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                    <text>�_________

______

..,_

Directorio
Consejo editorial:
Fausto Gerardo Valdés
.Aarón .Aguirre
César Alejandro Uribe
Carolina Olguín García
Roberto Kaput Gzz. Santos
Colaboradores:
Arturo López Rojas
Ca.rloa Ova.lle
Orestea Cabrales
María Cristina. Sala.zar
Ma.rcel&amp; SaJaza.r Huerta
El1oVa.rela
Juan Calendas Moro
Gildardo Soto
.Aidé Eguía

Rene.to Tinajero
Mario lgn.ac1o Ochoa
Jaime Garza
Fra.ncisco Javier Serrano

Diseño:

c;~~'ff$
revista bimestral
Comentarlos, sugerencias, colaboraclones y demás hierbas, favor de dirigirse a los Integrantes del consejo editorial, o, en su defecto, a la dirección
electrónica:

cigarros@latinmail.com

Mayo 6, 1999.
Lic. Nicolás Duarte Ortega, Director de la Facultad de Filosofia y Letras
Lic. Ludivina Cantú Ortiz, Coordinadora del Colegio de Letras Españolas
A quien corresponda:
FONDO
UNIVERSlTARro

Hace aproximadamente dos meses un grupo de aluinnos del Colegio de Letras -entre bromas y veras- planteó la necesidad de una revista literaria de la Facuhad, que diera voz y cabida a
las muchas inquietudes no académicas de la comunidad estudiantil. Los nombres de Paul Auster,
Sam Shepard, Nabokov, Rubém Fonseca, Leonard Cohen, entre otros, vinieron a cuento.

Ag (adecimientos:
No era mucho lo que entonces buscábamos: apenas si hacemos eco de los gustos extracu-

Al maestro Agustín por su bondad; a la
licenciada Ludivina, por su apoyo; a las mujeres de culto: Rebeca Heidegger, la Minicomponente, Glenda Eli, Jackie Brown,
Noemí, la Empty, la Yonqui, Minervota, la
Mandril, la Pingüi, la Sexy Boy Uno, la Campamocha, Lolita la Estrecha y Magda Morales Valdés; al Dedos de Seda, a Charo y
Susana, que venden ilusiones en el Yate; a
Gabriela; a Sam Peckinpah; a Juanita y a toda la banda punk; a las faldas de tablones,
y a todos aquellos que, directa o indirectamente, ayudaron a la publicación de esta
revista, ya que sin su apoyo nada de esto
hubiera sido posible.

rriculares que comp,artíamos en la mesa del café, el bar o las jardineras de la Facultad. Empero,
de no se sabe qué extraña manera, la propuesta cobró vida, y un día nos vimos en la pendencia de
recolectar material para el tan malhadado proyecto.

Así surgió Cigarros, nombre tentativo y definitorio por la desidia, el cáncer y el amor al
cine. Como en el guión de dicha película queríamos pesar el humo, y dar con nuestros restos en
una balanz.a: los lectores, que le llaman. De tal suerte lo poco terminó en mucho.

¿Y qué hacer con tamaño intento?, nos preguntamos finalmente, ya con legajos y legajos
de buenas y malas colaboraciones. ¿Fotocopiar? ¿Pasar de mano en mano el material como pasquín o anónimo ultrajado? No era mala idea, por cierto; pero sorprender la atención de público
tan vario es más que imposible. Entonces -creímos- era menester asaltarlo con portada y formato
de la mejor lid.

Jaime
6

La revista Cigarros se
imprime gracias al apoyo de
la l!'acultad de l!'ilosofía y
Letras.

Acudimos pues al maestro Agustín García Gil, que con peto y adarga hizo un ademán juvenil señalando el camino: "Allá coordinación, muchachos, tierra de oportunidades; vayan con
Dios, que yo, como en el bolero, fumando espero". Y fue así que el agravio quedó deshecho, el
tuerto derecho, la sinrazón enmendada, el abuso mejorado y las deudas satisfechas.

------41-~---

�---------11-----------El apoyo nos fue dado más que generosamente. El primer número de Cigarros encuentra

En esta página habla un lector agradecido

lectores. La generación perdida que fuimos de algún modo se encuentra. Y es grato. Sin embargo, esperamos más ocasiones como ésta, logrando la misma asiduidad que en la taberna.

Correspondiendo a la confianza dada, nos gustaría destinar el dinero recaudado por la
venta de la revista a la creación de una biblioteca del Colegio de Letras, con los títulos indispensables de la carrera ya casi inencontrables o definitivamente fuera del alcance adquisitivo de los
alumnos, pues, se sabe, no siempre hay tocino donde hay estacas.

UNO. En medio de la desamparada historia nuevoleonesa -estamos en 1999-, un grupo de jóvenes universitarios se ha dado la tarea de hacer una revista literaria. ¿Por
qué hacerla? -pregunto, sartreanamente- ¿Para quién?
Tal vez tenga sentido que enuncie algunas posibles respuestas:
Desde luego, Cigarros coincide con la preocupación de la rectoría de nuestra
universidad, respecto a que los alumnos tengan una educación integral.
Cigarros sigue una tradición editorial propia de la Facultad de Filosofía y Letras
-nombro aquí solamente Deslinde y Fruta verde-.

Queda de ustedes el grupo Cigarros

Roberto Kaput Gonz.ález
Arturo López Rojas

Cigarros viene a enriquecer la vida del Colegio de Letras, aunque aspira a animar la
vida estudiantil en una geografía más amplia; asimismo, busca fortalecer la imagen
del Colegio de Letras como surtidor cultural, fuera de la Facultad.
Cigarros concreta la vocación literaria de sus creadores.

Jaime Garza Guerra
Carolina Olguín
Carlos Ovalle

DOS. Visualizo a los responsables y colaboradores de Cigarros como una generación,
con experiencias, afinidades y aversiones comunes: Viven cotidianamente las clases
del Colegio de Letras y las jardineras y cafetería de la Facultad.

César Alejandro Uribe
Aarón Aguirre

Entienden que en el lenguaje reside su capacidad de ser humanos, y exigen libertad
de expresión.

Fausto Gerardo Valdés

Aman al cine, la música y la gran literatura -Borges, Pessoa, Nabokov, Auster,
Cohen ...-.
Abominan la pudibundez, la hipocresía y la estupidez.
Conciben la literatura como un conjunto de artificios, que ejercen como una forma de
amistad. Así, inician esta revista, ofreciendo poesía, narrativa, prosa poética y algún
ejercicio de crítica de la crítica.

--=----------11-1--------

---------41-r--:------

�-----'--------------------4-----------

--------4-----------

En sus textos hablan de amor, el deseo, la creación y la critica literaria, la sabiduría, el
desamor, los cómics, la tristeza ... He aquí Otra vez la vida, como diría alguna vez
Xorge Manuel González.

HISTORIAS DE FIFO

Son textos divertidos, inteligentes, azotados, irónicos, cínicos, tiernos, exhibicionistas
morales, provocativos, sensibles, vitales ... -aquí sustituyo una larguísima lista con un
etcétera-.

·TRES. Con lo anterior he querido definir -si me permiten la expresión- la tendencia
editorial de Cigarros, no dada explícitamente por los responsables de la revista.
Quiero agregar que celebro la creación de Cigarros, donde responsables y colaboradores muestran que son buenos escritores, y que le deseo una larga y saludable vida.
Agustín García Gil
Profesor de tiempo completo
del Colegio de letras

Orestas Cabralas
fifajura
... Y EN EL principio era el caos.
es visiblemente obvio
que lo sigue siendo.

que cada noche rez.aba
"los amorosos" desde Sabines:
"el amor es el silencio más fino".

un fifo es andrógino por naturalez.a.

cuando se encontraban

por su fenotipo puede ser ~ ó ó
lo raro es que reunidos un él y una

y como a veces sucede a todo

ella
se compensen las proporciones + ó -

el mundo
encontraban niños descalzos
pidiendo o vendiendo un algo.

avr¡p y yuvr¡

los fifos son pobres.

se compaginen
como en la fábula griega.

y ella quedaba estragada

los fifos son oralmente

nada.
él siempre ha sido adolescente.

compatibles
es decir
comunicación.
fifa y fifo
sólo cantan y bailan.
cuando aman.

de tanta miseria que en el mundo hay.
y suponía que él no comprendía

por tanto rebelde y todavía
sueña con cambiar el mundo ...
dice ser revolucionario
-los actos no lo testificanpero aún así ambos
aman al "hombre del siglo"
arriba el Che &lt;¡!&gt;.

un fifo, el que sea,
desde Camus
vive una amarga existencia.

los fifos, fifa y fifo
son ateos por convicción.
y planean una utopía

radio y tv atea.

_ _ _____.
---------4--------------

_________

�--------1-----------un fifo puede ser cronopio.
recíprocamente bajo el sol
como a todas las parejas

en Juárez y Morelos

los atacó la rutina

y cierran los ojos

y el cansancio de las mentiras

los envuelve una oscuridad interior

y el juego de máscaras

comienzan a acariciarse y a

por lo que fifa mandó

desnudarse muy pausadamente.

· a freír espárragos

pero el tiempo que dura el

seis meses a fifo

semáforo no es suficiente y

una separación convenida

cruzan la calle

fifo está contando

ya con los ojos hacia afuera

los días y sufriendo

mirando escaparates y gentes

y ha comprado muchas cosechas

el amor no es una alegría pública.

de espárragos
pero sigue triste

ella filósofa dice:

fifo con los ojos mirando

-tres ejemplos-

para adentro, más que nunca

uno; el amor es un estado de ánimo

recuerda y la ama
Dejadla libre -se dijo-

cambiante
¡qué fifa tan voluble!

y piensa en su ensimismamiento

a veces te amo

he vuelto a ser un

a veces no te amo

mono triste

los verdaderos... (amantes) hasta en

y yo no puedo seguir escribiendo

eso

porque las lágrimas

coinciden

manchan los papelitos

dos; fifo es estudioso (maldito)

en que queda anotada

prepárate para la vida

una posible fónnula

no para los exámenes.

de la felicidad.

tres;

--------41-----LUGARES COMUNES DE LA CRITICA NO LITERARIA
UTILIZADOS DESPISTADA Y /O PRETENCIOSAMENTE
EN LA CRITICA LITERARIA
JISÍ •••••• Tln1Jer1 1111111

Edgar Allan Poe. Dipsómano, drogadicto, hipocondríaco. Un pervertido. ¿Se han fijado en el tono de delirio que adoptan sus historias? ¿No les da qué pensar? No por nada fue tan celebrado -y hasta traducido- por Baudelaire: confraternindad de mariguanos, una suerte de club de viciosos incurables, un escándalo. "Un arte incomparable el
de ellos dos, un auténtico arte sin concesiones", añade enseguida el crítico, y con esta
última frase evita ser tachado de timorato reaccionario.
Osear Wilde ..Un homosexual, lo cual no es criticable, pero si bastante digno de
mención; tanto así, que se ha vuelto costumbre describir las preferencias amorosas del
famoso dandy antes incluso de proceder al comentario -si es que existe tal comentario-de sus méritos literarios.
Federico García Lorca. Otro homosexual, pero más moderno, más "telúrico", más
"dionisíaco" y muy -olé- español. ¿Sus mayores méritos? El colorido de las frases, la
música de los versos, la violencia de las pasiones descritas. ¿El menor mérito? Tantas
metáforas, tal abigarramiento de conceptos que, la verdad, no hacen sino obstruir la
comprensión de su mensaje(!) revolucionario (sic). Tal vez por eso, se especula, no es
bandera privilegiada del movimiento pro-gay.
Pablo Neruda. EL poeta del pueblo, de la tierra, del hombre. ¡Qué! ¿No es suficiente con eso?
Rubén Darío. Tan burgués, que es el autor indicado para la juventud conformista y
las muchachas quinceañeras. De ahí el tema para una tesis originalísima de doctorado
en letras: "Rubén Darío o de la perversión del lenguaje: del simbolismo francés a la novela rosa latinoamericana".

cuando él y ella se besan

José Ortega y Gasset. "¡No es literato, es filósofo, no me incumbe!", pontifica el crítico desde su escritorio. Bueno, señor crítico, ¿y qué decir de los refinamientos lingüísticos que abundan en los ensayos de este autor, y del afán evidentemente estético con
que escoge ciertos temas y llena las páginas de sus libros? El crítico se mordisquea los
labios, se frota la barbilla, entorna los ojos, en fin, por unos instantes hace como que
reflexiona, y añade: "Sí, escribe bien, pero no me incumbe". Magíster dixit: Acaso por-

______

_ _ ____,.

�____________

________.

que no le incumben los ocho gruesos volúmenes de El espectador, ni algunos otros libros orteguianos de parecidas dimensiones.

William Burroughs. No, no es el creador de Tarz.án. Es el incomparable maestro Burroughs.
Inefable.

V1adirrur Nabokov. Del celebre autor de Lolita se duda que fuera coleccionista solamente de
. mariposas. Después de todo, ¿qué diferencia existe entre una mariposa y una nínfula? ¿No será
tan solo una diferencia de grado, un símbolo, un juego verbal? Además -y aquí viene un dogma
favorito de muchos críticos y comentaristas-, "Se escnbe a partir de los demonios interiores". Por
lo tanto ...

Franz Kafka. Judío y pobre. Y en una Europa que no se distinguía precisamente por su condescendencia hacia los judíos pobres. Así que diga usted la verdad: ante semejante cúmulo de miserias, no le viene el_ deseo de escribir el relato -autobiográfico, por suspuesto- del hombre que
se metamorfosea en asqueroso bicho? Luego, uno de los mejores relatos de la literatura universal
tiene su origen en un atávico complejo de la raz.a, agravado en virtud de circunstancias adversas.
Igual que Nostradamus, Kafka ha sido completamente descifrado.

----------1-------------este señor semejante al demonio fáustico, aficionado a desespiritualizar todo lo que toca, pero
presto a acudir en ayuda de los desamparados mortales - léase desamparados críticos- de espíritu
sediento? "¡Al fin -exclama el crítico al descubrir a Nietzsche-, un pensador lo suficientemente
enfermo y artista, a quien pedirle prestadas las ideas!"; y sin que la intelectualidad se lo reclame,
pues algo tiene este altruista que el mundo no ha podido devorar el pastelote que le puso en las
manos. Dicho con otras palabras: el bigotón nihilista se ha puesto perpetuamente de moda.

Rosario Castellanos. Nota en la agenda de un crítico: "Aniversario de la muerte de Rosario
Castellanos. Consultar infurmación disponible sobre el feminismo, Simone de Beauvoir y los indígenas de Chiapas. Escribir bonito artículo. Compararla con Sor Juana".
Miguel de Cervantes. Acaso sea la suya la más digna respuesta a la más inoportuna injuria.
S~ dijo Cervantes a Femández de Avellaneda, estoy viejo y me honro en ser el manco de la gloriosa batalla de Lepanto; por lo demás, puesto que usted ha hecho burla de mi vetusto aspecto,
respondo: "háse de advertir que no se escnbe con las canas, sino con el entendimiento, el cual
suele mejorarse con los años".
.
O lo que es lo mismo, al pan pan, al vino vino, y a las letras ¡por favor! no más de Jo que les
corresponde.

Julio Veme. Pueril. ¿De veras vale la pena leerlo?
Fedor Dostoievski. Gran penetración psicológica. Personajes envuehos en patéticas experiencias a través de los cuales, su alma, en toda su atrocidad, se vuelve transparente a los ojos del
lector. Y que: también el autor en cuestión fue jugador, endemoniado y perverso. No hace más
que describirse a sí mismo en la galería de sus personajes. Tal es la génesis de su talento. (O bien,
y aquí viene otro dogma, ''hace falta tener el ahna enferma para ser un gran artista").

Edith Wharton. Muy buena novela suya, La edad de la inocencia. Pero es sólo una autobiografia, mera remembranza. Además, no es una gran artista: ¿o estaba enferma?

Friedrich Nietzsche. Algo tienen los predicadores del egoísmo, pensaba Chesterton, que los
hace irremediablemente contradictorios. Ya por ser predicadores se vuelven generosos semilleros
de ideas. En otras palabras, son altruistas de corazón, aunque les disguste aceptarse como tales.
Algo tiene Nietzsche que se ha vuelto, a menos de un siglo de su muerte, en semillero de muchas
de las innumerables admoniciones y ataques prefabricados en contra del romanticismo. ¿No será

---------,t-t----------

----------------ti-a----------------

�______

__

__.

______

,__

posTAL
César Alejandro Oribe

. . . . . -=------------t--1--------TODO TIENE SOLUCION
111e1 IIIIIIE
Para Alberto Canek o Nahui Olín

LA CIUDAD de Chanel ofrece atractivos que hacen perder la vida o los calzones a quien la visita. Matria de mujeres delgadas pero fuertes, no existe otra actividad más que el modelaje. Si llega
· una rubia 90-60-90 es venerada de inmediato. La multitud la conduce al templo de la Pasare~ se
le corona top model, sacrifican pieles en su loor y, al día siguiente, su icono fabrica milagros.

"Todavía con la resaca encima y somnoliento, Higinio abrió sus legañosos párpados para
asegurarse que durmió en su cuarto. Todo parecía estar en orden: las paredes desnudas, sin un
solo cuadro que las cubra; la mesa llena de platos usados y libros y ropa sucia y basura; la televisión frente a la cama, vigilándolo a él y a quien aún ronca bajo las sábanas..."

Sin embargo, así como las tendencias no son las mismas de primavera-verano a otoño-invierno,
apenas se atisba una estría o arruga aparece la policía y luego la tortura Es que fue el chocolate,

Dejo de escribir pues tocan a la puerta. Me levanto y con pereza voy a ver quién llama:
con suerte es alguien que quiere editar mis obras completas.

o lo traigo en los genes, nunca creía que me fuera a pasar. Basta. En Chane! no cabe la grasa ni
las excusas. La muerte o la dieta y el ejercicio. La que no soporta el régimen huye como María
Egipcíaca. No sonríe, en su andar trata de emular una línea recta.

SIN TITULO
DESPÚES de dejar a Tom atolondrado, Jerry sale de cuadro y maquina su próxima fechoría.

El golpe ha sido duro.

Se aproxima tu perfume a pólvora.

Tardas más de un segundo en levantarte

Preparo artimañas tras la espalda;

y debo elegir un cliché certero:

enrojezco los labios, visto encaje,

la verosimilitud del portazo,

me suelto las orejas y huyo hacia ti.

el travestismo ingenuo del conejo,
el alegro de un piano en la cabeza.

Mientras tus bigotes se desorbitan

-¿Dígame? -Ante mí está un joven de poca estatura y cabello grasoso, usa lentes de culo
de botella, y viste de manera casual. Con una correa jala una pequeña hielera.
-Disculpe -el joven duda, pero prosigue-... ¿en su casa hay mascotas?
Niego sin decir palabra. El joven pasa una mano sobre su cabeza y enmaraña aún más su
cabello peinado hacia atrás. Parece novato en las lides laborales, pues no dice nada ni se mueve
de su sitio en el quicio de la puerta. Su feo y grasiento rostro comienza a ponerme nervioso, así
que opto por pensar en cualquier pendejada: espero que mis padres estén bien de salud.
Me harto de la situación y cierro de un portazo en las narices del intruso. Aún no desayuno y la vida ya comienza a molestarme con sus impertinencias. De vueha a mi escritorio no dejo
de pensar en la falta de fondos para cubrir mis necesidades básicas: bebida, drogas, cigarros. Parece que tendré que capacitarme en tornería para que el Estado me mantenga. Pero antes de
amargarme el día prefiero seguir escribiendo:

Pienso en los niños que ven este cartoon.
A pesar de las mil y una explosiones

"Desnudo, Higinio se levanta rumbo al baño, saltando todo tipo de objetos tirados en el

nunca he deseado velarte el alma;

suelo. Frente a la taza, vuelve a cerrar los ojos y orina largamente, sintiendo húmedos mordiscos

recuerda, me paga la MGM,

en rodillas y pies. Al terminar, confirma su mala puntería secándose las piernas con una toalla sucia que vuelve a colgar junto al lavabo."

-----.------no cualquier historieta kamikaze.

--------------

�_...__,________

_____

_

_________

____

.,__

Tengo que reconocerlo: el texto está poniéndome de mejor humor. Pero no he probado
bocado desde ayer (ya son las tres de la tarde) y el fantasma del hambre ronda sobre mi cabeza.
Esto y el desinterés que a veces me causa lo que escn'bo me provoca jaqueca. Daría mi brazo izquierdo por un cigarro. Veo una colilla de regular tamaño en el suelo y, al no haber otra cosa,
termino fumándola.
Al acabarme la colilla pienso en Sara y tengo una erección. Ayer salimos y pagó unos tacos de guante de portero, para al final terminar exhaustos en la cama. No dejaba de admirar su
cuerpo moreno de bellas proporciones tendido entre las sábanas y le manifesté mi apego hacia

Me pregunta si salgo con él a tomar algo y no me hago del rogar. Dejo a Higinio atascado
en sus burdos problemas con las mujeres y voy por mis zapatos. Quizás mañana lo haga despertar
con un hombre a su lado o lo convierta en el nuevo héroe de la novela policíaca mexicana. Al sa-

lir, el aire emarecido de la ciudad se desplaza en frescas ráfagas. En la calle, un famélico perro
devora con fruición un trozo de mierda de caballo adherido al pavimento. Al verlo, sé que todo
tiene solución.

ella. Me miró unos instantes y sugirió que buscara empleo, pues aún no termina de asumir su rol
de mecenas. Insistió en el tema un rato pero unos manazos en el agujero terminaron con sus incómodas recomendaciones.
Voy a la cocina y preparo lo único que hay en la alacena: lonches de sabritones con media
botella de vodka. ¡Mierda, qué jodido estoy! Llevo todo al escritorio y lo pongo junto a las cuartillas de reciclaje que utilizo. No falta mucho para que se termine la cinta de la máquina, pero sigo escribiendo.
''De vuelta a la cama, Higinio juega distraído con sus vellos púbicos. Los emeda y desenreda con los dedos índice y pulgar de su mano derecha, sin prestar atención al tibio cuerpo tendido a su izquierda. Debe ser alguna colada de la fiesta de Eduardo. Pinches perras: llegan a cualquier parte sin ser invitadas y sólo se dejan cachondear si traes en los bolsillos mota, coca, gotas
o dinero pa' las guamas. No habría bronca si no se me saliera lo romántico o lo pendejo cuando
ya ando hasta la madre y me traigo a la casa a la primer golfa que tengo a mi alcance."
Me gusta la primera persona en el texto pero no la forma en que se expresa. Sin embargo,
si en los textículos de hoy no se incluye la palabra verga, coño, coger o puto no se está en el candelero. Me pregunto, como alguna vez lo hizo Homero Simpson: ¿por qué las historias de depravación y hummación lo hacen a uno popular?
Otra vez golpean a la puerta y reconozco los toquidos. Abro y es Lauro, el amo del manguerazo. Es poeta y trabaja despachando gasolina. Su cuerpo alto y delgado lo hace atractivo a
las mujeres y algunos miembros masculinos del taller literario al que asiste. Todos disfrutamos
del dinero que gana robando las bombas que tiene a su cargo.

-----------___,,,.........~-

----------1---------

�--------t-,_______.; . ;. ;. . .; _
POEMA

Carlos 011111
LUCES quebradas se escurren hasta nuestros pies.
Afuera, la tarde yace herida en la banqueta
Salpicando todo de un rojo intenso,
casi negro.
La marea de mi deseo crece,
Y te busco en la oscuridad
Para asinne a tus piernas
Pariendo las olas con el vaivén de nuestros cuerpos.
Deja que mis labios te reconozcan,
Que conquisten cada deseo,
Que mi lengua incendie la ciudad
En busca de t~
De tu espalda,
De tus pequeños hombros
Que exactamente caben en mi boca.
Déjame andar tu pecho
Habitar tu pequeño infinito,
dador de vida
Y refugiarme en tu laberinto de incendios.
Susurros furtivos nos unen deletreando vocales ardientes.
Un silencio detiene la procesión
Y amenaza con extinguirse
Como esa llama que nos ilumina
Alargando las sombras en la noche.
Empecemos todo de nuevo,
Antes que la lluvia pare
Antes que el reloj empiece a desmantelar el cielo
Antes que termine esta rapsodia escrita por Dios.

----------t------TEFLON

MIEDO
I
YACES aquí, (agaz.apada)
Entre mi pecho y la muerte
Sumergida en el exilio de un
poema
Dialogando con la historia

Y deshaciéndome el corazón
con los labios
Zurciendo con tus lágrimas
las alas rotas de una nube.

II
Un silencio enreda mi pelo
Un silencio que abraz.a
Que acaricia que asfixia

EIII l1r1l1
-Mira -dijo Agustín, -el careotipo es el método que se usa para clasificar los cromosomas -al
tiempo que ponía aceite en la sartén. Sofia, al otro extremo, levantaba unos periódicos y escuchaba distraída.
-Se necesitan células vivas, leucocitos o fibroblastos -tomó un huevo y estrello el cascarón
contra la esquina de la mesa. -Se cultivan en un medio adecuado, se estimula su división. ..
Los periódicos viejos quedaron en su lugar cuando el cascarón del último de los cuatro huevos
se estrelló; comenzaron a freírse.
-Se les añade una solución que deje a las células hincharse y separar las cromátides -Sofia con
cara de horror y furia volvía la cabez.a donde la voz. -Se fijan y se tiñen y a través del microscopio se les toma una fo ...
El puñetazo de la mano derecha fue a implantarse en la quijada, interrumpiendo el monólogo.
Agustín tuvo que buscar apoyo y su brazo tiró el bote de aceite que escupió su contenido.
-¡Qué estabas haciendo, pendejo! Cómo se te ocurre revolver los huevos con un tenedor.
¡Sobre la sartén nueva! ¡La de teflón!
-Yo que iba a saber que así no se podía -dijo incorporándose y comprobando que sangraba.
-¡Qué para eso no está la pinche palita de plástico! ¡Nueva también!

III
En aquel cuarto oscuro
Una tarde agonizante
Tiñe con su sangre
Las paredes
Ytú

No puedes hacer nada.

-Oh, que culpa tengo de que por una chingada sartén se te despierte el instinto de ama de casa.
La inclinación producida por la patada en los testículos coincidió con el rodillazo en pleno rostro. Agustín cayó contra la pared.
-Ya la rayaste toda, animal -dijo ella revisando; el aceite terminaba de esparcirse por la mesa
para caer al suelo.
-¡ Y no se me despierta ningún pendejo instinto! Imbécil.
Minutos después Sofia masticaba los huevos revuehos mientras Agustín, frente al espejo del
baño, esperando el agua caliente de la regadera, revisaba su cara; la nariz no se había roto, pero
la sangre aún corría.
Sofia se acurrucaba bajo las sábanas. Agustín, luego de colgar la toalla que había usado, se fue
a sentar desnudo junto a la cama. Leyó un texto que hablaba de fotóforos y fotocitos.

------------=-~--

_ _ ____._...,____ __

�--~-------------t-------------

-----------t---_.:,____;___;::;.,;;;,,;;;.;_ __;;_
. Dejó la lectura inconclusa para buscar cohijo en las sábanas. Levantando primero la parte irifenor, la que daba a los pies de ~ofia. Comenzó a acariciar levemente las plantas y los dedos, para
l~ego extenderse a las pantorrillas, dando besos cortos. Sofia dejo de dormitar pero extendió las
piernas s~ulando lo contrario, dejando escapar un leve gemido cuando la boca que le recorría
incremento los besos entre los muslos; abrió las piernas y un respiración pasó a través de la tela.
Agustín trato de apartar la prenda usando únicamente la lengua, pero al abrir mas la boca le dolió
el maxilar. Optó por usar las manos, los dedos. Un sabor salado llegaba a sus papilas cuando ella
clavó los 'pies en el colchón para ~ las caderas y con las manos deshacerse de la prenda; luego,
arqueándose, desabrochó el brasier. El prosiguió su tarea; las quijadas le dolían. Sus manos deja~on de agarrar las nalgas, la cintura, y los labios mayores para alcanzar con los dedos los senos,
Juguetear con los pezones; el clítoris ya hinchado era muy levemente mordido. Sofia no dejaba de
moverse.
Los gemidos se incrementaron y luego de un punto cumbre ella languideció. Hubo unos cuantos
lengüet_azos y besos más antes de que se juntaran sus bocas. Ella con tranquilidad y él tratando de
no abrirla mucho.

de un Agustín que no opuso resistencia, habituado ya a ese tipo de juegos. Sofia descendió hasta
capturar con la boca el gran pene libre ya de nonoxinol-9; movía lentamente la cabeza mientras
ajustaba ~l otro par de :sposas a los tobillos. Acarició los testículos, aún doloridos, para comprobar que el cerraba los OJOS. De un salto llegó al closet y extrajo el regalito que días antes Marcela,
su amiga lesbiana, le obsequiara; se ajustó el calzón de llera que sostenía al frente un dildo de
veinte centímetros y lo hizo bailar con las caderas frente a las narices de su sorprendida pareja.
Agarrando el cuerpo inmovilizado lo hizo girar para que quedara boca abajo. Las e,adenas apretaron.
-Ahora si cabrón, ¿muy machito, no?

l

'

La ~ca.balbuceó algo al sentir la fría punta del dildo entre sus nalgas. No podía moverse; el
pene artificial ya ejercía presión y Agustín pensó, aterrorizado, que lo mejor era relajar el esfinter.
-Flojito, flojito -dijo Sofia con voz de enfermera sádica.
Había entrado ya casi la mitad. El no poder tomar la posición genopectoral aumentaba el drama.

Sofia abrazaba con las piernas al tiempo que con la mano buscaba los condones en el cajón; le
besaba el cuello para angustiarlo más a la hora de desenrollar el látex.

-Siquiera ponle lubricante -imploró.

La lubricación de nonoxinol-9 se mezcló con la de ella mediante un movimiento similar al de
un émbolo.

Un golpe con la mano abierta en su nalga izquierda fue la respuesta.
-Instintos de ama de casa ¿eh, pendejo?

Varios cambios de posición después, Sofia quedó apoyada en sus codos y rodillas, con Agustín tornándola con fuerza de la cintura. En algún momento, cuando las arremetidas se habían
vuelto violentas, se salió; aprovechando la situación, agarró su pene con la mano para enfilar hacia el esfinter. Los codos cedieron y la cara de ella fue a recargarse contra la almohada; distendió
los músculos. El vaivén era lento y forzado. De tanto en tanto, a discreción, las palmas abiertas
se fueron estrellando en las nalgas de Sofia un par de veces. La gemebunda cama rechinaba casi
impercep!iblemen!e. Agustín ya no soportó y, saliéndose, se deshizo del látex con un tirón para
tratar de mtroducrrse en la boca de ella que, al notar sus intenciones apretó los labios. Una parte
del semen fue a dar a sus cabellos.

Unas lágrimas salieron de los desorbitados ojos de Agustín.
Lentamente, una a una, las nalgadas se fueron sucediendo.

-El lubricante sabe a madres güey-dijo ésta buscando con qué limpiarse.
Agustín, como era su costumbre, se tiró a lo largo y ancho del colchón. Sofia se limpiaba con
una blusa y escudriñaba el cuarto con la vista.
Con uñas y dedos, sobre el cuerpo inánime, comenzó a levantar el fláccido miembro embarrado de lubricante, utilizando un kleenex para limpiarlo. Jugueteó un rato con su mano y luego con
su lengua y labios, escupiendo de vez en cuando para desaparecer por completo el sabor amargo.
La erección ya era total cuando los senos y el abdomen de Sofia se restregaban. Colocando sus
labios a la altura de los de él y abraz.ándole con los brazos, en un movimiento más o menos rápido, tomó las esposas de cadena larga tiradas al lado de la cama y las ajustó a la cabecera y muñe-

J
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cas

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POEMAS
Clllllll llllll

Jaime Garza
A Rbk

I

II

OTRA vez estoy frente a la sombra del delirio.

ÉL SALIÓ ileso

Pero hoy,

rompiendo la membrana

soy capaz de vomitar el miedo entre carcajadas,

que los falsos brujos le regalaron.

de jugar con mis desconocidos poderes,

Lo hizo observando el espectáculo interno:

de liberar lo que hace años ya no es mío.

cuervos,

Con tal de conocer los amaneceres,
los remolinos, los crepúsculos
y los segundos gozosos

espmas,
muerte,
llanto de un niño ...

que contienen las horas monótonas
de los días perdidos, con tu presencia desarmada.

Afuera, emprendió desnudo la escalada
hacia el infinito,

El precio de mirar tu temblor primero

regocijándose ante cada hallazgo divino;

ya lo pagaba yo con mil lunas mojadas y sollozan-

sólo él pudo encontrar promesas en el destierro

tes;

y corazones.en el fango.

en mi desolación eterna,
lo sigo pagando con ella, infinita.
Me condeno dulcemente cuando descubro
que mis pasos ya van lejos, allá, en el barranco
y el rostro perdido entre el vendaval majestuoso.

Para algunos el destino es una realidad ineludible, se tiene que enfrentar con entere:za y dignidad, pero ese no era el caso de León. No era el Job moderno que aguanta las estocadas de un
Dios tentado por el diablo. Por más que rabiara, que se sentara en la banca de una iglesia a re:zarle un padre nuestro al silencio, su suerte estaba echada. Algún bromista le había tra:zado ya su camino, alguien se divertía viéndolo bailar sobre un piso caliente con los pies descalzos. No quería
ser el bufón de nadie, ni de él mismo; abrió una botella de vodka, se sirvió un vaso, se acomodó
en el sillón individual de la sala, procuró para sí una pequeña mesa en donde disponía de una cajetilla de cigarrillos sin filtro, un cenicero, la botella de vodka y una foto de Mariana. A esa hora
no había nadie en la casa. Los niños estaban en la escuela, y Mariana... Mariana simplemente no
estaba. Estuvo bebiendo hasta dejar la botella a la mitad, en el cenicero se desbordaban las colillas y las ceni:zas, pensó que un poco de desorden no le vendrían mal a la escena, a esa escena que
iba a interpretar. El último acto.
Sus brazos le caían por ambos lados del sillón, en uno aún sostenía el vaso de donde estaba bebiendo. Miró la foto de Mariana. Suspiró.
No dejaba de preguntarse por qué suceden las cosas, si somos víctimas de una casualidad obligada por nuestras acciones, o simplemente las cosas suceden y ya.

''Ni el cielo ni la tierra son de los justos, loas chacales, las aves de rapiña, las viudas negrasy las serpientes habitan en esos dos lugares; el infierno esta reservado para los de alma pura,
los hombres de ley, los buenos y los arrepentidos". Recordó esas palabras del único libro que leyó en su vida y del cual no se acuerda ni del nombre.
Mala la hora en que quiso creer en los hombres y en las mujeres -se le repetía esa idea una y
otra vez en la mente-; maldijo también el día en que creyó que la buena voluntad y el amor bastaban para que las cosas salieran bien. Se arrepintió de haberle hecho caso al corazón.
El problema era que ahora le había tocado a él ser del bando de los equivocados, el error que
había cometido era imperdonable, con esa acción suya había perdido lo que más quería, aparte de
que se había traicionado a él mismo. Pecó con la furia, la sinrazón, el coraje, la rabia y la vengan:za. Actuó por instintos, y eso está negado para é~ que es un hombre que todo lo piensa y todo lo
calcula, lo estudia, no es un hombre de impulsos. Quiso ser lo que no era y le falló.
Dejo caer el vaso que al estrellarse contra el suelo hizo un ruido que rebotó en las paredes y en
el pecho de León. Tomó la treinta y ocho y encendió un cigarrillo. A su mente acudieron los recuerdos: Mariana, los niños y su Chevrolet cincuenta y siete color rojo.

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- ----------,-----------------------

�___.,;;._________. . . . .1-------------------En esos momentos no pudo vaciar una lágrima a la vida. El destino se las secó todas horas
atrás.
Sólo dijo: -¡Que me perdone Dios!
Un .estallido de bala irrumpió el silencio.
Antes de morir pensó que así terminan los cobardes, los necios, los genios, y los que alguna
vez -como él- metieron la pata

___._,___________

___________

LICANTROPIA
111111 dPD 11111
MI CARNE no es normal:
Llevo largo rato olfateando por el resquicio de una
ventana
(aún cerrada)
.
El aroma que precede la lluvia
Y mis anteojos
Que son luz de mi noche
Se empañan con furor
Mas, abrióse de improviso rampante ramaje
Y era el exterior
Triste muchacha sola

Voy a salir
Mis anteojos son ya dos cuencas que brillan
Y una pizca de elegancia esta
Mi casa rasgada
El ansia encarnada, que sea la luna
Y este olvido, mi sed de sangre

Pleno el soL combate
La luna acecha
Y aquellas olas de viento que me mantienen con vida
Nada tienen de bello
¡Cuántas veces el rumor de la ceguera!
¡Cuántas la parca insinuación
De una amnesia perpetua!
Sin embargo, en mi interior, nada duerme
Y el río salado de mis labios me lo dice
Me lo advierte
Se aproxima. ..
Candidato de mis cuitas
Guardián de mis adentros
despojo que deja de ser vil
Cuando me posee
Y se marcha
En ocasiones
Habíame negado con insinuaciones
Sombríos ademanes menesterosos
Pero insiste
Y se mueve cual infante en su reino
Su reino presente
Y sobre su carne
Que no es como mi carne
Se pasea
Un ruido volátil

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-----------41-,---------

�--------------41--1------------

SENORITA

HAZE y
LA
LISTON DE PELO

su

IIBEITI IIPIT GINZÁlEZ SINTIS
He rezado por ti a menudo, así: déjame que la
consiga.
Leonard Cohen
Satánica o divina ¿Qué importa? Ángel, sirena
¿Qué importa? Si tú vuelves -hada de ojos de
raso, resplandor, ritmo, aroma ¡oh mi señora
única!-: Menos odioso el mundo, más ligero el
instante.
Baudelaire

I
En tales casos, presto a la menor provocación, saltaba el recuerdo de sus compañeras de
clase todas ellas entre los nueve y diez años de edad, marcando el paso una detrás de otra, las
medi~ blancas ahorcando las pantorrillas, y el uno-dos con que ondeaban sus faldas de colegio.
Desde las gradas aprendió a disfrutar de tan bello espectáculo. Ajeno por completo a sus
amigos, las estudiaba una por una: Karole, Ruth, Thábata, Irina. ..; de todas guardó lo justo, el
detalle perfecto, y con el tiempo faldas, chalecos y camisas constituyeron un recuerdo autónomo.
Así, podía recordar a la nifia de sexto grado por su falda diminuta y sus pasos ~e putita in'grávida con que se hizo abanderar todos los lunes cívicos a segunda hora; o a la rubia de cuart,o
por sus agujetas rosas anudadas a unos zapatos de goma negros, que tan hermosa caravana hacia
al recoger su falda entre las piernas antes de sentarse.
De tal manera llegó a identificar el placer con las faldas escocesas de aquellas niñas que,
tiempo después, toda mujer que llevase prenda semejante, confecci~nada al menos ~on el mismo
materia~ era motivo suficiente para provocar en él aquel sopor alucmante de otros días.

II

Ella llevaba un listón de pelo como único arreglo. Sus movimientos de mujer hecha contrastaban con su actitud de niña terrible, dispuesta al juego, al llanto, a la turbación, al bendito
deseo incumplido latente en toda muchacha. No lo ignoraba, y en sus movimientos sinuosos_ a lo
largo de la pista hacía partícipe no sólo a su compañera de baile, sino a todos los ahí reumdos.
Empero, siendo consecuente con su condición, terminaba por negarse invariablemente a una Y a
otros.

------t-~----

------------~--t------------En él momento de mayor entrega, suspendía toda promesa en un ademán pulcro, desenfadad~, !11 recog::se el ~l~ en una coleta tempor~ limpiar de su nuca un sudor claro y ajustar por
undecima ocasion su liston de pelo. Era entonces que su compañera de baile no cabía de contento: sus c~es flá_ccidas se cimbraban y endurecían, contrayéndose de pronto, cayendo después,
como el pnmer big-bang que diera vida al mundo.
¿Y si_ fue!~ así? -pensó Rubén desde la intimidad de la barra y la tercer cuba. Si el mundo es
eso: ~ excitac1on por una muchacha bailando, entregando, negándose siempre. Y si Dios es un
voyensta Y ~ecuerda todavía con placer las piernas cenizas y regordetas de una muchacha, con las
calcetas abaJ~ Y el olor_ a c~do de goma. Pero, ¿y olía la goma? La goma olía, claro, pero vaya
uno a saber si a tanta_distancia. ¿Y cuánta distancia era? Mucha, sin duda.
,
~na luz verde invadió la ~ista. ~l se~idor de ritmos desempefiaba su labor. Alguien disparo la camara de humo Y la multitud allí reumda acompafiaba la música con un repetitivo y rítmico
saltido a la nada.
. Del todo aburrid~, Rubén pudo rescatar unas cuantas postales más de su memoria. A horc~~adas sobr~ la baran~illa del colegio -recordó-, Mariel simulaba sin arrobo alguno la masturbac10n de las ~genes, Siempre, 1~ sorprendi~ el equilibrio, la c~dencia de movimientos y la capacidad de combinarlo~ con la platica y la comida. Era una nifia. El lo sabía. Ella lo sabía. Y, no obstante, al~o los hacia tomar sus puestos: ella en la baranda, Rubén a cierta distancia, contemplando sus piernas...
-No te podrás quejar del espectáculo, es todo menos tedioso.
-La gorda me fastidia.
-En la historia de la humanidad, las gordas siempre han fastidiado todo.
. , !lubén no quiso discutir o añadir nada a~ observación, tal vez porque no recordaba gorda
histonca alguna, tal vez porque la gorda de la pista en verdad lo fastidiaba y quería dar por hecho
la veracidad del comentario.
-Alguien debería corregir ese error.
-Rubén, nunca dejarás de sorprenderme. ¿Tú un gazmoño? Qué tienes contras las lesbianas
que tan equívoco te parece el espectáculo.
. -Nada, y t~ lo sabes. E~ sólo, sólo... Mira -se interrumpió por primera vez, tratando de explicar con exactitud a su amigo-, esa muchacha quiere seducir a alguien. Lo ha hecho conmigo
con ~uel, con Jorge, con Martín que desde hace media hora no da una con las tornamesas inclu~
so a_tI ~e~ puesto nervioso.:. pero a distancia, ¿entiendes? La gorda la tiene ahí enfrente,'jugando, msmuandosele, desesper~d?la. Pero_ la. gor~a _no quiere ser seducida, la gorda se entregó
desde hace mucho. Y es una lástima, una Jodida lástima. Y además es gorda, y las gordas quieren
ser amadas, por eso históricamente lo fastidian todo.

----------4-.-----------

�____________. . . . . . .1-------------¡Ay rey, estás celoso !
-No jodas.
Callaron. Desde la pista la gorda lucía feliz y radiante, un poco ne~osa_tal vez, e~ el intento de afianzar a la muchacha que elegantemente se escabullía. Por fin logro asrrla de la cmtura. La
joven se dejó hacer. No dejaba de bailar, sin embargo. Acarició la mejilla de la vieja caguama, la
besó en los labios en un gesto de suma ternura, y todos los presentes pudieron lamentar cuando
los pezones de ella no alcanzaron a rozar los de la gorda, en un desencuentro fisico que frustró el
movimiento.
Rubén intercambió una mirada significativa con su amigo, queriendo comunicar_ en una ~onrisa amarga que lo suyo no era fastidio sino desesperanza, algo como las promesas mcumplidas.
De repente corrigió la actitud, y preguntó a bocajarro:
-Luis, ¿a ti nunca te perturbaron las piernas de las muchachas?... Espera, lo sé, pero yo~blo de muchachas, niñas, la formación de faldas escocesas y zapatos de goma. Muchachas, Lms,
no mujeres. Las mujeres sólo en traje sastre recuperan esa levedad en el porte, pero de una manera inversa, con medias, falda corta, saco y demás. No, Luis, yo hablo de muchachas con calcetas
abajo y el chamorro marcado por el elástico. Muchachas.
-La verdad es que no, pero puedo decirte que por muchos años soñé ~n l?s p~talones ~litares del maestro teniente coronel Juan Moya, cuarto año de la Escuela Pnmana Militar Agustm
Melgar . Y aunque no era precisamente un muchacho, medias blancas llevaba.
-Vete a la mierda.

m

·La noche continuó su ritual festivo. Olvidada como un galeón varado en plena selva, la
gorda yacía a la diestra de Rubén, un poco más vieja, un poco más torpe, un poco más ~orda. ,s ara, mientras tanto, platicaba con Luis, el cual reía de cuando en cuando, buscando la mrrada complice de su amigo.
Nunca llegaba a encontrarla, empero. Ru~n compa~ec~ ~ la gorda Y,~ observaba, temiendo un destino como el suyo, por lo cual se refugiaba en la mtumdad de la d~nna cuba, la c~ levantó para brindar con la mujer, mientras trataba de dar orden a sus pensaJDJ.entos: &lt;&lt;La VIda, el
humo, los cigarrillos, la maldita ansiedad de no encontrarnos y tener.que pagar a cada uno!º q~e
nos cede, vestigios siempre de algo que pudo ser y no concreta Mientras tanto, bebem~s, deJamos pasar minutos y horas en el espectáculo ajeno, en la lucha contra el ángel del demomo, en la
pereza de la carne y la ausencia total de pezones que lo anclen a su pecho. La gorda, la pobre
gorda sin astucia creyéndose la suerte de principio; al final, segura de pagar la cuota de estupro
que nos corresponde a todos...&gt;&gt;

---~--~--------------Hermanito -oyó decir a sus espaldas, antes de sentir la caricia de su amigo Luis en el pelo-,
aquí te traigo a la señorita Haze que tanto te preocupa. Le he dicho que consideras estéticamente
incorrecto su himeneo con la culona aquella. No lo ha entendido, y pensé sería oportuno se lo explicaras tú, que tan bien te sale. Sara...
-¿Quién es la señorita Haze? -preguntó la muchacha, mientras acomodaba un mechón de
pelo tras su oreja.
-Dolores, una prima -contestó Rubén, sorprendido en falta.
IV
Antes, aquel lugar se había ganado el calificativo de La Casa de los Rosales por sus tulipanes y bugambilias, así como innumerables macetones con hortensias y rosas cultivadas por su
abuela, flores de mayo, nochebuena, crótalos, mangos de todo tipo, castaños, morales, avellanos.
Ahora era un solar baldío, casi abandonado. El cascajo se acumulaba en uno de sus extremos.
Las latas de cerveza, botellas y colillas de cigarro ocupaban el resto; y una hierba sempiterria lograba vencer toda semejanza con los recuerdos infantiles de Rubén.
De la mano de Sara cruzó el patio. Al fondo la casa, blanca, impersonal, sin historia. La
construcción de madera americana que tanto se estilara en el puerto por los años cincuentas, con
su balcón para serenatas, el cielo raso de paño, asentada la viguería sobre postes de un metro de
alto para evitar inundaciones como las del huracán Hilda, abierta toda excepto la sala, que resguardaba a las visitas de los niños mediante una enorme puerta de dos hojas con vidrio troquelado, había desaparecido. En su lugar, aquella mole cuadrada, elefante blanco que aplastaba con su
sola presencia a Rubén, encabronado, dirigiéndose a las tripas del dolor para olvidarlo desde den- ·
tro, imaginando que eran las antiguas maderas veneradas por su abuela quienes lo arropaban.
Una vez dentro, pudo contemplar a placer a la muchacha. Disfrutaba de este acto revelador
y propiciatorio. En ese primer cuarto de material encalado, colgados en las paredes los ya inservibl~s utensilios de cocina de otros tiempos, Rubén podía reconocer a sus acompañantes. Hubo a
quien despidió sin más tras este primer interrogatorio visual, a quienes prometió hablar otro día
cualquiera, a quienes desvistió urgido de un poco de compasión, mas dispuesto a no pasarlas de
la sala. Sara era como una rolita de Led Zeppelin en el coche ya entrada la madrugada, fresca y
con neblina. Empezó a tararear Going to california con mejor humor, al resolver que aquella muchacha, a pesar de sus veintiún años, era una de las pocas nínfulas conocidas por él, como horas
antes dijera un poco precipitadamente a Luis.
-Así que tu teoría se basa en la faha de cariño de las gordas.
-Estrictamente, sí; aunque más que falta es gula, necesidad de ser aceptadas -contestó Rubén al verter un poco de agua en la cafetera. Y entre la exigencia de amor y poder hay sólo un
paso, de ahí que sean generalmente dictatoriales.
-¿Y las que no?

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�----------------4-t------------Las que no son unas gordas falsas, y cualquier dieta podría ayudarles.
-Daniela es una gorda falsa-exhaló contrariada la muchacha.
-Daniela es una gorda puta, del tipo marimacho. En fin, que es casi mi hermana espiritual concluyó Rubén, fastidiado ya de aquella plática.

V
Tras el café, Sara volvió a interesarse por Dolores. En una broma sin objeto, Rubén había
contado la historia de Nabokov como si de la vida de su prima se tratara. Apurado por un cínico
Luis a demostrar lo dicho, confesó a su acompañante la existencia de cierta correspondencia cruzada entre él y Hwnberto. Ya en casa, la verdadera señorita Haz.e le pidió la hiciera partícipe de
aquellas joyas.

. L~ cartas del abuelo para su esposa quedaron abandonadas sobre una mesilla de estar. De
un ?11con desconocido la guitarra de Jimmy Page punteó las primeras notas de Sinee J 've been
lovmg you. Sara comenzaba su ritual preparatorio, lenta, sabiamente. Rubén pensaba en lo cachondo de la hataca, e~ lo aputonado ~e la voz de Robert Plant y en los senos de Sara que en ese
momento se le descubnan firmes, erguidos, apuntando siempre al cielo.
En el impasse ~echo por la batería de Bonham, pudo recordar a sus compañeritas de clase:
todas en fila,_ las medias blancas ahorcando las pantorrillas y el uno-dos con que ondeaban sus faldas de coleg10. Luego, apenas alcanzó a distinguir el listón de Sara sujeto siempre a la dimensión
de sus deseos, antes que la música, ella y él se precipitaran al final de la noche.

-Son poca cosa, la verdad. No agregan nada a la historia.
-Pero algo dirán de las nínfulas.
-Ah, eso sí; de las nínfulas lo dicen todo -contestó al levantarse de la mesa, divertido, inconsciente, dirigiéndose a la otrora habitación de los abuelos.

Entre viejos cajones revolvió fotos, papeles, propaganda gubernamental del cuarenta y tres,
cuando las autoridades portuarias mandaban a los habitantes de Tampico apagar luces y radios,
encender quinqués sólo bajo las mesas, para que los submarinos alemanes y japoneses no divisaran puerto, evitando así cualquier posible asalto a la refinería. Su ciudad -pensó- siempre había sido faro de ladrones.
No sabía con exactitud qué buscaba, pero entre más revolvía aquellos cajones la presencia
de los suyos cobraba fuerza.
Nunca había comprometido así sus recuerdos, entregándolos sin oportunidad de éxito a una
extraña. La memoria ahí contenida rebasaba incluso su vida, en realidad tan corta. Veintitrés años
no eran depósito de nada, y éi sin embargo, conocía la historia de su abuelo José y las embarcaciones del Mediterráneo. Su abuelo José, desconocido fisicamente para él pero presente siempre
en las historias de su abuela. A una voz del viejo, los capitanes guardaban silencio, y sabían que
en los tanques no habría ni una gota más ni menos del petróleo crudo por él señalado. El abuelo
José y la abuela Celia, la familia Rojas Zambrano de pronto empezaba a serle insuficiente.
Sacó un hato de cartas y al volverse de frente dio con el cuerpo de Sara. Las piernas de la
muchacha de un color olivo lo hicieron dejar de lado toda reserva. El cuarto de la abuela por fin
se abría al caos, al olvido, al bendito deseo albergado en aquella y cualquier otra joven. Se agarró
de esas piernas con vehemencia, y de golpe pudo ser consciente de un olor a bajamar, madreselva, vulva de muchacha.

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POEMAS

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JIIIE 1111 IIIIES

11rc111 s111z1r 111,11

POEMA
INMENSO inmundo, ondulante sin cesar, desencadenándose, apoderándose del horizonte entero y del horizonte de mi alma y de sus deseos.

SONETO

POEMA

¿CON qué puedo estrecharte?
HE COMETIDO el peor de los pecados
q~e un hombre pueda cometer. No he sido Te ofrezco esbeltas calles, ocasos desesperados, la luna
de los carcomidos suburbios.
feliz. Que los glaciares del olvido
Te ofrezco mis antepasados, mis muertos, los espectros
me arrastren y me pierdan despiadados.
que los vivos honraron en mármol: el padre de mi
padre, muerto en la frontera de Buenos Aires, dos
Mis padres me engendraron para el juego
balas atravesaron sus pulmones, barbado y muerto,
arriesgado y hermoso de la vida.
envuelto por sus hombres en un cuero de vaca; el
Para la tierra, el aire, el fuego.
abuelo de mi madre -apenas veinticuatro añosLos defraudé. No fui feliz. Cumplida
encabezando una carga de trescientos jinetes en el
Perú, ahora fantasma en caballos desvanecidos.
no fue su joven voluntad, mi mente
Te ofrezco cualquier acierto que mis libros puedan
se aplicó a las simétricas porfias
encerrar, cualquier valor o humor que haya en mi
del arte, que entretejen naderías.
vida.
Te
ofrezco
la lealtad de un hombre que nunca ha sido
Me legaron valor. No fui valiente.
leal.
No me abandona. Siempre está a mi lado
Te
ofrezco
el centro de mí mismo que salvé de algún
la sombra de haber sido un desdichado.
modo -el corazón central que no emplea las
palabras, no trafica con sueños y está intocado por
el tiempo, la desdicha y el goce.
Te ofrezco el recuerdo de una rosa amarilla, vista al
ocaso años antes de que nacieras.
Te ofrezco explicaciones de ti misma, teorías sobre ti
misma, auténticas y sorprendentes noticias de ti
misma.
Te puedo dar mi soledad, mi oscuridad, el hambre de mi
corazón: trato de sobornarte con la incertidumbre,
con el peligro, con la derrota.

