniente, siempre, ver lo que hay en
él de nuevo, en comparación con la ciencia contemporánea y la anterior, antes que caer en el falso reproche de recriminarle por no haber encontrado lo que la ciencia posterior ofreció.
Lo que llamamos ciencia, o sea, esta capacidad para interrogar
por la vía instrumental, matemática, rigurosa, legisladora, objetiva,
racional, coherente, a la naturaleza, es un acontecimiento relativamente tardío. Alejandro de Humboldt señaló que en las ciencias física:, éramos, "como los sacerdotes de Sais lo decían de los helenos,
un pueblo joven. La invención casi simultánea de los órganos que
nos aproximan el mundo exterior, el telescopio, el termómetro, el ba·
róm ~tro, el péndulo, y ese otro instrumento, el más general y pode-1
roso de todos, el cálculo infinitesimal, apenas tienen treinta lustros".
En esos ciento cincuenta años, la ciencia conoció un desenvolvimien·
CATHEDRA

[76]

to que pasma, sobre todo si lo e
épocas anteriores.
amparamos con lo sucedido en las

°

. Es a partir del Renacimiento cua d
. .
p1amente hablancio 2 y la . .
n nace la c1enc1a clásica, proó .
·
c1enc1a nace como el f .. d
te neo redoblado por comprender lo u
~u~o. e un esfuerzo
de las fuerzas productivas
q e se ha mic:ado en el seno
·
, en e1 terreno de la té ·
.
nacen estrechamente "d
cmca. Ciencia y
técmca
.
um as. Bacon Y Des t
1
Y s1stematizadores del nuev
d
car es, os profetas
ciencia debía servir para a o or en de cosas, establecieron que la
l
umentar los re~ursos 1
o tanto, por su intermedio el ho b.
..., ,
rnmanos y que, por
su do'!1inio sobre la natur~leza.J mS~I: deben~: aur.;entar la escala de
el obvio peligro de que sus descub . . poco t,empo después, y ante
pósitos que no respondían a l
~1~111entos fueran utilizados en prohombres de ciencia elaboraroos ongmalmente científicos, fue que los
" · ·
n, a modo de defensa 1 t ,
c1enc1a pura", creyendo que 1 té .
' a eona de una
ja espuria de ésta que asum· ~ lernea no era otra cosa sino una hi.
,
ma a forma de e·
. "
ngor, las cosas sucedieron a la inv
. .
iencia aplicada". En
después la teoría· eñ primer té . ersa. pn'!1ero se dio la práctica y
vino a ser su cor~lario p d rmmo apareció la técnica Y la ciencia
. o emos comprobarlo e L
d
dos los "artistas técnicos" del R
. .
n eonar o Y en to.
.
enac1m1ento que fue
.
,
ron, en muchos
easos, mgemeros militares·4 Por e1emplo
d
la nece ·d d el
e un instrumento teórico
ét
'
si a
e disponer
de error (y, por lo tanto , e~n ~~ o~o, que redujera las pos:bilidades
aplicación de las matem;t. v1r ul os1s~o)_ del artillero, condujo a la
d
iéi icas a a bahstlca·
,
...
e la trayectoria de los proye t'1
· asi se m1c1ó el estudio
cer la ciencia de la dinámica/ i es y se llegó, por último, a estableEn la actualidad, la investi .ó
. ..
requiere de un caudal tan am l' gdac1 n c1ent1f1ca es de tal carácter
tale
1
P 10 e recursos (econó ·
·
'
s y mmanos, que la posibilidad d
. . micos, mstrumencamente imposible· ciencia y té . e una c1enc1a "pura" es práctimo
'
cmca son hoy com0 I0 f
mento que la ciencia clá ·
.,
'
ueron en el
D .
s1ca nac10, hermanas unidas en el tronco.
ec1mos que la ciencia clásic 1 . .
sentido estricto nació con G n a, a c1enc1a de la naturaleza en
~ez estableció 1~ necesidad
;net:r;orque fue él quien por primera
i?strumentalcs y matemático~ A t ogar a la naturaleza por medios
f1nne de la investigación cua:tita~· es de él, ¡~ física pisa e! terreno
contenido de los mitos deste
•~a. L?s griegos racionalizaron el
'
rraron os dioses al Olimpo, trataron de

d:

CATHEDRA

[77]

'

�analizar con o'.J~etivlcad los procesos exteriores, dejando de lado la
antropomorfización y la magia en los mismos.6 Los griegos establecen uno de los mejores instrumentos científicos hasta hoy conocidos:
el concepto.1 Pero cuando Galileo señala que el libro de la naturaleza está escrito en ie:?guajc rr.atemático y que sus caracteres son triángulos, círculos y otras figuras geométricas, se da un paso decisivo
para vencer la arbitrariedad del conocimiento individual, subjetivo.
que caracterizaba las épocas anteriores.8 Ahora, la matemática nos
proporcionará un instrumento general de análisis, orden y medida,
ante el que ha de inclinarse toda arbitrariedad personal, toda consideración subjetiva.
Por este camino, empero, en la época de Galileo y Descartes se
llegará a postular la irrealidad de lo cualitativo. Para estos pensadores, las cualidades son cosas "oscuras y confusas", de las que no saben decir si "existen" o no, mientras que, por otra parte, la res extensa, o sea, una sustancia rraterial que soporta todo lo dado, se concibe co:no la verdadera realidad.

9

Pero ¿qué es esa sustancia material, la res extensa? Un "verdadero cuerpo", indefinidamente extenso en altura, anchura y profundidad, susceptible de "movimiento local", pero desprovisto de toda posibilidad de transformación cualitativa, cambio y desarrollo. La sustancia material concebida por los mecanicistas -de Descartes en
adelante- es homogénea y se caracteriza por estar constituida de
"partes simples" (las más "simples" de tales "partes" son los "átomos", según Newton, por ejemplo). La sustancia tiene, además, la
propiedad de ser inmutable. Estas tesis son desarrolladas por Spinoza, quien establece que la sustancia es todo aquello que es en sí y
por sí, es decir, un todo homogéneo.
Hoy podemos discutir esa concepción y ver sus limitaciones; pe•
ro en el momento de surgir tuvo una importancia decisiva y contribu•
yó de modo directo a una nueva formulación científica. Esta concepción filosófica -la del materialismo mecanicista- permitió el hallazgo
de nuevas leyes de la naturaleza, al substituir -pese a que esto era
arbitrario- una imagen cualitativa del objeto -el cosmos- por una
imagen cuantitativa -la del universo-. Por ejemplo, lo que impi·
dió a Kepler cito a Koyré. "formular la ley de la gravitación universal fue que en él persistía una concepción cualitativa del universo.
CATHEORA

[78]

Inversamente, a f'm de que
. -y
formular, ha sido necesario
q antes que- esta 1ey se hay
d'
o t ra, de acuerdo co 1
ue esta concepció
a po ido
fecta y absoluta n a cual el ser material es n sea substituida por
aún mtis a los amt en~e homogé1~eo. . . Es a Gal 1_PIor dondequiera per.
'
om~sta" y
.
eo y a De
materialistas del sigl X
scartes y,
Boy1e, a quienes &lt;lebemos esta
concepción u . .º VII, Yassendi y
Cabe añadir ade á
mtaria del ser físico'' i ~
ta hoy no adver~id m s, que hay una diferenci f
.
totélica Y la sust a. por los investigadores- a undamental -hasrecibe la forma
cartesiana. La primera :mr~ la. sustanciQ ar:.:;cartes, Spinoza y le cual se_ ~redican accidente: e ~uJet~ pasivo que
espacio a la ve os mecamc1stas, la sustanc· ca.cgor,as. En Dcsz que cu
)
ia es· ext ·
entran en la "co
. _erpo , constituida po " ·
ensión (o sea
esas partes no se ~f;s1c1ó~" de todo fenóme~o ~~rtes simples'' qu~
los cuerpos no "r 'bren smo que persistan· por dcomplejo" aunque
,
ec1 E!n"
·
,
en e s · "
na, sus partes tiene
pasivamente la forma· e ' I componen"
ción pertinente"?) n que entrar en una "comb· o~o en una máqui• Y no en un congio
mac16n" (¿de "opo .
P
merado caótico
s1or este tiempo
.
·
dos los do · •
. se mtenta extender l
de la san :1:os_ científicos. William Ha:v;nétodo cuantitativo a tosegún los\ost~;:~and~ un método cuantitalv:e;cubre la circulación
de la experiencia s~: .e Galileo, se trataron de :n;nálisis. u Ahora,
matemát:ca· sólo
s1ble en un marco hipotéf
uadrar los datos
ble de s~r ~erific:~ postu~ará como verdad aqu~~o de comprobación
ción, descripción o me~1ante orden, peso, medí o que s~a susceptidistintos.12 Pue geométrica: postulados simpl da._ cantidad, ecuación de la sang:;, e;e ~~a_H~ad, no _se trata sól;\:~~den~es, cl~ros Y
pulsaciones· eso 1
• o1r los latidos del cora ó
ver la circuladad, lo mis~o queº /e1:n, oían y palpaban los m~d~• o de "tocar" las
cuadraban en otr os e la Edad Media; lo ue ico~ de la Antigüetiva, donde impe;a:arco de referencia, en :tra :uced1a es que lo en"virtud pulsífica" da~ los "humores", los "espíri~atomí~, la cualitatiempo en la
e as arterias· Harvey . t
us animales" y la
cuenta ele l
.
·
m roduc 1
.
cantidad de sa
os latidos del corazó
e a variable del
ngre que éste expulsa en d n Y en la medición de la
Este p
ca ª contracción 13
roceso, que so
.
y la medida llevó
. mete todo cuanto exist
unitaria de 1~
a ciertos pensadores a I b e a la cuantificación
naturaleza, que substituyó la ~s~óorar u_n~ concepción
n trad1c10nal que del
ú

/~et

CATHEDRA

[79]

�d h que son
del universo, e ~ inoza y
a imagen
cartes,
:::,p
•
Oes l s antiguas
. En esta tnuevGa1·1eo
e tenia.
1 • Bacon,.. tro
a
. d1sde
cosmos s
specialmen e,
sin dejar .as .bl s"H• la idea
responsables;,eotros, desapar?;en"cielos incorrupll o~ u ¿,be perfecNewton, ent,'mundo sublunar
centro de"'; cosmntos", jerárqmcatinciones de se encontraba en ~e los cuatro elc:\o hasta el fuego
que la t1en
i ~- el supuesto
mo el más pe.:ia sta irr:agen del
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endcos 'desde la tierra cb~. n corresponde a e se rechaza el
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o• , ,, 1s Pero tam ie .dad en la que , la causa
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universo
. totélico-escolás i conexión mecam d movimiento, e
Postuladounans
aceptar sólo la . ada cantidad e
• para
teleológ1ca,
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tro una d etermm áticament e.17
.
o que t asm1te a o expresable matem
. •
o que era forrnu.
p
d con ima ley
l propio t,emp .
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seña'ar que, a
traoa enemigos 1 causaempero,
.ón encon
1 a de a
Conviene, -·~ esta conccpc1
;,sito del prob em tulados fun•
iada Y se expann1 ;,ecisamente a pro ario rescatar los Pº',.. han des·11 . uno ce éstos
éste es :1eces
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.b ·z Para
' . . al que
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lilosolia trad1c:'1inal. Lo propio o~~tulados de la
&lt;!~mentales
t os el de la cau
entre en los p
- a los me. , entre o r •
. · que no
h punto::,
..
prec1aco,
un principio
e en mue os
den cient1f1co
ton quien bu•::" Newton se o~:• por ·,azones de º:rtante es desmecánica rr11s i~res a él, a más . .osas; pero lo imp or las causas
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CATHEDRA

gos con la plena conciencia de haber sido en ciertos casos parciales, y
que es la imagen con que nace la ciencia clásica, tiene por contrapartida una imagen vitalista del universo. La etapa de mayor racionalismo en la historia de la humanidad es, quizá, al propio tiempo, la época de mayor insistencia en la magia y las explicaciones esotéricas.
Al lado de los grandes científicos de este período se dan grandes
embaucadores, que se apayan en aspectos parciales de la investigación científica y postulan, con aparentes criterios de validez, juicios
irracionales ligados directamente con el esoterismo oriental, la cábala y la brujería. Lo mismo que en nuestra época, en aquélla aparecen los charlatanes científicos.
Pero la ciencia de esta época contempla dos grandes y generosas
direcciones: una pone el acento en las leyes de la mecánica; otra en
el aspecto biológico y vital. Por este segundo sendero transitarán,
en lo fundamental, pensadores como Leibniz, Goethe y Kant.
20

De estas dos grandes tendencias, de sus luchas y superaciones,
estará lleno el período posterior. Después de las grandes síntesis de
los siglos XVII y XVIII, en Europa se contemplará la enconada pugna del materialismo y el empirismo contra el idealismo y el racionalismo; Kant hará la crítica de las limitaciones de ambas tendencias
(la "escéptica" y la "dogmática"), pero no podrá lograr, a mi juicio,
una síntesis superior, sino que continuamente oscilará entre una y
otra posición (la superación sólo aparece con Hegel). Por último, al
final del siglo XIX, se desarrollará el romanticismo alemán.
Se ha dicho que éste tiene como una de sus características esenciales el J&gt;athos de la infinitud. Y, en efecto, de la conciencia del macrocosmos infinito, se transita al microcosmos, infinito también: el
descubrimiento del microscopio abrió un amplio, fértil y sugerente terreno de investigación, que permitió el postulado de una conciencia
biológica o animista del universo: así Leibniz, por ejemplo se apoyó en
los descubrimientos de los microscopistas Leeuwenhoek, Swammerdan y Malpigbi, para sostener la conservación de las mónadas vivientes." Las dos tendencias se oponen, puede decirse, paimo a palmo.
Mientras una sostiene la vitalidad de todo cuando existe, la otra afirma
que lo que llamamos vida no es más que una forma especial de
la materia.
Como culminación de la posición materialista se nos presenta, en

[SO]
CATHEDRA.

[Bl]

r

�¡:leno siglo XVIII, la obra de Diderot, la única que intenta superar
las rígidas determinaciones del mecanicisrr.o; podría decirse, quizá,

que así como Descartes representó filosóficamente la etapa de la
manufactura heterogénea, Diderot rer,rescnta la fase de la manufactura orgánica (que en economía pol.tica f e;·.e su síntesis en Adam
Smith). Diderot establece como principios de la materia, otros, muy
distintos c!e los que encontrábamos en los rr.ecanicistas: la sustancia
ya no es "indiferente" al reposo o al movimiento, sino que no puede
encontrarse más que en movimiento; la materia ya no es concebida
como homogénea sino que es, por esencia, heterogénea (es decir, Diderot convierte en un principio materialista el principio de los indiscernibles de Leibniz); pero, además, el movimiento eterno de la materia, que se da por grados, produce seres que se encuentran en proceso: "¿Quién conoce las generaciones de an:males que nos han precedido? ¿Quién conoce las generaciones de animales que sucederán
a las nuestras? Todo cambia, todo pasa; solamente el todo permanece. El mundo comienza y acaba sin cesar; a cada instante se encuentra en su inicio y en su fin ... ".22 Sin embargo, Diderot no llega a establecer que la materia se mueva conforme a leyes dialécticas;
vuelve a planteamientos cualitativos, reconoce los cambios de cualidad operados en los objetos, pues está profundamente influido por
dos ciencias: la biología (Buffon) y la química (anterior a Lavoisier)
y, en suma, para diferenciarlo de los materialistas mecánicos a la
vez que de los dialécticos, podríamos quizá denominarlo materialista orgánico.
Por último, las ideas de Diderot influyen directamente sobre Hum·
boldt. Este participará en el amplio debate de ideas que acabamos
de resumir, siguiendo, en lo fundamental, la misma línea que el gran
enciclopedista; recogerá los más ricos postulados del racionalismo
alemán y el materialismo francés, llevará hasta sus últimas consecuencias el método instrumental y cuantitativo de análisis y, sobre
todo, desarrollará y ampliará el método comparativo en una escala
jamás antes utilizada por ningún otro pensador- ni siquiera Buffon.

2.

La concepción humboldtiana del mundo y el romanticismo,

Los románticos, y de ello son pruebas palpables el Fausto de
Goethe y los Himnos a la noche de Novalis, tienen el pathos de la

CATHEDRA

[821

infinitud· pathos
fronteras se ma '. ~n el sentido de
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d de la filosofia. Ta es 1 de descubrimientos
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.
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. _
g1a, e, m
También es impor an
científicos y su m
pologia, etcétera. turación de nuevo~ métodos ro hay que señ~lar,
ciones en la estruc dores de talla universal. Pe . agen del uruverfluencia sobre pe1~sa su aportación a una nue~a im romántica de la
aunado a lo ante~~~~re de las visiones me_c ámc; ~a concepción diaso imagen que i i 1 ntecedente inmediato e
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..

'

4

•

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Hum
"
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el universo como sometidos a las operacio~es uede partir, conque se encuentran b. a" Aún más, de aqm se p
pi' ri·cas" que
y com m ·
d "leyes em
"que compa~aOldt para el establecimiento ela investigación directa,
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• ' •
tanto se apoyan en .
.
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el Cosmos
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.
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.
"f'losofia natura ' .
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osición a los sistemas de i fórmulas escolásti·
boldt, en abierta op
ó y que se acercan a .
2•
dados únicamente en ~a raz n;u estrechez, a las medievales.
cas semejantes, nos dice, en
'ón humboldtiana que aca.
e la concepci
1 · ntffiCO
Podría tal vez, decirse ~:cto de su madurez, y que e c1e
bamos de esbozar es un pro
CATHEDRA

[84]

alemán formuló tales juicios sólo hacia el final de su vida. Semejante idea no tiene en cuenta que el joven Humboldt posee, en términos
generales, una concepción muy semejante a la del viejo Humboldt:
ya el joven es un ateo que no admite en modo alguno la intervención
divina en la naturaleza. Pero no sólo eso: además, a lo largo de toda
su obra, difícilmente podrá encontrarse un pasaje en el que se pretenda dar una explicación mística, "vitalista", "oscura y confusa" de
los fenómenos (incluso los de la fisiología, la química, la vitalidad o
la electricidad animal y el galvanismo, de los que se ocupó con pasión el joven Humboldt).
Después de la época en la que Diderot había dejado en manuscritos, sin atreverse a publicarlos, sus, pensamientos materialistas y
ateos, las concepciones humboldtianas aparecen como su directo corolario, como su culminación. 25 Si bien es cierto que los cerebros más
adelantados de Alemania (Goethe y Hegel) fueron teóricamente partidarios de la Revolución francesa, y que incluso manejaron, especialmente el último, los temas de la Economía política inglesa, no es
menos cierto que permanecieron prisioneros de una contradicción: su
corazón y su cerebro estaban con la burguesía europea; sus pies y su
estómago en la sordidez de "las condiciones alemianas". 26 Hegel, sin
embargo, llega más lejos que Humboldt en cuanto a su concepción
del movimiento. Puede decirse, a este respecto, que la teoría de la
evolución es el directo corolario del mecanismo y que, lejos de significar un punto de vista opuesto, es su culminación: sin ruptura, la
evolución es a las ciencias de la vida lo que la mecánica a las ciencias de la naturaleza inorgánica. No me cabe la menor duda de que
el evolucionismo -que Humboldt, con Buffon, Diderot y Lamarck
comparte- desarrolla una idea mecanicista: que "la naturaleza no
da saltos" (Leibniz), como podemos comprobarlo con la lectura de
los autores mencionados, lo mismo que con la del propio Darwin. Este último, por ejemplo, se opone a los "cambios repentinos", pues
su idea central de adaptación de los individuos al medio, por el contrario, sostiene los cambios graduales, paulatinos y escalonados: "el
que crea -dice Darwin- que alguna forma antigua, mediante una
tendencia o fuerza interna se transformó de repente. . . estará casi
obligado a admitir, en oposición a toda analogía, que variaron simultáneamente muchos individuos. . . Estará forzado a admitir que estas grandes y bruscas transformaciones no han dejado huella alguCATHEDRA

[85)

r

�·r todo esto
es, a mi parecE:r'
. " 21
.
el embrión. Adm1 ir
r las de la ciencia .
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.
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una revolución en
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eña con
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forma buena . . los Republicano que su
t adicciones: su ongen
ceses y sus d1sc1pu . empero en amargas con r nducta Pero ello
•
tá preso,
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• de su co
·
Alemania, es
. rt s inconsecuencias
incluso en sus
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no impide que se a
"No es sorprendente, ~ arecer un discítérminos más extremeopsciones Humboldt nos. Pl~etaa fprancés del siglo
dos y conc
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.
·
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. to racionalista Y m
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XVIII. Con_ los e~ la creencia en el orig~~ c~mu misma confianza en
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Y la evolución
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implica una igla inteligencia com~ medio i:mas prevenciones con~a
la razé,n y en
rticas· en fm, las m
f . smo y en ocas10de las socie~~des po ~side;ado con mucho ~scep i:boldt como "una
el hecho reh?~~s~,, coAsí, pues, cabe con~ebir ;~~ que se adhiere a
nes con hostlh a ~anismo liberal del _siglo
r~ todos, como congran fig~r~ del h'~reivindicación de la libertad p~rente a la ley y las
los princ1p10~ de
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dición esencial del Pf egce la vida; instrucción amp tud·1os científicos
"d d s que o r
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~omipleta tolerancia entre
nada tiene que ver con
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o
o
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En esencia,
CATHEDRA

el romanticismo alemán, como no sea el anhelo de igualdad para todos y un deseo universal de justicia. Fuera de esto, entre las posiciones de Humboldt y las de los románticos no encontramos más que
divergencias. No en ,•ano a Schiller le repugnaba Humboldt, "esa
mentalidad analítica y tajante que impúdicarr.ente pretende mensurar la naturaleza, ese hombre carente de dulce melancolía y cesprovisto de todo interés sentimental, que impresiona a mucha gente
porque sabe hacerse valer por sus charlatanerías imper:osas". 31 Uno
de los que se "impresionaba" por Humboldt era nada menos que
Goethe. Pero la opinión de Schiller es una de las pruebas más palpables que puedan ofrecerse para demostrar que Humboldt no coincidía con los propósitos del romanticismo alemán; el afán humboldtiano de medir y cuantificar, de observar "analítica y tajantemente", con
aparatos, todo cuanto existe, de establecer correspondencias universales, comparaciones y leyes generalesf sin ningún misticismo, sin
ningún sentimiento "romántico" está en abierta oposición con la evasión romántica hacia la nostalgia, la muerte, la noche, lo indefinido,
el sueño, el sentimentalismo. Es cierto que Humboldt contempla con
alegría y emoción estética el paisaje, y que lo considera un todo; pero esta manera de análisis nada tiene que ver con la contemplación romántica de la naturaleza.32
El romántico quiere lo infinito, es decir, no tiene medida en su
deseo; su centro es carecer de centro, es un individuo desorbitado; el
anhelo fáustico tiende a la desmesura. Desde el punto de vista estético, ello implica una contradicción y, en efecto, en el romanticismo
se manifestan dos tendencias estéticas opuestas: Dionisos y Apolo; la
desmesura y la forma; lo infinito y lo imitado; lo barroco y lo clásico. Winckelmann y el clasicismo francés están en un polo; en el
otro, la búsqueda de la identidad de los contrarios: que coincidan Jo
infinito y la realidad particular. Humboldt se inclina definitivamente por lo clásico, por el orden, la proporción, la medida. El arte barroco le merecerá el calificativo de gótico, es decir, de godo, bárbaro.38
Empero, cabría señalar, y como un defecto, que esta falta de limitación y fronteras está presente en la obra de Humboldt, como un rasgo estilístico negativo. Humboldt fue siempre muy cuidadoso de sus
libros, y le enfermaba el problema de la forma. Así, daba a leer sus
originales a sus amigos (en especial a Karl August Varnhagen von
Ense), pero en rnultiutd de ocasiones sus libros carecían de esa be-

[86]
CATHEDRA

(871

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(

-

J

'

�n tanto afán. A propósito de su
amigo el físico Francois
Géographie du Nouveau &lt;:ontine~~'. s~b~~:n pues eÍ publicado era un
,
AragO, le di1·0 que no sabia escn ir
d
ue carecía de marco.
cua ro q
"
. " ue Gode-von Aesch registr_a en
El único aspecto romántico. q d una colaboración juvenil en
~l caso de Humboldt es a propósito et del mito "El genio de Roel periódico de Schiller, Horem. Se t~:1:siones a una fuerza "vital",
das" _34 En efecto, ~~mboldt ~a~~
Este mito, publicado por 1795,
enlazada con la qmm1ca y la f1s10 og .
, rechazada por Humboldt
•ó del mundo que sera
expresa una concepc1 n
d . tematiza sus ideas acerca de la
,.. tarde cuan o sis
.
t
apenas un poco mas
,
.
do ublica sus expenmen os
fibra muscular y nerviosa, es decir'. cuan p
sobre galvanismo y electricidad animal.35
, .
niverso se mantiene por s1 mismo, gra
Para Humboldt, pues, el u
. . paulatinamente descubre y
.
de leyes que la c1enc1a
. .
cias a un sistema
ue concebía el matena11smo
·t
t leyes no son 1as q
expresa. Pero es as
XVIII Para él en un ensayo escn o
mecánico de los siglos XVII y
de ·su viaje ~mericano, en "el gran
. 'n hecho puede ser consiPor 1805, apenas vuelto a Europa
.
d
sas y efectos, nmgu
.
encadenamiento e cau
.. .
eral que reina en medio de esas
derado aisladamente. El ~qu1hbno gen
el resultado de una infiniperturbaciones y disturbios aparent~s, ess qu1'micas que se equilibran
,.. ·cas y atracc1one
.
dad de fuerzas mecam
. de fenómenos debe ser exam1t . y si cada sene
las unas por las o ras,
ella una ley particular, el esa reconocer en
1
d
nada por separa o par
1
problema de la física genera •
tudio de la naturaleza, que es e g~a~ tos que tratan de las modifiexige la reunión de todos los conoc1m1en
• " 36
caciones de la matena
•
1 árrafo transcrito, dos aspectos.
Cabe que destaquemos, 1:n e ~ dea muy precisa de la materia,
Por un lado, hay en Humbol ~ duna ~e caracterizaba al materialismo
que no es, en modo alguno, ::
escapa Diderot). Por otro, hay
mecánico francés (y de la q
. t causal que supera la concep. 1 •d a del encadenam1en o
,
, .
una particu _ar , e .
r incidir en las transformaciones qmm1ción mecánica ant~nor, pa
t .a" Esto desemboca en una parcas, las "modificac1one~ ~e : m;:::ngámonos brevemente en el anáticular imagen del mov1m1en o.
. . de estos dos postulados.
l!SIS
.
na
El materialismo francés elaboró una idea de la materia como u

lla unidad de estilo que buscaba co

ªi~'

.1

:t1J

t

CATHEDRA

[881

substancia, literalmente como una cosa (res) que, un tanto al modo
de la substancia tradicional, subyacía inalterable en medlo de la multiplicidad de los cambios, como ya vimos. Para Descartes, por ejemplo, la res extensa es una idea simple, que puede captarse por medio
de la intuición, es c!ecir, que posee los atributos de la claridad y la
37
distinción. ¿Cómo se obtuvo este concepto de la materia? Locke
es suficienterr.iente claro al res; ecto: mediante un proceso progresivo
38
de abstracción. Pero, más en concreto, podemos advertir que tal
idea de materia es el resultado de una limpia paulatina y sistemática: si se han rechazado todas las cualidades, la materia no viene a
ser otra que un cuerpo "indefinidamente extenso" que posee medidas. Cuanto vemos, oler.1os, tocamos, oímos y gustamos son cosas
' oscuras y confusas", aparentes en última instancia, pero "producto"
c.!e una "verdadera realidad" que yace, inalterable, por debajo de ellas:
la substa:::cia material. Tal substancia material no está, pues, sujeta a cambio ninguno. En Galileo, Des_cartes y Spinoza, el concepto
de materia fue obtenido gracias a que ellos despojaron a los datos
de la experiencia sensible de toda característica cualitativa: los sentidos fueron tenidos por fuentes dudosas de conocimientos. He mostrado en otro lugar lo que esta concepción del mundo debe al nuevo
orden de cosas generado por las incipientes relaciones capitalistas
de producción, en especial, por el régimen manufacturero. 39 Pero
cabe decir que esta imagen conceptual se encuentra en estrecha relación con lo que Lewis Mumford llama la etapa "paleotécnica" y
más directamente, con el período minero: "La mina, de hecho, no
es otra cosa que el modelo concreto del mundo conceptual construido por los físicos del siglo XVII", escribe este historiador, y con razón.•0 La materia, en el sentido cartesiano, equivale a una pura nada, estática además, o con simples movimientos mecánicos, incapaz
de transformación cualitativa.
0

Esta concepción de materia fue, como dijimos, duramente atacada por Locke; pero más acerbamente aún por Berkeley; y, desde
el materialismo, por Diderot. Aunque Berkeley haya postulado un
idealismo ·subjetivo extremo, al menos en la primera parte de sus
razonamientos, la verdad es que su crítica al materialismo y al concepto de substancia es de una gran riqueza.41 Y, en rigor, Hume y
Kant no hicieron más que desarrollar las mismas ideas de Berkeley.
Pero es conveniente hacer notar que la crítica enderezada por el maCATHEDRA [89]

'

�-

terialismo dialéctico, siguiendo en algunos aspectos a Hegel, contra
la teoría kantiana de la incognoscible "cosa en sí" (Ding an sich),
debe abarcar también la crítica de la materia como una substancia.
En el materialismo dialéctico, la materia ya no es concebida como
algo que permanezca inalterable, co:110 substrato de los cambios o
soporte incognoscible de cuanto existe. Por el contrario, la materia es concebida como proceso; por lo tanto, como lo opuesto a una
substanc~a, homogénea además. Ya no se trata de una cosa inalterada que soporta las apariencias cualitativas, sino que ella misma
es la esencia y su apariencia; el todo y la parte; lo relativamente
equilibrado y la lucha; la interioridad y la exterioridad: es el conjunto de lo que existe, lo mismo de lo cualitativo, que de lo cuantitativo, de lo universal lo mismo que de lo particular (conceptos que,
en última instancia, no son más que productos de la razón humana). Ya no se trata, pues, de una especie de idea platónica, la "substancia" material inalterada, homogénea, de la que todo sea copia,
apariencia, cualidad "oscura y confusa", producto "compuesto" de
inalterables "partes simples", sino del proceso material mismo, su~
jeto a cambios y transformaciones; por lo tanto: en continua alteración, variante por esencia (salvo en la medida en que está sujeta
1

a leyes).
En Humboldt hay, implícitamente, un concepto de materia que
se aseme:a al del materialismo dialéctico, y que viene de Diderot,
con la diferencia de que, en él, la dialéctica (que existe) pone el
acento en el equilibrio (la unidad de los contrarios) y no en el pro'
ceso (la lucha de los contrarios). Diderot y Humboldt, en rigor, son
los eslabones entre el materialismo mecánico y el materialismo dialéctico.
Para Humboldt es más importante destacar el equilibrio que
reina en la naturaleza, que el proceso ininterrumpido de transformación y lucha. "La unidad (coincidencia, identidad, igualdad de acción) de los contrarios es condicional, temporaria, transitoria, relativa. La lucha de los contrarios mutuamente excluyentes es absoluta, como son absolutos el desarrollo y el movim4ento", escribe Lenin.42 En Humboldt esta relación aparece invertida; no que el científico alemán niegue la lucha y la contradicción, sino que, tal vez
condicionado por su propia situación ambigua desde el punto de
vista político, insiste más en lo permanente, la ley, la conservación,

3.

La ciencia a f ¡
Humboldt. .nes del siglo XVIII. Las preocupaciones de
"Las investigaciones de 1
objetos que_ no abar~=nb~:!:i~~: están d!rigidas generalmen-

~~/ª~~:i

especies ~~u~:~t~:s1 exclusiv_amente, del ~:;~;~~:tte de su cienracterísticas que la~ ~~~t~stud10 de su estructura exte:7~~
nuevas
clases y en familias" 43 nguen y de las analogías ue ' e las ca-

:e

:m,::::::~~;t~; 1ot~ ª!';:;c~~~•:~~::i~g~ue Jum!~d~",:~.~~
0

cipios del XIX

s e algunas ciencias a fines d ~• ~no de los aspee.
'
e siglo XVIII y prin-

Por más que ahora la
la botánica o la
, . taxonomía no sea má
ble, en la se u zool~g1a, s1 bien una parte im
s que una parte de
Naturaleza je ~~a mitad del siglo XVIII des:º;18;te e imprescindilos ejempl~res z~~~e~, se dio importanci~ sum~ 1el Sis_t~ma de la,
nos pueril il
. óg1cos Y botánicos Hoy t
a clas1f1cación de
, usono y rígid p
·
es e afán pued
una comprensión
o. ero en su momen
. , e parecerraleza. En .
mucho más ordenada, coh
to ab~10 la puerta a
des aportaci~~~:• ~; .clasificación, la taxono::nt:s y nea de la natuestructuras distinf mstrumento científico. Bus~a una de las granmental que ho ivas en plantas Y animales
~•. por analogía, las
Y apenas podemos sosopechar ~:q~mó de. un esfuerzo
.
ara evitar el caos

!

•

CATHEDRA

[90]

CATHEDRA

[91,

r

�se intentó, ¡;,.es, u::r. ::;istematizac:é,: ce la n:1turaleza orgánica en su
totalidad. Este esfuerzo implicaba pasar de lo aparente y externo a
lo esencial e interior, hasta llegar a la clasificación de "grupos"
más
45
o menos afines analógicamente: clases, familias, especies. La clasificación artificial de Linneo fue arbitrar:a, pero no caprichosa, pues
se apoyaba en la idea de que existía una secuencia, ininterrumpida
e inalterada, ele organismos morfológ:camente dist: ntos, desde la
Creación hasta nuestros días. Las "esencias·• de cada "reino" estaban perfecta, rígiéamente establecidas por Dios. Y Linneo concebía
que cada grupo poseía una función y una estructura.
Por rígida que hoy pueda parecernos esta concepción, es conveniente advertir que, sin ella, no habría sido posible trans;tar a la
posterior concepción evolutiva. Sin la idea de una especie, no hubiera podido formularse la hipótesis de su evolución: hubiéramos permanecido aún en la etapa del conocimiento individual o particular,
sin elevarnos a la categoría mús general de la especie. A pesar de
todo, "La concepción teleológica de la vida, la noción de una integridad funcional inalterable del organismo, y la idea de asignar varios
grados de importancia a las diferentes funciones orgánicas, fueron
los principios gracias a los cuales se pensó que la historia natural
podría adquirir su propia racionalidad y validez, y por consiguiente
46
entrar en el sagrado dominio de la ciencia newtoniana" .
Por lo tanto, en la clasificación botánica y zoológica no se intenté- anotar, tan sdo, las afinidades entre seres distintos, sino disponer de una idea (función, teleología) en la que estas diferencias y
semeJanzas se integraran. Cuvier estableció reglas anatómicas que
permitieron una clasificación más completa que la intentada por Linneo. Estas reglas expresaban la necesidad de usar una correlación
entre las partes, que destacaba la integridad funcional del organismo; por ende, la subordinación de unos órganos, o conjuntos de órganos, a otros, que aparecían como los más importantes en la economía animal: "El sistema nervioso, los órganos de locomoción y los
de la nutrición ocupaban una escala de importancia decreciente y,
de acuerdo con esta escala, Cuvier intentó erigir sus principios teó47
ricos en un sistema jerárquico de clasificación zoológica".
Reflexiónese, pues, en que de la anatomía y la botánica descrip·
tiva se hubo de pasar a los sistemas clasificatorios generales para,
CATHEDRA

[92]

inmediatamente de ahí, avanzar a 1
radas. Posteriormente Y este f a anatonua y la zoologia co:npaffon y Cuvier que en
b l;s uerzo es~á presente lo mismo en Bu(vegetales y animales). um o t, se transitó al análisis de los fósiles

H

De aquí, por la vía de la anat '
y el estudio profundo de la eol ~m1a comparaaa, la paleontología
ción de las especies no hab ' g áog1a, a la formulación de la evolu'
ia m s que un pa
p 1
mos decir que la labor de Humboldt f . .
so. or o tanto, podecía perfectamente lóoica
. . acihtó, en una línea de sccuen1a actividad de Lama . k C .
º
,
pensadores que a su vez f
re , uv1er y Lyell
de Darwin. Va~os a tr;ta~e~~n e1 antecedente i?mediato de la obr;
yor detenimiento.
moSt rar eSt as afirmaciones con maPese a la animadversión
,
.
boldt a colaborar en st1 re . qtueHpor él sentia, Sch1ller invitó a Humvis a orem co
- .
pudiéramos expresarnos así d
.' _mo umco representante, si
1
de aceptación, el joven Hum'bo~t as c1enc1as natu:ales. En su carta
enumeró sus principales preocu ' ~ue ap~na~ ~ema veinticinco años,
lar que las ciencias, inclu end:~:10nes c!ent1f1cas: después de señapro;:,onían sólo problemas yde l . ·t·bot~mca, hasta ese momento se
·
c as1 1cac1ón· después d
e~an superiores Aristóteles y Plinio el . '.
_e sostener que
vistas (Registratoren) de la t l
V1eJo a los miserables archiencontrar algo más elevado·n\~r::za, ~umboldt escribe que hay que
blema de si hubo o no un . f
moma general de la forma, el proa orma veget l · ·
en miles de gradaciones la d. t 'b . a ongmal que se manifiesta
perficie de la tierra las' d'v is n ~c1ón de estas formas por la suque el mundo vege;al pro~ ersas impresiones de alegría y tristeza
masa pétrea muerta inerte u_ce len_ el hombre, el contraste entre la
le
'
' me us1ve entre los tro
d
s que parecen inorgánicos
neos e los árbo1
cierto modo delicadamente
::into vegetal vivo, que recubre en
y la geografía de las plantas o lq eto .con carne suave; la historia
general de las hierbas por la 's a f~x~?s1ción histórica de la difusión
ést d I
uper 1c1e de la Tierra
t
a, e a historia universal; la bús ued
, par _e no tratada,
gua en sus monumentos fune . q a de la vegetación más antietc.); la condición gradualme:t:n~s ~los fósiles, la hulla, la turba,
las plantas, de las sociales Y las ;~;tabl~ del suelo; caracteres de
plantas han seguido a det
. d
adas, mapas acerca de cuáles
a · l
ermma os pueblos· h · t ·
gncu tura; comparación de 1
l
' is ona general de la
domésticos; origen de unas Y:~r~tntas cultivadas con los animales
. . . todo esto me parecen objetos

'ei :s

CATHEDRA (93]

r

�48

dignos C:e reflexión y que apenas han sido abordados".
Algunos de estos propósitos los cumplirá Humboldt en el primero de los libros escritos inmediatamente después de su regreso
a Europa: Essai !.t!r la Géographie des plantes. Otros los cumplirá a
lo largo de toda su labor científica. Aquí, cabe destacar que Humboldt intentaba una historia de las plantas, es decir, que no se conformaba ya con la mera clasificación de las mismas, sino que pretendía ver las especies botfrnicas en su desarrollo histórico, temporal
y espacialmente consideradas. Su Geografia de las plantas es, al propio tiempo, una historización de las mismas, que va desde las fósiles
hasta las actuales. "Para decidir acerca del gran problema de la migración de los vegetales, la geografía de las plantas desciende al interior del planeta y consulta ahí los antiguos monumentos que la naturaleza ha dejado en las petrificaciones, en los bosques fósiles y las
capas de carbones minerales que constituyen la tumba de la primitiva
vegetación c!el globo. Descubre los frutos petrificados de las Indias,
las palmeras, los helechos arborescentes, las escitamíneas y el bambú de los trópicos sepultados en las tierras heladas del Norte; considera si tales productos equinocciales, lo mismo que los huesos de
elefantes, tapires, cocodrilos y didelfos, recientemente encontrados
en Europa, han podido ser transportados a las zonas templadas por
la fuerza de las corrientes en un mundo inundado por las aguas, o si
estas mismas regiones produjeron antiguamente palmeras y tapires,
cocodrilos y bambús. Uno se inclina hacia esta última opinión, cuando se consideran las circunstancias locales que acompañan a estas
petrificaciones de las Indias" .4

\

9

Como puede advertirse con claridad, Humboldt pasa de la distribución geográfica de las plantas a la consideración histórica de las
mismas. Y este enfoque fue el directo antecedente que permitió re·
flexionar acerca de la distribución geográfica de las especies y de la
ley que preside su evolución.
En el mismo sentido cabe hablar de los estudios geológicos de
Humboldt, que prepararon la posterior sistematización evolutiva de
Charles Lyell. Pero, como ha sido señalado desde hace tiempo por
los investigadores de la historia de la geología, Humboldt fue el pri·
mero en establecer que la misma secuencia de capas sedimentarias
5
se daba tanto en el viejo como en el nuevo mundo. º Pero esto no
CATHEDRA

fue escrito por Humboldt or .
de 1805, en su Gé
_P pnmera ocasión en 182
.
tesis de que exist' ograph1e des plantes, el barón I 3, smo que, desficie del planeta I~ no sólo una identidad de ro a emán sostuvo la

~~~:';,~1~
tan sim

oIsupe;p: i~i¿~~~•.;: ;~ ~:~má/: i:~.t~: :~~i~~~:
~:~.,
0

a naturaleza actúa en toda ' a armoma, a su juicio, proples como universales".s1
s partes de acuerdo con leyes
0

Así, Humboldt será .
rnaciones geoló .
quien proporcione a Cuv· .
miento de la pafcas que permitirá al científic f1e1 el cuadro de foreontología.52
rancés el estableci-

°

. Por ello, al surg1·r "1a geo1og· ·
ia vmo a demostrar
.
t ian estratos sucesiv
rraban en ellos c os y superpuestos, sino que d que no sólo eX1s-

~tr;:~º;;;:~i ?1:: ~~n:: ~1:::•:~~'y~\:n'i;a~=•:~::P:;:i::;

conjunto sino ta qu~ reconocer la evidencia· no se conocían. No hutenían s~ h:sto .mb1én las plantas y los ani~al sólo la tierra en su
abrió paso ~uy na, desarrollada en el tiempo" s~s :ue en ella vivían
te legítima su a~:':º.; poco. Si bien para Humboldt ero esta idea se
ligioso imp11·c b 1s1 n, en personas corno C .
era perfectamen'
a a una e .
uv1er de 1
cristiana que se ex
, nrr.4enda demasiado severa' d c ~ro corte re16 la tesis del ca~ma _en el Génesis. Por tal mof e la id~a hebreotierra, que de a
trof1smo o de las revoluc·
ivo, Cuv1er formu'
cuerdo c E
10nes pe 'ód'
ro reaccionaria de hech on ngels, era revolucionaria dn icas de la
se admitía toda u
.º• pues "en vez de una
e nombre, pedo el milagro e na! sene de reiterados actos d gran ~reación divina
n pa anca esencial de la t
e creación, convirtienHumboldt d"•
.
na uraleza".54
·t
' IJ1rnos ' mfl uye en Darwin L
d1 erentes· pr·
naturalist~ in~~:r;, al tra~és de la imitaclón ::nasc~ de tres maneras
Hurr.boldt•Ss se
rnprend1ó de los viajes y au
ciente que el gran
después s~ pre!~1~!º•- gracias a que resolvió o ;¡~e~ ~tilo literario de
tercero, merced a I r!an a Darwin durante su vi ~ e problemas que
Herschell a t
a mfluencia indirecta q
a1e en el "Beagle"·S&amp;
, u ores q ue Darwin tomó
ue se ma m·t·iesta en Lyell •
Pero ob •
como modelos.s1
Y
qu
'
v1arnente, no fue H
e establecieron las c
. umboldt, sino L ell
.
radas, de la evolució oncepc1ones científicas si!éf Y Darwm, los
en geología y en botá~.
reamente elaboholdt permaneció en n,
el umbral de las .
rea Y zoología Hum
mismas. De nueva cuenta,
·
po--

[94]
CATHEDRA

[95]

r

11

�demos C:ecir que l:i concepción humboldtiana, en este terreno, fue el
e:,labln entre la concepción mecánica y la concepción evolucionista
de la naturaleza.
Así, específicamente en este terreno, parece que la contribución
más importante de Humboldt ha de localizarse en su método de comparaciones universales. No sólo en el campo de la anatomía y la
botánica hizo Humboldt comparaciones entre diferentes especies del
vie;o y e. nuevo continentes; no sólo destruyó los mitos que hasta
científicos como Buffon propalaban acerca del continente americano;
sino que, además, contribuyó decisivamente a hacer añicos la concepción estática de la naturaleza mediante el establecimiento de un
método comparativo general, por el que hizo aportaciones concretas,
incluso, de swna importancia. "La ciencia humboldtiana dio origen
a una herramienta característica -escribe Walter F. Cannon-. Cor:i.o Humboldt dijo: 'Las ob~ervaciones no son realmente interesantes, excepto cuando podemos disponer de sus resultados de manera
que nos conduzcan a ideas generales'. Registrar las observaciones
en tablas numéricas como a menudo lo hizo Humboldt, no fue siempre la mejor forma. Los datos geográficamente distribuidos se pueden disponer mejor en un mapa. Pero no cualquier clase ce mapa.
Humboldt lo hacía en lo que yo llamo el 'iso-mapa', o sea, un mapa que muestra las líneas de igualdad de cierta información: isotermas, isóteras, isobáricas, isodinámicas, isógonas o iso cualquier co-

t

se había elevado
actividad fue vist; una autosuficiencia dogmáf
como una anticuada reco il ic~, que este tipo de
Humboldt e
.
p ación de datos".ªº
nente le hemos rendid
s un científico de t alla universal E
~u~o de admiración p o, a lo largo de ciento cin~u n nu~stro contif1c1al Y nacionali t . ero es hora de que pas
enta anos, un tridor" de cada uni ~eque limita a Humboldt a :;os del e~amen super"co~ombiano", otro m~~e.~tros países (un Humb~l~~ ~;rc1a_l "c!escubritud10 y comprensión cabaieruano", uno más "venezo~ex1,&lt;;-1no", otro
cos del siglo XIX.
es, como uno de los más grandes
ano ); acientífisu es-

sa que se prefiera" .53
Así, Humboldt desarrolló la climatología y el magnetismo terrestre, poniendo en rr:archa un amplio plan de cooperación científi-

\

ca internacional.59
Quizá el juicio en donde quede valorado, hasta donde conozco,
mejor que en ningún otro, el mérito de Humboldt, sea en éste, del
propio Cannon: "el aspecto más nuevo e importante en la ciencia
europea de la primera mitad del siglo XIX fue la ciencia humboldtiana: el estudio de los fenómenos reales, amplios pero relacionados entre sí, a fin de encontrar una ley analítica y una causa dinámica.
Comparado con esto, el estudio c!e la naturaleza en el laboratorio, o
el per:eccionamiento de ecuaciones diferenciales era anticuado, era
una ciencia simple que tenía que ver con variables sencillas. . . No
es sino hacia fines del Siglo XIX, después de que la física moderna
CATHEDRA

[96]

'

CATHEDR.-!

[97]

�JO.

NOTAS

11·

12.

•"DllcUIO" de AleJandro de Humboldt a la Academia Imperial de ctenclu, de 8aA Pe•
'&amp;elburso, en la Seal61l Bltraordln.arla. de 11/29 de noviembre de la::19. Bl:l
..,_ laéilte adeaUtlc•• e&amp; llt&amp;éralre de A. Humboldt, recocida Y publlc&amp;da por K. de
la RoQuet.te, L. Guérln e&amp; cte. Btlteun. Parls, 1869, tomo I, p. 28?.

1.

Ce-·

13.

erP■-•• en ·~tal. loe .lforl,moe

LXXXI de la primera parte, Y IV,
Ademú, cabe recordar que la utopla que descrlbe en la N. .,.. Aüia•
Ud&amp; e&amp; el mis cl&amp;ro eJemplo de lo que pensaba acerca de una nueva IOCtedad buadl
en el dominio racional, técnlco y clentutco, :te la natur11leza. Por lo que toca a Delcartes, Téale 11u DL•t••ra de la méthode, Edición de •Adam y Tannen, J. Vrln, Parta,
llM-116?. VOL lV, pp. &amp;1-82.

.-..

En laa Memoria• de Benvenuto cemnt puede verst con claridad cómo la arUJleria, que
el orfebre ltal!ano practicaba, dependla en mucb) del lnsenlo, el vlrtuo.lsmo y la ba·

I"

••

Besún Wemcr Jae11er, la biatorla de la flloaofla 1rle1a constituye "el proceao de procreslva raclonalllaclón de 111 concepcl6n rellclosa del mundo tmpllcita ezi lo. mitoa"
(Paldela, trad. Joaquin Xirau y wescealao Roces, Pondo de Cultura Económica, )(jo

e.

slcO,

un,

D, 151&gt;.

a

'l.

Qulú ae deba a Sócratea la utllllad611, DOt" primera TN, de la conceptuae16cl de
modo slstemitlco en lucha conatante contra l&lt;'s aoflltaa.

l.

Galileo. D ...datere, 8;
ed. nu., tomo VI, p. 332. Citado por Juan Dltrld OU•
c1a Blcc&amp;, Blaterla fD"6tlea 4e la et••· tJNAl(, )(6xleo, 1H3, 1), 50, Dota &amp;. al
Teetetes de Pla141D. Protisoras eoaUene la Sncenldumbre del conoc1m1ellto aenalble: la
mlama asna puede parecemoa fria o caliente. La 1Dnnci6D del tenn6metro, inatrumeD•
to que cuantlftca loa ,radoa de c,Jor, rMUelYe ate proolema de •'oacurldad" y "-111·

º"re,

a16D".
t.

oallleo afirma: "No me creo obllaado a admitir que (la materia) aea blanca o rola.
amar,a u dulce, aonora o muda, que huele bien o mal . . . Loa aaborei,. olor11, ,olore1,
etc., respecto al suleto no 10n mis que nombres" (O,ra, eeatletaa, tomo IV, pp. 333•
33'; citado DOr D1nnlk, Jllaterla de la tu-fía, tomo I, Gr!Jalbo, Mblco, lNO, D, 31tl,
Delc&amp;rtel, a au Tes, aeftala que no puede dlscerulr al el trio y el calor, "tdeu tul
poco claru .,. d11Untaa", "cualldadea reales" o no; puea no aabe •'ai el trio ea
solaJDente Ull&amp; prlnd61l del calor o el calor una pr1nc'6n del trio (11.Hltatl•••• AdlD•
· Tanner1, tomo :a. p. 34).

CATHEDRA

[98)

teeledad •

1 . Sobre los cuatro "elementoia"
fntla¡, especJaJm•...
• ver Aristóteles Física
-.-e cap. I.
'
• Y A. Koné, Da monde clot A l'lllll
t'ers
17. Véase De
te
scar s. Le monde •• Tralté de la I lé
lllD re, Adam-Tanne
loe !&gt;rimeros e&amp;Dftuloa En el ca
P. m, Descartea deJa
ry, :n, Oll)eclaJinente
-.enaeJélt ..
molaleate.
establecido el 1&gt;rlnclplo de la

1950-1952.

bllldad peraonalea. Todavla Tartaalla SUPOnia que el proyectil ae,uia una linea prtmuo
recta y despues curva; fue Galileo el primero en describir tal trayectoria como parabólica ( véase Dliloco aeerca de des nuevas cle11tlas, tr.Mi, JOEé Romin Vlllasante, Edl·
tor1al Losada. Buenos Aires, 1945, Jornada Secunda PP. 186 y ss).

~~e::~•

Y

ª

4, Al rewecto, puede nrae la carta de Leonardo a Ll.dorlco Blorza, Duque de )(llán, cuando
Je ofrece sua servicios; Leonardo se presenta como un lnlenlero mllltar, caDU de hacer
puentee, zan¡aa y miquinas que fHclllten el sitio de una plaza (Códlee Atlintlco, follo
391 v). Hasta Galllec y Descartes fueron ln$enleros militares. Consfiltese Aldo M!lell,
l'anorama cenera! de 11.lstorla de la Ciencia, tomo, IV y V, &amp;pasa-Calpe, Buenos Aires.

5,

Todos estos conceptos son
cartesianos, como
Sobre toda
es obvio.
esta Problemáttc
de Deaeartes a Marx 81
a, PUede consultarse mi libro
"El 11n1UJ.sts o dlvls;ón"clo XXI Editores, México 1969 e Producción, ciencia

a ml.s de la lectura directa

u~ ...
Bacon, Nena
de la H111Dda.

newtenJennu Galllmard.
Véa••
Pan,, 1._,
"'"• P. 13.
= Wllllam Harve:v D 1
co 19..
• e movbnlento d
• ""· en es1&gt;eellll ...
ftltuJo
el
coruón
t
.....,
IX, PP. 159 Y u. • rad. J. J . IzquJerdo, O'NAM. l(hf.

~::\r1::/~:::~n:~!;~;b~: :: : : ; : :
:::::.c~!b;ªP;er:• :Pa:n,~o db~
~ Y sobre loe aspectos medJevai°temDoranea, Editorial Cien.
la pensée médlévale dans la ~ Harvey Y Descart.es. Etlenne ;l~s de la "virtud PUlsf!lca",
1'. Vé
.
ormatlon da sy,téme cartésien on, Etudes aur le role de
ase el excelente eatudto de Al
' J. Vr!n, Paria, 1951.
Un!versltatres de France Pa Isexandre Koyré, Du mondo
.alcas, el mundo "subtua'ar" r • . 1962., Dasslm. Sobre estt: ; l'IID.lvera inlhú, Presses
Pllnto, Bhtorla u.atura! ( en Y ,os e.lelos "Incorruptibles"
s ln~n entre las dos fl15 8
especial, Libro sesundo) v 'nanvétease CArlslk;te1es, Del efelo1
·
obre la tierra
' •
• onvlvlo.
l
como el "centro" del unJ
os autores citados en la nota
verso, es e
en especial cap vn
anterior m1 •-L
onvenlente consuJtar
·
a11a tad
'
.....,aJo PrOd u.
•
mi.a de
cerrado al
•
r oe a Y b, "El nuevo
ucc..,n, elenela ., aoele.. -~
unlverso
infinito".
mundo"
y
..
8
El espacio. Del .._
mundo

:a. 1.tamamos dúlca a tal ciencia rtcutendo e; erl\A&gt;rlo Impuesto por Alexandre Jtoyré, en
na St.._ llllll~. dude 1936. Ver la redente edición de Rermann, Pv11, lNt. pp.
3,

Aleundre EoYré, Etadea

la-• .

No podemos entrar f.ll
turaleza", de Lefbnü, ~ ; ' , .estoa Probl11111as. Co11vlene ver ••
Newton, los 'EtHea
&amp;aUI ludaaeata1a Loaad
Nuevo alatema de la
111. QuJá
aewtealeaiaet, cltadoe en la n~t11 10. a, Ba111os Airea, 1941, .,.
11.

ao:

quJen POr 1&gt;rlmera ,.811 d
·
en GPoelclón a Descarte, Bate !Jo que el unlverso era Infinito t
llamab11 al mundo "lnd;flllldo".
el CODcei,to de lnftllitolle~ J
Hmu.,. llore,
._ ,
·
ore le P&amp;recla etto 1lll
•
os, 111lentraa tue
'Delde Que exlate una bloJo,¡
nno lllbtertato.
dilema que es Para ella
como clellC!a, Ja fHOSOfla bur,u
loe medios intelectualea d:luble: o bien lnt,,nta recolver ~ ae tllCUentra ante llll
de la mecl.nfc
JIODS&amp;mlento metatútco
P•oblemu b1oldclcoa
de la Tida; o bien lnten: con lo que entra en contracu~-!_ dectr, lnteata reduc.lrloa a
to COIIUDt'"·'
que reblse..lacaptar mentalmente loe DUeTO.- fen¡ómcon los hechOII CIJ&gt;eclflco,
corla de la teleoloefa .,.
mec,~ca, con lo que troi&gt;11111 • eao. mediante un •D&amp;raverstsn ldeallata Este
SUCumbe I todaa · 1aa cor.tradlccJ ~ CClll Ja ..._
úce. Pnl.....,;_
:
aesundo e111111no 1111 e1 que IntentaGIies de eaa -•_,_ • au
...,,..en..
a tln
-.o,..
1"5, P. 29.) LutA
a estétlea marmta, trad
recorrer Jtant" &lt;Oeors
de lunr,
•lude, como ea obTlo, a la ~c!:inauel Sllorlatin, Or!Jalbo, M6xt'::,·

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· IIIDboldl pudo escapar
n slsuleron Lelbllls B ff
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a la dicotomia.
• u on, Ooethe y •un Cu
21•

éase Letbnü

.,,..

•

elatetna d e la naturaleza", ~n
~
Trata•••· fnd ameatales, ep. elt.,
22.."LeB,f .
.
,· '
ve de D'Aleznbert"
. -~ . París, 111M
' en OE■nes •llll•se,lüa■-, edlélón de Paui
• l&gt;D. 2"-300.
1
Veml6re, OarD. "• •3 •·.
_

'

..ueyo

CATHEDRA (99]

11

�2:1.

Alexander Gode-von Aesch, El reaaatlcllJII• alemi• y la■ cleacla1 aat•nlH, trad. Die
Tereaa ll. de Bruscer, Egpaaa-Calpe, Buenos Aires, 1947. pp. 25, 21 J :11.

3'.

Bllmboldt. C..m••· Eaaal D'ue •eeerti,tl•• i,hral•ae d• mea•e. ''llltrodueci6n", trad.
de H. Pan y Ch. oaw1kl, L. ouérln J:dlteur, I'arfs, 1866-1117, tomo I, pp. 1-77.

lT, Deecartee, Dlleoura de la méthode, ed. cit., cap. IV.

•· "Muchos afios después de la pub11cacl6n de los Penaées pbllo1011bl••ts, Dlderot, enardecido por el bito que esta obra babi&amp; tenido entre los mcJores e1pfrltU1, )01 'Wlicoa jaecea que él reconocla, la continuó con una obra que cuardaba prudentemente en 111
cartera, ., que hubiera Infaliblemente comprom~tld&lt;' su reposo, su libertad, e Incluso 111
vida. el, en estoa tiempos warcaaos en nueetn historia con tantu atrocidades mtnls&amp;erialea, la hubiera entrecado a la lml&gt;reslón"' , Nal1eon, al pubUcu el kcaell i,lall••
de Dlderot, en 1798, con el titulo de Per.séea sar la relkl••&gt; .

Jobn Locke, Ali Enay on Human Understandlntr
slilteee también Jamta Olbson Lecke'a Tia
• ~n especial Llbro II, cap. XJ:m. ConCambrldce Untnrstty Pr
'
ffl'J' ef Knewled,e aad Ita Biderleal Kelatlena,
esa, l988, en especial el cap. v.

39.

Vtase Dll traba¡o mencionado en la nota 12.

40.

Lewls ){umford, Téealca ., clYlllaach rad
Jladrld, 1972.
' t
. cario■ llarla Roles, Allan&amp;a Universidad,

'1. Véaae Oeorce Berkeley, A Treatlle •• tbe Prlaeiple1 •f Human lülewledse.

..,1•••

21.

31.

ü. V. I. Lenln, Cuderaoa fllo,¡óflcH, Edlclone~ Esl'!ldlo, Buenos Aires, 1963, P. 352.

Véase Qeorc Lukics, El J.n• Beael y loa i,rebl~111•1 de la aoeledu eaplhl11ta, Trad.
llanuel Sacrl11tin, Grljalbo, U:blco. 1963. A propó~lto de ooethe, véanse las opiniones
de Kan J Eu1els Sebre la literatura y el arle !Editora Polltlca, La Habana, 1915,

G. Humboldt, Geecrai,ll.ie tes plantea .. . • ed. cit., P. l l.

•4.

Para una hlatorla de este ea(ueno de sus
I, "Lea procrea dans la connatuan
!ocres, limitaciones Y rracuoe, ,éaae el libro
eea •• la ,te . . ·• ,.. citado.
ce et la claalfl~atlon deii étres vlvants", de Lea aelea•

pp. 193 Y 111.).
27.

.-,

Carloa Darwln, El orlsea de las oi,eelet, trad. ALtonio de Zulueta, revisado por Juan
Comas, UNAM, lléxlco, 1959, tomo I , pp. 270. 271.

45.

Para relerccla.s de cu,ler, '1 sus anteeeden
leman, Geer,ea Cnter, Zeele,t.9' A
tea, especialmente Llnneo, véale Wl.lllam Co,ard UntveraltJ Pre11 1964· ad 'á d 8tady In the Hlator, of Evol•tl•a Tlaeo17, Bar
Nlalar que el Dr. ~ranci- e;er:~ excelente libro de EmllJ Ou1énot, oP. cit.
Plantas 'I anlm.alea en •u lllaaerla ut.:1 :roto-médico de Felipe II, al claeUlcar lu
ba.stoe deecle el punto de ,tata taxonómlco·e N•na E1pa6a, utlltxa criterio■ demulado
caracterea fntemoa ea clases
famll1u,
~ lae plantas no estin uruPadas por aus
O
1 1
pllalma división que no afiad~ nada
I
animales se ordenan conforme a esta amJ. repWea: 4 lnsectos · 5 •-•- l a a corriente en la epoc.i): 1. cuadrúJ&gt;edoe; t.l aves·
·
• · ...,,,a es acuittco■ &lt;Fr 1
•
•
tomos II 'I m, Zdtclón de la Universidad N 1 1 anc aco HemAndes, o•na eeai,letas.
1990).
ac 0111 Autt)noma de México, México, 195&amp; .,

:11.

Ver Buffon, "Hiatolre et théorle de la terre" , en Cor. ., Gélléral b i,llJl-••• fraaeallf'
tomo XLI, I , Presaee Unlnrsltalres de France, Parla, 1954, pp. 45 sa.: Dlderot •'Le rf•
n .. ", "Prlnc1pea pbl!010ph1ques 1ur la matlére e~ le ,nouvement", en OBurea i,1111pllJ••"• ei,, elt, 1 Juan Lamarck, FU010fía sooWslea, F. sempere Valencia. •· f. Para
un panorama cenera! -, exacto de estos problemt.s, Emlle Guyénot, Lea ntt•cet •e la 'fle
HX XVDe d XVIIIe 1lécle1, Albln Mlchel, Parla, 1957. Cabe aclarar que Buffon • mil
"tranaformlsta que evolucionista en &amp;e11tldo estrlc•.o. En tanto c¡ue parte de una tella
de Leibniz ( la de laa mónadas vlvlentea), B'uffon sup0ne que los orcantsmos ya 11tin
preformados y que simplemente we deaarrollan: la o!poea conoce la lucha entre "animal·
cultata1" '1 "ovtatas" \ver Ou1éaot a tite reapecto).

29.

Thomaa S. Kuhn, La eatr•ct1ra de IH renlucleats eleatifloaa, trad. Acust!n Contln, P.
c . E,, México, 1871, p. 1971, p. 26{. Aesch, ••· cit .. pp, 223 '1 .u.

JO.

Charlea lllncuet, Alua..re b Ba•lteldt, bl1\,nlta et cée,rapbe de l'Aaérl••e ee,as.
••I• (1799-1804), Mupero, P11rla, 1969, pp. 71-72 -, 88-89.

U . Citada por Hanno Beck, Aleirader

Citado por Otto Schnclder, en 1u "Introducciónº' a "OeéaH, atmósfera ., ceo■a,aeti­
(capltuloe 1tlecclonados del C-oa), Blpua-Calpe Buenoe Alrll, 1949, p. 5. Sobre 1u
relaciones entre Humboldt y Goethe, ver Ch. Mlnsuet, ep. eJ.t,, cap. I , 1. 1: A pro,6
alto de lu relaciones entre Humboldt ., Herder he hecho alcunos comentartoa en "Lu
ap0rtaclone&amp; de Humboldt a la antropolocla ,neldcana", próloco al libro de Humboldt.
Vlataa de la1 eerdWeru J meaa111t11&amp;e1 de lN i,•elllN bullseua h Amértea, secreta•
ria d• Hacienda y crédito Público, Kblco, 1974.

41.

Humboldt, Gée,raplaie

IO.

!

...

31,

cai,;

41. Coleman, ei,, ell. p, 23 _

•?.

Colemaa, ei,, el&amp;,, pp, 104_186_
1971, P. 77,

33. También Dtderot 11111ba eate callflcatlvo con la ailtma carca de deapreclo-.
3,. El mito puede .er consultado en su, detalle■ en Oode-voo ·Aesch, ••· elt,, pp. 313 , 111.

11. Blllllbcldt. Géesroble
31.

Veraaebe lller •1e serebte Jl•akd . . . Jfeneafucr, Berlln, 1791.

•ea

E11al a■r la Qeecruhle
11la■le■1 aeee■i,asné de H Talllea• i,ll71hlae •e• résl••• éUlaulalea, Lenault, Schoell et Cle., Parla, 1805, pp. 42-U-. Un fracmeato de eat• en •
ea-,o fue traducido por mi y publicado en el número monocráflco 11ue la &amp;evlo1ta .. la
lJalnraldad •• llédee cledlcó al Hblo alemán (Vol. XXVl, núm. 3, no'1embr1 de ltTll.

CATHEDRA

[100]

U.

i,la•tes . • . , (ed. cit., PP. 22-23.

prlnclJlloa del alelo XIX, "no se aabla 11 en trda
ncontrar una sola J ml&amp;a1&amp; calidad de rocas
la superficie del planeta se podla
con laa mlamaa ca.paa sedimentarias Pile d • '1 si éstt.s se preaentarlan de acuerdo
boldt obtuvo esta Idea de la eatruct~ra
urante su estancia en América que Humlld11ulslc'6a, Humboldt eecrlblíó IM&gt;I' 1""3 ceo!lóclca de América del SUr. A partir de tal
•
1v
et roelaea daaa lee •eu llémla e
lié trabaJo titulado EetaJ lffPNtlHe
le
la eetructura de la cortesa terrestre n ~é ::-· En esta obra, Humboldt demueetra que
111.ada, poco más o 11\Qoa, POr rocaa de 1/me;' en lo■ dos hembfertoa 'I que estl. forlaa llllamu capu udlmentarlas" (D L Ch l!Dla calidad que, en au conJunto, form111
l:atwlekluc der seoleslselaea -•- .
erbakov, Al. na B••Nldt'1 a.tle W _._
de ,.___
"'""•ebaft, trab,Jo pres tad
-•
~rafia, en PotSdam el 8 de
d
er, o a la Sociedad Ale-•"•
•
mayo e 1959).
-

~••&amp; •

3:1. Bn mi ensuo citado en la nota anterior me OCUPO de los problemt.a referentes a la ceacePCtl!n que del paisaje tenla Humboldt.

35.

•ea

na Bum,eldt, trad. Carlos Oerhard, FCE, lléxtco,

-

•ea

plante~ .. • ed, cit., D. 132.

Oeorsn CUTler, Dl~e•ar1 Hr lea roelatJo■1 de 1
Veu" Lecrand, Amaterdam,
ª Hrfaee •• • 1•H, H. Cousln, Parla 'I
octava edlcl.611, 1840.

13· l'edertco Encela, BI
• , P. ,.
alttllea llt la 11ataraleira, trad.
1
1

wence!lt.o

Roces, Grlja!bo, Méxlro,

CATEDRA

[101]

r

�/·

6i.

lbl4., pp. 9-10.

5$.

'El sucesor de Huroooldt en Inclaterra fue precl2amente el Joven que cilJo que estaba lnaPlrado en la Perseaal Nar.raUn de Humbcldt; el que enffló hacia SUdamfrlc&amp; J
cubrió la parte del contlnen~ que Humboldt babia omitido; el que l)Ubllctlo, lmitando a
Humboldt, au propia narra.c!ón per.sonal, 1 el que trató de producir una teorla diDimlca de extensión continental, respecto a las mont~fiaa y los estratos de Sudamúlca. Mereflero,, por supuesto, al Joven Charles Darwln". dice Walter F. cannon en su ensayo
Buibellli ar Bacon1anlsmf &amp; Detense •f &amp;mrrlun Science In the Flnt Balf ef ~
197h Century, Ponencia presentada al Departament of th, Hlstory of Sclence, en acoato
de 1969. lLa traducción de este ensuo ha siclo hecha por Jaime A. Shelle1 Y Jaime
Laba.stlda. 1 publicada en el número especlal de la Revl.ta de la Universidad de México que se menclona en la nota 36.) Frank N. Ecerton, por su parte, en UD exce.
lente trabaJo, "Humboldt, Darwln and PopulaUon" (Journal of the Bll&amp;or1 ot Blolon,
Vol. 3, Núm. 3, Qtofio de lfl'IO, Harvard), ha nstreado, con paciencia suma. las veces que Darwtn se refiere a Humboldt y la manera como lo hace.

56, E¡erton. en el trabalo mencionado en la nota anterior Eeñal11 que el concepto de poblaclm, tanto humana como animal, que Humboldt maneJó, abrió laa puertas a la
comprensión de Importantes problemas, por parte de Darwln. Ecerton muestra que,
mientras en el concepto de población humana, Darwln se limitó a secuir los pasos d~
Humboldt, en el c.&gt;ncepto de población animal enriqueció la visión que se tenla acer~
ca de la dlstrlbuclon 11eo11rMlca. espacial 1 teml)Oral, de las especles. ••una parte lm•
p0rtante de lo que Darwln aalmUó de Humboldt fue el uso del análisis de la J&gt;Obla·
ctm como UD Instrumento para c,·a1uar el estado de la~ sociedades 1 de las venta.tas
1 dlflcwlades que estas BOClcdadea pueden esperar del medio en que viven" (Op, elL,
p. 358). PUe Hwnboldt tambtin, al decir de Ererton, 111 que 1nn~ a DuwlD para
que emprendiera la lectun, de Maltb111: de aqui extraJo la teorla de la "lucha POr la
vida". previamente condlclonado por las i.18 bumbOldt;anas de la poblac* en CCICI.·

fllcio oon 1111 medio.

57, V6anae loa trabajos de Cannon

y E11erton, a eale respecto.

N. Walter P. Cannon, ••· elt,, p. 13 (ED paevi.ta •• la tllllverstdaa, p. 28),
69. A Humboldt ae deben loa conceptois de tsotermaa, isodlnimlcu. bocllnlcaa e 1161cm&amp;1, lo
mlsmo que

UD

!Diento de correlacllm clobal de todoe eatos datos ceoflal~ respedo

a la estructura y la c!lnámtca de la tierra \ V&amp;ae ll&amp;IUlel ltaldonado-ltoe:deU. "llllal•
boldt 7 las clenclu de la tierra", uuria u Gea1ratfa, l'ac. de l"llolofla 1 Letru. Allo
ll, Mblco 1989, p. 2'1 1 u.). OraclU a ,u empello p0r establecer estaca- meweollctcaa en todo el mundo, a BumbOldt &amp;e debe la cllmatol011la. Humboldt llltaba
elDl&gt;tflado en hacer observaciones aobre el mM11ellllno terrestre (Vfan&amp;e, en la o.nwJ18Ddance lnédlte rtc0pllada p0r De la RoQuette, que mencionamos en la nota 1, 11
Discurso de Humboldt ante la Academia Imper1al de C1enclaa, en San Pétenbur10. 1 la
carta, que env.S al Duque de susaex, Presidente de la son! Soclet1, de Londres, pro•
ponlindole el establecimiento de tales eataclont! tn todo, loa confines del Re!Do Unido:
1
De la Roquette, ep. cit., p, ~38).
·

eo. w.

F. Cannon, 011. ett., pp: 1'•15: En aeYlsta ele la Unlfthlda4, p. 29),

11

l.

'•

CATEDRA

(102]

\

•

l

�LA 01\'TOLOGIA DE JOSE GAOS
FERNANDO SALMERÓN

Primera Parte de De la filosofía
1

Jt

"..

Estas notas se ocupan de la primera parte de uno de los grandes libros filosóficos y sistemáticos de José Gaos: De la filosoffa. 1
Nuestro propósito es presentar sus grandes líneas temáticas y hacer
patentes sus ideas centrales, a partir de las cuales resultan más fácilmente comprensibles: el punto de partida, las conclusiones y la
~structura del conjunto.

De la filosofía es un curso, escrito para ser leído en la cátedra
durante los dos semestres académicos del afio de 1960 -y posteriormente publicado en forma de libro. Se divide, por tanto, en dos semestres, el primero de los cuales· ~iene 24 lecciones; el segundo 20.
A pesar de que la obra resume muchos afias de trabajo -utiliza el material de otros estudios publicados con anterioridad, y aprovecha las notas de muchos afias de docencia en Madrid y en México- es un esfuerzo por condensar en un solo libro los pensamien..
tos que el autor consideró más propios. De acuerdo con una declaración expresa, Gaos tenía como más suyas en materia de filosofía,
justamente las ideas que a ·10 largo de su vida se había hecho acerca
de la filosofía misma: lo que llamaba Filosofía de la Filosofía.2 EsCATEDRA

(103)

�. eparables de la idea de sis. " "Ín embargo, son ms
osición rigurosamentas mismas. ideal~~ ;odía ser menos que una exfalidad de los conceptema, y el ~1bro el sentido de presentar la to laces necesarios. De
te sistemática, en d entales exhibiendo sus en , teórica de la actos filosófico~~~~ ~: tarea consiste en llda~~=~:n un sistema.
acuerc!o con .
'
esta tarea es e a
•
tividad filosófica -pero
bastantes para dar cu~~
.
ncias podrían parecer
arte de los anahTales circunstda 'deas el detalle de la mayor P, n suficientes pa¿
·dad e 1
,
no sena
·
t::i de la ens1 "idad temática del libro, pero indispensable, además,
sis y la compleJ_ ular dificultad. Creo q~e es
ur encia. No solara explicar su smg
t de un libro escrito con g sus peculiares
consic.!e¡·ar que ~e !~:;al de un curso acadé~ic~acit reconoce en la
mente la ur~enc1a acio y tiempo, que el p_rop10 .es de esta lección
limitacior.e~ de d~Psegundo semestre. ~anos f:~~ertir, por ejemplo,
úlfma lección 1· 1·tac1·ones circunstanciales a b e la naturaleza hutales 1m
.
f ales so r
,
acuden a .
las cuatro lecciones m ,
la expresión al mide la supresión ded ·o·n de la fenomenologia de 1·
ación del estude la re ucc1
• de la e 1m
.
mana; o
en consecuencia,
.
orales y escritas
nimo indispensa~le mí~1ica, y del de las exp~e_s1one~a literaria Y la ardio de la exp;es~?l~sófica: la científica, la rehg1osa, or gravedad, a que
diferentes ~e a _1 3 Pero se trata de algo ~e may ue termina el litística no htera~ia. últimas líneas de la págmal ~~~:o de su vida coalude Gaos en as
bien puede ser e u i
al decir que este curso
b
ro,
.
·o
mo profesor en activo.
. er aviso de la afecc1 n
t O Gaos un pnm
d de ese
En octub~e de 1958, u:S\o llevó a la muerte. ~ecupe::n~e 1959,
cardiaca que tiemJe~:::f de disfrutar del año sa~á:~~~ !~e revela la
m·

t '

r:::rs::~~:~s regulares dfn!9~~.~~nE: ~:c~::a~ión se relaci:
i
:miento, de cómo se d:s~:;:na :: articulación lógica.j !u~:¡:¡:
:;u~:~f;a::~:~uf:::ee;;á en a:c:º;~;~~~c~~~c:i~:/;o,e:scrito :i:
·tada declaración de la_ pág
ropósito de los accidentes del P rci n otra de la lección primera, a
ideas y cómo el orden de su a

tos y rectificaciones, iu~.;~a~ de que tal proceso está llegand\uien
Cuando hay cierta pro a 111 b
de Gaos· "Unicamente, pues,
VI.
·
s
pa
a
ras
·
.
b'
16
·
ca
o
su
fin. He aquí las pro~1a .
. del final de su vida to g1
la•
siente o presiente ~a mm1~e~c1;undado, de ella, puede pensar que
da intelectual, o tiene sa e '
e \TF.on \

l10--1 J

articulación que a sus descubrimientos y ocurrencias haya dado hasta el momento de sentir, presentir o saber tal, sería la definitiva -para él, no para quienes puedan, sobreviviéndole intelectualmente, seguir rearticulando sus descubrimientos o ocurrencias con los propios- si tiene la suerte de que haya a quienes interese tal rearticulación. Y únicamente quien se halle en tal momento puede sentir o
pensar urgente fijar por escrito tal articulación con la mayor probabilidad definitiva de sus descubrimientos y ocurrencias, si le interesa la posibilidad de que alguien que le sobreviva siga rearticulándolas, o simplemente dejar constancia documental de 'haber •pasado la
vida esforzándose por descubrir, porque se le ocurriera, y por articular y rearticular aquello que, al hacer profesión, contrajo el deber
de esforzarse por descubrir, porque se le ocurriera y por articular y
rearticular".4
El párrafo es bastante explícito sobre los motivos de la urgencia

en la redacción del libro. Lo he citado completo, además, para traer
a primer plano un ejemplo del estilo literario de Gaos, aun en aquellos pasajes en que no está obligado a utilizar términos técnicos de
la filosofía. Y el ejemplo es bastante para ilustrar lo que alguno de
sus críticos y comentaristas ha señalado en relación con los rasgos
del estilo de Gaos que en este libro alcanzan formas extremas: "la
prosa es dura, ósea y acerada, de una hosquedad irritante a menudo. Al igual que la reflexión, la expresión se niega a hacer concesiones o a suavizar al lector dificultades. A la vez, un afán de precisión
y nitidez en el lenguaje, un temor excesivo a la ambigüedad terminoJógicai complican la frase y 1a vuelven barroca". 5 •
~n. verdad, _todo lo anteriqr ha contribuido en alguna me~ida a
hacer de De Já fiJ~sofía un libro de difícil lectura. Las caract~rísticas
literarias de la prosa; las condiciones habitua~~s _d~ un curso académico; rla•_ , .urgencia
de
dejar
testimonio
deJ• propio
esfuerzo
ante
la sos_
·
•
.
_.
•
-.' , , ... ,..
•
pecha ~e la mu~rte. pr~~ima; la decisión d.e r~W}j.r, ,,e,n;- ~!1 ~pto libro ~l
material de muchos
años de estudio; la idea de articularlo
todo en
·.
'
un sistema; y finalmente, la naturaleza de los problem~s .teóricos jmplic~dos en _la empresa. De donde la ventaja d~ no mezclar-aquí .otros
modos posibles de abordar el estudio del texto.,_de. no 9-esvia.z: ,la atención en investigación de fuentes, ni caer en la tentación de destacar
problemas aislados o discutir argumentos fuera de contexto. ·

CATEDR.\
·(

[105]

t

�2

De la filosofía, según quedó dicho, es un intento de dar razón de
la actividad filosófica como tarea humana, por la vía de exhibir los
verdaderos motivos personales de esta activiciad, en un enlace sistemático con la totalidad de las categorías f,José{icas. De otra manera: los conceptos fundamentales de esta forma de saber, según se
pueden registrar en las obras de los grandes clásicos, se muestran en
rigurosa conexión sistemática con las circunstancias históricas y personales de los filósofos en el sentido más radical.
r-

El libro se divide en dos grandes partes, que corresponden a los
dos semestres del año académico: la primera se titula De la expresión,
la segunda De la existencia. La primera parte arranca, de hecho, en
la lección 11, con la descripción de un ejemplo de expresión verbal,
el ejemplo más a mano en un aula universitaria: "esta sala". Este
ejemplo es el centro de un fenómeno total de expresión verbal, en el
que Gaos distingue una serie de notas que le permiten establecer los
términos técnicos que aconseja el método fenomenológico adoptado.
No pocemos detenernos en estos términos, algunos de los cuales son
bien peculiares del pensamiento de Gaos, ni vamos a discutir sus distinciones, pero es indispensable al menos, señalar los ingredientes de
lo que él llama el fenómeno total de una expresión verbal.6
A partir del ejemplo dado, Gaos distingue los siete ingredientes
que se enumeran a continuación. En primer lugar, el sujeto que profiere la expresión, y el destinatario que la percibe y comprende. Ciertos elementos de la expresión (signos, sonidos), constituyen lo notift•
cante y designante de ella: cumplen la operación de notificar un con•
cepto, que a su vez se interpone entre aquellos elementos y el objetó
así designado. Los signos y sonidos articulados tienen la función de
notificar y designar, pero frente a ellos distingue Gaos lo notificado,
es decir, el concepto, que por su parte realiza la tarea de objetivar el
objeto. Además registra otros dos ingredientes: el tono de la expresión articulada y los signos gráficos correspondientes son lo signifi·
cant(', es decir, cumplen la función de significar las actitudes y estados de ánimo del sujeto que, por eso mismo, constituyen lo signlficado en la expresión.
Hay todavía otros siete ingredientes que completan el inventario del fenómeno total de una expresión: el acto mismo de proferir
CATEDRA

la expresión; la relación entre lo
.
(la ;otifJcaclón); la relación ent s 1sonidos o signos Y el concepto
vación); la relación entre los s r~de con~epto y el objeto (la obJ'etidesio-n&lt;&gt;
'ó )
om os o signo~ Y el ObJeto
•
_ ... ci n ; la relación entre el t
mismo (la
tado_ de ánimo (la significación)· Jaono o su~ signos Y la actitud o esdestmatario; Y, finalmente la ~ percepCJón de la expresión por el
del concepto, del objeto /cte la mprt·ensión por parte de éste mismo
De
ac itud o estado de á .
•
e~tos últimos siete ingrediente
.
mmo.
de proferir la expresión po
s no mteresan a Gaos: el acto
ce
'b'
r
parte
del
. perCJ irla por parte del de t·
. suJ·eto,• ni· el correspondiente
la · 1
s matano· n· 1
sunp e suma de otras rela .
' 1 a guno más que resulta de
a
c1ones 1 E
b.
II
~ue os que encierran problemas :
~ cam io sí se detiene en
eJemplo en la notificación
f1losóf1cos de primer plano Por
problema de la relación e;tr~u: es ~n caso individual del ll¡mado
v~ción, que es igualrr.ente un ca::g~aJe y pensamiento; en la objetim1ento y los objetos; Y, finalmente e la ll~m~~a relación del pensasJón, por considerar que ést
' ~n la s1gmf1cación y la comprenm~s tradicionales, ya que pla:~e::n1tsepa~ables de aquellos problequ1co que se agrega al pensar los
cuestión de un ingrediente psítos. Pero el tratamiento de la si n~~nce~tos Y al objetivar los objeun carácter subordinado Y secun~ t ~cac1ón y la comprensión tienen
tad del libro. En rigor, los in redi ano, al. menos en la primera mia. ser solamente dos: la notJ:cac1::tes de mter:és f~ndamental vienen
de las relaciones entre el leng ~ lal objetivac.ión, o sea el estu~r~ Gaos es un hecho no cues . uaJe, os_ conceptos Y los objetos
d1ano conceptual que tiene
t1onable la interposición del interm .
~~~ógica. Podrá discutirse p~~;e;~::~;;r t~a descripción fenom::
. a otros hechos psíquicos c
e s1 . este hecho es reduci:~;¡t;s de otra naturaleza co;;º1~:si;:~sac1ones, o si tiene ingre_uera de cuestión: entre las ex
. a es, pero el hecho mismo
hay siempre un tercer término
presiones verbales Y los obje' os
que es el concepto
1.
. Por otra parte, el fenóm
.
su integridad, funciona como ~~o de la expresión verbal, tomando e
~e convivencia de los sujetos gano de constitución de una situac·. n
integra con la expresión mism que en él_ partici~an: situación ueton

r,

;10

~~~e?tos pensados, los objeto:,
nimo de los sujetos.

~;:i:~;~~~s

a~ticula~os o sign~s, 1~:
' Y as actitudes o estados

Analizado Y sintetizado de esta m
anera el ejemplo que sirvió a

[106]
CATEDRA.

[107]

r

I
'

11

l!

11

1'
1

1

1

�étodo fenomeno,, 6g1·co prescribe
o unto de partida, el m
resiones verbales. Tal
Ga::ra~~z:r 1~ dicho aplicándolo,ª _toda~¡ªsu:x~ermite verificar la ex~etento de generalización es la u?1ca vda ;e debe enfocar al hallazgo
mctitud del anáhs1s,
. . porque la busque le:os
'
.
1 ue se ha
e e rt:;vahdar o q
:e ejemplos contrarios, de ca~os.
lo i wafü:e::. Naturalmente, se-

¿~e

venido afirmando en lau:::c::rc1de~arroliada en su i~~egri:::~ ~f:re~
mejante empresa no .p
i uientes -de la III a 1~
Gaos destina las lecciones s g
de su punto de v1sta.
cer algunos resultados en apoyo

,,.._
3
.
.6 verbal muy simple ("esta
El análisis partió de una e~~~~1e:unciativo, pero lo dicho v~sala") pronunciada por Gaos ~n
resiones verbales desde los m1c1s
le par~ todos los términos debas exppartes de palabras, sino frases,
sólo pala ras o
r
elementales, no ya
h t el discurso más amp io.
oraciones, cláusulas, - as ª .
1 l
en general pueden
.
resiones veroa es
.
. 1 En lo significante de las ~x~ l s tonos interrogativo, exc ama
darse, a demás. clel tono enunciativo,
. .
que ono agot an, ni mucho menos, el

.,

tivo e imperativo. Distmc1ones. es verbales, como se ?~ede mossignificado de tod_as lasti~:ii~~:1o;e la literatura. Lo signg1casd:e~~:
trar con los estudios es
l estados de ánimo -para a~
n. arte no son solamente os
, . - como la ecuámme co
" el p
,
. . tos ps1qmcos , .
b'é se
~asos límite de lo~ rnov1m,en e! en el tono enunciativo: Ta~ 1 n_
templación del objeto que s~ a
psíquicos de sentido dml ~ico,
dan en el signíficado I_os ~enómen;;luntad o volición de_ u_~ ?bJeto:
la duda la admiración, la
como
•
,, t d s los sent·1m1·entos sin d1st,l!~1ón al
Gaos llama "emociones . a ºe ~'mociones" para aquellos_que. como~
y reserva el térmmo d
, !tima instancia de la m
gun~~pulsos y las voliciones_, responden en u
los .
lo síquico.
cionahdad toda de
P
lo significante Y lo
t sin embargo, que
.
d
íHay que tener en cuen a,
bos es aquello que tiene e m
significado, y la relación en:::u~t: qu~ la expresión verbal es la~::~
mico la expresión verba!· y
1 mímica es un fenómeno m
elusiva del hombre"' mientras bque ªa los demás seres vivientes.
más extendido, común al homt reción en primer término, en aque o
tere~a por tanto, centrar la a en

lit

CATEDRA

[108]

que es específico de la expresión verbal.
Los sujetos de todas las expresiones verbales son los seres humanos, sea en el acto de proferirla, sea en el de percibirla como destinatarios. Y lo específico de la expresión verbal es el notificar pensamiento que objet,van objetos -sólo en segundo término su aspeepecto significante. Porque la significación se da en la expresión verbal, pero con un rasgo propio: que lo psíquico significado por ella
tiene un carácter subordinado y es relativo al objeto del pensamiento notificado por la expresión.
En resumen, lo específico de la expresión -la exclusiva del hombre- es que lo notificado y lo objetivante son los conceptos, juicios,
raciocinios, discursos, universos del discurso en que se articula el
pensamiento humano entero. A esto hay que añadir que e: pensamiento humano entero, integrado en último término por las más variadas agrupaciones de juicios, se compone al fin de cuentas de núcleos más elementales que sor. los conceptos. Y entre estos conceptos se dan peculiares relaciones de subordinación de todos a unos
pocos, que son los fundamentales y a los cuales Gaos llama categorías. Por otra parte, lo característico de estas relaciones de subordinación, según observa_Gaos, es que se trata de articulaciones conceptuales que se presentan como objetivas. Ahora bien, las categorías y sus relaciones -que han sido a lo largo de ~a historia el te:
ma tradicional de la filosofía- son el tema central del tratado de
Gaos que ahor~ examinamos. Tratado cuya mayor aportación ciuizá
-según declara el propio autor en la lección III- será la de poner
de manifiesto hasta dónde llegaría lo supuesto por la significación
de las expresiones verbales que notifican aquellos conceptos principales llamados categorías.8 Dar razón de la filosofía es dar razón
de sus categorías, en otras palabras, exhibir aquello que estas categorías suponen.
Una teoría de la filosofía, como la que pretende Gaos, no podía
comenzar :::ino por el estudio de la expresión verbal, puesto que el
pensamiento filosófico sólo se ha dado a través de la historia en expresiones verbales. Y un estudio de la expresión Wrbal destinado a
dar cuenta de la filosofía, no podía menos que concentrarse en el
tratamiento de aquellos ingredientes que, de acuerdo con la descripción del fenómeno, son a su vez lo específico de la expresión verbal.
El contenido del tratado queda así establecido, lo mismo en sus priC.\TEDR \

[109]

r
r

r

�sarrollos posteriores. El desarrollo commeros pasos que en sus de
r
detallar los temas del penpleto del curso consistirá en ami ia; Y de las categorías filosóficas
samiento Y sus objetos en ge~era áY d:s sus significados añejos y, nay sus objetos en especial -a em s_ t filosóficos en sus situaciod
os partida es precisament e "lo
turalmente, e cons1'derar a los suJe
t de
nes correspondientes. Pero el pun o

•
11

1

\

dado".
1 den del ser del pensamiento,
Las categorías son lo primero .en efort . sto "lo dado". Porque
,
d
· to filoso an e JU
es decir, son para to o su1e
in contrasentido, nada buscapara Gaos "lo dado" no puede se~d: búsqueda: precisamente al ir
do sir.o lo encontrado antes de t b oluta evidencia, la evidencia
'
•·
a buscarlo
-pero encontrado con ª sb'
tales reqms1tos
so·1o se
de su darse, de su estar ahí. Aho.ra t i~: sí· esto es lo único dado
1 t de pensar consc1en e
·
.
h ho y
cumplen en e a~ o .
el ensar consciente de s1, de ec
con absoluta ev1denc1a. Mas
P
balmente -aun en el ca.
.1
da como expreso ver
e
por esencia, so o ~e .
son las razones para aceptar qu
so de la palabra mtenor. Est~t f comience precisamente con el
un tratado de Filosofía de la F1 oso ia
estudio de la expresión verbal.9 . .
de la filosofía contienen
•
1
resiones
privativas
Ahora bien, as exp
.
d toda expresión verbal, sólo
todos Y cada uno de los ingredientes te filosófico· lo designado son
tT ado es un concep o
'
. es
cue en ellas lo no i tc
.
f . lo significado son las moc1on
ios objetos propio~ .de la filo::~:i~as a estos objetos; el su~et~ que
y emociones espec1f1cament~
.
l destinatario es el d1sc1pulo,
.
resión es el f1lósofo, Y e
1
profiere a exp
'd d filosófica en genreal.
el público o la posten a
.
la de que por me.
. de los pensamientos es
p
La función pnmana
son pensamientos. ero
dio de ellos pensemos en ~~j~to; r!~~ex~~amente en los pensamie~también podemos pensar re e1a
d' de expresiones o por medio
tos mismos, objetivándolos por ~e ~ºe pensar de segunda potencia
de otros pensamientos. ~ste mo o b todo cuando se aplica rees el característico del filósofo
r~ conceptos que Gaos llama
flexivamente a aquellos pensam1_en otses del pensamiento humano.
· ·pales o domman
categorías, los prmci
or lo tanto las es'
f ·¡ óf s en sentido lato son, P
Expresiones i os ic~ . .
·1osóficas en general --esto. expecíficas de todas las_ d1sc1plm~5i¡~ que, aunque utilizan térmmos
cluye aquellas expresiones v~\ a ·a y sus contrarios), lo hacen en
categoriales (como finitud, ex1s enc1

.-t

C\TEDR.\ [ 110 J

contextos de la vida corriente. En un sentido más preciso, Gaos considera filosóficas solamente aquellas expresiones que utilizan las categorías en contextos estrictamente metafísicos. Pero el estudio de
ambos grupos da lugar todavía a una tercera clase de expresiones
filosóficas: las que constituyen, por ejemplo, una teoría de las categorías. . . o una com pieta y sistemática Filosofía de la Filosofía
-que son igualmente filosóficas pero de un rango diferente. 10

4

Antes de iniciar el estudio de las categorías filosóficas y sus objetos, Gaos destina todavía una parte de la lección VII a una consideración más general y en apariencia sólo de procedimiento. Sin poner en cuestión una cierta concepción tradicional del lenguaje, se
propone un inventario completo de los objetos del pensamiento. Supone que los universos de la expresión, del pensamiento y de los objetos, son universos cuyas respectivas articulaciones tienen entre sí de
terminadas correspondencias, que se ponen en evidencia con el análisis de sus elementos más simples. El rr.étodo a seguir, en consecuencia. tiene como punto de arranque la clasificación de todas las partes
de la oración, de sus accidentes y de sus construcciones, tal como se
encuentra en los manuales tradicionales de gramática. Punto de partida y procedimiento metódico no pueden ser más sencillos en su
planteamiento: los elementos del lenguaje notifican conceptos igualmente simrples, que a su vez designan objetos también elementales.
La fenomenología de la expresión debe descubrir tales paralelismos
y correspondencias, hasta establecer todas las clases de objeto dadas
por las clases de las expresiones verbales mismas. El desarrollo de
este programa fenomenológico -modelo de rigor y de precis;ón en
el análisis-, abarca el resto de las lecciones de la primera mitad del
tratado y una buena parte de las de la segunda. Lo que en términos
precisos hay que llamar la ontología de Gaos -si entendemos por
ontología el inventario exhaustivo de las entidades que pueblan el
universo y la descripción de sus rasgos fundamentales.
Aunque sería interesante ilustrar estos desarrollos y seguir más
de cerca los saltos de lo lingüístico a lo ontológico, resulta imposible
detenerse en el detalle de los análisis dentro de los límites de esta
exposición. Habrá que contentarse con señalar los logros últimos de
CATEDRA

(111]

�sentada la fid~lidad de los prot . mpo• de;ar
J previamente eleg1do·
la investigac1'ón Y, a un 1e . t·vo
1 ·todo descnp 1
ccdimientos a □e
d la oración viene a dar

c:~~::¡::~~•~::~t~is

La cl•::~!ó~~;:'g~:•
. como géneros sumos e .

en una ver

:~:!~t:l:s:!'.

de una diferenc1a

preci;\';;~"f.::':ón ontológica proviei;: ~;:r:"correspondencia de

-

..

tes. o
!ano lingüístico, pues
resiones se re~elen
observada en el p ue las diferencias de las ex? .ón es ante todo
ambos pl~-~osd haced~signado por ellas. La cl_a~~~~~~les. Sustancias
en lo n~t~nca o o tancias y modos, ambos m iv
or su parte se
una div1s1jr.. ~n sus totales y parcial~s; m?dos(qu:-~idades), relatioue se subd1v1den ~n .
(cualidades), activos ac 1
•
. . e·1 cual,tat1vos
d d )
subdi\'1c.en '
t·tativos (canti a es .
. s) y cuan 1
·t·
vos (relacione
. entre la clas1 1ca•
. .. . .
la corre1ac16n
El'' do el cr¡terio lmgu1st1~0,
fácil de establecer. 1

.ón ¿~~~:\alabras Y la ~e los ob1e:~sn:s ;1u:otilica nada, porque :s
c1. da la interjección, que n_o_ de t g se puede concluir que los pr mma
.
uramente sigmfican e,.
ombres comunes prel

una expresión :ales los nombres propios y los n siones designantes
nombres perso ron~mbre demostrativo, so~ ex~::, "esta mesa" de-

cedidos de _un ?d' iduales. Así, la expres1on t !· ero la expresión
de sustanciass:n~~a individual igualmente t.:~~lvidual que ya no
signa una su
" designa una sustanc1
"la pata de esta ~esa
d tienen otra tarea, por
d erbios de mo O
• d papel
Los calificativos y los a v "este blanco" de esta ~ºlª. e de esa
. plo , las expresiones
~orno un modo individual cuahtat1vo
e1em
do design:m
en que est~y _Ie:en 'ue esa esta hoja.
sustancia md1v1dual q
.
os actividades, es desustantivos des1gnam
h . . cualesquie~
Con los v_erbos no o "el amarillear" de ~sta tamºlªb\én un mQdO
.
d activos, com
ill ,, que es
.
cir, mo os
de "este amar ear '.
ede designar con
que &amp;~an las causast ~biéh un modo activo se P~
. t.e" en que
. 'd 1 Aunque a
.
. " sta hoJa exis '
ind1v1 ua :
.
mo en la expresión e
. ma manera que
verbos sustantivos,. co n ob1·eto concebido de la m_'ls·aad ' de la hoja
· fr designa u
. "· ná acbv1
el verb~ ex1s 1
resión "amarillea ' u
d'ferencia entre e
el desigrado P?r la e;pta Aquí' advierte Gaos la l . en que "esta1
o un mddo activo de s . . o filosófico del lenguaJe,
. . y el uso técnico
uso ordmano

es total sino parcial.

hoja existe" se dice como sinónimo de "esta hoja es". Pero en todo
caso, la cuestión categorial se decide por el uso del lenguaje ordinario.
Finalmente, otras partes de la oración como los adjetivos determinativos, los artículos determinados, los adverbios de lugar y tiempo, las preposiciones y las conjunciones, designan los modos relativos de las sustancias. Los adverbios de cantidad, los adjetivos y pronombres numerales designan los modos cuantitativos.
La distinción en sustancias y modos es el dualismo básico de la
ontología de Gaos. Hasta aquí se trata de categorías exhaustivas y
además excluyentes, en el sentido de que ninguna entidad se encuentra incluida simultáneamente en ambas. La tabla de categorías describe realmente la estructura interna del mundo en cuanto objeto de
conocimiento. En seguida veremos, sin embargo, que el carácter exhaustivo de estas categorías no es tan firme, porque también existen
entidades no individuales.
En el último párrafo de la lección VIII, Gaos resume su tesis
con expresiones que aquí se transcriben literalmente. "El mundo estaría integrado por sustancias con modos cualitativos y modos activos, o sustancias con cualidades, y en relaciones; y las sustancias y
las cualidades y actividades designadas por verbos no sustantivos podrían ser individuos; las actividades designadas por el verbo sustantivo, las relaciones y cantidades podrían no ser -individuos, sino a
lo más, especies participadas por individuos: pero, por Jo mismo, e)
mundo no estaría integrado solamente por sustancias y modos individuales o por individuos". 11
Los análisis de los capítulos siguientes muestran que, de hecho,
sustancias y modos pueden no ser individuales, sino especies participadas de individuos, es decir, conceptos. Pero tampoco hay sólo esl)edes de sustancias y modos, hay también géneros de especies y
trascendentales a las especies y los géneros. La lección IX inicia el
estudio de esta región especial de los existentes que es precisamente la de los conceptos, subdivididos a su vez en individuales, universales y trascendentales.

Conviene hacer algunas indicaciones, con ejemplos sencillos, sobre las peculiaridades de esta especial región de los existentes que
CATEDRA

[113]

r

�''
li

1

parece escapar al señalado dualismo de la ontología de Gaos. "Esta
mesa", "esta ho;a", designan con sus nombre sustantivos sendas entidades reales que hallamos frente a nosotros. Pero las expresiones
"la mesa es un mueble", "la hoja sirve para escribir", designan otros
objetos diferentes que no son sustancias, ni rnn individuales; "mesa"
es una espec:e de sustancias totales individuales; "hoja" designa la
especie de otras sustancias totales individuales, la especie de las hojas de papel individuales. Y lo mismo sucede con los modos: "este
gris de esta mesa" designa un modo cualitativo, único, individual, de
un objeto único en el universo que es esta mesa. Pero si decimos "el
gris es un color", designamos la especie de los grises, todos los innumerables grises individuales que hay en el universo. Y así como hay
especies de modos cualitativos, las hay de modos cuantitativos, activos y relativos -salvo que en los modos relativos se trata de especies sin individuos.
Mas, según quedó dicho, tampoco hay solamente especies de
sustancias y modos, hay también géneros de especies y trascendentales. Y entre especies y géneros - "la mesa" es la especie de "esta
mesa", pero "el mueble" es el género de "la mesa"-, hay una larga
escala que va desde lan especies ínfimas hasta los géneros sumos. Mejor todavía, la escala se integra a partir de los conceptos individuales
mismos: debajo de cada una de las especies ínfimas hay, precisamente, individuos -y más allá nada; por encima de las especies y de
los géneros todos, están los géneros sumos, las categorías últimas
en el sentido aristotélico, que son sustancias y modos- y más allá
de estos solamente los trascendentales.
Sin entrar a la discusión de cuántos y cuáles sean los trascendentales, se puede reconocer con Gaos al menos un concepto de esa
clase que está fuera de disputa: el de "ser'', en el sentido de "ente"
o de "lo existente", o de los plurales respectivos: "los entes" o "los
existentes". Tal es el sentido del término a esta altura de la investigación. ''Ser'' es un concepto, tan único como cualquier otro concepto; no es por tanto individuo; pero tampoco especie ni género,
ni sustancia ni modo. Es el concepto con mayor predicabilidad uni·
versal: es predicable de todos los individuos y de todos los conceptos; de todas las clases, géneros y especies; de sustancias y modos
-e incluso de sí mismo. Justo por esto es un trascendental.
CATEDRA

.Se ha d'icho del sentido d
;:::;;i~~ó;.;

ioº:~~e Gaos ~on~~n¿:s a~::~:~: ªdi:::c~tura de la iní

. Y~r detalle y com:i:j%:~ s:!u;:tes Y discutiendo cues~~:e~e d;~~r
mmar Ja lección IX presenta
e no hemos de detenernos. Al
antes el dualismo básico d una nueva versión de lo que 11
terlos ser
e su ontoJog·
amamos
ro
es, que no destruye la distinció 1~ una nueva clasificación de
pretende ofrecer un cuadro m~ e los géneros supremos pe1
lugar, : ~:·
clasificación dis:ín;:?~~; :r:pe;t.idades _fun1

da::::

~\:¡~:

~:: ~:• 1::•pectivas su~:~~~:n::; •~!d!:~~n:en1sustanci:s; !::i::'.

"
conceptos, que com r
. o . ugar, el sistema en~ale_s y los trascendentales 12 Ahp ende Jos md1viduales los un·
advierte G
·
ora b·e d
'
ivertancias, ni aos con i~~istencia, no se p~;de e Jo~ conceptos, según
dividuo
mod?s, m mdividuos. tJ No ob ta predicar que sean suss un conJunto
s nte, fonna
existente: "La 'd que es el conjunto de Jos .
n con Jos inarticulan en um ad de lo existente está dada existentes, de todo lo
dos sus conc:u seno todas Jas sustancias con t~or as relaciones que
to trascenden!t1os, ~odas las pluralidades inferio:eos sus modos Y toex1stente". H
s, Y por el concep-

5

El conjunto de 10 . .st
timoni d
.
exi ente parece se
·
o e la historia-, el ob ·et
r -s1 _nos atenemos al tessu tarea precisa, según G
J o por excelencia de la FiJos f
;ulan en su seno todas la::~s:n:~cJarecer Jas relaciones qie1:rt~
us conceptos.
•as con todos sus mod os Y todos
. . El principio lingüístico
hs1s gramatical , penn1t1ó
. . unque · tomó. como punto de partida
. el á
teg?rías en sentido estricto o p~mer mventario de entidades d an gac1ón, que ya n
.
g neros supremos Un
' e caun análi . d
o partió estrictamente del . .
ª. segunda indauna m sis e la expresión que destaca 1 ~1smo prmcipio sino de
de
anera peculiar, hizo posible un
a unción del concepto de
ta sapq:alelas que constituyen el sistem:e:~nldo catálogo con entidaapenas se han I
os conceptos p
Primera, la de la índole P a_nteado dos cuestiones f unda~e
haslas relaciones que articu::~~~=n~~:s conceptos; la segun~a~ ~:: ~:
' modos Y conceptos, en el

ti°

[114]
CATEDRA

[115]

r

i

.:

11

..1

11

!II

1
1

1

1

�seno de la totalidad de lo existente.

-

•

La primera cuestión no parece tener un tratamiento consistente en todas las partes del tratado. Ya hemos llamado la atención sobre algunos pasa~es que impiden que pocamos preC:icar de los conceptos el que sean sustancias o modos, pueslo que no pueden ser
considerados como individuos. Sin et:tbargo, la lección IV del segundo semestre vuelve sobre el asunto para ventilar la compatibilidad de dos concepciones de los conceptos: como una clase de los
existentes distinta de los individuos, o como modos psíquicos -por
tanto, individuales. Y aunque el punto viene a concluir en una antinomia, la verdad es que Gaos intenta esa compatibilidad de una manera que no lo satisface a él mismo, según declara en la lección final del curso. 15 Su resumen señala a los conceptos como modos psíquicos con una función peculiar, en rigor única: la de objetivar a todos los derr.i.1s existentes en posición directa -y a sí mismos en posición refleja. Pero con otro rasgo todavía, igualmente único, el de
objetivarse a sí mismos como modos no individuales sino como especies.16
La segunda cuestión es mucho más compleja, no solamente porque implica la respuesta de la primera, sino porque encierra una gran
variedad de problemas. En primer lugar, los problemas derivados de
las relaciones entre los distintos existentes individuales entre sí; después los derivados de las diferentes maneras de concebir estos existentes individuales. Finalmente, porque trata de la división de los
conceptos y de las relaciones entre las diversas subclases de conceptos y las de cada una de ellas con sus objetos.
Gaos dedica a examinar estos asuntos varias lecciones -de la
XV a la XXI del primer semestre-, pero no podemos detenernos en
sus exámenes. Baste decir, a manera de ejemplo, que a propósito de
tales asuntos se discuten algunas de las cuestiones clásicas de la filosofía de todos los tiempos: la de la existencia o inexistencia de los
universales como entes ideales en general, es decir, como distintos
de los actos psíquicos del pensar y de los objetos concebidos; la de
la existencia o inexistencia de los objetos plurales, como distintos del
conjunto de los objetos singulares, que serían los objetivados por
conceptos igualmente plurales; el problema de la individualidad o uni•
versalidad de los llamados conceptos individuales (ocasionales o parCATEDRA

ticulares egocéntricos)·
pio, o su mera función
rnente.

..
~¿m:l s:;!~1~ación
c~nceptual del nombre proe un ObJeto intuido no co
nceptual-

Otros problemas encuentran
.
~estantes de la primera mitad de~º:~c1ón en estos capítulos y en los
e nombrar, Gaos sostiene que
I ro, pero frente a los acabados
. Esto es, de disyuntivas entre tér~~ trata de verdaderas antinomias
º?tar por razones, porque las ra nos entr~ los cuales no se pued~
cientes para decidir la cuestión· ~ones propiamente tales son insufinales o, mejor dicho, por moti;os ay que optar por motivos irraciode la razón práctica•
personales --que son las 1azones
.
ue Mas el ~ema de las antinomias abre
.
q no conviene iniciar aquí. La
u~a cuestión fundamental
semestre cierran la "se
d
s tres lecciones finales del .
•
gun a vuelta" de I f
pnmer
pres10nes verbales -la .
a enomenología de 1
lec ·ó . .
primera fue la b . .
as ex. c1 n m1cial del curso. Los tema
rev1s1ma presentación de la
c16n de las situaciones, las rela . s de estas lecciones -la descri tos y la subjetividad-, encuent~~~n~s entre l?s objetos, los conce~la segunda mitad del libro y d b
n tratamiento más detallado e
de esta exposición Allí
e en esperar también a la parte r· nl
pre
. .
·
presentaremos la t .
ma
gunta m1cial sobre la naturaleza
s ~s1_s que responden a la
Gaos llama: el secreto de la filosof de la act1v1dad filosófica, lo que
ia, sus ocultas raíces.
Por otra parte lo d. h
rn t
'
ic o en estos ca ·t 1
es r_e, no modifica en nin ún
p_1 u os finales del primer seconstituyen en sentido estri:to 1:su:to el i?ventario de entidades que
aunque lo enriquecen con alguno a_tegonas de la ontología de Gaos
s e1emplos.

,

Toda la fenomenolo ía d
mestre entero- ha gravi~ado ~n~: expresión verbal -asunto del sede individuos y conceptos ue grame~t~ _sobre dos distinciones, la
tal ~e la totalidad de los ;bitases ~na d1v1s~ón ontológica fundamen:~~ mostrado una importan~i: s:c~::bJ~tos y sujetos, que hasta
!e os son o individuos (sustancias
ana. Después de todo, los
~~~~ cl~se~.. y los sujetos son siemp;e
o conceptos (de cualdos ;as i_nd1_v~duales, con modos también . ~~1 -~os, es decir, son susos md1v1duos pueden ser obJ·et d m iv1 uales. Pero como to
os e los canee t
.
·
La distinción de ob ·eto
.
P os pertinentes.
J s Y su1etos no es una d. . .ó
ivisi n de entida-

/ª

7::º~~

[116]
CATHEDRA [ll7J

�. .ón entre los objetos todos Y
des sino una mera relación _de opos1c:n tal relación se constituyen
un¡ parte de ellos, que pre~1sa¡ent;a relación es justo el tema con
como sujetos. Pero el estud1? e e~ se undo semestre, destinado en
que se inicia la primera lección !~ía d! lo significado por las exprconjunto a ofrecer u?a feno~e~~iscurso filosófico y una caractero osiones verbales dommantes e
gía del filósofo.

-

NOTAS
1

Jo.é
xico, Gaos:
1962. De la filosofía, Publicaciones de Dlánola, Fondo de Cultura Económlct,, Mé-

3

José
Gaos:p, Confesionts
11rofeslona1es, Col. Tezontle, Fondo de Cultura Económica, Méxl.
co, 1958,
10.

3

De la fll...fía, l&gt;P. 463 y 468.

4

011. cit.,

5

Luis Vllloro: •~ filosofía de José Gaos", publicado en Dlánola,, Anulll'lo de F'llosoffa, No.
10, Fondo de Cultura Económica., México, 1964, p. 307.

6

hra la int.e,!Jgencla de estt, eXJ&gt;oslclón no es lndls1&gt;ensable una aclaración mt,yor sobre
los términos técnicos de Ga.os. Baste advertir al lector Que no debe deJarse llevar Por
el parecido de aJrunos de ellos con otros empicados Por la fUosoffa contemporánetL, l&gt;Or
eJemplo Por E . Husserl en las Innstlracfenes lt\rlcas. Aunque Gaos sine de cerca los
anáU.sis de Husserl, usa sus propios términos y cambia. el srntldo de los huserllanos.
E'n eSDeclal, el térmJno "notlfic,icl.n" de Gaos ccrresl&gt;Olld~ a lo que en Huseerl se Puede traducir como "slrnlflcaolón". En cambio, el término "slrnlflca~" ee emplet,do
en el texto de GaQS para referirse a la relacloo que se da. entre las actitudes Y t11tados de Animo del suJeto y la eXDres!ón, que de aJl11n modo los hace presentes.

,.,

1

►

l&gt;I).

16-17.

7 Me refiero a la deslrnaclób que Gaos considera como la suma de la notificación Y la
Obletlvlldón. De la fUosofía, J&gt;. 24.

8 011. cit., p. 31.
9 011. cit., 1&gt;1&gt;. 15 y 28-29.
10 011. cit.. J&gt;. 54.

11 011. cit., P. 72.

JII 011. cit.,
13

Op. cit.,

D.
DI).

82.
72, 73, 77, 78, 80, 81.

14 OII. cit., 1&gt;. 103.
15

Op. cit., p. 469.

18 011. cit., p. 281. L,i lnsaatlfac~ de O.os frente a ,~ta doctrlnt, encuentra remedlo
en la lección XXII de su obra p()stuma. Del hombre, Publicaciones de Dlánola, Fondo de
Cultura Económica • UnJversldt,d Nacional Autónoma de Méxtco, México, 1970 La nueya
vuelta sobre el Problema hace P08lble la conslderarlón de los conceptos como Puroe objetos Ideales Y, l&gt;Or tanto, como substancias.