Siento un sofoco, un pasmo. Aún no he entendido lo que me pasa, quiero creer que quizás estas visiones, inverosímilmente licenciosas, no tendrán continuidad.
¿De verdad creo esto? Y me pongo a inquirir si voy a seguir mirando o no este insólito espectáculo.
¿O sea que aún no he comprendido? ¿Cómo? Qué no es tanto la visión lo que cuenta, sino el
trance llegado a traición que me alza y me aumenta, aumenta y me impulsa y me precipita al goce, un goce no fisico, no local, sino interno, esencial, centrado en mí, y me arrastra, me aprisiona,
me embriaga, me amba, me corrompe, me disuelve, en un deleite exaltado, sin freno, sin cortapisas, sin crítica, sin posibilidad alguna, concupiscencia omnidevoradora y sinfónica cuyos panoramas impúdicos sólo son, sin embargo, la corroboración y la ilustración del múltiple, insólito y cerebral orgasmo incesante que me domina.
El mundo entero parece experimentar un placer extraordinario. Los ojos se ahogan, los miembros se ahogan, los seres se ahogan. Pasan grandes ríos de cuerpos, se estrujan, se aprietan, se
entrecabalgan o derivan, con los torsos abrazados, perdidos como yo en el cisma del goce.
Formando gigantescas amalgamas, lianas como en parte alguna de la tierra puedan verse, se
mezclan, se estiran, gozos y gemidos convertidos en lianas. La tierra y las aguas y los montes, los
árboles, caen en un desenfreno de torsiones y lascivas. Todo se moldea por delicias, para delicias,
pero delicias sobrehumanas, que van de la más impetuosa exaltación a la semimuerte donde el
placer sin embargo aún se infiltra y pica. Sumida en un cataclismo de deleite, la animal humanidad
se convulsiona, acompasándose por los espasmos al estático desorden de mi mente.
A veces abro los ojos, atónitos supongo, como yo misma, para depositar mis miradas sobre los
neutros objetos de mi habitación, capaces en otros tiempos de.actuar como obstáculos contra
arrebatos disolutos, como si quisieran retrasar el chorro infecto que todo lo riega.
Pero ya no tengo confianza en ellos, ni en la neutralidad de lo que sea en el mundo. Lo que
acabo de ver y aún veré con mayor abundancia en la verdadera iluminación erótica, es que no hay
nada inocente, no hay nada neutro, ni un ser, ni una cosa. Es lo que me a trompeteado sin cesar y
tomo conciencia de ello a la luz de la evidencia fulgurante, viéndolos por lo que aquí representan,
la fornicación universal, o preparación para la fornicación, o símbolos de ella.
En una especia de demostración luciferina, las formas son más triviales, las más anodinas, proclaman mediante una serie de visiones evocadoras, su pertenencia a la única e impura realidad.

---------.-

Hay algo único en ver con ojos perversos, mentalmente perversos, las cosas hasta ahora inocentes, el tallo de donde cuelga una flor, esa misma flor, antes borrosa, el fruto que da, la grosella, un racimo de grosellas (su rojo tan locuaz, esa esfericidad que no engaña) y ese nombre hinchado de sensualidad igual que de agua jabonosa, una esponja en un baño tibio.

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AMISTAD DEL MARINERO
Me hallo en plena contemplación. Me hallo en plena impregnación. Pero sin sadismo. Sade a
caballo de una asociación de ideas, me dio risa, él y todos sus esfuerzos, tan regulados y metódicos, y funcionales. Aquí no hay crueldad, verdaderamente no hace fa.ha, aquí lo que cuenta es la
fe en la impureza general, universal, únicamente sensual, sin dominado ni dominador, sin dolor ni
afición al dolor, sensualidad sin mezcla y universalmente absorbente.
Lo absoluto impuro, o mejor dicho, antipuro, se sume cada vez más en la dicha del impudor.

Este poder que corrompe la planta, el suelo, la tierra, cualquier cosa, dentro de este espectáculo turbio, aunque sobre todo excesivo, no posee más visión que la erótica, más ocupación que
la erótica, totalmente falto de espacio para cualquier otra cosa, para la menor distracción, la menor diversión, que entonces si que hubiera sido la tentación 100% (y no solo para un cristiano), la
tentac~ó°: perfecta, inconmensurable, más perjudicial al amor incluso que la más puritana de las
negociacmnes.
No somos mujer ante hombre, ni hombre ante mujer, sino algo archisimplificado, algo como
masas afectadas de electricidad contraria, como fluidos que, en virtud de una ley fisica, deben
unirse y confundirse. La impudicia del demonio en ella, la borrasca que, en un instante, ha expulsado todo lo que er~ ella antes, todo lo que y_o era, la vieja fe que me embargaba, inaudita y, aunque yo no haga el menor gesto, esta claro que soy su cómplice .

11111 CIISTIII SlllZII
DICE que zarpó en un día iluminado por
brizna de polvo,
que viene de un puerto al que se vuelve
y es otro distinto.
En el humo azul de su pipa se dfüujan,
de aquella mañana en que se hizo grumete,
los rebafios de medusas diáfanas a través del agua,
y los cocoteros como mástiles
que despojados de su velamen le prometían
sujetar en el mismo sitio
el instante de su partida:
los tendajos del mercado con plátanos vivos
y moluscos imposibles,
la niña que le arrojaba pétalos desde el balcón
donde sus secretos :florecían.
En esas calles retorcidas
-me dicepuedes perderte.
Para regresar a tu nave has de recorrer el mundo
en sentido opuesto,
borrándote entre muchedumbres que habitan pueblos
idénticos,
hasta que por fin,
con el ecuador entero ardiendo en tus talones,
la encuentras amarrada del mismo palo en un muelle
desconocido,
donde la tripulación te espera escanciando licores y letanías de sus cráneos y barriles.
Vengo de un puerto al que se vuelve y ya no está
-repite.
Pero el que envejece ahí sin jamás aventurarse
al viaje,
el que se acuesta en su alcoba por última vez
y despierta en una distinta todas las noches,
no soporta pasear por el malecón
y las plazas donde todo le es extrafio,
menos la incurable melancolía del emigrante.
Desmoronado en una taberna,
el habitante se da cada mañana a la tarea de imaginar
que no ignora los nombres de las calles,
sino que de nuevo los ha olvidado.

-----------41-,---------

�--.....,.....,-------"-11--..,_______
POE.MAS
lEIIIII CIIEI
I
ESTE es el único poema
que soy capaz de leer.
Y sólo yo
puedo escribirlo.
Otra gente parece creer
que el pasado puede guiarles.
Mi propia música
no está solamente desnuda.
Está abierta de piernas.
Es como una mujer.
Y como una mujer
tiene que ser orgullosa.
Yo no me maté
cuando las cosas fueron mal.
No me dediqué
ni a las drogas ni a la ensefianza.
Intenté dormir,
pero cuando vi que no podía dormir
aprendí a escn"bir,
aprendí a escribir
cosas que pudieran ser leídas
en noches como esta
por gente como yo

del baile de caridad
y nunca se volverá a sentir como en casa.

m
CORTARSE el pelo
y otras formas de disciplina,
rituales que excluyen a las mujeres y al vino.
Yo solía comportarme tan lindamente
cuando intentaba ligar...
no te has dado cuenta
de que ya no te hablo;
puedes descansar,
ésta es la música más tranquila del mundo.

Oficial, oficial, allá van...
iEn la lluvia, donde está esa tienda iluminada!
Y sus calcetines son blancos y la quiero tanto,
y su nombre es Dolores Haze.
Oficial, oficial, allá están...
iDolores Haze y su amante!
Saque usted su revólver y siga a ese auto.
Y ahora túmbese y cúbrase.

IV

Se busca, se busca: Dolores Haze.
Su mirada gris-humo nunca vacila.
Noventa libras es cuanto pesa,
con una altura de sesenta pulgadas.

CADA vez que te veo
olvido por un momento
que soy desagradable a mis propios ojos
por no haberte conseguido.

Yo quería que me eligieras
por
encima de todos los hombres que conoces,
11
porque yo me destruyo
cuando estoy con ellos.
SILBABA para sí
He rezado por ti a menudo
en el cuarto de estar del millonario,
así:
se dijo a sí mismo algo romántico
Déjame que la consiga
sobre una joven guerrera rubia y la lluvia de acero,
se fumó un cigarrillo
y lo apagó en un cenicero de mármoi
no robó nada,
dejó recuerdos de un ladrón,
se dijo a sí mismo algo romántico
sobre su condición de hombre solitario
mientras bajaba por la fachada
del negro rascacielos de Manhattan,
la gente volverá

-----------------

Mi automóvil cojea, Dolores Haze,
y el último, largo trecho'es el más duro,
Y seré embestido donde la maleza se pudre,
y el resto es moho y polvo de estrellas.

Kubrick y Sue Lyon

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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>�Directorio
Número2

Consejo editorial:
Fausto Gerardo Valdés
Aarón Aguirre
Carlos Ovalle Contreras
Carolina Olguín García
Roberto Kaput Gonz.ález Santos

Colaboradores:
Arturo López Rojas
Orestes Cabrales
María Cristina Salazar
Juan Calendas Moro
Gildardo Gonz.áles Soto
Renato Tinajero Mallozzi
Mario Ignacio Ochoa
Jaime Garza Guerra
Katia Irina !barra
Abel Garza Martínez
Alfonso Guitiérrez
Minerva Reynosa Álvarez
Eligio Coronado
Los Hermanos Sarampión
Diseño:

G

Comentarios, sugerencias y demás
pastas, favor de dirigirse a los integrantes
del consejo editorial, o, en su defecto, a
la dirección electrónica:

cigarros@latinmail.com
~GRM&gt;ECHENTOS:

A integrados y apocalípticos; a Peter
Sellers, Stanley Kubrick y Blake
Edwards; al Gaviero por sus bocas de
Jagger; a Verónica García; a Iván y
Alejandra Moreno; al Departamento de
Proyectos Editoriales, en especial la
seíl.ora Silvia; a las bardas de Alanís; a
DJ Shadow; a Mule Variations; a los
últimos ochenteros con gel; a Rebeca S.;
al maestro brujo de Juanita; a Mario
Bezares por entregar a Paco: patiftos del
mundo uníos; a Laetitia Casta y Nina
Moric; a Portishead y Pasolini; a Starvin
Marvin; y a todos aquellos que de alguna
u otra manera ayudaron a-la realización
de este número

La revista Cigarros se imprime
gracias al apoyo de la Facultad de
Filosofia y Letras de la Universidad
Autónoma de Nuevo León.

FONDO
UNtVERSITARIO

�FONDO

UNIVERS!TA~IO

INIICE
Reporte de ingresos........................................................................... 2
Oiga Orozco: Para hacer tu talismán...............................................

3

Carolina Olguín García: El.fin de un sueño...................................... 5
Fausto Gerardo Valdés: Imposición del ser ante la nada

(o papá jumaba un chingo al ver la tele).......................................... 6
Orestes Cabrales Lara: Poema..........................................................

8

Alfonso Gutiérrez: Creación de un personaje llamado Nirto. ... .. ....

10

Carlos Ovalle Contreras: Buscando en la madrugada...................... 11
Katia Irina lbarra Guerrero: Perdi la cabeza. Sin titulo...................

12

Roberto Kaput González Santos: Y los perros cruzaban la

avenida.......................................................................................

13

Mario Ignacio Ochoa: Mascarada....................................................

20

Minerva Reynosa Álvarez: Poema...................................................

23

Jaime Garza Guerra: En ese lugar de atrás (que es tuyo, sólo

tuyo)........................................................................................

24

Eligio Coronado: Estación. Mudanza...............................................

28

María Cristina Salazar: Nostalgia del cangrejo................................ 29
Renato Tinajero Mallozzi: Receta: coo/ en sólo un día................... 30
Abel Garza Martínez: Mundana coronación celeste........................

31

Los Hermanos Sarampión: Trivio Cigarros................ .............. 32
Salvador Novo: Sonetos............... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ..

34

--,..-------------

�PARA HACER TU TALISMAN*
lllllllZCI

REPORTE DE INGRESOS:
Agosto 28, 1999.

Se necesita sólo tu corazón

A la Comunidad Estudiantil:

hecho a la viva imagen de tu demonio o de tu dios.
Según declaramos en la presentación de la revista Cigarros, el dinero recaudado en ventas será
utilizado para comprar los títulos indispensables del Colegio de Letras Españolas. Correspondiendo a su

Un corazón apenas, como un crisol de brasas para la
idolatría.
Nada más que un indefenso corazón enamorado.

confianza, quisiéramos declarar la suerte y destino de la edición anterior:

Déjalo a la intemperie,
De una tirada próxima a los 250 números, 60 de ellos se destinaron a ejemplares de cortesía, repartidos
entre autoridades universitarias, maestros destacados e instituciones públicas o privadas a las que quisimos dar
a conocer el proyecto editorial. Así pues, nos quedamos con 190 números, de los que se vendieron 180. A un
costo de 5 pesos cada ejemplar, nos da un total de 900 pesos cerrados. Actualmente ese dinero se encuentra en

donde la hierba aúlle sus endechas de nodriza
y no pueda dormir,
donde el viento y la lluvia dejen caer su látigo en un
golpe de azul escalofrío
sin convertirlo en mármol y sin partirlo en dos,

una cuenta de banco.

donde la oscuridad abra sus madrigueras a todas las
Sin embargo, no hay que olvidar el ofrecimiento hecho por el director de esta Facultad, Sr. Nicolás
Duarte Ortega, según el cual por cada peso recaudado Dirección se compromete aportar dos. De suerte que, en

jaurías
y no logre olvidar.
Arrójalo después desde lo alto de su amor al hervidero

breve, nuestro capital se verá incrementado de 900 a 2 mil 700 pesos.

de la bruma.
No queriendo disponer de manera irresponsable de estos fondos, esperamos sean ustedes quienes
decidan cuáles y cuántos son los títulos que se deben comprar, para que las adquisiciones no sean un mero
capricho y cumplan con el objetivo ya declarado: ayudar al alumno de Letras con bibliografía clave.

Ponlo luego a secar en el sordo regazo de la piedra,
y escarba, escarba en él con una aguja fría hasta arrancar el último grano de esperanza.
Deja que lo sofoquen las fiebres y la ortiga,

Esperamos sugerencias en la Coordinación de Letras Españolas.

que lo sacuda el trote ritual de la alimaña,
Atentamente,
Grupo Cigarros

que lo envuelva la injuria hecha con los jirones de sus
antiguas glorias.
Y cuando un día un año la aprisione con la garra de un
siglo,
antes que sea tarde,

�EL FIN DE UN SUENO
antes que se convierta en momia deslumbrante,
abre de par en par y una por una todas sus heridas:
que las exhiba al sol de la piedad, lo mismo que al men-

ClllllNI lllllN
¿Te acuerdas de la cera derretida

y del cenicero de los días?

digo,
que plaña su delirio en el desierto,
hasta que sólo el eco de un nombre crezca en él con la
furia del hambre:
un incesante golpe de cuchara contra el plato vacío.

Era cuando creíamos burlar
las trampas nocturnas con astucia.
Veíamos las moscas por millares
posadas sobre el papel en blanco.
Arrancábamos hojas del árbol cotidiano;

Si sobrevive aún,
si ha llegado hasta aquí hecho a la viva imagen de tu demonio o de tu dios;

y antes de llegar el amanecer,
despertábamos para esperarlo,
levantando hojarascas en el patio.

he ahí un talismán más inflexible que la ley,
más fuerte que las armas y el mal del enemigo.
Guárdalo en la vigilia de tu pecho igual que a un centinela.
Pero vela con él.
Puede crecer en ti como la mordedura de la lepra;
puede ser tu verdugo.
¡El inocente monstruo, el insaciable comensal
de tu muerte!

• El Jllsado mes de agosto murió la poeta argentina Oiga Orozco, una de las voces más destacadas de la poesía en nuestra lengua.
Entre su bibliografia figuran: Con esta boca, en este mundo (1994), También la luz es un abismo (1995), Eclipses y fulgores (1998),
la antología Relámpagos de lo invisible (1998), entre otras obras. El poema aquí presentado fue extraído de Talismanes, una
colección de 27 poemas, publicado por Plaza &amp; Janés, México, 1998

Yo también lo soñé. Parecía no tener fin.

�IMPOSICION DEL SER ANTE LA NADA

convivio, a este gran acontecimiento que solidifica el avance de comunidades gigantescas. ¿Qué haríamos sin

(O PAPÁ FUMABA UN CHINGO DE CIGARRÓS AL VER LA TELE)

la frustración y el rechazo que nos orilla a sentir el ser relegados? ¿En qué reencarnaríamos si no fuéramos

F11111 l1r1r•1 111•61

atacados al donnir? ¿Acaso en verdad creemos en este mundo? ¿Dónde queda el infarto de los sonámbulos

A la bandita de Fy L

La violencia es lo único que no podemos reducir

sino en la derrota del hombre cuando derrama su lenguaje?

-¡Oye cabrón, ya apaga la pinche tele! ¿No ves que tu hijo acaba de dormir a tu nieto?

Bataille
Sí, es dificil negar de un solo putazo este carrusel increíble. Los años nos acaban. Cada día una tos nos
De la sabiduría, lo que más se derrama es una pequeña fase en la que en verdad aturde sentirse

va quitando el respeto y, por qué no, la comprensión.

ignorante. Tomar o dejar los planes complica la cúspide, mas derriba murallas que escalonan nuestro temple;
y en_ese diluir ramificante, ún solo instante puede resultar inmenso, nefasto, sin manos para asirse, con una
caída estrepitosa donde se palpan cúmulos de sensaciones que congestionan el corazón. Por eso dejar de reír y
llorar provoca atención entre presentes, vuelve festiva una lamentación con besos fluyendo tras una copa
vacía, un abrazo es una Cenicienta con alas donde se agolpa con lascivos tentáculos la tentación de la
violencia, erotizar para matar la inmensa calma que provoca depresión, dar de un sopetón un flashazo
comunicativo para volver a la melodía. He visto chamanes que para revivir la sonrisa de un muerto dan de
besos a una serpiente para liberar sus escamas; aunque en eso no queda la cosa, ya que drogado, impulsado en
cosquilleos y por la aceleración de pulso, podemos simular cómo se derrumba en laberintos el efecto de las
ciudades, damos cuenta que jóvenes se han vuelto locos porque los acosa la luz mercurial y en verdad pierden
_ la memoria, llegan al grado de ser victimados por una mantis religiosa después de procrear bovarismos. Ya
que hoy en día es más palpable el desgajamiento del vulgo, se vuelve más estrafalario el asunto de los
estereotipos, puede verse a uranistas y viragos clamando verdad de dioses sin baile, al costado de avenidas en
indigentes enfermos, embadurnados por una neófita estridencia de undergrounds sampleando la criba de los
animales por catervas encervezadas, observar eufóricos videograbando al toquetear una parte oculta de la
esperanza, donde flirtear es un día entero a gusto por los demonios en el fruto del árbol prohibido. Por eso los
suicidas en su asceta aceleramiento dejan la duda que ni un millar de buenos libros sosiegan; callan y esparcen
con su irreverencia montones de copias sin rostro, sin eco, que vuelve más impotente· lograr lo certero y
confiable de un buen conocimiento, de una excelente palmada que cristalice eso inconsciente e intermitente
que denominan afecto y suele durar una eternidad. Ya que las fantasías -diría el poema- son inherentes al

• ' - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -"- - - -

C) 199-1- Arc:l'M !'hatos

�POEMA

Instes c111r111s lira

es un accidente súbito

Para Libertad González

llega y te inunda, te encierra
supera el umbral

Amargo es el dolor. Pero
siquiera padecer es vivir.
Bécquer

tanto que no lo sientes
luego es la hospitalización
real y la de tus traumas y temores

adivina

es tu sueño recurrente de un elevador

no es afiliarte al llanto

que te lleva al anfiteatro

es la mezcla desesperante

y ya no poder salir

entre placer grito y desgarramiento

y ya no poder regresar

es cuando tomas conciencia de tu cuerpo

es esa atmósfera aséptica

no es transmisible

de luces y alcohol

puedo aliviar tus penas
con la palabra que es médico del dolor
puedo abatir y combatir casi todo
excepto eso

de alumbramientos y operaciones
A.U7tTJCJ

es revivir el calosfrío
del momento después de la anestesia

cuando niño era hambre de todas
las insatisfacciones
cuando adolescente era la feroz
conciencia de tus deformidades

es todo lo insoportable
es engañarlo buscando el placet
llegar a creer que jamás la volverás a sentir

internas o externas
los defectos que te separaban de
los demás
los aprovechaste para marcar

y cuando lo buscas
es llegar a superarlo
el dolor es lo mismo que sentir.

un camino emperradamente distinto
entre la evasión y la identificación
de devorar libros y novelas
te refugiaste en la soledad
pocas veces en el llanto algunas cuántas (¿ ?)
muchas en el vacío y la distancia

111

Mil

�CREACION
NIRTO

DE

UN PERSONAJE LLAMADO

BUSCANDO EN LA MADRUGADA
Clrlll IVIIII C11tnns

IUINSI lmúlEZ
Con las manos entre las costillas
La idea surgió a partir de colmar un vacío que ofuscaba la realidad vital del señor Rolando Salas: sí,

Buscando nada

quería resolver un dilema existencial de tal individuo, así me di a la tarea de buscarle una identidad

Amontonando puños de silencios

radicalmente nueva, en cierto modo una existencia inédita que le diera la vitalidad y gracia de su juventud

entre luces quebradas

perdida.

abandono mi congoja
para encontrarme ante tu cuerpo

Continuamente el hombre en cuestión no dejaba de lamentarse por el estado miserable en el que vivía;
él, un solitario empedernido, ocupado en soliloquios infructuosos que siempre daban en vértigo al llegar a
conclusiones como: lA vida es un zapato gastado; Los gatos son unos seres imieseables y asquerosos; Los
funcionarios son la gente más idiota y nefasta. Tales eran las insuficiencias en que gastaba sus neuronas y que,
con el curso del tiempo, vinieron a darle un aspecto vomitivo a su semblante. Así, bajo esta lápida pesada que
oscurecía la historia del hombre, no pude más que conmoverme y presa de la emoción vertí lágrimas de vidrio
que cayeron al suelo causando estruendo y agitación en la tersura de mi cuarto, el que impávido me reclamaba

Me dispongo a medir la noche en tus labios
¿cuántas bocas mías· caben entre tu cuello y tu pecho?
Déjame tocarte
arrancar de tu cuerpo los colores del insomnio
para pintar el infinito

la ingestión de situaciones inacostumbradas para él. Paré de llorar. Con todo el ánimo y coraje de una persona
que ha mantenido el orden y la pulcritud de sus días según facultades, me decidí. Enfrentaría la empresa no
obstante los peligros que pudieran acecharme. Todo en aras de salvar al señor Rolando Salas de la decrepitud
prematura.

Déjame quedarme aquí
Callado
A la orilla de este abismo

Puesta en marcha mi meta, comencé por revisar todo libro que caía en mis manos. Abrí libros de

donde perdí mi fe

Botánica y Biología, Álgebra y Aritmética... nada. Me deslumbraba el cotejo de ilustraciones en la sección de

Y cerrar los ojos cuando

Zoología: mariposas multicolores, lagartos exóticos. Por una extraña sensación me detuve en ellos, notando un

decida saltar

extraño parecido.con mi paciente; sin embargo, nada solucioné, por lo que di con ellos en el cesto de la basura,
profiriendo palabras soeces. Fue entonces cuando opté por el mercado. Pensé: Si veo la serie de peSMdos, de

Guiarme sólo por la luz de tu mirada

pulpos y demás especies marinas hacinados en las cestas, la idea vendrá como rayo; mejor aún si me dirijo a
la sección de frutas, poso mis manos en la lechuguilla y la coliflor, al tiempo que oteo la manzana y la papa:

Si tuviera que morir

juveniles y lozanas ideas sonarán en mi imaginación. Entonces culminaré mi hazaña: salvar al señor R.

quisiera que fuera en este intersticio

dándole una nueva identidad de híbrido frutal.

En el salvaje arrullo de tu vientre
Entre la soledad que nos perpetua
mientras se adueña paso a paso de mi voz

�PEROi LA CABEZA
·l1t111r1111•1rr1 111rr1r1

Y LOS PERROS CRUZABAN LA AVENIDA
11•1n1 ll11t l11zíl1Z S11111
Para Gabriela, en algún lugar.

Me vestí en una manga de agua

Soy un fue y un será y un es cansado

Al igual que todas las mañanas

Quevedo

Pero en ésta me sentí en verdad ahogada,
Y. salí del pecho, tropezando con los bordes de la cama

I

Con el asco de sentir algo oxidado en el vientre.

En la explanada del edificio donde rento, los vecinos instalaron un armazón para columpios. Ignorada

&lt;&lt;una guillotina separaba la calle
me pareció verla bendecir mi cabeza&gt;&gt;

por los niños, la estructura da albergue a las flexiones matutinas de algunos inquilinos, a la plática vespertina
de los ancianos y por la noche a los arrumacos de tímidos estudiantes. Horas hay, sin embargo, en que sus

La perdí en un tren

asientos penden verticales y solos, asidos de magras cadenas, chirriando apenas por un viento suave, y no

En el tren que me despierta noche tras noche desde la infancia

existe mejor imagen de la desesperanza que ese amarillo eléctrico.

En tus manos se olvidó
Yo la arrullaba,
mis brazos extendidos sobre las vías y la noche.

El mediodía de ayer fue uno de esos momentos. Tras el almuerzo, salí al pasillo a fumar. El pausado
vaivén de los columpios parecía mecer mi hartazgo. Aquello era una declaración de principios, una confesión
hecha a destiempo: la soledad como elemento decorativo y modo de vida.

SIN TITULO

Me tentó volver a la cama. La lectura de Lo bello y lo triste de Kawabata empezaba a entrarme en los
huesos. La sensualidad lastimera de uno de sus pasajes me seducía en extremo. El dolor de una adolescente

Los faros de la noche se.apagan uno a uno

por la muerte de su hijo en parto, es transformado en deseo por su amante, al advertir el peso de una leche

Como si su corazón, sin remedio, dejara de latir

ociosa en los senos de la muchacha. Es el episodio más lascivo de un irredento. Podrás entender mi ánimo.

Hasta dejar mis ojos desiertos
El corazón perdido en el cansancio

Decidido a quemar ese domingo con cerveza americana y lectura japonesa, una llamada telefónica

Sentir cuando la luna muerda los labios.

frustró mis propósitos. Antes de contestar lancé la hacha del cigarro contra los columpios. Fallé por

Incansablemente los mantengo abiertos

milímetros. Juntos, allí quedaban mi tristeza, mi entusiasmo y mi día de descanso.

Esperando que la luna caiga al infierno,
Que el viento seque mi vista
O que mi cuerpo enmudezca por completo.
J,o que suceda-primero.

Mil
ltl

�II

Inútil, olvidé era obstinado.

Acudí al bar donde Marcos me citó. El asunto pintaba para tarde de confesiones y preferí aturdirme un
poco antes de entrar en materia. Al ordenar dos cervezas, me sentí un alcohólico inseguro. Pensé en

-Te estoy diciendo que se fue -gritó.

Bukowski. El legado de mis lecturas juveniles se reduce a identificar modos de beber. De principio, esa tarde
Henry fue el modelo: algo vulgar y sencillo, como su prosa; Capote, Chandler, Hemingway, Fante, Poe y
Lo~ry por descontado, quedaban para mejor ocasión.

-¡Y qué carajos quieres que haga! Se fue y por mí puede irse al demonio.

Aquello lo hizo reaccionar. Tomó asiento a un lado mío. Por horas bebimos en silencio, acompañando
Entre amigos, existe información que uno prefiere ignorar. No hay respuesta lo suficiente inteligente

la soledad del otro.

para el dolor, la enfermedad, el abandono y el retraso menstrual de la pareja. Lo mejor es fingir una
indiferencia rayana en el cinismo. Esa discreción no la agradecen todos. Marcos uno de ellos.
-Se fue.

-¿Hum?

Mientras él me observaba de forma incriminatoria, yo recordaba el amarillo eléctrico de los columpios
y el peso de tus senos sin sostén. Algo inútil y melancólico había en esas dos imágenes, como los juegos que
se abandonan en la infancia y ya no hay motivo ni gusto para practicarlos. Una ciudadanía perdida, una
profunda tristeza era lo mío; lo de Marcos simple incomprensión frente a mi relación con Isabel. Como todos,
buscábamos algo sin encontrarlo, y en los tiempos muertos nos conformábamos con sucedáneos. El resto de la
historia no la sé explicar.

-Se fue.
No encontrando culpa en mi semblante, desistió en su reproche visual. Nada se dijo pero tampoco
El tipo me observaba como si yo trajera a su mujer en el bolsillo. Cierto que dos días antes de irse
Isabel pasó por el departamento. La relación de años con Marcos la había vuelto propensa a la confidencia. No
obstante, después de explicar sus motivos y hacer el amor de forma urgida y violenta, se marchó sin dejar

había nada qué añadir. Aclarado el asunto a mi manera, el fastidio se apoderó de nosotros. Minutos después
Marcos bailaba con una mujer morena. Sonreí. El ritmo lento de unas caderas era suficiente para amortiguar su
miedo a despertar solo. Entonces se quebró lo último de resistencia en mí y empecé a beber como Lowry.

dicho a dónde. Entendí su decisión: en ella no todo era doméstico.
Pocos lugares mantienen a raya el miedo a la calle y sus habitantes. En ellos, la contradicción entre
Pero ayer se trataba de Marcos, y yo no sabía qué hacer. Aventuré una respuesta lo más escueta
posible, lo suficiente para darle oportunidad de componer el modo y sentarse a la mesa sin desventajas:

temor y deber se desdibuja, porque uno se encuentra fuera de casa y bajo resguardo. Muchas fueron las
ocasiones que quise decir esto, pero el cobijo de un muslo, la inminencia de tus nalgas, el cuidado con que
limpiabas el semen con tu pelo, obviaban la certeza. El gesto temerario de alcanzar la acera con lo último de

-¿Se fue? Bueno, pide algo y siéntate.

IGI

miedo en la boca, como un sarro nocturno y constante, se compensaba al final del día, en nuestros encuentros

'''

�cuerpo. Me pregunté si sería el peso de una leche incipiente lo que hinchaba su pecho. La posibilidad era
en moteles de paso, con mentas dobles sobre la almohada. Como ves, estaba lo suficiente borracho para

remota, pero cierto desvalimiento la hermanaba con el personaje de Kawabata. Entonces reaccioné y volví a

saberme lejos de esos días y sentirme indefenso. Además, aquel bar era todo menos un refugio. Y luego

ser cortés.

aquella mujer:
-Olvida abecedarios y toma asiento.
-Hola.
Pareció agradecer el gesto. Su amiga se hallaba liada con Marcos y ella no sabía qué hacer; lo mismo

· -¿Hum?

yo. Aunado a lo anterior, hacía rato mis niveles de alcoholemia se acercaban peligrosamente a la altura de Poe,
y no quería terminar gritando Nunca más frente a la incomprensión de todos. El delirium tremens no es

-Hola. Soy Karla, Karla con K. ¿Y tú?

recomendable en lugares públicos, por lo que decidí olvidar mis cuitas y platicar con ella. Pero ella no dijo
nada, y sólo me observaba con sus bellísimos ojos verdes, que delataban la estupidez o la felicidad.

-Pompeyo, Pompeyo con Z.
Ill

-Tu amigo dijo te llamabas Kurda. Con K.

El día terminó en casa de la señorita A., nueva amiga de Marcos. El humor de la pareja no estaba para

l
-Cierto, Pompeyo es él. !As calles están llenas de imbéciles que se llaman Pompeyo. Lo dijo Diderot y
le creo.

departir con invitados; pronto nos abandonaron en la sala. Lo sucedido después no es claro. Como instantáneas
de un lugar común, recuerdo que Karla y yo nos aplicamos a beber, bailar y besar de manera cartesiana. El
despropósito fue evidente cuando falté a la lógica evolutiva del abecedario, que dicta que de B sigue
invariablemente C, y absurdo como siempre preferí D. Toda esa noche dormí ajeno a ecuaciones racionales.

-¿Siempre eres así de extraño?
Por la mañana, el desasosiego diario de los primeros minutos se concentró en cabeza y estómago.
-En lo posible. Pero no es extrañeza sino alcohol puro y llano. Tú sabes, un poco de esto y aquello.
Nada más.

-Nada más -remató.

Lo que quiso ser soma lo tomé como fin de plática. Allí quedó pór un mQmento, nerviosa y ligera de

liN

Karla no estaba en el sillón junto a mí, circunstancia que acabó con exhibicionismos, al permitirme componer
figura y ánimo. Desde la GOcina un olor a café atrajo mi atención.

-Con suerte es Marcos quien lo prepara - pedí frotándome el rostro.
Llegué a lamentar que así fuera. Los siguientes cinco minutos me bombardeó con una serie ~

lfl

�sostenida con excitación y vehemencia. Esperaba insuflar ánimos en los otros, perdonar sus faltas. No repliqué
comentarios sin importancia. Su entusiasmo se opuso al placer matutino del café, al romper el silencio de la
primer taza. Observándolo con atención, supuse era la clase de imbécil que siendo fumador se niega a darle

sus razones, era incapaz de contrariarla. Al final quedó exhausta. Reímos un poco, divertidos del momento.
Agradecí el café y tomé mi chamarra. Me despidió en la puerta. Nos besamos. Karla con K era su nombre.

fuego a otro. La interrogante de nuestra amistad volvió a surgir. ¿Quién dijo que se escoge a los amigos?
Afuera, el día se presentaba despejado. Era otra mañana de Enero en su curso ciego. En esta maldita
AJ entrar Karla pasó el enojo. Marcos hizo una mueca cómplice antes de salir. Con la mirada pedí

dis~ulpas a la muchacha; las aceptó de buena gana con una sonrisa. Sus ojos de un verde intenso destacaban al
traer el pelo envuelto en una toalla. Al dar la espalda para servir café, adiviné su cuerpo desnudo bajo una
camisa a cuadros. Sus piernas de un tono aperlado eran duras y torneadas. Unas gotas de agua doraban su
nuca. Acepté otra taza de café.

De principio no se dijo nada. Ella daba sorbos a su taza y yo partía con la uña los grumos de azúcar
desbalagados por la mesa. Así pasaron unos minutos hasta que habló:

-Eresextraño,¿sabes?

-Eso dicen. Ayer mismo lo afirmaste al preguntar.

Pareció cohibirse. No quise ser brusco pero el tema era molesto. Eso y la imprudencia reciente de
Marcos. Arrepentido, agregué:

-Disculpa.

-No te preocupes, creo ...

Era una mujer de veintitantos años a la que ninguna decepción había tocado. Cada palabra era

lhl

ciudad sólo yo te extrañaba. Y los perros cruzaban la avenida.

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MASCARADA

Doliente centinela: a ti va mi poema atorado entre los perros.

llrll 1111cl1 lcll11

(Mas si osare, santa-julieta-mía-corazón-de-prétzel,

Si los bueyes (y los caballos) y los leones
tuvieran manos y pudieran dibujar y hacer
lo que los hombres hacen, los caballos
dibujarían imágenes de dioses semejantes a
los caballos y los bueyes semejantes a los bueyes
Jenófanes de Colofón

pensar en el cristal de los dolientes, los tuyos, los que nacen
donde ya nada nace -hablemos de esta invicta obcecada necia terquedaddilúyeme en olvidos, diluyámonos en olvidos muertitos,
pedacitos de tú-yo en el lomo de hormigas justicieras).
Dame un beso en el claro precipicio de tu sombra.

I

m

Dejar, dejar el rostro de ceniza

Sobrevino una úlcera maligna y perniciosa a los hombres.

en que culminan pequeñas estampillas,
casas, lumbre, bestias, duros gritos
en tomo a la comedia trashumante.
Aprender de los lobos que largas barbas tienen
una flamígera palabra de renuncia:
a veces lo uno se formó de muchas cosas.
Duerman, duerman bien traidores, ascetas diminutos.
Duermen las sábanas y los caminantes. Habrá un templo

Los elementos perecen el uno en el otro y se acrecientan a la
vicisitud de su destino.
Hombre, mujer, ¿has visto cuán fácil émulo de Dios
es la sal de los mendrugos?
Saturada piel de Tres Alcobas, dijo el sabio, cuerpecitos enrollados
en el tedio:
Armonía en el corazón de una esfera que envuelve todo
el universo.

de reminiscencias matinales allende los muros. Un reposo

Certidumbre q_e que todo estuvo siempre aquí.

de absoluta luna en el vientre de la noche.

Afrodita, dispensadora

Varones morenos de antiguas luchas,

de la vida como en un bronce imposible.

solos, al aire de los filos primitivos

"Id, pues, a los cíclopes, a lamosas ciudades sumergidas,

y la herrumbre de batallas de enemigos improbables.

al discípulo que descansa bajo la sombra de los sauces.

Qué lejos, ay, qué lejos los muros, el vientre, los caminos,

Yo estaré con vosotros".

pues cómo te has mudado en sarmiento de vid bastarda,
donde las batallas no, sino epidermis,

Pero tú aleja de tu pensamiento este camino.

ahogos trernpantes, clausura, destierro, exilio seminal.

E41

�POEMA
Minerva Revnosa ÁIVarez
IV
Como un muelle dentro de ti, siempre,

AHugo

acariciando los nervios,
hembra anquilosada y trémula:

Entre las paredes

aprenderás remedios para los males

se simulaban dos cuerpos atados

de una tarde. Pero no es más que un método,

uno encerrado en el otro

seguir jugando los juegos de los padres,

encajándose en la piel.

y mueren al cruzar el río.

un sinónimo escrito en la frente

El sudor que transpiraban

Amantes sólo quedan en las bocas,

de los muertos. Desencanto de ríos crecidos.

era luz blanca

Desbordar, las puertas golpeando

sobre el grisáceo cielo
-eros
golpeando

Sobre la cumbre
de la agonía y del pesar

apenas advertido el ahogo

que duele ...

de perpetuas habitaciones

Atados el uno al siguiente y

de perpetuas inhabitaciones

del siguiente se ven los labios,

y la perpetua habitación deshabitada

rojo carmín purpúreo

y las puertas golpeando, terca, dulcemente
y ríos ilegibles de tinta

todo
se
avecma
tropo intolerable de mares y esta rabia de no tener una espada entre las manos.

muerden, acarician, lloran .. .

son destinos encontrados
en la mirada interminable,
son los cupidos que sobran

en los brazos que lo estrechan todo,
en la luciérnaga voz que ilumina
los labios:
las finas líneas que destilan sal,
bordes que se someten a la humedad
(principiante,
al manto erótico por el que sumergen sus
(vidas.
Encuentran el refugio apropiado

son la dualidad hecha en celo

y se destrozan mutuamente,

son las añoranzas que el mar

se acaban hasta extinguirse

borra en cada puerto.

lo que el sabor dure .. .

Cubren con sus cabelleras lacias

Capullos,

las vanidades de la luna;

mariposas antes de su vuelo;

diosa suprema de la noche,

de su infinito vuelo temeroso,

V

la octava hija de la imaginación ...

prodigio homónimo

Qué solas han quedado las palabras.

Se agitan y siguen respirando

que en el trance se conjuga.

son errabundos viajeros del deseo.

Ellos, son amantes profundos,

No son hombre y mujer para la tierra

de bocas sexuadas por la gravedad de
(sus cuerpos.

fil

�EN ESE LUGAR DE ATRAS
(QUE ES TUYO, SÓLO TUYO)
111■1 IIRI lllffl

-Verás que no, maldita suerte. Todos los que me tocan se les pone bien tiesa, y arremeten contra mí
todo su asunto, me embisten como si fuera un hoyo en la pared. A veces me duele.Carmen, pero qué se le va
hacer, pa · eso pagan, pa' tratarla a una como agujero en la pared. Sólo una vez uno muy correcto me dijo al
terminar: Muchas gracias señorita, aquí tiene; y me dio un billete de doscientos. Quédese con el cambio, dijo.

"Que si la sobada, que cuánto la media hora, que no sea malita de una vez el servicio completo; hijos
de su madre, una que todavía les hace el favor. Ni que aquí nos pagaran tan bien: una jodida miseria que nos

A veces pasan cosas así, a mí sólo me pasó esa vez; de ahí en fuera todo a sido sudor, moretones, dolores de
espalda, dos abortos, mucha medicina y alguna que otra lágrima.

dan por aguantarles las carnes, los malos olores, los malos tratos. Uno hasta me cacheteó, sería porque no se
podía venir el cabrón, quién sabe. Otro me quería dar por atrás, y ahí si que no, ese lugarcito es de mi Jorge y
de nadie más. Alguna partecita de mi cuerpo le debo de dejar al pobre. Y es que él sabe de qué la giro.
Pobrecito, nomás me pregunta: ¿Pero verdad que me quieres a mí, nomás a mí? ¿Verdad que sí, Carmencita?
Yo le contesto que sí, que nomás tengo ojos para él, que cada que se me trepa un tipo los cierro y pienso en él.

Se abrió la puerta del lugar. Entraron dos muchachos con aspecto de primerizos. Fueron directo con
Joselito, mejor conocido como la Mariana; éste era algo así como el cajero, un cajero con los vellos depilados
Y cola de caballo por peinado. Los dos querían servicio completo. Joselito hizo lo suyo y cobró por ambos

doscientos cuarenta pesos, advirtiéndoles: Ahí escojan, pero nada más de fas sentadas, las otras ya están

apartadas. Uno de los jóvenes escogió a Catalina Ramírez, cuarentona de grandes pechos y pelo oxigenado; el
"Jorge, mi Jorgito, sigues sin trabajo, pero pa' eso me tienes a mí, a tu Carmencita, a tu mamacita chula

otro, apenado, se dirigió a Joselito y dijo que quería a Carmen.

pa' que nada te falte; nomás ya no tomes tanto mi Jorgito, luego te me vas a enfermar, pero yo te cuido Jorge,
Jorgito, George".

Carmen enciende otro cigarrillo mientras espera sentada en la sala de la estética-prostíbulo-edén. Se
acomoda los zapatos. Saca el lápiz de labios del bolso de plástico, donde guarda sus pertenencias: un cambio
de ropa, una cajetilla de Tigres, una caja de cerillos Clásicos, un par de aretes y la foto de Jorge. Como ella, un
grupo de mujeres aguardan en un pequeño cuarto acondicionado para el caso, buscando ser la escogida,

-¡Ora Carmen!, ya salió cliente. Aquí el jovencito guapo éste dice que quiere contigo; suertuda.

Carmen pensó en su Jorge, en que fue escogida de entre las demás, en que todavía daba batalla en el
negocio del cuerpo. Se asomó rápidamente dentro de su bolso y miró la foto de Jorge. Se levantó y fue hacia el
joven, que parecía un poco nervioso. Le tomó la mano y le dijo que la acompañara. En el trayecto de la
estancia al cuarto le preguntó su nombre; él contestó por lo bajo, ella ni siquiera puso atención.

engalanándose cada que entra un cliente, entristeciéndose cada que se desanima un curioso. Un billetito que se
Una vez dentro de la habitación sentía como el cuerpo del jovencito temblaba. El muchacho estaba

les fue.

demasiado nervioso para quitarse o quitarle la ropa. Ella lo hizo por ambos.
-¿Y los que se mueren de miedo Carmen? -Preguntó Juliana, mujer de piel morena y ojos color de mar.
-¿Es tu primera vez? -preguntó Carmen.
-Esos son los más chistosos, cuando menos me divierto un rato. Están todos temblando, a unos hasta
no se les para -Carmen sonríe como recordando algo, le da un toque a su cigarrillo y se saca el zapato. Lo

-Pues este, no, verá que no... Una vez ya; sí, una vez.

pasea rozando el suelo, dejando que se meza, como espantando mosquitos- ¿No te ha pasado a ti, Julianita?

IJI

w;;

�A Carmen no podían contarle las muelas en el negocio de la acostada, ella sabía muy bien que era la

"Ora si ya valió. Si va a reclamar estoy jodida. Aparte son unos pesitos que se van".

primera vez del muchacho:
Lo alcanzó antes de que abriera la puerta. Tomó su mano nerviosa y lo llevó de nuevo a la cama. Sobra
-Quintito -sentenció en su interior.

decir que hizo uno de los mejores trabajos de su vida. El muchacho salió contento y hasta le dio un billete de
cincuenta nada más para ella, una propina por la satisfacción de ya no ser quinto.

Unas manos temblorosas recorrieron el cuerpo de la mujer, deteniéndose en la protuberancia de los
senos, frotando con fuerza y rapidez la palma de la mano contra un pezón. Ambos fueron a parar a la cama.

-¡Carmen! -gritó desde lejos la Mariana.

Carmen hacía un recuento mental de lo que faltaba de despensa. De pronto escuchó una voz:
La muchacha se reportó lo más rápido que pudo:
-Señora... este, disculpe usted: ¿por dónde era?
-Aquí estoy. Y no grites que no estoy sorda.
Carmen no puso atención, seguía absorta pensando en la ropa que había que lavar y en Jorge. El
muchacho estaba impaciente, y trató de meter su asunto en el primer lugar que encontró. Carmen lanzó un

-Salió carrera. Vete con Julio, él te va a llevar en el taxi. Pero apúrate, que te está esperando.

grito y de un empujón se quitó al muchacho de encima.
"Jorge, Jorgito del alma, de mi corazón, esto lo hago por ti, Jorgito. ¿Dónde estarás? ¿Con quién?
-¿¡Qué te pasa, estúpido!?

Ojalá y no estés bebiendo. Quiero llegar y estar contigo, papacito. Quiero que me tomes como sólo tú lo sabes
hacer. Ya sabes que te guardo ese pedacito de mí que tanto te gusta. Me duele pero poquito: esa parte de mí es

-Pues a usted; yo qué, usted gritó.

-¡Por ahí no se mete!
-Pues cómo iba a saber. Vine aquí para aprender, para eso le pago -contestó el muchacho, todavía con
los pantalones abajo.
-¿Pues no que ya sabías? -ironizó Carmen.

-Este pues...
El muchacho dudó. Cuando su turbación llegó a mayores, se fue caminando en silencio rumbo a la
salida del cuarto, mientras se subía los pantalones.

tuya, sólo tuya mi amorcito, de nadie más".

�ESTACION
EIIIII C1nn1111

NOSTALGIA DEL CANGREJO
11r11 er1su11 s111z1r
Hendido el dominio del astrolabio bajo un giro de la rueda que se incendia, todo es brújula y acude a

Cuando el río suena
es que están los pájaros cantando.

su exilio solar: los nombres n~turnos se enfilan al ascua del faro y ahí, recobrados, fraguan secretamente un
delirio más fastuoso, un sortilegio más claro que los hace libres para siempre.

Si la niebla se abre
es la luz

La aflicción respira de nuevo, sus carnes rotundas caben cada vez mejor entre el muelle y el pesquero

que se mueve con pereza
Árbol que se desnuda:

que se reduce bajo la garlopa insidiosa de la distancia. La merluza narra en su nado prófugo el fuego de otros
atolones. En las estrellas de mar germinan los rumbos propicios .. .

otoño próximo
Pero el basalto reclama para sí un compás que se libera entre el movimiento y tu voluntad; para partir

MUDANZA
Ya el árbol se sumerge

despliegas el regreso y viceversa, de manera que todos tus allás confabulan un imposible que no se agota,
cicatriz como aldaba, y el desencuentro que habita la piedra abre sus poros en un ejercicio de cristal -espejo
sin fondo- bajo el agua sujeta a tierra sólo por tu armadura.

en su laberinto de hojas:
travesía fugaz
por el puente del tiempo
Cuando retorne el día
se soñará despierto,
dictando cátedra
de eterna clorofila

.. ...
•

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•
••

1:41

�Al:CEIA:COIJI.. EN SIi.O UN DIA

MUNDANA CORONACION CELESTE

1116 111111 T111)1ra lllllzzl

1111111rz1 11rt111z

Quien quisiere ser culto en sólo un día

Era el comienzo de otra vida, la que yo inventé al verte bajo el vitral.

Francisco de Quevedo

¡Cómo lastimaba los ojos aquella luz!
Dolía el vidrio azul y amarillo traspasado, proyectaba tu resplandor,
no parecías real, eras como un santo o un iluminado.

Quien quisiere ser cool en sólo un día,

Que ya la Inteligencia

la jeri (aprenderá) gooza siguiente:

con sola esta licencia

ahogo medular, hembra, creciente

la acapararan cultos amanuenses

Sería que mis ojos cerrados se habían acostumbrado a la oscuridad,

el falo de Eros, úlcera maligna,

de profunda poesía maldiciente

sólo por eso el más tierno brillo los torturaba.

Entonces te entregué tu aureola, mi aureola, que siempre fue tuya.

Tal vez ya no quería esperar, tal vez creí que eras el merecedor
semen, mierda, universo destruiría,

y encantados filósofos y artistas

un tibio coño, perros, dioses, muerde,

repletas de fantasmas las cabezas

abiertas venas, sedientos indigentes,

ya aprendieron a escribir obras maestras.

y único dueño de la aureola
y de sus destellos tornasolados.

niña violada, trempa una vagina,

coito, nada infecunda, ojos sangrantes,
destierro, ahogo, exilio, muerte, tiemblan
menstruante puta y mísero mayate.
Use mucho de Nietzsche, algo de Sade,
su poco de Bataille leído a medias,
deconstruya un discurso enajenante.

11'1

ltD

�TRIVIA CIGARROS

3. Una sopa de conchitas preparada por nuestro chef Fausto.

lll llrllllll S1ra■11•1

4. 10 gansitos y un barrilito de dos litros sabor durazno de Abarrotes Don Arturo.
5. Un Terribletour más maníaco que el Río Rápido, que comprende la visita fugaz de todas las bardas

¿Cree·haber visto tantas películas como para asustar a más de tres cinéfilos del CUEC? ¿El ocio lo ha

de Alanís que se encuentran en Mty, y áreas circunvecinas.

arrastrado a la penosa acción de 20 permanencias voluntarias en el cine en sólo una semana? Pues ha llegado
el día tan esperado por usted. Demuestre que el celuloide nada tiene que ver con Avantel y conteste la
siguiente trivia:

Respuestas a conciencia, vagas, mediocres, o a medios chiles, favor de entregarlas a cualquier
miembro del grupo Cigarros, según preferencias. El ganador será presentado en nuestro siguiente número,
donde se hará burla y escarnio de su ociosidad.

1. Western de 1956 filmado en el desierto de Nevada que provocó la muerte de John Wayne, Susan

Hayward y Pedro Armendáriz.
2. Nombre y director de la película que iba a ser el gran regreso de María Felix al cine y que terminó
protagonizándola Sonia Infante.
3. Co-dirigieron la película Arriba los Pitufos.
4. Actriz de la industria del pomo que en los setentas aparecería bajo el fuste diabólico de Cronenberg en
la película Rabid.
5. Es director de las películas Siete en la Mira y Siete en la Mira JI: La Furia de la Venganza.
6. Película de Jean-Luc Godard donde actúa Woody Allen.
7. Mencione la película y el director que iniciaría el género llamado blaxplotation.

tRIVIA Clc;,tRRIS

8. Actor que debutó en cine con El Tesoro de la Sierra Madre, donde interpretaba a un niño vendedor de
billetes de lotería; recientemente participó en la cinta Lost Highway de David Lynch.
9. Director que presentó Delicatessen en Estados Unidos e introdujo en Hollywood a Jean-Pierre Jeunet.
1O. Nombre con el que la distibuidora Offer Video presentaba el film The Texas Chainsaw Massacre en los
ochentas.

Quien acertase responder correctamente a los diez puntos anteriores, será acreedor de los siguientes
premios:

l. Un Domingo con Pancho Serrano.
2. Medio kilo de empanadas El Puni.

■ti

Mil

�SONETOS*
SlllllllllR
1

Escribir porque sí, por ver si acaso
se hace un soneto más que nada valga;
para-matar el tiempo, y porque salga
una obligada consonante al paso.

Miro la vida con mortal enojo:
y todo esto me pasa, dueño mío,
porque hace una semana que no cojo.

Porque yo fui escritor, y éste es el caso
que era tan flaco como perra galga;
creciome la papada como nalga
vasto de carne y de talento escaso.

XI

¡Qué le vamos a hacer! Ganar dinero
y que la gente nunca se entrometa
en ver si se lo cedes a tu cuero.
Un escrito genial, un gran poeta...
Desde los tiempos del señor Madero,
es tanto como hacerse la puñeta.
X

¿Qué hago en tu ausencia? Tu retrato miro;
él me consuela lo mejor que puedo;
si me caliento, me introduzco el dedo
en efigie de plátano a que aspiro.
Ya sé bien que divago y que deliro,
y sé que recordándote me enredo
al grado de tomar un simple pedo
por un hondo y nostálgico suspiro.
Pero en esta distancia que te aleja,
dueño de mi pasión, paso mi rato,
o por mejor decir, me hago pendeja,

Pienso, mi amor, en ti todas las horas
del insomnio tenaz en que me abraso:
quiero tus ojos, busco tu regazo
y escucho tus palabras seductoras.

ora con suspirar, ora con pedo,
premiando la ilusión de tu retrato
y los nuevos oficios de mi dedo.

Digo tu nombre en sílabas sonoras
oigo el marcial acento de tu paso,
te abro mi pecho - y el falaz abrazo
humedece en mis ojos las auroras.

• Novo, Salvador: La estatua de sal. CONACULTA, 1998.

Está mi lecho lánguido y sombrío
porque me faltas tú, sol de mi antojo,
ángel por cuyo beso desvarío.