CATHEDRA

[1181

CATEDRA

[119]

��MARXISMO E HISTORIA
CARLOS PEREYRA B.

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l

~

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Marx funda la ciencia de la historia, realizando para esta disciplina lo que Kant hubiera denominado una revolución copérnica.
Podemos describir esta revolución teórica de Marx en los mismo,
términos que empleó Kant para describir las revoluciones que hicieron posible que la matemática o la física encontraran el camino
de la ciencia. En efecto, Marx advirtió que no tenla que inquirir lo
que veía en la realidad y, por decirlo asf, aprender de ella sus propiedades, sino que tenía que producir el objeto mismo de la historiografía. Así pues, afirmar que Marx funda la ciencia de la historia,
colocando a ésta en el camino seguro de la ciencia, equivale a afirmar que Marx produjo, conatruyó el objeto teórico de la historiografía,
pc¡r primera vez, el conocimiento científico de la historiapenoitiendo,
de la humanidad.
Debemos tener Presente que fundar una ciencia, en manera alguna significa presentarla de manera acabada ni desarrollarla en

sus múltiples determinaciones. Por el contrario, como señala Lenin,
"nosotros no conaideramos, en absoluto, la teoría de Marx como algo
acabado e intangible: .estamos convencidos, por el contrario, de que
esta teoría no ha hecho sino colocar las piedras angulares de la cienCATEDRA [121J

r

�1
n todos los sent1·dos" . &lt; &gt; Este
cia que los socialistas debe~ !111C:i~ hea sido entorpecido por el dogimpulso de la teoría que ex1gia , .
A pesar de estos obstáculo: que
matismo y la imposición bu~ocrahca. ue~atismo y simplificac1_ones,
han conducido a unil~terahd~des, ti::q más preocupado por eludu los

.

1

producto de un pens•~::;~:::r:adicalmente, es inne~ahledo';.: :::
roblemas que por e .

~xigencia leninista ha ~ido
h

--

ida or decenas de contmua .

ª';;'

impulsado la teona de

~'Evidentemente el marx'.smo, co-

arx.

. , con Marx de la misma ma-

:: toda disciplina científica, no ter~f,o que la Íundó. Como t:da
nera que la físi;~ no se detu~o: : se\a desarrolla?º: . . nuevos es~
disciplina cientifica_, el ma.~1s
acias al descubnm1ento fundamen
cubrimientos han sido pos1 es gr
tal de Marx".
. d d la teoría marxista
,
nos contmua o e
, ca
Este desarrollo. mas o me d haber elaboradp una teona a .
está todavía lejos, sm e~~rgo\ .;to Sería paralizador suponer que
bada de la historia en sent1 o es n 1 ~arxismo está frente a una
d h a sido ya planteado y que e
lizador creer que nada ay
to o
5· , · almente para
d
éste
blemática resuelta. , ~na igu ista que deba ser incorpora o a . di~

tº·

,.....

fuera del campo teo~i_c°¡;a~usión científica como un pro~;tg~~ón

l

"Es preciso no conce 11:"
d
un procurador que, por o
..
cial en el cual hay un imputae ºaqyuél es culpable y digno ~e s~r bquu~. • d b demostrar qu
• · , ntre c1enc1a
de oficio,
e 1 . , " &lt; La equivocada opos1;1on e .. t posibilida·
d d la cucu ac1on ·
d
teona manas a
1

\

~es de desarroUo y es roen.ester ah llo signifique un oscurec1m1~nt_o de
vada práctica científic~, sm qude1•s:ingue la ciencia de la histobrlia i~t~1cu~
· temolóa1ca
. 'f.icos de la pro ema
la ruptura ep1s
º que
. . prec1enh
gurada p~r. Mªrx ele ]os maneJOS
historiografica.

,.,

~

t:e:a

~ ciencia proletaria ha res~ndo:a~a en beneficio de_ u?a reno·

II

.

asa en la historia, pero obv1_a·
El objeto de 1a crónica es. lmº1·e4:t:;no puede ser objeto de dla hu~s~
· , de acontec1
, •
preten e
0

::~~:,:~\:.•~'d~erencia '::!:o"~J~:i:, c:r:~:ufera un e::de~
explicación científica -~·~a ~e sucesos que constituyle' t~l p~~ctal¡s su·
miento de la masa cao I
1 resentación crono og1~a .
la
del cronista se agota _en . p
e no de conoc1m1ento, es
tarea
cesos. Su 0 b1' eto de descnpc10n, ya qu

,ª

realidad misma en cuanto tal. Si nos trasladamos del campo de la
crónica a la historiografía, ¿puede el objeto de conocimiento ser el
objeto real? ¿Es posible identificar el objeto de conocimiento con el
objeto real?
"Parece justo comenzar por lo real y concreto. . . sin embargo,
si se examina con mayor atención, esto se revela como falso". Esta
conocida afirmación que aparece en la Introducción general a la crítica de la economía política de 1875, texto que ha sido considerado el
"discurso del método" de Marx, atenta contra un planteamiento metodológico elemental del sentido común. En verdad, el procedimiento
de investigación efectivo parecería ser aquel que, partiendo de lo concreto-real, de la cosa misma, de la realidad en cuanto tal, se elevara
analíticamente a conceptos cada vez más simples, a abstracciones cada
vez más sutiles. Este camino no conduce al conocimiento de la realidad porque, dice Marx, "la representación plena es volatilizada en
una determinación abstracta". A este camino Marx expone el método inverso que, partiendo de las determinaciones más abstractas conduce "a la reproducción de lo concreto por el camino del pensamiento". "Este último es -dice Marx-, manüiestamente, el método científico correcto".
Si el objeto de conocimiento fuera el objeto real, estaríamos ante
un conjunto caótico; en el caso de la historia, ante una mesa indiscriminada de acontecimientos de carácter económico, político, ideológico, científico, filosófico, artístico, religioso, etc. Si la ciencia trabajara sobre la realidad "tendría una representación caótica del conjunto". El problema del conocimiento, pues, no es el de reflejar esta
caótica diversidad de acontecimientos, sino el de producir una representación unitaria de esa diversidad. Si denominamos seudo-concreto a ese objeto real en su caótica diversidad, advertiremos que la tarea de la ciencia es producir un objeto de conocimiento, un objeto
concreto düerente del objeto real. Por eso afirma Marx "lo concreto
es concreto porque es la síntesis de múltiples determinaciones, por lo
tanto, unidad de lo diverso. Aparece en eJ pensamiento como proceso
de síntesis, como resultado, no como pu_nto de partida".
Esta distinción entre objeto real y objeto de reconocimiento es
la que destaca Sartre cuando señala: "La originalidad de Marx es
establecer irrefutablemente. . . que el ser se mantiene irreductible al

CATHEDRA [122 ]
CATHEDRA

[123]

�-

r-

. . (Spinoza y Kantb'habían
M
saber".
En efecto, • arx p.one en
. adcrisis
del saber y de su o Jeto, 1a
avanzado en este sentido)_ la. identdidl ser es uno con el proceso dell
. , de que el movumento
e
pretension
.
fusión
entre el proceso de lo rea
saber o, lo que es Jo mis_mo, la {;_ºtesis de ]a especificidad d~l peny el proceso de pensamiento{ d mental para la teoría marxista de
samiento frente a Jo real es un : h. t .ografía como ciencia. Por
la historia, p~ra el desarroll~ ?,~la u~!oº~ecisivo de la tesis de M_arx
ello puede afumar Alt~us_se~. de di:tinción de lo real y el pensam1en¡
tieneUque ver con el pnnlcip10 diferentes aspectos. . . otra cosa es e
s lo rea y sus
,, e
to.
na cosadee lo real y sus diferentes aspectos .
pensamiento

111
n conducir
a equívocos,tra-y
Ciertas formulaciones de Marx puededen
a una prolongada
f 'l'd d or cuanto correspon
, . . la recon mayor aci i a ' p
umir en estos tenmnos.
.•
·
que
dición de empmsmo
que podemos
. . t res objeto real es la misma
!ación entre objeto de '.'°noc1m; :nocimiento científico P?,'
hay
t elentre esenCia y ~eno':11el)O. t nde efectivamente la exphcacion e
conocimiento hist6nco, p~ e
Ii'cación cuando meramente
º•
bte emos esta oxp
•d d .
proceso real. Perol no :W~taci6n fenoménica, de la reall1 ah.
damos cuenta de a 1!1
em irismo confunde~ e o Je o
diata. Las formas mas ~urdas. ?e . i:ediata de la realidad. En opo• •
J mamfestacion m
.
el
conocimiento con a
. . mo algunos sostienen que
sición a estas mod~li?ades del e:~:~:nd;r y reproducir 1~ aparienprohlema del conocimiento no es, pa de manera que sea pos?&gt;l~ apr~cia fenoménica, sino romper &lt;:°nde:it objeto real. Es necesario ms1st1.r
hender y reproducir 1~ esen~ia
conduce a otra forma de emp1en que este plan'.eam1~tº;¡°IºrobJ:ma del con"':imiento no s\ ~:;
rismo, aunqu~ mdasd suh basar la apariench, extenor para ap~e eln bce a Ja 'necesida e re
.
es menester producir e
0
q
·
·
nterior
smo
que
iuén sabe que esencia i
' 1 mismo los conceptos que permi• · to O, lo. que es1 o&amp;ta tarea
' no tiene
.
jeto de conoc1m1en
nada que ver
ten la explicación del ohJeto re~ . "Con~cer la Revolución Francesa
con Ja aprehensión de la ernc1aÍ
a su concepto (lo concreto pen·
( por ej~mplo) es pP ;ar de o rea ...

y

r• Ti

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sado)":
¡• · a sea
desde
una
perspectiva
onto
og1c
Lo anterior no niega que

enteramente útil la distinción entre esencia y apariencia. Para repetir
una expresión de la astronomía empleada por Marx, es clara la necesidad de reducir el movimiento aparente al movimiento real. Pero
esta reducción no es todavía el conocimiento. De la misma manera es
indispensable analizar los mecanismos por los cuales la sociedad capitalista aparece necesariamente como otra cosa de lo que en realidad es. Sin enil&gt;argo, nuevamente, este análisis de tales mecanismos
no es todavía el conocimiento del modo de producción capitalista.
Cuando Marx escribe en El Capital: "Para analizar científicamente
el fenómeno de la concurrencia hace falta comprender la estructura
interna del capital ·, es elaro que no afirma que el conocimiento cientlfico de la concurrencia radique en la comprensión de esa estructura
interna, sino que esta comprensión es un momento de aquel conocimiento.
Podemos aceptar, pues, la recomendación metodológica de Marx:
hacer estallar en pedazos el carácter evidente de las apariencias inmediatas, pero no porque supongamos que de esta destrucción surgirá automáticamente el conocimiento de la realidad, sino porque el
proceso de conocimiento, la producción_ del objeto de conocimiento.
tiene que ser capaz de explicar no sólo la apariencia inmediata sino
también la estructura interna de la realidad. Pero, además hay que
explicitar la idea de que, en Marx, '1a distinción entre esencia y
apariencia es, con el mismo título que cualquier otra, una distinción
entre la totalidad y sus partes. Cada hecho o relación aislada es una
apariencia cuya significación (o realidad) no puede ser articulada
sino a condición de ser. integrada teóricamente en su totalidad estructurada". Se puede, pues, sostener la distinción entre apariencia y esencia, pero no porque arranquemos del supuesto de que el
objeto de conocimiento está inmerso en la realidad, oculto detrás de
la apariencia exterior y que, por tanto, no hay otra cosa que hacer
que desocultarlo, sino porque afinnamoS el carácter de simple apariencia de cualquier hecho o relación que no sea considerado en su
articulación dentro de la totalidad.

Se tiene un fodice de las dificultades que existen para que el pen.
samiento se libere del lastre de la tradición empirista, cuando se advierten residuos de ésta incluso en el teórico marxista que ha conducido la crítica más radical al empirismo. Cuando Altlmsser escri-

CATEDRA [124j
CATEDRA [125]

�-a

be: "No cabe duda alguna de que existe una relación entre el pen•
samiento-de-lo-real y este real, p_ero es una relación de conocimiento,
una relación de inadecuación de conoci~ientos" ', se escuchan todavía las resonancias de una epistemología empirista. Efectivamente, si
planteamos la adecuación, la conformidad o la correspondencia como
criterio para determinar la relación existente entre el conocimiento y
lo real, permaneceremos en el equívoco tradicional de suponer que
es posible comparar conocimiento y realidad. Si tal comparación fuera factible, ¿qué sentido tendría el esfuerzo teórico de producir un
objeto de conocimiento, sólo para ver si éste se adecúa con el objeto
real?
El sólo supuesto de que podemos realizar tal contraste es ya
una concesión al principio fundamental del empirismo: la identidad
entre objeto real y objeto de conocimiento, que se termina por olvidar que esta distinción es indispensable precisamente por plantear el
problema de la relación entre estos dos objetos y, como se sabe, plan·
tear un problema no es resolverlo". &gt; Podemos, pues, aceptar la
afirmación de Althusser: no cabe duda alguna de que existe una re·
lación entre el pensamiento de lo real y este real, pero en manera al•
guna se trata de una relación de adecuación o inadecuación. Se trata,
más bien, de una relación que tal vez podríamos denominar de per·
tinencia. En efecto, el problema del conocimiento radica en la dificultad de construir un objeto de conocimiento pertinente para la ex•
plicación del objeto real, capaz de dar cuenta de la serie de determi•
naciones de éste. En el caso de la teoría de la historia, la dificultad
estriba en producir un objeto de conocimiento capaz de explicar lo
que sucede en la historia, es decir, en una totalidad compleja estruc·
turada en la que se suceden acontecinuentos de muy diverso carácter
que se articulan entre sí d~ modo peculiar.

'•
1

SOBRE ARTE DE VANG
O ARTE REVOLUCIONAitiDYIA y ARTE DECADENTE
,
ARTE REACCION
JOSE LUIS BALCÁRCEI.
ARIO

Hasta nuestros días se
1
:e m¡nera dogmática la pola~:~a~n~a la posición estética que sostiene
eca_ ente o del arte revolucionarioe un arte de vanguardia y un arte
presiones que surgen mecánicam
y e! art~ reaccionario como exso y decadencia o revolucion . ente de sit?ac1ones sociales de pro
El
.
arias y reaccionarias.
gre.
planteamiento tiene su .
1a1alteqdue P!ejanov le atribuía a~r~~eten enA_el pr~tedndido equivalente so· 1ogista
• que termi · ., partir . e ah'I se f omentaría
d n enc1a socio
~ arte co~o tales para uedar nan~ po~ deJar de lado las obra
c~ones condicionantes del q rt se al mvel Interpretativo de la
l s
mea
,
,
a e, tomadas p
•
s re anant~ y aun mas, metafísica. Tal tende; . or c1e~~, de manera mecárod s con Zh_danov para quien el arte c1a ~dqu!~Io P?siciones domip ucto de sistemas sociales
. superior, mecanicamente"
temas sociales en decad . progresivos, correspondiéndole 1 ' _es
enc1a un arte por J •
a os sisEs
'
o mismo decadente
1
ta concepción, sostenida
.
fEeto divergente de lo quP. a e&lt;:.:n nombre del marxismo, es por comn cuanto al
~ respecto so&lt;:.tuvo M
arte, se sabe que períodos d
~rx, para quien:
e orec1m1ento determina-

fI .

CATHEDRA

[126]

CATHEDRA

[127]

J

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e:
.
')

••

1-

..

. , con el desarrollo general de
dos no están absolutamente e~ relac1oi~ base material, el esqueleto,
. dad, ni en consecuencia,
con
la soc1e
. . , ,,
d. mos de su orgamzac1on .
iga
'
,
M·trx hava so!ltenido algo en un
El p~oblema aqm no e5 9ue ;uchos ·teóricos digan lo contrasentido, Y en nombre del_ °:~rxismo ue la aseveración de Marx queda
io Lo importante y defmitivo es q
. 'n artística. &amp; decir, se tra:o~probada en la histori~ de la prortduccdei~a realida.d artística. En tan. , t , nea que pa e
ta de una abstraccion eo d' • por esa realidad.
da a iano,
to que la otra es nega '
d' • Della Volpe, Sánchez VázImportantes teóricos de nuestr~:s~;sias posiciones de la es~ética
con otros,
quez, Valeri:mo Bozal, M
han sornet'd
i o a crítica el sociolog1smo,
, d 1
marxista, rescata~~º a ar,
idad de penetrar a traves e • ~ cap·
llamando la atencion sobre ha n;~s factores sociales que condicionan
. , de l·11s obra::: ,!e arte acia
tac1on
su producción.
. . , d Marx coincide con
. t' la posic10n e
, de1
Lu,hes no obstante compar
ir
t u estética en la teona
· '
. ·
1 íundamen ar s
1
las corrientes sociologistas a 1 t que refleja verídicame~te ! ~a ifle] de tal manera que e ª~ e
el mie "distorsiona e rere ·0
'
dad
objetiva
es el gran arte' mientras que '1&gt;-

r

. 1 e históricamente con•, humana socia
.
t
d
El arte es una pro ucc10n . arte mantienen una relativa au od. ionada. Sin embargo las obras d_e . . y calidades del arte se han~~ía corno objetos. Las caractens:::n las relaciones sociales q~e
llan en las obra., concre:~s d~•::-nos en las caracterlsticas
condicionan su produrc10n.
ue dichas obras se elaboran. • •
res de tipo de socied3d enJ~\i~idad de sus creadores. L~ subJeU:
obras de arte expresan la s Je f r. a en el contexto de relaciones so
vidad del artista se elabolra: set'st~1clo es el objeto que expresa la _sulesb·
1 • y 1:í o ar i
· s socia
ciales comp e1as.
a~ '
lo artístico son las re1acione
. , de
jetividad, de ning~na m;ne~:do caso, lo artístico e~ la concresio:esa·
que generan al artista. -~
d en objetos artísticamente exp
lo subjetivo socialmente orma o
d
• vanguar·
os.
. 1 . tas de los térmmos
El manejo que hacen J_os so.cio
reaccionario en materia de
. decadencia, Jo revoluc1onano
d1a,

flejo es arte decadente.

peco:'.:;

yº1:

CAT EDRA

[12B]

arte es a tocias luces falso. Se trata de una traslación artificial, de
una analogía de c-on~eptos &lt;p:e .:;e ~eficren a relaciones sociales, a formas de producci~ humana de diferente índole. En algunos casos
se tiene como arte revolucionario todo. arte realista, por el mero hecho de· ser realista y como arte decadente al que no es realista, por·
no serlo. En otros casos v circunstaiiéias arte revolucionario resulta ser el que produ&lt;',en artistas identificados ideológicamente con la
revolución, o aquellas obras que se refieren ·en términos positivos a
los prohlemas de la revolución social; r arte reaccionario todo aquel
que e_láhor.a:ñ {os:·, ~;-tistas que está_J? supuestamente al .ma~gen de la
revol,µcióJJ ~qciaLo. w.ntra élla;:_o.. hien el aqe que no éxp,resa -prob~mas ··dt lá rey~luéión, soéial, ~' que l~s ·expr~sa, neg~ivamente,
PJr. Jo q1,1~. &amp;. ,Húkft.cs, f~,,.~fi~r!l ' ~l ,,tr.t~ co~id_e z:~: qe ;,vanguardia,
.9or }~¡,:.nq1·~ ~:de !!US f9rmas, .es. ~~ de~dente porquejnvierte. el
reflejo ~~_Ja realidád .social.-y expresa, geric!ralizándola, la ·dé&lt;:adenciá def ~u4d9, cápita1is~ .·~ ; . ·!'.: _ •
·•
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f. •

Sfn

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im"hargó,.en .,la

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tl~fera . del ·,aite. l~s cos~s re~~l~f!.
otra
manera. F;l !]létodo expresiyo que .utiliceµ los artista~ en n~ngún caso
es ·garantxi. .de 1~-«alioad ,anjstfoa del objeto que producen. Puede aleanzarse.Ja ·oálid4d attistica o-no tanto en el realismo como en cualqúiera otra ·lendcncia-'.:exprt&gt;siva. ;.~rtistas 'ideológica y · políticamentl'
revolucionarios producen obras de calidad o sin calidad artística.
Artistas que no comparten el desarrollo de 1a revolución social hacen arte o fracasan en su intento. Por 1o dt&gt;más! CTprl'sar la decadencia social no constituve un arte decadente si tal decadencia social está expresada con ~alidad artística.

En materia de arte 1o determinante no es 1o que expresa la
obra sino cómo lo exprt&gt;.sa. Fn ésto radica el problema de la caliclad, en
ésto radica 1o artístico propiamente. La significación artística está
en la obra. Esto es, en la manera concreta de resolver artísticamente los elementos que la constituyen, en la función de los elementos,
en la estructura que es la obra de arte. En este sentido, las intenciones, los propósitos del artista o el tema que seleccione no cuentan para nada fuera y al margen de la estructura expresiva que
constituye la obra.
Lo que har,e un arte de vanguardia o un arte revolucionario es
CATEDRA

(129]

�la concresión de objetos que manifiestan la creación real y efectiva
de nuevas formas expresivas, de nuevas significaciones artísticas. Por
el contrario, la reiteración de expresiones y significados, la falta de
creación o la creación frustradq,.. el trabajo que no se concreta artísticamente, sigJ!ificativamente, es arte decadente o reaccionario. Así
sea, en ambos caso~, que los realizadores sean social y políticamente revolucionarios o re.accionarios.

a

Por lo demás, el que podamos establecer lo que es artístico o
no consiste en connotaciones socialmente determinadas en relación
con esos objetos peculiares que constituyen socialmente la esfera del
arte. De tal manera, pues, que los decretos o pronunciamientos po•
líticos que dan lineamientos sobre cómo. debe ser el arte no son más
que cortapisas o mecanismo~ limitativos a la producción artlstica. Sl
no hay concresión artística ningún sentido tienen las palabras de
Shostakovich: "Nos esforzamos por asegurar que nuestra obra creativa traduzca los pensamientos y las aspiracio~es del pueblo y sirva
a su interés~'.

fl problema d~ la alternativa arte revolúcionario, arte reaccionario, arte de nnguardia, arte decadente puede establecerse, como
plantea Sartre, "con la sola condición de juzgarlo desde su propio
ángu] o artístico". ·

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I

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CAT EDRA . [130]

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. FÍLOSbFIA
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RIGUROSA
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l. . La. ñlosoiía ~ como filosofía rigurosa.
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·:

1 al vez ningún filósofo, a lo largo de la historia de la filosofía,
haya pensado que su quehacer pudiera ser adjetivado con un calific~tivo, _ya no contrario, sino ajeno al de "riguroso".

-

~ · · La filosofía en su decUrso, de una u otra form:i, ha pretendido
ser una disciplina de principios, en un doble sentido: coino descubri-·
dora -¿inventora?- de a) razones primeras, y b) principios fundamentales. Esta idea es muy vieja- presocrática, si se quisieran apurar las cosas.

.••

..,

En esta búsqueda de principios, la filosofía ha pretendido proceder de una manera rigurosa y radical . Rigor y radicalidad designan
conceptos semejantes. El afán de rigor, como empeño que se dirige
a lo primero y a lo fundamental, hermana su propósito con el de la
radicalidad: la raíz cumple también la doble función de principio y
de base. Cada filósofo reinaugura con radicalidad la empresa clásica de fundamentacióh. "Empezamos de nuevo, pues, cada uno para
si y en si, con la resolución propia de unos filósofos que inician radicalmente (radikal) su actividad", 1 dice Husserl al iniciar el camino de sus meditaciones. El rigor o la radicalidad en y de las tareas
filosóficas, no han de confundirse con la perfectible precisión que
alcanza la ciencia en cada uno de los momentos de su desarrollo, sobre todo a partir de la modernidad. La precisión, el grado de exactiCATEDRA [131]

�tud de las c;cncias son ajenas a las nocio!les de rigor y radicalidad
como desiderata de la filosofía.

-a
a

r-

"El conocimiento matemático no es más riguroso que el histórico-filológico; posee, tan sólo, el carácter ele 'exactitud', que no es
equivalente al de rigor'',2 expresa Heidegber. La dirección de la ciencia no apunta a nada último ni a nada absoluto. Por el contrario, son
sus cararteristicas una fundada y sostenible provisionalidad y una
permanente apertura a la corrección con base en la disponibilidad de
nuevos conocimientos. El camino de la filosofía tradicional que intenta alcanzar los fundamentos y principiós, del mismo modo tiende
a lo absoluto y último. La ciencia, por lo contrario, está determinada por lo relativo y perfectible.
Se ha asentado antes que los afanes de fundamentación última

y absoluta, de rigor estricto, podrían rastrearse quizá hasta los arranques mismos del pensamiento filosófico tradicional. Tienen, pues,
alta alcurnia. La progenie, no obstante, no ha de confundirse con la
legitimidad. ¿Qué significa el rigor pretendidamente aplicable al quehacer filosófico? ¿Qué se quiere decir cuando se asienta que la filosofía es una disciplina rigurosa? Naturalmente, no se trata de proponer un problema de s~mántica histórica, de averiguar los cambios
de significado de un término, de investigar usos o abusos del lenguaje. Se propone, más bien, una tarea de demarcación de delimitación,
de ponderación de cierto quehacer -el de la filosofía- frente a
otros -el de la cicr.cia, la religión, el arte, por ejemplo.

2.

La filosof í~ y la ciencia.

Basten tres referencias para justificar, aunque en ca~a 'fino de
los tres casos por qistintas razones, que .la filosofía también pretende presentarse, además de con otras características, en algún tipo de
conexión con la' característica de· cientificidad. De paso, agregamos
la alusión kantiana a "einer jeden künftigen Metaphysik die als Wissenschaft auftretert kónnen" ,3 esto es, a toda metafísica futura que
quiera presentarse como ciencia, y la intención hegeliana de "mitzuarbeiten, dass die Phllosophie der Form der Wissenschaft náherkomme",'
es decir, de colaborar a que la filasófía se aproxime a la forma de
ciencia. Las tres referencias mencionadas son:

1)

~1 marxismo como filosofía científica·

2) a f~nomenología como ciencia rigur~sa•5
3) el Circulo ~e Viena y la Escuela de BerÍín 6
sus extensiones, agregados, influencias o ' e~
nor grado, coincidencias.
,
mayor o meNo se trata, ahora, de analizar

d
..
e cnticar. las tesis doctrina.
inmediato consiste sólo en d t ivo e estas comentes. El o0jetivo
en ellas se da no obstante es acar la conexión filosofía-ciencia aue
'
que eventual
t
·
ra revelarse como frustranea
b
men e, esta conexión pudieservaciones breves y gencr ,· a e, no obstante, hacer algunas oba es.

les o de ponderar el valor efect'

;

C

Marx, al invertir los términos d l .
.
le la vuelta, mejor dicho ponerla de e. ~. ~1aléctJ~a hegeliana, "al dar1
peculativa de la filosofía es d .
e • ~e al~Ja de la dir~cción estamente anticientífica
el máec1r, e la d1recc1ón manifiesta o táci1 d
'
s grave de los caso
· ,•
os e menor gravedad. El a I f
s, o ac1ent1f1ca, en
gan las consideraciones hisió ~ undamental que en su filosofía juetareas a la manera de la t neas, económicas Y sociales, concretiza
d
s areas concretas de la • .
e Ia fenomenología husserr
ciencia. En el caso
como "Mútter", tierra mate;::ªdque es vista ~or _el propio Husserl
dad, dudar de sus logros conse e to~as las c1enc1as, cabe, en ver•
tíficos. Acaso tendría alg~
:u~nc1as, enfoques o métodos cien.cuanto la fenomenología de qaule, ec1r en relación a la psicología por
1
gun modo se equip
para ela a una psicología pura en las M
. ara o se pone como
te, la fenomenología produ'o al un
editat1on~n. ~or esta vertiende dubitable valor.• Por la ~tra g r a .d~sc~nden~1a, s1 bien es cierto,
dicional, ajustadast a la noc·ó , ~ op1_c1ó fll?sof1as de viejo corte trarrientes especulativas conocí~~ ~ ~1gu~os1dad privativa de las codegger y Hartmann. Es ecial a· ~ es os casos, al ~enos, de Heila Escuela de Berlín o
filosoftnc16n_?1erece el Círculo de Viena,
la manera, amplia como 1 h aAanaht1ca, entendida esta última a
.
,
o ace yer 9 Si se des rt 1
. pac1ones que atienden la problemáf
c~ an as preocuya cientificidad también es d b't
e los lenguaJes naturales, cución filosófica a los problema~ ~ a I e, .se ~·escata una legítima atenmal -lógica y matemát'
e a c1enc1a, tanto de la ciencia ford .
teas- cuanto de las e·
·
ec1r, se revela un ámb·t d
. .
ienc1as de hechos. Es
cía, esto es, una filoso:f; d: fen~mo _mterés filosófico por la cienciencia ¿es, a su vez una filos ;. c1~nc1~.. Pero, esta filosofía de la
'
o ia c1ent1f1ca? ¿Cuáles son las carac-

ed

¡

1;

~t d

/

C.H[DflA

[132 j

CATEDRA

(133]

�terísticas ce una filosofía científica?
Soslayemos las anteriores cuestiones por ahora. Destaquemos,
sin embargo, algunas relaciones -entendiendo la falta de conexión
como un medo negativo de relación- entre filosofía y ciencia. Existen aportaciones filosóficas del tipo tradicional señalado en el primér punto, que, no obstante su pretendido rigor, radicalidad y afán
dlfundamentación última, resultan ajenas o contrarias al pedsamiento científico real, aun 'cuando pretendieran cubrirse o encubrirse bajo la noción de cientificidad. Tales las filosofías, por ejempl6, de Hegel, Husserl, Hartmann-, Heidegger, . Existen, . por otra parte, filosofía:s ·que, cualquiera que pudiera ser el juicio sobre ellas, se acercan
familiarmente al pensamiento da la_ ciencia. Tales, . las .de Russell,
C&amp;rnap, Popper, Hempel, por ejemplo. Entre otra~ cosas,__ por la ra-:
ZÓfl de ser, fundamentalmente y ~n ·los aspectos que -jpt~esan, filaso:
fías de la ciencia.
·
·
·
0

•
....

D;,

,,.,
-r·

,..,

e
•

.,....
.

.c..

¡-

,,

1

'

Volvamos a plantear, con mayor pretensión, la pregunta anterior: ¿Cabe la posibilidad de formular ·o -llegar ·a formular ·- una fitosocientífica de ·1a ciencia?
· •: · •

fía

"

3.

•

...

...

La filosofía de la ciencia como filosofía rigurosa.

t •

~' '

t-

problemas científicos por much
..
técnicas. Pero esto ~o
o que d1f1eran los temas Y las
es más que un modO
b"
que no hay más que un m d
am 1guo de decir
conocimiento ya sea en 1 º. o ~e plantear los problemas de
.
'
a c1enc1a pura y
.
en_ 1a fllosofía: no se pueden
• ª en 1a aphcada, ya
1
miento sino científicamente / antear problemas de conocívale la pena intentarlo par~ sto. puede. ser dogmático, pero
filosofía.
ver si cambia la situación de Ja
. Afiadimos que para posibilitar
.
.
dique deberá manejar, al menos la : ~ mtenc1~n, quien a tal se denes, álgebra de clases teorías de I g _ca de pnmer y segundo órdetructuras algebráicas 'noc·
d re ~c10nes, teoría de funciones esd
•
iones e c1bernétic d
'
gos, e programación lineal y d t
a, e teoría de los juebrá que volver a decir, entonce/ de~rfa d~ _las decisiones. Mucho haffa.
, e os v1e1os problemas de la filoso-

,,

· '

Si la respuesta al interrogante último pudiera ser afirmativa, entonces el término "rigor" r aplicado normalmente a filosofías tradicionales ajenas al quehacer de la cienci~, debería -aplicarse ,soÍament~ a
una filosofía de la ciencia que, en cuanto filosofía, pa.rticipára de las
características determinantes de la ciencia misma. Por lo contrario
de lo que piensa Heidegger: en referencia a las ciencias de hechos,
no es la exactitud -porque las ciencias de hechos nunca pueden ser
totalmente exactas, sino sólo en grad9, ni alcanzan conocimientos
últimos y definitivos-, sino el rigor es lo que las determina. La noción de rigor, así estaría definida a partir del nivel científico. Seria
un préstamo de la ciencia a la propia filosofía de la ciencia. Con respecto a la filosofía en general, estamos de acuerdo con lo que asiente
Mario Bunge:10

'\

En conclusión: el correcto planteamiento de los problemas filosóficos -su elección y su tratamiento- no difiere, o no
debería diferir, demasiado del planteamiento correcto de los
CATEDnA

[134]
CATEDRA

[135]

�. .'

NOTAS
l.

,

E. Husserl. Carteal.'lDlllelu •etitallaDfll, .... 1• S.

2. M.Helde11er, Wu bt Meta11bnlk, Parte l .

Jtaat,

rn•-•

11111

3.

n · ··

1o,1e •ea Gei.te1,

• · Bese!, Plaaneaea•
5.
8.

¡ PbllaMpble a11
E'. Busaer ,
.

8.

9.
10.

r

•

e,,;: ■, :Jla·

WeUa■ffauaas.

Wleaer ][nla.
,
Der ornla' l'nl!I, 1951.'·
Cfr. el manlfles: w;:--:.::e ; ~ , Un!,. of Callf ' '
:

chenbach, n .e
7
·

I

EtnleltUDJ.
•
DHlaafL

te

.

treue WIIM
b
.

·

1a Sesunda Sd1rllln.

•.

,

· ,

.

. "'I CapUal, T. l . POÁfaclo a
.
.
. \ , IX cfr. J. ' B.', ·f&amp;lldell
e.Marx,
.
__¡
B"•-•Ut,na,
•
·
. . ., ¡
· .
PIJ'elaaJ-•,
,._
J J'tl. . ,
9
E
Husserl,
Plla~Dlfll•l~.
lt.
to
P17elalatr,,,
tbomu
rub.
,
•
,
1 •,¡
Cfr. .
eaelosleal A,,raae
.
'
Berll, Tlle Pbeaem .
: •
' ''
•.
l
r El . osltlYI-• ,1 6Slff, F . C. B:, /.&gt;. 9 •
A. J . An '
•
Arlel, p . U..
M. Bunse. La la,e.tlsaclóa Cleahflea,

EL PROCESO PERUANO
ABRAHAM: NUNCIO

"¿En qué momento se había
jodido Perú?"
l\1ARIO VARGAS LLOSA,

Conversación en la Catedral.

I. L\ TRODCCCIOX

-

El hecho de que los militares peruanos, desde 1968 en que tomaron e! ,1od\,r •:1n '::,, le un típico cua•·;rL1zo ha,:.an asumido una
conducta noliticn ·- , no rnenimentc di' fr •rza ~ de¡, "' J ci ·,: C0'1l')
es costumbre en América J,atina- produce asombro y confusión al
mismo tiempo. Este asombro y esta confusión han dado kgar a interpretaciones manipuladas e ingenuas, desde diversas posicione~ ideológicas, del proceso que vive el Perú. "El desconcierto fue sin duda
el principal resultado en el pensamiento, y las vacilaciones entre el
reformismo
oportunista y el sectarismo dogmático su secuela en la
1
acción".

\

l

CATEDRA [136]

Ciertos observadores (incJuyo lo arbitrario del término) y desde luc¡, , los rnceros representativos del actual régimen peruano identifican las medidas adoptadas por éste con una revolución. El lenguaje de sus exponentes representativos, obviamente informado por
CATHEORA

[l37J

i

J

i

�•

~

tQ

-

conceptos de la sociología moderna y dentro de corrientes ideológicas
avanzadas pareciera reflejar una realidad revolucionaria en marcha.
El presidente Juan Velasco Alvarado, en el mensaje a la Nación con
motivo del 1490. aniversario de la Independencia peruana afirmó:
"Existe revolución en un país cuando sus estructuras tradicionales se
transforman, cuando se alteran los regímenes de propiedad, cuando se
, transfiere el poder económico y, por ende político, de unos a otros
grupos sociales, cuando se modifican sustantivamente las seculares relaciones de subordinación y dependencia, cuando g~andes sectores emergen vigorosamente al escenario social y político con nuevos y sentidos
intereses económicos comunes, cuando el sistema tradicional de dominación está siendo liquidado y cuando, en fin, el pueblo empieza a
ser el gran protagonista de su historia y se gobierna para los más y
no para los menos. Y todo esto está ocurriendo en el Perú desde el
advenimiento del Gobierno Revolucionario de la Fuerza Armada".ª
En el mismo mensaje se sostiene que los cambios promovidos tienen
un carácter radical cuyo objetivo no podría ser la simple modernización de las estructuras, lo cual conduciría a un modelo de sociedad
consumicionista e igualmente dependiente que la que se está transformando. "No se trata de modificar superficialmente el orden tradicional para que todo continúe siendo en esencia lo mismo en el
Perú. Por ser ésta revolución auténtica, ella no se propone simplemente modernizar las viejas estructuras de nuestra sociedad, sino reemplazarlas por otras cualitativamente diferentes que sean el fundamento de un nuevo y distinto ordenamiento socio-económico en nuestro
, " 3
pais
.
Las reformas introducidas por el régimen militar peruano son
evidentes y originales. La reforma agraria, su gran triunfo, es una
de las más eficaces en América Latina. Otras reformas, la educativa, la de la empresa, la financiera, la estatal, son también ejemplo de
una gran capacidad organizativa y política. Las expropiaciones realizadas y la orientación independentista de su estrategia internacional
han configurado un nacionalismo solidario de los países explotados por
el imperi;lismo norteamericano en el subcontinente. Sin embargo sería aventurado y peligroso tanto teórica como políticamente dar por
hecho que el de Perú es un proceso revolucionario. Y esto por que,
de un lado si bien se han efectuado reformas estructurales el modo de
producció~ permanece inc6lume y, por otro, aunque se ha propiciado
la participación de las masas populares ésta ha sido por la vía mediaCATHEDRA [138]

tizadora del corporativismo Los .; .
ruano (los trabajadores) en.ra , dsocmh10s pe&lt;!11eños" del capital pe, d
•
'
zon e a as circun t ·
,
aun e asumir el rol prota , . d
.
. s ancias estan lejos
protagónico sería el único gom_co , e la historia del Perú. Este rol
lución. El temor de un do ' y t?mgu~ otro,. ~ue verificaría una revos~dera:, con Penny Lerno:ª ::?,rresqm~1ab~e podría llevar a conc10nana, por lo menos en ei q t a experiencia peruana es revoluAllende representa (el gob' con ~,ctopperuano ... Con la muerte de
quierda que sobrevive en errn~. e erú) al único gobierno de iz.
nerales, no por civiles eso tº\i-~ente, y como está formado por ge1atinoamericano" 4 Rei t' . aml ien es r~volucionario en el contexto
,
.
a ivizar a revolución es m lb
to. •Mas coherente es sostene , t i
ª aratar su concep· r es e rente a una re l'd d
.
1
era e ementos diversos favorabl
~
ª i a que mvolu.
'
es uno., y otro~ al pr
l .
nano, para efectuar a su luz I d . d d
' . oceso revo ucw1
e es m e e los mismos.
No se minimiza al proceso peruan ,
. ,
volucionario. al contrario , l .•
o caractenzandolo de no re'
' :;e e eme a un marco te ' ·
,
•
que 1as voces oficia]es del régi
l
onco mas estricto,
cirlo- han tratado de eludi ' men actua -y esto es preciso delas mismas oscilaciones y ;o~~~~i~:;:s crs\antem~~te ase~iado por
cana en su lucha contra Ía
. J
e ~ pohtica latmoameriEstados Unidos.
creciente amenaza mtervencionista de los
1

Si no es una revolución la del Perú hab ,
.
conceptos que corresponda lo ue
_ra que n?mmar con los
desde 1968. Ello tendrá que ~eri~:r:t~Jais
!emdo sucediendo
que ha conocido el Perú d d
.
anahsis de los procesos
cado mundial capi~alista E;s r!acsuo mdgreso ~nl el siglo XIX al mer.
· mo o socia que tuvo lu
ces es un antecedente indudable de] u h
.
gar entonperuana determinado básicament q e ~y tx~enmenta la sociedad
nuevo ciclo de acum;zlación. . e, por e enomeno común de un

?~

II.

EL CRECIMIENTO DEPENDIENTE

,
rose
itre
rí d

En uno de sus ensayos de interpretación de la realid d
Carlos Mariátegui se refiere a la explotación del
a perulana,
como punto de partida y tambie'n
l l
guano y e sad
, .
'
como a e ausura de

;[,f d;:i~;ed:cr:º::f:.4:: r~::=n~:n:~:::i~n~=,~;: ~:~1n;i:~
~ ~:i
spana que es una metrópoli en decadencia, a depender de
CATHEDRA

[1391

''
1·'

�•

terra, metrópoli que ostenta la hegemonía mundial del capitalismo en
ese momento. Sigue así la muerte del resto de los países latinoamericanos, arrastrados desde la Conquista por la§. contingencias que registra el movimiento capitalista de occidente.

litares resulta distinta de la de t ~
· , h1stórica
·
·
c10n
Obedece a, . t an,, ano' mas· esto tiene
una explica!'it1ca
. del país· an&lt;lino
·
c1er as ·constantes" 0 b b bl
L
,
b
.
ser a es en la poha dado en llamar ''v~cíoª dmas sdo ~~saliente es el fenómeno que se
e po er .

Con la explotación de recursos naturales hasta entonces ociosos
se crean en el Pen'1 "los primeros elementos sólidos del capital comercial y bancario". Ciertamente 1a estructura cuasifeudaJ derivada de
la Colonia perdurará hasta el siglo XX, pero es a mitad del XIX cuando se sientan las bases del capitali::;rnu que actualmente tiende a consolidar el régimen militar peruano.

L~ clase clominante en el Perú ha .d
,
excepcionales, incapaz de regir l
, SI o, con algunos periodos
Y representantes. Para prev~lece: sf ~IS ~ través_ de sus mecanismos
cuentemente al ejército Est
ª VISlo obligada a recurrir frereseñables ha ido ma's. all 'e por ,su parte, en sus intervenciones más
'
a -as1 sea te t f
teamientos de la clase a la ue sirv . n a iv~mente- de los planarbitral tratando de propici q
es dec1r que se ha mostrado
(señaladamente a raíz de laar un ord enl7pluriclasista. En el pasado
guerra e 89 con Chil ) s
b
to do en el presente siglo los re í
..
e '. pero so re
conciliación de clases M
d g menes militares han mtentado la
,
·
arca o por est t d · 1
tual reconocería como un le.
a en encia e régimen aca_uto~- del cuartelazo que de;:;:;ó p:t~~~~:~ al fene:a] Sánchez Ce1:ro,
tztuczonal de las fuerzas arm d 5
1962 or egma, y al golpe msinmediato. Según lo ve J l' ªcª en
co:no su antecedente más
u 10 ot1er e1 parecido de ] 't ·,
sente con ese movimiento "es total':.
a SI uac1on pre-

Es importante señalar que fenómenos similares al boom guanosalitrero han signado el proceso capitalista del Perú en el sentido de
que todos ell os han sido produc:o de las demandas del mercado internacional y de la recomposición efectuada en los factores del imperialismo. De esta circunstancia no esca¡Ja el golpe que llevó a ]a Junta encabezada por Velasco Alvarado al poder. Existe una línea coherente entre los procesos causados por la exportación del guano y dei
salitre y los snhsiguientes que se fueron originando en torno a otras
exportaciones, siempre dentro de una economía de enclave, hasta los
que en el presente se desprenden del viraje que atenúa este orden
económico e inicia 1a transformación que requiere el esquema imperialista al cual le rernlta ya inútil el viejo control de las materias
primas y de] aparato que aseguraba su obtención en condiciones enormemente ventajosas.

II.

HEGEMONIA SOCIAL Y ARBITRAJE CASTRENSE

Más sorprendente ha sido la conducta de los militares peruanos
por cuanto se ha apartado de los patrones tradicionales de obsecuencia a los ¿csignios de la burguesía aristocrática en el poder que ha
obrado como "metástasis de las élites dirigentes de la sociedad metropolitana''. El conocimiento de los antecedentes del ejército peruano
hace no obstaTJ.te que todo elemento exaltante se desvanez(la. "Los militares han sido el factor decisivo de arbitraje en la mayoría de los
5
ciento cuarenticinco años que lleva el Perú de vida independiente".
En efecto, esto que señala Mario Monteforte Toledo ha sido característica dominañte de la vida peruana. Hoy la conducta de los miCATJIEDRA

[140]

J'

U

.

. na aristocracia decadente conduce al P . , d d
.
dencia de E ~ h
l
, .
ern es e su mdepenl' .
spana asta as ultimas décadas del siglo XIX L
it1ca peruana durante e l
d
. a pofacciones. La' aristocraci:e n:Pr, no pue, e ser sino una política de
para mantener sus posiciones isponel _mas qude del poder necesario
tema d f
.,
co~,ensa istas y ar continuidad al sisquista. eNoragl:~ntac1on y opres~o~ social introducida por la Cond .,
P . e por tanto dec1d1r un programa orgánico d
ucc1on y gobierno; pero tampoco h
f
e prouna alternativa Tendrá qu
. ay uerlzas que puedan ofrecer
for
1
.
e emerger otra c ase dominante y tran
cla:ª:e~~/;:~: ~t~:t:;i~~º::~~:d~~ra proyectar lo primero, y un:
La burg '
·
el Perú
u~sia emp1ez~ a configurarse como clase dominante en
riyai· a part1r de _la primera concentración capitalista ue se dea, como se ha vtsto. de la C"piotaci0n del o-uano y el sq J't
P

1::

2at:~r~ªr:\:ectotr ets desmedrado por el encl: ve que con: ti~i;~
es ruc ura peruana La penet · , d 1
.
.
que s · · · d d I ,
. ·
racion e cap1ta1 m()"lés
e micia es e a epoca mdependentista
J
• 0 '
en la industria textil hnci:i lº''O
lºdy con clar?s mtereses
u v ' se conso I a con e neo comolc,
CATHEDRA [141]

�. de Cerro de Paseo , tras la guerra. del Pa•
•
• 1 stnal
.
JO mmero-agro-mau
p ú Si antes la aristocracia
cífico de resultados tan onerosos palra elra. ausencia entre otras raner su contro por
'
··
d ·
criolla no pu o impo
r
(hay que recordar que la crisis
zones, de intereses metropo it;n~s1 XVIII convierte a Perú en una
internacional de la plat~ enahe sig o presencia genera iguales con.
" t ble' )
ora su
.
coloma . pocof l ren
' para
• al país y subsecuente
imd ª rsos
orgamzar
.
secuencias: a ta e r~cu
d
La
sibilidades de mcrementar
potencia para centralizar el po e~d sap~s empresarios extranjeros
el gasto fiscal se ven comprlome as , con Inglaterra). En poder
d
d • , d dada a econonua
(la guerra eJo _en ~u
la administracióQ de puertos y a uadel capitalismo mg1es qued an. . , y el recurso importante de los
nas, extensas tierras de co1omzacion

•

~

m

ferrocarriles.

, d 1 l'
.
, han tenido siempre, ademas e . ~ oLos camb10s
en· lel un
Peru
do caraºcter geopolítico. Condiciona•
.
,
marca
d 1
gica repercusion socia '
1
d
producto han da o ugar
· , preva ente e un
l
dos por la exp otac10n
no'micos localizados en una
.
ges de sectores eco
l
a desplazamientos Y au
· .d En el momento que la p ata
.,
te han compartI o. .
,
reg10n cuya suer
d .
·onal la economia peruana se
.
l
1 merca o mternaci
,
,
, b
pierde va or. en e . ro esta contracción es todavia mas ruscontrae sensiblemente' ~e
d d d ·e la extrae y para el sector
· ' d la sierra e on e :,
'
· 1
l
ca para la region. , e
des;rrollado ~ayormente la agncu tura .e
minero. No hab1endose , .
. 'dad productiva de importancia.
.
d
. . .
l
O la un1ca activ1
comerc10 que a com d
.. idades uno por su incipiencia y e otro
Los sectores de estas os actlv
'. do el minero de imponerse e
aces arruma
'
·1·
P
por naturaleza no son ca de' un royecto nacional. Los jefes _mi iimponer a su clase dentro .d f ~ando una fuerte casta, no tienen
tares insurgentes, que han 1 o
der· de hecho están llamados
dificultades para instalarse en e po '

º1

a ello.
" . T o" (o de la Repúblºica ar·i·stoLa época llamada del
tmburguesía peruana, de modo alcrática), que marca el a~~ensoel emittari!:,mo. "Sólo en el siglo XX
guno significa la exclus1on d
d 1968 ciento setenticuatro
Oledo- y antes e
f
T
'
ºd'
M
-escribe onte orte
•
. •
tivo
ocuparon carg0 de ministro: noventl os
,
militares en serv1c10 ac
h tidós otras carreras; en mayores ~ula cartera de la Defensa y o~ en rlamentarios y diplomáticos".
Sido 1:ubsecretanos, pa
meros han
~
,
'd
,
d
la
clase
dominante
en
el
Peru
ha
s1
o
esca
La hegemoma e

r.rl

CATHEDRA

[142)

moteada permanentemente por el hecho de la dependencia, por la
ingerencia de sectores y grupos de presión y -también- por las
características étnicas y geogr~icas del país. Sobre un territorio
profundamente accidentado tiene su asiento la existencia hierática de
masas indígenas que sufren Jas consecuencias del desquiciamiento sociocultural provor,ado por la Conquista primero y más tarde por
la modernización agrícola. Depauperadas en todos sentidos estas
masas verán pasar Jas modificaciones del país a la distancia, pero
siempre en detrimento de su modo de vida. Integran un ejército
laboral de reserva y su incorporación al mercado de trabajo es parcial y discontinua; por lo tanto su incorporación nacional es lenta
y difícil. Aunque pasivas, en razón ele estas circunstancias, han es•
capado a cualquier proyecto de control que haya tenido la burguesía peruana para nuclear su fuerza de trabajo.
A pesar de la reactivación que experimenta la economía peruana por virtud de las exportaciones, ésta no puede configurar una
producción industrial considerable. No es sino con motivo de la
Primera Guerra Mundial que tal producción se incrementa creando zonas urbanas en las que se consolida el sector moderno de la
burguesía. fu éste el que ha de disputarle a la tradicional oligarquía rural (harones del algodón, señores de la lana y el azúcar)
el poder de decidir. Pero el proceso de industrialización no ha sido
gratuito: a la par de un proletariado ha dado lugar al surgimiento
de una clase media que desde sus inicios muestra aptitudes políticas
y aspiraciones dirigentes~ así como ideólogos audaces y combativos.

En tanto el proceso de ~roletarización rural y urbano da lugar
a manifestaciones que cuestionan el orden establecido, bien que de
manera débil y controlable, la diferenciación de los sectores medios
introduce una movilización política que pronto encontrará sus expresiones propias, obvaimente distintas de las de la oligarquía peruana para la que es cada vez más difícil transitar hacia su meta hegemónica. Aunada a las pugnas internas entre los sectores de la desueta aristocracia civilista y los modernos que ha producido el auge
económico de postguerra se hallan las presiones populares y de la
pequeña burguesía organizada en un partido de atractivas banderas.
El conflicto entre estas fuer1.as representa en su momento más críti•
co una grave amenaza para la burguesía no preparada para luchar
1

CATHEDRA

(143]

�con enemigos novedosos y enconados, pero c:irentes a la postre del
suficiente poder para decidirlo en su favor. Se origina así un vacío de poder que 11eva a los militares a hacerse cargo de la situación
disponiendo al régimen de I.eguía en 1930. Su actuación es de pacto con ]a oligarquía.
Los elementos del anterior esquema, modificados desde luego,
se repiten en 1968. Los fat:tores externos y el contexto interno han
cambiado y otra es la característica del cuerpo castrense.

IV. L.\ DEPENDENCIA REFORMULADA

r-

Cien años después que Perú pasa de la •Jrbita metropolitana de
España a la de Inglaterra un nuevo desplazamiento dependiente se
opera: ahora de esta potencia a Estado.:. Unidos que ostenta la hegemonía clel capitalismo intC'rnacional. Las principales empresas del
paí~. controladas hasta entonces por el capital inglés, se norteamericanizan. Este proceso es fayorecido por la Segunda Guerra Mundial y sus preparativos. Reflejo de la nueva penetración económica es el cambio de actitud "hservado en el Apra, a principios de
los treinta furiosamente antimperialista y a fines de esta década "re·
ronciliado va con los Estados Unidos bajo el signo de la unidad antifascista ... •
Despur~ de la crisis general de fines de ]a década de los veinte y que ruhre casi el primer lustro de la siguiente el Perú, oomo
otros p:iíses de la región, inicia una etapa de recuperación económica. La demanda de productos generada por la guerra acelera el ere·
cimiento qur se ve rdorza~o por otra coyuntura internacional inmedia!a, la guerra de Coren.. El proceso de industrialización y sus
conromitancias ( ampliación Je la base proletaria, incremento urbano. drnsific1ción de las rapas mrdias) desembocan en una movilidad sin precedente. Los intereses de !a burguesía~ se han diversificado al calor de las exportaciones y la inversión (la harina de pes·
cado crea una súbita riqueza y ésta determina la emergencia de un
sector rle h clase clominante más apto para acomodarse a las ten·
dencias motlernizantes; lo mismo pue&lt;lc decirse del sector que ha
surgido del tráfico financiero). Por otra parte, las fuerzas proleta·
rias urbanas y campesinas han adquirido un potencial de lucha diCATIIEDRA

[144]

fícil de controlar mediante las
.
co se sitúa el putsch de O I , mamobra~ tradicionales F.n este
nó
d ]
e na, rn 1948 (
hº ·
marmeno e a crisis Je heg
,
que tam ién actualiza el f
ruana; ahora, como en J930em~ma característico de la política pela posibITIua
J d
de la s f uerzas sociales "te ,ede controlar , nmguna
1· .
cha es significativa pu
po_ Itlcamenle la situación") io v_t ~a
.
, es constituye u
d
· r..i:; a 1eque aconteció en 1968 pero . d • . n antece ente inequívoco de l
~~e_ la política del iU:periali:me:as u~porta por fijar el momento e:
m1c1a de lleno para :\ro, . L empieza a ser redefinida y q
cue t "l
. enea atina en l d, d
ue se
• n a. ~a expansión metro I.
.a e~a a de los años cinv~s del capital v el comercio PJe I~ana ~eo1m~:nalista -ahora a trac10n_a~- entró de nuevo en Ienoa coi P?rac1c_n monopolista internaAmenca Latina al oroceso d~l d empuJe, remcorporó totalmente a
novó su proceso de· suhdesarrollo~~-~frullo capitalista mundial, y re, ~urante la dictadura de Odrí
.
nopohca de Estados Unidos en el a ~e afianza la penetración motador asume la actitud d
IPeru. i\unque desde 1949 el d'
asum. h .
e reproc ie que l
·1·
IC·
ir ac1a /a burguesía ine t
os m1 Itares acostumbran
mente al p •
,.
P ª que no logra
d ·
. 1·
a1s, su politica e.s dúctil del l d
J con uc1r correctapen~ i,;~º· y "el egoísmo de los
o o l'l as exigencias del im?11~s1a qu_e se complace en fustia couservad?r~s y de la gran hurmtimo avenimiento con ellos.
oar no es ohice para gobernar en

1,

~!

e_jército en este lapso
guard1an de la oligarquía". cumple el rol tradicional de "perro

V. EL APRA y LA POLITICA PERUANA
. Sin considerar el papel ue el A
.
c10nana Americana) ha .
pra ( Alianza Popular Re 1

J
.
rú quedaría trunco el anJ~l~a. o enh la política contemporánea devopu

.
1os militares
•

·•

a IªIS so re e1 actua1 proceso diriuid
er,• o por
u

. genuina d 1
.Nace. como expresión
su smcretismo doctrinario
e . ~ pequena burguesía. De a ui
tradictorias Extranby sus pos1c10nes oscilantes y ha t q
·
a no o stante qu
.•
s a conmodelo de desarroJlo na . 1
e su concepc1on de lucha y
frid t
c10na tengan bov v·
.
su
o ~n~as contingencias: de artid
. r~e~~•a, cuando ha suen sus imcios, proscrito y ohliiad o l de pos1c1?~ radical que fue
o a a e ande!'.tm1dad, pasa a con-

f

CATHEDRA [ 145

J

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11

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11
!1

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1

1

i

1

�temporizar con s_us antiguos enemigos políticos; después a coaligarse
con los sectores más reaccionarios de la bur,.uesía y por último a
verse abandonado por muchos de sus cuadros (tue fueron a formar
otras agrupaciones de diferente signo ideológico y, con el resto de
los demás partidos políticos, prohibido de actuar por el régimen
de Velasco Alvara~o en el presente.
Su frustránea y paradoja! existencia representa, desde su fundación por su 1íder máximo Víctor Haya de Ja Torre y hasta el
momento del golpe de 1968, una fuerza de presión de cambios en
el cuadro político del país. Esta presión ha forzado en mayor o
menor medida a los diferentes regímenes que han gobernado al Perú desde 1930 a tomar en &lt;'~lenta así sea formal y manipuladamente
los intereses populares. Y ello a partil" de !os planteamientos del
Apra, que propugna un desarrollismo nacionaJista {de crecimiento
hacia dentro y participación política) bajo la fórmula de la colaboración de c1ases.
En México, rlonde Hay3 de la Torre fundó el Apra, los estudiant~ que concurrieron al mitin organizado al efecto escucharon
de labios del líder los principios en que se sostenía el naciente partido: lucha en contra de la diplomacia ciel dolJar y éle todos los im•
perialismos {"ni con Roma, ni con Berlín y tampoco con Moscú"
que hoy es traducido por la Junta militar a su seudodefinición ideológica, como "ni capitalismo ni comunismo"), nacionalización de
los medios de producción, solidaridad con las clases explotadas.13
Las fuerzas armada~ -el enemigo nato del Apra- recogen
hoy sin duda aquellos planteamientos. De una manera vicaria, el
aprismo que nunca pudo llegar al poder los ve practicados por
aquellos que se lo impidieron.
VI. EL CONTEXTO DEL GOLPE MILITAR

En las dos últimas décadas Perú conoce activos procesos so•
ciales que habrán de transformar las relaciones tradicionales de pro•
ducción y de poder. En síntesis se les puede enunciar de la siguien•
te manera:

l. El acento de la economía recae en la industria, en una reCATEDRA

[146]

novada minería ·Y en la activ1'dad f'manc1era.
.
2· Como consecuencia de lo
•
la burguesía peruana se im onen aanten?r. 1os _sectores modernos de
&amp;te predominio se expresa :n I d la v1e1i8 ohgarquía exportadora.
didato (Lavalle) apoyado por O~ , errota e ectoral que sufre su cante de aquellos sectores y sosten.dna a manos de Prado, representantegra al poder oficial. ( 1956). I o por el Apra que con ello se in-

.
l

I

'

. . 3. El crecimiento demográfic , 1
.,
, •
tiphcan el número de t ah . d o } b a expans1on econom1ca mul1950 y 1965 1a poblac~' ªJª o~es: o reros y campesinos. "Entre
millones a 3 miU
on econ~rmcamente activa aumentó de 2 5
ones; en ese mismo la
I h
·
de 904,800 ·a 1,382,100
los
l
.pso, _os o reros aumentaron
sonas y los llamados tr~bajad::~ ~a~o:, crde~1eron en 200,000 perm epen 1entes en 300,000".14
4. La movilidad de las masa~
condiciones de lucha que v .
nf~ crea, sobre todo en el campo
an a co ormar m . .
'
vos como el dirigido por Hug Bl
ov1m1entos reivindicati
rrillera en la que se destaca: el
! ~ desarrollar 1a acción gue:
cionaria con Luis de la Puente
I i?m1~nto de _Izquierda Revolucon Héctor Béjar. El exterminio ede 1:rc1to d~ Liberación Nacional
como fue, impactó seriamente la conc· s ~uern11as en 1966, brutal
res y de la pequeña burguesía así comie~c1~ dr los sectores populazados del propio ejército su ' . .
ª e os cuadros más avan'
pnncipa1 responsable.
5. En el nivel de la política se han
.J
•
tantes. Nuevos partidos reLorm· t
h pro,mc1do cambios impor· • Movimiento So .1,· l p1s as se. an const1'tUl'dO : Democracia
cnstiana,
. .
c1a rogres1sta así
. .
de 12qmerda:
el MIR el MJ N D
'
como orgamzac1ones
·,
,
, • enota esto un
·
~ion en los sectores y fracciones
. a cre~1ente politiza1deológicos.
emergentes de los diversos grupos

6

ª:º

°

. 6. Tanto para 1a izquierda como
.
PUJe varios hechos de repercusi , . t pa~a qmenes temen su emsignificación: el XX Con re~ ~nl ii en:a_c1onal han tenido especial
Soviética; 1a pugna entr/l ,,o , e d ar~1do Comunista de la Unión
Partido Comunista Chino. Jas vrnls . ~ este y las propuestas por el
1'b d
, a revo uc1on cubana y t
. .
I era ores en los países coloniales.
o ros mov1m1entos
7. Para cubrir la descapitalización que acarrea la

l't'
po 1 1ca neo-

CATEDRA

[147]

!1
. '

11

1

�imperialista y su aceptación por la burguesía local, ésta se entrega
a un pedigüeñismo desenfrenado y a la promoción de inversiones
extranjeras "en condiciones siempre ventajosas para el imperialismo y siempre onerosas para el Estado peruano". Las concesiones que
éste debe otorgar a los intereses empresariales reducen su capacidad
fiscal y lo tornan impotente para realizar las transformaciones estructurales que requiere el giro que ha tomado la economía y las
que en el plano sociopolítico demandan las masas populares.
El régimen de Fernando Beláunde Terry, debelado por el ejército antes de las elecciones de 1969 en que concluiría su mandato
legaJ, se inició bajo el signo eomún del populismo intentado previamente por los militares que desde Sáncllez Cerro en 1930 han regido al país ( Odría mismo, con representar las supervivencias de la
reacción civilista, en cierto momento vino a ser un pequeño y frustrado Perón) , y por el Apra, sustentador principal de esta fórmula.
El populismo, figura a la que desde sus foicios concitó el Apra,
debió adquirir un progresivo cartel as1_fuese formal en la medida
en que la "marea amenazadora" a que se refería Belaúnde, es decir los movimientos de masas en proce1,o de raclicalización, se sen•
tía más inminente. En la campaña para las elecciones de 1962 Odría,
el inacabable ex-dictador se postula como candidato del pueblo al
que trata de granjear vituperando en contra de los "plutócratas";
Haya de la Torre, el equívoco profeta de la revolución peruana, aunque inmerso en e_l aburguesamiento más nefando continúa agitando
las banderas de la reivindicación popular; y Belaúnde Terry, el tercero en discordia y quizá menos viciado de todos los candidatos, pa•
ralelamente a su contemporáneo Eduardo Freí esgrimía los argumentos que interiorm~nte emiten las burguesías liberales de los países
latinoamericanos y que coinciden con la manipulación ideológica del
neo-imperialismo concretada en programas de ios que ha sido modelo
la Alianza para el Progreso: o se in vierle para incorporar al desarro•
llo a los sectores marginados de éste o se corre el peligro de que ellos
tomen catastróficas iniciativas. El propósito mediatizador de esta po·
lítica era claro para Belaúnde, pero no lo fue para los odriístas Y
apristas representantes de los sectores más retrasados de la bur•
guesía peruana que desde posicionei:, en el Congreso opusieron feroz
resistencia al plan de desarrollo que aquél propuso y cuyos capíCATHEDRA

tulos fundamentales eran• "J
f
.
la reforma de la educac1'o;n 1ª rle orma agraria, la reforma fiscal
.
, e P an de alfab"t° · •
•
'
1 de viviendas
Pan
populares".1s
'" izac1on campesma, el
. , Belaúnde de hecho introduce var.
f
.
c10n de recursos hancarios y 1 I ias re ormas (la nacionalizamás importantes) cuyo inter, e p an de desarrollo rural entre las
momentos de gran movili;ac~~:e ;a ce1~trando en el campo que vive
rar: la oligarauía de la ~.
. ed-ro la reacción no se hace espe.
,
"1erra y to O su · t
d
rrupc1ón manifiesta su desc0ntento por J sis e;~ e con!roles y coque tendenciosamente hace a arecer
as me I as _adoptadas a las
movimientos radicales cam p .
cdomo contemponzadoras con los
· pesmos ca a vez más activos.
El populismo belaundista es bre
l
.
líder cede a las Presiones de 1 " ve ,Y no ?~ra,,evoluc10nar. Su
desmovilización dP, los c¡m _as cuar?1,ta familias y procede a la
acciones radicales , r-on eIJopes~n?s y mdas tarde a la represión de sus
· ,.,
ongma un
d" ·
pular su partido d 1
d
espren 1m1ento en Acción Po'
, e os cua ros reform· t
·
por otro lado un
'd •
.
is as mientras se realiza
man a3e entre aquel ,. el ap ·
E
en el que participa el " .
.
i
nsmo. ste nuevo giro
- &lt;
ripia reaviva los piar1t
·
.
pero ya el ejército
·
eam1entos popu11stas
1~ influencia de sus.e pre~ara padr_a. arrebatárselos a los civiles haj~
·
enemigo tra 1cwnal.
n. h La toma deJ poder por los militares fue acelerada por la m
~o ra con que se quiso dar solución al roble
h ,
amdo representando la t
d"f "d
. p:
que abia vetional Petroleum Compa:~ ~ ;n a ~at10nahzac1on de la Internado Pacto de Talara
:} . s a mam~ ra se expresó en el llamaIPC entre b 1 c~yos puntos esenciales eran los siguientes: "la
d
ga a a gobierno todos ·sus pozos en explotación a
b.
1 e q)e ~e anulara su ~~eudo a favor del Perú ( 690 millo~es c¡mdi,~
1:r::1~,a :;::, c?nces10n de un millón de kilómetros cuadrad:s e:

-~ª

:e;f

conservación d:mtaª
:er7:e~:s {~~!:lacio7es petroleras, .y de la-taha obligado a vender a
. f.
' a a cual el gobierno es""
devueltos. El escándalo 11 pr~c1~ 13¡° todo el petróleo de los pozos
publicar el cont
eg_o a ~o mo cuando al verse obligado a:
extraviado" l r~t~, e.111ob1erno mvo que confesar que "se había:
precios
pagma. ' en la cua_l constaban precisamente los
que e consorcio debía cubrir por el petróleo".1e

f

El descontento general que siguió no era sino la grieta por la

[148]
CATHEDRA

[149]

V

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Las fuerzas armadas derrocan al régimen presidido por Belaúnde Terry e inauguran una etapa de cambios efectivos en el Perú
(cambios que no son otros, hasta el momento, que los concebidos pero no llevados antes a la práctica por civiles y militares) .

VII. ANTECEDENTES Y POLITICA DE LA JUNTA MILITAR

ti" •

•

t

que se manifestaba una grave crisis estructural. Belaúnde había
favorecido una política de empréstito e inversiones extranjeras que
endeudaron enormemente al país y afectaron los niveles de ingreso
de los sec!ores populares a la par que concentraron la riqueza aún
más en manos de la oligarquía peruanél, OJigarquía que como se
ha visto resentía profundas divisiones en su 1::eno. Sus indecisiones
y posterior oposición a la -participación de la&lt;1 masas creó en éstas,
a pesar del exterminio de los movimientos radicales campesinos, un
enconamiento en sus reacciones, contra la opresión. Como subrayado
de tales contradicciones la economía se deprime con la crisis del algodón y de la harina de pescado tras la sequía de los primeros meses de
1968.17

La composición y tendencias de las modernas fuerzas armadas del
Perú responden tanto a las características generales del de$arrollo
peruano como a la peculiar dinámica experimentada en el propio
seno del cuerpo militar.

El CAEM (Centro de Altos Estudios Militares) es una de las
instituciones más populares en el Perú y ha empezado a serlo ya
a nivel latinoamericano. Por su matricula han pasado los jefes cas•
trenses que hoy integran la Junta en el poder (a excepción del presidente, general Juan Velascr, Alvarado y el general Rodríguez, jefe
de la unidad blindada) y de hecho ha graduado a los cuadros m~
calificados del ejército. Creado durante el régimen de Odría por
una iniciativa de carácter netamente militar, sus aportaciones al cambio de actitud de los militare!, han sido cic gran importancia.

mente en el control de Ias masas popula
s· . . .
gramas "de entrenamiento y as1· t .
res. e m1cian así los pro.
de América Latina" ta En
s en\!1a
naciones
p ,a las f uerzas mi·1·itares en las
los cincuenta, los mili•ar"'s "·1·
eihr~, hasta antes de la década de
0 ian rec 1r ent
·
Jero, prmc1palmente en Fran . A
. renam1ento
en el extranacuer~os bilaterales con los c~;adoti?! de esta década se firman
trateg1a de contención de 1 •
• mdos de manera que la esa msurgenc1a que
,
rada por estos v cumpli'da
d
ya se preve sea aseso,
,
como
se
emo
t
,
d
•
de con la aniquilación de la
·11
s rana iez anos más tar.
s guerr1 as campesmas,
·
armadas nac10nales.
por las fuerzas
•

•

•

'-

e;

~

El CAEM, a pesar de este
d. .
.
taciones de sus cursos en l con 1C1onam1ento, por el rigor y orienva creando una creciente poli:. qu~, se analizan problemas concretos
gradúa.
izac1on entre los cuadros militares que

El papel del CAEM debe enten
t~~al: Ha~ que considerar ue fu derse desde lue~o como coyunsion imperialista y que la es~rate -: pro~~ct~do y nutrido por la prete de la estrategia política v lo ~ t' aca em1ca que proponía era par1e~ Perú mediante la acción' delg;o~ª pa;~ asegu_rar la dependencia
UJo resultados distintos a los
e~ m1 llar. S1 su existencia pro•
proce~os so_ciales que acompaña:;:e~; os esto fue por motivo de los
al primer plano de la política naci:n~~censo de las fuerzas armada~
Las i~Itimas generaciones de militares ha
.
tores medios sobre todo de J ,
n procedido de los sec, . '
as areas rurales El ·, •
en 1as ultimas décadas una d l
.
eJerc1to representa
dad social en el Perú Tanto 1 e ?s. pdocahs posibilidades de movilit
•
, .
· •
a cns1s e egemo ,
..
a smtomaticamente con el uoJpe d Od ,
ma que se mamf1esr,
e
na en 1948
1 I .
res respuestas populares a la opresi,
f d' ' como as u tenomayor divorcio de las clases social on pr? un izada por el cada vez
que adquieren las fuerzas annadaes, &amp;~1mentan el carácter político
para entender la toma del poder s. . os 1Íasgos deben destacarse
la posición que vienen asumiend que estas cvan a cabo en 1968 y
línea reformista de gobierno.
o desde entonces expresada en su

La influencia del CAEM tiene por origen la política de "segu•
ridad continental" que Estados Unidos desarrolla con motivo de la
guerra fría. Esta µolítica en el fondo no es t,ino el soporte de la expansión imperialista norteamericana cuya eficacia reside considerableCATHEDRA
CATEDRA

[150]

[151]

�LAS REFORMAS BASICAS
La reforma agrarza.
, d haber tomado el poder ,el gobierApenas ocho meses desp1rs ed
ite el decreto-ley de reforma
no del general Juan Vela~c~ . vara_ o eI?,
. .
d1'a después m1cia su e3ecuc10n.
agraria } un
.
· · d'
. arte de premisas re1vm l·
Ideológicamente la reforma aglrana lupchas campesinas del país.
catorias que actua1'izarfan lac:.
.~ secu
1 ares ley agraria el genera1 Ve1asEn el discurso en que anunc1; \~uevaAmaru el insurgente descenco Alvarado eleva la frased e utpacl opre;ión española en 1780,
d 1 I
subleva o con ra a
1
.
diente e os neas
.f
nta la reforma en e campo.
1 t'tud
1
con que se en re
,, 19
a lema de a ac
· , tu pobreza .
"Campesino, el patrón ya no cornera mas
. • .
Operativamente responde esta ref orma a diversos criterios.

•

.......

m

r-

.,

. . , .Es aplicada, ."de acuerdo
,, 20 con
1 Criterio de regionahzac1on.
•
,
•
e
aronóm1cos
y
eco
og1cos.
.
.
. ,.
1
factores sociales, econom1co..,, ab
. d d Ad3'udica la tierra a pequenos pro2 Criterio de propie ª ·
- f
una cooperativa
. , . d
los producto1es que orman
'd d
J?ietarios priva os, a
a los trabajadores de una un1 a o a
én la empresa que la explota,
las comunidades rurales.
d "unidad
.
1 . , Se pa1 te del concepto e . . .
3. Criterio de exp otac1on.
la fragmentación el princ1p10
. , ,, d manera que no sea
. . •ón
de explotac1on e
. 'd d por un lado y la part1c1pac1
f
· la. product1v1 r a "Al plantear la sust1tuc1on
· ·, del
de la re orma smo
,.
en los frutos de la ~1err¡. por are~¡imular la difusión de la pequena
minifundio y del latifun 10 y tablece medidas que aseguran la no
Y mediana propiedad, la ley es . d d roo unidad de producción.
d 1 gran prop1e a co
1
to
fragmentación e a
. 1· ue la ley afecta, mas no e concep
. ,,
E 1 régimen de tenencia o q
s e 'd d de producc1on
. , agn,cola O pecuaria .21
.
d
e um a
. •
r motI·
.,
Las indemmzac1ones po
4. Crjterio de compen~ac1on¡erratenientes les son pagadas p~rvo de expropiación a los ª{t1guod
pital invertido en la industria.
te en efectivo y parte en ro~ e í~~imamente vinculada a la na?1·
"Otra tendencia central de ·dad°!' del país en su conjunto, e~ el
raleza de ]as mayores nleces1 . tación de los recursos de capital afasis que ella pone en a reorien

t

CATHEDRA

cia la industria, como parte del esíue1zo nacional destinado a colocar al Perú en condiciones ventajosas frente al reto que plantea el
esfuerzo de industrialización dentro del sistema de integración económica latínoame rica na· .~J

5. Criterios legales. Crea la ley de reforma agraria tribunales especiales para conocer de los casos por el1a previsitos en torno
al régimen de afectabiliclad, de tendencia, de indemnización, de localización, etc.
Política .miner~ y petrolera

- 1

\

Como antes se ha señalado, los miJitares peruanos toman el
poder a raii &lt;le! e~cándalo que suscita la maniobra del regimen de
Belaú'nde par{! ~cult~r el entreguismo con que se ha conducido al re-negociar 'Jos .intereses petroleros del país C()n la International PetroIeum Company. Una de las estrategias en que pondrá más éníasistlá'
Junta dirigente será pd'r tanto• la' que .se refier8 a la exp1otaci6n de}
subauelo. Procede en primer término a nacionalizar la IPC; a indemnizar la eippresa, pero al mismo tiempo hace valer la deuda que
ésta tiene con el 'fisco por una soLre-cxplotación del producto no
convenida. Eí!ta sobre-explotación era de hecho un .fraude que se
inicia con los primeros concesionarios &lt;le los yacimie~tos de La B.rea
y -Pariñas, 1a Lo!Jdon .and Pacific PetroJeum ·Co. · ~I ·:fraude consistió en2 una falsa medición de la superficie explotada·: en-vez de 1644
Kms. sólo Hparecían 40 Kms.2 en el plano de la explotáción:23
·
. ' Además ·de la polítiéa de nacionalizaciones, -eJ régimen militar
inicia un programa minero que comprende medidas organizativas y
jurídicas a fin de incrementar la producción y controlar su comercialización v transformación. Crea mecanismos estatales como la Empresa Mine;a del Perú para participar de lleno en las actividades mineras emite leyes que aseguran al Fstado la f:obnanía sobre "' subsuelo y la faculta,! de dictar las moda1idades pertinentes sobre su
explotación; promueve la exploración &lt;le nuevos yacimientos; establece las hases para el desarrollo de una pequeña , y mediana industria minera y las que harán posible otros proyectos de nacions lización.
La política minera ha registrado oscilacoines. J\penas iniciadas las vías de la nacionalización el rrgimen de , ·elasco .\lvara&lt;lo ce•

[152]
C\TIIED~.\

fl53J

�.

.

Jcbró un contrato con la Southern Peruvian. Este contrato constituyó
Un paso atrás en el rescate de los recursos naturales del país y una
corroboración de la dependencia. En cambio más tarde fue estatizada Ja Cerro de Paseo, el secular complejo agrominero y actualmente
se plantea hacer lo mismo con la Marcona Mining dl.; no se descarta incluso en un futuro próximo afectar el rico slStema ToquepalaCuajone-Quellaveco.

La re/orma empresarial

•

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11

La organización de la producción a nivel industrial ha asumido
formas novedosas y dinámicas. E.stas formas se han sustentado en
una política de crecimiento hacia dentro en la que el Estado se pre•
senta como el promotor principal. Para eJ efecto de impulsar la eco•
nomía, y en particular la indu..stria, varias leyes son promulgadas: la
ley refetente a "la Pesqueria, a la Reforma Tributaria-, a lá Reforma

del Crédito 1 a la Rtlorma de la Empresa".•
Cada una Je estas reformas tiende a fortalecer la p~rticipación
estatal en el proceso económico, a reorientar sumas de capital poco
o nada rentable hacia la industria, a incorporar a las mayorías tra•
bajadotas de la población al apat·ato de consumo mediante el incre•
mento de su ingreso haciéndolas participar limitadamente de los beneficios de la emprm y a crear las condiciones para atraer la inver-

sión extranjera,
La refonna de )a empresa es concebida por el régimen de V~
lasco Alvarado como ·'un proceso gradual que no implica la dcsapa•
rición de la propiedad privada. Conforme a los criterios básicos, expresados en los· Lineamientos de la política económica y social del
Gobierno Revolucionario, ·esta reforma se efectuará en el mediano
plazo, y tendrá los siguientes alcances: la racional participación de
los servidores en las utilidades, de acuerdo a los niveles de produc•
ción y productividad del trabajo y del capital; la adecuada capacita•
ción de los trabajadores para su paulatina incorporación en la ges•
tión administrativa empresarial; y el fomento y protección a la for•
mación de nuevas empresas cooperativas. Conviene dejar plenamen·
te aclarado, que el Gobierno Revolucionario no cooperativizará la
empresa privada excepto, en los casos contemplados en la reciente
25
Ley de Reforma Agraria".
CATllEDllA

[154]

En la práctica • h ·d
·
sin que pued f
:,e a i o más allá del
.
talmente sup:ra~~~m1;s1a~~e dsu rasfondo des:~:~~ifs:ar~:;~ªst:n:o,
no monopólica- de 1
e a empresa privada , u
. odo
han ido des!rrollan~oe7!resa estat~l de c~ráct~e:c:t;:i:re
g:~llon, olcomunidades Jaborale:ººl!;é3tivfas r Jas emprésas de
g as en 970 y 1972 f
.
on orme a las I
dustrias transformado ' undona~ (las últimas) en la eye~ p~·om~l-

~~

aut::

s:m::;:~J:

~:;::ituta~ por sus a~t~~Jo:s~u:;~:/~:º\ se~tores.
·
estos se les conc d l
pi a1istas- y los tr b · .
la _administración y Jos ben\~ .e ~erecho de. part.ioipació_n pl a aJaqUJn~e años tendrán .clerec~ :i~s ~ la empresa, y d~ntro de e¡i:z en
!J}umdad,. con lo que padráñ ha mitad .de las ac¿ionés •de cada o
:~ fundamen tales de la. econo:;:,~e:/ropietarios &lt;lolectiv-~s de, : :
: Además 'd - l · ·f ·
•
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. .: . o en ~llamar ~ área d .
~mpieza c°.nfigura;se· lo
eor 1a lef corres15on'dient '· ;: ' ', .f Propiedad S!)~av -Fu;e . . . que
se crean empresas i~t~·,;.)¡~ ~Y.º. ele 1974.: í,. p~rti -".'.z~~c1on~~~
administran l
graaas exclusivanforitl' · ~- · ~ S' :t-~i~~ton~
dem . . . a empre.sa, a través d
. por trauaJaaores que
ocrattcamente y se d'18trih
e ..conse1os. 'populares d=' d
· •, '·
uyen los be f .
"'igna os
La fmanc1ac1on
las
básica la hace el &amp;tad
ne ic10~ correspondientes
empresas sean auto-rentabl
pero se prevé que ,.,and 0.
r.-·..•.· 1 .
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es actuaran · d
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. ece ente inevitable 1
• '., e a reiorma estataPf
.. .,
la ·austeridad, 1a disciplfuaorga?1zac1on y hábitos militare~ ~ co~
tos.
Y oerto esctúpu1ó del w:...: . .: e aqu1
•--e&amp;men en sus ac-

. .. De su posidón ideol' ic (" .
. .
.
;1:1tares han derivado fó°! ~ m cap~tahsmo ni comunismo") 1
ci~n bcko:::!ishmo by de 1a de~:~~~fza~:~~en~:f capartarse por igu~~
.
om res por t
'
orno ele la · 1
gohierno.
o ros, y 1as han aplicad
J
, e~p otao ª ª p-ractJca del
Dos organ·
AP) '
ismos, uno que obra dentr d
ra m~e;tt1~:
actúa J1a~ia 1ef exterior (S1~1~ª0;1mini~tr!ti6n (CO
o que es la reforma est t l .
' constituyen claEl COAP (Comit ' ,J A
a a.
i; 1.,1.C
sesoramiento de ] p .
a residencia) cal_)ta,

J:~

CATHEDRA [ 15~]

~

~

;
r

:

.
a

.
,j

11

! 11
1

:

�analiza, discute ) jerarquiza los problemas del país. Está integrado
por civiles y militares (de las tres armas) con predominancia de estos últimos. Son funciones del COAP "asesorar al presidente de la
república en todas las suyas, coordinar a los diversos sectores de la
administración; dictaminar sobre Lodos lo!- irn,lrumenlos legales a nivel de decreto-ley, decretos y resoluc:iuncs supremas que requieran
aprobación del Consejo de Ministros; hacer toda clase de proposiciones al gaLincle -iniciativa de ley-, recibir gestiones ) quejas
del sector privado y asesorarse de cualquiera persona para el mejor
conocimiento de la realidad nacional sobre la que actúa el gobierno".ª
El régimen militar ha declarado, como principio de su política,
buscar la instauración de una "democracia de participación plena".
La creación del SINAMOS (Sistema :\acional de Apoyo a la Movilización Social) se inscribe dentro de tal concepción. Tras ella, no
obstante, debe verse la necesidad de controlar la movilización de las
masas trabajadoras que tienden a sobrepasar los límites establecidos
por los militares. SINAMOS intenta además suplir la ausencia de
los· partidos políticos ah(llidos desde 1968. Ee:te organismo en concreto representa un fonómen? de democracia _di_rigid!1,1 quizá el más
abierto y dinámico de .\mérica Latina.
.

m
r

-o

e:
.

-i

...,

A pesar d~ su dinamismo y de tener como proyecto una vincu•
lación estrecha con "los sectores populares del país hacia cuya orga•
nización no manipulable· realmente democrática y libre",• quiere en·
caminarse, SINAMOS no deja de actuar dentro de la estructura ver•
tical de poder en un c:i~tema de dominación clasista como es la que
aún prevalece en el Pcn1. De aquí sú limitáción esencial.
·

-,

Además de estas reformas el régimen militar ha puesto en práctica la de la educación y la de la prensa.

~
~

•

r·

('

..,
¡,

\
1

. La reforma educativa comprende dos planos: a) el propiamente educatÍ\•o y b) el administrativo. Establece por una parte una se·
rie de objetivos tendientes a formar un individuo con una "persona•
lid ad crítica y creadora··, autodidacta, conscirnte de su realidad SO·
cial y dispu&lt;'~to a participar ~ actuar en ella, educado artística, fa.
miliar y sexualmcnte; 30 por la otra dispone una estructura administratirn que funciona a trarrs de una· red administrativa centralizada
que conecta a diversos niveles de ejecución (ministerio, dirección su•
perior, dirección regional, jofalu~a zonal, coordinación subzonal) de
CATilEDR:\

l156]

,

los_ que depende el Xúcleo Educath·o Comunal
umdad que presta los servicios cducatiros.
l~EC), es decir la

L~ modernización de la economía leruana , .· ,
educatn a con las caractcríslica- d , t \ .
. exigia u?a reforma
cación que su • • 1
::i. e es ª·
mmagmable sena una edulerna de form l1era_1ad da tendc¡~c~a tecnocrática apenas oculta bajo el
ar cm a anos , utiles a sí mismo ' 1
• d "
un con~cxto no revolucionario.
s ) a a socie ad ell
,

.

1

.

•

ª: .

de la llan1a.
·d " prensa lºb
.
do I El aerópago
T
1 re ' se estremeció cuanlorta~~tensudicllarles, peruanos d~cidieron expropiar los diarios más im,a1s a sus antiguos d ,&lt;l
ll
l
de los diversos grupos olí • .
u~ios, 10 os_ e os representantes
roo des l d
. g~rqmcos. n 1a medida en que estos fue1
p aza os y nac1onahzadas las empresas que los sustentab
a prensa que estaba a su servicio resultó
fl
D
an,
los latifundistas y de lo; exportadores d 1super/ª· e manos de
han, la Prensa pasó al control del CO; \~: l()~11~c~s q~~ exl\plo!a•
nal de Comunidades L b 1 ) , · r
e erac1on l ac10·11·a --1· , Q
d
a. ora es . El Comercio, propiedad de la fa.
mi,m' n uoh uesa a y ,·mcu 1a&lt;lo " con Ios importadores
•
te
y comercian~ es ~ 'do~a vdoccro de la Confederación 1\acional ,\graria la Cró
mea, peno ico e la familia Prado ' al servicio ¿'
f.'
ahora dia · f · · 1 • d
;
e sus manzas es
no o 1c1a asigna o al Sistema l\'acional de Dif . , E
preso y Extra s
, d·
.
us1011. x' u apen ice vespertmo, de manos de Manuel u·11
prescnlante de 1 • t
.
oa, reRockefc.l le . 1 os mdereses norteamericanos, en especial de los de
1 ' lan pasa O a manos de sus trabajadore
C
O·
su apfodice amarillista, defensores en un tiem1&gt;o de sl. _Qrtreo y ¡o,
generó 1 ·' b lt d
I
•
os m ereses que
d . a a u a a Y eesracionalizada industria de la ha · d
f:s. 0 (:Moucloa: 1975), han sido asignados a los sectore/;:fe:i::::
j

•

.. '

VIII. PERSPECTIVJS
mado~s reformas promo~idas por el régimen miliLar han transforn
~ una maner~ sensible el contexto peruano. Sin embar O ellas
o configuran todav1a un proceso revolucionario (lo cual
~ r
que no_!º 111:011,ic_ien) ni el ejército se ha convertido. por vir:d
exccpc1on lustonca de hecho imrrificable en la fuerza d l
.
te de un eamb''10 de ta 1 natura Ieza. En razón
' de• la políticae crmmancf
.
ta del régimen se han transformado los mecani,-mos
de pror dor~1,s~
ucc10n

1;t:~:

c.~Tin:on.A [157]

1

¡

�, (
l reforma agraria y empresarial se
Y acumulación en el pa1s
con a d h "do transferido de unos
.
d l · , · · 1 ). el 110 er a s1
ha reorienta o a mverswi '
fundamental tener32 (
d
clase a otra y esto es
grupos a otros no _e unda 'd
. 'modalidades a la propiedad
t ) . e han mtro uc1 o nuevas
d l
1
o presen e , s
. . d . bien las empresas en manos e os
( mas no se la ha soe1ahza o s1 E t d ,odríah ser el germen de un
trabajadores y controladoslpor_ el c,s ate ºd1'lst1·nto al régimen de ·propie~
, .
d
•. dad cua 1tallvamen
l
reg1men e propie ,
,
.
h
·d mantener) ; as tradd • d
con gran enfasis se a quen
tamb" h
a pnva a qu~
. ubo d' . , y dependencia. . ¡en ~
diciónales rclac1onr,s ,de s r lA~on
·
·
..
mh. l . pero no han desapareo1~0. •
ca 18:&lt; o,
• : ... • l · · so·
·. ,
, •
. ! 'erí~n en péd1t·~ara e proce
Por más que su_s teon?o~ se emp.
, dole "sui. generis",
ql.f6; vive el -Perú baJo el regunen. m1ht~ una .,Uldida (habl,a
,·
tible ,de sér·• compren
··
· • · 1 •. · •
partenogenellca~ n~ sus~e~d 1 SI~AMOS.) a partir de,,Jas :Perwecb·
~gado, alto funcio?~no e .
, ·d es· uemas conceptu&amp;~
vas de análisis trachCJ.onal, ~uJeto ªis;~~~o;:ame~te un fenpmeno .d«:
Por entero incapaces de explicar _sat
. d en el Perú" lo cierto
. . l"d d
el que esta ocurnen o
..
. '
alta ong1.na. I ·a· · ·co~o
:este
. . ' pa1s
, re rn'te
·· ·a· hechos récti~htes
"a
de
•
, .· y gel
es:gu~ a- .expe:1ep~1 . . .. , .. nl'f 'a sé· ha encargado de concépnei-al'izádos que I~• só~iologi~. c~~ 1. .~.c .
,· ·
. ·
'
.
•
,
•
tualizar 'oh1·etivamente. '
1

° .

Cap~

1

.
·
. ' .
. , Perú precisaba del :-reacomo.. Para poder expandir su eco~_mia, . Co
d
l tÁD'imen. q\lCl
•
t d los militares.
n to 0, e ~o-do que han mstru~en a o
1 contradicciones aportadas por la
integran no ha P?d1do escapa a a~mperialista. Para transformar la
nueva depen~enc1a d~l cap1t~~:::~~r altas tasas de gana~ia•"útñffl
base product1v~ hah~~ que Jitales nativos e imperialistas como pa•
para atraer la mvers1on de ca¡ , 1 , , c'umplir los ambiciosos pla·• ·t·
1 empresas estala es Y
•
·
ra cap1ta izar a as
, .
,, 33 Este ha tenido que avemtse, M
nes de d~sarr.ollo ..de.l_ re~1men . ·ue se roduc~ la nueva moda~id~d
sin confhcto, a }os term1~os en q e re!nta y el capital impenahs1
de asociación, entre el ~ P ::et~:
reformas implantadas sean lita. De aq.m que los a ca ve cem
#•d a au'n ma's JJOr el hecho de que
mitados:. ~t~ 1m1tac1&lt;_&gt;: se 'dO generadas horizontalmente sino que
las mod1f1cac1ones no an si .. .
.,
·
han sido producto
decisiones verticales.
: . re-

f.

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1
.,

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de

, aimen militar se ve presionado por los mte
Actualmente el reº
·
. .
exterior así como por las
·
, l l y del cap1ta11smo
,
,
ses de la hurguesia oca
,
. 1 Para 1974 se preveUl
mi~mas condiciones de la economia nac1ona .
.
.
1

CATHEDRA

[158]

1

•

'

•

't

, ....

,:

una desaceleración del crecmuento y una pujante inflación. "Esta
crítica situación, advierte Felipe Portocarrero, unida a la necesidad
de aumentar la tasa de inversión pal'.a consolidar la nueva modalidad
de acumulación, determinaría que sea cada vez más necesario para
el sistema descargar e] peso de la crisis sobre los sectores popularea,
Los trabajadores se enfrentarán a la ~isminución, o al estancamiento-ea
el mejor de los casos, de sus salarios reales por efecto de la inflar
ción, que torna ilusorias Jas conquistas reivindicativas. Al mismo
tiempo, el régimen _tenderá a limitar los reclamos salariales y a en~
durecer ~u actitud en las negodaciones colectivas•'.
Además de las presiones sefialadas el régimen debe enfrentarse
a las pugnas internas que se dan en las fuerzas armadas sólo en apa•
riencia monolíticas. En sus alas extremas se mueve una tendencia
}Jrogresista, incluso revolucionaria, y una tendencia francamente reaccionaria.

Es -evidente que para salvar sus actual~ contradicciones el régimen militar peruano sólo cuenta con la participación efectiva, politizada de las masas populares. Su disyuntiva no puede ser otra: o la
radicalización del proceso po1ítico o el golpismo de derecha que culmine, éomó en·'Bolivia, en la retroacción de Jos avances logrados y
en la represión fascista.

.

POSD.ATA

'

...

Los. acontecimientos del 5 de febrero de 1975 enfrentaron al
régimen' militar de Perú a su más grave crisis desde que asumió el
poder en 1968. A raíz de 'tm aparente conflicto laboral, la Guardia
Civil se insubordinó acarreando tras su movimiento graves disturbios
callejeros en Lima: turbas violentas recorrieron las caJles asaltando
comercios y otros ·establecimientos. El Ejecutivo ordenó, rompiendo
con su carácter pacífico, la represión de los vándalos. Se produjeron
86 víctimas, según informes oficiales, y fue implantado el toque de

queda.

De hecho la crisis tipificó el fenómeno de la así llamada "desestabilización de un régimen", es decir el conjunto de actos promovi®s por el Departamento de Estado de los Ütados Unidos y ejecútados por la Agencia Central de Inteligencia de este país, con la conniCATHEDRA

[159]

¡

1 :

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1i ¡i
1

1

1

1

�.....
vencia interna de las fuerzas de derecha, para derrocar a las autoridades establecidas ( como ocurrió en Chile). Oficialmente se señaló
que la sublevación de los policías y los actos de pillaje eran la combinación de distintas fuerzas para intentar derrocar al régimen. La
r~pónsah~IWacl·&lt;lc cslt intento·le fue atribuida a la .CIA y al Apra.

r arios· hechos
rrido el

5

drben- apuntarse para h explicación de lo ocu•
de febrero.

l. Las inversiones del capital imperi_alista se han .cel)trado
en Perú en el área· minero-petrólera. El r~gimen de este país provoca una relación conflictiva úon los Estados Unidos al bienacoger
la política antimperialista de los países exportadores de petróleo (en
breve s1.1 pro&lt;lncción lo convertirá en gran exportador de este P.TOducto) y al oponerse drásticame~te a las medidas discriminato~ias
de aquél país, manejadas como represalia, en contra de estos. (con•
cr~tamente a la Ley ele .. Cümercio Exle~io~).
2. A fines d~·- 1974 Tutádos Unido~ encara la peor crisis económica después ~el, período posbélico. La 1•uestión de los energéticos se · presen~a como un_ subrayado &lt;le tal ~risis.
',e:

3. La alianza antiirnperialista se produce en distintos frentes.
Por iniciativa de varios países latinoamericanos se propone la rein•
legración de Cuba al seno de la OEA. Estados Unidos presiona pa•
ra q1;1e en la reunión de Quito, celebrada al efecto, no se alcancen
tales propósitos. Como respuesta, Perú y Venezuela encabezan lii
oposición para que no se lleve a cabo la reunión de cancilleres citada en Buenos Aires a instancias del Secretario de Estado norteamericano, Henry Kissinger.

\

4. La posición del gohierno pen.:ano deviene cada vez más
hostil respecto de los Estadoi:; Unidos. Una ~emana antes del 5 de
febrero, el general Juan Ve]asco Alvarado anuncia en tono brusco
la inminente nacionalización de la Marcona Mining, Co., a , propósito de un incidente entre ]a compañía aérea Braniff International
y la Aero-Perú cuyas implicaciones eran ob\iamente políticas. Por
estas fechas el presidente peruano declaró que el diálogo entre los
países latinoamericanos debía. hacerse al margen de los Estados Un~~
dos cuya política denunció como atentoria de la existencia de América Latina.
CATHEDHA.

.5. &amp;tados Unidos desemho

rres1dente. Gerald Ford y el Secre~u :°lítica intervencionista. El
anzan senas amenazas de inte
. ? e &amp;tado, Henry Kissin
mada, en tomo a los países ex rvencd1on, que incluso puede ser ger,
porta ores de petro'I
arLa . . d
eo.
cr1s1s e febrero mos , 1
su _polí~ca exterior, crecienu;;m:~ende?cias _de! régimen militar
i_ ica mtenor, nacionalista
.
antimpenahsta, y en su o
g1m~ n? c?ntaba con el res~aidpuhstal. Se hizo evidente que el ~é:
gamzac1omsta. Pocos dí d o ~opu ar a pesar de su ap t
G d'
as espues d I
o oruar ia ivil se percihi, 1
. e conato de golpe ara
(tr 1
los militares se vieron f~ a dpresenc1a de las fuerzas de la M ~s )a
de d
·1 • •
rza os a enmend
úb.
arma '
. esmov1 !zac1ón anunciando la r . ~r ~, itamente su política
Primero vanas personalidades vincui3~1cal~ac1on de sus posiciones
r:ctores de los cliarios peruanos ;á:s.a gobierno, entre ellas di:
tlo ~ _los trabajadores a la constituc~po;antes, exhortaron al
I, . evo uc1on Peruana"; luego el ro . 10n. e un "Movimiento de
og1~as de su movimiento as ir ~ p10 gobierno dio las bases ideotan~1a p~pular que en verdad n: o con el!o a nutrirlo de la sus-:-d_1f~rente del capitalismo y ~ c~~unte~1do. El "participaeionisprmc1p10 rector.
ismo- es adoptado como

.

'

~

f.~.

e·

k

Í

:º

.
!--8:s soluciones políticas formal
,
I~eologtcos es claro que no podr, es cdn ~us concesiones e híbrido
sis como la de febrero último : con u~1r al Perú más que a cri~
pa,ra las fuerzas que las pro:OJevenade;as pueden resultar exitosas
~as ~e. se le defQrme y obstaculice
nuevo e! socialismo, por
e stahmsmo como lo han hech 1 ~ unda deliberadamente
peru
.
o os ideó]
d l , .
con
, ano, se erige con toda valid
1 º?º~ e regimen militar
pa1ses de Amérira Latina para ezl como a un~ca opción real de los
a canzar su liberación.

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1

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1

¡
1

i

1

�NOTAS

26.

dOscOctar E. Palma, "La socialización
e
ubre de 1974, P. 5.
ar11dua1 del Pe?ú" en L.. Un1Yeraltarlos'•• No. U, 1&amp;

2'1.

Ibid.,

38.

M:arlo Monteforte 'l'oledo, op. cit., P. 50.
Juan Velasco Alv&amp;rado, OP. cit.,

Anlb&amp;l Qu!Jano, ••Perú a cuatros atios de un pro,eeto de reforma", en siempre (SUplemento CUitural) No. 1,011, Novierabre 8 de 1972. p. 111.

2 9,

2.

JUan Velasco Alvarado, La aevelaclón Pera•••• El'DEBA, Ar1ent1na, 1973, P. 97.

30.

3.

lbld., p. 93.

t.

PennJ' Lernoux,

6.

M:arto Monterorte Toledo, La Solución mUltar • la peraana, UNAM:. Mbico, 1973, p. 29.

6.

lbld., p. 30.

'l.

Julio Cotler, ·•crbls palltlca. y popularismo militar", Perú Hoy, s1110 XXI, M:é:i:lco,

1.

"Los senerales como revolucionarlos" en Piara\, No. 39, Diciembre

p,

5.

I

Informe General de la. Comi~lón
clal Y reforma educa.ti•
el~ Reforma Educativa Peruana
a, Ed. .Mov1miento, México 1974,
en Transformación

1
H•

31.

Francisco Moncloa, '•Poder
P. 12.
nlcal de EL DIA, No. °"9, Y9 dperens.r. en Perú" en El Gallo 11 t ...
""
febrero de 1975 .P. s.
ua r-•• suplemento domi-

32.

Jui.n Velasco Alva ad
r o, op. cit., l&gt;P. 97-98.

3l.

FeJIJ&gt;e Portocarrero, ''La economJa
Julio-Septiembre, 1974, p. 47.
reruana en 1973' en C■1derno1 politlco1, ERA, No. 1,

34·

lbld., P. 49.

1974, p. 38.

1

•

19'11, p. 11'1.
8.

Mario M:onteforte To1edo, op. cit., pp. 29-30.

9.

Tullo Halperin Donahl, Bbtor1a Contemporánea de América Latina, Alianza Editorial,
Espafia, 1972, p. 374.

e
•
&gt;
..
z•

10. Julio CoUer, OP, cit.. ll, 110.

o

11.

Andres Cunder Prank, Capitalismo y sabdesanollo en Amérlc1o Latina, Ed. de Clendas

12

M:arcel Nleder1anc, Les 20 Amérlaues Latines, E:ditions du Seull, Francia, 1969, p. 121,

Sociales, cuba, 1970, p. 354.

-t

... ¡

.. ,

13.

Ibld., p. 116.

U.

Héctor ~lar Rivera, Perú 1965, ldlt. Siclo XXI, Mé:i:lco, 1969, p. 23.

15.

Marcel Nledercanc, op, cit..

18.

Mario Monterorte Toledo, op. cit., p. 20.

p.

129.

l 'I.

Marce! Nledtrcanc, J&gt;, cit., p. 135.

18.

Octavio Iannl, Impenallllmo ,. callara de la l'lolenda en América Latina, Edlt. Siclo ID,
México, 19'11, p. 77.

1

19.

Juan Velasco Alvarado, oP. cit., p. 20.

20.

Karlo Monteforte Toledo, op. cit., p. 87.

21,

Juan Velasco Alvarado, oP. cit., p. 11.

22.

Ibld., p. 13.

23.

H. Jacuarlbe, Crisis ,. alternativas de América Latina: reforma o rel'olacl•, Bdll Pal·
dos, 1973, p. 141.

24.

Juan Velasco Alvarac'o, op. dt.

25.

!bid.

.1 .
11

CATHEDRA

[162]

CATHEDRA

1

[163)

' 11
1
1

1

1

1

�Jes, se tuvieron en ella artículos de José Emilio Pacheco, Carlos Monsiváis ...
;
Su quehacer literario lo ha llevado a incursionar en la poesía . ..

I
~

... siempre. Una sola vez intenté el cuento. Pero
hace mucho tfemPo y con una marcada, nefasta, influencia modernista.

En cuanto a publicaciones individuales, LITORAL DE SOMBRA
es su tercer libro ...

LIBROS

m

r

e.
.&gt;

1 :

. l de sombra1 la. ed. (cuadernos de
ALFONSO REYES MARTÍNEZ, Lito~a
I
UANL Monterrey, 1974.
poes1a,
,
, 1) , Facultad
de Filosof1a y ...etras,
'

•.....

iversidad Autónoma
-1 f'1ª y Letras de. laT Unás
González de Lu. 1 d. ción del Lic. om
b"
de Nuevo León, baJo a irec
.
1 Lic Miguel Covarru ias,
na Y en un esfuerzo al que no _es da1e;o t~s bajo el nombre de "Coinició la publicación de una sene 1ecc~:nado para iniciarla -alarde
lección de Poesía". . El volum~n s~I~ORAL DE SOMBRA de Alfonso
de cuidado tipográfico-, ha sido
"d des en Monterrey a través
,
f a unida a las humam a
Reyes Martmez, irm.
blicaciones periódicas. • •
de primariamente, diversas pu
La Facultad de F1 oso

-~o
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•

r ,. ~

dación de "Salamandra"' que
... entre ellas la fun
n la intención fun•
dirigí durante diez números, co
escriben aquf.
d
par a las gentes que
. ,,
damental e agru
.
la linea de "Apolodiorus
Y también la de co~tm°8:'a de "Catarsis". Ello con
que, a su vez, contmu~ t ado fundamentalmente
el apoyo de un gru~. m ~drés Huerta Y Jorge
por Miguel &lt;¿&gt;varru i;:;;ro uno de los más repreCantú -a qwen cons
de que ac.
egíomontanos a pesar
sentabvos poetasl r • e se haya desligado un poco
tualmente, por e cm '
de estas cuestiones.

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También " ~ s y
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meros cambiando f~rmata Ádemás de valores loca•
el sentido de la Rev1s .
CATHEDRA

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. . . y el último, hasta ahora. ·E,n 1964 publiqué "Presencia en el tiempo". Luego, en 1966, "Péndulos
rotos". Son tres libros diferentes entre sí. La Poesía, en el primero, es todo un resabio de mis prime-

I!¡! 1
1

ras lecturas: Martí, sobre todo (el primer poeta que
recuerdo haber leído en la biblioteca de mi padre).
En el segundo, hubo una variante significativa.
Abandoné la indecisión del primero y afiancé los
elementos que supongo me son característicos:
tiempo, muerte, mujer. Claro que en LITORAL DE
SOMBRA se repiten, pero de muy distinta manera. Por ejemplo, el amor a la criatura, a la mujer:
es más calmado, menos sacralizado. No puedo decir que menos entusiasta, sino más asentado.

Formalmente hay, en LITORAL DE SOMBRA, una marcada
tendencia al actual versoblanquismo. Sin embargo es notorio el manejo de elementos externos de la versificación clásica. Y esta integración aporta uno de los valores más significativos del libro. Aunque la rima sea prácticamente inexistente, aparecen frecuentes huellas asonantes. Pero cuando lo es consonante, funciona antipreceptivamente a base de una palabra-rima que da, en su repetición, una
redondez absoluta a la idea. Del lado clásico, la métrica y el ritmo
mayoritarios. Si hubiera que buscar algún antecedente formal a este respecto, habría que nombrar la estancia: tal es la incidencia de
endecasílabos y heptasílabos italianizantes (casi el 40% de los versos). Podría asegurarse un sustrato renacentista; pero tan hábilmente empleado, que no desentona con el libre corte contemporáneo
de los poemas ...

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�... aunque, desde luego, no es consciente de mi parte. Cuando mi poema está listo, ha pasado por mucho tiempo de trabajo. Primeramente lo escribo sin
atender nunca ni a métrica, ritmo externo o rima.
Luego empiezo a corregirlo, a veces a rehacerlo en
forma completa atendiendo a la idea. Y así hasta
que en mi búsqueda voy encontrando la precisión
expresiva que necesito, despojando al verso de lo
superfluo hasta que cada uno de ellos me parece rotundo. Y si llego a esos elementos italianos es por
apoyo expresivo, no por forma intencionalmente

•.....

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r-

buscada.
El empleo de los signos de puntuación es igualmente interesante. No tiende a la supresión, sino a la substitución; si bien no en todas las oportunidades. Generalmente, cuando los ignora, da recursos
tipográficos que los insinúa. Tal, por ejemplo, la mayúscula inicial
omitiendo el punto que debería precederla; o el doble espacio para
indicar alguna faltante coma; o el empleo de iniciales pronombres interrogativos para olvidar la apertura del signo de interrogación . . .
No el suprimir arbitrariamente, sino el substituir buscando una expresión escrita más funcional, menos repetitiva. Recuerda a Marinnetti. Pero más a los huidobristas (creacionistas o ultraístas) ...

. . .porque, independientemente de la precisión ex•
presiva de la que antes he hablado, hay lo relacionado con el diseño. La obra impresa es para mi
una pasión, la pasión más extraña del mundo. Me
desvivo por una letra perfecta, por los espacios, por
la composición tipográfica. . . Un libro es un qué y
un cómo, Los colores de la página, la textura del
papel, la fonna en que está encuadernado, son par·
tes esenciales del texto. A veces los signos de pun·
tuación lo afean porque, en la repetición de un mis·
mo efecto, siento que obscurecen, que obstruyen al

poema: entonces los ignoro. Otras, los veo necesarios: entonces los uso. Todo depende del poema y
de lo que en él quiera dar.
Pero no sólo en el recurso tipográfico conduce Reyes Martínez
a los grandes modificadores de la poesia contemporánea en español.
CATHEDRA

(166]

También
1 izando el verso
cir
i á lo hace utT
za lm genes prácticamente puras q para, fundamentalmente, produe poema llevando a un cosmos ~~ ~~ concatenen conforme avan.
v1 Y lleno de vitalidad

. . . S1. Busco siempre la .
. ..
de abrir tremendas posibil1!°agen, la única que puees para crear imágen
idades de ideas. El verso
es.
Habiendo unidad en L
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DE SOMBRA
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muy ligados a la anécdoza-.
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-o comien-

(167]

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al f al
cen a distintas razones em f m · Los tres obede·
re cubrir la vivencia .
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· o tamb'ésegundo, la admiración ne
-nero, al hombre El t 1nal IDlT•tante, al compa

CATHEDRA

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e edro Garico-emoc1onal
10 Alfonso"
en la estructura
se trenza con el verso puro -d, no._ Aquí
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• pre ominando

.. .porque no creo que ha a
entre uno y otro em I d Y una asociación válida
P eo e la poes1·a ,i;-1
nace de una militanc1a
• comurusta,
.
· 'ali
4
poema no
chista. Claro que hay cosas que im soc1 sta o dere~o se tamizan y aparecen. Es pactan y que luetinto. Tiene en sf m'
completamente dis'd
•smo
su
pro
· valor, sin neces1 ad de recurrir a otra
p10
cosa. Yo no creo en la poe-

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otesta. Tampoco en la de "ese" tipo soque la poesfa se rebaja con ello. También. creo que el poeta debe ser militante, pero su
función como nülitante es otra.
de

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d hombre Todo poeta. Entrega su
Todo creador, entrega;, To o. " Define para entregar la esenobsesión, su constante, su demonio .
,
cía ...
.· ·

Y o trato de definir lo que es fundamenttal, esemon-

ta · terrogan es co
o el sue.
rt I vida, la luz la som ra, com
la mue e, a
'
los límites tnño, la opacidad, lo gris, lo obscuro,
preguntas
decisos del color; 1~ respue:s
actos más
ue en tantas ocasiones, se n
d 1
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de la vida del hombre: las imágenes e o
definitivo.
cial en el hombre: pregun s, mb .

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LITORAL DE SOMBRA . . .

enco:~

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Fértil camino entre " mt." y "el"' del micro al macrocosmos
lírico, mientras
"Extrañamente llega
hasta un sueño de niebla
profanando silencios y vacfos.
Nada nos dice de su existir secreto
su litoral de sombra
Crece ahí sin detenerse
.
presidiendo la diaria ceremorua
el paso la palabra
y en la caída nos cubre
nos confunde
con su velo final
que nos hermana" 2

'

~

-----

JUAN JOSÉ GARCÍA GÓMEZ

NOTAS
l.

2.

1

La filosofía de Vasconcelos como filosofía latinoamericana, la. e&lt;l. (Cuadernos de Filosofía, 2), Facultad de Filosofía ~
Letras, UANL, Monterrey, 1974.
SILVlA MIJARES,

Un ensayo titulado "La filosofía de Vasconcelos como filosofía
latinoamericana", de la profesora Silvia Mijares, aparece bajo el signo de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Autónoma
de Nuevo León, Monterrey, 1974.
"Tanto Antonio Caso como José Vasconcelos -explica la autora- fueron filósofos surg_idos del Ateneo de la Juventud y juntos lucharon por destruir el positivismo decadente del siglo pasado. Los
dos siguieron la doctrina de Bergson. Caso desde que empezó su carrera filosófica hasta que terminó, fue fiel a su credo. En cambio
Vasconcelos fue más allá que su maestro, es decir, llevó hasta las últimas consecuencias la filosofía de Bergson".

CATHEDRA

f169]

1

1 '

LITOJL41, DE SOMBRA. Altonao Re1es Martl111•z. Portad1 y vllletas del pintor Armando López. ( Colecclór. de Poeslt., No. 1) Pacult~d d~ FIIOEofla y Letras. Universidad Au,
M.noma de Nuevo :.eón. Monterrey, 1974 Anrel, 1&gt;. 39.

Tras exponer en la Introducción el problema de la existencia de
una filosofía latinoamericana, Silvia Mijares sintetiza el desarrollo
histórico de las ideas en México, a partir del descubrimiento de América, habida cuenta de que entre los pueblos precolombinos no había integración social y cultural. Luego compendia una nota biográ-

1

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Este comentarlo se realizó utlli1ando fraamentos de una entrevista con ARM. Durante
la misma, se le Plantearon ~un•~ de las ?bserraclonr.i aquf lnc!u!das. sus r es11ue.,.
tas son las 11ue &amp;:&gt;Mecen en las columnas de la derecha del presente.