111

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                <text>San Nicolás de los Garza, N.L., (México)</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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�[) i r e e t

t)

rio

Consejo editorial:
Fausto Gerardo Valdés
Aarón Aguirre
Carlos Ovalle Contreras
Carolina Olguín García
Roberto Kaput González Santos

Colaboradores:
Arturo López Rojas
Irving Juárez
Minerva Reynosa Álvarez
Gerardo Ortega
Jorge Silva
Renato Tinajero Mallozzi
Alejandro Morales
Héctor R. Castro
Orestes Cabrales Lara
Gildardo González Soto
Miguel Ángel Fuentes Flores
Mariana Pérez-Duarte
Jaime Garza Guerra
Maria Cristina Salazar
Katia Irina Ibarra
Francisco Javier Serrano
Vida) Medina

Relaciones Públicas:
Francisco Javier Serrano

Diseño:
Jaime Garza Guerra

CIGAIUJOS
Número 3
Revista bimestral
Comentarios, sugerencias y demás
harinas, favor de dirigirse a los
integrantes del Consejo Editorial, o en
su defecto a la dirección electrónica:
ri!!atTo, a latinmail.rom

-r a d c r i m i

\ o

l'

n t o,

A Rafael Alberti, claro; a Radio
Nuevo León, Nazario Sepúlveda,
Carmen Alardín, Libertad González,
Margarita Villarreal; al café Nuevo
Brasil; los hermanos Marx; Dashiell
Hammet, Lillian Hellman; a Massive
Attack; Gladis, Giane11a, Clelia y el
Men; a Pessoa, Yehuda Amijai; al
Güeyro; la revista Nitrato de Plata; los
peces tequileros de Jaime; a Jorg
Buttgereit y Daktari Lorenz; a Beta
Lugosi; Plan 9 y Horror Crew; a
Rebeca por facilitamos el cuarto de
máquinas; a Horacio Medellín (alias
Simitrio el rebelde), que con su partida
se llevó todos nuestros recuerdos, una
tostadora de pan y demás enceres
(Arturo sabe que todo tiene vuelta); a
los inspectores de la ruta 50; Tom
Wesselmann; a Moni y la Julieta;
Ramiro y sus huevitos con salsa; los
Tacos Lalo; a Garcés, el Zorro
Plateado (arrooooz); un largo etcétera.

l.a n ·, i,ta Cigarros ,e imprinw gracias al apo~·o de la Facultad de
Filosofía~ l.l·tra, dc la l nhcr,idad .\utúnoma de \ul'\O Lebrt
.·

INDICE
2 Irving Juárez Tabla de mar.
4 Minerva Reynosa Álvarez When 1
sleep.
5 Gerardo Ortega Plata Quemada o el
nihilismo intrascendente.
7 Jorge Silva El vacío posterior.
11 Renato Tinajero Mallozzi Dentro. De
astrónomos y gastrónomos.
11 Los Hermanos Sarampión Respuesta
a la Trivio Ciga"os.
12 Alejandro Morales Cuerpos carnosos.
12 Orestes Cabrales Lara Para escribir
no hav como una Pilot.
13 Miguel Ángel Fuentes Flores La
concepción del hombre en
la na"ativa contemporánea.
14 Roberto Kaput González Santos Los
motivos de un logógrafo.
18 Rafael Alberti Elegía a Garcilaso.
Los ángeles muertos.
19 Mariana Pérez-Duarte A/da la bella
ha llegado a su.fin: la muerte de A/da
en el Cantar de Roldón.
24 Carolina Olguín García Ramificada.
24 Vinícius de Morais Ternura
25 Jaime Gana Guerra Brujerías.
30 Maria Cristina Saiazar Babel.
30 Katia Irina Ibarra Poema.
30 Francisco Javier Serrano Sobre un
espejo.
31 Vidal Medina Carecer.
32 Grupo Cigarros Bibliografia
adquirida.

AOLADORA*
Hay veces en que mucho es suficiente,
escribió Spillane; con poco a nuestro favor,
empezamos a entender la desmesura de wi simple
propósito. Tres números ya de un proyecto como
tantos otros, concebido en los pasillos de una
Facultad propia y ajena, con la credulidad de
quien confunde la opinión pública con la amistad
En el camino. la certeza de intereses creados,
lecturas aJenas y recelos de todo tipo situaron
nuestro trabajo en el plano de la cautela y la
provocación deliberada; esto es, en el mismísimo
principio, pero sin la ingenuidad de antaño.
Toda opinión manifiesta en las
presentaciones, vía e mail o de viva voz, se ha
discutido ampliamente en las reuniones del
Consejo Editorial. Al final, una sola es la certeza:
mejorar la revista sin traicionar su objetivo; lo que
supone un espacio pluraL dedicado a la creación y
la critica. Si ello es censurable. nos habremos
equivocado por gusto.
En ese afán. nuevos colaboradores se
suman al proyecto CIGARROS. Con ellos.. la
crítica literaria (Mariana Pérez-Duarte, Gerardo
Ortega, Miguel Ángel Fuentes) hace su aparición:
el teatro (Jorge Silva) exige un lugru-; el cuento
(Irving Juárez) reinventa sus postulados; la poesía
(Vida! Medina, Alejandro Morales) asegura su
presencia; las primeras lineas dedicadas a un diler
(Francisco Serrano) son aspiradas.
Con esta diversidad de géneros y
criterios, la revista se nutre. Otra vez, creemos que
ese es su acierto; tal vez el único acierto por el
que seguirnos en esto, burlando las acometidas de
unos y otros.
En fin, terminemos de forjar este tabaco
y demos paso a las caladas. Que la lectura les sea
leve. Ánimo para el frío próximo. Cuando el
hartazgo apriete, muerdan algunos versos de
Eliseo Diego a manera de ensalmo: La eternidad
por .fin comienza un lunes y el día siguiente
apenas tiene nombre I y el otro es el oscuro, el
abolido. (...) Y sin embargo, vez, me afe"o al
lunes / y al día siguiente doy el nombre tuyo I y
con la punta del cig°"o escribo , en plena
oscuridad: aquí he vivido, por ejemplo.

Grupo Cigarros. Aparato para forjar churros, claro.

-----------

FONDO

UNIVERSITARIO

�TABLA DE MAR
lrvin1 Juíraz

vino Guy de Francia, estoy muy emocionado,
tenía años que no lo veía y él también me extraña.
Vamos a ir a surfear. ¿No gustas?

No comprendemos las ruinas
hasta que nos convertimos en ellas...
Heine
Estoy en este planeta, no sé qué hacer,
mis piernas avanzan ·sin decirme a dónde van.
Afuera el sol quema los placeres. La gente se
recuesta sobre una alfombra helada. El verano ha
llegado los turistas también. El mar se esconde
entre miles de cuerpos desnudos. Sólo veo gente y
multitud. Pasan los minutos eternos para la
ciudad ..

y

Iba a visitar a don Ginebro para pedirle

un poco de ron. Al llegar lo vi sentado en una silla
mecedora, descalzo y sernidesnudo. Qué calor
hacía ese dia no vestía más que un traje de baño y
una playera sin mangas. Parecía un mango, de los
que la tele enseña. Nariz respingada, barba recta y
ancha, ojos color miel y tez bronceada. Don
Ginebro al verme se acercó y dijo:
- Luis, cabrón, ¿por qué nunca vienes?, te
aseguro, y no soy adivino, que estás aquí por
aguardiente.

- Así es, don.
- Ven pira abrazarte; mi pequeño.
Me abrazó, después se retiró y fue por el
aguardiente. Clara salió, la de las piernas largas,
senos inflados y rostro fino. Casi me aviento a sus
pezones que, escondidos tras la blusa, se me
antojaba chu~los.
- Qué pasó Clara. ¿Cómo estás?
- Bien. ¿Y tú?

- Tengo tarea que hacer.
- Tú te lo pierdes.
- Pero al rato los alcanzo... ¿Dónde van a
estar?

- Quisiera beber un poco.
- Ay, Luis. tomas demasiado.
- Mentira. llevo una semana sin alcohol,
mis poros se están cerrando y para el calor es
malo, necesito un poco de aguardiente. Además,

La última entrada principal era una
enorme boca diabólica llena de colmillos y sangre,
al atravesarla había otros tres pasillos. Me fui por
el central, un escuadrón de soldados
intergalácticos se acercaron velozmente y me
dijeron:

- En Playa Ancha.
- Lame la plred, imbécil.

Me han caído de lujo esos seis tragos que
le di al aguardiente. Ya me siento otra vez yo. Soy
interplanetario, soy interplanetario. Las olas son
monstruos aventándome y sosteniéndome.
La tabla que ese día manejé me llevó al

lado oscuro de la Luna.
Dos filas de escalones a~ecieron frente
a mí, lo demás era una atmósfera azul tenue.
Había letreros flotando a mis costados. Con luces
de neón indicaban: "Lado luminoso" y "Lado
oscuro". Subí por la fila que llegaba atrás de la
Luna. Había otros letreros más adelante en los que
decían con la misma luz: "Sanitarios Damas y
Caballeros". Sobre los barandales que se
utilizaban para no caerse al vacío, dos jóvenes
patinetos bajaban a gran velocidad gritando
"Mooooon", eran rubios y vestían ¡mitalones
anchos y de colores algo exóticos. Ambos
llevaban gorra y aretes en la nariz. Había
cafeterías de todas formas y colores para
descansar del largo trayecto hacia la Luna. Miles
de turistas estaban bailando y cantando de
felicidad. También éstos flotaban. En la entrada
de un lugar con forma de cafetera gigante, había
una señora realmente obesa y ceñuda con la mano
extendida para cobrar a los visitantes. Éstos
pagaban con pedazos de piel, utilizaban una
navaja. Algunos se cortaban el brazo otros la
pierna, pero no sangraban, por el contrario, les
crecía nuevamente, pero de un color más oscuro.

-Más o menos
- ¿Por qué?

y, por más que intentaba iluminar los rumbos del
sonido, no veía a nadie. De JX'Olllo una voz llegó
susurrante, me decía quién era y de dónde venía.
Yo callaba espantado esperando a que se disipara.

Llegué a una plataforma pentagonal en
donde, además de tener cinco entradas, debía
desvestirme y dejar la ropa en un pequeño
armario. Entré en una puerta que decía "Lado
oscuro de la Luna". Esta vez no era luz de neón,
sino un letrero de metal viejo y oxidado. El pasillo
estaba muy oscuro; dos enanos feos y de color
amarillo pálido me dieron una vela y un traje
verde limón limpio, con olor a cerveza. Me vestí
ahí mismo, escuchaba risas atrás de la oscuridad

No respondi. Ellos tomaron mi brazo y
me empujaron a la carnosa pired ensangrentada.
Entonces lamí con repugnancia aquel muro. Ya no
había oscuridad, ahora una luz amarilla se
asomaba al final del pasillo, seguía preso entre el
grupo de soldados que me guiaba hasta la luz. Vi
a mi alrededor; un grupo de lunáticos esperaban
tristemente el momento de su muerte. Los
soldados dispararon sobre ellos. Había mujeres,
niños y lágrimas regadas por el piso. Sentí un
golpe en mi cabeza.
Veía esa frase por todos lados: "La
lunática insensible y azul te va a comer". Estaba
en el techo cuando desperté, quería gritar y en
lugar de eso lloraba, mis labios enmudecían. Me
fastidiaba un estridente sonido de metales, como
los de una fábrica. Los ruidos provenían del oeste,
quería ver qué ocurría, el terror me envenenaba y
deliraba frases incoherentes.
Llegué basta la entrada de mi celda y la
abrí, estaba sin seguro. Caminé por el inmenso
pasillo, había otras celdas además de la mía; en la
tercera una niña lloraba, entré fácilmente y me
dispuse a acaraciarla, al rozar mi mano con su
cabello sentí que mis dedos se quemaban, la quité
al instante.
- Me ha hecho intocable, quién sabe qué
querrá para ti, alcohólico -me dijo con voz
masculina y demoníaca.
- ¿Qué fue lo que hiciste?-le pregunté.
- Quemar a mis padres en su propia casa.

Ja, ja, ja, ja...
Salí corriendo de la celda, mis piernas se
movían y yo no sabía a dónde iba. A lo lejos
apareció la playa; de pronto, desaparecía. Gritaba
y no dejaba de hacerlo. Entré a un baño pintado

con grafitti, había frases burdas que insultaban a
la gente; me arrinconé al final, a un lado tenía una
tal.a de baño y sobre ella lloraba. Sólo escuchaba
mi llanto y permanecía completamente inmóvil.
Otra vez veía el mar al final del cuarto, era un
hermoso paisaje y Clara caminaba a la orilla, al
lado de dos cangrejos gigantescos y llamativos.
No había cielo, y... nuevamente desa~ecía
aquella imagen triste.
Un grupo de borrachos entraba al baño,
murmuraban mutuamente y se reían de su
ebriedad. Fueron directamente a los urinarios,
descansaron finalmente sobre el piso y me
invitaron a seguir con ellos. Pasamos un buen rato
chu¡mtdo cerveza. Entonces, el techo desa~ió
y una enorme botella de cerveza se vaciaba sobre
nosotros; éramos felices. El nivel del liquido
comenzó a subir, llegó hasta mi cabeza y poco
tiempo después una coladera gigante me tragó.
Ahora estoy en el mar nadando con un
dolor de cabeza insoportable, un sol agobiante, un
aliento horroroso, la piel hecha pedazos y en
algunas ~es ensangrentada. La lengua seca, el
pelo pegajoso. Vienen los médicos, me preguntan
cómo me siento, yo les digo que estoy aquí en el
planeta Tierra, hogar de los mortales. -

�PLATA QUEMADA O EL NIHILISMO
INTRASCENDENTE

~HEN I SLEEP
M111rva 1111111 Alv1r1z

Cada noche,
en el silencio de mis pasos
y en la soñada cama crí¡1ica
duenno incesante e infantil.
Las sábanas me cubren
el cuerpo agitado ·
por el caluroso aire
que se filtra por la ventana.
El movirtúento de piernas
parece llamar cada vez más
a Morfeo
- que se mece en las orillas
de un ríoentras tú y me despojas...
tu piel está caliente
y parece fundirse a mis brazos,
a mis rodillas,
a mis senos
y a la sal que despide mi piel.
Apretamos fuertemente
esas sábanas que nos desnudan,
que nos conocen en el descanso
y en el juego
- he mordido la esquina
de una de ellas,
le ha dolido porque ya no es almidonadaEl frío se ha dejado penetrar
por las texturas...

hago de ti deseo,
voz que me bable
y relámpagos que me iluminen;
l_lego hasta el fondo,
llego a tus formas
y en la cima caigo de nuevo.
Caigo en tu mente
y me veo de mil maneras.
He visto
que deseabas mi muerte
y llorabas,
llorabas,
llorabas...
Es mi sueño.
Trato de detenerme
y la vibración
se hace cada vt:z más fuerte
y más amarga.
Porque debajo de las sábanas
que tanto adorábamos
y que tu pecho respiraba
como piel desnuda:
han sido tiradas...

G1rarll1 1,1111

En cuanto al tratamiento de los temas
históricos, el postboom sobresale por
respetar la historia, pero sin deificar/a.
La revisan criticamente despojándola
de la marmórea superficie con que la
recubrió la historiografw burguesa o,
incluso, socialista. Emmanuel Tornés
Reyes: ¿Qué es el postboom?

INTRODUCCIÓN.
Es notorio en los años recientes encontrar
un afán reivindicador de esa ¡mte de la literatura
latinoamericana a partir de la segunda mitad de la
década del setenta. Dicho afán crece como un
intento renovador; no desdeña ese feliz y
novedoso giro instalado casi todo en los setenta
llamado boom, y que gracias a él la literatura en
este continente se revitalizó y, por qué no, aportó
también una visión nueva a otros continentes de la
realidad latinoamericana
Más tarde pareciera que a América
Latina se le abrieron las ventanas de tanta
dictadura, de tantas desavenencias políticas y
sociales. Esto se reflejó de un modo curioso en la
literatura. La literatura más reciente se nutrió de
ese caos interior, de los conflictos que trajo
consigo la modernidad, de los trastornos sociales
y, muy especialmente, de una crisis de valores

Tus manos reposan fuera de las sábanas,
las acaricias
y te vuelves a un lado.
Me miras de reojo
y te quedas callado,
meditando...

Plata quemada (1997) es una novela de
algún modo retrasada, si nos atenemos a la
periodización que la historiografia literaria ha
elaborado respecto de la obra de los escritores de
América Latina. Pero no·sólo por su temática, sino
porque sale a la luz más de treinta años después de
que hubieran sucedido los hechos que narra. Esta
consideración es importante en la medida que se
quiera establecer su carta de aceptación dentro del
llamado postboom latinoamericano o también,
como algunos rasgos parecen indicar, su filiación,
al menos parcial, con el boom.

Alzo las piernas
y me da más hambre.
En un despojo de ropas,
ellas me cubren.
me hacen sucumbir
y caer en la noche; .
me hacen caer
a tu cuerpo en reposo,

PLATA QUEMADA Y EL
POSTBOOM.
Cuáles serían estos rasgos. Mientras que
para el postboom "las asonadas golpistas de Chile,
Uruguay y Argentina en el decenio de los setenta
fueron las que abonaron el terreno para la
novísima narrativa" (fomés 21), alimentaron a la
literatura desde un vertiginoso transcurrir social y

Los dos: donnidos/despiertos,
jugamos al refugio,
al resguardo de un día de lluvia
y pareces sonreír con el olor del suaviz.ante.

político, en el boom, la imaginación poética y la
ru¡mra, en ocasiones, de las normas, que vinieron
a enriquecer el lenguaje narrativo, fueron una
característica más o menos común. Esto último no
resalta en Plata quemada, pero sí el contexto
político como un tenue telón de fondo a lo largo
de la obra.
Sin embargo, este manejo de la historia
es, como se menciona en el epígrafe de este
trabajo, revisorio y muchas veces crítico. De
modo más preciso, señalaremos tres aspectos
característicos
del
postboom
fácilmente
evidenciables en la novela de Piglia: el influjo de
lo policial, el lenguaje claramente coloquial, y por
último un tema: la violencia.
Digamos que de lo policial, en sentido
estricto, tiene muy poco: la planeación de un
asalto bancario -y la ejecución del mismo-, la
persecución de los asaltantes por ¡mte de la
policía y la resistencia armada por parte de
aquellos durante dieciséis horas en una casa
rodeada. La narración está, en todo caso, más
cerca a una crónica policial que a un relato en el
que el lector resuelve, a la par que el que investiga
un conflicto, un asesino, un culpable. Nos
referimos a la novela como una crónica, no sólo a
una crónica de los hechos, sino a veces a una
crónica de la investigación del autor a cerca de los
hechos: "La larga odisea que ya dura cuatro horas
en el momento de escribir esta crónica comenzó
a¡roximadamente a las veintidós horas ..." (171)
este fragmento está sin entrecomillar y en
tipografía normal, es el comienzo del capítulo
siete, y da por sentada la perspectiva del narrador.
La insistente leyenda de "(según los diarios)" al
dar al lector una serie de pormenores del caso,
mandan al narrador de la novela al lugar de
narrador-Piglia que ha investigado muy a fondo
el asunto.
En segundo lugar tenemos un lenguaje
coloquial de los personajes. Ellos hablan como
hablaría cualquier individuo de su calaña. Incluso
algunos de los términos son estrechamente
regionalistas en su coloquialismo: "La voz llegaba
vacía de cualquier sentimiento que fuera el
verdugueo" (149) o "Malito lo llamó porque lo
junaba bien al nene" (76) o bien, "guita" (dinero).
Atrás se ha quedado ese lenguaje sorpresivo,

�pirotécnico a veces, que caracteriza a los
escritores de la generación anterior. El narrador
tampoco hace alarde de construcciones que se
apoyen en el lenguaje mismo, sino que se dedica a
narrar los hechos intentando mayor objetividad:
"Los hechos [de la novela] ocurrieron en dos
ciudades (Buenos Aires y Montevideo) entre el 27
de septiembre y el 6 de noviembre de 1965.",
apunta el autor en el epilogo. (Piglia 245)

banco comparado con fundarlo?". De entrada
Piglia prepara el terreno en vías a una justificación

de tipo moral. Pero cuando no hacen mucho caso
del dinero, incluso se deshacen de él de un modo
escandaloso, comienza el trastrocamiento de
valores. Es importante la eliminación pública del
dinero como símbolo de la afrenta: "Un murmullo
de indignación hizo rugir a la multitud"
-La queman.

Por último, el tema de la violencia está
presente a lo largo de la novela. Ésta se manifiesta
bajo dos formas principlles: armada, sexual.
Armada no sólo por el uso, a veces indiscriminado
de su arsenal, sino porque en momentos se
convierte en un valor del que depende la
existencia de los personajes.
La violencia sexual, aunque en menor
proporción, está latente; recordar la referencia de
Malito cuando cae por primera vez en la cárcel: es
violado por tres sujetos en la celda.

AXIOLOCIDIOS.
Malito, el Nene Brignone, el Gaucho
Dorda y el Cuervo Míreles asaltan un banco. No
piensan hacer la "revolución" ni nada ¡:mecido, la
mayoría tiene un historial delictivo precoz y en el
presente de la novela consumen drogas
habitualmente. El dinero les servirá para
establecerse en otro lugar (Nueva York, Puerto
Rico) para rehacer su vida. Sin embargo, este
objetivo no está del todo claro; es referido, pero
parece más bien un sueño vago que quién sabe si
sería posible alcanzar.

-Están quemando la plata.
Si la plata es lo único que justificaba las
muertes, y si lo que han hecho lo han hecho por
plata y ahora la queman, quiere decir que no
tienen moral, ni motivos, que actúan y matan
gratuitamente por el . gusto del mal, por pura
maldad, son asesinos de nacimiento, criminales
insensibles, inhumanos" (190) Aquí Piglia cae en
el infortunado facilismo de conceder la
explicación de los actos de los asaltantes, y
todavía en el de explicar casi textualmente su
novela: "Ese acto (según los diarios) era un acto
nihilista y un ejemplo de terrorismo puro" (192)

CONCLUSIONES.
Es curioso que Ricardo Piglia se esfuerce
por reconstruir una historia sin mayor
trascendencia treinta años después de sucedida reconstruir en sentido histórico-: " ... comencé a
escribir de nuevo la novela, tratando de ser
absolutamente fiel a la verdad de los hechos"
(Piglia, 251) Sin embargo, lo claro aquí es el
profundo nihilismo que rezuma de la obra, eso es
lo esencial.

Más cercano es el rechazo por parte de

los asaltantes hacia la figura de la autoridad
representada por la policía: "Lo había matado
porque sL el Gaucho Dorda, no porque el policía
significara una amenaza. Lo había matado porque
odiaba a la policía más que a nada en el mundo y
pensaba de un modo irracional que cada policía
que él mataba no iba a ser remplazado" (40) Pero
es evidente: el móvil de todas las muertes en
principio es el robo. Luego el dinero, conforme
avanza la novela, va significando cada vez menos,
hasta que lo único que importa es matar al
oponente, es decir, al policía; resistir, repeler el
ataque, con la ayuda de drogas y un buen
armamento, hasta llegar a perder la vida, pero
nunca rendirse.
El punto central de la novela radica en la
subversión de un valor ~ que es el capital
económico. En este sentido no es gratuito el
epígrafe inicial de Bretch: "¿QJé es robar un

Podríamos decir que a lado de esa actitud
humanista, de amor por el hombre, de confianza
en el mejoramiento humano y su fe por la lucha de
la democracia, el postboom incluye, o debería
incluir, un fenómeno sórdido pero no menos
cierto, que es la sinrazón como bandera, el
sinsentido como camino y la vida como un castigo
inexorable. -

R VACIO POSTEAIOA

J1r11 Silva

Personajes:
CLAUDIA
LUIS.
Ambos veinteañeros.
Escenario: Un departamento de soltero.
Hay una cama mediana, al lado derecho de ésta,
un buró sobre el que están una lámpara, una
cajetilla de cigarros y un encendedor. Hay
también una mesa y dos sillas. Sobre la mesa se
observa una botella de vino barato, algunas
botanas, una botella plástica con refresco de cola.
Un par de vasos en cuyo interior hay residuos de
alcohol, así como colillas de cigarros. La
superficie de la mesa está manchada de algún
líquido que posiblemente se derramó.
Al iniciar la escena se escucha la
introducción del "Vals de las flores" de
Tchaikovsky. Sobre la cama están LUIS y
CLAUDIA en ropa interior, pero los cubre la
sábana. Están entre acostados y sentados, más
bien, recargados en las almohadas. Hay entre
ellos una distancia, tanto de espacio como de
actitud No hay expresión en sus rostros, sólo
monotonía. LUIS toma un cigarro y lo enciende,
antes le ofreció uno a CLA UDJA, quien declinó
con un movimiento de cabeza y con un ligero
gesto de desagrado.

CLAUDIA: (Sin que luis repare en ella)
¿Y ahora qué?...(Voltea a ver a luis, quien yace
absorto en sus pensamientos) ¿Cómo pude...?
¡Dios! Y pensar que había jurado que jamás.. .
Bueno , supongo que todos tenemos un momento
de desesperación en la vida. ..(medita unos
segundos)...¡y vaya que el mío fue desesperante!
(Pausa) Ya me veo yo casada con este haragán:
vendiendo artículos de Avon para pagar el recibo
de la luz. ¡Qué hueva! Me pregunto por qué todas
se vuelven locas por él. Digo, no es la gran cosa...
y además... (ríe pícaramente)... ¡no es la gran
cosa! Me la he pasado mejor con otros, y aparte,
eso de que me echara todo su mugrero encima no
me gustó pero nada... ¿qué cree que soy, su puta?
(Pausa) Ay, ¡cómo odio esta parte del sexo! Al
principio, este pendejo era como un príncipe
azul ... hum... ahora ni siquiera es uno en blanco y
negro.
LUIS: (Finalmente voltea a ver a
Claudia) ¿En qué piensas?

CLAUDIA: En nada. .. ¿tú?
LUIS: (Desvía la mirada) Tampoco.
CLAUDIA: (Monótona) Ah.
LUIS: (Sin que Claudia repare en él) ¿En
nada? Ah. ¡Claro! No me salgas ahora con que
muy decente, perrita. Ay, sí: "No vayas a pensar
que soy así, ¿eh?". ¡Como si no conociera la
frase! (Pausa) ¡Chinga! De haber sabido que
usaba uno de esos brassieres con relleno lo
hubiera pensado dos veces. (La mira de reojo) Se
ve gacha así toda desaliñada... ¡nada que ver con
la niña intelectual que se supone que es!
¿Muchachita de casa? ¡De casa de citas será!
(Pausa) Lo que más me cagó fueron los gritos que
se aventó. ¡Pinche vieja exagerada! Bueno, debió
ser porque realmente soy un semental. Nunca
habías cogido con un hombre como yo, ¿verdad,
puta? De seguro te habías tirado a puros pendejos
que se venían nomás de verte encuerada. (Pausa)
No debería de dárselas de tan acá ... no es nada del
otro mundo. Bueno, a lo mejor no de este mundo
pero sí de Marte o de Saturno... (ríe) ... tampoco
creo que sea de Venus. (Vuelve a reír)
CLAUDIA: ¿De qué te ríes?
LUIS: Me acordé de un chiste.
CLAUDIA: ¿Y cómo va?
LUIS: (Se levanta de la cama y empieza
a vestirse) Está medio estúpido.
CLAUDIA: Cuéntalo, ¡total!
LUIS: Bueno. ¿Sabes en qué área tiene
doctorado Mónica Lewinsky?
CLAUDIA: Luis, ese está muy choteado.
En Lingüística. (Pausa) ¿Eso te dio risa?
LUIS: Te dije que era estúpido.
CLAUDIA: Entonces, ¿te da risa lo
estúpido?
LUIS: Aunque... en realidad es algo
ingenioso.
CLAUDIA: (Escéptica) ¿Ingenioso? (Se
encoge de hombros) Si a ti te lo ¡mece...

�IWWW
LUIS: Pues... me dio risa.
CLAUDIA: Igual. ¿Tú me hablas?

Hay un silencio. LUIS acaba de vestirse;
se sienta en una silla. Toma la botella de refresco;
empieza a beber a grandes tragos. Mientras tanto,
CLA UD/A ha empezado a vestirse.

LUIS: Ya está.

CLAUDIA: ¿Sabes qué? Me caes a toda
madre. ¡Qué bueno que Ana ~ Pepe nos
presentaron!
LUIS: Sí. ¿verdad?

CLAUDIA: Bueno, bye.

CLA UD/A está a punto de salir.

CLAUDIA: ¿QJé hora es?

LUIS ha terminado de prepararse el
Jaibo/; ahora le ofrece uno a CL4liDIA, quien le
acerca el vaso. LUIS le prepara el jaibol y le
devuelve el vaso. Ella lo alza para proponer un
brindis.

LUIS: No sé.:. (voltea a ver hacia su lado
izquierdo) Serán las cuatro o cinco de la mañana;
¡quién sabe!

LUIS: ¿Claudia?

CLAUDIA: ¿Tienes teléfono? (Luis
niega con la cabeza) ¿Dónde puedo tomar un
taxi?

LUIS: ¿QJé tal?

CLAUDIA: Vamos a brindar.

CLAUDIA: ¿QJé tal qué?

LUIS: O. k. ¿Por qué brindamos?

LUIS: (No muy convencido) Puedes
quedarte si quieres.
CLAUDIA: No, si llego a casa antes de
las siete, mis papás no me hacen pedo.
LUIS: (Ríe un poco) ¿Te dieron penniso
hasta esa hora o qué?
CLAUDIA: No, a esa hora se levantan; y
como en la noche no se despiertan ni aunque
estuvieran bombardeando, pues...

Silencio breve
LUIS: ¿Andas bien?
CLAUDIA: ¿Bien de qué?
LUIS: ¿De qué ha de ser? (SeFtala la
botella con la mirada)
CLAUDIA: Sí. A mí como se me sube se

CLAUDIA: (Se detiene y voltea) Dime.

LUIS: Pues, ¿qué tal aquello? ¿QJé
puntuación me das en... tú sabes, los asuntos
amatorios?

CLAUDIA: No, no, no. Mejor por las
nalgas de Ricky Martin.

CLAUDIA: Nueve punto cinco.

Los dos se atacan de la risa. LUIS se
calma y la mira fijamente.

CLA UD/A vuelve a sonreír. Al darse la
media vuelta para salir del lugar hace un gesto
de fastidio al tiempo que gesticula la palabra
"pendejo". LUIS ha gesticulado también una
palabra: ''puta ". En ese momento, los dos se
congelan. Hay un oscuro. Se escucha alguna
canción de Air Suply. Momentos después,
CLA UD/A y LUIS están sentados en las sillas. Se
ven muy alegres. La música continúa.
LUIS: Entonces el cojito empezó a
gritarle cosas a la chava; ya sabes: "¡Mamacita,
estás bien buena!"; "¡quiero todo contigo!"
CLAUDIA: (Atenta)¿Y luego?

LUIS: Es porque no sabes tomar.
LUIS: Pues la chava le dice: "Ay, cojo
tan feo". En eso el cojito responde: "Yo te enseño.
chiquita".

Los dos sueltan una sonora carcajada.
LUIS: (Bosteza) Eso fue porque andaba
mal de la panza.
CLAUDIA: Sí. claro. (Termina de
vestirse, toma su bolso y se dispone a salir sin
siquiera ver a Luis) Bueno, ya me voy.
LUIS: Nos vemos luego, ¿no?

LUIS: ¡Qué mamona!

CLA UD/A se acerca a él con una sonrisa
fingida, levanta los brazos como si sostuviera el
tablero de puntuación de algún juez olímpico.

me baja.

CLAUDIA: Me lo dice el que manchó de
tacos de trompo el asiento trasero del vocho de
Pepe.

CLAUDIA: (Piensa un poco) Por la paz
en Kosovo.

CLAUDIA: ¿De dónde sacas tantas
tonterías?
LUIS: (Comienza a preparar un jaibo/)
Ya ves.

LUIS: ¿Qué tal si brindarnos por
nosotros?

CLA UD/A deja de reír, le devuelve con
atención la rmrada.
CLAUDIA: Por nosotros y por esta
noche.

Chocan los vasos para luego beber todo
su contenido en un solo trago. Al terminar,
vuelven a verse a las caras, de nuevo se atacan de
risa. Empieza a escucharse la canción "J 'm out of
the /ove,. de Air Sup~v. CLA UD/A se entusiasma
sobremanera
CLAUDIA: Ay. me fascina esa canción.
LUIS: ¿Quieres bailar?

CLA UD/A asiente. Ambos se ponen de
pie y comienzan a bailar al compás de la música.
De cuando en cuando se miran a los ojos. En una
de esas ocasiones se besan de forma por demás
apasionada. Luego del beso, CLA UD/A se
separa; LUIS continúa bailando solo. La canción
que ahora se escucha es el tema de la película
..Un hombre y una mujer" de Francis Lai.

CLAUDIA: ¡Me encanta! Todo lo que
necesito para scntim1e completa lo encuentro en
él. Es guapo me hace reír... y sus ojos... me
fascinan; ¡son tan soñadores! (Pausa) Estoy
segura que él es el indicado. el hombre que he
esperado toda m1 vida. Nos parecemos en tantas
cosas: a él le molesta que la gente sea falsa. igual
que a nú: le preocupa la situación del país. la
economía. Y lo más importante: 1es Acuario!
Total compatibilidad con Aries. Lo único malo es
que no le gustan las verduras y le entra sin miedo
a la carne de ¡xierco... pero. 1en fin', eso puedo
quitárselo. Me encantan sus brazos: me siento tan
protegida a su lado... sí. debe ser él.

l 'uelve la canción de Air Suply.
CLA UDL-1 se reincorpora al bmle. Un segundo
después mira fijamente a LUIS. quien le sonr/e.
Después recarga su cabeza en su pecho. LUIS se
separa de CLA UDJA, ella sigue bailando sola.
Vuelve el tema de Francis lai.
LUIS: ¡Está riquísima la niña esta! Es
justo lo que busco: tierna, inteligente y ¡con unas
chiches que... ! Me gusta como habla. No entiendo
ni madre de las tasas de interés y las
precandidaturas, pero... ¡bah!; con que le diga:
"Ajá. tienes toda la razón". ¿Será cierto eso de
que es vegetariana? Voy a llevarla a echarse unos
tacos de cabeza, a ver si no se vuelve carnívora la
cabrona. A mí no me molestaría echarme uno de
esos platillos vegetarianos que dice que le gustan
tanto. (Pausa) Con ella a mi lado ya no me
sentiría tan sólo, tendría alguien con quien
compartir lo que pienso. Aunque... casarse es un
pedo, es mucha responsabilidad. .. igual y no le
parece mal la unión libre. ¡Chinga! pero eso
también es mucho pedo... bueno, eso se ve luego.
Por lo pronto voy a admirarla. (Se reincorpora al
baile, observa a CLAUDIA) ¡Está bien buena! Ay.
güey. .. siento como si la conociera de toda la
vida... sí. debe ser ella.

I'uelven a besarse; ahora de forma
arrebatada y dramática. El beso enmarca la
entrada del tema "Love is a many splendored
thing ", en una versión falsamente majestuosa. A
tropezones y sin dejar de besarse comienzan a
desve:itirse y temlinan en la cama. La luz baja
hasta extinguirse por completo. La música
también desciende de volumen, pero continúa
escuchándose aderezada con los gemidos de
placer de los amantes, el rechinido de la cama y
los siguientes diálogos en off
CLAUDIA: Ay, es un poco brusco...

�LUIS: Yo pensé que... bueno, no tiene
nada de malo que no sea virgen ... creo.
CLAUDIA: Huele feo...
desodorante o qué?

¿no

usará

LUIS: Y si se acostó con alguien con
SIDA. ¡Chinga! Y yo sin condón.
CLAUDIA: Bueno, pues ¿qué cree?
¿Que soy una perra? Las moscas lo hacen con más
ternura.
LUIS: ¿Se enojará si...? ¡Total! De algo
me tengo que morir.
CLAUDIA: ¡Cómo me gustaría que este
gorila fuera Marco el de noveno! Pinche viejo:
¡está como quiere!
LUIS: Ana, su amiga, está más sabrosa...
ésta está muy trucada.
AMBOS: (Al mismo tiempo) No está mal,
pero...

La música sube de volumen. Los gemidos
continúan en crescendo hasta que /legan a su
culminación en un esta/lido de placer. En ese
momento, la canción se distorsiona, como si se
destruyera la cinta. Empieza a escucharse una
melodía de jazz bastante melancólica. La luz
vuelve. Tanto LUIS como CUUDIA son
alumbrados, cada uno por una luz especial.
Observamos a L UJS en la cama, trae un control
remoto en la mano. Presiona el selector de
canales con cierta monotonía. CU UDIA está en
una esquina del escenario; extiende la mano para
pedir un taxi. Notamos hastío en su rostro cuando
baja la mano; el taxi ha pasado de largo. LUIS
apaga la televisión; arroja el control a un lado y
se echa los brazos tras la nuca. Al mismo tiempo,
CU UDIA se frota los brazos intentando darse
algo de calor. Ambos se notan ausentes,
pensativos. Finalmente, LUIS apaga la lámpara
que está sobre el buró, al hacerlo, también se
oscurece el escenario y la música cesa de golpe.-

lhl

DENTAD

110111 Ti11iero
Mallozzi

Anoche, en sueilos, vi una habitación
oscura Dentro, un hombre y una mujer, casi
ancianos, conversaban, sentados en un camastro.
Supe que la vida no significaba mayor cosa para
ellos, seres que habían sufrido hasta el límite una
existencia miserable. Supe también que habían
decidido morir juntos, en ese mismo lugar.
-Si logramos que despierte -dijo el
.hombre refiriéndose a mí-, este sueño acabará y
de esa manera nosotros moriremos.
Encendieron una hoguera. Muy pronto,
toda la habitación estaba en llamas, y ellos ardían
entre alaridos horripilantes, agónicos.
Desperté sobresaltado. Un intenso dolor
me atenazaba el cráneo y una sensación de ahogo
me cortaba la respiración. Abrí la boca, para
gritar, para tomar aire. De mi garganta brotó,
sofocando el grito, una nube de humo negro.-

y
Sucedió que la luna comenzó a
resquebrajarse sin remedio, semejante a una ¡nred
que se cuartea. Un día, por fin, un enorme trozo
de luna se desprendió y comenzó a dar vueltas en
órbita alrededor de nuestro planeta, cada vez más
cerca de la superficie terrestre. Cundió el pínico.
Hubo quien recordara la extinción de los
dinosaurios. Alguien más se refirió al
cumplimiento de alguna profecía apocalíptica. Sin
embargo, una vez que la órbita del meteorito pudo
ser calculada con infalible exactitud, se supo que
éste caería en medio del Sabara, en una región
deshabitada. Así fue: cayó en algún lugar al sur de
Libia, abriendo un cráter del tamaño de Francia.
Investigadores de todo el orbe, junto con algunos
turistas que pudieron costearse el viaje, cruzaron
mares y fronteras para conocer el prodigio.
Conforme llegaban al sitio, miraban al interior del
cráter. Apenas se asomaban, un extraño olor los
sorprendía. Las exclamaciones de desagrado y los
rostros de decepción venían poco después:
adentro, en el fondo del cráter, un gigantesco
trozo de queso comenzaba a fundirse bajo el calor
del desierto.-

AESPUESTA A lA
TAIVIA CIGARAOS
lll H1r■1111 S1r1■,ií1

No se pudo y qué más da. Lo sentimos si
acaso alguno se hiperventiló, lloró o simplemente
sudó frío, pero las cosas deben quedar claras y
objetivas (tal adjetivo nos molesta pero está de
moda). Pudimos obsequiar grandes piquetes de
felicidad que ni Cinemania les podrá ofrecer:
superaplausos victoriosos; condescendientes si las
respuestas hubiesen estado a medios chiles; besos,
abrazos, ¡:ntines cariñosos.
Las respuestas van con el orden
establecido en el número anterior. Esperamos que
en nuestra próxima trivia se le haga justicia a la
serie By sus mamadas; y que los lectores no se
apenen, no se apenen ni un poquito y le den al
clavo.
l. The Conqueror.
2. Toña Machetes, Raúl Araiza.
3. William Hanna y Joseph Barbera.
4. Marylin Chambers.
5. José Luis Urquieta.

El Rey Lear.
7. Sweet sweetback's baad assss
song, Melvin Van Pebbles.
8. Robert Blake.
9. Teny Gilliam.
10. Masacre en el In.fiemo. 6.

111

�CUERPOS CARNOSOS

LA CONCEPCION DEL HOMBRE EN LA
NARRATIVA CONTEMPORANEA

Al1i11llr1 l1r1l11

Se tragó tres ovejas. Bajo el pozo del sexo hirió,
cual si fuera una bestia, el ego decir vestido de
lujuria sangrienta. En su diálogo lento se
calcinaba la honnona del labriego perdido. Preferí
cerrar la boca y acostarme en una piedra sin cara
ni forma. Bastaba con ver el cántico ardor que
emitía su espíritu, l]lJ'CCÍa ser un ave que
descendía a los infiernos y regresaba con fuertes
cascadas del metal predilecto.

li11e1 í1111 F111111 Flores

En el trono el manco ha reído...
¡Delgadez, carne impura del hueso bendito, orgía
de mis dioses, de mis ángeles que gritan su
olvido!
En la cercanía de un pueblo estaba tirado el saco y
el vino...
Amé tres veces, y desde entonces el fuego ha
cesado; las huellas dejaron tras de mí un suspiro
de leche que jamás deseó el niño.

Descansé, descalzo por los gloriosos altares.-

PARA ESCAIBIA NO

HAY COMO UNA
PILOT
lr11111 C1llr1l11 l1r1

Me dueles como una herida
Invades dolorosamente mis días
El beso fue llegar silenciosa y con la mirada
concentrada dolorosa de tan intensa fija
saltaste al carro y en acecho te apoderaste
de mis labios todo ennegreció
duró el tiempo que duran los enamorados amando
Era tu sabor fresco grato húmedo inmenso
Era la anulación del tiempo
Días de distancia nos habían aumentado el
hambre mutua de besos y caricias
No había comprendido el dolor de amar
aunque me dijo tito femánde-z que el amor es algo
dulce y que duele
Me dueles palpitante y tibia herida
Me dueles la distancia la ausencia
No saber de ti instantánea y precisa en
Todo momento
Te necesito
Tu ternura desencadenada
Tu humedad dolorosa y acariciante.
Amarte es vivir partido en la herida de no estar
viéndote en éste y todos los instantes
Tus ojos desasidos gigantescos
siempre al cerrar la vista
Tu piel en recuerdo al tocar y sentir
cualquier cosa el papel la pluma
Toco tu ausencia.-

lfl

En la verdad de las mentiras. Vargas
Llosa insiste en que en una obra narrativa lo
importante no es lo narrado. sino la narración, la
manera de narrar, pero no dice por qué. A lo
mucho, habla de "demonios personales··. García
Márquez narra diferente de James Joyce porque
sus demonios personales -sus obsesiones- son
otros de los de Joyce. De manera que reconocer la
calidad de un escritor es reconocer las obsesiones
que dan fonna y estructura a su obra. Es verdad.
pero es demasiado personalizado. Quisiera
reflexionar un poco sobre la narrativa
contemporánea frente a la de siglos anteriores
ima reconocer sus "obsesiones".
Una diferencia básica entre ambas tiene
que ver con los dos grandes ejes de la existencia:
el tiempo y el espacio. Tradicionalmente se ha
concebido al hombre como compuesto de alma y
cuerpo. El alma es atemporal, eterna, inmutable,
da ser al hombre; el cuerpo es terrenal. variable,
fuente de engaños y de pecado, está sujeto al
tiempo, envejece, decae. El hombre es ante todo
su alma; el cuerpo es su prisión, la cárcel que lo
obliga a los padecimientos y engaños para ser
dueño de sí. Por eso el ascetismo y los ayunos con
fines espirituales. Aquí vemos al hombre
escindido en dos partes irreconciliables: lo eterno
es lo auténtico; lo temporal y material, lo falso.
Pues bien, en la narrativa anterior a la
contemporánea creo percibir esta misma escisión.
En el universo recreado por ella el tiempo juega el
papel de telón de fondo. Los personajes actúan en
el tiempo, desde luego, pero son independientes
de él. Almas eternas en busca de sí nusmas, van
tras un anhelo, que puede ser el amor, la justicia,
la paz socia~ luchando contra los acontecimientos,
esos ex1raños enemigos temporales.

de su ser. El hombre es espacio porque tiene
cuerpo. materia. pero también es tiempo porque la
materia es tiempo. Así vemos que Marce! Proust
va "en busca del tiempo perdido": quiere dar
significado a su vida. no acudiendo a la noción de
un alma eterna e inmóvil. sino al recuento de su
vida terrena.. de su temporalidad
El juego y la manipulación del tiempo es
uno de los rasgos princip!les de la narrativa
contemporánea. Se juega con la estructura
narrativa contemporánea porque ello es jugar con
el tiempo, un tiempo desacralizado. unido al ser
del hombre. Por la misma r.u.ón se juega con el
monólogo. con el flujo de conciencia. Así. vemos
a Funcs el memorioso, personaje de Borges.
atrapado en una obsesión del tiempo que se ha
vuelto asfixiante. Esta actitud se presenta también
en algunas corrientes filosóficas contemporáneas
que no buscan la esencia del hombre en el más
allá, sino en su realización terrenal: la esencia del
hombre está en su quehacer histórico. Entre las
causas más evidentes de esta nueva concepción
del hombre se cuenta la teoría evolutiva de
Darwin, el psicoanálisis de Freud, y la teoría
relativista de Einstein (para hablar sólo de las más
recientes), (11C contribuyeron a la desacralización
del hombre. Esta desacralización, esta esencia
temporal del hombre. es uno de los "demonios" de
la narrativa contemporánea. -

En el universo recreado por una narrativa
contemporánea se da un cambio importante. El
tiempo, que ya no oculta ni se opone al ser del
hombre. pasa de ser telón de fondo a ocupar un
lugar principal. Ya no se piensa en el hombre
como eterno, sino como terrenal, pues sólo a
través del tiempo se va revelando su naturaleza.
De esta manera. el tiempo se vuelve, por decirlo
así, consubstancial al hombre. Desaparece la
esencia eterna, el hombre está sometido a los
flujos e influjos del tiempo, sólo ellos darán razón

'''

�IWWW
Caray, ya no existe honor entre nosotros...

LOS MOTIVOS DE UN LOGOGAAFO
l1b1r1a 11111 Ga1zíl1z Sanies

/,eer quiere decir pedir prestado; crear desde
nuestras lecturas es pagar nuestras deudas.
Uchtenberg
Como es costumbre eri nove/etas difamatonas,
aclaro todos los protagonistas del cuento son
ficticiamente reales, y que cualquier seme1anza con la
realidad es simple y_v¡/ maledicencia.
l. TAREAS MERCENARIAS
Cierto año de la década de los ochenta. cuando
los intelectuales del JllÍS se daban cita en el Sanboms de
la Avenida Madero. en el famoso Palacio de los
Azulejos, con objetivo de revisar encabe-lados de prensa
y tomarse un buen café americano, Jaime -un artista
remiso ocupado de una plana cultural, en franca espera
de la publicación de su primer libro y el subsecuente
visado al feudo de las letras- apuró entusiasmado la
cuarta cerveza del mediodía y pidió la cuenta.
La bomba. por fin, había estallado. Desde las
páginas de la revista Urbe atacaban a José Mares: el
niño escaut de la literatura. el viejo sodomita del éxito y
los suplementos culturales, el dandy adolescente con
traje Armani y bufanda al cuello: si. justo ese: su
siempre odiado y homenajeado maestro Mares, el papá
de la novela en México, el único escritor capaz de hacer
olvidar a las muchachitas universitarias la inteligencia
frígida de Simone Weil y sus aliadas.

Nuestro resentido protagonista no daba crédito.
Aquello era el desquite, el cobro por sus muchos años de
anonimato e infert1lidad creativa a la zaga de Mares,
cubriendo sus rebatiñas político-literarias con Juan de
las Pericas., asistiendo a la presentación de novelas como
La segunda noche de L&lt;Jt o los motivos de un logógrafo;
tareas mercenarias, propias de un oficio cada vez menos
decoroso: el periodismo cultural.
Ese artículo -no podía negarlo- lo deslumbraba
sobremanera Pensó: Qué leche de cabrón, atacar a Pepe
desde su tribuna con tanto desenfado. Está bien, está
bien. Debe ser joven e impetuoso el muchacho, lástima
que aquí acabe su carrera.
Disimulando su alborozo -no vaya a ser me vea
un cabrón de Mortiz y se echen para atrás en la

l&amp;I

publicación de mi hbro- el periodista ¡llgó la cuenta y
enfiló sus pasos a la puerta de cristal empotrado en
caoba

11. TUS HIJOS TE PERDONAN
Desde sus años en la universidad Jaime
-nuestro penodista estrella- subarrendaba un pequeño
apartamento en la Colonia del Valle. Al principio.
cuando sus amigos eran todos marxistas y no faltaban
sociólogas dispuestas a franquearse de piernas, el
minúsculo piso le pareció idóneo: conforme JllSÓ el
tiempo y hubo incluso de colocar repisas arriba del
retrete para acomodar los más de cuatro mil libros,
lamentó la falta de espacio; pero al enterarse de la
residencia de Mares en San Ángel y del bungallow de la
periodista Obdulia Callcott en Chimalistac. francamente
detestó su domicilio.

- Bip... Jaime, ¿a qué horas? El Jefe está que se
las pela Entiende, a Pepito se le vio indiferente en un
coloquio, presumiendo un reloj Cartier seguramente de
falluca (si no, no se entiende el enojo del articulista).
sobándole la nalga a una morena culibrocha que dicen es
su amante, desatento al futuro del idioma y la nueva
narrativa hiSJlllloamericana. ¿Por qué? No jodas: como
dice tu patrón, esto es de vida o muerte. Preséntate y
cierra filas.
Con otro Jack Daniels a su favor, el hombre se
perdió en fantasías inenarrables, mientras las
grabaciones se sucedían...
- Bip... Jaime, Jaime.
- Bip... Jaime.

La tarde de nuestro relato. sin embargo, nada de
lo anterior JllreCiÓ importunarle. La casa y su pasado
estaban en orden: bajo el brazo llevaba el indulto
inequívoco de su fracaso, y eso ni la cercanía del
Viaducto se lo quítaba.
Abrió la puerta: se sentía radiante. Al topar con
un póster inmenso de Cortázar engraJlldo en la puerta
del clóset, bromeó: Julio, tus hijos te perdonan Luego
fue hasta la cocina, se sirvió un Jack Daniels y activó la
máquína contestadora. Pensó: ¿Qué dirán de nuevo los
mortales?
- Bip... Jaime, te habrás enterado de la nueva
gresca de tus coetáneos.
- Lo sé todo,
- contestó a la grabación.

hermano;

lo

sé

todo

- El pinche viejo te quiere para cubrir la nota.
- Interesante aunque elemental Horacio querido.
- Le dije estás de vacaciones; pero eso,

entenderás, le valió madre. Gonzaga te espera en
Revelado para ir con Mares. Ya estás acá, mi buen.
Antes de escuchar el segundo mensaje, Jaime
quiso imaginar la escena que relataba el articulista.
Pensó: No cabe duda, en este pinche país somos bien
culeros; mira que atacar al jefazo desde su revista.

.•

-... .
_...~
:·L
-;--: ~.... .

por terminada una labor mucho antes de emprenderla; lo
contrario funda una religión austera, ya que la impiedad
no es pensable sin la mole de un Z-eus tonante, ni la
morbidez sin la efigie de una virgen bizantina; y la
literatura es una religión austera.
Quero interrumpe su monólogo. El silencio
parece sorprender al auditorio, remarcando ideas que no
escuchaste. Le miras con tristeza al recordar su
juventud Antes, gritó a las palabras en uno de sus
versos: ¡ambo, putas!, ¡a izquierda, putas!, ¡hipen,
putas'; Ahora, sosegado por los años, se limita a
masturbarlas dulcemente, temeroso del cómo puedan
reaccionar en su locura. Lamentas esa pérdida, el miedo
de un cáncer que terminará por matarlo. Mientras ello no
suceda, reirás amablemente cualquier calambur o
precisión léxica que tenga a bien enunciar; para ti sólo
hay dos cosas equiparables con la escritura: la amistad y
el gesto viril que supone.
A todo esto continúas con el ir y venir de tu
mano por el cuerpo de la mujer, como último asidero
confiable. Esa es tu lógica: arriba el pucho y adentro con
la existencia. Piensas: Soy salvo, carajo, soy salvo.
Nunca mendigué siquíera una puñeta, sólo en una
ocasión la censura logró amedrentanne, jamás acepto un
cigarro ChUJlldo por la coWla. No tengo otro consejo
que dar sino este: pocas cosas son permisibles en el
oficio de escritor, el que te toquen los güevos no es una
de ellas.