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CATHEDRA [168]

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T nía varios títulos para el libro. Uno, por eJ~,mplo,
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,, Otro "Las huellas del sueño • Pe"Tierra nueva •
' .
obvi
y luego al esro me parecieron demasiado
el definitivo.
tar repasando los poemas,
1 "litoral de
Pienso que fue un acierto. Porque es e
sombra" el libro. • •

-1

Libro sorpresa dentro de la lírica mexicana, en nada se parece
a los que han venido publicándose regionalmente. Con meditado trabajo, Alfonso Reyes Martínez utiliza viejos sillares poéticos dándoles una nueva funcionalidad. Y la imagen absoluta abre la puerta de
una poesía abierta enmarcada por las universales constantes del hombre. Todo complementado por una efectiva serie de ilustraciones de
Armando López.

A
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1

�- nacido en 1882, abogado en
fica de José Vasconcelos, oaxaqu_en~, t " representante de Madero
1908 director de "El antirreelecc10ms a '1 Presidente Eulalia Gutié,
. .
caballo con e
•
en Washington, ministro_ a
Ob ó candidato presidencia1 en
rrez, ministro de Educación con
reg n,

1929, exiliado Y filósofo.

1 s Plo.
fí de Vasconcclos (Empédoc e '
Los antecedentes de la filoso_ a dría la filosofía pitagórica, Kant,
tino, Orígenes, Clemente de _Ale1an en, este ensayo sin pretender reBergson y Nietzsche) son se~alad~s-d sino tan sólo para tener una
ducirlos a un conjunto doctrina~ ng1 o, L ego analiza las circunstan.
d u sistema. u
· ·
noción más precisa de to o s
. " donde Vasconcelos m1. d "La raza cósmica ,
. 1
cías Y la orientación e
el positivismo internac10na , que
cía su filosofar al lanzarse co~tra
to de explotación de los Ese un mstrumen
para él no es otra cosa qu .
s·1 ia Mijares resume textua1mentados Unidos de Norteaménca. 1 v

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a de vida en qu
ó
hombre, con una nueva orm_ .
a ue el sajón nunca se preocup
Presarse en términos del espmtu, y q c1·ón material biológica Y par. por una concep
·
el
por esos problemas, smo
.
l momento en' que se mega
cial Por otro lado, Vasconcelos ~ivee~iato se tenga una perspectiva
pas~do, y sin que para el futur~e::.ionar sobre el pasado, para no
clara. Considera que hay que el momento en que se puede proyeccometer los mismos errores. Es
1 raza cósmica? Además es la
.
. bl e y , &lt;.•por
tar todo lo imagma
• qué no
• "a
ortunidad de vivir una vida propia .
.
op
. del monismo estético. Pal ego al análº1s1s
Silvia Mijares entra u
. •ento son el intelecto, 1a
rtes del conoc1m1
ra Vasconcelos, las tres ~a 1 t es el método adecuado para e1 e~voluntad y el sen~ido. El mte ec ºara el estudio de la vida y el s~nt1_r
tudio de la matena, la volu_nta~ p Vasconcelos sostiene la supenonpara el estudio de la ~onc~~nci:;e el método científico. Piedra angudad del "método em?c10nal ..5º riori" estético o filosofía de la coorlar de su metodolog1a es el a P

dinación.
de Caso y Vasconcehace un para1e1o
d
Finalmente, la profesora
un futuro abierto a to as
los cuyas soluciones fil~s~ficasf_sonsu~:~a pone fin al ensayo.
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Una b1bhogra 1a
,
z
las pos1b1hda es.
PEDRO REYES VELAZQUE

CATHEDRA

[170]

.
Renovación en el silencio, la. ed., ( Col.
Tezontle), Fondo de Cultura Económica, México, 1974.

I

EDUARDO R. BLACKALLER,

~

Tradicionalmente la teoría del arte ha procedido con la mayor
arbitrariedad, y en especial la teoría de la música. La producción musical y sus autores han sido tratados casi siempre a través de concepciones ahistóricas y en pugna con las vías del conocimiento objetivo.
Pero si la teoría de la música ha asumido formas arbitrarias, el género de la biografía en torno a los músicos se ha destacado por la más
crasa banalización de los sujetos estudiados.
Por lo general las biografías de los grandes compositores han
cobrado la categoría de panegíricos (o diatribas) cifrados en la anécdota y el lugar común: la precocidad de Mozart, el casanovismo de
Liszt, la homosexualidad de Tchaikovski, la irrebasabilidad de Wagner. Su formación, estilo personal y obra se presentan desarticulados del contexto social que les confiere identidad y explicación fundamentales y se los convierte así en productos novelescos de consumo seudocultural. De aquí la importancia de contar con aportes que
reivindiquen el género biográfico en el campo particular de la música. Es este el caso de Renovación en el silencio, una biografía de
Beethoven escrita por E. R. Blackaller, recientemente entregada al
público por el Fondo de Cultura Económica.
La iconoclastia que caracterizó a los increíblemente lejanos años
sesenta no perdonó a Beethoven. Una de las canciones con que los
Beatles irrumpieron en el mundo musical de los jóvenes esgrimía el
lema "roll over Beethoven" para significar irreverencia frente a la
monumentalidad que parecía tener su música con el propósito final
de "enterrarla". A nombre de la renovación se cometía una injusticia postrera con quien fue uno de los más grandes renovadores de la
herencia musical de Occidente. Defender ahora su obra oponiéndola a la música contemporánea (popular o culta) sería desde luego inconsecuente; lo que si se impone es rescatar la personalidad creadora de Beethoven independientemente de las exploraciones a que aún
puede dar lugar su universo sonoro. "Cierto, señala Blackaller, todavía la asombrosa construcción arquitectónica del material sonoro
CATHEDRA

[171]

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pente es otra y está locaquedas musicales,.per~ su enseñanza p:::;tística" (pp. 262-263).
lizada en la esencia misma de la creac1

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des de la creación artística consLa génesis, proc~so Y genera ; ;lackaller ubica las características
tituyen el marco teónco en el cua
de la personalidad de Beethoven.
.

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encías inevitables, una nueva
mente y adviene, con todas las cohnsecun asiste al cambio radical que
. 1., (p 19) Beet ove
organización socia
·
·
. los XVIII Y XIX del que la revo1use produce en Europa entre los s1g b d En su ánimo parecen reesión más aca a a.
1
1
ción francesa es a expr
ltuosos que alumbrarán os nueproducirse "innuce" los sucesos tum~ evolución a la que bienacoge
vos objetos Y sujetos sociales ~e es a r a desarrollar su obra. Bla'b f
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. ·ma entre los diferentes aspectos y
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momentos de la produ~c1ón a desde luego su propia sordera como
personales de éste (senalando h
. tencial que libra entre sus tenelemento exacerbante de la luc a ~XI~ernalmente Y la inhibición que
dencias a convivir con los d::~sen~~e la necesidad de valerse al mále causa la enfermedad para
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ximo del oído, "sentJ o qu
1 Testamento de Heiligenstadt-, y
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la mayor plenitud con una
q ue yo he poseído, en otro bemp?, en ·amás los mejores de mi ofiente no tuvieron J
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tante que las cond.1c10na
Testamento), Y el contexto h1stónco mu
motiva.
ducir al código musical una concepBeethoven se empena en. tra . del mundo Y del arte. Pero no
ción, para su tiempo revoluc1ona~10, aun ue sus tesis no tengan un
es sólo músico, también es teór~co'den ~on las de los filósofos más
gran rigor disciplinario. Ellas l c~mc:nte con las de Hegel, segú~ inavanzados de entonces, (seña : a~ .das una resulta sin duda v1ge~dica Blackaller), y entre las m s .~c1 en una frase espléndida: "La hte para nuestros días; está resum1 a
CATHEDRA

[172]

bertad y el progreso son el fin del arte, como de la vida toda". En la
Heroica encontraría esta tesis su despliegue artístico.
En el texto de Blackaller, enlazadas con el análisis biográfico
aparecen bajo un tratamiento teórico nuevo en este tipo de trabajos
cada una de las formas musicales desarrolladas por Beethoven. La
sonata, el concierto y la sinfonía reciben especial atención. En torno
a esta última se advierten puntos de vista verdaderamente aportativos. El lector (en este caso yo, y aventuro que los demás) se encuentra con enfoques ricos en proposiciones. El ejemplo mejor -me parece- es el de la Novena Sinfonía, en la interpretación que hace el
autor de la alegría, sentimiento exaltado por Beethoven en la famosa Oda homónima de Schiller a la que dio dimensión musical. Corrientemente la alegría, como el resto de los sentimientos, se ha asumido de manera arbitraria, subjetivista. En el planteamiento de Blackaller la alegría es una relación entre el sujeto y el objeto (entre el
hombre que la experimenta y la realidad, los otros hombres y /o la
naturaleza, que es su agente), así como un proceso. Pero además, derivado del texto de la Oda, propone a la realización social como la
más elevada de sus formas. Se deduce así que una sociedad opresiva
significa la más grande de las desdichas, mientras que las condiciones sociales que la nieguen representarán el advenimiento de la alegría a cuyo cobijo "todos los hombres se hacen hermanos" (coro de
la Oda).
Después de la Vida de Beethoven de Romain Rolland no sería
excesivo decir que Renovación en el silencio constituye si no la mejor biografía de Beethoven sí la más crítica. E. R. Blackaller, compositor y pianista de singular estatura parece aspirar con sus investigaciones y obra teórica (es autor también de La revolución musical de
Julián Canino, un estudio sobre la música microtonal trabajada por
este autor) a personificar el ideal de hombre que sólo por excepción
permite surgir la sociedad clasista: aquel en el cual se conjugan la
expresión artística, el ejercicio crítico del intelecto y la praxis social
(su actividad política en las filas de la izquierda mexicana no podría
ser desestimada en este lugar).
En cuanto a la significación de su biografiado, Blackaller es claro y concluyente: "Beethoven resume -y su obra es el receptáculolos ideales, los anhelos, las demandas y los objetivos de una .época.
CATHEORA [ 173]

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la actividad de Beethoven que en un
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udo no sólo combatirlo, sino crear
medio social hostil y amaneradod p bl un instrumento para la foral mismo tiempo un legado per .~ra e,
mación y superación del hombre .
ABRAHAM NUNCIO

•....

ALFONSO RANGEL GUERRA. Licenciado en Ciencias Jurídicas, ex-rector
de la Universidad Autónoma de Nuevo león v ex-director de su Facultad de Filosofía y Letras, profesor dr. la ·universidad Autónoma
de México y Secretario Ejecutivo de la Asociación Nacional de Univresidades e Institutos de Enseñanza Superior.

Licenciado en Letras, alumno de la División de
Estudios Superiores de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Autónoma de Nuevo León .

r_,.
o

Licenciado en Letras, Jefe de la División de
f,gtudios Superiores de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Autónoma de Nuevo J.eón y profesor de tiempo completo de la
misma.
MrGUEL COVARRUBrAS.

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Doctor en Letras, profesor de la Facultad
de Filosofía y Letras de la Universidad Autónoma de Nuevo León,
en sus divisiones Profesional y de Estudios Superiores.
JUAN JOSÉ GARCÍA cihrnz.

BAUDELIO GARZA G.

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COLABORADORES:

JAIME LABASTIDA, Profesor de la Universidad Autónoma de México,
en la Facultad de Filosofía y Letras, poeta y ensayista.

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FERNANDO S.\LMERÓN. Doctor en Filosofía, profesor de la Facultad
de Filosofía y Letras de la Universidad Autónoma de México, exrector de la Universidad Veracruzana.

1

JOSÉ LUIS BALCÁRCEr. Maestro en Filosofía, Secretario del profesorado de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Autónoma de México y profesor de tiempo completo de la misma.

Licenciado en Filosofía, profesor e investigador
de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Autónoma
de México.
CARLOS PEREYRA.

1

Huco PADII.LA, Licenciado en Filosofía, Secretario general de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Autónoma de México,
profesor de tiempo completo de la misma.

Licenciado en Derecho, profesor de la Facultad
de Filosofía y Letras y de Derecho y Ciencias Sociales de la Universidad Autónoma de Nuevo León.

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ABRAHAM NUNCIO.

CATHEDRA

[174]

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FACULTAD DE FILOSOFIA Y LETRAS/ UANL

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DEPARTAMENTO EDITORIAL

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Revista Cathedra. (Trimestral). Director / Al•
fonso Reyes Martínez.

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COLECCIÓN DE POESÍA:

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Litoral de Sombra / Alfonso Reyes Martínez
Matq.r ~l tiempo / Xavie! Rodríguez Araiza.

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PUBLICACIONES

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CUADERNOS DE FILOSOFÍA:
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La pintura como lenguaje / Adolfo Sánchez Váz·
,qnez.
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[,a filosofía de Vasconcelos como filosofía latino•
americana / Silvia Mijares.

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CUAOERNOS DE LETRAS:

. • ,. ' . ' prensa). .
•· •·' 1 ·F,pica x novela / Alfonso Rangel Guerra. (En
prensa):

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La novela gótica/ Juan José García Gómez. {En

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cpÍ.;ECCIÓN:

MATERIALES DE TRABAJO DE LA DI·

VISIÓN DE ESTUDIOS SUPERI0°RES:

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Crear.ionismo y ultraísmo: matices del huidobrismo / Juan J~sé. Gar.cía Gómez.

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�CATI-lEDRA
REVISTA DE LA FACULTAD DE FILOSOFIA Y LETRAS
DE LA UNIVERSIDAD AUTONOMA DE NUEVO LEON

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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Obra narrativa de Pablo Olavide</name>
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                    <text>CATHEDRA
REVISTA DE LA FACULTAD DE FILOSOFIA Y LETRAS
DE LA UNIVERSIDAD AUTONOMA DE NUEVO LEON

�CATHEDRA
REVISTA DE LA FACULTAD DE FILOSOFÍA Y LETRAS
DE

LA

NÚMERO

UNIVERSIDAD

1

AUTÓNOMA

DE

NUEVO

OCTUBRE·DICIEMBRE DE

LEÓN

1974.

SUMARIO

Adolfo Sánchez Vázquez
Hugo Padilla
sum / 23.
Gloria Collado

D

La pintura como lenguaje / 3.

D Consideraciones
D Poemas

Juan José García Gómez
ca / 39.

sobre la proposición cogito, ergo

/ 33.

D

Un asomo a Baudelaire en García Lor-

María Guadalupe Martínez D Ramón López Velarde, precursor de
la poesía de vanguardia en México / SO.
Dionisio Hernández Escobar

1

Dalia Martha Guerra Garza

D
D

Francisco Aya.la, narrador / 62.
Memorias de Leticia Valle de Rosa

Chacel / 67.
Alfonso Reyes Martínez D De Alax Aub, de La gallina ciega y del
encuentro con "Una canción" / 75.

•

Miguel Covarrubias
Raúl Rangel Frías

D Ramón
O

Puertas al duelo / 88.

Osear Rodríguez Arredondo
Colaboradores / 110.

Sender, novelista / 79 .

D

Libros / 91.

�Rector / doctor Luis E.
Todd; Secretario general / licenciado Jesús Lozano Díaz. FACULTAD
DE FILOSOFÍA Y LETRAS: Director / licenciado Tomás González de
Luna; Secretaria / doctora María Guadalupe Martínez.

UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE NUEVO LEÓN:

Director / Miguel Covarrubias; Codirector / Alfonso Reyes Martínez; Consejo editorial: Francisco Valdés Treviño, Juan José

CATHEDRA:

García Gómez, Máximo de León Garza, Juan José Saldaña.

t

_____
--- .
-----------D'.111za macabra en la imprenta. Grabado en madera
e impreso en Lyon Francia en el año 1499. .

Cada autor es responsable de su texto. No se devuelven originales.
Toda correspondencia debe dirigirse a:
Departamento Editorial de la Facultad de Filosofía y Letras de la
Universidad Autónoma de Nuevo León, Ciudad Universitaria, Monterrey, Nuevo León, México.
Portada: El Infierno. Concepción de Johann Zeiner de Augsburgo
que data del año 1486.
Diseño: Armando López y Alfonso Reyes Martínez.
Impresa en: Editorial "Alfonso Reyes", Adolfo Prieto 2407 oriente, colonia "Obrera", Monterrey, Nuevo León, México.

�LA PINTURA COMO LENGUAJE
ADOLFO SÁNCHEZ VÁZQUEZ

¿PUEDE HABLARSE de la pintura como lenguaje, es decir, como un
medio de expresión y comunicación de significados?

En la pintura encontramos diversos elementos: líneas, colores,
sombras, etc. En cierto tipo de pintura estos elementos se articulan
para constituir unidades o totalidades (figuras) que se hallan en una
relación mimética o representativa con los objetos reales. A través
de la figura podemos reconocer la presencia de lo real. Pero la realidad que la pintura nos ofrece es una realidad figurada, o más exactamente creada; es la manifestación del modo como el hombre se apro·
pia un fragmento de lo real. La figura pintada es el objeto real
apropiado por el hombre; testimonia, por tanto, cierto estado de las
relaciones del hombre con lo real. En este sentido, la figura apunta a los dos términos de esta relación, y opera como un signo que
cumple una doble función: a) por un lado remite al objeto real,
reproduciéndolo, representándolo; b) por otro remite al hombre que
se halla en relación con él, y manifiesta en el modo de reproducirlo o representarlo una actitud humana hacia la realidad misma.
Este doble poder significativo de la figura podemos encontrar•
lo en toda la pintura que se caracteriza por su relación representativa con lo real. En un cuadro de Giotto, por ejemp_lo, encontramos
una realidad figurada, compuesta de figuras que representan hombres, cosas o fragmentos de la naturaleza. Las figuras son signos
CATHEDRA

[3]

�icónicos o representativos de estos elementos reales, y, en este sentido, apuntan a ellos. Pero las cosas, los hombres y la naturaleza
representados por el pintor expresan, a su vez,. cierta relación del hombre con lo real; podemos decir que se trata de una relación o visión
religiosa. Las cosas, los hombres y la naturaleza son representados
prer,isamente del modo adecuado para acentuar esa visión. A Giotto
se le considera como el fundador del realismo occidental; pero con ello,
no se quiere afirmar en modo alguno que sus figuras se ha1len en
una relación puramente representativa con lo real; en su realismo
-como en toda la pintura figurativa- la figura cumple siempre
la doble función significativa que antes hemos señalado. Pero una
función se halla íntimamente vinculada a la otra: el modo como la
figura reproduce lo real se halla determinado por la relación humana con lo real que esa figuración manifiesta; a su vez, la manifestación de esa actitud del hombre hacia lo real sólo puede cinuplirse mediante cierto modo de repre1entar lo real.

'

)1

Volvamos al ejemplo de Giotto; este pintor que se encuentra cas:
a horcajadas en las postrimerías de la Edad Media y en el alha del
Renacimiento representa a los hombres y a los objetos con cierta desproporción. Pinta, por ejemplo, a los hombres desproporcionadamente grandes con respecto a las ovejas. Con ello quiere subrayar el valor del elemento humano frente a la pura naturaleza. La figuració11
responde aquí a cierta actitud hacia lo real que anuncia ya al humanismo renacentista. Y cuando pinta el rostro de Cristo, lo que representa en verdad, es el rostro de un hombre común cuyo sufrimiento
inspira compasión. El modo como el pintor representa un rostro humano responde aquí a una visión de lo divino demasiado humana. La figura no es sólo signo de un rostro real, sino también de una visión
religiosa -prehumanista- del mundo y de los hombres. La línea,
el color contribuyen a que la figura adquiera este poder significativo. La pintura de Giotto se convierte así en un medio para expri-sar y comunicar una nueva relación del hombre con las cosas. qur,
se queda expresada en el modo de figurar o representar al Cristo y
que difiere ya notablemente del Cristo medieval. Con Giotto, con su
pintura, con su modo de figuración, se anuncia ya la humanización
de todo, incluido lo divino, que habrá de proclamar abiertamente el
Renacimiento.
CATHEDRA [ 4]

Pero ¿cómo logra el pintor expresar y comunicar esta visión

humanista o humanizante de las cosas? Poniendo un pie en lo real.
pues el rostro de Cri~to que Giotto nos presenta es algo que puede ser puesto en relación con una forma real; es decir, con un rostro humano. Pero, e~ el cuadro, esta figura real, objetiva, aparece
tra_nsformada o transfigurada de modo que la realidad figurada adqmera un nuevo significado. ¿ Qué es lo que ha ocurrido? El pintor ha partido del mundo real -de un rostro humano del rostro de
un hombre común- y ha creado un rostro --el de Cristo- a partir
&lt;le él. Es decir, no ha tomado la forma real, como una forma acabada, con una significación objetiva inmutable. El objeto real se le
ofrece ciertamente con una significación objetiva --es, en verdad,
un rostro humano y no otra cosa-, pero, a la vez, se le ofrece
como un objeto real que, al ser transfigurado, puede albergar nuevas e insospechadas significaciones. El objeto real tiene, pues, una
significación objetiva, ya dada, pero, a la vez, al ser reproducid'o o
representado, está abierto a nuevas posibilidades significativas. Mediante la ordenación adecu·ada de los signos plásticos -líneas, colores, textura, etc.- el pintor convierte esa posibilidad en realidad.
En este sentido, las figuras reales se presentan al pintor como
algo dado que puede ser transformado, de manera análoga a como
se le ofrecen las palabras dadas al poeta: con un significado objetivo
ya dado, independientemente de que en la palabra éste último sea
convencional, y la figura real, no. De modo análogo también, como en el caso de las palabras en la poesía, en el lenguaje pictórico
f!gurativo no hay unidades significativas privilegiadas, aunque hay
ciertamente unidades más adecuadas -formas reales- para recibir, mediante el acto creador correspondiente, una nueva significación. Giotto ha escogido como forma real el rostro de un hombre
común para expresar y comunicar una humanización de lo divino•
Vel~zquez toma un rostro y un cuerpo deformes ( el del enano fa'.
vonto del rey, El Primo), y lo representa -lo transfigura- sobre
un fondo montañoso de nubes para expresar y comunicar el doloroso aislamiento espiritual de los bufones de la corte. Pero Velázquez
llega aún más lejos en esa transfiguración: ese rostro del enano, tristemente contenido, expresa a su vez la superioridad espiritual de este
CATHEDRA

[5]

�hombre deforme y sencillo sobre el mundo aparentemente tan alto
v tan bello que lo rodea. Pero no sólo la figura humana ofrece estas
posibilidades de ser transfigurada. Cualquier objeto real puede cumplir esa función: una silla vacía o los zapatos abandonados de un
campesino pueden servir --eomo le sirven a Van Gogh- para expresar y comunicar una relación del hombre con el mundo que trasdende la significación objetiva de la forma real.
En todos estos casos, el pintor e~ha mano de las figuras reales de la misma manera que el poeta se vale de las palabras d?tadas -como ellas- de una significación propia. Y de modo analogo a como el poeta parte de la significación dada, sin pode~ n:n_un•
ciar a ella, a la vez que la trasciende creando una nueva s1gmf1~ación, el pintor parte de la figura real no para quedarse. en ella, smo
para transformarla y dotarla --eomo fig~ra ~ea! transfigurada- de
una significación que de por sí --es decir, sm el acto creador- no
podía tener.
Como acontece en ]a poesía, esta nueva significación no ~rocede de la relación -arbitraria en el lenguaje verbal o n~ce~~na. ~n
el lenguaje figurativo- con un objeto re~l. L~ nueva s1gmf1ca~10n
no es inherente al objeto real, sino al obiet? figu~ª?º ~ue trasc'.ende -sin suprimirla- la significación objetiva ongm~na. La figura se nos presenta como una totalidad en la que se vinculan de nn
modo formal los signos pictóricos últimos: líneas y colores. Estos
signos, a la manera de los signos distintivos -letras, fone1?as_-_ del
lenguaje verbal carecen de significado, o, al menos, de un sigmf,c~do_
estable relativamente fijo como el de las palabras, ~er? se arhcu
lan y organizan en la totalidad figurativa. para con~t1tmr la nu~~~
significación. Es justamente el modo peculiar de articularse u 01g«nizarse en la totalidad figurativa estos signos -~ín~a.s, c?; 0 res- lo
que permite al pintor figurativo trascender la ~•~i~1ca~i~n del
jeto real y cargar el objeto figurado con una s1gn1Íicac10n qu~,. sm
dejar de' ser tributaria de la significación de la cosa real percibida,
es original o creada.

º?-

El lengua je figurativo desca~sa, como ve~os, sobre estas . unidades si rrnificativas que son las figuras y entranan, a su vez, cierta
articulación de signos en sí mismo no significativos, pero capaces de

significar como elementos de ese complejo unitario que es la figura. El ler,guaje figurativo tiene por base asimismo ciertas significaciones objetivas vinculadas al objeto real que, son conservadas y trascendidas, en el objeto figurado. Como el lenguaje poético, la
pintura figurativa parte de algo dado para instaurar un nuevo
orden de significaciones adscrito a figuras que se hallan en una
relación de correspondencia con los objetos reales. Pero la pintura es lenguaje, vehículo de expresión y comunicación, no porque
comunica las significaciones objetivas de los objetos rP,presentados.
sino porque mediante cierta estructuración de los signos -líneas,
colores, etc.-, puede transmitir significaciones que derivan no sólo
de la referencia a lo real, sino de un modo peculiar de presentar esta
referencia. La figura del cuadro no es, por ello, mera duplicación
o reproducción del objeto real, sino una representación de éste mediante ciertos procedimientos de formación o construcción. Pero es
evidente que este lenguaje pictórico sólo es posible porque el pintor
dispone de un mundo de significaciones dadas -las inherentes a
objetos reales- de las cuales parte al representarlos; pero es evidente también que sólo hay propiamente lenguaje figurativo --es
decir, un lenguaje creado- cuando se supera o trasciende las significaciones objetivas de las formas reales.

El lenguaje figurativo presenta, como hemos visto, cierta analogía con el lenguaje poético, en virtud de que tanto la palabra como
la figura pueden ser consideradas como unidades significativas básicas. Podríamos extender también esta analogía al hecho de que
unas y otras unidades son, en verdad, complejos significativos formados por la articulación de otros signos que no significan nada pero
que contribuyen a la significación de ese complejo unitario: los fo.
nemas, en un caso, y las líneas y los colores, en otro. Dos aspectos
vienen a reafirmar la analogía entre la poesía y la pintura figurativa como lenguajes: una y otra instauran nuevas significaciones a
partir de las unidades significativas dadas, sin destruirlas; es decir,
partiendo de ellas y conservándolas, sin quedarse por otro lado en
ella
Hasta aquí las analogías. Un lenguaje no es sólo un conglomerado de signos- significativos o no-, sino también cierto modo

CATHEDRA (6)
CATHEDRA

[7]

�de operar con ellos, de articularlos u organizarlos. En el lenguaje
verbal todo esto se halla establecido con cierta fijeza: las palabms
con sus significados y las reglas de articulación o combinación. El
lenguaje poético no existe al margen del lenguaje ordinario y sólo
existe sobre la base de éste; de él toma las unidades significativas
o palabras, y las reglas combinatorias. Lo poético reside justamente en cierto uso nuevo y creador de ese lenguaje. Por ello la poesía
es lenguaje ordinario usado o puesto en un estado peculiar que llamamos estético.
Si el lenguaje poético es cierto uso de un sistema de signos convencional o institucionalizado, y lo que se usa como tal sistema es el
lenguaje ordinario, es legítimo que consideremos éste como base, condición o material del lenguaje poético.

11

'
1111

Ahora bien, la analogía entre lenguaje poético y lenguaje figurativo no puede llevarse a este terreno, ya que el último no tiene por
base un lengua je ya existente. Ciertamente, hemos hablado de las
formas reales, dotadas de una significación objetiva, que sirven de
µunto de partida -al ser representadas- en la creación de nuevas
siunificaciones. Pero no podríamos hablar de un lenguaje de las
fo~mas reales a menos que con esta expresión quisiéramos designar
nuestro modo de ver o percibir los objetos reales. Ahora bien, a
nncsiro juicio, emplear el término "lenguaje" en ese sentido es llevarlo demasiado lejos, sobre todo si se hace a partir rlel concepto
de lengua je verbal.
Cierto es que el pintor figurativo parte de los objetos reales tales como son dados en la percepción ordinaria, y los toma con su significado habitual, originario. En su punto de partida, responde, pues,
11. las exigencias naturales de la percepción. Pintar figurativamente es,
en verdad apartarse, transformar la percepción ordinaria. El obj&lt;"!to
figurado ya no es la reproducción exacta del objeto percibido; las
líneas y los colores ya no se articulan en la figura como en el objeto real. Y, sin embargo, el objeto real no desaparece por completo; podemos reconocerlo tras las transformaciones a que ha sido sometida nuestra percepción de él. Desde el momento en que la figuración no se limita a transcribir el orden de relaciones de la perCATHEDRA

cepción ordinaria se hace necesario establecer nuevos órdenes de relaciones: entre los signos -líneas y colores- que contribuyen a crear
la unidad significativa que es la palabra, y, a su vez entre estas
unidades significativas. Las figuras alargadas de El Gr~co O la utilizaci_ón del an_iarill~ por Van Gogh pertenecen al primer orden de
relac10~es _(a~11_cul~c1ón de los signos distintivos para constituir un
compl~JO _s1gn1f1cat1v~: un cuerpo humano o un campo); la perspectiva umtana_ renacenllsta, la desproporción o asimetría entre las figuras en la pmtura barroca, pertenecen al segundo orden de relaciones.
Uno _Y otro orden se presuponen mutuamente y, en definitiva, no
son smo modos de articular u organizar los signos, o modos de construcción merced a los cuales el pintor figurativo puede trascender las
significaciones habituales del mundo percibido.
Como en el caso del poeta que usa creadoramente las palabras
Y las reglas combinatorias del lenguaje ordinario, el pintor figurativo usa creadoramente lo que la percepción ordinaria le ofrece: los
oh jetos reales y las relaciones reales entre ellos; la organización cle
las líneas y colores en ellos, y sus relaciones en el espacio real. Pero
este uso creador no es absoluto o incondicionado; sus modos de usar .
la percepción ordinaria se hallan condicionados no sólo por las aspiraciones, necesiclades, exigencias del mundo humano concreto del
que él forma parte, sino también por un modo de crear o producir
que responde tanto a esas necesidades sociales como a las exigencias
del propio desarrollo artístico. Los objetos reales con sus significaciones objetivas se hallan disponibles induso de una época a otra,
de una sociedad a otra; pero las nuevas significaciones que se pretende imprimirles exigen nuevos órdenes de relaciones entre lqs signos.
Ahora bien, si estas relaciones fueran absolutamente arbitrarias, o
si se tratara de creaciones absolutas; es decir, si no dispusiéramos
de una clave o código para comprenderlas, la pintura figurativa así
creada no podría funcionar como lenguaje.
Puesto que el objeto figurado no se identifica con el objeto real,
no basta establecer una relación de correspondencia entre uno y otro
para comprender el nuevo significado que alberga. Es preciso poner la obra de arte dentro del sistema de producción o creación que
entraña un nuevo orden de relaciones entre los signos.

(8]
CA THEDRA [ 9]

,_
1

�Desde el momento en que no basta quedarse al nivel de la percepción ordinaria para poder captar los nuevos significados de la figuración, o también: desde el momento en que el nuevo significado
no se da al nivel de esa percepción sino de un uso creador de ella,
necesitamos conocer el sistema de producción, o de articulación de
los signos, para poder comprender lo que se expresa y comunica en
el lenguaje: figurativo. Es decir, necesitamos captar los signo¡; como
formando parte de un sistema. Y este darse los signos con esta articulación u organización sistemática, es justamente lo que constituye
el estilo. En cuanto que el estilo establece convencionalmente el tratamiento de los signos (las figuras) y el modo de articularlas o componerlas en una especie de sintaxis figurativa, el estilo viene a ser
la lengua (en el sentido de Saussure) de este lenguaje. El estilo
funciona como una lengua en cuanto que constituye cierto sistema u
orden combinatorio de los signos. En este sentido puede hablarse de
· ", "got1co
,. . " , " renacentista
. " , "b arroco " , " rococo,.,,, " roestl·1 os " cI"as1co
mántico", "impresionista", etc.

Todos ellos son modos históricos de darse el lenguaje figurativo, pues en todos encontramos como unidades fundamentales esos
complejos significativos que son las figuras. Pero en todos esos eir
tilos encontramos también diversos modos de relacionar o componer
tanto los signos figurativos como los signos más elementales -líneas
o colores- que permiten constituir un todo coherente.
Baste comparar el tratamiento de la figura en dos representantes de estilos distintos como Leonardo y Rubens ( renacentista y barroco respectivamente) para que comprendamos hasta qué punto se
trata en ambos casos de dos lenguas distintas dentro del mismo lenguaje figurativo. Ciertamente, uno y otro operan figurativamente,
partiendo de cierta referencia a lo real, y transforman lo dado para
crear nuevas significaciones. Pero la función que cumplen la línea
y el color en uno y otro, el modo de articularse es distinto, y lo mismo cabe decir del modo como llevan a cabo la sintaxis figurativa; es
decir, el modo de situar las figuras y de relacionarlas en el espacio. La
figura femenina, en Leonardo, rC6ponde a las convenciones de una
lengua distinta de la Rubens. Y si cabe decir esto de dos pintores
que figuran conforme a dos lenguas o estilos separa1os apenas por
CATHEDRA

[10]

una distancia de dos siglos, qué decir por ejemplo' de la Gioconda
de Leonardo comparada con un retrato de mujer de un pintor de
nuestros días como Dubuffet, o del desnudo femenino de Goya ("La
Maja desnuda") con un desnudo de Buffet. Fácil · es advertir que
el figurativismo renacentista de Leonardo y este neofigurativismo de
nuestros días se apoyan, en un caso y en otro, en signos figurativos,
pero el modo como las líneas y colores se han integrado para constituir esos signos, el modo como las figuran han sido puestas en el
esnar,ío y, finalmente, el modo como se han articulado en él, res"Onden a convenciones o fórmulas distintas y, por tanto, a lenguas o
P.Stilos diversos que, por otra parte, responden a diversos mundos hu-naHos. La lengua o estilo es un modo histórico de existir el lengua•t figurativo. Sólo existe, ciertamente como un sistema que surge
y desaparece en el tiempo; surge frente a modos de creación ya caducos abriendo nuevas posibilidades de creación o de realización. Cada obra de arte es la realización de posibilidades inscritas en el estilo. Lo cual quiere decir que la creación figurativa, como obra de
arte, sólo se da a partir de un estilo y mediante los procedimientos
de transformación, construcción y relación de las figuras propias de
él. Ciertamente, de la misma manera que no puede considerarse la
creación figurativa con un carácter absoluto al margen del marco
estilístico en que se sitúa, tampoco puede darse un valor absoluto
a este marco. El estilo no es la gramática o la sintaxis del lenguaje ordinario; es decir, un sistema de convenciones y formadas de
figu:a?ión que los ª;listas hayan de utilizar de un modo general y
mecamco. De ser as1, como acontece en el academicismo, no habría
pro?_iamente arte. El arte no se reduce a la lengua ni a una aplicac1on de ella; es su uso creador, y, en alto grado, un uso imprevisible de lo ya conocido o convenido.

La aparición de un estilo nuevo implica un desplazamie~to de las
perspectivas de la creación, justamente porque estas perspectivas tienden a agotarse o cerrarse en un estilo anterior. Pero sólo el uso creador de un estilo cuya existencia histórica responde a una necesidad
vital pe1mite transformar las posibilidades creadoras que abre en realidad.
Gracias a esta aparición y desaparición del estilo como lengua
CATHEDRA

[11]

�figurativa, la pintura figurativa en cuanto lenguaje artístico es propiamente un medio de expresión y comunicación, es decir, un lenguaje aceptado y, a la vez, constantemente original y renovado.
La existencia del estilo como lengua, por consiguiente, no sólo
exp! ica las variaciones de la creación figurativa de una época a otra,
o de un individuo a otro, sino también la comprensión de los diferentes tipos de lenguaje figurativo. Se tiende a creer que lo que garantiza la comprensión del arte figurativo y, por tanto, la existencia
como lenguaje -como medio de expresión comunicación- es precisamenle el carácter de sus signos (las figuras) referidos a objetos
exteriores y dotados de significación. Pero con ello, se olvida que
estos signos sólo se vuelven estéticos en virtud de la transformación
a que somete el pintor su referencia a lo real y en virtud también del
modo como son puestos en relación. En pocas palabras, como el sig•
no estético (figurativo) sólo existe en un sistema o lengua, este signo
solamente puede ser significativo y, por tanto, ser comprendido por
y a través de la lengua correspondiente. Si nos empeñamos en ver
el signo al margen de ella, o pretendemos captar su significado, o el
de la obra entera como totalidad significativa compleja a partir de
una lengua que no es la que ha presidido su proceso de creación, el
signo o la obra carecerá de significado. Y de ahí a negarse incluso
su condición artística no hay más que un paso. Es lo que le sucedía a Winckelman al calificar de bárbaro o monstruoso el arte barroco; no podía comprenderlo ni aceptarlo sencillamente porque estaba
considerándolo con la lengua o estilo del arte clásico. Su rechazo
provenía de su incomprensión del modo de construir las figuras y de
componer éstas en el espacio, característico del barroco. El lenguaje figurativo de esta pintura no era para él propiamente tal porque,
en verdad, solamente aceptaba como lenguaje artístico el que usaba
la lengua clásica. Cuando Rubens pinta las figuras con un movimimlo frenético al que no escapan los objetos inanimados, está tratando las formas reales, así como las líneas y colores que las integran, no sólo rompiendo con la organización habitual de la percepción -lo cual es común a todo arte figurativo-- sino con el modo
de organizar la visión -es decir, con el modo de figurar- propio
del arte clásico renacentista. Winckelman rechaza como no propia-

y

1

¡1tU

¡l., 11

CATHEDRA

mente estético el uso de este estilo o lengua pictórica, pero con ello
se cierra inevitablemente el camino de su comprensión, y ello pese
a que el barroco, como todo arte figurativo, parte de cierta referencia a lo real, es decir, de un mundo de significaciones dadas. Vemos,
pues, que no basta reconocer la existencia de signos figurativos para
entender un arte figurativo -como el barroco- y lo mismo cabría
decir del neofigurativismo de nuestros días si no ·se apela a la lengua o estilo correspondiente.
Ahora bien, ¿qué sucede cuando desaparece el signo figurativo. es decir, la referencia a lo real, y se hace -como en nuestra
época- un arte sin objetos, no figurativo? Si la figura desaparece )', por otra parte, la figura -como hemos tenido ocasión de
ver- es la unidad significativa gracia11 a la cual podía habiarse de
una lengua como sistema de signos significativos. y de la obra de
arte como un complejo de significados, esta desaparición no arrastra
también la desaparición del arte (no figurativo) como lenguaje?

?-:o son pocos los que así piensan. Destruida la fioura O rota
. a lo real, desaparecería el terreno
"
en e1 cuadro Ia referencia
común
a partir del cual podría darse la comprensión. El no ele la no-fiouración no sólo constitu_iría una ruptura de los nexos con lo real, sino
tamLién la ruptura de los nexos del creador con el contemplador, ya
que t'[ primero -falto del soporte de lo real- no podría crear propiamente nuevas significaciones y, sobre todo, éstas -de existirno podrían ser transmitidas. Teniendo presente, en este sentido, la
analogía entre palabra y figura y, en consecuencia, entre lenguaje
poético )' lenguaje figurativo, toda la posibilidad de significación y
comunicación se hace depender de la existencia de unidades significativas primarias (como en el caso de la poesía) y. además, de unidades cuya significación es inseparable ele su semejanza con lo real
( como sucede en la pintura figurativa).
Se carga, en cierto modo, el acento sobre el signo aislado, olvidando que -como hemos señalado- incluso cuando se parte de signos dados (palabras o figuras que designan objetos reales), estos signos referenciales sólo significan estéticamente cuando se integran en
una totalidad. Por otra parte, esta integración se efectúa conforme

[12]

CATIIEDRA [ 13]

'

'

�a cierto orden combinatorio ( estilo o lengua) que, al ser usado creadoramente, provoca una transformación del significado originario del
signo.

La desaparición de la figura representa, ciertamente, la desaparición de un complejo sígnico que -es a la vez- unidad significativa.
Pero ésto ne quiere decir que desaparezcan con ella todo signo pictórico. El pintor cuenta todavía con los mismos signos -líneas, coloresque forman parte de la figura como signo complejo. Ciertamente, aquí
figura como complejos significativos. Si aquella se compone de
signos más elementales ( fonemas o sílabas) que de por sí no significan, ésta última se compone de signos primarios (líneas o colores)
que carecen de una significación estable.
Es cierto que los colores y las líneas se presentan como signos
de ciertos estados afectivos y que, en este sentido, se ofrecen con una
significación expresiva. Esta significación tiene tanto una fuente natural como cultural y social. Pero por muy lejos que se lleve esta
semántica de líneas y colores nadie puede pretender que tengan un
significado literal y estable como el de las palabras en el diccionario.
No han faltado intentos en esta dirección, y uno de los más categóricos y más arbitrarios --que supera incluso a la semántica de
Kandinsky- es el del pintor contemporáneo Auguste Herbin al asignar a los colores determinadas significaciones y tratar de fundar cierto paralelismo entre el color, por un lado, y la letra, la sílaba o la
palabra por otro.
Este empeño responde, en el fondo, a la misma concepción de
los que se niegan a aceptar que el arte no fignrativo sea un lenguaje por la sencilla razón de que en él ha desaparecido la figura como
unidad significativa. La unidad se busca entonces en la línea o el
color. Pero lo que define un lenguaje es su capacidad de ser un
medio de expresión y comunicación (es decir, de transmitir significaciones), independientemente de que la obra de arte, como totalidad significativa, se alcance con signos que tienen una significación
fija y estable o no.
CATHEDRA

[14]

Pero, en rigor, como hemos visto anteriormente, no hay signos
aislados o literales a un nivel propiamente estético. Todo signo presupone un orden de relaciones o un sistema, incluso en el lenguaje
figurativo. La figura que se limita a reproducir un objeto real puede tener un significado literal, puramente referencial. Pero esta figura solamente se convierte en signo estético cuando se integra en una
totalidad conforme a un orden de relaciones.
Desaparecida la figura, quedan los signos elementales -líneas
o colores-. Pero estos signos elementales no cumplen propiamente
una función estética considerados aisladamente como no la tiene el
círculo o la recta que encontramos en un tratado de geometría. Es
preciso que se integren en una totalidad; pero, ciertamente, este signo no podría cumplir una función significativa contribuyendo a orear
nuevas significaciones, si él mismo no estuviera abierto o dispuesto
a esa integración. Lo decisivo aquí no es el significado originario
que, con mayor o menor fijeza, pu('.!da adscribirse en un contexto cultural determinado a estos signos, adscripción que -por otra parte- nunca puede tener la fijeza o estabilidad de las palabras en el
diccionario. Lo decisivo es la disponibilidad o maleabilidad del eigno en virtud de la cual w1 color -el amarillo por ejemplo- puede servir para expresar gozo o, como quería Van Gogh, las más terribles pasiones humanas.

Lo que un color o línea significan -o más exactamente contribuyen a significar- no podemos saberlo "a priori" justamente porque estos signos aisladamente no tienen un significado propio, literal. Lo que significan en un cuadro -figurativo o abstracto- sólo
podemos saberlo "a posteriori", es decir, cuando lo encontramos constituyendo una unidad significativa ( forma figurativa o abstracta) que
por ser el producto de un acto de creación no podía ser prevista.
Cuando la figura desaparece, el artista deja de contar con un
vocabulario básico (el de las formas reales) a partir del cual pueda
crear y transmitir nuevas significaciones. Justamente por la transformación que sufren las formas reales surge una forma figurativa propiamente estética, que no deja de estar en relación con las formas
reales, pero cuya significación no se reduce a lo que reproduce de
ellas. La clave del arte figurativo como lenguaje hay que buscarla,
CATHEDRA

[15]

�pues, en cierta organización formal. Para que haya lenguaje, el pintor tiene que elaborar formas figurativas. El hecho de que en el arte
figurativo la elaboración de estas formas pase necesariamente por la
representación de lo real, no invalida el hecho fundamental ele que
sólo hay lenguaje, allí donde hay forma. F.s en ella donde se realiza la unidad indisoluble del significante y del significado.

1

,,,

11111

Si el arte no figurativo es lenguaje, pese a la desaparición de
figura, es porque en él los signos pictóricos -'-líneas, coloresintegran en formas que, si bien no representan, pueden significar;
decir, hacen presente y comunican cierta relación del hombre con
mundo, o cierto modo de asumirlo, vivirlo o experimentarlo.

la
se

es
el

Mediante un nuevo tratamiento de la línea y del color, los pintores no figurativ06 alcanzan nuevos modos de expresión. Piénsese
en los efectos dinámicos de una obra como El Sol (1912) de Delanoy alcanzados mediante un juego complejo de colores en los que
se quiebran las reglas clásicas de la armonía. O véase La rnanena
roja (1914) de Kandinsky en la que combinación de colores y lineas se halla sujeta a un ritmo que produce una gozosa animaoión.
Mediante un simple juego de líneas oscuras sobre un fondo claro,
un pintor no figurativo como Hans Hartung (Plancha Vll, 1955)
puede plasmar un estado de trágica tensión. Piénsese, en general,
en las posibilidades de expresión alcanzadas en nuestros días al aliar
la no figuración con un uso particular de la materia pictórica (Tapies).
Ante estos ejemplos, y tantos otros que pudieran aportarse, cabe
decir : sí, se ha perdido la figura, pero no se ha perdido la significación. Y no se ha perdido porque la obra no figurativa incluso
cu aquellas que se presentan --con el informalismo con una preten,ión de destruir la forma- es siempre el resultado de un trabajo
formativo, de creación de formas con las que el artista puede sigui ficar y comunicar.
Decimos que puede significar y comunicar, con lo cual quere:nos advertir que no basta ordenar los colores, líneas y superficies
en cierta forma para que la obra sea significante. El artista puede
no encontrar la forma adecuada, es decir, la articulación de los sigCATHEDRA

(16)

nos requ~rid~,. y entonces_ no se pro_ducirá la unidád del significant~ Y del s1gn'.f1c~~o. La p'.ntura no figurativa --como la figurativasolo. pue~e s1gn1_f1car mediante la creación de la forma en la que se
rea_hz~, dicha umdad. _Pero, P?r tratarse de una creación, sólo "a post~r'.on puede determmarse s1 la forma creada es capaz o no de sigmf1car. La
podrá ser significativa; es decir, signo de algo que
no es ella misma ( de una época, de una sociedad) ; pero no será
significante, en el sentido de expresar y comunicar algo que es ella
misma, que está en ella y que es inseparable de su forma.

º?ra

Sólo podemos hablar del arte no figurativo como un lenguaje
en cuant_o que es creación de formas dotadas de significación. Ya
hemos visto que, en principio, la abolición de la figura no entraña
la abolición de la si~ificación .. Pero, a su vez, una vez abolida aquélla, no basta cualqmer ordenación de los signos pictóricos para que
la forma se halle dotada de significación. Puede acontecer -y éste
e~ un ~eproche que suele hacerse a la pintura no figurativa-, que
s'.n deiar de ser forma no logre significar y se limite a producir
cierto goce o d&lt;;lect~_ción. ~ este caso, tenemos una superficie pintada, una cornbmac10n de !meas y colores en cierto orden es decir
. ernh argo, el cuadro no es significante,' sino de-,
como f orma, y, sm
corativo.
Hay que reconocer que el reproche es grave, porque ciertamenle ~uchos cuadros no figurativos si bien logran pasar la barrera de
la figura no logran alcanzar la significación, y se quedan en el campo de la d~corac_ión. Para ~e la obra no figurativa signifique no
basta _la .e~1st':~crn de _dete~mmadas formas, dotadas incluso ya de
una s1gnif1cac1on propia, smo que es preciso que dichas formas se
articulen en la obra como elementos de un todo orgánico, de tal manera que esos elementos, pese a su heterogeneidad, sólo existen en
Y por ese todo. La diversidad del cuadro se halla subordinada en
definitiva, a una unidad que preside la distribución y organiza~ión
de los elementos. En el decorado, los elementos diversos conservan
su autonomía; son como elementos de un agregado en el seno del
cual se yuxtaponen o multiplican; la diversidad no se halla presidida por una unidad propia.
Para que haya significación, es preciso que los elementos forCATHEDRA

[17)

�males se integren en un todo. La obra entera, entonces, habla -gra·
cías a la unidad que preside su diversidad- por todos ellos, y todos significan, no por sí mismos, sino en cuanto que se integran en
un todo. Ahora bien, cuando los elementos conservan su autonomía,
y dejan de estar sometidos a nna unidad propia, de tal manera que
los elementos, lejos de integrarse en ellas, se destacan con su valor
propio, la significación deja paso a la decoración.

"'

En pocas palabras, es el modo de articular los signos pictóricos
( como elementos de un todo orgánico o de un agregado) lo que determina que la no figuración sea significante o meramente decorativa.
Así, pues, cuando hablamos de la pintura no figurativa como
de un lenguaje estamos refiriéndonos a un tipo de pintnra cuyas
formas -pese a no ser representativas- están dotadas de significación en el sentido de ser no sólo significativas (también lo deco·
rativo como todo producto humano lo es), sino también significantes (lo que no sucede con la decoración).
Este lenguaje no figurativo se justifica en cuanto que significa
y comunica lo que no podría serlo por otros lenguajes, no ya por
los de otras artes, sino incluso -en el plano de la pintura- por el
lenguaje figurativo. Carecería de sentido tratar de significar y comunicar lo que puede ser significado y comunicado --o, al menos,
más adecuadamente------- con el lenguaje figurativo. Lo que Velázquez
significa y comunica en La rendición de Breda no podría serlo en el
lenguaje no figurativo. Los signos utilizados y el orden de relaciones manejados por el pintor son consustanciales con lo que se comunica, y, en este sentido, no podría concebirse la misma comunica•
ción con un lengua je diferente (no figurativo). • A su vez, lo que
transmite y comunica un cuadro de Delanoy, Kandinsky o Hartung
no podría serlo con la figuración. En el primer caso, la figura abre
un horizonte a la significación; en el segundo, habría constituido un
verdadero límite.
Aquí, como en general en el arte, un lenguaje no traduce ni sustituye a otro. Son irreductibles. Cada lenguaje tiene sus posibilidades y límites de creación. Y esto se olvida, a veces, en la pintura

no figurativa. Si se trata de hacer presente una realidad, de mostrarla, aunque sea ciertamente desde determinada perspectiva humana, la no figuración sólo servirá para cerrarnos el camino a ella.
Ahora bien, si el acento se pone sobre todo en la expresión de cierta
actitud o relación ante la realidad, y no en la presentación -o representación- de la realidad misma, la no figuración puede abrir
posibilidades creadoras de otro género.
Piénsese por ejemplo en la realidad infernal que vive el minero, trabajando en condiciones insoportables y expuesto siempre a
una trágica catástrofe.
La pintura figurativa, en más de una ocasión, nos ha hecho
presente el horror del trabajo y la vida del minero. La pintura sirve aquí para elevar nuestra conciencia de esta terrible condición de
la existencia _humana. Pero, un pintor no figurativo ¿tendría aquí
algo que decir? Nada, a nuestro juicio, si pretendiera rivalizar en
este terreno con el pintor figurativo, realista. Y, sin embargo, en
nuestros días, un pintor abstracto, Lapoujade, con los medios y recursos propios de la pintura no figurativa, ha pintado un cuadro
al que ha titulado El infierno y la mina.
. ~i el pintor h~hiera pretendido representar en su singularidad
el mÍierno de la vida del minero, habría hecho bien en recurrir a
los signos figurativos. Pero de lo que se trata es de evocar en nosotros, con todo su horror, la vida del minero, y con ello el horror
Y la mis~ria d: un mundo inhuman~. No hay signos figurativos que
nos remitan d1rectamente a la realidad; es decir, no hay realidad
representada o figurada. Pero sí hay un puente tendido hacia ella
)' a partir del cual podemos poner pie en la significación inscrit¡
en las formas abstractas, en cierta ordenación de las líneas y colores.
Este puente es el título. El título en este cuadro abstracto no es ,
por tanto, un elemento superfluo ni una concesión a la pintura fi.
gurativa. Es un elemento necesario, aunque no suficiente, para que
la significación del cuadro --que estriba no en su poder representativo, sino ele evocación, no en su "hacer ver" un mundo, sino en
"hacer vivir o sentir" un mundo--.
Si el pintor figurativo representa para significar, el pintor absCATHEDRA

CATHEDRA

[18]

[19]

�tracto (La~oujade, e~ este caso) significa sin necesidad de representar, Y el lltulo en cierto modo hace innecesaria la representación.
Per~, c_o~ es_t~ diferencia fundamental: si en la pintura figurativa,
la s1gmf1cac10n surge de un modo peculiar de representar -y de
o_rdenar )os. c?lor~! y líneas c?n este fin-, en la pintura no figurativa la s1gn1f1cac10n no se amda en el título, sino en cierta ordenación de líneas y colores cuya significación contribuye él a trasparentar.

.

Lo decisivo aquí es que la pintura no figurativa sirve de me-

d10 de expresión y comunicación mediante la creación de formas que
no reproducen las formas reales. La significación es inherente aquí
a estas formas creadas, gracias a las cuales se organiza el campo
perceptivo sin pasar por una referencia directa, figurativa, a lo real.
Pero, como en el caso de _la pintura figurativa, nos hallamos con signos que se integran en formas y con relaciones entre ellas. Tanto las
formas como las relaciones son creaciones del artista, pero ni más
ni menos que las formas y relaciones de la pintura figurativa. Es
decir, la no referencia a la realidad, no es índice de una superioridad creadora con respecto a la pintura que se vale de signos figurativos; es sencillamente, índice de otro modo de crear.
Algunos artistas han podido imaginarse que esta ruptura con
la figura permitía una creación absoluta, al abrir un campo de posibilidades creadoras ilimitadas. Al liberarse el pintor de significaciones dadas, de las referencias a lo real, la libertad de creación sería también absoluta.
Pero ya hemos visto por un lado que el título se encarga de
que no desaparezca por completo dicha referencia; por otro, represente o no, lo decisivo es que el arte no figurativo expresa y significa a la vez que aspira a que su expresión y significación sean compartidas (y, por tanto comunicadas). Lo decisivo es, por tanto, que
se trata de un lenguaje y que, como tal, ha de ser fiel a ciertas convenciones (o modos convencionales de articular los signos) que hagan posible la comprensión y la comunicación.