~

fil ARRIBA EL PUCHO Y ADENTRO
CON LA EXISTENCIA
El lenguaje es una red de deseos insatisfechos,
nadie como tú para saberlo. Esperas tumo al micrófono
y callas. El reloj pulsera marca las once y cuarto. Es
oportuno encender un cigarro, palpar la carne firme de la
mujer a tu lado. Piensas: Todo esto es una soberana
estupidez, qué sé yo de la identidad de los signos. Cedes
la palabra a Quero; después de todo, debe entender
mejor este complicado asunto. Al pensar mujer, carne,
cuerpo, nalga nada evocas, todo lo posees en una mano.
Sonríes gustoso.
Bajo el estrado, alwnnos y catedráticos esperan
ser sorprendidos por el sapo reflexivo en que se
convirtió Quero. La inteligencia glacial de uno y otros
corta tu ánimo, al pensar que todo argumento pudiera
demostrarse en el trazo orbicular de un pezón, en la
muerte tibia de las piedras a medio día, en el gozo de
una escritura sin envés, si tuvieran la ocasión de
tocarlas. Piensas: Mutilar la sensualidad de un misterio,
escindir lo fisico de lo evocativo es tanto como trabajar
con una lengua muerta, con un vacío sin propósito, dar

Para tu consuelo, el coloquio casi concluye.
Resignado a¡llrtas la mano de esa superficie cálida y
rotunda. Es a ti a guíen toca clausurar el evento. Tomas
el micrófono. Carraspeas. Conoces la postura que cada
uno de los particiJXU1tes defiende. Conoces los temas a
debatir esa mañana gracias al programa que alguien te
facilitó. Dado tu desapego al rumbo de la discusión, eres
consecuente con todos. El lugar común es siempre un
aliado en estos casos: de tan impersonal, a nadie hiere.
Piensas: Cada uno con su cruz y a escribir como mejor
se pueda; finalmente, a pesar de nosotros mismos el
lenguaje y la novela hispanoamericana siguen su curso.
IV. JEREZ CON LECHE
En un traje Ermenegi Ido Zegna perfectamente
blanco, sales de casa rumbo al Centro Histórico. El gris
matutino carcome las cornisas. El brillo de molduras y
remates atafie poco menos que al recuerdo. La ciudad es
una tarde eterna, donde sus habitantes transitan con
pátina en los ojos.

Aparcas el coche en una calle aledafia al mesón
por ti acostumbrado. Aspiras el aire viciado de la
atmósfera. Caminas la distancia sobrante hasta el
estanquillo próximo. El bullicio de autos y comercios

Mil

�arrecia. ocupando el lugar de tus pensamientos. De aquí
en adelante. la ciudad será ¡mte de ti, y no esa extrafia a
la que todos temen.

fotógrafo encandilado, chiquitos los ojos en la
costumbre de ver las cosas desde una lente de cincuenta
y cinco milímetros.

Ordenas al encargado la revista Urbe y el
periódico La Prensa. Pagas el importe y esperas el
vuelto. Al revisar los titulares del diario, nada te
sorprende. Lees: Fraude en las elecciones; El ¡mtido
oficial amaña el proceso; La oposición no reconoce
triunfo. En este preciso momento odias a tu país como
sólo el amor lo permite; deseas destruirlo entero en
virtud de tu escritura.

- Listo don Jaime, a la hora que guste nos vamos
- saludará el muchacho, verdaderamente entusiasta ante
la posibilidad de retratar a José Mares. Todo un rollo de
película para el maestro, don Jaime. Ya verá, ni Andy
Warhol ni ningún otro del gremio podrá superar las
fotografias que voy a tomarle a Pepe con esta Canon.

Instalado yá en una mesa del Compostel/o, un
nuevo libro ronda tu cabeza. Garrapateas un intrincado
esbozo en la contraportada de la revista recién adquirida.
El mesero te reconoce de lejos, sabe tus gustos. Apenas
terminas de escribir. lleva hasta ti un jerez con leche. Se
retira. Enciendes un cigarro. Miras a la calle. De cara al
destino político del país, la gente parece indiferente.
Piensas: Nada importa. Sabes que mientes pero es
reconfortante abandonar el enojo e instalarse por un
momento en el desánimo. Exhalas el humo del tabaco.
Ocioso hojeas la revista. Avanzas sin interés en
la lectura hasta llegar a la pígina dieciséis. En ella, un
virulento ensayo sobre la obra de Borges te atrae. Lo
lees gustoso a lo largo de siete píginas. Terminas
satisfecho con el tono del articulista. Piensas: A los
maestros hay que atacarlos para aprender de sus libros.
Continúas la lectura.
A partir de la página veintitrés, Urbe, para tu
fastidio, se ocupa del coloquio en el cual partici¡mte.
Estás a punto de cerrar la revista cuando un pequeño
artículo roba tu atención. Nada sabías de él. En ningún
momento lo autorizaste.
Habla de ti. por supuesto. Atendiendo al título,
supones es la clase de ensayo que intercala mentadas de
madre cada dos líneas, como si de erratas se tratara.
Sonóes: Por fin una impostura.
Nada. apenas un reclamo timorato por la
indiferencia de algunos expositores del coloquio y sus
distracciones camales: así, al costo, sin voces anóninias
que recuerden a la familia, utilizando la tercera persona
del plural. Piensas: ¿Qué importancia puede tener para
la República de las Letras el que acaricie una nalga de
mujer?
Al no obtener respuesta. cierras definitivamente
la revista.

V. ANDY WARHOL MURIÓ EN EL
OCHENTA Y SIETE
En Revelado me esperará Gonzaga con cara

•ti

~

las fotografias. Yo, en cambio, deslizaré algunas
preguntas ociosas en el mejor tono que mi fastidio
conozca, justo aquellas que la prudencia y el director del
periódico elaborarán para el caso.
Frente a mí, la figura de Mares crecerá de manera
inaudita. Apenas un golpe bajo y toda la comunidad
intelectual del país acude en su ayuda. Puntuales, las
descalificaciones saldrán al paso; palabras como honor,
desacato, prestigio literario inundarán galeras. Incluso
habrá quien proponga un duelo en descampado, dada la
condición de cachetada con guante blanco del artículo.

- Supongo que no, muchacho. Sobre todo porque
Warhol murió en el ochenta y siete.
)

- No joda, ¿de veras?
Así, con el pobre Gonzaga lamentando el
fallecimiento de su idolo, truncadas mis vacaciones a
causa de las apetencias de un pinche escritor, partiré a la
caza de nuevos materiales para el suplemento cultural
del periódico.

)

La indiferencia del anfitrión por nuestro
bochorno será total. Atenderá cada pregunta sobándose
la entrepierna o masturbando a su perro, un mastín belga
al que llamará de cuando en cuando Honorato. Al
extenderle el ejemplar de tapas duras de un libro
equivocado, poca será su confusión y la núa. José
reaccionará en segundos, y en un gesto de soberbia
artística firmará Crimen y Castigo en nombre de
Homero.

A la altura del periférico o algo así, el muchacho,
saliendo de su turbación, me cuestionará:
-Oiga don Jaime, aquí entre nos: ¿qué carambas
le va a preguntar al maestro Mares?
- No lo sé, Gonzaga. Tal vez pregunte a tu
maestro Mares por qué sobaba el culo de su mujer a la
hora de los compromisos con la cultura.

La tarde que yo acepte el talento de Mares y
decida, como homenaje, ceder a otro la entrevista...

-No mame.

- Bip... Jaime, es inútil vengas al periódico. José
Mares fue entrevistado por un periodista de La Prensa.
Todo se enfrió ya. La revista Urbe se comprometió a
publicar una disculpa. El director espera tu renuncia-

Sin increpar al muchacho por su contestación.
recordaré que en la guantera del auto llevo un libro de
José. El motivo: obtener su firma al finalizar la
entrevista, cuando ya esté cansado de prodigarle tantos
pinches elogios, y piense que es apenas justo. en pago
por los muchos años de carrera desperdiciados en
seguirle los pasos. Finalmente. un libro con la rúbrica de
Maese Pepón nunca sobrará en el muladar de novelas
que tengo en casa.

VL LA ENTREVISTA CEDIDA.
Confom1e el tiempo de la espera transcurra.
trataré de sobrellevar mi aburrimiento con las dosis
exactas de alcohol y tabaco. Al aparecer Mares en el
rellano de la estancia, su aplomo de hombre curtido en
lides literarias borrará cualquier oportunidad que tenga
para exhibirlo.

Todo risible, inútil, vergonzoso. Y en medio de
aquel vodevil yo, alternando con figuras como Obdulia
Callcott, Juan Qiero, Diosalda Henestrosa, Ángeles
Catarino, lo más granado del mundo de las letras. En
verdad, un honor que llegará a destiempo.

l

El muchacho Gonzaga se dará gusto en disparar
cada wia de las treinta y seis ex-posiciones de su rollo
Golden Kodak. sin menoscabo en los atributos de su
profesión. atento por la mejor iluminación y encuadre de

lfl

�-

Al.DA LA BELLA HA llEGADO A SU FIN: LA
MUERTE DE Al.DA EN EL CANTAR DE

REGIA A GARCII.ASO
llfllllllllrti

...antes de tiempo y casi en flor cortada

Garcilaso de la Vega
Hubierais visto llorar a las yedras
cuando el agua más triste se pasó toda una noche
velando a un yelmo ya sin alma,
a un yelmo moribundo sobre una rosa nacida en el vaho
que duerme los espejos de los castillos
a esa hora en que fos nardos más secos se acuerdan de su vida
al ver que las violetas difuntas abandonan sus cajas
y los laúdes se ahogan por arrullarse a sí mismos.
Es verdad que los fosos inventaron el suefio y los fantasmas.
Yo no sé lo que mira en las almenas esa inmóvil armadura
[ vacía.
¿Cómo hay luces que decretan tan pronto la agonía
de las espadas
si piensan en que un lirio es vigilado por hojas
que duran mucho más tiempo?
Vivir poco y llorando es el sino de la nieve que equivoca su
[ ruta.

En el sur siempre es cortada casi en flor el ave fría.

~~s

MUERTOS

Buscad, buscadlos:
en el insomnio de las cañerías olvidadas,
en los cauces interrumpidos por el silencio de las
[ basuras.
No lejos de los charcos incapaces de guardar una
[ nube,
unos ojos perdidos,
una sortija rota
o una estrella pisoteada.
Porque yo los he visto:
en esos escombros momentáneos que aparecen
[ en las neblinas.
Porque yo los he tocado:
en el destierro de un ladrillo difunto,
venido a la nada desde una torre o un carro.
Nunca más allá de las chimeneas que se
[ derrumban,
ni de esas hojas tenaces que se estampan en los
[ z.apatos.
En todo esto.
Más en esas astillas vagabundas que se
[ consumen sin fuego,
en esas ausencias hundidas que sufren los
[ muebles desvencijados,
no a mucha distancia de los nombres y signos
( que se enfrían en las paredes.
Buscad, buscadlos:
debajo de la gota de cera que sepulta la palabra
[ de un libro
o la firma de uno de esos rincones de cartas
que trae rodando el polvo.
Cerca del casco perdido de una botella,
de una suela extraviada en la nieve,
de una navaja de afeitar abandonada al borde de
[ un precipicio.

•(=•

fJ

• El pasado 28 de octubre, a la edad de 96 años,
murió el poeta Rafael Alberti. Asegura el diario El
País que murió en calma, durmiendo en su pueblo
natal, Puerto de Santa María (Cádiz). Con él,
desaparece el último representante de la llamada
Generación del 27. Con nosotros queda el dolor y la
palabra. Textos: Poesía Española Contemporánea,
Geranio Diego; Ed Taurus, Madrid, 1966.

AOI.DAN.

l1ri111 Pírez-D11,11

La vida no es sólo dolorosa, sino
radicalmente absurda. Ninguna razón,
llámese ésta Absoluto o Dios
omnisciente, planea sobre el mundo,
tan sólo una voluntad de vivir que
forzosamente ha de estar ciega para
querer perpetuar, de modo tan
persistente y obstinado, este conjunto
de dolores sin cuento y vanas
aspiraciones que constituye el
entramado de la existencia humana.

Schopenhauer.

SITUACIÓN DE ALDA
En los tiempos de Roldán la mujer no
tenía voz, no valía por sí sola sino en función de
su relación con los hombres, es decir, de
quiénes fueran su padre y sus hennanos, o bien,
su esposo. En este marco de referencia surgían
algunos esquemas sociales interesantes que
llevaban tanto a hombres como a mujeres a
establecer ciertos tipos de relación, cada uno de
los cuales presentaba una serie de implicaciones
y producía una serie de situaciones. Uno de
ellos es el amor cortés. En Historia de las
Mujeres, Georges Duby nos habla de los
compromisos que se contraian al aceptar el
juego del amor cortés:
A partir de ese momento (la joven), deja
de ser libre. La mujer sí lo es de aceptar
o rechaz.ar la ofrenda. En ese instante se
descubre el poder femenino. Para una
mujer, para esta mujer, el hombre está a
prueba, conminado a demostrar lo que
vale. Sin embargo, si al final de este
examen, la dama acepta, si escucha, si
se deja envolver por las palabras,
también ella queda prisionera, pues en
esta sociedad está establecido que todo
don merece otro don a cambio. Calcadas
de las estipulaciones del contrato
vasallático, las cuales obligan al sefior a
devolver al buen vasallo todo lo que
reciba de éL las reglas del amor cortés
obligan a la elegida, como precio de un

servicio leal, a entregarse finalmente por
entero. 1
Como bien sabemos, únicamente la
dama, la mujer elevada de posición por la
asociación con su marido, con un Señor, puede
participar en este juego. La doncella no tiene el
rango social necesario para convertirse en la
dama (en la "dueña") de ningún hombre, siendo
más bien, ella misma, posesión sin poder ni
autoridad alguna.
La relación entre Alda y Roldán no se
circunscribe al juego de amor cortés. Ella, no
está casada, no puede aceptar una relación de
vasallaje. Sin embargo, la promesa que Roldán
le hace de tornarla por esposa a su regreso la
compromete. Ella queda "obligada" con él,
rendida a él completamente ya sea por amor, o
porque Roldán representa su única oportunidad
de tener voz, de pasar de ser nadie a ser esposa.
Por otra parte, no podemos ignorar el
hecho de que Roldán nunca mencione a Alda.
No la evoca, no le dedica sus haz.añas, no espera
regresar para encontrarse con ella, no piensa en
ella siquiera a la hora de morir. Es decir, no está
sometido a ella, no es su vasallo, y no anhela
ser su amante. Esto no quiere decir, por
supuesto, que la promesa de matrimonio de la
que habla Alda sea falsa. Simplemente indica
que la relación entre estos dos personajes es de
una índole distinta a la del amor cortés aunque
pueda tener puntos en común. Alda
efectivamente responde con su vida por la
lealtad jurada a Roldán. Encontrándose éste
muerto, disuelto el vínculo que con Alda tenía,
la existencia de Alda carece de sentido. Alda no
tiene vida más que en función de su relación
con Roldán.
Aunque la obra no da mayor
información sobre la situación de Alela,
podemos pensar que el contexto en el que se
movía era el que Duby define:
En efecto, aun cuando, como en el

ajedrez, es la dama una pieza mayor, no
1

Duby, George y Miche/le Pellot, Historia de
las mujeres, Tomo II, p. 302.

191

�IWWW
su interlocutor, y su intervención relam~guea
como un latigazo sobre el lector.

puede, precisamente por ser mujer -y
aquí su poder se detiene-, disponer
libremente de su cuerpo. Este pertenecía
a su padre. y ahora pertenece a su
marido. Contiene en depósito el honor
de este esposo, así como el de todos los
varones adultos de la casa, solidarios.
Este cuerpo, por tanto, es atentan1ente
vigilado. En las moradas nobles. sin
tabiques. sin verdadero espacio para el
retiro, donde se vivía en el hacinamiento
permanente. tanto de día como de
noche. no se puede escapar por mucho
tiempo a la mirada de quienes la espían,
y prejuzgan que esta mujer es mentirosa
v débil como todas la mujeres. Apenas
~rprenden en su conducta el menor
indicio de desviación, se apresuran a
declararla culpable. Entonces se hace
merecedora de los peores castigos. que
amenazan igualmente al hombre al que
se cree cómplice. 2
Siendo esta la actitud imperante hacia
las mujeres de la época, podemos pensar que
Alda era w1a doncella ejemplar puesto que se
encuentra libre de toda acusación. Su honor y el
de los hombres de su casa no tiene tacha.
Carlornagno, al notificarle la muerte de Roldán,
le ofrece a su propio hijo en sustitución del
caballero. A la muerte de Alda los barones
franceses lloran y el rey la hace enterrar con
grandes honores. Si bien es cierto que su
honorabilidad es condición indispensable para
hacerse acreedora al favor de Carlomagno, no es
ella la que motiva el reconocimiento que le
rinden el mismo rey y los barones. Alda es
llorada v reconocida por ser la que murió de
amor i r Roldán, el conde. Se llora en ella al
propio Roldán muerto.
Si no fuera así, el texto seguramente
nos mostraría más de ella. Por lo menos en los
cantos posteriores a su muerte dedicaría algunas
líneas a ensalz.ar sus cualidades. recordar
episodios de su vida, o mínimamente loar su
amor por Roldán. Y no es así. La intervención
de Alda en la obra es sumamente breve. De los
291 cantos que componen el Cantar de Roldán.
Alda aparece solamente en dos: el 268 y 269.
Veamos ahora a Alda, esta aparición
misteriosa, a través de sus palabras.

Dice Christiane Klapisch-Zuber en la
introducción de Historia de las Mujeres:
(... ) hemos preferido descifrar, en un
marco cronológico de mallas muy
grandes, las estrategias concretas
inspiradas por los momentos críticos de
la vida de las mujeres, esos momentos
en que a veces tenían oportunidad de
hacer oír su voluntad, su vocación.
quizá. Momentos en que, a propósito del
matrimonio, el ingreso en la vida
religiosa, la maternidad y la soledad, se
cruzaban -y a menudo se superponíanlas compulsiones del medio, las
funciones que se le asignaba en la
reproducción de la sociedad y las
ambiciones de promoción familiar y
social. 4

LAS PALABRAS DE ALOA
¿Dónde está Roldán, el paladín, que
juró tomarme por esposa?
La intervención de Alda es una
llamarada fugaz dentro del universo épico del
Cantar de Roldán. Sin embargo, no ha sido
necesario más para representar, con toda su
energía, el dificil destino que la cultura de aquel
tiempo deparaba a las mujeres y a sus
sentimientos.
En el mismo momento de su aparición,
y en el justo instante en que Alda espera que su
felicidad se complete, ocurre la decepción, la
trágica sorpresa de que su amado Roldán ha
muerto en la guerra. De ahí la primera
intervención de Alda, en forma de pregwita, sin
que el autor del cantar indique si existe tono de
sorpresa, de ansia, de esperanza o de desilusión
en las palabras de esta mujer.
Sea cual sea el tono empleado por ella,
sea cual sea la interpretación del origen de esa
pregunta, resulta definitivo que en ese enonne
hueco que se abre ante sus oídos, la respuesta no
podría ser peor: "¿Por quién pregwitas tú? Por
un muerto"
El desconcierto de Alda es mayúsculo.
Aparentemente no esperaba tanta desgracia en
la respuesta. Dice no comprender el lenguaje de

En este momento crítico para Alda, en
sólo dos cantos, se definirá su destino, desde la
oportunidad de construir una vida feliz junto a
su amado, hasta la desilusión de la peor de las
soledades. Tiene muy poco tiempo para
expresarse. Pero sus palabras y la decisión que
expresan, sea voluntaria o no, ponen fin a su
papel como reproductora de la sociedad que le
arrebató a Roldán.

Extraño es vuestro lenguaje...¡A Dios
no le place, ni a sus santos, ni a sus
ángeles, que, muerto Roldán, quede
yo viva!
Pareciera que un lazo divino la ata con
Roldán. Una autoridad más allá de lo humano
determina la vida y la muerte de Alda, ella tiene
la capacidad de atender, de escuchar y
comunicar este conocimiento.
Aunque es Alda la que habla, debemos
pregwitamos si habla por ella misma, si lo que
dice se lo dicta su voluntad, o si más bien la
tenemos aquí convertida en una especie de
ángel: en un mensajero de la voluntad divina.
Como parte de la idea medieval de que
las mujeres son la encarnación del mal y que
poseen poderes oscuros -idea, por cierto,
4

:: Duby, George y Miche/le Perro!, Historia de
las mujeres. Tomo II, p. 302.

f1 i
1

3

Jarnes, Benjamin, El cantar de Roldán, p. 122

Duby, George y Miche/le Perro/. Historia de
las mujeres, Tomo II, p. 19-20.

resultante en gran medida del desconocimiento
del cuerpo y los procesos naturales femeninosse les adjudica una especie de lazo místico con
lo metafísico en general. Las mujeres son
brujas, saben leer el destino del hombre,
reconocen signos ciegos para los demás; son
hechiceras, saben remediar ciertos males, evitar
ciertas desgracias, producir efectos deseados
dificiles de conseguir por medios puramente
humanos.

Aquí Alda se convierte en la
encamación de la mujer conectada con lo
supremo. No ha leído en las estrellas la muerte
de Roldán porque la bruja y la hechicera son
entes socialmente despreciados (por lo menos
en el discurso). Sin embargo no puede escapar
de la carga de magia que por ser mujer le
corresponde. En este caso, sublimada a través
del nombre de Dios y su corte.
El extrafiamiento indica reflexión,
introspección, ella entra en sí misma o bien. en
una esfera ideal buscando la explicación de lo
dicho, y obtiene como respuesta la revelación
nada menos que de la voluntad divina. Alda no
dice: "Roldán ha muerto, quiero morir". Alda
dice: "¡A Dios no le place, ni a sus santos, ni a
sus ángeles, que, muerto Roldán, quede yo
viva!" Así pues, en esa breve pausa, marcada en
el texto con tres puntos suspensivos, Dios y los
ángeles y los santos le anuncian a Alda que va a
morir, y muere.
En su libro Amor y Occidente,
Rougemont afirma que el amor es el núcleo del
roman o la novela. No el amor felizmente
cumplido sino el amor desdichado. Éste, para
él, es el asunto de la novela en occidente. Las
lindas historias en las que los amantes
comparten su gozo sin el menor obstáculo no le
interesan a nadie:
Con un amor sin contratiempo no habría
novela. Y lo que queremos es la novela,
es decir, la conciencia, la intensidad, las
variaciones y retrasos de la pasión su

111

�crescendo hasta la catástrofe -y no su
rápida llamarada. 5

Ni el Cantar de Roldán es una novela,
ni su tema son el amor o el desamor. Sin
embrago la justificación de este pasaje en la
obra es precisamente el enlace amoroso
incumplido, sin esperanza. En este caso no
vemos el desarrollo del amor, no tenemos
noticia de sus manifestaciones hasta el canto
268 en el que a¡mece Alela solamente para
morir. El extrañamiento inicial es el único
indicio de que hay algo que va mal

Cree satisfacer sus intereses individuales y el
lector también lo cree así. El asombro que causa
la aparición de Alela se debe a la sorpresa que
indica Schopenhauer: si lo que Alela dice es
cierto, Roldán peleaba por un fin que no era
sólo suyo. Él debía llegar a perpetuar la vida y
su carrera se interrumpió. Por otra parte se
encuentra Alela esperando cumplir con el mismo
cometido, pero expresado con toda claridad y
purei.a desde el principio. En este sentido, Alela
es la representación del amor puro, del ser cuya
existencia no tiene objeto si no es a través de su
relación con el amado. Más adelante nos dice
Schopenhauer:

La felicidad de los amantes no nos

conmueve más que por la espera de la
desgracia que les acecha. Esta amenaza
de la vida y de las realidades hostiles que
lo alejan hacia algún más allá es
necesaria Nos conmueven la nostalgia,
el recuerdo, no la presencia6.
Y si no nos conmueve la presencia,
Alela no ha sido necesaria a lo largo de toda la
obra. De pronto, 3plreCC ante nuestros ojos y
desaparece tal como llegó: sola, sin
explicaciones ni avisos. En dos cantos nos
conmueve una nostalgia recién fabricada en
nuestro espíritu por una habilidad de síntesis
poco frecuente en la épica de todos los tiempos.
A partir de esos dos cantos, el recuerdo
de Alela nos deja un hueco en el alma que ya no
podremos llenar. Pero muerto Roldán, la tensión
creada por la apuición de esta mujer se
equilibra rápidamente con el empalme de ambos
destinos.

Es evidente que siendo el querer la
verdadera raíz de nuestros males, la
liberación sólo puede pasar por una
autoinmolación de la voluntad de vivir. El
hombre, como objetivación de la voluntad
dotada de conocimiento, es el ser en quien la
capacidad de sufrir alcama también su más
alto grado. Pero, precisamente por ello, la
voluntad puede llegar a tomar conciencia del
dolor inherente a su ?uerer, y renunciar de
este modo a sí misma
Roldán pierde la vida en la batalla; es
decir en una lucha que ¡mecía suya pero
trascendía hasta su significado cultural de
perpetuación. Alda no encuentra motivo para
seguir viviendo y renuncia al impulso de seguir
existiendo. Por lo visto, el sufrimiento que
resiente ante la noticia de la muerte de Roldán,
supera totalmente su voluntad de vida y la vence
en ese preciso instante.

El amor carnal, que Schopenhauer
concibe en términos exclusivamente
genes1cos, es el emblema, por
excelencia, de la voluntad de vida. El
amante, víctima de una ilusión, cree
satisfacer sus intereses individuales,
cuando en realidad obra por un fin que
no es el suyo propio, sino el de la
infinita voluntad de la vida que tiende a
. 7
perpetuarse en la especie.
La voluntad de vida de Roldán ha sido
demostrada a lo largo de su arriesgada aventura.
5

Rougemont, Amor y Occidente, p.53.
Rougemont, Amor y Occidente, p.53.
1
Schopenhauer, Arthur, El amor, las mujeres y
la muerte, p.15

PALABRAS COMO ESPADAS
Hablando de la palabra femenina,
encontramos (una Vf:Z más en Historia de las
Mujeres) lo siguiente:

Alda habla y en su discurso pregunta
primero. Preguntando Alda se pone ya en manos
de Carlomagno. La pregunta somete a Alda a la
respuesta esperada, la ata de cierta manera a la
repuesta esperada porque todo lo que siga
dependerá de ella. Son palabras como amarras
que ella misma se ciñe.
Después su palabra es navío. Zarpa, no
para buscar una respuesta en el interlocutor, ni
en la comunidad como la frase anterior, sino
para buscar el acomodo de esta respuesta
terrible en el universo. Con esta sentencia Alda
toma conciencia de que el orden de las cosas ha
cambiado, que algo ajeno (extraño) ha venido a
integrarse irremediablemente en su vida.

Las últimas palabras de Alda son
tajantes. Tal vez no expresen su propia voluntad
sino una voluntad superior, externa en todo
caso, pero sL definitivamente, son sus propias
palabras las que le dan muerte. Es su propia voz
la que anuncia su destino, es en su boca que se
materialu.a esta voluntad y por lo tanto en su
boca y, más aún, por su boca esta voluntad se
cumple. Alda se hace poderosa con el estallido
de sus palabras, es ella quien escribe su destino.
Alda ha nombrado su muerte, ha
desenvainado sus palabras y las ha esgrimido
para restablecer el orden de su propio universo,
alterado por la muerte de Roldán. Alda la bella
ha llegado a su fin.BIBLIOGRAFÍA
Bataille, Georges, El erotismo, Mateu, España
1971.
Duby, George y Michel/e Perrot, Historia de las
mujeres, Tomo 11, Tarurus, Madrid 1992.
James, Benjamín, El cantar de Rolºªº' Aliama
Editorial, Madrid 1980.
Rougemont, Denis de, Amor y Occidente,
Fondo de Cultura Económica, México 1993.
Schopenhauer, Arthur, El amor, las mujeres y la
muerte. Ed. Edaf, 1989.

9

6

'*'

(...) la palabra es una piel simbólica, un
nexo entre el individuo y la comunidad
la palabra es siempre simiente de otra
palabra. 9

8

Schopenhauer, Arthur, El amor, las mujeres y
la muerte, p.19

Duby, George y Miche/le Perrot, Historia de
las mujeres, Tomo 11, p. 503

fil

�IWWW
RAMIFICADA

BRUJERIAS

Carolina Olguln Sarcia

Jlilll llrzl 111111

Sucedió lento y
cargada de condenas escuché
que si sufrimos la luna devora
que si en boca cerrada puerta de que te amo.

aR.
Entró al departamento sin hacer el más
mínimo ruido. La alfombra amortiguaba el
sonido de sus pasos. Mientras tanto, una brasa de
cigarrillo ardía en la obscuridad de la sala.

Ramificado brazo en la añoranza
y otro más para juzgar al enemigo.
Brazos, loa de brazos deteniendo versos
Tu espalda húmeda...

-¿Te la tiraste?
-¿Jackie?

Agazapada tras el olvido
no hay sino verdad
niña que lloró
la noche de las máscaras en el suelo.-

-Dime si te la tiraste o no.
-Al menos podrías saludarme primero.

-Hola, Abel -Jaqueline dio otra calada a
su cigarrillo- ¿Te la tiraste o no, infeliz?
-¿Importa?

TERNURA.
Vilícils III lll'lil
Yo te pido perdón por amarte de pronto
Aunque mi amor sea una vieja canción en tus oídos.
De las horas que piSé a la sombra de tus ademanes
Bebiendo en tu boca el perfume de las sonrisas,
De las noches que viví arrullado
Por la gracia indecible de tus JESOS eternamente huyendo
Traigo la dulzura de los que aceptan con melancolía
Y puedo decirte que el gran afecto que te dejo
No trae la exasperación de las lágrimas ni la fascinación
de las promesas
Ni las misteriosas palabras de los velos del alma ...
Es un sosiego, una unción, un desbordamiento de caricias
Y sólo te pide que reposes quieta, muy quieta
Y dejes que las manos cálidas de la noche encuentren sin
fatalidad la mirada extática de
la aurora.-

-Aquí la que está preguntando soy yo;
contéstame.
Abel caminó hasta el mini-bar; encendió
una tenue luz que lo iluminaoo. Buscó alguna
botella que estuviera abierta; sólo había una de
tequila. Odiaba el tequila, pero también odiaba
abrir una botella sólo para darle un par de tragos.
En un vaso se sirvió un poco. Dio un trago y se
dejó caer en un banco de madera tras la barra.
Jaqueline lo acosaba con 1a mirada, como
tratándole de sacar la respuesta con los ojos.
-Pues sí, me la tiré, si eso es lo que
quieres saber.
La brasa del cigarrillo se agitaba
velozmente en 1a obscuridad de la sala Un
suspiro
se dejó escuchar por
todo el
departamento.

-¿Y?
-¿Y qué?
-Sí, cabrón; qué tal estuvo.
• Marcos Vinícius da Cruz de Melo Morais nació en Río
de Janeiro, Brasil, en 1913; murió en 1980. Por mucho,
fue uno de los grandes poetas en portugés. El poema que
aquí presentamos aparece en la Antología general de la
literatura brasileña, traducida y compilada por Bella
Josef; libro editado por el FCE en 1995.

111

-Nada mal, por cierto. Podría decirse
que hasta me gustó.
-¿Conque te gustó? No me sorprende. Y
a ella ¿le gustó también?

-Ya lo creo. Sus gritos estuvieron a
punto de reventarme el oído.
-¡Imbécil!
-Tú preguntaste.
Jaqueline se levantó del sofá y se acercó
al mini-bar.
-No te pregunto si te la tiraste porque
tenga celos, sino porque es necesario que te
hayas acostado con ella. Necesito un trago.
Desde el otro lado de 1a barra Abel le
procuró un vaso, señalándole 1a botella. Ella
negó con 1a cabeza. En 1a mano llevaba una
pequeña licorera de aluminio; sirvió un poco.
Dio un largo trago de su vaso y lo escupió en la
cara de Abel. Con una sonrisa en la boca regresó
hasta el sofá donde terminó su cigarrillo.

-El trato no incluía que te gustara.
-Claro que no.
-¿¡Entonces!?
-¡Me lleva la chingada, dije que me
gustó porque jodes demasido!
-Aquí el que jodió fuiste tú. Que no se
te olvide.

-Vuelves sobre lo mismo. Toda esta
idiotez fue idea tuya.
-¿Al menos trajiste el encargo?

-No.
Jaqueline
comemó
a respirar
agitadamente, dando vueltas alrededor de 1a sala.
-Y lo dices así, tan fácil.

-¿¡Pues cómo quieres que lo diga!?
-¡Lo jodiste todo, lo jodiste!
Abel se quitó el saco y lo tiró sobre la
barra. También ahí dejó el revólver, una navaja,
una cuchara y un frasco de vidrio. Jaqueline se
volvió a sentar en el sofá.

ffj

�-No es para tanto. Haces demasiado
escándalo por este asunto. Deberías de calmarte
un poco, beberte Wl trago, no tirármelo en la

un muerto, simplemente no pude, nunca he
podido, ni podré.

cara.

-Pero dime, idiota ¿por qué no pudiste,
qué diablos suce.dió?

-Me calmaría un poco el que hubieras
cumplido con tu trabajo.

Finalmente Jaqueline decidió levantarse a
contestar.
-¿Sí? Hola amor. Sí. Ya esta aquí. Ajá.
Tengo que decirte que... Pero... Ajá. Está bien.
Sí. Aquí estaremos.

-Pues, intenté sacárselos antes de

-¿Era el jefe?

matarla.
-Pues no se pudo, Jackie. Una cosa es
matar a alguien, y otra totalmente distinta
acostarse con ella y después sacarle los ojos.

Jaqueline entrecerró los ojos y frunció

-Sí, era él. Viene en un rato más. Dijo
que lo esperáramos.

el ceño.
-¿Y qué le vas a decir?

-Bruto tenías que ser -dijo Jaqueline con
ese tono de ·voz insultante. Un tono dificil de
alcanzar, pero que ella dominaba a la perfección.
-¡Ya estuvo bueno, chingado! ¡Hubieras
ido tú! ¡Pinches encarguitos! -dijo Abel,
mientras tomaba el revólver y lo agitaba por el
aire.
-Deja de jugar con la pistola A veces te
comportas como un nido.

-¿Cómo se te ocurre?
-¡Ya dije que no toco a un muerto!
Cuando intenté sacarle un ojo se puso corno loca,
intentó arañanne la cara, gritó demasiado,
retorcía todo su cuerpo; y en vez de sacarlo le
encajé la cuchara en medio del ojo, entonces ya
no pude más, sus gritos me estaban dando un
dolor muy agudo en la cabeza. Total que le_metí
una bala por la boca para callarla
-Te digo, si serás idiota.

Abel caminó hasta la sala y se tumbó en
un sillón enfrente de Jaqueline. Terminó su
cigarrillo e inmediatamente encendió otro.

-¿Yo? Qué le irás a decir tú. No quisiera
recordártelo, pero...
-¡Cállate! ¡Estoy harto de que hables de
esa estupidez como si fuera algo demasiado
importante!
-Lo es para mi marido; y si lo es para mi
marido, lo es para mí.

-¡No confundas las cosas! Es importante
para ti, y por eso es importante para tu marido.

-¡Cállate si no quieres terminar igual!
-El caso es que es importante; punto.
-Mira, imbécil, a mí no me amenaces.

-¿Y si lo intento con otra mujer? -dijo
Abel, enojado pero con la mirada asustada.
-Olvídalo, Abelito, ese asunto ya se
jodió; mejor dicho, lo jodiste tú.
-¡Chingado! Pero no fue mi culpa, ya te
lo he dicho. Y para acabarla de joder no entiendo
un carajo de todo esto.
-Ni tienes porqué entender nada; no·
podrías. Este es un asunto de negocios. Así lo
quería el jefe.
-¡No! ¡Así lo recomendaste al jefe!

Abel no contestó nada, fue caminando
lentamente hacia el mini-bar, tomó la pi.stola sin
que Jaqueline se diera cuenta, y la acomodó en la
cintura del pantalón.

-Me orino en esos terrenos.
-No hables con ese tono, recuerda quien
soy.

Jaqueline esbozó una sonrisa. Abel la
miraba con seriedad, con aquella seriedad con la
que se mira un cadáver.
-Debería matarlos; ponerlos de espaldas,
cabeza con cabeza, apuntarle a uno de ustedes
entre los dos ojos y pegarles con la misma bala.
-No te pongas macho; no te queda.
Abel se levantó del sillón y dejó la
bebida sobre la mesa. Tiró el cigarrillo sobre la
alfombra. Lo apagó con la suela de su upato y
caminó lentamente hacia el mini-bar.
-¡Haz arruinado mi alfombra! ¡Eres un
bruto, un animal, una bestia! ¡Vas a pagar por
ello, te lo juro!
-¡Cállate la maldita boca!
Mientras caminaba sacó la pistola y
apuntó a Jaqueline.
-¡Guarda eso, hijo de la chingada!
Un par de balas salieron disparadas por
el cafión del revólver.
El cuerpo de Jaqueline se proyectó
contra una vitrina repleta de botellas. Cayó al
suelo; unas cuantas botellas y vidrios se
esparcieron a su alrededor. Una sábana de
cristales rotos la cubría de pies a cabeza

Jaqueline se le quedó mirando con cara

de extraileza.
-En verdad que eres pendejo -dijo ella

-¿Lo
negativa?

Abel se levantó con brusquedad del
sillón y fue a servirse otro trago.

-Mira, Abel, hay que dejar las cosas en
claro: no confundas una buena cogida oon amor,
no es lo mismo. Para coger se necesita estar
caliente, para amar se necesita estar pendejo.

f1N

-No deberías burlarte. La burla en esos
terrenos es más peligrosa que una bala

-Jackie, ¿a pesar de todo me amas?
-preguntó Abel cambiando completamente su
tono de voz a un tono más cordial, más de
amante.

-Así tenía que ser. Y deja de gritarme,
que fuiste el pendejo que arruinó todo.

-¿Te has puesto a pensar por un jodido
momento cómo me la pasé? Te repito: una cosa
es matar a alguien, dejarlo tendido sobre el suelo,
ver cómo se le va la vida y después largarse;
pero, sacarle los ojos después de matarla, eso no
va conmigo, tú ya sabes que no me gusta tocar a

-Parecen un par de preparatorianas
tratando de hacer un hechizo para desaparecer el
acné de sus caras de adolescentes estúpidas.

-También podría decirle lo bien que te
portas en la cama.
-Podrías, pero es tu palabra contra la
mía.

tomo

como

una

respuesta

Abel, con los dientes, se arrancaba
pellejo de su labio mientras la escuchaba. Estaba
a punto de sacar la pistola cuando sonó el
teléfono. Ambos se quedaron mirando.

Jaqueline volvió a la sala Daba vueltas
alrededor de la mesa de centro. De la bolsa de la
camisa de Abel sacó el JIIQUCte de cigarrillos,
tomó uno, lo puso en su boca y esperó a que
Abel lo encendiera Parecía ignorarla por
completo. Fue al mini-bar y de un cajón extrajo
un encendedor. Prendió el cigarrillo.

Abel se quedó inmóvil por unos
segundos, con el brazo aún extendido
sosteniendo el arma y con la mirada clavada
hacia el mini-bar. Se volvió hacia la sala y dejó
caer el revólver sobre la mesa de centro. Sacó el
paquete de cigarrillos y encendió uno, la boca le
temblaba y el cigarrillo se movía de un lado a
otro.

-Están totalmente locos.
-Deja de hablarme así. O pensándolo
mejor, me puedes seguir hablando como te venga
en gana. Tu jefe, en este caso mi marido, se va a
encargar de recordarte lo estúpido que eres, y de
paso, pondrá muy en claro quién manda a quién.

De pronto, unos ruidos se escucharon
detrás de la barra del mini-bar: un quejido muy
débil y unos vidrios trozándose. No pudo

sostener más el cigarrillo y, aún encendido, cayó
sobre la alfombra. Dio un paso hacia adelante y
de una pisada apagó el cigarrillo, que, con un
hilo de humo, anunciaba que su brasa consumía

�la alfombra color marrón que cubría el área de la
sala
Jaqueline se arrastraba por el suelo
apoyándose en sus codos, dejando un rastro de
sangre por su camino. Trató de levantarse un ¡:m
de veces; no lo consiguió. Cayó al suelo antes de
poder mantenerse en pie tan solo unos segundos.
Su respiración agitada se le devolvía por los
oídos; podía escucharse tragando bocanadas de
aire, quejándose cuando un vidrio se le encajaba
en el cuerpo.
Abel caminó lentamente hacia la mesa
de la sala Tomó el revólver, se detuvo casi al
borde de la alfombra, sus ojos observaban a
Jaqueline arrastrarse en dirección suya. Aún con
la sangre que manchaba toda su cara, el pelo
revuelto, los quejidos de dolor, la cara con una
expresión de casi-muerta, Abel la encontró igual
de atractiva como siempre. Recordó la noche que
fue de ellos dos y de nadie más. En esos
momentos irrumpieron en su cabeza las }lllabras
de Jaqueline: "Para enamorarse se necesita estar
pendejo".
Los dedos de Jaqueline casi tocaban los
zapitos de Abel. Apoyando el pie contra su
hombro, la detuvo. Apuntó de nuevo a Jaqueline.
-¿Qué pasó? ¿Todavía no le tienes
miedo a las balas?

hinchados; unos hilos de sangre salían de una
herida arriba de la ceja.
-Tienes mano dura -dijo con dificultad,
con la respiración agitada, la sangre cubriéndole
los ojos, y una tos impertinente que amenazaba
con interrumpir sus pilabras. Siguió hablando en
voz baja.
-¿Quién crees que manda ahora? -dijo
Abel. Jaqueline no dijo nada, se limitó a seguir
balbuceando casi en silencio- Mira pira acá que
te estoy hablando. ¿Qué diablos estás diciendo?
Abel se acercó un poco más tratando de
escuchar las pilabras de ella. Jaqueline se le
quedó viendo a los ojos y sonrió. Sus ojos
estaban encendidos, con colores vivos, como
pintados a mano con una maestría que pocas
veces se puede encontrar en una gran pintura.
-¿Por qué crees que no me has matado,
infeliz?

En el rostro de ella se adivinaba un
intento de sonrisa Encendió el cigarrillo y dijo
algo que Abel no alcanzó a escuchar. Se dobló
hasta estar cerca de ella. Sus pilabras llegaron
como susurros, como un viento casi
imperceptible que roza una oreja y la corta con
su delgado filo.
-Eres hombre muerto.
Abel la golpeó con la cacha de la
pistola. El cigarrillo salió volando y se apigó en
un charco de sangre. La cabeza de Jaqueline
chocó contra el suelo. Con mucha dificultad
logró sentarse de nuevo. Los pómulos estaban

A contra luz se podia observar la negra
figura de un hombre entrando por la puerta
principil.

-¿Abel? Levántate de ahí. Los demás no
tardan en llegar. Es hora de irnos. ¿Dónde está
Jackie? ¿Abel? Escuchaste lo que dije.
Abel disparó hasta vaciar el anna. El
cuerpo cayó al pie de la puerta Un leve aroma a
pólvora descansaba en el ambiente.

-Porque no me ha dado la gana.

La puerta estaba abierta y la luz del
pisillo entraba iluminando a los dos cuerpos

-¿Eso crees?

tendidos en el suelo del deplrtamento.

Abel asestó un golpe más en la cara de
ella. Tardó un poco más en recuperarse, pero esta
vez Jaqueline no cayó al suelo.
Un gran chorro de sangre le brotaba por

Jaqueline trataba de decir algo pero sólo
lograba escupir sangre mezclada con saliva. Hizo
la seña de quien pide un cigarrillo. Abel no podía
negarle ese último deseo; pensó que de todas
maneras estaba frente a un futuro cadáver. Sin
duda estaba determinado a matarla. Sacó un
cigarrillo; lo tiró al suelo junto con un
encendedor.

Recordó que su jefe vendria dentro de
poco. Se dejó caer en el sofá y encendió un
cigarrillo con una mano nerviosa y desconfiada.
La sala del de¡:mtamento era un desastre, había
sangre por todos lados. Había una muerta: la
esposa del jefe. El reloj marcaba cinco minutos a
las doce. El ruido de unas llaves tratando de abrir
la puerta hizo que se JX1Siera de pie,
inmediatamente apigó la luz del mini-bar y
volvió a sentarse en la sala.

la nariz.

-Eso es todo lo que sabes hacer. Darme
de golpes y después irte a tu esquina.
Abe} carninam hacia atrás sin darse
cuenta. Se detuvo de inmediato y avanzó hacia
Jaqueline.
Ella sonrió y le guiñó un ojo. De
rodillas y muy lentamente dejó caer los brazos;
sus nudillos chocaron contra el suelo; echó la
cabeza hacia atrás como aquel que se sabe
vencido. Después, la sonrisa se le convirtió poco
a poco en carcajada, una carcajada que se trepaba
por los muebles, se deslizaba por la alfombra,
que lo abarcaba todo. Abel le apu:ntQ con la
pistola y jaló el gatillo. La bala penetró por
arnba de la ceja izquierda, su cabeza, torso y
brazos cayeron hacia atrás. El cuerpo inmóvil de
Jaqueline yacía en el suelo, tendido en medio del
silencio, un silencio interrumpido sólo por el
recuerdo casi inmediato de su risa

Las manos le temblaban. Cerró
rápidamente la puerta y miró fijamente su obra.
Pensó en todas las posibilidades pira salvar la
situación. No encontró ninguna razonable, era
una escena imposible de arreglar. La pistola cayó
de sus manos, era muy dificil sostener el arma.
Caminó hacia el baíio. Pensaba lavarse
las manos cuando, a un lado de Jaqueline, pudo
observar la licorera que ella guardaba, le llamó la
atención la etiqueta, en la cual estaba escrito con
letras grandes y rojas: RITUAL DE MEDIA
NOCHE.

El reloj marcaba las doce en punto.
El temblor de manos fue en aumento.
De pronto todo era más brillante, por los ojos

entraba más luz que de costumbre. El temblor
cesó de repente. Un entumecimiento le fue
recorriendo el cuerpo, primero fueron las manos,
después el brazo entero, dejó de sentir las piernas
y fue como si un relámplgo cayera frente a él.
Cuando abrió los ojos, estaba acostado
en el suelo. Sentía su cuerpo, pero no tenía
control sobre él. No podia mover un solo
músculo, estaba demasiado débil; lo único que

controlaba eran sus ojos, que daban vueltas
tratando de buscar algo, de ver cualquier cosa a
su alrededor. De pronto sintió como lo jalaban de
las piernas. Estaba demasiado obscuro y no
alcanzaba a ver absolutamente nada. Su cuerpo
pisó sobre la alfombra. Unos brazos
inusitadamente fuertes lo sentaron en el sillón de
la sala. Una mano hurgó en sus bolsillos, sacó
una bala que acomodó en el barril del revólver.
De pronto volvía a tener el arma en su poder,
pero esta vez la tenía apuntándole en la sien.
Sintió como alguien acomodaba su dedo índice
sobre el gatillo. Otro dedo se posaba encima del
suyo. De pronto, en medio del silencio y la
obscuridad, la voz de Jaqueline le penetró en los
oídos como navaja recién afilada.
-¿Me extrañaste querido?
Después vino un dispiro. -

�iWWW
BABEL

l1rl1 Cri1t111 S1l1z1r

En el cuarto
de paredes blancas
hay voces que apestan:
Las cuchillas frías
y manchadas de sangre
descansan sobre una
charola plateada.
Una mano acechante
sumerge su espera en
el seno, claustro decrépito,
donde el renuevo urde un
plan para fugarse de los
despojos de su madre. -

POEMA

11111 lri■I llll1rr1
El inexplicable horror
De saber que esta vida es verdadera,
Que es algo real, que es (casi) un ser
En todo su misterio(..)
Realmente real. F. Pessoa.

Sentir cuando la conciencia respira
en el ambiente que ha dejado la agitación
en el dolor que ha tomado la fonna de mi rostro
y ha hecho suyos todos los gestos.
Sólo dejó bosquejos
algún eco confunde sus palabras (a veces creo es
[ mi recuerdo)
la repetición de los esptjos interminables
réplicas de la desnudez y de la vista
hastían un poco más el instante.
El ansia de saber que se vive por el deseo y sólo
[ por el deseo.
A cada momento llega el }'.llSmo
entiendo la vida como la sucesión de ellos
una parvada de aves CIU7.an verticalmente como
[ los días
Sólo queda un trozo de aquello en la memoria.
Las evocaciones mueren lentas en la frialdad de la
[noche
junto a mi conciencia. -

CARECER

lidll l1lli11

Carecer el tiempo de espacio o de magia
carecer del canto y de estar hastiado en horas
llenando el tiempo con vacío
es como pennanecer corriendo todo el tiempo
es ser un tren de metro sin paradas.
Carecer de vista de imágenes del mundo
de murmullos que llegan tras el vidrio de la mañana
de montañas y casonas
No ver más que un recuadro blanco todo el tiempo
frío inhabitable donde el teclado manda
donde no existe el árbol
Es como estar en el mundo sin estarlo
como ser esclavizado sin cadenas
y sin un crimen condenado
Carecer de uno de la voz interna
ser imitación del cobre como queriendo verse en otros
sin observar a otros en sí mismo
Es como odiarse y flagelarse
como clavarse solo las estacas y el rastrillo
como precipitando un desconsuelo insoportable
como nunca haberse visto en un espejo
tuerto del alma que busca vida entre la muerte
Carecer de ti es como decir palabra al viento
como abrazar la nada y en ella prometer fecundos besos
pretendiendo ser feliz sin un hallazgo
prescindir de lo que clama el alma
hacerse sordo por ser mártir
en mundana vocación
por serlo en soledad gimiendo por costumbre

SOBRE UN ESPEJO
Fr11ci1c1 J11i1r S1rr111

Los automóviles circulan de norte a sur o viceversa.
dentro de ellos existe algo que viaja en otra dirección.

Una naranja cae de un estante, mientras en wi lugar lejano
otra naranja se pasea en el paladar de una mujer madura.
La virgen que está en el cuarto me vigila
reprochándome, pues sabe que la voy a quitar de su cuadro.

Lejos de todo esto, espero a que llegues.
y estas lineas semejan aquellas en las que estoy pensando ahora.-

■hl

Carecer de ustedes es carecer de todo el mundo
como careciendo de mis brazos
estar parado en la montaña
siempre en ella estar gritando
y ser un eco de mí mismo
porque nadie habita el bosque
sordo que contemplo
es llegar a ser en poco tiempo
definición exacta de locura
Carecer del sol de risa atardecer y mediodía
carecer de ver el pensamiento y recordar que existe
y darse cuenta
sólo darse cuenta de algo cualquier cosa
es como ya estar muerto
ser estatua en ruinas ocupando un vil asiento.-

-------- -

�iiW
BIBLIOGRAFIA
ADOUIRIDA
l. Bajtin, Mijail: La cultura popular en la
Edad Medú, y en el
Renacimiento. El contexw de Francois Rabelais.
Col Alianza Universidad, No. 493. Ed. Alianza,
1995. España. Contenido: Rabelais y la historia
de la risa; el vocabulario de la plaza pública en la
obra de Rabelais; las formas e imágenes de la
fiesta popular ·en la obra de Rabelais; el banquete
de Rabelais; la imagen grotesca del cuerpo en
Rabelais y sus fuentes; lo "inferior" material y
corporal en la obra de Rabelais; las imágenes de
Rabelais y la realidad de su tiempo. Precio: $ 250.
2. Bajtin, Mijail: El método formal en los
estudios
literarios.
Col
Alianza Universidad, No. 788. Ed. Alianza,
1994. España. Contenido: El estudio de las
ideologías y sus tareas inmediatas; las tareas
inmediatas de los estudios literarios; el método
formal
en
los
estudios
del
arte
(Kunstwissenscbaft) euro-occidentales; el método
formal en Rusia; el lenguaje poético como objeto
de la poética; material y procedimiento como
factores de la estructura poética; los elementos de
la construcción artística; la obra de arte como
dación externa a la conciencia; la teoría formalista
de la evolución histórica de la literatura. Precio:
$ 320.
3. Alvar, Manuel et al: El comentario de textos,
4. La poesía medieval
Col Literatura y sociedad, No. 32. Ed.
Castalia, 1992. España. Contenido: López
Estrada: Poética medieval, los problemas de la
agruptción de las obras literarias; Filgueira
Valverde: Joan de Gaia, Seguida de escarnio;
Bustos Tovar: Razón de amor con los denuestos
del agua y el vino; lan Michael: Tres duelos en el
Poema de Mio Cid; Uría Magua: Berceo, la
introducción del Poema de Santa Oria: Carlos y
Manuel Alvar: Apollonius-Apollonie-Apolonio, la
originalidad en la literatura medieval; Marcos
Marín: La confusión de las lenguas, comentario
filológico desde un fragmento del Libro de
Aleixandre; Criado de Val: Doña Endrina, el arte
de la recreación; García Calvo: Don Sem Tob;
Lapesa: Las serranillas del Marqués de
Santillana; Stephen Giln;tan: Tres retratos de la
muerte de Jorge Manrique; Salvador Miguel:
Visión de amor, de Juan de Andújar; María Alío:

Poesía de tipo tradicional, cinco canciones
comentadas; Rodríguez Puértolas: Poesía satírica
medieval, Coplas de la panadera; García Gómez:
Las jarchas; Pérez Priego: El Claro Escuro de
Juan de Mena; Diego Catalán: El romancero
medieval. Precio: $ 204.

4. VaUes Calatrava, José: La novela criminal
Española. Col Critica
literaria, No. 113. Ed. Universidad de Granada.
España. Contenido: EL RELATO CRIMINAL:
Subliteratura y novela criminal; la denominación
novela criminal; la novela criminal como género;
hacia una definición del género, princi}llles
tendencias; precedentes, a¡:mición y desarrollo,
claves ideológicas; la ficción criminal como forma
narrativa;
LA
NOVELA
CRIMINAL
ESPAÑOLA: causas de su tradicional inexistencia
y características; evolución de principios de siglo
a la Guerra Civil; desde 1935 a 1975; desde 1975
a 1990; autores españoles de la novela criminal;
García Pavón; Madrid Muñoz; Martín Farrero;
Vázquez
Montalbán;
sobre
Barcelona
Connection, un análisis semiótico. Precio:$ 146.