Es un lenguaje irreductible a otro, e incluso a otro lenguaje
CATHEDRA [ 20]

pictórico como el figurativo. Y, como otros lenguajes, tiene su lengua o modo peculiar de articular los signos y las formas, que varía
históricamente. El constructivismo, el abstrll.ctismo geométrico, el expresionismo abstracto, el informalismo, etc. son en este sentido lenguas o estilos que, fijan en cierto modo, el tipo de relaciones entre
los signos (líneas y colores) o entre las formas mismas.
lln estilo o lengua no es una creación individual; a veces requiere el esfuerzo creador sucesivo de muchos creadores o incluso
de varias generaciones, aunque ciertamente el peso decisivo de la
creación de esta lengua recaiga sobre unos pocos. Las obras de arte
que se inscriben en este proceso de fundación de una nueva lengua
artística no siempre son reconocidas y apreciadas, mientras no lo
ha sido la lengua o el estilo que están contribuyendo a instaurar.
Otra cosa sucede cuando la lengua· o el estilo ya es reconocido y apreciado; la obra de arte es reconocida y comprendida en cuanto usa esa lengua. Pero, ciertamente, no basta su inscripción en un estilo dado, o la fidelidad a sus convenciones O reglas para que la obra sea reconocida y apreciada como una verdadera obra de a1te. El arte es, ante todo, creación, y el producto artístico concreto que habla determinada lengua, ha de hablarlo
creadoramente. La obra de arte es, en definitiva, un uso creador de
cierta lengua artística, y la lengua es un modo histórico de articular
los diferentes signos artísticos. Tanto las lenguas como el uso crea•
dor de ellas constituyen los lenguajes artísticos en cada etapa determinada.
Con el ejemplo de la pintura, y dentro de ésta de la pintura
figurativa y no figurativa, hemos podido percatarnos de las peculiaridades del arte como lenguaje. El lenguaje poético tiene por base
un lenguaje ya hecho, con una lengua ya establecida ( con su vocabulario básico y sus reglas de articulación de los signos). El lenguaje poético, maneja, a su vez, signos que tienen ya un significado establecido. La pintura, a diferencia de la poesía, no tiene por base
un lenguaje ya establecido, pero de modo análogo a ella opera con
signos (figuras) que tienen ya una significación dada. Pero, como
no puede hablarse aquí de un sistema de articulación de los si "nos
w1iversal y forzoso, como sucede con el lenguaje ordinario, no ;ueCATIIEDRA

(21]

�de hablarse de lengua en el sentido que da Saussure a este término
con respecto al lenguaje verbal. La lengua sería aquí el sistema de
convenciones o modos históricos de articular los signos que conoce•
mos como estilos. En el caso del lenguaje no figurativo, fos signos,
carentes de un significado estable, se integrarían en formas sin re•
!ación con las formas reales, pero no obstante se trataría de formas
significantes. La lengua estaría constituida como en los casos an•
teriores por los diferentes estilos o modos convencionales distintos
de articularlos.

•

CONSIDERACIONES SOBRE LA
PROPOSICION "COGITO, ERGO SUM"

lffGO PADILL \
CENTRO DE INVFlSTIGACIONES DE
F'ILOSOFIA DE LA CIENCIA Y DEL
LENGUAJE.

FACULTAD DE FILOBOFIA Y LETRAS
UNAM.

l.

1

1

CONDICIONES DEL PROBLEMA.

En el cuerpo de doctrina cartesiano debe reconocerse una in•
decisión básica. Parece haber fundamentos suficientes tanto para in•
terpretar la proposición "cogito, ergo sum" como un razonamiento',
o como parte de un razonamiento -vale decir, como una inferencia,
o como parte de una inferencia- como también para ver a esta pro•
posición fuera de todo contexto inferencial2 • En el primer caso, ge•
neralmente se alude a un argumento o a un proceso silogístico; en
el segundo, a un conocimiento de la verdad de la proposición por la
vía de "una intuición simple de la mente", según expresión del propio Descartes".

I'

i..1111. 1

1

CATIIEDRA

[22]

Aparte de la indecisión antes señalada, la propos1c10n cartesiana introduce otros elementos de complicación por la aparición, en
ella, de los siguientes dos términos: el término "yo"' ( pronombre
personal, pero no nombre en sentido estricto) y el término "soy" o
CATHEDRA

[231

�"existo" ( en general, "existencia", que una larga controversia dispu
ta como no predicativo).

2.

¿ PROCESO

SILOGÍSTICO O ARGUMENTO SILOGÍSTICO?

La distinción elemental entre argumento y proceso se funda en
la diferencia misma, que daremos por sentada, entre la lógica y la
psicología.

•

1

la
un
en
to

Evidentemente, Descartes mismo liquida la posibilidad de que
proposición "cogito, ergo sum" forme parte, en su doctrina, de
proceso silogístico. La reputa como una proposición "primera",
un sentido que no excluye que antes de acceder a su conocimienpueda, o sea menester incluso, conocer algunas otras cosas.

Pero, justamente, por ~er "primera", impide que en un proceso
pueda tomársele por "segunda", es decir, por conclusión. "Y cuando di je -asienta Descartes- que la proposición pienso, luego existo
es la primera y más cierta que se presenta a quien quiera que filosofe con método, no negu~ con ello que antes de la misma es menester conocer qué es el pensamiento, qué la existencia, qué la certidumbre, y también que no puede ocurrir que aquello que piensa
no exista, y otras tales. Mas estas son nociones simplícimas y las
únicas que no dan noticia de una cosa existente"'.
Puede haber, pues, otras proposiciones anteriores a la proposición que nos ocupa. Pero ésta no se desprende de aquellas en
el proceso del filosofar. No asume, dentro de ese proceso, el papel
de una conclusión. Por el contrario, parece evidente que la proposición "cogito, ergo sum" es sentada como primera por su peculiar
característica de "dar noticia de una cosa existente". Cosa que, parece, el resto de proposiciones no podría hacer.
Todo lo anterior, por su parte, no impide el análisis lógico de
dicha proposición dentro de un contexto argumental. Es decir, el que
no pueda ser vista dentro de un proceso, no suprime la posibilidad
de su análisis dentro de un argumento, comúnmente asumido como
silogístico.

CATHEDRA

[24]

El Oficio del impresor. Impreso en el año de 1550,

�3.

EL ARGUMENTO SILOGÍSTICO.

Suele pensarse, y también por el propio Descartes', como forma del eventual argumento silogístico, la siguiente7 :
Todo el que piensa existe.
Yo pienso.
Yo existo.
La primera crítica que hay que adelantar a este tipo de ejemplos, consiste en refutarlos como representantes genuinos de un argumento silogístico.

La forma silogística de argumentación concierne, en general, a
relaciones que se establecen entre clases. Dicho de otra manera:
sólo puede incluír en su estructura proposiciones categóricas. Mientras que en el ejemplo, tanto en la segunda premisa como en la conclusión aparecen proposiciones que; por ahora, calificaremos de proposiciones aparentemente singulares. El que no se las califique de
definitivamente singulares, llene por hase la aparición, en ellas, del
término "yo", que no alcanza el rango de nombre propio, a la manera de "Sócrates" o "Renato" en las proposiciones estrictamente singulares "Sócrates piensa" o "Renato piensa".
La crítica anterior, empero, no está referida solamente a un
proh lema de precisión conceptual po,r lo que toque a determinar,
en rigor, que sea una forma de inferencia silogística.
Al propio tiempo revela el hecho de que la lógica clásica carecía de los recursos suficientes para realizar un análisi!i certero
de este tipo de argumentos. De ahí que se los haya confundido -y
a veces aún se les siga confundiendo- con argumentos silogísticos.
No obstante, aun cuando no pueda incluírseles en la clase de
los silogismos, los ejemplos del tipo aludido, al menos aparentemente, tienen la forma de una inferencia válida.
Como mera observación de pa:so, hacemos notar también que
lo que la inferencia establecería resultaría ser, simplemente, la proposición "yo existo", pero no el todo del complejo "yo pienso, lueCATHEDRA

(25]

�go yo existo". Esta proposición, si la referimos a la inferencia, c?n·
tiene parte de premisa y parte de conclusión. Luego, lo establecido
110 sería "yo pienso, luego yo existo", sino, expresamente, la parte
final de esta proposición compleja.

4.

LA INFERENCIA CON FUNCIONES PROPOSICIONALES Y CUANTIFICA·
DORES.

El argumento:

Todo el qne pzensa existe.
Yo pienso.
Lnego, yo existo,
en el caso de que la existencia pudiera tomarse por predicado, po-·
dría expresarse, en símbolos, como:
(x) (Px &gt; Ex)

Pa

= a).

Primeramente, porque siendo lógicamente correctas, la primera
formulación destruye la utilidad &lt;le la premisa mayor en el argumento, al implicar la existencia misma en la formulación del cogito;
la segunda, porque en el antecedente del condicional, en el complejo simbólico "Pa", si el símbolo "a" no ha de ser un símbolo vacío,
entonces debe designar un individuo particular, con lo cual también
se implica la existencia. En segundo lugar, porque hay razones para dudar, por lo menos, de que el término "yo" de la proposición "yo pienso" o del
complejo proporcional "yo pienso, luego yo existo" pueda hacerse
equivalente al término "a" de las formulaciones.
a la relación entre nombres y pronombres, formularemos las siguien-

Si el predicado E no estuviera por "existo", este modo de in•
ferencia sería perfectamente válido. Pero aceptemos, sin conceder,
que "existo" es predicado. Aún así habría que obse1;~~ que el ~omplejo simbólico "Pa" estaría en lugar de una propos~c1on,, por e}e~plo, como "Sócrates piensa", en do~de Sócrates des1gn~_na al md1viduo particular Sócrates. En camb10, en la formulac10n antes señalada, según su expresión cartesiana, "Pa" estaría en lugar de la
proposición "yo pienso", en donde ')o", si. nos ate~e~os excl~~ivamente al argumento, esto es, si no mtroduc1mos en el mformac1on
externa funciona estrictamente como pronombre personal, pero no
'
· Pero entonces resu1ta que "P"
como nombre
prop10.
a no pue de estar en luuar de "yo pienso", en virtud de que, como mero pronombre, el té~mino "yo" no designaría individuo particular alguno.
El anterior aserto sólo será sostenible si podemos mostrar que
la función lógica de los nombres es fundamentalmente distinta a la
de los pronombres.
Otras formulaciones simbólicas son igualmente rechazables. Por
caso, la formulación que se ofrece para la segunda premisa, del tipo':

CATIIEDRA

Pa &gt; (Ex) (x

Para aclarar el camino de la problemática planteada en torno

Luego, Ea.

(Ex) (Px) • (x

o la formulación que se ofrece para todo el argumento, del tipo':

= a),

tes tres cuestiones;
I.

¿Por qué en la lógica moderna se insiste en que los
símbolos del tipo "a", "b", "e_:._ designen individuos
particulares?

II.

¿ Qué significa que en la definición gramatical de
pronombre se diga que es aquello que está en lugar
del nombre?

III.

¿El término "yo", o en general los pronombres, son
verdaderos sujetos lógicos?

Las consideraciones que ofreceremos en seguida tienen un carácter esquemático y, en buena medida, provisional. Han de considerarse, por tanto, como un simple adelanto de asuntos que sólo una
reflexión más .meditada eventualmente podría fundamentar.

I. Si los símbolos del tipo "P", "Q", "R". etc., han
de ser interpretados como símbolos de predicados,
entonces expresiones del tipo "P( )", en donde"( )"
indica simplemente el lugar a ocupar por otro compo-

[26]
CATHEDRA

[27]

�nente, sólo pueden admitir en el lugar de "( ) " o
símbolos del tipo "x", "y", "z", etc., o símbolos del
tipo "a", "b", "e", etc. En el caso de expresiones
como "P:i", "Py", "Pz", etc., resultantes de sustituír en " ( ) " símbolos del primer tipo, obtenemos
expresiones acerca de las cuales nos vemos imposibilitados para decidir sobre su verdad o su falsedad'º. Por el contrario, si deseamos construir expresiones acerca de las cuales quepa decidir su verdad
o su falsedad, esto es, si deseamos construir proposiciones, entonces los símbolos a introducir en el lugar de " ( ) ", deberán ser del segundo tipo. Pero
como no se trata de una distinción meramente formal entre los dos tipos de símbolos, entonces habrá
que coincidir en que los del segundo tipo deben designar individuos particulares, pues sólo con base en
ellos podrá decidirse la conveniencia o inconveniencia de la predicación, es decir, la verdad o falsedad
de la proposición.

"

alcance de la afirmación gramatical anterior. Al menos, ha jo las siguientes circunstancias:

r

a)

El término "yo" no funciona como nom-•
bre fuera de contextos. El contexto puede aportar nombres o descripciones que
permitan establecer la equivalencia entre el término "yo" y tales nombres o
descripciones. Si tal contexto falta, el
término "yo" no designa persona determinada alguna. Luego, no funciona como nombre propio.

b)

Si el término "yo" no designa persona
determinada alguna, sino que funciona como equivalente de expi·~siones como "el que en cada caso . .. ", entonces tampoco funciona como nombre propio en virtud de que tampoco expre•
siones como "el que en cada caso ... "
determinan con univocidad la designación de un individuo particular, sino
que designan con i n d e terminación
"aquel ... que en cada caso".

c)

Si en Descartes, expresiones como "yo
pienso" fueran equivalente a expresiones como "he ahí el pensamiento"", no
se habría resuelto, con ello, el problema del término "yo" ni el problema
de la determinación, pues en la expresión "he ahí el pensamiento" aparece
igualmente un pronombre, sólo que de
carácter demostrativo. Correspondientemente a la pregunta "¿quién es 'yo'?",
que demanda determinación de tal pronombre, y que problematiza la relación entre nombres y pronombres, apa-

De esta manera, si una expresión del tipo "Pa",
es reputada como proposición, ha de concederse quP
el símbolo "a" debe designar el individuo particular cuyo nombre es a.

II. Se podría pensar que el término "yo" puede asumir

¡11:,llilil

el papel de los términos del tipo "Sócrates" o "Descartes"; en el fondo, de los símbolos del tipo "a",
"b" , ""
e , etc. Es d.
ecir, e1 papeIde no mb re.

1

Justamente esto es lo que parece que se quiere
decir cuando se asienta, desde el punto de vista gramatical, que el pronombre es aquello que está en lugar del nombre.
Pero sucede que no siempre y no en todas las
circunstancias el pronombre puede estar o está en lugar de un nombre. Así, es necesario restringir el
CATHEDRA [28]

CATHEDRA [29)

�nos "variable", "pronombre" y "cuantificación".
Pero como no es posible introducir en el argumento
cartesiano la cuantificación existencial en la segunda premisa -por adelantar aquello que se trata de
probar y por destruir la utilidad de la premisa mayor del argumento-, entonces la única posibilidad
de simbolización para "yo pienso", es:

rece ahora la pregunta "¿pónde es
' a111,, , " , que pro bl ema1·iza 1a aparen te
solución que pudiera ofrecer la expresión "he ahí el pensamiento".
Parece posible rechazar, pues, la
idea de que, en la situación estricta del
argumento cartesiano, el término "yo"
esté, como declara la gramática, "en
lugar de un nombre".
III.

De esta manera, la representación simbólica de
tal proposición, más que estar dada por el complejo
simbólico "Pa", estaría dada por el compleja simbólico "Px". Es decir, el término "yo" no asumiría
el papel de constante lógica, sino de variable lógica libre en una función proposicional.
¿Pero es que hay relación entre los pronombres
y las variables argumentales? En efecto, no sólo así
parece, sino que de serlo, ello explicaría -aunque no
solucionaría- la confusión que por lo que toca a la
interpretación del término "yo" surge en un análisis del argumento cartesiano.
"Las variables permanecen meros pronombres
para una referencia cruzada con los cuantificadores"
12
afirma Quine • Vemos, así, relacionados los térmi-

[301

Pero Px no es una proposición.

Ahora, ¿por qué es importante, desde el punto de
vista lógico, que el término "yo" juegue, en el argumento cartesiano, el papel de nombre?
La respuesta es sencilla: porque, de otra suerte, la proposición "yo pienso" no sería una proposición singular, como parece requerirlo el argumento,
sino que sería, solamente, una pseudo-proposición
singular. En otras palabras, al no ser, en rigor, pro•
posición, jamás cabría la posibilidad de determinar
su verdad o su falsedad.

CATHEDRA

Px

La diferencia lógica, pues, entre nombres y pronombres es la de las distintas funciones que cumplen
las constantes argumentales y las variables argumentales. Cuando no se introducen cuantificadores en las
funciones proporcionales, los pronombres no rinden
proposiciones. Por otra parte, las constantes argumentales no pueden ser pronombres, en caso de que
el pronombre no pueda tomar el valor de un nombre.

5.

¿QUÉ SUCEDE CON LA EXPRESIÓN "PIENSO, LUEGO EXISTO"?

Si aceptáramos, por ejemplo, las razones aducidas por Hintikka y por Villoro", que aunque distintas, ambas concluyen en la imposibilidad de hacer la sustitución del término "ro" por el nombre
propio '·Descartes" en la proposición "yo pienso, Juego yo existo",
entonces, pensamos, prevalecería la situación ana ]izada anteriormente, y la proposición "yo pienso" no sería tal, sino que sería, simplemente, una función proposicional con variable libre, es decir, en
el fondo no sería realmente una proposición.
¿En qué estriba, entonces, la necesidad que vio Desearles en la
e"presión básica de su filosofía? Concordamos con Hintikb en qt1~
esa aparente necesidad surge de lo que él llama la "inconsistencia
existencial"ª. Pero ello· entraña, conjuntamente, la ejecución de un
acto y la manifestación de una expresión, y la inclusión en esta expresión del verbo que mencione al acto. Esto podría aclararse con el
siguiente ejemplo del propio Hintikka: "nadie podría hacer c,·cpr n
CATHEDRA

[31)

�quien lo escucha de que realmente él no existe diciéndole precisamente esto"". Dicho de otra manera, hay un cierto tipo de inconsistencia al ejecutar un acto de pensamiento cuyo contenido sea que
no se ostá ejecutando ese acto de pensamiento. Pero la inconsistencia -y por contrapartida la necesidad aparente que surge de su
negación- no se produce en un nivel estrictamente lógico, sino que
implica la ejecución o realización de actos.
Del mismo tipo serían situaciones como las siguient~s: ejecutar
el acto de hablar expresando la proposición "yo no estoy hablando",
o el acto de escribir trazando la expresión "yo no estoy escribiendo".
Posiblemente la aparente mayor necesidad que surge respecto a la
proposición "yo pienso", es que en vigilia, más permanentemente se
ejecuta ese acto mencionado por esa proposición que cualquier otro
acto mencionado por cualquier otra proposición.
NOTAS.
l. Carta de 1640 (sobre San Agustín), p. ej. Cfr. M. Willisms, The Certanty of
the Cogito", en W. Doney (ed.), Descartes, Macmillan. London, 1968, P. 89.

2. II Res.p., AT., VH, 140, 18), p. ej. Cfr. Luis Villero, La idea y el ente en la
filosofia tle Des::artes, F. C. E., Méx., 1965, p. 70.
3. A. J. Ayer, "I think, therefore I am", en W. Doney, op. dt., p. 84 .
4. Cfr. p. ej., I. M. COpi, Introduction to Logic., Macnüllan, New York, 1955,
pp. 6 SS.
5.

Princ. Fil. X.

6. 11 Resp.

7. V!lloro, op, cit., p. 69.
8. lbid., p, 72.

9. Cfr. Jaakko Hintikka, "Cogito. ergo sum" inference o performance, en W.
Doney, op. cit., p. 111.
10. Nos referimos a los símbolos del tipo "Px", "Py", etc., sin introducir cuantificaciones.
11. Villoro, op, cit., p. 87.

12. W. v. O. Quine, The Methods of Logie, Henry Holt &amp; Co .. New York. 1960,
p. 128.
13.

Cfr. Hintikka y Cfr. Villoro, obras citadas. pp. 116 ss y 80 ss, respz.ctivamente.

14.

Hintik.k.a, op. cit., 116. ss.

15. lbid., 117.

CATHEDRA [32]

La cosedora de libros. Grabado del año 1825.

�SILENCIO ROTO
GLORIA COLLADO

Para qué un poema
para qué la rosa
para qué el objeto
para qué la tarde luminosa
imaginada y ardiente
para qué la calma
y el estupor
y la batalla agreste
y la palabra ensangrentada
de tu boca
que no dice
que se ausenta
que desconoce mi boca
para qué el aire y la lluvia y la distancia
Ya lo dije otras veces
Ya cumplí las promesas
Ya pisé las hojas
caminando en tu huerto
escalando tus rocas
Ya giré en tu hondura
y logré vestirme con tus plumas
Ya me impuse a tus manOIS
CATHEDRA [33]

�Y mi terror
fue doblado en tu pañuelo

Doblaré las manos
estiraré el cuello
y lograré verte a través
de tu grieta
Vendrán las horas gruesas
y los minutos contados en silencio
derrocharé mi ocio
y se me dará un fugaz pudrimiento
en mis entrañas
Y desearé romperte
astrujar tus añicos
y amontonarte
en el rincón más oscuro de m1 cuerpo

1

1

Se caerán las palabras una a una
de mi árbol
Te diré lo mío lo que es más allá
lo que pudo quitarme el aliento
lo que nunca pudo alimentarme
Lo que encuentro
cuando alargo las pisadas
y no llego
a esa parte
a esa precisa parte de mí.

No en vano pasa el tiempo
días atrapados
presa fácil del amor
No en vano
recorrimos juntos un cammo
rompiendo brechas
CATIIE DRA

[341

y acumulando arena en los zapatos

pasamos
Y todo sucede tan de prisa

Se conoce el verano
la sal la marea
el mediodía agreste
la luna de otoño
se conoce el árbol
y el perfil rabioso de los montes
Y se conoce el invierno
en las sábanas frías
que cada noche aguardan
un rapto nuevo
en tu presencia

Sobre las mismas paredes
sobre rocas lunáticas
y caminos misteriosos
resbalas con insistencia
con un terco afán
de entenderlo todo
de saturar tus glándulas
de vertir tus principios
de alcanzar tus extremos
de anular tus historias
No precipites el fin
raciona en pequeñas dosis
tu lluvia de destino

Rompamos este silencio
esta complicidad hecha de jirones
Rompamos este universo desbocado
y dejemos a un lado
CATHEDRA

[35]

�el deseo de sentir
y esta posesiva inquietud
que nos trastorna

Puede repetirse
sin temor a la denuncia
puede divulgarse la idea
sin que peligre la decencia
traducida en generaciones
Se puede hablar . sin timidez
haciendo declaraciones de odio y amor
por las cosas cotidianas
y las caricias domésticas
por el sentido de propiedad manifiesto
por la obligación
y el estruendo de familias de tiernas costumbres
y amantes deberes
por todas las obsesiones inverosímiles
que te agobian
ah encantadora burguesía
que tienes todo a tu alcance
sin libertad

Como fruta verde
en la rama del árbol
el tiempo te dilata
te insinúa .sobre toda circunstaf\Cia
y te declara
propiedad del aire
No hay equilibrio
que sostenga tu impotencia
no hay frontera que te condipione
Sólo está al acecho
tu joven savia
capaz de madurar
CATHEDRA [36]

Pero no hasta tan sólo
una declaración de amor y odio
a las costumbres
Tú estás roto por dentro
y la afición a las cosas doradas
te asfixia
Corre despacio
tranquila tu carrera
No hay espacio sin límite
y tú lo sabes

Conviene destrozar en añicos las palabras
que devienen en ideas
que devienen en palabras
que devienen en poemas
inútiles poemas renacidos
en un estruendo hermano
&lt;le lo fortuito
Nada puede usarse en contra mía
ni siquiera un papel
esa hoja en blanco que me apunta
Sólo eso: estoy aquí
y no es hora aún
de hurtar el camino silencioso
Pasa la tempestad y el estruendo
se consume el ciclo indefinido
se nos cierran las puertas
ante otras puertas abiertas
se satisface el hambre pervertida
y una nueva dosis nos reclama
Habitamos solemnes y anticipados
habitamos agrestes y domados
como esa flor que debió de brotar roja
CATHEDRA [37]

�o como nube incierta que carece de destino
lo que tocarnos
,
es parte ya de nuestras manos
lo que dejarnos
es parte ya de nuestra historia
lo que deja de ser y lo que es
lo que se alcanza o se retira
lo que invade lo que rompe lo que nulifica
viene a ser también nuestro silencio
un silencio roto hecho pedazos
inútiles partes de este cuerpo ajeno

Ui\' ASOMO A BAUDELAIRE El~ GARCIA LORCA.
DR. JUAN JOSÉ GARCÍA GÓMEZ
:MAFSI'RO HUEBPED DE LA UANL.
.FACULTAD DE FIL060F'IA Y LETRAS

Cubismo y surrealismo son términos que se discuten en cuanto atañan a obras literarias vanguardistas (?) de carácter universal. E Incluso se adjudican, más o menos gratuitamente, a multitud
de autores españoles cuya producción oscile en torno del primer cuarto del siglo XX.

1'

11

1

¡,

En el específico caso de Federico García Lorca, se suelen citar acoplándolos a determinadas de sus producciones, ( Cfr. Carlos
Ramos-Gil, Jean-Louis Schoenberg, Ildefonso Manuel Gil et al.).
Nunca, sin embargo, con demasiado éxito: los sustratos clásico y
neopopularista del poeta andaluz son tan fuertes, que o¡iacan cualquier otro matiz ísmico que pudiera tener.
Pero, a pesar de integraciones parciales, siempre es interesante observar cómo el escritor pudo asimilar ------1'!11 una producción tirante a lo romántico tardío-, influencias que como las enunciada&gt;
¡,uedan deberse a un barniz de su amistad con Salvador Dalí y que
&lt;listinguen su obra de menor tono local, ("Teatro Breve", "Poeta en
Nueva York", "Así que Pasen Cinco Años", "El Público", etc.), en
11n intento perdurador catártico.

11 ¡, 1 11 11 1

Haciendo a un lado las citadas obras, ( no por más estudiada,
menos interesantes), para el presente asomo se han tomado cuatro
poemas: Remansos, Remansillo, Variación y Remanso, canción final ,
CATIIEDRA

l38 J

CATHEDRA

[391

�-los cuatro iniciales de "Primeras Canciones", versos de juventud
cuya génesis podría situarse hacia 1922 al decir de Manuel Altolaguirre en el prólogo a la primera edición de 1935-.
Buscando no una "factura cuhi:sta" tipo Schoenberg, serán estudiados en función principal de las "correspondences" baudelerianas por considerar que allí está su origen y no en pasos vanguardistas más avanzados.
Una última observación: a pesar de que el poeta no hace ninguna indicación específica que lleve a poder agrupar los cuatro poemas, por la anterior circunstancia y aprovechando su común temática, formato, técnica y colocación dentro de la obra, se agruparán
como si cada uno de ellos fuera una parte evolucionante a totalizar
en lo que, en el mejor de los casos, no sería sino el inicio de un discutible camino cubista, siempre regido por el primero de los Poetas
Malditos.
Remansos:

Cuatro estrofas biversales formadas, cada una, por un pnmer
verso desnudo en su enunciación y cuya glosa -a manera de estribillo mutante en la circunstancia e inmutable en la esencia- , forma el segundo verso.

'I

La métrica es la siguiente:

111,, lil

11,

1

la.
2a.
3a.
4a.

estrofa:
estrofa:
estrofa:
estrofa:

3-5
2-6
2-5
4-6.

Oscilan, en moderada anarquía métrica, entre el mm,mo español bisílabo y el popular exasílabo, sin obedecer a ninguna reglamentación preceptivista. En este sentido y de entre los cuatro poemas,
éste es el más libre como si se tratara de la plasmación de un abierto universo que, poco a poco, se irá cerrando al tomar de él conciencia el poeta.
En cuanto a la rima, no existen consonancia ni asonancia externas. Versos blancos. No puede, por la distancia, tomarse como
CATHEDRA

[

40]

Grabado alemán del año 1545, que un siglo después
sirvió para ilustrar la Biblia Griega.

�nma la asonancia habida entre los 4 y 8. Pero insinúa la del romance.
El ritmo es marcado por el siguiente esquema:
la.
2a.
3a.
4a.

estrofa:
estrofa:
estrofa:
estrofa:

2
1
l
3

/
/
/
/

1-4
1-5
1-4
1-5.

En los versos nones no hay sino arbitrariedad rítmica, con la
única salvedad de ese cargo en "l" en los de las estrofas medias:
como una nota musical de un tema que se anuncia. Pero en los
pares se entrecruzan dos juegos rítmicos a manera de juego servenLésico. Ello confiere al texto una suerte de unidad rítmica apegada
a elementos externos de ascendencia clásica ligeramente modificada
por una libertad moderada.
Ya se ha hablado de la existencia de una relación de circunstancia a esencia. Ampliando la aseveración, entre el primero y el
segundo versos, ("Cipreses. / ( Agua estancada)"), hay una relación primaria, una correspondence simplísima pero efectiva. Los
mismos juicios pueden hacerse con respecto a la estrofa segunda,
("Chopo. / (Agua cristalina)") y tercera, ("Mimbre. / (Agua profunda)"). Pero estas corresponden.ces se convierten en dobles ínter•
relaciones cuando se meditan las naturalezas vegetales de los ver•
sos nones, las directamente llamadas "agua" ele los pares y la asociación esencial que las procrea. Ello se va acumulando durante el
desarrollo del poema en un acopio de imágenes que, inductivamenLe, son utilizadas para llevar al fin.

En las dichas elitrofas, la realidad es campirana. Los elementos nones se unen a los pares en correspondence debida a la observación de la naturaleza. "Cipreses" lleva a "agua estancada" con
la misma sencillez con que "chopo" a "agua cristalina" y "mimbre"
a "agua profunda". Inicia, pues, el ciclo con materiales de su realidad de provinciano circundado. Y las tres estrofas generan, tambit'n, el universo romántico provocador y provocado del lírico "yo"
de donde sale el poeta hacia su meta: la cuarta y última estrofa.
CATHEDRA

[411

�"Corazón. / (Agua de pupila)". Los elementos vegetales súbitamente se interrumpen. Es "corazón" quien ocupa el lugar vacante. La acuífera esencia quien lo porta. La técnica de Baudelaire Sº
funde en "largos ecos" con los siglos de oro españoles, como paso
próximo. Y aún más atrás, como remoto: con los mismos renacimien·
tos y manierismo 1talianos. Dante, Petrarca, Boraccio. Lopc, Quevedo, Góngora, la secuencia mexicana de Sor Juana Tnés de la Cruz,
están presentes en esta húmeda manifestación reflejada en la imagen de corazón, confiriéndole un nuevo advenimiento nwtafó rico ,h,
adolorida y coloquial tristeza: "Agua de pupila".
El estatismo de la imagen es abrumador. La total carencia de
formas verbales y el único empleo de color frío (verde) resaltado
sinecdóticamente sobre la transparencia de la linfa, lo exacerbar..
Ninguna anécdota muralla el pnmer paso. De nuevo Raudclaire.
Y los Malditos.

:1

'

,1,

11

I'

Mediante el citado juego, se cierra 1rna estructura circular lírica con un manejo de imprevistos contrarios basados en la esperanza y en la desesperanza. El agua básica comienza a ser pesimistamente estancada. Luego se optimiza y convierte en cristalina. A continuación, regresa a la negativa zona de la primera imagen. Para,
finalmente, convertirse totalizadoramente en la nueva esencia rev1v1ficadora de la tradicional y gastada lágrima.

Remansillo:
Segundo de los poemas. Tres estrofas biversales y separadas
también por un estribillo igualmente mutante en la circunstancia.
La métrica es la siguiente:
la. estrofa: 6-6
ler. estribillo: 5
2a. estrofa: 6-6
2o. estribillo: 5
3a. estrofa: 6-6
3er. estribillo: 5
En tono menor, construido mediante estricta reglamentación métrica clásica. Ningún rompimiento a la tradicionalidad. Unica concesión: el exasílabo de las estrofas se convierte en pentasílabo en los
CATIIEDRA [

42]

estribillos, fenómeno que redundará en beneficio del ritmo y, por
ende, de la musicalidad.

Rima:
Verso 1:
Verso 2:
Verso 3:
Verso 4:
Verso 5:
Verso 6:
Verso 7:
Verso 8:
Verso 9:

A
b
b
A
c
c

A
d
d.

, . En concordancia _con el fenómeno métrico, hay reglJlaridad rimalica. ~os versos primero, cuarto y séptimo riman consonantemente produ_c1endo un efecto reiterativo al emplear, antiacadémicament':, la m1s~a palabra-rima: "ojos". Además, tres juegos de asonancias: el primero, para los versos segundo y tercero; el segundo, para
l~s ~mnto y sexto; y el tercero, para los octavo y noveno. No hay
nrngun verso blanco, como en contrapunto con "Remansos". La mezcla de ~on~onancia y asonancia en un mismo poema, puede tomarse
como d1smrnuyente del ritmo consonántico. Valiosa es la mezcla neopopularista en la rima asonante, tomando el último verso de las
estrofas y su correspondiente estribillo.
Ritmo:
la. estrofa: 3-5 / 2-5
ler. estribillo: 2-4
2a. estrofa: 3-5 / 2-5
2o. estribillo 2-4
3a. estrofa: 3-5 / 3-5
3er. estribillo: 2-4.
. El. esquema ritmático obedece a formato menos evolucionado,
hber~anamente, que el del poema anterior; pero trabajado con sello
de Vll'tuoso en su transparente sencillez. Las dos primeras estrofas
Y sus correspond!entes estr!billos,. funcionan en 3-5 / 2-5 ellas y
2-4 ellos. Es decir, monorntmo bifurcado. Sin embargo, al comenCATIIEDRA

r43 1

�zar la tercera estrofa el ritmo esperado se altera y en su repetición
lleva con aumento de velocidad a su final: el segundo de los versos
calca el del primero, retomando para el estribillo la cadencia que
para éstos funciona durante todo el poema.

por el filtro integrador de ese "yo" al poeta que asocia. i\Ioderado
dinamismo.

Las correspondences se establecen sobre la misma logicidad de
relación primaria encadenada que en "Remansos". En la imagen
despertada por la primera estrofa, ("Me miré en tus ojos / pensando en tu alma"), sobresale la idea de la espiritualidad que irá, automáticamente, unida a la coloración de la andaluza flor del primer
estribillo: "Adelfa blanca". En la segunda, ("Me miré en tus ojos /
pensando en tu boca"), la clásica asociación colorística guiará hacia el segundo estribillo: "Adelfa roja". En la tercera, ("Me miré
en tus ojos. / ¡Pero estabas muerta!"), de igual manera al tercero y último de los estribillos: "Adelfa negra". Las adelfas coronan, en su evoh1ción colorística ordenada por los segundos versos
estróficos, la triste Jogicidad del universo del poema.

Seis versos dados en tres de las consabidas estrofas biversales,
cuya métrica es:

Existen, además, otras revivencias de "Remansos": la presencia de lo vegetal en afirmación de lo humano; y la utiliza~ión del
primer verso de cada una de las estrofas para funcionar como estribillo interno. "Me miré en tus ojos" opera como el ritorrn·l lo obsesivo que da paso, como heraldo, y complementa, como apoyo, al
estribillo real externo: estribillo mutable en la circunstancia motivada, (color: blanco, rojo, negro), e inmutable en la esencia, ( adel-

fa).
Aceptando la relación entre el poema anterior y el presente,
es notoria en éste la estructura deductiva. En el primero, el universo poético parte de lo general y lleva a lo particular en una se·
rie de, llamados por el poeta, remansos. En el segundo, el proceso
se invierte. Ya situado en lo particular, lo utiliza para desde allí
proyectarse a general de su lírico cosmos. Y el llanto, final del primero, justifica e integra la "Adelfa negra" de la muerte.
Las formas verbales abundan en número, si bien reducidas a
tres clases: tres reflexivos de primera persona, ("me miré"); dos
gerundios de acción interna, ("pensando"); y un último circunstan•
· 1 en segun da persona, ("estah as") . Del " yo" a1 " tu, " pasando
c1a
CATHEDRA

[44]

En la parte media de este conjunto, aparece Variación.

la. estrofa: 7-8
2a. estrofa: 7-8
3a. estrofa: 8-8.
Tendencia al octosilábico, -perfecta medida neopopularista-,
sólo rota en los versos primero y tercero, antes de la usual aceleración lorquiana. Ambos heptasílabos darían pie para considerarlos
versos cojos. Sin embargo, los cuatro poemas en cuestión ofrecen
rasgos que imposibilitan tal idea: entre ellos, el del elemento musical como valor primario. Y el del título particular del poema.
Y el de la repetición como recurso musical. Y. . . Sabida es la inIlu~ncia que la música tiene en Baudelaire y en el granadino. Verdadera t1ariación musical es el tratamiento que da a los pies quebrados de los dichos 1 y 3 versos. Más adelante seguirá hablándose de
este concepto por la importancia que tiene para los efcctos del pre$t'nte.

:\hora, la rima:
Verso
Verso
Verso
Verso
Verso
Verso

1:
2: a
3:
4: a
5:
6: a.

. Asonancia en los pares dejando libres los impares. Rima propia del romance que tan insistentemente se ha venido insinuando.
Unido a lo anterior, una variante no inusual del romance popular. con
las dos siguientes pecularidades: primera, métrica quebrada en los
versos primero y tercero; segunda, distribución biversal a manera
de minúsculas estancias. Rompimiento moderado a la tradicional
CATHEDRA

[451

�forma estrófica en aras de la musicalidad general, (intrgraci6n de
métricas quebradas en áreas de homogeneidad total).
El ritmo funciona:
la. estrofa: 3-6 / 4-7
2a. estrofa: 3-6 / 3-7
3a. estrofa: 3-7 / 4-7.

1

111 -~

• .,

A pesar de la brevedad &lt;lel texto, un ritmo musical hábilmente variante, complemento de la métrica. En la primera estrofa, dos:
3-6 y 4-7. Elementos para el juego. En la segunda, conserva la
posición non del primero e introduce un tercero: 3-7. Para, en la
última, arrastrarlo y finalizar con el 4-7 que había quedado suel~o.
( La integración rítmica de Ja música en el poema, es una de las. ~nfluencias baudelerianas mejor asimiladas por el poeta en cuestwn.
Respecto a su empleo, Cfr., entre otros: Leticia Pérez Gutiérrez, "Influencia musical en la Poesía de Federico García Lon~a". Tlumanilas '\o. 13, UA~L, Monterrey 1972.)
.\parentemcnte en "Variación" no existe el estribillo. Ello puede asegurarse en cuanto a su forma obvia. Mas_ ya quPdaron acl_arados al hablar de los dos poemas anteriores, Ciertos usos del mismo ~ue aquí serán totalizados parcialmente. Porque el estribillo
existe en forma dual e interna; no suelto, sino integrado a los propios versos entretejiéndose a las correspondences. En los nones, "el
remanso" noción inicial de todos. En los pares, "bajo", ocupante
de idénti~a posición sintáctica. Esta trama de estribillos intern~s integrados va acorde con el propio fondo del poema en una sene de
imágene; constructoras que, a manera de "Remansos", van de lo ge•
neral no humano a lo particular emotivo humano. "El remanso del
aire" se coloca junto a la multiplicidad imprecisa de "bajo la rama
del eco". "F.J remanso del agua" desemboca en la también multi•
)licidad pero mucho más precisa, de "bajo fronda de luceros". Y
T
'
· espesura de besos" •
"el remanso
de tu boca" lleva, sensualmente, "b ªJº
Hay otra novedad en "Variación". En cierta manera, remanente de lo dicho respecto al multicitado "Remanso": la unión d~ elementos vegetales y humanos. Pero aquí ]o vegetal pasa por ciertos
senderos tendientes al infinito fenomenológico antes de llegar a la
CATHEDRA

[46]

meta en la que el poeta pone su sensorialidad. La correspondence
del primer verso se basa en la idea móvil de corriente, &lt;le moYimiento. Se establece así, por juego de contrarios, el primer estribillo integrado: '·el remanso del aire". Luego, lo vegetal: ''bajo la
rama" que, en una imagen sinestésica, pasa a "rama del eco" en la
vegetalización de un fenómeno físico que conlleva la idea del moúmiento. Sucede lo mismo en la segunda estrofa. Mientras que en
la tercera y última, pasa a una imagen particular: "el remanso de
tu boca" para producir una general "bajo espesura de besos". Tanto en el primero como en este tercer poema, algo más: el reempleo
de la total carencia de verbos que confiere a los versos, en aprovechada correspondence a la repetida imagen de "remanso", un estatisrr.o atemporal de validez constante, dentro del cual se ha integrado en forma alterna la accionalidad del segundo poema y habrá de
hacerlo la del último.
En cuarto lugar, el último de los poemas: el titulado Remanso,

Canción Final:
En línea ascendente, Federico García Lorca culmina esta obra
de compleja estructura con la que remata e integra la serie. Catorci''
versos divididos en cuatro obvios estribillos externos y cuatro estrofas. Estas, tres biversales y una última aparentemente tetraversa1.
Su métrica es:
ler. estribillo: 6
la. estrofa: 8-8
2o. estribillo: 6
2a. estrofa: 8-8
3er. estribillo: 6
3a. estrofa: 8-8
4o. estribillo: 6
4a. estrofa: 8-8-4-8.
Predominio del octosílabo, en número de nueve, en las estrofas:
más un tetrasílabo, verso 13, de pie quebrado. Uso repetido del
exasílabo para el estribillo externo. Es, de la serie, el poema realizado con mayor apego a la unidad métrica. las variantes, juegos,
CATIIEDRA

[47]

�ya han sido usadas en los anteriores; en éste se totalizan definiendo
la meta a la que aquéllos apuntaban.
Rima:

' ~ r.;¡

1'

l ,1 lil ili

Verso
Verso
Verso
Verso
Verso
Verso
Verso
Verso
Verso
Verso
Verso
Verso
Verso
Verso

1: A

2:
3: b
4: A
5:
6: h
7: ;J
8: 9: b
10: A
11:
12: (b) B
13:
14: (b) B.

Dos juegos de consonancias. Los estribillos externos ofrecen el
primero, monocorde, a base de una palabra-rima: "noche". Pero todo el estribillo es una rima. Gigantescamente monocorde: "Y a viene la noche". La última estrofa da el segundo, que sigue la pauta
del primero: "bajo los álamos grandes". Otro juego de asonancia¡,
en los versos pares de las estrofas ( 3,6 y 9 del poema), que se integra con el segundo juego consonante interfuncionando asonantemente. Es ya el romance popular estanciado a modo de endechas y cortadas éstas por el estribillo. La evolución estrófica da su razón df"
ser.
Ritmo:
ler. estribillo (v. 1) : 2-5
la. estrofa (v. 2): 4-7. (v. 3): 3-7
2o. estribillo: 2-5
2a. estrofa (v. 5): 4.. 7, (v. 6): 3-7
3er. estribillo: 2-5
3a. estrofa (v. 8): 4-7. (v. 9): 4-7
CATJ·IEDRA [ 48

l

4o. estribillo: 2-5
4a. estrofa (v. 11): 4-7. (v. 12): 4-7. (v. 13): 3.
(v. 14): 4-7.

Fácil de advertir es la función musical del ritmo en "Remanso, canción final". Una serie, (2-5) en los estribillos que cambia al
juego (4-7, 3-7) de las dos primeras estrofas para luego homogeneizarse en el 4-7 perfectivo del octosilábico pop ular que, en el penúltimo verso, se quiebra en (3) para dar el acorde final que se ha
sostenido reforzándolo por ritmos contrastivos.
Las correspondences .se rigen por el e~tribillo y se unen a las
habidas en los tres poemas anteriores. "Ya viene la noche". La primera imagen, en la primera estrofa, es una de las más logradas
por el valor plástico que acarrea: "Golpean rayos de luna / sobre el
yunque de la tarde": la culminación de lo que Rubén Darío iniciara muchos años antes en su "En Chile". La segunda, marcha al elemento musical cenestésico: "Un árbol grande se abriga / con palabras de cantares". La tercera, introduce afectivamente el elemento
humano envuelto en el su tan querido aire. Y la cuarta, -perfecto
ejemplo del neopopularismo, casi una copla anda! uza-, se reintegra a los "Remansos", "Remansillo" y "Variación", cerrando el ciclo y totalizando, adoloridamente, el fenómeno poético.
Charles P. Baudelaire termina el soneto "CorrespondenCPs" que
sirve de epígrafe al' presente:
"II est des µarfums frais comme· des chairs d'enfants,
Doux comme les hautbois, verts comme les prairies.
Et d'autres, corrompus, riches et triomphants,
ayant l'expansion des choses infinies,
comme l'ambre, le muse, le benjoin et l'encens,
qui chanten! les transports de l'esprit et des sens."
Y sirve también, perfectamente, de corolario a este Federico García Lorca, bebedor en la fuente de los Malditos para quien "el ámbar, el musgo, el benjuí r el incienso" "cantan los transportes del
espíritu y de los sentidos".
San Rafael, Colima. Marzo de 1974
CATHEDRA [ 491

�cretaría de Gobernación bajo la presidencia de Don Venustiano Carranza.

RAMON LOPEZ VELARDE, PRECURSOR DE
LA POESIA DE VANGUARDIA EN MEXICO*

Para entonces bahía comenzado su carrera literaria, publicando algunos poemas, ensayos y crónicas en diversos periódicos: en
El Regional de Gnadalajara, en 1909; en La Nación, de México, en
1912; en El Eco, de San Luis Potosí, en 1913; en Revista de Revistas, de México, -1915-1917-; en Vida Modema, de México
-1916- y en Pegaso, de México, siendo co-director de esta última
revista con Enrique González Martínez y Efrén Rebolledo -1917-.

En 1916 publicó su primer libro de poemas: La sangre devota,
.rnnque sus Primeros poemas, datan de 1905.

DRA. MARÍA GUADALUPE MARTÍNEZ

l.

DATOS BIOGRÁFICOS DE RAMÓN LÓPEZ VELARDE.

nació el 15 de junio de 1888, a la una
de la mañana, en Jerez, Zacatecas, año en que Rubén Darío publicó su libro Azul, en que D. Porfirio Díaz se reeligió para su tercer
período de gobierno. Fue el primogénito de sus padres el Lic. Jos{
Guadalupe López Velarde y Dña. Ma. Trinidad Rerumen, quienes se
casaron el 19 de agosto de 1887.

RAMÓN LÓPEZ VELARDE

Además de Ramón, nacieron de este matrimonio ocho hijos
más: Jesús, Trinidad, Ma. Guadalupe, Pascual, Guillermo, Leopoldo, Aurora y Esperanza, gemelas.

''

A los doce años fue enviado a estudiar al Seminario Conciliar
de Za ca tecas, 1uego al de Aguascalientes.
' 11

En 1906 hizo sus estudios preparatorios y dos años después in•
gresó como estudiante de Jurisprudencia en la facultad de San Luis
Potosí, S. L. P.
En 1910 se unió a la causa maderista. Quizás colaboró en el Plan
de San Luis Potosí, pero continuó su carrera, recibiendo su título de
abogado el 31 de octubre de 1911. Fue Juez de Venado, S. L. P.
y hacia 1914 se trasladó a la ciudad de México y trabajó en la Se* Contcrenci&amp; sustentada el día. 23 de abrll del presente afio. en el Auditorio de la Pw.~
cultad de Fllosofl&amp; y Letras de la Univenit!ad Autónoma. de Nuevo 1.eón.
CATHEDRA

[50]

En 1919, publicó su libro Zozobra que marca sus "flores de
pecado".
Posteriormente fueron publicados:

El son del corazón.
El minutero.
El Don de febrero y otras prosas.
Crítica literaria.
Dos cuentos.
Periodismo político.
Cartas.
A los 31 años, Ramón López Velarde continuaba de soltero y
amando a varias mujeres sin amar a ninguna en especial. y el 19
de junio de 1921 muere de pulmonía en su apartamento de la Avenida Alvaro Obregón. Una gitana le había vaticinado que moriría
asfixiado y así fue. La suave patria, su último poema, fue publicado en la revista El Maestro, en el mismo mes de junio de 1921.
A la muerte de este insigne poeta, siendo Presidente de la República Don Alvaro Obregón y Secretario de Educación Pública Don
José Vasconcelos, se dispusieron sus honras fúnebres por cuenta del
Gobierno. Su féretro fue conducido al Paraninfo de la Universidad
y la Cámara de Diputados estuvo de luto por tres días. Su cuerpo
fue sepultado en el Panteón Francés.
CATIIEDRA

[51]

�La Revista Mrxico Moderno que dirigía entonces el poeta Enrique González Martínez le dedicó sus números 11 y 12, '.1tño I, incluyendo artícnlos y poemas, y en el número correspondiente a la
fecha de su muerte Año I, No. 10, se insntó un volante expresando
el duelo que decía: "Ramón López Velarde, el poeta mexicano por
antonomasia, que aumentó con originalísimo talento el ritmo insospechado de nuestra vida provinciana, llevando a una poesía '!ueva
y universal por sus secretos de selección y sus purezas estéticas los
latidos de su raza, ha muerto. El 19 de junio de 1921 es un día
de luto para la poesía castellana".'

Sus lecturas preferidas fueron la! obras de Herrera y Reissing,
Leopoldo Lugones, Ruhén Darío, Laforgue, Baudelaire, Francis Jam•
mes, entre otras.

Así pues, Ramón López Velarde vivió la época revolucionaria
y perteneció al Ateneo de la Juventud, mas vive aún entre nosotros
~orno un gran poeta y ensayista.
'.~.

ESPIRITUALIDAD DE SUS VERSOS.

Ramón López Velarde en una de sus compos1c10nes líricas de

El Minutero decía:

En 1926, en el Cerro de la Bufa, se descubrió una placa que
dice: "Zacatecas,
do Gobernador el
en la casa donde
acudieron diversos

al poeta jerezano Ramón López Velardc", sienSr. Femando Rodarle y otra, se colocó en Jerez,
nació Ramón López Velarde, actos a los cuales
periodistas, poetas, artistas e historiadores.

Cervantes, acerca de su obra.

,ersos que nos orientan a captar su espiritualidad va que tul'o una
lucha constante entre el alma y el cuerpo; de aquí su rlrnma íntimo
con su adoración a su musa Fuensanta y sus experiencias vividas en
s11 madurez que refleja en sus poemas de Zozobra.

En 1944, Don Francisco Monterde publicó una plaquette de
·La suave patria, con una nota crítica y en ese mismo año aparecen

Sin embargo, siempre buscaba -la presencia femenina a11nque
luviese después la reflexión y la angustia.

En 1924, José Gorostiza dio , una conferencia en la Biblioteca

sus obras completas en la Editorial Nueva España.

1

1

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1111

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"Yo, en realidad, me con!idero
un sacristán fallido",

En 1946, a los 25 años de su muerte se recordó su memoria y
su obra sigue siendo tema de interrogantes y de fascinació!J de los
lectores y literatos.
En 1963, por orden-decreto del Presidente Don Adolfo López
Mateos, sus restos fueron trasladados a la Rotonda de los Hombres
Ilustres, del Panteón Civil de Dolores, en cuya ocasión el también
poeta José Gorostiza pronunció una honra fúnebre acerca del Perfil
humano y esencias literarias de Ramón López Velarde.
Su producción poética con diversas tendencias estéticas como
son el colonialismo, el folklore, el apego al lenguaje plástico mexicano de lema provinciano, el surrealismo, el modernismo, enfocan
al poeta precursor ele la poesía de vanguardia. Y sus ensayos muestran una preocupación nac.ionalista y patriótica que desemboca en !U
poema La suave patri,a.
CATHEDRA

[52]

El aspecto erótico que captamos en Zozobra y en El son del corazón, tienen. quizás una influencia de Baudelaire, pues recordemos
que a principios del Siglo XX, México tiene aún esa influencia francesa, pues así como Ramón López Velarde, Enrique González Martíncz. su contemporáneo, otro exquisito poeta modernista, bebe también las fuentes francesas, con esa finura de la forma v esa musicalidad de sus versos que encontramos tanto en el uno co~o en el otro.
Sin embargo, nuestro poeta estudiado trasciende como Enrique González Marlínez, en sus últimos poemas, a ese modernismo plástico,
cuyo poema Tuércele el cuello al cisne, marca el final del Moder•
nismo en México y enfoca y perfila el renacer de otras corrientes
como lo haremos notar en el transcurso de nuestro comentario de 1a
obra de Ramón López Velarde, que hemos catalogado como precursor de la poesía de vanguardia en México. Veamos que aunque
López Velarde muere en 1921, en plena época modernista, los "ismos" literarios varían en cuanto a épocas determinadas. pues cas.i
CATHEDRA [ 53

I

�... 1915. . . (2)
siempre las diversas corrientes se entremezclan y difícilmente se tic.ne un "ismo" puro. Es por ello, que el poeta trasciende en el cam
po literario a su época. Pudo haber vivido en nuestros días como
vive su poesía y expone esa angustia vital de nuestro Siglo XX.

3.

RAMÓN LÓPEZ VELARDE, PRECURSOR DE LA POESfA DE VANGUARDIA

En el siguiente poema, expone la mezcla de sus sentimientos puros Y eróticos como se simbolizan con el uso del color "berme¡· o" y
"grana d"
·
a , notas mo dermstas;
y ese tono angustioso, esa incertidumbre y la soledad, características surrealistas:
ANIMA ADORATRIZ,

EN MÉXICO.

La frustración como elemento de la temática vanguardista, la
angustia existencial, la soledad, la reflexión filosófica, el tema del
amor y de la muerte y la búsqueda del "más allá", como notas del
hombre de nuestro tiempo, nos indican al poeta de vanguardia, por
"jemplo en la siguiente poesía, en la que tenemos la angustia y la
frustración amorosa del poeta:
A UN IMPOSIBLE,
"Me arrancaré, mujer, el imposible
amor de melancólica plegaria,
y aunque se quede el alma solitaria
huirá la fe de mi pasión risible.
Iré muy lejos de tu vista grata
y morirás sin mi cariño tierno,
como en las noches del helado invierno
.
1a 11orosa serenata. " 2
se extmgue
De Primeras poesías. (19()1;) .

Asimismo en la siguiente:
EN LAS TINIEBLAS HUMEDAS,
"Toda tú te deshaces sobre mí como una
escarcha, y el traslúcido meteoro prolóngase
fuera del tiempo; y sueñan tus palabras remotas
dentro de mí, con esa intensidad quimérica
de un reloj descompuesto que da horas y horas
3
en una cámara destartalada ... "
De Sangre Devota. (19Hn

CATHEDRA

[54]

"Mi ángel guardián y mi demonio estrafalario
desgrana_n?~ granadas fieles, siguen mi pista
'
en las v1c1s1tudes de la bermeja lista
que marca, en tierra firme y en mar, mi itinerario.
... ¿_En ~'.té com~lgatorio secreto hay que llorar?
¿Que bruJula se mmanta de mi sino? ¿Qué par
~e !~enzas destr~nadas .se me ofrecen por hijas?
t Que lecho esqmmal pide tibieza en tramento?
Anima adoratriz: a la hora que elijas
para ensalzar tus fieles granadas, estoy pronto.,,.
De Zozobra. (1919).

~ _"El sueño _de los guantes negros", usa el "dístico francés",
la tematJca sur~eahsta y fantasmagórica y la espiritualidad religiosa de un Franc1s Jammes:
" ... De súbito me sales al encuentro
resucitada y con tus guantes negros"
" ... Para volar a ti, le dio su vuelo
el Espíritu Santo a mi esqueleto" ...
i Oh prisionera del Valle de Méjico! " 5
De El son del coruón.

Y en algunos otros poemas seguimos captando las notas de la
poesía de vanguardia como en:
CATHEDRA (55)

�EL SUEÑO DE LA INOCENCIA,
'-'Soñe que comulgaba, que brumas espectrales
envolYían mi pueblo, y que :\uestra Señora
me miraba llorar y anegar su Santuario.
"Tanto lloré, que al fin mi llanto rodó afuna
e hizo crecer las calles como en un temporal;
y los niños echaban sus barcos papeleros,
y mis paisanas, con la falda hasta el huesito,
según se dice en la moda de la provincia.
cruzaban por mi llanto con vuelos insensibles,
y yo era ante la Virgen. cabisbaja y benévola,
8
el lago de las lágrimas y el río del respeto ... "
De El $0n del corai6n . (1'9W·19Zl)

En la siguiente poesía captamos la reflexión filosófica ante la
muerte. Veamos:

GAVOTA,
"Señor, Dios mío: Ko vayas
a querer desfig11rar
mi pobre cuerpo, pasajero
más que la espuma de la mar.
. . . );o me hieras ningún costado,
no castigues a mi cuerpo
por haber vivido endiosado
ante la Naturaleza
y frente a los vertebrales
espejos de la belle:ta.

Como el prime~ poste~ _se puede considerar la efigie
de Carlomagno 1mpres1on del año 1546.

No tengo miedo de morir,
porque probé de todo un poco,
y el frenesí del pensamiento
todavía no me vuelve loco ... "'
De El son del ooraxón.
CATHEDRA [ 56 j

�Continuamos con el tema de la "muerte" y del "amor", temas
antitéticos, de plenitud existencial el uno, de añoranza vital el otro,
ante la frustración de su propia vida en
HORMIGAS
"Antes de que deserten mis hormigas, Amada,
déjalas caminar camino de tu boca
a que apuren los viáticos del sanguinario fruto
que desde sarracenos oasis me provoca ...
Antes de que tus labios mueran para mi luto,
dámelos en el crítico umbral del cementerio
como perfume y pan y tósigo y cauterio."'
De Zozobra. (1919).

Y este otro poema con la temática de la "mnerte"
SI SOLTERA AGONIZAS
"Si soltera agonizas,
irán a visitarte mis cenizas." (póstumo, 1921) .•
t&gt;e l!I son clel ...-u6n.

Entre sus poemas ricos en audacias verbales, del uso del "ver•
so libre" y que se nos antoja absurdo, tenemos Tierra Mojada, poe•
ma en el cual el empleo de las contraposiciones, del adjetivo, de
las asociaciones y de las metáforas es palpable, técnica ésta de los
surrealistas y escritores de "lo absurdo", como Pablo Neruda, Eugenio lonesco, Beckett, etcétera, con esa angustia existencial, ese "desamparo ontológico", esa soledad y ese meditar en sí mismo. Veamos:
TIERRA MOJADA
"Tierra mojada de las tardes líquidas
en que la lluvia cuchichea
y en que se reblandecen las señoritas, bajo
el redoble del agua en la azotea ...
Tardes como una alcoba submarina
con su lecho y su tina;
CATHEDRA

(57]

�1

quietudes, de angustia existencial, y, por tanto, precursor de la poesía de vanguardia.

tardes en que envejece una doncella
entre el brasero exhausto de su casa,
esperando a un galán que le lleve una brasa;
tardes en que descienden
los ángeles, a arar surcos derechos
en edificantes barbechos;
tardes de rogativa y de cirio pascuol;
tardes en que el chubasco
me induce a enardecer a cada una
de las doncellas frígidas
con la brasa oportuna;
tardes en que, oxidada
la voluntad, me siento
acólito del alcanfor,
un poco pez espada
nlO
y un poco San Isidro Lab ra dor . . .

'1l'l"

Ya el ilustre crítico Don José Luis Martínez dice de su poesía:
"Cuando avanzaba tan valientemente a lo desconocido en' experiencias com0 éstas (tan coincidentes con la imaginación surrealista)
no podían seguirlo aquellos críticos que lo llamaron extraviado en
las extravagancias, ni pueden seguirlo quienes ayer y hoy lo quieren
sólo cantor nostálgico de su pueblo."11

IDe Zozobra.

Y, por último, en "Te honro ~n _el espanto",. encontra.~os 1~
técnica modernista con el uso del adJellvo, esa dualidad de amor
y "muerte", la angustia y la soledad exi~tencial, y la técnica surrealista todo ello que corrobora nuestra tesis de catalogar al poeta Ramón' López Velarde como precursor de la poesía de vanguardia.

Y él mismo expone: "Nuestra emoción es una linterna sorda
que horada la cúbica negrura de los aposentos, a deshora. Instante
novelesco, de novela centrípeta. Los ojos del gato estallan, a la altura de un sillón. Se decanta la glosa del grillo. Los duendes andan en cabildeos. Hemos perdido la inteligencia del lenguaje usual
y el Diccionario susurra. Accedemos al lecho de la conciencia, y
sobre una fuente de aguas fundamentales, un surtidor deprime y encumbra su asta y se encariña con las fluctuaciones de su bandera
gaseosa. " 13

4.

EL MENSAJE POÉTICO DE RAMÓN LÓPEZ VELARDE.

El mensaje poético de Ramón López Velarde lo encontramos en

El Minutero, donde se nos presenta como un gran prosista; y en su
poema patriótico La suave patria. que a· pesar de ser un poema de
tema grave, utiliza todavía el "versolibrismo" y el lirismo de su
obra poética en general.

Veamos:
"Y porque eres, Amada, la armoniosa elegida
de mi sangre, sintiendo que la convulsa vida
es un puente de abismo en que vamos tú y yo
mis besos te recorren en devotas hileras
encima de un sacrílego manto de calaveras
• · f"1cha de dommo.
. ' " 11
como sobre una erollca
Se le ha llamado a Ramón López Velarde "el cantor por antonomasia de la provincia", "el poeta de su propio mundo" y nosotros
lo catalogamos como "el poeta de la ensoñación" o "el poeta me•
xicano surrealista", pues, realmente, su obra poética nos lleva a conocer un mundo de añoranzas, de ensoñaciones, de amarguras, de in-

La esencia del poema estriba en el mensaje de su retorno a la
provincia, a los orígenes, por la frustración de la vida citadina y
1a nostalgia de una vida sencilla y pura de la niñez y juventud primera.
La magia del lenguaje poético de Ramón López Velarde nos
envuelve y nos transporta a otros mundos, mundos íntimos y personales y vivencias, añoranzas y frustración vital que quisiera cambiar por una nueva vuelta a su amor idealizado, a Fuensanta, la musa poética, la mujer amada, el romanticismo poético y "el eterno femenino" ...
CATHEDRA

CATHEDRA

[58]

[59]

�Como decíamos, Ramón López Velarde, se encuentra, poéticamente hablando, dentro del Simbolismo, ·del Modernismo, del Realismo, del Surrealismo, ya que utiliza de la "imaginación y la expresión", la metáfora, el rebuscamiento de la palabra y del verbo,
la espiritualidad de sus versos, las "asociaciones imprevistas", !~res
y caprichosas, pues nuestro poeta comentado se adelanta a su llempo con una libertad expresiva, el uso de los "claroscuros", "la sensualidad", el uso del color, los métodos descriptivos, técnicas éstas
que se encuentran en los diversos "ismos" anteriormente aludidos.
A.sí pues, en todos estos poemas analizados o comentados hemos
captado esa angustia del amor vedado, esa duda de su verdadero
amor, esa zozobra del alma en pena, esa búsqueda de un no se qué,
esa frustración de la esencia vital, ese sueño de lo inconsciente, ese
trascender de la vida, esa frustración del hombre actual. E1s por
ello, que, repetimos, Ramón López Velarde, con las tendencias surrealistas, la influencia baudelaireana y de la poesía de la Pléyade,
del Simbolismo francés y del Modernismo hispanoamericano, es un
producto de su época, de la influencia francesa exquisita que encontramos en los hombres del primer tercio del Siglo XX, de los grupos intelectuales refinados de un "Ateneo de la Juventud"; como Enrique González Martínez, Amado Nervo, -poetas-; o José Vasc~ncelos, Mariano Azuela, Martín Luis Guzmán o tantos otros eseniores que militaron en las filas revolucionarias y entrevieron la problemática de la evolución social mexicana.

5.

EVOLUCIÓN ESPIRITUAL DE RAMÓN LÓPEZ VELARDE Y COMENTARIO
PERSONAL.

madurez y póstumos con la añoranza del más allá y el "contrapunto" de la temática del amor y de la muerte.

Hoy, veintitrés de abril de 1974 a los 52 años, 10 meses y 4
días de la muerte de Ramón López Velarde, Nuevo León, a través
de la Facultad de Filosofía y Letras de la U. A. N. L., rinde merecido homenaje a uno de sus preclaros hombres de letras, el poeta
surrealista y cosmopolita, precursor de' la poesía de vanguardia en
México.

l. López Velarde, Ramón. Obras Completas, F. C. E. la. ed. 19'H. p. 50.

2. López Velarcte. Ramón. Obras Completas, Cit. p, 61.
3. lbid, pp. 94-95.

4. L6pez Velarde, Ramón. Obras COmpletas. Opus. Clt. p. 166.
5. Ibid, p. 205.

6. López Velarde, Ramón. Obras C,'Ompletas. Opus Cit. p. 207.

7. López Velarde, Ramón, Obras Completas. Opus Cit. p. 195.
8. lbld, p. 160.
9. Ibid, p. 200.
10. López Velarde, Ramón. Obras COmpletas, Opus Cit. p, 151.

11. López Velarde, Ramón. Opus Cit. p. 178.

Ramón López Velarde, a través de sus obras va evolucionando
espiritualmente corM lo hemos podido señalar en nuestro estudio de
algunas: Primeras Poesías, La Sangre Devota, Zozobra y el Son del

12. Martlnez. José Luis. En pro!. a Obras Completas de R . L. V.

Corazón.

B 1I BLIOGJtAPIA

En sus primeros poemas, esa poesía pura dedicada a su musa
Fuensanta y sus temas provincianos, . luego, las poesías de tono erótico con la influencia de Charles Baudelaire y, después vuelve a esa
angustia primera, a eas desilusión y desesperanza en sus poemas de

López Velarde, Ramón. Obras Completas. F

CATHEDRA

[60]

13. López Velarcte, Ramón. Opus Cit. p. 36.

e E. la. ed .. México, um.

GáJvez de Tovar, Concepelón. Ramón López Vetarde en tres tiempos, F.&lt;litori.a.1 Porrúa, S. A . la. ed. México, 1971.

CATIIEDRA

[61]

�ciones, creando un mundo en donde los sentimientos, los actos, son
oscuros, confusos, llevados al absurdo, creando una confusión y un
desorden artificial en sus escritos donde " ... se entreveran los datos,
se alterar! las fechas, se vuelve sobre lo andado, se mezcla lo visto
con lo oído, lo remoto con lo presente, el acontecimiento con el juicio, y la opinión propia con la ajena.'"
MUERTES DE PERRO Y EL FONDO DEL VASO (DÍPTICO)

FRANCISCO AYALA, NARRADOR
DIONISIO HERNÁNDEZ ESCOBAR

LOS USURPADORES
1

pretende en este libro de relatos hallar una explicación al problema de E:5~aña, al desamp~o del ho~~e es:
pañol, al "desigual e imprev1S1ble curso de la vida humana , que
en el autor se vuelve una constante de toda su obra, en la que pesa
un sino trágico sobre los personajes, quienes se conducen a sí mismos hacia la destrucción. Así sea en el primero de sus cuentos a San
Juan de Dios, como en el último: El abrazo, deviene la lucha movida por los celos, la envidia, la venganza, el ansia de pod~r, q~e
determinan el sino trágico del hombre, que consume su existencia
en busca del logro de sus vanos afanes terrenales.
FRANCISCO AYALA

•

Es "El hechizado", de los cuentos que integran el libro, el más
logrado, de más calidad, relato del desgano, del " ... cansancio de
interminables tramitaciones."' El autor describe el itinerario cH Tndio González lobo desde las cumbres andinas al centro de las cortes de Madrid" a través de un dédalo de pasillos y antesalas, donde la esperanza' se pierde y se le ven las vueltas al tiem~o'.'\ "el fin
del viaje es oscuro, un enigma que contrasta con el des1stmuento _de
las pretensiones del personaje al llegar ante el. :r:ey.. El cuento P":
tende simbolizar el imprevisible curso de la vida humana, moralizando sobre " ... la vanidad de todos los afanes en que se consume
la existencia."'
Ayala emplea un lenguaje erudito, sobrio, que sirve a sus inten-

En 1958, Ayala publica Muertes de perro, primera parte de
un díptico en el que se pretende enfrentar la realidad latinoamericana por medio de la crónica de una dictadura: la de Antón Bocanegra. Crónica que, más que intentar analizarla (la dictadura), es
el pretexto que sirve a Ayala para enmarcar a sus personajes, que
servirán al autor para encontrar el último sentido de existencia, sentido que nos preguntamos si se plantea de acuerdo al contexto latinoamericano. Aquí, en Muertes de perro, como en Los usurpadores y
en El fondo del vaso, los actos de los personajes desembocan en su
destrucción.

La obra narra el ascenso, caída y muerte tanto del dictador como
de otros personajes: Tadeo Requena, Francisco Cortina y otros que
pueblan la obra. Es de claras tendencias o influencias esperpénticas,
subrayando las situaciones absurdas, deformando la realidad, buscando con ello encontrar el sentido trágico de la vida. Pero esta técnica
que pretende así impactar al lector no lo consigue; son situaciones
superadas, desvirtuadas por el afán del efecto, se cae en el melodrama, los personajes se vuelven evidentes así como sus acciones, que
permiten adelantarse a los acontecimientos.

La deformación de la realidad, la exaltación de lo absurdo, se
aprecia en diversos pasajes como el del "Niño raptado", el del perro
que ladraba el himno, o el de la muerte de la perrita Fann}·, que
casi provoca un duelo nacional, se convierte en noticia de prensa y
radio y merecedora de una elegía del poeta Zapata, provocando inclusive manifestaciones del cuerpo diplomático; se pretende hacer ver
la atmósfera de adulación que puede provocar un hecho tan doméstico como el relatado, el autor se desboca, pues en realidad este pa sa je, así como los ya mencionados y los que no, más bien parecen
trazos de brocha gorda.

CATHEDRA [ 62]
CATHEDRA

[63}

�Ayala crea una vez más el desorden artificial, la confusión que
no lo es, el relato minucioso y descriptivo que había empleado en
sus cuentos; esta vez con menos fortuna, convirtiendo la lectura en
can~~da y farragosa, a pesar de estar bien escrita - ·cosa que no se
puede negar. El relato se adecua a las circunstancias, al desarrollo
de las acciones.
Quizá los mejores momentos son los encuentros de Tadeo Requena con la hija de Rosales: María Elena, en el velorio de su
padre. "Acábaba de descubrir en un rincón a María Elena, despei•nada y ojerosa, desmadejada sobre una butaca, y después de pen•
sarlo un instante me acerqué a ella, ... " " ... Comencé a pasarle la
mano por la cabeza, (qué iba a hacer), y ella, entonces, clavándome
los dedos en el brazo, escondió la cara contra mi pecho. Estaba agotada, no había dormido, le olía el aliento, y tenía hinchados sus
ojos preciosos. La llevé hasta el diván, y seguí acariciándola. No
se resistía a nada, a pesar del calor, le castañeaban los dientes. En
realidad, estaba medio desnuda, con sólo una bata sobre la carne. Me
miraba con estupor, pero no se resistió a nada."1

,,

El cuarto del Artista, Grabado en maderas por
Comenius.en eJ; año 1654.

Los personajes de Ayala sucumben ante su destino trágico, víctimas de las intrigas y luchas interiores. Tadeo Requena, quien asciende al poder por capricho del azar más que caprichoso, se convierte en el hombre de confianza de Antón Bocanegra, sólo para verse preso de los hechos que son más fuertes que él, víctima de la intriga de la es¡iosa del dictador, da muerte a éste arrastrando en su
acto a los demás personájes de la obra, acepta el final con resignación consciente de su sino.
En 1962 se. publica El fondo del vaso, segunda parte del díptico formado con Muútes dé perro. Tiene desde su creación un parto forzado, pues Ayala, siguiendo su sistema de convertir a sus personajes en escritores improvisados, esta vez confía la tarea a José
Lirio Ruiz, comerciante de ascendencia española que había desaparecido ya en la obra anterior. Lino se toma por desfacedor de entuertos lanzándose a defender la memoria de Antón Bocanegra, ayudado para este fin por Luis R. Rodríguez, periodista de El Comer•
cio, un diario de la capital, a quien también resucita Ayala. La
obra es un retorno, un volver a plasmar las ideas y formas de escribir
CATHEDRA [ 64

l.

l

�del autor, quien no logra despojarse del afán de hacer historia novelada, insistir sobre una presencia del sentido trágico de la vida,
que en esta obra se identifica un poco más con los personajes que
en la anterior, pues son en general de ascendencia española.
La novela narra las peripecias de José Lino, desde su desaparición --que no lo es- en compañía de su secretaria. Desde un
principio José Lino se lanza imprudentemente en las garras del destino que ya el autor le tiene designado, actuando de la manera más
inopinada y con una ceguera total de la realidad. Así, cuando el
hijo Luis R. Rodríguez pone sus ojos en Candy, la secretaria de Lino,
éste reaccionará complicando las cosas, de tal manera que cuando
el Junior R. es muerto en circunstancias poco claras --que por lo
demás no se modificarán- Lino se ve arrastrado por los hechos,
cooperando en todo lo posible para ello, perdiendo gracias a esto
todos sus bienes y prestigio al ir a dar con su humanidad a la cárcel.
Por lo demás, la lectura de esta novela es más amena que la ante•
rior, al menos en primera y segunda partes, en las cuales el autor
hace una descripción de la sociedad, de su corrupción, del drama de
los celos, el adulterio y los intereses creados. Todo esto en la tónica del esperpentismo. En la tercera, Ayala se vuelve farragoso y
cansado, haciendo a su personaje José Lino, repasar los hechos de
su vida, hacer un recuento de sus torpezas y recapitular, inútilmente.

NOTAS

l. Francisco Ayala na.ció en Granada en 1906. Licenciado en Derecho por la Universidad de Madrid obtuvo en 1931 el doctorado, tras estudiar becado en Alemania Filosofía política y Sociología general. Después de ser profesor auxiliar, obtuvo por oposición una cátedra universitaria de Derecho polltioo. Establecido en Argentina desde 1939 a 1950. Ayala enseñó Sociología y tradujo
y publicó diversas obras. Pasó posteriormente a Puerto Rico y en el último
decenio, trabajó en diversas universidades norteamericanas. al tiempo que consolidaba su obra de narrador.
En 1925 siendo aún estudiante, publica su primera nove18., Tragicomedia de
un hombre sin espíritu. Por esas mismas fechas produce Cazador en el alba.
Ambas bajo el influjo de las teorías del arte "deshumanizado".

Después de la guerra civil y ya en el destierro, publica Los usm,padores
0949) colección de cuentos de tema histórico. El mismo año publica La. cabeza 'del cordero. Posteriormente publicará Historia de ma.ca.cos (1962),
Muertes de perro (1958), El fondo del vaso (1962), El as de bastos (1963),

CATHEDRA

[65]

�De raiptos viola,eiones y otras inconvenienci~ (1966), Obras narrativas completas (1969), y El jardín de las deiicias (1971).
Ayala es además ensayista de renombre al parecer.
2. Ayala, Francisco, Los. usurpadores, la. ed., Editorial Seix Barral, S. A., (Biblioteca Breve de Bolsillo), Barcelona, 1971, p. 116.
3. lbid., p. 115.
4. Ibid., p. 117.

5. lbid., p. 116.
6. Ibid., p. 116.
7. - - - - - Muertes de perro, la. ed., Alianza Editorial, S. A. (El libro de
bolsillo), Madrid, 1968. pp. 153-154.
8. - - - - , El fond&amp; del vaso, la. ed., Alianza Editorial, S. A. (El libro de

bolsillo), Madrid, 1970

MEMORIAS DE LETICIA VALLE DE ROSA CHACEL
DALIA MARTHA GUERRA GARZA

ESTA;\,IOS EN LOS AÑOS posteriores a la guerra civil española, Rosa
Chace!, una escritora a la cual se le ha declarado importante en algunas ocasiones, escribe Memorias de Letkia Valle, una obra en la
cual la calidad literaria es tan sólo un atisbo de lo que puede ser
ia novela, diremos mejor la novelística española. Tomamos estos
términos, novela y novelística, según el manejo que de ellos hace
..\.lejo Carpentier; porque sabemos indudablemente que no existe un
estilo definido, sino estilos de varios escritores que eso sí, tienen en
común ser de ]a posguerra y estar conectados de una manera u otra
con las injusticias de un régimen dictatorial; las cuales son atacadas
de forma varia.

Al hablar de calidad literaria pensamos en la técnica narrativa con la cual se ha escrito tal obra. E.s una técnica en la cual está
presente el fluir de una vida y por lo tanto, forma un todo sin falsas
divisiones, tan sólo aquel1as que son necesarias en la vida de Letic1a Valle.
¿Hasta qué punto podemos concretarnos al hablar de tema a la
serie de pasajes que forman la infancia de la "pequeña" protagonista?
Así como existe una búsqueda en la expresión en lo que se refiere al aspecto significativo de contenido, también existe una búsqueda de un elemento necesario en la vida de nuestra "pequeña" LeCATHEDRA

[66]

CATHEDRA

[67]

�ticia; nos referimos a las imágenes materna y paterna de la niña,
que vamos a encontrar en sus actos inconscientes; por lo tanto vamos
a seguir sus pasos en el campo psicológico.
Antes, sin embargo vamos a tratar de ubicar la obra en el con-·
texto literario español. La novela fue escrita en 1946, por lo tanto
se encuentra situada en los años en que F.spaña se encontraba aún
padeciendo de los dolores de la guerra civil y la obra habrá de reflejar tal época.
Cuando se tiene y se vive una realidad no grata, incómoda, que
inquieta las fibras más hondas del espíritu humano; tratándose en
nuestro caso de un poeta, de un escritor, el compromiso con esa sociedad hace que ese estado de ánimo se transmute en una obra poética o novelesca plena de concepciones acerca de la vida, escalas de
valores, que tras cada uno de los personajes se nos van dando; y ya
como un todo, representan la subjetividad de la escritora.
Ahora bien, siguiendo con la ubicación, habría que agregar la
mención a través de una vivencia de Leticia Valle sobre el pasado
de su padre: "Cuatro o cinco años me pasé oyendo, sin comprender,
que mi padre había ido a Africa a hacerse matar por los moros."',
de tales palabras podemos deducir dos posibilidades: o bien, el coronel Valle estuvo en el levantamiento de Marruecos durante el período de la dictadura del General Primo de Rivera, (1923-1930),
sabiendo que tal rebelión fue resuelta en el año posterior a la caída de dicho dictador; o bien, otra posibilidad existente, puede ser
durante el levantamiento nacional que se originó en los cuarteles
de Marruecos y que dirigió el boy general Francisco Franco en 1936.
Al tener frente a nosotros a Rosa Chace! no estamos frente a
.un testigo asombrado de las condiciones pacíficas y reprimidas de
la España posterior a la guerra; estamos frente a una mujer que
no ya de una manera latente sino explícita lleva dentro de sí la
idea de su persona como complemento del hombre, pero complemen•
to en un mismo plano, a un mismo nivel. La desesperación despren•
dida de esa situación, en la que predomina inevitablemente la fuerza del hombre y la represión, consiguiente del "objeto" femenino apto
sólo para primorosas labores de punto, bordados y otras tantas que
sólo ocupan la destreza manual femenina, dejando el campo del es•
CATHEDRA

[68]

tudio, la investigación, el reflexionar científico, etc., 'llomo labor
exclusiva del hombre que entre comillas ha obtenido una libertad
relativa. Eso precisamente es lo que lleva a nuestra escritora a una
~ituación ev_asiva no sólo psíquica sino objetiva de la realidad espanola postenor a la guerra, que predominará hasta las últimas líneas de su relato.
Con un tiempo literario circular, -pues al narrar un hechoLet_icia Valle se encuentra ya con la familia del tío Alberto y des'.
pues de hacer una remembranza de la que fue su vida, termina sus
memorias situándose nuevamente en la circunstancia referida aña•
diendo algunos datos más, la autora nos sitúa en un determinado lugar, Simancas, pueblo situado en la provincia de Valladolid. famoso por su archivo fundado por Carlos V; se habla de ValÍadolid,
aun_que poco, y se hace mención de Africa, donde España posee co•
lomas; De Barcelona, lugar de origen de Luisa, y de los parajes cu•
biertos de nieve en Suiza.
Partimos de un hecho histórico determinante, la Guerra Civil,
para comprender no una realidad sectorial, en nuestro caso los acontecimientos superficiales de la vida de un pequeño pueblo: Simancas,
cuyo medio ambiente, aquella porción del mundo que supuesta y casualmente se halla en la proximidad de nuestra escritora y en cons~?uencia influirá en ella; sino detenemos nuestra mirada en la por•
c10n de mundo a la que ella se aproxima porque posee receptibilidad para ella y a la cual trata de dar la forma adecuada a su propia naturaleza esencial.
¿Qué es lo que tiene que hacer la mujer, cualquier mujer y en
nuestro caso una pequeña mujer, Leticia, para ser reconocida su persona por ella misma, por ser y no por hacer? ¿Qué porción de su
personalidad, de su sensibilidad nos da Rosa Chace! a través de ella?

En el primer ambiente que nos la presenta, -,:¡ue es el último--, invade su ánimo un sentimiento de irrealidad conducido tal
vez no por el rápido viraje de los acontecimientos, sino por las frecu_entes_ r~acciones negativas ante el medio que la rodea, insípido, abu.
rndo, mlióspito. Es una auténtica personificación de la conformidad, . después del cúmulo de experiencias igualmente negativas que
han ido llenando su vida desde los primeros años de la misma.
CATHEDRA [69]

�Retrocedamos junto con ella a aquella sensación primaria: "M,·
parecía sentir precisamente un no sentir en algún sitio, un tener una
parte mía como perdida, como ciega. Era como si estuviese pegada
a algo que, aunque era igual que yo misma, era inmenso, era algo
sin fin, algo tan grande, que sabía que no podría recorrerlo nunca
entero, y entonces, aunque aquella sensación era deliciosa, sentía un
deseo enorme de hacerla cambiar de sitio, de salir de ella, y me agarraba, tiraba de mí misma desde no sé dónde y me despegaba al fin.
Recuerdo el ruido ligerísimo que hacía mi piel al despegarse de la
de ella, como el rasgar de un papel de seda sumamente fino. Recuerdo cómo me quedaba un poco en el aire al incorporarme, y seguramente entonces la miraba y ella me miraría. Sí, sé que me miraba, me sonreiría, me diría algo; de eslo ya no me acuerdo.

1.

Es raro: si recuerdo lo que sentía, ¿por qur no recuerdo lo que
veía?"", repito, esta sensación primaria, que no da cabida a figi+ra
alguna v que va a marcar precisamente el comienzo de la interminable búsqueda materna que anteriormente señalamos e igualmente
va a aparecer con distintas caras en todas las manifestaciones conductuales de Leticia Valle.
Antes de continuar surge otra pregunta ¿ Qué funciones dr,empeña el pa_dre en la vida de n11estra protagonista? Recordemos primeramente los comentarios de devaluación acerca de la actividad del
Coronel Valle lejos de Espaíía; Leticia., niña o púber, nunca tuvo
para su conciencia una justificación, si sólo hubiese escuchado aque
!lo de que cuando alguien emprende una labor semejante (guer-ra)
indiscutiblemente lo hace porque de algún modo cree que puede vencer, hubiera tenido aunque sólo por un tiempo una figura paterna
vencedora, llena de gloria. La realidad esluvo condicionada desd&lt;'
sus primeras impresiones -a través de los comentarios- a recibí,
a un guiñapo humano; la llegada del coronel reafirmó la figura distorsionada que ya había empezado a formarse en la mente de Leticia y que el tiempo fue contribuyendo para agudizar rasgos negativos, -alcoholismo, inadaptación, etc.
Tomando como base que el primer objeto que todo ser humano posee es la madre; la pérdida de ella; el recuerdo de un sentimiento; el olvido de una figura; la sustitución de dicha figura sin
CATIIEDRA

~] sentimie'.llo en el personaje de la tía ..\urelia, oscuro, inhóspito,
mcomprens1ble; el grave desengaño causado por el padre en la épo
ca de la pubertad y que como mujer, la respuesta esperada es res•
ponder en strs deseos edíp!cos con un~ identificación con él, después
de la cu~l adopta una ac_titud masculma hacia las mujeres que ¡rnc&lt;len !~nc10nar como sustitutos de la madre perdida. Todo ello va
cond1c10nando su actitud de rebeldía que es la base de una conducta encaminada hacia la afirmación personal.
Los ~ambi~: en el estado de ánimo, de los cuales predomina
el_ d~pre:1vo deJandose _tr_anslucir inmediatamente en las periódicas
dismmuc10n~s de la activ1dad, que en ella tiene la característica de
~cr ~oluntana, en gran parte vienen acompañadas de intranquilidad
I~tenor, -que va a llegar a ser su estado normal- falta de conf'.anza en sí mis~ia, ansiedad y por último pérdida del placer por la
vida; un buen ejemplo de esta última característica lo constituye la
esc~r;a de l?s ¡,err!tos que son lanzados al río, Leticia ve su dcsesperac10n, su mconsc1ente lucha por vivir: "parece imposible pero nad_aban, ~onseguían flotar, braceando con sus ademanes de ;ecién nacidos, s1?, que el agua helada consiguiese apagar la fuerza de su drsesperacwn. "'
. El sentimie~to que se apoderó de ella fue el trasplante de la
vida de los perritos a la suya propia: "No sentí más el frío· mi
c~erpo estaba mucho más frío que el ambiente. Me parecía i:ripos'.~le llegar ~ casa de doña Luisa. Tenía que poner toda mi atenc~on en re~p1rar,. '( cada vez que lo hacía me parecía que era la úlllma. 1;,a Impreswn pasa?ª se bahía borrado de mi imaginación; ya
no podia pensar nada mas que en que tenía que respirar otra vez
todavía otra vez."'
'
'

. L1 evasión de Leticia Valle de ese mundo que la lanzó al torbc!hno_ de una_ vida incomprensible es el reflejo auténtico del propio
e" msahsfactono
mundo de Rosa Ornee!·, la evasión constante de ]a
_,,
pequen~, en ese mundo que cae sobre ella es como antes apunté,
una e:a~1on no solamente presentada psíquicamente, sino comprobada. ob1et1:a~ente, de una conci~ncia que no puede soportar la tranqt'.ila_ pas1VIdad de la Espa_ña de postguerra; esa historia que ha contnbmdo -no podemos afirmar-, en mayor O menor grado, en la

[70]
CATHEDRA

[71]

�formación del conflicto interno del cual sólo conocemos o l legamo::
a conocer los síntomas.
Los impulsos autodestructores en nuestra "pequeña" protagonista son demasiado frecuentes en la obra: carreras a~ocadas, l~rgas
caminatas, comidas excesivas, imposiciones de estudio de:m1ed1das,
etc.

?e

Tal vez hemos dejado demasiado lejos la húsque~~ matern~
Leticia al no encontrarla en el reducido círculo familiar, tradic10nalme;te español y en el que predomina la represión_ de sentimientos,
Leticia rebelándose ante las normas establecidas asi~te a la escuela
del pueblo; en relación con este apartado tra~aremos u~a característica que va a ser repetitiva para diferentes. circunstancias; las relaciones duales de cierto número de personaJes dentro de la novela.

La maestra del pueblo va a representar a la inactiva mujer e~pañola que aun habiendo tenido u~a instrucción, srguramente. deficiente, dedica la mayor parte del tiempo de clase en el trahaJo de
habilidad manual.
La "pequeña" Leticia la coloca a su nivel haciendo valorar su
trabajo, pero precisamente este puesto, y el ~andono de la es:u~la
por las enseñanzas de do?a Luí~~ y don Dame]. son el cara~tenst1co
tasgo sobresaliente de devaluacion de las func10nes femenmas que
la autora deja explícita a través de toda la novela.
Las frecuentes comparaciones con la maestra de Yalladol_id,
aquella Margarita Velayos, cuya. simple_ figura. netamente m~sculma
infundía el miedo propio de la msegundad, cierran la dualidad de
figuras femeninas relacionadas con la enseñanza.
El atractivo que ejerce Luisa sobre nuestra prota~onista_no está
relacionado con lo científico, aquí volvemos a la busqueda materna y recordando aquella atracción que ejercía su madre sobre ell~,. la
situaremos como fijaciones bastante tempra°:a~ que al ~hoqu,e decisivo
causado por el desengaño paterno son rev1vid~s y s1multaneamcnte
tienden a procurar satisfacción sexual y segundad; ahora, sa_hcmo:;
que la masculinidad en la m~jer no tiene q~e estar ne~esanam~~te vinculada a la homoi-exuahdad, pero precisamente existe la cucunstancia de la fuerte fijación temprana a la madre de la cual
C"TIIEDRA

[72]

depende que los rasgos masculinos en Lcticia Valle sean el indicio, y hablamos de indicio por sus posiblemente salvadores doce años,
de una combinación con homosexualidad. Después de Luisa vendrá
Adriana cuyos encantos parecen haber desminuído con el cambio
completo de situación, pero que en los comienzos de la relación alcanzaron alturas exageradas.
La presencia de Don Daniel, con su sabiduría y sus deseos de
enseñanza atraen irremediablemente a Leticia que empieza a huir de
las labores propiamente femeninas que tiene que desempeñar Luisa;
nosotros vemos en ella un gran esfuerzo en aparecer ante su nuevo
maestro como se imagina que él desea que fuese: "un hombrecito":
" ... 11e parece que si tú fueras un cahallerito tendrías el arte de
hacer regalos a las damas, y me parece también que a ti te gustaría
mucho algunas veces ser un cabaUerito." 5 Don Daniel, al igual que
Leticia, sabe sus gustos, la ha visto moverse durante los primeros días
de visitas a Luisa y trata de agradar y de despertar la admiración
de la pequeña." Esa labor de simulación y disimulación con la cual
se trata de presentar ante otro no la natural realidad individual, sino
una imagen artificial de ésta, adornada con todas las cualidades posibles y libre en su totalidad de defectos, es una verdadera doble ficción que si bien aumenta inicialmente la atracción recíproca viene
preparando desde el momento de su concepción, sin fijarse determinado plazo, el inevitable y recíproco desencanto. Ahora bien, ¿qué
e:; lo que lleva a Leticia a desechar a Don Daniel como posible figura masculina que ofrecería en cualquier aspecto seguridad a su
persona? Si introducimos el punto de vista de Rosa Chacel al trazar
su figura, vemos al hombre conforme, pasivo, orgulloso de la cultura, del tradicionalismo y ante todo, el autómata que sale p~~ ·las
mañanas a la mism·a hora y regresa por las tardes igualmente a 13
misma hora. Para la "pequeña" Leticia la devaluación radica en
las extrañas conversaciones que Don Daniel sostiene con el médico
y que para ella son incomprensibles en su aspecto conceptual y como relación o conversacion misma. De ahí parte la distorsión de la
imponente figura del maestro-archivero. Este insignificante detalle,
claro aparentemente insignificante, lleva a Leticia no a una devaluación en el sentido estricto de la palabra, no a una devaluación
del tipo coronel Valle, sino a una transferencia situacional de lo huCATHEDRA

[73]

�mano a lo divino, prefiere divinizar la figura masculina que tiene
ante ella que aceptarla como padre o posiblemente y en un plano
totalmente inconsciente (tomando nuevamente como base sus doce
años) como hombre.
Este tipo de novela que aparentemente trata de la "España del
acontecimiento superficial", representa para su autora el desencadenamiento de percepciones, sentimientos, esfuerzos, etc., que al terminar la más sangrienta contienda civil de la historia española, afect1S
su sensibilidad y desparramose en una serie de libros, de los cuales sólo éste hemos logrado tener ante nosotros, pero cuyo trasfondo nos ha enseñado a conocer el espíritu femenino libre de la fapaña de los años cuarenta.
Teniendo como experiencia un único libro de Rosa Chacel, y
suponiendo que no es de los más significativos, es difícil situarla como
parte de un todo sin incurrir indiscutiblemente en errores.
El desconocimiento de nuevas corrientes literarias margina a e5tc
tipo de literatura escrita en la oscuridad y que irrumpió entre la españolidad avasalladoramente, con metas y fines establecidos pero qu&lt;'
se han ido disolviendo, por el silencio que representan para la gran
masa pasiva, que teme el reflexionar a fondo sobre cuestiones que
en lo más íntimo afectarían, condicionando inevitablemente a una violenta decisión. Mas este silencio, esta pasividad extrema, fácilmente pueden constituir un terrible testimonio.

DEL ENCUENTRO CON "UNA CANCION''
ALFONSO REYES MARTÍNEZ

LA GALLINA CIEGA, diario español de Max Aub, es un libro de
encuentros, de reconstrucción: junta de sombras perdidas en el olvido. Pero es también un libro de reflexiones, de búsqueda, ¡inútilmente!, de voces nuevas:
"Hablan y hacen la revolución en los pasillos de la Univeri:idad o en los bares. ¿Le han preguntado algo acerca
de los estudiantes de México? No, ni hablar. Hacen su
revolución cantando y bailando y oyendo discos de protesta que les transportan; beben sus whiskis, fuman, hacen el amor. Se venden muchas píldoras, aun aquí en Valencia. Y ríase del Che. Ellos lo dejan chiquito."1
E.s, sí, el encuentro con una juventud deformada, confusa, que
no ha logrado marcar objetivos c1aros ni encabezar su lucha.

NOTAI
1.-Rosa / Ohacel, Memorias de Leticia. Va.lle, Lumen. Barcelona, 19'71, p. 11.
2.-I b id., p. 10-1.

3.-Ibid . , p. TI.
4.- I b id . , 75.

5.-lbid., 74.

CATHEDRA

DE MAX AUB, DE LA GALLINA CIEGA Y

l74j

.
Aub configura, detecta en 10 semanas por España un mundo
mesperado, desconocido como él mismo en su tierra.
Escrito grabadora en mano, La gallina ciega penetra en los dif~r~ntes estratos sociales para recoger la entrevista, el testimonio de
vieJos ~epublicanos y nuevos adictos al régimen, de amigos, de curas y libreros, de profesores y estudiantes. Crónica vivida a la manera del asombrado visitante que ahonda tan fácil en la anécdota
_co~o en la discusión de posiciones políticas; que a veces explota
-impotente-- ante la ignorancia:
CATHEDRA

[75]

�"Reventé cuando al nombrar a Rafael Alberti el de
más nombre hizo un gesto de claro desprecio como diciendo: ¡ ya salió aquello! Salté. Salté de verdad: me
puse de pie. Me apoyé en la mesa, mirándole:
-¿Qué ha leído de él? ¿Marinero en tierra, claro? No
estaba seguro. Cité diez títulos, algún soneto, otras obras
recientes.
Nada.
-Antologías.
-¿Qué más?
-¡ De la pintura! -fanfarronea en su derrota.

tales del aeropuerto de Barcelona? "El mural fue efectivamente destruido. Dudé. Pregunté. Así fue. Ni modo, como decimos allá.
Sí lo había; nadie lo duda. No se oyó una voz. Debió haberla. Mas
¿ Quién oye en el desierto ?"5
¿Qué más decir? ;.Que La gallina ciega es un paseo por los
lugares más importantes de España? ¿Que consigna en sus páginas
lo único que le dejaron al español: la glotonería? ¿ Que hay una
ciuclad, Madrid, recreada por Aub en multitud de apreciaciones? Sí,
Madrid, apología nocturna, luces y sombras de edificios qu~ lo vie•
ron todo !Ay, si hablaran!, ciudad perdida -¿para siempre?-, vuelta a sí misma, sin esperanza. Seres, construcciones nuevas, olvidos,
evocaciones, como que aquí todo se junta, todo está presente, amontonado en 1as habitaciones de una realidad desesperante, aletargada,
trágica.

-¿ Sabe de qué fecha es?
-No.

-Lo que sucede es que es usted un pobre tonto.
Y la máquina grabando.

Lo so1té y me arrepentí inmediatamente.
-¡Ese libro sobre Roma! --se defendió desesperadamente.
-¡ Qué más qms1era que haber escrito uno solo de sus
2
sonetos! "
Hay también el encuentro dramático con los antiguos amigos que
se niegan ya a vivir: seres derrotados por ]os años de soledad y
desesperanza, cadáveres de otra España. , Y el bello homenaje a Vicente, poeta, Aleixandre: 71 años, " . .. siempre sonriente porque
todo fue malo . .. ",3 puertas abiertas, abismado en su propio sueño, " ... el único ser con quien jamás se me ocurriría hablar de
4
política por la sencilla razón de que no hace falta hacerlo . . . " Y
el saludo a Américo Castro, el maestro, 84 años, siempre de buen
comer y beber, con el mismo empuje de entonces, perdido en Madrid. ¿ Y el mural que alguna vez hizo Joan Miró sobre los cris•
CATIIEDRA

[76]

De prosa galana., de fácil acomodo, Max Aub oficia en el lenguaje. Su obra vasta, vastísima, se nutre de la Guerra de España:
relato, novela, teatro, poesía, ensayo. Comprometido hasta el final
de su vida al lado de quienes lucharon, luchan, por un mundo nuevo. Combatiente. ¿Que cómo vio a España al retomar a ·ella? Cada
ocasión que le fue preguntado esto montó en cólera; "No me parece
nada, no me puede parecer nada; porque llevo aquí un mes o un
mes y medio viendo amigos, librerías, bibliotecas, papeles y menos
cuadros de los que quisiera, y para de contar."8
Luis Cernuda, el poeta, dijo alguna vez que España había muerto. Max Aub que había que inventarla. Voces dispares de un mismo sentimiento, de una misma universalidad. No bulle en ellas el
anhelo del final retomo: son, serán, junto a García Lorca, Garfias,
Guillén, Alberti, j tántos otros desconocidos!, hijos pródigos que no
recibirán el abrazo de su patria, tan sometida, tan enclau'Strada, tan
distinta y distante desde la guerra.
Cernuda hasta su muerte vive lejos: nada sabe ni quiere: "Soy
español sin ganas/ Que vive como puede bien lejos de su tierra/
Sin pesar ni nostalgia. He aprendido/ El oficio de hombre duramente, / Por eso en él puse mi fe, si una tiene, dejó de ser la mía."'
CATHEDRA

[771

�Aub toma, casi al final de su vida, el camino hacia un pueblo de fantasmas: "5oy un turista al revés; vengo a ver lo que ya
no existe."8

~====-~-s=:.-- - -

DEL ENCUENTRO CON "UNA CANCIÓN".

La hoja del olivo cae, lenta, como señalando el instante, clavándolo para siempre: y un compañero muerto, a unos metros de distancia. E.s el frente, es la guerra. El silencio a veces roto por el
fuego: el hombre, lleno en su final herida de moscas, ya más de él
que de ellas; y la canción. lejana, perceptible, fresca, de sierra; y la
naturaleza que sigue ininterrumpida, cumpliendo horarios misteriosof.. Mediodía, sol a plomo. 1\o hay recuerdos. ¿Y si atacaran?
Sólo la canción, lejana, insistente, y aquel hombre muerto y alguien
que lo observa, que lo observa todo; es l\lax Aub, es Una canción,
un mento, último, de la Guerra de España.

MOTAS
l. Aub, Max, La gallina ciega, la. ed.. Editorial Joaquín Mortiz, S. A., México,
19'71, p. 168.

2. Ibid, pp. 142-143.
3. lbid, p. 189.
4. lbidem.

5. Aub inserta en el libro un bello texto en defensa al pintor Miró, de Louis
Aragon, publicado en Les Lettres Francaises .1 raíz de la destrucción del
mural que éste realizara.
6.

En

infinidad de ocasiones, Max Aub fue asaltado con la pregunta ¿qué le parece España?, reflejando de esta manera cómo el español no tiene nada que
preguntar, porque lo han confinado, reducido, aislado.

7. Cernuda, Luis, Desolación de h quimera, la. ed.. Editorial Joaquín Mortiz,
s. A., (col. las dos orillas). México, 1962, p. 26.
8. Aub, Max, La gallina ciega, la. ed., Editorial Joaquín Mortiz, S. A .. Méxioo,
1971, p. 11.6.

CATHEDRA

[78]

Juan Gutemberg, el Inventor de la Imprenta, según
u~ --rabado en cobre del año 1584.

�--- ---·----··.

-:.;-.J.;..'--

------------------- --- ---.:------------

--=,,;.;....__ • . - , : &amp; : _ _
,-:._._

----

RAMON SENDER, NOVELISTA
MIGUEL COVARRUBIAS

SENOER: NOVELISTA SOCIAL
"uN ESCRITOR no puede evitar la circunstancia social. Para mantenerse insensible a los problemas sociales de nuestro tiempo hay
que ser un pillo o un imbécil". 1 Por supuesto que Ramón Sender
( Chalamera, Huesca, 1902) no es, afortunadamente, ni lo uno
ni lo otro. Trátase de un escritor que . en las torpes pero inevitables
clasificaciones, ha de verse etiqttetado como un novelista social o
de lo social. El rubro exacto, obviamente, no es cuestión ahora para
largas disputas." En cambio sí vale la pena aclarar que para cuando se desató en España la Guerra Civil (1938-1939), Sender había
producido ya una considerable obra novelística,' la que la inevitable expatriación no desvió de lo que era su médula: la realidad
social ingrata pero propia, y por ende, digna, dignísima de ser asumida por el escritor sensible y honrado.
LO SOCIAL Y LO POLÍTICO

Se justifica en el caso de Sender -como en el de Unamnno o
el de Baroja- el que tracemos una línea divisoria entre lo social y
lo político. Y se justifica por la sencilla razón de que este tipo de
escritor, de artista, se acerca a ambos campos con una carga de individualismo sencillamente conmovedor. Por eso logran calar hondo
en la realidad, en cuanto se trata de sentirla y transmitirla. Pero al
llegar la hora de la acción personal, se niegan a triunfar a causa de
que su vista se nubla por la incapacidad para superar el resultado
CATHEDRA

[79]

�del choque entre la idea y la realidad. Así es como Sender prefiere
contradecirse, al poner en boca de un anarco-sindicalista en Siete domingos roios las siguientes palabras: "Un burgués no es una persona. i\i un animal. Es menos que todo. No es nada"; y más adelante declara que "si el triunfo de la revolución depende de ese
plan a base de política, poder y decretos, no quiere la revolución"'
Esta ingenuidad, esta torpeza palmaria flS ofrecida por el novelista
como clave del fracaso del proletariado español. Sin embargo, no
tiene cuidado alguno en decirnos: "Los anarquistas son los que individualmente parecen más cerca de mí. . . Me encanta lo primario
de espaldas a lo social convenido, sea ornamento vano o provecho
brillante".º Bueno: brillantes ejemplos de ceguera política o de confusionismo ideológico los tenemos, sobre todo, en los países hispánicos. No es el caso de Sender, pues, ni nuevo ni sorprendente. Simplemente hemos querido dejar bien aclarada su situación en cuanto
que si bien es un escritor comprometido con su cir~unstancia social,
él mismo se descarta políticamente.' Insistimos: es la "insularidad"
de que se jactan tantos españoles, disfrazada de ecumenismo bioló
gico,' la que ha dado al traste con la lucha rcivindicadora de las
mayorías allí, en ese rincón del mundo.
TIPOS DE NOVELA

Alborg se ha encontrado con que en El verdugo afable, Sender
ha conjuntado "su realismo vigoroso y crudo y su gusto por la alegoría conceptista y la irrealidad trascendente e intelectualizante".•
Sí, apego y desapego a la realidad, pero también memoria: Crónica del alba.'º Pero sea que el autor merezca más -según el casoel título de cronista o el de novelista, no abandona mayormente el
mundo social. Esto lo podremos ver en cuanto entremos al análisis
.
y cru do" .11
de dos obras, una en l a que campea ese " rea¡·1smo vigoroso
y otra con ribetes de "irrealidad trascendente e intelectualizante'·. 12
Siendo, pues,' la novela de Sender, en términos generales, social. no nos queda otro camino que aceptar algunas mínimas características de lo que podemos entender por este tipo o clase de obra:
"l) Trata del estado de la sociedad o de ciertas desigualdades e in•
justieias que existen en ella. 2) Estas se refieren a todo un sector
o grupo, a varios, o a la totalidad de la sociedad, pero en cualquier
CATHEDRA

[80]

caso carecen de sentido individual. 3) El estado de cosas se hace
patente por medio de un testimonio. 4) El testimonio sirve de base
a una denuncia o crítica. 5) Tiende hacia el realismo selectivo, apartándose de todo lo que perjudique la veracidad del testimonio. 6)
Para mostrar la situación se analiza la sociedad y se crea un héroe
múltiple o un personaje-clase"."
RÉQUIEM POR UN CAMPESINO ESPAÑOL

"Ahí va Paco el del Molino
que ya ha sido sentenciado
y que llora por su vida
camino del camposanto.

.............................
... y al llegar frente a las tapias

el centurión echa el alto.

.............................

... ya los llevan, ya los llevan
atados brazo con brazo.
Las luces iban po'l monte
y las sombrae por el saso . ..
... lo buscaban en los montes
pero no lo han encontrado;
a su casa iban con perros
pa que tomen el olfato;
ya ventean, ya ventean
las ropas viejas de Paco.
... en la Pardina del monte
allí encontraron a Paco;
date, date a la justicia,
o aquí mismo te matamos.
-Ya lo llevan cuesta arriba
camino del camposanto ...

CATHEDRA

[81)

�aquel que .lo bautizara,
Mosén Millán el . nombrado,
en confesión desde. el coche
le escuchaba los pecados.

....... .. ....................
el cura le dijo al ama
que se acostara a los pies.
Entre cuatro lo llevaban
adentro del camposanto,
madres, las que tenéis hijos,
Dios os los conserva sanos
y el Santo Angel de la Guarda ...
En las zarzas del camino
el pañuelo se ha dejado,
las aves pasan de prisa,
las nubes pasan despacio ...

........... . .................
... las coto vías se paran
en la cruz del camposanto.

.............................
... y rindió el postrer suspiro
al Señor de lo creado. - Amén".
Estos fragmentos del romance que un monaguillo recuerda o
repite en una iglesia van intercalados a lo largo de Réquiem por un
earnpesino español (1953), novela corta que originalmente se tituló
Mosén Millán, nombre del cura que bautizó, dio la comunión, cásó
v otorgó la extremaunción a Paco el del Molino. Aquí se cumplen
Ías exigencias marcadas para toda obra literaria social: en un cierto
:ugar -una aldea española- las cosas no marchan bien, ya que
los restos de una moribunda clase social -la aristocracia- se opone cada vez con más ferocidad a los cambios económicos, sociales y
políticos que propugna Paco, convertido, merced a una elección, en
concejal. Este se opone al Duque, riquísimo y ausente terrateniente,
el que es apoyado por los principales del pueblo -don Valeriano
y don Gumersindo. Las causas de esa lucha ~oincidentes con la
huida del rey de España- no son por supuesto personales. La su-

'

CATIIEDRA

[82]

pres10n de los "bienes de señorío" desata una cauda de negociaciones, decretos, gestos altivos, rencores, represalias encubiertas, hasta
que finalmente una banda de "señoritos" citadinos inicia los asesinatos nocturnos y las masacres. A Paco lo persiguen, lo cercan. Y
cuando el sacerdote consigue que le prometan que no lo matarán,
que será juzgado imparcialmente, se acerca al escondite de Paco,
el mismo que él, Mosén Millán, había revelado en un gesto de banal
suficiencia. Paco decide no vender ya má~ cara su vida. Se entrega sólo para que sin dilaciones se le condene a ser fusilado. Termina
patéticamente sus días a los ojos del sacerdote. Mosén Millán recuerda todo esto mientras espera que lleguen Ios feligreses para iniciar la misa de réquiem que don Gumersindo, don Valeriano y don
Cástulo -los que lo llevaron a la muerte, los enemigos de Pacopretende pagar.
En verdad que este relato es una pequeña obra maestra. Con
resabio5 de tragedia clásica, guardan absoluto equilibrio en ella los
rasgo.; psicológicos del cura," las entretelas económicas y políticas
del conflicto, la innata generosidad de Paco, la camaleónica habilidad de los notables del pueblo, los personajes humildes e inocentes."
Sumaremos, por último, a los méritos de Sender, el que esos
personajes-clase -denominados así por el prurito de delimitarlo
todo- no se petrifican en la novela, sino que por el contrario trascienden y no niegan esa categoría.
En síntesis, Réquiem es una obra social que se explica socialmente, pero que victoriosamente retiene las características de una
obra literaria. La temporalidad y la intemporalidad se funden en
serena y clásica armonía.
EPlTALAi\110 DEL PRJETO TRlNlDAD

Y a en América, y antes de marchar definitivamente a los Es-

tados Unidos, en 1942, el novelistas Sender da a conocer Epitalamio del prieto Trinidad. Aquí el autor demuestra que le es perfertamente posible adaptarse al ambiente americano, el que le permite
desarrollar esa otra vertiente de su obra, la opuesta a la plasmada
en Réquiem.
CATHEDRA [ 83]

�Prieto Trinidad es el comandante de una isla-prisión cercana
a las costas de México. Va a contraer matrimonio a tierra firme,
siendo él un hombre maduro, con una joven de dieciocho años, con
la Niña Lucha. Regresa a la isla y es recibido por los convictos
con, a sus ojos de celoso marido, desagradables muestras de bienvenida." Sin poder contener su ira, dispara sobre la chusma y mata
a dos presos. Esa misma noche el prieto Trinidad muere asesinado,
antes de que se hubiera consumado la boda. A partir de ese crimen,
!a sublevación crece hasta el grado de que el Cuate, el Seisdedos y el
Zurdo se disputan con las armas el sitial del jefe muerto y la mano
-y todo lo demás- de su joven, bella y virgen viuda. Esta tiene
que ser ocultada por el maestro Darío, único hombre no delincuente en la isla. En la cabeza de la Niña se entremezclan los confusos
sentimientos hacia la memoria de Trinidad y hacia el maestro. Mientras, todos los criminales sueñan con poseer a la viuda. Un alemán,
el Careto, asesina al Cinturita para robarle algunos miles de pesos,
con los cuales inicia su labor de dominación "espiritual", ganindos:1
al Zurdo para su causa, y pretendiendo que éste consiga que, en
cuanto sea capturada la presa, veinte o treinta desalmados m1l,Jlci1len
a la Niña. Quiere el Careto que termine el embobamiento con la
virginidad y la pureza. La niña es una prostituta -les dice. Y la
comprobación vendrá a posteriori. Entre tanto la viuda de Trinidad
es protegida por unos indios, los que ven en ella lo mismo que los
forajidos, sólo que lo que ellos quieren de ella es que purifique con
sus sentidos y con su cuerpo inmaculado los frutos de la tierra y el
mar. Cuando la capturan para el Seisdedos, ella logra evadir el
asedio del nuevo y momentáneo jefe, ya que el Zurdo y sus secuaces
lo hieren y sobreviene el tácito mando superior en la persona ele
Darío. Con el maestro sale -entre esperanzada y conformista- en
una pequeña embarcación hacia el continente. Estando ya en camino,
Darío decide regresar y la Niña acepta. Han visto un cañonero que,
según el motorista de la lancha, va "a darles una rociada de metralla. ( ... ) Toda la leperada está en el puerto y eso les olerá
mal a los oficiales. Quizá comiencen a echar bala ahorita mismo". 17
El maestro pretende ayudar a los maleantes. A los que dos veces
estuvieron a punto de matarlo, a los que en masa quisieron envilecer a la Niña Lucha, a los que en su despedida se desprendieron del
CATHEDRA

[84]

bot~ ~~ncado al Careto para regalárselo a ellos: a los que no eran
pres1d1anos, al maestro y la virgen. La novela termina con una pre-

gunta de la Niña.ª

. Si ~équiem es el anver~o de la medalla novelística de Sender,
Epit~w es e_l reverso. Mientras en la primera obra todo es concrecwn ~, sevenclad, .e?, la segu?da figura adelante la disquisición,
la reflex10n, la repellc1011 -y cierto relujo y barroquismo. Indudable'.°ente 11que Epitalamio es una novela trascendente aunque algo
des1gual
· ·
" no se aprecia como un' tour de f or. ·· Su " amencan1smo
c_e smo co~o el ?ª'.°Pº propicio para que la imaginación y la auténhca crea~1on a~1~t1ca se_ re~elen. Sus personajes se palpan auténticos Pº; 1mprev1~1bles: md1stintamente soeces y tiernos. Su estilo
transm!le la tropical geografía física y la tortuosa geografía psíquica de todos los r;e5os: los sentenciados y los que por otros caminos
se uncen a lo. mismo, a lo de siempre: a la cárcel que el hombre
transporta -libremente y a veces con júbilo- a todas sus moradas.

lf0T48

1

f1~~ºEii'l'~r:7r~r~~n~.Zilei~ ~."W; españc,la cOntemporánea, 2a. ed,

2 tro~~13¿1;~~. ~riamos calificarlo de ''realista critico" o de "novelista c:om-

3 ~ n (1930), O. P. (1931 ), Siete dOnúngos roJ"" (1932), Viaje a la aldea del
• men (1933), La noche ae lu cien ca~1S (1934) Míster Wltt en el Cant4n
&lt;!~36 . Esta obra le valió un año ant.es obtener ei Premio Nacional de Liter-ura). Datos tomados de Nora, E. G. de, op. elt., p. 478,
4 Iblil., p. 471.
5 lbld., p. 469.