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•1

5. Alvarado, José: Tiempo Guardado. Cuentos y

Novelas cortas. Ed. Fac.
Filosofía y Letras de la U.AN.L, 1999. México.
Contenido: Alfonso Rangel Guerra: prólogo; Juan
Manuel Elizondo: En recuerdo de Alvarado; José
Guadalupe Martínez: noticia bibliográfica;
CUENTOS: El retrato de Lupe; Plácido sin reloj;
La taberna de los músicos ciegos; El acta de
defunción; El retrato muerto; El retrato inútil; Los
dioses tristes; NOVELAS CORTAS: Memorias
de un espejo; El personaje; APÉNDICE: Tiempo
guardado; La búsqueda o la ciudad sin nombre.
Precio: cortesía del Departamento de Proyectos
Editoriales. Nota. Pedimos a la comunidad estudiantil tenga
paciencia con respecto al acomodo de los libros en
algún departamento de la Facultad de Filosofia y
Letras. En tanto ello se resuelve, los títulos
adquiridos estarán a su disposición con los
miembros del Consejo Editorial de la revista; si la
ubicación de éstos se dificulta, favor de dirigirse a
la Coordinación del Colegio de
Por lo
demás, esperamos sugerencias para la compra de
nuevos títulos. -

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              <description>An account of the resource</description>
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                  <text>Revista literaria publicada bimestralmente. Editada por alumnos de la Facultad de Filosofía y Letras. Consejo editorial: Fausto Gerardo Valdés, Aarón Aguirre, César Alejandro Uribe, Carolina Olguín García y Roberto Kaput González Santos</text>
                </elementText>
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      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
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          <name>Título Uniforme</name>
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              <text>Cigarros</text>
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                <text>Revista literaria publicada bimestralmente. Editada por alumnos de la Facultad de Filosofía y Letras. Consejo editorial: Fausto Gerardo Valdés, Aarón Aguirre, César Alejandro Uribe, Carolina Olguín García y Roberto Kaput González Santos</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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'·

Directorio
Consejo editorial:
Fausto Gerardo Valdés
Aarón Aguirre
Carlos Ovalle Contreras
Carolina Olguín García
Roberto Kaput González Santos
Minerva Reynosa -Ál varez

Colaboradores:
Atari López
Orestes Cabrales Lara
Jaime Garza Guerra
María Cristina Salazar
Katia Irina Ibarra
Francisco Javier Serrano
Vidal Medina
Elíseo Carranza
Amauri Villafuerte
Lourdes Falcón
Edna Sáenz
Ricardo Martínez
Juan Calendas Moro
Aurelio Regalado
Juan Alejandro González A.

Relaciones Públicas:
Minerva Reynosa Álvarez
Francisco Javier Serrano

Diseño:
Jaime Garza Guerra
Roberto Kaput González Santos

CIGAJ:lJ:lOS

CIGARROS
Número 4
Revista bimestral
Comentarios, sugerencias y demás
líneas, favor de dirigirse a los
integrantes del Consejo Editorial, o en
su defecto a la dirección electrónica:
cigarro" a latinm,1il.rom
.\grade r i miento,

A don Femando, de tantas maneras; al
Departamento de Extensión y Cultura de
la U.A.N.L.; la mamá de Atari, siempre
cierta en lo que a nosotros toca;
suponemos que a la Rebe, hoy que no
está aquí Jaime pero adivinamos (qué
no); Laura, Marisol y familia, por la
tinta y la paciencia; a Billie, Young y el
Duke; Charly y Louis aparte; al Club de
la Buena Estrella: Ezra, Celine, Genet;
las publicaciones Somos, Eres, De
Quince a Veinte, Semanario de lo
Insólito, Alarma, El Libro Vaquero y El
Mil Chistes; a los idos de marzo; a los
quedos de abril; al Lobo y al Galáctico,
ya entrados en gastos; Iván; Verónica;
Hugo; a Gabriela por negarse en pleno
invierno; a Cherry, Georgia y Pandora,
secretarias eficientes a deshoras; a los
Hunos y los Hotros; al Púas Olivares y
la virgencita de Guadalupe; al CGH; al
padrísimo registro de la pinche vida; al
resto, con amor y sordidez.

INDICE

ROi.ADORA

FONDO
De negro y en sa'bado nos sorprendi.o el mileruo.
.
UNJVERSfTARIO
2. Katia Irina lbarra Silencioso presagio.
Empezamos ~ Greene- el día fumando. en
3. Eliseo Carranza La esfinge.
vez de empezarlo con el alma. Y en ese tono y
5. Amauri López Villafuerte No sé cuando.
ese ánimo se escurrió el día primero, claro hasta
5. Joel Servín Ortega Derrota nostra...
el insulto, indiferente por nuestra vida. Para el
6. Vidal Medina El puente.
segundo ya éramos los viudos de un siglo
8. Edna Sáenz Poema.
desleal, los últimos ebrios con resaca. Vaya uno
8. Ricardo Martínez Lafaente de los tritones.
a saber lo que esto significa, pero la saliva
9. Atari López Trivio Cigarros.
espesa, el amarillo de los dedos, los bronquios
10. Minerva Reynosa Álvarez: El evangelio
destrozados fueron certezas, en la confusión de
según Jesucristo: la historia intima de los
parabienes y jubileos.
hombres, protagonistas de la novela del
Otra vez la cantina, el mingitorio, la lectura, los
pasado.
amigos, la dorada basura de los años fue la
11. Lourdes Falcón Lo tomo sin azúcar y
salvación. Entonamos himnos -fue el tercer día,
conmigo.
apto para escapistas . y prestidigitadores-,
12. Francisco Javier Serrano Reencuentro.
renegamos de amantes, hijos, padres, poetas
12. Juan Calendas Moro Sin titulo Sin titulo.
esdrújulos
y tantos, pero tantos pendejos de este
13. Roberto Kaput Glz. Santos El mito de Tristón
mundo
rabón.
e /seo.
17. Pablo Neruda Walking around.
Luego fue la mesura. Lavamos rostro y ánimo.
18. Jaime Garza Ninoshka.
Con
bastilla perfecta vestimos el pantalón
26. Aurelio Regalado Hernández Los ángeles no
holgado, la camisa blanca, el calzado negro. En
matan.
la acera ya, Sabines envalentonó nuestro )llSO:
27. Juan Alejandro González A Oración del
Uno es el hombre. / Uno no sabe nada de esas
cartero
cosas
/ que los poetas, los ciegos, las rameras, /
28. Femando Benítez Nuevo viaje alrededor de
/Jaman
"misterio", temen y lamentan. I Uno
mí mismo.
nació
desnudo,
sucio, / en la humedad directa, I
31. Orestes Cabrales Lara Una extraña manera
y
no
bebió
metáforas
de leche, / y no vivió sino
de decirte adiós.
en
la
tierra.
Agregando
para sí a la vista del
31. Carolina Olguín Sin titulo.
primer
conocido:
Saluda
al
sol, araña, no seas
32. Grupo Cigarros Bib/iografla adquirida
rencorosa; porque para entonces el carácter
toleraba citas de Darío.
Salvada la cuesta todo fue dejarse ir en tobogán.
Arrogantes, decidimos algún placer resultará de
arafiar los días futuros. Si la suerte no falla, los
vicios serán los núsmos. Por empefio de
gendarmes, dormiremos en celdas comunales.
Buscando el pan, despertaremos en camas
equivocadas. En todo momento agradeceremos
la lumbre compartida.
En lo que valga, acepten pues este cuarto cigarro.
Acompañar y hacer sombra es su objetivo.
Inaugurar a meses de distancia el año, que es
como debiera hacerse, según necesidad y
prudencia.
Grupo Cigarros. -

La revista Cigarros se imprime gracias al apoyo de la Facultad de
Filosofía y Letra, de la l ni,·rr,idad \utúnoma de \ ue, o León.

----------

�lA ESFINGE

-Si obtengo la forma sin su nombre, la
forma no me sirve para nada. Tengo un enigma
inconcluso.

EIIN

SI..ENCIOSO

PAESAGIO

Todo lo que sabemos de la Esfinge
tebana es en ¡:rute falso y en ¡:rute inconcluso. Es
del dominio popular que ella en sí misma es un
misterio. Alguien ya habla hecho la exacta
observación respecto al origen de su ira contra
Tebas. Pero, ¿fue esta ira lo que la llevó a
exasperar a todo un pueblo? ¿Por qué se dejó
derrotar por los ecos de aquellas dos famosas
palabras? Es tiempo de reconocerlo: no sólo el
Destino se confabuló contra Edipo, sino contra la
Esfinge, también.

KATIA IRINI IBARRA GUERRERO
No es un silencio total el que atropella sino un
(silencio armonioso

que maldice al letargo.
irrumpe al sueño
y lo fragmenta en ansiedad

De la noche y de la lejarua suenan los
[minúsculos cantos de los grillos
piezas de desvarío,

Es la ausencia que se desfigura en el espesor de
[la memoria.

de desesperación

el caminar inmóvil

con el fin en el acento.

sigue el ritmo de los segundos

Olvidar por w1 instante la vida. y también a la
[muerte

como intenninable regreso.

la totalidad como sombra

Todo el pasado se vislwnbra con temor. en la
[inmensidad del amanecer

confusa. sin las líneas

ahora remoto,

que delimitan la presencia.

de la soledad que vuelve,
del cielo. la luna y el espejo.
El munnullo inhumano de la noche sólo
rrepresenta. con su magnitud la incertidwnbre.
la pérdida de la realidad
de la conciencia,
del pasado y de la muerte.

Hija de la incestuosa Equidna y de su
hijo Ortro, la Esfinge no estuvo en el mundo por
un simple capricho; sino algo más complejo. A
diferencia del resto de las criaturas, la Esfinge se
mostró muy dotada hacia un pasatiempo inusual:
la filosofía.
Siempre llena de interrogantes, no se
detenía hasta encontrarles respuesta. Todas sus
pesquisas la llevaron, un ciento de años después
de su nacimiento, ante el insólito camino del
oráculo de Delfos. Ali~ la sibila con la cara
convulsionada, respirando los gases tóxicos del
humeante caldero y siempre sentada sobre una
enana columna dórica, escuchó de la Esfinge la
pregunta que el Destino tenía reservada.
-¿Hay
inmortalidad?

algo

más

allá

de

la

Un cúmulo de apolíneas palabras infló
el cuello de la ptia. Las alas de la Esfinge se
sacudieron un poco.
-Está su verdadero dueño, de quien ella
emana y de quien ella depende-, fue la respuesta.
-¿De quién? ¿Cómo se llama? Quiero
verlo.
-Reúne los arcanos de tus últimas
preguntas y darás con la forma, pero no con su
nombre.
-¿ Qué
i n sabe ese nombre .?
¿Acaso, algún mortal? ¿Zeus, quizás?

¿· ,-r.u
,•.?

-Él lo sabe y no te lo dirá. ¿Yo? Yo sólo
sé que no sé nada.

-La ciudad de Tebas acaba de hundir en
el abismo de la abyección ese codiciado nombre.
Lo que buscas ha sido enlodado por la
amurallada Tebas. Castiga/a y completarás el
enigma.

Una risa flemática invadió el oráculo
entero.
La Esfinge voló a su esfera. Ordenó los
arcanos últimos y dio con una innombrable
forma y Tebas la enlodada con inocente
impunidad.
Llena de impaciencia, interrogó
numerosos volúmenes; desempolvó olvidados
alfabetos y jeroglíficos; tradujo antiguas
fórmulas herméticas y llegó a la conclusión de
que sólo un insignificante mortal podría dar con
la solución. Ella no podía desentrañar la
complicada respuesta final. Sus artes hechiceras
le mostraban una forma irreconocible a sus ojos
porque desconocía su nombre. Muy pronto se
dio cuenta de que el Enigma estaba compuesto
por tres preguntas, de las cuales ella sola pudo
responder a las dos primeras. Su ira aumentaba a
la par de su impotencia. Sí Tebas injuriaba al
Erugma, algún tebano sabría la solución final.
Por estas razones, decidió ir a exigir a los
indefensos tebanos que respondieran sin error la
primera de las tres preguntas; quien lo lograra,
con grandes probabilidades, resolvería las otras
dos, de modo que el Enigma completo estaría
resuelto.
No perdió más tiempo. Voló a la ciudad
y sin clemencia fue su peste un año entero.
Ningún tebano sorprendido por la Esfinge pudo
pasar de la primera pregunta. Si ella los devoró,
fue porque para W1 ser dotado de una preparación
exquisita acerca de las verdades del Universo, le
es casi insoportable aceptar con tranquilidad la
idea de que no exista nadie que no esté a la altura
de su talento.
Así llegamos a E&lt;lipo, un ser tan
monstruoso como la misma Esfinge: ésta, hija
execrable del incesto; aquél. cometiéndolo
incesantemente; ambos, simples juguetes del
Destino. En W1 páramo abierto, cercano al mar,
el hijo de Layo recibió de la Esfinge la primer
pregunta.

�"¿Cuál será aquella pasión
que no merece piedad,
pues peligra en necedad
por ser toda obstinación? ,.

Edipo reflexionó y pareció dudar. Los
dioses reían a carcajadas ante tamaña
ingenuidad. ¿Es que de veras Edipo se creía
sabio? ¿No puede. con esa sabiduría. intuir que
dará de todos modos con la respuesta, aw1que no
se la sepa. pues así lo ha determinado su sino?
Edipo suspiró y dijo:
-.\'o h~ pasión más impía que el deseo
de inmortalidad. pues hace de los hombres unos
necios y los lleva a creer que si logran ser
inmortales. evitarán la nefanda muerte.

Los pechos perfectos de la Esfinge se
pusieron enhiestos. Con ira dulcificada por el
placer. restañó la segwida.
''¿Cuál es aquél arrebol
de j urisdicción tan bella
que, brillando como estrella
deslumbra como sol?"

Otra vez Edipo mostró el mismo gesto
de inocente sabiduría. El Destino le llevó la
respuesta.
-Es el rostro del ser más amado, pues se
dice que está más allá de la inmortalidad; por
eso, aunque brille a lo lejos como estrella,
siempre deslumbra como sol.

La cola de dragón de la Esfinge espoleó
de gusto y no pudo evitar que sus garras arañaran
el piso de arena.
-Bien - sonrió-, veo que sabes lo que hay
más allá de la mismísima Inmortalidad. Según
mis cálculos, ese arrebol tan bello se ajusta a un
ser que no reconozco pues no sé su nombre. Has
llegado al final del camino. Dime ahora, ¿cuál
es el animal que al amanecer anda en cuatro
patas; a medio día en dos; por la tarde, en tres?

Una tenue burla celestial, como suave
brisa, desacomodó las ropas de Edipo y las
plumas de la Esfinge.
-El único animal que varía el número de
sus palas según la hora del día es el Hombre.

La pobre bestia palideció. El enigma
brillaba resucito con todo el poder de su
sencillez. Los ojos de la Esfinge miraron hacia el
cielo. Su boca lanzó el grito de un dolor sin
remedio. Todos sus sentidos se desequilibraron.
Si más aJlá de toda Inmortalidad está su único
dueflo y éste es el Hombre, entonces los dioses
no son inmortales. La Esfinge supo ver en dos
lapsos sucesivos cuál debería ser su destino.

Alzó el vuelo. Ya no importa saber si se
atormentó cuando vio las olas cerniéndose sobre
su cabeza por obra y gracia de esas dos últimas e
irreductibles palabras. Hay quien asegura haber
oído, entre el rugido del mar y el eco de las aves
marinas. el aliento helado de la moribunda
Esfinge que pareció decir: "Los dioses somos
hijos del misterio. Escucho desde lo alto que tú,
Hombre, serás dueño de un páramo de solitarias
eternidades. Se abrirán abismos en la corteza de
la tierra; enormes brazos oscuros se estrecharán
para recibirte y, a pesar de todo, siempre
quedarán rastros y testimonios de tu paso por el
mundo; pero de nosotros, no quedará ni tumba,
ni huesos, ni polvo, ni epitafio."

NO SE CUANDO
lllllltlillZU1111111

Algún día comprenderás
que soy la madre de los dioses,
y mecido en mis brazos
entregarás totalmente esa oscuridad.

Me buscarás en todos los rincones,
en las profundidades de océanos
que aún guardan la mística tempestuosa
de irreparables pérdidas.
Sin saber que en tus manos escondidas
se encuentra el misterio,
ahí las notas que tejen tus dedos
alcanzarán a rozar algwios vestigios
de mi grandeza.
Cuando rece la luna al féretro del sol
la oculta noche traerá la tristeza de algunos,
para otros se abrirá el umbral
donde penetrarán las agujas de tu conciencia.
Después el chancro devolverá la ponzoffa
irritada de tus venas;
habrá algún día en que sabrás
quien soy...

.......

DfAAOTA NOSTRA...
.....
No confundas nuestra desgracia
con la muerte del amor,
lo nuestro es paja y nube,
lo otro,
la Nada del corazón.
Tira tu moneda hacia la fuente,
que me he sacado un ojo
y me he quedado sin dedo algwio
que Lujuria oriente;
yo también espero regresar aquí para odiarnos
y hacer del amor un hierro incandescente,
rojo de rencores y reclamos.
Ahora vete,
no pidas más mis abrazos,
de mi boca, de mi sexo:
ya no hay futuro en nuestros cuerpos,
sólo queda el marfil de la derrota.

�RPUENTE

VidalMldiaa

Si, fue una profanación.
la bicicleta se hizo real,
Nos hizo reales.
Gabriel Zaid
Creo que todo empezó con un sueño en
el que una mujer de rostro secreto lo llevó hasta
el puente. Subió tomando su mano. Atravesaron
mientras la nocturna avenida corría bajo sus pies,
y el canalón. abismo de concreto. pensado por
sus constructores como receptor de agua de ríos,
lucía cercano a la sequía... Justo en las escaleras
del otro lado, antes de bajar, ella lo detiene. Con
su mano, también secreta.. quita la frazada negra,
tejida al modo de las que usan las \iudas de
pueblo. descubre su rostro. Él, según supe. sólo
percibió un vacío; vio. o creyó ver, un fondo
oscuro, transpuesto, parecido al universo. quizá
un espejo. Intuyó la muerte. A veces no hacen
falca palabras, sólo lo sabes, la percibes: era
ella. Después, algo parecido a un extravío, luces
aquí y allá, de pronto un metro yendo a alguna
parte con prisa, una mujer a bordo, a su lado: el
mismo rostro, la frazada negra... Un sueño
sucede a otro.
De ahí creo que viene el nombre de
"Puente del Pecado". Al principio creí que se
trataba de una metáfora barata. Azhrael decía
que si cruzabas el puente después de las dos de la
mañana podías ver al otro lado a las parejas
copulando, en un rito felino. Ahí donde los
escalones terminan en un nivel más aba¡o que el
suelo y el puente Sirve de techo y cobijo,
mientras los automóviles circulan a toda
velocidad a un lado de ellos, lo suficientemente
cerca y ráf)ldo para no advertir su desnuda
presencia.

Un joven imaginario cruzaba en
bicicleta. Tenía que llegar a los suburbios. Era de
madrugada, en las bolsas de basura que se
elevaban al lado de los postes o recargadas en las
bardas. creía ver siluetas de gente. La llovizna de
esa noche usurpaba el lugar de la neblina. La
humedad teñía de gris el universo visual
sirviendo de opaco velo a los faroles; le daba al
entorno una atmósfera cinematográfica. en
blanco y negro. En los suburbios vivía el amigo,
el del sueño. Tenía que escribir una historia. un
libro, en el que narraría todo lo sucedido al
cruzar el "Puente del Pecado" en bicicleta.

Hablaría de la sensación de ser perseguido por
algo, del vértigo sentido al cruzar el puente sobre
la bicicleta v de pronto mirar hacia abajo. sentir
un temblor. Hablaría también de la significación
semiótica del puente y del absurdo epígrafe,
usado para hacer un típico engaiio teatral. Como
cuando usas un significante porque tiene relación
con la obra pero haces creer que no Jo nene... El
libro se llan1aria "Mis aventuras en bicicleta"
pero tendría un epígrafe dedicado al misterio que
encierran los puentes...
El puente acumuló ese día toda la
significación que podía alcanzar. El hecho de
cruzarlo representó un reto. Al principio el
puente mismo no figuraba como dificultad
esencial. Lo que presentaba problemas era el
clima frío y la constante lluvia, "el chipi-chipi";
los caminos oscuros y las anchas avenidas
solitarias que se abrían a lo leJos como bocas
gigaiitescas. y en cualquier momento podían
vomitar un carro a toda velocidad, sin
posibilidades de pisar el freno a tiempo. Era eso
y el final de la pista. el final de la colonia, la
travesía por el camino pedregoso. aún más
oscuro, y el escondrijo de ratas al lado de las vías
del tren por el que se llegaba tras cruzar una
curva en circulación contraria. Después de eso lo
demás era sencillo, quizá alguna señal de alto
aquí y allá, un par de perros ladrando, algún gato
trepando entre las bolsas de basura, banquetas y
bordos, baches, alcantarillas. una escuela roja,
cocheras, y al finaL la avenida del canalón. el
puente...

Cada ruido que se escuchaba, cada
gente que cruzaba, cada llegada al otro lado,
representaba una travesía con una causa única:
un viraje. Una especie de frontera era cruzada
después de tanto ir y venir. Lo e~1raño y
sorprendente es que esa travesía era sólo la mitad
del camino. La otra mitad era el regreso, la
vuelta a casa. Es la característica esencial y
mística del puente. Si lo cruz.as una vez, es
seguro que lo harás dos veces. Tiene una
familiaridad singular con el círculo: termina
exactamente donde empieza

Las historias del puente siempre me
habían llegado por Azhrael. Hubo días en que
amanecimos con los pies colgando. Una vez nos
desnudamos y permanecimos sentados toda la
noche sin que alguien advirtiera nuestra
presencia. Andar desnudo por la calle es una
fijación de Azhrael, lo vincula con la libertad y
la naturaleza del ser humano.
...Una vez más debía cruzarlo. Esta vez
cobraba una importancia mayor: la profunda
noche, las deshabitadas callejuelas, el aire frío
que, inclemente, golpeaba al pecho y al rostro, la
bicicleta azul que días antes vendería, pero que
Azhrael no pagó.
El joven imaginario cruzó el puente y
quiso perpetuar ese momento. Quiso que su
visión lo transformara en una ventana, donde
todos podrían asomar la cabeza y observar los
hallazgos. Quiso que la noche fuera eterna y que
la lucidez no embargara su momento de temblor
sobre su bicicleta sobre el puente sobre el
canalón sin agua sobre la autopista de dos
sentidos sobre sus mismos sentidos.
En las bardas aledañas, los jeroglíficos,
los mensajes no desentrañados totalmente, las
letras aún no comprendidas, encerraban el
misterio del puente. Había la creencia general de
que sólo los vagabundos CI11Ulban ese puente a
determinada hora. El sitio era peligroso por la
presencia de sociedades secretas de bandoleros
que aprovechaban su supremacía ~ copular
bajo el puente con desconocidas. Las creencias
nunca han tenido sustento científico. Los vecinos
creen en lo que ven y su error radica en eso. Era
demasiado simple ¡nea ser cierto: se llama "El
Puente del Pecado" porque ahí se juntan
malhechores. El joven imaginario quiso
desentrafiar el misterio de su significación... Las
tres de la mañana daban en las campanadas de la
iglesia El tren gemía y su largo sollozo se
extendió a tal grado que en el recuerdo de toda
esa noche está presente. Tomó su bicicleta sobre
los hombros, subió. Cada escalón, cada paso era
seguido por algo, una sensación. No. Una
sensación no es nada comparada con aquella
nube de incertidumbre que lo cubrió: una
revelación. Era verdad Azhrael no había
mentido. La mujer con el rostro cubierto era la
muerte. No hacía falta preguntar su nombre. En
realidad no importaba si de verdad era o no. Lo
importante es que lo sabía Lo supo desde que
ella tomó su mano y lo hizo cruz.ar. Así también
el joven imaginario sabia que él era tomado de la
mano por una p-esencia femenina. No bacía falta

que fuera una presencia fisica. Solamente el
deseo invencible de cruzar el puente, de
descubrirlo una y otra vez. No era algo natural.
Quiso también ser fotografiado -no sabe que lo
logró- en el momento de cruzar el puente,
mientras pedalea y las barras verticales que
cubren los lados se vuelven un todo blanco y
pasajero. Tembló. pero nunca volvió la mirada.
Incluso se detuvo y observó la calle y el gran
parque por el que había de pedalear en unos
instantes. El cielo se transformó en una cúpula
visible y estrellada. Se apoderó de él un miedo
extraño. Hay algunos miedos conocidos,
repetitivos. Este era e:d:raño, no tenía causa, era
un miedo huérfano, un miedo que se metía por
las fosas nasales hasta acabar en la boca del
estómago. Bajó y surcó las calles del suburbio.
Entonces, al ver esas casas seminuevas, ya
comiendo suelo con las llantas, se dio cuenta de
algo: "El Puente" era llamado así porque
separaba dos mundos. Había una gran confusión
entre las formas de vivir de las personas que
viven en fronteras. Pero eso no era suficiente. Al
llegar al número 530 de la calle de Olmos tocó la
puerta. Lo que iba a suceder ya lo sabía. Tocó
nuevamente. Todo, la visita a Azhraei el calor
inexistente. las gaitas de lo que sea, eran a final
de cuentas, excusas. Por alguna razón su mundo
se empezaba a resquebrajar en pedacitos. Por
alguna razón él no lo entendía Por alguna razón
todo sucedía dos veces o más. Por alguna razón
todos necesitamos excusas, con tal de
engañarnos a nosotros mismos, a los demás. El
verdadero misterio radicaba dentro de él. Quería
sentir el vértigo, aunque fuera imaginario.
Necesitaba abandonar los escombros de su vida y
cruzar la realidad. ''El Puente del Pecado" era
eso, un puente que lo llevaba a la irrealidad, a los
sueños, a los desvelos continuos, a los temores
que placían, a las abstracciones de figuras
geométricas y a las pesadillas en que se revelan
secretos. "El Puente del Pecado" representaba un
camino señalado por algún demiurgo ancestral a
su destino. Sabía que ir a casa de Azhrael, que la
cobija grisácea de la noche, que su bicicleta azui
y que su destino, eran dominados por él mismo.
A su vez, sabía que sólo era la primera parte del
camino, el primer enfrentamiento con el puente,
pero necesariamente habría dos o más... El
Puente del Pecado tiene que aparecer en mis
relatos, Azhrae/ no abre la puerta. El retomo es
inevitable.
Bajó cargando en su hombro la
bicicleta, cada escalón es perseguido por algo.
Sabe que el círculo está por completarse, sabe

- ---- --------

�que el puente esconde tm secreto hennético, que
no será revelado esa noche. al menos no a él.
Cruza los ventanales. al otro lado de la plaza.
Creyó que tras ellos se ocultaban los vecinos,
entre las sombras, escondiéndose de algo. quizá
de él. quizá de la mañana que no tardará en
llegar. Todo parecía moverse. Entró en su casa.
escribió un cuento sobre un puente en el que w1a
noche una mujer de velo, que era la muerte, se le
aparecía a un amigo. que era él cruzando en
bicicleta.-

TAIVIA CIGAAROS

POEMA

! .Mencione el tipo de zapatos -el tipo- que usaba
Rutger Hauer en Blade Runner y qué cartel se
vislumbra en un teatro.

✓

20 pósters de la película El Baile con Lupe
Esparza.

✓

2 latas de chilorio

✓

Una membresía gratis para el club de Jeans

✓

Una rasta del Sina.

✓

Los dos volúmenes de Toe Smiths Best...

Alaril6pez

¿Qué pauta siguen los directores de
cine fantástico para entender el repudio de la
sangre. como posible atractivo para la
comercialización de este arte? ¿Qué grado de
cinismo y mala leche han alcanzado los
productores de este género, complicando toda la
psique del espectador? ¿Qué es en sí el cine
fantástico? Ninguna de estas preguntas será
abordada o tomada en cuenta en la siguiente
trivia; sólo lo más guapachoso, salsero y
perdedor, a gran escala, será la ruta: así que al
tiro, que viene pesada.

EdnaSáenz

Torres azules.
pétreos espirales
crecidos en gardenias;
acarician, desgarran
las pieles como pétalos:
translúcidas. albas, perfumadas
tejidas con mis venas.

2. Explique las causas que llevaron a Alex de la
Iglesia para filmar Acción Mutante y quién fue
su productor.

3. Quién es el director y cuál es la historia de The

Big Shave.
4. Mencione los directores de Story of Ricky y
Shogun Assassin.

Punzan cianóticas agujas,
los garfios en el pecho
me ahogan con tu sangre.-

5. Mencione, por orden cronológico, quién se
tostó después de la filmación de Poltergheist

6.Quién es la decoradora de los sets de El
Fantasma del Paraíso de Brian de Palma.

LA FUENTE DE LOS
TAITONES
Ricardo Mal'línez

A falta de rosas,
una lechuga para la oruga.
Ernesto Carrillo

El encumbrado mingitorio de Duchan1p
-no obstante honores y reconocimientossustenta las mismas ancestrales convicciones
de cualquier ordinario mingitorio.
cae en los consabidos errores de apreciación
que son propios de su especie:
· Cree que todas las personas tienen pene.
Y que el pene sólo sirve para hacer pipí.-

7.Mencione todos los personajes que aparecen en
Aullido de Joe Dante que hacen referencia a
actores que
interpretaron a hombres lobo en
el cine.
8. Quién le dio la voz al personaje E. T.
9. Cuál es el póster cinematográfico que aparece
en el sótano de la película El despertar del
diablo.
10. Qué canción se escucha cuando la guapa
vecina le ofrece limonada a Edward Scissohands
en la película Joven manos de tijera.
Si sólo saben una, ni manden
respuestas; no nos portaremos flexibles. Los
premios serán los siguientes:

�Eri iR,i dd·f-1
EL EVANGELIO SEGUN JESUCRISTO: LA HISTORIA
INTIMA DE LOS HOMBRES, PROTAGONISTAS DE
LA NOVELA DEL PASADO.
Minerva 11111811 Ílvlrez

La verdadera Historia no ha sido aún
descubierta, está prendida de uno de los lados de la
tierra, casi al borde de la locura, de la impaciencia.
Creer que fuimos descubiertos bajo el signo de la
divinidad, es encerrarnos en una soledad de la que
nuestros padres han sido portadores. Nuestra doctrina
es un paisaje que descuida lo esencial de la vida: lo
verdadero de conciencia. Somos los pasajeros que en
cada esquiM bajamos hacia un nuevo reto, a una
nueva respuesta que siempre seguirá inexistente
porque nunca ha sido preffada. Una lectura a la que
estamos destinados por un título es errónea, un
fracaso, algo temporal. El Evangelio según Jesucristu1
no exhorta solamente los hechos, los presenta
sucedidos a través de la Historia (denominada así por
el nacimiento de Jesús). Un mito que tal vez nunca se
derrumbe porque su maravillosidad es la tutora de la
humanidad. José Saramago presenta atmósferas
familiares con toques humanos, erróneos, patéticos y
verosímiles. Personajes que nos muestran el dolor
encamado y no por costumbre; el desconcierto de la
ambivalencia de los sentimientos y la desconfianza
reina de todas las almas.
En el transcurso de las páginas se descubre,
un mundo que se tiñe de sangre, amor, odio, respeto,
indiferencia... Un Evangelio que manifiesta los
apetitos carnales que transportan la vibración del
amor, placer o deseo. La sexualidad que nunca ha sido
referida como centro vital por la religión; la única y
verdadera progenitora de la confianza humana. La
sensualidad patente, la vivida a través de una sonrisa,
una caricia, un beso ... Para así reconocer que estarnos
hechos de sentimientos y nos desbordarnos como agua
entre las manos. Lo importante es saber vivir bajo el
yugo de la vida o de la muerte, de elegir o rechazar, de
creer o desconfiar. Lo esencial en la lectura de
Saramago es creer y dialogar con él a través de los
personajes, creando juicios sin prejuicios. Formular
una conciencia para miles que aún no han despertado.
Su producción novelística es "La sinuosidad, la
alusión, el placer de narrar, la yuxtaposición de
contenidos narrativos y de líneas independientes de
argumentos, el dialogismo con el lector, la
1

Saramago, José. El Evangelio según
Jesucristo. 1999.

persecución de un sentido a través del errar por el
sentido, en una palabra: la digresión (...)" 2

Una Historia que es madre de nuestra
existencia; la madre que le dio la vida a Jesús y
después a la humanidad misma. Madre, mujer o
mártir. .. Madre porque se sufre con la carga de los
hijos, con la preocupación ajena. Mujer porque somos
distintas en cuerpo y alma; diferentes por instinto y
habitantes del corazón. Mártir porque se sufre con la
carga de los años, del destino, del amor y de un
sufrimiento infinito por ser tres cosas a la vez. Pero
¿quién entiende a las mujeres? La respuesta: las
propias mujeres (no en todos los casos). Pero hay una
posibilidad y es la que Saramago manifiesta en el
Evangelio. Maria: mujer obediente, educada para
escuchar y quedarse callada. Magdala: mujer que
vendió su placer, sin embargo su amor es gratuito.
Además tantas otras que aparecen en la narración y
aquellas que sólo somos espectadoras del mundo; las
que estamos bajo las mismas circunstancias, ser ante
todo cómplice de la vida. Así, Saramago se ¡yesenta
como la mujer que tiene todo hombre.

Donde hay un hombre, hay una mujer y una
humanidad que renace cada día con las mismas
oraciones, sueños, indiferencias y actitudes. Es la
humanidad que fue creada así como José con María
creó a Jesús: "derramando su simiente sagrada en el
interior de Maria, sagrados ambos por ser la fuente y
copa de la vida, cosas que Dios no entiende pero que
las ha creado. " 4
El Evangelio según Jesucristo transporta la
Historia (oficial) que fue escrita para la comunidad
hwnana. Saramago reescribe una Historia más
humana; presentando pensamientos, necesidades,
deseos. . . Es el Evangelio de los noventa, es la novela
que describe el suceso: el drama de la tragedia
humana. Saramago se afirma de nuevo como el
Homero que todos quisiéramos llevar dentro.

BIBllOGAAFIA

SARAMAGO, José. El Evangelio según Jesucristo.
México, D. F.: Alfaguara. Tercera reimpresión, 1999.

Como olvidar la antítesis que se presenta a
cada momento: el hombre, la mujer, el bien, el mal, el
odio, el amor... donde su punto de ¡mtida es el
mismo. "Hay diferencia entre sí mismos, y cada uno
de ellos es la ausencia de otro." 3 Una ausencia que
destila sinsabores, alegrías. .. encontrando semejanzas
próximas para su entendimiento.
Donde hay una mujer hay un hombre.
Primero fue José, pero olvidémoslo, él murió desde un
principio. Ahora, Jesús es el sexo, es la Jlllabra que
renace en cada acción, es la voluntad misma y la
sencillez que recorre los caminos. Es un hombre que
nació con su destino, con el poder de mandar a los
demás; a mujeres, niños y ancianos. Es el predicador
del Invisible, el heredero del poder y la gloria.

2

Costa, Horacio. "José Saramago y la tradición
de la novela histórica en Portugal" en Biblioteca
de México. 1992, pág. 5.
3
Op. Cit., pág. 18.
4

■11■

Op. Cit., pág. 27.

LO TOMO SIN AZUCAR
Y CONMIGO
lllll'lles R1c61

Amanece el día con el sonoro
bo~ezo de un reloj
abandonas las tibias sábanas
que con sus pliegues
intentan atrapar tus piernas
igual que yo
mis manos seducen a tus sueños
que sobre la tibia almohada
comienzan a desteñ.irse.
Desayuno, control, el reporte del tiempo
y manga larga
desde el humo de mi taza te contemplo
y me pregunto
¿Qué te sienta mejor: el baño, ese bigote
de entonces, el color de tu camisa; que
va contigo, que va conmigo?
-cómo estimula este aroma caliente,
despierta de los sentidosLa gata maúlla, que pronto es
la hora
desde la puerta cuando desciendes
vuelvo a mirarte;
esa corbata, los pantalones;
será la textura, la caída
O que tú le vas bien a la ropa.
Escucho el ruido del motor que se
aleja
y mientras siento que tus brazos
tienen la medida exacta de mi cuerpo
me bebo lentamente
tu aroma
y mi café.

�lriift,idd·&amp;t

AEENCUENTAO

Francisco Javier Sanano

RMITODE
TRISTAN E ISEO

Naces de nuc\'o
tímida ,·cna de agua.
hilo delgado de luz
que brota
bajo las hojas
(el Yerano se ha donnido.
la tierra tiende su manto).
Puerta secreta
rama de limas sin flor,
eres la madrugada
y el sereno que me baña
barca aguardando al pescador
en la misma madrugada
que el ojo de un ave
cuando encuentra entre lo negro
un resplandor .

Rollarlo 11• Glz. Santos

"Todo empieza con una mirada furtiva"
Georges Duby
En el presente ensayo trataremos de
evidenciar hasta dónde el modelo del amor cortés
fue un constructo de la sociedad cortesana del
siglo Xll, en el cual, con el tiempo, llegaron a
enfrentarse dos códigos sociales: el feudal y el
caballeresco. Con lo anterior, creemos, la
dialéctica marxista de elaboración y oposición de
leyes que regulan la acción social de un grupo
detenninado quedará demostrada, si bien nuestro
análisis se ocupa de mecanismos ideológicos y
no económicos.

'

SIN TITULO

No nos atrevemos a asegurar que el
mito de Tristán e lseo sea el retrato fiel de una
lucha política abierta entre dos estamentos
sociales: el aristocrático y el burgués. En cambio,
puede hablarse de un giro ideológico en cuanto a
la persona que regula y rige el hacer de los
individuos. Así, los textos que han llegado hasta
nosotros ejemplifican el tránsito de una ética
netamente feudal "que ataban al hombre a sus
superiores naturales" (Marx y Engels, 35) a la
promoción del código caballeresco, que oponia a
la figura del seflor feudal la imagen sublimada de
la mujer como centro y deposito de fidelidad. Lo
que equivale a decir -junto con Rougemont- que
en la Europa del siglo XII existió un
enfrentamiento entre dos religiones de origen
común: la vida en la corte.

J1111 Cllladu llro

Podría llenar de especias el poema
Pero soy austero.
Para nombrar tu cuerpo de mañana
Sólo unto
En sus costados
Mi saliva más acre que lo merme.

&gt;

SIN TITULO
Juan Calendas Moro

Ni placer ni cálidas mujeres
Nada hay más allá de mí
Que cenizas moribundas.
Y es grato.

Después de la mano amada
Por el lomo
El silencio desnudo de Dios bajo la ducha.
Esto es así.
Gloria etema de los hombres sin canto.

lfl

~

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t

...
li,

'

'

,.,.,,

Para tal efecto, debemos de ver en la
construcción de todo mito no la incapacidad
primitiva de explicar el mundo, como
generalmente se piensa, sino la "posibilidad de
develar estructuras claras y coherentes"
(Guiraud, 90-9 l) que revelen un programa de
acción objetivo. De tal suerte, '·eI mito de Tristán
e Iseo no será ya tan sólo el Roman sino el
fenómeno que éste ilustra y cuya influencia no
ha dejado de extenderse en nuestros días"
(Rougemont, 22).
Ahora bien, ¿cuál es el fenómeno que
ilustra el mito de Tristán e !seo? Algunos críticos
han querido ver en la historia de estos dos
enamorados la sublimación de la pasión como
fuerza destructora (Rougemont). Cierto. el amor
de Tristán por lseo la Rubia esta signado por la

tragedia. Empero, esta tragedia responde a la
decisión de los amantes de vivir su amor dentro
de los lindes de ciertas reglas: las del amor
cortés. Allí radica -a nuestro juicio- la creación y
vigencia de la historia. Este es un elemento que
no puede soslayarse en un estudio de corte
sociológico, pues antes de elaborar una
psicologia de los caracteres, han de encontrarse
las fuentes históricas en las que el mito se
estructura.
Como ya se dijo, vemos en el roman de
Tristán e lseo la aplicación del modelo del amor
cortés. En las siguientes líneas trataremos de
demostrar lo dicho, para lo cual revisaremos los
postulados de éste dentro de la historia. Antes,
sin embargo, se impone un comentario general
del canon y su uso social en la Europa del siglo
XII.

El modelo del amor cortés -&lt;le cuño
literario- pronto se convirtió en un mecanismo de
coacción por parte de la aristocracia. Ante todo,
se trataba de regular la sexualidad de la joven
caballería en el ámbito de la corte, dada la
necesidad de su presencia en dicho territorio para
los casos de guerra o protección. Al respecto,
Georges Duby nos informa sobre el peligro que
se trataba de evitar:
Este peligro provenía de una
contradicción: la corte era un órgano de
regulación y de control; los dueflos del
poder esperaban contener su turbulencia
reuniendo alrededor de ellos a los
varones célibes en quienes la caballería
se diera en su plenitud; o bien la corte se
presentaba también como el terreno
privilegiado de la caza de las mujeres
nobles. A falta de poder impedir que se
las persiguiera, importaba que al menos
la persecución estuviera regulada. Por
esta razón la literatura cortés, que,
complaciente respecto de su público
principa~ atizaba el fuego de los
caballeros sin esposa, fue, en
compensación, el instrumento de una
hábil pedagogia (Duby, 310).
Dentro de esta pedagogía actúa el
roman bretón. La amistad que une a Tristán con
la esposa de su señor está basada en los patrones
de seducción, secreto e insatisfacción del modelo
cortés. El joven caballero cede el poder a su
amada. Es a lseo a quien toca aceptar o no el
amor de su amigo, graduando la entrega.

'''

�encareciéndola. Este tiempo ganado por el señor
feudal, sin embargo, resulta inútil. La exaltación
de los atributos caballerescos crece a la ¡m que
se promociona el poder de decisión de la mujer,
hasta llegar a un clímax, donde se opera una
traslación de fidelidad. La voluntad del vasallo
ya no será de su superior social, sino de su
superior espiritual: la mujer.
Como se ve, lejos de subsanar los
peligros sociales para los que se empleó, el fine
amour resultó ser el constructo que originó la
falta primera del orden feudal del siglo Xll. La
fidelidad a los superiores naturales ya no se
reconoce, incluso se actúa en contra de ellos y,
todavía más, una práctica económica basada en
el matrimonio cae por tierra:
Según la tesis admitida oficialmente, el

amor cortesano nació de una reacción
contra la anarquía brutal de las
costumbres feudales. Sabemos que el
matrimonio, en el siglo XII, se había
convertido para los señores, pura y
simplemente, en un medio de
enriquecimiento y de anexión de tierras
dadas en dote o esperadas por herencia.
Cuando el negocio iba mal se repudiaba
a la mujer. La Iglesia no podía resistir al
pretexto del incesto, tan curiosamente
explotado: era suficiente alegar sin
demasiadas pruebas un parentesco de
cuarto grado para obtener la anulación.
Frente a estos abusos, generadores de
infinitas querellas y guerras, el amor
cortesano opone una fidelidad
independiente del matrimonio legal y
fundada sólo sobre el amor. Llega,
incluso, a declarar que el amor y el
matrimonio no son compatibles.
(Rougemont, 34).

1

Lo que pudo ser una falta menor al
código de honor (castigada, como tantas otras
cosas, con el desprecio social o la vida) se exaltó
al grado de hacer de su práctica una distinción
social: "Todo hombre bien nacido y todos los
advenedizos que trataban de hacerse admitir en
el mundo distinguido eran invitados por los
poetas a tratar a las mujeres ( ... ) como se
juzgaba que lo había hecho un Lanzarote"
(Duby, 304). Por lo demás. al debilitar la
institución del matrimonio se perturbaba todo el
orden feudal. basado en un sistema de relaciones
de dependencia. En el roman de Tristán e Iseo.
por tanto. al magnificar la relación de la princesa

IGI

y el caballero en detrimento del rey Marcos, se
atenta contra la jerarquía feudal.
A la larga, pues, el modelo infringe el
orden social que lo gestó para regular la acción
caballeresca, tan necesaria para su subsistencia
Sin embargo, aquí surge otra contradicción: si
bien las reglas del fine amour atentan contra la
vida en sociedad, sólo dentro de ella tiene
vigencia. ¿Qué seria el amor cortés sin los
obstáculos sociales que se le presentan?
Evidentemente nada.
En Tristón e Jseo el amor del caballero
por la princesa tiene su clímax en el ámbito de la
corte. Es bajo la mirada inquisitiva de los tres
felones y del enano adivi.nador que su amistad
vive su plena realización Una vez que su amor a
desafiado toda prohibición y no existe
posibilidad de perdón, es cuando emprenden la
huida, enardecidos de pasión. Ese sentimiento no
es otra cosa que un deseo de destrucción
(Rougemont), por eso la amenaza le es necesaria.
AsL cuando la pareja se encuentra protegida por
el bosque (territorio al margen de la vida social
habitado por un ermitaño) su amor se eclipsa:
Tristán cai.aba en la selva. Súbitamente
se acuerda del mundo. Reaparece ante
sus ojos la corte del rey Marcos. Echa
de menos ' el vero y las pieles', el
aparato de caballería y el alto rango que
podría ocupar entre los barones de su
tío. ( ... ) Suefta que sin esta aventura
Iseo podría estar 'en bellas cámaras ...
adornadas con tejidos de seda'. Iseo, por
su parte, en el mismo momento, concibe
las mismas añoranzas. Cuando llega la
noche se encuentran otra vu., confiesan
su nuevo tormento: 'Mal usamos
nuestra juventud... ' Toman de pronto la
decisión de separarse. Tristán se
propone 'zarpar' hacia la Bretaña. Antes
irán a ver a Ogrin para obtener su
perdón, y el perdón del rey Marcos para
Iseo. (Rougemont, 41).
Es clara la nostalgia de los
protagonistas por la vida en grupo. El efecto del
filtro de amor ha desaparecido, es cierto.
Empero, ¿por qué al volver a la corte del rey
Marcos Iseo y Tristán no desaprovechan la
ocasión para lllciar una nueva visita furtiva?
¿Acaso sólo en esa vida cenobita su amor se
desdibuja? ¿Hemos de entender entonces que el
filtro de amor tiene como referente inmediato la

vidal en. la corte?
En el ámbito de lo simoo1 ICO
·
.
cu~ ~~er mterpretación es posible. No
q~1S1eramos entrar en territorio tan escabroso.
Sm embargo, algo es claro: el amor de los
protagoni~as sólo es posible bajo una vigilancia
severa. ahí donde su desafio tiene significado.
Volvemos a Marx:
El hombre, en el sentido más literal. es
un animal político; no es sólo un animal
social, sino tan1bién un animal que no
puede individualizarse sino dentro de la
sociedad. Concebir que el lenguaje
puede desarrollarse sin individuos
vivientes y hablando entre sí no es
menos absurdo que la idea de una
producción realizada por individuos
aislados, fuera del ámbito de la
sociedad. (Marx, 16).
El crítico alemán habla de la creación
de un lenguaje en sociedad, ¿y qué otra cosa es
el amor cortés? Un signo -&lt;:ualquiera que sea su
na~l~- necesita de un intérprete para
co~st1twrse en tal. De suerte que el amor de
Tnstán por 1seo existe merced a esa complicidad
de la corte. ¿Acaso su amor no alcanza
~roporciones mayúsculas al burlar con falso
Juramento al mismísimo rey Arturo?
.
L_a pregunta se impone: ¿cuál es la
1mportanc1a de esa codependencia entre el
modelo cortés y su marco social? Siguiendo
postulados marxistas, diremos que en la base de
todo proyecto social se incuban fuerzas
subversivas, nacidas de los propios planes que
re~an la acción (Marx y Engels). Así, lo que
QUISO ser un esfuerzo por ordenar lo social y to
mor~ _~esultó ser un elemento de cambio y
opos1c1on entre dos códigos:
Me refiero a la oposición que se
manifiesta desde la segunda mitad del
siglo XII entre las reglas caballerescas y
las costumbres feudales. ¿Acaso no se
ha visto con suficiente claridad hasta
qué punto los romans bretones la
r~fl~jan y la cultivan'? ( ... ) ¿En qué se
distmgue el roman bretón de la canción
de gesta, cuyo lugar ocupó desde la
segunda mitad del siglo XII con
sorprendente rapidez? En que da a la
mujer el papel que antes pertenecía al
señor feudal. El caballero bretón. lo
mismo que el trovador meridional. se

n:conoce vasallo de una dama elegida.
Sm embargo, sigue siendo vasallo de un
seflor. De ahí nacerán conflictos de
derecho, cuyo ejemplo nos ofrece el
Roman más de una vez. (Rougemont
33-34).
,
El efecto inmediato del fine amour fue
en llllabras del critico Georges Duby. "un~
promoción de la mujer· (301). Esa transferencia
en lo~ ~ot,os de fidelidad del caballero pronto
desqwc1ara la historia del medievo. La
construcción masculina y aristocrática del
modelo se revela contra sus promotores: a}1Jda a
trastocar los estatutos del vasallaje vía la mujer,
Y hace de la sexualidad una excusa para exaltar
la soberanía del individuo sobre su cuerpo
(Du~y, 318). Así, Tristán burla a su rey, a su
patna ~· todavía más, a la corte extranjera a la
que em1gra:

Hay que ver claramente que estas
ceremonias sociales son medios para
hacer admitir un contenido antisocial
que es la pasión. La palabra contenido
tiene aquí toda su fuerza: la pasión de
Tristán e Iseo se halla literalmente
contenida en las reglas de la caballería.
Sólo bajo esta condición podrá
expresarse en la penumbra del mito. Ya
que en tanto que pasión que desea la
noche y triunfa en una muerte que la
transfigura, representa. para toda la
sociedad, una amenaza violenta e
intolerable. (Rougemont, 21).
Con respecto a la cita anterior, sólo
pondremos en duda esa premeditación antisocial
a la que Rougemont se refiere. Por lo demás,
creemos que efectivamente esas ceremonias
-&lt;:reacias para regular la acción caballeresca y
lograr la cohesión de la corte- pronto se
revelaron como contenidos sediciosos.
¿Por qué aseguramos esto? Habría que
r~or~ que la literatura cortés surge como
divertunento de los principales. En un segundo
momento hace las veces de una pedagogia
amorosa y sexual de los caballeros residentes en
la corte (Duby. 303, 310). Por si esto fuera poco,
~ del todo aceptada la opinión de que en la
lll~ratura _caballeresca de todos los tiempos "la
anstocracia ~ta de plasmar sus modales y
formas~ relaciones sociales" (Avalle-Arce, 37),
de la rrusma manera que en la picaresca es el
pueblo quien establece una ética (en

161

�-:0dcpcndcncia con un marco social, claro).
Entonces. ¿cómo aceptar que el elemento
sub,·crsl\·o del modelo cortés haya sido
pr('meditado? Más bien se trata de una dialéctica
niar\ista. como ya dijimos.
Llegado a wui eta~ de desarrollo, el
modelo adquiere vida propia, evidenciando una
serie de contradicciones y oposiciones. En este
~entido. la promoción de la mujer es el
instrumento de inestabilidad por antonomasia.
Amarla de la manera en que Tristán ama a Iseo
es faltar a la norma feudal: un deseo destructivo
no ,·a de los amantes como quería Rougemont (al
mc;1os no sólo de ellos), sino de un estadio
social.
De tal suerte, ese constructo
aristocrático resulta ser un arma de doble filo,
.. más fuerte y más verdadero que la felicidad, la
sociedad y la moral" (Rougemont, 23).
A nuestro juicio, pues, ese es el
fenómeno que ilustra el roman de Tristón e lseo.
Más allá de la historia de amor de sus
protagonistas, existe un modelo de amor
subversivo, que hace de la plsión un sentimiento
en perpetua revolución, inalcanzable y, por tanto,
dispuesto a vencer todos los obstáculos que se le
enfrenten. Por lo demás, éstos le son necesarios y
queridos (Rougemont), de suerte que, al vencer
las limitaciones de la corte, pronto busca otras,
de ahí que se haga extensivo al cuerpo social
todo. encontrando eco hasta nuestros días.

BIBl.DiMFJA
Avalle-Arce,
Juan
Bautista:
"Características generales del renacimiento
literario". Historia de la literatura española.
Tomo 2. Es~ña: Col. Persiles, No. 117; Ed
Taurus, 1980.
Béroul y Thomas: Tristón e ]solda.
México: Col. Cien del Mw1do; traductor: Luis
Zapata; Ed CONACULTA, 1990.
Duby, Georges y Michelle Perrot.
Historia de las mujeres. Tomo 2. Espma: Ed
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1\1

Guiraud Pierre. La semiología. 15a.
edición. México. Traducción: María Teresa
Poyrazian; Ed. Siglo Veintiuno, 1988.
Marx, Carlos. El método en la
economía política. México: Col. Clásicos del
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Rougemont, Denis. Amor y Occidente.
México: Col. Cien del Mundo; traductor: Ramón
Xirau; Ed. CONACULTA, 1993.

WALklNG AROI.JND
Pablo Nenada

Sucede que me canso de ser hombre.
Sucede que entro en las sastrerías y en los cines
marchito. impenetrable, como un cisne de fieltro
navegando en un agua de origen y ceniza.
El olor de las peluquerías me hace llorar a gritos.
Sólo quiero un descanso de piedras o de lana,
sólo quiero no ver establecimientos ni jardines,
ni mercaderías, ni anteojos, ni ascensores.
Sucede que me canso de mis pies y mis uñas
y mi pelo y mi sombra.
Sucede que me canso de ser hombre.
Sin embargo sería delicioso
asustar a un notario con un lirio cortado
o dar muerte a una monja con un golpe de oreja.
Sería bello
ir por las calles con un cuchillo verde
y dando gritos hasta morir de frío.
No quiero seguir siendo raíz en las tinieblas,
vacilante, extendido, tiritando de suefio,
luicia abajo, en las tripls mojadas de la tierra.
absorbiendo y pensando, comiendo cada día.
No quiero Jllfª mí tantas desgracias.
No quiero continuar de raíz y de tumba,
de subterráneo solo, de bodega con muertos
ateridos, muriéndome de pena.
Por eso el día lunes arde como el petróleo
cuando me ve llegar con mi cara de cárcel,
y aúlla en su transcurso como una rueda herida,
y da pasos de sangre caliente hacia la noche.
Y me empuja a ciertos rincones. a ciertas casas
[húmedas,
a hospitales donde los huesos salen por la
[ventana.
a ciertas za~terías con olor a vinagre.
a calles espantosas como grietas.
Hay pájaros de color de azufre y horribles
[intestinos
colgando de las puertas de las casas que odio,
hay dentaduras olvidadas en WUl cafetera..
hay espejos
que debieran haber llorado de vergüenza y
[espanto,
hay paraguas en todas plrtes, y venenos, y
[ombligos.

Yo paseo con calma. con ojos, con zapltos,
con furia, con olvido,
paso. cruzo oficinas y tiendas de ortopedia.
y patios donde hay ropas colgadas de un
[alambre:
calzoncillos, toallas y camisas que lloran
lentas lágrimas sucias.
Neruda. Pablo: Residencia en la tierra. Col.
BCC. No. 275. Ed Losada, 1975. Argentina.

�NINOSHkA
Jaime Garza

Cabina de la estación de radio '·Radio
33" en el !033 de amplitud modulada. Entrevista
a la Ninoshka González en el programa
vespertino "Desde el ataúd".
Se escucha la música de entrada del
programa, después la voz del locutor.
LOCUTOR: Muy buenas tardes radioescuchas
de Radio 33 y en especial a los que sintonizan
diariamente este su programa "Desde el ataúd".
Yo soy Maikol Paz y esta tarde tenemos el gusto
de tener en cabina a una de las personalidades
más controversiales del ambiente de la música
underground, una mujer que ha puesto de cabeza
a todos los habitantes de esta ciudad y de todo el
país. Buenas tardes Ninoshka, es un placer para
todos nosotros tenerte aquí.
NTNOSHKA: No tengo la menor duda de que así

sea.
LOCUTOR: Hace . unos meses todo era
tranquilidad, el sonido de la música underground
no llegaba a los oídos de mucha gente, el
ambiente aún no era alterado por una nueva
ideología musical. ¿Quién era la Ninoshka en
aquellos días?
NINOSHKA: Una persona muy enojada.
LOCUTOR: ¿Qué te hacía enojar?
NINOSHKA: ¿Imbéciles como tú? La televisión,
los grupos de rock, la familia, mi familia, los
refrescos dietéticos, cualquiera con uniforme, el
dinero y aquellos idiotas que leen libros de
dianética
LOCUTOR: En México el punk no tenía grandes
figuras. casi todos sus iconos eran extranjeros,
algunos grupos nacionales fueron bien recibidos,
pero ninguno había logrado una aceptación
nacional como en su caso ¿Te consideras icono
punk?
NINOSHKA: ¿Icono punk? No contestaré la
pregunta, eso está fuera de contexto, yo
simplemente hago música y se acabó. Lo que
siga después no es asunto mío.

LOCUTOR: Un día en una estación de AM,
salieron los prin1eros acordes de la canción:
Lamiendo la suela, de la Ninoshka González y
los Vampiros Sexuales. A partir de ese
momento, nada fue igual, algo despertó en la
mente de las personas. ¿Cómo sucedíó todo esto?
¿Fue algo planeado? ¿Los tomó por sorpresa?
NINOSHKA: Todo fue muy surrealista, un error,
el guitarrista de la banda que me acompaña se
puso ebrio y sin darse cuenta de lo que hacía le
dio un casete del grupo a un DJ de una estación
de radio. Este tipo le había pedido wt cigarrillo,
pero estaba demasiado ebrio, metió la mano al
bolsillo del pantalón y le dio el casete. Al día
siguiente nuestra canción sonaba en la radio.
Casi toda la ciudad nos escuchó ese día.

LOCUTOR: Tengo entendido que fuiste violada
cuando temas catorce años.

Música de salida del programa.

NINOSHKA: Bueno, eso es w,a fonna de ver las
cosas: otra forma sería decir que tuve mi primer
ex-periencia sexual. La ~sé bastante bien.

-Vuelves a hablanue de esa manera y te
aseguro que mañana estarás sin trabajo. pendejo.

NINOSHKA: Es cierto, pero eso no fue cosa
núa, así es la ley. Hay que aclarar que yo no
estaba enfadada con él; agradecida sería la
palabra correcta. A mi radre y a sus abogados les
pareció otra cosa.
LOCUTOR: Tengo entendido que ahora son
grandes amigos.
NINOSHKA: Lo veo de vez en cuando, es una
persona muy ocu~da ¿sabes?, viaja mucho,
ahora mismo esta en España exponiendo sus
pinturas. Espero que haga la portada del próxinto
disco.

NINOSHKA: Sí, hay mucha ira en todas las
canciones, pero es más bien una ira cargada de
energía de cambio, es un coraje por sobrevivir,
uno necesita gran cantidad de mal humor para
salir adelante. Enojarse es bueno, ayuda a que los
jóvenes como yo sigamos adelante. ¿No te
sientes aliviado cuando le mientas la madre a
todo?

LOCUTOR: Ahora que mencionas la posibilidad
de un nuevo material ¿De qué se va a tratar?
¿Hay algo nuevo cocinándose en los estudios de
grabación?
NINOSHKA: No hemos comenzado nada nuevo
todavía. Escribí algunas canciones antes de
volver de Londres, pero hay que trabajarlas un
poco; además, todavía falta que la gente conozca
a fondo nuestro primer disco. Seguiremos
tocando en los clubes. Hay un viaje a Brasil
terminando las fechas en México. El disco sigue
vivo, la gente decidirá cuando es tiempo de
enterrarlo y hacer algo nuevo. Después de eso no
sé, hay unas propuestas para musicalizar una
obra de teatro, un director de Hollywood desea
que la banda aparezca en su película. No hay
nada confirmado, preferimos trabajar sobre la
marcha, ser espontáneos.

LOCUTOR: Bueno, je je, sí, en ocasiones.
NINOSHKA: Esa es la idea princiral del disco:
una mentada de madre con música fuerte.

)

)
NINOSHKA: Esa canción era un chiste, es una
tristeza que la entendieran mal. Trataba de ser

desfile de modas. Son las seis treinta de la tarde.
Hasta mañana.

LOCUTOR: Aquel hombre fue a parar a la
cárcel ¿Es cierto?

LOCUTOR: Lamiendo la suela es una canción
que habla sobre muchas cosas, abarca gran
variedad de ideas, dices en uno de los estribillos:
·'Me jodieron por detrás, me escupieron en la
cara". A mí me viene la idea de una joven al
borde, a la que la vida se le toma insoportable a
momentos. ¿La ira es una de esas ideas?

LOCUTOR: ¿No crees que sea una mentada de
madre muy peligrosa? Cuando salió la segunda
canción promocional del disco: Violando a mi
novia, varios novios entendieron la canción
como una invitación a violar a su pareja. La idea
del placer mediante el dolor fisico del otro está
presente en toda la canción. Leo una rarte:
'•Viólame mi amor, que no me atrevo a decirlo,
házmelo a la fuerza, quiero saber que se siente
ser ultrajada, quiero sentir tu saliva hirviendo en
mi esralda". Se le ha calificado de una machista
invitación al delito.

irónica. Sobrestimé a 1ni público. Trataré de no
hacer más canciones así.

LOCUTOR: Esta fue, señoras y sefiores, la
Ninoshka González, que esta noche estará con su
banda: los Vampiros Sexuales, en el "Hoyo
Negro". No falten a la cita, una oportunidad de
ver en vivo a la mujer del momento. Gracias por
estar con nosotros, Ninoshka. No olvide
sintonizamos el día de mañana, tendremos una
mesa redonda llamada punk rock: fanatismo o

-No sé a qué se refiere. pero no le da
derecho a faltarme al respeto.
-Yo me tomo los derechos que me
vienen en gana.
-¿Quieres que le parta la cara a este
gritón de lotería, Nina? -dijo un guardaespaldas,
un tipo calvo, de dos 111etros exactos y ciento
treinta kilos de peso. Una mole enfundada en un
traje azul muy elegante, que usa mocasín por la
sencilla razón de que nunca aprendió a atarse las
agujetas.
-No vale la pena. Nunca más pondré un
pie en AM, mucho menos en este asqueroso
lugar. Este no es mi nivel.
-Su nivel está a tres metros bajo tierra,
pendeja -dijo el locutor.
-Con su permiso señorita Nina.
El guardaespaldas le propinó un
pufletazo en la mandíbula. El locutor fue a
estrellarse contra el vidrio que separa la cabina,
cayó al suelo y no se levantó. Entraron guardias
de seguridad, todo se volvió un alboroto: bastó
que Ninoshka dijera:
-Ese idiota intento tocarme el trasero,
mi guardaespaldas no hizo más que defenderme.
Prometo no demandar a la estación si me dejan
salir en ~ z.
El director de la estación, el productor
del programa y el guardia de seguridad se
núraron las caras, no teman otra alternativa, era
una pequeña estación de amplitud modulada que
no aguantaría una demanda de la estrella del
momento. Salieron alrededor de la cantante
haciendo reverencias y diseñando las disculpas
más elaboradas, con la vista baja y la frente llena
de sudor.
La Ninoshka subió a un auto negro que
la esperaba afuera de la estación. El

IHI

�guardaespaldas se acomodó en la parte de
adelante. junto al chofer.

-No lo conozco.
conseguiría este número?

-El ensayo comienza a las siete en
punto. señorita Nina ¿Desea ir o prefiere dar una
n1elta? -dijo el chofer

-No lo se, señonta -dijo Gorila. casi
babeando al hablar. la lengua se movía sin
control. y se le dificultaba dejarla quieta en algún
lugar de su boca.

-No necesllo ensayar. no esta noche. )
no creo que ninguna otra. a el grupo sí le hace
falta. han estado tembles estos últimos días.
Vamos a beber una copa. bueno, tú no puedes
beber. estas conduciendo -lanzó una carcaJada y
se despojó de una estola negra que arrojó entre
las piernas del chofer. Gorila -le dijo a su
guardaespaldas- ¿beberías w1a copa conmigo?
Nunca he bebido sola y no empezaré esta noche.
¿Qué te parece?
-Lo que usted ordene. sefiorita Nina,
Gorila está ¡ma servirle.

Gorila podría tener la fuerza de cinco
hombres. pero era completamente idiota. Tenía
la mente de un mño pequeño. era obediente }
nunca decía que no
-Sabes donde esta "El Infierno". Jaime.
-Claro que sí, señorita. ¿la llevo hacia
allá? -dijo el chofer. que no se llamaba Jaime.
sólo que así había sido bautuado por Ninoshka.
-Por supuesto, acabo de invitar a Gorila
una copa. y no soy de las que no cwnplen su
palabra -dio una palmadita en el hombro de su
guardaespaldas; éste volteó hacia atrás ) esbozó
una sonrisa torcida.
En la ¡mte de adelante sonó w1
teléfono. GonJa tomó el aparato y contestó la
llamada. Era una de las gracias en las que
Ninoshka lo había entrenado.
-Un momento. déJeme ver -guardó
silencio unos segundos: no se encuentra. yo le
puedo dar su recado. Ajá. muy bien. hasta luego
-apagó el telefono y nuró a su jefa-. ¿Lo hice
bien. señorita?
-Muy bien Gorila, me tienes
sorprendida: de ser un completo idiota. pasaste a
ser medianamente idiota. ¿Quién llamó?
-Jade, sólo dijo llamarse Jack.

¿Cómo

diablos

Llegaron a "El In.fiemo". Dieron la
,uelta y se estacionaron por la ¡mte de atrás. La
calle estaba mojada y Ninoshka cantinó
despacio, cuidando no resbalarse. Afuera,
haciendo guardia frente a una puerta. los
esperaba Dante. el dueño del lugar.
-Señorita Nmoshka, bienvenida. que
honor el mío de tenerla aquí esta noche ¿Se
quedará hasta tarde?
-No. Hay trabajo esta noche. En el
..Hoyo Negro·· -sonrío elegantemente. sin
despegar los labios
-¿En esa pocilga? -Dante frunció el
entrecejo- Señorita. esta casa está abierta ¡ma
cuando usted lo desee.
-Gracias. prefiero venir por placer, no
por trabajo
Dante se asomaba por encinta de Gorila.
que se interporua entre él y Ninoshka, y la
agasaJaba con un díscurso de bienvenida. Ella se
acercó al auto. le dio instrucciones al chofer de
que volviera alú ntismo dentro de un par de
horas. Canunó por encima de una leve capa de
agua que reflejaba un par de piernas bien
torneadas. envueltas por Wtas medias negras
rotas. que descansaban sobre un par de botas
militares.
-¡Dante. Dante. Dante! Cállate la jodida
boca. Quiero que deJes de molestar y que me
prepares una mesa ¡ma dos, una botella de
whisky.~· una cubeta con hielos.
-Lo siento. lo siento. la he molestado,

que estup1de""z la mía. le ruego me perdone -se
quedó inmóvil frente a la Ninoshka, con los OJOS
mirando al suelo. como un nifio esperando el
cashgo de su padre.
-Dante. nti pequeffo -Ninoshka hizo a
un lado a Gorila y abrazó a Dante, que había
comenzado a llorar en silencio-, debes entender
por qué te hablo de esa manera, sigues siendo un

marica que sólo grita estupideces. entiende que
necesito tranquilidad. quiero pasármela bien ¿Si?
-Metió su mano entre los cabellos rubios de
Dante, le rnasajeó con los dedos el cuero
cabelludo y logró hacerlo dejar de llorar, dándole
un beso en la frente. Ahora ve a preparar todo.
- Y entró cantinando suavemente, meneando su
trasero de un lado a otro, y con la mirada
endulzada gracias a w1 beso de la reina. de
Ninoshka.
-Gorila, antes de irnos. hazme el favor
de ¡mtirle la cara a ese imbécil. y recuerda
patearlo muchas veces entre las piernas.
Gorila asintió con la cabeza y sólo dejó
escapar un sonido gutural en señal de
aprobación.
En la sección VIP estaban, además de
Ninoshka y su guardaespaldas, una actriz de
comerciales de televisión que visitaba la ciudad
para promover su nuevo disco. y un famoso
director de teatro tontado de la ntano de un joven
y apuesto actor de telenovelas. Era un apartado
pequeño en la parte alta, que se dividía por un
vidrio gigantesco y que servía al mismo tiempo
como una gran pantalla que pemtitía ver el
ambiente dentro de la disco. La música era sua,e
y el servicio de primera.
-Y, dime Gorila ¿Bebes seguido?
-Señorita Nina, je je, que preguntas hace
-dijo ruborizándose un poco y agachando la
cabeza.
-No importa muchachote, beber te hace
bien, al menos confundes tu imbecilidad con
embriaguez, y no te das cuenta de lo que sucede
a tu alrededor.
-No se crea -dijo poniéndose muy serio
y acomodando el teléfono celular sobre la mesa-.
Sé muchas cosas, sé cwdarla a usted por
ejemplo.
-¡Perfecto! ¡Bnndemos por eso!
Ambos llevaron su vaso a los labios.
Ninoshka bebió suavemente. como si tomara
agua de una flor. Gorila derramó un poco de vino
en las solapas del saco y se quedó callado.

-Estoy realmente jodida. Bebiendo con
un retrasado mental. Pudiendo estar con quien se
me antoje -pensó Ninoshka.
El teléfono sonó nuevamente. Gorila
estaba abstraído bebiendo su whísk). y casi tira
la botella al tratar de contestar.
-No. ya le dije que no se encuentra ¿Qué
tiene que ver nti madre en todo esto? ¡Qué!
¿¡Quién habla!? ¡Le advierto que... ! -Gorila se
había puesto de pie J gritaba, llamando la
atención de todos- Colgaron señorita Nina.
-¿Qué pasa? ¿Sucede algo? ¿Quién era?
-dijo Ninoshka, un poco nerviosa.

-Decía llamarse Jaclc, y dijo que iba a
matarla.
La Ninoshka temtinó de un solo trago la
bebida y pidió a un mesero que le llenara el vaso
por segunda vez. Gorila estaba irritado. daba
vueltas alrededor de la mesa.
-Tranquilízate. eso es natural, la gente
famosa recibe llamadas así todo el tiempo: es
parte de este trabajo. La gente te odia, se
obsesiona contigo -dijo, tratando de calmarlo-.
Me siento halagada. ya pertenezco a las estrellas
que reciben amenazas por teléfono.
-Usted no se preocupe señorita Nina,
Gorila está para protegerla.
-Ya lo sé, por eso no tengo nada de qué
preocuparme -agarró el teléfono celular y lo
metió en la cubeta de los hielos-. Este tipo ya
conoce el número; ese aparato está jodido, ya no
sirve.
-Usted no se preocupe señorita Ni.na.
Gorila está ¡ma protegerla -repetía enfurecido.
-Ya me lo dijiste, Gorila. Te repito que
no estoy preocupada, sé que tu mrnenso cuerpo
va a protegem1e. Cualquiera diría que eres a
prueba de balas ¿Cómo podría preocupanne?
Siéntate. quiero hacer un brindis: ¡Por mi éxito!
¡Porque soy tan famosa que me quieren matar!
-A su salud señorita Nina -dijo toda,ia
un poco intranquilo.
-Quita esa cara de preocupación que me
estás arruinando la noche.

111

�-Lo que usted diga -y dibujó en su
rostro una sonrisa falsa.
-Eres un idiota.
Gorila compuso su rostro. reía sin
rJZón. trataba de aparentar que se la estaba
pasando bien_ Ninoshka daba un paseo con la
Yista a todas las caras que veía. Sentía que los
conocía a todos. porque estaba segura de que
todos la conocían: ese .simple hecho bastaba para
que los rostros le parecieran familiares. Bebía
mucho y no soportaba el cigarrillo. Las botas le
incomodaban. No le gustaba usar las medias
rotas. Se aburría de su pelo negro. largo y
enredado. No le gustaba su guardarropa obscuro
y sin vida. Sin embargo. ella era la Ninoshka
González. y así se vestía ella. Se acordaba de
Julieta. la extrañaba de vez en cuando. pero no
podía volver atrás. Julieta había muerto. siempre
había estado muerta. era invisible; ahora todos
conocían a Ninoshka y eso le gustaba. porque
ahora era fuerte. famosa. y era tan importante.
que alguien la quería matar.
-¿Alguna vez has matado, Gorila?
-Una vez maté un perro -asomaba los
dientes y un hilillo de saliva se le escapaba por la
boca-. Un perro grande.

seguir bebiendo. Trató de recordar quién era
Cuco Sánchez. sin tener éxito.
-No quiero que dejes que ningún
pend~jo suba al escenario mientras estoy
cantando; que no se me acerque nadie. la última
vez un idiota me pasó el brazo por la espalda y
cantó la canción, no quiero que cualquier
adolescente perturbado arruine mi trabajo.
-Ninguna persona la molestará. Lo
prometo. -Gorila se revolvía en su asiento y
miraba la cubeta de los hielos-. Señorita, el
teléfono esta en la tina.
-Déjalo alú, no quiero más llamadas
molestas. ¡Mesero! ¡Más hielo! - rápidamente un
mesero se acercó a la mesa.

mirada a Gorila: le decía con los ojos que era
hora de ir a despedirse de Dante.
-¿Patearlo entre las piernas?
-Exacto. Y dile de paso que no vamos a
volver, que existen otros lugares mejores en los
que una verdadera estrella como yo. puede
divertirse.

-¿Cómo se siente, señorita Nina?
-Lo que usted mande, señorita Nina.
-Trae la botella, los vasos y la cubeta de
hielo, ya pagarnos por ella y no la van1os a dejar
aquí, viene con nosotros.
-Sí. Botella, vasos, hielos, patearlo entre
las piernas; dar el recado. Entendido.

-Hay un teléfono en la cubeta, señorita.
-Si. llévesela con todo y eso. Y dígale a
Dante que es un imbécil. que lo dice la
Ninoshka.
El mesero recogía nerviosamente la
mesa. Ninoshka palmeó el trasero del muchacho
y le preguntó:
-¿Eres virgen?

En su saco guardó la botella, metió los
vasos en la cubeta, y se alejó caminando con
rumbo a la oficina de Dante, que se encontraba
muy cerca del salón VIP.
Ninoshka bajó las escaleras y entró al
bafio, un Jllf de jóv.enes se besaban sin darse
cuenta de la presencia de la estrella; ella las miró
por un momento hasta que el peso de la mirada
las hizo darse cuenta de que alguien las
observaba.

-¿Perdón?
-Yo una vez maté a una persona. Se
llamaba Julieta.
-Que cosas dice señorita. Usted sería
incapaz de matar a alguien.
-Y tu serías incapaz de comprender una
maldita cosa en toda tu vida -lanzó una
carcajada que rebotó en las paredes del lugar-.
Por eso me gusta estar contigo, porque eres un
completo idiota que no entiende nada. pero que
sabe hacer bien su trabajo. Sin ponerme
sentimental, creo que eres la única persona a la
que parece que le importo y nunca me ha pedido
un autógrafo.
-Mi mamá tenía un autógrafo de un
señor que se llamaba Cuco Sánchez.

Ninoshka entrecerró los ojos y dio un
trago a su bebida. Sentía el mareo de la
embriaguel.. un leve hormigueo le recorría todo
el cuerpo y le daban cada vez más ganas de

'*'

-¿Tienes algún problema? -&lt;lijo una de
-Contéstame lo que pregunté o hago que
te despidan en este momento. Y no mientas
porque me doy cuenta cuando alguien trata de
tomarme el pelo.

ellas.

Un rubor rojizo le cubrió el rostro,
tembló un poco al hablar, pero contestó
sinceramente su pregunta.

Se le había corrido el maquillaje, pero
sólo le daba un aspecto más siniestro a su
indumentaria. Gorila la esperaba afuera,
sosteniéndole la puerta del auto, portando una
gran sonrisa y unas manchas de sangre en el
cuello de la camisa.

-Sí señorita. Lo soy.
-Es una lástima eres bien parecido, creo
que debo hacer algo al respecto -lo tomó de la
corbata y le pegó los labios a la oreja-. Toma este
dinero, es para que vayas con las putas -y le
acomodó un par de billetes grandes en la bolsa
de la camisa-. Ahora trae la maldita cuenta que
es hora de que me vaya.
Al mesero le temblaban las manos
cuando llevo la cuenta a la mesa de la Ninoshka.
Ella lo ignoró por completo por dedicarle una

llegara a un punto en que no entendiera ni una
sola cosa. No podía dar marcha atrás. era
demasiado tarde para eso, después de haber
probado la fama, sería imposible vivir sin ella.
Dentro de poco, una masa de jóvenes le
aplaudiría al momento de pararse en el escenario;
los odia pero al mismo tiempo no puede
prescindir de ellos.

-No, ninguno -abrió la llave del agua y
se mojó la cara y el pelo.

-Dante duerme sobre la alfombra r~ja de
su oficina. Adentro la esperan la botella de
whisky y unos bocadillos que robé de una mesa.
-Gracias, Gorila.
Subieron al auto y arrancó con dirección
del "Hoyo Negro". Ninoshka bebió whisky
mientras pensaba en todo lo que le había
sucedido hasta ahora. desde el ascenso a la fama.
hasta las dos chicas que había visto besarse en el
baño; tenía qu_e asimilarlo todo antes de que

-Me siento de maravilla -sonrió sin que
nadie la viera-. Jaime, necesito que me esperes
cerca de la salida de emergencia, puedo salir en
cualquier momento, y quiero irme de inmediato.
Gorila, por ninguna razón te separes de mí -&lt;tio
un trago a su whisky, miró por la ventana, cerró
los ojos, los apretó fu~rtemente y los abrió
despacio, muy lentamente. Esta noche hay que
alimentar a la bestia. El mundo me necesita,
alguien tiene que mentarles la madre; necesitan
dioses, héroes, me necesitan a mí. A Ninoshka.
-La necesitan ellos -dijo Gorila,
sonriendo y seflalando a los jóvenes que
caminaban por entre las calles. y que
seguramente, sin dudar por su apariencia, iban
directo al "Hoyo Negro".
Todas las luces estaban apagadas. En la
obscuridad sólo brillaban las brasas de los
cigarrillos encendidos que iluminaban algunas
caras repletas de aretes, de cicatrices hechas
premeditadamente -la moda es adornarse la cara
con cortadas, la auto flagelación está IN-. Los
Vampiros Sexuales habían subido ya al
escenario, de pronto se escuchó en la guitarra el
primer acorde de "Soy menos que nada". Un
rayo de luz iluminó el rostro de Ninoshka, tenía
los ojos cerrados y la cabeza echada hacia atrás,
cantaba casi sin mover los labios: "Soy menos
que nada, soy menos que tú, soy la sangre
derramada, soy el sueño que no existe, soy el
suelo que pisas".
Los gritos eran ensordecedores.
Ninoshka se movía lentamente sobre el
escenario, como una serpiente enredándose en el
micrófono, acomodando entre los dedos el cable
y contorsionándose como si tuviera un suave y
dulce orgasmo. El público había dejado de gritar
y todos la observaban. se había adueñado de la
noche y de los ojos de todos. Podia sentir las
mimdas recorriéndole el cuerpo, subiéndole
despacio por las botas. metiéndose debajo de la
falda. acariciando el vientre. pasando por entre

..

________

�los senos. apretándole el cuello, sofocándola.
dejándola sin fuerzas. Sabía que delante de ella
había una multitud que la idolatraba, los
consideraba idiotas, pero saboreaba esa
veneración que le tenían. Fue justamente en el
momento en que comenzaba el solo de guitarra,
cuando entre el ruido de la multitud escuchó w1
susurro que decía: Julieta. En el público veía
rostros conocidos. caras conocidas sólo por los
ojos de Julieta. Sintió que el suelo se movía. Se
agarró del micrófono. y agachó la cabeza. Volvió
a escuchar el nombre de Julieta w1 par de veces
más. Había tenninado el solo de guitarra y era su
tumo para cantar. Levantó la cabeza y entreabrió
los ojos. Cantaba y al mismo tiempo buscaba con
la mirada el lugar de donde provenía el susurro.
No volvió a escucharlo en toda la noche, de vez
en cuando veía imágenes fanúliares, lugares
comunes, dentro de sí misma habitaban los
recuerdos, estaba empezando a creer que cuando
uno mata a alguien posee su alma, algo se queda
en el interior del asesino, algo como un rostro.
un nombre, el nombre de Julieta.
El sudor le cubría la mayor parte del
cuerpo. Era como l;l11 segundo vestuario, por
dentro tenía frío, le daban escalofríos que
parecían éxtasis, pequeñas convulsiones de
emoción que el público vitoreaba cada que
ocurrían. Es toda una verdadera artista, decían
algw10s. Así transcurrió la mayor parte del
concierto. el desdén que mostraba en su
actuación era celebrado por todos. entre más
parecía odiar lo que hacía, más la adoraban.
Podía mentarles la madre y esto sólo ocasionaría
vender más discos.
Antes de ternúnar la última canción,
Ninoshka había abandonado el escenario y
cuando todavía alcanzaba a escuchar a su grupo
tocar. ella ya estaba sentada en el auto, bebiendo
whisky y escuchando como la aplaudían. El
concierto había sido un éxito. una joven se cortó
las mui1ecas en el baño, un punk le abrió la
cabeza a un amigo y algunos ternúnaron lo
bastante drogados como para quedarse tendidos
sobre el suelo mojado de las calles alrededor del
··Hoyo Negro". Aun así la mayoría quedo
satisfecha: el dueño del lugar había acumulado
una pequeña fortuna con la venta de las entradas
y de cerveza: el público quedo extasiado: los
periódicos te1úan de que hablar: y Ninoshka se
lleYÓ los aplausos. dinero en efectivo y mucha
publicidad

Quería largarse lo antes posible de ahí.
Apresuró el trago de whísky y ordenó al chofer
que arrancara a toda velocidad y que diera
vueltas por la ciudad

1ri iff,i ;J ;J •41
detenga. quiero una fiesta rodante. Y tú. Gorila.
quita esa maldita cara. no quiero que me arruines
la noche.

-Usted es muv inteligente. señorita
Nina.
-Yo no soy inteligente. Gorila. Soy algo

-¿Todo bien, señorita? -preguntó el
chofer.
-No podría estar mejor, Jaime.
-Me da gusto, señorita.
-Son un montón de imbéciles, pero los
adoro.
-¿Se refiere a nosotros, sefiorita Nina? dijo Gorila, poniendo una cara triste y apuntando
el pecho con su dedo regordete.
-No, Gorila; ustedes son mis empleados,
les pagó por que me sigan a todas partes y hagan
lo que les ordeno, están aquí para cumplir mis
caprichos por un buen sueldo, y quiero que así
siga. Los amo porque les importa un carajo lo
que hago, sólo les importa el dinero.
-A nú no, señorita Nina, yo si la quiero
-replicó Gorila.
-¿Y a Jaime? ¿Quieres a Jaime, Gorila?
-decía Ninoshka mientras se le dibujaba una
gran sonrisa en el rostro.
-Por supuesto, quiero mucho a Jaime Gorila sonreía y enseñaba su gran lengua
mientras hablaba.
Ninoshka se carcajeaba y daba sorbos a
lo poco que quedaba de la botella de whisky, la
miró detenidamente y dejó de reír. Con tono
fuerte, dijo:
-Yo sé por qué nos quieres. Gorila.
Mientras estaba ahí adentro cantando frente a
una bola de idiotas. tu estabas sentado aquí
bebiéndote la botella. Idiota.
-Lo siento señorita Nina, lo que
fue que...

-Lo que usted diga, lo que usted diga -y
trababa de componer su rostro. lo que le
resultaba gracioso a Ninoshka y la hacía sonreír
de nuevo.
Ambos reían, mientras el automóvil se
adentraba en una ciudad que padecía de
insomnio; una ciudad en donde los héroes
aparecen por televisión, en el cine, en revistas, o
venden discos y hacen presentaciones personales
en lugares donde se vende cerveza y se
consumen drogas; una ciudad en donde los mitos
son iluminados por juegos de luces controlados
por computadora; su Jlllabra es amplificada por
potentes equipos de sonido, procesada por
complejos aparatos electrónicos, Jllr3 después
ser grabada en un disco compacto y después ser
vendida a miles de personas.

peor.
Ninoshka se ~jó caer en el asiento de
atrás y bebió directan1ente de la botella.
-¿Cómo terminó el día para usted,
señorita? -pregw1tó el chofer.
-No ha tenninado, Jaime. Todo apenas
comienza.
Y el auto salió disJllrado, atravesando la
noche, las luces de neón. los grandes edificios y
los sueños de una ciudad que nunca duerme; y
cuando lo hace, desaparece y no vuelve a
nuestros ojos, a menos que alguien la recuerde.

Detuvieron el auto en un Seven Eleven.
Ninoshka bajó apresuradamente. mientras Gorila
la seguía un par de Jl!SOS atrás. Ella fue
directamente a donde estaban acomodados los
licores y agarró dos botellas de vodka. Gorila
vigilaba la entrada y se rascaba la barbilla.
-Lo siento sefiorita, no puedo venderle
eso -el dependiente dio golpecitos con un dedo a
un reloj que tenía en la muñeca.
Ninoshka acomodó las botellas en el
mostrador.
-Mira muchacho, no quiero que me
vendas nada Quiero darte este dinero -Gorila se
acercó y deslizó tres billetes grandes sobre el
mostrador-. Ahora quiero llevarn1e a este par
conmigo sin que haya ningún problema
¿Estamos de acuerdo?
-¿A qué se refiere? Yo no veo nada aquí
-dijo mientras se guardaba los billetes en la
bolsa del pantalón.

Jl!SÓ

-¡Cállate! Jaime. Jllí3 en la proXlllla
tienda que veas, hay que comprar más de beber.
Después quiero que des vueltas por la ciudad, no
quiero que falte una sola calle por recorrer. Llena
el tanque de gasolina tantas veces como sea
necesario. Quiero la máquina andando, que no se

-Inteligencia, Gorila. eso es lo que
admiro en las personas. ese muchacho fue muy
inteligente, sabe muy bien que él trabaja por
dinero, y ninguna maldita ley de venta de horario
de bebidas le va a impedir ganárselo -dijo
Ninoshka, núentras salia de la tienda ~• abría wia
de las botellas.

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________

�LOS ANGELES NO
MATAN
Allrelio Regalado Hemández

El edificio era viejo. Estaba abandonado
seguramente como consecuencia de w10 de esos
litigios que se rnelvcn eternos. Sin embargo. de
un tiempo pam acá se había convertido en
refugio de Yagos y borrachines. Así que su
interior se veía como una porqueriza. Además
olía como tal. Y no eran cerdos_ sino hmnanos.
quienes la habitaban. Personas. anúgo. como
usted y com_o yo. humanos para los cuales la
sociedad ya no tiene un núnimo gesto de
generosidad que les haga sentir que su füturo
puede ser diferente.
Luego de sortear latas_ montículos de
basura y excremento_ llegué hasta donde estaba
el cadáver de Chano. el tío de alguien que vendía
periódicos en las calles y cantinas del centro de
la ciudad. Alguien lo había apm'\alado con safia.
Le conté veinticinco pw1aJadas: una en el rostro
y el resto en el tórax. No había indicios de que se
hubiese defendido. Seguramente estaba pasado
de droga y alcohol al 1nomento del ataque.
Perdido en sí mismo e indefenso. Por Ja rigidez
del cuerpo. hacía más de 24 horas que lo habían
ejecutado.

el universo. Cuando hubimos reposado un poco
la cena. le dije:
-Bien. ahora quiero la verdad.
-¿Cuál verdad? -inquirió. inseguro_
agazapando su ser detrás de un gesto súbito de
sorpresa.
-Tú lo mataste. ¿no es cierto?... Tienes
residuos de sangre en las uñas y, extrafiamente,
te has cambiado de ropa. Además, pese a ser ya
un cadáver. noté que le mirabas con odio.
Evaristo no respondió. Sólo se limitó a
sollozar. Luego, asintió con la cabeza. Después
me explicó que Chano había abusado
sexualmente de él doce días antes. Tan1bién me
confesó que había esperado pacientemente a que
aquél se pusiera una cruzada de alcohol y
cemento para poder cobrarle la afrenta. Tenía
que matarlo, si no nunca me lo hubiese quitado
de encima. Era él o yo. me dijo.
Este era apenas mi primer caso, y lo
había resuelto rápidamente. Apenas un mes
antes. había decidido convertirme en w1
i11vestigador privado, en un Philip Marlowe fino

-¿Sospechas de alguien? -le pregumé a
faaristo.
-No. De nadie -. contestó. sin mimnne a
los qjos.
policía.
Al salir. respiramos algo más decente
que el .iirc de .iquel mul.idar rancio de orines y
moho. ln\'ité a cenar al pequciio y fuimos al café
de ( "hapt ~- Ordenamos un mondongo y lo
consumimos como si no hubiern nada mejor en

f1i

ORACION DEL
CARTERO

Juan Alejandro González l
De caqui. de azul o de gris. todos
llernmos. alguna vez. el corazón de un cartero.
Una carta en la mano. Una estampilla en el alma.
Una mochila a cuestas.

Todos. alguna ,·ez. llevamos las alfo~jas
preñadas de noticias. de sueños. de esperanzas.
de ineYitables desgrncias._Y cargamos con ellas a
lo largo de calles y veredas. Y llegamos a la
dirección exacta. Y tocamos con dos nudillos
breves a la puerta. Y entregamos la
correspondencia a la persona indicada por el
remitente -bajo la mirada perruna de los perros-.
mientras a\'anzamos un poco más allá. por
encima del hombro. wrn tímida mirada hacia el
interior de la casa para obsen·ar. por dentro. a la
persona encontrada.
A todos. como a cualquiera alguna vez.
nos despidieron con un lacónico gracias. Y nos
dieron con la puerta en la nariz. en algún
corredor sin salida. abandonados a los colmillos
del perro. de nuestra perm suerte. rJsgando la
fina tela · de nuestros sueños más caros. Y
regresamos a nuestro origen bajo la lluvia
obstinada. con el corazón anegado en los zai:xitos
y la ilusión ahogada en tanto charco.

El pequefio Evaristo. que observaba
todos mis movimientos con atención. fue quien
me m·isó del cadá\'er de Chano. faaristo tendría
unos catorce años y había crecido en la caJle. Lo
adoptó la mala vida. esa cabrona que no se pone
exigente con nadie y acepta al que quiere estar
con ella. Así que aJú estábamos los dos. Bueno,
los tres. aunque uno ya estaba liberado de toda
lágrima y dolor. La luz de la luna llena dotaba el
escenario de tonos azulados y tristes.

-Bien. dmonos de aquí y a\'iscmos a la

-Grncias. galán -me dijo. v se fue a la
estación tan rápido como se lo ~rmitían su única
pierna y su muleta.
Cuando lo perdí de , ista. pensé que tal
,·ez faaristo rnlYería a matar a alguien alguna
,·ez. si es que antes no lo mataban a él. Sin
embargo. me consolé pensando que. encarcelado.
se hubiera c01ffertido en m1 peor indiYiduo.
como tantos otros que conozco. Además era un
niño. Y para ellos debe haber espera,v.a. Encendí
un cigarrillo y me dirigí a la estación de policía.
tarareando aquella canción que se titula /,os
ángeles no matan.

y romúntico. un detective humru1amente rudo.

Así que. escuchando los consejos de mi
conciencia. no tuve más remedio que darle tmos
pesos al chico y recomendarle que abordara el
primer tren que se dirigiera a cualquier parte del
país. Al olvido, hijo. le confié.

Pero también es cierto que a todos nos
fue dado. algw1a vez. un doce de noviembre. un
día fenado por minúsculas monedas que dejaron
la música de su tintineo en 1.1 mano anhelante.
Un dia del afio en que nos ac.iriciaron el conuón
por dentro. El mes de un día en el que hasta el
perro se cmperrJ en logr.ir ser el mejor amigo del
11(\mbre Un dí.i entero. sin sol y sin agua. para
quitamos el 1.a¡x110 que nos aprieta el paso del
camino hacia la muerte. un día para sobamos el
callo del fracaso. el juanete del sue110. el 010 de
pescado del dí.i siguiente. cuando el jefe n1éh·.1 a
sus trece ~ , oh amos a obsenar con 1ristC1:1 este
_1ucgo de estampillas con que Dios ha ofrecido a
sus monal.::s.

'*'

�NUEVO VIAJE
ALAEDEIJOR DE

MIMISMO
Fernando Benítez

En mi segunda visita a la Sierra. el
Yerano de 1962. María .Sabina no quiso bajar a
Huautla ni aceptó que la ceremo1úa de los
hongos se rcalilara en la casa de la profesora
Herlinda. Exigió cuatrocientos pesos. pan.
cigarros y una botella de aguardiente. pero a su
,·ez ella ofrecía una ceremo1úa celebrada en su
alta cabaña -está en la cumbre de una de las
montañas que dominan a Huautla-. donde
paniciparían como auxiliares y cantantes dos
sobrinas y una nieta.

"

La propuesta. formulada a traYés de
intermediarios. tenía sus pros y sus contras.
Corríamos el peligro -según se confirmaría
adelante-. de que la ceremonia careciera de
recogimiento ~ el orden necesarios. y JXH
ai1adidura existía d inco11\'enie11te de que.damos
atrapados en su cabai1a más tJCmpo del deseado.
Por otro lado. existía el atractirn de realiLar la
ceremonia en el dommio pri,ado \'.te María
Sabina. en el sigilo y en la autenticidad del
mundo mazatcco. Me decidí a correr la aYentura
con todos sus riesgos ~ a las 7 de la noche.
montados en mulas ~ en caballos. iniciamos la
marcha 1111 hermana. la sc11ora Zumalacarregui.
una amiga suya. el astrónomo Enrique C.n·ira ~
la profesora Hcrlinda encargada de cuidar a las
mujeres.
Si bien ~o conocía los cfe~tos químicos
de la psilocibina. sobre mí pesaba obscsi,·o el
delirio anterior y no tenía el menor deseo de
re, oh·cr los posos del subconsciente 111 de
asistir. como un testigo for;ado. al desfile de
mis reminiscencias. Seguía pensando que tomar
lo~ hongos cqu,,alia a compr.ir un boleto ~ dar
l:J rndta en tomo de uno mism .1 como S(:
comprd un boleto para dar la rnclta al mundo-.
recorre, ~.: uno mismo en 1111 lar~ú , iajc dc,11d,·
nv h,l\ ,;11ia~. ni 1,1,11),¡s ni po~,hl~s i1111er.1110~
1e tcni:: ,1111.:do ,1 ese , udo ;:;pcctr:il \olm. to~
.:sca~0s c1;:,c,s ~ k)s :1h11nd:1111es i11ficrn0~ ,tlK
1n11·g,,111 m1 ¡x.i,ac.lo a la .111~11,,,a irr.1::1011:•I del
:ra!K'C , ,11 111;!.llh, t,,.mpc, LSl,,h: d,·,.ditt,, "
s:ifnr l:1 ¡Jllk'b:i ~a q11c b .::,p~ri.::11-•a 1kl :1 :• •
1

fl=i

pasado fue. con sus dolores y sus
desgarrnmientos. una experiencia nueva que me
a~11dó a conocerme y de la que salí enóquecido
espiritualmente.
Un médico amigo. el doctor Raúl
Founúer. me había propuesto adnúnistranne una
dosis de psicolicibina en la Escuela de
Medicina. pero a mí no me interesaba traganne
unas pastillas en un lugar ci\'ilízado rrúentras
escuchaba w1 concierto de Beethoven. Me
interesaban los hongos unidos a su paisaje de
nieblas, a los ritos mágicos ~ a la atmósfera
religiosa propia de esos antiguos ágapes. La
primera vez sufrí demasiado porque tomé una
dosis excesiva de hongos -excesiva al menos
para nú naturaleza- y no me sometí dócilmente a
la técnica de María Sabina. El éxtasis tiene una
técnica y si no la tiene hay que inventarla.
Contra la angustia irracional que provoca el
desdoblamiento de la personalidad y el número
excesirn de las remilúscencias. contra ese bisturí
que nos saja po1úendo al descubieno la soledad.
la frnstrnción. los instintos animales del hombre
-el cuadro patológico de Sahagún-. quizá no
h.ava otro antídoto que tomar la mano de una
m~ljer ~- descender con ella a los círculos
infernales de nuestro yo. sentirse defendidos por
su ternura. )8 que el amor es lo ú1úco positivo
en medio de las negaciones que nos cercan. lo
único que puede salvamos de la condenación
eterna.
Se debe confiar en el ch.amán que dirige
el éxtasis - por eso es tan importante su elección\' si no es posible crear un ambiente de intimidad
~- de recogimiento -la propia Maria lo destmye
en pane haciéndose acompai\ar de sus
familiares-. resulta indispensable desatenderse
de los ni idos y de las manifestaciones ajenas a la
ceremonia. El canto ,· las palmas de María
- incitaciones y desfallecimientos. júbilo y
triste1.a rompimientos brnscos y llamados
rn1pcra1i, os- conducen el trnnce y naturalmente
las ,·occs. las risas. los ronquidos interfieren en
el ~crcbro alterado por la psilocibina: el que
~·omw lo&lt;, hongos oye esos rnidos y los
i11tcrprcta confornw a la lógica de su delirio y
,nuchas , cccs son estas interferencias las
-.::~¡x1w,,mic~ de la desconfianza. de la cólera. del
,e,,,· ,111c1 te, de ,-L~jac,ón o de burla que
J·:&lt;-, .rtu.m el 1ra11c1:

Las cosas pues se presentaban mu~
diferentes a como se presentaron en 1961 . Tenía
de mi lado la ternura de las dos mujeres que me
acompañaban y su deseo de ayudarme como
guías en el descenso a los infiernos era para mí
de w1a importancia esencial.
La luna en menguante, tardaría dos
horas en aparecer. En el profundo azul nocturno
la vía láctea parecía ascender impetuosa.
levantando consigo el cielo. Abajo quedaba
Huautla. Sus luces mortecinas. pcquefias
manchas estáticas y amarillas. el sordo golpear
de las plantas y los agudos ladridos de los perros
se desvanecían a medida que el silencio de las
alturas y las nubes de Sagitario, las nubes de
estrellas cintilantes del Centro de la Galaxia, se
imponían con la intensa vida del alto cielo
despejado. Las cimas de los montes brotaban de
las grandes masas de nubes aplastadas en las
faldas, pero ese espectáculo fascinador, esa
grandeza hecha de infinitas grandezas
superpuestas también aparecía disminuida
-atropellada seria el ténnino jus\o-, ante las
nubes de Sagitario. ante aquella pleamar sideral,
flujo y reflujo de nebulosas. de estrellas azules,
de estrellas rojas, de estrellas gigantes y enanas.
latiendo, avanzando y retrocediendo -mareas,
resacas-. sobre los abismos de polvo oscuro.
De tarde en tarde surgían cabañas y los
perros ladraban. Recordaba entonces la prueba
que me aguardaba y sus consecuencias
imprevisibles no dejaban de angustiarme.

Sumido alternativamente en estas
consideraciones y en la contemplación de la Vía
Láctea. llegamos a la casa de María Sabina. La
casa, es un simple cuartucho de madera y tejado
de lámina levantado al borde del camino que
lleva a las riberas del Santo Domingo. Está
dividida en dos partes: la posterior. servía de
alcoba a seis o siete nietos: la anterior -la
separnba una división de tablas-. servía también
de alcoba y de sala de ceremonias. En el altar.
carente de ofrendas. descansaban los hongos
sobre una hoja de plátano, un incensario de
barro. velas, piciate y un ramo de llores.
María me reconoció en el acto. A,·a1izó
con su paso ligero y tomándome la 111an0 le

habló en mazateco a la profesora Herlinda sin
d~jar de mimarme.
-Dice María Sabina que debe usted
estar tranquilo -&lt;fijo Herlinda-. Esta vez no
habrá interferencias de brujos. Todo será
distinto.
La cabaña estaba llena de gente. Los
1úfios medios desnudos asomaban por la conina
que cubría la puerta. Las tres cantadoras. la 1úeta
y dos sobrinas ocupaban ya sus puestos frente al
altar. Una de las sobrinas. joYen pálida y
delgada. de grandes y dulces ojos que cargaba a
un rufio pequeño, habría de revelarse como una
buena acompañante de María Sabina. Poseía una
voz apasionada y su Juventud. unida a su
reciente maternidad ofrecían un sefialado
contraste con la voz ronca y la austera vejez de
su maestra. La otrn sobrina. tenía w1a cara
angulosa y unos ~jos duros y brillantes. Ninguna
usaba ya Huipil. Aunque las tres conocen los
cánticos chamánicos por haberlos escuchado
repetidas veces, cuando María callaba para
darles w1a oportw1idad de intervenir. cantaban
canciones mexicanas o plegarias de las que
entonan las devotas en la iglesia.
Estaban presentes así núsmo dos
hombres de la fanúlia, la hem1ana María Ana. y
posiblemente cuatro o cinco parientes que
entraban y salían a cada rato. El astrónomo
Chavira se sentó en una viga adosada a la pared
del cuartucho y nosotros tres ocupamos el centro
sobre unos petates, acompañados de la profesora
Herlinda.
Maria sahumó los hongos y nos ofreció
seis pares a cada uno. Los comimos despacio
como tablillas de chocolate y esperamos. Todos
l1ablaban en voz alta: los niños corrían y
chillaban desaforadamente. La curandera.
recogida en sí misma, tomaba aguardiente y
fumaba sin descanso. También aguardaba el
milagro. A los quince minutos experimenté w1
frío intenso. Fue inútil que me echara encima los
abrigos y los sarapes disponibles. Temblaba
como si tuviera un ataque de fiebre sin poder
contencrn1c. María se acercó llevando en piciatc.
Me untó la mezcla en las articulaciones
s1üctándomc brazos y piernas sacudidas por los
espasmos. Su rostro graYc. surcado de arrugas.

f¾I

�estaba junto a nú. Salmodiaba en mazatcco. La
profesora Herlinda me elijo que no tardaría en
desaparecer el frio. Debía tener confia1v.a y
desechar toda angustia. Luego María Sabina
, ol\-ió al altar ~ se sentó en el sucio. No sentía
náuseas ni malestar alguno fuera de aquellos
, iolentos
escalofríos
que
contmuaban
sacudiéndome. Tendido boca arriba ,·cía las
, igas delgadas ~ paralelas del techo iluminadas
por la luz mortecina de las ,'clas. Las ,·igas
súbitamcme cambiaron. A lo largo de sus bordes
mostmban una doble hilera de rubíes
descoloridos mas lo suficientemente visibles
para tmnsfonnar la cabaíla en tm palacio de las
.\fil 1· una noches. Desaparecieron los
escalo.fríos. --Aquello·· estaba presente: el toque
m:igico desplegaba su magnificencia irracional.
La roz
Herlinda:

normal de la

Profesora

-Pregunta Maria s1 ,·e usted algo...
-Sí. comienzo a tener alucinaciones.
Se apagaron las ,·clas del altar y las
sacerdotisas cantaron. Principiaba la nue,·a
a,·entura.
Nota. El pasado mes de febrero murió
el escritor e historiador Femando Benítc1.. Con
él desaparece una época de periodismo
comprometido. inteligente y ,·ita!. Gracias a su
trabajo muchos de nosotros supimos lo que era
d n;undo Indígena. el mundo Colonial ~- la
Reforma Gmcias a él. también. conocimos el
humanismo espaiiol. las lcLras mexicanas. el
alucine religioso Sinan de homenaje entonces
estas púginas: ~. cara~. a ,·er si los buenos ~ a no
se mueren. Extracto tomado del libro /.os
/umgm a/11cina111es. Col. Serie Popul,1r. No. 2.
Ed. Era. 1985. Mé.,ico.

UNA EXTRANA MANERA DE DECIRTE ADIOS
Orestes Cabrales lira

Supón sólo por un momento que pudo ser cierto
era un sueño, sí. era un sueño pero una , isión fuera de este mundo
imagina que se puede tener tal , ista
vi las estrellas desde Orión
un cielo estrellado desde otra perspecti\'a
había formaciones estelares que ni en sueños pude haber \"Ísto
había un estanque y plantas e:\1rañísimas
desde ahí yo contemplaba el cielo
un cenit totalmente estrellado
pero con aquellas formaciones concéntricas. triangulares
alargadas. desusadas formas geométricas y miles de estrellas
cientos de ellas formando w1 círculo ahneadas. hacia el centro
la luminosidad que daban a las cosas cercanas alcanzaba
para iluminar tútidamcnte todo
me sentía en total tranquilidad
aunque no sé qué clase de alien era yo que todo lo percibía
había algo extraño en ese cielo
sólo lo veía como un óvalo, no todo el horizonte. sino alargado
visión divina sin duda
ser espectador de ese cielo esas estrellas y ese universo
pues por intentar ponerme en tu lugar
por calzar tus zapatos
anoche estuve ahí.

..

~

1 1 1 ,

l

1 1 t I t 1 1 1

cz

11'

SIN TITIA.O
CAROllNA OlGUTN--

Ya va desapareciendo
Ya el cuerpo -grieta inmensava tragándose hasta la ultima
desconocida de las mías.
Y tiemblan sosegadas
como los cuerpos que han combatido
por la noche.
Las despido en el borde.
No bendiciones. sí banderillas de sangre
y el florido canto de la muerte.
El mudar sólo tiene im testigo:
El espejo que atrae al cort12ón imantado
y re\'ela el beso: el siguiente sello...

IJI

�1ri i,., d;J •&amp;11
calles de líls ciudad~s m~i !:- re11101as"
Fernando Benllez· Prnód1co /.u .irJ/'lwdo.
2000-02-29

BIBUOGRAFIA
ADOUIRIDA

"Cuando ia~ personas. como lds cosas.
son de verdad ~1 andes. par ;- conocerla!! se
necesita ;r pc,r partes Con Fernando
Be111lez hay que proceder así, .' poder
abarcar la amplitud de :-,U hu~lla en la
cultura mexicana moderna Estan el
escritor el reportero. el editorialista. el
ediwr genial, audaz&gt;' comprometido. Está
el feroz amigo de sus amigos. mu\ a la
mexicana: ' Con mis amigos no te metas.
cabron· . El dandy de lengua kilométrica,
el co11esan0 impertmente en las salas del
poder. Los Berutez son muchos:
historiador de la Colonia en los últimos
años, ames fue historiador de lo
inmediato. Sabueso de primera línea para
detectar la literatura. las artes plásticas. el
secreto de lo poético, y promoverlo como
eficaz publicista que sólo anuncia lo que,
en su conciencia, considera digno de ser
conocido". Hermann Bellinghausen:
Periódico !,a .lomaJn. 2000-02-22.

Con el dinero producto de las ventas de
los números uno y dos. el Grupo Cigarros
adquirió los siguientes títulos:
l. Eagleton, Terry: introducción a la teoría
literaria. Precio: $ 71.
2.

Robert Curtis, Ernst: literatura europea y
Edad Media latina. Precio: $ 79.

J.

Bégun, Albert: La tradición clásica l.
Precio: $ 100.

4.

Bégun, Albert: La tradición clásica JI.
Precio: $ 100.