6

Citado por Bernadete, Mair José, "Ramón SJ,nder cronista y soñador de
una España nueva", en Ramón 8ender lléqldem por un campesln ...,._¡¡..o
4a.. ed., Editorial Proyección, Buenos Aires, 1969, p. 95.
"
..,

7 "(. .. J creo que no puedo ver ni sentir pollticamente , ... )". Citado por De

Nora, op, elt., p. 46'1.

8 "Lo que hay que hacer es actuar enteramente
fg~~ de los intereses de clase están los de

r._ no

fraccionariamente
Por
especie . . . ", exprese. ºSender.

9 Alborg, Juan Luis, Hc,ra a,ctual de la novela eopañols, t. II,
1962, p. 38.

TaW11S,

Madrid,

10 El volumen inicial. con el mismo titulo de la serle compuesta de nueve libros
ap&amp;recló en 1912. En esta obra el autor se eocuda en ~ Oartés (nomm'
CATHEDRA

[8.5)

�compuesto con su segundo nombre y su segundo apellido) para recordar y
objellvbar su vida total.

Eof!, Shemian H., El pensamiento moderno 1 la DOYela -6ela, trad de Rosario Berdagué, Seix Barral, Barcelona, 1965.
·

11 Ramón Sender, Béqulom por un campesino español.

Gil casado, Pablo, La novel, aocial española, Selx Barral, Barcelona, 11188.

12 Ramón Sender, Eplhtamlo del prielo Trinidad, Salvat, Botella, 1972.

N o ~ ~ - det La novela espailob eontemporin,., 2t.. ed., t. 11, OTedco,

13 Oll Caaado, Pablo, La nonla 10Clal espafiol&amp;, Selx Barral, Barcelona, 1968,
p. XVI.

Sender, Ramón J., Epitalamio del prieto Trinidad, Balvat, J!lBtella, lJ72.

H "Mooén MJllán ( ... J una figura do párroco trazad&amp; con amor, con gran respeto, con Intensa profundidad y bWll&amp;llldad". A!borg, op. cit., p. 52.

' Requfom por

nos Alres. 1969.

UD

camt,eili,o e,,pafiol, "'· ed., l'royeccfóñ,

Bue-

15' "Todo en este relato es sobrio, preciso, enérgico; ejemplo de un realismo espatlol de la más auténtica solera. Enmartando el hecho esencial se descri-

ben en sugerentes traros los hombres y las costumbres de la aldea que es ea..
cenarlo de la acción, y el lector se siente transportado al centro mismo de
aquel hervidero humano que nos está mostrando el novelista. Los personajes
quildan definidos, en unas lineas apenas, con rasgos de aguafuerte. El autor
quizá no se sienta en J&gt;Brte a.lgw;~ tan dueño. de sus recursos como . en las
páginas de Mosén M'illan, tan ascetico y esencial en su prosa. tan eficaz en
sus palabras para lograr el clima humano apetecido. Todo un mundo de pa..
stones el hondo drama de una sociedad en una coyuntura dada -feroz estallidO fraternal de incomprensiones ancestral~ ha sido captado a la perfección en ochenta páginas apenas". Ibid., p. 53. (Sólo habría. que oponerla
a este certero Juicio nuestro reparo por la evasiva. de las ºincomprensiones
ancestrales., como causa del "feroz estall1do fraternal". La Guerra Civil espatlola no se debió a tan fantasmagóricas Incomprensiones. H1tler lo sabia. Y
Franco, entre otros.)
16 "Un tlpo raqultlco, apenas cubierto de harapos, se acercaba bailando:
Soy el lépero Gómez.
mi Jefe Trinidad,
ooy el lépero Gómez,
que les viene a rumbiar,
que les viene a rwnbiar ...

ii ·iá ·¡,;,.;,..... ·1o ciééiá, .. ·
desátame el corsé,
desátame el corsé
desé.tame el corsé."
Sender, Epitalamio,

pp. 25-6.

17 Ibld., p. 211.

18 "-¿Qué es esto?" lbld., p. 212. La Niña ha visto una especie de máscara con
pelo y cejas: la piel de la cabesa de su eSj)OSO'.
19 "El libro se Inicia (. .. ) con tres capitulos (casi un tercio de la novela) de
excepción. (. .. ) un mundo de auténtica excepción, original y trepidante. hu-

mano y violento tremendo de tinieblas y color, chorreante de realismo y lleno de q_ulmeras. ' ( ... J Después de esta primera parte, el libro. se apelmaza _un
tanto. Qwze. porque era dllicll mantener oon la misma eflcacu, la descripción
de tan exeepclonales peripecias, de gentes tan plet.órlcas de pasión. (. .. ) si
el autor se hubiera limitado a un relato de mucho menores proporciones, habria logrado un cuadro dlficllmente superable. Pero la misma fuerm del
tema le debió tentar y le arrebató a la domasia". A!borg, «.&gt;, elt. pp. 57-a

BIBLl001'APlA

Al!Jorg, Juan Luis, Hora achal de la novela española, t.

CATHEDRA

[86]

n.

Taurua, Madrid, 1962.

CATHEDRA

[87]

�TESTIMONIOS

PUERTAS AL DUELO
RAÚL RANGEL FRÍAS

crespón negro en lo alto de este pórtico por la muerte de
José Alvarado, amigo único, escritor ilustre, periodista intachable,
valeroso combatiente al servicio de los desposeídos, partícipe en las
causas sociales por la libertad, la verdad y la dicha -dijo: "por
una más justa distribución de la luz de la luna"-; universitario
culto y veraz; maestro y amigo de los jóvenes; espíritu de ingeniosas oraciones y bellas páginas literarias confluentes al ensayo poljtico, la nota histórica, la viñeta de las pasiones y las veleidades humanas; intérprete dé fina ironía en sus bocetos de la ciudad; y conocedor profundo del alma de los hombres y recónditas señales de
los tiempos.
PONGO UN

Más allá de la pena que hoy nos embarga quedará para nosotros la obligación de reunir las páginas dispersas de esa múltiple
y fecunda obra literaria; y algo más hondo y definitivo, el cuidado
porque la comprensión de la conciencia receptora no se extravíe en
los primores del estilo, sino cale hondo en su creación -poética,
digámoslo con toda propiedad- y se interiorice de la vida del joven regiomontano, de las luchas y zozobras del periodista y el pro•
fesor universitario. Un estudio a lo largo de cincuenta años, desde la primera página a la última.
Y la trama entretejida de las palabras y la vida -poesía y
CATHEDRA

[88]

El escritor, grabado en madera. Siglo XVI.

�verdad, las marcas del tiempo y los aconteceres más salientes de
una época mexicana, esta epilogante cifra, empeños y descendencia
de nuestra Revolución.
Y si volver atrás la mirada, en esta suma de postrera vicisitud
al encuentro de sus excelencias y virtudes nos complace, por para•
dójica que sea -es una breve aunque mustia compensación al fu.
nesto aoontecimiento. Vale, sobre todo, para atajar toda vehemencia y retórica de nuestro suelo, ya que tuvimos siempre con el regalo de su amistad la incomparable gracia de su conversación, la
abundancia y exactitud de sus memorias, sus evocaciones ·tiernas y
melancólicas a veces y en otras centelleantes de ingenio y burlas;
aquellas representaciones de la vida estudiantil, impresiones de viajes remotos y rondeo callejero en resumen y examen de callejuelas
y sitios propicios a la sabiduría de los hombres, los discretos placeres y el honesto vivir.
Las piezas de su alma no estarían completas del todo en estas
rápidas y dolientes alusiones, si no es que en ellas figurase una doblada templanza -que en veces pareció desdoblarse por la fuerza
de una cólera justa o la respuesta de vigor recargado con ira para
volverse contra un adversario oculto o pérfido- en el amor y la
alegría de. vivir. Su emoción por los amigos no rindió jamás el rumbo de sus juicios, pero la inteligencia de sus afectos nunca fue dividida por diferencias en criterios, niveles sociales o gramáticas políticas; y lo mismo en los encomios que en las diatribas quiso ser
justo y logró en todo caso establecer la limpieza de su actitud.
Entendiose por lo que hizo que' siempre concibió el combate
por la verdad a modo y cosa de varón, susceptible al yerro, a la
derrota incluso, mas nunca a la amargura. Vivió trabajosamente con
alma y cuerpo, que una y otro tienen enemigos, a los que miró de
frente y sin rubor; las pasiones del otro fueron, apenas, con las
flaquezas que ellas inspiran, la onerosa contraprestación, el premio
negro de esta suerte de vida.
Yo me precio de la gracia, el afecto y la compañía que nos hicimos desde la primera juventud, al rumbo del impulso que nos
llevó juntos en la emoción del movimiento vasconcelista y la autonomía universitaria del 29, la admiración y el respeto a los valoCATHEDRA [89]

�res de la cátedra mexicana -a la par Caso y Alfonso Reyes que Gómez Morín y Lombardo; a la fraterna solidaridad en asambleas deliberativas y ejecutivas de los estudiantes; a la afición y simpatía
de lecturas compartidas, amigos juveniles y temas del espíritu y de
la historia.
Por solidaridad a todo ello no debo ahora, a su muerte, derramar una sola lágrima; -Y más quisiera, en fidelidad a la esperanza -del bien, los jóvenes y la verdad-, nuestro patrimonio común, alzar estas palabras y dejarlas caer sobre el recuerdo de su
vida, como la generosa tierra a sus restos, con una sonrisa y un leve gesto. Es mi envío ante la vida nueva que lo espera.

LIBROS
OSCAR RODRÍGUEZ ARREDONDO

OCTAVJO PAZ.

13;

La búsqueda del comienzo. LOS CUADERNOS PRÁCTICOS,
@ 1974. 102 PP.

MADRID: EDITORIAL FUNDA.:\IENTOS,

En su ·reciente libro, La búsqueda del comienzo, Octavio Paz
conjunta ocho ensayos y un poema, cuyo engarce es el surrealismo.
Este movimiento, que, según Paz, no aspira a crear un arte nuevo,
sino un hombre nuevo, nació oficialmente -a decir de Adolfo Sánchez Vázquez- en 1924, con la publicación del "Primer manifiesto
del surrealismo", con la fundación de la "Oficina de investigaciones
surreal islas" y con la aparición de La revolución surrealista, órgano
del movimiento. Tratar de dar aquí una sucinta definición del surrealismo es una empresa muy arriesgada; por ello preferimos remitir al lector a los Manifiestos del surrealismo de André Breton y
a la ya clásica obra de Guillermo de Torre Historia de las literatu•
ras de vanguardia.

En "El surrealismo", texto que abre su breve libro y que es el
de una conferencia pronunciada en 1954, nos dice Paz que este movimiento pone en entredicho lo que la sociedad ha creído inmutable
e intenta desesperadamente hallar la salida, en pos de la "verdadera vida". A diferencia de otros "ismos" contemporáneos, como el
futurismo, el dadaísmo, el imaginismo, etc., el surrealismo tiene vigencia aún y no puede considerársele cosa muerta. El hombre imagina porque desea y puede transformar el universo de acuerdo con
su deseo. El hombre es imagen y ésta encarna en él. El surrealismo
no es una escuela, ni una poética, ni una religión, ni un partido poCATHEDRA

[90]

CATHEDRA

[91]

�lítico, sino que constituye una actitud del espíritu humano. Hablar
de la libertad es hablar simultáneamente de la poesía y del amor.
El surrealismo intenta destruir los valores de la civilización raciona•
lista y cristiana; quiere, también, transformar la realidad. El surrealismo es el ejercicio de la libertad. Conocer poéticamente la realidad es transformarla a la vez. E1 surrealismo se niega a considerar
los objetos o entes que pueblan el mundo como cosas buenas o malas;
es, pues, anticristiano. Es, además, anticapitalista ya que se opone
a ver a dichos entes u objetos desde la perspectiva utilitaria. El objeto se subjetiviza, nace del deseo: los montes son gigantes que cenan. Las imágenes del sueño, la locura y el ensueño de vigilia subvierten la realidad. De otro procedimiento se vale el surrealismo
para conseguir la aparición de lo insólito: del que consiste en sacar
a un objeto corriente de su mundo normal. Mediante el humor, al
absurdo del objeto corresponde el del sujeto. Estos métodos intentan
abolír la realidad "única" que nos ha sido impuesta por una civilización tambaleante. El surrealismo intenta mostrar la verdadera
naturaleza de la realidad. A la subjetivización del objeto correspon·
de una disgregación del yo, subversión esta última más peligrosa y
radical. El yo es una ilusión; un conjunto de sensaciones, pensamientos y d~seos. La objetivización del sujeto se realiza con la escritura
automática, mediante la cual el pensamiento se libera de las prohibiciones de la moral, la razón o el gusto artístico. Es imposible realizar plenamente la escritura automática, que no es ni un método,
ni una experiencia, sino un estado de inocencia. La escritura automática es equiparable a los ejercicios espirituales de los místicos y
a las prácticas del budismo Zen. El poeta se convierte en todos los
hombres, pero su yo se destruye. E1 surrealismo intenta abolir la
oposición entre el yo y el mundo al crear objetos que son, a un tiempo, interiores y exteriores. La poesía es una creación colectiva. El
surrealismo no desea crear un nuevo arte, sino un hombre nuevo.
Empero, a la liberación del espíritu humano debe preceder la de
la condición social del hombre. El surrealismo se pone, entonces,
al servicio de la revolución socialista. Sin embargo, el libérrimo espíritu de los surrealistas, la rigidez del comunismo estalinista y la
represión soviética fueron factores que contribuyeron a la separación
de surrealistas y comunistas. Otro factor de distanciamiento: el surrealismo no puede participar de una manera directa en la lucha social. La liberación del hombre debe ser total. En una sociedad
CATHEDRA

[92]

exenta de amos se dará una poesía colectiva. Respecto al azar objetivo nos dice Paz: "es una forma paradójica de la necesidad, la forma por excelencia del amor: conjunción de la doble soberanía de
libertad y destino. E1 amor nos revela la forma más alta de la libertad: libre elección de la necesidad." (p. 21). El verdadero
amor es monógamo y sólo podrá realizarse cuando se reconquiste la
inocencia. La poesía es como el amor; una de las varias caracterís•
ticas que comparten es su inagotabilidad. Mediante la poesía vislumbramos la analogía cósmica. El surrealismo, que ha contribuido a la formación de la sensibilidad actual, "busca un nuevo sagrado extrarreligioso, fundado en el triple eje de la libertad, el amor
y la poesía." (p. 26). El surrealismo, en el futuro, seguirá invitándonos al redescubrimiento del hombre, de su condición.
El segundo texto de La búsqueda del comienzo está consagrado al "arte mágico". El arte de todos los tiempos es mágico. En toda obra de arte hay ciertos elementos capaces de convertirla en instrumento de acción mágica. La poesía descubre correspondencias que
la magia no desconoce y produce un hechizo verbal. Tanto para el
poeta c~mo para el lector, el poema es un talismán. El "arte mágico" primitivo aspira sobre todo a ser eficaz. Todo hombre desea
ser otro, por ello busca en la obra de arte el poder de metamorfosis,
que caracteriza al acto mágico. El hombre se considera parte de un
todo viviente. Hasta la época renacentista la inspiración es un mis•
terio. Luego, la inspiración se convierte en problema psicológico. La
inspiración, en la edad moderna, niega los fundamentos de esta úl.
tima: nace de pronto en el yo y destruye la identidad de la concien•
cia. Para que el problema de la inspiración se plantee cabalmente
es necesario que la edad moderna entre en crisis. En la historia de
la poesía, ese momento es el surrealismo. Para éste, la inspiración
se confunde con el ser del hombre. La magia es, también, uno de
los constituyentes de la conciencia humana. Ante el "arte mágico"
el hombre tiene la sensación de encontrarse frente a "lo otro". La
obra de "arte mágico" posee poderes de fascinación. Toda obra de
arte "es una permanente posibilidad dé metamorfosis, abierta a lo•
dos los hombres." (p. 38) . .
La búsqueda de Breton, dice Paz en el tercer ensayo de su obra
-denominado "André Breton o la búsqueda del comienzo"-, fue
la reconquista de la palabra primigenia, del hombre no contamina•
CATHEDRA

[93]

�do de civilización. Al atacar Breton la idea cristiana del pecado está
convencido de la inocencia original del hombre. Es, pues, heredero
de Rousseau y Eckhart. Para él la idea del pecado es una mácula
que ofende a la dignidad humana. Nunca consideró. que pecar Y
naoer fuesen términos sinónimos. El hombre es maravilloso porque,
a veces, "habla". La pal abra nos pone en contacto con el reino perdido. Por boca del inspirado habla el lenguaje. La poesía disuelve
al poeta en el habla. La "escritura automática" es equiparable a la
meditación budista; es una crítica de la conciencia mediante la cual
surge el lenguaje primordial. Hablar es pensar: tal es el basamen•
to de la "escritura automática". La poesía era, para Breton, una
fuerza que podía transformar la realidad. Como el lenguaje es un
doble de la naturaleza, recuperar el lenguaje natural equivale a re•
tornar a esta última. "Decir es la actividad más alta: revelar lo es·
condido, despertar la palabra enterrada, suscitar la aparició~ de nues•
tro doble , crear a ese otro que somos y al que nunca deiamos ser
.
del todo." (p. 45). Las exposiciones surrealistas siempre estuv1e·
ron presididas por dos parejas de contrarios: escándalo y secreto.
consagración y profanación. Entre revelación y rebelión puede ponerse un signo de igualdad. El hombre crea maravillas; como es un
ente inocente, es poeta. Tres características comparten las mujeres,
los niños, los inspirados, los enamorados y los locos: su irresponsa•
bilidad, su inocencia y su carácter maravilloso. La pareja es tiem
po reconquistado. La mujer reconcilia el mundo nat~ral y el huma•
no; es una revelación. El surrealismo pretende abolir las fronteras
entre el arte y la vida e intenta regresar al momento en que hablar
y crear son una misma cosa. Un presente inocente: eso es el tiempo
para Breton. El tiempo futuro estará regido por el deseo, según él.
Breton concilia los opuestos. Se debe elegir y ser fiel a esa elección, tanto en arte como en política, en la amistad como en el amor.
Mediante éste Breton se propone consagrar el erotismo. Entre Sade
y Rousseau opta por el último. "El amor no es una ilusión: es la
mediación entre el hombre y la naturaleza, el sitio en que se cruzan
el magnetismo terrestre y el del espíritu." (p. 54). Las fronteras
entre sueño y vigilia, vida y muerte, tiempo y presente eterno son
débiles.
En "La inspiración" Paz repite algunos conceptos. Y casi con
las mismas palabras, que ya había manejado en los ensayos anterio•
CATHEDRA

[94]

res. Esto se explica por el hecho de que La búsqueda del comienzo
es una conjunción de ensayos dispersos, cuyo engarce, repetimos, es
el surrealismo. La inspiración niega los fundamentos de la edad
moderna: en el yo surge de improviso y destruye la identidad de la
conciencia. Para que el problema de la inspiración se plantee por
entero es necesario que se dé la crisis de la edad moderna. En la
historia de la poesía, dicho momento es el surrealismo. El surrealis•
mo pretende abolir la oposición entre sujeto y objeto. El acto poé,
tico es involuntario y niega al sujeto. El surrealismo empuña la ins•
piración como si fuese un arma. El surrealismo es una poética y,
aún más , es una cosmovisión. La inspiración nos acomete cuando
.
nuestra conciencia no está alerta y nos hace dudar de la umdad o
identidad de esta última. Se propone el surrealismo fundar una so•
ciedad cuyo centro sea la inspiración. "Así, la verdadera origina•
lidad del surrealismo consiste no solamente en haber hecho de la
inspiración una idea sino, más radicalmente, una 'idea del mundo'."
(p. 60). La inspiración se confunde con el ser del hombre. No
todas las obras humanas son producto de la voluntad; frecuentemente, por el contrario, los grandes descubrimientos se realizan gracias
al azar. Breton intenta "desentrañar el misterioso mecanismo de lo
que llama 'azar objetivo', sitio de encuentro entre el hombre y lo
'otro', campo de elección de la 'otredad'." (p. 61). Toda crea•
ción es inconsciente, involuntaria y colectiva. Lo poético revela el
inconsciente, pero mediante un acto de voluntad. La pre-meditación
hace posible el acto creador; sin ella no puede darse la inspiración,
sea consciente o inconsciente. Breton estaba convencido de que el psicoanálisis no puede explicarse la inspiración. Lo positivo de Breton
fue "el haber hecho de la inspiración una idea del mundo.". (p. 65).
El &amp;iguiente ensayo de Paz se titula "El verbo desencarnado".
Entre poesía moderna y religión se da una ruptura. La poesía moderna es misterio nocturno y rito clandestino. El culto de la poesía es conspiración y ceremonia subterránea. Lo que define al poc•
ta moderno es la soledad. El poeta, en la sociedad capitalista, es
un desterrado; no tiene "status" social ya que sus creaciones no son
mercancías. Su supuesta evasión de la realidad no es tal; sólo que
nos habla de una plenitud que nosotros no comprendemos por e~tar
mutilados. El arte moderno es una búsqueda del hombre perdido.
Pasa Paz a confrontar el surrealismo con el romanticismo a fin de
CATHEDRA

[95]

�extraer sus afinidades y diferencias. Ambos mov1m1entos intentan
hacer poética la vida y la sociedad. La "ironía" romántica y el "humor" surrealista son equivalentes. El amor y la mujer adquieren
una importancia capital tanto en el surrealismo como en el romanticismo. Mientras que, entre la reacción bonapartista y la Santa
Alianza, Schlegcl opta por la última y otros románticos buscan re•
fugio en el catolicismo, Aragón y Éluard prefieren la reacción estalinista al mundo burgués y Breton y Péret siguen buscando la con•
ciliación de poesía y revolución. La mirada metafísica de los románticos es más profunda y amplia que la de los surrealistas. Éstos,
por su parte, poseen una conciencia histórica más clara y aguda que
la de los románticos. Ambos movimientos constituyen una protesta
contra el árido racionalismo, son coetáneos de revoluciones que de•
generan en dictaduras e intentan fundar un nuevo sagrado. Al igual
que los románticos, los surrealistas embisten contra las nociones de
objeto y sujeto. Al afirmar los surrealistas que la inspiración es una
manifestación del inconsciente y al intentar crear poemas colectivos
se muestran partidarios de una socialización de la creación poética.
Todos somos poetas. Al igual que el sujeto el objeto se destruye.
Si todos somos capaces de hacer poemas, si todos podemos ser poemas, las creaci'ones poemáticas son superfluas. Para abolir la antinomia poeta y poesía, poéma y lector, tú y yo, se vale el surrealismo de un procedimiento radical: la escritura automática, que es "el
primer paso para restaurar la edad de oro, en la que pensamiento y
palabras, fruto y labios, deseo y acto son sinónimos." (p. 76). Varias dificultades entorpecen la práctica de la escritura automática.
La pasividad que requiere el automatismo poético, verbigracia, implica una voluntad: la de no intervenir. La práctica efectiva de la
escritura automática es imposible pues supone la identidad entre el
hombre individual y la palabra, que es social. A partir de la rup·
tura entre surrealistas y comunistas, el surrealismo se convierte en
una sociedad semi-secreta. El surrealismo sigue vivo pues no es una
idea, sino una dirección del espíritu humano.
Paz confronta ahora el surrealismo con el pop-art, en su bre•
vísimo ensayo "Figura y presencia". El cubismo fue una crítica
de la apariencia. El surrealismo fue una transfiguración. Este proceso se repite en la actualidad: la pintura abstracta niega toda realidad; el pop-art es el regreso brutal de la figuración. Surrealismo
CATHEDRA

[96]

y pop-art constituyen reacciones "de la visión espontánea y concreta
frente al absolutismo de la especulación pictórica." (p. 81). Ambos oscilan entre lo general y lo singular, la reflexión y la intuición.
El pop-art no es un movimiento de subversión sistemáticamente como el surrealismo, sino que constituye una respuesta a la realidad.
El pop-art se integra al mundo de cosas en que vivimos. Sus produc•
tos son objetos de consumo. Lo que tiene de positivo es su regreso
a la visión instantánea de la realidad.
"Los nuevos acólitos" es otro brevísimo ensayo. Tanto en la
antigua vanguardia europea como en la contemporánea de los an•
gloamericanos, la poesía anticipa y prepara el advenimiento de la
nueva visión pictórica. La vanguardia europea influye en la angloamericana. En pintura, el pop-art es deudor de Dadá, los sv.rrealis•
tas y Marcel Duchamp. En poesía, el surrealismo lega además de
la escritura automática la concepción de la poesía como actividad
subversiva. Las influencias de los angloamericanos no merman, em•
pero, su autenticidad. Cosa que no se puede decir de sus imitadores hispanoamericanos en el campo de la poesía {"los nuevos acólitos"), quienes ignoras u olvidan a Huidobro, Pellicer, Neruda, Le!
zama Lima, etc. Toda negación es una relación polémica con lo que
se niega. Al olvidarse de su tradición, los acólitos se mutilan.
, "El cine filosófico de Buñuel" es el último ensayo de La bú,
queda del comienzo. Nazarín de Buñuel es una crítica de la reali•
dad social y de la religión cristiana. La figura de Cristo se desvanece en la conciencia de Nazarín, creyente sincero y puro, para dar
paso a la aparición de la imagen del hombre. Nazarín es típica dff
la dualidad que rige en la obra de Buñuel. Por una parte, ferocidad
y lirismo; por la otra, un estilo de sobriedad exasperada. Cada una
de las películas de Buñuel se desarrolla como una "demostración".
Para él, el surrealismo fue una escuela de razón. El estilo de Buñuel es el de la exposición. Sus películas son el equivalente contero•
poráneo de la novela filosófica de Sade. Empero, a diferencia de
éste, Buñuel es más artista que filósofo. Sade intentó mostrar cómo
serían las relaciones humanas en una sociedad atea. Sade destruye
a Dios pero no respeta tampoco al hombre. El surrealismo confía
con Rousseau en los poderes naturales del hombre. Buñuel no se inclina ni por la postura de Sade, ni por la de Rousseau y no nos dice
nada del carácter de las relaciones humanas en una sociedad sin Dios.
CATHEDRA [97)

�El breve libro de Paz se cierra con un "Poema circulatorio".
Transcribamos algunos de sus versos:
convergencia de insurgencias
allá
en las salas
la sal AS SOL a solasolas
allá
las alas abren las salas
El demérito fundamental de La búsqueda del comienzo estriba
en que Paz en ocasiones se repite y, a veces, casi con las mismas pa•
labras. Este defecto proviene del hecho de que esta obra reune en•
sayos dispersos no concebidos como capítulos de un solo libro, sino
como unidades independientes, salvo contadísimas excepciones. Bien
está, por otra parte, que Paz nos hable del carácter cosmovisionario
del surrealismo, pero es, a nuestro juicio, negativo el que se olvide
de referirse a las realizaciones artísticas del surrealismo, no escasas,
por cierto. En poesía, verbigracia, es innegable que el surrealismo
enriqueció notablemente el lenguaje poético. Dígalo si no el siguiente poema de Paul Éluard {la traducción es de César Fernández Moreno):
MARINA
Te miro y el sol se agranda
Pronto cubrirá nuestro día
Despierta con todo tu corazón
Con todos tus colores
Para disipar las desdichas nocturnas
Te miro todg está desnudo
Fu era las barcas tienen poca agua
Hay que decir todo en pocas palabras
El mar está frío sin amor
Es el comienzo del mundo
Las olas van a mecer eJ cielo
Tú te meces en tus sábanas
Atraes el sueño hacia ti
CATIIEDRA

[98]

Despierta que yo sigo tus huellas
Mi cuerpo es de esperarte de seguirte
Desde el nacer del alba hasta el de la sombra
Un cuerpo de pasar mi vida amándote
Un corazón para soñar
Afuera de tu sueño.
Por otro lado, es muy difícil coincidir en todo con Paz. Nosotros nos mostramos escépticos, por ejemplo, ante su afirmación en
el sentido de que mediante la escritura automática surge el lenguaje primordial. La prosa de Paz es, a veces, diáfana y brillante; a
ratos, sin embargo, se torna poética y oscura.

JEAl\ COHEN,

Estructura del lenguaje poético.

~IARTÍN BLACO ALVAREZ.

VERSIÓN ESPAÑOLA DE

PRIMERA REIMPRESIÓN.

NICA IIISPÁl,ICA (ESTUDIOS Y ENSAYOS,
DOS, @ 1974. 228 PP.

140);

BIBLIOTECA ROMÁ•

MADRID: EDITORIAL GRE·

La editorial Gredos de Madrid reimprime, dentro de su rica
Biblioteca Hispánica, el libro de Jean Cohen Estructura del lengua•
je poético, obra que constituye una magnífica muestra de lo mucho
que puede decirnos la Estilística estructural sobre el fenómeno poético y un no menos admirable ejemplo de cómo pueden fundirse la
objetividad más escrupulosa y la sensibilidad más fina en el aná•
lisis de la poesía. El libro consta de una introducción, donde habla
el autor del objeto y método de su estudio, y siete capítulos, que son:
Capítulo I, "El problema poético"; Capítulo II, "Nivel fónico: la
versificación"; Capítulo III, "Nivel semántico: la predicación"; Capítulo Ir, "Nivel semántico: la determinación"; Capítulo V, "Nivel
semántico: la coordinación"; Capítulo VI, "El orden de las palabras" y Capítulo VII, "La función poética". Una "Bibliografía de
las referencias" cierra el libro.
En la introducción de su obra nos dice Cohen que, aunque el
fenómeno poético no es exclusivo de la literatura-concepción que a
medias compartimos, por razones metodológicas se abocará sólo al
análisis de las formas poéticas del lenguaje. El lenguaje se analiza
a dos niveles: el fónico y el semántico. El objeto de estudio de Cohen
CATHEDRA

[99]

�será el poema en verso de lengua francesa, atendiendo a ambos niveles._ ~. este su ensayo de poética, que aspira, según el autor, a
ser_ c1ent1f1co, procederá Cohen a confrontar la prosa, que se caract~nza p~r su carencia de estilo, con el poema a fin de establecer sus
d1ferenc1as. La prosa, que es el lengua je corriente, constituye la norma de la que el poema se desvía. Sagazmente observa Cohen que
el _concepto de desviación, empleado para definir negativamente el
eslllo, es de fronteras muy amplias y debe especificarse, aclarando porqué no todas las desviaciones constituyen hechos de estilo.
Efectivamente, cuando digo -el ejemplo es nuestro- "Soy un
ho1;1~res" efe?túo_ una desviación lingüística que, sin embargo, es
e_stel!ca,~ente mef1c_az. La poética es la ciencia que se ocupa del estilo poet1co, entendido éste no como desviación individual, sino como
u;1a manera com~n de desviarse con respecto a una norma. La poesia es una especie de lenguaje; la poética, una estilística de esta espec!e. _c?_hen, para corro~orar o desechar sus hipótesis, nacidas de
1a mtmc10n y el razonamiento, se valdrá de la estadística. Ya no
hablará ~implemente de una desviación sino de una desviación cuya
frecuencia sea estadísticamente significativa. Vemos, pues, hasta qué
punto llega el afán de objetividad del autor. Nueve serán los poetas estudiados: Corneille, Racine, Moliére {ciásicos}; Lamartine Hugo, Vigny (románticos) y Rimbaud, Verlaine, Mallarmé (simbolistas). Este "corpus" hará posible, además, la observación del desarrollo de la poesía. Una conclusión posterior será, según Cohen, la
de que los caracteres propios del lenguaje poético aumentan de una
manera regular si se compara un período con el que le sucede. La
época clásica reprime las desviaciones estéticas: es antipoética. La lib_e~tad en el arte: fértil en desv_iaciones, es inau,gurada por el romanl!c1sn:o: La poesia, que es esenia, se comparara con prosa escrita, y,
~spec1f1camente, con la de los sabios, la desviación de cuyo Ien~aJe no es nula, mas sí mínima. La poesía y la prosa novelística no se
diferencian cualitativa, sino cuantitativamente: en la prosa novelíetica la desviación es menos frecuente que en la poesía. Recordemos,
de paso, que René Wellek y Austin Warren sostienen un punto de
v!sta parecido cuando dicen, en su "Teoría literaria", que la diferencia entre novela y poesía es cuantitativa, ya que en esta última el es·
trato fonético adquiere mayor importancia -y, por ende, es más
explotado- que en la novela. Cohen representa el estilo. con una
línea recta cuyos polos equivalen al polo prosaico, carente por enCATHEDRA [100]

tero de desviación, y al polo poético, poseedor de una desviación máxima. El lenguaje poético es el que se aproxima más a este último
polo. El lenguaje de los sabios se acerca al polo prosaico.
En el capítulo primero de su obra específica Cohen aún más
s~ objeto de estudio. El lenguaje está constituido por dos sustancias, llamadas por Saussure "significante y significado" y, por Hjelms•
lev, "expresión y contenido". Tanto la expresión como el contenido poseen, según Hjelmslev, una "forma" y una "sustancia". El contenido tiene, pues, una forma y una sustancia. La sustancia es la
realidad, sea mental, sea ontológica; la forma es la estructuración
de esta misma realidad por la expresión. El lector perspicaz advertirá en el pensamiento de Cohen la influencia de los formalistas rusos. Sin embargo, Cohen supera a éstos, y un ejemplo de ello lo
constituye su condena del letrismo. Cohen reprueba este movimien•
to "literario" que, con la convicción de que los sonidos articulados
del poema tienen un valor estético de por sí, creó una esnecie de
música verbal, desentendiéndose por entero del significado. Un poema que carezca de significado no es para Cohen poema va que no
es lenguaje. Los formalistas rusos, junto con los poetas futuristas,
creían, por el contrario, en la eficacia estética y en la naturaleza lingüística de un lenguaje poético "transracional", constituido por sig•
nificantes desprovistos de todo contenido significativo. Mientras que
el lenguaje poético sólo la sustancia del contenido es susceptible de
ser traducida; la forma, no. Cohen da, pues, una explicación lin•
giiística al fenómeno de la intraductibilidad poética. La diferencia
prosa-poesía no depende de la sustancia del contenido, ni del factor fónico, sino de la forma del contenido. La forma es, pues, la
que porta la poesía. Con precisos y preciosos conceptos Cohen ata•
ca el contenidismo. El poeta, dice, no crea ideas, sino palabras¡
su genio estriba en la invención verbal. Hay dos clases de figuras:
Las "figuras de invención" y las "figuras de uso". La forma de
toda figura es la relación que une sus términos; la sustancia, los
propios términos. Al crear, por ejemplo, el poeta una metáfora,
no inventa la relación, sino los términos. Las "figuras de uso" reiteran relación, sino los términos. Las "figuras de uso" reiteran re•
lación y términos. Las figuras no son adornos externos de los que
se puede prescindir, sino que constituyen la esencia del arte poético. En su estudio, Cohen tratará de descubrir la estructura común
CATHEDRA [101]

�a las diversas figuras.
Al nivel fónico consagra Coben el capítulo segundo de· su obra.
El autor refuta la errónea opinión de que el verso constituye una
traba para la poesía, al afirmar que es un procedimiento de poeti•
zación, que se diferencia de los demás por ser una estructura fonosemántica. Hasta ahora se ha dado poca importancia a las pausas
o blancos, signos gráficos que indican silencio. La duración de la
pausa es proporcional a la independencia de las unidades que componen el discurso. En el lenguaje versificado se da una ruptura
del paralelismo fono-semántico que caracteriza a la prosa. Estos
dos versos de Verlaine, por ejemplo,
Souvenir, Souvenir, que me veUJC•tu? L'automne
Faisait voler la grive á travers l'air atone.
(Recuerdo, recuerdo, ¿qué quieres de mí? El otoño
Hacía volar a un zorzal a través del aire inmóvil.)
deben declamarse (si quiere hacerse justicia al metro) i¡¡;norando el
punto que separa la oración interrogativa del sujeto "L'automne" y
haciendo una pausa entre este último y el verso siguiente. Por tanto, el sujeto mencionado se liga a las palabras que le preceden, coi,
las que no se relaciona sintácticamente y es separado de las palabras que le siguen, con las que guarda una estrechísima relación sin
táctica. La versificación invierte las re¡¡;las del discurso ordinario; eP
el ejemplo anterior, se da una pausa donde el sentido no la admite
y donde la exige, se omite. Los clásicos redujeron al mínimo el con·
flicto entre sonido y sentido. El agramaticalismo crece del clasicis•
mo al simbolismo, pasando, desde luego, por el romanticismo. Con
muy convincentes ejemplos Cohen corrobora esta última afirmación
suva
sin olvidarse, claro está, de echar mano de la estadística para
"
cuantificar este fenómeno. Considerados los nueve poetas estudiados
como representantes del clasicismo, romanticismo y simbolismo, sometidos a la estadística cien versos suyos tomados al azar, Cohen
extrae esta conclusión, que no puede ser más objetiva: la versificación no ha dejado de acrecentar el conflicto entre metro v sintaxis,
encaminándose al agramaticalismo. El verso, más que gramatical, es
antigramatical. Constituye una desviación respecto a las redas del
paralelismo fono-semántico que imperan en la prosa. El verso es
CATHEDRA

[102]

la antifrase. La frase es aquello que presenta un sentido completo; es, también, lo que está comprendido entre dos pausas. Esta do·
ble definición de la frase vale para la prosa, caracterizada por su
respeto al paralelismo fono-semántico, mas no para el verso. En éste,
la frase, entendida como lo que ofrece un sentido completo, no queda comprendida entre dos pausas. El verso, que es lo comprendido
entre dos pausas, no posee un sentido completo. Se opera, pues,
una desestructuración del mensaje poético. Para demostrar que el
no paralelismo ofrece un rendimiento poético, Cohen toma una frase de un periódico y rompe su paralelismo. Según él mediante este
solo procedimiento, la frase ya no es sólo prosa y, aunque no es poesía, se acerca a ésta. La presente afirmación del autor es sumamente discutible, por subjetiva, y no menos desconcertante, ya que se
inserta en un contexto rigurosamente objetivo. Refutémosla aquí re•
cordando el caso de un cronista deportivo de la localidad que es•
cribía hasta hace poco sus prosaicos artículos en una especie de ver•
so libre, que no les confería, empero, ninguna cualidad poética.
La terminación del verso regular indica la rima, que para ser
advertida debe ir seguida de pausa. Significantes diferentes tendrán significados diferentes; significantes iguales total o parcialmente tendrán significados total o parcialmente iguales. Con sólo unos cuarenta fonemas las lenguas expresan infinitas significaciones, lo que las conduce a la homofonía, que, sin embargo,
disimulan. Con la ubicación de la rima, colocada al final del
verso antes de la pausa, la homofonía llama nuestra atención.
Se da, entonces, semejanza de sonidos allí donde no hay se•
mejanza de sentidos. La rima rompe el paralelismo fono-semántico.
Las rimas no categoriales son las que se dan entre palabras que no
pertenecen a la misma categoría morfoló¡¡;ica. Su empleo romoe, por
supuesto, el paralelismo fono-semántico. La estadística que realiza
Cohen en esta ocasión le da como resultado que los románticos emplean mucho más las rimas no cate¡¡;oriales que los clásicos. mientras que los simbolistas las emplean sólo un poco más que los románticos. Esto último lo explica Cohen aludiendo a la dificultad
de la rima francesa. Mallarmé, sin embargo, en su soneto del "Cyg•
ne" emplea diestra y ricamente rimas no categoriales. El lenguaje
corriente o prosa trata de establecer siempre un máximo de diferen&lt;:iación entre sus elementos; el versificado, por el- contrario, una in•
CATJIEDRA [103]

�diferenciación. Para que el verso sea métrico debe ser homométrico. Por medio de frases fónicas semejantes expresa el verso frases
semánticas diferentes. El ritmo francés se realiza gracias al número igual de acentos en el verso y a su distribución regular. La homometría y la homorritmia son factores que constituyen el "ver
sus" o retorno. Por naturaleza, el verso es monótono. En él, la homometría y la homorritmia no van acompañadas de una homosemia, con lo que el verso rompe el paralelismo fono-semántico de la
prosa. La declamación tiene dos polos: el expresivo y el inexpre,
sivo. La declamación expresiva varía la entonación de cada verso de
acuerdo con su sentido. Para Cohen, la verdadera declamación debe
ser inexpresiva, debe tender a la uniformidad. Según él, ésta es la
declamación que se apega a la naturaleza del verso, que es "versus"
retorno, identidad (la prosa es, por el contrario, lineal). En el verso los fonemas no son utilizados como unidades distintivas; los acentos no subrayan las palabras o sílabas en las que recaen, dado que
se distribuyen uniformemente; las pausas reúnen fonéticamente lo que
separa el sentido. Estas tres figuras poseen una misma función: la
de dificultar el mensaje, pero sin llegar jamás a destruirlo.
Cohen aborda el nivel semántico al estudiar la predicación. lo
que se exige de todo mensaje es que sea inteligible. Tu las frases
predicativas, el predicado debe ser pertinente en relación con el sujeto. En una frase, cada uno de sus términos debe ser semánticamente capaz de desempeñar su función. A las frases correctas de acuerdo
con el sentido las llamará Cohen "pertinentes". Comprender el sentido de una pal abra es tener conocimiento de las frases que pueden
construirse a partir de ella. Comprender un lenguaje, por tanto, es
comprender las combinaciones que se permiten entre sus términos. El
autor se fiara en este capítulo de su sentimiento lingüístico para determinar qué es en el poema correcto o incorrecto. Mediante la predicación un carácter es atribuido como propio a un sujeto. Para estudiar la predicación, se valdrá Cohen del epíteto, ideal por dos razones:
abunda en la poesía y posee un impar efecto poético. " .. .la función
del epíteto -dice Cohen- se halla sil(Ilificada por notas eramaticales a partir de las cuales puede el adjetivo constituirse en predicado
del nombre. Falta que el significado lexical concuerde con esta func1on. Los que no lo hagan así los consideraremos como impertinentes." (pp. 118-19). Añade Cohen que la oposición pertinente-imperCATHEDRA

[104]

tinente se sitúa a nivel formal. Pasa el autor a la estadística y en•
cuentra, en un mismo estado de lengua (siglo XIX), que la prosa
científica carece de impertinencia, ya que no emplea más que el lenguaje común: una prueba objetiva de que el lenguaje científico evita en lo posible el hecho de estilo. La desviación del lenguaje novelesco -,epresentado por Hugo, Balzac y Maupassant- es muy inferior a la del lenguaje poético de los tres románticos estudiados (Lamartine, Hugo, Vigny). Un caso interesante lo constituye el de Hugo: los epítetos imJ?ertinentes del Hugo novelista alcanzan un seis
por ciento; los del Hugo poeta, un diecinueve por ciento. La estadística diacrónica le permite a Cohen concluir que la impertinencia crece del clasicismo al simbolismo. El significante, en toda figura, remite a un primer significado anormal que nos lleva, a su vez, a un
segundo significado que reduce la desviación. Se puede medir la des·
viación teniendo en cuenta la resistencia que opone a su reducción. Se
da la metáfora o cambio de sentido si el significado uno y el significado dos tienen algo de común. En "hacer cola", el sentido propio
(cola) y el figurado (fila) comparten una característica: su forma
longuilínea. Es posible realizar, al menos en ciertos términos "con•
cretos", un análisis del sentido en unidades semánticas menores, lo
que permitirá cuantificar la impertinencia. El predicado de la fórmula de Vigny "hierba de esmeralda" se puede analizar así: esmeralda = piedra
verde. La impertinencia recae sólo sobre una de
1as dos unidades de significación, suprimida la cual la pertinencia
reaparece. Ésta es una desviación de primer grado. En la fórmula
de Mallarmé "azules ángelus" el predicado es indescomponible, ya
que el color es inanalizable. Sólo el efecto subjetivo que produce
el color es capaz de reducir la impertinencia. Ésta es una imper
tinencia de segundo grado, limitándose a los epítetos de color. Lo~
clásicos no figuran en este caso en la estadística dado que en ellos
escasean aquellos. Sin embargo, su desviación es casi nula. Aunque
la · desviación de segundo grado aparece con los románticos, con los
simbolistas se intensifica.

+

Cohen habla de la determinación en el segundo capítulo que
consagra al nivel semántico. Determinar es distinguir un objeto en
un conjunto; es añadir al término común --que designa una clase-uno o varios términos más llamados "determinantes". Una categoría especial de palabras se encarga de esta función. Sin embargo,
CATHEDRA

[105]

�Il;ediante el epíteto también se puede determinar y Cohen se ocupara nuevamente de él. El epíteto debe aplicarse sólo a una parte del
nombre. El epíteto redundante (que no puede llenar su función determinativa por convenir a todos los objetos de la clase a que se añade) caracteriza al lenguaje poético, según corroborará el análisis estadístico. El epíteto es, por lo general, determinativo. El epíteto no
determinativo constituye una desviación o figura. Al efecuar la estadística de los epítetos redundantes encuentra Cohen, en un mismo
estado de lengua (siglo XIX); que en el lenguaje científico la re
dundancia escasea grandemente; en el literario, menudea y en el
poético, abunda. Hace, luego, Cohen la estadística de los epíteto~
redundantes en el clasicismo, romanticismo y simbolismo, represen•
lados como siempre por los nueve poetas manejados, y encuentra que
sus diferencias progresivas no son muy notables. Incluso los clásicos manejan con frecuencia la redundancia; sin embargo, su redundancia pertenece al grado inferior de la figura, cuya desviación es
fácilmente reductible. A los epítetos redundantes añade Cohen los
impertinentes y efectúa, entonces, la estadística de los epítetos anormales sobre cien en los nueve poetas. Las diferencias entre los tre~
"ismos" son marcadas y progresivas. Existe un primer grado de reducción de la redundancia, que consiste en transformar el epíteto en
aposición. Las redundancias de la prosa literaria y de los poetas clásicos se prestan a este tipo de reducción. En el segundo grado de la
figura, para reducir la desviación se cambia el sentido del epíteto. A
este segundo grado pertenecen las redundancias de los románticos y,
en mayor medida, las de los simbolistas. Cohen cierra este capítulo
con el estudio de una figura ( que según él no conoció la retórica),
c~:acterizada por la carencia de un elemento que, por lo general, se
s1tna fuera de la frase, ya sea en el contexto o en la situación. En el
poema, verbigracia, los pronombres personales no reemplazan al nombre, ya que no se menciona éste en el contexto. El nombre, a su vez.
no nombra a nadie, por carecer el poema de descripciones de las per:
sonas nominadas.
Vuelve a situarse Cohen en el nivel semántico cuando habla de
la coordinación, procedimiento no exclusivamente literario. La yuxtaposición es la forma corriente de la coordinación; por tanto, la "disyunción" de la retórica antigua no constituye una figura. Los términos coordinados deben ser homogéneos morfológica y funcionalmente;
CATHEDRA

[106]

deben tener, además, una cierta unidad de sentido. Todo discurso es
un predicado, cuyo sujeto está implícito o va expresado por un título.
Éste, por lo regular, es el sujetp o tema general cuyos predicados son
las ideas del discurso. El autor llama "inconsecuencia" a la desvia•
ción que consiste en coordinar dos ideas que no guardan relación lógica entre sí. A partir del romanticismo se explota la inconsecuencia.
Los clásicos, esclavos de la Razón, no emplearon jamás esta desviación. Un elemento del mensaje es inconsecuente cuando puede su•
primirse o cambiarse de lugar sin que se destruya la unidad del men•
saje. La conjunción "pero" expresa oposición. La desviación de las
coordinaciones realizadas con esta conjunción no estribará sólo en la
heterogeneidad de los términos coordinados, sino, además, en el hecho de que no se opongan. Para reducir la desviación coordinativa
se debe cambiar el sentido de uno de los términos coordinados. En
la inconsecuencia puede establecerse una distinción de grados. En el
grado inferior de la inconsecuencia se rompe el hilo del discurso,
pero se retoma. Este es el grado que explotan los románticos y posrománticos. En el grado superior de la figura -manejado por Rimbaud- el hilo del discurso no se reanuda. En el presente capítulo, Cohen no ha echado mano de la estadística v ninguna explicación nos ha dado al respecto. Hemos tenido, pues, que conformarnos con sus afirmaciones en el sentido de que los clásicos no manejaron la inconsecuencia, mientras que los románticos, sí, aunque moderadamente y de que fue Rimbaud, en sus "iluminaciones", quien
la explotó al máximo.
En el capítulo penúltimo de su obra Cohen estudia la inversión
del epíteto. En francés, las relaciones entre los términos se indican
por su posición. El orden de las palabras es el siguiente: la oalabra
determinatla precede a la determinante; el sujeto va antes del verbo; el complemento sucede al verbo, etc. La desviación con respecto a esta regla se denomina inversión, y Cohen la estudia con el epíteto. El francés tiende a la posposición del epíteto. La anteposición
de éste constituye, entonces, un hecho de estilo. La estadística qu~
realiza Cohen de los epítetos invertidos le arroja como resultado que,
en el lenguaje científico, de cien epítetos, sólo dos van antepuestos,
mientras que, en el poético, la explotación de este recurso es muy
superior. Empero, de los clásicos a los simbolistas disminuye la frecuencia de esta desviación. Para explicarse esto hay que considerar,
CATHEDRA

[107]

�según Cohen, que en el siglo XVII la anteposición era frecuente en
el francés y que la anteposición normal afecta a los epítetos que tienen un sentido cualitativo o cuantitativo. Cohen efectúa, entonces, la
estadística de los epítetos no evaluativos invertidos -o sea, los epítetos antepuestos que carecen de tal sentido cualitativo o cuantitativo-y encuentra que, en el lenguaje científico, el uso de esta anteposición
es nulo, mientras que, en el poético, es frecuente; y halla también
que la frecuencia de esta inversión crece de los clásicos a los modernos. La inversión de los clásicos es, en la mayoría de los casos, normal. En más de la mitad de sus inversiones, los modernos, por el
contrario, anteponen epítetos no evaluativos. Ahora bien, entre los
románticos y los simbolistas no se da una diferencia progresiva. Esto
se explica, según Cohen, por el hecho de que la sumisión a la rima
y al metro restringe .]a libertad del poeta de manejar a su antojo las
palabras. Esta inversión de epítetos no evaluativos disocia dos factores de estructuración que la prosa asocia. El nombre y el adjetivo
difieren en que el adjetivo está subordinado al nombre, en tanto que
éste requiere de determinantes, de los -cuales el principal es el artícu•
lo. En la expresión "los rubios cabellos", el adjetivo está subordina•
do al nombre, ya que concuerda con él, pero, al estar colocado an~
tes que él y después del artículo, se halla sustantivado. La diferencia entre nombre y adjetivo se ha debilitado. Se propende, pues, a
una indiferenciación de ambos. La inversión de epítetos no evaluativos debilita la estructura determinado-determinante y disminuye la
inteligibilidad de la frase; al igual que la aliteración o la rima, tien•
de a realizar una indiferenciación de las unidades que constituyen la ·
frase. Antepuesto el epíteto no evaluativo al nombre, determina, no a
una especie del género, sino al género mismo. Se da, entonces, una
oposición entre los dos valores -específico y genérico- dados simultáneamente al adjetivo; oposición que se soluciona al cambiar el
sentido del adjetivo.
La tesis que Cohen sustenta muy convincente y brillantemente en
el capítulo último de su obra podemos resumirla, a grosso modo, así:
el mecanismo de la poesía se compone de dos tiempos: en el primero. se plantea la desviación; en el segundo, se reduce. El término "sentido" designa el referente u objeto real al que se remite el significante
y la referencia u aprehensión subjetiva del objeto. Las expresiones
"el satélite de la tierra" y "esa hoz de oro" tienen el mismo sentido
CATHEDRA

[108]

en cuanto al referente, ya que designan ambas la luna; pero, en cuanto a la referencia difieren, pues el sentido de una es "prosaico", mientras que el de la otra es "poético". La expresión primera ("el salé•
lite de la tierra") provoca, en quien la lee o escucha, una respuesta o reacción cognitiva o intelectual, que Cohen designa con el término "denotación". La respuesta ante la segunda expresión es afectiva
y Cohen la denomina "connotación". La prosa es denotativa; la poesía, connotativa. La expresión "azules ángelus" es impertinente desde el punto de vista del código denotativo; encuentra su pertinencia,
sin embargo, en el código connotativo. Las desviaciones todas son
reductibles si se tiene en cuenta ambos códigos. En la desviación gra•
matical "los rubios cabellos", el adjetivo se aplica al nombre en toda
su extensión. Si se conserva el sentido denotativo de "rubios", la expresión es falsa, ya que indica que toda cabellera es rubia: mas si se
le da a dicho adjetivo la connotación de belleza tersa y frágil, expresiva de la esencia de la femineidad, que simboliza la cabellera, la
expresión recobra su sentido. En la rima a una semejanza de sonidos no corresponde una semejanza de sentidos. Esta violación al
paralelismo fono-semántico es tal sólo en el plano denotativo. En el
connotativo dicho paralelismo es respetado. Estos dos versos de Baudelaire, verbigracia,
Mon enfant, ma soeur
Songe á la douceur,
riman pal abras no afines desde el punto de vista denotativo. nero semejantes en el plano connotativo ( característica fundamental de una
hermana es la dulzura).
Dos peligrosos extremos acechan a los estudios literarios: el
formalismo y el contenidismo. Cohen evita ambos v se sitúa en un
mesurado término medio, digno de toda alabanza, en esta su valiosísima obra, que no dudamos en recomendar ampliamente a los es•
tudiosos de la literatura española por aplicarse la mayor parte de
sus resultados y conclusiones también a la poesía hispana.

CATIIEDRA

[109]

�COLABORADORES:

Doctor en Filosofía, profesor de tiempo
completo en la Facultad de Filosofía y Letras de · la Universidad
Nacional Autónoma de México; autor de Las ideas estéticas de Marx
y Filosofía de la praxis, entre otros libros.
ADOLFO SÁNCJIEZ VÁZQUEZ.

Secretario general de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México.

Hl' GO PADILLA.

GLORIA COLLADO.

Poeta y pintora; ha publicado Juego de dos y Fal-

sano, poemas.
Doctor en Letras, profesor de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Autónoma de Nuevo
León, en su División de Estudios Superiores.
JUAN JOSÉ GARCÍA GÓMEZ.

Secretaria de la Facultad de Filosofía
y Letras de la Universidad Autónoma de Nuevo León y profesora de
tiempo completo de la misma.

EN PROXIMOS NUMEROS DE CATHEDRA, TRABAJOS DE:

DIONISIO HERNÁNDEZ ESCOBAR. Actualmente estudia la Maestría en
Letras Españolas, en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Autónoma de Nuevo León.

JAIME LABASTIDA

MARÍA GUADALUPE MARTÍNEZ.

Profesora de la Facultad de Filosofía
y Letras de la Universidad Autónoma de Nuevo León.

DALlA MARTIIA GUERRA GARZA.

HENNING GRAF

SILVIA MIJARES
JUAN JOSE GARCIA GOMFZ
JOSE LUIS BALCARCEL

Poeta, autor de Presencia en el tiempo,
Péndulos rotos, Litoral de sombra, poemas; profesor de la Facultad

.JOAQUIN MEDELLIN

de Filosofía y Letras de la Universidad Autónoma de Nuevo León.

JUAN ANGEL SANCHEZ

Poeta y ensayista, autor de Minusculario, El
poeta, Papelería; Jefe de la División de Estudios Superiores de la
F acuitad de Filosofía y Letras, y profesor de tiempo completo de
la misma.

ALFONSO REYES MARTINFZ

ALFONSO REYES MARTÍNEZ.

MIGUEL COVARRUBTAS.

CATHEDRA

[110]

BAUDELIO GARZA

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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1784670&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>Cathedra : Revista de la Facultad de Filosofía y Letras, Universidad Autónoma de Nuevo León, 1974, No 1, Octubre-Diciembre</text>
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                <text>Revista de la Facultad de Filosofía y Letras. Publicación fundada en 1974. Contiene investigaciones de antropología, ciencias sociales, cultura, sociología, humanidades, ciencias del lenguaje, literatura, historia y filosofía</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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