5. Bloom, Harold: El canon occidental.
Precio: $ 405.
Esperamos sean de ayuda a los alumnos
de Letras Españolas. así como a las personas de
la comunidad estudiantil interesada en dichos
temas.
Hasta el cierre del presente número,
manejamos nuestras finanzas umca y
exclusivamente con dinero propio. En adelante.
pensan10s hacer efectiva la ayuda ofrecida por
Dirección. segím la cual por cada peso
recaudado aportará dos. Súmese pues a los $920
gastados en bibliografia la vez anterior los $755
de ésta: multiplíquese por dos y se obtendrá el
total. Esperamos pronto contar con esos
recursos. que serán de gran ayuda para adquirir
nuevos títulos.
Espcmmos que el material bibliográfico
pronto encuentre acomodo en la biblioteca de la
Facultad -único lugar disponible hasta el
momento. Las condiciones de préstamo y
consulta están por definirse. Mientras éstas no
gar~mticen d cuidado de los libros. el Consejo
Editorial de Cigorros se hará responsable de su
difusión~ cuidado.

ltf

"Desde luego creo haberme buscado el
mejor trabajo o al menos el más
conveniente para mí. Después de diez
años de reportero, el periódico se volvió
mi casa. A unos les gusta el ronroneo de
los gatos y a mí me gusta el ronroneo de
las rotativas. Tomar un número recién
impreso, todavía oloroso a tinta y a
madera constituye un placer. El trabajo
del reportero es duro: debe buscar la
noticia y escribirla bien y deprisa. El
director es otra cosa. Como director me
siento en la cabina de una nave fantástica,
cuyas órdenes cumplen abajo los
tipógrafos, los cabeceros, los formadores
de planas, los correctores y los rotativos
Algo nuestro que se va en aviones, en
trenes, en camiones y aparece en las

''Fernando Benítez era un hombre de
muchos gustos y muchas cualidades que
acostumbraba decir: 'mi corazón está a la
izquierda. mi estómago a la derecha y mi
sexo es siempre monárquico'. Era un
hombre muy intenso Un recuerdo para
nuestro gran amigo" Carlos Fuentes:
Periódico La Jornada. 2000-02-22.
"Me fui mil veces de farra con él Íbamos
mucho al observatorio de Tonanzintla y
en una ocasión bajamos con Guillermo
Haro y Agustín Yá1lez a uno de los
burdeles de Puebla. Fernando reunió a las
muchachas y señalando a Yáñez les dijo:
·Chicas. les presento al señor obispo de
Papantla'. Ellas se arrodillaron. le besaron
el anillo y no nos cobraron nada_'· Carlos
Fuentes. Periódico/-,'/ Nor1e. 1000-02-22.

�No es un silencio total el Q.Ue atropella sino un silencio armonioso
Q.Ue maldice al letargo.
irrumpe al sueño

y lo fragmenta en ansiedad.
De la noche y de la lejanía suenan los minúsculos cantos de los grillos

piezas de desvarío.
de desesperación
con el fin en el acento.
Olvidar por un instante la vida, y también a la muerte
la totalidad, como sombra
confusa. sin las líneas
Q.Ue delimitan la presencia.
Es la ausencia Q.Ue se desfigura en el espesor de la memoria.
el caminar inmóvil

sigue el ritmo de los segundos
como interminable regreso.
Todo el pasado se vislumbra con temor, en la inmensidad del amanecer
ahora remoto,
de la soledad Q.Ue vuelve,
del cielo, la luna y el espejo.
El murmuro inhumano de la noche sólo representa. con su magnitud, la incertidumbre.
la pérdida de la realidad,
de la conciencia.
del pasado y de la muerte.

Katia trina (barra Guerrero.

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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>El evangelio según Jesucristo</name>
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        <name>Fernando Benítez</name>
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        <name>Mito de Tristán e Iseo</name>
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                    <text>�Directorio
Consejo editorial:
Fausto Gerardo Valdés
Aarón Aguirre
Carlos Ovalle Contreras
Carolina Olguín García
Roberto Kaput González Santos
Minerva Reynosa Álvarez

Colaboradores:
Gerado Ortega
Montserrat Hémandez Mauricio
Rafael Teniente
Lourdes Falcón
Orestes Cabrales Lara
Vidal Medina
Manuel Ulacia
Alejandro González A.
Jorge A. Sánchez-Mejorada
María Cristina Salazar Juárez
Jaime Garza Guerra
Atari López

Viñetas páginas 3 y 4
Rafael Teniente

Relaciones públicas
Minerva Reynosa Álvarez
Francisco Serrano

Diseño:
Jaime Garza Guerra

cigarros
Número 5
Revista bimestral
Comentarios, sugerencias, despedidas y
demás poppers, favor de dirigirse a los
integrantes del Consejo Editorial, o en
su defecto a la dirección electrónica:
cigarros·tt latinmail.com
Agradecimientos
De nuevo a Re.beca, por la asesoría
técnica y la develación del misterio de
los extraños colores con que la revista se
imprime: "Jijos, han de juntar todas los
colores de tintas que les sobran y con
eso la sacan"; a Harvey Keitel; Iván,
Verónica, el Cosaco, Minerva, Gabriela,
don Arturo; a los años de dolor del
rostro de Dylan; a la seda, encaje y fistol
de David Bowie; a las nalgas magras de
Iggy Pop; Fassbinder, Polanski,
Wenders; las muertes que acompañaron
al oficio: Ricardo Garibay, Olga Orozco,
Rafael Alberti, Fernando Benítez; al
Santos, la Tetona Mendoza y el Cabo;
Tracy Lords y compañía; al Mumo y la
última cerveza helada; al Camarón, Bola
de Nieve, Celso Piña, Ornara Portuondo,
Paquita la del Barrio, Rubén González;
al Vencedor y su clientela de payasos
ebrios, cejijuntos; al Monterrey de
bardas grises, donde una m ano anónima
escribió: "Orinarás concreto."

La revista Cigarros se imprime gracias al apoyo de la Facultad de
Filosofía y Letras de la Universidad Autónoma de Nuevo León.

INDICE
2. GeradoOrtt.ga. Silencio en el corazón de
IWNM.
2. Montsernlt Hémasm Ma\\ricio. Lesson
&lt;&gt;ne.

3. Minerva Reynasa ÁNata. Corazón
cantando en sile11eio.
S. Rafael Tt.niente. Percepciones.
6. Fausto GeranJo Valdés. Y la /klMart»,
distancia ...
10. Lourdes FaJcón. Eplgrafe.
\O. Omites Cabrale&amp; un. L1mes.
11. Vidd Medina. Silio.r cOIICIH'rido.r.
14. Minerva Reynasa ÁNara. Hagamos 1BI
(Paréntesis).
\4. Man\ld U\acia. Viento.
15. AJejauo Gom.áJez A Misiva. Soitetos
votivos para Trevi.
16. Jorge A Sánchez-Mejolac:k Bel7lal'delle:
diary ofvirtual girlfriend.
22. Robert Lowen. Collage.
22. Mana Cmtina Sa\azar Juáttz. Poema.
23. Woody AlJen. La p111a de meNO.
27. Jaime Gana. Todos los hombres han de
morir.
3\. Atan Láptl.. Respuesta a la tri\lia
Cigmros.
32. Grupo Cipros Bibliogrcyia adquirida

ROlADOAA
Para algunos de nosotros aquí acaba Cigarros.
Un año es mucho tiempo cuando atrás queda
ánimo, confianza. La amistad erosiona entre
diseño, corrección de ¡xuebas y el siempre
incumplido calendario. La edición, por lo
general, resulta menor al esfuerzo. Con la
aparición de cada número se pierde la alegria de
la escritura. Llegados a este pmto dos son las
opciones: o se traicionan los motivos primeros (y
fueron pocos y fueron modestos y fueron por
alguna razón siempe incumplidos) o se dimite.
Recmpdos en un muro cualquiera, las manos
dentro del sobretodo, el sombrero ligeramente
ladeado, decimos adiós a todo eso (la fuerza y la
paz. las nobks ambidones), con la wra
melancolia con ~ termina un film detectivesco.
Ya otros se encargárán de poseguir o
transformar la revista. Tuvimos la suerte de

contar con gente lo bastante diversa pua que asi
fuera. La colilla sobre el cenicero será feliz, toda
vez que fue compartida.
Del trabajo hecho vale decir lo &lt;J1C el sd'lor
Teste: No he retenido ni lo mejor ni lo peor de
las cosas: queda lo que ha podido quedar. Poco

como es, acompaña a ese filón de aciertos el
recuerdo de las horas empleadas en formar cada
número: )a.e; maflanas en el Mercado Juárez, las ·
librerías de viejo como distracción y refugio, las
ancianas con bolsas de mandado repletas de
yerba, las ~hachas en zapatos goma cruzando
la calle para entrar al colegio, la modorra del
último estudiante que cruza el portón y maldice,
dejando atrás la calle y la vida; los mediodías en
plazas públicas, mordiendo el sol y la rabia de no
ser nosotros los que plisan la falda, cogen el
muslo de la mujer en el pasto; las noches, las
putas, los autos, la ciudad pegada a los huesos,
metida en la cama; el trabajo vuelto a empew:,
hecho a destajo en dos computadoras lentas, el
papel robado, la tinta dada; la amistad como otra
forma de desesperar y condenarnos; el jodido
entusiasmo de la tarea cumplida; la
insatisfacción de quien alumbra sus lecturas con
la punta del cigarro, y al amanecer encuentra
sóloceniz.as.
Para algunos de nosotros - ya se dijo- este es el
último toque. Nos vamos. Queda lo que queda.
Grupo Cigarros.-

____,.;;¡,_;---=~----===~ ~--=--~"--=-

�1-rifCi;i;f:&amp;+1·
COAAZON
CANTANDO EN

......-..

SI ENCIJ EN R

COIIAZON DE IVANA

SIENCIO..._

Para Miguel F., quien comparte este réquiem

Mi corazón estúpido que se cuelga en la ráfaga
del agua
Se inunda de alba
Salpicado de muerte se encorazona de corazón
Con la fruta más verde, con la tinta más negra
Mi corazón confundido
Se transparenta
Agustín García Gil
Es demasiada luz, pequeña, como para 1JJC un
sonido
interrumpa tu sueño.
No le basta el mundo a tu partida.
Pero qué dulce dueles.
Hoy es miércoles por todas ¡rutes, quiero decir,
que dueles por todas partes.
No padeces ya el sol que te ha llevado, el mismo
que te trajo y hoy está completo.

Ahora, el alba se nos está colando por la nariz.
(Miguel no se ha querido levantar esta mañana,
y yo no sé consolarlo).

-llll'll

1.ESSONONE

llll'lil~lllllllcll
Uno no empieza en esto porq11e si

Un boro me acompaña.
Una cajetilla de cigarros espera ser consumida por
mis nervios.

Las sábanas están planc--, guanladas,

~

sin memoria.

Te atreves absurdamente a sentarte en 1a cama.
¿Por qué te sientas? ¿Para qué la memoria?
¿Para qué 1~ platos que quebré anoche?
Dormimos en el suelo,
para que los gusanos no se cansen tanto.

Como el papel Lleno de alguna plana infantil me
recuerdas día tras día.

La paga común del corazón más
secreto, poema de extensión larga de Minerva
Margarita Villarreal -inmerso en el libro El
corazón más secreto (México: Alc:lis, 1996)presenta al deseo desatado como un torrente
armónico, cuyo lirismo plrticipa de la prosa, el
verso largo y el verso de arte menor. La voz
única e indisoluble del poema encuentra su punto
de partida en el ser: consciencia y cuerpo que
recorren el viaje inmóvil de la percepción,
negación y encuentro. En pinciJio, es 1a
búsqueda por reconciliar el canto épico de
Virgilio -la historia de Eneas y su paso por el
Hades- con la unicidad de voces que el pecador
Dante repesenta a través del Infierno, Purgatorio
y Paraíso. Es el canto del yo lírico contando su
historia Pero más que una historia, es 1a
metáfora del deseo que surge a partir de la
inspección de los territorios oscuros del alma
humana. Es el viaje para enconttar al otro donde
la mujer pasma su cuerpo imantado de deseo:
Tiene que ver con sus ojos, me dije, y despadoj
quedamente/ me fui aproximando. Proximidad
que le hace vulnerable al perder 1a solemnidad
del enamoramiento y hallar 1a retórica del cuerpo
femenino en el ritual de posesión: Y como si un
vidrio helado me recorriera y me empujara
caminé, ya para entonces no creo haber sido la
misma, sierpe he de haber sido, lamia, Medusa
espantada de su error, y me an-astré, y a ratos,
creo haber avanzado. Humillación que registra
su única salida en el recorrido de los mundos de
su mundo interior. Estos universos establecen
una combinatoria
emocional, iresentan
atrnósferas y voces en lucha por erradicar un
deseo en sentido op.iesto; vuelo hacia una nueva
fonna de inspección del gozo: Y en medio, otra
vez, ella, serena, con la miel de sus ojos. Todo Jo
sé de ti, acércale, y yo la fui sintiendo, y allí me
recosté. Pero este deseo que aún no cesa, llega a
la cópula de dos cuerpos discontinuos, unidos
por la ansiedad de sus placeres: La ardentía
deslumbra y el arpón se pierde mar adentro las
venas, en el insomnio del tálamo revuelto donde
salmones llegan a desovar. Nido de raudos y
fusiformes pee.es. Discontinuidad que se hace
presente en el viaje inmóvil y en la soledad de la
entrega.
El paso de esta voz por el carente
inframundo del amor nos hace ubicarla en

imagen de Di.do: la doncella demente. Pero aún
en la soledad ensimismada que le habita, la
mujer-voz-&lt;:uerpo goza el placer de la carne y los
sentidos encausados en formas distintas.
Ahondando a la vez en la inspección del lugar
reconocido como la occidental inclinación de la
memira. Lugar que le tortura por el mutismo de
sus palabras: en esa fe"eteria cuyos plomos y
tachuelas,/ cuyas seguetas y alambres/
metamorfosean mis labios.
Castigo espiritual que fustiga la
erótica hablada de la voz que la pronuncia. Pero
esta voz vuelve a resurgir del cuerpo, de la
incautación de la cual prende: liquida, mi piel/
suele postrarse en lacio ofredmiento.
Ofrecimiento y rito por renunciar a la barrera del
pudor: desnudez ante los ojos que le miran.
Negación del yo como principio de anulación
para convertirse en sujeto del sujeto amado: Así
te alejes va mi cuerpo contigo,/ va mi sangre
vertiente,/ van mis ojos gan-ando en tu morada/
al fondo de tu imperio/ hasta naufragar.

En la reaparición del camino por el
dolor y la entrega, se desvía la concepción del
pecado original; ponderando la idea de la
compatibilidad del cuerpo en busca de
satisfacción y en goce de comunión. Reiterando
una vez más el camino de la muerte como vía de
placer: estado que al yo lírico le aprisiona,
lastima y siembra sus raíces de mandrágora;
aseverando el enraizamierno: Se que esta sed de
fondo/ este sumergimiento/ es una urgencia de
luz que anida entrega.

�1-ritlid;J•&amp;+I
La voz poética hereda la aseveración
de los juicios con los que Occidente corta la
lengua de Sibila y protege a las vírgenes del
futuro histórico. Lu~ donde el yo lírico
deambula por el conocimiento de la fe humana,
recapituJando el castigo, la crítica y la
posibilidad del enamoramiento:
Descosida
yazgo como si el mar se quebrara, y tul mano/
entre las nubes, cada v~z más volátil,/ optara por
deshilar las venas del amor; Pero en la desdicha
del camino oscuro, el deseo en imagen del sol,
sigue alumbrando la presencia que se añora:
Reco"o el .dia destruyendo este cuerpo en el
cual te repites/ y no hay tribulación, no hay
pena, no hay cuerpo más flébil que cadáver/ ni
amor más solo que atravesar el día por su hueco
de hambre/ por su tie"a boquiabierta,/ por su
náutico armario hada el jardín cerúleo donde
flotan las rosas/y una sirena demacrada bajo la
luz insomne. Afirmando que el cuerpo y la
sangre deben de ser trasptsados, rasgados,
mutilados, ¡ma poder así conocer la salvación.
Donde crece el peligro, crece la salvación, dice
Heidegger. Misma que disipará la tranquilidad de
las luces suspendidas en una sola alma que en su
procesión estaba abandonada: Mañana es otra
vez el quiero que todo lo transforma/ el puente
de la resu"ección/ aquél que no se ve,/ el
voceador que distribuye el miedo. Recorrido
inmóvil que finali7.a el letargo en la Venecia del
viajero; en la travesía del encuentro por
establecer la ambivalencia de las causas. Venecia
y el gran sueño de agua: recorrido que en la
suspensión obtuvo la carencia del otro: La paz
ya la tenia.

Elsucñofugaz
La maffana prolongada

pesadez en los ojos
la Gioconda
sonrisa intrínseca.
El sol
fruto de árboles matutinos

escurriendo en las ramas
fragmentos de uno
enseñanza desaJnocida.
Una mujet fortuita
otra mujer de hermoso ,ngro

la miro
me .mira

¡Es~iosal
su silueta ondulándose.

El sol a u n ~
Sartre
Lo náusea
página 65:
... ¿sí? ¿eso es Jo que querios?
Bueno, es eso, preds.am.ent.e
Jo que nunca has tenido. ..
La tarde

La poesía de Minerva Margarita Villarreal
resurge de las voces de los mundos brillantes de
la tradición poética: el punto de convergenda.
La musicalidad de sus versos habita y refuerz.a
cada· estrofa; todas imp-egnadas de imágenes
miticas, en el hundimiento de la turbulencia
donde el viaje implica la salvación. Poesía que
habita en el fondo del lenguaje, que a un tiempo
recorre el espacio prolongado entre las JX!labras
(sonidos que son sentidos) y el silencio del
poeta. Su trabajo es una constante inventiva, un
quehacer que revela las percepciones del mundo
en busca de la resurrección, de la verdadera voz
que le pronuncie y defina.

el sol
eJ puente Zaragoza
las noches buenas hurtadas
la duda
niñas fumando ag;rzapadas
la calle Morelos
mujeres
rostros sin nombres
multitud
pompas de jabón
en donde planear la vida
fragilidad redonda
sutileza en el aire.
Payasos
Santa Closes
el sol en mis ojos
bostezo
trazando otra vez la avenida Juárez
con mis ojos
con .mi asombro.

Bostezo
el ombligo sensual
de otra mujer
es los días repetidos.

Bostezo otra w:z
la Gioconda
la cachonda
su seno
mi erección
la tarde
cervezas
tequila
mezcal
la embriaguez de mi mujer
el jazz
el blues
la cara iluminada
por la luna llena
hacer el amor pateados
una mordiw en mi hombro
las fiestas ajenas
la caím de la madrugad!
en la botella de cerveza
en las canciones de un artista
en el beso a mi cerveza
atisban® la calle quieta
en el regreso del sueño
en el bostezo
en la luz de mi lámplra
en la sonrisa
de la dama de Da Vmci.-

,

�Y LA llAMARON
IISTANCIA ...

fausto &amp;lrarde laldés

A Diana H. S. y Ruth Q. P. (QEPD).
Se presenta como la más hennosa de las
nieblas. pira converti_rse en el [nfiemo que
explota en grandes cantidades, recoge migajas de
felicidad e intencionalmente se trastoca por los
más crueles tom1entos.
El gusto por lo dificil me ha
maravi liado desde un principio. Con elprincipio
de la atracción mi vista se fue alimentando de
personas fascinantes, podría decirse que la ·
primera dilatación de mis pupilas fue un golpe
contundente a la necesidad del afecto.
Pero dentro de la perversidad
inmanente que va surgiendo de todo idilio, lo
rescacable, aquello que no se quema por la
obsesión, que naufraga del cariño pueril a la
exhumación del recuerdo o al repetitivo tañido
de melancolía, es lo que denomino o entiendo
como amor y que idealizo con el
distanciamiento. Afe sería imposible explicar/o
con el tedio de una 1eoria, pues la ambivalencia
de psicologías en toda relación de fantasmal
amorío, es una pluralidad de complejidades e
incomprensibles testimonios. Pero sin duda
podrán percibir la absurda presencia de su
perfi1me en cada imagen o metáfora.
El texto representa una necesidad. un
ente voluble que juega con la forma y el
contenido, es entonces el antojo, la bolsa de aire
para lo impredecible, un requisito para
sobrellevar las relaciones humanas.

Aquel tiempo. elemento exiliado. Esfera
artista.
sentmuento,
afección.
Como
desprendiéndose de un gran lago de cisnes y
sue11os. conocí wta henuosa vida. ave de luz.
compañera del barro de la humanidad, gloria de
emociones. sobre todo de música. letra y
mentira.
Se sostenía gracias a las rosas del aire.
el agua que dispersa Eros en la soledad de los
juglares o en el ascetismo de las hadas
-especialmente si descendía la luna o se
diseminaban mil cometas-. Nunca pensaba en el
infinito. para elJa todo ·era un alma que daba

giros con el cielo. que su monm1ento era el
miedo. en algunas tardes la ansiedad.
Vaya. si estaba muerta, es mi problema,
por no darme cuenta a primera vista o por
haberme bebido del embeleso todo recuerdo. No
lo niego, me distraía bajando escaleras de
espaldas y en cada escalón un recuerdo. en
ocasiones siete colores sin nombre o papá
hablando con mamá antes de dormir.
Amiga que sopesaba el aroma envuelta
en ánimas de mariposas, fuego de infanta que se
ausentaba en la soledad parn recordar un feto en
el océano, una joya con pulso, negada para gritar
o desprenderse del orgullo estival del arrobo,
jugar con él, como la imagen de hojas secas
cayendo sobre la vista o una cantidad
considerable de besos vueltos añicos por el
alientó y el temblor en las manos.
Tenia exageradas dudas sobre vivir, le
parecía más ambiguo que el romance de viejos
escritores con sus nuevos escritos. Prefería el
cariño a la necesidad, la obsesión transfomtada
en polvo bajo una lluvia en cualquier amanecer.
Magia con reminiscencia de humano o de nube,
tal vez de olvido.
Sí. amilamia, diletante, ninfa a veces
eternamente musa, causa de enamorarse. con el
camino a todo lo ancho, con el páramo que llora,
con las aves que siempre regresan. con Dios con
Satanás con otro, con a veces puedes comerte
una manzana y muchas otras la saliva la usas
para un poema, con pienso en ti ahora, ayer,
tanto tiempo, siempre. Distancia. poesía que
estriba con vida la boca, soporta todo y dice
vuelve esta noche, pero con el loco que te
persigue, con ese que canta. con aquel que cojea,
tan sólo que duela la respiración y con ella
muramos.
Todos somos suscepcibles ame una
Diana cazadora, sucumbimos ante et capricho de
sus pasos.
Por la historia se ha desenvuelco lo
e1úermizo de la relación. desde el Alfa en el
sentir, hasta el Omega del olvido y la apatía. Sin
embargo con el fuego comienza la vida de la
ceniza. el moho que esclarece el aprendizaje o la
didáctica: porque en el romance existe un dejo de
docencia y alumnado. sometimiento. alineaciótt
sólo los sobresalientes logran el entendimiento
total con sus circunstancias y designios.

Jugaba oon los fivfasrnas de los nifios
~ era una niíla 1ambién-. Cosechó con ello su
vaáo: infantil fragancia i-a Clltonccs. Caviló
sobre extemos valles y bitó de unir )lllakM que
se embriagaran en un eco invidcme y sin ¡ahs.
No imaginó que tavicra fflCMdo, d6ndmc
aala que DO podia CDYqC(.a', form6 un láugio
de cspc:jos otGp.wl, wclo memo a la vaidad;
qllÍIO DO afcmne de la 1liltt:a, pero • cla se
CIICuilb6 - 11\Dria
c-.cm w, que
lloraba, que d valor y la melaaia&gt;Ua irim a la
ps, que aa hontic sicmpe estar ..-imdo.

dtsb.....,

Al oorrer mm dos, tm 1111mca
-peadl:--ada- en su IDCIDOlia, aunque en
'IQB lidable DO decide que para n:alil.arfa se
WD deuam.Jo tilia .5111g1t y tanto llanto,
cmocical:, SIi CXú♦ FÑYM tan propio, puc.1 al
- - - Qlllbiarfa l'U gusto por los pasos de
J'fAPdos pies, bojas man:bitas o el de estrellas
filpcc:s Jcp,iMIÑild, una extrafta voz someterla en
&lt;IIIIJdu la cbla, dejándole un temor por vaias
IIOdlm.

Pero ~ en d Jl1IIICI' piSO de los .
11111tM1, de b 1III05 escalones. Comenzaria a
pilar. Despcrlafa illtmda en UD hueco de aire
sia salida, que sofoca y produce dolor. Hay ffl:tS
que la
1e hereda a oorto pazo y en
dcaqJilud: la música csrncbada na la historia de
• mUe, cm·d olor de una mfamedad que
da ppes a la sombra de un hechizo.

..,idad

Ella como la mayOIÍI poc:cdia de una
tir:m de pienots donde los IClllimienfos eran
·ae lfflClabu en llOChcs a lo .largo
cid ........ F.nn DIIChos los alaridos dando
. Ylldtas por sa QICIJX&gt;, dl-!!wsiwto el revolcarse
en cama, que sa tcmpe dcspstaoo pedía a gritos
el exilio.
.

...._ y

m

Pensaba que las pan:dcs eran arrecifes
de anl de los lecucrdos o allerguc de SIJlli,m
en el que cada dia hablaban las mufiecas de sus
temores. Por eso hablaba y m e.1CUChaba,
covucl~ m IDl delirio impqoado de cblceUa,
caOla,Kk, sin mortificarse, nada la impedía
descebar el desampm&gt; de su ilusión. Lo cierto
era quc las noches Je povocabm fobm, como la
de abram' almohadas o la de dejar descubierto
su cuello.
. Entonces se vio con detenimiento, ya
era una mujer, habría que ir desgañitando los
juguetes, aventar el veneno dulce de la

coquetería, para esperar la llegada de tamos,
tantos que morirían en IDl soliloquio con el
universo.

Comenzó a ¡inlar, a llenar de flores su
vista, para que la imaginación con su indeleble
polvo la matara; comemarían sus ~
ciradares de pensamieotos, rosas laberínticas
me criml cortado, sueilos de invcmacbo, un
etano lugar inbóspito, b insatisfactoria vida de
&amp;lacias Y mni!Wlft's furtivos, fmta dar con UD
camino que 1c deYOMa imgenes cada ¡miente
OIQU'O, Entonces sud6 ftío, el sopor fue c:úalSo,
s61o deseaba una boca, voz en sumo canto: trono
en donde se abogaba su suspiro, sus di:fensas se
debilitaban y 5Ók' cp:dal,a amegaase.
A veces la poesfa se tomaba demaciado
apcsa, de negro velo y con escarcha,
~ le\'CS acordes de Evo. De wz en
wando una luz traspasa y corre como mid ca ua
espejo, baaa perderse en ita y ICOOiiti las

limitantes de una mirada. Se cae en un
malentendido, en un ropero de luna con mlorcs y
embaa, los cuales alienados hay que esconder'
para remunerar equitativameme su JJOD(bable.
Le robaste el rostro a ,m aeraJn CIU11fdo

eras medlua de ,a,a incontable canadad a
silencios. fosabas en un iceberg tra.s1ocando

1Mlanco/ia.,, siendo sirena afonica, al.tr,,,,J,,Q a
Uteo llena de desiertos y plagada de l'lfi&amp;tmos.
111 ~ra sigw sntbrando corazones, COlllilllÍa
oon su aveza&lt;J:, rito. Libro volte(ldo hacia abajo,
reposando ti destino, espejo noclllmo y en
extravio. Hazme navegar en el novilrmio de tus
pasos, OIUlf/W sea 11M estantigua la qw le lo
pida, arroja un astro como estrdtida a ,,,; vado,
., q,,iero asir et.negro espeso del inconsciente a la
Ira intermitente de tus designios, 1/egllemos a 1111
cataclismo astral en m,estras p,,/.tadonu, para
q,,e mrestro meteoro no termine con la 1n11em.

El cielo entonces era una aiatura, un ser
que hervía póximo a reventar, la esperanza
estaba en el cenit bajo una amarga estela de
visiones; con infinitas ptlptaciones de calaveras,
iconos poetoides se deformaban en versos
pdulantes sobre congestión de hmno, dcaro de
círculos de ti7.a que amenazaban con abmcblar'
su JEDCipal fimción, salomónicamente la pugna
daba indicios de apariencia.

Caían corazones, todo espacio de agua
se saturaba de ellos, como una plaga de
nenúfares

que

provocaban

violentas

-------------------------

�lliiiii!iiill

ondulaciones a las cuales la emoció,i apabdlaha
la zozobra. De ponto una imagen diamantina
iría de extremo a extremo poduciendo el sonido
de un címbalo, y el aroma cambiaba, toda una
paz immdaba con su peso convirtiendo en melosa
cualquier palabra. inclusive cualquier voz. Podría
decirse que el lenguaje iba años luz transpirando
constelaciones, sinrazón, virtuales convivencias,
afligidas redes de comunicación.

I

.

-Sabes, recordar es lujo del propietario,
desechas lo nimio y te quedas con lo
indispensable. He visto a muchos extraviar lo
excelso del recuerdo, tirarlo con el odio en
acciones por demás fútiles como la obsesión, le
dan tanta importancia a los celos y a su trémulo
desgano que todo lo enclaustran en el dolor, en el
concepto lineal de la pena. No disfrutm 1111
trasfondo. No tergiversan el rompeabezas de las
circunstancias. No idealizan un destino, ni lo
personifican. Se pasan los días cambiando de
itinel3rio porque el tiempo los ate.noma.

-Pero nosotros ~ parte de )a
fantasía, ~ que se encuentran en
espacios paralelos, en una dimamón donde
ninguno nos escucbamos, pero fabricamos una
historia receptiva que omitimos al hablar, exema
de la degradación que le han dado a la existencia,
el encuentro de dos diferentes búsquedas, Wl
eclipse terrenal fracasado o inconcluso.

I
. .

diabólicas ruinas serian pmto de unión, que dlba
inicio la batalla, el convencimierto mutuo.

. ·: ··:

·:

-

~

~.

u

.,,,,-1r..r
r-

Fue como empezó el linchamiento,
entre un enorme griterío de mujeres que sacudían
secretos infames, animadversiones e injurias que
sólo aislaban a la ignominia, a la impotencia del
truco y de la euritmia del arte. Se ponía en jaque
el universo de la charla; las lamentaciones venían
después, en lo subrepticio de la reconstrucción.
Había relojes de arena a los que fallaba poco
para terminar su ciclo y en cuyos balances
estaban todas las enatas que mantienen un
compromiso, todos los preludios sin canto que se
mantienen en la cama
Los vi desde que venían de lejos. Bien
podía haberme escapado, no sugestionarme con
el acoso de las voces, sus pedidos son absurdos.
El mago llegó cuando empezaba a
oscurecer, cuidó que n9 lo viera nadie y
mastmbándose de una manera salvaje fue
escupiendo una a una las pe,qdillas que lo
instigaban. Sabía que ese era el lugar, que esas

-Somos nada y lo sabes; de ahí nuestra
inmensa gama de oportunidades para hacer algo
concreto. Desbordamos nuestra capacidad
histriónica cuando estamos juntos. He abí la
impotencia de nuestra relación. Los cb
luchamos por mundos diferentes, sería en vano
continuar el intento.

sucumbían y el tiempo desgastaba todo a su
alcance estallando con ello el oráculo de la
belleza, el connatural calidoscopio del romance.
Los besos eran destajados de Wl solo tajo y una
paloma mensajera escaparía de su corazón
llevando en su pico un pergamino lleno de
sangre y los vómitos con que se conformaría la

ahora se incrementaba y reclamaba su uso con el
dominio y la eternidad Nada había qué hacer,
tendría que sucumbir ante los demiurgos planes
del tiempo. Tomar la llave de la libertad, y
aunque los más bravos terrores se formaran,
nunca separarla de su pecho.

obra.

Hubo un silencio enorme y comenzó a
levitar sin ninguna razón, poco a poco
desapareció, quedando con diminutas llamas el
suelo...

Con el desmayo comenzaba lo nuevo, lo
adiposo de la conciencia, el mayor triunfo: la llll
de la luna sobre un espejo.
Se quedó dormida rodeada de árboles.
Ya no habría lágrimas . derramándose por los
poemas, ni suspiros adormilados bailando con la
luz de la luna. Su voz intentó velar su sueño. El
propósito era el de quedarse con ella hasta que
las estrellas dejaran en paz su descanso, pero
desesperó y volvió al estado vegetal de la boca.
Ella gritó y empezó a sonreír.
Después de un lapso sin pormenores,
pequeñ.os gnomos pasarían cargando un corazón
de cristal cuyo interior se encontraba repleto de
telarañas de capulina. Cantaban apáticos, la
balada del hombre que se había vuelto loco por
cantarle al oído a la luna. Su latido aumentó el
volumen, acrecentándose paulatinamente según
el paso en retirada de los duendes. Le comenzó a
salir sangre de los oídos.

El tiempo volvió a transcurrir. Después
del último suceso resucité, conviví con tormentas
nocturnas de creatividad que me hicieron pensar
que todo había terminado, que la p!Sión
desbordada de este evento, en las anacoretas de
esta malsana relación era wi acto lúdico como el
que cualquier escritor tiene con su obra, pero no
fue así; siguieron los silencios incrementándose,
con todo paisaje se transpiraban los sentimientos
y la susceptibilidad al vacío hizo mella. Fue un
tiempo de poemas lacerantes, canciones tristes,
depresión, un lapso de exttavios, yo le llamaba
distancia.

Conforme la soledad incrementaba y el
frío fantasmal que provocaba el clímax de la
madrugada envolvía con lascivos besos su piel
anidándose en la entrepierna. Una mariposa con
grandísimas alas se posarían en su nariz
iniciando con ello el crecimiento de su cabello
hasta amanecer.

Simplemente estaba rnnsada Fatigada
de un mundo hueco que se le JRSCidaba con
enconos y que tenía rellenar de quimera en
quimera, sumergiéncbe en la aquiescencia de su
alrededor. Era una utopía pensar en el cambio,
que ya no habrían &lt;las que culminaran con la
decepcionante acción de acurrucarse en su cama
para desaforar sus frustraciones. Y en wi emozo
de neurosis arrojaría un reloj hacia la J]lred,
reventando con ello una ~ imbricada, la
promesa y el reto de recopilar sus sueños.
Indirectamente accionaria el gran remolino
interregno, la centrifuga fuerza del espiral de la
fantasía y el afecto de un escritor.

Cuando despertó, percibió al instante
que la atmósfera se había reducido en exceso,
que estaba dentro de un prisma o algo Jllfecldo.
Su paranoia fue tal que se sintió asediada en
extremo; sudó a raudales, se rasgó el vestido de
un costado y se dio cuenta que las lágrimas en
verdad duelen, que tiene su significado
soportarlas.

Vio como se desataron las tormentas,
como el cielo se transformó en un mar de
desquebrajantes luces, donde muchos ruidos
atacaban por todos lados la sensibilidad, la
tenebra más infatigable y enamorada, ·et embrujo
en su última fase, tal vez la perpetua. Y
emprendería la huida, mientras los sueños

El delirio que la sacudía de un extremo
a otro era el mismo que había producido en
conciencias endebles. Era parte de un misterio en
donde nadie es culp1ble, donde todo es un
producto de las circunstancias y de fuerzas por
demás anormales. La imaginación había sido un
gran estrago en la mayoría de sus acciones que

Es pues, el juego, la geometría
seductora que nos empacha, que a distintas
horas nos provoca hilaridad y descontento. De
alguna forma quedará a la informadón
reconocer de los escritos su mentira, explicar la
cursilería que a cada palmo nos va despojando
en la persona, en el ego, en el ornamental
orgullo , y que éste orqueste lo que deseamos
escuchar: el engaño, la verdad, el juido i todo
aquello que siempre me ha retirado de muchas
cosas. También la deuda de la comparadón de
todo esto con aquello que hoy en día complica el
trabajo a los escritores.

�........
SlllOS

EPIIIIAFE

CONCUAAIDOS

IIB!lwfllrá

En esta taza de café
me estoy bebienoo tus ojos
que se peguntan nuestra
historia

Personajes:
Hombre l.
Hombre 2.
Chofer.

Pasajeros.

Se puede decir tanto
cuando no se pregunta,
sentir que las palabras van
cayendo, van pasando
como el liquido que hwnédece

Transeúntes.

mi garganta.

Una taza de café, bien puede
significar
un poema censurado, el inicio
de una novela
o aquel Jllpiro cuneiforme
que nadie descifra.
-Qué pasaría si decido ordenar
la segunda-.
Fuera de esta mesa
el mundo gira en un crucero
a través de las manos de un payaso,
el mar se seca en la boca
de un suicida,
pero aquí,
en esta simple tabla
se gesta
un universo.

,,,,

....,......
UJNES

un álamo blanco añoso
mecido por el viento
en esta época del año
los colores de los días
son morado, rosa. blanco, amarillo los colores de
las bugambilias
ayer y antes de ayer que esperaba verte
el viento sacudía y tiraba estos colores al suelo
hace calor y frío y todo está extraño
me hallo sobrecargado de tensa electricidad
cuando espero verte y no llamas
cómo me distiende tu ausencia
y cómo me 3JIICÍgua el tenerte a mi lado
mi tranquilidad de una tormenta que escampa
eres el rocío en una telaraña dorada en la sierra
tu risa son los colores de mis días
tus ojos de mora son la primavera de mi vida
tus pechos son el JlÜsaje en el horizonte
que pronto escalaré
para sentir pewnes pisados en mis plantas
tus versos son el combustible y la envidia de mi
pluma
luz color alegría y música
me has traído en la primavera
y no te irás porque aún quedan IWlaS

El escenario deberá ser múltiple o tener un
fondo fácilmente cambiable. En primer término
es el interior de un camión urbano que será visto
con un corte transversal, de tal modo que sólo
hay una hilera de asientos .frente al espectador.
Del lado derecho está el chofer del camión y en
el extremo izquierdo la salida. Todos los
personajes utilizarán máscaras blancas, excepto
Hombres 1 y 2. Dentro del camión urbano el
movimiento debe ser naturalista: gente que sube
y baja del camión, tocando la campana para
poder bajar. Al iluminarse el escenario Hombre
l se encuentra sentado del lado de la ventana, a
•su lado hay un pasajero. Al camión sube y baja
gente. Después de unos segundos sube Hombre
2, camina buscando un asiento libre, mira de
frente al Hombre l que sólo lo ve de reojo.
Hombre 2 lo ve .fijamente pero sin mostrar
mayor interés. Hay varios lugares desalojados.
Se sienta en la hilera tras el Hombre /, en el
asiento que da al pasillo. Hombre 2 observa
.fijamente a Hombre J. Hombre l lo percibe, se
incomoda un poco pero no presta atendón. El
pasajero a un lado de Hombre l baja del
camión. Hombre 2 aprovecha la oportunidad y
se sienta junto a él sin la núnima intendón de
hablar; se le queda viendo .fijamente, detiene su
mirada unos instantes. Hombre 1 se da cuenta
pero no voltea, observa a través de la ventana.
El camión sube gente. Hombre l que está
visiblemente incómodo por la compañia de
Hombre 2, finalmente le lanza una mirada, la
sostiene, se ven unos segundos. Hombre l no lo
reconoce. Hombre 2 deja de verlo, se comporta
natural. Hombre l vuelve su mirada al vidrio,
Hombre 2 nuevamente lo observa fijamente.
Hombre /, ya un poco molesto, cambia de lugar.
Se sienta en un lugar donde hay otro pasajero,
su asiento es el de al lado del pasillo. Hombre 2
se pone de pie y lo sigue, queda de pie a su lado,
aga"ado del tubo del camión. Hombre 1 se
desespera. Suben más personas al camión,
llenándolo.

Hombre l : ¿Qué quiere?

1-riilid;Jf&amp;+I

Hombre 2 no contesta, ni siquiera voltea a verlo.
No se mueve.

Hombre 1: (al pasajero a su lado): ¡Qué gente!
Hombre 1 se pone de pie, hace a un lado a
Hombre 2 que le de1a el paso libre, camina hasta
el lado derecho del chofer y loma asiento ahí.
Hombre 2 no se mueve, lo observa a distancia.
Hombre 1 dice algo al chofer, apunta en una
dirección como si se tratara de una calle. El
chofer le señala un camino con las manos.
Hombre 1 se pone cómodo en su asiento.
Hombre 2 se acerca.

Hombre 1: ¿Lo conozco?
Hombre 2 mueve negativamente la cabeza, pero
sutilmente, apenas notable, no se mueve.

Hombre 1: ¿Entonces? ¿Qué quiere?
Hombre 2 no responde ni se mueve de su lugar.

Hombre 1 (a/ Chofer en voz baja}: Hay un
pasajero que me está molestando... No podría
usted... (el chofer emite sonidos, como si
hablara, pero no dice palabra) ¿Cómo que no
puede hacer nada? (a Hombre 2 en voz alta):
Oiga, yo no soy de esos...

Hombre 2 no le dirige la mirada. Hombre 1
camina hacia la puerta trasera del autobús. Ya
los pasajeros se han dado cuenta de é, por sus
gritos, lo siguen con la mirada. Hombre 2 se va
Iras él. Hombre 1 se detiene y vuelve la mirada.
Se dirige a los pasajeros; con derta ironía y
temor.

Mil

�Hombre 1: ¿Lo ven? ¡Me está siguiendo!
La actitud de los pasajeros es cual si fueran
sordos, lo ven y enseguida se vuelven, otros
tocan el timbre y bajan. El Hombre 2 lo sigue de
cerca hasta la parte trasera del camión. Hombre
J ya bastante nervioso se dirige hada el Chofer.
Hombre 2 no lo sigue. Hombre 1 llega con el
Chofer, le dice algo al oído. El camión se
detiene y baja del autobús. Hombre 2 en la parte
trasera del camión se dispone a bajar. Bajan a
un tiempo por los extremos del camión. El
camión desaparece por el lado derecho
quedando ahora una calle con un poste de luz y
una parada de camión del lado izquierdo, una
banca al centro, un bote de basura a su lado. La
gente camina. Hombre 1 se detiene al lado de un
transeúnte. Hombre 2 se detiene lejos de él, en
otro extremo, pero dirigiendo su mirada hacia
él.

Hombre 1 (a un transeúnte parado en el poste,
en voz alta): ¡Qué tal, Javier! ¿Cómo estás? (el
transeúnte no lo mira, se aleja de él. Hombre 1
lo sigue): Por favor no se vaya, es que... necesito
que usted me acompañe... no... no es lo que usted
cree... (El transeúnte se va) No se vaya por fa...

Hombre 2 se acerca. Hombre 1, sin llegar a la
huida, se aleja de él. La gente viene y va.
Hombre 2 se pierde entre la gente. Hombre 1 se
detiene a un lado del bote de basura, se recarga
en él. Su agitadón disminuye. Del interior del
bote sale Hombre 2. Hombre 1 corre. Vuelve a
llenarse de gente la escena. Hombre 1 volviendo
la mirada, buscando a Hombre 2 se detiene
intermitentemente, en un poste, en una banca, en
un grupo de gente que espera el autobús.
Mientras se detiene, Hombre 2 a una
considerable distancia se detiene también
adoptando una actitud normal. Hombre 1 se
detiene en un grupo de gente que espera el
camión al lado del poste en el que está la
parada. Los transeúntes hacen la mímica de que
el camión se detiene más adelante. Salen, de
prisa. Queda de espaldas uno de ellos. Hombre l
se acerca, Jo toca por la espalda, Je pregunta la
hora. Al volverse, es Hombre 2. Nunca se ve
ninguna intendón extraña en él. Hombre l se
asusta, quiere correr pero se detiene, resignado
saca su bi/Jetera, se acerca a Hombre 2.

Hombre l: Tenga, es todo lo que traigo, se lo
juro, no tengo más.

forma natural Hambre I histérico grita en
medio de la calle. Hombre 2 se detiene a cierta
distancia.

•··MiHl!i&amp;+I

Hombre 1: ¡Por favor! ... señor... señora .. ¡Que
alguien baga algo! (Detiene a una persona) ¡Por
favor ayúdeme! (Apuntando al Hombre 2 que
está parado .con actitud natural) ¡Ese hombre
me está siguiendo! ¡Necesito su ayuda! (El
transeúnte sigue de largo. Pasa un grupo de
gente) ¡Me está siguiendo! ¡Un loco me
persigue, ayúdenme por favor! (El grupo de
gente no lo escucha, siguen de largo).
Hombre 2 se acerca deddidamente. El escenario
se oscurece al tiempo que un especial los
ilumina. Se para frente a él. Hombre 1 está
aterrorizado, irrumpe en llanto. Hombre 2 se
queda mirándolo fijamente, .fríamente, lo acosa
con la mirada.

Hombre 1 (clemente): ¡Déjeme en paz por
favor! ¡Yo no tengo nada! ¡No lo conozco! ¿Qué
quiere? ¡Yo no he dicho nada de usted! ¡Se lo
juro! ¡Yo mmca lo babia visto!
Hombre 2 saca una pistola. Hombre l irrumpe
en ruegos y llantos. Se pone de rodi /las.

Hombre 2 toma el dinero normalmente.

Hombre li Tenga, no es muy bueno pero tenga,
es todo lo que pueoo darle (Je da su reloj).
Hombre 2 se pone el reloj. Hombre 1 se aleja
caminando. Entra un grupo de gente, Hombre 2
se confunde con ellos, desaparece. Quedo
Hombre 1 en la ¡xirada del camión. Mucho
tránsito de gente que viene de todos lados.
Hombre 1 se sienta en la banca, que ha sido
ocupada por un transeúnte anteriormente. El
transeúnte lee el periódico, de tal forma que no
se ve su rostro.

Hombre 1: Ya no sabe uno ni con quién se topa
en las calles. Se debe andar con mucho cuidado,
cuando uno menos lo espera. ..

Hombre 1: ¡Por favor, no me mate, no me mate!
¡Se lo pido! ¿Yo qué le he hecho a usted?
Hombre 2 le entrega la pistola en la mano a
Hombre J.

Hombre I : ¡No, por favor! ¡No me obligue!
¡Tengo familia! ¡Por favor!
Hombre 2 lo sigue acosando con su mirada
implacable y fija, sin gestos. Hombre 1 lucha
contra la mirada y contra sí mismo, finalmente
se lleva la pistola a la sien, lanza una mirada,
pidiendo c/emenda a Hombre 2, mueve
negativamente la cabeza, voltea hacia arriba, al
vado, luego a Hombre 2.

Hombre 1: ¿Por qué yo? ¿Por qué?
El Hombre con el periódico baja las manos. Es
en realidad Hombre 2. Hombre 1 da un grito de
espanto, se pone de pie súbitamente.

Hombre 1 (asustado): ¿Otra vez? ¿Pero qué
quiere usted?
Hombre 2 no lo escucha, sigue leyendo el
periódico. Hombre 1 corre y es perseguido por
Hombre 2. La gente cruza por su camino de

•ti

Se escucha un disparo. Vuelve a iluminarse el
escenario por completo. Hombre 1 queda
tendido en el suelo. Los transeúntes caminan por
el lugar sin inmutarse. Hombre 2 sonríe hacia el
público.
Telón.

..

__________

�iritff,idd·*fll

~UN

MISIVA

r=::.~&gt;

Hagamos un ¡méntesis entre poemas, ensayos y
cuentos que contienen estos Ciga"os. Este
¡méntesis consiste en informarles "1C a partir del
mes de diciembre, salió· al mercado una nueva
revista de creación y critica literaria llamada
Paréntesis. Esta revista está conformada por un
Consejo Editorial y consultivo de más de treinta
personalidadeS de todas las áreas artísticas. De
ahí su valor, pero gran ¡mte de éste se encuentra
en lo que hace ya tiempo T. S. Eliot mencionó:
"volver a leer a los clásicos". Paréntesis
combina lo clásico con lo contemporáneo;
combina a Fernando del Paso con A¡x-onenia
Avitia, a Juan Goytisolo con un poema erótico
japonés del siglo XVIII, a Geranio Deniz con
Séneca, a Eduardo Mitre con poemas de
Petronio. ParéntesisJXCSCnta lo que queda fuera,
lo que queda aparte y lo que queda separado; es
la colocación del lector en un ¡méntesis tácito en
el cual, éste es la parte principal al momento de
su lectura. Paréntesis es y pretende ser una
revista para conocedores o curiosos de la
Literatura; pero también para aquellos que sólo
quieren encontrar en ella un medio para utiliz.ar
el tiempo. Sin embargo, su petensión más
grande y que es la misma de miles de revistas y
periódicos de todo el mundo es: tener cada vez
más y mejores lectores.

..

Aleiaadro G811ZÍlez l
La luz. divina. de tus ojos Gloria.
ilwninen las letras camecidas.
sangradas de mi niano por la euforia
de verte en wias fotos constreñida.
y en el fondo querer, para mi historia
tenerte - ni desnuda 1ú vestidacon un pecho pintado en son de guerra,
soñar y solamente. ¡Suerte perra!

SONETOS VOTIVOS

PARA TREVI

.........

VIENTO.
Bate el viento los cristales,
w mwallas, los tejados;
en desvarío se filtra
por rendijas y escaleras;
es percusión de timbales
en la torre y en el foso;
aliento grave de tubas
en el sendero que baja
al río; silbido agudo
en todas las chimeneas;
movimiento encadenado
en las copas de los árboles;
rápida fuga de nubes
en el cielo azul intenso.
Pausa. Eco. Silencio.
En el castillo no hay nadie.
El viento sopla por todas
partes incesantemente.
Algo en mí también se agita.
Tal Vf:l. seas tú, que llegas,
de repente, de muy lejos.

• El Consejo Editorial de Cigarros agradece
el gesto del autor por compartir con
nosotros este texto.

'------------------------------------

Convídame a comer de esas naranjas.
endúlzame la pena y la premura
de aviesas intenciones. La temura
de morder gajo a gajo tu alabanza.
Orillame a tu piel sin la asechanza
del sabor de tu came. La mi~tura
que adivino del pubis me censura
mis locos desvaríos. mi esperanza.
Comisura de amor de labio a labio
que me incita a morder esa sonrisa
de tu cuerpo feliz en calendario.
a Jllsear con mis gatos tu cornisa
y acróbata de amor por ese andamio
me rompa yo la vida con tu risa.

11
Muchacha. árbol frutal. piel de manzaiia.
uva frugal. mosto de vino. Viña.
sidra feliz, champán de mi campiña.
alcohol que me alucÍlla en la mañana.
~

Fruto camal. amor. fruta tempr.ma.
paladar del miedo. dulce piña.
sabor a Gloria y a melones ¡Niiia... !
retira de mi espanto esta semana
Lo dulce. lo terrible. aquel disturbio:
las ganas de comenne el paraíso
con árbol. con manzana. con serpiente.
Me declaro cul(llble e inocente
y en tanto me arrepiento y horrorizo.
escribo estos sonetos. me masturbo.

..

_________________

�Y OF VIAlUAL
mAlfRIEND
J1r11 lSílclllz l1i11'1111

Londres, Inglaterra, 25 enero de
1998

A pesar de la calefacción hace un poco
de frío y la piel desnuda, blanquecina, porcelana.
como la impenetrable niebla de Londres, se
achispa en miles de diminutos capullos, como
campo de algodón. Bemardette -como se hace
llamar Jlll3 sus admiradores- está sentada frente
a la máquina poniendo al día su site de Internet.
Desde hace poco más de un año escribe su
diario, Jllia que los suscri¡:tores a su página Bernardelte, diary o/virtual gir/friend- indaguen
sobre los detalles más íntimos de su vida y sobre
todo de sus fantasías.
·._.,_

Desde antes de casarse y de tener a su
bebé, Bernardette inició con el sitio de Internet
para dar libertad a deseos desconocidos. "l was
just a spontaneous thing at first. . . a bit of an
exhibistionism fantasy" 1, escribió en el primer
diario que publicó en la red
Después, desde que compró la webcam
o cámara de vídeo Jlll3 la computadora. empezó
a intercambiar imágenes con algunas personas a
través de los servidores universitarios IRC o
Internet relay chat.

Con timidez rechazaba la invitación de
algunos atrevidos a las pláticas insinuantes. Con
el rostro encendido aceptó conversar con un ser
apodado "Bigjoe·•, duefto de un negocio de
servicios de Internet en Perth, Australia, y
entabló una tímida conversación sobre sus
preferencias sexuales. Después. conoció a
algunos seres anónimos y nocturnos. quienes
como ella encontraron en la red una guarida. un
cuerpo sin rostro para intercambiar fluidos
medidos de mega hertz.
Personas que durante el día eran
respetables maridos o esposas, maestros y
maestras de primaria, dando consejos y clases de
1

Empecé con este material de aficionados
insertando fotografías en los newsgroups
(grupos de noticias, material que se enviaba
de módem a módem por suscripción) al
principio era una cuestión espontánea ... un
- • fantasía exhi!Hcionista.

valores; influyentes políticos o basta ministros de
justicia. Pero de noche y ante el monitor de sus
máquinas, se transformaban en seres con fuego
en los dedos.

site de Internet. ya que su creciente popularidad
incrementaba las visitas de los navegantes a su
puerto y demandaba cada vez más ancho de
banda.

Ante los chats anónimos no importaba
la inseguridad que durante el dia dominaba al
tartamudo o a la secretaria pasada de peso. la
hoguera se desataba ante el menor suspiro, ante
la palabra insinuante, atrevida, el adjetivo
indicado, la frase ingeniosa, los labios mojados
y la nariz agitada, la marea alta en las sienes y
el sudor en las manos.

dedicada1,~l'e~iiao@S~
una doble identidad. Bemardote no encuadraba
con ese ser casi desvalido pero perverso, fino
pero de ojos ásperos, de pelo corto color oro
fundido. que todas las noches presentaba un
show que causaba miles de incendios
particulares en el mundo.

Seres con antifaz electrónico que se
decían lo que no podrían siquiera pensar de día.
"No sé como puedo escnoir esto" había
confesado a sus admiradores Bernardette en su
diario.
Sólo bastaba dar el primer JmO para que
la lujuria pidiera cada vez más dosis.

Así le pasó a Bemardette.
Con algunos ahorros compró un espacio
en lDl servidor de la ciudad e inició así su propio
site de Internet. Comenzó a posar semidesnuda
ante su cámara de la computadora. con los ojos y
el aliento virtual de los navegantes en sus oídos.
La verdad es que esas sesiones encendían
interruixores que no sabían que existían en su
interior. Una sensación más maravillosa que
cualquier droga podía proporcionar.
La desnudez en crescendo provocaba
sentirse admirada por aquellos seres de máscara
electrónica, sentirse dentro de cientos de
computadoras alrededor del mundo, saberse
víctima de violaciones privadas, de castigos
imaginarios, ataviada con las facciones de la
compañera de oficina, vestida con el cuerpo de
la esposa del vecino, era un sudario y un
encuentro casi místico.

Como la diseñadora gráfica de 9 de la
mañana a 7 de la noche estos pensamientos le
robaron la creatividad para otros. Ya no tenía
ideas publicitarias, no podía concentrarse porque
estaba cubierta de ojos virtuales todo el día. El
orificio fijo de la cámara de vídeo era como un
resumidero, una coladera que absorbía todo su
cuerpo hasta dejarla exhausta.
Tuvo que dejar la agencia publicitaria
para fundar la suya propia, para adnúnistrar el

Parte de su fantasía estaba en
aprovechar el anonimato que daba el Internet.
Con un acuerdo con Bigjoe propietario del
servidor de Australia. su vida sex11aJ transcurría
en Perth para sus seguidores, pero desde Londres
transmitía los datos a través de una línea
dedicada. Alta tecnología al servicio del placer.

Así que se esmeró en cambiar su
realidad Empezó a trucar sus fantasías por su
vida diurna; sus sueños fueron reales y su vida
e.x1erna un sueño. donde los límites tenninaban a
las siete de la noche.

Da un click en la entrada de members
only y aparece la solicitud de su password o
contraseña y su user name o nombre de usuario.
Su nacimiento como password: ricardo200468 y
fitomTdN.e de su abuela como user name:
El show está por comenzar.
Vale la pena 30 dólares mensuales que
descuentan en forma automática de su tarjeta de
crédito. Discret biling, había leído la primera yez
que obsequió su número de tarjeta al servidor de
cobro electrónico que abría los secretos de
Bemardette.
Aunque Martha, su esposa. lleva la
administración personal. él le ha explicado que el
servicio que aparece en los estados de cuenta de
su tarjeta, de asesoría en diseño gráfico por
Internet es indispensable para completar el curso
de habilidades administrativas que lleYa a través
de la red y que obliga a quedarse en la oficina
hasta altas horas de la noche.

Monterrey N.L, México, 25 de
agosto de 1997
Las l Ode la noche.
Ya todos se han retirado de la oficina.
Ricardo Martinez está en la red charlando -o
chateando según el argot de los cibemautas- en
su canal favorito de IRC. El intendente ya se ha
retirado y el guardia pasó de largo en su ronda de
cuatro horas de duración. Ricardo, ansioso, abre
su browser o programa para navegar en la red y
selecciona de su archivo de bookmarks o
marcadores favoritos:
http://www.bernardettediary. net.
Su poderosa PC ronronea mientras
contacta al servidor que empieza a desplegar la
página solicitada: Bernardette, diary o/ vinual
girlfriend. Ricardo se desespera un poco porque
el sitio es muy solicitado y tarda en desplegar los
banners o gráficos publicitarios. Por fin aparece
en cascada la ansiada fotografia de entrada de
Bemardette, aunque sabe que no es posible, se
emociona porque parece darle w1a bienvenida
particular, ataviada en un núnúsculo atuendo
color rosa. Parece dispuesta para él. como si se
alegrara con su llegada- sentada en sus piernas
sobre una alfombra oscura.

Selecciona Autofresh five secondi; y se
dispone a disfrutar de los juegos artificiales
enviados al espacio cibernético por las máquinas
de Bernardette. Aunque sabe bien que es
imposible que Bemardette esté despierta a las 5
de la mañana de "Perth" -como Bernardette hace
creer a sus usuarios el lugar donde \Íve y desde
sonde su servidor distribuye su río de datoshabía un mensaje con la hora diferida en el sitio
de Bernardette en su schedule repon, que
Ricardo consultó desde las 8 de la mañana.

..

_ _ __ _ _ _ _ _ _

�Después de unas horas de delirio
solitario, Ricardo conduce su automóvil --0
automóvil lo conduce a él- por avenida
Constitución.
No vio el camión-barredora mecánica
que circulaba con. lentitud bajando la joroba de
avenida Gonzalitos. La imagen de Bemardette,
escribiendo el nombre de "Ricardo Martínez"
sobre las panties que acababa de quitar -para
enviárselas por correo por l 00 dólares- ocupa
por completo su mente. Es esclavo de
Bernardette_a miles de kilómetros de distancia.
Los cuatro segundos anteriores al impacto con la
barredora, sueña aspirando el aliento de
Bernardette a través de su prenda.

se

a unas cuadras de su casa, Bernardette ya tenía
más de un año operando su lucrativo negocio de
igniciones y hogueras electrónicas a través de
suscripciones pagadas en su site. Lo hizo a
recomendación de sus seguidores. Compró un
servidor, dio de alta su dominio en el NIC, la
oficina de registros internacionales, se afilió a
una empresa de transacciones comerciales
seguras vía la red y su chequera floreció en unos
cuantos meses.

Monterrey N.L, México, 25 de
agosto de 1999.

Ya JllSÓ un año del terrible accidente de
Ricardo. Afortunadamente sólo le quedó de
recuerdo un bastón y las cicatrices en las piernas
y brazos. Milagrosamente su cara quedó ilesa.

Londres, Inglaterra, 25 de mayo de
1998

Todavía conserva la suscripción al site
de Bemardette. La prenda la pagó y nunca le
llegó por equivocación del remitente. (El envió a
Perth desde Londres y luego a Monterrey no fue
sencillo, de hecho Bernardette creyó que sí se
recibió·la prenda y que se trataba de un necio que
quería otra más, como souvenir)

Bernardette --0 Eliz.abeth, en la vida
real- se casó con John Black porque necesitaba
alimentar esa fantasía real. Lo conoció como
cliente que necesitaba unas tarjetas de
presentación, para su pequeño negocio de asesor
financiero y esa misma noche lo llevó a su reino
verdadero.
Ocultó la cámara de la computadora,
encendió el sistema, se conectó a Internet y
presentó un show que hasta hoy es legendario
entre la comunidad del IRC chat de Internet Sin
él saberlo, Jhon Black pasó a ser una celebridad
mundial desde el primer día que hizo el amor con
la que llegaría a ser su esposa y madre de la
pequeña Mary, todo en aquélla diminuta
buhardilla de la angosta calle Flete Street. Todo,
sin que Jhon Black siquiera supiera que su
secreto de amor fue compartido por los fieles a la
religión de Bernardette.
"/ 'm now married and 1 hove a baby
daughter. My boss (husband) is a sculptor/artist
and house-husband. / 've spent most ofmy life in
Australia"2. La semi-verdad, la mentira, un
petardo que pretendía alejar a sus lectores y a la
vez tejía la realidad virtual de Bernardette en su
diario.

Cuando se casaron Jhon Black y
Bernardette en la pequeña capilla de St. Bride 's,
2

Ahora estoy casada y tengo una bebé. Mi
jefe (esposo) es un escultor/artista y esposo
casero. He pasado la mayoría de mi vida en
Australia.

Entonces Bemardette actuaba con Jhon
Black como la más feroz de las bestias sex11ales.
Jhon Black desconocía el origen de tales
comportamientos, los atribuía a las estaciones del
año, a los cambios de la luna, a los niveles altos
o bajos del Río Támesis. No lo sabía y hasta en
cierta fonna le disgustaba. ya que en sus
arranques de lujuria Bemardette le provocaba
escoraciones y moretones en los lugares más
lúdicos de su cuerpo.

Todo causó que Ricardo sintiera odio y
atracción por la misma Bernardette. Si accedía a
su sitio era por masoquismo reunido oon
perversidad. Le gustaría ver a Bernardette en un
rito de sexo y sangre.

Así siguió a espaldas de su marido,
quien sólo encogía los hombros al ver las
cuantiosas inversiones en equipo de cómputo de
Bemardette. Era fácil para ella cubrirle los ojos a
Jhon Black. Con inocencia le explicaba que para
su profesión de diseñadora gráfica necesitaba
estar al día en tecnología y que por eso tenía
tanto éxito económico con sus trabajos, vendidos
a través de la red "a las mejores agencias de
publicidad del mundo". Esa era la fantasía real
de Bernardette.

Su jefe lo llamó por la maiiaaa a su
oficina y le comunicó que tema que desplazarse
a las oficinas de Madrid para iniciar una

auditoria.

Algunos

manejos

economicos

irregulares detectados ea la cemeatera madrileña

hiciernn que Ricardo fuera enviado al Viejo
Continente a encabezar la revisión.

Londres, Inglaterra, 25 de agosto de
1999.

El negocio na,·ega por los mares de
"Pobre de mi Elizabeth -decía para sí
mismo Jhon Black- trabaja tan tarde en la oficina
casi todos los días que no tenemos tiempo ni.
para hacer el amor''.

Internet con viento a favor, Bemardette contactó
vía coneo electrónico con algunos fabricantes de
preservativos. juguetes sexuales y productores de

sitios pornográficos en la Red ~ '\'enderles
espacios de publicidad en un gran show que está

Sin embargo, a hurtadillas, a veces
Bernardette llevaba su sistema portátil a casa.
Ocultaba la cámara de vídeo y anunciaba en su
site que habría show especial esa noche --0 día,
según la altitud y longitud de sus observadores.

-----------------

preparando. Todo ha resultado un gran éxito
económico.
1 'pe done a few more Bcam Pan~v
Giveaway shows over the weekend and ususa/
the archives are online alread_v.. 1 'n1 gelting

effident with the important stuff. That's official{v
four pairs on panties /'ve given away live for
free now... and /'m not going to stop there. /'m
panning a REALLY big show in the future where
111 sit on line ali day (about 8 hours
anyway) ... plenty of real/y arousing stuff. .. my
challenge is to YOU is to see how many ofyou
can keep up with Bernardette! J'm going to gel
real/y into it and I plan to wear out (and give
away) severa/ pairs ofpanties again making sure
each pair gets very wet! 111 pro/ly start al 9pm
Saturday 4"' September (my time) and go to 5
am. That means every country shou/d get a good
chance to see me UVE at sorne stage! This time
is 99% guaranteed, so keep it free for me as /'m
trying to beat a cha/lenge issued by Bigjoe -he
doesn 't think 1 could pul/ enough traffic to beat
his server ... / want to prove him wrong/3

Londres, lngJaterra, 4 de septiembre
de 1999

Hoy por la noche es el gran día del
show maratón. Bemardette salió de casa
3

He hecho unos cuantos shows "Bcam
Panty me los quito y te los doy• a lo largo
del fin de semana y como siempre los
archivos están disponibles en linea... me
estoy haciendo cada vez más eficiente con
el material importante. Es oficial que
dispondré de cuatro pantaletas que
obsequiaré en vivo gratis a partir de
ahora ... y no me detendré aquí. Estoy
planeando
un
VERDADERO
gran
espectáculo en el futuro, donde me sentaré
en línea todo el día (más o menos ocho
horas) ... plenas de materia excitante ... mi
reto son ustedes, es ver cuántos pueden
quedarse con Bemardette. Me quedaré
realmente dentro de la red y planeo
quitarme (y obsequiar) algunas pantaletas,
una vez más asegurándome que cada una
esté bien mojada. Empezaré probablemente
el sábado 4 de septiembre a las 9 PM (de
mi horario) y seguiré hasta las 5 de la
mañana. Esto significa que en cada país
podrán tener una buena oportunidad de
verme EN VIVO, en algún momento. Este
tiempo está 99% garantizado, por lo que
trataré de mantener1o gratis ya que estoy
tratando de romper el reto impuesto por
Bigjoe. El no cree que pueda llevar
suficiente tráfico como para bloquear su
servidor... y quiero probar1e que está
equivocado.

-------,----------~----.J--

�temprano para hacer unas compras de último
momento. Necesitaba unos litros de pintura
vegetal, ya que pensaba pintarse el cuerpo con
diseños predeterminados frente a sus
admiradores. como parte de su espectáculo.
Picadilly Circus Wl estaba abarrotada de autos
por un accidente . de tránsito y Bemardette
decidió tomar el metro ¡ma regresar a casa
Madrid, España, 2 de septiembre de
1999

Londres, Inglaterra, 4 de septiembre
de 1999.

Después de pasar la mañana en el Big
Ben y la abadía de Wesminster, Ricardo y sus
amigos decidieron visitar París al día siguiente.
Compraron boletos de tren subterráneo y al no
ponerse de acuerdo dónde dedicar sus últimas
horas en Londres, decidieron separarse por
grupos para que cada quien fuera a conocer su
lugar preferido.

Ricardo terminó temprano la revisión
final. Por ta tarde pasó por e-mail los resultados
a su jefe en Monterrey. Unos amigos españoles
se ofrecieron a acompañarlo a Londres al otro
día para una visita turística

Nadie quiso acompañar a Ricardo a
conocer la casa de subastas Sotherby's, así que
Ricardo decidió buscar el metro para trasladarse
antes de que cerrara a las cinco de la tarde.

Ricardo nunca había estado en Londres
y la idea del vuelo a esta ciudad le emocionaba.
Cenaron temprano en un pequeño restaurante
típico de Plaz.a del Sol.

Ricardo se desplaza entre la gente como
si fuera río abajo. Camina hasta el andén y le
desagrada el aroma a humanidad de los ingleses
que regresan a casa después de un día de fábrica.
Del otro lado de la vía, en sentido
contrario, un brillo cegador lo despierta de su
maraña de pensamientos. Justo frente a él está
Bernardette. Sin creerlo talla sus ojos y piensa
que no puede ser, que Bemardette vive en Perth,
Australia y que no es posible que a¡mezca en
Londres.
Su mirada atónita llama la atención de
Bernardette, quien le corresponde con un guiño y
su inconfundible sonrisa de bienvenida, justo
cuando Ricardo la vio miles de veces al abrir su
sitio de Internet.

Londres, Inglaterra, 4 de septiembre
de 199'J.

El aeropuerto de Heathrow parece no
callar nunca. La imagen que Ricardo guardaba
de los ingleses no es particulannente callada ni
tímida. Se hospedaron en un hotel cerca del
Trafalgar Square sobre Picadil~v Circus wl. Ese
día pasearon por el Palacio de Buckinham, la
Queen 's Galery, el Victoria Memorial.
Por la tarde navegaron por el Támesis y
se cambiaron de ropa en el hotel para ir al barrio
del SOHO y visitar la variedad del cabaret
1Vindmil/.

-Si no es Bernardette su parecido es
asombroso- piensa Ricardo, y sin mayor
preámbulo busca con desesperación la escalera
para conseguir cambiarse de andén. Atropella a
las personas, las avienta entre las escaleras,
recibe manotazos de los inconformes pero
apenas llega al otro lado y sube precipitadamente
en el tren, antes de ser atrapado por la ¡xierta
automática.
Ya ha visto a Bernardette y a distancia
la observa. Conoce sus más mínimos detalles
fisicos. El mismo lunar cerca de los labios, la
ceja izquierda levemente hacia arriba, la misma
inocente mirada. Todo encuadra a la perfección.
Bernardette baja en la estación de
Sunssex St. Y camina calle abajo por el barrio de
los periodistas. Se detiene un momento en el Pub

de la esquina y Ricardo la espera afuera en la
acera de enfrente. A distancia, Ricardo jadea de
la emoción cuando Bemardette se dirige a su
oficina. Ella abre la reja metálica y como es su
costumbre la deja sólo con el pestillo.

lriilidñir~+I
Delicadamente, Bemardete se despoja
de su ropa, que cae a sus pies como en cámara
lenta, como rosa sujeta al viento que deja los
pétalos sobre el riachuelo.
Ricardo no puede detenerse más.

Bemardette pre¡ma su show. Se asegura
del buen funcionamiento de su cámara, la sitúa
frente a la escenografia que ex profeso diseño
para el maratón Prueba el lente de acercamiento.
Todo está listo. Abre su sitio en el servidor,
conecta su cámara a la red y da la bienvenida a
sus fans son un cartelito "Welcome to the big
show on the net ".
Ricardo se escurrió dentro del estudio
de Bemardette fonando un poco la cha111 de la
puerta de servicio. Un conocimiento opommo de
un amigo para usar adecuadamente una
credencial plástica. Oculto, observa ensimismado
el inicio del show de Bernardette.

Sale de su escondite y muy quedamente
se desplaz.a hacia Bemardette por la espalda. En
el chat le saltan las preguntas a Bernardette sobre
el sorpresivo invitado "¿Quién es el hombre a tus
espaldas?", saltan miles de preguntas casi al
mismo tiempo en el conmutador de Bemardette.
Ella sonríe, "only me friends " alcanza a
escribir antes de ser atrapada por Ricardo.

Casi 6 millones de cibemautas fueron
testigos del fin de Bernardette. Pocos llamaron a
la policía muchos creyeron que el dantesco
espectácu1o de sexo y sangre era parte de show y
aplaudieron entusiasmados a cada acto atroz de
Ricardo.
Otros, más sensibles, adivinaron la
angustia reflejada en el rostro de Bemardette y el
sadismo de Ricardo, como hiena con una cría en
las fauces. Nada podían hacer, la policía de
Perth, Australia, recibió unas cuantas llamadas

extrañas acerca de una "muy moderna violación
cibernética", como la llamó el jefe de turno entre
risas.
Después desde la escena de la pequeña
buhardilla de la calle Fleet Street, donde Jhon
Black tomó por primera vez a Bernardette, la
comunidad de Internet comentó muchos años
después la tragedia de Ricardo y Bemardette. El
sitio de Bernardette, Diary of a Girlfriend
terminó su transmisión al día siguiente, cuando
Jhon Black encontró a su esposa masacrada y
desnuda, una transmisión de 8 horas seguidas
que cumplió puntualmente Bernardette,
Postmortem.

Ricardo Martínez terminó su viaje por
Europa y nunca fue detenido. Ahora es un alto
funcionario de la cementera donde trabaja. Jhon
Black vive en Oxford en compañía de Mary,
quien estudia Diseño Gráfico en la universidad,
Jhon Black nunca se casó otra vez.

------------

�lii!Giúd:&amp;+I

.......

COJ.AGE*

LAPIJT~Ia:
MENSA

BllllllllWIII
He aquí a los no contaminados por mujer
su dolor no es de este mundo.
Las
dificultades,
las
imposibilidades
permanecen.
Yo de cincuenta años, humillado con la dorada
basura de los años...
Tú con algo de dulzura, de edad incierta,
digamos veintisiete,
no lastrada por el honor o la decepción.
¿Cuál es la ayuda entonces?
Nos unen las mismas- ataduras de dolor e
inocencia:
y con todo no somos iguales.
Los árboles florecen, las hojas perladas de niebla
sobre nosotros se abanican en la copa de vino de
los olmos.
Mujer. hijos y casa: la médula y el inútil adorno
de la vida.
Del cambio y por definición se alimenta la vida:
en cada temporada nos deshacemos de guerras,
mujeres.
y automóviles nuevos.
Un nihilista debe vivir el mundo como es,
mirando a lo imposible ascender al deshecho.
El camino se aclara cada año
y cada año lo cubre la maleza.
La naturaleza es nuestra colaboradora
y nosotros después ya no ayudamos.
El cuadro verde-océano de la televisión.
amado y anhelado como ningún rostro humano.
Desde mi cuarto aislado
hablo conmigo mismo y me aprovecho:
demando una muene natural
sin morder el polvo,
sin esparcir la sangre...
no le temo a la muerte
sino al dolor incierto, ilimitado.
Sentimos a la máquina huir de nuestras manos,
como si alguien más la condujera.
Si vemos una luz al final del túnel
es la de otro tren que se aproxima.
Con la autoridad de quien ha sido un lector
asiduo de Robert Lowell, Juan Aleiandro
González hizo llegar a la redacción de
Cigarros el siguiente collage, muestra de lo
que supone los mejores versos del autor.
Los textos fueron s~cados del Material de
Lectura editado por la UNAM en los años
ochenta, uno de los pocos y más acertados
intentos por rescatar la obra del
norteamericano.

pensando. Mire, Kaiser, soy fundamentalmente
un intelectual. Uno se puede buscar todas las
furcias que quiera. claro. Pero mujeres
inteligentes de verdad... no resultan fáciles de
encontrar a corto plazo.

Cuando se es investigador privado, uno
ha de aprender a confiar en sus corazonadas. Por
eso en el momento en que un tipo tembloroso
como un flan llamado Word Babcok entró en mi
oficina y puso las cartas sobre la mesa, debía
haber hecho caso del escalofrío glacial que
sacudió mi espinazo.

-Continúe.
-Bueno, oí hablar de una chica.
Dieciocho años. Estudiante en Vassar. Por una
cantidad, te viene y discute el tema que sea...
Proust, Yeats, antropología. Un intercambio de
ideas. ¿Comprende dónde voy a parar?

-¿Kaiser? -preguntó. ¿Kaiser Lupowitz?
-No exactamente.
-Eso es lo que pone en mi licencia admití.
-Tiene que ayudarme.
haciendo un chantaje. ¡Por favor!

Me

están

Se agitaba como el animador de una
orquesta de rwnba. Le emJlljé un vaso por
encima de la mesa y la botella de whisky que
guardo a mano con propósitos no medicinales.
-¿Qué le parece si se tranquiliza y me lo
cuenta todo?
-¿No... no se lo dirá a mi mujer?
-Hablemos claro, Word. No puedo
hacerle promesas.

POEMA

Intentó servirse un trago, pero el
tintineo podía oírse al otro lado de la calle, y la
mayor ¡mte del licor fue a ¡mar a sus zapatos.

El fragor arrojó

-Soy un honrado trabajador -explicó-.
Mantenimiento de máquínas. Construyo y reparo
vibradores. Ya sabe... esos aparatitos tan
divertidos que dan un calambre al estrechar la
mano.

lllltaCrislilalllmrllínz
mi cuerpo
hacia arriba. El cielo abrió su vela,
me mostró su cara azul

pálido.
Desciendo.
Par tas calles
de la ciudad

transitan carros.
Algunos no saben que Jos vigilo.
otros me saludan con un espejo.
Mi enonne cuerpo
de metal bordea
1.a ciudad de transjstores.
Y des.de este lugar domino mi ala izquierda.

-¿Y bien?
-A muchos ejecutivos les gusta. Sobre
todo a lo largo de Wall Street.
-Vaya al grano.
-Ahí voy precisamente. Pero ya sabe
que el camino... es dificil. Oh, no es lo que está
• Traducción de José Luis Guamer. Cuentos
sin plumas. Ed. Tusquets, 1991 . México.

-Mi mujer es algo grande, de veras, no
me entienda mal. Pero no es ca¡m de discutir
sobre Pound conmigo. O sobre Elliot. Yo no lo
sabía cuando me casé con ella. Mire, necesito a
una mujer cuya mente me estimule, Kaiser. Y no
me importa pagar por eso. No busco ningún
enredo... quiero una experiencia intelectual
rápida, y luego quiero que la chica se largue.
Dios mío, Kaiser, soy un hombre casado y feliz.

-¿Cuánto tiempo dura esto?
-Seis meses. Cuando me vienen las
ganas, llamo a Flossie. Es una madame, y tiene
un título de doctor en literatura comparada. Ella
me envía a una intelectual, ¿comprende?
Así que era uno de esos tipos cuya
flaqueza son las mujeres con cerebro. Sentí
lástima del pobre imbécil. Imaginé que habría
muchos individuos en su situación, hambrientos
de wta migajas de comunicación intelectual con
el sexo opuesto y por la que pag;irían un precio
exorbitante.

-Ahora amenaza con contárselo a mi
esposa -gimió.
-¿Quién?
-Flossie. Escondieron un magnetofón en
la habitación del motel. Me grabaron en cinta
mientras discutía La tierra baldía y Estilos de
voluntad radical, y, bueno, estaba llegando a
algunas conclusiones. Quieren diez de los
grandes o se lo contarán a Carla. ¡Kaiser. tiene
que ayudam1e! Carla se moriría si llegara a
enterarse de que no me enciende el quinqué.

�lriid,idd:&amp;fl
El viejo tinglado de la prostitución.
Había oído rumores de que los chicos de la
jefatura traían algo entre manos en relación con
un grupo de mujeres instruidas, pero de
momento estaban sin ninguna pista.

pasado una hora cuando sonaron W10S golpes en
la puerta. La abrí, y en el umbral se erguía una
joven pelirroja metida en sus anchos pantalones
como dos cucharadas grandes de helado de
vainilla.

-Llame a Flossie, quiero hablar con ella
-¿Cómo?
-Me haré cargo de su caso, Word. Pero
cobro cipcuenta dólares al día, más los gastos.
Tendrá que reparar un montón de vibradores.
-Nunca será más-de diez de los grandes,
estoy seguro -comentó con una sonrisa, mientras
cogía el teléfono para marcar un número.

-Hola, soy Sheny.

-Oh, sí, Kaiser. Sí. chico, es muy
profundo. Una comprensión platónica del
cristianismo... ¿por qué no me habré dado cuenta
antes?
Hablamos alrededor de una hora, hasta
que ella dijo que . tenía que irse. Cuando se
levantó, le tendí un billete de a cien.

Sabían realmente cómo satisfacer las
fantasías de uno. Pelo largo suelto, bolsa de
cuero, pendientes de plata, sin maquillaje.

IHii,iddJ&amp;+I
Lo soltó todo... la historia completa.
Educación Central Park West. Campos de verano
socialistas, Brandeis. Era igual que todas esas
chicas que ves haciendo cola delante del Elgin o
del Tbalia, o &lt;J1C escriben con lápiz "S~ muy
cierto" en algún margen de algún ltbro sobre
Kant. Sólo que en algunas partes el trayecto
había hecho un viraje equivocado.

-Gracias, cariño.
-Puede haber muchas más.

-Me soqrende que haya podido llegar
basta aquí vestida de ese mooo -observé-. El ·
detective sabe distinguir a las intelectuales.

-¿QJé quieres decir?

Había picado su curiosidad. Volvió a

-Con un billete de cinco no distingue

sentarse.

nada.
Le guiñé un ojo cuando me tendió el

auricular. Estaba empezando a caerme bien.
Unos segundos más tarde respondió una voz
sedosa, y le expliqué mis deseos.

-¿Empezamos? -popuse, empujándola
hacia el sofá.

-Supongamos que quisiera... organi7.ar
una fiesta -anuncié.
-¿QJé clase de fiesta?

Encendió un cifPrlllo y fue derecho al
-Tengo entendido que puede usted
ayudarme a conseguir una hora de charla
agradable.
-Claro que sí, guapo. ¿Quiere algo en
concreto?
-Me gustaría discutir sobre Melville.

-Supongamos que quisiera tener una
charla sobre Noam Chomsky con dos chicas.

grano.
-Creo que podríamos comenzar
considerando Billy Budd como una justificación
que Melville sugiere de los caminos de Dios
hacia el hombre, n 'est-ce pos?

-Oh, caramba.
-Si prefieres dejarlo correr...

-Interesante, aunque no desde un JKllltO
de vista miltoniano.

-Tendrás que hablar con Flossie -dijo.
-Eso cuesta mucho.

Era una finta. Me interesaba ver si valía
para el oficio.

Era el momento de apretarle las clavijas.
Lucí mi insignia de investigador privado y le
infonné que había caído en una tram¡ll.

-¿Moby Dick o las novelas cortas?
-¿QJé diferencia hay?
-El precio. Eso es todo. El simbolismo
se cobra aparte.
-¿Por cuánto me saldría?
-Cincuenta, tal vez unos cien por Moby
Dick. ¿Le gustaría una discusión comparada...
Melville y Hawthorne? Se lo podría dejar por
cien.
-Me parece bien -contesté, y le di el

-No. A El paraíso perdido le falta la
subestructura del pesimismo.
Valía.
-Cierto, cierto. Dios mío, tienes razón
-murmuré.

-Sorpréndame -le dije, y colgué.
Me afeité y engulli unas tazas de café
negro, mientras repisaba los esquemas de
literatura de Monarch College. Apenas había

-Soy poli, preciosa, y discutir a Melville
por dinero es un 802. Te va a salir una buena
temporada.

-Entonces llévame hasta Flossie.
-¡Asqueroso!

-Creo que Melville reafirmó las virtudes
de la inocencia en un sentido genuino, pero aun
así sofisticado, ¿no estás de acuerdo?

número de una habitación en el plaz.a.
-¿Prefiere una morena o una rubia?

-¿QJé?

-Necesitaba dinero en efectivo. Una
amiga me contó que conocía a un individuo
casado cuya esposa no era muy profunda. Estaba
chiflado por Blake. Ella no podía satisfacerle. Yo
dije que bueno, que por una cantidad podía
hablar de Blake con él. Me sentí muy nerviosa al
principio. Tuve que fingir casi todo el tiempo. A
él no le importó. Mi amiga me dijo que había
otro. Oh, no es la primera vez que me atraplll
Me pescaron leyendo Commentary en un coche
aparcado, y otra vez me pmuon y me registraron
en Tanglewood. Si ahora me cogen por tercera
vez me iré a la cárcel.

La dejé continuar. Apenas tenía
diecinueve años, pero mostraba ya la ductilidad
encallecida de la pseudointelectual. Desgranaba
sus ideas con labia, pero en el fondo era todo
mecánico. Cada vez que yo· le brindaba una
intuición, ella fingía placer.

Se mordió el labio y dijo:

-Será mejor que confieses, muñeca, a
menos que prefieras contar tu historia en la
oficina de Alfred Kazin, y no creo que le baga
muy feliz escucharla

-La librería universitaria Hunter es una

tapidera.
-¿Sí?

La chica se echó a llorar.

-No me entregues, Kaiser - imploró.
-Necesitaba el dinero para acabar el doctorado.
Me negaron una beca. Dos veces. Oh, Dios mio.

-Como esas barberías que camuflan
centros de apuestas en la trastienda. Ya lo verás.
Hice una breve llamada a jefatura, y
luego le dije a la chica:

�-Está bien, muñeca. Puedes irte
tranquilamente. Pero no salgas de la ciudad
Inclinó su rostro hasta el mío con
gratitud
-Puedo conseguirte fotos de Dwigbt
Macdonald leyendo .:.Ofreció.

cincuenta, podías escuchar la radio de FM con
unas gemelas. Por tres billetes tenías el servicio
completo: una hebrea morena y delgada fingía
li~ contigo en el Museo de Arte Moderno, te
dejaba leer su tesis, te metía a una discusión a
gritos en el pub de Elaine sobre los conceptos de
Freud acerca de la mujer, y luego simulaba el
suicidio que tu eligieses... la velada perfecta,
para ciertos indivicmos. Bonito negocio. Gran
ciudad, Nueva York.

-Otra vez. será

Entré en la librería universitaria Hunter.
El dependiente, un joven de ojos sensitivos, me
salió al encuentro.
-¿En qué puedo servirle?-preguntó.
-Estoy buscando una edición especial de
Avisos a mí mismo. Tengo entendido que el autor
ha hecho impimir varios miles de ejemplares en
pastas de oro para los amigos.
-Tendré que com¡xobarlo -respondió.
-Tenemos linea directa con la casa de Mailer.

-¿Te gusta mi juguete? -preguntó una
voz a mi espalda.
Me volví y de pronto me encontré frente
a frente con el cailón de un 38. Soy un hombre
de estómago bien templado, pero esta vez. me dio
un vuelco. Era Flossie, sin duda. La voz era la
misma, pero Flossie era un hombre. Su rostro
estaba cubierto por una máscara.
-No se lo va a ercer -prosiguió. -Ni
siquiera tengo título universitario. Me expulsaron
por malas calificaciones.
-¿Es por eso que lleva máscara?

Le miré fijamente.
-Sherry me envía -anuncié.

-Oh, en este caso pase a la trastienda
-indicó.
Apretó un botón. Una pired de libros se
abrió, y penetré como un tonto en el bullicioso
palacio de los placeres regentado por flossie.
Paredes empapeladas de rojo y una
decoración victoriana marcaban el tono.
Muchachas pllidas y nerviosas con gafas de
montura negra y pelo corto yacían
indolentemente en sofás, hojeando clásicos
Penguin provocativamente. Una rubia de ancha
sonrisa me lanzó un guiño, indicando con la
cabeza una habitación arriba, y dijo:
-Wallace Stevens, ¿eh?
Pero no se trataba únicamente de
experiencias intelectuales... lo que·se vendía allí
eran también experiencias emotivas. Por
cincuenta JllVOS, me dijeron, te podías
"comunicar guardando las distancias". Por un
centenar, una chica te prestaba sus discos de
Bártok. cenaba contigo y te dejaba mirar
mientras sufría un ataque de angustia.. Por ciento

-Ideé una intrincada maquinación para
apoderarme de The New York Review of Books,
pero para eso tenía que hacerme pasar por Lionel
Triling. Fui a México para operarme. Hay un
médico en Juárez que ¡RSta a la gente los raseos
de Triling... por una buena cantidad. Pero algo
salió mal. Me sacó parecido a Auden, con la voz
de Mary McCarthy. Por eso crucé la frontera de
la ley.
Con presteza, antes de que su dedo
pudiese apretar el gatillo, me pise en acción.
I .anzándome hacia adelante,·hlce chocar un codo
contra su mandi'bula y me apoderé del revólver
mientras caía. Se derrumbó como una tonelada
de ladrillos. Gemía aún cuando Uegó la policía.
-Buen trabajo, Kaiser -aprobó el
sargento Holmes. -Cuando acabemos con ese
tipo, el F.B.I. quiere tener una charla con él. Un
pequeño asunto relacionado con jugadores de
ventaja y una edición anotada del Infiemo de
Dante. Sacadlo fuera, muchachos.
Más avanzada la noche, busqué a una
vieja conocida mía que se Hamaoo Gloria. Era
rubia. Y se había graduado cum laude. La
diferencia está en que su titulo era de educación
fisica. ¡Qué alivio!

~

LOS
HOMBAES HAN DE
MORIR
llilllllll'ZI

Primero se rendirlan los pies, luego las manos, y
el entumecimiento pasaría, con lentitud, de las
extremidades al cuerpo. la cabeza se abatiría
sobre las rodi /las, y él descansaría. Era fácil.
Todos los hombres han de morir.
Jack London. La ley de la vida.

I
En la estación central el sol entraba por
la malla de acero que separaba a los viajantes del
vacío, formando una telaraña de sombras sobre
el suelo. Por debajo de la estación los autos se
amontonaban haciendo sonar sus bocinas,
pisando el acelerador sin avanz.ar, con los
motores enfurecidos dando de golpes contra el
cofre.
Unos jadeos se abrían JllSO por entre el
ruido, ~
las escaleras de acceso se asomaba
una inmensa masa de carne que se tambaleaba
apoyándose en el pasamanos y haciendo
malabares con un maletín. Le faltaba el aliento y
conforrne avanzaba subiendo, el cuerpo se le iba
haciendo cada vez. más pesado. En su estómago
cargaba con un kilo de chuletas de cerdo, varias
porciones de queso fundido con salsa de tomate.
un plato de huevo picado con pimíenta, cuatro
piez.as grandes de pan, tres cervez.as importadas,
y una menta que destrozó a mordidas antes de
fumar uno de sus cigarrillos extra largos.
El sudor le inundaba la frente, sacó un
pañuelo y se limpió el exceso mientras buscaba
algún lugar donde sentarse. Adivinó un leve
temblor en sus manos · que intentó aptciguar
encendiendo un cigarrillo. Lo encendió, le dio
una calada. Desde lejos un ·guardia le hizo la
seña de que lo apigara, lo tiró para después
apretarlo contra suelo con el tacón de su zapito.
Encontró por fin un espacio libre en una de las
bancas de acero de la estación. Apoyó el maletín
contra su cuerpo: ciento cuarenta kilos forrados
por un traje cruzado; de brazos cortos y
regordetes; con una pelusa de pelo que le cubría
un cráneo brillante, producto de la calvicie
prematura. Sin darse cuenta se balanceaba de
atrás hacia adelante, en un vaivén sin ritmo.
descompisado, imitando a un gran barco perdido
en medio del mar. Le dio un par de palmaditas al
maletín, miró hacia sus costados, buscaba en
cada persona la mirada de alguien que esta

tiiiid;i:&amp;11
dispuesto a matar. Creía poder descubrir a un
asesino con solo mirarlo a los ojos. En ese
momento, tal vez. alguno, le iba siguiendo la
sombra.
El vagón del metro se podía escuchar
corriendo sobre las vías. acercándose cada vez
más a la estación central. La gente se
amontonaba detrás de la línea amarilla que
prohibía acercarse demasiado a la vía. Fonseca
se levantó con dificultades, sin despegar de su
pecho el maletín negro de piel, que cargaba con
el mismo recelo con el que una madre sobre
protectora carga a su hijo recién nacido.
El traje le quedaba ajustado al cuerpo,
parecía un buzo, remojado en su propio sudor y
con los hilos de la ropa tensos, a punto de
reventarse, produciendo un imperceptible
chillido al momento de mover su inmenso
cuerpo de un lado a otro. Su fino bigote se había
empapado en sus jugos corporales y sentía una
picazón que lo obligó soltar a medias el maletín
negro, guardándolo debajo de su brazo, se rascó
y volvió a abrazarlo. Movía sus ojos de un lado a
otro, imptcientemente, pareciéndose a los de
aquel reloj con forma de gato que movía la cola
en la misma dirección a la cual miraba, izquierda
y derecha, marcando el correr de los seguooos.
El vagón transitaba vía casi aérea,
rodando sobre un puente elevado, como un
pequeño avión circulando por entre las calles de
la ciudad deteniéndose de vez en cuando a cargar
gente en alguna estación. Fonseca miraba hacia
afuera, con la frente pegada al vidrio de la
ventanilla, observaba desde arriba la ciudad y
aprisionaba con su cuerpo el maletín. El corazón
le latía apresuradamente, tenia los sentidos tan
aguzados que podía escuchar como sus huesos
chocaban unos con otros. Sin darse cuenta,
comenzaba a morder la manga de su saco.
Il

-¿Y él que hizo?
-Pues, agarró el portafulio y salió
corriendo.
-¿Y no te cruzó por la cabeza detenerlo?

-Si. me cruzó por \a cabeza. pero me
escon~r ~tras ~I escritorio, sino lo
que hubiera cruzado por aquí -y poso su Mi
indice en la frente- hubiera sict&gt; una bala.
-Me estas diciendo que el g01do se
volvió loco ck remate, saco una pinche pistolita,
y te quitó el maletin. Así nada más.
tuve que

�-No, señor Estr.lda, así nada más no, me
tiró dos plomazos.
·i,E~ peodtjo, Martín? Lo únioo que
Jas separaba era eJ escritorio. Naiie tiene tan
mala p.mteria &lt;bde,e58. dístallcia--deda el seíior
Estrada, que l.JO dejabt de pemarse eJ bigote y
golpetear con los dedos el borde del escritorio-.
Si hubiera querido ºte hubiera De.nado de
agujeros.

-Pues oo lo sé, oo quise averiguar: que
tan buena pÚnteria tenía eJ gordo -dijo Martín,
m.ientias se limpiaba el SQIJor de 1a freoae con los
puñas de Ja camisa.
-Ni hablar, eres pendejo. Ahora ~
de aqui, vete a buscar a los nwcbacbos y diles
que Fonsea se esapó con eJ portafolio, que Jo
busquen por todas partes. También diles que ha.y
un bono, mucho dinero ¡:era aquel que Je metl
una bala entre los dos ojos.
·

Martín salió caminando rápidamente
por Ja puerta de la oficina. En el baño, se
escuchó el agua correr por el retrete, después de
las IJaves del lavabo, y un chorro de agua golpear
contra unas manos muy finas. Se abrió la puerta,
salió una mujer caminando a paso lento mientras
encendía un cigarrillo.

-Claro que es verdad lo del dinero. Y no
me importa qwen basa eJ tr.lbajo, quiero .a
Fonseca muerto y el maletín. me e1it.e
escritorio. No me interesa ~ Jo basa wi
hombre, UDa mujer, un travestí o la mujer
hamuda.

-Entooces es .hooi de ~ me vaya, no
vaya ser que algµoo de tus gorilas mate al gordo
por accidente.
La mujer se .acercó aJ sd1or Esmda y Jo
besó apasú:madameote en 1a boca. Sep¡uó
leotameme sm labias de Jas de éJ, un .hiliJJo de
saliva que colgaba eotre sus dos bocas. se rompió
y se Jue a pesar eo su hamilJa. Limpió la saliva
con el cbk, mediqle. Salió de ahí si.o. decir una
sola pilahra, aromodándcR la falda, bisando
en su bolso un teléfono y Uilll pequeña libreta de
direcciones. No se prooaq:ó por cenar la _pJel1a.
Ya en 1a calle, con el sol n:botáodole en UDOS
Jentes ~ marro UD número qJe memorizó
de la libreta de di.nx:ciones.

-¿~ló?

-¿Paolo?

-Dime, Celina.
-Necesito que me plgues el favor que
me debes.

-Entonces el gordo Fonseca se escapó
con tu preciado maletín. Quien lo diría, tan
simpático que se veía. Todos los gordos me
parecen simpiticos ¿No lo crees así? -dijo la
mujer.
-No estoy de humor para tus
comentarios, necesito encontrar al pinche gordo.
-Escuché que ofreces algo de dinero si
alguien le abre un tercer ojo ¿Es verdad eso? dijo la mujer. Tiraba la ceniza en el piso y hacía
aros con el humo del cigarrillo.
-¿Porque? -Estrada, dibujó en su rostro
una risa que le quedaba grande al bigote- ¿Crees
poder ganarte el dinerito?
-Tal vez, no lo sé. Depende de si es
verdad que vas a pagar un dinero al que lo baga

¿O crees que porque soy mujer no puedo hacer el
trabajo?

-¿A quien tengo que matar?
-A nadie, de eso me encargo yo.

m
Tropezó con el filo del último escalón,
agarró con fuerz.a el maletín y tragó aire por la
boca. Le ardía Ja cara, las gotas de sudor eran
como pequeños cristales afilados cortándole el
rostro. Siguió caminando hasta detenerse en una
esquina, tomó un taxi que lo llevó hasta un hotel
del centro, pagó una semana por adelantado.
Mientras secaba su inmenso cuetp0 con una
toalla áspera como lija, hacía planes, ideaba el
modo de salir de la ciudad sin que nadie se diera
cuenta. Sabía que la central de autobuses, el
aeropuerto y la estación del ferrocarril estarían
vigiladas. De modo que tendría que pensar en
otra manera de salir de la ciudad Comenzaba a
sentir un vacío en el estómago, aun así, se tendió
sobre la cama. Así desnudo, con el cuetp0
desparramado sobre el colchón, durmió por

horas, roncando como si su boca fuera el tubo de
escape de un auto mal afinado. Al despertar
sintió que una mano helada le recorría las
piernas, rodó por la cama hasta caer al suelo. No
había nadie más en el cuarto. Él y una vieja
televisión descompuesta se hacían mutua
compañía.
Pasaba de mediodía Había donnido
demasiadas horas seguidas. De la ventana abierta
entraba un aire caliente que convertía la
habitación en un baño de vapor. La boca se le
había secado y el hambre gritaba desde su
estómago. Los gruñidos de sus entrañas
rebotaban en las huecas ¡medies de Ja habitación
y se perdían ahogándose dentro del viejo
colchón.
Se puso de pie, la camisa, los
pantalones y los zapatos. Dejó la corbata y su
ropa interior encima de la cama. Antes de salir,
agarró el maletín y lo atenazó con sus brazos.
Tenía hambre y había que buscar algo de comer.
Entró a una farmacia de veinticuatro
horas y compró una caja de aspirinas, una coca
cola y unos lentes negros que le hacían juego con
el saco. Pensaba en los anteojos obscuros como
en un antifaz. Pretendía esconder su inmenso
cuerpo detrás de un pequeño pedazo de plástico
negro. Al caminar unos cuantos imos, casi
enseguida de la farmacia, encontró una tienda de
abarrotes. Daba vueltas por entre los pasillos
recolectando paquetes con comida: croissants,
jamón de pavo, un frasco de mayonesa,
rebanadas de queso blanco, aceitunas sin hueso,
una caja de galletas de chocolate, un paquete de
cigarrillos y una botella de brandy.
Detrás de Fonseca, en el pasillo de las
frutas y verduras, un muchacho muy delgado,
con la piel de los brazos casi rozándole los
huesos, los ojos hundidos, pómulos salientes,
nariz pequeña y afilada;· vestido con unos
pantalones gastados de mezclilla ajustados, con
la camiseta ceñida al cuerpo, unas viejas botas
negras, un arete en la ceja izquierda y dos más en
la oreja del mismo lado, y con el cabello muy
corto y tefiido de azul. Revolvía las manzanas sin
quitarle la vista de encima a Fonseca.
En un acto de equilibrio circense,
Fonseca sostenía los paquetes de comida encima
del maletín. Tiró todo en el mostrador. El cajero
metió en una bolsa la comida. Pagó el importe
exacto y salió de ahí.
Muy cerca de él, el muchacho de los
cabellos azules encendía un cigarrillo. Caminó
en dirección contraria a la de Fonseca, rodeando
la cuadra, para encontrárselo de frente. Apresuró

su paso, a los lejos, frente a éi podía distinguir la
figura circular de un gordo con lentes obscuros.
Fonseca miraba hacia atrás y a los
lados, hacia adelante solo miraba para saber
donde iba a poner el pie. Es el error que casi
siempre comete un criminal o alguien a quien le
han puesto ¡recio a su cabeza: nunca mirar hacia
adelante.
El muchacho de cabellos azules dio un
par de brincos, tiró el cigarrillo que llevaba en la
boca y se fue en carrera directo a Fonseca,
llevaba en Ja mano una pequeña jeringa. En una
de las tantas ocasiones en que Fonseca volvía Ja
cabeza hacia atrás, sintió un fuerte golpe en el
hombro, después un pequeño piquete en Ja parte
media del brazo. Cayó al suelo, estrelló Ja bolsa
con comida, un fuerte olor a brandy invadía Ja
nariz de los transeúntes y Ja de Fonseca. Nunca
soltó el maletín, lo agarraba con ambas manos
mientras luchaba por levantarse del suelo, miró a
todas partes, no supo quien le había golpeado.
Por fin se levantó y caminó apresuradamente
hacia el hotel.

N
Muy cerca de ahí, detrás de una
esquina, el joven de los cabellos azules se
detenía frente a una mujer.
-Esta hecho.

-Buen trabajo.
-Lo que le inyecté no lo matará, pero va
asustarse tanto que se hará en los pllltalones.

-Eso espero.
-Así será, Celina.
-Me tengo que ir, Pclolo, antes de que lo
pierda de vista.
-Con esto quedamos a mano. Si
necesitas algo más sabes a donde llamar, lo
siguiente va por cuenta de Paolo.
Sin decir nada más, Celina encendió un
cigarrillo y se fue detrás de Fonseca. Su pelo
revoloteaba detrás de su cabeza, iba sin
maquillaje, sus ojos aparecían con un marco
negro, sudaba un poco y el vestido negro de una
pieza se le pegaba al cuerpo, sus buenas formas
se podían apreciar desde un kilómetro a Ja
redonda. Las botas negras que usaba ¡mecían

�pesadas, aun así, su ~ era rápdo y levantaba
los pies sin ninguna dificultad.
Recordó como la miraba Fonseca. El
gordo no le quitaba los ojos de encima, le daba
pequeffos mordiscos en las piernas en cada
parpadeo. Se divertía pensando que era la
fantasía de un gordo fracasado, imaginaba como
pensaba en ella mientras que con su regordeta
mano se masturbaba' en el baño de algún
restorán, aprovechando el tiempo que tardan en
traer la comida, para ~ llegar satisfecho a una
· mesa; con el platillo listo y ~esto, y con
aquella hambre que siem¡xe hay después de
venirse dentro de un retrete, pensando en una
mujer bella, con la certeza de que al volver,
atacará con cuchillo y tenedor, un buen bistec.
Iba tan cerca de éL ~ podía oler el
maletín, el sol le desprendía a la cubierta de piel
un olor muy especial, un olor de algo que es
importante, tan importante que cualquiera es
capaz de matar por él.

En esta ocasión la vida le jugó una mala

pasada. Ahí estaba ella y no parecía que fuera a
dar a luz, ¡xeparar la cena, tender la cama, joder,
o comenzar una rutina de baile. La pistola que
traía en la mano daba una idea de lo que iba a
hacer.
Todo el cuerpo se le había ¡matizado,
solo podía mover los ojos, que volteaban de un
lado a otro, como aquel reloj macabro con fom1a
de gato. Izquierda, derecha. Tic, tac.

Una bala le entró entre los dos ojos. En

ese instante, el tiempo se le detuvo.

RESPUESTA A LA TRIVIA
CIGARROS
Allrtl6DIZ
En el número anterior de Cigarros, se
hicieron una serie de preguntas que no fueron
abordadas. Causando así en los lectores, un
sinnúmero de propuestas para la creación de una
sección específica. Estas propuestas concluyeron
en la idea de crear una nueva sección llamada
Preguntas In-abordadas. Dado el impacto del
suceso, en este número tampoco reflexionaremos
sobre ningún tema. Al contrario, trataremos de
reforzar la duda para· que esta sea la pauta
principal de una nueva corriente de creadores.

VI

-¿De donde sacaste eso? -&lt;lijo Estrada.
No podía creer lo ~ estaba viendo.
-Me lo encontré por ahí, lo traía un
gordo en la mano -&lt;lijo Celina Encendía un
cigamllo y caminaba en círculos dentro de la
oficina.

Como ustedes sabrán, dentro de toda
inclinación artística y estética, la inmersión de la
duda y la ambigüedad conforman en gran medida
la mayoría de la obra. Lo sabemos. Todo esto
suponemos saberlo, pero qué importa la duda o
la ambigüedad, si los obsequios de las trivias
nunca fueron destinados a un ganador.

V

Fonseca comenzaba a sentir un
hormigueo, sentía como si una colonia de
honnigas se le fueran metiendo dentro del z.apato
y se revolvieran dentro de su pie.
En unos cuantos segundos sus pies se
volvieron torpes, tenía dificultad ¡ma subir los
escalones. Con una mano apoyada en el
pasamanos y la otra sosteniendo el maletín,
pensaba en el muchacho que lo dembó al sueio.
Nunca lo había visto en su vida, pero eso era lo
que menos importaba, sabía que no lo volvería a
ver y que seguramente tampoco él le conocía. Su
corazón latía acelerado, como tratando de
escapar, de salvarse saltando por los escalones y
esconderse debajo de la falda de alguna sefforita.
Llegó a su cuarto, abrió la puerta, cuando trato
de echarle llave, sus pies no fueron capaz de
sostenerlo en pie. Cayó al piso. En ese momento,
sabía que la muerte era su único destino.
Celina empujó suavemente la puerta,
Fonseca trataba de alcanz.ar, alargando el brazo,
el maletín que se le había escapado de la manos.
De pronto, no pudo sentir las manos, al igual que
sus piernas, ninguna de las extremidades le
funcionaban. Trataba de moverse con el resto de
su cuerpo, parecía un pez gordo fuera del agua.
Y ahí estaba de frente a éL la mujer que
había visto en muchas ocasiones en la oficina de
Estrada. la había confundido con la puta en
tumo. Pensaba que la mujer había nacido para
ser madre, buena cocinera, ama de llaves, puta o
bailarina de circo.

■hl

-¿Lo mataste? -&lt;lijo Estrada. Su vo-z se
distorsionaba al salir por entre el bigote.

-Bravo, te acabas de ganar un aplauso
de mi parte. Quiero mi recompensa ¿Te han
dicho que haces demasiadas peguntas?
-Sí, me lo han dicho. Solo que nunca
pensé que fueras capaz de hacerlo.
-Te asustaría saber cuantas mujeres son
capaces de hacerlo, no creo que baya ninguna
que al menos no haya fantaseado con esa idea
alguna vez en su vida. Siem¡xe hay un
desgraciado que merece morir.
-Pareciera que desearías matamos a
todos, Celina -Metía unos paquetes de dinero en
una bolsa de plástico, desconcertado, pero al
mismo tiempo con la tranquilidad que le daba
tener el maletín en su poder.
-No me parece mala idea, pero no. Me

conformo conque alguno muera de vez en
cuando -&lt;tibujó una sonrisa y dio una calada a su
cigarrillo. De sus labios rojos salieron un par de
ruedas de humo, que fueron a estrellarse en los
ojos de Estrada, que aguantaba una lagrima que
luchaba por escapársele.

Así, con la propuesta de una nueva
sección y con todos los cuestionamientos sobre
el origen del mundo, la Biblia, entre otras
importantes cosas. Daré las respuestas de la
trivia a la que ustedes lectores, jamás
contestaron. Pero antes, manifestaré que la
creación de las anteriores trivias no pudieron ser
realizadas sin la colaboración de mi hermano, el
cual fue exiliado a Siberia por comprometerse al
sindicato de la Pregunta Perpetua.
Las respuestas van con el orden
establecido en el número anterior. Esperemos
que en la siguiente trivia (si hay) nuestros
lectores nos escriban siquiera para buscar amor.
1.
2.
3.
4.
5.
6.
7.
8.
9.
1O.

Mocasines.
El odio a su madre, Pedro Almodóvar.
Martin Scorssese, una rasurada violenta.
Miko Ohdiogi y Kenji Musumi.
Nadie.
Sissy Spacek.
Muchos.
Debra Winger.
La última casa a la izquierda.
"lt' s not inusual" de Tom Jones.

Saferd

�DE VENTA EN LA FACULTAD DE FILOSOFÍA
Y LETRAS DE LA U.A.N.L.

-

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                  <text>Revista literaria publicada bimestralmente. Editada por alumnos de la Facultad de Filosofía y Letras. Consejo editorial: Fausto Gerardo Valdés, Aarón Aguirre, César Alejandro Uribe, Carolina Olguín García y Roberto Kaput González Santos</text>
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                <text>Revista literaria publicada bimestralmente. Editada por alumnos de la Facultad de Filosofía y Letras. Consejo editorial: Fausto Gerardo Valdés, Aarón Aguirre, César Alejandro Uribe, Carolina Olguín García y Roberto Kaput González Santos</text>
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                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León, Facultad de Filosofía y Letras </text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>La puta de Mensa</name>
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